{"id":27306,"date":"2016-02-05T18:25:51","date_gmt":"2016-02-05T23:25:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/virtud-de-la-religion\/"},"modified":"2016-02-05T18:25:51","modified_gmt":"2016-02-05T23:25:51","slug":"virtud-de-la-religion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/virtud-de-la-religion\/","title":{"rendered":"VIRTUD DE LA RELIGION"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify\">De las tres derivaciones propuestas para la palabra \u201creligi\u00f3n\u201d, la sugerida por Lactancio y confirmada por San Agust\u00edn parece, quiz\u00e1, m\u00e1s de acuerdo con la idea que las otras. Dice que procede de religare, unir. As\u00ed, significar\u00eda el v\u00ednculo que une al hombre con Dios. La noci\u00f3n com\u00fanmente aceptada entre los te\u00f3logos es la que se encuentra en la \u00abSumma Theologica\u00bb, II-II, Q. LXXXI de Santo Tom\u00e1s de Aquino. Seg\u00fan \u00e9l, es una virtud que propone rendir a Dios el culto que le es debido como fuente de todo ser y principio de todo gobierno de las cosas. No cabe duda de que es una virtud distinta, no meramente una fase de otra. Se diferencia de otras en su objeto, que es ofrecer al Omnipotente Dios el homenaje requerido por Su singular\u00edsima excelencia. En una acepci\u00f3n libre puede ser considerada como una virtud general que prescribe los actos de otras virtudes o requiere de ellos para la ejecuci\u00f3n de sus propias funciones. No es una virtud teologal, porque su objeto inmediato no es Dios, sino la reverencia debida a \u00c9l. Su pr\u00e1ctica est\u00e1 frecuentemente asociada con las virtudes de fe y caridad:  Sin embargo, el juicio concurrente de los te\u00f3logos la colocan enre las virtudes morales, como parte de la virtud cardinal de la justicia, puesto que con ella le damos a Dios lo que le es debido.   Santo Tom\u00e1s ense\u00f1a que es la primera entre las virtudes morales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Una actitud religiosa hacia Dios es esencialmente el producto de nuestro reconocimiento, no s\u00f3lo de Su majestad soberana, sino tambi\u00e9n de nuestra absoluta dependencia de \u00c9l. Aunque, como dice el P. Rickaby, \u00c9l no es meramente \u00abel Gran Desconocido\u00bb, nuestro comportamiento hacia \u00c9l ha de estar investido de reverencia y admiraci\u00f3n; \u00c9l es a la vez nuestro Creador y Maestro y, en virtud de nuestra filiaci\u00f3n sobrenatural en el orden presente de las cosas, nuestro Padre. Por eso estamos obligados a dirigir habitualmente hacia \u00c9l nuestros sentimientos de adoraci\u00f3n, alabanza, acci\u00f3n de gracias, lealtad y amor. Tal disposici\u00f3n del alma es inexorablemente requerida por la verdadera ley de nuestro ser. No debemos, sin embargo, permanecer satisfechos porque tal vez nuestra relaci\u00f3n interior est\u00e9 suficientemente en conformidad con esta norma. No somos simplemente esp\u00edritus. Nuestra naturaleza compuesta necesita expresarse a s\u00ed misma en actos externos en los que tomen parte tanto el cuerpo como el alma&#8212;esto no s\u00f3lo para estimular nuestros sentimientos internos, sino porque a Dios mismo pertenecen nuestro cuerpo y alma, y es justo que ambos le muestren su fidelidad. Esta es la justificaci\u00f3n de la religi\u00f3n externa.  Por supuesto que Dios no necesita nuestro culto, ni interior ni exterior, y es pueril impugnar esta raz\u00f3n. Nuestro homenaje no a\u00f1ade nada a su gloria, a no ser el incremento intr\u00ednseco de te\u00f3logos cuya suma no viene a cuento considerar aqu\u00ed. No es esto por lo que estrictamente hablando debamos rendirle tributo, sino porque \u00c9l lo merece infinitamente y porque es de inestimable valor para nosotros mismos. Los principales actos de esta virtud son adoraci\u00f3n, oraci\u00f3n, sacrificio, oblaci\u00f3n, votos; los pecados contra ella son descuido de la oraci\u00f3n, blasfemia, tentar a Dios, sacrilegio, perjurio, simon\u00eda, idolatr\u00eda y superstici\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  RICKABY, Ethics and Natural Law (Londres, 1908); MAZZELLA, De religione et ecclesia (Roma, 1885); SCHANZ, A Christian Apology (Nueva York, 1907); Summa theol. (Tur\u00edn, 1885), loc. cit.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Fuente<\/b>:  Delany, Joseph. \u00abVirtue of Religion.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 12. New York: Robert Appleton Company, 1911.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/12748a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Traducido por el Padre Jos\u00e9 Demetrio Jim\u00e9nez, OSA.  L H M.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>De las tres derivaciones propuestas para la palabra \u201creligi\u00f3n\u201d, la sugerida por Lactancio y confirmada por San Agust\u00edn parece, quiz\u00e1, m\u00e1s de acuerdo con la idea que las otras. Dice que procede de religare, unir. As\u00ed, significar\u00eda el v\u00ednculo que une al hombre con Dios. 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