{"id":2917,"date":"2016-02-04T23:34:56","date_gmt":"2016-02-05T04:34:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ley\/"},"modified":"2016-02-04T23:34:56","modified_gmt":"2016-02-05T04:34:56","slug":"ley","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ley\/","title":{"rendered":"LEY"},"content":{"rendered":"<p>v. Edicto, Estatuto, Juicio, Mandamiento, Mandato, Orden, Ordenanza, Precepto<br \/>\nGen 47:26 entonces Jos\u00e9 lo puso por l hasta hoy<br \/>\nExo 13:9 para que la l de Jehov\u00e1 est\u00e9 en tu boca<br \/>\nNum 6:13 esta es, pues, la l del nazareo el d\u00eda que<br \/>\nNum 15:16 misma l y un mismo decreto tendr\u00e9is<br \/>\nDeu 1:5 de Moab, resolvi\u00f3 Mois\u00e9s declarar esta l<br \/>\nDeu 4:8 juicios justos como es toda esta l que yo<br \/>\nDeu 27:3 y escribir\u00e1s .. todas las palabras de esta l<br \/>\nDeu 31:9 escribi\u00f3 Mois\u00e9s esta l, y la dio a los<br \/>\nDeu 33:2 con la l de fuego a su mano derecha<br \/>\nJos 1:8 nunca se apartar\u00e1 de .. este libro de la l<br \/>\n2Ki 10:31 Jeh\u00fa no cuid\u00f3 de andar en la l de<br \/>\n2Ch 22:8; 2Ch 34:15 he hallado el libro de la l<br \/>\n2Ch 12:1 Roboam .. dej\u00f3 la l de Jehov\u00e1, y todo<br \/>\nEzr 7:10 su coraz\u00f3n para inquirir la l de Jehov\u00e1<br \/>\nNeh 8:8 en el libro de la l de Dios claramente<br \/>\nNeh 9:13 les diste .. l verdaderas, y estatutos y<br \/>\nEst 1:19 y se escriba entre las l de Persia y de<br \/>\nJob 22:22 toma ahora la l de su boca, y pon sus<br \/>\nJob 28:26 cuando \u00e9l dio l a la lluvia, y camino al<br \/>\nPsa 1:2 en la l de .. est\u00e1 su delicia .. su l medita<br \/>\nPsa 19:7 la l de Jehov\u00e1 es perfecta, que .. el alma<br \/>\nPsa 37:31 la l de su Dios est\u00e1 en su coraz\u00f3n; por<br \/>\nPsa 40:8 y tu l est\u00e1 en medio de mi coraz\u00f3n<br \/>\nPsa 119:18 ojos, y mirar\u00e9 las maravillas de tu l<br \/>\nPsa 119:70 sebo, mas yo en tu l me he regocijado<br \/>\nPsa 119:72 mejor me es la l de tu boca que .. oro<br \/>\nPsa 119:77, 174 viva, porque tu l es mi delicia<br \/>\nPsa 148:6 les puso l que no ser\u00e1 quebrantada<br \/>\nPro 13:14 la l del sabio es manantial de vida para<br \/>\nPro 28:7 el que guarda la l es hijo prudente; mas<br \/>\nIsa 2:3; Mic 4:2 de Sion saldr\u00e1 la l, y de Jerusal\u00e9n<br \/>\nIsa 5:24 porque desecharon la l de Jehov\u00e1 de los<br \/>\nIsa 8:16 ata el .. sella la l entre mis disc\u00edpulos<br \/>\nIsa 10:1 \u00a1ay de los que dictan l injustas, y<br \/>\nIsa 42:4 justicia; y las costas esperar\u00e1n su l<br \/>\nIsa 42:21 en magnificar la l y engrandecerla<br \/>\nIsa 51:7 pueblo en cuyo coraz\u00f3n est\u00e1 mi l<br \/>\nIsa 58:2 que no hubiese dejado la l de su Dios<br \/>\nJer 31:33 dar\u00e9 mi l en su mente, y .. su coraz\u00f3n<br \/>\nJer 31:35 que da .. las l de la luna y las estrellas<br \/>\nEze 43:12 esta es la l de la casa: Sobre la cumbre<br \/>\nDan 3:10 rey, has dado una l que todo hombre<br \/>\nDan 6:8 conforme a la l de Media y de Persia<br \/>\nHos 8:12 le escrib\u00ed las grandezas de mi l, y fueron<br \/>\nMic 4:2 de Sion saldr\u00e1 la l, y de Jerusal\u00e9n<br \/>\nMal 2:6 la l de verdad estuvo en su boca, e<br \/>\nMal 3:7 os hab\u00e9is apartado de mis l, y no las<br \/>\nMal 3:14 \u00bfqu\u00e9 aprovecha que guardemos su l<br \/>\nMat 5:17 no .. he venido para abrogar la l o los<br \/>\nMat 7:12 ellos; porque esto es la l y los profetas<br \/>\nMat 11:13; Luk 16:16 la l profetizaron hasta Juan<br \/>\nMat 22:40 de estos dos .. depende toda la l y los<br \/>\nLuk 10:26 \u00bfqu\u00e9 est\u00e1 escrito en la l? \u00bfC\u00f3mo lees?<br \/>\nLuk 16:17 f\u00e1cil .. que se frustre una tilde de la l<br \/>\nLuk 24:44 todo lo que est\u00e1 escrito de m\u00ed en la l<br \/>\nJoh 7:19 os dio .. la l, y ninguno .. cumple la l?<br \/>\nJoh 7:51 \u00bfjuzga acaso nuestra l a un hombre si<br \/>\nJoh 12:34 hemos o\u00eddo de la l, que el Cristo<br \/>\nJoh 19:7 tenemos una l, y seg\u00fan .. l debe morir<br \/>\nAct 7:53 que recibisteis la l por .. \u00e1ngeles, y no<br \/>\nAct 13:39 que por la l de Mois\u00e9s no pudisteis ser<br \/>\nAct 15:5 y mandarles que guarden la l de Mois\u00e9s<br \/>\nAct 18:15 pero si son cuestiones .. de vuestra l<br \/>\nAct 21:20 han cre\u00eddo; y todos son celosos por la l<br \/>\nRom 2:12 que bajo la l han pecado, por la l ser\u00e1n<br \/>\nRom 2:14 \u00e9stos, aunque no tengan l, son l para s\u00ed<br \/>\nRom 3:20 por medio de la l es el conocimiento del<br \/>\nRom 3:27 \u00bfpor cual l? .. No, sino por la l de la fe<br \/>\nRom 3:28 justificado por fe sin las obras de la l<br \/>\nRom 3:31 \u00bfluego por la fe invalidamos la l?<br \/>\nRom 4:15 la l produce ira; pero donde no hay l<br \/>\nRom 5:13 antes de la l, hab\u00eda pecado en el mundo<br \/>\nRom 5:13 donde no hay l, no se inculpa de pecado<br \/>\nRom 6:14 no est\u00e1is bajo la l, sino bajo la gracia<br \/>\nRom 7:4 hab\u00e9is muerto a la l mediante el cuerpo<br \/>\nRom 7:7 \u00bfqu\u00e9 diremos, pues? \u00bfLa l es pecado?<br \/>\nRom 7:7 pero yo no conoc\u00ed el pecado sino por la l<br \/>\nRom 7:12 de manera que la l a la verdad es santa, y el<br \/>\nRom 7:14 sabemos que la l es espiritual<br \/>\nRom 7:16 esto hago, apruebo que la l es buena<br \/>\nRom 7:21 bien, hallo esta l: que el mal est\u00e1 en m\u00ed<br \/>\nRom 7:22 seg\u00fan el .. me deleito en la l de Dios<br \/>\nRom 8:2 l del Esp\u00edritu .. me ha librado de la l del<br \/>\nRom 10:4 porque el fin de la l es Cristo, para<br \/>\nRom 13:10 que el cumplimiento de la l es el amor<br \/>\n1Co 9:21 a los que est\u00e1n sin l, como si .. sin l<br \/>\nv15:56<\/p>\n<hr>\n<p>Ley    (heb. t\u00f4r\u00e2h, \u00abdirecci\u00f3n\u00bb, \u00abinstrucci\u00f3n\u00bb [ley]\u00bb; d\u00e2th, \u00abley\u00bb, \u00abreglamento\u00bb; gr. n\u00f3mos, \u00abregla\u00bb, \u00abprincipio\u00bb, \u00abley\u00bb: entole, \u00abmandamiento\u00bb, \u00aborden\u00bb).  En la Biblia, un conjunto de principios o normas de conducta.  El t\u00e9rmino usual hebreo traducido \u00abley\u00bb es t\u00f4r\u00e2h, palabra que significa toda la voluntad revelada de Dios, o cualquier parte de ella.  A menos que el contexto indique otra cosa, \u00abley\u00bb en el AT generalmente denota la \u00abinstrucci\u00f3n\u00bb divina que Dios dio a su pueblo (Gen 26:5; Exo 16:4, 28; Psa 1:2; 19:7; 119:1, 165; Isa 1:10; 8:16, 20; etc.). Esta \u00abley\u00bb, o revelaci\u00f3n escrita de la voluntad de Dios, daba a conocer el prop\u00f3sito divino para el pueblo hebreo en los tiempos del AT. Para el jud\u00ed\u00ado devoto, la \u00abley\u00bb de Dios era equivalente a su plan de salvaci\u00f3n para el mundo.  En este sentido, Isa\u00ed\u00adas dice que \u00ablas costas [islas] esperar\u00e1n tu ley\u00bb (ls. 42:4).  Las instrucciones que Dios imparti\u00f3 a Mois\u00e9s se conocieron como \u00abla ley de Mois\u00e9s\u00bb; es decir, dadas a trav\u00e9s de Mois\u00e9s (Jos 8:31; Neh 8:1; Luk 2:22; 24:44; Act 28:23; etc.). En vista de que la instrucci\u00f3n impartida por Mois\u00e9s ocupa la mayor parte de los 5 primeros libros de la Biblia, com\u00fanmente conocidos como el Pentateuco, los jud\u00ed\u00ados a menudo se refer\u00ed\u00adan a \u00e9ste como a \u00abla ley de Mois\u00e9s\u00bb (Luk 24:44; Joh 1:17; c\u00c6\u2019 Mat 5:17, 18).  De acuerdo con antiguas tradiciones jud\u00ed\u00adas, las leyes contenidas en el Pentateuco son 613-365 mandatos negativos y 248 positivos que corresponden al valor num\u00e9rico de la palabra t\u00f4r\u00e2h (tambi\u00e9n se corresponden con el n\u00famero de letras de los Diez Mandamientos).  Son de varias clases, pero los jud\u00ed\u00ados corrientemente no hac\u00ed\u00adan distinci\u00f3n entre las morales, ceremoniales, civiles y de salud, porque todas por igual eran mandatos de Dios y obligaciones religiosas.  Sin embargo, es posible hacer distinciones leg\u00ed\u00adtimas entre ellas sobre la base de la forma y la terminolog\u00ed\u00ada aplicadas.  I. Leyes apod\u00ed\u00adcticas:  imperativos o prohibiciones categ\u00f3ricas que declaran \u00abHar\u00e1s\u00bb o \u00abNo har\u00e1s\u00bb. Normalmente, no hay un castigo expl\u00ed\u00adcito unido a ellas, excepto en los casos mixtos.  El contexto de estas leyes es el pacto, y su modelo formal son las estipulaciones de los antiguos tratados de soberan\u00ed\u00ada.  II. Leyes casu\u00ed\u00adsticas:  describen un problema u ofensa y luego declaran lo que se debe hacer o su castigo (c\u00c6\u2019 Exo 21:6).  El trasfondo de tales leyes es la corte.  Cuando una ley apod\u00ed\u00adctica es transformada en ley casu\u00ed\u00adstica por declarar un castigo, un pecado se convierte en un crimen (as\u00ed\u00ad el 5\u00c2\u00b0 mandamiento en Exo 20:12, que es apod\u00ed\u00adctico, se transforma en ley casu\u00ed\u00adstica en Exo 21:15, 17).  Las leyes mosaicas tambi\u00e9n se pueden distinguir por los t\u00e9rminos aplicados a ellas (c\u00c6\u2019 Deu 26:17; Neh 9:13).  Las siguientes 3 categor\u00ed\u00adas constituyen la t\u00f4r\u00e2h hebrea: 1.  Mishp\u00e2t, \u00abjuicio\u00bb, es el t\u00e9rmino corriente para una ley casu\u00ed\u00adstica en general. 2.  Mitsw\u00e2h, \u00abmandamiento [precepto]\u00bb, es cualquier clase de mandato, incluyendo los que no eran de obligaci\u00f3n permanente y que se pod\u00ed\u00adan cumplir de una vez por todas, como la orden de destruir los santuarios paganos (Deu 12:2); pod\u00ed\u00adan ser casu\u00ed\u00adsticos o apod\u00ed\u00adcticHos_3  J\u00f4q, \u00abestatuto [ley]\u00bb, incluye la mayor\u00ed\u00ada de las leyes 711com\u00fanmente llamadas \u00abceremoniales\u00bb; normalmente son de forma apod\u00ed\u00adctica.  Pero no todas son ceremoniales, porque en Dt; en particular, este t\u00e9rmino se aplica a reglas apod\u00ed\u00adcticas de conducta en las que se apela a la conciencia o a Dios, en contraste con los \u00abjuicios\u00bb, en los que se apela al juez.  No tratan s\u00f3lo de fiestas (Deu 16:1-17) y de ofrendas (12:5-28), sino tambi\u00e9n de la justicia y la pureza (16:19; 23:17) y de la bondad y la misericordia (23:15, 24).  Las leyes alimentarias tambi\u00e9n est\u00e1n en la categor\u00ed\u00ada de j\u00f4q.  315. Parte superior del C\u00f3digo de Hamurabi. Se describe al rey como estando delante de su dios para recibir la ley de su mano.  En Psa_119 tenemos un cat\u00e1logo de t\u00e9rminos, con diversos matices de significaci\u00f3n, con que el autor teji\u00f3 el elogio de la ley y que serv\u00ed\u00adan para indicar las variadas formulaciones jur\u00ed\u00addicas: 1.  D\u00e2b\u00e2r, \u00abpalabra\u00bb (vocablo m\u00e1s bien gen\u00e9rico para definir las comunicaciones divinas [Deu 4:2]; pero el plural tambi\u00e9n sirvi\u00f3 para definir el conjunto de cl\u00e1usulas jur\u00ed\u00addicas [Exo 24: 3]). 2. &#8216;lmr\u00e2h, \u00abpalabra [discurso]\u00bb (declaraci\u00f3n divina m\u00e1s solemne; Deu 32:2). 3. Juqq\u00eem, \u00abestatutos\u00bb (de categor\u00ed\u00ada breve; Deu 4: 5). 4. Derek, \u00abnorma\u00bb (\u00abcamino\u00bb. RVR; Exo 18:20; Deu 8:6). 5. Mishp\u00e2t\u00eem, \u00abjuicios\u00bb (el matiz dominante es el de una sentencia o prescripci\u00f3n judicial [Lev 19:15]). 6. Mitsw\u00e2h, \u00aborden\u00bb, \u00abmandato\u00bb. 7.  Piqq\u00fbd\u00eem, \u00abpreceptos\u00bb (del verbo p\u00e2qad, \u00abvisitar\u00bb, \u00abgobernar\u00bb). 8.  &#8216; \u00ed\u0160d\u00f4th, \u00abtestimonios\u00bb (las atestaciones aseverativas de Dios [Psa 25: 10]).  9.  T\u00f4r\u00e2h, \u00abley\u00bb (en general y\/o particular).  En el NT el t\u00e9rmino \u00abley\u00bb se usa con diversos matices de significaci\u00f3n, y a menos que se tengan en mente sus diferentes aspectos  -y se discrimine rectamente y se examine el contexto para determinar qu\u00e9 matiz est\u00e1 mencionando el autor -, el lector moderno del  NT casi con seguridad distorsionar\u00e1 lo que se dice acerca de \u00abla ley\u00bb.  Pero para el lector jud\u00ed\u00ado, o quien estaba familiarizado con el sistema religioso jud\u00ed\u00ado, los diferentes significados de la alabra \u00abley\u00bb eran claros, y un orador o escritor pod\u00ed\u00ada pasar r\u00e1pidamente de uno a otro sin ser mal entendido.  En realidad, para  el jud\u00ed\u00ado devoto los diferentes matices de significaci\u00f3n impl\u00ed\u00adcitos en la palabra eran, en la pr\u00e1ctica, s\u00f3lo uno, y cada uno se enlazaba imperceptiblemente en el otro.  Por tanto, en el NT la palabra \u00abley\u00bb se usa en 2 sentidos diferentes pero estrechamente relacionados: 1.  La Escritura como revelaci\u00f3n  de la voluntad divina (Joh 12:34; 15:24, 25; etc.).  En la terminolog\u00ed\u00ada jud\u00ed\u00ada, \u00abley\u00bb se pod\u00ed\u00ada referir al Pentateuco (los 5 libros de Mois\u00e9s) en contraste con los Profetas y los Escritos (o Hagi\u00f3grafos), las 3 divisiones del AT de acuerdo con el canon hebreo (Luk 24:44).  De manera ocasional usaban la expresi\u00f3n \u00abley de  Mois\u00e9s\u00bb cuando se refer\u00ed\u00adan al Pentateuco, pero m\u00e1s a menudo usaban \u00abley\u00bb (Mat 7:12; 11:13; 12:5; 22:40; 23:23; Luk 10:26; 16:16, 17; Joh 1:45; 7:19; 15:25; Rom 5:13, 20; 7; etc.). A veces la palabra \u00abley\u00bb se usa en relaci\u00f3n con el Dec\u00e1logo, aunque en algunos casos \u00abley\u00bb se puede referir espec\u00ed\u00adficamente al Pentateuco, del cual el Dec\u00e1logo es parte integral  (Mat 22:36-40; Rom 7:7; Jam 2:10-12).  2.  El sistema religioso jud\u00ed\u00ado como un todo, o alguna parte espec\u00ed\u00adfica de \u00e9l (Joh 1:17; Act 18:13, 15; 22:3; Rom 6:14, 15; G\u00e1. 3:19-25; etc.).  Por supuesto, se basaba en la revelaci\u00f3n de la voluntad de Dios contenida en las Escrituras del AT, m\u00e1s particularmente en el Pentateuco.  A veces el t\u00e9rmino \u00abley\u00bb se refiere en  especial a la ley ritual, el rasgo exterior caracter\u00ed\u00adstico del sistema religioso jud\u00ed\u00ado (Luk 2:22-24; Act 15:5, 24; etc.). La expresi\u00f3n \u00abobras de la ley\u00bb se refiere generalmente a las exigencias de la ley ritual, aunque tal ley tambi\u00e9n se menciona como \u00abla ley del Se\u00f1or\u00bb 712  (Luk 2:23).  En Heb 7:12 \u00abley\u00bb se refiere a la parte de la ley de Mois\u00e9s que trata del sacerdocio.  Ley ceremonial.  V\u00e9ase Ley.  Libaci\u00f3n.  V\u00e9ase Sacrificios y Ofrendas.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>lat\u00ed\u00adn lex. En el A. T. se refiere a la L. mosaica, que figura en Pentateuco,  \u00c2\u00ae Tor\u00e1. La formaci\u00f3n de esta L. se someti\u00f3 a largos procesos hist\u00f3ricos. Inicialmente, la L. era entendida como simples prescripciones de cuestiones c\u00falticas, de derecho civil y penal y a normas morales que eran transmitidas oralmente por los sacerdotes, Dt 33, 10; Jr 18, 18.<\/p>\n<p>Oseas el profeta, fue el primero en mencionar una ley escrita, Os 8, 12.<\/p>\n<p>Luego  fue Esdras  Ne 8, 3.<\/p>\n<p>Existen tres formas distintas de ley:  Los mandamientos y las prohibiciones, que resaltan describen en el  \u00c2\u00ae  Dec\u00e1logo. Fue as\u00ed\u00ad como los sacerdotes anunciaban a los israelitas la  voluntad de Dios.<\/p>\n<p>Otra forma de ley se encuentra en el llamado C\u00f3digo de la Alianza  Ex 21, 23, que contiene ampliaciones de criterios para tomar decisiones,  especialmente en casos judiciales con las prescripciones generales.<\/p>\n<p>La tercera forma de L. son las prescripciones c\u00falticas para la instrucci\u00f3n  de los sacerdotes, y en parte a los laicos que interven\u00ed\u00adan en los actos del culto. Estas prescripciones se encuentran principalmente en los libros Lev\u00ed\u00adtico y N\u00fameros.<\/p>\n<p>Las prescripciones legales del A. T. no se juzgan como una carga  sino como motivo de alegr\u00ed\u00ada; Mois\u00e9s hace amonestaciones afectuosas y aconseja obediencia, Dt 4, 32 ss.; adem\u00e1s de obtener conversi\u00f3n de las almas, sabidur\u00ed\u00ada ante la fidelidad, Dt 30, 11-14; Sal 19, 8 ss. Los doctores de la L. desarrollaron una forma de interpretaci\u00f3n diferenciada en los libros explicativos llamados Midras; y recopilaron tambi\u00e9n una serie de tradiciones complementarias o una codificaci\u00f3n de la ley oral del A. T. y de las leyes pol\u00ed\u00adticas y civiles de los jud\u00ed\u00ados en la primera parte del Talmud,  en el Misn\u00e1.<\/p>\n<p>Toda L. expresa la voluntad de Yahv\u00e9h. La relaci\u00f3n entre Dios y su  pueblo se daba a trav\u00e9s de los sacerdotes, Hg 2, 11-13; Ml 2, 6-7, as\u00ed\u00ad como a trav\u00e9s de los profetas, Is 1, 10; 8, 16-20; 30, 9-10.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>I. Los t\u00e9rminos en las Sagradas Escrituras.<br \/>\nDe las palabras heb., la que se usa m\u00e1s es torah y puede referirse a instrucciones humanas (Pro 1:8), a instrucciones divinas (Isa 1:10), a reglas (Lev 7:7), a la ley de Mois\u00e9s (1Ki 2:3), o a costumbres (2Sa 7:19). Otras palabras que tambi\u00e9n pueden ser traducidas as\u00ed\u00ad son dath, hoq, mitswah y mishpat. La palabra gr. muy com\u00fan nomos ocasionalmente se refiere a ley(es) pero en el sentido m\u00e1s universal (Rom 3:27) como un principio que gobierna las acciones de uno (Rom 7:23), o al Pentateuco (Gal 3:10), o a otras porciones de las Sagradas Escrituras (como en Joh 10:34; 1Co 14:21), pero la mayor\u00ed\u00ada de las veces a la ley de Mois\u00e9s (Act 15:5). Otros sin\u00f3nimos en castellano incluyen mandamiento, derecho, instrucci\u00f3n, juicio, ordenanza, decreto, estatuto y testimonio.<\/p>\n<p>II. La ley moral.<\/p>\n<p>Est\u00e1 muy claro por los Diez Mandamientos \u2014el Dec\u00e1logo\u2014(Exo 20:3-17; Deu 5:7-21) que la moralidad no se encuentra en criterios humanos ni en el veredicto de la sociedad, sino en Dios.<\/p>\n<p>Los Diez Mandamientos declaran los principios, si bien a grandes rasgos, de la ley moral de Dios.<\/p>\n<p>En vez de dejar de lado la ley moral, el NT reitera sus mandamientos, desarrolla detalladamente las verdades embrionarias que ella contiene y enfoca su atenci\u00f3n en el esp\u00ed\u00adritu de la ley en contraste con la letra solamente. El NT tambi\u00e9n enfatiza la ley del amor (Rom 13:8-10; Gal 5:14; Jam 2:8), el desinter\u00e9s propio y la humildad como representantes de la manera de pensar de Cristo (Phi 2:3-8).<\/p>\n<p>La ley sensibiliz\u00f3 la conciencia de los seres humanos en cuanto a su estado pecaminoso (Rom 7:7, Rom 7:13). Los conden\u00f3 como injustos (Rom 7:9-11, Gal 3:13; Jam 2:9) y, habiendo anulado toda esperanza de salvaci\u00f3n por medio de su propria justicia, los trajo al lugar donde pudieran lanzarse sobre la gracia de Dios y confiar solamente en la justicia y m\u00e9ritos expiatorios del Salvador, Cristo Jes\u00fas (Gal 3:24). Los creyentes est\u00e1n obligados a guardar la ley moral (comparar Mat 5:19 ss.; Eph 4:28; Eph 5:3; Eph 6:2; Col 3:9, 1Pe 4:15) y esto por amor del que los redimi\u00f3 (Rom 13:8-10; 1Jo 5:2-3).<\/p>\n<p>III. Legislaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>Las leyes del At de car\u00e1cter judicial, civil, o pol\u00ed\u00adtico se encuentran en el bloque de informaci\u00f3n legislativa que se conoce como el Libro del Pacto (Exo 20:23\u2014Exo 23:33), tambi\u00e9n en lo que llaman el C\u00f3digo de Santidad (Lev\u00ed\u00adtico 17\u201426), y aqu\u00ed\u00ad y all\u00e1 en gran parte del libro de Deuteronomio, especialmente en los cap\u00ed\u00adtulos 21\u2014 25.<\/p>\n<p>La familia era gobernada por varias reglas para mantenerla libre de corrupci\u00f3n y disoluci\u00f3n. Hay muchas recetas que tienen que ver con el matrimonio (\u00e9xodo 21\u201422; 34; Lev\u00ed\u00adtico 18; 21; N\u00fameros 5; 25; Deuteronomio 7; 21; 22; 24; 25; 27). En la familia, los ni\u00f1os deb\u00ed\u00adan honrar y obedecer a sus padres (Exo 20:12; Deu 5:16; Deu 21:18-21; Deu 27:16). Y ya que el c\u00ed\u00adrculo familiar pod\u00ed\u00ada incluir a sirvientes, esclavos y extranjeros, hab\u00ed\u00ada leyes tambi\u00e9n para el tratamiento de ellos (\u00e9xodo 12; 21; 22; Lev\u00ed\u00adtico 19; 22; 24; 25; N\u00fameros 9; 15; 35; Deuteronomio 1; 12; 14\u201416; 23; 24; 27).<\/p>\n<p>Los cr\u00ed\u00admenes en contra de la sociedad recib\u00ed\u00adan el castigo impuesto por la ley.<\/p>\n<p>Estos cr\u00ed\u00admenes pod\u00ed\u00adan ser de<br \/>\n( 1 )  car\u00e1cter moral, como violaciones sexuales o perversidades (\u00e9xodo 20\u201422; Lev\u00ed\u00adtico 18\u201420; N\u00fameros 5; Deuteronomio 5; 22\u201425; 27),<br \/>\n( 2 )  en contra de individuos, tanto sus personas (G\u00e9nesis 9; \u00e9xodo 20\u201423; Lev\u00ed\u00adtico 19; 24; N\u00fameros 35; Deuteronomio 5; 19; 21; 22; 24; 27) como sus propiedades (\u00e9xodo 20; 22; Lev\u00ed\u00adtico 6; 19; Deuteronomio 5; 19; 23; 25; 27), o<br \/>\n( 3 )  en contra del Estado (\u00e9xodo 20; 23; Lev\u00ed\u00adtico 19; Deuteronomio 5; 16; 19; 27). Otras reglas gobernaban las propiedades (\u00e9xodo 21\u201423; Lev\u00ed\u00adtico 6; 24; 25; N\u00fameros 27; 36; Deuteronomio 21; 22; 25).<\/p>\n<p>Ciertos aspectos de organizaci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica fueron indicados (\u00e9xodo 22; N\u00fameros 1; 3; 4; 26; 33; Deuteronomio 17; 23). Hubo especificaciones en cuanto al ej\u00e9rcito (N\u00fameros 1; 2; 10; 26; 31; Deuteronomio 7; 11; 20; 21; 23; 24). Se establecieron mandatos judiciales (\u00e9xodo 18; 20; 21; 23; Lev\u00ed\u00adtico 5; 19; N\u00fameros 35; Deuteronomio 1; 4; 5; 16; 17; 19; 25; 27), y fueron tomadas medidas para asegurar que el pueblo recibiera el conocimiento de la ley (Deuteronomio 6; 11; 27; 31; Josu\u00e9 8).<\/p>\n<p>Muchas leyes israelitas ten\u00ed\u00adan que ver con la amabilidad. Hasta el tratamiento de animales era sujeto a reglas (\u00e9xodo 23; 34; Lev\u00ed\u00adtico 22; 25; Deuteronomio 22; 25). El mandamiento universal del amor era invocado, as\u00ed\u00ad para amigos como para extra\u00f1os (\u00e9xodo 23; Lev\u00ed\u00adtico 19; Deuteronomio 10). A los pobres, a los desafortunados, a los humillados, a los que no ten\u00ed\u00adan qui\u00e9n los defendiera y a los necesitados se les tratar\u00ed\u00ada humanamente (\u00e9xodo 21\u201423; Lev\u00ed\u00adtico 19; 23; 25; Deuteronomio 14\u201416; 21\u201427).<\/p>\n<p>En el Dec\u00e1logo se detallan principios b\u00e1sicos para el culto y la adoraci\u00f3n (Exo 20:3-11). No se permit\u00ed\u00ada adorar a otros as\u00ed\u00ad llamados \u2020\u0153dioses\u2020\u009d (Exo, 22\u201423; 34; Deuteronomio 5; 6; 8; 11; 17; 30), la apostas\u00ed\u00ada era un pecado (Deu 4:25-31; Deu 31:16; comparar Lev\u00ed\u00adtico 19; 26; Deuteronomio 27), y artes ocultas tales como la brujer\u00ed\u00ada, la hechicer\u00ed\u00ada y la adivinaci\u00f3n no deb\u00ed\u00adan ser practicadas (\u00e9xodo 22; Lev\u00ed\u00adtico 18\u201420; Deuteronomio 18). De la misma manera, las blasfemias no deb\u00ed\u00adan ser toleradas (\u00e9xodo 22; Lev\u00ed\u00adtico 18; 19; 24), y el d\u00ed\u00ada s\u00e1bado de Dios era inviolable (\u00e9xodo 23; 31; 34; 35; Lev\u00ed\u00adtico 19; 26; N\u00fameros 15).<\/p>\n<p>Dado que Jehovah es el \u00fanico Dios verdadero, Israel deb\u00ed\u00ada no s\u00f3lo estudiar y guardar sus leyes (Lev\u00ed\u00adtico 18\u201420; 25; N\u00fameros 15; Deuteronomio 4\u20148; 10; 11; 22; 26; 27; 30), sino que tambi\u00e9n su pueblo deb\u00ed\u00ada separarse de los paganos y de sus pr\u00e1cticas religiosas (\u00e9xodo 22; 23; 34; Lev\u00ed\u00adtico 18\u201420; Deuteronomio 6; 7; 12; 14; 18). Ellos deb\u00ed\u00adan ser una naci\u00f3n santa (\u00e9xodo 19; 22; Lev\u00ed\u00adtico 19; 26; Deuteronomio 7; 14; 18; 26; 28), y darle a Dios la fidelidad, el amor, la gratitud y el servicio obediente que s\u00f3lo \u00e9l merece (\u00e9xodo 23; 34; Lev\u00ed\u00adtico 19; 25; Deuteronomio 4\u20146; 8; 10; 11; 13; 14; 17; 30; 31).<\/p>\n<p>La legislaci\u00f3n de Mois\u00e9s presenta mandatos acerca del tipo de sacrificios y los detalles que los gobiernan; la ofrenda quemada entera (\u00e9xodo 20; Lev\u00ed\u00adtico 1; 6; Deu 12:27), el sacrificio por el pecado (Lev\u00ed\u00adtico 4\u20146; 8\u201410; N\u00fameros 15), el sacrificio por la culpa (Lev\u00ed\u00adtico 5\u20147; 19; N\u00fameros 5) y el sacrificio de paz (Lev\u00ed\u00adtico 3; 7; 19; 22). La ley tambi\u00e9n ten\u00ed\u00ada mucho que decir en cuanto a otras ofrendas y sacrificios (\u00e9xodo 10; 13; 18; 22; 23; 29; 30; 34; Lev\u00ed\u00adtico 2; 3; 6; 14; 19; 22; 23; 27; N\u00fameros 3; 5; 6; 8; 15; 18; 19; 28; 30; 31; Deuteronomio 12; 14\u201418; 23; 26).<\/p>\n<p>Muchos pasajes contienen leyes relacionadas con el sacerdocio (\u00e9xodo 28\u201430; 39; 40; Lev 2:5-8, Lev 2:10, 16; Lev 2:21\u201424; 27; N\u00fameros 3\u20146; 15; 18; 31). Los c\u00f3digos legales regulaban la purificaci\u00f3n ceremonial no s\u00f3lo para los sacerdotes sino tambi\u00e9n con referencia a las comidas (\u00e9xodo 12; 22; 23; 34; Lev\u00ed\u00adtico 3; 7; 11; 17; 19; 20; 22; Deuteronomio 12; 14; 15) y a la purificaci\u00f3n (Lev 5:11\u2014Lev 15:22; N\u00fameros 6; 19; 31; Deuteronomio 21; 24).<\/p>\n<p>Jes\u00fas habl\u00f3 de manera negativa acerca de las tradiciones de los jud\u00ed\u00ados pero no de la ley ceremonial establecida en el AT. Sin embargo \u00e9l indic\u00f3 que vendr\u00ed\u00ada un tiempo cuando los ritos de la ley ceder\u00ed\u00adan el lugar a la adoraci\u00f3n espiritual (Joh 4:24).<\/p>\n<p>En el per\u00ed\u00adodo transitorio despu\u00e9s de la crucifixi\u00f3n, la resurrecci\u00f3n y la ascensi\u00f3n, las condiciones dadas en cada uno de esos casos determinaban si las estipulaciones de la ley deb\u00ed\u00adan ser observadas o no. Pablo circuncid\u00f3 a Timoteo (Act 16:3) pero no a Tito (Gal 2:3-4). El pudo asegurar a los corintios que la circuncisi\u00f3n en la carne no era indispensable para la salvaci\u00f3n (1Co 7:18-19); y, escribi\u00e9ndoles a los g\u00e1latas, \u00e9l pod\u00ed\u00ada discutir firmemente en contra de los argumentos de los judaizantes (Gal 2:4 ss.; Gal 5:1 ss.) siguiendo la l\u00ed\u00adnea definida por la decisi\u00f3n del concilio de Jerusal\u00e9n (Act 15:4 ss.). El argumento de Hebreos es que los tipos y sombras de la ley ceremonial han pasado con la venida de Cristo, el Sumo Sacerdote perfecto, el cual, como Cordero de Dios, se ofreci\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo en el G\u00f3lgota para que pudiera satisfacer cada demanda de la ley y adquirir la salvaci\u00f3n para su pueblo.<\/p>\n<p>Por medio de la ley ceremonial, Dios habl\u00f3 pict\u00f3ricamente acerca de la salvaci\u00f3n que \u00e9l iba a llevar a cabo a trav\u00e9s de la vida y muerte del hijo encarnado. Por lo tanto, esa ley era necesariamente imperfecta y temporal. La legislaci\u00f3n social que gobernaba a Israel fue dise\u00f1ada para una cultura espec\u00ed\u00adfica en un per\u00ed\u00adodo dado de la historia, de modo que \u00e9sta tambi\u00e9n fue s\u00f3lo por un tiempo; sin embargo sus principios son eternos y aplicables a toda generaci\u00f3n. La ley moral de Dios est\u00e1 en vigor en todas partes y por siempre porque refleja su manera de ser. Nunca ha sido ni puede ser anulada.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(Torah: Instrucci\u00f3n, ensenanza, revelaci\u00f3n).<\/p>\n<p> 1- La Ley Antigua.<\/p>\n<p> &#8211; Los 10 Mandamientos de Dios a Mois\u00e9s: Exo 20:3-17, Deu 5:6-21.<\/p>\n<p> &#8211; El Torah, los 5 primeros libros de la Biblia, Mat 5:17, Luc 16:16.<\/p>\n<p> &#8211; Resumida por Jes\u00fas y Pablo en el \u00abamor al pr\u00f3jimo\u00bb: Mat 7:12, Gal 5:14. 2- Cristo y la Ley Antigua: Cristo no vino a abrogar la Ley Antigua, sino a cumplirla, a consumarla; y nos asegura que no pasar\u00e1 ni una jota de la Ley hasta que toda se cumpla: ().<\/p>\n<p> 1- La Ley da testimonio de Cristo: Mat 11:13, Luc 24:25, Luc 24:31, Luc 24:44, Jua 5:39, Hec 8:32-35.<\/p>\n<p> 2- Cristo la reconoce, y la cumple: Mat 5:17-19, Mat 8:4, Mat 22:36-40, Luc 2:22, Luc 2:24, Luc 2:39<br \/>\n 3- La interpreta aut\u00e9nticamente: Mat 15:3-6, Mat 19:7-9, Mat 23:23, Jua 8:5-11.<\/p>\n<p> 4- La perfecciona y supera: Mat 5:1748, Mat 12:3-8, Jua 1:17, Jua 1:45, Jua 7:22-23.<\/p>\n<p> 3- La Ley de Cristo: Gal 6:2, Jua 13:34.<\/p>\n<p> 1- Es la Ley del Amor de Mt.5, todav\u00ed\u00ada m\u00e1s fina que la de Mois\u00e9s.<\/p>\n<p> 2- La de Mois\u00e9s, nos muestra lo que es malo o bueno, pero no nos da los medios para cumplirlo; lo radical en la Ley de Cristo, es que no es Ley, es Cristo en nuestro coraz\u00f3n, que nos permite cumplir la Ley, \u00c2\u00a1no yo, sino Cristo que vive en m\u00ed\u00ad!, Gal 2:20.<\/p>\n<p> 3- En la Ley antigua \u00e9ramos \u00absiervos\u00bb con leyes que cumplir, ahora, en Cristo, somos \u00abhijos\u00bb, duenos de la casa, que hecemos que se cumplan las leyes, Mat 6:25-34, Rom 8:14-17.<\/p>\n<p> 4- La Ley Antigua nos sirve para darnos cuenta que somos pecadores, que no podemos cumplirla, y nos hace ver la necesidad de un redentor, nos Ileva a Cristo, es como nuestro \u00abayo\u00bb o \u00abnodriza\u00bb que nos lleva a Cristo, para que seamos justificados por la fe: (Gal 3:24). Y as\u00ed\u00ad, Cristo, nos redimi\u00f3 de la maldici\u00f3n de la Ley: (Gal 3:13), que ni siquiera el mismo Mois\u00e9s pudo cumplir, pero que ahora se puede, en Cristo Jes\u00fas: (Rom 7:13-25).<\/p>\n<p> 4- Int\u00e9rprete de la Ley.<\/p>\n<p> &#8211; La Antigua, los Escribas, Mat 22:35, Luc 10:25. Ver \u00abDoctor\u00bb.<\/p>\n<p> &#8211; La de Cristo: Su Iglesia, Mat 16:19, Mat 18:18, Luc 10:16, Mar 16:15-16.<\/p>\n<p> 5- La Virgen Maria y la Ley: Luc 2:22, Luc 2:24, Luc 2:39, Jua 2:5 : \u00c2\u00a1 \u00abHaced lo que El os diga\u00bb!<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>El t\u00e9rmino hebreo tor\u00cc\u2020, se interpreta casi siempre como l. en el AT. La \u2020\u00a2Septuaginta traduc\u00ed\u00ada nomos (l., norma). En realidad, la palabra tor\u00e1 significa \u2020\u0153ense\u00f1anza\u2020\u009d. Incluso una ense\u00f1anza dada por un sabio pod\u00ed\u00ada ser llamada tor\u00e1. Dios es el supremo dador de la l. (\u2020\u0153Y \u00bfqu\u00e9 naci\u00f3n grande hay que tenga estatutos y juicios justos como es toda esta ley que yo pongo delante de vosotros?\u2020\u009d [Deu 4:8]; \u2020\u0153Porque Jehov\u00e1 es nuestro juez, Jehov\u00e1 es nuestro legislador, Jehov\u00e1 es nuestro rey\u2020\u009d [Isa 33:22]). Dios utiliz\u00f3 a \u2020\u00a2Mois\u00e9s para poner por escrito la l. (\u2020\u0153Sube a m\u00ed\u00ad al monte, y espera all\u00e1, y te dar\u00e9 tablas de piedra, y la ley, y mandamientos que he escrito para ense\u00f1arles\u2020\u009d [Exo 24:12]; \u2020\u0153Y escribi\u00f3 Mois\u00e9s esta ley, y la dio a los sacerdotes &#8230; y a todos los ancianos de Israel\u2020\u009d [Deu 31:9]). Una tradici\u00f3n hebrea dice que en la entrega de la ley en Sina\u00ed\u00ad, Dios utiliz\u00f3 \u00e1ngeles. As\u00ed\u00ad, leemos en el libro ap\u00f3crifo de Jubileos (\u2020\u0153Dijo entonces el \u00e1ngel de la faz: Escribe a Mois\u00e9s (lo ocurrido) desde el principio de la creaci\u00f3n&#8230;. Y el \u00e1ngel de la faz, tom\u00f3 las tablas de la distribuci\u00f3n de los a\u00f1os desde la creaci\u00f3n, las de la ley&#8230;\u2020\u009d [Jub. 1:27, 29]). Es probable que esta tradici\u00f3n (recogida tambi\u00e9n por \u2020\u00a2Josefo) est\u00e9 detr\u00e1s de la expresi\u00f3n de Gal 3:19 (\u2020\u0153la ley&#8230; Fue ordenada por medio de \u00e1ngeles en mano de un mediador\u2020\u009d) y Heb 2:2 (\u2020\u0153Porque si la palabra dicha por medio de los \u00e1ngeles fue firme&#8230;\u2020\u009d).<\/p>\n<p>Originalmente, cuando los hebreos dec\u00ed\u00adan: la l. de Dios, se refer\u00ed\u00adan al \u2020\u00a2Deuteronomio. Pero despu\u00e9s de la monarqu\u00ed\u00ada el t\u00e9rmino vino a abarcar a todos los libros del \u2020\u00a2Pentateuco, sin referencia a ninguna legislaci\u00f3n en particular. As\u00ed\u00ad, se hablaba de \u2020\u0153la ley de Jehov\u00e1\u2020\u009d (2Re 10:31; Amo 2:4). En el juda\u00ed\u00adsmo intertestamentario, la l. vino a ser considerada como una especie de poder intermediario, casi personificado, entre Dios y los hombres, juzg\u00e1ndose que la salvaci\u00f3n pod\u00ed\u00ada obtenerse mediante el cumplimiento de ella. La observancia de la ley era lo que defin\u00ed\u00ada al pueblo de Israel y lo diferenciaba de los dem\u00e1s pueblos.<br \/>\nel NT se utiliza el t\u00e9rmino griego nomos y se hace una comparaci\u00f3n entre la l. y la gracia (\u2020\u0153Pues la l. por medio de Mois\u00e9s fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo\u2020\u009d [Jua 1:17]). De manera que con la aparici\u00f3n del Hijo de Dios, la l. perdi\u00f3 su condici\u00f3n de mediadora entre Dios y los hombres, papel que asume Jesucristo. Por eso \u00e9l dijo que \u2020\u0153todos los profetas y la l. profetizaron hasta Juan\u2020\u009d (Mat 11:13). Y despu\u00e9s de \u2020\u00a2Juan el Bautista, hab\u00ed\u00ada llegado el \u2020\u00a2Reino de Dios (\u2020\u0153La l. y los profetas eran hasta Juan; desde entonces el reino de Dios es anunciado\u2020\u009d [Luc 16:16]). Eso quiere decir que la meta de todo lo escrito en la l. y los profetas llegaba a su cumplimiento. As\u00ed\u00ad, lo que la l. dec\u00ed\u00ada a los hombres de la antig\u00fcedad es sustituido ahora por lo que dice el Hijo de Dios (\u2020\u0153O\u00ed\u00adsteis que fue dicho a los antiguos&#8230;. Pero yo os digo&#8230;\u2020\u009d [Mat 5:21-48]). Lo cual no quiere decir que Cristo anulara la l., sino que la cumpli\u00f3 (\u2020\u0153No pens\u00e9is que he venido para abrogar la l. o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir\u2020\u009d [Mat 5:17]). Despu\u00e9s de resucitar, el Se\u00f1or Jes\u00fas dijo a sus disc\u00ed\u00adpulos: \u2020\u0153Estas son las palabras que os habl\u00e9 &#8230; que era necesario que se cumpliese todo lo que est\u00e1 escrito de m\u00ed\u00ad en la l. de Mois\u00e9s, en los profetas y en los salmos\u2020\u009d (Luc 24:44).<br \/>\neruditos han pretendido dividir el concepto de l. en tres y llaman a las diferentes partes \u2020\u0153l. moral\u2020\u009d, \u2020\u0153l. civil\u2020\u009d y \u2020\u0153l. ceremonial\u2020\u009d. Esto es un anacronismo, pues nunca estuvo en la mente hebrea tal tipo de divisi\u00f3n. Cuando en el NT se habla de la l., no se est\u00e1 refiriendo a una secci\u00f3n particular, sino a toda la Escritura. As\u00ed\u00ad, el Se\u00f1or Jes\u00fas mencion\u00f3 \u2020\u0153la l.\u2020\u009d (Mat 5:18; Mat 12:5), \u2020\u0153la l. y los profetas\u2020\u009d (Mat 5:17). No se limitaba a los \u2020\u00a2Diez Mandamientos, porque en Luc 2:22-24 dice: \u2020\u0153Y cuando se cumplieron los d\u00ed\u00adas de la purificaci\u00f3n de ellos, conforme a la l. de Mois\u00e9s, le trajeron a Jerusal\u00e9n para presentarle al Se\u00f1or (como est\u00e1 escrito en la ley del Se\u00f1or: Todo var\u00f3n que abriere la matriz ser\u00e1 llamado santo al Se\u00f1or), y para ofrecer conforme a lo que se dice en la l. del Se\u00f1or: Un par de t\u00f3rtolas, o dos palominos\u2020\u009d.<br \/>\nlos escritos de Pablo, sobre todo en Romanos y G\u00e1latas, se procura explicar cu\u00e1l hab\u00ed\u00ada sido la funci\u00f3n de la l., enfatizando que toda ella hab\u00ed\u00ada sido cumplida por Jesucristo, especialmente con su muerte en sustituci\u00f3n por los pecados del mundo. Los creyentes han muerto con Cristo. Por tanto, han muerto para la ley (\u2020\u0153Porque yo por la l. soy muerto para la l., a fin de vivir para Dios\u2020\u009d [Gal 2:19]). Esa muerte hace a los hombres libres de la l. Los creyentes ya no est\u00e1n \u2020\u0153bajo la l., sino bajo la gracia\u2020\u009d (Rom 6:14). Esta verdad no fue captada con facilidad por los primeros creyentes jud\u00ed\u00ados, que siguieron en muchos sentidos atados a sus tradiciones e incluso quisieron imponerlas a los cristianos gentiles. El ap\u00f3stol Pablo, sin embargo, se preocup\u00f3 de aclarar que tras morir con Cristo, los creyentes sal\u00ed\u00adan a una nueva vida, capacitados para cumplir con las demandas espirituales de la l. gracias a la presencia en ellos del Esp\u00ed\u00adritu Santo. La muerte de Cristo, su resurrecci\u00f3n y el derramamiento del Esp\u00ed\u00adritu Santo son los factores que permiten al hombre cumplir con la voluntad de Dios. La l. se limitaba a poner los mandamientos sin dar el poder para cumplirlos.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, LEYE TIPO<\/p>\n<p>ver, PENTATEUCO, TEOCRACIA, LEV\u00ed\u008dTICO, DEUTERONOMIO, AYO, HAMMURABI, JUSTIFICACI\u00ed\u201cN sit,<\/p>\n<p>vet, Este t\u00e9rmino tiene dos sentidos diferentes en las Escrituras. (a) Fuerza determinante, actuando en un sentido \u00fanico y obligando a la voluntad (Ro. 7:23). (b) Norma de conducta, impuesta por una autoridad competente, bajo amenaza de sanci\u00f3n en caso de desobediencia. La Biblia usa este t\u00e9rmino en esta acepci\u00f3n en la mayor parte de los casos. Son numerosas las costumbres inherentes a la vida en sociedad que han sido finalmente codificadas, pero una ley puede ser impuesta por una autoridad terrena o divina sin provenir de una costumbre o de una legislaci\u00f3n anterior. El t\u00e9rmino castellano \u00abley\u00bb (del lat\u00ed\u00adn \u00ablex\u00bb y de \u00abligare\u00bb, atar) traduce el heb. \u00abTorah\u00bb, instrucci\u00f3n, y el aram. \u00abDath\u00bb, discreto, y el gr. \u00abNomos\u00bb, costumbre, ley. A excepci\u00f3n de la acepci\u00f3n bajo el sentido anterior (a), este t\u00e9rmino \u00abley\u00bb significa regla de conducta, que emana de una autoridad que se revela al coraz\u00f3n, o que se impone exteriormente. La ley puede ser decretada por los gobiernos (Esd. 7:26; Est. 1:19; Dn. 6:8), o puede proceder directamente de Dios, por revelaci\u00f3n sobrenatural audible, como en Sina\u00ed\u00ad, o mediante el ministerio de los profetas inspirados (Zac. 7:12). La ley moral se da a conocer tambi\u00e9n mediante la conciencia (Ro. 2:14, 15). El principio de la sabidur\u00ed\u00ada es el temor de Dios, la obediencia a Su voluntad, el estudio de Su palabra, el conocimiento del coraz\u00f3n humano, y la pr\u00e1ctica de la santidad. La ense\u00f1anza de esta sabidur\u00ed\u00ada divina es como hacer brotar una fuente de vida (Pr. 13:14). El seguimiento de los sabios preceptos que enuncian los padres es una corona de gracia (Pr. 1:8, 9). La Ley del AT. La expresi\u00f3n \u00abla Ley\u00bb, precedida del art\u00ed\u00adculo determinado, sin calificativo, se aplica en ocasiones a la totalidad del AT (Jn. 12:34; 1 Co. 14:21; cfr. Jn. 10:34; 15:25), pero m\u00e1s frecuentemente designa el Pentateuco (Jos. 1:8; Neh. 8:2, 3, 14; Mt. 5:17; 7:12; Lc. 16:16; Jn. 1:17). Dios se sirvi\u00f3 de Mois\u00e9s para comunicar la Ley (Ex. 20:19-22; Mt. 15:4; Jn. 1:17). Se trata de la Ley de Jehov\u00e1 (Jos. 24:26; 2 Cr. 31:3), escrita en un libro (Jos. 1:7, 8), incluyendo las ordenanzas del Exodo, Lev\u00ed\u00adtico, N\u00fameros, Deuteronomio (cfr. Mt. 12:26 y Ex. 3:6; Mr. 7:10 y Ex. 20:12; 21:17; Lc. 2:22 y Jn. 7:22, 23; Lv. 12:2, 3; Mt. 8:4 y Lv. 14:3; Mt. 19:8; 22:24 y Dt. 24:1; 25:5). El Pentateuco (v\u00e9ase PENTATEUCO), primera divisi\u00f3n del canon, recib\u00ed\u00ada el nombre de la Ley (Lc. 24:44). Los Diez Mandamientos y los estatutos que all\u00ed\u00ad aparecen, dados en Sina\u00ed\u00ad, son la constituci\u00f3n del Estado teocr\u00e1tico. Todo el pueblo oy\u00f3 la promulgaci\u00f3n de esta ley fundamental. Este conjunto de ordenanzas, que regulaban el culto, que salvaguardaban los derechos de los hombres, que inspiraban la conducta individual, prescribiendo los sacrificios y las fiestas, fue dado en el mismo momento que los Diez Mandamientos, pero comunicado por medio de Mois\u00e9s (v\u00e9ase TEOCRACIA). La legislaci\u00f3n que reglamentaba de manera detallada la manera de acercarse a Dios fue promulgada en la \u00e9poca de la erecci\u00f3n del Tabern\u00e1culo (v\u00e9ase LEV\u00ed\u008dTICO). Treinta y ocho a\u00f1os m\u00e1s tarde, Mois\u00e9s proclam\u00f3 p\u00fablicamente la Ley a la nueva generaci\u00f3n, introduciendo las modificaciones necesarias que demandaba el paso de vivir en una comunidad en un solo campamento a vivir en la Tierra Prometida, con la consiguiente dispersi\u00f3n (v\u00e9ase DEUTERONOMIO). La abrogaci\u00f3n de la Ley para el cristiano no entra\u00f1a una dejaci\u00f3n de las demandas y expectativas de Dios para con el creyente (cfr. Ex. 20:12; Dt. 5:16 y Ef. 6:2, 3). El cristiano ha muerto a la Ley (Ro. 7:4) y \u00e9sta no puede ense\u00f1orearse de \u00e9l (Ro. 7:1-6). En realidad, el papel de la Ley es el de una plomada que muestra que el \u00e1rbol est\u00e1 torcido. En la muerte de Cristo no solamente se trata de que El llevara nuestro castigo, sino que nosotros somos identificados con El en su muerte, con lo que la Ley cumple su cometido, su ministerio de muerte, muriendo as\u00ed\u00ad el creyente con Cristo (Ro. 6:6-7). As\u00ed\u00ad, el creyente en Cristo entra en una nueva esfera en la que, por la gracia y por el poder del Esp\u00ed\u00adritu, en absoluto bajo el principio de la Ley, sino como el fruto de una nueva naturaleza, vive conforme a la voluntad de Dios (Ro. 6:8-23; G\u00e1. 3:1-4:7). En el NT hallamos todos los principios del Dec\u00e1logo en su esencia, aunque no como Ley, sino como exhortaciones dadas a los cristianos para vivir como corresponde a personas que han adquirido la nueva naturaleza procedente de Dios, \u00abcomo hijos amados\u00bb (cfr. Ef. 5:1). No rige, pues, el \u00abprincipio\u00bb de la Ley, \u00abhaced estas cosas, y vivir\u00e9is\u00bb, sino el de la gracia: \u00abcomo es digno de la vocaci\u00f3n con que fuisteis llamados\u00bb (Ef. 4:1), siendo pues las obras el fruto del Esp\u00ed\u00adritu en el coraz\u00f3n del hombre, muerto al pecado, y estando bajo la gracia (cfr. Ef. 2:10; Ro. 6:11-14). As\u00ed\u00ad, no se trata solamente de la abolici\u00f3n de la ley ceremonial para los cristianos procedentes del juda\u00ed\u00adsmo, sino tambi\u00e9n de la abolici\u00f3n de la relaci\u00f3n del cristiano con el principio mismo de la Ley. \u00abLa ley se introdujo para que el pecado abundase\u00bb (Ro. 5:20), no para aumentar el pecado, sino para mostrar su car\u00e1cter ofensivo, y para hacer consciente de \u00e9l a las personas. \u00abPor medio de la ley es el conocimiento del pecado\u00bb (Ro. 3:20). El ap\u00f3stol Pablo afirma que \u00e9l no hubiera conocido la codicia sino fuera porque la ley dec\u00ed\u00ada: \u00abno codiciar\u00e1s\u00bb (Ro. 7:7). As\u00ed\u00ad, el objeto de la Ley era evidenciar la condici\u00f3n pecaminosa del hombre, y lo horrendo de tal condici\u00f3n, y adem\u00e1s una prueba de la obediencia del hombre hacia Dios. Fue dada solamente a Israel, la \u00fanica naci\u00f3n que se hallaba bajo los tratos especiales de Dios, y mediante la cual El estaba poniendo a prueba al hombre en la carne. El encabezamiento de los Diez Mandamientos es; \u00abYo soy Jehov\u00e1 tu Dios, que te saqu\u00e9 de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre\u00bb (Ex. 20:1); esto s\u00f3lo se pod\u00ed\u00ada aplicar a los israelitas. Otra vez, Dios afirma: \u00abA vosotros solamente he conocido de todas las familias de la tierra; por tanto, os castigar\u00e9 por todas vuestras maldades\u00bb (Am. 3:2). Los gentiles son descritos as\u00ed\u00ad: \u00abno tienen ley\u00bb (Ro. 2:14); ten\u00ed\u00adan sin embargo la obra de la ley escrita en sus corazones, y una conciencia que les daba testimonio cuando actuaban mal. Al asociarse los gentiles con Israel, y o\u00ed\u00adr lo que Dios demandaba moralmente del hombre, es indudable que vinieron a ser m\u00e1s o menos responsables seg\u00fan la medida de luz recibida. Pero, habiendo venido a\u00fan m\u00e1s luz, los cristianos de Galacia son duramente reprendidos por ponerse a s\u00ed\u00ad mismos bajo la Ley cuando, como gentiles, nunca lo hab\u00ed\u00adan estado. Algunas de las cosas prohibidas en la Ley eran malas intr\u00ed\u00adnsecamente, como el asesinato, la codicia, el robo, el falso testimonio, etc.; otras eran malas s\u00f3lo porque Dios las hab\u00ed\u00ada prohibido, como la orden de abstenerse de comer algunas criaturas llamadas \u00abimpuras\u00bb. La Ley, en su instauraci\u00f3n de sacrificios y fiestas, era esencialmente tipol\u00f3gica, y era una sombra de lo que se cumplir\u00ed\u00ada en Cristo. As\u00ed\u00ad, Pablo, como jud\u00ed\u00ado, pod\u00ed\u00ada decir: \u00abLa ley ha sido nuestro ayo para llevarnos a Cristo\u00bb (G\u00e1. 3:24). El Se\u00f1or dijo: \u00abSi creyeseis a Mois\u00e9s, me creer\u00ed\u00adais a m\u00ed\u00ad, porque de m\u00ed\u00ad escribi\u00f3 \u00e9l\u00bb (Jn. 5:46). Este es un punto importante, porque el pasaje donde Pablo menciona a la Ley como \u00abayo\u00bb sigue diciendo que fue \u00aba fin de que fu\u00e9semos justificados por la fe\u00bb. Despu\u00e9s que la fe ha venido, los creyentes ya no estamos bajo ayo (G\u00e1. 3:25). Un jud\u00ed\u00ado convertido ya no estaba bajo la Ley. Mucho menos un creyente procedente de la gentilidad, a quien Dios jam\u00e1s hab\u00ed\u00ada puesto bajo la Ley. (V\u00e9ase AYO.) Con frecuencia se expone que en tanto que el cristiano no est\u00e1 bajo la Ley para justificaci\u00f3n, s\u00ed\u00ad que lo est\u00e1 para su camino, como norma de vida. Esta teor\u00ed\u00ada, sin embargo, hace violencia a las Escrituras, pues se dice: \u00abEl pecado no se ense\u00f1orear\u00e1 de vosotros; pues \u00abno est\u00e1is bajo la ley, sino bajo la gracia\u00bb (Ro. 6:14). El cristiano ha muerto con Cristo y vive para Dios, m\u00e1s all\u00e1 de la jurisdicci\u00f3n de la Ley, que se aplica al hombre en la carne, al hombre \u00aben Ad\u00e1n\u00bb. El cristianismo tiene su verdadero poder en la muerte y resurrecci\u00f3n. (V\u00e9ase tambi\u00e9n G\u00e1. 5:18.) Se afirma tambi\u00e9n con frecuencia que lo que est\u00e1 abrogado es la ley ceremonial, pero que la ley moral obliga a todos. Esto es cierto en cuanto a que la Ley incorpora principios morales inmutables, que siempre deben ser la norma de conducta para todo ser inteligente. Las demandas justas de la Ley se cumplen ahora en aquellos que andan en el Esp\u00ed\u00adritu, en tanto que se afirma que est\u00e1n muertos a la Ley por el cuerpo de Cristo. La Escritura habla s\u00f3lo de \u00abla Ley\u00bb. La Ley, as\u00ed\u00ad, es presentada en las Escrituras como \u00abel ministerio de muerte grabado en piedra (el Dec\u00e1logo)\u00bb, no como la ley de vida del cristiano (2 Co. 3:7). La Ley no da poder sobre el pecado; lo cierto es que tan pronto como la Ley dice que algo concreto no debe ser hecho, da ocasi\u00f3n al deseo, en la naturaleza corrompida del hombre en pecado, de quebrantar esta orden. Las Escrituras no dicen nada acerca de que los cristianos sean regidos por ley; s\u00ed\u00ad dicen que la gracia le ense\u00f1a c\u00f3mo caminar (Tit. 2:11, 12), y por cuanto est\u00e1 bajo la gracia el pecado no tendr\u00e1 dominio sobre \u00e9l. La Ley mostraba c\u00f3mo deber\u00ed\u00ada ser un hombre justo sobre la tierra. Era perfecta para el prop\u00f3sito para el cual fue dada, pero, como se ve en la cuesti\u00f3n del divorcio (Mr. 10:4), permit\u00ed\u00ada aquello que Dios no se hab\u00ed\u00ada propuesto originalmente para el hombre, y acerca de ello tenemos el testimonio del Se\u00f1or Jes\u00fas. En Mt. 5:21-48 el Se\u00f1or menciona cinco puntos que hab\u00ed\u00adan sido dados por \u00ablos antiguos\u00bb, en contraste a los cuales El legisla de acuerdo con el nuevo orden de cosas que El estaba introduciendo. La Ley no llegaba a la altura de las responsabilidades del cristianismo. El cristiano tiene una norma m\u00e1s sublime, el mismo Cristo. Tiene que andar \u00abcomo es digno del Se\u00f1or, agrad\u00e1ndole en todo\u00bb (Col. 1:10). Habiendo recibido al Se\u00f1or Jesucristo, tiene que andar en El (Col. 2:6). Debe andar \u00abcomo es digno de Dios\u00bb (1 Ts. 2:12). Ciertamente, su meta deber\u00ed\u00ada llegar a poder decir de manera veraz, con Pablo: \u00abPara m\u00ed\u00ad el vivir es Cristo\u00bb (Fil. 1:21). El hombre se aferra de manera natural a la Ley porque \u00e9sta lo reconoce como vivo en la carne. Y aunque viene la maldici\u00f3n y la muerte por no observarla en todos y cada uno de sus puntos, no est\u00e1, sin embargo, dispuesto a abandonar este terreno. Cristo glorificado es el \u00fanico a quien Dios reconoce. Solamente El ha glorificado a Dios. As\u00ed\u00ad, todo aquel que no est\u00e1 \u00aben Cristo\u00bb es un pecador ya condenado por la luz que Cristo trajo al mundo. Para la comparaci\u00f3n de la Ley de Mois\u00e9s con el c\u00f3digo de Hammurabi, v\u00e9ase HAMMURABI. Bibliograf\u00ed\u00ada; V\u00e9ase bajo JUSTIFICACI\u00ed\u201cN.<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>La expresi\u00f3n \u00abley\u00bb (\u00abTor\u00e1\u00bb, \u00abnomos\u00bb) indica una norma establecida ordinariamente por la \u00abautoridad\u00bb divina o humana. \u00abLa ley moral es una regla de conducta proclamada por la autoridad competente para el bien com\u00fan\u00bb (CEC 1950). Tambi\u00e9n puede indicar la \u00abley\u00bb impresa en la conciencia de cada ser humano como \u00abparticipaci\u00f3n de la ley eterna\u00bb (Santo Tom\u00e1s, I-II, 91,2). La moralidad humana es la tendencia hacia la verdad y el bien, ayudada por la ley de la conciencia que debe reflejar objetivamente la ley divina y respetar la ley humana competente. Dios es el \u00fanico autor de toda ley. Por esto, \u00abla ley de Dios no aten\u00faa ni elimina la libertad del hombre, al contrario, la garantiza y promueve\u00bb (VS 35).<\/p>\n<p>\tSe puede distinguir entre la ley moral natural y la ley revelada o divina positiva. La primera proviene de Dios, como ley eterna, y est\u00e1 inscrita en el coraz\u00f3n del hombre (cfr. VS 59). Las leyes humanas la concretan en las situaciones particulares de la sociedad. La ley revelada (por especial manifestaci\u00f3n de Dios) ratifica la ley natural (como en el caso del Dec\u00e1logo), pero se\u00f1ala nuevas exigencias, ya sea por la Antigua Alianza (ley antigua o mosaica, del Antiguo Testamento) o por la Nueva Alianza ley evang\u00e9lica o ley nueva o \u00abley del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Rom 7,14; 8,2), basada en las bienaventuranzas (Mt 5) y en el mandato del amor (cfr. Jn 13,34).<\/p>\n<p>\tEl cristianismo anuncia la ley evang\u00e9lica del amor y de la libertad, que ratifica la ley natural y lleva a cumplimiento la ley antigua revelada en el Antiguo Testamento (cfr. Mt 5,17). Esta ley nueva s\u00f3lo puede comprenderse y vivirse a partir de la adhesi\u00f3n personal a Cristo y de la opci\u00f3n fundamental por seguir a Cristo e imitarle. Los cristianos confesamos que \u00abnos gu\u00ed\u00ada y nos sostiene la ley del amor\u00bb (VS 79).<\/p>\n<p>\tLos preceptos o normas que derivan de la ley evang\u00e9lica tienen como objetivo hacer posible la vida cristiana de fe, esperanza y caridad. Esta misma vida es corroborada por los llamados \u00abconsejos evang\u00e9licos\u00bb (que no son preceptos), como l\u00ed\u00adneas de conducta de mayor generosidad y siempre en vistas a la perfecci\u00f3n de la caridad, a la que est\u00e1n llamados todos los bautizados. El cumplimiento de esta ley evang\u00e9lica convierte a los cristianos en \u00absal de la tierra\u00bb y \u00abluz del mundo\u00bb (Mt 5,13-14).<\/p>\n<p>Referencias Autoridad, bienaventuranzas, C\u00f3digo de Derecho Can\u00f3nico, conciencia, consejos evang\u00e9licos, dec\u00e1logo, libertad, mandamiento nuevo, mandamientos de la Iglesia, moral, obediencia.<\/p>\n<p>Lectura de documentos VS 35, 42-44, 59; 79; CEC 1949-1986.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada J.M. AUBERT, Ley de Dios, leyes de los hombres (Barcelona, Herder, 1969); J. BOMMER, Ley y libertad (Barcelona, Herder, 1970); St. LYONNET, El amor, plenitud de la ley (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1981); L. MORALDI, Ley\/Derecho, en Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica (Madrid, Paulinas, 1990) 1024-1039.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Diversos t\u00e9rminos hebreos, traducidos aproximadamente por ley, precepto mandamiento, estatuto, palabra, camino, etc., expresan esta realidad central en la Biblia, sobre todo en A. T. Pero el m\u00e1s importante, que puede abarcar a todos los dem\u00e1s, es el de Tor\u00e1. Por Tor\u00e1 no s\u00f3lo se entiende la ley de Mois\u00e9s contenida en el Pentateuco (Mt 7,12; 12,5; Lc 2,2 16,17; 24,44; Rom 3,21), sino la instrucci\u00f3n revelada por Dios a su pueblo, todo el conjunto del A. T (Jn 10,34; Rom 3 19), que es el \u00abcanon\u00bb o regla, es decir, \u00bb la Ley\u00bb, que regula toda su existencia -cultural, social, pol\u00ed\u00adtica- sin hacer distinci\u00f3n todo tiene un sentido religioso minuciosamente se\u00f1alado por Dios y como cumplimiento de su voluntad. Tor\u00e1, manifestaci\u00f3n de esta voluntad divina, es ante todo una gracia, como la Alianza. Ense\u00f1anza transmitida primero por tradici\u00f3n oral, se va escribiendo y codificando luego como canon \u00fanico. El Pentateuco contiene diversos cuerpos o c\u00f3digos legales. Los libros siguientes contin\u00faan su esp\u00ed\u00adritu y profundizan su sentido como realizaci\u00f3n de la Alianza. Pero prev\u00e9n, tambi\u00e9n una nueva Alianza futura, de r\u00e9gimen distinto. La Ley, en efecto, no es el medio definitivo establecido por Dios para salvar a los hombres. As\u00ed\u00ad lo interpret\u00f3 Jes\u00fas, el cual no vino a abolir la Ley del A. T., entendida con revelaci\u00f3n viva de Dios, sino a darle cumplimiento (Mt 5,17-18), pero s\u00ed\u00ad se enfrent\u00f3 con el legalismo reinante que se fijaba \u00fanicamente en una pureza exterior y olvidaba la pureza interna, la conversi\u00f3n del coraz\u00f3n (Mt 12,5; 15,6; 23,23). La ley que Jes\u00fas proclama es la del amor a Dios y al pr\u00f3jimo (Mt 5,4322,36. 40; Lc 6,27-28; 10,26). San Pablo establece de una manera bien clara que la Ley era tan s\u00f3lo una preparaci\u00f3n, un pedagogo, destinada a hacer tomar conciencia de la situaci\u00f3n de pecado de la humanidad (y personal) y a imponer la penitencia y la necesidad de un redentor. La econom\u00ed\u00ada de la Ley ha terminado ya y hemos entrado en la econom\u00ed\u00ada de la gracia (Rom 5, 6,14; 10,4). Jes\u00fas realiz\u00f3 en la cruz la justicia exigida por la Ley, haci\u00e9ndose maldito; desde entonces la \u00fanica fuente de salvaci\u00f3n es la gracia de su redenci\u00f3n aceptada por la fe. As\u00ed\u00ad el r\u00e9gimen cie gracia sustituye al r\u00e9gimen legal. La ley fundamental del redimido, la plenitud de la Ley, es la caridad, que hace que la fe sea viva (Rom 13,10). > escrituras, J. y las; instituciones, J. y las.<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>(-> justicia, gracia, Pablo, obras, Torah). La Ley (en hebreo torah, en griego nomos) constituye una de las instituciones b\u00e1sicas de la Biblia y ha venido a convertirse en principio de separaci\u00f3n  no s\u00f3lo entre jud\u00ed\u00ados y cristianos, sino tambi\u00e9n entre diversos grupos de cristianos (cat\u00f3licos y protestantes). Est\u00e1 vinculada a la justicia, de manera que podemos hablar de su car\u00e1cter positivo (sirve para mantener el orden e impedir que la maldad se desboque) y de su limitaci\u00f3n (por pura ley los hombres no pueden salvarse). As\u00ed\u00ad lo ha supuesto ya el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada cuando apela a la misericordia* de Dios y sobre todo Pablo, cuando recoge y reinterpreta el mensaje de Jes\u00fas desde la perspectiva de la salvaci\u00f3n por gracia*, superando el nivel de la Ley que termina encerrando a los hombres en la muerte. En ese sentido, m\u00e1s all\u00e1 de la ley del tali\u00f3n, que quiere mantener la equivalencia judicial entre los actos de los hombres y su sanci\u00f3n humana o divina (en l\u00ed\u00adnea de tali\u00f3n), Jes\u00fas nos sit\u00faa ante un tipo de acci\u00f3n creadora, que se identifica con el amor creador. Pero el tema resulta m\u00e1s complejo y as\u00ed\u00ad queremos evocarlo, comparando la perspectiva jud\u00ed\u00ada y la cristiana.<\/p>\n<p>(1) Principio: la Ley del judaismo. Estrictamente hablando, los israelitas no eran ni m\u00e1s ni menos legalistas que otros pueblos del entorno. Ciertamente, tuvieron que condensar sus normas de conducta en una serie de c\u00f3digos* que a\u00fan se conservan en la Biblia: el C\u00f3digo de la Alianza (Ex 20,22-25,18), el C\u00f3digo de la Santidad (Lv 17-26) y el Deuteronomio, incluido en el libro actual de su nombre. S\u00f3lo tras el exilio, al convertirse en comunidad del templo*, bajo dominio persa, codificaron sus leyes de un modo especial y las convirtieron en principio de identidad del pueblo, en el Libro de la Torah o Pentateuco. M\u00e1s que por un conjunto de dogmas, la religi\u00f3n jud\u00ed\u00ada se define por una serie de normas de conducta, centradas en el culto, las instituciones familiares y los ritos de pureza en la comida, como se advierte ya en la lucha de los macabeos*. Sobre el sentido m\u00e1s hondo de la Ley jud\u00ed\u00ada v\u00e9ase Torah*, donde ponemos de relieve su aspecto trascendente y social.<\/p>\n<p>(2) Cr\u00ed\u00adtica de la Ley. Jes\u00fas, Pablo. Jes\u00fas no neg\u00f3 en su ra\u00ed\u00adz el valor de la Ley israelita, sino todo lo contrario: quiso tomarla y la tom\u00f3 como principio de conducta. Pero la entendi\u00f3 de un modo prof\u00e9tico, poniendo de relieve el valor de las personas, por encima de la sacralidad de las normas de pureza e incluso de los principios religiosos, co mo la observancia del s\u00e1bado. La crisis surgi\u00f3 cuando los cristianos descubrieron que Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada sido condenado seg\u00fan los principios de la Ley israelita, de tal manera que ella vino a presentarse, al menos, como ambigua. La manera de entender las relaciones entre Jes\u00fas y la Ley variaron entre las comunidades, tal como lo muestran las disputas de Pablo con los judeocristianos de Jerusal\u00e9n y las diversas formulaciones de los libros del Nuevo Testamento, desde las cartas de Pablo hasta el evangelio de Mateo y la carta de Santiago. El tema de la ley constituye uno de los elementos b\u00e1sicos del mensaje cristiano, seg\u00fan Pablo. Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada superado la estructura legal israelita al convocar para su Reino a los perdidos-pecadores-expulsados, es decir, a los jud\u00ed\u00ados que se hallaban fuera de la alianza oficial. Su gesto de apertura liberadora constituye el principio y base permanente de la novedad cristiana. Siguiendo ese camino de Jes\u00fas, Pablo y los cristianos helenistas, a diferencia de los judeocristianos, se sienten liberados del cumplimiento de la ley nacional del judaismo y convocan para el Reino, dentro de la Iglesia, a todos los hombres, de un modo especial a los pecadores (que ocupan ahora el lugar de los cojos-mancos-leprosos de la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica). De esa forma, ellos rompen la barrera de la ley israelita: superan las fronteras del viejo pueblo y se atreven a llamar a los hombres y mujeres para que se junten desde Cristo y formen la ekklesia escatol\u00f3gica, es decir, la comuni\u00f3n final de liberados. Esa comuni\u00f3n universal de los cristianos se funda, seg\u00fan Pablo, en la fe, vivida como vinculaci\u00f3n radical con Cristo, y en la experiencia del Esp\u00ed\u00adritu, entendido como principio de libertad y amor gratuito, que se expande hacia todos a trav\u00e9s de la misi\u00f3n apost\u00f3lica (cf. Gal 3,1-5). La novedad de esta experiencia eclesial se funda en el convencimiento de que el Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas rompe la barrera nacional israelita para crear una comuni\u00f3n de amor y encuentro humano entre todos los hombres. M\u00e1s all\u00e1 de la Ley (estructura nacional jud\u00ed\u00ada), viene a desvelarse el Esp\u00ed\u00adritu de Cristo como fundamento de amor, gozo, paz (cf. Gal 5,22), como garant\u00ed\u00ada de uni\u00f3n y esperanza universales. Desde ah\u00ed\u00ad se entiende la visi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu y de la libertad en Pablo,  que ha sido fuente de reflexi\u00f3n para los grandes cristianos (san Agust\u00ed\u00adn, Lutero, san Juan de la Cruz) y que sigue conservando toda su vigencia en la actualidad. Aqu\u00ed\u00ad la evocamos de un modo general, ofreciendo a partir de ella una visi\u00f3n teol\u00f3gica de la historia de la humanidad.<\/p>\n<p>(3) Pablo, historia de la Ley. Quiz\u00e1 la mayor novedad cristiana respecto a la ley israelita est\u00e9 en la afirmaci\u00f3n de su car\u00e1cter hist\u00f3rico. Frente al judaismo rab\u00ed\u00adnico, que considera la Ley como algo eterno, los cristianos han puesto de relieve una experiencia distinta, destacando su car\u00e1cter hist\u00f3rico. Ellos hablan de origen, despliegue y cumplimiento de la ley. (a) Primero hubo muerte sin Ley, es decir, pecado. Esta fue, tras la ca\u00ed\u00adda que evoca Gn 2-3, la condici\u00f3n del hombre que no acoge el Esp\u00ed\u00adritu divino (Rom 5,13-14). Hab\u00ed\u00ada en el mundo pecado y violencia, que lleva a la muerte; pero los hombres no la conoc\u00ed\u00adan, pues no hab\u00ed\u00ada Ley que pudiera descubrirles su maldad. Ese estado de muerte sin Ley no es el para\u00ed\u00adso, sino todo lo contrario: es el infierno de los deseos enfrentados que llevan a la muerte, el infierno de la lucha de todos contra todos, en el \u00e1mbito de la ignorancia. En el principio de la historia expresamente humana (desde el \u00abpecado\u00bb de Gn 3), el hombre viv\u00ed\u00ada en condici\u00f3n de muerte, pero sin saberlo. Ese nivel, al que podemos volver siempre, es el estado de vida del Ad\u00e1n pecador, que cae en manos de su propio deseo. A ese nivel, la vida es lucha, campo donde reina la carne ego\u00ed\u00adsta, espacio de deseos y contra-deseos infinitos, de violencias y contra-violencias. Esto es lo que Pablo ha descubierto y descrito no s\u00f3lo en Rom 1,18-31, sino en el conjunto de sus cartas. El hombre, que pod\u00ed\u00ada estar abierto a la gracia, ha ca\u00ed\u00addo en manos de la espiral de sus violencias, haci\u00e9ndose as\u00ed\u00ad servidor de la muerte, (b) La Ley vino despu\u00e9s, para impedir la muerte total de los hombres (cf. Rom5,20). Ley es conocimiento en el plano intelectual y es orden en plano moral (social). Ella vino para que \u00ababundara\u00bb el pecado, es decir, para que los hombres advirtieran su maldad, intentando salir de ella y superarla por medio de un orden avalado por el mismo Dios. Esa Ley es buena, es la racionalidad que intenta regular el desorden e impedir que la violencia destruya a los hom bres. M\u00e1s a\u00fan, para Pablo, la Ley no es el puro dominio de la racionalidad en abstracto, sino un tipo de orden pedag\u00f3gico que el mismo Dios ha ofrecido a los hombres que corr\u00ed\u00adan el riesgo de matarse entre s\u00ed\u00ad y que eran, al mismo tiempo, como ni\u00f1os que necesitaban un maestro que les fuera educando en humanidad y libertad (cf. Gal 3-4). Ciertamente, la Ley es buena y necesaria, pero ella es incapaz de liberar al hombre, pues le sigue manteniendo en el mismo plano del pecado. En el fondo, ella significa la aceptaci\u00f3n de la violencia ilegal como algo inevitable, para controlarla con una violencia legal. A trav\u00e9s de la Ley, el hombre sigue sometido a una norma que le impone el mismo Dios, como Se\u00f1or que act\u00faa desde fuera y no como Esp\u00ed\u00adritu de amor que le llena por dentro. Por otra parte, a trav\u00e9s del cumplimiento de la Ley, el humano que la acepta y sigue hasta el final (el jud\u00ed\u00ado, seg\u00fan Pablo) puede creerse superior a los dem\u00e1s, entrando as\u00ed\u00ad en una din\u00e1mica de juicio destructor (cf. Rom 2). Pues bien, esa Ley, lo mismo que el templo de Jerusal\u00e9n, ha cumplido su funci\u00f3n, ya ha culminado en Cristo, de manera que llega el tiempo mesi\u00e1nico, como supone el mensaje de Jes\u00fas (Mc 1,14-15; cf. Gal 4,4), ratificado por la tradici\u00f3n evang\u00e9lica (Mt 11,13; Lc 16,16). Despu\u00e9s ha venido el tiempo mesi\u00e1nico.<\/p>\n<p>(4) M\u00e1s all\u00e1 de la Ley. La gracia. Sobre esa Ley, que sigue manteniendo sometido al hombre, bajo el imperativo de una imposici\u00f3n divina, ha descubierto Pablo el Don y Gracia del Esp\u00ed\u00adritu, entendido como presencia liberadora de Dios, que dialoga en amor y libertad con los hombres, por medio del Cristo. La Ley segu\u00ed\u00ada siendo una se\u00f1al de esclavitud: era como una norma que se impone a los esclavos a quienes se mantiene sometidos bajo el dominio de una fuerza exterior, para que no se destruyan unos a los otros. Ella era inevitable, mientras no llegara la gracia del Esp\u00ed\u00adritu; pero en s\u00ed\u00ad misma resultaba deficiente. Pues bien, Jes\u00fas ha introducido su Gracia (que es la gracia de Dios y la verdad del hombre) en el espacio donde antes dominaba la Ley, haciendo que los hombres puedan vivir en amor ya desde este mundo, superando (no negando) la Ley. Ese conflicto entre Ley y Gracia constituye el centro del evangelio de Pablo. A su juici\u00f3, la Ley del judaismo ha terminado siendo como un velo que nos impide mirar hacia el amor de Dios, una atadura que nos incapacita para vivir desde la Gracia. Por el contrario, el Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas es transparencia y es libertad que nos abre a la filiaci\u00f3n, haci\u00e9ndonos hijos de Dios (cf. 2 Cor 2-3; Rom 8). Por eso, el Se\u00f1or Jes\u00fas pertenece al plano del Pneuma: no es la Ley llevada al l\u00ed\u00admite de la perfecci\u00f3n, sino el Esp\u00ed\u00adritu que Dios ofrece por medio de Jes\u00fas a todos los hombres, porque \u00abel Se\u00f1or es el Esp\u00ed\u00adritu y donde est\u00e1 el Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or all\u00ed\u00ad est\u00e1 la libertad\u00bb (2 Cor 3,17). Seg\u00fan Pablo, la libertad del Esp\u00ed\u00adritu no es un retorno al estadio primitivo de la \u00ablucha universal\u00bb, sin control de Ley, sino apertura al amor mutuo, en gratuidad, por encima de toda ley. Ciertamente, Pablo ha sabido que la libertad es un riesgo, que ella puede conducir de nuevo a la lucha (voluntad de imposici\u00f3n) o al vac\u00ed\u00ado. Por eso ha puesto de relieve el car\u00e1cter creador de la gracia, que capacita a los creyentes para iniciar una vida nueva, como seres ya resucitados: \u00abPues, por el bautismo fuimos sepultados juntamente con \u00e9l en la muerte, para que as\u00ed\u00ad como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, as\u00ed\u00ad nosotros tambi\u00e9n caminemos en novedad de vida\u00bb (Rom 6,4). Se trata de caminar en libertad, pero \u00absin utilizar la libertad como pretexto para la carne, sino al contrario, sirvi\u00e9ndonos en amor los unos a los otros\u00bb (Gal 5,13). De esa forma, por encima de la Ley, puede surgir y surge una vida en libertad de amor y servicio (Gal 5,22-24).<\/p>\n<p>(5) Judaismo. La Ley eterna. En medio de la disputa, tanto los evangelios como, sobre todo, Pablo pudieron acusar a los jud\u00ed\u00ados no cristianos de legalismo, es decir, de fijarse en los mandamientos m\u00ed\u00adnimos de la ley jud\u00ed\u00ada y de abandonar la experiencia de gracia que est\u00e1 en el fondo de ella. No todas las acusaciones son igualmente claras, ni siquiera en un mismo evangelio, como el de Mateo, donde se encuentra la exigencia de cumplir los m\u00ed\u00adnimos detalles de la Ley (Mt 5,17-20) y por otra parte se critica a algunos por hacerlo (cf. Mt 23,13-33). Conforme a la visi\u00f3n de la mayor parte de los jud\u00ed\u00ados del tiempo de Jes\u00fas, la Ley no es un c\u00f3digo o sistema de normas que deben cumplirse por fuerza, con esp\u00ed\u00adritu de siervos, si no prenda de vida y confianza (gozo) para el pueblo. En contra de lo que a veces han dicho algunos int\u00e9rpretes de Pablo, leyendo de un modo sesgado la oposici\u00f3n de gracia y norma, libertad y esclavitud (cf. Gal 1-4; Rom 1-6), el conjunto de los israelitas del tiempo de Jes\u00fas no entend\u00ed\u00adan la Ley, ni la cumpl\u00ed\u00adan, en clave legalista, como nomokracia obligatoria, sino como expresi\u00f3n misteriosa y creadora del amor de Dios que capacita a sus amigos para responderle. Ella se expresa en un libro (Pentateuco) que no contiene s\u00f3lo obligaciones o mandatos, sino recuerdos e historias que fundan la vida del pueblo, desde la revelaci\u00f3n del Sina\u00ed\u00ad; es una Ley viva, que se sigue expresando en las tradiciones de los Padres (Abot), que han dado identidad al pueblo tras la ruina del Templo, viniendo a condensarse en la Misn\u00e1 (siglo II-III d.C.). Esta Ley escrita y oral no es palabra espiritualista, desligada de la vida ordinaria, sino principio de identidad y tarea para los jud\u00ed\u00ados de la federaci\u00f3n* de sinagogas, que ratifican la identidad de Israel por el cumplimiento de la Torah*.   (6) La Ley, un tema permanente. Disputa entre cristianos. Ciertamente, los cristianos apelan a la gracia de Jes\u00fas, pero esa gracia se expresa en una forma de conducta, como muestra del modo m\u00e1s claro san Pablo. Quiz\u00e1 las aportaciones b\u00e1sicas del cristianismo en relaci\u00f3n con la Ley son estas tres: (a) La gracia es anterior e independiente de la Ley: Dios no perdona a los hombres porque cumplen la ley, sino que les ama y perdona para que la cumplan; (b) en el principio y base de toda ley hay una persona concreta, Jesucristo, que ha vivido al servicio de los dem\u00e1s, mostr\u00e1ndonos con su gesto que el amor de Dios (ley primera) se expresa en el amor a los dem\u00e1s, por encima de todo mandamiento, (c) Esa Ley del amor al pr\u00f3jimo puede y debe expresarse de forma universal, de manera que el aut\u00e9ntico jud\u00ed\u00ado es aquel que deja de ser miembro exclusivista de un pueblo separado, haci\u00e9ndose hombre al servicio de todos los hombres (cf. Mc 12,28-34). A pesar de eso, las diversas formas de entender la Ley y las obras, partiendo sobre todo de las cartas de Pablo, han hecho que las iglesias cristianas se dividan: los protestantes han querido destacar la importancia de la  gracia sobre la Ley; los cat\u00f3licos insisten en la necesidad de mantener la Ley dentro del espacio de la gracia.<\/p>\n<p>Cf. L. \u00ed\u0081LVAREZ VERDES, El imperativo cristiano en san Pablo, Verbo Divino, Estella 1980; J. M. D\u00ed\u008dAZ RODELAS, Pablo y la ley. La novedad de Rom 7,7-8,4 en el conjunto de la reflexi\u00f3n paidina sobre la ley, Monograf\u00ed\u00adas, ABE-Verbo Divino, Estella 1994; F. MENA OREAMUNO, El texto como Caos. El contenido apocal\u00ed\u00adptico del subjuntivo caminemos en Rom 6,4c, DEI-UBL, San Jos\u00e9 de Costa Rica 2005; F. PASTOR, La libertad en la Carta a los Calatas, Comillas, Madrid 1977; La salvaci\u00f3n del hombre en la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo. Ensayo de teolog\u00ed\u00ada paulina, Verbo Divino, Estella 1991.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 representa y qu\u00e9 significa la ley en el lenguaje b\u00ed\u00adblico?  Materialmente puede indicar el contenido general del Antiguo Testamento, las Escrituras de los jud\u00ed\u00ados. Por ejemplo, Jes\u00fas dice: \u00ab\u00bfNo est\u00e1 escrito en vuestra ley: Yo os digo: vosotros sois dioses?\u00bb. La expresi\u00f3n es del salmo 82; por tanto, a pesar de que los Salmos no pertenecen al Pentateuco, tambi\u00e9n se llaman ley.  Sin embargo, la \u00abley\u00bb indica, por lo general (y precisamente en el texto de Lucas), los cinco primeros libros de la Biblia \u2014es decir, la Torah, la ense\u00f1anza, la doctrina\u2014 o cualquiera de ellos. Concretamente, en nuestro contexto, la ley se refiere a los libros del Exodo y del Lev\u00ed\u00adtico.  Dicho de manera m\u00e1s sencilla, y prescindiendo por tanto de los libros, \u00abley\u00bb significa la revelaci\u00f3n que Dios comunica a Israel, para ajustar su conducta a Dios (\u00e9ste es el sentido m\u00e1s profundo de la palabra Torah); la ley, entendida as\u00ed\u00ad, nunca se puede separar de Dios.  Al respecto, Xavier L\u00e9on Dufour, en su Diccionario Neotestamentario, para definir la ley en su necesaria relaci\u00f3n con Dios, emplea casi un juego de palabras: \u00abSi el dec\u00e1logo no se convierte en di\u00e1logo, no es m\u00e1s que un simple cat\u00e1logo\u00bb.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>La ley (en hebreo: Tor\u00e1; en griego, n\u00f3mos) &#8211; es la forma que toma la Palabra de Dios para plasmar pedag\u00f3gicamente y de diversas maneras (religiosa, moral, cultual, social, higi\u00e9nica, etc.) la existencia del hombre, en la historia del pueblo de Israel (Ex 21 -23; Ex 13,9ss; Lv 17-26). En la obra deuteronomista la ley es la que recoge todas las prescripciones de Dios que es preciso observar (Dt 27 26). Finalmente, todo el Pentateuco es la ley normativa de Dios (la Tor\u00e1) a su pueblo por medio de Mois\u00e9s, junto con otras colecciones de leyes que se encuentran dispersas en el Antiguo Testamento. Muchas de las enunciaciones de estas leyes proceden de una sabia filtraci\u00f3n y &#8211; purificaci\u00f3n de c\u00f3digos legales de las culturas orientales preb\u00ed\u00adblicas, mientras que algunas de ellas, las m\u00e1s importantes, se remontan a una voluntad expl\u00ed\u00adcita de Dios (Ex 20). As\u00ed\u00ad pues, la ley en Israel tiene la funci\u00f3n de regular las relaciones entre Dios y el pueblo y entre los miembros del propio pueblo.<\/p>\n<p>Esto quiere decir que Dios desea que su compa\u00f1ero en la alianza sea capaz de comportamientos adecuados a la vocaci\u00f3n recibida y a la promesa hecha de ser el pueblo de Dios. Esta nobleza divina es la raz\u00f3n de la observancia de la ley que se encargar\u00e1n de recordar frecuentemente los profetas, tanto antes como despu\u00e9s de la cat\u00e1strofe del destierro, pero que produce el anuncio de una nueva ley que Dios dar\u00e1 en el futuro (Jr 31,3\u00ed\u00adss; 1s 40,9. etc.).<\/p>\n<p>En el Nuevo Testamento, el Mes\u00ed\u00adas se muestra en continuidad con el m\u00e1s puro juda\u00ed\u00adsmo, amante de la ley divina, su celoso defensor de las interpretaciones legalistas jud\u00ed\u00adas (Mc 2; 7. Mt 5; 11) y sobre todo su cumplimiento final (Mt 5,17ss): Jes\u00fas es el nuevo legislador. Muestra el mayor respeto por el dec\u00e1logo, pero anuncia el doble mandamiento de amor a Dios y al pr\u00f3jimo (Mt 22,37-40) y la regla de oro (Mt 7 12) como quintaesencia de la misma ley es decir, de la nueva manera de relacionarse con Dios y con los miembros del pueblo que Dios se ha escogido. Pero Jes\u00fas es sobre todo aquel que sustituye a la antigua alianza con una nueva y eterna, basada en la predicaci\u00f3n del Reino y en su sacrificio universal de expiaci\u00f3n del pecado de todos los hombres: a partir de entonces est\u00e1 en vigor la ley de la gracia y no la de la circuncisi\u00f3n, en cuanto que \u00e9l ha asumido sobre s\u00ed\u00ad todo lo negativo del hombre que la ley pone de relieve. Pablo se comprometer\u00e1 en hacer comprender c\u00f3mo la antigua ley despu\u00e9s de Cristo no tiene ya sentido y es imperfecta; no ha desempe\u00f1ado m\u00e1s que una funci\u00f3n pedag\u00f3gica, aunque dura, y de testimonio hasta Cristo (G\u00e1l 3,24; Jn 1,17). Pablo polemiza contra los cristianos judaizantes, negando que la observancia de la ley antigua pueda tener un significado s\u00e1lv\u00ed\u00adfico, afirmando incluso que nadie es capaz de observarla perfectamente y que esa ley se ha convertido en s\u00ed\u00admbolo de la condici\u00f3n desesperada del hombre (G\u00e1l 3,10); solamente la fe en Cristo salva y hace capaces a los hombres de tener un comportamiento moral y &#8211; religioso sobrenatural.<\/p>\n<p>La nueva ley es entonces la presencia del Esp\u00ed\u00adritu Santo (Rom 7,14), dado por Cristo, como sujeto que inspira la nueva vida del hombre. Los santos Padres expondr\u00e1n la dial\u00e9ctica de simult\u00e1nea ant\u00ed\u00adtesis y complementariedad entre la ley antigua y la nueva, sin rechazar el Antiguo Testamento y llegando a la primera s\u00ed\u00adntesis teol\u00f3gica, la de Agust\u00ed\u00adn, para quien la ley de gracia que est\u00e1 en vigor desde CriSto es un pr\u00f3dromo de la situaci\u00f3n escatol\u00f3gica definitiva. La teolog\u00ed\u00ada medieval, sobre todo con Tom\u00e1s de Aquino, elaborar\u00e1 la atribuci\u00f3n de la identidad de la ley nueva de la nueva alianza al Esp\u00ed\u00adritu Santo en la Iglesia. El Magisterio afirma que s\u00f3lo la fe en Cristo hace al hombre como Dios lo desea, mientras que la ley natural y la misma ley veterotestamentaria fracasaron en su intenci\u00f3n debido a la injusticia \u00ed\u00adntima del hombre (DS 1521). Esto no significa la anulaci\u00f3n de la antigua alianza, que en sus aspectos m\u00e1s importantes (por ejemplo, el dec\u00e1logo) sigue poseyendo toda su validez (DS 1536-1568) aumentada por la llegada de Cristo salvador. Esto significa m\u00e1s bien que no es suficiente creer en Cristo de manera abstracta, sino que hay que inyectar la fe en la vida poniendo en pr\u00e1ctica los mandamientos de Dios y los preceptos de la Iglesia (DS 1570). Ahora, es decir, despu\u00e9s de Cristo y con la ayuda del Esp\u00ed\u00adritu Santo como sujeto \u00ed\u00adntimo de la vida de los creyentes, es realmente posible observar tambi\u00e9n la ley antigua.<\/p>\n<p> T . Stamcati<\/p>\n<p>Bibl.: G, Kraus, Ley y evangelio, en DTD, 396-403; J, Auer El evangelio de la gracia, Herder Barcelona 1975; 5, Lyonnet, El amor plenitud de la ley, Sigueme, Salamanca 1981; J Bommer, Ley y libertad, Herder Barcelona 1970; G. Shongen, La ley y el evangelio, Herder Barcelona 1966.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>\u2020\u0153Precepto dictado por la suprema autoridad, en que se manda o proh\u00ed\u00adbe una cosa en consonancia con la justicia y para el bien de los gobernados [&#8230;]. Conjunto de las leyes, o cuerpo del derecho civil [&#8230;]. Todo aquello que es arreglado a la voluntad divina y recta raz\u00f3n.\u2020\u009d (Diccionario de la Lengua Espa\u00f1ola, Real Academia Espa\u00f1ola.) \u2020\u0153Nombre abstracto aplicado al conjunto de normas creadas por los hombres para regular sus relaciones.\u2020\u009d (Diccionario de Uso del Espa\u00f1ol, de Mar\u00ed\u00ada Moliner.) \u2020\u0153Conjunto de preceptos que provienen de la voluntad de Dios y que han sido manifestados por una revelaci\u00f3n.\u2020\u009d (Nueva Enciclopedia Larousse.)<br \/>\nEn las Escrituras Hebreas, la palabra \u2020\u0153ley\u2020\u009d se traduce principalmente del t\u00e9rmino hebreo toh\u00c2\u00b7r\u00e1h, t\u00e9rmino relacionado con el verbo ya\u00c2\u00b7r\u00e1h, que significa \u2020\u0153dirigir; ense\u00f1ar; instruir en\u2020\u009d. En algunos casos se traduce de la voz aramea dath. (Da 6:5, 8, 15.) Otros t\u00e9rminos que se traducen por \u2020\u0153ley\u2020\u009d en la Versi\u00f3n Moderna son misch\u00c2\u00b7p\u00e1t (decisi\u00f3n judicial; juicio) y mits\u00c2\u00b7w\u00e1h (mandamiento). En las Escrituras Griegas se traduce por \u2020\u0153ley\u2020\u009d la palabra n\u00f3\u00c2\u00b7mos, que proviene del verbo n\u00e9\u00c2\u00b7mo (repartir; distribuir\u2020\u009d).<br \/>\nSe dice que Jehov\u00e1 Dios es la Fuente de la ley, el Legislador Supremo (Isa 33:22), el Soberano que delega autoridad (Sl 73:28; Jer 50:25; Lu 2:29; Hch 4:24; Rev 6:10) y sin cuyo permiso o concesi\u00f3n no se puede ejercer la autoridad o mando. (Ro 13:1; Da 4:35; Hch 17:24-31.) Su trono est\u00e1 establecido sobre la justicia y el juicio. (Sl 97:1, 2.) La voluntad expresada de Dios llega a ser ley para sus criaturas. (V\u00e9ase CAUSA JUDICIAL.)<\/p>\n<p>Leyes dadas a los \u00e1ngeles. Los \u00e1ngeles, superiores al hombre, est\u00e1n sujetos a la ley y a los mandamientos de Dios. (Heb 1:7, 14; Sl 104:4.) Jehov\u00e1 incluso dio \u00f3rdenes y restringi\u00f3 a su adversario Satan\u00e1s. (Job 1:12; 2:6.) El arc\u00e1ngel Miguel acat\u00f3 la posici\u00f3n de Jehov\u00e1 como Juez Supremo cuando dijo, al disputar con el Diablo: \u2020\u0153Que Jehov\u00e1 te reprenda\u2020\u009d. (Jud 9; comp\u00e1rese con Zac 3:2.) Jehov\u00e1 Dios ha colocado a todos los \u00e1ngeles bajo la autoridad del glorificado Jesucristo. (Heb 1:6; 1Pe 3:22; Mt 13:41; 25:31; Flp 2:9-11.) Por mandato de Jes\u00fas, a Juan se le envi\u00f3 un mensajero ang\u00e9lico. (Rev 1:1.) En 1 Corintios 6:3 el ap\u00f3stol Pablo dice que los hermanos espirituales de Cristo \u2020\u02dcjuzgar\u00e1n a \u00e1ngeles\u2020\u2122, lo que debe responder al hecho de que participar\u00e1n de alg\u00fan modo en la ejecuci\u00f3n de juicio sobre los esp\u00ed\u00adritus inicuos.<\/p>\n<p>La ley de la creaci\u00f3n divina. Otra definici\u00f3n de la palabra \u2020\u0153ley\u2020\u009d, que aparece en la Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo Americana (Espasa-Calpe), es la siguiente: \u2020\u0153Cada uno de los principios invariables por que se rige el mundo f\u00ed\u00adsico\u2020\u009d. Como Creador de todas las cosas en el cielo y en la Tierra (Hch 4:24; Rev 4:11), Jehov\u00e1 ha establecido leyes que rigen todas las cosas creadas. En Job 38:10, se hace menci\u00f3n de una \u2020\u0153disposici\u00f3n reglamentaria\u2020\u009d sobre el mar; en Job 38:12, de \u2020\u02dcdar \u00f3rdenes a la ma\u00f1ana\u2020\u2122, y en Job 38:31-33, se dirige la atenci\u00f3n a las constelaciones estelares y a \u2020\u0153los estatutos de los cielos\u2020\u009d. Este \u00faltimo cap\u00ed\u00adtulo tambi\u00e9n menciona que Dios gobierna la luz, la nieve, el granizo, las nubes, la lluvia, el roc\u00ed\u00ado y los rel\u00e1mpagos. En los cap\u00ed\u00adtulos 39 al 41 se muestra el cuidado de Dios por el reino animal, y se atribuyen el nacimiento, los ciclos de la vida y los h\u00e1bitos de los animales a las leyes que Dios ha dictado, no a ninguna \u2020\u0153adaptaci\u00f3n\u2020\u009d evolutiva. De hecho, cuando Dios cre\u00f3 las diversas formas de vida, las sujet\u00f3 a la ley de reproducirse \u2020\u0153seg\u00fan su g\u00e9nero\u2020\u009d, lo que exclu\u00ed\u00ada la evoluci\u00f3n. (G\u00e9 1:11, 12, 21, 24, 25.) El hombre tambi\u00e9n produjo hijos \u2020\u0153a su semejanza, a su imagen\u2020\u009d. (G\u00e9 5:3.) En el Salmo 139:13-16 se habla del crecimiento embrionario de un ni\u00f1o en la matriz y se dice que todas sus partes est\u00e1n escritas en el \u2020\u0153libro\u2020\u009d de Jehov\u00e1 antes de que ninguna de ellas viniera a la existencia. En Job 26:7 se dice que Jehov\u00e1 es Aquel que est\u00e1 \u2020\u0153colgando la tierra sobre nada\u2020\u009d. En la actualidad, los cient\u00ed\u00adficos atribuyen la posici\u00f3n de la Tierra en el espacio fundamentalmente a la interacci\u00f3n de la ley de la gravedad y la fuerza centr\u00ed\u00adfuga.<\/p>\n<p>Leyes dadas a Ad\u00e1n. En el jard\u00ed\u00adn de Ed\u00e9n, Ad\u00e1n y Eva recibieron algunos mandatos de Dios relacionados con sus deberes: 1) llenar la Tierra, 2) sojuzgarla y 3) tener en sujeci\u00f3n a todas las otras criaturas terrestres, marinas y voladoras. (G\u00e9 1:28.) Tambi\u00e9n se les dieron leyes en cuanto a su dieta: podr\u00ed\u00adan comer la vegetaci\u00f3n que da semilla y la fruta. (G\u00e9 1:29; 2:16.) Sin embargo, Ad\u00e1n recibi\u00f3 un mandato que prohib\u00ed\u00ada comer del \u00e1rbol del conocimiento de lo bueno y lo malo (G\u00e9 2:17), y este mandato se le transmiti\u00f3 a Eva. (G\u00e9 3:2, 3.) A Ad\u00e1n se le presenta como un transgresor, debido a que viol\u00f3 una ley expl\u00ed\u00adcita. (Ro 5:14, 17; 4:15.)<\/p>\n<p>Las leyes dadas a No\u00e9 y la ley patriarcal. A No\u00e9 se le dieron mandamientos relacionados con la construcci\u00f3n del arca y la salvaci\u00f3n de su familia. (G\u00e9 6:22.) Despu\u00e9s del Diluvio, tambi\u00e9n recibi\u00f3 leyes, seg\u00fan las cuales el hombre pod\u00ed\u00ada incluir carne en su dieta alimentaria; se declaraba la santidad de la vida y de la sangre, en donde radica la vida; se prohib\u00ed\u00ada comer la sangre; se condenaba el asesinato, y se institu\u00ed\u00ada la pena capital por este delito. (G\u00e9 9:3-6.)<br \/>\nEl patriarca era a la vez cabeza de familia y gobernante. Se dice que Jehov\u00e1 es el gran Cabeza de Familia o Patriarca: \u2020\u0153El Padre, a quien toda familia en el cielo y en la tierra debe su nombre\u2020\u009d. (Ef 3:14, 15.) No\u00e9, Abrah\u00e1n, Isaac y Jacob son ejemplos sobresalientes de patriarcas. Jehov\u00e1 trat\u00f3 con ellos de manera especial. A Abrah\u00e1n se le dio el mandato de circuncidar a todos los varones de su casa como una se\u00f1al del pacto que Dios hab\u00ed\u00ada hecho con \u00e9l. (G\u00e9 17:11, 12.) Abrah\u00e1n observ\u00f3 los \u2020\u0153mandatos\u2020\u009d, \u2020\u0153estatutos\u2020\u009d y \u2020\u0153leyes\u2020\u009d de Jehov\u00e1. Conoc\u00ed\u00ada c\u00f3mo hac\u00ed\u00ada justicia y juicio Jehov\u00e1, y orden\u00f3 que los miembros de su casa guardasen esos estatutos. (G\u00e9 26:4, 5; 18:19.)<br \/>\nPor lo general, las leyes que rigieron la vida de los patriarcas tambi\u00e9n eran reconocidas y hasta cierto grado estaban reflejadas en las leyes de las naciones de aquel tiempo, naciones que proven\u00ed\u00adan de los tres hijos del patriarca No\u00e9. Por ejemplo: el Fara\u00f3n de Egipto sab\u00ed\u00ada que era impropio tomar la esposa de otro hombre (G\u00e9 12:14-20), como hicieron los reyes de los filisteos en los casos de Sara y Rebeca. (G\u00e9 20:2-6; 26:7-11.)<br \/>\nEn los d\u00ed\u00adas de Mois\u00e9s, los israelitas eran esclavos en Egipto. Se hab\u00ed\u00adan trasladado voluntariamente a Egipto en tiempos de Jacob, pero una vez muerto Jos\u00e9, el hijo de Jacob y primer ministro del pa\u00ed\u00ads, se les esclaviz\u00f3. De hecho, se les vendi\u00f3 en esclavitud sin ninguna compensaci\u00f3n a cambio. De acuerdo con la ley patriarcal de redenci\u00f3n y la ley de la primac\u00ed\u00ada del primog\u00e9nito, Jehov\u00e1 le dijo al Fara\u00f3n por boca de Mois\u00e9s y Aar\u00f3n: \u2020\u0153Israel es mi hijo, mi primog\u00e9nito. Y yo te digo: Env\u00ed\u00ada a mi hijo para que me sirva. Pero si reh\u00fasas enviarlo, \u00c2\u00a1mira!, voy a matar a tu hijo, a tu primog\u00e9nito\u2020\u009d. (Ex 4:22, 23.) Para esta redenci\u00f3n no era necesario que se pagase un precio, y nada se le dio a Egipto a cambio. Cuando finalmente los israelitas abandonaron a sus amos egipcios, \u2020\u0153Jehov\u00e1 dio favor al pueblo a los ojos de los egipcios, de modo que estos les concedieron lo que se pidi\u00f3; y ellos despojaron a los egipcios\u2020\u009d. (Ex 3:21; 12:36.) Hab\u00ed\u00adan entrado en Egipto con la aquiescencia del Fara\u00f3n, como un pueblo libre, no como prisioneros de guerra sometidos a esclavitud. Dado que su esclavizamiento hab\u00ed\u00ada sido injusto, Jehov\u00e1 se hab\u00ed\u00ada asegurado de que al salir se les retribuyese por todo su duro trabajo.<br \/>\nA toda la familia se la consideraba responsable de las violaciones de la ley que cometiera alguno de sus miembros. El cabeza patriarcal era el representante responsable, a quien se culpaba por los errores de su familia y de quien se requer\u00ed\u00ada que castigase a cualquier malhechor de su familia. (G\u00e9 31:30-32.)<\/p>\n<p>El matrimonio y la primogenitura. Los padres eran los que concertaban el matrimonio tanto de sus hijos como de sus hijas. (G\u00e9 24:1-4.) Era com\u00fan pagar un precio por la novia. (G\u00e9 34:11, 12.) Entre los adoradores de Jehov\u00e1, el casarse con id\u00f3latras era mostrar desobediencia e ir en contra de los intereses de la familia. (G\u00e9 26:34, 35; 27:46; 28:1, 6-9.)<br \/>\nLa primogenitura le correspond\u00ed\u00ada al hijo mayor, y a \u00e9l le pertenec\u00ed\u00ada por herencia. Adem\u00e1s, la primogenitura conllevaba recibir una porci\u00f3n doble de los bienes. Sin embargo, el padre, como cabeza de familia, pod\u00ed\u00ada transferirla. (G\u00e9 48:22; 1Cr 5:1.) Por lo general, el hijo mayor se convert\u00ed\u00ada en el cabeza patriarcal cuando mor\u00ed\u00ada el padre. Despu\u00e9s de casarse, los hijos pod\u00ed\u00adan fundar sus propias casas fuera de la jefatura del padre y llegar a ser ellos mismos cabezas de familia.<\/p>\n<p>Moralidad. La fornicaci\u00f3n era vergonzosa y se castigaba, especialmente en los casos de personas prometidas o casadas (adulterio). (G\u00e9 38:24-26; 34:7.) Se practicaba el matrimonio de levirato cuando un hombre mor\u00ed\u00ada sin tener descendiente var\u00f3n. En ese caso, su hermano ten\u00ed\u00ada la responsabilidad de tomar por esposa a la viuda, y el primog\u00e9nito de esa uni\u00f3n heredar\u00ed\u00ada los bienes del hombre muerto y conservar\u00ed\u00ada su nombre. (Dt 25:5, 6; G\u00e9 38:6-26.)<\/p>\n<p>Propiedad. En l\u00ed\u00adneas generales, parece que no se ten\u00ed\u00ada propiedad privada, aparte de unas pocas pertenencias personales, pues los reba\u00f1os y los enseres de la casa eran posesi\u00f3n com\u00fan de la familia. (G\u00e9 31:14-16.)<br \/>\nSobre la base de algunos testimonios hist\u00f3ricos relacionados, hay doctos que opinan que cuando se realizaba la venta de un terreno, exist\u00ed\u00ada la costumbre de mostrarle la tierra al comprador desde un lugar elevado y se\u00f1alarle desde all\u00ed\u00ad las lindes exactas. En el momento en que el comprador dec\u00ed\u00ada \u2020\u0153la veo\u2020\u009d, daba su conformidad legal. Cuando Jehov\u00e1 le prometi\u00f3 a Abrah\u00e1n que le dar\u00ed\u00ada la tierra de Cana\u00e1n, primero le dijo que mirara en direcci\u00f3n a los cuatro puntos cardinales. Abrah\u00e1n no dijo \u2020\u0153la veo\u2020\u009d quiz\u00e1s porque Dios le hab\u00ed\u00ada dicho que dar\u00ed\u00ada la Tierra Prometida m\u00e1s tarde a su descendencia. (G\u00e9 13:14, 15.) A Mois\u00e9s, el representante legal de Israel, se le dijo \u2020\u0153ve con tus ojos\u2020\u009d la tierra, lo que indicar\u00ed\u00ada \u2014si la costumbre aqu\u00ed\u00ad expuesta responde a la realidad\u2014 que aquella tierra se le entregaba a Israel, una tierra que ellos ocupar\u00ed\u00adan bajo el acaudillamiento de Josu\u00e9. (Dt 3:27, 28; 34:4; consid\u00e9rese tambi\u00e9n el ofrecimiento que Satan\u00e1s le hizo a Jes\u00fas en Mt 4:8.) Otra acci\u00f3n que al parecer tambi\u00e9n ten\u00ed\u00ada un car\u00e1cter legal parecido era atravesar la tierra o entrar en ella con el objeto de significar que se tomaba posesi\u00f3n. (G\u00e9 13:17; 28:13.) Hay documentos antiguos en los que se hace constar el n\u00famero de \u00e1rboles que hab\u00ed\u00ada en un determinado terreno cuya compra se efectuaba. (Comp\u00e1rese con G\u00e9 23:17, 18.)<\/p>\n<p>Custodia. Cuando un individuo promet\u00ed\u00ada cuidar o \u2020\u02dcguardar\u2020\u2122 a una persona, un animal o una cosa, reca\u00ed\u00ada sobre \u00e9l responsabilidad legal. (G\u00e9 30:31.) En el caso de la desaparici\u00f3n de Jos\u00e9, Rub\u00e9n, como primog\u00e9nito de Jacob, fue el responsable. (G\u00e9 37:21, 22, 29, 30.) El que quedaba al cuidado ten\u00ed\u00ada que mostrar suficiente inter\u00e9s por aquello que se hab\u00ed\u00ada dejado a su cargo. Por ejemplo: deb\u00ed\u00ada restituir los animales robados, pero no los que mor\u00ed\u00adan de muerte natural o se hab\u00ed\u00adan perdido por razones ajenas a su control, como en el caso de que ladrones armados robasen ovejas. Si un animal mor\u00ed\u00ada despedazado por una fiera, ten\u00ed\u00adan que presentarse pruebas de que el animal hab\u00ed\u00ada sido despedazado para librar de responsabilidad al guardi\u00e1n. (G\u00e9 37:12-30, 32, 33; Ex 22:10-13.)<\/p>\n<p>Esclavitud. Los esclavos pod\u00ed\u00adan ser comprados para tal prop\u00f3sito, o simplemente serlo por haber nacido de padres esclavos. (G\u00e9 17:12, 27.) Como ocurri\u00f3 en el caso de Eliezer, el siervo de Abrah\u00e1n, pod\u00ed\u00adan ser muy estimados en la casa patriarcal. (G\u00e9 15:2; 24:1-4.)<\/p>\n<p>La Ley de Dios dada a Israel: la Ley de Mois\u00e9s. En 1513 a. E.C., Jehov\u00e1 le dio a Israel la Ley por medio de Mois\u00e9s en el desierto de Sina\u00ed\u00ad. Cuando se inaugur\u00f3 el pacto de la Ley en el monte Horeb, hubo una impresionante demostraci\u00f3n del poder de Jehov\u00e1. (Ex 19:16-19; 20:18-21; Heb 12:18-21, 25, 26.) Se dio validez al pacto con la sangre de toros y cabras. El pueblo present\u00f3 ofrendas de comuni\u00f3n y escuch\u00f3 la lectura del libro del pacto, despu\u00e9s de lo cual concordaron en obedecer todo lo que Jehov\u00e1 hab\u00ed\u00ada hablado. Muchas de las leyes patriarcales anteriores se incorporaron en la Ley dada por mediaci\u00f3n de Mois\u00e9s. (Ex 24:3-8; Heb 9:15-21; v\u00e9ase PACTO.)<br \/>\nA menudo a los primeros cinco libros de la Biblia (de G\u00e9nesis a Deuteronomio) se les llama la Ley. En otras ocasiones, este t\u00e9rmino se usa con referencia a todas las Escrituras Hebreas inspiradas. Sin embargo, los jud\u00ed\u00ados normalmente consideraban que todas las Escrituras Hebreas se compon\u00ed\u00adan de tres secciones: \u2020\u0153la ley de Mois\u00e9s\u2020\u009d, \u2020\u0153los Profetas\u2020\u009d y \u2020\u0153los Salmos\u2020\u009d. (Lu 24:44.) Asimismo, en Israel tambi\u00e9n eran obligatorios los mandatos que transmit\u00ed\u00adan los profetas.<br \/>\nEn la Ley se reconoc\u00ed\u00ada a Jehov\u00e1 como Soberano absoluto y tambi\u00e9n como Rey de una manera especial. Por consiguiente, puesto que Jehov\u00e1 era Dios y Rey de Israel, la desobediencia a la Ley era una ofensa religiosa y un delito de lesa majestad, es decir, una afrenta contra el Cabeza del Estado: el Rey Jehov\u00e1. Se dijo de David, de Salom\u00f3n y de los sucesores al trono de Jud\u00e1 que se sentaban en el \u2020\u0153trono de Jehov\u00e1\u2020\u009d. (1Cr 29:23.) Los reyes humanos y los gobernantes de Israel estaban bajo la Ley, y aquellos que se volv\u00ed\u00adan d\u00e9spotas, eran violadores de la Ley y ten\u00ed\u00adan que rendir cuentas a Dios. (1Sa 15:22, 23.) La monarqu\u00ed\u00ada y el sacerdocio estaban separados, lo que permit\u00ed\u00ada que hubiese un equilibrio de poder y proteg\u00ed\u00ada al pueblo de la tiran\u00ed\u00ada. Este hecho recordaba a los israelitas que Jehov\u00e1 era su Dios y su verdadero Rey. La Ley determinaba la relaci\u00f3n que cada individuo manten\u00ed\u00ada con Dios y con su pr\u00f3jimo, y toda persona pod\u00ed\u00ada acercarse a Dios por medio del sacerdocio.<br \/>\nBajo la Ley, los israelitas pod\u00ed\u00adan haberse convertido en un \u2020\u0153reino de sacerdotes y una naci\u00f3n santa\u2020\u009d. (Ex 19:5, 6.) El que la Ley exigiese devoci\u00f3n exclusiva a Jehov\u00e1, la prohibici\u00f3n absoluta de cualquier forma de uni\u00f3n de fes y las regulaciones concernientes a la limpieza religiosa y a la dieta alimentaria, constitu\u00ed\u00adan un \u2020\u0153muro\u2020\u009d para mantener a la naci\u00f3n bien separada de las otras naciones. (Ef 2:14.) Dif\u00ed\u00adcilmente un jud\u00ed\u00ado podr\u00ed\u00ada entrar en una tienda o casa gentil, o comer con gentiles, sin hacerse inmundo religiosamente. De hecho, cuando Jes\u00fas estuvo en la Tierra, se cre\u00ed\u00ada que con solo entrar en una casa o edificio gentil, un jud\u00ed\u00ado ya quedaba inmundo. (Jn 18:28; Hch 10:28.) Se proteg\u00ed\u00ada la santidad de la vida y la dignidad y el honor de la familia, del matrimonio y de la persona. Otros efectos de la separaci\u00f3n religiosa que produjo el pacto de la Ley eran los siguientes: beneficios en la salud y protecci\u00f3n de enfermedades comunes a las naciones vecinas. El obedecer las leyes de limpieza moral, higiene f\u00ed\u00adsica y dieta alimentaria sin duda ten\u00ed\u00ada efectos muy saludables.<br \/>\nPero el verdadero prop\u00f3sito de la Ley era, como dijo el ap\u00f3stol Pablo, \u2020\u0153poner de manifiesto las transgresiones, hasta que llegara la descendencia\u2020\u009d. La Ley era un \u2020\u02dctutor que conduc\u00ed\u00ada a Cristo\u2020\u2122, y se\u00f1al\u00f3 hacia \u00e9l como objetivo principal: \u2020\u0153Cristo es el fin de la Ley\u2020\u009d. Tambi\u00e9n revel\u00f3 que todos los humanos, lo que obviamente no exclu\u00ed\u00ada a los jud\u00ed\u00ados, eran pecadores y que la vida no se pod\u00ed\u00ada obtener por medio de \u2020\u0153obras de ley\u2020\u009d. (G\u00e1l 3:19-24; Ro 3:20; 10:4.) La Ley era \u2020\u0153espiritual\u2020\u009d y \u2020\u0153santa\u2020\u009d. (Ro 7:12, 14.) En Efesios 2:15 se le llama la \u2020\u0153Ley de mandamientos que consist\u00ed\u00ada en decretos\u2020\u009d. En realidad, era una norma de perfecci\u00f3n, y se\u00f1alaba como perfecto y merecedor de vida a aquel que pudiera guardarla. (Le 18:5; G\u00e1l 3:12.) El hecho de que los humanos imperfectos no pudiesen cumplir la Ley demostr\u00f3 que \u2020\u0153todos han pecado y no alcanzan a la gloria de Dios\u2020\u009d (Ro 3:23); solo Jesucristo la cumpli\u00f3 intachablemente. (Jn 8:46; Heb 7:26.)<br \/>\nLa Ley tambi\u00e9n era \u2020\u0153una sombra de las buenas cosas por venir\u2020\u009d, y las cosas relacionadas con ella eran \u2020\u0153representaciones t\u00ed\u00adpicas\u2020\u009d, de manera que tanto Jes\u00fas como los ap\u00f3stoles a menudo hicieron referencia a ellas para explicar cosas celestiales y asuntos concernientes a la doctrina y conducta cristianas. Por lo tanto, la Ley proporciona un campo de estudio esencial y necesario para el cristiano. (Heb 10:1; 9:23.)<br \/>\nJes\u00fas dijo que toda la Ley pend\u00ed\u00ada de dos mandamientos: amar a Dios y amar al pr\u00f3jimo. (Mt 22:35-40.) Es interesante el hecho de que en el libro de Deuteronomio (donde se modific\u00f3 un poco la Ley para tener en cuenta las nuevas circunstancias del pueblo de Israel cuando se establecieran en la Tierra Prometida) las palabras hebreas que se traducen \u2020\u0153amor\u2020\u009d, \u2020\u0153amado\u2020\u009d, etc., aparecen m\u00e1s de veinte veces.<br \/>\nLas Diez Palabras (Ex 34:28) o Diez Mandamientos constitu\u00ed\u00adan la parte b\u00e1sica de la Ley, pero estaban combinados con unas 600 leyes m\u00e1s, cuya observancia era de igual obligatoriedad para los israelitas. (Snt 2:10.) Los cuatro primeros de los Diez Mandamientos defin\u00ed\u00adan la relaci\u00f3n del hombre con Dios; el quinto, con Dios y con los padres, y los \u00faltimos cinco, con el pr\u00f3jimo. Estos \u00faltimos cinco se mencionan en orden de gravedad en funci\u00f3n del da\u00f1o causado al pr\u00f3jimo: asesinato, adulterio, robo, dar falso testimonio y codicia o deseo ego\u00ed\u00adsta. El d\u00e9cimo mandamiento hace que la Ley sea \u00fanica en comparaci\u00f3n con las leyes de todas las dem\u00e1s naciones, pues proh\u00ed\u00adbe el deseo ego\u00ed\u00adsta, algo que \u00fanicamente Dios puede sancionar. En realidad, este mandamiento revela la causa por la que se violan los otros mandamientos. (Ex 20:2-17; Dt 5:6-21; comp\u00e1rese con Ef 5:5; Col 3:5; Snt 1:14, 15; 1Jn 2:15-17.)<br \/>\nLa Ley conten\u00ed\u00ada muchos principios y estatutos orientadores. No obstante, los jueces ten\u00ed\u00adan libertad para investigar y analizar los motivos y la actitud de los transgresores, as\u00ed\u00ad como las circunstancias relacionadas con la transgresi\u00f3n. Un transgresor que obraba de manera deliberada y que era irrespetuoso o no estaba arrepentido recib\u00ed\u00ada la pena m\u00e1xima. (N\u00fa 15:30, 31.) En otros casos, se pod\u00ed\u00ada dictar una sentencia m\u00e1s liviana. Por ejemplo, mientras que se deb\u00ed\u00ada ejecutar sin falta a un asesino, se pod\u00ed\u00ada mostrar misericordia a un homicida involuntario. (N\u00fa 35:15, 16.) En el caso de que un toro que tuviese la costumbre de acornear matase a un hombre, su due\u00f1o deber\u00ed\u00ada morir o pagar el rescate que le impusiesen los jueces. (Ex 21:29-32.) Parece ser que la diferencia de castigos que se puede apreciar al comparar Exodo 22:7 con Lev\u00ed\u00adtico 6:1-7 depend\u00ed\u00ada de que el individuo en cuesti\u00f3n fuese un ladr\u00f3n deliberado o un malhechor que confesaba voluntariamente.<\/p>\n<p>La ley de la conciencia. Esta se debe a que las personas tienen la \u2020\u02dcley escrita en el coraz\u00f3n\u2020\u2122. Aquellos que no est\u00e1n bajo una ley directa de Dios, como la Ley dada por medio de Mois\u00e9s, son \u2020\u0153una ley para s\u00ed\u00ad mismos\u2020\u009d, pues sus conciencias hacen que sean \u2020\u0153acusados o hasta excusados\u2020\u009d en sus propios pensamientos. (Ro 2:14, 15.) Muchas leyes justas de las sociedades paganas reflejan esta conciencia con la que se dot\u00f3 originalmente a Ad\u00e1n, nuestro antepasado com\u00fan, y que se transmiti\u00f3 por medio de No\u00e9. (V\u00e9ase CONCIENCIA.)<br \/>\nEn 1 Corintios 8:7 el ap\u00f3stol Pablo menciona que la falta de conocimiento cristiano exacto puede resultar en una conciencia d\u00e9bil. La conciencia puede ser para la persona tanto una buena gu\u00ed\u00ada como una gu\u00ed\u00ada pobre, todo depender\u00e1 del conocimiento y la formaci\u00f3n que la persona reciba. (1Ti 1:5; Heb 5:14.) La conciencia puede corromperse y, en consecuencia, descarriar a la persona. (Tit 1:15.) Debido a que obran constantemente en contra del dictado de su conciencia, algunos terminan insensibiliz\u00e1ndola, como el tejido cicatrizal, y su conciencia deja de ser una gu\u00ed\u00ada fiable. (1Ti 4:1, 2.)<\/p>\n<p>\u2020\u0153La ley del Cristo.\u2020\u009d Pablo escribi\u00f3: \u2020\u0153Sigan llevando las cargas los unos de los otros, y as\u00ed\u00ad cumplan la ley del Cristo\u2020\u009d. (G\u00e1l 6:2.) Mientras que el pacto de la Ley termin\u00f3 en Pentecost\u00e9s de 33 E.C. (\u2020\u0153ya que se est\u00e1 cambiando el sacerdocio, por necesidad llega a haber tambi\u00e9n un cambio de la ley\u2020\u009d, Heb 7:12), los cristianos llegan a estar \u2020\u0153bajo ley para con Cristo\u2020\u009d. (1Co 9:21.) Esta ley se llama la \u2020\u0153ley perfecta que pertenece a la libertad\u2020\u009d, \u2020\u0153la ley de un pueblo libre\u2020\u009d, \u2020\u0153la ley de la fe\u2020\u009d. (Snt 1:25; 2:12; Ro 3:27.) Por medio del profeta Jerem\u00ed\u00adas, Jehov\u00e1 predijo esta ley cuando habl\u00f3 de un nuevo pacto y de escribir su ley en los corazones de su pueblo. (Jer 31:31-34; Heb 8:6-13.)<br \/>\nAl igual que Mois\u00e9s, el mediador del pacto de la Ley, Jesucristo es el mediador del nuevo pacto. Mois\u00e9s escribi\u00f3 la Ley en forma de c\u00f3digo; pero Jes\u00fas no puso por escrito personalmente ninguna ley. El habl\u00f3 y puso su ley en la mente y en el coraz\u00f3n de sus disc\u00ed\u00adpulos, quienes tampoco pusieron por escrito leyes en forma de c\u00f3digo para los cristianos, ni clasificaron las leyes en categor\u00ed\u00adas y subdivisiones. Sin embargo, las Escrituras Griegas Cristianas est\u00e1n llenas de leyes, mandamientos y decretos preceptivos para el cristiano. (Rev 14:12; 1Jn 5:2, 3; 4:21; 3:22-24; 2Jn 4-6; Jn 13:34, 35; 14:15; 15:14.)<br \/>\nJes\u00fas mand\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos que predicasen las \u2020\u02dcbuenas nuevas del reino\u2020\u2122. Su mandato se halla en Mateo 10:1-42 y en Lucas 9:1-6; 10:1-12. En Mateo 28:18-20 dio un nuevo mandamiento a sus disc\u00ed\u00adpulos: ir, no solo a los jud\u00ed\u00ados, sino a todas las naciones, para hacer disc\u00ed\u00adpulos y bautizarlos con un nuevo bautismo, \u2020\u0153en el nombre del Padre y del Hijo y del esp\u00ed\u00adritu santo, ense\u00f1\u00e1ndoles a observar todas las cosas que yo les he mandado\u2020\u009d. Por consiguiente, con autorizaci\u00f3n divina, Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3 y dio mandamientos, tanto cuando estuvo en la Tierra (Hch 1:1, 2) como despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n. (Hch 9:5, 6; Rev 1:1-3.) Todo el libro de Revelaci\u00f3n se compone de profec\u00ed\u00adas, mandamientos, admoniciones e instrucciones para la congregaci\u00f3n cristiana.<br \/>\nLa \u2020\u0153ley del Cristo\u2020\u009d abarca todos los aspectos de la vida y el trabajo de un cristiano. Con la ayuda del esp\u00ed\u00adritu de Dios, el cristiano puede apegarse a sus mandatos, a fin de ser juzgado favorablemente por esa ley, pues es \u2020\u0153la ley de ese esp\u00ed\u00adritu que da vida en uni\u00f3n con Cristo Jes\u00fas\u2020\u009d. (Ro 8:2, 4.)<\/p>\n<p>La \u2020\u0153ley de Dios\u2020\u009d. El ap\u00f3stol Pablo habla de la lucha que sostiene el cristiano al verse influido por dos factores: por un lado, la \u2020\u0153ley de Dios\u2020\u009d \u2014la \u2020\u0153ley de mi mente\u2020\u009d o la \u2020\u0153ley de ese esp\u00ed\u00adritu que da vida\u2020\u009d\u2014, y por otro, la \u2020\u0153ley del pecado\u2020\u009d \u2014o la \u2020\u0153ley del pecado y de la muerte\u2020\u009d\u2014. Pablo describe el conflicto diciendo que la carne ca\u00ed\u00adda, infectada con el pecado, est\u00e1 esclavizada a la \u2020\u0153ley del pecado\u2020\u009d. \u2020\u0153El tener la mente puesta en la carne significa muerte\u2020\u009d, pero \u2020\u0153Dios, al enviar a su propio Hijo en la semejanza de carne pecaminosa y tocante al pecado, conden\u00f3 al pecado en la carne\u2020\u009d. Gracias a la ayuda del esp\u00ed\u00adritu de Dios, el cristiano puede ganar la pelea, ejerciendo fe en Cristo, dando muerte a las pr\u00e1cticas del cuerpo y viviendo en armon\u00ed\u00ada con la direcci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu. Con este proceder conseguir\u00e1 la vida. (Ro 7:21\u20138:13.)<\/p>\n<p>La ley del pecado y de la muerte. El ap\u00f3stol Pablo dice que debido al pecado de Ad\u00e1n, el padre de la humanidad, \u2020\u0153la muerte rein\u00f3\u2020\u009d desde Ad\u00e1n hasta el tiempo de Mois\u00e9s (cuando se dio la Ley), y que la Ley puso de manifiesto las transgresiones, al hacer a los hombres culpables de pecado. (Ro 5:12-14; G\u00e1l 3:19.) Como esta regla o ley del pecado obra en la carne imperfecta, ejerce poder sobre ella y hace que tienda a violar la ley de Dios. (Ro 7:23; G\u00e9 8:21.) El pecado provoca la muerte. (Ro 6:23; 1Co 15:56.) La ley de Mois\u00e9s no pod\u00ed\u00ada vencer el dominio de estos dos reyes: el pecado y la muerte. Sin embargo, la libertad y la victoria vienen por medio de la bondad inmerecida de Dios dada a trav\u00e9s de Jesucristo. (Ro 5:20, 21; 6:14; 7:8, 9, 24, 25.)<\/p>\n<p>La \u2020\u0153ley de la fe\u2020\u009d. La \u2020\u0153ley de la fe\u2020\u009d se contrasta con \u2020\u0153la de obras\u2020\u009d. El hombre no puede alcanzar la justicia mediante sus propias obras o las de la ley de Mois\u00e9s, como si consiguiese la justicia como pago por su proceder, sino que la justicia viene por la fe en Jesucristo. (Ro 3:27, 28; 4:4, 5; 9:30-32.) No obstante, Santiago dice que esta fe va acompa\u00f1ada de obras, que en realidad son el resultado de esa fe y que est\u00e1n en armon\u00ed\u00ada con ella. (Snt 2:17-26.)<\/p>\n<p>La ley del esposo. La mujer casada est\u00e1 sujeta a la \u2020\u0153ley de su esposo\u2020\u009d. (Ro 7:2; 1Co 7:39.) El principio de la jefatura del esposo aplica en toda la organizaci\u00f3n de Dios y ha estado en vigor entre sus adoradores y en otros muchos pueblos. Dios ocupa la posici\u00f3n de esposo de su \u2020\u0153mujer\u2020\u009d, la \u2020\u0153Jerusal\u00e9n de arriba\u2020\u009d. (G\u00e1l 4:26, 31; Rev 12:1, 4-6, 13-17.) La organizaci\u00f3n nacional jud\u00ed\u00ada estaba en una relaci\u00f3n de esposa de Jehov\u00e1, su esposo. (Isa 54:5, 6; Jer 31:32.)<br \/>\nEn la ley patriarcal, el esposo era el cabeza incuestionable de la familia, y la esposa estaba en sumisi\u00f3n, aunque pod\u00ed\u00ada hacer recomendaciones, que estaban supeditadas a la aprobaci\u00f3n del esposo. (G\u00e9 21:8-14.) Sara llam\u00f3 a Abrah\u00e1n \u2020\u0153se\u00f1or\u2020\u009d. (G\u00e9 18:12; 1Pe 3:5, 6.) La mujer llevaba una cobertura sobre la cabeza como se\u00f1al de sujeci\u00f3n a su cabeza marital. (G\u00e9 24:65; 1Co 11:5.)<br \/>\nBajo la Ley dada a Israel, la esposa estaba en sujeci\u00f3n. Cuando hac\u00ed\u00ada un voto, el esposo pod\u00ed\u00ada aprobarlo o invalidarlo. (N\u00fa 30:6-16.) Ella no heredaba, sino que se la consideraba parte de la herencia de la tierra, y en caso de que un pariente recomprase la herencia, tambi\u00e9n quedaba incluida. (Rut 4:5, 9-11.) Aunque no se pod\u00ed\u00ada divorciar de su esposo, este ten\u00ed\u00ada el derecho de divorciarse de ella. (Dt 24:1-4.)<br \/>\nEn la congregaci\u00f3n cristiana la mujer debe reconocer la posici\u00f3n del hombre y no usurparla. El ap\u00f3stol Pablo dice que la mujer casada se encuentra bajo la ley de su esposo mientras \u00e9l vive, pero a\u00f1ade que queda libre cuando \u00e9l muere, de modo que no es una ad\u00faltera si se casa de nuevo. (Ro 7:2, 3; 1Co 7:39.)<\/p>\n<p>La \u2020\u0153ley real\u2020\u009d. La \u2020\u0153ley real\u2020\u009d ocupa con toda justicia entre todas las dem\u00e1s leyes que gobiernan las relaciones humanas, el lugar prominente que ocupar\u00ed\u00ada un rey entre sus s\u00fabditos. (Snt 2:8.) El tema fundamental del pacto de la Ley era el amor. El segundo de los mandamientos de los que pend\u00ed\u00ada toda la Ley y los Profetas dec\u00ed\u00ada: \u2020\u0153Tienes que amar a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u2020\u009d (la ley real). (Mt 22:37-40.) Aunque los cristianos no est\u00e1n bajo el pacto de la Ley, se encuentran bajo el nuevo pacto y est\u00e1n sujetos a la ley del Rey Jehov\u00e1 y de su Hijo, el Rey Jesucristo.<\/p>\n<p>[Recuadro en las p\u00e1ginas 219-225]<\/p>\n<p>ASPECTOS DEL PACTO DE LA LEY<\/p>\n<p>GOBIERNO TEOCR\u00ed\u0081TICO<br \/>\nJehov\u00e1 Dios es el Soberano Supremo (Ex 19:5; 1Sa 12:12; Isa 33:22)<br \/>\nEl rey se sienta en el \u2020\u0153trono de Jehov\u00e1\u2020\u009d en representaci\u00f3n de Dios (1Cr 29:23; Dt 17:14, 15)<br \/>\nSe escoge a otros hombres responsables (principales de las tribus, jefes sobre millares, centenas, cincuentenas y decenas) en funci\u00f3n de su temor reverente a Dios, confiabilidad e integridad (Ex 18:21, 25; N\u00fa 1:44)<br \/>\nTodo aquel a quien Dios ha conferido autoridad merece respeto: funcionarios, sacerdotes, jueces, padres (Ex 20:12; 22:28; Dt 17:8-13)<\/p>\n<p>OBLIGACIONES RELIGIOSAS<br \/>\n(El mandamiento m\u00e1s importante de la Ley resume estas obligaciones: amar a Jehov\u00e1 con todo el coraz\u00f3n, mente, alma y fuerzas; Dt 6:5; 10:12; Mr 12:30)<br \/>\nSolo se puede adorar a Jehov\u00e1 (Ex 20:3; 22:20; Dt 5:7)<br \/>\nEn la relaci\u00f3n de la persona con Dios, el amor debe ser el motivo dominante (Dt 6:5, 6; 10:12; 30:16)<br \/>\nTodos deben temer a Dios a fin de no desobedecerle (Ex 20:20; Dt 5:29)<br \/>\nNo se debe tomar el nombre de Dios de manera indigna (Ex 20:7; Dt 5:11)<br \/>\nSolo es posible acercarse a Dios de la manera que El aprueba (N\u00fa 3:10; Le 10:1-3; 16:1)<br \/>\nTodos est\u00e1n obligados a guardar el s\u00e1bado (Ex 20:8-11; 31:12-17)<br \/>\nEl pueblo debe congregarse para adorar (Dt 31:10-13)<br \/>\nTodos los varones han de reunirse tres veces al a\u00f1o: con ocasi\u00f3n de la Pascua y la fiesta de las tortas no fermentadas, de la fiesta de las semanas y de la fiesta de las caba\u00f1as (Dt 16:16; Le 23:1-43)<br \/>\nEl hombre que desatendiera deliberadamente la observancia de la Pascua ten\u00ed\u00ada que ser \u2020\u0153cortado\u2020\u009d (N\u00fa 9:13)<br \/>\nManutenci\u00f3n del sacerdocio<br \/>\nLas dem\u00e1s tribus daban a los levitas el diezmo de los productos de la tierra (N\u00fa 18:21-24)<br \/>\nLos levitas ten\u00ed\u00adan que darle al sacerdocio una d\u00e9cima parte de lo m\u00e1s selecto del diezmo que recib\u00ed\u00adan (N\u00fa 18:25-29)<br \/>\nPresentaci\u00f3n de sacrificios (Heb 8:3-5; 10:5-10)<br \/>\nLa Ley determin\u00f3 la presentaci\u00f3n de diversas ofrendas: ofrendas quemadas peri\u00f3dicas (Le 1; N\u00fa 28), ofrendas de comuni\u00f3n (Le 3; 19:5), ofrendas por el pecado (Le 4; N\u00fa 15:22-29), ofrendas por la culpa (Le 5:1\u20136:7), ofrendas de grano (Le 2), libaciones (N\u00fa 15:5, 10) y ofrendas mecidas (Le 23:10, 11, 15-17)<br \/>\nPr\u00e1cticas de la religi\u00f3n falsa que estaban prohibidas<br \/>\nIdolatr\u00ed\u00ada (Ex 20:4-6; Dt 5:8-10)<br \/>\nHacerse cortaduras en la carne por un alma difunta o tatuajes (Le 19:28)<br \/>\nPlantar un \u00e1rbol como poste sagrado (Dt 16:21)<br \/>\nIntroducir en el hogar propio cosas detestables que hubiesen sido dadas por entero a la destrucci\u00f3n (Dt 7:26)<br \/>\nInstar a la sublevaci\u00f3n en contra de Jehov\u00e1 (Dt 13:5)<br \/>\nAbogar por la adoraci\u00f3n falsa (Dt 13:6-10; 17:2-7)<br \/>\nDesviar a otros a la adoraci\u00f3n falsa (Dt 13:12-16)<br \/>\nEntregar a los hijos como ofrendas a deidades falsas (Le 18:21, 29)<br \/>\nEspiritismo, hechicer\u00ed\u00ada (Ex 22:18; Le 20:27; Dt 18:9-14)<\/p>\n<p>DEBERES DEL SACERDOCIO<br \/>\n(Los levitas ayudaban a los sacerdotes en el cumplimiento de sus deberes; N\u00fa 3:5-10)<br \/>\nEnse\u00f1ar la Ley de Dios (Dt 33:8, 10; Mal 2:7)<br \/>\nServir de jueces, aplicando la ley divina (Dt 17:8, 9; 19:16, 17)<br \/>\nOfrecer sacrificios a favor del pueblo (Le 1\u20137)<br \/>\nInquirir de Jehov\u00e1 mediante el Urim y el Tumim (Ex 28:30; N\u00fa 27:18-21)<\/p>\n<p>PERTENENCIA A LA CONGREGACI\u00ed\u201cN DE ISRAEL<br \/>\nSer parte de la naci\u00f3n de Israel no est\u00e1 limitado a los que nacen en el territorio nacional<br \/>\nLas personas de otras naciones pueden hacerse adoradores circuncisos<br \/>\nLos residentes forasteros estaban obligados a cumplir con todas las condiciones del pacto de la Ley (Le 24:22)<br \/>\nNo se pod\u00ed\u00ada admitir en la congregaci\u00f3n de Israel a:<br \/>\nLos varones a los que se hubiese castrado, aplast\u00e1ndoles los test\u00ed\u00adculos o que tuviesen amputado el \u00f3rgano viril (Dt 23:1)<br \/>\nLos hijos ileg\u00ed\u00adtimos o sus descendientes, hasta la \u2020\u0153d\u00e9cima generaci\u00f3n\u2020\u009d (Dt 23:2)<br \/>\nLos varones ammonitas o moabitas, por tiempo indefinido, debido a que no recibieron hospitalariamente a Israel, sino que se le opusieron al tiempo del \u00e9xodo de Egipto (Dt 23:3-6)<br \/>\nLos hijos de egipcios pod\u00ed\u00adan ser aceptados a partir de la \u2020\u0153tercera generaci\u00f3n\u2020\u009d (Dt 23:7, 8)<\/p>\n<p>SISTEMA JUDICIAL<br \/>\n(Las leyes que regulan los casos judiciales ponen de relieve la justicia y misericordia de Jehov\u00e1. A los jueces se les concede la libertad de mostrar misericordia, seg\u00fan las circunstancias. Estas leyes contribuyen a mantener a la naci\u00f3n incontaminada, as\u00ed\u00ad como a proteger el bienestar de todos y cada uno de los israelitas)<br \/>\nJueces<br \/>\nSacerdotes, reyes y otros varones del pueblo sirven en calidad de jueces nombrados (Ex 18:25, 26; Dt 16:18; 17:8, 9; 1Re 3:6, 9-12; 2Cr 19:5)<br \/>\nComparecer ante un juez es como comparecer ante Jehov\u00e1 (Dt 1:17; 19:16, 17)<br \/>\nAudiencias<br \/>\nLos jueces atienden los casos ordinarios (Ex 18:21, 22; Dt 25:1, 2; 2Cr 19:8-10)<br \/>\nSi un tribunal inferior no puede decidir sobre un caso judicial, lo trasladar\u00e1 a uno superior (Ex 18:25, 26; 1Re 3:16, 28)<br \/>\nLos casos excepcionales o muy dif\u00ed\u00adciles se llevan ante los sacerdotes:<br \/>\nCasos de celos o infidelidad de una esposa (N\u00fa 5:12-15)<br \/>\nAcusaci\u00f3n de sublevaci\u00f3n contra otro (Dt 19:16, 17)<br \/>\nCasos de violencia, de derramamiento de sangre o de decisi\u00f3n dif\u00ed\u00adcil (Dt 17:8, 9; 21:5)<br \/>\nCuando se encuentra el cad\u00e1ver de una persona en el campo, pero no se puede determinar qui\u00e9n le dio muerte (Dt 21:1-9)<br \/>\nTestigos<br \/>\nEs preciso que la verdad se establezca por boca de al menos dos testigos (Dt 17:6; 19:15; comp\u00e1rese con Jn 8:17; 1Ti 5:19)<br \/>\nLas manos de los testigos ser\u00e1n las primeras en ejecutar la sentencia de muerte contra la persona culpable. Esta medida pod\u00ed\u00ada disuadir al que intentara dar testimonio falso, precipitado o inexacto (Dt 17:7)<br \/>\nFalso testimonio<br \/>\nSe proh\u00ed\u00adbe rigurosamente el perjurio (Ex 20:16; 23:1; Dt 5:20)<br \/>\nSi alguien acusa falsamente a otro, recibir\u00e1 el mismo castigo que pretend\u00ed\u00ada para el acusado (Dt 19:16-19)<br \/>\nSoborno y parcialidad en el juicio<br \/>\nSe proh\u00ed\u00adbe el soborno (Ex 23:8; Dt 27:25)<br \/>\nSe proh\u00ed\u00adbe cualquier intento de pervertir la justicia (Ex 23:1, 2, 6, 7; Le 19:15, 35; Dt 16:19)<br \/>\nSolo se puede retener en custodia a una persona cuando el caso es dif\u00ed\u00adcil y la decisi\u00f3n depende de Jehov\u00e1 (Le 24:11-16, 23; N\u00fa 15:32-36)<br \/>\nCastigos<br \/>\nVarazos: se limitan a 40 con el fin de evitar un da\u00f1o irreparable (Dt 25:1-3; comp\u00e1rese con 2Co 11:24)<br \/>\nLapidaci\u00f3n: se puede colgar el cad\u00e1ver en un madero en se\u00f1al de que ha sido declarado maldito (Dt 13:10; 21:22, 23)<br \/>\nRetribuci\u00f3n: el castigo de pagar ojo por ojo (Le 24:19, 20)<br \/>\nDa\u00f1os a la propiedad: si el animal de una persona ocasiona da\u00f1os en una propiedad ajena (Ex 22:5; 21:35, 36); si una persona prende un fuego que da\u00f1a una propiedad ajena (Ex 22:6); si alguien mata el animal dom\u00e9stico de otro (Le 24:18, 21; Ex 21:33, 34); si alguien se apropia involuntariamente de algo \u2020\u0153santo\u2020\u009d para uso personal, como diezmos o sacrificios (Le 5:15, 16); si una persona enga\u00f1a a su compa\u00f1ero respecto a algo que se le ha encargado o respecto a un dep\u00f3sito puesto a su cuidado o por un robo o por algo que ha sido hallado y jura falsamente respecto a estas cosas (Le 6:2-7; N\u00fa 5:6-8)<br \/>\nCiudades de refugio<br \/>\nEl homicida involuntario puede huir a la ciudad m\u00e1s cercana (N\u00fa 35:12-15; Dt 19:4, 5; Jos 20:2-4)<br \/>\nEl juicio ha de celebrarse en el lugar del incidente<br \/>\nEl homicida involuntario tiene que permanecer en la ciudad de refugio hasta la muerte del sumo sacerdote (N\u00fa 35:22-25; Jos 20:5, 6)<br \/>\nEl asesino tiene que ser ejecutado (N\u00fa 35:30, 31)<\/p>\n<p>MATRIMONIO, RELACIONES FAMILIARES, MORALIDAD SEXUAL<br \/>\n(La Ley protege a Israel al proteger la santidad del matrimonio y de la vida familiar)<br \/>\nJehov\u00e1 celebra el primer matrimonio (G\u00e9 2:18, 21-24)<br \/>\nEl marido es due\u00f1o de su esposa, pero es responsable ante Dios por c\u00f3mo la trate (Dt 22:22; Mal 2:13-16)<br \/>\nSe permite la poligamia, pero queda regulada con el fin de proteger a la esposa y a su prole (Dt 21:15-17; Ex 21:10)<br \/>\nEl matrimonio es obligatorio en casos de seducci\u00f3n (a menos que el padre de la muchacha lo proh\u00ed\u00adba) (Ex 22:16, 17; Dt 22:28, 29)<br \/>\nEl matrimonio de levirato hace posible que la mujer que enviude sin haber tenido hijos pueda casarse con el hermano de su esposo; el hombre que no cumpla con esta responsabilidad ser\u00e1 repudiado (Dt 25:5-10)<br \/>\nSe proh\u00ed\u00adben las alianzas matrimoniales con extranjeros (Ex 34:12-16; Dt 7:1-4), si bien est\u00e1 permitido casarse con una cautiva (Dt 21:10-14)<br \/>\nLas mujeres que son herederas solo pueden casarse con alguien de su propia tribu (N\u00fa 36:6-9)<br \/>\nDivorcio<br \/>\nSolo al esposo le est\u00e1 permitido divorciarse (si la esposa incurriese en un comportamiento indecente); es preceptivo que le entregue un certificado de divorcio (Dt 24:1-4)<br \/>\nNo se permite el divorcio si el matrimonio es consecuencia de una seducci\u00f3n (Dt 22:28, 29)<br \/>\nUn hombre no puede casarse de nuevo con una mujer de la que se ha divorciado si esta se casa de nuevo y su segundo marido se divorcia de ella o muere (Dt 24:1-4)<br \/>\nEl adulterio se sanciona con la pena de muerte para ambos transgresores (Ex 20:14; Dt 22:22)<br \/>\nIncesto<br \/>\nUn israelita no puede casarse con: su madre, madrastra o esposa secundaria de su padre (Le 18:7, 8; 20:11; Dt 22:30; 27:20); una hermana o medio hermana (Le 18:9, 11; 20:17; Dt 27:22); una nieta (Le 18:10); una t\u00ed\u00ada (Le 18:12, 13, 14; 20:19, 20); una nuera (Le 18:15; 20:12); una hija, una hijastra, una hija de su hijastra, una hija de su hijastro, su suegra (Le 18:17; 20:14; Dt 27:23); la esposa de un hermano (Le 18:16; 20:21), salvo en el caso del matrimonio de levirato (Dt 25:5, 6); una hermana de su esposa, en tanto viva su esposa (Le 18:18)<br \/>\nUna israelita no puede casarse con: un hijo o un hijastro (Le 18:7, 8; 20:11; Dt 22:30; 27:20); un hermano o un medio hermano (Le 18:9, 11; 20:17; Dt 27:22); su abuelo (Le 18:10); un sobrino (Le 18:12, 13, 14; 20:19, 20); su suegro (Le 18:15; 20:12); su padre, padrastro, el padrastro de su madre o de su padre, un yerno (Le 18:7, 17; 20:14; Dt 27:23); un hermano de su esposo (Le 18:16; 20:21), salvo en el caso de matrimonio de levirato (Dt 25:5, 6); el esposo de su hermana, en tanto viva su hermana (Le 18:18)<br \/>\nLa condena por incesto es la muerte (Le 18:29; 20:11, 12, 14, 17, 20, 21)<br \/>\nEl acto sexual durante la menstruaci\u00f3n<br \/>\nSi una pareja tiene relaciones sexuales deliberadamente durante la menstruaci\u00f3n, ambos han de ser ejecutados (Le 18:19; 20:18)<br \/>\nEl esposo que tenga relaciones sexuales con su esposa durante la menstruaci\u00f3n involuntariamente (tal vez debido a que el per\u00ed\u00adodo menstrual se ha adelantado inesperadamente), debe permanecer inmundo por siete d\u00ed\u00adas (Le 15:19-24)<br \/>\nLa relaci\u00f3n entre padres e hijos<br \/>\nLa ense\u00f1anza de la Ley de Dios a los hijos recae sobre los padres (en particular sobre el padre) (Dt 6:6-9, 20-25; 11:18-21; Isa 38:19)<br \/>\nLos hijos deben honrar a sus padres (Ex 20:12; 21:15, 17; Le 19:3; Dt 5:16; 21:18-21; 27:16)<br \/>\nSe proh\u00ed\u00adbe que una persona se vista con ropa del sexo opuesto (con fines inmorales) (Dt 22:5)<br \/>\nLa sodom\u00ed\u00ada est\u00e1 castigada con la muerte (Le 18:22; 20:13)<br \/>\nTanto el animal como la persona que participen en un acto de bestialidad deben ser ejecutados (Ex 22:19; Le 18:23, 29; 20:15, 16; Dt 27:21)<br \/>\nHa de amputarse la mano de la mujer que agarre a un hombre por sus genitales (por hallarse este luchando con su esposo); no se le har\u00e1 pagar igual por igual debido al respeto de Jehov\u00e1 por sus facultades reproductoras y el derecho de su esposo a tener hijos con ella (Dt 25:11, 12)<\/p>\n<p>PR\u00ed\u0081CTICAS COMERCIALES<br \/>\n(La Ley propugna tanto la honradez en las relaciones comerciales como el respeto al hogar y la propiedad ajenos)<br \/>\nLa propiedad de la tierra<br \/>\nSe asigna la tierra por familias (N\u00fa 33:54; 36:2)<br \/>\nLa tierra no se puede vender a perpetuidad, sino que tiene que ser devuelta en el Jubileo; el precio de la venta temporal se determina en funci\u00f3n de la cantidad de cosechas que pueda producir la tierra hasta el Jubileo (Le 25:15, 16, 23-28)<br \/>\nSi una tierra sale a venta, el pariente m\u00e1s cercano tiene derecho a comprarla (Jer 32:7-12)<br \/>\nEl Estado no puede apropiarse de una herencia de tierra para destinarla a fines p\u00fablicos, simplemente pagando una compensaci\u00f3n (1Re 21:2-4)<br \/>\nLa herencia de los levitas consiste en ciudades con sus dehesas<br \/>\nDe las cuarenta y ocho ciudades asignadas, trece son sacerdotales (N\u00fa 35:2-5; Jos 21:3-42)<br \/>\nLa dehesa de una ciudad levita no puede venderse; pertenec\u00ed\u00ada a la ciudad, no a las personas (Le 25:34)<br \/>\nSi un hombre santifica (aparta el producto o dispone del uso de) una parte de su campo para Jehov\u00e1 (para el uso del santuario o del sacerdocio), el criterio para evaluar el valor del campo es el siguiente: una extensi\u00f3n de terreno que pueda ser sembrado con un homer de cebada tendr\u00e1 un valor de 50 siclos de plata; el valor disminuir\u00e1 en proporci\u00f3n al n\u00famero de a\u00f1os que resten para el siguiente Jubileo (Le 27:16-18)<br \/>\nSi el hombre quiere recomprarlo, tiene que pagar un 20% m\u00e1s sobre el valor estimado (Le 27:19)<br \/>\nSi no lo recompra, sino que lo vende a otra persona, llegar\u00e1 a ser propiedad del sacerdocio en el Jubileo como algo santificado, apartado para Jehov\u00e1 (Le 27:20, 21)<br \/>\nSi un hombre santifica a Jehov\u00e1 parte de un campo que ha comprado, se le devuelve en el Jubileo a su primer propietario (Le 27:22-24)<br \/>\nSi un hombre \u2020\u02dcda por entero\u2020\u2122 algo de su propiedad (las cosas \u2020\u02dcdadas por entero\u2020\u2122 eran para el uso exclusivo y permanente del santuario o se destinaban a la destrucci\u00f3n; Jos 6:17; 7:1, 15; Eze 44:29), no puede venderlo ni recomprarlo; es de Jehov\u00e1 (Le 27:21, 28, 29)<br \/>\nLa redenci\u00f3n de la propiedad<br \/>\nEn el Jubileo se devuelven a sus propietarios originales todas las herencias (salvo las excepciones ya comentadas) (Le 25:8-10, 15, 16, 24-28)<br \/>\nLos levitas pueden redimir sus casas, ubicadas en ciudades levitas, en cualquier tiempo (Le 25:32, 33)<br \/>\nEl a\u00f1o del Jubileo comienza con el D\u00ed\u00ada de Expiaci\u00f3n del a\u00f1o quincuag\u00e9simo; se cuenta a partir del a\u00f1o de entrada de los israelitas en Cana\u00e1n (Le 25:2, 8-19)<br \/>\nHerencia<br \/>\nEl primog\u00e9nito heredar\u00e1 dos partes de toda la herencia familiar (Dt 21:15-17)<br \/>\nSi un hombre no tiene hijos varones, la herencia ha de pasar a sus hijas. (N\u00fa 27:6-8.) Si tampoco tiene hijas, la herencia ha de pasar a sus hermanos, t\u00ed\u00ados paternos o al pariente consangu\u00ed\u00adneo m\u00e1s pr\u00f3ximo (N\u00fa 27:9-11)<br \/>\nBalanzas, pesos y medidas<br \/>\nJehov\u00e1 exige honradez y exactitud (Le 19:35, 36; Dt 25:13-15)<br \/>\nJehov\u00e1 detesta el fraude (Pr 11:1)<br \/>\nDeudas<br \/>\nCada siete a\u00f1os se ha de exonerar de sus deudas al hermano hebreo (Dt 15:1, 2)<br \/>\nEs l\u00ed\u00adcito apremiar al extranjero para que pague sus deudas (Dt 15:3)<br \/>\nFianzas en los pr\u00e9stamos<br \/>\nSi una persona deja en fianza por un pr\u00e9stamo una prenda exterior de vestir, no se le debe retener durante la noche (la persona pobre sol\u00ed\u00ada dormir con sus prendas de vestir debido a que carec\u00ed\u00ada de ropa de cama) (Ex 22:26, 27; Dt 24:12, 13)<br \/>\nUna persona no puede entrar en la casa de otra con el fin de coger algo en prenda o fianza por un pr\u00e9stamo, sino que debe permanecer fuera de la casa y esperar a que se la lleven (as\u00ed\u00ad se protege la inviolabilidad de la propiedad ajena) (Dt 24:10, 11)<br \/>\nNo se puede tomar en prenda un molino de mano o su muela superior (la persona no podr\u00ed\u00ada moler grano para alimentarse a s\u00ed\u00ad misma y a su familia) (Dt 24:6)<\/p>\n<p>LEYES MILITARES<br \/>\n(Estas leyes regulaban las guerras que Israel libr\u00f3 en la Tierra Prometida por mandato divino. Estaban terminantemente prohibidas las guerras motivadas por el ego\u00ed\u00adsmo o el af\u00e1n de conquista m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00ed\u00admites dados por Dios)<br \/>\nGuerras<br \/>\nSolo se pueden librar las guerras de Jehov\u00e1 (N\u00fa 21:14; 2Cr 20:15)<br \/>\nEl soldado se ha de santificar antes de ir a la batalla (1Sa 21:1-6; comp\u00e1rese con Le 15:16, 18)<br \/>\nEdad del soldado<br \/>\nDe veinte a\u00f1os en adelante (N\u00fa 1:2, 3; 26:1-4)<br \/>\nSeg\u00fan Josefo (Antig\u00fcedades Jud\u00ed\u00adas, libro III, cap. XII, sec. 4), eran aptos para ir a la guerra hasta la edad de cincuenta a\u00f1os<br \/>\nExenciones:<br \/>\nLos levitas, por ser ministros de Jehov\u00e1 (N\u00fa 1:47-49; 2:33)<br \/>\nEl hombre que a\u00fan no ha inaugurado su casa reci\u00e9n construida o cosechado su vi\u00f1a reci\u00e9n plantada (Dt 20:5, 6; comp\u00e1rese con Ec 2:24; 3:12, 13)<br \/>\nEl hombre que se ha comprometido con una mujer y no la ha tomado; el reci\u00e9n casado puede continuar exento por un a\u00f1o (no se le debe privar del derecho de tener descendencia y llegar a verla) (Dt 20:7; 24:5)<br \/>\nEl hombre que tenga miedo (puede debilitar la moral de los dem\u00e1s soldados) (Dt 20:8; Jue 7:3)<br \/>\nEl campamento debe mantenerse limpio (pues los soldados han sido santificados para la guerra) (Dt 23:9-14)<br \/>\nLas mujeres no pueden acompa\u00f1ar al campamento; las relaciones sexuales no est\u00e1n permitidas durante el per\u00ed\u00adodo de campa\u00f1a. Esta medida garantiza la limpieza f\u00ed\u00adsica y religiosa (Le 15:16; 1Sa 21:5; 2Sa 11:6-11)<br \/>\nNo se permite violar a las mujeres de pueblos enemigos, pues equivale a incurrir en fornicaci\u00f3n; tampoco est\u00e1 permitido casarse con ellas durante el per\u00ed\u00adodo de la campa\u00f1a. De este modo se mantiene la limpieza religiosa y se persuade al enemigo a rendirse, pues se les da la garant\u00ed\u00ada de que sus mujeres ser\u00e1n respetadas (Dt 21:10-13)<br \/>\nM\u00e9todos militares contra ciudades enemigas<br \/>\nSi la ciudad pertenece a una de las siete naciones de Cana\u00e1n (mencionadas en Dt 7:1), todos sus habitantes tienen que ser dados por entero a la destrucci\u00f3n. (Dt 20:15-17; Jos 11:11-14; Dt 2:32-34; 3:1-7.) Si se les dejara en la tierra, pondr\u00ed\u00adan en peligro la relaci\u00f3n de Israel con Jehov\u00e1 Dios. El ya les ha dejado permanecer en la tierra hasta completar su iniquidad (G\u00e9 15:13-21)<br \/>\nSi la ciudad no pertenece a una de las siete naciones, primero se le anunciar\u00e1n condiciones de paz. (Dt 20:10, 15.) Si la ciudad se rinde, se destinar\u00e1 a sus habitantes a trabajos forzados. De lo contrario, todo hombre y mujer que no sea virgen ser\u00e1 ejecutado; el resto quedar\u00e1 en cautividad. (Dt 20:11-14; compare N\u00fa 31:7, 17, 18.) La ejecuci\u00f3n de todos los varones elimina el peligro de una posterior rebeli\u00f3n y de que se casen con las mujeres israelitas. Estas medidas contribuyen a evitar la adoraci\u00f3n f\u00e1lica y el contagio de enfermedades entre los israelitas<br \/>\nNo se pueden talar los \u00e1rboles frutales con el fin de utilizar la madera para construir muros de asedio (Dt 20:19, 20)<br \/>\nSe han de quemar los carros; los caballos se desjarretar\u00e1n a fin de inutilizarlos para el combate, y luego se les matar\u00e1 (Jos 11:6)<\/p>\n<p>LEYES DIETETICAS E HIGIENICAS<br \/>\n(Serv\u00ed\u00adan para mantener a los israelitas separados de las naciones paganas, fomentar la limpieza y la buena salud y recordar al pueblo que era santo para Dios; Le 19:2)<br \/>\nUso de la sangre<br \/>\nSe proh\u00ed\u00adbe rigurosamente tomar sangre. (G\u00e9 9:4; Le 7:26; 17:12; Dt 12:23-25.) La violaci\u00f3n de este mandato se sanciona con la muerte (Le 7:27; 17:10)<br \/>\nLa vida (el alma) est\u00e1 en la sangre (Le 17:11, 14)<br \/>\nLa sangre de un animal degollado tiene que derramarse sobre la tierra como agua y cubrirse con polvo (Le 17:13; Dt 12:16)<br \/>\nNo se puede comer la carne de un animal que muera de muerte natural o se le encuentre muerto (pues es inmundo y no ha sido desangrado apropiadamente) (Dt 14:21)<br \/>\n\u00danicos usos que la Ley prescribe: derramarla sobre el altar para expiaci\u00f3n de pecados; para prop\u00f3sitos de purificaci\u00f3n prescritos (Le 17:11, 12; Dt 12:27; N\u00fa 19:1-9)<br \/>\nUso de la grasa<br \/>\nNo se puede comer ninguna clase de grasa; pertenece a Jehov\u00e1 (Le 3:16, 17; 7:23, 24)<br \/>\nComer la grasa de una ofrenda se castiga con la muerte (Le 7:25)<br \/>\nLos animales degollados<br \/>\nDurante la estancia en el desierto: los animales dom\u00e9sticos que se deg\u00fcellen tienen que llevarse al tabern\u00e1culo y se comer\u00e1n como un sacrificio de comuni\u00f3n (Le 17:3-6)<br \/>\nLa violaci\u00f3n de este precepto se sanciona con la muerte (Le 17:4, 8, 9)<br \/>\nLos animales salvajes limpios capturados en cacer\u00ed\u00ada pueden matarse en el acto; se debe derramar la sangre (Le 17:13, 14)<br \/>\nEn la Tierra Prometida: si la persona vive lejos del santuario, puede degollar un animal en su propia casa para comer su carne, pero deber\u00e1 derramar la sangre sobre la tierra (Dt 12:20-25)<br \/>\nAnimales que pueden servir de alimento:<br \/>\nTodo animal rumiante, de pezu\u00f1a partida y hendida (Le 11:2, 3; Dt 14:6)<br \/>\nTodo animal marino con aletas y escamas (Le 11:9-12; Dt 14:9, 10)<br \/>\nInsectos y criaturas enjambradoras aladas que andan sobre cuatro patas y tienen zancas por encima de sus patas: la langosta migratoria, la langosta comestible, el grillo y el saltamontes (todos seg\u00fan su g\u00e9nero) (Le 11:21, 22)<br \/>\nMam\u00ed\u00adferos, peces, aves y criaturas enjambradoras que no estaban permitidos como alimento:<br \/>\nMam\u00ed\u00adferos: el camello, el dam\u00e1n, la liebre, el cerdo (Le 11:4-8; Dt 14:7, 8)<br \/>\nPeces y otros animales marinos que no tienen aletas o escamas (Le 11:10)<br \/>\nAves y criaturas voladoras: el \u00e1guila, el \u00e1guila pescadora, el buitre negro, el milano, el milano real y el negro, el cuervo, el avestruz, la lechuza, la gaviota, el halc\u00f3n, el mochuelo, el b\u00faho chico, el cisne, el pel\u00ed\u00adcano, el buitre, el cuervo marino, la cig\u00fce\u00f1a, la garza, la abubilla, el murci\u00e9lago y toda criatura alada enjambradora que anda sobre cuatro patas (es decir, como los cuadr\u00fapedos). No se indican en la Biblia los criterios que determinan qu\u00e9 criaturas aladas son \u2020\u02dcinmundas\u2020\u2122 ceremonialmente. Si bien la mayor\u00ed\u00ada de las aves \u2020\u02dcinmundas\u2020\u2122 son carro\u00f1eras, no es as\u00ed\u00ad en todos los casos (Dt 14:12-19; Le 11:13-20; v\u00e9anse P\u00ed\u0081JAROS y los art\u00ed\u00adculos sobre las respectivas aves)<br \/>\nCriaturas enjambradoras de la tierra: la rata topo, el jerbo, el lagarto, el geco de raquetas, el lagarto grande, la salamandra acu\u00e1tica, la lagartija, el camale\u00f3n y toda otra criatura que se arrastra, que anda sobre cuatro patas o de un gran n\u00famero de patas (Le 11:29, 30, 42)<br \/>\nAnimales que mueren de muerte natural o que son encontrados muertos o desgarrados por las fieras (Le 17:15, 16; Dt 14:21; Ex 22:31)<br \/>\nSi se ofrece un animal debido a un voto o se trata de una ofrenda voluntaria, el sacrificio de comuni\u00f3n se ha de comer en el mismo d\u00ed\u00ada o al d\u00ed\u00ada siguiente, pero no al tercer d\u00ed\u00ada, bajo pena de muerte. Los sacrificios de acci\u00f3n de gracias se deben comer en el mismo d\u00ed\u00ada, no se puede dejar nada para la ma\u00f1ana (del d\u00ed\u00ada siguiente). No se pueden dejar restos de la Pascua; lo que no se coma ha de quemarse (Le 7:16-18; 19:5-8; 22:29, 30; Ex 12:10)<br \/>\nCausas de inmundicia:<br \/>\nEmisi\u00f3n de semen<br \/>\nLa persona tiene que ba\u00f1arse y permanecer\u00e1 inmunda hasta el atardecer (Le 15:16; Dt 23:10, 11)<br \/>\nLa prenda manchada con semen ha de lavarse, y permanecer\u00e1 inmunda hasta el atardecer (Le 15:17)<br \/>\nLa pareja casada que tenga relaciones sexuales deber\u00e1 ba\u00f1arse despu\u00e9s y quedar\u00e1 inmunda hasta el atardecer (Le 15:18)<br \/>\nParto<br \/>\nLa mujer que da a luz un var\u00f3n permanecer\u00e1 inmunda durante los siguientes siete d\u00ed\u00adas, adem\u00e1s de otros treinta y tres d\u00ed\u00adas (durante los primeros siete d\u00ed\u00adas estaba en condici\u00f3n de inmunda a todos los efectos, como en la menstruaci\u00f3n; los restantes treinta y tres d\u00ed\u00adas, solo con relaci\u00f3n a tocar las cosas santas, como las comidas sacrificatorias, o entrar en el lugar santo) (Le 12:2-4)<br \/>\nSi da a luz una ni\u00f1a, permanecer\u00e1 inmunda durante catorce d\u00ed\u00adas, adem\u00e1s de otros sesenta y seis d\u00ed\u00adas (Le 12:5)<br \/>\nLa menstruaci\u00f3n de la mujer (Le 12:2)<br \/>\nHa de permanecer inmunda durante el per\u00ed\u00adodo menstrual normal por siete d\u00ed\u00adas; durante todo el tiempo que dure una menstruaci\u00f3n irregular prolongada, m\u00e1s otros siete d\u00ed\u00adas (Le 15:19, 25, 28)<br \/>\nCualquier cosa sobre la que se siente o acueste durante su inmundicia quedar\u00e1 inmunda (Le 15:20)<br \/>\nLa persona que la toque, toque su cama o cosas sobre las que se ha sentado, tiene que lavar su ropa, ba\u00f1arse y permanecer inmunda hasta el atardecer (Le 15:21-23)<br \/>\nSi su impureza llega a estar sobre un hombre, permanecer\u00e1 inmundo por siete d\u00ed\u00adas, y contaminar\u00e1 cualquier cama sobre la que se acueste (Le 15:24)<br \/>\nSiempre que ella tenga alg\u00fan flujo estar\u00e1 inmunda (Le 15:25)<br \/>\nMedidas de protecci\u00f3n contra enfermedades<br \/>\nLepra y otras plagas<br \/>\nEl sacerdote determina si se trata de lepra o no (Le 13:2)<br \/>\nSe pone a la persona en cuarentena durante siete d\u00ed\u00adas y luego se la examina; si la plaga se ha detenido, se la pone en cuarentena por otros siete d\u00ed\u00adas (Le 13:4, 5, 21, 26); si la plaga no rebrota, se le pronuncia limpio (Le 13:6); si se extiende, es lepra (Le 13:7, 8)<br \/>\nEl leproso tiene que rasgar sus prendas de vestir, dejarse la cabeza desaseada, taparse el bigote (o el labio superior) y clamar: \u2020\u0153\u00c2\u00a1Inmundo, inmundo!\u2020\u009d. Debe permanecer apartado y fuera del campamento hasta que se cure (Le 13:45, 46; N\u00fa 5:2-4)<br \/>\nFlujo genital (tal vez patol\u00f3gico) (Le 15:2, 3)<br \/>\nTanto la cama como otros lugares donde esa persona se siente o se recline son inmundos (Le 15:4)<br \/>\nAquel que toque a la persona afectada, su cama o el lugar donde se siente, quedar\u00e1 inmundo; si la persona afectada escupe a otro, este quedar\u00e1 inmundo (Le 15:5-11)<br \/>\nLa vasija de barro que toque aquel que tiene flujo debe quebrarse; si la vasija es de madera, debe enjuagarse (Le 15:12)<br \/>\nUna vez que el flujo termina, la persona permanece inmunda por siete d\u00ed\u00adas (Le 15:13)<br \/>\nSe protege la limpieza del campamento militar exigiendo que se hagan las necesidades fuera del campamento y se entierren (Dt 23:12, 13)<br \/>\nNormas relacionadas con cad\u00e1veres humanos<br \/>\nEl que toque un cad\u00e1ver, hueso o fosa de una persona muerta queda inmundo por siete d\u00ed\u00adas (incluso en campo abierto). (N\u00fa 19:11, 16.) La persona que reh\u00fase purificarse debe morir (N\u00fa 19:12, 13) (V\u00e9ase el procedimiento de purificaci\u00f3n prescrito en N\u00fa 19:17-19)<br \/>\nTodo el que se halle en una tienda donde haya un cad\u00e1ver o entre en ella quedar\u00e1 inmundo; lo mismo sucede con toda vasija destapada que se halle en la tienda (N\u00fa 19:14, 15)<br \/>\nNormas relacionadas con cad\u00e1veres animales<br \/>\nLa persona que cargue, toque o coma un animal limpio que ha muerto de muerte natural quedar\u00e1 inmunda; todo el que toque el cad\u00e1ver de un animal inmundo se hace inmundo. Debe purificarse (Le 11:8, 11, 24-31, 36, 39, 40; 17:15, 16)<br \/>\nSi el cad\u00e1ver de un animal inmundo toca alguna vasija, estante para jarros, horno, prenda de vestir o tela de saco los hace inmundos (Le 11:32-35)<br \/>\nBot\u00ed\u00adn de una ciudad<br \/>\nFundir todo aquello que pueda ser fundido (metales), luego debe ser purificado por el agua de limpieza; se debe lavar todo lo dem\u00e1s (N\u00fa 31:20, 22, 23)<\/p>\n<p>OTRAS OBLIGACIONES HACIA EL SEMEJANTE<br \/>\n(La Ley especifica: \u2020\u0153Tienes que amar a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u2020\u009d. [Le 19:18.] Jes\u00fas dice que este es el segundo de los dos mandamientos m\u00e1s grandes de la Ley; Mt 22:37-40)<br \/>\nHacia el israelita<br \/>\nSe debe mostrar amor; el asesinato est\u00e1 prohibido (Ex 20:13; Ro 13:9, 10)<br \/>\nNo se debe guardar rencor al semejante ni vengarse de \u00e9l (Le 19:18)<br \/>\nAtenci\u00f3n a los pobres (Ex 23:6; Le 25:35, 39-43)<br \/>\nAtenci\u00f3n a las viudas y a los hu\u00e9rfanos (Ex 22:22-24; Dt 24:17-21; 27:19)<br \/>\nRespeto a la propiedad<br \/>\nSe proh\u00ed\u00adbe robar; la compensaci\u00f3n es obligatoria (Ex 20:15; 22:1-4, 7)<br \/>\nSe proh\u00ed\u00adbe codiciar la propiedad y los bienes ajenos (Ex 20:17)<br \/>\nConsideraci\u00f3n a los impedidos<br \/>\nNo se puede ridiculizar ni invocar el mal contra un sordo, pues no puede defenderse de comentarios que no le es posible escuchar (Le 19:14)<br \/>\nSer\u00e1 maldito todo aquel que ponga un obst\u00e1culo en el camino de un invidente o lo desv\u00ed\u00ade (Le 19:14; Dt 27:18)<br \/>\nHacia el residente forastero: no se les debe maltratar (Ex 22:21; 23:9; Le 19:33, 34; Dt 10:17-19; 24:14, 15, 17; 27:19)<br \/>\nHacia los esclavos<br \/>\nLos esclavos hebreos han de quedar en libertad en el s\u00e9ptimo a\u00f1o de su servidumbre o en el Jubileo, dependiendo de lo primero que llegue. Mientras dure su esclavitud, ha de trat\u00e1rseles como asalariados, con consideraci\u00f3n (Ex 21:2; Dt 15:12; Le 25:10)<br \/>\nSi un hombre llega a estar en esclavitud con su esposa, a ella se la pondr\u00e1 en libertad al mismo tiempo que a su marido (Ex 21:3)<br \/>\nSi durante el per\u00ed\u00adodo de esclavitud su amo le da una esposa (seguramente una mujer extranjera), no podr\u00e1 llev\u00e1rsela cuando se le ponga en libertad; si le da a luz hijos, tanto ella como sus hijos permanecer\u00e1n como propiedad del amo (Ex 21:4)<br \/>\nCuando un amo pone en libertad a un esclavo hebreo, debe darle un regalo en proporci\u00f3n a los medios de que disponga (Dt 15:13-15)<br \/>\nUn amo puede azotar a su esclavo. (Ex 21:20, 21.) Si lo mutila, debe dejarlo en libertad (Ex 21:26, 27), pero si muere de la paliza, el amo puede ser condenado a muerte; los jueces deciden la pena (Ex 21:20; Le 24:17)<br \/>\nHacia los animales<br \/>\nSi alguien encuentra a un animal en peligro, est\u00e1 obligado a prestarle ayuda, aun cuando pertenezca a un enemigo suyo (Ex 23:4, 5; Dt 22:4)<br \/>\nNo se debe hacer trabajar en exceso a una bestia de carga ni maltratarla (Dt 22:10; comp\u00e1rese con Pr 12:10)<br \/>\nNo se debe poner bozal al toro mientras trilla, pues as\u00ed\u00ad puede comer del grano que trilla (Dt 25:4; comp\u00e1rese con 1Co 9:7-10)<br \/>\nNo se debe tomar de un nido tanto a la madre como a los huevos que empolla, pues supondr\u00ed\u00ada el exterminio de esa unidad familiar (Dt 22:6, 7)<br \/>\nNo se debe sacrificar a un toro o a una oveja y sus cr\u00ed\u00adas en el mismo d\u00ed\u00ada (Le 22:28)<\/p>\n<p>OBJETIVOS QUE CUMPLI\u00ed\u201c LA LEY<br \/>\nPuso de manifiesto las transgresiones; mostr\u00f3 que los israelitas necesitaban el perd\u00f3n de sus ofensas y que se requer\u00ed\u00ada un sacrificio mayor que verdaderamente pudiera expiar los pecados (G\u00e1l 3:19)<br \/>\nComo un tutor, salvaguard\u00f3 y disciplin\u00f3 a los israelitas, prepar\u00e1ndolos para la llegada del Mes\u00ed\u00adas, su instructor (G\u00e1l 3:24)<br \/>\nAlgunos aspectos de la Ley fueron sombras que representaron cosas mayores por venir; estas sombras ayudaron a los israelitas sinceros a identificar al Mes\u00ed\u00adas, pues pudieron ver c\u00f3mo cumpl\u00ed\u00ada estos modelos prof\u00e9ticos (Heb 10:1; Col 2:17)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>I. La ley en el AT y en el NT<br \/>\n1. Antiguo Testamento<br \/>\na) Caracter\u00ed\u00adstica de las colecciones legales veterotestamentarias<br \/>\nLa denominaci\u00f3n de ciertas partes del AT con el nombre de l. se debe a la traducci\u00f3n de t\u00f6r\u00e4 por nomos en los LXX y en el NT. Originariamente t\u00f6r\u00e4 significa instrucci\u00f3n y ense\u00f1anza; as\u00ed\u00ad en la literatura sapiencial es la instrucci\u00f3n que dan los padres (Prov 1, 8; 6, 20) o los sabios (3, 1). En las capas m\u00e1s antiguas del Pentateuco ese t\u00e9rmino s\u00f3lo aparece en Ex 13, 9; 16, 4; pasajes que O. Eissfeld atribuye a la fuente laica o yahvista. Aqu\u00ed\u00ad se trata ya de la t\u00f6r\u00e4 de Yahveh. Seg\u00fan los antiguos pasajes de Os 4, 6; Jer 2, 8; 18, 18, esta t\u00f6r\u00e4 de Dios est\u00e1 confiada a la boca de los sacerdotes y se contrapone as\u00ed\u00ad al conocimiento de Dios, al consejo de los sabios y a la palabra de los profetas. En cambio, seg\u00fan Is 8, 16.20; 30, 9 (cf. 1, 10), recibe tal nombre el mensaje de los profetas, que Israel debe o\u00ed\u00adr como instrucci\u00f3n para obrar. Seg\u00fan Os 8, 12, esta palabra designa ya \u00abmandamientos\u00bb escritos.<\/p>\n<p>La denominaci\u00f3n comienza a hacerse m\u00e1s frecuente en el Dt, y aqu\u00ed\u00ad para designar tanto la instrucci\u00f3n individual (Dt 17, 11), como el Dt mismo en cuanto \u00ablibro de la t\u00f6r\u00e4 (17, 18s; Jos 8, 32). En la literatura deuteron\u00f3mica, con esta palabra se designa mayormente el Dt, pero tambi\u00e9n de modo general todo lo que Dios ha mandado. En la obra hist\u00f3rica de las Cr\u00f3nicas se denomina as\u00ed\u00ad todo el -> Pentateuco (\u00abt\u00f6r\u00e4 de Dios\u00bb, \u00abt\u00f6r\u00e4 de Mois\u00e9s\u00bb, \u00abt\u00f3r\u00e4\u00bb). Esa terminolog\u00ed\u00ada se refleja en la divisi\u00f3n en \u00abley y profetas\u00bb, propia del juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado y del NT. En conclusi\u00f3n, t\u00f6r\u00e4 designaba originariamente una instrucci\u00f3n particular, luego el Dt y, finalmente, todos los escritos atribuidos a Mois\u00e9s. Cuando adem\u00e1s del Dt se tuvieron por norma obligatoria las restantes colecciones legales del AT, la t\u00f6r\u00e4 design\u00f3 la suma de todas las instrucciones divinas en el Pentateuco (as\u00ed\u00ad 2 Par, Neh y algunos salmos, cf. Sal 1).<\/p>\n<p>Sobre todo por el hecho de que los LXX traducen t\u00f6r\u00e4 por nomos, se ve claro que en ese tiempo el acento principal de este concepto se pone en su car\u00e1cter normativo. Las normas se hallan en el Pentateuco (las llamadas colecciones legales), en el libro de la alianza (Ex 21-23), en el Dt, en la ley de santidad (Lev 17-27) y en la legislaci\u00f3n sacerdotal sobre el culto contenida en el escrito sacerdotal. Estas partes son colecciones de frases particulares, de muy distinta procedencia, insertas en las narraciones de Mois\u00e9s. A. Alt introdujo la distinci\u00f3n fundamental entre derecho apod\u00ed\u00adctico y casu\u00ed\u00adstico. Son apod\u00ed\u00adcticas las proposiciones que contienen un mero imperativo, por lo general negativo (p. ej., \u00abno robar\u00e1s\u00bb); y son casu\u00ed\u00adsticos, en cambio, todos los casos formulados con \u00absi&#8230;\u00bb, indicadores de concretas resoluciones jur\u00ed\u00addicas. Las proposiciones jur\u00ed\u00addicas apod\u00ed\u00adcticas son, seg\u00fan Alt, lo t\u00ed\u00adpico del derecho divino de Israel, pues detr\u00e1s del imperativo est\u00e1 la autoridad de Yahveh; las proposiciones casu\u00ed\u00adsticas, en cambio, son en gran parte patrimonio jur\u00ed\u00addico compartido con el mundo circundante. Esta diferenciaci\u00f3n de Alt en conjunto se ha mostrado demasiado global y problem\u00e1tica para el origen de las proposiciones apod\u00ed\u00adcticas.<\/p>\n<p>Una vez que los trabajos de Rabast, Reventlow, Kilian y Feucht esclarecieron las cuestiones literarias, por vez primera Gerstenberger logr\u00f3 aclarar de nuevo el origen de las proposiciones apod\u00ed\u00adcticas. Partiendo de la observaci\u00f3n de que estas proposiciones se nos han transmitido en series (a veces como dec\u00e1logos o dodec\u00e1logos), Gerstenberger sospech\u00f3 que aqu\u00ed\u00ad podr\u00ed\u00ada tratarse de una suma de sabidur\u00ed\u00ada experimental, al estilo de la transmitida por el padre del clan como maestro a sus hijos en el marco de la gran familia (referencia: Lev 18; 20). La \u00abyahvizaci\u00f3n\u00bb ser\u00ed\u00ada secundaria. Un esclarecimiento m\u00e1s amplio de esta cuesti\u00f3n se debi\u00f3 a W. Richter. Se abandon\u00f3 la designaci\u00f3n \u00abapod\u00ed\u00adctico\u00bb, en virtud del contenido, y en su lugar se introdujeron las de \u00abprohibitivo\u00bb (negaci\u00f3n con lo), \u00abvedativo\u00bb (negaci\u00f3n con al) e \u00abimperativo\u00bb. Richter comprob\u00f3 un paralelismo a menudo muy amplio entre las series prohibitivas de las colecciones legales y las vedativas de la literatura sapiencial. Las vedativas pertenecen, en la historia de las formas, a la par\u00e9nesis sapiencial, que lleva siempre al lado su fundamento. Este es siempre secundario en las prohibitivas. Ambas formas son expresi\u00f3n de una escuela en que se educaban miembros de estamentos nobles, particularmente empleados (han de estudiarse por su contenido y por f\u00f3rmulas paralelas egipcias). Las prohibitivas se han agrupado tem\u00e1ticamente en series (personas que sexualmente son tab\u00fa, jueces y juicio, comercio). Aun para sacerdotes debi\u00f3 ser v\u00e1lida esta \u00e9tica. No se trata de l. o derecho, sino de una \u00e9tica que en las formas prohibitivas tiene una orientaci\u00f3n p\u00fablica y profesional, y \u00abquiere regular una conducta en un ambiente bien delimitado\u00bb. Las vedativas sapienciales est\u00e1n, porlo contrario, m\u00e1s orientadas a la fundamentaci\u00f3n interna, a la formaci\u00f3n del decoro y del car\u00e1cter. As\u00ed\u00ad tambi\u00e9n las prohibitivas del cl\u00e1sico dec\u00e1logo contienen una \u00e9tica de estado, que se refiere al israelita var\u00f3n terrateniente.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s en el dec\u00e1logo cabe reconocer claramente la relaci\u00f3n entre derecho y \u00e9tica. Las f\u00f3rmulas prohibitivas del dec\u00e1logo no se refieren precisamente como prohibitivas a la praxis judicial. M\u00e1s bien se han reunido aqu\u00ed\u00ad delitos cuya culpabilidad no puede demostrarse ante juicio, y por eso se recurre a la moral para evitarlos. As\u00ed\u00ad, de cara al mantenimiento del orden social, la \u00e9tica de lo prohibitivo llena aqu\u00ed\u00ad un vac\u00ed\u00ado, que tiene que dejar la praxis judicial con orientaci\u00f3n casu\u00ed\u00adstica. S\u00f3lo secundariamente se desarrollaron luego en la legislaci\u00f3n sacerdotal procedimientos de comprobaci\u00f3n cultual para algunos de estos delitos (del sexto al octavo mandamiento). La \u00e9tica de estas formas prohibitivas del dec\u00e1logo se \u00abyahviz\u00f3\u00bb luego secundariamente por la f\u00f3rmula prohibitiva puesta antes del tercer mandamiento, con lo que la \u00e9tica pudo fundarse de manera nueva. En capas posteriores, f\u00f3rmulas prohibitivas m\u00e1s antiguas se desarrollaron en forma positiva (cf. el mandamiento del amor al pr\u00f3jimo de Lev 19, 18 frente a su contexto), y en estos imperativos se dio luego gran importancia a la disposici\u00f3n interior. Pero tampoco de las proposiciones casu\u00ed\u00adsticas puede decirse sin m\u00e1s que fueran ya leyes. M\u00e1s bien puede decirse, por ejemplo, del grupo de proposiciones \u00absi-t\u00fa\u00bb resaltado por Feucht, que no tratan de regular casos, sino que son expresi\u00f3n de tendencias reformistas con car\u00e1cter social y humanitario.<\/p>\n<p>El tema de estas proposiciones es compartido tambi\u00e9n por las instrucciones de las llamadas series sociales. Aqu\u00ed\u00ad se trata de series de exhortaciones a los nobles y pudientes a que tratan justa y socialmente a las clases inferiores (viudas, hu\u00e9rfanos, extranjeros y jornaleros). Por su contenido, tales exhortaciones se hallan tambi\u00e9n en las llamadas colecciones legales; pero algunas series aparecen primeramente en la predicaci\u00f3n prof\u00e9tica (aqu\u00ed\u00ad encontramos, por tanto, una importante intersecci\u00f3n entre la predicaci\u00f3n prof\u00e9tica y las tradiciones \u00ablegales\u00bb del Pentateuco). Este g\u00e9nero se prosigue sobre todo en el juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado. Las proposiciones iniciales y las finales acostumbran a contener formulaciones generales sobre la justicia, el juicio y la relaci\u00f3n con Yahveh. La enumeraci\u00f3n de estos modos de comportamiento social significa siempre una suma de lo que Yahveh exige. Una serie de dobles cat\u00e1logos de la tradici\u00f3n sacerdotal contiene delitos sociales en la primera parte, y delitos cultuales en la segunda. La frecuencia de este g\u00e9nero se debe a la necesidad de una colecci\u00f3n de exhortaciones \u00e9ticas para la conducta social con el pr\u00f3jimo, la cual muchas veces no pod\u00ed\u00ada exigirse legalmente.<\/p>\n<p>Proposiciones de especie particular son las llamadas formulaciones m\u00f3t y\u00f3mot, las cuales, sin embargo, probablemente no impon\u00ed\u00adan la pena de muerte, sino que son una especie particular de maldici\u00f3n. La muerte que alcanzar\u00e1 al reo es la privaci\u00f3n de la vida por parte de Dios, pues \u00e9l ha pecado contra ordenaciones fundamentales de la convivencia, y se ha puesto a s\u00ed\u00ad mismo fuera de la vida dada y protegida por Yahveh (cf. Lev 20, 10 con el sexto mandamiento). Una exclusi\u00f3n formal de la comunidad en forma de excomuni\u00f3n s\u00f3lo se da en la \u00e9poca postex\u00ed\u00adlica, en la constituci\u00f3n sinagogal, en Qumr\u00e1n y en el cristianismo.<\/p>\n<p>S\u00f3lo una parte, pues, de lo que nosotros designamos como l., merece realmente llamarse derecho. Aqu\u00ed\u00ad entran sobre todo delitos contra la propiedad formulados siempre casu\u00ed\u00adsticamente, y delitos que han de expiarse por multas o penas corporales. Las prescripciones sacerdotales regulan particularmente el orden sacro y ven en \u00e9l la instrucci\u00f3n decisiva de Yahveh a Mois\u00e9s, pues con la revelaci\u00f3n del Sina\u00ed\u00ad Dios comenz\u00f3 a morar en Israel y a manifestar su gloria. \u00abCon ello Dios se hab\u00ed\u00ada acercado a Israel de una forma que hac\u00ed\u00ada necesarias ordenaciones y seguridades cultuales de tipo general\u00bb (Rad I 203).<\/p>\n<p>La manera como se llegara a combinar estas diversas proposiciones, procedentes de la \u00e9tica, de la moral de estado, de escritos program\u00e1ticos, del derecho de propiedad y del derecho cultual, est\u00e1 a\u00fan poco aclarada. En las colecciones mencionadas es siempre semejante y se hace frecuentemente a base de lemas, con lo que se rompen unidades m\u00e1s antiguas. Papel especial desempe\u00f1an las dos versiones del ->dec\u00e1logo.<\/p>\n<p>b) La funci\u00f3n teol\u00f3gica de la ley en el AT Una orientaci\u00f3n teol\u00f3gica sin duda falta originariamente en todas las formas particulares citadas (aunque en casos particulares pueda haber all\u00ed\u00ad un contenido teol\u00f3gico). El elemento teol\u00f3gico pertenece a los fundamentos y al marco de tales proposiciones, p. ej., la referencia a la esclavitud en Egipto (\u00abporque fuiste esclavo en la tierra de Egipto\u00bb) para fundar proposiciones sobre la protecci\u00f3n de los esclavos; an\u00e1logamente se formulan luego los fundamentos para el buen trato al extranjero (cf. Lev 19, 34 con Lev 19, 18 y Dt 12, 12-15). Una teologizaci\u00f3n tiene lugar tambi\u00e9n por la f\u00f3rmula final: \u00abYo soy Yahveh\u00bb, como conclusi\u00f3n de ciertas series; tales f\u00f3rmulas finales por su contenido est\u00e1n concebidas sin duda lo mismo que Ex 20, 2 (&#8230;\u00bbque os he sacado de Egipto\u00bb). Otras motivaciones son, p. ej., Dt 14, 21: \u00abPorque t\u00fa eres para Yahveh un pueblo santo\u00bb, o la raz\u00f3n de que algo es \u00ababominaci\u00f3n para Yahveh\u00bb. El Dt interioriza todos estos motivos por la exigencia de amar a Yahveh de todo coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero la ordenaci\u00f3n m\u00e1s universal de estas instrucciones en el marco de la fe en Yahveh se hace por el hecho de ponerlas en relaci\u00f3n con el acontecimiento sina\u00ed\u00adtico y con la persona de Mois\u00e9s. Todo lo que pudiera designarse como norma de conducta qued\u00f3 aqu\u00ed\u00ad andado en la revelaci\u00f3n de Mois\u00e9s (a diferencia de los profetas, p. ej., que consideran esas exigencias como instrucci\u00f3n inmediata). Refiri\u00e9ndose a Ex 20, 2, G. v. Rad interpreta la fundamentaci\u00f3n de la l. en la revelaci\u00f3n sina\u00ed\u00adtica d\u00e1ndole el siguiente sentido: \u00abLa proclamaci\u00f3n de la voluntad jur\u00ed\u00addica de Dios\u00bb es \u00abcomo una red tendida sobre Israel\u00bb, es \u00abla realizaci\u00f3n de su pertenencia en propiedad a Yahveh\u00bb. Este acontecer lo interpreta ya el AT mismo como establecimiento de la alianza, con los elementos: promulgaci\u00f3n de las cl\u00e1usulas de la alianza, celebraci\u00f3n de la misma, bendici\u00f3n y maldici\u00f3n. Israel habr\u00ed\u00ada entendido estos mandamientos como oferta de vida (Ez 18, 5-9), como garant\u00ed\u00ada de la elecci\u00f3n, que es para el mayor bien de Israel (Dt 10, 13); y no como un dictado que tienda exclusivamente a la obediencia humana. Esa visi\u00f3n se deber\u00ed\u00ada m\u00e1s bien a la evoluci\u00f3n postex\u00ed\u00adlica, en que la l. habr\u00ed\u00ada perdido su funci\u00f3n de servicio. Frente a esto, hay que aludir a las par\u00e9nesis, sobre todo en el Dt y en la l. de santidad, que hacen depender la posesi\u00f3n de la tierra (en especial) del cumplimiento de los mandamientos.<\/p>\n<p>En el juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado, la noci\u00f3n de t\u00f3r\u00e4 o nomos pasa por una evoluci\u00f3n en que, vista desde fuera, se convierte en trasunto de lo que pudiera designarse como \u00abreligi\u00f3n judaica\u00bb (en ->juda\u00ed\u00adsmo, C). El nomos se identifica con el orden total de la vida jud\u00ed\u00ada, que se abandona en el momento en que no se sigue \u00abla ley\u00bb. Ya D. R\u00f6ssler comprob\u00f3 para la terminolog\u00ed\u00ada de la ->apocal\u00ed\u00adptica el uso general de la palabra l., que s\u00f3lo raras veces se concreta m\u00e1s en su significado. Por el hecho de que el nomos no s\u00f3lo ordena toda la conducta religiosa, sino que se identifica con ella, se llega por de pronto a una universalizaci\u00f3n de la l. Si \u00e9sta es realmente el orden eterno y la \u00fanica fuente de salvaci\u00f3n, que fue dada como luz a Israel y lo convierte en centro de los pueblos, s\u00ed\u00adguese que ya est\u00e1 contenida tambi\u00e9n en el designio primero del mundo, que hubo de ser conocida por los patriarcas y, en sus exigencias m\u00ed\u00adnimas, por los gentiles mismos. As\u00ed\u00ad, la l. del AT se convierte en la l. eterna, escrita en tablas celestes, se identifica con la l. natural y rige tambi\u00e9n el curso de las estrellas. Otro proceso que se deriva igualmente de la significaci\u00f3n universal de la l. origina una reducci\u00f3n del contenido de la antigua l. y una amplia identificaci\u00f3n de la misma con los mandamientos sociales en general (escritos del juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado, particularmente el TestXII). Este desprendimiento de contenidos concretos de la tara&#8217; de Mois\u00e9s se presupone tambi\u00e9n en la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica, y siempre que la l. se resume en el amor al pr\u00f3jimo o en la regla de oro (Mt 7), sin preocuparse de las partes rituales y jur\u00ed\u00addicas del AT. El presupuesto es ah\u00ed\u00ad una noci\u00f3n de l. cuyo contenido s\u00f3lo abarca la adoraci\u00f3n del Dios uno, los mandamientos sociales y los cat\u00e1logos grecojud\u00ed\u00ados de vicios.<\/p>\n<p>2. El nuevo Testamento<br \/>\na) Posici\u00f3n de Jes\u00fas ante la ley<br \/>\nNinguno de los Evangelios aduce como causa de la muerte de Jes\u00fas su postura ante la l. (seg\u00fan Mc las causas de la muerte de Jes\u00fas fueron la envidia de los dirigentes del pueblo y las ofensas de Jes\u00fas mismo a Dios). Las citas literales de la l. que los Evangelios sin\u00f3pticos atribuyen a Jes\u00fas (los dos mandamientos principales; los mandamientos sociales del dec\u00e1logo en la per\u00ed\u00adcopa del joven rico; el mandato de honrar padre y madre en Mc 7; el precepto de divorcio dado por Mois\u00e9s; el sexto mandamiento en la per\u00ed\u00adcopa del divorcio; el quinto y sexto mandamiento del dec\u00e1logo; y una serie de formulaciones hechas a modo de mandamiento en las ant\u00ed\u00adtesis del serm\u00f3n de la monta\u00f1a) no pueden proceder de Jes\u00fas en esta forma.<\/p>\n<p>Esas citas interpretativas que leemos en Mc por una parte se hallan preferentemente en la capa secundaria de los discursos pol\u00e9micos contra los jud\u00ed\u00ados de este evangelista, en los que se cita la Escritura misma contra los jud\u00ed\u00ados; por otra parte, en la tradici\u00f3n representada por Mc la recepci\u00f3n de los mandamientos sociales del dec\u00e1logo y de los dos mandamientos del amor es un aspecto com\u00fan con la filosof\u00ed\u00ada popular del helenismo jud\u00ed\u00ado, para la cual precisamente esta duplicidad de mandamientos del dec\u00e1logo y mandamientos principales es lo m\u00e1s importante en la l. (Fil\u00f3n). En la formulaci\u00f3n de las ant\u00ed\u00adtesis del serm\u00f3n de la monta\u00f1a se agudiza la tensi\u00f3n entre Iglesia y juda\u00ed\u00adsmo que aparece en los discursos pol\u00e9micos de Mc. El resto de l., que se defiende en la comunidad como cristiano, v\u00e1lido todav\u00ed\u00ada, no es otra cosa que la conservaci\u00f3n de determinadas tesis o posiciones judeo-helen\u00ed\u00adsticas o judeo-apocal\u00ed\u00adpticas del siglo i. Eso se manifiesta en Mc y Le por la conservaci\u00f3n del mandamiento del amor y de los mandamientos sociales solamente, y en Mt adem\u00e1s por un concepto de l. que, en cuanto al contenido, s\u00f3lo abarca los deberes sociales para con el pr\u00f3jimo, de suerte que la l. puede tambi\u00e9n cifrarse en la regla de oro. La causa de limitar la l. al mandamiento del amor y a los mandamientos del dec\u00e1logo, fue tambi\u00e9n para Mc el peculiar concepto de l. del juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado, que s\u00f3lo abarcaba los deberes para con el pr\u00f3jimo. Cuando las tradiciones apocal\u00ed\u00adpticas entraban en contacto con esta idea de l., su efecto era siempre poner el cumplimiento de la l. en relaci\u00f3n con el venidero juicio seg\u00fan las obras: o bien hay que cumplir la l. de manera que se gane la recompensa celeste (ant\u00ed\u00adtesis i v vi), o bien la conducta ha de completarse con obras especiales, por las que se alcanza el galard\u00f3n celeste (Mc 10, 7-21).<\/p>\n<p>Conclusiones sobre la actitud de Jes\u00fas respecto de la l. pueden sacarse adem\u00e1s: 1\u00c2\u00ba. de las proposiciones sobre la guarda de la pureza que sirven de fondo a las tres ant\u00ed\u00adtesis m\u00e1s antiguas del serm\u00f3n de la monta\u00f1a. De ellas, las palabras contenidas en Mt 5, 28-32 son una interpretaci\u00f3n del sexto mandamiento ya en la formulaci\u00f3n misma; y Mt 5, 3437 es una interpretaci\u00f3n lejana del segundo mandamiento. Como estas proposiciones dif\u00ed\u00adcilmente pudieron tener origen en el \u00e1mbito judeo-helen\u00ed\u00adstico, poseen una proximidad a Jes\u00fas relativamente mayor. Mt 5, 28-32 tiene forma de instrucci\u00f3n sapiencial y afirma que el mirar con deseo a una mujer casada o casarse con una divorciada es impureza tan grande que constituye una violaci\u00f3n del sexto mandamiento. C\u00f3mo esa concepci\u00f3n interiorizada de la pureza no es extra\u00f1a a la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas, pudiera indicarlo tambi\u00e9n la antigua tradici\u00f3n sobre la purificaci\u00f3n del templo o la expulsi\u00f3n de los mercaderes. 2\u00c2\u00b0, podemos formarnos juicio sobre la posici\u00f3n de Jes\u00fas ante la l. a base de una serie de logia particulares que son la base de las discusiones de Mc (Mc 2, 17a 19.27; 3, 4b; 7, 15; 10, 9). Estas proposiciones son de estructura sapiencial, se distancian de la mentalidad cultual y muestran una estimaci\u00f3n \u00abrealista\u00bb de los hechos. En las per\u00ed\u00adcopas respectivas hay siempre un desnivel entre la sentencia y la praxis de la comunidad expresada en la cuesti\u00f3n introductoria que hace de marco, de suerte que la legitimaci\u00f3n de costumbres que s\u00f3lo escasamente se desv\u00ed\u00adan de la praxis farisaica es respondida con una sentencia te\u00f3rica de car\u00e1cter general y mucho m\u00e1s amplia.<\/p>\n<p>Luego estas per\u00ed\u00adcopas en parte se juntaron secundariamente con las interpretaciones de la ley. Pero el n\u00facleo de sentencias que podr\u00ed\u00adan atribuirse a Jes\u00fas se distingue porque convence al oyente en virtud de su forzosa l\u00f3gica inmanente, y no s\u00f3lo por la autoridad del Se\u00f1or. Lo mismo que en las curaciones en s\u00e1bado, aqu\u00ed\u00ad m\u00e1s que juzgar te\u00f3ricamente sobre la l. se da respuesta a cuestiones de la praxis religiosa con cierta dosis de liberalidad y con una ponderaci\u00f3n muy poco ritual de lo que es conforme al hombre. Sin duda por raz\u00f3n de la muerte de Jes\u00fas principalmente surge en la cuesti\u00f3n de la l. una escisi\u00f3n entre la Iglesia y el juda\u00ed\u00adsmo, la cual tiene car\u00e1cter te\u00f3rico. El grupo de los helenistas de la Iglesia primitiva defendi\u00f3 tesis que, en la cuesti\u00f3n de la l., seguramente se asemejaban de todo punto al helenismo jud\u00ed\u00ado. Estas tesis s\u00f3lose hicieron antijudaicas cuando, en el curso del siglo i, el juda\u00ed\u00adsmo mismo se distanci\u00f3 cada vez m\u00e1s de ellas a consecuencia de la victoria del rabinismo.<\/p>\n<p>b) La ley en Pablo<br \/>\nEn su concepto de la l. Pablo est\u00e1 ligado al juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado en un doble aspecto. Cuando habla del contenido de la l. (Rom 13, 8ss; G\u00e1l 5, 14), aduce el amor al pr\u00f3jimo como su recapitulaci\u00f3n, y menciona los mandamientos sociales del dec\u00e1logo como desarrollo de la misma. Igualmente los dem\u00e1s mandamientos s\u00f3lo pueden hallarse en esta linea, en la que se trata de la conducta para con el pr\u00f3jimo. Por otra parte en Pablo, como en el juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado, la l. es una magnitud teol\u00f3gica independiente; seg\u00fan la pretensi\u00f3n de los que se someten a ella, es una v\u00ed\u00ada independiente de salvaci\u00f3n eterna que compite con la fe en Jes\u00fas. Mientras Pablo deja intacto en cuanto al contenido el concepto social de l. del juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado, en cambio la funci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de la l. se hace problem\u00e1tica en su teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>El punto de partida es que la salvaci\u00f3n s\u00f3lo puede alcanzarse por la fe en Jesucristo, ora se trate de jud\u00ed\u00ados, ora de gentiles. Aun cuando subsisten las exigencias de la l. (tal como Pablo la entiende) y el juicio se pronunciar\u00e1 seg\u00fan las obras del amor al pr\u00f3jimo, sin embargo la l. ha de descartarse como via de salvaci\u00f3n. El bien de la salvaci\u00f3n consiste en la justicia de Dios (-> justificaci\u00f3n), es decir, en el cumplimiento de las promesas hechas a los padres. Mientras que en el juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado la justicia resulta del cumplimiento de la l., Pablo vuelve a la estrecha uni\u00f3n de la justicia con la fe que aparece en G\u00e9n 15, 6 (Abraham), y puede mostrar por testimonios de la Escritura que las promesas y, consecuentemente, tambi\u00e9n su cumplimiento, est\u00e1n ligadas a esta justicia por la fe. La l. se descarta, pues, como v\u00ed\u00ada de salvaci\u00f3n eterna, porque sus seguidores esperan alcanzar la justicia a trav\u00e9s de ella; cuando en realidad, como lo prueba la Escritura, la justicia est\u00e1 ligada a una fe. L. y fe se convierten as\u00ed\u00ad en alternativas, entendi\u00e9ndose por fe la que se refiere a Jesucristo. Pablo demuestra adem\u00e1s que por la v\u00ed\u00ada de la l. no es posible siquiera alcanzar la justicia, pues nadie puede cumplir enteramente la l. (G\u00e1l 3, 10; 5, 3; cf. 6, 13).<\/p>\n<p>Por eso todos caen en la pena de maldici\u00f3n con que amenaza Dt 27, 26. Ahora bien, s\u00f3lo Jes\u00fas puede librar de esa maldici\u00f3n, pues en \u00e9l, ya por la promesa de Abraham, se anuncia a todos los pueblos lo contrario de la maldici\u00f3n, es decir, la bendici\u00f3n. Esa bendici\u00f3n s\u00f3lo se alcanza por raz\u00f3n de la fe y del bautismo, pues as\u00ed\u00ad se reviste el hombre de Jes\u00fas y se identifica con \u00e9l, descendencia de Abraham, de tal suerte que ahora se aplican tambi\u00e9n a todos los creyentes las promesas hechas a esta descendencia.<\/p>\n<p>Para garantizar la universalidad de la redenci\u00f3n, Pablo demuestra en Rom que tambi\u00e9n los gentiles, no menos que los jud\u00ed\u00ados, pecaron contra la l., la cual en consecuencia hubo de ser conocida por ellos (1, 18ss). Sin duda Pablo considera que este criterio para el juicio de los gentiles es una norma interna, que corresponde al orden de la l. mosaica; puesta a plena luz, esa norma coincidir\u00ed\u00ada con la l. mosaica. Por su obrar contra la l., los hombres cayeron en la esfera de la carne, del pecado y de la muerte. Mientras est\u00e1n en esa esfera, nunca podr\u00e1n cumplir la l., pues \u00e9sta pertenece a la esfera contraria del pneuma (Rom 7, 14). S\u00f3lo cuando el hombre es elevado a la esfera del pneuma, puede corresponder a esta l. pneum\u00e1tica. Ahora bien, el pneuma se alcanza por medio de Jesucristo como cumplimiento de la promesa. Hasta \u00e9l (desde Ad\u00e1n) apareci\u00f3 en el mundo el pecado, como potencia que activ\u00f3 la esfera de la carne (sarx) e hizo aparecer las obras pecaminosas de \u00e9sta (v. D\u00fclmen), de forma que el poder del pecado signific\u00f3 a la vez un hacer y un ser dominado, y la l. contribuy\u00f3 a la fuerza y vida de este pecado (1 Cor 15, 56), pues con el imperio de la l. cayeron todos en la transgresi\u00f3n. Pero, a diferencia del pecado, la l. s\u00f3lo es potencia de mal en cuanto a su efecto; por su funci\u00f3n, no por su naturaleza. El pecado se sirve de la l. para matar. La l. es el catalizador, en el que se pone de manifiesto la perdici\u00f3n, la falta de salvaci\u00f3n divina en los hombres.<\/p>\n<p>Al concentrarse sobre Jes\u00fas la maldici\u00f3n de la l., \u00e9l sufre la pena de muerte y elimina as\u00ed\u00ad la exigencia de la l. Por eso, y porque la l. no es ya necesaria para poner de manifiesto el pecado, Cristo es el fin de la l. Por el don del pneuma, Cristo hace ahora posible una vida de cumplimiento de la l. De ah\u00ed\u00ad que Cristo no sea el final de las obras en general, sino el final de las que proceden de la l. tomada como v\u00ed\u00ada de salvaci\u00f3n y no de la fe. El \u00e9n Xrist\u00f3 sucede al \u00e9n n\u00f3mo, pues Cristo, a semejanza de la antigua l., ha venido a ser ahora el factor determinante del nuevo ->e\u00f3n (v. D\u00fclmen). Puesto que Pablo por una parte considera el amor al pr\u00f3jimo como suma de la l. y, por otra, lo pone entre los carismas, en consecuencia el cumplimiento de la l. se torna un don del pneuma. De momento la I. s\u00f3lo tiene una funci\u00f3n en el endurecimiento de la parte incr\u00e9dula de Israel, que sirve para la entrada de los gentiles en la econom\u00ed\u00ada de salvaci\u00f3n (Rom 9-11). As\u00ed\u00ad la l. fue dada a Israel con el fin de que, por su funci\u00f3n en la historia de la salvaci\u00f3n, sirviera para que todos alcanzaran la promesa.<\/p>\n<p>c) La ley en los restantes escritos del NT<br \/>\nEn el Evangelio de Juan no aparece la l., en contraste con Pablo y los sin\u00f3pticos, como norma del obrar de la Iglesia. Cierto que la invitaci\u00f3n a amarse unos a otros, el nuevo mandamiento (Jn 13, 34s), procede originariamente de la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada. Pero este mandamiento ya no es puesto en relaci\u00f3n con la autoridad de la l., sino que se funda s\u00f3lo en el ejemplo de Jes\u00fas. La posesi\u00f3n de la l. se limita m\u00e1s bien a los jud\u00ed\u00ados (\u00absu\u00bb l., \u00abvuestra\u00bb l.). La l. de Mois\u00e9s (que no se reduce al Pentateuco: Jn 10, 34) tiene su m\u00e1s positiva funci\u00f3n en que atestigua y promete a Cristo. Program\u00e1tico es Jn 1, 17: La l. y Mois\u00e9s se contraponen a la gracia y verdad, y a Jesucristo; y, por tanto, la revelaci\u00f3n imperfecta de la religi\u00f3n jud\u00ed\u00ada se contrapone a la revelaci\u00f3n por Jesucristo (Gr\u00e4sser; cf. 9, 28). Seg\u00fan 19, 7, Jes\u00fas tiene que morir en virtud de la l. contra la blasfemia. En conclusi\u00f3n, la l. procede de un estadio imperfecto de la revelaci\u00f3n; los jud\u00ed\u00ados no reconocen su orientaci\u00f3n a Jes\u00fas y la emplean como instrumento contra \u00e9l.<\/p>\n<p>La carta de Santiago supone el mismo concepto de l., propio del juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado, que los sin\u00f3pticos y Pablo. Seg\u00fan Sant 2, 8-16 el contenido de la l. es el mandamiento del amor al pr\u00f3jimo. Ese mandato es la palabra de salvaci\u00f3n que puede redimir las almas, y es la l. regia y perfecta de la libertad (1, 21.25; 2, 8). Es una cuesti\u00f3n abierta la de si la l. recibe estos atributos porque no constituye una suma de prescripciones particulares del AT y ha de ser aplicada libremente por el individuo seg\u00fan el criterio del amor (Gutbrod), o si s\u00f3lo se trata de una l. liberada del juda\u00ed\u00adsmo y de la circuncisi\u00f3n. El cap\u00ed\u00adtulo segundo no trata de la ant\u00ed\u00adtesis entre fe y l., sino de la relaci\u00f3n entre fe y obras, que es tambi\u00e9n un problema paulino.<\/p>\n<p>La carta a los Hebreos tiene alguna semejanza con la concepci\u00f3n paulina, en cuanto ense\u00f1a que la l. ha sido descartada en su funci\u00f3n de via de salvaci\u00f3n por la muerte de Jes\u00fas. A decir verdad, aqu\u00ed\u00ad la l. no regula el obrar moral del hombre, sino que por l. se entienden en primer t\u00e9rmino las prescripciones cultuales y sacerdotales. Por tanto el concepto de l. en Heb procede de la tradici\u00f3n sacerdotal. El sacerdocio de Jes\u00fas no se funda en una legislaci\u00f3n de ordenanzas puramente humanas, sino en una fuerza de vida indestructible (7, 16). \u00danicamente el sumo sacerdote Jesucristo ha tra\u00ed\u00addo la verdadera purificaci\u00f3n; y la antigua l. no pod\u00ed\u00ada operarla, pues s\u00f3lo institu\u00ed\u00ada sacerdotes mortales. La l. no puede operar la salvaci\u00f3n, no porque nadie sea capaz de cumplirla (Pablo), sino porque s\u00f3lo la cumplen hombres mortales (cf. Gutbrod). El sacerdocio de Cristo, en la figura del sacerdocio de Melquisedec, concurr\u00ed\u00ada ya siempre con el sacerdocio lev\u00ed\u00adtico seg\u00fan la l. (Heb 7).<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: 1. Antiguo TESTAMENTO: R. Marcus, Law in the Apocrypha (NY 1927); A. Jirku, Das weltliche Recht im AT (G\u00fc 1928); J. Horst, Das Privilegrecht Jahwes (G\u00f6 1930); M. Noth, Die Gesetze im Pantateuch (HI 1940); D. Daube, Studies in Biblical Law (C 1947); K. Rabast, Das apodiktische Recht im Dt und im Heiligkeitsgesetz (B 1949); A. Alt, Die Urspr\u00fcnge des israelitischen Rechts: Kleine Schriften I (Mn 1953) 278-332; R. Rendtorff, Die Gesetze in der Priesterschrift (G\u00f6 1954); G. Fohrer, Das sogenannte apodiktisch formulierte Recht und der Dekalog: KuD 11 (1956) 49-74; H. J. 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D\u00fclmen, Die Theologie des Gesetzes bei Paulus (St 1967).<\/p>\n<p>Klaus Berger<br \/>\nII. Aspecto teol\u00f3gico<br \/>\nCf. -> Antiguo Testamento (A), -> redenci\u00f3n, -> libertad, -> ley y evangelio, teolog\u00ed\u00ada de -> Pablo, -> justificaci\u00f3n, -> obras meritorias.<\/p>\n<p>III. La ley en la teolog\u00ed\u00ada moral<br \/>\n1. La reflexi\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada moral sobre el concepto de l. parte acertadamente de la l. moral y desde ah\u00ed\u00ad trata de entender las dem\u00e1s leyes. Si comparamos con ella las l. naturales y las l. positivas, \u00e9stas aparecen como modos deficientes de la l. moral. Por l. natural se entiende una regla forzosa, que siguen con -> necesidad interna los que est\u00e1n sometidos a ella. Bajo l. positiva, es decir, impuesta al hombre desde fuera, se entiende por el contrario una norma moralmente obligatoria, a la que vinculan su acci\u00f3n libre de acuerdo con la voluntad del legislador los que est\u00e1n sometidos a ella. La voluntad libre de los que as\u00ed\u00ad est\u00e1n obligados no se somete a esta l. inmediatamente con necesidad interna, sino en virtud de la propia decisi\u00f3n libre o en virtud de una coacci\u00f3n externa. A diferencia de esto, la l. moral es para el hombre tanto una regla forzosa, que \u00e9l sigue con necesidad interior, como una norma del deber moral, a la que \u00e9l vincula su voluntad en virtud de una decisi\u00f3n libre (naturalmente bajo distintos aspectos). Esta l. une as\u00ed\u00ad las perfecciones ontol\u00f3gicas de ambas especies de leyes: conformidad con la naturaleza y libre autodeterminaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por una parte, el hombre est\u00e1 sometido con necesidad interna a las exigencias de la l. moral, en cuanto que \u00e9l act\u00faa efectivamente de una manera moral, pues la acci\u00f3n moral es posible s\u00f3lo si suponemos que se conoce algo como objetiva y absolutamente obligatorio de esta o de aquella manera, por tanto, como una realidad respecto de la cual se debe tomar posici\u00f3n libremente. Por la l. moral el hombre est\u00e1 vinculado de este modo a un orden que hace posible por vez primera la vida libre en la dimensi\u00f3n individual y en la social, a un orden que exige ser reconocido por parte de quien ha llegado al uso de raz\u00f3n. Por otra parte, el hombre debe tomar posici\u00f3n libremente frente a esta exigencia necesariamente reconocida en cuanto que ha de decidir con libertad si quiere vincular su libre albedr\u00ed\u00ado a los imperativos del deber conocido o, por el contrario, actuar contra \u00e9ste. Por consiguiente, debe decidirse por s\u00ed\u00ad mismo frente al orden al que est\u00e1 vinculado y con ello reconocerlo libremente. Precisamente en la acci\u00f3n de negarse a este reconocimiento ven los te\u00f3logos el pecado contra el Esp\u00ed\u00adritu Santo (Mt 12, 31ss; Mc 3, 28ss; Lc 12, 10; cf. Act 7, 51).<\/p>\n<p>La l. moral remite por su parte al legislador divino, que es su fundamento en cuanto crea una vida dotada de raz\u00f3n y libertad a imagen y semejanza de su perfecci\u00f3n ordenada (lex aeterna; lex naturae rationalis), y le da adem\u00e1s el dinamismo de su libre autocomunicaci\u00f3n (lex gratiae).<\/p>\n<p>De acuerdo con esto la l. moral es formalmente una regla necesaria de la acci\u00f3n moral libre, cuya exigencia obligatoria vincula al hombre absolutamente de esta o de aquella manera, pero dej\u00e1ndole en libertad de adoptar una actitud respecto de su contenido. La necesaria vinculaci\u00f3n del sujeto moral en virtud de una absoluta exigencia obligatoria significa siempre una ligaci\u00f3n por parte de Dios mismo, independientemente de que \u00e9l sea conocido ya de una manera expl\u00ed\u00adcita ya de un modo impl\u00ed\u00adcito, pues la vinculaci\u00f3n absoluta s\u00f3lo es posible por medio de Dios, quien liga por el hecho de que hace posible una participaci\u00f3n externa ( -> creaci\u00f3n) e interna (-> gracia) de su absoluta perfecci\u00f3n, o sea, por el hecho de que se comunica en su propio contenido. En la l. moral el hombre s\u00f3lo puede atarse a esta comunicaci\u00f3n de la l. divina en la medida en que la conoce expl\u00ed\u00adcita o impl\u00ed\u00adcitamente como emanaci\u00f3n del imperativo divino. Esto significa que subjetiva y concretamente el contenido de la l. moral es lo que el sujeto moral conoce de esta o de aquella manera como deber absoluto y, en consecuencia, impl\u00ed\u00adcita o expl\u00ed\u00adcitamente como voluntad obligatoria de Dios, de manera que el sujeto moral claudica moralmente cuando no corresponde a la exigencia conocida.<\/p>\n<p>2. Por lo que respecta al contenido de la l. moral, de lo dicho no puede concluirse que Dios quiere claramente (y objetivamente) en cuanto a su contenido lo que el sujeto moral conoce como l. divina en la l. moral, independientemente de su decisi\u00f3n subjetiva. Pues lo que aparece al hombre como vinculaci\u00f3n a la l. moral es infaliblemente vinculaci\u00f3n a la ordenaci\u00f3n divina s\u00f3lo en el aspecto formal de la absoluta ligaci\u00f3n a Dios. En cambio, desde el punto de vista del contenido, a causa de la contingencia del hombre, con la apariencia de una entrega al orden divino puede darse una vinculaci\u00f3n al desorden moral, y eso ya por error ya por culpa propia. As\u00ed\u00ad, pues, s\u00f3lo se da una vinculaci\u00f3n a la l. divina cuando lo que se presenta subjetivamente al hombre como orden fundado por Dios, con independencia de esta opini\u00f3n subjetiva, corresponde objetivamente al orden divino de la -> naturaleza y de la -> gracia.<\/p>\n<p>Este orden de la l. divina consiste, seg\u00fan la persuasi\u00f3n cristiana, en la autorrealizaci\u00f3n del hombre por la ordenaci\u00f3n hacia sus semejantes y a trav\u00e9s de ellos hacia Dios, y por cierto, teniendo en cuenta las l. conocidas de la naturaleza y de la cultura, las cuales hacen posible el desarrollo del hombre. Este debe aplicar tales l. de manera que sirvan al desarrollo de la &#8211; persona en cuanto tal, es decir, a la realizaci\u00f3n del ->amor a Dios y al pr\u00f3jimo. Lo que esto es m\u00e1s concretamente el hombre puede conocerlo a partir de las fuentes de la revelaci\u00f3n presentada e interpretada por la Iglesia y de las l. de la naturaleza y de la cultura &#8211; de acuerdo con el estado de la filosof\u00ed\u00ada y de las ciencias particulares en cada momento -; y puede conocerlo objetivamente, mediante la raz\u00f3n iluminada por la fe, en el sentido de que mide la contribuci\u00f3n de determinadas acciones al perfeccionamiento del sujeto moral a base de esos criterios independientes del sujeto.<\/p>\n<p>Pero como, por una parte, las fuentes de la revelaci\u00f3n reproducen el contenido de la l. divina s\u00f3lo de una manera limitada y condicionada, aunque suficiente, y, por otra, las l. de la naturaleza y de la cultura dependen de la influencia de las libres decisiones del hombre y frecuentemente s\u00f3lo son conocidas de manera imperfecta; en consecuencia el contenido de la l. divina que se halla en el orden natural y en el -> sobrenatural s\u00f3lo de una manera limitada es accesible al hombre. De acuerdo con lo cual podemos hablar de una evoluci\u00f3n y de ciertas correcciones en el conocimiento y la formulaci\u00f3n del contenido de la l. divina, pero no de una modificaci\u00f3n de este contenido mismo. Sin embargo se da una modificaci\u00f3n de la obligaci\u00f3n subjetiva respecto de este contenido y juntamente una evoluci\u00f3n de la l. moral. Pues la l. moral existe s\u00f3lo en la medida en que es conocida concreta y subjetivamente como obligatoria, ya que la acci\u00f3n libre s\u00f3lo est\u00e1 efectivamente vinculada en la medida en que debe adoptar existencialmente una actitud con relaci\u00f3n a una obligaci\u00f3n que le viene impuesta con anterioridad a su consentimiento. El conocimiento de estas obligaciones est\u00e1 sometido a constante cambio a causa de nuestra dependencia de la transformaci\u00f3n hist\u00f3rica y es diferente para cada hombre de acuerdo con la formaci\u00f3n de su -> conciencia.<\/p>\n<p>3. En lo referente a la obligaci\u00f3n hay que decir lo siguiente. Como la l. tiene siempre un aspecto formal, consistente en la orientaci\u00f3n personal, y un aspecto material, consistente en la ordenaci\u00f3n objetiva del sujeto moral a la perfecci\u00f3n, y como ambos aspectos se condicionan mutuamente; en consecuencia, partiendo de una consideraci\u00f3n tanto existencial como esencial, hemos de establecer que la l. divina obliga de una manera an\u00e1loga: a) Cuando el cumplimiento de una l. determinada en cuanto a su contenido es subjetiva u objetivamente necesario para la realizaci\u00f3n del contenido de la l. divina, de tal manera que sin \u00e9l quedar\u00ed\u00ada esencialmente lesionado el mantenimiento del orden, que es considerado como el contenido de la l. de Dios; entonces estamos obligados sub gravi a observar esa ley. Si el hombre comete una infracci\u00f3n contra ella, eo ipso se decide fundamentalmente contra Dios, porque lesiona conscientemente su voluntad considerada como esencial. b) Cuando por la infracci\u00f3n de una l. as\u00ed\u00ad determinada en cuanto a su contenido s\u00f3lo se impide accidentalmente el mantenimiento del orden, el hombre est\u00e1 obligado sub levi. La infracci\u00f3n de la l. es entonces una decisi\u00f3n accidental y, por tanto, no fundamental contra Dios. c) Si por el cumplimiento de una l. as\u00ed\u00ad determinada en cuanto a su contenido se hace posible una realizaci\u00f3n m\u00e1s perfecta del orden del amor, mas por dejar de cumplirla no queda positivamente impedido el mantenimiento del orden del amor; entonces el hombre est\u00e1 obligado sub per\/ectione (en ese caso hablamos de consejos o de obras supererogatorias; ->consejos evang\u00e9licos). El hombre sabe que siguiendo el consejo aprovecha una oportunidad ofrecida por Dios, pero que el no aprovechar esta ocasi\u00f3n no significa un alejamiento de \u00e9l, justamente porque Dios quiere al hombre como un socio libre y s\u00f3lo le juzga en la medida en que \u00e9l se juzga a s\u00ed\u00ad mismo por el alejamiento de la \u00fanica fuente de la vida o por la aproximaci\u00f3n imperfecta a ella. La existencia cristiana, una vez fundamentada, se desarrollar\u00e1 en gran parte precisamente en esa esfera donde se trata, no de la salvaci\u00f3n o la condenaci\u00f3n, sino de una perfecci\u00f3n mayor o menor.<\/p>\n<p>Por consiguiente, en oposici\u00f3n a la opini\u00f3n de algunos te\u00f3logos modernos, no se puede decir que s\u00f3lo en el orden esencial cabe hablar de un consejo o de una obra de supererogaci\u00f3n, y que en el orden existencial o bien se peca o bien se act\u00faa meritoriamente, pues la exigencia absoluta del deber no se puede considerar independientemente del contenido de la l. Una acci\u00f3n prescrita es formalmente una l. divina que obliga existencialmente, porque y en la medida en que con relaci\u00f3n al contenido es considerada como l. divina. Por otra parte, lo que subjetiva u objetivamente aparece formalmente como l. divina sub gravi, sub levi o sub perfectione, en cuanto al contenido es l. divina s\u00f3lo de manera an\u00e1loga.<\/p>\n<p>A manera de resumen podemos decir: la l. divina (lex aeterna) consiste en lo que objetivamente corresponde a la perfecci\u00f3n del hombre. Aqu\u00e9lla obliga al hombre en tanto es conocida por \u00e9l como l. moral. Seg\u00fan esto, la voluntad de Dios consiste, en cuanto al contenido, en la l. divina y, formalmente, en la l. moral. La comunicaci\u00f3n de la l. divina por la l. moral tiene lugar en la lex divina supernaturalis (lex gratiae) y en la lex naturalis (lex naturae humanae rationalis). Estas \u00faltimas l. encuentran una sedimentaci\u00f3n objetiva y formulada en las declaraciones de las fuentes de la revelaci\u00f3n (lex positiva divina) y en las reglas de la \u00e9tica (la lex naturalis formulada en la ley moral). S\u00f3lo reproducen de una manera imperfecta la l. divina percibida existencialmente, pues ellas, aparte de las razones antes se\u00f1aladas, la captan independientemente del sujeto; y la dependencia existencial del sujeto es esencial para la concreta lex gratiae et naturae rationalis. Sin embargo, hemos de mantener que por lo menos la l. divina positiva interpretada por la Iglesia en virtud de la asistencia del Esp\u00ed\u00adritu Santo transmite suficientemente la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>La l. moral tiene su transcripci\u00f3n subjetiva en la conciencia, \u00fanica instancia que obliga absolutamente, pues s\u00f3lo en ella se da una vinculaci\u00f3n inmediata a la voluntad de Dios percibida concretamente.<\/p>\n<p>4. S\u00f3lo dentro de este marco se puede plantear la cuesti\u00f3n sobre la justificaci\u00f3n y el alcance moral de la l. positiva humana, siendo totalmente indiferente que se trate de una l. eclesi\u00e1stica o civil. Para dar respuesta a esta cuesti\u00f3n hay que partir de que una l. humana obliga a la -> obediencia en la medida en que el legislador humano participa de la autoridad divina y la representa.<\/p>\n<p>Hasta qu\u00e9 punto se da esto depende de la funci\u00f3n que tiene que llevar a cabo la -> autoridad correspondiente entre los hombres que le han sido encomendados, y por cierto, a servicio del bien que ella representa por encargo de Dios, ej., el -> bien com\u00fan de la Iglesia o el del Estado. Esto significa que la legislaci\u00f3n humana se justifica moralmente en la medida en que los legisladores humanos ejercen su funci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica de servicio. As\u00ed\u00ad, p. ej., el legislador estatal s\u00f3lo puede dar leyes en la medida en que \u00e9stas son necesarias para el bien com\u00fan de los ciudadanos. S\u00f3lo en esa medida, es decir, de una manera mediata, obliga moralmente la l. civil. Esto mismo puede aplicarse mutatis mutandis a la ->Iglesia, a los -> padres, etc. Para decidir si una l. determinada puede darse justificadamente y si es necesario prestarle obediencia por motivos morales, seg\u00fan lo dicho ha de dilucidarse inmediatamente por criterios inmanentes a la cosa misma si esa l. corresponde a las exigencias del valor limitado que representa la respectiva autoridad humana. En caso afirmativo, la l. dictada obliga moralmente en la medida en que se cumple esa condici\u00f3n.<\/p>\n<p>La teor\u00ed\u00ada de las l. meramente penales requiere, por tanto, una revisi\u00f3n. Seg\u00fan esa teor\u00ed\u00ada, si el legislador no quiere obligar en conciencia en el caso de leyes que no son absolutamente necesarias, el hombre debe estar dispuesto en conciencia s\u00f3lo a aceptar el castigo impuesto por una transgresi\u00f3n de la l. Esta teor\u00ed\u00ada desconoce que el legislador humano en general no puede obligar inmediatamente en conciencia y que la obligaci\u00f3n mediata de una l. depende exclusivamente de su adecuaci\u00f3n con el fin inmanente de la cosa misma, precisamente porque la obligaci\u00f3n moral en su aspecto formal siempre se funda en Dios y por raz\u00f3n del contenido se funda en lo que objetivamente es conforme con el fin. Pero ve acertadamente, que, en virtud del sentido inmanente de la autoridad en cuanto tal para el hombre, cuando no hay una necesidad inmediata de respetar la l. por razones inmanentes a la cosa, mediatamente debe darse la disposici\u00f3n de aceptar los castigos impuestos por el no cumplimiento de la l., y debe darse en la medida en que eso se requiere para preservar la justificada dignidad de la autoridad y la finalidad que tiene en virtud de su propia naturaleza. Esto significa que los legisladores humanos, si ejercen rectamente su oficio, siempre obligan mediata o indirectamente, pues, o bien ordenan algo adecuado al fin, o bien ejercen adecuadamente su oficio. S\u00f3lo si falta esta adecuaci\u00f3n ser\u00e1 injusto el castigo por dejar de cumplir justificadamente una l. que tenga fuerza de derecho pero no sea justa.<\/p>\n<p>5. El enjuiciamiento de la conformidad de las l. humanas con su fin no es posible a base de principios \u00e9ticos solamente. En el \u00e1mbito moral (o pol\u00ed\u00adtico) con ayuda de la prudencia se puede decidir: a) a qu\u00e9 valor hay que servir por medio de una l. en una situaci\u00f3n concreta; b) qu\u00e9 principios formales han de tenerse en cuenta para que una l. sea justa, es decir, para que sirva al valor en cuesti\u00f3n ponderando su relaci\u00f3n con otros valores que est\u00e1n all\u00ed\u00ad en juego (-> justicia); c) si una disposici\u00f3n puede reclamar con derecho el car\u00e1cter de l. Las determinaciones del derecho can\u00f3nico sobre la interpretaci\u00f3n de la l. (CIC: normae generales; especialmente c\u00e1nones 8-24) y las reglas de la jurisprudencia resumen con cierto detalle los principios que deben tenerse en cuenta al enjuiciar las l. generales.<\/p>\n<p>En toda l. &#8211; ya se trate de una l. general o de un mandato personal &#8211; deber\u00e1 estudiarse: a) si el legislador en virtud de su autoridad est\u00e1 capacitado y en virtud de su oficio est\u00e1 autorizado (-> jurisdicci\u00f3n) para dar una l. determinada; y en caso afirmativo, el \u00e1mbito de validez y el tiempo de vigencia de la ley; b) cu\u00e1l es el contenido exacto de la l., si \u00e9sta ha sido promulgada debidamente, y c\u00f3mo ha de interpretarse; c) si lo dispuesto por la l. corresponde al fin leg\u00ed\u00adtimo, a aquel fin al que el legislador debe servir; o, por el contrario, el cumplirla es deshonroso, injusto, superfluo o imposible; d) qu\u00e9 importancia tiene lo ordenado por la l. para el mantenimiento y desarrollo del orden y, por tanto, hasta qu\u00e9 punto obliga moralmente lo permitido o prohibido, y hasta qu\u00e9 punto existen motivos de excepci\u00f3n, impedimento, excusa o negaci\u00f3n ( -> dispensa, -> epiqueya, -> privilegio), o cu\u00e1ndo una l. deja de existir o queda irrita. Los criterios inmanentes a la cosa misma que han de tenerse en cuenta en la creaci\u00f3n de leyes adecuadas al fin y por tanto moralmente justas se logran por la experiencia. Se orientan hacia las exigencias objetivas dela materia que ha de configurarse por la legislaci\u00f3n; esas exigencias son elaboradas en las diversas disciplinas particulares y, por tanto, tienen un valor moralmente indiferente. Pero el no tener en cuenta estas exigencias objetivas se traduce eo ipso en perjuicio de los valores morales, a los que una l. debe servir en definitiva, precisamente porque una l. llega a ser objetivamente justa s\u00f3lo por un servido objetivo al valor que est\u00e1 en cuesti\u00f3n. Para que se d\u00e9 una l. justa es necesario, por consiguiente, un prop\u00f3sito moral (o pol\u00ed\u00adtico) ordenado de servir a un valor que est\u00e1 en juego, as\u00ed\u00ad como un conocimiento objetivo adquirido experimentalmente de la materia que ha de configurarse por la l. La s\u00ed\u00adntesis entre ambas cosas s\u00f3lo se logra de una manera siempre parcial a causa de nuestra imperfecci\u00f3n.<\/p>\n<p>6. Por esta raz\u00f3n debe tenerse en cuenta que la l. moral ha de verse siempre en una relaci\u00f3n tensa y a cierta distancia respecto de la l. humana positiva. Semejante \u00abrelativizaci\u00f3n\u00bb, por una parte, impide que la legislaci\u00f3n humana, la cual con frecuencia s\u00f3lo ha de tener metas morales de una manera mediata e indirecta, quede precipitadamente sobrecargada con valoraciones morales y as\u00ed\u00ad llegue incluso a enajenarse de su naturaleza; y, por otra parte, hace imposible que la moralidad se identifique muy a la ligera con la l. positiva, en la que solamente de manera imperfecta y parcial se reflejan las exigencias de aqu\u00e9lla. Mediante una delimitaci\u00f3n clara de la moralidad frente a la l. positiva se abre la posibilidad de esclarecer a los creyentes c\u00f3mo todav\u00ed\u00ada no han cumplido las exigencias de la l. divina por el hecho de haber observado las l. positivas. De esta manera la l. divina es una fuerza propulsora en orden a la constante reforma de las l. humanas. Y as\u00ed\u00ad la l. moral formulada podr\u00e1 liberarse de la sospecha de que es empleada abusivamente como medio de coacci\u00f3n moral para obtener o consolidar injustificados intereses del poder terreno.<\/p>\n<p>IV. Concepto can\u00f3nico de ley<br \/>\nCf. ->Codex Iuris Canonici, -> derecho can\u00f3nico, -> leyes eclesi\u00e1sticas, -> mandamientos de la Iglesia.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Cf. los manuales de teolog\u00ed\u00ada moral y de derecho can\u00f3nico, asi como la bibl. de -> derecho natural, -> derecho, -> ley moral.<\/p>\n<p>F. X. Linsenmann, Untersuchungen \u00fcber die Lehre von Gesetz und Freiheit: Gesammelte Schriften I (Mn &#8211; K 1912) 36-172; K. Barth, Evangelium und Gesetz (1935, Mn 21956); A. Utz, Naturrecht im Widerstreit zum positiven Gesetz: NO 5 (1951) 313-329; P. Althaus, Gebot und Gesetz (G\u00fc 1952); J. Heckel, Lex Caritatis (Mn 1953); J. Fuchs, Lex naturae. Zur Theologie des Naturrechts (D 1955); K. Rahner, Bemerkungen \u00fcber das Naturgesetz: Orientierung 19 (Z 1955) 239-243; B. H\u00e4ring, Die Stellung des Gesetzes in der Moraltheologie: Moralprobleme im Umbruch der Zeit, bajo la dir. de V. Redlich (Mn 1957); G. S\u00f6hngen, La ley y el Evangelio (Herder Ba 1966); M. Herron, The binding Force of Laws (New Jersey 1958); RGG3 II 1511-1533 (bibl.); H\u00fcring I 277-342; (bibl.); H. Welzel, Rechtsverpflichtung und Rechtsgeltung: Macht und Recht vol. II (homenaje a K. G. Hugelmann) (Aalen 1959) 833-843; E. Wolf, Das Problem der Naturrechtslehre. Versuch einer Orientierung (Karlsruhe 1959); K. Rahner, \u00fcber den Begriff des \u00abIus divinum\u00bb im katholischen Verst\u00e4ndnis: Existenz und Ordnung (homenaje a Erik Wolf) (F 1962) 62ss; H. Welzel, Naturrecht und materiale Gerechtigkeit. Prolegomena zu einer Rechtsphilosophie (G\u00f6 1962); idem, Wahrheit und Grenze des Naturrechts (Bo 1963); B. Sch\u00fcller, Die Herrschaft Christi und das weltliche Recht (D 1963); K. Delehaye, Gestaltwandel des Gehorsams: Moral zwischen Anspruch und Verantwortung (homenaje a W. Sch\u00f6llgen) (D 1964) 131-141; E. Hamel, Loi Naturelle et Loi du Christ (Bru 1964); R. Marcic, Die Sklaverei als \u00abBeweis\u00bb gegen das Naturrecht: \u00d6sterreichische Zeitschrift f\u00fcr \u00f6ffentliches Recht 14 (W 1964) 181-195; H. Kelsen, Critica del derecho natural (Taurus Ma 1966); H. Silving, Derecho positivo y derecho natural (Eudeba B Aires 1966); E. Trueba, Derecho y persona humana (Jus B Aires 1966); M. Villey, Consideraciones en pro del derecho natural cl\u00e1sico (U. Nac. de C\u00f3rdoba 1966); F. B\u00f6ckle, Zur Krise der Autorit\u00e4t: Wort und Wahrheit 20 (1965) 805-812; E. Hamel, L&#8217;usage de 1&#8217;epikie: Studia Moralia III (R 1965) 48-81; R. Marcic, Das Problem des Natur-rechts. Zur Aporie der Rechtsfrage: Salzburge: Jahrbuch f\u00fcr Philosophie 9 (Sa 1965) 163-187; Messar (bibl.); F. B\u00f6ckle (dir.), Discusi\u00f3n sobre el derecho natural (Herder Ba 1971); S. Keil, Absolutheit und Relativit\u00e4t der Normen in soziologischer und theologischer Sicht: NZSTh 8 (1966) 67-78; B. Schaller, Gesetz und Freiheit (D 1966) (bibl.); \u00ed\u00addem, Zur theologischen Diskussion \u00fcber die lex naturalis: ThPh 41 (1966) 481-503; A. Llano, Concepto tomista de la ley natural, en \u00abPensamiento\u00bb, 20 (1964) 255-282; J. Gr\u00fcndel, Das Gewissen als \u00abnorma normans\u00bb und als \u00abnorma normata\u00bb: Grenzfragen des Glaubens (Ei 1967) 389-422; \u00ed\u00addem, Wandelbares und Unwandelbares in der Moraltheologie (D 1967); P. Benenson, La ley natural y la ley establecida, \u00abConcilium\u00bb, n.\u00c2\u00b0 25 (1967) 228-239; H. H. Schrey, M\u00e1s all\u00e1 del positivismo y el derecho natural, \u00abConcilium\u00bb, 4.\u00c2\u00b0 25 (1967) 240-254; A. van Melsen, Ley natural y evoluci\u00f3n, \u00abConcilium\u00bb, 4.\u00c2\u00b0 26 (1967) 388-399; J. Daud, Das Naturrecht in Krise und L\u00e4uterung (K\u00f6 1967); J. M. Aubert, Ley de Dios, leyes de los hombres (Herder Ba 1969); A. F. Utz, Etica social II (Herder Ba 1965) 90-112.<\/p>\n<p>Waldemar Molinskl<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p>A. Nombre to\u00ed\u2020rah (hr;\/T , 8451), \u00abley; direcci\u00f3n; instrucci\u00f3n\u00bb. Este nombre aparece 220 veces en el Antiguo Testamento hebreo. En la literatura sapiencial, donde to\u00ed\u2020rah no aparece con art\u00ed\u00adculo definido, el significado principal de este nombre es \u00abdirecci\u00f3n, ense\u00f1anza, instrucci\u00f3n\u00bb: \u00abLa instrucci\u00f3n del sabio es fuente de vida, para apartarse de las trampas de la muerte\u00bb (Pro 13:14 rva); tambi\u00e9n: \u00abToma, pues, de su boca la instrucci\u00f3n y pon sus dichos en tu coraz\u00f3n\u00bb (Job 22:22 rva). El objetivo de la \u00abinstrucci\u00f3n\u00bb de los sabios de Israel, que ten\u00ed\u00adan a su cargo la instrucci\u00f3n de los j\u00f3venes, era cultivar en ellos el temor del Se\u00f1or para que pudieran vivir conforme a lo que Dios esperaba de ellos. El sabio era como padre de sus pupilos: \u00abEl que guarda la ley es hijo inteligente, pero el que se junta con glotones averg\u00fcenza a su padre\u00bb (Pro 28:7 lba; cf. 3.1; 4.2; 7.2). El padre natural tambi\u00e9n instru\u00ed\u00ada a sus hijos en c\u00f3mo vivir sabiamente, de la misma manera que una mujer temerosa de Dios era ejemplo de \u00abense\u00f1anza\u00bb bondadosa: \u00abAbre su boca con sabidur\u00ed\u00ada, y hay ense\u00f1anza de bondad en su lengua\u00bb (Pro 31:26 rva). La \u00abinstrucci\u00f3n\u00bb que Dios dio a Mois\u00e9s y a los israelitas lleg\u00f3 a conocerse como \u00abla ley\u00bb o \u00abla direcci\u00f3n\u00bb (ha-to\u00ed\u2020rah), y muy a menudo como \u00abla ley del Se\u00f1or\u00bb: \u00ab\u00c2\u00a1Cu\u00e1n bienaventurados son los de camino perfecto, los que andan en la ley del Se\u00f1or!\u00bb (Psa 119:1 lba), o \u00abla ley de Dios\u00bb: \u00abEsdras le\u00ed\u00ada d\u00ed\u00ada tras d\u00ed\u00ada en el libro de la Ley de Dios, desde el primero hasta el \u00faltimo d\u00ed\u00ada\u00bb (Neh 8:18 rva); y tambi\u00e9n como \u00abla ley de [dada por] Mois\u00e9s\u00bb: \u00abAcordaos de la ley de mi siervo Mois\u00e9s, a quien encargu\u00e9 en Horeb leyes y decretos para todo Israel\u00bb (Mal 4:4 rva). El t\u00e9rmino puede referirse a toda \u00abla ley\u00bb: \u00abEl estableci\u00f3 su testimonio en Jacob y puso la ley en Israel. Mand\u00f3 a nuestros padres que lo hicieran conocer a sus hijos\u00bb (Psa 78:5 rva). Tambi\u00e9n puede indicar ciertas leyes en particular: \u00abEsta es la ley que Mois\u00e9s puso ante los hijos de Israel\u00bb (Deu 4:44 rva). Dios comunic\u00f3 la \u00abley\u00bb para que Israel pudiera obedecer y vivir: \u00ab\u00bfQu\u00e9 naci\u00f3n hay tan grande que tenga leyes y decretos tan justos como toda esta ley que yo pongo hoy delante de vosotros?\u00bb (Deu 4:8 rva). Se instruye al rey que debe recibir una copia de \u00abla ley\u00bb en ocasi\u00f3n de su coronaci\u00f3n (Deu 17:18). Los sacerdotes estaban encargados de estudiar y ense\u00f1ar \u00abla ley\u00bb, as\u00ed\u00ad como la jurisprudencia que se fundamentaba en ella (Jer 18:18). Por causa de la apostas\u00ed\u00ada desenfrenada, en los \u00faltimos d\u00ed\u00adas de Jud\u00e1 no hab\u00ed\u00ada sacerdotes docentes (2Ch 15:3); es m\u00e1s, durante el reinado de Jos\u00ed\u00adas \u00abla ley\u00bb (fuese esta toda la Tor\u00e1, un libro entero o solo una parte) se recobr\u00f3: \u00abHilc\u00ed\u00adas, dijo al escriba Saf\u00e1n: Yo he hallado el libro de la ley en la casa de Jehov\u00e1. Y dio Hic\u00ed\u00adas el libro a Saf\u00e1n\u00bb (2Ch 34:15). Los profetas desafiaron a Israel a arrepentirse regresando a la to\u00ed\u2020rah (\u00abinstrucci\u00f3n\u00bb) de Dios (Isa 1:10). Jerem\u00ed\u00adas profetiz\u00f3 acerca de la nueva forma de Dios tratar a su pueblo, en t\u00e9rminos del nuevo pacto en que su \u00abley\u00bb la asimilar\u00ed\u00ada un pueblo que obedecer\u00ed\u00ada a Dios de buena voluntad: \u00abPorque este ser\u00e1 el pacto que har\u00e9 con la casa de Israel despu\u00e9s de aquellos d\u00ed\u00adas, dice Jehov\u00e1: Pondr\u00e9 mi ley en su interior y la escribir\u00e9 en su coraz\u00f3n. Yo ser\u00e9 su Dios, y ellos ser\u00e1n mi pueblo\u00bb (Jer 31:33 rva).El \u00faltimo profeta del Antiguo Testamento recuerda a los sacerdotes sus obligaciones (Mal_2) y reta al pueblo de Dios a recordar la \u00abley\u00bb de Mois\u00e9s en preparaci\u00f3n para el Mes\u00ed\u00adas que habr\u00ed\u00ada de venir (Mal 4:4). La Septuaginta ofrece las siguientes traducciones: nomos (\u00abley; regla\u00bb); nominos (\u00abde acuerdo con la ley\u00bb); entole (\u00abmandar, mandamiento, orden\u00bb) y prostagma (\u00aborden; mandamiento; mandato; requerimiento\u00bb). B. Verbo yarah (hr;y: , 3384), \u00ablanzar, arrojar, erigir, dirigir, ense\u00f1ar, instruir\u00bb. El nombre to\u00ed\u2020rah se deriva de esta ra\u00ed\u00adz. El significado \u00aberigir\u00bb se encuentra en Gen 31:51  \u00abDijo m\u00e1s Lab\u00e1n a Jacob: He aqu\u00ed\u00ad este majano, y he aqu\u00ed\u00ad esta se\u00f1al, que he erigido entre t\u00fa y yo\u00bb. Yarah significa \u00abense\u00f1ar\u00bb en 1Sa 12:23  \u00abOs instruir\u00e9 en el camino bueno y recto\u00bb.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Antiguo Testamento<\/b><\/p>\n<p>A. NOMBRES 1. nomos (novmo\u00bb, 3551), relacionado con nemo, dividir, distribuir; significaba primariamente aquello que es asignado; de ah\u00ed\u00ad, uso, costumbre, y luego ley, ley prescrita por costumbre, o por estatuto. El t\u00e9rmino ethos, costumbre, se retuvo para la ley no escrita, en tanto que nomos vino a ser el nombre establecido para la ley en tanto que decretada por un estado y establecida como la norma para la administraci\u00f3n de la justicia. En el NT se usa: (a) de ley en general (p.ej., Rom 2:12,13, expres\u00e1ndose all\u00ed\u00ad un principio general relacionado con la ley; v. 14b; 3.27: \u00ab\u00bfPor cu\u00e1l ley?\u00bb, esto es, \u00ab\u00bfPor raz\u00f3n de qu\u00e9 tipo de principios, ha sido excluida la jactancia?\u00bb; 4.15b; 5.13, refiri\u00e9ndose al per\u00ed\u00adodo entre la transgresi\u00f3n de Ad\u00e1n y la promulgaci\u00f3n de la ley; 7.1a); contra aquellas gracias que constituyen el fruto del Esp\u00ed\u00adritu \u00abno hay ley\u00bb (Gl 5.23). \u00abEl objetivo ostensible de la ley es el de reprimir las malas tendencias naturales del hombre en su estado ca\u00ed\u00addo; pero en la experiencia la ley no solo resulta ineficaz, sino que en realidad provoca una mayor actividad en estas tendencias. La intenci\u00f3n del don del Esp\u00ed\u00adritu es impulsar al creyente a una vida en la que las tendencias naturales no tengan lugar, y producir en \u00e9l las tendencias contrarias. La ley, por ello, no tiene nada que decir en contra del fruto del Esp\u00ed\u00adritu; por tanto, el creyente no solo no se encuentra bajo la ley (v. 18), sino que la ley no halla lugar en su vida, en tanto que, y hasta all\u00ed\u00ad donde, sea conducido por el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (de Notes on Galatians, por Hogg y Vine, p. 298). (b) de una fuerza o influencia conduciendo a la acci\u00f3n (Rom 7:21,23a), \u00abotra ley\u00bb (jeteros, en el sentido de \u00abdiferente\u00bb); (c) de la ley de Mois\u00e9s, la ley del Sina\u00ed\u00ad: (1) con el art\u00ed\u00adculo determinado (p.ej., Mat 5:18; Joh 1:17; Rom 2:15,18,20,26,27; 3.19; 4.15; 7.4,7,14,16,22; 8.3,4,7; Gl 3.10,12,19,21, 24; 5.3; Eph 2:15; Phi 3:6; 1Ti 1:8; Heb 7:19; Jam 2:9); (2) sin el art\u00ed\u00adculo, destac\u00e1ndose con ello la ley de Mois\u00e9s en su car\u00e1cter como ley (p.ej., Rom 2:14a; 5.20; 7.9, donde el acento en la cualidad recae en el hecho de que \u00abel mismo mandamiento que era para [que \u00e9l cre\u00ed\u00ada que ser\u00ed\u00ada un medio de] vida\u00bb, en realidad era \u00abpara [ten\u00ed\u00ada el efecto de revelar su verdadero estado de] muerte\u00bb; 10.4; 1Co 9:20; Gl 2.16,19,21; 3.2,5,10a,11,18,23; 4.4,5,21a; 5.4,18; 6.13; Phi 3:5,9; Heb 7:16; 9.19; Jam 2:11; 4.11). Con relaci\u00f3n a la afirmaci\u00f3n de Gl 2.16 de que \u00abel hombre no es justificado por las obras de la ley\u00bb, la ausencia de art\u00ed\u00adculo antes de nomos indica la afirmaci\u00f3n de un principio, \u00abpor obediencia a ley\u00bb, pero es evidente que lo que est\u00e1 a la vista es la ley de Mois\u00e9s. Aqu\u00ed\u00ad el ap\u00f3stol est\u00e1 manteniendo que someterse a la circuncisi\u00f3n involucra la obligaci\u00f3n a guardar toda la ley. La circuncisi\u00f3n pertenece a la parte ceremonial de la ley, pero, en tanto que la ley de Mois\u00e9s se puede dividir entre lo ceremonial y lo moral, no se hace tal divisi\u00f3n, y ni tan solo se asume, en las Escrituras. La afirmaci\u00f3n mantiene la libertad del creyente ante la ley de Mois\u00e9s en su totalidad como medio de justificaci\u00f3n; (d) por metonimia, de los libros que contienen la ley: (1) del Pentateuco (p.ej., Mat 5:17; 12.5; Luk 16:16; 24.44; Joh 1:45; Rom 3:21; Gl 3.10); (2) de los Salmos (Joh 10:34; 15.25); de los Salmos, Isa\u00ed\u00adas, Ezequiel y Daniel (12.34); de los Salmos e Isa\u00ed\u00adas (Rom 3:19, con los vv, 10-18); Isa\u00ed\u00adas (1Co 14:21); de todo ello se puede deducir que \u00abla ley\u00bb en su sentido m\u00e1s inclusivo era un t\u00ed\u00adtulo alternativo para referirse a \u00ablas Escrituras\u00bb. Las siguientes frases especifican leyes de varios tipos: (a) \u00abla ley de Cristo\u00bb (Gl 6.2), esto es, bien dada por El, como en el Serm\u00f3n del Monte y en Joh 13:14,15; 15.4, o la ley o principio mediante el cual vivi\u00f3 el mismo Cristo (Mat 20:28; Joh 13:1). No se trata de verdaderas alternativas, porque la ley impuesta por Cristo fue siempre aquella por la cual El mismo vivi\u00f3 en los \u00abd\u00ed\u00adas de su carne\u00bb. El confirm\u00f3 la ley como siendo de autoridad divina (cf. Mat 5:18); sin embargo, El dio una norma m\u00e1s elevada de vida que la obediencia rutinaria a la entonces vigente versi\u00f3n legal de la ley, norma que, sin anular la ley, El encarn\u00f3 en su propio car\u00e1cter y vida (v\u00e9ase, p.ej., Mat 5:21-48). Esta rotura con el legalismo se ve especialmente en relaci\u00f3n con la parte ritual o ceremonial de la ley en su aspecto mas amplio. El se mostr\u00f3 superior a todas las interpretaciones humanas de la ley; (b) \u00abla ley de la fe\u00bb (Rom 3:27), esto es, un principio que exige solo fe de parte del hombre; (c) \u00abla ley de mi mente\u00bb (Rom 7:23), aquel principio que gobierna la nueva naturaleza en virtud del nuevo nacimiento; (d) \u00abla ley del pecado\u00bb (Rom 7:23), el principio mediante el cual el pecado ejerce su influencia y poder a pesar del deseo de hacer lo recto; \u00abdel pecado y de la muerte\u00bb (8.2), siendo la muerte el efecto; (e) \u00abla \u2020\u00a6 ley \u2020\u00a6 de la libertad\u00bb (Jam 1:25; 2.12), t\u00e9rmino inclusivo de todas las Escrituras, no una ley obligatoria impuesta desde fuera, sino encontrando una obediencia bien dispuesta a trav\u00e9s del deseo y delicia del ser renovado que est\u00e1 sometido a ella. Este considera sus interioridades y se deleita en sus ense\u00f1anzas. Est\u00e1 \u00abbajo la ley (ennomos, \u00aben ley\u00bb, implic\u00e1ndose en ello uni\u00f3n y sumisi\u00f3n) de Cristo\u00bb (1Co 9:21; cf., p.ej., Psa 119:32,45,97; 2Co 3:17); (f) \u00abla ley real\u00bb, en el sentido de \u00abregia\u00bb (Jam 2:8), esto es, la ley del amor, regia en la majestad de su poder, la ley de la que dependen todas las dem\u00e1s leyes (Mat 22:34-40; Rom 13:8; Gl 5.14); (g) \u00abla ley del Esp\u00ed\u00adritu de vida\u00bb (Rom 8:2), esto es, el principio animador por el cual el Esp\u00ed\u00adritu Santo act\u00faa como el Impartidor de vida (cf. Joh 6:33); (h) \u00abuna ley de justicia (Rom 9:31), esto es, un principio general presentando la justicia como el objeto y resultado de guardar una ley, particularmente la ley de Mois\u00e9s (cf. Gl 3.21); (i) \u00abla ley del mandamiento carnal\u00bb (RV; RVR: \u00abconforme a la descendencia\u00bb), esto es, la ley concerniente al sacerdocio aar\u00f3nico, que designaba a hombres condicionados por las circunstancias y limitaciones de la carne. En la Ep\u00ed\u00adstola a los Hebreos la ley es considerada especialmente en relaci\u00f3n con el contraste entre el sacerdocio de Cristo y el establecido bajo la ley de Mois\u00e9s y en relaci\u00f3n con el acceso a Dios y la adoraci\u00f3n. En estos respectos la ley \u00abnada perfeccion\u00f3\u00bb (7.19). Con esto, se declara, \u00abqueda abrogado el mandamiento anterior \u2020\u00a6 y \u2020\u00a6 hay la introducci\u00f3n de una mejor esperanza\u00bb. Esta queda establecida bajo el \u00abnuevo Pacto\u00bb, pacto este que queda instituido sobre la base de \u00abmejores promesas\u00bb (8.6). Notas: (1) En Gl 5.3, la afirmaci\u00f3n de que la aceptaci\u00f3n de la circuncisi\u00f3n constituye al hombre deudor para cumplir \u00abtoda la ley\u00bb considera a la ley como constituida por mandamientos separados, cada uno de ellos esencial para el conjunto, y proclama la unidad de la ley; en el v. 14, la afirmaci\u00f3n de que \u00abtoda la ley\u00bb se cumple en el solo mandamiento del amor considera los mandamientos separados como combinados para constituir una sola ley. (2) En Rom 8:3, \u00ablo que era imposible para la ley\u00bb es, lit., \u00abla incapacidad (adunaton, neutro del adjetivo adunatos, incapaz, utilizado como nombre) de la ley\u00bb. Esto puede referirse bien a \u00abla debilidad de la ley\u00bb o \u00abaquello que era imposible para la ley\u00bb, como traduce la RVR. Esta \u00faltima traducci\u00f3n es la preferible; el significado viene a ser el mismo en efecto. La ley ni pod\u00ed\u00ada dar libertad de la condenaci\u00f3n ni impartir vida. (3) Para la aparente diferencia entre la ense\u00f1anza de Pablo y la de Santiago con respecto a la ley, v\u00e9ase bajo . (4) Para nomodidaskaloi, \u00abdoctores de la ley\u00bb (Luk 5:17, y en singular en Act 5:34; 1Ti 1:7), v\u00e9ase DOCTOR, N\u00c2\u00ba 2.\u00c2\u00b6 2. nomothesia (nomoqesiva, 3548) (N\u00c2\u00ba 1, y tithemi, colocar, poner) denota legislaci\u00f3n, promulgaci\u00f3n de la ley (Rom 9:4  \u00abla promulgaci\u00f3n de la ley\u00bb). V\u00e9ase , y cf. B, N\u00c2\u00ba 1.\u00c2\u00b6 B. Verbos 1. nomotheteo (nomoqetevw, 3549), (a) usado intransitivamente, significa hacer leyes (cf. A, N\u00c2\u00ba 2); en la voz pasiva, ser provisto de leyes (Heb 7:11  \u00abrecibi\u00f3 \u2020\u00a6 la ley\u00bb, lit.: \u00abfue provisto con la ley\u00bb); (b) usado intransitivamente, significa ordenar por ley, establecer; en la voz pasiva (Heb 8:6). V\u00e9ase ESTABLECER, N\u00c2\u00ba 5.\u00c2\u00b6 2. paranomeo (paranomevw, 3892), transgredir la ley (para, contrario a, y nomos, ley). Se usa en el participio presente (Act 23:3), y se traduce \u00abquebrantando la ley\u00bb; v\u00e9ase QUEBRANTAR.\u00c2\u00b6 C. Adjetivos 1. nomikos (nomikov\u00bb, 3544) denota relacionado con la ley; en Tit 3:9 se traduce \u00abacerca de la ley\u00bb, describiendo \u00abdiscusiones\u00bb; v\u00e9ase INTERPRETE, N\u00c2\u00ba 2. 2. ennomos (e[nnomo\u00bb, 1772) se traduce \u00abbajo la ley\u00bb en 1Co 9:21; \u00ableg\u00ed\u00adtima\u00bb, de una asamblea (Act 19:39). V\u00e9ase BAJO, A, N\u00c2\u00ba 1, y tambi\u00e9n , A.\u00c2\u00b6 3. anomos (a[nomo\u00bb, 459) significa \u00absin ley\u00bb (a, privativo) y tiene este significado en 1Co 9:21, cuatro veces. V\u00e9anse INICUO, LEY (SIN), TRANSGRESOR. D. Adverbio anomos (ajnovmw\u00bb, 460), sin ley (forma adverbial de C, N\u00c2\u00ba 3). Se usa en Rom 2:12, dos veces, donde \u00absin ley han pecado\u00bb significa en ausencia de alguna ley revelada espec\u00ed\u00adficamente, como la ley del Sina\u00ed\u00ad; \u00absin ley tambi\u00e9n perecer\u00e1n\u00bb predica que la inexistencia de tal ley no impedir\u00e1 su condenaci\u00f3n. La ley de la conciencia no est\u00e1 a la vista aqu\u00ed\u00ad. La frase siguiente \u00abbajo la ley\u00bb es, lit.: \u00aben ley\u00bb, no lo mismo que el adjetivo ennomos (C, N\u00c2\u00ba 2), sino dos palabras por separado.\u00c2\u00b6<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p>El hebreo torah posee un significado m\u00e1s amplio, menos estrictamente jur\u00ed\u00addico que el griego nomos, por el que lo tradujeron los Setenta. Designa una \u00abense\u00f1anza\u00bb dada por Dios a los hombres para reglamentar su conducta. Se aplica ante todo al conjunto legislativo que la tradici\u00f3n del AT hac\u00ed\u00ada depender de Mois\u00e9s. El NT, fund\u00e1ndose en este sentido del t\u00e9rmino, cl\u00e1sico en el juda\u00ed\u00adsmo, llama \u00abla ley\u00bb a toda la econom\u00ed\u00ada cuya pieza maestra era esta legislaci\u00f3n (Rom 5,20), por oposici\u00f3n al r\u00e9gimen de gracia inaugurado por Jesucristo (Rom 6,15; Jn 1, 17); sin embargo, habla tambi\u00e9n de la \u00abley de Cristo\u00bb (G\u00e1l 6,2). As\u00ed\u00ad el lenguaje de la teolog\u00ed\u00ada cristiana distingue los dos Testamentos, llam\u00e1ndolos \u00abley antigua)) y \u00abley nueva)). Para recubrir toda la historia de la salvaci\u00f3n, reconoce adem\u00e1s la existencia de un r\u00e9gimen de \u00abley natural\u00bb (cf. Rom 2,14s) para todos los hombres que vivieron o viven al margen de los dos precedentes. De esta manera, tres etapas esenciales del designio de Dios est\u00e1n caracterizadas por la misma palabra, que subraya su aspecto \u00e9tico e institucional. Estas nos servir\u00e1n de hilo conductor.<\/p>\n<p>A. HASTA MOISES: LA LEY NATURAL. La expresi\u00f3n \u00abley natural\u00bb no figura en estos t\u00e9rminos en la Escritura ; pero en ella se encuentra claramente la realidad designada por la f\u00f3rmula, aun cuando su evocaci\u00f3n se efect\u00fae por medio de procedimientos variados.<\/p>\n<p>1. Antiguo Testamento. Los cap\u00ed\u00adtulos 1-11 del G\u00e9nesis (y los raros textos paralelos) ofrecen una representaci\u00f3n en im\u00e1genes, del r\u00e9gimen religioso bajo el que se hallaban los hombres hasta la \u00e9poca decisiva de las promesas (Abraham y los patriarcas) y de la ley (Mois\u00e9s). Desde los or\u00ed\u00adgenes se ve el hombre enfrentado con un precepto positivo que le expresa la *voluntad de Dios (G\u00e9n 2,16s): en esto precisamente consiste la prueba del para\u00ed\u00adso, y la transgresi\u00f3n de este mandamiento tiene como consecuencia la entrada de la muerte en el mundo (3,17ss; cf. Sab 224; Rom 5,12). Es evidente que en lo sucesivo no dej\u00f3 Dios al hombre sin ley. Existe para \u00e9l una regla moral, que Dios recuerda a Ca\u00ed\u00adn (G\u00e9n 4,7) y que viola la generaci\u00f3n del diluvio (6,5). Existen tambi\u00e9n preceptos religiosos dados a No\u00e9 con la alianza divina (9,3-6), e instituciones cultuales puestas en pr\u00e1ctica por los hombres de entonces (4,3s; 8,20). Seg\u00fan sus actitudes frente a esta ley embrionaria son los hombres justos (4,3; 5,24; 6,9) o malos (4,4; 6,5. 11s; 11,1-9; cf. Sab 10,3ss).<\/p>\n<p>2. Nuevo Testamento. La presentaci\u00f3n paulina del designio de salvaci\u00f3n no ignora esta etapa de la historia sagrada que va desde Ad\u00e1n hasta Mois\u00e9s (Rom 5,13s). En efecto, el r\u00e9gimen religioso que representa es todav\u00ed\u00ada el mismo bajo el que se hallan las naciones paganas que no han tenido parte en la vocaci\u00f3n de Israel. Si Dios las dej\u00f3 seguir sus caminos (Act 14,16; cf. Rom 1,24-31) y buscar a tientas (Act 17,27) durante el tiempo de la ignorancia (17,30), sin embargo, no carec\u00ed\u00adan de conocimiento de su voluntad: su ley estaba grabada en su coraz\u00f3n y se les revelaba a trav\u00e9s de la conciencia (Rom 2,14s). Por \u00abley\u00bb entiende aqu\u00ed\u00ad Pablo esencialmente prescripciones de orden moral: acerca de \u00e9stas juzga Dios a los paganos (1,18; 2,12); y conforme a \u00e9stas los condena, ya que, conociendo el veredicto de Dios sobre los cr\u00ed\u00admenes humanos, todav\u00ed\u00ada se hacen reos de ellos (1,32; cf. ya Am 1,2-2,3). Pero, como fuente de estas faltas morales, denuncia Pablo el pecado religioso, que revela la verdadera naturaleza de la desobediencia a la ley: no dar *gloria a Dios, habi\u00e9ndole *conocido (Rom 1,21).<\/p>\n<p>B. MOISES Y LA ANTIGUA LEY. El *pueblo del AT, puesto aparte de las *naciones, fue situado por Dios bajo un r\u00e9gimen diferente: el de la ley positiva, revelada por \u00e9l mismo, la torah de Mois\u00e9s.<\/p>\n<p>I. DIVERSIDAD DE LA LEY. 1. Esta ley se ha de buscar exclusivamente en los cinco libros del Pentateuco. La historia sagrada que describe el designio de Dios desde los or\u00ed\u00adgenes hasta la muerte de Mois\u00e9s, est\u00e1 entreverada de textos legislativos. Estos tienen por marco la creaci\u00f3n (G\u00e9n 2,2s), la alianza de No\u00e9 (9,1-7), la alianza de Abraham (17,9-14), el \u00e9xodo (Ex 12,1-28.43-51), la alianza del Sina\u00ed\u00ad y la permanencia en el desierto (Ex 20,1-17; 20,22-23,32; 25-31; 34,10-28; 35-40; Lv entero; N\u00fam 1,1-10,28; 15; 17-19; 26-30; 35; Dt casi entero).<\/p>\n<p>2. Tal cantidad de legislaci\u00f3n encierra materiales de todos los \u00f3rdenes, pues la torah reglamenta la vida del pueblo de Dios en todas las esferas. Prescripciones morales, particularmente marcadas en el Dec\u00e1logo (Ex 20,2-17; Dt 5,6-21), hacen presentes las exigencias fundamentales de la conciencia humana con una precisi\u00f3n y una seguridad que los fil\u00f3sofos de la antig\u00fcedad pagana no alcanzaron en el mismo grado en todos los puntos. Prescripciones jur\u00ed\u00addicas, dispersas en varios c\u00f3digos, regulan el funcionamiento de las instituciones civiles (familiares, sociales, econ\u00f3micas, judiciales). Finalmente, prescripciones cultuales precisan lo que debe ser el culto de Israel, con sus ritos, sus ministros, sus condiciones de funcionamiento (reglas de pureza). Nada se deja al azar; v puesto que el pueblo de Dios tiene como sustrato una naci\u00f3n particular cuyas estructuras adopta, las mismas instituciones temporales de esta naci\u00f3n dependen del derecho religioso positivo.<\/p>\n<p>3. La misma variedad se observa en la formulaci\u00f3n literaria de las leyes. Algunos art\u00ed\u00adculos de forma casu\u00ed\u00adstica (p. e., Ex 21,18&#8230;) pertenecen a un g\u00e9nero corriente en los antiguos c\u00f3digos orientales : el de las decisiones de justicia que les dieron origen. Otros (p. e., Ex 21,17) recuerdan las maldiciones populares que acompa\u00f1aban a la ceremonia de la renovaci\u00f3n de la alianza (Dt 27,15&#8230;). Los mandamientos de forma apod\u00ed\u00adctica (p. e., el Dec\u00e1logo) constitu\u00ed\u00adan \u00f3rdenes directas por las que Dios daba a conocer sus *voluntades a su pueblo. Finalmente, ciertos preceptos motivados tienen afinidad con la ense\u00f1anza de sabidur\u00ed\u00ada (p. e., Ex 22,25s). En general, son los mandamientos los que dan el tono. La torah de Israel se distingue as\u00ed\u00ad netamente de los otros c\u00f3digos, que son sobre todo colecciones de decisiones de justicia; aparece ante todo como una ense\u00f1anza dada en forma imperativa en nombre de Dios mismo.<\/p>\n<p>4. Atendiendo a esta variedad, se dan a la torah en el AT diversas apelaciones: *ense\u00f1anza (torah), *testimonio, precepto, mandamiento, decisi\u00f3n (o juicio), *palabra, *voluntad, camino de Dios (cf. Sal 19,8-11; 119 passim)&#8230; As\u00ed\u00ad se ve que desborda en todas formas los l\u00ed\u00admites de las legislaciones humanas.<\/p>\n<p>II. MISI\u00ed\u201cN DE LA LEY EN EL AT. 1. La ley est\u00e1 en \u00ed\u00adntima relaci\u00f3n con la *alianza. Cuando mediante la alianza constituye Dios a Israel en su pueblo particular, a\u00f1ade a esta *elecci\u00f3n *promesas cuya realizaci\u00f3n dominar\u00e1 la historia subsiguiente (Ex 23,22-33; Lev 26,3-13; Dt 28, 1-14). Pero tambi\u00e9n pone condiciones: Israel habr\u00e1 de obedecer a su voz y observar sus prescripciones, de lo contrario Caer\u00e1n sobre \u00e9l las *maldiciones divinas (Ex 23,21; Lev 26,14-45; Dt 28,15-68). Efectivamente, la ceremonia de la alianza comporta un compromiso a observar la ley divina (Ex 19,7s; 24,7; cf. Jos 24,21-24; 2Re 23,3). Esta es, por tanto, una pieza maestra de la econom\u00ed\u00ada religiosa que prepara a Israel para la venida de la salvaci\u00f3n. Sus mismas exigencias, por duras que parezcan, son en realidad una gracia, pues tienden a hacer de Israel el pueblo sabio por excelencia (Dt 4, 5-8) y a ponerlo en comuni\u00f3n con la *voluntad de Dios. Constituyen un duro amaestramiento, gracias al cual el \u00abpueblo de ruda cerviz\u00bb hace el aprendizaje de la santidad que Dios aguarda de \u00e9l. Esto se aplica ante todo a los mandamientos morales del Dec\u00e1logo, centro de la torah; pero tambi\u00e9n se aplica a las prescripciones civiles y cultuales, que traducen concretamente su ideal en el marco de las instituciones israelitas.<\/p>\n<p>2. Este nexo de la ley con la alianza explica que en Israel no haya otra ley m\u00e1s que la de Mois\u00e9s. En efecto, *Mois\u00e9s es el *mediador de la alianza sobre la que est\u00e1 fundada la antigua econom\u00ed\u00ada; es tambi\u00e9n, por tanto, el mediador por el que Dios da a conocer a su pueblo las exigencias que de ella se desprenden (Sal 103,7). Este hecho esencial se traduce en los textos de dos maneras. Ning\u00fan legislador humano, ni siquiera en la \u00e9poca de David y de Salom\u00f3n, pone jam\u00e1s su autoridad en lugar de la del creador de la naci\u00f3n ni la a\u00f1ade a \u00e9sta (ni siquiera Ez 40-48, aunque tal mosaico de inspiraci\u00f3n se integr\u00f3 a la torah). Viceversa, los textos legislativos se ponen siempre en boca de Mois\u00e9s y en el marco narrativo de la permanencia en el Sina\u00ed\u00ad.<\/p>\n<p>3. Esto no quiere decir que la torah no se desarrollara con el tiempo. La cr\u00ed\u00adtica interna &#8216;descubre en ella con toda raz\u00f3n conjuntos literarios de tono y de car\u00e1cter variados. Esto indica que la herencia de Mois\u00e9s se transmiti\u00f3 por canales diversos, correlativos a las fuentes del Pentateuco. Repetidas veces fue refundido, adaptado a las necesidades de los tiempos, completado en puntos de detalle. El Dec\u00e1logo (Ex 20,1-17) y el C\u00f3digo de la alianza (Ex 20,22-\u00ab23,33) son as\u00ed\u00ad reasumidos y ampliados por el Deuteronorn.o (Dt -5,2-21; 12-28) que muestra en el amor de Yahveh el primer mandamiento al que se reducen todos los dem\u00e1s (6,49). El c\u00f3digo de santidad (Lev 17-26) intenta otra s\u00ed\u00adntesis cuyo leitmotiv es la imitaci\u00f3n del Dios santo (19,1). Las reformas sucesivas operadas por los reyes (lRe 15,12ss; 2Re 18,3-6; 22,1-23,25) toman siempre como base una torah mosaica en v\u00ed\u00adas de desarrollo y de profundizaci\u00f3n. La obra final de Esdras, en relaci\u00f3n probable con la fijaci\u00f3n definitiva del Pentateuco, no hace sino consagrar el valor y la autoridad de esta ley tradicional (cf. Esd 7,1-26; Neh 8), cuyas bases y cuya orientaci\u00f3n esencial hab\u00ed\u00adan sido fijadas por Mois\u00e9s.<\/p>\n<p>III. ISRAEL ANTE LA LEY. A lo largo del AT est\u00e1 la ley presente en todas partes: el pueblo se ve constantemente confrontado con sus exigencias; en los escritores sagrados aparece constantemente en el trasfondo del pensamiento.<\/p>\n<p>1. Los *sacerdotes son por funci\u00f3n los depositarios y los especialistas de la torah (Os 5,1; Jer 18,18; Ez 7,26): deben *ense\u00f1ar al pueblo las decisiones y las instrucciones de Yahveh (Dt 33,10). Esta ense\u00f1anza, dada en el santuario (Dt 31,101g) concierne evidentemente a las materias cultuales (Lev 10,10s; Ez 22,26; Ag 2,llss; Zac 7,3); pero versa tambi\u00e9n acerca de todo lo que ata\u00f1e a la conducta en la vida: los sacerdotes, int\u00e9rpretes de un dep\u00f3sito sagrado, tienen la misi\u00f3n de transmitir la ciencia religiosa, el conocimiento de los caminos de Yahveh (Os 4,6; Jer 5, 4s). De ellos, por tanto, provienen las compilaciones legislativas; bajo su autoridad se efectu\u00f3 el desarrollo de la torah.<\/p>\n<p>2. Los *profetas, hombres de la *palabra movidos por el *Esp\u00ed\u00adritu de Dios, reconocen la autoridad de esta torah, cuyo descuido reprochan incluso a los sacerdotes (cf. Os 4,6; Ez 22,26). Oseas conoce sus numerosos preceptos (Os 9,12), y los pecados que denuncia son ante todo violaciones del Dec\u00e1logo (4,1s). Jerem\u00ed\u00adas predica la obediencia a las apalabras de la alianza\u00bb (Jer 11,1-12) para apoyar la reforma deuteron\u00f3mica (2Re 22). Ezequiel enumera pecados cuya lista parece tomada del c\u00f3digo de santidad (Ez 22,1-16.26). La alta moral que se les atribuye no hace sino reasumir y profundizar las exigencias de la torah mosaica.<\/p>\n<p>3. No es extra\u00f1o que hallemos el mismo esp\u00ed\u00adritu en los historiadores de Israel. Para los compiladores de las antiguas tradiciones la alianza sina\u00ed\u00adtica es, en efecto, el verdadero punto de partida de la naci\u00f3n. En cuanto a los historiadores deuteron\u00f3micos (Dt, Jue, Sa, Re), escudri\u00f1an el sentido de los acontecimientos pasados a la luz de los criterios suministrados por el Deuteronomio. El historiador sacerdotal del Pentateuco hace lo mismo seg\u00fan la tradici\u00f3n legislativa de su ambiente. Finalmente, el cronista, cuando rehace a su manera la historia de la teocracia israelita, se deja guiar por el ideal que le ofrece un Pentateuco por fin ya fijado. En todo caso, censuras y elogios se dispensan a los hombres de otros tiempos seg\u00fan su actitud frente a la torah. La historia as\u00ed\u00ad comprendida viene a ser una *predicaci\u00f3n viva que induce al pueblo de Dios a la fidelidad.<\/p>\n<p>4. En los sabios, la ense\u00f1anza de la misma torah se concreta en formas nuevas: la de las m\u00e1ximas en los Proverbios y en el Eclesi\u00e1stico; la de una biograf\u00ed\u00ada ejemplar en el libro de Tob\u00ed\u00adas. M\u00e1s a\u00fan: el Sir\u00e1cida proclama expl\u00ed\u00adcitamente que la sabidur\u00ed\u00ada aut\u00e9ntica no es otra cosa que la ley (Eclo 24,23&#8230;); puso su tienda en Israel cuando fue dada la ley por Mois\u00e9s (24,8&#8230;). En un juda\u00ed\u00adsmo que hab\u00ed\u00ada vuelto por fin a la fidelidad desde la prueba del exilio, los salmistas pueden, por tanto, cantar la grandeza de la ley divina (Sal 19, 8&#8230;), don supremo que Dios no ha hecho a ninguna otra naci\u00f3n (Sal 147,19s). Proclamando su amor para con ella (Sal 119) dejan entrever el amor para con Dios mismo, traduciendo excelentemente lo que constituye en esta \u00e9poca el fondo de la *piedad jud\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>5. En efecto, despu\u00e9s de Esdras la comunidad de Israel sit\u00faa definitivamente la torah en el centro de su vida. Se puede medir el fervor de esta adhesi\u00f3n cuando se ve a Ant\u00ed\u00adoco Ep\u00ed\u00adfanes intentar cambiar los *tiempos sagrados y la ley (Dan 7, 25; IMac 1,41-51). Entonces el amor a la torah produce m\u00e1rtires (IMac 1,57-63; 2,29-38; 2Mac 6,18-28; 7, 2&#8230;). Desde luego, al lado de ellos hay tambi\u00e9n traidores que se helenizan; pero la sublevaci\u00f3n macabea, suscitada por ael celo de la ley\u00bb (IMac 2,27), restaura finalmente el orden tradicional, que en adelante no se volver\u00e1 ya a discutir. El \u00fanico problema que dividir\u00e1 entre s\u00ed\u00ad a los doctores y a las sectas ser\u00e1 el de la interpretaci\u00f3n de esta torah en la que todos ver\u00e1n la \u00fanica regla de vida. Mientras que los saduceos se atendr\u00e1n a la torah escrita, cuyos int\u00e9rpretes aut\u00e9nticos ser\u00e1n a sus ojos s\u00f3lo los sacerdotes, los fariseos reconocer\u00e1n la misma autoridad a la torah oral, es decir, a la *tradici\u00f3n de los mayores, y la secta de Qumr\u00e1n (probablemente esenia) acentuar\u00e1 todav\u00ed\u00ada m\u00e1s el culto del legislador (es decir, de Mois\u00e9s), interpret\u00e1ndolo seg\u00fan criterios propios. Esta adhesi\u00f3n a la ley constituye la grandeza del juda\u00ed\u00adsmo. Sin embargo, implica diversos peligros. El primero consiste en poner en el mismo plano todos los preceptos, religiosos y morales, civiles y cultuales, sin ordenarlos correctamente en torno &#8216; a lo que debiera ser siempre su centro (Dt 6,4&#8230;). El culto a la ley, transformado en legalismo meticuloso y entregado a las sutilezas de los casuistas, carga entonces a los hombres con un yugo imposible de llevar (Mt 23,4; Act 15,10). El segundo peligro, todav\u00ed\u00ada m\u00e1s radical, est\u00e1 en fundar la *justicia del hombre ante Dios no en la *gracia divina, sino en la *obediencia a los mandamientos y en la pr\u00e1ctica de las buenas *obras, como si el hombre fuera capaz de *justificarse por s\u00ed\u00ad mismo. El NT deber\u00e1 atacar de frente estos dos problemas.<\/p>\n<p>IV. HACIA UNA LEY NUEVA. Ahora bien, el mismo AT testimoniaba que en los \u00faltimos tiempos, con la nueva alianza sufrir\u00ed\u00ada tambi\u00e9n la ley una profunda transformaci\u00f3n. Esta torah que el Dios de Israel ense\u00f1ar\u00ed\u00ada a todos los pueblos sobre la *monta\u00f1a santa (Is 2,3), esta regla que el *siervo de Yahveh traer\u00ed\u00ada a la tierra (Is 42,1.4) \u00bfno superar\u00ed\u00adan en valor religioso a las que hab\u00ed\u00ada dado Mois\u00e9s? Es cierto que los or\u00e1culos prof\u00e9ticos no dan ninguna precisi\u00f3n sobre su contenido exacto: s\u00f3lo Ezequiel intenta .un esbozo con un esp\u00ed\u00adritu de lo m\u00e1s tradicionalista (Ez 40-48). Pero lo que se afirma es que se modificar\u00e1 la relaci\u00f3n de los hombres con la ley. No se tratar\u00e1 ya solamente de una ley exterior al hombre, grabada en planchas de piedra : estar\u00e1 escrita en el fondo de los *corazones, de modo que todos tengan el conocimiento de Yahveh (Jer 31,33) que faltaba al pueblo de la antigua alianza (Os 4,2). Porque tambi\u00e9n se cambiar\u00e1n los corazones, y bajo el impulso interior del *Esp\u00ed\u00adritu divino observar\u00e1n finalmente los hombres las leyes y las prescripciones de Dios (Ez 36,26s). Tal ser\u00e1 la nueva ley que Cristo aportar\u00e1 al mundo.<\/p>\n<p>C. JES\u00daS Y LA NUEVA LEY.<\/p>\n<p>I. LA ACTITUD PERSONAL DE JES\u00daS. 1. La actitud de Jes\u00fas frente a la antigua ley es clara, pero matizada. Si se opone con violencia a la *tradici\u00f3n de los antiguos, cuyos promotores son los escribas y los *fariseos, no hace lo mismo con la ley. Por el contrario, si recusa esta tradici\u00f3n es porque lleva a los hombres a violar la ley y a anular la *palabra de Dios (Mc 12,28-34 p). Ahora bien, en el *reino de Dios no debe ser abolida la ley, sino *cumplida hasta la \u00faltima jota (Mt 5,17ss), y Jes\u00fas mismo la observa (cf. 8,4). En la medida en que los escribas son fieles a Mois\u00e9s se debe reconocer su *autoridad, aun cuando no haya que imitar su conducta (23,2s). Y, sin embargo, Jes\u00fas, al anunciar el *Evangelio del reino, inaugura un r\u00e9gimen religioso radicalmente *nuevo : la ley y los profetas han terminado con *Juan Bautista (Le 16,16 p); el vino del Evangelio no puede verterse en los viejos odres del r\u00e9gimen sina\u00ed\u00adtico (Mc 2, 21s p). \u00bfEn qu\u00e9 consiste, pues, el cumplimiento de la ley que Jes\u00fas aporta a la tierra? Por lo pronto en una reordenaci\u00f3n de los diversos preceptos. Esta es muy diferente de la jerarqu\u00ed\u00ada de valores establecida por los escribas, que descuidan lo principal (justicia, misericordia, buena fe) para salvar lo accesorio (Mt 23, 16-26). Adem\u00e1s, las imperfecciones que comportaba todav\u00ed\u00ada la antigua ley aa causa de la dureza de los corazones\u00bb (19,8) deben desaparecer en el reino: la regia de conducta que en \u00e9l se observar\u00e1 es una ley de *perfecci\u00f3n, a imitaci\u00f3n de la perfecci\u00f3n de Dios (5,21-48). Ideal impracticable si se compara con la condici\u00f3n actual del hombre (cf. 19, 10). As\u00ed\u00ad pues, Jes\u00fas aporta, al mismo tiempo que esta ley, uq *ejemplo que arrastra y una *fuerza interior que permita observarla: la fuerza del *Esp\u00ed\u00adritu (Act 1,8; Jn 16,13). Finalmente, la ley del reino se resume en el doble mandamiento, ya formulado antiguamente. que prescribe al hombre *amar a Dios y amar al *pr\u00f3jimo como a s\u00ed\u00ad mismo (Mc 12, 28-34 p); todo se ordena en torno a esto; todo deriva de aqu\u00ed\u00ad. En las relaciones de los hombres entre s\u00ed\u00ad esta regla de oro de caridad positiva contiene la ley y los profetas (Mt 7,12).<\/p>\n<p>2. A trav\u00e9s de estas tomas de posici\u00f3n aparece ya Jes\u00fas bajo los rasgos de un legislador. Sin contradecir en modo alguno a *Mois\u00e9s, lo explica, lo prolonga, perfecciona sus ense\u00f1anzas; as\u00ed\u00ad, cuando proclama la superioridad del hombre sobre el *s\u00e1bado (Mc 2.23-27 p; cf. Jn 5,18; 7,21ss). Se da, sin embargo, tambi\u00e9n el caso de que rebasando la letra de los textos oponga normas nuevas; por ejemplo, invierte las reglamentaciones del c\u00f3digo de pureza (Mc 7, 15-23 p). Tales actitudes sorprenden a sus oyentes, pues descuellan sobre las de los escribas y revelan la conciencia de una autoridad singular (1,22 p). Ahora se esfuma Mois\u00e9s; en el reino no hay ya m\u00e1s que un solo doctor (Mt 23,10). Los hombres deben escuchar su palabra y ponerla en pr\u00e1ctica (7,24ss), porque as\u00ed\u00ad es como har\u00e1n la *voluntad del Padre (7,21ss). Y as\u00ed\u00ad como los jud\u00ed\u00ados fieles, seg\u00fan la expresi\u00f3n rab\u00ed\u00adnica, se cargaban con el yugo de la ley, as\u00ed\u00ad hay que cargarse ahora con el yugo de Cristo y seguir sus ense\u00f1anzas (11, 29). M\u00e1s a\u00fan: as\u00ed\u00ad como hasta entonces la suerte eterna de los hombres estaba determinada por su actitud para con la ley, as\u00ed\u00ad lo estar\u00e1 en adelante por su actitud frente a *Jes\u00fas (10,32s). No cabe duda de que aqu\u00ed\u00ad hay algo m\u00e1s que Mois\u00e9s; la nueva ley anunciada por los profetas es ahora promulgada.<\/p>\n<p>II. EL PROBLEMA EN EL CRISTIANISMO PRIMITIVO. 1. Jes\u00fas no hab\u00ed\u00ada condenado la pr\u00e1ctica de la ley jud\u00ed\u00ada; incluso se hab\u00ed\u00ada conformado con ella en lo esencial, ya se tratara del impuesto del templo (Mt 17,24-27) o de la ley de la pascua (Mc 14, 12ss). Tal fue tambi\u00e9n en un principio la actitud de la comunidad apost\u00f3lica, asidua al templo (Act 2, 46), cuyos \u00abelogios celebraban\u00bb las multitudes jud\u00ed\u00adas (5,13). A\u00fan usando de ciertas libertades que autorizaba el ejemplo de Jes\u00fas (9,43), en ella se observaban las prescripciones legales y hasta se impon\u00ed\u00adan pr\u00e1cticas de piedad supererogatorias (18,18; 2I,23s), y entre los fieles no faltaban partidarios celosos de la ley (21,20). 2. Pero un nuevo problema se plante\u00f3 cuando paganos incircuncisos abrazaron la fe sin pasar por el juda\u00ed\u00adsmo. Pedro mismo bautiz\u00f3 al centuri\u00f3n Cornelio despu\u00e9s que una visi\u00f3n divina le hubo ordenado que tuviera por *puros a los que Dios ha purificado por la fe y el don del Esp\u00ed\u00adritu (Act 10). La oposici\u00f3n de los celadores de la ley (11,2s) cedi\u00f3 ante la evidencia de una intervenci\u00f3n divina (11,4-18). Pero una conversi\u00f3n en masa de griegos en Antioqu\u00ed\u00ada (11, 20) avalada por Bernab\u00e9 y Pablo (11,22-26) volvi\u00f3 a atizar la querella. Observantes venidos de Jerusal\u00e9n, y m\u00e1s exactamente del contorno de Santiago (G\u00e1l 1,12), quisieron forzar a los convertidos a la observancia de la torah (Act 15,1s.5). Pedro, de visita en la iglesia de Antioqu\u00ed\u00ada, trat\u00f3 de soslayar esta dificultad (G\u00e1l 2,lls). S\u00f3lo Pablo se levant\u00f3 para afirmar la *libertad de los paganos convertidos por lo que se refer\u00ed\u00ada a las pr\u00e1cticas legales (G\u00e1l 2, 14-21). En una reuni\u00f3n plenaria tenida en Jerusal\u00e9n, Pedro y Santiago le dieron finalmente la raz\u00f3n (Act 15,7-19): Tito, compa\u00f1ero de Pablo, no fue siquiera obligado a la *circuncisi\u00f3n, y la \u00fanica condici\u00f3n que se puso a la comunidad cristiana fue una *limosna para la Iglesia madre (G\u00e1l 2,1-10). Se a\u00f1adi\u00f3 una regla pr\u00e1ctica destinada a facilitar la comunidad de mesa en las Iglesias de Siria (Act 15,20s; 21,25). Esta decisi\u00f3n liberadora dej\u00f3, no obstante, subsistir en los celantes de la ley un sordo descontento frente a Pablo (cf. 21,21).<\/p>\n<p>III. EL PENSAMIENTO DE SAN PABLO. Pablo, en su apostolado en tierra pagana, no tarda en encontrarse con estos oponentes judeocristianos, particularmente en Galacia, donde han organizado una contramisi\u00f3n siguiendo sus huellas (G\u00e1l 1,6s; 4,17s). Esto le ofrece la ocasi\u00f3n de exponer su pensamiento sobre la ley.<\/p>\n<p>1. Pablo es predicador del \u00fanico Evangelio. Ahora bien, seg\u00fan \u00e9ste, el hombre no es justificado sino por la *fe en Jesucristo, no por las *obras de la ley (G\u00e1l 2,16; Rom 3,28). El alcance de este principio es doble. Por una parte denuncia Pablo la inutilidad de las pr\u00e1cticas cultuales propias del juda\u00ed\u00adsmo, circuncisi\u00f3n (G\u00e1l 6,12) y observancias (4,10); la ley as\u00ed\u00ad entendida se reduce a las instituciones de la antigua alianza. Por otra parte, se enfrenta Pablo con una falsa representaci\u00f3n de la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n, seg\u00fan la cual el hombre merecer\u00ed\u00ada su propia *justificaci\u00f3n por su observancia de la ley divina, siendo as\u00ed\u00ad que en realidad es justificado gratuitamente por el *sacrificio de Cristo (Rom 3,21-26; 4,4s); aqu\u00ed\u00ad se trata incluso de los mandamientos de orden moral.<\/p>\n<p>2. Una vez sentado esto cabe preguntar cu\u00e1l fue la raz\u00f3n de ser de esta ley en el *designio de la salvaci\u00f3n. No cabe duda, en efecto, que viene de Dios; aunque dada a los hombres por intermedio de !os \u00e1ngeles, lo cual es ya una se\u00f1al de su inferioridad (G\u00e1l 3,19), es santa y espiritual (Rom 7,12.14), es uno de los privilegios de Israel (9,4). Pero por s\u00ed\u00ad misma es impotente para salvar al hombre carnal, vendido al poder del pecado (7,14). Incluso si se la considera bajo su aspecto moral, no hace sino dar conocimiento del bien, pero no la fuerza para cumplirlo (7,16ss): da el conocimiento del pecado (3,20; 7,7; lTim 1,8), no el poder de sustraerse a \u00e9l: los jud\u00ed\u00ados que la poseen y buscan su *justicia (Rom 9,31) son pecadores al igual que los paganos (2,17-24; 3,1-20). En lugar de librar a los hombres del mal, se puede decir que los sume en \u00e9l; los condena a una *maldici\u00f3n, de la que s\u00f3lo Cristo puede retirarlos tom\u00e1ndola sobre s\u00ed\u00ad (G\u00e1l 3,10-14). La ley; pedagogo y tutor del pueblo de Dios en estado de infancia (3,23s; 4,lss), le hac\u00ed\u00ada desear una justicia imposible, para hacerle mejor comprender su necesidad absoluta del \u00fanico salvador.<\/p>\n<p>3. Una vez que ha venido este salvador, el pueblo de Dios no est\u00e1 ya sometido al pedagogo (G\u00e1l 3,25). Cristo, liberando al hombre del pecado (Rom 6,1-19), lo *libera tambi\u00e9n de la tutela de la ley (7,1-6). Quita la contradicci\u00f3n interior que hac\u00ed\u00ada a la conciencia humana prisionera del mal (7,14-25); as\u00ed\u00ad pone fin al r\u00e9gimen provisional: es el t\u00e9rmino de la ley (10,4), pues hace que los creyentes tengan acceso a la justicia de la *fe (10,5-13). \u00bfQu\u00e9 decir? \u00bfQue ahora ya no hay regla de conducta concreta para los que creen en Cristo? Nada de eso. Si es verdad que han caducado las reglas jur\u00ed\u00addicas y cultuales relativas a las instituciones de Israel, subsiste el ideal moral de los mandamientos, resumido en el precepto del amor que es la consumaci\u00f3n y la plenitud de la ley (13,8ss). Pero este mismo ideal se destaca de la antigua econom\u00ed\u00ada. Es transfigurado por la presencia de Cristo que lo realiz\u00f3 en su vida. Hecho \u00abley de Cristo\u00bb (G\u00e1l 6,2; cf. lCor 9,21), no es ya exterior al hombre: el *Esp\u00ed\u00adritu de Dios lo graba en nuestros corazones cuando derrama en ellos la caridad (Rom 5,5; cf. 8,14ss). Su puesta en pr\u00e1ctica es el fruto normal del Esp\u00ed\u00adritu (G\u00e1l 5,16-23). San Pablo se sit\u00faa en esta perspectiva cuando traza un cuadro del ideal moral que se impone al cristiano. Entonces puede enumerar reglas de conducta tanto m\u00e1s exigentes cuanto que tienen por fin la *santidad cristiana (lTes 4,3); puede incluso entrar en la casu\u00ed\u00adstica, buscando luz en las palabras de Jes\u00fas (ICor 7,10). Esta ley nueva no es como la antigua. Realiza la promesa de una alianza inscrita en los corazones (2Cor 3,3).<\/p>\n<p>IV. LOS OTROS ESCRITOS APOST\u00ed\u201cLICOS. 1. La ep\u00ed\u00adstola a los Hebreos enfoca la ley desde el \u00e1ngulo del *culto, refiri\u00e9ndose, desde luego, a la econom\u00ed\u00ada antigua. El autor conoce las ceremonias que se hacen seg\u00fan sus prescripciones (Heb 7,5s; 8,4; 9,19.22; 10,8). Pero sabe tambi\u00e9n que esta ley no pudo alcanzar la meta a que aspiraba, la santificaci\u00f3n de los hombres: la ley no ha consumado nada (7,19). En efecto, s\u00f3lo conten\u00ed\u00ada la sombra de los bienes venideros (10,1), *figura imperfecta del sacrificio de Jes\u00fas; por el contrario, la nueva econom\u00ed\u00ada contiene la realidad de estos bienes, puesta a nuestro alcance bajo una imagen (10,1) que los comunica traduci\u00e9ndolos sensiblemente. Por eso, al mismo tiempo que el *sacerdocio de Jes\u00fas sustitu\u00ed\u00ada a un sacerdocio provisional, se produjo un cambio de la ley (7,12). Y con esto se realiz\u00f3 la promesa prof\u00e9tica de una ley inscrita en los corazones (8,10; 10,16).<\/p>\n<p>2. La ep\u00ed\u00adstola de Santiago habla de la ley s\u00f3lo desde el \u00e1ngulo de sus prescripciones morales, avaladas por la ense\u00f1anza de Jes\u00fas. La ley as\u00ed\u00ad comprendida no es un elemento de la econom\u00ed\u00ada antigua, ahora ya abrogada. Es la ley perfecta de *libertad a la que todos estamos sometidos (Sant 1,25). Tiene por remate la regia ley del *amor (2,8); pero ninguna de sus otras prescripciones debe dejarse olvidada, pues de lo contrario ser\u00ed\u00adamos, como transgresores de las mismas, juzgados seg\u00fan ellas (2,10-13; cf. 4,11). La nueva ley no es menos exigente para el hombre que la antigua.<\/p>\n<p>3. En el vocabulario de Juan la palabra ley designa siempre la ley de Mois\u00e9s (Jn 1,17.45; 7,19.23), la ley de los jud\u00ed\u00ados (7,49.51; 12,34; 1&#8217;8,31; 19,7), \u00abvuestra ley\u00bb, como dice Jes\u00fas (8,17; 10,34). A este empleo peyorativo se opone el de la palabra \u00abmandamiento\u00bb. Jes\u00fas mismo recibi\u00f3 del Padre mandamientos y los gu\u00e1rd\u00f3, puesto que son vida eterna (12, 49s). Recibi\u00f3 el mandamiento de dar su vida, lo cual es el mayor amor (15,13); ahora bien, este mandamiento era la se\u00f1al misma del amor del Padre para con \u00e9l (Jn 10,17s). As\u00ed\u00ad tambi\u00e9n los cristianos deben guardar los mandamientos de Dios (Un 3,22). Estos mandamientos consisten en creer en Cristo (lJn 3,23) y en vivir en la verdad (2Jn 4). No son diferentes de los de Cristo mismo, cuya doctrina viene del Padre (Jn 7,16s): *obedecer a los mandamientos de Dios y guardar el *testimonio de Jes\u00fas es una misma cosa (Ap 12, 17; 14,12).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad Juan pone empe\u00f1o en recordar los mandamientos personales de Jes\u00fas. Hay que guardarlos para conocerlos verdaderamente (Un 2,3s), para tener su amor en nosotros (lJn 2,5), para *permanecer en su *amor (Jn 14,15; 2Jn 5), as\u00ed\u00ad como \u00e9l guarda los mandamientos de su Padre y permanece en su amor (Jn 15,10). Guardar los mandamientos: tal es el signo del amor verdadero (Jn 14, 21; lJn 5,2s; 2Jn 6). Entre estos mandamientos hay uno que es el mandamiento por excelencia, antiguo y nuevo al mismo tiempo: es el mandamiento del amor *fraterno (Jn 13,14; 15,12; Un 2,7s), que fluye del amor de Dios (1Jn 4,21). De esta manera el testimonio de Juan converge con el de Pablo y con el de los otros evangelistas. Con la abrogaci\u00f3n de la ley, caducada desde que Jes\u00fas fue condenado seg\u00fan sus prescripciones (Jn 18,31; 19,7), ha nacido una nueva ley, que es de otra naturaleza y que enlaza con la palabra de Jes\u00fas. Esta ley es para siempre la regla de la vida cristiana.<\/p>\n<p>&#8211;> Designio de Dios &#8211; Ense\u00f1ar &#8211; Meditar &#8211; Mois\u00e9s &#8211; Obediencia &#8211; Obras &#8211; Palabra de Dios &#8211; Voluntad de Dios.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<ol start=\"2\">\n<li style=\"text-align: justify;\">T\u00e9rminos. La Escritura est\u00e1 llena de t\u00e9rminos judiciales como justicia, transgresi\u00f3n, juez, juicio, pacto, condenaci\u00f3n. Estos definen la relaci\u00f3n que hay entre Dios y el hombre como esencialmente una de Gobernante y gobernado, Rey y s\u00fabdito. De ah\u00ed la importancia del concepto de la ley. La palabra m\u00e1s frecuente y caracter\u00edstica del AT que se traduce \u00abley\u00bb es el hebreo <em>t\u00f4r\u0101h<\/em>, que originalmente signific\u00f3 <em>instrucci\u00f3n<\/em> autoritativa (Pr. 1:8); por esto, m\u00e1s com\u00fanmente significa \u00abor\u00e1culo\u00bb o \u00abpalabra\u00bb de Jehov\u00e1, sea que haya sido entregada por un portavoz acreditado como Mois\u00e9s (Ex. 18:16) o un profeta o sacerdote (Is. 1:10). De esta forma, <em>t\u00f4r\u0101h<\/em> viene a tener el sentido m\u00e1s amplio de \u00abinstrucci\u00f3n\u00bb de Dios, p. ej., Is. 8:16\u201320; Mi. 4:2. Por tanto, es un sin\u00f3nimo para toda la revelaci\u00f3n de Dios\u2014palabra, mandamientos, caminos, juicios, preceptos, etc. del Se\u00f1or, como en Gn. 26:5, y especialmente a lo largo del Sal. 119.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Siguiendo a la <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">LXX<\/a>, el NT usa la palabra <em>nomos<\/em> para traducir <em>t\u00f4r\u0101h<\/em> (p. ej., Dt. 27:26 en G\u00e1. 3:10). En el griego cl\u00e1sico la palabra significa un c\u00f3digo legislativo o un mandamiento legal de dicho c\u00f3digo, pero en el NT el contenido de la <em>t\u00f4r\u0101h<\/em> del AT (con su \u00e9nfasis en la ley como una palabra personal de Dios el Legislador), est\u00e1 casi siempre presente. En forma m\u00e1s limitada, <em>nomos<\/em> puede usarse para designar al Pentateuco dado su suprema importancia como documento b\u00e1sico de la revelaci\u00f3n de Dios a su pueblo (Lc. 2:23\u201324; 10:26; Jn. 1:17, 45; G\u00e1. 3:17; Stg. 2:10\u201311, etc.); o, en una forma a\u00fan m\u00e1s limitada, la legislaci\u00f3n mosaica, en especial el Dec\u00e1logo (Ex. 24:12; Ro. 3:20); o en forma m\u00e1s amplia, dada que todas las Escrituras de Israel son la palabra autoritativa de Dios, <em>nomos<\/em> puede referirse a todo el AT (Jn. 10:34; 12:34; Ro. 3:19; 1 Co. 14:21, etc.). La descripci\u00f3n normal del AT es \u00abla ley y los profetas\u00bb (Mt. 5:17; Lc. 16:16; cf. 24:27; Ro. 3:21, etc.). La triple divisi\u00f3n que com\u00fanmente hac\u00edan los jud\u00edos se usa en Lc. 24:44. Las tradiciones de la ley rab\u00ednica se distinguen claramente de los estatutos divinos en el NT (Mr. 7:5\u201313; Col. 2:8). El uso constante de <em>nomos<\/em> en el singular (aparte de Heb. 8:10; 10:16, donde el hebreo original es singular) es un testimonio impresionante de la unidad del AT, visto por los escritores del NT como la expresi\u00f3n coherente y completamente autoritativa de la mente y voluntad de Dios. En Romanos la palabra se usa ocasionalmente con otros significados. En Ro. 3:27 y 8:2 la idea de un c\u00f3digo moral est\u00e1 ausente, y tenemos m\u00e1s bien la idea de \u00abnorma de procedimiento\u00bb o \u00abprincipio de trabajo\u00bb, esto es, un sistema caracterizado por la frase genitiva que le sigue (lo mismo en Stg. 1:25). Un uso parecido se encuentra en Ro. 7:21, aunque aqu\u00ed significa m\u00e1s bien \u00abla forma en que las cosas acontecen normalmente\u00bb, esto es, una ley de acci\u00f3n. En Ro. 7:23, 25 \u00abla ley del pecado\u00bb s\u00f3lo puede referirse a un poderoso poder interno que controla y determina la conducta como si fuera una autoridad gubernativa.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>El hombre, el pecado y la ley. Desde el principio la Escritura describe al hombre como responsable a su Creador y bajo la obligaci\u00f3n de conformarse a su voluntad; de esta forma, se le dio una ley por la que deb\u00eda vivir (Gn. 2:16\u201317) como una prueba de su obediencia y fe. Es el mandamiento lo que lo examina (Gn. 3:11) y el que aparece como prefacio a su condenaci\u00f3n (Gn. 3:17). Aun cuando la promulgaci\u00f3n de la ley en el Sina\u00ed fue una reafirmaci\u00f3n hecha dentro de la esfera limitada de Israel y nada m\u00e1s, la obediencia a la voluntad de Dios es algo que obliga a todos los hombres; la conducta y la conciencia de los paganos, carentes de toda revelaci\u00f3n especial, dan testimonio que hay cierta recepci\u00f3n de la ley de Dios (Ro. 2:14\u201315). Desde la ca\u00edda, todos los hombres retienen cierto conocimiento de la existencia de Dios y de las demandas del Creador (Ro. 1:18\u201332), de manera que el castigo divino cae con justicia sobre la injusticia en el per\u00edodo anterior a Mois\u00e9s en los d\u00edas del diluvio (Gn. 6:5\u201317) y de Sodoma y Gomorra (Gn. 18\u201319), y m\u00e1s adelante los profetas denuncian como una ofensa la inhumanidad hallada entre las naciones gentiles (v\u00e9ase en especial Am\u00f3s 1:3\u20132:3).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para el hombre ca\u00eddo, la ley es un instrumento de condenaci\u00f3n (Ro. 2:16; 3:19) en que exhibe, delante de su largamente atrofiada percepci\u00f3n moral, los mandamientos y prohibiciones de su Hacedor, d\u00e1ndole as\u00ed un conocimiento claro del pecado (Ro. 3:20; 7:7). Pronuncia ira sobre el transgresor (Ro. 4:15) y sentencia de muerte, \u00abmat\u00e1ndolo\u00bb (Ro. 7:11; cf. Gn. 3); y de esta forma ha llegado a ser una \u00abley de pecado y muerte\u00bb (Ro. 8:2), revelando as\u00ed que es lo que le espera a toda la raza culpable y condenada delante del juicio de Dios (Ro. 3:19). Para aquellos que empiezan a sentirse culpables, la ley puede aun llegar a ser un instrumento para incitarlos aun m\u00e1s al pecado (Ro. 7:11), y por esto el poder del pecado es la ley (1 Co. 15:56). Aquellos que buscan merecer la aprobaci\u00f3n divina cumpliendo con los preceptos de la ley, se entregan a una tarea sin esperanza, porque aun cuando la vida eterna es la recompensa por la completa obediencia (Ro. 10:5; G\u00e1. 3:12), dicha obediencia debe ser pefecta (Stg. 2:10), una obediencia que s\u00f3lo Ad\u00e1n en su estado de inocencia podr\u00eda haber cumplido. Este intento simplemente confirma la posici\u00f3n del hombre como maldito por Dios (G\u00e1. 3:10). Sin embargo, dado que la ley puede llevar al hombre a ver su propia corrupci\u00f3n, su necesidad de perd\u00f3n y de que sea restablecido por gracia\u2014en una palabra, su desesperada condici\u00f3n sin una salvaci\u00f3n que venga totalmente de Dios\u2014la ley realiza una obra esencialmente preparatoria de convicci\u00f3n, y es as\u00ed como viene a ser un tutor que nos lleva a Cristo (G\u00e1. 3:24).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">III. Cristo, salvaci\u00f3n y la ley. Los Evangelios describen la vida de Jesucristo en la tierra como el cumplimiento de las profec\u00edas de la ley hasta en sus m\u00e1s m\u00ednimos detalles (Lc. 24:27, 44). En su ense\u00f1anza Jes\u00fas afirm\u00f3 y sostuvo la autoridad de la ley (Mt. 5:17\u201319), y como Dios encarnado la expuso, quitando las interpretaciones err\u00f3neas y las interpolaciones, d\u00e1ndole su verdadero significado espiritual (Mt. 5 <em>passim<\/em>; 7:12) y mostr\u00f3 que su fundamento correcto era el amor (Mt. 22:34\u201340). Como nacido bajo la ley (G\u00e1. 4:4) cumpli\u00f3 con los preceptos de la ley ceremonial y la ley moral a lo largo de toda su vida, \u00abcumpliendo toda justicia\u00bb en el sentido m\u00e1s profundo (Mt. 3:15; 5:17). La obediencia perfecta de Cristo a la ley no es s\u00f3lo un ejemplo, sino que la base de la redenci\u00f3n de su pueblo que yacen condenados por la ley (G\u00e1. 4:5). La justificaci\u00f3n, doctrina central del evangelio, no es sino la exposici\u00f3n de la salvaci\u00f3n en t\u00e9rminos de Dios como Rey y justo Legislador y el hombre como su s\u00fabdito rebelde. Los conceptos falsos sobre la justificaci\u00f3n se levantan de conceptos falsos sobre el car\u00e1cter y la ley de Dios. La justicia debe ser la base de la justificaci\u00f3n, y la justicia es la perfecta obediencia a la ley. Aquellos que est\u00e1n unidos a Cristo tienen esta justicia, puesto que se les imputa. Esta uni\u00f3n y consecuente absoluci\u00f3n se obtiene por la fe cuando el hombre reconoce su propia injusticia y necesidad de Cristo, de esta forma la fe es el reconocimiento de la perfecci\u00f3n y justicia de la ley de Dios tanto en su prescripci\u00f3n como en su aspecto condenatorio; la fe, de hecho, establece la ley (Ro. 3:31). Esto se argumenta poderosamente en Ro. 5:12\u201321. Como Pablo afirma en 2 Co. 5:21, la justificaci\u00f3n tiene dos lados, basados en el car\u00e1cter y la ley de Dios. As\u00ed como se nos imputa la obediencia de Cristo, as\u00ed tambi\u00e9n la condenaci\u00f3n de la ley, la maldici\u00f3n y la ira de Dios que merec\u00eda nuestra desobediencia, cayeron sobre \u00e9l, libr\u00e1ndonos de la obligaci\u00f3n legal como condici\u00f3n para la vida eterna (Ro. 7:4\u20136), de la condenaci\u00f3n (Ro. 8:1), y de la maldici\u00f3n (G\u00e1. 3:13). Esta justicia es \u00abaparte de las obras de la ley\u00bb en el sentido de que este estado de justicia de los creyentes en Cristo no se obtiene por la obediencia a la ley (Ro. 3:21) y sus obras (Ro. 3:28). As\u00ed pues, la aguda oposici\u00f3n entre el evangelio y la ley en 2 Co. 3 y G\u00e1. 2 y 3, lo que no contradice la ense\u00f1anza de la Escritura que la ley es santa, justa y buena (Ro. 7:12), sino que m\u00e1s bien est\u00e1 dirigida a aquellos que todav\u00eda tratan de establecer su propia justicia (Ro. 10:3).<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>El Esp\u00edritu Santo, santificaci\u00f3n y la ley. En Cristo el cristiano es libre de la condenaci\u00f3n de la Ley y de la necesidad de cumplir con sus preceptos como condici\u00f3n para vida eterna; con todo, la ley est\u00e1 lejos de ser irrelevante para la vida cristiana. Una sobresaliente profec\u00eda del nuevo pacto (Jer. 31:33) hace \u00e9nfasis en una obra que Dios har\u00e1 dentro de su pueblo, creando una comprensi\u00f3n m\u00e1s profunda y una conformidad m\u00e1s interna a la ley de Dios de lo que hab\u00eda sido posible (o por lo menos usual) en los tiempos del AT; de esta forma se describe la regeneraci\u00f3n como la acci\u00f3n de escribir la ley en el coraz\u00f3n (2 Co. 3:3), y la obra del Esp\u00edritu a trav\u00e9s del evangelio hace que se la pueda llamar \u00abla ley del Esp\u00edritu de vida\u00bb (Ro. 8:2).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si se entiende correctamente, la ley siempre ha demandado un coraz\u00f3n que se conforme a sus requerimientos (Mr. 12:28\u201334). As\u00ed, se les manda a los regenerados y, en larga medida, se los capacita para cumplir con la ley, pero a nivel profundo debido a su nueva disposici\u00f3n espiritual (Ro. 8:1\u20139), siendo el motivo de su obediencia el amor (Ro. 13:8\u201310). La \u00abley de Cristo\u00bb para la vida del cristiano es amar a Dios y al pr\u00f3jimo (1 Co. 9:21; G\u00e1. 6:2 que refleja Jn. 13:34), lo que debe resultar en una vida de evidente y distintiva justicia (Mt. 5:16, 20). Por tanto, Jes\u00fas no abroga la ley sino que la interpreta para sus disc\u00edpulos (Mt. 5), y los ap\u00f3stoles pueden, en forma natural, recordar a los cristianos sus deberes en t\u00e9rminos de la ley (Ef. 6:2; Stg. 2:8\u201313; 1 Jn. 5:3). El cristiano est\u00e1 bajo la obligaci\u00f3n evang\u00e9lica del amor, y la ley escrita viene a ser su gu\u00eda, una regla de gratitud. Dado que \u00e9l est\u00e1 parcialmente santificado, dado que su conciencia y buenas intenciones no son salvaguardas infalibles contra los fracasos en los deberes cristianos no debe menospreciar la direcci\u00f3n externa. Por cierto, dado que la ley es fundamentalmente una expresi\u00f3n del car\u00e1cter y voluntad perfectos de Dios, ser\u00eda imposible que deje de ser el ideal de la moralidad humana.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Leyes humanas. La Escritura considera que las leyes de cualquier comunidad obligan al pueblo de Dios, a menos que manden o impliquen una desobediencia a la voluntad revelada de Dios (Dn. 1:6; Hch. 4:18\u201320; 5:27\u201329; 1 P. 4:15, 16). La validez de la legislaci\u00f3n civil no depende en ninguna forma del car\u00e1cter de los legisladores sino del orden providencial de la sociedad, en la cual toda autoridad final es de Dios (Jn. 19:10\u201311; Ro. 13:1\u20137; 1 P. 2:13\u201314), a pesar del hecho que los gobernantes del mundo, por lo general, no son iluminados (1 Co. 2:8).<\/li>\n<li>Raymond Johnston<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">LXX <\/a>Septuagint<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (355). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span ><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. En el Antiguo Testamento<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. Terminolog\u00eda<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>En el AT se usa el t\u00e9rmino <\/span><span style=''>t\u00f4r\u00e2<\/span><span lang=ES style=''> algunas veces para designar la ley en general. En la gran mayor\u00eda de los casos se lo emplea para mandamientos en el vetitivo (\u201cno har\u00e1s esto\u201d), el imperativo (\u201chaz esto\u201d) y el yusivo (\u201char\u00e1s esto\u201d). Es una orden impartida por una persona de mayor autoridad a un subalterno. Puede haberse originado en el c\u00edrculo familiar, donde se refiere a la educaci\u00f3n dada por una madre a sus hijos. Estrechamente relacionado con <\/span><span style='font-family: \"Charis SIL\"'>t\u00f4r\u00e2<\/span><span lang=ES style=''> est\u00e1 <\/span><span style='font-family: \"Charis SIL\"'>mi&#7779;w\u00e2<\/span><span lang=ES style=' '>. Generalmente se lo emplea como una orden directa de una autoridad m\u00e1s elevada, p. ej. el Se\u00f1or, el rey, el padre, etc. A veces son mandamientos prohibitivos; en otros casos se formulan positivamente (alem\u00e1n: <\/span><span style=''>heischendes Pr\u00e4sens<\/span><span lang=ES style=''>). El t\u00e9rmino <\/span><span style=''>&#7717;&#333;q<\/span><span lang=ES style=''> o <\/span><span style=''>&#7717;uqq\u00e2<\/span><span lang=ES style=''> se emplea con una gran variedad de significados <\/span><span style=' '>&#7717;&#333;q<\/span><span lang=ES style=''> no es algo que se pronuncia como <\/span><span style=''>t\u00f4r\u00e2<\/span><span lang=ES style=''> y <\/span><span style=''>mi&#7779;w\u00e2<\/span><span lang=ES style=''>, sino que esta establecido. Ocasionalmente se refiere a una estipulaci\u00f3n recientemente establecida. En la esfera de significado sacerdotal se refiere a una obligaci\u00f3n c\u00faltica; en la esfera real, a una declaraci\u00f3n del rey. El t\u00e9rmino <\/span><span style=''>d<sup>e<\/sup>&#7687;&#257;r&#305;&#770;m<\/span><span lang=ES style=''> se relaciona generalmente con los mandamientos del Se\u00f1or. Donde la ley es sancionada por el Se\u00f1or, se convierte en <\/span><span style=' '>d<sup>e<\/sup>&#7687;&#257;r&#305;&#770;m<\/span><span lang=ES style=''>. El t\u00e9rmino <\/span><span style=''>mi\u0161p&#257;t<\/span><span lang=ES style=''> tambi\u00e9n tiene gran variedad de significados, que van desde el veredicto legal a un modelo fijo de la comunidad legal. Del significado \u201cveredicto legal de un juez\u201d surgi\u00f3 el significado de imperio de la justicia, o ley consuetudinaria, que se toma normativa para los jueces futuros. En este sentido se us\u00f3 como t\u00e9rmino t\u00e9cnico para la jurisprudencia o la ley casu\u00edstica. El t\u00e9rmino <\/span><span style=''>&#723;<sup>e<\/sup>&#7695;\u00fb&#7791;<\/span><span lang=ES style=''> en la esfera legal significa \u2018admonici\u00f3n\u2019, y <\/span><span style=' '>piqqu&#7695;&#305;&#770;m<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018encargo\u2019. En la literatura heb. posterior, del per\u00edodo persa, <\/span><span style=''>d&#257;&#7791;<\/span><span lang=ES style=''> se emplea para expresar un decreto real o ley gubernativa, pero tambi\u00e9n se aplica a la ley del Se\u00f1or (cf., p. ej., Esd. 7.12, 14, 21). De este modo resulta claro que los diferentes t\u00e9rminos se originaron como material legal a partir de la proclamaci\u00f3n de una persona con mayor autoridad. En la esfera religiosa es el Se\u00f1or; en la legal puede ser el rey, el juez, o los ancianos (<\/span><span style=''>z<sup>e<\/sup>q&#275;n&#305;&#770;m<\/span><span lang=ES style=''>); en la esfera famihar puede ser el padre o la madre.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. Ley israelita y el antiguo Cercano Oriente<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>El material legal descubierto en el antiguo Cercano Oriente aclara que la tradici\u00f3n legal, en la forma en que tambi\u00e9n la tenemos en el AT, comenz\u00f3 ya en el 3\u00ba milenio <etiqueta id=\"#_ftn189\" name=\"_ftnref189\" title=\"\">a.C. Un c\u00f3digo fragmentario de Ur-Nammu se remonta a la 3\u00aa dinast\u00eda de Ur, 2050 a.C. Contiene un pre\u00e1mbulo, como<\/etiqueta> la mayor parte de los dem\u00e1s c\u00f3digos. Las pocas estipulaciones legibles aparecen en estilo casu\u00edstico. Otro c\u00f3digo sumerio es el de Lipit-Istar, del 1850 a.C. <etiqueta id=\"#_ftn190\" name=\"_ftnref190\" title=\"\">aprox. Tiene un pre\u00e1mbulo y un ep\u00edlogo. El c\u00f3digo ac\u00e1dico m\u00e1s antiguo es el de la ciudad de Esnun<\/etiqueta>na, probablemente de la \u00e9poca de Dadusa, <etiqueta id=\"#_ftn191\" name=\"_ftnref191\" title=\"\">ca. 1800 a.C. Tambi\u00e9n tiene un pre\u00e1mbulo. A. Goetze, que ha publicado las tablillas, en bastantes casos pudo destacar la extraordinaria similitud entre estas leyes y ciertas leyes del c\u00f3digo del pacto del AT (Ex. 21<\/etiqueta>\u201323). El primer c\u00f3digo descubierto en el Cercano Oriente fue el de Hamurabi, rey de Babilonia. Se origin\u00f3 alrededor del 1700 a.C., si seguimos la cronolog\u00eda baja de Albright. Tiene un pre\u00e1mbulo y un ep\u00edlogo. Algunas de estas leyes han arrojado nueva luz sobre el material legal del AT. Es, indiscutiblemente, el mayor cuerpo de leyes que tenemos del antiguo Cercano Oriente. Las leyes asirias del per\u00edodo medio provienen de la \u00e9poca de Tiglat-pileser I, ca. 1100 a.C. Tambi\u00e9n tienen un pre\u00e1mbulo y un ep\u00edlogo. Las caracter\u00edsticas principales son el enfoque draconiano y las detalladas estipulaciones sobre el matrimonio. Solamente se ha descubierto una tablilla de las leyes neobabil\u00f3nicas originadas a partir del 600 a.C. aprox. Las leyes hititas datan de la \u00e9poca de Hattusilis III, ca. 1280 a.C. Resulta claro, sin embargo, que este c\u00f3digo es mucho m\u00e1s antiguo. La principal caracter\u00edstica es que establece una diferencia entre las leyes que todav\u00eda estaban en vigencia y otras ya anticuadas. Junto con estos c\u00f3digos tenemos una buena cantidad de material legal, como contratos, procedimientos judiciales, etc. Hasta ahora no se ha descubierto ning\u00fan cuerpo de leyes en Egipto, pero tambi\u00e9n contamos all\u00ed con gran cantidad de material legal, del cual los contratos matrimoniales son los m\u00e1s significativos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El estilo empleado generalmente en los c\u00f3digos es el casu\u00edstico, comparable al de una gran cantidad de material legal del AT. La \u00fanica excepci\u00f3n son las leyes neobabil\u00f3nicas en las que se emplean oraciones relativas, y s\u00f3lo en las subsecciones se aplica el estilo casu\u00edstico. Cuando comparamos las leyes casu\u00edsticas del AT con las del antiguo Cercano Oriente, se destaca claramente la similitud de los asuntos tratados. Al mismo tiempo, hay ciertas diferencias en los detalles menores. Resulta obvio que los israelitas se desenvolvieron en la misma tradici\u00f3n que la de Mesopotamia. Las tradiciones legales fueron pasando en forma conservadora de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n. Parte del material casu\u00edstico israelita tiene sus ra\u00edces en la antigua Mesopotamia, e indica herencia com\u00fan. Esto concuerda perfectamente con la tradici\u00f3n b\u00edblica de la emigraci\u00f3n de Abraham de Mesopotamia. Otra similitud formal es el uso de pre\u00e1mbulos y ep\u00edlogos. En la Mesopotamia los c\u00f3digos van acompa\u00f1ados de pre\u00e1mbulos y ep\u00edlogos para colocar las leyes en un cuadro hist\u00f3rico y religioso definido. Se menciona el nombre del promulgador de la ley, como as\u00ed tambi\u00e9n los dioses a quienes se dedican las leyes. El c\u00f3digo del pacto tambi\u00e9n tiene un marco similar en el que se menciona a Mois\u00e9s como el que recibi\u00f3 las leyes, y al Se\u00f1or como el que las sancion\u00f3.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>c. El estilo de la ley israelita y sus or\u00edgenes<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>A. Alt hizo una importante contribuci\u00f3n a la comprensi\u00f3n de la ley heb. con la distinci\u00f3n de ciertos tipos formales de ley, y sus posibles or\u00edgenes. Distingui\u00f3 tres tipos de leyes. En primer lugar, la ley apod\u00edctica que consta de mandamientos positivos y negativos (\u201char\u00e1s \u2026 no har\u00e1s\u201d). Consider\u00f3 a este tipo de ley como yahvista, y de origen israelita puro. En segundo lugar, descubri\u00f3 un tipo de ley que consiste en cl\u00e1usulas participativas, en las que se da la orden de matar al transgresor (\u201cel que proceda de tal y tal forma ser\u00e1 sentenciado a muerte\u201d). Ha considerado a este tipo de ley como estrechamente relacionado con la forma apod\u00edctica, y, en consecuencia, tambi\u00e9n de origen israelita. El tercer tipo se llama casu\u00edstico (\u201csi alguien \u2026\u201d). El estilo t\u00edpico consiste en comenzar con <\/span><span style=' '>k&#305;&#770;<\/span><span lang=ES style=''> o <\/span><span style=''>&#722;im<\/span><span lang=ES style=''> (\u2018si\u2019), y dar la transgresi\u00f3n en la pr\u00f3tasis y el veredicto legal en la ap\u00f3dosis. Siempre se introduce el caso principal con <\/span><span style=''>k&#305;&#770;<\/span><span lang=ES style=''>, y las subsecciones con <\/span><span style=''>&#722;im<\/span><span lang=ES style=''>. Tambi\u00e9n es este el estilo general de las leyes del antiguo Cercano Oriente. Alt sostiene que los israelitas tomaron contacto con estas leyes en Palestina, y que las adoptaron de los cananeos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Se ha estudiado esta hip\u00f3tesis de Alt desde varios puntos de vista. Las llamadas leyes apod\u00edcticas Fueron estudiadas por E. Gerst\u00e9nberger en una escala mucho m\u00e1s amplia. La investigaci\u00f3n de Alt estuvo m\u00e1s o menos restringida al c\u00f3digo del pacto. Gerstenberger ampli\u00f3 su campo para incluir este g\u00e9nero literario tambi\u00e9n en la literatura sapiencial otras. Propuso nueva nomenclatura para estas leyes, p. ej. vetitivas y prohibitivas (\u201cno har\u00e1s\u2026\u201d). Buscando el <i>Sitz im Leben<\/i> (ambiente vital) de estas leyes se inclina a considerarlo m\u00e1s como un <i>Ethos<\/i>, y m\u00e1s espec\u00edficamente como una <i>Sippenethos <\/i>(\u00e9tica de clan). <i>El Sitz im Leben <\/i>de estas leyes es el c\u00edrculo familiar, en el que el padre da ciertas instrucciones de acuerdo con las costumbres del clan al que pertenece. W. Richter dio el pr\u00f3ximo paso. No restringe el <i>Sitz im Leben <\/i>solamente al clan, sino que conecta estos tipos de leyes con la situaci\u00f3n escolar. Debemos recibir con satisfacci\u00f3n la actitud de los que quieren ampliar el campo del <i>Sitz im Leben<\/i>. La situaci\u00f3n como la tenemos en el AT nos muestra que diversas personas en situaciones de autoridad pueden aportar las declaraciones vetitivas y prohibitivas: el Se\u00f1or (cf. Ex. 20), el rey, el jefe de la tribu, el maestro, el padre, etc. Una cuesti\u00f3n importante es saber si debemos o no considerar las instrucciones vetitivas y prohibitivas como leyes. En el AT est\u00e1n mezcladas con otros tipos de leyes. Esto podr\u00eda llevarnos a aceptar que efectivamente se trata de estipulaciones legales. Pero a veces las leyes est\u00e1n mezcladas con material kerigm\u00e1tico (cf., p. ej., Ex. 22.27b, 26b en <etiqueta id=\"#_ftn192\" name=\"_ftnref192\" title=\"\"><i>TM <\/i><\/etiqueta>), que es de naturaleza religiosa y no tiene nada en com\u00fan con el material legal. Podr\u00edamos entonces considerar las instrucciones vetitivas y prohibitivas como curso de acci\u00f3n. Es m\u00e1s satisfactorio considerar al Dec\u00e1logo como curso de acci\u00f3n del Se\u00f1or que como grupo de leyes. Podemos observar que en el caso de las disposiciones vetitivas y prohibitivas no se prescribe castigo alguno, como ocurre en el caso de las leyes casu\u00edsticas.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Los an\u00e1lisis m\u00e1s recientes han demostrado que las cl\u00e1usulas de participio y las relativas deben estudiarse en conjunto. H. Schulz ha estudiado especialmente aquellas que contienen las cl\u00e1usulas de la pena de muerte, y ha llegado a la conclusi\u00f3n de que su <i>Sitz im Leben <\/i>es el c\u00edrculo tribal. En este, el jefe tribal pronunciaba esta clase de veredictos de pena de muerte. Todav\u00eda no se ha determinado la tipificaci\u00f3n de estas leyes. Recientemente G. Liedke ha propuesto llamarlas apod\u00edcticas.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En el AT el material casu\u00edstico o la jurisprudencia se designa con <\/span><span style=''>mi\u0161p&#257;&#7789;<\/span><span lang=ES style=''> (cf. Ex. 21.1). Estas leyes son veredictos de jueces que se convirtieron en ejemplos legales que deb\u00edan seguir los jueces posteriores. De este modo se convirti\u00f3 en ley consuetudinaria. La presencia de las leyes en los c\u00f3digos legales no significa que se hayan originado con la promulgaci\u00f3n de los c\u00f3digos, sino que se las consider\u00f3 como ejemplos legales t\u00edpicos que deb\u00edan seguirse. Recientemente Liedke ha prestado cuidadosa atenci\u00f3n a estas leyes. Sostiene que constituyen jurisprudencia sobre la base de la ley consuetudinaria que se us\u00f3 como ejemplo para la soluci\u00f3n de casos civiles.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>d. Los diferentes c\u00f3digos israelitas<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>1. El c\u00f3digo del pacto. Este es, f\u00e1cilmente, el m\u00e1s antiguo c\u00f3digo de ley hebrea, cuyo n\u00facleo se remonta a la \u00e9poca de Mois\u00e9s. Incluso es posible que parte del material casu\u00edstico pueda ser de la \u00e9poca de los patriarcas en Mesopotamia. Tambi\u00e9n es cierto que se a\u00f1adi\u00f3 material posterior, y que m\u00e1s tarde se alter\u00f3 el material existente. Ser\u00eda de esperar que el material legal m\u00e1s antiguo se fuese adaptando continuamente a las nuevas circunstancias. El autor de \u00c9xodo ha colocado este c\u00f3digo en un marco hist\u00f3rico concreto, a saber, la formaci\u00f3n del pacto en Sina\u00ed. De esta manera se debe considerar que dichas leyes son estipulaciones del pacto. Sin embargo, las leyes no cubren todos los posibles campos judiciales, y muestran que constituyen simplemente un extracto de la ley. La caracter\u00edstica mas importante del c\u00f3digo del pacto es que fue sancionado por el Se\u00f1or como la ley para su pueblo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>2. El c\u00f3digo deuteron\u00f3mico. Se encuentra en Dt. 12\u201325. Aqu\u00ed tenemos la codificaci\u00f3n de antiguas leyes hebreas en \u00e9pocas posteriores, posiblemente en la de Jos\u00edas (ca. 622 a.C.). Es err\u00f3neo suponer que la promulgaci\u00f3n de las leyes indica la \u00e9poca en que se originaron, com\u00f3 hemos podido comprobar. Muchas de las leyes son de car\u00e1cter arcaico, y algunas son similares a las del c\u00f3digo del pacto (cf., p. ej., Ex. 23.15\u201316 y Dt. 22.23\u201329). Por lo tanto, es muy probable que la mayor parte de las estipulaciones de Deuteronomio sean de fecha anterior. Como han hecho notar diferentes eruditos, en algunos casos Deuteronomio contiene material antiguo, pero tambi\u00e9n es probable que se haya a\u00f1adido material posterior. Esto puede haber pasado en la \u00e9poca de Jos\u00edas. Entonces se habr\u00edan adaptado las viejas leyes a nuevas circunstancias, y agregado nuevas leyes de acuerdo con las necesidades de \u00e9pocas posteriores.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>3. El c\u00f3digo de santidad. Lo encontramos en Lv. 17\u201326. Se ha llamado c\u00f3digo de santidad a esta compilaci\u00f3n de leyes por la frase \u201cporque santo soy yo Jehov\u00e1 que os santifico\u201d (Lv. 21.8). El contenido de este c\u00f3digo comprende principalmente estipulaciones relacionadas con el santuario, los sacerdotes, y la comunidad del pacto. Los israelitas deben guardar todas las estipulaciones, y deben considerarlas santas y, en consecuencia, propiedad del Se\u00f1or. Aunque estas leyes pueden haberse compilado en \u00e9pocas posteriores, el car\u00e1cter arcaico de algunas de ellas es obvio, y pueden remontarse a la \u00e9poca del \u00e9xodo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>4. La compilaci\u00f3n final de las leyes. Muchas de las compilaciones legales no se encontraban exactamente en la forma en que las tenemos en el Pentateuco. Se hicieron compilaciones despu\u00e9s del exilio, se reajustaron algunas leyes para adaptarlas a las nuevas circunstancias, y se a\u00f1adieron otras. Luego se colocaron los diferentes c\u00f3digos en el amplio marco del Pentateuco, en la forma en que lo tenemos actualmente. Se alcanz\u00f3 la forma final del Pentateuco s\u00f3lo ca. del 450 a.C., en la \u00e9poca de Esdras, cuando fue promulgada la ley al ser le\u00edda p\u00fablicamente (cf. Neh. 8).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>e. Tipos de leyes israelitas<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>1. La falta de teor\u00eda legal. Una de las caracter\u00edsticas de la ley israelita, como as\u00ed tambi\u00e9n de las compilaciones legales del antiguo Cercano Oriente, es la falta de teor\u00eda legal. Por lo tanto, es dif\u00edcil encontrar, p. ej., una base o secuencia l\u00f3gica en estas leyes. A veces nos encontramos con un grupo de leyes relativas a cierto asunto, p. ej., el buey corneador (Ex. 21.28\u201332, 35\u201336). En este caso se coloca al buey corneador en el centro del razonamiento, y no el tipo de transgresi\u00f3n. El asunto puede cambiar s\u00fabitamente, de la violaci\u00f3n de una virgen (Ex. 22.16\u201317) a la brujer\u00eda (Ex. 22.18), la bestialidad (Ex. 22.19), y la idolatr\u00eda (Ex. 22.20). Puede haber habido alguna base racional detr\u00e1s de esto para los semitas, pero para nosotros se ha perdido completamente.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>2. Ley civil y criminal. La distinci\u00f3n que hacemos entre ley civil y criminal no parece que la hubieran hecho los semitas. Recientemente A. Phillips ha afirmado que debemos considerar el llamado material apod\u00edctico como ley criminal, pero esto no se puede sostener a la luz de lo que hemos expuesto m\u00e1s arriba. Lo que considerar\u00edamos como transgresi\u00f3n criminal, p. ej., el hurto, para la ley hebrea era un caso civil, en el que el transgresor deb\u00eda efectuar reparaciones, restituyendo al propietario su valor en especie. El razonamiento que imperaba era el de que se debe reparar el da\u00f1o efectuado a la propiedad de otro, o sea restaurar el equilibrio. Aun en el caso de la violaci\u00f3n de una virgen, el transgresor debe pagar al padre de ella su precio como novia para restaurar la p\u00e9rdida sufrida por \u00e9l, ya que despu\u00e9s de su violaci\u00f3n no pod\u00eda pedir el precio de una novia por su hija.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(i)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><span lang=ES style=''>Homicidio y agresi\u00f3n. Es digno de menci\u00f3n que en la ley hebrea se establece una diferencia entre asesinato premeditado y homicidio no intencional (Ex. 21.12\u201314). La pena por el asesinato es la muerte. En el caso del homicidio no intencional, descrito con la frase \u201cDios lo puso en sus manos\u201d o \u201cde Dios estaba que muriera\u201d, la persona puede huir a un lugar de asilo. Tambi\u00e9n se considera la agresi\u00f3n como una ofensa grave. Se hace una disunci\u00f3n entre la agresi\u00f3n de los padres (Ex. 21.15), la agresi\u00f3n que produce incapacidad (Ex. 21.18\u201319), la agresi\u00f3n a una mujer embarazada (Ex. 21.22\u201325), y la agresi\u00f3n cometida contra los esclavos (Ex. 21.26\u201327). Estos casos est\u00e1n tratados de manera diferente. Como resultado de la fuerte convicci\u00f3n del valor de la solidaridad familiar, se sentencia a muerte al hijo que golpea a sus padres. Los casos de incapacidad, y el de la mujer embarazada, se consideraban por el lado de la restituci\u00f3n. En el caso de incapacidad deben pagarse los gastos m\u00e9dicos y la p\u00e9rdida de tiempo de la v\u00edctima; mientras que en el caso de la mujer embarazada que ha perdido el feto, debe compensarse a su marido por la p\u00e9rdida de su hijo, su propiedad. Resulta muy interesante el caso de agresi\u00f3n contra los propios esclavos del agresor. Cuando se produce una seria lesi\u00f3n corporal, al esclavo le corresponde la manumisi\u00f3n. Esta es una t\u00edpica ley hebrea, que no se encuentra en ninguna otra compilaci\u00f3n en el antiguo Cercano Oriente, lo que da testimonio de un enfoque humano \u00fanico hacia los esclavos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(ii)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><span lang=ES style=''>Robo. Esta ofensa puede en general dividirse en tres secciones: a saber, el secuestro, el robo de ganado, y el de bienes muebles que se han entregado en custodia. El secuestro se considera severamente. Es interesante notar que se mencionan dos pruebas de culpabilidad, a saber, cuando el ladr\u00f3n vende a la persona secuestrada, y cuando esta se encuentra en posesi\u00f3n del malhechor. En este caso se prescribe la pena de muerte (Ex. 21.16). En una sociedad n\u00f3mada y semin\u00f3mada se asigna suma importancia a la posesi\u00f3n de animales. Por lo tanto, su robo se considera como una ofensa grave. Un buen ejemplo aparece en Ex. 22.1\u20133. Debe restituirse el robo de ganado vacuno o lanar con el pago de cinco piezas de ganado vacuno por una que se haya robado, y de cuatro ovejas por una. En algunos casos la pena es el pago doble en especie. La coexistencia de ambos tipos de pena resulta un enigma. B. S. Jackson ha opinado que la pena mayor es la m\u00e1s antigua, y que el pago doble es una reducci\u00f3n posterior de la pena. Pero esto no se puede probar. Aparecen ciertas estipulaciones en las que el depositante de bienes muebles, como el ganado, esta protegido contra el robo por el depositario. Si se puede probar ese tipo de robo, el depositario debe pagar el doble en especie (cf. Ex. 22.6\u201312).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(iii)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><span lang=ES style=''>Negligencia y da\u00f1os. En todo el Cercano Oriente de la antig\u00fcedad se consideraba la negligencia como un serio delito. En la ley cuneiforme aparece el t\u00e9rmino t\u00e9cnico <\/span><span style=''>eg&#363;m<\/span><span lang=ES style=''>, que no existe en la ley hebrea, aunque la negligencia tiene un papel importante en la jurisprudencia hebrea. Un buen ejemplo lo constituye el caso del buey corneador. Cuando el propietario del animal conoce su h\u00e1bito de cornear, o ha sido advertido, y el buey mata a un hombre o a una mujer libre, tanto el propietario como el buey son culpables y deben ser muertos (Ex. 21.29). Otro caso de negligencia se produce cuando se cava un pozo y no se lo cubre correctamente. Cuando un animal cae en el pozo, el propietario del pozo debe compensar al del animal con dinero.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(iv)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><span lang=ES style=''>Transgresiones de naturaleza moral o religiosa. Bajo esa subsecci\u00f3n podemos clasificar una gran variedad de transgresiones, desde la maldici\u00f3n a los padres a la seducci\u00f3n de una virgen, la bestialidad, la idolatr\u00eda, una variedad de prescripciones relativas al culto (especialmente en Lv.), y el mal trato a los extranjeros, las viudas y los hu\u00e9rfanos. Queremos destacar esta \u00faltima transgresi\u00f3n como ejemplo (Ex. 22.21\u201324). El principio de proteger a la viuda y al hu\u00e9rfano es muy antiguo. Ya en la \u00e9poca de Urukagina (ca. 2400 a.C.) estaba propagado este principio. Aun en Egipto se encuentran rastros de \u00e9l. En el caso del mandamiento hebreo, se expresa como designio del Se\u00f1or para su pueblo el que no se debe oprimir a las viudas y los hu\u00e9rfanos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(v)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><span lang=ES style=''>Leyes para la familia. En el mundo del AT se asignaba gran importancia a la familia. El padre era la cabeza de la familia. En cierto sentido su mujer y sus hijos eran de su propiedad. Las leyes m\u00e1s importantes sobre la familia eran las relativas al matrimonio y la herencia. En el primer caso se hicieron leyes para prohibir el matrimonio en ciertas circunstancias (p. ej. Lv. 18), para prescribir el casamiento por levirato (cf. espec. Dt. 25.5\u201310) y el divorcio (cf. Dt. 24.1\u20134). La ley que prohib\u00eda golpear y maldecir a los padres hace resaltar la solidaridad familiar, en la que deb\u00eda aceptarse sin objeci\u00f3n la autoridad paterna.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(vi)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><span lang=ES style=''>Esclavitud. Como hemos visto, en la ley hebrea podemos ver un enfoque humano \u00fanico hacia los esclavos. Debemos hacer una distinci\u00f3n entre esclavos hebreos y extranjeros. No siempre resulta claro a qu\u00e9 clase de esclavitud se refiere la ley. De acuerdo con Ex. 21.2\u20136, un esclavo hebreo que ha sido reducido a esa condici\u00f3n por venta, posiblemente como consecuencia de sus deudas, debe ser liberado al cabo de seis a\u00f1os de servicio. En Ex. 21.7\u201311 se describe el caso de la segunda mujer, cuya situaci\u00f3n se consideraba como una especie de esclavitud. Resulta interesante en este caso que la ley defiende los derechos de esta mujer. En consecuencia, resulta claro en general que la ley hebrea combate los excesos de la esclavitud.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(vii)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><span lang=ES style=''>La ley del tali\u00f3n. En el c\u00f3digo del pacto, el m\u00e1s antiguo cuerpo legal hebreo, la ley del tali\u00f3n (de la represalia) aparece poco naturalmente. La ley anterior trata el caso de agresi\u00f3n a una mujer embarazada. Es probable que el editor final de \u00c9xodo haya razonado que, en adici\u00f3n a este caso general de agresi\u00f3n, deb\u00eda ofrecer una introducci\u00f3n general a la agresi\u00f3n, y destacar los casos en los que pod\u00eda aplicarse la ley del tali\u00f3n (Ex. 21.23\u201325). El prop\u00f3sito de esta ley era restringir la venganza cruenta a ciertos casos debidamente especificados, a causa del peligro que presentaba para la prosperidad de la sociedad. No se trata de una forma primitiva de jurisprudencia, sino que se hizo para disuadir del homicidio y los actos premeditados de agresi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>3. La ley internacional. En el antiguo Cercano Oriente exist\u00eda una larga tradici\u00f3n en torno al derecho internacional. Se ha descubierto un buen n\u00famero de tablillas que conten\u00edan tratados entre diferentes naciones. Dos tipos principales de contratos se pueden observar: los tratados paritarios entre iguales, y los tratados con vasallos. Los israeliras conoc\u00edan bien ambos tipos, porque suscribieron un tratado paritario con los fenicios y uno de vasallos con los gabaonitas. En el material legal del AT los principios para la determinaci\u00f3n de un tratado con vasallos se encuentran en Dt. 20.10\u201314. Los israelitas deb\u00edan ofrecer paz al enemigo (<\/span><span style=''>\u0161&#257;l\u00f4m<\/span><span lang=ES style=''>), lo que significaba la coexistencia pac\u00edfica en la que el enemigo era un socio menor que deb\u00eda tener ciertas obligaciones, p. ej. servir al socio mayor y pagarle tributos. Por los tratados con vasallos sabemos que el socio principal estaba obligado tambi\u00e9n a defender al socio menor cuando era atacado por el enemigo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>f. La naturaleza religiosa de las leyes israelitas<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Las leyes del AT nos muestran claramente, aun aquellas cuyo car\u00e1cter era puramente secular, que el Se\u00f1or las promulgaba para el bien de su pueblo. En algunos casos se presenta s\u00fabitamente al Se\u00f1or en la tercera, segunda, o primera persona para dar fuerza a una ley determinada (p. ej. Ex. 21.13). A veces est\u00e1 claramente visible el elemento kerigm\u00e1tico (p. ej. Ex. 22.9). Se dan las leyes para ensalzar \u00cda misericordia del Se\u00f1or. Esta caracter\u00edstica de la ley hebrea es \u00fanica en la tradici\u00f3n legal del Cercano Oriente de la antig\u00fcedad. Muestra una directa injerencia del Se\u00f1or en las leyes de la comunidad del pacto. El hecho de vincular las leyes con el pacto, y de esa forma con el socio principal del mismo, asegura el cumplimiento de las estipulaciones, dado que, en caso contrario, se romp\u00eda el pacto y tambi\u00e9n la relaci\u00f3n con el Se\u00f1or. Por lo tanto era necesario cumplir las leyes para obtener la bendici\u00f3n del Se\u00f1or. Estas leyes ten\u00edan un car\u00e1cter doble: ten\u00edan como fin promover el amor a Dios y el amor al semejante. El resumen de la ley dado por Jes\u00fas (Mt. 22.35\u201340) concuerda exactamente con el doble car\u00e1cter tal como aparece en el AT.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> G. Liedke, C. Petersen, \u201cInstrucci\u00f3n\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn193\" name=\"_ftnref193\" title=\"\"><i>\u00b0DTMAT<\/i><\/etiqueta>, t(t). II, cols. 1292\u20131306; H. H. Esser, \u201cLey\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn194\" name=\"_ftnref194\" title=\"\"><i>\u00b0DTNT<\/i><\/etiqueta>, t(t). II, pp. 419\u2013432; G. von Rad, <i>Teolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/i>, 1978, t(t). I; W. Eichrodt, <i>Teolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/i>, 1975, t(t). I; W. Zimmerli, <i>La ley de los profetas<\/i>, 1980; M. Noth, <i>Estudios sobre el Antiguo Testamento<\/i>, 1985, pp. 11\u2013145; P. Bl\u00e4ser, \u201cLey\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn195\" name=\"_ftnref195\" title=\"\"><i>\u00b0DTB<\/i><\/etiqueta>, 1967, cols. 567\u2013587; J. N. Shklar, <i>Legalismo<\/i>, 1968; S. Schultz, <i>Ley e Historia del Antiguo Testamento<\/i>, 1970.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>A. Alt, \u201cThe Origins of Israelite Law\u201d, en <i>Essays on Old Testament History and Religion<\/i>, 1968, pp. 101\u2013171; W. Beyerlin, <i>Origins and History of the Oldest Sinaitic Traditions<\/i>, 1965; D. Daube, <i>Studies in Biblical Law<\/i>, 1947; Z. Falk, <i>Hebrew Law in Biblical Times<\/i>, 1964; F. C. Fensham, \u201cWidow, Orphan and the Poor in Ancient Near Eastern Legal and Wisdom Literature\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn196\" name=\"_ftnref196\" title=\"\"><i>JNES <\/i><\/etiqueta>21, 1962, pp. 129\u2013139; id., \u201cAspects of Family Law in the Covenant Code\u201d, Dine Israel 1, 1969, pp. 5\u201319; E. Gerstenberger, <i>Wesen und Herkunft des \u201capodiktischen Rechts\u201d<\/i>, 1965; M. Greenberg, \u201cSome Postulates of Biblical Criminal Law\u201d, en <i>Y. Kaufman Jubilee Volume<\/i>, 1960; B. S. Jackson, <i>Theft in Early Jewish Law<\/i>, 1972; id., <i>Essays in Jewish and Comparative Legal History<\/i>, 1975; L. K\u00f6hler, <i>Der hebr\u00e4ische Mensch<\/i>, 1953; G. Liedke, <i>Gestalt und Beichnung alttestamentliche Rechtss\u00e4tze <\/i>, 1971; N. Lohfink, <i>Das Hauptgebot<\/i>, 1963; M. Noth, <i>The Laws in the Pentateuch and Other Studies<\/i>, 1966; G. \u00d6stborn, <i>Tora in the Old Testament<\/i>, 1945; S. M. Paul, <i>Studies in the Book of the Covenant<\/i>, 1970; A. Phillips, <i>Ancient Israel\u00b4s Criminal Law<\/i>, 1970; G. J. Wenhman, \u201cGrace and Law in the Old Testament\u201d, y \u201cLaw and the Legal System in the Old Testament\u201d, en B. N. Kaye y G. J. Wenhman (eds.), <i>Law, Morality and the Bible<\/i>, 1978; D. J. Wiseman, \u201cLaw and Order in Old Testament Times\u201d, <i>Vox Evangelica <\/i>8, 1973, pp. 5\u201321.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt; text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn197\" name=\"_ftnref197\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>F.C.F.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. En el Nuevo Testamento<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. Significado del t\u00e9rmino<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Hay mucha flexibilidad en el uso del t\u00e9rmino \u201cley\u201d (<\/span><span style=''>nomos<\/span><span lang=ES style=''>) en el NT.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>1. Frecuentemente se utiliza en el sentido can\u00f3nico para hacer referencia a todo al AT o a parte del mismo. En Ro. 3.19a claramente se refiere a todo el AT. Pablo cita de diferentes partes del AT en el contexto inmediatamente anterior, y debemos entender que sac\u00f3 esas citas de lo que \u00e9l llama \u201cla ley\u201d. Pero la flexibilidad con que usa el t\u00e9rmino es evidente. Porque cuando habla de \u201clos que est\u00e1n \u201cbajo la ley\u201d en la cl\u00e1usula siguiente, \u201cley\u201d en esta oportunidad tiene un significado diferente. Es probable que este significado m\u00e1s amplio, que comprende al AT en su totalidad, sea el sentido en Ro. 2.17\u201327. Esto tambi\u00e9n se evidencia en el uso de nuestro Se\u00f1or en varias ocasiones (cf. Mt. 5.18; Lc. 16.17; Jn. 8.17; 10.34; 15.25).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Pero tambi\u00e9n se emplea el t\u00e9rmino en un sentido can\u00f3nico m\u00e1s restringido para designar una parte del AT. En la expresi\u00f3n \u201cla ley y los profetas\u201d tenemos que entender que est\u00e1 comprendido todo el AT excepto \u201clos profetas\u201d (cf. Mt. 5.17; 7.12; 11.13; 22.40; Lc. 16.16; Hch. 13.15; Ro. 3.21b). En un sentido aun m\u00e1s restringido se emplea para el Pentateuco, para diferenciarlo de las otras dos divisiones principales del AT (cf. Lc. 24.44). Hay algunos casos en que no resulta claro si \u201cla ley de Mois\u00e9s\u201d se refiere simplemente al Pentateuco, o si se lo emplea en sentido m\u00e1s inclusivo, para hacer referencia al resto del AT no incluido en \u201clos profetas\u201d (cf. Jn. 1.45; Hch. 28.23). Es posible que, desde el momento que podemos utilizar la forma sencilla, \u201cla ley\u201d, en sentido m\u00e1s inclusivo, \u201cla ley de Mois\u00e9s\u201d puede tambi\u00e9n entenderse como que incluye m\u00e1s de lo que podr\u00eda estrictamente denominarse mosaico. Esto tambi\u00e9n es sintom\u00e1tico de la flexibilidad de los t\u00e9rminos en el uso neotestamentario, que surge a este respecto del hecho de que la expresi\u00f3n \u201cla ley y los profetas\u201d es una designaci\u00f3n conveniente para el AT en su totalidad.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>2. Hay casos en que el t\u00e9rmino designa la administraci\u00f3n mosaica dispensada en Sinai. Este uso resulta particularmente evidente en Pablo (cf. Ro. 5.13, 20; G\u00e1 3.17, 19, 21a). Estrechamente relacionado con esta connotaci\u00f3n est\u00e1 el uso que hace Pablo de la expresi\u00f3n \u201cbajo la ley\u201d (1 Co. 9.20; G\u00e1. 3.23; 4.4\u20135, 21; cf. Ef. 2.15; \u201cde la ley\u201d en Ro. 4.16). En estos casos concretos la caracterizaci\u00f3n significa estar ubicado dentro de la econom\u00eda mosaica o, en el caso de 1 Co. 9.20, considerarse como todav\u00eda obligado uno mismo por las instituciones mosaicas. La econom\u00eda mosaica, como administraci\u00f3n, tuvo sanci\u00f3n y autoridad divinas durante el per\u00edodo en que estuvo en vigencia. Este uso de la expresi\u00f3n \u201cbajo la ley\u201d no debe confundirse con otra aplicaci\u00f3n de la misma expresi\u00f3n, que trataremos m\u00e1s adelante.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>3. Frecuentemente se emplea el t\u00e9rmino para designar la ley de Dios como expresi\u00f3n de la voluntad divina. Los casos son tan numerosos que s\u00f3lo podemos citar unos cuantos (Ro. 3.20; 4.15; 7.2, 5, 7, 8\u20139, 12, 16, 22; 8.3\u20134, 7; 13.8, 10; 1 Co. 15.56; G\u00e1. 3.13; 1 Ti. 1.8; Stg. 1.25; 4.11). En todas las referencias como las indicadas se pone de manifiesto claramente la santidad de la ley y la obligaci\u00f3n de cumplirla como expresi\u00f3n del car\u00e1cter santo, justo, y bueno de Dios. Se expresa la obligaci\u00f3n, para los hombres a quienes concierne, en raz\u00f3n de estar \u201cbajo la ley\u201d (1 Co. 9.21, <\/span><span style=''>ennomos<\/span><span lang=ES style=''>).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>4. Algunas veces se utiliza \u201cley\u201d pr\u00e1cticamente como sin\u00f3nimo de ley especialmente revelada, en oposici\u00f3n a la obra de la ley originalmente inscrita en el coraz\u00f3n del hombre (Ro. 2.12\u201314). Debe entenderse que en los otros sentidos ley es la ley especialmente revelada. Pero en el caso que hemos citado, la atenci\u00f3n gira en torno a esta consideraci\u00f3n debido al contraste con respecto al modo de revelaci\u00f3n. Se pone el acento en la mayor plenitud y claridad de la revelaci\u00f3n especial, y en el aumento correlativo de responsabilidad para quienes la reciben.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>5. En diversas formas de expresi\u00f3n se utiliza el t\u00e9rmino \u201cley\u201d en sentido despectivo, para indicar la posici\u00f3n de la persona que se fija en la ley, y por lo tanto en las obras de la ley, como la manera de encontrar justificaci\u00f3n y aceptaci\u00f3n ante Dios. La f\u00f3rmula \u201cbajo la ley\u201d tiene este sentido (Ro. 6.14\u201315; G\u00e1. 5.18). Como indicamos anteriormente, no debe confundirse el uso de esta f\u00f3rmula con la que se aplica a la dispensaci\u00f3n mosaica (cf. G\u00e1. 3.23 y otros pasajes citados). La interpretaci\u00f3n del NT, y especialmente de las ep\u00edstolas paulinas, se ha visto complicada al no reconocerse esta distinci\u00f3n. La persona que se halla \u201cbajo la ley\u201d en el sentido de Ro. 6.14 se encuentra sujeta a la esclavitud del pecado debido a la culpabilidad, la corrupci\u00f3n, y el poder del mismo. Pero esta no era la consecuencia de estar bajo la econom\u00eda mosaica durante el per\u00edodo comprendido entre Mois\u00e9s y Cristo. Tampoco el estar \u201cbajo la ley\u201d, en este sentido, debe confundirse con un t\u00e9rmino similar que se aplica al creyente en Cristo (1 Co. 9.21). Con la misma fuerza que \u201cbajo la ley\u201d, en este sentido despectivo, tenemos la expresi\u00f3n \u201cde la ley\u201d (Ro. 4.14; G\u00e1. 3.18; Fil. 3.9); y la frase \u201cpor las obras de la ley\u201d (Ro. 3.20; G\u00e1. 2.16; 3.2, 5, 10) se refiere a la misma noci\u00f3n. \u201cSin las obras de la ley\u201d (Ro. 3.28) expresa el pensamiento opuesto. Deben interpretarse varias expresiones en funci\u00f3n de este concepto y de la condici\u00f3n que denota. Cuando Pablo dice, \u201caparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios\u201d (Ro. 3.21), se refiere a una justicia aparte de la obras de la ley, que por lo tanto constituye la ant\u00edtesis de una justicia basada en las obras. Cuando dice que hemos muerto a la ley y estamos libres de la ley (Ro. 7.4, 6), se refiere a la ruptura del v\u00ednculo que nos une a la ley como la manera de ser aceptados por Dios (cf. tamb. G\u00e1. 2.19). La ley como ley, como mandamiento que requiere obediencia y que imprime su maldici\u00f3n sobre todas las transgresiones, no tiene ninguna fuerza ni provisi\u00f3n para la justificaci\u00f3n del imp\u00edo. El contraste entre la justicia basada en la ley, que es nuestra propia justicia, y la justicia de Dios provista en Cristo, es el contraste entre el m\u00e9rito humano y el evangelio de la gracia (cf. Ro. 10.3; G\u00e1. 2.21; 5.4; Fil. 3.9). La pol\u00e9mica de Pablo en las ep\u00edstolas a Romanos y G\u00e1latas se refiere a esta ant\u00edtesis.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>6. A veces se emplea la palabra ley en el sentido de principio operativo y rector. En este sentido Pablo habla de \u201cla ley de la fe\u201d (Ro. 3.27, <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;; color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vrv2<\/span><span lang=ES style=''>; <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>rsv<\/span><span lang=ES style=' '> \u201cprincipio\u201d; <\/span><etiqueta id=\"#_ftn198\" name=\"_ftnref198\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vp<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=''> \u201craz\u00f3n\u201d), que contrasta con la ley de las obras. El contraste es entre el principio de la fe y el de las obras. Es el mismo concepto que ofrece la mejor interpretaci\u00f3n del t\u00e9rmino \u201cley\u201d en Ro. 7.21, 23, 25b; 8.2.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En consecuencia, hay una gran diversidad en la denotaci\u00f3n del t\u00e9rmino \u201cley\u201d, y a veces una profunda diferencia de connotaci\u00f3n. El resultado es que un sentido totalmente diferente al que quer\u00eda darle el escritor u orador en el NT podr\u00eda atribuirse a sus palabras si no se aprecia la diferencia que surge de su uso. Hay casos, especialmente en Pablo, en que la transici\u00f3n de un sentido al otro aparece en cl\u00e1usulas adyacentes. En Ro. 3.21, si no apreciamos los dos sentidos diferentes de la palabra, tendr\u00edamos una evidente contradicci\u00f3n. En Ro. 4.14 la expresi\u00f3n \u201cde la ley\u201d excluye la fe. No obstante, en el vv. 16 \u201cde la ley\u201d no excluye la fe, porque se afirma que los que son de la ley son objeto de la misma promesa. Por lo tanto, se requieren diferentes sentidos. Hay otras clasificaciones que escapan a las que hemos dado, y que otros matices de significaci\u00f3n y aplicaci\u00f3n sugerir\u00edan. Adem\u00e1s, en numerosas ocasiones es dif\u00edcil determinar con seguridad la denotaci\u00f3n precisa. En general, sin embargo, cuando se reconocen las distinciones que hemos presentado, la interpretaci\u00f3n se ver\u00e1 libre de frecuentes distorsiones, y se resolver\u00e1n dificultades innecesarias.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. La ley y el evangelio<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Seg\u00fan el an\u00e1lisis anterior, resulta evidente la importancia de la relaci\u00f3n que el creyente establece con la ley de Dios. Estar \u201cbajo la ley\u201d en un sentido (Ro. 6.14) excluye a la persona del disfrute de la gracia que imparte el evangelio; estar \u201cbajo la ley\u201d es lo opuesto de estar \u201cbajo la gracia\u201d, y significa que la persona es esclava de la condenaci\u00f3n y el poder del pecado. En este sentido, por lo tanto, es por medio del evangelio que somos liberados de la ley (Ro. 7.6) y que estamos muertos a la ley (Ro. 7.4): hemos muerto para aquella a la que est\u00e1bamos sujetos\u201d (cf. G\u00e1. 2.19). Se anula el evangelio si no se aprecia cu\u00e1n decisiva es esta liberaci\u00f3n. En ese caso habremos ca\u00eddo de la gracia y Cristo no nos servir\u00e1 de nada (cf. G\u00e1. 5.4). Pero esto no es todo lo que podemos decir sobre la relaci\u00f3n entre la ley y el evangelio. Pablo dijo tambi\u00e9n en lo central de su exposici\u00f3n y defensa del evangelio de gracia: \u201c\u00bfLuego por la fe invalidamos la ley? En ninguna manera, sino que confirmamos la ley\u201d (Ro. 3.31). Como creyente, afirma que est\u00e1 de acuerdo en que la ley es buena, que en su ser interior se deleita en la ley de Dios, que con la mente sirve a la ley de Dios (Ro. 7.16, 22, 25), y que el prop\u00f3sito de lo que llev\u00f3 a cabo Cristo fue que pudiera cumplirse la justicia de la ley en los que no caminan seg\u00fan la carne, sino seg\u00fan el Esp\u00edritu (Ro. 8.4). Si queremos un ejemplo de la ley en que estaba pensando lo encontraremos en Ro. 7.7. Y no puede quedarnos ninguna duda de que en Ro. 13.9 nos ofrece ejemplos concretos de la ley que el amor satisface, mostrando as\u00ed que no hay incompatibilidad entre el amor como el factor que regula la vida del creyente, y su conformidad a los mandamientos que enuncia la ley de Dios. No puede escap\u00e1rsenos la conclusi\u00f3n de que los preceptos del Dec\u00e1logo son pertinentes para el creyente, como criterio de la forma de vida que nos dicta el amor a Dios y a nuestro pr\u00f3jimo. El mismo ap\u00f3stol utiliza t\u00e9rminos que tienen el mismo efecto que el de estar \u201cbajo la ley\u201d cuando dice, \u201cno estando yo sin ley de Dios, sino bajo la ley de Cristo\u201d (1 Co. 9.21). Con respecto a la obligaci\u00f3n no est\u00e1 divorciado de la ley de Dios, no esta fuera de la ley en relaci\u00f3n con Dios. Y esto se ve validado y ejemplificado en el hecho de estar ligado a la ley de Cristo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Cuando Pablo afirma que \u201cel cumplimiento de la ley es el amor\u201d (Ro. 13.10), es obvio que los mandamientos a que se hace referencia en el vers\u00edculo precedente son ejemplos de la ley que tiene en mente. Pero por medio de las palabras \u201cy cualquier otro mandamiento\u201d, nos sugiere que no ha enumerado la totalidad de los mandamientos. La distinci\u00f3n es, por lo tanto, que \u201cla ley\u201d es el t\u00e9rmino gen\u00e9rico, y los mandamientos las expresiones espec\u00edficas. En consecuencia, aunque el ap\u00f3stol Juan no habla en funci\u00f3n del cumplimiento de la ley, el acento que pone en la necesidad de guardar y cumplir los mandamientos (1 Jn. 2.3\u20134; 3.22, 24; 5.2\u20133) tiene el mismo prop\u00f3sito. Y cuando dice que \u201cel que guarda su palabra, en \u00e9ste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado\u201d (1 Jn. 2.5), se est\u00e1 refiriendo a lo que en otra parte define como aquello en lo cual consiste el amor de Dios, o sea, que guardemos sus mandamientos\u201d (1 Jn. 5.3). En resumen, el cumplimiento de los mandamientos de Dios es la expresi\u00f3n pr\u00e1ctica de ese amor, aparte del cual no conocemos a Dios, y nuestra profesi\u00f3n de cristianos es una mentira (cf. 1 Jn. 2.4; 4.8). Las ense\u00f1anzas de Juan reproducen las de nuestro Se\u00f1or, y es Juan quien nos hace llegar las correspondientes admoniciones de Jes\u00fas (Jn. 14.15, 21; 15.10). Tambi\u00e9n es significativo que nuestro Se\u00f1or mismo destaca la necesidad de guardar los mandamientos al apelar a su propio ejemplo de guardar los mandamientos del Padre, permaneciendo as\u00ed en \u00e9l (y obligando al) amor del Padre (cf. Jn. 10.17\u201318; 15.10).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Ninguno de los escritores neotestamentarios muestra mayor celo por los frutos que acompa\u00f1an y vindican la fe que Santiago. El criterio por el cual debemos valorar estos frutos es \u201cla perfecta ley, la de la libertad\u201d (Stg. 1.25). Santiago, al igual que los dem\u00e1s escritores del NT, sabe bien que el amor es lo que lo mueve todo. La \u201cley real\u201d es la que dice amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a t\u00ed mismo (Stg. 2.8). Pero tampoco puede Santiago concebir el amor y la ley aparte de ejemplos concretos de la ley, y de expresiones concretas de amor en los mandamientos, ejemplos de los cuales ofrece (Stg. 2.11). Es por esta ley que seremos juzgados (Stg. 2.12) ; es en esta ley que debemos continuar (Stg. 1.25); es esta ley la que debemos guardar en cada una de sus demandas (Stg. 2.10) ; es esta la ley que debemos cumplir (Stg. 4.11).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La raz\u00f3n de esta sostenida apelaci\u00f3n a la ley de Dios como la norma por la cual se juzgar\u00e1 la conducta del creyente, y por medio de la cual debe gobernar su vida, reside en la relaci\u00f3n de la ley con el car\u00e1cter de Dios. Dios es santo, justo, y bueno. De la misma manera, \u201cla ley \u2026 es santa, y el mandamiento santo, justo y bueno\u201d (Ro. 7.12). La ley es, por lo tanto, el reflejo de las propias perfecciones de Dios. En una palabra, es el trasunto de la santidad de Dios tal como ella adquiere expresi\u00f3n para la regulaci\u00f3n del pensamiento y la conducta consonantes con su gloria. Debemos ser santos en todos los aspectos de la vida porque el que nos ha llamado es santo (1 P. 1.15\u201316). El liberarnos de las demandas de la ley ser\u00eda contradecir la relaci\u00f3n con Dios que establece la gracia. La salvaci\u00f3n es salvaci\u00f3n del pecado, y \u201cel pecado es infracci\u00f3n de la ley\u201d (1 Jn. 3.4). La salvaci\u00f3n consiste, por lo tanto, en ser salvados de quebrantar la ley y, en consecuencia, en ser salvados para conformarnos a ella. La teor\u00eda antinomiana vulnera la esencia misma del evangelio. Propone, en efecto, que continuemos en el pecado.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El creyente es re-creado a la imagen de Dios, y por lo tanto ama a Dios y tambi\u00e9n a su hermano (1 Jn. 4.20\u201321). Y como ama a Dios, ama lo que refleja la perfecci\u00f3n de Dios. Se deleita en la ley de Dios seg\u00fan el hombre interior (Ro. 7.22). La obediencia es su gozo, la desobediencia el azote de su coraz\u00f3n. El santo est\u00e1 destinado a conformarse a la imagen del Hijo de Dios (Ro. 8.29), y es rehecho seg\u00fan aquel que no conoci\u00f3 pecado y que pudo decir, \u201ctu ley est\u00e1 en medio de mi coraz\u00f3n\u201d (Sal. 40.8).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> G. Liedke, C. Petersen, \u201cInstrucci\u00f3n\u201d, <i>\u00b0DTMAT<\/i>, t(t). II, cols. 1292\u20131306; H. H. Esser, \u201cLey\u201d, <i>\u00b0DTNT<\/i>, t(t). II, pp. 419\u2013432; J. Jeremias, <i>Teolog\u00eda del Nuevo Testamento<\/i>, 1977, t(t). I, pp. 240ss; F H. Schelkle, <i>Teolog\u00eda del Nuevo Testamento<\/i>, 1975, t(t). I, pp. 176\u2013184; t(t). II, pp. 52\u201364; G. B. Bodge, <i>La ley perfecta<\/i>, s\/f; E. F. Kevan, <i>La ley y el evangelio<\/i>, 1967.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>J. Durham, <i>The Law Unsealed<\/i>, 1802; S. H. Tyng, <i>Lectures on the Law and the Gospel<\/i>, 1849; W. S. Plumer, <i>The Law of God as Contained in the Ten Commandments<\/i>, 1864; P. H. Eldersveld, <i>Of Law and Love<\/i>, 1954; C. H. Dodd, \u201cEnnornos Christou\u201d en <i>More New Testament Studies<\/i>, 1968, pp. 134\u2013148; id., <i>Gospel and Law<\/i>, 1953; E. F. Kevan, <i>The Evangelical Doctrine of Law<\/i>, 1955; H. N. Ridderbos, <i>When the Time Had Fully Come<\/i>, 1957; H.-H. Esser, <i>NIDNTT <\/i>2, pp. 436\u2013456; H. Preisker, <i>TDNT <\/i>2, pp. 372s; J. D. M. Derrett, <i>Law in the New Testament<\/i>, 1970. (* <span style='text-transform:uppercase'>\u00c9tica b\u00edblica<\/span> )<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn199\" name=\"_ftnref199\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>J.M.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Concepto de Ley\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-2\">1.1 En su Sentido Amplio<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-3\">1.2 En su Sentido Estricto<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">2 Obligaci\u00f3n Impuesta por Ley<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">3 Clasificaci\u00f3n de las Leyes<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Concepto de Ley<\/h2>\n<h3>En su Sentido Amplio<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su sentido m\u00e1s amplio, el t\u00e9rmino \u201cley\u201d se entiende como esa gu\u00eda exacta, regla o norma autorizada por la cual un ser se mueve a la acci\u00f3n o se abstiene de ella.  En este sentido hablamos de ley incluso en referencia a las criaturas que son incapaces de pensar o desear y a la materia inanimada.   El libro de los Proverbios (cap. 8,17) dice de la Sabidur\u00eda Eterna que estaba presente cuando Dios \u201casent\u00f3 los  cielos\u2026 cuando traz\u00f3 un c\u00edrculo sobre la faz del abismo, cuando al mar dio su precepto &#8212;y las aguas no rebasar\u00e1n su orilla.\u201c Job (28,25 ss.) alaba la sabidur\u00eda de Dios, que \u201cdio peso al viento y afor\u00f3 las aguas con un m\u00f3dulo, cuando a la lluvia impuso ley, y un camino a los giros de los truenos.\u201d\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La experiencia diaria nos ense\u00f1a que todas las cosas son impulsadas por su propia naturaleza a asumir una actitud determinada y constante.  Los investigadores de las ciencias naturales sostienen que es una verdad establecida que toda la naturaleza est\u00e1 gobernada por leyes universales y constantes y que el objeto de las ciencias naturales es tratar de descubrir estas leyes y dejar en claro sus relaciones rec\u00edprocas en todas las direcciones.   Por ejemplo, todos los cuerpos est\u00e1n sujetos a la ley de inercia, es decir, persisten en el estado de reposo o movimiento en que pueden estar hasta que una causa externa cambia esta condici\u00f3n. Kepler descubri\u00f3 las leyes seg\u00fan las cuales los planetas se mueven en \u00f3rbitas el\u00edpticas alrededor del Sol; Newton, la ley de gravedad por la cual todos los cuerpos atraen en proporci\u00f3n directa a su masa e inversamente al cuadrado de la distancia entre ellos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hoy d\u00eda se  conocen las leyes que gobiernan la luz, el calor y la electricidad; la qu\u00edmica, biolog\u00eda y fisiolog\u00eda tambi\u00e9n tienen sus leyes.  Las f\u00f3rmulas cient\u00edficas con las que los estudiosos expresan estas leyes son leyes s\u00f3lo en la medida en que indiquen qu\u00e9 procesos realmente tienen lugar en los objetos bajo consideraci\u00f3n, pues la ley implica una regla pr\u00e1ctica seg\u00fan la cual las cosas act\u00faan.  Estas f\u00f3rmulas cient\u00edficas por s\u00ed mismas no ejercen influencia sobre las cosas; ellas simplemente dejan constancia del estado en el que estas cosas est\u00e1n.   Las leyes de la naturaleza no son m\u00e1s que las fuerzas y tendencias a un m\u00e9todo de actividad determinado y constante implantado por el Creador en la naturaleza de las cosas, o la propia actividad homog\u00e9nea e invariable que es el efecto de esta tendencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La palabra ley se utiliza en este \u00faltimo sentido cuando se afirma que una  ley natural ha sido modificada o suspendida por un milagro.   Pues el milagro no cambia la naturaleza de las cosas o su tendencia constante; el poder divino simplemente evita que las cosas produzcan su efecto natural, o las utiliza como medios para lograr un efecto que sobrepase sus poderes naturales.   La tendencia natural a una manera determinada de actividad por parte de las criaturas que no tienen ni el poder de pensar ni de voluntad puede llamarse ley por un doble motivo: en primer lugar, porque constituye la raz\u00f3n decisiva y la gu\u00eda para el control de las actividades de dichas criaturas, y por consiguiente lo que respecta a las criaturas irracionales cumple la tarea que incumbe a la ley en el sentido estricto en lo que respecta a los seres racionales; y, adem\u00e1s, porque es la expresi\u00f3n y el efecto de una voluntad racional que da la ley.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ley es un principio de regulaci\u00f3n y debe, como toda regulaci\u00f3n, ser remitida a un ser pensante y con voluntad.  Esta ser pensante y con voluntad es el  Creador y regulador de todas las cosas, Dios mismo.  Se puede decir que las fuerzas y tendencias naturales colocadas en la naturaleza de las criaturas, son ellas mismas la ley, la expresi\u00f3n permanente de la voluntad del Eterno Veedor qui\u00e9n influye en las criaturas y las gu\u00eda a sus fines se\u00f1alados, no por meras influencias externas, sino por sus inclinaciones e impulsos internos.\n<\/p>\n<h3>En su Sentido Estricto<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">En un sentido m\u00e1s estricto y exacto se habla de ley s\u00f3lo en referencia a seres libres dotados de raz\u00f3n. Pero incluso en este sentido, el t\u00e9rmino \u201cley\u201d se utiliza a veces con uno m\u00e1s amplio, a veces con un significado m\u00e1s restringido. Por ley se entiende a veces todas las normas autorizadas de la acci\u00f3n de seres libres y racionales.   En este sentido se le llama leyes a las reglas de las artes, la poes\u00eda, la gram\u00e1tica, e incluso a las exigencias de la moda o la etiqueta.  Sin embargo, este es un modo de expresi\u00f3n inexacto y exagerado. En el sentido propio y estricto las leyes son las normas morales de acci\u00f3n que obligan en conciencia, creadas para una comunidad libre y aut\u00f3noma.   Este es probablemente el significado original de la palabra \u201cley\u201d, de donde fue transformada gradualmente a los otros tipos de leyes (las  leyes naturales, las leyes del arte).  En este sentido la ley se puede definir con Santo Tom\u00e1s de Aquino (Summa Theol, I-II:90:4) como: Una regulaci\u00f3n de acuerdo con la raz\u00f3n  promulgada por el jefe de una comunidad en aras del bienestar com\u00fan.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ley es en primer lugar una regulaci\u00f3n, es decir, un principio pr\u00e1ctico, cuyo objetivo es ordenar las acciones de los miembros de la comunidad.   En cualquier comunidad debe haber una autoridad que tenga el derecho de dictar normas vinculantes en cuanto a la manera en que deben actuar sus miembros, a fin de obtener una cooperaci\u00f3n unificada y sistematizada.   La ley es tal norma vinculante y extrae su fuerza de restricci\u00f3n u  obligatoria de la voluntad del superior.  La ley es vinculante en tanto lo desee el superior y en la medida en que lo desee.  Sin embargo, no todas las regulaciones del superior son vinculantes, sino s\u00f3lo aquellas que est\u00e9n de acuerdo con la raz\u00f3n.   La ley es el criterio de la acci\u00f3n razonable y debe, por lo tanto, ser razonable. Una ley que no est\u00e9 conforme con la raz\u00f3n es una contradicci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es evidente que las  leyes divinas deben ser  necesariamente razonables y justas, pues la voluntad de Dios es esencialmente santa y justa y s\u00f3lo puede ordenar lo que est\u00e1 en armon\u00eda con la sabidur\u00eda divina, la justicia y la santidad.   Las leyes humanas, sin embargo, deben estar subordinada a la  ley divina, o al menos, no deben contradecirla, pues la autoridad humana es s\u00f3lo una participaci\u00f3n en el poder divino supremo del gobierno, y es imposible que Dios le pueda dar a los seres humanos el derecho para expedir leyes que no sean razonables y en contravenci\u00f3n de su voluntad.   Adem\u00e1s, la ley debe ser ventajosa para el bienestar com\u00fan, lo cual es un principio reconocido universalmente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Que las leyes divinas son ventajosas para el bien com\u00fan no necesita pruebas. La gloria del  Creador es, verdaderamente, el objetivo final de las leyes divinas, pero Dios desea alcanzar esta gloria por la felicidad de la  humanidad. Las leyes humanas tambi\u00e9n deben ser \u00fatiles para el bienestar com\u00fan, pues las leyes se imponen a la comunidad como tal, con el fin de guiarla a su meta; esa meta, sin embargo, es el bienestar com\u00fan. Adem\u00e1s, las leyes son para regular a los miembros de la comunidad.   Esto s\u00f3lo puede suceder mediante el esfuerzo de todos por alcanzar un objetivo com\u00fan, pero este objetivo no puede ser otro que el bienestar com\u00fan. En consecuencia, todas las leyes deben de alguna manera servir al bien com\u00fan.    Una ley claramente in\u00fatil o perjudicial a fortiori a la comunidad no es verdadera ley. Podr\u00eda tener a la vista s\u00f3lo en beneficio de  individuos particulares y, en consecuencia, subordinar\u00eda el bien com\u00fan al bienestar de individuos, el mayor al menor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo tanto, la ley se distingue de un mandato o precepto por esta aplicaci\u00f3n esencial al bienestar com\u00fan.  Toda ley es una forma de mandato, pero no todos los mandatos son una ley.   Cada regla vinculante que un superior o maestro les da a sus subordinados es un mandato, sin embargo, s\u00f3lo es una ley cuando se impone a la comunidad para el logro del bienestar com\u00fan.  Adem\u00e1s, un mandato se puede dar para una persona o caso individual; pero la ley es un est\u00e1ndar autoritativo y permanente para la comunidad, y permanece en vigor hasta que sea anulado o dejado de lado.  Otra condici\u00f3n de la ley es que debe proceder del representante de la m\u00e1xima  autoridad p\u00fablica, sea \u00e9sta una persona sola, varias personas, o, finalmente, la totalidad de todos los miembros de la comunidad, como en una democracia, pues la  ley, como ya se ha dicho, es una norma  obligatoria que regula la comunidad para el logro del bienestar com\u00fan. Esta norma se refiere ya sea a toda la comunidad en s\u00ed o a las personas en la m\u00e1xima posici\u00f3n en quienes recae la gu\u00eda de toda la comunidad.    Ninguna orden o unidad ser\u00eda posible si los  individuos privados tuviesen la libertad para imponer normas vinculantes respecto a los dem\u00e1s en lo que se refiere al bienestar com\u00fan. Este derecho debe quedar reservado para el jefe supremo de la comunidad.   El hecho de que la ley es una emanaci\u00f3n de la m\u00e1xima autoridad, o es emitida por el presidente de la comunidad en virtud de su autoridad, es lo que la distingue de los simples consejos, peticiones o advertencias, las cuales no presuponen un poder de  jurisdicci\u00f3n y pueden, por otra parte, ser dirigidos por personas privadas a los otros e incluso a superiores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, las leyes deben ser  promulgadas, es decir, dadas a  conocer a todos.  La ley, en el sentido estricto, se impone a seres libres y racionales como una gu\u00eda para el control de sus  actos, pero puede ser tal s\u00f3lo cuando se ha proclamado a los que est\u00e1n sujetos a la misma. De ah\u00ed surge el axioma general: Lex non promulgata non obligat, una ley que no ha sido promulgada no es vinculante.   Pero no es absolutamente  necesario para la promulgaci\u00f3n que la ley se d\u00e9 a conocer a todas las personas; sino que basta con que la ley sea anunciada a la comunidad como tal, de modo que pueda llegar a conocimiento de todos los miembros de la comunidad. Adem\u00e1s, todas las leyes no requieren el mismo tipo de promulgaci\u00f3n. En la actualidad (1910), las leyes se consideran suficientemente promulgadas cuando se publican en las revistas oficiales (boletines oficiales estatales o imperiales, registros de leyes, etc.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s de la ley moral seg\u00fan tratada anteriormente, se acostumbra a hablar de leyes morales en un sentido m\u00e1s amplio. As\u00ed, se dice que es una ley moral que nadie es enga\u00f1ado voluntariamente, que nadie miente sin una raz\u00f3n, que todos se esfuerzan por conocimiento la verdad.   Pero es s\u00f3lo en un sentido irreal y figurativo que estas leyes se llaman morales; son, en realidad, s\u00f3lo las  leyes naturales de la voluntad  humana. Porque aunque la voluntad es libre, est\u00e1 sujeta a ciertas tendencias y leyes innatas, dentro de cuyos l\u00edmites solo act\u00faa libremente, y estas leyes se llaman morales s\u00f3lo porque influyen en las actividades de un  libre albedr\u00edo.   Por lo tanto, no se expresan por un imperativo \u00abdebe\u00bb.  Se limitan a afirmar que por raz\u00f3n de las tendencias innatas, los hombres est\u00e1n acostumbrados a actuar de una manera determinada, y que esas leyes son observadas incluso por aquellos que no tienen conocimiento de ellas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para comprender a\u00fan mejor el significado de la ley moral en sentido estricto, a partir de ahora el sentido \u00fanico en este art\u00edculo, se deben considerar dos  condiciones de tal ley. Existe primero en el intelecto y la voluntad del legislador.   Antes de que el legislador emita la ley, debe aprehenderla en su mente como un principio pr\u00e1ctico, y al mismo tiempo percibir que se trata de un est\u00e1ndar de acci\u00f3n razonable para sus s\u00fabditos y uno ventajoso para el bienestar com\u00fan.   Luego debe tener la voluntad de hacer  obligatoria la observancia de este principio para sus s\u00fabditos.  Por \u00faltimo, debe dar a conocer o notificar a sus subordinados sobre este principio o est\u00e1ndar autoritativo como la expresi\u00f3n de su voluntad.   En forma estricta, la legislaci\u00f3n en el sentido activo consiste en este \u00faltimo  acto, el mandato de los superiores a los inferiores.   Este mandato es un acto de la raz\u00f3n, pero presupone necesariamente el antedicho acto de la voluntad y recibe de \u00e9ste su toda su fuerza coercitiva.  La ley, sin embargo, no alcanza esta fuerza coercitiva hasta el momento en que se da a conocer o se proclama a la comunidad. Y esto nos lleva al punto que la ley puede ser considerada objetivamente, ya que existe aparte del legislador.   En esta etapa la ley existe ya sea  en la mente de los sujetos o en cualquier se\u00f1al permanente que conserve la memoria de la misma, por ejemplo, tal como se encuentra en una colecci\u00f3n de leyes.  Estas se\u00f1ales externas, sin embargo, no son absolutamente  necesarias para la ley.  Dios ha escrito la  ley moral natural, al menos en sus l\u00edneas m\u00e1s generales, en los corazones de todos los hombres, y es obligatoria sin ninguna se\u00f1al externa. Adem\u00e1s, para las leyes  humanas no es absolutamente necesaria una se\u00f1al externa y permanente.  Es suficiente si la ley se da a conocer a los sujetos, y este conocimiento se puede obtener por la tradici\u00f3n oral.\n<\/p>\n<h2>Obligaci\u00f3n Impuesta por Ley<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La ley (en el sentido estricto) y el mandato se distinguen principalmente de otras reglas de acci\u00f3n autoritativas en la medida en que implican obligaci\u00f3n.    La ley es una atadura impuesta a los s\u00fabditos, por la cual se restringe su voluntad o en cierto modo es puesta bajo compulsi\u00f3n respecto a la realizaci\u00f3n u omisi\u00f3n de  acciones concretas. Por lo tanto, Arist\u00f3teles hace mucho tiempo que la ley tiene fuerza coercitiva.   Y San Pablo ( Rom. 13,1 ss.) ense\u00f1a que estamos obligados a  obedecer las ordenanzas de las autoridades no s\u00f3lo por  temor, sino tambi\u00e9n en aras de la conciencia. \u00bfEn qu\u00e9 consiste pues esta obligaci\u00f3n que la ley nos impone?   Los modernos sistemas  \u00e9ticos que buscan construir una moral independiente de Dios y la religi\u00f3n, se enfrentan aqu\u00ed a un enigma inexplicable.  Se han hecho los mayores esfuerzos para construir una verdadera obligaci\u00f3n sin tener en cuenta a Dios.   Seg\u00fan  Kant nuestra misma raz\u00f3n es la \u00faltima fuente de la obligaci\u00f3n, nos obliga de por s\u00ed, es nomot\u00e9tica y aut\u00f3noma, y la forma absoluta en la que nos manda es el  imperativo categ\u00f3rico. Estamos obligados a cumplir la ley s\u00f3lo por s\u00ed misma o porque es la ley de nuestra raz\u00f3n; hacer algo porque otro nos lo ha mandado, no es moral, incluso si este otro ser es Dios.    Este punto de vista es totalmente insostenible. No le debemos obediencia a las leyes de Iglesia y Estado porque nos vinculemos a la misma, sino porque su autoridad superior nos obliga.   El ni\u00f1o debe obediencia a sus padres, no porque se dedica a hacerlo, sino porque la autoridad de los padres lo obliga.  Quien afirma que el hombre se compele a s\u00ed mismo, golpea la ra\u00edz de toda autoridad y afirma el principio del  anarquismo.   La autoridad es el derecho de emitir reglamentos vinculantes y obligatorios para los dem\u00e1s.  El que sostiene que nadie puede ponerse bajo obligaci\u00f3n m\u00e1s que a s\u00ed mismo niega,  por lo tanto, toda autoridad.  Lo que se dice de la autoridad humana es igualmente v\u00e1lido para la autoridad divina. Le debemos adoraci\u00f3n, obediencia y amor a Dios, no porque nos comprometemos a hacerlo, sino porque Dios nos obliga a trav\u00e9s de sus mandamientos.   La afirmaci\u00f3n de que hacer algo, porque Dios nos ha mandado es heteronom\u00eda (sujeci\u00f3n a la ley de otro) y por lo tanto no es moral, implica en principio la destrucci\u00f3n de toda religi\u00f3n, que en su esencia se basa en el sometimiento de la criatura a su Creador.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A los partidarios de la autonom\u00eda  kantiana tambi\u00e9n se les puede preguntar si el hombre se une por necesidad o voluntad.   Si voluntariamente, entonces podr\u00e1 en cualquier momento anular dicha obligaci\u00f3n; en consecuencia, en un sentido pr\u00e1ctico, no existe ninguna obligaci\u00f3n. Si por necesidad, surge la pregunta \u00bfde d\u00f3nde viene esta necesidad de atarse incondicionalmente? A esta pregunta Kant no tiene una respuesta que dar. \u00c9l nos remite a una necesidad indemostrable e incomprensible. \u00c9l dice: \u00abToda la raz\u00f3n humana es incapaz de explicar c\u00f3mo la raz\u00f3n pura puede ser pr\u00e1ctica (obligaci\u00f3n impositiva)\u2026  Por lo tanto, es cierto, no comprendemos la necesidad pr\u00e1ctica incondicionada del imperativo moral, pero, sin embargo, comprendemos su incomprensibilidad, que es todo lo que puede exigirse, en justicia, a partir de una filosof\u00eda que busca llegar a los principios que marca el l\u00edmite de la raz\u00f3n humana [\u00abGrundleg. zur Metaphys. der Sitten \u00ab, ed. Hartenstein, IV (1838), 91-93].     Kant, que sin duda deja de lado todos los misterios cristianos, de esta forma nos impone en la filosof\u00eda un misterio de su propia invenci\u00f3n. Las opiniones de Kant contienen un germen de verdad, el cual, sin embargo, distorsionan hasta que ya no puede ser reconocido.    Para que una ley humana pueda ser obligatoria debemos tener en nosotros mismos desde el principio la convicci\u00f3n de que vamos a hacer el bien y evitar el mal, que vamos a obedecer la autoridad leg\u00edtima, etc. Pero surge la pregunta adicional \u00bfde d\u00f3nde recibimos esta convicci\u00f3n? De Dios, nuestro Creador.   As\u00ed como todo nuestro ser es una imagen de Dios, as\u00ed tambi\u00e9n nuestra raz\u00f3n, con sus facultades y tendencias innatas, es una imagen de la raz\u00f3n divina, y nuestras cogniciones que formamos involuntariamente como consecuencia de la tendencia natural son una participaci\u00f3n en la sabidur\u00eda divina, &#8212;son, podr\u00eda decirse, un derramamiento de la luz divina en la raz\u00f3n creada.   Esto es, de hecho, no debe entenderse como si tuvi\u00e9semos ideas innatas, sino que la capacidad y la inclinaci\u00f3n es innata en nosotros en virtud de la cual formamos espont\u00e1neamente conceptos y principios universales, tanto en el orden te\u00f3rico como en el pr\u00e1ctico, y discernimos f\u00e1cilmente que en estos principios pr\u00e1cticos se manifiesta la voluntad del Director Supremo de todas las cosas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La  filosof\u00eda kantiana tiene ahora pocos seguidores; la mayor\u00eda de los campeones de la \u00e9tica independiente tratan de explicar el origen del deber por la experiencia y el desarrollo. T\u00edpicas de escritores sobre la \u00e9tica de esta escuela son las opiniones de Herbert Spencer.   Este  fil\u00f3sofo de la evoluci\u00f3n cre\u00eda que ya hab\u00eda descubierto en los animales, principalmente en los perros, evidencias de la conciencia, especialmente los inicios de la conciencia del deber, la idea de obligaci\u00f3n.   Esta conciencia del deber se desarrolla en los hombres por la acumulaci\u00f3n de experiencias y por la herencia. El deber se nos presenta como una restricci\u00f3n de nuestras  acciones.  Sin embargo, hay diversas variedades de tales restricciones.    La restricci\u00f3n interior se desarrolla por inducci\u00f3n, en la medida en que discernimos por la experiencia repetida que ciertas acciones tienen resultados \u00fatiles y otras, perjudiciales. De este modo, somos atra\u00eddos a unas y huimos de las otras.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A esto se a\u00f1ade la restricci\u00f3n externa, el  temor a los malos resultados o castigos que nos amenazan desde fuera y que en su forma son de tres tipos. En las primeras etapas del desarrollo el hombre tiene que abstenerse de  acciones por el temor a la ira de los asociados no civilizados (sanci\u00f3n social).   En una etapa superior el hombre debe evitar muchas acciones, porque tales ser\u00edan castigadas por un asociado poderoso y audaz que ha tenido \u00e9xito en hacerse jefe (sanci\u00f3n estatal). Por \u00faltimo, tenemos adem\u00e1s el temor a los esp\u00edritus de los muertos, en especial de los jefes muertos, que, se cre\u00eda, se quedaban cerca y todav\u00eda inflig\u00edan castigos sobre muchas acciones desagradables para ellos (sanci\u00f3n  religiosa).   La restricci\u00f3n externa, es decir, el miedo al castigo, cre\u00f3 en la humanidad, todav\u00eda poco desarrollado, el concepto de compulsi\u00f3n, de obligaci\u00f3n en relaci\u00f3n con determinadas acciones.  Este concepto surgi\u00f3 originalmente s\u00f3lo en lo que se refiere a las acciones que eran seguidas r\u00e1pidamente por castigos externos.   Poco a poco, por asociaci\u00f3n de ideas, tambi\u00e9n se relacion\u00f3 con otras acciones hasta entonces realizadas o evitadas simplemente a causa de sus consecuencias naturales. A trav\u00e9s de la evoluci\u00f3n, sin embargo, contin\u00faa diciendo, la idea de compulsi\u00f3n, debida solamente a confusi\u00f3n o falsa generalizaci\u00f3n, tiende a desaparecer y eventualmente, se encuentra s\u00f3lo en casos excepcionales.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Spencer dijo haber encontrado, a\u00fan hoy, aqu\u00ed y all\u00e1 hombres que regularmente hacen el bien y evitar el mal sin tener una idea de la compulsi\u00f3n.    La mayor\u00eda de los escritores modernos sobre \u00e9tica, que no tienen un punto de vista cristiano positivo, adoptar estas ideas de Spencer, por ejemplo Laas, von Gizycki, Paulsen, Leslie, Fouill\u00e9e y muchos otros.    Sin embargo, Spencer y sus seguidores est\u00e1n equivocados, pues su explicaci\u00f3n del deber descansa en premisas totalmente insostenibles. Presupone que el animal tiene ya una conciencia, que el hombre no se diferencia esencialmente del animal, que se ha ido desarrollado gradualmente a partir del animal, que no posee poderes espirituales esencialmente superiores, etc.  Por otra parte, su explicaci\u00f3n del deber es insignificante.   Nadie afirmar\u00eda de un hombre que act\u00faa por deber si se abstiene de ciertas  acciones por el temor de las penas de la polic\u00eda, o la ira de sus semejantes. Adem\u00e1s, \u00bfcu\u00e1l es el significado de una obligaci\u00f3n que es s\u00f3lo un producto accidental de la evoluci\u00f3n, destinada a desaparecer con el avance de esta \u00faltima, y sin tener en cuenta que no somos responsables a ning\u00fan superior?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En contraste con estas hip\u00f3tesis modernas e insostenibles, la concepci\u00f3n te\u00edsta cristiana del mundo explic\u00f3 desde hace mucho tiempo el origen y la naturaleza del deber de una manera plenamente satisfactoria. Desde la eternidad estuvo presente para el Esp\u00edritu de Dios el plan de gobierno del mundo que \u00c9l hab\u00eda resuelto crear.    Este plan de gobierno es la eterna ley (lex aeterna) seg\u00fan la cual Dios gu\u00eda todas las cosas hacia su meta final: la glorificaci\u00f3n de Dios y la felicidad eterna de la humanidad.   Pero el Creador no mueve a las criaturas, como lo hacen los hombres, simplemente por una fuerza externa, por presi\u00f3n o impacto y similares, sino por las tendencias e impulsos que ha implantado en las criaturas y, lo que es m\u00e1s, en cada uno de acuerdo a su naturaleza individual. \u00c9l gu\u00eda a las criaturas irracionales por impulsos, inclinaciones o instintos ciegos.   Sin embargo, no puede guiar de esta manera a los hombres racionales y libres, sino  s\u00f3lo (como se adapta a la naturaleza del hombre) por las leyes morales que implant\u00f3 en el coraz\u00f3n humano en el acto de su creaci\u00f3n.   Tan pronto el hombre llega al uso de raz\u00f3n forma, como ya se ha indicado, debido a predisposiciones y tendencias innatas, los principios morales m\u00e1s generales, por ejemplo, que el hombre ha de hacer el bien y evitar el mal, que el hombre no ha de cometer ninguna injusticia, etc.   Tambi\u00e9n comprende f\u00e1cilmente que estos mandatos no dependen de su propia voluntad sino que expresan la voluntad de un poder superior, que regula y dirige todas las cosas. Por estos mandatos (la ley moral natural) el hombre participa de una manera racional en la ley eterna; son la expresi\u00f3n temporal de la ley eterna y divina.    La ley moral natural es tambi\u00e9n el fundamento y ra\u00edz de la obligaci\u00f3n de todas las leyes positivas.  Reconocemos que no podemos violar la ley moral natural y las leyes positivas que tienen sus ra\u00edces en ellas, sin  actuar en contra de la voluntad de Dios, sin rebelarnos contra nuestro Creador y el sumo Maestro, sin ofenderlo y sin alejarnos de nuestro fin \u00faltimo, e incurrir en el juicio divino.   As\u00ed, el hombre se siente que est\u00e1 siempre y en todas partes atado al orden designado por Dios, sin perder su libertad en un sentido f\u00edsico.  \u00c9l puede hacer el mal, pero no debe.  Si de su voluntad viola la ley de Dios, atrae culpabilidad sobre s\u00ed mismo y merece el castigo a los ojos del sant\u00edsimo, omnipotente  absolutamente justo Dios. La obligaci\u00f3n es esta necesidad, que surge de este conocimiento, para que la voluntad humana haga el bien y evite el mal.\n<\/p>\n<h2>Clasificaci\u00f3n de las Leyes<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  SANTO TOM\u00c1S, Summa Theologica, I-II:90 sS.; SU\u00c1REZ, De legibus et legislatore Deo, I; LAYMANN, Theologia moralis, I, tract. IV; BOUQUILLON, Theologia fundamentalis, no. 52 ss.; TAPARELLI, Saggio teoretico di diritto naturale, I, s. 93 ss.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Cathrein, Victor. \u00abLaw.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 9. New York: Robert Appleton Company, 1910. 5 Feb. 2013 <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/09053a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Est\u00e1 siendo traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. 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