{"id":2831,"date":"2016-02-04T23:32:12","date_gmt":"2016-02-05T04:32:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jueces\/"},"modified":"2016-02-04T23:32:12","modified_gmt":"2016-02-05T04:32:12","slug":"jueces","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/jueces\/","title":{"rendered":"JUECES"},"content":{"rendered":"<p>LOS JUECES  II. Bosquejo y Contenido.  El libro de Jueces se divide en 3 secciones principales.  En la 1\u00c2\u00aa (1:1-3:6), el autor describe la situaci\u00f3n al comienzo del per\u00ed\u00adodo.  Relata los esfuerzos de las tribus por consolidar sus diversas asignaciones en Palestina, resume la historia del per\u00ed\u00adodo e interpreta las lecciones que deb\u00ed\u00adan aprender de ella. En la 2\u00c2\u00aa secci\u00f3n el autor trata del per\u00ed\u00adodo en orden cronol\u00f3gico (3:7-16:31), retomando las sucesivas etapas de opresi\u00f3n y la designaci\u00f3n de un juez tras otro para liberar a Israel.  Los m\u00e1s notables de estos h\u00e9roes nacionales fueron D\u00e9bora y Barac, que derrotaron una coalici\u00f3n en el norte de Cana\u00e1n; Gede\u00f3n, que expuls\u00f3 a los madianitas; Jeft\u00e9, que derrot\u00f3 a los amonitas; y Sans\u00f3n, que tuvo diversas aventuras con los filisteos.  La 3\u00c2\u00aa secci\u00f3n (17:1-21:25) cuenta 2 incidentes del per\u00ed\u00adodo, sin duda para ilustrar c\u00f3mo era la vida en este tiempo de la historia hebrea (v\u00e9ase CBA 2:301-306).  V\u00e9anse los nombres de los diversos jueces.  Juego.  La palabra heb. sh\u00e2a se refiere a los juegos de los ni\u00f1os (ls. 11:8).  Ts\u00e2jaq describe a Ismael jugando o molestando a su hermano menor Isaac (Gen 21:9), y el \u00abregocijarse\u00bb de los israelitas en la dedicaci\u00f3n del becerro de oro en el monte Sina\u00ed\u00ad (Exo 32:6).  Que esta \u00faltima actividad consist\u00ed\u00ada en cantar y bailar es evidente por los vs 17-19 y de 1Co 10:7  Aunque juegos sociales no se mencionan espec\u00ed\u00adficamente en la Biblia, la evidencia arqueol\u00f3gica muestra que existieron en la antigua Palestina.  El m\u00e1s antiguo que se ha descubierto hasta ahora fue hallado en Tell Beit Mirsim, y procede de c 1600 a.C. Consiste en un dado piramidal y 2 juegos de piezas: 5 pir\u00e1mides triangulares y 5 conitos, todos de loza fina (fig 294). El tablero, desafortunadamente, no apareci\u00f3 (fig 232).  294. Dados y piezas de juego encontrados en Tell Beit Mirsim.  Bib.: BASOR 39 (1930):6, 9. 684<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>instituci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica intermedia entre el r\u00e9gimen tribal y la monarqu\u00ed\u00ada de Israel, ca. 1200 hasta el a\u00f1o 1025 a. C. Abarca desde la muerte de Josu\u00e9 hasta el comienzo del ministerio del profeta y juez  Samuel y unci\u00f3n de Sa\u00fal como primer rey panisraelita. La misi\u00f3n de los  j. era administrar justicia y gobernar a las diferentes tribus o grupos tribales, es decir, su jurisdicci\u00f3n no iba m\u00e1s all\u00e1 de su ciudad o distrito.<\/p>\n<p>Los redactores del libro de los J. les dieron este t\u00ed\u00adtulo a los libertadores y  h\u00e9roes del pueblo, por lo que se les llama j. de Israel. Se ha hecho distinci\u00f3n entre j. mayores y menores, la cual no la hace el texto del libro de lo J. Mayores, porque su vida est\u00e1 relatada m\u00e1s extensa y detalladamente, adem\u00e1s de que son personajes suscitados, elegidos, por Dios para librar al pueblo de alguna opresi\u00f3n extranjera; son h\u00e9roes y salvadores a quienes sigue el pueblo, y son presentados como si hubiesen juzgado a Israel. Los J. llamados mayores son: D\u00e9bora, Eh\u00fad, Ged\u00f3n,  Jeft\u00e9, Otniel, Samgar y Sans\u00f3n. De los menores, Tol\u00e1, Ya\u00ed\u00adr, Ibs\u00e1n, El\u00f3n,  Abd\u00f3n, se habla solamente de su origen, de sus familias, de su muerte y sepultura, del tiempo que permanecieron en el ejercicio de su judicatura.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>En la era de los patriarcas, la vida hebrea estaba organizada alrededor de la familia y el clan. Los jefes de familias (patriarcas) y los ancianos de las tribus eran los jueces (Gen 38:24).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del \u00e9xodo de Egipto, Mois\u00e9s (siguiendo el consejo de Jetro:<br \/>\nExo 18:13-26), organiz\u00f3 la naci\u00f3n en grupos de a 1.000, 100, 50 y 10 personas dentro de cada tribu. A cargo de cada unidad un hombre bien capacitado fue asignado como juez, de modo que solamente los casos m\u00e1s importantes ser\u00ed\u00adan llevados ante Mois\u00e9s (Deu 1:12-18; Deu 21:2).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de entrar en Cana\u00e1n, se llev\u00f3 a cabo un plan de gobierno local muy similar (Deu 16:18-20; Deu 17:2-13; Deu 19:15-20; Jos 8:33; Jos 23:2; Jos 24:1; 1Sa 8:1).<\/p>\n<p>Una vez que la monarqu\u00ed\u00ada fue establecida, el rey mismo juzgaba los casos importantes (2Sa 15:2; 1Ki 3:9, 1Ki 3:28; 1Ki 7:7; Pro 20:8). David design\u00f3 a los levitas para puestos judiciales y nombr\u00f3 6.000 hombres oficiales y jueces (1Ch 23:4; 1Ch 26:29). Josafat aument\u00f3 el sistema judicial de Jud\u00e1 con un tipo de corte suprema en Jerusal\u00e9n compuesta de levitas, sacerdotes y jefes de casas paternas (2Ch 19:5-8).<\/p>\n<p>Con frecuencia los profetas se quejaban amargamente de que la justicia estaba siendo corrompida con soborno y testigos falsos (Isa 1:23; Isa 5:23; Isa 10:1; Amo 5:12; Amo 6:12; Mic 3:11; Mic 7:3). Los reyes sol\u00ed\u00adan ser injustos (1Ki 22:26; 2Ki 21:16; Jer 36:26). El caso en el cual Acab tom\u00f3 posesi\u00f3n de la vi\u00f1a de Nabot (1Ki 21:1-13) demuestra hasta d\u00f3nde llegar\u00ed\u00ada un rey para conseguir lo que quer\u00ed\u00ada, contradiciendo escandalosamente la ley y las costumbres, al menos en el reino del norte de Israel.<\/p>\n<p>En la \u00e9poca del AT las actividades de los jueces no se limitaban a lo que ahora se considerar\u00ed\u00adan funciones judiciales. La separaci\u00f3n de poderes entre las ramas legislativas, ejecutivas y judiciales prevalente hoy en d\u00ed\u00ada es una innovaci\u00f3n moderna. La palabra juez muchas veces significa rey (Psa 2:10; Psa 148:11; Isa 33:22; Isa 40:23; Amo 2:3). En varios idiomas semitas, el t\u00e9rmino que la Biblia heb. usa para el juez (shophet) se usa para soberanos de varias clases. Esta expansi\u00f3n de significado atribuida al t\u00e9rmino juez en ese entonces resulta en el uso m\u00e1s extenso en el libro de los Jueces.<\/p>\n<p>Desde la muerte de Josu\u00e9 hasta el reino de Sa\u00fal, el primer rey de Israel, los l\u00ed\u00adderes principales del pueblo fueron llamados jueces. Estos hombres y los acontecimientos de sus d\u00ed\u00adas est\u00e1n descritos en el libro de los Jueces y en 1 Samuel 1\u20147. Ellos eran l\u00ed\u00adderes carism\u00e1ticos, es decir, fueron llamados por un don especial del Esp\u00ed\u00adritu de Dios para salvar a Israel. Eran principalmente libertadores militares, llamados para salvar al pueblo de Israel de la opresi\u00f3n de potencias extranjeras. Ver JUECES, LIBRO DE.<\/p>\n<p>Este per\u00ed\u00adodo fue cruel, feroz y sangriento. Las tribus dispersas en la regi\u00f3n monta\u00f1osa de Cana\u00e1n estaban divididas en muchos clanes con caracter\u00ed\u00adsticas \u00e9tnicas y culturales. Ni siquiera el tabern\u00e1culo en Silo que deber\u00ed\u00ada haber provisto una base de unidad religiosa parece haber llamado tanta atenci\u00f3n como los lugares altos locales. Solamente una crisis extraordinaria, como el crimen que produjo la guerra benjamita (Jdg 19:1-30; Jdg 20:1), pudo efectuar una acci\u00f3n unida por parte de las tribus. Parece que Jud\u00e1 en el sur era la m\u00e1s aislada de las tribus.<\/p>\n<p>El primer juez mencionado en detalle es Ehud hijo de Gera (Jdg 3:12-30). Este benjamita era zurdo, un defecto serio en los tiempos supersticiosos.<\/p>\n<p>Pocos o ninguno de los jueces se destacan como personas ideales. Lo que ocasion\u00f3 el levante de Ehud por Dios fue la opresi\u00f3n de Egl\u00f3n, rey de Moab, quien junto con los amonitas y amalequitas (todos pastores y n\u00f3madas de la transjordania) ocupaban la regi\u00f3n de Jeric\u00f3 (La Ciudad de las Palmeras, Jdg 3:13). Despu\u00e9s de 18 a\u00f1os de opresi\u00f3n, Ehud, cuando presentaba el tributo, encabez\u00f3 una rebeli\u00f3n al matar a Egl\u00f3n. Con ayuda de los efrateos, Ehud tom\u00f3 los vados del Jord\u00e1n y mat\u00f3 a los moabitas mientras que \u00e9stos trataban de huir hacia su patria. El per\u00ed\u00adodo de paz dur\u00f3 por 80 a\u00f1os.<\/p>\n<p>En la segunda narraci\u00f3n de liberaci\u00f3n detallada (Jueces 4\u20145), la escena cambia del valle del Jord\u00e1n bajo al valle de Jezreel y a la regi\u00f3n monta\u00f1osa de Galilea en Palestina del norte. El opresor es Jab\u00ed\u00adn, rey de Cana\u00e1n, el cual reinaba en Hazor. \u00c2\u00a1Sus 900 carros de hierro deben haber infundido terror a las tribus hebreas ya que \u00e9stas no contaban con tales m\u00e1quinas de guerra (1Sa 13:19-22)! La reciente excavaci\u00f3n de Hazor por eruditos israelitas resalt\u00f3 la importancia de esta fortificaci\u00f3n cananea, probablemente la ciudad m\u00e1s grande de la antigua Palestina. Los libertadores eran D\u00e9bora, una profetisa (Jdg 4:4), y Barac hijo de Abinoam, un hombre temeroso (Jdg 4:8), el cual condujo el ej\u00e9rcito hebreo a pedido de D\u00e9bora. Evidentemente un estallido de nubes r\u00ed\u00ado arriba hizo que el Quis\u00f3n se desbordara hacia el llano a trav\u00e9s del cual corre, as\u00ed\u00ad inmovilizando los carros de los cuales depend\u00ed\u00adan los cananeos (Jdg 4:15; Jdg 5:20-22). Cuando el ej\u00e9rcito de Jab\u00ed\u00adn fue derrotado, su general S\u00ed\u00adsara huy\u00f3 pero fue asesinado por la mujer Jael (Jdg 4:17-22). Se cree que el c\u00e1ntico guerrero de alabanza de D\u00e9bora (cap. 5) es uno de los poemas m\u00e1s antiguos de la Biblia y se observa su vigor primitivo y brusco. El per\u00ed\u00adodo de descanso despu\u00e9s de esta liberaci\u00f3n dur\u00f3 40 a\u00f1os.<\/p>\n<p>El tercer gran juez fue Gede\u00f3n (Jueces 6\u20148). Los madianitas opresores, beduinos del desierto de la regi\u00f3n de la transjordania, hab\u00ed\u00adan cruzado el Jord\u00e1n y sol\u00ed\u00adan invadir repentinamente a Palestina misma. A Gede\u00f3n se le recuerda por sus dudas y por sus acciones tomadas de mala gana (Jdg 6:15, Jdg 6:17, Jdg 6:36-40; Jdg 7:10), pero una vez que asumi\u00f3 el comando, demostr\u00f3 que era un soldado firme y eficaz (Jdg 6:25-27; Jdg 7:15-24) y gobern\u00f3 por 40 a\u00f1os. Junto con 300 compa\u00f1eros ahuyentaron a los beduinos hacia el otro lado del Jord\u00e1n. En seguida Gede\u00f3n llam\u00f3 a los efrateos para que tomaran control de los vados del Jord\u00e1n y as\u00ed\u00ad fue como destruyeron a los madianitas.<\/p>\n<p>Abimelec, hijo de Gede\u00f3n, gobern\u00f3 violentamente el \u00e1rea de Siquem (Jueces 9). Muri\u00f3 como vivi\u00f3: una piedra de molino le quebr\u00f3 el cr\u00e1neo y finalmente su escudero lo mat\u00f3.<\/p>\n<p>Jeft\u00e9, un caudillo de transjordania, aparece (Jueces 11\u201412) como libertador de Galaad y Manas\u00e9s (al norte de la transjordania) de las manos de los amonitas. A \u00e9l se le recuerda principalmente por su voto alocado (Jdg 11:30-39).<\/p>\n<p>El \u00faltimo de los grandes jueces fue Sans\u00f3n (Jueces 13\u201416), con quien cambia la escena a una parte distinta de Palestina, al llano filisteo. Es muy probable que Sans\u00f3n haya vivido cerca del fin del per\u00ed\u00adodo de los jueces, mientras occurr\u00ed\u00ada una invasi\u00f3n de la costa de Palestina. Los invasores mar\u00ed\u00adtimos del \u00e1rea del mar Egeo hab\u00ed\u00adan fracasado al tratar de entrar a Egipto (debido a Rams\u00e9s III).<\/p>\n<p>Sans\u00f3n fue dedicado a una vida de obediencia nazarea antes de su nacimiento.<\/p>\n<p>Aunque no muy religioso, Sans\u00f3n fue conocido como hombre de gran fuerza.<\/p>\n<p>Su falta de \u00e9xito en disciplinar su naturaleza sensual lo hizo susceptible a tres amor\u00ed\u00ados con mujeres filisteas.<\/p>\n<p>Sin ayuda, hizo proezas en territorio filisteo, algunas de las cuales son relatadas (Jdg 14:19; Jdg 15:4-5, Jdg 15:8, Jdg 15:15; Jdg 16:3). El relato de haber sido seducido y dominado por Dalila es bien conocido. Al matar m\u00e1s filisteos con su muerte que los que hab\u00ed\u00ada matado durante su vida (Jdg 16:30), lleg\u00f3 a ser en su fin una figura tr\u00e1gica. Juzg\u00f3 a Israel por 20 a\u00f1os.<\/p>\n<p>A El\u00ed\u00ad (1 Samuel 1\u20144) y a Samuel (1Sa 2:12) tambi\u00e9n se les llama jueces. Hicieron algo del trabajo de jueces ya mencionado pero tambi\u00e9n sirvieron como sacerdotes y profetas respectivamente, preparando para la transici\u00f3n a la monarqu\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(juzgar, ordenar).<\/p>\n<p> L\u00ed\u00adderes, y libertadores de los israelitas desde Josu\u00e9 hasta Sa\u00fal. En el \u00abLibro de los Jueces\u00bb destacan D\u00e9bora, Gede\u00f3n, Jeft\u00e9 y Sans\u00f3n. En 1 S., El\u00ed\u00ad y Samuel son tambi\u00e9n Jueces.<\/p>\n<p> En la Historia de la Redenci\u00f3n, Dios suele ayudar a su Pueblo por medio de personas, y suscita, a lo largo de la Biblia cinco clases de \u00abpersonajes\u00bb.<\/p>\n<p> 1- Patriarcas: Hasta Josu\u00e9.<\/p>\n<p> 2- Jueces: Hasta Sa\u00fal: 3- Reyes: Sa\u00fal hasta el fin del Reino.<\/p>\n<p> 4- Profetas: Desde El\u00ed\u00adas a Juan Bautista.<\/p>\n<p> 5- Ap\u00f3stoles, desde Jesucristo.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[014]<\/p>\n<p>    Se denominan as\u00ed\u00ad en la Biblia a las figuras, ordinariamente vinculadas a cada zona o tribu del pueblo de Israel anterior al establecimiento de la monarqu\u00ed\u00ada de Sa\u00fal y David, que pusieron orden en el Pueblo o en parte de \u00e9l. Sus haza\u00f1as perduraron en la memoria colectiva y sirvieron para crear la conciencia del pueblo.<\/p>\n<p>    El libro de los Jueces recibe este nombre precisamente por recoger la historia de esas figuras: Otoniel, Jehud, Baraq, Gede\u00f3n, Jeft\u00e9, Sans\u00f3n, que fueron los principales.Muy probablemente fue redactado en \u00e9poca tard\u00ed\u00ada (despu\u00e9s de la Cautividad), no antes del siglo V. Pero es probable que existieran documentos muy antiguos: Canto de D\u00e9bora, Leyenda de Sans\u00f3n, Epopeya de Gede\u00f3n, etc. y el autor los recopil\u00f3 y organiz\u00f3 de forma coherente y seg\u00fan el esquema com\u00fan de situaci\u00f3n, invocaci\u00f3n, haza\u00f1a liberadora, conclusi\u00f3n moralizante<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Soldados carism\u00e1ticos, a los que se llama jueces (shophetim), en el sentido de salvadores o liberadores. As\u00ed\u00ad los presenta la teolog\u00ed\u00ada oficial del libro que lleva su nombre (Jueces). Este libro ha sido escrito con una tesis bien precisa (en la l\u00ed\u00adnea del deuteronomista): seg\u00fan pacto, Dios hab\u00ed\u00ada concedido a los israelitas la tierra cananea, por medio de Josu\u00e9; pero ellos pecaron, olvidando el pacto, y Dios les fue entregando a los enemigos, para hacerles sufrir (convertirse); pero despu\u00e9s se compadec\u00ed\u00ada de ellos, cuando clamaban afligidos, y les liberaba por medio de los jueces o salvadores (Je 3,11-23). Conforme a la ideolog\u00ed\u00ada posterior, estos jueces fueron hombres o mujeres (D\u00e9bora*) que no se dejaron seducir por el pecado (cf. Qoh 46,11), de manera que permanecieron fieles y pudieron liberar y guiar a los restantes israelitas. Pero, en contra de la misma ideolog\u00ed\u00ada oficial del libro y de la alabanza posterior del Eclesi\u00e1stico, los jueces que aparecen en este libro, con otros personajes vinculados (como la concubina* del levita), ofrecen una galer\u00ed\u00ada de carism\u00e1ticos militares, de h\u00e9roes y antih\u00e9roes, de tipo muchas veces ambiguo, que definen el sentido de la historia israelita. En un sentido, ellos aparecen como portadores de una salvaci\u00f3n (del esp\u00ed\u00adritu* de Dios). Pero, en otro sentido, ellos no son h\u00e9roes ejemplares, conforme al significado moderno del t\u00e9rmino, ni tam poco semidioses, como aquellos que encontramos en otros pueblos del entorno, tanto en Grecia como en todo el Oriente antiguo, sino hombres irregulares, portadores fr\u00e1giles de una presencia y acci\u00f3n de Dios que les desborda, personajes de conducta dif\u00ed\u00adcil de catalogar, propia de un tiempo en que cada uno hac\u00ed\u00ada \u00ablo que bien le parec\u00ed\u00ada\u00bb (cf. Je 16,6; 21,25). Los jueces son como un recuerdo del \u00abcaos\u00bb del principio de la historia israelita. Pero son un caos teol\u00f3gico: conforme a la visi\u00f3n israelita, los aut\u00e9nticos portadores de la victoria de Dios no son nunca unos h\u00e9roes mundanos: no vencen por s\u00ed\u00ad mismos, sino por la ayuda de Dios, en medio de un mundo que parece sin sentido; por eso, mirados desde una perspectiva religiosa y social, estos jueces (Barac*, D\u00e9bora*, Jeft\u00e9*, Sans\u00f3n*) pueden aparecer muy ambiguos e imperfectos (a pesar de las declaraciones de Eclo 46,11-12, retomadas en Heb 11,2). Ellos no se pueden presentar como modelos de fe y\/o de costumbres; no son ejemplo para el resto de los israelitas, a pesar de que Dios les ha escogido para realizar una determinada tarea. Ellos son, m\u00e1s bien, hombres de violencia, que expresan la dureza social y militar de la historia, tal como se recuerda en el principio de la vida israelita, en un tiempo en que no hab\u00ed\u00ada rey en Israel ni orden social. El Dios de la Biblia no ha podido fundar la existencia de su pueblo sobre el valor o la grandeza de unos h\u00e9roes guerreros ejemplares (como los que suelen existir en otros pueblos), sino sobre la fragilidad de unos hombres y mujeres que aparecen como portadores de una tarea que les desborda. En ese sentido, el libro de los Jueces ofrece una profunda desmitificaci\u00f3n de la heroicidad militar y puede presentarse, al mismo tiempo, como espejo de la creatividad de muchas mujeres (D\u00e9bora, Yael*, la concubina* del levita) que escribieron con su vida la primera p\u00e1gina de la historia israelita.<\/p>\n<p>Cf. M. \u00ed\u0081lvarez Barredo, La iniciativa de Dios. Estudio literario y teol\u00f3gico de Jueces I-II, Carthaginensia, Murcia 2000-2004; G. Auzou, La Fuerza del Esp\u00ed\u00adritu. Estudio del libro de los Jueces, Fax, Madrid 1968; M. Bal, Death and Dissynietry. The Politics of Coherence in the Book of Judges, University of Chicago Press 1988; M. Navarro, LOS libros de Josu\u00e9, Jueces, Rut, Ciudad Nueva, Madrid 1995.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>El t\u00ed\u00adtulo de Jueces, en hebreo sopketim, en griego kritai, que se da a este libro y a los personajes que lo pueblan, no tiene nada que ver con nuestros administradores de la justicia forense. El t\u00e9rmino guarda relaci\u00f3n con la justicia en sentido b\u00ed\u00adblico, entendida como fidelidad Y aceptaci\u00f3n de las exigencias del aliado (el pr\u00f3jimo), y en el Nuevo Testamento como capacidad de corresponder a las exigencias de un pr\u00f3jimo ampliado a todos los necesitados (la par\u00e1bola del samaritano). La justicia es aqu\u00ed\u00ad sin\u00f3nimo de salvaci\u00f3n, hasta el punto de que los \u00abjueces\u00bb son llamados tambi\u00e9n \u00bb salvadores \u00bb , \u00bb libertadores \u00bb En efecto, los \u00abjueces\u00bb son caudillos militares suscitados por Yahveh para \u00absalvar\u00bb a Israel. Se les presenta con rasgos muy vivos, que el Deuteronomista ha cargado de un sentido hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico excepcional. Se trata de los doce jueces con diversa amplitud Y desde diversas perspectivas: pero todos ellos tienen un denominador com\u00fan : su justicia es salv\u00ed\u00adfica, es liberaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica del enemigo conseguida por medio de empresas militares. Entre ellas hay una mujer y uno que no es jud\u00ed\u00ado, De algunos se nos narran las gestas liberadoras, de forma m\u00e1s o menos amplia; de otros, por el contrario, s\u00f3lo se nos dan algunos datos sobre su origen, su familia, la duraci\u00f3n de su actividad y el lugar de su sepultura. Pertenecen a la primera serie: Otoniel, de la tribu de Jud\u00e1, que libera a Israel de la opresi\u00f3n del \u00abrey del pa\u00ed\u00ads de los dos r\u00ed\u00ados\u00bb (3,7 1 1); Eud, benjaminita, que libera de los moabitas (3,12-30); D\u00e9bora, efraimita, junto con Barac, de la tribu de Neftal\u00ed\u00ad, que libera de los cananeos (cc. 4-5); Gede\u00f3n, de la tribu de Manas\u00e9s, que libera de los madianitas (cc. 6-8); Jeft\u00e9, del clan de Galaad (Maquir, Manas\u00e9s), que libera de los ammonitas (10,512,7); Sans\u00f3n, de la tribu de Dan, que libera de los filisteos (cc. 13- 16); se trata siempre de enemigos hist\u00f3ricos de 1 pueblo elegido. Estos son los \u00abjueces mayores\u00bb o \u00abcarism\u00e1ticos\u00bb, cuyas empresas, patrimonio de la tradici\u00f3n oral que se desarroll\u00f3 en torno a los santuarios de las tribus de pertenencia, se convirtieron, al llegar la monarqu\u00ed\u00ada y al centralizarse el poder Y las instituciones pol\u00ed\u00adtico-religiosas, \u00e9n gestas nacionales, vistas en funci\u00f3n de la nueva realidad institucional y que supusieron la transformaci\u00f3n de estos h\u00e9roes tribales en h\u00e9roes nacionales.<\/p>\n<p>Los \u00abjueces menores \u00bb son; Tol\u00e1 de Samir (en los montes de Efra\u00ed\u00adn: 10,1 2); Ya\u00ed\u00adr de Galaad (10,3-5); Ibs\u00e1n de Bel\u00e9n (12,8-10); El\u00f3n de Zabul\u00f3n (12, 1 1-12); Abd\u00f3n de Farat\u00f3n (aldea cercana a Nabl\u00fas: 12,13-15): estos jueces figuran en dos listas: 10,1-5 y 12,8-15.<\/p>\n<p>Un caso aparte es el de Sangar, hijo de Anat, no hebreo, que derrota a los filisteos, lo mismo que Sans\u00f3n; el libro de los Jueces le dedica s\u00f3lo un vers\u00ed\u00adculo (3,31). Estos seis jueces menores debieron de a\u00f1adirse en un segundo tiempo para formar un libro de \u00ablos doce jueces de Israel\u00bb, que comprende los actuales cc. 3-16. A este cuerpo central se a\u00f1adieron dos introducciones de tipo distinto. La primera (1,1-2,5) presenta un cuadro de conjunto de la situaci\u00f3n de las tribus despu\u00e9s de la muerte de Josu\u00e9. La segunda (2,6-3,6) expresa la concepci\u00f3n de la historia como historia de pecado, castigo, arrepentimiento y salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los responsables de esta segunda fase redaccional de Jue son los autores de la gran obra hist\u00f3rica deuteronomista. Se trata de un segmento de historia que va del 1200 al 1050, poco m\u00e1s o menos, aunque el uso simb\u00f3lico que hace Jue de las cifras dar\u00ed\u00ada un per\u00ed\u00adodo de unos 400 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Los cc. 17-21 forman un doble ap\u00e9ndice. Los cc. 17- 18 son una historia de la emigraci\u00f3n de los danitas; los cc. 1921 narran el delito de Guibe\u00e1. Estas p\u00e1ginas abren perspectivas interesantes sobre una \u00e9poca remota y complicada de Israel. En Jue las gestas liberadoras de Yahveh se contemplan en la l\u00ed\u00adnea de las acciones salv\u00ed\u00adficas del \u00e9xodo y de la conquista y se narran seg\u00fan el modelo ideol\u00f3gico de la \u00bb guerra santa\u00bb, combatida por Yahveh en primera persona, con el \u00e9xito por descontado.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n de Yahveh es directa, imprevisible, sobre una historia que procede a saltos, abierta a la irrupci\u00f3n Y a la presencia del Dios art\u00ed\u00adfice de novedades. Los jefes carism\u00e1ticos son suscitados por Yahveh, movidos por su Esp\u00ed\u00adritu, y muestran su carisma con gestas maravillosas: no son m\u00e1s que instrumentos en manos de Yahveh, que sigue siendo el art\u00ed\u00adfice primero de la historia. En algunos se perciben los rasgos esenciales de la figura del salvador. Finalmente, en el libro de los Jueces se traduce en hechos concretos, m\u00e1s bien que en teor\u00ed\u00adas, el trinomio b\u00ed\u00adblico central de la justicia-fidelidad-benevolencia de Yahveh.<\/p>\n<p>Y Gatti<\/p>\n<p>Bibl.: G. Auzou, La fuerza del esp\u00ed\u00adritu, Estudio del libro de los Jueces F AX, Madrid 1968; J Mckenzie, El libro de los jueces. Mensajero, Bilbao 1972; R. de Vaux, Historia antigua de Israel, 2 vols., Cristiandad, Madrid 1975.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. \u00bfQui\u00e9nes son los jueces? II. El libro: 1. Argumento general; 2. An\u00e1lisis: a) Las introducciones (1,1-3,6), b) Historia epis\u00f3dica de los jueces (3,7-16,31), c) Los ap\u00e9ndices (cc. 17-21). III. La clave teol\u00f3gica de la obra: 1. El pecado; 2. El castigo; 3. El arrepentimiento; 4. La liberaci\u00f3n. IV. El libro de los Jueces y la historia: 1. Epoca de los jueces; 2. La tesis del libro.<\/p>\n<p>I. \u00bfQUIENES SON LOS JUECES? El t\u00ed\u00adtulo del segundo libro hist\u00f3rico del AT despu\u00e9s de Jos -o, seg\u00fan el canon hebreo, del segundo de los llamados \u00abprofetas anteriores\u00bb- se deriva del apelativo sopetim (\u00abjueces\u00bb), apelativo que engloba a los diversos personajes cuyas gestas se mencionan.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino \u00abjuez\u00bb tiene un significado particular; en nuestro libro (= Jue) designa a una persona escogida por Dios, dotada de un particular carisma y temperamento, llena de esp\u00ed\u00adritu divino para una acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica concreta, es decir, la liberaci\u00f3n de los enemigos. Despu\u00e9s de la victoria, cada uno de los jueces gozaba de cierta veneraci\u00f3n en el terreno religioso, suscitando en el pueblo una mayor fidelidad a la alianza. La autoridad del juez no ten\u00ed\u00ada ning\u00fan car\u00e1cter regio: no daba leyes ni impon\u00ed\u00ada tributos, su cargo era temporal, no se transmit\u00ed\u00ada a sus sucesores ni se confer\u00ed\u00ada mediante una elecci\u00f3n popular. Los jueces administraron ciertamente justicia en el sentido habitual de esta expresi\u00f3n, pero \u00e9ste era un aspecto secundario de su oficio; la misma ra\u00ed\u00adz hebrea safat, de donde se deriva el t\u00e9rmino \u00abjuez\u00bb, tiene un significado m\u00e1s bien pr\u00e1ctico que te\u00f3rico: \u00abestablecer\u00bb el derecho m\u00e1s bien que \u00abdecir\u00bb el derecho; de forma que ser\u00ed\u00ada m\u00e1s exacto hablar en este caso de \u00absalvadores\u00bb (Jue 2:16; Jue 3:9.15; etc.). Regularmente la \u00abjudicatura\u00bb no se extend\u00ed\u00ada m\u00e1s all\u00e1 de los confines de una sola tribu; solamente El\u00ed\u00ad y Samuel gozaron de una autoridad m\u00e1s amplia; pero, a diferencia de los dem\u00e1s jueces, \u00e9stos no fueron guerreros ni jefes de ej\u00e9rcito, y de ellos se habla en lSam. Las haza\u00f1as de los jueces, normalmente victoriosas, eran de breve duraci\u00f3n; no se registran hechos b\u00e9licos de largo alcance ni conquistas de car\u00e1cter notable; sus acciones eran de tipo defensivo y se diferenciaban -aunque sin eliminarlos- del sentimiento de inquietud y del individualismo propios de aquella \u00e9poca.<\/p>\n<p>II. EL LIBRO. Jue es la historia, sobre todo religiosa, que va desde la muerte de \/ Josu\u00e9 hasta el establecimiento de la monarqu\u00ed\u00ada en Israel; efectivamente, con Jue enlazan unidos en ciertos aspectos los cap\u00ed\u00adtulos 1-12 de ISam, que tratan de El\u00ed\u00ad y de Samuel.<\/p>\n<p>1. ARGUMENTO GENERAL. La obra ofrece un florilegio esquem\u00e1tico, no ya una narraci\u00f3n ligada y continua. Es una historia pragm\u00e1tica, con la que el autor-redactor quiere ilustrar el concepto fundamental de la justicia divina para con el pueblo de la alianza; por medio de los vecinos hostiles, Dios castiga a Israel cada vez que se muestra infiel. Con esta finalidad el autor escoge seis cuadros, en los que se detiene unos momentos con desigual selecci\u00f3n de episodios (son los casos de los llamados `jueces mayores\u00bb), y otros seis cuadros m\u00e1s breves, de los que s\u00f3lo se trazan las l\u00ed\u00adneas generales sin ning\u00fan detalle particular (son las historias de los \u00abjueces menores\u00bb). Tenemos de este modo una serie de doce jueces, n\u00famero correspondiente a las doce tribus. Como se ver\u00e1 mejor a continuaci\u00f3n, el libro es ante todo una lecci\u00f3n, el resultado de un replanteamiento prof\u00e9tico deuteronomista sobre un per\u00ed\u00adodo hist\u00f3rico que suele situarse entre el a\u00f1o 1225 y el a\u00f1o 1040, poco m\u00e1s o menos.<\/p>\n<p>2. AN\u00ed\u0081LISIS. Resulta espont\u00e1nea la divisi\u00f3n del libro en tres partes, m\u00e1s otra introductoria y dos ap\u00e9ndices.<\/p>\n<p>a) Las introducciones (1,1-3,6). Son claramente dos, cada una con su propia peculiaridad. La primera (1,1-2,5) tiene un car\u00e1cter hist\u00f3rico-geogr\u00e1fico. Resume la distribuci\u00f3n de la ocupaci\u00f3n de la tierra de Cana\u00e1n: en el sur, las tribus obtuvieron \u00e9xitos en la monta\u00f1a y fracasos en el llano; la tribu de Benjam\u00ed\u00adn no consigui\u00f3 conquistar Jerusal\u00e9n; en el centro, las tribus de Efra\u00ed\u00adn y de Manas\u00e9s fracasaron en sus ataques contra cinco metr\u00f3polis cananeas (Bets\u00e1n, Tanac, Dor, Yible\u00e1n y Meguido) y contra Gu\u00e9zer; al norte se registraron \u00e9xitos parciales y algunos fracasos, y la peque\u00f1a tribu de Dan, cuando lleg\u00f3 a la llanura mar\u00ed\u00adtima, no consigui\u00f3 instalarse en ella. En conjunto, la situaci\u00f3n que se presenta es muy realista, sobre todo si se la compara con algunas p\u00e1ginas de Jos.<\/p>\n<p>La segunda introducci\u00f3n es de tipo doctrinal (2,11-3,6). Sirve de nexo entre las dos un p\u00e1rrafo de notable inter\u00e9s (2,1-5), donde el autor anuncia una explicaci\u00f3n religiosa de los fracasos y compara el comportamiento religioso del pueblo bajo Josu\u00e9 con el de la \u00e9poca que aqu\u00ed\u00ad le interesa. Es \u00e9ste precisamente el tema que desarrolla la segunda introducci\u00f3n: el motivo fundamental de los fracasos se ha de buscar en el comportamiento de Israel frente a los pueblos vecinos: ha hecho alianza con ellos y ha dado acogida a sus cultos.<\/p>\n<p>b) Historia epis\u00f3dica de los jueces (3,7-16,31). Los jueces menores son Sangar (3,31), Tol\u00e1 (10,1-2), Ya\u00ed\u00adr (10,3-5), Ibs\u00e1n, El\u00f3n, Abd\u00f3n (12,8-15). Los jueces mayores son Otoniel (3,7-11), Ehud (3,12-30), D\u00e9bora y Barac, Gede\u00f3n, Jeft\u00e9 y Sans\u00f3n.<\/p>\n<p>No est\u00e1 muy desarrollada la narraci\u00f3n sobre la judicatura de D\u00e9bora y Barac (4,1-24), a pesar del notable inter\u00e9s literario y religioso que tiene el c\u00e1ntico de D\u00e9bora (5,1-31).<\/p>\n<p>Por el contrario, se concede amplio espacio a la narraci\u00f3n de la historia de Gede\u00f3n (6,1-8,28). Comienza con una introducci\u00f3n hist\u00f3rico-religiosa (6,1-10) y con una aparici\u00f3n divina, que le revela al interesado su elecci\u00f3n (6,11-24). Inmediatamente despu\u00e9s, el elegido destruye un altar pagano que hab\u00ed\u00ada erigido su padre (6,25-32); luego dirige una primera guerra de liberaci\u00f3n de los vandalismos y de las incursiones de las tribus vecinas (6,33-7,25). En este contexto se narran los dos prodigios del vell\u00f3n de lana (6,36-40), la singular elecci\u00f3n de los 300 guerreros (7,1-8) y el sue\u00f1o del madianita (7,9-14). Se describen a continuaci\u00f3n las diversas venganzas de Gede\u00f3n contra los enemigos (8,4-21) y el primer intento de instauraci\u00f3n de la monarqu\u00ed\u00ada, rechazado por Gede\u00f3n (8,22-28).<\/p>\n<p>Abimelec no fue un juez; pero es objeto de un largo relato (9,1-57), precisamente porque, siendo hijo de Gede\u00f3n, fue el primero en la historia de Israel (seg\u00fan nuestro autor) que intent\u00f3 convertirse personalmente en rey.<\/p>\n<p>Es singular y digna de recuerdo la judicatura de Jeft\u00e9 (11,1-12,7). Hijo de una prostituta, es expulsado de casa y vive con bandoleros, dedic\u00e1ndose a hacer incursiones en territorio enemigo; una tribu se dirige a \u00e9l para que los libre de los saqueadores; \u00e9l acepta con la condici\u00f3n de que vuelvan a integrarlo en su tribu; antes de la batalla hace voto de sacrificar \u00abal primero que salga de la puerta de mi casa para venir a mi encuentro cuando vuelva vencedor&#8230;\u00bb (11,31); as\u00ed\u00ad es como sacrificar\u00e1 a su hija (11,34-40).<\/p>\n<p>A la judicatura de Gede\u00f3n va unida tambi\u00e9n la guerra fratricida entre Efra\u00ed\u00adn y Galaad y el episodio de la pronunciaci\u00f3n de la palabra hebrea sibbolet (espiga de trigo), que los efraimitas pronunciaban sibbolet (12,1-6).<\/p>\n<p>Con especial complacencia el autor-redactor narra la historia del curioso juez Sans\u00f3n (cc. 13-16). Es de la tribu de Dan. No recluta hombres, sino que combate personal e individualmente contra los filisteos. Su nacimiento va precedido de una doble teofan\u00ed\u00ada a sus padres: ser\u00e1 nazireo desde el seno materno y Dios le infundir\u00e1 su esp\u00ed\u00adritu (c. 13). Se casa con una filistea, y propone sus primeras adivinanzas (14,1-20). Con 300 zorras prende fuego a las mieses de los filisteos (15,1-8). Atado con cuerdas, se desata y organiza una matanza de filisteos con una quijada de asno (15,9-20). En Gaza cogi\u00f3 las puertas de la ciudad, con los postes y el cerrojo, se las ech\u00f3 al hombro y se las llev\u00f3 a la cima de un monte (16,1-3). Una mujer le corta la cabellera mientras duerme y lo entrega a los filisteos (16,15-20). Encerrado en la c\u00e1rcel de Gaza, le crecieron los cabellos; invitado a una fiesta de los filisteos en el templo de su dios Dag\u00f3n, se agarra a las columnas que sosten\u00ed\u00adan el edificio, que al derrumbarse los mata a todos, incluido \u00e9l mismo (16,21-30).<\/p>\n<p>c) Los ap\u00e9ndices (cc. 17-21). El primer ap\u00e9ndice narra el origen del santuario de Dan (cc. 17-18). Se abre con la historia de Mic\u00e1, de su \u00ed\u00addolo, del &#8216;efod y de los terafim y de su santuario privado (17,1-6); un joven levita acepta cumplir las funciones de sacerdote en el santuario de Mic\u00e1 (17,7-13); la tribu de Dan se traslada del sur hasta la ciudad de Lais, en las faldas del monte Herm\u00f3n (18,1-26); Dan erige precisamente aqu\u00ed\u00ad su propio santuario (18,27-31; cf IRe 12,28ss).<\/p>\n<p>La segunda narra el crimen cometido por los ciudadanos de Guibe\u00e1 (cc. 19-21). Historia del levita que viv\u00ed\u00ada en el territorio de la tribu de Efra\u00ed\u00adn (19,1-14); su detenci\u00f3n en la ciudad de Guibe\u00e1 durante la noche y el delito cometido con su concubina (19,15-28); invitaci\u00f3n a todo Israel para que se venguen de aquel delito (19,29-20,14); guerra contra la tribu culpable (20,15-48); reparaci\u00f3n, para que no se extinga una tribu por falta de mujeres; estratagema para dar mujeres a la tribu culpable, la de Benjam\u00ed\u00adn (21,1-24).<\/p>\n<p>III. LA CLAVE TEOL\u00ed\u201cGICA DE LA OBRA. Un examen atento de Jue pone de manifiesto hasta qu\u00e9 punto las diversas narraciones est\u00e1n impregnadas de una intencionalidad pragm\u00e1tico-religiosa por parte del autor-recopilador, que encerr\u00f3 sus relatos en la red de cuatro tiempos caracter\u00ed\u00adsticos.<\/p>\n<p>1. EL PECADO. La primera de las cuatro fases nos presenta al pueblo que se ha alejado con abierta infidelidad del Dios de la alianza; nos encontramos con tres f\u00f3rmulas: \u00abLos israelitas hicieron lo que desagradaba al Se\u00f1or&#8230;\u00bb (2,11; 3,7.12; etc.); \u00abadoraron a los baales y abandonaron al Se\u00f1or\u00bb (2,11b-12; 3,7; 10,6; etc.); el pecado de Israel es visto como prostituci\u00f3n y adulterio (2,17; 8,27.33).<\/p>\n<p>EL CASTIGO. Es la reacci\u00f3n divina contra el mal comportamiento del pueblo. El castigo se presenta bajo un triple aspecto: \u00abSe encendi\u00f3 contra Israel la ira del Se\u00f1or\u00bb (2,14.20; 3,8; 10,7); \u00abel Se\u00f1or los entreg\u00f3 en manos de&#8230; durante equis a\u00f1os&#8230;\u00bb(2,14; 3,8.14; etc.); la prosperidad de los pueblos vecinos y sus incursiones contra Israel se describen como permitidas por Dios para provocar la fidelidad de su pueblo: \u00abpor eso el Se\u00f1or dej\u00f3 en paz aquellas naciones, no expuls\u00e1ndolas de momento, ni poni\u00e9ndolas en manos de&#8230;\u00bb (2,23); \u00abellos sirvieron para probar a Israel, para ver si guardaba los preceptos que el Se\u00f1or hab\u00ed\u00ada dado&#8230;\u00bb (3,4).<br \/>\n3. EL ARREPENTIMIENTO. Bajo el castigo divino, los israelistas se arrepienten y vuelven a su Dios; es la tercera fase: \u00abLos israelitas clamaron al Se\u00f1or&#8230;\u00bb (3,9; 4,3; 6,6; etc.); \u00abel Se\u00f1or se compadec\u00ed\u00ada de ellos al o\u00ed\u00adrles gemir bajo sus opresores\u00bb (2,18; 10,16).<\/p>\n<p>4. LA LIBERACI\u00ed\u201cN. Es la fase final. Dios demuestra su bondad compasiva enviando un \u00absalvador\u00bb, un \u00abliberador\u00bb, un juez. Pero el retorno del pueblo a su Dios es ef\u00ed\u00admero; de aqu\u00ed\u00ad el uso corriente de expresiones como el Se\u00f1or suscit\u00f3 un libertador mientras&#8230;; el enemigo fue humillado por los israelitas durante&#8230;; fue juez durante&#8230;; la tierra etuvo en paz por&#8230; a\u00f1os.<\/p>\n<p>IV. EL LIBRO DE LOS JUECES Y LA HISTORIA. Es un dato com\u00fanmente admitido por los estudiosos que el libro no fue compuesto de una sola vez; lo m\u00e1s probable es que haya tenido por lo menos dos redacciones. Las razones aducidas para establecer su fecha de composici\u00f3n en el per\u00ed\u00adodo del rey Sa\u00fal o en el de David no llegan siquiera a los l\u00ed\u00admites de una simple probabilidad; es probable que hubiera una primera redacci\u00f3n en la \u00e9poca de Ezequ\u00ed\u00adas o de Jos\u00ed\u00adas (es decir, en torno al 716-600 a.C.); la redacci\u00f3n definitiva se considera que es obra de la gran escuela deuteronomista (en los a\u00f1os inmediatamente anteriores al destierro y en los comienzos de \u00e9ste). (Para la historiograf\u00ed\u00ada deuteronomista, t Josu\u00e9 II.)<br \/>\n1. EPOCA DE LOS JUECES. Para determinar el per\u00ed\u00adodo que se nos describe en el libro no son suficientes los datos que en \u00e9l se contienen, sino que es preciso recurrir a otros medios. Desgraciadamente, sin embargo, no disponemos de elementos suficientes ni en la arqueolog\u00ed\u00ada ni en las fechas convencionales a prop\u00f3sito del per\u00ed\u00adodo que va desde el \u00e9xodo de Egipto hasta la \u00e9poca mon\u00e1rquica. Bas\u00e1ndonos precisamente en fechas convencionales es como podemos considerar como razonablemente probable que el per\u00ed\u00adodo que interesa a Jue se extiende m\u00e1s o menos entre el 1225 y el 1040, incluyendo tambi\u00e9n en \u00e9l las judicaturas de El\u00ed\u00ad y de Samuel.<\/p>\n<p>Una primera lectura da la impresi\u00f3n de que el autor-redactor anota meticulosamente el per\u00ed\u00adodo de cada judicatura, pero un examen m\u00e1s atento revela f\u00e1cilmente el car\u00e1cter artificioso de las fechas; cuando un autor se apoya en ellas, no consigue llegar ni siquiera a resultados veros\u00ed\u00admiles. Se sit\u00faan convencionalmente la ascensi\u00f3n de Samuel en el a\u00f1o 1040, y la elecci\u00f3n de Sa\u00fal como rey de Israel alrededor del a\u00f1o 1030.<\/p>\n<p>La obtenci\u00f3n de estas fechas -desde luego, aproximativas- concuerda con el cuadro general que se deduce de las excavaciones arqueol\u00f3gicas de toda la regi\u00f3n.<\/p>\n<p>2. LA TESIS DEL LIBRO. Todo hace pensar que, en la trama de las ideas deuteronomistas que sostiene a Jue, los redactores-autores fueron colocando una larga serie de documentos escritos y sobre todo de tradiciones orales que se hab\u00ed\u00adan formado tanto en la Palestina septentrional como en la meridional, adapt\u00e1ndolas luego a las ideas resumidas con frecuencia en el libro y expuestas ampliamente en un texto c\u00e9lebre (10,6-16), que algunos autores se\u00f1alan como rasgo correspondiente al pensamiento del profeta Oseas. La tesis fundamental era especialmente aceptada en el per\u00ed\u00adodo posterior al destierro: la apostas\u00ed\u00ada es siempre castigada; por ning\u00fan motivo hay que unirse con los vecinos paganos; Dios est\u00e1 siempre dispuesto a perdonar al que se arrepiente y vuelve a \u00e9l, pero siempre hace sentir su ausencia o lejan\u00ed\u00ada con castigos y correcciones; no son los vecinos los que act\u00faan como enemigos por su propia cuenta, sino que es Dios el que castiga por medio de ellos.<\/p>\n<p>El autor de la carta a los Hebreos debi\u00f3 meditar largamente en las ense\u00f1anzas derivadas de Jue para poder escribir: \u00ab\u00bfY qu\u00e9 m\u00e1s dir\u00e9? Me faltar\u00ed\u00ada tiempo para hablar de Gede\u00f3n, Barac, Sans\u00f3n, Jeft\u00e9&#8230;, los cuales por la fe subyugaron reinos, ejercieron la justicia, alcanzaron las promesas, cerraron la boca de los leones&#8230;\u00bb (Heb 11:32-33).<\/p>\n<p>BIBL.: ALONSO SCH\u00ed\u201cKEL L., Josu\u00e9 y Jueces, Col. Los libros sagrados, Cristiandad, Madrid 1973; Auzou G., La fuerza del Esp\u00ed\u00adritu. Estudio del libro de los Jueces, Fax, Madrid 1968; BOLING R.G., Judges, Anchor Bible, Nueva York 1975; BURNEY C.F., The Book ofJudges, Londres 1919-Nueva York 1970; MCKENZIE J., El mundo de los jueces, Mensajero, Bilbao 1972; MOORE G.F., Judges, International Critica] Commentary, Edimburgo 1895; PENNA A., Giudici, Marietti, Tur\u00ed\u00adn 1963; SAccnl P., 1 Giudici, Ed. Paoline, Roma 19853; SOGGIN J.A., Judges, SCM, Londres 1981; VAUX R. de, Historia Antigua de Israel, 2 vols., Cristiandad, Madrid 1975.<\/p>\n<p>L. Moraldi<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>Hombres que Jehov\u00e1 levant\u00f3 para librar a su pueblo antes del per\u00ed\u00adodo de los reyes humanos de Israel. (Jue 2:16.) Mois\u00e9s, el mediador del pacto de la Ley y caudillo nombrado por Dios, juzg\u00f3 a Israel durante cuarenta a\u00f1os. Pero normalmente se considera que el per\u00ed\u00adodo de los jueces empez\u00f3 con Otniel alg\u00fan tiempo despu\u00e9s de la muerte de Josu\u00e9, y dur\u00f3 hasta Samuel el profeta, a quien por lo general no se le incluye entre ellos. De modo que el per\u00ed\u00adodo de los jueces abarc\u00f3 unos trescientos a\u00f1os. (Jue 2:16; Hch 13:20.)<br \/>\nJehov\u00e1 seleccion\u00f3 y nombr\u00f3 a los jueces de entre las diversas tribus de Israel. Entre Josu\u00e9 y Samuel el registro b\u00ed\u00adblico menciona a doce jueces (sin incluir a D\u00e9bora), seg\u00fan el siguiente orden:<br \/>\n  Juez      Tribu              Juez      Tribu<br \/>\n  Otniel    Jud\u00e1               Ja\u00ed\u00adr      Manas\u00e9s<br \/>\n  Eh\u00fad      Benjam\u00ed\u00adn           Jeft\u00e9     Manas\u00e9s<br \/>\n  Samgar     (?)               Ibz\u00e1n     Zabul\u00f3n (?)<br \/>\n  Barac     Neftal\u00ed\u00ad (?)        El\u00f3n      Zabul\u00f3n<br \/>\n  Gede\u00f3n    Manas\u00e9s            Abd\u00f3n     Efra\u00ed\u00adn<br \/>\n  Tol\u00e1      Isacar             Sans\u00f3n    Dan<br \/>\nNo se puede precisar en todos los casos cu\u00e1ndo ni sobre qu\u00e9 zona exacta ejerci\u00f3 su jurisdicci\u00f3n cada uno de los jueces. Puede que en ciertas \u00e9pocas varios jueces juzgaran al mismo tiempo en diferentes partes de Israel; el registro tambi\u00e9n indica que entre un juez y otro mediaron per\u00ed\u00adodos de opresi\u00f3n.<br \/>\nEl t\u00e9rmino \u2020\u0153jueces\u2020\u009d tambi\u00e9n aplica a las personas que deb\u00ed\u00adan decidir causas judiciales. En Job 31:11, 28, la frase \u2020\u0153para la atenci\u00f3n de los jueces\u2020\u009d se usa en un sentido adjetivo para referirse a errores que requer\u00ed\u00adan un juicio. La versi\u00f3n de Seraf\u00ed\u00adn de Ausejo (1972) traduce \u2020\u0153iniquidad horrenda\u2020\u009d (vs. 11) y \u2020\u0153delito grand\u00ed\u00adsimo\u2020\u009d (vs. 28), en vez de \u2020\u0153un error para la atenci\u00f3n de los jueces\u2020\u009d. El \u2020\u0153error\u2020\u009d que se considera en el vers\u00ed\u00adculo 11 es el adulterio (vss. 9, 10), delito que en el tiempo de Job tal vez juzgasen los ancianos que estaban en la puerta de la ciudad. (Comp\u00e1rese con Job 29:7.) Sin embargo, el \u2020\u0153error\u2020\u009d del vers\u00ed\u00adculo 28 tiene que ver con materialismo e idolatr\u00ed\u00ada secreta (vss. 24-27), males de la mente y el coraz\u00f3n que no pueden ser establecidos por boca de testigos. Por lo tanto, ning\u00fan juez humano pod\u00ed\u00ada determinar la culpa. No obstante, es evidente que Job reconoc\u00ed\u00ada que Dios pod\u00ed\u00ada juzgar tales males y que eran lo suficientemente serios como para merecer su juicio. (V\u00e9anse MAPA, vol. 1, p\u00e1g. 743; D\u00ed\u008dA DEL JUICIO; TRIBUNAL JUDICIAL; tambi\u00e9n los jueces de Israel por sus nombres individuales.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>Jc 1-21<br \/>\nSumario: 1. \u00bfQui\u00e9nes son los jueces? II. El libro: 1. Argumento general; 2. An\u00e1lisis: a) Las introducciones<br \/>\n(1,1-3,6), b) Historia epis\u00f3dica de los jueces (3,7-16,31), c) Los ap\u00e9ndices (cc. 17-21). III. La clave<br \/>\nteol\u00f3gica de la obra: 1. El pecado; 2. El castigo; 3. El arrepentimiento; 4. La liberaci\u00f3n. IV. El libro de los<br \/>\nJueces y la historia: 1. Epoca de los jueces; 2. La tesis del libro.<br \/>\n1649<br \/>\n1. \u00bfQUIENES SON LOS JUECES?<br \/>\nEl t\u00ed\u00adtulo del segundo libro hist\u00f3rico del AT despu\u00e9s de Jos -o, seg\u00fan el canon hebreo, del segundo de los llamados \u2020\u0153profetas anteriores\u2020\u009d- se deriva del apelativo sopetim (\u2020\u0153jueces\u2020\u009d), apelativo que engloba a los diversos personajes cuyas gestas se mencionan.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino \u2020\u0153juez\u2020\u009d tiene un significado particular; en nuestro libro (= Jg) designa a una persona escogida por Dios, dotada de un particular carisma y temperamento, llena de esp\u00ed\u00adritu divino para una acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica concreta, es decir, la liberaci\u00f3n de los enemigos. Despu\u00e9s de la victoria, cada uno de los jueces gozaba de cierta veneraci\u00f3n en el terreno religioso, suscitando en el pueblo una mayor fidelidad a la alianza. La autoridad del juez no ten\u00ed\u00ada ning\u00fan car\u00e1cter regio: no daba leyes ni impon\u00ed\u00ada tributos, su cargo era temporal, no se transmit\u00ed\u00ada a sus sucesores ni se conferia mediante una elecci\u00f3n popular. Los jueces administraron ciertamente justicia en el sentido habitual de esta expresi\u00f3n, pero \u00e9ste era un aspecto secundario de su oficio; la misma ra\u00ed\u00adz hebrea safat, de donde se deriva el t\u00e9rmino \u2020\u0153juez\u2020\u2122, tiene un significado m\u00e1s bien pr\u00e1ctico que te\u00f3rico: \u2020\u0153establecer\u2020\u009d el derecho m\u00e1s bien que \u2020\u0153decir\u2020\u009d el derecho; de forma que ser\u00ed\u00ada m\u00e1s exacto hablar en este caso de \u2020\u0153salvadores\u2020\u009d (Jc 2,16; Jc 3,9; Jc 3,15 etc.). Regularmente la \u2020\u0153judicatura\u2020\u009d no se extend\u00ed\u00ada m\u00e1s all\u00e1 de los confines de una sola tribu; solamente Eh y Samuel gozaron de una autoridad m\u00e1s amplia; pero, a diferencia de los dem\u00e1s jueces, \u00e9stos no fueron guerreros ni jefes de ej\u00e9rcito, y de ellos se habla en 1S. Las haza\u00f1as de los jueces, normalmente victoriosas, eran de breve duraci\u00f3n; no se registran hechos b\u00e9licos de largo alcance ni conquistas de car\u00e1cter notable; sus acciones eran de tipo defensivo y se diferenciaban -aunque sin eliminarlos- del sentimiento de inquietud y del individualismo propios de aquella \u00e9poca.<br \/>\n1650<br \/>\nII. EL LIBRO.<br \/>\nJg es la historia, sobre todo religiosa, que va desde la muerte de \/ Josu\u00e9 hasta el establecimiento de la monarqu\u00ed\u00ada en Israel; efectivamente, con Jg enlazan unidos en ciertos aspectos los cap\u00ed\u00adtulos 1-12 de 1S, que tratan de Eh y de Samuel.<br \/>\n1651<br \/>\n1. Argumento general.<br \/>\nLa obra ofrece un florilegio esquem\u00e1tico, no ya una narraci\u00f3n ligada y continua. Es una historia pragm\u00e1tica, con la que el autor-redactor quiere ilustrar el concepto fundamental de la justicia divina para con el pueblo de la alianza; por medio de los vecinos hostiles, Dios castiga a Israel cada vez que se muestra infiel. Con esta finalidad el autor escoge seis cuadros, en los que se detiene unos momentos con desigual selecci\u00f3n de episodios (son los casos de los llamados \u2020\u0153jueces mayores\u2020\u009d), y otros seis cuadros m\u00e1s breves, de los que s\u00f3lo se trazan las l\u00ed\u00adneas generales sin ning\u00fan detalle particular (son las historias de los \u2020\u0153jueces menores\u2020\u2122). Tenemos de este modo una serie de doce jueces, n\u00famero correspondiente a las doce tribus. Como se ver\u00e1 mejor a continuaci\u00f3n, el libro es ante todo una lecci\u00f3n, el resultado de un replanteamiento prof\u00e9tico deuteronomista sobre un per\u00ed\u00adodo hist\u00f3rico que suele situarse entre el a\u00f1o 1225 y el a\u00f1o 1040, poco m\u00e1s o menos.<br \/>\n1652<br \/>\n2. An\u00e1lisis.<br \/>\nResulta espont\u00e1nea la divisi\u00f3n del libro en tres partes, m\u00e1s otra introductoria y dos ap\u00e9ndices.<br \/>\n1653<br \/>\na) Las introducciones (Jc 1,1-3; Jc 1,6).<br \/>\nSon claramente dos, cada una con su propia peculiaridad. La primera (1,1-2,5) tiene un car\u00e1cter hist\u00f3ricogeo-gr\u00e1fico. Resume la distribuci\u00f3n de la ocupaci\u00f3n de la tierra de Cana\u00e1n: en el sur, las tribus obtuvieron \u00e9xitos en la monta\u00f1a y fracasos en el llano; la tribu de Benjam\u00ed\u00adn no consigui\u00f3 conquistar Jerusal\u00e9n; en el centro, las tribus de Efra\u00ed\u00adn y de Manases fracasaron en sus ataques contra cinco metr\u00f3polis cananeas (Bets\u00e1n, Tanac, Dor, Yible\u00e1n y Meguido) y contra Gu\u00e9zer; al norte se registraron \u00e9xitos parciales y algunos fracasos, y la peque\u00f1a tribu de Dan, cuando lleg\u00f3 a la llanura mar\u00ed\u00adtima, no consigui\u00f3 instalarse en ella. En conjunto, la situaci\u00f3n que se presenta es muy realista, sobre todo si se la compara con algunas p\u00e1ginas de Jos.<br \/>\nLa segunda introducci\u00f3n es de tipo doctrinal (2,11-3,6). Sirve de nexo entre las dos un p\u00e1rrafo de notable inter\u00e9s (2,1-5), donde el autor anuncia una explicaci\u00f3n religiosa de los fracasos y compara el comportamiento religioso del pueblo bajo Josu\u00e9 con el de la \u00e9poca que aqu\u00ed\u00ad le interesa. Es \u00e9ste precisamente el tema que desarrolla la segunda introducci\u00f3n: el motivo fundamental de los fracasos se ha de buscar en el comportamiento de Israel frente a los pueblos vecinos: ha hecho alianza con ellos y ha dado acogida a sus cultos.<br \/>\n1654<br \/>\nb) Historia epis\u00f3dica de los jueces (Jc 3,7-16; Jc 3,31).<br \/>\nLos jueces menores son Sangar (3,31), Tol\u00e1(10,1-2), Ya\u00ed\u00adr (10,3-5), Ibs\u00e1n, El\u00f3n, Abd\u00f3n (12,8-15). Los jueces mayores son Otoniel (3,7-1 1), Ehud (3,12-30), D\u00e9bora y Barac, Gede\u00f3n, Jeft\u00e9 y Sans\u00f3n.<br \/>\nNo est\u00e1 muy desarrollada la narraci\u00f3n sobre la judicatura de D\u00e9bora y Barac (4,1-24), a pesar del notable inter\u00e9s literario y religioso que tiene el c\u00e1ntico de D\u00e9bora (5,1-31).<br \/>\nPor el contrario, se concede amplio espacio a la narraci\u00f3n de la historia de Gede\u00f3n (6,1-8,28). Comienza con una introducci\u00f3n hist\u00f3rico-religiosa (6,1 -10) y con una aparici\u00f3n divina, que le revela al interesado su elecci\u00f3n (6,11-24). Inmediatamente despu\u00e9s, el elegido destruye un altar pagano que hab\u00ed\u00ada erigido su padre (6,25-32); luego dirige una primera guerra de liberaci\u00f3n de los vandalismos y de las incursiones de las tribus vecinas (6,33-7,25). En este contexto se narran los dos prodigios del vell\u00f3n de lana (6,36-40), la singular elecci\u00f3n de los 300 guerreros (7,1 -8) y el sue\u00f1o del madianita (7,9-14). Se describen a continuaci\u00f3n las diversas venganzas de Gede\u00f3n contra los enemigos (8,4-21) y el primer intento de instauraci\u00f3n de la monarqu\u00ed\u00ada, rechazado por Gede\u00f3n (8,22-28).<br \/>\nAbimelec no fue un juez; pero es objeto de un largo relato (9,1-57), precisamente porque, siendo hijo de Gede\u00f3n, fue el primero en la historia de Israel (seg\u00fan nuestro autor) que intent\u00f3 convertirse personalmente en rey.<br \/>\nEs singular y digna de recuerdo la judicatura de Jeft\u00e9 (11,1-12,7). Hijo de una prostituta, es expulsado de casa y vive con bandoleros, dedic\u00e1ndose a hacer incursiones en territorio enemigo; una tribu se dirige a \u00e9l para que los libre de los saqueadores; \u00e9l acepta con la condici\u00f3n de que vuelvan a integrarlo en su tribu; antes de la batalla hace voto de sacrificar \u2020\u0153al primero que salga de la puerta de mi casa para venir a mi encuentro cuando vuelva vencedor&#8230;\u2020\u009d (11,31); as\u00ed\u00ad es como sacrificar\u00e1 a su hija (11,34-40).<br \/>\nA la judicatura de Gede\u00f3n va unida tambi\u00e9n la guerra fratricida entre Efra\u00ed\u00adn y Galaad y el episodio de la pronunciaci\u00f3n de la palabra hebrea sibbolet (espiga de trigo), que los efraimitas pronunciaban sibbolet<br \/>\n(12,1-6).<br \/>\nCon especial complacencia el autor-redactor narra la historia del curioso juez Sans\u00f3n (cc. 13-16). Es de la tribu de Dan. No recluta hombres, sino que combate personal e individualmente contra los filisteos. Su nacimiento va precedido de una doble teofan\u00ed\u00ada a sus padres: ser\u00e1 na-zireo desde el seno materno y Dios le infundir\u00e1 su esp\u00ed\u00adritu (c. 13). Se casa con una filistea, y propone sus primeras adivinanzas (14,1-20). Con 300 zorras prende fuego a las mieses de los filisteos (15,1-8). Atado con cuerdas, se desata y organiza una matanza de filisteos con una quijada de asno (15,9-20). En Gaza cogi\u00f3 las puertas de la ciudad, con los postes y el cerrojo, se las ech\u00f3 al hombro y se las llev\u00f3 a la cima de un monte (16,1-3). Una mujer le corta la cabellera mientras duerme y lo entrega a los filisteos (16,15-20). Encerrado en la c\u00e1rcel de Gaza, le crecieron los cabellos; invitado a una fiesta de los filisteos en el templo de su dios Da-g\u00f3n, se agarra a las columnas que sosten\u00ed\u00adan el edificio, que al derrumbarse los mata a todos, incluido \u00e9l mismo (16,21-30).<br \/>\n1655<br \/>\nc) Los ap\u00e9ndices (Jc 17-21).<br \/>\nEl primer ap\u00e9ndice narra el origen del santuario de Dan (cc. 17-18). Se abre con la historia de Mica, de su \u00ed\u00addolo, del \u2020\u02dcefod y de los terafim y de su santuario privado (17,1-6); un joven levita acepta cumplir las funciones de sacerdote en el santuario de Mica (17,7-1 3); la tribu de Dan se traslada del sur hasta la ciudad de Lais, en las faldas del monte Herm\u00f3n (18,1-26); Dan erige precisamente aqu\u00ed\u00ad su propio santuario (18,27-31; cf 1R 12,28ss).<br \/>\nLa segunda narra el crimen cometido por los ciudadanos de Guibe\u00e1 (cc. 19-21). Historia del levita que viv\u00ed\u00ada en el territorio de la tribu de Efra\u00ed\u00adn (19,1-14); su detenci\u00f3n en la ciudad de Guibe\u00e1 durante la noche y el delito cometido con su concubina (19,15-28); invitaci\u00f3n a todo Israel para que se venguen de aquel delito (19,29-20,14); guerra contra la tribu culpable (20,15-48); reparaci\u00f3n, para que no se extinga una tribu por falta de mujeres; estratagema &#8211; para dar mujeres a la tribu culpable, la de Benjam\u00ed\u00adn (21,1-24).<br \/>\n1656<\/p>\n<p>III. LA CLAVE TEOLOGICA DE LA OBRA.<\/p>\n<p>Un examen atento de Jg pone de manifiesto hasta qu\u00e9 punto las diversas narraciones est\u00e1n impregnadas de una intencionalidad pragm\u00e1tico-religiosa por parte del autor-recopilador, que encerr\u00f3 sus relatos en la red de cuatro tiempos caracter\u00ed\u00adsticos.<br \/>\n1657<br \/>\n1. El PECADO.<br \/>\nLa primera de las cuatro fases nos presenta al pueblo que se ha alejado con abierta infidelidad del Dios<br \/>\nde la alianza; nos encontramos con tres f\u00f3rmulas: \u2020\u0153Los israelitas hicieron lo que desagradaba al Se\u00f1or&#8230;\u2020\u009d<br \/>\n(2,11; 3,7.12; etc.); \u2020\u0153adoraron a los baales y abandonaron al Se\u00f1or\u2020\u009d (2,llb-12; 3,7; 10,6; etc.); el pecado de<br \/>\nIsrael es visto como prostituci\u00f3n y adulterio (2,17; 8,27.33).<br \/>\n1658<br \/>\n2. El castigo.<br \/>\nEs la reacci\u00f3n divina contra el mal comportamiento del pueblo. El castigo se presenta bajo un triple aspecto: \u2020\u0153Se encendi\u00f3 contra Israel la ira del Se\u00f1or\u2020\u009d (2,14.20; 3,8; 10,7); \u2020\u0153el Se\u00f1or los entreg\u00f3 en manos de&#8230; durante equis a\u00f1os&#8230;\u2020\u2122(2,14; 3,8.14; etc.); la prosperidad de los pueblos vecinos y sus incursiones contra Israel se describen como permitidas por Dios para provocar la fidelidad de su pueblo: \u2020\u0153por eso el Se\u00f1or dej\u00f3 en paz aquellas naciones, no expuls\u00e1ndDIAS de momento, ni poni\u00e9ndDIAS en manos de&#8230;\u2020\u009d (2,23); \u2020\u0153ellos sirvieron para probar a Israel, para ver si guardaba los preceptos que el Se\u00f1or hab\u00ed\u00ada dado&#8230;\u2020\u2122<br \/>\n(3,4).<br \/>\n1659<br \/>\n3. El arrepentimiento.<br \/>\nBajo el castigo divino, los israelistas se arrepienten y vuelven a su Dios; es la tercera fase: \u2020\u0153Los israelitas clamaron al Se\u00f1or&#8230;\u2020\u009d (3,9; 4,3; 6,6; etc.); \u2020\u0153el Se\u00f1or se compadec\u00ed\u00ada de ellos al o\u00ed\u00adrles gemir bajo sus opresores\u2020\u009d (2,18; 10,16).<br \/>\n1660<br \/>\n4. La liberaci\u00f3n.<br \/>\nEs la fase final. Dios demuestra su bondad compasiva enviando un \u2020\u0153salvador\u2020\u2122, un \u2020\u0153liberador\u2020\u2122, un juez. Pero el retorno del pueblo a su Dios es ef\u00ed\u00admero; de aqu\u00ed\u00ad el uso corriente de expresiones como el Se\u00f1or suscit\u00f3 un libertador mientras&#8230;; el enemigo fue humillado por los israelitas durante&#8230;; fue juez durante&#8230;; la tierra etuvo en paz por&#8230; a\u00f1os.<br \/>\n1661<br \/>\nIV. EL LIBRO DE LOS JUECES Y LA HISTORIA.<br \/>\nEs un dato com\u00fanmente admitido por los estudiosos que el libro no fue compuesto de una sola vez; lo m\u00e1s probable es que haya tenido por lo menos dos redacciones. Las razones aducidas para establecer su fecha de composici\u00f3n en el per\u00ed\u00adodo del rey Sa\u00fal o en el de David no llegan siquiera a los l\u00ed\u00admites de una simple probabilidad; es probable que hubiera una primera redacci\u00f3n en la \u00e9poca de Ezequ\u00ed\u00adas o de Jos\u00ed\u00adas (es decir, en torno al 716-600 a.C); la redacci\u00f3n definitiva se considera que es obra de la gran escuela deuteronomista (en los a\u00f1os inmediatamente anteriores al destierro y en los comienzos de \u00e9ste). (Para la historiograf\u00ed\u00ada deuteronomista, \/ Josu\u00e9 II.)<br \/>\n1662.<br \/>\n1. EPOCA DE LOS JUECES.<br \/>\nPara determinar el per\u00ed\u00adodo que se nos describe en el libro no son suficientes los datos que en \u00e9l se contienen, sino que es preciso recurrir a otros medios. Desgraciadamente, sin embargo, no disponemos de elementos suficientes ni en la arqueolog\u00ed\u00ada ni en las fechas convencionales a prop\u00f3sito del per\u00ed\u00adodo que va desde el \u00e9xodo de Egipto hasta la \u00e9poca mon\u00e1rquica. Bas\u00e1ndonos precisamente en fechas convencionales es como podemos considerar como razonablemente probable que el per\u00ed\u00adodo que interesa a Jg se extiende m\u00e1s o menos entre el 1225 y el 1040, incluyendo tambi\u00e9n en \u00e9l las judicaturas de Eh y de Samuel.<br \/>\nUna primera lectura da la impresi\u00f3n de que el autor-redactor anota meticulosamente el per\u00ed\u00adodo de cada judicatura, pero un examen m\u00e1s atento revela f\u00e1cilmente el car\u00e1cter artificioso de las fechas; cuando un autor se apoya en ellas, no consigue llegar ni siquiera a resultados veros\u00ed\u00admiles. Se sit\u00faan<br \/>\nconvencionalmente la ascensi\u00f3n de Samuel en el a\u00f1o 1040, y la elecci\u00f3n de Sa\u00fal como rey de Israel alrededor del a\u00f1o 1030.<br \/>\nLa obtenci\u00f3n de estas fechas -desde luego, aproximativas- concuerda con el cuadro general que se deduce de las excavaciones arqueol\u00f3gicas de toda la regi\u00f3n.<br \/>\n1663<br \/>\n2. La tesis del libro.<br \/>\nTodo hace pensar que, en la trama de las ideas deuteronomistas que sostiene a Jg, los redactores- autores fueron colocando una larga serie de documentos escritos y sobre todo de tradiciones orales que se hab\u00ed\u00adan formado tanto en la Palestina septentrional como en la meridional, adapt\u00e1ndDIAS luego a las ideas resumidas con frecuencia en el libro y expuestas ampliamente en un texto c\u00e9lebre (10,6-1 6), que algunos autores se\u00f1alan como rasgo correspondiente al pensamiento del profeta Oseas. La tesis fundamental era especialmente aceptada en el per\u00ed\u00adodo posterior al destierro: la apostas\u00ed\u00ada es siempre castigada; por ning\u00fan motivo hay que unirse con los vecinos paganos; Dios est\u00e1 siempre dispuesto a perdonar al que se arrepiente y vuelve a \u00e9l, pero siempre hace sentir su ausencia o lejan\u00ed\u00ada con castigos y correcciones; no son los vecinos los que act\u00faan como enemigos por su propia cuenta, sino que es Dios el que castiga por medio de ellos.<br \/>\nEl autor de la carta a los Hebreos debi\u00f3 meditar largamente en las ense\u00f1anzas derivadas de Jg para poder escribir: \u2020\u02dc,Y qu\u00e9 m\u00e1s dir\u00e9? Me faltar\u00ed\u00ada tiempo para hablar de Gede\u00f3n, Barac, Sans\u00f3n, Jeft\u00e9&#8230;, los cuales por la fe subyugaron reinos, ejercieron la justicia, alcanzaron las promesas, cerraron la boca de los leones&#8230;\u2020\u009d (Hb 11,32-33).<br \/>\n1664<br \/>\nBIBL.: Alonso Schokel L., Josu\u00e9 yJueces, Col. Los libros sagrados, Cristiandad, Madrid 1973; Auzou G.,<br \/>\nLa fuerza del Esp\u00ed\u00adritu. Estudio del libro de los Jueces, Fax, Madrid 1968; Boling R.G., Judges, Anchor<br \/>\nBible, Nueva York 1975; Burney CF., The BookofJudges, Londres 1919-Nueva York 1970; McKenzie J., El<br \/>\nmundo de los jueces, Mensajero, Bilbao 1972; Moore G.F., Judges, International Critical Commentary,<br \/>\nEdimburgo 1895; Penna ?., Giudici, Marietti, Tur\u00ed\u00adn 1963; Sacchi P., \/ Giudici, Ed. Paoline, Roma 19853;<br \/>\nSoggin JA., Judges, SCM, Londres 1981; Vaux R. de, Historia Antigua de Israel, 2 vols., Cristiandad,<br \/>\nMadrid 1975.<br \/>\nL. Moraldi<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>La palabra <etiqueta id=\"#_ftn710\" name=\"_ftnref710\" title=\"\">heb. (<\/etiqueta><\/span><span style=''>\u0161&#333;f&#275;&#7789;<\/span><span lang=ES style=''>) significa el que dispensa justicia, castigando al que obra mal y vindicando al justo. La palabra correspondiente para \u201cjuicio\u201d se usa para describir la disposici\u00f3n a la que tiene que ajustarse (Ex. 21.1).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. La instituci\u00f3n mosaica<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='line-height:normal'><span lang=ES style=''>En la \u00e9poca del desierto Mois\u00e9s se gast\u00f3 completamente escuchando los casos que le llevaban (Ex. 18.13\u201327, y <etiqueta id=\"#_ftn711\" name=\"_ftnref711\" title=\"\">cf.<\/etiqueta> Ex. 2.14). Siguiendo el consejo de Jetro, design\u00f3 sustitutos para que juzgaran los casos ordinarios, reserv\u00e1ndole s\u00f3lo los m\u00e1s importantes (v\u00e9ase <etiqueta id=\"#_ftn712\" name=\"_ftnref712\" title=\"\">tamb. Dt. 1.9\u201318).<\/etiqueta><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La ley deuteron\u00f3mica contempla la designaci\u00f3n de jueces, y de funcionarios u *oficiales como ayudantes (Dt. 16.18), \u201cen todas tus ciudades\u201d. De modo que la disposici\u00f3n m\u00e1s antigua correspondiente al per\u00edodo n\u00f3mada se adapta al asentamiento futuro.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Se insiste en la necesidad de un trato escrupulosamente justo, y de la justicia imparcialmente ejercida (Dt. 1.16s; 16.19s; 24.17s; 25.13\u201316). Ya que el libro de la ley estaba a cargo de los sacerdotes, los casos m\u00e1s importantes deb\u00edan ser juzgados por un juez con sacerdotes como asesores (Dt. 17.8\u201313). Durante el per\u00edodo de la conquista vemos que los jueces participaban en las asambleas de la naci\u00f3n (Jos. 8.33; 24.1).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. El per\u00edodo de los jueces<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Despu\u00e9s de la muerte de Josu\u00e9 hubo un per\u00edodo de desorganizaci\u00f3n, de discordias tribales y de derrota, que se describe en el libro de los Jueces. Pero cuando el pueblo clam\u00f3 a Dios, el autor nos dice que \u201cJehov\u00e1 levant\u00f3 jueces que los librasen\u201d (Jue. 2.16). Estos h\u00e9roes nacionales reciben a veces el nombre de \u201clibertadores\u201d (<\/span><etiqueta id=\"#_ftn713\" name=\"_ftnref713\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vrv1<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=' '> \u201csalvadores\u201d) (3.9, 15), y de la mayor\u00eda de ellos se nos dice que \u201cjuzgaron a Israel\u201d por un determinado per\u00edodo de a\u00f1os, siendo Otoniel el primero (3.9) y Sans\u00f3n el \u00faltimo (16.31).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Est\u00e1 claro que esto le otorga un nuevo significado a la palabra \u201cjuez\u201d, a saber, el de l\u00edder en \u00e9pocas de lucha y el de gobernante en tiempos de paz. Los podemos ver como tipos de Cristo, que vino con el fin de ser nuestro Salvador, est\u00e1 con nosotros como nuestro l\u00edder, y vendr\u00e1 para ser nuestro Juez.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En 1 S. vemos una transici\u00f3n hasta la \u00e9poca de la monarqu\u00eda. El\u00ed \u201chab\u00eda juzgado a Israel cuarenta a\u00f1os\u201d (1 S. 4.18), y Samuel juzg\u00f3 a Israel \u201ctodo el tiempo que vivi\u00f3\u201d, haciendo visitas jurisdiccionales a Betel, Gilgal, y Mizpa; ademas, design\u00f3 a sus propios hijos como jueces (7.15\u20138.1).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Textos provenientes de *Mari (<etiqueta id=\"#_ftn714\" name=\"_ftnref714\" title=\"\">ca. 1800 <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn715\" name=\"_ftnref715\" title=\"\">a.C.) describen las actividades de l\u00edderes denominados <\/etiqueta><\/span><span style=''>\u0161&#257;fi&#7789;um<\/span><span lang=ES style=''>, generalmente semejantes, en cuanto a las tareas, a los \u201cjueces\u201d israelitas. Estos actuaban como \u201cgobernadores\u201d provinciales locales, operaban en concierto con otros \u201cgobernadores vecinos bajo el Gran rey (A. Marzal, <etiqueta id=\"#_ftn716\" name=\"_ftnref716\" title=\"\"><i>JNES <\/i><\/etiqueta>30, 1971, <etiqueta id=\"#_ftn717\" name=\"_ftnref717\" title=\"\">pp. <\/etiqueta>186\u2013217). Sus responsabilidades inclu\u00edan el ejercicio de la justicia, la guarda del orden, la recaudaci\u00f3n de impuestos y tributos, el suministro de informaci\u00f3n, y la provisi\u00f3n de hospitalidad. As\u00ed el <etiqueta id=\"#_ftn718\" name=\"_ftnref718\" title=\"\">heb. <\/etiqueta><\/span><span style=''>\u0161&#333;fe&#7789;<\/span><span lang=ES style=''> probablemcnte deber\u00eda traducirse m\u00e1s acertadamente \u201cgobernador\u201d y no \u201cjuez\u201d, ya que este \u00faltimo t\u00e9rmino describe parte de sus funciones \u00fanicamente. Cargos similares se mencionan en las tablillas m\u00e1s primitivas de *Ebla.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>III. Bajo la monarqu\u00eda<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Bajo los reyes vemos que los jueces se encargan tanto de lo judicial como de otras tareas administrativas. Entre los oficiales de David, \u201cQuenan\u00edas y sus hijos eran gobernadores y jueces sobre Israel en asuntos exteriores\u201d (1 Cr. 26.29).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Despu\u00e9s del rompimiento, Josafat despleg\u00f3 celo por \u201cel libro de la ley de Jehov\u00e1\u201d (2 Cr. 17.9), design\u00f3 jueces y oficiales en todas las ciudades (19.5), y les encarg\u00f3 la tarea de obrar fielmente (2 Cr. 19.9s; <etiqueta id=\"#_ftn719\" name=\"_ftnref719\" title=\"\">cf. Dt. 16.19s).<\/etiqueta><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Finalmente, tras el regreso del exilio, el decreto de Artajerjes ordenaba a Esdras designar magistrados y jueces que administrasen justicia y ense\u00f1asen al pueblo (Esd. 7.25).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Gobernantes posteriores de ciudades fenicias adoptaron el t\u00edtulo de <\/span><span style=''>\u0161&#333;f&#275;&#7789;<\/span><span lang=ES style=''>; cf. los <\/span><span style=''>suffetes<\/span><span lang=ES style=''> cartagineses mencionados por escritores romanos (* <span style='text-transform:uppercase'>Fenicia<\/span>).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> G. Auzou, <i>La tradici\u00f3n b\u00edblica<\/i>, 1959; S.J. Schultz, <i>Habla el Antiguo Testamento<\/i>, 1976, pp. 101\u2013122; G. Liedke, \u201cJuzgar\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn720\" name=\"_ftnref720\" title=\"\"><i>\u00b0DTMAT<\/i><\/etiqueta>, <etiqueta id=\"#_ftn721\" name=\"_ftnref721\" title=\"\">t(t). II, cols. 1252\u20131265; R. de Vaux, <\/etiqueta><i>Historia antigua de Israel<\/i>, 1975, t(t). II, pp. 201\u2013278.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>W. Richter, <etiqueta id=\"#_ftn722\" name=\"_ftnref722\" title=\"\"><i>ZAW<\/i><\/etiqueta> 77, 1965, pp. 40\u201372; D. J. Wiseman, <etiqueta id=\"#_ftn723\" name=\"_ftnref723\" title=\"\"><i>BS<\/i><\/etiqueta> 134, 1977, pp. 233\u2013237.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn724\" name=\"_ftnref724\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>G.T.M.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><span lang=ES style=''>, <\/span><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn725\" name=\"_ftnref725\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green'>D.J.W.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Es el s\u00e9ptimo libro del Antiguo Testamento y segundo de los Primeros Profetas del canon hebreo.\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 T\u00edtulo<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Contenido<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Canonicidad<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Autenticidad<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Prop\u00f3sito<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 Fuentes<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 Historicidad<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">8 Texto<\/li>\n<\/ul>\n<h3>T\u00edtulo<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Or\u00edgenes transcribi\u00f3 el nombre hebreo del libro como Safate\u00edm, y San Jer\u00f3nimo como Sophtim; San Melit\u00f3n y Or\u00edgenes lo tradujeron como Krita\u00ed, en la Versi\u00f3n de los Setenta aparece como \u00ec t\u00f4n krit\u00f4n b\u00edblos o t\u00f4n krit\u00f4n, y as\u00ed tambi\u00e9n por los Padres griegos; los latinos lo tradujeron por liber Judicum o Judicum.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El verbo hebreo originalmente significaba \u00abactuar como juez divino\u00bb, y se aplicaba a Dios (Gen. 18,25), y a Mois\u00e9s cuando actuaba como el legislador especialmente inspirado y juez de Israel (\u00c9x. 18,13.16). Con el tiempo, los ancianos del pueblo se convirtieron en \u00abjueces\u00bb (vv. 25, 26). En este libro el t\u00e9rmino jueces (sh\u00f4phat\u00eem) se aplica a los dirigentes de Israel, y parece indicar que lo eran por designaci\u00f3n divina (Jc. 10,2-3). El oficio de juez se distingu\u00eda del de rey por la ausencia de sucesi\u00f3n hereditaria (12,7-15). Vale la pena apuntar que, seg\u00fan Livy, los fenicios denominaban suffetes a sus principales magistrados (XXVIII, XXXVII), y otorgaban a los suffetes de Cartago una potestad an\u00e1loga a la de un c\u00f3nsul romano (XXX, VII; XXXIV, LXI).\n<\/p>\n<h3>Contenido<\/h3>\n<ul>\n<li> (1). Introducci\u00f3n (1 &#8211; 20,5)  Un resumen de la conquista de Cana\u00e1n (1,1-36). El \u00e1ngel de Yahveh reprende a las tribus que se han aliado con el extranjero (2,1-5). <\/li>\n<li> (2) Historia de Israel bajo los jueces (2,6 &#8211; 16), a la cual antecede un resumen de su contenido&#8212;Israel abandona a Yahveh y se vuelve a Baal y Astart\u00e9s, es derrotado por sus enemigos y liberado por Yahveh (2,6 &#8211; 3,6). A continuaci\u00f3n siguen las haza\u00f1as maravillosas de los jueces, entre los cuales Sans\u00f3n y Gede\u00f3n son los h\u00e9roes principales, a los cuales se les dedica siete cap\u00edtulos. <\/li>\n<li> (3) Dos historias m\u00e1s de los tiempos de los jueces&#8212;la migraci\u00f3n de Dan y su culto idol\u00e1trico al \u00eddolo de Miqueas (17 &#8211; 18), el crimen de los benjaminitas y su castigo por Israel (19 &#8211; 21).  Para un an\u00e1lisis m\u00e1s detallado vea Cornely, \u00abIntrod. Spec. in Hist. V. T. Lib.\u00bb, I, Par\u00eds, 1887, 109-14.    <\/li>\n<\/ul>\n<h3>Canonicidad<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todos aceptan que el Libro de los Jueces pertenece a los c\u00e1nones de los jud\u00edos de Palestina, al de los jud\u00edos de la di\u00e1spora (el canon alejandrino) y al de los cristianos.  S\u00f3lo la autoridad infalible de la Iglesia puede determinar el canon de la Sagrada Escritura, y definir el significado inspirado de los Libros. Por todo ello, los cat\u00f3licos no pueden concordar con racionalistas y protestantes en el tema de la llamada redacci\u00f3n tard\u00eda y m\u00faltiple del Libro de Jueces.\n<\/p>\n<h3>Autenticidad<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los principales argumentos a favor de la autenticidad de Jueces se detallan m\u00e1s adelante bajo en las secciones Historicidad y Fuentes. Aqu\u00ed llamamos la atenci\u00f3n sobre:\n<\/p>\n<ul>\n<li> La canonicidad del libro para jud\u00edos y cristianos, como relato aut\u00e9ntico de parte de la historia de Israel; <\/li>\n<li> el estilo realista de la obra;<\/li>\n<li> los detalles minuciosos y precisos de la narraci\u00f3n; <\/li>\n<li> el prop\u00f3sito evidente del narrador de relatar la historia de las cosas que \u00e9l conoce. <\/li>\n<\/ul>\n<h3>Prop\u00f3sito<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque el objetivo del narrador es, evidentemente, narrar la historia de los hechos que sucedieron en Israel entre la \u00e9poca de Josu\u00e9 y la de Samuel, este prop\u00f3sito es, sin embargo, m\u00e1s \u00e9pico y did\u00e1ctico que hist\u00f3rico en el sentido moderno de la palabra.\n<\/p>\n<ul>\n<li> 1. El narrador no intenta narrar la historia como se hace hoy d\u00eda; no narra todos los sucesos importantes de la \u00e9poca siguiendo un orden hist\u00f3rico. Este hecho se aprecia claramente en los ap\u00e9ndices (17 &#8211; 21), que ofrecen sucesos muy importantes fuera de su orden hist\u00f3rico. <\/li>\n<li> 2. El historiador de Jueces tiene una intenci\u00f3n \u00e9pica, al igual que la ten\u00edan los primeros historiadores, p. ej. Herodoto. El epos o tema del historiador de Jueces se desarrolla en el resumen (2,6 &#8211; 3,6), con el cual introduce la historia propiamente dicha; en todo momento tiene como objetivo desvelar por qu\u00e9 Yahveh permiti\u00f3 que el enemigo permaneciera por tanto tiempo en la tierra prometida, e incluso derrotara al pueblo elegido, y por qu\u00e9 suscit\u00f3 a los jueces; cuya causa fue la idolatr\u00eda de Israel. <\/li>\n<li> 3. La intenci\u00f3n did\u00e1ctica del libro es ense\u00f1ar a Israel que los mandamientos de Yahveh deb\u00edan ser obedecidos (3,4). Cuando Israel se aleja de Yahveh, Yahveh se aleja de Israel, al menos por un tiempo, y los enemigos de Israel triunfan (cf. Agust\u00edn, Ciudad de Dios 16,43). <\/li>\n<\/ul>\n<h3>Fuentes<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este es un problema complicado. Se han propuesto muchas teor\u00edas contradictorias. Seg\u00fan Moore (v\u00e9ase \u00abInternat. Crit. Comm.\u00bb sobre \u00abJueces\u00bb, y tambi\u00e9n art. en \u00abEncicl. Bibl.\u00bb), la parte troncal del libro (2,6 &#8211; 16,33) es deuteron\u00f3mica; el escenario general de las historias y el prop\u00f3sito de este marco muestran caracter\u00edsticas de los siglos VI y VII, la influencia del Deuteronomio y de los grandes profetas Jerem\u00edas y Ezequiel. Las historias del libro, fuera de su escenario y de su definida intenci\u00f3n en el Libro de Jueces, son pre-deuteron\u00f3micas; no presentan ninguna huella deuteron\u00f3mica excepto en las introducciones y en los enlaces que encadenan las diferentes historias. De hecho, Moore opinaba que esta redacci\u00f3n y unificaci\u00f3n de las fuentes era obra de un editor pre-deuteron\u00f3mico; Kittel no acepta a este editor.  Para resumir, por tanto, la opini\u00f3n de Moore, uno de los m\u00e1s eminentes estudiosos protestantes de Jueces, el libro mismo (es decir, 2,6 &#8211; 16,31) est\u00e1 formado por dos porciones (J y E), unidas por un redactor pre-deuteron\u00f3mico (RJE) no m\u00e1s tarde del 621 a.C., y reeditadas poco tiempo despu\u00e9s, durante la reforma deuteron\u00f3mica de Jos\u00edas y la influencia de Jerem\u00edas, por el editor deuteron\u00f3mico del Hexateuco (D).  Muchos cr\u00edticos reh\u00fasan asignar ning\u00fan estrato de Jueces a las ficciones del Hexateuco&#8212;J, E, JH, P o R, y D, aunque postulen muchas y tard\u00edas fuentes para el libro tal como es hoy d\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre los estudiosos cat\u00f3licos hay unos pocos, que escribieron anteriormente a que la Comisi\u00f3n B\u00edblica emitiera su dictamen sobre el Pentateuco, que han aceptado la redacci\u00f3n tard\u00eda del libro. Sin embargo, la mayor\u00eda de los estudiosos cat\u00f3licos est\u00e1n un\u00e1nimemente en contra de estos pocos que se han apartado de la posici\u00f3n cat\u00f3lica tradicional sobre el estudio de la Biblia. En lo que se refiere a la cr\u00edtica hist\u00f3rica de Jueces, al igual que en la del Pentateuco, los eruditos cat\u00f3licos no rechazan que el escritor inspirado haya usado varias fuentes, pero postulan que estos documentos deben haber sido escritos y reunidos mucho antes de lo que postulan los racionalistas. No hay absolutamente ninguna prueba de las redacciones tard\u00edas y m\u00faltiples de estos documentos en nuestro libro actual. Tanto Cornely (loc. cit., 214-22) como Hummelauer (En Lib. Jud. y Ruth, 27) consideran que el escritor de Jueces fue probablemente Samuel, y ambos admiten que la obra presenta trazas del uso de documentos preexistentes. Tal es la opini\u00f3n, asimismo, de Kaulen (\u00abEinleitung in die heilige Schrift\u00bb, 3\u00aa ed, Friburgo, 1890, 181).\n<\/p>\n<ul>\n<li> 1. Jueces, en su estado actual, no puede haber sido escrito antes de que Israel tuviera un rey. S\u00f3lo en la \u00e9poca en que hab\u00eda un rey pod\u00eda el escritor decir \u00abEn aquellos d\u00edas no hab\u00eda rey en Israel, y hac\u00eda cada uno lo que bien le parec\u00eda\u00bb (17,6; cf. 18,1; 21,24). Estas palabras aparecen s\u00f3lo en el ap\u00e9ndice (17 &#8211; 21), que admitimos que es posterior a algunas de las fuentes utilizadas por el escritor sagrado; se admite generalmente que este ap\u00e9ndice es parte de la obra del \u00faltimo editor de Jueces. Este escritor, por tanto, escribi\u00f3 cuando Israel ten\u00eda ya un rey. <\/li>\n<li> 2. El libro fue escrito antes que Salom\u00f3n obrara el mal. El escritor considera que la explicaci\u00f3n de la idolatr\u00eda de la tribu de Dan y los cr\u00edmenes de la de Benjam\u00edn es la ausencia de un rey. Tal explicaci\u00f3n hubiera sido absurda si el escritor hubiera tenido conocimiento de la idolatr\u00eda tra\u00edda por Jeroboam y apoyada por Salom\u00f3n, o de la separaci\u00f3n de Jud\u00e1 de Israel. <\/li>\n<li> 3. El \u00faltimo editor debe haber escrito antes de que David hubiera reinado durante siete a\u00f1os, ya que Jerusal\u00e9n todav\u00eda era llamada Jeb\u00fas y estaba habitada por los jebusitas (19,11), mientras que en el s\u00e9ptimo a\u00f1o de su reinado, David tom\u00f3 la ciudadela de Si\u00f3n, la llam\u00f3 ciudad de David y destruy\u00f3 a los jebusitas (2 Sam. 5).<\/li>\n<li> 4. Finalmente, es probable que Jueces sea anterior incluso a los primeros siete a\u00f1os del reinado de David y a los \u00faltimos a\u00f1os del de Sa\u00fal.  El libro se propone mantener a los hijos de Israel apartados de la idolatr\u00eda y del consiguiente castigo divino. Al principio del reinado de David y al final del de Sa\u00fal no hab\u00eda necesidad de tal prop\u00f3sito, puesto que Sa\u00fal hab\u00eda \u00abextirpado a los magos y adivinos del pa\u00eds\u00bb (1 Sam. 28,9).  M\u00e1s a\u00fan, en esta \u00e9poca el escritor hubiera comprobado que incluso un \u00abrey en Israel\u00bb no evitaba las disensiones tribales e internas de los tiempos de los jueces. <\/li>\n<li> 5. Por tanto, dado que Jueces fue, con toda probabilidad, escrito en los primeros a\u00f1os del reinado de Sa\u00fal, el escritor m\u00e1s probable del mismo es Samuel.  \u00c9ste hab\u00eda cedido ante el clamor de Israel y hab\u00eda coronado rey a Sa\u00fal; era inminente una nueva guerra. No hab\u00eda nadie en Israel con mayor capacidad para conseguir que el pueblo se preparase para la guerra convenci\u00e9ndoles de la tesis de Jueces&#8212;que la fidelidad a Yahveh significaba el \u00e9xito contra los enemigos de Israel. <\/li>\n<li> 6. El que Samuel utilizara documentos anteriores explica suficientemente el variado estilo literario sobre el cual los racionalistas esbozaron sus varias hip\u00f3tesis. El c\u00e1ntico de D\u00e9bora (5) es arcaico en contraste con el lenguaje en el que est\u00e1 compuesto. La historia de Gede\u00f3n procede originalmente de un autor diferente que el primer escritor de la historia de Sans\u00f3n. <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde antiguo, los comentaristas cat\u00f3licos han atribuido el Libro de Jueces a muchos autores; as\u00ed, Juan Maldonado (Com. sobre Mat., 2,23), Pineda (en Job, praef., III), Clair (p. 10) y muchos otros.  Hummebauer (In Jud., 27) sostiene que las narraciones m\u00e1s largas&#8212;las de Eh\u00fad (3,15-30), Baraq (4 y 5), Gede\u00f3n (6 -8), Abim\u00e9lek (IX), Jeft\u00e9 (11,1 &#8211; 12,7) y Sans\u00f3n (13 &#8211; 16)&#8212;son relatos definidos, escritos por autores independientes que fueron contempor\u00e1neos o casi contempor\u00e1neos a los sucesos que narraban. Samuel incorpor\u00f3 estas varias narraciones en gran parte tal como las encontr\u00f3, y recurri\u00f3 a la tradici\u00f3n para dar los peque\u00f1os detalles sobre los jueces menores. Mientras reun\u00eda estas narraciones, Samuel fue inspirado en lo que se refiere a los pensamientos completos que seleccionaba de los otros, as\u00ed como en las introducciones, uniones y comentarios que \u00e9l a\u00f1ad\u00eda.\n<\/p>\n<h3>Historicidad<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Evidencia interna:   El escritor de Jueces fue contempor\u00e1neo de algunos de los sucesos que narr\u00f3, utiliz\u00f3 documentos escritos por aqu\u00e9llos que eran contempor\u00e1neos, o casi contempor\u00e1neos, a los hechos que relataban, y muestra todas las se\u00f1ales de sinceridad, cuidado y veracidad.  Esta misma preocupaci\u00f3n del escritor por ofrecer la verdad explica el variado estilo literario del libro. Ha conservado inalterado para nosotros el estilo del c\u00e1ntico de D\u00e9bora y el de la f\u00e1bula de Jot\u00e1n.  Ha transmitido dichos que son peculiares a lugares y a personas (2,5; 4,5; 6,24, 32; 15,19; 18,12.29).  Las objeciones nacionalistas a los milagros de las narraciones de Gede\u00f3n y Sans\u00f3n son aceptadas, generalmente, por los escritores protestantes, que consideran estas porciones de Jueces como leyendas; para los cat\u00f3licos \u00e9stas son tan hist\u00f3ricas como cualquier otra parte de la obra. Los enemigos de la historicidad del libro insisten en vano que estas historias fueron consignadas como leyendas para agradar a los israelitas. El escritor de Jueces censura de tal manera a los israelitas por su idolatr\u00eda y sus discusiones inter-tribales que no ser\u00eda cient\u00edfico acusarle de someterse servilmente ante el orgullo que siente por sus h\u00e9roes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Evidencia externa: (a)  La tradici\u00f3n cat\u00f3lica es clara. Los Padres de la Iglesia consideraron la narraci\u00f3n de Jueces como una narraci\u00f3n de hechos; su unanimidad es admitida por todos aquellos que juzgan esta unanimidad como algo estimable.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(b) El testimonio del Antiguo Testamento es variado. El resumen inicial (1,1 &#8211; 2,5) proporciona detalles cuyo valor hist\u00f3rico es atestiguado por Josu\u00e9: el sitio de Debir por Jud\u00e1 (1,10 &#8211; 15; Josu\u00e9 15,14-19), los jebusitas en Jerusal\u00e9n (1,21; Jos. 15,63), los cananeos en Gu\u00e9zer junto con Efra\u00edn (1,29; Jos. 16,10), los cananeos habitando con Manas\u00e9s (1,27; Jos. 17,11).  Detalles semejantes son la muerte de Josu\u00e9 (2,6-9; Jos. 24,28-31), la captura de Lais por Dan (17,18, Jos. 19,47). Los Libros de los Reyes relatan como hechos mucho de lo que leemos en Jueces. El abandono de Yahveh por Israel, su derrota por sus enemigos y la salvaci\u00f3n mediante los jueces (1 Sam. 12,9-11); la muerte de Abim\u00e9lek, hijo de Gede\u00f3n (9,53; 2 Sam. 11,21). Los Salmos se explayan con orgullo sobre las haza\u00f1as de los jueces: el destino de S\u00edsara, Jab\u00edn, Oreb, Zeb, Zebe y Salmana (7,22.25; 4,15; 8,21; Sal. 83(82),10-12); la historia entera de Jueces a grandes rasgos (Sal. 106(105),34-46). Los profetas se refieren a hechos reales que se narran en Jueces: la derrota de Madi\u00e1n por Gede\u00f3n (Is. 9,4; 10,26); el crimen de Guibe\u00e1 (Oseas 9,9; 10,9).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(c) En el Nuevo Testamento San Pablo menciona a los jueces en su lugar correcto, entre Josu\u00e9 y Samuel (Hch. 13,20) y ensalza a algunos de los jueces, al igual que a ciertos reyes (Heb. 11,32).\n<\/p>\n<h3>Texto<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1) Hebreo. La edici\u00f3n de Kittel muestra que el texto masor\u00e9tico est\u00e1 en muy buenas condiciones \u00abEst\u00e1 mejor conservado que ning\u00fan otro de los libros hist\u00f3ricos\u00bb (Moore, \u00abJueces\u00bb, 43). Las \u00fanicas dificultades serias se encuentran en el c\u00e1ntico de D\u00e9bora.<br \/>\n(2) Griego. Tenemos dos formas distintas de la Versi\u00f3n de los Setenta (cf. Lagarde, \u00abSeptuaginta-Studien\u00bb, 1892, 1-72): una se puede ver en el C\u00f3dice Alejandrino (A), Coisliniano (P), Basiliano-Vaticano (V) y muchas cursivas; la otra versi\u00f3n est\u00e1 representada por el Vaticano (B) y un considerable n\u00famero de cursivas.<br \/>\n(3) Lat\u00edn. La versi\u00f3n de San Jer\u00f3nimo es uno de los esfuerzos m\u00e1s cuidadosos de traducci\u00f3n de la Masora, y es de la m\u00e1xima importancia exeg\u00e9tica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  Padres: TEODORETO, Qu\u00e6stiones in Librum Judicorum en P.G., LXXX, 485; PROCOPIO DE GAZA, Comm. en Judices en P.G., LXXXVII, 1041; SAN AGUSTIN, Qu\u00e6stiones in Heptateuchium en P.L., XXXIV, 701. Comentaristas modernos mencionados en el cuerpo del art\u00edculo.  Vea tambi\u00e9n BONFR\u00c8RE,<br \/>I Comm. in Jos., Jud., et Ruth (Par\u00eds, 1631); SERARIO, Jud. et Ruth explanati (Maguncia, 1609); CLAIR, Les Juges et Ruth (Par\u00eds, 1878).  Comentaristas protestantes valiosos son MOORE, KEIL, BUDDE, BERTHEAU. WALTER DRUM\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente:<\/b>  Drum, Walter. \u00abJudges.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 8. New York: Robert Appleton Company, 1910. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/08547a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Aurora Mar\u00edn L\u00f3pez.  L H M.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LOS JUECES II. Bosquejo y Contenido. El libro de Jueces se divide en 3 secciones principales. En la 1\u00c2\u00aa (1:1-3:6), el autor describe la situaci\u00f3n al comienzo del per\u00ed\u00adodo. 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