{"id":27273,"date":"2016-02-05T18:24:30","date_gmt":"2016-02-05T23:24:30","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-vicente-de-lerins\/"},"modified":"2016-02-05T18:24:30","modified_gmt":"2016-02-05T23:24:30","slug":"san-vicente-de-lerins","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/san-vicente-de-lerins\/","title":{"rendered":"SAN VICENTE DE LERINS"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify\">\nEscritor eclesi\u00e1stico del sur de la Galia del siglo V; se celebra el 24 de mayo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Su obra es m\u00e1s conocida que su vida. Casi todo lo que sabemos de \u00e9l est\u00e1 recogido en \u201cDe viris illustribus\u201d (lxiv) de Genadio. Ingres\u00f3 en el monasterio de L\u00e9rins (llamada hoy Isla de San Honorato), donde, bajo el pseud\u00f3nimo de Peregrino, escribi\u00f3 su \u201cCommonitorio\u00bb (434). Muri\u00f3 antes del 450, probablemente poco despu\u00e9s del 434. San Eucherio de Lyon habla de \u00e9l como de un hombre santo, reputado por su elocuencia y sabidur\u00eda. No hay pruebas evidentes que identifiquen a Vicente con Mario Mercator, pero s\u00ed es probable, si no cierto, que Vicente sea el autor contra el que Pr\u00f3spero, el amigo de San Agust\u00edn, dirige sus \u00abResponsiones ad capitula objectionum Vincentianarum\u00bb, ya que Vicente era semipelagiano, y por ello, contrario a la doctrina de San Agust\u00edn.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hoy se considera que [Vicente] emple\u00f3 contra San Agust\u00edn su principio b\u00e1sico: \u201cdebe considerarse como cierto aquello que ha sido cre\u00eddo por todos, siempre y en todas partes\u201d. Dado que viv\u00eda en un lugar profundamente influido por el semipelagianismo, los escritos de Vicente muestran varios puntos doctrinales cercanos a Casiano y a Fausto de Riez, que se convirti\u00f3 en abad de L\u00e9rins en la \u00e9poca en la que Vicente escribi\u00f3 el \u00abCommonitorio\u00bb, y usan expresiones t\u00e9cnicas muy parecidas a las empleadas por los semipelagianos contra Agust\u00edn; pero, como observa Benedicto XIV, eso ocurri\u00f3 antes de que la Iglesia decidiese la controversia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El \u201cCommonitorio\u201d es la \u00fanica obra de Vicente que se ha conservado cuya autor\u00eda se le atribuye con certeza. Las \u201cObjetiones Vicentianae\u201d s\u00f3lo las conocemos a trav\u00e9s de la refutaci\u00f3n de Pr\u00f3spero. Parece probable que colaborara \u2014o al menos las inspirara\u2014 en las \u201cObjetiones Gallorum\u201d, contra las que Pr\u00f3spero tambi\u00e9n escribe en su libro.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La obra contra Potino, Apolinar, Nestorio, etc, que pretend\u00eda emprender (Commonitorio, xvi), si alguna vez la lleg\u00f3 a escribir, no ha llegado a nuestros d\u00edas. El \u201cCommonitorio\u201d, escrito por su autor como un libro de apuntes que le sirviera de recordatorio, ayuda y gu\u00eda en la fe siguiendo la tradici\u00f3n de los Padres, comprend\u00eda dos \u201ccommonitoria\u201d diferentes, de los cuales el segundo no se conserva, salvo por el peque\u00f1o resumen que aparece al final del primero, hecho por el propio autor, que se queja de que alguien se lo ha robado. Ni Genadio, que escribi\u00f3 hacia los a\u00f1os 467-80, ni ninguno de los manuscritos que hoy conocemos han permitido hallar ninguna otra huella de \u00e9l.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es dif\u00edcil determinar exactamente en qu\u00e9 se diferenciaba el segundo \u201ccommonitorium\u201d del primero. En el que se ha conservado desarrolla (cap\u00edtulos i-ii) una regla pr\u00e1ctica para distinguir la herej\u00eda de la verdadera doctrina: b\u00e1sicamente la Sagrada Escritura, y, si ello no bastara, la tradici\u00f3n de la Iglesia Cat\u00f3lica. Aqu\u00ed se halla el famoso principio que fue fuente de tanta controversia durante el Concilio Vaticano II: \u00abMagnopere curandum est ut id teneatur quod ubique, quod semper, quod ab omnibus creditum est\u00bb. Cuando alguna nueva doctrina surja en el seno de la Iglesia \u2014donatismo, por ejemplo\u2014 habr\u00e1 que adherirse con firmeza a la creencia de la Iglesia Universal; y suponiendo que la nueva doctrina fuera de tal naturaleza que llegara a contaminarla casi por completo, como ocurri\u00f3 con el arrianismo, habr\u00e1 que aferrarse a la doctrina de m\u00e1s antig\u00fcedad; si incluso en ella hallamos alg\u00fan error, sostendremos lo establecido por los Concilios generales, o en su defecto, lo aprobado por aquellos que en diferentes \u00e9pocas y lugares se mantuvieron siempre firmes en la unanimidad de la fe cat\u00f3lica (iii-iv).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Estos principios han sido aplicados por San Ambrosio y los m\u00e1rtires en la lucha contra donatistas y arrianos, y por San Esteban, que luch\u00f3 contra el rebautismo; tambi\u00e9n los hallamos en San Pablo (viii-ix). Si Dios permite que nuevas doctrinas her\u00e9ticas o desviadas sean ense\u00f1adas por hombres distinguidos como Tertuliano, Or\u00edgenes, Nestorio, Apolinar, etc. (x-xix), no es sino para ponernos a prueba. El cat\u00f3lico no admite ninguna de estas novedosas doctrinas, como vemos en I Tim., vi, 20-21 (xx-xxii, xxiv). Sin por ello negar toda oportunidad de progresar en la fe, sino antes bien para que \u00e9sta crezca como e grano y la semilla o en el mismo sentido y en el mismo pensamiento, \u201ceodem sensu ac sententia\u201d, aqu\u00ed es donde viene el conocido pasaje sobre el desarrollo dogm\u00e1tico: \u00abcrescat igitur. . .\u00bb (xxiii). El hecho de que los herejes usen la Biblia lo les libra en absoluto de ser herejes, ya que la usan para un mal fin, que les hace merecedores del demonio (xxv-xxvi). El cat\u00f3lico interpreta las Escrituras seg\u00fan las reglas arriba enumeradas (xxvii-xxviii). A continuaci\u00f3n concluye con una recapitulaci\u00f3n de todo el \u00abCommonitorium\u00bb (xxix-xxx).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Todo esto, escrito en un estilo literario, plagado de expresiones cl\u00e1sicas, pero con una l\u00ednea de desarrollo discursivo f\u00e1cil y hasta familiar, con digresiones a cual m\u00e1s comunicativa que se multiplican una tras otra. Las dos ideas clave que m\u00e1s llaman la atenci\u00f3n de todo el libro son la que concierne a la fidelidad a la tradici\u00f3n (iii y xxix) y al progreso de la doctrina cat\u00f3lica (xxiii). La primera, llamada a menudo el canon de Vicente de L\u00e9rins -que Newman consideraba m\u00e1s adecuado para determinar lo que no es que lo que es Doctrina cat\u00f3lica- ha sido a menudo objeto de controversias. Seg\u00fan su autor, este principio deber\u00eda decidir el valor de un nuevo punto doctrinal antes de que la Iglesia emita su juicio sobre \u00e9l. Vicente lo propone como medio para poner a prueba las novedades que puedan surgir respecto a un punto doctrinal. Este canon ha sido interpretado de diferentes maneras; algunos autores creen que su verdadero significado no es el que Vicente pretend\u00eda cuando lo us\u00f3 contra las ideas de Agust\u00edn. No puede negarse que, a pesar de lo l\u00facido de su formulaci\u00f3n, la explicaci\u00f3n del principio y su aplicaci\u00f3n a hechos hist\u00f3ricos no siempre es f\u00e1cil; incluso te\u00f3logos como de San y Franzelin, cuyos puntos de vista suelen coincidir, est\u00e1n en desacuerdo en esto. Vicente muestra claramente que su principio debe ser entendido en un sentido relativo y disyuntivo, y no de una manera absoluta uniendo los tres principios en uno: \u201cubique, semper, ab omnibus\u201d; antig\u00fcedad no debe entenderse en sentido relativo, sino en el sentido de un relativo consenso de la antig\u00fcedad. Cuando habla de las creencias generalmente admitidas es m\u00e1s dif\u00edcil establecer si se refiere a creencias impl\u00edcita o expl\u00edcitamente admitidas; para las segundas, el canon es verdadero y aplicable en ambos sentidos: afirmativo (lo que es cat\u00f3lico) y negativo o exclusivo (lo que no es cat\u00f3lico); para las primeras, el canon es verdadero y aplicable en sentido afirmativo, pero \u00bfpuede decirse lo mismo en su sentido negativo o exclusivo sin poner a Vicente en contradicci\u00f3n con todo lo que \u00e9l mismo afirma sobre el progreso de la doctrina revelada?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El \u00abCommonitorium\u00bb ha sido abundantemente traducido y publicado. Se\u00f1alaremos aqu\u00ed la primera edici\u00f3n de Sichardus, de 1528, y las de Baluze (1663, 1669, 1684, Par\u00eds), de las cuales la mejor es la \u00faltima, que a\u00fana el contenido de los cuatro manuscritos que se conservan. \u00c9stos fueron usados tambi\u00e9n para la edici\u00f3n de Rauchsen en su nueva y cuidada selecci\u00f3n (\u00abFlorilegium patristicum\u00bb, V, Bonn, 1906). De uso acad\u00e9mico son las de Julicher (Friburgo, 1895) y Hurter (Innsbruck, 1880, \u00abSS. Patrum opuscula selecta\u00bb, IX), con \u00fatiles notas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">BARDENHEWER-SHAHAN, Patrology (St. Louis, 1908), 520-2; Kiln, Patrologie, II (1908), 371-5; KOCH, Vincent von L\u00e9rins und Gennadius in Texte und Untersuchungen, XXXI, 2 (1907); BUNETIERE, and DE LABRIOLLE, S. Vincent de L\u00e9rins; La pensee chretienne (Paris, 1906).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">J. DE GHELLINCK\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Transcrito por Barbara Jane Barrett\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Traducido por Alejandra G. Bonilla\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Escritor eclesi\u00e1stico del sur de la Galia del siglo V; se celebra el 24 de mayo. Su obra es m\u00e1s conocida que su vida. Casi todo lo que sabemos de \u00e9l est\u00e1 recogido en \u201cDe viris illustribus\u201d (lxiv) de Genadio. 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