{"id":2809,"date":"2016-02-04T23:31:18","date_gmt":"2016-02-05T04:31:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/josue\/"},"modified":"2016-02-04T23:31:18","modified_gmt":"2016-02-05T04:31:18","slug":"josue","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/josue\/","title":{"rendered":"JOSUE"},"content":{"rendered":"<p>Derrota a los amalecitas, Exo 17:8-13; permanece en el tabern\u00e1culo, Exo 33:11; enviado con los esp\u00edas, Num 14:6-9; escogido como sucesor de Mois\u00e9s, Num 27:18-23; Deu 3:28; investido por Mois\u00e9s, Dt: 3<\/p>\n<hr>\n<p>Josu\u00e9    (heb. Yeh\u00f4sh\u00fba, \u00abYahweh es [su] liberaci\u00f3n [ayuda; salva]\u00bb, \u00abYahweh es salvaci\u00f3n\u00bb o \u00abel Salvador\u00bb; aram. Yesh\u00fb\u00e2; gr. I&#8217;s\u00f3us).  El nombre aparece en un antiguo sello hebreo y tambi\u00e9n en un osario (recept\u00e1culo de huesos) descubiertos en Palestina, que datan del tiempo de Cristo o un poco despu\u00e9s.  1.  Hijo de Nun, de la tribu de Efra\u00ed\u00adn (Num 13:8, 16).  Con excepci\u00f3n de Jocabed, la madre de Mois\u00e9s, Josu\u00e9 es el 1er personaje del AT que lleva un nombre compuesto con el de Yahweh.  Fue el comandante militar de Mois\u00e9s durante la peregrinaci\u00f3n por el desierto, y se lo menciona por 1\u00c2\u00aa vez en conexi\u00f3n con la victoria sobre los amalecitas unos pocos d\u00ed\u00adas antes de llegar al monte Sina\u00ed\u00ad (Exo 17:8-16).  Como asistente o \u00abservidor\u00bb de Mois\u00e9s, lo acompa\u00f1\u00f3 en el ascenso al monte Sina\u00ed\u00ad (24:13).  En Cades-barnea, 2 a\u00f1os despu\u00e9s del \u00e9xodo, Josu\u00e9 represent\u00f3 a la tribu de Efra\u00ed\u00adn en la expedici\u00f3n enviada para espiar la tierra prometida.  Junto con Caleb, al regreso dieron un informe favorable (Num 13:8; 14:6-9; cf 14:7) y se les otorg\u00f3 el privilegio de entrar en Cana\u00e1n 38 a\u00f1os m\u00e1s tarde (14:30-38).  Poco antes de su muerte, Mois\u00e9s consagr\u00f3 p\u00fablicamente a Josu\u00e9 como su sucesor (Num 27:18-23; Deu 1:38; 31:23).  Cuando Mois\u00e9s muri\u00f3, Josu\u00e9 comenz\u00f3 de inmediato los preparativos para entrar en Cana\u00e1n (Jos 1:10, 11).  Envi\u00f3 2 esp\u00ed\u00adas para obtener un informe de la situaci\u00f3n en Jeric\u00f3 (2:1), y cuando los preparativos estuvieron terminados dirigi\u00f3 al pueblo en el cruce del Jord\u00e1n (Jos 4:10-19).  Despu\u00e9s de la captura de Jeric\u00f3 y de Hai, enfrent\u00f3 y derrot\u00f3 una coalici\u00f3n de reyes cananeos en Gabaa, cerca de Jerusal\u00e9n, y otra en Hazor en la parte norte del pa\u00ed\u00ads (cps 6-11).  Luego de esas conquistas preliminares (cf Act 7:45), se puso a la tarea de dividir la tierra de Cana\u00e1n entre las tribus (cps 13-21), y su herencia, por pedido de \u00e9l mismo, fue Timnat-sera en el monte de Efra\u00ed\u00adn (19:50).  A la edad de 110 a\u00f1os reuni\u00f3 a todo Israel, les aconsej\u00f3 ser fieles a Dios (24:1-28; cf Heb 4:8) y muri\u00f3 (vs 29, 30).  V\u00e9anse Jes\u00fas; Oseas.  2.  Due\u00f1o de un campo en Bet-semes al que las vacas llevaron el arca al volver de Filistea (1Sa 6:14).  3.  Gobernador de Jerusal\u00e9n durante el reinado del rey Jos\u00ed\u00adas (2Ki 23:8).  4.  Puerta de la ciudad de Jerusal\u00e9n donde se erigieron los altares paganos que Jos\u00ed\u00adas destruy\u00f3 (2Ki 23:8).  5.  Sumo sacerdote bajo Zorobabel, despu\u00e9s del regreso de la cautividad babil\u00f3nica (Hab 1:12-14; 2:24; Zec 3:1-9).  6.  Descendiente de Jud\u00e1 cuyo nombre aparece en la genealog\u00ed\u00ada de Jesucristo que registra Lucas (Luk 3:29).  Josu\u00e9, Libro de.  Informe de la conquista y del establecimiento del pueblo hebreo en la tierra de Cana\u00e1n bajo la conducci\u00f3n de Josu\u00e9.  En las Escrituras hebreas, Josu\u00e9 es el 1er libro de la secci\u00f3n titulada los Profetas Anteriores -que es la 2\u00c2\u00aa divisi\u00f3n del AT llamada \u00abProfetas\u00bb- seguido por Jueces, Samuel y Reyes.  I. Autor.  Los comentadores y cr\u00ed\u00adticos est\u00e1n divididos acerca de si el t\u00ed\u00adtulo del libro designa a su autor o sencillamente al personaje principal de la narraci\u00f3n.  Los cr\u00ed\u00adticos insisten en que el libro es una obra mixta de varios autores, compilados m\u00e1s tarde por un editor.  Sin embargo, la obvia unidad interna hace que esta 666 conjetura no tenga mayor fundamento.  El argumento de que la repetida aparici\u00f3n de la expresi\u00f3n \u00abhasta hoy\u00bb (Jos 5:9; etc.) necesariamente indica un tiempo de escritura muy posterior a los hechos registrados en el libro, queda desvirtuada por el contexto del cp 6:25.  El uso de los nombres de lugares que no fueron usados hasta m\u00e1s tarde (cf Jos 19:27 con 1Ki 9:13; Jos 15:38 con 2Ki 14:7; etc.) se  puede atribuir al hecho de que copistas posteriores sustituyeron los nombres corrientes en sus d\u00ed\u00adas para beneficio de los lectores que no conoc\u00ed\u00adan los nombres antiguos que hab\u00ed\u00adan llegado a ser obsoletos.  Generalmente hay acuerdo en que el informe de la muerte de Josu\u00e9 (24:29-33) fue escrito por otra persona.  El Talmud lo atribuye a Eleazar, el hijo de Aar\u00f3n; Finees a\u00f1adi\u00f3 el v 33 (Baba Bathra 15a, 15b).  Hasta los tiempos modernos, jud\u00ed\u00ados y cristianos por igual han reconocido a Josu\u00e9 como el autor (Baba Bathra 14b).  El libro de Josu\u00e9 retoma la narraci\u00f3n de la historia hebrea donde la dej\u00f3 Deuteronomio.  Esta \u00ed\u00adntima relaci\u00f3n con el Pentateuco ha llevado a la pr\u00e1ctica com\u00fan de considerar a Josu\u00e9 como una unidad con \u00e9l, y a los 6 libros se los ha llamado Hexateuco (v\u00e9ase CBA 2:173-178).  II. Ambientaci\u00f3n.  El libro comienza con la entrada de Israel en la tierra prometida, c 1405 a.C. Josu\u00e9 condujo con \u00e9xito a los israelitas en la conquista de Cana\u00e1n o, m\u00e1s bien, las porciones de ella que eran suficientes para hacer posible una distribuci\u00f3n de su herencia a cada tribu, de modo que todos pudieran encontrar un lugar permanente de habitaci\u00f3n.  La tierra estaba gobernada por numerosos peque\u00f1os reinos.  En 2 \u00f3 3 ocasiones diversos reyes cananeos unieron sus ej\u00e9rcitos para detener el progreso de los hebreos, pero cada vez Dios dio a su pueblo una victoria sobre sus enemigos.  Este per\u00ed\u00adodo de conquista ocup\u00f3 unos 6 \u00f3 7 a\u00f1os (Jos 14:7-11; cf Deu 2:14), y para el fin de ese tiempo la ocupaci\u00f3n b\u00e1sica del territorio se consideraba completa (Jos 11:23; 14:5).  Esto no significa que cada porci\u00f3n de la tierra estuviera bajo control israelita, sino que se hab\u00ed\u00ada dominado una superficie suficientemente grande para las necesidades corrientes de las tribus.  V\u00e9ase Cronolog\u00ed\u00ada (III).  III. Bosquejo.  El libro se puede dividir en 3 partes: 1. Conquista de Cana\u00e1n (Jos 1:1-12:24).  2. Divisi\u00f3n de la tierra (13:1-22:34).  3. Discurso de despedida de Josu\u00e9 (23:1-24:33).  IV. Contenido.  El cruce del Jord\u00e1n, incluyendo los preparativos para el gran acontecimiento, ocupa los primeros 4 cap\u00ed\u00adtulos.  Los cps 5 y 6 tratan de la ca\u00ed\u00adda de Jeric\u00f3. Los preparativos incluyeron la circuncisi\u00f3n de los varones y la celebraci\u00f3n de la Pascua (ninguna de las 2 cosas se hab\u00ed\u00adan observado desde la salida de Sina\u00ed\u00ad; v\u00e9ase 5:2-10).  Los cps 7 y 8 registran la derrota preliminar en Hai, el pecado de Ac\u00e1n y la posterior conquista de la ciudad.  Los cps 9 y 10 hablan del tratado con los gabaonitas, de la confederaci\u00f3n cananea contra \u00e9stos por causa de su alianza con los hebreos, y de la dram\u00e1tica victoria de Josu\u00e9 sobre ellos, dejando a Israel con el control efectivo de la regi\u00f3n monta\u00f1osa central.  Una expedici\u00f3n militar que puso a la mayor parte del sur bajo el dominio hebreo se registra en el cp 10:28-43.  La coalici\u00f3n de los reyes del norte de Cana\u00e1n y la conquista del territorio del norte est\u00e1n relatadas en el cp 11:1-15.  Otras haza\u00f1as militares llenan el cp 12.  Habiendo completado la conquista preliminar de la tierra, Josu\u00e9 asigna los territorios a las tribus (Jos_13-19), y separa algunas ciudades como refugio (cp 20) y otras para los levitas (cp 21).  El cp 22 describe el regreso de los ej\u00e9rcitos de las 2 1\/2 tribus a sus hogares en Transjordania y el malentendido que surgi\u00f3 entre ellos y sus hermanos del oeste, que fue resuelto amigablemente.  El libro se cierra con el discurso de despedida de Josu\u00e9 a Israel, la renovaci\u00f3n del pacto del pueblo con Yahweh y un informe de la muerte de Josu\u00e9 (cps 23 y 24 ).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>hebreo Yeh\u00f4shuah, Yahv\u00e9h es salvaci\u00f3n. Nombre de var\u00f3n y de un libro del A. T.  1. Hijo de Nun, de la tribu de Efra\u00ed\u00adm, desde muy joven fue el ayudante de Mois\u00e9s, quien le cambi\u00f3 su nombre de Hosea, que significa liberaci\u00f3n,  por el de J., Ex 33, 11; Nm 11, 28; 13, 8 y 16. En la traves\u00ed\u00ada por el desierto, Amalec atac\u00f3 a Israel, en Refid\u00ed\u00adn, y Mois\u00e9s le encomend\u00f3 a J. la escogencia de los hombres y combatirlo, Ex 17, 8-16.  J. subi\u00f3 con Mois\u00e9s al monte Sina\u00ed\u00ad, donde Dios entreg\u00f3 las tablas de la Ley, Ex 24, 13; 32, 17; Nm 11, 28. Josu\u00e9 form\u00f3 parte del grupo de hombres, uno por cada tribu, enviado por Mois\u00e9s, desde el desierto de Par\u00e1n, a explorar la tierra de Cana\u00e1n. Vueltos de la exploraci\u00f3n, todos desacreditaron esa tierra, y el pueblo se rebel\u00f3, excepto Caleb, de Jud\u00e1, y J., de Efra\u00ed\u00adm, quienes por mantenerse fieles a Yahv\u00e9h recibieron la promesa de entrar en la Tierra Prometida, la que los dem\u00e1s no ver\u00ed\u00adan, Nm 13, 16; 14. Cuando se llev\u00f3 a cabo el segundo censo de los israelitas, en las estepas de Moab, cerca del r\u00ed\u00ado Jord\u00e1n, frente a Jeric\u00f3, antes de entrar  en la Tierra Prometida, de los hombres que se contaron en el primer censo en el desierto del Sina\u00ed\u00ad, s\u00f3lo sobrevivieron J. y Caleb, seg\u00fan hab\u00ed\u00ada dicho Yahv\u00e9h, Nm 26, 63-65.<\/p>\n<p>Yahv\u00e9h  entonces, le mand\u00f3 a Mois\u00e9s subir al monte Abar\u00ed\u00adn para ver la Tierra Prometida, ya que no pod\u00ed\u00ada entrar en ella, por la rebeli\u00f3n en el desierto de Sin, despu\u00e9s de lo cual morir\u00ed\u00ada. Por esto Mois\u00e9s, seg\u00fan lo mand\u00f3 Yahv\u00e9h, debi\u00f3 imponerle las manos a J. y nombrarlo su sucesor en la conducci\u00f3n del pueblo de Israel para la conquista de la Tierra Prometida, Nm 27, 12-23; Dt 34, 9. J. tambi\u00e9n fue escogido para repartir a los israelitas, junto con el sacerdote Eleazar y un representante por cada tribu, la tierra de Cana\u00e1n, Nm 34, 17-18.<\/p>\n<p>En cuanto al libro de J.  comprende unos veinticinco a\u00f1os, desde la muerte de Mois\u00e9s hasta la de J., describe la entrada y conquista de la tierra de Can\u00e1n y su distribuci\u00f3n entre las tribus, bajo el mando de J., con las siguientes partes y temas: Preparativos para conquista de Cana\u00e1n. J. recibe la orden de Dios de entrar en el pa\u00ed\u00ads de Cana\u00e1n, y comunica al pueblo que se debe cruzar el r\u00ed\u00ado Jord\u00e1n; da al pueblo las instrucciones necesarias y todos juran fidelidad a la Ley; J. env\u00ed\u00ada esp\u00ed\u00adas a Jeric\u00f3, 1; 2.<\/p>\n<p>Paso del Jord\u00e1n  tras la separaci\u00f3n milagrosa de las aguas; erecci\u00f3n de las doce piedras conmemorativas en Guilgal, lugar de la primera reuni\u00f3n del pueblo, tras haber pasado el Jord\u00e1n; primera circuncisi\u00f3n de los hebreos en Guilgal, desde la salida de Egipto; celebraci\u00f3n de la Pascua, 3; 4; 5.<\/p>\n<p>Conquista de Jeric\u00f3 y destrucci\u00f3n de la ciudad de Ay; sacrificio y lectura  de la Ley sobre el monte Ebal, 6; 7; 8.<\/p>\n<p>Tratado entre Israel y los gabaonitas 9.<\/p>\n<p>Victoria sobre los cinco reyes amorreos en la batalla de Gaba\u00f3n y  conquista del sur de Palestina, 10.<\/p>\n<p>Victoria sobre los reyes del Norte en la batalla de las aguas de Merom 11.<\/p>\n<p>Distribuci\u00f3n de la tierra a las tribus 13 a 21.<\/p>\n<p>\u00daltimas disposiciones de J. y gran Asamblea de Siquem. J. da a los  israelitas sus \u00faltimas recomendaciones, y en la asamblea de Siquem,  donde se juntan todas las tribus, se les hace un recuento de toda la historia, desde Abraham hasta la conquista de Cana\u00e1n, y se renueva la  Alianza, el pueblo reconoce la realizaci\u00f3n de las promesas hechas por Dios a sus padres y promete fidelidad a Yahv\u00e9h y a la Ley, 22; 23; 24.  J. muri\u00f3 de ciento diez a\u00f1os de edad, y fue sepultado en el t\u00e9rmino de su heredad, en Timnat S\u00e9raj, en la monta\u00f1a de Efra\u00ed\u00adm, al norte del monte Ga\u00e1s.   2. J. de Bet Semes, quien ten\u00ed\u00ada un campo donde estuvo el Arca, devuelta por los filisteos, camino de Israel, y donde se ofrecieron holocaustos a Yahv\u00e9h, 1 S 6, 13-15. 3. Gobernador de Jerusal\u00e9n, en \u00e9poca de Jos\u00ed\u00adas, rey de Jud\u00e1, 640-609 a.C., cuando \u00e9ste llev\u00f3 a cabo la reforma religiosa en Jud\u00e1, 2 R 23, 8. 4. Sacerdote, hijo de Yosadaq, colabor\u00f3 en la reanudaci\u00f3n del culto, tras la vuelta del destierro en Babilonia, ayudando en la reconstrucci\u00f3n del altar, Esd 3, 1-13.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>Un hijo de Nun, descendiente de Efra\u00ed\u00adn (1Ch 7:22-27).<\/p>\n<p>Aunque naci\u00f3 bajo la esclavitud egipcia cerca de 1.500 a. de J.C., fue llamado Oseas, salvaci\u00f3n (Num 13:8; Deu 32:44). Dos meses despu\u00e9s del \u00e9xodo de Israel, fue nombrado como ayudante de Mois\u00e9s y sali\u00f3 victorioso en un ataque de los amalequitas (Deu 17:9). Mois\u00e9s le cambi\u00f3 el nombre de Oseas a Josu\u00e9, yehoshua\u2020\u2122, Jehovah es salvaci\u00f3n (Num 13:16; 1Ch 7:27). Otras variaciones del nombre se encuentran en Neh 8:17 y tambi\u00e9n en gr., Jes\u00fas (Iesous, Act 7:45; Heb 4:8; comparar Mat 1:21). Josu\u00e9 asisti\u00f3 a Mois\u00e9s en Sina\u00ed\u00ad (Exo 24:13; Exo 32:17) y cuidaba su tienda (Exo 33:11) y posici\u00f3n (Num 11:28). Luego, como representante de Efra\u00ed\u00adn explor\u00f3 la tierra de Cana\u00e1n. Josu\u00e9 se opuso al informe de la mayor\u00ed\u00ada de los esp\u00ed\u00adas insistiendo que, si Israel era fiel a Dios, podr\u00ed\u00ada conquistar Cana\u00e1n. Casi lo apedrearon por su confianza en Dios (Num 14:7-10). Por haber seguido a Jehovah con integridad (Num 32:12), no solamente escap\u00f3 a la destrucci\u00f3n sino que recibi\u00f3, junto con Caleb, una certeza \u00fanica de entrar a la Tierra Prometida (Num 14:30; Num 26:65).<\/p>\n<p>Como 40 a\u00f1os m\u00e1s tarde, Dios design\u00f3 a Josu\u00e9 como sucesor de Mois\u00e9s (Num 27:18). Despu\u00e9s de la muerte de Mois\u00e9s, las actividades de Josu\u00e9 incluyen hacer preparativos de guerra (Jos 1:10-18), mandar esp\u00ed\u00adas a Jeric\u00f3 (Jos 2:1, Jos 2:23-24) y mandar a Israel a cruzar el Jord\u00e1n (Jos 3:1). La aparici\u00f3n del Jefe del Ej\u00e9rcito de Jehovah (Jos 5:13-15) fue confirmaci\u00f3n visible del llamado divino de Josu\u00e9. De modo que Josu\u00e9 dirigi\u00f3 el asedio mandado por Dios (Jos 6:2-6). El destruy\u00f3 Jeric\u00f3 (Jos 6:17), pronunci\u00f3 una maldici\u00f3n sobre la reconstrucci\u00f3n de la ciudad (Jos 6:26; 1Ki 16:34) y obtuvo una extensa fama (Jos 6:27).<\/p>\n<p>Realmente fue el Se\u00f1or quien le dio las victorias a Israel. En un per\u00ed\u00adodo de seis a\u00f1os (Jos 14:10), Josu\u00e9 tom\u00f3 toda la tierra (Jos 11:15, Jos 11:23).<\/p>\n<p>Mois\u00e9s hab\u00ed\u00ada anticipado tomar posesi\u00f3n poco a poco (Exo 23:28-30).<\/p>\n<p>Dios hab\u00ed\u00ada dejado en Cana\u00e1n muchas naciones, si bi\u00e9n subyugadas todav\u00ed\u00ada poderosas para probar a su pueblo (Jos 13:2-6; Jdg 2:21\u2014Jdg 3:4); de modo que Josu\u00e9 no pudo obtener el reposo final de Israel (Heb 4:8). Debido a su avanzada edad, Josu\u00e9 dividi\u00f3 Cana\u00e1n entre las tribus (Jos 13:6-7; Jos 14:1; Jos 19:51).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(Yahweh es salvaci\u00f3n).<\/p>\n<p> Sus derivaciones son \u00abJes\u00fas\u00bb y \u00abJesua\u00bb. Ayudante de Mois\u00e9s, que le sucedi\u00f3 en el mando: (Deut.31, Jos.l). Entr\u00f3, conquist\u00f3 y se apoder\u00f3 de Cana\u00e1n: (Libro de Josu\u00e9).<\/p>\n<p> Es \u00abtipo\u00bb del caudillaje de Cristo, con la gran diferencia que Jes\u00fas nos mete en la tierra prometida, y nos da \u00abdescanso\u00bb, Heb 4:8.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>El l\u00ed\u00adder del pueblo de Israel a quien Dios us\u00f3 para dirigir el inicio de la conquista de la tierra de Cana\u00e1n. Era efraimita, hijo de Nun. Fue \u2020\u0153ayudante de Mois\u00e9s, uno de sus j\u00f3venes\u2020\u009d (Num 11:28). Luego fue su sucesor. Originalmente su nombre era \u2020\u00a2Oseas (Salvado, Salvaci\u00f3n), pero Mois\u00e9s se lo cambi\u00f3 a J. (Yehoshua, el Se\u00f1or es salvaci\u00f3n. Equivalente al castellano \u2020\u0153Jes\u00fas\u2020\u009d) (Num 13:16).<\/p>\n<p>J. fue escogido para dirigir la pelea contra \u2020\u00a2Amalec en \u2020\u00a2Refidim, que termin\u00f3 con una victoria (Exo 17:8-15). Cuando Mois\u00e9s part\u00ed\u00ada para subir al monte Sina\u00ed\u00ad, J. le acompa\u00f1aba (Exo 24:13). Y cuando descend\u00ed\u00adan de all\u00ed\u00ad, J. escuch\u00f3 los gritos en el campamento, y crey\u00f3 que se trataba de alguna pelea, pero Mois\u00e9s le corrigi\u00f3, dici\u00e9ndole: \u2020\u0153&#8230; voz de cantar oigo yo\u2020\u009d (Num 32:17-18). M\u00e1s tarde, cuando Mois\u00e9s volvi\u00f3 a subir al monte, J. \u2020\u0153nunca se apartaba de en medio del tabern\u00e1culo\u2020\u009d (Exo 33:11). El celo de J. se manifest\u00f3 en su deseo de impedir que \u2020\u00a2Eldad y \u2020\u00a2Medad profetizaran, porque lo hac\u00ed\u00adan en el campamento y no en el \u2020\u00a2tabern\u00e1culo (Num 11:28).<br \/>\nentre el grupo enviado a reconocer la tierra, J. y Caleb fueron los \u00fanicos que animaron al pueblo a entrar (Num 13:1-33; Num 14:6-10). Como el pueblo fue incr\u00e9dulo, la sentencia de Dios fue que todos perecer\u00ed\u00adan en el desierto y que los \u00fanicos de esa generaci\u00f3n que entrar\u00ed\u00adan en Cana\u00e1n ser\u00ed\u00adan J. y Caleb (Num 14:30). Cuando Dios decidi\u00f3 que hab\u00ed\u00ada llegado la hora para la muerte de Mois\u00e9s, le dio \u00f3rdenes a \u00e9ste para que invistiera a J. como su sucesor (Num 27:18-23). Mois\u00e9s dijo a J.: \u2020\u0153Esfu\u00e9rzate y an\u00ed\u00admate\u2020\u009d, y le prometi\u00f3 que Dios har\u00ed\u00ada entrar a los israelitas en la tierra para heredarla (Deu 31:7-9). Para ese fin Dios le llen\u00f3 de \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu de sabidur\u00ed\u00ada\u2020\u009d (Deu 34:9).<\/p>\n<p>J. despach\u00f3 esp\u00ed\u00adas para explorar la tierra, los cuales llegaron hasta Jeric\u00f3 y regresaron con la noticia de que los pueblos estaban llenos de miedo por la llegada de los israelitas. Siguiendo las instrucciones divinas, J. gui\u00f3 al pueblo y cruz\u00f3 el Jord\u00e1n, comenzando entonces la conquista de Cana\u00e1n. Puede notarse una inteligente planificaci\u00f3n del proceso, pues J. dirigi\u00f3 su primera campa\u00f1a a conseguir un asentamiento en el centro de Cana\u00e1n. Despu\u00e9s, dirigi\u00f3 su atenci\u00f3n hacia el S y el N de la tierra.<br \/>\nel inicio fue auspicioso, con la victoria sobre \u2020\u00a2Jeric\u00f3, luego hubo problemas porque fueron derrotados al atacar a \u2020\u00a2Hai. La causa fue la prevaricaci\u00f3n de \u2020\u00a2Ac\u00e1n. Pero se hizo el juicio correspondiente, y Hai tambi\u00e9n fue tomada. Despu\u00e9s continu\u00f3 una serie de luchas en las cuales los israelitas, guiados por J., fueron tomando las principales ciudades de Cana\u00e1n. Una vez logrado esto, J. realiz\u00f3 la distribuci\u00f3n de la tierra (\u2020\u0153Por suerte &#8230; les dio su heredad\u2020\u009d [Jos 14:2]). Cada tribu recibi\u00f3 su heredad, se designaron las ciudades en las cuales habr\u00ed\u00adan de habitar los levitas y las ciudades de refugio.<\/p>\n<p>\u2020\u0153J., siendo ya viejo y avanzado en a\u00f1os\u2020\u009d (Jos 23:1), se despidi\u00f3 del pueblo con un discurso en el cual les animaba a servir a Dios (\u2020\u0153Ahora, pues, temed a Jehov\u00e1, y servidle con integridad y en verdad\u2020\u009d [Jos 24:14]). Muri\u00f3 a la edad de ciento diez a\u00f1os, y fue enterrado \u2020\u0153en su heredad en Timnat-sera, que est\u00e1 en el monte Efra\u00ed\u00adn, al norte del monte de Gaas\u2020\u009d (Jos 24:30).<br \/>\nde los eventos relacionados con su vida se mencionan en el NT (Heb 11:30-31). Esteban hace referencia a J. en su discurso (Hch 7:45). El autor de Hebreos tambi\u00e9n lo menciona (\u2020\u0153Porque si J. les hubiera dado el reposo, no hablar\u00ed\u00ada despu\u00e9s de otro d\u00ed\u00ada\u2020\u009d [Heb 4:8]).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, BIOG SACE HOMB HOAT<\/p>\n<p>ver, CANA\u00ed\u0081N, ARCA DEL PACTO, JES\u00daA<\/p>\n<p>vet, (Heb. \u00abY&#8217;h\u00f5sh\u00fb&#8217;a\u00bb: \u00abJehov\u00e1 es salvaci\u00f3n\u00bb.) (a) Colaborador y sucesor de Mois\u00e9s; su nombre era al principio Oseas, salvaci\u00f3n (Nm. 13:8, 16). Era descendiente de Efra\u00ed\u00adn e hijo de Nun (Nm. 13:8, 16). Condujo a los israelitas a la victoria sobre Amalec en Refidim (Ex. 17:8-16). Estuvo con Mois\u00e9s en el Sina\u00ed\u00ad, mientras que al pie del monte el pueblo se hac\u00ed\u00ada el becerro de oro. Josu\u00e9 tom\u00f3 los gritos de org\u00ed\u00ada en el campamento por clamor de lucha (Ex. 24:13; 32:17, 18). Fue encargado del cuidado del primer tabern\u00e1culo de reuni\u00f3n (Ex. 33:11). A los 40 a\u00f1os de edad, Josu\u00e9, como representante de Efra\u00ed\u00adn, fue se\u00f1alado con otros once israelitas para que fuera a espiar los puntos d\u00e9biles de Cana\u00e1n. Josu\u00e9 y Caleb se esforzaron en persuadir al pueblo que hab\u00ed\u00ada que avanzar y apoderarse del pa\u00ed\u00ads, fiados en Dios (Jos. 14:7; Nm. 13:8; 14:6-9). A causa de su actitud, sus oyentes casi los apedrearon (Nm. 14:10). Dios los recompens\u00f3 por su lealtad y fe, prolongando sus vidas, y permiti\u00e9ndoles la entrada en la Tierra Prometida (Nm. 14:20-28). Al final de los cuarenta a\u00f1os en el desierto, Mois\u00e9s, por orden de Dios, puso a Josu\u00e9 ante el sumo sacerdote y delante de toda la asamblea, en Sitim, para conferirle p\u00fablicamente la sucesi\u00f3n (Nm. 27:18-23; Dt. 1:38). Justo antes de la muerte de Mois\u00e9s, los dos hombres entraron en el tabern\u00e1culo, a fin de que Josu\u00e9 fuera consagrado por el Se\u00f1or mismo al puesto de caudillo del pueblo (Dt. 31:14, 23). Inmediatamente despu\u00e9s, Josu\u00e9 empez\u00f3 los preparativos para pasar el Jord\u00e1n. El pueblo ten\u00ed\u00ada tres d\u00ed\u00adas para reunir las provisiones (Jos. 1:10-11). Josu\u00e9 record\u00f3 a las dos tribus y media ya establecidas al este del Jord\u00e1n que ten\u00ed\u00adan que apoyar a sus hermanos en la empresa militar (Jos. 1:12-18), y envi\u00f3 a esp\u00ed\u00adas a explorar Jeric\u00f3 (Jos. 2:1). El campamento fue instalado a la orilla del Jord\u00e1n, y el pueblo recibi\u00f3 una orden de marcha minuciosamente preparada (Jos. 3:1-6). El plan militar que Josu\u00e9 prepar\u00f3 para la conquista de Cana\u00e1n demuestra sus capacidades militares. Entre sus previsiones se hallaban: un campamento central con una ventajosa situaci\u00f3n; la toma de las ciudades en las cercan\u00ed\u00adas del campamento; grandes ofensivas que deber\u00ed\u00adan seguir de inmediato a estas victorias. Pero Josu\u00e9 cometi\u00f3 el error de hacer un pacto con los gabaonitas y de no dejar una guarnici\u00f3n en la ciudad de los jebuseos despu\u00e9s de su conquista. Estos dos fallos contribuyeron decisivamente al aislamiento de Jud\u00e1 de las tribus del norte (Jos. 9). Siguiendo las \u00f3rdenes de Mois\u00e9s, Josu\u00e9 condujo al pueblo sobre los montes Ebal y Gerizim para que oyeran las bendiciones y las maldiciones (Jos. 8:30-35). Las expediciones militares de Josu\u00e9 quebrantaron el poder de los cananeos, pero no llegaron a exterminarlos (v\u00e9ase CANA\u00ed\u0081N, La tierra y su conquista). A pesar de la perspectiva de nuevas campa\u00f1as, hab\u00ed\u00ada llegado el momento de establecerse en el pa\u00ed\u00ads. Ayudado por el sumo sacerdote y por una comisi\u00f3n, Josu\u00e9 presidi\u00f3 el reparto de las tierras conquistadas. La distribuci\u00f3n comenz\u00f3 durante la estancia del campamento en Gilgal (Jos. 14:6-17:18). Josu\u00e9 acab\u00f3 esta obra, cre\u00f3 ciudades de refugio, dio ciudades a los levitas, y dispuso que el Arca del Pacto se quedara en Silo (Jos. 18-21). Obtuvo para s\u00ed\u00ad mismo la ciudad de Timnat-sera en el monte de Efra\u00ed\u00adn (Jos. 19:50). Cuando ya era muy anciano, Josu\u00e9 convoc\u00f3 la asamblea en Siquem, el lugar donde Abraham, entrado en Cana\u00e1n, hab\u00ed\u00ada erigido el primer altar a Jehov\u00e1; all\u00ed\u00ad era donde las tribus iban a invocar sobre s\u00ed\u00ad mismas las bendiciones y las maldiciones de Jehov\u00e1. Josu\u00e9 pronunci\u00f3 un en\u00e9rgico discurso, exhortando al pueblo a no abandonar a Jehov\u00e1 (Jos. 24:1-28). Muri\u00f3 poco despu\u00e9s, a la edad de 110 a\u00f1os. Fue sepultado en el lugar que hab\u00ed\u00ada elegido, en Timnat-sera (Jos. 24:29, 30). (b) Morador de Bet-semes, propietario del campo adonde lleg\u00f3 el arca en un carro tirado por vacas, que los filisteos hab\u00ed\u00adan enviado (1 S. 6:14) (V\u00e9ase ARCA DEL PACTO). (c) Gobernador de Jerusal\u00e9n bajo el reinado de Jos\u00ed\u00adas (2 R. 23:8) (d) El sumo sacerdote hijo de Josadac que volvi\u00f3 a Babilonia con Zorobabel (Esd. 2:2; Neh. 7:7). Erigi\u00f3 el altar de los holocaustos, alent\u00f3 a los artesanos y a la asamblea del pueblo a reconstruir el Templo (Esd. 3:2-9; Hag. 1:1,12, 14; 2:2-4). Es llamado Jes\u00faa en Esdras y Nehem\u00ed\u00adas. Como sumo sacerdote, representaba ante Dios a los deportados retornados del exilio, y recibi\u00f3 la seguridad del socorro divino (Zac. 3:1-9; 6:11-13). Su nombre, su obra de restauraci\u00f3n del Templo y las dos profec\u00ed\u00adas de Zacar\u00ed\u00adas acerca de \u00e9l le hacen un tipo de Cristo (v\u00e9ase JES\u00daA).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[012]<\/p>\n<p>     El gran caudillo e Israel que introdujo por orden de Dios al pueblo en la tierra prometida despu\u00e9s de la muerte de Mois\u00e9s. Sus haza\u00f1as y guerra est\u00e1n en el libro b\u00ed\u00adblico que lleva su nombre.<\/p>\n<p>     Fue un libro muy considerado en la Historia, que le igual\u00f3 en autoridad a los cinco atribuidos a Mois\u00e9s (Pentateuco), por lo que diversos autores hablaron del Hexateuco.<\/p>\n<p>    Los biblistas consideran el libro muy antiguo, con fuentes del siglo X a. C., lo que le sit\u00faa al par que los documentos que sirvieron para la elaboraci\u00f3n del Pentateuco. Pero resaltan sus rasgos originales y de simple cr\u00f3nica guerrera.<\/p>\n<p>    Por eso el libro tiene cuatro partes muy bien ordenadas:<\/p>\n<p>   &#8211; Narraci\u00f3n de la entrada (Caps. 1 a 6)<\/p>\n<p>   &#8211; Conquista de ciudades (Caps. 7 a 12)<\/p>\n<p>   &#8211; Distribuci\u00f3n de la tierra (Caps. 13 a 23)<\/p>\n<p>   &#8211; Asamblea final y alianza. (Cap. 24)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(-> conquista, federaci\u00f3n de tribus, guerra, sol). Personaje y libro del Antiguo Testamento. La historia deuteronomista (Pentateuco*) le ha presentado como el primer soldado israelita.<\/p>\n<p>(1) Personaje. Debi\u00f3 de existir un personaje de ese nombre (Yoshua o Jes\u00fas), aunque el hecho de que el nombre signifique \u00abDios salva\u00bb puede ser un signo de que se trata de una figura creada para expresar la salvaci\u00f3n de Dios, vinculada a la conquista de la tierra de Palestina. Sea como fuere, su fi gura ha sido recreada por la tradici\u00f3n teol\u00f3gica, que le presenta como el guerrero al que Dios mismo ha dado su poder, en una teofan\u00ed\u00ada miliar b\u00e1sica para interpretar la historia israelita (Jos 5,13-15). Hab\u00ed\u00ada habido previamente guerreros y batallas, pero no hab\u00ed\u00adan sido a\u00fan decisivas: el pueblo de Israel no hab\u00ed\u00ada surgido a la existencia nacional por medio de una guerra, sino a trav\u00e9s de la elecci\u00f3n-bendici\u00f3n divina (patriarcas: Gn) y de la liberaci\u00f3n del \u00e9xodo, con el pacto y el paso por el desierto (Ex, Lv, Nm, Dt). La guerra estrictamente dicha empez\u00f3 con Josu\u00e9, a quien Mois\u00e9s impuso sus manos para que le sucediera como jefe militar, con la tarea de conquistar seg\u00fan Ley la tierra prometida (cf. Dt 34,9-10): \u00abY tras la muerte de Mois\u00e9s, siervo de Yahv\u00e9, Yahv\u00e9 habl\u00f3 a Josu\u00e9, hijo de Nun, servidor de Mois\u00e9s, diciendo: Mois\u00e9s, mi siervo, ha muerto. Lev\u00e1ntate pues y atraviesa ese Jord\u00e1n, t\u00fa y todo este pueblo, hacia la tierra que yo doy a los hijos de Israel. Todo lugar sobre el que pise la planta de vuestros pies os lo doy, como dije a Mois\u00e9s&#8230; Nadie resistir\u00e1 ante ti todos los d\u00ed\u00adas de tu vida&#8230; Cobra \u00e1nimo y s\u00e9 fuerte, porque t\u00fa has de hacer que este pueblo tome en heredad la tierra que jur\u00e9 dar a sus padres. Solamente ten \u00e1nimo y esfu\u00e9rzate mucho, actuando de acuerdo con toda la Ley que Mois\u00e9s, mi siervo, te orden\u00f3. No te apartes de ella ni a derecha ni a izquierda&#8230; No se aparte de tu boca este libro de la Ley, antes medita en ese libro d\u00ed\u00ada y noche, para que procures obrar conforme a cuanto en \u00e9l est\u00e1 escrito, pues entonces prosperar\u00e1s en todas tus empresas y tendr\u00e1s \u00e9xito&#8230;\u00bb (Jos 1,1-10). La Ley se vuelve as\u00ed\u00ad manual de guerra. Seg\u00fan ella, los israelitas no triunfan ni conquistan la tierra por su fuerza militar, ni a trav\u00e9s de una estrategia b\u00e9lica, sino como soldados de un Dios que les protege, haci\u00e9ndoles triunfar sobre todos los enemigos. Partiendo de esa base, todo el libro de Josu\u00e9 viene a entenderse como cr\u00f3nica de una victoria anunciada y conseguida por el Dios de la Ley.<\/p>\n<p>(2) Libro. Este Josu\u00e9 (Yoshua, Jes\u00fas = Dios salva) puede haber existido, pero el libro de su nombre borra (o deja en muy segundo plano) su recuerdo hist\u00f3rico, pues ha sido concebido y redactado por la escuela Deuteronomista, despu\u00e9s del exilio (Exodo*), como  manual ut\u00f3pico de conquista religiosa de la tierra. Es ciertamente un libro del pasado (cuenta cosas que nos sit\u00faan en un tiempo antiguo). Pero, al mismo tiempo, puede interpretarse como libro del futuro: es modelo de aquello que se espera a la llegada de los tiempos mesi\u00e1nicos, cuando se dividan de nuevo las aguas del Jord\u00e1n y caigan las murallas de las ciudades enemigas al toque de las trompetas de Dios, como habr\u00ed\u00ada sucedido en Jeric\u00f3 al principio. M\u00e1s que un soldado aut\u00f3nomo, inmerso en la complejidad de la historia, Josu\u00e9 aparece como testigo de la protecci\u00f3n militar de Dios. Por eso, a diferencia del libro de los Jueces, el libro de Josu\u00e9 es una especie de novela ejemplar donde los israelitas van experimentando la intervenci\u00f3n de Dios que ha guiado y gu\u00ed\u00ada a su pueblo: los israelitas atraviesan lit\u00fargicamente el Jord\u00e1n, llevando en procesi\u00f3n el arca de la alianza (Jos 3), lit\u00fargicamente conquistan Jeric\u00f3, destruyendo sus murallas al toque de las trompetas (Jos 6). Dios ayuda y ayudar\u00e1 a los suyos en la medida en que ellos se mantengan fieles y cumplan los mandatos de la Ley, conforme a los principios de una guerra* santa, que tiene un sentido m\u00e1s teol\u00f3gico que hist\u00f3rico (cf. Jos 7-8).<\/p>\n<p>Cf. G. Auzou, El Don de una Conquista: Estudio del libro de Josu\u00e9, Fax, Madrid 1967; M. NAVARRO, Los libros de Josu\u00e9, Jueces, Rut, Ciudad Nueva, Madrid 1995; G. PEREZ, Josu\u00e9 en la historia de la salvaci\u00f3n, La Casa de la Biblia, Madrid 1972; J. L. SICRE, Josu\u00e9, Verbo Divino, Estella 2002.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>El t\u00ed\u00adtulo de este libro se debe a su protagonista Josu\u00e9, hijo de Nun, de la tribu de Efra\u00ed\u00adn: \u00aby Mois\u00e9s dio a Oseas (hOSua&#8217;, salva), hijo de Nun, el nombre de Josu\u00e9 (yehOSua&#8217; Yahveh salva)\u00bb (Nm 13,8.16; cf. Jos \u00ed\u00ad949.50), un cambio de nombre que en la Biblia alude a una misi\u00f3n especial.<\/p>\n<p>Ministro de Mois\u00e9s, Josu\u00e9 sobrevive a la generaci\u00f3n infiel del desierto. La investidura que recibe al morir el legislador se ve confirmada por la bajada sobre \u00e9l de un \u00abesp\u00ed\u00adritu de sabidur\u00ed\u00ada\u00bb (Dt 34,9). Una vez asumido el poder, conquista la tierra y se la asigna a las doce tribus. Son \u00e9stas las dos empresas que se narran en el libro, que por tanto puede dividirse f\u00e1cilmente en dos partes: cc. 1-12: la conquista; cc. 13-24: el reparto de la tierra.<\/p>\n<p>En la primera parte (cc. 1-12), despu\u00e9s de los preparativos adecuados (c, 1) y del env\u00ed\u00ado de unos exploradores a la ciudad de Jeric\u00f3 (c. 2), las doce tribus guiadas por Josu\u00e9 y precedidas por el arca atraviesan el Jord\u00e1n, que se divide en dos partes para que pase el pueblo (c. 3); erigen doce piedras en el lecho del Jord\u00e1n y acampan en Guilgal, cerca de Jeric\u00f3 (c. 4). Aqu\u00ed\u00ad Josu\u00e9 ordena circuncidar a todos los hombres que hab\u00ed\u00adan nacido durante la peregrinaci\u00f3n en el desierto; celebra la pascua el 14 de Nis\u00e1n; ordena comer -por primera vez desde el \u00e9xodo- la carne de los corderos y los panes \u00e1zimos, y el man\u00e1 deja de caer del cielo (c. 5). Viene luego la conquista de Jeric\u00f3 (c. 6), un primer intento de apoderarse de Ay, que fall\u00f3 por el sacrilegio de Ac\u00e1n, que es lapidado (c. 7); a continuaci\u00f3n Josu\u00e9 conquista la ciudad con una h\u00e1bil estratagema y mata a sus doce mil habitantes. Tomadas estas dos plazas fuertes de la frontera de Cana\u00e1n, Josu\u00e9 llega a Siqu\u00e9n, erige un altar en el monte Ebal y proclama la ley (c. 8). Despu\u00e9s del truco de la alianza con los gabaonitas (c.9), Josu\u00e9 derrota a la liga de cinco reyes cananeos, gracias a la intervenci\u00f3n de Yahveh, que hace llover piedras del cielo y detiene el sol; procede a continuaci\u00f3n a la conquista de la zona del sur de Cana\u00e1n (c. 10) y ataca luego a las ciudades cananeas del norte (c. 11). El c. 12 nos ofrece una lista de los 31 reyes vencidos en la campa\u00f1a militar de Josu\u00e9.<\/p>\n<p>Una vez terminada la conquista, Josu\u00e9, ya anciano, piensa en la distribuci\u00f3n de las tierras, ech\u00e1ndolas a suerte (cc. 13-21). A las dos tribus de Rub\u00e9n y de Gad y a la mitad de Manas\u00e9s les asigna la Transjordania (c. 13), Luego, al oeste del Jord\u00e1n, coloca a Jud\u00e1, con una atenci\u00f3n especial a Caleb (cc. 1415). Efra\u00ed\u00adn y la otra mitad de Manas\u00e9s ocupan tambi\u00e9n la parte occidental del Jord\u00e1n (cc. 16-17). En la gran asamblea de Sil\u00f3, Josu\u00e9 asigna el restante territorio de la Cisjordania a las otras siete tribus: Benjam\u00ed\u00adn, con la que se tiene tambi\u00e9n una consideraci\u00f3n especial (c. 18); luego Sime\u00f3n, Zabul\u00f3n, Isacar, Aser, Neftal\u00ed\u00ad y Dan (c. 19). Josu\u00e9 piensa adem\u00e1s en asignar algunas ciudades-refugio (c. 20), as\u00ed\u00ad como 48 ciudades para los levitas dispersos por los territorios de las otras tribus. Una vez terminada la solemne ceremonia de la distribuci\u00f3n de tierras, Rub\u00e9n, Gad y la mitad de Manas\u00e9s vuelven al otro lado del Jord\u00e1n a tomar posesi\u00f3n de sus territorios (c. 22). En sus \u00faltimos a\u00f1os Josu\u00e9 re\u00fane a los jefes de 1srael y les dirige su \u00faltimo mensaje (c.23). Finalmente, en Siqu\u00e9n, convoca a las tribus, empe\u00f1a a su pueblo en un nuevo pacto de fidelidad con Yahveh, dicta nuevas leyes y erige una estela como testimonio p\u00e9renne. Muere a la edad de 110 a\u00f1os.<\/p>\n<p>El cuadro descrito en el libro de Josu\u00e9 es fruto de una simplificaci\u00f3n e idealizaci\u00f3n de los datos hist\u00f3ricos, as\u00ed\u00ad como de una prolongaci\u00f3n de la funci\u00f3n del protagonista. El libro de los Jueces (,7, ) mostrar\u00e1 ya en el cap\u00ed\u00adtulo 1 que la conquista de la tierra no fue una empresa homog\u00e9nea y lineal, realizada de com\u00fan acuerdo entre las tribus. En efecto, la cr\u00ed\u00adtica literaria capta no pocas oscuridades, contradicciones, lagunas y duplicados. A la hip\u00f3tesis documental, que une a Josu\u00e9 con el Pentateuco para formar el Hexateuco (7,), encontrando los mismos documentos en los dos conjuntos, Noth contrapone la tesis del Deuteronomista (7,) y de su obra hist\u00f3rica, que abarca Deuteronomio-2 Reyes. En este marco el libro recoge tradiciones orales y documentos J escritos de g\u00e9nero, procedencia y \u00e9pocas distintas. El conjunto m\u00e1s antiguo son los cc. 2- 1 1, con una serie de etiolog\u00ed\u00adas (especialmente en los cap\u00ed\u00adtulos 2-9) y episodios de guerra (10,1-15; 1 1, 1 -14), que tuvieron lugar en el territorio de Benjam\u00ed\u00adn. Muy pronto, por el a\u00f1o 900 a.C. se recogieron estas tradiciones y documentos para ser incorporados m\u00e1s tarde a la gran obra hist\u00f3rica deuteronomista, con el a\u00f1adido del c. 1 como introducci\u00f3n. En la base de los cap\u00ed\u00adtulos 12-21 hay documentos sobre posesiones tribales y listas de fronteras, que se remontan a la \u00e9poca mon\u00e1rquica y premon\u00e1rquica, revisados en el momento de su inserci\u00f3n en la historia deuteronomista.<\/p>\n<p>Y Gatti<\/p>\n<p>Bibl.: G. Auzou, El don de una conquista, Estudio del libro de Josu\u00e9, F AX, Madrid 1967; G. P\u00e9rez Rodr\u00ed\u00adguez, Josu\u00e9 en la historia de salvaci\u00f3n, Casa de la Biblia, Madrid 1972; J. Sanmartin Ascaso, Las guerras de Josu\u00e9. Estudio de semi\u00f3tica narrativa, Instituci\u00f3n San Jer\u00f3nimo, Valencia 1982.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. El hombre. II. El libro. III. An\u00e1lisis del libro: 1. Preparaci\u00f3n de la conquista: cap\u00ed\u00adtulos 1-2; 2. Penetraci\u00f3n al otro lado del Jord\u00e1n: cap\u00ed\u00adtulos 3-5; 3. La conquista de Jeric\u00f3 y de Ay: 6,1-8,27; 4. Desde el altar sobre el monte Ebal hasta la conquista de toda la tierra: 8,30-12,24; 5. Distribuci\u00f3n de la tierra: cap\u00ed\u00adtulos 13-21; 6. \u00daltimas disposiciones de Josu\u00e9: cap\u00ed\u00adtulos 22-24. IV. Aspecto religioso del libro de Josu\u00e9.<\/p>\n<p>I. EL HOMBRE. Josu\u00e9 (en he-breo, Yeh\u00f3sua`: Yhwh es salvaci\u00f3n) es el gran personaje b\u00ed\u00adblico con el que est\u00e1 ligada la conquista hebrea de la tierra de Cana\u00e1n y del que toma su nombre este libro (=Jos) que la narra. Parece ser que Josu\u00e9, hijo de Nun, de la tribu de Efra\u00ed\u00adn, antes de ser elegido por Mois\u00e9s como su sucesor, se llamaba H\u00f3sea` (= liberaci\u00f3n) (N\u00fam 13:8.16; Deu 32:44), nombre que luego hizo te\u00f3foro probablemente el mismo Mois\u00e9s. Josu\u00e9 se distingui\u00f3 en la lucha contra Amalec (Exo 17:9-14); acompa\u00f1\u00f3 a Mois\u00e9s al monte de la revelaci\u00f3n (Exo 23:13; Exo 32:17); dirigi\u00f3 junto con Caleb la misi\u00f3n de exploraci\u00f3n de la tierra de Cana\u00e1n (N\u00fam 14:6.38); tuvo un papel decisivo en la superaci\u00f3n del des\u00e1nimo que cundi\u00f3 entre el pueblo despu\u00e9s de aquella exploraci\u00f3n, y, finalmente, fue elegido por Dios como representante y luego sucesor de Mois\u00e9s, por el cual fue investido en su nueva tarea mediante un rito especial y solemne (N\u00fam 27:15-23). Recibi\u00f3 m\u00e1s tarde la seguridad de que entrar\u00ed\u00ada en la tierra prometida (Deu 1:38), mientras que se vio excluida de ella toda la generaci\u00f3n de la peregrinaci\u00f3n por el desierto, con excepci\u00f3n de Caleb. Finalmente, fue testigo de los \u00faltimos instantes de la vida de Mois\u00e9s, sucedi\u00e9ndole plenamente en la direcci\u00f3n del pueblo por las estepas de Moab, frente a Jeric\u00f3: \u00abJosu\u00e9, hijo de Nun, estaba lleno del esp\u00ed\u00adritu de sabidur\u00ed\u00ada, porque Mois\u00e9s le hab\u00ed\u00ada impuesto las manos. A \u00e9l obedecieron los israelitas, como lo hab\u00ed\u00ada ordenado Mois\u00e9s\u00bb (Deu 34:9). As\u00ed\u00ad pues, su misi\u00f3n hab\u00ed\u00ada sido largamente preparada por Dios al lado del gran legislador, cuyo esp\u00ed\u00adritu hab\u00ed\u00ada heredado.<\/p>\n<p>La prudencia, la voluntad, el tes\u00f3n fueron las dotes naturales que m\u00e1s brillaron en la vida de Josu\u00e9. Su nuevo oficio es presentado en la Biblia con acentos exquisitamente religiosos: \u00abMois\u00e9s, mi siervo, ha muerto; ahora comienzas a actuar t\u00fa. Pasa el Jord\u00e1n&#8230; Yo estar\u00e9 contigo como estuve con Mois\u00e9s; no te dejar\u00e9 ni te abandonar\u00e9. S\u00e9 fuerte y ten \u00e1nimo, porque t\u00fa deber\u00e1s dar a este pueblo la posesi\u00f3n de la tierra que a sus padres jur\u00e9 dar\u00bb (Jos 1:2-6). Josu\u00e9 muri\u00f3 a la edad de ciento diez a\u00f1os (como Jos\u00e9), tras la epopeya de la conquista y de la divisi\u00f3n de la tierra prometida, y fue sepultado en Timn\u00e1 S\u00e9raj, en las colinas de Efra\u00ed\u00adn, en el territorio que le hab\u00ed\u00adan asignado los hijos de Israel (Jos 24:29-30). La versi\u00f3n griega de los LXX a\u00f1ade aqu\u00ed\u00ad una observaci\u00f3n curiosa: \u00abJunto a \u00e9l, en la tumba donde lo sepultaron, depositaron los cuchillos de s\u00ed\u00adlex con que hab\u00ed\u00ada circuncidado a los israelitas en Guilgal&#8230;; todav\u00ed\u00ada est\u00e1n all\u00ed\u00ad\u00bb. Un testimonio de la admiraci\u00f3n que en la \u00e9poca posterior al destierro la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada demostraba todav\u00ed\u00ada por la persona y la obra de Josu\u00e9 es el largo pasaje que le dedica el Sir\u00e1cida: \u00abJosu\u00e9, hijo de Nun, fue guerrero valiente, sucesor de Mois\u00e9s en la misi\u00f3n prof\u00e9tica; \u00e9l fue -seg\u00fan su nombre- grande para la salvaci\u00f3n de los elegidos de Dios, para tomar venganza de sus enemigos y dar posesi\u00f3n a Israel de su heredad. \u00c2\u00a1Qu\u00e9 magn\u00ed\u00adfico era al elevar sus manos y al blandir su espada contra las ciudades!&#8230; \u00bfNo se detuvo el sol al extender su mano, y un solo d\u00ed\u00ada fue como dos? Invoc\u00f3 al alt\u00ed\u00adsimo y poderoso al presionarle por todas partes sus enemigos, y el Se\u00f1or, que es grande, lo escuch\u00f3, haciendo llover piedras de granizo de gran potencia&#8230;\u00bb (Sir 46:1-5).<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed\u00ad las noticias biogr\u00e1ficas sacadas de la Biblia, pero de las cuales s\u00f3lo es posible verificar el ambiente general, e incluso esto parcialmente, sin que se pueda esperar otra cosa. Todas las noticias encuentran un encuadramiento hist\u00f3rico general plausible, si se piensa -seg\u00fan la sentencia hoy m\u00e1s com\u00fan- que el establecimiento en Palestina tuvo lugar por los a\u00f1os 1250-1225.<\/p>\n<p>II. EL LIBRO. Desde el punto de vista literario, hasta hace pocos a\u00f1os (por el 1945) los cr\u00ed\u00adticos prefer\u00ed\u00adan ver en Jos el libro sexto de un ideal \u00abHexateuco\u00bb: se\u00f1alaban en \u00e9l las mismas fuentes literarias del \/ Pentateuco (es decir, las fuentes yahvista, eloh\u00ed\u00adsta, sacerdotal, deuteronomista), movidos sobre todo por la idea de que Jos representaba el cumplimiento de la promesa tan destacada en los cinco libros anteriores. Adem\u00e1s, parec\u00ed\u00ada impensable que el Pentateuco terminase con la conquista de las regiones de Trasjordania, sin decir una sola palabra de la conquista, mucho m\u00e1s importante y significativa, de Cisjordania.<\/p>\n<p>Pero en 1945 apareci\u00f3 un estudio de M. Noth que llam\u00f3 la atenci\u00f3n de todos los autores y los puso ante una perspectiva muy distinta: todos los que acostumbramos llamar \u00ablibros hist\u00f3ricos\u00bb de la Biblia, y que en el canon hebreo son llamados m\u00e1s bien los \u00abprofetas anteriores\u00bb, son elementos individuales de una gran obra de recopilaci\u00f3n, que en su redacci\u00f3n definitiva podemos considerar (desde el punto de vista literario) como una \u00abobra historiogr\u00e1fica deuteronomista\u00bb; esta obra comienza en el libro de Jos y sigue hasta el segundo libro de los Reyes. La obra del deuteronomista es un trabajo de ordenaci\u00f3n y de conservaci\u00f3n de materiales diversos, a veces paralelos, a veces contradictorios, dispuestos seg\u00fan un plan dotado de una \u00ed\u00adndole org\u00e1nica sustancial aceptable.<\/p>\n<p>Es in\u00fatil preguntarse si la obra que nos ocupa se debe a una sola persona; se trata del trabajo de una escuela, que actu\u00f3 durante el per\u00ed\u00adodo del destierro e inmediatamente despu\u00e9s. Esta es, por tanto, la ubicaci\u00f3n cronol\u00f3gica de Jos.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista de la autenticidad hist\u00f3rica, la cuesti\u00f3n consiste ante todo en ver si las diversas narraciones corresponden o no a la tradici\u00f3n que ten\u00ed\u00ada delante de s\u00ed\u00ad el deuteronomista; en este sentido (de enorme inter\u00e9s para todos los autores) cada vez se acepta con mayor convicci\u00f3n que el deuteronomista no hizo opciones arbitrarias ni introdujo distorsiones de ning\u00fan tipo. Por otra parte, se trata de un material que un historiador tiene que manejar con atenci\u00f3n y con mucho respeto, incluso en el aspecto hist\u00f3rico, evitando racionalizar a toda costa todo lo que el editor no quiso especificar ulteriormente o bien escribi\u00f3 inspir\u00e1ndose en su fe. Desde que se han perfeccionado los medios de la investigaci\u00f3n exeg\u00e9tica, tenemos la posibilidad de insertar la narraci\u00f3n de la conquista en el cuadro topogr\u00e1fico, geogr\u00e1fico y pol\u00ed\u00adtico de la historia general, y esto es ya algo positivo. Sin embargo, no podemos llegar a determinar con precisi\u00f3n el tiempo, la sucesi\u00f3n y la fecha de cada uno de los sucesos.<\/p>\n<p>Hay una cierta generalizaci\u00f3n seguida por los redactores; aunque no da motivo para negar cada uno de los sucesos, nos avisa de hasta qu\u00e9 punto el marco de conjunto es inadecuado para expresar la cualidad espec\u00ed\u00adfica de cada suceso. Esto se verifica cuando el colorido \u00e9pico sirve de base a un formulario enf\u00e1tico y a unas cifras exageradas; cuando se acent\u00faa preferentemente lo maravilloso, de forma que resulta a veces laborioso comprender c\u00f3mo se desarrollaron concretamente los hechos. Cuando leemos desde el principio las palabras: \u00abVuestro territorio abarcar\u00e1 desde el desierto y el L\u00ed\u00adbano hasta el gran r\u00ed\u00ado, el Eufrates, y por el oeste, hasta el mar Mediterr\u00e1neo\u00bb (Jos 1:4), no se puede menos de recordar las palabras de san Jer\u00f3nimo: \u00abHaec tibi promissa, non tradita\u00bb (\u00abEstas cosas se te prometieron, pero no se te dieron\u00bb: PL 22,1105). Al final de la vida de Josu\u00e9 se dice: \u00abLa tierra que queda por conquistar es mucha\u00bb (Jos 13:1); por tanto, es importante corregir la impresi\u00f3n que se deriva de una primera lectura del libro y que fue la causa del escepticismo tan difundido en los pasados a\u00f1os, pero que ahora finalmente ha vuelto a entrar en unos l\u00ed\u00admites racionales.<\/p>\n<p>III. AN\u00ed\u0081LISIS DEL LIBRO. 1. PREPARACI\u00ed\u201cN DE LA CONQUISTA: CAP\u00ed\u008dTULOS 1-2. Preparativos inmediatos para la penetraci\u00f3n en el pa\u00ed\u00ads de Cana\u00e1n: Josu\u00e9, investido de la autoridad de jefe, recibe \u00f3rdenes de Dios y comunica al pueblo la decisi\u00f3n de atravesar el Jord\u00e1n; da las disposiciones debidas para la marcha, y el pueblo le presta juramento de absoluta fidelidad; decide enviar esp\u00ed\u00adas a la ciudad de Jeric\u00f3, donde se encuentran con la prostituta Rajab y trazan con ella planes para el futuro.<\/p>\n<p>2. PENETRACI\u00ed\u201cN AL OTRO LADO DEL JORD\u00ed\u0081N: CAP\u00ed\u008dTULOS 3-5. Resulta singular el rito de aproximaci\u00f3n al r\u00ed\u00ado: abren paso los sacerdotes llevando el arca; apenas tocan el agua sus pies, el r\u00ed\u00ado se detiene; los sacerdotes se paran en mitad del Jord\u00e1n hasta que pasa todo el pueblo; cuando, finalmente, los sacerdotes ponen tambi\u00e9n el pie en la tierra de Cana\u00e1n, el r\u00ed\u00ado reanuda su curso normal. Entretanto, Josu\u00e9 hab\u00ed\u00ada ordenado que doce hombres, uno por cada tribu, tomasen cada uno una piedra para erigir luego un monumento en el lugar de la primera reuni\u00f3n: Guilgal; parece ser que se erigieron otras doce piedras como monumento en medio del cauce del r\u00ed\u00ado, en el lugar donde se hab\u00ed\u00adan detenido los sacerdotes con el arca. Toda esta narraci\u00f3n representa la famosa cruz interpretum de nuestro libro, ya que son muchas las cosas que no se comprenden.<\/p>\n<p>Hay una cosa cierta: el redactor quiso elevar la entrada en la \/ tierra por encima incluso del maravilloso \u00e9xodo de Egipto, sacando de las tradiciones cualquier dato que crey\u00f3 interesante para su objetivo.<\/p>\n<p>Grandiosa epopeya, a la que faltan todav\u00ed\u00ada dos actos para que sea completa: la circuncisi\u00f3n de todo el pueblo (testimonio de la realizaci\u00f3n de la promesa a Abrah\u00e1n: G\u00e9n 17:25-27) y la celebraci\u00f3n solemn\u00ed\u00adsima de la pascua, dado que el per\u00ed\u00adodo en que los israelitas llegaron a la tierra prometida (el d\u00ed\u00ada d\u00e9cimo del mes de Nis\u00e1n, marzo-abril) correspond\u00ed\u00ada a la fecha de la pascua. As\u00ed\u00ad pues, primero la circuncisi\u00f3n y luego la pascua (G\u00e9n 5:2-11), que celebraron por primera vez con los frutos de la tierra prometida. Estos sucesos extraordinarios -que escapan tambi\u00e9n a un examen literario serio- deben juzgarse m\u00e1s con la medida de la fe y de la reflexi\u00f3n religiosa posterior que con el ojo severo del historiador, aunque ser\u00ed\u00ada demasiado simplista e injusto eliminarlos como no hist\u00f3ricos. Otro suceso que se olvida con frecuencia, pero profundamente arraigado en el \u00e1nimo y en la historia hebrea, est\u00e1 \u00ed\u00adntimamente relacionado con estos d\u00ed\u00adas de la llegada a la tierra prometida y que preceden al comienzo de la conquista: la aparici\u00f3n del \u00abjefe del ej\u00e9rcito del Se\u00f1or\u00bb (G\u00e9n 5:13-15).<\/p>\n<p>3. LA CONQUISTA DE JERIC\u00ed\u201c Y DE AY:G\u00e9n 6:1-8, 27. Comienza la conquista de la tierra prometida, pero el procedimiento narrativo sigue siendo el que hemos visto hasta ahora, es decir, la relaci\u00f3n de unas guerras muy originales. La ca\u00ed\u00adda de Jeric\u00f3 se narra con gran abundancia de detalles. La exploraci\u00f3n de los esp\u00ed\u00adas hab\u00ed\u00ada servido de preparaci\u00f3n; ahora se narra la t\u00e1ctica de ataque y destrucci\u00f3n.<\/p>\n<p>Una procesi\u00f3n compuesta de siete sacerdotes con siete trompetas; otros sacerdotes llevan el arca de la alianza, y el ej\u00e9rcito de Israel tiene la orden de dar cada d\u00ed\u00ada seis vueltas en silencio en torno a las murallas de la ciudad. El s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada las vueltas son siete. En un momento determinado (al sonido de un cuerno de carnero) la procesi\u00f3n se detiene y todo el pueblo se pone a dar gritos fuertes; las murallas de Jeric\u00f3 se derrumban por s\u00ed\u00ad solas; se concede s\u00f3lo un momento para cumplir la promesa hecha por los esp\u00ed\u00adas a la prostituta Rajab y a su familia (G\u00e9n 6:1-23). Luego tiene lugar la destrucci\u00f3n total de Jeric\u00f3. Siguen el caso ejemplar de Ac\u00e1n (c. 7) -para demostrar c\u00f3mo hay que respetar la ley del exterminio (o entredicho)- y la conquista de la ciudad de Ay, ya plenamente enclavada en tierras de Cana\u00e1n (G\u00e9n 8:1-27).<\/p>\n<p>4. DESDE EL ALTAR EN EL MONTE EBAL HASTA LA CONQUISTA DE TODA LA TIERRA:,24. Queda as\u00ed\u00ad abierta la puerta hacia el centro de Palestina para ejecutar lo que hab\u00ed\u00ada ordenado Mois\u00e9s: \u00abCuando hay\u00e1is pasado el Jord\u00e1n, levantar\u00e9is estas piedras sobre el monte Ebal&#8230; Alzar\u00e1s all\u00ed\u00ad al Se\u00f1or, tu Dios, un altar de piedras que no hayan sido labradas&#8230;\u00bb (Deu 27:4ss). Israel fue conducido al valle de Siqu\u00e9n, subi\u00f3 al monte Ebal y aqu\u00ed\u00ad Josu\u00e9 escribi\u00f3 la ley (\u00abSobre las piedras escribir\u00e1s con caracteres bien claros todas las palabras de esta ley\u00bb: Deu 27:8). Despu\u00e9s de ofrecer sacrificios sobre el monte, bajaron al valle entre los dos montes, Gariz\u00ed\u00adn por una parte y Ebal por otra: Josu\u00e9 ley\u00f3 la ley y el pueblo se comprometi\u00f3 a observarla [\/ Ley\/ Derecho II, 2], consciente de las bendiciones y de las maldiciones que supon\u00ed\u00ada la observancia o la no observancia de la misma (Jos 8:30-35). Como no est\u00e1 claro que la regi\u00f3n de Siqu\u00e9n hubiera sido ya ocupada por los israelitas, independientemente de las diversas hip\u00f3tesis que se han formulado, es muy oportuno recordar lo que dijimos antes [\/ supra II] sobre el modo de escribir la historia de la conquista.<\/p>\n<p>Los conquistadores establecen una alianza con los gabaonitas: \u00abDesde aquel d\u00ed\u00ada Josu\u00e9 los destin\u00f3 a cortar le\u00f1a y a llevar el agua, hasta el d\u00ed\u00ada de hoy, para toda la comunidad y para el altar del Se\u00f1or en el lugar que el Se\u00f1or eligiera\u00bb (Jos 9:26); m\u00e1s tarde tiene lugar la c\u00e9lebre batalla de Gaba\u00f3n, localidad en la que se hab\u00ed\u00adan llegado a reunir cinco reyes \u00abamorreos\u00bb, es decir, cananeos. Fue en aquella ocasi\u00f3n, ciertamente memorable, cuando se habr\u00ed\u00ada acu\u00f1ado la c\u00e9lebre expresi\u00f3n de Josu\u00e9: \u00abSol, detente sobre Gaba\u00f3n, y t\u00fa, luna, sobre el valle de Ayal\u00f3n&#8230;\u00bb (10,12-13). Para la explicaci\u00f3n de este suceso se han ofrecido varias soluciones, pero cada una suscita m\u00e1s problemas de los que resuelve. La postura m\u00e1s razonable es aceptar esta narraci\u00f3n en su presentaci\u00f3n milagrosa. Tras esta victoriosa batalla los israelitas se ponen a perseguir a los derrotados y conquistan todo el sector meridional de Palestina: \u00abJosu\u00e9 se apoder\u00f3 de todos estos reyes y de sus territorios en una sola expedici\u00f3n&#8230; Despu\u00e9s Josu\u00e9 y todos los israelitas volvieron al campamento de Guilgal\u00bb (10,42-43).<\/p>\n<p>Respondiendo a una coalici\u00f3n de reyes del norte, Israel, bajo la direcci\u00f3n de Josu\u00e9, conquista en la batalla de Mer\u00f3n todo el sector septentrional de Palestina (11,1-20); \u00abJosu\u00e9 conquist\u00f3 toda la tierra, como el Se\u00f1or le hab\u00ed\u00ada dicho a Mois\u00e9s, y la reparti\u00f3 eI: heredad entre las tribus de Israel. Y el pa\u00ed\u00ads goz\u00f3 de paz\u00bb (11,23). Viene a continuaci\u00f3n la lista de los reyes vencidos (12,1-24). El material que contienen los anteriores cap\u00ed\u00adtulos ofrece tema abundante de discusi\u00f3n, tanto a los historiadores como a los aficionados a la topograf\u00ed\u00ada y a la onom\u00e1stica de Palestina, pero tambi\u00e9n a las cr\u00ed\u00adticas textual y literaria.<\/p>\n<p>5. DISTRIBUCI\u00ed\u201cN DE LA TIERRA: CAP\u00ed\u008dTULOS 13-21. Josu\u00e9 se ha hecho viejo, \u00abla tierra que queda por conquistar es mucha&#8230; Ahora reparte por suerte esta tierra a los israelitas, como yo te he ordenado\u00bb (13,1.6). La primera distribuci\u00f3n tiene lugar en Guilgal. En primer lugar se recuerda la distribuci\u00f3n de la Trasjordania, realizada ya por Mois\u00e9s: la regi\u00f3n hab\u00ed\u00ada quedado subdividida entre las tribus de Rub\u00e9n, de Gad y la mitad de la numerosa tribu de Manas\u00e9s (13,8-14). Luego Josu\u00e9, el sumo sacerdote Eleazar y los jefes de tribu proceden a la asignaci\u00f3n de las diversas regiones a las restantes tribus sobre la base de dos principios: sacar a suertes, pero, al hacer el sorteo, tener tambi\u00e9n en cuenta la entidad de la tribu que habr\u00ed\u00ada de ocupar una regi\u00f3n determinada. Puesto que era bastante dif\u00ed\u00adcil que coincidieran los dos principios, es probable que la comisi\u00f3n eligiera un distrito sin delimitar bien sus fronteras y que luego, tras la elecci\u00f3n de la tribu, se asignasen en conformidad con ella los l\u00ed\u00admites del territorio (cc. 14-19). La \u00fanica tribu excluida del reparto del territorio conquistado fue la de Lev\u00ed\u00ad: \u00abMois\u00e9s no dio heredad alguna a la tribu de Lev\u00ed\u00ad, porque el Se\u00f1or, Dios de Israel, es su heredad, seg\u00fan \u00e9l les hab\u00ed\u00ada dicho\u00bb (13,33; 13,14).<\/p>\n<p>Las \u00faltimas distribuciones se refieren a dos instituciones singulares en todo el antiguo Oriente. En primer lugar, las ciudades lev\u00ed\u00adticas para los miembros de la tribu de Lev\u00ed\u00ad. Siguiendo las disposiciones de N\u00fam 35:1-87, hab\u00ed\u00ada que asignarles algunas ciudades en las que pudiesen vivir, dentro del territorio de varias tribus; aqu\u00ed\u00ad (Jos 21) se se\u00f1alan estas ciudades, distribuidas seg\u00fan las tres gran-des ramas de la tribu de Lev\u00ed\u00ad (cf Exo 6:16-18 y N\u00fam 3:1-39). Todav\u00ed\u00ada es m\u00e1s original socialmente la instituci\u00f3n de las ciudades refugio, que proteg\u00ed\u00adan a los homicidas preterintencionales del vengador de la sangre, es decir, de aquel que seg\u00fan la ley del tali\u00f3n ten\u00ed\u00ada la obligaci\u00f3n de hacer justicia sumaria vengando al muerto [\/ Ley\/ Derecho VI]. El libro tiene un final triunfante, en consonancia con todo lo anterior: \u00abEl Se\u00f1or dio a Israel toda la tierra que hab\u00ed\u00ada jurado dar a sus padres. Se posesionaron de ella y vivieron en ella&#8230; Ninguna de las promesas que el Se\u00f1or hab\u00ed\u00ada hecho a la casa de Israel cay\u00f3 en el vac\u00ed\u00ado; todas se cumplieron\u00bb (N\u00fam 21:43-45).<\/p>\n<p>6. ULTIMAS DISPOSICIONES DE JOSUE: CAP\u00ed\u008dTULOS 22-24. Con menos propiedad, estos \u00faltimos cap\u00ed\u00adtulos son llamados tambi\u00e9n \u00abap\u00e9ndices\u00bb. En efecto, tanto la narraci\u00f3n como el estilo y la finalidad que pretenden demuestran que se trata de una parte integrante de la obra.<\/p>\n<p>* Josu\u00e9 despide a las tribus de Trasjordania despu\u00e9s de haber elogiado su comportamiento en la tierra conquistada; ellas, al partir de Cisjordania, erigen un altar a orillas del Jord\u00e1n; las otras tribus interpretan este hecho como una amenaza a la unidad (c. 22).<\/p>\n<p>* Josu\u00e9 da al pueblo sus \u00faltimas recomendaciones (c. 23) y, en una gran asamblea, reuni\u00f3n ideal de todas las tribus, se le repiten todos los puntos importantes de la historia anterior -desde Abrah\u00e1n hasta toda la conquista- y se renueva la alianza en el valle de Siqu\u00e9n (c. 24): el pueblo reconoce la realizaci\u00f3n de las promesas por parte de Dios y promete fidelidad a la ley: \u00abAquel d\u00ed\u00ada Josu\u00e9 hizo un pacto con el pueblo, le impuso leyes y preceptos en Siqu\u00e9n\u00bb (N\u00fam 24:25).<\/p>\n<p>IV. ASPECTO RELIGIOSO DEL LIBRO DE JOSUE. El mensaje de esperanza que la escuela deuteronomista supo recoger de las antiguas tradiciones y exponer a los desterrados est\u00e1 en la ra\u00ed\u00adz de esta epopeya de la conquista, de forma que es posible trazar una reconstrucci\u00f3n de la naci\u00f3n en el peque\u00f1o fragmento que es el territorio de la tribu de Jud\u00e1. Pero como el punto de apoyo de esta esperanza era, por una parte, el retorno a la propia conciencia de deportados por motivos eminentemente religiosos y, por otra, la profunda fe de los padres en el Dios de la alianza, el car\u00e1cter religioso es el que domina todo el libro. Las etapas principales est\u00e1n marcadas por intervenciones divinas: todo est\u00e1 organizado en torno a los cuatro grandes acontecimientos religiosos: la primera pascua en Palestina, la circuncisi\u00f3n (sello de la alianza), la relectura de la ley en el monte Ebal y la expl\u00ed\u00adcita renovaci\u00f3n de la alianza en la asamblea de Siqu\u00e9n.<\/p>\n<p>El libro nos presenta unos sucesos dotados de un significado que llega profundamente al \u00e1nimo del lector atento, como el paso del Jord\u00e1n, la funci\u00f3n del arca (emblema de Israel), la ca\u00ed\u00adda de Jeric\u00f3. La tierra y su conquista se consideran bajo una perspectiva que podemos calificar de \u00abmesi\u00e1nica\u00bb (cf Sal 105-106). El paso del Jord\u00e1n se pone en paralelo con el tr\u00e1nsito del mar Rojo; tambi\u00e9n el man\u00e1 cesa cuando se saborean los frutos de la tierra (N\u00fam 5:12). Or\u00ed\u00adgenes observaba que el ap\u00f3stol (lCor 10,1) habr\u00ed\u00ada podido escribir tambi\u00e9n as\u00ed\u00ad: \u00abNuestros padres pasaron todos el Jord\u00e1n y todos fueron bautizados en Josu\u00e9 en el esp\u00ed\u00adritu y en el r\u00ed\u00ado\u00bb (PG 12,847).<\/p>\n<p>De forma viva y casi dram\u00e1tica se vislumbra en Jos el r\u00e9gimen de la alianza entre Dios e Israel. El que da el pa\u00ed\u00ads a Israel es su Dios; es \u00e9l el que combate a su lado y el que le gu\u00ed\u00ada en todos sus pasos; el pueblo tiene que responder observando las leyes de la alianza (1,8). Por eso el per\u00ed\u00adodo de la conquista ser\u00e1 considerado como un tiempo de religiosa fidelidad (Ose 2:14-17; Jer 2:2). La solidaridad del pueblo, la responsabilidad del jefe y su obligaci\u00f3n de estar en contacto continuo con Dios son objeto de especial insistencia.<\/p>\n<p>El nombre de Jes\u00fas, que en hebreo es id\u00e9ntico al de Josu\u00e9, no es el \u00fanico motivo de paralelismo entre los dos; baste recordar el paso del Jord\u00e1n, la circuncisi\u00f3n del coraz\u00f3n, la nueva pascua, la verdadera tierra prometida, la lucha espiritual por cada conquista, la nueva alianza.<\/p>\n<p>BIBL.: ABEL F.M., Josu\u00e9, Par\u00ed\u00ads 19582; ALONSO SCHOKEL L., Josu\u00e9 y Jueces, Ed. Cristiandad, Madrid 1973; Auzou G., El don de una conquista. Estudio del libro de Josu\u00e9, Fax, Madrid 1967; BALDI D., Giosu\u00e9, Marietti, Tur\u00ed\u00adn 1952; GARSTANG, Joshua-Judges, Oxford 1930; NOTH M., Das Buch Josua, Tubinga 1953; PEREZ RODRIGUEZ G., Josu\u00e9 en la historia de la salvaci\u00f3n, Ed. Casa de la Biblia, Madrid 1972; SOGGIN J. A., Le livre de Josu\u00e9, Neuch\u00e1tel 1970; STELLINI A., Giosu\u00e9, Ed. Paoline, Roma 19813.<\/p>\n<p>L. Moraldi<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>(forma abreviada de Jehos\u00faa, que significa: \u2020\u0153Jehov\u00e1 Es Salvaci\u00f3n\u2020\u009d).<\/p>\n<p>1. Hijo de Nun; efraimita que sirvi\u00f3 a Mois\u00e9s y m\u00e1s tarde fue nombrado su sucesor. (Ex 33:11; Dt 34:9; Jos 1:1, 2.) Las Escrituras describen a Josu\u00e9 como un caudillo denodado e imp\u00e1vido, convencido de la veracidad de las promesas de Jehov\u00e1, obediente a la direcci\u00f3n divina y resuelto a servir fielmente a Jehov\u00e1. Originalmente su nombre era Hosea, pero Mois\u00e9s le llam\u00f3 Josu\u00e9 o Jehos\u00faa. (N\u00fa 13:8, 16.) Sin embargo, el registro b\u00ed\u00adblico no revela exactamente cu\u00e1ndo se le cambi\u00f3 el nombre a Josu\u00e9.<\/p>\n<p>Lidera la lucha contra los amalequitas. En 1513 a. E.C., cuando los israelitas estaban acampados en Refidim, poco despu\u00e9s de ser liberados milagrosamente de la fuerza militar egipcia en el mar Rojo, los amalequitas los atacaron sin que hubiese mediado provocaci\u00f3n alguna. Mois\u00e9s nombr\u00f3 a Josu\u00e9 comandante en la lucha contra ese pueblo. Con la buena direcci\u00f3n de Josu\u00e9 y el apoyo divino, los israelitas vencieron al enemigo. Despu\u00e9s Jehov\u00e1 decret\u00f3 que a su debido tiempo los amalequitas deber\u00ed\u00adan ser completamente aniquilados y dio orden a Mois\u00e9s de que lo pusiera por escrito y se lo informara a Josu\u00e9. (Ex 17:8-16.)<\/p>\n<p>Servidor de Mois\u00e9s. Despu\u00e9s, en el monte Sina\u00ed\u00ad, es probable que Josu\u00e9, como servidor de Mois\u00e9s, fuese uno de los setenta hombres de mayor edad que tuvieron el privilegio de presenciar una visi\u00f3n magn\u00ed\u00adfica de la gloria de Jehov\u00e1. M\u00e1s tarde, acompa\u00f1\u00f3 a Mois\u00e9s parte del camino hacia el monte Sina\u00ed\u00ad, pero no parece que entrara en la nube, ya que solo se le mand\u00f3 a Mois\u00e9s que lo hiciese. (Ex 24:9-18.) Tanto \u00e9l como Mois\u00e9s permanecieron en el monte Sina\u00ed\u00ad cuarenta d\u00ed\u00adas y cuarenta noches. Al final de este per\u00ed\u00adodo, mientras descend\u00ed\u00ada del monte Sina\u00ed\u00ad con Mois\u00e9s, Josu\u00e9 tom\u00f3 por un \u2020\u0153ruido de batalla\u2020\u009d el canto de Israel relacionado con su adoraci\u00f3n idol\u00e1trica del becerro. Sin duda comparti\u00f3 la indignaci\u00f3n de Mois\u00e9s cuando vio el becerro de oro y quiz\u00e1s hasta le ayud\u00f3 a destruirlo. (Ex 32:15-20.)<br \/>\nAl participar en el culto de becerros, los israelitas quebrantaron el pacto solemne que hab\u00ed\u00adan hecho con Jehov\u00e1 Dios. Este pudo ser el motivo por el que Mois\u00e9s sac\u00f3 su tienda (la \u2020\u0153tienda de reuni\u00f3n\u2020\u009d) de la zona donde acampaba el pueblo, ya que Jehov\u00e1 todav\u00ed\u00ada no les hab\u00ed\u00ada perdonado su pecado y por lo tanto ya no estaba en medio de Israel. Quiz\u00e1s para evitar que los israelitas entraran en la tienda de reuni\u00f3n en condici\u00f3n inmunda, Josu\u00e9 permanec\u00ed\u00ada all\u00ed\u00ad cada vez que Mois\u00e9s iba al campamento israelita. (Ex 33:7-11; 34:9.)<br \/>\nPosteriormente, cuando debido a las murmuraciones del pueblo Mois\u00e9s sinti\u00f3 que su carga era demasiado pesada, Jehov\u00e1 le mand\u00f3 que escogiese 70 ancianos para ayudarle. Estos ancianos ten\u00ed\u00adan que ir a la tienda de reuni\u00f3n, pero dos de ellos, Eldad y Medad, debieron tener alguna raz\u00f3n para quedarse en el campamento. Cuando el esp\u00ed\u00adritu de Dios vino sobre las 68 personas congregadas en la tienda de reuni\u00f3n, Eldad y Medad tambi\u00e9n empezaron a comportarse como profetas en el campamento. R\u00e1pidamente se lo informaron a Mois\u00e9s. Josu\u00e9, sintiendo celos por su se\u00f1or, inst\u00f3 a Mois\u00e9s a que los detuviera. Ya que Eldad y Medad al parecer hab\u00ed\u00adan recibido el esp\u00ed\u00adritu sin la mediaci\u00f3n de Mois\u00e9s, Josu\u00e9 debi\u00f3 pensar que esto restaba autoridad a su se\u00f1or. Pero Mois\u00e9s corrigi\u00f3 a Josu\u00e9 dici\u00e9ndole: \u2020\u0153\u00c2\u00a1Quisiera yo que todo el pueblo de Jehov\u00e1 fueran profetas, porque Jehov\u00e1 pondr\u00ed\u00ada su esp\u00ed\u00adritu sobre ellos!\u2020\u009d. (N\u00fa 11:10-29; comp\u00e1rese con Mr 9:38, 39.)<\/p>\n<p>Esp\u00ed\u00ada la Tierra Prometida. Cierto tiempo despu\u00e9s, los israelitas acamparon en el desierto de Par\u00e1n. Desde all\u00ed\u00ad Mois\u00e9s envi\u00f3 a doce hombres a espiar la Tierra Prometida, entre los que se hallaba Josu\u00e9 (Hosea o Jehos\u00faa). Cuarenta d\u00ed\u00adas m\u00e1s tarde, \u00fanicamente Josu\u00e9 y Caleb presentaron un buen informe. Los otros diez esp\u00ed\u00adas descorazonaron al pueblo, aduciendo que Israel nunca podr\u00ed\u00ada derrotar a los poderosos habitantes de Cana\u00e1n, lo que dio lugar a toda clase de murmuraciones en el campamento. Josu\u00e9 y Caleb rasgaron sus vestiduras e intentaron aquietar los temores del pueblo, advirti\u00e9ndole que no se rebelase. Pero sus valerosas palabras, que reflejaban completa confianza en el poder de Jehov\u00e1 para cumplir su palabra, fueron en vano. De hecho, \u2020\u0153toda la asamblea habl\u00f3 de lapidarlos\u2020\u009d. (N\u00fa 13:2, 3, 8, 16, 25\u201314:10.)<br \/>\nDebido a su rebeli\u00f3n, Jehov\u00e1 sentenci\u00f3 a los israelitas a vagar por el desierto cuarenta a\u00f1os, hasta que murieran todos los varones registrados de veinte a\u00f1os de edad para arriba (sin incluir a los levitas, que no fueron registrados para deberes militares como los otros israelitas; N\u00fa 1:2, 3, 47). Los \u00fanicos varones registrados que entrar\u00ed\u00adan en la Tierra Prometida ser\u00ed\u00adan Josu\u00e9 y Caleb, mientras que los diez esp\u00ed\u00adas infieles morir\u00ed\u00adan por un azote de parte de Jehov\u00e1. (N\u00fa 14:27-38; comp\u00e1rese con N\u00fa 26:65; 32:11, 12.)<\/p>\n<p>Nombrado sucesor de Mois\u00e9s. Hacia el fin del per\u00ed\u00adodo durante el que Israel anduvo errante por el desierto, Mois\u00e9s y Aar\u00f3n tambi\u00e9n perdieron el privilegio de entrar en la Tierra Prometida por no santificar a Jehov\u00e1 cuando provey\u00f3 agua milagrosamente en Qad\u00e9s. (N\u00fa 20:1-13.) Por lo tanto, Jehov\u00e1 mand\u00f3 a Mois\u00e9s que nombrara a Josu\u00e9 como su sucesor. Delante del nuevo sumo sacerdote, Eleazar, el hijo de Aar\u00f3n, y ante la asamblea de Israel, Mois\u00e9s coloc\u00f3 sus manos sobre Josu\u00e9. Aunque se le nombr\u00f3 sucesor de Mois\u00e9s, Josu\u00e9 no ser\u00ed\u00ada semejante a \u00e9l en el aspecto de conocer a Jehov\u00e1 \u2020\u0153cara a cara\u2020\u009d. No se pas\u00f3 a Josu\u00e9 toda la dignidad de Mois\u00e9s, sino solo la que necesitar\u00ed\u00ada para tener el respeto de la naci\u00f3n. En lugar de la comunicaci\u00f3n tan directa de la que Mois\u00e9s hab\u00ed\u00ada podido disfrutar con Jehov\u00e1, como si fuera \u2020\u0153cara a cara\u2020\u009d, Josu\u00e9 ten\u00ed\u00ada que consultar al sumo sacerdote, a quien se le hab\u00ed\u00ada confiado el Urim y el Tumim, mediante los cuales se pod\u00ed\u00ada averiguar la voluntad divina. (N\u00fa 27:18-23; Dt 1:37, 38; 31:3; 34:9, 10.)<br \/>\nPor mandato divino, Mois\u00e9s le dio ciertas instrucciones y est\u00ed\u00admulo a Josu\u00e9 para que desempe\u00f1ase su comisi\u00f3n con toda fidelidad. (Dt 3:21, 22, 28; 31:7, 8.) Cuando estuviese cerca el tiempo de su muerte, Mois\u00e9s tendr\u00ed\u00ada que colocarse junto con Josu\u00e9 en la tienda de reuni\u00f3n. All\u00ed\u00ad Jehov\u00e1 comisionar\u00ed\u00ada a Josu\u00e9 y confirmar\u00ed\u00ada el nombramiento que con anterioridad hab\u00ed\u00ada hecho Mois\u00e9s cuando le hab\u00ed\u00ada impuesto las manos. (Dt 31:14, 15, 23.) M\u00e1s tarde, Josu\u00e9 particip\u00f3 de alg\u00fan modo en escribir y ense\u00f1ar a los israelitas la canci\u00f3n que Mois\u00e9s hab\u00ed\u00ada recibido por inspiraci\u00f3n. (Dt 31:19; 32:44.)<\/p>\n<p>Las actividades del sucesor de Mois\u00e9s. Despu\u00e9s de la muerte de Mois\u00e9s, Josu\u00e9 se prepar\u00f3 para entrar en la Tierra Prometida. Mand\u00f3 oficiales con el fin de que dieran instrucciones a los israelitas de que se prepararan para cruzar el Jord\u00e1n al cabo de tres d\u00ed\u00adas; a los gaditas, los rubenitas y la media tribu de Manas\u00e9s les record\u00f3 su obligaci\u00f3n de ayudar en la conquista de la tierra, y envi\u00f3 dos hombres a explorar Jeric\u00f3 y las cercan\u00ed\u00adas. (Jos 1:1\u20132:1.)<br \/>\nCuando los dos esp\u00ed\u00adas regresaron, los israelitas partieron de Sitim y acamparon cerca del Jord\u00e1n. Al d\u00ed\u00ada siguiente, Jehov\u00e1 detuvo milagrosamente el Jord\u00e1n, lo que permiti\u00f3 que la naci\u00f3n cruzase en terreno seco. Para conmemorar este suceso, Josu\u00e9 coloc\u00f3 doce piedras en medio del lecho del r\u00ed\u00ado y doce en Guilgal, el primer campamento de Israel al O. del Jord\u00e1n. Tambi\u00e9n hizo cuchillos de pedernal para circuncidar a todos los varones israelitas que nacieron en el desierto. De ese modo, unos cuatro d\u00ed\u00adas despu\u00e9s ya estaban en condici\u00f3n apta para observar la Pascua. (Jos 2:23\u20135:11.)<br \/>\nDespu\u00e9s, mientras estaban cerca de Jeric\u00f3, Josu\u00e9 se encontr\u00f3 con un pr\u00ed\u00adncipe ang\u00e9lico, de quien recibi\u00f3 instrucciones en cuanto al procedimiento que deb\u00ed\u00adan seguir para tomar aquella ciudad. Josu\u00e9 actu\u00f3 en consecuencia, y despu\u00e9s de dar a Jeric\u00f3 por entero a la destrucci\u00f3n, pronunci\u00f3 una maldici\u00f3n prof\u00e9tica sobre su futuro reedificador, predicci\u00f3n que se cumpli\u00f3 m\u00e1s de quinientos a\u00f1os despu\u00e9s. (Jos 5:13\u20136:26; 1Re 16:34.) Luego subi\u00f3 contra Hai. Al principio las fuerzas israelitas, compuestas por unos 3.000 hombres, fueron derrotadas, pues Jehov\u00e1 hab\u00ed\u00ada retirado su ayuda debido a la desobediencia de Ac\u00e1n al apropiarse de parte del despojo de Jeric\u00f3. Despu\u00e9s que el pueblo lapid\u00f3 a Ac\u00e1n y su casa por su pecado, Josu\u00e9 tendi\u00f3 una emboscada a las fuerzas de Hai y redujo la ciudad a un mont\u00ed\u00adculo desolado. (Jos 7:1\u20138:29.)<br \/>\nHecho esto, toda la congregaci\u00f3n de Israel, sus mujeres, ni\u00f1os y residentes forasteros, fueron a las cercan\u00ed\u00adas del monte Ebal. Josu\u00e9 edific\u00f3 all\u00ed\u00ad un altar seg\u00fan las especificaciones de la Ley. La mitad de la congregaci\u00f3n se puso de pie enfrente del monte Guerizim y la otra mitad enfrente del monte Ebal, y Josu\u00e9 les ley\u00f3 la \u2020\u0153ley, la bendici\u00f3n y la invocaci\u00f3n de mal\u2020\u009d. \u2020\u0153Result\u00f3 que no hubo ni una sola palabra de todo lo que Mois\u00e9s hab\u00ed\u00ada mandado que Josu\u00e9 no leyera en voz alta.\u2020\u009d (Jos 8:30-35.)<br \/>\nCuando volvieron a su campamento en Guilgal, Josu\u00e9 y los principales de Israel recibieron la visita de unos mensajeros gabaonitas. Como reconocieron que Jehov\u00e1 luchaba por los israelitas, los gabaonitas se valieron de un ardid para conseguir celebrar un pacto de paz con Josu\u00e9. Sin embargo, una vez que se descubri\u00f3 el enga\u00f1o, Josu\u00e9 los hizo esclavos. La noticia de lo que hab\u00ed\u00adan hecho los gabaonitas lleg\u00f3 hasta Adoni-z\u00e9deq, el rey de Jerusal\u00e9n, quien, junto con otros cuatro reyes cananeos, emprendi\u00f3 una expedici\u00f3n punitiva contra ellos. En respuesta al llamamiento por ayuda de los gabaonitas, Josu\u00e9 parti\u00f3 de Guilgal y anduvo toda la noche. Jehov\u00e1 luch\u00f3 a favor de Israel en defensa de los gabaonitas, y as\u00ed\u00ad demostr\u00f3 que no desaprobaba el pacto que se hab\u00ed\u00ada hecho anteriormente con ellos. Una granizada milagrosa ocasion\u00f3 m\u00e1s bajas enemigas que la propia guerra. Jehov\u00e1 incluso escuch\u00f3 la voz de Josu\u00e9 y prolong\u00f3 las horas de luz de ese d\u00ed\u00ada para completar la victoria. (Jos 9:3\u201310:14.)<br \/>\nDespu\u00e9s de esta victoria concedida por Dios, Josu\u00e9 prosigui\u00f3 con la captura de Maqued\u00e1, Libn\u00e1, Lak\u00ed\u00ads, Egl\u00f3n, Hebr\u00f3n y Debir, y as\u00ed\u00ad quebrant\u00f3 el poder de los cananeos en las regiones meridionales. Luego, los reyes cananeos del N., acaudillados por Jab\u00ed\u00adn, el rey de Hazor, reunieron sus fuerzas en las aguas de Merom para luchar contra Israel. Aunque Josu\u00e9 se enfrentaba con caballos y carros, Dios le anim\u00f3 para que no cediera al temor. Jehov\u00e1 volvi\u00f3 a conceder la victoria a los israelitas. Josu\u00e9, siguiendo instrucciones, desjarret\u00f3 los caballos, quem\u00f3 los carros del enemigo e incendi\u00f3 la ciudad de Hazor. (Jos 10:16\u201311:23.) De este modo, en un per\u00ed\u00adodo de unos seis a\u00f1os (comp\u00e1rese con N\u00fa 10:11; 13:2, 6; 14:34-38; Jos 14:6-10), derrot\u00f3 a treinta y un reyes y subyug\u00f3 grandes secciones de la Tierra Prometida. (Jos 12:7-24; MAPA, vol. 1, p\u00e1g. 737.)<br \/>\nHab\u00ed\u00ada llegado el tiempo para distribuir a cada tribu una parte de la tierra. La distribuci\u00f3n empez\u00f3 en Guilgal bajo la supervisi\u00f3n de Josu\u00e9, del sumo sacerdote Eleazar y de otros diez representantes nombrados por Dios. (Jos 13:7; 14:1, 2, 6; N\u00fa 34:17-29.) Cuando se situ\u00f3 el tabern\u00e1culo en Sil\u00f3, se continu\u00f3 repartiendo la tierra por suertes desde all\u00ed\u00ad. (Jos 18:1, 8-10.) Josu\u00e9 recibi\u00f3 la ciudad de Timnat-s\u00e9rah, en la regi\u00f3n monta\u00f1osa de Efra\u00ed\u00adn. (Jos 19:49, 50.)<\/p>\n<p>Advertencia final a los israelitas y muerte. Hacia el final de su vida, Josu\u00e9 reuni\u00f3 a los ancianos de Israel, cabezas, jueces y oficiales, para aconsejarles que sirvieran a Jehov\u00e1 fielmente y prevenirles de las consecuencias de la desobediencia. (Jos 23:1-16.) Tambi\u00e9n reuni\u00f3 a toda la congregaci\u00f3n de Israel, repas\u00f3 la relaci\u00f3n que Jehov\u00e1 hab\u00ed\u00ada mantenido con sus antepasados y con la naci\u00f3n, y les inst\u00f3 a que sirvieran a Jehov\u00e1. Josu\u00e9 dijo: \u2020\u0153Ahora, si es malo a sus ojos servir a Jehov\u00e1, esc\u00f3janse hoy a qui\u00e9n quieren servir, si a los dioses a quienes sirvieron sus antepasados que estaban al otro lado del R\u00ed\u00ado, o a los dioses de los amorreos en cuya tierra est\u00e1n morando. Pero en cuanto a m\u00ed\u00ad y a mi casa, nosotros serviremos a Jehov\u00e1\u2020\u009d. (Jos 24:1-15.) A continuaci\u00f3n los israelitas reafirmaron su pacto de obediencia a Jehov\u00e1. (Jos 24:16-28.)<br \/>\nJosu\u00e9 muri\u00f3 a la edad de ciento diez a\u00f1os, y fue enterrado en Timnat-s\u00e9rah. Su lealtad inquebrantable a Jehov\u00e1 tuvo un buen efecto, pues \u2020\u0153Israel continu\u00f3 sirviendo a Jehov\u00e1 todos los d\u00ed\u00adas de Josu\u00e9 y todos los d\u00ed\u00adas de los ancianos que extendieron sus d\u00ed\u00adas despu\u00e9s de Josu\u00e9\u2020\u009d. (Jos 24:29-31; Jue 2:7-9.)<\/p>\n<p>2. Propietario de un campo en Bet-semes donde se deposit\u00f3 y expuso el Arca sagrada despu\u00e9s que los filisteos la devolvieron. (1Sa 6:14, 18.)<\/p>\n<p>3. Jefe de Jerusal\u00e9n del tiempo del rey Jos\u00ed\u00adas. Parece que los lugares altos de adoraci\u00f3n falsa estaban ubicados cerca de la residencia de Josu\u00e9, pero Jos\u00ed\u00adas los demoli\u00f3. (2Re 23:8.)<\/p>\n<p>4. Hijo de Jehozadaq. El primer sumo sacerdote que sirvi\u00f3 a los israelitas repatriados despu\u00e9s de su regreso del exilio en Babilonia. (Ag 1:1, 12, 14; 2:2-4; Zac 3:1-9; 6:11.) En los libros b\u00ed\u00adblicos de Esdras y Nehem\u00ed\u00adas se le llama Jes\u00faa. (V\u00e9ase JES\u00daA n\u00fam. 4.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>Jos 1-24<br \/>\nSumario: 1. El hombre. II. El libro. III. An\u00e1lisis del libro: 1. Preparaci\u00f3n de la conquista: cap\u00ed\u00adtulos 1-2; 2. Penetraci\u00f3n al otro lado del Jord\u00e1n: cap\u00ed\u00adtulos 3-5; 3. La conquista de Jeric\u00f3 y de Ay: 6,1-8,27; 4. Desde el altar sobre el monte Ebal hasta la conquista de toda la tierra: 8,30-12,24; 5. Distribuci\u00f3n de la tierra:<br \/>\ncap\u00ed\u00adtulos 13-21; 6. Ultimas disposiciones de Josu\u00e9: cap\u00ed\u00adtulos 22-24;- IV. Aspecto religioso del libro de Josu\u00e9.<br \/>\n1. EL HOMBRE.<br \/>\nJosu\u00e9 (en hebreo, Yeh\u00f3sua\u2020\u2122: Yhwh es salvaci\u00f3n) es el gran personaje b\u00ed\u00adblico con el que est\u00e1 ligada la conquista hebrea de la tierra de Cana\u00e1n y del que toma su nombre este libro (=Jos) que la narra. Parece ser que Josu\u00e9, hijo de Nun, de la tribu de Efra\u00ed\u00adn, antes de ser elegido por Mois\u00e9s como su sucesor, se llamaba H\u00f3sea\u2020\u2122(= liberaci\u00f3n) (Nm 13,8; Nm l6Dt 32,44Ex 17,9-l4Ex 23,13 Ex 32,l7Nb 14,6.38); tuvo un papel decisivo en la superaci\u00f3n del des\u00e1nimo que cundi\u00f3 entre el pueblo despu\u00e9s de aquella exploraci\u00f3n, y, finalmente, fue elegido por Dios como representante y luego sucesor de Mois\u00e9s, por el cual fue investido en su nueva tarea mediante un rito especial y solemne (Nm 27,15-23). Recibi\u00f3 m\u00e1s tarde la seguridad de que entrar\u00ed\u00ada en la tierra prometida (Dt 1,38), mientras que se vio excluida de ella toda la generaci\u00f3n de la peregrinaci\u00f3n por el desierto, con excepci\u00f3n de Caleb. Finalmente, fue testigo de los \u00faltimos instantes de la vida de Mois\u00e9s, suce-di\u00e9ndole plenamente en la direcci\u00f3n del pueblo por las estepas de Moab, frente a Jeric\u00f3: \u2020\u0153Josu\u00e9, hijo de Nun, estaba lleno del esp\u00ed\u00adritu de sabidur\u00ed\u00ada, porque Mois\u00e9s le hab\u00ed\u00ada impuesto las manos. A \u00e9l obedecieron los israelitas, como lo hab\u00ed\u00ada ordenado Mois\u00e9s\u2020\u009d Dt 34,9). As\u00ed\u00ad pues, su misi\u00f3n hab\u00ed\u00ada sido largamente preparada por Dios al lado del gran legislador, cuyo esp\u00ed\u00adritu hab\u00ed\u00ada heredado.<br \/>\nLa prudencia, la voluntad, el tes\u00f3n fueron las dotes naturales que m\u00e1s brillaron en la vida de Josu\u00e9. Su nuevo oficio es presentado en la Biblia con acentos exquisitamente religiosos: \u2020\u0153Mois\u00e9s, mi siervo, ha muerto; ahora comienzas a actuar t\u00fa. Pasa el Jord\u00e1n&#8230; Yo estar\u00e9 contigo como estuve con Mois\u00e9s; no te dejar\u00e9 ni te abandonar\u00e9. S\u00e9 fuerte y ten \u00e1nimo, porque t\u00fa deber\u00e1s dar a este pueblo la posesi\u00f3n de la tierra que a sus padres jur\u00e9 dar\u2020\u009d (Jos 1,2-6). Josu\u00e9 muri\u00f3 a la edad de ciento diez a\u00f1os (como Jos\u00e9), tras la epopeya de la conquista y de la divisi\u00f3n de la tierra prometida, y fue sepultado en Timn\u00e1 S\u00e9raj, en las colinas de Efra\u00ed\u00adn, en el territorio que le hab\u00ed\u00adan asignado los hijos de Israel (Jos 24,29-30). La versi\u00f3n griega de los LXX a\u00f1ade aqu\u00ed\u00ad una observaci\u00f3n curiosa: \u2020\u0153Junto a \u00e9l, en la tumba donde lo sepultaron, depositaron los cuchillos de s\u00ed\u00adlex con que hab\u00ed\u00ada circuncidado a los israelitas en Guilgal&#8230;; todav\u00ed\u00ada est\u00e1n all\u00ed\u00ad\u2020\u2122. Un testimonio de la admiraci\u00f3n que en la \u00e9poca posterior al destierro la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada demostraba todav\u00ed\u00ada por la persona y la obra de Josu\u00e9 es el largo pasaje que le dedica el Sir\u00e1-cida: \u2020\u0153Josu\u00e9, hijo de Nun, fue guerrero valiente, sucesor de Mois\u00e9s en la misi\u00f3n prof\u00e9tica; \u00e9l fue -seg\u00fan su nombre- grande para la salvaci\u00f3n de los elegidos de Dios, para tomar venganza de sus enemigos y dar posesi\u00f3n a Israel de su heredad. \u00c2\u00a1Qu\u00e9 magn\u00ed\u00adfico era al elevar sus manos y al blandir su espada contra las ciudades!&#8230; \u00bfNo se detuvo el sol al extender su mano, y un solo d\u00ed\u00ada fue como dos? Invoc\u00f3 al alt\u00ed\u00adsimo y poderoso al presionarle por todas partes sus enemigos, y el Se\u00f1or, que es grande, lo escuch\u00f3, haciendo \u00dcover piedras de granizo de gran potencia&#8230;\u2020\u009d (Si 46,1-5). Hasta aqu\u00ed\u00ad las noticias biogr\u00e1ficas sacadas de la Biblia, pero de las cuales s\u00f3lo es posible verificar el ambiente general, e incluso esto parcialmente, sin que se pueda esperar otra cosa. Todas las noticias encuentran un encuadramiento hist\u00f3rico general plausible, si se piensa -seg\u00fan la sentencia hoy m\u00e1s com\u00fan- que el establecimiento en Palestina tuyo lugar por los a\u00f1os<br \/>\n1250-1 225.<br \/>\n1532<br \/>\nII. EL LIBRO.<br \/>\nDesde el punto de vista literario, hasta hace pocos a\u00f1os (por el 1945) los cr\u00ed\u00adticos prefer\u00ed\u00adan ver en Jos el libro sexto de un ideal,\u2020\u2122Hexateuco\u2020\u2122: se\u00f1alaban en \u00e9l las mismas fuentes literarias del \u00c2\u00a1Pentateuco (es decir, las fuentes yahvista, eloh\u00ed\u00adsta, sacerdotal, deute-ronomista), movidos sobre todo por la idea de que Jos representaba el cumplimiento de la promesa tan destacada en los cinco libros anteriores. Adem\u00e1s, parec\u00ed\u00ada impensable que el Pentateuco terminase con la conquista de las regiones de Trasjordania, sin decir una sola palabra de la conquista, mucho m\u00e1s importante y significativa, de Cisjordania.<br \/>\nPero en 1945 apareci\u00f3 un estudio de M. Noth que llam\u00f3 la atenci\u00f3n de todos los autores y los puso ante una perspectiva muy distinta: todos los que acostumbramos llamar \u2020\u0153libros hist\u00f3ricos\u2020\u2122 de la Biblia, y que en el canon hebreo son llamados m\u00e1s bien los \u2020\u0153profetas anteriores\u2020\u2122, son elementos individuales de una gran obra de recopilaci\u00f3n, que en su redacci\u00f3n definitiva podemos considerar (desde el punto de vista literario) como una \u2020\u0153obra historiogr\u00e1fica deuteronomis-ta\u2020\u2122; esta obra comienza en el libro de Jos y sigue hasta el segundo libro de los Reyes. La obra del deuterono-mista es un trabajo de. ordenaci\u00f3n y de conservaci\u00f3n de materiales diversos, a veces paralelos, a veces contradictorios, dispuestos seg\u00fan un plan dotado de una \u00ed\u00adndole org\u00e1nica sustancial aceptable.<br \/>\nEs in\u00fatil preguntarse si la obra que nos ocupa se debe a una sola persona; se trata del trabajo de una escuela, que actu\u00f3 durante el per\u00ed\u00adodo del destierro e inmediatamente despu\u00e9s.<br \/>\n1533<br \/>\nEsta es, por tanto, la ubicaci\u00f3n cronol\u00f3gica de Jos.<br \/>\nDesde el punto de vista de la autenticidad hist\u00f3rica, la cuesti\u00f3n consiste ante todo en ver si las diversas narraciones corresponden o no a la tradici\u00f3n que ten\u00ed\u00ada delante de s\u00ed\u00ad el deute-ronomista; en este sentido (de enorme inter\u00e9s para todos los autores) cada vez se acepta con mayor convicci\u00f3n que el deuteronomista no hizo opciones arbitrarias ni introdujo distorsiones de ning\u00fan tipo. Por otra parte, se trata de un material que un historiador tiene que manejar con atenci\u00f3n y con mucho respeto, incluso en el aspecto hist\u00f3rico, evitando racionalizar a toda costa todo lo que el editor no quiso especificar ulteriormente o bien escribi\u00f3 inspir\u00e1ndose en su fe. Desde que se han perfeccionado los medios de la investigaci\u00f3n exeg\u00e9tica, tenemos la posibilidad de insertar la narraci\u00f3n de la conquista en el cuadro topogr\u00e1fico, geogr\u00e1fico y pol\u00ed\u00adtico de la historia general, y esto es ya algo positivo. Sin embargo, no podemos llegar a determinar con precisi\u00f3n el tiempo, la sucesi\u00f3n y la fecha de cada uno de los sucesos.<br \/>\nHay una cierta generalizaci\u00f3n seguida por los redactores; aunque no da motivo para negar cada uno de los sucesos, nos avisa de hasta qu\u00e9 punto el marco de conjunto es inadecuado para expresar la cualidad espec\u00ed\u00adfica de cada suceso. Esto se verifica cuando, el colorido \u00e9pico sirve de base a un formulario enf\u00e1tico y a unas cifras exageradas; cuando se acent\u00faa preferentemente lo maravilloso, de forma que resulta a veces laborioso comprender c\u00f3mo se desarrollaron concretamente los hechos. Cuando leemos desde el principio las palabras: \u2020\u0153Vuestro territorio abarcar\u00e1 desde el desierto y el L\u00ed\u00adbano hasta el gran r\u00ed\u00ado, el Eufrates, y por el oeste, hasta el mar Mediterr\u00e1neo\u2020\u009d (Jos 1,4), no se puede menos de recordar las palabras de san Jer\u00f3nimo: \u2020\u0153Haec tib\u00ed\u00ad promissa, non tradita\u2020\u009d (\u2020\u02dcEstas cosas se te prometieron, pero no se te dieron\u2020\u2122: PL 22,1105). Al final de la vida de Josu\u00e9 se dice: \u2020\u0153La tierra que queda por conquistar es mucha\u2020\u009d Jos 13,1); por tanto, es importante corregir la impresi\u00f3n que se deriva de una primera lectura del libro y que fue la causa del escepticismo tan difundido en los pasados a\u00f1os, pero que ahora finalmente ha vuelto a entrar en unos l\u00ed\u00admites racionales.<br \/>\n1534<br \/>\nIII. ANALISIS DEL LIBRO.<br \/>\n1535<br \/>\n1. Preparaci\u00f3n de la conquista: Jos 1-2.<br \/>\nPreparativos inmediatos para la penetraci\u00f3n en el pa\u00ed\u00ads de Cana\u00e1n: Josu\u00e9, investido de la autoridad de jefe, recibe \u00f3rdenes de Dios y comunica al pueblo la decisi\u00f3n de atravesar el Jord\u00e1n; da las disposiciones debidas para la marcha, y el pueblo le presta juramento de absoluta fidelidad; decide enviar esp\u00ed\u00adas a la ciudad de Jeric\u00f3, donde se encuentran con la prostituta Rajab y trazan con ella planes para el futuro.<br \/>\n1536<br \/>\n2. Penetraci\u00f3n al otro lado del Jord\u00e1n: Jos 3-5.<br \/>\nResulta singular el rito de aproximaci\u00f3n al r\u00ed\u00ado: abren paso los sacerdotes lle-varido el arca; apenas tocan el agua sus pies, el r\u00ed\u00ado se detiene; los sacerdotes se paran en mitad del Jord\u00e1n hasta que pasa todo el pueblo; cuando, finalmente, los sacerdotes ponen tambi\u00e9n el pie en la tierra de Cana\u00e1n, el r\u00ed\u00ado f\u00ed\u00adanuda su curso normal. Entretanto, Josu\u00e9 hab\u00ed\u00ada ordenado que doce hombrea, uno por cada tribu, tomasen cada uno una piedra para erigir luego un monumento en el lugar de la primera reuni\u00f3n: Guilgal; parece ser que se erigieron otras doce piedras como monumento en medio del cauce del r\u00ed\u00ado, en el lugar donde se hab\u00ed\u00adan detenido los sacerdotes con el arca. Toda esta narraci\u00f3n representa la famosa crux interpretum de nuestro libro, ya que son muchas las cosas que no se comprenden.<br \/>\nHay una cosa cierta: el redactor quiso elevar la entrada en la \u00c2\u00a1tierra por encima incluso del maravilloso \u00e9xodo de Egipto, sacando de las tradiciones cualquier dato que crey\u00f3 interesante para su objetivo.<br \/>\nGrandiosa epopeya, a la que faltan todav\u00ed\u00ada dos actos para que sea completa: la circuncisi\u00f3n de todo el pueblo (testimonio de la realizaci\u00f3n de la promesa a Abrah\u00e1n: Gn 17,25-27) y la celebraci\u00f3n solemn\u00ed\u00adsima de la pascua, dado que el per\u00ed\u00adodo en que los israelitas llegaron a la tierra prometida (el d\u00ed\u00ada d\u00e9cimo del mes de Nis\u00e1n, marzo-abril) correspond\u00ed\u00ada a la fecha de la pascua. As\u00ed\u00ad pues, primero la circuncisi\u00f3n y luego la pascua (5,2-1 1), que celebraron por primera vez con los frutos de la tierra prometida. Estos sucesos extraordinarios -que escapan tambi\u00e9n a un examen literario serio- deben juzgarse m\u00e1s con la medida de la fe y de la reflexi\u00f3n religiosa posterior que con el ojo severo del historiador, aunque ser\u00ed\u00ada demasiado simplista e injusto eliminarlos como no hist\u00f3ricos. Otro suceso que se olvida con frecuencia, pero profundamente arraigado en el \u00e1nimo y en la historia hebrea, est\u00e1 \u00ed\u00adntimamente relacionado con estos d\u00ed\u00adas de la llegada a la tierra prometida y que preceden al comienzo de la conquista: la aparici\u00f3n del jefe del ej\u00e9rcito del Se\u00f1or\u2020\u009d (5,13-1 5).<br \/>\n1537<br \/>\n3. La conquista de Jeric\u00f3 y de AY: Jos 6,1-8; Jos 1,27.<br \/>\nComienza la conquista de la tierra prometida, pero el procedimiento narrativo sigue siendo el que hemos visto hasta ahora, es decir, la relaci\u00f3n de unas guerras muy originales. La ca\u00ed\u00adda de Jeric\u00f3 se narra con gran abundancia de detalles. La exploraci\u00f3n de los esp\u00ed\u00adas hab\u00ed\u00ada servido de preparaci\u00f3n; ahora se narra la t\u00e1ctica de ataque y destrucci\u00f3n.<br \/>\nUna procesi\u00f3n compuesta de siete sacerdotes con siete trompetas; otros sacerdotes llevan el arca de la alianza, y el ej\u00e9rcito de Israel tiene la orden de dar cada d\u00ed\u00ada seis vueltas en silencio en torno a las murallas de la ciudad. El s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada las vueltas son siete. En un momento determinado (al sonido de un cuerno de carnero) la procesi\u00f3n se detiene y todo el pueblo se pone a dar gritos fuertes; las murallas de Jeric\u00f3 se derrumban por s\u00ed\u00ad sDIAS; se concede s\u00f3lo un momento para cumplir la promesa hecha por los esp\u00ed\u00adas a la prostituta Rajab y a su familia (6,1-23). Luego tiene lugar la destrucci\u00f3n total de Jeric\u00f3. Siguen el caso ejemplar de Ac\u00e1n (c. 7) -para demostrar c\u00f3mo hay que respetar la ley del exterminio (o entredicho)- y la conquista de la ciudad de Ay, ya plenamente enclavada en tierras de Cana\u00e1n (8,1-27).<br \/>\n1538<br \/>\n4. Desde el altar en el monte Ebal hasta la conquista de toda la tierra: Jos 8,30-12; Jos 8,24.<br \/>\nQueda as\u00ed\u00ad abierta la puerta hacia el centro de Palestina para ejecutar lo que hab\u00ed\u00ada ordenado Mois\u00e9s:<br \/>\n\u2020\u0153Cuando hay\u00e1is pasado el Jord\u00e1n, levantar\u00e9is estas piedras sobre el monte Ebal&#8230; Alzar\u00e1s all\u00ed\u00ad al Se\u00f1or, tu Dios, un altar de piedras que no hayan sido labradas&#8230; (Dt 27,4ss). Israel fue conducido al valle de Siqu\u00e9n, subi\u00f3 al monte Ebal y aqu\u00ed\u00ad Josu\u00e9 escribi\u00f3 la ley (Sobre las piedras escribir\u00e1s con caracteres bien claros todas las palabras de esta ley\u2020\u2122: Dt 27,8). Despu\u00e9s de ofrecer sacrificios sobre el monte, bajaron al valle entre los dos montes, Gariz\u00ed\u00adn por una parte y Ebal por otra: Josu\u00e9 ley\u00f3 la ley y el pueblo se comprometi\u00f3 a observarla [!Ley! Derecho II, 2], consciente de las bendiciones y de las maldiciones que supon\u00ed\u00ada la observancia o la no observancia de la misma (Jos 8,30-35). Como no est\u00e1 claro que la regi\u00f3n de Siqu\u00e9n hubiera sido ya ocupada por los israelitas, independientemente de las diversas hip\u00f3tesis que se han formulado, es muy oportuno recordar lo que dijimos antes [1 supra II] sobre el modo de escribir la historia de la conquista.<br \/>\nLos conquistadores establecen una alianza con los gabaonitas: \u2020\u0153Desde aquel d\u00ed\u00ada Josu\u00e9 los destin\u00f3 a cortar le\u00f1a y a llevar el agua, hasta el d\u00ed\u00ada de hoy, para toda la comunidad y para el altar del Se\u00f1or en el lugar que el Se\u00f1or eligiera\u2020\u2122 (9,26); m\u00e1s tarde tiene lugar la c\u00e9lebre batalla de Gaba\u00f3n, localidad en la que se hab\u00ed\u00adan llegado a reunir cinco reyes \u2020\u0153amorreos\u2020\u2122, es decir, cananeos. Fue en aquella ocasi\u00f3n, ciertamente memorable, cuando se habr\u00ed\u00ada acu\u00f1ado la c\u00e9lebre expresi\u00f3n de Josu\u00e9: \u2020\u0153Sol, detente sobre Gaba\u00f3n, y t\u00fa, luna, sobre el valle de Ayal\u00f3n&#8230; (10,12-1 3). Para la explicaci\u00f3n de este suceso se han ofrecido varias soluciones, pero cada una suscita m\u00e1s problemas de los que resuelve. La postura m\u00e1s razonable es aceptar esta narraci\u00f3n en su presentaci\u00f3n milagrosa. Tras esta victoriosa batalla los israelitas se ponen a perseguir a los derrotados y conquistan todo el sector meridional de Palestina: \u2020\u0153Josu\u00e9 se apoder\u00f3 de todos estos reyes y de sus territorios en una sola expedici\u00f3n&#8230; Despu\u00e9s Josu\u00e9 y todos los israelitas volvieron al campamento de Guilgal\u2020\u009d (10,42-43).<br \/>\nRespondiendo a una coalici\u00f3n de reyes del norte, Israel, bajo la direcci\u00f3n de Josu\u00e9, conquista en la batalla de Mer\u00f3n todo el sector septentrional de Palestina (11,1-20); \u2020\u0153Josu\u00e9 conquist\u00f3 toda la tierra, como el Se\u00f1or le hab\u00ed\u00ada dicho a Mois\u00e9s, y la reparti\u00f3 en heredad entre las tribus de Israel. Y el pa\u00ed\u00ads goz\u00f3 de paz\u2020\u009d (11,23). Viene a continuaci\u00f3n la lista de los reyes vencidos (12,1-24). El material que contienen los anteriores cap\u00ed\u00adtulos ofrece tema abundante de discusi\u00f3n, tanto a los historiadores como a los aficionados a la topograf\u00ed\u00ada y a la onom\u00e1stica de Palestina, pero tambi\u00e9n a las cr\u00ed\u00adticas textual y literaria.<br \/>\n1539<br \/>\n5. Distribuci\u00f3n de la tierra: Jos 13-21.<\/p>\n<p>Josu\u00e9 se ha hecho viejo, \u2020\u0153la tierra que queda por conquistar es mucha&#8230; Ahora reparte por suerte esta tierra a los israelitas, como yo te he ordenado\u2020\u009d (13,1.6). La primera distribuci\u00f3n tiene lugar en Guilgal. En primer lugar se recuerda la distribuci\u00f3n de la Trasjordania, realizada ya por Mois\u00e9s: la regi\u00f3n hab\u00ed\u00ada quedado subdividida entre las tribus de Rub\u00e9n, de Gad y la mitad de la numerosa tribu de Manases (13,8- 14). Luego Josu\u00e9,.el sumo sacerdote Eleazar y los jefes de tribu proceden a la asignaci\u00f3n de las diversas regiones a las restantes tribus sobre la base de dos principios: sacar a suertes, pero, al hacer el sorteo, tener tambi\u00e9n en cuenta la entidad de la tribu que habr\u00ed\u00ada de ocupar una regi\u00f3n determinada. Puesto que era bastante dif\u00ed\u00adcil que coincidieran los dos principios, es probable que la comisi\u00f3n eligiera un distrito sin delimitar bien sus fronteras y que luego, tras la elecci\u00f3n de la tribu, se asignasen en conformidad con ella los l\u00ed\u00admites del territorio (cc. 14-19). La \u00fanica tribu excluida del reparto del territorio conquistado fue la de Lev\u00ed\u00ad: \u2020\u0153Mois\u00e9s no dio heredad alguna a la tribu de Lev\u00ed\u00ad, porque el Se\u00f1or, Dios de Israel, es su heredad, seg\u00fan \u00e9l les hab\u00ed\u00ada dicho\u2020\u009d (13,33; 13,14).<br \/>\nLas \u00faltimas distribuciones se refieren a dos instituciones singulares en todo el antiguo Oriente. En primer lugar, las ciudades lev\u00ed\u00adticas para los miembros de la tribu de Lev\u00ed\u00ad. Siguiendo las disposiciones de N\u00fam 35,1-87, hab\u00ed\u00ada que asignarles algunas ciudades en las que pudiesen vivir, dentro del territorio de varias tribus; aqu\u00ed\u00ad (Jos 21) se se\u00f1alan estas ciudades, distribuidas seg\u00fan las tres grandes ramas de la tribu de Lev\u00ed\u00ad (Ex 6,16-18 y N\u00fam 3,1-39). Todav\u00ed\u00ada es m\u00e1s original socialmente la instituci\u00f3n de las ciudades refugio, que proteg\u00ed\u00adan a los homicidas preterinten-cionales del vengador de la sangre, es decir, de aquel que seg\u00fan la ley del tali\u00f3n ten\u00ed\u00ada la obligaci\u00f3n de hacer justicia sumaria vengando \u00e1l muerto [\/Ley\/Derecho VI]. El libro tiene un final triunfante, en consonancia con todo lo anterior: \u2020\u0153El Se\u00f1or dio a Israel toda la tierra que hab\u00ed\u00ada jurado dar a sus padres. Se posesionaron de ella y vivieron en ella&#8230; Ninguna de las promesas que el Se\u00f1or hab\u00ed\u00ada hecho a la casa de Israel cay\u00f3 en el vac\u00ed\u00ado; todas se cumplieron\u2020\u009d (21 43-45).<br \/>\n1540<br \/>\n6. \u00daltimas disposiciones de Josu\u00e9: Jos 22-24.<br \/>\nCon menos propiedad, estos \u00faltimos cap\u00ed\u00adtulos son llamados tambi\u00e9n \u2020\u0153ap\u00e9ndices\u2020\u009d. En efecto, tanto la narraci\u00f3n como el estilo y la finalidad que pretenden demuestran que se trata de una parte integrante de la obra.<br \/>\n&#8211; Josu\u00e9 despide a las tribus de Trasjordania despu\u00e9s de haber elogiado su comportamiento en la tierra conquistada; ellas, al partir de Cis-jordania, erigen un altar a orillas del Jord\u00e1n; las otras tribus interpretan este hecho como una amenaza a la unidad (c. 22).<br \/>\n&#8211; Josu\u00e9 da al pueblo sus \u00faltimas recomendaciones (c. 23) y, en una gran asamblea, reuni\u00f3n ideal de todas las.tribus, se le repiten todos los puntos importantes de la historia anterior -desde Abrah\u00e1n hasta toda la conquistaA y se renueva la alianza en el valle de Siqu\u00e9n (c. 24): el pueblo reconoce la realizaci\u00f3n de las promesas por parte de Dios y promete fidelidad a la ley: \u2020\u0153Aquel d\u00ed\u00ada Josu\u00e9 hizo un pacto con el pueblo, le impuso leyes y preceptos en Siqu\u00e9n\u2020\u009d (24,25).<br \/>\nIV. ASPECTO RELIGIOSO DEL LIBRO DE JOSUE.<br \/>\nEl mensaje de esperanza que la escuela deuteronomista supo recoger de las antiguas tradiciones y exponer a los desterrados est\u00e1 en la ra\u00ed\u00adz de esta epopeya de la conquista, de forma que es posible trazar una reconstrucci\u00f3n de la naci\u00f3n en el peque\u00f1o fragmento que es el territorio de la tribu de Jud\u00e1. Pero como el punto de apoyo de esta esperanza era, por una parte, el retorno a la propia conciencia de deportados por motivos eminentemente religiosos y, por otra, la profunda fe de los padres en.el Dios de la alianza, el car\u00e1cter religioso es el que domina todo el libro. Las etapas principales est\u00e1n marcadas por intervenciones divinas: todo est\u00e1 organizado en torno a los cuatro grandes acontecimientos religiosos: la primera pascua en Palestina, la circuncisi\u00f3n (sello de la alianza), la relectura de la ley en el monte Ebal y la expl\u00ed\u00adcita renovaci\u00f3n de la alianza en la asamblea de Siqu\u00e9n.<br \/>\nEl libro nos presenta unos sucesos dotados de un significado que llega profundamente al \u00e1nimo del lector atento, como el paso del Jord\u00e1n, la funci\u00f3n del arca (emblema de Israel), la ca\u00ed\u00adda de Jeric\u00f3. La tierra y su conquista se consideran bajo una perspectiva que podemos calificar de \u2020\u0153mesi\u00e1nica\u2020\u2122 (SaI 105-106). El paso del Jord\u00e1n se pone en paralelo con el tr\u00e1nsito del mar Rojo; tambi\u00e9n el man\u00e1 cesa cuando se saborean los frutos de la tierra (5,12). Or\u00ed\u00adgenes observaba que el ap\u00f3stol (1Co 10,1) habr\u00ed\u00ada podido escribir tambi\u00e9n as\u00ed\u00ad: \u2020\u0153Nuestros padres pasaron todos el Jord\u00e1n y todos fueron bautizados en Josu\u00e9 en el esp\u00ed\u00adritu y en el r\u00ed\u00ado\u2020\u009d (PG 12,847).<br \/>\nDe forma viva y casi dram\u00e1tica se vislumbra en Jos el r\u00e9gimen de la alianza entre Dios e Israel. El que da el pa\u00ed\u00ads a Israel es su Dios; es \u00e9l el que combate a su lado y el que le gu\u00ed\u00ada en todos sus pasos; el pueblo tiene que responder observando las leyes de la alianza (1,8). Por eso el per\u00ed\u00adodo de la conquista ser\u00e1 considerado como un tiempo de religiosa fidelidad (Os 2,14-17; Jr2,2). La solidaridad del pueblo, la responsabilidad del jefe y su obligaci\u00f3n de estar en contacto continuo con Dios son objeto de especial insistencia.<br \/>\nEl nombre de Jes\u00fas, que en hebreo es id\u00e9ntico al de Josu\u00e9, no es el \u00fanico motivo de paralelismo entre los dos; baste recordar el paso del Jord\u00e1n, la circuncisi\u00f3n del coraz\u00f3n, la nueva pascua, la verdadera tierra prometida, la lucha espiritual por cada conquista, la nueva alianza.<br \/>\nBIBL: Abel F.M., Josu\u00e9, Par\u00ed\u00ads 19582; Alonso Schokel L., Josu\u00e9 yJueces, Ed. Cristiandad, Madrid 1973;<br \/>\nAuzo\u00fc G., El don de una conquista. Estudio del libro de Josu\u00e9, Fax, Madrid 1967; Baldi D., Giosue,<br \/>\nMarietti, Tur\u00ed\u00adn 1952; Garstang, Joshua-Judges, Oxford 1930; Noth M., Das Buch Josua, Tubinga 1953;<br \/>\nP\u00e9rez Rodr\u00ed\u00adguez G., Josu\u00e9 en la historia de la salvaci\u00f3n, Ed. Casa de la Biblia, Madrid 1972; Soggin J. ?.,<br \/>\nLe Iivre de Josu\u00e9, Neuch\u00e1tel 1970; Stellini ?., Giosue, Ed. Paoline, Roma 19813.<br \/>\nL. Moraldi<br \/>\n1541<br \/>\nJUAN (Cartas de)<br \/>\n1Jn 1-5; 2Jn 1<br \/>\nSumario: 1. Origen hist\u00f3rico: 1. Canonicidad; 2. Autor, tiempo y lugar de composici\u00f3n. II. Origen literario:<br \/>\n1. Situaci\u00f3n vital; 2. Ambiente religioso-cultural; 3. G\u00e9nero literario, anidad y estructura. III. Mensaje teol\u00f3gico-espiri-tual: 1. La iniciativa salv\u00ed\u00adfica, eficaz y fiel de Dios; 2. Creer en Jesucristo, Hijo de Dios; 3. Actuaci\u00f3n de la fe en la caridad.<br \/>\nEn el grupo de las siete cartas \u2020\u0153cat\u00f3licas del NT se insertan tambi\u00e9n las tres cartas atribuidas a Juan. De \u00e9stas, la primera, la m\u00e1s amplia, ha ejercido en todas las \u00e9pocas una fascinaci\u00f3n particular por la esencialidad y la fuerza de su mensaje teol\u00f3gico y espiritual, centrado en el amor.<br \/>\nA partir de Dios Padre el amor se revela y se comunica hist\u00f3ricamente en Jesucristo, el Hijo y la palabra de vida hecha carne, y se prolonga en la experiencia vital de la comunidad que acoge la palabra y participa en la comuni\u00f3n de amor con Dios. Las otras dos cartas son en realidad dos misivas de circunstancias, emparentadas entre s\u00ed\u00ad por su estilo y su vocabulario. Para una correcta y fructuosa lectura de estos textos, que se sit\u00faan en la tradici\u00f3n joanea, hay que afrontar algunos problemas previos sobre su origen hist\u00f3rico y literario.<br \/>\n1542<br \/>\n1543<br \/>\n1. ORIGEN HISTORico.<br \/>\nLa cuesti\u00f3n de la autenticidad joanea o apost\u00f3lica de la primera carta est\u00e1 relacionada en parte con la de su autoridad can\u00f3nica. Pero este problema afecta tambi\u00e9n al de las relaciones mutuas de las tres cartas, puestas bajo el nombre de Juan, as\u00ed\u00ad como a la determinaci\u00f3n del tiempo y del lugar de composici\u00f3n.<br \/>\n1544<br \/>\n1. Canonicidad.<br \/>\nLa primera carta de Juan es conocida y citada por los escritores cristianos del siglo II, que son los portavoces de sus respectivas comunidades cristianas: Poli-carpo de Esmirna, Pap\u00ed\u00adas de Hiera-polis, Ireneo de Lyon. Para la Iglesia de Roma podemos referirnos a las citas de Justino y a la presencia de al menos dos cartas joaneas en el canon de Muratori. En el siglo II? la primera carta es conocida y acogida por Tertuliano y Cipriano (Africa), y en la Iglesia de Alejandr\u00ed\u00ada por Clemente (del que se conoce un comentario traducido al lat\u00ed\u00adn), Or\u00ed\u00adgenes y Dionisio. Es singular el testimonio de este \u00faltimo, obispo de Alejandr\u00ed\u00ada, el cual mientras que considera la primera carta de Juan \u2020\u0153cat\u00f3lica, atribuye, por el contrario, el Apocalipsis a un autor distinto del ap\u00f3stol (cf Eusebio de Cesarea,<\u00ed\u00adffis\u00ed\u00ad. EccI. VII, 25,7-26). En el siglo iv las tres cartas de Juan son reconocidas como apost\u00f3licas y can\u00f3nicas, aunque Jer\u00f3nimo sabe que hay algunas dudas sobre las 2-3Jn, atribuidas por algunos a un \u2020\u0153presb\u00ed\u00adtero\u2020\u009d distinto del ap\u00f3stol. Por el contrario, las tres cartas est\u00e1n ausentes del canon sirio (Antioqu\u00ed\u00ada), probablemente por influjo de Teodoro de Mopsuestia, que rechaza las cartas no paulinas. En resumen, se puede decir que existe para la primera carta de Jn un consenso muy antiguo sobre su autoridad can\u00f3nica, mientras que para las 2-3Jn se tiene un progresivo reconocimiento de su apostolicidad y consiguiente canonicidad.\n1545\n2. Autor, tiempo y lugar de composici\u00f3n.\nLa que ha sido llamada hasta ahora la \u2020\u0153primera carta de Juan\u2020\u009d se presenta como un escrito an\u00f3nimo -el autor se esconde tras un grupo de cristianos autorizados-, enviado a otros creyentes para ponerlos en guardia contra la amenaza de los disidentes, llamados \u2020\u0153falsos profetas\u2020\u009d y \u2020\u0153falsos cristos\u2020\u009d. En la segunda y tercera carta, por el contrario, el autor se presenta como el \u2020\u0153presb\u00ed\u00adtero\u2020\u009d, que escribe a una comunidad o a otro cristiano, llamado Gayo (2Jn 1; 3Jn 1). Aunque en el primer escrito el \u2020\u0153nosotros\u2020\u009d colegial aparece varias veces a lo largo de las p\u00e1ginas despu\u00e9s del pr\u00f3logo, se trata en realidad de un personaje individual, que se dirige a otros cristianos * mediante el escrito-carta (cf Un 2,12. 13.14; 5,13). Del conjunto del escrito no es posible deducir otros detalles que permitan se\u00f1alar a este misterioso personaje que se identifica con el grupo \u2020\u0153nosotros\u2020\u009d o dicta la carta -\u2020\u0153os escribo\u2020\u009d, \u2020\u0153os he escrito\u2020\u009d- en primera persona. De su afinidad de lenguaje y de estilo con las otras dos cartas cabe deducir que se trata del mismo autor, concretamente el \u2020\u0153presb\u00ed\u00adtero\u2020\u009d, representante del mismo ambiente o c\u00ed\u00adrculo teol\u00f3gico-espiritual que suele designarse como tradici\u00f3n o escuela joanea. Se presenta como el int\u00e9rprete autorizado y leg\u00ed\u00adtimo de esta tradici\u00f3n. En efecto, puede dirigirse a otros responsables de la comunidad anunci\u00e1ndoles su visita o inspecci\u00f3n para establecer lo que en varias ocasiones se designa como \u2020\u0153la verdad\u2020\u009d o \u2020\u0153la doctrina de Cristo\u2020\u009d, el evangelio anunciado desde el principio. Este autor, int\u00e9rprete autorizado de la tradici\u00f3n evang\u00e9lica, no puede ser el ap\u00f3stol por dos motivos: porque ser\u00ed\u00ada incomprensible el silencio sobre este t\u00ed\u00adtulo en el texto, y porque su autoridad es discutida por un dirigente de la Iglesia a la que ha enviado, una carta (3Jn 9-10). \u00bfSe trata del mismo autor o redactor del cuarto evangelio? A este interrogante s\u00f3lo es posible dar una respuesta despu\u00e9s de haber examinado la relaci\u00f3n de las tres cartas con el evangelio, puesto tambi\u00e9n bajo la autoridad de Juan.\nCon la hip\u00f3tesis sobre el autor est\u00e1 relacionada tambi\u00e9n la determinaci\u00f3n del tiempo y lugar de origen. Las tres cartas, probablemente en el orden de sucesi\u00f3n tal como est\u00e1 ahora en el canon, exist\u00ed\u00adan ya a comienzos del siglo II, ya que escritores como Pap\u00ed\u00adas y Policarpo las conocen y las citan. Esto vale de forma expresa para la primera carta. Sobre la base del mismo testimonio se puede buscar el lugar de origen de nuestros escritos en el Asia Menor, y m\u00e1s concretamente en la Iglesia de Efeso, donde se form\u00f3 y se conserv\u00f3 la\u00ed\u00adradici\u00f3n que arranca de Juan.\n1546\nII. ORIGEN LITERARIO.\nEl debate en torno a los escritos de Juan afecta m\u00e1s directamente a algunas cuestiones de car\u00e1cter literario, como el ambiente vital en que surgieron estos escritos. El tono francamente pol\u00e9mico de la primera carta, distinto del de las otras dos, plantea el problema de cu\u00e1l es el frente adversario.\nLa relaci\u00f3n con el cuarto evangelio es otro punto candente de la investigaci\u00f3n. Finalmente, la determinaci\u00f3n del g\u00e9nero literario implica la soluci\u00f3n de otro enigma de la primera carta: las tensiones y contradicciones dentro de ella, que han sugerido la hip\u00f3tesis de diversos niveles de composici\u00f3n o de una utilizaci\u00f3n de fuentes y material preexistente.\n1547\n1. Situaci\u00f3n vital.\nPara reconstruir el ambiente en que surgieron los tres escritos joaneos -finalidad y destinatarios-, se puede partir de las dos cartas o misivas, respectivamente la segunda y la tercera del grupo. En este caso el presb\u00ed\u00adtero se dirige a una Iglesia local, a una \u2020\u0153se\u00f1ora elegida y a sus hijo\u00e1\u2020\u009d (2Jn 1,5), o bien a un cristiano estimado y ejemplar, Gayo. En el primer caso el autor pone en guardia a los destinatarios en relaci\u00f3n con una crisis interna: \u2020\u0153Porque han irrumpido en el mundo muchos seductores, que no confiesan a Jes\u00fas como el mes\u00ed\u00adas hecho hombre. Ese es el seductor, el anticristo\u2020\u009d (2Jn 7). Frente a estos disidentes, que amenazan la integridad de la fe tradicional, el autor invita a sus cristianos a practicar una ruptura completa, neg\u00e1ndose a acogerlos en casa y a ofrecerles el saludo eclesial, por no confesar la fe \u00ed\u00adntegra en Jesucristo (2Jn 10-11). En la tercera carta, por su parte, la crisis se refiere a las relaciones entre las Iglesias o los grupos cristianos. Se da el caso de un tal Diotrefes, personaje distinguido en la comunidad cristiana, que no quiere acoger a los hermanos -cristianos- misioneros itinerantes e impide que lo hagan los que desean acogerlos y los expulsa de la Iglesia (3Jn 9-10).\n\nM\u00e1s complejo se presenta el cuadro de la primera carta. Tambi\u00e9n en este escrito, mucho m\u00e1s amplio y rico teol\u00f3gicamente, se advierte el acento pol\u00e9mico de fondo, aunque la preocupaci\u00f3n inmediata del autor es la de exhortar y animar a los destinatarios cristianos a la perseverancia en la fe tradicional y ortodoxa:\n\u2020\u0153Os escribo esto para que sep\u00e1is que vosotros, que cre\u00e9is en el nombre del Hijo de Dios, ten\u00e9is la vida eterna\u2020\u009d (1Jn 5,13). La urgencia de esta c\u00e1lida exhortaci\u00f3n, que se apoya en una renovada exposici\u00f3n de la fe cristol\u00f3gica, se debe a la amenaza de aquellos que \u00e9n la carta son llamados los \u2020\u0153anti-cristos\u2020\u009d(Un 2,18.22; 4,3) o los \u2020\u0153mentirosos\u2020\u009d (1Jn 2,22). Actualmente est\u00e1n separadosde la comunidad; pero siguen representando un peligro, ya que con su propaganda ejercen cierta influencia sobre los fieles a los que va dirigida la carta. Es dif\u00ed\u00adcil hacerse una imagen precisa de estos \u2020\u0153adversarios\u2020\u009d, dado que la carta los supone ya conocidos de sus propios interlocutores, y evoca sus rasgos salientes tan s\u00f3lo mediante alusiones y referencias, para poderlos desenmascarar y combatir. Teniendo en cuenta las r\u00e1pidas referencias dispersas por este escrito, puede trazarse este cuadro de las posiciones te\u00f3rico-pr\u00e1cti-cas de los disidentes: niegan a Jes\u00fas, el Cristo e Hijo de Dios, puesto que separan al Jes\u00fas hist\u00f3rico, el de la \u2020\u0153carne\u2020\u009d, del Cristo de la fe (1Jn 2,22; 1Jn 2,23; 1Jn 4,3; 1Jn 4,5-6). En el plano de la \u00e9tica, como consecuencia de esta cristolog\u00ed\u00ada y soteriolog\u00ed\u00ada reductiva y bas\u00e1ndose en sus pretensiones de \u2020\u0153iluminados\u2020\u009d y perfectos -\u2020\u0153sin pecado\u2020\u009d-, descuidan la observancia de los mandamientos. Esto se revela de forma particular en las relaciones con los \u2020\u0153hermanos\u2020\u009d, que son objeto de odio (cf Un 1,6-8.10; 2,9-1 1; 3,18-20; 4,20). Esta autoconciencia del perfeccionismo espiritual, que considera irrelevante la vida \u00e9tica para la salvaci\u00f3n final o vida eterna, debe relacionarse con el papel que se atribuye al Esp\u00ed\u00adritu. Estos profetas o maestros se consideran gu\u00ed\u00adas autorizadas, apelando al papel carism\u00e1tico e interior del Esp\u00ed\u00adritu y descuidando la tradici\u00f3n hist\u00f3rica (1Jn 4,1-6). Finalmente, como consecuencia del relativismo \u00e9tico y de la exaltaci\u00f3n caris-m\u00e1tica, los disidentes acent\u00faan el aspecto actual de la escatolog\u00ed\u00ada: ellos ya han llegado y tienen la garant\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n final.\nTeniendo en cuenta todo este conjunto de datos ofrecidos por nuestra carta, es dif\u00ed\u00adcil identificar a los adversarios con los grupos \u2020\u0153gn\u00f3sticos\u2020\u009d, conocidos por los escritos del siglo?, o bien con los de tendencias docetis-tas que nos revelan tambi\u00e9n los textos cristianos sucesivos (cartas de Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada). Ciertamente, los disidentes que combate Juan privilegian en la experiencia religiosa el \u2020\u0153conocimiento\u2020\u009d de Dios (1Jn 2,4) y tienden a marginar en sus efectos salv\u00ed\u00adficos la humanidad y la muerte de Jes\u00fas. Pero los que en el siglo II habr\u00ed\u00adan de ser grupos \u2020\u0153her\u00e9ticos\u2020\u009d bien definidos no pueden identificarse todav\u00ed\u00ada en el \u00e1mbito de las cartas de Juan. El autor apela a la tradici\u00f3n joanea, tal como se conoce en el cuarto evangelio, para poner de relieve los riesgos de una cristolog\u00ed\u00ada red uctiva y de sus consecuencias en el plano \u00e9tico y eclesial.\n1548\n2. Ambiente religioso-cultural.\nLa impresi\u00f3n que suscita la lectura del texto de la primera carta de Juan es la de un escrito que se sit\u00faa en una zona fronteriza entre el ambiente b\u00ed\u00adblico-jud\u00ed\u00ado por un lado y la cultura greco-helenista por otro. Efectivamente, el estilo, por la manera de coordinar las frases y la disposici\u00f3n sint\u00e1ctica, la sit\u00faan m\u00e1s bien en el ambiente b\u00ed\u00adblico-sem\u00ed\u00adtico. Las declaraciones axiom\u00e1ticas, la forma de argumentar jur\u00ed\u00addica, el gusto por la ant\u00ed\u00adtesis recuerdan el mundo jud\u00ed\u00ado. Por otra parte, el autor demuestra tener un buen conocimiento de la lengua griega, koin\u00e9. Por lo que se refiere a las relaciones con el AT, se observa la ausencia de citas expl\u00ed\u00adcitas de textos b\u00ed\u00adblicos. Pero no faltan algunas alusiones y recuerdos de frases, im\u00e1genes y concepciones de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica, particularmente la prof\u00e9tica. Adem\u00e1s, el escrito muestra tener conocimiento de la lectura hagg\u00e1di-ca de la historia de Ca\u00ed\u00adn en los ambientes jud\u00ed\u00ados antiguos (cf Un 3,12). Tambi\u00e9n son interesantes las afinidades de vocabulario y tem\u00e1ticas con los documentos de Qumr\u00e1n, de modo particular la ant\u00ed\u00adtesis luz\/tinieblas, la contraposici\u00f3n entre los dos \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritus\u2020\u009d y la insistencia en la \u2020\u0153comuni\u00f3n\u2020\u009d, que recuerda el y\u00e1hadqumr\u00e1-nico. Esta afinidad ha sugerido incluso la hip\u00f3tesis de que los destinatarios de la carta fueran algunos ex esenios, emigrados al ambiente de Efeso. Pero las diferencias entre los escritos de Qumr\u00e1n y nuestra carta est\u00e1n determinadas por el papel central y \u00fanico de Cristo y del correspondiente mandamiento nuevo del amor, que ocupa el puesto de la \u2020\u0153ley\u2020\u009d.\nComo se ha indicado anteriormente, la primera carta de Juan plantea el problema de la relaci\u00f3n literaria e hist\u00f3rica con el cuarto evangelio. Tambi\u00e9n en este caso se tiene una situaci\u00f3n ambivalente, en el sentido de que son notables las convergencias y al mismo tiempo se observan algunas diferencias. En lo que se refiere a las afinidades entre los dos escritos, hay que se\u00f1alar los contactos a nivel de vocabulario, de fraseolog\u00ed\u00ada y de contenidos: las ant\u00ed\u00adtesis luz\/tinieblas, el amor! odio, el car\u00e1cter central del mandamiento del amor. Pero lo que es m\u00e1s notable es la convergencia en algunas ideas matrices, como la de la \u2020\u0153palabra\u2020\u009d, griego lagos, hecha carne. Las divergencias se refieren tambi\u00e9n al vocabulario (al menos 39 palabras o expresiones de la 1Jn no aparecen en el evangelio), a las f\u00f3rmulas y a los contenidos: el apelativo \u2020\u0153par\u00e1clito\u2020\u009d se aplica a Cristo en la Un, mientras que en el evangelio se refiere al Esp\u00ed\u00adritu. Pero tambi\u00e9n en este caso llama la atenci\u00f3n la ausencia de algunos vocablos-clave del cuarto evangelio, como \u2020\u0153ley\u2020\u2122, \u2020\u0153gloria\u2020\u009d, \u2020\u0153juicio\u2020\u2122.\nLa conclusi\u00f3n que se puede sacar de esta confrontaci\u00f3n es que la carta se coloca en la tradici\u00f3n o escuela joanea, pero con otra perspectiva o preocupaci\u00f3n, determinada por la situaci\u00f3n nueva y distinta en la Iglesia debido a las disensiones internas.\n1549\n3. G\u00e9nero literario, unidad y estructura.\nMientras que es relativamente f\u00e1cil determinar la forma literaria de los dos peque\u00f1os escritos puestos bajo la autoridad de Jn -aut\u00e9nticas cartas, aunque breves, en forma de misivas ocasionales-, sigue siendo problem\u00e1tico y discutido el g\u00e9nero literario de la llamada primera \u2020\u0153carta\u2020\u009d de Juan. Efectivamente falta en ella la forma protocolaria de la carta-ep\u00ed\u00adstola, en cuanto que el remitente al principio aparece como un grupo, \u2020\u0153nosotros\u2020\u009d; los destinatarios no se dice qui\u00e9nes son; falta propiamente el saludo final. Tambi\u00e9n la situaci\u00f3n del intercambio epistolar queda muy indeterminada, aun cuando a lo largo del escrito el autor aluda varias veces al hecho de que \u2020\u0153escribe\u2020\u009d o \u2020\u0153ha escrito\u2020\u009d. Pero esto es m\u00e1s bien una forma de establecer un contacto con los destinatarios que una se\u00f1al concreta del g\u00e9nero literario epistolar. La hip\u00f3tesis de que se trata de un serm\u00f3n enviado en forma de carta a un grupo de cristianos o a diversas comunidades podr\u00ed\u00ada satisfacer al conjunto de los datos del texto: un vago encuadramiento epistolar y una forma de proceder propia de una homil\u00ed\u00ada de car\u00e1cter catequ\u00e9-tico o paren\u00e9tico.\nTambi\u00e9n es incierta y discutida la unidad del texto, dentro del cual se observan ciertas tensiones, por no decir contradicciones, por ejemplo entre la pecabilidad del creyente, que se afirma en 1 Jn 1,8, y su impecabilidad en virtud del germen divino y del nacimiento de Dios (1Jn 3,6; 1Jn 3,9). Bas\u00e1ndoseen esto, se ha presentado la hip\u00f3tesis de que el autor o redactor final habr\u00ed\u00ada compuesto la carta a partir de un material tradicional m\u00e1s o menos armonizado dentro de la perspectiva del conjunto. Pero habida cuenta del contexto pol\u00e9mico en que el autor tiene que aclarar y rectificar su pensamiento frente a sus adversarios, por una parte, y, por otra, el modo de proceder t\u00ed\u00adpico del ambiente b\u00ed\u00adblico-jud\u00ed\u00ado\n-acercamiento progresivo y conc\u00e9ntrico al mismo tema-, se puede considerar este escrito como un producto unitario, aunque construido sobre la base de tradiciones y aportaciones diversas. En efecto, el desarrollo del texto se articula en dos momentos: el de la exposici\u00f3n de tipo catequ\u00ed\u00adstico, que remite a la tradici\u00f3n -lo cual explicar\u00ed\u00ada en parte el tenor arcaico de ciertas frases-, y el de la aplicaci\u00f3n paren\u00e9-tica, que se apoya en el momento actual e inmediato. Las peque\u00f1as unidades literarias se unen entre s\u00ed\u00ad y se delimitan mediante frases o sentencias repetidas al comienzo y al final. La entonaci\u00f3n tem\u00e1tica se debe a unas expresiones-clave -como la del mandamiento nuevo\/antiguo (1Jn 2,7-8), la del pecado\/justicia 1Jn 3,4-10)- o a ciertas palabras evocativas: \u2020\u0153amar\u2020\u009d, \u2020\u0153odiar\u2020\u009d (1Jn 3,13-24). Es caracter\u00ed\u00adstico de este procedimiento literario el gusto por el paralelismo antit\u00e9tico, las breves declaraciones repetidas varias veces para inculcar una idea o un tema considerados desde diversos \u00e1ngulos de vista.\nSi se entra en esta original perspectiva literaria, es posible trazar incluso un cierto plan tem\u00e1tico que d\u00e9 coherencia al escrito actual. La estructura literaria y tem\u00e1tica no permite imponer al texto de Juan esquemas r\u00ed\u00adgidos, como han hecho varios autores.\nPor otra parte, tampoco es correcto fragmentario en un mont\u00f3n de sentencias yuxtapuestas unas a otras.\nEl punto de partida para encontrar la unidad literaria y tem\u00e1tica de Un nos lo ofrece el llamado pr\u00f3logo, que sirve de encabezamiento a la carta. En este peque\u00f1o p\u00e1rrafo inicial se pone el acento en la comuni\u00f3n (griego, koindn\u00ed\u00ada) con Dios Padre, por medio de su Hijo Jesucristo, la palabra de vida hecha visible, que los testigos han \u2020\u0153contemplado\u2020\u009d y \u2020\u0153tocado\u2020\u009d; por eso ellos pueden anunciarla a los creyentes, a fin de realizar aquella comuni\u00f3n eclesial en la que se vive ahora la comuni\u00f3n salv\u00ed\u00adfica con Dios (1Jn 1,1-4). Sobre la base de este tema, el discurso catequ\u00ed\u00adstico-pare-n\u00e9tico se desarrolla en tres partes, en las que se indican los criterios o condiciones para vivir en la comuni\u00f3n.\n1 .a Dios es luz (1Jn 1,5-2,28). En esta primera parte alternan de forma dial\u00e9ctica los momentos exhortativos y las exposiciones breves, en un juego de contrapunto: tesis! ant\u00ed\u00adtesis-exhortaciones. Se pueden se\u00f1alar cuatro ant\u00ed\u00adtesis sucesivas: a) caminar en la luz - romper con el pecado (1 Jn 1,5-2,2); b) observarel mandamiento del amor (1Jn 2,3-11); c) no amar al mundo (1Jn 2,12-17); A\/permanecerfieles - huir de los falsos maestros (1Jn 2,18-28).\n1550\n2.a Vivir como hijos de Dios (1Jn 2,29-4,6). Sugiere este tema la expresi\u00f3n ocho veces repetida \u2020\u0153hijos de Dios\u2020\u009d, y se articula en torno a la exhortaci\u00f3n a vivir y practicar la \u2020\u0153justicia\u2020\u2122\/\/\u2020\u009dcaridad\u2020\u2122 (agapS). Esta justiciacaridad supone, en su aspecto negativo, el rechazo del pecado. La reflexi\u00f3n se desarrolla en tres momentos: a) practicar la justicia - romper con el pecado (1 Jn 2,29-3,10);\nb) practicar la caridad (1Jn 3,11-24);\nc) discernir el Esp\u00ed\u00adritu por medio de la fe aut\u00e9ntica (1Jn 4,1-6).\n1551\n3.a Dios es amor (1Jn 4,7-5,12). El anuncio tem\u00e1tico, que aparece en\ndos ocasiones, presenta la realidad profunda y salv\u00ed\u00adfica de Dios (1Jn 4,8; 1Jn 4,16). En esta \u00faltima secci\u00f3n se pueden reconocer dos momentos: a)el amor viene de Dios (1Jn 4,7-21); oj late como respuesta al testimonio de Dios que ha de actuarse en el amor (1Jn 5,1-12). La insistencia en algunos t\u00e9rminos: \u2020\u0153creer\u2020\u009d (cinco veces), \u2020\u0153atestiguar\u2020\u009d (cuatro veces) y \u2020\u0153testimonio\u2020\u009d (seis veces), da el tono a esta parte final.\nLa carta se cierra con un ep\u00ed\u00adlogo en forma \u00e1epost scriptum, en el que se indica su finalidad (1Jn 5,13), con algunas instrucciones sobre la oraci\u00f3n, en particular por el hermano pecador distinto del \u2020\u0153ap\u00f3stata\u2020\u009d\n-pecado que conduce a la muerte- (1Jn 5,14-15; 1Jn 5,16-17), y una s\u00ed\u00adntesis tem\u00e1tica, que termina con una \u00faltima recomendaci\u00f3n (1Jn 5,18-20).\n1552\nIII. MENSAJE TEOLOGico-ESPIRITUAL.\nEl escrito puesto bajo la autoridad de Juan comunica un mensaje esencial, centrado en el descubrimiento y en la profundiza-ci\u00f3n de la cristolog\u00ed\u00ada. Partiendo de la fuerte concentraci\u00f3n cristol\u00f3gica del mensaje joaneo, se pueden se\u00f1alar las estructuras b\u00e1sicas de este peque\u00f1o tratado teol\u00f3gico, en el que se traza un proyecto espiritual original.\n1553\n1. LA INICIATIVA SALVIFICA, EFICAZ Y fiel de Dios.\nA pesar de la preocupaci\u00f3n cristol\u00f3gica y del objetivo eclesial y paren\u00e9tico del autor, la carta de Juan se distingue ante todo por su planteamiento s\u00f3lidamente teol\u00f3gico. El punto de partida de todo el proceso salv\u00ed\u00adfico, que ha hecho posible la mediaci\u00f3n hist\u00f3rica de Jes\u00fas y que se prolonga en la comunidad cristiana, es Dios, el Padre. \u2020\u0153Dios es luz\u2020\u009d (1Jn 1,5); \u2020\u0153Dios es amor\u2020\u009d (1Jn 4,8; 1Jn 4,16): son estas dos presentaciones de Dios, el cual se opone a las tinieblas del odio disolvente y mortal, las que dan el tono teol\u00f3gico y din\u00e1mico a la teolog\u00ed\u00ada de nuestro escrito. Dios Padre est\u00e1 en el origen de la generaci\u00f3n de los creyentes, que acogen la palabra como germen o semilla interior y que viven en la dimensi\u00f3n de la alianza. Esta se expresa con las f\u00f3rmulas t\u00ed\u00adpicas de Juan: \u2020\u0153permanecer\u2020\u009d en Dios, \u2020\u0153conocer\u2020\u009d a Dios. Esta reflexi\u00f3n sobre la iniciativa salv\u00ed\u00adfica de Dios aparece en el texto central, donde se precisa la naturaleza del amor (griego, \u00e1gape, agapari). Dios es amor en el sentido de que \u00e9l revela y manifiesta su compromiso gratuito y eficaz en Jesucristo, el Hijo unig\u00e9nito y el enviado. En su autodonaci\u00f3n en la cruz se tiene el perd\u00f3n de los pecados y la ra\u00ed\u00adz de la comuni\u00f3n con Dios.\nEl amor de Dios, revelado y comunicado hist\u00f3ricamente en Jes\u00fas, est\u00e1 en la ra\u00ed\u00adz y es el modelo de amor entre los creyentes: \u2020\u0153Queridos m\u00ed\u00ados, arri\u00e9monos los unos a los otros, porque el amor es de Dios; y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. En esto se ha manifestado el amor de Dios por nosotros: en que ha mandado a su Hijo \u00fanico al mundo para que nosotros vivamos por \u00e9l. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Dios nos ha amado a nosotros y ha enviado a su Hijo como v\u00ed\u00adctima expiatoria por nuestros pecados. Queridos m\u00ed\u00ados, si Dios nos ha amado de este modo, tambi\u00e9n nosotros debemos amarnos los unos a los otros. Jam\u00e1s ha visto nadie a Dios. Si nos amamos los unos a los otros, Dios est\u00e1 con nosotros, y su amor en nosotros es perfecto. Por esto conocemos que estamos con \u00e9l y \u00e9l en nosotros; porque \u00e9l nos ha dado su Esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d (1Jn 4,7-13). Es notable en este texto no s\u00f3lo el subrayado de la iniciativa radical de Dios-amor, sino tambi\u00e9n la dimensi\u00f3n trinitaria: desde Dios, por medio de Jesucristo, el enviado y el Hijo, el amor pasa a los creyentes a trav\u00e9s del don de su Esp\u00ed\u00adritu. Tambi\u00e9n el amor de los creyentes a Dios y entre ellos como respuesta a la iniciativa de Dios tiene su fuente \u00faltima en Dios.\n1554\n2. Creer en Jesucristo, Hijo de Dios.\nEl acento que se pone en la acogida de la iniciativa de Dios como condici\u00f3n de salvaci\u00f3n aparece en el escrito joaneo gracias a la frecuencia del verbo \u2020\u0153creer\u2020\u009d (nueve veces), y m\u00e1s a\u00fan de los verbos \u2020\u0153conocer\u2020\u009d (25 veces) y \u2020\u0153saber\u2020\u009d (15 veces). La fe cristol\u00f3gica es la que reconoce en Jes\u00fas al Cristo, al Hijo de Dios, reconocido y acogido en las f\u00f3rmulas de fe tradicionales. Esta es la condici\u00f3n para obtener el perd\u00f3n de los pecados, que tiene su fuente hist\u00f3rica en la muerte en cruz. En oposici\u00f3n a la cristolog\u00ed\u00ada y a la soteriolog\u00ed\u00ada reductivas de los adversarios, el autor insiste en la fe tradicional, declarando ya desde las primeras l\u00ed\u00adneas: \u2020\u0153Si andamos en la luz, como \u00e9l est\u00e1 en la luz, entonces estamos unidos unos con otros y la sangre de Jes\u00fas, su Hijo, nos purifica de todo pecado\u2020\u009d (1Jn 1,7). Vuelve sobre este tema inmediatamente despu\u00e9s en estos t\u00e9rminos: \u2020\u0153Pero si alguno peca, tenemos junto al Padre un defensor (par\u00e1kletos), Jesucristo, el justo. El se ofrece en expiaci\u00f3n (hi-lasm\u00f3s) por nuestros pecados; y no s\u00f3lo por los nuestros, sino por los de todo el mundo\u2020\u009d (1Jn 2,1-2 cf 1Jn 4,10). Esta fe cristol\u00f3gica, genuina, basada en la tradici\u00f3n, es la que se presenta como fe combatiente y perseverante; una fe victoriosa contra el maligno (1Jn 2,13-14), sobre los falsos maestros (1Jn 2,19; 1Jn 4,4) y tambi\u00e9n contra el mundo (1 Jn 5>4). Esta insistencia cristol\u00f3gica es el eje y el coraz\u00f3n de la exhortaci\u00f3n joanea. Efectivamente, la manifestaci\u00f3n hist\u00f3rica y salv\u00ed\u00adfica del amor de Dios en Jes\u00fas es el fundamento de la forma de obrar de los creyentes: \u2020\u0153En esto hemos conocido el amor: en que \u00e9l ha dado su vida por nosotros; y nosotros debemos dar tambi\u00e9n la vida por nuestros hermanos\u2020\u009d (1Jn 3,16). Entonces se comprenden las consecuencias que se derivan de la aut\u00e9ntica cristolog\u00ed\u00ada, tanto en el plano salv\u00ed\u00adfico como en el de la vida cristiana y eclesial. Por eso se justifica la decidida toma de posici\u00f3n frente a los falsos maestros. El autor no s\u00f3lo pone en guardia contra ellos, sino que recuerda la profesi\u00f3n de fe tradicional: \u2020\u0153En esto distinguir\u00e9is si son de Dios; el que confiesa que Jes\u00fas es el mes\u00ed\u00adas hecho hombre es de Dios; y el que no confiesa a Jes\u00fas no es de Dios\u2020\u009d (1Jn 4,23). Y todav\u00ed\u00ada al final de la carta propone de nuevo la cristolog\u00ed\u00ada tradicional en pol\u00e9mica con la de los disidentes: \u2020\u0153El que cree que Jes\u00fas es el mes\u00ed\u00adas, ha nacido de Dios\u2020\u009d(1Jn 5,1). Y con una terminolog\u00ed\u00ada que hace eco a la del cuarto evangelio, nuestro autor vuelve a hablar del valor hist\u00f3rico y salv\u00ed\u00adfico de la vida de Jes\u00fas, que culmin\u00f3 en su muerte y en su glorificaci\u00f3n: \u2020\u0153,Qui\u00e9n es el que vence al mundo sino el que cree que Jes\u00fas es el Hijo de Dios? Es \u00e9l, Jesucristo, el que ha venido con agua y sangre; no s\u00f3lo con agua, sino con agua y sangre. Y es el Esp\u00ed\u00adritu el que da testimonio, porque el Esp\u00ed\u00adritu es la verdad. Pues tres son los que dan testimonio: el Esp\u00ed\u00adritu, el agua y la sangre, y los tres est\u00e1n de acuerdo\u2020\u009d (1Jn 5,5-8). El testimonio que sirve de base a la fe cristiana es el que abraza toda la existencia de Jes\u00fas: desde el bautismo -agua y Esp\u00ed\u00adritu- hasta su muerte en la cruz -sangre-. Y se prolonga en la experiencia eclesial, en donde se manifiesta su eficacia en el Esp\u00ed\u00adritu comunicado a los creyentes.<br \/>\n1555<br \/>\n3. Actuaci\u00f3n de la fe en la caridad.<br \/>\nEl amor salv\u00ed\u00adfico, que tiene su fuente en Dios y se manifiesta en Jesucristo, el Hijo entregado en la forma extrema de la muerte, se convierte en la raz\u00f3n profunda de la vida de los cristianos y est\u00e1 en la base de la comuni\u00f3n eclesial. Por una parte con un velado acento pol\u00e9mico, pero por otra con la preocupaci\u00f3n continua de trazar el camino seguro a los cristianos, el autor los pone en guardia contra el riesgo de separar la fe aut\u00e9ntica de sus consecuencias pr\u00e1cticas y eclesiales: \u2020\u0153Sabemos que le conocemos (a Dios) en que guardamos sus mandamientos. El que afirma que le conoce, pero no guarda sus mandamientos, es un mentiroso y la verdad no est\u00e1 en \u00e9l. Pero el que guarda su palabra, verdaderamente es perfecto en \u00e9l. En esto sabemos que estamos unidos a \u00e9l: el que afirma que est\u00e1 unido debe comportarse como \u00e9l se comport\u00f3\u2020\u009d (1Jn 2,3-6). Los llamados \u2020\u0153mandamientos\u2020\u009d que hay que observar y realizar, como consecuencia de la adhesi\u00f3n de fe, se resumen en el \u00fanico mandamiento, que es \u2020\u0153antiguo\u2020\u009d, por estar propuesto desde el principio y en la base de la comunidad, y al mismo tiempo \u2020\u0153nuevo\u2020\u009d, por ser la revelaci\u00f3n plena y definitiva de la voluntad de Dios: \u2020\u0153Queridos m\u00ed\u00ados, no os escribo un mandamiento nuevo, sino un mandamiento antiguo, que ten\u00e9is desde el principio; el mandamiento antiguo es la palabra que hab\u00e9is recibido\u2020\u009d 1Jn 2,7-8). La fuente y el modelo de este estilo de vida, centrado en el amor, se definen por el acontecimiento salv\u00ed\u00adfico: \u2020\u0153Porque \u00e9ste es el mensaje que hab\u00e9is o\u00ed\u00addo desde el principio: que nos amemos los unos a los otros\u2020\u009d (1Jn 3,11). Y precisa este mismo pensamiento con otras f\u00f3rmulas corrientes: \u2020\u0153Este es su mandamiento: que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo y que nos amemos los unos a los otros, seg\u00fan el mandamiento que nos ha dado. El que guarda sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en \u00e9l. Por esto conocemos que \u00e9l permanece en nosotros: por el Esp\u00ed\u00adritu que nos ha dado\u2020\u009d (1Jn 3,23-24). En esta \u00faltima declaraci\u00f3n, que remite a la estructura trinitaria de la existencia cristiana, el centro se pone en el acontecimiento hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico, en el que aparece el amor de Dios, fuente y modelo de las relaciones entre los creyentes.<br \/>\nEn resumen, la carta primera de Juan es un peque\u00f1o tratado del amor como nuevo rostro de Dios, revelado y hecho accesible por Jesucristo. Esta carta se impone por su actualidad e inmediatez, a pesar de la distancia cultural e hist\u00f3rica, a los lectores cristianos de todos los tiempos. Este peque\u00f1o escrito, con una capacidad de s\u00ed\u00adntesis excepcional, muestra la coherencia y unidad del mensaje cristiano, en el que se conjugan arm\u00f3nicamente la m\u00e1s elevada reflexi\u00f3n sobre Dios, revelado en Jesucristo, el Hijo \u00fanico, y las consecuencias para la vida espiritual y pr\u00e1ctica de los individuos y de las comunidades cristianas.<br \/>\nBIBL.: Asmussen H., WahrheitundLiebe. Eme Einf\u00fcrungin dic dreiJohannesbriefe, Fur-che, Hamburgo<br \/>\n19573; BaIz H.-Schrage W., Le Iettere cattoliche. Le Iettere di Giacomo, Pietro, Giovannie Giuda, Pa\u00ed\u00addeia,<br \/>\nBrescia 1978; Barclay W., The Ietlers of John andJude, West-minster, Filadelfia 1976; Battaglia O., La<br \/>\nteolog\u00ed\u00ada del dono. Ricerca di teol. bibl. su tema del dono di Dio nel Van gelo e llenera di Giovanni,<br \/>\nPorziuncola, As\u00ed\u00ads 1971; Bergmeier R., Zum Ver-fasserproblem des II. und III. Johannesbriefes, en \u2020\u0153ZNW\u2020\u009d<br \/>\n57(1966)93-100; Boice J.M., The Episties ofjohn. An expositionalCommentary, Zondervan, Grand Rapids<br \/>\n1979; Bonsirven J., Cartas de san Juan. Introducci\u00f3n y comentario, Ed. Paulinas, Madrid 1967; Braun H.,<br \/>\nLiterar-Analyse und theologische Schichtung im 1. Jo-hannesbrief en \u2020\u02dcZTK 48 (1951) 262-292; en<br \/>\nGesammelte Studien zum NTundseinerUm-welt, Mohr, Tubinga 1962, 210-242; Browm R.E., La<br \/>\ncomunidad del disc\u00ed\u00adpulo amado, Sig\u00faeme, Salamanca 1983; Id, Lelettere di Giovanni, Cittadella, As\u00ed\u00ads<br \/>\n1986; Bruce F.F., The Episties of John, Picking &#038; Inglis, Glasgow 19782; Eerdmans, Grand Rapids 19793;<br \/>\nBultmann R., Le lettere di Giovanni, Paideia, Brescia 1977; Cothenet E., Le lettere di Giovanni, en<br \/>\nIntroduzione al NT 4. La tradizione gio-vannea, Borla, Roma 1978, 49-83; Chame J., Les \u00e9pitres catholiques Gabalda, Par\u00ed\u00ads 1933; Chmiel J., Lumi\u00e9re et chant\u00e9 d\u2020\u2122apr\u00e9s la l\u00e9pitre de Jean, lnt. Rec. EccI., Roma 1971;<br \/>\nConzel-mann H., \u2020\u0153Was van Anfang war\u2020\u009d, en Neutesta-mentliche Studien, Fs R. Bultmann, T\u00f3pelmann,<br \/>\nGiessen 1957?, 194-201; De Ambroggi P., Le epistole cattoliche di Giacomo, Pietro, Giovannie Giuda,<br \/>\nMarietti, Tur\u00ed\u00adn 19492. Id, La teolog\u00ed\u00ada delle epistole di 5. Giovanni, en \u2020\u0153ScC\u2020\u009d 76 (1946) 35-42; De Boor W.,<br \/>\nDer Brief des Johannes erklart, Brockhaus, Wuppertal 19783; Dideberg D.,.St. Augustin etla l\u00e9pitre de St.<br \/>\nJean. Une th\u00e9ologie de l\u2020\u2122agape, Beauchesne, Par\u00ed\u00ads 1975; Dodd CH., The Johannine Episties, Hodder and<br \/>\nStoughton, Londres 1946, Nueva York 19462; Giurisano G., Struttura della prima let-tera di Giovanni, en<br \/>\n\u2020\u0153RBit\u2020\u009d 21(1973)361-381; Houlden J.L., The JohannineEpisties, A. &#038; C. Black, Londres 1973; Kasemann<br \/>\nE., Ketzer und Zeuge. Zum Johanneischen Verfasserproblem, en \u2020\u0153ZTK\u2020\u009d 48 (1951) 292-311; cf en<br \/>\nExegetische Versuche undBesmnnungen 1, Vandenhoeck, Go-tinga 1960,168-1 87; Klein G., \u2020\u0153Das wahre<br \/>\nLicht scheint schon\u2020\u009d. Beobachtungen zurZeit und Geschichtserfahrung einer urchristichen Schule, en<br \/>\n\u2020\u0153ZTK\u2020\u009d 68(1971)261-326; Kohler M., Le coeuret les mains. Commentaire dela 1. \u00e9p\u00ed\u00adtre de Jean,<br \/>\nDelachaux, Neuch\u00e1tel 1962; Malherbe A.J., The InhospitalityofDiotrephes (3Gv 9s), en Fs N.A. DahI,<br \/>\nGod\u2020\u2122s andHis People, Uni-versity P., Oslo 1977, 222-233; Malatesta E., Interiorityand Covenant. An<br \/>\nexegetical Study of the \u2020\u0153einai\u2020\u009d and \u2020\u0153menein en\u2020\u009d Expressions in 1 John, Bib. lnst. Press, Roma 1977;<br \/>\nMarshall l.H., The Episties of John, Eerdmans, Grand Rapids 1978; Michl J., Le lettere cattoliche,<br \/>\nMorcelliana, Brescia 1968; Moody D., The Let-ters ofJohn, Word Books, Waco 1970; Morgan M., Las<br \/>\ncartas de Juan, Verbo Divino, Estella 1988; Nauck W., Dic Tradition und der Charak-ter des ersten<br \/>\nJohannesbriefes. Zugleich em Bei-trag zur Taufe im Urchristentum und der a\/ten Kirche, Mohr, Tubinga<br \/>\n1957; CNeill J.C., The Puzzle of 1. John. A New Examination ofOri-gmns, SPCK, Londres 1966; Prete B., Le<br \/>\nlettere di Giovanni, Ed. Paoline, Roma 19865; Schnac-kenburg R., Cartas de San Juan, Herder, Barcelona<br \/>\n1980; Schneider G., Dic katholischen Briefe. Dic Briefe des Jakobus, Petrus, Judas und Johannes,<br \/>\nVandenhoeck &#038; Ruprecht, Go-tinga 196710; Skriniar ?., De divisione epistulae primae Johannis, en \u2020\u0153VD\u2020\u009d<br \/>\n47 (1969) 31-40; Th\u00fcsing W., Las cartas de san Juan, Herder, Barcelona 1973; Wengst K., Haresie und<br \/>\nOrtho-doxie im Spiegel des ersten Johannesbriefes, Mohr, G\u00fctersloh 1976; Id, Zweite und dritte Brief des<br \/>\nJohannes, Mohn\/Echter, G\u00fctersloh-W\u00fcrzburgo 1978; Williams R., The Letters of John and James,<br \/>\nUniversity Press, Cambridge 1965.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>1. Josu\u00e9 ben Nun, nieto de Elisama, jefe de Efra\u00edn (1 Cr. 7.27; Nm. 1.10); su familia lo llam\u00f3 <\/span><span style=''>h\u00f4\u0161ea&#722;<\/span><span lang=ES style=''>, \u201cs\u00e1lvaci\u00f3n\u201d, Nm. 13.8; Dt. 32.44, heb.; este nombre aparece frecuentemente en la tribu de Efra\u00edn (1 Cr. 27.20; 2 R. 17.1; Os. 1.1). Mois\u00e9s a\u00f1adi\u00f3 el nombre divino, y lo llam\u00f3 <\/span><span style=''>y<sup>e<\/sup>h\u00f4\u0161ua&#722;<\/span><span lang=ES style=''>, normalmente traducido en <etiqueta id=\"#_ftn533\" name=\"_ftnref533\" title=\"\">cast. \u201cJosu\u00e9\u201d. El gr. <\/etiqueta><\/span><span style=''>I&#275;sous<\/span><span lang=ES style=''> refleja la contracci\u00f3n <etiqueta id=\"#_ftn534\" name=\"_ftnref534\" title=\"\">arm. <\/etiqueta><\/span><span style=''>ye\u0161u&#723;<\/span><span lang=ES style=''> (cf. Neh. 3.19, etc.).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Josu\u00e9 era joven todav\u00eda en la \u00e9poca del \u00e9xodo (Ex. 33.11). Mois\u00e9s lo eligi\u00f3 como su ayudante personal, y le dio el mando de un destacamento de las tribus aun no organizadas para rechazar a los amalecitas incursionadores (Ex. 17). Como representante efraimita en el reconocimiento iniciado en Cades (Nm. 13\u201314), apoy\u00f3 la recomendaci\u00f3n de Caleb de que deb\u00eda invadirse la tierra. *Caleb, la figura principal y de mayor edad, se menciona s\u00f3lo a veces en relaci\u00f3n con esto; pero es poco probable que hubiera una versi\u00f3n del episodio que excluyera a Josu\u00e9, o que alg\u00fan historiador posterior haya negado, o no haya estado al tanto, de que tambi\u00e9n \u00e9l se libr\u00f3 de la maldici\u00f3n que pesaba sobre el pueblo incr\u00e9dulo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Mientras Mois\u00e9s estaba solo con Dios en el <etiqueta id=\"#_ftn535\" name=\"_ftnref535\" title=\"\">mte. Sina\u00ed, Josu\u00e9 hac\u00eda guardia; en la tienda del tabern\u00e1culo tambi\u00e9n aprendi\u00f3 a servir al Se\u00f1or; y en los a\u00f1os siguientes, algo de la paciencia y a mansedumbre de Mois\u00e9s inevitablemente se a\u00f1adieron a su valor (Ex. 24.13; 32.17; 33.11; Nm. 11.28).<\/etiqueta> En las llanuras al lado del Jord\u00e1n fue consagrado como sucesor de Mois\u00e9s en la jerarqu\u00eda militar, a la par de *Eleazar, el sacerdote (Nm. 27.18ss; 34.17; cf. Dt. 3 y 31, donde naturalmente se hace resaltar la posici\u00f3n de Josu\u00e9). En aquella \u00e9poca ten\u00eda probablemente alrededor de 70 a\u00f1os; Caleb era extraordinariamente vigoroso a los 85, cuando empez\u00f3 a ocupar los montes de Judea (Jos. 15.13\u201315).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Josu\u00e9 ocup\u00f3 y consolid\u00f3 la regi\u00f3n de Gilgal, llev\u00f3 a cabo con \u00e9xito campa\u00f1as contra la confederaci\u00f3n cananea, y dirigi\u00f3 otras operaciones mientras lo requirieron los esfuerzos unidos de Israel. La colonizaci\u00f3n de la tierra depend\u00eda de la iniciativa de cada tribu; Josu\u00e9 trat\u00f3 de estimularla por medio de una ocupaci\u00f3n formal de Silo, donde se estableci\u00f3 el santuario nacional. Hab\u00eda llegado el momento de dejar el mando para dar el ejemplo retir\u00e1ndose a su tierra en Timnat-sera, en el mte. Efra\u00edn. Quiz\u00e1s fue en esta \u00e9poca que llam\u00f3 a Israel al pacto nacional en Siquem (Jos. 24). Es posible que el <etiqueta id=\"#_ftn536\" name=\"_ftnref536\" title=\"\">cap(s). 23, su despedida, <\/etiqueta>se refiera a la misma ocasi\u00f3n; pero el contenido es diferente, y parecer\u00eda referirse a un per\u00edodo posterior. Josu\u00e9 muri\u00f3 a los 110 a\u00f1os, y fue sepultado cerca de su casa en Timnat-sera.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Para * <span style='text-transform:uppercase'>Josu\u00e9, Libro de<\/span>, v\u00e9ase el <etiqueta id=\"#_ftn537\" name=\"_ftnref537\" title=\"\">art. que sigue, en el que tambi\u00e9n se <\/etiqueta>analizan algunas teor\u00edas modernas acerca de la invasi\u00f3n de Cana\u00e1n y el papel que desempe\u00f1\u00f3 Josu\u00e9.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>2. Josu\u00e9 ben Josadac fue el sumo sacerdote de la restauraci\u00f3n en 537 a.C., bajo cuyos oficios se reconstruy\u00f3 el altar y se dedic\u00f3 el templo. Hubo oposici\u00f3n al progreso de esas obras, sin embargo, hasta que en el 520 a.C. fue ayudado por las profec\u00edas de Hageo y Zacar\u00edas, que inclu\u00edan un notable esquema de justificaci\u00f3n por la gracia de Dios (Zac. 3). Prof\u00e9ticamente se lo denomin\u00f3 \u201cRenuevo\u201d (<\/span><span style=' '>&#7779;ema&#7717;<\/span><span lang=ES style=''>, Zac. 6.12). V\u00e9ase J. Stafford Wright, <i>The Building of the Second Temple<\/i>, 1958, para un an\u00e1lisis de los problemas en Esdras y Hageo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>3. Josu\u00e9 de Bet-semes, propietario de los campos en los que se coloc\u00f3 el arca cuando los filisteos la devolvieron a Israel (1 S. 6.14).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn538\" name=\"_ftnref538\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>J.P.U.L.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Ocho Personas Llamadas Josu\u00e9<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 El Libro de Josu\u00e9\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-3\">2.1 Contenido<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-4\">2.2 Canon<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-5\">2.3 Unidad<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-6\">2.4 Autor\u00eda<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-7\">2.5 Historicidad<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-8\">2.6 Texto<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<h3>Ocho Personas Llamadas Josu\u00e9<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Joshua) Es el nombre de ocho personas del Antiguo Testamento, y uno de los Libros Sagrados.\n<\/p>\n<ul>\n<li>1.  (&#8216;Ose\u00e9), un betsemita en cuyos campos el arca se detuvo en su camino de regreso desde la tierra de los filisteos hacia Jud\u00e1 (1 Sam. 6,14.18). <\/li>\n<li>2. (&#8216;Ieso\u00fbs), gobernador de Jerusal\u00e9n cuyos altares id\u00f3latras fueron destruidos por el rey Jos\u00edas, durante los intentos de \u00e9ste por destruir el mal obrado por su padre Am\u00f3n y su abuelo Manas\u00e9s (2 Rey. 23,8). <\/li>\n<li>3. (&#8216;Ieso\u00fbs), hijo de Yosadac y sumo sacerdote que regres\u00f3 a Jerusal\u00e9n con Zorobabel del Cautiverio en Babilonia (Esd. 2,2; Neh. 7,7; 12,1). En Esdras y Nehem\u00edas la Vulgata lo llama Josu\u00e9; en Ageo y Zacar\u00edas, Jes\u00fas. Ayud\u00f3 a Zorobabel en la reconstrucci\u00f3n del Templo, y fue muy celoso de la restauraci\u00f3n de la religi\u00f3n de Israel (Esd.3,2.8; 4,3; 5,2). Fue a \u00e9l a quien Zacar\u00edas vio en visiones despojado de sus ropas harapientas y vestido con t\u00fanicas limpias y mitra, mientras el \u00e1ngel del Se\u00f1or proclamaba al sumo sacerdote el tipo del Mes\u00edas venidero (Zac. 3). <\/li>\n<li>4. (&#8216;Iesou\u00e9, &#8216;Ieso\u00fb), un cabeza de la familia de Pajat Moab, una de las familias nombradas en la lista de los israelitas que regresaron del Exilio Babil\u00f3nico. (Esd. 2,6; Neh. 7,11). <\/li>\n<li>5. (&#8216;Ieso\u00ee &#8216;Ieso\u00fb), jefe de la familia de sacerdotes de Yeda\u00edas, tal vez, el sumo sacerdote Josu\u00e9  mencionado antes. (Esd. 2,36; Neh. 7,39). <\/li>\n<li>6.(&#8216;Ieso\u00fbs, &#8216;Ieso\u00fb), el nombre de la familia sacerdotal descendiente de Hodav\u00edas, como tambi\u00e9n de varias cabezas de esa familia luego del Exilio (Esd. 2,40; 3,9; 8,33; Neh. 3,19; 7,43; 8,7; 9,4-5; 12,8, vulg. Jesua; 12,24).<\/li>\n<li>7. (&#8216;Ies\u00eda), uno de los hijos de Herem a quienes se les orden\u00f3 despedir a sus esposas tomadas de una tierra extranjera (Neh. 10,18). <\/li>\n<li>8. (Primero llamado Os\u00edas; Setenta &#8216;Ieso\u00fbs, primero A\u00fas\u00e9), el hijo de Nun; la genealog\u00eda de la familia es se\u00f1alada en I Cr\u00f3n. 7,20-27; pertenec\u00eda a la tribu de Efra\u00edn.  Josu\u00e9 comandaba el ej\u00e9rcito de Israel, luego del \u00c9xodo, en su batalla con Amalec (Ex. 17,9-13), fue llamado el ayudante de Mois\u00e9s (24,13), acompa\u00f1\u00f3 al gran legislador hacia y desde el Monte Sina\u00ed (32,17) y en la Tienda del Encuentro (33,11), y actu\u00f3 como uno de los doce esp\u00edas que Mois\u00e9s enviara para avistar la tierra de Cana\u00e1n (Num. 13,8). En esta ocasi\u00f3n, Mois\u00e9s cambi\u00f3 el nombre de su servidor de Hosea a Josu\u00e9 (Num. 13,17). Es muy probable que el nuevo nombre significara \u201cYahveh es salvaci\u00f3n\u201d. S\u00f3lo Josu\u00e9 y Caleb hablaron bien de la tierra, aunque la gente deseaba apedrearlos por no murmurar, ellos dos sobrevivieron (Num. 14,38). Josu\u00e9 fue elegido por Dios para suceder a Mois\u00e9s. Las palabras de la elecci\u00f3n muestran el car\u00e1cter del escogido (Num. 27,17-18).  Ante Eleazar y toda la asamblea del pueblo, Mois\u00e9s le impuso sus manos a Josu\u00e9.  Luego Mois\u00e9s le propuso al pueblo este soldado para que los dirigiera a la tierra m\u00e1s all\u00e1 del Jord\u00e1n (Deut. 31,3), y el Se\u00f1or le orden\u00f3 hacerlo (31,23). Luego de la muerte de Mois\u00e9s, Josu\u00e9 estaba lleno del esp\u00edritu de sabidur\u00eda y los israelitas le obedec\u00edan (Deut. 34,9). El resto de la historia de Josu\u00e9 es relatada en el Libro de Josu\u00e9. <\/li>\n<\/ul>\n<h3>El Libro de Josu\u00e9<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El sexto libro del Antiguo Testamento; en el plan de los cr\u00edticos, el \u00faltimo libro del Hexateuco (Ver Pentateuco). En los Padres, el libro es llamado a menudo \u201cLa Nave de Jes\u00fas\u201d. El nombre data de los tiempos de Or\u00edgenes, quien tradujo el hebreo \u201chijo de Nun\u201d por u\u00ec\u00f2s Nau\u00ea e insisti\u00f3 que Nave era un tipo de barcaza; de ah\u00ed en el nombre Jesus Nave muchos de los Padres ven el tipo de Jes\u00fas, el Barco en el que el mundo es salvado.\n<\/p>\n<p>Contenido<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El libro de Josu\u00e9 contiene dos partes: la conquista de la tierra prometida y la subsiguiente divisi\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a.  Cap\u00edtulos 1 a 12:  La Conquista\n<\/p>\n<ul>\n<li>Caps. 1-3:  Josu\u00e9 entra a la tierra prometida, luego de que sus esp\u00edas le aseguraran de que el camino era seguro. Era el d\u00e9cimo d\u00eda del primer mes, cuarenta y un a\u00f1os luego del \u00c9xodo. El canal del Jord\u00e1n estaba seco durante el paso de Israel <\/li>\n<li>Cap. 4: Se erigi\u00f3 un monumento en medio del Jord\u00e1n y uno en Guilgal, p\u00e1ra conmemorar el milagro. Josu\u00e9 acampa en Guilgal. <\/li>\n<li>Cap. 5: Los israelitas nacidos durante el viaje fueron circuncidados; se  celebra la pascua por primera vez en la tierra prometida; el man\u00e1 deja de caer; Josu\u00e9 es fortalecido por la visi\u00f3n de un \u00e1ngel. <\/li>\n<li>Cap. 6. Los muros de Jeric\u00f3 caen sin un solo golpe; la ciudad es saqueada; sus habitantes   son ejecutados; s\u00f3lo la familia de Rahab es perdonada. <\/li>\n<li>Caps. 7-8,29:  Israel sube contra Ay.  El crimen de Ak\u00e1n les causa la derrota.  Josu\u00e9 castiga dicho crimen y toma a Ay.<\/li>\n<li>Caps. 8,30-9:  Erige un altar en el Monte Ebal; subyuga a los gabaonitas.<\/li>\n<li>Caps. 10-12:  derrota a los reyes de [[Jerusal\u00e9n, Hebr\u00f3n, Yarmut, Lakis y Egl\u00f3n; captura y destruye a Maqued\u00e1, Libn\u00e1, Lakis, Egr\u00f3n, Hebr\u00f3n, Dabir y  el sur hasta Gaza; marcha hacia el norte y derrota las fuerzas combinadas de los reyes de los torrentes de Mer\u00f3n.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">(b) Caps. 13-22:  La Divisi\u00f3n de la Tierra entre las tribus de Israel<br \/>\nCaps. 23-24:  Ep\u00edlogo: \u00faltimo mensaje y muerte de Josu\u00e9.\n<\/p>\n<p>Canon<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a.  En el canon jud\u00edo, Josu\u00e9 est\u00e1 entre los primeros profetas Josu\u00e9, Jueces y los cuatro Libros de los Reyes. No fue agrupado con el Pentateuco, principalmente porque, a diferencia de \u00c9xodo y Lev\u00edtico, no conten\u00eda la Torah o ley; tambi\u00e9n porque los cinco libros de la Torah fueron adjudicados a Mois\u00e9s (ver Pentateuco).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b.  En el canon cristiano, Josu\u00e9 siempre ha tenido el mismo lugar que en el canon jud\u00edo.\n<\/p>\n<p>Unidad<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Casi todos los no cat\u00f3licos han seguido las cr\u00edticas sobre el tema del \u201cHexateuco\u201d; inclusive el conservador Hastings, \u201cDiccionario de la Biblia\u201d ed. 1909, daba por sentado que Josu\u00e9 es una obra compuesta de fragmentos despu\u00e9s del Exilio.  La primera parte, (1-12) est\u00e1 constituida por dos documentos, probablemente J y E (elementos yahvistas y elohistas) reunidos por J E y luego revisados por el editor deuterocan\u00f3nico (D); a \u00e9ste \u00faltimo se le adjudica todo el primer cap\u00edtulo. Muy poco de este trabajo es obra de P (el compilador del c\u00f3digo sacerdotal). En la segunda parte (13-22) los cr\u00edticos no est\u00e1n seguros si la \u00faltima edici\u00f3n fue trabajo del deuteron\u00f3mico o del editor sacerdotal; concuerdan en que las mismas manos de J, E, D y P trabajan en ambas partes, y que las porciones que deben ser adjudicadas a P tienen caracter\u00edsticas que no todas se encuentran en su trabajo en el Pentateuco.  La redacci\u00f3n final es post-ex\u00edlica, un trabajo realizado cerca del 440-400 a.C.  En resumen, \u00e9sa es la teor\u00eda de los cr\u00edticos, que difieren aqu\u00ed como dondequiera en materia de los detalles asignados a los varios escritores y en el orden de las ediciones, la cual todos asumen como ciertamente hecha. (Ver G.A. Smith y Welch en Hastings \u201cDiccionario de la Biblia\u201d ediciones grandes y peque\u00f1as respectivamente, s.v. \u201cJosu\u00e9\u201d; Morre en Cheyne \u201cEncyclopedia Biblica\u201d; Wellhausen, \u00abDie Composition des Hexateuchs und der historischen B\u00fccher des A. T.\u00bb, Berl\u00edn, 1889; Driver, \u00abIntroducci\u00f3n a la Literatura del Antiguo Testamento\u00bb, Nueva York, 1892, 96.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los jud\u00edos no conoc\u00edan tal Hexateuco, ni los seis libros puestos juntos por un editor final; siempre mantuvieron una distinci\u00f3n clara entre el Pentateuco y Josu\u00e9, y m\u00e1s bien relacionaron a Josu\u00e9 con Jueces que con el Deuteronomio. El bien conocido prefacio al Eclesi\u00e1stico (Septuaginta) separa la \u201cLey\u201d de los \u201cProfetas\u201d. Los samaritanos tienen la Torah completamente separado del reci\u00e9n descubierto Josu\u00e9  samaritano.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cat\u00f3licos, casi universalmente defienden la unidad de Josu\u00e9. Es verdad que, antes del decreto de la Comisi\u00f3n B\u00edblica sobre el asunto de la autor\u00eda m\u00faltiple del Pentateuco, algunos cat\u00f3licos asignaban Josu\u00e9, as\u00ed como los cinco libros mosaicos, a J, E, D y P. Los eruditos b\u00edblicos cat\u00f3licos est\u00e1n a favor de la unidad pre-ex\u00edlica de la composici\u00f3n de Josu\u00e9 y su independencia editorial del Pentateuco. Esta independencia se muestra en la integridad y originalidad del plan del libro. Hemos visto la unidad de este plan en la conquista de Josu\u00e9 y la divisi\u00f3n de la tierra prometida.  Est\u00e1 claro el prop\u00f3sito de llevar adelante la historia del pueblo escogido luego de la muerte de Mois\u00e9s.  El prop\u00f3sito del Pentateuco era muy distinto, el codificar las leyes del pueblo escogido; as\u00ed como darle continuidad a su historia primitiva. En Josu\u00e9 no hay codificaci\u00f3n de leyes.  Los cr\u00edticos argumentan que la muerte de Mois\u00e9s dej\u00f3 un vac\u00edo a ser llenado, es decir, la conquista de la tierra prometida y, por lo tanto, postulan esta conquista para la integridad hist\u00f3rica, si no para la legal, del Pentateuco. Tal hip\u00f3tesis podr\u00eda justificar el postulado tambi\u00e9n de que la historia de la conquista luego de la muerte de Josu\u00e9 era necesaria para la integridad hist\u00f3rica del Pentateuco. Nuevamente, la integridad de la narrativa de Josu\u00e9 sobre la conquista de la tierra prometida est\u00e1 clara desde el hecho que repite informaci\u00f3n que ya hab\u00eda sido dada en el Pentateuco y son detalles de la conquista. Las \u00f3rdenes de Mois\u00e9s a los hijos de Rub\u00e9n y Gad est\u00e1n claramente planteadas en el Pentateuco (N\u00fam. 32,20ss.); as\u00ed tambi\u00e9n, en la ejecuci\u00f3n de estas \u00f3rdenes por los rubenitas y gaditas en las tierras de los amorreos y de Bas\u00e1n (Num., 32,33-38). Si Josu\u00e9 es parte de un compuesto y posterior composici\u00f3n tard\u00eda con los cuales los cr\u00edticos hicieron los libros mosaicos, \u00bfc\u00f3mo es posible que estos mismos datos en relaci\u00f3n a los hijos de Rub\u00e9n y de Gad se repitan por los supuestos Deuteron\u00f3micos D1 o D2 cuando \u00e9l unific\u00f3 el J y E y P de Josu\u00e9? \u00bfPor qu\u00e9 interrumpe su narrativa continua (ver Jos. 1,12; 13,15-28)?   \u00bfPor qu\u00e9 esta in\u00fatil repetici\u00f3n de los mismos nombres, si no fuera por la unidad de composici\u00f3n de Josu\u00e9? \u00bfPor qu\u00e9 se repiten los nombres de las ciudades de refugio (cf. 20,8; Deut. 4,41ss.)?  Para responder \u00e9stas y otras dificultades similares, los cr\u00edticos han recurrido a un subterfugio no cr\u00edtico:  D1 o D2 no se traen a discusi\u00f3n en la escuela del criticismo moderno; de ah\u00ed, sus desatinos. No podemos aceptar tan poco cr\u00edticamente y exento de trabas a un escritor como el inspirado y escogido por Dios editor del Pentateuco y Josu\u00e9. Para una refutaci\u00f3n total de los cr\u00edticos, vea a Cornely \u201cIntrod. Specialis in Hist. V. t. Libros\u201d, II (Par\u00eds, 1887,177).\n<\/p>\n<p>Autor\u00eda<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a.  El Libro de Josu\u00e9 fue ciertamente escrito antes del tiempo de David, pues los cananeos todav\u00eda habitaban en Gu\u00e9zer (16,10), los jebuseos en Jerusal\u00e9n (15,63), y Sid\u00f3n manten\u00eda la supremac\u00eda sobre Fenicia (16,28); mientras que antes del tiempo de Salom\u00f3n, los egipcios hab\u00edan expulsado a los cananeos fuera de Gu\u00e9zer (1 Rey. 9,16), David hab\u00eda capturado Jerusal\u00e9n en el octavo a\u00f1o de su reinado (2 Sam. 5,5), y Tiro (siglo XII a.C.) hab\u00eda suplantado a Sid\u00f3n en la supremac\u00eda de Fenicia.  M\u00e1s a\u00fan, durante el tiempo de David ning\u00fan escritor pudo haber establecido a sus aliados, los fenicios,  entre los pueblos a ser destruidos (13,6).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b.  Evidencia interna favorece la opini\u00f3n de que el autor vivi\u00f3 no mucho tiempo despu\u00e9s de la muerte de Josu\u00e9. El territorio asignado a cada tribu est\u00e1 descrito con bastante exactitud. Solo se establece la tierra asignada a Efra\u00edn (16,5) porque la ocupaci\u00f3n fue demorada (17,16).   Por otro lado, se nos cuenta no s\u00f3lo de la porci\u00f3n de tierra asignada a Jud\u00e1 y Benjam\u00edn, sino tambi\u00e9n de las ciudades que capturaron (15,1ss.; 18,11ss.); en cuanto a las otras tribus, el progreso hecho en ganar las ciudades de su lote se nos narra con una precisi\u00f3n que no se podr\u00eda explicar si fu\u00e9semos a admitir que la narrativa es post-ex\u00edlica en su redacci\u00f3n final. S\u00f3lo el inadmisible cent\u00f3n de poco cr\u00edticos D1 o D2 servir\u00e1n para explicar este argumento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">c.  El problema persiste: \u00bfAcaso Josu\u00e9 escribi\u00f3 todo excepto el ep\u00edlogo? Los cat\u00f3licos est\u00e1n divididos. Muchos de los Padres parecen haber dado por sentado que el autor es Josu\u00e9; incluso ha habido cat\u00f3licos que han atribuido la obra a alguien poco despu\u00e9s de la muerte del gran l\u00edder. Teodoreto (In Jos., q. XIV), Pseudo-Atanasio (Synopsis Sacr. Scrip.), Tostato (En Jos. I, q. XIII; VII) Maes (\u00abJosue Imperatoris Historia\u00bb, Amberes, 1574), Haneberg (\u00abGesch. der bibl. Offenbarung\u00bb, Ratisbon, 1863, 202), Danko (\u00abHist. Rev. Div. V. T.\u00bb, Viena, 1862, 200), Meignan (\u00abDe Mo\u00efse \u00e0 David\u00bb, Paris, 1896, 335), y muchos otros autores cat\u00f3licos admiten que el Libro de Josu\u00e9 contiene signos de edici\u00f3n posterior; aunque todos insisten que esta edici\u00f3n fue hecha antes del Exilio.\n<\/p>\n<p>Historicidad<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Comisi\u00f3n B\u00edblica (15 de febrero de 1909) ha decretado la historicidad de la narrativa primitiva del G\u00e9nesis 1-3; a fortiori no tolerar\u00e1 que un Cat\u00f3lico niegue la historicidad de Josu\u00e9. La principal objeci\u00f3n de los racionalistas al valor hist\u00f3rico del libro es la casi sobrecogedora fuerza de los milagros que se encuentran en \u00e9l; esta objeci\u00f3n no tiene valor para el exegeta cat\u00f3lico. Otras objeciones se anticipan en el tratamiento de la autenticidad del trabajo.  Una respuesta completa a las objeciones racionalistas puede ser encontrada en los trabajos est\u00e1ndares de cat\u00f3licos en las introducciones. Los santos Pablo (Heb. 11,30-31; 13,5) Santiago (2,25), y Esteban (Hch. 7,45), la tradici\u00f3n de la sinagoga y la de la Iglesia aceptan el Libro de Josu\u00e9 como hist\u00f3rico.  Para los Padres, Josu\u00e9 fue una persona hist\u00f3rica y una figura del Mes\u00edas. Como un ant\u00eddoto a las acusaciones de que Josu\u00e9 fue cruel y homicida, etc, se deben leer los relatos asirios y egipcios del casi contempor\u00e1neo tratamiento al derrotado. San Agust\u00edn resolvi\u00f3 la dificultad racionalista diciendo que las abominaciones de los cananeos merec\u00edan el castigo que Dios, como Amo del mundo, impartido por la mano de Israel (en Hept., III, 56; P.L., XXXIV, 702, 816). Estas abominaciones de culto f\u00e1lico y sacrificio de infantes han sido comprobadas por las excavaciones del Fondo para la Exploraci\u00f3n Palestina en Gu\u00e9zer.\n<\/p>\n<p>Texto<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Versi\u00f3n de los Setenta est\u00e1 conservada en dos textos revisados diferentes, el Alejandrino (A) y el Vaticano (B) y var\u00eda considerablemente del Masora; la Vulgata a menudo difiere de estos tres. (III, 4; IV, 3, 13; V, 6). El Josu\u00e9 samaritano recientemente descubierto se asemeja m\u00e1s al de la  Septuaginta que al  de Masora.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  Padres: OR\u00cdGENES, Eclectum in Jesum Nave in P. G., XII, 819-825); Agust\u00edn, Qu\u00e6stiones in Heptateuchum in P.L., XXXIV, 547). Escritores Modernos: MAES, op. cit.; CALMET, Comm. Lit. in Omnes Libros N. et V. Test. (W\u00fcrzburg, 1788); SERARIUS, Josue, etc. (Mainz, 1610); BONFR\u00c8RE, Josue, Judices, Ruth (Paris, 1733); tambi\u00e9n las obras mencionadas en el cuerpo del art\u00edculo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Protestantes: SPEAKER&#8217;s Bible, II (Londres, 1872); K\u00d6NIG, Alttest Studien, i. Authentie des Buches Josua (1836).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuente:  Drum, Walter. \u00abJosue (Joshua).\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 8. New York: Robert Appleton Company, 1910.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/08524a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Carolina Eyzaguirre Arroyo.<br \/>\nL H M\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Derrota a los amalecitas, Exo 17:8-13; permanece en el tabern\u00e1culo, Exo 33:11; enviado con los esp\u00edas, Num 14:6-9; escogido como sucesor de Mois\u00e9s, Num 27:18-23; Deu 3:28; investido por Mois\u00e9s, Dt: 3 Josu\u00e9 (heb. Yeh\u00f4sh\u00fba, \u00abYahweh es [su] liberaci\u00f3n [ayuda; salva]\u00bb, \u00abYahweh es salvaci\u00f3n\u00bb o \u00abel Salvador\u00bb; aram. Yesh\u00fb\u00e2; gr. I&#8217;s\u00f3us). El nombre aparece en &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/josue\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abJOSUE\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-2809","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2809","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2809"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2809\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2809"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2809"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2809"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}