{"id":27274,"date":"2016-02-05T18:24:33","date_gmt":"2016-02-05T23:24:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/vicente-de-paul-san\/"},"modified":"2016-02-05T18:24:33","modified_gmt":"2016-02-05T23:24:33","slug":"vicente-de-paul-san","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/vicente-de-paul-san\/","title":{"rendered":"VICENTE DE PAUL SAN"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify\">Naci\u00f3 en Pouy (Gascu\u00f1a, Francia) en 1580 \u2013aunque algunas autoridades han dicho 1576\u2013, y muri\u00f3 en Par\u00eds el 27 de septiembre de 1660. Nacido en una familia campesina, estudi\u00f3 humanidades en Dax con los Cordeleros, y Teolog\u00eda, estudios interrumpidos por una breve estancia en Zaragoza, en Toulouse, donde se gradu\u00f3. Se orden\u00f3 sacerdote en 1600 y permaneci\u00f3 en Toulouse o en sus proximidades trabajando como tutor mientras continuaba con sus propios estudios. En 1605, regres\u00f3 a Marsella, donde hab\u00eda ido a causa de una herencia, pero all\u00ed fue hecho prisionero por piratas turcos, que lo llevaron a T\u00fanez. Fue vendido como esclavo, pero escap\u00f3 en 1607 con su amo, un renegado al que convirti\u00f3. De regreso a Francia, fue a Avi\u00f1\u00f3n a ver al vicelegado papal, al que sigui\u00f3 a Roma para continuar sus estudios. Fue enviado de vuelta a Francia en 1609, en una misi\u00f3n secreta cerca de Enrique IV; fue nombrado capell\u00e1n de la reina Margarita de Valois, y se le ofreci\u00f3 la peque\u00f1a abad\u00eda de Saint-L\u00e9onard-de-Chaume. A petici\u00f3n del se\u00f1or de B\u00e9rulle, fundador del Oratorio, se encarg\u00f3 de la parroquia de Clichy, cerca de Par\u00eds, pero varios meses m\u00e1s tarde (1612) entr\u00f3 al servicio de los Gondi, una ilustre familia francesa, para educar a los hijos de Philippe-Emmanuel de Gondi. Lleg\u00f3 a ser el director espiritual de la se\u00f1ora de Gondi. Con la ayuda de \u00e9sta, comenz\u00f3 a fundar misiones en sus terrenos; pero, para eludir el aprecio de que era objeto, dej\u00f3 a los Gondi y, con la aprobaci\u00f3n del se\u00f1or de B\u00e9rulle, se nombr\u00f3 cura de Chatillon-les-Dombes (Bresse), donde convirti\u00f3 a varios protestantes y fund\u00f3 la primera cofrad\u00eda de caridad para asistencia de los pobres. Los Gondi le pidieron que volviera y lo hizo cinco meses despu\u00e9s, reanudando las misiones campesinas. Varios cultos sacerdotes de Par\u00eds, seducidos por su ejemplo, se unieron a \u00e9l. En casi todas estas misiones se fund\u00f3 una cofrad\u00eda de caridad para asistencia de los pobres; entre \u00e9stas se destacan las de Joigny, Ch\u00e2lons, M\u00e2con y Tr\u00e9voux, que duraron hasta la Revoluci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Despu\u00e9s de los pobres, la atenci\u00f3n de Vicente se dirigi\u00f3 hacia los condenados a galeras, que estaban sometidos al se\u00f1or de Gondi como general de las galeras de Francia. Antes de ser conducidos a bordo de las galeras o cuando la enfermedad los obligaba a desembarcar, los condenados eran api\u00f1ados en h\u00famedos calabozos con grilletes en los tobillos, y su \u00fanica comida era pan negro y agua; y estaban cubiertos de llagas y sabandijas. Su estado moral era m\u00e1s espantoso a\u00fan que su sufrimiento f\u00edsico. Vicente deseaba aliviar ambos. Asistido por un sacerdote, comenz\u00f3 a visitar a los condenados a galeras de Par\u00eds, a los que hablaba empleando palabras dulces, prest\u00e1ndoles cualquier servicio, por muy repulsivo que fuera. De este modo se gan\u00f3 sus corazones, convirti\u00f3 a muchos de ellos y logr\u00f3 que varias personas que ven\u00edan a visitarlos intercedieran por ellos. Vicente compr\u00f3 una casa y estableci\u00f3 en ella un hospital. Poco despu\u00e9s Luis XIII lo nombr\u00f3 capell\u00e1n real de las galeras, t\u00edtulo que Vicente aprovech\u00f3 para visitar las galeras de Marsella, donde los condenados eran tan desdichados como en Par\u00eds; los colm\u00f3 de sus cuidados, adem\u00e1s de planear construir un hospital para ellos, pero esto no pudo hacerlo hasta diez a\u00f1os m\u00e1s tarde. Mientras tanto, fund\u00f3, en la galera de Burdeos, como en las de Marsella, una misi\u00f3n, que fue coronada por el \u00e9xito (1625).\n<\/p>\n<h3>Sociedad de la Misi\u00f3n<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">El bien llevado a cabo por estas misiones llev\u00f3 a Vicente, con el impulso de la se\u00f1ora de Gondi, a fundar su instituto religioso de sacerdotes dedicado a la evangelizaci\u00f3n del pueblo: la Sociedad de la Misi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por experiencia, San Vicente hab\u00eda aprendido que el bien que hac\u00edan las misiones no pod\u00eda durar a menos que hubiera sacerdotes que se ocuparan de ello, pero en esa \u00e9poca hab\u00eda pocos en Francia. Desde el Concilio de Trento los obispos hab\u00edan estado esforz\u00e1ndose por fundar seminarios para su formaci\u00f3n, pero estos seminarios encontraron muchos obst\u00e1culos, el mayor de los cuales eran las guerras de religi\u00f3n. De los veinte fundados, en 1625 no sobreviv\u00edan ni diez. La asamblea general del clero franc\u00e9s expres\u00f3 el deseo de que los candidatos a las Sagradas \u00d3rdenes fueran admitidos solamente despu\u00e9s de unos d\u00edas de recogimiento y retiro. A petici\u00f3n del obispo de Beauvais, Potierdes Gesvres, Vicente emprendi\u00f3 en Beauvais (septiembre de 1628) el primero de estos retiros. Seg\u00fan su plan, comprend\u00edan conferencias asc\u00e9ticas e instrucciones acerca del conocimiento de lo m\u00e1s indispensable para los sacerdotes. Su principal servicio fue que dieron lugar a lo que posteriormente se llamaron seminarios. Al principio s\u00f3lo duraban diez d\u00edas, pero ampli\u00e1ndolos gradualmente a 15 \u00f3 20 d\u00edas, luego a uno, dos o tres meses antes de cada orden, los obispos consiguieron prolongar el periodo de estancia a dos o tres a\u00f1os entre la filosof\u00eda y el acceso al sacerdocio. Exist\u00edan unos seminarios llamados de ordenandos, luego seminarios mayores, cuando se fundaron los seminarios menores. Nadie hizo m\u00e1s que Vicente en lo que ata\u00f1e a esta doble creaci\u00f3n. Ya en 1635 hab\u00eda establecido un seminario en el Coll\u00e8ge des Bons-Enfants. Ayudado por Richelieu, que le dio mil coronas, s\u00f3lo admiti\u00f3 a eclesi\u00e1sticos que estudiaran teolog\u00eda (seminario mayor), fundando paralelamente un seminario menor llamado de San Carlos para sacerdotes que estudiaran humanidades (1642). Hab\u00eda enviado a algunos de sus sacerdotes al obispo de Annecy (1641) para dirigir su seminario, y colabor\u00f3 con los obispos para fundar otros en sus di\u00f3cesis facilit\u00e1ndoles sacerdotes para dirigirlos. As\u00ed, a su muerte hab\u00eda aceptado la direcci\u00f3n de once seminarios. Antes de la Revoluci\u00f3n su congregaci\u00f3n dirig\u00eda en Francia cincuenta y tres seminarios mayores y nueve menores, esto es, un tercio de todos los de Francia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La conferencia eclesi\u00e1stica complet\u00f3 la labor de los seminarios. Desde 1633 San Vicente celebr\u00f3 una cada martes en Saint-Lazare, en la que se reun\u00edan todos los sacerdotes deseosos de conferenciar en com\u00fan sobre las virtudes y las funciones de su estado. Participaron, entre otros, Bossuet y Tronson. Con las conferencias, San Vicente instituy\u00f3 en St.-Lazare retiros abiertos para laicos y sacerdotes. Se estima que en los veinte \u00faltimos a\u00f1os de la vida de San Vicente asist\u00edan con regularidad m\u00e1s de ochocientas personas al a\u00f1o, m\u00e1s de 20.000 en total. Estos retiros contribu\u00edan en gran medida a infundir un esp\u00edritu cristiano en el pueblo, pero impon\u00edan gravosos sacrificios a la casa de St.-Lazare. Nada se exig\u00eda a los participantes; cuando se trataba del bienestar de las almas, Vicente no reparaba en gastos. Ante las quejas de sus compa\u00f1eros, que deseaban dificultar la admisi\u00f3n a los retiros, un d\u00eda consinti\u00f3 en ello. Al atardecer nunca hab\u00eda habido tantos admitidos; cuando un fraile le inform\u00f3 azorado de que no cab\u00edan m\u00e1s, Vicente le respondi\u00f3: \u201cBueno, dadles mi habitaci\u00f3n\u201d.\n<\/p>\n<h3>Obras de caridad<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">Vicente de Pa\u00fal hab\u00eda establecido las Hijas de la Caridad casi al mismo tiempo que los ejercicios para ordenandos. Al principio se pretend\u00eda que \u00e9stas ayudaran a las conferencias de caridad. Cuando estas conferencias se establecieron en Par\u00eds (1629), las damas que se unieron a ellas estaban ansiosas por dar limosnas y visitar a los pobres, pero a menudo no sab\u00edan c\u00f3mo ocuparse de ellos y enviaban a sus criados en su lugar para que hicieran lo que fuera necesario. Vicente concibi\u00f3 la idea de reclutar a j\u00f3venes piadosas para este servicio. Al principio fueron distribuidas individualmente por las diversas parroquias en que estaban establecidas las conferencias y visitaban a los pobres con estas damas de las conferencias o, cuando era necesario, se ocupaban de ellas en su ausencia. En el reclutamiento, la formaci\u00f3n y la direcci\u00f3n de estas servidoras de los pobres, Vicente encontr\u00f3 estimable ayuda en la se\u00f1orita Legras. Cuando su n\u00famero aument\u00f3, las agrup\u00f3 en una comunidad bajo su direcci\u00f3n, pronunciando \u00e9l una conferencia semanal apropiada a su condici\u00f3n. (Para m\u00e1s detalles, v\u00e9ase Hermanas de la Caridad.) Junto a las Hijas de la Caridad, Vicente de Pa\u00fal obtuvo para los pobres los servicios de las Damas de la Caridad, a petici\u00f3n del arzobispo de Par\u00eds. Agrup\u00f3 (1634) bajo este nombre a algunas mujeres piadosas que estaban decididas a atender a los pobres enfermos que entraran en el H\u00f4tel-Dieu hasta un n\u00famero de 20 mil \u00f3 25 mil por a\u00f1o; tambi\u00e9n visitan las c\u00e1rceles. Entre ellas hab\u00eda hasta 200 damas del m\u00e1s alto rango. Tras haber redactado su regla, San Vicente apoy\u00f3 y estimul\u00f3 su caritativo celo. Gracias a ellas, fue capaz de recoger las enormes sumas que distribu\u00edan en socorro de todos los desgraciados. Entre las obras que pod\u00eda llevar a cabo gracias a esa colaboraci\u00f3n, una de las m\u00e1s importantes era el auxilio a los pr\u00f3digos, que en esta \u00e9poca eran deliberadamente deformados por personas sin escr\u00fapulos para poder explotar la piedad de la gente. Otros eran recogidos en un asilo municipal llamado \u201cLa couche\u201d, donde a menudo eran maltratados o se les dejaba morir de hambre. Las Damas de la Caridad empezaron por adquirir un grupo de doce ni\u00f1os, que fueron instalados en una casa especial confiada a las Hijas de la Caridad y cuatro enfermeras. As\u00ed, a\u00f1os m\u00e1s tarde, el n\u00famero de ni\u00f1os alcanz\u00f3 la cantidad de 4 mil; su mantenimiento costaba 30 mil libras, que ascendi\u00f3 a 40 mil con el incremento en el n\u00famero de ni\u00f1os.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Con la ayuda de un generoso desconocido, que puso a su disposici\u00f3n la suma de 10 mil libras, Vicente fund\u00f3 el Hospicio del Nombre de Jes\u00fas, donde cuarenta ancianos y ancianas hallaron un refugio y trabajo adecuado para ellos. En la actualidad se llama Hospital de los Incurables. La misma beneficencia se extendi\u00f3 a todos los pobres de Par\u00eds, pero la creaci\u00f3n del Hospital General fue una idea de las Damas de la Caridad, en particular de la duquesa de Aiguillon. Vicente hizo suya la idea y contribuy\u00f3 como nadie a la realizaci\u00f3n de una de las mayores obras de caridad del siglo XVII; la acogida de 40 mil pobres en un asilo donde encontrar\u00edan un trabajo \u00fatil. En respuesta a la petici\u00f3n de San Vicente, las contribuciones llegaron a raudales. El Rey cedi\u00f3 los terrenos de la Salp\u00e9tri\u00e8re para la construcci\u00f3n del hospital, con un capital de 50 mil libras y una dotaci\u00f3n de 3 mil. El cardenal Mazarino envi\u00f3 100 mil libras; el presidente de Lamoignon, 20 mil coronas; y la se\u00f1ora de Bullion, 60 mil libras. San Vicente encarg\u00f3 la tarea a las Hijas de la Caridad y las apoy\u00f3 con todo su poder.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La caridad de San Vicente no se limitaba a Par\u00eds, sino que llegaba a todas las provincias desoladas por la miseria. Durante el periodo franc\u00e9s de la guerra de los Treinta A\u00f1os, Lorena, Trois-\u00c9v\u00each\u00e9s, el Franco Condado y Champa\u00f1a padecieron durante casi un cuarto de siglo todos los horrores y los azotes de la guerra. Vicente solicit\u00f3 a las Damas de la Caridad su ayuda urgente; se estima que con sus reiteradas peticiones consigui\u00f3 12 mil libras. Cuando se acab\u00f3 el dinero, volvi\u00f3 a recoger limosnas, que enviaba sin tardanza a los distritos m\u00e1s afectados. Cuando las contribuciones empezaron a disminuir, Vicente decidi\u00f3 imprimir y divulgar las cuentas que le enviaban de esos distritos desolados; esto tuvo mucho \u00e9xito, llegando a publicar un peri\u00f3dico llamado \u201cLe magasin charitable\u201d. Vicente lo aprovech\u00f3 para fundar en las provincias arruinadas los \u201cpotages \u00e9conomiques\u201d, una tradici\u00f3n que permanece en nuestras modernas cocinas econ\u00f3micas. \u00c9l mismo compil\u00f3 cuidadosamente las instrucciones relativas al modo de preparaci\u00f3n de estos \u201cpotages\u201d y la cantidad de grasa, mantequilla, verduras y pan que se deb\u00edan emplear. Apoy\u00f3 la fundaci\u00f3n de congregaciones que se encargaban de enterrar a los muertos y de eliminar la suciedad, permanente causa de enfermedades. Frecuentemente las dirig\u00edan misioneros y Hermanas de la Caridad. Al mismo tiempo, con el prop\u00f3sito de apartarlas de la brutalidad de los soldados, llev\u00f3 a Par\u00eds a 200 j\u00f3venes, que aloj\u00f3 en varios conventos, y numerosos ni\u00f1os, que acogi\u00f3 en St.-Lazare. Incluso fund\u00f3 una organizaci\u00f3n especial para auxilio de los nobles de Lorena que hab\u00edan buscado refugio en Par\u00eds. Tras la paz general, dirigi\u00f3 su preocupaci\u00f3n y sus limosnas a los cat\u00f3licos irlandeses e ingleses que hab\u00edan sido expulsados de su pa\u00eds.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Todas estas actividades hab\u00edan hecho famoso a Vicente de Pa\u00fal en Par\u00eds e incluso en la Corte. Richelieu a veces lo recib\u00eda y escuchaba favorablemente sus peticiones; lo ayud\u00f3 en sus primeras fundaciones de seminarios y estableci\u00f3 una casa para sus misioneros en el pueblo de Richelieu. En su lecho de muerte Luis XIII deseaba ser asistido por \u00e9l: \u201cOh, se\u00f1or Vicente\u201d, dec\u00eda, \u201csi recupero la salud, no nombrar\u00e9 a ning\u00fan obispo que no haya pasado tres a\u00f1os con vos\u201d. Su viuda, Ana de Austria, nombr\u00f3 a Vicente miembro del Consejo de Conciencia, encargado de las propuestas de beneficios. Estos honores no alteraron la modestia y la sencillez de Vicente. S\u00f3lo iba a la Corte por necesidad, vistiendo un sencillo atuendo. No empleaba su influencia m\u00e1s que para el bienestar de los pobres y en inter\u00e9s de la Iglesia. Bajo Mazarino, cuando Par\u00eds se levant\u00f3 en la \u00e9poca de la Fronda (1649) contra la regente Ana de Austria, que fue obligada a retirarse a St.-Germain-en-Laye, Vicente afront\u00f3 todos los riesgos implorando clemencia para ella en nombre del pueblo de Par\u00eds y os\u00f3 aconsejarle el sacrificio del cardenal ministro para evitar los males que la guerra amenazaba con llevar al pueblo. Tambi\u00e9n reconvino al mismo Mazarino. Su consejo no fue escuchado. San Vicente redobl\u00f3 entonces sus esfuerzos para aliviar los males de la guerra en Par\u00eds. Su beneficencia socorr\u00eda diariamente a 15 mil \u00f3 16 mil refugiados; s\u00f3lo en la parroquia de San Pablo las Hermanas de la Caridad ofrec\u00edan sopa diariamente a 500 pobres, aparte de cuidar a 60 u 80 enfermos. En aquel tiempo, Vicente, sin preocuparse por los peligros que corr\u00eda, multiplic\u00f3 cartas y visitas a la Corte de St. Denis para conseguir paz y clemencia; incluso escribi\u00f3 una carta al Papa pidi\u00e9ndole que interviniera e interpusiera su mediaci\u00f3n para acelerar la paz entre las dos partes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El jansenismo tambi\u00e9n manifest\u00f3 su apego a la fe y el uso de sus influencias en su defensa. Cuando Duvergier de Hauranne, m\u00e1s tarde abad de St. Cyran, lleg\u00f3 a Par\u00eds (aproximadamente en 1621), Vicente de Pa\u00fal mostr\u00f3 alg\u00fan inter\u00e9s en \u00e9l por ser compatriota y sacerdote como \u00e9l y por percibir en \u00e9l sabidur\u00eda y piedad. Pero, cuando se inform\u00f3 mejor acerca de los fundamentos de sus ideas sobre la gracia, lejos de ser enga\u00f1ado por ellas, se esforz\u00f3 por apartarlo del camino del error. Cuando el \u201cAugustinus\u201d de Jansenio y \u201cComuni\u00f3n Frecuente\u201d de Arnauld revelaron las aut\u00e9nticas ideas y opiniones de la secta, Vicente se dispuso a combatir; persuadi\u00f3 al obispo de Lavaur, Abra de Raconis, para que escribiera contra ellas. En el Consejo de Conciencia se opuso a la admisi\u00f3n a beneficios de cualquiera que las compartiera, y se uni\u00f3 al canciller y al nuncio en la busca de medios para resistir su progreso. A iniciativa suya algunos obispos de St. Lazare decidieron informar al Papa de estos errores. San Vicente persuadi\u00f3 a ochenta y cinco obispos para que solicitaran la condena de las cinco famosas proposiciones, y convenci\u00f3 a Ana de Austria para que escribiera al Papa para acelerar su decisi\u00f3n. Cuando las cinco proposiciones hubieron sido condenadas por Inocencio X (1655) y Alejandro VII (1656), Vicente procur\u00f3 que todos aceptaran esta sentencia. Su celo por la Fe, empero, no le hizo olvidar su caridad, lo cual demostr\u00f3 con St. Cyran, a quien Richelieu hab\u00eda encarcelado (1638); se dice que asisti\u00f3 a su funeral. Una vez Inocencio X hubo anunciado su decisi\u00f3n, fue a los solitarios de Port-Royal para felicitarlos por su intenci\u00f3n, previamente manifestada, de someterse por completo. Adem\u00e1s, rog\u00f3 a los predicadores conocidos por su celo antijansenista que evitaran en sus sermones todo aquello que pudiera amargar a sus adversarios. Las \u00f3rdenes religiosas tambi\u00e9n se beneficiaron de la gran influencia de Vicente. No s\u00f3lo ejerci\u00f3 mucho tiempo la direcci\u00f3n de las Hermanas de la Visitaci\u00f3n, fundadas por Francisco de Sales, sino que tambi\u00e9n recibi\u00f3 en Par\u00eds a las Religiosas del Sant\u00edsimo Sacramento, apoy\u00f3 la existencia de las Hijas de la Cruz (cuyo objetivo era educar a muchachas campesinas) y anim\u00f3 la reforma de los benedictinos, los cistercienses, los antonianos, los agustinos, los premonstratenses y la Congregaci\u00f3n de Grandmont. El cardenal de La Rochefoucault, a quien se hab\u00eda encomendado la reforma de las \u00f3rdenes religiosas de Francia, nombr\u00f3 a Vicente su mano derecha y le oblig\u00f3 a permanecer en el Consejo de Conciencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El celo y la caridad de Vicente atravesaron las fronteras de Francia. Ya en 1638 encarg\u00f3 a sus sacerdotes que predicaran a los pastores de la Campania, que ofrecieran en Roma y G\u00e9nova los ejercicios para ordenandos y que establecieran misiones en Saboya y Piamonte. Envi\u00f3 otras a Irlanda, Escocia, las H\u00e9bridas, Polonia y Madagascar (1648-60). De todas las obras llevadas a cabo en el extranjero, quiz\u00e1 ninguna le interes\u00f3 tanto como la de los pobres esclavos de Berber\u00eda, cuya suerte comparti\u00f3 una vez. Hab\u00eda entre 25 mil y 30 mil de estos desgraciados repartidos sobre todo entre T\u00fanez, Argel y Bizerta. Cristianos en su mayor parte, hab\u00edan sido apartados de sus familias por los corsarios turcos. Eran tratados como aut\u00e9nticas bestias de cargas, condenados a terribles trabajos, sin ning\u00fan cuidado f\u00edsico o espiritual. Vicente no dej\u00f3 nada por hacer para enviarles ayuda, y, ya en 1645, les envi\u00f3 un sacerdote y un fraile, que fueron seguidos por otros. Vicente incluso hab\u00eda hecho que uno de ellos fuera investido con la dignidad de c\u00f3nsul para que pudiera trabajar m\u00e1s eficazmente para los esclavos. Les envi\u00f3 frecuentes misiones y les asegur\u00f3 los servicios de la religi\u00f3n. Al mismo tiempo actuaron como agentes con sus familias y fueron capaces de liberar a algunos de ellos. A la muerte de San Vicente, estos misioneros hab\u00edan rescatado a 1.200 esclavos, habiendo gastado 1.200.000 libras en los esclavos de Berber\u00eda, por no mencionar las ofensas y persecuciones de todo tipo que ellos mismos padecieron por parte de los turcos. Esta vida exterior, tan fruct\u00edfera en obras, ten\u00eda su origen en un profundo esp\u00edritu religioso y en una vida interior de maravillosa intensidad. Era particularmente fiel a las obligaciones de su estado, obedeciendo con atenci\u00f3n las sugerencias de fe y piedad y consagr\u00e1ndose con devoci\u00f3n a la oraci\u00f3n, la meditaci\u00f3n y los ejercicios religiosos y asc\u00e9ticos. De mente pr\u00e1ctica y prudente, no dej\u00f3 nada al azar; su desconfianza en s\u00ed mismo s\u00f3lo era igualada por su confianza en la Providencia. Cuando fund\u00f3 la Sociedad de la Misi\u00f3n y las Hermanas de la Caridad, se abstuvo de darles instrucciones fijas por adelantado; s\u00f3lo tras varios intentos y una larga experiencia decidi\u00f3 en los \u00faltimos a\u00f1os de su vida darles reglas definitivas. Su celo por las almas no conoc\u00eda l\u00edmite; todas las ocasiones eran para \u00e9l oportunidades para ponerlo en pr\u00e1ctica. Cuando muri\u00f3, los pobres de Par\u00eds perdieron a su mejor amigo y la humanidad, un benefactor sin par en tiempos modernos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cuarenta a\u00f1os despu\u00e9s (1705), el Superior General de los lazaristas solicit\u00f3 la iniciaci\u00f3n del proceso de canonizaci\u00f3n. Muchos obispos, entre ellos Bossuet, F\u00e9nelon, Fl\u00e9chier y el Cardenal de Noailles, apoyaron la petici\u00f3n. El 13 de agosto de 1729 fue beatificado por Benedicto XIII, y canonizado por Clemente XII el 16 de junio de 1737. En 1885 Le\u00f3n XIII lo nombr\u00f3 patr\u00f3n de las Hermanas de la Caridad. En el curso de su larga y ajetreada vida, Vicente de Pa\u00fal escribi\u00f3 un gran n\u00famero de cartas, estimadas en no menos de 30 mil. Tras su muerte se comenz\u00f3 la tarea de recopilarlas, y en el siglo XVIII se hab\u00edan reunido 7 mil; muchas se han perdido desde entonces. Las que se han conservado se publicaron con errores bajo el t\u00edtulo de \u201cLettres et conf\u00e9rences de St. Vincent de Paul\u201d (suppl\u00e9ment, Paris, 1888); \u201cLettres in\u00e9dites de saint Vincent de Paul\u201d (coste in \u201cRevue de Gascogne\u201d, 1909, 1911); \u201cLettres choisies de saint Vincent de Paul\u00bb (Paris, 1911); el total de cartas publicadas es de unas 3.200. Tambi\u00e9n se han recogido y publicado sus \u201cConf\u00e9rences aux missionaires\u00bb (Paris, 1882) y \u201cConf\u00e9rences aux Filles de la Charit\u00e9\u201d (Paris, 1882).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">ANTOINE DEGERT\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Transcrito por Claudia C. Neira\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Traducido por Ignacio Men\u00e9ndez L\u00f3pez\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Naci\u00f3 en Pouy (Gascu\u00f1a, Francia) en 1580 \u2013aunque algunas autoridades han dicho 1576\u2013, y muri\u00f3 en Par\u00eds el 27 de septiembre de 1660. Nacido en una familia campesina, estudi\u00f3 humanidades en Dax con los Cordeleros, y Teolog\u00eda, estudios interrumpidos por una breve estancia en Zaragoza, en Toulouse, donde se gradu\u00f3. Se orden\u00f3 sacerdote en 1600 &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/vicente-de-paul-san\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abVICENTE DE PAUL SAN\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-27274","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27274","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=27274"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/27274\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=27274"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=27274"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=27274"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}