{"id":2736,"date":"2016-02-04T23:28:50","date_gmt":"2016-02-05T04:28:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jesus\/"},"modified":"2016-02-04T23:28:50","modified_gmt":"2016-02-05T04:28:50","slug":"jesus","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jesus\/","title":{"rendered":"JESUS"},"content":{"rendered":"<p>v. Cristo, Cristo Jes\u00fas, Hijo, Jesucristo, Jes\u00fas, Mes\u00edas, Salvador, Se\u00f1or, Se\u00f1or Jesucristo, Se\u00f1or Jes\u00fas, Ungido, Verbo.<br \/>\nPredicci\u00f3n de su nacimiento, Luk 1:26-38;<br \/>\nnace, Mat 1:18-25;<br \/>\nLuk 2:1-7;<br \/>\ncircuncidado, Luk 2:21;<br \/>\npresentado en el templo, Luk 2:22-38;<br \/>\nvisitado por los magos, Mat 2:1-12;<br \/>\nllevado a Egipto, Mat 2:13-18;<br \/>\ntra\u00eddo a Nazaret, Mat 2:19-23;<br \/>\nLuk 2:39;<br \/>\nvisita a Jerusal\u00e9n, Luk 2:41-50;<br \/>\nbautizado, Mat 3:13-17;<br \/>\nMar 1:9-11;<br \/>\nLuk 3:21-22;<br \/>\ntentado por el diablo, Mat 4:1-11;<br \/>\nMar 1:12-13;<br \/>\nLuk 4:1-13;<br \/>\nllama a sus disc\u00edpulos, Mat 8:22;<br \/>\nMat_ 9:9;<br \/>\nMar 1:16-20;<br \/>\nMar 2:13-14;<br \/>\nLuk 5:27-28;<br \/>\nLuk 6:12-16;<br \/>\nJoh 1:35-51;<br \/>\ncomisiona a los doce, Mat 10:1-4;<br \/>\nMar 3:13-19;<br \/>\nLuk 6:12-16;<br \/>\nel serm\u00f3n del monte. Mat_5-7;<br \/>\nenv\u00eda a los disc\u00edpulos de dos en dos, Mat 9:35-11;<br \/>\nMar 6:6-13;<br \/>\nLuk 9:1-6;<br \/>\npredice su muerte y resurrecci\u00f3n, Mat 16:21-26;<br \/>\nMat 17:22-23;<br \/>\nMat 20:17-28;<br \/>\nMar 8:31-37;<br \/>\nMar 9:30-32;<br \/>\nMar 10:32-45;<br \/>\nLuk 9:22-25, Luk_43-45;<br \/>\nLuk 18:31-34;<br \/>\nla transfiguraci\u00f3n, Mat 17:1-8;<br \/>\nMar 9:2-8;<br \/>\nLuk 9:28-36;<br \/>\nenv\u00eda a los setenta, Luk 10:1-24.; su entrada triunfal a Jerusal\u00e9n, Mat 21:1-11;<br \/>\nMar 11:1-11;<br \/>\nLuk 19:29-44;<br \/>\nJoh 12:12-19;<br \/>\ninstituye la Cena del Se\u00f1or, Mat 26:17-29;<br \/>\nMar 14:12-25;<br \/>\nLuk 22:7-23;<br \/>\nJoh 13:21-30;<br \/>\n1Co 11:23-26;<br \/>\ntraicionado, arrestado y abandonado, Mat 26:47-56;<br \/>\nMar 14:43-52;<br \/>\nLuk 22:47-53;<br \/>\nJoh 18:2-11;<br \/>\ncrucificado, Mat 27:31-56;<br \/>\nMar 15:20-41;<br \/>\nLuk 23:26-49;<br \/>\nJoh 19:16-30;<br \/>\naparece despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n, Mat 28:9-20;<br \/>\nMar 16:9-18;<br \/>\nLuk 24:13-50;<br \/>\nJoh 20:11-29;<br \/>\nAct 1:3-8;<br \/>\n1Co 15:5-8;<br \/>\nasciende al cielo, Mar 16:19-20;<br \/>\nLuk 24:50-53;<br \/>\nAct 1:9-11.<br \/>\nAct 1:11 este mismo J, que ha sido tomado de<br \/>\nAct 2:22 J .. aprobado por Dios entre vosotros<br \/>\nAct 2:32 a este J resucit\u00f3 Dios, de lo cual todos<br \/>\nAct 2:36 este J a quien vosotros crucificasteis<br \/>\nAct 4:13 les reconoc\u00edan que hab\u00edan estado con J<br \/>\nAct 7:55 la gloria .. y a J .. a la diestra de Dios<br \/>\nAct 8:35 Felipe .. le anunci\u00f3 el evangelio de J<br \/>\nAct 9:5; Act 22:8; Act 26:15 soy J, a quien t\u00fa persigues<br \/>\nAct 10:38 ungi\u00f3 .. con poder a J de Nazaret<br \/>\nAct 17:3 y que J, a quien yo os anuncio .. es el<br \/>\nAct 17:18 les predicaba el evangelio de J, y de la<br \/>\nAct 18:5, Act 18:28 testificando .. que J era el Cristo<br \/>\nAct 19:15 a J conozco, y s\u00e9 quien es Pablo; pero<br \/>\nRom 3:26 y el que justifica al que es de la fe de J<br \/>\n1Co 12:3 nadie puede llamar a J Se\u00f1or, sino por<br \/>\nPhi 2:10 en el nombre de J se doble toda rodilla<br \/>\n1Th 4:14 si creemos que J muri\u00f3 y resucit\u00f3, as\u00ed<br \/>\nHeb 2:9 vemos .. a J, coronado de gloria y de honra<br \/>\nHeb 4:14 un gran sumo sacerdote .. J el Hijo de<br \/>\nHeb 6:20 J entr\u00f3 por nosotros como precursor<br \/>\nHeb 12:2 puestos los ojos en J, el autor .. de la fe<br \/>\n1Jo 5:1 todo aquel que cree que J es el Cristo<br \/>\nRev 22:16 yo J he enviado mi \u00e1ngel para daros<\/p>\n<hr>\n<p>Jes\u00fas    (gr. I&#8217;s\u00f3us, \u00abSalvador\u00bb  [del heb. Y\u00eash\u00fba, \u00ab\u00c2\u00a1Yahweh, salva!\u00bb, forma tard\u00ed\u00ada de Yeh\u00f4sh\u00fba, Josu\u00e9]).  La forma espa\u00f1ola \u00abJes\u00fas\u00bb proviene del lat\u00ed\u00adn.  El nombre aparece en osarios descubiertos en Palestina y que datan del tiempo de Cristo, o poco tiempo despu\u00e9s (fig 285).  1.  Jud\u00ed\u00ado cristiano, tambi\u00e9n llamado \u00abJusto\u00bb, que fue un asociado de Pablo durante su primer encarcelamiento en Roma y envi\u00f3 saludos a la iglesia de Colosas (Col 4:11).  2.  El Salvador, Jesucristo,* nacido de la Virgen Mar\u00ed\u00ada.  285. Inscripci\u00f3n griega sobre un osario jud\u00ed\u00ado donde se lee: \u00abI&#8217;s\u00f3us Aloth\u00bb.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>ver CRISTO<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>tip, BIOG HOMB HOAT HONT<\/p>\n<p>ver, JESUCRISTO (I), JESUCRISTO (II), JESUCRISTO (III), JOSUE<\/p>\n<p>vet, (forma latina derivada del gr. \u00abIesous\u00bb, transcripci\u00f3n del hebreo \u00abJeshua\u00bb, forma tard\u00ed\u00ada de \u00abJehoshua\u00bb o \u00abJoshua\u00bb, es decir, Josu\u00e9: \u00abJehov\u00e1 es salvaci\u00f3n\u00bb). (a) El nombre de nuestro Se\u00f1or. V\u00e9ase JESUCRISTO. (b) En los libros ap\u00f3crifos en la LXX, este nombre aparece numerosas veces. El traductor del Eclesi\u00e1stico al gr. fue Jes\u00fas el hijo de Sirach. (c) Cristiano de origen hebreo; ten\u00ed\u00ada como sobrenombre Justo; colabor\u00f3 con Pablo (Col. 4:11). Aparte de sus referencias a Josu\u00e9 (v\u00e9ase JOSUE) y a Cristo, el historiador Josefo menciona a doce personas que llevaban el nombre de Jes\u00fas.<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>1. Figura hist\u00f3rica<\/p>\n<p>(-> muerte, Hijo del Hombre, Cristo, milagros, exorcismos). La investigaci\u00f3n sobre el Jes\u00fas hist\u00f3rico ha constituido uno de los acontecimientos culturales y religiosos m\u00e1s significativos de Occidente en los siglos XIX y XX, de manera que hoy (a principios del siglo XXI) podemos afirmar que conocemos su figura mejor que en otros tiempos, despu\u00e9s de tres, o quiz\u00e1 cuatro, per\u00ed\u00adodos de estudio intenso de su figura, (a) La investigaci\u00f3n ilustrada del siglo XVIII y XIX intent\u00f3 superar la visi\u00f3n dogm\u00e1tica de la teolog\u00ed\u00ada oficial de los siglos anteriores. Para ello utiliz\u00f3 los nuevos m\u00e9todos de las ciencias hist\u00f3ricas y literarias. Produjo grandes visiones, a\u00fan aprovechables. Pero, en general, proyect\u00f3 sobre Jes\u00fas los presupuestos e intereses religiosos y sociales de su tiempo, sea en l\u00ed\u00adnea moralista (de tipo m\u00e1s kantiano), sea en l\u00ed\u00adnea idealista (de tipo m\u00e1s hegeliano). (b) La investigaci\u00f3n    cr\u00ed\u00adtica de principios del siglo XX est\u00e1 representada por A. Schweitzer (1906), que puso de relieve la radical novedad de Jes\u00fas, a quien debemos situar en su tiempo y circunstancia, superando as\u00ed\u00ad el presupuesto ilustrado de los investigadores precedentes. Schweitzer pens\u00f3 que Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada sido un apocal\u00ed\u00adptico, que fracas\u00f3 en su visi\u00f3n y en su intento, pues el Reino que anunciaba no lleg\u00f3. Desde esa perspectiva, muchos investigadores pensaron que era casi imposible conocer al Jes\u00fas de la historia, de manera que deb\u00ed\u00adamos contentamos con las diversas figuras del Cristo de la fe de la Iglesia. Durante la primera mitad del siglo XX los investigadores renunciaron a trazar una figura hist\u00f3rica de Jes\u00fas, (c) Nueva b\u00fasqueda hist\u00f3rica. A mediados del XX, varios exegetas alemanes como de E. K\u00e1semann (1953) y G. Bornkamm (1956) iniciaron, desde distintas perspectivas teol\u00f3gicas y cr\u00ed\u00adticas, una nueva b\u00fasqueda del Jes\u00fas hist\u00f3rico, contando para ello con los descubrimientos que se ven\u00ed\u00adan haciendo en el campo de la arqueolog\u00ed\u00ada y de las ciencias sociales, (d) Situaci\u00f3n actual. En el \u00faltimo tercio del siglo XX y a principios del siglo XXI estamos asistiendo a un \u00abgran estallido\u00bb de los estudios hist\u00f3ricos sobre Jes\u00fas. Los descubrimientos del entorno jud\u00ed\u00ado antiguo, los textos de F. Josefo y del rabinismo antiguo, los nuevos m\u00e9todos literarios y el an\u00e1lisis m\u00e1s preciso de la historia y la antropolog\u00ed\u00ada cultural permiten situar y entender mejor la vida de Jes\u00fas. Siguen existiendo numerosas divergencias, pero se est\u00e1 dando un consenso de fondo. Jes\u00fas vivi\u00f3 realmente, anunci\u00f3 la llegada del reino de Dios, tuvo un gmpo de seguidores, caus\u00f3 disturbios en Jerusal\u00e9n y fue crucificado por el procurador romano Poncio Pilato. Todos los que en otro tiempo negaron la historicidad de Jes\u00fas estaban equivocados. Jes\u00fas no es un mito solar, ni un invento esenio, ni la creaci\u00f3n imaginativa de algunos cristianos. Jes\u00fas fue un jud\u00ed\u00ado real, bien anclado en su tiempo, creador de un movimiento religioso que a\u00fan perdura. La mayor\u00ed\u00ada de los investigadores podr\u00ed\u00adan aceptar los elementos de la historia de Jes\u00fas que a continuaci\u00f3n presentamos.<\/p>\n<p>(1) Fue profeta escatol\u00f3gico, mensajero de un Dios de gracia. En contra de los sacerdotes de Jerusal\u00e9n, los profetas escatol\u00f3gicos no sacralizaban lo   que existe, pero rechazaban en principio toda ley social, sino que apelaban a la acci\u00f3n inminente de Dios, vinculada al despliegue y salvaci\u00f3n del hombre. Dios vendr\u00ed\u00ada a manifestarse pronto, resolviendo los problemas de la humanidad, tanto en plano social como religioso (problemas, por otro lado, inseparables). Hubo en aquel tiempo otros profetas escatol\u00f3gicos, como Juan Bautista. Entre ellos tenemos que situar a Jes\u00fas. De esa manera podemos entenderle y le entendemos mejor, como una figura importante dentro del judaismo de su tiempo, separ\u00e1ndole, por un lado, de los celotas (que buscaban el cambio de la situaci\u00f3n por medios m\u00e1s militares) y, por otro, de los maestros sapienciales (que apelaban a la sabidur\u00ed\u00ada interna de la realidad divina del mundo). Jes\u00fas anunci\u00f3 un cambio radical de la situaci\u00f3n humana, fund\u00e1ndose en la esperanza de la llegada de Dios. Externamente hablando fracas\u00f3, pues muri\u00f3 crucificado. Pero sus disc\u00ed\u00adpulos afirmaron haberle visto vivo tras su muerte en una experiencia pascual que les capacit\u00f3 para recrear su vida (la de Jes\u00fas, la de ellos mismos); de esa forma comenzaron a proclamar la presencia de Jes\u00fas resucitado, creando un movimiento que dura hasta el d\u00ed\u00ada de hoy.<\/p>\n<p>(2) Fue un hombre poderoso en obras: sanador y\/o carism\u00e1tico. Todos los exegetas actuales est\u00e1n convencidos de que Jes\u00fas hizo un tipo de \u00abmilagros\u00bb: era un sanador, alguien que cura a los enfermos. En el centro de la vida de Jes\u00fas siguen estando sus milagros, con su compromiso radical a favor de la vida y libertad de los hombres. Esos milagros, anta\u00f1o rechazados por racionalistas de diverso tipo, los entendemos ahora, de un modo mucho m\u00e1s radical e hist\u00f3rico, como expresi\u00f3n de la tarea y libertad creadora de Jes\u00fas a favor de los hombres. Ellos suponen su ruptura respecto de un legalismo sacral (que sit\u00faa la Ley antes del carisma) y van en contra de una interpretaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica o nacionalista de su mensaje: los milagros de Jes\u00fas eran gestos de ayuda a los necesitados, no se\u00f1ales de presencia militar de Dios o de victoria sobre los enemigos. La interpretaci\u00f3n de los milagros var\u00ed\u00ada entre unos exegetas y otros, pero ellos se sit\u00faan en la base de toda la investigaci\u00f3n actual sobre Jes\u00fas.<\/p>\n<p>(3) Fue tambi\u00e9n un hombre sabio, experto en humanidad. Hay diversos exegetas que, apoyados en Q* (incluido en Mt y Le) y en el Evangelio de Tom\u00e1s* , ponen en segundo plano el aspecto prof\u00e9tico-apocal\u00ed\u00adptico de Jes\u00fas, lo mismo que sus rasgos m\u00e1s carism\u00e1ticos, y le presentan, ante todo, como un tipo de sabio c\u00ed\u00adnico, diestro en formular paradojas y experiencias contraculturales, como fil\u00f3sofo de la vida, m\u00e1s griego que jud\u00ed\u00ado, autor de sentencias luminosas sobre la banalidad del mundo. Seg\u00fan ellos, Jes\u00fas no proclam\u00f3 la llegada de una redenci\u00f3n mesi\u00e1nica (de tipo social), sino una especie de redenci\u00f3n interior y no violenta de los hombres, de tipo m\u00e1s individual que social. Esta visi\u00f3n puede ser exagerada; pero es evidente que Jes\u00fas fue un sabio en el sentido radical de la palabra: hombre de sentencias claras y cortantes, diestro en formular paradojas y en contar par\u00e1bolas. En este plano, su experiencia y mensaje, que podr\u00ed\u00ada compararse con el mensaje de otros grandes sabios de la historia, nos permitir\u00ed\u00ada dialogar con las tendencias religiosas de Oriente, en especial con el hinduismo, budismo y tao\u00ed\u00adsmo.<\/p>\n<p>(4) Fue hombre de mesa com\u00fan. Situ\u00f3 en el centro de su movimiento el signo de la mesa compartida, como muestran los relatos de las multiplicaciones y los textos de comidas con pecadores y excluidos sociales. De esa forma super\u00f3 los tab\u00faes y leyes de una econom\u00ed\u00ada sacral y social que separaba a limpios (jud\u00ed\u00ados buenos) y manchados, a varones y a mujeres, a ricos y a pobres. El judaismo del tiempo de Jes\u00fas se estaba convirtiendo en religi\u00f3n de comidas y ellas fueron un tema clave para el cristianismo primitivo, tal como muestran Gal 1-2 y Hch 15. Pues bien, por encima de los dogmas y normas sacrales ha colocado Jes\u00fas el signo y realidad de la mesa compartida, como destacan de formas complementarias muchos exegetas actuales. Ellos suponen que la nota distintiva de Jes\u00fas fue el pan m\u00e1s que la pura palabra, fue la relaci\u00f3n con los enfermos y excluidos de la sociedad, con quienes compart\u00ed\u00ada la mesa, m\u00e1s que la pura teor\u00ed\u00ada apocal\u00ed\u00adptica.<\/p>\n<p>(5) Jes\u00fas fue un profeta de ruptura social, empe\u00f1ado en crear un nuevo tipo de familia, un discipidado de hermanos. Siendo religi\u00f3n de comida, el judaismo era religi\u00f3n de hermandadsocial, de manera que la experiencia de Dios estaba vinculada a la estructura sagrada del propio grupo, fundado en v\u00ed\u00adnculos jer\u00e1rquicos de ley econ\u00f3mica y social, de tipo patriarcalista. Gran parte de la controversia de Jes\u00fas se ha movido en este campo: Jes\u00fas ha roto gran parte de los principios de honra que separan a los buenos israelitas de los pecadores o excluidos; su mensaje de apertura social y perd\u00f3n, de comensalidad abierta y de acogida familiar ha superado los esquemas de fidelidad antigua, que definen al pueblo jud\u00ed\u00ado. De esa manera ha venido a presentarse como principio de una fuerte ruptura social y como creador de un tipo de movimiento o grupo distinto en el que todos los humanos (varones y mujeres, padres e hijos, sacerdotes y laicos, letrados e iletrados, libres y esclavos&#8230;) pueden relacionarse en amor, salud y vida compartida. Sin esta fuerte ruptura o crisis familiar no se entiende la vida de Jes\u00fas ni su movimiento de reino.<\/p>\n<p>(6) Fue un hombre conflictivo. Se enfrent\u00f3 en la pr\u00e1ctica con un tipo de pr\u00e1cticas legales de pureza del judaismo de su tiempo y puso de relieve la novedad de la gracia. Se ha dicho que los jud\u00ed\u00ados eran duros, defensores de un Dios impositivo, faltos de misericordia (y que por eso condenaron a Jes\u00fas); Jes\u00fas, en cambio, habr\u00ed\u00ada sido blando y misericordioso, testigo y defensor de un Dios de amor. Esta visi\u00f3n resulta hist\u00f3ricamente equivocada y cristianamente falsa: los jud\u00ed\u00ados de aquel tiempo no eran legalistas, sino partidarios del perd\u00f3n, pero en l\u00ed\u00adnea de nomismo pactual, exigiendo as\u00ed\u00ad el cumplimiento de una ley que distingue a limpios y manchados. En contra de eso, Jes\u00fas ofreci\u00f3 a todos la gracia escatol\u00f3gica, haciendo in\u00fatil la ley de purezas y pecados. Apareci\u00f3 as\u00ed\u00ad como peligroso, por romper una visi\u00f3n social del pecado, entendido como ofensa contra Dios y contra la buena sociedad sacral jud\u00ed\u00ada. Desde el momento en que ofrece un perd\u00f3n directo a los pecadores y pide a sus seguidores que perdonen (que se perdonen de un modo directo), Jes\u00fas se ha puesto en contra de la estructura de los sacerdotes del templo, que se creen los \u00fanicos capaces de perdonar, en nombre de Dios, seg\u00fan ley (y en contra de gran parte de la Iglesia cristiana posterior, que ha reservado el perd\u00f3n de los pecados a las estructuras de poder instituido).<\/p>\n<p>(7) Jes\u00fas fue un profeta a quien crucificaron en Jerusal\u00e9n. Algunos investigadores piensan que Jes\u00fas no quiso actuar como Mes\u00ed\u00adas ni renovador pol\u00ed\u00adtico, sino s\u00f3lo como sabio y carism\u00e1tico. Pero, desde ese punto de vista, resulta dif\u00ed\u00adcil explicar su condena a muerte. Es aqu\u00ed\u00ad donde se centra gran parte de la discusi\u00f3n actual sobre el tema. Pueden discutirse y se discuten los matices, especialmente en lo que se refiere a la responsabilidad del Sanedr\u00ed\u00adn jud\u00ed\u00ado en cuanto tal, pero es claro que la oligarqu\u00ed\u00ada sacerdotal de Jerusal\u00e9n particip\u00f3 de alg\u00fan modo en su muerte; y m\u00e1s claro a\u00fan que el procurador romano le tom\u00f3 por pretendiente mesi\u00e1nico, como supone el t\u00ed\u00adtulo (\u00c2\u00a1Rey de los jud\u00ed\u00ados\/: Mc 15,26) y la forma del suplicio (crucifixi\u00f3n). Los cristianos a\u00f1aden que Jes\u00fas es el Mes\u00ed\u00adas resucitado, pero este rasgo ya no puede probarse en un nivel de historia. Los elementos anteriores se refieren a la vida del mismo Jes\u00fas, que fue profeta, sanador y sabio, hombre de mesa compartida, abierto a los pobres y excluidos de su tiempo, crucificado por las autoridades de Jerusal\u00e9n. Pero la resurrecci\u00f3n* ya no pertenece al Jes\u00fas de la historia, sino a la fe de sus seguidores, que afirmaron que le hab\u00ed\u00adan visto vivo tras la muerte, que hab\u00ed\u00ada resucitado y que les impulsaba a continuar su obra.<\/p>\n<p>Cf. J. D. Crossan, Jes\u00fas. Vida de un campesino jud\u00ed\u00ado. Cr\u00ed\u00adtica, Barcelona 1994; J. P. Meier, Un jud\u00ed\u00ado marginal. Nueva visi\u00f3n del Jes\u00fas hist\u00f3rico I-IV, Verbo Divino, Estella 1998-2006; X. Pikaza, La nueva figura de Jes\u00fas, Verbo Divino, Estella 2003; E. P. Sanders, Jes\u00fas y el judaismo, Trotta, Madrid 2003; G. Theissen y A. Merz, El Jes\u00fas hist\u00f3rico, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1999.<\/p>\n<p>JES\u00daS<br \/>\n2. Cristo de la fe<\/p>\n<p>(-> resurrecci\u00f3n, confesiones de fe, Hijo del Hombre, Se\u00f1or, Hijo de Dios). El Nuevo Testamento ha comenzado presentando diversas figuras de Jes\u00fas, vinculadas a los t\u00ed\u00adtulos* cristol\u00f3gicos y expresadas en las diversas confesiones de fe (que le presentan como muerto y resucitado, como Mes\u00ed\u00adas*, Se\u00f1or, Hijo de Dios). La tradici\u00f3n posterior ha desarrollado el tema, destacando aquellos aspectos y figuras que responde a la mentalidad religiosa y social de cada tiempo. Estos son algunos de los rasgos m\u00e1s significativos del Cristo de la fe, tal como los ha ido desarrollando la fe de la Iglesia cristiana en sus veinte siglos. Ellos pertenecen a la historia de la lectura e influjo (Wirkungsgeschichte) de la Biblia.<\/p>\n<p>(1) Hijo del Hombre, Hijo de Dios. Deja de ser la figura escatol\u00f3gica de la tradici\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica* y de los evangelios, para convertirse en signo de humanidad. Jes\u00fas es Hijo de Hombre porque ha nacido de otros hombres integr\u00e1ndose en una experiencia y proceso de generaci\u00f3n. Pero, al mismo tiempo, es Hijo de Dios: proviene de la humanidad, naciendo de Dios, conforme al testimonio un\u00e1nime de los evangelios. Esta solidaridad receptiva le define desde el principio de la Iglesia como Aquel que depende de otros naciendo de Dios, como aquel que ofrece a los otros la vida del amor de Dios.<\/p>\n<p>(2) Cristo crucificado. Al principio, la crucifixi\u00f3n era un esc\u00e1ndalo, algo contrario a la fe, tanto en l\u00ed\u00adnea israelita como griega. Pero despu\u00e9s, una vez que se ha visto a Jes\u00fas como hombre verdadero, Hijo de Dios, se puede afirmar tambi\u00e9n el valor salvador de la crucifixi\u00f3n, viendo en ella el testimonio m\u00e1s grande del amor de Dios: s\u00f3lo puede ser Mes\u00ed\u00adas de Dios aquel que ofrece su vida por todos, porque Dios es vida que se ofrece y se comparte.<\/p>\n<p>(3) Se\u00f1or pascual, hermano y maestro de los hombres. Seg\u00fan la tradici\u00f3n, Jes\u00fas no se ha perpetuado en unos hijos que transmiten su memoria. Ciertamente, el Nuevo Testamento habla de sus hermanos (Santiago, Judas, etc.) y afirma que dirigieron la iglesia de Jerusal\u00e9n. Pero Jes\u00fas no ha transmitido su memoria a trav\u00e9s de unos hijos y\/o hermanos de carne, sino por medio de unos disc\u00ed\u00adpulos, varones y mujeres, que le han visto tras la muerte, reconoci\u00e9ndole como Se\u00f1or (= Kyrios) y hermano de todos los que sufren (cf. Mt 25,SIT\u00ed\u201c). Jes\u00fas no ha dejado una familia, no ha fundado un califato, donde el poder va pasando por generaciones, de padres a hijos, como en las dinast\u00ed\u00adas de reyes y sacerdotes normales del mundo, sino que extiende su familia como fraternidad de hermanos, diciendo \u00abhaced disc\u00ed\u00adpulos a todos los pueblos\u00bb (cf. Mt 28,16-20) y a\u00f1adiendo \u00abno llam\u00e9is a nadie Padre, pues s\u00f3lo uno es vuestro Padre, el de los cielos, y todos vosotros sois hermanos\u00bb (cf. Mt 23,7-12).<\/p>\n<p>(4) Contemplativo, maestro interior de la humanidad. Una fuerte tradici\u00f3n, que est\u00e1 en el fondo del monacato oriental y occidental ha presentado a Jes\u00fas como un solitario (asceta y\/o contemplativo) que se separa del mundo, para dirigirlo y gobernarlo mejor, desde su aislamiento y elevaci\u00f3n orante (como en el Tabor: Mc 9,2-9 par), distingui\u00e9ndose as\u00ed\u00ad de los poderes oficiales de imperios e iglesias (gobernadores y obispos) que organizan y gobiernan con leyes el orden externo de la vida. S\u00f3lo un contemplativo, que modera las pasiones, que supera el ansia de tener, que vence el arrebato del sexo y es due\u00f1o de s\u00ed\u00ad mismo (cf. tentaciones: Mt 4 y Lc 4), en contemplaci\u00f3n intensa, puede animar y alimentar en verdad el despliegue y destino de la historia humana.<\/p>\n<p>(5) Esposo del creyente. Esta visi\u00f3n ha sido m\u00e1s desarrollada por mujeres, pero tambi\u00e9n por varones, al menos desde la Edad Media. Tiene ra\u00ed\u00adces b\u00ed\u00adblicas, pues el mismo Nuevo Testamento presenta a Jes\u00fas, al menos impl\u00ed\u00adcitamente, como esposo (cf. Mc 2,19; Mt 25,1-13; 2 Cor 11,2; Ef 5,2233), siguiendo una experiencia muy honda de los profetas del amor de Dios (como Oseas y el Segundo y Tercer Isa\u00ed\u00adas). En esta l\u00ed\u00adnea, la fe mesi\u00e1nica aparece como experiencia de enamoramiento y uni\u00f3n con Jes\u00fas, quien viene a presentarse como encarnaci\u00f3n personal del amor de Dios.<\/p>\n<p>(6) Gran Capit\u00e1n, Buen Caballero. Siguiendo modelos medievales de entrega, al servicio de la gran tarea de la conquista cristiana del mundo, partiendo de san Bernardo, se ha puesto de relieve la visi\u00f3n de un Cristo que dirige a los buenos soldados en la empresa de organizar y sacralizar el mundo bajo su reinado. Ciertamente, este Jes\u00fas no suele llevar espada (la espada la llevan san Miguel y san Jorge, Santiago y algunos reyes canonizados), pero capitanea, como portador de la Bandera de Dios, la gran lucha en la que se alistan sus soldados, que han de estar dispuestos a entregar la vida por el Reino. Esta visi\u00f3n tiene menos apoyo en los evangelios, pero puede apelar al pasaje de Ap 19,11-16 donde Jes\u00fas aparece como capit\u00e1n y jinete vencedor, armado con la espada de la palabra.<\/p>\n<p>(7) Mes\u00ed\u00adas compasivo, hombre para los dem\u00e1s. El evangelio afirma que Jes\u00fas rechaz\u00f3 la pretensi\u00f3n de su familia, de tipo exclusivista, que intentaba encerrarle en una casa (cf. Mc 3,31 35), pues su verdadera familia eran todos los que cumplen la voluntad de Dios, con el hambriento y sediento, el exiliado, enfermo o encarcelado (cf. Mt 25,31-45). En esta l\u00ed\u00adnea se sit\u00faan gran parte de los ministerios cristianos, propios de aquellos que quieren seguir a Jes\u00fas, ofreciendo su vida al servicio de los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>(8) Gran Sacerdote. Invirtiendo el modelo que ofrece la carta a los Hebreos, la tradici\u00f3n cristiana ha interpretado a Jes\u00fas como Sumo Sacerdote, no s\u00f3lo seg\u00fan el orden de Melquisedec*, sino tambi\u00e9n seg\u00fan el orden de Aar\u00f3n y de Lev\u00ed\u00ad. De esa forma se han retomado en la Iglesia elementos sacerdotales m\u00e1s propios del Antiguo Testamento que del Evangelio.<\/p>\n<p>Cf. O. GONZ\u00ed\u0081LEZ DE CARDEDAL, Jes\u00fas de Nazaret. Aproximaci\u00f3n a la cristolog\u00ed\u00ada, BAC, Madrid 1975; J. GONZ\u00ed\u0081LEZ FAUS, La Humanidad Nueva. Ensayo de Cristolog\u00ed\u00ada, Sal Terree, Santander 1994; J. PELIKAN, Jes\u00fas a trav\u00e9s de los siglos, Herder, Barcelona 1989.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>Jes\u00fas es el don definitivo de Dios, es la plena revelaci\u00f3n del misterio. Don y revelaci\u00f3n que emanan de que \u00e9l no es s\u00f3lo un signo de Dios, un bien que brota de la infinita ternura de su amor, sino la comunicaci\u00f3n del mismo Dios, tal y como es. Su ser profundo es propiamente divino y plenamente humano. Su historia pertenece personalmente a Dios y a la vez tiene ritmos, tiempos, momentos realmente humanos. El climax de esta singular historia de Jes\u00fas \u2014la \u00abhora\u00bb, como la llama el cuarto evangelio\u2014 es la pascua: en ella el amor del Padre no s\u00f3lo se comunica plenamente al hombre mediante la donaci\u00f3n total del Hijo y la efusi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, sino que tambi\u00e9n vence y destruye, mediante el sufrimiento amoroso de Cristo y su poderosa glorificaci\u00f3n, el pecaminoso rechazo que el hombre opone al amor de Dios.  Por tanto, celebrar el misterio de Dios, hallando en \u00e9l plenitud de vida y de salvaci\u00f3n, para el hombre significa unirse a Cristo, acoger su vida, celebrar su pascua.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>(forma latina del nombre griego I\u00c2\u00b7e\u00c2\u00b7s\u00f3us, que corresponde al hebreo Ye\u00c2\u00b7sch\u00fa\u00c2\u00b7a` o Yehoh\u00c2\u00b7sch\u00fa\u00c2\u00b7a`, y significa: \u2020\u0153Jehov\u00e1 Es Salvaci\u00f3n\u2020\u009d).<br \/>\nEl historiador jud\u00ed\u00ado Josefo, del siglo I E.C., menciona a unas doce personas, aparte de las que figuran en el registro b\u00ed\u00adblico, a las que se conoc\u00ed\u00ada por este nombre. Tambi\u00e9n aparece en los escritos ap\u00f3crifos de los \u00faltimos siglos antes de la era com\u00fan, por lo que parece que no era un nombre infrecuente en aquel tiempo.<\/p>\n<p>1. El nombre I\u00c2\u00b7e\u00c2\u00b7s\u00f3us aparece en el texto griego de Hechos 7:45 y Hebreos 4:8 con referencia a Josu\u00e9, el caudillo de Israel tras la muerte de Mois\u00e9s. (V\u00e9ase JOSUE n\u00fam. 1.)<\/p>\n<p>2. Antepasado de Jesucristo, probablemente por l\u00ed\u00adnea materna. (Lu 3:29.) Algunos manuscritos antiguos leen \u2020\u0153Jos\u00e9(s)\u2020\u009d en este lugar. (V\u00e9ase GENEALOG\u00ed\u008dA DE JESUCRISTO.)<\/p>\n<p>3. Jesucristo. (V\u00e9ase JESUCRISTO.)<\/p>\n<p>4. Cristiano, al parecer jud\u00ed\u00ado, y colaborador de Pablo; tambi\u00e9n se le llamaba Justo. (Col 4:11.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>iesous ( jIhsou`\u00bb, 2424) es una transliteraci\u00f3n del nombre heb. \u00abJosu\u00e9\u00bb, significando \u00abJehov\u00e1 es salvaci\u00f3n\u00bb; esto es, \u00abes el Salvador\u00bb; era \u00abun nombre com\u00fan entre los jud\u00ed\u00ados (p.ej., Exo 17:9; Luk 3:29; Col 4:11). Fue dado al Hijo de Dios en la encarnaci\u00f3n como su nombre personal, en obediencia a la orden dada por un \u00e1ngel a Jos\u00e9, el marido de su madre, Mar\u00ed\u00ada, poco antes de que El naciera (Mat 1:21). Es con este nombre que se le designa generalmente en las narraciones evang\u00e9licas, pero no sin excepciones, como en Mc 16.19; Luk 7:13, y una docena m\u00e1s de pasajes en este Evangelio, y en unos pocos lugares en el de Juan. \u00ab\u00bbJesucristo\u00bb aparece solo en Mat 1:1,18; 16.21, margen; Mc 1.1; Joh 1:17; 17.3. En Hechos se halla frecuentemente el nombre \u00abJes\u00fas\u00bb. \u00abSe\u00f1or Jes\u00fas\u00bb se usa normalmente, como en Act 8:16; 19.5,17; v\u00e9ase tambi\u00e9n los relatos de las palabras pronunciadas por Esteban (7.59), por Anan\u00ed\u00adas (9.17), y por Pablo (16.31); aunque tanto Pedro (10.36), como Pablo (16.18), usaron tambi\u00e9n \u00abJesucristo\u00bb. \u00abEn las ep\u00ed\u00adstolas de Santiago, Pedro, Juan y Judas, el nombre personal no se encuentra solo ni una sola vez, pero s\u00ed\u00ad en Apocalipsis, donde se encuentra ocho veces (VM, 1.9; 12.17; 14.12; 17.6; 19.10, dos veces; 20.4; 22.16). En la RVR se except\u00faan los dos primeros pasajes, donde aparece el nombre compuesto \u00abJesucristo\u00bb (TR). \u00abEn las Ep\u00ed\u00adstolas de Pablo, \u00abJes\u00fas\u00bb aparece solo \u00fanicamente trece veces, y en Hebreos ocho veces; en esta \u00faltima, el titulo \u00abSe\u00f1or\u00bb se a\u00f1ade solo una vez (13.20). En las Ep\u00ed\u00adstolas de Santiago, Pedro, Juan y Judas, hombres que acompa\u00f1aron al Se\u00f1or en los d\u00ed\u00adas de su carne, \u00abJesucristo\u00bb es el orden invariable (en VM) del nombre y t\u00ed\u00adtulo, porque este fue el orden de su experiencia; lo conocieron primero como \u00abJes\u00fas\u00bb, llegando a aprender, finalmente, en su resurrecci\u00f3n, que El era el Mes\u00ed\u00adas. Pero Pablo lleg\u00f3 a conocerlo por primera vez en la gloria celestial (Act 9:1-6), y siendo as\u00ed\u00ad su experiencia la inversa de la de los otros, se halla frecuentemente el orden inverso, \u00abCristo Jes\u00fas\u00bb, en sus ep\u00ed\u00adstolas, pero, exceptuando Act 24:24, no aparece en ning\u00fan otro lugar de la VM. \u00abEn las cartas de Pablo, el orden siempre est\u00e1 en armon\u00ed\u00ada con el contexto. As\u00ed\u00ad, \u00abCristo Jes\u00fas\u00bb describe al Excelso que se humill\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo (Phi 2:5), y da testimonio de su pre-existencia; \u00abJesucristo\u00bb describe al Menospreciado y Rechazado que fue despu\u00e9s glorificado (Phi 2:11), y da testimonio de su resurrecci\u00f3n. \u00abCristo Jes\u00fas\u00bb sugiere su gracia; \u00abJesucristo\u00bb sugiere su gloria\u00bb (de Notes on Thessalonians, por Hogg y Vine, pp. 26, 29).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p>(i\u00e9sous)<\/p>\n<p>   El nombre de Jes\u00fas (del hebreo Yeshua,  que significa \u00abYHWH salva\u00bb se utiliza 213 veces en Pablo; s\u00f3lo en 13 ocasiones se utiliza el nombre de Jes\u00fas solo, sin Cristo ni Se\u00f1or.<\/p>\n<p>   1.\tJes\u00fas (en menci\u00f3n simple). Ante los corintios que se creen haber llegado ya al Reino, Pablo insiste en la realizaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n en el curso de la historia humana; por eso utiliza el nombre de Jes\u00fas en menci\u00f3n simple (8 veces en 2Cor 4,5-14) para insistir en la realidad hist\u00f3rica de su persona. Se observar\u00e1 el texto muy fuerte de 2 Cor 4,10: Lleva mos en el cuerpo la agonfa  (nekr\u00f3sis) de Jes\u00fas, para que la vida de Jes\u00fas se manifieste en nuestro cuerpo.  Los acontecimientos de Efeso donde el ap\u00f3stol vio su vida en peligro (2 Cor 1,8-11; 4,8-9) permiten a Pablo proclamar una especie de k\u00e9nosis  (rebaja miento) apost\u00f3lico para hacer sensible con su vida el rebajamiento de Jesucristo.<\/p>\n<p>   Para Pablo, los diversos aspectos de la vida de Jes\u00fas son indisociables: la vida terrena, la vida actual del Resucitado en la comunidad, la vida futura. No hay m\u00e1s que un solo Jes\u00fas; por eso el ap\u00f3stol asume una actitud cristol\u00f3gica ante todos los que quieren predicar otro Jes\u00fas (2 Cor 11,4). En el escrito m\u00e1s antiguo del Nuevo Testamento (1 Tes 4,14; por el a\u00f1o 50 d.C), Pablo cita esta confesi\u00f3n de fe: creemos que Jes\u00fas muri\u00f3 y resucit\u00f3.<\/p>\n<p>   2.   Se utiliza m\u00e1s frecuentemente a \u00abJes\u00fas\u00bb en las f\u00f3rmulas compuestas:<\/p>\n<p>   &#8211; con Cristo: \u00abJesucristo\u00bb, \u00abCristo Jes\u00fas\u00bb, \u00aben Jesucristo\u00bb, \u00aben Cristo Jes\u00fas\u00bb;<br \/>\n   &#8211; con Se\u00f1or: \u00abel Se\u00f1or Jes\u00fas\u00bb, \u00abnuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb.<\/p>\n<p>   Las cartas pastorales usan otras apelaciones: \u00abCristo Jes\u00fas, nuestro Salvador\u00bb (Tit 1,4), \u00abnuestro salvador Jesucristo\u00bb (Tit 2,13; 3,6) y \u00absalvador Cristo Jes\u00fas\u00bb (2 Tim 1,10. El uso de \u00absalvador\u00bb al lado de Jes\u00fas supone que los lectores de origen griego ignoraban la significaci\u00f3n del nombre de Jes\u00fas \u00abYHWH salva\u00bb, y lo consideraban como si se tratara de un simple nombre propio.<\/p>\n<p>M. C.<\/p>\n<p>AA. VV., Vocabulario de las ep\u00ed\u00adstolas paulinas, Verbo Divino, Navarra, 1996<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p>En este art\u00ed\u00adculo, deliberadamente breve, no se pretende decir ni \u00abtodo lo que hizo Jes\u00fas\u00bb, cuya relaci\u00f3n no cabr\u00ed\u00ada en el mundo entero (Jn 21, 25), como ni siquiera todo lo que representan su persona y su obra para la *fe y el pensamiento del NT. S\u00f3lo se procurar\u00e1 destacar, en la relaci\u00f3n de esta obra y en la expresi\u00f3n de esta fe, todo lo que sugiere y significa, entre nombres divinos, el empleo del nombre de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>I. \u00abESTE JES\u00daS\u00bb. Este nombre significa por lo pronto lo que designa normalmente el *nombre en el lenguaje humano y en particular en el pensamiento b\u00ed\u00adblico : el ser mismo en su singularidad, en su individualidad concreta y personal: \u00e9l y no otro, \u00e9l y todo lo que es, este Jes\u00fas, como lo nombran varios textos (Act 1,11; 2,36; 5,30; 9,17). Este demostrativo, expresado o no, traduce casi siempre la afirmaci\u00f3n cristiana fundamental, la continuidad entre el personaje aparecido en la *carne y el ser divino confesado por la fe: \u00abA este Jes\u00fas al que vosotros hab\u00e9is crucificado, Dios lo ha hecho Se\u00f1or y Cristo\u00bb (2,36); \u00abEste que os ha sido sustra\u00ed\u00addo, este mismo Jes\u00fas vendr\u00e1&#8230; de la misma manera\u00bb (1,11); \u00abA este Jes\u00fas que un momento fue rebajado por debajo de los \u00e1ngeles, lo vemos coronado de gloria eterna\u00bb (Heb 2,9). La revelaci\u00f3n que convirti\u00f3 a Saulo en el camino de Damasco, es del mismo tipo: \u00abYo soy Jes\u00fas, al que t\u00fa persigues* (9,5; 22, 8; 26,15); no s\u00f3lo descubre al perseguidor, que la presencia del Se\u00f1or es inseparable de los suyos, sino que le hace reconocer la identidad entre el ser celestial que se le impone con su omnipotencia y el blasfemo galileo, al que \u00e9l persegu\u00ed\u00ada con todo su odio. No importa que no haya \u00abconocido a Cristo seg\u00fan la carne\u00bb (2 Cor 5,16), pues para siempre ha sido \u00abaprehendido por Cristo Jes\u00fas\u00bb (Flp 3,12) y sacrifica todas sus ventajas para entrar en \u00abel conocimiento de Cristo Jes\u00fas [su] Se\u00f1or\u00bb (3,8). El Cristo grandioso que llena el universo con la *plenitud divina (Col 1, 15-20) es \u00abel Cristo tal como lo hab\u00e9is recibido, el Se\u00f1or Jes\u00fas\u00bb (2,6).<\/p>\n<p>II. JES\u00daS NAZARENO. Jes\u00fas, ser de carne, \u00abnacido de mujer, nacido sujeto a la ley\u00bb (G\u00e1l 4,4), apareci\u00f3 en el mundo en una fecha dada, \u00abmientras Quirino era gobernador de Siria\u00bb (Lc 2,2), en una familia humana, la de \u00abJos\u00e9, de la casa de David\u00bb (1,27), establecida \u00aben una ciudad de Galilea, llamada Nazaret\u00bb (1,26). El nombre que, como todo ni\u00f1o jud\u00ed\u00ado, recibe en la circuncisi\u00f3n (Lc 1,31 ; 2,21; Mt 1,21.25) no es excepcional en Israel (cf. Eclo 51,30). Pero Dios, que en este ni\u00f1o se ha hecho Emmanuel, \u00abDios con nosotros\u00bb (Mt 1,23), cumple en \u00e9l la promesa hecha al primer Jes\u00fas, Josu\u00e9, de estar con \u00e9l y de revelarse \u00abYahveh salvador\u00bb (Dt 31, 7s). Sin embargo, su origen parece tan com\u00fan que para designarlo no se a\u00f1ade normalmente a su nombre, como en el caso de una familia conocida, el nombre de su *padre y de sus antepasados (cf. Eclo 51,30), sino sencillamente el de Nazaret, su patria. Las genealog\u00ed\u00adas de Mt y de Lc subrayar\u00e1n m\u00e1s tarde la ascendencia regia de Jes\u00fas; las primeras proclamaciones de la fe insisten m\u00e1s bien en la forma corriente de designarlo y en el recuerdo dejado por el paso de \u00abJes\u00fas nazareno\u00bb (Jn 19,19; Act 2,22; 4,10; 7,14; 22,8).<\/p>\n<p>III. JES\u00daS EN LOS EVANGELIOS. Jes\u00fas es el nombre empleado ordinariamente por los evangelios para designar a Cristo y relatar su actividad. Parece, sin embargo, que generalmente se le llamaba \u00abrabbi\u00bb, maestro (Mc 4,38; 5,35; 10,17), y despu\u00e9s de su muerte y de su entrada en la gloria se evoca al \u00ab*se\u00f1or\u00bb. Pero los evangelios, fuera de ciertas excepciones determinadas (cf. Mt 21,3 y sobre todo los trozos puramente \u00ablucanos\u00bb: Lc 7,13; 10,1; etc.), hablan siempre sencillamente de Jes\u00fas. No es en modo alguno un esfuerzo artificial para restablecer un lenguaje anterior a la fe, del tiempo en que Jes\u00fas no hab\u00ed\u00ada todav\u00ed\u00ada acabado de revelarse y en que la mayor\u00ed\u00ada no ve\u00ed\u00adan en \u00e9l m\u00e1s que a un hombre. Sin el menor artificio siguen los evangelistas el movimiento mismo de la *fe, que consiste siempre en aplicar a \u00abeste Jes\u00fas\u00bb, al personaje concreto, los t\u00ed\u00adtulos salvadores y divinos, los de *Se\u00f1or (Act 1,21; 2,36; 9,17; etc.), de Cristo (2,36; 9,22; 18,28; etc.), de salvador (5,31 ; 13,23), de *Hijo de Dios (9,20; 13,33), de *siervo de Dios (4, 27.30). Los evangelios, hablando siempre de Jes\u00fas, est\u00e1n exactamente en la l\u00ed\u00adnea de lo que quieren ser: el *evangelio, el anuncio de la buena nueva de Jes\u00fas (8,35), de Cristo Jes\u00fas (5,42; 8,12), del Se\u00f1or Jes\u00fas (11,20; cf. 15,35). El evangelio de Juan, el m\u00e1s sol\u00ed\u00adcito en subrayar constantemente la cualidad divina de Cristo, en mostrar en cada uno de sus gestos la *gloria del Hijo \u00fanico (Jn 1,14), la soberan\u00ed\u00ada confiada al Hijo del hombre (1,51 ; 3,14), no pierde ninguna ocasi\u00f3n de pronunciar el nombre de Jes\u00fas, repiti\u00e9ndolo incluso cuando parece superfluo, en los di\u00e1logos m\u00e1s sencillos (Jn 4,6.21; 11,32-41). A trav\u00e9s de la voluntad de \u00ab*confesar a Jesucristo venido en la *carne\u00bb (Jn 4,2), esta atenci\u00f3n revela la certeza, cada vez que recurre este nombre, de tocar y de revelar la *riqueza del \u00abVerbo de vida\u00bb (1,1).<\/p>\n<p>IV. EL NOMBRE POR ENCIMA DE TODO NOMBRE. Si la fe cristiana no puede desasirse de Jes\u00fas y de todo lo que este nombre implica en cuanto a rebajamiento y a humanidad concreta, es porque este *nombre ha venido a ser \u00abel nombre por encima de todo nombre\u00bb, el nombre ante el cual \u00abtoda *rodilla se dobla, en el cielo, en la tierra y en los infiernos\u00bb (Flp 2,9ss). El nombre de Jes\u00fas ha venido a ser el nombre propio del Se\u00f1or; cuando Israel invocaba el nombre del Se\u00f1or para hallar en \u00e9l la *salvaci\u00f3n (Jl 3,5), pronunciaba el nombre que *Dios mismo se hab\u00ed\u00ada dado, Yahveh, el que est\u00e1 siempre con su pueblo para *liberarlo (Ex 3,14s). Este nombre evocaba una personalidad extraordinariamente acentuada y vigorosa, a la que era in\u00fatil tratar de forzar o de halagar. El nombre de Jes\u00fas evoca la misma omnipotencia divina, la misma vitalidad invulnerable, pero bajo rasgos que nos son familiares y en los que f\u00e1cilmente nos orientamos, pues se trata de alguien que para siempre se nos ha dado y nos pertenece.<\/p>\n<p>La \u00fanica salvaci\u00f3n de la humanidad (Act 4,12), la \u00fanica *riqueza de la Iglesia (3,6), el \u00fanico *poder de que dispone es Jes\u00fas: \u00abJesucristo te cura\u00bb (9,34). Toda la misi\u00f3n de la Iglesia est\u00e1 en \u00abhablar en nombre de Jes\u00fas\u00bb (5,40). As\u00ed\u00ad Pablo, en las sinagogas de Damasco a ra\u00ed\u00adz de su conversi\u00f3n, \u00abpredica a Jes\u00fas\u00bb (9,20); en el \u00e1gora de Atenas \u00abanuncia a Jes\u00fas y la resurrecci\u00f3n\u00bb (17,18), y en Corinto, \u00aba Jesucristo, y a Jesucristo crucificado\u00bb (ICor 2,2). Toda la existencia cristiana consiste en \u00abconsagrar la vida al nombre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb (Act 15,26), y el *gozo supremo consiste en ser \u00abjuzgado digno de sufrir ultrajes\u00bb (5,41) y en \u00abmorir por el nombre del Se\u00f1or Jes\u00fas\u00bb (21,13).<\/p>\n<p>-> Hijo de Dios &#8211; Hijo del hombre &#8211; Mediador &#8211; Mes\u00ed\u00adas &#8211; Nombre &#8211; Se\u00f1or &#8211; Servidor de Dios.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Es el nombre dado al Hijo encarnado de Dios\u2014nombre dado antes de que naciera por sugerencia divina (Mt. 1:21; Lc. 1:31), y que despu\u00e9s los padres se lo pusieran (Lc. 2:21).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas es la forma griega de <em>y\u04d9h\u00f4\u0161u\u02bfa<\/em> (cf. el griego en Hch. 7:45; Heb. 4:8), que significa \u00abel Se\u00f1or es mi salvaci\u00f3n\u00bb o \u00abla salvaci\u00f3n del Se\u00f1or\u00bb. El nombre tiene afinidad con el del gran profeta evang\u00e9lico Isa\u00edas, cuyas predicciones dieron prominencia al Mes\u00edas bajo varios t\u00edtulos. M\u00e1s importante que todo, el nombre era algo que recordaba el prop\u00f3sito y el car\u00e1cter del Dios de Israel, el cual se deleitaba en la salvaci\u00f3n (v\u00e9ase) de su pueblo, y las liberaciones hist\u00f3ricas del pasado (el \u00c9xodo y la Restauraci\u00f3n de Babilonia) subrayaban su promesa de la salvaci\u00f3n mesi\u00e1nica del futuro. Reflexionar constantemente en el significado de su propio nombre debi\u00f3 haber sido para Jes\u00fas un recordatorio de su misi\u00f3n (v\u00e9ase) en el mundo como lo fue tambi\u00e9n probablemente para la iglesia (1 Ts. 1:10).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dado que Jes\u00fas era un nombre com\u00fan, al ser aplicado al Se\u00f1or era necesario mencionar el linaje y el lugar de residencia cada vez que se necesitaba una identificaci\u00f3n total\u2014\u00abJes\u00fas, hijo de Jos\u00e9, de Nazaret\u00bb (Jn. 1:45). Durante su ministerio p\u00fablico \u00abJes\u00fas de Nazaret\u00bb era usualmente suficiente para uso p\u00fablico, aunque debi\u00f3 de haber tenido elementos adicionales en circunstancias especiales (Mt. 21:11; Jn. 19:19). Para sus seguidores era suficiente s\u00f3lo su nombre. Pero parece que al hablar de \u00e9l se frenaron de usarlo, acudiendo a Maestro o Se\u00f1or en su lugar. El reo penitente lo emple\u00f3 as\u00ed en la agudeza de su necesidad (Lc. 23:42). Las lecturas variantes de este texto indican la dificultad que cre\u00f3 para los escribas esta forma de dirigirse a Jes\u00fas tan carente de reverencia. Los demonios se dirigieron a \u00e9l como a Jes\u00fas de Nazaret (Mr. 1:24) o como a Jes\u00fas, Hijo del Alt\u00edsimo (Mr. 5:7). Gente que suplic\u00f3 us\u00f3 Jes\u00fas, Se\u00f1or (Lc. 17:13) o Jes\u00fas, Hijo de David (Mr. 10:47).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n lleg\u00f3 a ser una pr\u00e1ctica com\u00fan juntar su nombre humano con los t\u00edtulos Cristo y Se\u00f1or. Ahora pod\u00eda ser proclamado confiadamente como el Cristo (prometido), el Mes\u00edas. Antes que pasara mucho tiempo Cristo vino a estar tan unido a Jes\u00fas, como Jesucristo o Cristo Jes\u00fas, que casi vino a ser parte de su nombre. De esta forma, la fe personal aprob\u00f3 la identificaci\u00f3n que hac\u00eda ya tiempo hab\u00eda sido dada por anuncio divino (Lc. 2:11).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El nombre Jes\u00fas no aparece en las Ep\u00edstolas tanto como aparece en los Evangelios o aun en Hechos. Esta circunstancia hace que su aparici\u00f3n en Fil. 2:10 sea impresionante (cf. por contraste v. 11), donde sirve para hacer \u00e9nfasis en la verdad de que la adoraci\u00f3n de la que es digno nuestro Se\u00f1or en su exaltaci\u00f3n debe tener totalmente presente la obediencia y humillaci\u00f3n que experiment\u00f3 en los d\u00edas de su carne. El uso m\u00e1s bien generoso de Jes\u00fas en Hebreos tiene el mismo prop\u00f3sito. Aunque casi todas las referencias son a nuestro Se\u00f1or en su presente estado glorificado (13:12 es una excepci\u00f3n), el uso del nombre simple concuerda bien con el \u00e9nfasis sobre su humanidad perfecta, la que era de vital importancia para su sacerdocio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En armon\u00eda con este uso epistolario est\u00e1 la forma en que Lucas se refiere a la proclamaci\u00f3n del mensaje cristiano como a la \u00abpredicaci\u00f3n de Jes\u00fas\u00bb (Hch. 8:35; 9:20; 17:18). Predicar el Evangelio o predicar a Jes\u00fas son t\u00e9rminos convertibles (cf. la frase de Pablo, \u00abpredicamos a Cristo\u00bb, 1 Co. 1:23; 2 Co. 4:5).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Apocalipsis de Juan usa el nombre Jes\u00fas varias veces, especialmente en la frase, \u00abel testimonio de Jes\u00fas\u00bb (1:9; 12:17; 19:10; 20:4), con lo que se subraya la continuaci\u00f3n de la obra de Jes\u00fas como el fiel y verdadero testigo as\u00ed como tambi\u00e9n la comuni\u00f3n que sus siervos tienen en sus sufrimientos. La uni\u00f3n que hay entre Jes\u00fas y su iglesia es firme y perdurable (Cf. Hch. 9:5).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para la importancia del nombre en el asunto de la historicidad de Jes\u00fas, v\u00e9ase la discusi\u00f3n de Deissmann citada abajo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"9\">\n<li>Deissmann, \u00abThe name \u2018Jesus\u2019\u00bb en <em>Mysterium Christi<\/em>, ed. por G.K.A. Bell y Adolph Deissmann, pp. 3\u201327; E. Nestle en <em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">HDCG<\/a><\/em>, Vincent Taylor, <em>The Names of Jesus<\/em>, pp. 5\u20139.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Everett F. Harrison<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><em>HDCG <\/em><\/a><em>Hastings\u2019 Dictionary of Christ and the Gospels<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (334). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Cristo, Cristo Jes\u00fas, Hijo, Jesucristo, Jes\u00fas, Mes\u00edas, Salvador, Se\u00f1or, Se\u00f1or Jesucristo, Se\u00f1or Jes\u00fas, Ungido, Verbo. Predicci\u00f3n de su nacimiento, Luk 1:26-38; nace, Mat 1:18-25; Luk 2:1-7; circuncidado, Luk 2:21; presentado en el templo, Luk 2:22-38; visitado por los magos, Mat 2:1-12; llevado a Egipto, Mat 2:13-18; tra\u00eddo a Nazaret, Mat 2:19-23; Luk 2:39; visita &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jesus\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abJESUS\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-2736","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2736","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2736"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2736\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2736"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2736"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2736"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}