{"id":27257,"date":"2016-02-05T18:23:55","date_gmt":"2016-02-05T23:23:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/la-iglesia-del-vaticano-ii\/"},"modified":"2016-02-05T18:23:55","modified_gmt":"2016-02-05T23:23:55","slug":"la-iglesia-del-vaticano-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/la-iglesia-del-vaticano-ii\/","title":{"rendered":"LA IGLESIA DEL VATICANO II"},"content":{"rendered":"<p><h2>Perspectiva hist\u00f3rica<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Para acercarnos a la comprensi\u00f3n del contexto hist\u00f3rico-eclesial del concilio Vaticano II parece necesario volver la mirada a la sucesi\u00f3n de sumos pontificados de la primera mitad del siglo XX, pero aqu\u00ed vamos a preferir un recorrido diferente, por \u00e1reas tem\u00e1ticas interrelacionadas, partiendo de una brev\u00edsima consideraci\u00f3n de la historia de la Iglesia del XIX y sus grandes cuestiones, llegando hasta el tiempo de san P\u00edo X.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sobre el gran pontificado del santo papa Sarto se ha escrito mucho y la pol\u00e9mica ha sido grande, un poco como sucedi\u00f3 con el del beato P\u00edo IX, pues se les suele situar en el contexto de la gran confrontaci\u00f3n entre la Iglesia y la Modernidad contempor\u00e1nea.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Quienquiera se proponga conocer el siglo XIX encontrar\u00e1 entre los autores una coincidencia general en se\u00f1alar este tema como el que configur\u00f3 toda la historia del siglo, incluso como expresi\u00f3n casi final de una rebeli\u00f3n contra la revelaci\u00f3n situada en los or\u00edgenes de la Edad Moderna.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En esta l\u00ednea, el reclamo de autonom\u00eda de la raz\u00f3n y de la vida misma frente a una instancia religiosa superior, sea la de Dios o la de su Iglesia, ir\u00e1 convirti\u00e9ndose en constitutivo de un nuevo sentido de la realidad, re-presentada en adelante sin dependencia y en contraposici\u00f3n con la dogm\u00e1tica cristiana.  M\u00e1s a\u00fan, la proyecci\u00f3n de futuro que realiza el movimiento ilustrado, de enorme acogida en sectores medios y altos en la sociedad, ser\u00e1 la de una humanidad que se auto-construye seg\u00fan la auto-determinaci\u00f3n inherente, al llamado de liberaci\u00f3n radical de lo natural frente a lo sobrenatural.  Por supuesto, esta pretensi\u00f3n no pod\u00eda menos que chocar con el sentido com\u00fan cristiano, enraizado en la convicci\u00f3n proyectada por san Agust\u00edn m\u00e1s de un milenio antes en La Ciudad de Dios:  Para el clero cat\u00f3lico, la pretensi\u00f3n moderna no pod\u00eda ser otra cosa que la del predominio de la civitas daemonicola, enemiga de la de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Desde luego, en la memoria reciente de la Iglesia que comenzaba el siglo XX con san P\u00edo X, el XIX hab\u00eda sido el de la victoria contra un enemigo implacable que se mov\u00eda a sus anchas en una nueva cultura configurada de espaldas a Dios.  Pero esta victoria \u2013en cuanto la Iglesia no solo no hab\u00eda podido ser destruida, sino que se levantaba con importantes signos de vitalidad- exig\u00eda ser consolidada.  Un editorial plet\u00f3rico de optimismo de la revista sacerdotal peruana El Amigo del Clero, plet\u00f3rico de optimismo, como es l\u00f3gico, subrayaba la peligrosidad de los enemigos de la Iglesia y de la sociedad cristiana, pero tambi\u00e9n las se\u00f1ales de fortaleza cat\u00f3lica que hac\u00edan augurar al autor un espl\u00e9ndido siglo XX.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es importante que vaya qued\u00e1ndonos claro, que la primera mitad del XX transcurri\u00f3 en la Iglesia con una fuerte impronta pol\u00e9mica con la Modernidad y de combate con las fuerzas enemigas, quiz\u00e1 infiltradas en el organismo eclesial y la pars sanior de las sociedades occidentales.  De aqu\u00ed que la misi\u00f3n del papa san P\u00edo X, expresada en su lema Instaurare omnia in Christo, expresaba el objetivo de re-evangelizar Occidente y para ello, realizar tareas cruciales por asegurar la cohesi\u00f3n eclesial y prevenir o combatir los intentos contrarios de infiltrarla destruy\u00e9ndola desde adentro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En esta l\u00ednea, el campo de batalla fundamental tendr\u00eda que ser el teol\u00f3gico y doctrinal, pues una catequesis eficaz s\u00f3lo pod\u00eda darse desde una teolog\u00eda s\u00f3lida y sin fisuras.  Pero hab\u00eda un problema: desde fines del XIX en la teolog\u00eda cat\u00f3lica ven\u00edan d\u00e1ndose desplazamientos m\u00e1s all\u00e1 de lo tradicional, como efecto del impacto que ven\u00eda produciendo desde d\u00e9cadas atr\u00e1s la teolog\u00eda protestante liberal, teolog\u00eda contestataria frente a la fe eclesial (en sus propio marco de referencia protestante), teolog\u00eda \u201clibre\u201d o, mejor dicho, fuera de control, que abr\u00eda cuestiones nuevas proyectando preguntas y respuestas en \u00e1reas cruciales de la dogm\u00e1tica o los estudios b\u00edblicos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\nImpulsados por esta din\u00e1mica, en la teolog\u00eda cat\u00f3lica algunos comenzaron un intento de \u201cmodernizaci\u00f3n\u201d que aparec\u00eda como ineludible.  Sin embargo, fracas\u00f3 al dar origen o motivo a un panorama general descrito de tal forma por el papa san P\u00edo X, que no pod\u00eda ser sino inaceptable por el Magisterio eclesi\u00e1stico.  En efecto, en adelante, este intento fallido de modernizaci\u00f3n teol\u00f3gica designado con el t\u00e9rmino \u201cModernismo\u201d, fue anatemizado, y se impuso en la Iglesia un severo control de los estudios y escritos de los profesores de teolog\u00eda que, con variantes, se prolong\u00f3 hasta el tiempo del papa P\u00edo XII .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Como luego se evidenci\u00f3 en la historia misma \u2013y esta no es una interpretaci\u00f3n- algunos fermentos de genuina renovaci\u00f3n teol\u00f3gica se mantuvieron vivos y lograron producir frutos gradualmente m\u00e1s importantes y con capacidad de cambiar el panorama, justo en la d\u00e9cada previa al concilio Vaticano II.  Los movimientos lit\u00fargico, b\u00edblico, y de impulso de los estudios hist\u00f3ricos y patr\u00edsticos, son inseparables de avances en el campo dogm\u00e1tico, por ejemplo, en el eclesiol\u00f3gico .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">De todas formas, en las v\u00edsperas de afrontar grav\u00edsimos retos a su libertad y a su existencia misma por parte de grandes ideolog\u00edas o utop\u00edas pol\u00edtico-sociales en la primera mitad del siglo XX, la Santa Sede hab\u00eda puesto cuidado en asegurar su control de la situaci\u00f3n intra-eclesial.  As\u00ed por ejemplo, en el pontificado de san P\u00edo X se fortaleci\u00f3 el control magisterial de la teolog\u00eda, (cuesti\u00f3n indiscutida en el mismo concilio d\u00e9cadas despu\u00e9s, pero cuestionada m\u00e1s tarde), tambi\u00e9n la importancia de la colaboraci\u00f3n del laicado en el apostolado pero bajo control del clero, y la obediencia estricta de \u00e9ste al episcopado.  Los papas que siguieron a lo largo del siglo, tuvieron una aguzada conciencia de su responsabilidad en la custodia y anuncio del depositum fidei.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\nComo sabemos, durante m\u00e1s de un milenio, el pensamiento cristiano sobre la pol\u00edtica y la sociedad hab\u00eda sostenido, en general y simplificando, que la monarqu\u00eda era la forma natural de r\u00e9gimen; que Dios hab\u00eda encomendado a los obispos de la Iglesia y a los monarcas, el gobierno de los asuntos espirituales y temporales como participaci\u00f3n en su propia autoridad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El antiguo modelo pol\u00edtico y social constituido conjuntamente por las monarqu\u00edas de derecho divino y las aristocracias situadas en la direcci\u00f3n de la sociedad, por raz\u00f3n de privilegio \u2013considerado criterio natural- empez\u00f3 a resquebrajarse a partir de la obra difusora del pensamiento ilustrado, desde luego del ingl\u00e9s, que hab\u00eda desmontado el absolutismo en su pa\u00eds por lo menos un siglo antes, pero sobre todo el franc\u00e9s, incisivo, provocador, confrontacional. Pero la cr\u00edtica social fue tambi\u00e9n religiosa, en cuanto los profetas ilustrados del progreso a partir de la autonom\u00eda de lo humano respecto a la religi\u00f3n, se\u00f1alaron continuamente a la Iglesia como enemiga de lo que pod\u00eda traer el verdadero bien al hombre: la libertad y la racionalidad, aut\u00f3nomas de la tradici\u00f3n y la religi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La Revoluci\u00f3n Francesa hizo estallar un proceso en cadena que transform\u00f3 r\u00e1pidamente la cultura y la civilizaci\u00f3n occidentales, instalando nuevos paradigmas desde los cuales entender la vida social y proyectar su curso.  As\u00ed, la naciente Modernidad contempor\u00e1nea ya no ser\u00eda religiosa, la Iglesia ver\u00eda limitado su poder y capacidad de influir, y el Liberalismo forjar\u00eda la matriz que determinar\u00eda un nuevo r\u00e9gimen pol\u00edtico e institucional. Desde la Libertad como valor generatriz, vendr\u00eda una nueva cultura secularizada .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Lo primero fue la secularizaci\u00f3n \u2013es decir, el retroceso de la religi\u00f3n y del factor religioso- en la pol\u00edtica.  En adelante, la ideolog\u00eda liberal har\u00eda imposible el tradicional engarce entre religi\u00f3n y pol\u00edtica, separ\u00e1ndolas \u2013por lo menos en principio- para siempre.  En esta l\u00ednea, en el siglo XIX el nuevo escenario p\u00fablico ser\u00eda cada vez m\u00e1s secular.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esto impuls\u00f3, por cierto, una secularizaci\u00f3n en la vida de las instituciones, aunque conservaran, todav\u00eda formalmente, elementos religiosos.  Esto fue muy notorio en la educaci\u00f3n p\u00fablica, por ejemplo. Es imposible rastrear con alg\u00fan detalle este proceso, y m\u00e1s bien es impostergable decir aqu\u00ed que la secularizaci\u00f3n de la sociedad llev\u00f3 a la secularizaci\u00f3n de las personas y de su vida cotidiana, produci\u00e9ndose una desconexi\u00f3n progresiva entre fe y vida personal (y social): La gente a\u00fan ir\u00eda a misa, pero Dios quedar\u00eda cada vez m\u00e1s eclipsado por la fuerza vital de \u201clo humano\u201d y de \u201cla virtud\u201d, desgajadas de su fuente y fundamento teol\u00f3gico. La antigua percepci\u00f3n cristiana de la vida cristiana, como un continuum que iba de lo privado a lo p\u00fablico, de un extremo a otro de la vida, ir\u00eda desapareciendo poco a poco.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En simult\u00e1neo con este proceso, y como exigencia de los principios ideol\u00f3gicos liberales, la democracia se fue asentando como forma pol\u00edtica. Desde luego, a\u00fan con muchas restricciones, pero ya sea en la forma mon\u00e1rquica constitucional o la republicana, la idea democr\u00e1tica de representaci\u00f3n y participaci\u00f3n no har\u00eda m\u00e1s que ganar terreno.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero la Revoluci\u00f3n Francesa y el pensamiento pol\u00edtico y social de la \u00e9poca hab\u00edan puesto en la agenda p\u00fablica la cuesti\u00f3n de lo social como central, y as\u00ed el ideal de igualdad o justicia social, de fraternidad (en el conjunto social), y el de libertad, en todo \u00e1mbito de la vida, configuraron la civilizaci\u00f3n moderna.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En particular la cuesti\u00f3n de la igualdad o justicia motiv\u00f3 de modo recurrente revoluciones, que a su vez, ocasionaron el surgimiento de poderosas fuerzas de reacci\u00f3n pol\u00edtica e ideol\u00f3gica.  Y fue as\u00ed que la historia del XIX puede describirse como una din\u00e1mica perpetua entre revolucionarios y reaccionarios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En tal situaci\u00f3n, ya claramente no coyuntural, sino avisando m\u00e1s bien de procesos de cambio en la estructura de la civilizaci\u00f3n occidental, la Iglesia se emplear\u00e1 a fondo en combatir, en el plano del pensamiento y de la acci\u00f3n, al Liberalismo y los impulsos por \u00e9l desatados en la sociedad cristiana tradicional. El sumo pontificado de Gregorio XVI en la d\u00e9cada del 30 del XIX es en este sentido principal ejemplo.  Y tambi\u00e9n porque en \u00e9l surge, en particular, un nuevo fen\u00f3meno en la historia de la Iglesia: la de un activismo de pensamiento y acci\u00f3n, generalmente joven, que aspiraban a recoger lo positivo de la ideolog\u00eda de la \u00e9poca, pero afirmando asimismo su identidad cat\u00f3lica y reclamando aceptaci\u00f3n por parte de la autoridad de la Iglesia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En esta l\u00ednea, con incomprensiones y problemas, en lo que sigui\u00f3 del siglo XIX, se fue consolidando en el proceder de la Santa Sede y de los obispos, un rechazo a todo lo que dentro de la Iglesia pareciera actitud de componenda con el Liberalismo y la Modernidad .  Esto se evidenci\u00f3, con gran tensi\u00f3n, en el concilio Vaticano I en 1870, y aunque la m\u00e1xima autoridad ya no fue m\u00e1s contestada .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Mientras tanto, en el plano de la relaci\u00f3n con los estados en el segundo tramo del XIX, espec\u00edficamente en lo que respecta a la acci\u00f3n y posicionamiento pol\u00edtico eclesi\u00e1stico, no cabe duda que justamente hacia mediados de la centuria, a fines del pontificado de Gregorio XVI, el conservadurismo se convirti\u00f3 en la l\u00ednea pol\u00edtica predominante entre los cat\u00f3licos.  Esto significaba la aceptaci\u00f3n, hasta cierto punto, de la idea del progreso, pero un progreso en el orden, donde esto quer\u00eda decir: \u201corden tradicional\u201d (social, moral, religioso\u2026) que las libertades liberales no deb\u00edan romper amenazar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es aqu\u00ed que hace su aparici\u00f3n hist\u00f3rica el pensamiento y la praxis del marxismo, autoproclamado como el modo cient\u00edfico \u2013esto es, acorde a la raz\u00f3n met\u00f3dica- de concretar la aspiraci\u00f3n a la justicia y la fraternidad entre los hombres.  Pero en realidad lo que Marx propone es un modo de lectura de la historia humana y una clave de comprensi\u00f3n de toda la realidad.  As\u00ed, lo que ser\u00e1 la ideolog\u00eda marxista se postula como \u00fanica verdad y la din\u00e1mica pol\u00edtica que anuncia y promueve se afirma como de cumplimiento inevitable. Seg\u00fan Marx, la historia no s\u00f3lo ten\u00eda sentido, sino final, final feliz, cuando el bien y los buenos\u2026 seg\u00fan \u00e9l, el socialismo y el proletariado (junto a los oprimidos de la historia), finalmente destruir\u00edan el dominio del mal y de los malos, el capitalismo y la burgues\u00eda opresora.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El m\u00e9todo ser\u00eda el de la acci\u00f3n pol\u00edtica de concientizaci\u00f3n \u2013iluminaci\u00f3n, dir\u00edan los ilustrados de ayer- y de organizaci\u00f3n para la lucha social contra los enemigos de clase.  Seg\u00fan Marx, el capitalismo entrar\u00eda necesariamente en crisis y \u00e9sta deb\u00eda ser agravada mediante la acci\u00f3n pol\u00edtica socialista.  Entonces, producida la revoluci\u00f3n, el partido deb\u00eda tomar el poder en nombre de las masas, y as\u00ed, abrir una era de verdadera democracia en la que por fin realmente el pueblo estuviese al mando.  Para consolidar esta victoria y preparar el camino hacia la meta de la sociedad ideal, que finalmente ser\u00eda igualitaria y fraterna, ser\u00eda preciso instaurar una dictadura del proletariado en la que toda oposici\u00f3n o resistencia, de cualquier tipo, deb\u00eda quebrarse de cualquier modo.  Finalmente, este proceso deb\u00eda replicarse en todo el mundo, progresivamente, hasta un estadio de revoluci\u00f3n mundial y victoria universal del pueblo, en una especie de consumaci\u00f3n de la historia.  De aqu\u00ed que la solidaridad de clase deb\u00eda ser mayor a la impuesta por las nacionalidades\u2026 Y creo que hasta aqu\u00ed es suficiente sobre el planteamiento ideol\u00f3gico marxista.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es importante advertir, de todas formas, que el pensamiento de Marx y Engels fue rele\u00eddo y re-elaborado por autores importantes que les sucedieron en el tiempo: de manera eminente, Lenin, Trostky, y Mao Zedong.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Con esta mirada a los grandes modelos pol\u00edtico sociales de la Modernidad, el Liberalismo y el Socialismo marxista, surgidos en el XIX, es importante pasar a la experiencia hist\u00f3rica de la Iglesia con ellos en el siglo XX.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Un primer caso a mencionar aqu\u00ed es el de M\u00e9jico. En este catolic\u00edsimo pa\u00eds, l\u00edderes pol\u00edticos liberales hab\u00edan logrado manejar su curso desde el siglo anterior, y al hilo de graves coyunturas de enfrentamiento externo e interno, conmociones pol\u00edticas y sociales, el estado mejicano estuvo en manos de personajes de car\u00e1cter anticlerical, hasta grados extremos. La Iglesia tuvo dificultades para caminar, que se fueron agravando hasta ser tratada como enemiga de M\u00e9jico y atacada violentamente por el estado que la hab\u00eda venido despojando de sus derechos, sus bienes, y su libertad. La constituci\u00f3n de 1917, al comienzo no aplicada a fondo en lo tocante a la religi\u00f3n, s\u00ed lo fue bajo la presidencia de Plutarco El\u00edas Calles, que llev\u00f3 la situaci\u00f3n de la Iglesia hasta lo insoportable.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">As\u00ed, bajo el liderazgo de radicales anticlericales se materializ\u00f3 una grave persecuci\u00f3n religiosa, y en Roma y el mundo entero, le qued\u00f3 claro a la Jerarqu\u00eda de la Iglesia que en pa\u00edses de gran tradici\u00f3n cat\u00f3lica las tensiones sociales y el conflicto pol\u00edtico pod\u00edan engendrar movimientos anticristianos de gran violencia . Los horrores de la Guerra Cristera llevaron al papa P\u00edo XI a protestar en\u00e9rgicamente y a condenar el pensamiento y pr\u00e1ctica pol\u00edtica predominante en M\u00e9jico, donde la Iglesia atraves\u00f3 por una prolongada pasi\u00f3n que la fue purificando y \u2013como lo confirma la historia cristiana- grandes probaciones auguraron gran fecundidad apost\u00f3lica y espiritual.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En Francia, a principios de siglo, ya san P\u00edo X hab\u00eda tenido que enfrentar una creciente hostilidad del r\u00e9gimen republicano que arrebat\u00f3 a la Iglesia sus propiedades, a las \u00f3rdenes y congregaciones su patrimonio, y especialmente, la educaci\u00f3n de la juventud.  Otra vez se trat\u00f3 de picos de anticlericalismo de un Liberalismo hostil con la religi\u00f3n. La Santa Sede tuvo que hacer enormes esfuerzos y gala de especial tacto diplom\u00e1tico para lograr equilibrar la situaci\u00f3n a la espera de mejores tiempos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En Rusia, las atrocidades cometidas por las autoridades en nombre del bien universal llegar\u00edan a alcanzar proporciones nunca vistas en la historia del mundo. En la d\u00e9cada del 20, en el empe\u00f1o de implantar y consolidar el r\u00e9gimen de la Uni\u00f3n de Rep\u00fablicas Socialistas Sovi\u00e9ticas, fundada por Lenin en 1922, tanto este personaje como su sucesor, Stalin, no tuvieron problema en sacrificar \u2013en el altar del marxismo y su dogm\u00e1tica visi\u00f3n de la historia- entre diez y doce millones de vidas. Por supuesto, en el camino la libertad religiosa fue tambi\u00e9n una v\u00edctima, y esto llev\u00f3 al rompimiento de los intentos de entendimiento diplom\u00e1tico entre la Santa Sede y Mosc\u00fa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero ser\u00eda en Espa\u00f1a donde la Iglesia probar\u00eda el c\u00e1liz m\u00e1s amargo de la confrontaci\u00f3n con el marxismo y su empe\u00f1o de \u201cinternacionalizar\u201d la revoluci\u00f3n. All\u00ed lleg\u00f3 al poder una coalici\u00f3n de izquierda encabezada por un republicano que se ve\u00eda como impulsor del cambio social pero por el sendero reformista. Como era de esperar, la tensi\u00f3n pol\u00edtica era grande por la encrespada oposici\u00f3n de la derecha, mon\u00e1rquica o no, pero sucedi\u00f3 que el radicalismo comunista y anarquista, situado m\u00e1s a la izquierda que el mismo gobierno, promovi\u00f3 un estado de violencia social y pol\u00edtica que rest\u00f3 estabilidad al r\u00e9gimen. En realidad, en su obsesi\u00f3n por generar ya una crisis revolucionaria, que encaminara de una vez el pa\u00eds al para\u00edso comunista, lo que lograron fue fortalecer una creciente reacci\u00f3n contraria. En esta coyuntura, cometieron el error de atacar frontalmente a la religi\u00f3n, repitiendo las viejas acusaciones al catolicismo de ser el causante del atraso del pa\u00eds y de su pobreza. En una situaci\u00f3n social y pol\u00edtica de gran tensi\u00f3n no les fue dif\u00edcil azuzar el \u201ccuco\u201d del eclesi\u00e1stico enemigo del pueblo, malvado y mentiroso, solo pendiente de saciar su est\u00f3mago y llenar sus bolsillos a costa de los pobres aprovechando su ignorancia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">As\u00ed, la feroz cr\u00edtica literaria e intelectual a la Iglesia espa\u00f1ola, que ven\u00eda del XIX, fue retomada por esta cr\u00edtica ya del m\u00e1s bajo jaez, encaminada derechamente a la acci\u00f3n criminal de destruir materialmente la Iglesia de Espa\u00f1a, matando al clero y a los laicos que se atreviesen a insistir en practicar su fe, arrancando el cristianismo de la sociedad hisp\u00e1nica. Cosa semejante no hab\u00eda sucedido desde los d\u00edas de la Revoluci\u00f3n en la d\u00e9cada del 90 del siglo XVIII, cuando el mismo estado revolucionario se propuso en Francia, por un tiempo, el mismo objetivo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero la sociedad espa\u00f1ola no soport\u00f3 esta situaci\u00f3n y surgi\u00f3 un levantamiento militar que enfrent\u00f3 al gobierno republicano que, si no se propuso este objetivo, cuando menos se mostr\u00f3 \u2013por a\u00f1os- incapaz de impedir la violencia comunista y anarquista contra la religi\u00f3n. Al t\u00e9rmino de una feroz guerra civil, la Iglesia encontr\u00f3 la paz otra vez en todo el pa\u00eds y, como es comprensible, apoy\u00f3 de modo casi un\u00e1nime el empe\u00f1o liderado por el general Franco, se\u00f1alando que en realidad se hab\u00eda tratado de una lucha con car\u00e1cter de cruzada, por recuperar la Fe para el pa\u00eds y la libertad para la Iglesia, evitando su destrucci\u00f3n .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero la coyuntura de los a\u00f1os 30 ser\u00eda la que llevar\u00eda Europa a la Segunda Guerra Mundial. En la guerra espa\u00f1ola ya actuaron proyectando en la realidad su car\u00e1cter antag\u00f3nico y su determinaci\u00f3n de expresarlo b\u00e9licamente, las fuerzas que se enfrentar\u00edan a partir de 1939. En efecto, frente a la maquinaria pol\u00edtica y militar sovi\u00e9tica, que pugnaba por fortalecerse y expandir su ideolog\u00eda por diversos medios, se alz\u00f3 la fuerza, primero pol\u00edtica y luego militar, del Fascismo y el Nazismo .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En la d\u00e9cada anterior, una Italia d\u00e9bil y en crisis fue el contexto perfecto para el surgimiento de una ideolog\u00eda peculiar, que como subproducto patol\u00f3gico del Liberalismo, se levant\u00f3 contra el socialismo y el anarquismo y que en s\u00ed misma, era tambi\u00e9n la negaci\u00f3n del Liberalismo y de la democracia liberal.  El Partido Fascista Italiano propon\u00eda llevar al pa\u00eds a un estado tal en el que se alcanzar\u00eda un glorioso destino nacional, dejando atr\u00e1s la larga era de postraci\u00f3n a la que la fragmentaci\u00f3n, la monarqu\u00eda, los malos pol\u00edticos y la democracia liberal, hab\u00edan llevado a Italia. As\u00ed, inspirado en la memoria de la Roma imperial, Mussolini promet\u00eda estabilidad, orden, y poder\u00edo nacional.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En Alemania, tambi\u00e9n apelando al nacionalismo y encarnando la reacci\u00f3n contra el estado de debilidad y humillaci\u00f3n en el que hab\u00eda ca\u00eddo el pa\u00eds como resultado de la Gran Guerra, Adolfo Hitler predicaba su nacionalsocialismo. Pero que el nombre no nos lleve a enga\u00f1o. Aunque en cierta forma pueda asimilarse al fascismo, como una variante, la ideolog\u00eda nazi surgi\u00f3 muy ligada al contexto hist\u00f3rico alem\u00e1n y a Hitler como para que pueda considerarse una forma del fascismo. Aunque tome de \u00e9l una serie de elementos importantes, el peso de otros, como el nacionalismo imperialista de car\u00e1cter xen\u00f3fobo, lo configuran como fen\u00f3meno pol\u00edtico muy particular. De hecho, el nazismo logr\u00f3 el poder e hizo uso de \u00e9l llevando Alemania a la guerra y al abismo, impulsado por el motor del odio pol\u00edtico y de raza .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">As\u00ed en los a\u00f1os 30 se extendi\u00f3 en Europa y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica un fen\u00f3meno nuevo, el Totalitarismo. Ir\u00f3nicamente, dos discursos ideol\u00f3gicos opuestos y enemigos, terminar\u00e1n enlazados hist\u00f3ricamente al compartir un modelo pol\u00edtico y social, efecto de la radical perversi\u00f3n que termin\u00f3 convirti\u00e9ndolos en expresiones supremas de inhumanidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La Iglesia cat\u00f3lica, que enfrent\u00f3 los excesos del anticlericalismo de cu\u00f1o liberal en M\u00e9xico y Francia, tuvo tambi\u00e9n que hacer frente a los totalitarismos engendrados por la Modernidad contempor\u00e1nea. Por fortuna, si cabe hablar as\u00ed \u2013pues los millones de muertos del enfrentamiento germano-sovi\u00e9tico casi no lo permiten- las dos ideolog\u00edas chocaron buscando destruirse, y el resultado no pod\u00eda ser sino el final de una de las dos.  Fue as\u00ed que uno de los resultados de la Segunda Guerra Mundial fue la pr\u00e1ctica desaparici\u00f3n del Fascismo, del panorama pol\u00edtico-ideol\u00f3gico del mundo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La Santa Sede, en la persona del papa P\u00edo XI, conden\u00f3 en su momento, los abusos extremos del gobierno mejicano de El\u00edas Calles, pero de manera especial, el horror de la persecuci\u00f3n contra la Iglesia en la Espa\u00f1a republicana de Manuel Aza\u00f1a. Y en esta l\u00ednea, conden\u00f3 el comunismo en 1937 como \u201cintr\u00ednsecamente perverso\u201d y mayor enemigo del cristianismo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Respecto al Fascismo italiano y al Nazismo alem\u00e1n, la Santa Sede fue tambi\u00e9n muy clara. No obstante el muy anhelado arreglo final de la antigua \u2013y para la Iglesia- cr\u00edtica cuesti\u00f3n de los Estados Pontificios en 1929, pendiente de soluci\u00f3n con el estado Italiano desde 60 a\u00f1os atr\u00e1s, en 1931 el Papa critic\u00f3 la estatolatr\u00eda y el totalitarismo fascista, y en 1937 en el apogeo de la popularidad del nazismo conden\u00f3 tambi\u00e9n el neo-paganismo en Alemania. Esto \u00faltimo, en la l\u00ednea de la condena a la ideolog\u00eda hitleriana que los obispos alemanes hab\u00edan realizado en 1932, poco antes de la llegada al poder del futuro amo del pa\u00eds. De este modo, brilla por s\u00ed misma la coherencia del magisterio y la actitud de la Iglesia frente a los totalitarismos, m\u00e1s all\u00e1 de todo c\u00e1lculo pol\u00edtico o sentido de oportunidad .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Qu\u00e9 doloroso tuvo que ser para la Iglesia el contemplar el estado al que hab\u00eda llegado la civilizaci\u00f3n cristiana que ella hab\u00eda forjado en Occidente desde siglos antes de la ca\u00edda del Imperio Romano. Despu\u00e9s del gran cisma con Oriente en el amanecer del segundo milenio, y del profundo desgarro del cisma protestante a mediados del mismo, en el \u00faltimo de sus siglos, el XX, se enfrentaba una situaci\u00f3n dram\u00e1tica.  Por eso, las d\u00e9cadas previas al segundo concilio vaticano fueron de gran actividad interior en la Iglesia. Ha llegado el momento de hablar de espiritualidad y de teolog\u00eda\u2026 de pensamiento y de vida cristiana, lo que nos llevar\u00e1 a una gran cuesti\u00f3n del tiempo conciliar: el efecto social de la fe.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A manera de entrada, un poco en la l\u00ednea de la antigua cr\u00edtica protestante al catolicismo, en los a\u00f1os del Vaticano II se dijo tambi\u00e9n que Occidente hab\u00eda vivido en un r\u00e9gimen o estado de \u201ccristiandad\u201d inaugurado, se afirma a\u00fan por ah\u00ed, con Constantino, y supuestamente cancelado precisamente por el Concilio. Pero no se sabe si a causa de, o m\u00e1s bien a resultas de los grandes cambios producidos por la Modernidad contempor\u00e1nea.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En cierta forma, es verdad que aquello que se conoce en la historiograf\u00eda como \u201cCristiandad\u201d corresponde a un fen\u00f3meno hist\u00f3rico determinado, pero que no tiene por qu\u00e9 estar atado a connotaciones negativas. Al contrario, bien manejado, constituye un elemento imprescindible para comprender qu\u00e9 pas\u00f3 en los \u00faltimos siglos con el cristianismo (no solo cat\u00f3lico, en realidad) .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">De todos modos, cualquiera sea la posici\u00f3n que se tenga, o, lo que es lo mismo, la perspectiva desde la que se enfoque la cuesti\u00f3n, es evidente que la sociedad occidental en el segundo milenio es cristiana. Pasando desde luego por diversas configuraciones hist\u00f3ricas seg\u00fan iban transcurriendo los siglos, pero de modo que m\u00e1s all\u00e1 de las diferencias entre la sociedad de los siglos XII, XVI, o XIX, los hombres de aquellos tiempos tuvieron una manera de verse a s\u00ed mismos, al mundo, y a Dios, cristiana. Y que las instituciones, las costumbres, la mentalidad, la cultura, estuvo configurada, modelada, por el cristianismo. En esta l\u00ednea, las expresiones del esp\u00edritu como la religi\u00f3n, la m\u00fasica, la arquitectura, las artes pl\u00e1sticas, la literatura, tuvieron un fondo y forma tambi\u00e9n cristiana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero sucedi\u00f3 que lo que los hombres de la mayor parte de este milenio atribu\u00edan sencillamente a lo que la Revelaci\u00f3n llama \u201cpecado\u201d, los forjadores de la Modernidad, de un nuevo modo de ver al hombre, al mundo, (y a Dios), as\u00ed, entre par\u00e9ntesis de ahora en adelante, lo atribuir\u00edan sencillamente a una mala organizaci\u00f3n de la realidad. Por eso, los ilustrados pensaron que el uso de la raz\u00f3n desligada de la tradici\u00f3n y la religi\u00f3n, ser\u00eda capaz de generar un mundo nuevo y mejor. En cuanto a que naci\u00f3 un nuevo mundo, sin duda fue as\u00ed, pero en cuanto a que este fue mejor, la historia contempor\u00e1nea rese\u00f1ada m\u00e1s arriba lo rebate.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Result\u00f3 pues que el cristianismo tuvo que competir con las ideolog\u00edas que proyectaron utop\u00edas seductoras sobre el pueblo y la sociedad en general. Ya hablamos de esto. La cuesti\u00f3n ahora es entender que el mismo cristianismo cat\u00f3lico se vio conmovido por las preguntas y anhelos de la Modernidad, y sobre todo por una cuesti\u00f3n: \u00bfPor qu\u00e9 las cosas no hab\u00edan salido bien? \u00bfPor qu\u00e9 la fe cristiana no lleg\u00f3 a producir los efectos sociales anhelados por la humanidad, como una mayor justicia y fraternidad entre la gente? \u00bfPor qu\u00e9 la caridad hab\u00eda terminado significando limosna, y no amor de Dios participado en el hombre?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">As\u00ed, en la \u00e9poca en que las grandes ideolog\u00edas del siglo XIX comenzaban ya a proyectarse en la realidad del XX, el pensamiento cat\u00f3lico reaccion\u00f3 con maravillosa lucidez.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Desde la Revoluci\u00f3n Francesa en adelante, la Iglesia no s\u00f3lo no hab\u00eda sido destruida sino que, sobreponi\u00e9ndose a grandes dificultades internas y externas, hab\u00eda seguido adelante, manifestando una vitalidad humanamente inexplicable. En efecto, el siglo XIX fue de una renovaci\u00f3n espiritual importante, no s\u00f3lo en el clero \u2013religioso y secular- sino tambi\u00e9n en los laicos. Los manuales de Historia de la Iglesia o de Historia de la Espiritualidad reflejan esto . Ya en la segunda mitad del siglo, en Europa y Am\u00e9rica el asociacionismo laico, la presencia cat\u00f3lica en la prensa gana posiciones. Es una Iglesia vibrante, en absoluto inane, que se arremolina en torno a sus obispos, al Papa, y que tiene ya un alcance universal: las misiones cat\u00f3licas llegan a lugares antes desconocidos de Asia y \u00c1frica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sin embargo, al cambiar de siglo, entre te\u00f3logos y pastores no deja de haber cierta inquietud: Todo parec\u00eda estar bien en muchas partes, pero algunos signos preocupantes iban avisando que en realidad no era as\u00ed. \u00bfAcaso nosotros mismos, no hemos reparado hoy, en que en sociedades antiguamente cristianas ocurrieron expresiones colectivas inauditas de anti-cristianismo?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pues entreviendo fragilidades profundas en el subsuelo de las sociedades cristianas, los obispos cat\u00f3licos celebraron concilios regionales y los papas aguzaron su atenci\u00f3n para fortalecerlas . Por su parte, en el panorama de la ense\u00f1anza de la teolog\u00eda y la producci\u00f3n teol\u00f3gica, tambi\u00e9n hab\u00eda movimiento. La misma tragedia del Modernismo condenado por san P\u00edo X, y que puso muy en guardia a la Jerarqu\u00eda de la Iglesia durante toda la primera mitad del siglo XX frente a innovaciones peligrosas, expresa actividad intelectual.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En los manuales de Historia de la Teolog\u00eda se describe c\u00f3mo hubo movimientos de renovaci\u00f3n que, a distancia de los excesos del protestantismo liberal, trabajaron seriamente en los campos lit\u00fargico, b\u00edblico, patr\u00edstico e hist\u00f3rico, e incluso ecum\u00e9nico.   En la \u00e9poca del papa P\u00edo XII, justo al terminar la Segunda Guerra Mundial, surgi\u00f3 la denominada \u201cNouvelle Theologie\u201d, gracias sobre todo a una generaci\u00f3n de dominicos y jesuitas que abrieron horizontes m\u00e1s all\u00e1 de los enfoques tradicionales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">As\u00ed, para bien o para mal \u2013en la historia, como en la vida, siempre hay de los dos- abonando al futuro escrito de Habermas sobre la caducidad de la metaf\u00edsica (1988), el futuro cardenal Danielou escribi\u00f3 en la revista de los jesuitas franceses en 1946 que la historicidad y la subjetividad introducidas por la filosof\u00eda en la teolog\u00eda, obligar\u00edan a \u00e9sta a ensancharse, pues \u201c\u2026 [Es] muy claro que la teolog\u00eda escol\u00e1stica es ajena a estas categor\u00edas\u201d .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es importante se\u00f1alar que esta febril etapa de b\u00fasqueda de una renovaci\u00f3n teol\u00f3gica, justo d\u00e9cadas antes del Concilio, se viv\u00eda y proyectaba en viva conexi\u00f3n con la realidad eclesial. Son conocid\u00edsimas las expresiones de Karl Rahner y Romano Guardini: \u201cel cristiano del futuro o ser\u00e1 un m\u00edstico o no ser\u00e1\u201d, y aquella del anuncio de un \u201cdespertar de la Iglesia en las almas\u201d. Es obvio, que estaban pensando en que la fe deb\u00eda darle forma y tener efecto en la sociedad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">De modo que los frailes y presb\u00edteros de la segunda post-guerra so\u00f1aban con una, digamos, \u201cutop\u00eda cristiana\u201d distinta, diferente, a la proyectada por el socialismo marxista, por ejemplo. Para realizar esta \u201cnueva cristiandad\u201d, los laicos tendr\u00edan que despertar a su misi\u00f3n peculiar, y en esa l\u00ednea personajes como Congar escribieron sobre la teolog\u00eda del laicado, publicando tambi\u00e9n sobre los impostergables cambios que tendr\u00edan que producirse en el clero, de cara a una evangelizaci\u00f3n realmente nueva. As\u00ed por ejemplo, en los 60 se publicaron art\u00edculos preciosos del gran te\u00f3logo dominico producidos en las d\u00e9cadas del 40 y 50 .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Testigo y fruto de esta \u00e9poca es, precisamente, el actual papa Benedicto XVI, que en su escrito autobiogr\u00e1fico Mi vida, se expresa vivamente sobre aquellos a\u00f1os de fermento y maduraci\u00f3n doctrinal, previos al gran acontecimiento conciliar .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Un campo en el que tambi\u00e9n es preciso incursionar en esta presentaci\u00f3n, es el de los cambios en el clero y el laicado en la primera mitad del siglo. Ya adelantamos algo sobre la expansi\u00f3n del catolicismo a escala realmente mundial. Ahora es preciso anotar que, desde luego, esto implic\u00f3 la aparici\u00f3n de generaciones de sacerdotes y obispos tambi\u00e9n de todas las razas, lenguas y ra\u00edces culturales, fen\u00f3meno realmente nuevo en la historia cristiana.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Como consecuencia natural, los episcopados nacionales, que hab\u00edan ido constituy\u00e9ndose como conferencias e ir\u00edan encontrando su sentido, tarea, y lugar en la Iglesia (proceso en realidad acabado, puede decirse, en el pontificado de Juan Pablo II), le cambian bastante m\u00e1s que el rostro a la Jerarqu\u00eda cat\u00f3lica. Pensemos en el colegio cardenalicio, desde Pablo VI en adelante, por ejemplo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es importante mencionar tambi\u00e9n algo que a menudo se pierde de vista: el triunfo providencial del ultramontanismo a fines del XIX, consolidado en la primera mitad del siglo XX, y con ello, la proyecci\u00f3n de un nuevo escenario de firme unidad entre el primado papal y el episcopado, desde el concepto y la realidad teol\u00f3gica de la colegialidad. As\u00ed por ejemplo, serias problem\u00e1ticas hist\u00f3ricas y teol\u00f3gicas como las del conciliarismo o del galicanismo, desaparecen en este siglo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En esta l\u00ednea, en un clima de efectiva unidad afectiva con el Papa, obispos y sacerdotes, de un clero m\u00e1s formado y preocupado por su continua reforma en cuanto a vida (espiritualidad) y a cuestiones pastorales, la Iglesia de la primera mitad de siglo XX afronta el desaf\u00edo de la descristianizaci\u00f3n producida por la secularizaci\u00f3n social y cultural venida desde el XVIII.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Atrajo mucho la mirada del mundo en su momento, la asombrosa llamada de atenci\u00f3n que supuso la publicaci\u00f3n del libro \u201cFrancia: pa\u00eds de misi\u00f3n\u201d en 1943 pues result\u00f3 que la Iglesia despert\u00f3 de un modo m\u00e1s vivo a una realidad acuciante: las viejas sociedades cristianas estaban llenas de gente no cristiana, cosa especialmente grave \u2013por la culpabilidad que se sent\u00eda en el clero- en el caso de los obreros migrantes del campo a las ciudades en busca de un futuro mejor, desarraigados, y en cierta forma abandonados a la pr\u00e9dica pol\u00edtica de los profetas de la revoluci\u00f3n proletaria.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En este contexto surgieron iniciativas, inicialmente auspiciosas, como la de los \u201ccuras obreros\u201d, que pretendieron dejar las sacrist\u00edas y casas parroquiales para irse a vivir entre los trabajadores, o al menos cambiaron su rutina clerical por la de los empleados en las f\u00e1bricas o campos de trabajo f\u00edsico (canteras, por ejemplo).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El experimento \u2013as\u00ed se plante\u00f3, con prudencia- por parte del cardenal Suhard, arzobispo de Par\u00eds, pronto evidenci\u00f3 otro tipo de fragilidades en el clero. Es decir, la de una cierta debilidad ante el atractivo de la ideolog\u00eda marxista, que al parecer seduc\u00eda mucho en los 50 (a pesar de los signos de totalitarismo que proyectaba ya el \u201csocialismo real\u201d estalinista).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esto nos lleva a mencionar una conexi\u00f3n que se plantea ya en los 40 pero que en la d\u00e9cada siguiente \u2013y por un par m\u00e1s, cuando menos- seducir\u00e1 a muchos: la de los imaginados frutos que traer\u00eda un di\u00e1logo con el ate\u00edsmo contempor\u00e1neo. Aunque hoy parezca sorprendente, a pesar de la historia real de la \u00e9poca, el izquierdismo internacional proyectaba ya sobre las sociedades capitalistas de Occidente, un aura de superioridad moral desconcertante. Personajes como el \u201cCh\u00e9 Guevara\u201d, con el trasfondo de la revoluci\u00f3n cubana, proyectaban un algo rom\u00e1ntico que cautiv\u00f3 a la generaci\u00f3n joven de los tard\u00edos 50, 60 y 70.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\nLlegamos as\u00ed, casi a la \u00faltima cuesti\u00f3n en este recorrido hist\u00f3rico eclesi\u00e1stico. La nueva cultura de masas, fuertemente juvenil, con la ola del cambio y la revoluci\u00f3n, pol\u00edtica pero tambi\u00e9n m\u00e1s all\u00e1 de la pol\u00edtica, cultural, comenzaba a generar una gran onda de alto impacto sobre Occidente y desde luego sobre la Iglesia que acababa de recibir un nuevo papa en 1958.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En efecto, en los 60 las nuevas generaciones remecer\u00edan de tal modo el modelo de var\u00f3n o mujer fijado supuestamente para siempre por la cultura burguesa liberal en la d\u00e9cada anterior, que la informalidad en el vestir, y en casi todo, se impondr\u00eda como efecto de esta obsesi\u00f3n por la libertad. Romper los moldes, quebrar las reglas, insurgir contra el estereotipo proyectado por la, en ese entonces, exitosa sociedad occidental que hab\u00eda logrado dejar atr\u00e1s la pobreza y el horror de la guerra mundial; esta parec\u00eda la nueva consigna. Y bajo el lema universal de la Libertad, se predic\u00f3 en todas partes la contestaci\u00f3n social, pol\u00edtica, y cultural.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En este contexto, los serios profesores de teolog\u00eda, el clero bien formado, con aspiraciones de sana renovaci\u00f3n para una evangelizaci\u00f3n renovada del mundo, tendr\u00eda graves problemas. En Mi vida, Joseph Ratzinger manifiesta con brevedad, pero claramente, que como profesor de teolog\u00eda, la nueva atm\u00f3sfera que ven\u00eda del mundo le ir\u00eda incomodando y preocupando cada vez m\u00e1s, sobre todo cuando, ya pasado el Concilio, en el simb\u00f3lico 1968, estudiantes de teolog\u00eda y muchos profesores desbordaron los antiguos cauces.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A tono con el proceso hist\u00f3rico que contemplamos, la producci\u00f3n acad\u00e9mica de los tempranos 60 ya avisaba que se discurrir\u00eda fuera de los cauces establecidos de la teolog\u00eda. La cuesti\u00f3n de la libertad y el ideal de la liberaci\u00f3n empezaban a llenarlo todo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En la pol\u00edtica internacional, la descolonizaci\u00f3n era ya un proceso imparable. Desde Oriente Medio, hasta el \u00c1frica por supuesto, y Asia, incluyendo al gigante Indio, los pueblos reclamaban su derecho a autodeterminarse. La China se sacud\u00eda de milenios de tradici\u00f3n, los imperios coloniales llegaban a su fin, y la juventud de los mismos pa\u00edses colonialistas parec\u00eda de lo m\u00e1s entusiasmada. En la intimidad de los hogares, los j\u00f3venes se rebelaban de un modo nuevo frente a sus padres, y con un matiz hasta entonces desconocido que precipitar\u00eda una transformaci\u00f3n cultural tambi\u00e9n de incalculables consecuencias: en adelante la sexualidad escapar\u00eda del control y la capacidad de contenci\u00f3n que ten\u00eda la religi\u00f3n o la moral social, e incluso la ley. La p\u00edldora anticonceptiva lleg\u00f3 y se hablaba de una \u201cliberaci\u00f3n\u201d femenina, mucho m\u00e1s all\u00e1 del reclamo de derechos civiles, como el de sufragio, por ejemplo, que hab\u00eda concitado atenci\u00f3n en el cambio de siglo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Este llamado general a la libertad, se instal\u00f3 en la teolog\u00eda de la \u00e9poca como tema obligado de reflexi\u00f3n. La descolonizaci\u00f3n y las llamadas \u201cguerras de liberaci\u00f3n\u201d, m\u00e1s las proximidades con el marxismo y el ate\u00edsmo contempor\u00e1neo, as\u00ed como la cuesti\u00f3n de la lucha social y pol\u00edtica por la transformaci\u00f3n del mundo, llevaron a que en torno a los a\u00f1os del Concilio se formulen nuevos discursos teol\u00f3gicos desde nuevos puntos de partida. As\u00ed, si en centro Europa se comenz\u00f3 a hablar de una Teolog\u00eda pol\u00edtica, luego en Hispanoam\u00e9rica se hablar\u00eda de una Teolog\u00eda de la Liberaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En este clima de cambios y transformaci\u00f3n social, pol\u00edtica, cultural, e incluso teol\u00f3gica, la Iglesia cat\u00f3lica lleg\u00f3 al Vaticano II. Y no llegaba d\u00e9bil, sino fuerte. La vitalidad de la vida sacerdotal y religiosa parec\u00eda patente, los laicos comenzaban a despertar, la espiritualidad se proyectaba m\u00e1s comprometida con el mundo sin dejar de enraizar en Dios. La educaci\u00f3n cat\u00f3lica constitu\u00eda una red formidable de colegios y universidades por todo el globo, el Esp\u00edritu Santo parec\u00eda soplar fuerte y en direcciones insospechadas\u2026 Y Juan XXIII convoc\u00f3 al concilio del siglo XX.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<b>P. Dr. Ernesto Rojas Ingunza<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pontificia Universidad Cat\u00f3lica del Per\u00fa\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Perspectiva hist\u00f3rica Para acercarnos a la comprensi\u00f3n del contexto hist\u00f3rico-eclesial del concilio Vaticano II parece necesario volver la mirada a la sucesi\u00f3n de sumos pontificados de la primera mitad del siglo XX, pero aqu\u00ed vamos a preferir un recorrido diferente, por \u00e1reas tem\u00e1ticas interrelacionadas, partiendo de una brev\u00edsima consideraci\u00f3n de la historia de la Iglesia &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/la-iglesia-del-vaticano-ii\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLA IGLESIA DEL VATICANO II\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-27257","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27257","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=27257"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27257\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=27257"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=27257"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=27257"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}