{"id":27309,"date":"2016-02-05T18:25:57","date_gmt":"2016-02-05T23:25:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/visiones-y-apariciones\/"},"modified":"2016-02-05T18:25:57","modified_gmt":"2016-02-05T23:25:57","slug":"visiones-y-apariciones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/visiones-y-apariciones\/","title":{"rendered":"VISIONES Y APARICIONES"},"content":{"rendered":"<p><p style=\"text-align: justify\">Este art\u00edculo tratar\u00e1, no con las visiones naturales, sino con las sobrenaturales, es decir, visiones debidas a la intervenci\u00f3n directa de un poder superior al hombre.  El cardenal  Bona (De discret. Spir., XV, n. 2) distingue entre visiones y apariciones.  Hay una \u201caparici\u00f3n\u201d cuando no sabemos si la figura que vemos se relaciona con un ser real; una \u201cvisi\u00f3n\u201d cuando la relacionamos con un ser real.  Al igual que la mayor\u00eda de los m\u00edsticos consideraremos estos t\u00e9rminos como sin\u00f3nimos.\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Tres tipos de visiones\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-2\">1.1 Visiones corp\u00f3reas<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-3\">1.2 Visiones imaginativas<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-4\">1.3 Visiones intelectuales<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">2 Visiones de demonios<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">3 Evocaci\u00f3n de los muertos y espiritismo<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Tres tipos de visiones<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Desde San Agust\u00edn (De gen. ad litt., 1. XII, VII, n. 16) los escritores m\u00edsticos han concurrido en dividir las visiones en corp\u00f3reas, imaginativas e intelectuales.\n<\/p>\n<h3>Visiones corp\u00f3reas<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">La visi\u00f3n corp\u00f3rea es una manifestaci\u00f3n sobrenatural de un objeto a los ojos del cuerpo.  Puede realizarse de dos maneras: o bien una figura realmente presente golpea la retina y all\u00ed determina el fen\u00f3meno f\u00edsico de la visi\u00f3n, o un agente superior al hombre modifica directamente el \u00f3rgano de la vista y produce en el compuesto una sensaci\u00f3n equivalente a la producida por un objeto externo.  Seg\u00fan las autoridades la primera es la forma habitual; corresponde a la creencia invencible del vidente, por ejemplo, Bernardita en Lourdes; implica un m\u00ednimo de intervenci\u00f3n milagrosa si la visi\u00f3n es prolongada o si es com\u00fan a varias personas.  Pero la presencia de una figura externa puede entenderse de dos maneras.  A veces se presentar\u00e1 la propia substancia del ser o la persona; otras veces ser\u00e1 simplemente una apariencia consistente en una cierta disposici\u00f3n de los rayos luminosos.  Lo primero puede ser cierto para personas vivas e incluso, parecer\u00eda, de los nuevos cuerpos gloriosos de Cristo y Mar\u00eda, los cuales por el eminentemente probable fen\u00f3meno de bilocaci\u00f3n pueden hacerse presentes al hombre sin dejar su morada de gloria.    La segunda se realiza en la aparici\u00f3n corp\u00f3rea de los muertos  no resucitados o de los esp\u00edritus puros.\n<\/p>\n<h3>Visiones imaginativas<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">La visi\u00f3n imaginativa es la representaci\u00f3n sensible de un objeto s\u00f3lo por la acci\u00f3n de la imaginaci\u00f3n, sin la ayuda del \u00f3rgano de la vista.  A veces el sujeto es consciente de que el objeto existe s\u00f3lo en su imaginaci\u00f3n, que es una imagen puramente reproducida o compuesta.  A veces la proyecta invenciblemente afuera, lo cual es el caso de la alucinaci\u00f3n sobrenatural.  En la visi\u00f3n imaginativa natural la imaginaci\u00f3n es movida a la acci\u00f3n \u00fanicamente por un agente natural, la voluntad del sujeto, una fuerza interna o externa; pero en la visi\u00f3n imaginativa sobrenatural un agente superior al hombre act\u00faa directamente ya sea en la imaginaci\u00f3n misma o en ciertas fuerzas calculadas para estimular la imaginaci\u00f3n.   La se\u00f1al de que estas im\u00e1genes vienen de Dios se encuentra, aparte de su viveza particular, en las luces y gracias de santidad sincera que las acompa\u00f1an, y en el hecho de que el sujeto es incapaz de definir o fijar los elementos de la visi\u00f3n.  Estos esfuerzos a menudo resultan en el cese o la limitaci\u00f3n de la visi\u00f3n.   Las apariciones imaginativas por lo general son de corta duraci\u00f3n, ya sea porque el organismo humano es incapaz de soportar por un largo tiempo la violencia que se le hace, o porque las visiones imaginativas pronto dan lugar a las visiones intelectuales.  Este tipo de visiones se presentan con mayor frecuencia durante el sue\u00f1o, como fueron los sue\u00f1os de Fara\u00f3n y Nabucodonosor (G\u00e9nesis 41, Daniel 2).  El cardenal  Bona da varias razones de conveniencia para esta frecuencia: durante el sue\u00f1o el alma est\u00e1 menos dividida por la multiplicidad de pensamientos, es m\u00e1s pasiva, m\u00e1s inclinada a aceptar, y menos inclinada a la controversia, en el silencio de los sentidos las im\u00e1genes hacen una impresi\u00f3n m\u00e1s v\u00edvida.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A menudo es dif\u00edcil decidir si la visi\u00f3n es corp\u00f3rea o imaginativa.  Sin duda, es corp\u00f3rea (o extr\u00ednseca) si produce efectos externos, tales como las marcas de quemado dejadas en un objeto por el paso del diablo.  Es imaginativa si, por ejemplo, la imagen persiste despu\u00e9s de que uno ha cerrado los ojos, o si no hay rastros de los efectos externos que debi\u00f3 haber producido, por ejemplo, cuando una bola de fuego aparece sobre la cabeza de una persona sin lastimarla.   El momento m\u00e1s propicio para estas visiones es el estado de \u00e9xtasis, cuando el ejercicio de los sentidos externos se suspende.  Sin embargo, aunque la cuesti\u00f3n se ha debatido entre los m\u00edsticos, parece que tambi\u00e9n pueden producirse fuera de ese estado.  Esta es la opini\u00f3n de \u00c1lvarez de Paz (De grad. contemp., 1., V, art. III, CII, t. 6) y del Papa Benedicto XIV (De servorum Dei beatif., 1. III, c. I, n. 1).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La visi\u00f3n imaginativa puede ser representativa o simb\u00f3lica.  Es representativa cuando presenta una imagen del mismo objeto que va a dar a conocer.  Tal debi\u00f3 ser la aparici\u00f3n a Santa Juana de Arco, a Santa Catalina y a Santa Margarita, si no fue (lo cual es m\u00e1s probable) una visi\u00f3n luminosa.  Es simb\u00f3lica cuando indica el objeto por medio de un signo, tal como la aparici\u00f3n de una escalera a Jacob, la aparici\u00f3n del sol, la luna y las estrellas al patriarca Jos\u00e9, como lo fueron tambi\u00e9n numerosas visiones prof\u00e9ticas.\n<\/p>\n<h3>Visiones intelectuales<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">Las visiones  intelectuales perciben el objeto sin una imagen sensible y las mismas se pueden aceptar aparentemente en el orden natural.    Incluso cuando afirmamos con los  escol\u00e1sticos que toda idea se deriva de alguna imagen, no se deduce que la imagen no puede en un momento dado abandonar la idea a s\u00ed misma.  La visi\u00f3n intelectual es del orden sobrenatural cuando el objeto conocido supera el campo natural de la comprensi\u00f3n, por ejemplo, la  esencia del alma, cierta existencia del estado de  gracia en el sujeto u otro, la  naturaleza \u00edntima de Dios y la  Trinidad; cuando se prolonga por un per\u00edodo de tiempo considerable (Santa Teresa dice que puede durar m\u00e1s de un a\u00f1o).  Se puede reconocer la intervenci\u00f3n de Dios especialmente por sus efectos, luz persistente, amor divino, paz en el alma, inclinaci\u00f3n hacia las cosas de Dios, frutos constantes de santidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La visi\u00f3n intelectual se lleva a cabo en el entendimiento puro, y no en la facultad de razonar.  Si el objeto percibido se encuentra dentro de la esfera de la raz\u00f3n, la visi\u00f3n intelectual del orden sobrenatural se lleva a cabo, seg\u00fan los escol\u00e1sticos, por medio de las especies adquiridas por el intelecto, pero aplicadas por el mismo Dios o iluminadas especialmente por Dios.  Si no est\u00e1 dentro del rango de la raz\u00f3n, se lleva a cabo por la infusi\u00f3n milagrosa en la mente de nuevas especies.   Es una pregunta abierta si en las visiones intelectuales de orden superior el entendimiento no percibe las cosas divinas sin la ayuda de las especies.  En este tipo de operaci\u00f3n que el objeto o el hecho se percibe como verdad y realidad, y esto con la garant\u00eda y certeza muy superior a la que acompa\u00f1a a la visi\u00f3n corp\u00f3rea m\u00e1s manifiesta.  De acuerdo con Santa Teresa \u00abNo vemos nada, ya sea interior o exteriormente&#8230; pero sin ver nada el alma concibe el objeto y siente de d\u00f3nde es m\u00e1s claramente que si lo viese, salvo que no se le muestra nada en particular. Es como sentir a alguien cerca de uno en un lugar oscuro \u00ab(primera carta a Padre Rodrigo \u00c1lvarez).\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Este es el sentido de la presencia, para usar la expresi\u00f3n de los escritores modernos.  Y otra vez: \u00abPocas veces he visto al diablo bajo cualquier forma, pero a menudo se me ha aparecido sin forma, como es el caso en las visiones intelectuales, cuando, como he dicho, el alma percibe claramente presente a alguien, a  pesar de que no lo percibe bajo ninguna forma\u00bb (Vida, 31).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La visi\u00f3n es a veces clara, a veces borrosa.  La primera atestigua de la presencia del objeto sin definir cualquier elemento.  \u00abEn la fiesta del glorioso San Pedro\u00bb, escribe Santa Teresa, \u00abestando en oraci\u00f3n, vi, o m\u00e1s bien (porque yo no vi nada, ni con los ojos del cuerpo ni con los del alma) sent\u00ed a mi Salvador cerca de m\u00ed y vi que era \u00c9l quien me hablaba\u00bb (Vida, 27).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A cierto grado de altura o profundidad, la visi\u00f3n se vuelve indescriptible, inexpresable en el lenguaje humano.  San Pablo, arrebatado hasta el tercer cielo, fue instruido en los misterios que no est\u00e1 en el poder del alma relatar (2 Cor. 12,4).  Sin embargo, no hay ocasi\u00f3n para acusar a los  m\u00edsticos de agnosticismo.  Su agnosticismo, si as\u00ed puede decirse, es meramente verbal.  Lo inefable no es lo incomprensible.  Desde Dionisio el Pseudo-Areopagita, los m\u00edsticos han tenido la costumbre de designar a la profundidad de la realidad Divina con t\u00e9rminos negativos.  La aceptaci\u00f3n de la impotencia del lenguaje humano no les impide decir, como lo hizo  San Ignacio, por ejemplo, que lo que han visto de la  Trinidad ser\u00eda suficiente para establecer su fe, aun cuando los Evangelios desapareciesen.   Es imposible establecer un paralelo entre el grado de espiritualidad de la visi\u00f3n y el grado del estado m\u00edstico o la santidad del sujeto.  Las visiones imaginativas e incluso las corp\u00f3reas pueden continuar en el m\u00e1s avanzado estado de uni\u00f3n, como parece haber sido el caso de Santa Teresa.  Sin embargo, las visiones intelectuales del orden sobrenatural, como el misterio de la Trinidad, se\u00f1alan indiscutiblemente a un muy alto grado de uni\u00f3n m\u00edstica.\n<\/p>\n<h2>Visiones de demonios<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Desde el d\u00eda en que, en el para\u00edso terrenal, el enemigo de la raza humana tom\u00f3 la forma de una serpiente para tentar a nuestros primeros padres, el diablo a menudo se muestra a los hombres en una forma sensible.  Son bien conocidas las luchas de San Antonio en el desierto contra los ataques visibles del enemigo (San Atanasio, \u00abVita S. Antonii\u00bb, PG XXIV ss.), as\u00ed como en los tiempos modernos est\u00e1n los ataques visibles del diablo contra San Juan Bautista Mar\u00eda Vianney, el cura de Ars (Alfred Monnin, Life).   Como dice San Pablo  (2 Cor. 11,14), Satan\u00e1s a menudo se disfraza como  \u00e1ngel de luz para seducir a las almas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sulpicio Severo nos ha conservado el relato de un intento de este tipo contra  San Mart\u00edn.  Un d\u00eda el  santo vio en su celda, rodeado de una luz deslumbrante, a un joven vestido con una prenda real, con la cabeza rodeada por una diadema.  San Mart\u00edn se qued\u00f3 sorprendido y en silencio.  \u00abReconoce\u00bb, le dijo la aparici\u00f3n, \u00ablo que ves. Yo soy  Cristo a punto de descender sobre la tierra, pero yo quer\u00eda antes mostrar\u00e9 a ti\u00bb.    San Mart\u00edn no contest\u00f3.  \u201cMart\u00edn\u201d, continu\u00f3 la aparici\u00f3n, \u201c\u00bfpor qu\u00e9 vacilas en reconocer lo que ves?  Yo soy Cristo.\u201d  Luego Mart\u00edn dijo:  \u201cEl Se\u00f1or Jesucristo no dijo que regresar\u00eda en vestido de p\u00farpura y con una corona.  No reconocer\u00e9 a mi Salvador a menos que lo vea tal como sufri\u00f3, con los estigmas y la cruz.\u201d  Entonces el fantasma diab\u00f3lico se desvaneci\u00f3, dejando tras de s\u00ed un intolerable hedor (De Vita Martini).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Newman ha dado una interpretaci\u00f3n de esta visi\u00f3n para su propio per\u00edodo (Mart\u00edn y M\u00e1ximo, 206).  El mejor modo de juzgar el origen de estas manifestaciones es el dado por  San Ignacio, es decir, examinar la serie de incidentes; dar\u00e1 un buen resultado el cuestionarse uno mismo respecto al comienzo, medio y final (Spiritual Exercises:  Rules for the Discernment of Spirits, 5\u00aa).\n<\/p>\n<h2>Evocaci\u00f3n de los muertos y espiritismo<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">En 1 Samuel 28 dice que Sa\u00fal, cuando fue derrotado por los filisteos, fue donde la bruja de Endor y le pidi\u00f3 que le trajera el esp\u00edritu de Samuel, y el esp\u00edritu sali\u00f3 de la tirra y le revel\u00f3 a Sa\u00fal que Dios estaba enojado con \u00e9l porque hab\u00eda perdonado a Amalec.  Numerosos cultos paganos practicaban la evocaci\u00f3n de los muertos; los magos la practicaban en la Edad Media, y en los tiempos modernos los mediums o espiritistas se han tomado la tarea de comunicarse con las almas de los muertos o con esp\u00edritus encarnados (vea espiritismo).  La Iglesia Cat\u00f3lica en varias ocasiones ha condenado la pr\u00e1ctica del magnetismo y el espiritismo, en la medida en que esta pr\u00e1tica evoca a los muertos y puede llamar a la acci\u00f3n esp\u00edritus malvados.   Pero nunca ha declarado que cada operaci\u00f3n nos pone en relaci\u00f3n real con los esp\u00edritus de los muertos o un esp\u00edritu malo.  Las principales condenas son las del Santo Oficio, 4 de agosto de 1856; 21 de abril de 1841; 30 de marzo de 1898.  (Vea tambi\u00e9n Acta Concil. Baltim., II (Col. Lac., III, 406)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<b>Fuente<\/b>:  Roure, Lucien. \u00abVisions and Apparitions.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 15. New York: Robert Appleton Company, 1912. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/15477a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina.  rc\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este art\u00edculo tratar\u00e1, no con las visiones naturales, sino con las sobrenaturales, es decir, visiones debidas a la intervenci\u00f3n directa de un poder superior al hombre. El cardenal Bona (De discret. Spir., XV, n. 2) distingue entre visiones y apariciones. 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