{"id":2934,"date":"2016-02-04T23:35:29","date_gmt":"2016-02-05T04:35:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/limosna\/"},"modified":"2016-02-04T23:35:29","modified_gmt":"2016-02-05T04:35:29","slug":"limosna","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/limosna\/","title":{"rendered":"LIMOSNA"},"content":{"rendered":"<p>Mat 6:2 cuando .. des l, no hagas tocar trompeta<br \/>\nLuk 11:41 pero dad l de que ten\u00e9is, y entonces todo<br \/>\nLuk 12:33 vended lo que pose\u00e9is, y dad l; haceos<br \/>\nAct 3:2 para que pidiese l de los que entraban<br \/>\nAct 10:2 y que hac\u00eda muchas l al pueblo, y oraba<br \/>\nAct 24:17 vine a hacer l a mi naci\u00f3n y presentar<\/p>\n<hr>\n<p>Limosna    (heb. tsed\u00e2q\u00e2h; gr. eleumos\u00fan&#8217;).  Obra de bien o de alivio a los pobres; el dinero u otros elementos as\u00ed\u00ad dados. La palabra no aparece en el AT, pero la consideraci\u00f3n para con \u00abel extranjero, para el hu\u00e9rfano y para la viuda\u00bb (Deu 24:19) fue ordenada al pueblo de Dios (Lev 25:35; Deu 15:7, 8, 11; 26:12) y obedecida en cierto grado.  Cristo aprob\u00f3 la pr\u00e1ctica de las limosnas,  pero ense\u00f1\u00f3 que no se deb\u00ed\u00ada realizar por motivos ego\u00ed\u00adstas o faltos de sinceridad (Mat 6:2-4). Plante\u00f3 la generosidad hacia los pobres, incluso hasta el punto de un sacrificio personal real, como la prueba del car\u00e1cter y de la integridad cristianos (Mat 19:16-22; Luk 12:33).  La pr\u00e1ctica en los tiempos apost\u00f3licos est\u00e1 ilustrada en la narraci\u00f3n del sanamiento del paral\u00ed\u00adtico que cada d\u00ed\u00ada era 717 llevado a la puerta del templo para pedir limosna (Act 3:1-10).  El gentil Cornelio era un hombre \u00abpiadoso y temeroso de Dios\u00bb que \u00abhac\u00ed\u00ada muchas limosnas\u00bb (10:2, 4, 31).  Pablo se interes\u00f3 mucho por el alivio de las necesidades f\u00ed\u00adsicas de su pueblo (24:17).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>griego eleemosyne, compasi\u00f3n. Acci\u00f3n bienhechora en favor de los menos favorecidos, considerada como un deber. Si tu hermano se empobrece y vacila su mano en asuntos contigo, lo mantendr\u00e1s como forastero o hu\u00e9sped, para que pueda vivir junto a ti, Lv 25, 35. Las leyes israelitas recomendaban piedad con los pobres, Dt 15, 7-11. Dios ordena abrir la mano a los hermanos, a los indigentes y los pobres, Dt 11, 15. Prestar sin intereses, Dt 15, 7 ss. La l. ayudaba a obtener m\u00e9ritos religiosos, Tb 4,  7-12. La l. se convert\u00ed\u00ada en ocasiones en un acto de ostentaci\u00f3n, Mt 6, 2-4.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>Acciones bondadosas nacidas de la compasi\u00f3n, misericordia y l\u00e1stima por los desafortunados. La pr\u00e1ctica aparece repetidamente en la legislaci\u00f3n mosaica y, en el NT, como un mandato: gr. eleemosyne, tambi\u00e9n en LXX para traducir la palabra heb. tsedhaqah, justicia y hesedh, bondad.<\/p>\n<p>Mat 6:1 usa dikaiosyne, \u2020\u0153limosna\u2020\u009d<br \/>\nRVR-1960, obras de misericordia (RVA). El verbo poiein, hacer, llevar a cabo se usa con frecuencia como un sustantivo para expresar el significado de ayudar a los pobres y necesitados (comparar Mat 6:2-3; Act 9:36; Act 10:2; Act 24:17). La ley mosaica mandaba que los rebuscos de las huertas y olivares y de las cosechas, las vi\u00f1as y las espigas en los rincones del campo deb\u00ed\u00adan ser para los pobres (Lev 19:9-10; Deu 24:10-22).<\/p>\n<p>En el juda\u00ed\u00adsmo posterior el mandato de dar limosna se convirti\u00f3 en algo legalista y profesional. El hombre cojo a la puerta la Hermosa es un ejemplo de un mendigo profesional en el sentido de que diariamente lo pon\u00ed\u00adan para pedir limosna (Act 3:2-3). La perversi\u00f3n en dar limosna se ve en los benefactores que quieren ser vistos (Mat 6:1-2). Hab\u00ed\u00ada dos tipos de limosnas: limosnas del plato (alimento y dinero recibido para ser distribuidos diariamente) y limosnas del tesoro (monedas recibidas el d\u00ed\u00ada de descanso para las viudas, hu\u00e9rfanos, extra\u00f1os y los pobres). La pr\u00e1ctica en la iglesia del NT fue presagiada por las admoniciones de Jes\u00fas (Luk 11:41; Luk 12:33; comparar 1Co 16:2; 2Co 8:1-4, 2Co 8:14). Una funci\u00f3n principal de los di\u00e1conos era repartir las limosnas (Hechos 6).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>Es lo que se da gratuita y desinteresadamente a una persona necesitada. El AT muestra una preocupaci\u00f3n constante por los pobres y los desvalidos (\u2020\u0153Porque no faltar\u00e1n menesterosos en medio de la tierra &#8230;: Abrir\u00e1s tu mano a tu hermano, al pobre y al menesteroso&#8230;\u2020\u009d [Deu 15:11]). Especial \u00e9nfasis se pon\u00ed\u00ada en ayudar a las viudas y los hu\u00e9rfanos. En tiempos de cosecha, se dejaba algo en el campo \u2020\u0153para el extranjero, para el hu\u00e9rfano y para la viuda\u2020\u009d (Deu 24:19-21). Tambi\u00e9n se ordena para \u2020\u0153el a\u00f1o del diezmo\u2020\u009d: \u2020\u0153Dar\u00e1s tambi\u00e9n al levita, al extranjero, al hu\u00e9rfano y a la viuda; y comer\u00e1n en tus aldeas&#8230;\u2020\u009d (Deu 26:12).<\/p>\n<p>Las palabras del Se\u00f1or Jes\u00fas en Mat 6:2-4 (\u2020\u0153Cuando, pues, des l. no hagas tocar trompetas delante de ti&#8230;\u2020\u009d) reconocen la existencia de la pr\u00e1ctica de dar l., pero se\u00f1alan que muchas no se hac\u00ed\u00adan con la correcta intenci\u00f3n del coraz\u00f3n. La l. no debe darse para conseguir la aprobaci\u00f3n de los dem\u00e1s (\u2020\u0153&#8230; para ser alabados por los hombres\u2020\u009d), sino con discreci\u00f3n y desinter\u00e9s (\u2020\u0153&#8230; no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha\u2020\u009d). Dios, \u2020\u0153que ve en lo secreto te recompensar\u00e1 en p\u00fablico\u2020\u009d.<br \/>\nnos dice de \u2020\u00a2Dorcas que \u2020\u0153abundaba en buenas obras y en l. que hac\u00ed\u00ada\u2020\u009d (Hch 9:36). \u2020\u00a2Cornelio, un militar romano, era \u2020\u0153piadoso y temeroso de Dios &#8230; y que hac\u00ed\u00ada muchas l. al pueblo, y oraba a Dios siempre\u2020\u009d. Ante \u00e9l se present\u00f3 un \u00e1ngel que le dijo: \u2020\u0153Tus oraciones y tus l. han subido para memoria delante de Dios\u2020\u009d (Hch 10:1-4).<br \/>\npreocupaci\u00f3n de los cristianos por los pobres y los marginados sociales comenz\u00f3 desde el inicio mismo de la Iglesia, cuando los hermanos \u2020\u0153vend\u00ed\u00adan sus propiedades y sus bienes, y lo repart\u00ed\u00adan a todos seg\u00fan la necesidad de cada uno\u2020\u009d (Hch 2:45). Otras iglesias lo que hac\u00ed\u00adan era recolectar dinero para los necesitados, especialmente las viudas que no tuvieran familiares que las pudieran sostener. Las l. deben hacerse con amor y sabidur\u00ed\u00ada, sin que impliquen el apoyo a la irresponsabilidad o la dejadez. Una viuda, para ser \u2020\u0153puesta en la lista\u2020\u009d de l. de la iglesia, ten\u00ed\u00ada que llenar ciertos requisitos (1Ti 5:1-16). Pablo ense\u00f1\u00f3, adem\u00e1s, que \u2020\u0153si alguno no quiere trabajar, que tampoco coma\u2020\u009d (2Te 3:10).<br \/>\n\u00e9n dijo que cuando los ap\u00f3stoles en Jerusal\u00e9n reconocieron su ministerio entre los gentiles, le solicitaron procurar ayuda para los necesitados (\u2020\u0153Solamente nos pidieron que nos acord\u00e1semos de los pobres, lo cual tambi\u00e9n procur\u00e9 con diligencia hacer\u2020\u009d [Gal 2:10]). Escribiendo a los hermanos de Roma menciona que \u2020\u0153Macedonia y Acaya tuvieron a bien hacer una ofrenda para los pobres que hay entre los santos que est\u00e1n en Jerusal\u00e9n\u2020\u009d (Rom 15:26). Pablo mismo llev\u00f3 esa ofrenda junto con varios hermanos. \u2020\u00a2Ofrenda para los santos.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, LEYE<\/p>\n<p>vet, Este t\u00e9rmino no se halla en nuestras versiones del AT (en cambio, es frecuente en los libros ap\u00f3crifos), pero el acto de benevolencia que se expresa con ella ten\u00ed\u00ada un gran lugar en Israel. Jb. 29:12-13 nos muestra que el acto de dar limosnas ya se conoc\u00ed\u00ada desde la m\u00e1s remota antig\u00fcedad. La ley de Mois\u00e9s dec\u00ed\u00ada de manera formal: \u00abPorque no faltaron menesterosos en medio de la tierra; por eso yo te mando, diciendo: Abrir\u00e1s tu mano a tu hermano, al pobre y al menesteroso en tu tierra\u00bb (Dt. 15:11). A los pobres se les ten\u00ed\u00ada que dejar el rebusco despu\u00e9s de la siega y de la recogida de los frutos (Lv. 23:22; Dt. 24:19-21). Cada tres a\u00f1os les era dado el diezmo a ellos (Dt. 14:28, 29), lo mismo que el producto de la tierra durante el s\u00e9ptimo a\u00f1o, o a\u00f1o sab\u00e1tico (Ex. 23:11). En los banquetes de las fiestas anuales, se ten\u00ed\u00ada que invitar al pobre, al extra\u00f1o, al hu\u00e9rfano, a la viuda, y al levita (Dt. 16:11-14). Estos actos de amor pr\u00e1ctico formaban parte de la \u00abjusticia\u00bb del verdadero israelita (Dt. 24:13; Pr. 10:2). Es muy natural que la distribuci\u00f3n de limosnas viniera a ser considerada como una virtud, y su ausencia como un grave pecado (Ez. 18:7; Pr. 19:17; Is. 58:6-7). Sin embargo, cuando la falta de observaci\u00f3n de la ley y las desgracias nacionales de Israel produjeron una pobreza m\u00e1s generalizada, se orden\u00f3 la recogida de ofrendas regulares de alimentos y comida. En el NT, Jes\u00fas recomienda dar limosna con discreci\u00f3n, y no \u00abpara ser alabado de los hombres\u00bb (Mt. 6:2-4). La actitud del dador tiene m\u00e1s importancia que el valor material del don (Mr. 12:41-44). El verdadero cristiano no puede negarse a ayudar a los indigentes (Lc. 3:10, 11; 6:30; 12:33; 14:13-14; 18:22; Mt. 25:35-46). Los primeros cristianos llevaban a cabo distribuciones entre los destituidos entre ellos (Hch. 2:45; 4:34-35; 6:1) hasta tal punto que se tuvo que llegar al nombramiento de di\u00e1conos para supervisar esta actividad (Hch. 6:2-3). Tabita hac\u00ed\u00ada muchas buenas obras y limosnas (Hch. 9:36), al igual que Cornelio (Hch. 10:2, 4). En cuanto a los ap\u00f3stoles, ellos no cesaban de practicar y recomendar la acci\u00f3n de compartir de lo propio (cfr. Hch. 11:29; 20:34- 35; Ro. 12:8, 13; 15:26-27; 1 Co. 16:1-3; 2 Co. 8:1-4, 13; 9:6-15; Ef. 4:28; 1 Ti. 6:18; He. 13:16). Sin embargo, las Escrituras no alientan la indolencia ni la pobreza que ella provoca (2 Ts. 3:10-12), pero expresa de una manera admirable el cap\u00ed\u00adtulo que debe inspirar nuestras acciones con respecto a los \u00abecon\u00f3micamente d\u00e9biles\u00bb (1 Jn. 3:16-17).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[342]<br \/>\n    Ofrenda gratuita que se hace a un necesitado en bienes materiales (dinero, alimentos, vestido) o en otro tipo de servicio humanos: ayudas, consejos, protecci\u00f3n, etc.<\/p>\n<p>   Es idea que circula con abundancia por las p\u00e1ginas el Nuevo Testamento, sobre todo en los mensajes y condenas prof\u00e9ticos (Dan. 4.24) y en los Sapienciales (Prov. 3.27; Ecclo. 4. 1-5). Tal vez el mejor testimonio es el que aparece en el libro de Tob\u00ed\u00adas, que culmina en los consejos de Tob\u00ed\u00adas, el limosnero, a su hijo (Tob. 4.7-12 y 16.2-14)<\/p>\n<p>    En el Nuevo Testamento se emplea el t\u00e9rmino \u00abcompasi\u00f3n\u00bb, (en griego, \u00abelemosyne\u00bb) o piedad. Hasta 78 veces aparece este concepto atribuido a la pena que suscita el pr\u00f3jimo necesitado y al sentimiento que el hombre bueno tiene cuando ve sufrir a su hermano.<\/p>\n<p>    Por eso la idea de limosna se identifica con la ayuda y la solidaridad: \u00abCuando hagas limosna, no lo anuncies con trompetas&#8230; que tu mano derecho no sepa lo que hace tu izquierda\u00bb (Mt. 6.2) y Jes\u00fas recomienda: \u00abVended vuestro bienes y dad limosna.\u00bb (Lc. 12.33.)<\/p>\n<p>    Sobre este soporte sapiencial y evang\u00e9lico, los primeros cristianos fueron muy sensibles a la acci\u00f3n limosnera (Hech. 10. 2 y 4; 12.24; 1. Pedr. 4.7; 1. Ti, 6. 17-19; 1. Cor. 16.1-4). Y, desde los tiempos patr\u00ed\u00adsticos, la limosna fue el cauce principal para cumplir el mensaje del amor fraterno. En esos textos la limosna se entiende como un deber de las personas y de las comunidades cristianas.<\/p>\n<p>   En los tiempos recientes pocas han cambiado respecto a los antiguos en lo relativo a la necesidad y a la conveniencia asc\u00e9tica de la limosna. En un mundo en el que los pobres f\u00ed\u00adsicos, ps\u00ed\u00adquicos y sociales se han multiplicando de forma inmensa, la limosna es, o tiene que ser, un eje b\u00e1sico de la formaci\u00f3n cristiana del seguidor de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    Pero ser\u00e1 bueno insistir en tres rasgos importantes:<br \/>\n   &#8211; No hay que identificar limosna con aportaci\u00f3n econ\u00f3mica. Hay muchos tipos de necesidades: psicol\u00f3gicas, sociales, morales, culturales, espirituales. Se debe ense\u00f1ar al educando en la fe a superar los resabios pragmatistas de quien tranquiliza su conciencia con la entrega de un poco de dinero a un mendigo.<\/p>\n<p>   &#8211; Las limosnas deben ser entendidas en forma individual, pero tambi\u00e9n de manera solidaria. Dar a grupos necesitados, a comunidades pobres, es muchas veces m\u00e1s eficaz que hacerlo a personas individuales. Una donaci\u00f3n a una comunidad carente de m\u00ed\u00adnimos vitales es m\u00e1s necesaria que un don a indigentes que pueden aumentar un vicio con el don.<\/p>\n<p>   &#8211; En los tiempos actuales es mejor fomentar la limosna organizada que alentar la limosna ocasional. Estimular la mendicidad descontrolada con entregas singularizadas por la compasi\u00f3n que suscitan los harapos o las palabras quejicosas puede resultar perjudicial, sobre todo si se hace para tranquilizar la conciencia con unas monedas, en lugar de aportar a los organismos ordenados que garantizan las necesidades de los indigentes y controlan el empleo de las donaciones.<\/p>\n<p>    En todo caso, siempre debe mantenerse como regla de oro la consigna de Tob\u00ed\u00adas a su hijo: \u00abSi tienes mucho, da mucho; si tienes poco, da poco. Da limosna de lo que tengas, porque quien da limosna atesora en el cielo y se libra de la muerte.\u00bb (Tob. 4.7-11). Y su \u00faltimo mandato tambi\u00e9n reclamaba la educaci\u00f3n en la limosna: \u00abInculcad a vuestros hijos que practiquen la justicia y den limosna, que se acuerden de Dios y bendigan sinceramente su nombre.\u00bb (Tob. 14.8)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>El tema de la \u00ablimosna\u00bb es frecuente en los textos escritur\u00ed\u00adsticos (Tob 4,7-16), sea como expresi\u00f3n de ayuda inmediata a una necesidad de los hermanos, sea como concretizaci\u00f3n de la actitud penitencial y de desprendimiento de los bienes terrenos. Jes\u00fas indica un camino de humildad en el modo de hacer la limosna (cfr. Mt 6,2-3) y se\u00f1ala tambi\u00e9n su valor, no tanto por la cantidad cuanto por el sacrificio de \u00abdar de la propia pobreza\u00bb (Lc 21,4).<\/p>\n<p>\tEsta ayuda inmediata a las personas necesitadas (a los \u00abpobres\u00bb) est\u00e1 en relaci\u00f3n con la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, en cuanto que se da limosna o ayuda al mismo Se\u00f1or \u00abnecesitado\u00bb y presente en los hermanos (cfr. Mt 25,35ss), como si fuera a su mismo \u00abcuerpo\u00bb sepultado para resucitar (cfr. Jn 12,7-8). Esta actitud forma parte del desprendimiento cristiano y del seguimiento evang\u00e9lico (cfr. Lc 11,24; 12,33).<\/p>\n<p>\tLa limosna es un acto de \u00abcaridad\u00bb y de \u00abmisericordia\u00bb, que no dispensa de la \u00absolidaridad\u00bb de compartir los bienes con los hermanos, y tampoco olvida los deberes de justicia con los individuos y con los pueblos. Forma parte de la lista de \u00abobras de misericordia\u00bb, es un aspecto indispensable de la \u00abpenitencia\u00bb y es uno de los elementos necesarios de la \u00abcooperaci\u00f3n misionera\u00bb (RMi 78-81). En este contexto, la limosna cristiana (y toda ayuda fraterna) es un modo de dar con generosidad y con alegr\u00ed\u00ada, como quien da y recibe, como quien comparte los dones recibidos que son comunes a toda la familia humana y cristiana. Por esto, \u00abhay m\u00e1s alegr\u00ed\u00ada en dar que en recibir\u00bb (Hech 20,35).<\/p>\n<p>Referencias Caridad, cooperaci\u00f3n misionera, misericordia, obras de misericordia, opci\u00f3n preferencial por los pobres, penitencia, pobreza evang\u00e9lica, solidaridad.<\/p>\n<p>Lectura de documentos RMi 78-81; CEC 1434, 1438, 1969, 2447.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada Y.M. CONGAR, El servicio de la pobreza en la Iglesia (Barcelona, Estela, 1964); P. CHRISTOPHE, Para leer la historia de la pobreza (Estella, Verbo Divino, 1989); A. GELIN, Les pauvres de Yahv\u00e9 (Paris, Cerf, 1962); P. GAUTHIER, Los pobres, Jes\u00fas y la Iglesia (Barcelona, Estela, 1964).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>En el A. T. no hay un vocablo que signifique concretamente \u00ablimosna\u00bb. El concepto de limosna suele ir incluido en el de gracia o en el de justicia. Tob 4,7-12 es un buen tratado, en s\u00ed\u00adntesis, sobre la limosna. La limosna puede ser un medio para restablecer la justicia, al dar al mendigo lo que pide y a lo que realmente tiene derecho (Mc 10,46; Lc 18,35; Jn 9,8; Act 3, 2-3). La limosna debe ser hecha en secreto y sin ostentaci\u00f3n (Mt 6,2-4). Jes\u00fas recomienda la limosna (Lc 11, 41), incluso la exige a sus disc\u00ed\u00adpulos (Lc 12,33), la elogia (Mc 12,41-46), y \u00e9l mismo la practica (Jn 13,29). La limosna tiene, adem\u00e1s, una virtud purificadora (Lc 11,41). En la primitiva Iglesia, cuando se valoraba la limosna en su justa medida, los bienes eran comunes y se repart\u00ed\u00adan con los pobres (Act 4,32-5,11); Pablo hizo una colecta entre las comunidades ricas para aliviar las necesidades de las comunidades pobres (Act 11,29-30; 24,17; Rom 15,28; 1 Cor 16,1-4; 2 Cor 8-9; G\u00e1l 2,10). La limosna hecha sin caridad y sin humildad carece de valor, es inane y vacua (1 Cor 13,3).<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>Se entiende por limosna los donativos ofrecidos como s\u00ed\u00admbolo de fraternidad y solidaridad para con los m\u00e1s necesitados. Tambi\u00e9n es un gesto penitencial. Se entiende que la verdadera limosna no es s\u00f3lo dar de lo que nos sobra, sino incluso de aquello que necesitamos. En otro orden de cosas hay que recordar que, en el terreno social, la limosna no suple a la justicia y no puede servir para acallar las conciencias. La limosna es un gesto de fraternidad y solidaridad. Y la belleza de la solidaridad es la ternura de los pueblos.<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; L.GONZ\u00ed\u0081LEZ CARVAJAL, El ayuno y la limosna en versi\u00f3n solidaridad, \u00abSal terrae\u00bb 77 (1989) 119-126.<\/p>\n<p>Ra\u00fal Berzosa Mart\u00ed\u00adnez<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>Tenemos que redescubrir el valor de la limosna, de la intervenci\u00f3n inmediata, que no pretende resolverlo todo pero hace lo que puede en ese momento. Puede ser un gesto ambiguo. Puede fomentar la pereza y la mentira en quien lo recibe, y en quien lo realiza puede suscitar la \u00c2\u00a1dea de sentirse a gusto consigo mismo, sin molestarse en buscar la ra\u00ed\u00adz de los problemas. Por tanto, a la hora de dar una limosna, hace falta un gran realismo, y sobre todo hay que procurar evitar que \u00e9sta se convierta en el suced\u00e1neo de otras intervenciones m\u00e1s completas y eficaces. A pesar de todos estos riesgos, la limosna posee muchos valores.  En primer lugar, es un gesto realista. En nuestra civilizaci\u00f3n sigue habiendo situaciones de pobreza que son dif\u00ed\u00adciles de localizar y subsanar en el \u00e1mbito social. Es m\u00e1s, son precisamente algunos de los mecanismos de nuestra civilizaci\u00f3n del progreso y del bienestar los que suelen producir personas inadaptadas, marginadas, antisociales. Por su1  puesto, hay que luchar para que los mecanismos sean correctos, para que no produzcan efectos negativos; o para que, una vez que estos efectos se hayan producido, se encuentren remedios de tipo social. Pero mientras tanto, hay que hacer algo. La caridad sugiere aquello que se puede hacer en cada caso.  Y precisamente en este hacer algo, sabiendo que se deber\u00ed\u00ada hacer mucho m\u00e1s, se va perfilando un segundo valor de la limosna. La limosna es un gesto prof\u00e9tico y educativo. Proclama que ninguna civilizaci\u00f3n de este mundo, por muy perfecta que sea, puede resolver todos los problemas: s\u00f3lo Dios, con la llegada final de su Reino, enjugar\u00e1 todas las l\u00e1grimas y har\u00e1 cesar el luto, el llanto y el dolor. En esta luz, la limosna nos educa a acercarnos a los hermanos con mucha humildad, sin sentirnos superiores a ellos, sino disculp\u00e1ndonos por hacer tan poco por ellos. Adem\u00e1s, nos ayuda a comprender el verdadero valor de la caridad: la caridad vale por s\u00ed\u00ad misma, no solamente o sobre todo por los frutos que produce.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>La limosna es la dispensaci\u00f3n inmediata de una parte, m\u00e1s o menos importante, de los propios recursos en favor de los pobres para aliviar su indigencia.<\/p>\n<p>En lo que se refiere a la limosna existe una larga evoluci\u00f3n de pensamiento y de praxis dentro del mundo cristiano y laico. Es posible encontrar frecuentes reflexiones sobre el valor de la limosna en el pensamiento patr\u00ed\u00adstico (por ejemplo, en Cipriano y en Clemente Alejandrino) que, bas\u00e1ndose en la Palabra de Dios, relacionan estrechamente la limosna con el perd\u00f3n de los pecados.<\/p>\n<p>Las obras asistenciales constituyen, en la \u00e9poca medieval, una tarea eclesial que no plantea problemas de competencia, sino s\u00f3lo admiraci\u00f3n. Fueron innumerables los donativos y los legados testamentarios en favor de los pobres, de las obras de caridad y asistencia a los enfermos, ancianos, peregrinos, infancia abandonada, que la Iglesia suscit\u00f3 y administr\u00f3.<\/p>\n<p>En la edad moderna, con la afirmaci\u00f3n de los Estados nacionales, comienza la cr\u00ed\u00adtica a la limosna, sobre todo en lo que ata\u00f1e a las pretensiones eclesi\u00e1sticas y mon\u00e1sticas de ejercer plena jurisdicci\u00f3n en el sector caritativo y asistencial.<\/p>\n<p>Siguen siendo necesarios los socorros y la ayuda inmediata frente a las exigencias que se van planteando.Tambi\u00e9n hoy, tanto a nivel nacional como planetario, se presentan urgencias que reclaman intervenciones inmediatas. Pero no es posible conseguir una profunda renovaci\u00f3n social sobre la base exclusiva y primaria de la limosna, sobre todo si con ella se pretende sustituir a la justicia.<br \/>\nG. Mattai<\/p>\n<p>Bibl.: Limosna, en ERC, 1V 1335-1338; P Christophe, Para leer la historia de la pobreza, Verbo Divino, Estella 1989. L. Gonz\u00e1lez Carvajal, El ayuno y la limosna, versi\u00f3n \u00absolidaridad\u00bb, Sal Terrae 77 (1989) 119-126.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL<br \/>\nSUMARIO<br \/>\nI. El vocabulario y la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica del t\u00e9rmino.<br \/>\nII. El desarrollo hist\u00f3rico-teol\u00f3gico:<br \/>\n1. La edad patr\u00ed\u00adstica;<br \/>\n2. La Edad Media;<br \/>\n3. La edad moderna:<br \/>\n    a) Debates del renacimiento,<br \/>\n    b) La reforma protestante (Mart\u00ed\u00adn Lutero, la tradici\u00f3n reformada),<br \/>\n    c) La \u00e9poca barroca y la ilustraci\u00f3n,<br \/>\n    d) La revoluci\u00f3n industrial.<br \/>\nIII. Consideraciones sistem\u00e1ticas.<\/p>\n<p>La historia de la diacon\u00ed\u00ada cristiana, en sus manifestaciones a lo largo del tiempo, muestra aspectos y rasgos muy variados, que s\u00f3lo en parte pueden entenderse como referidos al mensaje del NT. Uno de ellos, y de los m\u00e1s importantes, es el que nos aporta la g\u00e9nesis, constituci\u00f3n y metamorfosis de una doctrina de la limosna. Tiene sus ra\u00ed\u00adces en la Biblia y fuera de la Biblia, que sumariamente evocaremos. Adem\u00e1s de esta reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rico-doctrinal, trataremos, a modo de conclusi\u00f3n, de dejar clara, con la ayuda de disciplinas no teol\u00f3gicas, la especificidad de la instituci\u00f3n de la limosna y de valorar &#8216;su oportunidad \u00e9tica para la sociedad contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p>I. El vocabulario y la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica del t\u00e9rmino<br \/>\nCon el t\u00e9rmino eleemosyne la traducci\u00f3n griega de la Biblia (los LXX) se refiere al t\u00e9rmino hebreo sedaqah, poniendo en evidencia la distancia entre la mentalidad helenista y la hebrea. Mientras la palabra griega eleemosyne prevalece el aspecto psicol\u00f3gico, que hace de la limosna la compasi\u00f3n, la misericordia, en el hebreo sedaqah (justicia) se resalta la uni\u00f3n entre benevolencia y alianza, basada en la fidelidad que Yhwh mantiene a trav\u00e9s del tiempo con el pueblo al que ha dado su promesa. Cuando los hombres hacen actos de misericordia con sus semejantes (eleemosyne es usado con este sentido s\u00f3lo a partir del juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado), se integran en la din\u00e1mica de la justicia de Dios con su pueblo.<\/p>\n<p>En los escritos neotestamentarios la instituci\u00f3n de la limosna, ya conocida por Israel como por todo el antiguo Oriente, se entiende como labor de toda persona piadosa, junto con la oraci\u00f3n y el ayuno. Los sin\u00f3pticos son testigos de las criticas de Jes\u00fas contra el legalismo, que se da a conocer tambi\u00e9n a trav\u00e9s de la limosna p\u00fablica (Mat 6:1-4). Seg\u00fan la sensibilidad de Lucas, sigue siendo una norma positiva para la comunidad de los creyentes (cf 11,41; 12,33). La misma valoraci\u00f3n aparece en el libro de los Hechos, en donde por una parte se alaba a quienes la practican (9,36; 10,2) y por otra (3,1-6) se hace referencia a su provisionalidad, en la perspectiva del reino que ya ha entrado en la historia de los hombres. Algunas figuras, como Cornelio por los gentiles y Tabit\u00e1 por los disc\u00ed\u00adpulos, son ejemplos vivos del ideal neotestamentario de la misericordia-limosna en relaci\u00f3n a los pobres.<\/p>\n<p>II. El desarrollo hist\u00f3rico-teol\u00f3gico<br \/>\nA partir de los escritos b\u00ed\u00adblicos se desarrollan una reflexi\u00f3n y una pr\u00e1ctica de la limosna en las que por una parte aparece la historia de las consecuencias (Wirkungsgeschichte) de estos mismos textos y por otra entra en juego la influencia de factores culturales y sociales extrab\u00ed\u00adblicos. Trataremos de dar cuenta de todo esto, dando preferencia sobre todo a las fuentes de tipo literario, y en segundo lugar a las referencias que m\u00e1s influencia han tenido en la tradici\u00f3n latina y cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>1. LA EDAD PATR\u00ed\u008dSTICA. En la antigua literatura cristiana se encuentran a menudo recomendaciones y par\u00e9nesis en relaci\u00f3n con la limosna. Se nota en ellas un sentido de continuidad con las recomendaciones contenidas en los escritos del NT. Muchas veces se coloca por delante de la oraci\u00f3n y del ayuno. Algunas expresiones muy fuertes se atribuyen tambi\u00e9n a la Sagrada Escritura (p.ej., la c\u00e9lebre frase: \u00abLa limosna deber\u00ed\u00ada sudar en tus manos mientras no reconozcas a qui\u00e9n se la deber\u00ed\u00adas dar\u00bb, Didaj\u00e9, 1,6). Desde muy pronto aparecen entre los padres de la Iglesia escritos dedicados expl\u00ed\u00adcitamente a este tema: Cipriano escribe el De opere el eleemosynis, y Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada el Quis dives salvetur. A lo largo de los primeros siglos es muy abundante la literatura homil\u00e9tica sobre la limosna. De toda esta literatura, que no contiene una doctrina sistem\u00e1tica sobre la distribuci\u00f3n de los bienes (cf al respecto la monograf\u00ed\u00ada de J. Seipel, l bibl.), aparecen algunos&#8217;aspectos cl\u00e1sicos que evocaremos a continuaci\u00f3n brevemente.<\/p>\n<p>En conexi\u00f3n con el planteamiento escatol\u00f3gico (cf Mt 25) se cita con frecuencia la relaci\u00f3n entre la pr\u00e1ctica de la limosna y la remisi\u00f3n de los pecados. Con el tiempo esta proximidad de los dos temas lleva a un proceso de re fcaci\u00f3n de la limosna. La relaci\u00f3n con el aspecto de la misericordia se va perdiendo parcialmente. A partir de Jer\u00f3nimo se ve la limosna como una pr\u00e1ctica que puede redundar en beneficio tambi\u00e9n de los difuntos. Se puede tambi\u00e9n resaltar cu\u00e1n unidos est\u00e1n la pr\u00e1ctica de la limosna y el nacimiento del patrimonio eclesi\u00e1stico, que aumentar\u00e1 a trav\u00e9s de las herencias. Tambi\u00e9n la idea de un m\u00e9rito, unida a esta pr\u00e1ctica, es relativamente antigua y constante en la literatura patr\u00ed\u00adstica. Por eso la limosna es una obra recomendada particularmente a los penitentes. El uso de donaciones pro remedio animae une la pr\u00e1ctica de la limosna muy estrechamente con las estructuras del monacato y las refuerza desde dentro. Los monjes se convertir\u00e1n en grandes receptores de limosna, legados y testamentos, que ellos distribuir\u00e1n despu\u00e9s a los pobres. De este modo se ponen las bases para la formaci\u00f3n, durante el medievo, de una doctrina sistem\u00e1tica sobre la limosna a partir de las evidencias teol\u00f3gicas y pr\u00e1cticas acumuladas durante el primer milenio de la era cristiana.<\/p>\n<p>2. LA EDAD MEDIA. La investigaci\u00f3n hist\u00f3rica medieval, ya recurra a fuentes doctas, \u00e1 materiales populares o a fuentes \u00ed\u00adconograf\u00ed\u00adcas, deja bien claro el puesto central ,y a la vez el pluralismo de significados de la practica de la limosna. Profundamente arraigada y generalmente interiorizada est\u00e1 la distinci\u00f3n entre pobreza voluntaria y espiritual, por una parte, y pobreza de necesidad y material, por otra. Como personas individuales los.monjes renuncian al derecho de propiedad, pero como comunidad pr\u00f3spera pueden distribuir a quien es pobre de necesidad limosnas y a veces trabajo. El pobre se convierte en ocasi\u00f3n de practicar la \/justicia distributiva y medio de alcanzar la salvaci\u00f3n eterna, ya que la limosna es fuente de posibles m\u00e9ritos. La separaci\u00f3n entre seguimiento y diacon\u00ed\u00ada refuerza esta doctrina antes de fijarse en una reflexi\u00f3n ordenada en torno al tratado de eleemosyna.<\/p>\n<p>Esta acomodaci\u00f3n no queda sin respuesta que la contradiga. Los diversos movimientos de vida apost\u00f3lica y evang\u00e9lica, incluso en sus prolongaciones de car\u00e1cter her\u00e9tico, se propusieron erradicar una concepci\u00f3n que reduc\u00ed\u00ada a los pobres a ser medio de salvaci\u00f3n personal. Estos ven la pobreza no s\u00f3lo como virtud o consejo individual, sino tambi\u00e9n como actitud comunitaria en la que se manifiesta la voluntad de asumir de la forma m\u00e1s adecuada la actitud de la Iglesia primitiva. En los pocos textos que nos han quedado (como, p.ej., la Regula non bullata, de san Francisco de As\u00ed\u00ads) se habla de limosna s\u00f3lo en el sentido de que el verdadero disc\u00ed\u00adpulo de Cristo debe estar dispuesto a vivir de ella, siempre que no fuera suficiente el fruto del trabajo con las propias manos o no hubiera suficiente trabajo.<\/p>\n<p>Algunas d\u00e9cadas m\u00e1s tarde los te\u00f3logos que pertenecen a las \u00f3rdenes mendicantes, motivados por el mismo impulso, har\u00e1n una reflexi\u00f3n muy distinta sobre la pobreza en general y sobre la limosna en particular. Ya no se trata de realizar de modo radical el ideal de Christum nudum nudus sequi, sino de mezclarse, dentro del ambiente urbano, en las necesidades que aparecen en el laicado y de ofrecer una reflexi\u00f3n sobre la limosna que pueda responder a las exigencias de un m\u00ed\u00adnimo de justicia distributiva, por una parte, y a una sociedad en fase de acumulaci\u00f3n primaria al principio y en fase prefinanciera luego, por otra.<\/p>\n<p>Los principales elementos de esta doctrina cl\u00e1sica de la limosna pueden resumirse as\u00ed\u00ad: -Al pobre hay que ayudarle en proporci\u00f3n al grado de necesidad en que se encuentra, recurriendo a los bienes superfluos que se tienen y seg\u00fan motivos de justicia y\/ o de cardad. Los debates y las diferencias entre las distintas escuelas teol\u00f3gicas versar\u00e1n sobre estos elementos, combinados de distintas maneras entre s\u00ed\u00ad. -Por lo que se refiere a la topica, es decir, al lugar sistem\u00e1tico en que se trataba el tema de la limosna, se pueden notar entre los te\u00f3logos medievales varias diferencias. Hay quien lo pone en el tema de la penitencia y con las obras de misericordia, y quien lo trata con ocasi\u00f3n de la reflexi\u00f3n sobre la justicia y\/ o la caridad. -Por lo que se refiere al grado de necesidad, se pueden enumerar varias tendencias. Hay quien sostiene que la necesidad debe ser grave para poder dar lugar a la misma gravedad en el deber de la limosna. Otros tienden hacia posiciones m\u00e1s laxistas. El rigorismo es la norma para santo Tom\u00e1s en casos de necesidad en los que el pobre no puede recurrir a ning\u00fan medio de mantenimiento: \u00abIn necessitate sunt omnia communia (en caso de necesidad todo es com\u00fan)\u00bb (S. Th., II-II, q. 66, a. 7, sed c). -M\u00e1s compleja es la cuesti\u00f3n de adscribir el deber de la limosna a la virtud de la justicia o de la caridad. Por la primera se inclinan (cf el \u00f3ptimo estudio de D.O. LoTTIN), por ejemplo, Guillermo de Auxerre y, en parte, Alejandro de Hales. Por la segunda; Alberto Magno y Tom\u00e1s de Aquino. El Ang\u00e9lico lleva m\u00e1s all\u00e1 la reflexi\u00f3n sobre este punto, y ve que en el acto de la limosna entran las dos virtudes. Como afirma C. Spicq en su precisa monograf\u00ed\u00ada, \u00absanto Tom\u00e1s distingue dos tipos que se superponen sin duda y a la vez se complementan sin confundirse\u00bb (259). -Todav\u00ed\u00ada m\u00e1s compleja es la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo definir lo que ha de considerarse superfluo. Por eso la casu\u00ed\u00adstica posterior se concentr\u00f3 sobre este punto.<\/p>\n<p>La escol\u00e1stica tard\u00ed\u00ada se caracteriza, dentro del tratado sobre el precepto de la limosna, por su tendencia Taxista, debida principalmente a la dificultad de aplicar los criterios elaborados por la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica medieval en un contexto socioecon\u00f3mico que empezaba a entrar en una econom\u00ed\u00ada de base monetaria. Este proceso se ve\u00ed\u00ada venir ya desde el siglo xlii, pero necesit\u00f3 otros dos siglos para provocar una crisis moral evidente. Por este motivo la tendencia laxista no ha de interpretarse s\u00f3lo con los t\u00e9rminos de decadencia o relajamiento de las costumbres morales, sino como crisis global de una concepci\u00f3n \u00e9tica nacida en un contexto de econom\u00ed\u00ada cerrada y en una sociedad estrictamente organizada en clases sociales. El tratado De eleemosyna escrito por Tom\u00e1s Cayetano es quiz\u00e1 el \u00fanico intento de proponer de nuevo, sin aguar y sin adaptaciones casu\u00ed\u00adsticas, la doctrina de santo Tom\u00e1s, elaborada en una sociedad estructurada seg\u00fan clases y corporaciones. Para Cayetano, la realizaci\u00f3n social de la virtud de la justicia exige que se deban redistribuir los bienes superfluos a quien no posee ni siquiera lo necesario para su propio mantenimiento. Este precepto ordena y limita, al mismo tiempo, el derecho de ! propiedad, partiendo de la premisa de que en la situaci\u00f3n original los bienes eran comunes a todos. Los bienes de la tierra pertenecen a las personas individuales s\u00f3lo quoad usum. Por este motivo el uso habitual de bienes superfluos lo considera Cayetano como \u00e9ticamente negativo (en el c. 3 de su tratado afirma que \u00abusus superfluorum inordinatus est&#8217;). Entonces, \u00bfc\u00f3mo debe comportarse el que quiere invertir los bienes superfluos para que su capital aumente? Este interrogante de tipo casuista, t\u00ed\u00adpico de una econom\u00ed\u00ada mercantilista y monetaria en sus comienzos, no se encontraba todav\u00ed\u00ada en santo Tom\u00e1s. La ex\u00e9gesis rigorista de Cayetano se esfuerza en dar una respuesta dentro del esquema mental adoptado. As\u00ed\u00ad, para el c\u00e9lebre cardenal es l\u00ed\u00adcito, mediante acumulaci\u00f3n financiera, cambiar la clase en la que se ha nacido y crecido, si se poseen las condiciones necesarias. Sin embargo, esta operaci\u00f3n es l\u00ed\u00adcita una sola vez, ya que (y aqu\u00ed\u00ad Cayetano intuye las f\u00e9rreas leyes del capitalismo naciente) una eventual repetici\u00f3n llevar\u00ed\u00ada necesariamente a un planteamiento infinito. Este freno rigorista trata de dar una base s\u00f3lida al concepto de lo superfluo, obstaculizando la adecuaci\u00f3n del laxismo, que m\u00e1s tarde tratar\u00e1 de sostener c\u00f3mo pr\u00e1cticamente nadie posee bienes superfluos (cf la condena de 1679 de una proposici\u00f3n laxista en este sentido por parte de Inocencio XI en DS 2112). La evidente modernidad de Cayetano aparece cuando \u00e9l, a diferencia de la tradici\u00f3n medieval, aprueba y anima la intervenci\u00f3n directa del pr\u00ed\u00adncipe soberano para redistribuir las riquezas acumuladas a trav\u00e9s de la instituci\u00f3n jur\u00ed\u00addica de la expropiaci\u00f3n forzosa. Pero a pesar de la doctrina de este autor, significa una estaci\u00f3n de paso que anuncia cr\u00ed\u00adticas m\u00e1s radicales por obra de humanistas y reformadores.<\/p>\n<p>3. LA EDAD MODERNA. a) Debates del renacimiento. La primera parte del siglo xvt es testigo de un variado debate te\u00f3rico y de muchas iniciativas pr\u00e1cticas, que ponen en crisis radical el concepto de limosna. Ya no se le estima o reformula, sino que se le critica abiertamente, bien como producto ideol\u00f3gico, bien como reflejo de una pr\u00e1ctica considerada ya obsoleta y \u00e9ticamente inaceptable. Sobre el tema hay una gran literatura, en la que destacan autores como Erasmo, Tom\u00e1s Moro y, sobre todo, L. Vives, con su c\u00e9lebre obra De subventione pauperum. La preocupaci\u00f3n principal de estos humanistas es la necesidad de trabajo para todos, como aut\u00e9ntico ant\u00ed\u00addoto contra la mendicidad generalizada. En segundo lugar sostienen la necesidad de que una ciudad-Estado bien ordenada debe ocuparse de estos problemas, criticando (con toda la prudencia que aconseja la censura) la pretensi\u00f3n eclesi\u00e1stico-mon\u00e1stica de ejercer plena jurisdicci\u00f3n en este campo. En esta literatura humanista, la cr\u00ed\u00adtica de la instituci\u00f3n de la limosna mezcla todo un conjunto de elementos ut\u00f3picos, por una parte (el ideal de la ciudad libre y econ\u00f3micamente aut\u00f3noma), con otros elementos de tipo represivo, por otra. Estos \u00faltimos se hacen evidentes sobre todo en la preocupaci\u00f3n, manifestada frecuentemente, por clasificar los distintos tipos de pobres seg\u00fan los tipos de indigencia y de capacidad laboral. Adem\u00e1s tienen previstas instituciones especializadas para los distintos tipos de necesidad (hospital general, centros laborales, casas para enfermos mentales, etc.), que son preludio de las que algunos siglos m\u00e1s tarde ser\u00e1n las llamadas instituciones totales. Con esta literatura humanista nace una econom\u00ed\u00ada profana de la pobreza. Los pobres improductivos no deben vivir de lo superfluo de los ricos, sino ser integrados en el ciclo productivo dirigido a abolir la pobreza misma. La utop\u00ed\u00ada, cristianamente motivada (se olvida esto con bastante frecuencia), de una sociedad justa y llena de la virtud de la charitas viene aqu\u00ed\u00ad a coincidir con el sue\u00f1o de una sociedad completa y perfectamente productiva. Cuando una convivencia pol\u00ed\u00adtica haya eliminado de ra\u00ed\u00adz todas las causas de conflicto social interno y externo, ser\u00e1 posible de nuevo ver en el rostro del pobre el rostro de Cristo. Los pobres aparecen, contrariamente a la mentalidad medieval, como buenos s\u00f3lo en el futuro.<\/p>\n<p>Una elaboraci\u00f3n de este tipo de las doctrinas teol\u00f3gicas sobre la limosna ten\u00ed\u00ada que provocar, dentro de la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica, una reacci\u00f3n muy fuerte. Pero esta reacci\u00f3n no fue uniforme, sino que asumi\u00f3, desde la seg\u00fanda mitad del siglo xm y sobre todo en el siglo xvii, posturas muy distintas. Tambi\u00e9n sobre este tema apareci\u00f3, en torno a la limosna y la pobreza, una literatura muy abundante: tratados en lat\u00ed\u00adn y m\u00e1s populares en las lenguas vulgares europeas (cf en la bibl. los textos de Domingo de Soto, J. de Robles, tratadistas espa\u00f1oles barrocos como P\u00e9rez de Herrera y M. Giginta, etc.).<\/p>\n<p>El te\u00f3logo que con mayor coherencia desarroll\u00f3 una reflexi\u00f3n de respuesta a las orientaciones humanistas fue Domingo de Soto. Con su Deliberatio in causa pauperum responde indirectamente a las tesis de Vives. No debe verse en Soto un esp\u00ed\u00adritu reaccionario, contrario a cualquier cambio en este tema. Nos encontramos con un defensor de la dignidad de los pobres, particularmente atento y cr\u00ed\u00adtico frente al sentido represivo que hab\u00ed\u00ada en las reflexiones humanistas y en las pol\u00ed\u00adticas sociales que caracterizaban tanto a las ciudades libres como a los Estados absolutos. Seg\u00fan el te\u00f3logo salmantino, la situaci\u00f3n de pobreza no es de por s\u00ed\u00ad de vileza, sino positiva. Sin negar la necesidad de que el Estado legisle en esta materia, Soto sostiene la legitimidad de las prohibiciones unidas a las nuevas legislaciones (prohibici\u00f3n de moverse del lugar, de mendicidad en algunos lugares, etc.) s\u00f3lo cuando la situaci\u00f3n econ\u00f3mica es tal que permita a los pobres un sustento sin tener que recurrir a la limosna. Mientras esta situaci\u00f3n no llegue, la mendicidad debe ser tolerada como mal menor. Soto se declara contrario tambi\u00e9n al uso de presiones de car\u00e1cter religioso con los pobres (como la obligaci\u00f3n de confesarse para conseguir el permiso de mendigar). \u00abEl pr\u00ed\u00adncipe que posee el poder pol\u00ed\u00adtico tiene el derecho y la autoridad de impedir la mendicidad a condici\u00f3n de que provea de otro modo a los pobres comida y vestido y todo lo que necesitan en proporci\u00f3n a su condici\u00f3n\u00bb (Deliberado, 1, 11, c. 2). La curiosidad de los ricos sobre las culpas morales de los pobres es sacr\u00ed\u00adlega, y, cuando los ricos llegan a obligar a los pobres a la confesi\u00f3n o a otras condiciones para poder recibir la limosna, no hacen otra cosa que condenarlos indirectamente a muerte.<\/p>\n<p>Las valientes tesis de Domingo de Soto fueron r\u00e1pidamente negadas dentro del campo teol\u00f3gico cat\u00f3lico espa\u00f1ol. Juan de Robles trat\u00f3 de legitimar las nuevas medidas recurriendo a la obligaci\u00f3n natural de todos de trabajar y ganarse el propio sustento.<\/p>\n<p>b) La reforma protestante. La aportaci\u00f3n com\u00fan de los reformadores, que manifiestan sobre el tema una sensibilidad muy concreta, hay que buscarla sobre todo en la cr\u00ed\u00adtica teol\u00f3gica a la \u00abteolog\u00ed\u00ada del m\u00e9rito\u00bb en conexi\u00f3n con la pr\u00e1ctica de la limosna por una parte y en la parcial rehabilitaci\u00f3n eclesiol\u00f3gica del ministerio diaconal por otra. A partir de estas caracter\u00ed\u00adsticas comunes, cada uno de los reformadores desarrolla aspectos distintos.<\/p>\n<p>&#8211; Mart\u00ed\u00adn Lutero. El te\u00f3logo de Wittenberg, a trav\u00e9s de muchas observaciones esparcidas por toda su obra, muestra que las preocupaciones teol\u00f3gicas de la reforma (cr\u00ed\u00adtica del m\u00e9rito, justificaci\u00f3n por la fe, etc\u00e9tera), aun siendo clara su preferencia por las nuevas tendencias de pol\u00ed\u00adtica social, no se identifican con ellas. Com\u00fan a Lutero y a la literatura humanista es, desde luego, el elemento pol\u00e9mico contra el vagabundeo y la mendicidad habituales (cf WA 26,638-9 y WA 8,587,3, como textos ejemplares). Cuando se le invita a Lutero directamente a que intervenga y proponga proyectos concretos de reforma social, como, por ejemplo, en Leisnig, formula una estrategia que tiende a la desclericalizaci\u00f3n y democratizaci\u00f3n en la gesti\u00f3n de los bienes a distribuir. El paso casi autom\u00e1tico de competencias a las clases ciudadanas impidi\u00f3 una nueva relaci\u00f3n con la pobreza por parte de la comunidad luterana, puesto que las administraciones ciudadanas siguieron estrategias de control social m\u00e1s que de aut\u00e9ntica diacon\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>&#8211; La tradici\u00f3n reformada. Zwinglio, Bucer y Calvino, aun teniendo en com\u00fan con Lutero muchas actitudes en relaci\u00f3n con los problemas de la pobreza, desarrollaron en sus escritos rasgos propios. Estos reformadores act\u00faan en ciudades (Estrasburgo, Zurich, Ginebra) en las que el pensamiento humanista tuvo una influencia decisiva en la vida social. El pensamiento y la cr\u00ed\u00adtica humanistas las retomaron estos te\u00f3logos y las reelaboraron dentro de una nueva eclesiolog\u00ed\u00ada. La actividad diaconal ya no es vista como accesoria, sino como un ministerio tan esencial como el ministerio de la palabra y del sacramento. Por este motivo Bucer y Calvino gastaron grandes energ\u00ed\u00adas en el intento de restaurar el diaconado como ministerio aut\u00f3nomo. En cambio, Zwinglio y su sucesor Bullinger prefirieron confiar a las ciudadesEstado y a sus consejeros la administraci\u00f3n de los bienes a distribuir entre los pobres.<\/p>\n<p>c) La \u00e9poca barroca y la ilustraci\u00f3n. Si en el siglo xvi la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica, especialmente en Espa\u00f1a, se hab\u00ed\u00ada opuesto a los intentos de control social unidos a las nuevas estrategias de actuaci\u00f3n, el siglo siguiente ser\u00e1 testigo de un incremento masivo de represi\u00f3n y de un alistamiento de los pobres. Este fen\u00f3meno ir\u00e1 acompa\u00f1ado de reflexiones teol\u00f3gicas tratando de legitimarlo, que pretend\u00ed\u00adan edulcorar la obligaci\u00f3n de dar limosna y aprobar las nuevas formas de actuaci\u00f3n sin sentido cr\u00ed\u00adtico. En este sentido se mueven autores como P\u00e9rez de Herrera o Giginta (cf sus obras en la bibl.).<\/p>\n<p>Los tratados, con independencia de lo que ocurre en la vida social, contin\u00faan plante\u00e1ndose el tema de la limosna de forma extremadamente casu\u00ed\u00adstica, pregunt\u00e1ndose qu\u00e9 parte de lo superfluo hay que dar a los pobres y seg\u00fan qu\u00e9 modalidades. Junto a la literatura de los manuales se desarroll\u00f3 en Francia una gran producci\u00f3n oratoria sobre la necesidad y la grandeza de la limosna (Bourdaloue, Masillon, Bossuet). Toda esta literatura, si por una parte no provoc\u00f3 una profundizaci\u00f3n especulativa en torno al tema de la limosna, se revel\u00f3 como espejo muy fiel de las mentalidades \u00e9ticas que precedieron a los ilustrados. Gracias especialmente a las investigaciones hist\u00f3ricas de Groethuysen conocemos hoy las conexiones entre los estudios de los te\u00f3logos del siglo xvii sobre la limosna y las exigencias de la nueva clase burguesa, que trata de contabilizar este deber para no tener que ocuparse de forma m\u00e1s importante de lo que se estableciera en la presencia de los pobres. La teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica de la \u00e9poca, aun usando par\u00e1metros obsoletos (continuaba haciendo referencia al criterio de \u00abvivir seg\u00fan el propio estado\u00bb), facilit\u00f3 indirectamente esta actitud en la medida en que propuso una lectura totalizante e ideol\u00f3gica de la divisi\u00f3n de la humanidad en pobres y ricos. Contrariamente a la concepci\u00f3n medieval seg\u00fan la cual, por derecho natural, en caso de necesidad omnia sunt communia, y por lo tanto, la limosna no es m\u00e1s que la restituci\u00f3n indirecta de bienes que ya pertenecieron a los pobres, la teolog\u00ed\u00ada de la \u00e9poca barroca subraya la voluntad de Dios en la divisi\u00f3n de la humanidad en pobres y ricos. Estos \u00faltimos son los ec\u00f3nomos de la providencia, mientras que los pobres son ocasi\u00f3n de salvaci\u00f3n para los ricos. Dios ha creado a todos, a los unos para los otros. La limosna es la instituci\u00f3n que permite confirmar tales roles y se convierte en instrumento com\u00fan de salvaci\u00f3n (sobre esto la posici\u00f3n de Bossuet marca algunas diferencias: cf la antolog\u00ed\u00ada preparada por D. Menozzi en la bibl.).<\/p>\n<p>La ilustraci\u00f3n signific\u00f3 un duro golpe contra este tipo de reflexiones. Por una parte, naci\u00f3 una literatura cr\u00ed\u00adtica del ideal de la caridad cristiana en general y de la doctrina de la limosna en particular (cf el tema Mendiant en la Encyclopedie); por otra, algunos te\u00f3logos cat\u00f3licos, particularmente sensibles y valientes, comenzaron una modernizaci\u00f3n radical de la doctrina de la limosna. Esta es relativizada como uno m\u00e1s de los medios posibles de actuaci\u00f3n en relaci\u00f3n con la pobreza, y se critica sobre todo la tendencia clerical a ver en la actividad diaconal s\u00f3lo una prolongaci\u00f3n de los intereses eclesi\u00e1sticos. Hasta las formas de organizaci\u00f3n postridentinas, como las cofrad\u00ed\u00adas, son relativizadas en su capacidad y eficacia.<\/p>\n<p>d) La revoluci\u00f3n industrial. La revoluci\u00f3n industrial supuso un golpe todav\u00ed\u00ada m\u00e1s duro para la teolog\u00ed\u00ada de la limosna. Entr\u00f3 tambi\u00e9n en crisis la concepci\u00f3n de la funci\u00f3n supletoria de la Iglesia frente a los problemas de las clases proletarias, que se estructuran en torno a la nuevas modalidades de producci\u00f3n. Se sigue hablando del deber de la limosna, remiti\u00e9ndose todav\u00ed\u00ada a las fuentes medievales (cf los estudios hist\u00f3ricos de C. Spicq, D.O. Lottin y otros) y tratando de aplicarlos a esta situaci\u00f3n social tan completamente nueva. Se habla de la necesidad de una justicia social y de la limosna como complemento espec\u00ed\u00adfico, en nombre de la virtud de la caridad. La limosna no es vista ya, incluso en el ambiente de la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica, como el medio principal para resolver la cuesti\u00f3n social, sino como la modalidad de intervenci\u00f3n que queda para aliviar la pobreza residual (cf el agudo estudio de los textos que hace E. Pace).<\/p>\n<p>Desde la segunda mitad del siglo pasado, aunque los manuales de moral siguen hablando del deber de la limosna y se hacen buenos estudios hist\u00f3ricos (cf, p.ej., Bouyer, Lottin, Spicq, Deuringer), el tema muestra cada vez m\u00e1s su car\u00e1cter obsoleto. A partir de la enc\u00ed\u00adclica Populorum progressio, de Pablo VI, y del concilio Vat. II se da una reconsideraci\u00f3n de toda la teolog\u00ed\u00ada de la pobreza, que lleva a ver de un modo nuevo tambi\u00e9n el sentido de la limosna.<\/p>\n<p>III. Consideraciones sistem\u00e1ticas<br \/>\nPara poder valorar la actualidad o no del precepto de la limosna hay que distinguir dos significados que van unidos a la expresi\u00f3n. Si por limosna se entiende cualquier gesto de ayuda financiera que se da a una persona en una necesidad sin exigirle nada a cambio, entonces la limosna sigue siendo una expresi\u00f3n de la caridad hacia el pr\u00f3jimo todav\u00ed\u00ada hoy recomendable y hasta obligatoria.<\/p>\n<p>Pero la limosna puede ser vista tambi\u00e9n como una modalidad cultural con la que se realiza el intercambio de bienes dentro de una sociedad claramente estructurada por clases. Los estudiosos de historia social y de antropolog\u00ed\u00ada cultural comparada hablan de limosna en este \u00faltimo sentido. En este caso la limosna va precedida, en la historia del desarrollo cultural, por la instituci\u00f3n del don (modalidad de intercambio que ha estudiado Mauss) y seguida por la de la ayuda. (Sobre esta divisi\u00f3n ternaria, cf el \u00f3ptimo estudio de Sahle). Por esto la limosna adquiere importancia en sociedades culturalmente avanzadas, como las medievales, que no han alcanzado todav\u00ed\u00ada la forma de estado t\u00ed\u00adpica de la edad moderna. Vista como una modalidad de ayuda propia de un largo per\u00ed\u00adodo de civilizaci\u00f3n, la limosna, efectivamente, puede considerarse ya obsoleta. Pero la conciencia de la historicidad de estas modalidades no quita nada al deber permanente de los cristianos de conjugar seg\u00fan nuevas modalidades el precepto de amor al pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>[l Doctrina social de la Iglesia; l Justicia; l Solidaridad; l Voluntariado].<\/p>\n<p>BIBL.<br \/>\n&#8211; Literatura b\u00ed\u00adblica: BULTMANN R., EL-os, en DTNTIII, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1985; ESSER H.H., Misericordia, en Dizionario dei concetti biblici del NT, 1012-1018; HENGEL H., Propiedad y riqueza en el cristianismo primitivo, Descl\u00e9e de B., Bilbao 1983.<br \/>\n&#8211; Teolog\u00ed\u00ada patr\u00ed\u00adstica: COSTANTELOs DJ., Byzantine Phflantropy and social We fiare, New Brunswick: Rutgers Univ. Press, Nueva York 1968; GUILLAUME A., Riches el pauvres dans I&#8217;Eglise ancienne, Par\u00ed\u00ads 1962; PATAGLEAN E., Pauvret\u00e9 \u00e9conomique el pauvret\u00e9 sociale \u00e1 Byzance, 4-7 si\u00e9cle, Mouton, Par\u00ed\u00ads 1976; SEIPEL J., Die winschafuethischen Lehren der Kirchenwater, Viena 1907.<br \/>\n&#8211; Teolog\u00ed\u00ada medieval: BOUYER L., Le pr\u00e9cepte de 1 \u00e1um\u00f3ne chez St. Thomas d Aquin, Montreal 1935; ID, Etudes sur I histoire de la pauvret\u00e9, diret. M. MOLLAT, Par\u00ed\u00ads: Publications de la Sorbonne, Par\u00ed\u00ads 1974; FRIEDEBERGER W., Der Reiehtumserwerb im Urteil des hl Thomas von Aquin, Passau 1967; LOTTIN D.O., La nature du devoir de 1 \u00e1um\u00f3ne chez les pr\u00e9decesseurs de saint Thomas dAquin, en \u00abEThL\u00bb 15 (1938) H. 4, 613-624; MANTEUFFEL T., Naissance d \u00fane h\u00e9r\u00e9sie: les adeptes de la pauvret\u00e9 volontaire au MoyenAge, Mouton, Par\u00ed\u00ads 1970; NOBLE H. D., L \u00e1um\u00f3ne, en \u00abVS\u00bb 10 (1928) 283-295; SPIcQ C., L \u00e1um\u00f3ne, obligation de justice ou de charit\u00e9Z, en M\u00e9langes Mandonet I, Vrin, Par\u00ed\u00ads 1930, 245264; VYKOPAL A., La dottrina del superfluo in S. Tomaso, Brescia 1962.<br \/>\n&#8211; Epoca moderna; fuentes cat\u00f3licas: BELLARMINUS R., De eleemosyna, en De controverstis christianae fidei III, Li\u00f3n 1546, 1098-1121; CAJETANUs, Th. de Vio, De eleemosynae praecepto (1496), Roma 1934; ID, In I1-11 Summae Theologiae, en Th. Aquinatis Opera Omnia, Roma 1895; GIGINTA M., Tratado de remedio de pobres, Coimbra 1579; GUZM\u00ed\u0081N P. de, Bienes de el honesto trabajo y danos de la ociosidad, Madrid 1614; PEREZ DE HERRERA C., Amparo de pobres, Madrid 1598 (reimpreso en 1975); ROBLES J. de, De la orden que en algunos pueblos de Espa\u00f1a se han puesto en la limosna, para remedio de los verdaderos pobres, Salamanca 1545 (reimpreso en 1965); SOTO D. de, In II-11 Summae Theologiae Divi Thomae Aquinatis, en K. DEURINGER (m\u00e1s adelante, 1960, 143158); ID, Deliberaci\u00f3n en la causa de los pobres, Salamanca 1545 (reimpreso en 1965).<br \/>\n&#8211; Epoca moderna; fuentes protestantes: LUTHER M., Sermo zu Mat 7:12 (1514), en WA 4,590-595; ID Van der faschen Betler buberey, en WA 26,638-639.<br \/>\n&#8211; Epoca moderna; fuentes human\u00ed\u00adsticas: COORNHERT D. V., De la correction des coquins, ou comment reduire le nombre des oisifs ma faisants, en P. BRACHIN (m\u00e1s adelante), 51-65; HONT J. van, Rapport au Magistral de Leyde en 1577, ib, 35-49; VIvEs J.L., De subventione pauperum, La Nuova Italia, Florencia 1973.<br \/>\n&#8211; Monograf\u00ed\u00adas: BATAILLON B., J. L. Vives. Reformateur de la bienfaisance, en \u00abBiblioth\u00e9que d&#8217;Humanisme et Renaissance\u00bb 14 (1952)141-158; ID, Les id\u00e9es du XVI sf\u00e9cle espagnol sur les pauvres, sur I \u00e1um\u00f3ne, sur 1 \u00e1ssistance, en Annuaire du Coll\u00e9ge de France, 1949, 209-214; BRACHIN P., Bienfaisance el r\u00e9pression au XVI si\u00e9cle, Vrin, Par\u00ed\u00ads 1984; CALORI G., Una iniziativa sociale nella Bologna del 500. 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SARPELLON), Angela, Mil\u00e1n 1982; SAHLE It., Gabe, Almosen, Hilje, Westdeutscher Verlag, Opladen 1987.<\/p>\n<p>A. Bondolfi<\/p>\n<p>Compagnoni, F. &#8211; Piana, G.- Privitera S., Nuevo diccionario de teolog\u00ed\u00ada moral, Paulinas, Madrid,1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Moral<\/b><\/p>\n<p>eleemosune (elehmosuvnh, 1654), relacionado con eleemon, misericordioso; significa: (a) misericordia, piedad, particularmente al dar limosna (Mat 6:1,2,3,4; Act 10:2; 24.17); (b) el beneficio mismo, la limosna; el efecto por la causa (Luk 11:41; 12.33; Act 3:2,3,10; 9.36; 10.2,4,31).\u00c2\u00b6 Nota: En Mat 6:1, los mss. m\u00e1s com\u00fanmente aceptados presentan el vocablo dikaiosune: \u00abjusticia\u00bb, en lugar de eleemosune en el TR; de ah\u00ed\u00ad que RV, RVR, RVR77, VM, Besson, etc. tengan \u00abjusticia\u00bb aqu\u00ed\u00ad.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p>1. Los sentidos de la palabra. El hebreo no tiene t\u00e9rmino especial para designar la limosna. Nuestra palabra espa\u00f1ola viene del griego eleemosyne, que en los LXX designa ora la *misericordia de Dios (Sal 24,5; Is 59,16), ora (raras veces) la respuesta leal del hombre a Dios (Dt 6,25), ora, finalmente, la misericordia del hombre con sus semejantes (G\u00e9n 47,29). Esta \u00faltima s\u00f3lo es aut\u00e9ntica si se traduce en actos, entre los cuales tiene un puesto importante el apoyo material de los que se hallan en la necesidad. La palabra griega acabar\u00e1 por limitarse a este sentido preciso de \u00ablimosna\u00bb, en el NT y ya en los libros tard\u00ed\u00ados del AT: Dan, Tob, Eclo. Sin embargo, estos tres libros conocen todav\u00ed\u00ada la eleemosyne de Dios para con el hombre (Dan 9,16; Tob 3,2; Eclo 16,14; 17,29): para toda la Biblia la limosna, gesto de bondad del hombre para con su hermano, es ante todo una imitaci\u00f3n de los gestos de Dios, que fue el primero en dar muestras de bondad para con el hombre.<\/p>\n<p>2. El deber de la limosna. Si la palabra es tard\u00ed\u00ada, la idea de la limosna es tan antigua como la religi\u00f3n b\u00ed\u00adblica, que desde los or\u00ed\u00adgenes reclama el *amor de los *hermanos y de los *pobres. La *ley conoce as\u00ed\u00ad formas codificadas de limosna, que son ciertamente antiguas: obligaci\u00f3n de dejar parte de las cosechas para el espigueo y la rebusca despu\u00e9s de la vendimia (Lv 19,9; 23,22; Dt 24, 20s; Rut 2), el diezmo trienal en favor de los que no poseen tierras propias: levitas, *extranjeros, hu\u00e9rfanos, viudas (Dt I4,28s; cf. Tob 1,8). El pobre existe y hay que responder a su llamada con generosidad (Dt 15,11; Prov 3,27s; 14,21) y delicadeza (Eclo 18,15ss).<\/p>\n<p>3. Limosna y vida religiosa. Esta limosna no debe ser mera filantrop\u00ed\u00ada, sino gesto religioso. La generosidad con los pobres, ligada con frecuencia a las celebraciones lit\u00fargicas excepcionales (2Sa 6,19; Neh 8,10ss; 2Par 30,21-26; 35,7ss), forma parte del curso normal de las *fiestas (Dt 16,11.14; Tob 2,1s). M\u00e1s a\u00fan, este gesto adquiere su valor del hecho de alcanzar a Dios mismo (Prov 19,17) y crea un derecho a su *retribuci\u00f3n (Ez 18,7; cf. 16,49; Prov 21,13; 28,27) y al *perd\u00f3n de los pecados (Dan 4,24; Eclo 3,30). Equivale a un sacrificio ofrecido a Dios (Eclo 35,2). El hombre, al privarse de su bien, se constituye un tesoro (Eclo 29,12). \u00abBienaventurado el que piensa en el pobre y en, el d\u00e9bil\u00bb (Sal 41,1-4; cf. Prov 14,21). El viejo Tob\u00ed\u00adas exhorta as\u00ed\u00ad a su hijo con ardor: \u00abNo apartes el rostro de ning\u00fan pobre y Dios no lo apartar\u00e1 de ti. Si abundares en bienes, haz de ellos limosna, y si \u00e9stos fueren escasos, seg\u00fan esa tu escasez no temas hacerlo&#8230; Todo cuanto te sobrare, dalo en limosna, y no se te vayan los ojos tras lo que dieres&#8230;\u00bb (Tob 4,7-11.15).<\/p>\n<p>NT. Con la venida de Cristo la limosna conserva su valor, pero se sit\u00faa en una econom\u00ed\u00ada nueva que le confiere un sentido nuevo.<\/p>\n<p>1. La pr\u00e1ctica de la limosna. Es admirada por los creyentes, sobre todo cuando es practicada por *extranjeros, por personas que \u00abtemen a Dios\u00bb, que as\u00ed\u00ad manifiestan su simpat\u00ed\u00ada por la fe (Lc 7,5; Act 9,36; 10,2). &#8216;Por lo dem\u00e1s, Jes\u00fas la hab\u00ed\u00ada contado, juntamente con el *ayuno y la *oraci\u00f3n, como uno de los tres pilares de la vida religiosa (Mt 6,1-18).<\/p>\n<p>Pero Jes\u00fas, al recomendarla, exige que se haga con perfecto desinter\u00e9s, sin la menor ostentaci\u00f3n (Mt 6,1-4), \u00absin esperar nada a cambio\u00bb (Lc 6, 35; 14,14), hasta sin medida (Lc 6, 30). En efecto, no podemos contentarnos con alcanzar un m\u00e1ximo codificado: el diezmo tradicional parece sustituirlo Juan Bautista por una repartici\u00f3n por mitades (Lc 3,11), que Zaqueo realiza efectivamente (Lc 19,8); m\u00e1s a\u00fan, no hay que hacerse sordos a ning\u00fan llamamiento (Mt 5,42 p), porque los *pobres est\u00e1n siempre entre nosotros (Mt 26, 11); finalmente, si uno no tiene ya nada propio (cf. Act 2,44), queda todav\u00ed\u00ada el deber de comunicar por lo menos los dones de Cristo (Act 3,6), y de *trabajar para venir en ayuda a los que se hallan en la necesidad (Ef 4,28).<\/p>\n<p>2. La limosna y Cristo. Si la limosna es un deber tan radical, es que halla su sentido en la fe en Cristo, lo cual puede tener un significado m\u00e1s o menos profundo.<\/p>\n<p>a) Si Jes\u00fas sostiene con la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada que la limosna es fuente de *retribuci\u00f3n celestial (Mt 6,2.4), que constituye un tesoro en el cielo (Lc 12,21.33s), gracias a los *amigos que se granjea uno all\u00ed\u00ad (Lc 16,9), no lo hace por raz\u00f3n de un c\u00e1lculo interesado, sino porque a trav\u00e9s de nuestros *hermanos desgraciados alcanzamos a Cristo en persona : \u00abLo que hiciereis a uno de estos peque\u00f1uelos&#8230;\u00bb (Mt 25,31-46).<\/p>\n<p>b) Si el disc\u00ed\u00adpulo debe darlo todo en limosna (Lc 11,41; 12,33; 18,22) es, en primer lugar, para *seguir a Jes\u00fas sin echar de menos los propios bienes (Mt 19,21s p), y despu\u00e9s, para ser liberal como Jes\u00fas mismo, que \u00absiendo rico se hizo pobre por vosotros a fin de enriqueceros con su pobreza\u00bb &#8216;(2Cor 8,9).<\/p>\n<p>c) Finalmente, para impedir que se degrade la limosna rebaj\u00e1ndola a mera filantrop\u00ed\u00ada, no tuvo Jes\u00fas reparo en defender contra Judas el gesto gratuito de la mujer que acababa de \u00abperder\u00bb el valor de trescientas jornadas de trabajo derramando su precioso perfume: \u00abA los pobres los tendr\u00e9is siempre con vosotros, pero a m\u00ed\u00ad no me tendr\u00e9is siempre\u00bb (Mt 26,11 p). Los pobres pertenecen a la econom\u00ed\u00ada ordinaria (Dt 15,11), natural en una humanidad pecadora; en cambio, Jes\u00fas significa la econom\u00ed\u00ada mesi\u00e1nica sobrenatural; y la primera no halla su verdadero sentido sino por la segunda: a los pobres no se les socorre cristianamente sino con referencia al amor de Dios manifestado en la pasi\u00f3n y en la muerte de Jesucristo.<\/p>\n<p>3. La limosna en la Iglesia. Aun cuando sean necesarios ciertos gestos gratuitos para impedir que se confunda el Evangelio del reino con la extinci\u00f3n del pauperismo, todav\u00ed\u00ada hay que socorrer a nuestro *pr\u00f3jimo para alcanzar al \u00abesposo que nos ha sido arrebatado\u00bb (Mt 9,15): \u00ab\u00bfc\u00f3mo mora la caridad de Dios en el que cierra sus entra\u00f1as ante su hermano necesitado?\u00bb (lJn 3,17; cf. Sant 2, 15). \u00bfC\u00f3mo celebrar el sacramento de la *comuni\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica sin compartir fraternalmente los propios bienes? (ICor 11,20ss).<\/p>\n<p>Ahora bien, la limosna puede tener un alcance todav\u00ed\u00ada m\u00e1s vasto y significar la *uni\u00f3n de las iglesias. Es lo que san Pablo quiere decir cuando da un nombre sagrado a la cuestaci\u00f3n, a la colecta que hace en favor de la Iglesia madre de Jerusal\u00e9n: es una diacon\u00ed\u00ada (2Cor 8,4; 9, 1.12s), una liturgia (9,12). En efecto, para colmar el foso que comenzaba a cavarse entre la Iglesia de origen pagano y la Iglesia de origen jud\u00ed\u00ado, se preocupa Pablo por traducir en limosnas sustanciosas la uni\u00f3n de estas dos categor\u00ed\u00adas de miembros del mismo *cuerpo de Cristo (cf. Act 11,29; G\u00e1l 2,10; Rom 15,26s; lCor 16,1-4); ;con qu\u00e9 ardor pronuncia un verdadero \u00abserm\u00f3n de caridad\u00bb destinado a los corintios! (2Cor 8-9). Hay que aspirar a establecer la igualdad entre los hermanos (8,13), imitando la liberalidad de Cristo (8,9);para que Dios sea glorificado (9,11-14) hay que \u00ab*sembrar abundantemente\u00bb, pues \u00abDios ama al que da con alegr\u00ed\u00ada\u00bb (9,6s).<\/p>\n<p>&#8211;> Amor &#8211; Don &#8211; Hermano &#8211; Ayuno &#8211; Misericordia &#8211; Pobres &#8211; Pr\u00f3jimo &#8211; Retribuci\u00f3n.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>Del <etiqueta id=\"#_ftn244\" name=\"_ftnref244\" title=\"\">gr.<\/etiqueta> <\/span><span style=''>ele&#275;mosyn&#275;<\/span><span lang=ES style=''> a trav\u00e9s del <etiqueta id=\"#_ftn245\" name=\"_ftnref245\" title=\"\">lat. ecles. <\/etiqueta><\/span><span style=''>eleemosyna<\/span><span lang=ES style=''>. La palabra gr. significa l\u00e1stima, que mueve a socorrer con dinero o en especie a los pobres.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Si bien no se mencionan expl\u00edcitamente en el <etiqueta id=\"#_ftn246\" name=\"_ftnref246\" title=\"\">AT, las limosnas est\u00e1n impl\u00edcitas en la expresi\u00f3n de compasi\u00f3n en la presencia de Dios. Tuvo una evoluci\u00f3n doble: (<\/etiqueta><i>a<\/i>) La legislaci\u00f3n mosaica consideraba que la compasi\u00f3n era un sentimiento a ser fomentado en la conducta ideal (<etiqueta id=\"#_ftn247\" name=\"_ftnref247\" title=\"\">cf. Dt. 15.11); (<\/etiqueta><i>b<\/i>) Los profetas consideraban la limosna como un derecho que los necesitados pod\u00edan reclamar con justicia.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>De la fusi\u00f3n de estos dos conceptos surgi\u00f3 en el per\u00edodo intertestamentario la idea de la justificaci\u00f3n ganada mediante las limosnas, como algo capaz de anular la culpa por el pecado, y como capaz de asegurar el favor divino en tiempos de prueba (cf. Sal. 112.9; Dn. 4.27). Hubo \u00e9pocas en que justicia y limosna se consideraban t\u00e9rminos sin\u00f3nimos, como en la <etiqueta id=\"#_ftn248\" name=\"_ftnref248\" title=\"\"><span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span><\/etiqueta> (y en el uso moderno de \u201ccaridad\u201d para hacer referencia al acto de dar limosnas), pero esto apenas si se justifica, ya sea sobre la base del AT hebreo o el verdadero texto del <etiqueta id=\"#_ftn249\" name=\"_ftnref249\" title=\"\">NT.<\/etiqueta><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Despu\u00e9s de la cesaci\u00f3n de los sacrificios, las mimosnas parecen haber ocupado entre los jud\u00edos el primer lugar entre las obligaciones religiosas. En todas las ciudades hab\u00eda recolectores que distribu\u00edan limosnas de dos clases, a saber, dinero reunido en la sinagoga todos los d\u00edas de reposo para los pobres de la ciudad, y alimentos y dinero recibidos en una bandeja. \u201cPor lo tanto ning\u00fan disc\u00edpulo deber\u00eda vivir en una ciudad donde no haya una alcanc\u00eda para las limosnas\u201d (<i>Sanhedrin <\/i>17b). Resulta significativo que en el AT casi no pueden encontrarse se\u00f1ales de pordioseros en las calles (pero v\u00e9ase 1 S. 2.36; Sal. 109.10). Sal. 41.1 puede tomarse no meramente como una exhortaci\u00f3n a dar limosnas, sino tambi\u00e9n como un ruego solemne a interesarse personalmente en los pobres.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Jes\u00fas no rechaza las limosnas como algo in\u00fatil en la b\u00fasqueda de una buena relaci\u00f3n con Dios, pero s\u00ed recalca la necesidad de una motivaci\u00f3n adecuada, \u201cen mi nombre\u201d. Reprendi\u00f3 a los de su \u00e9poca por su caridad ostentosa (Mt. 6.1\u20134; n\u00f3tese <\/span><etiqueta id=\"#_ftn250\" name=\"_ftnref250\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;; color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vrv2<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=''> \u201cjusticia\u201d, <\/span><etiqueta id=\"#_ftn251\" name=\"_ftnref251\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vm<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=''> \u201cobras de justicia\u201d, <\/span><etiqueta id=\"#_ftn252\" name=\"_ftnref252\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0bla<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=' '> \u201chacer el bien\u201d, <\/span><etiqueta id=\"#_ftn253\" name=\"_ftnref253\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vp<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=''> \u201creligi\u00f3n\u201d, <\/span><etiqueta id=\"#_ftn254\" name=\"_ftnref254\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0nbe<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=' '> \u201cobras de piedad\u201d, en unos casos como traducci\u00f3n de <\/span><span style=''>dikaiosyn&#275;m<\/span><span lang=ES style=''> y en otros como traducci\u00f3n de <\/span><span style=''>ele&#275;mosyn&#275;n<\/span><span lang=ES style=''> del <etiqueta id=\"#_ftn255\" name=\"_ftnref255\" title=\"\">TR), y dio realce a lo bienaventurad<\/etiqueta>o que es dar (cf. Hch. 20.35), y a sus oportunidades.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En la comunidad cristiana primitiva la primera elecci\u00f3n de dirigentes se hizo para asegurar una distribuci\u00f3n equitativa de las limosnas; las necesidades de los pobres eran tenidas en cuenta (Hch. 4.32, 34); y a todo cristiano se le exhortaba a apartar el primer d\u00eda de cada semana alguna porci\u00f3n de sus ingresos para contribuir a las necesidades de los menesterosos (Hch. 11.30; Ro. 15.25\u201327; 1 Co. 16.1\u20134).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Las \u201climosnas\u201d se equiparan con la \u201cjusticia\u201d, no porque justifiquen al hombre (Ro. 3\u20134), sino porque constituyen una acci\u00f3n justa, y por la que nuestro pr\u00f3jimo tiene derecho a reclamar nuestra colaboraci\u00f3n a los ojos de Dios, quien nos da los medios para dicho fin (Ef. 4.28). (* <span style='text-transform:uppercase'>Pobreza<\/span>; * <span style='text-transform: uppercase'>Comuni\u00f3n<\/span>; * <span style='text-transform:uppercase'>Compas\u00edon<\/span> )<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn256\" name=\"_ftnref256\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>J.D.D.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mat 6:2 cuando .. des l, no hagas tocar trompeta Luk 11:41 pero dad l de que ten\u00e9is, y entonces todo Luk 12:33 vended lo que pose\u00e9is, y dad l; haceos Act 3:2 para que pidiese l de los que entraban Act 10:2 y que hac\u00eda muchas l al pueblo, y oraba Act 24:17 vine &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/limosna\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abLIMOSNA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-2934","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2934","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=2934"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/2934\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=2934"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=2934"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=2934"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}