{"id":2833,"date":"2016-02-04T23:32:17","date_gmt":"2016-02-05T04:32:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/juicio\/"},"modified":"2016-02-04T23:32:17","modified_gmt":"2016-02-05T04:32:17","slug":"juicio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/juicio\/","title":{"rendered":"JUICIO"},"content":{"rendered":"<p>v. Condenaci\u00f3n, Edicto, Estatuto, Mandamiento, Mandato, Orden, Ordenanza, Precepto<br \/>\nExo 12:12 y ejecutar\u00e9 mis j en todos los dioses de<br \/>\nLev 19:15 no har\u00e1s injusticia en el j, ni .. al pobre<br \/>\nDeu 1:17 no hag\u00e1is distinici\u00f3n de persona en el j<br \/>\n1Ch 16:14 Jehov\u00e1 .. sus j est\u00e1n en toda la tierra<br \/>\nJob 22:4 \u00bfacaso te castiga, o viene a j contigo, a<br \/>\nJob 34:4 escojamos para nosotros el j, conozcamos<br \/>\nJob 34:17 \u00bfgobernar\u00e1 el que aborrece j?<br \/>\nPsa 1:5 no se levantar\u00e1n los malos en el j, ni los<br \/>\nPsa 7:6 despierta en favor m\u00edo el j que mandaste<br \/>\nPsa 9:16 Jehov\u00e1 se ha hecho conocer en el j que<br \/>\nPsa 10:5 tus j los tiene muy lejos de su vista<br \/>\nPsa 19:9 los j de Jehov\u00e1 son verdad, todos justos<br \/>\nPsa 33:5 \u00e9l ama justicia y j; de la misericordia de<br \/>\nPsa 36:6 tu justicia es .. tus j, abismo grande<br \/>\nPsa 97:2 justicia y j son el cimiento de su trono<br \/>\nPsa 106:3 dichosos los que guardan j, los que<br \/>\nPsa 111:7 las obras de sus manos son verdad y j<br \/>\nPsa 112:5 y presta; gobierna sus asuntos con j<br \/>\nPsa 119:39 quita de m\u00ed .. porque buenos son tus j<br \/>\nPsa 119:43 no quites de .. porque en tus j espero<br \/>\nPsa 119:75 conozco .. Jehov\u00e1, que tus j son justos<br \/>\nPsa 119:84 har\u00e1s j contra los que me persiguen?<br \/>\nPsa 119:108 ruego, oh Jehov\u00e1 .. me ense\u00f1es tus j<br \/>\nPsa 119:120 temor de ti, y de tus j tengo miedo<br \/>\nPsa 119:149 Jehov\u00e1, vivif\u00edcame conforme a tu j<br \/>\nPsa 119:175 viva mi alma y te .. y tus j me ayuden<br \/>\nPsa 143:2 no entres en j con tu siervo, porque no<br \/>\nPro 21:3 hacer .. j es a Jehov\u00e1 m\u00e1s agradable que<br \/>\nPro 21:15 alegr\u00eda es para el justo el hacer j<br \/>\nPro 28:5 los hombres malos no entienden el j<br \/>\nPro 29:26 mas de Jehov\u00e1 viene el j de cada uno<br \/>\nEcc 3:16 en lugar del j, all\u00ed impiedad; y en lugar<br \/>\nEcc 8:6 para todo lo que quisieres hay tiempo y<br \/>\nEcc 12:14 Dios traer\u00e1 toda obra a j, juntamente<br \/>\nIsa 1:27 Sion ser\u00e1 rescatada con j .. con justicia<br \/>\nIsa 5:7 esperaba j, y he aqu\u00ed vileza; justicia, y he<br \/>\nIsa 9:7 confirm\u00e1ndolo en j y en justicia desde<br \/>\nIsa 28:6 por esp\u00edritu de j al que se sienta en j<br \/>\nIsa 53:8 por c\u00e1rcel y por j fue quitado; y su<br \/>\nJer 1:16 proferir\u00e9 mis j contra los que me dejaron<br \/>\nJer 4:12 y ahora yo pronunciar\u00e9 j contra ellos<br \/>\nJer 8:7 pero mi pueblo no conoce el j de Jehov\u00e1<br \/>\nJer 10:24 cast\u00edgame, oh Jehov\u00e1, mas con j; no con<br \/>\nJer 21:12; Jer 22:3 haced j y justicia, y librad al<br \/>\nJer 25:31 Jehov\u00e1 tiene j contra las naciones; \u00e9l es<br \/>\nEze 5:15 yo haga en ti j con furor e indignaci\u00f3n<br \/>\nEze 14:21 \u00bfcu\u00e1nto m\u00e1s .. yo enviare .. mis cuatro j<br \/>\nEze 30:19 har\u00e9, pues, j en Egipto, y sabr\u00e1n que<br \/>\nDan 7:22 se dio el j a los santos del Alt\u00edsimo<br \/>\nHos 4:11 fornicaci\u00f3n, vino y mosto quitan el j<br \/>\nHos 6:5 por esta .. tus j ser\u00e1n como luz que sale<br \/>\nJoe 3:2 entrar\u00e9 en j con ellos a causa de mi pueblo<br \/>\nAmo 5:24 corra el j como las aguas, y la justicia<br \/>\nHab 1:4 la ley .. y el j no sale seg\u00fan la verdad<br \/>\nHab 1:12 oh Jehov\u00e1, para j lo pusiste; y t\u00fa, oh<br \/>\nMat 5:21 cualquiera que matare ser\u00e1 culpable de j<br \/>\nMat 10:15; Mat 11:22, 24 el d\u00eda del j ser\u00e1 m\u00e1s tolerable<br \/>\nMat 12:18 Esp\u00edritu .. y a los gentiles anunciar\u00e1 j<br \/>\nMat 12:20 apagar\u00e1, hasta que saque a victoria el j<br \/>\nMat 12:36 de ella dar\u00e1n cuenta en el d\u00eda del j<br \/>\nMat 12:41; Luk 11:32 N\u00ednive se levantar\u00e1n en el j<br \/>\nMar 3:29 jam\u00e1s perd\u00f3n, sino que es reo de j eterno<br \/>\nMar 5:15; Luk 8:35 sentado, vestido y en su j cabal<br \/>\nJoh 5:22 a nadie .. sino que todo el j dio al Hijo<br \/>\nJoh 5:30 mi j es justo, porque no busco mi<br \/>\nJoh 8:16 y si yo juzgo, mi j es verdadero; porque<br \/>\nJoh 9:39 para j he venido yo a este mundo; para<br \/>\nJoh 12:31 ahora es el j de este mundo; ahora el<br \/>\nJoh 16:8 convencer\u00e1 al mundo de pecado .. y de j<br \/>\nAct 24:25 acerca .. del j venidero, F\u00e9lix se espant\u00f3<br \/>\nAct 26:6 por la esperanza de la .. soy llamado a j<br \/>\nRom 1:32 habiendo entendido el j de Dios, que los<br \/>\nRom 2:2 sabemos que el j de Dios contra los que<br \/>\nRom 3:19 todo el mundo quede bajo el j de Dios<br \/>\nRom 5:16 el j vino a causa de un solo pecado para<br \/>\n1Co 6:1 \u00bfosa alguno de .. ir a j delante de los<br \/>\n1Co 6:4 si, pues, ten\u00e9is j sobre cosas de esta vida<br \/>\n1Co 11:29 que come y bebe .. j come y bebe para s\u00ed<br \/>\n1Co 11:34 en su casa, para que no os reun\u00e1is para j<br \/>\n2Th 1:5 esto es demonstraci\u00f3n del justo j de Dios<br \/>\nHeb 6:2 resurrecci\u00f3n de los muertos y del j eterno<br \/>\nHeb 9:27 una sola vez, y despu\u00e9s de esto el j<br \/>\nHeb 10:27 sino una horrenda expectaci\u00f3n de j, y de<br \/>\nJam 2:13 j sin misericordia se har\u00e1 con aquel que<br \/>\nJam 2:13 y la misericordia triunfa sobre el j<br \/>\n1Pe 4:17 tiempo de que el j comience por la casa<br \/>\n2Pe 2:4 los entreg\u00f3 .. para ser reservados al j<br \/>\n2Pe 3:7 guardados para el fuego en el d\u00eda del j<br \/>\n1Jo 4:17 que tengamos confianza en el d\u00eda del j<br \/>\nJud 1:15 hacer j contra todos, y dejar convicto<br \/>\nRev 14:7 gloria, porque la hora de su j ha llegado<\/p>\n<hr>\n<p>Juicio    (heb. generalmente mishp\u00e2t, \u00abdecisi\u00f3n\u00bb, \u00abderecho\u00bb, \u00abjusticia\u00bb.  \u00abordenanza\u00bb; gr. generalmente kr\u00ed\u00adma, \u00absentencia judicial\u00bb; y kr\u00ed\u00adsis,\u00bbacto de juzgar\u00bb, \u00abejecuci\u00f3n de una sentencia\u00bb).  T\u00e9rmino que se puede referir al proceso de juzgar (Deu 1:17;  Isa 28:6; Mal 3:5), a la decisi\u00f3n judicial (Deu 16:18), a la sentencia (Rev 17:1), a las decisiones de Dios como las expresa su voluntad revelada (Psa 19:9), a la justicia en s\u00ed\u00ad (ls. 1:17) o a la ejecuci\u00f3n de una sentencia previamente definida (Jer 51:9; Rev 19:2).  V\u00e9ase D\u00ed\u00ada del juicio.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>(heb., dhin, mishpat, gr., krima, krisis). A veces se refiere al pronunciamiento de una opini\u00f3n formal o una decisi\u00f3n de seres humanos, pero mayormente indica o una calamidad que se considera enviada por Dios como castigo o una sentencia de Dios como juez de todo el mundo. Los juicios de Dios m\u00e1s importantes antes del \u00e9xodo son los de Ad\u00e1n, Eva y la serpiente despu\u00e9s de la ca\u00ed\u00adda (G\u00e9nesis 3), el diluvio (Gen 6:5), Sodoma y Gomorra (Gen 18:20) y la confusi\u00f3n de lenguas (Gen 11:1-9).<\/p>\n<p>En el AT, la relaci\u00f3n entre el Se\u00f1or e Israel se considera como un pacto. Por su propia voluntad, el Se\u00f1or hizo posible relaciones estrechas entre \u00e9l y No\u00e9 en primer lugar (Gen 6:18), y luego entre \u00e9l y Abraham y sus hijos (Gen 15:18; Gen 17:1 ss.). El se uni\u00f3 a ellos en pacto y esperaba como respuesta su devoci\u00f3n.<\/p>\n<p>Igualmente con Israel en los d\u00ed\u00adas de Mois\u00e9s, la gracia de Dios se extend\u00ed\u00ada para redimir y restaurar (Exo 6:4) y esperaba como respuesta una obediencia de amor (Exo 20:1 ss.). Dentro del pacto, el Se\u00f1or promet\u00ed\u00ada bendecir la obediencia y juzgar la desobediencia (p. ej., Deu 27:1-26; Deu 28:1-68; comparar Lev 26:3-13 ss.). La historia de Israel, comenzando con el \u00e9xodo, registra una sucesi\u00f3n de juicios sobre los enemigos del pueblo de Dios y tambi\u00e9n sobre su propia naci\u00f3n con la cual hizo un pacto cuando \u00e9sta menospreciaba su voluntad. El d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or ser\u00e1 un d\u00ed\u00ada de castigo para todos los injustos (Isa 2:12; Hos 5:8; Amo 5:18). El prop\u00f3sito del castigo es la purificaci\u00f3n. Un remanente sobrevivir\u00e1 y ser\u00e1 el n\u00facleo del nuevo Israel (Amo 5:15). Los profetas posteriores expresaron la esperanza de una victoria final del juez divino y de su intervenci\u00f3n en la historia al fin del tiempo.<\/p>\n<p>En el NT la idea del juicio aparece en contextos tanto humanos como divinos.<\/p>\n<p>Jes\u00fas amonesta a no juzgar con falta de amor (Mat 7:1). Pablo dice que el hombre espiritual no puede ser juzgado por incr\u00e9dulos (1Co 2:15) y amonesta a no juzgar a los que son d\u00e9biles en la fe (Rom 14:1; 1 Corintios 8\u201410).<\/p>\n<p>En el NT el juicio es uno de los aspectos del reino venidero de Dios. El juicio de Dios caer\u00e1 sobre todos los que no se preparan para su venida (Luk 3:9). Jes\u00fas vendr\u00e1 para juzgar tanto a los vivos como a los muertos (Mat 25:31 ss.).<\/p>\n<p>En el NT el juicio es uno de los aspectos de la liberaci\u00f3n de los creyentes (Luk 18:1-8; 2Th 1:5-10; Rev 6:10). Dios es paciente en la administraci\u00f3n del juicio de manera que la gente pueda proceder al arrepentimiento (Luk 13:6-9; Rom 2:4; 2Pe 3:9). El juicio \u2014cuando Dios destronar\u00e1 todo lo que lo resiste, tanto entre los esp\u00ed\u00adritus de maldad (1Co 6:2-3) como entre los seres humanos (Mat 25:31-46)\u2014 afectar\u00e1 a todo el mundo, porque todos tienen responsabilidad bajo Dios de acuerdo a la gracia que han recibido (Mat 11:20-24; Luk 12:17 ss.; Rom 2:12-16). Este mundo actual ser\u00e1 sacudido y destruido (Mat 24:29, Mat 24:35) y un nuevo mundo lo reemplazar\u00e1 (2Pe 3:13; Rev 21:1). Dios depositar\u00e1 la administraci\u00f3n de este juicio final en manos de su hijo en su aparici\u00f3n en gloria (Mat 3:11-12; Joh 5:22; Rom 2:16). Ver ESCATOLOGIA.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>Decisi\u00f3n y pronunciamiento formal de Dios o de los hombres, con premio o castigo consecuente.<\/p>\n<p> 1- El \u00abD\u00ed\u00ada de Yahweh\u00bb ser\u00e1 un d\u00ed\u00ada terrible de castigo para los injustos, Isa 2:12, Amo 5:18, Ose 5:8-9, Joel 2.<\/p>\n<p> 2- El Juicio Final de cada hombre y mujer ser\u00e1 basado, no en la fe, sino en las \u00abobras\u00bb que hicieron con esa fe: Mat 25:31-46, Rom 2:5-11, 2Co 5:10, Rev 20:11-15, Jua 5:29, Efe 2:10.<\/p>\n<p> 3- Juicios de los hombres: \u00abNo juzgu\u00e9is\u00bb: Mat 7:1-3, Ro.14, 1Co 8:10).<\/p>\n<p> 4- Juicio a Jes\u00fas: Eclesi\u00e1stico y civil, Mt.26, Mc.14, Lc.22, Jn.18.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>El t\u00e9rmino hebreo shepet se traduce como j. Es un derivado de shapat (juzgar, gobernar). Otros vocablos relacionados son shepot (juicio) y mishpat (justicia). Estas palabras est\u00e1n ligadas a la idea de los procesos de gobierno. Pero hay que recordar que los antiguos no divid\u00ed\u00adan a \u00e9stos en diferentes ramas, pues una misma persona pod\u00ed\u00ada ejercer las funciones ejecutivas, legislativas y judiciales. Por eso muchas veces, cuando se lee: \u2020\u0153los j. de Jehov\u00e1\u2020\u009d, debe entenderse que se habla de las decisiones de Dios, su palabra, lo que \u00e9l ordena (\u2020\u0153Se gozar\u00e1n las hijas de Jud\u00e1 por tus j.\u2020\u009d [Sal 48:11]; \u2020\u0153No me apart\u00e9 de tus j., porque t\u00fa me ense\u00f1aste\u2020\u009d [Sal 119:102]). En muchas otras ocasiones, cuando se usa shepet, se encierra un sentido penal. As\u00ed\u00ad, Dios habla a Israel: \u2020\u0153&#8230; y yo os sacar\u00e9 de las tareas pesadas de Egipto &#8230; y os redimir\u00e9 con brazo extendido, y con j. grandes\u2020\u009d (Exo 6:6; Exo 7:4). Y castiga a Jerusal\u00e9n con \u2020\u0153cuatro j. terribles, espada, hambre, fieras y pestilencia\u2020\u009d (Eze 14:21). Por las sentencias de los jueces est\u00e1n \u2020\u0153preparados &#8230; j. para los escarnecedores, y azotes para las espaldas de los necios\u2020\u009d (Pro 19:29). De manera que, a veces, se utiliza la palabra j. como sin\u00f3nimo de castigo.<\/p>\n<p>Dios es \u2020\u0153el Juez de toda la tierra\u2020\u009d (Gen 18:25; Jer 25:31). \u2020\u0153Dios es el j.\u2020\u009d (Jue 11:27; Sal 50:6; Sal 75:7), y como tal juzga las acciones de los hombres. Esto indica que cada uno de ellos tiene una responsabilidad ante Dios, tiene que rendirle cuentas a \u00e9l. Las decisiones que Dios toma son perfectas (\u2020\u0153Los j. de Jehov\u00e1 son verdad, todos justos\u2020\u009d [Sal 19:9]). La funci\u00f3n de juzgar entre los hombres se consideraba una delegaci\u00f3n divina, \u2020\u0153porque el j. es de Dios\u2020\u009d (Deu 1:17). Los jueces humanos s\u00f3lo act\u00faan en representaci\u00f3n de \u00e9l.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, ESCA DOCT<\/p>\n<p>ver, DISPENSACI\u00ed\u201cN, APOCALIPSIS (Libro), TRIBULACI\u00ed\u201cN, BABILONIA, D\u00ed\u008dA, ESCATOLOG\u00ed\u008dA, GRACIA, MILENIO, TRIBULACI\u00ed\u201cN<\/p>\n<p>vet, (a) Juicio penal. Puede ser administrado en la tierra en el gobierno que Dios ejerce sobre los hombres o sobre su pueblo, de acuerdo con los principios de la econom\u00ed\u00ada que est\u00e9 entonces en vigor (v\u00e9ase DISPENSACI\u00ed\u201cN); o en el m\u00e1s all\u00e1 para la eternidad, en conformidad con los decretos de Dios. Los cuatro gravosos juicios de Dios sobre los vivientes cayeron sobre Jerusal\u00e9n y han ca\u00ed\u00addo en general sobre la humanidad. Caer\u00e1n todav\u00ed\u00ada sobre la tierra en el futuro, como se muestra en Apocalipsis (v\u00e9ase APOCALIPSIS [LIBRO DE]): (A) Guerra, muerte por espada, sea de parte de un enemigo exterior, o en guerra civil. (B) Hambre, que puede provenir de escasez en la tierra o de un asedio. (C) Plagas de animales, que pueden incluir las devastaciones de langostas, debido a que asolan la tierra, destruyendo sus frutos. (D) Pestilencia, que a menudo ha provocado la muerte en grandes proporciones de las poblaciones (Ez. 14:13- 21). Aparte de \u00e9stos, se dan conflagraciones en diversas partes de la tierra: terremotos, erupciones, ciclones, avalanchas, inundaciones, heladas, naufragios, maremotos, etc., que se suceden con frecuencia. Todo ello tiene lugar en los juicios providenciales de Dios, y mediante ellos El se hace o\u00ed\u00adr de continuo, manifestando su poder (cfr. Jb. 37:13). Pero, adem\u00e1s de este gobierno providencial, hay a menudo juicios directos, y por ello el profeta dijo: \u00abluego que hay juicios tuyos en la tierra, los moradores del mundo aprenden justicia\u00bb (Is. 26:9). Sin embargo, tales juicios son muy frecuentemente considerados como fen\u00f3menos naturales, meros accidentes o calamidades, sin reconocimiento alguno de Dios, y son pronto olvidados. Debieran servir para advertir a los hombres; as\u00ed\u00ad como a menudo caen lluvias ligeras antes de una tormenta, estos frecuentes juicios son s\u00f3lo los heraldos de la gran tormenta de la ira de Dios que ciertamente caer\u00e1 sobre este mundo culpable cuando se derramen las copas de su indignaci\u00f3n (cfr. Ap. 6-20). Todo juicio, esto es, el acto de juzgar (gr. \u00abkrisis\u00bb), sea de muertos o de vivos, ha sido dado al Se\u00f1or Jes\u00fas. El es presentado como viniendo de Edom, con vestidos te\u00f1idos en Bosra, cuando El pisotear\u00e1 en su ira a las gentes, y la sangre de ellos manchar\u00e1 todas sus ropas (Is. 63:1-3). Sus juicios caer\u00e1n sobre las naciones vivientes; asimismo, antes de que Israel sea restaurado a la bendici\u00f3n, el juicio de Dios caer\u00e1 tambi\u00e9n sobre ellos (v\u00e9ase TRIBULACI\u00ed\u201cN [GRAN]). Dios tambi\u00e9n ejecutar\u00e1 juicios sobre la Cristiandad profesante (v\u00e9ase BABILONIA-b). El castigo eterno de los malvados recibe el nombre de \u00abjuicio eterno\u00bb (He. 6:2). Los \u00e1ngeles ca\u00ed\u00addos est\u00e1n reservados para juicio (2 P. 2:4), y el fuego eterno est\u00e1 preparado para el diablo y sus \u00e1ngeles (Mt. 25:41). (b) Juicio en sesi\u00f3n formal. La com\u00fan expresi\u00f3n \u00abJuicio final\u00bb no se halla en las Escrituras. Mediante esta expresi\u00f3n se entiende, generalmente, que toda la humanidad en \u00abel d\u00ed\u00ada del Juicio\u00bb, comparecer\u00e1 ante Dios, el Se\u00f1or Jes\u00fas, para ser juzgada por sus obras y para o\u00ed\u00adr cada uno la decisi\u00f3n acerca de su destino eterno. Pero esto no es conforme a las Escrituras. En todos los pasajes (excepto 1 Jn. 4:17 donde se dice que el cristiano tiene confianza \u00aben el d\u00ed\u00ada del juicio\u00bb), el t\u00e9rmino es \u00abd\u00ed\u00ada de juicio\u00bb; y no \u00abel d\u00ed\u00ada del juicio\u00bb como refiri\u00e9ndose a un d\u00ed\u00ada espec\u00ed\u00adfico. Adem\u00e1s del juicio sesional de los imperios en Dn. 7:9-14, hay otros dos de estos juicios en las Escrituras, revelados con mayor o menor detalle, y que no deben ser confundidos, no teniendo lugar al mismo tiempo ni con respecto a la misma categor\u00ed\u00ada de personas. El Se\u00f1or Jes\u00fas ha sido designado el juez tanto de los vivos como de los muertos (Hch. 10:42). En Mt. 25 se da el juicio de vivos, en tanto que en Ap. 20 son los muertos los juzgados. El contraste se puede expresar as\u00ed\u00ad: en Mt. 25 se trata de las naciones vivientes, sin menci\u00f3n de los muertos; la escena donde se desarrolla es en esta tierra, a la que viene el Hijo del hombre. En Ap. 20 se trata de los muertos, sin menci\u00f3n de los vivos; la tierra ha desaparecido de delante de Aquel que se sienta sobre el Gran Trono Blanco. En Mt. 25, unos son salvados y otros perdidos. En Ap. 20 no se menciona ning\u00fan salvo: todos son perdidos. En Mt. 25 el juicio se refiere al trato dado a los hermanos del Se\u00f1or, sin menci\u00f3n de pecados generales. En Ap. 20 el juicio tiene como base los pecados generales, sin menci\u00f3n alguna de su tratamiento de los santos. Es evidente que se trata de juicios distintos y separados en el tiempo y en el espacio. El juicio de los \u00abvivos\u00bb ser\u00e1 en el comienzo del reinado del Se\u00f1or. Despu\u00e9s de que la Iglesia sea recogida a la gloria, Cristo tendr\u00e1 sin embargo siervos suyos haciendo su voluntad sobre la tierra, como sus dos testigos en Ap. 11:3 (cfr. tambi\u00e9n Mt. 10:23). Cuando vuelva a reinar, las naciones ser\u00e1n juzgadas en base al trato dado a aquellos a los que llama sus \u00abhermanos\u00bb. El juicio de los \u00abmuertos\u00bb malvados tendr\u00e1 lugar despu\u00e9s del milenio, y abarcar\u00e1 a todos los que han muerto en sus pecados; todos los secretos de los hombres ser\u00e1n entonces juzgados. Surge, as\u00ed\u00ad, la cuesti\u00f3n en cuanto a los creyentes que puedan estar a\u00fan vivos en la venida del Se\u00f1or y de la multitud de aquellos que ya han muerto. No pueden ser incluidos ni en el juicio de Mt. 25 ni en el de Ap. 20. En cuanto a su suerte personal, por lo que toca a su salvaci\u00f3n, tenemos la clara afirmaci\u00f3n de Jn. 5:24, acerca de que los tales no vendr\u00e1n a juicio en absoluto. \u00abEl que oye mi palabra, y cree al que me envi\u00f3, tiene vida eterna; y no vendr\u00e1 a condenaci\u00f3n (gr. \u00abkrisis\u00bb: juicio), mas ha pasado de muerte a vida\u00bb. Cfr. el uso de \u00abkrisis\u00bb en los vv. 22, 27, 30, y cfr. v. 29, donde deber\u00ed\u00ada ser \u00abresurrecci\u00f3n de juicio\u00bb. Tambi\u00e9n aparece la misma palabra en He. 9:27: \u00ab&#8230; est\u00e1 establecido para los hombres que mueran una sola vez, y despu\u00e9s de esto el juicio&#8230; Cristo&#8230; aparecer\u00e1 por segunda vez, sin relaci\u00f3n con el pecado, para salvar a los que le esperan\u00bb. (c) El tribunal de Cristo. Todo quedar\u00e1 manifestado ante el tribunal de Cristo, a fin de que cada uno reciba seg\u00fan lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o malo (2 Co. 5:10). Esto no entra en colisi\u00f3n con la anterior afirmaci\u00f3n de que el creyente \u00abno vendr\u00e1 a juicio\u00bb. El Se\u00f1or Jes\u00fas se sentar\u00e1 en el tribunal. Es El el que muri\u00f3 por los pecados de los creyentes y resucit\u00f3 nuevamente para su justificaci\u00f3n; y El es la justicia del creyente: El no va a juzgar su propia obra. Los creyentes, habiendo sido justificados por el mismo Dios, no pueden ser juzgados. En Jn. 5:24 se afirma taxativamente que El no viene en absoluto a juicio. Pero ser\u00e1 manifestado: las cosas llevadas a cabo en el cuerpo ser\u00e1n revisadas, todo ser\u00e1 examinado por El en su verdadera luz, tanto lo bueno como lo malo, y esto destacar\u00e1 la gracia de Aquel que ha dado la salvaci\u00f3n. Se requerir\u00e1 entonces del creyente que d\u00e9 cuenta de c\u00f3mo ha servido al Se\u00f1or. \u00bfHa usado el talento que le ha sido confiado? Habr\u00e1 aquellos que habr\u00e1n trabajado con materiales impropios, y tal obra ser\u00e1 quemada, con lo que el obrero perder\u00e1 su recompensa, aunque el obrero mismo ser\u00e1 salvo, pero como a trav\u00e9s de fuego. Para otros, su obra permanecer\u00e1, y los tales conseguir\u00e1n recompensa por su labor (1 Co. 3:14). Cada uno recibir\u00e1 recompensa conforme a la obra realizada (v. 8). El ap\u00f3stol Juan exhort\u00f3 a los creyentes a permanecer en Cristo a fin de que \u00e9l mismo, como obrero, no tuviera que avergonzarse ante el Se\u00f1or en su venida (1 Jn. 2:28; cfr. 2 Jn. 8). Estos pasajes tienen relaci\u00f3n con el servicio de los cristianos, los cuales reciben uno o varios talentos. (V\u00e9anse D\u00ed\u008dA DE JEHOV\u00ed\u0081, ESCATOLOG\u00ed\u008dA, GRACIA, MILENIO, TRIBULACI\u00ed\u201cN.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[870]<\/p>\n<p>    Acto por el cual se determina el cumplimiento o el incumplimiento de la ley por una autoridad legal, juez o tribunal, competente y se determina la responsabilidad del acusado.<\/p>\n<p>    Ordinariamente el juicio, por tradici\u00f3n y por frecuente legislaci\u00f3n, se realiza en medio de unas formalidades procesales que hagan posible una sentencia justa y respetuosa con la dignidad de la persona acusada, incluso aunque resulte culpable. Esas formalidades son proceso ordenado y proporcionado, presunci\u00f3n de inocencia, pruebas fiscales, defensa adecuada, sentencia clara, capacidad de recurso, pena prevista y previamente legislada. Si fallan las condiciones del juicio justo, la acci\u00f3n de la justicia quedar\u00ed\u00ada invalidada.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nEl juicio es el proceso por el cual Dios pide cuentas al pueblo de su conducta y reparte en consecuencia su destino. El tema del juicio es importante en la ense\u00f1anza de Jes\u00fas que repite muchos rasgos basados en el Antiguo Testamento, la apocal\u00ed\u00adptica y la literatura rab\u00ed\u00adnica.<\/p>\n<p>Tres aspectos importantes se\u00f1alamos, a saber: en primer lugar, analizamos la terminolog\u00ed\u00ada del concepto juicio y su significado. En segundo lugar, describimos el mensaje de Jes\u00fas acerca del juicio. En tercer lugar, presentamos el alcance que dicho concepto tiene en los escritos evang\u00e9licos.<\/p>\n<p>. La terminolog\u00ed\u00ada y el significado de juicio<br \/>\nEl verbo griego puede significar \u00abuna forma de opini\u00f3n\u00bb (Lc 7, 43). Pero normalmente en el Nuevo Testamento describe el paso de una sentencia a otra en un tribunal (Mt 5, 40). O metaf\u00f3ricamente la palabra est\u00e1 en relaci\u00f3n al juicio divino (Mt 7, 1-2; Jn 5, 22. 30). Con frecuencia el centro de atenci\u00f3n est\u00e1 sobre un aspecto negativo de condenaci\u00f3n (Mt 7, 1; Jn 3, 17-18).<\/p>\n<p>El nombre normalmente se refiere al \u00abacto del juicio\u00bb (Mt 5, 21-22; Lc 11, 31-32). Otras veces la palabra denota el \u00abveredicto o sentencia\u00bb (Lc 23, 40). Pero esta distinci\u00f3n es dudosa (Jn 9, 39). La influencia de los LXX, donde el grupo de palabra usualmente traduce spt se puede ver en algunos lugares de los sin\u00f3pticos (Mt 23, 23; Lc 11, 42) krisis significa \u00abjusticia\u00bb. En otros lugares probablemente significa \u00abnorma\u00bb (mt 19, 28; Lc 11, 42). Aunque el nombre \u00abjuicio\u00bb (krites) se encuentra en las par\u00e1bolas (Mt 5, 25; Lc 18, 2. 6) y no es usado como una descripci\u00f3n de Dios en los dichos directos de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Otras expresiones son el sustantivo \u00abcondena\u00bb (Mt 12, 41-42) y el verbo \u00abcondenar\u00bb (Mt 12, 37). Otras palabras como \u00abcastigo\u00bb, \u00abretribuci\u00f3n\u00bb, \u00abjustificar\u00bb, \u00abjusticia\u00bb (Lc 18, 1-8; 21, 22), \u00abvisita\u00bb (Lc 19, 44) y tambi\u00e9n las referencias expl\u00ed\u00adcitas al \u00abd\u00ed\u00ada del juicio\u00bb, tienen su origen en la Antigua Alianza y los autores neotestamentarios explican este motivo y su desarrollo en algunos lugares (Mt 7, 22; 12, 36; Lc 21, 34).<\/p>\n<p>mensaje de Jes\u00fas. Jes\u00fas rechaza la idea extendida de que la riqueza o el sufrimiento de los individuos es la recompensa de Dios por la rectitud o castigo por el pecado (Mc 12, 38-44; Jn 9, 2-3). El evangelio de San Lucas describe la suerte de algunos galileos, cuya sangre mezcl\u00f3 Pilato con la de los sacrificios y con aquellos otros sobre los que se desplom\u00f3 la torre de Silo\u00e9. No es que las v\u00ed\u00adctimas fueron especialmente malvadas, sino que cada uno debe arrepentirse en la presencia del juicio de Dios (Lc 13, 1-5).<\/p>\n<p>. El juicio de las<br \/>\nLa mayor\u00ed\u00ada de las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas consist\u00ed\u00adan en advertir a sus contempor\u00e1neos que un impenitente Israel est\u00e1 apartado para una cat\u00e1strofe hist\u00f3rica inminente. Seg\u00fan la par\u00e1bola de los ni\u00f1os en la plaza (Mt 11, 16-19), esta negativa de la generaci\u00f3n a jugar con otro Juan Bautista o Jes\u00fas demuestra su desaf\u00ed\u00ado de Dios. Esta frase identifica los contempor\u00e1neos de Jes\u00fas con la generaci\u00f3n rebelde de Dt 32, 5; Sal 78, 8; Jr 7, 29. Esta es la \u00faltima generaci\u00f3n de un pueblo rebelde, destinado ahora a pagar de lleno el d\u00e9bito acumulado de la resistencia de las naciones a Dios (Lc 11, 47-51; Mc 12, 1-12). Este ser\u00ed\u00ada el tiempo para un cambio de coraz\u00f3n, pero en un tiempo estrictamente limitado (Lc 13, 6-9).<\/p>\n<p>Jerusal\u00e9n y sus l\u00ed\u00adderes religiosos son el principal objetivo de aquellas advertencias. A la manera de un profeta del Antiguo Testamento, Jes\u00fas lamenta el fracaso de Jerusal\u00e9n para responder a su llamada y profetiza su desolaci\u00f3n (Lc 13, 3435; 19, 41- 44). El juicio toma la forma del abandono de Dios de Israel a sus enemigos, como en Jerem\u00ed\u00adas (Jr 7, 25-34; 12, 7; 25, 4-11) y Oseas (Os 9, 15-17; 10, 13-15).<\/p>\n<p>Ello ha sido argumentado notablemente por C. H. Dood y J. Jerem\u00ed\u00adas; esas diversas par\u00e1bolas que en los evangelios son dirigidas a los disc\u00ed\u00adpulos y refieren la venida final de Jes\u00fas y el juicio final, son dirigidas por Jes\u00fas a sus enemigos o a las multitudes y se refieren a la cat\u00e1strofe que viene a Israel (Mt 24, 45-25, 30). Pero despu\u00e9s, J. Jeremias concede que Jes\u00fas esperaba un juicio final, ello es mejor para permitir que algunas par\u00e1bolas aluden a la crisis inminente de Israel, otras al juicio final de todo el pueblo. Pero nosotros podemos por supuesto agregar con Jeremias que Jes\u00fas no ha dado una soluci\u00f3n entre la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n y el juicio final podr\u00ed\u00ada extenderse por los siglos.<\/p>\n<p>juicio final. Jes\u00fas habla de un juicio de todo el pueblo a partir del \u00abd\u00ed\u00ada\u00bb cuando el Hijo del hombre llega a establecer su reino en su plenitud (Mt 7, 22; Lc 17, 30-35). Dios es el juez (Mt 10, 28). El papel propio de Jes\u00fas en el juicio es a veces ese del testigo para o contra la persona juzgada (Mt 10, 32-33), pero a veces \u00e9l es el juez (Mt 7, 21-23; 16, 27). Esta es la fuerza en el argumento en los dichos primitivos del Hijo del hombre, Jes\u00fas es testigo m\u00e1s que juez y esa la representaci\u00f3n de \u00e9l como juez es por tanto un desarrollo tard\u00ed\u00ado. Aunque el hecho de que el Hijo del hombre se siente a la derecha de Dios (Mc 14, 62) muestra c\u00f3mo f\u00e1cilmente un concepto podr\u00ed\u00ada pasar en el otro.<\/p>\n<p>El juicio implica una divisi\u00f3n entre dos clases de gente, los hijos del reino y los hijos del mal (Mt 13, 38), \u00abprudente\u00bb y \u00abnecio\u00bb (Mt 7, 24-27), \u00aboveja\u00bb y \u00abcabras\u00bb (Mt 25, 31-46), aquellos que entran en la vida y aquellos que son arrojados al infierno (Mc 9, 42-48). Esto refleja la distinci\u00f3n radical entre el \u00abjusto\u00bb y el \u00abmalvado\u00bb basado en la literatura apocal\u00ed\u00adptica y en los rollos del Mar Muerto.<\/p>\n<p>Jes\u00fas mantiene el \u00e9nfasis jud\u00ed\u00ado sobre el juicio seg\u00fan las obras (Mt 7, 21-23; 12, 36-37; 25, 31-46). El suministra ejemplos de una clase particular de hechos que ser\u00e1n sellados por la condenaci\u00f3n de una persona, por ejemplo provocando a un peque\u00f1o a pecar (Mc 9, 42), falta de cuidado al pobre (Lc 16, 19-31; Mt 25, 31-46), fracasado para perdonar (Mt 18, 21-35) siendo cr\u00ed\u00adtico hacia los dem\u00e1s (Mt 7, 1-2). Estas advertencias de condenaci\u00f3n est\u00e1n indicadas en aquel que comete adulterio, recoge impuestos deshonestos, pero el piadoso ser\u00e1 excluido como persona de la comunidad (Mt 23, 33; Lc 18, 9-14).<\/p>\n<p>En algunos dichos de juicio, son trabajos obligados con relaci\u00f3n o respuesta a Jes\u00fas (Mt 7, 24-27). Otros dichos declaran que la reacci\u00f3n de Jes\u00fas ser\u00e1 el criterio clave en el juicio (Lc 12, 8-9).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s del lenguaje de relaci\u00f3n, Jes\u00fas usa otro lenguaje m\u00e1s pict\u00f3rico para representar el destino humano m\u00e1s all\u00e1 del juicio. La familia de Dios se sentar\u00e1 en la mesa del Padre, mientras otros son echados fuera (Lc 13, 28-29). Estos ver\u00e1n a Dios (Mt 5, 8) y la experiencia de vida eterna (Mc 10, 30). Un negativo resultado se describe como fuego insaciable o Gehenna (Mc 9, 43. 45; Mt 5, 22; Lc 12, 5).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n debe ser notado que en comparaci\u00f3n con gran parte de la literatura jud\u00ed\u00ada, las referencias de Jes\u00fas al destino del malvado son alusiones no espec\u00ed\u00adficas y como referencias suceden casi siempre al oyente, para responder al mensaje de Jes\u00fas, no en las descripciones del destino de alg\u00fan otro.<\/p>\n<p>La evidencia sugiere que la comprensi\u00f3n de Jes\u00fas del juicio se fija no en una retribuci\u00f3n estricta de la justicia, por lo cual recompensa y castigo son recompensados por los hechos humanos. Mejor dicho, el centro est\u00e1 en relaci\u00f3n a Jes\u00fas o a Dios a trav\u00e9s de \u00e9l. La relaci\u00f3n elegida por el pueblo cuando ha sido confrontada por el mensaje del Reino de Dios ser\u00e1 confirmada en el juicio final. Cuando el lenguaje de juicio seg\u00fan los trabajos se usa, el car\u00e1cter de los trabajos es comprendido como evidente de una relaci\u00f3n de la persona con Dios, o como presentaci\u00f3n si la direcci\u00f3n b\u00e1sica de la vida de uno es hacia \u00e9l o lejos de \u00e9l.<\/p>\n<p>Esta perspectiva sobre el mensaje de Jes\u00fas est\u00e1 reforzada por otras tres im\u00e1genes del juicio. El motivo de los dos caminos, ya familiar en el juda\u00ed\u00adsmo sugiere que los destinos humanos no son recompensas o castigos impuestos desde fuera, sino el resultado inherente de la elecci\u00f3n que hace el pueblo (Mt 7, 13-14). La imagen del tesoro en los cielos (Tob 4, 3-10) describe los destinos de la gente como el resultado final de sus deseos. Jes\u00fas rechaza la especulaci\u00f3n acerca de algunos aspectos del juicio final y sus resultados. El es callado acerca de la geograf\u00ed\u00ada del reino de Dios o de la Gehenna. Mejor dicho, la especulaci\u00f3n acerca del n\u00famero de aquellos salvados (2 Esd 8, 1) incita sus corazones a estar seguros de su propia entrada en el reino (Lc 13, 23-24). Y modera un aviso terminante del juicio con gran \u00e9nfasis sobre el cuidado infinito de Dios para sus criaturas (Lc 12, 4-12).<\/p>\n<p>. La importancia del juicio en los evangelios<br \/>\nSan Mateo en comparaci\u00f3n con San Marcos y San Lucas acrecienta el \u00e9nfasis sobre el juicio, la recompensa y el castigo. Aumenta el n\u00famero de referencias a la Gehenna y relaciona im\u00e1genes (Mt 5, 22; 8, 12; 13, 42; 22, 13) y hace m\u00e1s prominente uso de juicio como una sanci\u00f3n para el comportamiento (Mt 6, 1-6; 18, 35; 25, 14-30). De acuerdo con este est\u00e1 la presi\u00f3n sobre el juicio seg\u00fan las obras. Es peculiar a Mateo la par\u00e1bola de las ovejas y las cabras (Mt 25, 31-46) cuyos destinos son repartidos seg\u00fan a hechos de misericordia o no, hacia el menor de aquellos mis hermanos.<\/p>\n<p>El evangelio de San Mateo presenta el juicio de Dios sobre \u00abesta generaci\u00f3n\u00bb de jud\u00ed\u00ados, en particular l\u00ed\u00adderes jud\u00ed\u00ados (Mt 23, 29-36). Ellos son el objeto de la serie de \u00abayes\u00bb en el cap\u00ed\u00adtulo 23. Mateo solamente a\u00f1ade a la par\u00e1bola de los vi\u00f1adores homicidas la conclusi\u00f3n: \u00abPor eso os digo: Se os quitar\u00e1 el Reino de Dios para d\u00e1rselo a un pueblo que rinda sus frutos\u00bb (Mt 21, 43).<\/p>\n<p>El Cuarto Evangelio refiere solamente dos pasajes del juicio final. Cuando en Jn 12, 48 Jes\u00fas dice a la gente que ser\u00e1 juzgada en el \u00faltimo d\u00ed\u00ada por la palabra que ha hablado, el pensamiento parece estar cerrado al de Marcos 8, 38. Juan 5, 26-29 ofrece la descripci\u00f3n tradicional apocal\u00ed\u00adptica de una resurrecci\u00f3n final general y juicio. Cristo es el juez (v. 27). El juzga seg\u00fan sus obras y hay dos posibles desenlaces, vida y condenaci\u00f3n (krisis) v. 29. Los t\u00e9rminos (condenaci\u00f3n) y (juzgar) indican condenaci\u00f3n (cf. Jn 3, 18; 12, 31; 16, 11). Pero estos versos est\u00e1n puestos en relaci\u00f3n a los versos 19-25 que enfatizan un proceso de juicio ya en vigor \u00abel que escucha mis palabras y cree en el que me envi\u00f3 tiene vida eterna y no incurre en condenaci\u00f3n, sino que ha pasado de la muerte a la vida\u00bb. Entonces el veredicto del \u00faltimo juicio es una ratificaci\u00f3n de la vida o la muerte que el pueblo ya experimenta por su reacci\u00f3n a Cristo.<\/p>\n<p>El resultado inmediato de la fe es la recepci\u00f3n de la vida eterna (Jn 3, 16; 5, 24; 12, 50) que deriva su cualidad de relaci\u00f3n a Cristo (Jn 17, 3). La experiencia de vida eterna alarga su meta m\u00e1s all\u00e1 de la muerte (Jn 11, 25-26) o en el \u00faltimo d\u00ed\u00ada (Jn 5, 29; 6, 40). Aquellos que no reciben a Cristo est\u00e1n fuera de su relaci\u00f3n con \u00e9l. La c\u00f3lera de Dios permanece en \u00e9l (Jn 3, 36), ellos permanecen en las tinieblas y la muerte (Jn 12, 46). Mientras que los sin\u00f3pticos usan una imaginer\u00ed\u00ada llena de colorido como reino y alianza, Juan prefiere el m\u00e1s abstracto lenguaje de amor, conocimiento de Dios, vida, muerte.<\/p>\n<p>Pero el evangelista tambi\u00e9n presenta a Cristo como juez salvador. Cristo declara que Dios no lo ha enviado al mundo para juzgar al mundo (Jn 3, 17) y tampoco ha venido para condenar al mundo (Jn 12, 47), porque \u00abJes\u00fas no juzga a nadie\u00bb (Jn 8, 15). Jes\u00fas se presenta como el juez establecido por Dios (Jn 5, 23) y su venida es juicio (Jn 3, 18-19; 9, 39; 12, 31). Esta aparente contradicci\u00f3n se resuelve si se considera el car\u00e1cter particular de la persona de Cristo. El fue enviado al mundo para la salvaci\u00f3n del mundo: \u00e9l lo debe salvar y liberar. Este es el dise\u00f1o de Dios. El Se\u00f1or no obliga al hombre, \u00e9ste puede rechazar la liberaci\u00f3n y negarse a la fe. Con lo cual se juzga a s\u00ed\u00ad mismo y el salvador llega para \u00e9l como el juez supletorio de su condena. Pero todo el que viene a Cristo y acepta que las propias obras son manifestadas a la luz, tiene ya hecho el paso decisivo, porque de parte del juez \u00e9l no encuentra la condena, sino la salvaci\u00f3n. En la acci\u00f3n de Dios prevalece la salvaci\u00f3n. De igual modo, juicio y condena no tiene valor en s\u00ed\u00ad, si no son rechazo y negaci\u00f3n del \u00fanico valor, Cristo. >escatolog\u00ed\u00ada; pobres.<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 J. B. CREEN &#8211; S. MCKNIGHT &#8211; 1. H. MARSHALL (eds.), of Jesus and Gospels, Leicester- England 1992, 408-411; L. COENEN &#8211; E. BEYREUTHER -H. BIETENHARD, Teol\u00f3gico del Nuevo Testamento, vol. II. Salamanca 1980, 389-397; H. BALz &#8211; G. SCHNEIDER, exeg\u00e9tico del Nuevo Testamento, Salamanca 1996, 2404-2407; 2407-2415; 2418-2419.<\/p>\n<p>Llamas<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>1. Visi\u00f3n general<\/p>\n<p>(-> dualismo, apocal\u00ed\u00adptica, pecado, gracia, perd\u00f3n). Justicia y juicio son elementos esenciales de la Biblia hebrea. En ambos casos hay un elemento de \u00abequilibrio\u00bb entre la acci\u00f3n de los hombres y la respuesta de Dios que \u00abdar\u00e1 a cada uno seg\u00fan sus obras\u00bb (cf. Prov 24,12; Is 3,11; etc.). Pero en el juicio de Dios hay siempre algo que va m\u00e1s all\u00e1 de las obras de los hombres: un plus de creatividad y misericordia*. Por eso, los \u00abjueces\u00bb* de Israel, m\u00e1s que simples funcionarios de un derecho objetivo son salvadores. Con los apocal\u00ed\u00adpticos se endurece la norma del juicio de Dios, como indicaremos. En este contexto ponemos de relieve el pecado de los \u00e1ngeles, que han pervertido a los hombres, volvi\u00e9ndose merecedores de juicio y condena. En este mismo contexto se puede hablar de un juicio y condena de Dios que desborda los l\u00ed\u00admites de la historia (a diferencia de los tiempos anteriores, donde todos los muertos se hund\u00ed\u00adan en un tipo de Sheol* indiferenciado), adquiriendo unos rasgos escatol\u00f3gicos. En ese contexto viene a destacarse el mensaje de \u00abno juicio\u00bb de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>(1) Henoc. Juicio y condena de los \u00e1ngeles. El mismo Dios conf\u00ed\u00ada a Henoc el encargo de dictar la sentencia contra los \u00e1ngeles rebeldes, que le hab\u00ed\u00adan pedido que intercediera por ellos: \u00abVe y di a los Vivientes celestiales que te hab\u00ed\u00adan enviado a rogar por ellos: Vosotros deber\u00ed\u00adais haber rogado por los hombres, no los hombres por vosotros. \u00bfPor qu\u00e9 hab\u00e9is dejado el cielo alto, santo y eterno, y hab\u00e9is yacido con mujeres, cometiendo torpezas con las hijas de los hombres&#8230;? Vosotros, santos espirituales, vivos con vida eterna, os hab\u00e9is hecho impuros con la sangre de las mujeres, en sangre mortal hab\u00e9is engendrado, sangre humana hab\u00e9is deseado, produciendo carne y sangre como hacen los que son mortales y perecederos. Por eso (a los hombres) les di mujeres, para que en ellas planten su semilla&#8230; Vosotros, por el contrario, erais al principio espirituales, vivos con vida eterna, inmortales por todas las generaciones del universo. Por eso no os di mujeres, pues los seres espirituales del cielo tienen en \u00e9l su morada. Ahora, los gigantes nacidos de los esp\u00ed\u00adritus y de la carne ser\u00e1n llamados malos esp\u00ed\u00adritus en la tierra y sobre ella tendr\u00e1n su morada&#8230; Los esp\u00ed\u00adritus de los gigantes, los nefilim, oprimen, corrompen, atacan, pelean, destrozan la tierra y traen pesar; nada de lo que comen les basta, ni cuando tienen sed quedan ahitos. Y se alzan esos esp\u00ed\u00adritus contra los hijos de los hombres y sobre las mujeres, pues de ellos nacieron. Ahora pues, di a los Vigilantes&#8230;: En el cielo pues estabais y, aunque no se os hab\u00ed\u00adan revelado todos sus arcanos, conoc\u00ed\u00adais un misterio abominable que hab\u00e9is comunicado a las mujeres por la dureza de vuestro coraz\u00f3n, y con este misterio han multiplicado mujeres y hombres la maldad sobre la tierra. Por eso^ no tendr\u00e9is paz\u00bb (1 Hen 15,2-16,4). Esta es la sentencia de un Dios jurista que dicta y razona su juicio sobre aquellos que han pervertido la tierra. Es la sentencia de un Dios racionalista que sabe distinguir la naturaleza de los \u00e1ngeles (eternos, espirituales) y los hombres (temporales, sometidos al proceso de las generaciones). Es la sentencia de un Dios moralista, que define el pecado como poder de sangre, de manera que vincula la violencia sexual del var\u00f3n, que quiere introducir su semen en el \u00fatero de sangre de la mujer, para engendrar en ella, con la violencia homicida, que es deseo de violar y derramar la sangre ajena. Es la sentencia de un Dios desmitificador que tiende a identificar a los nefilim o gigantes de los mitos antiguos (que en Gn 6,4 aparec\u00ed\u00adan como hombres violentos, perversos) con los esp\u00ed\u00adritus demon\u00ed\u00adacos que pueblan (invaden, perturban) esta tierra. Este es un Dios que act\u00faa como juez m\u00e1s poderoso (no m\u00e1s tierno o misericordioso) que los jueces humanos y as\u00ed\u00ad condena sin posible gracia (por puro tali\u00f3n) a los Vigilantes y deja abierto el tema ulterior sobre la suerte de los hombres, aunque parece que tiende a condenar a todos los que no forman parte del grupo apocal\u00ed\u00adptico.<\/p>\n<p>(2) Daniel. (1) Juicio de Dios y venida del Hijo del Hombre (Dn 7). Las im\u00e1genes que m\u00e1s han influido en la visi\u00f3n cristiana del juicio final est\u00e1n tomadas del libro de Daniel. Sus cap\u00ed\u00adtulos m\u00e1s apocal\u00ed\u00adpticos (Dn 7-12), escritos entre el 167 y 164 a.C., en tiempos de gran crisis jud\u00ed\u00ada, expresan la m\u00e1s fuerte condena de los poderes del mundo, a los que s\u00f3lo Dios puede vencer en un despliegue de fuerza que tiene dos momen  tos fundamentales: la venida del Hijo del Hombre y la divisi\u00f3n final. Estrictamente hablando, el Hijo del Hombre no es juez, pero su venida se encuentra vinculada con el juicio. \u00abEstaba mirando en mi visi\u00f3n nocturna y he aqu\u00ed\u00ad que los cuatro vientos del cielo agitaban el Gran Oc\u00e9ano; y cuatro bestias gigantescas salieron del mar&#8230; Segu\u00ed\u00ada mirando y vi que colocaron unos tronos y un Anciano de D\u00ed\u00adas se sent\u00f3. Su vestido era blanco como la nieve, el cabello de su cabeza como lana blanqu\u00ed\u00adsima. Su Trono era llamas de fuego, sus ruedas fuego abrasador. Un r\u00ed\u00ado de fuego corr\u00ed\u00ada y sal\u00ed\u00ada por delante de \u00e9l; miles de millares le serv\u00ed\u00adan, mir\u00ed\u00adadas de mir\u00ed\u00adadas estaban ante \u00e9l. El Tribunal tom\u00f3 asiento y se abrieron los libros&#8230; Yo segu\u00ed\u00ad mirando, en mi visi\u00f3n nocturna, y he aqu\u00ed\u00ad un como Hijo del Hombre viniendo en las nubes del cielo, lleg\u00f3 hasta el Anciano de D\u00ed\u00adas y se acerc\u00f3 a su presencia. Y a \u00e9l se le dijo dominio y gloria y reino y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron. Su dominio ser\u00e1 dominio eterno, no cesar\u00e1, su reino no ser\u00e1 destruido\u00bb (Dn 7,2-14). Frente a la historia perversa, representada por las cuatro bestias, que son los imperios destructores, emerge el Anciano de D\u00ed\u00adas, que es el Dios de la justicia. Este es el Dios que viene para sentarse en el trono y juzgar a los imperios. Se abre la sesi\u00f3n suprema del Supremo Tribunal; se abren los libros; no hay guerra, ni violencia militar; todo se realiza conforme a los esquemas forenses de aquel tiempo. Antes, dominaba sobre el mundo la irracionalidad de la violencia. Ahora se expresa la justicia de Dios, conforme a la m\u00e1s honda ley de un Libro donde est\u00e1n escritas las acciones de los hombres. El texto no detalla los pormenores del juicio. Simplemente afirma que se cumple la justicia. S\u00f3lo despu\u00e9s aparece el \u00abcomo Hijo del Hombre\u00bb, la nueva humanidad que surge tras el juicio; se puede suponer que se trata de un juicio en medio de la historia, como punto de partida del reino mesi\u00e1nico de Dios que se establece en esta misma tierra.<\/p>\n<p>(3) Daniel. (2) Resurrecci\u00f3n para el jidcio (Dn 12). Este nuevo pasaje ofrece la visi\u00f3n del juicio del fin de la historia: \u00abEn aquel tiempo se levantar\u00e1 Miguel, el gran pr\u00ed\u00adncipe que est\u00e1 de parte de los hijos de tu pueblo; y ser\u00e1 tiempo de angustia, cual nunca fue desde que hubo gente hasta entonces; pero en aquel tiempo ser\u00e1 libertado tu pueblo, todos los que se hallen escritos en el Libro. Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra ser\u00e1n despertados, unos para vida eterna, y otros para verg\u00fcenza y confusi\u00f3n perpetua. Los sabios resplandecer\u00e1n como el resplandor del firmamento; y los que ense\u00f1an la justicia a la multitud, como las estrellas en perpetua eternidad\u00bb (Dn 12,1-3). Aqu\u00ed\u00ad se a\u00f1aden algunos datos que han tenido un enorme influjo en la visi\u00f3n jud\u00ed\u00ada y cristiana del juicio de Dios, con la figura de Miguel, defensor de los sabios y justos de Israel, cuya venida se relaciona con la apertura de los libros donde est\u00e1 escrita la sentencia. La tradici\u00f3n cristiana posterior suele presentarle a veces con la espada, destruyendo a los perversos: otras veces le representa con la balanza, pesando las obras de los hombres. Pero el texto no alude expresamente a la espada ni a la balanza, sino al Libro. Estamos ante un juicio sim\u00e9trico, que ha tenido mucho influjo en la visi\u00f3n del cielo y del infierno*, de la salvaci\u00f3n y condena de los hombres. Todav\u00ed\u00ada no es un juicio universal, sino un juicio de \u00abmuchos\u00bb, vinculado a las vicisitudes de los grupos israelitas que est\u00e1n vinculados al libro de Daniel. Pero es evidente que en esa l\u00ed\u00adnea se podr\u00e1 llegar a la visi\u00f3n de un juicio universal, como el de Mt 25,31-46.<\/p>\n<p>(4) Jes\u00fas: \u00abNo juzgu\u00e9is y no ser\u00e9is juzgados\u00bb (Mt 7,1; Lc 6,37). Uno de los elementos fundamentales del mensaje de Jes\u00fas ha sido la superaci\u00f3n del juicio. A su juicio, el conflicto de la vida no se resuelve en clave de acci\u00f3n y reacci\u00f3n, con el juicio y castigo de los culpables, sino por amor, en gratuidad activa y creadora. Esta palabra ha sido situada y reelaborada por Mateo y Lucas en su propio contexto del Serm\u00f3n* de la Monta\u00f1a (o de la llanura). Ella puede y debe entenderse como centro del mensaje de Jes\u00fas, (a) Es una afirmaci\u00f3n formal. No traza objetivos concretos, ni fija casos en los que debe aplicarse, sino que ha de cumplirse de un modo general, en todas las circunstancias de la vida. Esta es una sentencia \u00abformal\u00bb que s\u00f3lo puede entenderse desde la gracia de Dios y la invitaci\u00f3n de amar al enemigo (como supone el contexto de Lucas). Ella est\u00e1 al servicio de una afirmaci\u00f3n creadora que podr\u00ed\u00ada interpretarse as\u00ed\u00ad: \u00abDaos mutuamente, dad gratuita  mente aquello que gratuitamente hab\u00e9is recibido\u00bb (cf. Mt 10,8). (b) Es una revelaci\u00f3n negativa, lo mismo que la palabra de Gn 2,17: \u00abno comer\u00e1s\u00bb. Pero ambas palabras s\u00f3lo se entienden y se cumplen en la medida en que abren un camino de vida positiva. Ambos casos nos sit\u00faan ante un l\u00ed\u00admite humano de la vida (es decir, ante la gracia de Dios) y nos recuerdan que no podemos dominar la realidad (juzgar sobre ella) porque hemos brotado de un Dios que nos ha dado la vida como gracia y quiere que nos mantengamos como gracia, marc\u00e1ndonos una frontera positiva, que son los otros, a los que debemos amar y no \u00abcomer\u00bb (es decir, \u00abno juzgar\u00bb), (c) Es una revelaci\u00f3n originaria, que nos lleva hasta el principio de la creaci\u00f3n, como si estuvi\u00e9ramos de nuevo ante los \u00e1rboles del para\u00ed\u00adso (Gn 2-3), para asumir y desarrollar la obra de Dios. Esta formulaci\u00f3n ha radicalizado el esquema de pacto que resulta normal en Israel y, superando el nivel donde la ley y la alianza se expresan como exigencia de reciprocidad (en el \u00e1mbito de juicio), nos lleva m\u00e1s all\u00e1 de la divisi\u00f3n del bien\/mal, hasta el lugar en el que Dios viene a mostrarse como fundamento universal de vida. S\u00f3lo un hombre con clara conciencia mesi\u00e1nica, asumiendo y desbordando al mismo tiempo la herencia religiosa de su pueblo, en clave de gracia y no de ley, ha podido formular una palabra como \u00e9sta, superando la reciprocidad legal, para hacer as\u00ed\u00ad posible una reciprocidad universal de amor entre los hombres, (d) Es una revelaci\u00f3n creadora y escatol\u00f3gica, como el mismo texto ha formulado: \u00abNo juzgu\u00e9is para que no se\u00e1is juzgados\u00bb. Jes\u00fas ha roto el esquema judicial que sigue influyendo todav\u00ed\u00ada en Juan* Bautista, de manera que no apela al hacha-bieldo-hurac\u00e1n que divide y destruye a los perversos (cf. Mt 3,12), sino al amor de Dios que les ofrece gratuitamente vida. Por eso, el \u00abno juzgu\u00e9is\u00bb resulta inseparable del \u00abno ser\u00e9is juzgados\u00bb. La revelaci\u00f3n de un Dios que no es juez transforma los presupuestos del judaismo ambiental (y de toda religi\u00f3n entendida como ley) y nos invita a concebir la realidad de un modo creador, en dimensi\u00f3n de gracia, como supone el Padrenuestro: \u00abperd\u00f3nanos como perdonamos\u00bb (Mt 6,12).<\/p>\n<p>(5) No juzgu\u00e9is: m\u00e1s all\u00e1 de la raz\u00f3n discursiva y de la justicia equitativa. Esta palabra (\u00c2\u00a1no juzgu\u00e9is!) no puede probarse, pero puede y debe razonarse, como supone Lc 6,38 y Mt 7,2 al afirmar: \u00abcon el juicio con que juzgu\u00e9is ser\u00e9is juzgados\u00bb. Estamos ante la revelaci\u00f3n suprema: el juicio no es un elemento originario de la creaci\u00f3n, no proviene de Dios, sino que surge y se despliega all\u00ed\u00ad donde nosotros lo formulamos y aplicamos. Esta revelaci\u00f3n (no juzgu\u00e9is) no tiene por tanto un car\u00e1cter legal, en la l\u00ed\u00adnea de los imperativos, sino que aparece como expresi\u00f3n de creatividad originaria que nos conduce hasta el coraz\u00f3n de Dios, de manera que ya no podemos decir, en actitud de proyecci\u00f3n o revancha teol\u00f3gica: \u00abno juzgu\u00e9is porque eso lo hace Dios\u00bb (porque el juicio pertenece s\u00f3lo a Dios; cf. 1 Cor 4,5; Rom 11,19). Es evidente que el Dios del Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a no juzga y que los hombres deben imitarle superando el juicio desde la gracia. Por eso, esta palabra constituye una revelaci\u00f3n teol\u00f3gica y antropol\u00f3gica. En un tipo de religi\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica*, el juicio parec\u00ed\u00ada un elemento esencial de la experiencia sagrada, de manera que Dios aparec\u00ed\u00ada como Juez que impone y restablece el orden final sobre la violencia y opresi\u00f3n de los sistemas sociales. En esa l\u00ed\u00adnea, muchos apocal\u00ed\u00adpticos dec\u00ed\u00adan que los hombres no pueden juzgar, porque el juicio es un atributo exclusivo de Dios, que lo ejercer\u00e1 cuando se revele plenamente. Pues bien, el Dios de Jes\u00fas ha superado ese nivel de juicio: Dios es Padre-Madre que ama de manera intensa y creadora a los hombres, a quienes pide que no juzguen porque \u00e9l tampoco juzga. Por eso, los que han acogido el don del Reino saben que no deben juzgar, conforme a una palabra radical de Jes\u00fas, que puede entenderse en el nivel de la teolog\u00ed\u00ada y la antropolog\u00ed\u00ada, (a) Teolog\u00ed\u00ada. Los hombres no pueden juzgar porque Dios es principio de vida (es creador y juez legal del mundo). No aparece en clave vengadora, para imponer su justicia \u00faltima, ni es un poder mundano m\u00e1s grande o perfecto que los otros. Por eso no tiene que apelar a la venganza final para imponer su orden sobre un mundo desordenado, pues es Padre que alumbra con el sol de su amor a justos y pecadores (cf. Mt 5,45), ofreciendo a todos un principio y camino de existencia. Dios es amor y por eso le pedimos que perdone nuestras deudas (Mt 6,12),  que no venga ya a exigirnos aquello que nosotros le debemos. El Dios de perd\u00f3n (que ha renunciado a juzgar a los hombres) no quiere olvidar los problemas del mundo y as\u00ed\u00ad desentenderse (como han supuesto los de\u00ed\u00adstas). Al contrario, \u00e9l renuncia al juicio (perdona) porque es pura fuente de amor: quiere crear una alianza universal de Reino, en gratuidad total, desbordando las alianzas precedentes, que segu\u00ed\u00adan funcionando por tali\u00f3n. Por eso, no juzgar implica amar intensamente, entregarse por aquellos a quienes se perdona, para que as\u00ed\u00ad tengan vida, (b) Antropolog\u00ed\u00ada. El texto dice: no juzgu\u00e9is y no ser\u00e9is juzgados. Eso significa que el juicio que proyectamos sobre el fin de la historia no es una creaci\u00f3n de Dios, sino resultado de nuestra propia violencia y nuestro miedo. El mismo Dios de la gracia-perd\u00f3n nos ha dado libertad y ha puesto la vida en nuestras manos, para que as\u00ed\u00ad podamos ser en libertad aquello que queramos, abri\u00e9ndonos por gracia hacia la Vida radical y d\u00e1ndonos la vida unos a otros. Pero nosotros podemos preferir la muerte, imponiendo nuestro juicio. Por eso, cuando dice \u00aby no ser\u00e9is juzgados\u00bb, Jes\u00fas nos muestra el riesgo de un juicio que, aplicado a los dem\u00e1s, se vuelve como un boomerang en contra de quienes lo realizan. Nosotros mismos vamos suscitando el juicio (cf. Mt 5,38), sobre una historia que Dios quiere ir realizando como gracia. Nosotros mismos llamamos a los poderes del mal con nuestras malas acciones y palabras, que se vuelven principio de muerte y no de vida.<\/p>\n<p>(6) Conclusi\u00f3n. Vida m\u00e1s all\u00e1 d\u00e9l juicio. Jes\u00fas pide a Dios diciendo \u00abperdona nuestras deudas, como perdonamos a nuestros deudores\u00bb (Mt 6,12), mostrando as\u00ed\u00ad que su perd\u00f3n va unido al nuestro, su gracia a nuestra gracia. Dice, por un lado, que el Reino es don (y nos precede) y, por otro, lo vincula a nuestro mismo perd\u00f3n. Dios se ha hecho gracia en nuestra vida, para que podamos vivir en gratuidad, d\u00e1ndonos el conocimiento de la vida que nos permite superar la muerte. De esa forma podremos ser imitadores de Dios y perfectos (cf. Mt 5,48), pues ha llegado el tiempo de su manifestaci\u00f3n, para que superemos el plano de la ley (tali\u00f3n) y respondamos con amor a quienes odian (enemigos) y con buenas obras a las malas (a quienes nos odian; cf. Lc 6,27ss). En ese amor gratuito y creador, m\u00e1s fuerte (y eficaz) que la opresi\u00f3n y violencia del sistema, culmina la inversi\u00f3n humana y se expresa la Sabidur\u00ed\u00ada del Reino, es decir, el Conocimiento de la vida, ofreci\u00e9ndonos la certeza de que el bien tiene sentido y de que el juicio puede superarse porque es ya tiempo de gracia. Un tipo de judaismo supon\u00ed\u00ada que el Reino a\u00fan no ha llegado, de manera que no puede haber perd\u00f3n, pues seguimos en un mundo de violencia y debemos resistir al mal y proteger por ley a quienes deben protegerse, respondiendo incluso con violencia a la violencia. En contra de eso, Jes\u00fas tiene la certeza de que el Reino ha llegado y que la gracia de Dios puede ofrecerse, por encima de la ley, a todos los humanos; \u00e9ste es el fondo y sentido de su Sabidur\u00ed\u00ada, que es Palabra creadora, Vida que vence a la muerte, esperanza de resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cf. J. D. CROSSAN, El nacimiento del cristianismo, Sal Terrae, Santander 2002; E. NARDONI, Los que buscan la justicia, Verbo Divino, Estella 1978; X. PIKAZA, Antropolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica. S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 2006; M. RE\u00ed\u008dSER, Jesus and Judgment. The Eschatological Proclamation in Its Jewish Context, Fortress, Mine\u00e1polis 1997; E. P. SANDERS, Jes\u00fas y el judaismo, Trotta, Madrid 2004; E. Scn\u00fcRER, Historia del pueblo jud\u00ed\u00ado en tiempos de Jesi&#8217;is I, Cristiandad, Madrid 1985, 171-322; J. THEISOHN, Der auserwahlte Richter, SUNT, Gotinga 1975.<\/p>\n<p>JUICIO<br \/>\n2. Mateo 25,31-46 <\/p>\n<p>(-> ovejas y cabras, fuego, exclusi\u00f3n, pobres, hermanos). La novedad del Evangelio cristiano est\u00e1 en la superaci\u00f3n del juicio*, no por desinter\u00e9s o fatalismo, sino por misericordia creadora; no por abandono de las v\u00ed\u00adctimas, sino por exigencia de una justicia m\u00e1s alta, por la que el mismo Dios se identifica con los expulsados de la historia. El Nuevo Testamento sabe que Dios es salvador, m\u00e1s que juez; pero no ha podido suprimir el tema del juicio, sino que ha hecho algo m\u00e1s profundo: lo ha introducido en la visi\u00f3n de Jes\u00fas como Hijo del Hombre encarnado en los pobres. As\u00ed\u00ad lo ratifica Mt 25,31-46: \u00abCuando el Hijo del Hombre venga en su gloria y todos los \u00e1ngeles con \u00e9l, entonces se sentar\u00e1 sobre el trono de su gloria; y todas las naciones ser\u00e1n reunidas delante de \u00e9l. El separar\u00e1 a los unos de los otros, como cuando el pastor separa las  ovejas de los cabritos; y pondr\u00e1 las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces el Rey dir\u00e1 a los de su derecha: \u00c2\u00a1Venid, benditos de mi Padre! Heredad el Reino que ha sido preparado para vosotros desde la fundaci\u00f3n del mundo. Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recibisteis; estuve desnudo, y me vestisteis; enfermo, y me visitasteis; estuve en la c\u00e1rcel, y vinisteis a m\u00ed\u00ad\u00bb (Mt 25,31-36). El texto contin\u00faa, siguiendo un esquema sim\u00e9trico, y presentando despu\u00e9s a los de la izquierda, que no han dado de comer, ni de beber, etc. Estos son sus elementos b\u00e1sicos.<\/p>\n<p>(1) Presentaci\u00f3n. Juicio del Hijo del Hombre. Mt 25,31-46 ha situado el tema en un contexto de juicio final, que el mismo Jes\u00fas proclamar\u00e1 cuando acaben los tiempos. Como es normal, diversos elementos y normas de ese juicio pueden encontrarse en otros pueblos y culturas (en Israel y Mesopotamia, Egipto y China&#8230;), que tambi\u00e9n se han preocupado por los excluidos de la sociedad y han buscado la justicia. Muchos pueblos han \u00abso\u00f1ado\u00bb (buscado) la liberaci\u00f3n final, queriendo superar las estructuras de violencia de a tierra. Pero ninguno (que sepamos) ha llevado hasta este l\u00ed\u00admite mesi\u00e1nico (cristiano) la experiencia y exigencia de comunicaci\u00f3n y gratuidad que aqu\u00ed\u00ad encontramos. En este contexto podemos distinguir dos l\u00ed\u00adneas, (a) Lc 4,18-30 puede aparecer como programa de mesianismo activo, interpretando el mensaje de Jes\u00fas como principio de liberaci\u00f3n, un mensaje que ha sido rechazado por sus paisanos nazarenos, (b) Mt 25,31-46 empieza ofreciendo, sin embargo, un mesianismo receptivo: mira la historia desde la meta del juicio final e interpreta a Jes\u00fas como Mes\u00ed\u00adas que ha tomado sobre s\u00ed\u00ad el dolor de los hombres. Desde ah\u00ed\u00ad entiende la acci\u00f3n liberadora como gesto de asistencia (visita y servicio) hacia aquellos que se encuentran oprimidos. Se re\u00fanen ante el Hijo del Humano todos los pueblos de la tierra, culmina el juicio de la historia y se descubre, por Jes\u00fas, la verdad de lo que ha sido: lo que Dios ha realizado, lo que han hecho o padecido los humanos. Desde esa base se entienden las necesidades del hombre y el \u00abjuicio\u00bb del enviado de Dios, que consiste en identificarse con los necesita dos de la historia, suscitando un movimiento de solidaridad creadora.<\/p>\n<p>(2) Necesidades humanas: del hambre a la c\u00e1rcel. Le\u00ed\u00addo en perspectiva social, Mt 25,31-46 sintetiza las necesidades de la humanidad en tres niveles: material (hambre y sed), social (exilio y desnudez), total (enfermedad y c\u00e1rcel). No existe, que sepamos, ning\u00fan texto jud\u00ed\u00ado o pagano (egipcio, mesopotamio, chino&#8230;) que recoja de ese modo todos los males de la historia, aunque esos males, lo mismo que la necesidad de ayudar a quienes los padecen, son un tema corriente en las mejores \u00e9ticas de la antig\u00fcedad. El texto no discute el origen o raz\u00f3n de esos males. Supone que est\u00e1n ah\u00ed\u00ad y busca una forma de solucionarlos, no en clave de ley, sino de m\u00e1s alta gratuidad. Frente al posible riesgo del intimismo religioso (cf. budismo), del refugio en la contemplaci\u00f3n divina (hinduismo) o de la aceptaci\u00f3n de un destino m\u00e1s o menos tr\u00e1gico (tao\u00ed\u00adsmo, pensamiento griego), Mt 25,31-46 pone de relieve la exigencia concreta y activa de ayudar a los necesitados.<\/p>\n<p>(3) Dolores mesi\u00e1nicos: el sufrimiento del Hijo del Hombre. Jes\u00fas, Mes\u00ed\u00adas de Dios, no es un superhombre que libera a los humanos desde arriba. Por el contrario, \u00e9l asume como propios los dolores de la historia, incluyendo en su yo necesitado (muerto por los otros) los sufrimientos de todos los hombres. Sin esta revelaci\u00f3n de la gracia de Dios que asume el dolor de la historia no existe Evangelio, ni se puede hablar de un \u00abjuicio de Dios\u00bb. Otras religiones han podido hablar en general de un sufrimiento divino; los israelitas han profundizado en ese tema. Pero s\u00f3lo el cristianismo, con su experiencia concreta de encarnaci\u00f3n personal de Dios, puede hablar en estos t\u00e9rminos. Jes\u00fas, Hijo de Dios, ha hecho suyos, en su vida concreta y en su pascua, todos los sufrimientos de la historia humana y de esa forma se define a s\u00ed\u00ad mismo diciendo: \u00c2\u00a1tuve hambre, estuve encarcelado! No ha venido a juzgar a los hombres, sino a compartir su camino de vida y sufrimiento.<\/p>\n<p>(4) Servicio, acogida, episcopado. Los dolores mesi\u00e1nicos se identificaban con los sufrimientos normales de la historia humana: hambre y sed, exilio y desnudez, enfermedad y c\u00e1rcel. L\u00f3gicamente, las obras de ayuda ser\u00e1n  la inversi\u00f3n de esos dolores: dar de comer y beber, acoger y vestir, visitar y acudir al lugar de la opresi\u00f3n. Significativamente, los condenados las definen y unifican como obras de servicio: \u00ab\u00bfcu\u00e1ndo te vimos&#8230; y no te servimos?\u00bb (25,44). Esas obras de ayuda no son, por tanto, un gesto de caridad intimista que se a\u00f1aden a las obligaciones normales de la vida, sino la obligaci\u00f3n o tarea (= diacon\u00ed\u00ada) mesi\u00e1nica primera, donde se fundan y reciben su sentido las restantes. Todas esas obras (de alimentaci\u00f3n y acogida de los exiliados) culminan en la visita, entendida como episcopado, es decir, como cuidado de los enfermos y encarcelados de la historia humana. Por eso dice el Cristo juez a los de su izquierda: \u00c2\u00a1estaba enfermo o en la c\u00e1rcel y no cuidasteis de m\u00ed\u00ad! (25,43). Cuidar se dice episkopein, que es la tarea primera de aquellos a quienes la Iglesia posterior llamar\u00e1 cuidadores u obispos de los necesitados. No se trata, por tanto, de juzgar a los necesitados, sino de ayudarles a vivir.<\/p>\n<p>(5) Salvaci\u00f3n final: Venid, benditos de mi Padre. Ciertamente, Cristo est\u00e1 presente en los que sufren y, al mismo tiempo, pide a los hombres que le ayuden (que sirvan a los necesitados). Pero la salvaci\u00f3n mesi\u00e1nica culmina s\u00f3lo al fin del tiempo. A partir de ella se plantea la acci\u00f3n liberadora o, quiz\u00e1 mejor, comunicativa en favor de los expulsados del conjunto social (hambrientos, exiliados, enfermos, encarcelados). Esa acci\u00f3n no se ejerce en plano de ant\u00ed\u00adtesis violenta (lucha entre pobres y ricos, libres y encarcelados), sino de solidaridad creadora. Este es el \u00abjuicio del Hijo del Hombre\u00bb: que todos los hombres se ayuden a vivir entre s\u00ed\u00ad. De esa forma, el texto identifica el reino de Dios con el amor gratuito (supralegal) que se dirige hacia los necesitados, trazando un camino de servicio que empieza en el hambre (dar de comer) y culmina en la ayuda a los presos (visitar a los encarcelados). La ley social, vinculada al juicio, deja al hombre dentro de la conflictividad de la historia; la gracia de Cristo le abre a la comunicaci\u00f3n total, que culmina en la resurrecci\u00f3n final, en la llamada del Hijo del Hombre a los salvados: \u00c2\u00a1Venid, benditos de mi Padre!\u00bb.<\/p>\n<p>(6). Simetr\u00ed\u00ada o ant\u00ed\u00adtesis judicial: Venid, apartaos. El texto se encuentraconstruido en forma de antagonismo sim\u00e9trico entre ovejas y cabras, derecha a izquierda, servicio y no servicio, vida y castigo eterno, situ\u00e1ndose as\u00ed\u00ad en un plano legal, que es coherente con una parte muy significativa del mensaje israelita y de la Iglesia primitiva. De esa forma opone al fin cielo e infierno, de manera que parece justificar tambi\u00e9n la divisi\u00f3n entre buenos y malos (merecedores de premio y de c\u00e1rcel) dentro del mundo. Pero mirando mejor las cosas, desde la unidad del Evangelio, tal como ha sido recogido y culminado por Mateo (en Mt 28,16-20), Jes\u00fas ha superado esa simetr\u00ed\u00ada judicial, abriendo un camino que tiende, de manera parad\u00f3jica y privilegiada, hacia la salvaci\u00f3n de todos. Las dos partes de la escena (derecha e izquierda) forman un tablero simb\u00f3lico, como una indicaci\u00f3n pedag\u00f3gica y paren\u00e9tica (tomada de la historia de las religiones y culturas del entorno), para que en su fondo se destaque mejor lo inaudito: la gracia de Jes\u00fas, Hijo de Hombre, que rompe todas las simetr\u00ed\u00adas y supera todas las ant\u00ed\u00adtesis, haci\u00e9ndose presente en los m\u00e1s pobres, en los hambrientos y rechazados del mundo. Eso significa que Jes\u00fas no juzga desde fuera, como un juez racional, que se sit\u00faa por encima de opresores y v\u00ed\u00adctimas, sino identific\u00e1ndose con las v\u00ed\u00adctimas de la historia humana, para abrir desde ellas un camino de salvaci\u00f3n, que puede y debe ofrecerse a todos.<\/p>\n<p>(7) M\u00e1s all\u00e1 de la simetr\u00ed\u00ada. El juicio donde se supera todo juicio. Este es el juicio donde, parad\u00f3jicamente, asumiendo en un nivel la dial\u00e9ctica judicial (Venid, benditos&#8230; Apartaos de m\u00ed\u00ad, malditos), se supera ese nivel desde los m\u00e1s pobres, es decir, desde los rechazados de la sociedad. El Dios de Jes\u00fas no ha venido a juzgar a los hombres, sino a encarnarse en ellos, iniciando desde los m\u00e1s pobres un camino de solidaridad que se abre, misteriosamente, a todos. Este es el Dios del Jes\u00fas que ha dicho \u00abno juzgu\u00e9is\u00bb y que, por tanto, no puede venir a juzgar, sino a ofrecer a todos un camino de salvaci\u00f3n. Por eso, desbordando el nivel de simetr\u00ed\u00ada o ant\u00ed\u00adtesis, debemos recordar que s\u00f3lo existe un camino de Dios, un camino mesi\u00e1nico de gracia. De esa manera, utilizando una terminolog\u00ed\u00ada judicial, fundada en la ley israelita (cf. Dt 30,15), que se expresa en los apoca  l\u00ed\u00adpticos (cf. Dn 12,1-3), el Dios de Jes\u00fas en Mt 25,31-46 ha superado toda norma y principio de juicio. Este es el Dios que se identifica con la vida que \u00e9l ofrece a todos los que le escuchan y acogen. Este es su \u00fanico camino. El otro no es camino, sino muerte. Seg\u00fan eso, la formulaci\u00f3n antit\u00e9tica (en forma de pura simetr\u00ed\u00ada entre derecha e izquierda, ovejas y cabras) forma parte de un primer nivel de lectura moralista del pasaje. Pero el Dios de Mt 25,3146, mirado desde el fondo del evangelio de Mateo, no es un observador, ni juez moral, sino que est\u00e1 implicado en la trama de la historia, como gracia liberadora y como vida; es el Dios del Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a que hace llover sobre justos y pecadores y que ama a todos (cf. Mt 5,43-48).<\/p>\n<p>Cf. S. GRASSO, Gesii e i suoi fratelli. Contributo alio studio della cristolog\u00ed\u00ada e dell&#8217;antropologia di Matteo, EDB, Bolonia 1994; X. PlKAZA, Hermanos de Jes\u00fas y servidores de los m\u00e1s peque\u00f1os (Mt 25,31-46), S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1984.<\/p>\n<p>JUICIO<br \/>\n3. Juicio no judicial<\/p>\n<p>El juicio constituye una forma de racionalidad o equivalencia que se expresa en el plano del conocimiento (argumentaci\u00f3n que lleva a unos resultados) y de la acci\u00f3n (las obras de los hombres reciben su sanci\u00f3n correspondiente). M\u00e1s a\u00fan, conforme a una visi\u00f3n muy extendida, las religiones de origen b\u00ed\u00adblico son religiones judiciales, que amenazan a los hombres con la condena, poni\u00e9ndoles ante la urgencia de una conversi\u00f3n que parece vengativa. Pero, mirando las cosas mejor, descubrimos que las religiones b\u00ed\u00adblicas plantean con toda fuerza el tema del juicio, pero con el fin de superarlo. Por eso decimos que, en sentido estricto, la Biblia es el libro de un juicio no judicial, como empezaremos mostrando al evocar el sentido de un libro que suele tomarse como vengativo y judicial, el Apocalipsis.<\/p>\n<p>(1) Un ejemplo. El Apocalipsis. En sentido estricto, el Apocalipsis no es libro de juicio, sino de gracia de Dios, y por eso no tiene dos finales sim\u00e9tricos, uno de condena de los injustos y otro de salvaci\u00f3n de los justos (como muestran en sentido externo Dn 12,1-3 y Mt 25,31-46), sino un solo final: la salvaci\u00f3n de los hombres en Cristo, es decir, en las bodas del Cordero. De todas ma neras, en un primer nivel, el Apocalipsis ofrece un amplio abanico de t\u00e9rminos judiciales, (a) Juzgar es vengar a los asesinados, haciendo justicia. As\u00ed\u00ad piden las v\u00ed\u00adctimas, mientras esperan bajo el altar (6,10; cf. 11,18). (b) Hay un juicio hist\u00f3rico (krima) de la Prostituta (17,1), que Juan presenta de forma solemne (Ap 17,1-19,8). Juicio significa aqu\u00ed\u00ad b\u00e1sicamente destrucci\u00f3n, en tonos que parecen de gozo en la venganza (18,20). Lo realiza Dios (18,8.20; 19,2), no de un modo directo, por s\u00ed\u00ad mismo, sino por las bestias y reyes que destruyen a la Prostituta, en una especie de tali\u00f3n (autodestrucci\u00f3n) hist\u00f3rica (cf. 18,10). (c) Hay un juicio escatol\u00f3gico de Bestias y Reyes del mundo, realizado a trav\u00e9s de la guerra, conforme a la visi\u00f3n tradicional israelita: juzgar es vencer y destruir a los destructores; no se emplean libros para ello, no hay di\u00e1logo previo, sino espada justiciera del Cristo que juzga venciendo a los perversos (19,11). (d) Hay un juicio que realizan los mismos que han sido degollados a causa de Cristo: ellos se sientan sobre tronos y reinan y juzgan (establecen la justicia de Jes\u00fas) por mil a\u00f1os en el mundo (20,4). (e) Hay un juicio final de tipo forense, realizado conforme a los libros de la conducta de cada uno, seg\u00fan la tradici\u00f3n israelita (cf. 14,7) y que se aplica por igual, sin excepci\u00f3n alguna, a todos los humanos (Bestias y Prostituta no lo son), como sabe 20,1114. Pero en el fondo de todo ese despliegue de juicios, el Apocalipsis ofrece el testimonio de un suprajuicio, que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de todo juicio, que no depende de libros (biblia) que marcan la conducta de los hombres (Ap 20,12), sino s\u00f3lo del libro (biblion) de la Vida del Cordero (20,12; cf. 17,18). Eso significa que, en \u00faltimo t\u00e9rmino, m\u00e1s all\u00e1 de todo juicio, la meta de la obra de Dios es el despliegue de la gracia. Estamos, por tanto, ante un juicio que termina siendo no juicio.<\/p>\n<p>(2) Un esquema b\u00e1sico. Las religiones b\u00ed\u00adblicas. En un primer nivel, la Biblia concibe a Dios como Juez (cf. Sal 7,1; 50,6; 75,7). L\u00f3gicamente, las tres religiones b\u00ed\u00adblicas (judaismo, cristianismo, islam) confiesan que Dios realiza y despliega su justicia sobre el mundo, aunque a veces resulte dif\u00ed\u00adcil descubrirla, y las tres a\u00f1aden que al final se elevar\u00e1 la verdad de Dios, sobre  la injusticia actual del mundo y de la historia, a trav\u00e9s de un juicio en el que Dios retribuye a cada uno conforme a sus obras, (a) Ese es un juicio final, escena conclusiva del drama de la historia. No hay seg\u00fan estas religiones un eterno retorno, giro indiferente de los mundos y las generaciones. La existencia es un camino, un proceso, y al final vendr\u00e1 el gran juicio: ha creado Dios mundo e historia; Dios desvelar\u00e1 al fin su sentido, a trav\u00e9s de un juicio irreversible; terminar\u00e1 el camino, cesar\u00e1 la historia, las cosas no podr\u00e1n luego cambiar, (b) Es juicio universal, es decir, abierto a todos los hombres, sin que exista en principio distinci\u00f3n de raza o de pueblo. Toda la historia, la humanidad entera, se condensa en el final. Por eso, el juicio ser\u00e1 como una visi\u00f3n de conjunto de todo lo que ha sucedido en el camino de los hombres, de manera que el juicio de Dios se expresar\u00e1 en las mismas relaciones humanas: los mismos hombres descubrir\u00e1n lo que ha sido la trama de su historia, podr\u00e1n verse claramente unos a otros, (c) Es juicio tambi\u00e9n particular, es decir, dirigido a cada individuo, que aparece as\u00ed\u00ad como responsable de sus propios actos, agente y gestor de su propia vida. Eso significa que cada hombre est\u00e1 dotado de una racionalidad propia, de tal manera que no se puede esconder o refugiar en responsabilidades puramente grupales. Sobre esa base com\u00fan, pueden variar las actitudes no s\u00f3lo entre los tres grupos religiosos, sino tambi\u00e9n en el interior de cada uno de ellos: no todos los musulmanes han pensado lo mismo sobre el juicio, ni todos los jud\u00ed\u00ados o cristianos, (d) El juicio puede convertirse en expresi\u00f3n de una proyecci\u00f3n humana&#8217;, los creyentes proyectan hacia el final de la historia los problemas de una humanidad dividida, injusta, pidiendo a Dios que los resuelva. En esa l\u00ed\u00adnea, algunos han podido hablar del juicio final como expresi\u00f3n del resentimiento de los derrotados de este mundo, que sue\u00f1an y desean la llegada de la gran sanci\u00f3n de Dios que castigue a los malvados. Ese esquema puede tener ciertos elementos de verdad. Pero, mirado desde los principios de la religi\u00f3n b\u00ed\u00adblica, el juicio evoca ante todo la misericordia y justicia de Dios que quiere culminar con su amor la historia tantas veces fracasada de los hombres. Teniendo eso en cuen ta, podemos y debemos a\u00f1adir que en el juicio se han mezclado poderosamente las visiones de jud\u00ed\u00ados, cristianos y musulmanes, de tal forma que unos y otros han proyectado sobre el final de la obra de Dios sus terrores y esperanzas, sus miedos y deseos.<\/p>\n<p>(3) Una experiencia de fondo: Dios habita m\u00e1s all\u00e1 del juicio. Volvemos de esa forma al tema del Apocalipsis, descubriendo que en el fondo de la imagen del juicio viene a expresarse un Dios que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 del juicio, de un Dios que es vida infinita para todos los hombres, (a) El judaismo ha podido interpretar el juicio en clave de tali\u00f3n, dentro de la perspectiva de una alianza en la que Dios y el hombre aparecen como seres capaces de dialogar entre s\u00ed\u00ad. Le\u00ed\u00addo en esta l\u00ed\u00adnea, el juicio es la expresi\u00f3n de la moralidad radical del ser humano, es decir, de su capacidad de responder a Dios. Ciertamente, algunos jud\u00ed\u00ados han podido caer en la doctrina de las dos pesas y medidas: Dios les trata a ellos de un modo especial (con misericordia infinita) mientras proyecta sobre los infieles todo el peso de su ira destructora (sab\u00e1tico*, esclavitud*). Pero la mayor parte de los jud\u00ed\u00ados han pensado y siguen pensando que Dios ser\u00e1 imparcial con todos, de manera que no habr\u00e1 diferencias en su forma de tratar a los hombres. M\u00e1s a\u00fan, el m\u00e1s hondo judaismo mesi\u00e1nico y m\u00ed\u00adstico, tal como se expresa, por ejemplo en la C\u00e1bala*, sabe que en el fondo de la realidad s\u00f3lo existe Dios y que Dios es salvaci\u00f3n para todos los vivientes, como ha evocado en tiempos recientes M. Buber. (b) Los cristianos tienden a interpretar el juicio en forma salvadora, superando de esa forma una actitud de tali\u00f3n o equivalencia entre las acciones de los hombres y su sanci\u00f3n. En esa perspectiva ha de entenderse Mt 7,1: \u00abno juzgu\u00e9is y no ser\u00e9is juzgados&#8230;\u00bb. Dios no ha enviado a su Hijo a juzgar al mundo en el sentido forense (es decir, a dar a cada uno seg\u00fan sus obras, en clave de tali\u00f3n), sino a salvar el mundo. Por eso, cuando el Credo dice que Jes\u00fas vendr\u00e1 a juzgar a vivos y muertos hay que entender ese juicio de forma salvadora, conforme al sentido que juzgar tiene a veces en la misma Biblia hebrea (cf. jueces*). A pesar de eso, algunos cristianos han podido olvidar y han olvidado muchas veces el car\u00e1cter gratificante del juicio salvador de Dios en Jes\u00fas, cayendo en actitudes de revanchismo divino (Dios  quiere vengarse de los malos) o de pura indiferencia (Dios quiere salvar a todos de tal forma que da lo mismo lo que cada uno haya sido), (c) Los musulmanes han entendido el jidcio en clave de poder\u00ed\u00ado divino, de tal forma que parece que, al fin, las obras de los hombres casi no interesan, porque lo que importa es la misma acci\u00f3n de Dios, su imposici\u00f3n soberana. Dios ha permitido que las cosas sigan como est\u00e1n, ha dejado que los hombres sean pecadores&#8230; pero al final se mostrar\u00e1 con toda fuerza, para restablecer el orden, para imponer su sumisi\u00f3n sobre todas las cosas. Por eso, en un momento determinado, en algunos c\u00ed\u00adrculos musulmanes, el juicio ha podido aparecer como un acto irracional de poder\u00ed\u00ado de Dios; por eso pueden destacarse los terrores de los condenados. M\u00e1s a\u00fan, algunos musulmanes han acentuado la severidad del Dios que impone su poder sobre la tierra. Pero, en el fondo, la inmensa mayor\u00ed\u00ada de los musulmanes creen, quiz\u00e1 por compensaci\u00f3n, frente a la dureza de este mundo, que al final de todo habr\u00e1 una especie de restituci\u00f3n universal y salvadora: Dios encontrar\u00e1 la forma de perdonar a los hombres de tal manera que se salvar\u00e1n todos ellos, sin excepci\u00f3n ninguna. S\u00f3lo quedar\u00e1 Dios, Dios que es todo en todos.<\/p>\n<p>Cf. M. BUBER, Yo y t\u00fa, Galatea, Buenos Aires 1956; S. H. NASR, Vida y pensamiento en el Islam, Herder, Barcelona 1985; F. ROSENSZWEIG, La estrella de la redenci\u00f3n, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1997; A. TORRES QUEIRUGA, Creo en Dios Padre. El Dios de Jesi&#8217;is como afirmaci\u00f3n plena del hombre, Sal Terrae, Santander 1986; Repensar la resurrecci\u00f3n. La diferencia cristiana en la continuidad de las religiones y de la entura, Trotta, Madrid 2003.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>La intervenci\u00f3n de Dios en la historia humana, para cambiar substancialmente la orientaci\u00f3n del hombre despu\u00e9s del pecado hacia la elevaci\u00f3n sobrenatural, fue realizada pro Jesucristo en los acontecimientos de su pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n Y camina hacia su extensi\u00f3n universal en la adjudicaci\u00f3n de los m\u00e9ritos de Cristo a todos los hombres por medio del Esp\u00ed\u00adritu Santo y de la Iglesia. Esta din\u00e1mica extensiva implica que en la culminaci\u00f3n de los esfuerzos salv\u00ed\u00adficos de Dios, cuando se verifique la parus\u00ed\u00ada de Cristo y la resurrecci\u00f3n universal, entonces Dios y Cristo pronunciar\u00e1n su juicio sobre el estado de la historia. As\u00ed\u00ad pues, el juicio es el tema escatol\u00f3gico que indica c\u00f3mo la acci\u00f3n divina concluye la dimensi\u00f3n creadora y redentora sobre el universo creado. Como tal, es parte integrante de la fe cristiana, dogm\u00e1ticamente sintetizada en la profesi\u00f3n de fe: \u00abVendr\u00e1 a juzgar a los vivos y a los muertos\u00bb, que comparten todas las confesiones cristianas.<\/p>\n<p>En el Antiguo Testamento el juicio es el dominio absoluto que tiene Yahveh sobre la historia humana por ser su art\u00ed\u00adfice concreto. Sacando la categor\u00ed\u00ada de juicio de los usos mon\u00e1rquicos orientales, a Yahveh Rey divino le corresponde el derecho de juzgar sobre la rectitud religiosa y moral de sus s\u00fabditos (1s 2: 41,1s; 43,8ss; Miq 4,1 ss). Dios ejerce sobre Israel un juicio para verificar su conformidad con su voluntad. Las invectivas de Yahveh contra la infidelidad de Israel y la par\u00e9nesis a la conversi\u00f3n se convierten en un anuncio prof\u00e9tico (cf. Am 5,18: 1s 65) de un juicio final y colectivo, que Dios realizar\u00e1 al final del e\u00f3n hist\u00f3rico. La religiosidad popular y el nacionalismo de Israel dar\u00e1n a aquel d\u00ed\u00ada anunciado por los profetas (el yOm Yahveh, el d\u00ed\u00ada de Yahveh) la doble funci\u00f3n de liberar a Israel de todos sus males y de introducirlo en el bienestar sin fin, llevando a cabo la destrucci\u00f3n de los enemigos hist\u00f3ricos de Israel.<\/p>\n<p>No pocos profetas (Am\u00f3s, Isa\u00ed\u00adas, Abd\u00ed\u00adas, Sofon\u00ed\u00adas, etc.) se oponen a esta instrumentalizaci\u00f3n optimista de las promesas, afirmando que tambi\u00e9n ser\u00e1 aquel un d\u00ed\u00ada de juicio para Israel, en sentido colectivo. En los profetas del destierro y con los libros sapienciales y los \u00faltimos libros b\u00ed\u00adblicos, al acentuarse el car\u00e1cter de la responsabilidad personal y de la consiguiente retribuci\u00f3n individual que dar\u00e1 Dios al final de los tiempos, el juicio asume un car\u00e1cter de valoraci\u00f3n verdadera de la vida hist\u00f3rica del sujeto en relaci\u00f3n con la alianza. En la apocal\u00ed\u00adptica el juicio es realidad trascendente, una irrupci\u00f3n imprevista de las fuerzas divinas en la historia humana, descrita en un marco fant\u00e1stico, para verificar el bien y el mal del comportamiento humano.<\/p>\n<p>El Nuevo Testamento, a pesar de que desmitifica fuertemente el tema del juicio, lo afirma categ\u00f3ricamente desde la violenta predicaci\u00f3n del Bautista y luego, de manera decisiva, en el kerigma del mismo Jes\u00fas y de los ap\u00f3stoles. Al tratarse de un juicio individual, la invitaci\u00f3n urgente es una sola:<br \/>\nconvertirse; la metanoia significa el modo de vida del creyente, porque el Rey-Mes\u00ed\u00adas ya ha venido y han comenzado ya los \u00faltimos tiempos: la opci\u00f3n del hombre debe hacerse ahora, aunque solamente al final de los tiempos se verificar\u00e1 la cosecha de la mies y la discriminaci\u00f3n entre creyentes y &#8211; no creyentes, entre el grano y la paja o la ciza\u00f1a (cf. Mt 13,24ss; 25,lss). Ouien hava observado el doble mandamiento del amor a Dios y al pr\u00f3jimo y se haya adherido con fe a las palabras y a las obras de Jes\u00fas, no tendr\u00e1 nada que temer en el juicio. El Nuevo Testamento emplea un lenguaje en\u00e9rgico para dar a comprender la urgencia de la adhesi\u00f3n a Cristo (cf. Mt 10,25: Lc 17; Mt 25,11) y &#8211; atribuye al mismo Cristo, en su parus\u00ed\u00ada imprevisible y repentina, el juicio de los hombres; ser\u00e1 un juicio decisivo y cristalizar\u00e1 al hombre en su situaci\u00f3n definitiva, sin admitir cambios de ninguna clase (Lc 14,62ss; Mt 25,31ss). En las Iglesias paulinas el tema del juicio se convierte en doctrina s\u00f3lida que hay que transmitir con fidelidad (2 Cor 5,10); pero esta catequesis sobre el juicio conservar\u00e1 siempre en el resto del Nuevo Testamento el car\u00e1cter positivo del encuentro gozoso del creyente con el Se\u00f1or de la gloria, que lo ha salvado y en cuya fe ha vivido en la tierra, someti\u00e9ndose a la acci\u00f3n santificadora del Esp\u00ed\u00adritu (as\u00ed\u00ad 1 Tes, G\u00e1l, Ef, Rom 1 y 2 Pe). Los escritos jo\u00e1neos har\u00e1n \u00bfel juicio el tema cristol\u00f3gico de fondo, en cuanto que la venida del Logos en la encarnaci\u00f3n hizo que se pronunciara ya el juicio divino sobre la historia humana (cf. Jn 3,9: 5,24: etc.). Con el Apocalipsis el juicio se representa en t\u00e9rminos fuertemente simb\u00f3licos y aleg\u00f3ricos, pero se trata substancialmente de la acci\u00f3n triunfal definitiva de Dios sobre Satan\u00e1s y los suyos, para dar a los creyentes que lo merezcan la bienaventuranza eterna en la Jerusal\u00e9n celestial.<\/p>\n<p>El juicio, tanto colectivo como individual, es un tema de reflexi\u00f3n para una gran parte de los Padres, pero habr\u00e1 que esperar a la Edad Media para que el Magisterio se pronuncie (DS 856-859: 1000-1002) sobre la distinci\u00f3n real entre los dos juicios: el particular, de naturaleza psicol\u00f3gico-espiritual, en la muerte del sujeto humano, y el universal, en la parus\u00ed\u00ada, de naturaleza cristol\u00f3gica, como reconocimiento universal de Cristo.<\/p>\n<p>T Stancati<\/p>\n<p>Bibl.: A, Winklhofer, Juicio, en CFT 11. 452-463; J Ratzinger, Escatologia, Herder Barcelona 1979; J, L. Ruiz de la Pe\u00f1a, La otra dimensi\u00f3n, Sal Terrae, Santander 1986, 177-181.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>V\u00e9ase CAUSA JUDICIAL.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>\/Apocal\u00ed\u00adptica IV, 3<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>(heb. <\/span><span style=''>\u0161&#257;fa&#7789;<\/span><span lang=ES style=''>; gr. <\/span><span style=''>krima, krisis<\/span><span lang=ES style=''>).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. Ense\u00f1anza b\u00edblica<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Dios aparece en el <etiqueta id=\"#_ftn756\" name=\"_ftnref756\" title=\"\">AT muy frecuentemente en el papel de \u201cJuez de toda la tierra\u201d (Gn. 18.25), o <\/etiqueta>m\u00e1s generalmente como \u201cDios de justicia\u201d (Mal. 2.17; cf. Dt. 1.17; 32.4; Sal. 9.8; 94.2; 97.2; Is. 30.18; 41.1; 61.8; Jer. 12.1; Ez. 7.27; Mi. 6.1s; etc.). El juicio no significa simplemente una ponderaci\u00f3n imparcial y objetiva del bien y el mal, sino que m\u00e1s bien incluye la idea de la acci\u00f3n vigorosa en contra del mal. Es en este sentido que se insta al pueblo de Dios a ejercitar juicio a su vez (Is. 1.17; Zac. 8.16; Mi. 6.8). El juicio de Dios no es impersonal, <etiqueta id=\"#_ftn757\" name=\"_ftnref757\" title=\"\">e. d. la operaci\u00f3n de alg\u00fan principio inqueb<\/etiqueta>rantable; por el contrario, es una noci\u00f3n fuertemente personal. Est\u00e1 \u00edntimamente ligado al pensamiento del car\u00e1cter misericordioso, long\u00e1nime, justo, veraz, etc., de Dios (Sal. 36.5s; Ez. 39.21; Os. 2.19). Se trata del desenvolvimiento de la misericordia y la ira de Dios en la historia, y en la vida y la experiencia humanas. Es as\u00ed que el juicio de Dios puede proporcionarle liberaci\u00f3n al justo (Dt. 10.18; Sal. 25.9\u201310), como as\u00ed tambi\u00e9n condenaci\u00f3n al malo (Ex. 6.6; Nm. 33.4; Dt. 32.41; Is. 4.4, Jer. 1.10; 4.12; Ez. 5.10; 23.10; 28.22). El juicio es un concepto particularmente rico en el AT, y con este significado se usa en el mismo una variedad de t\u00e9rminos adicionales (cf. <\/span><span style=''>d&#305;&#770;n<\/span><span lang=ES style=''>, Gn. 30.6; Job 36.17; <\/span><span style=''>pll<\/span><span lang=ES style=''>, 1 S. 2.25; Sal. 106.30; <\/span><span style=''>pqd<\/span><span lang=ES style=''>, Jer. 14.10; 51.47; <\/span><span style=''>yk&#7717;<\/span><span lang=ES style=''>, Is. 1.18; Mi. 6.2; <\/span><span style=''>r&#305;&#770;&#7687;<\/span><span lang=ES style=''>, Ex. 23.2s; Sal. 43.1). Cuando el AT va llegando a su fin la idea del juicio de Dios se vincula crecientemente con las expectativas escatol\u00f3gicas del futuro d\u00eda del Se\u00f1or (Jl. 2.1s; Am. 5.18s; 8.9s; Abd. 15 y <etiqueta id=\"#_ftn758\" name=\"_ftnref758\" title=\"\">pass.; Sof. 1.7, 14s; <\/etiqueta>Mal. 4.1s).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El NT, como cabr\u00eda esperar, retoma el \u00e9nfasis veterotestamentario en lo que se refiere al juicio como algo que pertenece a la naturaleza de Dios, y como parte de su actividad esencial (Ro. 1.18; He. 12.23; 1 P. 1.17; 2.23; Ap. 16.5s). Como en el AT, los juicios de Dios no se limitan al futuro, sino que ya est\u00e1n obrando en la vida del hombre en la \u00e9poca actual (Jn. 8.50; Ro. 1.18, 22, 24, 26, 28; Ap. 18.8). El juicio se asocia desde ya con Cristo, quien ejerce la justicia del Padre (Mt. 3.11s; 10.34; Jn. 3.19; 5.30; 8.12, 16; 9.39). La luz de la Palabra de Dios ya brilla en el mundo mediante la revelaci\u00f3n de s\u00ed mismo en la experiencia moral del hombre, y en forma suprema en la Palabra encarnada, Jesucristo. El juzgamiento de los hombres ya ha comenzado, por lo tanto, por cuanto ellos muestran por sus actos que [aman] m\u00e1s las tinieblas que la luz\u201d (Jn. 3.19).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>No obstante, en el NT el enfoque se centra en el \u201cjuicio venidero\u201d, el juicio futuro y definitivo que acompa\u00f1ar\u00e1 al regreso de Cristo (Mt. 25.31\u201346; Jn. 5.22, 27s; Ro. 3.5s; 1 Co. 4.3\u20135; He. 6.1s). Se trata del futuro d\u00eda del juicio (Jn. 6.39; Ro. 2.15s; 1 Co. 1.8; 5.5; Ef. 4.30; Fil. 2.16; 2 Ts. 1.10; 1 P. 2.12; 2 P. 3.12; 1 Jn. 4.17; Jud. 6; Ap. 6.17; 16.14). Cristo mismo ser\u00e1 el juez (Jn. 5.22; 12.47s; Hch. 10.42; 17.31; 2 Ti. 4.8). Todos los hombres ser\u00e1n juzgados; no faltar\u00e1 nadie (2 Ti. 4.1; He. 12.23; 1 P. 4.5). Hasta los \u00e1ngeles ser\u00e1n sometidos a juicio (2 P. 2.4; Jud. 6). Todos los aspectos de la vida ser\u00e1n revisados, incluidos \u201clos secretos de los hombres\u201d (Ro. 2.16), \u201clas intenciones de los corazones\u201d (1 Co. 4.5; cf. Mr. 4.22; Lc. 12.2s), y \u201ctoda palabra ociosa\u201d (Mt. 12.36). El juicio no estar\u00e1 limitado a los incr\u00e9dulos. Los creyentes (v\u00e9ase <b>III<\/b>, inf.) tambi\u00e9n enfrentar\u00e1n un juicio (Mt. 7.22s; 25.14\u201330; Lc. 19.12\u201328; 1 Co. 3.12\u201315; 2 Co. 5.10; He. 10.30; Stg. 3.1; 1 P. 1.17; 4.17; Ap. 20.12s). No habr\u00e1 forma de eludir este juicio (He. 9.27); es tan seguro como la muerte misma (Ro. 2.3; He. 10.27). En ninguna parte se asevera m\u00e1s claramente este hecho que en la ense\u00f1anza de las par\u00e1bolas de Jes\u00fas (Mt. 13.24\u201330, 36\u201343, 47\u201350; 21.33\u201341; 22.1\u201314; 25.1\u201313, 31\u201346; etc.)<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. El fundamento del juicio<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La base del juicio lo constituir\u00e1 la respuesta del hombre a la voluntad revelada de Dios. Por lo tanto, ha de incluir el espectro total de la experiencia humana, los pensamientos, las palabras y los actos, y ser\u00e1 adminisrado de tal modo que se tomar\u00e1n en cuenta los diferentes grados de conocimiento de la voluntad de Dios, y por consiguiente los diversos grados de capacidad para cumplirla (Mt. 11.21\u201324; Ro. 2.12\u201316). Ser\u00e1 enteramente justo y completamente convincente (Gn. 18.25; Ro. 3.19). El juez de toda la tierra obrar\u00e1 bien, y toda boca se cerrar\u00e1 en reconocimiento de la justicia de sus juicios (cf. Job 40.1\u20135; 42.1\u20136). Como Job, nosotros tambi\u00e9n podemos aferrarnos a la justicia de Dios (Job 13.13s; 16.18s; 19.23s; 23.1\u201317; 31.1\u201340). Ante las frecuentes injusticias de la vida en la era actual, podemos descansar en la certidumbre de que Dios lo sabe todo, que a \u00e9l no se lo puede enga\u00f1ar, y que \u00e9l ha establecido un d\u00eda en el que juzgar\u00e1 al mundo con justicia (Hch. 17.31). Podemos confiar en que \u00e9l obrar\u00e1 en su juicio futuro con la misma perfecci\u00f3n y la misma nota de triunfo que pone de manifiesto en la actualidad en sus obras de gracia y soberan\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>A veces se alega como pretexto una dificultad en cuanto hace a la base del juicio, afirmando que la Escritura parecer\u00eda hablar con dos voces distintas en ciertos lugares. Por una parte nuestra *justificaci\u00f3n ante Dios descansa, se dice, en la fe sola, aparte de las buenas obras (Ro. 5.1s; 3.28), a pesar de lo cual el juicio se har\u00e1, seg\u00fan se declara en otras partes, sobre la base de las obras humanas. (Mt. 16.27; 25.31\u201346; Ro. 2.6; 1 Co. 3.8; Ap. 22.12). La dificultad es m\u00e1s aparente que real. Se deben tener en cuenta los siguientes puntos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(i). La justificaci\u00f3n es un concepto escatol\u00f3gico; e. d. significa que somos declarados justos a la vista de Dios ante su tribunal. Anticipa, justamente, la cuesti\u00f3n que se est\u00e1 considerando aqu\u00ed, el juicio final de Dios. El hombre de fe que conf\u00eda en los m\u00e9ritos perfectos y la obra acabada de Cristo tiene la garant\u00eda de la absoluci\u00f3n en aquel \u00faltimo d\u00eda (Ro. 5.1; 8.1; 1 Co. 1.30). Lo que significa la fe en Cristo es nada menos que la verdad de que las \u201cbuenas obras\u201d de Cristo, e. d. su obediencia perfecta, en la vida y en la muerte, nos es imputada aqu\u00ed y ahora, y ser\u00e1 acreditada en nuestra cuenta en el d\u00eda del juicio. En este sentido fundanental no puede haber justificaci\u00f3n alguna para nadie aparte de las \u201cobras\u201d, e. d. la obediencia de Cristo en su vida y en su muerte, hecho que constituye la \u00fanica base sobre la que el ser humano puede presentarse delante de Dios.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(ii). Esta relaci\u00f3n tanto con las obras como con el car\u00e1cter perfectos de Cristo no es judicial meramente. No es que seamos declarados justos, sencillamente. Nuestra uni\u00f3n con Cristo conlleva una incorporaci\u00f3n real a su muerte y resurrecci\u00f3n (Ro. 6.1ss; G\u00e1. 2.20; Ef. 2.5s; Col. 2.20; 3.1s). De este modo el car\u00e1cter de Cristo se reproduce inevitablemente en alguna medida en la vida de su pueblo. Esta es la insistencia de Santiago (cf. 2.18ss). La fe sin obras es espuria porque no hay tal cosa como una fe en Cristo que no tenga la virtud de llevarnos a la uni\u00f3n con \u00e9l en toda su misi\u00f3n redentora, incluida su muerte y resurrecci\u00f3n, con todas las implicancias que ella conlleva para el car\u00e1cter moral consiguiente. Para expresarlo m\u00e1s t\u00e9cnicamente, la justificaci\u00f3n que no lleva a la santificaci\u00f3n resulta no ser justificaci\u00f3n en absoluto. En las palabras de un escritor puritano tenemos que \u201cdar pruebas de nuestro linaje atrevi\u00e9ndonos a ser santos\u201d (W. Gurnall). Cf. Ro. 6.1s; He. 2.10s; 1 Jn. 3.5s. Desde luego que el creyente seguir\u00e1 siendo pecador hasta el final en cuanto hace a su pr\u00e1ctica moral. En realidad es s\u00f3lo \u201cen Cristo\u201d que comienza a ver el pecado en su verdadera dimensi\u00f3n, y a descubrir la profundidad de su depravaci\u00f3n moral (1 Jn. 1.8\u20132.1s). Mas, al mismo tiempo \u201c[es transformado] de gloria en gloria en la misma imagen\u201d (2 Co. 3.18). De modo que si la persona realmente ha nacido de nuevo por el Esp\u00edritu (Jn. 3.1s), el escudri\u00f1amiento de Dios no dejar\u00e1 de descubrir indicaciones de ello en sus \u201cobras\u201d. Pero dichas obras son fruto directo del hecho de que el creyente ha sido regenerado por el Esp\u00edritu Santo. En ning\u00fan sentido pueden considerarse como la base humana para una justificaci\u00f3n propia, sino simplemente como elementos del don y la gracia de Dios para con nosotros en Cristo Jes\u00fas.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(iii). Cuando a Jes\u00fas se le pregunt\u00f3: \u201c\u00bfQu\u00e9 debemos hacer para poner en pr\u00e1ctica las obras de Dios?\u201d contest\u00f3: \u201cEsta es la obra de Dios, que cre\u00e1is en el que \u00e9l ha enviado\u201d (Jn. 6.28s). Es un error a esta altura distinguir entre el Padre y el Hijo. La obra suprema de Dios en el hombre, como tambi\u00e9n su voluntad perfecta para con \u00e9l, se expresan en Jesucristo. La voluntad de Dios para nosotros, por lo tanto, es que reconozcamos la persona y la misi\u00f3n de Jes\u00fas y respondamos a ellas. Creer en \u00e9l es, por consiguiente, hacer las obras que Dios exige.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(iv). Mucha dificultad ofrece la par\u00e1bola de Mt. 25.31\u201346, y los int\u00e9rpretes recientes han sacado toda clase de conclusiones tomando como base esta par\u00e1bola, p. ej. el concepto del as\u00ed llamado \u201ccreyente an\u00f3nimo (J.A.T. Robinson, K. Rahner). Ella expresa la noci\u00f3n de que algunas personas, incluidos los ateos que han negado a Dios y su testimonio, los agn\u00f3sticos que aspiran a ser testigos pasivos del testimonio de Dios, y los hombres y mujeres de otros credos que han repudiado en mayor o menor medida lo que sostiene el cristianismo acerca de Cristo, por el hecho de que dan de comer al hambriento, visitan a los presos, atienden a los necesitados, incluso luchan en guerras para la liberaci\u00f3n pol\u00edtica de los pueblos, son, inconscientemente, seguidores de Cristo y ser\u00e1n absueltos al final, porque al ministrar a los necesitados de este modo en realidad han ministrado a Cristo mismo. Tales interpretaciones, sin embargo, adolecen de una debilidad crucial; exigen que interpretemos una par\u00e1bola (que de todos modos no constituye ense\u00f1anza escrituraria directa, porque de todos modos no deja de ser una par\u00e1bola) de un modo que aporte conclusiones que est\u00e1n en contradicci\u00f3n con muchas otras secciones muy claras de la Biblia en general, y con la ense\u00f1anza de Jes\u00fas en particular. A la inversa, si podemos interpretar esta par\u00e1bola de un modo que no plantee contradicciones fundamentales, sino que permita su integraci\u00f3n en forma arm\u00f3nica en el conjunto de las ensenanzas de Jes\u00fas, luego resulta claro que esa debe ser la interpretaci\u00f3n a adoptar, de acuerdo a cualquier hermen\u00e9utica sana. Este segundo punto de vista resulta enteramente factible si no dejamos de tener presente la aseveraci\u00f3n de Jes\u00fas de que los actos de misericordia de que se trata en la par\u00e1bola son hechos a sus \u201chermanos\u201d (25.40). He aqu\u00ed el reflejo de una verdad que \u00e9l mismo da a conocer en otra parte, en el sentido de que la iglesia como instrumento de su misi\u00f3n ante el mundo est\u00e1 tan identificada con \u00e9l que la reacci\u00f3n de los hombres ante los disc\u00edpulos de Jes\u00fas y su testimonio equivale a una reacci\u00f3n a \u00e9l mismo (Mt. 10.9\u201314, 40; 12.48\u201350; 18.18; Mr. 9.37; Jn. 20.21ss). \u201cEl que a vosotros recibe, a m\u00ed me recibe.\u201d \u201cLos actos de los justos no son simplemente hechos casuales de benevolencia. Son actos por los que la misi\u00f3n de Jes\u00fas y sus seguidores fue ayudada, y ayudada con alg\u00fan costo para los que los realizaban, incluso con alg\u00fan riesgo\u201d (T. W. Manson, <i>The Sayings of Jesus<\/i>, 1949, pp. 251; cf. G. E. Ladd, <i>A Theology of the New Testament<\/i>, 1974, pp. 116\u2013119). Todo esto no tiene como fin negar que muchas personas no cristianas realizan actos de amor y misericordia, como tampoco el hecho de que a veces los creyentes tienen que avergonzarse ante las \u201cbuenas obras\u201d que hacen otros. Sin embargo, esas obras tienen que ser evaluadas b\u00edblicamente. Ellas constituyen pruebas de la \u201cgracia com\u00fan\u201d de Dios, que funciona en el seno de una sociedad ca\u00edda para limitar el mal y promover el bien. Deber\u00edamos agradecer a Dios de que as\u00ed sea, y unir nuestra compasi\u00f3n cristiana, donde sea posible, a todos esos esfuerzos por aumentar el bienestar de los dem\u00e1s seres humanos. A esta acci\u00f3n, empero, aun cuando sea llevada hasta los l\u00edmites del autosacrificio, no puede atribu\u00edrsele efectos expiatorios ni justificatorios. Esas personas tambi\u00e9n son pecadores ca\u00eddos que en muchos aspectos de su vida resisten la voluntad y los designios de Dios, y no pueden depositar su esperanza, ante el juicio venidero, en otra cosa que no sea la justicia de Cristo \u00fanicamente. No existen los \u201ccreyentes an\u00f3nimos\u201d. En \u201cning\u00fan otro hay salvaci\u00f3n (sino en Cristo Jes\u00fas), porque no hay otro nombre bajo del cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos\u201d (Hch. 4.12). La base del juicio sigue siendo nuestra respuesta a la voluntad de Dios, tal como ella se expone en su revelaci\u00f3n general y especial centrada en Jesucristo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Hay un punto de vista en cuanto al fundamento para el juicio que requiere consideraci\u00f3n. Es la noci\u00f3n de que la <i>\u00fanica <\/i>base sobre la que el hombre o la mujer puede verse expuesto al juicio final y la condenaci\u00f3n divina es el rechazo expl\u00edcito del evangelio de Cristo. En apoyo de esto se mencionan Escrituras tales como Mr. 16.15s; Jn. 3.18, 36; Ro. 10.9\u201312; Ef. 4.18; 2 P. 2.3s; 1 Jn. 4.3, que hablan de la <i>incredulidad <\/i>como base para la condenaci\u00f3n. Sin embargo, notamos lo siguiente: (<i>a<\/i>) estos pasajes s\u00f3lo prueban que la fe en Cristo es el \u00fanico modo de salvaci\u00f3n, lo cual no es igual que probar que el rechazo consciente de Cristo es la \u00fanica base para la condenaci\u00f3n. No cabe duda de que la incredulidad es una cuesti\u00f3n seria e importante, y que es la forma en que se expresa el pecado cuando los hombres menosprecian la \u00fanica esperanza de redenci\u00f3n, pero no es la \u00fanica forma en que el hombre se rebela contra Dios, y en consecuencia no es la \u00fanica raz\u00f3n por la que el hombre aparece condenado delante de Dios. (<i>b<\/i>) M\u00e1s aun, la Biblia representa a los hombres como ya condenados antes de que el evangelio les es predicado, y es precisamente esta condenaci\u00f3n previa la que representa la necesidad del hombre a la que el evangelio acude como la misericordiosa respuesta de Dios. La funci\u00f3n del evangelio no es la de crear primero y luego retirar la condenaci\u00f3n del hombre, sino la de encarar el problema de la condenaci\u00f3n que ya pende sobre la cabeza del hombre (cf. Ro. 1.18; 2.12; 5.16, 18; Ef. 2.4; 5.3\u20136; Col. 3.5s). (<i>c<\/i>) El parecer de que el evangelio crea la posibilidad de la condenaci\u00f3n del hombre, como tambi\u00e9n la de su liberaci\u00f3n, no puede menos que tener un efecto debilitador del fervor evangel\u00edstico y misionero, ya que si es solamente al rechazar el evangelio que el hombre resulta definitivamente condenado, y si, como lo demuestran las estad\u00edsticas, la mayor\u00eda de los que oyen el evangelio no lo aceptan, luego, adoptando una posici\u00f3n puramente utilitaria, y teniendo en cuenta la mayor felicidad del mayor n\u00famero de personas, convendr\u00eda que no se predicase el evangelio en absoluto, sino, por el contrario, que se hiciese todo lo posible por evitar que sea predicado. Esta conclusi\u00f3n rid\u00edcula y evidentemente antib\u00edblica pone de manifiesto el error de la premisa inicial. El germen de verdad que contiene esta posici\u00f3n es que el mayor conocimiento y las mayores oportunidades conllevan mayor responsabilidad. Por cierto que la Escritura admite que todos los hombres no son iguales en cuanto a su oportunidad de conocer a Dios, y este hecho ha de ser tenido en cuenta cuando Dios juzgue a los hombres (Mt. 11.20\u201324; Ro. 2.1\u201324; 2 P. 2.21). El principio de Lc. 12.48, de que \u201caquel a quien se le haya dado mucho, mucho se le demandar\u00e1\u201d, tiene aplicaci\u00f3n a esta altura. De aqu\u00ed que el comentario general de que los que nunca han o\u00eddo el evangelio ser\u00e1n juzgados por el grado de luz que les haya llegado es correcto. Sin embargo, tenemos que agregar que la luz que les ha llegado no ha sido seguida por ellos. S\u00f3lo en Cristo Jes\u00fas hay esperanza de salvaci\u00f3n (Jn. 14.6; Hch. 4.12; Ef. 2.12).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La Escritura es testigo de una divisi\u00f3n en el momento del juicio final entre los \u201cjustos\u201d y los \u201cmalos\u201d, los \u201celegidos\u201d y los \u201cno elegidos\u201d, e. d. aquellos \u201ccuyos nombres est\u00e1n escritos en el libro de la vida\u201d y aquellos cuyos nombres \u201cno se [hallaron inscritos] en el libro de la vida\u201d (Dn. 12.1\u20133; Mal. 3.18; Mt. 13.30, 39\u201343, 49s; 25.32s, 41, 46; Mr. 13.27; Jn. 5.28s; 1 Co. 1.18s; 2 Co. 2.15s; Ap. 20.11\u201315). La existencia futura de los que son absueltos en el juicio final se indica en la Biblia como el *cielo; la de los que no son absueltos como el *infierno.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>III. El juicio de los cristianos<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La Escritura habla tambi\u00e9n de un juicio para los creyentes. Cristo en su venida juzgar\u00e1 a su pueblo (Mt. 25.14\u201330, 31\u201346; Lc. 19.12\u201328; 1 Co. 3.12\u201315; 2 Co. 5.10; 1 P. 1.17; Ap. 20.12s). Los creyentes ser\u00e1n juzgados por su Se\u00f1or con respecto a la mayordom\u00eda de los talentos, dones, oportunidades, y responsabilidades que se le hayan concedido en el curso de su vida. La referencia a este juicio en 1 P. 1.17 resulta particularmente significativa, en lo que hace a la especificaci\u00f3n de su car\u00e1cter. El juicio divino del pueblo de Dios ser\u00e1 un juicio paternal. No tendr\u00e1 el efecto de hacer peligrar la posici\u00f3n del creyente en el seno de la familia de Dios; se har\u00e1 con toda la comprensi\u00f3n y la compasi\u00f3n de un padre; pero no por ello ha de tomarse con liviandad o descuidadamente. Este juicio paternal lo llevar\u00e1 a cabo Cristo cuando vuelva.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>IV. Juicio humano<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>En esto, como en lo dem\u00e1s, al hombre se lo insta a imitar a Dios. As\u00ed como Dios es juez justo, tambi\u00e9n los hombres son llamados a juzgar rectamente (Lc. 12.57; Jn. 7.24), teniendo en cuenta constantemente que en \u00faltimo an\u00e1lisis el juicio es de Dios (Dt. 1.17). Se espera que el creyente sepa discriminar y juzgar en asuntos morales, y el que pueda hacerlo es se\u00f1al de verdadera madurez (Lc. 12.57; Jn. 7.24; Ro. 15.14; 1 Co. 2.15; 6.1\u20136; 10.15; 2 Co. 13.5; Fil. 1.9s; Col 1.9; 1 Jn. 4.1). No obstante, tambi\u00e9n se le advierte frecuentemente al creyente del peligro de juzgar a otros de un modo que intente anticipar el juicio divino final (Mt. 7.1; Lc. 6.41s; Jn. 8.7; Ro. 2.1; 14.4; Stg. 4.1). Todos los juicios humanos son provisionales a la luz del juicio venidero (1 Co. 4.3\u20135). Cuando la nueva era se manifieste plenamente al regreso de Cristo, los creyentes, seg\u00fan 1 Co. 6.2s, ser\u00e1n llamados a ejercer juicio con respecto al mundo (<etiqueta id=\"#_ftn759\" name=\"_ftnref759\" title=\"\">v. 2), y en particular con respecto a los \u00e1ngeles (v. 3).<\/etiqueta><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>V. Actitudes actuales<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Hay pocos puntos en los que la ense\u00f1anza de la Biblia est\u00e1 en conflicto m\u00e1s marcado con los supuestos de la era actual que en lo que ense\u00f1a con respecto al futuro juzgamiento de los hombres por parte de Dios. Es, paralelamente, una de las expresiones contempor\u00e1neas m\u00e1s serias de la capitulaci\u00f3n intelectual y espiritual cristianas el que esta doctrina en particular se refleje tan poco en la predicaci\u00f3n y en la literatura de nuestros d\u00edas. En este aspecto, al mundo se le ha dado la posibilidad, y demasiado claramente, de meter a la iglesia dentro de su propio molde (Ro. 12.1s, seg\u00fan la versi\u00f3n <etiqueta id=\"#_ftn760\" name=\"_ftnref760\" title=\"\">ing. de Phllips). Es por ello que un comentarista teol\u00f3gico puede quejarse con to<\/etiqueta>da justicia de que hoy la noci\u00f3n del juicio final \u201cfigure tan poco en la teolog\u00eda y la predicaci\u00f3n de la iglesia\u201d (T. Preiss, <i>Life in Christ<\/i>, 1954, pp. 79). Esta negligencia teol\u00f3gica es menos excusable si se tiene en cuenta el hecho de que el presente siglo ha sido testigo de una recuperaci\u00f3n sin precedentes de la perspectiva escatol\u00f3gica b\u00edblica. Sin embargo, este aspecto particular de la escatolog\u00eda, o sea el del futuro juicio divino, se ha dejado de lado en buena medida, y sin raz\u00f3n v\u00e1lida.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Hoy el hombre rechaza de plano la idea de que alg\u00fan d\u00eda deba rendir cuentas por su vida y sus decisiones. Su falta de convencimiento en cuanto a la vida del m\u00e1s all\u00e1, combinada con la erosi\u00f3n que ha sufrido la noci\u00f3n de responsabilidad moral debido a la forma en que se entienden popularmente las teor\u00edas psicol\u00f3gicas y psicoanal\u00edticas, ha contribuido a la indiferencia y el pragmatismo morales de nuestros tiempos. Las cuestiones morales, si es que en alguna medida interesan, se relacionan \u00fanicamente con el momento presente y con asuntos de felicidad personal. La idea de que pudieran tener relaci\u00f3n con alguna dimensi\u00f3n divina trascendente, o de que todos los hombres alg\u00fan d\u00eda ser\u00e1n llamados ineludiblemente a reconocer en la omnisciente presencia de su Creador la medida de responsabilidad que les cabe por esas mismas decisiones morales, es anatema. Lamentablemente para el hombre moderno ocurre que esa es, en realidad, la verdad. El juicio es inevitable y nos espera a todos. Ante esta tendencia moderna a desechar el juicio futuro, la iglesia cristiana tiene que aceptar la responsabilidad, grande y urgente, de sostener tenazmente la perspectiva b\u00edblica.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> G. Liedke, \u201cJuzgar\u201d, <i>\u00b0DTMAT<\/i>, t(t). II, cols. 1252\u20131265; W. Schneider, H. Beck, \u201cJuicio, juzgar\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn761\" name=\"_ftnref761\" title=\"\"><i>\u00b0DTNT<\/i><\/etiqueta>, t(t). II, pp. 389\u2013397; H. von Balthasar, \u201cLa cruz como juicio\u201d, <i>Mysterium salutis<\/i>, 1980, t(t). III, pp. 724ss; W. Mann, J. Pieper, \u201cJuicio\u201d, <i>Conceptos fundamentales de teolog\u00eda<\/i>, 1966, t(t). II, pp. 453\u2013462; W. Eichrodt, <i>Teolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/i>, 1975, t(t). I, pp. 417\u2013430; L. Berkhof, <i>Teolog\u00eda sistem\u00e1tica<\/i>, 1972, pp. 873ss; F. Stagg, <i>Teolog\u00eda del Nuevo Testamento<\/i>, 1976, pp. 324ss; W. Zimmerli, <i>Teolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/i>, 1980, pp. 191ss.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>L Morris, <i>The Biblical Doctrine of Judgment<\/i>, 1960; N. Q. Hamilton, <i>The Holy Spirit and Eschatology in Paul<\/i>, 1957; F. Buchsel, V. Herntrich, <etiqueta id=\"#_ftn762\" name=\"_ftnref762\" title=\"\"><i>TDNT <\/i><\/etiqueta>3, pp. 921\u2013954; W. Schneider, H. Beck, T. McComiskey, <etiqueta id=\"#_ftn763\" name=\"_ftnref763\" title=\"\"><i>NIDNTT <\/i><\/etiqueta>2, pp. 361\u2013371.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn764\" name=\"_ftnref764\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>B.A.M.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Condenaci\u00f3n, Edicto, Estatuto, Mandamiento, Mandato, Orden, Ordenanza, Precepto Exo 12:12 y ejecutar\u00e9 mis j en todos los dioses de Lev 19:15 no har\u00e1s injusticia en el j, ni .. al pobre Deu 1:17 no hag\u00e1is distinici\u00f3n de persona en el j 1Ch 16:14 Jehov\u00e1 .. sus j est\u00e1n en toda la tierra Job 22:4 &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/juicio\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abJUICIO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-2833","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2833","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2833"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2833\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2833"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2833"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2833"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}