{"id":2733,"date":"2016-02-04T23:28:44","date_gmt":"2016-02-05T04:28:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jesucristo\/"},"modified":"2016-02-04T23:28:44","modified_gmt":"2016-02-05T04:28:44","slug":"jesucristo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jesucristo\/","title":{"rendered":"JESUCRISTO"},"content":{"rendered":"<p>v. Cristo, Cristo Jes\u00fas, Mes\u00edas, Salvador, Se\u00f1or, Se\u00f1or Jesucristo, Se\u00f1or Jes\u00fas, Ungido, Verbo<br \/>\nMat 1:1 libro de la genealog\u00eda de J, hijo de David<br \/>\nJoh 1:17 la gracia y la .. vinieron por medio de J<br \/>\nJoh 17:3 te conozcan a ti .. y a J, a quien has<br \/>\nAct 3:6 en el nombre de J .. lev\u00e1ntate y anda<br \/>\nAct 3:20 \u00e9l env\u00ede a J, que os fue antes anunciado<br \/>\nAct 5:42 no cesaban de ense\u00f1ar y predicar a J<br \/>\nRom 1:3 acerca de su Hijo, nuestro Se\u00f1or J, que<br \/>\nRom 5:15 el don .. por la gracia de un hombre, J<br \/>\n1Co 2:2 no saber .. sino a J, y a \u00e9ste crucificado<br \/>\n1Co 3:11 que el que est\u00e1 puesto, el cual es J<br \/>\n2Co 4:5 predicamos .. sino a J como Se\u00f1or<br \/>\n2Co 13:5 \u00bfo no os conoc\u00e9is .. J est\u00e1 en vosotros<br \/>\nGal 3:1 ante cuyos ojos J fue ya presentado<br \/>\nEph 2:20 la principal piedra del \u00e1ngulo J mismo<br \/>\nPhi 1:6 obra, la perfeccionar\u00e1 hasta el d\u00eda de J<br \/>\nPhi 2:11 toda lengua confiese que J es el Se\u00f1or<br \/>\n1Ti 2:5 Dios, y un solo mediador .. J hombre<br \/>\n2Ti 2:8 acu\u00e9rdate de J, del linaje de David<br \/>\nHeb 13:8 J es el mismo ayer, y hoy, y por los<br \/>\n1Pe 1:7 gloria y honra cuando sea manifestado J<br \/>\n1Pe 5:10 que nos llam\u00f3 a su gloria eterna en J<br \/>\n2Pe 3:18 el conocimiento de nuestro Se\u00f1or .. J<br \/>\n1Jo 1:3 comuni\u00f3n .. con el Padre, y con su Hijo J<br \/>\n1Jo 1:7 la sangre de J .. limpia de todo pecado<br \/>\n1Jo 2:1 abogado tenemos con el .. a J el justo<br \/>\n1Jo 4:2 esp\u00edritu que confiesa que J ha venido en<br \/>\nRev 1:1 la revelaci\u00f3n de J, que Dios le dio, para<\/p>\n<hr>\n<p>Jesucristo    (gr. I&#8217;s\u00f3us [transliteraci\u00f3n del aram. Yesh\u00fb\u00e2, \u00abJes\u00fas\u00bb, y \u00e9ste del heb. Yeh\u00f4sh\u00fba, Josu\u00e9] m\u00e1s Jrist\u00f3s [traducci\u00f3n del heb. M\u00e2sh\u00eeaj, Mes\u00ed\u00adas]).  El Salvador del mundo, el Mes\u00ed\u00adas.* En tiempos del NT Yesh\u00fb\u00e2 era un nombre corriente que se daba a los muchachos jud\u00ed\u00ados.  Expresaba la fe de los padres en Dios y en su promesa de uno que traer\u00ed\u00ada salvaci\u00f3n a Israel.  El \u00e1ngel Gabriel indic\u00f3 a Jos\u00e9 que llamara al primog\u00e9nito de Mar\u00ed\u00ada con este nombre, y la raz\u00f3n que se le dio fue: \u00abPorque \u00e9l salvar\u00e1 a su pueblo de sus pecados\u00bb (Mat 1:21). \u00abCristo\u00bb no fue un nombre personal por el que la gente lo conoci\u00f3 mientras estuvo sobre la tierra, sino un t\u00ed\u00adtulo usado para identificarlo con aquel en quien las promesas y profec\u00ed\u00adas mesi\u00e1nicas del AT encontraban su cumplimiento. Para los que creyeron en \u00e9l como enviado de Dios, \u00e9l era el Cristo; es decir, el Mes\u00ed\u00adas, el \u00abungido\u00bb por Dios para ser el Salvador del mundo.  El uso de los 2 nombres juntos (Mat 1:18; 16:20; Mar 1:1), Jes\u00fas y Cristo, constituye una confesi\u00f3n de fe en que Jes\u00fas de Nazaret, el hijo de Mar\u00ed\u00ada, es realmente el Mes\u00ed\u00adas (Mat 1:1; Act 2:38).  Tambi\u00e9n se lo conoc\u00ed\u00ada por el t\u00ed\u00adtulo de Emanuel, \u00abDios con nosotros\u00bb, un reconocimiento de su divinidad y nacimiento virginal (Mat 1:23; cf Isa 7:14; 9:6, 7).  La designaci\u00f3n corriente que us\u00f3 Jes\u00fas para s\u00ed\u00ad mismo fue \u00abel Hijo del Hombre\u00bb (Mar 2:10; etc,), una expresi\u00f3n que nunca usaron otros cuando hablaban de \u00e9l o se dirig\u00ed\u00adan a \u00e9l.  Con este t\u00ed\u00adtulo, que parece tener implicaciones mesi\u00e1nicas, 632 Jes\u00fas enfatiz\u00f3 su humanidad, sin duda pensando de s\u00ed\u00ad mismo como la simiente prometida (Gen 3:15; 22:18; cf G\u00e1. 3:16).  Raramente us\u00f3 para s\u00ed\u00ad mismo el t\u00ed\u00adtulo \u00abHijo de Dios\u00bb, el cual enfatizaba su divinidad (Joh 9:35-37; 10:36), aunque a menudo se refer\u00ed\u00ada a Dios como su Padre (Mat 16:17; etc.). Sin embargo, el Padre lo llam\u00f3 su Hijo (Luk 3:22; 9:35), y Juan el Bautista (Joh 1:34) y los Doce (Mat 14:33; 16:16) lo reconocieron como \u00abHijo de  Dios\u00bb.  La afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas de que Dios era su Padre en un sentido especial, y m\u00e1s tarde, su admisi\u00f3n de ser el Hijo de Dios, le valieron el arresto de los jud\u00ed\u00ados que alegaban que eso era causa suficiente para su condenaci\u00f3n y muerte (Luk 22:70, 71).  El \u00e1ngel Gabriel explic\u00f3 que Jes\u00fas deb\u00ed\u00ada ser llamado Hijo de Dios en virtud de su nacimiento de Mar\u00ed\u00ada por el poder del Esp\u00ed\u00adritu Santo (Luk 1:35; cf Heb 1:5), y Pablo dice que la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas de los muertos lo declara \u00abHijo de Dios\u00bb con poder (Rom 1:4).  Sus dic\u00ed\u00adpulos con frecuencia se dirigieron a \u00e9l como \u00abMaestro\u00bb (Mar 4:38; 9:38; etc.), y tambi\u00e9n, en reconocimiento de su deidad, como \u00abSe\u00f1or\u00bb (Joh 14:5, 8; 20:28).  La gente y los gobernantes por igual usaron el t\u00e9rmino \u00abHijo de David\u00bb como una designaci\u00f3n popular para el Mes\u00ed\u00adas (Mat 12:23; 22:42; Mar 12:35; etc.), y como una expresi\u00f3n de la esperanza de liberaci\u00f3n de la opresi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica.  I. Ambientaci\u00f3n.  M\u00e1s que cualquier otra cosa, fue la fe en el Mes\u00ed\u00adas lo que uni\u00f3 a los jud\u00ed\u00ados como raza a trav\u00e9s de los siglos y constituy\u00f3 la base para su existencia como naci\u00f3n.  La esperanza mesi\u00e1nica es el tema central del AT, desde el anuncio de un Redentor (Gen 3:15) hasta la promesa de uno que vendr\u00ed\u00ada delante de \u00e9l para preparar el camino (ls. 40:3-5; Mal 4:5).  Correctamente comprendidas, las Escrituras del AT predicen su venida y dan testimonio de \u00e9l (Luk 24:25-27; Jn, 5:39, 47).  Los escritores de los Evangelios se refieren con frecuencia a las profec\u00ed\u00adas del AT como cumplidas en Jes\u00fas de Nazaret (Mat 1:23; 2:6, 15, 17, 18; 3:3; etc.), y Cristo mismo, en diversas ocasiones, las cit\u00f3 como evidencia de que \u00e9l era el Mes\u00ed\u00adas (Luk 4:17-21; 24:25-27; Joh 5:39, 47; etc.).  Por unos 375 a\u00f1os despu\u00e9s de la restauraci\u00f3n de la cautividad babil\u00f3nica en el 536  a.C., Judea fue tributario de los persas, de Alejandro Magno y de sus sucesores: los Tolomeos de Egipto y los Sel\u00e9ucidas de Siria.  Luego, por aproximadamente un siglo, los jud\u00ed\u00ados gozaron de cierta independencia de gobiernos extranjeros, bajo una serie de gobernantes conocidos como macabeos o asmoneos.  Desde el 63 a.C. Palestina fue tributaria de Roma -aunque mayormente aut\u00f3noma en la administraci\u00f3n de su vida interna, civil y religiosa- hasta el 70 d.C., cuando la naci\u00f3n se extingui\u00f3.  Unos 15 a\u00f1os despu\u00e9s que Pompeyo subyugara Palestina, Herodes, conocido m\u00e1s tarde como \u00abel Grande\u00bb, fue designado como principal magistrado de Galilea.  En ocasi\u00f3n de la invasi\u00f3n de los partos y cuando 2 gobernantes asmoneos estaban luchando por el trono, Herodes fue designado rey de Judea por los romanos (40 a.C.), y con la ayuda de ellos tom\u00f3 Jerusal\u00e9n (37 a.C.).  Esto termin\u00f3 la larga serie de sangrientas guerras que hab\u00ed\u00adan marcado los a\u00f1os 63 al 37 a.C., durante las cuales, se dice, murieron m\u00e1s de 100.000 jud\u00ed\u00ados.  Durante los siguientes 70 a\u00f1os, hasta el 34 d.C., se estima que otros 100.000 perdieron la vida en abortivos intentos de sacudirse el yugo romano-herodiano.  Herodes asesin\u00f3 a varios miembros de la familia asmonea, a cuyos miembros se hab\u00ed\u00adan acercado los jud\u00ed\u00ados en un vano intento por recuperar su libertad.  Tambi\u00e9n asesin\u00f3 a veintenas de nobles en diversas ocasiones, ya sea porque no los quer\u00ed\u00ada o para confiscar sus propiedades.  Adem\u00e1s incurri\u00f3 en el odio de sus s\u00fabditos por sus impuestos opresivos, uno de los medios usados para obtener los fondos necesarios para sus grandiosos proyectos de construcci\u00f3n.  Se dice que al asumir encontr\u00f3 a la naci\u00f3n en un estado de prosperidad razonable; cuando muri\u00f3 la dej\u00f3 en una pobreza abyecta.  Los jud\u00ed\u00ados tambi\u00e9n odiaban a Herodes por sus actividades paganizantes y su crueldad ilimitada y desenfrenada.  Lo llamaban \u00abese esclavo edomita\u00bb y lo consideraban la encarnaci\u00f3n de Satan\u00e1s.  Aunque era odiado, ten\u00ed\u00ada un deseo insaciable de ser apreciado y recibir honores; pero percibiendo que los jud\u00ed\u00ados nunca le dar\u00ed\u00adan eso, otorg\u00f3 ricos favores y don\u00f3 grandes edificios a los habitantes de ciudades gentiles, cercanas y lejanas.  Un terremoto asolador (31 a.C.) y una hambruna severa 6 a\u00f1os m\u00e1s tarde aumentaron el sufrimiento del pueblo jud\u00ed\u00ado durante su reinado de 33 a\u00f1os.  Uno de sus \u00faltimos actos antes de su muerte, quiz\u00e1s en el 4 a.C., fue la matanza de los ni\u00f1os de Bel\u00e9n (Mat_2). Como sucesores design\u00f3 a sus hijos Arquelao (sobre Judea y Samaria), Herodes Antipas (sobre Galilea y Perea) y Felipe (sobre la regi\u00f3n al norte y al este del Mar de Galilea).  Este, cuyos s\u00fabditos eran mayormente gentiles, hizo, seg\u00fan se dice, una buena administraci\u00f3n para sus gobernados.  A veces, Jes\u00fas se retir\u00f3 brevemente a regiones bajo la jurisdicci\u00f3n de Felipe, donde gozaba de estar libre de las molestias que le causaban los escribas 633 y fariseos.  Gran parte del ministerio de Jes\u00fas fue consagrado a Galilea y Perea que estaban bajo el dominio de Herodes Antipas.  Arquelao hered\u00f3 el car\u00e1cter perverso de su padre, pero no tuvo la capacidad de \u00e9ste.  Era tir\u00e1nico y b\u00e1rbaro en el peor sentido.  Inaugur\u00f3 su reinado sobre Judea con una matanza sin sentido de 3.000 personas en los atrios del templo. Esta masacre despert\u00f3 el sentimiento p\u00fablico en su contra y provoc\u00f3 una serie de revueltas sin precedentes.  El odio por el dominio herodiano-romano alcanz\u00f3 tal nivel que por un tiempo prevaleci\u00f3 una anarqu\u00ed\u00ada completa.  Finalmente, en el 6 d.C., Augusto desterr\u00f3 a Arquelao a Galia y anex\u00f3 Judea y Samaria a la provincia romana de Siria, poniendo as\u00ed\u00ad por 1\u00c2\u00aa vez a los jud\u00ed\u00ados directamente bajo el gobierno romano.  Como se pod\u00ed\u00ada esperar, \u00e9stos se sent\u00ed\u00adan amargamente ofendidos por la presencia de los administradores y soldados romanos; pero con ocasionales excepciones, los asuntos de Palestina estuvieron relativamente en calma por muchos a\u00f1os.  Cuando Coponio, el 1\u00c2\u00ba de los procuradores, intent\u00f3 cobrar un impuesto romano directo, muchos jud\u00ed\u00ados galileos se rebelaron bajo Judas (Act 5:37).  Abandonando su intento, los romanos entregaron la recolecci\u00f3n de impuestos a los jud\u00ed\u00ados, que en el NT son conocidos como \u00abpublicanos\u00bb.  Estos eran odiados, tanto porque representaban a un detestado gobierno extranjero, como porque sistem\u00e1ticamente estafaban a sus propios conciudadanos.  El emperador Tiberio, seg\u00fan Josefo, observ\u00f3 que los procuradores romanos, los oficiales financieros, eran como moscas en una herida: los que ya estaban saciados no succionaban tanto como los reci\u00e9n llegados.  La mayor\u00ed\u00ada de los procuradores eran inescrupulosos e incompetentes, que provocaban en los jud\u00ed\u00ados un odio a\u00fan mayor hacia Roma.  Estaban sentados, por as\u00ed\u00ad decirlo, sobre un volc\u00e1n que finalmente entr\u00f3 en erupci\u00f3n en la gran revuelta del 66-73 d.C.  Sin embargo, bajo los procuradores, los jud\u00ed\u00ados todav\u00ed\u00ada gozaban de una gran medida de autonom\u00ed\u00ada local en la administraci\u00f3n de sus asuntos civiles y religiosos: el gran Sanedr\u00ed\u00adn de Jerusal\u00e9n ten\u00ed\u00ada cierta jurisdicci\u00f3n civil como tambi\u00e9n religiosa; el sumo sacerdote era su presidente y ten\u00ed\u00ada una fuerza policial para imponer su autoridad; adem\u00e1s, hab\u00ed\u00ada 11 sanedrines regionales en Judea.  Como coraz\u00f3n del juda\u00ed\u00adsmo, la Judea de los d\u00ed\u00adas de Jes\u00fas era ultraconservadora.  Por otra parte, Galilea -llamada \u00abGalilea de los gentiles\u00bb-, era m\u00e1s cosmopolita, con una mayor proporci\u00f3n de no jud\u00ed\u00ados en su poblaci\u00f3n.  La influencia griega predominaba en mucho mayor grado que en Judea.  Hab\u00ed\u00ada pocas ciudades grandes, y la regi\u00f3n estaba casi totalmente cultivada.  V\u00e9anse Concilio; Gobernador.  Bib.: FJ-AJ xviii.6.5.  II. Vida religiosa jud\u00ed\u00ada.  Esta giraba en gran medida alrededor de la sinagoga* local.  Sin embargo, en las grandes fiestas anuales -la Pascua o los Panes sin Levadura, Pentecost\u00e9s y los Tabern\u00e1culos- los peregrinos jud\u00ed\u00ados y los pros\u00e9litos gentiles de todas partes del mundo civilizado aflu\u00ed\u00adan por miles al templo de Jerusal\u00e9n.  En esas ocasiones, los romanos entregaban para su uso las sagradas vestiduras del sumo sacerdote que ordinariamente guardaban en la Fortaleza Antonia junto al templo.  Los 2 partidos religiosos principales eran los fariseos* y los saduceos.* Un 3er grupo lo constitu\u00ed\u00adan los esenios.  Los zelotes* conformaban un 4\u00c2\u00ba partido jud\u00ed\u00ado.  Los herodianos,* \u00ablos que estaban en favor de Herodes\u00bb, formaban un 5\u00c2\u00ba grupo, con intereses puramente pol\u00ed\u00adticos.  Los escribas, \u00abint\u00e9rpretes de la ley\u00bb o \u00abdoctores\u00bb (Mat 7:29; Luk 7:30), no constitu\u00ed\u00adan un grupo separado, porque su mayor\u00ed\u00ada era farisea.  Int\u00e9rpretes profesionales de las leyes civiles y religiosas de Mois\u00e9s, su trabajo consist\u00ed\u00ada en aplicar estas leyes a los asuntos de la vida diaria.  Su interpretaci\u00f3n colectiva de la ley mosaica, m\u00e1s tarde codificada en la Mishn\u00e1 y el Talmud, constituy\u00f3 la \u00abtradici\u00f3n\u00bb contra la que Cristo habl\u00f3 tan definidamente.  V\u00e9ase Rollos del Mar Muerto (III).  Sin embargo, se deber\u00ed\u00ada recordar que s\u00f3lo una peque\u00f1a fracci\u00f3n de la poblaci\u00f3n de Palestina pertenec\u00ed\u00ada a estas sectas pol\u00ed\u00adticas y religiosas, y que las grandes masas no ten\u00ed\u00adan educaci\u00f3n y eran despreciados por los l\u00ed\u00adderes por causa de su ignorancia y laxa observancia de los ritos.  Entre estas personas sencillas hizo Jes\u00fas la mayor parte de su obra y con quienes fue clasificado por la as\u00ed\u00ad llamada elite de su tiempo.  Era la gente com\u00fan -muchos de los cuales tem\u00ed\u00adan a Dios y tomaban en serio su religi\u00f3n-, la que lo escuchaba \u00abde buena gana\u00bb (Mar 12:37).  En los d\u00ed\u00adas de Cristo hab\u00ed\u00ada quienes fervientemente esperaban el Mes\u00ed\u00adas (Mar 15:43; Luk 2:25, 36-38).  La literatura jud\u00ed\u00ada extrab\u00ed\u00adblica anterior a Cristo, como tambi\u00e9n la posterior a \u00e9l refleja un gran inter\u00e9s en su venida y el establecimiento de su reino.  Las interminables y sangrientas guerras del per\u00ed\u00adodo herodiano-romano, el gran terremoto del 31 a.C. (en el que miles de personas murieron) y la hambruna desastrosa del 25-24 a.C. fueron considerados como se\u00f1ales de la cercan\u00ed\u00ada de la venida del Mes\u00ed\u00adas.  Tambi\u00e9n hab\u00ed\u00ada en todo el mundo gentil 634 gran expectativa por un salvador.  Cuando Augusto subi\u00f3 al trono (27 a.C.) y siglos de luchas dieron lugar a una paz casi universal, los sentimientos populares aplicaron leyendas y profec\u00ed\u00adas mesi\u00e1nicas a \u00e9l.  En la mente de muchos su largo y tranquilo reinado parec\u00ed\u00ada justificar esta opini\u00f3n.  De esta expectativa mesi\u00e1nica general, el historiador romano Suetonio escribi\u00f3: \u00abSe hab\u00ed\u00ada difundido por todo el Oriente una antigua y firme creencia de que la suerte quer\u00ed\u00ada que en ese tiempo hombres salidos de Judea Gobernaran al mundo.  A esta predicci\u00f3n, referida al emperador de Roma, como surg\u00ed\u00ada de los acontecimientos, la gente de Judea la tomo para s\u00ed\u00ad misma\u00bb.  Otro historiador romano, T\u00e1cito, atribuyo la rebeli\u00f3n jud\u00ed\u00ada (que termin\u00f3 con la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n en el 70 d.C.) a esta esperanza mesi\u00e1nica de los jud\u00ed\u00ados: la creencia de que uno de su raza estaba destinado a gobernar al mundo.  Bib.: FJ-AJ xiv.15.10; S-LC viii.4.  III. Cronolog\u00ed\u00ada de la vida de Cristo.  No se conoce con precisi\u00f3n las fechas exactas del nacimiento, del ministerio y de la muerte de Cristo, pero se las puede determinar con razonable exactitud. Para mayores detalles v\u00e9ase Cronolog\u00ed\u00ada (VIII, A-C).  Sobre la base del registro de los Evangelios sin\u00f3pticos (Mt., Mr. y Lc.) se podr\u00ed\u00ada llegar a la conclusi\u00f3n de que el ministerio de Jes\u00fas dur\u00f3 poco m\u00e1s que un a\u00f1o, ya que s\u00f3lo se mencionan incidentes relacionados con 2 Pascuas.  Sin embargo, Juan menciona 3 (Joh 2:13, 23; 6:4; 13:1) y una \u00abfiesta de los jud\u00ed\u00ados\u00bb no especificada (5:1 ).  El encarcelamiento y la muerte de Juan el Bautista, tomados en relaci\u00f3n con los eventos registrados del ministerio de Cristo, ayudan a determinar que esta fiesta, cuyo nombre se omiti\u00f3, probablemente tambi\u00e9n fue una Pascua.  Cuatro Pascuas fijar\u00ed\u00adan la duraci\u00f3n del ministerio de Cristo en 3 1\/2 a\u00f1os.  Los datos de estos eventos se pueden interpretar as\u00ed\u00ad: De acuerdo con Mat 4:12 y Mar 1:14 fue el encarcelamiento de Juan el Bautista lo que indujo a Jes\u00fas a trasladar sus labores de Judea a Galilea y, seg\u00fan Mat 14:10-21(cf Joh 6:4-15), Juan fue decapitado en la \u00e9poca de la Pascua y un a\u00f1o antes de la muerte de Jes\u00fas en la cruz (cf Joh 11:55).  Adem\u00e1s, el ministerio p\u00fablico en Galilea termin\u00f3 en la \u00e9poca de la Pascua, un a\u00f1o antes de la crucifixi\u00f3n (cf Joh 5:1; 6:66).  El ministerio galileo coincide as\u00ed\u00ad con el per\u00ed\u00adodo del encarcelamiento de Juan.  Ahora bien, el ministerio de Jes\u00fas en Judea comenz\u00f3 inmediatamente despu\u00e9s de la Pascua, en la primavera que sigui\u00f3 a su bautismo -es decir, la primavera del 28 d.C.-, y siguio por un tiempo no especificado pero algo extenso (2:13, 23; 3:22, 26, 30; 4:1).  Pero \u00abJuan no hab\u00ed\u00ada sido a\u00fan encarcelado\u00bb durante el ministerio de Jes\u00fas en Judea (3:22, 24).  Para evitar controversias entre sus disc\u00ed\u00adpulos y los de Juan (3:25-4:3), interrumpi\u00f3 temporariamente sus labores en Judea y fue a Galilea, pasando por Samaria (4:3, 4).  Por tanto, los incidentes de Joh_4 -en Samaria y Can\u00e1 de Galilea- ocurrieron mientras Juan todav\u00ed\u00ada estaba en libertad y, por consiguiente, antes de la iniciaci\u00f3n formal del ministerio de Jes\u00fas en Galilea.  Por cuanto no hab\u00ed\u00ada probablemente suficiente tiempo entre la Pascua de 2:13, 23 y la fiesta de Pentecost\u00e9s (7 semanas m\u00e1s tarde para los eventos de los cps 3 y 4), la \u00abfiesta\u00bb de 5:1 no pudo ocurrir antes de la de los Tabern\u00e1culos (6 meses despu\u00e9s de la Pascua).  Pero si la de 5:1 se debe considerar la de los Tabern\u00e1culos de ese a\u00f1o, es necesario llegar a la conclusi\u00f3n, sobre la base de los hechos ya notados, que todos los eventos y desarrollos registrados en relaci\u00f3n con el ministerio de Jesus en Galilea conducen a la conclusi\u00f3n de que ser\u00ed\u00ada imposible comprimir el ministerio galileo en un per\u00ed\u00adodo de 6 meses.  Por tanto, es razonable llegar a la conclusi\u00f3n de que la \u00abfiesta\u00bb de Joh 5:1 fue la 2\u00c2\u00aa Pascua del ministerio de Jes\u00fas (cf 2:13-15; un a\u00f1o despu\u00e9s de la Pascua de 2:13, 23, y un a\u00f1o antes de la Pascua de 6:4), y que su ministerio se extendi\u00f3 por un per\u00ed\u00adodo de 3 1\/2 a\u00f1os.  Si se fija su bautismo en el oto\u00f1o del 27 d.C., su ministerio se extendi\u00f3 hasta la primavera del 31 d.C.  Sobre la base de este esquema cronol\u00f3gico, pasaron unos 6 meses entre su bautismo (oto\u00f1o del 27 d.C.) y la 1\u00c2\u00aa Pascua (primavera del 28 d.C.).  Durante este tiempo Jes\u00fas trabaj\u00f3 tranquilamente en Judea y Galilea sin atraer la atenci\u00f3n del p\u00fablico.  Entre la 1\u00c2\u00aa y la 2\u00c2\u00aa Pascuas (28 y 29 d.C.) su trabajo se centr\u00f3 principalmente en Judea.  El ministerio en Galilea ocup\u00f3 el a\u00f1o siguiente, hasta el tiempo de la Pascua del 30 d.C.  Desde esta Pascua, la 3\u00c2\u00aa, hasta la fiesta de los Tabern\u00e1culos (oto\u00f1o siguiente), Jes\u00fas interrumpi\u00f3 su ministerio p\u00fablico en Galilea y pas\u00f3 bastante tiempo en las regiones de los gentiles al norte y al este, y en conversaciones privadas con sus disc\u00ed\u00adpulos.  Desde la fiesta de los Tabern\u00e1culos hasta la 4\u00c2\u00aa, Pascua (primavera del 31 d.C.), trabaj\u00f3 principalmente en Samaria y en Perea.  S\u00f3lo Juan (cps 2-5) informa 1 1\/2 a\u00f1o del ministerio de Jes\u00fas (oto\u00f1o del 27 d.C. hasta la Pascua del 29 a.C.).  Los escritores sin\u00f3pticos cubren con detalle el a\u00f1o del ministerio en Galilea y los 6 meses de su retiro (Pascua del 29 d.C. 635 hasta la fiesta de los Tabern\u00e1culos del 30 d.C.).  Juan relata s\u00f3lo 2 \u00f3 3 eventos de este per\u00ed\u00adodo (cp 6).  Lucas (cps 9-19) es nuestra principal fuente de lo que Jes\u00fas hizo durante los 6 meses finales en Samaria y en Perea, hasta la Pascua del 31 d.C.  La designaci\u00f3n formal de los Doce como ap\u00f3stoles no ocurri\u00f3 hasta el verano del 29 d.C., m\u00e1s o menos a mitad del ministerio de 3 1\/2 a\u00f1os.  El \u00faltimo a\u00f1o de este per\u00ed\u00adodo est\u00e1 claramente se\u00f1alado por las Pascuas mencionadas en Joh 6:4 y 11:55, quiz\u00e1 las de los a\u00f1os 30 y 31 d.C., respectivamente.  V\u00e9ase Evangelios, Armon\u00ed\u00ada de los.  IV. Vida y ministerio p\u00fablico.  El bosquejo de los eventos en esta secci\u00f3n siguen el esquema adoptado en la Armon\u00ed\u00ada de los Evangelios que aparece en este Diccionario.  Para  un an\u00e1lisis de las razones de las posiciones que se tomaron en esta armon\u00ed\u00ada, v\u00e9ase el CBA sobre los pasajes involucrados.  1. De la infancia a la adultez.  Jes\u00fas naci\u00f3 en Bel\u00e9n, la ciudad de David, para poder identificarse m\u00e1s f\u00e1cilmente como el Hijo de David y, por ello, el Mes\u00ed\u00adas de las profec\u00ed\u00adas del AT (Luk 2:1-7; cf Mic 5:2).  Al 8\u00c2\u00ba d\u00ed\u00ada fue circuncidado (Luk 2:21), por cuanto la circuncisi\u00f3n era el signo del pacto y un compromiso de obediencia a sus requerimientos.  Jes\u00fas naci\u00f3 \u00abbajo la ley\u00bb de Mois\u00e9s y se someti\u00f3 a su jurisdicci\u00f3n (G\u00e1. 4:4).  M\u00e1s tarde, Jos\u00e9 y Mar\u00ed\u00ada lo llevaron al templo para la ceremonia de la dedicaci\u00f3n del primog\u00e9nito (Luk 2:22-39; cf Lev 12:1-4).  Desde muy temprano este rito hab\u00ed\u00ada sido seguido por los hebreos como reconocimiento de la promesa de Dios de dar su Primog\u00e9nito para salvar a los perdidos.  En el caso de Jes\u00fas fue un reconocimiento del acto de Dios de dar a su Hijo al mundo, y el de la dedicaci\u00f3n del Hijo a la obra que hab\u00ed\u00ada venido a hacer.  Despu\u00e9s de la visita de los magos (Mat 2:1-12), mediante los cuales Dios llam\u00f3 la atenci\u00f3n de los dirigentes de la naci\u00f3n jud\u00ed\u00ada al nacimiento de su Hijo, Jos\u00e9 y Mar\u00ed\u00ada se refugiaron por breve tiempo en Egipto de la furiosa persecuci\u00f3n de Herodes (Mat 2:13-18).  De regreso a Palestina, por instrucci\u00f3n divina se establecieron en Galilea y no en Judea, sin duda para evitar el estado de anarqu\u00ed\u00ada que prevalec\u00ed\u00ada all\u00ed\u00ad durante el turbulento reinado de Arquelao (Mat 2:19-23; Luk 2:39, 40).  Se consideraba que a la edad de 12 a\u00f1os un var\u00f3n jud\u00ed\u00ado pasaba el umbral de la ni\u00f1ez a la juventud.  Como \u00abhijo de la ley\u00bb llegaba a ser personalmente responsable de cumplir los requisitos de la religi\u00f3n jud\u00ed\u00ada, y se esperaba que participara en sus sagrados servicios y fiestas.  De acuerdo con esto, a la edad de 12 a\u00f1os Jes\u00fas asisti\u00f3 a su 1\u00c2\u00aa Pascua, donde por primera vez dio evidencia de comprender su propia relaci\u00f3n especial con el Padre y la misi\u00f3n de su vida (Luk 2:41-50).  2. Ministerio p\u00fablico temprano.  El bautismo de Jes\u00fas y su ungimiento con el Esp\u00ed\u00adritu Santo, posiblemente en la \u00e9poca de la fiesta de los Tabern\u00e1culos (oto\u00f1o del 27 d.C.), fue para \u00e9l un acto de consagraci\u00f3n a la tarea de su vida, que lo separ\u00f3 para el ministerio (Mat 3:13-17; cf Act 10:38).  El Padre declar\u00f3 p\u00fablicamente que Jes\u00fas era su propio Hijo (Mat 3:17), y Juan el Bautista reconoci\u00f3 la se\u00f1al que se le hab\u00ed\u00ada indicado para identificar al Cordero de Dios (Joh 1:31-34).  Despu\u00e9s de su bautismo, se retir\u00f3 al desierto para contemplar su misi\u00f3n.  All\u00ed\u00ad, el tentador lo someti\u00f3 a pruebas destinadas a apelar a sus sentidos, al orgullo y al logro de su propia misi\u00f3n.  Antes que pudiera salir a salvar a los hombres, \u00e9l mismo deb\u00ed\u00ada obtener la victoria sobre el tentador (Mat 4:1-11; cf Heb 2:18).  M\u00e1s tarde regres\u00f3 al Jord\u00e1n, donde Juan estaba predicando (Joh 1:28-34), y poco despu\u00e9s reuni\u00f3 a su alrededor un peque\u00f1o grupo de seguidores: Juan,  Andr\u00e9s, Sim\u00f3n, Felipe y Natanael (vs. 35-51).  Su 1er milagro, en Can\u00e1 de Galilea (2:1-11),  fortaleci\u00f3 la fe de ellos en \u00e9l como el Mes\u00ed\u00adas y les dio una oportunidad de dar testimonio de su nueva fe a otros.  3. Ministerio en Judea.  Con la limpieza del templo en la \u00e9poca de la Pascua (la primavera siguiente, unos 6 meses despu\u00e9s de su bautismo), Jes\u00fas anunci\u00f3 p\u00fablicamente su misi\u00f3n de limpiar los corazones de los hombres de la contaminaci\u00f3n del pecado (Joh 2:13-17).  Desafiado por las autoridades del templo por este acto, se\u00f1al\u00f3 hacia adelante en forma velada a su muerte en la cruz como el medio por el cual se propon\u00ed\u00ada limpiar el templo del alma (vs 18-22).  La visita nocturna de Nicodemo, un consejero importante, dio a Jes\u00fas una oportunidad, bien al principio de su ministerio, de explicar el prop\u00f3sito de su misi\u00f3n a un miembro del Sanedr\u00ed\u00adn (Joh 3:1-21) cuya mente era receptiva.  M\u00e1s tarde, Nicodemo pudo desbaratar temporariamente los intentos de los sacerdotes para destruir a Jes\u00fas (cf 7:50-53).  Saliendo de Jerusal\u00e9n, ministro por un per\u00ed\u00adodo prolongado en Judea (3:22).  La gente se agolpaba para escucharlo, y la marea de popularidad gradualmente pas\u00f3 de Juan a Jes\u00fas (4:1).  Cuando esto afect\u00f3 a los disc\u00ed\u00adpulos de Juan (3:25-36), Jes\u00fas, deseando evitar toda ocasi\u00f3n de incomprensiones y disensiones, calladamente dej\u00f3 sus labores y se retir\u00f3, por un tiempo, a Galilea (4:1-3).  Aprovech\u00f3 esta interrupci\u00f3n de su ministerio en Judea para preparar el camino para su posterior ministerio 636 exitoso en Samaria y en Galilea.  A su regreso a Jerusal\u00e9n (la Pascua del 29 d.C.) san\u00f3 en s\u00e1bado a un paral\u00ed\u00adtico junto al estanque de Betesda, tal vez el caso peor y m\u00e1s conocido de cuantos se encontraban all\u00ed\u00ad (5:1-15).  Los dirigentes jud\u00ed\u00ados hab\u00ed\u00adan tenido un a\u00f1o entero para observar a Jes\u00fas y evaluar su mensaje, y Cristo sin duda quer\u00ed\u00ada que este milagro los condujera a una decisi\u00f3n abierta.  Acusado por los jud\u00ed\u00ados de quebrantar el s\u00e1bado, se defendi\u00f3 afirmando: \u00abMi Padre hasta ahora trabaja, y yo trabajo\u00bb (vs 16-18).  Ten\u00ed\u00adan ante s\u00ed\u00ad diversas evidencias de su calidad de Mes\u00ed\u00adas: A. Hab\u00ed\u00adan o\u00ed\u00addo y profesaban aceptar el mensaje de Juan el Bautista, y Juan hab\u00ed\u00ada declarado que Jes\u00fas era el Hijo de Dios (vs 32-35; cf 1:31, 34).  B. Los muchos milagros que hab\u00ed\u00ada realizado durante su ministerio en Judea (2:23) y, en particular, la curaci\u00f3n del hombre paral\u00ed\u00adtico ese mismo s\u00e1bado, testificaban acerca de su afirmaci\u00f3n (5:16).  Por estar haciendo las obras de su Padre (v 36; cf v 17) testificaba de que hab\u00ed\u00ada venido del Padre.  C. El Padre mismo hab\u00ed\u00ada declarado que era su Hijo (vs 37, 38).  D. La evidencia suprema del mesianismo de Jes\u00fas era la que se encontraba en los escritos de Mois\u00e9s que ellos profesaban aceptar, y que ser\u00ed\u00adan sus acusadores si lo rechazaban (vs 39-47).  Los sacerdotes y gobernantes sin duda hubieran matado a Jes\u00fas all\u00ed\u00ad mismo si se hubiesen atrevido, pero temieron los sentimientos populares que estaban demasiado en su favor (cf Joh 5:16, 18).  Sin embargo, rechazaron sus afirmaciones y decidieron quitarle la vida en alg\u00fan momento futuro (v 18).  De all\u00ed\u00ad en adelante, los escritores evang\u00e9licos mencionan con frecuencia a esp\u00ed\u00adas enviados para observar a Jes\u00fas e informar lo que hac\u00ed\u00ada y dec\u00ed\u00ada, lo que mostraba que los sacerdotes y gobernantes intentaban consolidar acusaciones contra \u00e9l (cf Luk 11:54; 20:20; etc.). Tambi\u00e9n, por esta \u00e9poca, Herodes Antipas encarcel\u00f3 a Juan el Bautista (Luk 3:19, 20).  Estos 2 eventos -el   rechazo por el Sanedr\u00ed\u00adn y el encarcelamiento de Juan el Bautista- se\u00f1alan el fin del ministerio de Jes\u00fas en Judea (Mat 4:12; cf Joh 7:1).  Para evitar conflictos sin sentido con los maestros de Jerusal\u00e9n, desde entonces restringi\u00f3 sus labores principalmente a Galilea y, en realidad, no volvi\u00f3 a Jerusal\u00e9n hasta la fiesta de los Tabern\u00e1culos (1 1\/2 a\u00f1o m\u00e1s tarde).  4. Ministerio en Galilea.  Los galileos eran menos complicados y menos dominados por sus dirigentes que los jud\u00ed\u00ados de Judea, y sus mentes estaban m\u00e1s abiertas para recibir la verdad. Durante su ministerio en Galilea el entusiasmo creci\u00f3 tanto que se vio obligado, algunas veces, a esconderse para que las autoridades romanas no tuvieran ocasi\u00f3n de temer una insurrecci\u00f3n.  Por un tiempo pareci\u00f3 que los galileos lo recibir\u00ed\u00adan como el Mes\u00ed\u00adas.  Abri\u00f3 su obra en Galilea, en Nazaret, cuya poblaci\u00f3n lo conoc\u00ed\u00ada mejor y deber\u00ed\u00adan haber sido los que estuvieran mejor preparados para darle la bienvenida (Luk 4:16-30).  En la sinagoga, el s\u00e1bado les explic\u00f3 la naturaleza y el prop\u00f3sito de su misi\u00f3n, pero ellos rehusaron aceptarlo y quisieron quitarle la vida.  Dejando Nazaret, Jes\u00fas hizo de Capernaum su centro de labores en Galilea (Mat 4:13-17).  Junto al mar, una ma\u00f1ana llam\u00f3 a Pedro y Andr\u00e9s, y a Jacobo y a Juan para que se le unieran como colaboradores suyos y lo siguieran como disc\u00ed\u00adpulos de tiempo completo (Luk 5:1-11; cf Mat 4:18-22).  Los sentimientos subieron tanto de tono, que Jes\u00fas se sinti\u00f3 impulsado a abandonar Capernaum por un tiempo y trabajar en otra parte (Mar 1:28, 33, 37, 38).  As\u00ed\u00ad sali\u00f3 en su 1er viaje por los pueblos y las aldeas de Galilea, proclamado que \u00abel reino de Dios\u00bb se hab\u00ed\u00ada \u00abacercado\u00bb (Mar 1:14, 15; Luk 4:31, 43).  De regreso en Capernaum, san\u00f3 al paral\u00ed\u00adtico que hab\u00ed\u00ada sido bajado por el techo (Mar 2:1-12). Como testigos del milagro hab\u00ed\u00ada una delegaci\u00f3n de \u00abfariseos y doctores de la ley\u00bb de todas partes de Judea y de Galilea y tambi\u00e9n representantes de las autoridades de Jerusal\u00e9n (Luk 5:17) que sin duda hab\u00ed\u00adan venido para investigar y estorbar sus labores exitosas.  Al perdonar y sanar al paral\u00ed\u00adtico, les dio una evidencia indiscutible del poder del Cielo en operaci\u00f3n, y que su autoridad era divina (vs 18-24).  El fracaso de los intentos de desacreditar a Jes\u00fas es evidente por el aumento de la popularidad que caracterizaba su obra (cf Mar 3:7, 8).  Durante el intervalo entre la 1\u00c2\u00aa y la 2\u00c2\u00aa gira por Galilea, Jes\u00fas orden\u00f3 a 12 de sus seguidores para que fueran ap\u00f3stoles (Mar 3:13-19).  El mismo d\u00ed\u00ada (v\u00e9ase Luk 6:13-20) present\u00f3 el Serm\u00f3n del Monte, dirigido primariamente a sus disc\u00ed\u00adpulos, pero que oy\u00f3 tambi\u00e9n una gran multitud (Mat_5-7).  En este serm\u00f3n, que se puede considerar como el discurso inaugural de Jes\u00fas como Rey del reino de la gracia divina y como su constituci\u00f3n, plante\u00f3 sus principios fundamentales.  Poco despu\u00e9s sali\u00f3 en su 2\u00c2\u00aa gira por Galilea (Luk 8:1-3), que est\u00e1 descripta con m\u00e1s detalles que cualquiera de las otras.  Durante ella, demostr\u00f3 el poder de su reino y su valor para los hombres.  Se inici\u00f3 (7:11-17) y termin\u00f3 (Mar 5:21-43) con revelaciones de su potestad sobre la muerte.  Jes\u00fas tambi\u00e9n demostr\u00f3 su dominio sobre la naturaleza (Mat 8:23-27) y sobre los demonios 637 (Mat 12:22-45; Mar 5:1-20).  Como Rey del reino de la gracia divina, Jes\u00fas pod\u00ed\u00ada liberar a los hombres del temor a la muerte, a los elementos de la naturaleza y a los demonios, lo que resum\u00ed\u00ada muy bien los temores populares de la \u00e9poca.  Durante esta gira Jes\u00fas dio su serm\u00f3n junto al mar (Mat 13:1-53), con una  serie de par\u00e1bolas en las que presenta los mismos principios que hab\u00ed\u00ada ense\u00f1ado de un modo m\u00e1s formal en el Serm\u00f3n del Monte.  En su 3\u00c2\u00aa gira por Galilea envi\u00f3 a los Doce, de 2 en 2, para adquirir experiencia en la evangelizaci\u00f3n personal (9:36-11:1).  En su ausencia, en compa\u00f1\u00ed\u00ada de otros disc\u00ed\u00adpulos, visit\u00f3 de nuevo Nazaret, donde sus conciudadanos lo rechazaron por 2\u00c2\u00aa vez (Mar 6:1-6).  Esta gira termin\u00f3 por el tiempo de la Pascua (primavera del 30 d.C.).  La evidencia del poder divino en el milagro de los panes y los peces (vs 30-44) fue aceptada por los 5.000 hombres presentes como la prueba cumbre de que el Libertador largamente esperado estaba entre ellos.  Ten\u00ed\u00adan un hombre que pod\u00ed\u00ada alimentar a todo un ej\u00e9rcito, sanar a todos los soldados heridos y aun levantarlos de los muertos, conquistar las naciones, restaurar el dominio a Israel y transformar a Judea en un para\u00ed\u00adso terrenal, como lo hab\u00ed\u00adan predicho los profetas de la antig\u00fcedad.  Quisieron coronarlo rey, pero se rehus\u00f3 (Joh 6:14, 15).  Este fue el punto culminante de su ministerio.  Despu\u00e9s de una noche de tormenta en el mar (Mat 14:22-36) regres\u00f3 a Capernaum, donde dio el serm\u00f3n sobre el Pan de Vida (Joh 6:25-7:1).  La gente que hab\u00ed\u00ada pensado en Jes\u00fas como gobernante de un reino terrenal ahora se dio cuenta de que el suyo era un reino espiritual, y la mayor\u00ed\u00ada de ellos \u00abse volvieron atr\u00e1s\u00bb (Joh 6:66).  La corriente del entusiasmo popular se volvi\u00f3 contra Jes\u00fas en Galilea como hab\u00ed\u00ada ocurrido en Judea un a\u00f1o antes.  5. Retiros moment\u00e1neos.  Jes\u00fas ahora suspendi\u00f3 sus labores p\u00fablicas en favor del pueblo de Galilea. Rechazado por los l\u00ed\u00adderes y por el pueblo, percibi\u00f3 que su obra estaba llegando r\u00e1pidamente a su conclusi\u00f3n.  Ante \u00e9l se ergu\u00ed\u00adan en un v\u00ed\u00advido bosquejo las escenas de su sufrimiento y muerte, pero ni sus disc\u00ed\u00adpulos lo entendieron. Como la gente en general, todav\u00ed\u00ada conceb\u00ed\u00adan su reino como un dominio terrenal. En repetidas ocasiones Jes\u00fas volvi\u00f3 a analizar con ellos su condici\u00f3n de Mes\u00ed\u00adas y su misi\u00f3n en un esfuerzo por prepararlos para el gran chasco que experimentar\u00ed\u00adan.  En Cesarea de Filipo (Mat 16:13-28), sobre el Monte de la Transfiguraci\u00f3n (17:1-13), Y mientras andaban por el camino (vs 22, 23), les explic\u00f3 que como Mes\u00ed\u00adas ten\u00ed\u00ada que sufrir y morir.  Tambi\u00e9n, durante ese per\u00ed\u00adodo, se retir\u00f3 a las regiones no jud\u00ed\u00adas de Fenicia (1 5:21-28),  Cesarea de Filipo (16:13-28) y a Dec\u00e1polis  (Mar 7: 31-8:10), intentando despertar en sus disc\u00ed\u00adpulos un sentido de responsabilidad por lo paganos.  La confesi\u00f3n de fe en Cesarea de Filipo (Mat 16:13-20) se\u00f1al\u00f3 un punto notable en la relaci\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos hacia Jes\u00fas.  Su comprensi\u00f3n de la misi\u00f3n de Cristo hab\u00ed\u00ada crecido durante el tiempo de su asociaci\u00f3n con \u00e9l.  Ahora, por la vez, dieron evidencia de su aprecio por ella.  6. Ministerio en Samaria y Perea.  En el oto\u00f1o de ese a\u00f1o, Jes\u00fas y sus disc\u00ed\u00adpulos asistieron a la fiesta de los Tabern\u00e1culos (Joh 7:2-13).  Esta fue su 1\u00c2\u00aa visita a Jerusal\u00e9n desde la curaci\u00f3n del paral\u00ed\u00adtico junto al estanque de Betesda y el rechazo del Sanedr\u00ed\u00adn unos 18 meses antes.  El tema de Cristo como el Mes\u00ed\u00adas estaba en la mente de todos, y sab\u00ed\u00adan tambi\u00e9n del complot contra su vida (Joh 7:25-31).  Hab\u00ed\u00ada una clara divisi\u00f3n de opini\u00f3n acerca de si Jes\u00fas deb\u00ed\u00ada ser aceptado como Mes\u00ed\u00adas o deb\u00ed\u00ada ser muerto (vs 40-44).  Cuando hubo un intento de arrestar a Jes\u00fas, Nicodemo silenci\u00f3 a los complotadores (vs 45-53).  Se hizo otro intento de entramparlo (8:2-11).  Mientras estaba ense\u00f1ando en el templo, las autoridades lo desafiaron otra vez, y \u00e9l, a su vez, abiertamente afirm\u00f3 que Dios era su Padre y se declar\u00f3 el Enviado de Dios.  Como resultado intentaron apedrearle all\u00ed\u00ad mismo (vs 12-59).  Sin  embareo, escap\u00f3 (v 59), y aparentemente regres\u00f3 brevemente a Galilea antes de salir de all\u00ed\u00ad en su \u00faltimo viaje a Jerusal\u00e9n (cf Luk 9:51-56).  Los siguientes meses Jes\u00fas los pas\u00f3 trabajando en Samaria y Perea, y envi\u00f3 a los 70 en su misi\u00f3n (Luk 10:1-24).  Poco se sabe de la ruta exacta que tom\u00f3 Jes\u00fas, pero Lucas registra en forma completa las par\u00e1bolas y las experiencias de este per\u00ed\u00adodo (9:51-18: 34).  Ahora se mov\u00ed\u00ada p\u00fablicamente y enviaba mensajeros delante de s\u00ed\u00ad que anunciaban su llegada (9:52; 10:1); avanzaba hacia el escenario de su gran sacrificio, y la atenci\u00f3n de la gente deb\u00ed\u00ada ser dirigida hacia \u00e9l.  Durante su estad\u00ed\u00ada en Perea, la multitud otra vez se reuni\u00f3 a su alrededor como lo hab\u00ed\u00ada hecho en los primeros d\u00ed\u00adas de su ministerio en Galilea (12:1).  Unos 3 meses antes de la Pascua subi\u00f3 a Jerusal\u00e9n para asistir a la fiesta de la Dedicaci\u00f3n (Joh 10:22).  Las autoridades otra vez se acercaron a \u00e9l en el templo, exigi\u00e9ndole: \u00abSi t\u00fa eres el Cristo, d\u00ed\u00adnoslo abiertamente\u00bb (v 24).  Despu\u00e9s de una breve discusi\u00f3n, los jud\u00ed\u00ados volvieron a tomar piedras para apedrearle por hacerse Dios (vs 25-33).  Un poco m\u00e1s tarde procuraron arrestarlo, 638 pero otra vez escap\u00f3 de sus manos y regres\u00f3 a Perea (vs 39, 40).  La muerte de L\u00e1zaro, pocas semanas antes de la crucifixi\u00f3n, le hizo regresar brevemente a la regi\u00f3n de Jerusal\u00e9n, donde realiz\u00f3 su milagro supremo, en presencia de una cantidad de dirigentes jud\u00ed\u00ados, que puso de manifiesto evidencias que los sacerdotes no pod\u00ed\u00adan negar ni malinterpretar (11:1-44).  Este milagro estamp\u00f3 el sello de Dios sobre la obra de Jes\u00fas como el Mes\u00ed\u00adas, pero cuando los dirigentes de Jerusal\u00e9n fueron informados al respecto (vs 45, 46), decidieron quitar a Jes\u00fas de su camino en la oportunidad que se les presentara (Joh 11:47-53).  Esta evidencia del poder sobre la muerte fue la prueba culminante de que en la persona de Jes\u00fas, Dios hab\u00ed\u00ada realmente enviado a su Hijo al mundo para salvar a los hombres del pecado y de su penalidad, la muerte.  Los saduceos, que negaban una vida despu\u00e9s de la muerte, estaban sin duda completamente alarmados, y se unieron con los fariseos en una decidida determinaci\u00f3n de silenciar a Jes\u00fas (cf v 47).  No deseando apresurar la crisis antes de tiempo, Jes\u00fas otra vez se retir\u00f3 de Jerusal\u00e9n por una temporada (v 54).  7. Ministerio final en Jerusal\u00e9n.  Unas pocas semanas despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro, Jes\u00fas dirigi\u00f3 sus pasos una vez m\u00e1s hacia Jerusal\u00e9n.  Pas\u00f3 el s\u00e1bado en Betania (Joh 12:1) donde Sim\u00f3n le ofreci\u00f3 un banquete (Mat 26:6-13; cf Luk 7:36-50).  Por ese tiempo, Judas fue al palacio del sumo sacerdote y se ofreci\u00f3 para traicionar a Jes\u00fas y entregarlo en sus manos (Mat 26:14,15).  El domingo Jes\u00fas entr\u00f3 triunfalmente en Jerusal\u00e9n, manifest\u00e1ndose p\u00fablicamente como el Mes\u00ed\u00adas-Rey (21:1-11).  El entusiasmo del pueblo que hab\u00ed\u00ada venido a Jerusal\u00e9n para la Pascua lleg\u00f3 a un punto muy alto y lo saludaron como rey.  Sus disc\u00ed\u00adpulos sin duda tomaron su aceptaci\u00f3n de estos homenajes como prueba de que sus acariciadas esperanzas estaban a punto de cumplirse, y la multitud crey\u00f3 que la hora de su emancipaci\u00f3n del yugo romano estaba por llegar.  Jes\u00fas sab\u00ed\u00ada que estos actos lo llevar\u00ed\u00adan a la cruz, pero era su prop\u00f3sito llamar p\u00fablicamente la atenci\u00f3n de todos al sacrificio que estaba a punto de realizar.  El lunes limpi\u00f3 el templo por 2\u00c2\u00aa vez (Mat 21:12-17), repitiendo al fin de su ministerio el mismo acto con el que hab\u00ed\u00ada iniciado su obra 3 a\u00f1os antes.  Esto era un desaf\u00ed\u00ado directo a la autoridad de los sacerdotes y gobernantes.  Cuando disputaron su derecho a actuar del modo en que lo hizo &#8211; \u00ab\u00bfCon qu\u00e9 autoridad haces estas cosas?\u00bb (v 23)- les contest\u00f3 de modo que revelaron su incompetencia para evaluar sus credenciales como Mes\u00ed\u00adas (vs 24-27).  Con una serie de par\u00e1bolas (21:28-22:14) describi\u00f3 el curso que los dirigentes jud\u00ed\u00ados estaban tomando al rechazarlo como el Mes\u00ed\u00adas, y en sus respuestas a una serie de preguntas que le hicieron (22:15-46) refut\u00f3 a sus cr\u00ed\u00adticos al punto de que ninguno de ellos se atrevi\u00f3 a preguntarle m\u00e1s (v 46).  283. La \u00abTumba del Jard\u00ed\u00adn\u00bb, al norte de la Puerta de Damasco en Jerusal\u00e9n, que algunos han identificado con la tumba de Jesucristo.  Despu\u00e9s de exponer p\u00fablicamente el car\u00e1cter corrupto de los escribas y fariseos, Jes\u00fas se apart\u00f3 del templo para siempre (Mat_23) declarando: \u00abHe aqu\u00ed\u00ad vuestra casa os es dejada desierta\u00bb (v 38); apenas el d\u00ed\u00ada anterior se hab\u00ed\u00ada referido al templo como \u00abmi casa\u00bb (21:13).  Con esta declaraci\u00f3n deshered\u00f3 a la naci\u00f3n jud\u00ed\u00ada de la relaci\u00f3n de pacto.  Le quit\u00f3 \u00abel reino de Dios\u00bb para darlo \u00aba gente que produzca los frutos de \u00e9l\u00bb (v 43).  Esa noche Jes\u00fas se apart\u00f3 al monte de los Olivos, y a la pregunta de 4 de sus disc\u00ed\u00adpulos (Mar 13:3) bosquej\u00f3 lo que todav\u00ed\u00ada deb\u00ed\u00ada ocurrir antes del establecimiento de su reino visible sobre la tierra (Mat_24 y 25).  El mi\u00e9rcoles de la semana de la pasi\u00f3n lo pas\u00f3 aislado con sus disc\u00ed\u00adpulos.  El jueves de noche celebr\u00f3 la Pascua con ellos, y a su vez instituy\u00f3 la Cena del Se\u00f1or (Luk 22:14-30; Mat 26:26-29; Joh 13:1-20).  Despu\u00e9s de la cena les dio extensos consejos acerca del futuro y de su regreso (Joh_14-16).  Al entrar al jard\u00ed\u00adn del Getseman\u00ed\u00ad, el peso de los pecados del mundo cay\u00f3 sobre \u00e9l (Mat 26:37) y le pareci\u00f3 que quedaba aislado de la luz de la presencia de su Padre para experimentar la suerte del pecador: la eterna separaci\u00f3n de Dios.  Torturado por ese temor -porque en su humanidad no pudiera soportar el sufrimiento que estaba delante de \u00e9l- y angustiado por el rechazo de quienes hab\u00ed\u00adan venido a salvar, fue tentado a abandonar su misi\u00f3n y dejar que la raza humana cargara con las consecuencias de sus pecados (cf  Mat 26: 39, 42).  Pero bebi\u00f3 la copa del sufrimiento hasta las heces.  Al caer moribundo al suelo, sintiendo los sufrimientos de la muerte por todos los hombres, un \u00e1ngel del cielo vino a fortalecerle para soportar las horas de tortura 639 que quedaban delante de \u00e9l (Mat 26:30-56; Luk 22:43).  284. La Iglesia del Santo Sepulcro. Esta cubre la cueva que, desde el s IV d.C., ha sido identificada tradicionalmente como la tumba de Jesucristo.  Esa noche Jes\u00fas fue arrestado y llevado primero ante las autoridades jud\u00ed\u00adas (Joh 18:13-24; Mat 26:57-75;  Luk 22:66-71), y m\u00e1s tarde ante Pilato (Joh 18:28-19:16) y ante Herodes (Luk 23:6-12).  Jes\u00fas fue condenado a muerte por algunos jud\u00ed\u00ados, y la sentencia recibi\u00f3 una vacilante ratificaci\u00f3n del procurador romano.  Ese mismo d\u00ed\u00ada Jes\u00fas fue conducido para su crucifixi\u00f3n (Joh 19:17-37).  Con su muerte en la cruz, pag\u00f3 la penalidad del pecado y vindic\u00f3 la justicia y la misericordia de Dios.  Al pie de la cruz, el ego\u00ed\u00adsmo y el odio de un ser creado que aspir\u00f3 ser igual a Dios, pero que se interesaba muy poco en Dios al punto de estar dispuesto a asesinar al Hijo de Dios, se enfrentaron cara a cara con el abnegado amor del Creador, que se preocup\u00f3 tanto por los seres que hab\u00ed\u00ada creado, que estuvo dispuesto a tomar la naturaleza de un esclavo y morir la muerte de un criminal con el fin de salvarlos de sus propios caminos perversos (3:16).  La cruz demostr\u00f3 que Dios pod\u00ed\u00ada ser tanto misericordioso como justo cuando perdona a los hombres sus pecados (cf Rom 3:21-26).  Jes\u00fas muri\u00f3 en la cruz m\u00e1s o menos a la hora del sacrificio el viernes de tarde, y se levant\u00f3 de entre los muertos el siguiente domingo de ma\u00f1ana (Mat 27:45-56; 28:1-15).  Despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n, qued\u00f3 en la Tierra un tiempo m\u00e1s con el fin de que sus disc\u00ed\u00adpulos se familiarizaran con \u00e9l como un ser resucitado y glorificado.  Sus repetidas apariciones (Luk 24:13-45; Joh 20:19-21,25; etc.) autenticaron la resurrecci\u00f3n.  Cuarenta d\u00ed\u00adas m\u00e1s tarde ascendi\u00f3 al Padre, concluyendo as\u00ed\u00ad su ministerio terrenal (Luk 24:50-53). \u00abSubo a mi Padre y a vuestro Padre\u00bb, dijo Jes\u00fas (Joh 20:17).  Sus instrucciones de despedida a sus seguidores eran que deb\u00ed\u00adan Proclamar las buenas noticias del evangelio a todo el mundo (Mat 28:19, 20).  La confianza de que Jes\u00fas verdaderamente hab\u00ed\u00ada surgido de la tumba y hab\u00ed\u00ada ascendido al Padre (Luk 24:50-53) dio un poder din\u00e1mico al evangelio mientras los ap\u00f3stoles salieron a proclamarlo a todo el mundo conocido en esa generaci\u00f3n (Act 4:10; 2Pe 1:16-18; 1 Joh 1:13).  Acerca del ministerio de Cristo en los cielos como el gran sumo sacerdote de los hombres, v\u00e9anse Hebreos, Ep\u00ed\u00adstola a los; Sacerdote.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>hebreo Yeh\u00f4shuah, Yahv\u00e9h es salvaci\u00f3n, y griego Kristos,  Ungido. El ungido, en hebreo mashiaj, Mes\u00ed\u00adas, se aplica en las Escrituras a quien ha recibido la unci\u00f3n real, Sal 2, 2; \u2020\u0153ungido de Yahv\u00e9h\u2020\u009d, 2 S 19, 22; 23,  1; Lm 4, 20. Cristo y Mes\u00ed\u00adas, entonces, son t\u00ed\u00adtulos equivalentes, Jn 1, 41.<\/p>\n<p>Las fuentes extrab\u00ed\u00adblicas jud\u00ed\u00adas y paganas sobre J. son pocas  casi meras menciones del nombre, fragmentarias, y adem\u00e1s tard\u00ed\u00adas, surgen a partir del siglo II. En la Misnah y el Talmud, textos que recopilan las tradiciones jud\u00ed\u00adas antiguas, que datan del siglo II, se encuentra varias veces el nombre de J., pero las menciones est\u00e1n relacionadas con la pol\u00e9mica anticristiana, que nada aportan a la historia de J. Un historiador jud\u00ed\u00ado, Flavio Josefo, en su obra Antiquitates, ca. 93, cuando trata de la muerte de Santiago, dice que \u00e9ste es \u2020\u0153el hermano de Jes\u00fas, llamado el Cristo\u2020\u009d. Este mismo autor, en Testimonium flavianum, hace una semblanza de J., que nada nuevo dice fuera de lo que se conoce por los Evangelios. En cuanto a los textos paganos, los datos se relacionan con la  idea que del cristianismo ten\u00ed\u00adan los romanos como movimiento peligroso para el Imperio. As\u00ed\u00ad, se encuentran datos de poca importancia para el perfil de J., en los Anales, obra del historiador romano T\u00e1cito, lo mismo que en Suetonio. Plinio el Joven, escritor y pol\u00ed\u00adtico romano, fue legado imperial o gobernador en Bitinia, entre el a\u00f1o 111 y el 113, escribi\u00f3 al emperador Trajano para consultarle sobre la forma de tratar a los cristianos, carta que se encuentra en el d\u00e9cimo libro de Epistol\u00e6,  publicado despu\u00e9s de su muerte.<\/p>\n<p>Las fuentes cristianas m\u00e1s antiguas sobre J. son los textos can\u00f3nicos  es decir, lo libros que forman parte del N. T., colecci\u00f3n de veintisiete libros,  que va desde mediados del siglo I hasta los inicios del II, los Evangelios,  los Hechos de los Ap\u00f3stoles, las Ep\u00ed\u00adstolas y el Apocalipsis.<\/p>\n<p>El N. T. no ofrece una cronolog\u00ed\u00ada precisa sobre al vida de J. En Mt 2  1,  se dice que J. naci\u00f3 en tiempos de Herodes I el Grande, rey de Judea, que gobern\u00f3 entre el a\u00f1o 37 al 4 a. C.; es decir, que el nacimiento de J. se debe situar cuatro o cinco a\u00f1os antes de nuestra era. Esta diferencia se debe al error de Dionisio el Exiguo, siglo VI, que tom\u00f3 como un dato exacto lo que es una aproximaci\u00f3n, pues en Lucas se lee que J. comenz\u00f3 su vida p\u00fablica cuando contaba con \u2020\u0153unos treinta a\u00f1os\u2020\u009d, Lc 3, 23; esto es,  que estaba en una edad ideal para su ministerio p\u00fablico, no una cifra exacta. Dionisio rest\u00f3 esta edad, aproximada, que da Lucas de J., al a\u00f1o 782 de la cronolog\u00ed\u00ada romana y estableci\u00f3 as\u00ed\u00ad el inicio de nuestra era en el 753 de Roma.<\/p>\n<p>De acuerdo con las genealog\u00ed\u00adas de J.  en Mt 1, 6 y Lc 3, 31, pertenece a la estirpe del rey David, Rm 1, 3; naci\u00f3 en Bel\u00e9n y creci\u00f3 en Nazaret,  Galilea, Mc 1, 9; por esto la gente dec\u00ed\u00ada: \u2020\u0153Este es el profeta Jes\u00fas, de Nazaret de Galilea\u2020\u009d, Mt 21, 11; le llamaban \u2020\u0153Jes\u00fas de Nazaret\u2020\u009d, Mc 14,  67; \u2020\u0153el hijo del carpintero\u2020\u009d, de Jos\u00e9, y de Mar\u00ed\u00ada, su esposa, Mt 13, 55; Lc 3, 23; se insin\u00faa que aprendi\u00f3 el oficio de su padre putativo, y se le llama \u2020\u0153el carpintero, el hijo de Mar\u00ed\u00ada\u2020\u009d, Mc 6, 3. Desde Nazaret sub\u00ed\u00ada con sus padres todos los a\u00f1os, con motivo de la Pacua, a Jerusal\u00e9n. En una de estas idas a Jerusal\u00e9n, cuando ten\u00ed\u00ada doce a\u00f1os, se les perdi\u00f3 a sus padre,  que lo encontraron tres d\u00ed\u00adas despu\u00e9s, en el Templo, hablando con los doctores, sorprendiendo a quienes le o\u00ed\u00adan por su sabidur\u00ed\u00ada. Aqu\u00ed\u00ad hace J.  la primera manifestaci\u00f3n de su conciencia de ser hijo del Padre, cuando les responde a sus padres, que le buscaban angustiados, \u2020\u0153\u00bfNo sab\u00ed\u00adais que yo deb\u00ed\u00ada estar en la casa de mi Padre?\u2020\u009d, Lc 2, 41-50. Fuera de este episodio en el Templo, la ni\u00f1ez de J. transcurri\u00f3 como la de cualquier ni\u00f1o ante sus paisanos.  J. sali\u00f3 de Nazaret y fue al Jord\u00e1n donde fue bautizado por Juan Bautista,  el Precursor. Aqu\u00ed\u00ad baj\u00f3 el Esp\u00ed\u00adritu Santo sobre J., y se escuch\u00f3 la voz de su Padre: \u2020\u0153Este es mi Hijo amado, en quien me complazco\u2020\u009d, Mt 3, 13-17; con lo que se expresa claramente el car\u00e1cter divino de J., su filiaci\u00f3n divina. El inicio del ministerio p\u00fablico de Jes\u00fas, bien pudo ser en el a\u00f1o 28 \u00f3 29, quince del reinado del emperador romano Tiberio, quien sucedi\u00f3 a Augusto desde el a\u00f1o 14, Lc 3, 1; J.; para entonces, tiene entre treinta y tres y treinta y seis a\u00f1os de edad, aproximadamente. Seg\u00fan los Evangelios sin\u00f3pticos, la vida p\u00fablica de J. dur\u00f3 un a\u00f1o, mientras que el de Juan habla de tres pascuas, Jn 2, 13 y 23; 6, 4; 11, 55; 13, 1, es decir,  dos a\u00f1os y unos meses.<\/p>\n<p>Tras el bautismo  J. es conducido al desierto donde es tentado por Satan\u00e1s, Mt 4, 3-9; Lc 4, 3-12. Despu\u00e9s escogi\u00f3 a sus primeros disc\u00ed\u00adpulos, Jn 1, 35-51, y fue a Galilea y a Jerusal\u00e9n donde llev\u00f3 a cabo varios signos, Jn 2, 1-11 y 23-25; igualmente a Samar\u00ed\u00ada, Jn 4, 1-42.<\/p>\n<p>Encarcelado Juan Bautista  J. inici\u00f3 en Galilea su ense\u00f1anza, anunciando que el Reino de Dios estaba cerca, Mc 1, 14 ss. En la sinagoga de Nazaret fue rechazado por sus vecinos Lc 4, 16-30, por lo que se fue a Cafarna\u00fam. Aqu\u00ed\u00ad y en otros sitios de Galilea estuvo m\u00e1s de un a\u00f1o,  donde ense\u00f1\u00f3 y realiz\u00f3 muchos milagros, Mt 8, 1-17; 9, 1-8 y 18-26; Mc 4, 35-41; 6, 34-51; Lc 8, 26-39; 9, 37-45; 7, 11-17.<\/p>\n<p>En su ministerio J. mostr\u00f3 y dio ejemplo de su amor por lo humildes  los oprimidos, los acongojados, los desvalidos, Mt 9, 1-8; Lc 8, 43-48.<\/p>\n<p>Muchas veces declar\u00f3 que hab\u00ed\u00ada venido al mundo a salvar al pecador  al perdido, y perdon\u00f3 los pecados, prerrogativa divina, Lc 5, 20-26; 7, 4849; e insisti\u00f3 en el amor infinito del Padre, prometi\u00f3 el perd\u00f3n y vida eterna para quienes se arrepintieran sinceramente. La esencia del mensaje de J. est\u00e1 en el serm\u00f3n de la monta\u00f1a, en el que proclam\u00f3 las bienaventuranzas, Mt 5, 1-12; as\u00ed\u00ad como en la oraci\u00f3n del Padre nuestro,   Mt 6, 9-13. Lo que J. ense\u00f1aba le atrajo el odio de las autoridades jud\u00ed\u00adas,  puesto que su doctrina pon\u00ed\u00ada todo el \u00e9nfasis en la sinceridad del coraz\u00f3n antes que en las formalidades y rituales de los jud\u00ed\u00ados; mientras que sus signos milagrosos le atrajeron al pueblo, como sucedi\u00f3 tras la multiplicaci\u00f3n de unos pocos panes y unos peces, cuando dio de comer a cinco mil personas, hasta el punto de que intentaron tomarlo por la fuerza para hacerlo rey, Jn 6, 15. J., entonces, escap\u00f3 con sus disc\u00ed\u00adpulos por el mar de Galilea hacia Cafarna\u00fam, Jn 6, 15-21, donde se proclam\u00f3 \u2020\u0153pan de la vida\u2020\u009d, Jn. 6, 35. Esto hizo que muchos de sus seguidores lo abandonaran, Jn 6, 66. J. Seg\u00fan los sin\u00f3pticos, J. estuvo la mayor parte del tiempo en Galilea, pero Juan centra su vida p\u00fablica en Judea y en sus visitas a Jerusal\u00e9n. Uno de los hechos m\u00e1s significativos de la vida p\u00fablica de J. ocurre cuando se retir\u00f3 con los doce ap\u00f3stoles a territorio no jud\u00ed\u00ado del norte, a Tiro, Sid\u00f3n y Cesarea de Filipo. Aqu\u00ed\u00ad fue donde Sim\u00f3n comprendi\u00f3 que Jes\u00fas era Cristo, el Mes\u00ed\u00adas, sin que nadie se lo hubiera revelado ni a \u00e9l ni a los dem\u00e1s disc\u00ed\u00adpulos; J. les pregunt\u00f3: \u2020\u0153Y vosotros \u00bfqui\u00e9n dec\u00ed\u00ads que soy yo? Sim\u00f3n Pedro contest\u00f3: el Cristo, el Hijo de Dios vivo\u2020\u009d, Mt 16, 15-16; Mc 8, 29; Lc 9, 20. J., entonces, tras esta profesi\u00f3n de fe, instituy\u00f3 a Pedro como cabeza de su Iglesia, Mt 16, 17   19. Despu\u00e9s de esto, J. hizo el primer anuncio de su pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n; dijo cu\u00e1les eran las condiciones que deb\u00ed\u00ada tener quien quisiera seguirlo; y culmin\u00f3 en la transfiguraci\u00f3n, cuando se oy\u00f3 la voz del cielo, como cuando Juan Bautista le bautiz\u00f3 en las aguas del Jord\u00e1n: \u2020\u0153Este es mi hijo amado, en quien me complazco; escuchadle\u2020\u009d, Mt 17, 5.<\/p>\n<p>La oposici\u00f3n a J. entre los l\u00ed\u00adderes jud\u00ed\u00ados crec\u00ed\u00ada d\u00ed\u00ada a d\u00ed\u00ada  y buscaban prenderlo para entregarlo a las autoridades romanas para que lo ejecutaran, Mt 19, 1-3; Lc 14, 1; quer\u00ed\u00adan sacrificarlo, pues les incomodaba en extremo su cr\u00ed\u00adtica, Jn 11, 46-53.  J. viaj\u00f3 por \u00faltima vez a Jerusal\u00e9n para la Pascua, donde el domingo entr\u00f3 triunfante en la ciudad, aclamado por una gran muchedumbre como el Mes\u00ed\u00adas, Mt 21, 1-10; Mc 11, 1-11; Lc 19, 28-38; Jn 12, 12-13. All\u00ed\u00ad expuls\u00f3 del Templo a los vendedores y cambistas, a quienes dijo que hab\u00ed\u00adan convertido su casa en cueva de ladrones, Mt 21, 12-17; Mc 11,15-17; Lc  19, 45-46; este episodio lo sit\u00faa Juan en la primera Pascua de la vida  p\u00fablica de J., Jn 2, 15-16. En Jerusal\u00e9n, tambi\u00e9n, J. sostuvo varias controversias con los l\u00ed\u00adderes jud\u00ed\u00ados sobre su autoridad, los tributos del C\u00e9sar y la resurrecci\u00f3n. J. predijo la destrucci\u00f3n del Templo, del cual dijo que no quedar\u00ed\u00ada piedra sobre piedra, prefiguraci\u00f3n del fin del mundo anunciado en su discurso escatol\u00f3gico, para su segunda venida, parus\u00ed\u00ada, de la cual da algunas se\u00f1ales, Mt 24, 1-31; Mc 13, 1-27. Entretanto, los sacerdotes y los escribas, pensando que J. pod\u00ed\u00ada poner a los romanos en su contra, Jn 11, 48, sobornaron a uno de sus disc\u00ed\u00adpulos, Judas Iscariote, para que les entregara a Jes\u00fas en secreto, por temor al pueblo, Lc 22, 2; Juan sit\u00faa esta conspiraci\u00f3n antes de la entrada triunfal de Jes\u00fas en Jerusal\u00e9n, Jn 11, 47-53. El jueves, v\u00ed\u00adspera de su pasi\u00f3n, Jes\u00fas celebr\u00f3 la cena pascual.<\/p>\n<p>Tras lavarles los pies a sus disc\u00ed\u00adpulos  les dio a entender que Judas le traicionar\u00ed\u00ada y le entregar\u00ed\u00ada, y les habl\u00f3 de su muerte por los pecados de la humanidad, Mt 26, 21-23; Mc 14, 18-21; Lc 22, 21; Jn 13, 21-26. Durante la cena bendijo el pan y el vino, instituyendo la Eucarist\u00ed\u00ada, Mt 26, 26-29; Mc 14, 22-25; Lc 22, 19-20. Despu\u00e9s de la cena de Pascua, cantados los himnos, Jes\u00fas y sus disc\u00ed\u00adpulos fueron al monte de los Olivos, donde les anunci\u00f3 que resucitar\u00ed\u00ada, Mt 26, 30-32; Mc 14, 26-28. Luego, J. se retir\u00f3 al huerto de Getseman\u00ed\u00ad, donde entr\u00f3 en agon\u00ed\u00ada, Mt 26, 36-46; Mc 14, 32-42; Lc 22, 40-46; Jn 18, 1. Judas Iscariote condujo a los enviados por los sacerdotes y los ancianos jud\u00ed\u00ados, hasta Getseman\u00ed\u00ad, porque sab\u00ed\u00ada que all\u00ed\u00ad sol\u00ed\u00ada ir J. con sus disc\u00ed\u00adpulos, donde fue arrestado, Mt 26, 47-56; Mc 14, 4351; Lc 22, 47-53; Jn 18, 2-11. Tras esto, se llev\u00f3 a cabo el juicio de Jes\u00fas, y seg\u00fan Juan, primero fue conducido ante An\u00e1s, suegro del sumo sacerdote Caif\u00e1s, Jn 18, 13-24. Los sin\u00f3pticos dicen que fue conducido ante el Sanedr\u00ed\u00adn, donde Caif\u00e1s conmin\u00f3 a J. para que dijera si era el Cristo, el Hijo de Dios. Ante la respuesta afirmativa de J., Caif\u00e1s rasg\u00f3 sus vestiduras, lo declar\u00f3 blasfemo y fue condenado a muerte, Mt 26, 57-66; Mc 14, 53-65; Lc 22, 66-71.<\/p>\n<p>Roma  como en todas sus provincias, se reservaba el derecho a la pena capital, por lo que los jud\u00ed\u00ados debieron acudir ante Poncio Pilato, procurador romano en Judea, para que confirmara su sentencia. El procurador le pregunt\u00f3 a J. si era el Rey de los jud\u00ed\u00ados, y respondi\u00f3 que s\u00ed\u00ad. Pilato intent\u00f3  salvarlo, pero ante el silencio de Jes\u00fas, se lav\u00f3 las manos y dej\u00f3 que el  populacho escogiera entre J. y Barrab\u00e1s, un ladr\u00f3n y asesino, pues era costumbre soltar un preso con motivo de la fiesta de Pascua. El pueblo, a instancias de las autoridades jud\u00ed\u00adas, escogi\u00f3 la libertad de Barrab\u00e1s y, por tanto, la muerte de J., Mt 27, 1-2 y 11-26; Mc 15, 1-15; Lc 23, 1-24; Jn 18,  28-40. Jes\u00fas fue obligado a llevar la cruz hasta el G\u00f3lgota y crucificado en medio de dos ladrones. En la cruz, Pilato hizo poner una inscripci\u00f3n sobre la cabeza de J.: \u2020\u0153Este es Jes\u00fas, el Rey de los jud\u00ed\u00ados\u2020\u009d, Mt 27, 37. Tras tres horas de sufrimiento en la cruz, J. exclam\u00f3: \u2020\u0153\u00c2\u00a1Dios m\u00ed\u00ado, Dios m\u00ed\u00ado! \u00bfPor qu\u00e9 me has abandonado?\u2020\u009d, y expir\u00f3, Mc 15, 34. Al atardecer, y como estaba cerca el shabat, d\u00ed\u00ada de s\u00e1bado, que guardaban los jud\u00ed\u00ados, el cuerpo de J. fue bajado de la cruz y sepultado en una tumba nueva, por Jos\u00e9 de Arimatea, quien la hab\u00ed\u00ada hecho excavar en la roca. El a\u00f1o de la muerte de J., seg\u00fan el a\u00f1o de su bautismo en el Jord\u00e1n, 28 \u00f3 29, podr\u00ed\u00ada ser el 14 de Nis\u00e1n del a\u00f1o 30 \u00f3 33. El domingo, al amanecer, Mar\u00ed\u00ada Magdalena y Mar\u00ed\u00ada la madre de Santiago fueron al sepulcro con aromas para embalsamarlo,  pero encontraron la piedra de la entrada del sepulcro corrida y que estaba vac\u00ed\u00ado; en el interior se encontraron con un joven vestido de blanco, quien les dijo: \u2020\u0153No os asust\u00e9is. Busc\u00e1is a Jes\u00fas de Nazaret, el Crucificado; ha resucitado, no est\u00e1 aqu\u00ed\u00ad\u2020\u009d, y las envi\u00f3 a avisar a los disc\u00ed\u00adpulos, Mc 16, 1-8.<\/p>\n<p>En Mt 28  2-8, se dice que hubo un terremoto, pues un \u00ed\u0081ngel del Se\u00f1or corri\u00f3 la piedra de la entrada y se sent\u00f3 sobre ella y tambi\u00e9n les dijo a las mujeres que J. hab\u00ed\u00ada resucitado. En Lc 24, 1-8, se dice que la resurrecci\u00f3n de J. les fue anunciada a las mujeres por dos hombres con vestidos resplandecientes. En Jn 20, 1-10, el evangelista dice que Mar\u00ed\u00ada Magdalena,  habiendo ido al sepulcro, encontr\u00f3 la piedra de la estrada quitada, por lo que fue a avisar a los disc\u00ed\u00adpulos. Pedro y otro disc\u00ed\u00adpulo fueron de prisa y encontraron el lugar vac\u00ed\u00ado. Tras la resurrecci\u00f3n, el mismo d\u00ed\u00ada, J. se apareci\u00f3 primero, a Mar\u00ed\u00ada Magdalena, cuando \u00e9sta lloraba junto al sepulcro, Mc 16, 9; Jn 20, 11-18. Igualmente, a los disc\u00ed\u00adpulos, en varios sitios, Mt 28, 16-20; Mc 16, 9-12-18; Jn 20, 19-23; Lc 24, 36-43. Como el ap\u00f3stol Tom\u00e1s no hab\u00ed\u00ada presenciado las primeras apariciones de J., dud\u00f3 de su veracidad, cuando los dem\u00e1s disc\u00ed\u00adpulos se lo comunicaron; despu\u00e9s, en otra aparici\u00f3n, J. le hizo tocar las llagas de sus manos y meter su mano en la herida del costado, ante lo que Tom\u00e1s exclam\u00f3: \u2020\u0153Se\u00f1or m\u00ed\u00ado y Dios m\u00ed\u00ado\u2020\u009d;  J. le dijo: \u2020\u0153Porque me has visto has cre\u00ed\u00addo. Dichosos los que no han visto y han cre\u00ed\u00addo\u2020\u009d, Jn 20, 24-29. En estas apariciones J. les dio a los disc\u00ed\u00adpulos las \u00faltimas instrucciones en la tierra, les sigui\u00f3 ense\u00f1ando cosas relacionadas con el Reino de los Cielos y les recalc\u00f3 su misi\u00f3n universal: \u2020\u0153Id, pues, y haced disc\u00ed\u00adpulos a todas las gentes bautiz\u00e1ndolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u2020\u009d, y les dijo que \u00e9l estar\u00ed\u00ada con ellos hasta el fin de los tiempos, Mt 28, 16-20; Mc 16, 15-20; Lc 24, 44-49.<\/p>\n<p>En Lc 24  50-51, se dice que cerca de Betania, J. fue llevado al cielo; en Hch 1, 2-12, el mismo Lucas dice que cuarenta d\u00ed\u00adas despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n tuvo lugar la ascensi\u00f3n de J. al cielo y su glorificaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cuando los ap\u00f3stoles miraban fijamente al cielo  mientras J. ascend\u00ed\u00ada al cielo, dos hombres vestidos de blanco se aparecieron a los ap\u00f3stoles y les anunciaron, de nuevo, la segunda venida de J., la parus\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>(Jesus es el Cristo, el Mes\u00ed\u00adas).<\/p>\n<p> Ver \u00abCristo\u00bb.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Para este art\u00ed\u00adculo se intenta hacer un resumen apretado de los acontecimientos narrados mayormente en los \u2020\u00a2Evangelios.<\/p>\n<p>Fecha de nacimiento. El Se\u00f1or Jes\u00fas naci\u00f3 en Bel\u00e9n (Mat 2:1) en el a\u00f1o 4 a.C. \u00bfPor qu\u00e9 decir que en esa fecha y no en el a\u00f1o primero de la era cristiana? Porque la persona (Dionisio el Exiguo, muerto en el 550 d.C.) a quien se le ocurri\u00f3 dividir los tiempos en dos: antes de Cristo (a.C) y despu\u00e9s de Cristo (d.C.), cometi\u00f3 un error de c\u00e1lculo. Pens\u00f3 que el Se\u00f1or hab\u00ed\u00ada nacido en el a\u00f1o 754 de la fundaci\u00f3n de Roma, poniendo ese a\u00f1o como el primero de la era cristiana, pero investigaciones posteriores probaron que el hecho ocurri\u00f3 en el a\u00f1o 750.<br \/>\ncuanto al d\u00ed\u00ada y el mes, las Escrituras no dicen nada. Es a partir del siglo IV que se adopta por costumbre celebrarlo el 25 de diciembre. Debe recordarse que fue una pol\u00ed\u00adtica de la iglesia sustituir las fiestas paganas por conmemoraciones cristianas. Para el 25 de diciembre se celebraban las llamadas Saturnalias, que los cristianos cambiaron para conmemorar la llegada al mundo del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Descendiente de David. La Biblia indica claramente que el Se\u00f1or Jes\u00fas era de la descendencia del rey David (\u2020\u0153Libro de la genealog\u00ed\u00ada de Jesucristo, hijo de David&#8230;\u2020\u009d [Mat 1:1; Luc 1:27]). Hab\u00ed\u00adan pasado ya varios siglos del retorno de algunos exiliados a Jerusal\u00e9n y, al parecer, los descendientes de David hab\u00ed\u00adan venido a ser una familia pobre. Algunos opinan que la genealog\u00ed\u00ada de Luc 3:23-38 corresponde a los antepasados de \u2020\u00a2Mar\u00ed\u00ada, la cual, entonces, tambi\u00e9n ser\u00ed\u00ada descendiente de David.<br \/>\n\u00ed\u00ada, la madre del Se\u00f1or y \u2020\u00a2Elisabet, la madre de Juan el Bautista, eran parientes (Luc 1:36), pero Juan no conoci\u00f3 al Se\u00f1or Jes\u00fas hasta el momento en que se encuentran a orillas del \u2020\u00a2Jord\u00e1n, cuando ya el Bautista llevaba alg\u00fan tiempo ejerciendo su ministerio y el Se\u00f1or Jes\u00fas estaba a punto de comenzar el suyo (Jua 1:33).<\/p>\n<p>Prodigios en su nacimiento. El hecho mismo de que se trataba de la \u2020\u00a2encarnaci\u00f3n de Dios en la persona de un ser humano es el m\u00e1s maravilloso de los prodigios, el gran \u2020\u0153misterio de la piedad\u2020\u009d (1Ti 3:16). Adem\u00e1s de la gran cantidad de profec\u00ed\u00adas que anunciaban este acontecimiento, el desarrollo del mismo estuvo rodeado de eventos extraordinarios, como fueron las distintas visiones y anuncios angelicales a \u2020\u00a2Mar\u00ed\u00ada y a \u2020\u00a2Jos\u00e9 (Mat 1:20; Luc 1:26-37), el nacimiento de Juan el Bautista y el mensaje del \u00e1ngel sobre su papel futuro (Luc 1:5-23, Luc 1:39-45), la manifestaci\u00f3n a los pastores (Luc 2:8-17), la aparici\u00f3n de la estrella y la adoraci\u00f3n de los magos (Mat 2:1-12), etc\u00e9tera. Adem\u00e1s, siendo todav\u00ed\u00ada un reci\u00e9n nacido, fue reconocido como \u2020\u00a2Mes\u00ed\u00adas por personajes como \u2020\u00a2Sime\u00f3n (Luc 2:25-35) y Ana (Luc 2:36-38).<\/p>\n<p>Su ni\u00f1ez y juventud. Las Escrituras casi no ofrecen detalles sobre esta \u00e9poca de la vida del Se\u00f1or. S\u00f3lo se nos narra un incidente ocurrido \u2020\u0153cuando tuvo doce a\u00f1os\u2020\u009d, que se qued\u00f3 en el \u2020\u00a2templo \u2020\u0153sin que lo supiesen Jos\u00e9 y su madre\u2020\u009d, que lo encontraron \u2020\u0153tres d\u00ed\u00adas despu\u00e9s\u2020\u009d. La respuesta del Se\u00f1or ante la reconvenci\u00f3n que le hace su madre (\u2020\u0153\u00bfPor qu\u00e9 me buscabais? \u00bfNo sab\u00ed\u00adais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?\u2020\u009d) demuestra una toma de conciencia de su misi\u00f3n aun en esa edad temprana y, al mismo tiempo, apunta hacia la naturaleza humana del Se\u00f1or, que era en ese entonces un muchacho que \u2020\u0153crec\u00ed\u00ada en sabidur\u00ed\u00ada y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres\u2020\u009d (Luc 2:41-52). Estas palabras hacen \u00e9nfasis en la humanidad del Se\u00f1or que, como ser humano, no naci\u00f3 sabi\u00e9ndolo todo, sino que fue creciendo y aprendiendo.<br \/>\nimaginaci\u00f3n de los hombres, sin embargo, no quiso respetar el silencio de Dios sobre este proceso de su formaci\u00f3n humana y se levantaron muchos relatos fantasiosos sobre la ni\u00f1ez del Se\u00f1or Jes\u00fas, que aparecieron en forma de evangelios ap\u00f3crifos que no merecen cr\u00e9dito alguno.<\/p>\n<p>Su educaci\u00f3n. La Biblia tambi\u00e9n calla con respecto a la educaci\u00f3n del Se\u00f1or. Al no ser de la tribu de Lev\u00ed\u00ad (como lo era su pariente Juan el Bautista), no se esperaba que recibiera un entrenamiento especial. No hay alusi\u00f3n b\u00ed\u00adblica alguna sobre su participaci\u00f3n en alguna escuela rab\u00ed\u00adnica. Los ni\u00f1os y j\u00f3venes eran educados por sus padres. La sinagoga, a la cual el Se\u00f1or era un asiduo asistente, ten\u00ed\u00ada tambi\u00e9n una funci\u00f3n educativa. Las escuelas, como tales, surgieron en Israel en el siglo inmediatamente anterior al nacimiento del Se\u00f1or Jes\u00fas, pero es dudoso que existiera una en \u2020\u00a2Nazaret, que era una localidad considerada sin importancia (\u2020\u0153\u00bfDe Nazaret puede salir algo de bueno?\u2020\u009d [Jua 1:46]). El Se\u00f1or Jes\u00fas fue conocido como \u2020\u0153el hijo del carpintero\u2020\u009d (Mat 13:55; Mar 6:3), por lo cual hay que deducir que aprendi\u00f3 ese oficio. Sin embargo, la extremada religiosidad de Jos\u00e9 y Mar\u00ed\u00ada, como se muestra por sus actitudes y palabras registradas en la Biblia, indican que estaban en condiciones de ofrecer al Se\u00f1or Jes\u00fas una formaci\u00f3n religiosa muy buena, la cual \u00e9ste seguramente increment\u00f3 con su gran capacidad de aprendizaje, lo cual qued\u00f3 demostrado en el incidente registrado en Luc 2:41-52, cuando sus padres lo encontraron \u2020\u0153sentado en medio de los doctores de la ley, oy\u00e9ndoles y pregunt\u00e1ndoles\u2020\u009d. De todos modos, muchas de las palabras del Se\u00f1or demuestran un conocimiento ampl\u00ed\u00adsimo de las ense\u00f1anzas de los rabinos de su \u00e9poca.<\/p>\n<p>Su bautismo. Despu\u00e9s de una vida callada en \u2020\u00a2Nazaret, el Se\u00f1or ten\u00ed\u00ada unos treinta a\u00f1os cuando comenz\u00f3 a darse a conocer p\u00fablicamente. Para ello busc\u00f3 a \u2020\u00a2Juan el Bautista que, al parecer, sin haberle conocido antes, hab\u00ed\u00ada recibido de Dios la encomienda de anunciar la llegada del \u2020\u00a2Mes\u00ed\u00adas. El encuentro se produjo en el \u2020\u00a2Jord\u00e1n, donde Juan predicaba y bautizaba. El Se\u00f1or quiso tambi\u00e9n ser bautizado, \u2020\u0153mas Juan se le opon\u00ed\u00ada, diciendo: Yo necesito ser bautizado por ti, \u00bfy t\u00fa vienes a m\u00ed\u00ad?\u2020\u009d. Sin embargo, el Se\u00f1or Jes\u00fas insisti\u00f3 y fue bautizado; al t\u00e9rmino de lo cual \u2020\u0153los cielos le fueron abiertos, y vio al Esp\u00ed\u00adritu de Dios que descend\u00ed\u00ada como paloma, y ven\u00ed\u00ada sobre \u00e9l\u2020\u009d, oy\u00e9ndose una voz celestial que testificaba que Jes\u00fas era el Hijo de Dios (Mat 3:13-17).<\/p>\n<p>Su tentaci\u00f3n en el desierto. Despu\u00e9s de su bautismo, \u2020\u0153Jes\u00fas fue llevado por el Esp\u00ed\u00adritu al desierto, para ser tentado por el diablo\u2020\u009d (Mat 4:1; Mar 1:12-13; Luc 4:1-13). Debe notarse que es el mismo Esp\u00ed\u00adritu Santo el que le conduce a la prueba. All\u00ed\u00ad estuvo sometido a las perversas insinuaciones de Satan\u00e1s, saliendo vencedor de todas ellas y demostrando la perfecci\u00f3n de su car\u00e1cter.<\/p>\n<p>Viaje a Galilea. Inmediatamente \u2020\u0153Jes\u00fas volvi\u00f3 en el poder del Esp\u00ed\u00adritu a Galilea\u2020\u009d, donde \u2020\u0153ense\u00f1aba en las sinagogas&#8230;\u2020\u009d, \u2020\u0153y se difundi\u00f3 su fama por toda la tierra de alrededor\u2020\u009d (Luc 4:14-15). En un per\u00ed\u00adodo que los Evangelios no especifican, pero que pudo haber durado alrededor de un a\u00f1o, el Se\u00f1or fue agrupando un n\u00famero de disc\u00ed\u00adpulos a su alrededor, sin que sus actividades fueran demasiado abiertas o publicitadas, por lo cual algunos hablan de esa \u00e9poca como \u2020\u0153la del retiro\u2020\u009d, porque estaba b\u00e1sicamente ense\u00f1ando y entrenando a sus disc\u00ed\u00adpulos. Pero luego, al asistir a una boda en \u2020\u00a2Can\u00e1 de Galilea, realiza el milagro de convertir el agua en vino, con lo cual \u2020\u0153manifest\u00f3 su gloria; y sus disc\u00ed\u00adpulos creyeron en \u00e9l\u2020\u009d (Jua 2:1-11). \u2020\u0153Vino a Nazaret, donde se hab\u00ed\u00ada criado\u2020\u009d y all\u00ed\u00ad ley\u00f3 en la sinagoga un pasaje prof\u00e9tico sobre la misi\u00f3n del Mes\u00ed\u00adas, aseverando, para sorpresa de todos, que esas palabras se estaban cumpliendo delante de los presentes en aquellos mismos momentos (Luc 4:16-21). Los que le oyeron, le pidieron que hiciera alguna demostraci\u00f3n maravillosa, a lo cual el Se\u00f1or no accedi\u00f3, por lo cual trataron de matarlo (Luc 4:22-30).<\/p>\n<p>Viaje a Jerusal\u00e9n. Como \u2020\u0153estaba cerca la fiesta de la pascua\u2020\u009d, Jes\u00fas fue a Jerusal\u00e9n, donde \u2020\u0153haciendo un azote de cuerdas, ech\u00f3 fuera del templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y esparci\u00f3 las monedas de los cambistas, y volc\u00f3 las mesas&#8230;\u2020\u009d (Jua 2:15), alegando que la casa de su Padre la hab\u00ed\u00adan convertido en \u2020\u0153casa de mercado\u2020\u009d. Hizo adem\u00e1s diversas se\u00f1ales, lo cual condujo a que muchos creyeran en \u00e9l (Jua 2:15-23). Entre ellos estuvo un afamado maestro religioso de Israel, llamado \u2020\u00a2Nicodemo, con el cual sostuvo un interesante di\u00e1logo sobre el reino de los cielos y la forma de entrar en \u00e9l (Jn. 3).<br \/>\neruditos, estudiando los Evangelios sin\u00f3pticos, piensan que antes de sus actividades en el S del pa\u00ed\u00ads, se llevaron a cabo las de Galilea, pero es dif\u00ed\u00adcil asegurar lo uno o lo otro, porque los evangelistas no ten\u00ed\u00adan por prop\u00f3sito guardar un orden cronol\u00f3gico riguroso en su registro de esta parte de los acontecimientos en la vida del Se\u00f1or. Sin embargo, las palabras de Pedro en Hch 10:37 (\u2020\u0153&#8230; lo que se divulg\u00f3 por toda Judea, comenzando desde Galilea, despu\u00e9s del bautismo que predic\u00f3 Juan&#8230;\u2020\u009d), parecen indicar que el ministerio del Se\u00f1or comenz\u00f3 realmente en Galilea.<\/p>\n<p>Toma a Capernaum como centro. El intento de asesinato en Nazaret le condujo a mudarse a \u2020\u00a2Capernaum, en la costa NO del \u2020\u00a2mar de Galilea. En este lugar, y en sus alrededores, tambi\u00e9n hizo milagros (Luc 4:23; Jua 2:12). Entre otros, san\u00f3 de una fiebre a la suegra de \u2020\u00a2Pedro (Mat 8:15; Mar 1:31; Luc 4:39), hizo que sus disc\u00ed\u00adpulos lograran una pesca milagrosa (Luc 5:5-6), cur\u00f3 a un leproso (Mat 8:3; Mar 1:41; Luc 5:13), libr\u00f3 a un hombre de la opresi\u00f3n demon\u00ed\u00adaca (Mat 8:32; Mar 5:8; Luc 8:33), y resucit\u00f3 al hijo de una viuda en \u2020\u00a2Na\u00ed\u00adn (Luc 7:14). Al difundirse aun m\u00e1s su fama, de todas partes le tra\u00ed\u00adan enfermos, que recib\u00ed\u00adan sanidad. Fue una \u00e9poca de intensa actividad, al punto de que apenas le alcanzaba el tiempo para comer o estar solo en oraci\u00f3n.<br \/>\nuna barca, se mov\u00ed\u00ada de un lugar a otro tratando de alcanzar toda la regi\u00f3n. As\u00ed\u00ad, al presentarse una tempestad, demostr\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos que \u2020\u0153aun los vientos y el mar le obedecen\u2020\u009d (Mat 8:27), cuando reprendi\u00f3 a los elementos y \u00e9stos se calmaron. Asimismo, camin\u00f3 por encima de las olas e incluso hizo que Pedro tambi\u00e9n caminara sobre ellas (Mat 14:25; Mar 6:48; Jua 6:19). Hizo tambi\u00e9n portentos al alimentar a miles de personas multiplicando unos cuantos panes y peces Mat 14:19; Mat 15:36; Mar 6:41; Mar 8:6; Luc 9:16; Jua 6:11).<\/p>\n<p>Significaci\u00f3n de sus milagros. Todas estas y otras manifestaciones maravillosas, \u00e9l mismo las explicaba como obras que hac\u00ed\u00ada su Padre celestial, que deb\u00ed\u00adan servir como prueba para demostrar la autenticidad de su misi\u00f3n (Jua 5:36). Todas ellas las realizaba, no por el hecho de ser Dios encarnado, sino en su calidad de hombre perfecto, lleno del \u2020\u00a2Esp\u00ed\u00adritu Santo. Tambi\u00e9n Pedro dar\u00ed\u00ada testimonio de esto m\u00e1s tarde, cuando predicando en la casa de Cornelio, dir\u00ed\u00ada: \u2020\u0153Vosotros sab\u00e9is lo que se divulg\u00f3 por toda Judea, comenzando desde Galilea, despu\u00e9s del bautismo que predic\u00f3 Juan: como Dios ungi\u00f3 con el Esp\u00ed\u00adritu Santo y con poder a Jes\u00fas de Nazaret, y c\u00f3mo \u00e9ste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con \u00e9l\u2020\u009d (Hch 10:37-38). Cuando el Se\u00f1or hac\u00ed\u00ada milagros, procuraba evitar que los mismos fueran vistos como un simple espect\u00e1culo, o para satisfacer la curiosidad de portentos que ten\u00ed\u00adan los jud\u00ed\u00ados. Cuando \u00e9stos lo ped\u00ed\u00adan con ese prop\u00f3sito, se negaba a hacerlos.<\/p>\n<p>Su predicaci\u00f3n. Adem\u00e1s, los milagros serv\u00ed\u00adan de apoyo a su labor de ense\u00f1anza y predicaci\u00f3n (\u2020\u0153Y ense\u00f1aba en las sinagogas de ellos, y era glorificado por todos\u2020\u009d [Luc 4:15]). Su estilo de exposici\u00f3n era sencillo, apelando a cosas conocidas de la vida diaria para con ellas llevar la mente de sus oyentes a grandes y profundas verdades espirituales, llamando siempre la atenci\u00f3n al reino de Dios, que era el tema central de su mensaje. El famoso Serm\u00f3n del Monte probablemente sea una recopilaci\u00f3n de ense\u00f1anzas del Se\u00f1or dadas en diferentes ocasiones. Aunque tampoco hay que rechazar la posibilidad de que el contenido de esta porci\u00f3n haya sido repetido en varias localidades (Mt. 5, 6 y 7). La par\u00e1bola y las sentencias sapienciales abundaban en su discurso pero, al mismo tiempo, hablaba con un sentido de autoridad nunca antes conocido, al punto de que la gente \u2020\u0153se admiraba\u2020\u009d de la doctrina del Se\u00f1or \u2020\u0153porque les ense\u00f1aba como quien tiene autoridad, y no como los escribas\u2020\u009d (Mat 7:28-29). \u2020\u0153Y todos daban buen testimonio de \u00e9l, y estaban maravillados de las palabras de gracia que sal\u00ed\u00adan de su boca\u2020\u009d (Luc 4:22). \u00e9l se preocupaba de aclarar siempre que lo que dec\u00ed\u00ada no ven\u00ed\u00ada de \u00e9l, sino del Padre (\u2020\u0153Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en m\u00ed\u00ad&#8230;\u2020\u009d [Jua 14:10]). Ante estos hechos, muchos del pueblo le consideraban como un profeta.<br \/>\nSe\u00f1or tom\u00f3 un grupo escogido, \u2020\u0153a los cuales tambi\u00e9n llam\u00f3 ap\u00f3stoles\u2020\u009d (Luc 6:13), y a ellos comunicaba m\u00e1s amplia e \u00ed\u00adntimamente los misterios de Dios y les fue preparando para que continuaran su labor despu\u00e9s de su muerte, resurrecci\u00f3n y ascensi\u00f3n al cielo. Estos ap\u00f3stoles no entend\u00ed\u00adan de manera plena lo que recib\u00ed\u00adan en esa forma, pero el mismo Jes\u00fas les explic\u00f3 que cuando recibieran el Esp\u00ed\u00adritu Santo tendr\u00ed\u00adan un poder y un conocimiento especiales. Los \u00faltimos meses de su estad\u00ed\u00ada en Galilea los dedic\u00f3 mayormente al entrenamiento de estos disc\u00ed\u00adpulos. Sabiendo lo que le esperaba en el futuro en Jerusal\u00e9n, pasaba, adem\u00e1s, mucho tiempo dedicado a la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Su car\u00e1cter. M\u00e1s importante que sus milagros y su predicaci\u00f3n era la manifestaci\u00f3n de su car\u00e1cter perfecto, pues su misi\u00f3n era revelar al Padre (\u2020\u0153El que me ha visto a m\u00ed\u00ad, ha visto al Padre&#8230;. Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en m\u00ed\u00ad, de otra manera, creedme por las mismas obras\u2020\u009d [Jua 14:9-11]). El autor de Hebreos dice que el Se\u00f1or Jes\u00fas es \u2020\u0153el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia\u2020\u009d [Heb 1:3]). Su absoluta perfecci\u00f3n en conducta, palabra y hechos le permiti\u00f3 retar a sus adversarios diciendo: \u2020\u0153\u00bfQui\u00e9n de vosotros me redarguye de pecado?\u2020\u009d (Jua 8:46). Pedro, que le conoci\u00f3 \u00ed\u00adntimamente, escribi\u00f3 de \u00e9l: \u2020\u0153El cual no hizo pecado, ni se hall\u00f3 enga\u00f1o en su boca\u2020\u009d (1Pe 2:22).<\/p>\n<p>Sus viajes por Judea y Perea. Decidido a terminar su misi\u00f3n en Jerusal\u00e9n, se dirigi\u00f3 hacia all\u00e1, enviando antes a setenta de sus seguidores a preparar las aldeas para su gira, que durar\u00ed\u00ada unos seis meses. Jerusal\u00e9n estaba como su meta principal, pero en el viaje trat\u00f3 de acostumbrar a sus disc\u00ed\u00adpulos a la idea de que le esperaban grandes sufrimientos (\u2020\u0153He aqu\u00ed\u00ad subimos a Jerusal\u00e9n, y el Hijo del Hombre ser\u00e1 entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y le condenar\u00e1n a muerte, y le entregar\u00e1n a los gentiles&#8230;\u2020\u009d [Mar 10:33]). El Se\u00f1or hizo de \u2020\u00a2Betania una especie de centro de operaciones para sus viajes a Jerusal\u00e9n y otros lugares cercanos, siendo recibido en casa de \u2020\u00a2L\u00e1zaro, \u2020\u00a2Marta y \u2020\u00a2Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>La oposici\u00f3n de los l\u00ed\u00adderes. Al desarrollar sus actividades en el centro religioso del pa\u00ed\u00ads, los l\u00ed\u00adderes de las diferentes sectas manifestaron una fuerte oposici\u00f3n hacia \u00e9l, cada una por sus propias razones. Los \u2020\u00a2saduceos, que afianzaban su poder alrededor del templo y sus actividades, se sintieron agredidos por la influencia del Se\u00f1or Jes\u00fas, viendo las multitudes que iban a escucharle en el sagrado recinto y conociendo de su actitud de b\u00fasqueda de limpieza moral en el mismo. A \u00e9stos se unieron los \u2020\u00a2herodianos, que ve\u00ed\u00adan en el Se\u00f1or un peligro para la seguridad p\u00fablica, temiendo que el entusiasmo de la gente condujera a conflictos o revueltas. Sent\u00ed\u00adan que eso pudiera traducirse en un problema pol\u00ed\u00adtico que obligara a m\u00e1s opresi\u00f3n por parte de los romanos. Los \u2020\u00a2fariseos, por su parte, que se sent\u00ed\u00adan con el monopolio de la verdad y el conocimiento de la \u2020\u00a2Tor\u00e1, tuvieron que sufrir los abiertos ataques del Se\u00f1or contra su hipocres\u00ed\u00ada y negativo legalismo. La negativa del Se\u00f1or a sujetarse al excesivo ritualismo y pr\u00e1cticas religiosas no ordenadas por Dios pero consideradas como sagradas por la tradici\u00f3n de los jud\u00ed\u00ados, uni\u00f3 a varios de estos grupos en su odio contra Jes\u00fas. Los mismos milagros del Se\u00f1or eran considerados por los religiosos de su \u00e9poca, no como demostraci\u00f3n de su mesianidad, sino como una obra de \u2020\u00a2Satan\u00e1s, diciendo: \u2020\u0153Este no echa fuera los demonios sino por Beelzeb\u00fa, pr\u00ed\u00adncipe de los demonios\u2020\u009d (Mat 12:24-26; Mar 3:22; Luc 11:15-19). Todos estos grupos, entonces, se coordinaban para ver si lograban atrapar al Se\u00f1or Jes\u00fas en alguna falta que le hiciera pasible de una sanci\u00f3n. Cuando el Se\u00f1or resucit\u00f3 a \u2020\u00a2L\u00e1zaro, el entusiasmo de la gente subi\u00f3 a tal punto que los fariseos exclamaron: \u2020\u0153Mirad, el mundo se va tras \u00e9l\u2020\u009d (Jua 12:19).<\/p>\n<p>La opini\u00f3n del pueblo dividida. Como se ha dicho, la gente estaba al principio maravillada por las obras y palabras portentosas del Se\u00f1or. En una de las ocasiones en que multiplic\u00f3 los panes, quisieron hacerle rey, lo cual Jes\u00fas evit\u00f3 (Jua 6:15). Cuando san\u00f3 a \u2020\u0153un endemoniado, ciego y mudo&#8230;. toda la gente estaba at\u00f3nita, y dec\u00ed\u00ada: \u00bfSer\u00e1 \u00e9ste aquel Hijo de David?\u2020\u009d (Mat 12:22-23). Estando en \u2020\u0153la regi\u00f3n de Cesarea de Filipo, pregunt\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos, diciendo: \u00bfQui\u00e9n dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, El\u00ed\u00adas; y otros: Jerem\u00ed\u00adas, o alguno de los profetas\u2020\u009d (Mat 16:13-14). Este pensamiento, sin embargo, no era universal, porque estando \u00e9l en Jerusal\u00e9n hubo \u2020\u0153gran murmullo acerca de \u00e9l entre la multitud, pues unos dec\u00ed\u00adan: Es bueno; pero otros dec\u00ed\u00adan: No, sino que enga\u00f1a al pueblo\u2020\u009d (Jua 7:12). Cuando en cierto momento llega a Jerusal\u00e9n, en lo que se conoce como \u2020\u0153la entrada triunfal\u2020\u009d del Se\u00f1or, la multitud que le segu\u00ed\u00ada comenz\u00f3 a aclamar: \u2020\u0153\u00c2\u00a1Hosanna al Hijo de David! \u00c2\u00a1Bendito el que viene en el nombre del Se\u00f1or! \u00c2\u00a1Hosanna en las alturas!\u2020\u009d (Mat 21:9; Mar 11:9; Jua 12:13). Sin embargo, poco despu\u00e9s, los habitantes de Jerusal\u00e9n ped\u00ed\u00adan a \u2020\u00a2Pilato que lo crucificara (Mat 27:23; Mar 15:14; Luc 23:23; Jua 19:15).<\/p>\n<p>Las discusiones en Jerusal\u00e9n. Ocupado el Se\u00f1or en ense\u00f1ar y sanar en la Ciudad Santa, fue constantemente molestado por los l\u00ed\u00adderes religiosos que le acosaban con preguntas supuestamente dif\u00ed\u00adciles, tratando de ponerle alguna trampa. Quisieron enfrentarlo con las autoridades romanas al plantearle el asunto del tributo al \u2020\u00a2C\u00e9sar (Luc 20:21-25); inquirieron sobre el problema del \u2020\u00a2divorcio (Mar 10:2-9), la resurrecci\u00f3n (Mat 22:29-32), y otros temas. El Se\u00f1or Jes\u00fas, con sus respuestas sabias venci\u00f3 la astucia de aquellos adversarios e incluso les puso en rid\u00ed\u00adculo haci\u00e9ndoles preguntas que no supieron contestar (Mat 21:25; Mat 22:42). Los l\u00ed\u00adderes de las diferentes sectas jud\u00ed\u00adas, reunidos entonces en consejo, decidieron matar al Se\u00f1or, para lo cual contaron con la colaboraci\u00f3n de \u2020\u00a2Judas Iscariote, uno de los disc\u00ed\u00adpulos de Cristo.<\/p>\n<p>La traici\u00f3n de Judas. Entre los doce disc\u00ed\u00adpulos que el Se\u00f1or Jes\u00fas escogi\u00f3 figuraba Judas Iscariote. Jes\u00fas, lleno del conocimiento del Esp\u00ed\u00adritu Santo, \u2020\u0153sab\u00ed\u00ada desde el principio qui\u00e9nes eran los que no cre\u00ed\u00adan, y qui\u00e9n le hab\u00ed\u00ada de entregar\u2020\u009d (Jua 6:64). Por eso dijo: \u2020\u0153\u00bfNo os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo?\u2020\u009d (Jua 6:70). El Se\u00f1or \u2020\u0153conoc\u00ed\u00ada a todos, y no ten\u00ed\u00ada necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues \u00e9l sab\u00ed\u00ada lo que hab\u00ed\u00ada en el hombre\u2020\u009d (Jua 2:24-25). Judas era hombre de capacidad, al punto de que fue nombrado tesorero del grupo apost\u00f3lico. Desafortunadamente, \u2020\u0153era ladr\u00f3n, y teniendo la bolsa, sustra\u00ed\u00ada de lo que se echaba en ella\u2020\u009d (Jua 12:3-6). Pero cuando vio que el Se\u00f1or repetidas veces se negaba a aceptar las claras posibilidades de ser un rey terrenal, especialmente despu\u00e9s de su recibimiento triunfal en Jerusal\u00e9n, se sinti\u00f3 desilusionado y quiso sacar alguna ganancia de su conocimiento de las entradas y salidas de Cristo. Para ello se brind\u00f3 como delator a los sacerdotes jud\u00ed\u00ados, que le ofrecieron dinero \u2020\u0153y desde entonces buscaba oportunidad para entregarle\u2020\u009d (Mat 26:16).<\/p>\n<p>La \u00faltima cena. El Se\u00f1or Jes\u00fas celebr\u00f3 la \u2020\u00a2Pascua en un aposento alto que un amigo (cuyo nombre no se menciona) prepar\u00f3 para \u00e9l y sus disc\u00ed\u00adpulos. All\u00ed\u00ad se despoj\u00f3 de sus vestiduras y tomando una toalla le lav\u00f3 los pies. En medio de la cena, anunci\u00f3 que uno de ellos le hab\u00ed\u00ada de entregar. Todos se preguntaban qui\u00e9n ser\u00ed\u00ada. Finalmente, hizo saber a Judas que \u00e9l sab\u00ed\u00ada lo que har\u00ed\u00ada en su contra. Judas se fue a consumar su traici\u00f3n. El Se\u00f1or Jes\u00fas, tomando pan y vino, pidi\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos que le recordaran haciendo uso de ellos (\u2020\u0153Tomad, comed, esto es mi cuerpo&#8230;. esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisi\u00f3n de los pecados\u2020\u009d [Mat 26:26-28]). \u2020\u0153Haced esto en memoria de m\u00ed\u00ad\u2020\u009d (Luc 22:19; 1Co 11:24-25).<\/p>\n<p>Getseman\u00ed\u00ad. Despu\u00e9s de la cena salieron hacia el jard\u00ed\u00adn de \u2020\u00a2Getseman\u00ed\u00ad, un huerto que quedaba \u2020\u0153al otro lado del torrente de Cedr\u00f3n\u2020\u009d, donde \u2020\u0153muchas veces Jes\u00fas se hab\u00ed\u00ada reunido &#8230; con sus disc\u00ed\u00adpulos\u2020\u009d (Jua 18:1-2). All\u00ed\u00ad se hizo acompa\u00f1ar de Pedro, Juan y Jacobo, sus m\u00e1s cercanos disc\u00ed\u00adpulos, y les pidi\u00f3 que le acompa\u00f1aran velando mientras \u00e9l oraba. Pero \u00e9stos se durmieron. El Se\u00f1or Jes\u00fas experiment\u00f3 una gran agon\u00ed\u00ada pensando en lo que le esperaba dentro de poco, por lo cual dec\u00ed\u00ada repetidas veces: \u2020\u0153Padre m\u00ed\u00ado, si no puede pasar de m\u00ed\u00ad esta copa sin que yo la beba, h\u00e1gase tu voluntad\u2020\u009d (Mat 26:42). En esos momentos se apareci\u00f3 Judas Iscariote, que le identific\u00f3 frente a una turba que le acompa\u00f1aba d\u00e1ndole un beso. As\u00ed\u00ad, el Se\u00f1or fue llevado preso (Mat 26:47-57; Mar 14:43-53; Luc 22:47-54; Jua 18:3-13).<\/p>\n<p>La negaci\u00f3n de Pedro. Todos los disc\u00ed\u00adpulos salieron huyendo, pero el ap\u00f3stol Pedro sigui\u00f3 la turba que se llevaba al Se\u00f1or a la casa de \u2020\u00a2An\u00e1s. Antes hab\u00ed\u00ada dicho al Se\u00f1or: \u2020\u0153Aunque me sea necesario morir contigo, no te negar\u00e9\u2020\u009d (Mat 26:35); \u2020\u0153Mi vida pondr\u00e9 por ti\u2020\u009d (Jua 13:37). Pero en aquel momento cr\u00ed\u00adtico, ante la declaraci\u00f3n de una muchacha que le reconoci\u00f3 en el patio del sumo sacerdote, Pedro \u2020\u0153neg\u00f3 &#8230; con juramento\u2020\u009d, diciendo que no conoc\u00ed\u00ada a Jes\u00fas, que era interrogado en ese momento delante de sus ojos. Al o\u00ed\u00adr que \u2020\u0153cant\u00f3 el gallo\u2020\u009d, el ap\u00f3stol sali\u00f3 fuera y \u2020\u0153llor\u00f3 amargamente\u2020\u009d (Mat 26:75).<\/p>\n<p>Ante Pilato. Tras ser interrogado y maltratado por los sacerdotes, se decidi\u00f3 llevarlo ante el procurador romano Poncio \u2020\u00a2Pilato, pues quer\u00ed\u00adan su muerte y \u00e9sta s\u00f3lo pod\u00ed\u00ada ser autorizada por \u00e9l. Pilato le interrog\u00f3 y no encontr\u00f3 motivo alguno para la condena que ped\u00ed\u00adan. Viendo que Jes\u00fas era inocente y \u2020\u0153que por envidia le hab\u00ed\u00adan entregado los principales sacerdotes\u2020\u009d, quiso salvarlo de la muerte, ejerciendo su costumbre de conceder gracia a un condenado, pero el pueblo pidi\u00f3 que soltase a \u2020\u00a2Barrab\u00e1s. Incluso le envi\u00f3 a \u2020\u00a2Herodes, que se burl\u00f3 de Cristo y lo devolvi\u00f3 a Pilato. \u00e9ste lav\u00f3 sus manos para expresar que no estaba de acuerdo con el dictamen de los sacerdotes, pero le puso en sus manos \u2020\u0153para que fuese crucificado\u2020\u009d, despu\u00e9s de azotarle (Mat 27:1-26; Mar 15:1-15; Luc 23:1-25; Jua 18:28-40).<\/p>\n<p>Crucifixi\u00f3n. De esta forma, \u2020\u0153cargando su cruz, sali\u00f3 al lugar llamado de la Calavera, y en hebreo, G\u00f3lgota\u2020\u009d, donde le crucificaron entre dos ladrones, poniendo sobre su cabeza un letrero \u2020\u0153en hebreo, en griego y en lat\u00ed\u00adn\u2020\u009d, que dec\u00ed\u00ada: \u2020\u0153JES\u00daS NAZARENO, REY DE LOS JUD\u00ed\u008dOS\u2020\u009d (Mat 27:31-37; Mar 15:20-26; Luc 23:33-38; Jua 19:17-20). El m\u00e9todo de la crucifixi\u00f3n ( \u2020\u00a2Cruz. Crucifixi\u00f3n) era el castigo m\u00e1s abominable que aplicaban los romanos. Una persona pod\u00ed\u00ada pasar hasta ocho d\u00ed\u00adas en el proceso, antes de morir. Si los que lo ejecutaban quer\u00ed\u00adan acelerar la muerte, le romp\u00ed\u00adan las piernas. Antes de la crucifixi\u00f3n el condenado era azotado en p\u00fablico y luego se le obligaba a ir a un lugar fuera de la ciudad cargando su cruz. As\u00ed\u00ad se hizo con el Se\u00f1or Jes\u00fas (Mat 27:32 : Luc 23:26; Jua 19:17).<br \/>\nque el Se\u00f1or expres\u00f3 en los momentos en que era crucificado se conoce como las \u2020\u00a2Siete Palabras de la Cruz, que son: (1) \u2020\u0153Padre, perd\u00f3nalos, porque no saben lo que hacen\u2020\u009d (Luc 23:34); (2) \u2020\u0153De cierto te digo que hoy estar\u00e1s conmigo en el para\u00ed\u00adso\u2020\u009d (Luc 23:43); (3) \u2020\u0153Mujer, he ah\u00ed\u00ad tu hijo. Despu\u00e9s dijo al disc\u00ed\u00adpulo: He ah\u00ed\u00ad tu madre\u2020\u009d (Jua 19:26); (4) \u2020\u0153\u00bfEli, Eli, lama sabactani? Esto es: Dios m\u00ed\u00ado, Dios m\u00ed\u00ado \u00bfpor qu\u00e9 me has desamparado?\u2020\u009d (Mat 27:46); (5) \u2020\u0153Tengo sed\u2020\u009d (Jua 19:28); (6) \u2020\u0153Consumado es\u2020\u009d (Jua 19:30); y (7) \u2020\u0153Padre, en tus manos encomiendo mi esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d (Luc 23:46). \u2020\u0153Y habiendo dicho esto, expir\u00f3\u2020\u009d (Luc 23:46).<\/p>\n<p>Su sepultura. Un rico funcionario jud\u00ed\u00ado llamado \u2020\u00a2Jos\u00e9 de Arimatea, junto con \u2020\u00a2Nicodemo, se encargaron de enterrar el cuerpo del Se\u00f1or Jes\u00fas, aportando para ello un sepulcro que hab\u00ed\u00ada mandado hacer Jos\u00e9 para s\u00ed\u00ad mismo. Aunque este hombre era un disc\u00ed\u00adpulo secreto, fue m\u00e1s fuerte en \u00e9l el amor que el temor, y tras la muerte del Se\u00f1or Jes\u00fas fue a Pilato y pidi\u00f3 su cuerpo. Pilato se lo concedi\u00f3 y Jos\u00e9 \u2020\u0153compr\u00f3 una s\u00e1bana\u2020\u009d, envolvi\u00f3 con ella al Se\u00f1or Jes\u00fas, y lo puso en su propio sepulcro que quedaba cerca del lugar de la crucifixi\u00f3n (Mat 27:57-60; Mar 15:43-46; Luc 23:50-53; Jua 19:38-42).<\/p>\n<p>Su resurrecci\u00f3n y ascensi\u00f3n. Al tercer d\u00ed\u00ada, sin embargo, el Se\u00f1or Jes\u00fas resucit\u00f3, y apareci\u00f3 a \u2020\u00a2Mar\u00ed\u00ada Magdalena, a otras mujeres y a dos disc\u00ed\u00adpulos que iban hacia \u2020\u00a2Ema\u00fas (Mat 28:1-20; Mar 16:1-20; Luc 24:1-53; Jua 20:1-19). Tambi\u00e9n se mostr\u00f3 a los disc\u00ed\u00adpulos que estaban reunidos \u2020\u0153estando las puertas cerradas &#8230; por miedo de los jud\u00ed\u00ados\u2020\u009d (Jua 20:19). \u2020\u00a2Tom\u00e1s, que se hab\u00ed\u00ada negado a creer la noticia de la \u2020\u00a2resurrecci\u00f3n, tuvo que rendirse ante la evidencia cuando el Se\u00f1or mismo se present\u00f3 delante de \u00e9l (Jua 20:24-28). Cuando estaba un grupo de sus disc\u00ed\u00adpulos pescando en el mar de Galilea, tambi\u00e9n se apareci\u00f3 a ellos, y les orient\u00f3 para hacer una milagrosa pesca. Con ellos comi\u00f3 y bebi\u00f3 (Jua 21:1-13). Habl\u00f3 con Pedro, para restaurarle y confirmarle en la fe (Jua 21:15-17). \u2020\u0153Despu\u00e9s apareci\u00f3 a m\u00e1s de quinientos hermanos a la vez\u2020\u009d (1Co 15:6). \u2020\u0153Se present\u00f3 vivo con muchas pruebas indubitables, apareci\u00e9ndoseles durante cuarenta d\u00ed\u00adas y habl\u00e1ndoles del reino de Dios\u2020\u009d (Hch 1:3). Luego ascendi\u00f3 a los cielos (Hch 1:9), habiendo dicho a su seguidores: \u2020\u0153Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y haced disc\u00ed\u00adpulos a todas las naciones, bautiz\u00e1ndolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00ed\u00adritu Santo; ense\u00f1\u00e1ndoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aqu\u00ed\u00ad yo estoy con vosotros todos los d\u00ed\u00adas, hasta el fin del mundo\u2020\u009d (Mat 28:18-20).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, BIOG HOMB HONT TITU<\/p>\n<p>ver, JESUCRISTO (II), JESUCRISTO (III), EVANGELIOS, GENEALOG\u00ed\u008dA, MAR\u00ed\u008dA, ENCARNACI\u00ed\u201cN, ESTRELLA de Oriente, MAGOS, HERMANOS DEL SE\u00ed\u2018OR sit,<\/p>\n<p>vet, Nuestro Se\u00f1or recibi\u00f3 el nombre de Jes\u00fas, seg\u00fan las instrucciones que el \u00e1ngel transmiti\u00f3 a Jos\u00e9 (Mt. 1:21) y a Mar\u00ed\u00ada (Lc. 1:31). Dado en ocasiones a otros individuos, este nombre pod\u00ed\u00ada ser expresi\u00f3n de la fe de los padres en Dios, Salvador de su pueblo, o tambi\u00e9n de su certeza de la futura salvaci\u00f3n de Israel. Impuesto al Hijo de Mar\u00ed\u00ada, el nombre revelaba las funciones particulares que iba a ejercer Su portador. \u00abLlamar\u00e1s su nombre JES\u00daS, porque \u00e9l salvar\u00e1 a su pueblo de sus pecados\u00bb (Mt. 1:21). El t\u00ed\u00adtulo de Cristo proviene del gr. Christos (ungido), traducido del arameo M&#8217;sh\u00een\u00e3, del heb. M\u00e3sh\u00eeah (ungido, Mes\u00ed\u00adas). As\u00ed\u00ad, Jes\u00fas es el nombre personal de nuestro Se\u00f1or, en tanto que Cristo es Su t\u00ed\u00adtulo. Pero este segundo nombre se ha venido empleando desde los primeros tiempos, lo mismo que en la actualidad, como nombre propio, ya a solas, ya en combinaci\u00f3n con el nombre Jes\u00fas. En este art\u00ed\u00adculo se presentan, a grandes rasgos, las etapas de la vida de nuestro Se\u00f1or en la tierra, para presentar los principales acontecimientos en su orden probable y en sus relaciones mutuas. I. CRONOLOG\u00ed\u008dA. Si bien no se pueden precisar de una manera absoluta las fechas del nacimiento, bautismo y muerte de Jes\u00fas, la mayor parte de los eruditos est\u00e1n de acuerdo en su dataci\u00f3n dentro de l\u00ed\u00admites muy estrechos. Nuestro calendario ordinario tiene por su autor a Dionisio el Exiguo, abate romano que muri\u00f3 antes del a\u00f1o 550 a.C. El decidi\u00f3 tomar el a\u00f1o de la encarnaci\u00f3n como punto de referencia que permitiera situar las fechas anteriores y posteriores a la venida de Cristo; habiendo identificado el a\u00f1o 754 de la fundaci\u00f3n de Roma con el a\u00f1o del nacimiento del Se\u00f1or, pudo as\u00ed\u00ad determinar el a\u00f1o 1 de la era cristiana. Pero las afirmaciones de Josefo revelan que Herodes el Grande, que muri\u00f3 poco tiempo despu\u00e9s del nacimiento de Jes\u00fas (Mt. 2:19-22), muri\u00f3 en realidad algunos a\u00f1os antes de 754 de Roma. Herodes muri\u00f3 37 a\u00f1os despu\u00e9s de haber sido proclamado rey por los romanos, proclamaci\u00f3n que tuvo lugar en el a\u00f1o 714 de Roma. As\u00ed\u00ad, la fecha de su muerte fue el a\u00f1o 751 o 750 (no sabemos si Josefo contaba las fracciones de a\u00f1os como a\u00f1os completos). La fecha de 751 parecer\u00ed\u00ada plausible, por cuanto Josefo informa que, antes de su muerte, Herodes hizo dar muerte a dos rabinos jud\u00ed\u00ados, y que se produjo un eclipse de luna en la noche de su ejecuci\u00f3n. Los c\u00e1lculos astron\u00f3micos indican que en el a\u00f1o 750 hubo un eclipse parcial de luna, la noche del 12 al 13 de marzo; pero toda la secuencia de eventos hasta su sucesi\u00f3n por Arquelao muestra que Herodes muri\u00f3 despu\u00e9s de la Pascua del a\u00f1o 751 y varios meses antes de la Pascua del 752. As\u00ed\u00ad, Anderson, en su estudio cronol\u00f3gico de la Natividad, sit\u00faa el nacimiento del Se\u00f1or alrededor del oto\u00f1o del a\u00f1o 750 o 4 a.C. (cf. Anderson Sir R. \u00abEl Pr\u00ed\u00adncipe que ha de venir\u00bb, esp. p\u00e1gs 115-121, 241-246). La fecha del 25 de diciembre no apareci\u00f3 sino hasta el siglo IV d.C., y no tiene base hist\u00f3rica alguna. Como confiesa Agust\u00ed\u00adn de Hipona, las antiguas fiestas paganas fueron asumidas, con cambios de nombre, para satisfacer a las masas paganas cristianizadas que deseaban mantener sus festivales gozosos. El 25 de diciembre se corresponde con las Saturnalias. La fecha en que nuestro Se\u00f1or dio inicio a Su ministerio p\u00fablico se determina sobre todo en base a Lc. 3:1: \u00abEn el a\u00f1o decimoquinto del imperio de Tiberio C\u00e9sar&#8230; \u00bb Este fue el a\u00f1o en que empez\u00f3 el ministerio del Se\u00f1or, primer a\u00f1o del reinado de Tiberio, que empez\u00f3 el 19 de agosto del a\u00f1o 28 d.C., hasta el 19 de agosto del a\u00f1o 29 d.C. Siendo que se cuenta como a\u00f1o uno el a\u00f1o del nacimiento del Se\u00f1or (y no como a\u00f1o cero), el c\u00f3mputo de a\u00f1os desde el 28-29 d.C. hasta el 4 a.C. nos da una edad para el Se\u00f1or entre los 30 a\u00f1os y casi 32. Otro argumento que concuerda con esta fecha es la declaraci\u00f3n de los jud\u00ed\u00ados, poco despu\u00e9s del bautismo de Jes\u00fas: \u00abEn cuarenta y seis a\u00f1os fue edificado este Templo.\u00bb Herodes propuso la reconstrucci\u00f3n del Templo entre el a\u00f1o 20 y el 19 a.C.; pero prometi\u00f3 entonces no empezar las obras antes de haber consumado los preparativos, ante la desconfianza del pueblo. Asumiendo un periodo de preparaci\u00f3n de uno a dos a\u00f1os, los cuarenta y seis a\u00f1os mencionados nos llevan al 29 d.C. (cf. Anderson, op. cit., p\u00e1g. 246; Ant. 15:11, 27). La duraci\u00f3n del ministerio de Cristo, y consiguientemente el a\u00f1o de su muerte, se determina sobre todo en base a la cantidad de fiestas pascuales mencionadas en el Evangelio de Juan. Si s\u00f3lo tuvi\u00e9ramos los Evangelios Sin\u00f3pticos (v\u00e9ase EVANGELIOS), podr\u00ed\u00adamos suponer que el ministerio de Jes\u00fas s\u00f3lo dur\u00f3 un a\u00f1o; sin embargo, el Evangelio de Juan nos habla de tres Pascuas de una manera expl\u00ed\u00adcita (Jn. 2:13; 6:4; 13:1). Hengstenberg (\u00abChristology\u00bb, pp 755-765) da pruebas abrumadoras de que Jn. 5:1 es tambi\u00e9n la fiesta de la Pascua. En este caso, el ministerio de Cristo incluy\u00f3 cuatro fiestas de la Pascua. Si fue bautizado a finales del a\u00f1o 28 o a inicios del 29, entonces su crucifixi\u00f3n tuvo lugar en el a\u00f1o 32 d.C. (Para una consideraci\u00f3n m\u00e1s a fondo de este tema, v\u00e9ase Anderson, Sir R.: \u00abEl Pr\u00ed\u00adncipe que ha de venir\u00bb [Pub. Portavoz Evang\u00e9lico, Barcelona, 1980], y cf. Hoehner, H. W.: \u00abChronological Aspects of the Life of Christ\u00bb, en Bibliotheca Sacra, oct. 1973, ene., abril, jul., oct. 1974; ene. 1975 [Dallas Theological Seminary, Dallas].). La cuesti\u00f3n cronol\u00f3gica ha llevado a muchas investigaciones, y hay fuertes controversias; sin embargo, las posturas de Anderson y Hoehner, aunque divergentes en un a\u00f1o, parecen las m\u00e1s s\u00f3lidamente apoyadas. En este art\u00ed\u00adculo se sigue la de Sir Robert Anderson. II. CIRCUNSTANCIAS POL\u00ed\u008dTICAS DE LOS JUD\u00ed\u008dOS. Cuando Jes\u00fas naci\u00f3, Herodes el Grande era el rey de los jud\u00ed\u00ados. Este h\u00e1bil y cruel soberano reinaba a la vez sobre Samaria, Galilea y Judea. Aunque de origen idumeo, Herodes profesaba la religi\u00f3n jud\u00ed\u00ada. Ant\u00ed\u00adpatro, su padre, hab\u00ed\u00ada sido hecho gobernador de Judea por Julio C\u00e9sar; el mismo Herodes, despu\u00e9s de una agitada carrera, hab\u00ed\u00ada sido proclamado rey de los jud\u00ed\u00ados por los romanos. Monarca independiente en diversos sentidos, gobernaba, sin embargo, s\u00f3lo gracias al apoyo de los romanos. Depend\u00ed\u00ada de ellos, que eran entonces los due\u00f1os y \u00e1rbitros del mundo conocido. A la muerte de Herodes, su reino fue dividido entre sus hijos. Arquelao recibi\u00f3 Judea y Samaria; Herodes Antipas tuvo Galilea y Perea; Herodes Felipe el territorio situado al noreste del mar de Galilea (Lc. 3:1). En el a\u00f1o d\u00e9cimo de su reinado, el 6 o 7 d.C., Arquelao fue destituido por Augusto. A partir de esta fecha, Judea y Samaria fueron administradas por gobernadores romanos, que ostentaban el t\u00ed\u00adtulo de procuradores; esta situaci\u00f3n se mantuvo hasta la rebeli\u00f3n que acab\u00f3 con la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n el a\u00f1o 70 d.C., con excepci\u00f3n de los a\u00f1os 41 a 44, en que Herodes Agripa I ejerci\u00f3 la soberan\u00ed\u00ada (Hch. 12:1). Durante el ministerio de Cristo, Galilea y Perea, donde tuvo lugar la mayor parte de Su ministerio, estaban sometidas a Herodes Antipas (Mt. 14:3; Mr. 6:14; Lc. 3:1, 19; 9:7; 13:31; 23:8-12), en tanto que los romanos gobernaban directamente Samaria y Judea a trav\u00e9s de su procurador que, a la saz\u00f3n, era Poncio Pilatos. El yugo, directo o indirecto, de los romanos, irritaba a los jud\u00ed\u00ados en lo m\u00e1s vivo. Durante la vida terrenal de Cristo el pa\u00ed\u00ads era constantemente presa de una efervescencia pol\u00ed\u00adtica. Por un lado, los romanos trataban de dar a la naci\u00f3n tanta autonom\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica como fuera posible, de manera que el sanedr\u00ed\u00adn (tribunal supremo) ejerc\u00ed\u00ada su jurisdicci\u00f3n en un gran n\u00famero de casos. Los conquistadores tambi\u00e9n hab\u00ed\u00adan otorgado a los jud\u00ed\u00ados numerosos privilegios que ten\u00ed\u00adan que<\/p>\n<p>ver, sobre todo, con las pr\u00e1cticas religiosas. Pero, a pesar de todo, el pueblo tascaba el freno bajo una dominaci\u00f3n extranjera que, en ocasiones, se hac\u00ed\u00ada notar de una manera oprimente; los ocupantes, desde luego, no ten\u00ed\u00adan la menor intenci\u00f3n de devolver a los jud\u00ed\u00ados la libertad de que hab\u00ed\u00adan gozado en una \u00e9poca anterior. Adem\u00e1s, la aristocracia jud\u00ed\u00ada, constituida en su mayor parte por los saduceos, no ten\u00ed\u00ada ninguna hostilidad contra los romanos. Los fariseos, a los que se un\u00ed\u00adan los adeptos a la piedad m\u00e1s r\u00ed\u00adgida, quer\u00ed\u00adan conservar el juda\u00ed\u00adsmo a toda costa, pero elud\u00ed\u00adan los compromisos pol\u00ed\u00adticos. Los escritos de la \u00e9poca hablan asimismo de los herodianos, que sosten\u00ed\u00adan las aspiraciones de la familia de Herodes a la corona. Seg\u00fan Josefo, un partido de patriotas se levant\u00f3 en diversas sublevaciones, pero en vano, intentando sacudir el yugo romano. En tales circunstancias, todo hombre que se presentara como Mes\u00ed\u00adas se arriesgaba a verse enlazado en los conflictos pol\u00ed\u00adticos. A fin de poder proclamar ante todo la dimensi\u00f3n espiritual del reino de Dios y de sentar sus bases mediante la redenci\u00f3n, Jes\u00fas iba a esperar el tiempo marcado para el establecimiento del Reino, que tampoco deb\u00ed\u00ada ser introducido mediante manejos pol\u00ed\u00adticos, sino que vendr\u00e1 a ser impuesto por una irrupci\u00f3n frontal, majestuosa e irresistible del Hijo del Hombre en Su Segunda Venida. III. CONDICI\u00ed\u201cN RELIGIOSA DE LOS JUD\u00ed\u008dOS. Es evidente que las circunstancias pol\u00ed\u00adticas influyeron intensamente en el desenvolvimiento de las condiciones religiosas. Los medios oficiales del juda\u00ed\u00adsmo hab\u00ed\u00adan casi dejado a un lado el aspecto basal de la redenci\u00f3n y arrebatamiento como introducci\u00f3n al Reino, conforme a las promesas del AT; y el pueblo en general centraba sus esperanzas en un reino terrestre que les dar\u00ed\u00ada la independencia y grandeza nacional. Al prestar casi exclusivamente la atenci\u00f3n a los aspectos externos del reino, olvidaban las bases morales y de redenci\u00f3n sobre el que \u00e9ste deb\u00ed\u00ada ser erigido. Los Evangelios nos presentan dos partidos dirigentes: los fariseos y los saduceos. Los fariseos eran religiosos y ten\u00ed\u00adan mucha m\u00e1s influencia sobre el pueblo que los saduceos; pero pon\u00ed\u00adan su tradici\u00f3n teol\u00f3gica, las ceremonias y las sutilidades de la casu\u00ed\u00adstica por encima de la Palabra de Dios. Hab\u00ed\u00adan llegado a transformar la religi\u00f3n de Mois\u00e9s y de los profetas en un formalismo estrecho, est\u00e9ril, desprovisto de espiritualidad. Los fariseos se opusieron a las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas, a Sus doctrinas tan opuestas a sus tradiciones, y, sobre todo, se resintieron de que citara las Escrituras en oposici\u00f3n a la tradici\u00f3n. Los saduceos eran los representantes de la aristocracia. Las familias de los sumos sacerdotes pertenec\u00ed\u00adan a este partido. Influenciados por la cultura pagana, los saduceos rechazaban las tradiciones de los fariseos, y se interesaban m\u00e1s en la pol\u00ed\u00adtica que en la religi\u00f3n. Acabaron por manifestarse opuestos a Jes\u00fas, temiendo que sus acciones perjudicaran el equilibrio pol\u00ed\u00adtico (Jn. 11:48). Se segu\u00ed\u00ada llevando a cabo el suntuoso ceremonial del Templo de Jerusal\u00e9n. Grandes multitudes frecuentaban fielmente las ceremonias religiosas. El fervor de la naci\u00f3n, celosa de sus privilegios, no hab\u00ed\u00ada sido nunca tan grande. De vez en cuando, una explosi\u00f3n de patriotismo, mezclada con fanatismo, avivaba las esperanzas del pueblo. Sin embargo, quedaban israelitas que manten\u00ed\u00adan el esp\u00ed\u00adritu y la fe de una religi\u00f3n sin componendas. La mayor parte de ellos, aunque no todos, pertenec\u00ed\u00adan a las clases inferiores de la poblaci\u00f3n. La espera de un Salvador, de un Liberador del pecado, hab\u00ed\u00ada subsistido entre ellos. Jes\u00fas vino de uno de estos medios ricos en piedad. En la \u00e9poca de Cristo, el pueblo jud\u00ed\u00ado segu\u00ed\u00ada siendo a\u00fan un pueblo religioso, conocedor del AT, que era le\u00ed\u00addo en las sinagogas y ense\u00f1ado a los ni\u00f1os. La naci\u00f3n manifestaba su inter\u00e9s en la religi\u00f3n y se agitaba en el plano pol\u00ed\u00adtico. Estos hechos explican la efervescencia popular suscitada por las predicaciones de Juan el Bautista y de Jes\u00fas, la hostilidad que ambos suscitaron en las clases dirigentes, el \u00e9xito del m\u00e9todo que Jes\u00fas us\u00f3 en la predicaci\u00f3n de las Buenas Nuevas, y la persecuci\u00f3n y muerte violenta que El mismo hab\u00ed\u00ada ya anticipado. IV. VIDA DE JES\u00daS. 1. Familia, nacimiento, infancia. Las circunstancias del nacimiento de Jes\u00fas relatadas por los Evangelios concuerdan con la grandeza de Cristo y con las profec\u00ed\u00adas mesi\u00e1nicas. Estas circunstancias armonizan al mismo tiempo con la humilde apariencia que el Salvador debi\u00f3 tener en Su vida en la tierra. Malaqu\u00ed\u00adas (Mal. 3:1 y Mal. 4:5, 6) hab\u00ed\u00ada profetizado que un heraldo, dotado del esp\u00ed\u00adritu y poder de El\u00ed\u00adas, preceder\u00ed\u00ada a la venida del Se\u00f1or; Lucas nos relata, ante todo, el nacimiento de Juan el Bautista, el precursor de Cristo. Zacar\u00ed\u00adas, sacerdote de una sincera piedad, privado de descendencia y muy anciano, estaba ocupado en el Templo cumpliendo los deberes de su cargo. Le toc\u00f3 en suerte (seg\u00fan la costumbre establecida entre los sacerdotes) hacer la ofrenda de incienso sobre el lugar santo, s\u00ed\u00admbolo de las oraciones de Israel. El \u00e1ngel Gabriel se apareci\u00f3 a Zacar\u00ed\u00adas, y le anunci\u00f3 que ser\u00ed\u00ada el padre del precursor anunciado. Esta aparici\u00f3n tuvo lugar, probablemente, el a\u00f1o 5 a.C. Despu\u00e9s de ello, Elisabet y Zacar\u00ed\u00adas se dirigieron de vuelta a su mansi\u00f3n, situada en un pueblo del pa\u00ed\u00ads monta\u00f1oso de Jud\u00e1 (Lc. 1:39). All\u00ed\u00ad esperaron el cumplimiento de la promesa. Seis meses m\u00e1s tarde se apareci\u00f3 un \u00e1ngel a Mar\u00ed\u00ada, virgen de la familia de David; esta doncella de Nazaret estaba prometida a un hombre llamado Jos\u00e9, que descend\u00ed\u00ada de David, el gran soberano de Israel (Mt. 1:1-16; Lc. 1:27). (V\u00e9anse GENEALOG\u00ed\u008dA, MAR\u00ed\u008dA). Jos\u00e9, israelita piadoso y de humilde condici\u00f3n a pesar de su noble linaje, era carpintero. El \u00e1ngel anunci\u00f3 a Mar\u00ed\u00ada que, por el poder del Esp\u00ed\u00adritu Santo, ella vendr\u00ed\u00ada a ser la madre del Mes\u00ed\u00adas (Lc. 1:28-38); el ni\u00f1o, cuyo nombre deb\u00ed\u00ada ser Jes\u00fas, heredar\u00ed\u00ada el trono de Su antecesor David. El \u00e1ngel anunci\u00f3 a Mar\u00ed\u00ada tambi\u00e9n que su prima Elisabet estaba embarazada. Cuando el \u00e1ngel se hubo ido, Mar\u00ed\u00ada se apresur\u00f3 a ir a visitar a Elisabet. Al encontrarse, el Esp\u00ed\u00adritu de la profec\u00ed\u00ada entr\u00f3 en ellas. Elisabet, saludando a Mar\u00ed\u00ada, la llam\u00f3 la madre de su Se\u00f1or; Mar\u00ed\u00ada, a ejemplo de la Ana de la antig\u00fcedad (1 S. 2:1-10) enton\u00f3 un c\u00e1ntico de alabanzas, celebrando la liberaci\u00f3n futura de Israel, y el honor que le hab\u00ed\u00ada sido concedido. En el tiempo en que Elisabet ten\u00ed\u00ada que dar a luz, Mar\u00ed\u00ada se volvi\u00f3 a Nazaret. Dios mismo intervino para ahorrarle todo bald\u00f3n. Jos\u00e9, al ver el estado en que se hallaba Mar\u00ed\u00ada, quiso romper con ella en secreto, sin acusarla en p\u00fablico. Pero Dios no le permiti\u00f3 actuar as\u00ed\u00ad. Un \u00e1ngel le revel\u00f3 en sue\u00f1os la raz\u00f3n del embarazo de Mar\u00ed\u00ada; le dijo que el ni\u00f1o iba a ser el Mes\u00ed\u00adas, y que deb\u00ed\u00ada nacer de una virgen, tal como lo hab\u00ed\u00ada profetizado Isa\u00ed\u00adas. Jos\u00e9 obedeci\u00f3 la voz del \u00e1ngel, por cuanto su fe era tan profunda como la de Mar\u00ed\u00ada, y no la abandon\u00f3. El ni\u00f1o naci\u00f3 de la virgen Mar\u00ed\u00ada, pero legalmente tuvo al mismo tiempo un padre humano, cuyo amor y honorabilidad protegieron a Mar\u00ed\u00ada; es evidente que fue ella quien m\u00e1s tarde dio a conocer estos hechos. Ni Cristo ni Sus ap\u00f3stoles recurrieron a la concepci\u00f3n virginal como demostraci\u00f3n de que Jes\u00fas es el Mes\u00ed\u00adas. Este silencio, sin embargo, no permite atacar la veracidad del relato. El hecho del nacimiento sobrenatural de Cristo no es susceptible de prueba hist\u00f3rica. Se debe aceptar como revelaci\u00f3n. Sin embargo, el relato de la manera en que Cristo se encarn\u00f3 concuerda admirablemente con lo que sabemos de la grandeza del Mes\u00ed\u00adas y de Su misi\u00f3n en la tierra, as\u00ed\u00ad como del hecho testificado de Su resurrecci\u00f3n. El Mes\u00ed\u00adas deb\u00ed\u00ada ser la cumbre perfecta de la espiritualidad de Israel, y Jes\u00fas naci\u00f3 en el seno de una familia piadosa, que practicaba celosamente la religi\u00f3n pura del AT. El Mes\u00ed\u00adas deb\u00ed\u00ada presentarse de una manera humilde: Jes\u00fas vino del hogar de un carpintero de Nazaret. Era preciso que el Mes\u00ed\u00adas fuera hijo de David: Jos\u00e9, su padre legal, descend\u00ed\u00ada de David, lo mismo que su madre. El Mes\u00ed\u00adas deb\u00ed\u00ada ser la encarnaci\u00f3n (v\u00e9ase ENCARNACI\u00ed\u201cN) de Dios, uniendo en Su persona la divinidad y la humanidad: Jes\u00fas naci\u00f3 de una mujer, habiendo sido concebido milagrosamente por el poder del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Lucas relata el nacimiento de Juan el Bautista, y cita el c\u00e1ntico prof\u00e9tico que surgi\u00f3 de los labios tanto tiempo silenciados de Zacar\u00ed\u00adas, su padre, a prop\u00f3sito del Precursor (Lc. 1:57-79). A continuaci\u00f3n explica la raz\u00f3n de que Jes\u00fas naciera en Bel\u00e9n (Lc. 2:1-6). Augusto hab\u00ed\u00ada ordenado el censo de todos los s\u00fabditos del imperio, y su decreto inclu\u00ed\u00ada Palestina, aunque estuviera bajo la jurisdicci\u00f3n de Herodes. Pero es evidente que el censo de los jud\u00ed\u00ados se hizo siguiendo el m\u00e9todo jud\u00ed\u00ado: no es en el domicilio donde se registraba a cada cabeza de familia, sino en su lugar de origen. Jos\u00e9 tuvo que dirigirse a Bel\u00e9n, la cuna de la casa de David, y Mar\u00ed\u00ada lo acompa\u00f1\u00f3. El mes\u00f3n, donde los forasteros pod\u00ed\u00adan alojarse, estaba ya lleno cuando llegaron Jos\u00e9 y Mar\u00ed\u00ada. S\u00f3lo encontraron espacio en un establo, que posiblemente era una cueva adyacente al mes\u00f3n. Era frecuente el uso de cuevas para cuadras y establos. El relato no dice que este establo alojara animales; es posible que no fuera entonces utilizado para este menester. En contra de lo que se piensa entre nosotros, el hecho de alojarse ocasionalmente en un establo no disgustaba a las gentes en aquel entonces; sin embargo, es bien cierto que el Mes\u00ed\u00adas vino al mundo en un lugar extremadamente humilde. Hab\u00ed\u00ada sido destinado a un caminar de humildad, y Mar\u00ed\u00ada lo acost\u00f3 en un pesebre (Lc. 2:7). A pesar de esta gran humillaci\u00f3n, Su venida fue solemnemente atestiguada. Unos \u00e1ngeles se aparecieron a unos pastores que pasaban la noche con sus reba\u00f1os en los campos cercanos a Bel\u00e9n. Les revelaron el nacimiento del Mes\u00ed\u00adas, el lugar donde hab\u00ed\u00ada nacido, y proclamaron este mensaje de alabanza y bendici\u00f3n: \u00ab\u00c2\u00a1Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!\u00bb (Lc. 2:14). Los pastores se apresuraron a ir a Bel\u00e9n, hallaron al Ni\u00f1o, y relataron lo que hab\u00ed\u00adan visto y o\u00ed\u00addo, volviendo despu\u00e9s a su lugar. Todos estos hechos concordaban asimismo, de manera asombrosa, con la misi\u00f3n del Mes\u00ed\u00adas; se\u00f1alemos, adem\u00e1s, que ello tuvo lugar en medio de gentes humildes del campo, y que pasaron desapercibidos en el mundo. Jos\u00e9 y Mar\u00ed\u00ada se quedaron por un tiempo en Bel\u00e9n. Al octavo d\u00ed\u00ada, el ni\u00f1o fue circuncidado (Lc. 2:21) y le fue dado el nombre de Jes\u00fas, seg\u00fan las instrucciones que hab\u00ed\u00adan recibido. Cuarenta d\u00ed\u00adas despu\u00e9s de su nacimiento, Jos\u00e9 y Mar\u00ed\u00ada subieron al Templo, en cumplimiento de la Ley (Lv. 12). Mar\u00ed\u00ada hizo sus ofrendas de purificaci\u00f3n y para presentar al nacido al Se\u00f1or (Lc. 2:21). Esta expresi\u00f3n significa que todo primog\u00e9nito israelita ten\u00ed\u00ada que ser rescatado al precio de cinco siclos de plata (Nm. 18:15-16). Tambi\u00e9n, la madre ten\u00ed\u00ada que ofrecer un holocausto en sacrificio de acci\u00f3n de gracias. Lucas se\u00f1ala que Mar\u00ed\u00ada ofreci\u00f3 la ofrenda de los pobres: \u00abUn par de t\u00f3rtolas, o dos palominos\u00bb (Lv. 12:18). Una vez m\u00e1s queda patente la modestia de medios de la familia. Pero el Mes\u00ed\u00adas, a pesar de Su humildad, no deb\u00ed\u00ada salir del Templo sin reconocimiento. Sime\u00f3n, un piadoso anciano, se dirigi\u00f3 al santuario, movido por el Esp\u00ed\u00adritu, y al ver al Ni\u00f1o, lo tom\u00f3 en sus brazos. Dios le hab\u00ed\u00ada prometido que no morir\u00ed\u00ada antes de haber visto al Mes\u00ed\u00adas. Sime\u00f3n dio las gracias, y profetiz\u00f3 que Su vida ser\u00ed\u00ada gloriosa y tr\u00e1gica (Lc. 2:25-35). Ana, anciana profetisa que estaba de continuo en el Templo, daba tambi\u00e9n testimonio de que el Cristo hab\u00ed\u00ada venido (Lc. 2:36-38). As\u00ed\u00ad, hubo un testimonio notable acerca del verdadero car\u00e1cter del reci\u00e9n nacido. Poco despu\u00e9s de la vuelta de Jos\u00e9 y Mar\u00ed\u00ada a Bel\u00e9n, llegaron los magos de Oriente a Bel\u00e9n, preguntando por el rey de los jud\u00ed\u00ados que acababa de nacer. Es indudable que estos hombres hab\u00ed\u00adan aprendido de los jud\u00ed\u00ados dispersos por Oriente, que estaban esperando un rey, que deber\u00ed\u00ada aparecer en Judea y liberar a la humanidad. Dios les hab\u00ed\u00ada dado una estrella como se\u00f1al (v\u00e9ase ESTRELLA de Oriente), que hab\u00ed\u00ada aparecido en Oriente, anunci\u00e1ndoles (Mt. 2:2, 16) el nacimiento de este libertador. Es tambi\u00e9n seguro que les fue revelada la naturaleza divina del Ni\u00f1o, porque dijeron sin ambages que hab\u00ed\u00adan venido \u00aba adorarle\u00bb. Las palabras de ellos intrigaron a Herodes, que convoc\u00f3 a los escribas para preguntarles d\u00f3nde deb\u00ed\u00ada nacer el Mes\u00ed\u00adas. Al enterarse de que era en Bel\u00e9n, Herodes envi\u00f3 all\u00ed\u00ad a los magos, pero haci\u00e9ndoles prometer que le har\u00ed\u00adan saber qui\u00e9n era. En el camino, los magos volvieron a ver la estrella, que se detuvo sobre Bel\u00e9n y sobre donde estaba el Ni\u00f1o. Habiendo hallado a Jes\u00fas, le ofrecieron presentes de gran precio: incienso, oro y mirra. El incienso es la ofrenda que corresponde a Dios, el oro, la imagen del tributo debido al Rey, y la mirra, la profec\u00ed\u00ada de los sufrimientos del Mes\u00ed\u00adas (Jn. 19:39; cf. Mt. 26:12; Lc. 24:1). La presencia de estos extra\u00f1os visitantes debi\u00f3 suscitar en Jos\u00e9 y Mar\u00ed\u00ada sentimientos encontrados de sorpresa y admiraci\u00f3n, y debi\u00f3 serles una se\u00f1al confirmatoria del elevado destino reservado al Ni\u00f1o y a la obra que El iba a cumplir en favor de las naciones m\u00e1s alejadas. Despu\u00e9s de esto, Dios advirti\u00f3 a los magos para que no volvieran a Herodes: este perverso deseaba tener sus indicaciones para dar muerte al reci\u00e9n nacido. As\u00ed\u00ad, se dirigieron a su pa\u00ed\u00ads por otro camino (v\u00e9ase MAGOS). Un \u00e1ngel previno a Jos\u00e9, d\u00e1ndole instrucciones de que se dirigiera con Mar\u00ed\u00ada y el Ni\u00f1o a Egipto, a fin de sustraerlo a la acci\u00f3n de Herodes. Este cruel monarca, de quien Josefo nos cuenta que no tuvo reparos en hacer ejecutar a su propia esposa e hijos, y a otros parientes allegados, con una paranoica obsesi\u00f3n por mantenerse en el poder, envi\u00f3 a sus soldados a Bel\u00e9n para dar muerte a todos los ni\u00f1os menores de dos a\u00f1os. As\u00ed\u00ad, Herodes esperaba frustrar el prop\u00f3sito de los magos, que se hab\u00ed\u00adan ido sin revelarle d\u00f3nde se hallaba el reci\u00e9n nacido. Es posible que los verdugos no dieran muerte a muchos ni\u00f1os, porque Bel\u00e9n era un lugar peque\u00f1o; pero se trat\u00f3 de una matanza horriblemente cruel. Jes\u00fas escap\u00f3 a ella. No conocemos la duraci\u00f3n de la estancia del Se\u00f1or en Egipto; probablemente no fue de m\u00e1s que unos pocos meses, porque Herodes muri\u00f3 en el a\u00f1o 3 a.C. Numerosos jud\u00ed\u00ados viv\u00ed\u00adan entonces en aquel pa\u00ed\u00ads, por lo que Jos\u00e9 no debi\u00f3 tener dificultades en hallar asilo. Cuando pas\u00f3 el peligro, el \u00e1ngel inform\u00f3 a Jos\u00e9 de la muerte del tirano, y le orden\u00f3 que volviera a Israel. Jos\u00e9 se hab\u00ed\u00ada propuesto criar al Ni\u00f1o en Bel\u00e9n, la ciudad de David, pero por temor de Arquelao, hijo de Herodes, qued\u00f3 indeciso y, por nuevo mensaje de Dios, fue con los suyos a Nazaret en Galilea. Cuando Jes\u00fas comenz\u00f3 Su ministerio p\u00fablico, se le llam\u00f3 \u00abel profeta de Nazaret\u00bb o \u00abel nazareno\u00bb. Estos son los datos transmitidos por los Evangelios acerca del nacimiento de Jes\u00fas. Si para nosotros son de gran precio, no fueron muy recalcados en aquel entonces. Las pocas personas que quedaron involucradas en estos hechos guardaron silencio, o los olvidaron. Es indudablemente Mar\u00ed\u00ada quien dio el relato de todo ello al fundarse la iglesia. Mateo y Lucas dan sus relatos con evidente independencia entre s\u00ed\u00ad; Mateo, para demostrar que Jes\u00fas es el Rey, el Mes\u00ed\u00adas, en quien se cumplen las profec\u00ed\u00adas; Lucas, para exponer el origen de Jes\u00fas y el inicio de Su historia. 2. Infancia y juventud. Despu\u00e9s de establecerse en Nazaret, nada se nos dice de la vida de Jes\u00fas, excepto el incidente de la visita al Templo donde, a la edad de 12 a\u00f1os, acompa\u00f1\u00f3 a Sus padres (Lc. 2:41-51). Este significativo episodio revela la profunda piedad de Jos\u00e9 y Mar\u00ed\u00ada, que se esforzaban en criar piadosamente al Ni\u00f1o; muestra asimismo el precoz desarrollo espiritual de Jes\u00fas, que se interesaba especialmente en los problemas religiosos de que trataban los rabinos jud\u00ed\u00ados en sus lecciones, hasta el punto de separarse de Sus padres durante tres d\u00ed\u00adas. Todos se asombraban de Su inteligencia, de Sus preguntas, y de Sus respuestas. Este pasaje de Lucas ilustra asimismo el aspecto humano de la vida de Jes\u00fas: \u00abY Jes\u00fas crec\u00ed\u00ada en sabidur\u00ed\u00ada y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres\u00bb (Lc. 2:52). Ni Jos\u00e9 ni Mar\u00ed\u00ada divulgaron los hechos asombrosos que acompa\u00f1aron su nacimiento. Ni los compa\u00f1eros de Jes\u00fas ni los miembros de Su familia lo consideraron como un ser sobrenatural; pero les debi\u00f3 parecer notable por Su vigor intelectual y por Su pureza moral. Al tocar otros hechos que los Evangelios mencionan incidentalmente, podemos reconstruir un bosquejo de las circunstancias de la infancia y juventud de Jes\u00fas. Formaba parte de una familia, y ten\u00ed\u00ada cuatro hermanos y varias hermanas (Mr. 6:3, etc.). Ciertos exegetas suponen que se trataba de hijos procedentes de un matrimonio previo de Jos\u00e9; otros pretenden que se trataba de primos de Cristo. Sin embargo, la evidencia interna de las Escrituras muestra que se trataba de verdaderos hermanos del Se\u00f1or (v\u00e9ase HERMANOS DEL SE\u00ed\u2018OR). En todo caso, Jes\u00fas se cri\u00f3 en el seno de una familia, donde conoci\u00f3 alegr\u00ed\u00adas y dolores. Lleg\u00f3 a ser carpintero, como Jos\u00e9 (Mr. 6:3), por lo que estaba acostumbrado a la actividad manual; al mismo tiempo, no faltaba una cierta formaci\u00f3n intelectual en su medio. Los ni\u00f1os jud\u00ed\u00ados recib\u00ed\u00adan una ense\u00f1anza de la Escritura muy intensa. En todo caso, las citas que hace nuestro Se\u00f1or de las Escrituras demuestran que las conoc\u00ed\u00ada profundamente (cf. Jn. 7:15). Sus par\u00e1bolas lo muestran sensible a las lecciones que se desprenden de la naturaleza, y siempre atento a ver el pensar de Dios revelado en Sus obras. Nazaret se hallaba en la linde de la zona m\u00e1s activa del mundo jud\u00ed\u00ado, no lejos de donde se hab\u00ed\u00adan desarrollado algunos de los m\u00e1s famosos acontecimientos de Israel. Desde las alturas pr\u00f3ximas a la ciudad se pod\u00ed\u00adan ver algunos de estos lugares hist\u00f3ricos. No lejos de Nazaret se extend\u00ed\u00ada el mar de Galilea, en torno al cual se concentraba una especie de miniatura de los diversos aspectos de la vida. Era aquella \u00e9poca, como ya se ha se\u00f1alado, de gran efervescencia pol\u00ed\u00adtica. Los rumores de acontecimientos sensacionales penetraban frecuentemente en los hogares jud\u00ed\u00ados. No hay raz\u00f3n alguna para creer que Jes\u00fas hubiera crecido en un aislamiento; es m\u00e1s bien de creer que estuvo constantemente alerta al desarrollo de los acontecimientos en Palestina. Jes\u00fas hablaba el arameo, lengua que hab\u00ed\u00ada tomado el lugar del antiguo hebreo entre la poblaci\u00f3n jud\u00ed\u00ada para esta \u00e9poca; pero es seguro que oy\u00f3 el griego, y es posible que lo conociera. Los evangelistas pasan en silencio todo este per\u00ed\u00adodo de Su vida, por cuanto sus escritos no se proponen dar Su biograf\u00ed\u00ada, sino relatar Su ministerio p\u00fablico. Lo que nosotros sabemos nos permite esbozar la persona del Se\u00f1or en su aspecto humano, y nos muestra el medio en el que se prepar\u00f3 para Su futura actividad. Las pinceladas que nos dan los evangelistas revelan la belleza de Su car\u00e1cter y el desarrollo gradual de Su naturaleza humana, esperando la hora en que se presentar\u00ed\u00ada ante Su pueblo como el Mes\u00ed\u00adas enviado por Dios. 3. EL BAUTISMO. Esta importante hora son\u00f3 (posiblemente el verano o a finales del a\u00f1o 28 d.C.), cuando Juan, hijo de Zacar\u00ed\u00adas (Lc. 1:80) recibi\u00f3 de Dios la misi\u00f3n de llamar a la naci\u00f3n al arrepentimiento, porque el Mes\u00ed\u00adas iba a presentarse. Juan abandon\u00f3 el desierto donde hab\u00ed\u00ada vivido de manera asc\u00e9tica, y se dedic\u00f3 a ir a lo largo del Jord\u00e1n, bautizando de lugar en lugar a aquellos que recib\u00ed\u00adan su mensaje. Hablaba como los antiguos profetas. El\u00ed\u00adas, de manera particular, llamaba al pueblo y a los individuos al arrepentimiento, anunciando la venida pr\u00f3xima del Mes\u00ed\u00adas, cuyos juicios purificar\u00ed\u00adan Israel, y cuya muerte quitar\u00ed\u00ada el pecado del mundo (Mt. 3; Mr. 1:1-8; Lc. 3:1-8; Jn. 1:19-36). El ministerio de Juan tuvo una importancia profunda e inmensa. Multitudes acud\u00ed\u00adan a o\u00ed\u00adrle, hasta de Galilea. El sanedr\u00ed\u00adn le envi\u00f3 unos fariseos, para preguntarle con qu\u00e9 derecho se arrogaba tama\u00f1a autoridad. Las clases dirigentes no respondieron positivamente al llamamiento de Juan (Mt. 21:25), pero el pueblo lo escuchaba con admiraci\u00f3n y emoci\u00f3n. La predicaci\u00f3n puramente religiosa de Juan el Bautista convenci\u00f3 a las almas verdaderamente piadosas que el Mes\u00ed\u00adas tanto tiempo esperado iba a venir por fin. Despu\u00e9s de haber ejercido Juan su ministerio durante un cierto tiempo, seis meses o quiz\u00e1s m\u00e1s, Jes\u00fas apareci\u00f3 entre la multitud y pidi\u00f3 al profeta que lo bautizara. El profeta comprendi\u00f3, por el Esp\u00ed\u00adritu, que Jes\u00fas no ten\u00ed\u00ada necesidad de arrepentimiento, y discerni\u00f3 que El era el Mes\u00ed\u00adas. \u00abYo necesito ser bautizado por ti, \u00bfy t\u00fa vienes a m\u00ed\u00ad?\u00bb le dijo (Mt. 3:14). Naturalmente, Jes\u00fas estaba plenamente consciente de que El mismo era el Mes\u00ed\u00adas. Su respuesta lo demuestra: \u00abDeja ahora, porque as\u00ed\u00ad conviene que cumplamos toda justicia.\u00bb El bautismo de Jes\u00fas significa que se entregaba a la obra anunciada por Juan, y que tomaba, en gracia, Su lugar entre el remanente arrepentido del pueblo que hab\u00ed\u00ada venido a salvar. Al salir del agua (Mr. 1:10; Jn. 1:33-34), Juan vio que el cielo se abr\u00ed\u00ada y que el Esp\u00ed\u00adritu de Dios, en forma de paloma, descend\u00ed\u00ada y reposaba sobre Jes\u00fas; una voz hizo saber esto desde el cielo: \u00abEste es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia\u00bb (Mt. 3:17). As\u00ed\u00ad, el poder del Esp\u00ed\u00adritu fue otorgado en toda su plenitud a la naturaleza humana de nuestro Se\u00f1or, con vistas a Su ministerio (cf. Lc. 4:1, 14). En el curso de Su ministerio se mostr\u00f3 de inmediato como verdadero hombre y verdadero Dios. 4. LA TENTACI\u00ed\u201cN. Jes\u00fas no deb\u00ed\u00ada abordar Su ministerio antes de estar suficientemente preparado. Sabiendo cu\u00e1l era Su llamamiento, sigui\u00f3 de inmediato la inspiraci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, que lo llev\u00f3 al desierto, sin duda para entregarse a la meditaci\u00f3n y a la comuni\u00f3n con el Padre. Satan\u00e1s se present\u00f3 entonces, intentando desviarlo de Su misi\u00f3n, tratando de hacerle actuar mediante el ego\u00ed\u00adsmo y por ambici\u00f3n. Los disc\u00ed\u00adpulos debieron conocer acerca de estos hechos a trav\u00e9s del mismo Jes\u00fas. No se puede dudar de la intervenci\u00f3n personal del Tentador, ni de la realidad de la escena que nos ha sido descrita (Mt. 4:1-11; Lc. 4:1-13); es cosa a se\u00f1alar adem\u00e1s que el poder de la tentaci\u00f3n resid\u00ed\u00ada en la sutileza con que el mundo fue presentado a Jes\u00fas como m\u00e1s seductor que una vida de austera obediencia a Dios, y cuyo final, desde una perspectiva meramente humana, ser\u00ed\u00ada tr\u00e1gico. La prueba dur\u00f3 cuarenta d\u00ed\u00adas; plenamente consagrado al destino de humildad y de sufrimientos que sab\u00ed\u00ada era la voluntad de Dios para el Mes\u00ed\u00adas, Jes\u00fas volvi\u00f3 al valle del Jord\u00e1n. 5. LLAMAMIENTO DE LOS DISC\u00ed\u008dPULOS. Jes\u00fas comenz\u00f3 Su obra sin proclamaciones espectaculares. Juan el Bautista dirigi\u00f3 a algunos de sus propios disc\u00ed\u00adpulos hacia Aquel que \u00e9l calific\u00f3 como el Cordero de Dios (Jn. 1:29, 36). Dos de ellos, Andr\u00e9s y, probablemente, Juan, siguieron a su nuevo Maestro (Jn. 1:35-42); a la ma\u00f1ana siguiente, Jes\u00fas llam\u00f3 a Felipe y a Natanael (Jn. 1:43-51). Este reducido grupo acompa\u00f1\u00f3 a Jes\u00fas a Galilea. En Can\u00e1, el Maestro llev\u00f3 a cabo Su primer milagro. Los disc\u00ed\u00adpulos vieron all\u00ed\u00ad la primera se\u00f1al de su gloria futura (Jn. 2:1-11). Aqu\u00ed\u00ad se puede constatar que Jes\u00fas no llev\u00f3 a cabo ninguna gran manifestaci\u00f3n p\u00fablica. El nuevo movimiento comenz\u00f3 por la fe de algunos galileos desconocidos. Pero, seg\u00fan el relato de Juan, Jes\u00fas sab\u00ed\u00ada perfectamente bien qui\u00e9n era El y cu\u00e1l era Su misi\u00f3n. Estaba esperando el momento oportuno para manifestarse a Israel como el Mes\u00ed\u00adas. 6. Comienzo del ministerio en Judea. Esta ocasi\u00f3n se present\u00f3 al aproximarse la Pascua, en abril del a\u00f1o 29. Saliendo de Capernaum, donde moraba con Su familia y disc\u00ed\u00adpulos (Jn. 2:12), Jes\u00fas subi\u00f3 a Jerusal\u00e9n. Ech\u00f3 a los mercaderes que profanaban el Templo. La represi\u00f3n de los abusos y la reforma del servicio divino formaban parte de los gestos de un profeta; pero las palabras de Cristo: \u00abNo hag\u00e1is de la casa de mi Padre casa de mercado\u00bb demuestran que El se presentaba como m\u00e1s que un profeta (Jn. 2:16). Esta reprensi\u00f3n equival\u00ed\u00ada a un llamamiento p\u00fablico dirigido a Israel, para invitar a la naci\u00f3n a seguirle en Su obra de reforma religiosa. El sab\u00ed\u00ada ya que la naci\u00f3n no lo seguir\u00ed\u00ada, y que El mismo ser\u00ed\u00ada rechazado, lo que dar\u00ed\u00ada ocasi\u00f3n, despu\u00e9s de Su rechazamiento, para el llamamiento a los gentiles y la edificaci\u00f3n de Su iglesia. La predicci\u00f3n, apenas velada, de la muerte que El iba a sufrir a manos de los jud\u00ed\u00ados, demuestra tambi\u00e9n que El ya esperaba este rechazamiento (Jn. 2:19). Durante la visita de Nicodemo, Jes\u00fas proclam\u00f3 la necesidad del nuevo nacimiento y de Su propia Pasi\u00f3n (Jn. 3:1-21), que dar\u00ed\u00ada acceso a todos los hombres a la salvaci\u00f3n que el amor de Dios le hab\u00ed\u00ada enviado a conseguir. Es Juan quien nos cuenta el comienzo del ministerio de Jes\u00fas en Judea (Jn. 2:13-4:3), que dur\u00f3 unos nueve meses. Despu\u00e9s de la Pascua, Jes\u00fas abandon\u00f3 Jerusal\u00e9n, y se retir\u00f3 a las zonas rurales de Judea. La naci\u00f3n se mostraba poco dispuesta a seguirle, por lo que se puso a predicar la necesidad del arrepentimiento, como lo hac\u00ed\u00ada todav\u00ed\u00ada Juan el Bautista. Durante un cierto tiempo, los dos trabajaron mano a mano. Jes\u00fas no quiso comenzar una obra independiente antes de que la misi\u00f3n providencial de Juan no hubiera llegado manifiestamente a su fin. La com\u00fan acci\u00f3n de los dos buscaba el despertamiento espiritual de la naci\u00f3n. Al atraerse Jes\u00fas m\u00e1s disc\u00ed\u00adpulos que Juan, se decidi\u00f3 a abandonar Judea, porque no quer\u00ed\u00ada pasar como un rival de Juan (Jn. 4:1-3). 7. El ministerio en Galilea. Cruzando Samaria, Jes\u00fas se encontr\u00f3 en el pozo de Jacob a una mujer con la que tuvo una memorable conversaci\u00f3n (Jn. 4:4-42). Despu\u00e9s se apresur\u00f3 a llegar al norte del pa\u00ed\u00ads. Cuando lleg\u00f3 a Galilea, la fama de Su nombre le hab\u00ed\u00ada ya precedido (Jn. 4:43-45). Era evidentemente en Galilea donde Jes\u00fas deb\u00ed\u00ada dedicarse a la obra, por cuanto los campos estaban ya blanqueados para la siega (Jn. 4:35). Una tr\u00e1gica circunstancia le indic\u00f3 que la hora hab\u00ed\u00ada ya llegado en la que, por la voluntad divina, Jes\u00fas deb\u00ed\u00ada emprender Su misi\u00f3n personal. Supo que Herodes Antipas hab\u00ed\u00ada hecho encarcelar a Juan el Bautista. El ministerio del Precursor hab\u00ed\u00ada llegado a Su fin; hab\u00ed\u00ada llamado a los jud\u00ed\u00ados al arrepentimiento y al despertamiento espiritual, pero todo en vano. De inmediato, Jes\u00fas comenz\u00f3 a predicar en Galilea el evangelio del Reino de Dios, exponiendo los principios fundamentales de la nueva dispensaci\u00f3n, agrupando a su alrededor a aquellos que constituir\u00ed\u00adan el n\u00facleo de la futura Iglesia. El gran ministerio galileo de Jes\u00fas dur\u00f3 alrededor de 16 meses. El Maestro centr\u00f3 Su actividad en Capernaum, ciudad comercial muy activa. En Galilea, Jes\u00fas se hallaba en medio de una poblaci\u00f3n esencialmente jud\u00ed\u00ada, pero en una regi\u00f3n en la que, a causa de la distancia, las autoridades religiosas de la naci\u00f3n no interven\u00ed\u00adan demasiado. Es evidente que su prop\u00f3sito era anunciar el Reino del Se\u00f1or y revelar al pueblo, mediante poderosas obras, cu\u00e1les eran a la vez su autoridad personal y la naturaleza de este reino. Jes\u00fas demandaba que se creyera en El. Revelaba el verdadero car\u00e1cter de Dios, y Sus demandas en relaci\u00f3n con los hombres. Jes\u00fas no revel\u00f3 abiertamente que El era el Mes\u00ed\u00adas (excepto en Jn. 4:25-26), por cuanto Sus oyentes poco espirituales no habr\u00ed\u00adan sabido discernir el verdadero car\u00e1cter de Su misi\u00f3n; adem\u00e1s, no hab\u00ed\u00ada llegado a\u00fan la hora de la manifestaci\u00f3n p\u00fablica del Mes\u00ed\u00adas (en gr. Cristo). En general, se aplicaba el t\u00e9rmino \u00abHijo del hombre\u00bb. Al principio, el Se\u00f1or no hizo alusi\u00f3n a Su muerte, porque los oyentes no estaban preparados para o\u00ed\u00adr de ella. Les ense\u00f1\u00f3 los principios de la verdadera piedad, interpret\u00e1ndolos con autoridad. Sus extraordinarios milagros suscitaron un enorme entusiasmo. Es as\u00ed\u00ad que atrajo sobre S\u00ed\u00ad la atenci\u00f3n hasta el punto que todo el pa\u00ed\u00ads estaba \u00e1vido de verlo y o\u00ed\u00adrlo. Sin embargo, y tal como El hab\u00ed\u00ada previsto, las multitudes se dejaron arrastrar por sus falsas concepciones, y no pudieron reconocerlo en Su car\u00e1cter de humildad y abnegaci\u00f3n. S\u00f3lo un peque\u00f1o grupo lo sigui\u00f3 fielmente; y fueron estos pocos los que propagaron por el mundo, despu\u00e9s de Su muerte y resurrecci\u00f3n, las verdades que el Maestro les hab\u00ed\u00ada ense\u00f1ado. 8. Viajes en direcci\u00f3n a Jerusal\u00e9n, y ministerio en Perea. Es imposible establecer de una manera precisa la sucesi\u00f3n de los movimientos del Se\u00f1or, por cuanto el relato de Lucas, la fuente principal de ense\u00f1anzas para este per\u00ed\u00adodo, no sigue un orden cronol\u00f3gico preciso. Pero los hechos esenciales son cosa bien conocida. Jes\u00fas se atrae la atenci\u00f3n del pa\u00ed\u00ads entero, incluyendo la Judea. Env\u00ed\u00ada a los setenta para anunciar Su llegada; se presenta en Jerusal\u00e9n durante la fiesta de los Tabern\u00e1culos (Jn. 7); despu\u00e9s, una vez m\u00e1s, durante la fiesta de la Dedicaci\u00f3n (Jn. 10:22). En estas dos circunstancias se presenta al pueblo en varias ocasiones. Declara ser la Luz del mundo, el Buen Pastor de la grey de Dios, y lucha audazmente contra las autoridades que se oponen a Sus ense\u00f1anzas. Recorre asimismo Judea y Perea, explicando al pueblo, de una manera bella y concreta, en qu\u00e9 consiste la vida espiritual aut\u00e9ntica, y qu\u00e9 concepci\u00f3n debemos tener de Dios y del servicio que debemos rendirle. Aqu\u00ed\u00ad se sit\u00faan las par\u00e1bolas: del buen samaritano, de los invitados al banquete de bodas (Lc. 14), de la oveja extraviada, de la dracma perdida, de L\u00e1zaro y del rico malvado, de la viuda importuna y el juez injusto, del fariseo y el publicano. En tanto que va creciendo la hostilidad mortal de las autoridades, el Se\u00f1or proclama el Evangelio de una manera m\u00e1s completa. Hay un hecho que lleva la agitaci\u00f3n a su punto culminante. L\u00e1zaro de Betania, amigo de Jes\u00fas, cae enfermo. Cuando Jes\u00fas llega a su casa, hace ya cuatro d\u00ed\u00adas que ha muerto. Jes\u00fas lo resucita, siendo este milagro de una notoriedad y car\u00e1cter que sobrepasa a todos los dem\u00e1s (Jn. 11:1-46). Este prodigioso acontecimiento, producido tan cerca de Jerusal\u00e9n, hizo sentir sus efectos como una onda expansiva. A instigaci\u00f3n de Caif\u00e1s, que aquel a\u00f1o era el sumo sacerdote, el sanedr\u00ed\u00adn estim\u00f3 que s\u00f3lo la muerte del agitador podr\u00ed\u00ada aniquilar Su influencia (Jn. 11:47-53). Jes\u00fas se retir\u00f3 de inmediato (Jn. 11:54). Es evidente que hab\u00ed\u00ada decidido no morir antes de la Pascua. Como se iba aproximando el d\u00ed\u00ada de la fiesta, se puso otra vez en marcha hacia Jerusal\u00e9n, atravesando Perea (Mt. 19; 20; Mr. 10; Lc. 18:31-19:28), ense\u00f1ando y predicando nuevamente la inminencia de Su muerte y resurrecci\u00f3n, llegando a Betania seis d\u00ed\u00adas antes de la Pascua (Jn. 12:1). 9. LA \u00daLTIMA SEMANA. En Betania, Mar\u00ed\u00ada, hermana de L\u00e1zaro, ungi\u00f3 la cabeza y los pies de Jes\u00fas, durante la cena. El Se\u00f1or vio en este gesto la se\u00f1al prof\u00e9tica de su pr\u00f3xima sepultura. Al d\u00ed\u00ada siguiente hizo una entrada triunfal en Jerusal\u00e9n, montado sobre un asno. Al hacer esto, provoc\u00f3 la c\u00f3lera de las autoridades, al presentarse p\u00fablicamente como el Mes\u00ed\u00adas, dando expresi\u00f3n del car\u00e1cter pac\u00ed\u00adfico del reino que hab\u00ed\u00ada venido a fundar. Al d\u00ed\u00ada siguiente, al volver a la ciudad, maldijo una higuera que, llena de hojas, carec\u00ed\u00ada sin embargo de frutos: s\u00ed\u00admbolo notable de un juda\u00ed\u00adsmo que, desviado de la verdad de Dios, pretend\u00ed\u00ada sin poseer. Despu\u00e9s, como al inicio de Su ministerio hac\u00ed\u00ada tres a\u00f1os, expuls\u00f3 del Templo a los mercaderes que profanaban los atrios. Este gesto de Jes\u00fas constitu\u00ed\u00ada un nuevo llamamiento a la naci\u00f3n israelita, apremiada a purificarse (Mr. 11:1-8). A pesar de la multitud de peregrinos que lo hab\u00ed\u00adan aclamado como Mes\u00ed\u00adas durante Su entrada triunfal, y que segu\u00ed\u00adan rode\u00e1ndole jubilosamente, las autoridades religiosas siguieron manteniendo su actitud de hostilidad. Al d\u00ed\u00ada siguiente (martes), Jes\u00fas volvi\u00f3 a la ciudad. Cuando lleg\u00f3 al Templo, los delegados del sanedr\u00ed\u00adn le preguntaron en virtud de qu\u00e9 autoridad actuaba El. Sabiendo que ellos ya hab\u00ed\u00adan decidido Su muerte, el Se\u00f1or rehus\u00f3 responderles, pero pronunci\u00f3 las par\u00e1bolas de los dos hijos, de los vi\u00f1adores malvados y de las bodas del hijo del rey (Mt. 21:23-22:14); \u00e9stas describen la desobediencia de las autoridades religiosas a los mandamientos divinos, su perversi\u00f3n del dep\u00f3sito sagrado confiado a la naci\u00f3n, el desastre que sobrevendr\u00ed\u00ada a su ciudad. Se esforzaron en tenderle lazos para descubrir en Sus palabras un motivo de acusaci\u00f3n o de denigraci\u00f3n. Los fariseos y herodianos quer\u00ed\u00adan impulsarle a pronunciarse si era leg\u00ed\u00adtimo pagar el impuesto al C\u00e9sar. Los saduceos le interrogaron acerca de la resurrecci\u00f3n. Un doctor de la Ley le pregunt\u00f3 acerca del m\u00e1s grande mandamiento. Habiendo quedado todos reducidos al silencio, Jes\u00fas los desconcert\u00f3 al preguntarles el sentido de las palabras de David dirigi\u00e9ndose al Mes\u00ed\u00adas como su Se\u00f1or. Efectivamente, el Sal. 110 implica claramente que Jes\u00fas no comet\u00ed\u00ada blasfemia al decirse Hijo de Dios e igual a Dios. Durante todo este d\u00ed\u00ada rugi\u00f3 la controversia, y Jes\u00fas acus\u00f3 a los dirigentes indignos (Mt. 23:1-38). El deseo de ciertos griegos que quer\u00ed\u00adan verle le hizo presagiar que los jud\u00ed\u00ados lo rechazar\u00ed\u00adan, los gentiles lo seguir\u00ed\u00adan, y que su muerte era inminente (Jn. 12:20-50). Al salir del Templo, anunci\u00f3 tristemente a sus disc\u00ed\u00adpulos la pr\u00f3xima destrucci\u00f3n de aquel magn\u00ed\u00adfico edificio; despu\u00e9s, en una conversaci\u00f3n con cuatro de los Suyos, habl\u00f3 con m\u00e1s detalles acerca de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n, de la difusi\u00f3n del Evangelio, de los sufrimientos futuros de Sus disc\u00ed\u00adpulos y de Su Segunda Venida (Mr. 13). Esta declaraci\u00f3n muestra que, en medio de la hostilidad que se hab\u00ed\u00ada desencadenado contra El, Jes\u00fas ten\u00ed\u00ada la visi\u00f3n perfectamente clara; iba por delante de la tragedia, sabiendo que ella le conducir\u00ed\u00ada finalmente a la victoria. El plan de la traici\u00f3n fue seguramente llevado a cabo aquella noche. Judas, uno de los doce, hab\u00ed\u00ada estado indudablemente alienado durante mucho tiempo del ideal espiritual del Maestro. El Iscariote estaba frustrado porque Jes\u00fas no mostraba intenciones de establecer un reino terreno. Juan dice de Judas que era codicioso. Durante la cena de Betania, aquel avaro se dio finalmente cuenta de su antipat\u00ed\u00ada irreductible contra Jes\u00fas. Encolerizado al darse cuenta de lo vano de sus esperanzas decidi\u00f3 entregar a su Maestro a las autoridades. Su traici\u00f3n cambi\u00f3 sus planes. Los adversarios hab\u00ed\u00adan decidido esperar a que terminara la Pascua y que las multitudes se hubieran dispersado. No sabiendo de qu\u00e9 acusar a Jes\u00fas, acogieron complacidos la proposici\u00f3n de Judas. Parece que a la ma\u00f1ana siguiente, que era mi\u00e9rcoles, Jes\u00fas se aisl\u00f3 en Betania. El jueves por la tarde se ten\u00ed\u00ada que sacrificar el cordero pascual; la cena conmemorativa, de la que ten\u00ed\u00adan que participar todos los israelitas, se celebraba despu\u00e9s de la puesta del sol. Esa cena marcaba el inicio de la fiesta de los panes sin levadura, que duraba siete d\u00ed\u00adas. Este d\u00ed\u00ada, Jes\u00fas envi\u00f3 a Pedro y a Juan para que prepararan la fiesta en la ciudad, para los doce y para El. Sus instrucciones significaban probablemente que se dirigieran a casa de un disc\u00ed\u00adpulo o de un amigo (Mt. 26:18). Al ordenarles que, al entrar en la ciudad, siguieran a un hombre con un c\u00e1ntaro de agua, Jes\u00fas ten\u00ed\u00ada la intenci\u00f3n de mantener secreto el lugar donde iban a comer, para impedir a Judas que lo denunciara a las autoridades, lo cual hubiera podido causar la interrupci\u00f3n de la \u00faltima y preciosa conversaci\u00f3n con los ap\u00f3stoles. El jueves por la noche, Jes\u00fas celebr\u00f3 con sus disc\u00ed\u00adpulos la cena pascual. Con respecto a la posici\u00f3n de algunos de que Jes\u00fas fue crucificado en la tarde en que se sacrificaba el cordero pascual, y que la cena de la Pascua que celebr\u00f3 con Sus disc\u00ed\u00adpulos tuvo lugar un d\u00ed\u00ada antes de la verdadera celebraci\u00f3n, se debe decir que se basa en una interpretaci\u00f3n muy restringida del significado de la expresi\u00f3n \u00abcomer la pascua\u00bb en Jn. 18:28. No hay discrepancia. Como bien observa Sir Robert Anderson: \u00abLa \u00fanica cuesti\u00f3n pendiente, por lo tanto, es el que la participaci\u00f3n de los sacrificios de paces de la fiesta (de los panes sin levadura, que duraban siete d\u00ed\u00adas) pudiera o no designarse con el t\u00e9rmino de \u00abcomer la Pascua\u00bb. La misma Ley de Mois\u00e9s nos da la respuesta: &#8216;Sacrificar\u00e1s la Pascua a Jehov\u00e1 tu Dios, de las ovejas y de las vacas &#8230; No comer\u00e1s con ella pan con levadura; siete d\u00ed\u00adas comer\u00e1s con ella pan sin levadura'\u00bb (\u00abEl Pr\u00ed\u00adncipe que ha de venir\u00bb, Pub. Portavoz Evang\u00e9lico, Barcelona, p\u00e1g. 131). Anderson considera tambi\u00e9n en su obra otros aparentes problemas, mostrando la concordancia interna de los relatos evang\u00e9licos. Cristo no muri\u00f3 el d\u00ed\u00ada que se sacrificaba el cordero pascual, sino el siguiente, como lo registran Mateo, Marcos y Lucas. S\u00f3lo una err\u00f3nea interpretaci\u00f3n del lenguaje usado por Juan ha permitido llegar a una hip\u00f3tesis tan ajena al relato evang\u00e9lico. La retirada de Judas tuvo lugar muy probablemente antes de la instituci\u00f3n de la Cena del Se\u00f1or (v\u00e9ase CENA DEL SE\u00ed\u2018OR), y Jes\u00fas predijo dos veces la ca\u00ed\u00adda de Pedro; la anunci\u00f3 primero en el aposento alto, y despu\u00e9s en el camino hacia Getseman\u00ed\u00ad. El Evangelio de Juan no relata la instituci\u00f3n de la Cena del Se\u00f1or, sino las \u00faltimas palabras a los disc\u00ed\u00adpulos. Jes\u00fas los prepar\u00f3 de cara a Su muerte, revel\u00e1ndoles que, gracias a la obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo, su comuni\u00f3n espiritual ser\u00ed\u00ada mantenida y hecha fruct\u00ed\u00adfera (Jn. 14-16). Juan tambi\u00e9n registra la sublime oraci\u00f3n sacerdotal (Jn. 17). Camino de Getseman\u00ed\u00ad, Jes\u00fas advirti\u00f3 a los disc\u00ed\u00adpulos que iban a ser dispersados, y los cit\u00f3 para despu\u00e9s de Su resurrecci\u00f3n, en Galilea. La agon\u00ed\u00ada del huerto marc\u00f3 el abandono total y definitivo de Su persona para el sacrificio supremo. Judas apareci\u00f3 en la noche, acompa\u00f1ado de la cohorte, destacada de la guarnici\u00f3n acuartelada cerca del Templo, bajo el pretexto de que se ten\u00ed\u00ada que arrestar a un peligroso revolucionario (Jn. 18:3, 12). Hab\u00ed\u00ada con estos hombres algunos levitas de la guardia y algunos criados de los principales sacerdotes. Judas sab\u00ed\u00ada que Jes\u00fas ten\u00ed\u00ada la costumbre de acudir a Getseman\u00ed\u00ad. Ciertos exegetas suponen que el traidor se dirigi\u00f3 primeramente al aposento alto y que, no hallando all\u00ed\u00ad a Jes\u00fas, se dirigi\u00f3 al pie del monte de los Olivos, donde se hallaba el huerto. Despu\u00e9s de unas breves palabras de protesta, Jes\u00fas se dej\u00f3 arrestar; los disc\u00ed\u00adpulos huyeron. La compa\u00f1\u00ed\u00ada armada lo condujo primero ante An\u00e1s (Jn. 18:13), suegro de Caif\u00e1s. Jes\u00fas fue sometido a un interrogatorio preliminar por parte de An\u00e1s, mientras se convocaba el sanedr\u00ed\u00adn (Jn. 18:13-14, 19-24). Es posible que An\u00e1s y Caif\u00e1s residieran en el mismo edificio, porque el relato dice que las negaciones de Pedro fueron pronunciadas en el patio del palacio, mientras ten\u00ed\u00adan lugar los interrogatorios ante An\u00e1s y, despu\u00e9s, Caif\u00e1s. Jes\u00fas rehus\u00f3, al principio, dar respuesta a las preguntas que se le hac\u00ed\u00adan, y demand\u00f3 la compulsaci\u00f3n de los testigos de cargo. An\u00e1s lo envi\u00f3 atado a la residencia de Caif\u00e1s, donde el sanedr\u00ed\u00adn se hab\u00ed\u00ada reunido con toda urgencia. Las deposiciones acerca de la blasfemia, que era el crimen que se le quer\u00ed\u00ada imputar, eran contradictorias. No se pudo dar prueba ninguna. Finalmente, el sumo sacerdote abjur\u00f3 solemnemente al acusado para que dijera si era el Mes\u00ed\u00adas. Jes\u00fas lo afirm\u00f3 de una manera totalmente clara. El tribunal, furioso, lo conden\u00f3 a muerte por blasfemia. Los jueces, entregando al condenado a innobles burlas, revelaron por ello mismo el esp\u00ed\u00adritu de iniquidad con el que hab\u00ed\u00adan pronunciado la sentencia (Mr. 14:53-65). Pero la Ley exig\u00ed\u00ada que el sanedr\u00ed\u00adn promulgara sus decretos de d\u00ed\u00ada, y no de noche. As\u00ed\u00ad, el tribunal volvi\u00f3 a constituirse de nuevo, temprano, y repitieron el proceso (Lc. 22:66-71). Como los jud\u00ed\u00ados no ten\u00ed\u00adan derecho a ejecutar a los sentenciados sin el consentimiento del procurador romano, el sanedr\u00ed\u00adn se dispuso a enviar a Jes\u00fas ante Pilato. Las prisas desvergonzadas de todo este procedimiento demuestran que el tribunal tem\u00ed\u00ada la intervenci\u00f3n del pueblo, que hubiera podido impedir la ejecuci\u00f3n. Pilato resid\u00ed\u00ada probablemente en el palacio de Herodes, sobre el monte Sion, no lejos de la mansi\u00f3n del sumo sacerdote. Todav\u00ed\u00ada temprano, los miembros del sanedr\u00ed\u00adn se dirigieron al pretorio para demandar que el procurador accediera a sus designios. Los jud\u00ed\u00ados quer\u00ed\u00adan que Pilato les permitiera ejecutar al condenado sin que \u00e9l viera la causa, pero Pilato se neg\u00f3 (Jn. 18:29-32). Entonces acusaron a Jes\u00fas diciendo \u00abque pervierte a la naci\u00f3n, y que prohibe dar tributo a C\u00e9sar, diciendo que \u00e9l mismo es el Cristo, un rey\u00bb (Lc. 23:2). Cuando Jes\u00fas hubo admitido ante el gobernador su condici\u00f3n de rey, \u00e9ste le interrog\u00f3 sobre este punto particular (Jn. 18:33-38), y descubri\u00f3 r\u00e1pidamente que en Sus declaraciones no hab\u00ed\u00ada un programa pol\u00ed\u00adtico de insurrecci\u00f3n. Pilato afirm\u00f3 que Jes\u00fas era inocente, y que quer\u00ed\u00ada liberarlo. Pero, en realidad, el procurador no se atrevi\u00f3 a oponerse a sus intratables administrados. Despu\u00e9s de haberle exigido encarnizadamente la ejecuci\u00f3n de Jes\u00fas, Pilato recurri\u00f3 a varios procedimientos mezquinos para quitar de s\u00ed\u00ad aquella responsabilidad. Al saber que Jes\u00fas era galileo, lo envi\u00f3 a Herodes Antipas (Lc. 23:7-11), que se encontraba entonces en Jerusal\u00e9n, pero Herodes rehus\u00f3 juzgarlo. Mientras tanto, la multitud se acumulaba. Era costumbre liberar a un preso en la fiesta de la Pascua, por lo que el gobernador pregunt\u00f3 a la multitud qu\u00e9 preso quer\u00ed\u00ada que liberara. Es evidente que esperaba que la popularidad de Jes\u00fas har\u00ed\u00ada que escapara de los principales sacerdotes. Pero \u00e9stos persuadieron a la muchedumbre que pidiera a Barrab\u00e1s. El mensaje de la mujer de Pilato dando testimonio de la inocencia del Galileo aument\u00f3 sus deseos de salvarlo. A pesar de sus repetidas intervenciones en favor de Jes\u00fas, la muchedumbre se mostr\u00f3 implacable y \u00e1vida de sangre. El procurador, amedrentado, no tuvo la valent\u00ed\u00ada de actuar en base a su convicci\u00f3n personal y se dej\u00f3 arrancar el auto de ejecuci\u00f3n. Mientras que, en el patio interior del palacio, Jes\u00fas sufr\u00ed\u00ada el suplicio de la flagelaci\u00f3n, que preced\u00ed\u00ada siempre al enclavamiento en la cruz, Pilato qued\u00f3 embargado de dudas. Al presentarles al ensangrentado Jes\u00fas, coronado de espinas intentaba de nuevo satisfacer a los jud\u00ed\u00ados, que, enardecidos por lo que ya hab\u00ed\u00adan conseguido, clamaron: \u00abDebe morir, porque se hizo a s\u00ed\u00ad mismo Hijo de Dios\u00bb (Jn. 19:1-7). Estas palabras renovaron en Pilato sus temores supersticiosos. A\u00fan otra vez interrog\u00f3 privadamente a Jes\u00fas, y volvi\u00f3 a intentar Su puesta en libertad (Jn. 19:8-12). Los jud\u00ed\u00ados, conociendo bien las ambiciones pol\u00ed\u00adticas del gobernador, lo acusaron de apoyar a un rival del emperador y de ser desleal a C\u00e9sar. Esta calumnia fue m\u00e1s fuerte que las dudas de Pilato. Tuvo con ello el sombr\u00ed\u00ado gozo de o\u00ed\u00adr a los jud\u00ed\u00ados proclamar toda su sumisi\u00f3n a Tiberio (Jn. 19:13-15), y entreg\u00f3 al Nazareno a Sus enemigos. Aunque era inocente, Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada sido condenado, y sin el debido proceso legal. Su muerte fue en realidad un asesinato legalizado. Cuatro soldados lo ejecutaron, bajo la supervisi\u00f3n de un centuri\u00f3n (Jn. 19:23). Dos criminales fueron llevados a la muerte junto con El. Por lo general, los condenados llevaban personalmente las dos partes de su cruz, o solamente la parte transversal. Al principio Jes\u00fas llev\u00f3, al parecer, la cruz entera (Jn. 19:17), y despu\u00e9s obligaron a Sim\u00f3n de Cirene a que la cargara (Mt. 27:32; Mr. 15:21; Lc. 23:26). El lugar de la crucifixi\u00f3n se hallaba fuera de las murallas, a poca distancia de la ciudad (v\u00e9ase CALVARIO). Habitualmente, el reo era clavado en la cruz tendida en tierra, y despu\u00e9s la cruz era levantada y plantada en un agujero preparado para ello. El crimen del reo era indicado en una tableta fijada por encima de la cabeza. Para Jes\u00fas, la inscripci\u00f3n fue hecha en hebreo (arameo), griego y lat\u00ed\u00adn. Juan es el que la reproduce en su forma m\u00e1s larga: \u00abJES\u00daS NAZARENO, REY DE LOS JUD\u00ed\u008dOS\u00bb (Jn. 19:19). Marcos dice: \u00abEra la hora tercera cuando le crucificaron\u00bb (Mr. 15:25), es decir, las nueve de la ma\u00f1ana. Si recordamos que el sanedr\u00ed\u00adn lo hab\u00ed\u00ada hecho comparecer al despuntar el d\u00ed\u00ada (Lc. 22:66), no hay problema acerca de Su crucifixi\u00f3n a las nueve de la ma\u00f1ana, lo que concuerda con las prisas de los jud\u00ed\u00ados desde el inicio del drama. En relaci\u00f3n con la crucifixi\u00f3n, los Evangelios relatan unos detalles en los que no se puede entrar por falta de espacio. Ciertos reos se manten\u00ed\u00adan vivos varios d\u00ed\u00adas en la cruz; pero en el caso del Se\u00f1or Jes\u00fas, adem\u00e1s de que humanamente hablando se hallaba muy debilitado, se debe tener en cuenta que El era el due\u00f1o de Su vida y muerte. El hab\u00ed\u00ada dicho a Sus disc\u00ed\u00adpulos: \u00abYo pongo mi vida, para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de m\u00ed\u00ad mismo la pongo. Tengo poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar&#8230;\u00bb (Jn. 10:17, 18). As\u00ed\u00ad, a la hora novena (aproximadamente nuestras tres de la tarde), despu\u00e9s de que todo el pa\u00ed\u00ads hubo estado tres horas en tinieblas, Cristo expir\u00f3 con un gran clamor. Este mismo hecho muestra que la muerte de Cristo fue un acto activo de Su voluntad. No es \u00e9sta la manera en que mueren los crucificados, sino totalmente agotados, sin poder respirar. Las palabras pronunciadas desde lo alto de la cruz demuestran que estuvo consciente hasta el final, y que El sab\u00ed\u00ada perfectamente el significado de todo lo que suced\u00ed\u00ada. Un n\u00famero muy peque\u00f1o de personas asisti\u00f3 a Sus \u00faltimos instantes. La multitud, que al principio hab\u00ed\u00ada seguido el cortejo, se hab\u00ed\u00ada vuelto a la ciudad, atemorizada ante las se\u00f1ales que hab\u00ed\u00adan acompa\u00f1ado la ejecuci\u00f3n de Jes\u00fas. Tambi\u00e9n los burlones sacerdotes se hab\u00ed\u00adan retirado. Algunos disc\u00ed\u00adpulos y los soldados fueron, seg\u00fan los Evangelios, los \u00fanicos que permanecieron all\u00ed\u00ad hasta el fin. As\u00ed\u00ad, los dirigentes no estaban informados de la muerte de Cristo. Para que los cuerpos no quedaran colgados de la cruz durante el s\u00e1bado, los jud\u00ed\u00ados pidieron de Pilato que se quebraran las piernas de los crucificados. Cuando los soldados se acercaron a Jes\u00fas para hacerlo con El, se dieron cuenta de que ya hab\u00ed\u00ada expirado. Queri\u00e9ndose asegurar, uno de los soldados le traspas\u00f3 el costado con una lanza. Juan, que estaba presente, vio salir sangre y agua de la herida (Jn. 19:34-35). Hay comentaristas que creen ver aqu\u00ed\u00ad que la causa de la muerte de Jes\u00fas fue el quebrantamiento de coraz\u00f3n. Sin embargo, como se ha indicado anteriormente, Jes\u00fas no muri\u00f3 porque Su cuerpo cediera, sino porque El entreg\u00f3 Su vida. El quebrantamiento de Su coraz\u00f3n, si sobrevino, fue efecto, no causa de su muerte. Sin embargo, el hecho de que El tuviera un absoluto control sobre Su vida, para ponerla y volverla a tomar, no quita realidad alguna a la inmensa profundidad de Sus sufrimientos, tanto de manos de Sus enemigos como, sobre todo, por la ira de Dios que cay\u00f3 sobre El como la v\u00ed\u00adctima por los pecados del mundo. En palabras de J. N. Darby: \u00abPara El la muerte fue muerte. La debilidad total del hombre, el poder extremo de Satan\u00e1s, y la justa venganza de Dios. Y a solas, sin simpat\u00ed\u00ada de nadie, abandonado de todos aquellos a los que El hab\u00ed\u00ada amado. El resto, Sus enemigos. El Mes\u00ed\u00adas entregado a los gentiles y cortado, ante un juez lavando sus manos y condenando al inocente, los sacerdotes intercediendo en contra del santo en lugar de en favor de los culpables. Todo tenebroso, sin un rayo de luz, ni siquiera de Dios\u00bb (\u00abSpiritual Songs\u00bb, nota en p\u00e1g. 34). Jos\u00e9 de Arimatea, disc\u00ed\u00adpulo secreto de Jes\u00fas, a pesar de su elevada posici\u00f3n y de su membres\u00ed\u00ada en el sanedr\u00ed\u00adn, no hab\u00ed\u00ada consentido en la condena del Se\u00f1or (Lc. 23:51). Fue ante Pilato y reclam\u00f3 el cuerpo de Jes\u00fas. Acompa\u00f1ado de algunas personas, Jos\u00e9 lo deposit\u00f3 en un sepulcro nuevo que hab\u00ed\u00ada hecho tallar en la roca de su huerto. 10. RESURRECCI\u00ed\u201cN Y ASCENSI\u00ed\u201cN. El repentino arresto y la r\u00e1pida muerte de Jes\u00fas desconcertaron y abrumaron a los disc\u00ed\u00adpulos. Los Evangelios mencionan que al menos en tres ocasiones el Se\u00f1or les hab\u00ed\u00ada anunciado Su muerte y resurrecci\u00f3n al tercer d\u00ed\u00ada; a pesar de ello, los disc\u00ed\u00adpulos se sent\u00ed\u00adan demasiado frustrados en su dolor para tener ninguna esperanza. Los que han conocido el abatimiento y la amargura de una desolaci\u00f3n completa no se asombran del comportamiento de los disc\u00ed\u00adpulos, ni dudan del relato evang\u00e9lico. Los Evangelios no pretenden dar una relaci\u00f3n total de los hechos, ni un cat\u00e1logo de pruebas de la resurrecci\u00f3n. Son un testimonio de la realidad por el testimonio de los ap\u00f3stoles, a los que Cristo se apareci\u00f3 en tantas ocasiones (1 Co. 15:3-8). Los Evangelios han registrado aquellos hechos que tienen un inter\u00e9s intr\u00ed\u00adnseco, aquellos que Dios quiere que todos conozcan. El orden de apariciones del Resucitado fue, probablemente, el siguiente: Muy de ma\u00f1ana, el primer d\u00ed\u00ada de la semana, dos grupos de devotas galileas se dirigieron a la tumba para ungir el cuerpo de Jes\u00fas, con vistas a Su sepultura definitiva. El primero estaba compuesto por Mar\u00ed\u00ada Magdalena, Mar\u00ed\u00ada la madre de Jacobo, y Salom\u00e9 (Mr. 16:1). Juana y otras mujeres no nombradas formaban un segundo grupo. El pasaje de Lc. 24:10 menciona el relato dado por todas las mujeres. El primer grupo vio la piedra desplazada lejos del sepulcro; Mar\u00ed\u00ada Magdalena crey\u00f3 que el cuerpo hab\u00ed\u00ada sido quitado, y corri\u00f3 para dec\u00ed\u00adrselo a Pedro y a Juan (Jn. 20:1, 2). Al entrar en el sepulcro, las otras mujeres vieron a un \u00e1ngel que les anunci\u00f3 la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, y les dio orden de llevar la nueva a los disc\u00ed\u00adpulos (Mt. 28:1-7; Mr. 16:1-7). Es de suponer que al apresurarse a reunirse con ellos, se encontraron con el otro grupo de mujeres, y volvieron con ellas a la tumba, donde dos \u00e1ngeles les repitieron solemnemente que Jes\u00fas no se hallaba ya entre los muertos, sino entre los vivos (Lc. 24:1-8). Saliendo del sepulcro, corrieron hacia Jerusal\u00e9n para anunciar estas nuevas. Por el camino, Jes\u00fas se apareci\u00f3 a ellas (Mt. 28:9, 10). Durante este intervalo, Mar\u00ed\u00ada Magdalena hab\u00ed\u00ada ya informado a Pedro y a Juan que el sepulcro estaba vac\u00ed\u00ado; los dos disc\u00ed\u00adpulos fueron all\u00ed\u00ad corriendo y vieron que era as\u00ed\u00ad como se les hab\u00ed\u00ada dicho (Jn. 20:3-10). Mar\u00ed\u00ada Magdalena los hab\u00ed\u00ada seguido. Ellos salieron del huerto, pero ella permaneci\u00f3 all\u00ed\u00ad, y all\u00ed\u00ad Jes\u00fas se apareci\u00f3 a ella (Jn. 20:11-18). Finalmente, todas las mujeres se reunieron con los disc\u00ed\u00adpulos, d\u00e1ndoles la maravillosa noticia. Pero la fe de los disc\u00ed\u00adpulos en la resurrecci\u00f3n no deb\u00ed\u00ada basarse s\u00f3lo en el testimonio de las mujeres. En este primer d\u00ed\u00ada de la semana, el Se\u00f1or apareci\u00f3 a Sim\u00f3n Pedro (Lc. 24:34; 1 Co. 15:5), despu\u00e9s a dos disc\u00ed\u00adpulos que se dirig\u00ed\u00adan al pueblo de Ema\u00fas (Lc. 24:13-35); aquella misma tarde, Jes\u00fas se present\u00f3 a los ap\u00f3stoles, en ausencia de Tom\u00e1s (Lc. 24:36-43; Jn. 20:19-24). Esta vez comi\u00f3 delante de ellos, para demostrarles la realidad de su resurrecci\u00f3n corporal. Los disc\u00ed\u00adpulos permanecieron en Jerusal\u00e9n, en tanto que Tom\u00e1s persist\u00ed\u00ada en no creer lo sucedido. El domingo siguiente, Jes\u00fas se apareci\u00f3 de nuevo para dar la prueba de Su resurrecci\u00f3n al ap\u00f3stol incr\u00e9dulo (Jn. 20:24-29). Es entonces, por lo que parece, que los ap\u00f3stoles se dirigieron a Galilea. El Evangelio habla de siete de ellos que pescaban en el mar de Tiber\u00ed\u00adades, cuando el Se\u00f1or se les apareci\u00f3 (Jn. 21). Les dio tambi\u00e9n una cita en un monte de Galilea; es all\u00ed\u00ad que les confi\u00f3 la Gran Comisi\u00f3n, prometi\u00e9ndoles Su poder y Su continua presencia (Mt. 28:16-20). Los quinientos disc\u00ed\u00adpulos de los que habla 1 Co. 15:6 es probable que asistieran a esta solemne delegaci\u00f3n de autoridad. M\u00e1s tarde, el Se\u00f1or apareci\u00f3 tambi\u00e9n a Jacobo (v. 7), pero no sabemos d\u00f3nde. Finalmente, Jes\u00fas envi\u00f3 a los ap\u00f3stoles a Jerusal\u00e9n, y los condujo al monte de los Olivos, en un lugar desde donde se divisaba Betania (Lc. 24:50, 51); de all\u00ed\u00ad fue tomado al cielo, y una nube lo quit\u00f3 de sus ojos (Hch. 1:9- 12). As\u00ed\u00ad, el NT menciona diez apariciones del Salvador resucitado, a las que Pablo a\u00f1ade su encuentro con Jes\u00fas en el camino de Damasco (1 Co. 15:8). Pero es indudable que hay otras apariciones que no han quedado registradas. Seg\u00fan Hch. 1:3, \u00abdespu\u00e9s de haber padecido, se present\u00f3 vivo con muchas pruebas indubitables, apareci\u00e9ndoseles durante cuarenta d\u00ed\u00adas\u00bb. Sin embargo, ya no se mantuvo constantemente en contacto con Sus disc\u00ed\u00adpulos como antes; se manifestaba ante ellos en ciertas ocasiones (Jn. 21:1). Los cuarenta d\u00ed\u00adas entre la resurrecci\u00f3n y la ascensi\u00f3n fueron un per\u00ed\u00adodo de transici\u00f3n, destinado a formar a los disc\u00ed\u00adpulos en vista del futuro ministerio que iban a asumir. Hab\u00ed\u00ada necesidad de que Jes\u00fas demostrara claramente, en diversas oportunidades, que hab\u00ed\u00ada realmente resucitado. Ya se ha visto anteriormente que estas pruebas las dio de una manera plena y concluyente. El Se\u00f1or ten\u00ed\u00ada que completar Sus ense\u00f1anzas sobre la necesidad de Su muerte y sobre el car\u00e1cter de la Iglesia que iba a establecer mediante el ministerio de ellos. Tambi\u00e9n ten\u00ed\u00ada que mostrar a Sus disc\u00ed\u00adpulos c\u00f3mo Su obra era el cumplimiento de las Escrituras; tambi\u00e9n era \u00e9ste el momento para empezar a hacerles comprender que se avecinaba una nueva dispensaci\u00f3n. Antes de la muerte de Jes\u00fas, los Suyos no estaban preparados para recibir tal ense\u00f1anza (Jn. 16:12). Tambi\u00e9n, las experiencias durante aquellos cuarenta d\u00ed\u00adas ayudaron a los disc\u00ed\u00adpulos a reconocer que, aunque ausente, su Se\u00f1or estaba vivo, y muy cercano a ellos, aunque invisible; que hab\u00ed\u00ada entrado en una vida nueva, con un cuerpo como aquel en el que le hab\u00ed\u00adan conocido y que, adem\u00e1s, hab\u00ed\u00ada sido ahora glorificado. As\u00ed\u00ad, los suyos fueron llevados a proclamar por todo lugar la divinidad del Unig\u00e9nito Hijo, verdadero rey de Israel, tambi\u00e9n el Hombre de Nazaret, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo. Mientras tanto, los jud\u00ed\u00ados afirmaban que los disc\u00ed\u00adpulos hab\u00ed\u00adan robado el cuerpo de Jes\u00fas. El d\u00ed\u00ada de la crucifixi\u00f3n, los principales sacerdotes le hab\u00ed\u00adan pedido a Pilato que hiciera guardar la tumba por una guardia de soldados, por miedo a que el cuerpo de Jes\u00fas fuera sustra\u00ed\u00addo. Cuando se produjo la resurrecci\u00f3n, acompa\u00f1ada del descenso de un \u00e1ngel que hizo rodar la piedra del sepulcro (Mt. 28:1-7), los guardias se aterrorizaron y huyeron. Paganos y supersticiosos, seguramente no fueron m\u00e1s tocados por lo que hab\u00ed\u00adan visto que el com\u00fan de las personas ignorantes que piensan ver fantasmas. Las autoridades jud\u00ed\u00adas afectaron creer en una supercher\u00ed\u00ada de parte de los disc\u00ed\u00adpulos, y explicaron de esta manera la afirmaci\u00f3n de los soldados, a los que sobornaron para reducirlos al silencio acerca de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. As\u00ed\u00ad se esparci\u00f3 la historia de que el cuerpo hab\u00ed\u00ada sido quitado mientras dorm\u00ed\u00adan los de la guardia (Mt. 28:11-15). El d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s, los ap\u00f3stoles empezaron a dar testimonio de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas; el n\u00famero de los creyentes aument\u00f3 r\u00e1pidamente (Hch. 2). Los principales sacerdotes se esforzaron entonces, no mediante argumentos, sino por la violencia, en destruir este testimonio y en aplastar la naciente secta (Hch. 4). Hay por lo tanto dos hechos que permanecen irrefutables: (I) No ha habido nunca ninguna persona capaz de mostrar el cuerpo muerto de Jes\u00fas. Los jud\u00ed\u00ados hubieran podido sacar de ello el m\u00e1ximo partido, porque de esta manera hubieran cerrado definitivamente la boca a los disc\u00ed\u00adpulos. Por otra parte, si los cristianos hubieran estado en posesi\u00f3n del cuerpo, no se hubieran podido refrenar de embalsamarlo y de rodearlo de un verdadero culto. (II) Si los disc\u00ed\u00adpulos hubieran afirmado falsamente la resurrecci\u00f3n de su Se\u00f1or, nada los hubiera llevado al martirio, y ello por millares, para sustentar una falsedad consciente. La Iglesia primitiva estaba totalmente convencida del hecho de la resurrecci\u00f3n. Toda la transformaci\u00f3n de los ap\u00f3stoles y el dinamismo inaudito de los primeros cristianos no puede tener otra explicaci\u00f3n, ni psicol\u00f3gica ni espiritualmente, sino s\u00f3lo por el hecho de que eran testigos fidedignos de la resurrecci\u00f3n de Cristo, con todas las consecuencias que ello comportaba. Este art\u00ed\u00adculo no ten\u00ed\u00ada el prop\u00f3sito de desarrollar las ense\u00f1anzas del Se\u00f1or Jesucristo, sino el de presentar el marco exterior e hist\u00f3rico de Su existencia terrena. Los Evangelios nos revelan gradualmente la personalidad de Jes\u00fas y Su mensaje. Esta revelaci\u00f3n misma constituye una de las pruebas m\u00e1s s\u00f3lidas de la veracidad de los relatos que se hallan en la base de nuestra informaci\u00f3n. Por Su humanidad, Cristo se sit\u00faa sobre el plano hist\u00f3rico y en un medio particular. Su vida se desarrolla de una manera natural, sin detenerse, dirigi\u00e9ndose con un prop\u00f3sito definido. Esta existencia aut\u00e9nticamente humana pertenece a la historia, pero Jes\u00fas declara abiertamente que El es m\u00e1s que un hombre (cfr. p. ej., Mt. 11:27; Jn. 5:17-38; 10:30; 17:5, etc.); se revela poco a poco a Sus disc\u00ed\u00adpulos, que quedan impresionados por Su dignidad soberana (Mt. 16:16; Jn. 20:28). M\u00e1s tarde, bajo la luz del Esp\u00ed\u00adritu, de la reflexi\u00f3n y de la experiencia, se les fue desvelando m\u00e1s y m\u00e1s el hecho de Su divinidad. El \u00faltimo de los ap\u00f3stoles supervivientes vino a ser el cuarto evangelista. Relatando la carrera terrena de su Se\u00f1or, lo presenta como la encarnaci\u00f3n de Aquel que es el Verbo de Dios. Pero Juan nunca descuida ni disimula el aspecto humano de Jes\u00fas. Nos hace, de este Hombre incomparable, un retrato sumamente preciso. \u00abEn el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios\u00bb (Jn. 1:1). \u00abY aquel Verbo fue hecho carne, y habit\u00f3 entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unig\u00e9nito del Padre), lleno de gracia y de verdad\u00bb (Jn. 1:14). \u00abEstas (cosas) se han escrito para que cre\u00e1is que Jes\u00fas es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, teng\u00e1is vida en su nombre\u00bb (Jn. 20:31). Para otros aspectos de la persona y obra de Jesucristo, v\u00e9anse CRISTO, HIJO DE DIOS, HIJO DEL HOMBRE, REDENTOR, SALVADOR Bibliograf\u00ed\u00ada: Bellet, J. G.: \u00abEl Hijo de Dios\u00bb (Ed. \u00abLas Buenas Nuevas\u00bb, Los \u00ed\u0081ngeles, s\/f); Bellet, J. G.: \u00abLa Gloire Morale du Seigneur J\u00e9sus Christ\u00bb (Editions D.B.T.C., Vevey, 1957); Carballosa, E. L.: \u00abLa deidad de Cristo\u00bb (Pub. Portavoz Evang\u00e9lico, Barcelona, 1982); Dennet, E.: \u00abUnsearchable Riches\u00bb (Bible Truth Publishers, Oak Park, Illinois, s\/f); Edersheim, A.: \u00abThe Life and Times of Jesus the Messiah\u00bb (Wm. E. Eerdmans, Grand Rapids, reimpresi\u00f3n, 1981); Flores, J.: \u00abEl Hijo Eterno\u00bb (Cl\u00ed\u00ade, Terrassa, 1983); Flores, J.: \u00abCristolog\u00ed\u00ada de Pedro, Cristolog\u00ed\u00ada de Juan\u00bb (Cl\u00ed\u00ade, Terrassa, 1979); McDowell, J.: \u00abM\u00e1s que un carpintero\u00bb (Ed. Betania, Caparra Terrace, P.R. 1978); Mart\u00ed\u00adnez, J. M.: \u00abCristo, el incomparable\u00bb (Cl\u00ed\u00ade, Terrassa, 1970); Morris, L.: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 muri\u00f3 Jes\u00fas?\u00bb (Ed. Certeza, Buenos Aires, 1976); Pentecost, J. D.: \u00abEl Serm\u00f3n del Monte\u00bb (Pub. Portavoz Evang\u00e9lico, Barcelona, 1981); Sauer, E.: \u00abEl triunfo del crucificado\u00bb (Pub. Portavoz Evang\u00e9lico, Barcelona, 1981); Stibbs, A. M. y Grau, J.: \u00abDios se hizo hombre\u00bb (Ediciones Evang\u00e9licas Europeas, Barcelona, 1983); Stott, J. R. W.: \u00abLas controversias de Jes\u00fas\u00bb (Ed. Certeza, Buenos Aires, 1975); Trenchard, E.: \u00abIntroducci\u00f3n a los cuatro Evangelios\u00bb (Ed. Literatura B\u00ed\u00adblica, Madrid, 1974); Wallis, A.: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es Jes\u00fas de Nazaret?\u00bb (CLC, Madrid, 1968). Libros que tratan espec\u00ed\u00adfica o extensamente el tema de la Resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or Jes\u00fas: Green, M.: \u00ab\u00c2\u00a1Jesucristo vive hoy!\u00bb (Ed. Certeza, Buenos Aires 1976), Ladd G E.: \u00abCreo en la Resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas\u00bb (Ed. Caribe, Miami, 1977); McDowell J.: \u00abEvidencia que exige un veredicto\u00bb (Vida, Miami 1982); Morrison, F.: \u00ab\u00bfQui\u00e9n movi\u00f3 la piedra?\u00bb (Caribe, Miami, 1977); Sherlock, T.: \u00abProceso a la Resurrecci\u00f3n de Cristo\u00bb (Cl\u00ed\u00ade, Terrassa, 1981).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>Vida y mensaje<\/p>\n<p>\t\u00abJes\u00fas\u00bb de Nazaret (Yeshu\u00e1 = Yav\u00e9 salva) se present\u00f3 como \u00abCristo\u00bb (el Ungido, Mashiar, Mes\u00ed\u00adas) seg\u00fan las promesas hechas por Dios al pueblo de Israel (cfr. Is 61,1; Lc 4,18). De ah\u00ed\u00ad el calificativo de \u00abJesucristo\u00bb, que se encuentra en los escritos cristianos, donde tambi\u00e9n se le llama el Ungido de Dios, Cristo Jes\u00fas, el enviado, el Se\u00f1or. En su realidad hist\u00f3rica, de Jes\u00fas de Nazaret, la fe descubre al Hijo de Dios, \u00abungido\u00bb con la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu (cfr. Jn 6,68-69; Mt 16,16).<\/p>\n<p>\tLos datos m\u00e1s importantes de su vida se contienen en los Evangelios. Su existencia hist\u00f3rica est\u00e1 tambi\u00e9n atestiguada por los historiadores no cristianos de aquella \u00e9poca. Fue concebido por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo en el seno de la Virgen Mar\u00ed\u00ada, que estaba desposada con San Jos\u00e9, descendiente de David. Naci\u00f3 pobremente en Bel\u00e9n de Jud\u00e1 (patria de David), hacia los a\u00f1os 5 \u00f3 6 antes de nuestra era. Exiliado con sus padres en Egipto, durante su primera infancia, vivi\u00f3 luego en Nazaret hasta aproximadamente sus treinta a\u00f1os de edad.<\/p>\n<p>\tDurante unos tres a\u00f1os, predic\u00f3 su mensaje en Jerusal\u00e9n y en las diversas regiones de Palestina, \u00abpas\u00f3 haciendo el bien\u00bb (Hech 10,38), \u00abevangelizando a los pobres\u00bb (Lc 4,18). \u00abHizo y ense\u00f1\u00f3\u00bb (Hech 1,1), curando a los enfermos, llamando a la conversi\u00f3n, al perd\u00f3n y a la fe, diciendo \u00abEl Reino de Dios est\u00e1 cerca; arrepent\u00ed\u00ados y creed en la buena nueva\u00bb (Mc 1,15). Los milagros eran signos salv\u00ed\u00adficos portadores de un mensaje asequible y cercano, y, al mismo tiempo, trascendente, como dejando entrever \u00absu gloria\u00bb de Hijo de Dios (Jn 1,14; 2,11), para mostrar una bondad y amor que no se impone, para \u00absalvar\u00bb una circunstancia de la vida humana (pecado, enfermedad, sufrimiento&#8230;) transform\u00e1ndola en un signo de resurrecci\u00f3n y de la vida escatol\u00f3gica del m\u00e1s all\u00e1. Con los milagros, siempre realizados en bien de los dem\u00e1s, Jes\u00fas buscaba suscitar la fe como adhesi\u00f3n personal e incondicional \u00abpara que crean que t\u00fa me has enviado\u00bb (Jn 11,42; cfr. 2,11; 20,31).<\/p>\n<p>\tLa ense\u00f1anza o mensaje de Jes\u00fas se puede resumir en el serm\u00f3n de la monta\u00f1a o de las bienaventuranzas (Mt 5,44-45) y en mandato del amor o \u00abmandamiento nuevo\u00bb (Jn 13,34-35). Las \u00abpar\u00e1bolas\u00bb eran frecuentemente el marco de una ense\u00f1anza vivida por \u00e9l en las circunstancias de la existencia humana la naturaleza, el trabajo, los acontecimientos&#8230; Esta doctrina de amor se traduce en la actitud relacional del \u00abPadre nuestro\u00bb (Mt 6,9-13). Con este mensaje (\u00abbienaventuranzas\u00bb, mandato del amor, \u00abPadre nuestro\u00bb), Jes\u00fas quiso llevar a cumplimiento perfecto todo lo que Dios ya hab\u00ed\u00ada sembrado en la historia de la humanidad (en las culturas y religiones) y, de modo especial, por medio de la doctrina revelada a Abraham, Mois\u00e9s y los profetas del Antiguo Testamento. En \u00e9l, se lleva a la cumplimiento y perfecci\u00f3n todas las promesas de salvaci\u00f3n (Mt 5,17).<\/p>\n<p>\tFue crucificado en Jerusal\u00e9n durante la Pascua. Muri\u00f3 perdonando. Resucit\u00f3 y apareci\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos en Jerusal\u00e9n y en Galilea. Se despidi\u00f3 de ellos subiendo a los cielos (\u00abascensi\u00f3n\u00bb) desde el monte de los Olivos. Les encarg\u00f3 que continuaran su misma misi\u00f3n (Jn 20,21), prometi\u00e9ndoles su presencia activa (Mt 28,19-20).<\/p>\n<p>\tEl misterio de Jes\u00fas<\/p>\n<p>\tJes\u00fas no dej\u00f3 lugar a dudas sobre su conciencia y su afirmaci\u00f3n de ser Hijo de Dios, mientras, al mismo tiempo, dec\u00ed\u00ada ser \u00abel hijo del hombre\u00bb (Jn 3,13), es decir, hombre como nosotros \u00abA Dios nadie le ha visto jam\u00e1s el Hijo \u00fanico, que est\u00e1 en el seno del Padre, \u00e9l lo ha contado\u00bb (Jn 1,18); \u00abel que me ha visto a m\u00ed\u00ad, ha visto al Padre\u00bb (Jn 14,6.9). Por esto se present\u00f3 como \u00abel Salvador del mundo\u00bb (Jn 3,17; 4,42), como Hijo enviado por el Padre que ama a toda la humanidad (Jn 3,16), con la consagraci\u00f3n o unci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo de Dios (Lc 4,18), como quien es \u00abel camino, la verdad y la vida\u00bb (Jn 14,6).<\/p>\n<p>\tEn Jesucristo, los cristianos, movidos por la fe, confesamos su preexistencia como Hijo de Dios (el Verbo de Dios hecho hombre), su misi\u00f3n salv\u00ed\u00adfica bajo la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, su paso pascual hacia el Padre por medio de la muerte y resurrecci\u00f3n y su nueva presencia que fundamenta y da sentido esperanzador a la misi\u00f3n de la Iglesia \u00abVolver\u00e9 a vosotros\u00bb (Jn 14,18); \u00abestar\u00e9 con vosotros\u00bb (Mt 28,20). Es el Salvador y Redentor \u00fanico y universal. Su \u00absalvaci\u00f3n\u00bb integral afianza, purifica y trasciende otros valores salv\u00ed\u00adficos de culturas y religiones. Su humanidad vivificante, de quien vive resucitado y presente entre nosotros, sostiene la confianza, da sentido a la historia y fundamenta la dignidad del hombre.<\/p>\n<p>\tMisi\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Jes\u00fas<\/p>\n<p>\t\u00abJes\u00fas\u00bb es \u00abel Salvador\u00bb, como indica su nombre, porque es el Hijo de Dios hecho hombre, que \u00abda la vida\u00bb en sacrificio, para comunicar una \u00abvida abundante\u00bb (Jn 10,10-11). Es Dios hecho hombre y \u00abredentor\u00bb \u00abHa venido a dar su vida en redenci\u00f3n (rescate) de todos\u00bb (Mc 10,45). Su muerte y resurrecci\u00f3n atestiguan esta realidad profunda de Jes\u00fas, que trasciende toda la historia y todas las esperanzas religiosas. \u00abEl nombre de Jes\u00fas significa que el Nombre mismo de Dios est\u00e1 presente en la persona de su Hijo hecho hombre para la redenci\u00f3n universal y definitiva de los pecados. El es el Nombre divino, el \u00fanico que trae la salvaci\u00f3n (cfr. Jn 3,18; Hech 2,21)\u00bb (CEC 432).<\/p>\n<p>\tLa misi\u00f3n de Jes\u00fas es la de revelar al Padre que le ha enviado \u00abEsta es la vida eterna, que te conozcan a ti, \u00fanico Dios verdadero, y a tu enviado Jesucristo\u00bb (Jn 17,3). Y realiz\u00f3 esta misi\u00f3n con la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Jes\u00fas es el \u00abungido\u00bb o consagrado por el Esp\u00ed\u00adritu (Lc 4,18; Is 61,1). El Padre lo ha enviado al mundo as\u00ed\u00ad, como \u00absellado\u00bb o marcado para una misi\u00f3n de amor y de salvaci\u00f3n universal e integral (Jn 6,27; 10,36). Su acci\u00f3n misionera se desarroll\u00f3 en tres grandes l\u00ed\u00adneas el anuncio del mensaje, la cercan\u00ed\u00ada y sinton\u00ed\u00ada responsable respecto a toda situaci\u00f3n humana concreta, la donaci\u00f3n sacrificial de s\u00ed\u00ad mismo. Es la misi\u00f3n que ha confiado a su Iglesia.<\/p>\n<p>Referencias Ascensi\u00f3n, Bienaventuranzas, Coraz\u00f3n de Cristo, cristianismo, cristolog\u00ed\u00ada, Encarnaci\u00f3n, Epifan\u00ed\u00ada, Eucarist\u00ed\u00ada, mandamiento Mes\u00ed\u00adas, nuevo, misterio pascual, Navidad, Padre nuestro, Pascua, redenci\u00f3n, resurrecci\u00f3n, sacerdocio, salvaci\u00f3n, sangre, etc.<\/p>\n<p>Lectura de documentos LG 3; AG 3; GS 22, 32, 38-39, 45; EN 6-16; RH; RMi 4-11; CEC 422-682.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada J.M\u00c2\u00aa CABODEVILLA, Cristo vivo. Vida de Cristo y vida cristiana ( BAC, Madrid, 1977); (Comit\u00e9 para el Jubileo del a\u00f1o 2000) Jesucristo, Salvador del mundo ( BAC, Madrid, 1996); P.M. BEAUDE, Jes\u00fas de Nazaret (Estella, Verbo Divino, 1989); F. DUCI, Jes\u00fas llamado Cristo, introducci\u00f3n al Jes\u00fas de la historia y a su comprensi\u00f3n desde la fe (Madrid, Paulinas, 1983); R. FABRIS, Jesucristo, en Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica (Madrid, Paulinas, 1990) 864-893; B. FORTE, Jes\u00fas de Nazaret. Historia de Dios y Dios de la historia (Madrid, Paulinas, 1983); M. GARCIA CORDERO, Jesucristo como problema (Guadalajara, OP, 1970); O. GONZALEZ DE CARDEDAL, Jes\u00fas de Nazaret ( BAC, Madrid, 1975); W. KASPER, Jes\u00fas el Cristo (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1984); J.L. MARTIN DESCALZO, Vida y misterio de Jes\u00fas de Nazaret (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1989); O. RUIZ, Jes\u00fas, Epifan\u00ed\u00ada del amor del Padre, Teolog\u00ed\u00ada de la Revelaci\u00f3n (M\u00e9xico, CEM, 1988); E. SCHILLEBEECKX, Jes\u00fas, la historia de un viviente (Madrid, Cristiandad, 1983). Ver otros estudios en cristolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>(Del Jes\u00fas de la historia al Cristo de la fe)<br \/>\nDJM<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: . El hecho b\u00ed\u00adblico por excelencia. &#8211; 2. Tratamiento del problema. 2.1. Historicismo a ultranza. 2.2 El Jes\u00fas desfigurado por sus disc\u00ed\u00adpulos. 2.3. Aparece en escena la teolog\u00ed\u00ada liberal. 2.4. Desplazamiento de la historia hacia el kerigma. 2.5. Tensi\u00f3n violenta entre historia y kerigma. 2.6. El existencialismo sustituye al cristianismo. &#8211; 3. Insuficiencias en las tendencias mencionadas. 3.1. Jes\u00fas creado a la propia medida. 3.2. Limitaciones del kerigma. 3.3. La decisi\u00f3n implica unos presupuestos racionales. 3.4. Relaci\u00f3n inseparable entre historia y kerigma. &#8211; 4. Interpretaci\u00f3n cristol\u00f3gica de Jes\u00fas. 4.1. La base de la cristolog\u00ed\u00ada. 4.2. De Jes\u00fas a Jesucristo. &#8211; 5. El Jes\u00fas hist\u00f3rico y la Iglesia. 5.1. Revisi\u00f3n de la Iglesia. 5.2. B\u00fasqueda del fundamento. &#8211; 6. El Jes\u00fas hist\u00f3rico y la fe cristiana. -7. El Jes\u00fas hist\u00f3rico y la teolog\u00ed\u00ada del Nuevo Testamento. 7.1. Centro \u00abteol\u00f3gico\u00bb. 7.2. Centro &#8216;jesuol\u00f3gico\u00bb. 7.3. Centro \u00abcristol\u00f3gico\u00bb. 7.4. Centro \u00absoteriol\u00f3gico\u00bb.<\/p>\n<p>Abordamos en esta voz el tema tan debatido sobre el \u00abJes\u00fas de la historia y el Cristo de la fe\u00bb. El tema tiene entidad en s\u00ed\u00ad mismo, pero nuestro inter\u00e9s por \u00e9l se halla justificado, adem\u00e1s, porque constituye la mejor s\u00ed\u00adntesis de los problemas literarios y teol\u00f3gicos del N. T. De alguna manera todo confluye y se resuelve en \u00e9l.<\/p>\n<p>1. El hecho b\u00ed\u00adblico por excelencia<br \/>\nEl enmarque adecuado del problema tiene como punto de partida la consideraci\u00f3n del mismo como un b\u00ed\u00adblico. Jes\u00fas de Nazaret y el Cristo de nuestra fe constituyen un hecho b\u00ed\u00adblico. El hecho b\u00ed\u00adblico por antonomasia. Ahora bien, en la entra\u00f1a misma del hecho b\u00ed\u00adblico se hallan implicados dos elementos igualmente importantes, que son hecho y la interpretaci\u00f3n, la historia y su explicaci\u00f3n, lo ocurrido y la palabra que lo explica. Dos elementos igualmente importantes. La historia sin la explicaci\u00f3n queda muda; el hecho sin la palabra nunca descubre su verdadero alcance. La interpretaci\u00f3n sin la historia queda en el aire; la palabra sin el hecho queda desprovista de su fundamento necesario. El hecho y su interpretaci\u00f3n, en conexi\u00f3n inseparable, constituyen la clave imprescindible para la comprensi\u00f3n. Recordemos el Gestis del Vat. II cuando nos habla de la divina revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Esta naturaleza espec\u00ed\u00adfica del hecho b\u00ed\u00adblico, aplicada al caso de Jes\u00fas, nos sit\u00faa en la pista adecuada para la comprensi\u00f3n del problema. Los extremos radicales que hemos de encontrar en su exposici\u00f3n se hallan motivados por la acentuaci\u00f3n exagerada o bien del hecho, de lo ocurrido, de lo f\u00e1ctico, o bien del significado, de la explicaci\u00f3n, de la interpretaci\u00f3n. \u00danicamente la conexi\u00f3n equilibrada de los dos elementos mencionados lograr\u00e1 evitar extremismos inadmisibles, estableciendo la armon\u00ed\u00ada requerida por la naturaleza caracter\u00ed\u00adstica del hecho b\u00ed\u00adblico como tal.<\/p>\n<p>El subt\u00ed\u00adtulo que hemos dado a la voz \u00abJesucristo\u00bb nos hace suponer cambio, sucesi\u00f3n, transformaci\u00f3n. Efectivamente, as\u00ed\u00ad es. El anunciador y predicador del reino de Dios se convirti\u00f3, andando el tiempo, en aut\u00e9ntico predicado, en \u00abobjeto\u00bb de predicaci\u00f3n y de anuncio. De oyentes del Maestro se convirtieron en anunciadores de Cristo.<\/p>\n<p>Y, en un momento dado, a partir de la Ilustraci\u00f3n, comenz\u00f3 a acentuarse la posibilidad de una entre la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas la doctrina de los ap\u00f3stoles. Nuestra fuente de informaci\u00f3n sobre Jes\u00fas de Nazaret la tenemos en los evangelios. Pero estas fuentes, nacidas de la fe y para el servicio de la fe, \u00bfno han manipulado la figura de la historia? Cierto que nos ofrecen al Cristo de nuestra fe, pero este Cristo de nuestra fe \u00bfno fue recreado a partir de ella desfigurando as\u00ed\u00ad la historia?<br \/>\nDesde el principio debemos tener claridad en lo que se refiere a la distinci\u00f3n entre el Jes\u00fas y el Jes\u00fas \u00f3rico. El Jes\u00fas terreno es el Jes\u00fas cuya figura aparece en los evangelios con claridad suficiente para provocar nuestra confianza, que naci\u00f3 en una familia modesta, que fue un predicador itinerante, que anunci\u00f3 como pr\u00f3ximo el reino de Dios&#8230; Lo que se ha convertido en problema es el Jes\u00fas \u00f3rico, es decir, el Jes\u00fas en cuanto alcanzable a trav\u00e9s de la reflexi\u00f3n cient\u00ed\u00adfica y del m\u00e9todo estrictamente hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico.<\/p>\n<p>2. Tratamiento del problema<br \/>\n2.1. a ultranza<br \/>\nLa cuesti\u00f3n del Jes\u00fas hist\u00f3rico no se plante\u00f3 hasta el siglo XVIII. Hasta entonces, los evangelios hab\u00ed\u00adan sido considerados como libros hist\u00f3ricos, como verdaderas biograf\u00ed\u00adas o vidas de Jes\u00fas. A lo sumo se consideraba como necesario un trabajo de armonizaci\u00f3n entre ellos, pero de dichas armonizaciones, llamadas \u00abarmon\u00ed\u00adas\u00bb sin m\u00e1s, sal\u00ed\u00ada enriquecida la vida de Jes\u00fas. En definitiva, era historia.<\/p>\n<p>2.2. Jes\u00fas por sus disc\u00ed\u00adpulos<br \/>\nEl padre de la criatura, de la cuesti\u00f3n sobre el Jes\u00fas hist\u00f3rico y el Cristo de la fe, fue S. Reimarus al establecer la distinci\u00f3n entre la finalidad perseguida por Jes\u00fas, el liberador pol\u00ed\u00adtico de su pueblo, y la de sus disc\u00ed\u00adpulos, que inventaron la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas se convirtieron en predicadores de la nueva religi\u00f3n. Reimarus no ten\u00ed\u00ada raz\u00f3n. Ni Jes\u00fas era un revolucionario pol\u00ed\u00adtico en la l\u00ed\u00adnea nacionalista-zelota, ni sus disc\u00ed\u00adpulos ten\u00ed\u00adan tanta malicia y capacidad creativa como \u00e9l les atribu\u00ed\u00ada. Pero sus afirmaciones gratuitas y malintencionadas sirvieron para poner en movimiento una cuesti\u00f3n que sigue agit\u00e1ndose hasta el d\u00ed\u00ada de hoy.<\/p>\n<p>2.3. en escena teolog\u00ed\u00ada liberal<br \/>\nLa primera fase fue la recorrida por la \u00ed\u00ada liberal, que prevaleci\u00f3 durante todo el siglo XIX y parte del XX. Con ella comienza el intento serio de descubrir al Jes\u00fas hist\u00f3rico, su verdadera figura, sepade los relatos evang\u00e9licos todo elemento sobrenatural. Su eslogan fundamental es el siguiente: exclusi\u00f3n del dogma eclesi\u00e1stico y vuelta al hombre Jes\u00fas de Nazaret. S\u00f3lo es aceptable lo hist\u00f3rico, lo verificable de un hecho objetivamente ocurrido, lo que el historiador puede probar recurriendo al m\u00e9todo cient\u00ed\u00adfico. La dimensi\u00f3n de la fe queda absolutamente descartada. La historia verdadera es la historia exacta.<\/p>\n<p>La tendencia gen\u00e9rica de la teolog\u00ed\u00ada liberal, matizaciones aparte, puede cobijarse bajo el siguiente denominador com\u00fan: sin kerigma. As\u00ed\u00ad comenz\u00f3 el per\u00ed\u00adodo \u00e1ureo de las vidas de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Entre tanto, la teolog\u00ed\u00ada hab\u00ed\u00ada estado a la expectativa, a la defensiva a lo sumo. Hab\u00ed\u00ada mantenido una actitud apolog\u00e9tica. \u00bfQu\u00e9 otra cosa pod\u00ed\u00ada hacer?<br \/>\n2.4. de la historia hacia el kerigma<br \/>\nAl fin, lleg\u00f3 el momento de la bandera kerigma. Y se hizo, como ocurre en toda reacci\u00f3n pendular, pasando de un extremo al otro. Entramos en una nueva fase, que puede ser bautizada como la fase del sin historia. Aparece en escena R. Bultmann, cuyos caminos hab\u00ed\u00adan sido s\u00f3lidamente preparados por la obra de M. K\u00e1hler, que se hab\u00ed\u00ada adelantado a su tiempo. Su art\u00ed\u00adculo \u00abEl as\u00ed\u00ad llamado Jes\u00fas hist\u00f3rico-real y el Cristo hist\u00f3rico-b\u00ed\u00adblico\u00bb (publicado en 1892 y reimpreso por su inter\u00e9s en 1953) fue verdaderamente impactante.<\/p>\n<p>En dicho art\u00ed\u00adculo se contrapone el Jes\u00fas hist\u00f3rico al Cristo hist\u00f3rico-b\u00ed\u00adblico, tal como los ap\u00f3stoles lo hab\u00ed\u00adan anunciado. Como consecuencia de esta distinci\u00f3n, \u00e9l afirma que s\u00f3lo el Cristo b\u00ed\u00adblico es comprensible para nosotros y s\u00f3lo \u00e9l tiene un significado para la fe. Sobre esta base edificar\u00ed\u00ada Bultmann y sus seguidores. Su esencial caracter\u00ed\u00adstica es, repitamos, kerigma sin historia. Sus afirmaciones principales son las siguientes: no existe coincidencia real entre el Cristo del kerigma y el Jes\u00fas hist\u00f3rico; el Jes\u00fas hist\u00f3rico ha sido reemplazado por el Cristo del kerigma; el mensaje paulino debe sustituir a la predicaci\u00f3n del Jes\u00fas hist\u00f3rico. Tanto por razones hist\u00f3ricas como reales y conceptuales es necesario decidirse a favor de Pablo, es decir, de la Iglesia del Kerigma, y en contra de Jes\u00fas, es decir, de la teolog\u00ed\u00ada de la vida de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>La historia hab\u00ed\u00ada experimentado un cambio radical. Hab\u00ed\u00ada roto los lazos que la vinculaban al pasado y se hab\u00ed\u00ada convertido en algo ocurrente y envolvente, en algo que sigue ocurriendo y me afecta personal y existencialmente.<\/p>\n<p>2.5. \u00f3n violenta entre historia y ke.<\/p>\n<p>Ante el kerigma sin historia se produjo una doble reacci\u00f3n entre los mismos disc\u00ed\u00adpulos de Bultmann. La bultmanniana se pronunci\u00f3 por la necesidad de unir y kerigma (K\u00e1semann, Bornkamm, Fuchs, Ebeling, H. Braun, J. M. Robinson&#8230;). Esta uni\u00f3n se hace desde la convicci\u00f3n siguiente: existe una continuidad hist\u00f3rica y una coincidencia real entre el Jes\u00fas hist\u00f3rico y el Cristo de la fe. En la actuaci\u00f3n de Jes\u00fas, en sus hechos y palabras, se halla germinalmente, nuce, el kerigma. En consecuencia no se plantea la opci\u00f3n entre Jes\u00fas y Pablo, sino que se admite a ambos.<\/p>\n<p>Esta tendencia puede ser llamada kerigmatizada; se halla determinada por el inter\u00e9s un Jes\u00fas kerigmatizado. Seg\u00fan ella, lo importante no es lo ocurrido en Jes\u00fas, no es lo que Jes\u00fas dijo e hizo; lo importante es c\u00f3mo comprendi\u00f3 su vida, el punto de vista determinante de su conducta, su propia fe. Esto es lo realmente importante. El kerigma como determinante de la historia.<\/p>\n<p>Las nuevas interpretaciones, lo que hemos llamado historia kerigmatizada, son fruto de la hermen\u00e9utica, que lleva la filosof\u00ed\u00ada existencialista a sus \u00faltimas consecuencias. Seg\u00fan dicha \u00abnueva hermen\u00e9utica\u00bb, texto sagrado nos interpreta a nosotros. Exactamente lo contrario a lo que ocurr\u00ed\u00ada en la antigua, en la que nosotros interpret\u00e1bamos el texto. (Lo correcto ser\u00ed\u00ada afirmar que el texto nos interpreta a nosotros una vez que nosotros lo hemos interpretado a \u00e9l; despu\u00e9s de su conocimiento). Esta tendencia est\u00e1 marcada por un exceso de subjetivismo existencialista.<\/p>\n<p>.6. El existencialismo sustituye al cristianismo<br \/>\nSiendo as\u00ed\u00ad las cosas, y habiendo llegado a tales excesos de subjetivismo (la continuidad entre Jes\u00fas y Cristo quedar\u00ed\u00ada reducida a una especie de \u00abejemplaridad\u00bb en la interpretaci\u00f3n de la vida), nada tiene de particular que la bultmanniana se haya manifestado por una deskerigmatizada. Entre las muchas acusaciones hechas a Bultmann figura la de no haber sido suficientemente radical. Sencillamente porque el acontecimiento redentor, entendido como una autocomprensi\u00f3n de la existencia humana, se encuentra tambi\u00e9n fuera del kerigma. Hasta el extremo de que la antropolog\u00ed\u00ada ha sido llamada \u00abcristolog\u00ed\u00ada de interpretaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Este enfoque del problema lleva a devaluar absolutamente la persona de Jes\u00fas, que dejar\u00ed\u00ada de ser necesaria. La formulaci\u00f3n de J. Jerem\u00ed\u00adas nos parece correcta: \u00abLa investigaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica de nuestros d\u00ed\u00adas es totalmente distinta de la del siglo pasado. Ella se preocupa por acoger y poner de relieve el kerigma. Esto es inmensamente positivo. Sin embargo, en esta posici\u00f3n teol\u00f3gica veo peligros grav\u00ed\u00adsimos, y precisamente los siguientes: estamos a punto de sacrificar la proposici\u00f3n el se hizo carne y de disolver la historia de la salvaci\u00f3n, la acci\u00f3n de Dios, en el hombre Jes\u00fas de Nazaret y en su predicaci\u00f3n. Estamos acerc\u00e1ndonos al docetismo, es decir, a un Cristo que es una idea. Estamos a punto de colocar la predicaci\u00f3n del ap\u00f3stol Pablo en lugar del mensaje de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>La preocupaci\u00f3n de J. Jerem\u00ed\u00adas se halla plenamente justificada. Bultmann no debe, no puede ser m\u00e1s radicalizado. Sus principios llegan a convertir a Jes\u00fas de Nazaret en una persona absolutamente irrelevante. Son destructores del cristianismo: \u00abQuien nos salva no es el Jes\u00fas hist\u00f3rico, sino el Cristo de la fe\u00bb; \u00abel Cristo que me sale al encuentro y me salva es el Cristo de la fe\u00bb; \u00abcon \u00e9l comenz\u00f3 el cristianismo, es decir, una realidad bruta, definitivamente pasada y muerta\u00bb: \u00abel que vive, el que me interesa, es s\u00f3lo el Cristo del kerigma\u00bb; \u00abno hay que ir m\u00e1s all\u00e1 del kerigma&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>3. Insuficiencias en las tendencias mencionadas<br \/>\n3.1. \u00fas creado a la propia medida<br \/>\nEl an\u00e1lisis minucioso de las fuentes cristianas hecho por la teolog\u00ed\u00ada liberal -primera tendencia- dio como resultado un Jes\u00fas tan humano que no era m\u00e1s que eso, un hombre. Un hombre que pod\u00ed\u00ada ser domesticado y modernizado seg\u00fan los propios ideales, gustos e intereses o necesidades de quien consideraba su figura. La especulaci\u00f3n, no menos minuciosa, llevada a cabo por la teolog\u00ed\u00ada kerigm\u00e1tica, aplicando, entre otros, el m\u00e9todo de la historia de las formas y tambi\u00e9n el de la historia de la redacci\u00f3n -segunda tendencia- dio como resultado un Jes\u00fas que, pr\u00e1cticamente, no era necesario. Bastaba el kerigma, que contaba con Jes\u00fas o bien como simple punto de partida o bien como un ensayista m\u00e1s o menos excepcional de lo que, en realidad, cada uno puede llegar a ser por sus propios medios o esfuerzos. Y en este retrato de Jes\u00fas cay\u00f3, aunque por distinta escalera, la mayor\u00ed\u00ada de los catalogados en la tercera tendencia, que intenta armonizar la historia y el kerigma.<\/p>\n<p>Frente a los resultados obtenidos por estos caminos creemos importante denunciar -particularmente en relaci\u00f3n con la teolog\u00ed\u00ada liberal- an\u00e1lisis y especulaci\u00f3n excesivos. Y el exceso que denunciamos no se refiere al trabajo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico como tal, que es absolutamente necesario. El exceso lo vemos en el intento de la explicaci\u00f3n del cristianismo \u00fanicamente a partir de dichos an\u00e1lisis, cuando la tarea que hoy se impone como m\u00e1s urgente es el de la s\u00ed\u00adntesis. La historia ha demostrado que, despojando a Jes\u00fas del elemento sobrenatural, lo \u00fanico que se ha logrado ha sido la \u00f3n de las que nos hablan de \u00e9l -los evangelios-, no una mejor comprensi\u00f3n de su persona. Para descubrir toda la dimensi\u00f3n de su figura singular es necesario aceptarlo tal y como es presentado en las fuentes cristianas, como el Hijo de Dios. Y esto aunque dicha consideraci\u00f3n, proveniente de la fe, nos cree problemas y provoque deserciones en el movimiento cristiano.<\/p>\n<p>3.2. del kerigma<br \/>\nEn relaci\u00f3n con la teolog\u00ed\u00ada kerigm\u00e1tica, los interrogantes son a\u00fan m\u00e1s numerosos. \u00bfC\u00f3mo es posible que el kerigma cristiano fuese capaz de ganar adeptos en el mundo en el que surge el cristianismo? \u00bfEs imaginable que jud\u00ed\u00ados, familiarizados con las Escrituras y con las esperanzas mesi\u00e1nicas, y que paganos, familiarizados con los ritos, mitos y filosof\u00ed\u00adas religiosas frecuentes en la \u00e9poca, aceptasen sin m\u00e1s el kerigma cristiano: que Cristo muri\u00f3 seg\u00fan las Escrituras.., que resucit\u00f3&#8230;? Semejante presentaci\u00f3n del kerigma no ha provocado la fe, la aceptaci\u00f3n de Cristo como Se\u00f1or en nadie. El cristianismo, el movimiento religioso y espiritual m\u00e1s importante en la historia de la humanidad, \u00bfpudo nacer y sostenerse sobre la base de una f\u00f3rmula ininteligible, de un kerigma abstracto?<br \/>\nEs evidente que el kerigma representa una interpretaci\u00f3n de la historia de Jes\u00fas, hecha desde la fe en la resurrecci\u00f3n. Pero no es menos evidente que dicha fe incluye tambi\u00e9n los hechos que la fundamentan (1Cor 15, 3-5). La teolog\u00ed\u00ada kerigm\u00e1tica tiene raz\u00f3n al afirmar que lo importante es el hecho pascual, la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas; lo que llamamos el kerigma-proclamaci\u00f3n original: Que Dios hab\u00ed\u00ada intervenido definitivamente en Cristo para que el hombre pudiese encontrar el camino de la salvaci\u00f3n abierto por Dios en Cristo. Pensemos, sin embargo, en aquellas personas a las que, por primera vez, llegaba esta noticia. \u00bfLa aceptar\u00ed\u00adan sin m\u00e1s? Queremos decir que la presentaci\u00f3n del kerigma lleva consigo una serie de cuestiones sin resolver las cuales se hace imposible pr\u00e1cticamente la decisi\u00f3n.<\/p>\n<p>3.3. decisi\u00f3n implica unos racionales<br \/>\nSi yo me decido por alguien debo tener una idea, lo m\u00e1s clara posible, de aquel por quien me decido. No queremos decir con esto que, desde el conocimiento adquirido por la investigaci\u00f3n clarificadora de estos u otros interrogantes, pueda darse el paso a la fe en Cristo Jes\u00fas como el Se\u00f1or. Pero la conclusi\u00f3n l\u00f3gica ser\u00e1 que si yo debo dar este salto, no debo darlo en el vac\u00ed\u00ado. No puedo prescindir de todas las apoyaturas que, de alguna manera, la que sea, vinculen o enra\u00ed\u00adcen el acontecimiento sobrenatural en nuestra historia.<\/p>\n<p>Los planteamientos anteriores nos llevan a una conclusi\u00f3n: las comunidades cristianas, bajo la vigilancia permanente e intransigente de sus dirigentes, conservaron, junto al kerigma proclamado, la transmisi\u00f3n oral de los dichos y hechos de Jes\u00fas. El kerigma original y originante de la fe cristiana llevaba en su misma entra\u00f1a la necesidad ineludible de una ampliaci\u00f3n, tan grande como fuese posible, en la informaci\u00f3n acerca del protagonista, que solicitaba, nada m\u00e1s ni nada menos, que la adhesi\u00f3n de la propia vida y la determinaci\u00f3n de la misma en la direcci\u00f3n que Cristo Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada apuntado. Aquellos acontecimientos originales y originantes de la fe cristiana estaban presentados con excesivo esquematismo. Necesitaban, y de forma imperiosa ser arropados con una catequesis ampliadora y justificadora. Entonces, lo mismo que ahora y que siempre.<\/p>\n<p>En definitiva, la necesidad de preguntarnos por el Jes\u00fas hist\u00f3rico, intentando descubrirlo por el procedimiento m\u00e1s cient\u00ed\u00adfico posible, no est\u00e1 fundada en nuestra conciencia hist\u00f3rica, que quiere ver el presente construido sobre la base del pasado. Tampoco en el deseo y curiosidad del hombre al que gusta descubrirlo, saberlo y justificarlo todo.<\/p>\n<p>Dicha necesidad encuentra su fundamento s\u00f3lido e insoslayable en el mismo car\u00e1cter interpelante del N. T., que pide al hombre la decisi\u00f3n de la fe. Ahora bien: la decisi\u00f3n de la fe, que debe responder a dicha interpelaci\u00f3n, tiene el derecho y el deber de preguntarse por el fundamento real de dicha fe en la persona de Jes\u00fas, al que le remite constantemente el N. T.<\/p>\n<p>3.4. \u00f3n inseparable entre historia y kerigma<br \/>\nAl final de esta evaluaci\u00f3n queremos poner de relieve la necesidad de establecer una relaci\u00f3n estrecha entre la historia y el kerigma. Aunque es lo que venimos haciendo, queremos formularlo de manera expl\u00ed\u00adcita. Y esto, en primer lugar, porque el mismo kerigma nos atestigua que Dios se ha reconciliado con el mundo o ha reconciliado al mundo consigo medio de un hecho ocurrido en la historia (2Cor 5, 18-19).<\/p>\n<p>En segundo lugar, porque el significado de la muerte de Cristo no es una interpretaci\u00f3n del kerigma, sino una interpretaci\u00f3n de Cristo mismo, de su ense\u00f1anza y conducta, como veremos posteriormente.<\/p>\n<p>En tercer lugar, y es una consecuencia de lo dicho acerca de la insuficiencia del m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico, para poder comprender el cristianismo, particularmente en sus or\u00ed\u00adgenes, porque Pablo no s\u00f3lo no sustituye a Jes\u00fas, sino que no puede ser entendido en absoluto sin Jes\u00fas.<\/p>\n<p>No podemos separar historia y kerigma sin caer en los extremos o bien del ebionismo o bien del docetismo. La historia y el kerigma se sostienen la una al otro como la llamada y la respuesta. La fe pascual no interpreta posteriormente la predicaci\u00f3n y el comportamiento de Jes\u00fas desde el kerigma, sino que, curada de su ceguera, ve que Jes\u00fas mismo en persona es el kerigma (Jn 1, 14).<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n estrecha entre la historia y el kerigma es verdaderamente constitutiva de la esencia de cada uno de ellos. Creemos oportuno formularlo as\u00ed\u00ad: la historia de Jes\u00fas hubiese habido kerigma. \u00bfQui\u00e9n lo habr\u00ed\u00ada inventado? \u00bfQui\u00e9n lo hubiese cre\u00ed\u00addo? \u00bfC\u00f3mo pod\u00ed\u00ada justificarse el kerigma sin la historia de Jes\u00fas? \u00bfEn qu\u00e9 fundamento se hubiese apoyado?<br \/>\nIgualmente v\u00e1lida es la f\u00f3rmula contraria: el kerigma no hubiese historia de Jes\u00fas, es decir, la historia de Jes\u00fas sencillamente no existir\u00ed\u00ada: \u00e9l mismo habr\u00ed\u00ada ca\u00ed\u00addo en el olvido una vez que hubiesen desaparecido sus disc\u00ed\u00adpulos inmediatos; Jes\u00fas hubiese desaparecido sin pena ni gloria, sin dejar vestigio alguno en nuestra historia. \u00bfQui\u00e9n se hubiese entretenido en escribir una historia de Jes\u00fas si no hubiese mediado la fe plasmada y resumida en el kerigma? Desde este punto de vista se explica, y s\u00f3lo desde \u00e9l, que los evangelistas hayan establecido esa relaci\u00f3n indisoluble de historia y kerigma en sus relatos evang\u00e9licos. Ellos vieron claramente el kerigma en la vida, en la conducta y en la muerte de Jes\u00fas, en su historia; y esta vida, esta conducta y esta muerte las vieron resumidas en el kerigma. Si el evangelio es Cristo mismo en su misterio, kerigma, y los evangelios son la presentaci\u00f3n de Cristo, historia, \u00bfc\u00f3mo puede imaginarse siquiera que no haya relaci\u00f3n entre ellos, entre el kerigma y la historia? \u00bfNo deber\u00ed\u00ada concluirse, m\u00e1s bien, que separar las dos realidades, kerigma e historia, equivale a destruirlas?<br \/>\n4. Interpretaci\u00f3n cristol\u00f3gica de Jes\u00fas<br \/>\nAs\u00ed\u00ad es como debe formularse el cambio, la sucesi\u00f3n o transformaci\u00f3n ocurrida con la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas y a trav\u00e9s de ella. El libro de los Hechos lo formula as\u00ed\u00ad: , pues, toda la de Israel que Dios le ha constituido Se\u00f1or Cristo a esJes\u00fas, a quien vosotros hab\u00e9is crucificado (Hch 2, 36). Para interpretar a Jes\u00fas, junto a este t\u00ed\u00adtulo de Se\u00f1or, surgieron otros muchos, como Cristo, Hijo de Dios, Hijo del hombre, hijo de David, Salvador&#8230; Nos hallamos ante la interpretaci\u00f3n cristol\u00f3gica de Jes\u00fas. Ante este hecho surge inevitablemente la pregunta siguiente: \u00bfd\u00f3nde se apoy\u00f3 la primitiva comunidad cristiana para hacer esta interpretaci\u00f3n?<br \/>\nEl punto de apoyo de esta interpretaci\u00f3n cristol\u00f3gica lo encontr\u00f3 la primitiva comunidad cristiana en Jes\u00fas, en el Jes\u00fas de la historia. \u00bfPor qu\u00e9 coloc\u00f3, dicha comunidad original, historia de Jes\u00fas a las \u00f3rmulas de fe? Nuestros evangelios est\u00e1n estructurados de tal manera que la historia de Jes\u00fas sirve para enmarcar el kerigma sobre Jes\u00fas, uniendo los relatos sobre el Jes\u00fas de la historia con lo que la comunidad pospascual afirmaba del Resucitado. Se recuerda todo lo posible en relaci\u00f3n con el Jes\u00fas terreno, porque esto constitu\u00ed\u00ada un s\u00f3lido fundamento para la fe (Lc 1, 1-4).<\/p>\n<p>4.1. base de la cristolog\u00ed\u00ada<br \/>\nDecir que la vinculaci\u00f3n referida ocurri\u00f3 tard\u00ed\u00adamente y que es obra de la reflexi\u00f3n personal y teol\u00f3gica de los evangelistas no disminuye, sino que aumenta la fuerza del argumento. Porque entonces surge otra pregunta: \u00bfpor qu\u00e9 o cu\u00e1l fue la causa verdadera de esta vinculaci\u00f3n? La verdadera causa debe verse en que el kerigma pod\u00ed\u00ada convertir el hecho cristiano en una ideolog\u00ed\u00ada, en un mito similar a otros que circulaban en la \u00e9poca. M\u00e1s a\u00fan, este peligro era ya una realidad, como lo demuestran los escritos jo\u00e1nicos, y en particular la primera carta de Juan. Esta, y no otra, fue la causa por la cual apareci\u00f3 la primera norma de ortodoxia cristiana, que afirma la necesidad de confesar que \u00abJes\u00fas vino en carne\u00bb. Quien no lo haga as\u00ed\u00ad no es de Dios, sino del anticristo (1Jn 4, 2-4).<\/p>\n<p>Los t\u00ed\u00adtulos cristol\u00f3gicos en cuanto tales son siempre fruto de la reflexi\u00f3n creyente hecha por las cabezas pensantes de la Iglesia original en orden a presentar la figura de Jes\u00fas de Nazaret, en su calidad de Se\u00f1or, a la fe de los verdaderos creyentes (P. STUHLMACHER, en Jes\u00fas de Cristo de la fe, S\u00ed\u00adgueme, 1996, p. 43).<\/p>\n<p>Las f\u00f3rmulas cristol\u00f3gicas no fueron fruto de la pura y desnuda especulaci\u00f3n teol\u00f3gica de gabinete. No partieron de cero. Surgieron como fruto de la reflexi\u00f3n sobre el pasado de Jes\u00fas, teniendo su punto de partida en la resurrecci\u00f3n. Fue la resurrecci\u00f3n personal de Jes\u00fas la que resucit\u00f3 el pasado de Jes\u00fas. Y la reflexi\u00f3n sobre el pasado de Jes\u00fas tuvo como consecuencia la reflexi\u00f3n cristol\u00f3gica, que cuaj\u00f3 en unos t\u00ed\u00adtulos que seguimos utilizando hoy porque ellos traducen el significado de Jes\u00fas de Nazaret. Dicho de otro modo, cristolog\u00ed\u00ada supone la jesuolog\u00ed\u00ada y aqu\u00e9lla no existir\u00ed\u00ada sin \u00e9sta.<\/p>\n<p>Toda cristolog\u00ed\u00ada que no tenga como base de lanzamiento, como plataforma estable y firme, la jesuolog\u00ed\u00ada derivar\u00ed\u00ada necesariamente hacia una ideolog\u00ed\u00ada absolutamente a\u00e9rea, incontrolable y fruto de un subjetivismo absoluto: \u00ab&#8230;siempre habr\u00e1 distintos `Jes\u00fas hist\u00f3ricos&#8217; y siempre habr\u00e1 distintos Cristos creados sobre la imagen de aqu\u00e9llos\u00bb (F. LANA, Prof\u00e9tes, en TWzNT, VI, p. 849). Esta \u00ab\u00faltima\u00bb interpretaci\u00f3n tiene sus antecedentes en las corrientes \u00abgn\u00f3sticas\u00bb recogidas ya en la primera carta de Juan, a la que ya nos hemos referido, con claras alusiones a las mismas en el cuarto evangelio.<\/p>\n<p>4.2. De Jes\u00fas a Jesucristo<br \/>\nLa cristolog\u00ed\u00ada expl\u00ed\u00adcita y terminante de la primitiva comunidad cristiana \u2014manifestada de modo especial en los t\u00ed\u00adtulos cristol\u00f3gicos\u2014 surge como una consecuencia l\u00f3gica del anticipo que dicha cristolog\u00ed\u00ada ten\u00ed\u00ada en la vida del Jes\u00fas terreno. Dicho de otro modo: aunque Jes\u00fas no se design\u00f3 expl\u00ed\u00adcitamente como el Se\u00f1or, el Hijo de Dios, el Cristo, el Salvador&#8230; se manifest\u00f3 de tal modo que dichos t\u00ed\u00adtulos y otros m\u00e1s pod\u00ed\u00adan deducirse con suficiente claridad de su comportamiento y doctrina. Es lo que hoy se denomina \u00ed\u00ada indirecta o impl\u00ed\u00adcita. A ella nos referiremos a partir de ahora y hasta el final de este apartado.<\/p>\n<p>Jes\u00fas, en el conjunto de todas sus manifestaciones acerca de la Ley, del Reino, de la Escritura en general, de las instituciones y esperanzas jud\u00ed\u00adas, de los preceptos rituales, de la orientaci\u00f3n moral, del enfoque mismo del pueblo de Israel, de las exigencias divinas, del divorcio&#8230; pone el fundamento s\u00f3lido sobre el que puede construirse una cristolog\u00ed\u00ada directa e inmediata. En consecuencia, la cristolog\u00ed\u00ada clara y terminante de la comunidad pospascual se halla en \u00ed\u00adnea de continuidad con las manifestaciones del Jes\u00fas terreno en su conjunto.<\/p>\n<p>La cristolog\u00ed\u00ada indirecta de los evangelios puede resumirse as\u00ed\u00ad: Jes\u00fas manifest\u00f3 con claridad suficiente ser el enviado de Dios para la salvaci\u00f3n de los hombres. De este modo afirmaba que hab\u00ed\u00adan llegado los tiempos \u00faltimos, en los que Dios intervendr\u00ed\u00ada de forma definitiva en orden a dicha salud. Con \u00e9l hab\u00ed\u00ada llegado la \u00e9poca decisiva en la historia de la salvaci\u00f3n. El Reino se hab\u00ed\u00ada hecho presente en su persona (Mc 1, 15; Mt 12, 28; Lc 17, 20-21). La interpretaci\u00f3n cristol\u00f3gico-escatol\u00f3gica de Jes\u00fas, hecha por la primitiva comunidad cristiana, nos hace pensar seriamente en la reflexi\u00f3n de la Iglesia primitiva sobre Jes\u00fas, sobre el misterio de su persona, sobre el modo en el que \u00e9l mismo se hab\u00ed\u00ada manifestado en sus ense\u00f1anzas, en sus palabras y, sobre todo, en sus acciones. Desde esta reflexi\u00f3n lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que Jes\u00fas era el Salvador prometido y el personaje escatol\u00f3gico esperado. Su presencia y su acci\u00f3n eran la intervenci\u00f3n definitiva de Dios; significaban que \u00e9l ven\u00ed\u00ada de parte de Dios como su Hijo. Muchas par\u00e1bolas s\u00f3lo pueden ser entendidas desde esta consideraci\u00f3n de las cosas.<\/p>\n<p>Es de capital importancia subrayar los comportamientos de Jes\u00fas frente a las instituciones sagradas e intangibles de su tiempo. al templo -el mejor s\u00ed\u00admbolo del juda\u00ed\u00adsmo- mantiene la actitud de respeto que se exig\u00ed\u00ada a todo jud\u00ed\u00ado piadoso, cuestiona su validez absoluta y la necesidad de purificaci\u00f3n del mismo (Mc 11, 15-19 y par. sin\u00f3pticos) y, sobre todo, su reemplazamiento sustituci\u00f3n: Pero \u00e9l hablaba del templo de su (Jn 2, 13-23).<\/p>\n<p>a la \u00e9lite de la sociedad, a la que critica despiadadamente, llama la atenci\u00f3n la valoraci\u00f3n, aceptaci\u00f3n e invitaci\u00f3n de los marginados de la \u00e9poca: pecadores y publicanos (Lc 19, 2: Zaqueo), prostitutas (Lc 7, 37) y las mujeres en general.<\/p>\n<p>a la violencia y movimientos de resistencia o de lucha, como los zelotas, Jes\u00fas aprueba la justicia por la que luchan, aunque anuncia el reino de Dios que debe instalarse prescindiendo de los procedimientos violentos.<\/p>\n<p>Y para expresar conceptualmente todo este contenido, ellos recurrieron al A. T. y al ambiente del juda\u00ed\u00adsmo contempor\u00e1neo, donde encontraron el clis\u00e9 iluminador. Los t\u00e9rminos-t\u00ed\u00adtulos de Cristo, Kyrios e Hijo de Dios se hallaban presentes en el A. T. y en la literatura del per\u00ed\u00adodo intertestamentario. Si la Iglesia primitiva unific\u00f3 en Jes\u00fas las ideas mesi\u00e1nicas esparcidas en el A. T. y en el juda\u00ed\u00adsmo, lo hizo bajo la influencia de la experiencia que hab\u00ed\u00adan tenido de Jes\u00fas. Esto nos parece evidente. \u00bfC\u00f3mo podr\u00ed\u00ada haberse inventado una teolog\u00ed\u00ada tan elevada partiendo de cero? \u00bfQu\u00e9 te\u00f3logos fueron capaces de hacer tales especulaciones, prescindiendo de un Jes\u00fas que carece, por principio, de \u00abinter\u00e9s hist\u00f3rico\u00bb?<br \/>\n5. El Jes\u00fas hist\u00f3rico y la Iglesia<br \/>\n5.1. \u00f3n de la Iglesia<br \/>\nComenzamos este apartado con un interrogante relacionado con el anterior: \u00bfPor qu\u00e9 se interes\u00f3 la Iglesia primitiva en explicitar lo que estaba impl\u00ed\u00adcito en el Jes\u00fas terreno? Nuestra respuesta elemental contesta el interrogante diciendo que esto lo hizo la Iglesia por fidelidad a su Fundador. Sin embargo, es precisamente esto lo que se cuestiona desde el punto de vista cient\u00ed\u00adfico, y que podr\u00ed\u00ada formularse as\u00ed\u00ad: en el origen de la Iglesia, \u00bfse halla el Jes\u00fas hist\u00f3rico o simplemente el kerigma? En nuestro caso concreto, el kerigma habr\u00ed\u00ada que verlo en las palabras dirigidas por Jes\u00fas a Pedro sobre la fundaci\u00f3n de la Iglesia (Mt 16, 1719). Este kerigma fue el originante de la Iglesia. Ahora bien: como afirma, entre otros, Conzelmann, estas palabras tuvieron su origen no en el Jes\u00fas terreno, sino en la comunidad pospascual.<\/p>\n<p>Al terminar este p\u00e1rrafo me he visto sorprendido porque en \u00e9l aparece la palabra Iglesia cinco veces. Si Jes\u00fas no la pronunci\u00f3 nunca, \u00bfpor qu\u00e9 su realidad se convierte en una preocupaci\u00f3n obsesiva? \u00bfpor qu\u00e9 la he escrito inconscientemente cinco veces? Desde una reflexi\u00f3n serena s\u00f3lo existe una explicaci\u00f3n: hemos convertido a Jes\u00fas en un \u00abeclesi\u00e1stico\u00bb dominado por la ambici\u00f3n de la \u00abcosi detta carriera eclesiastica\u00bb; hemos falsificado sus palabras, su actitud y la trayectoria de su vida: \u00abprimeros y \u00faltimos puestos&#8230; Vosotros no se\u00e1is as\u00ed\u00ad\u00bb (Mc 10, 17. 42-45); la hemos institucionalizado con las mismas estructuras de cualquier sociedad humana; la hemos jerarquizado estableciendo y manteniendo firme la distinci\u00f3n entre Iglesia docente y discente, orante y cumplidora de sus disposiciones, compuesta por nobles y plebeyos, por se\u00f1ores y esclavos.<\/p>\n<p>Esta no fue la Iglesia querida por Jes\u00fas. El quer\u00ed\u00ada una Iglesia totalmente distinta de la soportada por sus contempor\u00e1neos, dirigida por la \u00e9lite jud\u00ed\u00ada que se sacaba de la manga todo aquello que contribu\u00ed\u00ada a fortalecer su poder. Jes\u00fas no quer\u00ed\u00ada una Iglesia al estilo de la que tenemos, quer\u00ed\u00ada un \u00abdiscipulado\u00bb caracterizado por el seguimiento del Maestro y por la pertenencia a un Cuerpo en el que el \u00fanico miembro destacado es \u00e9l como Cabeza pensante, vinculante, creadora de vida y de equilibrio, abierta a cuantos quieran aceptar su mensaje y receptora de \u00abcuanto sea verdadero, noble, justo, puro, amable; cuanto tenga buen nombre; cuanto encierre virtud y merezca alabanza\u00bb (Fil 4, 8).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n los no cristianos pueden decir mucho a la Iglesia sobre Cristo, porque es el Hombre, el hombre universal; la Iglesia de los or\u00ed\u00adgenes nos ense\u00f1\u00f3 una inculturaci\u00f3n pr\u00e1ctica, a la que nosotros nos referimos ahora con bellas palabras, que casi siempre se quedan en eso; la adaptaci\u00f3n del evangelio a sus destinatarios exige el di\u00e1logo de Cristo, de la Iglesia, con el hombre de su tiempo: di\u00e1logo sobre el amor, sobre la guerra, el perd\u00f3n, las elecciones, la necesidad de los anticonceptivos, sobre los problemas del aborto, sobre la justicia que no es la asignatura m\u00e1s brillante de la Iglesia; temas, sobre todo el \u00faltimo, sobre el que deb\u00ed\u00ada predicar menos y dar m\u00e1s trigo. \u00abLa Iglesia no debe ser el gran Dictador\u00bb. Tiembla la mano al escribir esta palabra. \u00bfPuede la Iglesia comprender a Jesucristo sin tener en cuenta la sociolog\u00ed\u00ada de las religiones, la psicolog\u00ed\u00ada religiosa, las nuevas orientaciones matrimoniales, las diversiones y aspiraciones juveniles?<br \/>\nNaturalmente que valoramos positivamente el significado de la experiencia eclesial. Junto a ella tenemos que afirmar que la ortodoxia ha ampliado sus fronteras, que ha roto las barreras p\u00e9treas y asfixiantes levantadas por un raquitismo humano tan petulante que ha pretendido destruir la libertad cristiana, creada, practicada y proclamada por Jes\u00fas de Nazaret. La Iglesia debe descubrir que no se identifica con Jes\u00fas; que ella no es el reino de Dios, que entre ella y \u00e9l hay una distancia infinita; que ella est\u00e1 al servicio de la causa de Jes\u00fas; que ella est\u00e1 en v\u00ed\u00adas de llegar a \u00abla verdad completa\u00bb, de comprender la \u00f3n derivada igual y distinta de la propiamente ; que los discos rayados desfiguran las piezas musicales m\u00e1s selectas; que la revelaci\u00f3n no termin\u00f3 con el \u00faltimo Ap\u00f3stol; que Jes\u00fas es siempre nuevo, con la novedad del \u00abayer, hoy y siempre\u00bb.<\/p>\n<p>.2. B\u00fasqueda del fundamento<br \/>\nIncluso admitiendo como v\u00e1lidas las palabras de Conzelmann citadas un poco m\u00e1s arriba, la cuesti\u00f3n no queda decidida. El origen de las palabras citadas: \u00abT\u00fa eres Pedro, y sobre esta piedra edificar\u00e9 mi Iglesia&#8230;\u00bb, puede haber estado en la comunidad pospascual. Pero dicha comunidad, \u00bfd\u00f3nde encontr\u00f3 el fundamento para formularlas de este modo? Porque una cosa es origen y otra muy distinta el . Y el fundamento de dichas palabras est\u00e1 o supone el seguimiento y el discipulado surgido en torno a Jes\u00fas. En el seguimiento de los disc\u00ed\u00adpulos al Jes\u00fas terreno tendr\u00ed\u00adamos una \u00ed\u00ada impl\u00ed\u00adcita, lo mismo que en la persona, acci\u00f3n y ense\u00f1anza de Jes\u00fas tenemos una cristolog\u00ed\u00ada impl\u00ed\u00adcita. Ahora bien: una eclesiolog\u00ed\u00ada impl\u00ed\u00adcita se halla en la entra\u00f1a misma de una cristolog\u00ed\u00ada impl\u00ed\u00adcita. No basta, por tanto, afirmar que la Iglesia surge como una necesidad \u00abfuncional\u00bb para garantizar el anuncio de la palabra o la celebraci\u00f3n del culto o la administraci\u00f3n de los sacramentos.<\/p>\n<p>El problema de la relaci\u00f3n entre Jes\u00fas y la Iglesia debe enfocarse dentro de la cuesti\u00f3n m\u00e1s amplia de la : la continuidad entre \u00abJes\u00fas\u00bb y \u00abCristo\u00bb, entre \u00abel mensaje\u00bb y \u00abel kerigma\u00bb, entre el movimiento de convocatoria de Jes\u00fas en Israel y la convocatoria pospascual de la Iglesia. La historia de Jes\u00fas con sus disc\u00ed\u00adpulos debe repetirse en la historia de Cristo con la Iglesia. Y aqu\u00e9lla es una anticipaci\u00f3n y amonestaci\u00f3n pata \u00e9sta. La Iglesia debe tener en Jes\u00fas, en el Jes\u00fas de la historia, la norma conforme a la cual examine su conducta; el esencial punto de referencia cuando duda de su identidad; el criterio supremo para recuperar la identidad perdida. Desde este punto de vista, el recurso al Jes\u00fas hist\u00f3rico es absolutamente necesario.<\/p>\n<p>6. El Jes\u00fas hist\u00f3rico y la fe cristiana<br \/>\n\u00bfEs importante el Jes\u00fas terreno para la fe cristiana? Planteada as\u00ed\u00ad la cuesti\u00f3n habr\u00ed\u00ada que responder que s\u00f3lo la duda ofende. El interrogante es \u00fanicamente posible desde la trayectoria o tendencia kerigm\u00e1tica, para la cual, por una parte, sabemos muy poco de Jes\u00fas y, por otra, no necesitamos saber m\u00e1s. Porq\u00fae el origen de la fe cristiana est\u00e1 en el kerigma, s\u00f3lo externamente unido a Jes\u00fas, es decir, est\u00e1 en una idea que prendi\u00f3 en algunas personas. En esta tendencia, la cuesti\u00f3n del Jes\u00fas hist\u00f3rico, como afirma constantemente Bultmann, es una cuesti\u00f3n irrelevante; pasa a un segundo plano; se pone en primer plano la naturaleza de la fe cristiana, que debe aceptarse desprovista de toda apoyatura y como un riesgo total. Hacemos a continuaci\u00f3n unas reflexiones que creemos absolutamente necesarias para evitar todo confusionismo.<\/p>\n<p>El principio com\u00fanmente admitido de la \u00f3n ha delimitado las fronteras entre lo sagrado y lo profano. En la reflexi\u00f3n que este principio implica adquiere todo su valor la frase de D. Bonhoeffer \u00abetsi Deus non daretur\u00bb, como si Dios no existiese, aceptada por otros pensadores. La religi\u00f3n se vac\u00ed\u00ada de Dios; la teolog\u00ed\u00ada se reduce a cristolog\u00ed\u00ada y \u00e9sta a \u00abJesuolog\u00ed\u00ada\u00bb. Ante la \u00abdesaparici\u00f3n\u00bb de Dios, la fe cristiana vuelve a su verdadero humano e hist\u00f3rico: Jes\u00fas de Nazaret. La cristolog\u00ed\u00ada secular de nuestros d\u00ed\u00adas afirma que todo lo que podemos decir sobre Dios y esperar de \u00e9l se encuentra en \u00e9l; el ser de Dios se revela en la humanidad de Jes\u00fas. La figura humana de Jes\u00fas es la revelaci\u00f3n de Dios: me ve a m\u00ed\u00ad, ve al Padre (Jn 14, 9). Si el hombre Jes\u00fas es el fundamento de nuestra fe, lo es en toda su persona. Jes\u00fas es persona \u00fanica y a la vez persona humana, un \u00abyo humano, psicol\u00f3gico y ontol\u00f3gico, un centro de conciencia, de decisi\u00f3n, de proyecto de vida\u00bb (P. Schoonenberg).<\/p>\n<p>La fe cristiana tuvo su origen en toda la actividad y destino de Jes\u00fas y prendi\u00f3 en un grupo de gentes que se sintieron llamadas a seguir su camino. De ah\u00ed\u00ad que necesitemos preguntarnos por los or\u00ed\u00adgenes de la misma. Son estos or\u00ed\u00adgenes los que pueden aclararnos la naturaleza de la fe y de sus implicaciones. Este estudio es imprescindible para poder comprender y precisar, incluso cr\u00ed\u00adticamente, la figura de Jes\u00fas, la cristolog\u00ed\u00ada de los ap\u00f3stoles e incluso nuestra misma fe.<\/p>\n<p>Naturalmente, no se trata de \u00ablegitimar\u00bb nuestra fe. Nuestra fe tuvo su origen en una historia pasada, y mediante su \u00abrecuerdo\u00bb es despertada y sostenida (Jn 14, 26; 20, 30-31). Pero no es fe en aquella historia. Si as\u00ed\u00ad fuera, podr\u00ed\u00ada legitimarse hist\u00f3ricamente. Es la fe que nos justifica haci\u00e9ndonos sus hijos; es la fe en Dios que actu\u00f3 en Cristo para reconciliar al mundo consigo; fe en Dios que ha hecho presente su gracia entre nosotros por medio de Cristo&#8230; Cuando buscamos el fundamento de nuestra fe en el pasado, en el Jes\u00fas terreno, no pretendemos reconstruir minuciosamente su figura. Son muchos los detalles que desconocemos de \u00e9l, pero, en medio de tantas lagunas informativas, tenemos razones suficientes para inclinarnos por la fiabilidad del cuadro que nos ofrecen nuestras fuentes, los evangelios, en su conjunto.<\/p>\n<p>El rostro de Dios que se nos manifiesta en el hombre Jes\u00fas nos es ofrecido en la teolog\u00ed\u00ada la cruz, que es la expresi\u00f3n secular m\u00e1s v\u00e1lida del amor de Dios al mundo: Dios se nos manifiesta como el Ser para los otros. As\u00ed\u00ad, el Crucificado es la forma humana de la trascendencia de Dios. Nuestra relaci\u00f3n con Dios no es una relaci\u00f3n religiosa con el ser m\u00e1s elevado, m\u00e1s poderoso y mejor; \u00e9sta no es una verdadera y aut\u00e9ntica trascendencia; nuestra relaci\u00f3n con Dios es una vida \u00aben-el-existir-para-los otros\u00bb, en la participaci\u00f3n en el ser de Cristo. (D. BONHOEFFER, Jesucristo, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada, Cristiandad, p. 834).<\/p>\n<p>La fe cristiana impone unas exigencias, hace surgir un nuevo tipo de conducta, implica unos imperativos determinantes de la vida. \u00bfC\u00f3mo podr\u00ed\u00ada desentra\u00f1arse todo esto partiendo del kerigma? Los primeros cristianos evocaron e investigaron las actitudes de Jes\u00fas para poder seguir su camino. Era l\u00f3gico que se preguntasen por las actitudes y principios de Jes\u00fas, para aplicarlos en su vida, para resolver los problemas que iban surgiendo con la vida. \u00bfNo lo hacemos nosotros as\u00ed\u00ad?<br \/>\nLas actitudes y caminos de Jes\u00fas, sintetizados en la cruz, no s\u00f3lo nos manifiestan el rostro de Dios, sino que nos descubren nuestra aut\u00e9ntica identidad humana. \u00bfQui\u00e9n soy yo? S\u00f3lo quien ha experimentado qui\u00e9n es Cristo puede decir qui\u00e9n es \u00e9l mismo. En Cristo, en efecto, se encuentra el reino de la identidad, que es el reino de Dios. En la revelaci\u00f3n que Cristo lleva a cabo respecto a la identidad del hombre hay que distinguir, ante todo, un de liberaci\u00f3n, en el que \u00e9l nos desprende de las ataduras que nos impiden la libertad, de la obsesi\u00f3n por la autoconservaci\u00f3n, de la sujeci\u00f3n a unos modelos de comportamiento, para llegar a ser nosotros mismos en una existencia aut\u00e9nticamente humana. Pero hay tambi\u00e9n un momento positivo en el que Cristo, libre y liberador de las ansiedades y de las necesidades de definir la propia identidad singular, revela el rostro de una \u00ablibertad para el otro\u00bb. Esa es la verdadera identidad cristiana. (P. VAN BUREN, Jesu, en Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada, Cristiandad, 1977, p. 835).<\/p>\n<p>La buena nueva de Jes\u00fas, su predicaci\u00f3n, su evangelio, y el testimonio de la fe de la Iglesia de los or\u00ed\u00adgenes se hallan indisolublemente unidos. Ninguna de las dos cosas puede separarse de la otra. El evangelio-predicaci\u00f3n de Jes\u00fas ser\u00ed\u00ada historia muerta sin el testimonio de la fe de la Iglesia. Pero tampoco el kerigma, el testimonio de la fe de la Iglesia, puede verse aisladamente. Sin Jes\u00fas y su evangelio, sin su historia, se convertir\u00ed\u00ada en una idea, en un teorema. Quien pretenda quedarse con el mensaje cristiano, prescindiendo de Jes\u00fas, cae inevitablemente en el ebionismo. Quien se quede con el kerigma, prescindiendo de la Iglesia, se halla inevitablemente en el docetismo.<\/p>\n<p>Digamos, para terminar, que, a pesar de esta necesaria e indisoluble relaci\u00f3n de historia y kerigma -del evangelio de Jes\u00fas y del kerigma de la Iglesia de los or\u00ed\u00adgenes- ambas realidades no deben ser colocadas en el mismo nivel. La vida, la obra y la muerte de Jes\u00fas son llamada de Dios. El testimonio de la Iglesia primitiva, el coro de mil lenguas inspiradas por el Esp\u00ed\u00adritu, son respuesta a dicha llamada. Jes\u00fas de Nazaret es la llamada de Dios. El confesarlo as\u00ed\u00ad por parte del hombre es la respuesta, y aunque \u00e9sta se haga bajo el impulso del Esp\u00ed\u00adritu, no es parte de la llamada. El elemento decisivo es la llamada, no la respuesta. Esta \u00fanicamente es necesaria para que aquella sea eficaz en la aplicaci\u00f3n particular.<\/p>\n<p>Esta \u00abllamada\u00bb orienta al hombre hacia el futuro que \u00e9l busca. En el punto \u00faltimo aparece el Cristo-omega de Teilhard de Chardin, el Cristo c\u00f3smico, que es a la vez la unidad personal de la realidad de Dios y del mundo. Cristo, \u00aben su realidad gloriosa\u00bb, constituye a la vez el \u00abfuturo\u00bb del hombre, de la tierra, la cima de la evoluci\u00f3n c\u00f3smica, pero al mismo tiempo el reino tangible y concreto, el anuncio y anticipaci\u00f3n de ese futuro totalmente nuevo que expresa el nuevo rostro de la trascendencia de Dios&#8230; El Dios de la evoluci\u00f3n, \u00bfno es tambi\u00e9n el Dios de la expiaci\u00f3n? As\u00ed\u00ad, la imagen de Cristo como aquel que lleva los pecados del \u00abmundo culpable\u00bb es traducida y trasportada, en t\u00e9rminos de cosmog\u00e9nesis, a la imagen de quien lleva el peso de un mundo en estado de evoluci\u00f3n. (Citado por M. Bardoni, en el art\u00ed\u00adculo ya citado sobre ).<\/p>\n<p>7. El Jes\u00fas hist\u00f3rico y la teolog\u00ed\u00ada del Nuevo Testamento<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 significa el Jes\u00fas hist\u00f3rico para una teolog\u00ed\u00ada del N. T.? Para la teolog\u00ed\u00ada o tendencia kerigm\u00e1tica el Jes\u00fas hist\u00f3rico significa muy poco o nada en esta cuesti\u00f3n. La raz\u00f3n es muy simple. Jes\u00fas pertenece a los presupuestos o proleg\u00f3menos de dicha teolog\u00ed\u00ada. Las frases siguientes precisan por s\u00ed\u00ad mismas este enfoque; \u00abla predicaci\u00f3n de Jes\u00fas pertenece al cuadro de la religi\u00f3n jud\u00ed\u00ada\u00bb (Bultmann); \u00abJes\u00fas no pretend\u00ed\u00ada fundar una nueva religi\u00f3n, sino establecer la validez de la religi\u00f3n jud\u00ed\u00ada\u00bb (Conzelmann); \u00abincluso su pol\u00e9mica prof\u00e9tica contra los fariseos debe ser enmarcada en el cuadro de la pancr\u00ed\u00adtica farisea existente en Israel dentro de la apocal\u00ed\u00adptica\u00bb (S. Schulz); \u00absu doctrina, juzgada teol\u00f3gicamente, es Ley, no evangelio\u00bb (Conzelmann).<\/p>\n<p>La raz\u00f3n de esta radical separaci\u00f3n entre la predicaci\u00f3n y la ense\u00f1anza de Jes\u00fas y la teolog\u00ed\u00ada del N. T. est\u00e1 en que \u00abJes\u00fas no era cristiano, sino jud\u00ed\u00ado\u00bb. Esta frase de Wellhausen, aceptada de buen grado y divulgada por Bultmann, es o ser\u00ed\u00ada rubricada sin inconveniente alguno por la tendencia kerigm\u00e1tica radical.<\/p>\n<p>Frente a esta postura tan radical defendemos que la teolog\u00ed\u00ada del N. T. tiene su punto de partida, su fundamento y su esencial referencia cr\u00ed\u00adtica en la predicaci\u00f3n, ense\u00f1anza y destino de Jes\u00fas de Nazaret. Si la teolog\u00ed\u00ada es la explicaci\u00f3n conceptual de la fe nacida con Jes\u00fas (Gal 3, 23), tal como lo explica el kerigma, entonces Jes\u00fas no puede ser considerado, en el campo de la teolog\u00ed\u00ada del N. T., como el \u00abtestigo principal\u00bb a Pablo y Juan. Jes\u00fas no es solamente \u00abun\u00bb tema, sino \u00abel\u00bb tema de la teolog\u00ed\u00ada del N. T. Y lo es no como uno de los testigos junto a otros o antes que ellos, sino en cuanto y en cuanto tema impl\u00ed\u00adcito o expl\u00ed\u00adcito del testimonio de todos sus testigos. Jes\u00fas es el presupuesto de la teolog\u00ed\u00ada de todo el N. T. porque \u00e9l es Cristo y no s\u00f3un cristiano.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el testimonio del N. T., la predicaci\u00f3n de la Iglesia no es la revelaci\u00f3n, sino que conduce a ella. Y \u00e9sta se resume en que Jes\u00fas es el Se\u00f1or. El Se\u00f1or est\u00e1 por encima de sus mensajeros. Para la fe cristiana no existe otra autoridad que la del . Por eso el Jes\u00fas de la realidad no es de tantos presupuestos del kerigma, sino el \u00fanico presupuesto del kerigma. (J. Jerem\u00ed\u00adas).<\/p>\n<p>Es un error psicol\u00f3gico dar una explicaci\u00f3n cristol\u00f3gica de Jes\u00fas partiendo de su conciencia y desde sus pretensiones de poder. Lo esencial est\u00e1 en la proximidad y presencia Dios en \u00e9l, tal como podemos deducirlo de la predicaci\u00f3n, conducta y suerte \u00faltima de Jes\u00fas. Dicho de otro modo: la cuesti\u00f3n del Jes\u00fas hist\u00f3rico tiene que limitarse a la reconstrucci\u00f3n de la predicaci\u00f3n, conducta y suerte que corri\u00f3. Las tres cuestiones son inseparables y constituyen una \u00fanica unidad; deben valorarse conjuntamente, ya que una sin las otras resulta incomprensible: la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas nos proporciona el contexto en el que se desarroll\u00f3 su conducta; la conducta de Jes\u00fas es una especie de par\u00e1bola en acci\u00f3n que aclara su predicaci\u00f3n; es como la aplicaci\u00f3n concreta de su predicaci\u00f3n a la vida. Y ambas justifican dicha interrerelaci\u00f3n desde el acontecimiento de la cruz: la cruz es la confirmaci\u00f3n, rubricada por Dios mismo, de la imagen que Jes\u00fas nos dio de \u00e9l, de su proximidad, de su presencia, de su bondad, de la ampliaci\u00f3n de su gracia&#8230; Esto nos lleva a conocer esta imagen.<\/p>\n<p>La fe pascual fue para los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas el fundamento y punto de arranque para confirmar su misi\u00f3n, la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas de Nazaret sobre el reino de Dios, que estaba fundada en su nueva imagen de Dios, ya que era Dios mismo el que hab\u00ed\u00ada confirmado su calidad y autoridad resucitando a ese \u00abJes\u00fas\u00bb. Los centros fundamentales interpretativos del acontecimiento pascual, como culminaci\u00f3n del Jes\u00fas hist\u00f3rico, en ese primer estadio de la tradici\u00f3n, son los siguientes:<\/p>\n<p>7.1. \u00abteol\u00f3gico\u00bb<br \/>\nLa Pascua es, en primer lugar y antes que ninguna otra cosa, la gran y definitiva epifan\u00ed\u00ada de Dios, del Dios aut\u00e9ntico y fiel. La primera expresi\u00f3n de la fe pascual, y de la fe cristiana como tal, fue una alabanza a ese Dios de la acci\u00f3n salvadora. Al mismo tiempo, quedaba as\u00ed\u00ad definitivamente caracterizado el \u00abnuevo\u00bb rostro de Dios; de ahora en adelante, el Dios \u00fanico y aut\u00e9ntico ser\u00e1 el Dios de la Pascua.<\/p>\n<p>.2. Centro \u00abjesuol\u00f3gico\u00bb<br \/>\nResucitando a Jes\u00fas, el Dios de la Pascua conforma la predicaci\u00f3n y actuaci\u00f3n de aquel \u00abprofeta\u00bb definitivo. Su causa era verdadera; por eso era posible, y necesario, continuar la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas de Nazaret. La actuaci\u00f3n de Dios resucitando a Jes\u00fas significaba que la nueva imagen de Dios, que \u00e9l hab\u00ed\u00ada presentado, era la verdadera, la \u00fanica aut\u00e9nticamente v\u00e1lida. Aqu\u00ed\u00ad se encontraban el centro \u00abteol\u00f3gico\u00bb y el \u00abjesuol\u00f3gico\u00bb. Por eso Pascua no signific\u00f3 una \u00abruptura\u00bb entre el Jes\u00fas \u00abhist\u00f3rico\u00bb y el Cristo \u00abpascual\u00bb, sino la confirmaci\u00f3n de Jes\u00fas de Nazaret. Se mantiene, en consecuencia, la l\u00ed\u00adnea de la continuidad.<\/p>\n<p>Estos dos centros, el \u00abteol\u00f3gico\u00bb y el \u00abjesuol\u00f3gico\u00bb, configuraron el \u00facleo primero y b\u00e1sico de la fe pascual, de la fe cristiana. Y tendr\u00e1 que ser siempre el soporte fundamental y cr\u00ed\u00adtico de toda expresi\u00f3n de fe si quiere ser aut\u00e9nticamente \u00abcristiana\u00bb.<\/p>\n<p>.3. Centro \u00abcristol\u00f3gico\u00bb<br \/>\nSe manifiesta sobre todo en la f\u00f3rmula de fe teol\u00f3gica y, m\u00e1s claramente, en la cristolog\u00ed\u00ada simple. Es la \u00f3n o la explicitaci\u00f3n de la cristolog\u00ed\u00ada \u00abimpl\u00ed\u00adcita\u00bb de la misi\u00f3n de Jes\u00fas de Nazaret. En la Pascua, Jes\u00fas ha sido exaltado por Dios a una nueva forma de existencia: ha sido constituido en Se\u00f1or y Salvador escatol\u00f3gico. Ante Jes\u00fas, ante su mensaje proclamado por sus seguidores convertidos en misioneros, deb\u00ed\u00ada tomarse la decisi\u00f3n \u00faltima determinante de la suerte del hombre. La dimensi\u00f3n \u00abcristol\u00f3gica\u00bb dominante aqu\u00ed\u00ad era la escatolog\u00ed\u00ada futura. Esta interpretaci\u00f3n de Pascua como \u00abexaltaci\u00f3n\u00bb es la que sirvi\u00f3 de fundamento a la cristolog\u00ed\u00ada del Hijo del hombre y de la aclamaci\u00f3n atha. Y tambi\u00e9n la que est\u00e1 en el origen de toda la teolog\u00ed\u00ada posterior de \u00abexaltaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>.4. Centro \u00absoteriol\u00f3gico\u00bb<br \/>\nLa Pascua era el acontecimiento central salvador. En ella el Dios anunciado por Jes\u00fas se hab\u00ed\u00ada manifestado como el \u00fanico Dios salvador y Jes\u00fas mismo hab\u00ed\u00ada sido constituido por ese Dios en el Liberador definitivo. Seg\u00fan eso, Pascua significaba la posibilidad nueva y definitiva de acceso al Dios de Jes\u00fas: se creaba un nuevo \u00e1mbito de comunicaci\u00f3n; se creaba tambi\u00e9n el nuevo \u00e1mbito de la comunidad de los seguidores de Jes\u00fas. Pascua representaba tambi\u00e9n el fundamento de la esperanza de la salvaci\u00f3n, ya que el Dios salvador, el \u00abvivificador de los muertos\u00bb, se hab\u00ed\u00ada manifestado y demostrado como tal en la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, y ese Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada sido constituido en Liberador escatol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Desde estos centros fundamentales comenz\u00f3 a configurarse la teolog\u00ed\u00ada del N. T. Ellos est\u00e1n en la base de toda otra especulaci\u00f3n y deben ser considerados siempre como esencial punto cr\u00ed\u00adtico de referencia. Las comunidades judeo-helenistas asumieron dichas tradiciones y configuraron otras nuevas, m\u00e1s desarrolladas. El gran ejemplo es Pablo, con su tesis sobre fe y la justificaci\u00f3n. En definitiva, Pablo agudiza aqu\u00ed\u00ad, en una dimensi\u00f3n pol\u00e9mica, el n\u00facleo \u00abteol\u00f3gico-jesuol\u00f3gico\u00bb antiguo de la Pascua. (S. Vidal).<\/p>\n<p>La disecci\u00f3n que se pretende hacer dentro de la teolog\u00ed\u00ada del N. T., enviando a Jes\u00fas a uno de tantos \u00abpresupuestos\u00bb, para comenzar la teolog\u00ed\u00ada propiamente dicha con Pablo y con Juan, no se halla justificada desde el an\u00e1lisis del N. T., sino desde otros \u00abpresupuestos\u00bb. La obra de Pablo y de Juan debe ser encuadrada dentro de las grandes transformaciones hechas sobre las palabras de Jes\u00fas. Pero la cuesti\u00f3n est\u00e1 en saber si, en estas grandes transformaciones, la palabra de Jes\u00fas no ha sido acogida y transmitida con mayor fidelidad y fuerza que en las \u00abinterpretaciones\u00bb de la misma que nos brindan los evangelios sin\u00f3pticos (W. Tri-Iling). En todo caso, esto demuestra que el punto de partida y el centro de una teolog\u00ed\u00ada del N. T. debe ser el mensaje de Jes\u00fas. El Jes\u00fas hist\u00f3rico ha vuelto a convertirse en el centro de gravedad para la comprensi\u00f3n de Dios y de su acci\u00f3n salvadora en la historia. -> de los evangelios; historia; historia y fe; kerigma; interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p>BIBL. \u2013 W. TRILUNC, \u00fas y los problemas de su historicidad, Herder, Barcelona, 1970; G. BORNKAMM, \u00fas de Nazaret, S\u00ed\u00adgueme, 1975; J. JEREM\u00ed\u008dAS, problema del Ges\u00fa storico, Paideia, 1973. Traducido de la obra original, Problem des historischen Jesus, 1960; M. K\u00ed\u0081HLER, sogennante historische Jesus und geschichtliche-biblische Christus, 1892; reimpreso por su extraordinario inter\u00e9s en 1953; X. L\u00e2\u201a\u00acON-DUFOUR, evangelios y la historia de jes\u00fas, Estela, Barcelona, 1967.<\/p>\n<p>F. Ramos<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: 1. Perspectiva neotestamentaria: 1. Revelador del Padre; 2. El Mes\u00ed\u00adas: a. En Marcos, b En Mateo, c. En Lucas, d. En Juan, e. En los Hechos de los Ap\u00f3stoles, f. En Pablo, g. En la Carta a los Hebreos, h. En el Apocalipsis; 3. Jesucristo Se\u00f1or; 4. Jesucristo Hijo de Dios; 5. Jesucristo Dios: a. En S. Juan, b. En la Carta a los Hebreos, c. En Pablo, d. En los evangelios sin\u00f3pticos; 6. Cristo emisor del Esp\u00ed\u00adritu Santo.-II. El misterio de Cristo en la comprensi\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada actual: 1. La cristolog\u00ed\u00ada racionalista; 2. La cristolog\u00ed\u00ada epif\u00e1nica restrictiva; 3. Jesucristo, un misterio de revelaci\u00f3n y comuni\u00f3n: a. Revelaci\u00f3n del Dios trinitario, b. Comuni\u00f3n de Dios con el hombre, c. Cristolog\u00ed\u00ada descendente y cristolog\u00ed\u00ada ascendente: dos consideraciones no alternativas sino complementarias.-III. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>El Dios cristiano se especifica mediante la revelaci\u00f3n de Jesucristo. En este sentido se comprende la definici\u00f3n de vida eterna en Jn 17, 3: \u00abQue te conozcan a ti, el \u00fanico verdadero Dios y a tu enviado Jesucristo\u00bb. De ah\u00ed\u00ad que conocer la persona de Jesucristo es esencial para el conocimiento del Dios cristiano. Adem\u00e1s, la afirmaci\u00f3n de la divinidad de Jesucristo, que es la proclamaci\u00f3n fundamental del NT, implica la transformaci\u00f3n del monote\u00ed\u00adsmo unipersonal del AT en monote\u00ed\u00adsmo trinitario. Para calibrar la grandeza de estarevelaci\u00f3n es necesario tener presente el esfuerzo mental que supuso esta nueva apertura a la riqueza de la vida divina en el plazo tan corto entre la vida de Jes\u00fas y la redacci\u00f3n de los principales escritos del NT. Es preciso pues contar en primer lugar con un impulso inicial muy potente en las palabras, obras, muerte y resurrecci\u00f3n de Jesucristo, y, en segundo lugar, con una iluminaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo sobre la comunidad cristiana y muy especialmente sobre los autores inspirados (evangelistas y Pablo). S\u00f3lo as\u00ed\u00ad se explica el prodigio de la un\u00e1nime confesi\u00f3n de Cristo como Hijo de Dios en el NT y el desarrollo de la cristolog\u00ed\u00ada en muy pocos a\u00f1os.<\/p>\n<p>En el presente art\u00ed\u00adculo nos centraremos en el testimonio del NT sobre Jesucristo a\u00f1adiendo al final una breve consideraci\u00f3n sobre algunas tendencias cristol\u00f3gicas actuales.<\/p>\n<p>I. Perspectiva neotestamentaria<br \/>\nLa cristolog\u00ed\u00ada del NT contiene multitud de aspectos tanto desde el punto de vista de los t\u00ed\u00adtulos de Jes\u00fas, como desde la contemplaci\u00f3n de los diversos misterios (Encarnaci\u00f3n, Ministerio, Muerte, Res\u00farrecci\u00f3n y Ascensi\u00f3n). Aqu\u00ed\u00ad vamos a considerar aquellos puntos que m\u00e1s relaci\u00f3n tienen con el misterio del Dios cristiano.<\/p>\n<p>1. JESUCRISTO, REVELADOR DEL PADRE. La ex\u00e9gesis y teolog\u00ed\u00ada neotestamentarias han puesto de relieve la centralidad de la conciencia filial de Jes\u00fas expresada en la singular manera de llamar a Dios \u00abAbb\u00e1\u00bb. Esa experiencia filial de Jes\u00fas es un dato que se hace t\u00ed\u00adtulo cristol\u00f3gico en el t\u00e9rmino \u00abHijo de Dios\u00bb de que hablaremos despu\u00e9s. Esa experiencia de Jes\u00fas es el fundamento de su forma de hablar del Padre en un doble alcance: Como Padre suyo de una manera especial\u00ed\u00adsima y como Padre de los hombres. Sin duda esta segunda dimensi\u00f3n es importante como revelaci\u00f3n del Dios que ama a los hombres como hijos. El es el Padre celestial (Mt 5, 48 etc.). Pero aqu\u00ed\u00ad nos interesa destacar la transcendencia que para la idea de Dios encierra la revelaci\u00f3n de que Dios es el Padre de Jesucristo y en consecuencia el \u00abPadre\u00bb en la vida trinitaria. Es la suprema revelaci\u00f3n del NT juntamente con la revelaci\u00f3n de la personalidad divina del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>Tres textos del NT nos introducen en este misterio de la revelaci\u00f3n del Padre y del Hijo.<\/p>\n<p>En primer lugar el llamado \u00abHimno del J\u00fabilo\u00bb de Mt 11, 25-30; Lc 10, 21-22: \u00abNadie conoce bien al Hijo sino el Padre y nadie conoce bien al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar\u00bb (Mt 11, 27). El misterio es, pues, la relaci\u00f3n Padre-Hijo. Las expresiones tienen el mayor alcance posible y su \u00fanica justa interpretaci\u00f3n consiste en la afirmaci\u00f3n de la comuni\u00f3n divina de Padre e Hijo. Jesucristo aparece como el Revelador de ese misterio. El lo da a conocer. Con raz\u00f3n ha sido llamado este himno sin\u00f3ptico \u00ablogion jo\u00e1nico\u00bb porque su contenido es id\u00e9ntico al del cuarto evangelio seg\u00fan vamos a ver a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Un segundo texto que refleja el misterio del Hijo es G\u00e1l 1, 15-16: \u00abMas cuando Aquel que me separ\u00f3 desde el seno de mi madre y me llam\u00f3 por su gracia, tuvo a bien revelar en m\u00ed\u00ad a su Hijo\u00bb. Pablo considera ese momento como el momento de la gran revelaci\u00f3n. Esta consiste en que Jes\u00fas es el Hijo. La cristolog\u00ed\u00ada paulina, cuyos rasgos iremos viendo m\u00e1s adelante, tiene como punto de partida la revelaci\u00f3n de Jes\u00fas como Hijo.<\/p>\n<p>Un tercer texto que nos introduce en el misterio Padre-Hijo lo encontramos en Jn 1, 18: \u00abA Dios nadie le ha visto jam\u00e1s: El Hijo \u00fanico, que est\u00e1 en el seno del Padre, \u00e9l lo ha contado\u00bb. La expresi\u00f3n \u00abEl Hijo \u00fanico\u00bb en algunos manuscritos se cambia en \u00abun Dios Hijo \u00fanico\u00bb; pero para nuestro prop\u00f3sito el alcance es id\u00e9ntico. El misterio de Jesucristo se expresa en primer lugar en el t\u00e9rmino \u00abHijo \u00fanico\u00bb (o todav\u00ed\u00ada m\u00e1s decisivamente en la lectura \u00abun Dios Hijo \u00fanico\u00bb). Ambos t\u00e9rminos nos introducen en el misterio de comuni\u00f3n entre Padre e Hijo. Es cierto que el evangelista se refiere al Logos encarnado, pero toda la exposici\u00f3n de Jn 1, 1-18 con la correspondencia entre 1, 1 y 1, 18 indica que la explicaci\u00f3n de esa comuni\u00f3n reside en que \u00abel Logos era Dios\u00bb y el Logos se ha encarnado&#8217;. El mismo vers\u00ed\u00adculo 1, 18 nos habla de la funci\u00f3n reveladora del Hijo: \u00abEl lo ha contado\u00bb. El es el Revelador.<\/p>\n<p>2. JESUCRISTO EL MESIAS. Jesucristo es una palabra en que el t\u00e9rmino Mes\u00ed\u00adas (Cristo) ha pasado a formar un componente esencial. Esto responde a la realidad de su persona y misi\u00f3n. El evangelio de Juan resume toda su finalidad con estas palabras: \u00abEstas cosas han sido escritas para que cre\u00e1is que Jes\u00fas es el Mes\u00ed\u00adas, el Hijo de Dios y para que creyendo teng\u00e1is vida en su nombre\u00bb (Jn 20, 31).La cualidad de Jes\u00fas como Mes\u00ed\u00adas, junto con la de Hijo de Dios, es la afirmaci\u00f3n central del NT. Los relatos del Bautismo, de la profesi\u00f3n de fe de Pedro y de la Transfiguraci\u00f3n as\u00ed\u00ad como la entrada triunfal en Jerusal\u00e9n y la confesi\u00f3n ante el Sanedr\u00ed\u00adn forman un impresionante conjunto que muestran la centralidad de esta concepci\u00f3n .<\/p>\n<p>Estos textos que, juntamente con los milagros y con el relato de la Pasi\u00f3n-Resurrecci\u00f3n, forman el n\u00facleo de la catequesis presin\u00f3ptica, son, en cuanto Evangelio, el anuncio de la persona de Jes\u00fas y de su obra salvadora, es decir de su mesianidad.<\/p>\n<p>Cada evangelista, como veremos en seguida, ve desde su perspectiva propia este evangelio pero todos coinciden en la afirmaci\u00f3n fundamental: Jes\u00fas es el Mes\u00ed\u00adas, el Hijo de Dios.<\/p>\n<p>a. Marcos. El Evangelio de Marcos tiene como t\u00ed\u00adtulo \u00abComienzo del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios\u00bb (1, 1). El relato prepara en su primera parte, mediante la consigna del secreto mesi\u00e1nico, la confesi\u00f3n de Pedro: \u00abT\u00fa eres el Cristo\u00bb (8, 29) y en la segunda parte intenta explicarnos con los anuncios de la Pasi\u00f3n-Resurrecci\u00f3n que el mesianismo de Jes\u00fas es la realizaci\u00f3n del Mes\u00ed\u00adas doliente del Servidor de Yahv\u00e9h del 4\u00c2\u00b0 fragmento del Poema de Isa\u00ed\u00adas (Mc 10, 45; cf. Is 53, 10-11). Esa gran catequesis refleja perfectamente la originalidad de la conciencia mesi\u00e1nica de Jes\u00fas y el esfuerzo que debi\u00f3 hacer la comunidad primitiva para desprenderse de la idea del mesianismo de triunfo terreno. La confesi\u00f3n ante el Sanedr\u00ed\u00adn (14, 61-62) es la proclamaci\u00f3n solemne y p\u00fablica del mesianismo de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>b. Mateo. Tambi\u00e9n el Evangelio de San Mateo ha dispuesto la primera parte del relato del ministerio p\u00fablico de manera que aparece Jes\u00fas como el Mes\u00ed\u00adas de las palabras (Mt 5-7) y el Mes\u00ed\u00adas de las obras (Mt 8-9). Jes\u00fas es el Mes\u00ed\u00adas que en sus milagros y en su comportamiento realiza la figura del Servidor de Yahv\u00e9 (Mt 12, 18s que cita el primer fragmento del Poema de Isa\u00ed\u00adas: 42, 1-4). Mateo presenta la profesi\u00f3n de fe de Pedro con las palabras \u00abT\u00fa eres el Mes\u00ed\u00adas, el Hijo de Dios vivo\u00bb (16, 16) y tiene la misma referencia de Marcos a la figura del Servidor (Mt 20, 28).<br \/>\nLa confesi\u00f3n ante el Sanedr\u00ed\u00adn (26, 63-64) y los detalles de cumplimiento escatol\u00f3gico en la muerte de Jes\u00fas (27, 54) son expresi\u00f3n de la misma cualidad mesi\u00e1nica de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Por lo dem\u00e1s san Mateo en los dos cap\u00ed\u00adtulos de la infancia va dibujando la figura mesi\u00e1nica de Jes\u00fas como hijo de David e hijo de Abrah\u00e1n (1, 1-18), como Emmanuel que cumple la profec\u00ed\u00ada de Isa\u00ed\u00adas (Mt 1, 23), como el nacido Rey de los jud\u00ed\u00ados a quien vienen a adorar los magos (2, 1-12) y como el \u00abNazareno\u00bb profetizado en la Escritura (2, 23).<\/p>\n<p>c. Lucas. El Evangelio de Lucas, concidiendo en los grandes episodios (Bautismo, Confesi\u00f3n de Pedro, Transfiguraci\u00f3n) con el resto de la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica, destaca el mesianismo prof\u00e9tico de Jes\u00fas. La evangelizaci\u00f3n de los pobres lleva a otro texto de Isa\u00ed\u00adas (61, lss) proclamado por Cristo en la Sinagoga de Nazaret (Lc 4, 16ss). El \u00abcamino\u00bb hacia Jerusal\u00e9n (Lc 9, 5lss), marco de las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas, es el camino hacia la meta donde se realizar\u00e1 el misterio redentor y de donde partir\u00e1 el anuncio del Se\u00f1or Resucitado con la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu Santo. El Resucitado dice a los disc\u00ed\u00adpulos de Ema\u00fas: \u00ab\u00bfNo era necesario que el Cristo padeciera eso y as\u00ed\u00ad entrara en su gloria?\u00bb (Lc 24, 26; cf. 24, 46). De esa manera aparece con claridad la naturaleza del mesianismo de Jes\u00fas. Pasi\u00f3n y Resurrecci\u00f3n se presentan como cumplimiento de las profec\u00ed\u00adas mesi\u00e1nicas (Lc 24, 25; cf. 24, 44).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n Lucas en los dos cap\u00ed\u00adtulos primeros, o evangelio de la Infancia, presenta los rasgos mesi\u00e1nicos de Jes\u00fas. El relato de la anunciaci\u00f3n y nacimiento del Bautista es el relato del precursor del Mes\u00ed\u00adas: \u00abIr\u00e1 delante de \u00e9l con el esp\u00ed\u00adritu y poder de El\u00ed\u00adas\u00bb (Lc 1, 17). En la anunciaci\u00f3n de Jes\u00fas se dice que \u00abEl Se\u00f1or Dios le dar\u00e1 el trono de David su padre\u00bb (Lc 1, 32) con clara alusi\u00f3n a su car\u00e1cter mesi\u00e1nico. En el relato de su nacimiento que tiene lugar en Bel\u00e9n, la patria de David, el \u00e1ngel anuncia: \u00abOs ha nacido hoy en la ciudad de David, un salvador, que es el Cristo Se\u00f1or\u00bb (Lc 2, 12). A Sime\u00f3n se le ha revelado \u00abque no ver\u00ed\u00ada la muerte antes de ver al Cristo del Se\u00f1or\u00bb (Lc 2, 26) y en su c\u00e1ntico lo proclama \u00abluz para iluminar a los gentiles y gloria de su pueblo Israel\u00bb (Lc 2, 32).<\/p>\n<p>d. Juan. El Evangelio de Juan est\u00e1 escrito \u00abpara que cre\u00e1is que Jes\u00fas es el Mes\u00ed\u00adas, el Hijo de Dios y para que creyendo teng\u00e1is vida en su nombre\u00bb (20, 31). El evangelista ve la prueba de ese mesianismo de Jes\u00fas en las confesiones de los disc\u00ed\u00adpulos, en los siete signos que realiza, comenzando por el signo de la abundancia de vino como inauguraci\u00f3n del ministerio mesi\u00e1nico (2, 1-11), y en el t\u00ed\u00adtulo de Novio (3, 29). La presentaci\u00f3n de Jes\u00fas como Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (1, 29.36) es una forma de expresar el mesianismo sacrificial de Jes\u00fas. En la misma l\u00ed\u00adnea est\u00e1 la presentaci\u00f3n de Jes\u00fas como el Buen Pastor (10, 11-14) aplicando a Jes\u00fas la promesa del Pastor mesi\u00e1nico (Ez 34). La confesi\u00f3n de Jes\u00fas como Mes\u00ed\u00adas en el episodio de la samaritana (4, 26ss) y la proclamaci\u00f3n de Jes\u00fas como \u00abEl Salvador del mundo\u00bb por parte de los samaritanos (4, 42) insin\u00faan la dimensi\u00f3n universal del mesianismo de Jes\u00fas. Finalmente la presentaci\u00f3n de Jes\u00fas como Rey en su entrada triunfal (12, 12-15), en el di\u00e1logo con Pilato (18, 33-37), en la coronaci\u00f3n de espinas (19, 1-3) y en el t\u00ed\u00adtulo de la Cruz (19, 19-22) son para el cuarto evangelista expresiones significo cativas de su cualidad de Mes\u00ed\u00adas. Recordemos que los targumim hablaban del \u00abRey Mes\u00ed\u00adas\u00bb (Targum Neofiti a G\u00e9n 3, 15). Pero Juan nos presenta a Jes\u00fas como Rey de la verdad y del amor con una corona de espinas y en el trono de la cruz. De esa manera queda claro su mesianismo.<\/p>\n<p>La concepci\u00f3n de Jes\u00fas como Sumo Sacerdote queda de manifiest\u00f3 en la Oraci\u00f3n Sacerdotal (17, 1-26) y tal vez es aludida en el episodio de la t\u00fanica incons\u00fatil (19, 23).<\/p>\n<p>La escena de la transfixi\u00f3n (19, 31-37) y la comunicaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo a los Ap\u00f3stoles (20, 19-23) indican tambi\u00e9n los aspectos del cumplimiento mesi\u00e1nico: el Pastor traspasado y el Mes\u00ed\u00adas resucitado fuente del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>Digamos para terminar que el Cuarto Evangelio emplea el nombre propio de Jesucristo en dos solemnes ocasiones: en 1, 17 \u00abLa gracia y la verdad nos ha llegado por Jesucristo\u00bb y en 17, 3: \u00abque te conozcan a ti, el \u00fanico Dios verdadero, y a tu enviado Jesucristo\u00bb.<\/p>\n<p>Veremos en seguida que la noci\u00f3n de Mes\u00ed\u00adas en Juan se completa con la de Hijo de Dios.<\/p>\n<p>e. Hechos de los Ap\u00f3stoles. La presentaci\u00f3n de Jes\u00fas como Mes\u00ed\u00adas en los Hechos de los Ap\u00f3stoles se une a la de \u00abSe\u00f1or\u00bb (Resucitado). La proclamaci\u00f3n de Pedro al final de su discurso en el d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s es la siguiente: \u00abSepa pues con certeza toda la Casa de Israel que Dios ha constitu\u00ed\u00addo Se\u00f1or y Mes\u00ed\u00adas a este Jes\u00fas a quien vosotros hab\u00e9is crucificado\u00bb (2, 36). Otro tanto proclama con otras palabras el discurso de Pedro al pueblo con motivo de la curaci\u00f3n de un tullido: \u00abDios dio cumplimiento de este modo a lo que hab\u00ed\u00ada anunciado por la boca de todos los profetas: que su Cristo padecer\u00ed\u00ada\u00bb (He 3, 18). Pedro les invita a arrepentirse para que el Se\u00f1or env\u00ed\u00ade desde el cielo al Cristo (He 3, 20) y recurre al testimonio de Dt 18,18 con la promesa del env\u00ed\u00ado de un profeta semejante a Mois\u00e9s y a la promesa de la bendici\u00f3n hecha a Abrah\u00e1n, promesa que Pedro ve cumplida en la resurrecci\u00f3n de Cristo (3, 25-26).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n, en el discurso al Sanedr\u00ed\u00adn, Pedro y Juan proclaman que elmilagro ha sido realizado en el nombre de Jesucristo Nazareno (4, 10) acudiendo al testimonio de Sal 118, 22 sobre la piedra rechazada por los constructores y convertida en piedra angular.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00admismo en la oraci\u00f3n de los ap\u00f3stoles en la persecuci\u00f3n (4, 23-31) se recurre al Sal 2, 1-2 en que se habla de que los pueblos se han aliado contra el Se\u00f1or y contra su Ungido viendo cumplida esta alianza en la uni\u00f3n de Herodes y Pilato contra Jes\u00fas.<\/p>\n<p>El discurso de Esteban (He 7) desarrolla las etapas de la Historia de la Salvaci\u00f3n desde la vocaci\u00f3n de Abrah\u00e1n pasando por los patriarcas y Mois\u00e9s hasta la construcci\u00f3n del templo por David y culmina con el reproche de haber asesinado al Justo. Esteban ve la gloria de Dios y a Jes\u00fas (al Hijo del hombre) de pie a la derecha de Dios (He 7, 55-56) con evidente referencia a la visi\u00f3n dani\u00e9lica interpretada mesi\u00e1nicamente en la Comunidad primitiva.<\/p>\n<p>Felipe evangeliza al eunuco de Candaces exponi\u00e9ndole el alcance del cuarto fragmento del Poema del Servidor de Yahv\u00e9 (Is 53, 7-8). Una glosa muy antigua especifica la fe del eunuco con las palabras: \u00abCreo que Jesucristo es el Hijo de Dios\u00bb (He 8, 37-texto occi-).<\/p>\n<p>El relato de la vocaci\u00f3n de Saulo termina resumiendo la predicaci\u00f3n de Pablo en las Sinagogas proclamando que \u00abEl (Jes\u00fas) es el Hijo de Dios\u00bb (He 9, 20) y demostrando que Jes\u00fas era el Cristo (He 9, 22).<\/p>\n<p>El discurso de Pedro en casa de Cornelio presenta a Jes\u00fas como ungido por el Esp\u00ed\u00adritu Santo y poder (He 10, 38) y constituido juez de vivos y muertos (He 10, 42).<\/p>\n<p>La centralidad de la idea de Mes\u00ed\u00adas en la presentaci\u00f3n de Jes\u00fas en la Comunidad de Antioqu\u00ed\u00ada se pone de relieve en el nombre con que se comienza a llamar a los creyentes, es decir, el nombre de \u00abcristianos\u00bb (He 11, 26).<\/p>\n<p>El discurso de Pablo en Antioqu\u00ed\u00ada de Pisidia sintetiza tambi\u00e9n la Historia de la Salvaci\u00f3n mencionando la elecci\u00f3n de los padres, el \u00e9xodo, la conquista de la tierra, el per\u00ed\u00adodo de los jueces y la monarqu\u00ed\u00ada: Sa\u00fal y David. A\u00f1ade: \u00abDe la descendencia de \u00e9ste, Dios, seg\u00fan la Promesa, ha resucitado para Israel un Salvador, Jes\u00fas\u00bb (He 13, 23). El discurso habla del cumplimiento mesi\u00e1nico en la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo aplicando a \u00e9sta el Sal 2,7: \u00abHijo m\u00ed\u00ado eres t\u00fa; Yo te he engendrado hoy\u00bb (He 13, 33).<\/p>\n<p>El Libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles termina (28, 31) resumiendo as\u00ed\u00ad la actividad de Pablo en Roma: \u00abpredicaba el Reino de Dios y ense\u00f1aba lo referente al Se\u00f1or Jesucristo con toda valent\u00ed\u00ada, sin estorbo alguno\u00bb. Es notable la conexi\u00f3n estrecha que este texto establece entre el Reino de Dios y la persona del Se\u00f1or Jesucristo. Con ello se concluye un libro dedicado a exponer el avance de la Iglesia desde Jerusal\u00e9n hasta Roma. Es el mensaje de que Jes\u00fas es el Cristo.<\/p>\n<p>f. Pablo. Las cartas de Pablo est\u00e1n llenas del nombre de Jesucristo que ha llegado a hacerse como un nombre propio. Ello indica que el mesianismo de Jes\u00fas est\u00e1 en la misma entra\u00f1a de su nombre propio. Con frecuencia Pablo invierte los t\u00e9rminos y dice: \u00abEn Cristo Jes\u00fas\u00bb. La expresi\u00f3n se acompa\u00f1a en muchas ocasiones de la frase \u00abNuestro Se\u00f1or\u00bb que indica la cualidad gloriosa de Jes\u00fas el Mes\u00ed\u00adas y su se\u00f1or\u00ed\u00ado sobre los creyentes.<\/p>\n<p>El tema del mesianismo de Jes\u00fas lo ha tratado Pablo expresamente en numerosas ocasiones. A continuaci\u00f3n indicamos algunas de las principales.<\/p>\n<p>En la carta a los G\u00e1latas, en el desarrollo sobre la justificaci\u00f3n por la fe, Pablo interpreta la Promesa hecha (en G\u00e9n 12, 7) a Abrah\u00e1n y su descendencia: \u00abNo dice: &#8216;y a los descendientes&#8217; como si fueran muchos, sino a uno solo, a tu descendencia, es decir, a Cristo\u00bb (G\u00e1l 3, 16). Cristo, es pues, el heredero en quien se cumple la promesa hecha a Abrah\u00e1n. Un poco m\u00e1s adelante (G\u00e1l 4, 4) ve el cumplimiento en el env\u00ed\u00ado del Hijo al llegar la plenitud de los tiempos. Cristo es el libertador (5, 1).<\/p>\n<p>La carta a los Romanos comienza con una apretada s\u00ed\u00adntesis cristol\u00f3gica de la que destacamos los elementos m\u00e1s importantes: \u00abPablo siervo de Cristo Jes\u00fas, ap\u00f3stol por vocaci\u00f3n, escogido para el Evangelio de Dios, que hab\u00ed\u00ada prometido por medio de sus profetas en las Escrituras Sagradas acerca de su Hijo, nacido del linaje de David seg\u00fan la carne, constituido Hijo de Dios con poder, seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu de santidad, por su resurrecci\u00f3n de entre los muertos, Jesucristo, Se\u00f1or nuestro\u00bb (Rom 1, 1-4). As\u00ed\u00ad como G\u00e1latas se fijaba en la promesa hecha a Abrah\u00e1n, aqu\u00ed\u00ad se refiere a la promesa hecha a David (2 Sam 7, lss) mencionando en general las Escrituras Sagradas. Jes\u00fas es, pues, el Mes\u00ed\u00adas que cumple las promesas prof\u00e9ticas. El fragmento comienza con la expresi\u00f3n \u00abPablo siervo de Cristo Jes\u00fas\u00bb y termina con la menci\u00f3n de \u00abJesucristo, Se\u00f1or nuestro\u00bb. El es elcentro de la promesa y del cumplimiento. La carta describe la justificaci\u00f3n por la fe y la obra liberadora de Jesucristo, nuevo Ad\u00e1n (c. 5). El libra de la muerte: \u00abAs\u00ed\u00ad, lo mismo que el pecado rein\u00f3 en la muerte, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n reinar\u00ed\u00ada la gracia en virtud de la justicia para vida eterna por Jesucristo nuestro Se\u00f1or\u00bb (Rom 5, 21). El cristiano por el bautismo est\u00e1 muerto al pecado y vivo para Dios en Cristo Jes\u00fas (Rom 6, 11). El cristiano est\u00e1 libre de la ley. Ante la tragedia de la lucha interior Pablo exclama: \u00ab\u00c2\u00a1Pobre de m\u00ed\u00ad! \u00bfQui\u00e9n me librar\u00e1 de este cuerpo que me lleva a la muerte? \u00c2\u00a1Gracias sean dadas a Dios por Jesucristo nuestro Se\u00f1or!\u00bb (Rom 7, 24-25). Como se ve, la gracia de Jesucristo est\u00e1 en el coraz\u00f3n de la justificaci\u00f3n por la fe. La vida de hijos de Dios se describe en el c. 8 de la carta que se concluye con el himno del desafio o himno del amor de Dios: \u00abNada podr\u00e1 separarnos del amor de Dios manifestado en Cristo Jes\u00fas\u00bb (Rom 8, 39).<\/p>\n<p>Toda la secci\u00f3n de la carta dedicada a la situaci\u00f3n de Israel (Rom 9-11) est\u00e1 motivada por la centralidad de la confesi\u00f3n de Cristo como Se\u00f1or y la salvaci\u00f3n de todo el que invoque su nombre (Rom 10, 9-13).<\/p>\n<p>Basten estos dos ejemplos de las cartas de Pablo para iluminar el mesianismo de Jes\u00fas. En realidad los grandes desarrollos sobre Cristo sabidur\u00ed\u00ada de Dios, imagen de Dios, cabeza y esposo de la Iglesia, fuente de la paz y de la reconciliaci\u00f3n, etc., son formas de concebir ese mesianismo pero caen ya fuera de la intenci\u00f3n del presente art\u00ed\u00adculo.<\/p>\n<p>g. La carta a los Hebreos. Este escrito con la grandiosa concepci\u00f3n de Jesucristo Sumo y eterno Sacerdote se puede considerar como desarrollo y aplicaci\u00f3n de dos textos mesi\u00e1nicos: Sal 2, 7: \u00abT\u00fa eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy\u00bb y Sal 110, 4: \u00abT\u00fa eres sacerdote eterno seg\u00fan el orden de Melkisedeq\u00bb. Por ello es la contemplaci\u00f3n del Mes\u00ed\u00adas corno Sumo Sacerdote y Mediador de la Nueva Alianza.<\/p>\n<p>h. El Apocalipsis. Finalmente el Apocalipsis proclama la mesianidad de Jes\u00fas en la doble dimensi\u00f3n: el Mes\u00ed\u00adas que ha redimido a la humanidad y la venida \u00faltima del Mes\u00ed\u00adas en gloria vencedor en el combate escatol\u00f3gico. En el saludo inicial se habla de Jesucristo, el Testigo fiel, el Primog\u00e9nito de entre los muertos, el Pr\u00ed\u00adncipe de los reyes de la tierra (Ap 1, 5a) y se resume su obra redentora con estas palabras: \u00abAl que nos ama, nos ha lavado con su sangre de nuestros pecados y ha hecho de nosotros un Reino de Sacerdotes&#8230;\u00bb (Ap 1, 5b-6a).<\/p>\n<p>La visi\u00f3n del Hijo del hombre (Ap 1, 13-16) presenta rasgos mesi\u00e1nicos e igualmente la autopresentaci\u00f3n de 1, 17-19 (aparte de los rasgos divinos de que hablaremos m\u00e1s adelante). Entre los t\u00ed\u00adtulos con que Jes\u00fas se autopresenta a las Iglesias destaca para nuestro prop\u00f3sito el de 3, 7 \u00abEl que tiene la llave de David\u00bb, expresi\u00f3n claramente mesi\u00e1nica.<\/p>\n<p>La visi\u00f3n del Cordero en el c. 5 contiene estas palabras: \u00abHa triunfado el Le\u00f3n de la tribu de Jud\u00e1, el Reto\u00f1o de David\u00bb (5, 5). Las alusiones a las profec\u00ed\u00adas mesi\u00e1nicas de G\u00e9n 49, 9 y de Is 11, 1.10 indican claramente que se refiere al Mes\u00ed\u00adas. Este aparece como el Cordero tambi\u00e9n con una referencia m\u00faltiple de la Escritura. Un c\u00e1ntico de los cuatro vivientes y de los veinticuatro ancianos proclama la obra redentora (5, 9-10).<\/p>\n<p>La menci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita de Cristo aparece en dos grandes proclamaciones centrales del Apocalipsis: la primera en 11, 15 al toque de la s\u00e9ptima trompeta: \u00abHa llegado el reinado sobre el mundo de nuestro Se\u00f1or y de su Cristo\u00bb; la segunda en el centro del c. 12 con la visi\u00f3n de la Mujer y el Drag\u00f3n. Tras la derrota de \u00e9ste se oye una fuerte voz en el cielo que proclama \u00abAhora ya ha llegado la salvaci\u00f3n, el poder y el reinado de nuestro Dios y la potestad de su Cristo\u00bb (12, 10).<\/p>\n<p>El resto del Apocalipsis describe la confrontaci\u00f3n entre el Drag\u00f3n y las Bestias de una parte y el Mes\u00ed\u00adas y los suyos por otra. Las calificaciones del jinete mesi\u00e1nico de Ap 19, 11-16 y su victoria en el combate escatol\u00f3gico culminan en las Bodas del Cordero. El final del libro vuelve a presentar a Jes\u00fas con el t\u00ed\u00adtulo \u00abEl Reto\u00f1o y el descendiente de David\u00bb (22, 16). El Mes\u00ed\u00adas es el Novio (Ap 21, 2) como en Juan 3, 29.<\/p>\n<p>3. JESUCRISTO SE\u00ed\u2018OR. Uno de los t\u00ed\u00adtulos que m\u00e1s presencia han tenido en el NT, especialmente en san Pablo, es de Jesucristo Nuestro Se\u00f1or. Con ello se expresa el se\u00f1or\u00ed\u00ado de Cristo sobre los creyentes . No obstante, el alcance pieno y m\u00e1s profundo de este t\u00ed\u00adtulo aparece en una serie de lugares que vamos a examinar a continuaci\u00f3n. Como veremos, se trata de una aplicaci\u00f3n a Jesucristo del nombre divino de Yahv\u00e9 traducido por Kyrios en los LXX . Esta aplicaci\u00f3n se hace mediante un Der\u00e1s de traspaso, procedimiento original del NT en que se atribuyen a Cristo nombres y atributos divinos que en el AT se aplican a Dios. Esto vale en primer lugar del nombre \u00abSe\u00f1or\u00bb&#8216; .<\/p>\n<p>El primer ejemplo de empleo en este sentido se encuentra en el Discurso de Pedro en Pentecost\u00e9s en la cita de Joel 3, 1-5 con la expresi\u00f3n \u00abtodo el que invoque el nombre del Se\u00f1or se salvar\u00e1\u00bb (He 2, 21). La aplicaci\u00f3n de este vers\u00ed\u00adculo a Cristo est\u00e1 aqu\u00ed\u00ad impl\u00ed\u00adcito pero es expl\u00ed\u00adcito en Rom 10, 9-13. Invocar el nombre del Se\u00f1or, que el texto b\u00ed\u00adblico refiere a Yahv\u00e9, en el texto neotestamentario se aplica a Cristo. Con ello queda claro el sentido \u00faltimo (expresi\u00f3n de divinidad) de esta frase.<\/p>\n<p>Un segundo lugar en que la expresi\u00f3n \u00abSe\u00f1or\u00bb est\u00e1 en conexi\u00f3n con el Nombre divino es el himno de Filipenses 2, 6ss que termina con estas palabras: \u00abPor lo cual Dios le exalt\u00f3 y le otorg\u00f3 el Nombre, que est\u00e1 sobre todo nombre. Para que al nombre de Jes\u00fas toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos y toda lengua confiese que Cristo Jes\u00fas es SE\u00ed\u2018OR para gloria de Dios Padre\u00bb (Flp 2, 9-11). Si se tiene presente que en 2, 6 se habla de la condici\u00f3n divina de Cristo en su preexistencia y que las expresiones \u00abtoda rodilla se doble\u00bb y \u00abtoda lengua confiese\u00bb est\u00e1n tomadas de Is 45, 23 donde se aplican a Yahv\u00e9, podemos concluir que el \u00abNombre sobre todo nombre\u00bb es aqu\u00ed\u00ad el t\u00ed\u00adtulo de \u00abSe\u00f1or\u00bb, es decir, (como indica la Biblia de Jerusal\u00e9n en nota a Flp 2, 9b) \u00abel Nombre divino inefable que, en el triunfo de Cristo resucitado, se expresa mediante el t\u00ed\u00adtulo de &#8216;Se\u00f1or&#8217; cf. He 2, 21; 3, 16\u00bb.<\/p>\n<p>El t\u00ed\u00adtulo de Se\u00f1or se aplica a Cristo en 1 Cor 8 en un texto en que se hablade dioses y se\u00f1ores (hombres divinizados): \u00abPues a\u00fan cuando se les d\u00e9 el nombre de dioses, bien en el cielo, bien en la tierra, de forma que hay multitud de dioses y se\u00f1ores, para nosotros no hay m\u00e1s que un solo Dios, el Padre, del cual proceden todas las cosas y para el cual somos; y un solo Se\u00f1or Jesucristo, por quien son todas las cosas y por el cual somos nosotros\u00bb (1 Cor 8, 5-7). El sentido del texto es claro. A Jesucristo se le debe aplicar el t\u00ed\u00adtulo \u00abSe\u00f1or\u00bb que implica su divinidad. El texto adem\u00e1s habla de la preexistencia (cf. nota de Biblia de Jerusal\u00e9n). La diferencia con los casos de Der\u00e1s de traspaso que hacen referencia a nombres o atributos divinos de Yahv\u00e9 en el AT, consiste en que aqu\u00ed\u00ad se trata de un t\u00ed\u00adtulo que los paganos aplican falsamente a los h\u00e9roes divinizados y que Pablo cree que se realiza \u00fanicamente en Jes\u00fas, apuntando a su preexistencia.<\/p>\n<p>Finalmente dentro del Corpus paulino podemos recordar la enumeraci\u00f3n de Ef 4, 4-6 en que aparecen \u00abun solo Esp\u00ed\u00adritu&#8230; Un solo Se\u00f1or&#8230; un solo Dios y Padre de todos\u00bb. Est\u00e1 clara la aplicaci\u00f3n a Cristo de este t\u00ed\u00adtulo en dimensi\u00f3n trinitaria.<\/p>\n<p>Digamos para terminar esta secci\u00f3n dos palabras: una sobre los evangelios sin\u00f3pticos y otra sobre el Cuarto Evangelio. En primer lugar recordemos que los evangelios sin\u00f3pticos (Mt 22, 41-45; Mc 12, 35-37; Lc 20, 41-44), nos presentan una controversia sobre Cristo Hijo y Se\u00f1or de David en torno a la expresi\u00f3n de Sal 110, 1 \u00abDijo el Se\u00f1or a mi Se\u00f1or: Si\u00e9ntate a mi derecha\u00bb. El interrogante que plantea el texto es el siguiente: \u00abSi, pues, David le llama Se\u00f1or, \u00bfc\u00f3mo puede ser hijo suyo?\u00bb.<\/p>\n<p>En segundo lugar conviene recordar la expresi\u00f3n de Jn 20, 28 \u00ab\u00c2\u00a1Se\u00f1or m\u00ed\u00ado y Dios m\u00ed\u00ado!\u00bb sobre la que volveremos en seguida.<\/p>\n<p>A este prop\u00f3sito, aunque sin el t\u00ed\u00adtulo \u00abSe\u00f1or\u00bb pero como un alcance equivalente y tal vez m\u00e1s fuerte, es necesario recordar las expresiones \u00abYo soy\u00bb en absoluto de Jn 8, 24.28. Aqu\u00ed\u00ad estamos tambi\u00e9n ante un Der\u00e1s de traspaso&#8217; . El nombre divino es aplicado a Cristo con las mismas connotaciones de Salvador y Redentor que hay en el AT. Volveremos en seguida sobre este texto al hablar de la divinidad de Cristo.<\/p>\n<p>Finalmente la aplicaci\u00f3n del t\u00ed\u00adtulo \u00abSe\u00f1or\u00bb a Jesucristo en el Apocalipsis es amplia. Recordemos solamente la expresi\u00f3n \u00abRey de Reyes y Se\u00f1or de Se\u00f1ores\u00bb (19, 16) y la invocaci\u00f3n \u00abVen, Se\u00f1or Jes\u00fas\u00bb (22, 20).<\/p>\n<p>En otros muchos lugares del NT el t\u00ed\u00adtulo de \u00abSe\u00f1or\u00bb se aplica a Jesucristo en una manera equivalente a la de Mes\u00ed\u00adas y connotando su resurrecci\u00f3n y el se\u00f1or\u00ed\u00ado que con ella ha adquirido sobre la Iglesia y el mundo.<\/p>\n<p>4. JESUCRISTO, HIJO DE DIOS. Intimamente ligado a los t\u00ed\u00adtulos de Mes\u00ed\u00adas y de Se\u00f1or est\u00e1 el t\u00ed\u00adtulo de Hijo de Dios. Dejando para otro art\u00ed\u00adculo de este Diccionario el t\u00e9rmino \u00abHijo\u00bb aqu\u00ed\u00ad indicamos brevemente el doble alcance mesi\u00e1nico y transcendente que tiene este t\u00ed\u00adtulo. Algunos lugares los hemos avanzado al tratar de Cristo revelador del Padre [apartado 1, 1].<\/p>\n<p>Digamos en primer lugar que la confesi\u00f3n de que Cristo es el Hijo de Dios es central en el NT. El t\u00ed\u00adtulo del Evangelio de Marcos es \u00abComienzo del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios\u00bb (Mc 1, 1). La confesi\u00f3n de Pedro en Mt 16,16 es \u00abT\u00fa eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo\u00bb. San Lucas en la anunciaci\u00f3n afirma: \u00abPor ello el que ha de nacer ser\u00e1 santo y ser\u00e1 llamado Hijo de Dios\u00bb (Lc 1, 35). El Evangelio de Juan ha sido escrito \u00abpara que cre\u00e1is que Jes\u00fas es el Mes\u00ed\u00adas, el Hijo de Dios y para que creyendo teng\u00e1is vida en su nombre\u00bb (Jn 20, 31). En los Hechos de los Ap\u00f3stoles aparece la confesi\u00f3n de Pablo tras su conversi\u00f3n: \u00abse puso a predicar a Jes\u00fas en las sinagogas: que \u00e9l era el Hijo de Dios\u00bb (He 9, 20) .<\/p>\n<p>Las menciones de Jes\u00fas como Hijo de Dios en las cartas de Pablo son innumerables. Por citar una de las m\u00e1s significativas recordemos Rom 1, 4: \u00abconstituido Hijo de Dios con poder seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu de Santidad por su resurrecci\u00f3n de entre los muertos\u00bb. La revelaci\u00f3n fundamental concedida a Pablo es la revelaci\u00f3n del Hijo de Dios (G\u00e1l 1, 16). Dios es el Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo (Ef 1, 3).<\/p>\n<p>En el Apocalipsis Cristo se autopresenta como \u00abEl Hijo de Dios\u00bb en la Carta a Tiatira (2, 18).<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n que se plantea es el alcance de este t\u00ed\u00adtulo de \u00abHijo de Dios\u00bb. \u00bfEs meramente un equivalente de Mes\u00ed\u00adas? En caso contrario \u00bfqu\u00e9 significado tiene?<br \/>\nAunque esta cuesti\u00f3n se debate con mayor amplitud en el art\u00ed\u00adculo \u00abHijo\u00bb de este Diccionario, aqu\u00ed\u00ad podemos indicar lo siguiente. En primer lugar es evidente que el t\u00ed\u00adtulo de Hijo de Dios tiene un alcance mesi\u00e1nico como aparece claramente de los lugares b\u00ed\u00adblicos que se aducen (Sal 2, 7 y 2 Sam 7). Este sentido es tambi\u00e9n visible en las proclamaciones mesi\u00e1nicas del Bautismo y de la Transfiguraci\u00f3n. Pero nos parece que el alcance mesi\u00e1nico no agota el significado de este t\u00ed\u00adtulo en una gran parte de empleos del NT. Ello se desprende del contexto de la expresi\u00f3n. As\u00ed\u00ad la profesi\u00f3n de Pedro de Mt 16, 16 \u00abT\u00fa eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo\u00bb implica una revelaci\u00f3n del Padre. As\u00ed\u00ad en la pregunta de Caif\u00e1s \u00abYo te conjuro por Dios vivo que nos digas si t\u00fa eres el Cristo, el Hijo de Dios\u00bb (Mt 26, 63) y en la respuesta afirmativa de Jes\u00fas, ser\u00ed\u00ada dif\u00ed\u00adcil haber encontrado una blasfemia si el significado de Hijo de Dios fuera solamente una afirmaci\u00f3n mesi\u00e1nica. Igualmente en el evangelio de Juan la expresi\u00f3n Hijo de Dios (20, 31) es claramente m\u00e1s que Mes\u00ed\u00adas. La conexi\u00f3n con \u00abUnig\u00e9nito\u00bb (monogen\u00e9s) (1, 18; 3, 16) y la proclamaci\u00f3n de la divinidad de Cristo que hay en todo el evangelio, indica que Juan entiende este t\u00ed\u00adtulo en un sentido transcendente, es decir, que el Mes\u00ed\u00adas es Hijo de Dios en el sentido de que participa de su divinidad (cf Jn 10, 30.36 etc.).<\/p>\n<p>M\u00e1s adelante expondremos la opini\u00f3n de Robinson y otros autores acerca del alcance de la filiaci\u00f3n divina de Jes\u00fas. S\u00f3lo una explicaci\u00f3n de marco trinitario nos parece satisfactoria&#8217;.<\/p>\n<p>5. JESUCRISTO DIOS. La afirmaci\u00f3n de la divinidad de Cristo en el NT es indiscutible. Comenzaremos por los textos m\u00e1s claros y definitivos para considerar despu\u00e9s aquellos que contienen la afirmaci\u00f3n s\u00f3lo impl\u00ed\u00adcitamente.<\/p>\n<p>a. Juan. Sin duda los escritos de Juan son en este sentido el testimonio m\u00e1s claro. El Evangelio comienza con el himno al Logos que es Dios (1,1) yque se ha encarnado (1, 14). La aplicaci\u00f3n a Jes\u00fas de la frase \u00ablleno de gracia y de verdad\u00bb (1, 14), que forma parte de la definici\u00f3n de Dios en Ex 34, 6, es otra forma de expresar la divinidad de Cristo mediante un Der\u00e1s de traspaso. La lecci\u00f3n de 1, 18 \u00abUn Dios unig\u00e9nito, que est\u00e1 en el seno del Padre\u00bb, si es la lecci\u00f3n cr\u00ed\u00adticamente preferible, expresa la divinidad de Cristo en una forma original. En cualquier caso su presencia en los manuscritos es un indicio de que la inteligencia del conjunto de Jn 1, 1-18 lleva a la afirmaci\u00f3n sin ambages de la divinidad de Cristo.<\/p>\n<p>La controversia en torno a la curaci\u00f3n en s\u00e1bado del paral\u00ed\u00adtico en Jn 5 tiene como punto de partida la inteligencia de las palabras de Jes\u00fas sobre su actuar en s\u00e1bado en el sentido de que \u00abse hac\u00ed\u00ada igual a Dios\u00bb (5, 19). Jes\u00fas en su r\u00e9plica no niega esta pretensi\u00f3n sino que la explica por el poder de vivificar y de juzgar que el Hijo recibe del Padre.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista der\u00e1sico, en la presentaci\u00f3n de Jes\u00fas como \u00abEl Novio\u00bb (3, 29) y como \u00abEl Salvador del mundo\u00bb (4, 42) podr\u00ed\u00adamos tener alusiones a estos atributos de Dios en el AT, ahora aplicados a Cristo. Pero sin duda donde m\u00e1s claramente aparece \u00e9sto es en la aplicaci\u00f3n a Jes\u00fas del Nombre divino \u00abYo soy\u00bb (8, 24.28) seg\u00fan hemos indicado m\u00e1s arriba .<\/p>\n<p>Las siete expresiones \u00abYo soy\u00bb con predicado tienen un alcance m\u00e1s o menos alto seg\u00fan se trate de aplicaciones mesi\u00e1nicas o m\u00e1s profundas. Pero recordemos que E. K\u00e1semann\u00bb ve en 11, 25 (\u00abYo soy la Resurrecci\u00f3n y la Vida\u00bb) una afirmaci\u00f3n que sugiere la idea de un Dios que camina en la tierra. Aunque esta opini\u00f3n de K\u00e1semann no sea aceptable en el sentido en que la propone (idea de un ingenuo docetismo) es necesario reconocer que algunas de estas expresiones \u00abeg\u00f3ticas\u00bb s\u00f3lo se explican si el que las pronuncia habla como la Sabidur\u00ed\u00ada divina, es decir, como el mismo Dios.<\/p>\n<p>La afirmaci\u00f3n de 10, 30 \u00abEl Padre y Yo somos una sola cosa\u00bb que se discute y llega a ser motivo de acusaci\u00f3n de blasfemia lleva en s\u00ed\u00ad misma incluida la afirmaci\u00f3n de la divinidad de Jes\u00fas. El razonamiento rab\u00ed\u00adnico que sigue en el texto no debilita sino aclara el alcance de la expresi\u00f3n.<\/p>\n<p>La donaci\u00f3n de un mandamiento nuevo (13, 34-45) parece ir m\u00e1s all\u00e1 del poder de un Maestro o Rabino, e incluso del Mes\u00ed\u00adas. Asimismo la promesa de escuchar al que pide en su nombre (14, 13) excede el nivel de un ser humano y solamente se entiende en el contexto general de la afirmaci\u00f3n de la divinidad de Cristo dentro del 4.\u00c2\u00b0 Evangelio. Otro tanto digamos de la afirmaci\u00f3n de que el Padre y Jes\u00fas vendr\u00e1n a habitar en el que cree y ama (14, 23). Esta forma de hablar es la misma de Yahv\u00e9 que en el AT promete habitar en medio de su pueblo (Ex 25, 8).<\/p>\n<p>El doble \u00abYo soy\u00bb con que Jes\u00fas se presenta a los que le van a apresar (18, 5-8) y el gesto de caer por tierra de los que lo oyen, sugieren la majestad divina del que pronuncia esta palabra.<\/p>\n<p>Pero sin duda la expresi\u00f3n m\u00e1s clara sobre la divinidad de Cristo es la confesi\u00f3n de Tom\u00e1s en Jn 20, 28 \u00ab\u00c2\u00a1Se\u00f1or m\u00ed\u00ado y Dios m\u00ed\u00ado!\u00bb. Una exclamaci\u00f3n de este tipo no cabe ni siquiera como expresi\u00f3n hiperb\u00f3lica en el marco del monote\u00ed\u00adsmo unipersonal jud\u00ed\u00ado y por consiguiente es una clara prueba de que el NT, al afirmar la divinidad de Cristo, ha transformado el monote\u00ed\u00adsmo unipersonal divino en monote\u00ed\u00adsmo trinitario.<\/p>\n<p>Antes de terminar esta secci\u00f3n dedicada a Juan debemos indicar que el cuarto Evangelio ha dado en el Pr\u00f3logo la clave de la explicaci\u00f3n de la divinidad de Cristo. Se trata de la relaci\u00f3n entre las afirmaciones sobre el Logos preexistente (estaba en el principio junto a Dios y era Dios -1, 1-) y la Encarnaci\u00f3n del Logos -1, 14-. S\u00f3lo de esta manera puede librarse la confesi\u00f3n cristiana del error del polite\u00ed\u00adsmo o de la divinizaci\u00f3n de un mero hombre.<\/p>\n<p>A la luz de esta explicaci\u00f3n teol\u00f3gica dada en el cuarto Evangelio podemos dar raz\u00f3n de dos textos que parecer\u00ed\u00adan contradecir la divinidad de Cristo. El primero es 14, 28 en que Cristo afirma \u00abEl Padre es mayor que Yo\u00bb y que, a la luz de la encarnaci\u00f3n, tiene un sentido aceptable. El segundo texto es de Jn 20, 17: \u00abSubo a mi Dios y vuestro Dios\u00bb en que Cristo, a\u00fan distingui\u00e9ndose de los disc\u00ed\u00adpulos, llama al Padre \u00abmi Dios\u00bb. Tambi\u00e9n en este caso el recurso a la encarnaci\u00f3n, es decir, a la naturaleza humana de Jes\u00fas, da una explicaci\u00f3n coherente de la afirmaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la primera carta de Juan en una rotunda formulaci\u00f3n afirma la divinidad de Cristo: \u00abNosotros estamos en el verdadero, en su Hijo Jesucristo. Este es el Dios verdadero y la Vida eterna\u00bb (5, 20). La afirmaci\u00f3n no puede ser m\u00e1s precisa. Ella nos indica a la vez el sentido fuerte en que debe entenderse la expresi\u00f3n \u00abHijo de Dios\u00bb en los escritos de Juan y concretamente en la Carta (cf. 1, 3; 2, 22-24; 3, 8.23; 4, 9.10; 5, 5.10.11.12.13.20).<\/p>\n<p>La explicaci\u00f3n de la divinidad de Cristo en la primera carta debe situarse en la misma l\u00ed\u00adnea de la encarnaci\u00f3n del Verbo que hemos visto en el Evangelio. As\u00ed\u00ad lo manifiesta la menci\u00f3n del Verbo de Vida en 1, 1 y de la manifestaci\u00f3n de la Vida en 1, 2 (equivalente a la afirmaci\u00f3n de la encarnaci\u00f3n en Jn 1, 14) y las expresiones sobre Jesucristo \u00abvenido en carne\u00bb (4, 2) o \u00abvenido por el agua y la sangre\u00bb (5, 6).<\/p>\n<p>Digamos para terminar que en la primera carta el nombre de Jesucristo (que encontr\u00e1bamos en s\u00f3lo dos ocasiones en el Evangelio) se hace muy frecuente llenando de alguna manera el escrito (1 ,3; 2, 2; 3 ,23; 4, 2; 5, 6.20).<\/p>\n<p>La divinidad de Cristo en el Apocalipsis se expresa de m\u00faltiples maneras. En primer lugar mediante la aplicaci\u00f3n a Cristo de expresiones que se refieren a Dios en el AT como \u00abEl Primero y el Ultimo\u00bb (1, 17 cf. Is 44, 6; 48, 12) o de rasgos que indican cualidades divinas como \u00abSu cabeza y sus cabellos eran blancos como la lana blanca\u00bb etc. (1, 14) que en Daniel 7, 9 se aplican a la visi\u00f3n de Dios. En segundo lugar hemos de mencionar una serie de detalles como la adoraci\u00f3n al Cordero por parte de los Ancianos (5, 8) y la descripci\u00f3n del Cordero en el medio de trono (7, 17) que no tienen otra explicaci\u00f3n que la fe en la divinidad de Jesucristo. La cosa es tanto m\u00e1s clara si se tiene presente la reacci\u00f3n de rechazo del \u00e1ngel ante el gesto del vidente que pretende postrarse para adorarle (19, 10). La expresi\u00f3n \u00abA Dios tienes que adorar\u00bb implica que los gestos de adoraci\u00f3n tributados al Cordero son una afirmaci\u00f3n de su divinidad.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo se ha planteado el autor del Apocalipsis la integraci\u00f3n de la afirmaci\u00f3n de la divinidad de Cristo con el monote\u00ed\u00adsmo expresado en 1, 8 \u00abYo soy el Alfa y el Omega, dice el Se\u00f1or Dios, &#8216;Aquel que es, que era y que va a venir, el Todopoderoso\u00bb&#8216;? La respuesta no es f\u00e1cil. Tal vez se podr\u00ed\u00ada pensar en la l\u00ed\u00adnea de las hip\u00f3stasis, concretamente de la Palabra divina, tal y como aparece en 19, 13. Pero no hay indicios claros de que estamos en la misma l\u00ed\u00adnea de Jn 1, 1-14 o 1 Jn 1, 1-3. Por ello, adem\u00e1s de la afirmaci\u00f3n de Hijo de Dios (2, 18), tal vez se pueda pensar en una forma de representaci\u00f3n inspirada en Daniel 7 en que Dios comunica a Cristo los atributos divinos (Der\u00e1s de traspaso). Ciertamente en este caso no aparecer\u00ed\u00ada suficientemente explicado el dato de la preexistencia pero quiz\u00e1 sea excesivo pedir al autor del libro apocal\u00ed\u00adptico una respuesta a una pregunta que \u00e9l no se plantea expl\u00ed\u00adcitamente y que encuentra suficientemente aclarada en la tradici\u00f3n jo\u00e1nica que comparte.<\/p>\n<p>b. La carta a los Hebreos. Este prodigioso y bell\u00ed\u00adsimo escrito es otro documento del NT que afirma expl\u00ed\u00adcitamente la divinidad de Cristo y contiene a la vez un intento de integraci\u00f3n de la misma en el esquema monote\u00ed\u00adstico.<\/p>\n<p>El desarrollo de la primera secci\u00f3n (El Hijo superior a los \u00e1ngeles: 1, 5-2, 18) es sin duda la parte principal para nuestro prop\u00f3sito. La afirmaci\u00f3n fundamental est\u00e1 en la cita de Sal 45, 7-8 en Heb 1, 8-9 en que se repite dos veces el predicado \u00abDios\u00bb aplicado al Hijo. El posible sentido que el texto tenga en el salmo original y el tipo deprocedimiento der\u00e1sico empleado no invalidan la fuerza de la afirmaci\u00f3n de la divinidad de Cristo. Otro tanto puede decirse del hecho de la adoraci\u00f3n de los \u00e1ngeles de Dios al Primog\u00e9nito (citas de Dt 32, 43 y Sal 97, 7 en Heb 1, 7). Una alusi\u00f3n a la eternidad del Hijo aparece tambi\u00e9n en la semejanza que se establece entre Melquisedec y Jesucristo en 7,1-3 (ello supone evidentemente una especulaci\u00f3n o al menos una interpretaci\u00f3n der\u00e1sica de esta misteriosa figura de G\u00e9n 14, 17-20). La doxolog\u00ed\u00ada de 13, 21 no tiene tampoco otra explicaci\u00f3n que la fe en la divinidad de Cristo.<\/p>\n<p>Si nos preguntamos tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad c\u00f3mo ha integrado el autor de la Carta la concepci\u00f3n de la divinidad de Cristo en el monote\u00ed\u00adsmo (que se supone dogma irrenunciable) creemos que la respuesta est\u00e1 en 1, 2-3: \u00ab(Dios) nos ha hablado por medio del Hijo a quien instituy\u00f3 heredero de todo, por quien tambi\u00e9n hizo los mundos; el cual, siendo resplandor de su gloria e impronta de su sustancia, y el que sostiene todo con su palabra poderosa, despu\u00e9s de llevar a cabo la purificaci\u00f3n de los pecados, se sent\u00f3 a la diestra de la Majestad en las alturas, con una superioridad sobre los \u00e1ngeles tanto mayor cuanto m\u00e1s les supera el nombre que ha heredado\u00bb. La larga cita merece la pena porque nos informa de la reflexi\u00f3n trinitaria del autor: la funci\u00f3n mediadora del Hijo en la creaci\u00f3n, su cualidad de resplandor de la gloria del Padre e impronta de su sustancia, finalmente la superioridad sobre los \u00e1ngeles del nombre de Hijo que ha heredado. La reflexi\u00f3n jo\u00e1nica correr\u00e1 paralela \u00fanicamente destacando la preexistencia y divinidad del Logos junto a Dios y la consiguiente encarnaci\u00f3n.<\/p>\n<p>c. Pablo. El tratamiento de la divinidad de Cristo en la teolog\u00ed\u00ada paulina&#8217; est\u00e1 muy ligado al alcance de los t\u00e9rminos \u00abHijo\u00bb (o \u00abHijo de Dios\u00bb) y de \u00abSe\u00f1or\u00bb que hemos visto anteriormente. Aqu\u00ed\u00ad vamos a considerar s\u00f3lo aquellos textos en que aparece expl\u00ed\u00adcitamente el t\u00e9rmino \u00abThe\u00f3s\u00bb y aquellas referencias a la Sabidur\u00ed\u00ada o a la Imagen que parecen contener el elemento de reflexi\u00f3n paulina sobre la forma de integrar la divinidad de Cristo en el monote\u00ed\u00adsmo al que no se renuncia.<\/p>\n<p>El primer lugar de referencia es la obligada menci\u00f3n de Flp 2, 6 dado que no faltan autores que piensan que el texto es prepaulino aunque incorporado por Pablo en su carta. Pablo invita a los cristianos a tener los mismos sentimientos de Cristo \u00abEl cual, siendo de condici\u00f3n divina, no retuvo \u00e1vidamente el ser igual a Dios\u00bb. No podemos entrar en la discusi\u00f3n de un texto que ha sido objeto de innumerables estudios, especialmente por la segunda frase que hemos traducido con la Biblia de Jerusal\u00e9n \u00abno retuvo \u00e1vidamente el ser igual a Dios\u00bb. La afirmaci\u00f3n de la divinidad de Cristo es clara en la primera parte del verso \u00abEl cual, siendo de condici\u00f3n divina\u00bb. Al final del himno se propone la adoraci\u00f3n (que toda rodilla se doble ante Jes\u00fas) lo cual implica su divinidad, seg\u00fan hemos indicado m\u00e1s arriba, y se proclama el Nombre sobre todo nombre que en seguida aparece como el de \u00abSe\u00f1or\u00bb en el sentido fuerte.<\/p>\n<p>Otro texto que no podemos dejar de mencionar es el de Rom 9, 5. Entre los privilegios de Israel que Pablo enumera se culmina con la siguiente expresi\u00f3n: \u00abY los patriarcas; de los cuales tambi\u00e9n procede Cristo seg\u00fan la carne, el cual est\u00e1 por encima de todas las cosas, Dios bendito por los siglos&#8230; Am\u00e9n\u00bb. Como afirma la riqu\u00ed\u00adsima nota de la Biblia de Jerusal\u00e9n a este lugar, \u00abEl contexto y el mismo ritmo de la frase suponen que la doxolog\u00ed\u00ada se dirige a Cristo\u00bb. En la misma nota se da la raz\u00f3n de por qu\u00e9 ordinariamente el t\u00ed\u00adtulo de The\u00f3s lo reserva Pablo para el Padre lo cual hace que esta aplicaci\u00f3n a Cristo sea una clara prueba de la divinidad de Cristo, doctrina que se expresa de otras muchas maneras en Pablo.<\/p>\n<p>Dentro del Corpus Paulino hay otro texto importante en que el t\u00ed\u00adtulo \u00abThe\u00f3s\u00bb es aplicado a Jesucristo. Es Tt 2, 13. La manifestaci\u00f3n de la gracia salvadora de Dios a todos los hombres (2, 11) tiene una funci\u00f3n pedag\u00f3gica de vivir en la piedad \u00abaguardando la feliz esperanza y la Manifestaci\u00f3n de la gloria del gran Dios y Salvador nuestro Jesucristo\u00bb (2, 13). Tambi\u00e9n la Biblia de Jerusal\u00e9n anota que en estas palabras tenemos una \u00abclara afirmaci\u00f3n de la Divinidad de Cristo\u00bb y remite a Rom 9, 5.<\/p>\n<p>Para terminar este apartado de las menciones expl\u00ed\u00adcitas de la divinidad conviene recordar tambi\u00e9n el texto de Col 2, 9: \u00abPorque en \u00e9l reside la Plenitud de la Divinidad corporalmente\u00bb. La frase, que incluye una referencia al doble aspecto: divino (preexistente) y corporal (encarnaci\u00f3n) de Jesucristo, es una de las formulaciones m\u00e1s ricas de la teolog\u00ed\u00ada paulina.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de estas menciones expl\u00ed\u00adcitas del t\u00e9rmino \u00abThe\u00f3s\u00bb aplicado a Cristo debemos recordar aqu\u00ed\u00ad cuanto hemos dicho del alcance del t\u00e9rmino \u00abSe\u00f1or\u00bb aplicado a Jes\u00fas en las cartas paulinas y del t\u00ed\u00adtulo de \u00abHijo\u00bb e \u00abHijo de Dios\u00bb en los lugares que hemos mencionado m\u00e1s arriba. Destaquemos la menci\u00f3n de \u00absu propio Hijo\u00bb en Rom 8, 3.32 o \u00abel Hijo de su amor\u00bb en Col 1, 13. Tambi\u00e9n en este t\u00ed\u00adtulo hay una afirmaci\u00f3n de la divinidad de Cristo puesto que como afirma la Biblia de Jerusal\u00e9n en la mencionada nota a Rom 9, 5 \u00abSi ha sido investido del t\u00ed\u00adtulo &#8216;Hijo de Dios&#8217; de un modo nuevo por la resurrecci\u00f3n (Rom 1, 4 y nota; cf. Hb 1, 5; 5, 5), no lo ha recibido en ese momento, porque ya preexist\u00ed\u00ada, de manera no s\u00f3lo escritur\u00ed\u00adstica, 1 Cor 10, 4, sino ontol\u00f3gica Flp 2 ,6; cf. 2 Cor 8, 9\u00bb.<\/p>\n<p>Otra formulaci\u00f3n de la divinidad de Cristo en Pablo puede ser su cualidad de Juez de vivos y muertos (Rom 2, 16; 14, 10; 1 Cor 4, 5; 2 Cor 5, 10). El que puede sentarse en el tribunal para juzgar las acciones humanas comparte la divinidad del Padre.<\/p>\n<p>Si nos preguntamos c\u00f3mo ha integrado Pablo y la teolog\u00ed\u00ada que de \u00e9l depende, la afirmaci\u00f3n de la divinidad de Cristo con el monote\u00ed\u00adsmo que profesa bebido en el AT, podemos apuntar a las siguientes l\u00ed\u00adneas de pensamiento. En primer lugar est\u00e1 la noci\u00f3n de Sabidur\u00ed\u00ada (1 Cor 1, 24.30). Mediante la identificaci\u00f3n con Cristo de la Sabidur\u00ed\u00ada divina personalizada Pablo realizaba una operaci\u00f3n parecida a lo que hemos llamado Der\u00e1s de traspaso en Juan. Como el Cuarto Evangelio aplicaba a Cristo la noci\u00f3n del Logos y con ello asum\u00ed\u00ada el concepto de Palabra creadora, reveladora y salvadora pero lo convert\u00ed\u00ada en hip\u00f3stasis trinitaria, as\u00ed\u00ad la noci\u00f3n de Sabidur\u00ed\u00ada sirve a Pablo para integrar la divinidad de Cristo en el monote\u00ed\u00adsmo que por ello se convierte en monote\u00ed\u00adsmo trinitario; cf. 2 Cor 13, 13. Algo parecido podemos decir del concepto de \u00abImagen\u00bb de Dios que Pablo trae en 2 Cor 4, 4 (cf. Col 1, 15ss) y que de alguna manera anticipa la explicaci\u00f3n que hemos visto en Heb 1, 2-4. Como Sabidur\u00ed\u00ada e Imagen, Cristo es aquel por quien todo ha sido hecho (Col 1, 15-17; cf. Heb 1, 3; 1 Cor 8, 6). Esta mediaci\u00f3n en la creaci\u00f3n es una forma de expresar la cualidad divina de Cristo y a la vez la relaci\u00f3n con el Padre de quien todo procede.<\/p>\n<p>d. Los evangelios sin\u00f3pticos. Comenzaremos por San Mateo. El primer evangelista ha aplicado a Jes\u00fas en tres momentos decisivos una expresi\u00f3n que solamente se explica en la suposici\u00f3n de la profesi\u00f3n de la divinidad de Cristo. El primer texto es el t\u00ed\u00adtulo de Emmanuel \u00abDios con nosotros\u00bb (1, 23) que Mateo entiende no como nombre te\u00f3foro sino como aut\u00e9ntica realidad. As\u00ed\u00ad se deduce del alcance del segundo texto 18, 20: \u00abDonde dos o m\u00e1s est\u00e1n reunidos en mi Nombre, all\u00ed\u00ad estoy Yo en medio de ellos\u00bb. Como hemos probado en otro lugar13, se trata de una forma de hablar en que se aplica a Jes\u00fas lo que se predica de Yahv\u00e9 en Ex 20, 24 (o la forma de hablar de la presencia divina con los sustitutivos de Memr\u00e1, Gloria o Shekin\u00e1). El tercer texto es 28, 20: \u00abYo estoy con vosotros todos los d\u00ed\u00adas hasta el fin del mundo\u00bb. Recu\u00e9rdese que esta promesa de presencia est\u00e1 precedida por la declaraci\u00f3n \u00abMe ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra\u00bb (28, 18).<\/p>\n<p>Otros muchos textos implican una forma de hablar que es propia de Dios como la expresi\u00f3n \u00abPero Yo os digo\u00bb (Mt 5, 22ss), el poder de perdonar los pecados (Mt 9, 6), las exigencias para con Jes\u00fas (Mt 10, 32-33.34ss.42), el Himno de la Alegr\u00ed\u00ada (Mt 11, 25-30), el acto de adoraci\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos (Mt 14, 33), la potestad judicial de Jes\u00fas (Mt 16, 27; 25, 3lss).<\/p>\n<p>La forma c\u00f3mo Mateo ha integrado esta consideraci\u00f3n de la divinidad de Cristo en el monote\u00ed\u00adsmo tal vez haya que buscarla en la expresi\u00f3n \u00abDios con nosotros\u00bb que implicar\u00ed\u00ada una forma de encarnaci\u00f3n juntamente con la cualidad de Cristo como \u00abHijo de Dios vivo\u00bb (Mt 16, 16) que indicar\u00ed\u00ada la distinci\u00f3n con el Padre. El texto trinitario con que concluye el Evangelio (Mt 28, 18-20) es sin duda la muestra de que el monote\u00ed\u00adsmo unipersonal en Mateo se ha convertido en monote\u00ed\u00adsmo trinitario.<\/p>\n<p>Si de Mateo venimos a Lucas hemos de recordar cuanto hemos dicho a prop\u00f3sito del t\u00ed\u00adtulo \u00abHijo de Dios\u00bb y \u00abSe\u00f1or\u00bb. El empleo de este t\u00ed\u00adtulo en la frase \u00abinvocar el Nombre\u00bb (He 2, 21 cf. Rom 10, 9-13) es un indicio de que Lucas comparte con todo el NT la fe en la divinidad de Cristo. Por lo dem\u00e1s Lucas tiene en com\u00fan con Mateo el Himno del j\u00fabilo (Lc 10, 20-21) y las pretensiones de Jes\u00fas (Lc 14, 25-33) que contienen unas exigencias inauditas si no se cuenta con el car\u00e1cter divino de Jes\u00fas. T\u00e9ngase presente adem\u00e1s la conexi\u00f3n entre la doctrina de Lucas y Pablo y se comprender\u00e1 que es imposible suponer en Lucas un desconocimiento de la afirmaci\u00f3n cristol\u00f3gica capital de Pablo. Si el autor del tercer evangelio ha insistido en la presentaci\u00f3n de Cristo como profeta y evangelizador del Reino sin destacar su car\u00e1cter divino quiz\u00e1 tenga su explicaci\u00f3n en la intenci\u00f3n de que Jes\u00fas no sea confundido con un \u00abtheios aner\u00bb de los muchos del paganismo. De todos modos la explicaci\u00f3n de la filiaci\u00f3n divina de Jes\u00fas en Lc 1,35 se acerca un poco al concepto de encarnaci\u00f3n en Juan.<\/p>\n<p>Teniendo presente la teolog\u00ed\u00ada lucana sobre el Esp\u00ed\u00adritu Santo y su presencia en la concepci\u00f3n de Jes\u00fas tal vez pueda hablarse tambi\u00e9n en Lucas de una teolog\u00ed\u00ada trinitaria no reflexionada pero s\u00ed\u00ad contenida en forma de postulado impl\u00ed\u00adcito.<\/p>\n<p>Si finalmente venimos a Marcos, podemos comenzar con la misma reflexi\u00f3n que hemos hecho m\u00e1s arriba respecto de Lucas. La relaci\u00f3n entre Marcos y Pablo hacen sumamente improbable que Marcos desconozca la doctrina fundamental de la divinidad de Cristo. Anteriormente hemos hablado del alcance del t\u00ed\u00adtulo \u00abHijo de Dios\u00bb en Marcos. A\u00f1adimos aqu\u00ed\u00ad solamente algunos detalles que muestran que Marcos comparte con todo el NT la fe en la divinidad de Cristo: El cambio de referente en la cita Mal 3, 1 en que Jes\u00fas pasa a ocupar el puesto de Yahv\u00e9 (Mc 1, 2) unido a la referencia a Jes\u00fas del t\u00ed\u00adtulo \u00abSe\u00f1or\u00bb en la cita de Is 40, 3 (Mc 1, 3); el poder de perdonar los pecados (Mc 2, 7); el Hijo del hombre, se\u00f1or del S\u00e1bado (Mc 2, 28); el milagro de la tempestad calmada (Mc 4, 35-41); el \u00abYo soy\u00bb de Jes\u00fas que camina sobre las aguas (Mc 6, 50); las exigencias de seguir a Jes\u00fas y la menci\u00f3n de su venida en la Gloria de su Padre (Mc 8, 34-38); la discusi\u00f3n sobre el t\u00ed\u00adtulo de \u00abSe\u00f1or\u00bb (Mc 12,37); el env\u00ed\u00ado de los \u00e1ngeles por parte del Hijo del hombre (13, 26); la predicci\u00f3n de su \u00abestar sentado a la diestra del Padre\u00bb (14, 62); la confesi\u00f3n del centuri\u00f3n (15, 39).<\/p>\n<p>Ciertamente no podemos hablar en Marcos de una claridad en este tema como en Pablo y Juan. Encontramos textos como 10, 18 (\u00abNadie es bueno sino s\u00f3lo Dios\u00bb) y 15, 34 (\u00ab\u00c2\u00a1Dios m\u00ed\u00ado, Dios m\u00ed\u00ado!, \u00bfpor qu\u00e9 me has abandonado?\u00bb) que parecer\u00ed\u00adan indicar que Marcos se mantiene en el monote\u00ed\u00adsmo unipersonal y no ha dado el paso al monote\u00ed\u00adsmo trinitario. Ello es un falso espejismo. En los dos textos citados existen suficientes explicaciones de su estado actual (el primero como un texto que se mantiene en el nivel de la fe del interlocutor aunque la interroga; el segundo por tratarse de la cita de un salmo). En cambio la cantidad de indicios que hemos apuntado m\u00e1s arriba indican que el evangelio de Marcos est\u00e1 escrito ya con la imagen del Cristo de la fe. Ello implica la afirmaci\u00f3n todav\u00ed\u00ada rudimentaria y quiz\u00e1 no suficientemente integrada de la divinidad de Cristo. Est\u00e1 impl\u00ed\u00adcito el monote\u00ed\u00adsmo trinitario.<\/p>\n<p>6. JESUCRISTO, EMISOR DEL ESP\u00ed\u008dRITU SANTO. El misterio de Jesucristo en el NT se completa y profundiza con la revelaci\u00f3n del car\u00e1cter personal del Esp\u00ed\u00adritu Santo y de su relaci\u00f3n con Jes\u00fa.<\/p>\n<p>Un primer aspecto de la relaci\u00f3n entre Jes\u00fas y el Esp\u00ed\u00adritu Santo est\u00e1 expresada, en los evangelios sin\u00f3pticos, en los acontecimientos de la concepci\u00f3n y del bautismo de Jes\u00fas. El Esp\u00ed\u00adritu Santo es el que hace fecunda a Mar\u00ed\u00ada. Jes\u00fas es, pues, obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo (Mt 1, 18.20; Lc 1, 35). El Esp\u00ed\u00adritu Santo desciende sobre Jes\u00fas en el bautismo (Mt 3, 16; Mc 1, 10; Lc 3, 22) y lo llena con la plenitud de los dones mesi\u00e1nicos. Tambi\u00e9n el cuarto evangelio Un 1, 32-34) alude a este descenso del Esp\u00ed\u00adritu. Asimismo la resurrecci\u00f3n de Cristo es relacionada por Pablo (Rom 8, 11) con la inhabitaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>El segundo aspecto est\u00e1 expresado especialmente en Juan (aunque de alguna manera tambi\u00e9n en Lucas). Se trata de la comunicaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo por parte de Jes\u00fas resucitado a los ap\u00f3stoles Un 20, 19-23). El don del Esp\u00ed\u00adritu Santo aparece as\u00ed\u00ad como el fruto del sacrificio de Cristo (cf. Jn 7, 37-39). El Se\u00f1or, lleno del Esp\u00ed\u00adritu, lo comunica a su Iglesia.<\/p>\n<p>Esta compleja relaci\u00f3n entre el Esp\u00ed\u00adritu Santo y Jes\u00fas se ilumina en los textos trinitarios (Mt 28, 19; 2 Cor 13, 13, etc.) en forma de enumeraci\u00f3n de las personas divinas: Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo. La revelaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo como persona divina que tiene su m\u00e1xima expresi\u00f3n en el Evangelio de Juan (14, 15-17.25-26; 15, 26; 16, 7-15) se integra, junto con la revelaci\u00f3n de la divinidad de Cristo, en el molde del monote\u00ed\u00adsmo trinitario. Esa es la gran novedad del NT.<\/p>\n<p>II. El misterio de Cristo en la comprensi\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada actual<br \/>\nLa cristolog\u00ed\u00ada de Nicea y Calcedonia se afianz\u00f3 en la Iglesia hasta el nacimiento de la cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica. La corriente cl\u00e1sica que defin\u00ed\u00ada la persona de Jesucristo como una persona divina y una doble naturaleza (divina y humana) se mantiene en la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica y ortodoxa en la ense\u00f1anza de los manuales de texto y en las obras teol\u00f3gicas de la neoescol\u00e1stica. Incluso en el mundo protestante la profesi\u00f3n cristol\u00f3gica de la doble naturaleza y la unidad de persona permaneci\u00f3 como uno de los cimientos doctrinales de la Reforma. Sin embargo la solidez del edificio cristol\u00f3gico se ha visto afectada desde un doble punto de vista que presentamos a continuaci\u00f3n en los dos primeros apartados. En el tercero daremos nuestra visi\u00f3n personal del misterio.<\/p>\n<p>1. LA CRISTOLOG\u00ed\u008dA RACIONALISTA. Como era natural, la Ilustraci\u00f3n y el Racionalismo rechazaron los dogmas cristol\u00f3gicos y dieron una visi\u00f3n del evangelio que va desde el fraude hasta el mito. La persona de Jesucristo queda para unos en un gran personaje humano, para otros en un visionario que se enga\u00f1\u00f3 sobre el fin del mundo.<\/p>\n<p>La aplicaci\u00f3n de los m\u00e9todos hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adticos con presupuestos racionalistas llev\u00f3 a una teor\u00ed\u00ada peculiar: la distinci\u00f3n radical del Jes\u00fas de la historia y del Cristo de la fe. El primero habr\u00ed\u00ada sido un jud\u00ed\u00ado del que poco m\u00e1s podemos saber sino de su muerte en cruz. El Cristo de la fe es una construcci\u00f3n de la Comunidad (por influencia principalmente helen\u00ed\u00adstica) que ha dado nacimiento a los relatos milagrosos y a la fe pascual. La visi\u00f3n de Jes\u00fas como Mes\u00ed\u00adas, como Hijo de Dios y como Dios es propia de esta segunda situaci\u00f3n. Seg\u00fan ello, todas estas afirmaciones cristol\u00f3gicas son creaci\u00f3n de la Comunidad y en su conjunto pueden ser calificadas como m\u00ed\u00adticas.<\/p>\n<p>En esta teor\u00ed\u00ada hay elementos aceptables en cuanto que los evangelios son fruto de la predicaci\u00f3n y libros de la fe. Sin embargo el considerar todos los elementos sobrenaturales, en especial los milagros y la resurrecci\u00f3n de Cristo, como creaci\u00f3n de la fe es dejar sin dar explicaci\u00f3n de esta misma fe. Los evangelios son proclamaciones de fe con base hist\u00f3rica. Aunque la irrupci\u00f3n del reino de Dios en la humanidad es algo que escapa el mundo de los sentidos, sin embargo Dios ha querido dejar signos de su presencia en la historia y muy especialmente en la historia de Jesucristo. La investigaci\u00f3n racionalista de los evangelios es una cr\u00ed\u00adtica aprior\u00ed\u00adstica y cerrada al mundo de lo divino. En consecuencia es incapaz de captar el profundo sentido del acontecimiento Cristo. Oponer radicalmente al Jes\u00fas de la historia y al Cristo de la fe es negar la posibilidad de que Dios ha intervenido verdaderamente en la historia de Jes\u00fas y relegar al mundo de la \u00abcreaci\u00f3n\u00bb o \u00abinvenci\u00f3n\u00bb todo lo que no cuadra con la mentalidad racionalista. Con ello se cierran los ojos a la luz de la revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. CRISTOLOG\u00ed\u008dA EPIF\u00ed\u0081NICA RESTRICTIVA. Como hemos indicado, tanto la visi\u00f3n racionalista del cristianismo como la teor\u00ed\u00ada de la distinci\u00f3n radical entre el Jes\u00fas de la historia y el Cristo de la fe implican la negaci\u00f3n del car\u00e1cter divino de Jes\u00fas. En consecuencia Jes\u00fas es presentado como un mero hombre y su car\u00e1cter divino ser\u00ed\u00ada fruto de la fe de los primitivos creyentes por influencia de la mentalidad helenista de los hombres divinos.<\/p>\n<p>Esta teor\u00ed\u00ada en su forma extrema es rechazada por los autores que quierenconsiderarse cristianos. Sin embargo el principio racionalista subsistir\u00ed\u00ada de alguna manera en una forma de explicar la divinidad de Jesucristo que hemos llamado \u00abcristolog\u00ed\u00ada epif\u00e1nica restrictiva\u00bb&#8216; y que consistir\u00ed\u00ada en lo siguiente: Dios se ha revelado verdaderamente en Jesucristo pero esta revelaci\u00f3n se ha realizado en una persona humana, la persona de Jesucristo. Con ello se mantiene la relevancia de Jesucristo en cuanto revelador de Dios, pero dentro de un monote\u00ed\u00adsmo unipersonal. Jesucristo es un hombre en el que Dios se releva.<\/p>\n<p>Esta explicaci\u00f3n se utiliza tambi\u00e9n para expresar la idea de la filiaci\u00f3n divina de Jes\u00fas. Ser Hijo \u00danico de Dios significar\u00ed\u00ada que Dios se revela en \u00e9l de una manera especial\u00ed\u00adsima. Como se ve, no se trata de nada ontol\u00f3gico sino puramente funcional.<\/p>\n<p>Para citar algunos ejemplos de esta opini\u00f3n podemos empezar quiz\u00e1 con el autor m\u00e1s representativo y que est\u00e1 en el origen de otras muchas opiniones aunque aparentemente parezcan distanciarse de \u00e9l. Nos referimos a la teor\u00ed\u00ada de R. Bultmann. En su opini\u00f3n Jes\u00fas es el Logos encarnado porque en \u00e9l se releva el Dios creador. El empleo del concepto gn\u00f3stico de Logos es solamente la expresi\u00f3n m\u00ed\u00adtica de una realidad existencial: en Jes\u00fas Dios nos revela el sentido de la aut\u00e9ntica existencia humana.<\/p>\n<p>Otro ejemplo de cristolog\u00ed\u00ada epif\u00e1nica restrictiva podemos verlo en algunos autores holandeses (Schoonenberg\u00bb por ejemplo) que entienden a Jes\u00fas como una mera persona humana. Ese Jes\u00fas, hombre perfecto, ser\u00ed\u00ada la imagen de Dios y la Palabra de Dios. En esta misma l\u00ed\u00adnea est\u00e1 la opini\u00f3n de Robinson\u00bb que, oponi\u00e9ndose a Bultmann en cuanto a la derivaci\u00f3n gn\u00f3stica del t\u00e9rmino Logos, sin embargo coincide con \u00e9l en la afirmaci\u00f3n de que Jes\u00fas es un mero hombre. La filiaci\u00f3n divina que se atribuye a Jes\u00fas solamente quiere decir que en Jes\u00fas se ha realizado de una manera \u00fanica, aunque no exclusiva, la cualidad de perfecta adecuaci\u00f3n por amor a la voluntad del Padre. No ser\u00ed\u00ada por consiguiente una consustancialidad de ser como la que profesan Nicea y Calcedonia sino una semejanza en el amor (ag\u00e1pe). Jes\u00fas habr\u00ed\u00ada realizado la respuesta total de amor al Dios que se revela como amor.<\/p>\n<p>Como puede verse, la cristolog\u00ed\u00ada epif\u00e1nica restrictiva tiene el m\u00e9rito de afirmar que Jes\u00fas es el Revelador del Padre. M\u00e1s a\u00fan que es el Revelador de una manera \u00fanica y excepcional. Sin embargo, al afirmar que Jes\u00fas es una persona humana y solamente humana, da una explicaci\u00f3n de la divinidad de Cristo que no es aceptable puesto que la reduce a algo meramente funcional. Adem\u00e1s la filiaci\u00f3n divina de Cristo queda a nivel de la filiaci\u00f3n corriente asequible al resto de la humanidad. Por ello llamamos a esta teor\u00ed\u00ada cristolog\u00ed\u00ada epif\u00e1nica \u00abrestrictiva\u00bb puesto que niega el dogma principal del cristianismo. Este dogma fundamental de la divinidad de Cristo incluye necesariamente el paso del monote\u00ed\u00adsmo unipersonal del AT al monote\u00ed\u00adsmo trinitario. Sin ello cualquier exposici\u00f3n cristol\u00f3gica deja sin satisfacer los datos del NT.<\/p>\n<p>3. JESUCRISTO, UN MISTERIO DE REVELACI\u00ed\u201cN Y COMUNI\u00ed\u201cN: TRINIDAD Y ENCARNACI\u00ed\u201cN. Las f\u00f3rmulas de Nicea y Calcedonia, lejos de ser un estorbo en la comprensi\u00f3n del misterio de Cristo, nos ofrecen un marco a partir del cual se puede y se debe volver a la riqueza neotestamentaria que hemos expuesto en la primera parte. La Encarnaci\u00f3n es sobre todo un misterio de revelaci\u00f3n y de comuni\u00f3n. Cristolog\u00ed\u00ada descendente y ascendente se complementan.<\/p>\n<p>a. Revelaci\u00f3n del Dios trinitario. La filiaci\u00f3n divina de Jes\u00fas y la proclamaci\u00f3n de su divinidad nos abren a Dios como Padre en una fecundidad eterna que se expresa con los t\u00e9rminos de Hijo, Logos, Imagen, Sabidur\u00ed\u00ada. El es el resplandor de la gloria del Padre. Dios se ha hecho visible en un hombre concreto: \u00abEl que me ha visto a m\u00ed\u00ad, ha visto al Padre\u00bb Un 14, 9). El ha contado Un 1, 18) el misterio del seno del Padre. Lo ha revelado como Padre en la dimensi\u00f3n de fecundidad divina que se hace expresi\u00f3n en el Hijo. Por ello nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera revelarlo (Mt 11, 25-30; Lc 10, 21-22). Jesucristo ha revelado al Padre como Amor Un 3, 16; 1 Jn 4, 8.16). En esa dimensi\u00f3n aparece una nueva riqueza de la vida divina que se hace expresi\u00f3n en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, v\u00ed\u00adnculo trinitario de amor.<\/p>\n<p>El Verbo encarnado es el Hijo de Dios. Es una persona divina hecha hombre. La verdadera dimensi\u00f3n humana de Jesucristo impide que se entienda el misterio en clave monofisita. Pero la unidad de la persona de Jesucristo impide que pueda hablarse de una persona humana porque con ello se niega su divinidad. El arrianismo (el Verbo es una criatura) no es la verdadera explicaci\u00f3n de Jn 1, 1-14. Tampoco el nestorianismo que hace de Jesucristo una dualidad de personas con una uni\u00f3n moral. La Iglesia ha ido descartando todos esos caminos como explicaciones inadecuadas del misterio de Jesucristo. La verdadera explicaci\u00f3n la han dado los grandes te\u00f3logos del NT, seg\u00fan hemos visto en la primera parte de este art\u00ed\u00adculo. Esa explicaci\u00f3n ha madurado en la elaboraci\u00f3n patr\u00ed\u00adstica: Ireneo, Atanasio, Cirilo de Alejandr\u00ed\u00ada, Agust\u00ed\u00adn y en las definiciones conciliares de Nicea y Calcedonia. La escol\u00e1stica, y especialmente Sto. Tom\u00e1s, han sistematizado los datos y han profundizado en la coherencia del misterio. Esa explicaci\u00f3n implica la comprensi\u00f3n de Jesucristo en el marco del monote\u00ed\u00adsmo trinitario. El es el Hijo eterno de Dios encarnado para salvar al hombre. Las diversas f\u00f3rmulas (Verbo, Imagen, Sabidur\u00ed\u00ada, etc.) para representar la relaci\u00f3n con el Padre nos introducen en el camino para conciliar ambos t\u00e9rminos: monote\u00ed\u00adsmo trinitario. Otro tanto digamos del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Confesar a Jes\u00fas como el Mes\u00ed\u00adas, Hijo de Dios, no es afirmar la existencia de un hombre en el que el Dios unipersonal se revela. Confesar a Jes\u00fas como el Mes\u00ed\u00adas, Hijo de Dios, es afirmar que Dios es Padre e Hijo y que ese Hijo eterno se ha encarnado. La revelaci\u00f3n neotestamentaria del Esp\u00ed\u00adritu Santo, Esp\u00ed\u00adritu del Padre y del Hijo, convierte as\u00ed\u00ad el monote\u00ed\u00adsmo cristiano en monote\u00ed\u00adsmo trinitario. Jesucristo es la gran revelaci\u00f3n de la vida divina y el Camino para el Padre.<\/p>\n<p>b. Comuni\u00f3n de Dios con el hombre. Pero este misterio de revelaci\u00f3n que es Jesucristo (plenitud de la revelaci\u00f3n) es por ello mismo misterio de comuni\u00f3n. La encarnaci\u00f3n es la suprema uni\u00f3n de Dios con el hombre. La consideraci\u00f3n teol\u00f3gica de la doble naturaleza en launidad de persona ha intentado formular este misterio que implica que Jesucristo es verdadero Dios y hombre verdadero. El Verbo encarnado Un 1, 14) es el cumplimiento de la promesa divina de habitar en medio de su pueblo (Ex 25, 8).Todas las promesas mesi\u00e1nicas (Emmanuel = Dios con nosotros: Is 7, 14) se cumplen de un modo eminente. Comuni\u00f3n suprema que afecta a la vez a toda la humanidad: \u00abA los que lo recibieron les dio el poder de ser hijos de Dios, los que creen en su Nombre\u00bb Un 1,12). Esta comuni\u00f3n de la encarnaci\u00f3n se consum\u00f3 en la entrega a una muerte redentora del pecado de la humanidad. Se hizo liberaci\u00f3n-comuni\u00f3n (cf. Ap. 1, 5-6). Esta comuni\u00f3n de la encarnaci\u00f3n redentora se realiza por la fe en su Nombre y se hace sacramento en el bautismo y en la eucarist\u00ed\u00ada en que el creyente come la carne de Cristo sacrificado por la vida del mundo Un 6, 51). As\u00ed\u00ad se cumple la Nueva Alianza anunciada por Jerem\u00ed\u00adas (31, 31ss) y Ezequiel (36, 25-27). La encarnaci\u00f3n es el cumplimiento de la definitiva Alianza, la presencia de la Gloria.<\/p>\n<p>c. Cristolog\u00ed\u00ada descendente y cristolog\u00ed\u00ada ascendente: dos consideraciones no alternativas sino complementarias. La visi\u00f3n de Jesucristo como misterio de revelaci\u00f3n y comuni\u00f3n, visi\u00f3n que algunos llaman \u00abcristolog\u00ed\u00ada descendente\u00bb no es alternativa con la consideraci\u00f3n del desarrollo de la vida humana de Jesucristo, consideraci\u00f3n que suele llamarse \u00abcristolog\u00ed\u00ada ascendente\u00bb. No son dos puntos de vista alternativos sino complementarios. Jesucristo es verdaderamente hombre y su vida humana, tal y como puede verse en los evangelios, estuvo marcada por la contradicci\u00f3n y el conflicto que le llev\u00f3 hasta la cruz. La ra\u00ed\u00adz de ese conflicto es el choque de la conciencia mesi\u00e1nica de Jes\u00fas (en forma de servicio -Mc 10, 45-) con las posturas de los que hab\u00ed\u00adan interpretado la esperanza mesi\u00e1nica en t\u00e9rminos de poder y de dominio. La soberana libertad de Jes\u00fas en relaci\u00f3n con el Templo y con el S\u00e1bado no eran la proclamaci\u00f3n de una libertad an\u00e1rquica sino la profundizaci\u00f3n en la esencia de la Ley como protectora del hombre.<\/p>\n<p>La consideraci\u00f3n de la dimensi\u00f3n humana de Jesucristo incluye la concepci\u00f3n mesi\u00e1nica de evangelizaci\u00f3n de los pobres, de liberaci\u00f3n de los oprimidos, de la paz por la conversi\u00f3n de los corazones al amor y de la justicia como tarea urgente (hambre y sed de justicia). Este mesianismo de Jes\u00fas (Jesucristo = Jes\u00fas el Mes\u00ed\u00adas) implica liberaci\u00f3n y comuni\u00f3n. Es evangelio. El mesianismo de Jes\u00fas incluye sobre todo la liberaci\u00f3n del pecado. El es el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo Un 1, 29). El es el Salvador del mundo Un 4, 42). Esa salvaci\u00f3n es la vida eterna: \u00abEsta es la promesa que nos ha hecho: la vida eterna\u00bb (1 Jn 2, 25). Por ello Jesucristo, el Verbo encarnado, es el pan de vida Un 6, 35), la luz del mundo Un 8, 12), la Resurrecci\u00f3n y la Vida Un 11, 25). El es el Camino hacia el Padre Un 14, 6). Jesucristo es el Mes\u00ed\u00adas, el Hijo de Dios Un 20, 31). Jesucristo es Dios y hombre verdadero. Si la llamada cristolog\u00ed\u00ada ascendente no llega a la confesi\u00f3n de Tom\u00e1s \u00ab\u00c2\u00a1Se\u00f1or m\u00ed\u00ado y Dios m\u00ed\u00ado!\u00bb Un 20, 28), podemos afirmar que no ha llegado hasta la compr\u00e9nsi\u00f3n cabal del misterio de Jesucristo. Igualmente cabr\u00ed\u00ada decir que si la llamada cristolog\u00ed\u00ada descendente no llega hasta el Cristo \u00abvenido en carne\u00bb (1 Jn 4, 2), disuelve el misterio de Jes\u00fas haciendo del Cristo un Verbo desencarnado. La carne, la humanidad de Jesucristo, es la verdad de la comuni\u00f3n de Dios con el hombre.<\/p>\n<p>III. Conclusi\u00f3n<br \/>\nJesucristo es el centro de la Biblia. En el AT como promesa, anuncio y prefiguraci\u00f3n. En el NT como cumplimiento y realizaci\u00f3n. Pero se ha tratado de un cumplimiento que ha llevado consigo la revelaci\u00f3n de una riqueza insospechada de la vida divina. El Mes\u00ed\u00adas se ha manifestado como Hijo de Dios, como el Logos que es Dios y que exist\u00ed\u00ada ya en el principo junto a Dios y que se ha encarnado. De esta manera se ha abierto el campo del monote\u00ed\u00adsmo unipersonal al monote\u00ed\u00adsmo trinitario. La revelaci\u00f3n del car\u00e1cter personal del Esp\u00ed\u00adritu Santo ven\u00ed\u00ada a completar la dimensi\u00f3n cristol\u00f3gica. Jesucristo es Dios y es hombre. Es la uni\u00f3n inefable de lo divino y humano. Es una persona divina con rostro humano, verdadero hombre. Dios encarnado.<\/p>\n<p>[ &#8211;> Adoraci\u00f3n; Agust\u00ed\u00adn, san; Arrianismo; Bautismo; Biblia; Catequesis trinitaria; Confesi\u00f3n de fe; Comunidad; Comuni\u00f3n; Conocimiento; Creaci\u00f3n; Cruz; Doxolog\u00ed\u00ada; Encarnaci\u00f3n; Esperanza; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Eucarist\u00ed\u00ada; Experiencia; Fe; Gnosis, gnosticismo; Gracia; Hijo; Historia; Iglesia; Inhabitaci\u00f3n; Ireneo, san; Jesucristo; Logos; Misi\u00f3n, misiones; Misterio; Monote\u00ed\u00adsmo; Naturaleza; Padre; Padres (griegos y latinos); Pentecost\u00e9s; Personas divinas; Polite\u00ed\u00adsmo; Reino de Dios; Revelaci\u00f3n; Teolog\u00ed\u00ada y econom\u00ed\u00ada; Tom\u00e1s, santo; Trinidad; Vida eterna.]<br \/>\nDomingo Mu\u00f1oz Le\u00f3n<\/p>\n<p>13<\/p>\n<p>JUAN BAUTISTA DE LA CONCEPCI\u00ed\u201cN, SAN<\/p>\n<p>SUMARIO: I. La Trinidad en nosotros.-II. Cristificaci\u00f3n.-III. La acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo.-IV. &#8216;Trinitarismo&#8217; de los trinitarios.<\/p>\n<p>Maestro espiritual, reformador de la Orden de la SS.Trinidad, Juan Bta. de la Concepci\u00f3n (Almod\u00f3var del Campo, 1561-C\u00f3rdoba, 1613) florece en el vergel de la Iglesia postridentina cual agente de renovaci\u00f3n evang\u00e9lica y exponente cimero del siglo \u00e1ureo de la m\u00ed\u00adstica espa\u00f1ola. En su ancha obra literaria&#8217; vierte los propios tesoros y anhelos interiores para provecho de sus hermanos y de los proficientes en las v\u00ed\u00adas del esp\u00ed\u00adritu. Menciono algunos de sus tratados m\u00e1s representativos: La llaga de amor, El conocimiento sobrenatural extraordinario, Dos di\u00e1logos entre Dios y un alma afligida, El recogimiento interior&#8217;, La presencia de Dios, La humildad. M\u00e1s all\u00e1 de ciertos ejes y constantes, reh\u00faye el dise\u00f1o de un itinerario espiritual monol\u00ed\u00adtico.<\/p>\n<p>I. La Trinidad en nosotros<br \/>\n\u00abToda nuestra felicidad est\u00e1 en ser amados de Dios\u00bb (III, 226), quien, en su \u00abinmensa bondad, busca darse y comunicarse al hombre\u00bb (II,146). Es el Dios de la revelaci\u00f3n,\u00bbfundamento de toda nuestra fe en su pluralidad de personas y unidad de esencia\u00bb.<\/p>\n<p>Por la creaci\u00f3n el ser humano es \u00abun retrato de la SS. Trinidad\u00bb, \u00abvivo y propio\u00bb, que el pecado borra \u00abalgo\u00bb pero no cancela (cf. G\u00e9n 1,26-27 II,138, 155,157). Ah\u00ed\u00ad estriba no s\u00f3lo la aptitud radical para el di\u00e1logo, encuentro y uni\u00f3n con la Trinidad, sino tambi\u00e9n la necesidad rec\u00ed\u00adproca entre Dios y el hombre. Este necesita de la \u00abdivina compa\u00f1\u00ed\u00ada\u00bb para \u00abenllenar la capacidad de su alma\u00bb (II, 208-209). Viceversa, \u00abDios sin el hombre se tiene por solo\u00bb (II, 227). \u00abS\u00f3lo el hombre se llev\u00f3 el coraz\u00f3n de Dios; con s\u00f3lo el hombre emple\u00f3 su sangre, su vida\u00bb (II, 228).<\/p>\n<p>Por la gracia somos hijos de Dios, \u00abreengendrados\u00bb en Cristo (II, 265); el alma es \u00abcielo pues es templo y morada de la SS.Trinidad\u00bb (IV, 318), \u00abhabitaci\u00f3n de todas tres personas\u00bb divinas Un 14,23] (III,136). En \u00ablos escogidos\u00bb, junto con esos modos de presencia trinitaria, se da un tercero: el de la \u00abuni\u00f3n\u00bb experiencial (II,155).<\/p>\n<p>Concibe la inhabitaci\u00f3n en clave de uni\u00f3n interpersonal\u00bb. Se trata de la autodonaci\u00f3n de Dios Trinidad, Dios Amor, al hombre, haci\u00e9ndole part\u00ed\u00adcipe de su vida. Tambi\u00e9n la gracia se define con categor\u00ed\u00adas personalistas de donaci\u00f3n y comuni\u00f3n. El conocimiento y el amor son \u00ablos brazos con que el alma abraza, cose, liga y ata a su buen Esposo, no se le salga\u00bb. A su vez, de la uni\u00f3n mana \u00abla caridad que inflama a la voluntad y la luz que alumbra al entendimiento\u00bb (II, 231,235). Todo ello se traduce en vivir como hijos, unidos al Padre con amor fiel.<\/p>\n<p>Intenta desvelar algo de su \u00abuni\u00f3n perfecta\u00bb con las divinas personas. El Esp\u00ed\u00adritu facilita, a quien quiere, la \u00abperfecta comunicaci\u00f3n y trato estrecho con Dios\u00bb en el centro del alma (I1,192). Por \u00abmerced singular Dios hace a un alma una misma cosa consigo mismo\u00bb mediante una \u00abtransformaci\u00f3n verdadera\u00bb, verific\u00e1ndose entonces lo que pide Jes\u00fas: \u00abQue sean uno en nosotros y como nosotros\u00bb (cf. Jn 17,21-23; IV,169) y lo que \u00abdice san Pablo: &#8216;Vivo yo, ya no yo, sino vive en m\u00ed\u00ad Cristo'\u00bb (G\u00e1l 2,20;1I,52); \u00abel que se une al Se\u00f1or se hace un esp\u00ed\u00adritu con \u00e9l\u00bb (1 Cor 6,17; V,36). En Cristo por el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb, Dios se da a gustar en \u00abgracia y amistad, unidad y conformidad, un ser, un querer, un amor, una liga, una traba con un abrazo amoroso, un \u00e9l para m\u00ed\u00ad y yo para \u00e9l\u00bb (VIII, 168). \u00abComunica al alma sus condiciones, propiedades\u00bb (cf. II, 93; VIII,173) y le\u00bbrepresenta sus misterios\u00bb (II, 237). Todo, con luz sobrenatural \u00aben tinieblas y obscuridad interior\u00bb.<\/p>\n<p>Al exponer estos temas, el m\u00ed\u00adstico trinitario bebe sin saciarse de la Palabra de Dios; asume en todo su contenido e implicaciones el simbolismo del Cantar; recurre a jugosas descripciones psicol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>II. Cristificaci\u00f3n<br \/>\nHa vivido el misterio trinitario en y desde la cristificaci\u00f3n o configuraci\u00f3n con Cristo, polo central tambi\u00e9n de su magisterio. Su m\u00ed\u00adstica es cristop\u00e1tica. Su Cristo, el del NT. Es \u00abel rostro del Padre eterno\u00bb, en cuanto que lo revela y se constituye en el punto de encuentro del hombre con Dios (II, 273-274). Es \u00abdep\u00f3sito\u00bb y \u00abdispensero de los bienes del Padre eterno\u00bb (V ,6a). Subraya, apoyado en conocidos pasajes joaneos y paulinos, que Cristo es el \u00abverdadero camino que nos lleva al Padre\u00bb (II, 309a), \u00abel camino carretero por donde todos los siervos de Dios han de caminar y de quien no se han de apartar\u00bb (VIII, 189b-190a). El sendero de la perfecci\u00f3n \u00abes Cristo en el coraz\u00f3n\u00bb (II, 309b). El designio comunional de la Trinidad no tiene otro cauce que Cristo. \u00abPor Cristo se ha de empezar y por Cristo se ha de acabar [cf. Ap 1,8]. El es el principio de todas nuestras obras, acciones y m\u00e9ritos; y el mismo Cristo es fin de todas ellas\u00bb (cf. VIII, 533-536). La \u00abcompa\u00f1\u00ed\u00ada\u00bb, el \u00abesposo\u00bb que el Padre otorga al alma es \u00abCristo, Dios y hombre verdadero\u00bb (II, 229).<\/p>\n<p>La perfecci\u00f3n consiste, por tanto, en la cristificaci\u00f3n o conformaci\u00f3n conel Hijo humanado del Padre (Rom 8,29; V,12), ya que \u00abCristo es nuestra gracia y nuestra justicia\u00bb (VIII, 341; cf. 1 Cor 1,30), cabeza y vida del cristiano, \u00abmodelo de toda virtud y santidad\u00bb (I, 188-189). En el fondo, se trata de asemejarse a Cristo crucificado, \u00abcon quien perfectamente est\u00e1 unido\u00bb quien vive la comuni\u00f3n trinitaria (II, 92); de compartir su k\u00e9nosis y padecimientos, de empu\u00f1ar la cruz, que es \u00abel postrer escal\u00f3n\u00bb para acceder a la gloria (V, 81).<\/p>\n<p>Las p\u00e1ginas cristol\u00f3gicas del autor -y no s\u00f3lo ellas- est\u00e1n transidas de vigoroso paulinismo.<\/p>\n<p>III. La acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo<br \/>\nSu pneumatolog\u00ed\u00ada supera en densidad a la que se puede rastrear en otros autores contempor\u00e1neos. La Regla, la reforma, su conversi\u00f3n y misi\u00f3n, la direcci\u00f3n espiritual, la unidad de vida y pluralidad de funciones del cuerpo m\u00ed\u00adstico: todo lo coloca en la esfera del Esp\u00ed\u00adritu, don de Cristo resucitado. Con Pablo, ve manar del Esp\u00ed\u00adritu -que \u00abes amor\u00bb (IV, 28) y cuyo \u00aboficio\u00bb consiste en \u00abderramar caridad en los corazones de los hombres\u00bb (VI, 8; cf. Rom 5,5)- nuestra filiaci\u00f3n divina y todas las gracias y virtudes que jalonan la senda del cristiano. Dir\u00e1 que el Esp\u00ed\u00adritu, porque Amor, es maestro interior de la Iglesia y de cada uno de los creyentes, conforme a los textos de la promesa Un 14,26; 16,13] (IV, 28; VIII, 187,197).<\/p>\n<p>Acent\u00faa la pluriformidad de su acci\u00f3n en las almas. Destaca su intervenci\u00f3n en la experiencia m\u00ed\u00adstica, cuando el alma navega \u00aba vela viento en popa del E.Santo\u00bb (VIII,154), impulsada por \u00abel viento delicado del E.Santo\u00bb (I, 75). \u00abEl fuego del E.Santo\u00bb inflama y hace arder en amor trinitario al esp\u00ed\u00adritu del hombre (VIII, 557).<\/p>\n<p>Caracter\u00ed\u00adstico en este caso es el predominio de los \u00absiete dones que decimos del E.Santo\u00bb (VIII, 167,170)\u00bb. Son dones que acompa\u00f1an al Esp\u00ed\u00adritu, don de dones, don donante. Evita el peligro de &#8216;cosificaci\u00f3n&#8217; al afirmar que el alma los \u00abconoce en Dios\u00bb como \u00abbienes y hacienda\u00bb suya y al poner en primer plano la orientaci\u00f3n teologal de los mismos, en cuanto medios para acrecentar y experimentar la comuni\u00f3n trinitaria. Tiene mucha cabida en sus reflexiones -por tenerla en su vida-el conocimiento sapiencial, que \u00abes don del Esp\u00ed\u00adritu Santo y merced singular de Dios para que lo conozcan\u00bb (IV, 55). Gracia que, una vez m\u00e1s, dimana de la autocomunicaci\u00f3n de Dios Trinidad7&#8242;, uniendo al alma esponsalmente con Cristo. Repite con el Ap\u00f3stol que el mismo Cristo, \u00abDios eterno y sabidur\u00ed\u00ada infinita del Padre\u00bb, es la sustancia de ese saber sobrenatural; Cristo crucificado, sabidur\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica. Advierte que la luz de la fe -la \u00absanta y divina fe\u00bb concedida por el Padre a los peque\u00f1os (Mt 11,25)- permanece y es esencial a\u00fan en las etapas m\u00e1s altas de la experiencia de Dios (cf. IV, 50-51).<\/p>\n<p>IV. &#8216;Trinitarismo&#8217; de los trinitarios<br \/>\nOtro fil\u00f3n macizo de su magisterio, engarzado obviamente con el esp\u00ed\u00adritu de la Orden. Presenta a Dios Trinidad como padre y fundador, patr\u00f3n y se\u00f1or, prototipo, abogado, fuente y vida, norte y meta, hogar de los trinitarios, a quienes llama \u00abhijos de la SS.Trinidad\u00bb con todo el calado teol\u00f3gico de un espec\u00ed\u00adfico carisma eclesial. El compromiso de redimir cautivos y servir a los pobres participa de la misi\u00f3n salv\u00ed\u00adfica confiada a Cristo por el Padre. Es \u00abel oficio\u00bb mismo de la Trinidad, de la que la Orden se siente \u00abesposa\u00bb y colaboradora&#8217;. Mar\u00ed\u00ada,\u00bbpatrona, se\u00f1ora y madre\u00bb del trinitario, es contemplada en la Trinidad como \u00abEsposa (del Padre) y Madre del Hijo y Sagrario divino del E.Santo\u00bb (VII, 243).<\/p>\n<p>Cito, a t\u00ed\u00adtulo conclusivo, una oraci\u00f3n que toca la fibra m\u00e1s honda de su trinitarismo vocacional: \u00c2\u00a1Oh santo Dios m\u00ed\u00ado! \u00ed\u0081mete yo mucho y quiera mucho a tus pobres. Que, aunque yo no merezco entrar en tal compa\u00f1\u00ed\u00ada, t\u00fa, que eres misericordioso y gustas que tus obras sean perfectas y acabadas, gustar\u00e1s de que entre; porque sea trinidad: Dios, el pobre de bienes temporales y yo, pobre de los espirituales. Para que, siendo trinidad perfecta, que consiste en unidad de esencia y trinidad de personas, siendo t\u00fa, Se\u00f1or, el pobre y yo tres personas, haci\u00e9ndonos t\u00fa una misma cosa, seamos unos con una unidad y uni\u00f3n perfecta, como t\u00fa la obras en las almas que t\u00fa amas y quieres\u00bb (VI, 58). Es la vida en el amor de la Trinidad; el testimonio urgente que el mundo necesita.<\/p>\n<p>[ -> Amor;; Comuni\u00f3n; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Experiencia; Fe; Jesucristo; Inhabitaci\u00f3n; Mar\u00ed\u00ada; M\u00ed\u00adstica; Naturaleza; Padre; Persona; Pobres; Redenci\u00f3n; Revelaci\u00f3n; Trinidad; Vida cristiana.]<br \/>\nJuan Pujana<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Es el nombre del personaje que est\u00e1 en el fundamento de la comunidad, de la fe y de la religi\u00f3n cristianas. En esta voz, m\u00e1s que los contenidos concretos sobre Jesucristo que se exponen en otras voces cristol\u00f3gicas, recordaremos la l\u00f3gica teol\u00f3gica impl\u00ed\u00adcita en este nombre e impuesta por \u00e9l y aludiremos a las tendencias de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre su persona y su funci\u00f3n que prevalecieron en el pasado y que dominan en la actualidad.<\/p>\n<p>Jesucristo es un nombre compuesto de dos palabras: Jes\u00fas (yesua&#8217; Yahveh salva) y Christ\u00f3s (Cristo, unido: traducci\u00f3n griega del hebreo maschiah, mes\u00ed\u00adas). La conexi\u00f3n de los dos t\u00e9rminos, realizada va por los primeros cristianos del Nu\u00e9vo Testamento, ha de comprenderse debidamente, pues de lo contrario se puede caer en el peligro de no captar la diversidad de valor epistemol\u00f3gico y veritativo de los mismos: en efecto, el primero es significativo en el plano de la constataci\u00f3n Y del testimonio hist\u00f3rico; el segundo,- en el de la confesi\u00f3n de fe y de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica. Hoy muchos te\u00f3logos sostienen justamente que la expresi\u00f3n teol\u00f3gicamente m\u00e1s exacta y aceptable (que aparece varias veces en el Nuevo Testamento) deber\u00ed\u00ada ser. Jes\u00fas el Cristo, o bien Jes\u00fas de Nazaret, personaje hist\u00f3rico y objeto de investigaci\u00f3n hist\u00f3rica, a quien la fe confiesa como el Cristo de Dios, el Ungido\/Enviado definitivo de Dios al mundo. La revaloraci\u00f3n de esta diferencia epistemol\u00f3gica obliga a decir con raz\u00f3n que Jesucristo es una expresi\u00f3n de valor teol\u00f3gico y que incluso constituye por s\u00ed\u00ad misma el n\u00facleo de toda la cristolog\u00ed\u00ada y &#8211; teolog\u00ed\u00ada cristianas, que no son en substancia m\u00e1s que simples explicitaciones de todo lo que est\u00e1 contenido germinalmente en ella.<\/p>\n<p>En la conexi\u00f3n exacta de los dos t\u00e9rminos se respeta y se expresa igualmente la especificidad de la afirmaci\u00f3n cristiana sobre Jesucristo: confesi\u00f3n de fe, pero anclada radical e indisolublemente en una figura hist\u00f3rica, en un momento concreto de la historia de los hombres, concretamente en la vida y en la muerte tr\u00e1gica de Jes\u00fas de Nazaret, narradas de forma hist\u00f3ricamente plausible en los escritos de fe de la comunidad cristiana, tal como sostiene la investigaci\u00f3n hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtica de nuestros d\u00ed\u00adas y como confirman algunas fuentes extracristianas, tanto jud\u00ed\u00adas (cf. Flavio Josefo, Ant. XX, 200) como romanas (cf. T\u00e1cito, An17, XV, 4: Cristo fue condenado a muerle por el procurador Poncio Pilato; Suetonio, Claud. XXV, 4. Plinio el Joven, Ep. lO, 96).<\/p>\n<p>Esto indica adem\u00e1s las dos directrices a lo largo de las cuales hay que moverse para comprender y asimilar adecuadamente la realidad de Jesucristo: la historia y la fe, los contenidos de su vida hist\u00f3rica (resumidos en la designaci\u00f3n \u00abJes\u00fas de Nazaret\u00bb) y los de la confesi\u00f3n de fe sobre \u00e9l (resumidos en la designaci\u00f3n \u00abCristo\u00bb). Resulta instructivo recordar las vicisitudes alternas de la referencia de la teolog\u00ed\u00ada y de la cultura a Jesucristo a lo largo de los siglos hasta hoy.<\/p>\n<p>Ya dentro del Nuevo Testamento se pueden advertir dos tendencias: una que destaca la referencia a la vida hist\u00f3rica de Jes\u00fas (los evangelios), la otra que vive presente sobre todo al Se\u00f1or Crucificado\/Resucitado (Pablo). Las dos se integran mutuamente, aunque en medida distinta, en todos los escritos neotestamentarios, que anuncian todos ellos a Jes\u00fas de Nazaret confesado con el t\u00ed\u00adtulo de Cristo, o bien de Logos, Se\u00f1or, Rey de los reyes, etc.<\/p>\n<p>En la \u00e9poca patr\u00ed\u00adstica se da un desplazamiento gradual, aunque con acentuaciones diversas, desde la historia de Jes\u00fas hasta la identidad trascendente de Cristo, del Hijo encarnado en una naturaleza humana. Despu\u00e9s del concilio antiarriano de Nicea (325), aunque sigue manteni\u00e9ndose viva la atenci\u00f3n a la dimensi\u00f3n humana de Jes\u00fas (pensemos en las afirmaciones del concilio de Calcedonia, en el 451 : Jesucristo es verdaderamente Dios y verdaderamente hombre; en las del Concilio Constantinopolitano III, en el 681 : en Jesucristo se da una verdadera libertad humana junto con la divina), Jesucristo se va convirtiendo cada vez m\u00e1s en el Pantocr\u00e1tor, el Soberano trascendente y eterno, dominador y juez del mundo entero. La atenci\u00f3n a su divinidad y a su dignidad y poder divinos son predominantes. Lo atestigua igualmente el arte cristiano de este per\u00ed\u00adodo.<\/p>\n<p>A partir del siglo XII empieza a reavivarse el inter\u00e9s por la dimensi\u00f3n humana de Cristo. Es notable el influjo de los cistercienses, especialmente de san Bernardo, as\u00ed\u00ad como el de san Francisco de As\u00ed\u00ads y los franciscanos. Detr\u00e1s de su testimonio y de su predicaci\u00f3n, los misterios de la vida de Jes\u00fas y el drama de su existencia humana constituyen el objeto de la meditaci\u00f3n, de la imaginaci\u00f3n y de la reflexi\u00f3n del pueblo creyente, as\u00ed\u00ad como de gran parte de la teolog\u00ed\u00ada (especialmente de san Buenaventura y de santo Tom\u00e1s de Aquino). La espiritualidad medieval, la del renacimiento y la de la \u00e9poca moderna concede amplio espacio a los aspectos humanos de Jes\u00fas. Sin embargo, la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica en su conjunto sigue otra orientaci\u00f3n: en ella Jesucristo es objeto de reflexi\u00f3n en su constituci\u00f3n de Verbo hecho carne, de Dios-hombre, y se estudian las condiciones y las consecuencias de su ser y de su obrar divino-humano.<\/p>\n<p>La cultura moderna europea, ordinariamente antidogm\u00e1tica y de orientaci\u00f3n racionalista y laicista, rechaz\u00f3 o se desinteres\u00f3 de la dimensi\u00f3n trascendente y divina de Jesucristo, que confesaban las Iglesias cristianas, desde\u00f1\u00e1ndola como indemostrable y por tanto gratuita e inaceptable. Sin embargo, muchos de sus representantes miraron con simpat\u00ed\u00ada, con admiraci\u00f3n y con respeto al hombre Jes\u00fas de Nazaret, no s\u00f3lo como personaje, sino como maestro de comportamiento \u00e9tico (pensemos en 1. Kant, Voltaire, G .W F. Hegel, en pensadores de orientaci\u00f3n y de compromiso socialista: F Engels- K. Kautsky E. Bloch, M. Machovec, etc.).<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n teol\u00f3gica cristiana se esfuerza en valorar en su discurso sobre Jesucristo el inter\u00e9s de la cultura moderna por el Jes\u00fas de Nazaret hist\u00f3rico y en mostrar que las afirmaciones de f\u00e9 teol\u00f3gicas sobre \u00e9l se arraigan en su vida hist\u00f3rica. Consiguientemente ha recuperado su valor lo humano de Jes\u00fas en el plano antropol\u00f3gico, hist\u00f3rico, social y pol\u00ed\u00adtico. La participaci\u00f3n de Jes\u00fas en la historia de los hombres, su praxis, su destino de muerte y el horizonte de esperanza que abre al hombre de todos los tiempos con su resurrecci\u00f3n constituyen el punto de partida y de referencia constante de toda afirmaci\u00f3n ulterior sobre \u00e9l y sobre su funci\u00f3n de salvaci\u00f3n para el hombre.<\/p>\n<p>Con esta opci\u00f3n la teolog\u00ed\u00ada moderna se acerca a la perspectiva de los evangelios, tematiza expresamente la ense\u00f1anza y la praxis que condujeron a Jes\u00fas a la muerte y a la resurrecci\u00f3n y, adem\u00e1s de anclar de forma refleja las afirmaciones de fe en la historia, capta tambi\u00e9n en \u00e9ste el modo de manifestarse del Hijo de Dios en el tiempo y la realizaci\u00f3n m\u00e1s plena, normativa, de lo humano: se se\u00f1ala al hombre concreto Jesucristo como verdadera y plena revelaci\u00f3n del rostro de Dios y \u00abarquetipo\u00bb y \u00abmodelo\u00bb de lo humano.<\/p>\n<p>De esta manera se recuperan y reafirman con decisi\u00f3n las dos dimensiones del misterio de Jesucristo. De nuevo Jesucristo se acerca al hombre; pero al mismo tiempo es confesado y presentado como aquel que por su dimensi\u00f3n personal profunda, divina, est\u00e1 en disposici\u00f3n de decir la palabra definitiva y de dar los valores m\u00e1s profundos al &#8211; hombre que camina por los senderos del tiempo.<\/p>\n<p>Con esta visi\u00f3n de Jesucristo la comunidad cristiana participa hoy en un di\u00e1logo interreligioso lleno de vida. La teolog\u00ed\u00ada reciente es consciente del hecho de que este anuncio de Jesucristo constituye un punto dif\u00ed\u00adcilmente compatible y asimilable por los miembros de otras religiones; sin embargo, siente que no puede abdicar de \u00e9l, so pena de perder la identidad cristiana.<\/p>\n<p>G. Iammarrone<\/p>\n<p>Bibl.: W. Kasper, Jes\u00fas, el Cristo, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 61986; E. Schillebeeckx, Jes\u00fas, La historia de un viviente, Cr\u00ed\u00adstiandad, Madrid 1981; Ch, Duquoc, Cristolog\u00ed\u00ada, S\u00ed\u00adgueme. Salamanca 51985; \u00ed\u008dd., Jes\u00fas, hombre libre, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 41978; O. Gonz\u00e1lez de Cardedal, Jes\u00fas de Nazaret. Aproximaci\u00f3n a la cristolog\u00ed\u00ada, Editorial Cat\u00f3lica, Madrid 1975; p, M. Beaude, Jes\u00fas de Nazaret. Verbo Divino, Estella 21989.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: 1. Introducci\u00f3n: 1. Desaf\u00ed\u00ados actuales al anuncio de Jesucristo; 2. Cristocentrismo de la catequesis. II. Claves cristol\u00f3gicas: 1. El misterio de la encarnaci\u00f3n; 2. Un \u00abDios de los hombres\u00bb; 3. La salvaci\u00f3n, un dinamismo de \u00abcomuni\u00f3n transformadora\u00bb; 4. La salvaci\u00f3n, un camino de \u00abentrega hasta la muerte\u00bb; 5. La salvaci\u00f3n culmina en la resurrecci\u00f3n de Cristo y el reino de Dios. III. Catequesis sobre Jesucristo: 1. Claves que articulan la catequesis sobre Jesucristo; 2. La catequesis de Jesucristo en sus tareas; 3. Catequesis de Jesucristo por edades.<\/p>\n<p>I. Introducci\u00f3n<br \/>\n\u00abJesucristo es el mismo ayer, hoy y siempre\u00bb (Heb 13,8). La Iglesia tiene el mandato divino de testimoniar su presencia y proclamar su salvaci\u00f3n en todo tiempo y en todo lugar. El anuncio de la buena noticia de Jesucristo es siempre el mismo, pero la modulaci\u00f3n que adquiere en cada \u00e9poca y para cada destinatario var\u00ed\u00ada seg\u00fan los gozos y esperanzas, angustias y frustraciones que los caracterizan.<\/p>\n<p>Hoy, para que la Iglesia sea fiel a la encomienda recibida y para que Jes\u00fas germine en los corazones de nuestros contempor\u00e1neos y, por ellos, en las estructuras de nuestra sociedad, la comunidad cristiana debe estar atenta al campo del mundo. Debe detectar las v\u00ed\u00adas que el contexto cultural abre actualmente al anuncio del evangelio, y tambi\u00e9n las que cierra. Unas son ocasiones que la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu ofrece a su Iglesia para que, con nuevo ardor, testimonie a Jesucristo. Las otras son retos que Dios le lanza para que se desinstale y se identifique con la pascua del Se\u00f1or que ella anuncia.<\/p>\n<p>1. DESAF\u00ed\u008dOS ACTUALES AL ANUNCIO DE JESUCRISTO. El contexto socio-cultural actual plantea desaf\u00ed\u00ados de diverso orden al anuncio de Jesucristo:<br \/>\na) La situaci\u00f3n religiosa de nuestra sociedad es, en muchos casos, al menos problem\u00e1tica. El secularismo imperante hace que el hombre de hoy se debata entre la indiferencia y la negaci\u00f3n de Dios. Como reconoce el Directorio general para la catequesis, sin necesidad de expresarlo, el hombre de hoy se desentiende de Dios existencialmente (cf DGC 22). Esta falta del sentido trascendente de la vida y el debilitamiento de la actitud religiosa hace mella en la presentaci\u00f3n de Jesucristo, porque arrancado de la tierra madre de Dios, se hace imposible conocer y penetrar su Misterio. De ah\u00ed\u00ad que la catequesis sobre Jesucristo tendr\u00e1, como encomienda primera, preparar y ahondar la experiencia religiosa de sus destinatarios. Jes\u00fas de Nazaret, su vida, su persona, no puede ser comprendido si no se tiene presente lo que significa Dios para el hombre.<\/p>\n<p>b) La sociedad posmoderna tiene especial alergia a cualquier visi\u00f3n de la realidad que pretenda ser globalizante. La ca\u00ed\u00adda de las ideolog\u00ed\u00adas, la consideraci\u00f3n de que a la verdad s\u00f3lo se tiene acceso fragmentariamente, son, entre otros, signos de esta tendencia. Esto incide, incluso, en el plano existencial. La mayor\u00ed\u00ada de nuestros contempor\u00e1neos, divididos por los diferentes \u00e1mbitos en donde se juega su vida, van en pos de referencias parciales y m\u00faltiples como modo de adaptarse a un mundo que tiene a gala ser plural y tolerante. Incluso los creyentes muestran una configuraci\u00f3n ecl\u00e9ctica y d\u00e9bil de su fe. Pues bien, la Iglesia anuncia a Jesucristo como la Palabra \u00fanica de Dios. El gran relato que da sentido a toda la vida; que bajo la pretensi\u00f3n de unicidad y totalidad es capaz de estructurar en un conjunto arm\u00f3nico la vida del que lo acoge. La catequesis debe tener en cuenta este escollo y ofrecer el conocimiento de Jesucristo como salida a la sensaci\u00f3n de vac\u00ed\u00ado de nuestros contempor\u00e1neos.<\/p>\n<p>c) Los medios de comunicaci\u00f3n de masas ofrecen una visi\u00f3n planetaria del mundo y sus problemas: la sociedad del bienestar, el norte y el sur, las migraciones, los adelantos cient\u00ed\u00adfico-t\u00e9cnicos, la destrucci\u00f3n de la biosfera&#8230; Junto a ello, la incapacidad del hombre para resolverlos. Esto, necesariamente, genera unos nuevos posicionamientos ante la realidad: la visi\u00f3n pesimista de \u00e9sta lleva a refugiarse en un mundo propio e individual; el rechazo de lo feo, doloroso y comprometido lleva a subrayar lo est\u00e9tico agradable y c\u00f3modo; ; la impotencia ante los problemas del mundo lleva a la b\u00fasqueda de la propia realizaci\u00f3n&#8230; La presentaci\u00f3n de Jesucristo deber\u00e1 considerar estos nuevos posicionamientos y hacer del concepto amplio y renovado de salvaci\u00f3n uno de sus ejes.<\/p>\n<p>d) La propia presentaci\u00f3n y conocimiento de Jesucristo es problem\u00e1tica. Cristo es un gran desconocido para nuestra generaci\u00f3n. Cuando el hombre de hoy se acerca a \u00e9l, esta aproximaci\u00f3n se debate, a menudo, entre una referencia moralizante y una perspectiva subjetivo-emocional, que intenta compensar necesidades de diversa \u00ed\u00adndole; pero casi siempre con una escasa visi\u00f3n evangelizadora. La presentaci\u00f3n que de su Misterio hace la Iglesia suele ser rechazada por lejana, desencarnada y ajena a las preocupaciones del mundo actual. La misma presentaci\u00f3n catequ\u00e9tica es tambi\u00e9n problem\u00e1tica. Queriendo aproximar a Jes\u00fas a nuestros contempor\u00e1neos, a veces insiste s\u00f3lo en la humanidad de Jes\u00fas, sin hacer referencia expl\u00ed\u00adcita a su divinidad; en otras ocasiones, menos frecuentes en nuestro tiempo, acent\u00faa tan exclusivamente su divinidad que no pone de relieve la realidad del misterio de la encarnaci\u00f3n del Verbo (cf DGC 30). La catequesis debe hacer un esfuerzo por presentar todas las facetas del misterio de Jes\u00fas, tal como lo proclama la Iglesia, ayudando a que los creyentes tengan un acceso experiencial a trav\u00e9s de su encuentro con Cristo.<\/p>\n<p>2. CRISTOCENTRISMO DE LA CATEQUESIS. \u00abCristo, el Hombre nuevo (nuevo Ad\u00e1n), en la misma revelaci\u00f3n del misterio del Padre y de su amor, manifiesta plenamente el hombre al propio hombre y le descubre la sublimidad de su vocaci\u00f3n\u00bb (GS 22a). Por eso \u00abla verdad profunda de Dios y de la salvaci\u00f3n del hombre&#8230; se manifiesta en Cristo, mediador y plenitud de toda la revelaci\u00f3n\u00bb (DV 2; cf 4). El hecho de que Jesucristo sea la plenitud de la revelaci\u00f3n y el centro de todo el misterio cristiano \u00abes el fundamento del cristocentrismo de la catequesis: el misterio de Cristo, en el mensaje revelado, no es un elemento m\u00e1s junto a otros, sino el centro a partir del cual los restantes elementos se jerarquizan y se iluminan\u00bb (DGC 41; cf CT 5).<\/p>\n<p>a) La persona de Jesucristo. El que la catequesis sea cristoc\u00e9ntrica significa que debe centrar toda su atenci\u00f3n en la persona de Jesucristo. Debe ayudar al reci\u00e9n convertido, a trav\u00e9s del encuentro personal con Cristo, a conocer y entrar en comuni\u00f3n de intimidad con el Misterio de aquel en cuyas manos se ha puesto por la fe inicial (cf CT 20; DGC 80-81). Y esto, no como una figura del pasado, como un mero maestro de \u00e9tica a quien imitar, sino como quien permanece vivo por su resurrecci\u00f3n y, a tra v\u00e9s de su palabra y de su Esp\u00ed\u00adritu, se presenta como salvador nuestro, que nos llama a su seguimiento.<\/p>\n<p>La catequesis debe presentar, por tanto, no s\u00f3lo la doctrina acerca de Jes\u00fas, sino la persona misma, la vida y el mensaje de Cristo, como buena noticia para el hombre de hoy y, a trav\u00e9s de \u00e9l, para el mundo, en toda su integridad y originalidad, sin reduccionismos: en el realismo de su vida, de su palabra y su actuaci\u00f3n. As\u00ed\u00ad pues, Cristo no es s\u00f3lo objeto de la catequesis como una mera verdad objetiva que debe ser ense\u00f1ada o demostrada, sino que, como Resucitado, es m\u00e1s bien el verdadero sujeto activo que puede manifestarse al hombre de hoy y, a trav\u00e9s de s\u00ed\u00ad, introducirlo en el misterio \u00ed\u00adntimo del Dios Trino (cf DGC 99). El Se\u00f1or se hace presente a trav\u00e9s de su cuerpo, que es la Iglesia, la comunidad cristiana y sus miembros, en especial del catequista que, por la encomienda celesial, es su testigo ante los nuevos creyentes. \u00abEl bautismo, sacramento por el que nos configuramos con Cristo, sostiene con su gracia este trabajo de la catequesis\u00bb (DGC 80).<\/p>\n<p>Desde esta perspectiva, y dado que la presencia inmediata del Resucitado no nos es accesible si no es a trav\u00e9s de representaciones sensibles, es preciso someter a examen las im\u00e1genes de Jes\u00fas que prevalecen en los catequizandos o en sus ambientes, para purificarlas si fuese necesario. Y no s\u00f3lo las im\u00e1genes expl\u00ed\u00adcitas de Cristo cargadas de proyecciones terrenas o fant\u00e1sticas, sino tambi\u00e9n otras que pueden estar latentes en ciertas actitudes o comportamientos, tendentes a contraponer de forma radical lo humano y lo divino, lo natural y lo sobrenatural (o lo sagrado y lo profano).<\/p>\n<p>b) Jes\u00fas mediador entre Dios y el hombre. \u00abPorque hay&#8230; un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jes\u00fas, tambi\u00e9n \u00e9l hombre, que se entreg\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo para liberarnos a todos\u00bb (1Tim 2,5-6), el punto central de la catequesis deber\u00e1 ser la realidad personal de Jes\u00fas, en su unicidad y concreticidad como mediador salv\u00ed\u00adfico, m\u00e1s que en su dualidad como Dios y hombre. Hay que situar al catequizando ante la persona de Jes\u00fas, ante sus actitudes, sus relaciones y su camino concreto, m\u00e1s que ante unos atributos que suelen ser los de una divinidad un tanto abstracta o los de una humanidad un tanto ideal. Para que esta catequesis alcance su objetivo, y dado que en nuestros d\u00ed\u00adas el acceso a la dimensi\u00f3n trascendente es m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil, ya que el t\u00e9rmino Dios es una palabra te\u00f3rica o encierra im\u00e1genes antropom\u00f3rficas o m\u00e1gicas, es necesario, en muchos casos, que a la catequesis sobre Jesucristo preceda la formaci\u00f3n de los catequizandos en el sentido y la actitud religiosa. Su apertura a Dios, referencia \u00faltima de la persona, proyecto y vida de Jes\u00fas, es la perspectiva desde donde los ne\u00f3fitos pueden ser introducidos en el misterio de Cristo, para descubrir en \u00e9l al mediador entre Dios y el hombre y el nuevo semblante que nos ofrece del Dios Padre. Esto implica una renovaci\u00f3n de la imagen que tenemos de Dios y del propio Jes\u00fas, revisada a la luz del Dios de Jesucristo, en su originalidad en relaci\u00f3n con el Dios contemplado por las religiones.<\/p>\n<p>Esta catequesis precisa un profundo sentido b\u00ed\u00adblico, atento al proyecto de Dios que -en el dinamismo de la historia de la salvaci\u00f3n- prepara la venida de Cristo, preludiando en el Antiguo Testamento el misterio de la encarnaci\u00f3n; lo lleva a plenitud en la realidad hist\u00f3rica del propio Jes\u00fas, testimoniada en los evangelios; y lo prolonga en la historia del nuevo pueblo de Dios, recogida en el resto de los escritos neotestamentarios.<\/p>\n<p>En consecuencia, la catequesis no deber\u00e1 partir, en un primer momento, de la ontolog\u00ed\u00ada -la doble esencia o naturaleza est\u00e1tica- de Cristo, ni de las formulaciones que, desde los concilios de Efeso y Calcedonia hasta el III de Constantinopla -del a\u00f1o 431 al 681- sirvieron de cauce de expresi\u00f3n a una cristolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica, centrando hasta tal punto su atenci\u00f3n en el hecho de la encarnaci\u00f3n, que olvidaron y marginaron los mysteria vitae Christi: el desarrollo de la vida, muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, que a\u00fan se manten\u00ed\u00ada en los s\u00ed\u00admbolos de Nicea (a\u00f1o 325) y Constantinopla I (a\u00f1o 381). Antes que el mero aprendizaje de f\u00f3rmulas hechas o definiciones, la catequesis deber\u00ed\u00ada, de la mano de los evangelios, contemplar el desarrollo hist\u00f3rico, din\u00e1mico, existencial de Jes\u00fas, conduciendo a una fe confesante en la que el creyente exprese la relaci\u00f3n personal entre Cristo y \u00e9l; y desde ah\u00ed\u00ad se produzca la resonancia, en su propia vida personal, de la presencia viva y actuante del Se\u00f1or. En este marco, y en un segundo momento, la s\u00ed\u00adntesis de fe expresada en los diferentes s\u00ed\u00admbolos ser\u00e1 para los catec\u00famenos luz de gu\u00ed\u00ada que iluminar\u00e1 su propia relaci\u00f3n creyente con Jes\u00fas y les permitir\u00e1 ahondarla en todo su tenor eclesial.<\/p>\n<p>II. Claves cristol\u00f3gicas<br \/>\n1. EL MISTERIO DE LA ENCARNACI\u00ed\u201cN. a) Afirmaci\u00f3n de la persona de Jes\u00fas, Hijo de Dios y Hombre nuevo. Se trata, ante todo, de reconocer a Jes\u00fas como Hijo de Dios y Hombre nuevo. La consideraci\u00f3n de la divinidad o la humanidad de Jes\u00fas como dos magnitudes no del todo integradas en su personalidad englobante, no s\u00f3lo desvirt\u00faa el misterio de la encarnaci\u00f3n, sino que condiciona el comportamiento cristiano, llev\u00e1ndolo a un dualismo y a una disociaci\u00f3n pr\u00e1ctica entre la vida cristiana y la profana, como si la fe del creyente nada tuviera que ver con la realidad secular. En tal caso, el v\u00ed\u00adnculo entre ambas es puramente \u00e9tico, al margen de la salvaci\u00f3n de Dios en Cristo proyectada como gracia capaz de transfigurar y renovar la realidad secular.<\/p>\n<p>b) Superaci\u00f3n de la \u00abconfusi\u00f3n\u00bb entre lo humano y lo divino. Pero tambi\u00e9n es preciso evitar la confusi\u00f3n entre ambas dimensiones: la absorci\u00f3n de lo humano en lo divino o viceversa.<\/p>\n<p>&#8211; Una reducci\u00f3n de lo humano a lo divino. La prevalencia de una cristolog\u00ed\u00ada descendente, con olvido de la historia de Jes\u00fas reflejada en los evangelios, llev\u00f3 a una insistencia exclusiva en un Jes\u00fas s\u00f3lo Dios, con olvido de su humanidad. Por eso es preciso recuperar la centralidad de la humanidad de Jes\u00fas, quicio del misterio cristiano y la salvaci\u00f3n, afirmada por la revelaci\u00f3n, y que el Vaticano II destaca (GS 22).<\/p>\n<p>La minusvaloraci\u00f3n de la realidad humana de Jes\u00fas condujo a la acentuaci\u00f3n de una serie de rasgos extraordinarios (milagros, conocimiento singular, dimensi\u00f3n sacra absoluta, etc.), y a la atribuci\u00f3n de t\u00ed\u00adtulos divinos, m\u00e1s propios de las divinidades paganas (Rey, Alt\u00ed\u00adsimo, Omnipotente) o de un Dios abstracto, racional, que del Dios del evangelio (afirmado como Padre por Jes\u00fas, en el Esp\u00ed\u00adritu, desde una singularidad trinitaria). Pr\u00f3xima a esta mentalidad est\u00e1 la consideraci\u00f3n de Jes\u00fas como un ser h\u00ed\u00adbrido (semidi\u00f3s o superhombre), pero sin ser plenamente una cosa ni otra. Tambi\u00e9n esto aleja a Jes\u00fas y lo hace ajeno al drama humano: no llega a adentrarse en el mundo del sufrimiento, la tentaci\u00f3n, la angustia, la pobreza o el fracaso; no necesita optar, ni ejercer la libertad o la responsabilidad propias del hombre. Como si todo se le diese ya hecho por obra de una divinidad de la que ser\u00ed\u00ada mero juguete. Se olvida as\u00ed\u00ad que Jes\u00fas, aunque es aquel \u00abpor quien todo fue hecho\u00bb, alcanz\u00f3 ser \u00abperfecto mediante los sufrimientos\u00bb y, \u00abprobado en todo a semejanza nuestra\u00bb, \u00abaprendi\u00f3, sufriendo, a obedecer\u00bb. Part\u00ed\u00adcipe de nuestra carne y sangre, se hizo \u00aben todo semejante a sus hermanos\u00bb (Heb 2,10-14; 4,15; 5,8; 2,17).<\/p>\n<p>Es preciso, por tanto, recuperar al Jes\u00fas del evangelio como personaje hist\u00f3rico real, evitando caer en una figura m\u00ed\u00adtica, situ\u00e1ndolo en el \u00e1mbito en el que vivi\u00f3 y actu\u00f3, con su cultura y religiosidad propias (la Galilea \u00abde los gentiles\u00bb [Mt 3,15-17], semipagana, donde \u00e9l se cri\u00f3 e inici\u00f3 su misi\u00f3n); con los condicionamientos econ\u00f3micos y sociales a los que \u00e9l se enfrent\u00f3. El conocimiento del entorno geogr\u00e1fico e hist\u00f3rico de Jes\u00fas, nos permitir\u00e1 aproximarnos a la figura concreta de Alguien que sigue llamando hoy al mismo seguimiento al que llam\u00f3 entonces. S\u00f3lo desde la realidad de la persona, y desde su encarnaci\u00f3n en la vida y la experiencia cotidiana -y no como un ser abstracto-, Jes\u00fas podr\u00e1 ser verdaderamente universal y contempor\u00e1neo nuestro (el universale concretissimum de K. Barth). Esta perspectiva es importante para plantear correctamente la relaci\u00f3n de Cristo, Hombre nuevo (cf GS 22), con las religiones, as\u00ed\u00ad como con las aspiraciones de la humanidad. Contando finalmente con la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu, que presidi\u00f3 toda la actuaci\u00f3n salvadora de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Por otra parte, esa minusvaloraci\u00f3n de la humanidad de Jes\u00fas llev\u00f3 a considerar el misterio de la encarnaci\u00f3n como algo que se concentra en la persona de Jes\u00fas, como un caso \u00fanico, excepcional e irrepetible de la conjunci\u00f3n entre Dios y el hombre, olvidando que la encarnaci\u00f3n, aunque \u00fanica y original, no queda clausurada en Jes\u00fas, sino que se proyecta sobre la humanidad, sobre el conjunto de la creaci\u00f3n y la historia (que por eso es historia de alianza y salvaci\u00f3n): el en s\u00ed\u00ad de Jes\u00fas conduce al por nosotros y por nuestra salvaci\u00f3n. Por nuestra participaci\u00f3n en el cuerpo de Cristo (Iglesia), llegamos a ser en plenitud hijos de Dios (Jn 1,12-14; 1Jn 3,1-2; 5,1), a quien podemos llamar \u00abPadre\u00bb (Rom 8,15; G\u00e1l 4,6).<\/p>\n<p>&#8211; Una reducci\u00f3n de lo divino a lo humano. Por el otro extremo hay que superar una insistencia exclusiva en la humanidad de Jes\u00fas donde, desde los presupuestos de un humanismo secular, todo se redujese a la afirmaci\u00f3n de Jes\u00fas como un mero Hombre, en detrimento de su dimensi\u00f3n divina trascendente o de su identidad como Hijo \u00fanico de Dios. Este planteamiento tiende a reducir a Jes\u00fas a una mera figura del pasado, convirtiendo los evangelios en puro relato biogr\u00e1fico (vidas de Jes\u00fas); lo que hace de \u00e9l un mero modelo a seguir, similar a otras figuras del pasado, o un hombre ideal, quiz\u00e1 extraordinario, pero no encarnaci\u00f3n de Dios, sino de una serie de arquetipos humanos de car\u00e1cter religioso o \u00e9tico. La persona de Jes\u00fas quedar\u00ed\u00ada as\u00ed\u00ad instrumentalizada, puesta al servicio de unos valores te\u00f3ricos que \u00e9l encarn\u00f3 y de los que \u00e9l vendr\u00ed\u00ada a ser mero exponente. En este caso lo que importa es su conducta, mientras pierde valor la realidad fundante de su persona: la encarnaci\u00f3n y revelaci\u00f3n del misterio de Dios. Entonces la catequesis ya no podr\u00ed\u00ada inducir a un verdadero seguimiento de Cristo, sino s\u00f3lo a la imitaci\u00f3n de los ideales que \u00e9l encarna.<\/p>\n<p>Todo esto no significa que haya que disociar la persona y la obra de Jes\u00fas de los sentimientos y anhelos m\u00e1s profundos del ser humano, que \u00e9l tambi\u00e9n asumi\u00f3 y que, por ello, pueden servir como medio para aproximarnos a su persona y su obra. Pues en Cristo acaece la revelaci\u00f3n plena de lo que estaba latente en el ser humano, bien como tendencia o como interrogante cuya plenitud nos tendr\u00e1 que ser dada desde una salvaci\u00f3n como un don que adviene (K. Rahner). Ya Pablo habl\u00f3 de la antigua ley jud\u00ed\u00ada como \u00abpedagogo\u00bb que nos conduce a la plenitud de Cristo, y que desemboca en la filiaci\u00f3n (G\u00e1l 3,23-26 y 4,1-5). Cristo, el Hijo \u00fanico, es a la vez el \u00abprimog\u00e9nito de toda la creaci\u00f3n\u00bb en el que todo fue creado y se sustenta (Col 1,13-17): por eso es posible hallar en la historia humana semillas del Verbo, que coinciden con las demandas de \u00e9tica, de justicia, de paz y esperanza, que aparecen en la sociedad. De ah\u00ed\u00ad que sea preciso dialogar con la cultura y el mundo actual, pero sabiendo que la verdadera medida o regla es la persona de Cristo, y no viceversa; considerando los problemas y anhelos de la humanidad, sus b\u00fasquedas y sus logros m\u00e1s bien como respuestas parciales, que en Cristo deber\u00e1n encontrar respuesta plena. As\u00ed\u00ad lo afirma el Vaticano II (cf GS 22.32.38 y 45).<\/p>\n<p>Jes\u00fas, pues, no es mero eco de las aspiraciones humanas, o mera respuesta a nuestras inquietudes o a las exigencias indiferenciadas o instintivas del ser humano, sino que \u00e9l, como Luz salvadora que luce en las tinieblas (Jn 1,5), rompe tambi\u00e9n nuestros esquemas (y no s\u00f3lo los prolonga o profundiza), otorgando as\u00ed\u00ad una salvaci\u00f3n que no podemos darnos a nosotros mismos, sino que es don del amor salvador de Dios y que conlleva la exigencia de conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>2. UN \u00abDIos DE LOS HOMBRES\u00bb. a) Una \u00abnueva humanidad\u00bb, que brota en Jes\u00fas del misterio de Dios. La humanidad de Jes\u00fas no es un mero ropaje o signo externo del que Dios se reviste para acercarse y comunicarse al hombre, y del que podr\u00ed\u00ada despojarse a su antojo. Sino que es algo que afecta realmente al misterio de Dios, que en el Logos lleg\u00f3 a ser carne, de la que ya no puede desprenderse. Esto significa que el misterio de la encarnaci\u00f3n no es algo accidental en Dios, pues, aunque pod\u00ed\u00ada no haber acaecido, de hecho Dios Padre decidi\u00f3 que el Hijo fuese hombre -y en \u00e9l eligi\u00f3 a la humanidad- \u00abantes de crear el mundo\u00bb (Ef 1,3-4). La encarnaci\u00f3n es as\u00ed\u00ad fruto de una decisi\u00f3n amorosa y eterna, antecedente, de Dios Padre, por la que proyect\u00f3 hacia fuera su propia intimidad trinitaria divina. Jes\u00fas supera as\u00ed\u00ad al primer hombre (Ad\u00e1n) como imagen del Creador (G\u00e9n 1,26). Por ser el Hijo \u00fanico del Padre, del que procede como \u00abresplandor de su gloria e impronta de su ser\u00bb (Heb 1,3), Jes\u00fas es el nuevo Ad\u00e1n (segundo hombre: cf 1Cor 15,47-49), perfecta \u00abimagen de Dios\u00bb (2Cor 4,4; Col 1,15; cf Rom 8,29). As\u00ed\u00ad, siendo proyecci\u00f3n del propio ser divino, la humanidad de Jes\u00fas es como la otra cara de Dios, que traduce en carne, en palabra y gesto humano -humilde pero muy elocuente (curaci\u00f3n y convite, par\u00e1bolas)- la riqueza y la profundidad de un Dios nuevo, que es por esencia comuni\u00f3n, amor infinito.<\/p>\n<p>b) Un \u00abnuevo Dios\u00bb se hace presente en la humanidad de Jes\u00fas. El misterio de la encarnaci\u00f3n no podr\u00e1 ser entendido si no es partiendo de la novedad del ser de Dios que Jes\u00fas encarna y manifiesta. Como imagen, \u00e9l es tambi\u00e9n \u00abcamino nuevo y vivo\u00bb que nos conduce al coraz\u00f3n del misterio (Heb 10,20; Jn 14,6; cf 1,18; 6,46), de un Dios que, por ser Padre, no permanece cerrado en s\u00ed\u00ad mismo, sino que se abre en una autodonaci\u00f3n infinita: fuente de donde proceden el Hijo-Palabra y el Esp\u00ed\u00adritu; ambos tambi\u00e9n como total donaci\u00f3n en respuesta a la donaci\u00f3n-amor del Padre. Esta Trinidad de personas que se definen como pura relaci\u00f3n (ser para) confluye en la unidad de una \u00ed\u00adntima e infinita comuni\u00f3n de amor, que constituye el ser mismo de un Dios que, como Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu se define como ser solidario en su relacionalidad, y no solitario. Pues bien, en la encarnaci\u00f3n Dios quiso proyectar hacia fuera de s\u00ed\u00ad esa relaci\u00f3n -donaci\u00f3n y entrega- infinita que \u00e9l mismo es. Y lo hizo en su Palabra infinita (y su Esp\u00ed\u00adritu) que, al resonar en los linderos de la nada, produce un eco: la humanidad de Jes\u00fas como palabra humana (y por ello relaci\u00f3n y entrega), eco en respuesta que refleja, en pobreza, un misterio de Palabra, relacionalidad y comuni\u00f3n infinita que Dios mismo es como Trinidad. La humanidad de Jes\u00fas (y en ella la nuestra) emerge as\u00ed\u00ad de la hondura del misterio como un \u00e1rbol que se desarrolla cuanto m\u00e1s hunde sus ra\u00ed\u00adces en una profundidad que lo desborda y lo sustenta. O como una casa en construcci\u00f3n, que alcanza altura y consistencia en la medida en que est\u00e1 anclada sobre la \u00abroca\u00bb firme (cf Mt 7,24; Le 6,48s.; \u00abDios es mi roca salvadora\u00bb: cf Dt 32,4.15.18.31; Sal 62,2; 89,269): Dios mismo en su Logos-Palabra eterna, desde donde adquiere ser (y consistencia personal) la humanidad de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Desde esta perspectiva, ya no cabe pensar en Dios y el hombre como antagonistas o seres opuestos por el v\u00e9rtice, sino como seres emparentados por una mutua relaci\u00f3n en Cristo. Gloria Dei vivens homo (Ireneo). De modo que Jes\u00fas en su humanidad no hace m\u00e1s que prolongar y traducir en carne -en vida y gesto humano- lo que Dios mismo es: no potencia o lejan\u00ed\u00ada, sino amor y autodonaci\u00f3n. Si el ser de Dios, ya en el Antiguo Testamento, se defin\u00ed\u00ada como misericordia y fidelidad absolutos, Jes\u00fas, el Hijo \u00fanico, en su humanidad, est\u00e1 ahora \u00ablleno de gracia y de verdad\u00bb (Jn 1,14) o de la misericordia y fidelidad que Dios es en s\u00ed\u00ad mismo (cf Lc 6,35-36; 2Cor 1,3; Ef 2,4; Tit 3,4-5; Sant 5,11). Al participar de la gloria (el ser) de Dios, que radica no en el mero poder, sino en el poder de la misericordia y fidelidad radical, es la encarnaci\u00f3n no s\u00f3lo de Dios, sino de un Dios nuevo, definido como auto-donaci\u00f3n plena (agape).<\/p>\n<p>No cabe, pues, una postura que desde lo cristiano tienda a negar lo humano sin m\u00e1s. Antes bien, la encarnaci\u00f3n afirma y potencia lo m\u00e1s noble y rico de lo humano, mientras implica el rechazo y la negaci\u00f3n de lo inhumano (que afecta tantas veces a lo humano), tratando de superarlo, regenerarlo y salvarlo. Esta humanidad plena, fruto de una divinidad que (ya desde la creaci\u00f3n) no niega nada de lo humano, sino que lo potencia, liber\u00e1ndola del pecado, fue afirmada por el III concilio de Constantinopla (a\u00f1o 681): \u00absu carne (= la humanidad de Jes\u00fas) deificada (por la encarnaci\u00f3n) permaneci\u00f3 en su propio estado y raz\u00f3n\u00bb, y \u00abno fue eliminada, antes bien, fue salvada\u00bb (DS 556; FIC 343; citado por el Vaticano II: GS 22b; cf AG 9; LG 17).<\/p>\n<p>c) El camino del hombre a Dios. Los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas descubren la hondura y el misterio de la persona de Jes\u00fas a trav\u00e9s de su humanidad, cayendo as\u00ed\u00ad en la cuenta de su superioridad respecto a los profetas. De este encuentro surge la admiraci\u00f3n y la pregunta: \u00ab\u00bfqui\u00e9n es este?\u00bb (Mt 8,27; Mc 4,41); a la que responde la confesi\u00f3n de Pedro: \u00abT\u00fa eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo\u00bb (Mt 16,16), as\u00ed\u00ad como la del centuri\u00f3n pagano ante la muerte de Jes\u00fas: \u00abVerdaderamente este (hombre) era Hijo de Dios\u00bb (Mc 15,39; Mt 27,54). Pues bien, la catequesis debe recorrer este camino con Jes\u00fas (desde la fe y la vida de la Iglesia, iluminada por el evangelio), dej\u00e1ndose impresionar por la persona de Jes\u00fas y provocando el seguimiento, no como mera imitaci\u00f3n o aprendizaje sino como conversi\u00f3n y decisi\u00f3n, desde un sentirse concernidos por el Misterio. Pues si la imitaci\u00f3n puede darse respecto a otros hombres, la opci\u00f3n y el seguimiento radical s\u00f3lo se dan respecto a aquel que se proclama \u00abel camino, la verdad y la vida\u00bb (Jn 14,6; cf Heb 10,20), y cuyo \u00abYo soy\u00bb remite al misterio de Dios como fundamento de su ser, reclamando una entrega radical que s\u00f3lo cabe ante la divinidad.<\/p>\n<p>Pues bien, este trasfondo \u00faltimo de la persona y la vida de Jes\u00fas, lo expresa \u00e9l mismo en clave relacional con el apelativo \u00abAbba-Padre (m\u00ed\u00ado)\u00bb, referido al Dios b\u00ed\u00adblico como fuente radical de su propio ser personal, y \u00abel Hijo (amado)\u00bb referido a s\u00ed\u00ad mismo, desde una estrecha relaci\u00f3n vital, que implica adem\u00e1s un conocimiento (Mt 11,27; Lc 10,22-23) y amor mutuos (Jn 3,35 y 10,15; 13,3; 16,32), que superan la relaci\u00f3n religiosa normal entre el hombre y Dios. Su filiaci\u00f3n es singular: \u00abel Padre ama al Hijo y ha puesto en sus manos todas las cosas\u00bb (Jn 3,35); lo que el Padre hace \u00ablo hace igualmente el Hijo. Porque el Padre ama al Hijo y le muestra todo cuanto hace\u00bb (Jn 5,19-20). Por eso Jes\u00fas puede afirmar: \u00abel que me ha visto a m\u00ed\u00ad ha visto al Padre\u00bb, porque \u00abyo estoy en el Padre y el. padre en m\u00ed\u00ad\u00bb (Jn 14,7-11; 17,21), n unidad perfecta (Jn 10,30). Jes\u00fas procede del Padre y a \u00e9l retorna (Jn 13,3; 16,28). Es desde la radicalidad de ser \u00e9l el Hijo \u00fanico del Padre (el Hombre de Dios) desde donde puede ser verdaderamente el Hombre para los dem\u00e1s y Hermano nuestro, de todos por igual. En esa radicaci\u00f3n \u00faltima en el Misterio est\u00e1 la fuente \u00faltima de su libertad humana y de su universalismo. Aqu\u00ed\u00ad se abre ya el camino que va de la encarnaci\u00f3n a la salvaci\u00f3n; o de la cristolog\u00ed\u00ada a la soteriolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>3. LA SALVACI\u00ed\u201cN, UN DINAMISMO DE \u00abCOMUNI\u00ed\u201cN TRANSFORMADORA\u00bb. a) Uni\u00f3n entre \u00abcristolog\u00ed\u00ada\u00bb y \u00absoteriolog\u00ed\u00ada\u00bb (DGC 101-102). La disociaci\u00f3n entre la cristolog\u00ed\u00ada (o la encarnaci\u00f3n) y la soteriolog\u00ed\u00ada (o la salvaci\u00f3n) condujo a una reducci\u00f3n de la humanidad de Jes\u00fas a la divinidad y a una mera funcionalidad de su humanidad, como puro instrumento inerte de Dios. En Jes\u00fas el en s\u00ed\u00ad es indisociable del por y para nosotros y viceversa; por eso la encarnaci\u00f3n es el principio y la ra\u00ed\u00adz de la salvaci\u00f3n. Con la eliminaci\u00f3n de uno de los dos polos (divinidad o humanidad) se acabar\u00ed\u00ada perdiendo el car\u00e1cter salv\u00ed\u00adfico de la persona y la obra de Cristo pues, o bien eliminar\u00ed\u00adamos al Salvador (que lo es por su divinidad) o perder\u00ed\u00adamos la realidad humana (la historia y el mundo) que tiene que ser salvada.<\/p>\n<p>Por otra parte, la salvaci\u00f3n no puede ser reducida al mero perd\u00f3n de los pecados, vinculado tradicionalmente a la muerte expiatoria de Jes\u00fas en la cruz, sino que deber\u00e1 ser planteada como comunicaci\u00f3n de la luz, la gracia, el amor y la vida eterna de Dios, que empiezan d\u00e1ndosenos (en la misma encarnaci\u00f3n) en y por Jesucristo. En la perspectiva de Juan, la salvaci\u00f3n coincide con la luz que, con su brillo, puede vencer las tinieblas (aunque esta victoria no se d\u00e9 sin el dolor y la muerte del grano de trigo que cae en tierra y muere). La encarnaci\u00f3n -la aproximaci\u00f3n de la luz y la palabra- es, pues, necesaria para que la tiniebla sea superada y vencida. Tampoco puede ser considerada como algo est\u00e1tico, como un acto puntual aislado, sino como un dinamismo vivo: m\u00e1s que un descender en sentido espacial, es un abajamiento que implica no s\u00f3lo un \u00abdescendi\u00f3 del cielo\u00bb sino un \u00abdescendi\u00f3 a los infiernos\u00bb del pecado y la \u00abdesgracia\u00bb humana (cf 2Cor 8,9s.; Flp 2,6-9). La encarnaci\u00f3n es, pues, un dinamismo progresivo de abajamiento, que se ordena todo \u00e9l a \u00abencumbrar\u00bb a los humildes (Lc 1,50s.; cf Mt 23,12; Lc 14,11; 18,14), haciendo de los primeros los \u00faltimos y de los \u00faltimos los primeros (Mt 19,30; 20,16; Mc 9,35; 10,31.44; Lc 13,30). As\u00ed\u00ad \u00abel Se\u00f1or se hace siervo\u00bb para hacer \u00abdel siervo Se\u00f1or\u00bb (K. Barth). En el primer dinamismo late el misterio de la encarnaci\u00f3n; en el segundo el de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>b) La vida entera de Jes\u00fas como salvaci\u00f3n. La salvaci\u00f3n de Cristo no puede reducirse al momento puntual de su muerte en la cruz, sino que comprende la globalidad de su persona y su trayectoria: el decurso temporal de su vida entera tiene valor salv\u00ed\u00adfico, desde la encarnaci\u00f3n hasta la muerte y la resurrecci\u00f3n. Hay que evitar, pues, toda fragmentaci\u00f3n de la existencia de Jes\u00fas: lo que reducir\u00ed\u00ada su acci\u00f3n salvadora a una mera causalidad eficiente o ejemplar (extr\u00ed\u00adnseca y de car\u00e1cter jur\u00ed\u00addico o moralizante), olvidando lo que la salvaci\u00f3n entra\u00f1a de incorporaci\u00f3n a Cristo.<\/p>\n<p>Jes\u00fas es, adem\u00e1s, salvador del hombre, porque participa de la realidad de lo humano universal: entendida no como una naturaleza humana gen\u00e9rica o est\u00e1tica, sino desde un proyecto de vida din\u00e1mico por el que, como todo ser humano, Jes\u00fas es hombre como una unidad personal que acaece en un devenir (o llegar a ser) hombre. Por eso, Jes\u00fas no s\u00f3lo es el Salvador sino que lo va siendo en un proceso que, asumiendo el decurso de la existencia humana, va desde el inicio de la encarnaci\u00f3n, pasando por la oscuridad y el silencio del nacimiento y la vida oculta, a la relacionalidad y la entrega en todo el proceso de su vida y su actuaci\u00f3n p\u00fablica hasta la muerte, alcanzando la plenitud en la resurrecci\u00f3n. Y que culmina en la efusi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, que expande la obra salvadora de Cristo y da participaci\u00f3n en ella a los disc\u00ed\u00adpulos. Este sentido relacional de la salvaci\u00f3n implica tambi\u00e9n la actitud de di\u00e1logo con Jes\u00fas, el escuchar su llamamiento y descubrir su sentido, incorpor\u00e1ndonos a la vida de Jes\u00fas en un seguimiento que perdura en la comunidad eclesial.<\/p>\n<p>c) La vida salvadora de Jes\u00fas en su actuaci\u00f3n concreta y en su dimensi\u00f3n universal. Jes\u00fas no es un personaje ideal, de novela, sino alguien que encama toda la densidad de lo humano, tanto en su nobleza como en sus limitaciones (excepto el pecado). Algo que se refleja ya en los 30 a\u00f1os de vida oculta: un tiempo de lenta maduraci\u00f3n y aprendizaje (Lc 2,52), de trabajo cotidiano, en el que Jes\u00fas se incorpor\u00f3 al \u00e9xodo de un pueblo que vivi\u00f3 la vida como tr\u00e1nsito por la tierra. Es ah\u00ed\u00ad, inmerso en lo profundo de lo humano, donde Jes\u00fas se nos manifiesta como alguien de carne y hueso. Asumiendo nuestra condici\u00f3n, se mostr\u00f3 \u00absemejante a los hombres\u00bb (Flp 2,7), sometido a la tarea de hacerse hombre desde una libertad condicionada que marca de antemano su existencia. Jes\u00fas tendr\u00e1 que asumir esa realidad, y a la vez superarla, lanzando su propia vida hacia el futuro de una existencia nueva: hacia un nuevo proyecto de vida personal y comunitaria que le har\u00e1 profundizar en las ra\u00ed\u00adces originales de un amor liberador, desde el que asumir\u00e1 las riendas de su propio vivir en una apertura radical al Padre y a los otros. As\u00ed\u00ad Jes\u00fas se abrir\u00e1 paso con una autoridad nueva, reconocida por sus paisanos, extra\u00f1ados del nuevo camino que emprende, y que \u00abse escandalizaban de \u00e9l\u00bb por el mensaje y los nuevos gestos que realizaba (mientras \u00e9l \u00abse qued\u00f3 sorprendido de su falta de fe\u00bb: Mc 6,1-6; Mt 13,53-58; Lc 4,16-30; Jn 6,41-42; 7,41-43).<\/p>\n<p>En este nuevo camino, Jes\u00fas, siguiendo los designios del Padre, ir\u00e1 viviendo su vida como puro don, a la vez que como misi\u00f3n y como pura relacionalidad y comunicaci\u00f3n plenas (en referencia al Padre y a los dem\u00e1s), que desembocan en la universalidad del hombre todo para los dem\u00e1s, en el que encuentran acogida los sentimientos humanos m\u00e1s hondos. Muestra especial sensibilidad ante las criaturas y una compasi\u00f3n y conmiseraci\u00f3n, sobre todo ante el hombre. Posee una singular perspicacia para intuir a Dios como el Misterio latente en lo m\u00e1s hondo de su propio ser y del acontecer humano general (las par\u00e1bolas); y para hacer aflorar esa luz profunda y misteriosa como don curativo en la pobreza, la enfermedad y el dolor humano (milagros): anticipando as\u00ed\u00ad, ya en ciernes, la vida en plenitud del reino de Dios (cf LG 5a). Tiene, adem\u00e1s, un especial sentido del compartirlo todo, incluida su vida, que aparece en la invitaci\u00f3n abierta al convite como fracci\u00f3n y multiplicaci\u00f3n del pan que es su propia vida. Pero la salvaci\u00f3n de Jes\u00fas es abarcante y entra\u00f1a una dimensi\u00f3n universalista que implica, en primer t\u00e9rmino, una actitud abierta a todo ser humano (en especial a los pobres) desde la compasi\u00f3n por la situaci\u00f3n de cada uno. No puede medirse por la cantidad de personas con las que \u00e9l entabl\u00f3 contacto, sino por la calidad: por la hondura en la que \u00e9l se sit\u00faa, por su capacidad de descender a ese nivel profundo donde todos los seres humanos somos iguales (en la alegr\u00ed\u00ada o el dolor, en la enfermedad o la muerte). De ah\u00ed\u00ad su aproximaci\u00f3n a los \u00faltimos, que para \u00e9l son los primeros, y su capacidad de perdonar, asumiendo una funci\u00f3n que es propia de Dios (y que obliga a sus contempor\u00e1neos a preguntarse: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es este que dice blasfemias? \u00bfQui\u00e9n puede perdonar los pecados sino s\u00f3lo Dios?\u00bb: cf Mt 9,2-6; Mc 2,5-10; Lc 5,20-24), cultivando la amistad, pero tambi\u00e9n sinti\u00e9ndose afectado por la dureza del coraz\u00f3n humano, por la dura realidad del fracaso y la angustia ante la muerte.<\/p>\n<p>El universalismo de Jes\u00fas hunde sus ra\u00ed\u00adces en la radicalidad de su monote\u00ed\u00adsmo: del \u00fanico Dios cuya paternidad se extiende a todos, buenos y malos, sin excepci\u00f3n (Mt 5,44-46; Lc 6,35-36), desde un amor previo que busca la salvaci\u00f3n de todos; y que luego explicitar\u00e1 la Iglesia primitiva, al decir que \u00abDios no hace distinci\u00f3n de personas&#8230; acepta al que le es fiel y practica la justicia\u00bb (cf He 10,34-35, en boca de Pedro; y Rom 2,11; Ef 6,9; Col 3,25, de Pablo). Dado que Dios se muestra por igual Padre y salvador de todos (cf Rom 3,29-30), queda superada toda discriminaci\u00f3n entre los hombres: ya no hay jud\u00ed\u00ado ni griego, hombre ni mujer, sino que todos son uno en Cristo, formando as\u00ed\u00ad un \u00ab\u00fanico cuerpo\u00bb (cf Rom 1,14.16; 2,9-10; 3,9; 10,12; lCor 1,24; 12,10-14; G\u00e1l 3,23; Col 3,11).<\/p>\n<p>La vida de Jes\u00fas y su actuaci\u00f3n ante situaciones concretas es el contenido b\u00e1sico del evangelio (y el del credo: naci\u00f3, padeci\u00f3, etc). Aunque los evangelios, al aplicar la vida y la palabra de Jes\u00fas a la situaci\u00f3n de las diversas comunidades, muestran ciertas divergencias. El evangelio \u00fanico de Jes\u00fas puede difractarse en las distintas situaciones, acentuando ciertos matices, pero sin perder nada de la originalidad del \u00fanico Evangelio primordial.<\/p>\n<p>4. LA SALVACI\u00ed\u201cN, UN CAMINO DE \u00abENTREGA HASTA LA MUERTE\u00bb, a) La salvaci\u00f3n como un misterio din\u00e1mico de \u00abcomuni\u00f3n\u00bb. La salvaci\u00f3n acaece en el seguimiento de Cristo entendido como incorporaci\u00f3n a ese dinamismo de recirculaci\u00f3n por el que el Hijo sale del Padre hacia nosotros (la gracia de la encarnaci\u00f3n) para retornar a \u00e9l (por la vida-muerte-resurrecci\u00f3n). Es por ello un misterio de comuni\u00f3n viva y din\u00e1mica: clave central para entender todo lo que la salvaci\u00f3n encierra de oblaci\u00f3n sacrificial.<\/p>\n<p>La salvaci\u00f3n es as\u00ed\u00ad, sobre todo, don y gracia de un Dios que se aproxima al hombre y se abaja en la encarnaci\u00f3n (y no de un Dios airado que exige la muerte del Hijo como expiaci\u00f3n por el pecado). Pues \u00abtanto am\u00f3 Dios al mundo que le dio a su Hijo \u00fanico, para que quien crea en \u00e9l no perezca, sino que tenga vida eterna\u00bb (Jn 3,16; Rom 8,32; Un 4,9). Pues \u00abel Hijo de Dios, en la naturaleza humana unida a s\u00ed\u00ad, redimi\u00f3 al hombre, venciendo la muerte con su muerte y resurrecci\u00f3n, y transform\u00e1ndolo en una creatura nueva\u00bb (LG 7; cf G\u00e1l 6,15; 2Cor 5,17).<\/p>\n<p>b) La salvaci\u00f3n como \u00abrecreaci\u00f3n\u00bb. Por la aproximaci\u00f3n de Dios al hombre en Jesucristo, el mismo Dios creador que \u00abtom\u00f3 el barro de la tierra\u00bb para modelar al hombre, infundiendo en \u00e9l su esp\u00ed\u00adritu de vida, vuelve a tomar ahora -en Cristo- el barro de nuestra pobreza y nuestro pecado para remodelarlo en un hombre nuevo (con un Esp\u00ed\u00adritu nuevo). Ese es el admirable intercambio por el que Dios nos comunica gratuitamente lo que es suyo y asume sobre s\u00ed\u00ad lo nuestro para transformarlo. En esta intercomuni\u00f3n, desde una aproximaci\u00f3n gratuita de Dios -en el camino del Hijo de Dios a tierra extra\u00f1a- radica el comienzo de la salvaci\u00f3n.<br \/>\nc) La salvaci\u00f3n, como oblaci\u00f3n \u00absacrificial\u00bb que Jes\u00fas hace de s\u00ed\u00ad mismo en la entrega filial y fraternal hasta la muerte. La muerte (como radicalizaci\u00f3n de la entrega de la vida) juega tambi\u00e9n un papel importante en la realidad de la salvaci\u00f3n. El misterio pascual de Cristo implica una dial\u00e9ctica de esc\u00e1ndalo y ruptura que acompa\u00f1a, como \u00abdolores de parto\u00bb, a la salvaci\u00f3n misma (Jn 16,19-22), como una \u00abluz que luce en la tiniebla\u00bb, pero que esta \u00abno la recibi\u00f3\u00bb (Jn 1,4-5.9-11). La pasi\u00f3n y la muerte de Jes\u00fas aparecen as\u00ed\u00ad como la radicalidad de la encarnaci\u00f3n: Cristo entra en nuestra historia de mal para cargar con ella y sufrir en propia carne sus consecuencias, asumiendo toda la desgracia humana (cf Mt 8,16-17).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, si la salvaci\u00f3n comienza siendo palabra y don de Dios al hombre en Cristo, contin\u00faa y se prolonga en la respuesta humana de Jes\u00fas, en la que el hombre es atra\u00ed\u00addo y \u00e9l mismo se deja atraer hacia Dios, alej\u00e1ndose de su propia maldad y superando su lejan\u00ed\u00ada de Dios y de los otros. Este camino de retorno, este paso del \u00abcoraz\u00f3n de piedra\u00bb a un \u00abcoraz\u00f3n de carne\u00bb, filial, propio de la \u00abalianza nueva\u00bb (Ez 36,2628; cf Jer 31,3134; Heb 8,10), \u00abcuesta sangre\u00bb, porque implica salir fuera de s\u00ed\u00ad, muriendo a uno mismo. Esta es la muerte que Jes\u00fas ir\u00e1 padeciendo cada d\u00ed\u00ada en una entrega voluntaria de la propia vida (cf Jn 10,1718) por todos, en el transcurso de su caminar terreno, y que se radicaliza en la \u00faltima cena y en la cruz, como entrega plena por todos en las manos del Padre (cf Lc 22,19; 23,46).<\/p>\n<p>Pues bien, nuestra salvaci\u00f3n radica en la incorporaci\u00f3n a este dinamismo e itinerario de Jes\u00fas, bebiendo del mismo c\u00e1liz que \u00e9l tuvo que beber (cf Mc 10,38s.; 14,2324.36). No basta, pues, que Jes\u00fas viva y muera \u00e9l solo por nosotros, sino que se requiere que nosotros vivamos y muramos con \u00e9l. Es en la incorporaci\u00f3n a su vida y a su muerte donde acaece nuestra salvaci\u00f3n. En la muerte de Cristo, Dios condena y da muerte a nuestro pecado: pero no de forma extr\u00ed\u00adnseca, \u00abexpiatoria o sustitutoria\u00bb, sino en la medida en que, incorpor\u00e1ndonos a su muerte, morimos con \u00e9l. La salvaci\u00f3n es as\u00ed\u00ad \u00abun misterio pascual\u00bb (LG 7a; DV 17; SC 5.61): paso del \u00abhombre viejo\u00bb, pecador, al \u00abhombre nuevo\u00bb en, por y con Cristo (cf Rom 6,3-11; 7,4-6).<\/p>\n<p>5. LA SALVACI\u00ed\u201cN CULMINA EN LA RESURRECCI\u00ed\u201cN DE CRISTO Y EL REINO DE DIOS. a) La salvaci\u00f3n como \u00abmisterio pascual\u00bb: paso de la muerte a la vida. La salvaci\u00f3n no se reduce a la vida y la muerte de Jes\u00fas por nosotros (y ni siquiera de nosotros con \u00e9l). Se requiere, adem\u00e1s, la culminaci\u00f3n de la obra salvadora de Jes\u00fas (y de nuestra salvaci\u00f3n misma) en la resurrecci\u00f3n, donde la oblaci\u00f3n personal de Cristo es aceptada por el Padre y en, por y con ella es aceptado tambi\u00e9n nuestro retorno -desde la conversi\u00f3n movida por el amor- y nuestra autodonaci\u00f3n y oblaci\u00f3n a \u00e9l (realizada, como la de Cristo, a trav\u00e9s de nuestra donaci\u00f3n a los dem\u00e1s). De este modo, viviendo y muriendo con Cristo, pasamos de la muerte del pecado (del hombre viejo) a la vida del hombre nuevo: resucitados con \u00e9l a una vida nueva. Por eso, al presentar el misterio de la salvaci\u00f3n, la catequesis deber\u00e1 evitar centrarse s\u00f3lo en la muerte de Jes\u00fas, disociada de su resurrecci\u00f3n. Pues es en la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, como vida nueva y primicia de nuestra propia resurrecci\u00f3n, donde radica la plenitud de nuestra salvaci\u00f3n. As\u00ed\u00ad lo destaca el Vaticano II (cf SC 5; LG 5b.7a).<\/p>\n<p>Finalmente, ante la realidad de la resurrecci\u00f3n es preciso evitar un doble escollo (que nos llevar\u00ed\u00ada a la negaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n como vida nueva): por una parte el reducir la resurrecci\u00f3n de Cristo a una mera experiencia interior de los disc\u00ed\u00adpulos o a una expresi\u00f3n simb\u00f3lica de un Jes\u00fas que pervive en la memoria de la Iglesia o en la fe y la vida de los cristianos; por otra, el concebirla como un simple retorno a la vida terrenal o carnal anterior (similar a la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro). La resurrecci\u00f3n implica una vida nueva, superior a la terrena y que se identifica con Dios mismo, al que Jes\u00fas retorna y de cuya plenitud de vida participa ya su humanidad transida de la gloria y el resplandor de la divinidad (por lo que en la resurrecci\u00f3n culmina el misterio de la encarnaci\u00f3n como latencia de la divinidad tras el velo de la carne). Por esa gloria, la humanidad de Jes\u00fas desborda la carnalidad de la existencia terrena, permitiendo que el cuerpo de Cristo se abra hacia su cuerpo eclesial. La salvaci\u00f3n culmina as\u00ed\u00ad en la incorporaci\u00f3n a Cristo (a trav\u00e9s de su cuerpo eclesial; y no s\u00f3lo por sus merecimientos extr\u00ed\u00adnsecos). As\u00ed\u00ad lo expresa la par\u00e1bola de la vid (Jn 15,1-17): los sarmientos tienen vida y producen fruto en la medida en que permanecen unidos a la vid. Es en esa comuni\u00f3n donde acaece la salvaci\u00f3n en su doble vertiente: como participaci\u00f3n en la vida nueva, eterna, comunicada y, por ello, como superaci\u00f3n de la muerte del pecado. Incorporaci\u00f3n que alcanzar\u00e1 su plenitud cuando todo quede sometido a Cristo y \u00abel Hijo se someta al que todo se lo someti\u00f3. Y Dios sea todo en todas las cosas\u00bb (lCor 15,28).<\/p>\n<p>b) El reino de Dios como plenitud de la salvaci\u00f3n de Cristo. Junto a la mirada hacia el pasado, tambi\u00e9n es preciso mirar hacia el futuro de la historia de la salvaci\u00f3n. Pues, aunque la plenitud de los tiempos coincida con la persona de Jes\u00fas, en quien \u00abquiso el Padre que habitara la plenitud\u00bb (cf Col 1,19; 2,9; G\u00e1l 4,4; Ef 1,20; 4,13), este se abre tambi\u00e9n hacia la plenitud futura, \u00faltima, del Cristo total. Es decir: hacia una incorporaci\u00f3n de la humanidad al misterio de Cristo: a su encarnaci\u00f3n salvadora, as\u00ed\u00ad como a su muerte y su resurrecci\u00f3n. Por eso, Pablo puede hablar del \u00abcuerpo en crecimiento de Cristo\u00bb (en la Iglesia) donde, por \u00abla edificaci\u00f3n del cuerpo de Cristo\u00bb, este va creciendo hasta que alcance \u00abla edad de la plenitud de Cristo\u00bb (Ef 4,12-13.15-16). O, en expresi\u00f3n de Juan, como \u00abgrano de trigo que&#8230; si muere produce mucho fruto\u00bb (Jn 12,24). La encarnaci\u00f3n de Cristo se proyecta as\u00ed\u00ad como un dinamismo progresivo, que deber\u00e1 ir realiz\u00e1ndose en la historia hasta la recapitulaci\u00f3n final de todo en Cristo (cf Ef 1,10.22). Esta encarnaci\u00f3n din\u00e1mica coincide con la salvaci\u00f3n misma que, anticipada en Jes\u00fas y en su cuerpo-Iglesia, encontrar\u00e1 su plenitud al final de los tiempos. Por eso la encarnaci\u00f3n se orienta hacia la resurrecci\u00f3n: la de Cristo como primicia, y la nuestra. La catequesis cristol\u00f3gica no deber\u00e1 olvidar esta tensi\u00f3n hacia el futuro.<\/p>\n<p>Una tensi\u00f3n o proyecci\u00f3n que implica, junto a la evocaci\u00f3n memorial del pasado, la orientaci\u00f3n hacia el futuro de la consumaci\u00f3n definitiva. Por eso si el anuncio de Cristo debe cuidar el relato fundante -la teolog\u00ed\u00ada narrativa-, expresi\u00f3n del dinamismo de la vida de Jes\u00fas (y que aparece ya en los primeros discursos de Pedro: He 2,22-36; 3,13-26; y de Pablo: He 13,16-41), tampoco debe olvidar que la vida de Jes\u00fas es anticipaci\u00f3n del futuro \u00faltimo del reino de Dios. Tal como se refleja en los evangelios escritos, que son a la vez relato e interpretaci\u00f3n creyente de los hechos y dichos de Jes\u00fas. Por eso el lenguaje narrativo no puede reducirse a una mera cr\u00f3nica anecd\u00f3tica o a un relato biogr\u00e1fico de Jes\u00fas (desde una pura memorizaci\u00f3n de sucesos pret\u00e9ritos), sino que implica una lectura de su vida inseparable de una interpretaci\u00f3n de su sentido profundo y del misterio \u00faltimo que la impulsa: descubriendo en la historia de Jes\u00fas la salvaci\u00f3n que Dios nos otorga a trav\u00e9s de la presencia viva del Resucitado. Finalmente la catequesis no deber\u00ed\u00ada olvidar el lenguaje de la tradici\u00f3n eclesial que explicit\u00f3 el lenguaje b\u00ed\u00adblico a lo largo del tiempo. As\u00ed\u00ad el misterio de Cristo ser\u00e1 presentado desde una clave eclesial: la fe de la Iglesia que confiesa a Cristo como Se\u00f1or y Salvador.<\/p>\n<p>En suma: es preciso anunciar a Cristo en toda su densidad y amplitud: desde el preexistente en el seno del Padre, hasta el que vivi\u00f3 en un \u00e1mbito y en un momento concreto de la historia, muerto en la cruz y resucitado, que contin\u00faa presente en la Iglesia y en los sacramentos por la fuerza de su Esp\u00ed\u00adritu, y vendr\u00e1 al final a consumar la historia humana como salvador universal.<\/p>\n<p>III. Catequesis sobre Jesucristo<br \/>\n1. CLAVES QUE ARTICULAN LA CATEQUESIS SOBRE JESUCRISTO. La catequesis sobre Jesucristo debe llevar a los nuevos creyentes desde el \u00ab\u00bfqui\u00e9n es \u00e9ste?\u00bb (Mc 4,41), pregunta que se hacen los seguidores de Jes\u00fas despu\u00e9s de contemplar las maravillas que realiza, hasta el \u00abt\u00fa eres el mes\u00ed\u00adas, el Hijo del Dios vivo\u00bb, respuesta de Pedro a la pregunta que Jes\u00fas hace a sus disc\u00ed\u00adpulos: \u00ab\u00bfqui\u00e9n dec\u00ed\u00ads que soy yo?\u00bb (cf Mt 16,15-17).<\/p>\n<p>El testimonio que de Jesucristo hace la catequesis debe suscitar en los catequizandos el interrogante lleno de admiraci\u00f3n: \u00ab\u00bfqui\u00e9n es este?\u00bb. Es el primer paso para que el nuevo creyente arda en deseos de conocer a Jes\u00fas y se movilice en un proceso existencial de conversi\u00f3n y de seguimiento ante Aquel que se le ofrece como fuente y plenitud de vida. Para que la catequesis pueda suscitar esa pregunta, debe ayudar a descubrir en Jes\u00fas la \u00abimagen de Dios invisible\u00bb y el \u00abprimog\u00e9nito de toda la creaci\u00f3n\u00bb (cf Col 1,15). Mostrando el paso del Hijo de Dios por la historia, su plenitud de humanidad, y no desencarnando la Palabra hecha carne, es como los catequizandos podr\u00e1n abrirse al misterio de Jes\u00fas y descubrir, enlazados en un abrazo eterno, el misterio de Dios y del hombre.<\/p>\n<p>Esta primera impresi\u00f3n admirativa por Jes\u00fas, lograda por un primer anuncio del kerigma que toca, bajo la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, el m\u00e1s profundo centro de la persona, es el desencadenante del proceso de catequesis y de por s\u00ed\u00ad la garant\u00ed\u00ada de su \u00e9xito. El movimiento que suscita es existencial, no meramente interior. Abarca toda la persona y repercute en todos los \u00e1mbitos de la vida del que busca a Jes\u00fas (cf DGC 55). Es lanzadera para conocer y ganar a Cristo, abandonando como basura lo que antes se consideraba ventaja (cf Flp 3,7-8).<\/p>\n<p>La catequesis culmina con la confesi\u00f3n de fe: \u00abT\u00fa eres el mes\u00ed\u00adas, el Hijo del Dios vivo\u00bb. Confesi\u00f3n de fe personal, que cada uno de los miembros del grupo de catequesis debe expresar al reconocer a Jes\u00fas como su Salvador y Se\u00f1or. Confesi\u00f3n que pone a cada uno \u00abno s\u00f3lo en contacto sino en comuni\u00f3n, en intimidad con Jesucristo\u00bb (CT 5; cf DGC 80). Es la afirmaci\u00f3n por la que el creyente manifiesta el rostro que el Esp\u00ed\u00adritu, a trav\u00e9s de la catequesis, va dibujando en su coraz\u00f3n. Y en cuanto profesi\u00f3n le compromete, de por vida, con aquel a quien confiesa: participando en sus padecimientos, configur\u00e1ndose con su muerte para alcanzar la resurrecci\u00f3n (cf Flp 3,9-11).<\/p>\n<p>La adhesi\u00f3n a Jesucristo lleva necesariamente a vincularse con aquello que Jes\u00fas manifiesta y a lo que \u00e9l mismo se vincula. Por eso la confesi\u00f3n cristol\u00f3gica lleva en primer lugar a Dios, y a la vez a la confesi\u00f3n trinitaria bautismal, \u00abCreo en el Padre, en el Hijo y en el Esp\u00ed\u00adritu, ya que no son m\u00e1s que dos modalidades de expresar la misma fe cristiana\u00bb (DGC 82; cf CAd 146-150); despu\u00e9s a la Iglesia de sus disc\u00ed\u00adpulos, la congregaci\u00f3n de los hijos de Dios, continuadores de su misi\u00f3n de anunciar el evangelio (cf DGC 83; CAd 151-158); y por \u00faltimo, a sus hermanos los hombres, en especial a los pobres, rostros desfigurados de su presencia (cf CAd 159-164).<\/p>\n<p>El itinerario catequ\u00e9tico se mueve siempre entre estos polos. Pero debe ser dinamizado desde las claves siguientes:<br \/>\na) Jesucristo vive. La pregunta-anuncio de los \u00e1ngeles a las mujeres la ma\u00f1ana de la resurrecci\u00f3n: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 busc\u00e1is entre los muertos al que vive? No est\u00e1 aqu\u00ed\u00ad, ha resucitado\u00bb (Lc 24,5-6); es la pregunta-anuncio que la Iglesia propone a todos los hombres que buscan la fuente y plenitud de vida. Jes\u00fas de Nazaret, el hombre que Dios acredit\u00f3 en medio de su pueblo con milagros, prodigios y se\u00f1ales; que conforme a su plan salvador lo entreg\u00f3 en manos de los hombres y estos lo rechazaron crucific\u00e1ndolo y mat\u00e1ndolo. A ese Jes\u00fas de Nazaret, Dios lo ha resucitado, rompiendo las ataduras de la muerte y, exaltado en Dios, permanece vivo para siempre (cf He 2,22-41). Quien busque la plenitud personal, quien quiera ver cumplida la historia, s\u00f3lo encontrar\u00e1 la respuesta en Cristo vivo y vivificante: en su realidad hist\u00f3rica concreta, que por su resurrecci\u00f3n preside la historia entera fecund\u00e1ndola con su presencia en poder y gloria.<\/p>\n<p>La catequesis no tratar\u00e1, pues, de buscar o personificar en Jes\u00fas el ideal de unos valores m\u00e1s o menos abstractos; o de contemplar en \u00e9l a un maestro de moral (Kant) o un paradigma eximio de religiosidad (Schleiermacher), sino de ayudar a descubrir a alguien vivo que nos precede y acompa\u00f1a como \u00abautor y consumador de la fe\u00bb (Heb 12,2). Tratar de mostrar al catequizando qui\u00e9n es Jes\u00fas, m\u00e1s que demostrarle qu\u00e9 es. De hecho, ese qui\u00e9n es el verdadero protagonista de todo el Nuevo Testamento y permanece como tal en la historia. No tratar\u00e1 pues de anunciar algo, sino a alguien vivo que quiere dar la vida de Dios a todo aquel que le acepta. La catequesis procurar\u00e1 el encuentro con la persona del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>b) Encuentro con Jesucristo. Mientras el nuevo creyente, al igual que los de Ema\u00fas y el resto de los disc\u00ed\u00adpulos, no se encuentre y vaya ahondando su relaci\u00f3n personal con Jes\u00fas, el anuncio de su presencia no terminar\u00e1 de prender y vivificar su coraz\u00f3n. S\u00f3lo cuando los disc\u00ed\u00adpulos de Ema\u00fas reconocen la presencia del Se\u00f1or, que se ha hecho el encontradizo (cf Lc 13-35), o cuando los disc\u00ed\u00adpulos ven al Resucitado y reciben su Esp\u00ed\u00adritu (cf Jn 19,19-29), es cuando las ense\u00f1anzas del Maestro pueden iluminar sus vidas y la presencia cierta del Se\u00f1or se convierte en fuerza transformadora de sus personas y existencias.<\/p>\n<p>Este encuentro acaece en la fe: s\u00f3lo por ella el creyente se hace contempor\u00e1neo de Jes\u00fas. La catequesis debe alentar la experiencia de fe de los catequizandos (cf DGC 53). Esta experiencia creyente brota del encuentro con Jes\u00fas, donde aparece c\u00f3mo los misterios de su vida son respuesta de Dios a los problemas, anhelos y expectativas de los hombres. M\u00e1s a\u00fan, la catequesis debe ayudarles a reconocer que en ese encuentro con Jes\u00fas, antes que respuestas y dones, Dios se da a s\u00ed\u00ad mismo en su Hijo. Esta autodonaci\u00f3n de Dios, por la respuesta de fe del creyente, tiene poder transformador. La catequesis debe iniciar a sus destinatarios en ese intercambio de amor, por el que los creyentes ser\u00e1n transformados en hijos a imagen de aquel por quien y para quien fueron hechos (cf Col 1,15-20).<\/p>\n<p>En este sentido tendr\u00ed\u00ada un cierto valor la clave impresi\u00f3n que F. Schleiermacher atribuye al Cristo del evangelio; pero entendida, no en el sentido de una mera ejemplaridad proveniente de una figura del pasado que nos impresiona hoy por su comportamiento, sino del contacto vivo sacramental con Cristo. No se trata pues de la mera impresi\u00f3n exterior producida un maestro que con su palabra o su ejemplo nos interpela y nos conmueve, sino por una persona que nos llama, nos invade y nos incorpora a \u00e9l. Esta impresi\u00f3n acaece, pues, por un contacto vivo, por una identificaci\u00f3n personal y una incorporaci\u00f3n que Pablo formul\u00f3 como un estar en Cristo: \u00e9l en nosotros y nosotros en \u00e9l; as\u00ed\u00ad como el consiguiente \u00abvivir, morir y resucitar con Cristo\u00bb. Algo que no acaece al margen de la irrupci\u00f3n y el don del Esp\u00ed\u00adritu. Todo esto significa que el catequista tiene que guiar a los nuevos creyentes hacia este contacto con Cristo en el Esp\u00ed\u00adritu, en el seno de la Iglesia, cuerpo de Cristo. Debe propiciar el encuentro personal con \u00e9l, base de todo conocimiento verdadero.<\/p>\n<p>e) Mediaciones del encuentro con Jesucristo. Sin haber visto y o\u00ed\u00addo f\u00ed\u00adsicamente, todo creyente, por los sentidos espirituales que le da la fe, deber\u00ed\u00ada hacer suyas las palabras de la primera Carta de san Juan: \u00abLo que era desde el principio, lo que hemos o\u00ed\u00addo, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que hemos contemplado, lo que han tocado nuestras manos acerca de la palabra de la vida\u00bb (Un 1,1-4). Es necesario que el catequizando se encuentre con el Cristo vivo y verdadero; no con la proyecci\u00f3n imaginaria de sus propios deseos e ilusiones.<\/p>\n<p>Este conocimiento de Cristo s\u00f3lo lo lograr\u00e1 si la catequesis le ayuda a entrar en contacto y comuni\u00f3n a trav\u00e9s de las mediaciones hist\u00f3ricas elegidas por el propio Jes\u00fas para hacer posible el contacto experiencial con \u00e9l.<\/p>\n<p>Signo privilegiado de Jesucristo es la Iglesia, cuerpo de Cristo animado por su Esp\u00ed\u00adritu y prolongaci\u00f3n de su presencia en el mundo. En el seno de su Iglesia late la Palabra recogida en la Escritura, por lo que \u00abla ignorancia de las Escrituras es ignorancia de Cristo\u00bb (san Jer\u00f3nimo); los sacramentos, en especial la eucarist\u00ed\u00ada, encuentros celebrativos donde el Resucitado se hace presente obrando la salvaci\u00f3n; las peque\u00f1as comunidades, reunidas por la fe y signo de la comuni\u00f3n de Dios en una porci\u00f3n de la humanidad; los testigos, creyentes que por su entrega generosa al Se\u00f1or fueron y siguen siendo su viva imagen. En medio del mundo, la creaci\u00f3n, manifestadora de la gloria del Resucitado; los signos de los tiempos que revelan la fuerza del reino de Cristo; los pobres, que son viva imagen suya.<\/p>\n<p>En la medida en que la catequesis ponga en contacto a los nuevos creyentes con estas mediaciones, favorecer\u00e1 su encuentro con Cristo. La din\u00e1mica pascual deber\u00e1 presidir su presentaci\u00f3n y acogida. En cuanto signos de Cristo, estas mediaciones son a la vez reveladoras y veladoras de su Misterio, reclamando a un tiempo ser aceptadas y trascendidas por los creyentes que buscan el trato de amistad con su Salvador. La din\u00e1mica pascual en la que introduce la fe garantizar\u00e1 el conocimiento experiencial de Cristo, exento de la tentaci\u00f3n subjetivista, y favorecer\u00e1 la identificaci\u00f3n progresiva del ne\u00f3fito con su Se\u00f1or, hasta que llegue, por su Esp\u00ed\u00adritu, a vivir en \u00e9l.<\/p>\n<p>2. LA CATEQUESIS DE JESUCRISTO EN SUS TAREAS. El misterio de Cristo, fuente y meta de toda la vida cristiana, se difracta en todas las dimensiones de la fe. Estas son, a la vez, camino y manifestaci\u00f3n de la comuni\u00f3n con Cristo (cf DGC 87). Por tanto, el amor al Se\u00f1or Jes\u00fas se alimenta en el cristiano al conocer, celebrar, vivir y anunciar el evangelio. Caminos que la catequesis considera como tareas propias.<\/p>\n<p>a) Propiciar el conocimiento de Jesucristo (cf DGC 85a; CAd 175-179). La adhesi\u00f3n de fe a Cristo (fides qua), para que sea veraz y madure, exige el conocimiento de los contenidos de fe: su misterio y el designio salv\u00ed\u00adfico del Padre que \u00e9l revel\u00f3 (fides quae). Es esta \u00abindagaci\u00f3n vital y org\u00e1nica en el misterio de Cristo la que, principalmente, distingue a la catequesis de todas las dem\u00e1s formas de presentar la palabra de Dios\u00bb (DGC 67). Por ella, el catec\u00fameno profundiza en \u00abel sublime conocimiento de Cristo\u00bb (Flp 3,8), dejando que su luz ilumine su vida, fortalezca su fe y, a la vez, le capacite para dar raz\u00f3n de ella a sus contempor\u00e1neos.<br \/>\nEl objetivo es que el creyente tenga un conocimiento amoroso, emp\u00e1tico de Cristo. Por eso, los contenidos de la fe han de ser presentados en su significaci\u00f3n vital, para que el catequizando se sienta concernido por ellos y llegue a conocer a Cristo por connaturalid\u00e1d. La narraci\u00f3n evang\u00e9lica ofrecida a la contemplaci\u00f3n de los ne\u00f3fitos y la explicaci\u00f3n del s\u00ed\u00admbolo a partir de la Escritura y la Tradici\u00f3n, ser\u00e1n dos momentos en este proceso inicial. Los dem\u00e1s misterios de la fe tendr\u00e1n en Cristo el foco cuya luz recibir\u00e1n.<\/p>\n<p>b) Educar en la celebraci\u00f3n del misterio de Cristo (cf DGC 85b; CAd 180-184). Por la celebraci\u00f3n de los misterios de Cristo los creyentes entran en contacto salv\u00ed\u00adfico con su vida y su persona. Al igual que la primitiva comunidad fue alumbrando en el contexto celebrativo su fe en su presencia viva, en su filiaci\u00f3n \u00fanica con el Padre y en su se\u00f1or\u00ed\u00ado, tambi\u00e9n ahora los creyentes tienen acceso a su Se\u00f1or en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, especialmente en la eucar\u00ed\u00adstica, donde Cristo se hace presente de modo eminente y donde, de forma privilegiada, toda la persona del catequizando queda envuelta, concernida e interpelada, a partir de la salvaci\u00f3n que Cristo, por su Iglesia, le ofrece. En la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, espacio privilegiado en el que el esp\u00ed\u00adritu de Cristo act\u00faa, el catequizando recibe la impresi\u00f3n de Cristo, entra en comuni\u00f3n de vida con \u00e9l y alienta su esperanza escatol\u00f3gica de ser coheredero del reino. Una buena catequesis mistag\u00f3gica, a partir de los sacramentos, que manifieste los significados de los signos y ritos lit\u00fargicos, facilitar\u00e1 lo que venimos diciendo.<\/p>\n<p>Especial menci\u00f3n merece la iniciaci\u00f3n en la oraci\u00f3n cristiana (cf DGC 85d; CAd 180-184). La oraci\u00f3n, entendida como trato de amistad con Cristo, deber\u00ed\u00ada ser el coraz\u00f3n de una catequesis que pretende ser iniciaci\u00f3n al encuentro y relaci\u00f3n del creyente con su Se\u00f1or. El centro de la oraci\u00f3n cristiana es la oraci\u00f3n del creyente \u00abpor Cristo, con \u00e9l y en \u00e9l\u00bb. Por Cristo, el creyente se dirige como hijo al Padre; con \u00e9l, el cristiano ora a Jes\u00fas y hace de \u00e9l su oraci\u00f3n; y en \u00e9l, deja que el esp\u00ed\u00adritu de Cristo ore en \u00e9l. El padrenuestro, \u00abresumen de todo el evangelio\u00bb (Tertuliano), el propio Jes\u00fas hecho oraci\u00f3n por el creyente, es la referencia de la oraci\u00f3n cristiana.<br \/>\n)c) Iniciar en el seguimiento de Cristo (cf DGC 85c; CAd 185-190). La uni\u00f3n con Cristo, relaci\u00f3n objetiva de dimensi\u00f3n ontol\u00f3gica por el bautismo, es tambi\u00e9n una relaci\u00f3n moral que debe hacerse operativa. Y esto en una doble direcci\u00f3n: en cuanto punto de arranque, a Jes\u00fas s\u00f3lo se le conoce recorriendo su camino, sigui\u00e9ndole, caminando tras sus huellas. Y como consecuencia, quien es de Jes\u00fas, vive con \u00e9l y en \u00e9l y, necesariamente vive como \u00e9l. La catequesis debe disponer y ayudar al creyente a tomar conciencia de las consecuencias que la llamada de Cristo y su voluntad de seguirle tienen para su vida.<\/p>\n<p>El deseo de romper con el pecado y con todo lo que le impide el seguimiento, es el primer impulso que el catequizando debe acoger como fruto de su enamoramiento de Cristo. La consiguiente introducci\u00f3n operativa en el mandamiento doble del amor, desde el ejercicio de las bienaventuranzas, ser\u00e1 la calzada real, que facilitar\u00e1 el seguimiento actual de Cristo, su conocimiento y pertenencia comunional. Este paso, de por s\u00ed\u00ad doloroso, del hombre viejo al hombre nuevo, es ocasi\u00f3n y fruto de la participaci\u00f3n del creyente en la pascua de Cristo. Es buena oportunidad para fraguar un conocimiento por connaturalidad.<\/p>\n<p>d) Incorporar a la Iglesia y a su misi\u00f3n evangelizadora (cf DGC 86; CAd 191-195). Nadie puede permanecer unido a Cristo como su cabeza, si no est\u00e1 incorporado a su cuerpo que es la Iglesia. La Iglesia es el \u00e1mbito donde realmente se conoce a Cristo y se tiene acceso a su obra salvadora. Ella es el sacramento de su presencia, la obra que Dios realiza por la fuerza de su Esp\u00ed\u00adritu. La catequesis, al propiciar la vinculaci\u00f3n del creyente a ella, favorece su adhesi\u00f3n verdadera a Cristo, permiti\u00e9ndole participar en su obra salvadora. En la Iglesia, el creyente participa de la comuni\u00f3n que Jes\u00fas, el Hijo de Dios, tiene con el Padre; y por ello, de la misi\u00f3n que \u00e9l realiz\u00f3 en el mundo y hoy contin\u00faa en su Esp\u00ed\u00adritu. La misi\u00f3n es la otra cara del misterio eclesial, igual que lo es de Cristo, el enviado del Padre.<\/p>\n<p>Pues bien, la catequesis que inicia en la adhesi\u00f3n madura a Cristo, vincula a su Iglesia y a la misi\u00f3n que realiza. Y viceversa, en la experiencia laboriosa de la fraternidad, vivida en la comunidad y buscada en medio del mundo, el creyente percibir\u00e1 como gracia la presencia activa del Hermano mayor en la comunidad, pues \u00abdonde est\u00e1n dos o tres reunidos en mi nombre, all\u00ed\u00ad estoy yo en medio de ellos\u00bb (Mt 18,20), y en la misi\u00f3n: \u00abyo estoy con vosotros todos los d\u00ed\u00adas hasta el fin del mundo\u00bb (Mt 28,20). Los discursos evang\u00e9licos de la vida en comunidad (cf Mt 18) y los de la misi\u00f3n (cf Mt 10,5-42 y Lc 10,1-20) recogen actitudes configuradoras con Jes\u00fas que la catequesis debe trabajar.<\/p>\n<p>3. CATEQUESIS DE JESUCRISTO POR EDADES. El misterio de Cristo es siempre el mismo, pero como signo de la condescendencia divina, la Iglesia lo anuncia seg\u00fan la edad y situaci\u00f3n de los destinatarios (cf DV 13; DGC 146). La palabra eterna de Dios, pronunciada de una vez para siempre, debe ser declarada por la comunidad, con car\u00e1cter personal, a aquellos que quieren hacer de ella la luz de su vida.<\/p>\n<p>a) La catequesis de infancia. Es el tiempo en que el ni\u00f1o se abre a la vida, a las relaciones humanas, a la estima de s\u00ed\u00ad mismo. Religiosamente su iniciaci\u00f3n est\u00e1 \u00ed\u00adntimamente vinculada a este despertar vital en el que la dimensi\u00f3n afectiva, sustentada por la propia familia, es fundamental.<br \/>\nEn este momento la catequesis ha de subrayar la presentaci\u00f3n de Dios como Padre, fuente de vida y amor, cercano, generoso y tierno. Jes\u00fas es su Hijo y hermano nuestro. Un hijo obediente que en todas sus palabras y acciones nos dirige hacia el Padre suyo y nuestro. Un hermano bueno que quiere nuestro bien y nos ense\u00f1a a ser buenos hijos y hermanos. Jes\u00fas es quien, sobre todo, remite a otros: al Padre y a los hermanos, tanto a los que formamos ya la familia de Dios, la Iglesia, como a los que todav\u00ed\u00ada no le conocen o sufren. La catequesis debe tener un alto componente afectivo. El lenguaje simb\u00f3lico, especialmente el lit\u00fargico, ha de ser privilegiado en estas edades.<\/p>\n<p>b) La educaci\u00f3n de la fe en la preadolescencia. Es un tiempo de transici\u00f3n, donde el ni\u00f1o se busca entre sus iguales fuera del espacio familiar, aunque este siga siendo fundamental. La experiencia de amistad es clave en estas edades: se re\u00fanen en pandillas, disfrutan estando juntos, cont\u00e1ndose sus cosas, conociendo sus ilusiones y proyectos. Es un tiempo donde los ni\u00f1os gozan de una gran capacidad racional y sint\u00e9tica.<br \/>\nJes\u00fas debe ser presentado-ofrecido como el amigo del grupo de catequesis. El preadolescente debe considerar a Jes\u00fas como su gran amigo; un buen amigo que no falla, con quien se puede contar siempre. El conocimiento de Jes\u00fas, la cercan\u00ed\u00ada a su humanidad, facilitar\u00e1 esta referencia amistosa y, desde ella, a todo aquello a lo que Jes\u00fas refiere: Dios, la comunidad de sus amigos, el mundo nuevo&#8230; Instrumentos privilegiados son la cercan\u00ed\u00ada de la comunidad cristiana y la narraci\u00f3n actualizada del evangelio.<\/p>\n<p>c) La educaci\u00f3n de los adolescentes. Es un per\u00ed\u00adodo especialmente cr\u00ed\u00adtico en la vida de la persona; por ser un tiempo de transici\u00f3n en el que el sujeto se pregunta por su identidad: \u00bfqui\u00e9n soy yo? Interrogante que, vivido con frecuencia de forma angustiosa, est\u00e1 precedido por el desmoronamiento de su mundo infantil y del ideal de s\u00ed\u00ad mismo. La inestabilidad en todos los \u00f3rdenes de la vida es caracter\u00ed\u00adstica de esta edad. La cercan\u00ed\u00ada comprensiva, la paciencia exigente y la autoridad afectiva ser\u00e1 la respuesta que la comunidad cristiana deber\u00e1 ofrecerle a trav\u00e9s de los educadores-catequistas.<\/p>\n<p>Es conveniente que en estas edades la presentaci\u00f3n y aceptaci\u00f3n de Jesucristo siga una l\u00ed\u00adnea evolutiva. Manteniendo como clave de fondo Jes\u00fas amigo incondicional, debe ir apareciendo Jes\u00fas modelo de referencia, donde el adolescente pueda mirarse y desear construir su vida y persona. Este aspecto debe alumbrar necesariamente la clave de Jes\u00fas salvador. El salva de la angustia y de las propias incoherencias, salvaci\u00f3n personal de la que tan necesitados est\u00e1n los adolescentes; y salva al ser humano ante su impotencia frente a un mundo que se le muestra como problem\u00e1tico y alejado del ideal. La figura del educador y testigo de Cristo es crucial en estas edades.<\/p>\n<p>d) La catequesis de j\u00f3venes y adultos. Aun con edades y situaciones sociales diversas, los cristianos que integran estos per\u00ed\u00adodos de la vida est\u00e1n llamados a alcanzar la talla de Cristo. Los primeros en proyecto y los adultos en responsabilidad ante la sociedad, ambos grupos est\u00e1n llamados a vivir por Cristo, con \u00e9l y en \u00e9l, y a ser sus testigos en un mundo que deben transformar desde el evangelio. Es esta integraci\u00f3n en la sociedad y la responsabilidad que trae en los diferentes \u00f3rdenes de la vida la principal caracter\u00ed\u00adstica de estas edades. Ellos est\u00e1n en disposici\u00f3n de vivir en plenitud todos los misterios de la fe, de entrar en confrontaci\u00f3n dialogante con otras cosmovisiones y de contribuir a la transformaci\u00f3n de todo en Cristo.<\/p>\n<p>Por tanto, es el momento de presentar el misterio completo de Jesucristo, y en \u00e9l tanto el misterio de Dios como el misterio del hombre (cf GS 22). Desde la relaci\u00f3n personal con Cristo resucitado convendr\u00ed\u00ada ir avanzando en esta l\u00ed\u00adnea progresiva: Jes\u00fas Hijo de Dios e hijo del hombre; Jes\u00fas es mi\/ nuestro salvador; Jes\u00fas, el Se\u00f1or del universo, es mi Se\u00f1or. Este itinerario deber\u00e1 articularse desde el conocimiento de la fe y el seguimiento identlficativo, hasta el punto de que el cristiano asuma su bautismo: \u00abya no vivo yo: es Cristo quien vive en m\u00ed\u00ad\u00bb (G\u00e1l 2,20). Una buena catequesis sistem\u00e1tica y el despliegue, ante el grupo de catequesis, de toda la riqueza de la comunidad cristiana, son medios privilegiados para estas edades.<\/p>\n<p>BIBL.: BEAUDE P. M., Jes\u00fas de Nazaret, Verbo Divino, Estella 1988; BL\u00ed\u0081ZQUEZ R., Jes\u00fas, el evangelio de Dios, Marova, Madrid 1985; CA\u00ed\u2018IZARES A., Notas pedag\u00f3gico-catequ\u00e9ticas para el anuncio de Cristo, Teolog\u00ed\u00ada y catequesis 4 (1985) 243-265; CUYA A., Jesucristo, en SARTORE D.-TRIACCA A. M. (dirs.), Nuevo diccionario de liturgia, San Pablo, Madrid 1996&#8242;, 1071-1093; DE FLORES S., Jesucristo, en DE FLORES S.-GOFFI T. (dirs.), Nuevo diccionario de espiritualidad, San Pablo, Madrid 19914, 1022-1044; FABRIS R., Jes\u00fas de Nazaret. Historia e interpretaci\u00f3n, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1985; Jesucristo, en ROSSANO P.-RAVASI G.-GIRLANDA A. (dirs.), Nuevo diccionario de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990, 864-893; FITz-MAYER J. A., Catecismo cristol\u00f3gico, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1984; FORTE B., Jes\u00fas de Nazaret, San Pablo, Madrid 1983; GESTEIRA M., Cristolog\u00ed\u00ada. Bolet\u00ed\u00adn bibliogr\u00e1fico, Teolog\u00ed\u00ada y catequesis 4 (1985) 291-350; GONZ\u00ed\u0081LEZ FAUS J. I., La humanidad nueva, Sal Terrae, Santander 1984; Acceso)\/ a Jes\u00fas, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1979; Cristianismo, en MORENO VILLA M. (ed.), Diccionario de pensamiento contempor\u00e1neo, San Pablo, Madrid 1997, 274-284; PAGOLA J. A., Jes\u00fas de Nazaret, Idatz, San Sebasti\u00e1n 1981; Jesucristo. Catequesis cristol\u00f3gicas, Idatz, San Sebasti\u00e1n 1985; PIKAZA X., El evangelio, vida y pascua de Jes\u00fas, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1990.<\/p>\n<p>Manuel Gesteira Garza<br \/>\ny Juan Carlos Carvajal Blanco<\/p>\n<p>M. Pedrosa, M. Navarro, R. L\u00e1zaro y J. Sastre, Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica, San Pablo, Madrid, 1999<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Catequ\u00e9tica<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Provocaciones contempor\u00e1neas: 1. El Jes\u00fas de las nuevas generaciones; 2. El Jes\u00fas laico; 3. El Jes\u00fas de la religi\u00f3n popular &#8211; II. Jesucristo en la vida espiritual a la luz del NT: 1. A la b\u00fasqueda de Jesucristo en el NT: a) \u00abCristolog\u00ed\u00ada desde abajo\u00bb, b) \u00abCristologia desde arriba\u00bb; 2. Jesucristo, forma vital de la existencia cristiana: a) \u00abCristo en nosotros\u00bb seg\u00fan Pablo, b) Cristo, \u00abhijo de Dios\u00bb y vida del mundo seg\u00fan Juan; 3. Actitudes vitales frente a Jesucristo: a) Creer en Jesucristo, b) Celebrar a Jesucristo, c) Vivir en Jesucristo &#8211; III. Para un encuentro vivo con Cristo en nuestro tiempo: 1. Recuperaci\u00f3n e inserci\u00f3n del Cristo de la revelaci\u00f3n en la vida espiritual de hoy: a) Jesucristo, el determinante absoluto, b) Jesucristo, el viviente en la Iglesia, c) Jesucristo, el significante plenario; 2. Experiencia de Jesucristo hoy: a) En la comunidad eclesial y en los sacramentos. b) En la Palabra de Dios, c) En el hombre, templo de Cristo, d) En la mediaci\u00f3n c\u00f3smica; 3. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Si \u00abpara los cristianos el diccionario es Jesucristo\u00bb (A. M. Hunter), la referencia a \u00e9l es estructuralmente constitutiva de cualquier elemento de la vida cotidiana y, por tanto, se hace indispensable en cada una de las voces de un \u00abdiccionario de espiritualidad\u00bb que pretenda describir y orientar de modo aut\u00e9ntico la existencia cristiana. En realidad, todos los temas de este diccionario se refieren a Jesucristo, subrayando el contenido cristol\u00f3gico de la espiritualidad vivida hoy en la Iglesia; en particular, la voz cristocentrismo destaca a nivel hist\u00f3rico la referencia ineludible y radical del cristianismo a la realidad de Jes\u00fas y presenta modelos antiguos y recientes de espiritualidad cristoc\u00e9ntrica. Aqu\u00ed\u00ad intentamos exponer unas consideraciones globales que sirvan de marco a las otras voces que aportan una contribuci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica sobre la persona de Cristo y sobre su significado esencial para la espiritualidad del cristiano de nuestro tiempo. Puesto que nuestra perspectiva es decididamente experiencial, partiremos de la presencia de Jes\u00fas en el mundo contempor\u00e1neo, describiendo un fen\u00f3meno rico de est\u00ed\u00admulos y no exento de ambig\u00fcedades o desviaciones (I); miraremos luego en el caleidoscopio de las cristolog\u00ed\u00adas del NT para captar las profundidades del misterio de Cristo en su perenne valor normativo (II); por fin, volveremos a nuestro tiempo para insertar m\u00e1s adecuadamente a Jesucristo en el vocabulario del hombre moderno mediante una relectura de la vida actual a la luz cristiana (III). Nuestro intento es el expresado en una p\u00e1gina admirable del card. de B\u00e9rulle, que sugiri\u00f3 a Bremond la acu\u00f1aci\u00f3n del t\u00e9rmino \u00abcristoc\u00e9ntrico\u00bb: \u00abUn esp\u00ed\u00adritu selecto de nuestro siglo ha sostenido que el sol, y no la tierra, ocupa el centro del mundo&#8230; Esta nueva opini\u00f3n,, poco seguida en la ciencia de los astros, es \u00fatil y debe seguirse en la ciencia de la salvaci\u00f3n. Jes\u00fas, en efecto, es el sol inm\u00f3vil en su grandeza y el que mueve todas las cosas&#8230; Jes\u00fas es el verdadero centro del mundo, y el mundo debe estar en continuo movimiento hacia \u00e9l. Jes\u00fas es el sol de las almas, que de \u00e9l reciben toda gracia, iluminaci\u00f3n e influjo. Y la tierra de nuestros corazones debe girar continuamente en torno a \u00e9l\u00bb&#8216;.<\/p>\n<p>I. Provocaciones contempor\u00e1neas<br \/>\nJesucristo constituye un misterio tan profundo que ning\u00fan l\u00e1ser logra penetrarlo; tan desconcertante, que despierta el inter\u00e9s de los m\u00e1s indiferentes; y tan rico, que no hay esquema que lo pueda monopolizar.<\/p>\n<p>La fascinante concentraci\u00f3n de valores, interrogantes, eventos y promesas en la persona de Jes\u00fas de Nazaret explica que hombres de diversas \u00e1reas culturales se hayan dirigido a \u00e9l intentando captar y expresar su misterio seg\u00fan los modos representativos de su tiempo. De ello ha resultado una interminable variedad de interpretaciones, que el trovador medieval Godofredo de Estrasburgo (+ 1220) cant\u00f3 con acento ir\u00f3nico: \u00abEl glorios\u00ed\u00adsimo Cristo \/ se pliega como una tela con la que nos vestimos: \/ se adapta al gusto de todos, \/ tanto a la sinceridad como al enga\u00f1o. \/ Es siempre como se quiere que sea\u00bb.<\/p>\n<p>Analizando la historia del cristianismo nos damos cuenta de que cada \u00e9poca registra un modo particular de considerar a Cristo y de representarlo. Si los primeros siglos insisten en el Verbo divino portador de salvaci\u00f3n, las luchas trinitarias y cristol\u00f3gicas subrayan en\u00e9rgicamente la divinidad de Cristo, dejando en la sombra su humanidad y su vicisitud evang\u00e9lica. Despu\u00e9s del a\u00f1o 1000, la piedad se orienta hacia la realidad humana y la vida terrena de Cristo con una acentuaci\u00f3n especial de las fases del nacimiento y de la pasi\u00f3n; pero aun entonces el Jes\u00fas glorificado es despojado de su humanidad, volviendo a ser simplemente la segunda persona de la Trinidad. Comienza as\u00ed\u00ad un proceso que eclipsa la funci\u00f3n mediadora de Cristo; Dios vuelve a ser el infinitamente remoto; los hombres pecadores, inermes, se ven expuestos nuevamente a su justicia y sienten la necesidad de recurrir a mediadores secundarios. Pese al descubrimiento luterano del Cristo dulc\u00ed\u00adsimo y misericordioso, la concepci\u00f3n del juez severo recorre los siglos a impulsos del jansenismo, siendo contrarrestada por la devoci\u00f3n al Sagrado Coraz\u00f3n, s\u00ed\u00admbolo del amor de Cristo. El romanticismo y el racionalismo de los \u00faltimos siglos coinciden en ver en Jes\u00fas a un hombre excepcional que predic\u00f3 una moral elevada, pero que se enga\u00f1\u00f3 acerca del inminente fin del mundo. El \u00e9xito de las numerosas vidas de Cristo denota el inter\u00e9s por la aproximaci\u00f3n hist\u00f3rica, que permite encontrarse con el Salvador sin eludir el esc\u00e1ndalo de su carne. Contempor\u00e1neamente, liturgistas y pastoralistas protestan contra un Cristo demediado e insisten en el misterio pascual, que hace de \u00e9l el recapitulador y la cabeza del universo, el sacramento del encuentro con Dios y con los hermanos.<\/p>\n<p>Sin detenernos en el Cristo de los literatos, de los dogm\u00e1ticos y de los misticos, basta echar una r\u00e1pida mirada a la historia del arte para advertir que \u00abel gr\u00e1cil Salvador de las catacumbas de Priscila, el Pantocr\u00e1tor de los mosaicos bizantinos, los crucifijos giottescos de las iglesias franciscanas, el musculoso atleta del `juicio de Miguel Angel, el fem\u00ed\u00adneo Sagrado Coraz\u00f3n de Batoni y los Cristos carbonizados de Rouault no s\u00f3lo marcan las etapas de un itinerario de b\u00fasqueda estil\u00ed\u00adstica, sino que expresan cada uno una \u00e9poca de la evoluci\u00f3n de la espiritualidad cristiana, una actitud de la conciencia colectiva en su situarse ante Cristo.<\/p>\n<p>A\u00f1adamos que una lectura sociol\u00f3gica revela a algunos, en los desplazamientos de acento realizados a prop\u00f3sito de la figura de Cristo, la intervenci\u00f3n de mecanismos ideol\u00f3gicos de consecuencias desastrosas para la piedad cristiana. Cuando, por ej., Jes\u00fas de Nazaret deja de ser representado como el amigo de los pobres para vestirse de emperador, su imagen servir\u00e1 de cobertura del orden jer\u00e1rquico establecido; la Iglesia misma \u00absucumbi\u00f3 a la tentaci\u00f3n del poder en estilo pagano, con dominaci\u00f3n y t\u00ed\u00adtulos honor\u00ed\u00adficos, aprendidos en las cortes romanas y bizantinas. Toda la vida humilde de Cristo pobre fue rele\u00ed\u00adda dentro de las categor\u00ed\u00adas de poder&#8230; En vez de sentirse bondadosamente acogidos por el Padre, tuvieron miedo; en vez de inmediatez filial, creci\u00f3 el recelo ante el Cristo-Emperador; en vez de sentirse todos hermanos, se ve\u00ed\u00adan insertos en una trama jer\u00e1rquica que se interpon\u00ed\u00ada entre Cristo y los fieles.<\/p>\n<p>En perspectiva de din\u00e1mica cultural, pasamos ahora a nuestro tiempo para mostrar el relieve social y religioso asumido por el \u00abfen\u00f3meno Jes\u00fas\u00bb. Nuestro sondeo se limita a tres sectores, significativos en su variedad: los j\u00f3venes (1), la cultura laica (2) y la cultura popular (3).<\/p>\n<p>1. EL JES\u00daS DE LAS NUEVAS GENERACIONES &#8211; En el \u00e1mbito del movimiento de la contracultura vivido por la juventud hippy surgi\u00f3, inesperadamente, hacia 1970 un inter\u00e9s nuevo por Jes\u00fas, desechando las escorias acumuladas sobre su persona y mensaje. La aproximaci\u00f3n a Jes\u00fas de los j\u00f3venes de la beat generation, entregada a la droga y al sexo, se manifiesta en una serie de expresiones que van desde las canciones a los espect\u00e1culos Jesus Christ Superstar, al manifiesto de b\u00fasqueda de Jes\u00fas, a los slogans que invitan a acoger a Cristo y a realizar una revoluci\u00f3n de amor e, incluso, al lanzamiento de la moda de grabar el nombre de Jes\u00fas en los vestidos de los j\u00f3venes. Prescindiendo de algunos signos curiosos o de instrumentalizaciones comerciales, lo que sorprende \u00abes el sentido de alegr\u00ed\u00ada que los j\u00f3venes convertidos a Cristo consiguen comunicar, hasta el punto de hacer tolerables incluso las aproximaciones, las ingenuidades y los extremos de fanatismo de que esta alegr\u00ed\u00ada va acompa\u00f1ada\u00bb. Sobre todo es interesante en el Jesus People la superaci\u00f3n de los mitos imperantes (como la sublimaci\u00f3n de la LSD, la droga, la liberaci\u00f3n sexual, la contestaci\u00f3n violenta) y el empe\u00f1o, a veces valeroso, en promover en nombre de Jes\u00fas el amor, los valores morales y el evangelio. La figura de Cristo propagada por la Jesus revolution presenta aspectos in\u00e9ditos, originales, desconcertantes; es un Jes\u00fas sin incienso, diverso de ese Jes\u00fas hier\u00e1tico de la predicaci\u00f3n tradicional; que desciende a los caminos del mundo; m\u00e1s a medida del hombre; m\u00e1s desenfadado y juvenil. La revoluci\u00f3n de Jes\u00fas -afirma S. Zavoli- rechaza no s\u00f3lo los valores materiales de la sociedad convencional, sino tambi\u00e9n la sabidur\u00ed\u00ada dominante de la tradici\u00f3n teol\u00f3gica. Dios vuelve a la tierra en la persona de Jes\u00fas porque \u00abel hombre por s\u00ed\u00ad solo no sabe salir del paso, dicen los j\u00f3venes; porque tiene necesidad de milagros\u00bb. La revoluci\u00f3n de Jes\u00fas niega las virtudes de la sociedad secular y rechaza un Dios que \u00absiempre se ha movido no se sabe d\u00f3nde; en cualquier caso, siempre alejado del hombre&#8217;. La toma de contacto con estos movimientos y con las nuevas generaciones lleva a comprobar que Jes\u00fas es el argumento electrizante de la existencia de muchos j\u00f3venes, que acuden a \u00e9l como a un ideal de vida Y a una realidad viviente y liberadora.<\/p>\n<p>2. EL JES\u00daS LAICO &#8211; Si recorremos la literatura de nuestro tiempo, nos veremos precisados a suscribir la afirmaci\u00f3n de B. Croce: \u00abLa pol\u00e9mica antieclesi\u00e1stica m\u00e1s violenta que sacude los siglos de la edad moderna se ha parado siempre y ha enmudecido reverente ante el recuerdo de la persona de Jes\u00fas, sintiendo que la ofensa inferida a \u00e9l ser\u00ed\u00ada una ofensa a s\u00ed\u00ad misma, a las razones de su ideal, al coraz\u00f3n de su coraz\u00f3n\u00bb . Es un hecho que, por muy cr\u00ed\u00adticos que se sea con la Iglesia, \u00abcr\u00e9dulos o incr\u00e9dulos -observa A. Oriani-, nadie sabe sustraerse al encanto de su figura [>Jes\u00fas], ning\u00fan dolor ha renunciado sinceramente a la fascinaci\u00f3n de su promesa\u00bb. El Jes\u00fas laico est\u00e1 desvinculado de la mediaci\u00f3n eclesial as\u00ed\u00ad como de la visi\u00f3n teol\u00f3gica: \u00abS\u00e9 con certeza -sostiene L. Lombardo-Radice- que, incluso el d\u00ed\u00ada en que ning\u00fan hombre creyese ya en una SS. Trinidad ni en una segunda persona divina, la doctrina de Jes\u00fas, Hijo del hombre, su vida y su muerte conservar\u00ed\u00adan toda su importancia para la humanidad entera\u00bb. Permanece Jes\u00fas en su humanidad, con sus opciones y sus valores, pero rele\u00ed\u00addo desde una \u00f3ptica secular: \u00abTodos los hechos fundamentales de la vida de Cristo, que se han convertido en s\u00ed\u00admbolos b\u00e1sicos de la fe cristiana, son traducibles en un lenguaje puramente humano y secularizado\u00bb\u00bb. La exclamaci\u00f3n de R. Garaudy: \u00abHombres de Iglesia, \u00c2\u00a1devolvednos a Jesucristo!\u00bb \u00ab, indica el deseo de recuperaci\u00f3n del Jes\u00fas aut\u00e9ntico, liberado del polvo de los siglos y capaz de dar un significado a la existencia: \u00abSu vida y su muerte nos pertenecen tambi\u00e9n a nosotros, a todos aquellos para quienes tienen un sentido\u00bb. El denominador com\u00fan a que los pensadores marxistas reducen la figura de Jes\u00fas es su car\u00e1cter liberador y desfatalizador de la historia. \u00abA m\u00ed\u00ad me parece que la \u00fanica ense\u00f1anza que nos ha dado irrefutablemente Cristo es precisamente la exigencia de este amor, para el que no poseemos ning\u00fan criterio, pero que experimentamos vitalmente como la fuerza que nos hace abiertos. En \u00e9l, igual que en cualquier otro campo, Jes\u00fas aparece como liberador; no en el sentido de que haya intentado enunciar un determinado programa pol\u00ed\u00adtico o moral, sino por haber puesto en cuesti\u00f3n todos los valores hasta entonces vigentes. El rompe con todo sistema constituido. Cargando las tintas, K. Farner presenta a Jes\u00fas como \u00abel agitador, el revolucionario por excelencia, que no conoce jerarqu\u00ed\u00adas, moralidades tradicionales, ninguna clase de privilegios&#8230; el incendiario del esp\u00ed\u00adritu en grado sumo\u00bb; en virtud de este criterio, la Iglesia es juzgada y condenada como la instituci\u00f3n que reprime o aten\u00faa la protesta contra el falso mundo y transforma a Jes\u00fas en el Cristo, al incendiario en el extintor de incendios; s\u00f3lo se salva una minor\u00ed\u00ada, \u00abel partido desconocido de los sucesores de Jes\u00fas\u00bb, que protesta y no puede callar \u00abfrente a la miseria del hombre ni tampoco ante la miseria de la iglesia y de la religi\u00f3n\u00bb. Algunos marxistas no dudan en contarse entre los leg\u00ed\u00adtimos herederos de Jes\u00fas y en defender su \u00abcausa\u00bb, entendida como total dedicaci\u00f3n al pr\u00f3jimo, sobre todo a los que sufren, a los socialmente deprimidos o d\u00e9biles: \u00abSi tuviera que vivir, dice hipot\u00e9ticamente M. Machovec, en un mundo que hubiera olvidado totalmente la causa de Jes\u00fas, preferir\u00ed\u00ada no vivir&#8230;\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>La lectura marxista de la figura de Jes\u00fas, que ha buscado una expresi\u00f3n cient\u00ed\u00adfica en la ex\u00e9gesis materialista del evangelio de Marcos, efectuada por F. Belo \u00ab, no agota la literatura contempor\u00e1nea. Existen poetas, como Ungaretti, que se elevan l\u00ed\u00adricamente hasta la invocaci\u00f3n de fe: \u00abCristo, pensativo p\u00e1lpito \/ Astro encarnado en las humanas tinieblas, \/ Hermano que te inmolas \/ Perennemente para reedificar \/ Humanamente al hombre \/ Santo, santo que sufre, \/ Maestro y hermano y Dios que nos sabes d\u00e9biles&#8230;\u00bb&#8216;. Los testimonios marxistas, sin embargo, adquieren una clara relevancia no s\u00f3lo por la convergencia (que se debe verificar cr\u00ed\u00adticamente) con el Cristo de la teolog\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n porque muestran que la cultura atea no ha podido desentenderse de Jes\u00fas, sino que ha llegado a declararlo modelo e inspirador de vida comprometida\u00bb.<\/p>\n<p>3. EL JES\u00daS DE LA RELIGI\u00ed\u201cN POPULAR &#8211; El reflorecer de estudios sobre la cultura popular empieza a levantar el velo sobre las diversas expresiones religiosas de que tan rica es su visi\u00f3n org\u00e1nica del mundo. Se habla ya de evangelio popular, en el que reviven, como nativos de la regi\u00f3n, los personajes evang\u00e9licos m\u00e1s conocidos y donde convergen \u00abhistorias naturalmente morales pero de una moralidad no usual, ni beata; respetuosas con Cristo y Mar\u00ed\u00ada, no carecen de desenfado y a veces de irreverencia para con los ap\u00f3stoles, en manera especial con Pedro, por no hablar de las autoridades civiles y de sus esbirros\u00bb. A\u00fan no se ha realizado un trabajo de s\u00ed\u00adntesis sobre la figura popular de Jes\u00fas, pero se nos han ofrecido peque\u00f1as muestras que introducen en las perspectivas desde las cuales el pueblo mira a Cristo.<\/p>\n<p>Una serie de relatos presenta los episodios acaecidos a Jes\u00fas \u00abcuando andaba por el mundo\u00bb; pero el mundo en que se lo sit\u00faa no es Palestina, sino el ambiente y los lugares donde vive el pueblo. El Cristo folkl\u00f3rico es sentido como un maestro de sabidur\u00ed\u00ada contempor\u00e1neo y corregional, no lejano, sino inserto en la vida cotidiana. A nivel devocional, la presencia de Jes\u00fas entra en la misma casa, donde su imagen implica una participaci\u00f3n afectiva y un recurso de oraci\u00f3n, sobre todo en los mo mentos dif\u00ed\u00adciles.<\/p>\n<p>El mundo rural halla en Cristo un punto de referencia y una base justificativa y valorativa de su estructura. El cuadro objetivo de negatividad, trabajo,  sufrimiento, pobreza e injusticia se refleja en los cantos y en las leyendas populares, donde Cristo es captado en su humanidad necesitada de alimento, hospitalidad y acogida.<\/p>\n<p>El Cristo folkl\u00f3rico es presentado a veces como el sacralizador de los valores fundamentales de la sociedad campesina; por ej., cuando maldice a quien desprecia el pan, s\u00ed\u00admbolo de la misma supervivencia, y por ello digno de respeto. Se recurre a Cristo incluso para ratificar el orden social injusto y para dar una justificaci\u00f3n de una situaci\u00f3n de otro modo inaceptable.<\/p>\n<p>M\u00e1s a menudo Cristo asume una funci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica y liberadora. A un villano que sufre la injusticia de un caballero, el cual le roba la cosecha y hasta la misma mujer, Cristo le aconseja que se haga poeta a fin de poder decir la verdad sin temer a nadie; as\u00ed\u00ad se supera la alternativa entre el silencio y la denuncia, imposible en un contexto de dominio y de censura. Otras veces el Cristo folkl\u00f3rico interviene contra el orden vigente, eclesi\u00e1stico o moral, bien prolongando los d\u00ed\u00adas de carnaval para un pastor rezagado, bien legitimando el hurto en circunstancias particulares en favor de los pobres.<\/p>\n<p>En un canto popular siciliano, Cristo se arrepiente nada menos que de su comportamiento no violento y responde a un criado maltratado por el patr\u00f3n: \u00ab\u00bfEs que tienes los brazos paralizados o clavados como los m\u00ed\u00ados? Quien quiere justicia, que se la tome; no esperes que otro lo haga por ti. Si eres hombre y no un cabeza loca, pon en pr\u00e1ctica esta sentencia m\u00ed\u00ada: No estar\u00ed\u00ada en esta gran cruz si hubiera hecho lo que a ti te digo\u00bb.<\/p>\n<p>La contestaci\u00f3n social apoyada en Cristo se halla tambi\u00e9n presente en la tradici\u00f3n popular italiana sobre el \u00abJes\u00fas socialista\u00bb, surgida en un contexto anticlerical. \u00abEl socialismo rural, afirma A. Nesti, se proclama admirador de Cristo, al que define como &#8216;primer socialista&#8217;, por haber defendido a los pobres y condenado a los ricos. En pol\u00e9mica con los &#8216;clericales&#8217; recuerda el episodio de los mercaderes arrojados del templo a latigazos; declara que se inspira en los primeros cristianos, que pon\u00ed\u00adan en com\u00fan sus bienes, reprobando la propiedad privada defendida por los &#8216;nuevos fariseos&#8217;. El Jes\u00fas socialista es, en el pensamiento popular, una denuncia de la Iglesia hist\u00f3rica, aliada con los poderosos y olvidada de sus or\u00ed\u00adgenes humildes, al mismo tiempo que una apertura a las propuestas pol\u00ed\u00adticas de progreso, igualdad y reparto de los bienes; un modelo cultural diverso del de las clases dominantes.<\/p>\n<p>La imagen de Jes\u00fas que emerge de estos sondeos es la de un importante personaje sumamente actual por su ense\u00f1anza moral, por su carga liberadora, por su humanidad solidaria. Se trata de un retorno a Jes\u00fas sin duda significativo, pero no exento de ambig\u00fcedades o unilateralidades; que necesita, en consecuencia, una verificaci\u00f3n y una confrontaci\u00f3n con el mensaje cristiano primitivo contenido en el NT. A la luz de la Biblia, aparecer\u00e1 el valor y los l\u00ed\u00admites del Jes\u00fas contempor\u00e1neo, inspirador de vida, pero demasiado terreno e individualista; poco divino y enteramente separado de la comunidad eclesial. La palabra de Dios nos dir\u00e1 cu\u00e1ndo un cristiano puede estimar que ha encontrado a Cristo de modo aut\u00e9ntico y le ha dado un espacio adecuado en su vida espiritual.<\/p>\n<p>II. Jesucristo en la vida espiritual a la luz del NT<br \/>\nQuien consulta los libros neotestamentarios no tarda en convencerse de que su punto focal, el centro de su inter\u00e9s, el objeto primario de su anuncio no es una doctrina o una moral, sino una persona: Jesucristo. Desde las cartas de san Pablo, que lo nombran 900 veces, hasta los evangelios, que relatan su vida hist\u00f3rica, y al Apocalipsis, que lo celebra con culto igual que el tributado a Dios (5,13), todo gira en torno a Cristo, centro y cumplimiento del plan salv\u00ed\u00adfico.<\/p>\n<p>Pero el lector del NT se percata tambi\u00e9n de que la imagen de Cristo delineada por los testimonios escritur\u00ed\u00adsticos est\u00e1 muy diversificada, tanto en los aspectos acentuados o descuidados (misterio pascual, ministerio terreno, concepci\u00f3n virginal, preexistencia), como en los medios expresivos (narraciones, t\u00ed\u00adtulos, f\u00f3rmulas de fe, himnos lit\u00fargicos, figuraciones simb\u00f3licas). Este pluralismo se explica no s\u00f3lo por la personalidad de cada uno de los escritores y por la situaci\u00f3n espiritual de las comunidades, sino tambi\u00e9n debido a la amplitud del misterio de Jesucristo, que ninguna definici\u00f3n puede delimitar, y s\u00f3lo resulta accesible a trav\u00e9s de la multiplicidad de testimonios.<\/p>\n<p>Si queremos recuperar la presencia y la funci\u00f3n de Cristo en la vida espiritual del cristiano, parece indispensable delinear al menos los caminos recorridos por las primeras comunidades para profundizar vitalmente el misterio de Cristo (1), discernir los puntos b\u00e1sicos de la cristolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica (2) y enuclear, por fin, las actitudes asumidas por los cristianos en respuesta a la aparici\u00f3n de Cristo en la historia salv\u00ed\u00adfica (3).<\/p>\n<p>1. A LA B\u00daSQUEDA DE JESUCRISTO EN EL NT &#8211; El encuentro con Jesucristo se lleva a cabo en la Iglesia de los primeros tiempos mediante dos procedimientos, que dieron origen a la \u00abcristolog\u00ed\u00ada desde abajo\u00bb y a la \u00abcristolog\u00ed\u00ada desde arriba\u00bb.<\/p>\n<p>a) \u00abCristolog\u00ed\u00ada desde abajo\u00bb. El primer procedimiento comienza por Jes\u00fas de Nazaret con todas sus vicisitudes terrenas para terminar en la fe en Cristo Se\u00f1or. La trayectoria seguida por los testigos de la vida de Jes\u00fas se expresa de modo pl\u00e1stico en el pr\u00f3logo de 1 Jn, donde, contra las tendencias gn\u00f3sticas, se afirma el contacto real con Cristo como punto de partida del anuncio cristiano: \u00abLo que era desde el principio, lo que hemos o\u00ed\u00addo, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que hemos contemplado, lo que han tocado nuestras manos, acerca del Verbo de la vida, s\u00ed\u00ad, la vida se ha manifestado, la hemos visto, damos testimonio de ella y os anunciamos la vida eterna, que estaba junto al Padre y se nos ha manifestado; os anunciamos lo que hemos visto y o\u00ed\u00addo para que est\u00e9is en comuni\u00f3n con nosotros\u00bb (1 Jn 1,1-3). En este fragmento, los verbos sensoriales (o\u00ed\u00adr, ver, tocar) indican una experiencia espiritual que va m\u00e1s all\u00e1 de los datos fenom\u00e9nicos y capta su profundo significado; el contacto directo de los testigos sigue siendo, pues, fundamental y sostiene el edificio de la fe (cf Le 1,2).<\/p>\n<p>Los discursos de los Hechos de los Ap\u00f3stoles, y en forma m\u00e1s extensa los evangelios, presentan este esquema: ministerio terreno de Jes\u00fas de Nazaret por medio de los milagros, prodigios y signos; su crucifixi\u00f3n por obra de los hombres; su resurrecci\u00f3n por intervenci\u00f3n de Dios; proclamaci\u00f3n de fe por parte de los testigos: \u00abDios hizo Se\u00f1or y Cristo a este Jes\u00fas a quien vosotros hab\u00e9is crucificado\u00bb (He 2,36; cf 2,14-39; 3,13-26; 10,36-43; 13,17-41). Est\u00e1 claro en este esquema el paso del Jes\u00fas de Nazaret, en su individualidad hist\u00f3rica y en su camino entre los hombres, al Cristo glorificado y hecho se\u00f1or, salvador y dador del Esp\u00ed\u00adritu. Continuando este camino, se descubre la concepci\u00f3n virginal de Jes\u00fas (Mt 1,18-20; Lc 1,34-35), su preexistencia y su relaci\u00f3n con el cosmos (Jn 1,1-18).<\/p>\n<p>b) \u00abCristolog\u00ed\u00ada desde arriba\u00bb. El procedimiento seguido por Pablo, profundamente marcado y transformado por la aparici\u00f3n de Cristo en el camino de Damasco, es diverso. A sus ojos lo que destaca es la imagen del Se\u00f1or, constituido Hijo de Dios en poder (Rom 1,4), vivo, glorificado y penetrante como fuerza personal en su vida (G\u00e1l 1,15; 2 Cor 3,12).<\/p>\n<p>Esta concentraci\u00f3n en el Cristo pascual y en su presencia viva en la Iglesia le impide a Pablo valorar el Jes\u00fas terreno, con sus prodigios y ense\u00f1anzas. El hecho de la resurrecci\u00f3n arroja luz sobre la muerte de Jes\u00fas, que es parte esencial del kerigma: \u00abCristo muri\u00f3 por nuestros pecados seg\u00fan las Escrituras&#8230; y resucit\u00f3 al tercer d\u00ed\u00ada seg\u00fan las Escrituras\u00bb (1 Cor 15,3-4). Para Pablo, pues, \u00ablo decisivo es s\u00f3lo la obra salv\u00ed\u00adfica de la cruz y la resurrecci\u00f3n, mediante las cuales Cristo ha alcanzado esa posici\u00f3n de dominador sobre los poderes enemigos de Dios y de Se\u00f1or sobre su comunidad. Da la impresi\u00f3n de que le falta inter\u00e9s por la actuaci\u00f3n terrena de Jes\u00fas, por su doctrina y predicaci\u00f3n, por sus obras y milagros\u00bb. Es m\u00e1s, Pablo distingue y opone los dos modos de ser de Cristo, \u00abseg\u00fan la carne\u00bb y \u00abseg\u00fan el esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Rom 1,3-4), significando as\u00ed\u00ad la existencia fr\u00e1gil y mortal de Jes\u00fas en contraste con la condici\u00f3n inmortal y vivificante del Se\u00f1or glorificado. Aun invitando a los cristianos a tener \u00ablos mismos sentimientos que tuvo Cristo Jes\u00fas\u00bb (Flp 2,5), la vida de Jes\u00fas permanece casi enteramente fuera de la \u00f3ptica paulina; en compensaci\u00f3n, Pablo dirige su mirada contemplativa hacia el misterio de Cristo resucitado, fuente de vida para cuantos se unen a \u00e9l mediante la fe y los sacramentos (Rom 10,9; Tit 3,5).<\/p>\n<p>Punto de convergencia del procedimiento desde abajo y desde arriba sigue siendo Jesucristo proclamado \u00abSe\u00f1or\u00bb, t\u00ed\u00adtulo que expresa su estado glorioso y \u00abpresupone en quien lo lleva un grado igual al de Dios\u00bb; desde este centro, la reflexi\u00f3n se extiende hacia nuevas metas, iluminando lo que Cristo hizo por nosotros durante su vida terrena y lo que \u00e9l lleva a cabo por la humanidad hasta su vuelta definitiva cuando Dios sea todo en todos (1 Cor 15,28).<\/p>\n<p>2. JESUCRISTO, FORMA VITAL DE LA EXISTENCIA CRISTIANA &#8211; La imagen de Jesucristo delineada por los autores del NT acent\u00faa uno u otro aspecto, seg\u00fan una perspectiva teol\u00f3gica diferente: hijo de Dios e hijo del hombre (Marcos), Mes\u00ed\u00adas dav\u00ed\u00addico y Se\u00f1or presente en la comunidad (Mateo), centro de la historia de la salvaci\u00f3n (Lucas), Logos encarnado y portador de vida (Juan), Cristo glorificado viviente en la Iglesia (Hechos), testigo fiel y se\u00f1or de los reyes de la tierra (Apocalipsis), sumo sacerdote (Carta a los Hebreos), etc.. Pero sobre todo en Juan y Pablo encontramos elaborada en perspectiva m\u00ed\u00adstica la unidad existente en Cristo y la comunidad y el influjo salv\u00ed\u00adfico del primero sobre la segunda.<\/p>\n<p>a) \u00abCristo en nosotros\u00bb seg\u00fan Pablo. \u00abLa cristolog\u00ed\u00ada paulina, que todo lo enfoca desde la cruz y resurrecci\u00f3n de Cristo, tiene, pues, una fuerte orientaci\u00f3n soteriol\u00f3gica&#8230; Constituye la respuesta al problema de la comprensi\u00f3n existencial y de la salvaci\u00f3n del hombre\u00bb. Para Pablo, en efecto, la cruz tiene valor de expiaci\u00f3n vicaria por los pecados (G\u00e1l 3,13; 2 Cor 5,14-21) y la resurrecci\u00f3n es explosi\u00f3n de vida para todos aquellos que por el bautismo han sido insertados en Cristo (1 Cor 15,45; Rom 8,9-11). Este es el misterio escondido en otro tiempo a los hombres, pero revelado luego en el Esp\u00ed\u00adritu (Ef 3,3-10; Col 1,26-27), y que permite a Pablo definir la vida cristiana como \u00abestar en Cristo\u00bb o \u00abCristo en nosotros\u00bb. Seg\u00fan Deissmann, la f\u00f3rmula \u00aben Cristo\u00bb, que se halla 164 veces en Pablo, indica la comuni\u00f3n m\u00e1s \u00ed\u00adntima que se pueda pensar con el Cristo glorioso: los cristianos est\u00e1n en Cristo como en un ambiente que los penetra y vivifica. Hoy los exegetas se orientan hacia una concepci\u00f3n m\u00e1s personal que local, estar en Cristo es entrar en \u00ed\u00adntima comuni\u00f3n con \u00e9l, ser incorporados a \u00e9l, participando en los misterios de su muerte y resurrecci\u00f3n (Rom 6,4). Los \u00abbautizados en Cristo\u00bb (G\u00e1l 3,27), inmersos y envueltos totalmente en \u00e9l, son atra\u00ed\u00addos por Cristo a su vida personal: \u00e9l vive y obra en ellos, se ha convertido en su misma vida (G\u00e1l 2,20; Flp 1,21; Col 3,3). M\u00e1s a\u00fan, los cristianos est\u00e1n en tan \u00ed\u00adntima relaci\u00f3n con Cristo que forman con \u00e9l \u00abun solo ser\u00bb (Rom 6,5; G\u00e1l 3,28). Es la doctrina paulina de nuestra incorporaci\u00f3n a Cristo: \u00abVosotros sois el cuerpo de Cristo y miembros cada uno por su parte\u00bb (1 Cor 12,27; cf Rom 12,4-5; Ef 5,30). Unidos a Cristo en el bautismo, somos liberados del hombre viejo, del cuerpo de muerte y del pecado (Rom 6,6-11; G\u00e1l 5,24), e insertados en la vida resucitada del Se\u00f1or: resucitados y vivificados con Cristo (Col 2,11-12).<\/p>\n<p>La uni\u00f3n m\u00ed\u00adstica con Cristo no es s\u00f3lo una relaci\u00f3n objetiva de dimensi\u00f3n ontol\u00f3gica, sino tambi\u00e9n una relaci\u00f3n operativa y moral. \u00abCristo, con el que es unificado el bautizado, es no s\u00f3lo el dispensador de fuerzas celestiales, sino al mismo tiempo un modelo moral. Su muerte, en la que el cristiano ha sido sepultado, es suprema acci\u00f3n moral, acontecida por obediencia al Padre celestial (Flp 2,8)&#8230; Por eso la comuni\u00f3n m\u00ed\u00adstica con Cristo lleg\u00f3 a su plena actuaci\u00f3n s\u00f3lo cuando se convirti\u00f3 tambi\u00e9n en una relaci\u00f3n religioso-moral; para expresarnos parad\u00f3jicamente: de la comuni\u00f3n de existencia, recibida como don en el bautismo, debe brotar una comuni\u00f3n \u00e9tica de vida.<\/p>\n<p>Asi se comprende que Pablo insista en incitar al cristiano a hacerse lo que es, es decir, a llevar una vida seg\u00fan la nueva situaci\u00f3n determinada por la incorporaci\u00f3n a Cristo. Formula una serie de imperativos que derivan del ser en Cristo:<\/p>\n<p>Indicativos<br \/>\nImperativos<br \/>\nNuestro hombre viejo es crucificado con \u00e9l, es destruido el cuerpo del pecado (Rom 6,6; 2 Cor 5,14-17).<\/p>\n<p>Despojaos del hombre viejo, con sus acciones (Col 3,9; Ef 4,22).<\/p>\n<p>Los bautizados se han revestido de Cristo (G\u00e1l 3,27).<\/p>\n<p>Vest\u00ed\u00ados del Se\u00f1or Jesucristo (Rom 13,14).<\/p>\n<p>Cristo habita en vosotros (Rom 8,10; G\u00e1l 2,20; Flp 1,21; Col 1,27).<\/p>\n<p>Que Cristo pueda habitar en vuestros corazones (Ef 4,17).<\/p>\n<p>Somos transformados en su imagen (2 Cor 3,18).<\/p>\n<p>Transformaos en el entendimiento (Rom 12,2) y revest\u00ed\u00ados del hombre nuevo creado seg\u00fan Dios (Ef 4,24).<\/p>\n<p>La vida moral es vida de imitaci\u00f3n de Cristo para ser conformes a su imagen (Rom 8,29; Col 3,12-15). Se trata de traducir en la existencia los sentimientos de Cristo (Col 3,2; Flp 2,5), viviendo como Cristo hombre nuevo y primicia de la creaci\u00f3n (1 Cor 15,20-22), como amados por Dios, elegidos y consagrados (Col 3,10-15); sobre todo, amando como Cristo am\u00f3 (Ef 5,1-2).<\/p>\n<p>La madurez espiritual consiste en alcanzar la edad perfecta de Cristo, su perfecci\u00f3n celestial (Ef 4,13), caminando por la senda de la verdad y del amor.<\/p>\n<p>El ser en Cristo aparece como un estadio transitorio de la vida m\u00ed\u00adstica. No es un modo de ser perfecto, pues se caracteriza por un estado de lucha entre el hombre viejo y el hombre nuevo (Col 3,9; Ef 4,22; Rom 6,13). El creyente sigue en la carne, que distancia de Dios: \u00abMientras habitamos en el cuerpo, caminamos lejos del Se\u00f1or\u00bb (2 Cor 5,6). Estar en Cristo es un estar din\u00e1micamente lanzados hacia una comuni\u00f3n con Cristo m\u00e1s perfecta, que Pablo designa con la expresi\u00f3n: estar con Cristo, habitar con el Se\u00f1or (Flp 1.23; 2 Cor 5,8). Pasar al existir celestial es con mucho para Pablo lo mejor: estar con Cristo es la expansi\u00f3n m\u00ed\u00adstica de la amistad.<\/p>\n<p>El hombre nuevo estar\u00e1 plenamente realizado cuando Cristo \u00abtransforme nuestro cuerpo, lleno de miserias, conforme a su cuerpo glorioso\u00bb (Flp 3,21). Entonces, vencida la muerte y revestidos de inmortalidad, se podr\u00e1 exclamar: \u00abGracias a Dios, que nos da la victoria por nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb (1 Cor 15,57).<\/p>\n<p>b) Cristo, \u00abhijo de Dios\u00bb y vida del mundo seg\u00fan Juan. Con el IV evangelio la escatolog\u00ed\u00ada se transforma, m\u00e1s a\u00fan que en Pablo, en una m\u00ed\u00adstica donde \u00abtoda la vida de Jes\u00fas es, en el sentido m\u00e1s pleno, una revelaci\u00f3n de su gloria.<\/p>\n<p>Lo que generalmente se atribuye a la obra de Cristo, realizada en la Iglesia despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n, se anticipa a las palabras y a las obras que llev\u00f3 a cabo mientras estaba en la tierra. Por medio de \u00e9stas, de igual modo que por medio de la muerte y de la resurrecci\u00f3n, llev\u00f3 \u00e9l la vida y la luz al mundo\u00bb.<\/p>\n<p>C\u00f3mo puede Jes\u00fas proclamarse vida para la humanidad, s\u00f3lo se comprende si con Juan se ve en \u00e9l al \u00abhijo de Dios\u00bb (1,49; 3,18; 5,25; 10,36; 11,4-27; 19,7; 20,31) o m\u00e1s simplemente \u00abel Hijo\u00bb (unas 19 veces) y \u00abel unig\u00e9nito\u00bb (1,14.18; 3,16.18). \u00abEl Cristo jo\u00e1nico -afirma R. Schnackenburg- s\u00f3lo puede entenderse teniendo en cuenta que estaba anteriormente junto al Padre, que viene de Dios y habla de Dios\u00bb. Por el hecho de ser Jes\u00fas el Hijo, existe una uni\u00f3n perfecta con el Padre: uni\u00f3n en el obrar, en el querer y en el ser (5,17; 10,38; 14,10-11). Desde la eternidad posee \u00e9l la vida, la gloria y el amor, adquiridos en la fuente originaria, que es el Padre (5,26; 1,14; 17,24).<\/p>\n<p>La vida de Cristo se configura como una venida del Hijo de Dios al mundo para volver de nuevo al Padre (3,13.31; 6,62; 13,1; 16,28), despu\u00e9s de haber cumplido su misi\u00f3n de salvaci\u00f3n, de revelaci\u00f3n y de donaci\u00f3n de la vida.<\/p>\n<p>Si a primera vista el evangelio de Juan da la impresi\u00f3n de un cuadro constructivo y nada tr\u00e1gico, no ignora, sin embargo, la situaci\u00f3n de fragilidad, de pecado y de muerte en que se halla el mundo (3,5; 8,34.36; 5,24). \u00abLa presencia de Jes\u00fas es como la luz en la noche, la ayuda inesperada en la necesidad, el pan en la carest\u00ed\u00ada, la resurrecci\u00f3n y la vida en la muerte. Por diversos que sean, todos los `signos&#8217; del evangelio jo\u00e1nico convergen hacia esta revelaci\u00f3n: en un mundo sometido al poder de las tinieblas y de la muerte, la salvaci\u00f3n se presenta en la persona de Cristo (3,17; 12,46)\u00bb \u00ab. Jes\u00fas es el salvador (4,42), que con su sacrificio redentor quita el pecado del mundo (1,29), libera a los hombres de la malvada potencia diab\u00f3lica (8,44; 13,2) y re\u00fane a los hijos de Dios dispersos (11,52).<\/p>\n<p>La salvaci\u00f3n del mundo, condenado a la muerte, se realiza con la comunicaci\u00f3n de la vida: \u00abHe venido para que tengan vida y la tengan en abundancia\u00bb (10,10). Al tener la vida en s\u00ed\u00ad mismo desde la eternidad (1,4); m\u00e1s a\u00fan, siendo \u00e9l mismo vida y resurrecci\u00f3n (11,25), Jes\u00fas puede prometer la vida eterna(11,25-26). Pero tal vida no es s\u00f3lo un bien futuro; el creyente ya la posee desde ahora: \u00abEl que escucha mis palabras y cree en el que me ha enviado, tiene vida eterna, y no es condenado, sino que ha pasado de la muerte a la vida\u00bb (5,24). Se trata de un nacimiento de lo alto, que introduce en la filiaci\u00f3n divina (1.12; 1 Jn 3,1) mediante la fe, los sacramentos del bautismo y de la eucarist\u00ed\u00ada y el amor a los hermanos (3,3-16; 6,35-48; 1 Jn 3,14) [Hijos de Dios).<\/p>\n<p>Al dar a los hombres necesitados de redenci\u00f3n la vida divina perdida, Jes\u00fas se convierte en la manifestaci\u00f3n perfecta de Dios y de su amor. El es la luz que brilla en las tinieblas (1,9; 8,12; 9,5), el revelador del Padre (1,18; 14,9) y de su gloria (1,14). Adem\u00e1s de camino y vida, Jes\u00fas es verdad (14,6), que no puede ser comprendida sino mediante el Esp\u00ed\u00adritu (16,13-15), cuya misi\u00f3n es introducir en el conocimiento de la verdad, es decir, en una experiencia vital que abarca a todo el hombre: \u00abEsta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el \u00fanico Dios verdadero, y a aquel que has enviado, Jesucristo\u00bb (17,3).<\/p>\n<p>3. ACTITUDES VITALES FRENTE A JESUCRISTO &#8211; El encuentro con Jesucristo provoca en los creyentes una toma de postura y una respuesta vital proporcionada a la conciencia que cada uno adquiere acerca de la persona y la funci\u00f3n del mismo Jesucristo en la historia de la salvaci\u00f3n. Como las cristolog\u00ed\u00adas, tambi\u00e9n las actitudes vitales frente a Cristo presentan una grande variedad, ya sea en s\u00ed\u00ad misma, ya en su expresi\u00f3n. Podemos, no obstante, reagruparlas en algunos n\u00facleos- particularmente acentuados.<\/p>\n<p>a) Creer en Jesucristo. La fe constituye el primer paso para llegar a Jesucristo y vivir su misterio; es el principio y el coraz\u00f3n de la existencia cristiana. Implica tener por verdadero y reconocer que Jes\u00fas de Nazaret es \u00abel Cristo, el Hijo de Dios vivo\u00bb (Mt 16,16); el enviado de Dios, que con su vida, muerte y resurrecci\u00f3n trae a los hombres los dones del perd\u00f3n, de la justicia y del Esp\u00ed\u00adritu de santificaci\u00f3n (He 2,36; 10,40-42; Rom 1,4; 2 Cor 5,19); el Se\u00f1or y el \u00fanico mediador, en cuyo nombre se puede hallar salvaci\u00f3n (1 Cor 12,3; 1 Tim 2,5-6; He 4,12). A esto tiende la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica y los escritos evang\u00e9licos: a suscitar, purificar y confirmar la fe en Jesucristo, Hijo de Dios, para que creyendo se tenga la vida en su nombre (Jn 20,31).<\/p>\n<p>La fe implica una actitud de apertura y de acogida, o sea, de conversi\u00f3n y de disponibilidad -como la de los ni\u00f1os (Mc 1,15; 10,15)-, sin la cual se corre el riesgo, como tantos contempor\u00e1neos de Jes\u00fas, de no recibirlo (Jn 1,11). Pero, sobre todo en Juan, \u00abcreer en Jes\u00fas\u00bb (35 veces) exige el empe\u00f1o fundamental y decisivo, de alcance escatol\u00f3gico. con el cual el hombre decide su destino, por la luz o por las tinieblas, por la vida o por la muerte: \u00abQuien cree en el Hijo tiene la vida eterna; quien se niega a creer en el Hijo no ver\u00e1 la vida; la ira de Dios pesa sobre \u00e9l\u00bb (Jn 3,36). Creer es un movimiento de adhesi\u00f3n a la persona de Jes\u00fas, que incluye ruptura con las tinieblas, la mentira y el pecado (Jn 8,21-24; 9,41; 15,22; 16,8-11), opci\u00f3n fundamental por Cristo y por la vida (Jn 5,24), y hacerse disc\u00ed\u00adpulo (Jn 8.31; 15,8) seg\u00fan el ideal del disc\u00ed\u00adpulo que Jes\u00fas amaba, caracterizado por intimidad amante, fidelidad, acogida y perspicacia espiritual (Jn 13,23-25; 19,26-27; 20,8). A la fe, entendida como don total de s\u00ed\u00ad, podemos reducir otras actitudes, como el amor a Cristo (Jn 14,15-28) y la obediencia a sus mandamientos, centrados en la caridad fraterna (Jn 3,23; 13,34; 1 Jn 1,7; 3,17; 4,7-8).<\/p>\n<p>b) Celebrar a Jesucristo. La fe en Jesucristo se expresa muy pronto en las primeras comunidades cristianas en f\u00f3rmulas de fe, como respuesta a las f\u00f3rmulas kerigm\u00e1ticas. Al anuncio de Jes\u00fas crucificado y glorificado sigue la confesi\u00f3n: \u00abJesucristo es el Se\u00f1or\u00bb (Rom 10,9; 1 Cor 8,6; 12,3; Col 2,6; Flp 2,11), que es el primer credo cristiano.<\/p>\n<p>Sobre todo en el contexto de las celebraciones lit\u00fargicas surgen aclamaciones, doxolog\u00ed\u00adas e himnos que proclaman a Cristo e intuyen aspectos todav\u00ed\u00ada in\u00e9ditos de su misterio. Estos cantos y respuestas no son s\u00faplicas, sino alabanzas cristologizadas, en cuanto elevadas a Dios \u00aben nombre de Cristo, en Cristo o por medio de Cristo\u00bb (Rom 1,8; Flp 4,20; Ef 1,3; 3,21; Heb 13,15; 1 Pe 4,11), o en cuanto son actos de homenaje y de reconocimiento de la persona y de la obra de Cristo. En esta segunda categor\u00ed\u00ada deben incluirse los tres himnos, de notable dimensi\u00f3n y de alt\u00ed\u00adsimo valor espiritual, que celebran a Cristo como cabeza del universo (Col 1,15-20), su humillaci\u00f3n y su exaltaci\u00f3n (Flp 2,5-11), su papel actual en la creaci\u00f3n y en la salvaci\u00f3n (Jn 1,16).<\/p>\n<p>Pero, dado que el cristiano es alguien \u00abque invoca el nombre de Jes\u00fas\u00bb (He 2,21; 9,14; Rom 10,13; 1 Cor 1,2) y debe, como toda criatura, doblar la rodilla ante \u00e9l (Flp 2,10), surge la necesidad de dirigirle oraciones: Esteban pide a Jes\u00fas recibir su esp\u00ed\u00adritu (He 7,59) y Pablo se dirige a Jes\u00fas para ser liberado del aguij\u00f3n de la carne (2 Cor 12,8). Otras veces es la comunidad la que ora: \u00abVen, Se\u00f1or Jes\u00fas\u00bb (Ap 22,20; cf 1 Cor 16,22), o la corte celestial, que canta a Cristo, cordero inmolado (Ap 5,9-10; 15,3-4).<\/p>\n<p>La celebraci\u00f3n de Cristo tiene su punto culminante en la eucarist\u00ed\u00ada, que hace entrar en comuni\u00f3n con la sangre y el cuerpo de Cristo (1 Cor 10,16). La cena eucar\u00ed\u00adstica hace anamnesis de Jes\u00fas, puesto que se la celebra por obediencia al mandato del Se\u00f1or: \u00abHaced esto en memoria m\u00ed\u00ada\u00bb (1 Cor 11,24; Lc 22,19). Seg\u00fan estudios recientes\u00bb, recordar y conmemorar no significan un volver puramente mental al pasado, sino traer el pasado al presente como fuerza salv\u00ed\u00adfica; la evocaci\u00f3n de un acontecimiento pasado se vuelve proclamaci\u00f3n de un misterio salv\u00ed\u00adfico realizado: \u00abCada vez que com\u00e9is este pan y beb\u00e9is este c\u00e1liz, anunci\u00e1is la muerte del Se\u00f1or hasta que venga\u00bb (1 Cor 11,26). En el memorial eucar\u00ed\u00adstico se recuerda ante todo la muerte del Se\u00f1or, esto es, el acto redentor de que se benefician todos los participantes del banquete eucar\u00ed\u00adstico. Pero es significativo que, \u00abdesde el principio y conscientemente, la anamnesis de esta muerte no se celebrara el d\u00ed\u00ada en que tuvo lugar, es decir, el viernes, sino el domingo (He 20,7). Es que no es posible, en el terreno neotestamentario, conmemorar la muerte de Jes\u00fas sin conmemorar tambi\u00e9n su resurrecci\u00f3n o sin conmemorar su muerte a la luz de su resurrecci\u00f3n\u00bb \u00ab, Mediante la actualizaci\u00f3n del misterio pascual se entra en contacto salv\u00ed\u00adfico con la persona de Cristo: \u00abQuien come mi carne y bebe mi sangre vive en m\u00ed\u00ad y yo en \u00e9l\u00bb (Jn 6,56). Por consiguiente, se establece una comuni\u00f3n y una unidad fraterna entre todos aquellos a quienes la cena eucar\u00ed\u00adstica une con Cristo: \u00abPorque no hay m\u00e1s que un pan, todos formamos un solo cuerpo, pues todos participamos del mismo pan\u00bb (1 Cor 10,17).<\/p>\n<p>c) Vivir en Jesucristo. De la doctrina paulina acerca de la incorporaci\u00f3n a Cristo (1 Cor 1,30; G\u00e1l 3,27), se sigue que los cristianos deben considerarse introducidos en el \u00e1mbito de su soberan\u00ed\u00ada personal como en un nuevo espacio vital donde se opera la salvaci\u00f3n religiosa: \u00abLos fieles son transportados, mediante el bautismo, de la regi\u00f3n de pecado y de muerte del primer hombre a la regi\u00f3n de justicia y de vida del segundo. De tal imagen originariamente local es posible hacer derivar toda la fecundidad de la f\u00f3rmula en Christo Jesou y de las f\u00f3rmulas paralelas\u00bb<br \/>\nLa unidad excepcional de los fieles con Cristo se comprende mejor con la noci\u00f3n de \u00abpersonalidad corporativa\u00bb, que implica una \u00ed\u00adntima comunidad de destino entre los miembros y el personaje fundador de la estirpe\u00bb. Cristo es personalidad corporativa en cuanto cabeza de fila y representante de la humanidad (Mc 10,45; G\u00e1l 2,20; Rom 4,25; 5,8), que en \u00e9l est\u00e1 contenida, unificada y salvada (G\u00e1l 3,28; Rom 12,4; 1 Cor 12,12; Ef 2,16). El cristiano debe tomar conciencia de la situaci\u00f3n que deriva de su uni\u00f3n con Cristo y vivir en consecuencia: el que est\u00e1 en Cristo es un elegido y llamado por Dios (Rom 8,28-33; Col 3,12; 1 Tes 1,4; 1 Cor 1,9.27), es un hombre libre del poder del pecado y del mundo (Rom 8,2.38-39), es una nueva creaci\u00f3n (G\u00e1l 6,15; 2 Cor 5,17).<\/p>\n<p>La tarea fundamental del cristiano consiste ahora en \u00abestar en el Se\u00f1or\u00bb (F1p 4,1; 1 Tes 3,8), acogiendo la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adtica de Dios con fe, esperanza y caridad (G\u00e1l 1,9; 5,5-6).<\/p>\n<p>En el vocabulario jo\u00e1nico encontramos una f\u00f3rmula an\u00e1loga de inmanencia: \u00abvivir en Jes\u00fas\u00bb (cf Jn 6,56; 15,4-7; 1 Jn 2,6.24.28; 3,6.24). Mediante la eucarist\u00ed\u00ada recibida con fe (Jn 6,56), \u00abel disc\u00ed\u00adpulo es en alg\u00fan modo sustra\u00ed\u00addo a s\u00ed\u00ad mismo y descentrado. Su morada y su centro est\u00e1n ahora en Jes\u00fas\u00bb. En realidad, s\u00f3lo permaneciendo unido a \u00e9l, como el sarmiento a la vid, puede el cristiano producir frutos y agradar a Dios (Jn 15,4-8). Permanecer en Cristo no es algo inactivo, sino din\u00e1mico: \u00abEl que afirma que permanece en \u00e9l, debe conducirse como \u00e9l se condujo\u00bb (1 Jn 2,6). Mediante una vida de fidelidad al anuncio inicial, de alejamiento del pecado y de observancia de los mandamientos de Dios, nos confirmamos en Cristo y adquirimos seguridad para el d\u00ed\u00ada de la parus\u00ed\u00ada (1 Jn 2,24.28; 3,6.24).<\/p>\n<p>El dinamismo de la vida cristiana y el camino en el Se\u00f1or (Col 1,6) los expresa Pablo con la invitaci\u00f3n a \u00abcrecer\u00bb progresivamente en Cristo: \u00abViviendo seg\u00fan la verdad en la caridad, crezcamos en el amor de todas las cosas hacia el que es la cabeza, Cristo\u00bb (Ef 4,15). El ministerio pastoral de Pablo va dirigido precisamente a conducir a la perfecci\u00f3n cristiana, a hacer alcanzar el \u00abestado de hombre perfecto, en la medida que conviene a la plena madurez de Cristo\u00bb (Ef 4,13), a \u00abhacer a cada uno perfecto en Cristo\u00bb (Col 1,28). A causa de la presencia de Cristo glorificado en los fieles (Jn 6,56; 14,23; Rom 8,10; 2 Cor 13,5), la perfecci\u00f3n es proporcional al crecimiento de Cristo en la vida cristiana (G\u00e1l 4,19; Ef 4,13) y alcanza su cima cuando el yo carnal es suplantado por Cristo: \u00abEstoy crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, pues es Cristo el que vive en m\u00ed\u00ad\u00bb (G\u00e1l 2,20; cf Flp 1,21).<\/p>\n<p>En orden a esta identificaci\u00f3n con Cristo, es necesario sintonizar con \u00e9l, seguirlo [>Seguimiento], imitarlo en su comportamiento y asumirlo como modelo inspirador de vida. Pablo exhorta a tener \u00ablos mismos sentimientos que tuvo Cristo Jes\u00fas\u00bb (Flp 2,5), a caminar en la caridad a ejemplo de Cristo (Ef 5,2) y hacerse imitadores suyos como \u00e9l lo es de Cristo (1 Cor 11,1). Jes\u00fas mismo invita a sus disc\u00ed\u00adpulos a seguirlo renegando de s\u00ed\u00ad mismos (Mt 16,24), en el servicio humilde del pr\u00f3jimo (Jn 13,14-15), en el camino de la luz, que lleva a la vida: \u00abYo soy la luz del mundo; el que me sigue no andar\u00e1 en tinieblas, sino que tendr\u00e1 la luz de la vida\u00bb (Jn 8,12). Este simbolismo elocuente indica que el seguimiento no ha de entenderse en sentido literal, sino como un unirse espiritualmente a Jes\u00fas, \u00abque ha venido del mundo celestial de la luz y de la vida a este cosmos oscuro de muerte y que llevar\u00e1 all\u00e1 arriba a todos los que se le unan. Seguirlo significa, pues, definitivamente, subir detr\u00e1s de \u00e9l y con \u00e9l al mundo celestial\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>Estas perspectivas b\u00ed\u00adblicas acerca del misterio de Cristo son fundamentales; a ellas hay que referirse si queremos vivir una espiritualidad en que la figura de Jes\u00fas conserve el relieve que le ha atribuido la revelaci\u00f3n neotestamentaria.<\/p>\n<p>III. Para un encuentro vivo con Cristo en nuestro tiempo<br \/>\nDespu\u00e9s de la aproximaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, que ha desvelado a nuestra mirada las insondables riquezas del misterio de Cristo (Ef 3,8), \u00bfpodemos limitarnos a las im\u00e1genes que de \u00e9l se vehiculan en la actual cultura occidental? Si querernos ser fieles al kerigma de los primeros testigos, debemos poner en cuesti\u00f3n las diversas elaboraciones culturales de la figura de Cristo, porque f\u00e1cilmente resultan unilaterales e insuficientes en orden a un encuentro vivo con el verdadero Jes\u00fas del NT. No obstante, el encuentro con el Cristo b\u00ed\u00adblico no debe hacernos olvidar el actual horizonte de comprensi\u00f3n, que nos empuja a descubrir un rostro de Jes\u00fas significativo para el hombre de hoy (1). Es justo, por fin, que nos preguntemos c\u00f3mo intentar una experiencia de Cristo en nuestro tiempo, an\u00e1loga a la realizada por los primeros cristianos en los diversos siglos y que caracterice indeleblemente todo el \u00e1mbito del camino espiritual (2).<\/p>\n<p>1. RECUPERACI\u00ed\u201cN E INSERCI\u00ed\u201cN DEL CRISTO DE I,A REVELACI\u00ed\u201cN EN LA VIDA ESPIRITUAL DE HOY &#8211; Si toda cultura o subcultura tiene derecho a encarnar de un modo conforme con ella la figura de Cristo [>Espiritualidad contempor\u00e1nea II], sin embargo no se le permite contentarse con un Cristo recortado para propio uso y consumo. En el pasado nos hemos fijado tal vez en un Jes\u00fas intimista y devocional, o bien, en palabras de Ren\u00e1n, lo hemos cantado como el \u00abpersonaje eminente que, con su audaz iniciativa y con el amor que supo inspirar, cre\u00f3 el objeto y estableci\u00f3 el punto de partida para la fe futura de la humanidad\u00bb\u00bbHoy se piensa en Jes\u00fas m\u00e1s bien seg\u00fan los m\u00f3dulos secular e idealizador, que concuerdan en remitirse a \u00e9l como al prototipo del hombre en el compromiso de liberaci\u00f3n o bien en la irradiaci\u00f3n de la amistad, de la sonrisa y de la fraternidad. El acento sobre la dimensi\u00f3n humana de Cristo, despu\u00e9s de un considerable per\u00ed\u00adodo de desenfoque monofisita de su figura, es de lo m\u00e1s oportuno para devolverle ese atractivo y esa carga de humanidad que caracteriz\u00f3 su vida terrena y que lo hace cercano a nuestra generaci\u00f3n. Con \u00ed\u00adntimo j\u00fabilo se da cuenta el cristiano de que para muchos j\u00f3venes Jes\u00fas es una presencia amiga y un modelo de comportamiento; que muchos hombres de nuestro tiempo aceptan y hacen propios los valores y la causa de Jes\u00fas, y que no pocas personas de diferentes \u00e1reas culturales suscriben el testimonio de Gandhi: \u00abJes\u00fas ocupa en mi coraz\u00f3n el puesto de un gran maestro de la humanidad que ha influido notablemente en mi vida\u00bb. Aun conservando los aspectos positivos del \u00abfen\u00f3meno Jes\u00fas\u00bb, la verificaci\u00f3n que deriva de la confrontaci\u00f3n con la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica orienta a reconocer algunas dimensiones esenciales, en consonancia con las actuales exigencias, de la figura de Jesucristo:<\/p>\n<p>a) Jesucristo, el determinante absoluto. El hecho de que por muchos contempor\u00e1neos nuestros sea considerado Jes\u00fas en su humanidad (a condici\u00f3n, claro, de que al mismo tiempo no se ponga entre par\u00e9ntesis todo lo dem\u00e1s: \u00abNo puedo, no debo, ni quiero llamarte hijo de Dios, sino hijo del hombre\u00bb -canta De Andr\u00e9-) como modelo de vida extremamente provocante con su sentido de libertad, su coherencia y su capacidad de amar, no debe estimarse negativamente; la aproximaci\u00f3n a Jes\u00fas partiendo de su realidad hist\u00f3rica y de su dimensi\u00f3n humana es leg\u00ed\u00adtima y corresponde tanto al camino de los primeros disc\u00ed\u00adpulos como al pensamiento predominantemente hist\u00f3rico del hombre de hoy.<\/p>\n<p>El encuentro con Jes\u00fas de Nazaret en su humanidad ejemplar y en su mensaje es altamente ben\u00e9fico para nuestro tiempo, porque hace salir a la figura de Cristo de la nebulosa de la indeterminaci\u00f3n y de las sutilezas teol\u00f3gicas y la vuelve interpelante por una total disponibilidad hacia el hombre y sus aut\u00e9nticos valores.<\/p>\n<p>El error se introducir\u00ed\u00ada, como hemos dicho, cuando la humanidad de Jes\u00fas cesara de representar un trampol\u00ed\u00adn de lanzamiento hacia el reconocimiento de la dimensi\u00f3n \u00fanica y trascendente del mismo Jes\u00fas, o sea, de su misterio. La reducci\u00f3n de Cristo a la esfera intramundana le atribuir\u00ed\u00ada calificaciones humanas excepcionales, que har\u00ed\u00adan de \u00e9l uno de los gu\u00ed\u00adas morales de la humanidad al estilo de S\u00f3crates, Confucio, Buda o Mahoma; Cristo ser\u00ed\u00ada uno de tantos, pero no el salvador del mundo.<\/p>\n<p>El hecho discriminante y caracterizador que confiere a Jesucristo un significado \u00fanico es el acontecimiento de su resurrecci\u00f3n, atestiguada no por una comunidad entusiasta y acr\u00ed\u00adlica, sino por testigos que con la m\u00e1xima convicci\u00f3n y claridad tuvieron la experiencia de Jes\u00fas vivo, que se les mostr\u00f3 con una presencia inequ\u00ed\u00advoca, fuente de una nueva comprensi\u00f3n de Jes\u00fas mismo y de la existencia humana.<\/p>\n<p>A la luz de la resurrecci\u00f3n, los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas comprenden que \u00e9l ten\u00ed\u00ada raz\u00f3n; que sus palabras y su causa eran verdaderas, puesto que Dios al resucitarlo se declara en favor suyo: \u00abJes\u00fas, el abandonado de Dios, vive con Dios. Se le ha dado una vida nueva. El es el vencedor. Su mensaje, su comportamiento y su persona son justificados. Su camino es el camino justo&#8230; Su persona tiene con ello una significaci\u00f3n definitiva y \u00fanica para todos aquellos que conf\u00ed\u00adan en \u00e9l por la fe: Jes\u00fas es el Cristo de Dios, su enviado y su consagrado, la revelaci\u00f3n definitiva de Dios, su Palabra hecha carne\u00bb. Si \u00absin la pascua, Jes\u00fas no es m\u00e1s que una v\u00ed\u00adctima inocente, un exaltado fracasado, motivo y raz\u00f3n no ya de esperanzas, sino de escepticismo y de resignaci\u00f3n\u00bb (W. Kasper), con el acontecimiento de la resurrecci\u00f3n se convierte en el Hijo de Dios glorificado a la derecha del Padre y en el mediador necesario de la salvaci\u00f3n (Rom 8,34; Mc 16,19; He 4,12; 1 Tim 2,5).<\/p>\n<p>Esta realidad la tradujeron los primeros cristianos en la f\u00f3rmula \u00abJesucristo es el Se\u00f1or\u00bb (Flp 2,11): \u00abPor tanto, el reino actual de Cristo, inaugurado por su resurrecci\u00f3n y su elevaci\u00f3n a la derecha de Dios, es lo que constituye el centro de la fe del cristianismo primitivo. La afirmaci\u00f3n de que Cristo reina desde ahora sobre el universo entero, que se le ha dado todo poder en el cielo y en la tierra, tal es el n\u00facleo hist\u00f3rico y dogm\u00e1tico de la confesi\u00f3n cristiana&#8230;\u00bb Esta proclamaci\u00f3n de fe supone un salto cualitativo respecto a las referencias human\u00ed\u00adsticas a Jes\u00fas, porque reconoce en \u00e9l al \u00abDios con nosotros\u00bb (Mt 1,23), al autor de la vida, al salvador necesario, el valor decisivo y unificante de la existencia humana (He 3,15; 5,31; Heb 2,10.12; G\u00e1l 2,20): \u00abLo particular, lo propio y primigenio del cristianismo es considerar a este Jes\u00fas como \u00faltimamente decisivo, determinante y normativo para el hombre en todas sus distintas dimensiones. Justamente esto es lo que se ha expresado desde el principio con el t\u00ed\u00adtulo de `Cristo&#8217;. No en vano este t\u00ed\u00adtulo, tambi\u00e9n desde el principio, se ha fusionado, formando un \u00fanico nombre propio, con el nombre de Jes\u00fas\u00bb<br \/>\nEs, por ende, indispensable para el hombre de hoy seguir la senda de los primeros cristianos: del Jes\u00fas de la historia al Cristo de la fe, reconociendo en Jesucristo el centro del plan salv\u00ed\u00adfico de Dios. Una mera \u00abjesusolog\u00ed\u00ada\u00bb es insuficiente para explicar la relevancia \u00fanica de Jesucristo, verdadero hombre y verdadero Dios, en el coraz\u00f3n de la historia.<\/p>\n<p>b) Jesucristo, el viviente en la Iglesia. Es sintom\u00e1tico del actual impacto de Cristo el eslogan \u00abJes\u00fas s\u00ed\u00ad, Iglesia no\u00bb; indica una adhesi\u00f3n a Jes\u00fas de Nazaret prescindiendo del anuncio eclesial o incluso en posici\u00f3n pol\u00e9mica con la Iglesia institucionalizada, considerada como pantalla m\u00e1s que como transparencia de su fundador. Indudablemente, la Iglesia se reconoce pecadora y necesitada de continua reforma; a veces, en sus hijos y en sus ordenamientos, m\u00e1s bien ha ocultado que revelado el verdadero rostro de Cristo; por ello se puede, con Teilhard de Chardin, sentir la urgencia de \u00absalvar a Cristo de las manos de la burocracia eclesi\u00e1stica, a fin de que el mundo se salve\u00bb. Pero, como el mismo autor, hay que sentir la \u00abnecesidad del Cristo de la Iglesia\u00bb y \u00abaceptarlo tal como la Iglesia lo presenta46, a pesar de los limites de tal anuncio.<\/p>\n<p>En realidad, la aproximaci\u00f3n a Cristo no puede eludir la referencia a la Iglesia, ya sea porque la fe en \u00e9l est\u00e1 permanentemente ligada al testimonio apost\u00f3lico, transmitido y actualizado en la comunidad eclesial, ya porque Cristo es inseparable de su Iglesia.<\/p>\n<p>De la Sagrada Escritura se deduce de modo palmario que Jes\u00fas no es s\u00f3lo nuestro hermano y maestro de vida, sino tambi\u00e9n principio de nuestra justificaci\u00f3n y cabeza de la Iglesia. En su vida terrena se rodea de un c\u00ed\u00adrculo de disc\u00ed\u00adpulos, entre los cuales se encuentran los \u00abdoce\u00bb, y declara que el Padre se ha complacido en dar el reino a este \u00abpeque\u00f1o reba\u00f1o\u00bb (Lc 12,32). A ellos, llamados alguna vez \u00abmi Iglesia\u00bb (Mt 16,18), Jes\u00fas les revela los misterios del reino (Mt 13,10-17); a esta Iglesia le da responsables dotados de amplios poderes (Mt 16,18-19; 18,18) y con el encargo especial de ense\u00f1ar, bautizar, perdonar los pecados y perpetuar la cena pascual (Mt 28,19; Jn 20,23; Lc 22,20). El se identifica con ellos: \u00abQuien os escucha a vosotros a m\u00ed\u00ad me escucha, quien os desprecia a vosotros me desprecia a m\u00ed\u00ad\u00bb (Lc 10,16), y les garantiza su presencia perenne: \u00abY sabed que yo estoy con vosotros todos los d\u00ed\u00adas hasta el fin del mundo\u00bb (Mt 28,20). Jes\u00fas ruega por la unidad de sus disc\u00ed\u00adpulos (Jn 17,20-21) y muere para reunir a los hijos de Dios dispersos (Jn 11,52).<\/p>\n<p>Reflexionando sobre las primeras comunidades cristianas y en continuidad con el pensamiento de Cristo y de los ap\u00f3stoles (He 5,11; 8,3), Pablo describe a la Iglesia como pueblo de Dios (Rom 9,25-26: 2 Cor 6,16), cuerpo de Cristo (Col 1,22-24; 1 Cor 12,12-27; Rom 12,5: Ef 1.22-23) y templo del Esp\u00ed\u00adritu Santo (2 Cor 6,16; Ef 2,22). En relaci\u00f3n con Cristo, la Iglesia es definida como \u00absu cuerpo\u00bb (Ef 1,23), colmado de las riquezas de la vida divina; correlativamente Cristo es presentado como \u00abla cabeza del cuerpo, es decir, de la Iglesia\u00bb (Col 1,18). De aqu\u00ed\u00ad se sigue una indisoluble relaci\u00f3n entre Cristo y la Iglesia: Cristo est\u00e1 presente en la Iglesia, de modo particular, porque derrama sobre ella vida y salvaci\u00f3n en el Esp\u00ed\u00adritu y forma un todo \u00fanico con ella; por su parte, la Iglesia es la incorporaci\u00f3n de la presencia de Cristo en el mundo y, por tanto. es inseparable de \u00e9l. A nadie, pues, le est\u00e1 permitido disociar a Cristo de su Iglesia; sino que m\u00e1s bien los cristianos \u00abbautizados en un solo Esp\u00ed\u00adritu para formar un solo cuerpo\u00bb (1 Cor 12,13), deben conservar \u00abla unidad en el Esp\u00ed\u00adritu por medio del v\u00ed\u00adnculo de la paz\u00bb (Ef 4,3). Resumiendo: la existencia de los cristianos es esencialmente comunitaria y ha de vivirse en la Iglesia.<\/p>\n<p>A esta luz se comprende que muchos cristianos a la pregunta: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 permanecer en la Iglesia?\u00bb, sepan ver en el plan de Dios y en la historia las razones para permanecer en ella. H. U. von Balthasar responde que sigue en la Iglesia actual porque en ella se descubre a\u00fan el rostro de la antigua catholica, con sus dones de gracia y sus humillaciones; porque \u00abella sola, como Iglesia de los ap\u00f3stoles&#8230; puede darme el pan y el vino de la vida\u00bb; porque \u00abella es la Iglesia de los santos\u00bb, los cuales demuestran la posibilidad de la plenitud cristiana; en lugar de detenerse en una cr\u00ed\u00adtica exhibicionista, \u00abme toca a m\u00ed\u00ad, a nosotros -termina von Balthasar- proceder de modo que la Iglesia corresponda mejor a su verdadera naturaleza\u00bb. Tambi\u00e9n para H. K\u00fcng es necesario permanecer en la Iglesia, porque \u00ablas alternativas -otra Iglesia sin Iglesia- no convencen: las evasiones llevan al aislamiento del individuo o a una nueva institucionalizaci\u00f3n; pero, sobre todo, \u00abporque la causa de Jesucristo convence y porque, pese a los fracasos y en medio de ellos, la comunidad eclesial ha seguido -y debe seguir- al servicio de la causa de Jesucristo\u00bb.<\/p>\n<p>Puesto que Jes\u00fas es fundador y cabeza de la Iglesia, no debemos aislar al primero de la segunda, sino vivir nuestra relaci\u00f3n de fe, de amor y de vida con Cristo en la comunidad de los hermanos, convertida en la m\u00e1s manifiesta mediaci\u00f3n hist\u00f3rica del Resucitado y \u00abcomo un sacramento o signo e instrumento de la \u00ed\u00adntima uni\u00f3n con Dios y de la unidad de todo el g\u00e9nero humano\u00bb (LG 1).<\/p>\n<p>c) Jesucristo, el significante plenario. No es s\u00f3lo un Cristo envuelto en la gloria de la resurrecci\u00f3n y constituido cabeza de la Iglesia lo que encontramos en los libros neotestamentarios. Si se recurre a ellos partiendo de la existencia humana global con sus problemas, exigencias y expectativas, se descubra que Jes\u00fas condensa en su persona tal riqueza de significados, que escucha los deseos humanos m\u00e1s profundos y ofrece un amplio abanico de est\u00ed\u00admulos, interpelaciones e inspiraciones.<\/p>\n<p>Indudablemente aqu\u00ed\u00ad se da pie a interpretaciones diversas, a veces fundadas y en algunos casos extravagantes. Las cristolog\u00ed\u00adas modernas presentan a Jes\u00fas como \u00abel nuevo ser\u00bb (Tillich), \u00abel centro de la historia de la salvaci\u00f3n\u00bb (Cullmann), \u00abel abandonado del Padre\u00bb (Pannenberg). el \u00abser-para-los-otros\u00bb (Bonhoeffer), \u00abel rostro humano de Dios\u00bb (Robinson); pero existen tambi\u00e9n tentativas de actualizar a Cristo en calidad de revolucionario pol\u00ed\u00adtico o de reformador social, con evidente extrapolaci\u00f3n de la imagen b\u00ed\u00adblica. Basta un m\u00ed\u00adnimo conocimiento del evangelio para llegar a la conclusi\u00f3n de \u00abque un fusil en las manos del Redentor del mundo no ser\u00ed\u00ada un sacramento apropiado\u00bb\u00bb. Pero, aparte de estas exageraciones, es leg\u00ed\u00adtimo verificar c\u00f3mo y en qu\u00e9 medida Jes\u00fas es significativo para el hombre de hoy y para la soluci\u00f3n de sus problemas individuales y sociales.<\/p>\n<p>Quien se acerca con \u00e1nimo bien dispuesto a los textos del NT descubre con gozo que Jes\u00fas de Nazaret no ofrece respuestas parciales para resolver cuestiones contingentes, sino perspectivas que abarcan toda la vida en sus dimensiones de fondo y le confieren un significado global. Tales perspectivas pueden ser formuladas as\u00ed\u00ad:<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Por medio de Jes\u00fas el hombre descubre el aut\u00e9ntico rostro de Dios. El deseo de penetrar la inaccesibilidad de Dios y de conocerlo de modo aut\u00e9ntico recibe de Cristo la respuesta definitiva: \u00abA Dios nadie lo vio jam\u00e1s; el Dios unig\u00e9nito, que est\u00e1 en el seno del Padre, nos lo ha dado a conocer\u00bb (Jn 1,18). Jes\u00fas hace penetrar en los secretos de la vida \u00ed\u00adntima divina, revelando que Dios no es un solitario, sino donaci\u00f3n en plenitud y comuni\u00f3n de amor entre Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo. El Dios de Jesucristo es un Dios que ama sin discriminaciones y perdona a los hijos desbandados. \u00abFrente a un Dios sometido y encerrado en el ordenamiento minucioso de la ley&#8230; inquilino exclusivo de las dependencias del templo y a merced de las prescripciones rituales, Jes\u00fas abre unas ventanas que orientan a un nuevo horizonte: \u00e9l ha venido a anunciar&#8230; a un Dios que es cercano y familiar y que es invocado por el hombre con una confianza ilimitada (Abba), que sale al encuentro de cualquiera en el amor y en la fraternidad&#8230;\u00bb50. El Dios de Jesucristo es un Dios que interviene en la historia enviando a su Hijo entre los hombres para inaugurar el reino de los cielos y resucit\u00e1ndolo de entre los muertos, despu\u00e9s de haberlo sostenido con poder en su itinerario terreno. El Dios de Jesucristo es un Dios de futuro, que juzga por el amor a los hermanos m\u00e1s peque\u00f1os y prepara a sus hijos un reino eterno. Con este Dios, que ama y lo puede todo, la vida adquiere el punto m\u00e1s firme de referencia y se hace un camino hacia los brazos de un Padre.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 En Jes\u00fas el hombre recorre la trayectoria de su supremo destino. \u00abJes\u00fas de Nazaret no expone un tratado sobre lo que es el hombre. Con su modo de tratarlo, con la revelaci\u00f3n de sus relaciones con Dios, con el ideal que se\u00f1ala para las relaciones de los hombres entre s\u00ed\u00ad, manifiesta lo que el hombre es a los ojos de Dios; lo cual, seg\u00fan la perspectiva b\u00ed\u00adblica, es lo \u00fanico que vale plenamente cuando se trata de definir lo que es el hombre en s\u00ed\u00ad\u00bb. Jes\u00fas subraya el valor del hombre y su puesto central en los ordenamientos humanos: Dios se preocupa, cuida de los hombres (Lc 12,22-34), los escucha independientemente de su bondad o malicia (Mt 5,43-48), quiere que no sean instrumentalizados, sino que toda ley vaya en favor suyo (Mc 2,23-28; 7,1-23). Jes\u00fas, no obstante, no cierra los ojos ante la condici\u00f3n humana; conoce las miserias del hombre, sus enfermedades, opresiones y culpas, su destino de muerte; se inclina sobre \u00e9l y le ofrece comprensi\u00f3n, curaci\u00f3n, perd\u00f3n e inmortalidad. Est\u00e1 a favor de la vida y del desarrollo del hombre, y a los materialistas de su tiempo les dice que el verdadero Dios es el Dios de los vivos (Mt 22,30). Pero es, sobre todo, en la vida de Jes\u00fas donde el hombre recorre la trayectoria de la salvaci\u00f3n definitiva; una vida de amor y servicio, que pasa a trav\u00e9s de la crisis y la muerte, y llega a la glorificaci\u00f3n final en el reino eterno. En Jes\u00fas el coraz\u00f3n humano se abre a un horizonte de inmortal esperanza.<\/p>\n<p>\u2020\u00a2 Con Jes\u00fas el hombre asume compromisos de solidaridad y de liberaci\u00f3n. El recuerdo de Jes\u00fas obra siempre como crisol purificador; es un \u00abrecuerdo subversivo\u00bb (J. B. Metz), porque evoca la historia de un marginado que por la acci\u00f3n de Dios se libra de la muerte y vence definitivamente a las fuerzas del mal. Toda la vida de Jes\u00fas constituye un grito de libertad y un compromiso de liberaci\u00f3n (Le 4,16-30); \u00e9l es el \u00ablibertador\u00bb y el \u00abhombre solidario\u00bb que proclama la igualdad de los hijos de Dios, rechaza toda discriminaci\u00f3n, emancipa la conciencia oprimida por el peso de las prescripciones legales, sana a los enfermos, perdona los pecados, convierte a los pecadores sac\u00e1ndolos del nido de su ego\u00ed\u00adsmo y promete liberaci\u00f3n de la muerte. Entabla una lucha diaria contra la religi\u00f3n confinada en el culto y abre a una actitud de amor concreto e inc\u00f3modo en lo relativo al pr\u00f3ximo necesitado. Disfruta estando \u00aben malas compa\u00f1\u00ed\u00adas\u00bb y trata con los publicanos, prostitutas, samaritanos y leprosos para demostrar que todos los hombres son destinatarios de la salvaci\u00f3n liberadora. Esta realidad, que supera la imagen de un Jes\u00fas reducido a pura interioridad y cerrado en una piedad individualista, representa para los cristianos un elemento de perenne cr\u00ed\u00adtica y provocaci\u00f3n: \u00abLa cr\u00ed\u00adtica de la Iglesia desde dentro es Jes\u00fas mismo. El es la cr\u00ed\u00adtica de su noverdad, ya que es el origen de su verdad&#8230; Para decidir si en una sociedad dividida, opresora y alienante, la Iglesia se vuelve o no alienante, dividida y c\u00f3mplice de la opresi\u00f3n de otros hombres, el criterio primero y \u00faltimo consiste en aclarar si Jes\u00fas le resulta extra\u00f1o o si, en cambio, es el Se\u00f1or quien determina y especifica su existencia y estructura\u00bb. Jesucristo, en lucha contra la hipocres\u00ed\u00ada y comprometi\u00e9ndose incansablemente por el hombre, se convierte en desafio y apelaci\u00f3n a comprometerse con \u00e9l para liberar al mundo de todas las miserias e injusticias y establecer en \u00e9l la fraternidad y la paz.<\/p>\n<p>2. EXPERIENCIA DE JESUCRISTO HOY &#8211; Si de los grandes hombres permanecen los recuerdos, el ejemplo y la doctrina, \u00abde Jes\u00fas queda algo m\u00e1s que un mensaje y un testimonio; queda una presencia; una presencia viva, continua, inquietante\u00bb. La singularidad hist\u00f3rica de Cristo consiste en que \u00e9l \u00abha estado siempre presente en millares de conciencias. En cada generaci\u00f3n ha suscitado seres que se adher\u00ed\u00adan a \u00e9l con m\u00e1s vigor que a s\u00ed\u00ad mismos y que ten\u00ed\u00adan en \u00e9l el principio de su vida. Llamamos a esos seres con la palabra usual de santos. Creo que muy bien podemos decir -contin\u00faa J. Guitton- que, seg\u00fan las apariencias, Jes\u00fas ha sido y es el \u00fanico ser en la historia que ha tenido el privilegio de engendrar santos\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>Los santos han tenido una profunda experiencia de Cristo: los m\u00e1rtires ofrecieron su vida por \u00e9l y los m\u00ed\u00adsticos llegaron a celebrar unos desposorios espirituales con \u00e9l. Su consagraci\u00f3n total a Jesucristo y su identificaci\u00f3n con \u00e9l llena de admiraci\u00f3n por las metas espirituales alcanzadas y los influjos humanitarios operados. Sin embargo, la experiencia de los santos va a menudo acompa\u00f1ada de fen\u00f3menos extraordinarios o ext\u00e1ticos, que parecen alejados del horizonte cotidiano actual. Cuando leemos que Jes\u00fas intercambia con santa Catalina de Siena el coraz\u00f3n y la voluntad o que san Ignacio de Loyola fue introducido en el misterio de Cristo mediante muchas visiones corporales, se despierta en nosotros el sentimiento de la admiraci\u00f3n m\u00e1s bien que el deseo de la imitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En cambio, nos parece m\u00e1s accesible la experiencia de Cristo que se realiza mediante el amor y la observancia de los mandamientos (Jn 14,20-21) y que puede efectuar la comunidad: \u00ab\u00bfNo reconoc\u00e9is [= conocimiento experiencial] que Jesucristo est\u00e1 en vosotros?\u00bb (2 Cor 13,5). Ahora bien, si por experiencia se entiende \u00abel conjunto de los hechos que constituyen la toma de posesi\u00f3n de un objeto, la realizaci\u00f3n de una presencia, la adquisici\u00f3n de una estructura vivida\u00bb, se sigue que s\u00f3lo se podr\u00e1 realizar una experiencia de Cristo si se logra establecer contacto y comuni\u00f3n con su presencia.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad se vuelve a plantear con renovada insistencia el problema:<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfD\u00f3nde podemos hallar a Cristo hoy?\u00bb. Est\u00e1 claro que la respuesta s\u00f3lo puede darla la fe, por la cual somos adoctrinados acerca de las mediaciones hist\u00f3ricas elegidas por Cristo mismo para hacer posible el contacto experiencial con \u00e9l. En general, se puede afirmar que, estando Cristo directamente implicado en la creaci\u00f3n, el universo es en cierto sentido su sacramento; cada ser lleva su impronta y lo revela, y toda \u00abla historia est\u00e1 gr\u00e1vida de Cristo\u00bb (san Agust\u00ed\u00adn). En la amplitud de este contexto es posible acentuar una u otra realidad, elegir este o aquel medio para realizar el encuentro con Cristo, sin alterar, por otra parte, la jerarqu\u00ed\u00ada de valores propuestos autoritativamente por la revelaci\u00f3n. A nosotros nos parece que la experiencia de Cristo quedar\u00ed\u00ada empobrecida si no se efectuase en algunas mediaciones particularmente significativas y actuales:<\/p>\n<p>a) En la comunidad eclesial y en los sacramentos. Si Cristo est\u00e1 presente en su cuerpo, que es la Iglesia (Ef 1,23), es en el seno de esta comunidad de amor y de oraci\u00f3n donde se puede tener experiencia de \u00e9l. En ella, en efecto, hay una serie de mediaciones que hacen viable un encuentro espiritual con Cristo: la oraci\u00f3n en com\u00fan, que hace presente a Jes\u00fas en la asamblea (Mt 18,20); las personas de los ministros, que obran en nombre de Cristo (Le 10,16; 22,20); los sacramentos y, sobre todo, la eucarist\u00ed\u00ada, en que Jes\u00fas est\u00e1 realmente presente (Mt 26,26-28; Jn 6,53-58). La estructura cristol\u00f3gica de los sacramentos nos obliga a considerarlos no s\u00f3lo como medios de salvaci\u00f3n, sino como encuentro personal con Cristo, que prolonga en el tiempo sus gestos salv\u00ed\u00adficos de liberaci\u00f3n del pecado, de perd\u00f3n, de donaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, de comunicaci\u00f3n de vida o de consuelo. De estas perspectivas brota una espiritualidad eclesial cuya meta es conducir a una uni\u00f3n \u00ed\u00adntima, perseverante y sentida con Cristo.<\/p>\n<p>b) En la Palabra de Dios. Desde que los evangelios y los escritos apost\u00f3licos fueron aceptados en la Iglesia como Palabra de Dios, el recurso a ellos se ha convertido en praxis habitual de los cristianos. La frecuente lectura b\u00ed\u00adblica es un acceso a la \u00absublime ciencia de Jesucristo\u00bb (Flp 3,8), ya que \u00abla ignorancia de las Escrituras es ignorancia de Cristo\u00bb (san Jer\u00f3nimo). La meditaci\u00f3n de la vida de Jes\u00fas ha sido a menudo un tr\u00e1mite para percibirlo interiormente, imitarlo e identificarse con \u00e9l. La tensi\u00f3n hacia Jes\u00fas modelo de vida, concretizado hist\u00f3ricamente en el m\u00e1s conocido de los libros de edificaci\u00f3n, La imitaci\u00f3n de Cristo, es una tarea primordial del cristiano; pero la imitaci\u00f3n debe estar liberada de toda concepci\u00f3n mimetizante o materialmente repetitiva. \u00abLa verdadera imitaci\u00f3n de Cristo -precisa con acierto K. Rahner- consiste en hacer que la ley interior de su vida obre en cada diversa situaci\u00f3n personal. La imitaci\u00f3n de Cristo es digna de vivirse, no cuando meramente se intenta multiplicar su vida -sin posibilidad de lograr m\u00e1s que aguadas copias-. sino cuando realmente se la prolonga\u00bb<br \/>\nc) En el hombre, templo de Cristo. Si Cristo es el templo de Dios, donde habita la plenitud de la divinidad corporalmente (Col 2,9), tambi\u00e9n el cristiano, mejor, todo hombre, es templo de Dios y del Esp\u00ed\u00adritu, y tambi\u00e9n morada de Cristo (1 Cor 3,16-17; 6,9; He 10,45-47; Jn 14,23). La famosa escena del juicio final demuestra que el pr\u00f3jimo es sacramento de Cristo, porque \u00e9ste se identifica con los hermanos m\u00e1s peque\u00f1os y considera como hecho a s\u00ed\u00ad mismo todo acto de amor dirigido a ellos. De aqu\u00ed\u00ad se sigue que \u00abencontramos al Se\u00f1or en nuestros encuentros con los hombres, en particular con los m\u00e1s pobres, marginados y explotados por otros hombres\u00bb\u00bb. En el ejercicio diario del amor fraterno podremos tambi\u00e9n descubrir en el pr\u00f3jimo necesitado el rostro de Cristo y percibir su presencia, como los disc\u00ed\u00adpulos de Ema\u00fas reconocieron al Se\u00f1or en el peregrino que part\u00ed\u00ada el pan con ellos (Le 24,31).<\/p>\n<p>d) En la mediaci\u00f3n c\u00f3smica. No se puede restringir al hombre la presencia de Cristo, si \u00abtodas las cosas han sido creadas por medio de \u00e9l y para \u00e9l\u00bb (Col 1.16) y con su resurrecci\u00f3n \u00e9l ha superado las limitaciones espaciales, extendiendo una presencia m\u00e1s \u00ed\u00adntima en el universo (Ef 1,9-10; Col 1.13-20: Rom 8,28-30). Teilhard de Chardin ha podido hablar del \u00abCristo c\u00f3smico\u00bb como meta de la evoluci\u00f3n natural del ser; pero aun sin entrar en su perspectiva espec\u00ed\u00adfica, el cristiano debe profesar a Cristo como principio, fin y sost\u00e9n de todas las cosas y tratar de entrar en comuni\u00f3n con \u00e9l tambi\u00e9n mediante el cosmos. Es significativo que el antiguo evangelio ap\u00f3crifo de Tom\u00e1s ponga en los labios de Cristo resucitado estas palabras: \u00abYo soy la luz que est\u00e1 sobre todas las cosas. Yo soy el universo. El universo sali\u00f3 de m\u00ed\u00ad y retorn\u00f3 hacia m\u00ed\u00ad. Corta un pedazo de le\u00f1a y yo estoy all\u00ed\u00ad dentro; levanta una piedra y yo estoy debajo de ella\u00bb. En consonancia con esta perspectiva, los monjes del monte Athos suelen aplicar el o\u00ed\u00addo al pavimento de la Iglesia para escuchar las palpitaciones de Cristo y afirmar su se\u00f1or\u00ed\u00ado c\u00f3smico. Menos sujeta a la materializaci\u00f3n y m\u00e1s actual que la precedente, puede parecer la t\u00e9cnica que nos ofrece el zen cristiano: en lugar de una meditaci\u00f3n ligada a im\u00e1genes y conceptos, propone una aproximaci\u00f3n intuitiva al Cristo c\u00f3smico, que es un misterio y una realidad que escapa a las representaciones. Fe, amor y silencio m\u00ed\u00adstico pueden percibirlo mejor.<\/p>\n<p>3. CONCLUSI\u00ed\u201cN &#8211; Estas orientaciones sientan las bases para la elaboraci\u00f3n de una espiritualidad espec\u00ed\u00adficamente cristiana, en la cual la relaci\u00f3n con Jesucristo constituya el n\u00facleo esencial y la caracter\u00ed\u00adstica permanente. Aqu\u00ed\u00ad se detiene el discurso gen\u00e9rico y deja espacio a una reestructuraci\u00f3n de la vida cristiana que tenga en cuenta el puesto central de Jesucristo y de los carismas de cada persona. Cada uno debe acoger a Cristo en su propia existencia, penetrar progresivamente en su misterio, identificarse cada vez m\u00e1s \u00ed\u00adntimamente con su persona. En este camino coextensivo a la vida, m\u00faltiples medios y condiciones favorecen el encuentro con Cristo; a las mediaciones expuestas arriba se a\u00f1aden otras, vigentes en el pasado o redescubiertas hoy, que abren una ventana a la experiencia cristiana; la contemplaci\u00f3n creyente de los iconos de Cristo, la invocaci\u00f3n del nombre de Jes\u00fas seg\u00fan la tradici\u00f3n oriental, la devoci\u00f3n a Mar\u00ed\u00ada y la oraci\u00f3n mariano-cristol\u00f3gica del rosario, el ejercicio del \u00abviacrucis\u00bb, el retiro o el desierto, etc. Pero en la base de todas estas mediaciones est\u00e1 la obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que ha de acogerse con docilidad; a \u00e9l le corresponde hacernos comprender las palabras de Jes\u00fas (Jn 14,25; 16,13-15), promover en nosotros la vida filial en Cristo (Rom 7,6; 1 Cor 6,17; G\u00e1l 5,16-25), hacernos cada vez m\u00e1s conformes con el Se\u00f1or (2 Cor3.18) hasta vivificar nuestros cuerpos mortales (Rom 8,11).<\/p>\n<p>Espiritualidad cristiana, hoy m\u00e1s que nunca, dada la actual crisis de identidad, debe significar, de modo inequ\u00ed\u00advoco y actualizado, un encuentro personal, \u00ed\u00adntimo, perseverante, experiencial con Jesucristo, el Se\u00f1or glorificado, cabeza de la Iglesia y presente en el universo, el determinante absoluto y el significante plenario para el hombre que camina hacia Dios, realidad suprema que sacia su coraz\u00f3n inquieto.<\/p>\n<p>S. De Fiores<br \/>\nBIBL.-Una de las cosas que llama la atenci\u00f3n es la serie de cristolog\u00ed\u00adas publicadas despu\u00e9s de! Vat. II. Damos algunas de las que nos parecen m\u00e1s importantes para nuestros lectores: AA. VV., Jesucristo en la historia yen la fe, Sigueme, Salamanca 1978.-Barth, K, Ensayos teol\u00f3gicos, Herder, Barcelona 1978.-Boff, L, Jesucristo y la liberaci\u00f3n del hombre, Cristiandad, Madrid 1981.-Bonhoeffer, D, \u00bfQui\u00e9n es y qui\u00e9n fue Jesucristo? Su historia y su misterio, Ariel, Barcelona 1971.-Duquoc, Ch, Cristolog\u00ed\u00ada. Ensayo dogm\u00e1tico, Sigueme. Salamanca, 1969-1972 (2 vols. Despu\u00e9s se ha publicado en un volumen).-Gonz\u00e1lez de Cardedal, O, Jes\u00fas de Nazaret, BAC Maior, Madrid 1975.-Gonz\u00e1lez Filas. J. 1, La Humanidad nueva, 2 vols., Apostolado Prensa, Madrid 1974.-Gonz\u00e1lez Gil, M, Cristo, el misterio de Dios, 2 vols. Ed. Cat\u00f3lica. Madrid 1976.-Guerrero, J.-R, El otro Jes\u00fas, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1976.-Kasper, W, Jes\u00fas, el Cristo, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1976.-Latourel, R. A Jes\u00fas el Cristo por los evangelios, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1982.-Machovec, M, Jes\u00fas para ateos, Sigueme, Sala-manca 1974.-Pikaza, X, Los or\u00ed\u00adgenes de Jes\u00fas. Ensayo de cristolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, S\u00ed\u00adgueme, Sala-manca 1976.-Rovira Tenas, J, Jes\u00fas contra el sistema, Descl\u00e9e, Bilbao 1976.-Schillebeeckx, E, Jes\u00fas, la historia de un viviente, Cristiandad, Madrid 1981.-Segundo, J. L, El hombre de hoy ante Jes\u00fas de Nazareth, 3 vols., Cristiandad. Madrid 1982.-Sobrino, J, Cristolog\u00ed\u00ada desde Am\u00e9rica Latina, CRT, M\u00e9xico 1976.-Tillich, P, La existencia y Cristo, Sigueme, Salamanca 1981.<\/p>\n<p>S. de Fiores &#8211; T. Goffi &#8211; Augusto Guerra, Nuevo Diccionario de Espiritualidad, Ediciones Paulinas, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Espiritualidad<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO. Nota previa: Cristo interroga al hombre &#8211; I. El misterio de Cristo: 1. El misterio divino de la salvaci\u00f3n: a) Visi\u00f3n trinitario-cristol\u00f3gica del misterio de Dios, b) La econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n; 2. Jesucristo: la persona y la obra: a) Car\u00e1cter unitario del misterio de Cristo, b) T\u00ed\u00adtulos salv\u00ed\u00adficos de Cristo: Mediador, Sacerdote, Profeta, Rey, c) Encarnaci\u00f3n-pasi\u00f3n gloriosa; 3. Cristocentrismo: a) Cristo centro de todo, b) Por qu\u00e9 ocupa el puesto central, c) Cristocentrismo y objetividad cristiana, d) Cristocentrismo y espiritualidad; 4. Cristolog\u00ed\u00ada, cristolog\u00ed\u00adas: a) Teolog\u00ed\u00ada &#8211; cristolog\u00ed\u00ada, b) Cristolog\u00ed\u00ada del NT, c) De la cristolog\u00ed\u00ada del NT a las cristolog\u00ed\u00adas contempor\u00e1neas, d) Cristolog\u00ed\u00adas contempor\u00e1neas, e) Cristolog\u00ed\u00ada \u00abdesde abajo\u00bb o \u00abdesde arriba\u00bb &#8211; II. Liturgia y misterio de Cristo: 1. La liturgia, realizaci\u00f3n especial del misterio de Cristo: a) La realidad del misterio de Cristo en la liturgia, b) La liturgia memorial, c) La liturgia sacramento, d) Modalidades de la representaci\u00f3n del misterio; 2. La liturgia, presencia especial de Cristo: a) La presencia de Cristo en las acciones lit\u00fargicas: Noci\u00f3n gen\u00e9rica, sujeto, t\u00ed\u00adtulo, variedad y multiplicidad de los modos, caracter\u00ed\u00adsticas, b) La reactualizaci\u00f3n de las acciones hist\u00f3ricas salv\u00ed\u00adficas de Cristo: Vat. II, padres, libros lit\u00fargicos, santo Tom\u00e1s de Aquino, Odo Case!, autores recientes; 3. Liturgia &#8211; cristocentrismo: a) Cristo, sujeto del culto, b) Cristo, t\u00e9rmino del culto, c) Cristo y el a\u00f1o lit\u00fargico; 4. Liturgia &#8211; cristolog\u00ed\u00ada o cristolog\u00ed\u00adas: a) Rese\u00f1a hist\u00f3rica, b) El hoy de la situaci\u00f3n. Conclusi\u00f3n: El hombre responde a Cristo en la liturgia.<\/p>\n<p>Nota previa: Cristo interroga al hombre<br \/>\n\u00ab\u00bfQui\u00e9n dice la gente que es el hijo del hombre?\u00bb Esta es la pregunta que un d\u00ed\u00ada dirigi\u00f3 Jes\u00fas a sus disc\u00ed\u00adpulos. Ellos respondieron: \u00abUnos, que Juan el Bautista; otros, que El\u00ed\u00adas; otros,que Jerem\u00ed\u00adas o uno de los profetas\u00bb. Jes\u00fas prosigui\u00f3: \u00abVosotros, \u00bfqui\u00e9n dec\u00ed\u00ads que soy yo?\u00bb Respondi\u00f3 por todos Sim\u00f3n Pedro diciendo: \u00abT\u00fa eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo\u00bb (cf Mat 16:13-16; Mar 8:27-29; Luc 9:18-20). Tambi\u00e9n hoy Jes\u00fas, queriendo comprometer a sus disc\u00ed\u00adpulos a que asuman las propias responsabilidades en el plan divino de la salvaci\u00f3n, cuyo centro es \u00e9l, les dirige las mismas preguntas: \u00bfQui\u00e9n dice la gente que soy yo? Y vosotros, \u00bfqui\u00e9n dec\u00ed\u00ads que soy yo? Estos interrogantes tienen una resonancia especial en la comunidad eclesial gracias a la experiencia viva y vital de Cristo de que ella goza en la liturgia. Y es precisamente esta experiencia lit\u00fargica de Cristo la que permite a la comunidad eclesial una valoraci\u00f3n cada vez m\u00e1s profunda de todo lo que se refiere a la identidad de Cristo. Tal valoraci\u00f3n facilita el conocimiento de la identidad del hombre. La comunidad realiza esta obra de discernimiento prestando atenci\u00f3n a los diversos contextos culturales en que se encuentra inserta y teniendo en cuenta la compleja problem\u00e1tica del hombre de hoy a la que intenta dar una soluci\u00f3n adecuada.<\/p>\n<p>En este nuestro estudio nos proponemos facilitar los datos esenciales para el conocimiento de la identidad de Cristo dando un relieve particular a la experiencia lit\u00fargica de la iglesia, en conformidad con las l\u00ed\u00adneas directrices de este Diccionario.<\/p>\n<p>Un estudio, por tanto, de -> teolog\u00ed\u00ada lit\u00fargica, atento a los requerimientos de la -> pastoral lit\u00fargica de hoy, anclada en la tradici\u00f3n, pero al mismo tiempo abierta a las exigencias siempre nuevas de la comunidad eclesial. En la primera parte presentaremos en s\u00ed\u00adntesis los elementos del misterio de Cristo cuyo conocimiento nos parece necesario antes de afrontar el verdadero tema de nuestro estudio: Jesucristo y la liturgia. A la profundizaci\u00f3n en este tema particular reservaremos la segunda parte.<\/p>\n<p>I. El misterio de Cristo<br \/>\n\u00ab\u00c2\u00a1Jesucristo es el mismo ayer y hoy, y lo ser\u00e1 por siempre!\u00bb (Heb 13:8). \u00c2\u00a1El es el camino, la verdad, la vida; nadie puede ir al Padre sino por medio de \u00e9l! (cf Jua 14:6). Jesucristo: en \u00e9l se refleja plenamente el misterio divino de la salvaci\u00f3n (1); su persona y su obra son garant\u00ed\u00ada fundamental para la realizaci\u00f3n integral de la humanidad (2); \u00e9l constituye el centro del misterio de Dios y de la historia (3); \u00e9l es objeto de intenso y amoroso estudio hasta su completa y definitiva revelaci\u00f3n (4).<\/p>\n<p>1. EL MISTERIO DIVINO DE LA SALVACI\u00ed\u201cN. a) Visi\u00f3n trinitario-cristol\u00f3gica del misterio de Dios. La revelaci\u00f3n (sobre todo neotestamentaria) nos presenta el misterio de Dios, globalmente considerado, seg\u00fan una visi\u00f3n trinitario-cristol\u00f3gica. En primer plano est\u00e1 la distinci\u00f3n de las tres personas divinas: el Padre; el Verbo encarnado, Jesucristo; el Esp\u00ed\u00adritu Santo. De las tres personas divinas se presentan primariamente sus relaciones ad extra, con lo creado (perspectiva econ\u00f3mica), m\u00e1s que sus relaciones ad intra, entre s\u00ed\u00ad mismas (perspectiva ontol\u00f3gica). Las relaciones ad extra de las tres personas divinas pueden sintetizarse as\u00ed\u00ad: todo procede del Padre, fuente de todo bien, por medio del Verbo encarnado, Jesucristo, con la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu Santo; de forma semejante, con la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu Santo, por medio del Verbo encarnado, Jesucristo, retorna todo al Padre<br \/>\nb) La econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n [-> Historia de la salvaci\u00f3n]. Las relaciones ad extra de las tres personas divinas encuentran su \u00e1pice en la obra de la salvaci\u00f3n humana. As\u00ed\u00ad es como a toda la econom\u00ed\u00ada divina en relaci\u00f3n con lo creado se la considera econom\u00ed\u00ada de salvaci\u00f3n. Es la gran realidad a la que san Pablo da a menudo el nombre de -> misterio, \u00abmisterio escondido desde todos los siglos en Dios\u00bb (Efe 3:9), revelado de modo particular por Dios en la plenitud de los tiempos para que se les anunciara a todas las gentes y se realizara (cf Rom 16:26; Col 1:26; Efe 1:9-10; Efe 3:3-12). En este misterio eterno de Dios ocupa Jesucristo un puesto tan central que se puede sencillamente decir que el misterio de Dios es el misterio de Cristo. San Pablo afirma expresamente tal identidad; llega a identificar el misterio con Cristo (cf Col 1:27; Col 2:2; 1Ti 3:16). Lo confirmar\u00e1 san Agust\u00ed\u00adn diciendo: \u00abNo hay otro misterio de Dios sino Cristo\u00bb (Epist. 187, 34: PL 33, 846). En realidad, en la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n todo se orienta a Cristo. Antes de Cristo todo tiende a \u00e9l, despu\u00e9s de Cristo todo depende de \u00e9l.<\/p>\n<p>2. JESUCRISTO: LA PERSONA Y LA OBRA. a) Car\u00e1cter unitario del misterio de Cristo. El misterio de Cristo ha sido siempre objeto de la investigaci\u00f3n y del estudio del hombre, sobre todo obviamente- en el \u00e1mbito de la religi\u00f3n cristiana. Se ha llegado as\u00ed\u00ad a un conocimiento cada vez m\u00e1s profundo de Jesucristo, bajo la continua gu\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Los datos relativos a tal conocimiento los encontramos recogidos sobre todo en tres fuentes, distintas pero relacionadas, de la teolog\u00ed\u00ada cristiana: los escritos del NT (oportunamente conectados con los del AT), los escritos de los padres, los documentos del magisterio eclesi\u00e1stico. Dos son los temas centrales hacia los que convergen tales datos: la persona de Jesucristo y su obra. El primero se refiere a la encarnaci\u00f3n (cristolog\u00ed\u00ada en sentido estricto), el segundo a la redenci\u00f3n (soteriolog\u00ed\u00ada). En los manuales teol\u00f3gicos del pasado se estudiaban los dos temas en distintos tratados: \u00abel Verbo encarnado\u00bb, \u00abCristo redentor\u00bb. La teolog\u00ed\u00ada de hoy se ha decidido por la superaci\u00f3n de esta dicotom\u00ed\u00ada y por la fusi\u00f3n entre la dimensi\u00f3n de encarnaci\u00f3n y la dimensi\u00f3n soteriol\u00f3gica del misterio de Jesucristo, por considerar necesaria la visi\u00f3n unitaria de tal misterio. Entran en esta visi\u00f3n todas las verdades relativas al misterio de Cristo.<\/p>\n<p>Para organizarlas se propone -entre otros- el siguiente esquema ternario: la preexistencia del Verbo, su anonadamiento (k\u00e9nosis), su glorificaci\u00f3n. Dentro de este esquema encuentra leg\u00ed\u00adtima cabida todo lo que se refiere a la constituci\u00f3n ontol\u00f3gica de Cristo, y en estrecha conexi\u00f3n con esto todo lo que se refiere al valor salv\u00ed\u00adfico de su encarnaci\u00f3n, de su pasi\u00f3n y muerte, de su resurrecci\u00f3n. La constituci\u00f3n ontol\u00f3gica de Cristo resulta de la dualidad de las naturalezas -divina y humana- en la unidad de la persona del Verbo, unidad vinculada a su encarnaci\u00f3n. Existe, pues, una relaci\u00f3n \u00ed\u00adntima entre la constituci\u00f3n ontol\u00f3gica de Cristo y su obra salv\u00ed\u00adfica. En efecto, la misma encarnaci\u00f3n del Verbo tiene un valor salv\u00ed\u00adfico fundamental. Es una manifestaci\u00f3n peculiar de la econom\u00ed\u00ada divina de la salvaci\u00f3n; m\u00e1s a\u00fan: es el admirable compendio de tal econom\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>b) T\u00ed\u00adtulos salv\u00ed\u00adficos de Cristo. El valor salv\u00ed\u00adfico de la encarnaci\u00f3n queda explicitado por los t\u00ed\u00adtulos salv\u00ed\u00adficos que competen a Cristo desde su encarnaci\u00f3n. Pueden reducirse a cuatro principales.<\/p>\n<p>Mediador. Este t\u00ed\u00adtulo \u00abexpresa de modo pleno y completo la obra salv\u00ed\u00adfica realizada por el Verbo encarnado durante toda su misi\u00f3n terrena, desde la encarnaci\u00f3n hasta la ascensi\u00f3n, sobre todo a trav\u00e9s de su pasi\u00f3n y muerte. Contin\u00faa ejerciendo esta mediaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica desde el trono celeste (cf Heb 7:25) y desde la eucarist\u00ed\u00ada para la aplicaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n a cada uno de los redimidos, con la mediaci\u00f3n visible de la iglesia&#8217;.<\/p>\n<p>Sacerdote. Cristo, desde el primer instante de su encarnaci\u00f3n, es tambi\u00e9n sacerdote, adem\u00e1s de mediador. Su sacerdocio es calificado como \u00fanico, verdadero, sumo, perfecto, eterno. Cristo es tambi\u00e9n la v\u00ed\u00adctima de su sacerdocio, v\u00ed\u00adctima ofrecida para la redenci\u00f3n de los hombres. El sacrificio de Cristo alcanza su \u00e1pice sobre el altar de la cruz.<\/p>\n<p>Profeta. Cristo es el Verbo de Dios, la palabra eterna del Padre que se manifiesta al mundo, mediante la encarnaci\u00f3n, para que se conozca plenamente el plan salv\u00ed\u00adfico divino. Queda constituido as\u00ed\u00ad en el gran profeta del Padre. Da cumplimiento a la revelaci\u00f3n divina, y da a la humanidad la verdad que salva.<\/p>\n<p>Rey. La realeza de Cristo se funda primariamente en el misterio de la admirable uni\u00f3n que vincula la naturaleza humana de Jes\u00fas, desde el primer instante de su existencia, con la persona divina del Verbo (uni\u00f3n hipost\u00e1tica). A este motivo fundamental de la realeza de Cristo se le a\u00f1aden otros. Cristo es rey por derecho adquirido, a causa de la redenci\u00f3n del g\u00e9nero humano obrada por \u00e9l. Cristo es rey por la glorificaci\u00f3n que recibe del Padre, en respuesta a su total oblaci\u00f3n, en la resurrecci\u00f3n y ascensi\u00f3n. Jes\u00fas ejercita esta realeza actualmente, por la eternidad, en el cielo, donde est\u00e1 sentado con gloria a la derecha del Padre. Tendr\u00e1 una particular manifestaci\u00f3n en el juicio final.<\/p>\n<p>Los cuatro t\u00ed\u00adtulos salv\u00ed\u00adficos de Cristo que acabamos de examinar se funden en admirable s\u00ed\u00adntesis en el t\u00ed\u00adtulo de cabeza de la iglesia, tan importante para explicar la presencia de Cristo en la iglesia. Cristo \u00abes la cabeza del cuerpo de la iglesia\u00bb (Col 1:18), a la que llena con su riqueza (cf LG 7), y en la que, \u00abpor medio de la humanidad, infunde sin cesar la vida divina\u00bb (PO 5). Por Cristo cabeza \u00abtodo el cuerpo (coordenado y unido&#8230;) obra el crecimiento para su edificaci\u00f3n en el amor\u00bb (Efe 4:16).<\/p>\n<p>c) Encarnaci\u00f3n &#8211; pasi\u00f3n gloriosa. La econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n, manifestada en el misterio de la encarnaci\u00f3n, se desarrolla ulteriormente en los sucesivos misterios de Cristo hasta llegar a su cumplimiento en los misterios de su pasi\u00f3n y muerte y de su resurrecci\u00f3n. Con su pasi\u00f3n, que desemboca en el sacrificio cruento de la cruz, Cristo da remate a la obra de la redenci\u00f3n objetiva y al ofrecimiento, infinitamente meritorio, de su satisfacci\u00f3n vicaria por el pecado. La resurrecci\u00f3n constituye la conclusi\u00f3n gloriosa de la obra salv\u00ed\u00adfica terrena de Jes\u00fas. Se excluye de ella, en cuanto comienzo de la vida gloriosa de Cristo, todo valor meritorio, sacrificial, redentor y satisfactorio. El valor salv\u00ed\u00adfico de la resurrecci\u00f3n est\u00e1 vinculado sobre todo al hecho de su eficacia en orden a nuestra justificaci\u00f3n sobrenatural (resurrecci\u00f3n espiritual de la muerte del pecado a la vida de la gracia) y anuestra futura glorificaci\u00f3n total (resurrecci\u00f3n corporal al final del mundo). Cristo \u00abfue resucitado por nuestra justificaci\u00f3n\u00bb (Rom 4:25). \u00abCristo resucit\u00f3 de entre los muertos como primicia de los que mueren\u00bb (1Co 15:20).<\/p>\n<p>3. CRISTOCENTRISMO. a) Cristo centro de todo. Jesucristo ocupa un puesto central en el misterio de Dios, como ya hemos apuntado. Este hecho tiene una notable resonancia en la vida y en la reflexi\u00f3n cristiana. Se trata de una realidad que en el lenguaje teol\u00f3gico se expresa con el t\u00e9rmino cristocentrismo&#8217;. Merece una consideraci\u00f3n especial. \u00abCristo, centro del plan divino de la creaci\u00f3n y de la salvaci\u00f3n, es por ello mismo el centro de toda la realidad: cosmos e historia, naturaleza y sobrenaturaleza\u00bb&#8216;. \u00abCristo, hombre-Dios, aparece entonces como la clave de todo. En \u00e9l podemos contemplar juntamente el misterio de Dios, el misterio del hombre, la estructura \u00ed\u00adntima de toda la obra divina\u00bb&#8217;. Esto explica la tendencia actual a estructurar cristol\u00f3gicamente toda la teolog\u00ed\u00ada cristiana.<\/p>\n<p>b) Por qu\u00e9 ocupa el puesto central. Es importante conocer el verdadero motivo del puesto central de Cristo y, en concreto, de la encarnaci\u00f3n del Verbo. \u00abPara la escuela franciscana&#8230; el puesto central de Cristo en el mundo es una realidad absoluta, por cuanto su presencia hist\u00f3rica no est\u00e1 ocasionada por la ca\u00ed\u00adda de Ad\u00e1n, sino que es querida por Dios como raz\u00f3n primaria de la misma encarnaci\u00f3n: Cristo es el primer predestinado por delante de todos&#8230;\u00bb&#8216;. \u00abPara la escuela tomista, que admite como motivo primario de la encarnaci\u00f3n la redenci\u00f3n humana, el puesto central de Cristo en el mundo es relativo al hecho redentor, por cuanto su venida est\u00e1 ocasionada por la presencia deuna humanidad pecadora que ha de redimir: Cristo es el primero por dignidad, pero no por predestinaci\u00f3n\u00bb&#8217;. No hace al caso exponer las diversas tentativas hechas para conciliar las sentencias opuestas de las dos escuelas Bastar\u00e1 decir que hoy se tiende a aceptar la primera sentencia como la que mejor cuadra con el plan eterno de Dios. En efecto, seg\u00fan esta s\u00e9ntencia, el puesto central de Cristo, considerado independientemente de la previsi\u00f3n del pecado, constituye un primado verdaderamente absoluto. De ah\u00ed\u00ad se sigue un motivo de mayor gloria para Cristo: tambi\u00e9n como hombre, \u00e9l es cabeza y fuente de gracia no s\u00f3lo en relaci\u00f3n con los redimidos, sino tambi\u00e9n en relaci\u00f3n con los \u00e1ngeles y con Ad\u00e1n inocente.<\/p>\n<p>c) Cristocentrismo y objetividad cristiana. Existe una estrecha relaci\u00f3n entre este puesto central de Cristo, verdaderamente \u00fanico, universal y singular, y el rico conjunto de la objetividad cristiana. Esto induce a calificar el cristocentrismo como objetivo. La f\u00f3rmula cristocentrismo objetivo indica en general la relaci\u00f3n objetiva entre Cristo y la realidad, relaci\u00f3n central, que lleva a descubrir una convergencia de la realidad en Cristo y permite considerar toda la realidad como una articulaci\u00f3n o un momento de Cristo, es decir, en dimensi\u00f3n er\u00ed\u00adstica \u00bb<br \/>\nd) Cristocentrismo y espiritualidad. Estas consideraciones sobre el cristocentrismo de la objetividad cristiana encuentran una especial aplicaci\u00f3n en el campo de la espiritualidad. Esta tiene una dimensi\u00f3n cristoc\u00e9ntrica esencial. La exigencia cristoc\u00e9ntrica es criterio general de autenticidad de la vida y de la experiencia cristiana, si bien est\u00e1 sujeta a una leg\u00ed\u00adtima pluralidad de traducciones y tematizaciones en las diversas espiritualidades cristianas.<br \/>\nEn otras palabras: el n\u00facleo esencial y la caracter\u00ed\u00adstica permanente de toda espiritualidad cristiana hay que colocarlos en el encuentro personal, \u00ed\u00adntimo, perseverante, experiencial con Jesucristo. Ha de atribuirse una particular importancia al car\u00e1cter personal y experiencial del encuentro. El cristiano deber\u00e1 saber \u00abacoger a Cristo en la propia existencia, penetrar profundamente en su misterio, identificarse cada vez m\u00e1s \u00ed\u00adntimamente con su persona\u00bb \u00ab. Todo esto implicar\u00e1 en el cristiano una experiencia viva y vivida de Cristo. Cuanto m\u00e1s fundada est\u00e9 en el verdadero conocimiento de Cristo, tanto m\u00e1s ser\u00e1 constante profesi\u00f3n de fe en Cristo, decidida voluntad de vivir cada vez m\u00e1s plenamente de \u00e9l.<\/p>\n<p>Para facilitar tal encuentro del hombre con Cristo, hoy es revalorizada la dimensi\u00f3n humana de Jesucristo. No obstante, hay que evitar las desviaciones con que nos topamos en el campo de la cultura laica, entre ciertos movimientos juveniles, entre ciertas formas de I religiosidad popular. Volveremos sobre el tema cuando hablemos de las cristolog\u00ed\u00adas contempor\u00e1neas. Hoy, asimismo, se mira con especial atenci\u00f3n al l misterio pascual de Cristo. Nos remitimos con inter\u00e9s a la experiencia pascual de la iglesia de los or\u00ed\u00adgenes, para vivir en un verdadero clima pascual la propia vida cristiana. Gracias a esta valoraci\u00f3n existencial de la pascua de Cristo, se capacita el cristiano para convertir todas las esperanzas del hombre, a menudo vac\u00ed\u00adas y ut\u00f3picas, en la \u00fanica verdadera esperanza, la fundada en Dios, confiada e ilimitada. El cristocentrismo viene as\u00ed\u00ad a constituir la verdadera clave de integraci\u00f3n de toda la realidad.<\/p>\n<p>4. CRISTOLOG\u00ed\u008dA, CRISTOLOGIAS. a) Teolog\u00ed\u00ada &#8211; cristolog\u00ed\u00ada. \u00abLa actual renovaci\u00f3n teol\u00f3gica, inspir\u00e1ndose en el cristocentrismo de la revelaci\u00f3n, querr\u00ed\u00ada transformar toda la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica en una cristolog\u00ed\u00ada que ilustre el misterio del Padre y del hombre contemplando el misterio de Cristo\u00bb Son indudables las ventajas que presenta la teolog\u00ed\u00ada considerada como cristolog\u00ed\u00ada, es decir, cuando se le asigna una estructura cristol\u00f3gica. Pero esto no quita para que siga llam\u00e1ndose con el t\u00e9rmino propio de cristolog\u00ed\u00ada la parte de la teolog\u00ed\u00ada que estudia la persona de Jesucristo, su vida, sus acciones, su doctrina.<\/p>\n<p>La cristolog\u00ed\u00ada tiene la caracter\u00ed\u00adstica de la gran unitariedad que le proviene de estar centrada en Jesucristo, en su persona y en su obra. Pero, al mismo tiempo, la cristolog\u00ed\u00ada asume particulares diversificaciones seg\u00fan los diferentes puntos de vista desde los que se la considera. Estos est\u00e1n vinculados a los diferentes contextos culturales en que viene a encontrarse la cristolog\u00ed\u00ada y, por tanto, a diferentes mentalidades, a diferentes instrumentos de interpretaci\u00f3n de los datos teol\u00f3gicos, a diferentes lenguajes. Esto autoriza a hablar de diversas cristolog\u00ed\u00adas dentro de una \u00fanica cristolog\u00ed\u00ada. Para una aproximaci\u00f3n sumaria al tema damos alguna sobria indicaci\u00f3n sobre el desarrollo de la cristolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>b) Cristolog\u00ed\u00ada del NT. De particular importancia es el primer estadio del desarrollo de la cristolog\u00ed\u00ada, el registrado en los escritos neotestamentarios. En la base de este primer estadio de desarrollo est\u00e1 la llamada cristolog\u00ed\u00ada del Jes\u00fas prepascual&#8217;, es decir, la que resulta de cuanto Cristo mismo dijo e hizo antes de su pascua, todo ello rele\u00ed\u00addo a la luz de su resurrecci\u00f3n. Sobre esta base se fundan: &#8211; la cristolog\u00ed\u00ada arcaica. Es la contenida en el kerigma primitivo: discursos de los Hechos de los Ap\u00f3stoles, diferentes textoskerigm\u00e1ticos de las ep\u00ed\u00adstolas, f\u00f3rmulas exclamatorias (homolog\u00ed\u00adas), confesiones de fe, himnos; &#8211; la cristolog\u00ed\u00ada palestinense, es decir, de las primeras comunidades cristianas de Palestina. Elementos particulares de tal cristolog\u00ed\u00ada son la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas y la parus\u00ed\u00ada; la cristolog\u00ed\u00ada de la di\u00e1spora helen\u00ed\u00adstica. En ella, adem\u00e1s de a la resurrecci\u00f3n y a la parus\u00ed\u00ada, se da relieve a la presente funci\u00f3n mediadora de Cristo en el cielo y se hace una primera alusi\u00f3n a su preexistencia; la cristolog\u00ed\u00ada de las comunidades pagano-helen\u00ed\u00adsticas. Esta da un mayor relieve a la preexistencia de Jes\u00fas. A los t\u00ed\u00adtulos cristol\u00f3gicos funcionales (que ilustran la misi\u00f3n salv\u00ed\u00adfica y las correspondientes funciones de Cristo) se a\u00f1aden, prevaleciendo, t\u00ed\u00adtulos espec\u00ed\u00adficamente ontol\u00f3gicos (que ilustran la persona misma de Jes\u00fas). Las cristolog\u00ed\u00adas mencionadas encuentran su s\u00ed\u00adntesis (o, con otras palabras, su co\u00e1gulo o sedimento) en los escritos del NT. Esta s\u00ed\u00adntesis aparece indicada con la expresi\u00f3n de cristolog\u00ed\u00ada del NT o cristolog\u00ed\u00adas del NT, seg\u00fan se quiera poner de relieve el car\u00e1cter unitario de tal s\u00ed\u00adntesis o los diferentes puntos de vista que convergen en ella, propios de cada uno de los autores sagrados (Mateo, Marcos&#8230;).<\/p>\n<p>c) De la cristolog\u00ed\u00ada del NT a las cristolog\u00ed\u00adas contempor\u00e1neas. Dirijamos ahora una mirada de conjunto al posterior desarrollo de la cristolog\u00ed\u00ada hasta las cristolog\u00ed\u00adas contempor\u00e1neas \u00ab. En los primeros siglos, sobre la base de la cristolog\u00ed\u00ada del NT se insiste en la misi\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Cristo (cristolog\u00ed\u00ada soteriol\u00f3gica), aunque sin descuidar la visi\u00f3n ontol\u00f3gica de su persona (cristolog\u00ed\u00ada ontol\u00f3gica). Sucesivamente, en concomitancia con las controversias trinitarias y cristol\u00f3gicas, se afirma la l\u00ed\u00adnea ontol\u00f3gica de la cristolog\u00ed\u00ada. Laencontramos bien formulada en los padres de la iglesia y en los concilios. Pi\u00e9nsese en el giro decisivo marcado en tal direcci\u00f3n por el concilio de Calcedonia (451). A las aclaraciones de la doctrina sobre el Verbo encarnado les sigue el debilitamiento de la visi\u00f3n antropol\u00f3gico-hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica del misterio de Cristo. En el medievo, la teolog\u00ed\u00ada presta una atenci\u00f3n especial a la humanidad de Cristo y, en consecuencia, a los misterios de su vida terrena. Particular expresi\u00f3n de esta orientaci\u00f3n es la cristolog\u00ed\u00ada tomista, que se caracteriza por el relieve dado a la humanidad de Cristo como instrumento del Verbo. Hay que mencionar tambi\u00e9n la llamada cristolog\u00ed\u00ada menor, que se distingue por la particular acentuaci\u00f3n de determinados acontecimientos de la vida terrena de Jes\u00fas (nacimiento, infancia, pasi\u00f3n), y que dar\u00e1 origen a especiales devociones (al ni\u00f1o Jes\u00fas, al Crucificado, a la corona de espinas, a la lanza y a los clavos, a las cinco llagas, al coraz\u00f3n traspasado&#8230;) &#8216;\u00bb. A continuaci\u00f3n se advierten una cierta disociaci\u00f3n entre la humanidad de Cristo y su divinidad y un debilitamiento en la consideraci\u00f3n de la funci\u00f3n mediadora sacerdotal de Cristo. En tiempos m\u00e1s cercanos a nosotros se registra la mencionada dicotom\u00ed\u00ada entre la doctrina relativa al Verbo encarnado y la relativa al Cristo redentor. Hay que subrayar tambi\u00e9n la importancia del ya recordado concilio de Calcedonia. Con \u00e9l enlaza la que se llamar\u00e1 cristolog\u00ed\u00ada cl\u00e1sica, que, habi\u00e9ndose impuesto sobre todo en el tiempo de la escol\u00e1stica y de la neo-escol\u00e1stica, har\u00e1 escuela hasta nuestros d\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>d) Cristolog\u00ed\u00adas contempor\u00e1neas. El \u00faltimo estadio del desarrollo de la cristolog\u00ed\u00ada est\u00e1 constituido por las cristolog\u00ed\u00adas contempor\u00e1neas, elaboradas en las \u00faltimas d\u00e9cadas como respuesta al requerimiento \u00abde dar de nuevo inteligibilidad a la figura y al mensaje de Cristo, recurriendo a un lenguaje, a una mentalidad y a una filosof\u00ed\u00ada compartida por el hombre de nuestro siglo\u00bb&#8217;. No es tarea nuestra hacer ni siquiera una breve presentaci\u00f3n y clasificaci\u00f3n de tales cristolog\u00ed\u00adas. Nos limitamos a algunas indicaciones generales. Las cristolog\u00ed\u00adas contempor\u00e1neas, insistimos, han surgido como respuesta concreta a los requerimientos del hombre contempor\u00e1neo. Responden en particular a su acentuada sensibilidad por los valores hist\u00f3ricos del individuo y de la sociedad. Se caracterizan, por tanto, por el realce que se da al aspecto antropol\u00f3gico-hist\u00f3rico del misterio de Cristo. A esta luz se reinterpreta todo el misterio de Cristo. Es visto especialmente sobre el fondo de toda la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n. Destaca la dimensi\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica del misterio de Cristo, centrado en la pascua. El retorno al Jes\u00fas hist\u00f3rico lleva al redescubrimiento, desde varios puntos de vista, de Jes\u00fas como hombre nuevo, cuyo mensaje se considera v\u00e1lido y aut\u00e9ntico para el hombre de hoy. Es obligado observar que tal interpretaci\u00f3n de la historicidad del misterio de Cristo se ve a menudo expuesta al peligro de exageraciones, deformaciones y errores. Hay que se\u00f1alar en particular el debilitamiento de la dimensi\u00f3n divina del misterio de Cristo, el menoscabo de la fe en el Cristo glorificado; la consiguiente contraposici\u00f3n entre el Jes\u00fas hist\u00f3rico y el Cristo de la fe, la inexistente o deficiente dependencia respecto de la palabra de Dios, la impugnaci\u00f3n de la dimensi\u00f3n eclesial del misterio de Cristo y, por tanto, de su presencia en la iglesia y en los sacramentos.<\/p>\n<p>e) Cristolog\u00ed\u00ada \u00abdesde abajo\u00bb o \u00abdesde arriba\u00bb: Para una comprensi\u00f3n m\u00e1s profunda de esta rese\u00f1a cristol\u00f3gica aludimos a las dos particulares orientaciones cristol\u00f3gicas de car\u00e1cter metodol\u00f3gico indicadas hoy por las expresiones cristolog\u00ed\u00ada desde abajo y cristolog\u00ed\u00ada desde arriba. En la cristolog\u00ed\u00ada desde abajo (o ascendente) se explica el misterio de Cristo partiendo del Jes\u00fas terrestre. Sobre esta base hist\u00f3rica se desarrolla el conocimiento de la situaci\u00f3n gloriosa y metahist\u00f3rica de Cristo y de su preexistencia eterna como Verbo de Dios. Por el contrario, en la cristolog\u00ed\u00ada desde arriba se sigue el procedimiento inverso: el discurso sobre el misterio de Cristo arranca y se desarrolla desde la contemplaci\u00f3n de Cristo glorificado. Estas dos orientaciones metodol\u00f3gicas diversas se encuentran sobre todo a prop\u00f3sito de la cristolog\u00ed\u00ada de los escritos neo-testamentarios. Pero aparecen constantemente, aunque con diferentes acentuaciones y matices, en las fases ulteriores de desarrollo de la cristolog\u00ed\u00ada. Hoy se tiende a privilegiar la cristolog\u00ed\u00ada desde abajo, como m\u00e1s concordante con la sensibilidad y los interrogantes del hombre moderno.<\/p>\n<p>II. Liturgia y misterio de Cristo<br \/>\nEs muy estrecha la relaci\u00f3n existente entre la -> liturgia y el misterio de Cristo. La liturgia es, en efecto, una realizaci\u00f3n especial del misterio de Cristo (1); el fundamento de dicha realizaci\u00f3n est\u00e1 constituido por la presencia real y eficaz de Cristo en la liturgia (2). Se trata de elementos tan determinantes, que la liturgia misma se califica como cristoc\u00e9ntrica (3), y se establece un especial v\u00ed\u00adnculo entre liturgia y cristolog\u00ed\u00ada o cristolog\u00ed\u00adas (4).<\/p>\n<p>1. LA LITURGIA, REALIZACI\u00ed\u201cN ESPECIAL DEL MISTERIO DE CRISTO. a) La realidad del misterio de Cristo en la liturgia. El misterio de Cristo es eterno. Concebido en el principio en la mente de Dios, manifestado de diferentes modos en el AT, revelado perfectamente en la plenitud de los tiempos, que ha coincidido con el comienzo de la era escatol\u00f3gica, perpetuado en la iglesia hasta su definitivo cumplimiento escatol\u00f3gico, este misterio recibe una eficaz expresi\u00f3n eclesial en la liturgia. La persona y la acci\u00f3n redentora de Cristo contin\u00faan influyendo en la iglesia, en la humanidad, en el cosmos, sobre todo por medio de la liturgia.<\/p>\n<p>Esta, por expresa voluntad de Cristo, es irradiaci\u00f3n especial de su presencia y de su acci\u00f3n, realizaci\u00f3n especial, representaci\u00f3n, reactualizaci\u00f3n de su misterio de salvaci\u00f3n para la santificaci\u00f3n de los hombres y la glorificaci\u00f3n de Dios. En efecto, \u00abse considera la liturgia como el ejercicio del sacerdocio de Jesucristo. En ella los signos sensibles significan y cada uno a su manera realiza la santificaci\u00f3n del hombre, y as\u00ed\u00ad el cuerpo m\u00ed\u00adstico de Jesucristo, es decir, la cabeza y sus miembros, ejerce el culto p\u00fablico \u00ed\u00adntegro\u00bb (SC 7). Es la doble dimensi\u00f3n del misterio de Cristo -la descendente (la santificaci\u00f3n de los hombres) y la ascendente (la glorificaci\u00f3n de Dios)-, de la cual participa la liturgia; la cual, por tanto, viene a encontrarse s\u00f3lidamente inserta en el misterio de Cristo.<\/p>\n<p>Por consiguiente, la liturgia viene a formar parte de la misma historia sagrada, historia de salvaci\u00f3n, con la que se identifica el misterio de Cristo, misterio de salvaci\u00f3n. La liturgia tiene as\u00ed\u00ad una dimensi\u00f3n estrictamente hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica [-> Historia de la salvaci\u00f3n], coloc\u00e1ndose exactamente en esa tercera fase de la historia sagrada que sucede a la fase preparatoria (del AT) y a la fase cristica (la vida hist\u00f3rica de Jes\u00fas) y precede a la estrictamente escatol\u00f3gica.<\/p>\n<p>Esta tercera fase se llama cristiana, eclesial o m\u00ed\u00adstico-sacramental. En efecto, es la fase que se realiza en la sociedad de los cristianos, es decir, en la iglesia, a trav\u00e9s de ese conjunto de misterios o sacramentos (en sentido amplio) que es cabalmente la liturgia. En esta tercera fase de la historia sagrada, sobre todo en virtud de la liturgia, el misterio de Cristo se identifica de modo especial con el misterio de la iglesia.<br \/>\nb) La liturgia memorial. La comprensi\u00f3n de la especial identificaci\u00f3n del misterio de Cristo con el misterio de la iglesia producida en la liturgia queda facilitada por el recurso a la categor\u00ed\u00ada de -> memorial aplicada a la liturgia. Esta, considerada en su conjunto o en cada uno de sus elementos, es memorial del misterio de Cristo. El t\u00e9rmino memorial (en hebreo zikkaron) ha de tomarse en su rico significado b\u00ed\u00adblico de recuerdo ritual de un acontecimiento del pasado, que hace presente dicho acontecimiento, orientado hacia su plena realizaci\u00f3n en el futuro. Esto vale tambi\u00e9n para la liturgia, en cuanto que recuerda ritualmente (a trav\u00e9s de los ritos) el misterio de Cristo, lo hace presente y eficaz, a la espera de su completa actualizaci\u00f3n escatol\u00f3gica. Y esto sucede en la iglesia, en beneficio de la misma iglesia, para su continuo crecimiento y edificaci\u00f3n, para su configuraci\u00f3n e identificaci\u00f3n con Cristo cada vez m\u00e1s plenas. Este es el significado pleno del memorial del misterio de Cristo celebrado por la liturgia en la iglesia y para la iglesia.<br \/>\nc) La liturgia sacramento. De estas observaciones resulta que existe una admirable conexi\u00f3n entre las tres grandes realidades del plan salv\u00ed\u00adfico divino: Jesucristo, la iglesia, la liturgia. Hay que subrayar, en particular, uno de los fundamentos de tal conexi\u00f3n: la estructura sacramental com\u00fan a las tres realidades. Jesucristo es el sacramento primordial y fontal de la salvaci\u00f3n; la iglesia es el \u00absacramento universal de la salvaci\u00f3n\u00bb (LG 48) que ha brotado del costado de Cristo dormido en la cruz (cf SC 5); la liturgia es el sacramento global de la salvaci\u00f3n estrechamente vinculado con Cristo y con la iglesia\u00bb. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad hay que precisar el significado del t\u00e9rmino -> sacramento. Dicho t\u00e9rmino, \u00ab(que corresponde al vocablo de origen griego misterio), se entiende en el amplio y tradicional significado patr\u00ed\u00adstico-lit\u00fargico de signo que contiene, manifiesta y comunica realidades sobrenaturales. Este es el significado primitivo del t\u00e9rmino sacramento, usado luego por los te\u00f3logos de la escol\u00e1stica para indicar solamente los siete mayores y principales signos eficaces de la santificaci\u00f3n. La teolog\u00ed\u00ada contempor\u00e1nea y el Vat. II han acreditado de nuevo el rico significado primitivo del t\u00e9rmino, que permite presentar en una maravillosa s\u00ed\u00adntesis la obra de la salvaci\u00f3n. Toda la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n es sacramental en Jesucristo, en la iglesia y en la liturgia. Econom\u00ed\u00ada intr\u00ed\u00adnsecamente sacramental en sus diferentes fases de realizaci\u00f3n y que&#8230; implica una admirable continuidad, o, mejor, una inescindible unidad de las realidades que la componen\u00bb 23: Jesucristo (el gran sacramento de Dios y del encuentro de la humanidad con Dios), la iglesia (sacramento de Cristo), la liturgia (sacramento de la iglesia y de Cristo). As\u00ed\u00ad pues, la liturgia realiza el misterio de Cristo al realizarse a s\u00ed\u00ad misma como memorial y sacramento de tal misterio.<br \/>\nd) Modalidades de la representaci\u00f3n del misterio. Es leg\u00ed\u00adtimo plantearse una pregunta: \u00bfC\u00f3mo se nos presenta el misterio de Cristo realizado por la liturgia? Un examen a fondo de la compleja realidad lit\u00fargica permite responder claramente: en la liturgia el misterio de Cristo se nos presenta tanto en su globalidad como en sus diversos elementos. La globalidad del misterio de Cristo no la anula la consideraci\u00f3n de sus elementos particulares; \u00e9sta la tiene siempre en cuenta, recibiendo de ella luz y solidez.<\/p>\n<p>Hay que tener presente este principio cuando del misterio de Cristo la liturgia acent\u00faa ora el aspecto personal (la persona de Cristo: cristolog\u00ed\u00ada en sentido estricto), ora el aspecto soteriol\u00f3gico (la obra de salvaci\u00f3n realizada por Cristo: soteriolog\u00ed\u00ada). Esto es v\u00e1lido tambi\u00e9n para los innumerables t\u00ed\u00adtulos cristol\u00f3gicos y soteriol\u00f3gicos con los que la liturgia se refiere a Jesucristo para arrojar luz sobre su persona y sobre su obra (Verbo de Dios, Hijo de Dios, mediador, redentor, sacerdote&#8230;). D\u00ed\u00adgase otro tanto cuando la liturgia se refiere directamente a uno de los tres grandes elementos del misterio de Cristo, ora a la preexistencia del Verbo, ora a su kenosis, ora a su glorificaci\u00f3n, hablando de cada uno de ellos bien globalmente, bien teniendo en cuenta sus diferentes partes. Pi\u00e9nsese, por ejemplo, en los episodios de la vida hist\u00f3rica de Cristo que se presentan a lo largo del curso del 1 a\u00f1o lit\u00fargico, otros tantos misterios del \u00fanico gran misterio de Cristo. Ampl\u00ed\u00adese el razonamiento a las diferentes cuestiones relativas al Jes\u00fas de la historia y al Cristo de la fe, que repercuten en la liturgia y encuentran en ella su s\u00ed\u00adntesis en la afirmaci\u00f3n de la identidad del Jes\u00fas de la historia y del Cristo de la fe.<\/p>\n<p>Hay que se\u00f1alar que, dentro de esta rica y org\u00e1nica representaci\u00f3n-realizaci\u00f3n del misterio de Cristo que nos ofrece la liturgia, goza de una posici\u00f3n privilegiada el gran acontecimiento de la pascua de Cristo (muerte y resurrecci\u00f3n) [1 Misterio pascual]. \u00c2\u00a1Y con toda raz\u00f3n! Enefecto, la pascua de Cristo constituye el centro de todo su misterio. Con este elemento central del misterio de Cristo enlaza, a modo de justificaci\u00f3n suya, la realidad del ejercicio del sacerdocio de Cristo, del ejercicio global de tal sacerdocio: tanto el desempe\u00f1ado por \u00e9l durante su vida terrestre, sobre todo en el momento culminante de la muerte gloriosa, como el desempe\u00f1ado despu\u00e9s de su entrada gloriosa en el cielo. En esta globalidad de ejercicio del sacerdocio de Cristo encuentra su fundamento el ejercicio del sacerdocio de la iglesia. N\u00f3tese tambi\u00e9n que la liturgia realiza el misterio de Cristo poniendo de relieve la dial\u00e9ctica trinitario-cristol\u00f3gica que le es propia.<\/p>\n<p>2. LA LITURGIA, PRESENCIA ESPECIAL DE CRISTO. Las consideraciones hechas hasta ahora sobre la liturgia como realizaci\u00f3n del misterio de Cristo nos han hecho ver s\u00f3lo algunos aspectos de la relaci\u00f3n existente entre la liturgia y el misterio de Cristo. Para arrojar plena luz sobre ella se necesita una ulterior profundizaci\u00f3n. Hay que ilustrar sobre todo el verdadero tema central de nuestra cuesti\u00f3n: la presencia de Cristo en la liturgia. Las aclaraciones que ofreceremos al respecto har\u00e1n comprender mejor todo lo dicho sobre la liturgia como realizaci\u00f3n del misterio de Cristo, porque nos indicar\u00e1n el verdadero fundamento de la realizaci\u00f3n del misterio de Cristo efectuada por la liturgia, en particular de su eficacia.<\/p>\n<p>El tema de la presencia de Cristo en la liturgia se ha conocido en la iglesia desde sus or\u00ed\u00adgenes, por m\u00e1s que s\u00f3lo en las \u00faltimas d\u00e9cadas se haya tratado de darle una formulaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica. Objeto de la fe viva y espont\u00e1nea de las primeras generaciones cristianas, ha estado sucesivamente expuesto a las cambiantes vicisitudes de los otros grandes temas de la cristolog\u00ed\u00ada, vi\u00e9ndose tambi\u00e9n \u00e9lsujeto a opacidad y a reducciones. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, despu\u00e9s de las controversias eucar\u00ed\u00adsticas medievales se puso de relieve un aspecto particular del tema, el de la presencia real de Jes\u00fas en la eucarist\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>S\u00f3lo despu\u00e9s de consolidarse el -> movimiento lit\u00fargico contempor\u00e1neo se ha reanudado el tema en toda su amplitud y profundidad. Es m\u00e9rito indiscutible de Odo Casel (+ 1948) haberlo propuesto de nuevo a la atenci\u00f3n de los te\u00f3logos y haberlo convertido en un tema decisivo del desarrollo del renacimiento lit\u00fargico de la iglesia. De esta forma, el tema ha sido acogido, aunque sin una verdadera profundizaci\u00f3n doctrinal, en autorizados documentos del magisterio, como la enc\u00ed\u00adclica Mediator Dei, de P\u00ed\u00ado XII (20-11-1947), y la constituci\u00f3n Sacrosanctum concilium (SC), del Vat. II (4-12-1963). En concomitancia con dichos documentos y con posterioridad a los mismos, ha continuado el estudio verdaderamente cient\u00ed\u00adfico del tema. Nos proponemos presentar en dos puntos sus l\u00ed\u00adneas esenciales: la presencia de Cristo en las acciones lit\u00fargicas y la reactualizaci\u00f3n de las acciones hist\u00f3ricas salv\u00ed\u00adficas de Cristo.<\/p>\n<p>a) La presencia de Cristo en las acciones lit\u00fargicas. Para una primera presentaci\u00f3n de la tem\u00e1tica nos remitimos al conocido texto, fundamental en este asunto, que se contiene en la citada constituci\u00f3n SC. En ella, despu\u00e9s de la exposici\u00f3n de la obra de la salvaci\u00f3n comenzada por Cristo durante su vida terrestre y continuada por \u00e9l en la iglesia (cf SC 5-6), se dice: \u00abPara realizar una obra tan grande, Cristo est\u00e1 siempre presente a su iglesia sobre todo en la acci\u00f3n lit\u00fargica. Est\u00e1 presente en el sacrificio de la misa, sea en la persona del ministro, ofreci\u00e9ndose ahora por ministerio de los sacerdotes el mismo que entonces se ofreci\u00f3 en l\u00e1cruz 25, sea sobre todo bajo las especies eucar\u00ed\u00adsticas. Est\u00e1 presente con su virtud en los sacramentos, de modo que, cuando alguien bautiza, es Cristo quien bautiza. Est\u00e1 presente en su palabra, pues cuando se lee en la iglesia la Sagrada Escritura, es \u00e9l quien habla. Est\u00e1 presente, por \u00faltimo, cuando la iglesia suplica y canta salmos, el mismo que prometi\u00f3: Donde est\u00e1n dos o tres congregados en mi nombre, all\u00ed\u00ad estoy yo en medio de ellos (Mat 18:20)\u00bb (SC 7). Esta doctrina exige toda una serie de aclaraciones.<\/p>\n<p>Noci\u00f3n gen\u00e9rica de presencia. Los autores reconocen la dificultad de dar una definici\u00f3n exacta de presencia, v\u00e1lida para todos los casos, sobre todo cuando del plano puramente humano se pasa al divino, como en nuestro caso particular de la presencia de Cristo, Dios-hombre, a los hombres. Generalmente, por presencia se entiende la relaci\u00f3n real existente entre dos o m\u00e1s seres que est\u00e1n cercanos entre s\u00ed\u00ad por cualquier t\u00ed\u00adtulo o fundamento real. Se realiza de modo diferente seg\u00fan la naturaleza de los seres entre los que se establece la relaci\u00f3n (por ejemplo, entre un ser espiritual y un ser corporal, entre dos o m\u00e1s esp\u00ed\u00adritus encarnados o personas encarnadas). Adem\u00e1s,_las presencias son tantas cuantos son los fundamentos reales de la cercan\u00ed\u00ada; las presencias son tanto m\u00e1s reales y perfectas cuanto m\u00e1s perfecto es el fundamento de su relaci\u00f3n de contacto o de cercan\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>El sujeto de la presencia de que hablamos es Jesucristo, el Verbo de Dios encarnado, Dios-hombre. El Verbo de Dios ha asumido, en la plenitud de los tiempos, la naturaleza humana. As\u00ed\u00ad ha podido, hecho mediador entre Dios y los hombres, realizar la obra de la redenci\u00f3n, sobre todo mediante el misterio pascual de su pasi\u00f3n, resurrecci\u00f3n y ascensi\u00f3n. Dice santo Tom\u00e1s de Aquino: \u00abCristo ha realizado la obra de nuestra salvaci\u00f3n en cuanto que era Dios y hombre: a fin de que en cuanto hombre padeciese para nuestra redenci\u00f3n, y en cuanto Dios su pasi\u00f3n fuera salvadora para nosotros\u00bb (Contra gens. 4,74). El mismo Verbo encarnado sigue realizando la obra de la redenci\u00f3n, despu\u00e9s de su ascensi\u00f3n, haci\u00e9ndose presente en la iglesia, especialmente en la liturgia. En el Verbo encarnado, presente en la iglesia y en la liturgia, la humanidad asumida (alma y cuerpo) es considerada en su actual estado glorioso de existencia, que tiene su fundamento en el misterio pascual realizado durante su vida terrena. No se sigue de ah\u00ed\u00ad ninguna oposici\u00f3n entre el Cristo glorioso y el Cristo hist\u00f3rico, porque en el Cristo glorioso, como veremos mejor a continuaci\u00f3n, est\u00e1 siempre presente todo su pasado hist\u00f3rico. Adem\u00e1s, en la presencia de Cristo en la liturgia hay que distinguir entre lo que es propio de Cristo como Dios y lo que le es propio como hombre, dado que en la \u00fanica persona del Verbo encarnado, en el \u00fanico sujeto agente (principium quod), hay dos naturalezas, la divina y la humana, y por tanto un doble principio de acci\u00f3n (principium quo operationes).<\/p>\n<p>T\u00ed\u00adtulo de la presencia. Jesucristo est\u00e1 presente en la iglesia como cabeza suya. Por el mismo t\u00ed\u00adtulo est\u00e1 presente en la liturgia. En efecto, la presencia de Cristo en la liturgia es un aspecto particular de su presencia en la iglesia. Se pueden reducir a tres las funciones que competen a Cristo como cabeza de la iglesia: la sacerdotal, la real y la prof\u00e9tica. La presencia de Cristo en la liturgia se caracteriza por un ejercicio especial de su funci\u00f3n sacerdotal. Precisamente por eso \u00abse considera la liturgia como el ejercicio del sacerdocio de Jesucristo\u00bb (SC 7). Esto no quiere decir queel ejercicio de la funci\u00f3n sacerdotal llevado a cabo por Cristo en la liturgia debe ser separado del ejercicio de la funci\u00f3n real y de la funci\u00f3n prof\u00e9tica. En efecto, la persona de Cristo y su misi\u00f3n han de considerarse siempre en su integridad y globalidad, aunque sigue siendo necesario distinguir los diferentes aspectos para una m\u00e1s plena comprensi\u00f3n del misterio.<\/p>\n<p>Variedad y multiplicidad de los modos de presencia. La presencia de Cristo en la liturgia es varia y m\u00faltiple. Pretendemos hablar de la variedad y multiplicidad fundadas en la diversidad de los signos lit\u00fargicos que aparecen en cada una delas acciones lit\u00fargicas y en los que se realiza la presencia de Cristo. Los principales son la -> asamblea, el ministro [-> Ministerio], la proclamaci\u00f3n de la palabra [-> Celebraciones de la palabra, -> Biblia y liturgia], la -> oraci\u00f3n, los -> elementos constitutivos de los -> sacramentos y de los -> sacramentales. Todos estos diferentes modos de la presencia de Cristo en la liturgia, vinculados a la diversidad del signo lit\u00fargico, han de referirse al modo como Cristo est\u00e1 presente, glorioso, en el cielo. S\u00f3lo \u00e9ste es el modo primario y propio de existencia de Jesucristo despu\u00e9s de la ascensi\u00f3n; respecto a este modo, los que se dan en la liturgia, comprendido el eucar\u00ed\u00adstico el principal entre los modos lit\u00fargicos- son secundarios.<\/p>\n<p>Para la plena comprensi\u00f3n del tema de la variedad y multiplicidad de los modos de la presencia de Cristo en la liturgia se requiere alguna otra explicaci\u00f3n. El tema ha de desarrollarse teniendo en cuenta una doble distinci\u00f3n: la ya recordada entre lo que en la presencia de Cristo en la liturgia es propio de Cristo como Dios y lo que es propio de Cristo como hombre; la distinci\u00f3n entre presencia sustancial y presencia operativa \u00ab. Consideramos suficiente la siguiente s\u00ed\u00adntesis:<br \/>\n1. La presencia de Cristo Dios en la liturgia es doble: sustancial (por esencia f\u00ed\u00adsica, ontol\u00f3gica) y operativa (por causalidad eficiente). aa) La presencia sustancial se distingue en: sustancial natural, aquella por la que Dios est\u00e1 presente en todas las criaturas por su infinidad e inmensidad (cf S. Th. I, q. 6, a. 3 c); sustancial sobrenatural por simple inhabitaci\u00f3n, aquella por la que Dios habita por medio de la gracia en cada justo; sustancial sobrenatural por uni\u00f3n hipost\u00e1tica, la que resulta de la asunci\u00f3n de la naturaleza humana en unidad de persona por parte del Verbo; \u00e9sta, que se realiz\u00f3 en el momento de la encarnaci\u00f3n, perdura actualmente en el cielo; se produce tambi\u00e9n en la tierra en la -> eucarist\u00ed\u00ada, elemento central de la liturgia. Las dos primeras presencias sustanciales, natural y sobrenatural por simple inhabitaci\u00f3n en las criaturas, competen a Cristo Dios en com\u00fan con las otras dos personas divinas, por seguirse de las operaciones divinas externas (ad extra: la creaci\u00f3n y la justificaci\u00f3n). La presencia sustancial natural se encuentra en todas las criaturas independientemente de la liturgia. La presencia sustancial sobrenatural por simple inhabitaci\u00f3n, que se da en todos los que viven en gracia, se acrecienta por un t\u00ed\u00adtulo especial, a saber: en virtud de la liturgia, en aquellos que participan debidamente en la misma. bb) La presencia operativa se distingue en: operativa natural (aquella por la que Dios obra en el orden natural; est\u00e1 en estrecha relaci\u00f3n con la presencia sustancial natural), operativa sobrenatural (aquella por la que Dios obra en el orden sobrenatural). Esta doble presencia operativa se da tambi\u00e9n, y por un t\u00ed\u00adtulo especial, en la liturgia, esto es, en las personas y en las cosas en que se realizala liturgia; tambi\u00e9n \u00e9sta le compete a Cristo Dios en com\u00fan con las otras dos personas divinas, por estar en el campo de las operaciones divinas externas. Hay que adscribirla al orden de la causalidad eficiente principal f\u00ed\u00adsica en cuanto que Dios obra por s\u00ed\u00ad mismo (causalidad principal) con influjo f\u00ed\u00adsico (causalidad f\u00ed\u00adsica).<\/p>\n<p>2. Tambi\u00e9n la presencia de Cristo hombre en la liturgia es doble: sustancial y operativa (ambas en el orden sobrenatural). aa) La presencia sustancial se realiza exclusivamente en la eucarist\u00ed\u00ada. bb) La presencia operativa se da en todos los elementos de la liturgia, incluida la eucarist\u00ed\u00ada. Esta presencia ha de adscribirse al orden de la causalidad eficiente, principal o instrumental, f\u00ed\u00adsica o moral, seg\u00fan los casos. A modo de ejemplo, reproducimos el conocido texto de santo Tom\u00e1s en que se habla de la causalidad de los sacramentos: \u00abCristo produce el efecto interior de los sacramentos en cuanto Dios y en cuanto hombre, pero de modo diverso. En efecto, en cuanto Dios obra en los sacramentos como causa suprema. Por el contrario, en cuanto hombre produce los efectos interiores de los sacramentos como causa meritoria y eficiente, pero instrumentalmente. En efecto&#8230;, la pasi\u00f3n de Cristo, sufrida por \u00e9l seg\u00fan la naturaleza humana, es causa meritoria y eficiente de nuestra salvaci\u00f3n: no como causa agente principal, o suprema, sino como causa instrumental, en cuanto que su humanidad&#8230; es instrumento de la divinidad. No obstante, al ser la naturaleza de Cristo un instrumento unido hipost\u00e1ticamente a la divinidad, tiene&#8230; cierta superioridad y causalidad sobre los instrumentos separados, que son los ministros de la iglesia y los sacramentos. Por eso, como Cristo en cuanto Dios tiene sobre los sacramentos poder de autoridad, as\u00ed\u00ad en cuanto hombre tiene sobre ellos poder de ministro principal, o sea, poder de excelencia\u00bb (S. Th. III, q. 64, a. 3 c).<\/p>\n<p>Caracter\u00ed\u00adsticas de la presencia. 1) Es \u00fanica, aunque se realiza de varios y m\u00faltiples modos. En efecto, es \u00fanica la persona del Verbo encarnado, sujeto agente principal de la liturgia. Esta presencia \u00fanica tiene varios aspectos, asume diversas formas y grados de intensidad. Los diferentes elementos en que se expresa son elementos reveladores o aspectos prism\u00e1ticos de una sola presencia \u00ab. M\u00e1s a\u00fan, precisamente porque son aspectos diferentes de una \u00fanica presencia y por el hecho de que se dan a menudo en la misma acci\u00f3n lit\u00fargica, se cruzan, se atraviesan y se compenetran de tal modo que puede ser peligroso o perjudicial tratar de aislarlos o separarlos. Se trata en realidad de modos complementarios de la \u00fanica presencia del Cristo glorificado. Se completan mutuamente, sea porque cada modo m\u00e1s perfecto supone e incluye los modos menos perfectos, sea porque cada modo de presencia da a los modos precedentes un significado y, en cierta medida, una eficacia m\u00e1s grande \u00ab. Sin embargo, al distinguirse los diferentes modos de la \u00fanica presencia por notas totalmente propias, se suele hablar tambi\u00e9n de varias presencias, correspondientes a los diferentes modos de presencia. 2) Es real. Es decir, es verdadera y efectiva. Ello es v\u00e1lido de modo particular para la presencia de Cristo en la eucarist\u00ed\u00ada. Pero \u00e9sta, advierte justamente Pablo VI, \u00abse llama real no por exclusi\u00f3n, como si las otras no fueran reales, sino por antonomasia, ya que es sustancial, pues por ella ciertamente se hace presente Cristo, Dios y hombre, entero e integro\u00bb\u00bb. 3) Es sacramental. En efecto, se ejerce a trav\u00e9s de los diferentes sacramentos (tomados en el sentidoamplio de signos de realidades sobrenaturales), que componen el sacramento total de la liturgia. Obs\u00e9rvese tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad que la presencia de Cristo en la eucarist\u00ed\u00ada es sacramental por antonomasia, al ser la eucarist\u00ed\u00ada el sacramento por excelencia. 4) Es personal. Cristo, en efecto, est\u00e1 presente en la liturgia \u00abno como una idea abstracta, sino como una persona viva y como una fuerza viva que emana de una persona viva\u00bb\u00bb. De ah\u00ed\u00ad se sigue que es tambi\u00e9n personal la relaci\u00f3n que se llega a establecer entre Cristo y los fieles en la liturgia, al realizarse la misma en una comunicaci\u00f3n entre personas, de modo insuperablemente personal&#8217;.<\/p>\n<p>Completemos este cuadro recordando que la presencia de Cristo en la liturgia puede ser tambi\u00e9n permanente o transitoria. Es permanente la presencia de Cristo en la eucarist\u00ed\u00ada, pues perdura fuera de la celebraci\u00f3n de la misa mientras perduran las especies eucar\u00ed\u00adsticas. En cambio, las otras presencias de Cristo en la liturgia, prescindiendo de sus efectos, son transitorias, es decir, dependen del desenvolvimiento de las diferentes celebraciones durante las cuales se realizan, y cesan al cesar \u00e9stas.<\/p>\n<p>b) La reactualizaci\u00f3n de las acciones hist\u00f3ricas salv\u00ed\u00adficas de Cristo. Este segundo punto est\u00e1 \u00ed\u00adntimamente conectado con el primero. Jesucristo se hace presente en las acciones lit\u00fargicas para que en ellas se reactualice, en favor de los hombres, el misterio de la salvaci\u00f3n que ya realiz\u00f3 hist\u00f3ricamente.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad podemos comenzar nuestro examen remiti\u00e9ndonos a la ense\u00f1anza del Vat. II. La constituci\u00f3n SC, si bien en el preciso contexto del a\u00f1o lit\u00fargico, dice que la iglesia, al recordar los misterios de la redenci\u00f3n, \u00ababre las riquezas del poder santificador y de los m\u00e9ritos de su Se\u00f1or, de tal manera que, en cierto modo, se hacen presentes en todo tiempo para que puedan los fieles ponerse en contacto con ellos y llenarse de la gracia de la salvaci\u00f3n\u00bb (n. 102) \u00ab. Se afirma claramente que se hacen presentes en todos los tiempos los misterios de Cristo (los diferentes aspectos del \u00fanico misterio de Cristo) en beneficio de los fieles. \u00bfC\u00f3mo sucedi\u00f3 esto? \u00bfDe qu\u00e9 modo se reactualizan en la liturgia las acciones hist\u00f3ricas salv\u00ed\u00adficas de Cristo, ya pasadas, permiti\u00e9ndoles que contin\u00faen ejerciendo todav\u00ed\u00ada, en el hoy de la iglesia, su influjo en el mundo? Este es el verdadero nudo de la cuesti\u00f3n de la presencia de Cristo en la liturgia. No se trata de una cuesti\u00f3n nueva en la iglesia.<\/p>\n<p>Se hallan alusiones a dicha cuesti\u00f3n ya en la antig\u00fcedad en varios padres, a partir del s. iv, y en los i libros lit\u00fargicos. La resuelven con afirmaciones gen\u00e9ricas sobre la permanencia de la virtud de las acciones hist\u00f3ricas salv\u00ed\u00adficas de Cristo en las celebraciones, lit\u00fargicas. Posteriormente los estudiosos ignoran casi por completo la cuesti\u00f3n. Constituye una notable excepci\u00f3n santo Tom\u00e1s de Aquino con su doctrina fundamental sobre la perenne causalidad instrumental salv\u00ed\u00adfica de la humanidad de Cristo, es decir, de los acontecimientos de su vida terrena.<\/p>\n<p>Los estudios de Odo Casel (+ 1948) y su doctrina de los misterios (Mysterienlehre) [l Misterio] han despertado un notable inter\u00e9s por el tema. El punto central de tal doctrina es que las acciones lit\u00fargicas (los misterios del culto) hacen presente de nuevo, aunque s\u00f3lo sea en su sustancia, los actos hist\u00f3ricos salv\u00ed\u00adficos ya pasados de Cristo. Seg\u00fan los estudiosos, Casel no explica suficientemente c\u00f3mo los actos hist\u00f3ricos de Cristo, vinculados a un determinado tiempo y espacio, y por tanto acabados y pasados ya, pueden ser hechos presentes de nuevofuera de su tiempo y de su espacio. La intuici\u00f3n de Casel ha sido recogida sucesivamente por otros te\u00f3logos, oportunamente corregida y enlazada con la ense\u00f1anza de santo Tom\u00e1s de Aquino.<br \/>\nVarios autores recientes se fundan en general en el hecho de que Cristo es al mismo tiempo Dios y hombre (teandrismo). De ah\u00ed\u00ad deducen que los actos hist\u00f3ricos de Cristo son indivisiblemente actos del Hijo de Dios. Por tanto, no est\u00e1n sujetos al l\u00ed\u00admite del tiempo y del espacio, y se los puede hacer de nuevo presentes siempre y por doquier. M\u00e1s precisamente se fundan en la doctrina tomista de la permanencia virtual de los actos hist\u00f3ricos salv\u00ed\u00adficos en Cristo glorificado. Estos actos est\u00e1n informados por una virtud divina. Precisamente esta virtud divina, de la que fue y sigue siendo instrumento la humanidad de Cristo, es la que se hace presente en todos los tiempos y lugares.<\/p>\n<p>En particular, se afirma de la pasi\u00f3n del Se\u00f1or: \u00abEl acto cruento que ha reconciliado a Dios y al mundo estaba inmerso en el tiempo y en el espacio. Sin embargo, obraba en virtud de la divinidad que le estaba unida. Por medio de ella pod\u00ed\u00ada participar en la eternidad y en la ubicuidad divina, como el instrumento participa en la dignidad de la causa principal. La moci\u00f3n de la divinidad confer\u00ed\u00ada a este acto transitorio y localizado un influjo instrumental capaz de alcanzar toda la sucesi\u00f3n del tiempo y toda la amplitud del espacio\u00bb 40. Se afirma tambi\u00e9n que el misterio redentor de Cristo es como una realidad eternamente actual. Se relaciona su actualizaci\u00f3n en los sacramentos con el hecho de que \u00abhay ya en los actos hist\u00f3ricos de redenci\u00f3n de Cristo un elemento de perennidad o de duraci\u00f3n, un elemento transhist\u00f3rico, que se sacramentaliza en un hecho terrestre, con su tiempo propio, en un acto visible de la iglesia\u00bb.<\/p>\n<p>Recurriendo adem\u00e1s a la doctrina tomista de los efectos de la visi\u00f3n beat\u00ed\u00adfica, se va todav\u00ed\u00ada m\u00e1s all\u00e1. Aun dando el justo relieve a la virtud divina presente en los actos hist\u00f3ricos de Cristo, se admite que \u00e9stos, incluso s\u00f3lo en cuanto humanos, contienen un elemento permanente que es hecho de nuevo presente en la liturgia. Se parte del principio tomista seg\u00fan el cual quien goza de la visi\u00f3n beat\u00ed\u00adfica est\u00e1 ya fijo en la eternidad, participa de la eternidad, dominando as\u00ed\u00ad el desenvolverse del tiempo. Este fue el caso de la humanidad de Cristo ya durante su vida terrena. Hubo en sus actos, \u00abadem\u00e1s del desenvolverse en el tiempo del elemento exterior y del elemento interior en cuanto producto del psiquismo humano, un contenido permanente, es decir, el acto de la visi\u00f3n y el acto de caridad derivante de la visi\u00f3n. Este acto inm\u00f3vil de caridad beat\u00ed\u00adfica, por el que Cristo quiso y mereci\u00f3 nuestra salvaci\u00f3n, fue el alma del sacrificio redentor y de todos los dem\u00e1s misterios realizados en la carne del Salvador. Este se expres\u00f3 o se manifest\u00f3 sin renovarse, sino como acto permanente, en todos los actos de Cristo durante su vida mortal&#8230; Este es el elemento permanente que explica la actualidad del contenido de los misterios lit\u00fargicos: este mismo acto de ofrecimiento estable, que se manifestaba en los actos hist\u00f3ricos de nuestra salvaci\u00f3n y se expresa todav\u00ed\u00ada ahora, bajo otra forma, en la liturgia celeste celebrada por Cristo glorioso, se manifiesta tambi\u00e9n en los misterios de la liturgia de la iglesia terrestre. Es el mysterion de los actos salv\u00ed\u00adficos..: A trav\u00e9s de los misterios alcanzamos el acto salv\u00ed\u00adfico hist\u00f3rico, sea en s\u00ed\u00ad mismo en cuanto a su elemento permanente, sea por virtud divina respecto a lo que de \u00e9l ha pasado con el tiempo.<\/p>\n<p>Hay que subrayar la consoladora consecuencia, ya recordada, de la reactualizaci\u00f3n de los misterios de Cristo realizada en la liturgia: los fieles entran en contacto con ellos y participan en la salvaci\u00f3n contenida en los mismos. Cada misterio de Cristo ha sido un acto salv\u00ed\u00adfico; es decir, ha sido eficaz para nuestra salvaci\u00f3n comunic\u00e1ndonos una gracia que le es propia. Cada misterio de Cristo sigue siendo acontecimiento salv\u00ed\u00adfico y sigue comunic\u00e1ndonos la gracia que le es propia, sobre todo en su celebraci\u00f3n lit\u00fargica. En particular, es la eucarist\u00ed\u00ada la que obtiene este efecto. De hecho, mediante la eucarist\u00ed\u00ada se establece una especial relaci\u00f3n del fiel con la persona misma del Verbo encarnado, en la que subsisten y perduran todas las acciones, todas las disposiciones vitales, todos los estados de la obra salv\u00ed\u00adfica realizada por \u00e9l durante su vida terrena. Es en su plena reactualizaci\u00f3n lit\u00fargica, la eucarist\u00ed\u00ada, donde cada uno de los misterios de Cristo adquiere una particular eficacia en el contexto de la eficacia global de todo -el \u00fanico- misterio de Cristo.<\/p>\n<p>El estudio de la estrecha relaci\u00f3n existente entre la liturgia y el misterio de Cristo recibe un desarrollo ulterior a partir del examen de dos cuestiones bien precisas: el cristocentrismo de la liturgia y las relaciones entre la liturgia y la cristolog\u00ed\u00ada o cristolog\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>3. LITURGIA &#8211; CRISTOCENTRISMO. El puesto central de Jesucristo en el misterio de Dios (cristocentrismo) reverbera con reflejos totalmente propios en la liturgia, de tal modo que con justicia se califica a \u00e9sta de cristoc\u00e9ntrica. La liturgia cristiana es tal no s\u00f3lo porque tiene en Cristo su divino fundador, sino tambi\u00e9n, y sobre todo, porque Cristo es su centro.<\/p>\n<p>a) Cristo, sujeto del culto. El cristocentrismo de la liturgia encuentra su fundamento ante todo en el hecho de que Cristo es el sujeto principal del I culto que se tributa a Dios en la liturgia. Como ya hemos visto, el misterio de Cristo est\u00e1 particularmente presente y operante en la liturgia (cf SC 7; 35,2). Cristo es la primera gran realidad lit\u00fargica. Su persona y su acci\u00f3n constituyen el polo de irradiaci\u00f3n de la sacramentalidad de la liturgia. Con Cristo est\u00e1n relacionadas, en Cristo convergen, de Cristo dependen y reciben eficacia todas las dem\u00e1s realidades lit\u00fargicas.<\/p>\n<p>Todo en la liturgia est\u00e1 centrado en Cristo, \u00fanico, sumo y eterno sacerdote. Cristo es, en efecto, el \u00fanico mediador entre Dios y los hombres (cf 1Ti 2:5); Cristo est\u00e1 constituido sacerdote por la gracia sustancial de la unci\u00f3n hipost\u00e1tica; Cristo es la fuente de todo l sacerdocio, al ser el sacerdocio de la antigua alianza una simple prefiguraci\u00f3n del sacerdocio de Cristo, y el de la nueva alianza la prolongaci\u00f3n, la derivaci\u00f3n, la participaci\u00f3n en el mismo sacerdocio de Cristo (cf S. Tb. III, 22, a.4); Cristo ejerce su sacerdocio en la liturgia como perfecta continuaci\u00f3n del ejercido durante su vida mortal, como reflejo particular y pleno del ejercido en el cielo.<\/p>\n<p>De este modo Jesucristo es el ministro principal, aunque invisible, de la liturgia; se hace presente en los otros ministros secundarios y visibles, que, como instrumentos en sus manos, obran en dependencia de \u00e9l y dan visibilidad a su obra invisible. Por eso la liturgia es sobre todo acto de Cristo, cabeza de la iglesia. \u00ab&#8230; Es precisamente \u00e9l [Cristo] quien bautiza&#8230;, absuelve, une, ofrece, sacrifica, por medio de la iglesia. \u00abcuando la iglesia administra con rito exterior los sacramentos, es \u00e9l [Cristo] quien produce el efecto interior (S.  Tob 111:64, a.3). \u00abSi bautiza Pedro, es \u00e9l [Cristo] quien bautiza; si bautiza Pablo, es \u00e9l quien bautiza; si bautiza Judas, es \u00e9l quien bautiza\u00bb (san Agust\u00ed\u00adn, Trad. VI sobre el evangelio de Jua 1:7 : PL 35, 1428). Gracias precisamente al puesto central de Cristo en la liturgia alcanza \u00e9sta el doble objetivo de santificar a los hombres y de dar a Dios el culto debido.<\/p>\n<p>La iglesia apela a este puesto central cuando al final de cada oraci\u00f3n interpone la mediaci\u00f3n de Cristo: \u00abPor nuestro Se\u00f1or Jesucristo&#8230;\u00bb, \u00abPor Cristo nuestro Se\u00f1or\u00bb. Del mismo modo, al t\u00e9rmino de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica eleva su alabanza al Padre diciendo: \u00abPor Cristo, con \u00e9l y en \u00e9l&#8230;\u00bb. La m\u00e1xima expresi\u00f3n de tal puesto central de Cristo en la liturgia se da en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica por excelencia, la eucar\u00ed\u00adstica, en la que Cristo se hace presente de modo particular como sacerdote en la persona del ministro visible para ofrecerse en sacrificio al Padre con la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu Santo. El ofrecimiento sacrificial de Jes\u00fas en la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica se lo apropia la iglesia, que une el ofrecimiento de s\u00ed\u00ad misma al de Cristo. A este ofrecimiento de Cristo y de la iglesia se orientan todas las dem\u00e1s celebraciones lit\u00fargicas y todas las actividades del pueblo de Dios, por lo que viene a constituir verdaderamente la m\u00e1s expresiva y rica actualizaci\u00f3n del misterio de Cristo.<\/p>\n<p>b) Cristo, t\u00e9rmino del culto. El puesto central de Cristo en la liturgia queda particularmente subrayado cuando se considera que Jesucristo, adem\u00e1s de sujeto del culto elevado a Dios por la iglesia, su cuerpo m\u00ed\u00adstico, en la liturgia, es tambi\u00e9n su t\u00e9rmino. En efecto, el culto de la iglesia tiene como t\u00e9rmino propio las tres divinas personas, aunque se atribuye por apropiaci\u00f3n al Padre. Tambi\u00e9n a Jesucristo, Dios-hombre, le llega, en unidad con el Padre y con el Esp\u00ed\u00adritu Santo, el culto de la iglesia. Ella \u00abinvoca a su Se\u00f1or y por \u00e9l tributa culto al Padre eterno\u00bb (SC 7). Jesucristo es, pues, al mismo tiempo el t\u00e9rmino del culto de la iglesia y el camino por el que dicho culto llega a Dios. \u00ab&#8230; Cuando nos dirigimos a Dios con s\u00faplicas, no establecemos separaci\u00f3n con el Hijo,. y cuando es el cuerpo del Hijo quien ora, no se separa de su cabeza, y el mismo salvador del cuerpo, nuestro Se\u00f1or Jesucristo, Hijo de Dios, es el que ora por nosotros, ora en nosotros y es invocado por nosotros. Ora por nosotros como sacerdote nuestro, ora en nosotros por ser nuestra cabeza, es invocado por nosotros como Dios nuestro\u00bb (san Agust\u00ed\u00adn, Comentario al salmo 85,1; CCL 39,1176; OGLH 7). Desde la m\u00e1s remota antig\u00fcedad ha dirigido la iglesia su oraci\u00f3n a Cristo.<br \/>\nc) Cristo y el a\u00f1o lit\u00fargico. Otro aspecto particular del puesto central de Cristo en la liturgia: es el centro del I a\u00f1o lit\u00fargico. Baste pensar en el relieve que tiene en este \u00faltimo la celebraci\u00f3n de la pascua semanal cada l domingo y de la pascua anual en el sacro -> triduo pascual (cf SC 102; 106). La gran realidad central de la cristolog\u00ed\u00ada, la pascua de Cristo, recibe as\u00ed\u00ad el m\u00e1ximo relieve en la estructuraci\u00f3n del a\u00f1o lit\u00fargico, como, por otra parte, en todas las celebraciones. Y la celebraci\u00f3n de la pascua sigue estando en el centro de la atenci\u00f3n de la iglesia en el decurso del a\u00f1o lit\u00fargico, durante el cual distribuye ella la celebraci\u00f3n de los dem\u00e1s misterios de Cristo, \u00ed\u00adntimamente vinculados con su pascua (SC 102). El mismo culto de la Virgen Sant\u00ed\u00adsima [-> Mar\u00ed\u00ada] y de los I santos est\u00e1 subordinado y vinculado al culto de Cristo, profundamente inserto en la trama esencialmente cristol\u00f3gica del a\u00f1o lit\u00fargico (cf SC 103;104).<\/p>\n<p>N\u00f3tese bien: cuando se dice que Cristo es el centro del a\u00f1o lit\u00fargico no se pretende presentar a Cristo como un elemento del que el a\u00f1o lit\u00fargico recibe solamente consistencia material y decoro exterior. Se quiere m\u00e1s bien subrayar que el a\u00f1o lit\u00fargico asume el importante papel de memorial representativo del misterio de Cristo para la salvaci\u00f3n de los hombres. El a\u00f1o lit\u00fargico \u00abes Cristo mismo que vive siempre en su iglesia.<br \/>\nAs\u00ed\u00ad pues, desde cualquier puntp que se considere la liturgia, \u00e9sta se nos presenta siempre centrada en Cristo. Al ser Cristo centro, compendio, coronamiento de la econom\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica, lo es tambi\u00e9n de la liturgia, que es expresi\u00f3n privilegiada de la econom\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica \u00c2\u00b0&#8217;. Admirable expresi\u00f3n de tal puesto central de Cristo en la liturgia es la mayest\u00e1tica imagen de Jesucristo, representado a menudo como pantocr\u00e1tor, colocada en el arco central o en el \u00e1bside de tantas iglesias. Esta es una de las formas del rico y variado lenguaje con que la liturgia traduce el gran misterio del puesto central de Cristo en el mundo y de la recapitulaci\u00f3n de todas las cosas en \u00e9l (cf Efe 1:9-10; Col 1:20. Cf tambi\u00e9n Efe 1:20-23; Flp 2:9-11; Col 1:15-19; Jua 1:1-18; Heb 1:3). Para la liturgia, Cristo es en verdad \u00abel coraz\u00f3n del mundo\u00bb la clave de lectura de todos los acontecimientos del vivir cotidiano.<\/p>\n<p>En las d\u00e9cadas que precedieron al Vat. II, el cristocentrismo fue la motivaci\u00f3n decisiva de la renovaci\u00f3n eclesial y, sobre todo, del movimiento lit\u00fargico \u00c2\u00b0 Tambi\u00e9n hoy la exacta valoraci\u00f3n del cristocentrismo de la liturgia ayudar\u00e1 a identificar las l\u00ed\u00adneas directrices de la renovaci\u00f3n lit\u00fargica, para que se pueda realizar por medio de \u00e9l el salto cualitativo que, como consecuencia de la reforma querida por el concilio, lleve alos fieles a vivir la liturgia en esp\u00ed\u00adritu y en verdad. Por otra parte, s\u00f3lo una liturgia verdadera y plenamente centrada en Cristo podr\u00e1 ofrecer la mejor respuesta a tantos interrogantes como plantea la cristolog\u00ed\u00ada al hombre de hoy. La adhesi\u00f3n plena al \u00fanico liturgo, Cristo, y a la \u00fanica liturgia cuyo centro es Cristo, crear\u00e1 el clima de optimismo y de esperanza necesarios para que el hombre consolide, aunque entre esfuerzos y sufrimientos, el reino de Dios inaugurado por Cristo con su pascua.<\/p>\n<p>4. LITURGIA &#8211; CRISTOLOG\u00ed\u008dA O CRISTOLOG\u00ed\u008dAS. a) Rese\u00f1a hist\u00f3rica. La liturgia realiza de modo enteramente especial el misterio de Cristo, que es objeto de esa ciencia particular que es la cristolog\u00ed\u00ada. Por tanto, la liturgia viene a tener una especial relaci\u00f3n con la cristolog\u00ed\u00ada o las cristolog\u00ed\u00adas. Esta relaci\u00f3n ha sido, generalmente, un elemento constante de la historia de la iglesia. Las modalidades de su ejercicio han estado regidas, ordinariamente, por el principio de la dependencia de la liturgia respecto de la cristolog\u00ed\u00ada. Bastar\u00e1 una breve rese\u00f1a para proporcionarnos los datos m\u00e1s caracter\u00ed\u00adsticos de la cuesti\u00f3n.<\/p>\n<p>Las primeras comunidades cristianas profesaron en las celebraciones lit\u00fargicas su fe en Jesucristo, considerado al mismo tiempo como Jes\u00fas de Nazaret y Cristo Se\u00f1or. Esta fe ha tenido su rica y genuina expresi\u00f3n en distintos textos lit\u00fargicos (confesiones de fe, himnos). As\u00ed\u00ad es como la liturgia vino a ser como la matriz de los textos cristol\u00f3gicos de los escritos neotestamentarios y, por tanto, de la cristolog\u00ed\u00ada naciente. N\u00f3tese, entre otras cosas, c\u00f3mo la frecuencia del t\u00ed\u00adtulo Se\u00f1or en la literatura del NT es un reflejo del uso ,de este t\u00ed\u00adtulo en la liturgia. Merece subrayarse que la relaci\u00f3n entre liturgia y cristolog\u00ed\u00ada vino a establecerse en la iglesia desde el comienzo, y que en este primer per\u00ed\u00adodo fue la liturgia la que influy\u00f3 en la cristolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Posteriormente, por el contrario, fue la cristolog\u00ed\u00ada la que influy\u00f3 en la liturgia. Vemos as\u00ed\u00ad c\u00f3mo a la orientaci\u00f3n soteriol\u00f3gica de la cristolog\u00ed\u00ada de los primeros siglos cristianos le corresponde en la liturgia el uso de t\u00e9rminos preferentemente soteriol\u00f3gicos, con la acentuaci\u00f3n de la mediaci\u00f3n sacerdotal de Jes\u00fas. Cuando, por el contrario, se consolide m\u00e1s tarde una cristolog\u00ed\u00ada de tendencia m\u00e1s bien ontol\u00f3gica, se tendr\u00e1 como reflejo en la liturgia la tendencia a preferir t\u00e9rminos ontol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>En el medievo se registra una cierta independencia de la liturgia respecto de la cristolog\u00ed\u00ada. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, es d\u00e9bil el influjo ejercido sobre la liturgia por la cristolog\u00ed\u00ada menor, que tendr\u00e1 en cambio una profunda resonancia en la devoci\u00f3n popular. S\u00f3lo del s. xvv en adelante aceptar\u00e1 la liturgia, sirvi\u00e9ndose precisamente de la mediaci\u00f3n de la devoci\u00f3n popular, las adquisiciones m\u00e1s notables de la cristolog\u00ed\u00ada menor.<br \/>\nPor lo que se refiere a la \u00e9poca moderna, fuera del mencionado influjo de la cristolog\u00ed\u00ada menor, no hay que registrar ning\u00fan otro influjo de la cristolog\u00ed\u00ada sobre la liturgia. M\u00e1s a\u00fan, se puede hablar de una separaci\u00f3n cada vez m\u00e1s acentuada entre liturgia y cristolog\u00ed\u00ada, consecuencia de las nuevas orientaciones culturales con que viene a encontrarse la fe cristiana.<\/p>\n<p>b) El hoy de la situaci\u00f3n. Queda por ver cu\u00e1l es el estado actual de las relaciones entre cristolog\u00ed\u00ada y liturgia. Es necesario distinguir antes entre la cristolog\u00ed\u00ada cl\u00e1sica, todav\u00ed\u00ada hoy actual, y las llamadas cristolog\u00ed\u00adas contempor\u00e1neas.<\/p>\n<p>Por lo que se refiere a las relaciones entre la cristolog\u00ed\u00ada cl\u00e1sica y la liturgia nos orientamos hacia una valoraci\u00f3n de ellas cada vez mayor. En particular se pone de relieve la capacidad de la liturgia para superar los l\u00ed\u00admites de la cristolog\u00ed\u00ada cl\u00e1sica. Esto se pone especialmente en relaci\u00f3n con la atenci\u00f3n dirigida por la liturgia a la dimensi\u00f3n salv\u00ed\u00adfica del misterio de Cristo en el contexto de toda la historia de la salvaci\u00f3n, y con la gradual presentaci\u00f3n-reactualizaci\u00f3n de la gesta hist\u00f3rica de Cristo llevada a cabo por la liturgia en el decurso del a\u00f1o lit\u00fargico. De esta forma se considera a la liturgia como ambiente adecuado para una reformulaci\u00f3n de la fe, especialmente de la fe en Cristo que salva.<\/p>\n<p>Respecto a las relaciones entre cristolog\u00ed\u00adas contempor\u00e1neas y la liturgia se nos plantea la cuesti\u00f3n de si las cristolog\u00ed\u00adas contempor\u00e1neas pueden ejercer un influjo v\u00e1lido en la liturgia en orden a una participaci\u00f3n verdaderamente activa de los fieles. No podemos tratar detalladamente el asunto. Parece que puede decirse que las cristolog\u00ed\u00adas contempor\u00e1neas tienen en com\u00fan, como principales elementos positivos, una presentaci\u00f3n del misterio de Cristo que tiene en cuenta la sensibilidad del hombre de hoy, sobre todo de los j\u00f3venes, y que presta una atenci\u00f3n especial al Cristo hist\u00f3rico. Esto tiene su reflejo en el campo de la participaci\u00f3n en la liturgia, celebraci\u00f3n del misterio de Cristo. No obstante, hay que reconocer que no todas las cristolog\u00ed\u00adas son igualmente id\u00f3neas para favorecer una comprensi\u00f3n verdadera y vital de la liturgia. Se requiere, adem\u00e1s, una especial cautela en la lectura de esas cristolog\u00ed\u00adas que, por su estructuraci\u00f3n, suscitan graves reservas.<\/p>\n<p>Al abordar, pues, en su conjunto la cuesti\u00f3n de las relaciones entre cristolog\u00ed\u00ada y liturgia en orden a una mayor profundizaci\u00f3n de las mismas, indicamos algunas l\u00ed\u00adneas directrices hoy mayormente subrayadas. Se juzga ante todo necesario considerar la liturgia como la representaci\u00f3n-reactualizaci\u00f3n de las acciones hist\u00f3ricas salv\u00ed\u00adficas de Cristo. Estamos en la direcci\u00f3n indicada por Casel, que ha constituido, en las \u00faltimas d\u00e9cadas, una aportaci\u00f3n decisiva a la cristolog\u00ed\u00ada lit\u00fargica. En consecuencia, se atribuye una gran importancia al puesto central del misterio pascual en la cristolog\u00ed\u00ada y en la liturgia. El misterio de Cristo es misterio eminentemente pascual. La liturgia es una especial representaci\u00f3n-reactualizaci\u00f3n del mismo. Este puesto central es fuente de unitariedad en el misterio total de Cristo y en la misma liturgia. Esto lleva a considerar el misterio de Cristo y la liturgia en su globalidad, evitando la fragmentariedad que deriva de un \u00e9nfasis excesivo de los aspectos particulares del misterio y de las devociones correspondientes. Se pone tambi\u00e9n de relieve la humanidad de Cristo, ininterrumpidamente presente y activa en la iglesia y en la liturgia, pero no disoci\u00e1ndola de su divinidad.<\/p>\n<p>En fin, se muestra un gran inter\u00e9s por el reciente desarrollo de los estudios patr\u00ed\u00adsticos relativos a la cristolog\u00ed\u00ada. Se subraya el gran relieve dado por los padres [-> Padres y liturgia] a la dimensi\u00f3n hist\u00f3ricosoteriol\u00f3gica del misterio de Cristo. Y se considera que la liturgia tiene mucho que ganar con la valoraci\u00f3n de tal planteamiento. Se juzga adem\u00e1s importante la aportaci\u00f3n de la cristolog\u00ed\u00ada patr\u00ed\u00adstica para un conocimiento mayor de la liturgia. Se recuerda, en particular, c\u00f3mo est\u00e1n estrechamente vinculadas con la cristolog\u00ed\u00ada patr\u00ed\u00adstica la antigua -> eucologia lit\u00fargica y la formaci\u00f3n del a\u00f1o lit\u00fargico. Se habla tambi\u00e9n de intercambio entre catequesis patr\u00ed\u00adstica cristol\u00f3gica y liturgia. El misterio de Cristo fue explicado por los padres durante las celebraciones lit\u00fargicas en el marco de una amplia catequesis centrada en Cristo presente y operante en la liturgia; las celebraciones lit\u00fargicas fueron y son el lugar privilegiado de una viva experiencia de la cristolog\u00ed\u00ada patr\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>Conclusi\u00f3n: el hombre responde a Cristo en la liturgia<br \/>\nJes\u00fas nos pregunta sobre su identidad: \u00bfQui\u00e9n soy yo? La liturgia, perenne reactualizaci\u00f3n del misterio de Cristo, nos permite dar una respuesta segura: T\u00fa eres el Hijo de Dios, el Ungido por el Padre (Cristo), enviado a salvar a la humanidad (Jes\u00fas) en la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>Es necesario, sin embargo, participar consciente y activamente en la liturgia. S\u00f3lo si se cumple esta condici\u00f3n se puede conocer a Cristo en su real identidad y se puede establecer una verdadera relaci\u00f3n personal entre nosotros y \u00e9l que nos permite una viva y vital experiencia de Cristo, de su misterio, de la salvaci\u00f3n de la que \u00e9ste es portador. Gracias a esta rica experiencia lit\u00fargica de Cristo puede decir cada fiel con plena verdad: \u00abOh Cristo&#8230;, yo te encuentro en tus sacramentos\u00bb (san Ambrosio, Apolog\u00ed\u00ada del profeta David 12, 58: PL 14, 916). Cuanto m\u00e1s viva y vital es la experiencia lit\u00fargica de Cristo, tanto m\u00e1s se ahonda su conocimiento. Y esto no puede no influir cada vez m\u00e1s profundamente en la vida de la iglesia y de cada uno de los fieles, suscitando en ellos las m\u00e1s variadas actitudes existenciales en relaci\u00f3n con Cristo. Se confiesa a Cristo Se\u00f1or presente y activo en la liturgia; se proclama la singularidad de la persona y de la obra de Cristo; se celebra a Cristo, reactualizando su misterio de salvaci\u00f3n. La vida dela iglesia y del individuo recibe as\u00ed\u00ad orientaciones muy determinadas y m\u00faltiples, sobre todo una inserci\u00f3n cada vez m\u00e1s consciente y vital en el misterio de Cristo y una voluntad cada vez m\u00e1s decisiva de anuncio y actuaci\u00f3n del misterio pascual de Cristo, a fin de que Dios, por medio de Cristo mediador, sea finalmente todo en todos (cf 1Co 15:28).<\/p>\n<p>A. Cuva<br \/>\nBIBLIOGRAF\u00ed\u008dA:  Bernal J.M., La presencia de Cristo en la liturgia en \u00abNotitiae\u00bb 216-217 (1984) 455-490; Bordoni M., Cristolog\u00ed\u00ada, en NDT 1, Cristiandad, Madrid 1982, 225-266; Jesucristo. ib, 802-845; Borobio D., Cristolog\u00ed\u00ada y sacramentolog\u00ed\u00ada, en \u00abSalmanticensis\u00bb 31 (1984) 6-48; Casal O., El misterio del culto, Dinor, San Sebasti\u00e1n 1953; Caviglia G., Jesucristo, en DTI 3, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1982, 159-174; Martimort A.G., El valor de la f\u00f3rmula teol\u00f3gica \u00abIn persona Christi\u00bb; en \u00abPhase\u00bb 106 (1978) 303-312; Mercier G., Cristo y la liturgia, Ed. 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V\u00e9ase tambi\u00e9n la bibliograf\u00ed\u00ada de Iglesia y Liturgia, Misterio y Misterio pascual.<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Jesucristo en la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica moderna: 1. Jesucristo en la historia; 2. El debate sobre Jesucristo; 3. Nuevas orientaciones en la investigaci\u00f3n sobre Jesucristo. II. Jesucristo en las primeras comunidades cristianas: 1. Los \u00e1mbitos vitales de la cristolog\u00ed\u00ada: a) El anuncio o kerigma cristiano, b) La profesi\u00f3n de fe, c) La catequesis y la exhortaci\u00f3n; 2. Las tradiciones cristol\u00f3gicas del NT: a) La cristolog\u00ed\u00ada de los evangelios sin\u00f3pticos, b) La cristolog\u00ed\u00ada de la tradici\u00f3n joanea, c) La cristolog\u00ed\u00ada de la tradici\u00f3n paulina, d) La cristolog\u00ed\u00ada de los escritos apost\u00f3licos. III. Modelos y t\u00ed\u00adtulos cristol\u00f3gicos del NT: 1. Los modelos cristol\u00f3gicos: a) El modelo prof\u00e9tico, b) El modelo apocal\u00ed\u00adptico, c) El modelo mesi\u00e1nico, d) El modelo sapiencia]; 2. Los t\u00ed\u00adtulos cristol\u00f3gicos: a) El Cristo, b) El Hijo de Dios, c) El Hijo del hombre, d) El Se\u00f1or, e) El salvador, f) El pastor. IV. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>I. JESUCRISTO EN LA INVESTIGACI\u00ed\u201cN HIST\u00ed\u201cRICA MODERNA. \u00abJesucristo es el mismo ayer y hoy, y lo ser\u00e1 por siempre\u00bb (Heb 13:8). Esta declaraci\u00f3n de un cristiano an\u00f3nimo de la segunda mitad del siglo I, en el escrito del canon cristiano conocido como la carta a los Hebreos, expresa muy bien cu\u00e1l es la posici\u00f3n extraordinaria del hombre Jes\u00fas, reconocido en la fe y proclamado p\u00fablicamente como \u00abCristo\u00bb. El est\u00e1 s\u00f3lidamente situado dentro de la historia humana y constituye el punto diacr\u00ed\u00adtico entre el \u00abantes\u00bb y el \u00abdespu\u00e9s de Cristo\u00bb. Pero Jesucristo no s\u00f3lo se entrecruza con la historia humana, sino que la impregna por completo. Va m\u00e1s all\u00e1 de su pasado hist\u00f3rico, ya que es contempor\u00e1neo de todos los hombres y alcanza el l\u00ed\u00admite futuro extremo. En una palabra, Jesucristo est\u00e1 inmerso en el proceso hist\u00f3rico, y al mismo tiempo lo supera.<\/p>\n<p>De esta situaci\u00f3n singular arranca el debate sobre Jesucristo en la \u00e9poca y en la cultura moderna, que se interroga de forma refleja y cr\u00ed\u00adtica sobre el fundamento hist\u00f3rico del fen\u00f3meno espiritual y religioso cristiano y sobre su densidad y su significado antropol\u00f3gicos. Jesucristo se encuentra en el centro del debate hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico sobre los or\u00ed\u00adgenes del cristianismo. El \u00e9xito de esta investigaci\u00f3n, que se ha desarrollado en los dos \u00faltimos siglos, permite plantear de un modo nuevo el problema de la historicidad de Jesucristo y de su significado para los hombres de hoy.<\/p>\n<p>Las fuentes evang\u00e9licas y los dem\u00e1s escritos que forman parte del canon cristiano se han visto sometidos a una seria verificaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica bajo los aspectos literario e hist\u00f3rico. Lo que de ah\u00ed\u00ad se ha derivado es un elaborado instrumental filol\u00f3gico, literario e hist\u00f3rico para el an\u00e1lisis y la interpretaci\u00f3n de los textos sagrados o can\u00f3nicos en la constante confrontaci\u00f3n con la masa de documentos procedentes del ambiente jud\u00ed\u00ado y helenista antiguo. Se han examinado en su tenor literario todas las palabras y los gestos atribuidos a Jes\u00fas, y se los ha verificado para captar su fiabilidad hist\u00f3rica y su significado religioso y espiritual. Todas las expresiones y declaraciones que fueron madurando en torno a la figura y al mensaje de Jesucristo y que se conservan en los textos cristianos se han visto sometidas a minuciosos estudios para focalizar su sentido bajo el aspecto hist\u00f3rico y calcular su valor religioso. Puede decirse que de ning\u00fan otro personaje hist\u00f3rico, en el \u00e1mbito de la cultura moderna europea, se ha escrito y discutido con acentos tan especialmente encendidos en el per\u00ed\u00adodo que va desde la revoluci\u00f3n francesa hasta nuestros d\u00ed\u00adas. Por tanto, una presentaci\u00f3n del perfil de Jesucristo y de su mensaje sobre la base de los textos del canon cristiano no puede prescindir de una confrontaci\u00f3n preliminar con esta investigaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtico-hist\u00f3rica que se ha ido desarrollando desde finales del siglo XVIII hasta hoy.<\/p>\n<p>1. JESUCRISTO EN LA HISTORIA. Como cualquier otro personaje del pasado, tampoco es posible llegar a Jes\u00fas, reconocido y proclamado como el Cristo en la comunidad cristiana creyente, m\u00e1s que a trav\u00e9s de las fuentes o documentos que hablan de su perfil humano, de su vida hist\u00f3rica, de su acci\u00f3n y de su mensaje. Las fuentes y los documentos fundamentales para reconstruir la historia y la imagen de Jes\u00fas, el Cristo, son los textos del canon cristiano. Se trata de una colecci\u00f3n de escritos en griego, que van de los a\u00f1os 50 d.C. a finales del siglo I y comienzos del II. Estos textos, escritos por cristianos para otros cristianos, grupos o peque\u00f1as comunidades dispersas en el ambiente grecorromano del siglo I, son los documentos m\u00e1s antiguos y m\u00e1s amplios sobre la figura, la actividad y el mensaje de Jes\u00fas, el Cristo. Estos textos del canon cristiano, repartidos en el lapso de medio siglo, comprenden 27 libros, entre los que destacan los cuatro \/ evangelios, escritos an\u00f3nimos de la segunda mitad del siglo i; est\u00e1 adem\u00e1s una obra de car\u00e1cter hist\u00f3rico y teol\u00f3gico atribuida a Lucas [\/ Hechos]; una colecci\u00f3n de cartas -14 en total-, de las que siete son consideradas un\u00e1nimemente de \/ Pablo, mientras que las otras siete est\u00e1n dentro de la tradici\u00f3n que arranca de Pablo; otras siete cartas, atribuidas a personajes importantes de la primera comunidad, y un escrito de car\u00e1cter prof\u00e9tico y apocal\u00ed\u00adptico de la tradici\u00f3n joanea, el \/ Apocalipsis.<\/p>\n<p>Las otras fuentes extracan\u00f3nicas, escritas por paganos y jud\u00ed\u00ados, son m\u00e1s bien tard\u00ed\u00adas, a partir del siglo II, y fragmentarias. Dado que Jes\u00fas vivi\u00f3 y actu\u00f3 en Palestina en el ambiente jud\u00ed\u00ado, parece l\u00f3gico buscar una documentaci\u00f3n en las fuentes hebreas directas, la Misnah y el Talmud. En estos textos, que recogen tradiciones jud\u00ed\u00adas antiguas, puestas por escrito a partir de los siglos u-v d.C., se menciona unas diez veces a Jes\u00fas, en hebreo Yel\u00fa&#8217; o Yehos\u00fa a ha-nozri. Se trata de ordinario de tradiciones dependientes de la pol\u00e9mica anticristiana, que no a\u00f1aden nada original a lo que dicen los evangelios. Las fuentes indirectas para el ambiente jud\u00ed\u00ado son tambi\u00e9n un reflejo de la pol\u00e9mica judeo-cristiana del siglo II y nI (Justino, Di\u00e1logo con Trif\u00f3n; Or\u00ed\u00adgenes, Contra Celso). Se puede a\u00f1adir a esta documentaci\u00f3n la de Flavio Josefo, que, al hablar de la muerte de Santiago, lo presenta como \u00abel hermano de Jes\u00fas, llamado Cristo\u00bb (Ant. XX,Heb 9:1, \u00c2\u00a7 200). M\u00e1s discutido es otro texto m\u00e1s amplio de Flavio Josefo, conocido como testimonium flavianum, recogido en cuatro ediciones de autores cristianos, en donde el escritor jud\u00ed\u00ado traza un perfil de Jes\u00fas y de su vida de acuerdo sustancialmente con los datos evang\u00e9licos (Ant. XVIII,Heb 3:3, \u00c2\u00a7\u00c2\u00a7 60-62).<\/p>\n<p>A estas noticias fragmentarias del ambiente jud\u00ed\u00ado sobre Jes\u00fas se pueden a\u00f1adir algunas informaciones de los escritores paganos romanos, que hablan del movimiento cristiano y de su fundador con ocasi\u00f3n de algunos episodios que afectan a la vida de la capital, Roma, o al gobierno del imperio (T\u00e1cito, Ann. XV,44; Suetonio, Claudio 25,4; Trajano, Ep\u00ed\u00adst. X, 96-97). En conclusi\u00f3n, se puede decir que el perfil hist\u00f3rico y espiritual de Jesucristo, su mensaje y su acci\u00f3n, no se pueden reconstruir m\u00e1s que sobre la base de los documentos o textos cristianos, escritos en griego, de la segunda mitad del siglo i y acogidos en la lista de libros que, desde el siglo iv d.C., son considerados como sagrados y can\u00f3nicos por la tradici\u00f3n cristiana, junto con los libros sagrados del canon jud\u00ed\u00ado.<\/p>\n<p>2. EL DEBATE SOBRE JESUCRISTO. Dada esta situaci\u00f3n de las fuentes y de los documentos sobre Jes\u00fas -escritos cristianos para otros cristianos-, se plantea el problema de la posibilidad de reconstruir en t\u00e9rminos hist\u00f3ricos fiables la figura, la actividad y el mensaje de Jes\u00fas m\u00e1s all\u00e1 de las incrustaciones \u00abideol\u00f3gicas\u00bb. En otras palabras, ante este estado de cosas nacen la sospecha y el interrogante sobre la posibilidad de encontrar la imagen y la intenci\u00f3n hist\u00f3rica de Jes\u00fas, venerado como Cristo en la fe tradicional cristiana [t Hermen\u00e9utica]. De este interrogante y sospecha nace el proyecto ilustrado del profesor de lenguas orientales de Hamburgo Hermann Samuel Reimarus (1694-1768). El intento de este representante de la ilustraci\u00f3n es el de reconstruir la verdadera intenci\u00f3n de Jes\u00fas -un revolucionario nacionalista jud\u00ed\u00ado, matado por los romanos- y de sus disc\u00ed\u00adpulos, que habr\u00ed\u00adan robado su cad\u00e1ver y habr\u00ed\u00adan proclamado su resurrecci\u00f3n. Esta reconstrucci\u00f3n de la vida de Jes\u00fas y de sus disc\u00ed\u00adpulos es conocida por la publicaci\u00f3n p\u00f3stuma de los fragmentos por el fil\u00f3sofo Gotthold Efraim Lessing, bibliotecario de Wolfenb\u00fcttel, con el t\u00ed\u00adtulo Fragmentos del an\u00f3nimo de Wolfenb\u00fcttel (1774-1778). En esta orientaci\u00f3n ideol\u00f3gica se coloca la serie de \u00abvidas\u00bb de Jes\u00fas, producidas por autores que est\u00e1n bajo la influencia ilustrada o racionalista. Se trata de diversos intentos de reconstruir la historia y el mensaje de Jes\u00fas sobre la base de los evangelios, prescindiendo de los aspectos dogm\u00e1tico-sobrenaturales. Es representativa de esta orientaci\u00f3n la \u00abvida de Jes\u00fas\u00bb de H.E.G. Paulus (Heidelberg 1828, en cuatro vol\u00famenes).<\/p>\n<p>En el ambiente de la escuela de Tubinga, encabezada por Christian Ferdinand Baur, se desarrolla la investigaci\u00f3n sobre los textos evang\u00e9licos, dirigida a poner de relieve las tendencias ideol\u00f3gicas o doctrinales de los diversos autores sagrados. En este contexto nace el proyecto de David Friedrich Strauss, La vida de Jes\u00fas elaborada cr\u00ed\u00adticamente, 1835-1836, en dos vol\u00famenes. El objetivo de Strauss es el de encontrar, sobre la base de los evangelios sin\u00f3pticos, la figura y el mensaje de Jes\u00fas m\u00e1s all\u00e1 de la envoltura m\u00ed\u00adtica, a trav\u00e9s de la cual los cristianos de las primeras comunidades dramatizaron sus ideas y creencias bajo la forma de episodios, escenas y relatos. La consecuencia extrema de esta orientaci\u00f3n es la negaci\u00f3n total de la realidad hist\u00f3rica de Jes\u00fas (B. Bauer). Como reacci\u00f3n contra este \u00e9xito de la orientaci\u00f3n ilustrada-m\u00ed\u00adtica, nace un nuevo enfoque de investigaci\u00f3n de las fuentes evang\u00e9licas. Un grupo de autores intenta reconstruir hipot\u00e9ticamente el origen de los evangelios sin\u00f3pticos sobre la base de las tradiciones o documentos nacidos en las comunidades primitivas. En esta hip\u00f3tesis se afirma la prioridad del evangelio de Marcos y se hacen derivar los otros evangelios de fuentes literarias en las que llegaron a cuajar las tradiciones primitivas sobre Jes\u00fas.<\/p>\n<p>De esta nueva etapa de estudios, que concede un nuevo cr\u00e9dito a las fuentes evang\u00e9licas, se deriva la investigaci\u00f3n biogr\u00e1fica sobre Jes\u00fas. Un ejemplo de este m\u00e9todo es la Vida de Jes\u00fas de H.I. Holtzmann (1863), que traza un esquema o croquis de la historia de Jes\u00fas que se har\u00e1 cl\u00e1sico. El drama de Jes\u00fas, reconstruido sobre la base de los evangelios, pasar\u00ed\u00ada de la crisis de Cesarea de Filipo hasta el conflicto con las instituciones jud\u00ed\u00adas, que acab\u00f3 tr\u00e1gicamente con su muerte violenta. En esta hip\u00f3tesis \u00abbiogr\u00e1fica\u00bb de Jes\u00fas, su figura aparece como la de un maestro de moral elevada y de religi\u00f3n universal, que insiste en la paternidad de Dios y en la hermandad humana (cf A. von Harnack).<\/p>\n<p>Como reacci\u00f3n contra esta orientaci\u00f3n biogr\u00e1fica de la investigaci\u00f3n sobre Jes\u00fas, se da entre los estudiosos de la historia de las religiones un intento de situar de nuevo a Jes\u00fas en su ambiente, el de las esperanzas mesi\u00e1nicas jud\u00ed\u00adas, m\u00e1s o menos impregnadas de acentos apocal\u00ed\u00adpticos. As\u00ed\u00ad, para J. Weiss, representante de esta l\u00ed\u00adnea, Jes\u00fas es un predicador del reino de Dios, que se esperaba como inminente. Aun insert\u00e1ndose en esta nueva perspectiva, Albert Schweitzer traza un balance de la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica sobre Jes\u00fas en un volumen titulado significativamente Desde Reimarus hasta Wrede, que es considerado como una especie de declaraci\u00f3n del fracaso de cualquier investigaci\u00f3n biogr\u00e1fica sobre Jes\u00fas. Los textos evang\u00e9licos -como demuestra la investigaci\u00f3n de W. Wrede- no permiten reconstruir en t\u00e9rminos biogr\u00e1ficos la acci\u00f3n y la figura hist\u00f3rica de Jes\u00fas. A este mismo resultado llega igualmente M. K\u00e1hler, que titul\u00f3 su conferencia, dada en Wuppertal (1892), El supuesto Jes\u00fas de la historia y el Cristo real de la Biblia. Queda as\u00ed\u00ad planteado en t\u00e9rminos expl\u00ed\u00adcitos el problema de la relaci\u00f3n entre el Jes\u00fas que buscaban los representantes de la orientaci\u00f3n ilustrada o los de otras direcciones metodol\u00f3gicas y el Cristo que se deduce de los textos evang\u00e9licos. Este balance de la investigaci\u00f3n sobre Jes\u00fas plantea el problema de asentar la investigaci\u00f3n sobre la base de nuevos instrumentos y de una metodolog\u00ed\u00ada renovada.<\/p>\n<p>3. NUEVAS ORIENTACIONES EN LA INVESTIGACI\u00ed\u201cN SOBRE JESUCRISTO.<\/p>\n<p>El resultado al que hab\u00ed\u00ada llevado el debate sobre el Jes\u00fas de la historia, en contraposici\u00f3n con el Cristo de la fe, hizo brotar la exigencia de un nuevo m\u00e9todo de an\u00e1lisis de los textos evang\u00e9licos. Este nace de una hip\u00f3tesis nueva sobre la historia de la formaci\u00f3n de los evangelios. El nuevo m\u00e9todo, que toma el nombre de \u00abhistoria de las formas\u00bb, parte de la hip\u00f3tesis de que el material que confluy\u00f3 en los evangelios actuales est\u00e1 constituido por peque\u00f1as unidades literarias. Estas se plasmaron y se transmitieron dentro de la comunidad cristiana, en donde la tradici\u00f3n oral cuaj\u00f3 en \u00abformas\u00bb particulares, que respond\u00ed\u00adan a las exigencias y a los problemas vitales de las comunidades cristianas: en el \u00e1mbito del culto y de la predicaci\u00f3n o catequesis. Los representantes de este nuevo m\u00e9todo de an\u00e1lisis de los evangelios se distinguen por la precedencia que dan a uno u otro de los ambientes vitales en que se desarrollaron las \u00abformas\u00bb (K.L. Schmidt, 1919, y R. Bultmann, 1921, destacan el culto; M. Dibelius, 1919, favorece m\u00e1s bien la predicaci\u00f3n).<\/p>\n<p>En esta hip\u00f3tesis sobre el origen y la prehistoria del material evang\u00e9lico sigue abierto el problema de la relaci\u00f3n entre la acci\u00f3n y las palabras de Jes\u00fas y la tradici\u00f3n oral, que se canaliz\u00f3 en las peque\u00f1as unidades literarias o \u00abformas\u00bb, como respuesta a los problemas o urgencias de la comunidad cristiana. El problema se refiere a la fiabilidad hist\u00f3rica del material evang\u00e9lico. Sobre el m\u00e9todo de la \u00abhistoria de las formas\u00bb est\u00e1 pendiente una hipoteca, relacionada con algunos presupuestos teor\u00e9ticos, que destacan el papel creativo de la comunidad en el \u00e1mbito del culto y de la predicaci\u00f3n. En este sentido es ejemplar la postura de R. Bultmann, que en estudios sucesivos propone su hip\u00f3tesis sobre el Jes\u00fas de la historia y el Cristo de la fe (Jes\u00fas, Berl\u00ed\u00adn 1926; Nuevo Testamento y mitolog\u00ed\u00ada. Problema de la desmitologizaci\u00f3n del anuncio cristiano, Munich 1941). Seg\u00fan el autor alem\u00e1n, la fundamentaci\u00f3n hist\u00f3rica de la fe en Jesucristo es imposible, dada la precariedad de las fuentes; pero, por otra parte, no es necesaria, ya que la fe se basa en la palabra de Dios o en el anuncio de la salvaci\u00f3n (kerigma).<\/p>\n<p>Ante este planteamiento que excluye toda relaci\u00f3n entre el Cristo de la fe y el Jes\u00fas de la historia reaccionaron en primer lugar los mismo disc\u00ed\u00adpulos de Bultmann, a los que se a\u00f1adieron otros investigadores que integraron y corrigieron el m\u00e9todo de la \u00abhistoria de las formas\u00bb. Los primeros defienden la necesidad y la legitimidad de la investigaci\u00f3n sobre el Jes\u00fas hist\u00f3rico (E. K\u00e1semann, 1953; G. Bornkamm). La aplicaci\u00f3n del m\u00e9todo \u00abhistoria de las formas\u00bb a los evangelios permite reconstruir el mensaje y los gestos de Jes\u00fas insertos en el contexto hist\u00f3rico, religioso y cultural del ambiente jud\u00ed\u00ado de Palestina (J. Jeremias). Incluso se puede pensar, ya a nivel del Jes\u00fas hist\u00f3rico \u00abprepascual\u00bb, en una situaci\u00f3n vital que se convierte en el punto de partida de las \u00abformas\u00bb acogidas en la tradici\u00f3n evang\u00e9lica (H. Sch\u00fcrmann). Al mismo tiempo que estos correctivos e integraciones, se desarrolla una nueva orientaci\u00f3n en la investigaci\u00f3n y metodolog\u00ed\u00ada evang\u00e9lica. Este nuevo planteamiento recibe el nombre de \u00abhistoria de la redacci\u00f3n\u00bb, ya que revaloriza el trabajo y el papel de los evangelistas como escritores o te\u00f3logos. Los autores an\u00f3nimos que est\u00e1n en el origen de los actuales textos evang\u00e9licos no son meros coleccionistas de las peque\u00f1as unidades literarias o \u00abformas\u00bb, sino que seleccionan y reelaboran el material tradicional seg\u00fan su propia perspectiva teol\u00f3gica y espiritual. En este cuadro de investigaciones y de nuevas metodolog\u00ed\u00adas se revaloriza igualmente la fiabilidad del cuarto evangelio (C.H. Dodd; F. Mussner).<\/p>\n<p>Al final de esta b\u00fasqueda de nuevos m\u00e9todos y verificaciones en la aproximaci\u00f3n a los textos evang\u00e9licos se elaboran algunos principios o criterios sobre los cuales se va alcanzando el consentimiento de los autores. Estos criterios de metodolog\u00ed\u00ada hist\u00f3rica o cr\u00ed\u00adtica aplicados a los evangelios como documentos de la historia de Jes\u00fas se pueden resumir en torno a dos principios:<br \/>\n1) El criterio de la \u00abdiscontinuidad o desemejanza\u00bb, que tiende a poner de relieve la unicidad y la especificidad de la figura y del mensaje de Jes\u00fas, que al no poder explicarse como producto del ambiente cultural jud\u00ed\u00ado contempor\u00e1neo ni como retroproyecci\u00f3n de la experiencia comunitaria cristiana, alcanzan un alto grado de fiabilidad hist\u00f3rica. El mensaje de Jes\u00fas y su figura no pueden reducirse al ambiente en el que \u00e9l obr\u00f3 y vivi\u00f3, ni tampoco a la fe o al esp\u00ed\u00adritu creativo de aquel movimiento que debe su origen a su persona.<\/p>\n<p>2) El criterio de la \u00abcontinuidad\u00bb o \u00abconformidad-coherencia\u00bb. Tiende a corregir y a integrar el primer criterio, poniendo de relieve la coherencia interna de las palabras y de los gestos de Jes\u00fas con su intenci\u00f3n o proyecto original, y, por otra parte, su coherencia o conformidad con el ambiente religioso y cultural de Palestina por los a\u00f1os treinta. En otras palabras, la figura de Jes\u00fas y su mensaje, aunque representan algo \u00fanico y espec\u00ed\u00adfico, est\u00e1n dentro del contexto hist\u00f3rico en que \u00e9l vivi\u00f3.<\/p>\n<p>De esta rese\u00f1a sobre el debate y la investigaci\u00f3n que de forma apasionada y con alternancias de \u00e9xito se desarrollaron sobre la figura de Jesucristo se derivan el m\u00e9todo y el talante de esta propuesta. Su finalidad, por tanto, es encontrar los rasgos caracter\u00ed\u00adsticos de Jes\u00fas sobre modelos culturales y t\u00ed\u00adtulos cristol\u00f3gicos bas\u00e1ndose en los textos del canon cristiano. Este estudio se hace tomando por base las profesiones de fe en la comunidad cristiana y las tradiciones evang\u00e9licas, as\u00ed\u00ad como otros documentos escritos, buscando en cada ocasi\u00f3n verificar en el nivel hist\u00f3rico las ra\u00ed\u00adces de estas expresiones de fe cristol\u00f3gica que atestigua el NT [\/ Evangelios II].<\/p>\n<p>II. JESUCRISTO EN LAS PRIMERAS COMUNIDADES CRISTIANAS. Cualquiera que sea la forma de imaginarse la relaci\u00f3n entre la acci\u00f3n o la palabra del Jes\u00fas hist\u00f3rico y la fe de las primeras comunidades cristianas, no puede negarse que en el centro de la vida religiosa y en la base de la experiencia espiritual de los grupos cristianos dispersos por los grandes centros urbanos del imperio romano en el siglo t d.C. est\u00e1 Jes\u00fas, reconocido e invocado como Cristo y Se\u00f1or. Este dato se deduce de forma indiscutible del examen de los textos del siglo i cristiano reconocidos por todos como sagrados y can\u00f3nicos en la tradici\u00f3n posterior. En esos documentos se refleja la profesi\u00f3n de fe cristol\u00f3gica de los grupos cristianos que surgieron primero en el ambiente jud\u00ed\u00ado-palestino y luego en el helen\u00ed\u00adstico gracias al anuncio hecho por los misioneros itinerantes, quienes a su vez enlazan con los disc\u00ed\u00adpulos hist\u00f3ricos de Jes\u00fas. El punto focal de la fe basada en el anuncio se convierte tambi\u00e9n en la motivaci\u00f3n central de la vida de comunidad y de la praxis de los ne\u00f3fitos cristianos. Aun dentro de la variedad de \u00e1mbitos vitales y de situaciones se puede reconocer una convergencia en los datos fundamentales de la fe que acoge y proclama a Jes\u00fas como Cristo y Se\u00f1or.<\/p>\n<p>1. LOS \u00ed\u0081MBITOS VITALES DE LA CRISTOLOG\u00ed\u008dA. Los escritos del NT son textos que surgieron por motivos pr\u00e1ctico-organizativos como respuesta a las exigencias espirituales de los cristianos que viven en situaciones muy diversas. Los ne\u00f3fitos est\u00e1n organizados en peque\u00f1as comunidades, nacidas gracias a la actividad misionera. Se trata, por tanto, de escritos ocasionales, como gran parte de las cartas de Pablo, o que reflejan la perspectiva teol\u00f3gica y espiritual de cada autor, como en el caso de los evangelios. Sin embargo, estos documentos permiten trazar un cuadro bastante veros\u00ed\u00admil en el aspecto hist\u00f3rico de la vida espiritual y religiosa de las primeras comunidades cristianas. Con un an\u00e1lisis atento de estos textos es posible descubrir los ambientes vitales en los cuales se expresa la fe en Jesucristo.<\/p>\n<p>a) El anuncio o kerigma cristiano. Pablo, en la carta enviada a los cristianos de Roma, el escrito m\u00e1s maduro y sistem\u00e1tico al final de una intensa actividad misionera y pastoral, ofrece una s\u00ed\u00adntesis del proceso espiritual que va del anuncio autorizado del evangelio hasta la profesi\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de la fe. Este texto, enviado desde Corinto al final de los a\u00f1os cincuenta, a una comunidad que \u00e9l no ha fundado directamente, es tanto m\u00e1s significativo cuanto que es el testimonio de una tradici\u00f3n reconocida com\u00fanmente. En el centro de la carta, Pablo se enfrenta con el misterio de Israel, que en su mayor parte se ha negado a acoger el anuncio evang\u00e9lico. En el cap\u00ed\u00adtulo 10 establece una comparaci\u00f3n entre la \/ justicia que proviene de la ley -definida sobre la base de Lev 18:5 como un \u00abponer en pr\u00e1ctica\u00bb para obtener la vida- y la justicia que se deriva de la fe. Para definir esta nueva \u00abjusticia\u00bb, basada en la fe en Cristo Jes\u00fas, Pablo alude a las palabras de Deu 30:12-14 a prop\u00f3sito de la ley o revelaci\u00f3n de la voluntad de Dios: \u00abNo digas en tu coraz\u00f3n: `\u00bfQui\u00e9n subir\u00e1 al cielo?&#8217; (esto es, para hacer bajar a Cristo), o `\u00bfQui\u00e9n descender\u00e1 al abismo?&#8217; (esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos). Pero \u00bfqu\u00e9 dice la Escritura?: `La palabra est\u00e1 cerca de ti, en tu boca, en tu coraz\u00f3n&#8217;, esto es, la palabra de la fe que proclamamos [k\u00e9ryssomen, seg\u00fan el vocabulario misionero cristiano]. Porque si confiesas con tu boca que Jes\u00fas es el Se\u00f1or y crees en tu coraz\u00f3n que Dios lo resucit\u00f3 de entre los muertos, te salvar\u00e1s. Con el coraz\u00f3n se cree para la justicia, y con la boca se confiesa la fe para la salvaci\u00f3n\u00bb (Rom 10:6-10). Unas l\u00ed\u00adneas m\u00e1s adelante Pablo vuelve sobre esta relaci\u00f3n entre el anuncio, la proclamaci\u00f3n y la fe para demostrar que los jud\u00ed\u00ados no pueden aducir excusas de no haber tenido el anuncio, y por tanto de no haber podido adherirse al evangelio para tener la justicia de Dios basada en la fe. En este contexto Pablo reconstruye las fases del proceso misionero, que va de la proclamaci\u00f3n de los enviados hasta la profesi\u00f3n de fe de aquellos que escucharon y se adhirieron al anuncio (Rom 10:14-17). Y, al final, el ap\u00f3stol termina diciendo: \u00abPor consiguiente, la fe proviene de la predicaci\u00f3n (ako\u00e9, literalmente \u00abaudici\u00f3n\u00bb); y la predicaci\u00f3n es el mensaje de Cristo\u00bb (Rom 10:17).<\/p>\n<p>Unos a\u00f1os antes Pablo en la carta enviada a la comunidad de Corinto, en el contexto de un debate sobre la identidad de aquella Iglesia bajo la tentaci\u00f3n de fraccionarse, hab\u00ed\u00ada resumido su actividad misionera en estas palabras: \u00abNosotros anunciamos (k\u00e9ryssomen) a Cristo crucificado, esc\u00e1ndalo para los jud\u00ed\u00ados y locura para los paganos\u00bb (lCor 1,23). Frente a la b\u00fasqueda del mundo jud\u00ed\u00ado, que quiere la imagen de un Dios poderoso, el Dios de los milagros, y frente a la b\u00fasqueda del mundo greco-pagano, que prefiere la imagen de Dios-sabidur\u00ed\u00ada, los misioneros cristianos anuncian al mes\u00ed\u00adas Jes\u00fas crucificado. En la misma carta, hacia el final, en el cap\u00ed\u00adtulo dedicado a la amplia reflexi\u00f3n sobre la eficacia salv\u00ed\u00adfica de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, Pablo remite al comienzo de su actividad misionera, que dio origen a la comunidad en el gran centro comercial de Corinto. Recuerda en primer lugar que la forma del evangelio que ha anunciado a los cristianos de Corinto es una forma tradicional, autorizada, y que la condici\u00f3n para realizar la experiencia de salvaci\u00f3n es conservarla \u00ed\u00adntegramente. Luego traza de manera esencial el contenido de aquella predicaci\u00f3n inicial y fundadora: \u00abOs transmit\u00ed\u00ad en primer lugar lo que a mi vez yo recib\u00ed\u00ad: que Cristo muri\u00f3 por nuestros pecados, seg\u00fan las Escrituras; que fue sepultado y resucit\u00f3 al tercer d\u00ed\u00ada, seg\u00fan las Escrituras; y que se apareci\u00f3 a Pedro y luego a los doce\u00bb (lCor 15,3-5).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de haber completado la lista de los testigos autorizados, a los que tambi\u00e9n \u00e9l pertenece, aunque sea como \u00faltimo, el perseguidor de la Iglesia, llamado a ser el heraldo del evangelio, concluye: \u00abPues bien, tanto ellos como yo esto es lo que predicamos (k\u00e9ryssomen) y lo que hab\u00e9is cre\u00ed\u00addo\u00bb (lCor 15,11). Y al comienzo del desarrollo catequ\u00ed\u00adstico sobre la eficacia de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, contenido esencial del evangelio, Pablo recoge este mismo motivo: \u00abAhora bien, si se predica que Cristo ha resucitado de entre los muertos&#8230;\u00bb (1Co 15:12). As\u00ed\u00ad pues, el contenido esencial y fundamental del anuncio misionero, que est\u00e1 en el origen de la experiencia de fe y de la vida de una comunidad cristiana, puede resumirse en esta f\u00f3rmula: \u00abJes\u00fas Cristo Se\u00f1or\u00bb, el que muri\u00f3 y resucit\u00f3 y se ha mostrado vivo a unos testigos cualificados.<\/p>\n<p>Una confirmaci\u00f3n de la situaci\u00f3n kerigm\u00e1tica como momento vital para la formulaci\u00f3n de los datos cristol\u00f3gicos viene de la segunda carta a los Corintios. En el di\u00e1logo inicial, despu\u00e9s del saludo y de la bendici\u00f3n del principio, Pablo da algunas explicaciones sobre sus proyectos misioneros y sus relaciones con la comunidad de Corinto. Muestra c\u00f3mo el evangelizador est\u00e1 comprometido a testimoniar con su coherencia y sinceridad la fidelidad de Dios, tal como se revel\u00f3 en el evangelio: \u00abPorque el Hijo de Dios, Jesucristo, a quien os hemos predicado (kerychthe\u00ed\u00ads) Silvano, Timoteo y yo, no fue `s\u00ed\u00ad&#8217; y `no&#8217;, sino que fue `s\u00ed\u00ad&#8217;. Pues todas las promesas de Dios se cumplieron en \u00e9l\u00bb (2Co 1:19-20). Este contenido del kerigma, al que se a\u00f1ade el t\u00ed\u00adtulo de \u00abHijo de Dios\u00bb junto al de Jes\u00fas, Cristo y Se\u00f1or, es confirmado en la continuaci\u00f3n de la carta donde Pablo hace la presentaci\u00f3n del contenido de lo que \u00e9l llama la diakon\u00ed\u00ada del evangelio, que le ha confiado la iniciativa misericordiosa de Dios. En pol\u00e9mica con aquellos misioneros itinerantes que se preocupan de las cartas de recomendaci\u00f3n y de hacer propaganda de s\u00ed\u00ad mismos, Pablo dicta estas expresiones: \u00abPorque no nos predicamos (k\u00e9ryssomen) a nosotros mismos, sino a Jesucristo, el Se\u00f1or; nosotros somos vuestros siervos, por amor de Jes\u00fas\u00bb (2Co 4:5). As\u00ed\u00ad pues, ese que Pablo llama \u00abevangelio de Dios\u00bb (ITes 2,9; Rom 1:1-2), anunciado por \u00e9l entre los pueblos y a cuyo servicio ha sido llamado y puesto por Dios (Rom 1:2; G\u00e1l 2:2), tiene un contenido esencialmente cristol\u00f3gico. La f\u00f3rmula completa, tal como se deduce del examen de estos textos, que hacen referencia a la experiencia kerigm\u00e1tica o misionera, es: \u00abJesucristo, Hijo de Dios y Se\u00f1or\u00bb.<\/p>\n<p>En los Hechos de los Ap\u00f3stoles hay una singular convergencia con este testimonio de Pablo, cuando se presenta en un cuadro unitario la actividad misionera de la expansi\u00f3n de la Iglesia en los primeros treinta a\u00f1os. El contenido del anuncio de los predicadores, bien sean los doce ap\u00f3stoles u otros, como Felipe y luego Pablo, se resume en la f\u00f3rmula \u00abel Cristo Jes\u00fas\u00bb. Al final del conflicto entre los ap\u00f3stoles, representados por Pedro, y la autoridad jud\u00ed\u00ada, que concluye ante el sanedr\u00ed\u00adn con la prohibici\u00f3n de hablar en el nombre de Jes\u00fas, el autor de los Hechos ofrece una s\u00ed\u00adntesis de la actividad evangelizadora de los ap\u00f3stoles: \u00abNo dejaban un d\u00ed\u00ada de ense\u00f1ar, en el templo y en las casas, y de anunciar la buena noticia (did\u00e1skontes kai euangheliz\u00f3menoi) de que Jes\u00fas es el mes\u00ed\u00adas\u00bb (Heb 5:42). En t\u00e9rminos an\u00e1logos se presenta el contenido de la actividad evangelizadora de Felipe en Samaria; Felipe forma parte del grupo de los \u00absiete\u00bb que, despu\u00e9s de la muerte de su l\u00ed\u00adder, Esteban, tienen que huir de la ciudad de Jerusal\u00e9n. Felipe, junto con otros pr\u00f3fugos, emprende una actividad misionera itinerante: \u00abFelipe lleg\u00f3 a la ciudad de Samar\u00ed\u00ada, y se puso a predicar (ek\u00e9ryssen) a Cristo\u00bb (Heb 8:5). Cuando m\u00e1s adelante el autor de los Hechos comienza a describir el desarrollo de esta misi\u00f3n itinerante de los cristianos de origen helenista en las regiones de Siria y de Fenicia, presenta el anuncio del evangelio en estos t\u00e9rminos: \u00abHab\u00ed\u00ada entre ellos algunos chipriotas y cirenenses, quienes, llegados a Antioqu\u00ed\u00ada, se dirigieron tambi\u00e9n a los griegos, anunciando a Jes\u00fas, el Se\u00f1or (euangheliz\u00f3meni t\u00f3n Kyrion Jeso\u00fcn)\u00bb(Heb 11:20).<\/p>\n<p>En resumen, puede decirse que el autor de los Hechos condensa en la f\u00f3rmula cristol\u00f3gica \u00abel Cristo Jes\u00fas\u00bb o \u00abel Se\u00f1or Jes\u00fas\u00bb el contenido de la predicaci\u00f3n misionera. Aunque conoce otras f\u00f3rmulas, como \u00abanunciar\u00bb y \u00abpredicar el reino de Dios\u00bb (Heb 20:25; Heb 28:31), o bien \u00abhablar de Jes\u00fas\u00bb (Heb 9:20; Heb 19:13), no contradice por ello la f\u00f3rmula original y fundamental, que est\u00e1 de acuerdo con la que atestiguan los escritos aut\u00e9nticos del gran organizador y primer te\u00f3rico de la misi\u00f3n cristiana, Pablo de Tarso.<\/p>\n<p>b) La profesi\u00f3n de fe. Ya en el texto mencionado de Pablo (Rom 10:8-10) se ha visto que el contenido de la profesi\u00f3n de \/ fe como respuesta al anuncio cristiano se centra en la f\u00f3rmula \u00abel Se\u00f1or (Kyrios) Jes\u00fas\u00bb. Con el coraz\u00f3n se cree para la justicia, y con la boca se confiesa (homologheitai) la fe para la salvaci\u00f3n\u00bb (Rom 10:10; cf 10,9). Esta f\u00f3rmula de la profesi\u00f3n (homol\u00f3gh\u00e9sis) cristiana encuentra una confirmaci\u00f3n en algunos textos de la tradici\u00f3n joanea. En una nota redaccional, inserta en el relato del ciego de nacimiento, que ser\u00e1 expulsado de la sinagoga por haber elegido la profesi\u00f3n de fe en el Cristo Se\u00f1or, el autor del cuarto evangelio observa: \u00abSus padres hablaron as\u00ed\u00ad por miedo a los jud\u00ed\u00ados, que hab\u00ed\u00adan decidido expulsar de la sinagoga al que reconociera (homologh\u00e9.s\u00e9) que Jes\u00fas era el mes\u00ed\u00adas\u00bb (Jua 9:22). As\u00ed\u00ad pues, la comunidad cristiana, en comparaci\u00f3n con la sinagoga, se caracteriza por su profesi\u00f3n de fe cristol\u00f3gica. Pero tambi\u00e9n dentro de la comunidad vinculada a la tradici\u00f3n de Juan, el criterio cristol\u00f3gico es el que permite definir la propia identidad frente a las tendencias de los que niegan la densidad hist\u00f3rica de la encarnaci\u00f3n de la palabra de Dios y el valor salv\u00ed\u00adfico de la muerte de Jes\u00fas en la cruz. Contra ellos, que apelan a una particular inspiraci\u00f3n o revelaci\u00f3n carism\u00e1tica, el autor de la primera carta de Juan invita a los destinatarios al discernimiento cristol\u00f3gico: \u00abEn esto distinguir\u00e9is si son de Dios: el que confiesa (homologhei) que Jes\u00fas es el mes\u00ed\u00adas hecho hombre es de Dios, y el que no confiesa a Jes\u00fas no es de Dios\u00bb (Un 4,2-3a). M\u00e1s adelante, como conclusi\u00f3n de esta instrucci\u00f3n sobre el discernimiento de los esp\u00ed\u00adritus, el autor concluye: \u00abNosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado a su Hijo, el salvador del mundo. Si uno confiesa (homologh\u00e9s\u00e9) que Jes\u00fas es el Hijo de Dios, Dios est\u00e1 en \u00e9l y \u00e9l en Dios\u00bb (lJn 4,14-15; cf lJn 5,1.5).<\/p>\n<p>Una f\u00f3rmula que corresponde a las que acabamos de examinar en el contexto de la profesi\u00f3n de fe es una frase tomada del formulario tradicional b\u00ed\u00adblico, donde los creyentes son presentados como \u00ablos que invocan el nombre del Se\u00f1or\u00bb. En el contexto cristiano \u00abel Se\u00f1or\u00bb es aquel Jes\u00fas que fue crucificado en Jerusal\u00e9n por iniciativa de los jud\u00ed\u00ados, pero al que Dios constituy\u00f3 \u00abSe\u00f1or y Cristo\u00bb (Heb 2:21.36). A esta declaraci\u00f3n de Pedro en el discurso de pentecost\u00e9s en Jerusal\u00e9n hace eco la expresi\u00f3n dictada por Pablo en el texto de Rom 10:12.14 antes referido, en donde se reconstruye el proceso que va desde el anuncio hasta la profesi\u00f3n de fe e invocaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica. Al comienzo de la primera carta dirigida a la Iglesia de Corinto, Pablo presenta el estatuto de los \u00abconsagrados por Cristo Jes\u00fas\u00bb -llamados a ser \u00absantos\u00bb, que forman parte de la Iglesia de Dios-como aquellos que son solidarios \u00abcon todos los que invocan (epikaloum\u00e9nois) en cualquier lugar el nombre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, Se\u00f1or de ellos y nuestro\u00bb (1Co 1:2). Este contenido cristol\u00f3gico de la confesi\u00f3n de fe es tambi\u00e9n objeto de las f\u00f3rmulas que, tanto en los Hechos como en el epistolario paulino, est\u00e1n construidas en torno al verbo \u00abcreer\u00bb (pist\u00e9uein en\/ep\u00ed\u00ad). Pedro presenta a los creyentes que han recibido el don del Esp\u00ed\u00adritu y forman parte de pleno derecho de la Iglesia de Dios como \u00ablos que creen en el nombre del Se\u00f1or Jes\u00fas\u00bb. De este estatuto de creyentes forman parte tambi\u00e9n los paganos que han recibido el don del Esp\u00ed\u00adritu, lo mismo que lo recibieron antes los disc\u00ed\u00adpulos y todos los que se asociaron al pueblo de Dios mediante el bautismo: \u00abPues si Dios les ha dado a ellos el mismo don que a nosotros por haber cre\u00ed\u00addo en el Se\u00f1or Jesucristo, \u00bfc\u00f3mo pod\u00ed\u00ada yo oponerme a Dios?\u00bb (Heb 11:17). Con una f\u00f3rmula an\u00e1loga, que recuerda el contexto bautismal, termina la dram\u00e1tica aventura nocturna de Pablo en Filipos. Acogido en la casa de su carcelero, al que anuncia el evangelio, antes de bautizarlo le hace el siguiente ofrecimiento: \u00abCree en Jes\u00fas, el Se\u00f1or, y te salvar\u00e1s t\u00fa y tu familia\u00bb (Heb 16:31). Si damos cr\u00e9dito al texto de la tradici\u00f3n manuscrita occidental, c\u00f3dice D, el di\u00e1logo bautismal entre el evangelizador Felipe y el eunuco et\u00ed\u00adope concluir\u00ed\u00ada con esta profesi\u00f3n de fe bautismal: \u00abEl eunuco dijo: `Yo creo que Jesucristo es el Hijo de Dios\u00bb&#8216; (Heb 8:37).<\/p>\n<p>A estas f\u00f3rmulas de la tradici\u00f3n primitiva, registradas por Lucas en los Hechos, hace eco todo lo que escribe Pablo en la carta a los G\u00e1latas sobre el papel de la fe en Jesucristo como condici\u00f3n para obtener la salvaci\u00f3n. As\u00ed\u00ad presenta \u00e9l la opci\u00f3n cristiana en el contexto de la controversia de Antioqu\u00ed\u00ada: \u00abNosotros somos jud\u00ed\u00ados de nacimiento, y no pecadores paganos; pero sabemos que nadie se justifica por las obras de la ley, sino por la fe en Jesucristo: nosotros creemos en Cristo Jes\u00fas para ser justificados por la fe de Cristo, no por las obras de la ley\u00bb (G\u00e1l 2:15-16a).<\/p>\n<p>c) La catequesis y la exhortaci\u00f3n. De estas breves f\u00f3rmulas de la profesi\u00f3n de fe, cuyo contenido esencial est\u00e1 resumido en los t\u00ed\u00adtulos que se dan a Jes\u00fas, el Cristo y el Se\u00f1or, que es reconocido e invocado en el contexto de la comunidad creyente, se derivan las expresiones m\u00e1s articuladas en forma de himno o doxolog\u00ed\u00ada, en las que se presenta una s\u00ed\u00adntesis del acontecimiento salv\u00ed\u00adfico, centrado en la muerte y resurrecci\u00f3n o exaltaci\u00f3n del Se\u00f1or Jes\u00fas. Estas profesiones de fe m\u00e1s amplias, bien est\u00e9n formadas por una simple frase o bien por breves construcciones de car\u00e1cter po\u00e9tico o prosa r\u00ed\u00adtmica, van introducidas normalmente por un relativo (h\u00f3s), que une la frase de la homol\u00f3gh\u00e9sis con el contexto (cf F1p 2,6; 3,21; Col 1:15; lTim 3,16; Tit 2:14; Heb 1:3; 1Pe 2:22; 1Pe 3:22).<\/p>\n<p>De estas f\u00f3rmulas cristol\u00f3gicas, que constituyen el contenido esencial de la profesi\u00f3n, m\u00e1s o menos ampliadas en frases o breves composiciones po\u00e9ticas, sacan toda su fuerza las motivaciones de la catequesis y de la exhortaci\u00f3n cristiana. La primera va dirigida a profundizar y a interiorizar el proceso iniciado mediante la opci\u00f3n de fe y el compromiso bautismal. Los momentos vitales de la comunidad que surgi\u00f3 del anuncio hecho por Pedro el d\u00ed\u00ada de pentecost\u00e9s son presentados por el autor de los Hechos con cuatro rasgos fundamentales: \u00ab(Los creyentes) eran constantes en escuchar la ense\u00f1anza de los ap\u00f3stoles (proskartero\u00fcntes t\u00e9 didaj\u00e9 t\u00f3n apost\u00f3l\u00f3n), en la uni\u00f3n fraterna (koin\u00f3n\u00ed\u00ada), en partir el pan y en las oraciones\u00bb (Heb 2:42). Un ejemplo de esta catequesis como formaci\u00f3n posbautismal es el que se registra en los Hechos y el que desarrollaron Bernab\u00e9 y Pablo durante un a\u00f1o entero en la joven comunidad cristiana de Antioqu\u00ed\u00ada (Heb 11:26). Presentando en una frase sint\u00e9tica la actividad de Pablo durante dos a\u00f1os enteros en la capital, Roma, en donde se encuentra en arresto domiciliario, Lucas, como conclusi\u00f3n de los Hechos, escribe: \u00abPablo estuvo dos a\u00f1os en una casa alquilada; all\u00ed\u00ad recib\u00ed\u00ada a todos los que iban a verlo, predicando el reino de Dios y ense\u00f1ando las cosas referentes al Se\u00f1or Jesucristo con toda libertad y sin obst\u00e1culo alguno\u00bb (Heb 28:30-31). Parece ser que en esta frase final de la obra en que Lucas ha trazado el recorrido de la palabra, desde Jerusal\u00e9n hasta los confines de la tierra, distingue los dos momentos del anuncio p\u00fablico y de la instrucci\u00f3n catequ\u00e9tica (did\u00e1skein). El contenido de esta \u00faltima se formula una vez m\u00e1s con una expresi\u00f3n de claro tenor cristol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Junto a la instrucci\u00f3n, en la forma del anuncio recogido e interiorizado para llevar una vida cristiana coherente con la opci\u00f3n inicial, aparece la exhortaci\u00f3n dirigida a sostener a los cristianos probados o puestos en crisis por las dificultades. Ejemplos de catequesis y de exhortaciones con claras motivaciones cristol\u00f3gicas se encuentran en los escritos de Pablo y de su tradici\u00f3n, as\u00ed\u00ad como en los textos atribuidos a personajes hist\u00f3ricos de la primera generaci\u00f3n cristiana. La exhortaci\u00f3n c\u00e1lida y urgente de Pablo a la comunidad de Filipos para hacer que reencuentre la unidad centrada en el amor sincero y humilde se motiva con un recuerdo expl\u00ed\u00adcito del acontecimiento salv\u00ed\u00adfico, transcrito a trav\u00e9s de un p\u00e1rrafo que evoca las expresiones de fe cristol\u00f3gica primitiva: \u00abProcurad tener los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jes\u00fas, el cual, teniendo la naturaleza gloriosa de Dios&#8230;\u00bb (Flp 2:5-6). Jes\u00fas, en su inmersi\u00f3n en la naturaleza humana, con una opci\u00f3n de fidelidad llevada hasta el extremo, se convierte en el prototipo y fundamento del estilo de relaciones entre cristianos, que han de realizarse dentro de la comuni\u00f3n fraterna.<\/p>\n<p>El autor de la carta a los Efesios basa su exhortaci\u00f3n a vivir de manera coherente la opci\u00f3n bautismal, sin nostalgias ni reca\u00ed\u00addas en la experiencia de corrupci\u00f3n y de libertinaje propia de \u00ablos que no conocen a Dios\u00bb, remitiendo a la catequesis y formaci\u00f3n cristol\u00f3gica iniciales: \u00abNo es eso lo que vosotros hab\u00e9is aprendido de Cristo, si verdaderamente hab\u00e9is o\u00ed\u00addo hablar de \u00e9l y os han instruido en la verdad de Jes\u00fas&#8230; (em\u00e1thete t\u00f3n Christ\u00f3n&#8230;, en aut\u00f3 edid\u00e1chth\u00e9te, kath\u00f3s est\u00e9n al\u00e9theia en t\u00f3 I\u00e9so\u00fa)\u00bb (Efe 4:20-21). Un ejemplo m\u00e1s articulado de esta catequesis , relacionada probablemente con el gesto bautismal, es el que nos ofrece la carta a Tito, en donde se recuerda el acontecimiento salv\u00ed\u00adfico cristiano, que tiene un papel pedag\u00f3gico para la praxis de los creyentes: \u00abPues se ha manifestado la gracia de Dios, fuente de salvaci\u00f3n para todos los hombres, ense\u00f1\u00e1ndonos (paide\u00faousa) a renunciar a la maldad y a los deseos mundanos y a llevar una vida sobria, justa y religiosa, mientras que aguardamos el feliz cumplimiento de lo que se nos ha prometido y la manifestaci\u00f3n gloriosa del gran Dios y salvador nuestro Jesucristo, que se entreg\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo por nosotros para redimirnos y hacer de nosotros un pueblo escogido, limpio de todo pecado y dispuesto a hacer siempre el bien\u00bb (Tit 2:11-14). La referencia al acontecimiento salv\u00ed\u00adfico se convierte en el fundamento del compromiso cristiano, pero tambi\u00e9n en la motivaci\u00f3n actual de la exhortaci\u00f3n hecha por el predicador o responsable de la comunidad (cf Tit 3:4-7). En este \u00faltimo texto tenemos un recuerdo expl\u00ed\u00adcito del momento bautismal, lavado de renovaci\u00f3n y de regeneraci\u00f3n en el Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>A esta orientaci\u00f3n de la catequesis y de la exhortaci\u00f3n cristiana que encontramos en las cartas de Pablo y de su tradici\u00f3n corresponde todo lo que se dice en los dem\u00e1s escritos del NT. Baste el ejemplo de la primera carta de Pedro, que apela expresamente a la experiencia bautismal. En la exhortaci\u00f3n dirigida a los esclavos cristianos, maltratados por patronos brutales, el autor presenta su opci\u00f3n parad\u00f3jica como ejemplo de la actitud que tienen que asumir los cristianos en medio de las pruebas y dificultades de un ambiente hostil: \u00abEsta es vuestra vocaci\u00f3n, pues tambi\u00e9n Cristo sufri\u00f3 por vosotros, y os dej\u00f3 ejemplo para que sig\u00e1is sus pasos\u00bb(lPe 2,21). Y en este punto se introduce un texto de catequesis cristol\u00f3gica de prosa r\u00ed\u00adtmica, inspirada en la figura del \u00absiervo\u00bb de la tradici\u00f3n isaiana: \u00abEl, en quien no hubo pecado y en cuyos labios no se encontr\u00f3 enga\u00f1o&#8230;\u00bb (cf 1Pe 2:22-25).<\/p>\n<p>Al final de esta investigaci\u00f3n sobre las f\u00f3rmulas cristol\u00f3gicas diseminadas en los textos del NT se pueden distinguir y reconocer los que son los momentos generadores de la cristolog\u00ed\u00ada. Todos ellos reflejan, aunque sea de manera ocasional y fragmentaria, como son los textos recogidos en el canon, la vida de la primera comunidad cristiana. Los momentos vitales en que se expresa la fe cristol\u00f3gica en forma de t\u00ed\u00adtulos y s\u00ed\u00admbolos son los mismos que van jalonando la existencia de las comunidades cristianas en su aparici\u00f3n y en su proceso de crecimiento y de maduraci\u00f3n. Es el momento del anuncio, al que corresponde la profesi\u00f3n de fe, la profundizaci\u00f3n mediante la catequesis y el apoyo de la exhortaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. LAS TRADICIONES CRISTOL\u00ed\u201cGICAS DEL NT. Si los momentos del anuncio, de la profesi\u00f3n de fe, de la catequesis y de la exhortaci\u00f3n son los lugares generadores de la cristolog\u00ed\u00ada en la vida de las primeras comunidades cristianas, la transmisi\u00f3n y el desarrollo de la fe cristol\u00f3gica siguieron unas directrices bien determinadas. Se refieren a aquellas personalidades de la primera y segunda generaci\u00f3n que est\u00e1n tambi\u00e9n en el origen de los escritos del actual canon cristiano. Por eso mismo es sumamente oportuno pasar revista, sobre la base de los mismos textos, a estas tradiciones, en las que canalizaron las orientaciones cristol\u00f3gicas, para se\u00f1alar su densidad, su convergencia y sus caracter\u00ed\u00adsticas distintivas.<\/p>\n<p>a) La cristolog\u00ed\u00ada de los evangelios sin\u00f3pticos. Despu\u00e9s de dos siglos de discusiones, propuestas y contrapropuestas, todav\u00ed\u00ada no existe una hip\u00f3tesis que haya obtenido el consenso sobre la relaci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca de los tres primeros evangelios, llamados \u00absin\u00f3pticos\u00bb por su convergencia discordante. Por encima de los diversos intentos de explicaci\u00f3n m\u00e1s o menos complicados, se admite de ordinario que en la base de los tres primeros evangelios hay una plataforma tradicional com\u00fan, sobre la cual act\u00faa el trabajo redaccional de cada evangelista con la aportaci\u00f3n de otros materiales. Para hacer destacar los rasgos espec\u00ed\u00adficos de la cristolog\u00ed\u00ada de cada evangelio sin\u00f3ptico, hay que se\u00f1alar bien esta aportaci\u00f3n redaccional que se vislumbra sobre el fondo evang\u00e9lico com\u00fan. Para llevar a cabo esta verificaci\u00f3n no sirven de nada las hip\u00f3tesis sobre el orden de sucesi\u00f3n cronol\u00f3gica de los tres evangelios en cuesti\u00f3n. Por tanto, se puede seguir el orden del canon, que concede el primer puesto al evangelio seg\u00fan Mateo.<\/p>\n<p>En el primer evangelio, el punto de perspectiva m\u00e1s favorable para captar en una mirada de conjunto la cristolog\u00ed\u00ada es el di\u00e1logo entre Jes\u00fas y los disc\u00ed\u00adpulos, colocado en la regi\u00f3n de Cesarea de Filipo. Se desarrolla en dos fases, con una doble intervenci\u00f3n de Jes\u00fas, que pregunta a los disc\u00ed\u00adpulos cu\u00e1l es la opini\u00f3n de la gente sobre el Hijo del hombre. Tras su respuesta, que enumera las figuras con las que es identificado Jes\u00fas (Juan Bautista, El\u00ed\u00adas, Jerem\u00ed\u00adas o alguno de los profetas), Jes\u00fas vuelve a preguntar: \u00abVosotros, \u00bfqui\u00e9n dec\u00ed\u00ads que soy yo?\u00bb Responde Sim\u00f3n Pedro en nombre del grupo: \u00abT\u00fa eres el Mes\u00ed\u00adas, el Hijo del Dios vivo\u00bb (Mat 16:13-16).<\/p>\n<p>La respuesta de Pedro recoge y ampl\u00ed\u00ada la profesi\u00f3n de fe de los disc\u00ed\u00adpulos al final del encuentro nocturno en el lago de Galilea, despu\u00e9s del episodio de la multiplicaci\u00f3n de los panes: los que estaban en la barca se postraron ante \u00e9l diciendo: \u00abVerdaderamente, t\u00fa eres el Hijo de Dios\u00bb (Mat 14:33). Pero la novedad y originalidad de la profesi\u00f3n de fe de Pedro en Cesarea de Filipo est\u00e1 subrayada por la bienaventuranza con que Jes\u00fas destaca la iniciativa gratuita y soberana de Dios, que ha revelado a Pedro la identidad misteriosa de Jes\u00fas (Mat 16:17; cf 11,25-26).<\/p>\n<p>Un eco de este di\u00e1logo, en el que, por iniciativa del Padre, el portavoz de los disc\u00ed\u00adpulos reconoce a Jes\u00fas como el Cristo, el Hijo del Dios vivo, se observa en el momento cr\u00ed\u00adtico del interrogatorio de Jes\u00fas ante el sanedr\u00ed\u00adn. El sumo sacerdote le plantea a Jes\u00fas, que no responde nada a las acusaciones, una pregunta en estos t\u00e9rminos: \u00abTe conjuro por Dios vivo que nos digas si t\u00fa eres el Mes\u00ed\u00adas, el Hijo de Dios\u00bb (Mat 26:63). La respuesta de Jes\u00fas es en parte afirmativa, pero con un a\u00f1adido y una integraci\u00f3n que remiten a su revelaci\u00f3n como Hijo del hombre, m\u00e1s all\u00e1 del drama de la pasi\u00f3n y muerte. En conclusi\u00f3n, la cristolog\u00ed\u00ada de Mateo se apoya en dos t\u00ed\u00adtulos fundamentales: Jes\u00fas es el Cristo, que lleva a su cumplimiento la esperanza y las promesas salv\u00ed\u00adficas de la primera alianza. Esto aparece desde el comienzo mismo de su evangelio: \u00abGenealog\u00ed\u00ada de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrah\u00e1n\u00bb (Mat 1:1). Este anuncio program\u00e1tico queda confirmado por las once citas del AT, introducidas con la f\u00f3rmula de cumplimiento: \u00abTodo esto sucedi\u00f3 para que se cumpliese lo que el Se\u00f1or hab\u00ed\u00ada dicho por medio del profeta&#8230;\u00bb (Mat 1:22). Pero Jes\u00fas es el mes\u00ed\u00adas porque es el Hijo de Dios, reconocido en la comunidad creyente, de la que Pedro es el representante autorizado. El es el Se\u00f1or que realiza la gran promesa b\u00ed\u00adblica de la presencia de Dios en medio de su pueblo. Esto se lleva a cabo por medio de la resurrecci\u00f3n, que constituye a Jes\u00fas en la plenitud de sus poderes (Mat 1:23; Mat 28:20). Finalmente, la perspectiva cristol\u00f3gica de Mateo se abre hacia el futuro, del cual se espera la llegada (parous\u00ed\u00ada) de Jes\u00fas, Hijo del hombre, se\u00f1or y juez de la historia (Mat 24:30; Mat 25:31). En una palabra, se puede decir que la cristolog\u00ed\u00ada del primer evangelio se arraiga en la tradici\u00f3n, conjugada con las promesas prof\u00e9ticas, pero iluminada y profundizada a la luz de la experiencia de resurrecci\u00f3n. Es la cristolog\u00ed\u00ada que madur\u00f3 dentro de una comunidad enviada por Jes\u00fas resucitado para hacer disc\u00ed\u00adpulos suyos a todos los pueblos con la promesa de su presencia indefectible.<\/p>\n<p>La tonalidad cristol\u00f3gica del segundo evangelio, atribuido a Marcos, aparece ya desde la frase inicial: \u00abPrincipio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios\u00bb (Me 1,1). A lo largo del evangelio de Marcos Jes\u00fas se presenta como el mes\u00ed\u00adas misterioso, que, sin embargo, no puede quedar escondido, y que se revela en sus gestos poderosos. Como tal es reconocido por los esp\u00ed\u00adritus, que ponen de manifiesto su identidad: el \u00absanto\u00bb, el \u00abhijo del Alt\u00ed\u00adsimo\u00bb. De aqu\u00ed\u00ad la orden de Jes\u00fas, que se opone a estas declaraciones cristol\u00f3gicas abusivas de los esp\u00ed\u00adritus. Por otra parte, la actividad de Jes\u00fas solicita el interrogante cada vez m\u00e1s intenso de la gente, de las autoridades y de los disc\u00ed\u00adpulos (cf Mar 1:27; Mar 2:7; Mar 4:41). Y al final este interrogante es recogido en el momento decisivo del di\u00e1logo de Jes\u00fas con los disc\u00ed\u00adpulos en Cesarea de Filipo. Pedro formula la profesi\u00f3n de fe con un contenido cristol\u00f3gico expl\u00ed\u00adcito: \u00abT\u00fa eres el Cristo\u00bb (Mar 8:29). Pero desde este momento comienza la instrucci\u00f3n progresiva de Jes\u00fas sobre el destino del Hijo del hombre, humillado, doliente y al final crucificado, pero que ser\u00e1 rehabilitado por el poder de Dios (cf Mar 8:31; Mar 9:31; Mar 10:33-34). S\u00f3lo ante la pregunta expl\u00ed\u00adcita del sumo sacerdote, presidente del sanedr\u00ed\u00adn, que le dice a Jes\u00fas: \u00ab\u00bfEres t\u00fa el Cristo, el hijo del Dios bendito?\u00bb, Jes\u00fas responde: \u00abS\u00ed\u00ad, yo soy\u00bb. Pero a continuaci\u00f3n a\u00f1ade unas palabras que remiten a la figura del Hijo del hombre, que est\u00e1 sentado a la derecha del poder y que viene con las nubes del cielo (Mar 14:61-62). A esta solemne declaraci\u00f3n de Jes\u00fas hace eco la profesi\u00f3n de fe del centuri\u00f3n, que asiste a su muerte en la cruz y exclama: \u00abVerdaderamente, este hombre era hijo de Dios\u00bb (Mar 15:39). De esta manera llega a su cumplimiento el programa anunciado al principio: \u00abEvangelio de Jesucristo, Hijo de Dios\u00bb. Jes\u00fas se presenta como el mes\u00ed\u00adas a trav\u00e9s de sus gestos poderosos; pero s\u00f3lo despu\u00e9s de su historia de sufrimientos, de humillaci\u00f3n y de muerte puede ser reconocido leg\u00ed\u00adtimamente como el Hijo de Dios. El misterio de Jes\u00fas no ha desaparecido ni ha sido revelado del todo con la resurrecci\u00f3n. De hecho, las mujeres que reciben el anuncio pascual, seg\u00fan el relato aut\u00e9ntico de Marcos, huyen del sepulcro llenas de p\u00e1nico y de estupor, \u00aby no dijeron nada a nadie porque ten\u00ed\u00adan miedo\u00bb (Mar 16:8). La cristolog\u00ed\u00ada que traza el segundo evangelio es una cristolog\u00ed\u00ada para una comunidad sometida a la crisis por la experiencia de las persecuciones, llamada a seguir a Jes\u00fas a lo largo del camino de la cruz, para poder reconocerlo al final como el mes\u00ed\u00adas, revelado por Dios y acogido en la fe perseverante como \u00absu\u00bb Hijo.<\/p>\n<p>La cristolog\u00ed\u00ada del tercer evangelio, atribuido a Lucas, ha de entenderse en relaci\u00f3n con la del segundo volumen, los Hechos de los Ap\u00f3stoles. En efecto, los dos escritos constituyen un proyecto unitario, tal como se deduce de la comparaci\u00f3n de los dos pr\u00f3logos (Luc 1:1-4; Heb 1:1-2). En la tradici\u00f3n lucana se presenta a Jes\u00fas con las f\u00f3rmulas ya conocidas: el Cristo, el Hijo de Dios y el Se\u00f1or. El anuncio que hacen los \u00e1ngeles a los pastores del nacimiento de Jes\u00fas como \u00abevangelio\u00bb resume este contenido de la fe cristol\u00f3gica de la comunidad lucana: \u00abEn la ciudad de David os ha nacido un salvador, el mes\u00ed\u00adas (Christ\u00f3s), el Se\u00f1or\u00bb (Luc 2:11). En el anuncio hecho a la virgen de Nazaret, Mar\u00ed\u00ada, se advierte el eco de las f\u00f3rmulas de la comunidad primitiva: Jes\u00fas, el Cristo, lleva a su cumplimiento la promesa mesi\u00e1nica; pero es el \u00absanto\u00bb y \u00abel Hijo de Dios\u00bb, ya que ha sido concebido por el poder del Esp\u00ed\u00adritu Santo (Luc 1:32.35). As\u00ed\u00ad pues, Jes\u00fas, como Cristo y Se\u00f1or, est\u00e1 en el centro de la historia de la salvaci\u00f3n, que se desarrolla en dos momentos, el de la promesa prof\u00e9tica a Israel y el del cumplimiento que se prolonga en la historia de la Iglesia. En el evangelio lucano la l\u00ed\u00adnea divisoria de la manifestaci\u00f3n y de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios se traza con estas palabras: \u00abLa ley y los profetas llegan hasta Juan; desde entonces se anuncia el reino de Dios y todos se esfuerzan para , entrar en \u00e9l\u00bb (Luc 16:16). Por medio de Jes\u00fas la salvaci\u00f3n, seg\u00fan la promesa de Dios atestiguada por los profetas, alcanza a todos los pueblos. Esto aparece en la oraci\u00f3n prof\u00e9tica del hombre lleno del Esp\u00ed\u00adritu Santo, Sime\u00f3n, que presenta la misi\u00f3n de Jes\u00fas (Luc 2:32). Un eco de este anuncio prof\u00e9tico lo tenemos en la proclamaci\u00f3n program\u00e1tica de Juan, el Bautista, la cual recoge un texto de Isa\u00ed\u00adas que concluye con la promesa: \u00abpara que todos vean la salvaci\u00f3n de Dios\u00bb (Luc 3:6; cf Isa 40:5). La obra de Lucas llega a su conclusi\u00f3n cuando se ha ejecutado este programa, tal como se deduce de la solemne declaraci\u00f3n de Pablo a la comunidad jud\u00ed\u00ada de Roma, introducida una vez m\u00e1s por un texto de Isa\u00ed\u00adas: \u00abSabed, pues, que esta salvaci\u00f3n de Dios ha sido enviada a los paganos; ellos s\u00ed\u00ad que la escuchar\u00e1n\u00bb (Heb 28:28). Por consiguiente, Jes\u00fas es el salvador, tal como lo anunciaron los \u00e1ngeles a los pastores, el portador de la paz a los hombres que Dios ama (Luc 2:14), aquel que revela la gloria de Dios en favor no s\u00f3lo de Israel, sino de todos los pueblos.<\/p>\n<p>Esta misi\u00f3n de Jes\u00fas se desarrolla a partir de su consagraci\u00f3n mesi\u00e1nica, mediante el don del I Esp\u00ed\u00adritu, que lo habilita para el anuncio del evangelio a los pobres y a los oprimidos (Luc 4:18). En virtud de esta consagraci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, Jes\u00fas de Nazaret \u00abpas\u00f3 haciendo el bien y curando a los oprimidos por el demonio\u00bb (Heb 10:38). Con estas palabras Pedro resume en la casa del pagano Corrrelio en Cesarea Mar\u00ed\u00adtima la actividad salv\u00ed\u00adfica de Jes\u00fas en Palestina. Esta actividad ben\u00e9fica de Jes\u00fas es la que desarrolla el evangelio lucano. Jes\u00fas es el \u00abprofeta\u00bb mediante el cual Dios visita a su pueblo (Luc 7:16). Pero al mismo tiempo es el signo de contradicci\u00f3n, tal como lo hab\u00ed\u00adan anunciado las palabras prof\u00e9ticas de Sime\u00f3n (Luc 2:34). Efectivamente, es rechazado por los suyos, sus vecinos; pero sigue fiel en su camino para llevar a cabo los designios de Dios en Jerusal\u00e9n, centro hist\u00f3rico y teol\u00f3gico de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios (Luc 9:51; Luc 13:31-33). Desde Jerusal\u00e9n, en donde los disc\u00ed\u00adpulos se encuentran de nuevo con Jes\u00fas resucitado y vivo, parte la misi\u00f3n gracias a la efusi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, la promesa del Padre y la fuerza de lo alto, que habilita a los disc\u00ed\u00adpulos para que sean testigos de Jes\u00fas resucitado hasta los \u00faltimos confines de la tierra (Luc 24:44-49; Heb 1:8). En el testimonio autorizado de los disc\u00ed\u00adpulos, Jes\u00fas es presentado como el mes\u00ed\u00adas, rechazado por los hombres, pero constituido por Dios \u00abCristo y Se\u00f1or\u00bb (Heb 2:36). En este esquema dial\u00e9ctico, en el que se oponen la acci\u00f3n de los hombres, particularmente de Israel, y la iniciativa salv\u00ed\u00adfica de Dios, Lucas coloca los t\u00ed\u00adtulos tradicionales dados a Jes\u00fas: \u00e9l es el \u00absiervo\u00bb, \u00abjusto y santo\u00bb, renegado por los jud\u00ed\u00ados delante de Pilato, pero constituido por Dios como autor (arj\u00e9g\u00f3s) de la vida y de la salvaci\u00f3n (Heb 3:14-15; Heb 5:31). De esta manera llega a su consumaci\u00f3n el designio de Dios, que envi\u00f3 su palabra salv\u00ed\u00adfica a Israel, pero que, mediante Jes\u00fas, constituido Se\u00f1or de todos, ha tra\u00ed\u00addo la paz y la salvaci\u00f3n a todos los pueblos sin distinci\u00f3n (Heb 10:34-36). En esta perspectiva lucana aparece la continuidad hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica de la promesa, que se ha realizado en Jes\u00fas, el Cristo y Se\u00f1or, y que han llevado a cumplimiento los misioneros de la Iglesia. Pablo como testigo, llamado por el Se\u00f1or resucitado, realiza el programa trazado por el mismo Jes\u00fas. La salvaci\u00f3n prometida a Israel alcanza los confines de la tierra.<\/p>\n<p>b) La cristolog\u00ed\u00ada de la tradici\u00f3n joanea. Bajo este t\u00ed\u00adtulo se sit\u00faa todo el conjunto de escritos en los que cuaja la tradici\u00f3n que por afinidad tem\u00e1tica y lexical se considera homog\u00e9nea, aun dentro de la diversidad de situaciones que se van distribuyendo en un proceso hist\u00f3rico de m\u00e1s de medio siglo. Comprende el cuarto evangelio, las tres cartas cat\u00f3licas atribuidas a Juan y el escrito del Apocalipsis. El perfil cristol\u00f3gico del cuarto evangelio se nos da en la nota redaccional, a\u00f1adida a la primera conclusi\u00f3n: \u00abOtros muchos milagros hizo Jes\u00fas en presencia de sus disc\u00ed\u00adpulos, que no est\u00e1n escritos en este libro. Estos han sido escritos para que cre\u00e1is que Jes\u00fas es el Mes\u00ed\u00adas, el Hijo de Dios, y para que creyendo teng\u00e1is vida en su nombre\u00bb (Jua 20:30-31). Los t\u00ed\u00adtulos tradicionales, Jes\u00fas el Cristo e Hijo de Dios, son rele\u00ed\u00addos y profundizados en la confrontaci\u00f3n de la comunidad joanea con el ambiente de los disc\u00ed\u00adpulos de Juan el Bautista y en el conflicto con el ambiente de la sinagoga, que est\u00e1 bajo la gu\u00ed\u00ada de los maestros de orientaci\u00f3n farisaica. Los v\u00e9rtices de la formulaci\u00f3n cristol\u00f3gica que madur\u00f3 en este contexto se nos ofrecen en el pr\u00f3logo de apertura y en los discursos de despedida que culminan en la llamada \u00aboraci\u00f3n sacerdotal\u00bb (,26). Jes\u00fas, el Cristo, es la palabra creadora y reveladora de Dios, fuente de vida, como lo era la misma ley y la sabidur\u00ed\u00ada en la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica y luego jud\u00ed\u00ada. Esta palabra en Jesucristo se hace carne y pone su morada en medio de los hombres. El grupo de los testigos hist\u00f3ricos reconoci\u00f3 y acogi\u00f3 en \u00e9l la manifestaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios como \u00abgloria\u00bb, la que es propia de un Unig\u00e9nito, que lleva a su cumplimiento la alianza definitiva, caracterizada por la plenitud de \u00abgracia y de verdad\u00bb (Jua 1:14). Al final de esta revelaci\u00f3n hist\u00f3rica y comunicaci\u00f3n de Dios en Jesucristo, la palabra hecha carne es reconocida como el Unig\u00e9nito de Dios que est\u00e1 en el seno del Padre, \u00fanico capaz de revelarlo (Jua 1:18). En el trasfondo de este programa cristol\u00f3gico se desarrolla el relato evang\u00e9lico, en el que se lleva a cabo una concentraci\u00f3n en clave cristol\u00f3gica de los s\u00ed\u00admbolos utilizados en la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica para expresar la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios. Jes\u00fas es presentado como el \u00abcordero de Dios\u00bb, como fuente de agua viva, como dador del Esp\u00ed\u00adritu, como pan bajado del cielo, como la luz del mundo, como el pastor aut\u00e9ntico y la vid verdadera. Estas figuras e im\u00e1genes b\u00ed\u00adblicas, que representan el cumplimiento de las esperanzas salv\u00ed\u00adficas en Jes\u00fas, alcanzan su v\u00e9rtice en la f\u00f3rmula de autorrevelaci\u00f3n divina: \u00abYo soy\u00bb. En el debate con los jud\u00ed\u00ados en el templo de Jerusal\u00e9n, dentro del contexto de la fiesta mesi\u00e1nica popular de las chozas, Jes\u00fas declara a los jud\u00ed\u00ados: \u00abCuando hay\u00e1is levantado al Hijo del hombre, conocer\u00e9is que yo soy el que soy\u00bb(Jua 8:28; cf 8,24.58). En este marco de la relectura cristol\u00f3gica de las f\u00f3rmulas b\u00ed\u00adblicas, en el que se transcribe la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios, hay que entender tambi\u00e9n la declaraci\u00f3n solemne de Jes\u00fas en la fiesta de la dedicaci\u00f3n en Jerusal\u00e9n. Frente a los jud\u00ed\u00ados que le piden que diga abiertamente si es el Cristo, Jes\u00fas responde: \u00abYo y el Padre somos una sola cosa\u00bb (Jua 10:30). Se trata de la unidad en la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica, como da a comprender la repetici\u00f3n de esta f\u00f3rmula: \u00abEl Padre est\u00e1 en m\u00ed\u00ad y yo en el Padre\u00bb (Jua 10:38b). A esta proclamaci\u00f3n de la relaci\u00f3n \u00fanica e \u00ed\u00adntima de Jes\u00fas como Hijo con el Padre hace eco la palabra dirigida a los disc\u00ed\u00adpulos en el discurso de despedida. Jes\u00fas se presenta como el \u00abcamino\u00bb que conduce al Padre en cuanto que es la revelaci\u00f3n definitiva, y como \u00abla verdad\u00bb, por tener la plenitud de \u00abvida\u00bb (Jua 14:6). Y a la petici\u00f3n de Felipe: \u00abSe\u00f1or, mu\u00e9stranos al Padre\u00bb, Jes\u00fas responde: \u00abEl que me ha visto a m\u00ed\u00ad ha visto al Padre\u00bb (Jua 14:9).<\/p>\n<p>Esta elevada cristolog\u00ed\u00ada del cuarto evangelio est\u00e1 en el trasfondo de la primera carta de Jn, y la vuelve a proponer en el contexto de la disensi\u00f3n que se manifiesta dentro de la comunidad y que asume connotaciones cristol\u00f3gicas. Contra los que separan o disuelven al Jes\u00fas de la historia (\u00abcarne\u00bb) y ponen en duda la virtud salv\u00ed\u00adfica de su muerte en la cruz, se reafirma la fe cristol\u00f3gica de la tradici\u00f3n joanea: la Palabra de vida, que estaba junto al Padre, se ha manifestado en la historia humana y es atestiguada por aquellos que se encontraron realmente con ella. Jes\u00fas, como Cristo y Se\u00f1or, no puede separarse de su manifestaci\u00f3n hist\u00f3rica, condici\u00f3n de salvaci\u00f3n y fuente de un proyecto cristiano coherente, condensado en el mandamiento antiguo y nuevo del amor.<\/p>\n<p>A esta misma tradici\u00f3n acude el autor del Apocalipsis para reproponer la adhesi\u00f3n de fe en Jes\u00fas en un nuevo contexto, caracterizado por el conflicto con el ambiente externo de la ideolog\u00ed\u00ada idol\u00e1trica. Jes\u00fas, el Cristo crucificado y resucitado, es el protagonista de la historia conflictiva entre el bien y el mal; \u00e9l revela el sentido de la historia, y con su victoria sobre la muerte se convierte en el fundamento de la esperanza y constancia de los m\u00e1rtires cristianos. Este planteamiento cristol\u00f3gico aparece en dos visiones prof\u00e9ticas de alto contenido cristol\u00f3gico: la visi\u00f3n inicial o de investidura del profeta (Apo 1:9-20) y la visi\u00f3n que inaugura la secci\u00f3n prof\u00e9tica (Apo 4:1-5, 14). Para las im\u00e1genes cristol\u00f3gicas, el Apocalipsis recurri\u00f3 a la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, especialmente la prof\u00e9tica, y a la joanea. Jes\u00fas es presentado como \u00abel primero y el \u00faltimo\u00bb, como el \u00abviviente\u00bb (Apo 1:17) y como el cordero de Dios, inmolado y vivo (Apo 5:6). El es tambi\u00e9n \u00abel testigo fiel y veraz\u00bb, \u00abla palabra de Dios\u00bb, que lleva a cabo el juicio victorioso sobre las potencias hist\u00f3ricas de seducci\u00f3n (Apo 19:11.13).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, en la tradici\u00f3n joanea tenemos una elaboraci\u00f3n coherente de la cristolog\u00ed\u00ada que, partiendo de los datos tradicionales, Jes\u00fas el Cristo e Hijo de Dios, es profundizada y propuesta de nuevo sobre el fondo de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, teniendo en cuenta el contexto y las situaciones vitales que caracterizan a las comunidades vinculadas a Juan.<\/p>\n<p>c) La cristolog\u00ed\u00ada de la tradici\u00f3n paulina. Pablo de Tarso desarrolla su cristolog\u00ed\u00ada en las cartas consideradas aut\u00e9nticas a trav\u00e9s del di\u00e1logo pastoral con los cristianos, para profundizar el mensaje y la catequesis, para hacer alguna aclaraci\u00f3n, para dar motivaciones a la praxis y al compromiso cristiano. Las ra\u00ed\u00adces de la cristolog\u00ed\u00ada paulina han de buscarseen su experiencia personal, que corresponde a su investidura como testigo autorizado de Jes\u00fas, a quien Dios le revel\u00f3 como \u00abHijo\u00bb al que reconoce como Se\u00f1or y Cristo (G\u00e1l 1:15-17; 1Co 9:1; 1Co 15:3.8; Flp 3:7; 2Co 4:6). A pesar de esta matriz fuertemente personalizada de la cristolog\u00ed\u00ada paulina, hay que reconocer que est\u00e1 en sinton\u00ed\u00ada con los datos tradicionales, a los que Pablo apela expresamente. As\u00ed\u00ad aparece en la cabecera de la carta enviada a la comunidad de Roma: Pablo se presenta como el siervo de Jesucristo, llamado a ser su testigo y enviado autorizado, consagrado al servicio del evangelio de Dios, cuyo contenido se expone as\u00ed\u00ad: \u00abEl evangelio de Dios, que por sus profetas hab\u00ed\u00ada anunciado antes en las Escrituras santas, acerca de su Hijo (nacido de la estirpe de David seg\u00fan la carne, constituido Hijo de Dios en poder seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu de santificaci\u00f3n por su resurrecci\u00f3n de la muerte) Jesucristo, nuestro Se\u00f1or\u00bb (Rom 1:2-4). As\u00ed\u00ad pues, Jes\u00fas, al que Pablo presenta a los cristianos de Roma con la f\u00f3rmula lit\u00fargica completa: \u00abCristo, nuestro Se\u00f1or\u00bb, es el Hijo de Dios, contenido esencial del evangelio, cuya identidad se define por su doble dimensi\u00f3n: \u00abseg\u00fan la carne\u00bb, solidario con la historia de las promesas de Dios en la l\u00ed\u00adnea mesi\u00e1nica, e \u00abHijo de Dios\u00bb, revelado y constituido mediante la resurrecci\u00f3n como dador del Esp\u00ed\u00adritu de santificaci\u00f3n a los creyentes. Pablo elabora este contenido cristol\u00f3gico del evangelio, por una parte, en el debate teol\u00f3gico con los adversarios que discuten la \u00fanica funci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica mediadora de Jes\u00fas y, por otra, en el di\u00e1logo pastoral con las comunidades cristianas. Jes\u00fas, en cuanto \u00fanico mediador de salvaci\u00f3n, es presentado como el Ad\u00e1n escatol\u00f3gico, cabeza de la nueva humanidad, que mediante la resurrecci\u00f3n se ha convertido en \u00abEsp\u00ed\u00adritu vivificador\u00bb (1Co 15:45; cf 15,20-22; Rom 5:14). Estos rasgos caracter\u00ed\u00adsticos de la cristolog\u00ed\u00ada de Pablo se desarrollan en la tradici\u00f3n que est\u00e1 bajo su influencia y en los contextos cristianos en los que se hace sentir el influjo del sincretismo religioso del ambiente helenista. En las cartas a los Colosenses y a los Efesios, en los trozos de estilo h\u00ed\u00admnico o de prosa r\u00ed\u00adtmica, se presenta a Jes\u00fas como \u00abcabeza\u00bb de la Iglesia, \u00abla imagen\u00bb del Dios invisible, \u00abel primog\u00e9nito\u00bb de la creaci\u00f3n, aquel que en relaci\u00f3n con el mundo y con la historia es el espacio de la definitiva manifestaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios, centro de unidad y de reconciliaci\u00f3n (cf Col 1:15-20; Efe 1:3-14).<\/p>\n<p>Un desarrollo de esta tradici\u00f3n paulina en un nuevo contexto cultural y religioso aparece en la carta a los Hebreos. La profesi\u00f3n de fe tradicional en Jes\u00fas, el Cristo, mes\u00ed\u00adas e Hijo de Dios, se propone ahora a una comunidad en crisis y que siente nostalgias de las seguridades rituales y preceptistas. Recurriendo a los modelos de la tradici\u00f3n ritual b\u00ed\u00adblica, el autor presenta a Jes\u00fas como \u00fanico y definitivo \u00absacerdote\u00bb, que realiza el encuentro salv\u00ed\u00adfico con Dios mediante su autodonaci\u00f3n, consumada en la muerte y plenamente acogida por Dios con su exaltaci\u00f3n. En cuanto mes\u00ed\u00adas e Hijo, Jes\u00fas es tambi\u00e9n \u00absumo sacerdote\u00bb, es decir, mediador definitivo (cf Heb 1:4; Heb 5:7-10).<\/p>\n<p>d) La cristolog\u00ed\u00ada de los escritos apost\u00f3licos. En este grupo de textos del canon cristiano se distingue por su originalidad y su densidad cristol\u00f3gica la primera carta de Pedro, que en algunos aspectos se resiente de la influencia de la tradici\u00f3n paulina. Tambi\u00e9n en este texto la cristolog\u00ed\u00ada surge a trav\u00e9s de la referencia a las f\u00f3rmulas de fe y de catequesis, que tienen la finalidad de fundamentar la exhortaci\u00f3n a la confianza y perseverancia (cf l Pe 3,18; 2,22-25). En este \u00faltimo texto, en forma de himno cristol\u00f3gico, la obra salv\u00ed\u00adfica de Jes\u00fas se transcribe mediante la figura del \u00absiervo\u00bb doliente e inocente de la tradici\u00f3n de Isa\u00ed\u00adas. Mientras que la imagen de Jes\u00fas, \u00abel cordero puro y sin mancilla\u00bb, recuerda la tradici\u00f3n joanea (lPe 1,19), la de la \u00abpiedra\u00bb fundamental, rechazada por los hombres, pero escogida y convertida en \u00abpiedra viva y preciosa\u00bb por la iniciativa de Dios, remite a la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica y paulina (lPe 2,4).<\/p>\n<p>Los otros escritos del NT no a\u00f1aden nada a los datos tradicionales, dado que utilizan los t\u00ed\u00adtulos y las im\u00e1genes ya conocidos dentro de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica y de las otras tradiciones anteriormente examinadas.<\/p>\n<p>Al final de esta investigaci\u00f3n se deducen algunas caracter\u00ed\u00adsticas y connotaciones de la cristolog\u00ed\u00ada que cuaj\u00f3 en las grandes tradiciones que constituyen la base de los escritos acogidos en el canon cristiano. En el origen est\u00e1n las f\u00f3rmulas y los t\u00ed\u00adtulos tradicionales, que fueron madurando en los contextos vitales de las diversas comunidades: el anuncio, la profesi\u00f3n de fe, la catequesis y la exhortaci\u00f3n. Pero son las situaciones peculiares de cada comunidad, sometida a la crisis de la perseverancia o al conflicto con el ambiente exterior, las que se convierten en est\u00ed\u00admulo para la profundizaci\u00f3n, el redescubrimiento y la formulaci\u00f3n de las nuevas s\u00ed\u00adntesis cristol\u00f3gicas. Esta relaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre la tradici\u00f3n y las situaciones vitales constituye el ambiente fecundo para la maduraci\u00f3n y el desarrollo de la reflexi\u00f3n cristol\u00f3gica atestiguada por los escritos normativos del NT.<\/p>\n<p>III. MODELOS Y T\u00ed\u008dTULOS CRISTOL\u00ed\u201cGICOS DEL NT. Lo que m\u00e1s impresiona en una lectura de conjunto de los textos can\u00f3nicos bajo el aspecto cristol\u00f3gico es la convergencia o unidad fundamental de orientaci\u00f3n, aun dentro de la diversidad de acentos y subrayados. Esta convergencia debe buscarse en el ensamble constante con la tradici\u00f3n, que tiene ra\u00ed\u00adces en la vida hist\u00f3rica de Jes\u00fas y en el n\u00facleo de los primeros testigos. La elasticidad y variedad de acentos est\u00e1n relacionados a su vez con la vitalidad del movimiento cristiano que se encarna y se desarrolla en la historia. El centro focal de la fe cristol\u00f3gica es la experiencia pascual, que a su vez se arraiga en la unicidad de vida y de la figura hist\u00f3rica de Jes\u00fas. Pero de esta experiencia, nacida y madurada en el contexto de la Palestina del siglo i, nace la exigencia de encontrar formas y m\u00f3dulos expresivos, bien sea para comunicarla dentro de la comunidad, bien para transmitirla a los de fuera. Dada la inserci\u00f3n vital de Jes\u00fas y de sus primeros testigos en el ambiente religioso y cultural b\u00ed\u00adblico y jud\u00ed\u00ado, es natural que de esta tradici\u00f3n tan fecunda se asuman modelos, s\u00ed\u00admbolos y t\u00ed\u00adtulos para expresar y transmitir la fe en Jesucristo.<\/p>\n<p>1. LOS MODELOS CRISTOL\u00ed\u201cGICOS. La cristolog\u00ed\u00ada del NT pasa de ser una experiencia vital para convertirse en fen\u00f3meno ling\u00fc\u00ed\u00adstico y, al final, en texto escrito, gracias a su relaci\u00f3n fecunda con la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, dentro de la cual se pueden distinguir las corrientes hist\u00f3ricas y culturales que se prolongan de forma din\u00e1mica en los grupos, movimientos y orientaciones religiosas del juda\u00ed\u00adsmo antiguo. En relaci\u00f3n con estas tradiciones b\u00ed\u00adblicas y jud\u00ed\u00adas se pueden se\u00f1alar varios esquemas seg\u00fan los cuales se model\u00f3 la fe cristol\u00f3gica, atestiguada por los documentos del NT.<\/p>\n<p>a) El modelo prof\u00e9tico. El modelo primero y m\u00e1s antiguo, que est\u00e1 en la ra\u00ed\u00adz de los dem\u00e1s modelos y t\u00ed\u00adtulos cristol\u00f3gicos, puede remontarse a la gran tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica. Es bien sabido el papel que la figura del profeta ocupa en la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, y luego en el juda\u00ed\u00adsmo antiguo. El testimonio evang\u00e9lico, de com\u00fan acuerdo, recoge la opini\u00f3n de la gente sobre Jes\u00fas. Frente a sus gestos poderosos y su palabra autorizada, los contempor\u00e1neos tienden a identificarlo con Juan el Bautista, o bien con el profeta taumaturgo El\u00ed\u00adas o con alg\u00fan otro profeta (cf Mar 6:14-15; Mar 8:27-28 par; Jua 4:19). En la tradici\u00f3n del cuarto evangelio se recoge la reacci\u00f3n de los que participaron del gesto prodigioso de Jes\u00fas, el pan distribuido en abundancia cerca del lago de Tiber\u00ed\u00adades: \u00abLa gente, al ver el milagro que hab\u00ed\u00ada hecho Jes\u00fas, dec\u00ed\u00ada: `Este es el profeta que ten\u00ed\u00ada que venir al mundo\u00bb&#8216; (Jua 6:14; cf 7,40; 9,17.28.29). Jes\u00fas mismo se presenta apelando al modelo de profeta. En el episodio referido por la tradici\u00f3n com\u00fan sin\u00f3ptica, el encuentro de Jes\u00fas con sus paisanos de Nazaret, ante el rechazo y la cr\u00ed\u00adtica de su autoridad, se refiere al modelo de profeta: \u00abS\u00f3lo en su tierra, entre sus parientes y en su casa desprecian al profeta\u00bb (Mar 6:4 par; cf Jua 4:44). De nuevo, en el camino hacia Jerusal\u00e9n, cuando ha estallado ya abiertamente el conflicto con las autoridades y las instituciones jud\u00ed\u00adas y asume tonos dram\u00e1ticos, Jes\u00fas se refiere a este modelo prof\u00e9tico (Lev 13:31-33.34; Mat 23:27). El modelo prof\u00e9tico en la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica y en la relectura jud\u00ed\u00ada se muestra fecundo en aplicaciones. En algunos ambientes jud\u00ed\u00ados asume connotaciones mesi\u00e1nicas y escatol\u00f3gicas, que tienen su punto de inserci\u00f3n en el texto del Deu 18:15-18, en el que se presenta a Mois\u00e9s como el modelo y la fuente de la instituci\u00f3n prof\u00e9tica. Dentro de este marco prof\u00e9tico se desarrolla la interpretaci\u00f3n de la figura y de la actividad de Jes\u00fas con acentos originales. Jes\u00fas se sit\u00faa en la historia de los enviados de Dios como el que lleva a su cumplimiento, en una relaci\u00f3n excepcional con Dios en cuanto \u00abHijo\u00bb, la historia de la t alianza (Mar 12:1-12 par; Heb 1:1). De este modelo prof\u00e9tico parte y se desarrolla la cristolog\u00ed\u00ada del cuarto evangelio, que insiste en la \u00abmisi\u00f3n\u00bb de Jes\u00fas y en su preexistencia para subrayar la iniciativa radical de Dios.<\/p>\n<p>Con este modelo prof\u00e9tico puede relacionarse igualmente la utilizaci\u00f3n de la imagen del \u00absiervo\u00bb, representante ideal de la comunidad y encargado de una misi\u00f3n excepcional que va m\u00e1s all\u00e1 de los confines de Israel (Is 42-53). A la figura del \u00absiervo\u00bb se refiere el primer evangelio para describir la actividad curatoria de Jes\u00fas, solidario de las miserias de su pueblo, y el estilo de su misi\u00f3n humilde y no violenta (Mat 8:17; Mat 12:17-21). Pero es el camino de Jes\u00fas hacia la tragedia final el que es rele\u00ed\u00addo a trav\u00e9s del siervo fiel a Dios y solidario de la comunidad de los pecadores (Mar 10:45 par). Con su gesto de compartir totalmente la suerte de los dem\u00e1s se convierte en el fundador de la nueva y definitiva alianza en favor de la multitud (Mar 14:24 par).<\/p>\n<p>b) El modelo apocal\u00ed\u00adptico. Es innegable la presencia y la importancia de este modelo en la tradici\u00f3n evang\u00e9lica recogida por los tres sin\u00f3pticos. Son conocidos los l\u00f3ghia de Jes\u00fas en los que se refiere a la figura del Hijo del hombre. En el discurso del final, recogido por los tres sin\u00f3pticos, en una escenograf\u00ed\u00ada inspirada en el modelo apocal\u00ed\u00adptico, se coloca la venida del Hijo del hombre: \u00abEntonces se ver\u00e1 venir el Hijo del hombre entre nubes con gran poder y majestad\u00bb (Mar 13:26 par). Pero tambi\u00e9n el s\u00ed\u00admbolo \u00abreino de Dios\u00bb o \u00abreino de los cielos\u00bb, en el que Jes\u00fas condensa su proclamaci\u00f3n p\u00fablica, apela al modelo de la tradici\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica. Igualmente la muerte de Jes\u00fas, su resurrecci\u00f3n y elevaci\u00f3n o ascensi\u00f3n a los cielos se insertan en un marco de car\u00e1cter apocal\u00ed\u00adptico: el terremoto, la aparici\u00f3n de las figuras ang\u00e9licas, la nube (cf Mat 27:51-52; Mat 28:2-4; Heb 1:9-11). Pablo en sus cartas recurre al modelo apocal\u00ed\u00adptico para presentar el papel salv\u00ed\u00adfico definitivo de Jes\u00fas resucitado. As\u00ed\u00ad lo vemos en la amplia catequesis sobre la resurrecci\u00f3n con que se cierra la primera carta a los Corintios (1Co 15:20-28.51-52). Igualmente Pablo exhorta a los cristianos de Tesal\u00f3nica a encontrar aliento y-confianza en el kerigma pascual, que da fundamento a su esperanza en la venida (parous\u00ed\u00ada) del Se\u00f1or. Y describe esta venida refiri\u00e9ndose al cuadro apocal\u00ed\u00adptico (1Ts 4:13-17).<\/p>\n<p>En esta perspectiva apocal\u00ed\u00adptica hay que colocar la interpretaci\u00f3n lucana del cumplimiento de la Escritura en la vida de Jes\u00fas, el mes\u00ed\u00adas doliente y humillado, pero glorificado por Dios. Seg\u00fan el modelo apocal\u00ed\u00adptico, el plan celestial de Dios es revelado al vidente y se realiza en la tierra seg\u00fan una necesidad que expresa el pleno se\u00f1or\u00ed\u00ado de Dios sobre la historia (cf Dan 2:28; Mat 24:6). En este contexto hay que releer las instrucciones de Jes\u00fas resucitado a los disc\u00ed\u00adpulos cuando habla de la profec\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica: \u00ab\u00bfNo era necesario (\u00e9dei) que Cristo sufriera todo eso para entrar en su gloria?\u00bb (Lev 24:26.44-46). Este modelo es rele\u00ed\u00addo e integrado en el esquema hist\u00f3rico salv\u00ed\u00adfico, que se desarrolla seg\u00fan la dial\u00e9ctica de la promesa\/ cumplimiento.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica com\u00fan, que refiere las palabras de Jes\u00fas sobre el destino de humillaci\u00f3n y sufrimiento del Hijo del hombre, entra en este marco apocal\u00ed\u00adptico y prof\u00e9tico (Mar 8:31 par; Mat 26:56). El modelo apocal\u00ed\u00adptico es asumido como clave de interpretaci\u00f3n de la historia en el libro prof\u00e9tico conocido como Apocalipsis de Juan.<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de este modelo cristol\u00f3gico, que desarrolla el prof\u00e9tico, la cristolog\u00ed\u00ada tradicional asume dimensiones escatol\u00f3gicas y definitivas. La referencia al plan de Dios que debe realizarse permite superar el esc\u00e1ndalo de la muerte de Jes\u00fas en la cruz y profesar la propia fe en Cristo, enviado definitivo de Dios para realizar la salvaci\u00f3n en la historia humana.<\/p>\n<p>c) El modelo mesi\u00e1nico. En la tradici\u00f3n cristiana es l\u00f3gica y espont\u00e1nea la asociaci\u00f3n entre el nombre de Jes\u00fas y el apelativo \u00abCristo\u00bb o \u00abel Cristo\u00bb. Es la traducci\u00f3n griega de un original hebreo mafiah y arameo mesik\u00e1, que significa \u00abconsagrado\u00bb o \u00abelegido\u00bb. Pero hay otros t\u00ed\u00adtulos o designaciones que remiten al modelo de consagrado y elegido. En el fragmento de profesi\u00f3n de fe recogido por Pablo en el comienzo de la carta a los Romanos, Jes\u00fas es reconocido como descendiente de la estirpe de David seg\u00fan la carne (Rom 1:2; cf 2Ti 2:8). Esto se ve confirmado por la tradici\u00f3n evang\u00e9lica sin\u00f3ptica, donde se refieren las invocaciones de los enfermos, que se dirigen a Jes\u00fas como \u00abhijo de David\u00bb; la multitud lo aclama con este mismo t\u00ed\u00adtulo (Mat 21:9 par). En la entrada en Jerusal\u00e9n, seg\u00fan la tradici\u00f3n joanea, Jes\u00fas es acogido por los que le salen al encuentro con gritos de aclamaci\u00f3n: \u00abel rey de Israel\u00bb (Jua 12:13; cf 1,49). En el di\u00e1logo de Jes\u00fas con los disc\u00ed\u00adpulos junto a Cesarea de Filipo, tras la opini\u00f3n popular que identifica a Jes\u00fas con una figura carism\u00e1tica de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, los disc\u00ed\u00adpulos, a la pregunta de Jes\u00fas: \u00ab\u00bfY vosotros qui\u00e9n dec\u00ed\u00ads que soy?\u00bb, responden por boca de Pedro: \u00abT\u00fa eres el Cristo\u00bb (Mar 8:29 par). Esta perspectiva cristol\u00f3gica para interpretar la vida y figura de Jes\u00fas se encuentra en la pregunta del sumo sacerdote en el tribunal jud\u00ed\u00ado (Mat 26:63 par). Una confirmaci\u00f3n de esta relectura mesi\u00e1nica de toda la historia de Jes\u00fas la ofrece el titulus colgado de la cruz, donde se condensa el motivo de la condenaci\u00f3n a muerte: \u00abEl rey de los jud\u00ed\u00ados\u00bb (Mar 15:26 par; Jua 19:19).<\/p>\n<p>Pero la reacci\u00f3n de Jes\u00fas frente a este modelo mesi\u00e1nico, al que se refieren los disc\u00ed\u00adpulos, la gente y hasta la autoridad jud\u00ed\u00ada para interpretar sus gestos, sus palabras y su actitud autorizada, es m\u00e1s bien reticente y reservada, como se deduce en la tradici\u00f3n evang\u00e9lica de la orden que da a los disc\u00ed\u00adpulos de no hablar de esto con nadie (Mar 8:39 par). En efecto, el apelativo \u00abmes\u00ed\u00adas\u00bb (en griego, christ\u00f3s) no es utilizado nunca por Jes\u00fas como autodesignaci\u00f3n. Incluso su respuesta a la pregunta expl\u00ed\u00adcita del sumo sacerdote: \u00ab\u00bfEres t\u00fa el mes\u00ed\u00adas, el hijo del Bendito?\u00bb, es reservada y queda corregida con la referencia al Hijo del hombre (Mar 14:61-62 par).<\/p>\n<p>Esta l\u00ed\u00adnea de Jes\u00fas es comprensible sobre el trasfondo de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica y jud\u00ed\u00ada, en donde el modelo mesi\u00e1nico asume connotaciones ambivalentes, o por lo menos pluralistas. Las ra\u00ed\u00adces del mesianismo b\u00ed\u00adblico se han de buscar en el or\u00e1culo de Nat\u00e1n, que utiliza la ideolog\u00ed\u00ada real para anunciar la perpetuidad del linaje dav\u00ed\u00addico en el reino de Jud\u00e1. Dentro de este esquema cultural hay que releer la fidelidad del Dios de la alianza en relaci\u00f3n con el representante de la comunidad, que es el rey. Un eco de este modelo lo tenemos en los salmos reales o de entronizaci\u00f3n, interpretados en clave mesi\u00e1nica (Sal 2; 110), ampliamente citados y comentados en el NT. El modelo mesi\u00e1nico evoluciona en la tradici\u00f3n prof\u00e9tica, de manera particular en la de Isa\u00ed\u00adas. Queda claramente reinterpretado en tiempos de la crisis del destierro. Como alternativa a la idealizaci\u00f3n de la monarqu\u00ed\u00ada antigua, para hacer frente a la crisis, se proponen otras figuras de mediadores, siguiendo la l\u00ed\u00adnea prof\u00e9tica o incluso la sacerdotal. En la Palestina del siglo 1, la pluralidad de esperanzas mesi\u00e1nicas queda atestiguada en los diversos ambientes o c\u00ed\u00adrculos religiosos. En todo caso, el modelo mesi\u00e1nico conserva sus ra\u00ed\u00adces religiosas, aunque asumiendo un colorido fuertemente nacionalista en ciertos grupos y movimientos populares. Es acogido con ciertas simpat\u00ed\u00adas en el movimiento de orientaci\u00f3n farisea, mientras que es mirado con sospechas en los ambientes del templo, controlados por los funcionarios y por las grandes familias sacerdotales, que se inspiran en la l\u00ed\u00adnea jur\u00ed\u00addico-religiosa saducea. Estas sospechas aumentar\u00e1n al acercarse la tragedia del 70 d.C.<\/p>\n<p>La referencia de la tradici\u00f3n cristiana al modelo mesi\u00e1nico para interpretar la acci\u00f3n hist\u00f3rica y la figura de Jes\u00fas se llev\u00f3 a cabo con notables adaptaciones y con integraciones inspiradas en otras figuras. Es la experiencia de la pascua, la muerte infamante de Jes\u00fas y su revelaci\u00f3n como Se\u00f1or resucitado lo que permite leer la figura mesi\u00e1nica m\u00e1s all\u00e1 de los esquemas b\u00ed\u00adblicos y jud\u00ed\u00ados. Jes\u00fas es el mes\u00ed\u00adas, Cristo universal y trascendente, que asume una funci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica como mediador \u00fanico y definitivo.<\/p>\n<p>d) El modelo sapiencial. Jesucristo resucitado, en su papel de revelador y de mediador definitivo, es reconocido y proclamado \u00absabidur\u00ed\u00ada de Dios\u00bb(lCor 1,30; 2,6-7). Este modelo es desarrollado en la tradici\u00f3n paulina (Col 2:3). M\u00e1s all\u00e1 de la atribuci\u00f3n e identificaci\u00f3n paulina, el modelo sapiencial subyace a diversas afirmaciones y reflexiones cristol\u00f3gicas, documentadas en los textos del NT. Pero sus ra\u00ed\u00adces hay que buscarlas en la tradici\u00f3n evang\u00e9lica que recoge algunas sentencias de Jes\u00fas, en las que se alude a este modelo: Jes\u00fas es muy superior a Salom\u00f3n, prototipo de los sabios en la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica (Mat 12:42 par; cf 11,19 par; Mar 6:2 par). Es, en particular, la tradici\u00f3n joanea la que utiliza el modelo sapiencial, combin\u00e1ndolo con el prof\u00e9tico, para expresar una cristolog\u00ed\u00ada elevada, en la que hay que destacar el papel excepcional de Jes\u00fas como revelador y mediador salv\u00ed\u00adfico. Este modelo se puede reconocer como trasfondo de la cristolog\u00ed\u00ada joanea, en cuanto que Jesucristo es identificado con la palabra creadora y reveladora de Dios (Jua 1:1-18).<\/p>\n<p>Las ra\u00ed\u00adces de este esquema interpretativo se hunden en la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica sapiencial, y m\u00e1s especialmente en esos trozos po\u00e9ticos o de prosa r\u00ed\u00adtmica en donde se hace el elogio de la sabidur\u00ed\u00ada personificada (cf Pro 8:22-31; Sir 24:1-29; ,1; ,4). Los desarrollos de este modelo se encuentran en la reflexi\u00f3n rab\u00ed\u00adnica sobre la palabra de Dios, sobre su presencia (lekinah) y sobre la ley. El eco o resonancia de este modelo se observa en algunos fragmentos cristol\u00f3gicos del NT, en f\u00f3rmulas de fe, en trozos h\u00ed\u00admnicos, atestiguados principalmente en la tradici\u00f3n paulina, que desarrollan algunos t\u00ed\u00adtulos cristol\u00f3gicos. Se presenta all\u00ed\u00ad a Jes\u00fas en su papel de revelador o de mediador salv\u00ed\u00adfico en el mundo creado y en la historia humana a trav\u00e9s de las figuras que remiten al modelo sapiencial: \u00e9l es la \u00abimagen (eik\u00f3n)\u00bb del Dios invisible (Col 1:15; cf 2Co 4:4); Jesucristo es el \u00abprincipio (arch\u00e9)\u00bb o la \u00abcabeza (kephal\u00e9), respecto al mundo y la Iglesia (Col 1:18; Ab 3,14; 22,13); es el \u00abprimog\u00e9nito (pr\u00f3t\u00f3tokos)\u00bb (Col 1:15; Rom 8:29); finalmente, es llamado en un texto de estilo tradicional \u00abel resplandor de la gloria y la impronta del ser (de Dios)\u00bb (Heb 1:3; cf Sab 7:22). Mediante la referencia a este modelo, con ra\u00ed\u00adces en la figura hist\u00f3rica de Jes\u00fas, maestro autorizado, que tiene una relaci\u00f3n de inmediatez con Dios, se expresa la nueva conciencia de la fe cristiana sobre el papel de Jes\u00fas revelador y mediador \u00fanico respecto al mundo y la historia humana universal. El modelo sapiencial permite expresar la fe cristol\u00f3gica de la Iglesia dentro del marco del monote\u00ed\u00adsmo b\u00ed\u00adblico.<\/p>\n<p>2. LOS T\u00ed\u008dTULOS CRISTOL\u00ed\u201cGICOS. La experiencia de fe cristol\u00f3gica de las primeras comunidades cristianas se condensa en unos cuantos t\u00ed\u00adtulos que representan otros tantos recorridos privilegiados y concordes respecto a otras formulaciones caracter\u00ed\u00adsticas de particulares tradiciones o de determinados ambientes cristianos. Algunos de estos t\u00ed\u00adtulos est\u00e1n en el interior de los modelos o esquemas cristol\u00f3gicos que acabamos de comentar, y son el punto de llegada de ese proceso que va desde la experiencia original de la fe cristo l\u00f3gica hasta su elaboraci\u00f3n ling\u00fc\u00ed\u00adstica en el \u00e1mbito de la comunicaci\u00f3n interna y de la proclamaci\u00f3n externa. Entre estos t\u00ed\u00adtulos cristol\u00f3gicos tomaremos en consideraci\u00f3n aqu\u00e9llos en los que convergen las diversas tradiciones neotestamentarias o que expresan de forma m\u00e1s intensa la realizaci\u00f3n de la fe en Jes\u00fas, el mediador salv\u00ed\u00adfico definitivo.<\/p>\n<p>a) El Cristo. Es el t\u00ed\u00adtulo cristol\u00f3gico m\u00e1s frecuente en los textos del NT, con un total de 535 veces en la f\u00f3rmula I\u00e9so\u00fas Christ\u00f3s, o bien Christ\u00f3s I\u00e9so\u00fas o Christ\u00f3s Kyrios, o simplemente Christ\u00f3s, de ellas 150 veces sin art\u00ed\u00adculo. La mayor parte de las veces se encuentra en el corpus paulino, cartas aut\u00e9nticas o de su tradici\u00f3n: unas 400 veces. El t\u00ed\u00adtulo Christ\u00f3s forma el contenido tanto del kerigma como de la profesi\u00f3n de fe cristiana primitiva, seg\u00fan se deduce de ICor 15,3, en donde Christ\u00f3s es sujeto sin art\u00ed\u00adculo de las breves proposiciones en que se presenta el kerigma tradicional, que es el fundamento del credo cristiano (lCor 15,11). A pesar de la reserva registrada en la tradici\u00f3n evang\u00e9lica sin\u00f3ptica, de la cual se observa tambi\u00e9n un eco en el cuarto evangelio debido a las conocidas ambivalencias del mesianismo jud\u00ed\u00ado y a pesar de los l\u00ed\u00admites intr\u00ed\u00adnsecos del modelo mesi\u00e1nico, la tradici\u00f3n cristiana com\u00fan atribuye de forma concorde este t\u00ed\u00adtulo a Jes\u00fas. Sus or\u00ed\u00adgenes deben buscarse en las primeras comunidades judeo-cristianas que reconocen en Jes\u00fas, a pesar del fin vergonzoso y doloroso de su muerte en la cruz, el cumplimiento de las esperanzas de salvaci\u00f3n que representaba la figura mesi\u00e1nica. Tenemos una confirmaci\u00f3n de ello en la f\u00f3rmula anteriormente mencionada de Pablo (lCor 15,3-5) y en el fragmento de la profesi\u00f3n de fe en Rom 1:2-4. La tradici\u00f3n joanea, que atestigua la forma m\u00e1s elevada y dilatada de la reflexi\u00f3n cristol\u00f3gica, vuelve a expresar una vez m\u00e1s en el t\u00ed\u00adtulo \u00abJes\u00fas Cristo\u00bb la profesi\u00f3n de fe caracter\u00ed\u00adstica de la comunidad creyente (Jua 17:3; Jua 11:27). El t\u00ed\u00adtulo Christ\u00f3s que se le da a Jes\u00fas en el cuarto evangelio es el que corresponde al mes\u00ed\u00adas hebreo, aquel que lleva a su consumaci\u00f3n las promesas b\u00ed\u00adblicas y la figura de Mois\u00e9s y los profetas, aunque en un nivel distinto respecto a las esperanzas del mundo jud\u00ed\u00ado (Jua 1:41. 44.51). De forma parad\u00f3jica, es la muerte en la cruz la que revela la verdadera identidad mesi\u00e1nica de Jes\u00fas, coloc\u00e1ndolo en su funci\u00f3n de mediador \u00fanico y definitivo ( Jua 12:32.34). Pero para captar esta nueva dimensi\u00f3n de la mesianidad de Jes\u00fas crucificado, condensada en el t\u00ed\u00adtulo Christ\u00f3s, los creyentes tienen que acoger la acci\u00f3n de Dios, que resucita a Jes\u00fas de entre los muertos y hace que los disc\u00ed\u00adpulos puedan encontrarlo vivo. Esta experiencia adquiere su valor y su significado salv\u00ed\u00adfico sobre el fondo de la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica (Lev 24:26.46; cf Heb 2:36; Heb 3:18; Heb 17:3-4). En este nuevo horizonte abierto por la cruz y la resurrecci\u00f3n, Jes\u00fas, el Cristo, es esperado como aquel que al final lleva a su culminaci\u00f3n la historia de la revelaci\u00f3n y de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios (Heb 3:19-20; cf lCor 15,23-28).<\/p>\n<p>b) El Hijo de Dios. Es \u00e9ste el t\u00ed\u00adtulo que puede asociarse inmediatamente a Jesucristo, el mes\u00ed\u00adas, puesto que, en la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, el descendiente dav\u00ed\u00addico, el rey ideal, es aquel que participa de manera particular del estatuto de la alianza: \u00abYo ser\u00e9 para \u00e9l un padre y \u00e9l ser\u00e1 para m\u00ed\u00ad un hijo\u00bb (2Sa 7:14; cf Sal 2:7; Sal 110:3; Sal 89:27-28; Heb 13:33). Pero cuando verificamos su aparici\u00f3n en los textos del NT, advertimos inmediatamente la preponderancia de la tradici\u00f3n paulina, unas 20 veces en todo su epistolario, seguido por la tradici\u00f3n joanea, 10 veces en el cuarto evangelio y 15 en la primera carta. Tambi\u00e9n la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica conoce este t\u00ed\u00adtulo referido a Jes\u00fas; pero se trata ordinariamente de contextos solemnes, teof\u00e1nicos, como el bautismo o la transfiguraci\u00f3n (Mat 3:17; Mat 17:5 par) o de la declaraci\u00f3n abusiva de los esp\u00ed\u00adritus criticada por Jes\u00fas. Tambi\u00e9n los adversarios de Jes\u00fas, como el \u00abtentador\u00bb en el desierto, insisten en este t\u00ed\u00adtulo para provocar una manifestaci\u00f3n mesi\u00e1nica espectacular (Mat 4:3.6; Mat 27:40.43). Por los disc\u00ed\u00adpulos y por los que se asimilan a ellos, Jes\u00fas es reconocido como \u00abHijo de Dios\u00bb o \u00abHijo del Dios vivo\u00bb (Mat 14:33; Mat 16:16; cf 15,39 par). La conexi\u00f3n entre el estatuto mesi\u00e1nico de Jes\u00fas y el t\u00ed\u00adtulo \u00abHijo de Dios\u00bb est\u00e1 tematizada en la discusi\u00f3n de Jes\u00fas con los representantes de los jud\u00ed\u00ados en Jerusal\u00e9n, los fariseos, y es referida por la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica com\u00fan sobre el origen del mes\u00ed\u00adas. La discusi\u00f3n insiste en la interpretaci\u00f3n del Sal 110:1 (Mat 22:41-45 par). Se advierte igualmente un eco de esta problem\u00e1tica en la pregunta que el sumo sacerdote le hace a Jes\u00fas durante el interrogatorio nocturno en el sanedr\u00ed\u00adn (Mar 14:61 par; cf Luc 22:70).<\/p>\n<p>El t\u00ed\u00adtulo \u00abHijo de Dios\u00bb, lo mismo que el de \u00abCristo\u00bb, no se encuentra en labios de Jes\u00fas en la tradici\u00f3n de los evangelios. Pero este hecho no excluye que en la base y en el origen del uso de este apelativo cristol\u00f3gico en la tradici\u00f3n cristiana primitiva est\u00e9 la relaci\u00f3n singular e inmediata que tiene Jes\u00fas con Dios, el Padre, como se deduce de algunas sentencias evang\u00e9licas en las que se presenta como \u00abel Hijo\u00bb(Mat 11:26 par), y sobre todo en el apelativo excepcional con que se dirige a Dios en la oraci\u00f3n: Abb\u00e1 (Mar 14:36). Pero tambi\u00e9n sobre este t\u00ed\u00adtulo hay que decir que fue la experiencia reveladora de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas la que hizo que se descubriera su significaci\u00f3n cristol\u00f3gica. El testimonio de Pablo, que remite a los formularios de la primera comunidad cristiana, asocia el t\u00ed\u00adtulo de \u00abHijo de Dios\u00bb al encuentro-revelaci\u00f3n de Jes\u00fas resucitado (G\u00e1l 1:15-16). El t\u00ed\u00adtulo \u00abHijo de Dios\u00bb expresa, lo mismo que el de \u00abCristo\u00bb, el contenido esencial del kerigma y de la profesi\u00f3n de fe primitiva (Heb 9:20; Heb 13:33; lTes 1,10; G\u00e1l 2:20). En la tradici\u00f3n del cuarto evangelio el t\u00ed\u00adtulo \u00abHijo de Dios\u00bb, lo mismo que el de \u00abCristo\u00bb, resume la profesi\u00f3n de fe en Jes\u00fas, condici\u00f3n para poder participar de la vida plena y definitiva (Jua 20:31; Jua 11:27). Pero el t\u00ed\u00adtulo de \u00abHijo de Dios\u00bb tiene que ser rele\u00ed\u00addo a la luz de la nueva revelaci\u00f3n de la gloria de Dios en el Unig\u00e9nito, tal como se refleja en los \u00absignos\u00bb de su actividad hist\u00f3rica, la cual llega a su cumplimiento en su muerte y resurrecci\u00f3n (Jua 14:13; Jua 17:1).<\/p>\n<p>De esta manera se confirma una vez m\u00e1s que la cristolog\u00ed\u00ada neotestamentaria tiene en el misterio pascual su criterio de verdad y de fecundidad.<\/p>\n<p>c) El Hijo del hombre. Esta expresi\u00f3n, que aparece con frecuencia en los evangelios en labios de Jes\u00fas para designarse a s\u00ed\u00ad mismo, no fue nunca considerada como un t\u00ed\u00adtulo cristol\u00f3gico. Efectivamente, en las 82 ocasiones en que aparece este nombre en los evangelios -69 en los sin\u00f3pticos y 13 en Jn- no se encuentra ning\u00fan texto en el que Jes\u00fas diga: \u00abYo soy el Hijo del hombre\u00bb, o bien donde los disc\u00ed\u00adpulos le digan: \u00abT\u00fa eres el Hijo del hombre\u00bb. Fuera de los evangelios s\u00f3lo hay tres textos en los que aparece esta f\u00f3rmula para hablar de Jes\u00fas: la declaraci\u00f3n de Esteban ante el sanedr\u00ed\u00adn (Heb 7:56) y dos textos del Apocalipsis en los que se habla de uno \u00abcomo un hijo del hombre\u00bb, identificado con el Cristo glorioso, juez y se\u00f1or de la historia (Apo 1:13; Apo 14:14). Esta singular posici\u00f3n del testimonio neotestamentario plantea el problema sobre el origen y el significado cristol\u00f3gico de esta expresi\u00f3n enigm\u00e1tica, que en los evangelios solamente se encuentra en labios de Jes\u00fas, excluidos los dos textos de Jua 12:34 y de Luc 24:7.<\/p>\n<p>Los l\u00f3ghia evang\u00e9licos en los que Jes\u00fas se presenta a s\u00ed\u00ad mismo como \u00abHijo del hombre\u00bb se pueden distribuir en tres grupos:<br \/>\n1.\u00c2\u00b0 Sentencias en las que el Hijo del hombre desempe\u00f1a un papel y tiene una misi\u00f3n o poder al presente (Mar 2:10; Mat 8:20 par; Mar 11:19).<\/p>\n<p>2.\u00c2\u00b0 Sentencias en las que el Hijo del hombre es sujeto de un destino de humillaci\u00f3n y de fracaso, pero que ser\u00e1 rehabilitado por la intervenci\u00f3n final de Dios; en este grupo entra la serie de sentencias llamadas \u00abanuncios\u00bb o instrucciones sobre la pasi\u00f3n (Mar 8:31; Mar 9:31; Mar 10:33 par).<\/p>\n<p>3.\u00c2\u00b0 Un grupo de sentencias, m\u00e1s numerosas, en las que se anuncia el papel futuro del Hijo del hombre en un contexto de juicio escatol\u00f3gico y glorioso (Mat 19:28; Mar 8:28 par; Luc 9:26; Luc 12:8; Luc 21:36).<\/p>\n<p>En varias de estas sentencias, tanto las que se refieren al presente hist\u00f3rico, como las que remiten al futuro escatol\u00f3gico, el Hijo del hombre es sujeto del verbo \u00abvenir\u00bb u objeto del verbo \u00abver\u00bb (Mat 10:23; Mat 16:27; Luc 18:8; Mar 13:26 par; Mar 14:62 par). En resumen, puede decirse que \u00abel Hijo del hombre\u00bb es una expresi\u00f3n con la que Jes\u00fas llama la atenci\u00f3n de sus interlocutores sobre su misi\u00f3n y su destino en un contexto de tensi\u00f3n o de conflicto, que al final son superados por la apelaci\u00f3n o la referencia a la intervenci\u00f3n decisiva de Dios. Pues bien, este modo de hablar tiene ciertas analog\u00ed\u00adas con expresiones que se encuentran en la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, y apocal\u00ed\u00adptica en particular (Dan 7:13-14), y en los textos ap\u00f3crifos jud\u00ed\u00ados de tenor apocal\u00ed\u00adptico (1 Henoc eti\u00f3pico; 4 Esdras; Test. de Abrah\u00e1n). Tambi\u00e9n la f\u00f3rmula griega hyi\u00f3s to\u00fa anthr\u00f3pou es la traducci\u00f3n de un original hebreo ben-\u00e1dam o arameo bar-enas\u00e1 o bar-enas, con el que se indica a \u00abuno de la especie humana\u00bb; pero en algunas locuciones arameas la expresi\u00f3n se convierte en sustituto del pronombre personal \u00abyo\u00bb. En los textos de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, la expresi\u00f3n \u00abhijo del hombre\u00bb no es nunca un t\u00ed\u00adtulo; solamente en los ap\u00f3crifos jud\u00ed\u00ados del siglo i d.C. la expresi\u00f3n \u00abhijo del hombre\u00bb designa a una figura mesi\u00e1nica que asume en algunos contextos determinados los rasgos del juez o mediador escatol\u00f3gico. Puede que esta imagen, presente en algunos ambientes jud\u00ed\u00ados, haya inducido a los primeros cristianos a releer la f\u00f3rmula \u00abhijo del hombre\u00bb en relaci\u00f3n con la figura y con la misi\u00f3n de Jes\u00fas. Pero en su origen est\u00e1 probablemente el uso que Jes\u00fas mismo hizo de esta f\u00f3rmula para expresar su relaci\u00f3n original con la historia y el destino de los hombres, as\u00ed\u00ad como su funci\u00f3n \u00fanica y excepcional en el plan salv\u00ed\u00adfico de Dios. La confirmaci\u00f3n de esto podemos verla en el hecho de que la expresi\u00f3n \u00abhijo del hombre\u00bb no est\u00e1 documentada fuera de los evangelios, y en las mismas fuentes evang\u00e9licas se trata casi siempre de una autodesignaci\u00f3n de Jes\u00fas. La tradici\u00f3n cristiana pudo haber extendido y rele\u00ed\u00addo esta f\u00f3rmula tan singular a la luz de la fe pascual y en relaci\u00f3n con la situaci\u00f3n conflictiva en que tienen que vivir los cristianos, asociados al destino de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>En esta misma l\u00ed\u00adnea se coloca tambi\u00e9n el uso joaneo de la expresi\u00f3n \u00abhijo del hombre\u00bb, inserta en la cristolog\u00ed\u00ada t\u00ed\u00adpica del cuarto evangelio. El \u00abHijo del hombre\u00bb es el mes\u00ed\u00adas que da el pan de vida, constituido en revelador y en juez escatol\u00f3gico, capacitado para ello por el hecho de ser el \u00fanico que tiene acceso al cielo y que para eso mismo ha bajado del cielo (Jua 3:13). Esto se realiz\u00f3 en el momento de su exaltaci\u00f3n por medio de la cruz (Jua 3:14; Jua 8:28); y ese mismo es el momento de su glorificaci\u00f3n (Jua 12:32.34). Las ra\u00ed\u00adces de esta relectura joanea han de buscarse en la tradici\u00f3n evang\u00e9lica que nos atestiguan los sin\u00f3pticos y en las f\u00f3rmulas de fe primitivas, en donde Jes\u00fas, seg\u00fan el modelo del siervo de Isa\u00ed\u00adas (Isa 52:13), es el exaltado y el glorificado al final de su drama hist\u00f3rico, que culmina en la muerte de cruz. La analog\u00ed\u00ada de vocabulario con los textos gn\u00f3sticos sobre el \u00abhijo del hombre\u00bb primordial, imagen de Dios y prototipo de la humanidad, se explica por medio de una influencia de Juan en los ambientes de la gnosis cristiana, y no viceversa. El esquema de la subida y de la bajada del \u00abHijo del hombre\u00bb en Juan est\u00e1 sacado de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica sapiencial, que se rele\u00ed\u00ada en los ambientes jud\u00ed\u00ados en relaci\u00f3n con la ley y con los mediadores de la revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, con la expresi\u00f3n original \u00abHijo del hombre\u00bb la tradici\u00f3n cristiana transcribi\u00f3 su fe cristol\u00f3gica, que proclama a Jes\u00fas en su papel de mediador \u00fanico y definitivo, subrayando su doble relaci\u00f3n con el mundo hist\u00f3rico humano y con Dios. En la base de esta f\u00f3rmula cristol\u00f3gica, t\u00ed\u00adpica de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica, hay que admitir la autopresentaci\u00f3n que hizo Jes\u00fas de s\u00ed\u00ad mismo y de su misi\u00f3n dentro del contexto de la tensi\u00f3n y del conflicto que concluyeron tr\u00e1gicamente con su muerte en la cruz.<\/p>\n<p>d) El Se\u00f1or. \u00abEn nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb o bien \u00abpor nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb es la f\u00f3rmula m\u00e1s ordinaria en el epistolario paulino, tanto en el saludo del comienzo como en el saludo final de la carta. Este uso es probablemente de origen prepaulino, y se deriva de las f\u00f3rmulas de fe relacionadas con el culto, en particular con la cena eucar\u00ed\u00adstica. En contraposici\u00f3n al mundo pagano, los cristianos reconocen que hay un solo Dios y un solo Se\u00f1or (Kyrios), Jes\u00fas (1Co 8:6; cf 1Co 12:3; Rom 10:9). Pablo designa la comida eucar\u00ed\u00adstica como la \u00abcena del Se\u00f1or\u00bb, en la que se anuncia su muerte en espera de su venida (1Co 11:20.26). El t\u00ed\u00adtulo Kyrios que se le da a Jes\u00fas en la lengua griega remite a la tradici\u00f3n de la comunidad judeo-palestina, en la que se empleaba la lengua aramea, como lo atestigua la f\u00f3rmula recogida por Pablo en la carta que envi\u00f3 a los cristianos de lengua griega en Corinto: \u00abMarana tha: Se\u00f1or (nuestro), ven\u00bb (1Co 16:22). Con el t\u00ed\u00adtulo Kyrios la comunidad cristiana reconoce a Jes\u00fas resucitado como Se\u00f1or suyo, entronizado a la derecha de Dios, que revela y lleva a cabo el se\u00f1or\u00ed\u00ado de Dios sobre el mundo y sobre la historia. Esta conciencia de la fe cristol\u00f3gica est\u00e1 atestiguada por la motivaci\u00f3n que aduce Pablo al escribir a los cristianos de Roma para invitarles a que se acojan mutuamente sin discriminaci\u00f3n alguna: \u00abPorque ninguno de vosotros vive para s\u00ed\u00ad, y ninguno muere para s\u00ed\u00ad. Pues si vivimos, para el Se\u00f1or vivimos; y si morimos, para el Se\u00f1or morimos. As\u00ed\u00ad que, vivamos o muramos, somos del Se\u00f1or. Porque por esto Cristo muri\u00f3 y resucit\u00f3: para reinar sobre muertos y vivos\u00bb (Rom 14:7-9). Esta misma convicci\u00f3n es la que se deduce de la carta de Pablo a los fieles de Filipos, en donde el t\u00ed\u00adtulo de Kyrios, que se atribu\u00ed\u00ada t\u00ed\u00adpicamente a Dios en la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, es referido ahora a Jesucristo, el cual, \u00abteniendo la naturaleza gloriosa de Dios\u00bb, se sumergi\u00f3 en la historia de los hombres con una total fidelidad, vivida incluso en la humillaci\u00f3n extrema de la muerte (Flp 2:6-11).<\/p>\n<p>Efectivamente, Kyrios, en la versi\u00f3n griega de la Biblia, que los cristianos hab\u00ed\u00adan hecho suya para el uso de la liturgia, sirve para traducir normalmente el hebreo &#8216;Ad\u00f3n(ay), con el que se sustitu\u00ed\u00ada el tetragrama divino Yhwh en la lectura lit\u00fargica de la Biblia. En el per\u00ed\u00adodo helenista Kyrios era un t\u00ed\u00adtulo que se daba a las divinidades o a los personajes humanos asimilados a ellos, como, por ejemplo, los emperadores. Por eso la costumbre cristiana de llamar a Jes\u00fas Kyrios, documentado por los textos del canon, se resiente sin duda de la influencia b\u00ed\u00adblica en la versi\u00f3n de los LXX, pero sin que pueda excluirse que haya en \u00e9l una velada pol\u00e9mica respecto al culto imperial. Jes\u00fas es el \u00fanico Kyrios, mediante el cual la comunidad de los bautizados experimenta ya ahora la salvaci\u00f3n de Dios en los gestos sacramentales, en los dones espirituales, en los carismas, y lo espera como juez y Se\u00f1or de la historia (lTes 4,17; Stg 5:7-8). Esta dimensi\u00f3n salv\u00ed\u00adfica y gloriosa que encierra el t\u00ed\u00adtulo Kyrios proyecta tambi\u00e9n su luz en el apelativo con que los disc\u00ed\u00adpulos se dirigen al Jes\u00fas hist\u00f3rico llam\u00e1ndolo \u00abse\u00f1or y maestro\u00bb (Mat 10:24-25; Jua 13:16). Aunque Kyrios podr\u00ed\u00ada ser la versi\u00f3n del t\u00ed\u00adtulo hebreo-arameo rabbi y mari, sin embargo su significado cristol\u00f3gico no se explica s\u00f3lo como evoluci\u00f3n e intensificaci\u00f3n de este t\u00ed\u00adtulo, sino que debe relacionarse con la experiencia pascual. Jes\u00fas, mediante su muerte y glorificaci\u00f3n, es constituido y revelado en su funci\u00f3n de Se\u00f1or, hasta el punto de que puede ser proclamado e invocado con la f\u00f3rmula de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica de la alianza: \u00abSe\u00f1or m\u00ed\u00ado y Dios m\u00ed\u00ado\u00bb (Jua 20:29).<\/p>\n<p>e) El salvador. Este t\u00ed\u00adtulo se le da en 16 ocasiones a Jes\u00fas, sobre todo en los textos m\u00e1s recientes del NT. Se resiente de la doble influencia b\u00ed\u00adblica y helen\u00ed\u00adstica. Seg\u00fan el evangelio de Lucas, los \u00e1ngeles anuncian la buena noticia del nacimiento de Jes\u00fas a los pastores con un formulario cristol\u00f3gico en el que s\u00f3t\u00e9r, \u00absalvador\u00bb, aparece junto a los t\u00ed\u00adtulos dados a Jes\u00fas, \u00abSe\u00f1or\u00bb y \u00abCristo\u00bb (Luc 2:11). Este apelativo no se le atribuye nunca al mes\u00ed\u00adas en los textos del AT, sino s\u00f3lo a Dios. En la versi\u00f3n de los LXX sirve para traducir el hebreo Ye.ia o Yes\u00fc`a. Dios es salvador de su pueblo en cuanto que lo libera y protege y al final realiza sus promesas en el establecimiento del reino escatol\u00f3gico. Sobre este fondo Jes\u00fas es llamado salvador, s\u00f3t\u00e9r, en cuanto que lleva a cumplimiento en favor de los creyentes aquella salvaci\u00f3n escatol\u00f3gica que hab\u00ed\u00ada inaugurado ya con su resurrecci\u00f3n. Tal es el sentido de un fragmento de profesi\u00f3n de fe que recoge san Pablo: \u00abNuestra patria est\u00e1 en los cielos, de donde esperamos al Salvador y Se\u00f1or Jesucristo, el cual transformar\u00e1 nuestro cuerpo lleno de miserias conforme a su cuerpo glorioso en virtud del poder que tiene para someter a s\u00ed\u00ad todas las cosas\u00bb (F1p 3,20-21). En las cartas pastorales, en las que aparece este t\u00ed\u00adtulo cristol\u00f3gico (cuatro veces), adem\u00e1s de la influencia b\u00ed\u00adblica se observa un acento pol\u00e9mico en contra del culto imperial y de las divinidades curadoras, proclamadas e invocadas como s\u00f3t\u00e9r. Pero es la experiencia cristiana, con su comienzo y su fundamento bautismal, rele\u00ed\u00adda sobre el fondo de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, la que da un contenido espec\u00ed\u00adfico al t\u00ed\u00adtulo de \u00absalvador\u00bb referido a Jes\u00fas (Tit 3:6; Tit 2:13; 2Ti 1:10). Jes\u00fas es reconocido en la comunidad cristiana como el salvador \u00fanico que cumple las promesas b\u00ed\u00adblicas en favor de todos los hombres.<\/p>\n<p>f) El pastor. Entre los diversos t\u00ed\u00adtulos y \/ s\u00ed\u00admbolos a los que recurren los autores del NT para expresar la funci\u00f3n mediadora y salv\u00ed\u00adfica \u00fanica de Jes\u00fas, enviado definitivo de Dios y constituido Se\u00f1or con su resurrecci\u00f3n, se distingue por su fuerza evocadora el de \u00abpastor\u00bb (poim\u00e9n). Con \u00e9l se le atribuye a Jes\u00fas el papel de protecci\u00f3n y de gu\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfico propio de Dios en el AT (Sal 23:1), y referido por participaci\u00f3n al mes\u00ed\u00adas (Eze 34:23; Eze 37:24; Jer 23:1-6). Jes\u00fas es el pastor que da la vida por sus ovejas, las salva y las re\u00fane en la unidad seg\u00fan las promesas de Dios, mediante su muerte y resurrecci\u00f3n (Mar 14:27-28; Jua 10:11.14-16; Heb 13:20; l Pe 2,25). En el origen de este t\u00ed\u00adtulo cristol\u00f3gico hay que reconocer la referencia que hizo Jes\u00fas mismo a esta imagen b\u00ed\u00adblica para interpretar sus opciones de acogida y de solidaridad salv\u00ed\u00adfica con los pobres y los pecadores (Mar 6:34 par; Mat 18:12-14 par).<\/p>\n<p>IV. CONCLUSI\u00ed\u201cN. Al final de esta reconstrucci\u00f3n de la imagen de Jesucristo como aparece en los textos del NT, se pueden reconocer algunos rasgos caracter\u00ed\u00adsticos y espec\u00ed\u00adficos de la experiencia religiosa y espiritual cristiana. Ante todo hay que destacar un hecho de evidencia inmediata: en el centro de la vida de la comunidad cristiana, como raz\u00f3n y fundamento del modo de pensar, de valorar y de elegir y de las mismas relaciones entre los bautizados, est\u00e1 la relaci\u00f3n personal y vital con Jes\u00fas, acogido e invocado como Cristo y Se\u00f1or. En segundo lugar, la confrontaci\u00f3n con los textos cristianos que reflejan esta fe cristol\u00f3gica lleva a esta conclusi\u00f3n: las f\u00f3rmulas cristol\u00f3gicas, los modelos o esquemas religiosos y culturales, los t\u00ed\u00adtulos o s\u00ed\u00admbolos en que se expresa la fe de las primeras comunidades cristianas, nacieron y maduraron dentro del cauce de la gran tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica. Pero el lugar generador de esta fe es el mismo Jes\u00fas con su acci\u00f3n o palabra hist\u00f3rica, con la autoridad y la fuerza religiosa de su persona, que se hacen verdad en su autodonaci\u00f3n suprema, la muerte de cruz. Sin embargo, la situaci\u00f3n tr\u00e1gica de la muerte violenta de Jes\u00fas, en la que se entrecruza el pecado del mundo y la m\u00e1xima fidelidad del hombre a Dios, el Padre, se convierte gracias a la iniciativa poderosa y eficaz de Dios mismo en la revelaci\u00f3n definitiva del rostro de Jes\u00fas, el Hijo \u00fanico de Dios y el Se\u00f1or.<\/p>\n<p>BIBL.: ARIAS RESERO M., Jes\u00fas, el Cristo, Ed. Paulinas, Madrid 19832; AA.VV., Jesus in den Evangelien, Verlag Katholisches Bibelwerk, Stuttgart 1970; BORNKAMM, Jes\u00fas de Nazaret, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1975; BULTMANN R., Ges\u00fa, Queriniana, Brescia 1972; CoLPE C., hyi\u00f3s to\u00fa anthr\u00f3pou, en GLNT XIV, Mat_1984:273-472; CAZELLES, H., I1 Messia della Bibbia. Cristologia dell&#8217;AT, Borla, Roma 1981; CERFAUX L, Jesucristo en San Pablo, DDB, Bilbao 1967; COPPENS J., Le messianisme royal. Ses origines. Son d\u00e9veloppement. 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Fabris<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>Nombre y t\u00ed\u00adtulo del Hijo de Dios desde que fue ungido en la Tierra.<br \/>\nEl nombre Jes\u00fas (gr. I\u00c2\u00b7e\u00c2\u00b7s\u00f3us) corresponde al nombre hebreo Jes\u00faa (o Jehos\u00faa, su forma completa), que significa \u2020\u0153Jehov\u00e1 Es Salvaci\u00f3n\u2020\u009d. Era un nombre bastante com\u00fan en aquel tiempo. Por eso, con frecuencia se precisaba especificar diciendo \u2020\u0153Jes\u00fas el Nazareno\u2020\u009d. (Mr 10:47; Hch 2:22.) El t\u00ed\u00adtulo Cristo viene del griego Kjri\u00c2\u00b7st\u00f3s, cuyo equivalente en hebreo es Ma\u00c2\u00b7sch\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7aj (Mes\u00ed\u00adas), que significa \u2020\u0153Ungido\u2020\u009d. Aunque el t\u00e9rmino \u2020\u0153ungido\u2020\u009d se aplic\u00f3 apropiadamente a otros hombres anteriores a Jes\u00fas, como Mois\u00e9s, Aar\u00f3n y David (Heb 11:24-26; Le 4:3; 8:12; 2Sa 22:51), el puesto, cargo o servicio para el que se les ungi\u00f3 solo prefigur\u00f3 o tipific\u00f3 el puesto, cargo y servicio superiores de Cristo Jes\u00fas. Por consiguiente, Jes\u00fas es por excelencia y de modo singular \u2020\u0153el Cristo, el Hijo del Dios vivo\u2020\u009d. (Mt 16:16; v\u00e9anse CRISTO; MES\u00ed\u008dAS.)<\/p>\n<p>Existencia prehumana. La persona que lleg\u00f3 a ser conocida como Jesucristo no empez\u00f3 su vida aqu\u00ed\u00ad en la Tierra. El mismo habl\u00f3 de su existencia celestial prehumana. (Jn 3:13; 6:38, 62; 8:23, 42, 58.) En Juan 1:1, 2 se da el nombre celestial del que lleg\u00f3 a ser Jes\u00fas, al decir: \u2020\u0153En el principio la Palabra [gr. L\u00f3\u00c2\u00b7gos] era, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era un dios [\u2020\u0153era divina\u2020\u009d, Sd; comp\u00e1rese con An American Translation, Moffat (ambas en ingl\u00e9s); o: \u2020\u0153de esencia divina\u2020\u009d, B\u00f6hmer; Stage (ambas en alem\u00e1n)]. Este estaba en el principio con Dios\u2020\u009d. Dado que Jehov\u00e1 es eterno y no tuvo principio (Sl 90:2; Rev 15:3), el que la Palabra estuviera con Dios desde el \u2020\u0153principio\u2020\u009d debe referirse al principio de las obras creativas de Jehov\u00e1. Esta conclusi\u00f3n la confirman otros textos que identifican a Jes\u00fas como \u2020\u0153el primog\u00e9nito de toda la creaci\u00f3n\u2020\u009d, \u2020\u0153el principio de la creaci\u00f3n por Dios\u2020\u009d. (Col 1:15; Rev 1:1; 3:14.) De modo que las Escrituras identifican a la Palabra (Jes\u00fas en su existencia prehumana) como la primera creaci\u00f3n de Dios, su Hijo primog\u00e9nito.<br \/>\nLas mismas declaraciones de Jes\u00fas prueban que Jehov\u00e1 era verdaderamente el Padre o Aquel que dio vida a este Hijo primog\u00e9nito, de modo que este Hijo era en realidad una creaci\u00f3n de Dios. El se\u00f1al\u00f3 a Dios como la Fuente de su vida, cuando dijo: \u2020\u0153Yo vivo a causa del Padre\u2020\u009d. Seg\u00fan el contexto, eso significaba que su vida proced\u00ed\u00ada de su Padre o hab\u00ed\u00ada sido causada por El, de la misma manera que los hombres encaminados a la muerte podr\u00ed\u00adan conseguir vida si ejerc\u00ed\u00adan fe en el sacrificio de rescate de Jes\u00fas. (Jn 6:56, 57.)<br \/>\nSi los c\u00e1lculos de los cient\u00ed\u00adficos modernos sobre la edad del universo material se aproximan a la realidad, la existencia de Jes\u00fas como criatura celestial empez\u00f3 miles de millones de a\u00f1os antes de la creaci\u00f3n del primer ser humano. (Comp\u00e1rese con Miq 5:2.) El Padre se vali\u00f3 de su Hijo primog\u00e9nito celestial para crear todas las dem\u00e1s cosas (Jn 1:3; Col 1:16, 17), entre ellas los millones de otros hijos de la familia celestial de Jehov\u00e1 Dios (Da 7:9, 10; Rev 5:11), as\u00ed\u00ad como el universo material y las criaturas que al principio se colocaron en \u00e9l. L\u00f3gicamente, Jehov\u00e1 se dirig\u00ed\u00ada a este Hijo primog\u00e9nito cuando dijo: \u2020\u0153Hagamos al hombre a nuestra imagen, seg\u00fan nuestra semejanza\u2020\u009d. (G\u00e9 1:26.) Todas estas otras cosas no solo fueron creadas \u2020\u0153mediante \u00e9l\u2020\u009d, sino tambi\u00e9n \u2020\u0153para \u00e9l\u2020\u009d, como el Primog\u00e9nito de Dios y el \u2020\u0153heredero de todas las cosas\u2020\u009d. (Col 1:16; Heb 1:2.)<\/p>\n<p>No fue un cocreador. No obstante, la participaci\u00f3n del Hijo en las obras creativas no lo hicieron un cocreador de su Padre. El poder para la creaci\u00f3n proced\u00ed\u00ada de Dios mediante su esp\u00ed\u00adritu santo o fuerza activa. (G\u00e9 1:2; Sl 33:6.) Y como Jehov\u00e1 es la Fuente de toda la vida, toda la creaci\u00f3n animada, visible e invisible, le debe la vida a El. (Sl 36:9.) M\u00e1s que un cocreador, fue el agente o instrumento por medio del que Jehov\u00e1, el Creador, realiz\u00f3 sus obras. Jes\u00fas mismo atribuy\u00f3 la creaci\u00f3n a Dios, como lo hacen todas las Escrituras. (Mt 19:4-6; v\u00e9ase CREACI\u00ed\u201cN.)<\/p>\n<p>Sabidur\u00ed\u00ada personificada. Lo que las Escrituras dicen sobre la Palabra encaja de modo sobresaliente con la descripci\u00f3n de Proverbios 8:22-31. En este pasaje se personifica a la sabidur\u00ed\u00ada, se la representa como si pudiera hablar y actuar. (Pr 8:1.) Muchos escritores cristianos de los primeros siglos de la era com\u00fan entendieron que este pasaje se refer\u00ed\u00ada simb\u00f3licamente al Hijo de Dios en su estado prehumano. En vista de los textos ya analizados, no puede negarse que Jehov\u00e1 \u2020\u02dcprodujera\u2020\u2122 al Hijo \u2020\u0153como el principio de su camino, el m\u00e1s temprano de sus logros de mucho tiempo atr\u00e1s\u2020\u009d, ni que el Hijo estuviera al \u2020\u0153lado [de Jehov\u00e1] como un obrero maestro\u2020\u009d durante la creaci\u00f3n de la Tierra, como dicen estos vers\u00ed\u00adculos de Proverbios. Es verdad que en hebreo, cuyos sustantivos tienen g\u00e9nero (como en espa\u00f1ol), la palabra para \u2020\u0153sabidur\u00ed\u00ada\u2020\u009d est\u00e1 siempre en femenino. El que se personifique a la sabidur\u00ed\u00ada no cambia su g\u00e9nero, pero tampoco impide que se use figuradamente para representar al Hijo primog\u00e9nito de Dios. La palabra griega para \u2020\u0153amor\u2020\u009d en la frase \u2020\u0153Dios es amor\u2020\u009d (1Jn 4:8) tambi\u00e9n est\u00e1 en femenino, aunque el t\u00e9rmino Dios es masculino. Salom\u00f3n, el escritor principal de Proverbios (Pr 1:1), se aplic\u00f3 el t\u00ed\u00adtulo qo\u00c2\u00b7h\u00e9\u00c2\u00b7leth (congregador) (Ec 1:1), aunque el g\u00e9nero de esta palabra tambi\u00e9n es femenino.<br \/>\nLa sabidur\u00ed\u00ada solo se manifiesta cuando se expresa de alg\u00fan modo. La sabidur\u00ed\u00ada de Dios se expres\u00f3 en la creaci\u00f3n (Pr 3:19, 20) mediante su Hijo. (Comp\u00e1rese con 1Co 8:6.) Del mismo modo, el prop\u00f3sito sabio de Dios concerniente a la humanidad tambi\u00e9n se hace manifiesto mediante su Hijo, Jesucristo, y se sintetiza en \u00e9l. Por eso el ap\u00f3stol pudo decir que Cristo representa \u2020\u0153el poder de Dios y la sabidur\u00ed\u00ada de Dios\u2020\u009d, y que Cristo Jes\u00fas \u2020\u0153ha venido a ser para nosotros sabidur\u00ed\u00ada procedente de Dios, tambi\u00e9n justicia y santificaci\u00f3n y liberaci\u00f3n por rescate\u2020\u009d. (1Co 1:24, 30; comp\u00e1rese con 1Co 2:7, 8; Pr 8:1, 10, 18-21.)<\/p>\n<p>En qu\u00e9 sentido es \u2020\u0153Hijo unig\u00e9nito\u2020\u009d. El que a Jes\u00fas se le llame \u2020\u0153Hijo unig\u00e9nito\u2020\u009d (Jn 1:14; 3:16, 18; 1Jn 4:9) no significa que las otras criaturas celestiales creadas no sean hijos de Dios, puesto que tambi\u00e9n se las llama hijos. (G\u00e9 6:2, 4; Job 1:6; 2:1; 38:4-7.) Sin embargo, por ser la \u00fanica creaci\u00f3n directa de su Padre, el Hijo primog\u00e9nito fue \u00fanico, diferente de todos los dem\u00e1s hijos de Dios, a los que Jehov\u00e1 cre\u00f3 o engendr\u00f3 mediante ese Hijo primog\u00e9nito. De modo que \u2020\u0153la Palabra\u2020\u009d era el \u2020\u0153Hijo unig\u00e9nito\u2020\u009d de Jehov\u00e1 en un sentido especial, igual que Isaac tambi\u00e9n lo fue de Abrah\u00e1n en un sentido particular (su padre ya hab\u00ed\u00ada tenido otro hijo, pero no de su esposa Sara). (Heb 11:17; G\u00e9 16:15.)<\/p>\n<p>Por qu\u00e9 se le llama \u2020\u0153la Palabra\u2020\u009d. Parece ser que el nombre (o quiz\u00e1s t\u00ed\u00adtulo) \u2020\u0153la Palabra\u2020\u009d (Jn 1:1) identifica la funci\u00f3n que el Hijo primog\u00e9nito de Dios desempe\u00f1\u00f3 despu\u00e9s de crear otras criaturas inteligentes. Una expresi\u00f3n similar aparece en Exodo 4:16, donde Jehov\u00e1 le dijo a Mois\u00e9s con respecto a su hermano Aar\u00f3n: \u2020\u0153Y \u00e9l tiene que hablar por ti al pueblo; y tiene que suceder que \u00e9l te servir\u00e1 de boca, y t\u00fa le servir\u00e1s de Dios\u2020\u009d. Como portavoz del representante principal de Dios sobre la Tierra, Aar\u00f3n hizo las veces de \u2020\u0153boca\u2020\u009d para Mois\u00e9s. Ese fue tambi\u00e9n el caso de la Palabra o Logos, quien lleg\u00f3 a ser Jesucristo. Es probable que Jehov\u00e1 usara a su Hijo para transmitir informaci\u00f3n e instrucci\u00f3n a otros miembros de su familia de hijos celestiales, como hizo para entregar su mensaje a los humanos. Como prueba de que era la Palabra o portavoz de Dios, Jes\u00fas dijo a sus oyentes jud\u00ed\u00ados: \u2020\u0153Lo que yo ense\u00f1o no es m\u00ed\u00ado, sino que pertenece al que me ha enviado. Si alguien desea hacer la voluntad de El, conocer\u00e1 respecto a la ense\u00f1anza si es de Dios o si hablo por m\u00ed\u00ad mismo\u2020\u009d. (Jn 7:16, 17; comp\u00e1rese con 12:50; 18:37.)<br \/>\nEn su existencia prehumana como la Palabra, Jes\u00fas debi\u00f3 servir de vocero de Jehov\u00e1 para personas en la Tierra. Aunque algunos textos parecen indicar que Jehov\u00e1 habl\u00f3 a seres humanos directamente, otros aclaran que lo hizo a trav\u00e9s de un representante ang\u00e9lico. (Comp\u00e1rese Ex 3:2-4 con Hch 7:30, 35; tambi\u00e9n G\u00e9 16:7-11, 13; 22:1, 11, 12, 15-18.) Es razonable pensar que en la mayor\u00ed\u00ada de estos casos Jehov\u00e1 habl\u00f3 a trav\u00e9s de la Palabra. Quiz\u00e1s lo hizo tambi\u00e9n en Ed\u00e9n, pues en dos de las tres ocasiones que se dice que Dios habl\u00f3, el registro muestra con toda claridad que alguien estaba con El, y es l\u00f3gico concluir que fuera su propio Hijo. (G\u00e9 1:26-30; 2:16, 17; 3:8-19, 22.) El \u00e1ngel que gui\u00f3 a Israel por el desierto y cuya voz los israelitas ten\u00ed\u00adan que obedecer estrictamente, porque el \u2020\u02dcnombre de Jehov\u00e1 estaba en \u00e9l\u2020\u2122, tambi\u00e9n pudo haber sido el Hijo de Dios, la Palabra. (Ex 23:20-23; comp\u00e1rese con Jos 5:13-15.)<br \/>\nEsto no significa que la Palabra sea el \u00fanico representante ang\u00e9lico mediante el que Jehov\u00e1 ha hablado. Las declaraciones inspiradas de Hechos 7:53, G\u00e1latas 3:19 y Hebreos 2:2, 3 muestran que el pacto de la Ley fue transmitido a Mois\u00e9s por medio de hijos ang\u00e9licos de Dios que no eran su primog\u00e9nito.<br \/>\nJes\u00fas sigue llevando el nombre \u2020\u0153La Palabra de Dios\u2020\u009d despu\u00e9s de regresar a la gloria celestial. (Rev 19:13, 16.)<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 se refieren algunas traducciones de la Biblia a Jes\u00fas como \u2020\u0153Dios\u2020\u009d, mientras que otras le llaman \u2020\u0153un dios\u2020\u009d?<br \/>\nAlgunas versiones de la Biblia traducen Juan 1:1 de la siguiente manera: \u2020\u0153En el principio la Palabra exist\u00ed\u00ada y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios\u2020\u009d. El texto griego lee literalmente: \u2020\u0153En principio era la palabra, y la palabra era hacia el dios, y dios era la palabra\u2020\u009d. El traductor tiene que poner las may\u00fasculas seg\u00fan las normas del idioma al que traduce. Est\u00e1 claro que es apropiado escribir con may\u00fascula la expresi\u00f3n \u2020\u0153el dios\u2020\u009d, pues se refiere al Dios Todopoderoso, con quien estaba la Palabra. No obstante, la may\u00fascula de la palabra \u2020\u0153dios\u2020\u009d en el segundo caso no est\u00e1 justificada.<br \/>\nLa Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo traduce as\u00ed\u00ad este texto: \u2020\u0153En el principio la Palabra era, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era un dios\u2020\u009d. Es verdad que el art\u00ed\u00adculo indefinido (\u2020\u0153un\u2020\u009d) no est\u00e1 en el texto griego, pero eso no significa que no pueda usarse en la traducci\u00f3n, pues en el griego koin\u00e9 o com\u00fan este art\u00ed\u00adculo no exist\u00ed\u00ada. Por lo tanto, los traductores deben incluir o no el art\u00ed\u00adculo indefinido en todas las Escrituras Griegas Cristianas seg\u00fan su entendimiento del significado del texto. Todas las traducciones espa\u00f1olas de las Escrituras Griegas contienen el art\u00ed\u00adculo indefinido cientos de veces, aunque la mayor\u00ed\u00ada no lo usa en Juan 1:1. No obstante, su inclusi\u00f3n en la traducci\u00f3n de este vers\u00ed\u00adculo tiene buen fundamento.<br \/>\nEn primer lugar, debe notarse que el texto mismo muestra que la Palabra estaba \u2020\u0153con Dios\u2020\u009d, de modo que no pod\u00ed\u00ada ser Dios, es decir, el Dios Todopoderoso. (Note tambi\u00e9n el vs. 2, que ser\u00ed\u00ada innecesario si el vs. 1 dijera en realidad que la Palabra era Dios.) Adem\u00e1s, la segunda vez que se usa en el vers\u00ed\u00adculo la palabra para \u2020\u0153dios\u2020\u009d (gr. the\u00c2\u00b7\u00f3s) no lleva el art\u00ed\u00adculo definido \u2020\u0153el\u2020\u009d (gr. ho). Ernst Haenchen escribi\u00f3 sobre este hecho en un comentario sobre el evangelio de Juan (caps. 1-6): \u2020\u0153En este per\u00ed\u00adodo [the\u00c2\u00b7\u00f3s] y [ho the\u00c2\u00b7\u00f3s] (\u2020\u02dcdios, divino\u2020\u2122, y \u2020\u02dcel Dios\u2020\u2122) no eran lo mismo [&#8230;]. De hecho, para el [&#8230;] Evangelista, solo el Padre era \u2020\u02dcDios\u2020\u2122 ([ho the\u00c2\u00b7\u00f3s]; cf. 17:3); \u2020\u02dcel Hijo\u2020\u2122 estaba subordinado a \u00e9l (cf. 14:28). Sin embargo, en este pasaje esa relaci\u00f3n solo se insin\u00faa, pues lo que se resalta es la proximidad de uno al otro. [&#8230;] En el monote\u00ed\u00adsmo jud\u00ed\u00ado y cristiano era perfectamente posible hablar de seres divinos que exist\u00ed\u00adan junto a Dios o bajo \u00e9l, pero no id\u00e9nticos a \u00e9l. Fil 2:6-10 lo demuestra. En este pasaje Pablo se refiere precisamente a un ser divino de esa clase, que despu\u00e9s se hizo hombre en Jesucristo. [&#8230;] De modo que ni en Filipenses ni en Juan 1:1 se trata de una relaci\u00f3n dial\u00e9ctica de dos en uno, sino de la uni\u00f3n personal de dos entidades\u2020\u009d. (John 1, traducci\u00f3n al ingl\u00e9s de R. W. Funk, 1984, p\u00e1gs. 109, 110.)<br \/>\nDespu\u00e9s de dar como traducci\u00f3n de Juan 1:1c \u2020\u0153y divina (de la categor\u00ed\u00ada de divinidad) era la Palabra\u2020\u009d, Haenchen sigue diciendo: \u2020\u0153En este caso, el verbo \u2020\u02dcera\u2020\u2122 ([en]) simplemente tiene sentido predicativo. Y por ello ha de darse m\u00e1s atenci\u00f3n al predicado nominal: [the\u00c2\u00b7\u00f3s] no es lo mismo que [ho the\u00c2\u00b7\u00f3s] (\u2020\u02dcdivino\u2020\u2122 no es lo mismo que \u2020\u02dcDios\u2020\u2122)\u2020\u009d (p\u00e1gs. 110, 111). Al tratar este tema, Philip B. Harner dice que la construcci\u00f3n gramatical de Juan 1:1 incluye un predicado sin el art\u00ed\u00adculo definido \u2020\u0153el\u2020\u009d antecediendo al verbo, una construcci\u00f3n que tiene principalmente un significado cualitativo y que muestra que \u2020\u0153el logos posee la naturaleza de the\u00f3s\u2020\u009d. M\u00e1s adelante dice: Creo que \u2020\u0153en Juan 1:1 la fuerza cualitativa del predicado es tan importante que el nombre [the\u00c2\u00b7\u00f3s] no puede considerarse definido\u2020\u009d. (Journal of Biblical Literature, 1973, p\u00e1gs. 85, 87.) Otros traductores tambi\u00e9n reconocen que el t\u00e9rmino griego es cualitativo y se refiere a la naturaleza de la Palabra, por lo que traducen la frase: \u2020\u0153la Palabra [&#8230;] era divina\u2020\u009d. (Sd; comp\u00e1rese con An American Translation, Moffat; v\u00e9ase el ap\u00e9ndice de NM, p\u00e1g. 1578, 1579.)<br \/>\nLas Escrituras Hebreas muestran de manera clara y coherente que hay un solo Dios Todopoderoso, el Creador de todas las cosas y el Alt\u00ed\u00adsimo, cuyo nombre es Jehov\u00e1. (G\u00e9 17:1; Isa 45:18; Sl 83:18.) Por esa raz\u00f3n, Mois\u00e9s pudo decir a la naci\u00f3n de Israel: \u2020\u0153Jehov\u00e1 nuestro Dios es un solo Jehov\u00e1. Y tienes que amar a Jehov\u00e1 tu Dios con todo tu coraz\u00f3n y con toda tu alma y con toda tu fuerza vital\u2020\u009d. (Dt 6:4, 5.) Las Escrituras Griegas Cristianas no contradicen esta ense\u00f1anza que los siervos de Dios han aceptado y cre\u00ed\u00addo durante miles de a\u00f1os, sino que, por el contrario, la apoyan. (Mr 12:29; Ro 3:29, 30; 1Co 8:6; Ef 4:4-6; 1Ti 2:5.) El mismo Jesucristo dijo: \u2020\u0153El Padre es mayor que yo\u2020\u009d, y se refiri\u00f3 al Padre como su Dios, \u2020\u0153el \u00fanico Dios verdadero\u2020\u009d. (Jn 14:28; 17:3; 20:17; Mr 15:34; Rev 1:1; 3:12.) En muchas ocasiones Jes\u00fas expres\u00f3 su inferioridad y subordinaci\u00f3n a su Padre. (Mt 4:9, 10; 20:23; Lu 22:41, 42; Jn 5:19; 8:42; 13:16.) Aun despu\u00e9s de su ascensi\u00f3n al cielo, sus ap\u00f3stoles continuaron transmitiendo la misma idea. (1Co 11:3; 15:20, 24-28; 1Pe 1:3; 1Jn 2:1; 4:9, 10.)<br \/>\nEstos hechos suministran una base s\u00f3lida para traducir \u2020\u0153la Palabra era un dios\u2020\u009d en Juan 1:1. La posici\u00f3n preeminente que ocupa la Palabra entre las criaturas de Dios como el Primog\u00e9nito, aquel por medio de quien Dios cre\u00f3 todas las cosas y el que actuaba como su Portavoz, da base para que se le llame \u2020\u0153un dios\u2020\u009d o poderoso. La profec\u00ed\u00ada mesi\u00e1nica de Isa\u00ed\u00adas 9:6 predijo que se le llamar\u00ed\u00ada \u2020\u0153Dios Poderoso\u2020\u009d, aunque no el Dios Todopoderoso, y que ser\u00ed\u00ada el \u2020\u0153Padre Eterno\u2020\u009d de todos aquellos que tuvieran el privilegio de vivir bajo su gobernaci\u00f3n. El celo de su propio Padre, \u2020\u0153Jehov\u00e1 de los ej\u00e9rcitos\u2020\u009d, har\u00ed\u00ada posible el cumplimiento de esta predicci\u00f3n. (Isa 9:7.) Si al adversario de Dios, Satan\u00e1s el Diablo, se le llama un \u2020\u0153dios\u2020\u009d (2Co 4:4) debido a su dominio sobre hombres y demonios (1Jn 5:19; Lu 11:14-18), con mucha m\u00e1s raz\u00f3n y propiedad se puede llamar \u2020\u0153un dios\u2020\u009d al Hijo primog\u00e9nito de Dios, \u2020\u0153el dios unig\u00e9nito\u2020\u009d, como lo llaman los manuscritos m\u00e1s confiables de Juan 1:18.<br \/>\nCuando los opositores acusaron a Jes\u00fas de \u2020\u02dchacerse a s\u00ed\u00ad mismo un dios\u2020\u2122, su respuesta fue: \u2020\u0153\u00bfNo est\u00e1 escrito en su Ley: \u2020\u02dcYo dije: \u2020\u0153Ustedes son dioses\u2020\u009d\u2020\u2122? Si \u00e9l llam\u00f3 \u2020\u02dcdioses\u2020\u2122 a aquellos contra quienes vino la palabra de Dios, y sin embargo la Escritura no puede ser nulificada, \u00bfme dicen ustedes a m\u00ed\u00ad, a quien el Padre santific\u00f3 y despach\u00f3 al mundo: \u2020\u02dcBlasfemas\u2020\u2122, porque dije: Soy Hijo de Dios?\u2020\u009d. (Jn 10:31-37.) En esa ocasi\u00f3n Jes\u00fas cit\u00f3 del Salmo 82, donde se llama \u2020\u0153dioses\u2020\u009d a jueces humanos a quienes Dios conden\u00f3 por no ejecutar justicia. (Sl 82:1, 2, 6, 7.) Con estas palabras Jes\u00fas demostr\u00f3 que no era razonable acusarle de blasfemia por haber declarado que era, no Dios, sino el Hijo de Dios.<br \/>\nEsta acusaci\u00f3n de blasfemia surgi\u00f3 como resultado de que Jes\u00fas dijera: \u2020\u0153Yo y el Padre somos uno\u2020\u009d. (Jn 10:30.) Pero su respuesta, examinada ya en parte, muestra que Jes\u00fas no hab\u00ed\u00ada alegado ser el Padre o Dios mismo. Para entender qu\u00e9 quer\u00ed\u00ada decir Jes\u00fas con aquella expresi\u00f3n, hay que analizar el contexto de su declaraci\u00f3n. El hablaba de sus obras y del cuidado de las \u2020\u0153ovejas\u2020\u009d que lo seguir\u00ed\u00adan. Tanto sus obras como sus palabras mostraron que hab\u00ed\u00ada unidad \u2014no desuni\u00f3n y falta de armon\u00ed\u00ada\u2014 entre \u00e9l y su Padre, y este hecho se destac\u00f3 en su respuesta. (Jn 10:25, 26, 37, 38; comp\u00e1rese con 4:34; 5:30; 6:38-40; 8:16-18.) En lo que respecta a sus \u2020\u0153ovejas\u2020\u009d, \u00e9l y su Padre tambi\u00e9n estaban en unidad para protegerlas y conducirlas a vida eterna. (Jn 10:27-29; comp\u00e1rese con Eze 34:23, 24.) La oraci\u00f3n de Jes\u00fas a favor de la unidad de todos sus disc\u00ed\u00adpulos, tanto los de aquel entonces como los que hab\u00ed\u00adan de venir en el futuro, muestra que el ser uno con su Padre no se refiere a identidad personal, sino a unidad de prop\u00f3sito y acci\u00f3n. De este modo, los siervos de Jes\u00fas podr\u00ed\u00adan \u2020\u02dctodos ellos ser uno\u2020\u2122, tal como \u00e9l y su Padre eran uno. (Jn 17:20-23.)<br \/>\nEn armon\u00ed\u00ada con esto, cuando Jes\u00fas respondi\u00f3 a una pregunta de Tom\u00e1s, dijo: \u2020\u0153Si ustedes me hubieran conocido, habr\u00ed\u00adan conocido a mi Padre tambi\u00e9n; desde este momento lo conocen y lo han visto\u2020\u009d. Y en respuesta a una pregunta de Felipe, a\u00f1adi\u00f3: \u2020\u0153El que me ha visto a m\u00ed\u00ad ha visto al Padre tambi\u00e9n\u2020\u009d. (Jn 14:5-9.) De nuevo, la siguiente explicaci\u00f3n de Jes\u00fas muestra que eso era as\u00ed\u00ad debido a que represent\u00f3 fielmente a su Padre, habl\u00f3 Sus palabras e hizo Sus obras. (Jn 14:10, 11; comp\u00e1rese con Jn 12:28, 44-49.) En esa misma ocasi\u00f3n, la noche de su muerte, dijo a estos mismos disc\u00ed\u00adpulos: \u2020\u0153El Padre es mayor que yo\u2020\u009d. (Jn 14:28.)<br \/>\nEl significado de que los disc\u00ed\u00adpulos \u2020\u02dcvieran\u2020\u2122 al Padre al ver a Jes\u00fas, tambi\u00e9n se puede entender a la luz de otros casos de las Escrituras. Por ejemplo, Jacob le dijo a Esa\u00fa: \u2020\u0153He visto tu rostro como si viera el rostro de Dios, puesto que me recibiste con placer\u2020\u009d. Dijo esto porque la reacci\u00f3n de Esa\u00fa hab\u00ed\u00ada estado en consonancia con la oraci\u00f3n de Jacob a Dios. (G\u00e9 33:9-11; 32:9-12.) Cuando las preguntas que Dios le hizo a Job desde una tempestad de viento le aclararon su entendimiento, Job dijo: \u2020\u0153De o\u00ed\u00addas he sabido de ti, pero ahora mi propio ojo de veras te ve\u2020\u009d. (Job 38:1; 42:5; v\u00e9ase tambi\u00e9n Jue 13:21, 22.) Los \u2020\u0153ojos de su coraz\u00f3n\u2020\u009d hab\u00ed\u00adan sido iluminados. (Comp\u00e1rese con Ef 1:18.) La declaraci\u00f3n de Jes\u00fas en cuanto a ver al Padre ha de entenderse figuradamente, no de modo literal, como \u00e9l mismo aclar\u00f3 en Juan 6:45 y seg\u00fan lo que Juan escribi\u00f3 mucho tiempo despu\u00e9s de la muerte de Jes\u00fas: \u2020\u0153A Dios ning\u00fan hombre lo ha visto jam\u00e1s; el dios unig\u00e9nito que est\u00e1 en la posici\u00f3n del seno para con el Padre es el que lo ha explicado\u2020\u009d. (Jn 1:18; 1Jn 4:12.)<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 quiso decir Tom\u00e1s cuando dijo a Jes\u00fas: \u2020\u0153Mi Se\u00f1or y mi Dios\u2020\u009d?<br \/>\nCuando Jes\u00fas se apareci\u00f3 a Tom\u00e1s y a los otros ap\u00f3stoles, con lo que elimin\u00f3 las dudas de Tom\u00e1s sobre su resurrecci\u00f3n, este \u2014ya convencido\u2014 exclam\u00f3 a Jes\u00fas: \u2020\u0153\u00c2\u00a1Mi Se\u00f1or y mi Dios! [literalmente, \u2020\u0153\u00c2\u00a1El Se\u00f1or de m\u00ed\u00ad y el Dios (ho The\u00c2\u00b7\u00f3s) de m\u00ed\u00ad!\u2020\u009d]\u2020\u009d. (Jn 20:24-29.) Algunos eruditos han entendido que esa expresi\u00f3n es una exclamaci\u00f3n de asombro pronunciada ante Jes\u00fas, pero dirigida en realidad a Dios, su Padre. Sin embargo, otros afirman que el griego original exige que las palabras se consideren dirigidas a Jes\u00fas. Aunque ese fuese el caso, la expresi\u00f3n \u2020\u0153Mi Se\u00f1or y mi Dios\u2020\u009d tendr\u00ed\u00ada que concordar con el resto de las Escrituras inspiradas. Como el registro muestra que antes Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada dirigido a sus disc\u00ed\u00adpulos el mensaje: \u2020\u0153Asciendo a mi Padre y Padre de ustedes y a mi Dios y Dios de ustedes\u2020\u009d, no hay raz\u00f3n para creer que Tom\u00e1s pensara que Jes\u00fas era el Dios Todopoderoso. (Jn 20:17.) Despu\u00e9s de relatar esta conversaci\u00f3n de Tom\u00e1s con Jes\u00fas resucitado, el mismo Juan hace el siguiente comentario sobre este y otros relatos similares: \u2020\u0153Pero estas han sido escritas para que ustedes crean que Jes\u00fas es el Cristo el Hijo de Dios, y que, a causa de creer, tengan vida por medio de su nombre\u2020\u009d. (Jn 20:30, 31.)<br \/>\nDe modo que Tom\u00e1s pudo haberse dirigido a Jes\u00fas como \u2020\u0153mi Dios\u2020\u009d en el sentido de que fuese \u2020\u0153un dios\u2020\u009d, aunque no el Dios Todopoderoso ni \u2020\u0153el \u00fanico Dios verdadero\u2020\u009d, a quien Jes\u00fas dirig\u00ed\u00ada sus oraciones, las cuales Tom\u00e1s hab\u00ed\u00ada o\u00ed\u00addo a menudo. (Jn 17:1-3.) O quiz\u00e1s se dirigi\u00f3 a Jes\u00fas como \u2020\u0153mi Dios\u2020\u009d de un modo similar al de las expresiones de sus antepasados registradas en las Escrituras Hebreas, con las que estaba familiarizado. En algunas ocasiones, cuando un mensajero ang\u00e9lico de Jehov\u00e1 visitaba o se dirig\u00ed\u00ada a una persona, dicha persona, o a veces el propio escritor b\u00ed\u00adblico, respond\u00ed\u00ada a ese mensajero o hablaba de \u00e9l como si se tratase de Jehov\u00e1 Dios. (Comp\u00e1rese con G\u00e9 16:7-11, 13; 18:1-5, 22-33; 32:24-30; Jue 6:11-15; 13:20-22.) Esto se deb\u00ed\u00ada a que el mensajero ang\u00e9lico actuaba como representante de Jehov\u00e1, hablaba en su nombre y quiz\u00e1s hasta empleaba el pronombre en primera persona del singular y dec\u00ed\u00ada: \u2020\u0153Yo soy el Dios verdadero\u2020\u009d. (G\u00e9 31:11-13; Jue 2:1-5.) Por consiguiente, Tom\u00e1s pudo llamar a Jes\u00fas \u2020\u0153mi Dios\u2020\u009d en este sentido, en reconocimiento o confesi\u00f3n de Jes\u00fas como el representante y portavoz del Dios verdadero. En cualquier caso, lo que es cierto es que las palabras de Tom\u00e1s no contradicen la declaraci\u00f3n expresa que \u00e9l mismo hab\u00ed\u00ada o\u00ed\u00addo de boca de Jes\u00fas, a saber: \u2020\u0153El Padre es mayor que yo\u2020\u009d. (Jn 14:28.)<\/p>\n<p>Su nacimiento en la Tierra. Antes de que Jes\u00fas naciera en la Tierra, hubo \u00e1ngeles que se aparecieron en forma humana en este planeta, los cuales probablemente se materializaron en cuerpos adecuados para el caso y se desmaterializaron una vez terminadas sus asignaciones. (G\u00e9 19:1-3; Jue 6:20-22; 13:15-20.) De modo que siguieron siendo criaturas celestiales, pues utilizaron un cuerpo f\u00ed\u00adsico solo de modo temporal. Sin embargo, ese no fue el caso cuando el Hijo de Dios vino a la Tierra y lleg\u00f3 a ser el hombre Jes\u00fas. Juan 1:14 dice que \u2020\u0153la Palabra vino a ser carne y residi\u00f3 entre nosotros\u2020\u009d. Por esa raz\u00f3n, pod\u00ed\u00ada llamarse a s\u00ed\u00ad mismo \u2020\u0153Hijo del hombre\u2020\u009d. (Jn 1:51; 3:14, 15.) Hay quien recurre a la expresi\u00f3n \u2020\u0153residi\u00f3 [literalmente, \u2020\u0153mor\u00f3 en tienda\u2020\u009d] entre nosotros\u2020\u009d, para alegar que esto muestra que Jes\u00fas no era un humano verdadero, sino una encarnaci\u00f3n. Sin embargo, el ap\u00f3stol Pedro usa una expresi\u00f3n similar acerca de s\u00ed\u00ad mismo y obviamente no era una encarnaci\u00f3n. (2Pe 1:13, 14.)<br \/>\nEl registro inspirado dice: \u2020\u0153Pero el nacimiento de Jesucristo fue de esta manera. Durante el tiempo que su madre Mar\u00ed\u00ada estaba comprometida para casarse con Jos\u00e9, se hall\u00f3 que estaba encinta por esp\u00ed\u00adritu santo antes que se unieran\u2020\u009d. (Mt 1:18.) Previamente, el mensajero ang\u00e9lico de Jehov\u00e1 hab\u00ed\u00ada informado a la muchacha virgen, Mar\u00ed\u00ada, que \u2020\u02dcconcebir\u00ed\u00ada en su matriz\u2020\u2122 como resultado de que el esp\u00ed\u00adritu santo de Dios viniera sobre ella y Su poder la cubriera con su sombra. (Lu 1:30, 31, 34, 35.) Puesto que hubo una verdadera concepci\u00f3n, parece ser que Jehov\u00e1 fertiliz\u00f3 un \u00f3vulo en la matriz de Mar\u00ed\u00ada y transfiri\u00f3 la vida de su Hijo primog\u00e9nito de la regi\u00f3n de los esp\u00ed\u00adritus a la Tierra. (G\u00e1l 4:4.) Solo de ese modo podr\u00ed\u00ada conservar su identidad el ni\u00f1o que iba a nacer, es decir, ser la misma persona que hab\u00ed\u00ada residido en el cielo con el nombre de la Palabra, y llegar a ser un verdadero hijo de Mar\u00ed\u00ada y por consiguiente un genuino descendiente de sus antepasados Abrah\u00e1n, Isaac, Jacob, Jud\u00e1 y el rey David, y heredero leg\u00ed\u00adtimo de las promesas divinas que ellos recibieron. (G\u00e9 22:15-18; 26:24; 28:10-14; 49:10; 2Sa 7:8, 11-16; Lu 3:23-34; v\u00e9ase GENEALOG\u00ed\u008dA DE JESUCRISTO.) Por consiguiente, es probable que el hijo que naci\u00f3 se pareciera a su madre jud\u00ed\u00ada en ciertos rasgos f\u00ed\u00adsicos.<br \/>\nMar\u00ed\u00ada descend\u00ed\u00ada del pecador Ad\u00e1n, por lo que tambi\u00e9n era imperfecta y pecadora. As\u00ed\u00ad que surge la pregunta de c\u00f3mo pod\u00ed\u00ada ser que Jes\u00fas, el \u2020\u0153primog\u00e9nito\u2020\u009d de Mar\u00ed\u00ada (Lu 2:7), fuese un hombre perfecto y libre de pecado en su organismo f\u00ed\u00adsico. Aunque la gen\u00e9tica moderna ha aprendido mucho sobre las leyes de herencia y los caracteres dominantes y recesivos, no tiene ninguna experiencia en los resultados de unir la perfecci\u00f3n con la imperfecci\u00f3n, como fue el caso de la concepci\u00f3n de Jes\u00fas. De los resultados que la Biblia revela se deduce que la fuerza de vida perfecta masculina, que caus\u00f3 la concepci\u00f3n, anul\u00f3 cualquier imperfecci\u00f3n existente en el \u00f3vulo de Mar\u00ed\u00ada, y produjo un patr\u00f3n gen\u00e9tico (y un desarrollo embrionario) perfecto desde su comienzo. En cualquier caso, fue la actuaci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu santo de Dios en aquel momento lo que garantiz\u00f3 el \u00e9xito de Su prop\u00f3sito. Como le explic\u00f3 el \u00e1ngel Gabriel a Mar\u00ed\u00ada, el \u2020\u0153poder del Alt\u00ed\u00adsimo\u2020\u009d la cubri\u00f3 con su sombra, de modo que lo que naci\u00f3 fue santo, Hijo de Dios. El esp\u00ed\u00adritu santo de Dios form\u00f3, por decirlo as\u00ed\u00ad, un muro protector desde la concepci\u00f3n en adelante para que ninguna imperfecci\u00f3n o fuerza da\u00f1ina pudiera perjudicar o manchar el embri\u00f3n en desarrollo. (Lu 1:35.)<br \/>\nJes\u00fas deb\u00ed\u00ada su vida humana a su Padre celestial, no a ning\u00fan humano, como su padre adoptivo Jos\u00e9, pues el esp\u00ed\u00adritu santo de Dios hab\u00ed\u00ada hecho posible su nacimiento. (Mt 2:13-15; Lu 3:23.) Seg\u00fan dice Hebreos 10:5, Jehov\u00e1 Dios le \u2020\u02dcprepar\u00f3 un cuerpo\u2020\u2122, y Jes\u00fas fue verdaderamente \u2020\u0153incontaminado, separado de los pecadores\u2020\u009d desde el tiempo de la concepci\u00f3n en adelante. (Heb 7:26; comp\u00e1rese con Jn 8:46; 1Pe 2:21, 22.)<br \/>\nPor tanto, la profec\u00ed\u00ada mesi\u00e1nica registrada en Isa\u00ed\u00adas 52:14, que habla de \u2020\u0153la desfiguraci\u00f3n en cuanto a su apariencia\u2020\u009d, debe aplicar a Jes\u00fas el Mes\u00ed\u00adas solo de un modo figurado. (Comp\u00e1rese con el vs. 7 del mismo cap\u00ed\u00adtulo.) Aunque de f\u00ed\u00adsico perfecto, el mensaje de verdad y justicia que Jes\u00fas proclam\u00f3 con denuedo le volvi\u00f3 repulsivo a los ojos de los opositores hip\u00f3critas, quienes alegaban ver en \u00e9l a un agente de Beelzebub, a un hombre pose\u00ed\u00addo por un demonio, a un enga\u00f1ador blasfemo. (Mt 12:24; 27:39-43; Jn 8:48; 15:17-25.) De modo similar, el mensaje que m\u00e1s tarde proclamaron sus disc\u00ed\u00adpulos hizo que llegaran a ser un \u2020\u0153olor grato\u2020\u009d de vida para las personas receptivas, pero un olor de muerte para los que rechazaron su mensaje. (2Co 2:14-16.)<\/p>\n<p>Cu\u00e1ndo naci\u00f3 y cu\u00e1nto dur\u00f3 su ministerio. Jes\u00fas debi\u00f3 nacer en el mes de Etanim (septiembre-octubre) del a\u00f1o 2 a. E.C., se bautiz\u00f3 hacia la misma \u00e9poca del a\u00f1o 29 E.C., y muri\u00f3 sobre las tres de la tarde de un viernes, d\u00ed\u00ada 14, del mes primaveral de Nis\u00e1n (marzo-abril) del a\u00f1o 33 E.C. La base para esas fechas es la siguiente:<br \/>\nJes\u00fas naci\u00f3 unos seis meses despu\u00e9s que su pariente Juan (el Bautista), durante la gobernaci\u00f3n del emperador romano C\u00e9sar Augusto (31 a. E.C.-14 E.C.) y la gobernaci\u00f3n de Quirinio en Siria (v\u00e9anse las fechas probables de la administraci\u00f3n de Quirinio en INSCRIPCI\u00ed\u201cN), y hacia el fin del reinado de Herodes el Grande sobre Judea. (Mt 2:1, 13, 20-22; Lu 1:24-31, 36; 2:1, 2, 7.)<\/p>\n<p>Su nacimiento en relaci\u00f3n con la muerte de Herodes. Aunque la fecha de la muerte de Herodes es un asunto muy debatido, hay bastantes razones para pensar que se produjo en el a\u00f1o 1 a. E.C. (V\u00e9anse CRONOLOG\u00ed\u008dA [Eclipses lunares]; HERODES n\u00fam. 1 [Fecha de su muerte].) Entre el nacimiento de Jes\u00fas y la muerte de Herodes tuvieron lugar varios acontecimientos. Por ejemplo: la circuncisi\u00f3n de Jes\u00fas al octavo d\u00ed\u00ada (Lu 2:21), el que se le llevara al templo de Jerusal\u00e9n cuarenta d\u00ed\u00adas despu\u00e9s de su nacimiento (Lu 2:22, 23; Le 12:1-4, 8), el viaje de los astr\u00f3logos \u2020\u0153de las partes orientales\u2020\u009d a Bel\u00e9n (donde Jes\u00fas ya no estaba en un pesebre, sino en una casa, Mt 2:1-11; comp\u00e1rese con Lu 2:7, 15, 16), la huida de Jos\u00e9 y Mar\u00ed\u00ada a Egipto con el ni\u00f1o (Mt 2:13-15) y la matanza de los ni\u00f1os menores de dos a\u00f1os en Bel\u00e9n y sus distritos cuando Herodes se dio cuenta de que los astr\u00f3logos no hab\u00ed\u00adan seguido sus instrucciones (lo que indica que para entonces Jes\u00fas no era un reci\u00e9n nacido). (Mt 2:16-18.) El que Jes\u00fas naciera en el oto\u00f1o del a\u00f1o 2 a. E.C. permitir\u00ed\u00ada suficiente tiempo para que esos acontecimientos tuvieran lugar entre su nacimiento y la muerte de Herodes, probablemente en 1 a. E.C. No obstante, hay m\u00e1s razones para situar el nacimiento de Jes\u00fas en el a\u00f1o 2 a. E.C.<\/p>\n<p>Relaci\u00f3n entre el ministerio de Juan y el de Jes\u00fas. Para hallar m\u00e1s base en apoyo de las fechas que se ofrecen al principio de este subtema, se puede acudir a Lucas 3:1-3, donde se muestra que Juan el Bautista empez\u00f3 a predicar y bautizar en el \u2020\u0153a\u00f1o decimoquinto del reinado de Tiberio C\u00e9sar\u2020\u009d. El a\u00f1o decimoquinto se extendi\u00f3 desde la segunda mitad de 28 E.C. hasta agosto o septiembre de 29 E.C. (V\u00e9ase TIBERIO.) En cierto momento del ministerio de Juan, Jes\u00fas fue a \u00e9l para que lo bautizara. Cuando, a continuaci\u00f3n, Jes\u00fas comenz\u00f3 su propio ministerio, \u2020\u0153era como de treinta a\u00f1os\u2020\u009d. (Lu 3:21-23.) A los treinta a\u00f1os, la misma edad con la que David lleg\u00f3 a ser rey, ya no estar\u00ed\u00ada en sujeci\u00f3n a sus padres humanos. (2Sa 5:4, 5; comp\u00e1rese con Lu 2:51.)<br \/>\nSeg\u00fan N\u00fameros 4:1-3, 22, 23, 29, 30, los que entraban en el servicio del santuario bajo el pacto de la Ley ten\u00ed\u00adan \u2020\u0153de treinta a\u00f1os de edad para arriba\u2020\u009d. Es razonable que Juan el Bautista, levita e hijo de un sacerdote, empezara su ministerio a la misma edad, no en el templo, naturalmente, sino en la asignaci\u00f3n especial que Jehov\u00e1 ten\u00ed\u00ada para \u00e9l. (Lu 1:1-17, 67, 76-79.) La menci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica, por dos veces, de la diferencia de edad entre Juan y Jes\u00fas, as\u00ed\u00ad como la correlaci\u00f3n entre las apariciones y mensajes del \u00e1ngel de Jehov\u00e1 al anunciar ambos nacimientos (Lu 1), dan base suficiente para creer que sus ministerios siguieron un programa similar; o sea, que el comienzo del ministerio de Juan, como precursor de Jes\u00fas precedi\u00f3 en unos seis meses al comienzo del ministerio de Jes\u00fas.<br \/>\nDe acuerdo con estos hechos, Juan naci\u00f3 treinta a\u00f1os antes de empezar su ministerio en el a\u00f1o decimoquinto de Tiberio, es decir, en alg\u00fan momento entre la segunda mitad de 3 a. E.C. y agosto o septiembre de 2 a. E.C., y Jes\u00fas naci\u00f3 unos seis meses m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p>Prueba de un ministerio de tres a\u00f1os y medio de duraci\u00f3n. Gracias a otros datos cronol\u00f3gicos a\u00fan puede llegarse a una conclusi\u00f3n m\u00e1s precisa. Estos datos tienen que ver con la duraci\u00f3n del ministerio de Jes\u00fas y el tiempo de su muerte. La profec\u00ed\u00ada registrada en Daniel 9:24-27 (examinada con detalle en el art\u00ed\u00adculo SETENTA SEMANAS) sit\u00faa la aparici\u00f3n del Mes\u00ed\u00adas en el principio de la septuag\u00e9sima \u2020\u0153semana\u2020\u009d de a\u00f1os (Da 9:25), y su muerte de sacrificio, a mediados o \u2020\u0153a la mitad\u2020\u009d de la \u00faltima semana, dando fin a la validez de los sacrificios y ofrendas bajo el pacto de la Ley. (Da 9:26, 27; comp\u00e1rese con Heb 9:9-14; 10:1-10.) Esto significar\u00ed\u00ada que el ministerio de Jes\u00fas dur\u00f3 tres a\u00f1os y medio (la mitad de una \u2020\u0153semana\u2020\u009d de siete a\u00f1os).<br \/>\nEl que el ministerio de Jes\u00fas durara tres a\u00f1os y medio hasta terminar con su muerte en la Pascua requerir\u00ed\u00ada que este per\u00ed\u00adodo incluyera cuatro pascuas en total. Se alude a estas cuatro pascuas en Juan 2:13; 5:1; 6:4 y 13:1. En Juan 5:1 no se menciona espec\u00ed\u00adficamente la Pascua, sino que solo se alude a \u2020\u0153una [\u2020\u0153la\u2020\u009d, seg\u00fan ciertos manuscritos antiguos] fiesta de los jud\u00ed\u00ados\u2020\u009d. Sin embargo, hay base para creer que se refiere a la Pascua y no a cualquier otra de las fiestas anuales.<br \/>\nCon anterioridad (Juan 4:35) Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada dicho que a\u00fan faltaban \u2020\u0153cuatro meses antes que [llegara] la siega\u2020\u009d. La temporada de la siega, en particular la siega de la cebada, empezaba en la \u00e9poca de la Pascua (14 de Nis\u00e1n). De modo que Jes\u00fas dijo lo anterior cuatro meses antes, o m\u00e1s o menos en el mes de Kislev (noviembre-diciembre). La \u2020\u0153fiesta de la dedicaci\u00f3n\u2020\u009d, celebrada despu\u00e9s del exilio, ten\u00ed\u00ada lugar en el mes de Kislev, pero no era una de las grandes fiestas a las que se deb\u00ed\u00ada asistir en Jerusal\u00e9n. (Ex 23:14-17; Le 23:4-44.) Seg\u00fan la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada, esa fiesta se celebraba en las muchas sinagogas que hab\u00ed\u00ada por todo el pa\u00ed\u00ads. (V\u00e9ase FIESTA DE LA DEDICACI\u00ed\u201cN.) M\u00e1s tarde, en Juan 10:22, se menciona espec\u00ed\u00adficamente que Jes\u00fas asisti\u00f3 a una de estas fiestas de la dedicaci\u00f3n en Jerusal\u00e9n; sin embargo, parece que ya estaba en esa zona desde la fiesta anterior, la de las caba\u00f1as, de modo que no fue especialmente a Jerusal\u00e9n con ese prop\u00f3sito. Por otro lado, en Juan 5:1 se indica con claridad que Jes\u00fas fue de Galilea (Jn 4:54) a Jerusal\u00e9n debido a esa \u2020\u0153fiesta de los jud\u00ed\u00ados\u2020\u009d en particular.<br \/>\nLa \u00fanica otra fiesta que hab\u00ed\u00ada entre Kislev y la Pascua era el Purim, que se celebraba en Adar (febrero-marzo), casi un mes antes de la Pascua. Pero la fiesta del Purim, iniciada despu\u00e9s del exilio, tambi\u00e9n se celebraba por todo el pa\u00ed\u00ads en las casas y las sinagogas. (V\u00e9ase PURIM.) Por lo tanto, lo m\u00e1s l\u00f3gico es que la \u2020\u0153fiesta de los jud\u00ed\u00ados\u2020\u009d a la que se hace referencia en Juan 5:1 haya sido la Pascua, y el que Jes\u00fas fuera a Jerusal\u00e9n estuvo en conformidad con la ley de Dios dada a Israel. Es cierto que despu\u00e9s Juan solo registra unos cuantos acontecimientos antes de la siguiente menci\u00f3n de la Pascua. (Jn 6:4.) No obstante, si se repasa la tabla \u2020\u0153Acontecimientos principales de la vida humana de Jes\u00fas\u2020\u009d, se observa que la narraci\u00f3n que Juan hace del principio del ministerio terrestre de Jes\u00fas es muy breve, pues muchos de los acontecimientos que ya hab\u00ed\u00adan narrado los otros tres evangelistas se pasaron por alto. De hecho, la intensa actividad de Jes\u00fas, seg\u00fan el registro de los otros evangelistas (Mateo, Marcos y Lucas), apoya la conclusi\u00f3n de que entre los acontecimientos registrados en Juan 2:13 y 6:4 hubo una pascua anual.<\/p>\n<p>Cu\u00e1ndo muri\u00f3. Jesucristo muri\u00f3 en la primavera, el d\u00ed\u00ada de la Pascua, es decir, el 14 de Nis\u00e1n (o Abib) del calendario jud\u00ed\u00ado. (Mt 26:2; Jn 13:1-3; Ex 12:1-6; 13:4.) Aquel a\u00f1o la Pascua se celebr\u00f3 el d\u00ed\u00ada sexto de la semana (los jud\u00ed\u00ados contaban desde la puesta del Sol del jueves hasta la puesta del Sol del viernes). Se llega a esta conclusi\u00f3n por lo que dice Juan 19:31 en cuanto a que el d\u00ed\u00ada siguiente era un s\u00e1bado \u2020\u0153grande\u2020\u009d. Al d\u00ed\u00ada despu\u00e9s de la Pascua siempre se le consideraba un s\u00e1bado, independientemente del d\u00ed\u00ada de la semana en que cayera. (Le 23:5-7.) Pero cuando este s\u00e1bado especial coincid\u00ed\u00ada con un s\u00e1bado normal (el s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada de la semana), llegaba a ser un s\u00e1bado \u2020\u0153grande\u2020\u009d. De modo que la muerte de Jes\u00fas ocurri\u00f3 un viernes, 14 de Nis\u00e1n, cerca de las tres de la tarde. (Lu 23:44-46.)<\/p>\n<p>Resumen de las pruebas. En resumen, como Jes\u00fas muri\u00f3 en el mes primaveral de Nis\u00e1n, su ministerio \u2014que seg\u00fan Daniel 9:24-27 hab\u00ed\u00ada empezado tres a\u00f1os y medio antes\u2014 debi\u00f3 comenzar en oto\u00f1o, en el mes de Etanim (que cae entre septiembre y octubre). Esto significar\u00ed\u00ada que el ministerio de Juan (iniciado en el a\u00f1o decimoquinto de Tiberio) empez\u00f3 en la primavera del a\u00f1o 29 E.C. Por lo tanto, el nacimiento de Juan deber\u00ed\u00ada situarse en la primavera del a\u00f1o 2 a. E.C., y el de Jes\u00fas, seis meses m\u00e1s tarde, en el oto\u00f1o del a\u00f1o 2 a. E.C.; su ministerio empezar\u00ed\u00ada treinta a\u00f1os m\u00e1s tarde, en el oto\u00f1o de 29 E.C., y su muerte llegar\u00ed\u00ada en el a\u00f1o 33 E.C. (el 14 de Nis\u00e1n, en la primavera, como ya se ha dicho).<\/p>\n<p>No hay base para decir que naci\u00f3 en invierno. Por consiguiente, la idea popular de que Jes\u00fas naci\u00f3 el 25 de diciembre no tiene ninguna base b\u00ed\u00adblica. Como muestran muchas obras de consulta, esta fecha proviene de una fiesta pagana. El docto jesuita Urbanus Holzmeister escribi\u00f3 lo siguiente sobre el origen de la celebraci\u00f3n del 25 de diciembre:<br \/>\n\u2020\u0153Hoy normalmente se admite que el 25 de diciembre era una fecha festiva de los paganos. Petavio [docto jesuita franc\u00e9s, 1583-1652] ya dijo en su d\u00ed\u00ada que el 25 de diciembre se celebraba \u2020\u02dcel cumplea\u00f1os del sol invicto\u2020\u2122.<br \/>\n\u2020\u009dEntre los testimonios de esta fiesta se cuentan: a) el Calendario de Furio Dionisio Fil\u00f3calo, compuesto en el a\u00f1o 354 [E.C.], en el que se dice: \u2020\u02dc25 de diciembre, el C(umplea\u00f1os) del (Sol) invicto\u2020\u2122; b) el calendario del astr\u00f3logo Ant\u00ed\u00adoco (compuesto sobre 200 [E.C.]): \u2020\u02dcMes de diciembre [&#8230;] 25 [&#8230;]. El cumplea\u00f1os del Sol; aumenta la luz diurna\u2020\u2122; c) C\u00e9sar Juliano [Juliano el Ap\u00f3stata, emperador, 361-363 E.C.] habl\u00f3 en favor de los juegos que se celebraban al final del a\u00f1o en honor del Sol, al que se llamaba \u2020\u02dcel Sol invicto\u2020\u2122.\u2020\u009d (Chronologia vitae Christi, Pontificium Institutum Biblicum, Roma, 1933, p\u00e1g. 46.)<br \/>\nQuiz\u00e1s la prueba m\u00e1s patente de que la fecha del 25 de diciembre es err\u00f3nea sea el relato b\u00ed\u00adblico que dice que hab\u00ed\u00ada pastores en los campos cuidando sus reba\u00f1os la noche del nacimiento de Jes\u00fas. (Lu 2:8, 12.) La temporada de lluvia empezaba en el oto\u00f1o, en el mes de Bul (que cae entre octubre y noviembre) (Dt 11:14), y en este mes los reba\u00f1os pasaban la noche protegidos en cobertizos. El mes siguiente, Kislev (noveno del calendario jud\u00ed\u00ado; ca\u00ed\u00ada entre noviembre y diciembre), era un mes fr\u00ed\u00ado y lluvioso (Jer 36:22; Esd 10:9, 13), y Tebet (que ca\u00ed\u00ada entre diciembre y enero) ten\u00ed\u00ada las temperaturas m\u00e1s bajas del a\u00f1o, con nieves ocasionales en la regi\u00f3n monta\u00f1osa. Por lo tanto, el que hubiera pastores en los campos durante la noche concuerda con el hecho de que Jes\u00fas naci\u00f3 a principios de oto\u00f1o, en el mes de Etanim. (V\u00e9anse BUL; KISLEV.)<br \/>\nOtra prueba que indica que Jes\u00fas no naci\u00f3 en diciembre es que no ser\u00ed\u00ada muy probable que el emperador romano escogiera un mes fr\u00ed\u00ado y lluvioso para que sus s\u00fabditos jud\u00ed\u00ados (proclives a rebelarse) viajaran \u2020\u0153cada uno a su propia ciudad\u2020\u009d para inscribirse. (Lu 2:1-3; comp\u00e1rese con Mt 24:20; v\u00e9ase TEBET.)<\/p>\n<p>Primeros a\u00f1os de su vida. El registro de los primeros a\u00f1os de la vida de Jes\u00fas es breve. Naci\u00f3 en Bel\u00e9n de Judea, la ciudad natal del rey David, y se le llev\u00f3 a Nazaret de Galilea despu\u00e9s que su familia volvi\u00f3 de Egipto, todo ello en cumplimiento de la profec\u00ed\u00ada divina. (Mt 2:4-6, 14, 15, 19-23; Miq 5:2; Os 11:1; Isa 11:1; Jer 23:5.) Jos\u00e9, el padre adoptivo de Jes\u00fas, era carpintero (Mt 13:55), y, al parecer, de escasos recursos. (Comp\u00e1rese Lu 2:22-24 con Le 12:8.) De modo que Jes\u00fas, que hab\u00ed\u00ada nacido en un establo, pas\u00f3 su ni\u00f1ez en unas circunstancias bastante humildes. Por otra parte, Nazaret no ten\u00ed\u00ada relevancia hist\u00f3rica, aunque estaba cerca de varias rutas comerciales principales, y es posible que muchos jud\u00ed\u00ados la menospreciaran. (Comp\u00e1rese con Jn 1:46; v\u00e9anse GRABADOS, vol. 2, p\u00e1g. 539; NAZARET.)<br \/>\nNo se sabe nada de los primeros a\u00f1os de la vida de Jes\u00fas, excepto que \u2020\u0153el ni\u00f1ito continu\u00f3 creciendo y haci\u00e9ndose fuerte, lleno como estaba de sabidur\u00ed\u00ada, y el favor de Dios continu\u00f3 sobre \u00e9l\u2020\u009d. (Lu 2:40.) Con el tiempo la familia fue creciendo, pues a Jos\u00e9 y Mar\u00ed\u00ada les nacieron cuatro hijos y algunas hijas. (Mt 13:54-56.) De modo que el hijo \u2020\u0153primog\u00e9nito\u2020\u009d de Mar\u00ed\u00ada (Lu 2:7) no se cri\u00f3 como hijo \u00fanico. Esto puede explicar por qu\u00e9 sus padres emprendieron el viaje de regreso de Jerusal\u00e9n sin darse cuenta por un tiempo de que Jes\u00fas, su hijo mayor, no estaba en el grupo. La estancia de Jes\u00fas a los doce a\u00f1os de edad en el templo, donde se puso a interrogar y escuchar a los maestros jud\u00ed\u00ados, a los que dej\u00f3 asombrados, es el \u00fanico incidente de los primeros a\u00f1os de su vida que se cuenta con cierto detalle. (GRABADO, vol. 2, p\u00e1g. 538.) La respuesta que dio a sus preocupados padres cuando lo localizaron en el templo muestra que conoc\u00ed\u00ada la naturaleza milagrosa de su nacimiento y percib\u00ed\u00ada su futuro mesi\u00e1nico. (Lu 2:41-52.) Es l\u00f3gico pensar que su madre y su padre adoptivo le hubieran transmitido la informaci\u00f3n que obtuvieron de las visitas ang\u00e9licas, as\u00ed\u00ad como de las profec\u00ed\u00adas que Sime\u00f3n y Ana pronunciaron en el primer viaje a Jerusal\u00e9n, cuarenta d\u00ed\u00adas despu\u00e9s del nacimiento de Jes\u00fas. (Mt 1:20-25; 2:13, 14, 19-21; Lu 1:26-38; 2:8-38.)<br \/>\nNo hay nada que indique que Jes\u00fas haya tenido o ejercido alg\u00fan tipo de poder milagroso durante su ni\u00f1ez, como se registra en los cuentos fant\u00e1sticos que recogen algunas obras ap\u00f3crifas, como por ejemplo, el llamado evangelio de Tom\u00e1s. La transformaci\u00f3n del agua en vino en Can\u00e1, realizada durante su ministerio, fue el \u2020\u0153principio de sus se\u00f1ales\u2020\u009d. (Jn 2:1-11.) Asimismo, mientras estuvo con su familia en Nazaret, no hizo ning\u00fan despliegue ostentoso de su sabidur\u00ed\u00ada y superioridad como humano perfecto, lo que quiz\u00e1s explique por qu\u00e9 sus medio hermanos no ejercieron fe en \u00e9l durante su ministerio terrestre, y por qu\u00e9 la mayor parte de la poblaci\u00f3n de Nazaret no crey\u00f3 en \u00e9l. (Jn 7:1-5; 6:1, 4-6.)<br \/>\nNo obstante, la gente de Nazaret conoc\u00ed\u00ada bien a Jes\u00fas (Mt 13:54-56; Lu 4:22); sin duda, debieron notar su personalidad y magn\u00ed\u00adficas cualidades, al menos aquellos que apreciaban la justicia y la bondad. (Comp\u00e1rese con Mt 3:13, 14.) Jes\u00fas asist\u00ed\u00ada a la sinagoga todos los s\u00e1bados y era una persona instruida, como lo muestra el que pod\u00ed\u00ada encontrar y leer partes de las Santas Escrituras, aunque no hab\u00ed\u00ada asistido a las escuelas rab\u00ed\u00adnicas de \u2020\u0153ense\u00f1anza superior\u2020\u009d. (Lu 4:16; Jn 7:14-16.)<br \/>\nLa brevedad del registro sobre estos primeros a\u00f1os se debe a que Jehov\u00e1 todav\u00ed\u00ada no hab\u00ed\u00ada ungido a Jes\u00fas como \u2020\u0153el Cristo\u2020\u009d (Mt 16:16) y a que este no hab\u00ed\u00ada empezado a cumplir con la asignaci\u00f3n divina que le aguardaba. Su ni\u00f1ez y desarrollo, as\u00ed\u00ad como su nacimiento, fueron necesarios pero no trascendentales; en realidad, fueron medios para un fin. Como Jes\u00fas dijo m\u00e1s tarde al gobernador romano Pilato, \u2020\u0153Para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio acerca de la verdad\u2020\u009d. (Jn 18:37.)<\/p>\n<p>Su bautismo. El derramamiento del esp\u00ed\u00adritu santo en el bautismo de Jes\u00fas marc\u00f3 el momento en que lleg\u00f3 a ser el Mes\u00ed\u00adas o Cristo, el Ungido de Dios (cuando los \u00e1ngeles usaron ese t\u00ed\u00adtulo al anunciar su nacimiento fue en un sentido prof\u00e9tico; Lu 2:9-11; n\u00f3tense tambi\u00e9n los vss. 25, 26). Juan hab\u00ed\u00ada estado \u2020\u02dcpreparando el camino\u2020\u2122 para \u2020\u0153el medio de salvar de Dios\u2020\u009d durante seis meses. (Lu 3:1-6.) A Jes\u00fas se le bautiz\u00f3 cuando ten\u00ed\u00ada \u2020\u0153como [&#8230;] treinta a\u00f1os\u2020\u009d, a pesar de las objeciones iniciales de Juan, que hasta entonces solo hab\u00ed\u00ada bautizado a pecadores arrepentidos. (Mt 3:1, 6, 13-17; Lu 3:21-23.) Sin embargo, Jes\u00fas no ten\u00ed\u00ada pecado, as\u00ed\u00ad que su bautismo fue un testimonio de que se presentaba para hacer la voluntad de su Padre. (Comp\u00e1rese con Heb 10:5-9.) Despu\u00e9s que Jes\u00fas \u2020\u0153sali\u00f3 del agua\u2020\u009d, y mientras oraba, \u2020\u0153vio que los cielos se abr\u00ed\u00adan\u2020\u009d, el esp\u00ed\u00adritu de Dios descend\u00ed\u00ada sobre \u00e9l en forma corporal de paloma y se oy\u00f3 la voz de Jehov\u00e1 desde el cielo decir: \u2020\u0153T\u00fa eres mi Hijo, el amado; yo te he aprobado\u2020\u009d. (Mt 3:16, 17; Mr 1:9-11; Lu 3:21, 22.)<br \/>\nEs probable que el esp\u00ed\u00adritu de Dios derramado sobre Jes\u00fas aclarara muchos puntos en su mente. Sus propias expresiones a partir de entonces y en particular la \u00ed\u00adntima oraci\u00f3n a su Padre la noche de la Pascua de 33 E.C., muestran que recordaba su existencia prehumana y lo que hab\u00ed\u00ada o\u00ed\u00addo decir a su Padre y le hab\u00ed\u00ada visto hacer, as\u00ed\u00ad como la gloria de que disfrut\u00f3 en los cielos. (Jn 6:46; 7:28, 29; 8:26, 28, 38; 14:2; 17:5.) Es posible que se le devolvieran estos recuerdos cuando fue bautizado y ungido.<br \/>\nCuando se ungi\u00f3 a Jes\u00fas con esp\u00ed\u00adritu santo, se le nombr\u00f3 y comision\u00f3 para llevar a cabo su ministerio de predicar y ense\u00f1ar (Lu 4:16-21), y para servir en calidad de Profeta de Dios. (Hch 3:22-26.) Pero, m\u00e1s importante a\u00fan, este ungimiento lo nombr\u00f3 y comision\u00f3 como el Rey prometido de Jehov\u00e1, el heredero del trono de David (Lu 1:32, 33, 69; Heb 1:8, 9) y de un reino eterno. Por esta raz\u00f3n, m\u00e1s adelante pudo decir a los fariseos: \u2020\u0153El reino de Dios est\u00e1 en medio de ustedes\u2020\u009d. (Lu 17:20, 21.) De modo similar, a Jes\u00fas se le ungi\u00f3 para actuar como el Sumo Sacerdote de Dios, no como descendiente de Aar\u00f3n, sino seg\u00fan la semejanza del rey-sacerdote Melquisedec. (Heb 5:1, 4-10; 7:11-17.)<br \/>\nJes\u00fas hab\u00ed\u00ada sido el Hijo de Dios desde su nacimiento, igual que Ad\u00e1n hab\u00ed\u00ada sido \u2020\u0153hijo de Dios\u2020\u009d. (Lu 3:38; 1:35.) As\u00ed\u00ad lo identificaron a partir de ese momento los \u00e1ngeles. Por consiguiente, cabe pensar que la declaraci\u00f3n que acompa\u00f1\u00f3 a la unci\u00f3n por el esp\u00ed\u00adritu de Dios, cuando despu\u00e9s del bautismo de Jes\u00fas se oy\u00f3 decir: \u2020\u0153T\u00fa eres mi Hijo, el amado; yo te he aprobado\u2020\u009d (Mr 1:11), fue m\u00e1s que solo un reconocimiento de la identidad de Jes\u00fas. Seg\u00fan todos los indicios, entonces Jes\u00fas fue engendrado o producido por Dios como su Hijo espiritual, \u2020\u02dcnaci\u00f3 otra vez\u2020\u2122, por decirlo as\u00ed\u00ad, con el derecho de recibir vida de nuevo como Hijo celestial de Dios en los cielos. (Comp\u00e1rese con Jn 3:3-6; 6:51; 10:17, 18; v\u00e9anse BAUTISMO; UNIGENITO.)<\/p>\n<p>Su posici\u00f3n fundamental en el prop\u00f3sito de Dios. Jehov\u00e1 Dios tuvo a bien hacer que su Hijo primog\u00e9nito fuese la figura central o clave en el cumplimiento de todos sus prop\u00f3sitos (Jn 1:14-18; Col 1:18-20; 2:8, 9), la persona en la que converger\u00ed\u00ada la luz de todas las profec\u00ed\u00adas y desde la que se irradiar\u00ed\u00ada esta luz (1Pe 1:10-12; Rev 19:10; Jn 1:3-9), la soluci\u00f3n a todos los problemas que hab\u00ed\u00ada ocasionado la rebeli\u00f3n de Satan\u00e1s (Heb 2:5-9, 14, 15; 1Jn 3:8) y el fundamento sobre el que Dios edificar\u00ed\u00ada todos sus preparativos futuros para el bien eterno de su familia universal en el cielo y en la Tierra. (Ef 1:8-10; 2:20; 1Pe 2:4-8.) Debido a la funci\u00f3n vital que desempe\u00f1a en el prop\u00f3sito de Dios, Jes\u00fas pudo decir apropiadamente y sin exageraci\u00f3n: \u2020\u0153Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por m\u00ed\u00ad\u2020\u009d. (Jn 14:6.)<\/p>\n<p>El \u2020\u0153secreto sagrado\u2020\u009d. El prop\u00f3sito de Dios seg\u00fan se revel\u00f3 en Jesucristo permaneci\u00f3 como un \u2020\u0153secreto sagrado [o misterio] [&#8230;] guardado en silencio por tiempos de larga duraci\u00f3n\u2020\u009d. (Ro 16:25-27.) Durante m\u00e1s de cuatro mil a\u00f1os, desde la rebeli\u00f3n en Ed\u00e9n, hubo hombres de fe que aguardaban el cumplimiento de la promesa de Dios de que habr\u00ed\u00ada una \u2020\u0153descendencia\u2020\u009d que magullar\u00ed\u00ada la cabeza del adversario semejante a una serpiente, y con ello traer\u00ed\u00ada alivio a la humanidad. (G\u00e9 3:15.) Por casi dos mil a\u00f1os ellos hab\u00ed\u00adan basado su esperanza en el pacto que Jehov\u00e1 hizo con Abrah\u00e1n, seg\u00fan el cual, una \u2020\u0153descendencia\u2020\u009d \u2020\u02dctomar\u00ed\u00ada posesi\u00f3n de la puerta de sus enemigos\u2020\u2122 y por medio de ella se bendecir\u00ed\u00adan todas las naciones de la Tierra. (G\u00e9 22:15-18.)<br \/>\nCuando por fin \u2020\u0153lleg\u00f3 el l\u00ed\u00admite cabal del tiempo, Dios envi\u00f3 a su Hijo\u2020\u009d, y a trav\u00e9s de \u00e9l revel\u00f3 el significado del \u2020\u0153secreto sagrado\u2020\u009d, dio la respuesta definitiva a la cuesti\u00f3n que hab\u00ed\u00ada hecho surgir el adversario de Dios (v\u00e9ase JEHOV\u00ed\u0081 [La cuesti\u00f3n suprema es de naturaleza moral]) y suministr\u00f3 los medios para redimir a la humanidad obediente del pecado y la muerte gracias al sacrificio de rescate de su Hijo. (G\u00e1l 4:4; 1Ti 3:16; Jn 14:30; 16:33; Mt 20:28.) De este modo Jehov\u00e1 Dios elimin\u00f3 cualquier incertidumbre o ambig\u00fcedad que pudiera haber en la mente de sus siervos con respecto a su prop\u00f3sito. Por eso el ap\u00f3stol dice que \u2020\u0153no importa cu\u00e1ntas sean las promesas de Dios, han llegado a ser S\u00ed\u00ad mediante [Cristo Jes\u00fas]\u2020\u009d. (2Co 1:19-22.)<br \/>\nEl \u2020\u0153secreto sagrado\u2020\u009d no consist\u00ed\u00ada tan solo en identificar a Jes\u00fas como el Hijo de Dios, sino en definir el papel que se le asign\u00f3 en el prop\u00f3sito predeterminado de Dios y la revelaci\u00f3n y realizaci\u00f3n de ese prop\u00f3sito a trav\u00e9s de Jesucristo. Tal prop\u00f3sito, que por tanto tiempo hab\u00ed\u00ada sido un secreto, era \u2020\u0153para una administraci\u00f3n al l\u00ed\u00admite cabal de los tiempos se\u00f1alados, a saber: reunir todas las cosas de nuevo en el Cristo, las cosas [que est\u00e1n] en los cielos y las cosas [que est\u00e1n] en la tierra\u2020\u009d. (Ef 1:9, 10.)<br \/>\nUno de los aspectos del \u2020\u0153secreto sagrado\u2020\u009d cristalizado en Cristo Jes\u00fas es que \u00e9l encabeza un nuevo gobierno celestial, cuyos miembros ser\u00e1n personas (jud\u00ed\u00adas y no jud\u00ed\u00adas) tomadas de la poblaci\u00f3n de la Tierra, y cuyo dominio abarcar\u00e1 tanto el cielo como la Tierra. En la visi\u00f3n registrada en Daniel 7:13, 14 aparece alguien \u2020\u0153como un hijo del hombre\u2020\u009d (t\u00ed\u00adtulo que m\u00e1s tarde se aplic\u00f3 con frecuencia a Cristo: Mt 12:40; 24:30; Lu 17:26; comp\u00e1rese con Rev 14:14) en la corte celestial de Jehov\u00e1, y se le da \u2020\u0153gobernaci\u00f3n y dignidad y reino, para que los pueblos, grupos nacionales y lenguajes todos le sirvieran aun a \u00e9l\u2020\u009d. La misma visi\u00f3n, sin embargo, muestra que los \u2020\u0153santos del Supremo\u2020\u009d tambi\u00e9n van a compartir con este \u2020\u0153hijo del hombre\u2020\u009d su reino, gobernaci\u00f3n y grandeza. (Da 7:27.) Mientras Jes\u00fas estuvo en la Tierra, seleccion\u00f3 de entre sus disc\u00ed\u00adpulos a los primeros de los futuros miembros de ese gobierno del Reino. Despu\u00e9s que \u2020\u02dccontinuaron con \u00e9l en sus pruebas\u2020\u2122, hizo un pacto con ellos para un reino, orando a su Padre para que los santificase (o los hiciera \u2020\u0153santos\u2020\u009d) y pidi\u00e9ndole que \u2020\u02dcdonde \u00e9l estuviera, ellos tambi\u00e9n estuvieran con \u00e9l, para que contemplaran su gloria que le hab\u00ed\u00ada dado\u2020\u2122. (Lu 22:28, 29; Jn 17:5, 17, 24.) Por estar as\u00ed\u00ad en uni\u00f3n con Cristo, la congregaci\u00f3n cristiana tambi\u00e9n desempe\u00f1a su papel en el \u2020\u0153secreto sagrado\u2020\u009d, como m\u00e1s tarde expresa el ap\u00f3stol inspirado. (Ef 3:1-11; 5:32; Col 1:26, 27; v\u00e9ase SECRETO SAGRADO.)<\/p>\n<p>\u2020\u0153Agente Principal de la vida.\u2020\u009d Por bondad inmerecida de su Padre, Cristo Jes\u00fas entreg\u00f3 su vida humana perfecta en sacrificio, lo que hizo posible que sus seguidores escogidos pudiesen estar en uni\u00f3n con \u00e9l reinando en el cielo y que hubiera s\u00fabditos terrestres de dicho Reino. (Mt 6:10; Jn 3:16; Ef 1:7; Heb 2:5; v\u00e9ase RESCATE.) De este modo lleg\u00f3 a ser el \u2020\u0153Agente Principal [\u2020\u0153Pr\u00ed\u00adncipe\u2020\u009d, ENP; Ga; NC, 1981; Besson; \u2020\u0153Caudillo\u2020\u009d, BC] de la vida\u2020\u009d para toda la humanidad. (Hch 3:15.) El t\u00e9rmino griego que se usa en este pasaje significa b\u00e1sicamente \u2020\u0153caudillo principal\u2020\u009d, y es una palabra emparentada con la que se aplic\u00f3 a Mois\u00e9s (Hch 7:27, 35) en su papel de \u2020\u0153gobernante\u2020\u009d de Israel.<br \/>\nPor tanto, en su funci\u00f3n de \u2020\u0153caudillo principal\u2020\u009d o \u2020\u0153pionero de la Vida\u2020\u009d (Moffat [en ingl\u00e9s]), Jes\u00fas introdujo un elemento nuevo y esencial para conseguir la vida eterna: su papel de intermediario o mediador, que tambi\u00e9n lo desempe\u00f1a en sentido administrativo. Es el Sumo Sacerdote de Dios que puede limpiar por completo del pecado y liberar de los efectos mort\u00ed\u00adferos de este (Heb 3:1, 2; 4:14; 7:23-25; 8:1-3); es el Juez nombrado en cuyas manos se encomienda todo juicio, de modo que administra con prudencia los beneficios de su rescate a las personas de la humanidad que merezcan vivir bajo su gobernaci\u00f3n (Jn 5:22-27; Hch 10:42, 43); mediante \u00e9l tambi\u00e9n se consigue la resurrecci\u00f3n de los muertos. (Jn 5:28, 29; 6:39, 40.) Debido a que Jehov\u00e1 Dios quiso utilizar as\u00ed\u00ad a su Hijo, \u2020\u0153no hay salvaci\u00f3n en ning\u00fan otro, porque no hay otro nombre debajo del cielo que se haya dado entre los hombres mediante el cual tengamos que ser salvos\u2020\u009d. (Hch 4:12; comp\u00e1rese con 1Jn 5:11-13.)<br \/>\nComo su \u2020\u0153nombre\u2020\u009d tambi\u00e9n abarca este aspecto de la autoridad de Jes\u00fas, mediante \u00e9l sus disc\u00ed\u00adpulos, en calidad de representantes del Agente Principal de la vida, pod\u00ed\u00adan curar a personas de sus enfermedades ocasionadas por el pecado heredado e incluso pod\u00ed\u00adan levantar a los muertos. (Hch 3:6, 15, 16; 4:7-11; 9:36-41; 20:7-12.)<\/p>\n<p>El pleno significado de su \u2020\u0153nombre\u2020\u009d. Aunque la muerte de Jes\u00fas en un madero de tormento desempe\u00f1a un papel vital en la salvaci\u00f3n humana, la aceptaci\u00f3n de esta verdad no es de ning\u00fan modo todo lo que conlleva el hecho de \u2020\u02dcponer fe en el nombre de Jes\u00fas\u2020\u2122. (Hch 10:43.) Despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n, Jes\u00fas dijo a sus disc\u00ed\u00adpulos: \u2020\u0153Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y sobre la tierra\u2020\u009d, mostrando as\u00ed\u00ad que encabeza un gobierno de dominio universal. (Mt 28:18.) El ap\u00f3stol Pablo aclar\u00f3 que el Padre de Jes\u00fas \u2020\u0153no dej\u00f3 nada que no est\u00e9 sujeto a \u00e9l\u2020\u009d, con la l\u00f3gica excepci\u00f3n de \u2020\u0153aquel que le sujet\u00f3 todas las cosas\u2020\u009d, es decir, Jehov\u00e1, el Dios Soberano. (1Co 15:27; Heb 1:1-14; 2:8.) El \u2020\u0153nombre\u2020\u009d de Jesucristo es m\u00e1s excelso que el de los \u00e1ngeles de Dios, en el sentido de que abarca o representa la enorme autoridad ejecutiva que Jehov\u00e1 ha delegado en \u00e9l. (Heb 1:3, 4.) Solo podr\u00e1n conseguir la vida eterna los que reconozcan ese \u2020\u0153nombre\u2020\u009d voluntariamente y se inclinen ante \u00e9l, sujet\u00e1ndose a la autoridad que representa. (Hch 4:12; Ef 1:19-23; Flp 2:9-11.) Deben amoldarse sinceramente y sin hipocres\u00ed\u00ada a las normas que Jes\u00fas ejemplific\u00f3, y obedecer con fe los mandamientos que dio. (Mt 7:21-23; Ro 1:5; 1Jn 3:23.)<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es el \u2020\u0153nombre\u2020\u009d de Jes\u00fas que hace que todas las naciones odien a los cristianos?<br \/>\nAlgo que tambi\u00e9n ilustra este otro aspecto del \u2020\u0153nombre\u2020\u009d de Jes\u00fas es la advertencia prof\u00e9tica de que sus seguidores ser\u00ed\u00adan \u2020\u0153objeto de odio de parte de todas las naciones por causa de [su] nombre\u2020\u009d. (Mt 24:9; tambi\u00e9n Mt 10:22; Jn 15:20, 21; Hch 9:15, 16.) Es evidente que este odio no se deber\u00ed\u00ada a que su nombre representaba a un Rescatador o Redentor, sino, m\u00e1s bien, a que representaba al Gobernante nombrado de Dios, el Rey de reyes, ante quien todas las naciones deben inclinarse en sumisi\u00f3n si no quieren ser destruidas. (Rev 19:11-16; comp\u00e1rese con Sl 2:7-12.)<br \/>\nDel mismo modo, es seguro que los demonios obedecieron la orden de Jes\u00fas de salir de los posesos, no debido a que Jes\u00fas fuese el Cordero sacrificatorio de Dios, sino a la autoridad que conllevaba su nombre como el representante ungido del Reino, aquel que ten\u00ed\u00ada autoridad para llamar, no solo a una legi\u00f3n de \u00e1ngeles, sino a una docena de legiones capaces de expulsar a cualquier demonio que tercamente resistiera la orden de salir. (Mr 5:1-13; 9:25-29; Mt 12:28, 29; 26:53; comp\u00e1rese con Da 10:5, 6, 12, 13.) Los ap\u00f3stoles fieles de Jes\u00fas recibieron autoridad para emplear su nombre con el fin de expulsar demonios, tanto antes como despu\u00e9s de su muerte. (Lu 9:1; 10:17; Hch 16:16-18.) Sin embargo, cuando los hijos del sacerdote jud\u00ed\u00ado Esceva trataron de utilizar el nombre de Jes\u00fas de este modo, el esp\u00ed\u00adritu inicuo desafi\u00f3 su derecho a invocar la autoridad que ese nombre representaba e hizo que el hombre pose\u00ed\u00addo los atacara y lastimara. (Hch 19:13-17.)<br \/>\nCuando los seguidores de Jes\u00fas se refirieron a su \u2020\u0153nombre\u2020\u009d, usaron con frecuencia la expresi\u00f3n el \u2020\u0153Se\u00f1or Jes\u00fas\u2020\u009d o \u2020\u0153nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u2020\u009d. (Hch 8:16; 15:26; 19:5, 13, 17; 1Co 1:2, 10; Ef 5:20; Col 3:17.) Lo reconocieron como su Se\u00f1or, no solo porque era su Recomprador y Due\u00f1o nombrado por Dios en virtud de su sacrificio de rescate (1Co 6:20; 7:22, 23; 1Pe 1:18, 19; Jud 4), sino tambi\u00e9n debido a su posici\u00f3n y autoridad reales. Por la autoridad regia y sacerdotal que representaba su nombre, sus seguidores predicaron (Hch 5:29-32, 40-42), bautizaron a disc\u00ed\u00adpulos (Mt 28:18-20; Hch 2:38; comp\u00e1rese con 1Co 1:13-15), expulsaron a personas inmorales (1Co 5:4, 5) y exhortaron e instruyeron a las congregaciones cristianas que pastorearon. (1Co 1:10; 2Te 3:6.) De esto se desprende que aquellos a quienes Jes\u00fas aprobara para la vida nunca podr\u00ed\u00adan poner fe o demostrar lealtad a ning\u00fan otro \u2020\u0153nombre\u2020\u009d como si representara la autoridad de Dios para gobernar. Deber\u00ed\u00adan mostrar lealtad inquebrantable al \u2020\u0153nombre\u2020\u009d del Rey comisionado por Dios, el Se\u00f1or Jesucristo. (Mt 12:18, 21; Rev 2:13; 3:8; v\u00e9ase ACERCARSE A DIOS.)<\/p>\n<p>\u2020\u02dcDar testimonio acerca de la verdad.\u2020\u2122 A la pregunta de Pilato: \u2020\u0153Bueno, pues, \u00bferes t\u00fa rey?\u2020\u009d, Jes\u00fas contest\u00f3: \u2020\u0153T\u00fa mismo dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio acerca de la verdad. Todo el que est\u00e1 de parte de la verdad escucha mi voz\u2020\u009d. (Jn 18:37; v\u00e9ase CAUSA JUDICIAL [El juicio de Jes\u00fas].) Como muestran las Escrituras, la verdad acerca de la que dio testimonio no era solo la verdad en general, sino que se trataba de la verdad de m\u00e1xima importancia en cuanto a lo que eran y lo que son los prop\u00f3sitos de Dios. Esta verdad estaba basada en el hecho fundamental de la voluntad soberana de Dios y su aptitud para cumplir dicha voluntad. Jes\u00fas revel\u00f3 mediante su ministerio que esa verdad, contenida en el \u2020\u0153secreto sagrado\u2020\u009d, era el reino de Dios con \u00e9l mismo, el \u2020\u0153Hijo de David\u2020\u009d, sentado como Rey Sacerdote en el trono. Este fue tambi\u00e9n, en esencia, el mensaje que proclamaron los \u00e1ngeles antes de su nacimiento y una vez que este se produjo en Bel\u00e9n de Judea, la ciudad de David. (Lu 1:32, 33; 2:10-14; 3:31.)<br \/>\nPara que Jes\u00fas cumpliera en su ministerio con la comisi\u00f3n de dar testimonio acerca de la verdad, era necesario que no se limitase a hablar, predicar y ense\u00f1ar. Adem\u00e1s de abandonar su gloria celestial para nacer como humano, tuvo que cumplir todo lo que estaba profetizado acerca de \u00e9l, entre lo que se contaban las sombras o modelos contenidos en el pacto de la Ley. (Col 2:16, 17; Heb 10:1.) A fin de sostener la verdad de la palabra y las promesas prof\u00e9ticas de su Padre, Jes\u00fas tuvo que vivir de tal modo que esa verdad se hiciera realidad, cumplirla de hecho y de palabra, tanto por su modelo de vida como por su muerte. Ten\u00ed\u00ada que ser la verdad, de hecho, la personificaci\u00f3n de la verdad, como \u00e9l mismo dijo que era. (Jn 14:6.)<br \/>\nPor esta raz\u00f3n, el ap\u00f3stol Juan pudo escribir que Jes\u00fas \u2020\u0153estaba lleno de bondad inmerecida y verdad\u2020\u009d, y que aunque \u2020\u0153la Ley fue dada por medio de Mois\u00e9s, la bondad inmerecida y la verdad vinieron a ser por medio de Jesucristo\u2020\u009d. (Jn 1:14, 17.) La verdad de Dios \u2020\u02dcvino a ser\u2020\u2122, es decir, lleg\u00f3 a su realizaci\u00f3n, por medio de estos hechos hist\u00f3ricos: el nacimiento humano de Jes\u00fas, la presentaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo a Dios mediante bautismo en agua, sus tres a\u00f1os y medio de servicio p\u00fablico a favor del reino de Dios, su muerte en fidelidad y su resurrecci\u00f3n al cielo. (Comp\u00e1rese con Jn 1:18; Col 2:17.) Por lo tanto, toda la vida terrestre de Jesucristo consisti\u00f3 en \u2020\u0153dar testimonio acerca de la verdad\u2020\u009d, acerca de lo que Dios hab\u00ed\u00ada jurado. De modo que Jes\u00fas no fue la sombra de un Mes\u00ed\u00adas o Cristo, sino el verdadero Mes\u00ed\u00adas que se hab\u00ed\u00ada prometido. No fue la sombra de un rey sacerdote, sino, en esencia y de hecho, el verdadero Rey Sacerdote que se hab\u00ed\u00ada prefigurado. (Ro 15:8-12; comp\u00e1rese con Sl 18:49; 117:1; Dt 32:43; Isa 11:10.)<br \/>\nEsta verdad ser\u00ed\u00ada la que \u2020\u02dclibrar\u00ed\u00ada a los hombres\u2020\u2122 que demostrasen que estaban \u2020\u0153de parte de la verdad\u2020\u009d al aceptar el papel de Jes\u00fas en el prop\u00f3sito de Dios. (Jn 8:32-36; 18:37.) Quien no haga caso del prop\u00f3sito de Dios concerniente a su Hijo, edifique esperanzas sobre cualquier otro fundamento y oriente su vida a partir de cualquier otra base, se enga\u00f1ar\u00e1 a s\u00ed\u00ad mismo, creer\u00e1 una mentira y seguir\u00e1 la direcci\u00f3n del padre de la mentira, el adversario de Dios (Mt 7:24-27; Jn 8:42-47), lo que significar\u00e1 que \u2020\u02dcmorir\u00e1 en sus pecados\u2020\u2122. (Jn 8:23, 24.) Por eso Jesucristo no se retuvo de declarar su lugar en el prop\u00f3sito de Dios.<br \/>\nEs verdad que dio orden rigurosa a sus disc\u00ed\u00adpulos de que no declararan a nadie su condici\u00f3n de Mes\u00ed\u00adas (Mt 16:20; Mr 8:29, 30) y que en muy pocas ocasiones se refiri\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo directamente como el Cristo, excepto cuando estaba en privado con ellos. (Mr 9:33, 38, 41; Lu 9:20, 21; Jn 17:3.) Pero con denuedo y regularidad hizo notar que tanto las profec\u00ed\u00adas como sus obras probaban que era el Cristo. (Mt 22:41-46; Jn 5:31-39, 45-47; 7:25-31.) Cuando Jes\u00fas, \u2020\u0153cansado del viaje\u2020\u009d, habl\u00f3 con una mujer samaritana al lado de un pozo, se identific\u00f3 como el Cristo, quiz\u00e1s a fin de despertar la curiosidad de los ciudadanos y hacer que salieran de la ciudad para verle, como por fin sucedi\u00f3. (Jn 4:6, 25-30.) El mero hecho de que alegara ser el Mes\u00ed\u00adas no significar\u00ed\u00ada nada si no lo respaldaba con pruebas. De todos modos, se requer\u00ed\u00ada fe de los que lo vieran y oyeran para aceptar la conclusi\u00f3n a la que esas pruebas se\u00f1alaban inequ\u00ed\u00advocamente. (Lu 22:66-71; Jn 4:39-42; 10:24-27; 12:34-36.)<\/p>\n<p>Probado y perfeccionado. Jehov\u00e1 Dios demostr\u00f3 la suprema confianza que ten\u00ed\u00ada en su Hijo al encargarle la misi\u00f3n de ir a la Tierra y ser el Mes\u00ed\u00adas prometido. El preconoci\u00f3 \u2020\u0153antes de la fundaci\u00f3n del mundo\u2020\u009d el prop\u00f3sito de Dios de que hubiese una \u2020\u0153descendencia\u2020\u009d (G\u00e9 3:15), el Mes\u00ed\u00adas, que sirviera de Cordero sacrificatorio. (1Pe 1:19, 20.) La expresi\u00f3n \u2020\u0153antes de la fundaci\u00f3n del mundo\u2020\u009d se considera en el encabezamiento PRESCIENCIA, PREDETERMINACI\u00ed\u201cN (La predeterminaci\u00f3n del Mes\u00ed\u00adas). Sin embargo, el registro b\u00ed\u00adblico no dice con exactitud cu\u00e1ndo design\u00f3 o inform\u00f3 Jehov\u00e1 a la persona espec\u00ed\u00adfica que hab\u00ed\u00ada escogido para desempe\u00f1ar tal papel, si fue en el tiempo de la rebeli\u00f3n de Ed\u00e9n o despu\u00e9s. Los requisitos, en particular los del sacrificio de rescate, hac\u00ed\u00adan imposible que fuera un humano imperfecto, pero no que fuera un hijo celestial perfecto. De todos los millones de hijos celestiales, Jehov\u00e1 seleccion\u00f3 a uno para que se encargara de esta asignaci\u00f3n: su Primog\u00e9nito, la Palabra. (Comp\u00e1rese con Heb 1:5, 6.)<br \/>\nEl Hijo de Dios acept\u00f3 voluntariamente la asignaci\u00f3n, como se desprende de Filipenses 2:5-8, donde se registra que \u2020\u0153se despoj\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo\u2020\u009d de su gloria celestial y naturaleza de esp\u00ed\u00adritu, y \u2020\u0153tom\u00f3 la forma de un esclavo\u2020\u009d al ser transferida su vida al plano terrestre, material y humano. Esta asignaci\u00f3n que le esperaba representaba una responsabilidad inmensa, pues hab\u00ed\u00ada mucho en juego. Si se manten\u00ed\u00ada fiel, pod\u00ed\u00ada probar que era falsa la afirmaci\u00f3n de Satan\u00e1s de que los siervos de Dios lo negar\u00ed\u00adan bajo privaci\u00f3n, sufrimiento y prueba, afirmaci\u00f3n que se registra en el caso de Job. (Job 1:6-12; 2:2-6.) Como el Hijo primog\u00e9nito, Jes\u00fas pod\u00ed\u00ada ser la criatura de Dios que diera la respuesta m\u00e1s concluyente a esa acusaci\u00f3n y que defendiera mejor a su Padre en la mayor cuesti\u00f3n, que ten\u00ed\u00ada que ver con lo leg\u00ed\u00adtimo de la soberan\u00ed\u00ada universal de Jehov\u00e1. De ese modo demostrar\u00ed\u00ada que era el \u2020\u0153Am\u00e9n, el testigo fiel y verdadero\u2020\u009d. (Rev 3:14.) De haber fallado, \u00e9l, m\u00e1s que ninguna otra criatura, habr\u00ed\u00ada acarreado oprobio al nombre de su Padre.<br \/>\nPor supuesto, al seleccionar a su Hijo unig\u00e9nito, Jehov\u00e1 no estaba \u2020\u02dcimponiendo las manos apresuradamente sobre \u00e9l\u2020\u2122, con el riesgo de ser \u2020\u02dcpart\u00ed\u00adcipe de sus posibles pecados\u2020\u2122, pues Jes\u00fas no era un principiante que \u2020\u02dcse hinchara de orgullo y cayera en el juicio pronunciado contra el Diablo\u2020\u2122 con facilidad. (Comp\u00e1rese con 1Ti 5:22; 3:6.) Jehov\u00e1 \u2020\u02dcconoc\u00ed\u00ada plenamente\u2020\u2122 a su Hijo por su relaci\u00f3n \u00ed\u00adntima con \u00e9l desde tiempos inmemoriales (Mt 11:27; comp\u00e1rese con G\u00e9 22:12; Ne 9:7, 8), y por eso pod\u00ed\u00ada designarle para cumplir las infalibles profec\u00ed\u00adas de su Palabra. (Isa 46:10, 11.) De modo que Dios no estaba garantizando arbitraria o autom\u00e1ticamente que su Hijo tendr\u00ed\u00ada \u2020\u0153\u00e9xito seguro\u2020\u009d tan solo por colocarlo en el papel del Mes\u00ed\u00adas profetizado (Isa 55:11), como dice la teor\u00ed\u00ada de la predestinaci\u00f3n.<br \/>\nAunque el Hijo no hab\u00ed\u00ada pasado antes por ninguna prueba como esa, hab\u00ed\u00ada demostrado su fidelidad y devoci\u00f3n de otras maneras. Ya hab\u00ed\u00ada tenido gran responsabilidad como el Vocero de Dios, la Palabra, pero nunca us\u00f3 mal su posici\u00f3n y autoridad, como hizo en una ocasi\u00f3n el vocero terrestre de Dios, Mois\u00e9s. (N\u00fa 20:9-13; Dt 32:48-51; Jud 9.) Siendo aquel por medio de quien se hicieron todas las cosas, el Hijo era un dios, \u2020\u0153el dios unig\u00e9nito\u2020\u009d (Jn 1:18), por lo que tuvo una posici\u00f3n de preeminencia y gloria entre todos los dem\u00e1s hijos celestiales de Dios. Sin embargo, no se hizo altivo. (Contr\u00e1stese con Eze 28:14-17.) De modo que no pod\u00ed\u00ada decirse que el Hijo no hab\u00ed\u00ada probado ya su lealtad, humildad y devoci\u00f3n de muchas maneras.<br \/>\nPara ilustrarlo, analice la prueba que se puso al primer hijo humano de Dios, Ad\u00e1n. Esta prueba no implicaba aguantar persecuci\u00f3n ni sufrimiento, sino solo respetar obedientemente la voluntad de Dios con respecto al \u00e1rbol del conocimiento de lo bueno y lo malo. (G\u00e9 2:16, 17; v\u00e9ase \u00ed\u0081RBOL.) La rebeli\u00f3n y tentaci\u00f3n de Satan\u00e1s no eran parte de la prueba original de Dios, sino que procedieron de una fuente ajena a El. Adem\u00e1s, cuando la prueba se dio, no supuso ninguna tentaci\u00f3n para el hombre, como fue el caso despu\u00e9s de la desviaci\u00f3n de Eva. (G\u00e9 3:6, 12.) De modo que la prueba de Ad\u00e1n pudo haberse efectuado sin ninguna tentaci\u00f3n o influencia mal\u00e9vola exterior, dependiendo solo de su coraz\u00f3n: de su amor a Dios y de estar libre de ego\u00ed\u00adsmo. (Pr 4:23.) Si Ad\u00e1n hubiera sido fiel, habr\u00ed\u00ada podido \u2020\u02dctomar del fruto del \u00e1rbol de la vida y comer y vivir hasta tiempo indefinido\u2020\u2122 como un hijo de Dios probado y aprobado (G\u00e9 3:22), todo ello sin haber sido sometido a ninguna influencia negativa, tentaci\u00f3n, persecuci\u00f3n ni sufrimiento.<br \/>\nPuede notarse tambi\u00e9n que el hijo celestial que se convirti\u00f3 en Satan\u00e1s no se apart\u00f3 del servicio de Dios debido a que alguien lo persiguiera o tentara a hacer lo malo. Con toda seguridad no fue Dios quien lo hizo, ya que \u2020\u02dc\u00e9l no prueba a nadie con cosas malas\u2020\u2122. No obstante, ese hijo celestial no mantuvo su lealtad, se dej\u00f3 \u2020\u02dcatraer seductoramente por su propio deseo\u2020\u2122 y pec\u00f3, por lo que se convirti\u00f3 en un rebelde. (Snt 1:13-15.) No pas\u00f3 la prueba del amor.<br \/>\nSin embargo, la cuesti\u00f3n que hizo surgir el adversario de Dios requer\u00ed\u00ada que ese Hijo, como Mes\u00ed\u00adas prometido y futuro Rey del reino de Dios, se sometiera a una prueba de integridad en medio de nuevas circunstancias. Dicha prueba y los sufrimientos que esta supon\u00ed\u00ada tambi\u00e9n eran necesarios a fin de que llegara a ser \u2020\u0153perfeccionado\u2020\u009d para ocupar su posici\u00f3n de Sumo Sacerdote de Dios sobre la humanidad. (Heb 5:9, 10.) A fin de satisfacer los requisitos para ser instalado como el Agente Principal de la salvaci\u00f3n, al Hijo de Dios \u2020\u0153le era preciso llegar a ser semejante a sus \u2020\u02dchermanos\u2020\u2122 [los que llegaron a ser sus seguidores ungidos] en todo respecto, para llegar a ser un sumo sacerdote misericordioso y fiel\u2020\u009d. Ten\u00ed\u00ada que aguantar dificultades y sufrimientos para que \u2020\u02dcpudiera ir en socorro de los que fueran puestos a prueba\u2020\u2122, a fin de poder compadecerse as\u00ed\u00ad de las debilidades como alguien que hab\u00ed\u00ada \u2020\u0153sido probado en todo sentido igual que nosotros, pero sin pecado\u2020\u009d. Aunque era perfecto y sin pecado, pod\u00ed\u00ada \u2020\u0153tratar con moderaci\u00f3n a los ignorantes y errados\u2020\u009d. Solo por medio de ese Sumo Sacerdote ser\u00ed\u00ada posible que los humanos imperfectos se acercaran con \u2020\u02dcfranqueza de expresi\u00f3n al trono de la bondad inmerecida, para que obtuvieran misericordia y hallaran bondad inmerecida para ayuda al tiempo apropiado\u2020\u2122. (Heb 2:10-18; 4:15\u20135:2; comp\u00e1rese con Lu 9:22.)<\/p>\n<p>Segu\u00ed\u00ada teniendo libre albedr\u00ed\u00ado. Jes\u00fas mismo dijo que todas las profec\u00ed\u00adas sobre el Mes\u00ed\u00adas iban a realizarse, \u2020\u0153ten\u00ed\u00adan que cumplirse\u2020\u009d. (Lu 24:44-47; Mt 16:21; comp\u00e1rese con Mt 5:17.) No obstante, esto no eximi\u00f3 al Hijo de Dios del peso de la responsabilidad, ni coart\u00f3 su libertad para escoger entre ser fiel o infiel. La cuesti\u00f3n no era unilateral, no depend\u00ed\u00ada solo del Dios Todopoderoso, Jehov\u00e1. Su Hijo ten\u00ed\u00ada que hacer su parte para que las profec\u00ed\u00adas se realizaran. Dios asegur\u00f3 la certeza de las profec\u00ed\u00adas por medio de su sabia selecci\u00f3n del que ten\u00ed\u00ada que llevar a cabo la asignaci\u00f3n, el \u2020\u0153Hijo de su amor\u2020\u009d. (Col 1:13.) Es evidente que su Hijo retuvo su libre albedr\u00ed\u00ado y lo ejerci\u00f3 como humano en la Tierra. Jes\u00fas habl\u00f3 por propia voluntad, demostr\u00f3 que se somet\u00ed\u00ada de manera voluntaria a los deseos de su Padre (Mt 16:21-23; Jn 4:34; 5:30; 6:38) y trabaj\u00f3 conscientemente por el cumplimiento de esa asignaci\u00f3n como estaba expuesta en la Palabra de su Padre. (Mt 3:15; 5:17, 18; 13:10-17, 34, 35; 26:52-54; Mr 1:14, 15; Lu 4:21.) Por supuesto, Jes\u00fas no ten\u00ed\u00ada el control del cumplimiento de otros rasgos prof\u00e9ticos, pues algunos sucedieron despu\u00e9s de su muerte. (Mt 12:40; 26:55, 56; Jn 18:31, 32; 19:23, 24, 36, 37.) El registro de lo que ocurri\u00f3 la noche antes de su muerte revela de manera impresionante el intenso esfuerzo personal que tuvo que hacer para someter su voluntad a la de Aquel que le superaba en sabidur\u00ed\u00ada, su propio Padre. (Mt 26:36-44; Lu 22:42-44.) El registro tambi\u00e9n indica que aunque era perfecto, reconoc\u00ed\u00ada que en su condici\u00f3n de hombre depend\u00ed\u00ada de su Padre, Jehov\u00e1 Dios, para conseguir fuerzas en momentos de necesidad. (Jn 12:23, 27, 28; Heb 5:7.)<br \/>\nPor consiguiente, Jes\u00fas ten\u00ed\u00ada mucho en lo que meditar y mucho con lo que fortalecerse durante los cuarenta d\u00ed\u00adas que ayun\u00f3 (como Mois\u00e9s) en el desierto despu\u00e9s de su bautismo y ungimiento. (Ex 34:28; Lu 4:1, 2.) All\u00ed\u00ad tuvo un encuentro directo con el Adversario de su Padre, adversario al que se asemeja a una serpiente. Satan\u00e1s el Diablo utiliz\u00f3 t\u00e1cticas similares a las que hab\u00ed\u00ada usado en Ed\u00e9n, para intentar inducir a Jes\u00fas al ego\u00ed\u00adsmo, a exaltarse a s\u00ed\u00ad mismo y a negar la posici\u00f3n soberana de su Padre. A diferencia de Ad\u00e1n, Jes\u00fas, el \u2020\u0153\u00faltimo Ad\u00e1n\u2020\u009d mantuvo su integridad, y al citar repetidas veces la voluntad declarada de su Padre, hizo que Satan\u00e1s se retirase \u2020\u0153hasta otro tiempo conveniente\u2020\u009d. (Lu 4:1-13; 1Co 15:45.)<\/p>\n<p>Sus obras y cualidades personales. Como \u2020\u0153la bondad inmerecida y la verdad\u2020\u009d llegar\u00ed\u00adan a ser por medio de Jesucristo, ten\u00ed\u00ada que mezclarse con la gente para que lo oyeran, y vieran sus obras y cualidades. De este modo podr\u00ed\u00adan reconocerlo como el Mes\u00ed\u00adas y poner fe en su sacrificio cuando muriera por ellos como el \u2020\u0153Cordero de Dios\u2020\u009d. (Jn 1:17, 29.) Jes\u00fas visit\u00f3 las muchas regiones de Palestina, y recorri\u00f3 a pie centenares de kil\u00f3metros. Habl\u00f3 a la gente en las orillas de lagos y en las laderas de colinas, as\u00ed\u00ad como en ciudades y pueblos, en sinagogas y en el templo, en plazas de mercado, calles y casas (Mt 5:1, 2; 26:55; Mr 6:53-56; Lu 4:16; 5:1-3; 13:22, 26; 19:5, 6), y se dirigi\u00f3 a grandes muchedumbres y a personas en particular, hombres y mujeres, ancianos y j\u00f3venes, ricos y pobres. (Mr 3:7, 8; 4:1; Jn 3:1-3; Mt 14:21; 19:21, 22; 11:4, 5.)<br \/>\nLa tabla que acompa\u00f1a este art\u00ed\u00adculo presenta una posible combinaci\u00f3n cronol\u00f3gica de los cuatro relatos de la vida terrestre de Jes\u00fas. Tambi\u00e9n ayuda a entender las diversas \u2020\u0153campa\u00f1as\u2020\u009d o giras que llev\u00f3 a cabo durante su ministerio de tres a\u00f1os y medio.<br \/>\nJes\u00fas fue para sus disc\u00ed\u00adpulos un ejemplo de hombre trabajador. Se levantaba temprano y trabajaba hasta bien entrada la noche. (Lu 21:37, 38; Mr 11:20; 1:32-34; Jn 3:2; 5:17.) M\u00e1s de una vez pas\u00f3 la noche orando, como la noche anterior a que pronunciara su Serm\u00f3n del Monte. (Mt 14:23-25; Lu 6:12\u20137:10.) En una ocasi\u00f3n, despu\u00e9s de haber ayudado a otros hasta entrada la noche, se levant\u00f3 mientras todav\u00ed\u00ada estaba oscuro y se fue a un lugar solitario para orar. (Mr 1:32, 35.) Aunque las muchedumbres a menudo interrump\u00ed\u00adan su intimidad, \u2020\u02dclos recib\u00ed\u00ada con amabilidad y les hablaba del reino de Dios\u2020\u2122. (Lu 9:10, 11; Mr 6:31-34; 7:24-30.) Experiment\u00f3 cansancio, sed y hambre, y a veces hasta se privaba de comer debido al trabajo que ten\u00ed\u00ada que hacer. (Mt 21:18; Jn 4:6, 7, 31-34; comp\u00e1rese con Mt 4:2-4; 8:24, 25.)<\/p>\n<p>Punto de vista equilibrado de las cosas materiales. Sin embargo, no era un asceta que practicaba la austeridad a un grado extremo, sino que m\u00e1s bien obraba en consonancia con cada situaci\u00f3n. (Lu 7:33, 34.) Acept\u00f3 muchas invitaciones a comidas, e incluso a banquetes, y visit\u00f3 las casas de personas de cierto nivel econ\u00f3mico. (Lu 5:29; 7:36; 14:1; 19:1-6.) Contribuy\u00f3 al disfrute de una boda al convertir agua en buen vino. (Jn 2:1-10.) Tambi\u00e9n apreci\u00f3 las cosas buenas que se hac\u00ed\u00adan por \u00e9l. Cuando Judas se indign\u00f3 porque Mar\u00ed\u00ada, la hermana de L\u00e1zaro, us\u00f3 una libra de aceite perfumado (cuyo valor era de m\u00e1s de 220 d\u00f3lares [E.U.A.], aproximadamente el salario de un a\u00f1o de un trabajador) para ungir los pies de Jes\u00fas, y fingi\u00f3 preocupaci\u00f3n por los pobres que pod\u00ed\u00adan haberse beneficiado de la venta de ese aceite, Jes\u00fas dijo: \u2020\u0153D\u00e9jala, para que guarde esta observancia en vista del d\u00ed\u00ada de mi entierro. Porque a los pobres siempre los tienen con ustedes, pero a m\u00ed\u00ad no me tendr\u00e1n siempre\u2020\u009d. (Jn 12:2-8; Mr 14:6-9.) La prenda interior de vestir que llevaba cuando lo detuvieron, \u2020\u0153tejida desde arriba toda ella\u2020\u009d, debi\u00f3 ser una prenda de calidad. (Jn 19:23, 24.) No obstante, siempre puso en primer lugar lo espiritual; nunca se preocup\u00f3 en demas\u00ed\u00ada por lo material, como aconsej\u00f3 a otros que hicieran. (Mt 6:24-34; 8:20; Lu 10:38-42; comp\u00e1rese con Flp 4:10-12.)<\/p>\n<p>Libertador valeroso. Durante todo el ministerio de Jes\u00fas, se destacan su gran valor, su hombr\u00ed\u00ada y su fuerza. (Mt 3:11; Lu 4:28-30; 9:51; Jn 2:13-17; 10:31-39; 18:3-11.) Al igual que Josu\u00e9, el rey David y otros, Jes\u00fas luch\u00f3 a favor de la causa de Dios y a favor de los amadores de la justicia. En su calidad de \u2020\u0153descendencia\u2020\u009d prometida, tuvo que encararse a la enemistad de la \u2020\u02dcdescendencia de la serpiente\u2020\u2122 y luchar contra los miembros de ella. (G\u00e9 3:15; 22:17.) Libr\u00f3 una batalla contra los demonios y contra su influencia en la mente y el coraz\u00f3n de los hombres. (Mr 5:1-13; Lu 4:32-36; 11:19-26; comp\u00e1rese con 2Co 4:3, 4; Ef 6:10-12.) Los l\u00ed\u00adderes religiosos hip\u00f3critas demostraron que en realidad estaban en oposici\u00f3n a la soberan\u00ed\u00ada y la voluntad de Dios (Mt 23:13, 27, 28; Lu 11:53, 54; Jn 19:12-16), pero Jes\u00fas los derrot\u00f3 por completo en una serie de enfrentamientos verbales. Blandi\u00f3 la \u2020\u0153espada del esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d, la Palabra de Dios, con fuerza, control perfecto y estrategia, y respondi\u00f3 de tal modo a los argumentos sutiles y las preguntas capciosas de sus opositores, que los \u2020\u02dcarrinconaba\u2020\u2122 o colocaba \u2020\u02dcentre la espada y la pared\u2020\u2122. (Mt 21:23-27; 22:15-46.) Jes\u00fas puso al descubierto sin temor lo que eran: maestros de tradiciones humanas y formalismos, gu\u00ed\u00adas ciegos, una generaci\u00f3n de v\u00ed\u00adboras e hijos del Adversario de Dios, que es el pr\u00ed\u00adncipe de los demonios y un mentiroso asesino. (Mt 15:12-14; 21:33-41, 45, 46; 23:33-35; Mr 7:1-13; Jn 8:40-45.)<br \/>\nNo obstante, nunca fue temerario; no busc\u00f3 la dificultad y evit\u00f3 siempre el peligro innecesario. (Mt 12:14, 15; Mr 3:6, 7; Jn 7:1, 10; 11:53, 54; comp\u00e1rese con Mt 10:16, 17, 28-31.) Su valor se basaba en la fe. (Mr 4:37-40.) Cuando se le vilipendi\u00f3 y maltrat\u00f3, no perdi\u00f3 el dominio, sino que conserv\u00f3 la calma, \u2020\u0153encomend\u00e1ndose al que juzga con justicia\u2020\u009d. (1Pe 2:23.)<br \/>\nJes\u00fas, aquel que ser\u00ed\u00ada mayor que Mois\u00e9s, cumpli\u00f3 con el papel prof\u00e9tico de Libertador al luchar con valor a favor de la verdad y revelar el prop\u00f3sito de Dios a la gente. Proclam\u00f3 libertad a los cautivos. (Isa 42:1, 6, 7; Jer 30:8-10; Isa 61:1.) Aunque muchos se retrajeron por razones ego\u00ed\u00adstas y por temor a la clase gobernante (Jn 7:11-13; 9:22; 12:42, 43), otros cobraron valor para liberarse de sus cadenas de ignorancia y sumisi\u00f3n abyecta a los l\u00ed\u00adderes falsos y a las falsas esperanzas. (Jn 9:24-39; comp\u00e1rese con G\u00e1l 5:1.) El ministerio de Jes\u00fas, el Rey mesi\u00e1nico de Dios, tuvo un efecto devastador en la religi\u00f3n falsa de su d\u00ed\u00ada (Jn 11:47, 48), similar al que tuvieron las campa\u00f1as emprendidas por los reyes fieles de Judea para eliminar del reino la adoraci\u00f3n falsa. (2Cr 15:8; 17:1, 4-6; 2Re 18:1, 3-6.)<br \/>\nV\u00e9ase m\u00e1s informaci\u00f3n sobre el ministerio terrestre de Jesucristo en MAPAS, vol. 2, p\u00e1gs. 540, 541.<\/p>\n<p>Sensibilidad y afecto profundos. Jes\u00fas era tambi\u00e9n un hombre de gran sensibilidad, algo que se requiere para servir de Sumo Sacerdote de Dios. Su perfecci\u00f3n no lo hizo hipercr\u00ed\u00adtico ni arrogante o autoritario, como eran los fariseos ante las personas imperfectas y pecaminosas entre las que vivi\u00f3 y trabaj\u00f3. (Mt 9:10-13; 21:31, 32; Lu 7:36-48; 15:1-32; 18:9-14.) Incluso los ni\u00f1os se sent\u00ed\u00adan a gusto con \u00e9l. Cuando us\u00f3 a un ni\u00f1o como ejemplo, no se limit\u00f3 a ponerlo de pie delante de sus disc\u00ed\u00adpulos, sino que adem\u00e1s \u2020\u0153lo rode\u00f3 con los brazos\u2020\u009d. (Mr 9:36; 10:13-16.) Fue un verdadero amigo y un afectuoso compa\u00f1ero de sus seguidores, y \u2020\u0153los am\u00f3 hasta el fin\u2020\u009d. (Jn 13:1; 15:11-15.) No us\u00f3 su autoridad para ser exigente ni para aumentar las cargas de la gente; al contrario, dijo: \u2020\u0153Vengan a m\u00ed\u00ad, todos los que se afanan [&#8230;], yo los refrescar\u00e9\u2020\u009d. Sus disc\u00ed\u00adpulos pudieron comprobar que era \u2020\u0153de genio apacible y humilde de coraz\u00f3n\u2020\u009d, y que su yugo era suave y ligero. (Mt 11:28-30.)<br \/>\nLos deberes sacerdotales inclu\u00ed\u00adan el cuidado de la salud f\u00ed\u00adsica y espiritual de la gente. (Le 13\u201315.) La piedad y la compasi\u00f3n movieron a Jes\u00fas a ayudar a la gente que sufr\u00ed\u00ada de enfermedades, ceguera y otras aflicciones. (Mt 9:36; 14:14; 20:34; Lu 7:11-15; comp\u00e1rese con Isa 61:1.) La muerte de su amigo L\u00e1zaro y el dolor de las hermanas del difunto hicieron que \u2020\u02dcgimiera y cediera a las l\u00e1grimas\u2020\u2122. (Jn 11:32-36.) De ese modo, Jes\u00fas el Mes\u00ed\u00adas, \u2020\u02dcllev\u00f3 las enfermedades y carg\u00f3 los dolores\u2020\u2122 de otros, de manera anticipada, para lo cual tuvo que salir poder de \u00e9l. (Isa 53:4; Lu 8:43-48.) No hizo esto solo en cumplimiento de profec\u00ed\u00adas, sino porque \u2020\u02dcquiso\u2020\u2122. (Mt 8:2-4, 16, 17.) M\u00e1s importante a\u00fan, les otorg\u00f3 salud espiritual y perd\u00f3n de los pecados. Como era el Cristo, ten\u00ed\u00ada autoridad para ello, pues estaba predeterminado a proveer el sacrificio de rescate, y de hecho ya estaba experimentando el bautismo en la muerte que culminar\u00ed\u00ada en el madero de tormento. (Isa 53:4-8, 11, 12; comp\u00e1rese con Mt 9:2-8; 20:28; Mr 10:38, 39; Lu 12:50.)<\/p>\n<p>\u2020\u0153Maravilloso Consejero.\u2020\u009d El sacerdote era responsable de educar a la gente en la ley y la voluntad de Dios. (Mal 2:7.) Como Mes\u00ed\u00adas regio, la predicha \u2020\u0153ramita del toc\u00f3n de Jes\u00e9 [el padre de David]\u2020\u009d, Jes\u00fas tambi\u00e9n ten\u00ed\u00ada que manifestar el \u2020\u02dcesp\u00ed\u00adritu de Jehov\u00e1 en sabidur\u00ed\u00ada, consejo, poder\u00ed\u00ado, conocimiento junto con el temor de Jehov\u00e1\u2020\u2122. Por lo tanto, las personas temerosas de Dios encontrar\u00ed\u00adan \u2020\u0153disfrute por \u00e9l\u2020\u009d. (Isa 11:1-3.) La sabidur\u00ed\u00ada sin paralelo que se halla en las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas, que era \u2020\u0153m\u00e1s que Salom\u00f3n\u2020\u009d (Mt 12:42), es una de las pruebas m\u00e1s s\u00f3lidas de que era en realidad el Hijo de Dios, y de que los relatos del evangelio no pod\u00ed\u00adan ser el mero producto de la mente o imaginaci\u00f3n de hombres imperfectos.<br \/>\nJes\u00fas prob\u00f3 que era el \u2020\u0153Maravilloso Consejero\u2020\u009d prometido (Isa 9:6) por su conocimiento de la Palabra y la voluntad de Dios, su entendimiento de la naturaleza humana, su aptitud para llegar al fondo de las cuestiones y por mostrar la soluci\u00f3n a los problemas de la vida cotidiana. El famoso Serm\u00f3n del Monte es un excelente ejemplo. (Mt 5\u20137.) En este serm\u00f3n mostr\u00f3 c\u00f3mo alcanzar la verdadera felicidad, c\u00f3mo zanjar disputas, c\u00f3mo evitar la inmoralidad, c\u00f3mo tratar a los que muestran enemistad, c\u00f3mo practicar verdadera justicia sin hipocres\u00ed\u00ada, la actitud correcta hacia las cosas materiales de la vida, la confianza en la generosidad de Dios, la regla \u00e1urea para tener una buena relaci\u00f3n con otros, los medios para detectar fraudes religiosos y c\u00f3mo conseguir un futuro seguro. Las muchedumbres se \u2020\u0153quedaron at\u00f3nitas por su modo de ense\u00f1ar; porque les ense\u00f1aba como persona que tiene autoridad, y no como sus escribas\u2020\u009d. (Mt 7:28, 29.) Despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n, sigui\u00f3 siendo la figura clave en la comunicaci\u00f3n de Jehov\u00e1 con la humanidad. (Rev 1:1.)<\/p>\n<p>Maestro de maestros. Su manera de ense\u00f1ar era notablemente eficaz. (Jn 7:45, 46.) Presentaba asuntos de gran peso y profundidad con sencillez, brevedad y claridad. Ilustraba lo que quer\u00ed\u00ada ense\u00f1ar con aquello que era familiar a sus oyentes (Mt 13:34, 35), fueran pescadores (Mt 13:47, 48), pastores (Jn 10:1-17), labradores (Mt 13:3-9), constructores (Mt 7:24-27; Lu 14:28-30), comerciantes (Mt 13:45, 46), esclavos o amos (Lu 16:1-9), amas de casa (Mt 13:33; Lu 15:8) o cualquier otro tipo de persona. (Mt 6:26-30.) Us\u00f3 cosas simples \u2014pan, agua, sal, odres o prendas viejas\u2014 como s\u00ed\u00admbolos de otras de gran importancia, como se hab\u00ed\u00ada hecho en las Escrituras Hebreas. (Jn 6:31-35, 51; 4:13, 14; Mt 5:13; Lu 5:36-39.) Su l\u00f3gica, con frecuencia expresada por medio de analog\u00ed\u00adas, disipaba las objeciones y enfocaba los asuntos en su justa perspectiva. (Mt 16:1-3; Lu 11:11-22; 14:1-6.) A fin de dirigir su mensaje principalmente al coraz\u00f3n de los hombres, se val\u00ed\u00ada de preguntas que les hiciesen pensar, llegar a sus propias conclusiones, examinar sus motivos y tomar decisiones. (Mt 16:5-16; 17:24-27; 26:52-54; Mr 3:1-5; Lu 10:25-37; Jn 18:11.) Jes\u00fas no se esforz\u00f3 por ganarse a las masas, sino por despertar el coraz\u00f3n de los que anhelaban con sinceridad la verdad y la justicia. (Mt 5:3, 6; 13:10-15.)<br \/>\nAunque tomaba en consideraci\u00f3n la comprensi\u00f3n limitada de su auditorio y hasta de sus disc\u00ed\u00adpulos (Mr 4:33), y dosificaba su ense\u00f1anza (Jn 16:4, 12), nunca \u2020\u02dcdiluy\u00f3\u2020\u2122 el mensaje de Dios para ganar popularidad o buscar favor. Su habla era franca, e incluso tajante en algunas ocasiones. (Mt 5:37; Lu 11:37-52; Jn 7:19; 8:46, 47.) El tema de su mensaje era: \u2020\u0153Arrepi\u00e9ntanse, porque el reino de los cielos se ha acercado\u2020\u009d. (Mt 4:17.) Como hab\u00ed\u00adan hecho los profetas de Jehov\u00e1 en tiempos anteriores, anunci\u00f3 con claridad a la gente \u2020\u0153su sublevaci\u00f3n, y a la casa de Jacob sus pecados\u2020\u009d (Isa 58:1; Mt 21:28-32; Jn 8:24), y les se\u00f1al\u00f3 la \u2020\u02dcpuerta angosta y el camino estrecho\u2020\u2122 que les conducir\u00ed\u00ada de vuelta al favor de Dios y a la vida. (Mt 7:13, 14.)<\/p>\n<p>\u2020\u0153Caudillo y comandante.\u2020\u009d Jesucristo demostr\u00f3 estar capacitado para ser \u2020\u0153caudillo y comandante\u2020\u009d, as\u00ed\u00ad como un \u2020\u0153testigo a los grupos nacionales\u2020\u009d. (Isa 55:3, 4; Mt 23:10; Jn 14:10, 14; comp\u00e1rese con 1Ti 6:13, 14.) Al tiempo debido, varios meses despu\u00e9s de empezar su ministerio, se dirigi\u00f3 a algunos que ya conoc\u00ed\u00ada y les extendi\u00f3 la invitaci\u00f3n: \u2020\u0153S\u00e9 mi seguidor\u2020\u009d. Hubo hombres que abandonaron la pesca y la recaudaci\u00f3n de impuestos para responder sin demora. (Mt 4:18-22; Lu 5:27, 28; comp\u00e1rese con Sl 110:3), y mujeres que contribuyeron tiempo, esfuerzo y posesiones materiales a fin de satisfacer las necesidades de Jes\u00fas y sus seguidores. (Mr 15:40, 41; Lu 8:1-3.)<br \/>\nEste peque\u00f1o grupo form\u00f3 el n\u00facleo de lo que llegar\u00ed\u00ada a ser una nueva \u2020\u0153naci\u00f3n\u2020\u009d, el Israel espiritual. (1Pe 2:7-10.) Jes\u00fas pas\u00f3 una noche entera orando a su Padre para conseguir la gu\u00ed\u00ada necesaria antes de seleccionar a los doce ap\u00f3stoles, quienes llegar\u00ed\u00adan a ser los pilares de la nueva naci\u00f3n si se manten\u00ed\u00adan fieles, como los doce hijos de Jacob en el Israel carnal. (Lu 6:12-16; Ef 2:20; Rev 21:14.) Igual que Mois\u00e9s tuvo 70 hombres junto a \u00e9l como representantes de la naci\u00f3n, Jes\u00fas m\u00e1s tarde asign\u00f3 a otros setenta disc\u00ed\u00adpulos al ministerio. (N\u00fa 11:16, 17; Lu 10:1.) A partir de entonces, concentr\u00f3 su ense\u00f1anza e instrucci\u00f3n en estos disc\u00ed\u00adpulos. De hecho, pronunci\u00f3 el Serm\u00f3n del Monte principalmente para ellos, seg\u00fan demuestra su contenido. (Mt 5:1, 2, 13-16; 13:10, 11; Mr 4:34; 7:17.)<br \/>\nJes\u00fas asumi\u00f3 todas las responsabilidades de su jefatura; tom\u00f3 la delantera en todo respecto (Mt 23:10; Mr 10:32); asign\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos responsabilidades y tareas, adem\u00e1s de su obra de predicaci\u00f3n (Lu 9:52; 19:29-35; Jn 4:1-8; 12:4-6; 13:29; Mr 3:9; 14:12-16), y tambi\u00e9n los anim\u00f3 y los censur\u00f3 (Jn 16:27; Lu 10:17-24; Mt 16:22, 23). Adem\u00e1s, dio \u00f3rdenes con autoridad, y su principal mandamiento era que deb\u00ed\u00adan \u2020\u02dcamarse unos a otros tal como \u00e9l los hab\u00ed\u00ada amado\u2020\u2122. (Jn 15:10-14.) Pod\u00ed\u00ada controlar a muchedumbres de miles de personas. (Mr 6:39-46.) La ense\u00f1anza \u00fatil y constante que dio a sus disc\u00ed\u00adpulos, que en su mayor\u00ed\u00ada ten\u00ed\u00adan una educaci\u00f3n limitada y una posici\u00f3n humilde, fue de una extremada eficacia. (Mt 10:1\u201311:1; Mr 6:7-13; Lu 8:1.) M\u00e1s tarde, incluso a hombres de una elevada educaci\u00f3n y posici\u00f3n social les admir\u00f3 el habla convincente y en\u00e9rgica de los ap\u00f3stoles. Estos \u2020\u0153pescadores de hombres\u2020\u009d consiguieron resultados asombrosos; miles de personas respondieron a su predicaci\u00f3n. (Mt 4:19; Hch 2:37, 41; 4:4, 13; 6:7.) El entendimiento de los principios b\u00ed\u00adblicos que Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada implantado en su coraz\u00f3n los hizo aptos para ser buenos pastores del reba\u00f1o en a\u00f1os posteriores. (1Pe 5:1-4.) De esta manera, en el corto espacio de tres a\u00f1os y medio, coloc\u00f3 un fundamento s\u00f3lido para una congregaci\u00f3n internacional unida, compuesta por miles de miembros procedentes de muchas razas.<\/p>\n<p>Proveedor capaz y juez justo. Una muestra de que su gobernaci\u00f3n resultar\u00ed\u00ada en una prosperidad superior a la de Salom\u00f3n se ve en la capacidad que demostr\u00f3 para dirigir la pesca de sus disc\u00ed\u00adpulos, con unos resultados que los dejaron at\u00f3nitos. (Lu 5:4-9; comp\u00e1rese con Jn 21:4-11.) El que este hombre nacido en Bel\u00e9n (que significa \u2020\u0153Casa de Pan\u2020\u009d) alimentara a miles de personas y convirtiera el agua en buen vino, fue un anticipo en peque\u00f1a escala del futuro banquete que el Reino mesi\u00e1nico de Dios proveer\u00ed\u00ada \u2020\u0153para todos los pueblos\u2020\u009d. (Isa 25:6; comp\u00e1rese con Lu 14:15.) Su gobernaci\u00f3n no solo pondr\u00e1 fin a la pobreza y al hambre, sino que tambi\u00e9n se \u2020\u0153tragar\u00e1 a la muerte\u2020\u009d. (Isa 25:7, 8.)<br \/>\nPor otra parte, en conformidad con las profec\u00ed\u00adas mesi\u00e1nicas, hab\u00ed\u00ada muchas razones para confiar en lo justo y recto del juicio que su gobierno traer\u00ed\u00ada. (Isa 11:3-5; 32:1, 2; 42:1.) Demostr\u00f3 el m\u00e1ximo respeto a la ley, en particular a la de su Dios y Padre, pero tambi\u00e9n a la de las \u2020\u0153autoridades superiores\u2020\u009d, a las que se ha permitido ejercer su gobernaci\u00f3n en la Tierra. (Ro 13:1; Mt 5:17-19; 22:17-21; Jn 18:36.) Se opuso a que le introdujesen en la escena pol\u00ed\u00adtica en un intento de \u2020\u0153hacerlo rey\u2020\u009d por proclamaci\u00f3n popular. (Jn 6:15; comp\u00e1rese con Lu 19:11, 12; Hch 1:6-9.) No se excedi\u00f3 de los l\u00ed\u00admites de su autoridad. (Lu 12:13, 14.) Nadie pod\u00ed\u00ada \u2020\u02dcprobar que fuese culpable de pecado\u2020\u2122, no solo porque hab\u00ed\u00ada nacido perfecto, sino porque siempre observ\u00f3 la Palabra de Dios (Jn 8:46, 55), y adem\u00e1s llevaba la justicia y la fidelidad ce\u00f1idas como un cinto. (Isa 11:5.) Su amor a la justicia iba aunado al odio a la iniquidad, la hipocres\u00ed\u00ada y el fraude, as\u00ed\u00ad como a la indignaci\u00f3n que sent\u00ed\u00ada hacia los que eran avarientos e insensibles para con los sufrimientos de otros. (Mt 7:21-27; 23:1-8, 25-28; Mr 3:1-5; 12:38-40; comp\u00e1rese con los vss. 41-44.) Los mansos y humildes pod\u00ed\u00adan cobrar \u00e1nimo ante la expectativa de que su gobernaci\u00f3n eliminase la injusticia y la opresi\u00f3n. (Isa 11:4; Mt 5:5.)<br \/>\nDemostr\u00f3 un gran discernimiento de los principios, del verdadero significado y prop\u00f3sito de las leyes de Dios, e hizo hincapi\u00e9 en los \u2020\u0153asuntos de m\u00e1s peso\u2020\u009d de estas leyes: \u2020\u0153la justicia y la misericordia y la fidelidad\u2020\u009d. (Mt 12:1-8; 23:23, 24.) Fue imparcial; no demostr\u00f3 favoritismo, aunque sinti\u00f3 un afecto especial por uno de sus disc\u00ed\u00adpulos. (Mt 18:1-4; Mr 10:35-44; Jn 13:23; comp\u00e1rese con 1Pe 1:17.) Aunque una de sus \u00faltimas acciones mientras agonizaba en el madero de tormento fue mostrar inter\u00e9s por su madre humana, nunca antepuso los lazos familiares humanos a sus relaciones espirituales. (Mt 12:46-50; Lu 11:27, 28; Jn 19:26, 27.) Como se hab\u00ed\u00ada predicho, nunca trat\u00f3 los problemas de modo superficial, solo por la \u2020\u0153mera apariencia de las cosas a sus ojos, ni [censur\u00f3] simplemente seg\u00fan lo que [oyeron] sus o\u00ed\u00addos\u2020\u009d. (Isa 11:3; comp\u00e1rese con Jn 7:24.) Pod\u00ed\u00ada ver lo que hab\u00ed\u00ada en el coraz\u00f3n de los hombres y discernir sus pensamientos, razonamientos y motivos. (Mt 9:4; Mr 2:6-8; Jn 2:23-25.) Mantuvo su o\u00ed\u00addo atento a la Palabra de Dios y busc\u00f3, no su propia voluntad, sino la de su Padre. Esto era una garant\u00ed\u00ada de que cuando desempe\u00f1ase el papel de Juez nombrado por Dios, sus decisiones siempre ser\u00ed\u00adan justas y rectas. (Isa 11:4; Jn 5:30.)<\/p>\n<p>Profeta sobresaliente. Jes\u00fas cumpli\u00f3 con los requisitos de un profeta como Mois\u00e9s, pero fue mayor que \u00e9l. (Dt 18:15, 18, 19; Mt 21:11; Lu 24:19; Hch 3:19-23; comp\u00e1rese con Jn 7:40.) Predijo sus propios sufrimientos y c\u00f3mo morir\u00ed\u00ada, la dispersi\u00f3n de sus disc\u00ed\u00adpulos, el asedio de Jerusal\u00e9n y la destrucci\u00f3n completa de la ciudad y su templo. (Mt 20:17-19; 24:1\u201325:46; 26:31-34; Lu 19:41-44; 21:20-24; Jn 13:18-27, 38.) En conexi\u00f3n con estos \u00faltimos acontecimientos, pronunci\u00f3 las profec\u00ed\u00adas que se cumplir\u00ed\u00adan en el tiempo de su presencia, cuando su Reino empezara a gobernar. Al igual que los profetas anteriores, ejecut\u00f3 se\u00f1ales y milagros como prueba de que Dios lo hab\u00ed\u00ada enviado. Sus credenciales superaron a las de Mois\u00e9s, pues Jes\u00fas calm\u00f3 la tormenta en el mar de Galilea y anduvo sobre sus aguas (Mt 8:23-27; 14:23-34); san\u00f3 a ciegos, mudos y cojos; tambi\u00e9n cur\u00f3 enfermedades tan graves como la lepra, e incluso levant\u00f3 a personas que hab\u00ed\u00adan muerto. (Lu 7:18-23; 8:41-56; Jn 11:1-46.)<\/p>\n<p>Magn\u00ed\u00adfico ejemplo de amor. De todos esos aspectos de la personalidad de Jes\u00fas, la cualidad predominante es el amor: amor a su Padre por encima de todo y tambi\u00e9n amor a su pr\u00f3jimo. (Mt 22:37-39.) De modo que el amor deber\u00ed\u00ada ser la marca distintiva que identificara a sus disc\u00ed\u00adpulos. (Jn 13:34, 35; comp\u00e1rese con 1Jn 3:14.) Su amor no era sentimentalismo. Aunque expres\u00f3 sentimientos profundos, siempre se gui\u00f3 por principios (Heb 1:9), y el hacer la voluntad de su Padre fue en todo momento su principal inter\u00e9s. (Comp\u00e1rese con Mt 16:21-23.) Demostr\u00f3 su amor a Dios guardando sus mandamientos (Jn 14:30, 31; comp\u00e1rese con 1Jn 5:3) y buscando la glorificaci\u00f3n de su Padre en toda ocasi\u00f3n. (Jn 17:1-4.) Durante la \u00faltima noche que pas\u00f3 con sus disc\u00ed\u00adpulos, habl\u00f3 m\u00e1s de treinta veces del amor y de amar, y tres veces repiti\u00f3 el mandamiento de que \u2020\u02dcse amaran unos a otros\u2020\u2122. (Jn 13:34; 15:12, 17.) Tambi\u00e9n les dijo: \u2020\u0153Nadie tiene mayor amor que este: que alguien entregue su alma a favor de sus amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que les mando\u2020\u009d. (Jn 15:13, 14; comp\u00e1rese con Jn 10:11-15.)<br \/>\nEn prueba de su amor a Dios y a la humanidad imperfecta, permiti\u00f3 que se le \u2020\u02dcllevara justamente como una oveja al deg\u00fcello\u2020\u2122; le juzgaron, le abofetearon, le dieron pu\u00f1etazos, le escupieron, le azotaron con un l\u00e1tigo y finalmente le clavaron en un madero entre delincuentes. (Isa 53:7; Mt 26:67, 68; 27:26-38; Mr 14:65; 15:15-20; Jn 19:1.) Por medio de su muerte en sacrificio, ejemplariz\u00f3 y expres\u00f3 el amor de Dios a la humanidad (Ro 5:8-10; Ef 2:4, 5), e hizo posible que los hombres tuvieran la absoluta convicci\u00f3n de que profesaba amor inquebrantable a sus disc\u00ed\u00adpulos fieles. (Ro 8:35-39; 1Jn 3:16-18.)<br \/>\nComo la imagen que se puede obtener del Hijo de Dios a trav\u00e9s del registro escrito \u2014aunque este sea breve (Jn 21:25)\u2014 es magn\u00ed\u00adfica, mucho m\u00e1s debe haberlo sido la realidad. Su ejemplo conmovedor de humildad y bondad, unido a su firmeza por la rectitud y la justicia, garantiza que el gobierno de su Reino ser\u00e1 lo que los hombres fieles han estado anhelando a trav\u00e9s de los siglos; de hecho, sobrepasar\u00e1 las m\u00e1s altas expectativas. (Ro 8:18-22.) Fue un ejemplo en todos los sentidos, demostrando con su conducta la aplicaci\u00f3n de la norma que hab\u00ed\u00ada dado a sus disc\u00ed\u00adpulos. (Mt 20:25-28; 1Co 11:1; 1Pe 2:21.) Aunque era su Se\u00f1or, les lav\u00f3 los pies. As\u00ed\u00ad puso el modelo de solicitud, consideraci\u00f3n y humildad que caracterizar\u00ed\u00ada a su congregaci\u00f3n de seguidores ungidos no solo en la Tierra, sino tambi\u00e9n en el cielo. (Jn 13:3-15.) Aunque est\u00e9n en sus tronos celestiales, compartiendo con Jes\u00fas \u2020\u02dctoda la autoridad en el cielo y en la tierra\u2020\u2122 durante el reinado de mil a\u00f1os, deber\u00e1n cuidar de las necesidades de sus s\u00fabditos terrestres con humildad y atenderlas de modo amoroso. (Mt 28:18; Ro 8:17; 1Pe 2:9; Rev 1:5, 6; 20:6; 21:2-4.)<\/p>\n<p>Declarado justo y merecedor. Por su entero derrotero de vida en integridad a Dios, incluido su sacrificio, Jesucristo cumpli\u00f3 con el \u2020\u0153solo acto de justificaci\u00f3n\u2020\u009d que demostr\u00f3 que estaba preparado para ser el Rey Sacerdote ungido de Dios en el cielo. (Ro 5:17, 18.) Fue \u2020\u0153declarado justo en esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d mediante su resurrecci\u00f3n de entre los muertos a vida como un Hijo celestial de Dios. (1Ti 3:16.) Las criaturas celestiales lo proclamaron \u2020\u0153digno de recibir el poder y riquezas y sabidur\u00ed\u00ada y fuerza y honra y gloria y bendici\u00f3n\u2020\u009d, al ser como un le\u00f3n a favor de la justicia y juicio, y al mismo tiempo, como un cordero, al sacrificarse a s\u00ed\u00ad mismo para la salvaci\u00f3n de otros. (Rev 5:5-13.) Hab\u00ed\u00ada cumplido con su prop\u00f3sito principal de santificar el nombre de su Padre. (Mt 6:9; 22:36-38.) No solo logr\u00f3 esto empleando ese nombre, sino tambi\u00e9n dando a conocer a la Persona que dicho nombre representa, desplegando las magn\u00ed\u00adficas cualidades de su Padre \u2014amor, sabidur\u00ed\u00ada, justicia y poder\u2014 y ayudando a las personas a conocer o experimentar lo que ese nombre representa. (Mt 11:27; Jn 1:14, 18; 17:6-12.) Y lo hizo, sobre todo, apoyando la soberan\u00ed\u00ada universal de Jehov\u00e1, y as\u00ed\u00ad demostr\u00f3 que su gobierno del Reino estar\u00ed\u00ada basado s\u00f3lidamente en esa Fuente Suprema de autoridad. Por lo tanto, pudo decirse de \u00e9l: \u2020\u0153Dios es tu trono para siempre\u2020\u009d. (Heb 1:8.)<br \/>\nEl Se\u00f1or Jesucristo es, por consiguiente, el \u2020\u0153Agente Principal y Perfeccionador de nuestra fe\u2020\u009d. Debido a que en \u00e9l se cumplieron las profec\u00ed\u00adas y a que revel\u00f3 los prop\u00f3sitos futuros de Dios, as\u00ed\u00ad como debido a lo que dijo e hizo y a lo que fue, conforma el fundamento s\u00f3lido sobre el que debe descansar la fe verdadera. (Heb 12:2; 11:1.)<\/p>\n<p>[Tabla en las p\u00e1ginas 89-92]<\/p>\n<p>ACONTECIMIENTOS PRINCIPALES DE LA VIDA HUMANA DE JES\u00daS<br \/>\nLos cuatro evangelios ordenados cronol\u00f3gicamente<br \/>\n Tiempo        Lugar                    Acontecimiento<br \/>\n                              Anteriores al ministerio de Jes\u00fas<br \/>\n3 a. E.C.     Jerusal\u00e9n,      Se predice a Zacar\u00ed\u00adas el nacimiento<br \/>\n               templo          de Juan el Bautista<br \/>\n                               1:5-25<br \/>\nc. 2 a. E.C.  Nazaret;        Se predice el nacimiento de Jes\u00fas a<br \/>\n               Judea           Mar\u00ed\u00ada, quien visita a Elisabet<br \/>\n                               1:26-56<br \/>\n2 a. E.C.     Regi\u00f3n          Nacimiento de Juan el Bautista; m\u00e1s<br \/>\n               monta\u00f1osa       tarde, su vida en el desierto<br \/>\n               de Judea        1:57-80<br \/>\n2 a. E.C.,    Bel\u00e9n           Nace Jes\u00fas (la Palabra, mediante<br \/>\n c. 1 oct.                     quien llegaron a existir todas las<br \/>\n                               otras cosas), descendiente de<br \/>\n                               Abrah\u00e1n y David<br \/>\n                               1:1-25 2:1-7<br \/>\n                               1:1-5, 9-14<br \/>\n              Cerca de Bel\u00e9n  \u00ed\u0081ngel anuncia buenas nuevas;<br \/>\n                               pastores visitan al ni\u00f1o<br \/>\n                               2:8-20<br \/>\n              Bel\u00e9n;          Circuncisi\u00f3n de Jes\u00fas (8.\u00c2\u00b0 d\u00ed\u00ada);<br \/>\n               Jerusal\u00e9n       presentaci\u00f3n en el templo (40.\u00c2\u00b0<br \/>\n                               d\u00ed\u00ada)<br \/>\n                               2:21-38<br \/>\n1 a. E.C.     Jerusal\u00e9n;      Astr\u00f3logos; huida a Egipto; matanza<br \/>\n \u00f3 1 E.C.      Bel\u00e9n; Nazaret  de ni\u00f1os; regreso de Jes\u00fas<br \/>\n                               2:1-23 2:39, 40<br \/>\n12 E.C.       Jerusal\u00e9n       Jes\u00fas tiene doce a\u00f1os, presente en<br \/>\n                               la Pascua; va a casa<br \/>\n                               2:41-52<br \/>\n29,           Desierto,       Ministerio de Juan el Bautista<br \/>\n primavera     Jord\u00e1n          3:1-12 1:1-8 3:1-18<br \/>\n                               1:6-8, 15-28<br \/>\n                              Principio del ministerio de Jes\u00fas<br \/>\n29, oto\u00f1o     R\u00ed\u00ado Jord\u00e1n      Bautismo y ungimiento de Jes\u00fas,<br \/>\n                               nace en el linaje dav\u00ed\u00addico, pero<br \/>\n                               declarado Hijo de Dios<br \/>\n                               3:13-17 1:9-11<br \/>\n                               3:21-38 1:32-34<br \/>\n              Desierto        Ayuno y tentaci\u00f3n de Jes\u00fas<br \/>\n               de Judea        4:1-11 1:12, 13<br \/>\n                               4:1-13<br \/>\n              Betania,        Testimonio de Juan el Bautista<br \/>\n               m\u00e1s all\u00e1        sobre Jes\u00fas<br \/>\n               del Jord\u00e1n      1:15, 29-34<br \/>\n              Valle superior  Primeros disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas<br \/>\n               del Jord\u00e1n      1:35-51<br \/>\n              Can\u00e1            Primer milagro de Jes\u00fas; visita<br \/>\n               de Galilea;     Capernaum<br \/>\n               Capernaum       2:1-12<br \/>\n30, Pascua    Jerusal\u00e9n       Celebraci\u00f3n de la Pascua; expulsa<br \/>\n                               del templo a los mercaderes<br \/>\n                               2:13-25<br \/>\n              Jerusal\u00e9n       Conversaci\u00f3n de Jes\u00fas con Nicodemo<br \/>\n                               3:1-21<br \/>\n              Judea; En\u00f3n     Disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas bautizan; Juan<br \/>\n                               habr\u00e1 de menguar<br \/>\n                               3:22-36<br \/>\n              Tiber\u00ed\u00adades      Juan apresado; Jes\u00fas parte para<br \/>\n                               Galilea<br \/>\n                               4:12; 14:3-5 1:14;<br \/>\n                               6:17-20 3:19, 20; 4:14<br \/>\n                               4:1-3<br \/>\n              Sicar           De camino a Galilea, Jes\u00fas ense\u00f1a a<br \/>\n               (Samaria)       los samaritanos<br \/>\n                               4:4-43<br \/>\n                              Gran ministerio de Jes\u00fas en Galilea<br \/>\n              Galilea         Anuncia por primera vez: \u2020\u0153El reino<br \/>\n                               de los cielos se ha acercado\u2020\u009d<br \/>\n                               4:17 1:14, 15<br \/>\n                               4:14, 15 4:44, 45<br \/>\n              Nazaret; Can\u00e1;  Sana a un muchacho; lee su<br \/>\n               Capernaum       comisi\u00f3n; rechazado; se va a<br \/>\n                               Capernaum<br \/>\n                               4:13-16 4:16-31<br \/>\n                               4:46-54<br \/>\n              Mar de          Llama a Sim\u00f3n y Andr\u00e9s, Santiago y<br \/>\n               Galilea, c.     Juan<br \/>\n               de Capernaum    4:18-22 1:16-20<br \/>\n                               5:1-11<br \/>\n              Capernaum       Sana a un endemoniado, a la suegra<br \/>\n                               de Pedro y a otros muchos<br \/>\n                               8:14-17 1:21-34<br \/>\n                               4:31-41<br \/>\n              Galilea         Primera gira por Galilea, con los<br \/>\n                               cuatro disc\u00ed\u00adpulos llamados<br \/>\n                               4:23-25 1:35-39<br \/>\n                               4:42, 43<br \/>\n              Galilea         Sana a leproso; multitudes acuden a<br \/>\n                               Jes\u00fas<br \/>\n                               8:1-4 1:40-45<br \/>\n                               5:12-16<br \/>\n              Capernaum       Sana a un paral\u00ed\u00adtico<br \/>\n                               9:1-8 2:1-12<br \/>\n                               5:17-26<br \/>\n              Capernaum       Llama a Mateo; banquete con<br \/>\n                               recaudadores de impuestos<br \/>\n                               9:9-17 2:13-22<br \/>\n                               5:27-39<br \/>\n              Judea           Predica en las sinagogas de Judea<br \/>\n                               4:44<br \/>\n31, Pascua    Jerusal\u00e9n       Asiste a la fiesta; sana a un<br \/>\n                               hombre; reprende a los fariseos<br \/>\n                               5:1-47<br \/>\n              Al regreso de   Disc\u00ed\u00adpulos arrancan espigas en<br \/>\n               Jerusal\u00e9n(?)    s\u00e1bado<br \/>\n                               12:1-8 2:23-28<br \/>\n                               6:1-5<br \/>\n              Galilea;        Sana una mano en s\u00e1bado; se retira<br \/>\n               mar de Galilea  a la orilla del mar; curaciones<br \/>\n                               12:9-21 3:1-12<br \/>\n                               6:6-11<br \/>\n              Monta\u00f1a         Escoge a los doce como ap\u00f3stoles<br \/>\n               cercana a       3:13-19 6:12-16<br \/>\n               Capernaum<br \/>\n              C. de           El Serm\u00f3n del Monte<br \/>\n               Capernaum       5:1\u20137:29 6:17-49<br \/>\n              Capernaum       Sana al siervo de un oficial del<br \/>\n                               ej\u00e9rcito<br \/>\n                               8:5-13 7:1-10<br \/>\n              Na\u00ed\u00adn            Levanta al hijo de una viuda<br \/>\n                               7:11-17<br \/>\n              Galilea         Mientras est\u00e1 en la c\u00e1rcel, Juan<br \/>\n                               env\u00ed\u00ada a sus disc\u00ed\u00adpulos a Jes\u00fas<br \/>\n                               11:2-19 7:18-35<br \/>\n              Galilea         Censura a algunas ciudades;<br \/>\n                               revelaci\u00f3n a peque\u00f1uelos; yugo<br \/>\n                               suave<br \/>\n                               11:20-30<br \/>\n              Galilea         Una pecadora le unge los pies;<br \/>\n                               ilustraci\u00f3n de los deudores<br \/>\n                               7:36-50<br \/>\n              Galilea         Segunda gira por Galilea, con los<br \/>\n                               doce<br \/>\n                               8:1-3<br \/>\n              Galilea         Sana a un endemoniado; le acusan de<br \/>\n                               ser aliado de Beelzebub<br \/>\n                               12:22-37 3:19-30<br \/>\n              Galilea         Escribas y fariseos buscan una<br \/>\n                               se\u00f1al<br \/>\n                               12:38-45<br \/>\n              Galilea         Los disc\u00ed\u00adpulos de Cristo son sus<br \/>\n                               parientes cercanos<br \/>\n                               12:46-50 3:31-35<br \/>\n                               8:19-21<br \/>\n              Mar de Galilea  Ilustraciones del sembrador, la<br \/>\n                               mala hierba y otras; explicaciones<br \/>\n                               13:1-53 4:1-34<br \/>\n                               8:4-18<br \/>\n              Mar de Galilea  Calma la tempestad de viento cuando<br \/>\n                               cruzaban el lago<br \/>\n                               8:18, 23-27 4:35-41<br \/>\n                               8:22-25<br \/>\n              Gadara, SE.     Sana a dos endemoniados; demonios<br \/>\n               del mar de      entran en cerdos<br \/>\n               Galilea         8:28-34 5:1-20<br \/>\n                               8:26-39<br \/>\n              Probablemente   Resucita a la hija de Jairo; sana a<br \/>\n               Capernaum       una mujer<br \/>\n                               9:18-26 5:21-43<br \/>\n                               8:40-56<br \/>\n              Capernaum(?)    Sana a dos ciegos y un endemoniado<br \/>\n                               mudo<br \/>\n                               9:27-34<br \/>\n              Nazaret         Vuelve a visitar la ciudad donde se<br \/>\n                               cri\u00f3; rechazado de nuevo<br \/>\n                               13:54-58 6:1-6<br \/>\n              Galilea         Tercera gira por Galilea, ampliada<br \/>\n                               porque env\u00ed\u00ada a ap\u00f3stoles<br \/>\n                               9:35\u201311:1 6:6-13<br \/>\n                               9:1-6<br \/>\n              Tiber\u00ed\u00adades      Juan el Bautista decapitado;<br \/>\n                               Herodes se siente culpable<br \/>\n                               14:1-12 6:14-29<br \/>\n                               9:7-9<br \/>\n32, cerca de  Capernaum(?);   Ap\u00f3stoles regresan de la gira de<br \/>\n la Pascua     lado NE. del    predicaci\u00f3n; alimenta a 5.000<br \/>\n (Jn 6:4)      mar de Galilea  personas<br \/>\n                               14:13-21 6:30-44<br \/>\n                               9:10-17 6:1-13<br \/>\n              Lado NE. del    Intentan hacer rey a Jes\u00fas; camina<br \/>\n               mar de          sobre el mar; curaciones<br \/>\n               Galilea;        14:22-36 6:45-56<br \/>\n               Genesaret       6:14-21<br \/>\n              Capernaum       Identifica \u2020\u0153el pan de la vida\u2020\u009d;<br \/>\n                               muchos disc\u00ed\u00adpulos se apartan<br \/>\n                               6:22-71<br \/>\n32, despu\u00e9s   Probablemente   Tradiciones que invalidan la<br \/>\n de la Pascua  Capernaum       Palabra de Dios<br \/>\n                               15:1-20 7:1-23 7:1<br \/>\n              Fenicia;        Cerca de Tiro, Sid\u00f3n; luego va a la<br \/>\n               Dec\u00e1polis       Dec\u00e1polis; alimenta a 4.000<br \/>\n                               personas<br \/>\n                               15:21-38 7:24\u20138:9<br \/>\n              Magad\u00e1n         Saduceos y fariseos buscan de nuevo<br \/>\n                               una se\u00f1al<br \/>\n                               15:39\u201316:4 8:10-12<br \/>\n              Lado NE. del    Previene contra la levadura de los<br \/>\n               mar de          fariseos; sana a un ciego<br \/>\n               Galilea;        16:5-12 8:13-26<br \/>\n               Betsaida<br \/>\n              Cesarea         Jes\u00fas es el Mes\u00ed\u00adas; predice su<br \/>\n               de Filipo       muerte, su resurrecci\u00f3n<br \/>\n                               16:13-28 8:27\u20139:1<br \/>\n                               9:18-27<br \/>\n              Probablemente   Transfiguraci\u00f3n ante Pedro,<br \/>\n               monte Herm\u00f3n    Santiago y Juan<br \/>\n                               17:1-13 9:2-13<br \/>\n                               9:28-36<br \/>\n              Cesarea         Sana al endemoniado que los<br \/>\n               de Filipo       disc\u00ed\u00adpulos no hab\u00ed\u00adan podido sanar<br \/>\n                               17:14-20 9:14-29<br \/>\n                               9:37-43<br \/>\n              Galilea         Predice de nuevo su muerte y<br \/>\n                               resurrecci\u00f3n<br \/>\n                               17:22, 23 9:30-32<br \/>\n                               9:43-45<br \/>\n              Capernaum       Provee milagrosamente el dinero<br \/>\n                               para pagar el impuesto<br \/>\n                               17:24-27<br \/>\n              Capernaum       El mayor en el Reino; c\u00f3mo zanjar<br \/>\n                               dificultades; misericordia<br \/>\n                               18:1-35 9:33-50<br \/>\n                               9:46-50<br \/>\n              Galilea;        Sale de Galilea para la fiesta de<br \/>\n               Samaria         las caba\u00f1as; el servicio<br \/>\n                               ministerial antes que cualquier<br \/>\n                               otra cosa<br \/>\n                               8:19-22 9:51-62<br \/>\n                               7:2-10<br \/>\n                        Ministerio posterior de Jes\u00fas en Judea<br \/>\n32, fiesta    Jerusal\u00e9n       Ense\u00f1anza p\u00fablica de Jes\u00fas en la<br \/>\n de las caba\u00f1as                fiesta de las caba\u00f1as<br \/>\n                               7:11-52<br \/>\n              Jerusal\u00e9n       Ense\u00f1a despu\u00e9s de la fiesta; sana a<br \/>\n                               un ciego<br \/>\n                               8:12\u20139:41<br \/>\n              Probablemente   Env\u00ed\u00ada a predicar a los setenta;<br \/>\n               Judea           regresan, presentan su informe<br \/>\n                               10:1-24<br \/>\n              Judea;          Ilustraci\u00f3n del buen samaritano; en<br \/>\n               Betania         casa de Marta y Mar\u00ed\u00ada<br \/>\n                               10:25-42<br \/>\n              Probablemente   Vuelve a ense\u00f1ar la oraci\u00f3n modelo;<br \/>\n               Judea           hay que persistir cuando se pide<br \/>\n                               11:1-13<br \/>\n              Probablemente   Refuta una acusaci\u00f3n falsa;<br \/>\n               Judea           generaci\u00f3n condenada<br \/>\n                               11:14-36<br \/>\n              Probablemente   Reclinado a la mesa de un fariseo,<br \/>\n               Judea           Jes\u00fas denuncia a los hip\u00f3critas<br \/>\n                               11:37-54<br \/>\n              Probablemente   Discurso sobre el cuidado de Dios;<br \/>\n               Judea           mayordomo fiel<br \/>\n                               12:1-59<br \/>\n              Probablemente   Sana a una mujer inv\u00e1lida en<br \/>\n               Judea           s\u00e1bado; tres ilustraciones<br \/>\n                               13:1-21<br \/>\n32, fiesta    Jerusal\u00e9n       Jes\u00fas en la fiesta de la<br \/>\n de la                         dedicaci\u00f3n; Pastor Excelente<br \/>\n dedicaci\u00f3n                    10:1-39<br \/>\n                 Ministerio posterior de Jes\u00fas al este del Jord\u00e1n<br \/>\n              M\u00e1s all\u00e1        Muchos cifran su fe en Jes\u00fas<br \/>\n               del Jord\u00e1n      10:40-42<br \/>\n              Perea (m\u00e1s      Ense\u00f1a en ciudades y aldeas; avanza<br \/>\n               all\u00e1 del        hacia Jerusal\u00e9n<br \/>\n               Jord\u00e1n)         13:22<br \/>\n              Perea           Entrada en el Reino; amenaza de<br \/>\n                               Herodes; casa desolada<br \/>\n                               13:23-35<br \/>\n              Probablemente   Humildad; ilustraci\u00f3n de la gran<br \/>\n               Perea           cena<br \/>\n                               14:1-24<br \/>\n              Probablemente   Calcular el costo del discipulado<br \/>\n               Perea           14:25-35<br \/>\n              Probablemente   Ilustraciones: oveja perdida,<br \/>\n               Perea           moneda perdida, hijo pr\u00f3digo<br \/>\n                               15:1-32<br \/>\n              Probablemente   Ilustraciones: mayordomo injusto,<br \/>\n               Perea           hombre rico y L\u00e1zaro<br \/>\n                               16:1-31<br \/>\n              Probablemente   Perd\u00f3n y fe; esclavos que no sirven<br \/>\n               Perea           para nada<br \/>\n                               17:1-10<br \/>\n              Betania         Jes\u00fas resucita a L\u00e1zaro<br \/>\n                               11:1-46<br \/>\n              Jerusal\u00e9n;      Consejo de Caif\u00e1s contra Jes\u00fas;<br \/>\n               Efra\u00ed\u00adn          Jes\u00fas se retira<br \/>\n                               11:47-54<br \/>\n              Samaria;        Curaciones y ense\u00f1anza en Samaria y<br \/>\n               Galilea         Galilea<br \/>\n                               17:11-37<br \/>\n              Samaria         Ilustraciones: viuda insistente,<br \/>\n               o Galilea       fariseo y recaudador de impuestos<br \/>\n                               18:1-14<br \/>\n              Perea           Baja por Perea; ense\u00f1a sobre<br \/>\n                               divorcio<br \/>\n                               19:1-12 10:1-12<br \/>\n              Perea           Recibe y bendice a ni\u00f1os<br \/>\n                               19:13-15 10:13-16<br \/>\n                               18:15-17<br \/>\n              Perea           Joven rico; ilustraci\u00f3n de los<br \/>\n                               obreros de la vi\u00f1a<br \/>\n                               19:16\u201320:16 10:17-31<br \/>\n                               18:18-30<br \/>\n              Probablemente   Por tercera vez Jes\u00fas predice su<br \/>\n               Perea           muerte, su resurrecci\u00f3n<br \/>\n                               20:17-19 10:32-34<br \/>\n                               18:31-34<br \/>\n              Probablemente   Santiago y Juan piden sentarse al<br \/>\n               Perea           lado de Jes\u00fas en el Reino<br \/>\n                               20:20-28 10:35-45<br \/>\n              Jeric\u00f3          Sana a dos ciegos al pasar por<br \/>\n                               Jeric\u00f3; visita a Zaqueo;<br \/>\n                               ilustraci\u00f3n de las diez minas<br \/>\n                               20:29-34 10:46-52<br \/>\n                               18:35\u201319:28<br \/>\n                              Ministerio final en Jerusal\u00e9n<br \/>\n8 de Nis\u00e1n    Betania         Llega a Betania seis d\u00ed\u00adas antes de<br \/>\n de 33                         la Pascua<br \/>\n                               11:55\u201312:1<br \/>\n9 de Nis\u00e1n    Betania         Banquete en casa de Sim\u00f3n el<br \/>\n                               leproso; Mar\u00ed\u00ada unge a Jes\u00fas;<br \/>\n                               jud\u00ed\u00ados van a ver a Jes\u00fas y a<br \/>\n                               L\u00e1zaro<br \/>\n                               26:6-13 14:3-9<br \/>\n                               12:2-11<br \/>\n              Betania-        Entrada triunfal de Cristo en<br \/>\n               Jerusal\u00e9n       Jerusal\u00e9n<br \/>\n                               21:1-11, 14-17 11:1-11<br \/>\n                               19:29-44 12:12-19<br \/>\n10 de Nis\u00e1n   Betania-        Maldice a la higuera sin fruto;<br \/>\n               Jerusal\u00e9n       segunda limpieza del templo<br \/>\n                               21:18, 19, 12, 13<br \/>\n                               11:12-17 19:45, 46<br \/>\n              Jerusal\u00e9n       Principales sacerdotes y escribas<br \/>\n                               traman destruir a Jes\u00fas<br \/>\n                               11:18, 19 19:47, 48<br \/>\n              Jerusal\u00e9n       Habla a griegos; incredulidad de<br \/>\n                               jud\u00ed\u00ados<br \/>\n                               12:20-50<br \/>\n11 de Nis\u00e1n   Betania-        La higuera sin fruto se ha<br \/>\n               Jerusal\u00e9n       marchitado<br \/>\n                               21:19-22 11:20-25<br \/>\n              Jerusal\u00e9n,      Cuestionan la autoridad de Cristo;<br \/>\n               templo          ilustraci\u00f3n de dos hijos<br \/>\n                               21:23-32 11:27-33<br \/>\n                               20:1-8<br \/>\n              Jerusal\u00e9n,      Ilustraciones: cultivadores<br \/>\n               templo          malvados, banquete de bodas<br \/>\n                               21:33\u201322:14 12:1-12<br \/>\n                               20:9-19<br \/>\n              Jerusal\u00e9n,      Preguntas capciosas sobre impuesto,<br \/>\n               templo          resurrecci\u00f3n, mandamiento<br \/>\n                               22:15-40 12:13-34<br \/>\n                               20:20-40<br \/>\n              Jerusal\u00e9n,      Pregunta de Jes\u00fas sobre la<br \/>\n               templo          ascendencia del Mes\u00ed\u00adas que les<br \/>\n                               deja sin respuesta<br \/>\n                               22:41-46 12:35-37<br \/>\n                               20:41-44<br \/>\n              Jerusal\u00e9n,      Tajante denuncia de los escribas y<br \/>\n               templo          fariseos<br \/>\n                               23:1-39 12:38-40<br \/>\n                               20:45-47<br \/>\n              Jerusal\u00e9n,      El \u00f3bolo de la viuda<br \/>\n               templo          12:41-44 21:1-4<br \/>\n              Monte de        Predicci\u00f3n de la ca\u00ed\u00adda de<br \/>\n               los Olivos      Jerusal\u00e9n; presencia de Jes\u00fas; fin<br \/>\n                               del sistema<br \/>\n                               24:1-51 13:1-37<br \/>\n                               21:5-38<br \/>\n              Monte de        Ilustraciones: diez v\u00ed\u00adrgenes,<br \/>\n               los Olivos      talentos, ovejas y cabras<br \/>\n                               25:1-46<br \/>\n12 de Nis\u00e1n   Jerusal\u00e9n       L\u00ed\u00adderes religiosos maquinan la<br \/>\n                               muerte de Jes\u00fas<br \/>\n                               26:1-5 14:1, 2<br \/>\n                               22:1, 2<br \/>\n              Jerusal\u00e9n       Judas negocia con los sacerdotes<br \/>\n                               para traicionar a Jes\u00fas<br \/>\n                               26:14-16 14:10, 11<br \/>\n                               22:3-6<br \/>\n13 de Nis\u00e1n   Jerusal\u00e9n       Preparativos para la Pascua<br \/>\n (jueves por   y alrededores   26:17-19 14:12-16<br \/>\n la tarde)                     22:7-13<br \/>\n14 de Nis\u00e1n   Jerusal\u00e9n       Celebra la fiesta de la Pascua con<br \/>\n                               los doce<br \/>\n                               26:20, 21 14:17, 18<br \/>\n                               22:14-18<br \/>\n              Jerusal\u00e9n       Lava los pies de sus ap\u00f3stoles<br \/>\n                               13:1-20<br \/>\n              Jerusal\u00e9n       Identifica a Judas como traidor, lo<br \/>\n                               despide<br \/>\n                               26:21-25 14:18-21<br \/>\n                               22:21-23 13:21-30<br \/>\n              Jerusal\u00e9n       Cena de la Conmemoraci\u00f3n instituida<br \/>\n                               con los once<br \/>\n                               26:26-29 14:22-25<br \/>\n                               22:19, 20, 24-30<br \/>\n                               [1Co 11:23-25]<br \/>\n              Jerusal\u00e9n       Predice la negaci\u00f3n de Pedro y la<br \/>\n                               dispersi\u00f3n de los ap\u00f3stoles<br \/>\n                               26:31-35 14:27-31<br \/>\n                               22:31-38 13:31-38<br \/>\n              Jerusal\u00e9n       Ayudante; amor mutuo; tribulaci\u00f3n;<br \/>\n                               oraci\u00f3n de Jes\u00fas<br \/>\n                               14:1\u201317:26<br \/>\n              Getseman\u00ed\u00ad       Agon\u00ed\u00ada en el jard\u00ed\u00adn; traici\u00f3n y<br \/>\n                               detenci\u00f3n de Jes\u00fas<br \/>\n                               26:30, 36-56<br \/>\n                               14:26, 32-52 22:39-53<br \/>\n                               18:1-12<br \/>\n              Jerusal\u00e9n       Juicio por An\u00e1s, Caif\u00e1s, Sanedr\u00ed\u00adn;<br \/>\n                               Pedro le niega<br \/>\n                               26:57\u201327:1 14:53\u201315:1<br \/>\n                               22:54-71 18:13-27<br \/>\n              Jerusal\u00e9n       Judas el traidor se ahorca<br \/>\n                               27:3-10  [Hch 1:18, 19]<br \/>\n              Jerusal\u00e9n       Ante Pilato, luego ante Herodes y<br \/>\n                               de nuevo ante Pilato<br \/>\n                               27:2, 11-14 15:1-5<br \/>\n                               23:1-12 18:28-38<br \/>\n              Jerusal\u00e9n       Entregado a la muerte despu\u00e9s que<br \/>\n                               Pilato intenta libertarlo<br \/>\n                               27:15-30 15:6-19<br \/>\n                               23:13-25 18:39\u201319:16<br \/>\nViernes       G\u00f3lgota         Muerte de Jes\u00fas en el madero y<br \/>\n (c. de las 3  (Jerusal\u00e9n)     sucesos relacionados<br \/>\n de la tarde)                  27:31-56 15:20-41<br \/>\n                               23:26-49 19:16-30<br \/>\n              Jerusal\u00e9n       Bajan del madero de tormento el<br \/>\n                               cuerpo de Jes\u00fas y lo entierran<br \/>\n                               27:57-61 15:42-47<br \/>\n                               23:50-56 19:31-42<br \/>\n15 de Nis\u00e1n   Jerusal\u00e9n       Los sacerdotes y los fariseos<br \/>\n                               consiguen guardia para el sepulcro<br \/>\n                               27:62-66<br \/>\n16 de Nis\u00e1n   Jerusal\u00e9n       Resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas y sucesos<br \/>\n               y alrededores   ocurridos ese d\u00ed\u00ada<br \/>\n                               28:1-15 16:1-8<br \/>\n                               24:1-49 20:1-25<br \/>\n              Jerusal\u00e9n;      Siguientes apariciones de<br \/>\n               Galilea         Jesucristo<br \/>\n                               28:16-20  [1Co 15:5-7]<br \/>\n                               [Hch 1:3-8] 20:26\u201321:25<br \/>\n25 de Iyar    Monte de los    Ascensi\u00f3n de Jes\u00fas, cuarenta d\u00ed\u00adas<br \/>\n               Olivos, cerca   despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n<br \/>\n               de Betania      [Hch 1:9-12] 24:50-53<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>Sumario: 1. Jesucristo en la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica moderna: 1. Jesucristo en la historia; 2. El debate sobre Jesucristo; 3. Nuevas orientaciones en la investigaci\u00f3n sobre Jesucristo. II. Jesucristo en las primeras comunidades cristianas: 1. Los \u00e1mbitos vitales de la cristolog\u00ed\u00ada: a) El anuncio o kerigma cristiano, b) La profesi\u00f3n de fe, c) La catequesis y la exhortaci\u00f3n; 2. Las tradiciones cristol\u00f3gicas del NT: a) La cristolog\u00ed\u00ada de los evangelios sin\u00f3pticos, b) La cristolog\u00ed\u00ada de la tradici\u00f3n joanea, c) La cristolog\u00ed\u00ada de la tradici\u00f3n paulina, d) La cristolog\u00ed\u00ada de los escritos apost\u00f3licos. III. Modelos y t\u00ed\u00adtulos cristol\u00f3gicas del NT: 1. Los modelos cristol\u00f3gicos: a) El modelo prof\u00e9tico, b) El modelo apocal\u00ed\u00adptico, c) El modelo, mesi\u00e1nico, d) El modelo sapiencial; 2. Los t\u00ed\u00adtulos cristol\u00f3gicos: a) El Cristo, b) El Hijo de Dios, c) El Hijo del hombre, d) El Se\u00f1or, e) El salvador, f) El pastor. IV. Conclusi\u00f3n.<br \/>\n1470<br \/>\n1. JESUCRISTO EN LA INVESTIGACION HISTORICA MODERNA.<br \/>\n\u2020\u0153Jesucristo es el mismo ayer y hoy, y lo ser\u00e1 por siempre\u2020\u009d (Hb 13,8). Esta declaraci\u00f3n de un cristiano an\u00f3nimo de la segunda mitad del siglo 1, en el escrito del canon cristiano conocido como la carta a los Hebreos, expresa muy bien cu\u00e1l es la posici\u00f3n extraordinaria del hombre Jes\u00fas, reconocido en la fe y proclamado p\u00fablicamente como \u2020\u0153Cristo\u2020\u009d. El est\u00e1 s\u00f3lidamente situado dentro de la historia humana y constituye el punto diacr\u00ed\u00adtico entre el \u2020\u0153antes\u2020\u009d y el \u2020\u0153despu\u00e9s de Cristo\u2020\u009d. Pero Jesucristo no s\u00f3lo se entrecruza con la historia humana, sino que la impregna por completo. Va m\u00e1s all\u00e1 de su pasado hist\u00f3rico, ya que es contempor\u00e1neo de todos los hombres y alcanza el l\u00ed\u00admite futuro extremo. En una palabra, Jesucristo est\u00e1 inmerso en el proceso hist\u00f3rico, y al mismo tiempo lo supera.<br \/>\nDe esta situaci\u00f3n singular arranca el debate sobre Jesucristo en la \u00e9poca y en la cultura moderna, que se interroga de forma refleja y cr\u00ed\u00adtica sobre el fundamento hist\u00f3rico del fen\u00f3meno espiritual y religioso cristiano y sobre su densidad y su significado antropol\u00f3gicos. Jesucristo se encuentra en el centro del debate hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico sobre los or\u00ed\u00adgenes del cristianismo. El \u00e9xito de esta investigaci\u00f3n, que se ha desarrollado en los dos \u00faltimos siglos, permite plantear de un modo nuevo el problema de la historicidad de Jesucristo y de su significado para los hombres de hoy.<br \/>\nLas fuentes evang\u00e9licas y los dem\u00e1s escritos que forman parte del canon cristiano se han visto sometidos a una seria verificaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica bajo los aspectos literario e hist\u00f3rico. Lo que de ah\u00ed\u00ad se ha derivado es un elaborado instrumental filol\u00f3gico, literario e hist\u00f3rico para el an\u00e1lisis y la interpretaci\u00f3n de los textos sagrados o can\u00f3nicos en la constante confrontaci\u00f3n con la masa de documentos procedentes del ambiente jud\u00ed\u00ado y helenista antiguo. Se han examinado en su tenor literario todas las palabras y los gestos atribuidos a Jes\u00fas, y se los ha verificado para captar su fiabilidad hist\u00f3rica y su significado religioso y espiritual. Todas las expresiones y declaraciones que fueron madurando en torno a la figura y al mensaje de Jesucristo y que se conservan en los textos cristianos se han visto sometidas a minuciosos estudios para focalizar su sentido bajo el aspecto hist\u00f3rico y calcular su valor religioso. Puede decirse que de ning\u00fan otro personaje hist\u00f3rico, en el \u00e1mbito de la cultura moderna europea, se ha escrito y discutido con acentos tan especialmente encendidos en el per\u00ed\u00adodo que va desde la revoluci\u00f3n francesa hasta nuestros d\u00ed\u00adas. Por tanto, una presentaci\u00f3n del perfil de Jesucristo y de su mensaje sobre la base de los textos del canon cristiano no puede prescindir de una confrontaci\u00f3n preliminar con esta investigaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtico-hist\u00f3rica que se ha ido desarrollando desde finales del siglo XVIII hasta hoy.<br \/>\n1471<br \/>\n1. Jesucristo en la historia.<br \/>\nComo cualquier otro personaje del pasado, tampoco es posible llegar a Jes\u00fas, reconocido y proclamado como el Cristo en la comunidad cristiana creyente, m\u00e1s que a trav\u00e9s de las fuentes o documentos que hablan de su perfil humano, de su vida hist\u00f3rica, de su acci\u00f3n y de su mensaje. Las fuentes y los documentos fundamentales para reconstruir la historia y la imagen de Jes\u00fas, el Cristo, son los textos del canon cristiano. Se trata de una colecci\u00f3n de escritos en griego, que van de los a\u00f1os 50 d.C. a finales del siglo i y comienzos del II. Estos textos, escritos por cristianos para otros cristianos, grupos o peque\u00f1as comunidades dispersas en el ambiente grecorromano del siglo 1, son los documentos m\u00e1s antiguos y m\u00e1s amplios sobre la figura, la actividad y el mensaje de Jes\u00fas, el Cristo. Estos textos del canon cristiano, repartidos en el lapso de medio siglo, comprenden 27 libros, entre los que destacan los cuatro \/ evangelios, escritos an\u00f3nimos de la segunda mitad del siglo i; est\u00e1 adem\u00e1s una obra de car\u00e1cter hist\u00f3rico y teol\u00f3gico atribuida a Lucas [1 Hechos]; una colecci\u00f3n de cartas -14 en total-, de las que siete son consideradas un\u00e1nimemente de \/ Pablo, mientras que las otras siete est\u00e1n dentro de la tradici\u00f3n que arranca de Pablo; otras siete cartas, atribuidas a personajes importantes de la primera comunidad, y un escrito de car\u00e1cter prof\u00e9tico y apocal\u00ed\u00adptico de la tradici\u00f3n joanea, el \/ Apocalipsis.<br \/>\nLas otras fuentes extracan\u00f3nicas, escritas por paganos y jud\u00ed\u00ados, son m\u00e1s bien tard\u00ed\u00adas, a partir del siglo II, y fragmentarias. Dado que Jes\u00fas vivi\u00f3 y actu\u00f3 en Palestina en el ambiente jud\u00ed\u00ado, parece l\u00f3gico buscar una documentaci\u00f3n en las fuentes hebreas directas, la Misnah y el Talmud. En estos textos, que recogen tradiciones jud\u00ed\u00adas antiguas, puestas por escrito a partir de los siglos n-v d.C., se menciona unas diez veces a Jes\u00fas, en hebreo YeM\u2020\u2122 o Yehos\u00fc\u2020\u2122a ha-nozri. Se trata de ordinario de tradiciones dependientes de la pol\u00e9mica anticristiana, que no a\u00f1aden nada original a lo que dicen los evangelios. Las fuentes indirectas para el ambiente jud\u00ed\u00ado son tambi\u00e9n un reflejo de la pol\u00e9mica judeo-cristiana del siglo II y m (Justino, Di\u00e1logo con Tri-f\u00f3n; Or\u00ed\u00adgenes, Contra Celso). Se puede a\u00f1adir a esta documentaci\u00f3n la de Flavio Josefo, que, al hablar de la muerte de Santiago, lo presenta como.\u2020\u2122el hermano de Jes\u00fas, llamado Cristo\u2020\u009d (Ant. XX, 9,1, \u00c2\u00a7 200). M\u00e1s discutido es otro texto m\u00e1s amplio de Flavio Josefo, conocido como tes-timonium flavianum, recogido en cuatro ediciones de autores cristianos, en donde el escritor jud\u00ed\u00ado traza un perfil de Jes\u00fas y de su vida de acuerdo sustancialmente con los datos evang\u00e9licos (Ant. XVIII, 3,3, \u00c2\u00a7 60-62).<br \/>\nA estas noticias fragmentarias del ambiente jud\u00ed\u00ado sobre Jes\u00fas se pueden a\u00f1adir algunas informaciones de los escritores paganos romanos, que hablan del movimiento cristiano y de su fundador con ocasi\u00f3n de algunos episodios que afectan a la vida de la capital, Roma, o al gobierno del imperio (T\u00e1cito, Ann. XV,44; Suetonio, Claudio 25,4; Trajano, Ep\u00ed\u00adst. X, 96-97). En conclusi\u00f3n, se puede decir que el perfil hist\u00f3rico y espiritual de Jesucristo, su mensaje y su acci\u00f3n, no se pueden reconstruir m\u00e1s que sobre la base de los documentos o textos cristianos, escritos en griego, de la segunda mitad del siglo i y acogidos en la lista de libros que, desde el siglo IV d.C, son considerados como sagrados y can\u00f3nicos por la tradici\u00f3n cristiana, junto con los libros sagrados del canon jud\u00ed\u00ado.<br \/>\n1472<br \/>\n2. El debate sobre Jesucristo.<br \/>\nDada esta situaci\u00f3n de las fuentes y de los documentos sobre Jes\u00fas -escritos cristianos para otros cristianos-, se plantea el problema de la posibilidad de reconstruir en t\u00e9rminos hist\u00f3ricos fiables la figura, la actividad y el mensaje de Jes\u00fas m\u00e1s all\u00e1 de las incrustaciones \u2020\u0153ideol\u00f3gicas. En otras palabras, ante este estado de cosas nacen la sospecha y el interrogante sobre la posibilidad de encontrar la imagen y la intenci\u00f3n hist\u00f3rica de Jes\u00fas, venerado como Cristo en la fe tradicional cristiana [1 Hermen\u00e9utica]. De este interrogante y sospecha nace el proyecto ilustrado del profesor de lenguas orientales de Hamburgo Hermann Samuel Reimarus (1694-1 768). El intento de este representante de la ilustraci\u00f3n es el de reconstruir la verdadera intenci\u00f3n de Jes\u00fas -un revolucionario nacionalista jud\u00ed\u00ado, matado por los romanosy de sus disc\u00ed\u00adpulos, que habr\u00ed\u00adan robado su cad\u00e1ver y habr\u00ed\u00adan proclamado su resurrecci\u00f3n. Esta reconstrucci\u00f3n de la vida de Jes\u00fas y de sus disc\u00ed\u00adpulos es conocida por la publicaci\u00f3n postuma de los fragmentos por el fil\u00f3sofo Gotthold Efraim Lessing, bibliotecario de Wolfenb\u00fcttel, con el t\u00ed\u00adtulo Fragmentos del an\u00f3nimo de Wolfenb\u00fcttel (1774-1778). En esta orientaci\u00f3n ideol\u00f3gica se coloca la serie de \u2020\u0153vidas\u2020\u009d de Jes\u00fas, producidas por autores que est\u00e1n bajo la influencia ilustrada o racionalista. Se trata de diversos intentos de reconstruir la historia y el mensaje de Jes\u00fas sobre la base de los evangelios, prescindiendo de los aspectos dogm\u00e1tico-sobrenaturales. Es representativa de esta orientaci\u00f3n la \u2020\u0153vida de Jes\u00fas\u2020\u009d de H.E.G. Paulus (Heidelberg 1828, en cuatro vol\u00famenes).<br \/>\nEn el ambiente de la escuela de Tubinga, encabezada por Christian Ferdinand Baur, se desarrolla la investigaci\u00f3n sobre los textos evang\u00e9licos, dirigida a poner de relieve las tendencias ideol\u00f3gicas o doctrinales de los diversos autores sagrados. En este contexto nace el proyecto de David Friedrich Strauss, La vida de Jes\u00fas elaborada cr\u00ed\u00adticamente, 1835-1836, en dos vol\u00famenes. El objetivo de Strauss es el de encontrar, sobre la base de los evangelios sin\u00f3pticos, la figura y el mensaje de Jes\u00fas m\u00e1s all\u00e1 de la envoltura m\u00ed\u00adtica, a trav\u00e9s de la cual los cristianos de las primeras comunidades dramatizaron sus ideas y creencias bajo la forma de episodios, escenas y relatos. La consecuencia extrema de esta orientaci\u00f3n es la negaci\u00f3n total de la realidad hist\u00f3rica de Jes\u00fas (B. Bauer). Como reacci\u00f3n contra este \u00e9xito de la orientaci\u00f3n ilustrad a-m\u00ed\u00adtica, nace un nuevo enfoque de investigaci\u00f3n de las fuentes evang\u00e9licas. Un grupo de autores intenta reconstruir hipot\u00e9ticamente el origen de los evangelios sin\u00f3pticos sobre la base de las tradiciones o documentos nacidos en las comunidades primitivas. En esta hip\u00f3tesis se afirma la prioridad del evangelio de Marcos y se hacen derivar los otros evangelios de fuentes literarias en las que llegaron a cuajar las tradiciones primitivas sobre Jes\u00fas.<br \/>\nDe esta nueva etapa de estudios, que concede un nuevo cr\u00e9dito a las fuentes evang\u00e9licas, se deriva la investigaci\u00f3n biogr\u00e1fica sobre Jes\u00fas. Un ejemplo de este m\u00e9todo es la Vida de Jes\u00fas de Hl. Holtzmann (1863), que traza un esquema o croquis de la historia de Jes\u00fas que se har\u00e1 cl\u00e1sico. El drama de Jes\u00fas, reconstruido sobre la base de los evangelios, pasar\u00ed\u00ada de la crisis de Ces\u00e1rea de Filipo hasta el conflicto con las instituciones jud\u00ed\u00adas, que acab\u00f3 tr\u00e1gicamente con su muerte violenta. En esta hip\u00f3tesis \u2020\u0153biogr\u00e1fica\u2020\u009d de Jes\u00fas, su figura aparece como la de un maestro de moral elevada y de religi\u00f3n universal, que insiste en la paternidad de Dios y en la hermandad humana (cf A. von Harnack).<br \/>\nComo reacci\u00f3n contra esta orientaci\u00f3n biogr\u00e1fica de la investigaci\u00f3n sobre Jes\u00fas, se da entre los estudiosos de la historia de las religiones un intento de situar de nuevo a Jes\u00fas en su ambiente, el de las esperanzas mesi\u00e1-nicas jud\u00ed\u00adas, m\u00e1s o menos impregnadas de acentos apocal\u00ed\u00adpticos. As\u00ed\u00ad, para J. Weiss, representante de esta l\u00ed\u00adnea, Jes\u00fas es un predicador del reino de Dios, que se esperaba como inminente. Aun insert\u00e1ndose en esta nueva perspectiva, Albert Schweitzer traza un balance de la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica sobre Jes\u00fas en un volumen titulado significativamente Desde Reimarus hasta Wrede, que es considerado como una especie de declaraci\u00f3n del fracaso de cualquier investigaci\u00f3n biogr\u00e1fica sobre Jes\u00fas. Los textos evang\u00e9licos -como demuestra la investigaci\u00f3n de W. Wrede- no permiten reconstruir en t\u00e9rminos biogr\u00e1ficos la acci\u00f3n y la figura hist\u00f3rica de Jes\u00fas. A este mismo resultado llega igualmente M. K\u00e1h-ler, que titul\u00f3 su conferencia, dada en Wuppertal (1892), El supuesto Jes\u00fas de la historia y el Cristo real de la Biblia. Queda as\u00ed\u00ad planteado en t\u00e9rminos expl\u00ed\u00adcitos el problema de la relaci\u00f3n entre el Jes\u00fas que buscaban los representantes de la orientaci\u00f3n ilustrada o los de otras direcciones metodol\u00f3gicas y el Cristo que se deduce de los textos evang\u00e9licos. Este balance de la investigaci\u00f3n sobre Jes\u00fas plantea el problema de asentar la investigaci\u00f3n sobre la base de nuevos instrumentos y de una metodolog\u00ed\u00ada renovada.<br \/>\n1473<br \/>\n3. Nuevas orientaciones en la investigaci\u00f3n sobre jesucristo.<br \/>\nEl resultado al que hab\u00ed\u00ada llevado el debate sobre el Jes\u00fas de la historia, en contraposici\u00f3n con el Cristo de la fe, hizo brotar la exigencia de un nuevo m\u00e9todo de an\u00e1lisis de los textos evang\u00e9licos. Este nace de una hip\u00f3tesis nueva sobre la historia de la formaci\u00f3n de los evangelios. El nuevo m\u00e9todo, que toma el nombre de \u2020\u0153historia de las formas\u2020\u2122, parte de la hip\u00f3tesis de que el material que confluy\u00f3 en los evangelios actuales est\u00e1 constituido por peque\u00f1as unidades literarias. Estas se plasmaron y se transmitieron dentro de la comunidad cristiana, en donde la tradici\u00f3n oral Guaj\u00e1 en \u2020\u0153formas\u2020\u2122 particulares, que respond\u00ed\u00adan a las exigencias y a los problemas vitales de las comunidades cristianas: en el \u00e1mbito del culto y de la predicaci\u00f3n o catequesis. Los representantes de este nuevo m\u00e9todo de an\u00e1lisis de los evangelios se distinguen por la precedencia que dan a uno u otro de los ambientes vitales en que se desarrollaron las \u2020\u0153formas\u2020\u009d (K.L. Schmidt, 1919, y R. Bultmann, 1921, destacan el culto; M. Dibelius, 1919, favorece m\u00e1s bien la predicaci\u00f3n).<br \/>\nEn esta hip\u00f3tesis sobre el origen y la prehistoria del material evang\u00e9lico sigue abierto el problema de la relaci\u00f3n entre la acci\u00f3n y las palabras de Jes\u00fas y la tradici\u00f3n oral, que se canaliz\u00f3 en las peque\u00f1as unidades literarias o \u2020\u0153formas\u2020\u009d, como respuesta a los problemas o urgencias de la comunidad cristiana. El problema se refiere a la fiabilidad hist\u00f3rica del material evang\u00e9lico. Sobre el m\u00e9todo de la \u2020\u0153historia de las formas\u2020\u009d est\u00e1 pendiente una hipoteca, relacionada con algunos presupuestos teor\u00e9ticos, que destacan el papel creativo de la comunidad en el \u00e1mbito del culto y de la predicaci\u00f3n. En este sentido es ejemplar la postura de R. Bultmann, que en estudios sucesivos propone su hip\u00f3tesis sobre el Jes\u00fas de la historia y el Cristo de la fe (Jes\u00fas, Berl\u00ed\u00adn 1926; Nuevo Testamento y mitolog\u00ed\u00ada. Problema de la desmitologizaci\u00f3n del anuncio cristiano, Munich 1941). Seg\u00fan el autor alem\u00e1n, la fundamenta-ci\u00f3n hist\u00f3rica de la fe en Jesucristo es imposible, dada la precariedad de las fuentes; pero, por otra parte, no es necesaria, ya que la fe se basa en la palabra de Dios o en el anuncio de la salvaci\u00f3n (kerigma).<br \/>\nAnte este planteamiento que excluye toda relaci\u00f3n entre el Cristo de la fe y el Jes\u00fas de la historia reaccionaron en primer lugar los mismo disc\u00ed\u00adpulos de Bultmann, a los que se a\u00f1adieron otros investigadores que integraron y corrigieron el m\u00e9todo de la \u2020\u0153historia de las formas\u2020\u009d. Los primeros defienden la necesidad y la legitimidad de la investigaci\u00f3n sobre el Jes\u00fas hist\u00f3rico (E. K\u00e1semann, 1953; G. Bornkamm). La aplicaci\u00f3n del m\u00e9todo \u2020\u0153historia de las formas\u2020\u009d a los evangelios permite reconstruir el mensaje y los gestos de Jes\u00fas insertos en el contexto hist\u00f3rico, religioso y cultural del ambiente jud\u00ed\u00ado de Palestina (J. Jerem\u00ed\u00adas). Incluso se puede pensar, ya a nivel del Jes\u00fas hist\u00f3rico \u2020\u0153prepascual\u2020\u009d, en una situaci\u00f3n vital que se convierte en el punto de partida de las \u2020\u0153formas\u2020\u009d acogidas en la tradici\u00f3n evang\u00e9lica (H. Sch\u00fcr-mann). Al mismo tiempo que estos correctivos e integraciones, se desarrolla una nueva orientaci\u00f3n en la investigaci\u00f3n y metodolog\u00ed\u00ada evang\u00e9lica. Este nuevo planteamiento recibe el nombre de \u2020\u0153historia de la redacci\u00f3n\u2020\u009d, ya que revalorizar el trabajo y el papel de los evangelistas como escritores o te\u00f3logos. Los autores an\u00f3nimos que est\u00e1n en el origen de los actuales textos evang\u00e9licos no son meros coleccionistas de las peque\u00f1as unidades literarias o \u2020\u0153formas\u2020\u009d, sino que seleccionan y reelaboran el material tradicional seg\u00fan su propia perspectiva teol\u00f3gica y espiritual. En este cuadro de investigaciones y de nuevas metodolog\u00ed\u00adas se revaloriza igualmente la fiabilidad del cuarto evangelio (C.H. Dodd; F. Mussner).<br \/>\nAl final de esta b\u00fasqueda de nuevos m\u00e9todos y verificaciones en la aproximaci\u00f3n a los textos evang\u00e9licos se elaboran algunos principios o criterios sobre los cuales se va alcanzando el consentimiento de los autores. Estos criterios de metodolog\u00ed\u00ada hist\u00f3rica o cr\u00ed\u00adtica aplicados a los evangelios como documentos de la historia de Jes\u00fas se pueden resumir en torno a dos principios:<br \/>\n1) El criterio de la \u2020\u0153discontinuidad o desemejanza\u2020\u009d, que tiende aponer de relieve la unicidad y la especificidad de la figura y del mensaje de Jes\u00fas, que al no poder explicarse como producto del ambiente cultural jud\u00ed\u00ado contempor\u00e1neo ni como retro-proyecci\u00f3n de la experiencia comunitaria cristiana, alcanzan un alto grado de fiabilidad hist\u00f3rica. El mensaje de Jes\u00fas y su figura no pueden reducirse al ambiente en el que \u00e9l obr\u00f3 y vivi\u00f3, ni tampoco a la fe o al esp\u00ed\u00adritu creativo de aquel movimiento que debe su origen a su persona.<br \/>\n2) El criterio de la \u2020\u0153continuidad\u2020\u009d o \u2020\u0153conformidad-coherencia\u2020\u009d. Tiende a corregir y a integrar el primer criterio, poniendo de relieve la coherencia interna de las palabras y de los gestos de Jes\u00fas con su intenci\u00f3n o proyecto original, y, por otra parte, su coherencia o conformidad con el ambiente religioso y cultural de Palestina por los a\u00f1os treinta. En otras palabras, la figura de Jes\u00fas y su mensaje, aunque representan algo \u00fanico y espec\u00ed\u00adfico, est\u00e1n dentro del contexto hist\u00f3rico en que \u00e9l vivi\u00f3.<br \/>\nDe esta rese\u00f1a sobre el debate y la investigaci\u00f3n que de forma apasionada y con alternancias de \u00e9xito se desarrollaron sobre la figura de Jesucristo se derivan el m\u00e9todo y el talante de esta propuesta. Su finalidad, por tanto, es encontrar los rasgos caracter\u00ed\u00adsticos de Jes\u00fas sobre modelos culturales y t\u00ed\u00adtulos cristol\u00f3gicos bas\u00e1ndose en los textos del canon cristiano. Este estudio se hace tomando por base las profesiones de fe en la comunidad cristiana y las tradiciones evang\u00e9licas, as\u00ed\u00ad como otros documentos escritos, buscando en cada ocasi\u00f3n verificar en el nivel hist\u00f3rico las ra\u00ed\u00adces de estas expresiones de fe cristol\u00f3gica que atestigua el NT [1 Evangelios II].<br \/>\n1474<br \/>\nII. JESUCRISTO EN LAS PRIMERAS COMUNIDADES CRISTIANAS.<br \/>\nCualquiera que sea la forma de imaginarse la relaci\u00f3n entre la acci\u00f3n o la palabra del Jes\u00fas hist\u00f3rico y la fe de las primeras comunidades cristianas, no puede negarse que en el centro de la vida religiosa y en la base de la experiencia espiritual de los grupos cristianos dispersos por los grandes centros urbanos del imperio romano en el siglo i d.C. est\u00e1 Jes\u00fas, reconocido e invocado como Cristo y Se\u00f1or. Este dato se deduce de forma indiscutible del examen de los textos del siglo 1 cristiano reconocidos por todos como sagrados y can\u00f3nicos en la tradici\u00f3n posterior. En esos documentos se refleja la profesi\u00f3n de fe cristol\u00f3gica de los grupos cristianos que surgieron primero en el ambiente jud\u00ed\u00ado-palestino y luego en el helen\u00ed\u00adstico gracias al anuncio hecho por los misioneros itinerantes, quienes a su vez enlazan con los disc\u00ed\u00adpulos hist\u00f3ricos de Jes\u00fas. El punto focal de la fe basada en el anuncio se convierte tambi\u00e9n en la motivaci\u00f3n central de la vida de comunidad y de la praxis de los ne\u00f3fitos cristianos. Aun dentro de la variedad de \u00e1mbitos vitales y de situaciones se puede reconocer una convergencia en los datos fundamentales de la fe que acoge y proclama a Jes\u00fas como Cristo y Se\u00f1or.<br \/>\n1475<br \/>\n1. LOS AMBITOS VITALES DE LA cristolog\u00ed\u00ada.<br \/>\nLos escritos del NT son textos que surgieron por motivos pr\u00e1ctico-organizativos como respuesta a las exigencias espirituales de los cristianos que viven en situaciones muy diversas. Los ne\u00f3fitos est\u00e1n organizados en peque\u00f1as comunidades, nacidas gracias a la actividad misionera. Se trata, por tanto, de escritos ocasionales, como gran parte de las cartas de Pablo, o que reflejan la perspectiva teol\u00f3gica y espiritual de cada autor, como en el caso de los evangelios. Sin embargo, estos documentos permiten trazar un cuadro bastante veros\u00ed\u00admil en el aspecto hist\u00f3rico de la vida espiritual y religiosa de las primeras comunidades cristianas. Con un an\u00e1lisis atento de estos textos es posible descubrir los ambientes vitales en los cuales se expresa la fe en Jesucristo.<br \/>\n1476<br \/>\na) El anuncio o kerigma cristiano.<br \/>\nPablo, en la carta enviada a los cristianos de Roma, el escrito m\u00e1s maduro y sistem\u00e1tico al final de una intensa actividad misionera y pastoral, ofrece una s\u00ed\u00adntesis del proceso espiritual que va del anuncio autorizado del evangelio hasta la profesi\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de la fe. Este texto, enviado desde Corinto al final de los a\u00f1os cincuenta, a una comunidad que \u00e9l no ha fundado directamente, es tanto m\u00e1s significativo cuanto que es el testimonio de una tradici\u00f3n reconocida com\u00fanmente. En el centro de la carta, Pablo se enfrenta con el misterio de Israel, que en su mayor parte se ha negado a acoger el anuncio evang\u00e9lico. En el cap\u00ed\u00adtulo 10 establece una comparaci\u00f3n entre la \u00c2\u00a1justicia que proviene de la ley -definida sobre la base de Lev 18,5 como un \u2020\u0153poner en pr\u00e1ctica\u2020\u009d para obtener la vida- y la justicia que se deriva de la fe. Para definir esta nueva justicia, basada en la fe en Cristo Jes\u00fas, Pablo alude a las palabras de Dt 30,12-14 a prop\u00f3sito de la ley o revelaci\u00f3n de la voluntad de Dios: \u2020\u0153No digas en tu coraz\u00f3n: ,Qui\u00e9n subir\u00e1 al cielo?\u2020\u2122 (esto es, para hacer bajar a Cristo), o ,Qui\u00e9n descender\u00e1 al abismo?\u2020\u2122 (esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos). Pero \u00bfqu\u00e9 dice la Escritura?: \u2020\u02dcLa palabra est\u00e1 cerca de ti, en tu boca, en tu coraz\u00f3n\u2020\u2122, esto es, la palabra de la fe que proclamamos (keryssomen, seg\u00fan el vocabulario misionero cristiano]. Porque si confiesas con tu boca que Jes\u00fas es el Se\u00f1or y crees en tu coraz\u00f3n que Dios lo resucit\u00f3 de entre los muertos, te salvar\u00e1s. Con el coraz\u00f3n se cree para la justicia, y con la boca se confiesa la fe para la salvaci\u00f3n\u2020\u009d (Rm 10,6-10). Unas l\u00ed\u00adneas m\u00e1s adelante Pablo vuelve sobre esta relaci\u00f3n entre el anuncio, la proclamaci\u00f3n y la fe para demostrar que los jud\u00ed\u00ados no pueden aducir excusas de no haber tenido el anuncio, y por tanto de no haber podido adherirse al evangelio para tener la justicia de Dios basada en la fe. En este contexto Pablo reconstruye las fases del proceso misionero, que va de la proclamaci\u00f3n de los enviados hasta la profesi\u00f3n de fe de aquellos que escucharon y se adhirieron al anuncio (Rm 10,14-17). Y, al final, el ap\u00f3stol termina diciendo: \u2020\u0153Por consiguiente, la fe proviene de la predicaci\u00f3n (ako\u00e9, literalmente \u2020\u0153audici\u00f3n\u2020\u2122); y la predicaci\u00f3n es el mensaje de Cristo\u2020\u009d (Rm 10,17).<br \/>\nUnos a\u00f1os antes Pablo en la carta enviada a la comunidad de Corinto, en el contexto de un debate sobre la identidad de aquella Iglesia bajo la tentaci\u00f3n de fraccionarse, hab\u00ed\u00ada resumido su actividad misionera en estas palabras: \u2020\u0153Nosotros anunciamos (keryssomen) a Cristo crucificado, esc\u00e1ndalo para los jud\u00ed\u00ados y locura para los paganos\u2020\u009d (1Co 1,23). Frente a la b\u00fasqueda del mundo jud\u00ed\u00ado, que quiere la imagen de un Dios poderoso, el Dios de los milagros, y frenta a la b\u00fasqueda del mundo greco-pagano, que prefiere la imagen de Dios-sabidur\u00ed\u00ada, los misioneros cristianos anuncian al mes\u00ed\u00adas Jes\u00fas crucificado. En la misma carta, hacia el final, en el cap\u00ed\u00adtulo dedicado a la amplia reflexi\u00f3n sobre la eficacia salv\u00ed\u00adfica de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, Pablo remite al comienzo de su actividad misionera, que dio origen a la comunidad en el gran centro comercial de Corinto. Recuerda en primer lugar que la forma del evangelio que ha anunciado a los cristianos de Corinto es una forma tradicional, autorizada, y que la condici\u00f3n para realizar la experiencia de salvaci\u00f3n es conservarla \u00ed\u00adntegramente. Luego traza de manera esencial el contenido de aquella predicaci\u00f3n inicial y fundadora: \u2020\u0153Os transmit\u00ed\u00ad en primer lugar lo que a mi vez yo recib\u00ed\u00ad: que Cristo muri\u00f3 por nuestros pecados, seg\u00fan las Escrituras; que fue sepultado y resucit\u00f3 al tercer d\u00ed\u00ada, seg\u00fan las Escrituras; y que se apareci\u00f3 a Pedro y luego a los doce\u2020\u009d (1Co 15,3-5).<br \/>\nDespu\u00e9s de haber completado la lista de los testigos autorizados, a los que tambi\u00e9n \u00e9l pertenece, aunque sea como \u00faltimo, el perseguidor de la Iglesia, llamado a ser el heraldo del evangelio, concluye: \u2020\u0153Pues bien, tanto ellos como yo esto es lo que predicamos (keryssomen) y lo que hab\u00e9is cre\u00ed\u00addo\u2020\u009d (1Co 15,11). Y al comienzo del desarrollo catequ\u00ed\u00adstico sobre la eficacia de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, contenido esencial del evangelio, Pablo recoge este mismo motivo: \u2020\u0153Ahora bien, si se predica que Cristo ha resucitado de entre los muertos&#8230;\u2020\u009d (1Co 15,12). As\u00ed\u00ad pues, el contenido esencial y fundamental del anuncio misionero, que est\u00e1 en el origen de la experiencia de fe y de la vida de una comunidad cristiana, puede resumirse en esta f\u00f3rmula: \u2020\u0153Jes\u00fas Cristo Se\u00f1or\u2020\u009d, el que muri\u00f3 y resucit\u00f3 y se ha mostrado vivo a unos testigos cualificados.<br \/>\n1477<br \/>\nUna confirmaci\u00f3n de la situaci\u00f3n kerigm\u00e1tica como momento vital para la formulaci\u00f3n de los datos cristol\u00f3gicos viene de la segunda carta a los Corintios. En el di\u00e1logo inicial, despu\u00e9s del saludo y de la bendici\u00f3n del principio, Pablo da algunas explicaciones sobre sus proyectos misioneros y sus relaciones con la comunidad de Corinto. Muestra c\u00f3mo el evangelizador est\u00e1 comprometido a testimoniar con su coherencia y sinceridad la fidelidad de Dios, tal como se revel\u00f3 en el evangelio: \u2020\u0153Porque el Hijo de Dios, Jesucristo, a quien os hemos predicado (kerychthe\u00ed\u00ads) Silvano, Timoteo y yo, no fue \u2020\u02dcs\u00ed\u00ad\u2020\u2122 y<br \/>\n\u2020\u02dcno\u2020\u2122, sino que fue \u2020\u02dcs\u00ed\u00ad\u2020\u2122. Pues todas las promesas de Dios se cumplieron en \u00e9l\u2020\u009d (2Co 1,19-20). Este contenido del kerigma, al que se a\u00f1ade el t\u00ed\u00adtulo de \u2020\u0153Hijo de Dios\u2020\u009d junto al de Jes\u00fas, Cristo y Se\u00f1or, es confirmado en la continuaci\u00f3n de la carta donde Pablo hace la presentaci\u00f3n del contenido de\u2020\u2122 lo que \u00e9l llama la diakon\u00ed\u00ada del evangelio, que le ha confiado la iniciativa misericordiosa de Dios. En pol\u00e9mica con aquellos misioneros itinerantes que se preocupan de las cartas de recomendaci\u00f3n y de hacer propaganda de s\u00ed\u00ad mismos, Pablo dicta estas expresiones: \u2020\u0153Porque no nos predicamos (keryssomen) a nosotros mismos, sino a Jesucristo, el Se\u00f1or; nosotros somos vuestros siervos, por amor de Jes\u00fas\u2020\u009d (2Co 4,5). As\u00ed\u00ad pues, ese que Pablo llama \u2020\u0153evangelio de Dios\u2020\u009d (lTs 2,9; Rm 1,1-2), anunciado por \u00e9l entre los pueblos y a cuyo servicio ha sido llamado y puesto por Dios (Rm 1,2; Ga 2,2), tiene un contenido esencialmente cristol\u00f3-gico. La f\u00f3rmula completa, tal como se deduce del examen de estos textos, que hacen referencia a la experiencia kerigm\u00e1tica o misionera, es: \u2020\u0153Jesucristo, Hijo de Dios y Se\u00f1or\u2020\u009d.<br \/>\nEn los Hechos de los Ap\u00f3stoles hay una singular convergencia con este testimonio de Pablo, cuando se presenta en un cuadro unitario la actividad misionera de la expansi\u00f3n de la Iglesia en los primeros treinta a\u00f1os. El contenido del anuncio de los predicadores, bien sean los doce ap\u00f3stoles u otros, como Felipe y luego Pablo, se resume en la f\u00f3rmula \u2020\u0153el Cristo Jes\u00fas\u2020\u009d. Al final del conflicto entre los ap\u00f3stoles, representados por Pedro, y la autoridad jud\u00ed\u00ada, que concluye ante el sanedr\u00ed\u00adn con la prohibici\u00f3n de hablar en el nombre de Jes\u00fas, el autor de los Hechos ofrece una s\u00ed\u00adntesis de la actividad evangelizado-ra de los ap\u00f3stoles: \u2020\u0153No dejaban un d\u00ed\u00ada de ense\u00f1ar, en el templo y en las casas, y de anunciar la buena noticia (did\u00e1skontes kai euangheliz\u00f3menoi)de que Jes\u00fas es el mes\u00ed\u00adas\u2020\u009d (Hch 5,42). En t\u00e9rminos an\u00e1logos se presenta el contenido de la actividad evangeliza-dora de Felipe en Samar\u00ed\u00ada; Felipe forma parte del grupo de los \u2020\u0153siete\u2020\u009d que, despu\u00e9s de la muerte de su l\u00ed\u00adder, Esteban, tienen que huir de la ciudad de Jerusal\u00e9n. Felipe, junto con otros pr\u00f3fugos, emprende una actividad misionera itinerante: \u2020\u0153Felipe lleg\u00f3 a la ciudad defamar\u00ed\u00ada, y se puso a predicar (ek\u00e9ryssen) a Cristo\u2020\u009d (Hch 8,5). Cuando m\u00e1s adelante el autor de los Hechos comienza a describir el desarrollo de esta misi\u00f3n itinerante de los cristianos de origen helenista en las regiones de Siria y de Fenicia, presenta el anuncio del evangelio en estos t\u00e9rminos: \u2020\u0153Hab\u00ed\u00ada entre ellos algunos chipriotas y cirenenses, quienes, llegados a Antioqu\u00ed\u00ada, se dirigieron tambi\u00e9n a los griegos, anunciando a Jes\u00fas, el Se\u00f1or (euangheliz\u00f3meniton Kyrion Je-so\u00fcn)\u2020\u009d(Hch 11,20).<br \/>\nEn resumen, puede decirse que el autor de los Hechos condensa en la f\u00f3rmula cristol\u00f3gica \u2020\u0153el Cristo Jes\u00fas\u2020\u009d o \u2020\u0153el Se\u00f1or Jes\u00fas\u2020\u009d el contenido de la predicaci\u00f3n misionera. Aunque conoce otras f\u00f3rmulas, como \u2020\u0153anunciar\u2020\u009d y \u2020\u0153predicar el reino de Dios\u2020\u009d (Hch 20,25; Hch 28,31), o bien \u2020\u0153hablar de Jes\u00fas\u2020\u009d (Hch 9,20; Hch 19,13), no contradice por ello la f\u00f3rmula original y fundamental, que est\u00e1 de acuerdo con la que atestiguan los escritos aut\u00e9nticos del gran organizador y primer te\u00f3rico de la misi\u00f3n cristiana, Pablo de Tarso.<br \/>\n1478<br \/>\nb) La profesi\u00f3n de fe.<br \/>\nYa en el texto mencionado de Pablo (Rm 10,8-10) se ha visto que el contenido de la profesi\u00f3n de \u00c2\u00a1fe como respuesta al anuncio cristiano se centra en la f\u00f3rmula \u2020\u0153el Se\u00f1or (Ky\u2020\u2122rios) Jes\u00fas\u2020\u009d. Con el coraz\u00f3n se cree para la justicia, y con la boca se confiesa (homo-Iogheitai) la fe para la salvaci\u00f3n\u2020\u009d (Rm 10,10 cf Rm 10,9). Esta f\u00f3rmula de la profesi\u00f3n (homol\u00f3ghesis) cristiana encuentra una confirmaci\u00f3n en algunos textos de la tradici\u00f3n joanea. En una nota redaccional, inserta en el relato del ciego de nacimiento, que ser\u00e1 expulsado de la sinagoga por haber elegido la profesi\u00f3n de fe en el Cristo Se\u00f1or, el autor del cuarto evangelio observa: \u2020\u0153Sus padres hablaron as\u00ed\u00ad por miedo a los jud\u00ed\u00ados, que hab\u00ed\u00adan decidido expulsar de la sinagoga al que reconociera (homo-Ioghese) que Jes\u00fas era el mes\u00ed\u00adas\u2020\u009d (Jn 9,22). As\u00ed\u00ad pues, la comunidad cristiana, en comparaci\u00f3n con la sinagoga, se caracteriza por su profesi\u00f3n de fe cristol\u00f3gica. Pero tambi\u00e9n dentro de la comunidad vinculada a la tradici\u00f3n de Juan, el criterio cristol\u00f3gico es el que permite definir la propia identidad frente a las tendencias de los que niegan la densidad hist\u00f3rica de la encarnaci\u00f3n de la palabra de Dios y el valor salv\u00ed\u00adfico de la muerte de Jes\u00fas en la cruz. Contra ellos, que apelan a una particular inspiraci\u00f3n o revelaci\u00f3n carism\u00e1tica, el autor de la primera carta de Juan invita a los destinatarios al discernimiento cristol\u00f3gico: \u2020\u0153En esto distinguir\u00e9is si son de Dios: el que confiesa (homologhe\u00ed\u00ad) que Jes\u00fas es el mes\u00ed\u00adas hecho hombre es de Dios, y el que no confiesa a Jes\u00fas no es de Dios\u2020\u009d (1Jn 4,2-3). M\u00e1s adelante, como conclusi\u00f3n de esta instrucci\u00f3n sobre el discernimiento de los esp\u00ed\u00adritus, el autor concluye: \u2020\u0153Nosotros hemos visto y testificamos que el Padre ha enviado a su Hijo, el salvador del mundo. Si uno confiesa (homologh\u00e9se) que Jes\u00fas es el Hijo de Dios, Dios est\u00e1 en \u00e9l y \u00e9l en Dios\u2020\u009d (1Jn 4,14-15 cf Un 1Jn 5,1; 1Jn 5,5). Una f\u00f3rmula que corresponde a las que acabamos de examinar en el contexto de la profesi\u00f3n de fe es una frase tomada del formulario tradicional b\u00ed\u00adblico, donde los creyentes son presentados como \u2020\u0153los que invocan el nombre del Se\u00f1or\u2020\u009d. En el contexto cristiano \u2020\u0153el Se\u00f1or\u2020\u009d es aquel Jes\u00fas que fue crucificado en Jerusa-l\u00e9n por iniciativa de los jud\u00ed\u00ados, pero al que Dios constituy\u00f3 \u2020\u0153Se\u00f1or y Cristo\u2020\u009d (Hch 2,21; Hch 2,36). A esta declaraci\u00f3n de Pedro en el discurso de pentecost\u00e9s en Jerusal\u00e9n hace eco la expresi\u00f3n dictada por Pablo en el texto de Rom 10,12.14 antes referido, en donde se reconstruye el proceso que va desde el anuncio hasta la profesi\u00f3n de fe e invocaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica. Al comienzo de la primera carta dirigida a la Iglesia de Corinto, Pablo presenta el estatuto de los \u2020\u0153consagrados por Cristo Jes\u00fas\u2020\u009d -llamados a ser \u2020\u0153santos\u2020\u009d, que forman parte de la Iglesia de Dios- como aquellos que son solidarios \u2020\u0153con todos los que invocan (epika-Ioum\u00e9nois) en cualquier lugar el nombre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, Se\u00f1or de ellos y nuestro\u2020\u009d (lCo 1,2). Este contenido cristol\u00f3gico de la confesi\u00f3n de fe es tambi\u00e9n objeto de las f\u00f3rmulas que, tanto en los Hechos como en el epistolario paulino, est\u00e1n construidas en torno al verbo \u2020\u0153creer\u2020\u009d (pist\u00e9uein eniepi). Pedro presenta a los creyentes que han recibido el don del Esp\u00ed\u00adritu y forman parte de pleno derecho de la Iglesia de Dios como \u2020\u0153los que creen en el nombre del Se\u00f1or Jes\u00fas\u2020\u009d. De este estatuto de creyentes forman parte tambi\u00e9n los paganos que han recibido el don del Esp\u00ed\u00adritu, lo mismo que lo recibieron antes los disc\u00ed\u00adpulos y todos los que se asociaron al pueblo de Dios mediante el bautismo: \u2020\u0153Pues si Dios les ha dado a ellos el mismo don que a nosotros por haber cre\u00ed\u00addo en el Se\u00f1or Jesucristo, \u00bfc\u00f3mo pod\u00ed\u00ada yo oponerme a Dios?\u2020\u009d (Hch 11,17). Con una f\u00f3rmula an\u00e1loga, que recuerda el contexto bautismal, termina la dram\u00e1tica aventura nocturna de Pablo en Filipos. Acogido en la casa de su carcelero, al que anuncia el evangelio, antes de bautizarlo le hace el siguiente ofrecimiento:<br \/>\n\u2020\u0153Cree en Jes\u00fas, el Se\u00f1or, y te salvar\u00e1s t\u00fa y tu familia\u2020\u009d (Hch 16,31). Si damos cr\u00e9dito al texto de la tradici\u00f3n manuscrita occidental, c\u00f3dice D, el di\u00e1logo bautismal entre el evangelizador Felipe y el eunuco et\u00ed\u00adope concluir\u00ed\u00ada con esta profesi\u00f3n de fe bautismal: \u2020\u0153El eunuco dijo: \u2020\u02dcYo creo que Jesucristo es el Hijo de Dios\u2020\u009d (Hch 8,37).<br \/>\nA estas f\u00f3rmulas de la tradici\u00f3n primitiva, registradas por Lucas en los Hechos, hace eco todo lo que escribe Pablo en la carta a los G\u00e1latas sobre el papel de la fe en Jesucristo como condici\u00f3n para obtener la salvaci\u00f3n. As\u00ed\u00ad presenta \u00e9l la opci\u00f3n cristiana en el contexto de la controversia de Antioqu\u00ed\u00ada: \u2020\u0153Nosotros somos jud\u00ed\u00ados de nacimiento, y no pecadores paganos; pero sabemos que nadie se justifica por las obras de la ley, sino por la fe en Jesucristo: nosotros creemos en Cristo Jes\u00fas para ser justificados por la fe de Cristo, no por las obras de la ley\u2020\u009d (Ga 2,15-16).<br \/>\n1479<br \/>\nc) La catequesis y la exhortaci\u00f3n.<br \/>\nDe estas breves f\u00f3rmulas de la profesi\u00f3n de fe, cuyo contenido esencial est\u00e1 resumido en los t\u00ed\u00adtulos que se dan a Jes\u00fas, el Cristo y el Se\u00f1or, que es reconocido e invocado en el contexto de la comunidad creyente, se derivan las expresiones m\u00e1s articuladas en forma de himno o doxolog\u00ed\u00ada, en las que se presenta una s\u00ed\u00adntesis del acontecimiento salv\u00ed\u00adfico, centrado en la muerte y resurrecci\u00f3n o exaltaci\u00f3n del Se\u00f1or Jes\u00fas. Estas profesiones de fe m\u00e1s amplias, bien est\u00e9n formadas por una simple frase o bien por breves construcciones de car\u00e1cter po\u00e9tico o prosa r\u00ed\u00adtmica, van introducidas normalmente por un relativo (h\u00f3s), que une la frase de la homol\u00f3ghesis con el contexto (Flp 2,6; Flp 3,21; Col 1,15; lTm 3,16; Tt2,14; Hb 1,3; IP 2,22; IP 3,22).<br \/>\nDe estas f\u00f3rmulas cristol\u00f3gicas, que constituyen el contenido esencial de la profesi\u00f3n, m\u00e1s o menos ampliadas en frases o breves composiciones po\u00e9ticas, sacan toda su fuerza las motivaciones de la catequesis y de la exhortaci\u00f3n cristiana. La primera va dirigida a profundizar y a interiorizar el proceso iniciado mediante la opci\u00f3n de fe y el compromiso bautismal. Los momentos vitales de la comunidad que surgi\u00f3 del anuncio hecho por Pedro el d\u00ed\u00ada de pentecost\u00e9s son presentados por el autor de los Hechos con cuatro rasgos fundamentales: \u2020\u0153(Los creyentes) eran constantes en escuchar la ense\u00f1anza de los ap\u00f3stoles (proskartero\u00fcntes t\u00e9 didaj\u00e9 ton apost\u00f3l\u00f3n), en la uni\u00f3n fraterna (koin\u00f3n\u00ed\u00ada), en partir el pan y en las oraciones\u2020\u009d (Hch 2,42). Un ejemplo de esta catequesis como formaci\u00f3n pos-bautismal es el que se registra en los Hechos y el que desarrollaron Bernab\u00e9 y Pablo durante un a\u00f1o entero en la joven comunidad cristiana de An-tioqu\u00ed\u00ada (Hch 11,26). Presentando en una frase sint\u00e9tica la actividad de Pablo durante dos a\u00f1os enteros en la capital, Roma, en donde se encuentra en arresto domiciliario, Lucas, como conclusi\u00f3n de los Hechos, escribe: \u2020\u0153Pablo estuvo dos a\u00f1os en una casa alquilada; all\u00ed\u00ad recib\u00ed\u00ada a todos los que iban a verlo, predicando el reino de Dios y ense\u00f1ando las cosas referentes al Se\u00f1or Jesucristo con toda libertad y sin obst\u00e1culo alguno\u2020\u009d (Hch 28,30-31). Parece ser que en esta frase final de la obra en que Lucas ha trazado el recorrido de la palabra, desde Jerusal\u00e9n hasta los conf\u00ed\u00adnes de la tierra, distingue los dos momentos del anuncio p\u00fablico y de la instrucci\u00f3n catequ\u00e9tica (didaskein). El contenido de esta \u00faltima se formula una vez m\u00e1s con una expresi\u00f3n de claro tenor cristol\u00f3gico.<br \/>\nJunto a la instrucci\u00f3n, en la forma del anuncio recogido e interiorizado para llevar una vida cristiana coherente con la opci\u00f3n inicial, aparece la exhortaci\u00f3n dirigida a sostener a los cristianos probados o puestos en crisis por las dificultades. Ejemplos de catequesis y de exhortaciones con claras motivaciones cristol\u00f3gicas se encuentran en los escritos de Pablo y de su tradici\u00f3n, as\u00ed\u00ad como en los textos atribuidos a personajes hist\u00f3ricos de la primera generaci\u00f3n cristiana. La exhortaci\u00f3n c\u00e1lida y urgente de Pablo a la comunidad de Filipos para hacer que reencuentre la unidad centrada en el amor sincero y humilde se motiva con un recuerdo expl\u00ed\u00adcito del acontecimiento salv\u00ed\u00adfico, transcrito a trav\u00e9s de un p\u00e1rrafo que evoca las expresiones de fe cristol\u00f3gica primitiva: \u2020\u0153Procurad tener los mismos sentimientos que tuvo Cristo Jes\u00fas, el cual, teniendo la naturaleza gloriosa de Dios&#8230;\u2020\u009d (Flp 2,5-6). Jes\u00fas, en su inmersi\u00f3n en la naturaleza humana, con una opci\u00f3n de fidelidad llevada hasta el extremo, se convierte en el prototipo y fundamento del estilo de relaciones entre cristianos, que han de realizarse dentro de la comuni\u00f3n fraterna.<br \/>\n1480<br \/>\nEl autor de la carta a los Efes\u00ed\u00ados basa su exhortaci\u00f3n a vivir de manera coherente la opci\u00f3n bautismal, sin nostalgias ni reca\u00ed\u00addas en la experiencia de corrupci\u00f3n y de libertinaje propia de \u2020\u0153los que no conocen a Dios\u2020\u2122, remitiendo a la catequesis y formari\u00f3n cristol\u00f3gica iniciales: \u2020\u0153No es eso lo que vosotros hab\u00e9is aprendido de Cristo, si verdaderamente hab\u00e9is o\u00ed\u00addo hablar de \u00e9l y os han instruido en la verdad de Jes\u00fas&#8230; (em\u00e1thete ton Christ\u00f3n.., en auto edid\u00e1chthete, kat-h\u00f3s estin aletheia en t\u00f3 I\u00e9so\u00fc)\u2020\u009d (Ef 4,20-21). Un ejemplo m\u00e1s articulado de esta catequesis, relacionada probablemente con el gesto bautismal, es el que nos ofrece la carta a Tito, en donde se recuerda el acontecimiento salv\u00ed\u00adfico cristiano, que tiene un papel pedag\u00f3gico para la praxis de los creyentes: \u2020\u0153Pues se ha manifestado la gracia de Dios, fuente de salvaci\u00f3n para todos los nombres, ense\u00f1\u00e1ndonos (paide\u00faousa) a renunciar a la maldad y a los deseos mundanos y a llevar una vida sobria, justa y religiosa, mientras que aguardamos el feliz cumplimiento de lo que se nos ha prometido y la manifestaci\u00f3n gloriosa del gran Dios y salvador nuestro Jesucristo, que se entreg\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo por nosotros para redimirnos y hacer de nosotros un pueblo escogido, limpio de todo pecado y dispuesto a hacer siempre el bien\u2020\u009d (Tt 2,11-14). La referencia al acontecimiento salv\u00ed\u00adfico se convierte en el fundamento del compromiso cristiano, pero tambi\u00e9n en la motivaci\u00f3n actual de la exhortaci\u00f3n hecha por el predicador o responsable de la comunidad (Tt 3,4-7). En este \u00faltimo texto tenemos un recuerdo expl\u00ed\u00adcito del momento bautismal, lavado de renovaci\u00f3n y de regeneraci\u00f3n en el Esp\u00ed\u00adritu Santo.<br \/>\nA esta orientaci\u00f3n de la catequesis y de la exhortaci\u00f3n cristiana que encontramos en las cartas de Pablo y de su tradici\u00f3n corresponde todo lo que se dice en los dem\u00e1s escritos del NT. Baste el ejemplo de la primera carta de Pedro, que apela expresamente a la experiencia bautismal. En la exhortaci\u00f3n dirigida a los esclavos cristianos, maltratados por patronos brutales, el autor presenta su opci\u00f3n parad\u00f3jica como ejemplo de la actitud que tienen que asumir los cristianos en medio de las pruebas y dificultades de un ambiente hostil: \u2020\u0153Esta es vuestra vocaci\u00f3n, pues tambi\u00e9n Cristo sufri\u00f3 por vosotros, y os dej\u00f3 ejemplo para que sig\u00e1is sus pasos\u2020\u2122(l P IP 2,21). Y en este punto se introduce un texto de catequesis cristol\u00f3gica de prosa r\u00ed\u00adtmica, inspirada en la figura del \u2020\u0153siervo\u2020\u009d de la tradici\u00f3n isaiana: \u2020\u0153El, en quien no hubo pecado y en cuyos labios no se encontr\u00f3 enga\u00f1o&#8230;\u2020\u009d (IP 2,22-25).<br \/>\nAl final de esta investigaci\u00f3n sobre las f\u00f3rmulas cristol\u00f3gicas diseminadas en los textos del NT se pueden distinguir y reconocer los que son los momentos generadores de la cristolog\u00ed\u00ada. Todos ellos reflejan, aunque sea de manera ocasional y fragmentaria, como son los textos recogidos en el canon, la vida de la primera comunidad cristiana. Los momentos vitales en que se expresa la fe cristol\u00f3gica en forma de t\u00ed\u00adtulos y s\u00ed\u00admbolos son los mismos que van jalonando la existencia de las comunidades cristianas en su aparici\u00f3n y en su proceso de crecimiento y de maduraci\u00f3n. Es el momento del anuncio, al que corresponde la profesi\u00f3n de fe, la pro-fundizaci\u00f3n mediante la catequesis y el apoyo de la exhortaci\u00f3n.<br \/>\n1481<br \/>\n2. Las tradiciones cristol\u00f3gicas del NT.<\/p>\n<p>Si los momentos del anuncio, de la profesi\u00f3n de fe, de la catequesis y de la exhortaci\u00f3n son los lugares generadores de la cristolog\u00ed\u00ada en la vida de las primeras comunidades cristianas, la transmisi\u00f3n y el desarrollo de la fe cristol\u00f3gica siguieron unas directrices bien determinadas. Se refieren a aquellas personalidades de la primera y segunda generaci\u00f3n que est\u00e1n tambi\u00e9n en el origen de los escritos del actual canon cristiano. Por eso mismo es sumamente oportuno pasar revista, sobre la base de los mismos textos, a estas tradiciones, en las que canalizaron las orientaciones cristol\u00f3gicas, para se\u00f1alar su densidad, su convergencia y sus caracter\u00ed\u00adsticas distintivas.<br \/>\n1482<br \/>\na) La cristolog\u00ed\u00ada de los evangelios sin\u00f3pticos.<br \/>\nDespu\u00e9s de dos siglos de discusiones, propuestas y contrapropuestas, todav\u00ed\u00ada no existe una hip\u00f3tesis que haya obtenido el consenso sobre la relaci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca de los tres primeros evangelios, llamados \u2020\u0153sin\u00f3pticos\u2020\u009d por su convergencia discordante. Por encima de los diversos intentos de explicaci\u00f3n m\u00e1s o menos complicados, se admite de ordinario que en la base de los tres primeros evangelios hay una plataforma tradicional com\u00fan, sobre la cual act\u00faa el trabajo redaccional de cada evangelista con la aportaci\u00f3n de otros materiales. Para hacer destacar los rasgos espec\u00ed\u00adficos de la cristolog\u00ed\u00ada de cada evangelio sin\u00f3ptico, hay que se\u00f1alar bien esta aportaci\u00f3n redaccional que se vislumbra sobre el fondo evang\u00e9lico com\u00fan. Para llevar a cabo esta verificaci\u00f3n no sirven de nada las hip\u00f3tesis sobre el orden de sucesi\u00f3n cronol\u00f3gica de los tres evangelios en cuesti\u00f3n. Por tanto, se puede seguir el orden del canon, que concede el primer puesto al evangelio seg\u00fan Mateo.<br \/>\nEn el primer evangelio, el punto de perspectiva m\u00e1s favorable para captar en una mirada de conjunto la cristolog\u00ed\u00ada es el di\u00e1logo entre Jes\u00fas y los disc\u00ed\u00adpulos, colocado en la regi\u00f3n de Ces\u00e1rea de Filipo. Se desarrolla en dos fases, con una doble intervenci\u00f3n de Jes\u00fas, que pregunta a los disc\u00ed\u00adpulos cu\u00e1l es la opini\u00f3n de la gente sobre el Hijo del hombre. Tras su respuesta, que enumera las figuras con las que es identificado Jes\u00fas (Juan Bautista, Elias, Jerem\u00ed\u00adas o alguno de los profetas), Jes\u00fas vuelve a preguntar:<br \/>\n\u2020\u0153Vosotros, \u00bfqui\u00e9n dec\u00ed\u00ads que soy yo?\u2020\u009d Responde Sim\u00f3n Pedro en nombre del grupo: \u2020\u0153T\u00fa eres el Mes\u00ed\u00adas, el Hijo del Dios vivo\u2020\u009d (Mt 16,13-16).<br \/>\nLa respuesta de Pedro recoge y ampl\u00ed\u00ada la profesi\u00f3n de fe de los disc\u00ed\u00adpulos al final del encuentro nocturno en el lago de Galilea, despu\u00e9s del episodio de la multiplicaci\u00f3n de los panes: los que estaban en la barca se postraron ante \u00e9l diciendo: \u2020\u0153Verdaderamente, t\u00fa eres el Hijo de Dios\u2020\u009d (Mt 14,33). Pero la novedad y originalidad de la profesi\u00f3n de fe de Pedro en Ces\u00e1rea de Filipo est\u00e1 subrayada por la bienaventuranza con que Jes\u00fas destaca la iniciativa gratuita y soberana de Dios, que ha revelado a Pedro la identidad misteriosa de Jes\u00fas (Mt 16,17 cf Mt 11,25-26).<br \/>\nUn eco de este di\u00e1logo, en el que, por iniciativa del Padre, el portavoz de los disc\u00ed\u00adpulos reconoce a Jes\u00fas como el Cristo, el Hijo del Dios vivo, se observa en el momento cr\u00ed\u00adtico del interrogatorio de Jes\u00fas ante el sanedr\u00ed\u00adn. El sumo sacerdote le plantea a Jes\u00fas, que no responde nada a las acusaciones, una pregunta en estos t\u00e9rminos: \u2020\u0153Te conjuro por Dios vivo que nos digas si t\u00fa eres el Mes\u00ed\u00adas, el Hijo de Dios\u2020\u009d (Mt 26,63). La respuesta de Jes\u00fas es en parte afirmativa, pero con un a\u00f1adido y una-integraci\u00f3n que remiten a su revelaci\u00f3n como Hijo del hombre, m\u00e1s all\u00e1 del drama de la pasi\u00f3n y muerte. En conclusi\u00f3n, la cristolog\u00ed\u00ada de Mateo se apoya en dos t\u00ed\u00adtulos fundamentales: Jes\u00fas es el Cristo, que lleva a su cumplimiento la esperanza y las promesas salv\u00ed\u00adficas de la primera alianza. Esto aparece desde el comienzo mismo de su evangelio: \u2020\u0153Genealog\u00ed\u00ada de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abra-h\u00e1n\u2020\u009d(Mt 1,1). Este anuncio program\u00e1tico queda confirmado por las once citas del AT, introducidas con la f\u00f3rmula de cumplimiento: \u2020\u0153Todo esto sucedi\u00f3 para que s\u00e9 cumpliese lo que el Se\u00f1or hab\u00ed\u00ada dicho por medio del profeta&#8230;\u2020\u009d (Mt 1,22). Pero Jes\u00fas es el mes\u00ed\u00adas porque es el Hijo de Dios, reconocido en la comunidad creyente, de la que Pedro es el representante autorizado. El es el Se\u00f1or que realiza la gran promesa b\u00ed\u00adblica de la presencia de Dios en medio de su pueblo. Esto se lleva a cabo por medio de la resurrecci\u00f3n, que constituye a Jes\u00fas en la plenitud de sus poderes (Mt 1,23; Mt 28,20). Finalmente, la perspectiva cristol\u00f3gica de Mateo se abre hacia el futuro, del cual se espera la llegada (parous\u00ed\u00ada) de Jes\u00fas, Hijo del hombre, se\u00f1or y juez de la historia (Mt 24,30; Mt 25,31). En una palabra, se puede decir que la cristolog\u00ed\u00ada del primer evangelio se arraiga en la tradici\u00f3n, conjugada con las promesas pro-f\u00e9ticas, pero iluminada y profundizada a la luz de la experiencia de resurrecci\u00f3n. Es la cristolog\u00ed\u00ada que madur\u00f3 dentro de una comunidad enviada por Jes\u00fas resucitado para hacer disc\u00ed\u00adpulos suyos a todos los pueblos con la promesa de su presencia indefectible.<br \/>\nLa tonalidad cristol\u00f3gica del segundo evangelio, atribuido a Marcos, aparece ya desde la frase inicial:<br \/>\n\u2020\u0153Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios\u2020\u009d(Mc 1,1). A lo largo del evangelio de Marcos Jes\u00fas se presenta como el mes\u00ed\u00adas misterioso, que, sin embargo, no puede quedar escondido, y que se revela en sus gestos poderosos. Como tal es reconocido por los esp\u00ed\u00adritus, que ponen de manifiesto su identidad: el \u2020\u0153santo\u2020\u009d, el \u2020\u0153hijo del Alt\u00ed\u00adsimo\u2020\u009d. De aqu\u00ed\u00ad la orden de Jes\u00fas, que se opone a estas declaraciones cristol\u00f3gicas abusivas de los esp\u00ed\u00adritus. Por otra parte, la actividad de Jes\u00fas solicita el interrogante cada vez m\u00e1s intenso de la gente, de las autoridades y de los disc\u00ed\u00adpulos (Mc 1,27; Mc 2,7; Mc 4,41). Y al final este interrogante es recogido en el momento decisivo del di\u00e1logo de Jes\u00fas con los disc\u00ed\u00adpulos en Ces\u00e1rea de Filipo. Pedro formula la profesi\u00f3n de fe con un contenido cristol\u00f3gico expl\u00ed\u00adcito: \u2020\u0153T\u00fa eres el Cristo\u2020\u009d (Mc 8,29). Pero desde este momento comienza la instrucci\u00f3n progresiva de Jes\u00fas sobre el destino del Hijo del hombre, humillado, doliente y al final crucificado, pero que ser\u00e1 rehabilitado por el poder de Dios (Mc 8,31; Mc 9,31; Mc 10,33-34). S\u00f3lo ante la pregunta expl\u00ed\u00adcita del sumo sacerdote, presidente del sanedr\u00ed\u00adn, que le dice a Jes\u00fas: \u2020\u0153,Eres t\u00fa el Cristo, el hijo del Dios bendito?\u2020\u009d, Jes\u00fas responde: \u2020\u0153S\u00ed\u00ad, yo soy\u2020\u009d. Pero a continuaci\u00f3n a\u00f1ade unas palabras que remiten a la figura del Hijo del hombre, que est\u00e1 sentado a la derecha del poder y que viene con las nubes del cielo (Mc 14,61-62). A esta solemne declaraci\u00f3n de Jes\u00fas hace eco la profesi\u00f3n de fe del centuri\u00f3n, que asiste a su muerte en la cruz y exclama:<br \/>\n\u2020\u0153Verdaderamente, este hombre,era hijo de Dios\u2020\u009d (15,39). De esta manera llega a su cumplimiento el programa anunciado al principio: \u2020\u0153Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios\u2020\u009d. Jes\u00fas se presenta como el mes\u00ed\u00adas a trav\u00e9s de sus gestos poderosos; pero s\u00f3lo despu\u00e9s de su historia de sufrimientos, de humillaci\u00f3n y de muerte puede ser reconocido leg\u00ed\u00adtimamente como el Hijo de Dios. El misterio de Jes\u00fas no ha desaparecido ni ha sido revelado del todo con la resurrecci\u00f3n. De hecho, las mujeres que reciben el anuncio pascual, seg\u00fan el relato aut\u00e9ntico de Marcos, huyen del sepulcro llenas de p\u00e1nico y de estupor, \u2020\u0153y no dijeron nada a nadie porque ten\u00ed\u00adan miedo\u2020\u009d (Mc 16,8). La cristolog\u00ed\u00ada que traza el segundo evangelio es una cristolog\u00ed\u00ada para una comunidad sometida a la crisis por la experiencia de las persecuciones, llamada a seguir a Jes\u00fas a lo largo del camino de la cruz, para poder reconocerlo al final como el mes\u00ed\u00adas, revelado por Dios y acogido en la fe perseverante como \u2020\u0153su\u2020\u009d Hijo.<br \/>\nLa cristolog\u00ed\u00ada del tercer evangelio, atribuido a Lucas, ha de entenderse en relaci\u00f3n con la del segundo volumen, los Hechos de los Ap\u00f3stoles. En efecto, los dos escritos constituyen un proyecto unitario, tal como se deduce de la comparaci\u00f3n de los dos pr\u00f3logos (Lc 1,1-4; Hch 1,1-2). En la tradici\u00f3n lucana se presenta a Jes\u00fas con las f\u00f3rmulas ya conocidas: el Cristo, el Hijo de Dios y el Se\u00f1or. El anuncio que hacen los \u00e1ngeles a los pastores del nacimiento de Jes\u00fas como \u2020\u0153evangelio\u2020\u009d resume este contenido de la fe cristol\u00f3gica de la comunidad lucana: \u2020\u0153En la ciudad de David os ha nacido un salvador, el mes\u00ed\u00adas (Christ\u00f3s) el Se\u00f1or\u2020\u009d (Lc 2,11). En el anuncio hecho a la virgen de Nazaret, Mar\u00ed\u00ada, se advierte el eco de las f\u00f3rmulas de la comunidad primitiva: Jes\u00fas, el Cristo, lleva a su cumplimiento la promesa mesi\u00e1nica; pero es el \u2020\u0153santo\u2020\u009d y \u2020\u0153el Hijo de Dios\u2020\u009d, ya que ha sido concebido por el poder del Esp\u00ed\u00adritu Santo (Lc 1,32; Lc 1,35). As\u00ed\u00ad pues, Jes\u00fas, como Cristo y Se\u00f1or, est\u00e1 en el centro de la historia de la salvaci\u00f3n, que se desarrolla en dos momentos, el de la promesa prof\u00e9tica a Israel y el del cumplimiento que se prolonga en la historia de la Iglesia. En el evangelio lucano la l\u00ed\u00adnea divisoria de la manifestaci\u00f3n y de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios se traza con estas palabras: \u2020\u0153La ley y los profetas llegan hasta Juan; desde entonces se anuncia el reino de Dios y todos se esfuerzan para, entrar en \u00e9l\u2020\u009d (Lc 16,16). Por medio de Jes\u00fas la salvaci\u00f3n, seg\u00fan la promesa de Dios atestiguada por los profetas, alcanza a todos los pueblos. Esto aparece en la oraci\u00f3n prof\u00e9tica del hombre lleno del Esp\u00ed\u00adritu Santo, Sime\u00f3n, que presenta la misi\u00f3n de Jes\u00fas (Lc 2,32). Un eco de este anuncio prof\u00e9tico lo tenemos en la proclamaci\u00f3n program\u00e1tica de Juan, el Bautista, la cual recoge un texto de Isa\u00ed\u00adas que concluye con la promesa: \u2020\u0153para que todos vean la salvaci\u00f3n de Dios\u2020\u009d (Lc 3,6; Is 40,5 ). La obra de Lucas llega a su conclusi\u00f3n cuando se ha ejecutado este programa, tal como se deduce de la solemne declaraci\u00f3n de Pablo a la comunidad jud\u00ed\u00ada de Roma, introducida una vez m\u00e1s por un texto de Isa\u00ed\u00adas: \u2020\u0153Sabed, pues, que esta salvaci\u00f3n de Dios ha sido enviada a los paganos; ellos s\u00ed\u00ad que la escuchar\u00e1n\u2020\u009d (Hch 28,28). Por consiguiente, Jes\u00fas es el salvador, tal como lo anunciaron los \u00e1ngeles a los pastores, el portador de la paz a los hombres que Dios ama (Lc 2,14), aquel que revela la gloria de Dios en favor no s\u00f3lo de Israel, sino de todos los pueblos.<br \/>\nEsta misi\u00f3n de Jes\u00fas se desarrolla a partir de su consagraci\u00f3n mesi\u00e1nica, mediante el don del \/ Esp\u00ed\u00adritu, que lo habilita para el anuncio del evangelio a los pobres y a los oprimidos (Lc 4,18). En virtud de esta consagraci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, Jes\u00fas de Nazaret \u2020\u0153pas\u00f3 haciendo el bien y curando a los oprimidos por el demonio\u2020\u009d (Hch 10,38). Con estas palabras Pedro resume en la casa del pagano Come-ho en Ces\u00e1rea Mar\u00ed\u00adtima la actividad salv\u00ed\u00adfica de Jes\u00fas en Palestina. Esta actividad ben\u00e9fica de Jes\u00fas es la que desarrolla el evangelio lucano. Jes\u00fas es el \u2020\u0153profeta\u2020\u009d mediante el cual Dios visita \u00e1 su pueblo (Lc 7,16). Pero al mismo tiempo es el signo de contradicci\u00f3n, tal como lo hab\u00ed\u00adan anunciado las palabras prof\u00e9ticas de Sime\u00f3n (Lc 2,34). Efectivamente, es rechazado por los suyos, sus vecinos; pero sigue fiel en su camino para llevar a cabo los designios de Dios en Jerusa-l\u00e9n, centro hist\u00f3rico y teol\u00f3gico de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios (Lc 9,51; Lc 13,31-33). Desde Jerusal\u00e9n, en donde los disc\u00ed\u00adpulos se encuentran de nuevo con Jes\u00fas resucitado y vivo, parte la misi\u00f3n gracias a la efusi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, la promesa del Padre y la fuerza de lo alto, que habilita a los disc\u00ed\u00adpulos para que sean testigos de Jes\u00fas resucitado hasta los \u00faltimos confines de la tierra (Lc 24,44-49; Hch 1,8). En el testimonio autorizado de los disc\u00ed\u00adpulos, Jes\u00fas es presentado como el mes\u00ed\u00adas, rechazado por los hombres, pero constituido por Dios \u2020\u0153Cristo y Se\u00f1or\u2020\u009d (Hch 2,36). En este esquema dial\u00e9ctico, en el que se oponen la acci\u00f3n de los hombres, particularmente de Israel, y la iniciativa salv\u00ed\u00adfica de Dios, Lucas coloca los t\u00ed\u00adtulos tradicionales dados a Jes\u00fas: \u00e9l es el \u2020\u0153siervo\u2020\u009d, \u2020\u0153justo y santo\u2020\u009d, renegado por los jud\u00ed\u00ados delante de Pilato, pero constituido por Dios como autor (ar-jeg\u00f3s) de la vida y de la salvaci\u00f3n (Hch 3,14-15; Hch 5,31). De esta manera llega a su. consumaci\u00f3n el designio de Dios, que envi\u00f3 su palabra salv\u00ed\u00adfica a Israel, pero que, mediante Jes\u00fas, constituido Se\u00f1or de todos, ha tra\u00ed\u00addo la paz y la salvaci\u00f3n a todos los pueblos sin distinci\u00f3n (Hch 10,34-36). En esta perspectiva lucana aparece la continuidad hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica de la promesa, que se ha realizado en Jes\u00fas, el Cristo y Se\u00f1or, y que han llevado a cumplimiento los misioneros de la Iglesia. Pablo como testigo, llamado por el Se\u00f1or resucitado, realiza el programa trazado por el mismo Jes\u00fas. La salvaci\u00f3n prometida a Israel alcanza los confines de la tierra.<br \/>\n1483<br \/>\nb) La cristolog\u00ed\u00ada de la tradici\u00f3n joanea.<br \/>\nBajo este t\u00ed\u00adtulo se sit\u00faa todo el conjunto de escritos en los que cuaja la tradici\u00f3n que por afinidad tem\u00e1tica y lexical se considera homog\u00e9nea, aun dentro de la diversidad de situaciones que se van distribuyendo en un proceso hist\u00f3rico de m\u00e1s de medio siglo. Comprende el cuarto evangelio, las tres cartas cat\u00f3licas atribuidas a Juan y el escrito del Apocalipsis. El perfil cristol\u00f3gico del cuarto evangelio se nos da en la nota redac-cional, a\u00f1adida a la primera conclusi\u00f3n: \u2020\u0153Otros muchos milagros hizo Jes\u00fas en presencia de sus disc\u00ed\u00adpulos, que no est\u00e1n escritos en este libro. Estos han sido escritos para que cre\u00e1is que Jes\u00fas es el Mes\u00ed\u00adas, el Hijo de Dios, y para que creyendo teng\u00e1is vida en su nombre\u2020\u009d (Jn 20,30-31). Los t\u00ed\u00adtulos tradicionales, Jes\u00fas el Cristo e Hijo de Dios, son rele\u00ed\u00addos y profundizados en la confrontaci\u00f3n de la comunidad joanea con el ambiente de los disc\u00ed\u00adpulos de Juan el Bautista y en el conflicto con el ambiente de la sinagoga, que est\u00e1 bajo la gu\u00ed\u00ada de los maestros de orientaci\u00f3n farisaica. Los v\u00e9rtices de la formulaci\u00f3n cristol\u00f3gica que madur\u00f3 en este contexto se nos ofrecen en el pr\u00f3logo de apertura y en los discursos de despedida que culminan en la llamada \u2020\u0153oraci\u00f3n sacerdotal\u2020\u009d (Jn 13,31-17,26). Jes\u00fas, el Cristo, es la palabra creadora y reveladora de Dios, fuente de vida, como lo era la misma ley y la sabidur\u00ed\u00ada en la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica y luego jud\u00ed\u00ada. Esta palabra en Jesucristo se hace carne y pone su morada en medio de los hombres. El grupo de los testigos hist\u00f3ricos reconoci\u00f3 y acogi\u00f3 en \u00e9l la manifestaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios como \u2020\u0153gloria\u2020\u009d, la que es propia de un Unig\u00e9nito, que lleva a su cumplimiento la alianza definitiva, caracterizada por la plenitud de \u2020\u0153gracia y de verdad\u2020\u009d (Jn 1,14). Al final de esta revelaci\u00f3n hist\u00f3rica y comunicaci\u00f3n de Dios en Jesucristo, la palabra hecha carne es reconocida como el Unig\u00e9nito de Dios que est\u00e1 en el seno del Padre, \u00fanico capaz de revelarlo (Jn 1,18). En el trasfondo de este programa cristol\u00f3gico se desarrolla el relato evang\u00e9lico, en el que se lleva a cabo una concentraci\u00f3n en clave cristol\u00f3gica de los s\u00ed\u00admbolos utilizados en la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica para expresar la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios. Jes\u00fas es presentado como el \u2020\u0153cordero de Dios\u2020\u009d, como fuente de agua viva, como dador del Esp\u00ed\u00adritu, como pan bajado del cielo, como la luz del mundo, como el pastor aut\u00e9ntico y la vid verdadera. Estas figuras e im\u00e1genes b\u00ed\u00adblicas, que representan el cumplimiento de las esperanzas salv\u00ed\u00adficas en Jes\u00fas, alcanzan su v\u00e9rtice en la f\u00f3rmula de autorrevelaci\u00f3n divina: \u2020\u0153Yo soy\u2020\u009d. En el debate con los jud\u00ed\u00ados en el templo de Jerusal\u00e9n, dentro del contexto de la fiesta mesi\u00e1nica popular de las chozas, Jes\u00fas declara a los jud\u00ed\u00ados:<br \/>\n\u2020\u0153Cuando hay\u00e1is levantado al Hijo del hombre, conocer\u00e9is que yo soy el que soy\u2020\u009d (Jn 8,28 cf Jn 8,24; Jn 8,58). En este marco de la relectura cristol\u00f3gica de las f\u00f3rmulas b\u00ed\u00adblicas, en el que se transcribe la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios, hay que entender tambi\u00e9n la declaraci\u00f3n solemne de Jes\u00fas en la fiesta de la dedicaci\u00f3n en Jerusal\u00e9n. Frente a los jud\u00ed\u00ados que le piden que diga abiertamente si es el Cristo, Jes\u00fas responde: \u2020\u0153Yo y el Padre somos una sola cosa\u2020\u009d (Jn 10,30). Se trata de la unidad en la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica, como da a comprender la repetici\u00f3n de esta f\u00f3rmula: \u2020\u0153El Padre est\u00e1 en m\u00ed\u00ad y yo en el Padre\u2020\u009d (Jn 10,38). A esta proclamaci\u00f3n de la relaci\u00f3n \u00fanica e \u00ed\u00adntima de Jes\u00fas como Hijo con el Padre hace eco la palabra dirigida a los disc\u00ed\u00adpulos en el discurso de despedida. Jes\u00fas se presenta como el \u2020\u0153camino\u2020\u009d que conduce al Padre en cuanto que es la revelaci\u00f3n definitiva, y como \u2020\u0153la verdad\u2020\u009d, por tener la plenitud de \u2020\u0153vida\u2020\u009d (Jn 14,6 ). Y a la petici\u00f3n de Felipe: \u2020\u0153Se\u00f1or, mu\u00e9stranos al Padre\u2020\u009d, Jes\u00fas responde: \u2020\u0153El que me ha visto a m\u00ed\u00ad ha visto al Padre\u2020\u009d (Jn 14,9).<br \/>\nEsta elevada cristolog\u00ed\u00ada del cuarto evangelio est\u00e1 en el trasfondo de la primera carta de Jn, y la vuelve a proponer en el contexto de la disensi\u00f3n que se manifiesta dentro de la comunidad y que asume connotaciones cristol\u00f3gicas. Contra los que separan o disuelven al Jes\u00fas de la historia (\u2020\u0153carne\u2020\u009d) y ponen en duda la virtud salv\u00ed\u00adfica de su muerte en la cruz, se reafirma la fe cristol\u00f3gica de la tradici\u00f3n joanea: la Palabra de vida, que estaba junto al Padre, se ha manifestado en la historia humana y es atestiguada por aquellos que se encontraron realmente con ella. Jes\u00fas, como, Cristo y Se\u00f1or, no puede separarse de su manifestaci\u00f3n hist\u00f3rica, condici\u00f3n de salvaci\u00f3n y fuente de un proyecto cristiano coherente, condensado en el mandamiento antiguo y nuevo del amor.<br \/>\nA esta misma tradici\u00f3n acude el autor del Apocalipsis para repropo-ner la adhesi\u00f3n de fe en Jes\u00fas en un nuevo contexto, caracterizado por el conflicto con el ambiente externo de la ideolog\u00ed\u00ada idol\u00e1trica. Jes\u00fas, el Cristo crucificado y resucitado, es el protagonista de la historia conflictiva entre el bien y el mal; \u00e9l revela el sentido de la historia, y con su victoria sobre la muerte se convierte en el fundamento de la esperanza y constancia de los m\u00e1rtires cristianos. Este planteamiento cristol\u00f3gico aparece en dos visiones prof\u00e9ticas de alto contenido cristol\u00f3gico: la visi\u00f3n inicial o de investidura del profeta (Ap 1,9-20) y la visi\u00f3n que inaugura la secci\u00f3n prof\u00e9-tica (Ap 4,1-5,14). Para las im\u00e1genes cristol\u00f3gicas, el Apocalipsis recurri\u00f3 a la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, especialmente la prof\u00e9tica, y a la joanea. Jes\u00fas es presentado como \u2020\u0153el primero y el \u00faltimo, como el \u2020\u0153viviente\u2020\u2122 (Ap 1,17) y como el cordero de Dios, inmolado y vivo (Ap 5,6). El es tambi\u00e9n \u2020\u0153el testigo fiel y veraz\u2020\u2122, \u2020\u0153la palabra de Dios\u2020\u009d, que lleva a cabo el juicio victorioso sobre las potencias hist\u00f3ricas de seducci\u00f3n (Ap 19,11;Ap 19,13).<br \/>\nAs\u00ed\u00ad pues, en la tradici\u00f3n joanea tenemos una elaboraci\u00f3n coherente de la cristolog\u00ed\u00ada que, partiendo de los datos tradicionales, Jes\u00fas el Cristo e Hijo de Dios, es profundizada y propuesta de nuevo sobre el fondo de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, teniendo en cuenta el contexto y las situaciones vitales que caracterizan a las comunidades vinculadas a Juan.<br \/>\n1484<br \/>\nc) La cristolog\u00ed\u00ada de la tradici\u00f3n paulina.<br \/>\nPablo de Tarso desarrolla su cristolog\u00ed\u00ada en las cartas consideradas aut\u00e9nticas a trav\u00e9s del di\u00e1logo pastoral con los cristianos, para profundizar el mensaje y la catequesis, para hacer alguna aclaraci\u00f3n, para dar motivaciones a la praxis y al compromiso cristiano. Las ra\u00ed\u00adces de la cristolog\u00ed\u00ada paulina han de buscarse en su experiencia personal, que corresponde a su investidura como testigo autorizado de Jes\u00fas, a quien Dios le revel\u00f3 como \u2020\u0153Hijo\u2020\u009d al que reconoce como Se\u00f1or y Cristo (Ga 1,15-17; ico 9,1; ico 15,3; ico 15,8; Flp 3,7; 2Co 4,6). A pesar de esta matriz fuertemente personalizada de la cristolog\u00ed\u00ada paulina, hay que reconocer que est\u00e1 en sinton\u00ed\u00ada con los datos tradicionales, a los que Pablo apela expresamente. As\u00ed\u00ad aparece en la cabecera de la carta enviada a la comunidad de Roma: Pablo se presenta como el siervo de Jesucristo, llamado a ser su testigo y enviado autorizado, consagrado al servicio del evangelio de Dios, cuyo contenido se expone as\u00ed\u00ad: \u2020\u02dcEl evangelio de Dios, que por sus profetas hab\u00ed\u00ada anunciado antes en las Escrituras santas, acerca de su Hijo (nacido de la estirpe de David seg\u00fan la carne, constituido Hijo de Dios en poder seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu de santificaci\u00f3n por su resurrecci\u00f3n de la muerte) Jesucristo, nuestro Se\u00f1or\u2020\u009d (Rm 1,2-4). As\u00ed\u00ad pues, Jes\u00fas, al que Pablo presenta a los cristianos de Roma con la f\u00f3rmula lit\u00fargica completa: \u2020\u0153Cristo, nuestro Se\u00f1or\u2020\u2122, es el Hijo de Dios, contenido esencial del evangelio, cuya identidad se define por su doble dimensi\u00f3n: \u2020\u0153seg\u00fan la carne\u2020\u2122, solidario con la historia de las promesas de Dios en la l\u00ed\u00adnea me-si\u00e1nica, e \u2020\u0153Hijo de Dios\u2020\u009d, revelado y constituido mediante la resurrecci\u00f3n como dador del Esp\u00ed\u00adritu de santificaci\u00f3n a los creyentes. Pablo elabora este contenido cristol\u00f3gico del evangelio, por una parte, en el debate teol\u00f3gico con los adversarios que discuten la \u00fanica funci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica mediadora de Jes\u00fas y, por otra, en el di\u00e1logo pastoral con las comunidades cristianas. Jes\u00fas, en cuanto \u00fanico mediador de salvaci\u00f3n, es presentado como el Ad\u00e1n escatol\u00f3gico, cabeza de la nueva humanidad, que med\u00ed\u00adante la resurrecci\u00f3n se ha convertido en \u2020\u0153Esp\u00ed\u00adritu vivificador\u2020\u2122 (1Co 15,45 cf ico 15,20-22;Rm 5,14). Estos rasgos caracter\u00ed\u00adsticos de la cristolog\u00ed\u00ada de Pablo se desarrollan en la tradici\u00f3n que est\u00e1 bajo su influencia y en los contextos cristianos en los que se hace sentir el influjo del sincretismo religioso del ambiente helenista. En las cartas a los Colosenses y a los Efe-sios, en los trozos de estilo h\u00ed\u00admnico o de prosa r\u00ed\u00adtmica, se presenta a Jes\u00fas como \u2020\u0153cabeza\u2020\u009d de la Iglesia, \u2020\u02dcla imagen\u2020\u2122 del Dios invisible, \u2020\u0153el primog\u00e9nito\u2020\u009d de la creaci\u00f3n, aquel que en relaci\u00f3n con el mundo y con la historia es el espacio de la definitiva manifestaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios, centro de unidad y de reconciliaci\u00f3n (Col 1, 15-20; Ef 1,3-14).<br \/>\nUn desarrollo de esta tradici\u00f3n paulina en un nuevo contexto cultural y religioso aparece en la carta a los Hebreos. La profesi\u00f3n de fe tradicional en Jes\u00fas, el Cristo, mes\u00ed\u00adas e Hijo de Dios, se propone ahora a una comunidad en crisis y que siente nostalgias de las seguridades rituales y preceptistas. Recurriendo a los modelos de la tradici\u00f3n ritual b\u00ed\u00adblica, el autor presenta a Jes\u00fas como \u00fanico y definitivo \u2020\u0153sacerdote\u2020\u2122, que realiza el encuentro salv\u00ed\u00adfico con Dios mediante su autodonaci\u00f3n, consumada en la muerte y plenamente acogida por Dios con su exaltaci\u00f3n. En cuanto mes\u00ed\u00adas e Hijo, Jes\u00fas es tambi\u00e9n \u2020\u0153sumo sacerdote\u2020\u2122, es decir, mediador definitivo (Hb 1,4; Hb 5,7-10).<br \/>\n1485<br \/>\nd) La cristolog\u00ed\u00ada de los escritos apost\u00f3licos.<br \/>\nEn este grupo de textos del canon cristiano se distingue por su originalidad y su densidad cristol\u00f3gica la primera carta de Pedro, que en algunos aspectos se resiente de la influencia de la tradici\u00f3n paulina. Tambi\u00e9n en este texto la cristolog\u00ed\u00ada surge a trav\u00e9s de la referencia a las f\u00f3rmulas de fe y de catequesis, que tienen la finalidad de fundamentar la exhortaci\u00f3n a la confianza y perseverancia (IP 3,18; IP 2,22-25 ). En este \u00faltimo texto, en forma de himno cris-tol\u00f3gico, la obra salv\u00ed\u00adfica de Jes\u00fas se transcribe mediante la figura del \u2020\u0153siervo\u2020\u009d doliente e inocente de la tradici\u00f3n de Isa\u00ed\u00adas. Mientras que la imagen de Jes\u00fas, \u2020\u0153el cordero puro y sin mancilla\u2020\u2122, recuerda la tradici\u00f3n joanea (1 P IP 1,19), la de la \u2020\u02dcpiedra\u2020\u2122 fundamental, rechazada por los hombres, pero escogida y convertida en \u2020\u0153piedra viva y preciosa\u2020\u009d por la iniciativa de Dios, remite a la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica y paulina (IP 2,4).<br \/>\nLos otros escritos del NT no a\u00f1aden nada a los datos tradicionales, dado que utilizan los t\u00ed\u00adtulos y las im\u00e1genes ya conocidos dentro de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica y de las otras tradiciones anteriormente examinadas.<br \/>\nAl final de esta investigaci\u00f3n se deducen algunas caracter\u00ed\u00adsticas y connotaciones de la cristolog\u00ed\u00ada que Guaj\u00e1 en las grandes tradiciones que constituyen la base de los escritos acogidos en el canon cristiano. En el origen est\u00e1n las f\u00f3rmulas y los t\u00ed\u00adtulos tradicionales, que fueron madurando en los contextos vitales de las diversas comunidades: el anuncio, la profesi\u00f3n de fe, la catequesis y la exhortaci\u00f3n. Pero son las situaciones peculiares de cada comunidad, sometida a la crisis de la perseverancia o al conflicto con el ambiente exterior, las que se convierten en est\u00ed\u00admulo para la profundizaci\u00f3n, el redescubrimiento y la formulaci\u00f3n de las nuevas s\u00ed\u00adntesis cristol\u00f3gicas. Esta relaci\u00f3n dial\u00e9ctica entre la tradici\u00f3n y las situaciones vitales constituye el ambiente fecundo para la maduraci\u00f3n y el desarrollo de la reflexi\u00f3n cristol\u00f3gica atestiguada por los escritos normativos del NT.<br \/>\n1486<br \/>\nIII. MODELOS Y TITULOS CRISTOLOGicoS DEL NT.<br \/>\nLo que m\u00e1s impresiona en una lectura de conjunto de los textos can\u00f3nicos bajo el aspecto cristol\u00f3gico es la convergencia o unidad fundamental de orientaci\u00f3n, aun dentro de la diversidad de acentos y subrayados. Esta convergencia debe buscarse en el ensamble constante con la tradici\u00f3n, que tiene ra\u00ed\u00adces en la vida hist\u00f3rica de Jes\u00fas y en el n\u00facleo de los primeros testigos. La elasticidad y variedad de acentos est\u00e1n relacionados a su vez con la vitalidad del movimiento cristiano que se encarna y se desarrolla en la historia. El centro focal de la fe cristol\u00f3gica es la experiencia pascual, que a su vez se arraiga en la unicidad de vida y de la figura hist\u00f3rica de Jes\u00fas. Pero de esta experiencia, nacida y madurada en el contexto de la Palestina del siglo i, nace la exigencia de encontrar formas y m\u00f3dulos expresivos, bien sea para comunicarla dentro de la comunidad, bien para transmitirla a los de fuera. Dada la inserci\u00f3n vital de Jes\u00fas y de sus primeros testigos en el ambiente religioso y cultural b\u00ed\u00adblico y jud\u00ed\u00ado, es natural que de esta tradici\u00f3n tan fecunda se asuman modelos, s\u00ed\u00admbolos y t\u00ed\u00adtulos para expresar y transmitir la fe en Jesucristo.<br \/>\n1487<br \/>\n1. LOS MODELOS CRISTOLOGicos.<br \/>\nLa cristolog\u00ed\u00ada del NT pasa de ser una experiencia vital para convertirse en fen\u00f3meno ling\u00fc\u00ed\u00adstico y, al final, en texto escrito, gracias a su relaci\u00f3n fecunda con la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, dentro de la cual se pueden distinguir las corrientes hist\u00f3ricas y culturales que se prolongan de forma din\u00e1mica en los grupos, movimientos y orientaciones religiosas del judaismo antiguo. En relaci\u00f3n con estas tradiciones b\u00ed\u00adblicas y jud\u00ed\u00adas se pueden se\u00f1alar varios esquemas seg\u00fan los cuales se model\u00f3 la fe cristol\u00f3gica, atestiguada por los documentos del NT.<br \/>\n1488<br \/>\na) El modeloprof\u00e9tico.<br \/>\nEl modelo primero y m\u00e1s antiguo, que est\u00e1 en la ra\u00ed\u00adz de los dem\u00e1s modelos y t\u00ed\u00adtulos cristol\u00f3gicos, puede remontarse a la gran tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica. Es bien sabido el papel que la figura del profeta ocupa en la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, y luego en el judaismo antiguo. El testimonio evang\u00e9lico, de com\u00fan acuerdo, recoge la opini\u00f3n de la gente sobre Jes\u00fas. Frente a sus gestos poderosos y su palabra autorizada, los contempor\u00e1neos tienden a identificarlo con Juan el Bautista, o bien con el profeta taumaturgo Elias o con alg\u00fan otro profeta (Mc 6,14-15; Mc 8,27-28 par; Jn 4,19). En la tradici\u00f3n del cuarto evangelio se recoge la reacci\u00f3n de los que participaron del gesto prodigioso de Jes\u00fas, el pan distribuido en abundancia cerca del lago de Tiber\u00ed\u00adades: \u2020\u0153La gente, al ver el milagro que hab\u00ed\u00ada -hecho Jes\u00fas, dec\u00ed\u00ada: Este es el profeta que ten\u00ed\u00ada que venir al mundo\u2020\u2122\u2020\u009d (Jn 6,14 cf Jn 7,40; Jn 9,17; Jn 9,28; Jn 9,29). Jes\u00fas mismo se presenta apelando al modelo de profeta. En el episodio referido por la tradici\u00f3n com\u00fan sin\u00f3ptica, el encuentro de Jes\u00fas con sus paisanos de Nazaret, ante el rechazo y la cr\u00ed\u00adtica de su autoridad, se refiere al modelo de profeta: \u2020\u0153S\u00f3lo en su tierra, entre sus parientes y en su casa desprecian al profeta\u2020\u009d (Mc 6,4 par; Jn 4,44). De nuevo, en el camino hacia Jeru-sal\u00e9n, cuando ha estallado ya abiertamente el conflicto con las autoridades y las instituciones jud\u00ed\u00adas y asume tonos dram\u00e1ticos, Jes\u00fas se refiere a este modelo prof\u00e9tico Lc 13,31-33; Lc 13,34; Mt 23,27). El modelo prof\u00e9tico en la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica y en la relectura jud\u00ed\u00ada se muestra fecundo en aplicaciones. En algunos ambientes jud\u00ed\u00ados asume connotaciones mesi\u00e1nicas y escatol\u00f3gicas, que tienen su punto de inserci\u00f3n en el texto del Dt 18,15-18, en el que se presenta a Mois\u00e9s como el modelo y la fuente de la instituci\u00f3n prof\u00e9tica. Dentro de este marco prof\u00e9tico se desarrolla la interpretaci\u00f3n de la figura y de la actividad de Jes\u00fas con acentos originales. Jes\u00fas se sit\u00faa en la historia de los enviados de Dios como el que lleva a su cumplimiento, en una relaci\u00f3n excepcional con Dios en cuanto \u2020\u0153Hijo\u2020\u2122, la historia de la! alianza (Mc 12,1-12 par; Hb 1,1). De este modelo prof\u00e9tico parte y se desarrolla la cristolog\u00ed\u00ada del cuarto evangelio, que insiste en la \u2020\u0153misi\u00f3n de Jes\u00fas y en su preexistencia para subrayar la iniciativa radical de Dios.<br \/>\nCon este modelo prof\u00e9tico puede relacionarse igualmente la utilizaci\u00f3n de la imagen del \u2020\u0153siervo\u2020\u009d, representante ideal de la comunidad y encargado de una misi\u00f3n excepcional que va m\u00e1s all\u00e1 de los confines de Israel (Is 42-53). A la figura del \u2020\u0153siervo\u2020\u009d se refiere el primer evangelio para describir la actividad curatoria de Jes\u00fas, solidario de las miserias de su pueblo, y el estilo de su misi\u00f3n humilde y no violenta (Mt 8,17; Mt 12,17-21). Pero es el camino de Jes\u00fas hacia la tragedia final el que es rele\u00ed\u00addo a trav\u00e9s del siervo fiel a Dios y solidario de la comunidad de los pecadores (Mc 10,45 par). Con su gesto de compartir totalmente la suerte de los dem\u00e1s se convierte en el fundador de la nueva y definitiva alianza en favor de la multitud (Mc 14,24 par).<br \/>\n1489<br \/>\nb) El modelo apocal\u00ed\u00adptico.<br \/>\nEs innegable la presencia y la importancia de este modelo en la tradici\u00f3n evang\u00e9lica recogida por los tres sin\u00f3pticos. Son conocidos los l\u00f3ghia de Jes\u00fas en los que se refiere a la figura del Hijo del hombre. En el discurso del final, recogido por los tres sin\u00f3pticos, en una escenograf\u00ed\u00ada inspirada en el modelo apocal\u00ed\u00adptico, se coloca la venida del Hijo del hombre: \u2020\u0153Entonces se ver\u00e1 venir el Hijo del hombre entre nubes con gran poder y majestad\u2020\u009d (Mc 13,26 par). Pero tambi\u00e9n el s\u00ed\u00admbolo \u2020\u0153reino de Dios\u2020\u009d o \u2020\u0153reino de los cielos, en el que Jes\u00fas condensa su proclamaci\u00f3n p\u00fablica, apela al modelo de la tradici\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica. Igualmente la muerte de Jes\u00fas, su resurrecci\u00f3n y elevaci\u00f3n o ascensi\u00f3n a los cielos se insertan en un marco de car\u00e1cter apocal\u00ed\u00adptico: el terremoto, la aparici\u00f3n de las figuras ang\u00e9licas, la nube (Mt 27,51-52; Mt 28,2-4; Hch 1,9-11). Pablo en sus cartas recurre al modelo apocal\u00ed\u00adptico para presentar el papel salv\u00ed\u00adfico definitivo de Jes\u00fas resucitado. As\u00ed\u00ad lo vemos en la amplia catequesis sobre la resurrecci\u00f3n con que se cierra la primera carta a los Corintios (1Co 15,20-28; ico 15,51-52). Igualmente Pablo exhorta a los cristianos de Tesal\u00f3nica a encontrar aliento y confianza en el kerigma pascual, que da fundamento a su esperanza en la venida (parous\u00ed\u00ada) del Se\u00f1or. Y describe esta venida refiri\u00e9ndose al cuadro apocal\u00ed\u00adptico (lTs 4,13-17).<br \/>\nEn esta perspectiva apocal\u00ed\u00adptica hay que colocar la interpretaci\u00f3n lu-cana del cumplimiento de la Escritura en la vida de Jes\u00fas, el mes\u00ed\u00adas doliente y humillado, pero glorificado por Dios. Seg\u00fan el modelo apocal\u00ed\u00adptico, el plan celestial de Dios es revelado al vidente y se realiza en la tierra seg\u00fan una necesidad que expresa el pleno se\u00f1or\u00ed\u00ado de Dios sobre la historia (Dn 2,28; Mt 24,6). En este contexto hay que releer las instrucciones de Jes\u00fas resucitado a los disc\u00ed\u00adpulos cuando habla de la profec\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica: \u2020\u02dc,No era necesario (\u00e9dei) que Cristo sufriera todo eso para entrar en su gloria?\u2020\u009d (Lc 24,26; Lc 24,44-46). Este modelo es rele\u00ed\u00addo e integrado en el esquema hist\u00f3rico salv\u00ed\u00adfico, que se desarrolla seg\u00fan la dial\u00e9ctica de la promesa! cumplimiento.<br \/>\nTambi\u00e9n la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica com\u00fan, que refiere las palabras de Jes\u00fas sobre el destino de humillaci\u00f3n y sufrimiento del Hijo del hombre, entra en este marco apocal\u00ed\u00adptico y prof\u00e9ti-co (Mc 8,31 par; Mt 26,56). El modelo apocal\u00ed\u00adptico es asumido como clave de interpretaci\u00f3n de la historia en el libro prof\u00e9tico conocido como Apocalipsis de Juan.<br \/>\nA trav\u00e9s de este modelo cristol\u00f3gi-co, que desarrolla el prof\u00e9tico, la cristolog\u00ed\u00ada tradicional asume dimensiones escatol\u00f3gicas y definitivas. La referencia al plan de Dios que debe realizarse permite superar el esc\u00e1ndalo de la muerte de Jes\u00fas en la cruz y profesar la propia fe en Cristo, enviado definitivo de Dios para realizar la salvaci\u00f3n en la historia humana.<br \/>\n1490<br \/>\nc) El modelo mesi\u00e1nico.<br \/>\nEn la tradici\u00f3n cristiana es l\u00f3gica y espont\u00e1nea la asociaci\u00f3n entre el nombre de Jes\u00fas y el apelativo \u2020\u0153Cristo\u2020\u009d o \u2020\u0153el Cristo\u2020\u009d. Es la traducci\u00f3n griega de un original hebreo masiah y arameo me\u00ed\u00adika, que significa \u2020\u0153consagrado\u2020\u009d o \u2020\u0153elegido\u2020\u2122. Pero hay otros t\u00ed\u00adtulos o designaciones que remiten al modelo de consagrado y elegido. En el fragmento de profesi\u00f3n de fe recogido por Pablo en el comienzo de la carta a los Romanos, Jes\u00fas es reconocido como descendiente de la estirpe de David seg\u00fan la carne (Rm 1,2; 2Tm 2,8). Esto se ve confirmado por la tradici\u00f3n evang\u00e9lica sin\u00f3ptica, donde se refieren las invocaciones de los enfermos, que se dirigen a Jes\u00fas como \u2020\u0153hijo de David\u2020\u009d; la multitud lo aclama con este mismo t\u00ed\u00adtulo (Mt 21,9 par). En la entrada en Jerusal\u00e9n, seg\u00fan la tradici\u00f3n joanea, Jes\u00fas es acogido por los que le salen al encuentro con gritos de aclamaci\u00f3n: \u2020\u0153el rey de Israel\u2020\u009d (Jn 12,13 cf Jn 1,49). En el di\u00e1logo de Jes\u00fas con los disc\u00ed\u00adpulos junto a Ces\u00e1rea de Filipo, tras la opini\u00f3n popular que identifica a Jes\u00fas con una figura carism\u00e1tica de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, los disc\u00ed\u00adpulos, a la pregunta de Jes\u00fas: \u2020\u0153cY vosotros qui\u00e9n dec\u00ed\u00ads que soy?\u2020\u009d, responden por boca de Pedro: \u2020\u0153T\u00fa eres el Cristo\u2020\u009d (Mc 8,29 par). Esta perspectiva cristol\u00f3gica para interpretar la vida y figura de Jes\u00fas se encuentra en la pregunta del sumo sacerdote en el tribunal jud\u00ed\u00ado (Mt 26,63 par). Una confirmaci\u00f3n de esta relectura mesi\u00e1nica de toda la historia de Jes\u00fas la ofrece el titulus colgado de la cruz, donde se condensa el motivo de la condenaci\u00f3n a muerte: \u2020\u0153El rey de los jud\u00ed\u00ados\u2020\u009d (Mc 15,26 par; Jn 19,19).<br \/>\nPero la reacci\u00f3n de Jes\u00fas frente a este modelo mesi\u00e1nico, al que se refieren los disc\u00ed\u00adpulos, la gente y hasta la autoridad jud\u00ed\u00ada para interpretar sus gestos, sus palabras y su actitud autorizada, es m\u00e1s bien reticente y reservada, como se deduce en la tradici\u00f3n evang\u00e9lica de la orden que da a los disc\u00ed\u00adpulos de no hablar de esto con nadie (Mc 8,39 par). En efecto, el apelativo \u2020\u0153mes\u00ed\u00adas\u2020\u009d(en griego, chris-t\u00f3s) no es utilizado nunca por Jes\u00fas como autodesignaci\u00f3n. Incluso su respuesta a la pregunta expl\u00ed\u00adcita del sumo sacerdote: \u2020\u0153,Eres t\u00fa el mes\u00ed\u00adas, el hijo del Bendito?\u2020\u009d, es reservada y queda corregida con la referencia al Hijo del hombre (Mc 14,61-62 par).<br \/>\nEsta l\u00ed\u00adnea de Jes\u00fas es comprensible sobre el trasfondo de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica y jud\u00ed\u00ada, en donde el modelo mesi\u00e1nico asume connotaciones ambivalentes, o por lo menos pluralistas. Las ra\u00ed\u00adces del mesianismo b\u00ed\u00adblico se han de buscaren el or\u00e1culo de Nat\u00e1n, que utiliza la ideolog\u00ed\u00ada real para anunciar la perpetuidad del linaje dav\u00ed\u00addico en el reino de Jud\u00e1. Dentro de este esquema cultural hay que releer la fidelidad del Dios de la alianza en relaci\u00f3n con el representante de la comunidad, que es el rey. Un eco de este modelo lo tenemos en los salmos reales o de entronizaci\u00f3n, interpretados en clave mesi\u00e1nica (Sal 2; Sal 110), ampliamente citados y comentados en el NT. El modelo mesi\u00e1nico evoluciona en la tradici\u00f3n pro-f\u00e9tica, de manera particular en la de Isa\u00ed\u00adas. Queda claramente reinterpre-tado en tiempos de la crisis del destierro. Como alternativa a la idealizaci\u00f3n de la monarqu\u00ed\u00ada antigua, para hacer frente a la crisis, se proponen otras figuras de mediadores, siguiendo la l\u00ed\u00adnea prof\u00e9tica o incluso la sacerdotal. En la Palestina del siglo i, la pluralidad de esperanzas mesi\u00e1ni-cas queda atestiguada en los diversos ambientes o c\u00ed\u00adrculos religiosos. En todo caso, el modelo mesi\u00e1nico conserva sus ra\u00ed\u00adces religiosas, aunque asumiendo un colorido fuertemente nacionalista en ciertos grupos y movimientos populares. Es acogido con ciertas simpat\u00ed\u00adas en el movimiento de orientaci\u00f3n farisea, mientras que es mirado con sospechas en los ambientes del templo, controlados por los funcionarios y por las grandes familias sacerdotales, que se inspiran en la l\u00ed\u00adnea jur\u00ed\u00addico- religiosa saducea. Estas sospechas aumentar\u00e1n al acercarse la tragedia del 70 d.C.<br \/>\nLa referencia de la tradici\u00f3n cristiana al modelo mesi\u00e1nico para interpretar la acci\u00f3n hist\u00f3rica y la figura de Jes\u00fas se llev\u00f3 a cabo con notables adaptaciones y con integraciones inspiradas en otras figuras. Es la experiencia de la pascua, la muerte infamante de Jes\u00fas y su revelaci\u00f3n como Se\u00f1or resucitado lo que permite leer la figura mesi\u00e1nica m\u00e1s all\u00e1 de los esquemas b\u00ed\u00adblicos y jud\u00ed\u00ados. Jes\u00fas es el mes\u00ed\u00adas, Cristo universal y trascendente, que asume una funci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica como mediador \u00fanico y definitivo.<br \/>\n1491<br \/>\nd) El modelo sapiencial.<br \/>\nJesucristo resucitado, en su papel de revelador y de mediador definitivo, es reconocido y proclamado \u2020\u0153sabidur\u00ed\u00ada de Dios\u2020\u009d (1Co 1,30; ico 2,6-7). Este modelo es desarrollado en la tradici\u00f3n paulina (Col 2,3). M\u00e1s all\u00e1 de la atribuci\u00f3n e identificaci\u00f3n paulina, el modelo sapiencial subyace a diversas afirmaciones y reflexiones cristol\u00f3gicas, documentadas en los textos del NT. Pero sus ra\u00ed\u00adces hay que buscarlas en la tradici\u00f3n evang\u00e9lica que recoge algunas sentencias de Jes\u00fas, en las que se alude a este modelo: Jes\u00fas es muy superiora Salom\u00f3n, prototipo de los sabios en la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica (Mt 12,42 par; cf 11,19 par; Mc 6,2 par). Es, en particular, la tradici\u00f3n joanea la que utiliza el modelo sapiencial, combin\u00e1ndolo con el prof\u00e9tico, para expresar una cristolog\u00ed\u00ada elevada, en la que hay que destacar el papel excepcional de Jes\u00fas como revelador y mediador salv\u00ed\u00adfico. Este modelo se puede reconocer como trasfondo de la cristolog\u00ed\u00ada joanea, en cuanto que Jesucristo es identificado con la palabra creadora y reveladora de Dios (Jn 1,1-18).<br \/>\nLas ra\u00ed\u00adces de este esquema interpretativo se hunden en la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica sapiencial, y m\u00e1s especialmente en esos trozos po\u00e9ticos o de prosa r\u00ed\u00adtmica en donde se hace el elogio de la sabidur\u00ed\u00ada personificada (cfProv 8,22-31; Si 24,1-29 Sg 7,22-8,1; Bar 3,9-4,4). Los desarrollos de este modelo se encuentran en la reflexi\u00f3n rab\u00ed\u00adnica sobre la palabra de Dios, sobre su presencia (Sekinah) y sobre la ley. El eco o resonancia de este modelo se observa en algunos fragmentos cristol\u00f3gicos del NT, en f\u00f3rmulas de fe, en trozos h\u00ed\u00admnicos, atestiguados principalmente en la tradici\u00f3n paulina, que desarrollan algunos t\u00ed\u00adtulos cristol\u00f3gicos. Se presenta all\u00ed\u00ad a Jes\u00fas en su papel de revelador o de mediador salv\u00ed\u00adfico en el mundo creado y en la historia humana a trav\u00e9s de las figuras que remiten al modelo sapiencial: \u00e9l es la \u2020\u0153imagen (eikon)\u2020\u009ddel Dios invisible (Col 1,15; 2Co 4,4); Jesucristo es el \u2020\u0153principio (arche)\u2020\u009do la \u2020\u0153cabeza (kephale), respecto al mundo y la Iglesia (Col 1,18; Ap 3,14; Ap 22,13); es el \u2020\u0153primog\u00e9nito (prOt\u00f3tokos)\u2020\u009d (Col 1,15; Rm 8,29); finalmente, es llamado en un texto de estilo tradicional \u2020\u0153el resplandor de la gloria y la impronta del ser (de Dios)\u2020\u009d (Hb 1,3; Sb 7,22). Mediante la referencia a este modelo, con ra\u00ed\u00adces en la figura hist\u00f3rica de Jes\u00fas, maestro autorizado, que tiene una relaci\u00f3n de inmediatez con Dios, se expresa la nueva conciencia de la fe cristiana sobre el papel de Jes\u00fas revelador y mediador \u00fanico respecto al mundo y la historia humana universal. El modelo sapiencial permite expresar la fe cristol\u00f3gica de la Iglesia dentro del marco del monote\u00ed\u00adsmo b\u00ed\u00adblico.<br \/>\n1492<br \/>\n2. LOS TITULOS CRISTOLOGicoS.<br \/>\nLa experiencia de fe cristol\u00f3gica de las primeras comunidades cristianas se condensa en unos cuantos t\u00ed\u00adtulos que representan otros tantos recorridos privilegiados y concordes respecto a otras formulaciones caracter\u00ed\u00adsticas de particulares tradiciones o de determinados ambientes cristianos. Algunos de estos t\u00ed\u00adtulos est\u00e1n en el interior de los modelos o esquemas cristol\u00f3gicos que acabamos de comentar, y son el punto de llegada de ese proceso que va desde la experiencia original de la fe cristol\u00f3gica hasta su elaboraci\u00f3n ling\u00fc\u00ed\u00adstica en el \u00e1mbito de la comunicaci\u00f3n interna y de la proclamaci\u00f3n externa. Entre estos t\u00ed\u00adtulos cristol\u00f3gicos tomaremos en consideraci\u00f3n aqu\u00e9llos en los que convergen las diversas tradiciones neo- testamentarias o que expresan de forma m\u00e1s intensa la realizaci\u00f3n de la fe en Jes\u00fas, el mediador salv\u00ed\u00adfico definitivo.<br \/>\n1493<br \/>\na) El Cristo.<br \/>\nEs el t\u00ed\u00adtulo cristol\u00f3gico m\u00e1s frecuente en los textos del NT, con un total de 535 veces en la f\u00f3rmula Ieso\u00fas Christ\u00f3s, o bien Christ\u00f3s Ieso\u00fas o Christ\u00f3s Kyrios, o simplemente Christ\u00f3s, de ellas 150 veces sin art\u00ed\u00adculo. La mayor parte de las veces se encuentra en el corpus paulino, cartas aut\u00e9nticas o de su tradici\u00f3n: unas 400 veces. El t\u00ed\u00adtulo Christ\u00f3s forma el contenido tanto del ke-rigma como de la profesi\u00f3n de fe cristiana primitiva, seg\u00fan se deduce de 1 Cor 15,3, en donde Christ\u00f3s es sujeto sin art\u00ed\u00adculo de las breves proposiciones en que se presenta el ke-rigma tradicional, que es el fundament\u00f3 del credo cristiano ico 15,11). A pesar de la reserva registrada en la tradici\u00f3n evang\u00e9lica sin\u00f3ptica, de la cual se observa tambi\u00e9n un eco en el cuarto evangelio debido a las conocidas ambivalencias del me-sianismo jud\u00ed\u00ado y a pesar de los l\u00ed\u00admites intr\u00ed\u00adnsecos del modelo mesi\u00e1nico, la tradici\u00f3n cristiana com\u00fan atribuye de forma concorde este t\u00ed\u00adtulo a Jes\u00fas. Sus or\u00ed\u00adgenes deben buscarse en las primeras comunidades judeo-cristia-nas que reconocen en Jes\u00fas, a pesar del fin vergonzoso y doloroso de su muerte en la cruz, el cumplimiento de las esperanzas de salvaci\u00f3n que representaba la figura mesi\u00e1nica. Tenemos una confirmaci\u00f3n de ello en la f\u00f3rmula anteriormente mencionada de Pablo (1Co 15,3-5) y en el fragmento de la profesi\u00f3n de fe en Rom 1,2-4. La tradici\u00f3n joanea, que atestigua la forma m\u00e1s elevada y dilatada de la reflexi\u00f3n cristol\u00f3gica, vuelve a expresar una vez m\u00e1s en el t\u00ed\u00adtulo \u2020\u0153Jes\u00fas Cristo\u2020\u009d la profesi\u00f3n de fe caracter\u00ed\u00adstica de la comunidad creyente (Jn 17,3; Jn 11,27). El t\u00ed\u00adtulo Christ\u00f3s que se le da a Jes\u00fas en el cuarto evangelio es el que corresponde al mes\u00ed\u00adas hebreo, aquel que lleva a su consumaci\u00f3n las promesas b\u00ed\u00adblicas y la figura de Mois\u00e9s y los profetas, aunque en un nivel distinto respecto a las esperanzas del mundo jud\u00ed\u00ado (Jn 1,41; Jn 1,44; Jn 1,51). De forma parad\u00f3jica, es la muerte en la cruz la que revela la verdadera identidad mesi\u00e1nica de Jes\u00fas, coloc\u00e1ndolo en su funci\u00f3n de mediador \u00fanico y definitivo (Jn 12,32; Jn 12,34). Pero para captar esta nueva dimensi\u00f3n de la mesianidad de Jes\u00fas crucificado, condensada en el t\u00ed\u00adtulo Christ\u00f3s, los creyentes tienen que acoger la acci\u00f3n de Dios, que resucita a Jes\u00fas de entre los muertos y hace que los disc\u00ed\u00adpulos puedan encontrarlo vivo. Esta experiencia adquiere su valor y su significado salv\u00ed\u00adfico sobre el fondo de la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica (Lc 24,26; Lc 24,46; Hch 2,36; Hch 3,18; Hch 17,3-4).<br \/>\nEn este nuevo horizonte abierto por la cruz y la resurrecci\u00f3n, Jes\u00fas, el Cristo, es esperado como aquel que al final lleva a su culminaci\u00f3n la historia de la revelaci\u00f3n y de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios (Hch 3,19-20;<br \/>\nico 15,23-28).<br \/>\n1494<br \/>\nb) El Hijo de Dios.<br \/>\nEs \u00e9ste el t\u00ed\u00adtulo que puede asociarse inmediatamente a Jesucristo, el mes\u00ed\u00adas, puesto que, en la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, el descendiente dav\u00ed\u00addico, el rey ideal, es aquel que participa de manera particular del estatuto de la alianza: \u2020\u0153Yo ser\u00e9 para \u00e9l un padre y \u00e9l ser\u00e1 para m\u00ed\u00ad unhijo\u2020\u009d(2Sam7,14;cf Sal 2,7; Sal 110,3; Sal 89,27-28; Hch 13,33). Pero cuando verificamos su aparici\u00f3n en los textos del NT, advertimos inmediatamente la preponderancia de la tradici\u00f3n paulina, unas 20 veces en todo su epistolario, seguido por la tradici\u00f3n joanea, 10 veces en el cuarto evangelio y 15 en la primera carta. Tambi\u00e9n la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica conoce este t\u00ed\u00adtulo referido a Jes\u00fas; pero se trata ordinariamente de contextos solemnes, teof\u00e1nicos, como el bautismo o la transfiguraci\u00f3n (Mt 3,17; Mt 17,5 par) o de la declaraci\u00f3n abusiva de los esp\u00ed\u00adritus criticada por Jes\u00fas. Tambi\u00e9n los adversarios de Jes\u00fas, como el \u2020\u0153tentador\u2020\u009d en el desierto, insisten en este t\u00ed\u00adtulo para provocar una manifestaci\u00f3n mesi\u00e1nica espectacular (Mt 4,3; Mt 4,6; Mt 27,40; Mt 27,43 ). Por los disc\u00ed\u00adpulos y por los que se asimilan a ellos, Jes\u00fas es reconocido como \u2020\u0153Hijo de Dios\u2020\u009d o \u2020\u0153Hijo del Dios vivo\u2020\u009d (Mt 14,33; Mt 16,16 cf Mt 15,39 par). La conexi\u00f3n entre el estatuto mesi\u00e1nico de Jes\u00fas y el t\u00ed\u00adtulo \u2020\u0153Hijo de Dios\u2020\u009dest\u00e1 tematizada en la discusi\u00f3n de Jes\u00fas con los representantes de los jud\u00ed\u00ados en Jerusa-l\u00e9n, los fariseos, y es referida por la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica com\u00fan sobre el origen del mes\u00ed\u00adas. La discusi\u00f3n insiste en la interpretaci\u00f3n del Ps 110,1 (Mt 22,41-45 par). Se advierte igualmente un eco de esta problem\u00e1tica en la pregunta que el sumo sacerdote le hace a Jes\u00fas durante el interrogatorio nocturno en el sanedr\u00ed\u00adn (Mc 14,61 par; Lc 22,70).<br \/>\nEl t\u00ed\u00adtulo \u2020\u0153Hijo de Dios\u2020\u009d, lo mismo que el de \u2020\u0153Cristo\u2020\u009d, no se encuentra en labios de Jes\u00fas en la tradici\u00f3n de los evangelios. Pero este hecho no excluye que en la base y en el origen del uso de este apelativo cristol\u00f3gico en la tradici\u00f3n cristiana primitiva est\u00e9 la relaci\u00f3n singular e inmediata que tiene Jes\u00fas con Dios, el Padre, como se deduce de algunas sentencias evang\u00e9licas en las que se presenta como \u2020\u0153el Hijo\u2020\u009d Mt 11,26 par), y sobre todo en el apelativo excepcional con que se dirige a Dios en la oraci\u00f3n: Abba Mc 14,36). Pero tambi\u00e9n sobre este t\u00ed\u00adtulo hay que decir que fue la experiencia reveladora de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas la que hizo que se descubriera su significaci\u00f3n cristol\u00f3gica. El testimonio de Pablo, que remite a los formularios de la primera comunidad cristiana, asocia el t\u00ed\u00adtulo de \u2020\u0153Hijo de Dios\u2020\u009d al encuentro-revelaci\u00f3n de Jes\u00fas resucitado (Ga 1, 15-16). El t\u00ed\u00adtulo \u2020\u0153Hijo de Dios\u2020\u009d expresa, lo mismo que el de \u2020\u0153Cristo\u2020\u009d, el contenido esencial del kerigma y de la profesi\u00f3n de fe primitiva (Hch 9,20; Hch 13,33; lTs 1,10; Ga 2,20). En la tradici\u00f3n del cuarto evangelio el t\u00ed\u00adtulo \u2020\u0153Hijo de Dios\u2020\u2122, lo mismo que el de \u2020\u0153Cristo\u2020\u009d, resume la profesi\u00f3n de fe en Jes\u00fas, condici\u00f3n para poder participar de la vida plena y definitiva Jn 20,31; Jn 11,27). Pero el t\u00ed\u00adtulo de \u2020\u0153Hijo de Dios\u2020\u009d tiene que ser rele\u00ed\u00addo a la luz de la nueva revelaci\u00f3n de la gloria de Dios en el Unig\u00e9nito, tal como se refleja en los \u2020\u0153signos\u2020\u009d de su actividad hist\u00f3rica, la cual llega a su cumplimiento en su muerte y resurrecci\u00f3n (Jn 14,13; Jn 17,1).<br \/>\nDe esta manera se confirma una vez m\u00e1s que la cristolog\u00ed\u00ada neotes-tamentaria tiene en el misterio pascual su criterio de verdad y de fecundidad.<br \/>\n1495<br \/>\nc) El Hijo del hombre.<br \/>\nEsta expresi\u00f3n, que aparece con frecuencia en los evangelios en labios de Jes\u00fas para designarse a s\u00ed\u00ad mismo, no fue nunca considerada como un t\u00ed\u00adtulo cristol\u00f3gico. Efectivamente, en las 82 ocasiones en que aparece este nombre en los evangelios -69 en los sin\u00f3pticos y 13 en Jn- no se encuentra ning\u00fan texto en el que Jes\u00fas diga: \u2020\u0153Yo soy el Hijo del hombre\u2020\u2122, o bien donde los disc\u00ed\u00adpulos le digan: \u2020\u0153T\u00fa eres el Hijo del hombre\u2020\u2122. Fuera de los evangelios s\u00f3lo hay tres textos en los que aparece esta f\u00f3rmula para hablar de Jes\u00fas: la declaraci\u00f3n de Esteban ante el sanedr\u00ed\u00adn (Hch 7,56) y dos textos del Apocalipsis en los que se habla de uno \u2020\u0153como un hijo del hombre\u2020\u2122, identificado con el Cristo glorioso, juez y se\u00f1or de la historia Ap 1,13; Ap 14,14). Esta singular posici\u00f3n del testimonio neotestamentario plantea el problema sobre el origen y el significado cristol\u00f3gico de esta expresi\u00f3n enigm\u00e1tica, que en los evangelios solamente se encuentra en labios de Jes\u00fas, excluidos los dos textos de Jn 12,34 y de Lc 24,7.<br \/>\nLos I\u00f3ghia evang\u00e9licos en los que Jes\u00fas se presenta a s\u00ed\u00ad mismo como \u2020\u0153Hijo del hombre\u2020\u009d se pueden distribuir en tres grupos:<br \/>\n1496<br \/>\n1.0 Sentencias en las que el Hijo del hombre desempe\u00f1a un papel y tiene una misi\u00f3n o poder al presente Mc 2,10; Mt 8,20 par; Mc 11,19).<br \/>\n1497<br \/>\n2.\u00c2\u00b0 Sentencias en las que el Hijo del hombre es sujeto de un destino de humillaci\u00f3n y de fracaso, pero que<br \/>\nser\u00e1 rehabilitado por la intervenci\u00f3n final de Dios; en este grupo entra la serie de sentencias llamadas<br \/>\n\u2020\u0153anuncios\u2020\u009d o instrucciones sobre la pasi\u00f3n (Mc 8,31; Mc 9,31; Mc 10,33 par).<br \/>\n1498<br \/>\n3.\u00c2\u00b0 Un grupo de sentencias, m\u00e1s numerosas, en las que se anuncia el papel futuro del Hijo del hombre en<br \/>\nun contexto de juicio escatol\u00f3gico y glorioso (Mt 19,28; Mc 8,28 par; Lc 9,26; Lc 12,8; Lc 21,36).<\/p>\n<p>En varias de estas sentencias, tanto las que se refieren al presente hist\u00f3rico, como las que remiten al futuro escatol\u00f3gico, el Hijo del hombre es sujeto del verbo \u2020\u0153venir\u2020\u009d u objeto del verbo \u2020\u0153ver\u2020\u009d(Mt 10,23; Mt 16,27; Lc 18,8; Mc 13,26 par; Mc 14,62 par). En resumen, puede decirse que \u2020\u0153el Hijo del hombre\u2020\u009d es una expresi\u00f3n con la que Jes\u00fas llama la atenci\u00f3n de sus interlocutores sobre su misi\u00f3n y su destino en un contexto de tensi\u00f3n o de conflicto, que al final son superados por la apelaci\u00f3n o la referencia a la intervenci\u00f3n decisiva de Dios. Pues bien, este modo de hablar tiene ciertas analog\u00ed\u00adas con expresiones que se encuentran en la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, y apocal\u00ed\u00adptica en particular (Dn 7,13-14), y en los textos ap\u00f3crifos jud\u00ed\u00ados de tenor apocal\u00ed\u00adptico (1 Henoc eti\u00f3pico; 4 Esdras; Test, de Abrah\u00e1n). Tambi\u00e9n la f\u00f3rmula griega hyi\u00f3s to\u00fc anthropou es la traducci\u00f3n de un original hebreo ben-\u2020\u2122adam o arameo bar-enas\u00fc o bar-enas, con el que se indica a \u2020\u0153uno de la especie humana\u2020\u009d; pero en algunas locuciones arameas la expresi\u00f3n se convierte en sustituto del pronombre personal \u2020\u0153yo\u2020\u009d. En los textos de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, la expresi\u00f3n \u2020\u0153hijo del hombre\u2020\u009d no es nunca un t\u00ed\u00adtulo; solamente en los ap\u00f3crifos jud\u00ed\u00ados del siglo 1 d.C. la expresi\u00f3n \u2020\u0153hijo del hombre\u2020\u009d designa a una figura mesi\u00e1nica que asume en algunos contextos determinados los rasgos del juez o mediador escatol\u00f3gico. Puede que esta imagen, presente en algunos ambientes jud\u00ed\u00ados, haya inducido a los primeros cristianos a releer la f\u00f3rmula \u2020\u0153hijo del hombre\u2020\u009d en relaci\u00f3n con la figura y con la misi\u00f3n de Jes\u00fas. Pero en su origen est\u00e1 probablemente el uso que Jes\u00fas mismo hizo de esta f\u00f3rmula para expresar su relaci\u00f3n original con la historia y el destino de los hombres, as\u00ed\u00ad como su funci\u00f3n \u00fanica y excepcional en el plan salv\u00ed\u00adfico de Dios. La confirmaci\u00f3n de esto podemos verla en el hecho de que la expresi\u00f3n \u2020\u0153hijo del hombre\u2020\u009d no est\u00e1 documentada fuera de los evangelios, y en las mismas fuentes evang\u00e9licas se trata casi siempre de una autodesignaci\u00f3n de Jes\u00fas. La tradici\u00f3n cristiana pudo haber extendido y rele\u00ed\u00addo esta f\u00f3rmula tan singular a la luz de la fe pascual y en relaci\u00f3n con la situaci\u00f3n conflictiva en que tienen que vivir los cristianos, asociados al destino de Jes\u00fas.<br \/>\nEn esta misma l\u00ed\u00adnea se coloca tambi\u00e9n el uso joaneo de la expresi\u00f3n \u2020\u0153hijo del hombre\u2020\u009d, inserta en la cristolog\u00ed\u00ada t\u00ed\u00adpica del cuarto evangelio. El \u2020\u0153Hij o del hombre\u2020\u009d es el mes\u00ed\u00adas que da el pan de vida, constituido en revelador y en juez escatol\u00f3gico, capacitado para ello por el hecho de ser el \u00fanico que tiene acceso al cielo y que para eso mismo ha bajado del cielo (Jn 3,13). Esto se realiz\u00f3 en el momento de su exaltaci\u00f3n por medio de la cruz (Jn 3,14; Jn 8,28); y ese mismo es el momento de su glorificaci\u00f3n (Jn 12,32; Jn 12,34 ). Las ra\u00ed\u00adces de esta relectura joanea han de buscarse en la tradici\u00f3n evang\u00e9lica que nos atestiguan los sin\u00f3pticos y en las f\u00f3rmulas de fe primitivas, en donde Jes\u00fas, seg\u00fan el modelo del siervo de Isa\u00ed\u00adas Is 52,13), es el exaltado y el glorificado al final de su drama hist\u00f3rico, que culmina en la muerte de cruz. La analog\u00ed\u00ada de vocabulario con los textos gn\u00f3sticos sobre el \u2020\u0153hijo del hombre\u2020\u009d primordial, imagen de Dios y prototipo de la humanidad, se explica por medio de una influencia de Juan en los ambientes de la gnosis cristiana, y no viceversa. El esquema de la subida y de la bajada del \u2020\u0153Hijo del hombre\u2020\u009d en Juan est\u00e1 sacado de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica sapiencial, que se rele\u00ed\u00ada en los ambientes jud\u00ed\u00ados en relaci\u00f3n con la ley y con los mediadores de la revelaci\u00f3n.<br \/>\nEn conclusi\u00f3n, con la expresi\u00f3n original \u2020\u0153Hijo del hombre\u2020\u009d la tradici\u00f3n cristiana transcribi\u00f3 su fe cristol\u00f3gica, que proclama a Jes\u00fas en su papel de mediador \u00fanico y definitivo, subrayando su doble relaci\u00f3n con el mundo hist\u00f3rico humano y con Dios. En la base de esta f\u00f3rmula cristol\u00f3gica, t\u00ed\u00adpica de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica, hay que admitir la autopresentaci\u00f3n que hizo Jes\u00fas de s\u00ed\u00ad mismo y de su misi\u00f3n dentro del contexto de la tensi\u00f3n y del conflicto que concluyeron tr\u00e1gicamente con su muerte en la cruz.<br \/>\n1499<br \/>\nd) El Se\u00f1or.<br \/>\n\u2020\u0153En nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u2020\u009d o bien \u2020\u0153por nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u2020\u009d es la f\u00f3rmula m\u00e1s ordina-riaen el epistolario paulino, tanto en el saludo del comienzo como en el saludo final de la carta. Este uso es probablemente de origen prepaulino, y se deriva de las f\u00f3rmulas de fe relacionadas con el culto, en particular con la cena eucar\u00ed\u00adstica. En contraposici\u00f3n al mundo pagano, los cristianos reconocen que hay un solo Dios y un solo Se\u00f1or (Kyrios), Jes\u00fas (1Co 8,6; ico 12,3; Rm 10,9). Pablo designa la comida eucar\u00ed\u00adstica como la \u2020\u0153cena del Se\u00f1or\u2020\u009d, en la que se anuncia su muerte en espera de su venida (1Co 11,20; ico 11,26). El t\u00ed\u00adtulo Kyrios que se le da a Jes\u00fas en la lengua griega remite a la tradici\u00f3n de la comunidad judeo-palestina, en la que se empleaba la lengua aramea, como lo atestigua la f\u00f3rmula recogida por Pablo en la carta que envi\u00f3 a los cristianos de lengua griega en Co-rinto: \u2020\u0153Mara\u00f1a tha: Se\u00f1or (nuestro), ven\u2020\u009d ico 16,22). Con el t\u00ed\u00adtulo Kyrios la comunidad cristiana reconoce a Jes\u00fas resucitado como Se\u00f1or suyo, entronizado a la derecha de Dios, que revela y lleva a cabo el se\u00f1or\u00ed\u00ado de Dios sobre el mundo y sobre la historia. Esta conciencia de la fe cristol\u00f3gica est\u00e1 atestiguada por la motivaci\u00f3n que aduce Pablo al escribir a los cristianos de Roma para invitarles a que se acojan mutuamente sin discriminaci\u00f3n alguna:<br \/>\n\u2020\u0153Porque ninguno de vosotros vive para s\u00ed\u00ad, y ninguno muere para s\u00ed\u00ad. Pues si vivimos, para el Se\u00f1or vivimos; y si morimos, para el Se\u00f1or morimos. As\u00ed\u00ad que, vivamos o muramos, somos del Se\u00f1or. Porque por esto Cristo muri\u00f3 y resucit\u00f3: para reinar sobre muertos y vivos\u2020\u009d (Rm 14,7-9). Esta misma convicci\u00f3n es la que se deduce de la carta de Pablo a los fieles de Filipos, en donde el t\u00ed\u00adtulo de Kyrios, que se atribu\u00ed\u00ada t\u00ed\u00adpicamente a Dios en la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, es referido ahora a Jesucristo, el cual, \u2020\u0153teniendo la naturaleza gloriosa de Dios, se sumergi\u00f3 en la historia de los hombres con una total fidelidad, vivida incluso en la humillaci\u00f3n extrema de la muerte (Flp 2,6-11).<br \/>\nEfectivamente, Kyrios, en la versi\u00f3n griega de la Biblia, que los cristianos hab\u00ed\u00adan hecho suya para el uso de la liturgia, sirve para traducir normalmente el hebreo \u2020\u02dcA d\u00f3n(a y), con el que se sustitu\u00ed\u00ada el tetragrama divino Yhwh en la lectura lit\u00fargica de la Biblia. En el per\u00ed\u00adodo helenista Kyrios era un t\u00ed\u00adtulo que se daba a las divinidades o a los personajes humanos asimilados a ellos, como, por ejemplo, los emperadores. Por eso la costumbre cristiana de llamar a Jes\u00fas Kyrios, documentado por los textos del canon, se resiente sin duda de la influencia b\u00ed\u00adblica en la versi\u00f3n de los LXX, pero sin que pueda excluirse que haya en \u00e9l una velada pol\u00e9mica respecto al culto imperial. Jes\u00fas es el \u00fanico Kyrios, mediante el cual la comunidad de los bautizados experimenta ya ahora la salvaci\u00f3n de Dios en los gestos sacramentales, en los dones espirituales, en los carismas, y lo espera como juez y Se\u00f1or de la historia p Tes 4,17; Jc 5,7-8). Esta dimensi\u00f3n salv\u00ed\u00adfica y gloriosa que encierra el t\u00ed\u00adtulo Kyrios proyecta tambi\u00e9n su luz en el apelativo con que los disc\u00ed\u00adpulos se dirigen al Jes\u00fas hist\u00f3rico llam\u00e1ndolo \u2020\u0153se\u00f1or y maestro\u2020\u009d (Mt 10,24-25; Jn 13,16). Aunque Kyrios podr\u00ed\u00ada ser la versi\u00f3n del t\u00ed\u00adtulo hebreo-arameo rabbiy man, sin embargo su significado cristol\u00f3gico no se explica s\u00f3lo como evoluci\u00f3n e intensificaci\u00f3n de este t\u00ed\u00adtulo, sino que debe relacionarse con la experiencia pascual. Jes\u00fas, mediante su muerte y glorificaci\u00f3n, es constituido y revelado en su funci\u00f3n de Se\u00f1or, hasta el punto de que puede ser proclamado e invocado con la f\u00f3rmula de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica de la alianza: \u2020\u0153Se\u00f1or m\u00ed\u00ado y Dios m\u00ed\u00ado\u2020\u009d (Jn 20,29).<br \/>\n1500<br \/>\ne) El salvador.<br \/>\nEste t\u00ed\u00adtulo se le da en 16 ocasiones a Jes\u00fas, sobre todo en los textos m\u00e1s recientes del NT. Se resiente de la doble influencia b\u00ed\u00adblica y helen\u00ed\u00adstica. Seg\u00fan el evangelio de Lucas, los \u00e1ngeles anuncian la buena noticia del nacimiento de Jes\u00fas a los pastores con un formulario cristol\u00f3gico en el que s\u00f3t\u00e9r, \u2020\u0153salvador\u2020\u2122, aparece junto a los t\u00ed\u00adtulos dados a Jes\u00fas, \u2020\u0153Se\u00f1or\u2020\u009d y \u2020\u0153Cristo\u2020\u009d (Lc 2, 11). Este apelativo no se le atribuye nunca al mes\u00ed\u00adas en los textos del AT, sino s\u00f3lo a Dios. En la versi\u00f3n de los LXX sirve para traducir el hebreo YeSa o Yes\u00fc\u2020\u2122a. Dios es salvador de su pueblo en cuanto que lo libera y protege y al final realiza sus promesas en el establecimiento del reino escatol\u00f3gico. Sobre este fondo Jes\u00fas es llamado salvador, s\u00f3t\u00e9r, en cuanto que lleva a cumplimiento en favor de los creyentes aquella salvaci\u00f3n \u00e9scatol\u00f3gica que hab\u00ed\u00ada inaugurado ya con su resurrecci\u00f3n. Tal es el sentido de un fragmento de profesi\u00f3n de fe que recoge san Pablo: \u2020\u0153Nuestra patria est\u00e1 en los cielos, de donde esperamos al Salvador y Se\u00f1or Jesucristo, el cual transformar\u00e1 nuestro cuerpo lleno de miserias conforme a su cuerpo glorioso en virtud del poder que tiene para someter a s\u00ed\u00ad todas las cosas\u2020\u009d (Flp 3,20-21). En las cartas pastorales, en las que aparece este t\u00ed\u00adtulo cristol\u00f3gico (cuatro veces), adem\u00e1s de la influencia b\u00ed\u00adblica se observa un acento pol\u00e9mico en contra del culto imperial y de las divinidades curadoras, proclamadas e invocadas como s\u00f3t\u00e9r. Pero es la experiencia cristiana, con su comienzo y su fundamento bautismal, rele\u00ed\u00adda sobre el fondo de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, la que da un contenido espec\u00ed\u00adfico al t\u00ed\u00adtulo de \u2020\u0153salvador\u2020\u009d referido a Jes\u00fas (Tt 3,6; Tt 2,13; 2Tm 1,10). Jes\u00fas es reconocido en la comunidad cristiana como el salvador \u00fanico que cumple las promesas b\u00ed\u00adblicas en favor de todos los hombres.<br \/>\n1501<br \/>\nf) El pastor.<br \/>\nEntre los diversos t\u00ed\u00adtulos y \/ s\u00ed\u00admbolos a los que recurren los autores del NT para expresar la funci\u00f3n mediadora y salv\u00ed\u00adfica \u00fanica de Jes\u00fas, enviado definitivo de Dios y constituido Se\u00f1or con su resurrecci\u00f3n, se distingue por su fuerza evocadora el de \u2020\u0153pastor\u2020\u009d (poim\u00e9n). Con \u00e9l se le atribuye a Jes\u00fas el papel de protecci\u00f3n y de gu\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfico propio de Dios en el AT (Sal 23,1), y referido por participaci\u00f3n al mes\u00ed\u00adas Ez 34,23; Ez 37,24; Jr 23,1-6). Jes\u00fas es el pastor que da la vida por sus ovejas, las salva y las re\u00fane en la unidad seg\u00fan las promesas de Dios, mediante su muerte y resurrecci\u00f3n (Mc 14,27-28;Jn 10,11; Jn 10,14-16; Hb 13,20 lPe2,25). En el origen de este t\u00ed\u00adtulo cristol\u00f3gico hay que reconocer la referencia que hizo Jes\u00fas mismo a esta imagen b\u00ed\u00adblica para interpretar sus opciones de acogida y de solidaridad salv\u00ed\u00adfica con los pobres y los pecadores (Mc 6,34 par; Mt 18,12-14 par).<br \/>\n1502<br \/>\nIV. CONCLUSION.<\/p>\n<p>Al final de esta reconstrucci\u00f3n de la imagen de Jesucristo como aparece en los textos del NT, se pueden reconocer algunos rasgos caracter\u00ed\u00adsticos y espec\u00ed\u00adficos de la experiencia religiosa y espiritual cristiana. Ante todo hay que destacar un hecho de evidencia inmediata: en el centro de la vida de la comunidad cristiana, como raz\u00f3n y fundamento del modo de pensar, de valorar y de elegir y de las mismas relaciones entre los bautizados, est\u00e1 la relaci\u00f3n personal y vital con Jes\u00fas, acogido e invocado como Cristo y Se\u00f1or. En segundo lugar, la confrontaci\u00f3n con los textos cristianos que reflejan esta fe cristol\u00f3gica lleva a esta conclusi\u00f3n: las f\u00f3rmulas cristol\u00f3gicas, los modelos o esquemas religiosos y culturales, los t\u00ed\u00adtulos o s\u00ed\u00admbolos en que se expresa la fe de las primeras comunidades cristianas, nacieron y maduraron dentro del cauce de la gran tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica. Pero el lugar generador de esta fe es el mismo Jes\u00fas con su acci\u00f3n o palabra hist\u00f3rica, con la autoridad y la fuerza religiosa de su persona, que se hacen verdad en su auto- donaci\u00f3n suprema, la muerte de cruz. Sin embargo, la situaci\u00f3n tr\u00e1gica de la muerte violenta de Jes\u00fas, en la que se entrecruza el pecado del mundo y la m\u00e1xima fidelidad del hombre a Dios, el Padre, se convierte gracias a la iniciativa poderosa y eficaz de Dios mismo en la revelaci\u00f3n definitiva del rostro de Jes\u00fas, el Hijo \u00fanico de Dios y el Se\u00f1or.<br \/>\n1503<br \/>\nBIBL.: Arias Reyero M., Jes\u00fas, el Cristo, Ed. Paulinas, Madrid 19832; AA.W., Jes\u00fas in den Evangelien, Verlag Katholisches Bibelwerk, Stuttgart 1970; Bornkamm, Jes\u00fas de Nazaret, Sig\u00faeme, Salamanca 1975; Bultmann R., Ges\u00fa, Queriniana, Brescia 1972; Colpe C, hyi\u00f3s to\u00fa anthropou, en GLNT XIV, 1984, 273- 472; Cazelles, H., II Messia della Bibbia. Cristolog\u00ed\u00ada deIl\u2020\u2122AT, Borla, Roma 1981; Cerfaux L,, Jesucristo en San Pablo, DDB, Bilbao 1967; Coppens J., Le messianisme royal. Ses origines. Son d\u00e9-veloppement. 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Fabris<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>A) Datos exeg\u00e9ticos.<\/p>\n<p>B) Reflexiones de la teolog\u00ed\u00ada fundamental.<\/p>\n<p>C) Exposici\u00f3n dogm\u00e1tica.<\/p>\n<p>A) DATOS EXEGETICOS<br \/>\nComo resultados seguros de la investigaci\u00f3n realizada hasta ahora podemos mencionar: 1\u00c2\u00ba. Ning\u00fan cient\u00ed\u00adfico serio se plantea ya la cuesti\u00f3n de la existencia hist\u00f3rica de Jes\u00fas. Tras la disputa provocada por Baur y Drews (el mito de Cristo), hoy prevalece una amplia coincidencia acerca del hecho de la historia de Jes\u00fas. 2\u00c2\u00b0 El estudio de la vida de Jes\u00fas al viejo estilo ha fracasado; hasta los libros m\u00e1s recientes de esta clase (como, por ejemplo, el de B. Stauffer) son interesantes para cuestiones de detalle, pero en conjunto no responden al planteamiento actual del problema. 3\u00c2\u00b0 Esto tiene relaci\u00f3n con la peculiaridad de las fuentes para la vida de Jes\u00fas: los libros neotestamentarios, incluso los Evangelios, en cuanto escritos orientados hacia la predicaci\u00f3n, no son fuentes estrictamente hist\u00f3ricas, sino testimonios de fe.<\/p>\n<p>Este art\u00ed\u00adculo presupone la conformidad en dichos puntos. Despu\u00e9s de estudiar los problemas objetivos (I) y metodol\u00f3gicos (II), trata del mensaje y misi\u00f3n de Jes\u00fas (III), de las cuestiones torno a la pasi\u00f3n y pascua (IV), as\u00ed\u00ad como de la cristolog\u00ed\u00ada neotestamentaria (V).<\/p>\n<p>I. Problemas objetivos<br \/>\n1. Las pocas fuentes extracristianas confirman solamente \u00abque en la antig\u00fcedad ni al m\u00e1s encarnizado enemigo del cristianismo se le ocurri\u00f3 dudar en absoluto de la historicidad de Jes\u00fas\u00bb (BORNICAMM, Jes\u00fas 25). Estas fuentes son: T\u00ed\u0081CITo, Ann. xv 4 (Cristo fue condenado a muerte por Poncio Pilato bajo el imperio de Tiberio); SUETONIo, Claud. xxv 4 (un cierto \u00abChresto\u00bb provoca perturbaciones en Roma; no es seguro que sea Cristo); PLINIO EL JOVEN a Trajano, Ep. 10, 96 (Cristo es venerado como un Dios); FLAVIO JOSEFO, Ant. xx 200 (Santiago, el hermano de Jes\u00fas, que es llamado el Cristo).<\/p>\n<p>La autenticidad del llamado \u00abtestimonio flaviano\u00bb (JOSEFO, Ant xvrn 63s), que por largo tiempo se tuvo como interpolaci\u00f3n cristiana, pero cuyo n\u00facleo se hac\u00ed\u00ada remontar generalmente hasta Josefo, vuelve ahora a discutirse. H. Conzelmann reconoce en dicho lugar el esquema lucano del kerygma cristiano y cree por tanto que \u00abfue interpolado posteriormente en su totalidad\u00bb (RGG ni 622). Ni los relatos del Talmud ni los Evangelios postcan\u00f3nicos a\u00f1aden nada nuevo a lo que sabemos acerca de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>2. Entre las fuentes cristianas, fuera de ciertos datos contenidos en las antiguas f\u00f3rmulas bautismales (nacimientos, muerte de cruz, resurrecci\u00f3n) hay que mencionar sobre todo los aut\u00e9nticos \u00ablibros de Jes\u00fas\u00bb, los Evangelios. Pero se admite en general que \u00e9stos no satisfacen a las ideas y exigencias del historiador moderno. La investigaci\u00f3n cl\u00e1sica sobre la vida de ->Jes\u00fas a\u00fan cre\u00ed\u00ada en la posibilidad de trazar una imagen psicol\u00f3gica e hist\u00f3ricamente correcta de Jes\u00fas partiendo de los Evangelios. Como se reconoc\u00ed\u00ada el car\u00e1cter peculiar de Jn y se hab\u00ed\u00ada elaborado la teor\u00ed\u00ada de las dos fuentes para los sin\u00f3pticos, se trat\u00f3 de reconstruir una vida de Jes\u00fas vali\u00e9ndose de Mc. Wrede mostr\u00f3 que tampoco Mc presenta una visi\u00f3n de la vida de Jes\u00fas, sino que su evangelio est\u00e1 montado de acuerdo con puntos de vista dogm\u00e1ticos; Schmidt demostr\u00f3 el car\u00e1cter secundario del \u00abmarco b\u00e1sico de ordenaci\u00f3n\u00bb. Con esto eliminaba la \u00faltima fuente \u00abhist\u00f3rica\u00bb para una reconstrucci\u00f3n: Mc en su forma actual. Tales investigaciones no han sido superadas en lo esencial hasta nuestros d\u00ed\u00adas. La \u00abhistoria de las ->formas\u00bb puso de manifiesto que al comienzo de la tradici\u00f3n sobre Jes\u00fas -prescindiendo de las breves f\u00f3rmulas del s\u00ed\u00admbolo- se encuentra la per\u00ed\u00adcopa aislada, que no es parte de un todo mayor, sino que contiene toda la revelaci\u00f3n de Jes\u00fas. La fusi\u00f3n interna de relato y profesi\u00f3n de fe impide el camino directo desde la per\u00ed\u00adcopa aislada hasta el Jes\u00fas hist\u00f3rico y terreno. Los escritos del Nuevo Testamento tienen en cuenta la perspectiva nueva despu\u00e9s de pascua, y as\u00ed\u00ad no presentan a Jes\u00fas kat\u00e1 sarka, sino que se interesan por su vida terrestre s\u00f3lo en cuanto \u00e9sta es un presupuesto necesario para la profesi\u00f3n de fe: \u00abJes\u00fas es el Cristo, el Kyrios.\u00bb Aun teniendo en cuenta el car\u00e1cter peculiar de nuestras fuentes (mensaje, no relato), \u00e9stas dejan constancia de los siguientes detalles biogr\u00e1ficos (entre otros): el origen de Jes\u00fas en Galilea, su bautismo por Juan, su muerte bajo Poncio Pilato.<\/p>\n<p>3. Lo mismo que los itinerarios, la cronolog\u00ed\u00ada de la vida de Jes\u00fas resulta incierta. Los escritores neotestamentarios no est\u00e1n interesados ni por una cronolog\u00ed\u00ada absoluta ni por una sincronizaci\u00f3n de la vida de Jes\u00fas con la historia universal de aquel tiempo. S\u00f3lo el tard\u00ed\u00ado pasaje de Lc 3, 1s enmarca al menos la aparici\u00f3n del Bautista en la historia romana y jud\u00ed\u00ada (el a\u00f1o 15 del gobierno de Tiberio comprende, de acuerdo con el c\u00f3mputo romano, desde el 19-8-28 hasta el 18-8-29; y seg\u00fan el c\u00f3mputo sirio desde 1-10-27 hasta 30-9-28; \u00e9ste \u00faltimo parece actualmente el m\u00e1s probable). Hasta el a\u00f1o del nacimiento de Jes\u00fas es inseguro. Tenemos que limitarnos a insinuar las dificultades: Jes\u00fas debi\u00f3 nacer bajo Herodes el Grande, cuando Quirino era gobernador de Siria (Lc 2, 1); pero en ninguna parte existe un testimonio acerca del gobierno de Quirino en tiempos de Herodes. Ninguna de las explicaciones aducidas hasta ahora para resolver esta contradicci\u00f3n resulta convincente. La investigaci\u00f3n s\u00f3lo coincide en que Jes\u00fas naci\u00f3 antes del a\u00f1o 4 a.C. (muerte de Herodes). Los relatos de la infancia de Mt y Lc no aportan datos m\u00e1s precisos.<\/p>\n<p>El problema m\u00e1s importante de la cronolog\u00ed\u00ada de Jes\u00fas es la fecha de su muerte y -en consecuencia- de la \u00faltima cena con los disc\u00ed\u00adpulos. Como se sabe, el cordero pascual se sacrificaba por la tarde del d\u00ed\u00ada 14 de Nis\u00e1n y se com\u00ed\u00ada al atardecer; el d\u00ed\u00ada 15 se celebraba la fiesta de pascua como recuerdo de la liberaci\u00f3n de Egipto. Seg\u00fan los Sin\u00f3pticos, Jes\u00fas celebr\u00f3 la instituci\u00f3n de la nueva alianza en el marco de una cena pascual (14 de Nis\u00e1n), y fue ajusticiado el 15 de Nis\u00e1n. En cambio, seg\u00fan la cronolog\u00ed\u00ada de Juan, Jes\u00fas fue ajusticiado la v\u00ed\u00adspera de la fiesta, es decir, el 14 de Nis\u00e1n; y la \u00faltima cena de Jes\u00fas no tiene relaci\u00f3n con la cena pascual, que se habr\u00ed\u00ada celebrado despu\u00e9s de la crucifixi\u00f3n. La disputa en torno a estos datos contradictorios no se ha solucionado hasta la fecha. Tampoco el calendario solar encontrado en Qumr\u00e1n puede armonizar la cronolog\u00ed\u00ada sin\u00f3ptica con la de Juan. Por lo dem\u00e1s, tanto en las indicaciones cronol\u00f3gicas de Mc como en las de Jn hay que contar con un inter\u00e9s teol\u00f3gico. En Mc la antigua cena memorial es suplantada por una nueva; Jes\u00fas mismo es el cordero pascual, que es comido. En Jn, Jes\u00fas es el verdadero cordero pascual, que es sacrificado. Conociendo esta intenci\u00f3n teol\u00f3gica de los datos cronol\u00f3gicos, su fijaci\u00f3n hist\u00f3rica resulta secundaria. La mayor parte de los exegetas acepta el 15 de Nis\u00e1n (7 de abril) del a\u00f1o 30 d.C. como la fecha probable de la muerte, aunque tienen conciencia del car\u00e1cter hipot\u00e9tico de esta fecha (cf. TRILLING, Problemas 76).<\/p>\n<p>4. La figura de Jes\u00fas hay que verla sobre el trasfondo de su tiempo y de su mundo. Desde el a\u00f1o 63 a.C. los jud\u00ed\u00ados se encontraban pol\u00ed\u00adticamente bajo el dominio de los romanos. Aun cuando los soberanos extranjeros respetaron ampliamente los sentimientos nacionales y religiosos de los jud\u00ed\u00ados, la expectaci\u00f3n de un Mes\u00ed\u00adas pol\u00ed\u00adtico &#8211; fomentada por celotes fan\u00e1ticos (zelotas) &#8211; estaba muy extendida en tiempos de Jes\u00fas. C\u00f3mo \u00e9ste no adopt\u00f3 ninguna postura con relaci\u00f3n a los candentes problemas pol\u00ed\u00adticos, se refleja en los Evangelios, que raras veces mencionan como adversario a alg\u00fan grupo pol\u00ed\u00adtico (exceptuada la cuesti\u00f3n del censo), en tanto que dedican amplio espacio al enfrentamiento religioso con los fariseos. Se discute todav\u00ed\u00ada hasta qu\u00e9 punto hay que relacionar a Jes\u00fas con el movimiento de los esenios, hoy m\u00e1s conocido gracias a los hallazgos de Qumr\u00e1n. Parece, sin embargo, que los investigadores se van poniendo r\u00e1pidamente de acuerdo en que los puntos esenciales de contacto no son tan amplios como se supuso cuando comenzaron a conocerse los manuscritos. Ya no se habla de una dependencia directa de Jes\u00fas. La comunidad de Qumr\u00e1n se entiende a s\u00ed\u00ad misma como una comunidad salv\u00ed\u00adfica, articulada y organizada jer\u00e1rquicamente, que se da el calificativo de \u00abresto\u00bb escatol\u00f3gico por su obediencia a la Tor\u00e1 y su observancia de las prescripciones relativas a la purificaci\u00f3n ritual. Jes\u00fas, por el contrario, se dirige conscientemente y sin distingos de ning\u00fan g\u00e9nero al pueblo en su totalidad.<\/p>\n<p>Como los jud\u00ed\u00ados velaban atentamente sus tradiciones religiosas y nacionales, la influencia helenista en Palestina fue peque\u00f1a (a diferencia de lo que sucedi\u00f3 en el juda\u00ed\u00adsmo de la di\u00e1spora). Tampoco Jes\u00fas muestra ninguna influencia helenista: su lenguaje es el arameo, sus par\u00e1bolas est\u00e1n tomadas de la vida de los jud\u00ed\u00ados sencillos, sus discusiones con los adversarios se centran en torno a la imagen vetero-testamentaria de Dios, en torno a la exposici\u00f3n y al cumplimiento de la Tor\u00e1, etc.<\/p>\n<p>La patria chica de Jes\u00fas es Galilea, despreciada por los habitantes depuradamente jud\u00ed\u00ados de Judea y de la capital a causa de la mezcla de su poblaci\u00f3n; lo mismo suced\u00ed\u00ada con la lim\u00ed\u00adtrofe y semipagana Samar\u00ed\u00ada. Aun cuando el plano geogr\u00e1fico del Evangelio m\u00e1s antiguo pertenece al estrato redaccional de Mc, hay que contar muy probablemente con que Jes\u00fas inici\u00f3 su ministerio p\u00fablico en Galilea (lago de Genesaret, Cafarna\u00fam).<\/p>\n<p>II. Problemas metodol\u00f3gicos<br \/>\n1. El lugar que deba asignarse al Jes\u00fas terreno representa un primer problema: \u00bfQu\u00e9 lugar ocupa Jes\u00fas en una exposici\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada neotestamentaria? Mientras que una corriente exeg\u00e9tica (la de Meinertz por ejemplo), sit\u00faa a Jes\u00fas al principio de la teolog\u00ed\u00ada neotestamentaria, otra (por ejemplo, Bultmann) lo sit\u00faa como condici\u00f3n previa de dicha teolog\u00ed\u00ada. Aunque Jes\u00fas tuviera conciencia de su mesianidad y exigiera la fe en \u00e9l, como Mes\u00ed\u00adas, sin embargo, no se le puede designar \u00abcomo sujeto de la fe cristiana, cuyo objeto es\u00bb (BULTMANN, Verh\u00e1ltnis, p. 8). Mientras que Bultmann considera a Jes\u00fas como un presupuesto hist\u00f3rico de la teolog\u00ed\u00ada neotestamentaria, y lo estudia dentro del marco de la misma, una tercera orientaci\u00f3n (Schlier, por ejemplo) quiere excluir radicalmente a Jes\u00fas de la teolog\u00ed\u00ada neotestamentaria. Tambi\u00e9n seg\u00fan esa orientaci\u00f3n, el NT presupone a Jes\u00fas con sus palabras y hechos, y de tal manera que sin esto no se dar\u00ed\u00ada el NT, pero no como si la teolog\u00ed\u00ada de los escritores neotestamentarios fuera una simple prolongaci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada de Jes\u00fas. No se puede obtener la figura hist\u00f3rica de Jes\u00fas a base de los Evangelios, que son siempre una interpretaci\u00f3n creyente de su historia. El Jes\u00fas hist\u00f3rico es un presupuesto de la teolog\u00ed\u00ada neotestamentaria, pero en cuanto tal no debe considerarse como parte de la misma. (SCHLIER, Sinn und Aufgabe 13s).<\/p>\n<p>Podr\u00ed\u00ada lograrse un acuerdo en la consideraci\u00f3n de Jes\u00fas como condici\u00f3n indispensable del desarrollo del kerygma neotestamentario. Frente a esto la cuesti\u00f3n ulterior de si hay que estudiar a Jes\u00fas en el marco de la teolog\u00ed\u00ada neotestamentaria, es de importancia secundaria.<\/p>\n<p>2. Un segundo y m\u00e1s importante problema lo constituye la transici\u00f3n del Jes\u00fas terreno al Cristo de la fe; es decir, la cuesti\u00f3n de la continuidad y discontinuidad planteada por la cesura de pascua. Con el avance de la investigaci\u00f3n sobre la vida de Jes\u00fas se resalt\u00f3 m\u00e1s la discontinuidad entre el \u00abJes\u00fas terreno\u00bb y el \u00abCristo de la fe\u00bb. Esta l\u00ed\u00adnea alcanz\u00f3 su punto culminante en la teolog\u00ed\u00ada de Bultmann. De que s\u00f3lo Jes\u00fas y el -> kerygma neotestamentario sean hechos hist\u00f3ricos, se saca la consecuencia de que \u00fanicamente Jes\u00fas y el kerygma pueden guardar entre s\u00ed\u00ad una relaci\u00f3n de continuidad, pero no Jes\u00fas y el Cristo del kerygma, cual no es una magnitud hist\u00f3rica. Dsde Jes\u00fas no hay camino que conduzca al Cristo del kerygma neotestamentario. Este presupone ciertamente la existencia del Jes\u00fas hist\u00f3rico, el hecho hist\u00f3rico de su personalidad; pero tal hecho no tiene ninguna importancia salv\u00ed\u00adfica. Seg\u00fan esto el creyente no podr\u00ed\u00ada creer en el Jes\u00fas terreno, que nada significa para su propia existencia personal; s\u00f3lo el Cristo kerygm\u00e1tico puede llegar al creyente en el kerygma, en la palabra actual de la Iglesia. Se acepta la continuidad entre Jes\u00fas y el kerygma, que es inconcebible sin la existencia terrena de Jes\u00fas; pero no se admite una identidad objetiva, pues ni el kerygma recoge simplemente el mensaje de Jes\u00fas, ni \u00e9ste contuvo ya en s\u00ed\u00ad el kerygma neotestamentario (por ejemplo, el kerygma cristol\u00f3gico todav\u00ed\u00ada no ocupa ning\u00fan lugar en el mensaje de Jes\u00fas).<\/p>\n<p>Con Bultmann, cuyo nombre representa aqu\u00ed\u00ad a otros exegetas, la acentuaci\u00f3n de la discontinuidad entre Jes\u00fas y el Cristo kerygm\u00e1tico alcanza su punto culminante; pero le sigue muy de cerca un serio esfuerzo por establecer la continuidad, problema que ocupa el primer plano entre una serie de disc\u00ed\u00adpulos de Bultmann. Este problema de la continuidad se ha agudizado porque es preciso explicar el motivo de que los disc\u00ed\u00adpulos, y con ellos el Nuevo Testamento, no se limiten a repetir simplemente el mensaje de Jes\u00fas. La fe en la acci\u00f3n de Dios sobre este Jes\u00fas, suscitada por las apariciones del resucitado, condujo tras un largo proceso de reflexi\u00f3n y con la ayuda de ciertos pasajes del AT a la interpretaci\u00f3n de la importancia salv\u00ed\u00adfica de la muerte de Jes\u00fas. Conforme se va haciendo m\u00e1s expl\u00ed\u00adcita esta interpretaci\u00f3n (cruz &#8211; glorificaci\u00f3n &#8211; bautismo &#8211; nacimiento &#8211; preexistencia), toda la vida terrena de Jes\u00fas se integra en la predicaci\u00f3n cristiana posterior a Pascua. Este proceso se evidencia entre otras cosas por el creciente inter\u00e9s en torno a la vida terrena de Jes\u00fas. El establecer la continuidad en el sentido de una prolongaci\u00f3n lineal, sin tener en cuenta los acontecimientos pascuales como una cesura radical, no har\u00ed\u00ada justicia a la importancia de la resurrecci\u00f3n. Por lo dem\u00e1s, en el actual estado de la investigaci\u00f3n no se puede esperar una fundamentaci\u00f3n que sea aceptada por todas las corrientes teol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>III. Mensaje y misi\u00f3n de Jes\u00fas<br \/>\nEn el centro del mensaje y misi\u00f3n de Jes\u00fas est\u00e1 el reino de Dios (1); su proximidad determina la exigencia incondicionada e inaplazable de conversi\u00f3n (2); este reino es el don gratuito de Dios a su pueblo elegido, don absolutamente soberano y libre (3).<\/p>\n<p>1. Las palabras de Jes\u00fas acerca del reinado divino muestran que Dios es el centro de su pensamiento. Ni los hombres tienen que hacer algo antes para recibir luego el don de Dios, ni \u00e9ste est\u00e1 obligado a tener en cuenta y recompensar los m\u00e9ritos de los hombres en exacta correspondencia. Jes\u00fas declara la guerra a una piedad as\u00ed\u00ad. Dios es el \u00fanico que act\u00faa y el \u00fanico que realmente importa. Por esta raz\u00f3n el -\u00bb \u00abreino\u00bb o \u00abreinado de Dios\u00bb no significa solamente algo est\u00e1tico, sino tambi\u00e9n la acci\u00f3n din\u00e1mica de Dios. El reinado de Dios es una realidad opuesta al presente tiempo del mundo, y lleva consigo la destrucci\u00f3n del reinado de Sat\u00e1n (Le 11, 20; Mt 12, 28; cf. -> milagros de Jes\u00fas).<\/p>\n<p>El reino de Dios es el tema de muchas par\u00e1bolas de Jes\u00fas. En las llamadas par\u00e1bolas del crecimiento, que en raz\u00f3n de su n\u00facleo principal hoy se denominan m\u00e1s bien par\u00e1bolas de contraste, se ense\u00f1a que s\u00f3lo Dios puede traer su reino, y que \u00e9l lo traer\u00e1 con absoluta seguridad a pesar de todos los obst\u00e1culos (Mc 4, 26-29.30ss y par; Mt 13, 33 y par). Las par\u00e1bolas de contraste aluden a la impaciencia de quienes pretenden imponer el reino de Dios por la fuerza (zelotas) o por las propias obras (fariseos). Se les dice que ese reino no depende de ellos, porque es acci\u00f3n y don de Dios exclusivamente.<\/p>\n<p>La controversia acerca de la idea de Jes\u00fas sobre el reino de Dios se ha situado en una l\u00ed\u00adnea media. Ni la escatolog\u00ed\u00ada consecuente (J. Weiss; A. Schweitzer) ni la realizada (C.H. Dodd; ->Escatologismo) pod\u00ed\u00adan imponerse. Seg\u00fan la primera de estas posturas extremas, Jes\u00fas aguardaba el reino de Dios como una realidad estrictamente futura, que llegar\u00ed\u00ada en vida suya (antes de concluirse la misi\u00f3n de sus disc\u00ed\u00adpulos en Israel). Seg\u00fan la otra postura, el reino de Dios est\u00e1 ya presente. Con diversas matizaciones hoy prevalece la idea de que el reino de Dios, esencialmente futuro en la concepci\u00f3n de Jes\u00fas, irrumpe ya en el presente con su presencia personal y se manifiesta especialmente en sus exorcismos y obras milagrosas.<\/p>\n<p>A partir del exilio se esperaba en Israel que Dios dar\u00ed\u00ada comienzo a su reinado con una acci\u00f3n judicial. Las naciones ser\u00e1n aniquiladas en la lucha (Jl 4, 15s; Ez 38, 22) o por el juicio (Dan 2, 34s; 7, 9s, entre otros lugares), o bien deber\u00e1n someterse a Israel (Sal Sl 17). Israel, como pueblo de la elecci\u00f3n divina, entra en el reino de Dios. El Bautista se enfrenta ya a esta seguridad de los israelitas en s\u00ed\u00ad mismos (Mt 3, 7ss). Jes\u00fas llega incluso a amenazar con que el reino se les quitar\u00e1 a los jud\u00ed\u00ados y ser\u00e1 \u00abentregado a otros\u00bb (Mc 12, 9; cf. Mt 8, lls).<\/p>\n<p>2. La exigencia de conversi\u00f3n, derivada de la proximidad del reino de Dios, conduce por una parte a la agravaci\u00f3n de las exigencias de la Tor\u00e1 y, por otra, a la supresi\u00f3n de ciertas afirmaciones que deforman la aut\u00e9ntica voluntad de Dios. La postura de Jes\u00fas frente a la ley es el punto que provoca la oposici\u00f3n de los jefes jud\u00ed\u00ados, los cuales consideran esa postura como un ataque a Dios (->metanoia).<\/p>\n<p>Esta agravaci\u00f3n de las exigencias de la Tor\u00e1 incluye la prohibici\u00f3n del divorcio (Lc 16, 18; cf. Mc 10, 1-12; Mt 5, 31; contra la pr\u00e1ctica del libelo de repudio), el cumplimiento honrado del cuarto mandamiento (Mc 7, 10-13; contra la llamada pr\u00e1ctica del Qorb\u00e1n), las ant\u00ed\u00adtesis del ->Serm\u00f3n de la monta\u00f1a (Mt 5, 21-42) y la ilimitada exigencia del amor a los enemigos (Mt 5,43ss). A Jes\u00fas no le interesa el cumplimiento literal de un precepto, sino el de la voluntad misma de Dios. Por tal raz\u00f3n, all\u00ed\u00ad donde esta voluntad queda encubierta con el \u00abseto de la ley\u00bb Jes\u00fas ataca directamente a la >ley (1). Esto se evidencia sobre todo en los conflictos relativos al s\u00e1bado (Mc 2, 23-3, 6); en ese sentido la palabra secundaria de Mc 2, 27 enjuicia perfectamente la postura de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>La llamada insistente a la aut\u00e9ntica voluntad de Dios est\u00e1 en conexi\u00f3n inmediata con el mensaje de la pronta irrupci\u00f3n del reino de Dios. Jes\u00fas se sabe como aquel que llama en la \u00faltima hora; por eso no presenta ley alguna con prescripciones particulares, sino que exige penitencia y conversi\u00f3n a Dios, seg\u00fan aparece en la proclama inicial, que incluye toda la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas (Mc 1, 15). Como el reino de Dios procede exclusivamente de la fuerza y de la gracia divinas, lo \u00fanico que puede hacer el hombre es pedirlo (\u00bb \u00c2\u00a1Venga a nosotros tu reino!\u00bb) y reconocer el presente como un signo que llama a la conversi\u00f3n (Lc 12, 54-59; 10, 23). Ahora mismo debe tomarse una decisi\u00f3n resuelta a favor o en contra de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>La doble expresi\u00f3n \u00abconfesar\u00bb y \u00abnegar\u00bb (Lc 12, 8ss) muestra que la actitud positiva o negativa frente al mensaje y a la persona de Jes\u00fas decide la pertenencia a la comunidad escatol\u00f3gica de la salvaci\u00f3n. Quien ahora acepta el mensaje e Jes\u00fas, es decir, quien cumple la  voluntad divina de salvaci\u00f3n y santidad con el radicalismo que Jes\u00fas exige, se ha calificado como aspirante a la salvaci\u00f3n definitiva.<\/p>\n<p>3. Con la expectaci\u00f3n del inminente reino de Dios se relacionan asimismo los esfuerzos de Jes\u00fas por preparar a todo Israel como heredero de la salvaci\u00f3n. Jes\u00fas considera al Israel emp\u00ed\u00adrico de su tiempo como el predilecto ->pueblo de Dios; es decir, respeta la pretensi\u00f3n de primog\u00e9nito que tiene el pueblo de Israel como portador de la promesa salv\u00ed\u00adfica dentro de la historia de la revelaci\u00f3n. Por tal motivo Jes\u00fas limit\u00f3 a Israel su propia actividad y, m\u00e1s tarde, la de sus disc\u00ed\u00adpulos misioneros (Mt 10, 5s; 15, 24ss). De ah\u00ed\u00ad que cobren mayor relieve las curaciones de gentiles relatadas a modo de excepci\u00f3n (Mt 8, 5-13 par; Mc 7, 24-30).<\/p>\n<p>La pretensi\u00f3n de llegar a todo Israel aparece en ciertos rasgos caracter\u00ed\u00adsticos de la predicaci\u00f3n. El primero de estos rasgos, que aparece tambi\u00e9n en la conducta de Jes\u00fas, es su actitud contraria a todo alejamiento y huida del mundo. Jes\u00fas busca conscientemente la publicidad (a diferencia del Bautista), para alcanzar con su mensaje a todos los israelitas. En contraposici\u00f3n a muchas tendencias de su tiempo (esenios, Qumr\u00e1n), Jes\u00fas no trata de congregar el \u00abresto\u00bb santo, ni de separar a los justos de los pecadores. Para \u00e9l todos son una grey dispersa y sin pastor (Miq 5, 3; Mt 9, 36; 10, 6). La bondad de Dios se manifiesta en que no excluye a los pecadores ni a los que est\u00e1n fuera de la ley (Lc 15); por lo cual Jes\u00fas trata con los proscritos en el orden religioso y se sienta a la mesa con ellos. A todos los israelitas se les ofrece acceso al reino de Dios, con la \u00fanica condici\u00f3n de que est\u00e9n dispuestos a la ->metanoia. La renuncia de Jes\u00fas a congregar a los israelitas dispuestos a la conversi\u00f3n, separ\u00e1ndolos de los dem\u00e1s para formar con ellos una comunidad mesi\u00e1nica aparte, se patentiza tanto en sus discursos como en sus gestos; as\u00ed\u00ad evita todos los conceptos y designaciones eclesiol\u00f3gicos de su tiempo. Aun suponiendo la existencia del c\u00ed\u00adrculo de los doce antes de pascua, no hay que interpretarlo como una representaci\u00f3n del \u00abresto\u00bb santo, sino como representaci\u00f3n del conjunto de Israel en cuanto naci\u00f3n de las doce tribus. El n\u00famero doce expresa insuperablemente la pretensi\u00f3n de Jes\u00fas de llegar a todo Israel. Las par\u00e1bolas de la red arrojada al mar (Mt 13, 47-50) y de la ciza\u00f1a (Mt 13, 24-30) subrayan de forma expl\u00ed\u00adcita la repulsa a una separaci\u00f3n entre buenos y malos.<\/p>\n<p>La reserva de Jes\u00fas en sus palabras y acciones procede del temor a malas interpretaciones: a) La congregaci\u00f3n de una comunidad organizada del \u00abresto\u00bb (Qumr\u00e1n), habr\u00ed\u00ada sido entendida tan s\u00f3lo como una competencia con las comunidades especiales ya existentes. b) Jes\u00fas no se limita a exigir el cumplimiento correcto de la ley mosaica; superando y en parte suprimiendo la antigua ley (especialmente la ritual) y con el discreto apoyo de una casu\u00ed\u00adstica legal, ense\u00f1a una \u00e9tica sin complicaciones y f\u00e1cilmente inteligible (->\u00e9tica b\u00ed\u00adblica II); en una comunidad cerrada existir\u00ed\u00ada el peligro de nuevas leyes particularistas. c) La exclusi\u00f3n de una comunidad cerrada responde a las nuevas relaciones entre Dios y el hombre; mientras las comunidades jud\u00ed\u00adas que pretend\u00ed\u00adan encarnar al \u00abresto\u00bb derivan con el exacto cumplimiento de la ley hacia las categor\u00ed\u00adas de las obras y del m\u00e9rito ante Dios, Jes\u00fas trata de mostrar precisamente la ->justicia y la ->misericordia divinas; ante Dios todos los hombres son pecadores. La formaci\u00f3n de una comunidad cerrada por parte de Jes\u00fas hubiera obscurecido este aspecto de su mensaje. d) Como Jes\u00fas presenta una sola exigencia para entrar en la comunidad escatol\u00f3gica de los salvados, a saber, la decisi\u00f3n por \u00e9l aqu\u00ed\u00ad y ahora, la actualidad y urgencia de tal pretensi\u00f3n se hubieran desvirtuado innecesariamente con la fundaci\u00f3n provisional de una comunidad cerrada. Estas y otras razones hacen comprensible la reserva de Jes\u00fas de cara a una comunidad organizada de los herederos de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Si hasta el presente s\u00f3lo hemos hablado de los israelitas como aspirantes a la salvaci\u00f3n, ahora debemos decir unas palabras acerca de la posici\u00f3n de Jes\u00fas con relaci\u00f3n a los gentiles. A pesar del reconocimiento fundamental de la prerrogativa de Israel, el concepto de salvaci\u00f3n que Jes\u00fas tiene est\u00e1 abierto asimismo a los gentiles. Jes\u00fas aparta de su mensaje la idea de venganza (cf. Lc 4, 19 con Is 61, 2) y, al menos en algunos casos aislados, tambi\u00e9n hace part\u00ed\u00adcipes a los gentiles del reino de Dios que llega con \u00e9l (Mt 8, 5-13 par; Mc 7, 24-30). Es probable adem\u00e1s que se pueda atribuir a Jes\u00fas la idea de una peregrinaci\u00f3n escatol\u00f3gica de las naciones (Mt 8, 11; J. JEREMIAS, Jesu Verheissung, esp. 53s), con lo cual no se indicar\u00ed\u00ada ciertamente una misi\u00f3n de los gentiles, pero s\u00ed\u00ad su participaci\u00f3n escatol\u00f3gica en la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>IV. Cuestiones en torno a la pasi\u00f3n y la pascua<br \/>\nSe puede suponer sin graves dificultades que el mismo Jes\u00fas vio ven\u00ed\u00adrsele encima la ->pasi\u00f3n como reacci\u00f3n a las ideas que hab\u00ed\u00ada predicado acerca de Dios y su reino, y que hasta fue a su encuentro de una manera consciente. Entre los problemas que a\u00fan se discuten sobre la interpretaci\u00f3n de la muerte de Jes\u00fas est\u00e1n la cuesti\u00f3n de origen e historicidad de la palabra lytron (Mc 10, 45) y la pregunta, m\u00e1s decisiva todav\u00ed\u00ada, que se refiere a las palabras de la cena, en las que resuenan diferentes motivos veterotestamentarios (Ex 24, 8; Is 53; Jer 31, 31-34). La reconstrucci\u00f3n del texto original resulta dif\u00ed\u00adcil porque en los relatos que tenemos de la \u00faltima cena podr\u00ed\u00ada reflejarse a la vez la interpretaci\u00f3n pospascual de la cena del Se\u00f1or. Desde hace mucho tiempo se han advertido diferencias entre la redacci\u00f3n de Mc-Mt y la de Lc-Pablo. En la discusi\u00f3n entran adem\u00e1s dos tradiciones independientes de la \u00faltima cena: un relato de cena con proyecci\u00f3n escatol\u00f3gica y un relato de instituci\u00f3n. Apenas cabe esperar una reconstrucci\u00f3n del texto original segura hasta en los detalles. Podemos, sin embargo, adentrar-nos profundamente en la tradici\u00f3n sem\u00ed\u00adtica; en todo caso los motivos de la muerte vicaria y de la alianza no se pueden derivar de las ideas helenistas.<\/p>\n<p>Es dif\u00ed\u00adcil asimismo el enjuiciamiento de los vaticinios de la pasi\u00f3n y resurrecci\u00f3n (Mc 8, 31; 9, 31; 10, 32ss). La investigaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica los tiene por vaticina ex eventu; se acepta com\u00fanmente que, al menos en su forma actual, son secundarios. De ah\u00ed\u00ad que no se puedan aducir por separado para entender la muerte de Jes\u00fas. Pero, habida cuenta de todo lo que comporta la misi\u00f3n de Jes\u00fas, puede al menos considerarse como hist\u00f3ricamente probable que en el c\u00ed\u00adrculo de sus disc\u00ed\u00adpulos Jes\u00fas habla de su muerte como de un \u00abes preciso\u00bb divino (Lc 12, 50; 13, 32s) y que en consecuencia la entendi\u00f3 como un acto mediador de salvaci\u00f3n. Hay que preguntarse seriamente por qu\u00e9 \u00e9l no hab\u00ed\u00ada de ser capaz de descubrir el sentido divino de su muerte en ciertas funciones del Siervo de Dios, que padece vicariamente \u00abpor los muchos\u00bb (Is 53, 4-12); entendi\u00e9ndola, por tanto, como un nuevo acto divino de gracia en favor de Israel y de las naciones (Is 42, 6s; 49, 5-8). Eso parece tanto m\u00e1s obvio por el hecho de que la idea de la representaci\u00f3n vicaria y de la interpretaci\u00f3n expiatoria de los dolores del justo era corriente desde el tiempo de los Macabeos (E. SCHWEIZER, Erniedrigung 24ss). La idea de la expiaci\u00f3n se puede apoyar al menos en el logion del bautismo de sangre (Mc 10, 38s par), contra el que no existe la sospecha de una interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica posterior a pascua.<\/p>\n<p>El problema de la interpretaci\u00f3n de la muerte de Jes\u00fas es de importancia secundaria desde la perspectiva de la fe postpascual, en el sentido de que esa muerte fuesuperada por la acci\u00f3n de Dios y la historia de Jes\u00fas empez\u00f3 en un nuevo plano. Seg\u00fan el testimonio concorde de las antiguas f\u00f3rmulas de fe y los relatos pascuales de los Evangelios, a ra\u00ed\u00adz de las apariciones los disc\u00ed\u00adpulos llegaron a la convicci\u00f3n de que Dios super\u00f3 la muerte de Jes\u00fas mediante un nuevo acto revelador, la resurrecci\u00f3n, que deb\u00ed\u00ada entenderse como un milagro. Por la resurrecci\u00f3n el ajusticiado ignominiosamente fue exaltado a kyrios celestial. Los relatos pascuales tanto de los Evangelios como de Act, que presentan graves divergencias, no se pueden considerar como reproducci\u00f3n protocolaria de un acontecimiento que haya transcurrido as\u00ed\u00ad; pero en cuanto \u00abinterpretaciones\u00bb de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios son valiosas informaciones de la fe de la Iglesia primitiva acerca de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, de su realidad y significado, tanto para Jes\u00fas mismo como para la continuaci\u00f3n de la obra redentora. Con raz\u00f3n se habla de la tensi\u00f3n entre la pluralidad de los relatos pascuales y la unidad del mensaje pascual (BORNnAMM, Jesus 166). Te\u00f3logos cat\u00f3licos y protestantes est\u00e1n de acuerdo en que lo aprehensible como acontecimiento estrictamente hist\u00f3ricc es, no la resurrecci\u00f3n en cuanto tal, sino la fe pascual, es decir, la convicci\u00f3n subjetiva de los disc\u00ed\u00adpulos (TRILLING, Problemas 181; KOLPING: HThG I 141).<\/p>\n<p>Con la fe en la ->resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas comienzan una progresiva explicaci\u00f3n del acontecimiento cristiano y una interpretaci\u00f3n retrospectiva de la vida de Jes\u00fas, que aparecen muy pronto sobre todo en las f\u00f3rmulas kerygm\u00e1ticas y en los t\u00ed\u00adtulos cristol\u00f3gicos, pasando finalmente a los Evangelios.<\/p>\n<p>V. Cristolog\u00ed\u00ada neotestamentaria<br \/>\nComo, seg\u00fan la convicci\u00f3n general, Jes\u00fas no hizo de su persona el tema principal de su mensaje y, habida cuenta del car\u00e1cter escatol\u00f3gico de sus exigencias, no pudo aplicarse a s\u00ed\u00ad mismo los t\u00ed\u00adtulos salv\u00ed\u00adficos que se la atribuyen, al menos no con su significaci\u00f3n actual (por ejemplo, Hijo del hombre), habria que concluir que los t\u00ed\u00adtulos dignatarios (\u00abMes\u00ed\u00adas\u00bb, \u00abHijo del hombre\u00bb, \u00abSe\u00f1or\u00bb y quiz\u00e1s incluso \u00abel Hijo\u00bb) se los dio la comunidad primitiva para describir su conciencia y pretensiones de enviado, as\u00ed\u00ad como para expresar la propia fe en \u00e9l. La exaltaci\u00f3n de Jes\u00fas crucificado hasta una posici\u00f3n celestial de poder debe considerarse como el punto de partida y de orientaci\u00f3n que constituye la base de la cristolog\u00ed\u00ada neotestamentaria.<\/p>\n<p>1. Es probable, que el estrato neotestamentario m\u00e1s primitivo sea la cristolog\u00ed\u00ada de la exaltaci\u00f3n. Con el apoyo de textos que contienen vaticinios teocr\u00e1tico-mesi\u00e1nicos (2 Sam 7, 14; Sal 2, 7; 110, 1) se interpreta la resurrecci\u00f3n como elevaci\u00f3n a la filiaci\u00f3n divina del Mes\u00ed\u00adas, como un sentarse a la derecha de Dios y como entronizaci\u00f3n en calidad de Kyrios igual a Dios. El hecho notable de que los creyentes de la primitiva comunidad palestinense, seg\u00fan la interpretaci\u00f3n m\u00e1s probable del mar\u00e1n\u00e1-th\u00e1, pidiesen la llegada del tiempo de salvaci\u00f3n no directamente a Yahveh, sino a Jes\u00fas que viv\u00ed\u00ada en el cielo, tiene sentido s\u00f3lo en el caso de que la resurrecci\u00f3n, es decir, la glorificaci\u00f3n, no se entienda como un alejamiento pasajero, sino como una instalaci\u00f3n en una posici\u00f3n de poder celestial, que capacita para la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica. S\u00f3lo desde esta fe en la resurrecci\u00f3n pasa la persona de Jes\u00fas, como mediador de salvaci\u00f3n, al primer plano de la predicaci\u00f3n, a diferencia del evangelio personal de Jes\u00fas. A consecuencia de esta cristolog\u00ed\u00ada de la exaltaci\u00f3n el mensaje post-pascual se convierte en el evangelio de Jes\u00fas, en el sentido de un genitivo objetivo (Rom 15, 19; 1, 9; 1, lss).<\/p>\n<p>2. Al instalarse en suelo jud\u00ed\u00ado el mensaje de salvaci\u00f3n habl\u00f3 ante todo, por razones misioneras, de lo que Dios hab\u00ed\u00ada hecho en Jes\u00fas. La aprobaci\u00f3n divina del crucificado fue la raz\u00f3n primaria que permiti\u00f3 hablar del sentido salv\u00ed\u00adfico de esta muerte (cf. la formulaci\u00f3n anterior a Pablo de 1 Cor 15, 3s). Junto al hecho de que la muerte era conforme a las Escrituras (cf. asimismo las alusiones veterotestamentarias en los relatos de la pasi\u00f3n), se introduce tambi\u00e9n la idea de expiaci\u00f3n, as\u00ed\u00ad como la de la fuerza redentora de la muerte de Jes\u00fas (G\u00e1l 1, 4; 2 Cor 5, 14s.21; Rom 4, 25; 8, 32).<\/p>\n<p>3. La frecuente conexi\u00f3n de las f\u00f3rmulas breves acerca de la muerte de Jes\u00fas (que contienen el motivo de expiaci\u00f3n: Rom 5, 6.8; 1 Pe 3, 18; y el de la resurrecci\u00f3n por obra de Dios: 1 Cor 15, 3s) con el t\u00ed\u00adtulo de \u00abMes\u00ed\u00adas-Cristo\u00bb apunta hacia una m\u00e1s amplia posibilidad interpretativa de la muerte de Jes\u00fas. En el juda\u00ed\u00adsmo el t\u00ed\u00adtulo de ->Mes\u00ed\u00adas no iba ligado a una determinada figura de salvador; Jes\u00fas no se lo aplic\u00f3 a causa de su matiz pol\u00ed\u00adtico. Aun cuando la discutida frase ante el sanedr\u00ed\u00adn (Mc 14, 61s) no sea hist\u00f3rica puede tenerse como seguro que el procurador romano, impulsado por los jefes jud\u00ed\u00ados, conden\u00f3 a muerte a Jes\u00fas como pretendiente a Mes\u00ed\u00adas pol\u00ed\u00adtico (cf. la inscripci\u00f3n en la cruz). Por tal motivo la explicaci\u00f3n m\u00e1s probable es que la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica con el t\u00ed\u00adtulo de Mes\u00ed\u00adas quiso acoger y anunciar la muerte de Jes\u00fas como la de un pretendiente a Mes\u00ed\u00adas en el sentido positivo, es decir, como una muerte salv\u00ed\u00adfica querida por Dios. En la situaci\u00f3n pospascual de la comunidad primitiva desapareci\u00f3 la reserva con respecto al t\u00ed\u00adtulo mesi\u00e1nico; \u00abMes\u00ed\u00adas\u00bb se convirti\u00f3 en el apelativo m\u00e1s frecuente para describir la misi\u00f3n de Jes\u00fas, y pas\u00f3 a ser su nombre propio al aceptarlo los griegos, a quienes nada pod\u00ed\u00ada decir tal designaci\u00f3n. De este modo &#8211; y expres\u00e1ndolo en forma simplificada &#8211; la confesi\u00f3n de fe palestinense \u00abJes\u00fas es el Cristo\u00bb lleg\u00f3 a ser en el helenismo un nombre propio: \u00abJesucristo\u00bb, que a su vez se convirti\u00f3 en parte integrante de una nueva f\u00f3rmula de fe: \u00abJesucristo es Se\u00f1or\u00bb (Flp 2, 11).<\/p>\n<p>4. Con la confesi\u00f3n de Jes\u00fas como Mes\u00ed\u00adas se relaciona en suelo palestinense la referencia a su filiaci\u00f3n dav\u00ed\u00addica. Al subrayar la procedencia de Jes\u00fas, como ocurre en la vieja f\u00f3rmula de Rom 1, 3, se fundamenta ya el car\u00e1cter mesi\u00e1nico del Jes\u00fas terreno, que as\u00ed\u00ad queda orientado hacia la entronizaci\u00f3n mesi\u00e1nica como Hijo de Dios por la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>La alusi\u00f3n a la procedencia dav\u00ed\u00addica de Jes\u00fas en el kerygma m\u00e1s antiguo no se debe precisamente a un inter\u00e9s biogr\u00e1fico, sino que responde a la prueba de los vaticinios (2 Sam 7, 12s; Is 11, 1); expresa la pretensi\u00f3n al trono mesi\u00e1nico de David. A causa del fuerte matiz nacionalista, el t\u00ed\u00adtulo de hijo de David carece de significado para los cristianos de la gentilidad y desaparece pronto.<\/p>\n<p>5. Si la expresi\u00f3n teol\u00f3gica \u00abhijo de David\u00bb vincula la mesianidad de Jes\u00fas con su linaje y nacimiento (cf. los pr\u00f3logos de los Evangelios de Mt y Lc), la pregunta por el ser de Jes\u00fas antes de su nacimiento plantea la cuesti\u00f3n de su preexistencia. Como se discuten el car\u00e1cter de palabra aut\u00e9ntica de Jes\u00fas que presentan los logia sin\u00f3pticos donde aparece \u00abel Hijo\u00bb de forma absoluta (Mt 11, 27 par), as\u00ed\u00ad como la existencia precristiana del mito de un anthropos redentor, resulta preferible la explicaci\u00f3n seg\u00fan la cual la doctrina judeo-helen\u00ed\u00adstica de la sabidur\u00ed\u00ada anterior al mundo habr\u00ed\u00ada llevado a la fe en la preexistencia de Jes\u00fas (Flp 2, 6ss; Rom 1, 3; 8, 3.29.32; 1 Cor 8, 6; 10, 4), y con ello a la afirmaci\u00f3n de la encarnaci\u00f3n (seg\u00fan Flp 2, 6-11, texto prepaulino).<\/p>\n<p>La cristolog\u00ed\u00ada de la preexistencia, es decir, la fe en un J. que est\u00e1 siempre en posesi\u00f3n del ser divino, se formula en el (judeo) helenismo con ayuda del t\u00ed\u00adtulo de Hijo (de Dios); para el pensamiento genuinamente jud\u00ed\u00ado s\u00f3lo se trataba de un t\u00ed\u00adtulo de rey mesi\u00e1nico. Sigue sin resolverse el problema de si la atribuci\u00f3n de la preexistencia como Hijo de Dios se debe a Pablo (G\u00e1l 4, 4s; Rom 1, 3) o es anterior. Pero no puede dudarse de que el concepto veterotestamentario y jud\u00ed\u00ado de Hijo de Dios desconoce todav\u00ed\u00ada la vinculaci\u00f3n con la preexistencia o con una filiaci\u00f3n divina de tipo metaf\u00ed\u00adsico. El concepto se caracteriza m\u00e1s bien \u00abpor la idea de la elecci\u00f3n para llevar a cabo una misi\u00f3n especial de servicio se\u00f1alada por Dios, y por la idea de la estricta obediencia al Dios que elige\u00bb (CULLMANN, Christologie 281).<\/p>\n<p>Menos a\u00fan exige la idea de una filiaci\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica el predicado griego de \u00abhombre divino\u00bb, aunque se aplique en un contexto literario relativo a la generaci\u00f3n divina. El hombre divino (soberano, fil\u00f3sofo, poeta, m\u00e9dico, taumaturgo) es un ser supraterreno y divino (the\u00ed\u00ados), pero no Dios (theos). La Iglesia primitiva, por el contrario, entiende a Jes\u00fas como el verdadero y \u00fanico \u00abHijo de Dios\u00bb en un sentido absoluto, por lo cual el mensaje apost\u00f3lico puede llamarse tambi\u00e9n \u00abel evangelio de su Hijo\u00bb (Rom 1, 9; cf. las variantes de Mc 1, 1, que colocan todo el evangelio bajo la profesi\u00f3n de fe en Jes\u00fas como Hijo de Dios). Aunque Jes\u00fas no haya hablado de s\u00ed\u00ad mismo como de \u00abel Hijo\u00bb en sentido absoluto, cabe aducir en todo caso como explicaci\u00f3n la peculiar inmediatez respecto de Dios que Jesucristo reclamaba para s\u00ed\u00ad como predicador defintivo de la voluntad salv\u00ed\u00adfica y santificadora de Dios.<\/p>\n<p>6. Problemas especiales plantea el t\u00ed\u00adtulo de \u00abHijo del hombre\u00bb, en el que tanto ha insistido la investigaci\u00f3n. Como el t\u00ed\u00adtulo en su contenido actual no puede entenderse como autodesignaci\u00f3n de Jes\u00fas, se distinguen tres grupos en las palabras acerca del \u00abHijo del hombre\u00bb: 1\u00c2\u00ba., las relativas al Hijo del hombre futuro; 2\u00c2\u00b0, las que se refieren al Hijo del hombre que padece y resucita; 3\u00c2\u00b0, las referentes al que act\u00faa en el momento presente (BULTMANN, Theologie 31). Casi todos los exegetas consideran secundario por lo menos el t\u00ed\u00adtulo mismo en el tercer grupo (Mc 2, 10.28; Mt 8, 20; 11, 19; 12, 32); una gran parte de exegetas (no as\u00ed\u00ad, por ejemplo, E. Schweizer) opina lo mismo del segundo grupo, representado s\u00f3lo por Mc (Mc 8, 31; 9, 31; 10, 33; falta en Q). Hoy se discuten sobre todo las palabras acerca del Hijo del hombre futuro, que se encuentran en Mc y Q (Mc 8, 38, 13, 26s; 14, 62s; Mt 24, 27.37.39.44 par).<\/p>\n<p>Mientras que hace unos a\u00f1os s\u00f3lo se discut\u00ed\u00ada si, con el esperado Hijo del hombre, Jes\u00fas alud\u00ed\u00ada a s\u00ed\u00ad mismo o a otro, hoy algunos famosos representantes de la investigaci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica sobre Jes\u00fas se\u00f1alan la imposibilidad de compaginar la predicaci\u00f3n sobre el pr\u00f3ximo reino de Dios con la expectaci\u00f3n de un nuevo salvador antes del juicio (Vielhauer, Braun, KRsemann, Bornkamm). La Iglesia primitiva habr\u00ed\u00ada sido la primera en recurrir a la idea apocal\u00ed\u00adptica del Hijo del hombre que sale del misterioso mundo divino y que realiza el juicio en nombre de Dios; y lo habr\u00ed\u00ada hecho porque la expectaci\u00f3n del Hijo del hombre era la \u00fanica idea disponible con que pod\u00ed\u00ada fundamentarse una venida del Salvador desde el cielo, es decir, la parus\u00ed\u00ada del Mes\u00ed\u00adas Jes\u00fas, especialmente en orden al juicio, a partir de una forma ya existente de expectaci\u00f3n escatol\u00f3gica. Pero incluso bajo esta suposici\u00f3n la fe de la comunidad primitiva en la ->parus\u00ed\u00ada de Jes\u00fas estar\u00ed\u00ada anulada en un acto del Dios revelador; una vez m\u00e1s quedar\u00ed\u00ada probada la significaci\u00f3n de la fe pascual para el evangelio postpascual.<\/p>\n<p>7. Una funci\u00f3n de importancia parecida a la del t\u00ed\u00adtulo de \u00abHijo del hombre\u00bb asigna la investigaci\u00f3n al t\u00ed\u00adtulo de \u00abSiervo de Dios\u00bb, pues de \u00e9l se quiere derivar la conciencia que Jes\u00fas tuvo de su expiaci\u00f3n vicaria (Cullmann, Jeremias).<\/p>\n<p>De los cuatro poemas del Siervo de Dios (Is 42, 1-4; 49, 1-7; 50, 4-11; 52, 13-53, 12), la discusi\u00f3n se centra principalmente en el \u00faltimo, que habla de la expiaci\u00f3n vicaria del Siervo de Yahveh. La opini\u00f3n tradicional trata de reclamar tambi\u00e9n esta idea para la conciencia que Jes\u00fas ten\u00ed\u00ada de s\u00ed\u00ad mismo (\u00abconciencia de pa\u00efs\u00bb en lugar de \u00abconciencia de Mes\u00ed\u00adas\u00bb; cf. CULLMANN, Christologie 81). Pero hay que referirse, por otro lado, a los textos de Mt (12, 18 = Is 42, 1-4; Mt 8, 17 = Is 53, 4), que exaltan al Jes\u00fas que act\u00faa o que realiza milagros silenciosamente y no su pasi\u00f3n expiatoria. \u00bfSer\u00ed\u00ada posible esta interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica por parte de Mt si Jes\u00fas se hubiera entendido a s\u00ed\u00ad mismo de forma inequ\u00ed\u00advoca como el Siervo de Dios que exp\u00ed\u00ada por otros? Aun as\u00ed\u00ad, hay que excluir asimismo el otro extremo: a saber, que Jes\u00fas no pudo interpretar su muerte violenta como muerte expiatoria en el sentido del Siervo de Dios del Deutero-Isa\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>Hay que advertir c\u00f3mo el juda\u00ed\u00adsmo no conoci\u00f3 en la figura del Siervo de Dios una realidad uniforme; hasta se desconoce la unidad tem\u00e1tica de los poemas sobre el Siervo de Dios. Cierto que el juda\u00ed\u00adsmo atribuye a la muerte del m\u00e1rtir una fuerza expiatoria, pero no relaciona la fuerza expiatoria de esa muerte con Is 53, y menos a\u00fan con el v. 10. Adem\u00e1s la idea del dolor expiatorio por otros no se relaciona todav\u00ed\u00ada con el Mes\u00ed\u00adas (as\u00ed\u00ad Cullmann entre otros, contra J. Jerem\u00ed\u00adas). Por estas razones no se puede derivar de Is 53 un Mes\u00ed\u00adas que exp\u00ed\u00ada en representaci\u00f3n. En el NT semejante vinculaci\u00f3n es algo completamente nuevo, y tiende a explicar el esc\u00e1ndalo de la cruz. Tambi\u00e9n cabe pensar que Jes\u00fas tom\u00f3 de Is ese rasgo que respond\u00ed\u00ada a su especial conciencia de enviado (por ejemplo, Is 53, 12: expiaci\u00f3n). Pero aun en el supuesto de que Jes\u00fas no se hubiera identificado con el Siervo de Dios, nada se dir\u00ed\u00ada con ello en contra de su muerte como muerte expiatoria \u00abpor los muchos\u00bb (Mc 10, 45 y las palabras de la \u00faltima cena: Mc 14, 24; Mt 26, 28; el \u00abpor vosotros\u00bb de Lc 22, 20 es secundario).<\/p>\n<p>8. Un t\u00ed\u00adtulo glorioso, empleado con particular frecuencia en el primitivo culto cristiano y que expresa la entronizaci\u00f3n de Jes\u00fas como soberano universal es el nombre de Kyrios.<\/p>\n<p>Los textos evidencian la evoluci\u00f3n desde Mare-Kyrios de la invocaci\u00f3n lit\u00fargica mar\u00e4n\u00e1-th\u00e4 hasta el absoluto \u00f3 kyrios en el \u00e1mbito ling\u00fc\u00ed\u00adstico griego; es decir, hasta llegar a la forma de proclamaci\u00f3n all\u00ed\u00ad posible de \u00abJes\u00fas es Se\u00f1or\u00bb (1 Cor 12, 3; Rom 10, 9). Tambi\u00e9n contribuyeron probablemente a esta evoluci\u00f3n la aplicaci\u00f3n del nombre Kyrios al soberano, que el helenismo veneraba como un ser divino, y su empleo en los LXX como nombre de Dios, aun cuando Jes\u00fas no era venerado como Kyrios-Yahveh en un sentido pleno. De todos modos la invocaci\u00f3n cultual de Jes\u00fas como \u00abel Se\u00f1or\u00bb explica que se le atribuyese el t\u00ed\u00adtulo hom\u00f3nimo de los LXX. En contraposici\u00f3n a los gentiles, el cristiano confiesa a un solo Dios, el Padre, y a un Se\u00f1or, Jesucristo (1 Cor 8, 5s). La funci\u00f3n de este Se\u00f1or consiste en la direcci\u00f3n actual de su Iglesia (1 Tes 3, 12s; Rom 10, 12), en el ejercicio de una soberan\u00ed\u00ada c\u00f3smica sobre los principados y potestades (1 Cor 15, 25s), y en el juicio final del \u00abd\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\u00bb, que ahora se le asigna a Jes\u00fas (1 Tes 5, 2; 2 Tes 2, 2; Act 2, 20). Las palabras finales de Mt (18, 18) expresan magn\u00ed\u00adficamente la profesi\u00f3n de fe en el Se\u00f1or glorificado. A Jes\u00fas se le llama tambi\u00e9n \u00abSe\u00f1or\u00bb de un modo retrospectivo (1 Cor 2, 8; 9, 5; 7, 10.12), pero en conjunto este t\u00ed\u00adtulo resume la fe postpascual (Act 2, 36; F1p 2, 9ss).<\/p>\n<p>Vamos a referirnos muy brevemente a otros aspectos de la cristolog\u00ed\u00ada. Pablo contrapone a Cristo, como segundo Ad\u00e1n y cabeza de la humanidad justificada, al Ad\u00e1n primero cabeza de la humanidad pecadora (Rom 5, 12-21; cf. asimismo ->Pablo, teolog\u00ed\u00ada de). Seg\u00fan Heb el ministerio mediador de Jes\u00fas se relaciona con el de un pont\u00ed\u00adfice celestial. La cristolog\u00ed\u00ada del Logos contenida en el pr\u00f3logo de Juan plantea problemas especiales. Todav\u00ed\u00ada no se ha esclarecido por completo su origen (\u00bfgnosis?, \u00bfsabidur\u00ed\u00ada?; v\u00e9ase tambi\u00e9n ->Juan, teolog\u00ed\u00ada de).<\/p>\n<p>9. Resumen. La cristolog\u00ed\u00ada neotestamentaria, tal como queda expuesta a partir de ciertos t\u00ed\u00adtulos, no se pregunta en primer t\u00e9rmino por la naturaleza divina o humana de Jesucristo, sino por la significaci\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica de su persona; de ah\u00ed\u00ad que la mayor parte de sus t\u00ed\u00adtulos sean conceptos funcionales, que expresan un aspecto determinado de su acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica. Teniendo en cuenta el planteamiento del problema y, el lenguaje poco elaborado que hallamos en el NT, no podemos esperar que all\u00ed\u00ad est\u00e9n desarrollados los conceptos ontol\u00f3gicos de la cristolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: GENERAL: H. Conzelmann: RGG3 III 619-653 ; A. V\u00f3gtle &#8211; R. 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Friedrich, Beobachtungen zur messianischen Hohepriestererwartung in den Synoptikem: ZThK 53 (1956) 265-311; M. Garc\u00ed\u00ada Cordero, Jesucristo como problema. Los grandes interrogantes en torno al hombre-Dios (Salamanca, 1961); J.-M. Igart\u00faa, El misterio de Cristo Rey. Rey de los siglos (Bilbao 1965). S. Sabugal, XPIETOE. Investigaci\u00f3n exeg\u00e9tica sobre la cristolog\u00ed\u00ada joannea (Herder Barcelona 1972).<\/p>\n<p>Ingrid Maisch &#8211; Anton V\u00f6gtle<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p>\n  Jesucristo, obra del pintor peruano Joaqu\u00edn Gonz\u00e1les*Hijo de Dios<\/p>\n<ul>\n<li> Emmanuel<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Mes\u00edas<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> el Logos<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Nacimiento Virginal de Cristo<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Origen del Nombre de Jesucristo:  En este art\u00edculo consideraremos las dos palabras  que componen el Nombre Sagrado:  \u201cJes\u00fas\u201d y \u201cCristo\u201d. <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Sant\u00edsimo Nombre de Jes\u00fas; Honramos el Nombre de Jes\u00fas porque nos recuerda todas las bendiciones que recibimos a trav\u00e9s de nuestro Redentor. <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Primeros Documentos Hist\u00f3ricos sobre Jesucristo: En este art\u00edculo discutimos los antiguos documentos hist\u00f3ricos&#8212;paganos, jud\u00edos y cristianos&#8212;que se refieren a la vida y obras de Cristo. <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Cronolog\u00eda de la Vida de Jesucristo:  Procuraremos establecer la cronolog\u00eda absoluta y relativa de la vida de Nuestro Se\u00f1or. <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Conocimiento de Jesucristo:  En este art\u00edculo realizaremos un an\u00e1lisis de la dotaci\u00f3n intelectual de Cristo. <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Devoci\u00f3n al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas: La devoci\u00f3n al Sagrado Coraz\u00f3n es una forma especial de devoci\u00f3n a Jes\u00fas. <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Cristolog\u00eda:  Es la parte de la teolog\u00eda que trata de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo. En toda su dimensi\u00f3n comprende las doctrinas concernientes a la Persona de Cristo y sus obras; pero en el presente art\u00edculo nos limitaremos a considerar la Persona de Cristo. <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Genealog\u00eda de Jesucristo:  En este art\u00edculo se desarrolla y compara las genealog\u00edas de Cristo presentadas en los Evangelios. <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Car\u00e1cter de Jesucristo:  Aqu\u00ed consideramos el car\u00e1cter de Jes\u00fas seg\u00fan se manifiesta en su relaci\u00f3n con los hombres, y luego en su relaci\u00f3n con Dios. <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Misterio de la Encarnaci\u00f3n de Jesucristo: La Encarnaci\u00f3n es el misterio y el dogma del Verbo hecho Carne. <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Agon\u00eda de Cristo<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Devoci\u00f3n a la Pasi\u00f3n de Cristo<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Pasi\u00f3n de Cristo en los Cuatro Evangelios<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> Preciosa Sangre<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Resurrecci\u00f3n de Jesucristo: Resurrecci\u00f3n es levantarse de entre los muertos, volver a la vida. En este art\u00edculo trataremos sobre la Resurrecci\u00f3n de Cristo incluyendo sus caracter\u00edsticas e importancia. <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li>Presencia Real de Cristo en la Eucarist\u00eda<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente:<\/b>  \u00abJesus Christ.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 8. New York: Robert Appleton Company, 1910. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/08374c.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">L H M.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Cristo, Cristo Jes\u00fas, Mes\u00edas, Salvador, Se\u00f1or, Se\u00f1or Jesucristo, Se\u00f1or Jes\u00fas, Ungido, Verbo Mat 1:1 libro de la genealog\u00eda de J, hijo de David Joh 1:17 la gracia y la .. vinieron por medio de J Joh 17:3 te conozcan a ti .. y a J, a quien has Act 3:6 en el nombre de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jesucristo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abJESUCRISTO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-2733","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2733","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2733"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2733\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2733"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2733"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2733"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}