{"id":3114,"date":"2016-02-04T23:41:21","date_gmt":"2016-02-05T04:41:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/memorial\/"},"modified":"2016-02-04T23:41:21","modified_gmt":"2016-02-05T04:41:21","slug":"memorial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/memorial\/","title":{"rendered":"MEMORIAL"},"content":{"rendered":"<p>Exo 3:15 nombre .. este es mi m por todos los siglos<br \/>\n13:9<\/p>\n<hr>\n<p>Memorial    (heb. &#8216;azk\u00e2r\u00e2h, z\u00eaker, zikk\u00e2r\u00f4n; gr. mn&#8217;m\u00f3sunon).  Libro o cuaderno donde se anota algo que se quiere recordar; entre los hebreos, un trocito de pergamino con palabras seleccionadas de la Ley que se ataba a la frente o al brazo izquierdo durante las oraciones (Exo 13:9, 16), o alguna ceremonia, o alg\u00fan elemento recordativo (Exo 28:12, 29; 30:16; Lev 2:2, 9, 16; 6:15). V\u00e9anse Filacteria; Monumento.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>(v. memoria cristiana)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>El memorial es la re-praesentatio de lo que se conmemora, la presencia real de lo que pas\u00f3 hist\u00f3ricamente y que se comunica aqu\u00ed\u00ad y ahora de manera eficaz. En la eucarist\u00ed\u00ada tenemos el memorial de la pasi\u00f3n del Se\u00f1or. El concilio Vaticano II en la Constituci\u00f3n sobre la sagrada liturgia afirma: \u00abNuestro Salvador en la \u00faltima cena&#8230; instituy\u00f3 el sacrificio eucaristico&#8230;, con el que se perpet\u00faa a lo largo de los siglos, hasta su retorno, el sacrificio de la cruz, confiando de este modo a su Esposa, la Iglesia, el memorial de su muerte y resurrecci\u00f3n\u00bb (5C 47) .<\/p>\n<p>Se trata de un memorial objetivo y real, no de una nuda commemoratio como espec\u00ed\u00adfic\u00f3 el concilio de Trento contra Lutero. En efecto, los reformadores del siglo XVl hab\u00ed\u00adan entendido indebidamente el concepto de memorial.<\/p>\n<p>La Iglesia, sin embargo, lo recuper\u00f3, porque se trata de una importante expresi\u00f3n usada por los evangelistas y J por el ap\u00f3stol Pablo para indicar la naturaleza de la Cena del Se\u00f1or El memorial expresa la realidad del. acontecimiento, la \u00abactualizaci\u00f3n objetiva\u00bb y la presencia de lo que se conmemora.<\/p>\n<p>No es que \u00e9ste se repita, ya que el acontecimiento se puso hist\u00f3ricamente una vez para siempre (eph\u00e1pax); pero est\u00e1 presente. El acto de Cristo hace sentir su efecto hoy y aqu\u00ed\u00ad, comprometiendo al que hace memoria del mismo. El sacrificio de Cristo se realiz\u00f3 hist\u00f3ricamente una sola vez: la eucarist\u00ed\u00ada es su memorial (en el sentido m\u00e1s pleno de la palabra), una presencia viva de gracia. La Iglesia, al celebrar este memorial, participa de la entrega sacrificial de Cristo. Los fieles se insertan en \u00e9l; y con \u00e9l y por \u00e9l ofrecen su sacrificio al Padre.<\/p>\n<p>El mismo Jes\u00fas, al celebrar con los ap\u00f3stoles la \u00faltima cena y al instituir la eucarist\u00ed\u00ada, le indic\u00f3 a la Iglesia c\u00f3mo hab\u00ed\u00ada que hacer memoria de su sacrificio, de su pasi\u00f3n y muerte inminente.<\/p>\n<p>Al bendecir el pan como el memorial de su cuerpo que estaba a punto de ser inmolado, y al bendecir el c\u00e1liz como la copa de la nueva alianza estipulada en su sangre, Jes\u00fas le dio a su muerte un significado sacrificial y dijo a los suyos que celebraran la cena como memorial de esta alianza hasta el final de los tiempos. As\u00ed\u00ad pues, es evidente el sentido que tiene el sacrificio de la cena. Pero lo que confiere a la cruz misma un car\u00e1cter sacrificial es el hecho de que fue evocada en la comida ritual de la comunidad mesi\u00e1nica como aquello que habr\u00ed\u00ada dado su substancia al sacrificio que ten\u00ed\u00ada que constituirla definitivamente.<\/p>\n<p>En la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica se conocen principalmente tres tipos de sacrificio:<br \/>\nel holocausto, el sacrificio de comuni\u00f3n y el sacrificio expiatorio. El holocausto es el sacrificio en el que la v\u00ed\u00adctima, un animal, es consumida totalmente por el fuego sobre el altar. Esto significa el car\u00e1cter irrevocable del don total; y el humo que sube hacia el cielo indica la aceptaci\u00f3n de la ofrenda sacrificial por parte de Dios. El sacrificio de comuni\u00f3n es aquel sacrificio de paz que se ofrece para restablecer la alianza; el animal no se quema por completo, sino que se divide en tres partes: una para Dios, otra para el sacerdote y otra para el oferente; la comida de comuni\u00f3n, durante la cual el fiel recibe su parte de la v\u00ed\u00adctima ofrecida, sellaba la comuni\u00f3n de Dios con los suyos. En el sacrificio expiatorio se da una gran importancia a la sangre (que es como el alma de la v\u00ed\u00adctima. su misma vida), con la que se hacen varias aspersiones. Estas diversas maneras de ofrecer sacrificios en el mundo hebreo ayudan a entender el sentido del sacrificio de Cristo. El holocausto, por su car\u00e1cter irrevocable de la inmolaci\u00f3n, es sacrificio de comuni\u00f3n, pensando en el banquete de alianza inaugurada por la cena; y es finalmente expiaci\u00f3n por los pecados, lo mismo que la sangre en los sacrificios antiguos (Lc 17 11). Pero el sacrificio de Jes\u00fas es singular, irreductible, trasciende todas las categor\u00ed\u00adas de los sacrificios antiguos, realiza la plenitud espiritual del holocausto, del sacrificio de comuni\u00f3n y del sacrificio de expiaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El d\u00ed\u00ada de la expiaci\u00f3n, el sumo sacerdote ofrec\u00ed\u00ada en sacrificio un toro, en reparaci\u00f3n por los pecados (Lv 16), El propiciatorio era rociado con la sangre del toro y de un cabrito, mientras que otro cabrito ofrecido por el pueblo era cargado simb\u00f3licamente de los pecados de toda la comunidad y echado al desierto, morada del diablo. De esta manera el pueblo consagrado al Se\u00f1or volv\u00ed\u00ada a ser santo. La Carta a los Hebreos se sirve precisamente de este ritual en el d\u00ed\u00ada de la expiaci\u00f3n para explicar el sacrificio de Jes\u00fas: \u00abCristo, en cambio, ha venido como sumo sacerdote de los bienes definitivos. Es la suya una tienda de la presencia m\u00e1s grande y m\u00e1s perfecta que la antigua, y no es hechura de hombres, es decir, no es de este mundo. En este santuario entr\u00f3 Cristo de una vez para siempre, no con sangre de machos cabr\u00ed\u00ados ni de toros, sino con su propia sangre, y as\u00ed\u00ad nos logr\u00f3 una redenci\u00f3n eterna\u00bb. El d\u00ed\u00ada del perd\u00f3n que nos consigui\u00f3 Cristo se celebra \u00bb de una vez para siempre\u00bb, ya que su sacrificio es perfecto. Y como en el ritual antiguo la v\u00ed\u00adctima no era matada para aplacar la venganza de Dios. sino que la sangre derramada restablec\u00ed\u00ada la comuni\u00f3n de vida entre Dios y su pueblo, as\u00ed\u00ad tampoco Cristo fue inmolado en castigo por nuestros pecados ni para aplacar la ira de Dios, sino \u00abpor\u00bb nuestros pecados, para perdonarlos, para inundarnos con su sangre de la vida de Dios. Acept\u00f3 el sacrificio de su propia vida por amor al hombre, para dar al hombre la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La \u00faltima cena es entonces necesaria para llegar a comprender mejor el sacrificio sobre el Calvario, en cuanto que es el anuncio prof\u00e9tico de la muerte de Jes\u00fas, llevando a su cumplimiento los otros anuncios que marcaron el camino de Jes\u00fas hacia Jerusal\u00e9n. Y es adem\u00e1s el memorial m\u00e1s significativo, ya que se anuncia en \u00e9l una muerte violenta, la del Siervo de Yahveh, la del cordero pascual sacrificado, cuya sangre se derrama lo mismo que el vino durante el banquete, y cuyo cuerpo se despedaza lo mismo que se parte el pan para ser comido. Es lo que realiza la Iglesia, como memorial del Se\u00f1or y esperando su venida.<\/p>\n<p>R. Gerardi<\/p>\n<p>Bibl.: K. H. Bartels, Recuerdo, en DTNT 1V 49-53; B. Neunheuser Memorial, en NDL: 1253-1273; M. Thurian. La eucarist\u00ed\u00ada, memorial del Se\u00f1or S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1967; A. G, Martlmort, En memoria m\u00ed\u00ada. Misa y sacramentos, Villamala, Barcelona 1959. -M. Gesteira Garza, La eucarist\u00ed\u00ada, memorial del sacrificio de Cristo, en La eucarist\u00ed\u00ada, misterio de comuni\u00f3n, Cristiandad, Madrid 1983, 393-420.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. La problem\u00e1tica &#8211; II. Rese\u00f1a de los estudios sobre el tema: 1. Primeros comienzos; 2. Investigaci\u00f3n protestante: a) Rudolf Otto, b) Joachim Jerem\u00ed\u00adas y Wilhelm St\u00e1hlin, c) Peter Brunner; 3. Contribuci\u00f3n cat\u00f3lica: a) J. A. Jungmann, b) Viktor Warnach y Johannes Betz; 4. Tomas de posici\u00f3n ecum\u00e9nicas: a) Lund 1952; b) Montreal 1963 &#8211; III. S\u00ed\u00adntesis teol\u00f3gica: 1. Los fundamentos b\u00ed\u00adblicos del concepto cultual de \u00abmemorial\u00bb; 2. El mandato de celebrar el \u00abmemorial\u00bb en el NT; 3. El \u00abmemorial\u00bb en la tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica: a) En los textos doctrinales, b) En los textos lit\u00fargicos; 4. La realidad del memorial eucar\u00ed\u00adstico: a) El \u00abc\u00f3mo\u00bb, b) Su contenido &#8211; IV. Recapitulaci\u00f3n.<\/p>\n<p>I. La problem\u00e1tica<br \/>\nEn la eucarist\u00ed\u00ada, el sacramento del altar, poseemos un memorial de la pasi\u00f3n del Se\u00f1or; tal es la convicci\u00f3n antiqu\u00ed\u00adsima y obvia de la fe, como afirma en t\u00e9rminos cl\u00e1sicos la colecta de la solemnidad del sant\u00ed\u00adsimo Cuerpo y Sangre de Cristo seg\u00fan el Misal latino de Pablo VI: \u00abDeus, qui nobis sub sacramento mirabili passionis tuae memoriam reliquisti&#8230;\u00bb&#8216; (el Misal espa\u00f1ol traduce: \u00abOh Dios, que en este sacramento admirable nos dejaste el memorial de tu pasi\u00f3n&#8230;\u00bb). Es verdad que el concilio de Trento anatematiz\u00f3 la idea de que el sacramento es una \u00abnuda commemoratio\u00bb; pero pretend\u00ed\u00ada condenar una concepci\u00f3n falsa y restrictiva del memorial, ya que en el mismo contexto declaraba que por medio del sacrificio de la misa se deb\u00ed\u00ada \u00abrepresentar aquel sacrificio cruento\u00bb realizado \u00abuna sola vez (semel) sobre la cruz\u00bb, de forma que \u00absu memoria perdurase hasta el fin del tiempo\u00bb,. Todo esto no extra\u00f1a. Encontramos el memorial ya en los relatos de la instituci\u00f3n de la coena dominica: \u00abHaced esto en memoria m\u00ed\u00ada: eis ten em\u00e9n an\u00e1mnesin\u00bb (1Co 11:24-25; cf 22,19). Por eso el Vat. II en la SC 47 afirma: \u00abNuestro Salvador&#8230; instituy\u00f3 el sacrificio eucar\u00ed\u00adstico&#8230;, con el cual iba a perpetuar por los siglos hasta su vuelta, el sacrificio de la cruz, y a confiar as\u00ed\u00ad a&#8230; la iglesia el memorial de su muerte y resurrecci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Sin embargo, el significado pleno de este t\u00e9rmino no siempre se ha comprendido y apreciado como merec\u00ed\u00ada. En el contexto de la reflexi\u00f3n sobre el alto grado de realidad que compete al sacramento de la eucarist\u00ed\u00ada, la teolog\u00ed\u00ada medieval no tuvo en cuenta los t\u00e9rminos conmemoratio, memoriale, memoria, como menos apropiados. Los reformadores del s. xvt, en su pol\u00e9mica contra el car\u00e1cter sacrificial de la eucarist\u00ed\u00ada, interpretaron y valoraron en el sentido m\u00e1s d\u00e9bil su car\u00e1cter de memorial.<\/p>\n<p>Por eso en la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica de la contrarreforma, durante los siglos sucesivos, el concepto de memorial pas\u00f3 todav\u00ed\u00ada m\u00e1s a segundo plano&#8217;. La situaci\u00f3n cambiar\u00e1 s\u00f3lo en los \u00faltimos decenios. El estudio renovado e intenso de las fuentes en el campo de la ex\u00e9gesis y de la patr\u00ed\u00adstica, el ahondamiento en la doctrina aut\u00e9ntica de la alta escol\u00e1stica y los trabajos de Odo Casel sobre el \u00abmemorial del Se\u00f1or en la liturgia cristiana antigua\u00bb (como reza el t\u00ed\u00adtulo de un libro suyo de 1918) y la gran controversia que se suscit\u00f3 en torno a la concepci\u00f3n caseliana \u00c2\u00b0 nos han ense\u00f1ado a comprender y a valorar de nuevo el concepto de memorial en su sentido pleno: la realidad de aquello a que se refiere el memorial no sufre menoscabo por ello, sino que por el contrario se expresa claramente; el memorial es un memorial-real, la repraesentatio de lo que se conmemora, la presencia real de lo que hist\u00f3ricamente ha pasado y que aqu\u00ed\u00ad y ahora se nos comunica de modo eficaz.<\/p>\n<p>II. Rese\u00f1a de los estudios sobre el tema<br \/>\nUna ojeada a los trabajos que explican el significado de memorial\/ anamnesis, muestra que hay un creciente inter\u00e9s por la interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica del mandato del Se\u00f1or \u00abhaced esto en memoria m\u00ed\u00ada\u00bb y de la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada, que en cuanto ejecuci\u00f3n de tal mandato es un memorial.<\/p>\n<p>1. PRIMEROS COMIENZOS. Entre los numerosos trabajos de este tipo encontramos un primer estudio expl\u00ed\u00adcito del concepto de anamnesis en el art\u00ed\u00adculo hom\u00f3nimo de F. Cabrol en DACL I\/ 2 (1907). A decir verdad, el autor estudia s\u00f3lo la parte de la misa que sigue a la consagraci\u00f3n, \u00abUnde et memores\u00bb, y sus paralelos en las liturgias no romanas (cols. 1880-1896), pero en tal contexto hace algunas afirmaciones importantes para nuestra cuesti\u00f3n: \u00abS\u00f3lo recientemente en liturgia se ha aplicado el t\u00e9rmino anamnesis a esta parte de la misa posterior a la consagraci\u00f3n&#8230; En todo caso, el t\u00e9rmino es c\u00f3modo y merece ser conservado\u00bb (1880). Aunque el tema se mueve s\u00f3lo en el marco de las discusiones sobre la unidad de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica (del canon), sobre todo en contraposici\u00f3n a ciertas teor\u00ed\u00adas orientales sobre la ep\u00ed\u00adclesis, la afirmaci\u00f3n final del interesante art\u00ed\u00adculo merece toda nuestra atenci\u00f3n: \u00abDesde el punto de vista teol\u00f3gico y lit\u00fargico, la anamnesis reviste una importancia de primer orden, y hay que estudiarla con el mayor af\u00e1n en las liturgias como una de las notas caracter\u00ed\u00adsticas\u00bb; y concluye: \u00abEste rito [el relato de la cena del Se\u00f1or y las palabras de la instituci\u00f3n, seguidas del mandato de renovar la cena], reducido as\u00ed\u00ad a sus elementos esenciales, constituye probablemente el n\u00facleo primitivo de la misa\u00bb (1895).<\/p>\n<p>Pero por importantes que sean estas afirmaciones, no provocaron ninguna discusi\u00f3n teol\u00f3gica sobre la naturaleza de la anamnesis. Por lo que sabemos, y sin dejar de tener en cuenta la importancia de otros trabajos sucesivos, debemos constatar que Odo Casel, el cual con sus trabajos publicados m\u00e1s tarde sigue siendo el punto central de la discusi\u00f3n, fue tambi\u00e9n cronol\u00f3gicamente el primero en formular en t\u00e9rminos expl\u00ed\u00adcitos la tesis decisiva. En \u00e9l no encontramos cita alguna de otras fuentes (recientes): cita s\u00f3lo su estudio sobre los textos antiguos. En su tesis de doctorado en Roma, de 1912, sobre la Doctrina eucar\u00ed\u00adstica de san Justino m\u00e1rtir dice: \u00abLa santa eucarist\u00ed\u00ada es, por tanto, la celebraci\u00f3n memorial, mejor dicho, es la representaci\u00f3n m\u00ed\u00adstica y por tanto en cierto sentido la continuaci\u00f3n de la obra de la redenci\u00f3n&#8230;, a fin de que sus frutos se apliquen a los hombres\u00bb. Esto suceder\u00ed\u00ada concretamente a trav\u00e9s de la \u00abconfecci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada\u00bb. \u00abEsta, por tanto, es la celebraci\u00f3n memorial, m\u00e1s a\u00fan, la representaci\u00f3n de la encarnaci\u00f3n y de la pasi\u00f3n del Se\u00f1or: en otras palabras, de la obra de la redenci\u00f3n\u00bb. &#8216;Parece, por tanto, que, seg\u00fan Justino, la confecci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada es un sacrificio en cuanto representa y representa el sacrificio cruento del Se\u00f1or en la cruz. Naturalmente, Justino no lo dice nunca con palabras expl\u00ed\u00adcitas; sin embargo, tiene todas las premisas de esta deducci\u00f3n\u00bb. Ciertamente, a lo largo del trabajo Casel cita tambi\u00e9n a otros autores pero s\u00f3lo \u00e9l insiste en el motivo del memorial en el trabajo mencionado de 1912, vuelve sobre \u00e9l repetidamente y lo convierte en una de las columnas sobre las que descansa su concepci\u00f3n. Primer testimonio expl\u00ed\u00adcito de este dato de hecho es el volumen que sigue a pocos a\u00f1os de distancia (1918): Das Geddchtnis des Herrn in der altchristlichen Liturgie&#8217;. En respuesta a la primera cr\u00ed\u00adtica consistente dirigida contra su concepci\u00f3n por J. B. Umberg en 1926, hace \u00e9l del memorial el punto central de sus explicaciones: Das Mysterienged\u00fcchtnis der Messliturgie im Lichte der Tradition (1926) Podr\u00ed\u00adamos decir que la idea, entonces, se cern\u00ed\u00ada en el aire; sin embargo, fue Casel el primero en aferrarla y formularla con vigor. En los trabajos sucesivos la desarroll\u00f3 con coherencia, recogi\u00f3 en una primera s\u00ed\u00adntesis unitaria cada uno de los motivos esparcidos ac\u00e1 y all\u00e1 en la tradici\u00f3n, y que tambi\u00e9n otros hab\u00ed\u00adan detectado, y supo darnos una interpretaci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada dogm\u00e1ticamente correcta. En relaci\u00f3n con nuestro tema, debemos mencionar entre los trabajos sucesivos sobre todo Liturgie als 7&#8217;lysterienfeier (1922); Mysterium, con tres importantes contribuciones suyas (1926); Mysteriengegenwart (1928); Art und Sinn der christlichen Osterfeier (1938), y la gran obra editada p\u00f3stumamente, Das christliche Opfennysterium (1968) V. Warnach, que se encarg\u00f3 de la edici\u00f3n, dice en la introducci\u00f3n: \u00abLa idea de la anamnesis sigui\u00f3 estando en el centro de sus tentativas, ordenadas todas ellas a una teolog\u00ed\u00ada profundizada de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica\u00bb.<\/p>\n<p>2. INVESTIGACI\u00ed\u201cN PROTESTANTE. Entre tanto, el mundo teol\u00f3gico hab\u00ed\u00ada empezado a fijarse en la fecundidad del motivo de la an\u00e1mnesis. Aqu\u00ed\u00ad no vamos a ir m\u00e1s all\u00e1 de recordar los datos m\u00e1s importantes, sirvi\u00e9ndonos de la excelente panor\u00e1mica trazada por W. Averbeck en su libro Der Opfercharakter des Abendmahls in der neueren evangelischen Theologie.<\/p>\n<p>a) Rudolf Otto. Los primeros trabajos de Otto al respecto hab\u00ed\u00adan aparecido ya en 1917 (Averbeck, 119-126), pero ha seguido siendo un punto de referencia de la m\u00e1xima importancia para la investigaci\u00f3n ulterior en el \u00e1mbito de la teolog\u00ed\u00ada protestante. Remiti\u00e9ndose a P. Brunner (Leiturgia I, 231, nota 172), Averbeck afirma: \u00abLas nociones de R. Otto sobre el acontecimiento anamnesis, aunque est\u00e1n necesitadas de correcciones en sus detalles, habr\u00ed\u00ada que considerarlas incluso como una anticipaci\u00f3n adivinatoria de los resultados de una investigaci\u00f3n que hoy est\u00e1 todav\u00ed\u00ada en curso sobre puntos particulares, pero cuya idea fundamental (representaci\u00f3n del acontecimiento salv\u00ed\u00adfico a trav\u00e9s de la anamnesis cultual) ha de darse por adquirida\u00bb (p. 126). Averbeck las resume as\u00ed\u00ad: \u00abEl pensamiento sacral-numinoso ha de distinguirse de un simple acordarse profano en el que, mirando hacia atr\u00e1s, nos hacemos de nuevo presente una cosa. En una celebraci\u00f3n es m\u00e1s bien el objeto que celebramos cultualmente el que est\u00e1 presente por s\u00ed\u00ad mismo para nosotros. La distancia y la distinci\u00f3n del tiempo quedan eliminadas de modo m\u00ed\u00adstico: el una vez pasado y el futuro un d\u00ed\u00ada se hacen presentes, acontecimiento, hic et nunc, est\u00e1n atemporalmente aqu\u00ed\u00ad\u00bb (p. 123). Otto hab\u00ed\u00ada expresado estos pensamientos por primera vez en un breve ensayo de 1917, y los hab\u00ed\u00ada propuesto luego de nuevoen un volumen de 1932 \u00ab. All\u00ed\u00ad remite expresamente a Casel, cuyas explicaciones corresponder\u00ed\u00adan exactamente al sentido de su tesis, y concluye: \u00abUn cr\u00ed\u00adtico ha definido mi concepci\u00f3n como cat\u00f3lica. A mi me parece que es la propiamente evang\u00e9lica. Y esas palabras de un cat\u00f3lico [es decir, de Casel] hacen esperar que, sobre la base de esta concepci\u00f3n, puedan un d\u00ed\u00ada ponerse nuevamente de acuerdo las confesiones separadas\u00bb.<\/p>\n<p>b) Joachim Jeremias y Wilhelm Stdhlin. Entre los numerosos te\u00f3logos que han recogido la invitaci\u00f3n de Otto recordamos a J. Jeremias, Die Abendmahlsworte Jesu 1935&#8242;, 1967\u00c2\u00b0 (trad. esp.: La \u00faltima cena. Palabras de Jes\u00fas, Cristiandad, Madrid, 1980). Trata el tema en el p\u00e1rrafo \u00ab&#8230; para que Dios se acuerde de m\u00ed\u00ad\u00bb (trad. esp., 261-281). Se\u00f1ala justamente que la f\u00f3rmula deriva del lenguaje cultual lit\u00fargico del juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado (p. 271), para luego proponer una interpretaci\u00f3n personal no compartida por muchos: \u00abeis an\u00e1mnesin se dice preferentemente con referencia a Dios; designa siempre y sin excepci\u00f3n un hacer valer algo ante Dios e implica una llamada a que Dios act\u00fae\u00bb (p. 274). M\u00e1s importante todav\u00ed\u00ada, aunque limitado al campo de la renovaci\u00f3n lit\u00fargica en el interior del luteranismo, es W. Stdhlin. En su intento por mostrar que \u00abel sacrificio de Cristo es hecho presente\u00bb en la cena, se basa sobre todo en el sentido b\u00ed\u00adblico de anamnesis y de katangu\u00e9llein de 1Co 11:24-26. Este \u00faltimo no habr\u00ed\u00ada que interpretarlo como un imperativo, como un mandato de predicar, sino que significar\u00ed\u00ada proclamar la muerte del Se\u00f1or. \u00abAquel memorial&#8230; no es s\u00f3lo un acto de retrospecci\u00f3n hist\u00f3rica, una especie de jubileo o algo semejante, sino una genuina repraesentatio, en la que un acontecimiento de la historia entra ala vez todo en el presente y se convierte en sentido pleno y estricto en un acontecimiento actuar\u00bb&#8217;. Resumiendo, podemos decir con Averbeck: \u00abLa investigaci\u00f3n&#8230; dirigi\u00f3 en medida creciente su atenci\u00f3n al hinterland veterotestamentario-jud\u00ed\u00ado de la cena y descubri\u00f3 en el culto el Sitz im Leben de muchos textos del AT\u00bb (p. 316). Ahora se habla de representaci\u00f3n, actualizaci\u00f3n mediante anamnesis (entendida en el sentido veterotestamentario) en la palabra y en el culto (Averbeck, 316-335).<\/p>\n<p>c) Peter Brunner. Punto culminante de todas estas investigaciones y estudios fue \u00abel gran tratado de P. Brunner en el manual Leiturgia I, una s\u00ed\u00adntesis y .una valoraci\u00f3n clarificadora e ir\u00e9nica de investigaciones y discusiones de decenios, que arriba a una nueva perspectiva general sistem\u00e1tica&#8230; Entre los autores cat\u00f3licos citados ocupan un puesto especial los trabajos de O. Casel, quien habr\u00ed\u00ada tratado infatigablemente de comprender qu\u00e9 crey\u00f3 la iglesia antigua sobre la esencia del culto eclesial\u00bb\u00bb. En su ensayo \u00abZur Lehre vom Gottesdienst der im Namen Jesu versammelten Gemein,de\u00bb, Brunner dice que la palabra dirigida a la comunidad, es decir, intracomunitaria, es esencialmente \u00abanamnesis de Cristo\u00bb. Esta a su vez es \u00abpresencia del acontecimiento salv\u00ed\u00adfico irrepetible efectuada por el Es.p\u00ed\u00adritu\u00bb. Se remite a las \u00abinvestigaciones de S. Mohwinckel, J. Pedersen, -A. Weiser, G. von Rad, P. Billerbeck, W. Marxen, etc. Mediante el memorial, pasado y futuro entran en el presente\u00bb (Averbeck, 648s). \u00abSeg\u00fan su opini\u00f3n [de Brunner] la \u00faltima cena de Jes\u00fas revisti\u00f3 expresamente y desde el principio un car\u00e1cter de anamnesis, que se vinculaba no con las celebraciones conmemorativas helen\u00ed\u00adsticas, sino con el culto veterotestamentario, especialmente con la cena pascual\u00bb (Leiturgia, 277s=Averbeck, 651). A prop\u00f3sito de esto, Brunner cita expresamente a R. Otto y su reconocimiento pionero de la anamnesis cultual, \u00abel G\u00f3lgota, llega a ser en la cena acontecimiento aqu\u00ed\u00ad y ahora\u00bb (Averbeck, 652). \u00abLa cena instituida por Jes\u00fas&#8230; se coloca en el punto en que la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica hist\u00f3rica de Jes\u00fas en la cruz pone fin al antiguo e\u00f3n y se hace ahora presente en la celebraci\u00f3n de la acci\u00f3n memorial de la iglesia\u00bb (Averbeck, 652).<\/p>\n<p>3. CONTRIBUCI\u00ed\u201cN CAT\u00ed\u201cLICA. En este momento la situaci\u00f3n era, por tanto, la siguiente: partiendo de las fuentes de la tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica, Casel hab\u00ed\u00ada explicado insistentemente la presencia de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Cristo en la eucarist\u00ed\u00ada con la ayuda del concepto de memorial, subrayando al mismo tiempo la realidad verdadera y objetiva de la presencia dada mediante un memorial semejante. La misma concepci\u00f3n se hab\u00ed\u00ada sostenido ampliamente tambi\u00e9n en ambiente protestante, sobre todo bajo el impulso de R. Otto, que por su parte recuerda expresamente a Casel. Ahora tambi\u00e9n te\u00f3logos cat\u00f3licos se abren al punto de vista de Casel.<\/p>\n<p>a) J. A. Jungmann. Ya en su gran obra Missarum Solemnia hab\u00ed\u00ada dicho Jungmann que, para explicar el sentido pleno de la celebraci\u00f3n de la misa, \u00abno podemos desde un principio limitarnos a s\u00f3lo el concepto de sacrificio\u00bb (trad. esp.: Edica, col. BAC, Madrid 19532, 240). \u00abHemos de tomar por base de nuestra investigaci\u00f3n un concepto m\u00e1s amplio&#8230; El mismo Se\u00f1or nos lo indica al insinuarnos, despu\u00e9s de la primera consagraci\u00f3n, el sentido de su instituci\u00f3n: Haced esto en recuerdo m\u00ed\u00ado. La misa es una funci\u00f3n religiosa dedicada al recuerdo de Cristo\u00bb (240). La misa es \u00abuna funci\u00f3n religiosa en memoria de Jesucristo, una acci\u00f3n sagrada, que reaviva, en medio de la comunidad, los hechos de la historia de nuestra salvaci\u00f3n\u00bb (243). En su \u00faltimo libro, Messe in Gottesvolk. Ein nachkonziliarer Durchblick durch Missarum Sollemnia, dice como conclusi\u00f3n: \u00abLa conciliaci\u00f3n clarificadora de los conceptos ha sido encauzada en nuestro tiempo por el retorno a la idea de la repraesentatio, y precisamente en el sentido pleno del repraesentare, del hacer de nuevo presente, del poner de nuevo de forma presente&#8230; El impulso decisivo ha venido&#8230; sorprendentemente no de la dogm\u00e1tica o de la historia de los dogmas o de la liturgia en sentido estricto, sino -a trav\u00e9s de Casel- de la historia de la religi\u00f3n antigua. La tesis de los misterios de O. Casel ha pasado entre tanto a trav\u00e9s del fuego de la cr\u00ed\u00adtica, y en sus rasgos esenciales ha sido acogida por parte cat\u00f3lica y ha suscitado inter\u00e9s y amplio consenso tambi\u00e9n por parte protestante\u00bb<br \/>\nb) Viktor Warnach y Johannes Betz. Tomas de posici\u00f3n correspondientes encontramos ahora tambi\u00e9n en otros autores cat\u00f3licos. Warnach, en un largo art\u00ed\u00adculo: \u00abDas Messopfer als \u00e1kumenisches Anliegen\u00bb, ha ilustrado las cuestiones candentes que dividen a las confesiones, y dice, entre otras cosas: en cuanto a la determinaci\u00f3n de la relaci\u00f3n entre el sacrificio de Cristo y el de la iglesia, s\u00f3lo el sacrificio de Cristo ser\u00ed\u00ada \u00aben el sentido verdadero del t\u00e9rmino sacrificio expiatorio y salv\u00ed\u00adfico, mientras que el sacrificio hecho de ofrendas y de oraciones de la iglesia, es decir, la eucarist\u00ed\u00ada, proporcionar\u00ed\u00ada s\u00f3lo el recipiente o la forma en que se hace presente y aparece el sacrificio del Se\u00f1or sobre la cruz, que es irrepetible y el \u00fanico propiciatorio&#8230; Sobre la realidad, sobre el hecho (Dass) de la presencia del sacrificiode la cruz, los protestantes parecen estar en amplia medida de acuerdo En cambio, por lo que se refiere a la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo (Wie), estar\u00ed\u00adan todav\u00ed\u00ada demasiado lejos de haber alcanzado un consenso&#8230; Tanto m\u00e1s digno de relieve es, por ello, el hecho de que no pocos te\u00f3logos protestantes&#8230; se muestren favorables a la doctrina de los misterios, porque les parece la m\u00e1s id\u00f3nea para expresar la presencia genuina del acontecimiento de Cristo, sin atacar a su unicidad tan insistentemente testimoniada por el NT. A diferencia de las usuales teor\u00ed\u00adas del sacrificio de la misa, est\u00e1 incluso en condiciones de justificar el car\u00e1cter sacrificial de la eucarist\u00ed\u00ada de un modo conforme con la Escritura\u00bb \u00ab. El \u00abmodo conforme con la Escritura\u00bb significa esto: precisamente el memorial que el Se\u00f1or invita a celebrar, entendido en sentido b\u00ed\u00adblico, hace presente la realidad conmemorada sin hacerla salir de su irrepetibilidad hist\u00f3rica. Esto lo ha puesto claramente de manifiesto J. Betz, a quien podemos considerar representativo de la teolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica propiamente tal. En el \u00abnuevo curso de dogm\u00e1tica como teolog\u00ed\u00ada de la historia de la salvaci\u00f3n\u00bb Mysterium salutis, al tratar del fundamento b\u00ed\u00adblico-teol\u00f3gico de la eucarist\u00ed\u00ada, Betz escribe: \u00abComo la antigua pascua jud\u00ed\u00ada, la nueva pascua instituida por \u00e9l [Cristo] no s\u00f3lo es un recuerdo hecho por los participantes en la celebraci\u00f3n de la misma, sino objetiva actualizaci\u00f3n cultual de la realidad escatol\u00f3gica de la salvaci\u00f3n\u00bb. En su \u00abReflexi\u00f3n sistem\u00e1tica\u00bb; la \u00abpresencia memorial del sacrificio de Cristo\u00bb constituye el punto central de su explicaci\u00f3n del car\u00e1cter sacrificial de la eucarist\u00ed\u00ada. \u00abQue la eucarist\u00ed\u00ada es presencia activa y memorial del sacrificio de Cristo constituye la afirmaci\u00f3n fundamental de toda la doctrina sobre la misa. Este juicio est\u00e1 avalado por la Escritura, la tradici\u00f3n y el magisterio de la iglesia\u00bb<br \/>\n4. TOMAS DE POSICI\u00ed\u201cN ECUMENICAS. Entre tanto, la gran importancia del concepto de memorial la sostienen no s\u00f3lo te\u00f3logos particulares cat\u00f3licos y protestantes; las Conferencias mundiales de \u00abFaith and Orden\u00bb tambi\u00e9n se han expresado positivamente al respecto.<\/p>\n<p>a) Lund 1952. El borrador preparatorio de la Comisi\u00f3n lit\u00fargica est\u00e1 dispuesto a hablar de un sacrificio eucar\u00ed\u00adstico, \u00abcon tal que se sustituya la idea de repetici\u00f3n por la de representaci\u00f3n\u00bb, y se remite en particular a la teolog\u00ed\u00ada de O. Casel de Maria Laach. El informe oficial de la Conferencia manifiesta: \u00abEn la cuesti\u00f3n del elemento sacrificial de la cena hemos alcanzado un grado de consenso tal, que ninguno de nosotros se lo hubiera esperado nunca\u00bb<br \/>\nb) Montreal 1963. En esta Conferencia mundial todo esto se expresa en t\u00e9rminos todav\u00ed\u00ada m\u00e1s claros: \u00abEn la santa eucarist\u00ed\u00ada&#8230; proclamamos y celebramos el memorial de las acciones salv\u00ed\u00adficas de Dios. Dios no repite lo que realiz\u00f3 en Cristo (en su muerte y resurrecci\u00f3n&#8230;) Sin embargo, en la celebraci\u00f3n memorial de la eucarist\u00ed\u00ada no recordamos s\u00f3lo acontecimientos pasados: Dios se hace presente a trav\u00e9s del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>III. S\u00ed\u00adntesis teol\u00f3gica<br \/>\nSobre el fondo de tan numerosos estudios debemos ahora considerar el intento de los te\u00f3logos, los cuales en n\u00famero creciente se preguntan expresamente, en el contexto de la investigaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica lit\u00fargica y teol\u00f3gica general, sobre todo en el campo de la ex\u00e9gesis y de la dogm\u00e1tica, qu\u00e9 significa anamnesis (memoria, memorial, conmemoraci\u00f3n). La bibl. nos presenta much\u00ed\u00adsimos nombres ilustres, comenzando por el estudio de N. A. Dahl, Anamnesis. M\u00e9moire et comm\u00e9moration dans le christianisme primitif (1948), hasta la contribuci\u00f3n de H. Patsch sobre la anamnesis en el Exegetisches W\u00f3terbuch zum NT I (1980). Se reconoce la gran importancia del concepto. Se est\u00e1 de acuerdo en amplia medida acerca de la cuesti\u00f3n de su hinterland de origen y sobre el grado de realidad de la cosa entendida con el concepto. En fin, se ha cobrado conciencia de que tales conocimientos son de no poco valor para la soluci\u00f3n de muchas cuestiones discutidas entre las iglesias separadas.<\/p>\n<p>1. LOS FUNDAMENTOS B\u00ed\u008dBLICOS DEL CONCEPTO CULTUAL DE \u00abMEMORIAL\u00bb. Hoy existe un amplio acuerdo en considerar que el hinterland del mandato de Cristo \u00abhaced esto eis ten em\u00e9n an\u00e1mnesin\u00bb hay que buscarlo en el mundo b\u00ed\u00adblico judaico del AT y no en fen\u00f3menos del mundo helen\u00ed\u00adstico, por ejemplo en los banquetes funerarios o en los \u00abdocumentos de fundaci\u00f3n de antiguas asociaciones cultuales\u00bb, como sosten\u00ed\u00ada por ejernplo Lietzmann (1907, y con mayor precisi\u00f3n en 1926) &#8216;9. Tambi\u00e9n Casel hab\u00ed\u00ada insistido en estos \u00faltimos paralelos. Sin embargo, \u00e9l ve\u00ed\u00ada en ellos s\u00f3lo paralelos y no elementos causales, es decir, ve\u00ed\u00ada ejemplos de un eidos cultual que, apuntado vagamente en las acciones cultuales helen\u00ed\u00adsticas, hab\u00ed\u00ada encontrado en el campo cristiano plena y aut\u00f3noma realidad en virtud de la autoridad de Cristo. Sin embargo, el material que el Se\u00f1or ha utilizado y puesto al servicio de sus objetivos, el humus de su nueva instituci\u00f3n, seg\u00fan el parecer de casi todos los estudiosos, es el mundo b\u00ed\u00adblico del AT. \u00abSi se quiere valorar el significado permanente de O. Casel para el movimiento lit\u00fargico, hay que buscar los fundamentos b\u00ed\u00adblicos del concepto cultual de memorial&#8230; Esta investigaci\u00f3n tiene la ventaja de situar en su justa luz la verdadera voluntad de O. Casel&#8230; y, al mismo tiempo, de corregir sus exageraciones, debidas al influjo de la historia de las religiones, en la exposici\u00f3n del misterio del culto cristiano\u00bb. \u00abHaced esto en memoria m\u00ed\u00ada, to\u00fato poieite eis ten em\u00e9n an\u00e1mnesin. El sentido profundo de la santa cena no puede comprenderse fuera del marco de la tradici\u00f3n lit\u00fargica del AT\u00bb. Punto de partida de todas nuestras reflexiones es, por tanto, el AT. En el NT el t\u00e9rmino griego an\u00e1mnesis figura s\u00f3lo en contextos lit\u00fargicos cultuales y precisamente en Luc 22:19; 1Co 11:24.25; Heb 10:3. \u00abAl establecer su significado hay que tener presente el contenido veterotestamentario-judaico del campo sem\u00e1ntico de la ra\u00ed\u00adz zkr, en el sentido de una representaci\u00f3n o reactualizaci\u00f3n del pasado que no se queda simplemente en pasado, sino que se hace eficazmente presente (cf el memorial pascual en Exo 12:14; Exo 13:3.8 y passim)\u00bb: As\u00ed\u00ad resume la opini\u00f3n convergente de la investigaci\u00f3n moderna H. Patsch..<\/p>\n<p>Como demuestran las concordancias, formas de la ra\u00ed\u00adz zkr aparecen en la biblia hebrea del AT unas doscientas treinta veces. \u00abUn examen de los textos en que Dios aparece como sujeto de zkr permite reconocer que este verbo juega un papel esencial en la autorrevelaci\u00f3n de Dios y dibuja un trazo fundamental en la representaci\u00f3n veterotestamentaria de Dios\u00bb (H. Gross [vide bibl.], 227). Esta memoria de Dios no es un simple acordarse, \u00absino m\u00e1s bien un comportamiento de Dios que conduce a Dios mismo a intervenir de nuevo en la realidad hist\u00f3rica&#8230; y que por tanto pasa a la acci\u00f3n\u00bb (ib,228). De forma semejante, cuando el hombre es el sujeto de esta memoria no se trata de un simple acordarse. La memoria tiende siempre \u00aba sacar las consecuencias del recuerdo, sea por lo que se refiere al cumplimiento de promesas hechas, sea por lo que se refiere a la conversi\u00f3n y al retorno a Dios\u00bb (ib, 231). Esto reviste particular importancia en aquellos pasajes en que zkr \u00abexpresa la obligaci\u00f3n que tiene Israel de dedicarse a la memoria cultual, a la celebraci\u00f3n cultual en general\u00bb (ib, 231). \u00abLa instituci\u00f3n cultual de Dios, que para el hombre es un memorial, en el recuerdo de los hombres se convierte por as\u00ed\u00ad decir en una perennizaci\u00f3n de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica hist\u00f3rica realizada anta\u00f1o por Dios, perennizaci\u00f3n que pone a disposici\u00f3n de los hombres la salvaci\u00f3n siempre que celebran el memorial de aquella acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica\u00bb (ib, 233). H. Gross dice como conclusi\u00f3n: \u00abEl contenido y la profundidad que el vocablo cultual zkr tiene en el AT, las disposiciones y la actitud que requiere del israelita creyente revisten una importancia en modo alguno despreciable para la comprensi\u00f3n del mandato dado por Cristo en Luc 22:19; 1Co 11:24s\u00bb (ib, 237).<\/p>\n<p>Estas ideas est\u00e1n hoy difundid\u00ed\u00adsimas. J. Jeremias las hab\u00ed\u00ada expresado ya en La \u00faltima cena. Palabras de Jes\u00fas, aun cuando su explicaci\u00f3n particularmente matizada la rechazan casi todos. Concordes en remitirse a este fondo veterotestamentario son en principio estudiosos como P. A. H. de Boer, H. Haag, J. Schildenberger, M. Thurian, H. Gross, N. F\u00fcglister, E. Haag, H. Patsch. Resumimos sus ideas siguiendo a P. Neuenzeit precisamente porque este autor se distancia expresamente de la interpretaci\u00f3n caseliana de este dato de hecho. Neuenzeit subraya ante todo el sentido pleno del verbo katang\u00e9llein = predicar, anunciar,proclamar. \u00abSe trata siempre de una comunicaci\u00f3n, de una transmisi\u00f3n de datos y acontecimientos&#8230; De la importancia del mensaje y de la autoridad que est\u00e1 detr\u00e1s de \u00e9l deriva su solemne car\u00e1cter dram\u00e1tico. En todo caso, la proclamaci\u00f3n es comunicaci\u00f3n de un acontecimiento cronol\u00f3gica y objetivamente anterior a ella, acontecimiento que no es puesto de nuevo, sino s\u00f3lo dado a conocer. Por otra parte, tal toma de conciencia es de gran importancia para todos los destinatarios. A trav\u00e9s de esta comunicaci\u00f3n el hecho acontecido se hace presente, es decir, su presencia se muestra (H. Schlier, Die Zeit der Kirche, 249)\u00bb. Ahora bien, todo esto es verdad de forma especial en la celebraci\u00f3n del memorial. \u00abEn toda religi\u00f3n de revelaci\u00f3n orientada a la historia el motivo del memorial representa un gran papel, y as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n en el AT\u00bb. \u00abHay que representarse con trazos muy fuertes este memorial\u00bb. No es preciso ciertamente difuminar \u00abla irrepetibilidad pasada del acontecimiento hist\u00f3ricosalv\u00ed\u00adfico&#8230; a favor de una confusa identidad entre pasado y presente\u00bb; sin embargo, \u00abel particular no percibir\u00ed\u00ada distinci\u00f3n alguna entre el favor de Dios concedido en otro tiempo a sus antepasados y la celebraci\u00f3n de tal acontecimiento en el culto\u00bb. Se trata de un \u00abmemorial eficaz y real en la repetici\u00f3n cultual de lo que sucedi\u00f3 en otro tiempo\u00bb. El mismo Neuenzeit, desde esta perspectiva, concluye as\u00ed\u00ad a prop\u00f3sito de la concepci\u00f3n paulina de la eucarist\u00ed\u00ada: \u00abEste memorial no es un acordarse subjetivo, sino que lleva los rasgos del acontecimiento objetivamente v\u00e1lido y vinculante. Como en el caso de la proclamaci\u00f3n solemne, as\u00ed\u00ad mediante el memorial objetivo el acontecimiento salv\u00ed\u00adfico&#8230; se hace realmente eficaz y presente\u00bb.<\/p>\n<p>Los autores no se cansan de ilustrar en toda su amplitud el significado del memorial veterotestamentario. Tanto si es Dios como si es el hombre el sujeto de tal recuerdo, se trata siempre de una memoria llena de realidad: en su acordarse Dios entra en acci\u00f3n y concede salvaci\u00f3n y gracia; de forma semejante, acordarse significa para el hombre, en consecuencia, el propio volverse a Dios o bien el cumplirse de las promesas. El AT est\u00e1 totalmente jalonado de semejantes memoriales, en particular en los Salmos: Dios se acuerda, es decir, \u00abhace de modo que, en fuerza de su potencia creadora, tal memorial alcance la eficacia necesaria\u00bb; y si es el hombre el que se acuerda, \u00e9ste \u00abpuede tener confianza, porque acord\u00e1ndose se abre a la actualidad de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Yav\u00e9\u00bb. La acci\u00f3n de Yav\u00e9, que representa el fundamento ontol\u00f3gico de tal confianza, se hace sentir de la manera m\u00e1s vigorosa \u00aben el recuerdo actualizante del culto\u00bb. \u00abEl memorial judaico se concretaba de la manera m\u00e1s intensa en la fiesta de los tabern\u00e1culos (Lev 23:33ss), en la fiesta de los purim (Est 9:28) y sobre todo en la de la pascua\u00bb<br \/>\nEl significado del memorial para la celebraci\u00f3n de la pascua hebrea ha sido ilustrado a fondo por N. F\u00fcglister. La celebraci\u00f3n anual de la pascua israelita es, en cuanto d\u00ed\u00ada festivo, un memorial (zikarbn). \u00abEn este concepto de memorial, que se aplica de modo particular\u00ed\u00adsimo a la pascua, podemos ver sin m\u00e1s el n\u00facleo de la liturgia pascual, al que en cierto modo pueden referirse o reducirse los ritos&#8230; Su objeto es el de impedir que las acciones salv\u00ed\u00adficas de Yav\u00e9 caigan en el olvido, el de traerlas continuamente a la memoria y, de este modo, el de renovarlas y actualizarlas a\u00f1o tras a\u00f1o ante todo en el pensamiento y en el sentimiento\u00bb. Luego, F\u00fcglister utiliza el motivo de J. Jeremias -\u00abpara que Dios se acuerde&#8230;\u00bb-; pero las conclusiones que saca son v\u00e1lidas tambi\u00e9n sin tal soporte expl\u00ed\u00adcito: \u00abPor tanto, en la noche de pascua no s\u00f3lo se acuerda Israel de Yav\u00e9 y de sus acciones salv\u00ed\u00adficas, sino que tambi\u00e9n Yav\u00e9 se acuerda de Israel y de sus devotos. Este recuerdo por parte de Yav\u00e9 significa, en correspondiencia con las concepciones b\u00ed\u00adblicas y del juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado&#8230;, un cierto hacerse presente de Dios y un cierto actualizarse de su salvaci\u00f3n. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad se explica que en el juda\u00ed\u00adsmo la pascua no fue s\u00f3lo una celebraci\u00f3n conmemorativa que evocaba el pasado, sino que ha podido incluso convertirse en un signo indicador del futuro y garante de la salvaci\u00f3n final&#8230; Por tanto, la liturgia pascual encierra en s\u00ed\u00ad como signo y memorial el pasado, el presente y el futuro salv\u00ed\u00adfico, mientras a\u00f1o tras a\u00f1o obra de nuevo, actualiza y hace fecunda la salvaci\u00f3n pascual (Pascha-Heil)&#8217;: Todo esto no es s\u00f3lo una \u00abrepresentaci\u00f3n subjetiva\u00bb, sino una \u00abactualizaci\u00f3n objetiva\u00bb. \u00abCon ocasi\u00f3n de la celebraci\u00f3n de la pascua y mediante ella, Yav\u00e9 actualiza y hace presente de nuevo cada a\u00f1o la salvaci\u00f3n pascual; exactamente como en el hoy de la fiesta deuteron\u00f3mica de la renovaci\u00f3n de la alianza no se trataba de un &#8216;acontecimiento puramente subjetivo -de un como si sin fundamento objetivo-&#8216; sino de una `actualizaci\u00f3n de la alianza del Sina\u00ed\u00ad que perdura por los siglos&#8217;, `de forma semejante la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica divina de la liberaci\u00f3n de Israel de Egipto en cierto modo se renueva continuamente en la celebraci\u00f3n de su memoria'\u00bb\u00bb. Es evidente que el concepto de memorial as\u00ed\u00ad entendido es de la m\u00e1xima importancia para la plena valoraci\u00f3n del mandato de hacer memoria dejado por Cristo. \u00abLo que&#8230; en cierto modo est\u00e1 ya en la base de la tem\u00e1tica de la fiesta veterotestamentaria de pascua, se hace realidad plena en mayor medida en la celebraci\u00f3n neotestamentaria de la eucarist\u00ed\u00ada: a trav\u00e9s del memorial objetivo, Dios y su salvaci\u00f3n se hacen presentes aqu\u00ed\u00ad y ahora. Y en la medida en que Dios se hace presente en Cristo, en cierto modo se va haciendo presente tambi\u00e9n la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica realizada en otro tiempo\u00bb.<\/p>\n<p>Todas estas explicaciones nos dicen que la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica se hace presente en cierto modo. La interpretaci\u00f3n del memorial neotestamentario sobre la base de los paralelos veterotestamentarios no nos permite todav\u00ed\u00ada conocer a fondo y plenamente esta misteriosa acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica divina. Aqu\u00ed\u00ad abajo no la comprenderemos nunca en plenitud. Sin embargo, junto con J. Schildenberger podemos y debemos recordar que el NT posee una mayor realidad, que se alza muy por encima de la realidad s\u00f3lo umbr\u00e1til de la antigua alianza. La muerte sacrificial de Cristo, sellada por el Padre en la resurrecci\u00f3n, \u00abes el correlato infinitamente m\u00e1s grande del cordero pascual de Egipto: es m\u00e1s grande por la eficacia \u00ed\u00adnsita en \u00e9l y por la salvaci\u00f3n m\u00e1s grande que obra&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>2. EL MANDATO DE CELEBRAR EL \u00abMEMORIAL\u00bb EN EL NT. El mandato del Se\u00f1or \u00abhaced esto en memoria m\u00ed\u00ada: eis ten em\u00e9n an\u00e1mnesin\u00bb (Luc 22:19 = 1Co 11:24.25, con ampliaci\u00f3n en el v. 26: \u00abCuantas veces com\u00e1is este pan&#8230; anunci\u00e1is la muerte del Se\u00f1or\u00bb) puede y debe interpretarse en el sentido pleno que el t\u00e9rmino an\u00e1mnesis (y sus sin\u00f3nimos como mnem\u00f3synon, mn\u00e9me) ha tenido en el lenguaje y en el ambiente veterotestamentario-jud\u00ed\u00ado. Como testimonio de este punto de vista, hoy ampliamente compartido por los exegetas (aunque luego en la interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica persisten diferencias m\u00e1s bien notables), citemos las profundas investigaciones de H. Sch\u00fcrmann el cual escribe: \u00abYa la analogia con instituciones memoriales paganas y con la tradici\u00f3n festiva y especialmente pascual jud\u00ed\u00ada induce a pensar que aqu\u00ed\u00ad se establece una instituci\u00f3n destinada a ser objetivamente en s\u00ed\u00ad misma una instituci\u00f3n memorial. En el contexto de Luc 22:7-18.19-20, el v. 19b podr\u00ed\u00ada ser desde luego explicado en este sentido: la consumaci\u00f3n del cordero pascual est\u00e1 abolida ahora (Lev 16:18); en su lugar entra una nueva acci\u00f3n (Le 19-20)&#8230; En el contexto de Pablo, la orden de Jes\u00fas cobra m\u00e1s marcadamente el car\u00e1cter de un mandato memorial: una acci\u00f3n ya conocida y ritualmente establecida es ahora plasmada o reexaminada de tal modo que se convierte en un memorial del Se\u00f1or\u00bb. En cuanto a 1Co 11:20-34, \u00abtodo el tenor de las consideraciones&#8230; tiende a recordar que en la eucarist\u00ed\u00ada se trata del Se\u00f1or y de su memorial&#8230; [Para Pablo] se trata del car\u00e1cter memorial de la cena del Se\u00f1or\u00bb. Las afirmaciones del v. 26 comentan luego el segundo mandato de repetir el gesto, \u00abes decir, indican el motivo (g\u00e1r) por el que la eucarist\u00ed\u00ada en su actuaci\u00f3n subjetiva ha de considerarse un memorial: es objetivamente en verdad un anuncio de la muerte del Se\u00f1or\u00bb, y precisamente una acci\u00f3n-anuncio acompa\u00f1ada por la palabra. El memorial objetivo puede sin m\u00e1s \u00abconsistir tambi\u00e9n en una palabra-anuncio lit\u00fargicamente establecida y perteneciente al rito&#8217;: Espont\u00e1neamente concebimos tal memorial objetivo \u00abcomo palabra-anuncio y acci\u00f3n-anuncio, como una acci\u00f3n que tiene \u00ed\u00adnsita en s\u00ed\u00ad una palabra memorial\u00bb. En nota a\u00f1ade Sch\u00fcrmann un detalle importante: \u00abSer\u00ed\u00ada aconsejable distinguir m\u00e1s netamente de cuanto en general se hace los conceptos de acci\u00f3n-anuncio y anuncio real (Tatverk\u00fcndigung y Realverk\u00fcndigung). Entendemos aqu\u00ed\u00ad la acci\u00f3n-anuncio en contraposici\u00f3n a una palabra-anuncio y el anuncio real, que hace realmente presente lo que se anuncia con la acci\u00f3n o la palabra, en contraposici\u00f3n a un anuncio mental que establece s\u00f3lo una relaci\u00f3n intencional con la cosa anunciada\u00bb. Luego cita a numerosos autores que admiten una acci\u00f3n-anuncio, mientras por su parte se muestra vacilante en admitir un memorial real en el sentido de una \u00abpresencia cultual m\u00ed\u00adstica de la cosa pensada\u00bb, como habr\u00ed\u00adan tratado de hacer De Boer, Otto y especialmente Marxsen. Algunos a\u00f1os m\u00e1s tarde, sin embargo, Sch\u00fcrmann modific\u00f3 esta opini\u00f3n, y en una exposici\u00f3n recapituladora afirma: \u00abSe trata de una acci\u00f3n memorial (Tatged\u00fcchtnis) que es al mismo tiempo un memorial real (Realgeddchtnis), porque cuanto aqu\u00ed\u00ad se piensa est\u00e1 presente. El cuerpo sacrificial y la sangre sacrificial presentes, como ve la iglesia con su mirada profunda, representan de modo particular la muerte sacrificial del Se\u00f1or. En efecto, ya hemos visto que en los relatos de la instituci\u00f3n la muerte sacrificial se experimenta como presente. Veros\u00ed\u00admilmente en 1Co 11:26 Pablo piensa en esta representaci\u00f3n cultual cuando llama a la cena del Se\u00f1or en cuanto tal -probablemente la acci\u00f3n con las palabras memoriales que la constituyen- anuncio de la muerte del Se\u00f1or. Esta presencia de la muerte sacrificial de Jes\u00fas es el presupuesto para que en la eucarist\u00ed\u00ada podamos ser alimentados con el cuerpo y sangre sacrificial del Se\u00f1or, como la iglesia ha entendido siempre\u00bb<br \/>\nM. Thurian ve de modo semejante el significado del mandato de la anamnesis, y por tanto de toda la acci\u00f3n de la cena del Se\u00f1or: \u00abHacer esto significa, por tanto, realizar con palabras y gestos un acto eucar\u00ed\u00adstico, una acci\u00f3n de gracias, una celebraci\u00f3n lit\u00fargica. La orden de realizar un acto eucar\u00ed\u00adstico con las palabras tan ricas de sentido [en la primera parte de su libro Thurian ha examinado el significado del memorial en el AT]: en vista de mi memorial, en memorial de m\u00ed\u00ad, como memorial de m\u00ed\u00ad&#8230; Este memorial no se reduce a un mero recuerdo subjetivo, es un acto lit\u00fargico; no es solamente un acto lit\u00fargico que presenta al Se\u00f1or, que lo hace presente; es un acto lit\u00fargico que evoca en memorial ante el Padre el sacrificio \u00fanico del Hijo, que lo hace presente en su memorial\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>Aunque todas estas afirmaciones en el fondo no digan nada claro sobre el c\u00f3mo espec\u00ed\u00adfico de tal presencia, son sin embargo un\u00e1nimes: si ya en el AT el memorial conten\u00ed\u00ada una realidad salv\u00ed\u00adfica misteriosamente grande, \u00c2\u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s es verdad esto en el NT! Sobre el fondo de la costumbre veterotestamentario-jud\u00ed\u00ada \u00abse comprende que el memorial asume un car\u00e1cter completamente nuevo, en caso de que la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios que est\u00e1 en la base del mismo se distinga cualitativamente de su prototipo [en el AT]. Ahora bien, tal es precisamente el caso de la obra redentora realizada por Dios en su Hijo Jesucristo, que forma el contenido de la pascua neotestamentaria&#8230; El memorial cultual de esta acci\u00f3n redentora de Dios tiene, por tanto, un contenido y una realidad diversos de los de la pascua veterotestamentaria, en raz\u00f3n del acto de insuperable autocomunicaci\u00f3n divina que lo sostiene. Si all\u00ed\u00ad se trataba del alcance de un acto salv\u00ed\u00adfico hist\u00f3rico realizado por Dios en favor de su pueblo en el pasado, aqu\u00ed\u00ad se trata de la presencia personal de Dios en el Hijo, que permanece siempre presente en su iglesia como el Se\u00f1or crucificado y resucitado\u00bb.<\/p>\n<p>Este memorial real es al mismo tiempo un memorial en acciones y en palabras. Sch\u00fcrmann dice justamente que el memorial en palabras\u00bbhay que pensarlo de modo semejante a la haggadha pascual jud\u00ed\u00ada; pero con m\u00e1s probabilidad hay que pensar sobre todo en un memorial de la muerte del Se\u00f1or realizado en el marco de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica. Ya las f\u00f3rmulas hebreas de las oraciones recitadas alrededor de la mesa, que en cuanto a la sustancia se remontan al tiempo de Jes\u00fas, son en su n\u00facleo anamnesis de las acciones salv\u00ed\u00adficas realizadas por Dios en la creaci\u00f3n y en la redenci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Estamos as\u00ed\u00ad en el umbral de la realizaci\u00f3n lit\u00fargica del mandato del Se\u00f1or en las plegarias eucar\u00ed\u00adsticas de la iglesia. Aunque libres en sus detalles, recalcan en su forma fundamental las oraciones de la berakah jud\u00ed\u00ada: invocaci\u00f3n del nombre de Dios acompa\u00f1ada de gratitud y alabanza -indicaci\u00f3n del motivo, de la causa por la que se hace esto (\u00c2\u00a1cabalmente la anamnesis!)-, alabanza renovada (doxolog\u00ed\u00ada final). Quiz\u00e1 tambi\u00e9n del hecho de que para la oraci\u00f3n recitada en la mesa se introduce el vocablo griego eucharistein, es l\u00ed\u00adcito deducir que el contenido de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica en las comunidades apost\u00f3licas estaba constituido por una acci\u00f3n de gracias que se basaba en una memoria\u00bb.<\/p>\n<p>3. EL \u00abMEMORIAL\u00bb EN LA TRADICI\u00ed\u201cN ECLESI\u00ed\u0081STICA. G. Kretschmar, en su exposici\u00f3n \u00abde la interpretaci\u00f3n de la cena en la historia (de la iglesia antigua)\u00bb \u00ab, afirma que el per\u00ed\u00adodo preniceno vio en la cena pronunciadamente una \u00abanamnesis de Cristo\u00bb. Existen al respecto las tradiciones m\u00e1s diversas, desde la Didaj\u00e9 y los Hechos ap\u00f3crifos de los ap\u00f3stoles, a trav\u00e9s de Ignacio y Justino, hasta la Tradici\u00f3n apost\u00f3lica de Hip\u00f3lito y hasta Or\u00ed\u00adgenes y Cipriano. \u00abCom\u00fan a todas estas diversas tradiciones es la referencia de la cena a Cristo, m\u00e1s precisamente la referencia global a la salvaci\u00f3n obrada por Cristo\u00bb. Por muy diversas que sean tales tradiciones, \u00abtodas ven en la eucarist\u00ed\u00ada una anamnesis de la salvaci\u00f3n tra\u00ed\u00adda por Cristo\u00bb. Naturalmente, queda todav\u00ed\u00ada por establecer qu\u00e9 significa en concreto esta anamnesis de Cristo; hay que preguntarse bajo el punto de vista teol\u00f3gico, objetivo, \u00absi y c\u00f3mo la anamnesis de Cristo realizada en la eucarist\u00ed\u00ada de la iglesia, en su retro-conexi\u00f3n con la Escritura, se ha experimentado, comprendido y ordenado dentro de las condiciones espirituales, culturales y sociales de la \u00e9poca y frente a ellas\u00bb.<\/p>\n<p>a) En los textos doctrinales. Ya el documento m\u00e1s antiguo, la Didaj\u00e9, presenta textos de oraciones, cuya naturaleza, sin embargo, se discute. En todo caso, se trata de ejemplos de oraciones de alabanza (berakah) cristianamente modificadas: Te damos gracias, Padre santo, por (la salvaci\u00f3n que se nos ha dado mediante Jes\u00fas); a ti sea la gloria (c. 9); luego, la acci\u00f3n de gracias se ampl\u00ed\u00ada: por medio de Jes\u00fas se nos ha dado el conocimiento, la fe y la vida; damos gracias por cuanto se nos ha dado en la creaci\u00f3n, rogamos por la unidad de la iglesia (c. 10). La celebraci\u00f3n dominical debe ser un \u00absacrificio puro\u00bb (c. 14). Justino nos dice m\u00e1s en sus Apolog\u00ed\u00adas y en su Di\u00e1logo con Trit\u00f3n. Sobre los dones del pan y del vino mezclado con agua que se han tra\u00ed\u00addo, se pronuncia la eucarist\u00ed\u00ada (la oraci\u00f3n de acci\u00f3n de gracias, la berakah cristiana); son \u00abeucaristizados\u00bb (Apologia I, 66,2) y son as\u00ed\u00ad \u00abcarne y sangre de Jes\u00fas encarnado\u00bb (66,2). Esto sucede en conformidad con el mandato de Cristo (haced esto en memoria m\u00ed\u00ada) (Apologia I, 66,3), \u00aben memoria de su pasi\u00f3n\u00bb (Dial. 41,2 y 117,1). Todo esto se dice -y afirmaciones semejantes se encuentran en otros escritos- sin que el \u00abtema propiamente tal se haya convertido en objeto de controversias teol\u00f3gicas, y por tanto tambi\u00e9n de decisiones doctrinales dogm\u00e1ticas\u00bb (Kretschmar).<\/p>\n<p>Pero aunque del dato de hecho de la anamnesis no se sac\u00f3 ninguna conclusi\u00f3n teol\u00f3gica, es digno de notarse el esfuerzo realizado por explicar la acci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica a trav\u00e9s de una interpretaci\u00f3n tipol\u00f3gica con referencias a tipos veterotestamentarios, as\u00ed\u00ad como tambi\u00e9n a trav\u00e9s de comparaciones con los cultos mist\u00e9ricos paganos, a los que se define (cf Justino, Apologia I, 66,4) como un remedo diab\u00f3lico de los ritos cristianos. Kretschmar delinea un \u00abdesarrollo de la anamnesis de Cristo\u00bb notando c\u00f3mo aparecen lentamente y de modo creciente alusiones a la presencia de Cristo en los dones, al significado de su \u00abbendici\u00f3n\u00bb (consagraci\u00f3n); c\u00f3mo se tiende a definir el conjunto como sacrificio (de Cristo), y c\u00f3mo los dones terrenos del pan y del vino se ven como sacrificio de la iglesia (a partir de Ireneo). S\u00f3lo Cipriano ve con gran claridad y precisi\u00f3n el nexo que enlaza la acci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica como memorial con la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica del Se\u00f1or: Cristo \u00abest summus sacerdos Dei Patris et sacrificium Patri se ipsum primus obtulit et hoc fieri in sui commemorationem praecepit\u00bb; la celebraci\u00f3n es \u00abdominicae passionis et nostrae redemptionis sacramentum\u00bb ( Efe 63:14). \u00abPassionis eius mentionem in sacrificiis omnibus facimus &#8211; passio est enim Domini sacrificium quod offerimus\u00bb (Efe 63:16). Sin embargo, s\u00f3lo en el per\u00ed\u00adodo posterior, despu\u00e9s de Constantino, se pone m\u00e1s fuertemente de relieve el rico significado del motivo del memorial. Casel lo ha ilustrado con profusi\u00f3n \u00ab, y es cosa suficientemente conocida. En nuestro contexto es m\u00e1s importante documentar el modo vigoroso en que la idea de memorial se ha expresado concretamente en los textos de las an\u00e1mnesis de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica de aquellos siglos.<\/p>\n<p>b) En los textos lit\u00fargicos. Al comienzo de una rese\u00f1a semejante hay que poner naturalmente el antiguo e importante texto de la plegaria eucar\u00ed\u00adstica contenido en la Tradici\u00f3n apost\u00f3lica de Hip\u00f3lito (que se remonta al comienzo del s. III). Podemos decir que toda ella es anamnesis, ya que despu\u00e9s de las palabras centrales de Cristo se inserta todav\u00ed\u00ada la anamnesis en el sentido estricto del t\u00e9rmino. \u00abTe damos gracias, oh Dios, por medio de tu amado siervo (puerum) Jesucristo, que en estos \u00faltimos tiempos nos enviaste como salvador, redentor y mensajero (angelum) de tu voluntad, que es tu Verbo&#8230;, por medio del cual creaste todas las cosas&#8230;; a quien enviaste del cielo al seno de una Virgen&#8230; Para cumplir tu voluntad y para conquistarte un pueblo santo extendi\u00f3 los brazos en la pasi\u00f3n&#8230; Y aceptando voluntariamente el sufrimiento&#8230;, tomando el pan te dio gracias y dijo: Tomad y comed, esto es mi cuerpo que ser\u00e1 entregado por vosotros&#8230; Cuando hac\u00e9is esto, hac\u00e9is memoria m\u00ed\u00ada (meam commemorationem facitis). As\u00ed\u00ad pues, al recordar su muerte y resurrecci\u00f3n, te ofrecemos el pan y el c\u00e1liz, d\u00e1ndote gracias por habernos juzgado dignos de estar en tu presencia y de servirte (tibi ministrare). Adem\u00e1s te pedimos que env\u00ed\u00ades tu Esp\u00ed\u00adritu sobre la ofrenda de tu iglesia, que congregues en la unidad a todos los que participan en ella&#8230;, para que te alabemos y te glorifiquemos por Jesucristo tu siervo (puerum), por el que t\u00fa&#8230; recibes el honor y la gloria ahora y por los siglos de los siglos. Am\u00e9n\u00bb.<\/p>\n<p>El texto es de la m\u00e1xima importancia, primero: por la clara afirmaci\u00f3n de que la acci\u00f3n sagrada al dar gracias hace memoria de toda la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Cristo, sobre todode su muerte y resurrecci\u00f3n, y as\u00ed\u00ad la iglesia ofrece al Padre el propio sacrificio; en segundo lugar: por raz\u00f3n del influjo que ha ejercido, dado que constituye el modelo de casi todas las an\u00e1foras de la iglesia oriental y contiene tambi\u00e9n momentos esenciales del antiguo canon romano algo posterior (adem\u00e1s, en la reforma lit\u00fargica llevada a cabo despu\u00e9s del Vat. II se ha reasumido, con leves modificaciones, como plegaria eucar\u00ed\u00adstica II).<\/p>\n<p>En forma m\u00e1s ampliada encontramos de nuevo el texto en las Constituciones apost\u00f3licas Las plegarias eucar\u00ed\u00adsticas de Oriente y de Occidente, aunque son diversas en los detalles, siguen esta forma fundamental: \u00abEn todas partes, despu\u00e9s del di\u00e1logo de introducci\u00f3n, viene en primer lugar la oraci\u00f3n con la que se hace la acci\u00f3n de gracias y se tributa alabanza a Dios Padre por la creaci\u00f3n del universo y la redenci\u00f3n del g\u00e9nero humano. Las oraciones siguientes, es decir, el relato de la instituci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada, la anamnesis, la ep\u00ed\u00adclesis y las intercesiones, est\u00e1n dispuestas de modo triple, como se desprende ya claramente de las an\u00e1foras del s. IV transmitidas por escrito&#8230; L. Ligier&#8217; y L. Bouyer valoran bien la importancia de todo esto. Bouyer destaca con palabras fuertes que toda la investigaci\u00f3n teol\u00f3gica deber\u00ed\u00ada partir de este texto central de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, y que las restricciones y las unilateralidades de los siglos siguientes han de verse como una consecuencia del hecho de no haber procedido as\u00ed\u00ad. Kretschmar, en su valoraci\u00f3n de las recientes interpretaciones teol\u00f3gicas de la cena, afirma que O. Casel abri\u00f3 una v\u00ed\u00ada nueva, precisamente porque vio que en la comprensi\u00f3n que de la cena ten\u00ed\u00ada la iglesia antigua, el \u00abpunto central&#8230; era la representaci\u00f3n del acontecimiento salv\u00ed\u00adfico en el culto\u00bb&#8217;. \u00abEste retorno cr\u00ed\u00adtico a lateolog\u00ed\u00ada de los padres contra el aislamiento occidental-escol\u00e1stico de la presencia del cuerpo y sangre de Cristo respecto a la cruz y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or&#8230; ha impulsado y contribuido poderosamente a ver bajo una luz nueva la disputa del s. xvi\u00bb. \u00abLa cuesti\u00f3n del origen y del desarrollo de la anamnesis se revela al respecto como un tema hist\u00f3rico-lit\u00fargico y teol\u00f3gico central (Ligier). As\u00ed\u00ad, la herencia veterotestamentario-jud\u00ed\u00ada se toma en consideraci\u00f3n no s\u00f3lo por lo que se refiere a la situaci\u00f3n originaria, sino tambi\u00e9n por la historia sucesiva de la cena, cosa que la investigaci\u00f3n anterior no hab\u00ed\u00ada visto con tanta claridad&#8230; Tambi\u00e9n bajo el punto de vista teol\u00f3gico es sencillamente justo encontrar la unidad de la cena en la an\u00e1mnesis de Cristo, que es referencia a la cruz y a la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, alaba al Se\u00f1or presente, espera su venida y comunica as\u00ed\u00ad los dones de la eucarist\u00ed\u00ada en la comuni\u00f3n\u00bb&#8216;.<\/p>\n<p>Recapitulando, podemos decir con J. Betz: la iglesia de los primeros siglos ha puesto en claro los ricos momentos que contiene en s\u00ed\u00ad el misterio: acci\u00f3n de gracias, memorial, sacrificio, ep\u00ed\u00adclesis, presencia real, comuni\u00f3n. Al mismo tiempo, ha tratado de determinar el nexo intr\u00ed\u00adnseco de tales aspectos y de hacer, dentro de los l\u00ed\u00admites de lo posible, una s\u00ed\u00adntesis de los mismos. Como motivo que abraza a los otros se perfila la an\u00e1mnesis de la obra salv\u00ed\u00adfica de Jes\u00fas, an\u00e1mnesis que se hace con las palabras de acci\u00f3n de gracias y consecratorias pronunciadas sobre el pan y el vino, y que hace presente la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Jes\u00fas no s\u00f3lo en la conciencia de los participantes, sino objetivamente en los s\u00ed\u00admbolos. El memorial se extiende a toda la obra salv\u00ed\u00adfica de Dios, comenzando por la encarnaci\u00f3n del Logos e incluso por la creaci\u00f3n&#8230; Los conocimientos de los padres no se quedaron en simple teor\u00ed\u00ada e ideolog\u00ed\u00ada, sino que fueron traducidos por ellos a la praxis, a la liturgia. Esta se hace por primera vez tangible en su forma concreta en Hip\u00f3lito, y ah\u00ed\u00ad posee ya una forma cl\u00e1sica. Todos estos principios estructurales se desarrollan ulteriormente y se llevan a pleno florecimiento y maduraci\u00f3n en el tiempo posterior\u00bb.<\/p>\n<p>4. LA REALIDAD DEL MEMORIAL EUCAR\u00ed\u008dSTICO. Las palabras de la Sagrada Escritura, las afirmaciones de la tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica, en particular el testimonio de la liturgia en la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada y, en fin, el creciente inter\u00e9s de la teolog\u00ed\u00ada actual nos han permitido ya reconocer cu\u00e1n importante es el motivo del memorial para la comprensi\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada. Ahora bien, cuando bas\u00e1ndonos en todos estos testimonios hablamos de la eucarist\u00ed\u00ada como del memorial de la muerte y de la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or, \u00bfqu\u00e9 pretendemos decir?<br \/>\na) El \u00abc\u00f3mo\u00bb. Ante todo pretendemos decir: en la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada, es decir, en aquella acci\u00f3n sagrada en que la iglesia (el pueblo de Dios bajo la direcci\u00f3n del obispo [o de su representante], el cual representa a Cristo) pronuncia sobre el pan y el vino la plegaria eucar\u00ed\u00adstica para luego distribuir como santo alimento a los fieles estos dones transformados en el cuerpo y sangre del Se\u00f1or, estamos cumpliendo lo que el Se\u00f1or nos mand\u00f3 hacer: \u00abHaced esto en memoria m\u00ed\u00ada\u00bb. Tal acci\u00f3n es, por tanto, un memorial objetivo, y no s\u00f3lo (aunque naturalmente lo es) un recuerdo subjetivo de lo que el Se\u00f1or hizo por nosotros. Con otras palabras: es un memorial real, no s\u00f3lo mental; no un recuerdo puramente conceptual, no una \u00abnuda commemoratio\u00bb, como defini\u00f3 el concilio de Trento contra Lutero \u00ab. Por el contrario, el t\u00e9rmino y el concepto de memorial tiene un contenido tan denso y pleno ya en su aplicaci\u00f3n en el AT y sobre todo en el NT, que, aplicado a la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, expresa \u00aben cierto modo\u00bb la presencia de la realidad conmemorada, su \u00abactualizaci\u00f3n objetiva\u00bb, su presencia \u00abhic et nunc\u00bb, de suerte que para \u00e9l y para el sacrificio de Cristo presente en \u00e9l valen las afirmaciones hechas por el mismo concilio de Trento para defender la doctrina cat\u00f3lica: \u00abIn missa&#8230; offerri Deo verum et proprium sacrificium\u00bb; \u00abChristum&#8230; ordinasse, ut ipsi [apostoli] aliique sacerdotes offerrent corpus et sanguinem suum\u00bb; \u00abMissae sacrificium&#8230; esse&#8230; propitiatorium\u00bb; con ello en absoluto \u00abblasphemiam irrogari&#8230; sacrificio in cruce peracto&#8230; aut illi&#8230; derogari\u00bb \u00c2\u00b0\u00bb.<\/p>\n<p>Al que pregunte por qu\u00e9 se ha recuperado precisamente este concepto (que en el fondo fue malentendido a partir de la teolog\u00ed\u00ada de los reformadores del s. xvi, y en general puede ser malentendido tambi\u00e9n en el lenguaje moderno), respondemos: se trata de una palabra usada por el Se\u00f1or; de una expresi\u00f3n importante empleada por los evangelistas y por el ap\u00f3stol Pablo para indicar la naturaleza de la cena. Adem\u00e1s, es as\u00ed\u00ad de densa ya en el uso ling\u00fc\u00ed\u00adstico del AT, de modo que expresa la realidad del acontecimiento y la \u00abactualizaci\u00f3n objetiva\u00bb y presencia de la cosa conmemorada, pero al mismo tiempo -entendida en el sentido de la tradici\u00f3n antigua (contra Lutero y los reformadores)- dice expresamente que la cosa conmemorada no se repite, no se la saca de su haber-sido-puesta-hist\u00f3ricamente \u00abde una vez por todas: eph\u00e1pax\u00bb; y, sin embargo, hace sentir su efecto en el presente, est\u00e1 presente. Esta es la riqueza de nuestro concepto. Haberla en cierto modo redescubierto es el gran m\u00e9rito del trabajo teol\u00f3gico contempor\u00e1neo. El n\u00facleo providencial de esta nueva concepci\u00f3n es naturalmente tambi\u00e9n el n\u00facleo de la dificultad teol\u00f3gica: \u00bfc\u00f3mo concebir de modo racional la actualizaci\u00f3n y presencia objetiva de un acontecimiento que no se repite y sin embargo es hecho accesible a quien vive hoy? Para explicar esta realidad y su plenitud parad\u00f3jica se han hecho los ensayos m\u00e1s variados y se ha tratado ante todo de definirla desde el punto de vista terminol\u00f3gico y conceptual. Se tratar\u00ed\u00ada de una repraesentatio solemne, de la proclamaci\u00f3n de un fen\u00f3meno v\u00e1lido tambi\u00e9n hoy, aqu\u00ed\u00ad y ahora; de una \u00abintervenci\u00f3n y de una acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios objetiva, eficaz, poderosa y creadora de realidad\u00bb. Tal presencia de lo que hist\u00f3ricamente es algo pasado y no obstante permanece es posible por la intervenci\u00f3n de Dios: por medio de la fe y en virtud del Esp\u00ed\u00adritu Santo se comunica al creyente la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Cristo, del Hijo de Dios encarnado, su acci\u00f3n sacrificial en la cruz, de modo que pueda tomar parte en ella, insertarse en ella para ofrecer en Cristo, con Cristo y por medio de Cristo al Padre el \u00fanico sacrificio. Esto es algo m\u00e1s que una presencia simplemente \u00abefectual\u00bb. Obviamente es tambi\u00e9n una presencia de naturaleza din\u00e1mica: el acto de Cristo hace sentir su efecto aqu\u00ed\u00ad y hoy, e implica o envuelve en s\u00ed\u00ad al que hace memoria de \u00e9l. Pero Tom\u00e1s de Aquino, a prop\u00f3sito de la acci\u00f3n redentora de Cristo en la cruz, afirm\u00f3 en t\u00e9rminos cl\u00e1sicos: \u00abVirtute divina praesentialiter attingit omnia loca et tempora\u00bb (S. Th. III, 56-1, ad 3; cf 48-6, ad 2). La acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Cristo est\u00e1 activamente presente de tal modo que, por parte de Cristo, hay que hablar de \u00abidentidad num\u00e9rica\u00bb, de un \u00fanico acto sacrificial, mientras que toda la novedad se registra por parte de la iglesia que realiza el rito.<\/p>\n<p>Como es natural, tambi\u00e9n hay que profundizar en esta afirmaci\u00f3n. Se ha tratado de explicar la presencia de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica partiendo de Dios, de tal modo que \u00abDios se acordar\u00ed\u00ada del Hijo\u00bb y har\u00ed\u00ada que su acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica produzca efecto (J. Jeremias). Seg\u00fan otros, el acto sacrificial de Cristo perdurar\u00ed\u00ada en el cielo y entrar\u00ed\u00ada continuamente en nuestro presente a trav\u00e9s de la acci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica. Pero se trata de ensayos poco felices, aunque contienen momentos de verdad. M\u00e1s justa es la explicaci\u00f3n de V. Warnach: \u00e9ste subraya el car\u00e1cter de kair\u00f3s de la acci\u00f3n sacrificial de Cristo, que es ciertamente una acci\u00f3n pasada desde el punto de vista hist\u00f3rico, pero que en cuanto acci\u00f3n humano-divina est\u00e1 por encima del tiempo, y por tanto en cuanto acci\u00f3n puede desarrollarse din\u00e1micamente tambi\u00e9n hoy, ahora, en nuestro tiempo. N. F\u00fcglister, remiti\u00e9ndose a datos exeg\u00e9ticos, pero tambi\u00e9n a ideas escol\u00e1sticas medievales, ha formulado esto de manera extraordinariamente feliz: \u00abEn correspondencia con la voluntad instituyente de Cristo, el culto eucar\u00ed\u00adstico es esencialmente una anamnesis&#8230; Tal memorial est\u00e1 vuelto ante todo al pasado: recordando, uno mira hacia atr\u00e1s al Jes\u00fas hist\u00f3rico y a su acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica. Ya este acordarse subjetivo, pero sobre todo la ejecuci\u00f3n objetivo-cultual del rito instituido entonces, presencializan (vergegenw\u00fcrtigen) la salvaci\u00f3n. Esta presencializaci\u00f3n, a su vez, se convierte en una mirada vuelta a la salvaci\u00f3n futura, de la que la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica conmemorada es prenda y que en la presencializaci\u00f3n de esta \u00faltima se encuentra ya anticipada en cierto modo. Al mismo tiempo el memorial cultual determina y plasma toda la vida cristiana, en cuanto que lleva a deducir y motivar de manera decisiva todas las acciones morales, sobre todo bas\u00e1ndose en la pasada acci\u00f3nsalv\u00ed\u00adfica revivificada por la liturgia, y luego tambi\u00e9n bas\u00e1ndose en el futuro salv\u00ed\u00adfico todav\u00ed\u00ada por venir y en el estado actual de salvaci\u00f3n.\u00bb51 (\u00abTridimensional es tambi\u00e9n la liturgia cristiana, que se funda en la [celebraci\u00f3n veterotestamentaria de la pascua] y la prolonga: memorial de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica realizada de una vez por todas, representaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n as\u00ed\u00ad obrada y visi\u00f3n anticipadora de la plena posesi\u00f3n de ella todav\u00ed\u00ada por venir.\u00bb)<br \/>\nb) Su contenido. El contenido del memorial, lo que se hace presente en virtud del Esp\u00ed\u00adritu Santo, es la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Cristo, ante todo y directamente su muerte sacrificial y la resurrecci\u00f3n que la corona, pero luego tambi\u00e9n toda la obra salv\u00ed\u00adfica en cuanto \u00fanica gran unidad, que tiene su centro cabalmente en el \u00abtransitus paschalis\u00bb, en el paso del Se\u00f1or de la muerte a la vida; es decir: tambi\u00e9n su entrada en el mundo, su encarnaci\u00f3n como epifan\u00ed\u00ada del Dios salvador; epifan\u00ed\u00ada que, despu\u00e9s del paso pascual a la vida a la derecha del Padre, un d\u00ed\u00ada se realizar\u00e1 tambi\u00e9n para nosotros en la parus\u00ed\u00ada del Glorificado; entre tanto, nosotros, mediante la presencia de su acci\u00f3n sacrificial, participamos en su muerte y resurrecci\u00f3n, recibimos la luz y la vida de su epifan\u00ed\u00ada y la prenda de la gloria futura. En el memorial real de la eucarist\u00ed\u00ada se lleva a cabo de forma concentrada aquella obra de la redenci\u00f3n de los hombres y de la glorificaci\u00f3n de Dios que la constituci\u00f3n lit\u00fargica del Vat. II describe as\u00ed\u00ad: \u00abEsta obra&#8230; Cristo el Se\u00f1or la realiz\u00f3 principalmente por el misterio pascual de su bienaventurada pasi\u00f3n, resurrecci\u00f3n de entre los muertos y gloriosa ascensi\u00f3n\u00bb (SC 5); los ap\u00f3stoles fueron enviados por el Se\u00f1or \u00abno s\u00f3lo&#8230; a predicar el evangelio a toda criatura y a anunciar [la obra de la salvaci\u00f3n]&#8230;, sino tambi\u00e9n a realizar la obra de salvaci\u00f3n que proclamaban. Y as\u00ed\u00ad, por el bautismo&#8230; Asimismo, cuantas veces comen la cena del Se\u00f1or, proclaman su muerte hasta que vuelva&#8230; La iglesia nunca ha dejado de reunirse para celebrar el misterio pascual: leyendo cuanto a \u00e9l se refiere en toda la Escritura, celebrando la eucarist\u00ed\u00ada, en la cual se hacen de nuevo presentes la victoria y el triunfo de su muerte&#8230;\u00bb (SC 6). \u00abPara realizar una obra tan grande, Cristo est\u00e1 siempre presente a su iglesia&#8230; Con raz\u00f3n, pues, se considera la liturgia como el ejercicio del sacerdocio de Jesucristo&#8230; Cabeza y&#8230; miembros&#8230; En consecuencia, toda celebraci\u00f3n lit\u00fargica&#8230; es acci\u00f3n sagrada por excelencia, cuya eficacia, con el mismo t\u00ed\u00adtulo y en el mismo grado, no la iguala ninguna otra acci\u00f3n de la iglesia\u00bb (SC 7). Todo esto, que hace que la liturgia y en particular la eucarist\u00ed\u00ada sean cumbre y fuente de la acci\u00f3n de la iglesia (SC 10), se puede expresar en t\u00e9rminos y conceptos: la acci\u00f3n lit\u00fargica -y ante todo, en grado sumo, la eucarist\u00ed\u00ada- es un memorial de la \u00fanica acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Cristo; conmemora esta acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica del Se\u00f1or realizada hist\u00f3ricamente de una vez para siempre, sin repetirla (como si no hubiera sido suficiente), sino haci\u00e9ndola obrar en el presente para salvaci\u00f3n de los celebrantes, haciendo participar a \u00e9stos en la \u00fanica acci\u00f3n del Se\u00f1or, en prenda del cumplimiento todav\u00ed\u00ada futuro, pero ya pregustado anticipadamente (cf SC 8).<\/p>\n<p>Esta concepci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada como memorial en el sentido pleno del t\u00e9rmino -presencia del sacrificio de Cristo, sin que el sacrificio de Cristo realizado hist\u00f3ricamente una sola vez se repita, de tal modo que la iglesia celebrante toma parte en \u00e9l y as\u00ed\u00ad lo (co)-ofrece a su vez es de suma importancia tambi\u00e9n en el di\u00e1logo ecum\u00e9nico. La cosa ha quedado clara con el volumen del hermano Max Thurian L&#8217;Eucharistie. M\u00e9morial du Seigneur (1959). Ya la Conferencia mundial de Lund de 1952 hab\u00ed\u00ada aludido al gran consenso establecido poco a poco entre las confesiones acerca del car\u00e1cter sacrificial de la eucarist\u00ed\u00ada. En este contexto, la conferencia mundial de Montreal de 1963 hab\u00ed\u00ada subrayado m\u00e1s expresamente todav\u00ed\u00ada la importancia del concepto de memorial [-> supra, II, 41. Lo mismo testimonia la excelente y detallada exposici\u00f3n teol\u00f3gica de P. Brunner [1 supra, II, 2, c]. Ya en la predicaci\u00f3n de la palabra ve \u00e9l \u00abla anamnesis de Cristo como presencia del acontecimiento salv\u00ed\u00adfico pasado obrada por el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb. Pero luego contin\u00faa: \u00abTodo lo que hemos dicho del car\u00e1cter de anamnesis de la predicaci\u00f3n del evangelio es verdad en particular para la palabra pronunciada en la cena. No podemos comer el pan bendito&#8230; sin proclamar la muerte del Se\u00f1or como el acontecimiento salv\u00ed\u00adfico que instaura la nueva alianza y su salvaci\u00f3n. Esta proclamaci\u00f3n, en todo caso, acontece tambi\u00e9n mediante la palabra, que resuena durante esta comida en que se come y se bebe&#8230; y que se pronuncia como oraci\u00f3n. Esta palabra que anuncia, alaba y da gracias, posee en plenitud el car\u00e1cter de anamnesis. Ya en esta palabra se lleva a cabo -as\u00ed\u00ad como en la predicaci\u00f3n intracomunitaria del evangelio- la anamnesis que hace presente de nuevo el evento salv\u00ed\u00adfico realizado en otro tiempo\u00bb. La cena es, por tanto, predicaci\u00f3n en el sentido pleno de la palabra, \u00abpredicaci\u00f3n dram\u00e1tica\u00bb, \u00abrepresentaci\u00f3n eficaz\u00bb. \u00abLo hemos visto: palabra y acci\u00f3n constituyen en la cena una unidad indisoluble. La celebraci\u00f3n de la cena es por eso en su conjunto anamnesis\u00bb&#8216;. \u00abTodo el ser de Cristo, todo el camino salv\u00ed\u00adfico de Cristo, como lo exalta en adoraci\u00f3n h\u00ed\u00admnica la anamnesis de Flp 2:6-11 y como lo ha hecho propio el segundo art\u00ed\u00adculo del s\u00ed\u00admbolo apost\u00f3lico, es el acontecimiento salv\u00ed\u00adfico que mediante la celebraci\u00f3n de la cena se hace presente en una presentaci\u00f3n real que obra salvaci\u00f3n, para que la comunidad pueda entrar en contacto con \u00e9l y apropi\u00e1rselo. El centro de tal camino de Cristo, en el que se encierra el giro de todas las cosas, es el G\u00f3lgota. Por eso el G\u00f3lgota est\u00e1 tambi\u00e9n en el centro de la cena, rodeado y envuelto por todo el acontecimiento que se encierra en el nombre de Jesucristo.<br \/>\nAl concluir, recordemos la importante toma de posici\u00f3n de la nueva enciclopedia protestante Theologische Realenzyclop\u00fcdie en el amplio ensayo Abendmahl. El debate intracat\u00f3lico \u00absobre el car\u00e1cter sacrificial de la cena&#8230; ha influido fuertemente en las reflexiones que se llevan a cabo en campo evang\u00e9lico, sea en ambiente luterano, sea en ambiente calvinista y en el unido\u00bb. Com\u00fan a todos los te\u00f3logos de esta corriente ser\u00ed\u00ada la tesis siguiente: \u00abPor medio de la oraci\u00f3n, del memorial expl\u00ed\u00adcito (ante Dios) y de la celebraci\u00f3n de la cena, el sacrificio de la cruz se hace presente por obra del mismo Cristo celeste para nuestra salvaci\u00f3n\u00bb; sin embargo, ellos se\u00f1alan expresamente que no comparten la concepci\u00f3n cat\u00f3lica del car\u00e1cter expiatorio de la misa y de una \u00abrepetici\u00f3n\u00bb incruenta del sacrificio de la cruz\u00bb, lo mismo que no quieren o\u00ed\u00adr hablar de un ofrecimiento del sacrificio (de Cristo) por parte de la iglesia\u00bb. Pero en la valoraci\u00f3n de la contribuci\u00f3n cat\u00f3lica se\u00f1alan correctamente la concepci\u00f3n de Casel, que ha \u00abiniciado una nueva \u00e9poca del di\u00e1logo sobre la eucarist\u00ed\u00ada\u00bb\u00bb. A diferencia de las teor\u00ed\u00adas sacrificiales postridentinas de la misa, \u00aben la teor\u00ed\u00ada caseliana de la presencia mist\u00e9rica (Mysteriengegenwart), el acento caer\u00ed\u00ada sobre la unicidad y unidad de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica del sacrificio de la cruz, que excluye un ulterior acto sacrificial expiatorio verdadera y propiamente tal\u00bb\u00bb. Y al t\u00e9rmino del ensayo leemos esta justa afirmaci\u00f3n: \u00abPor lo que se refiere a las dem\u00e1s cuestiones, sin duda las teolog\u00ed\u00adas cat\u00f3lica y evang\u00e9lica se encuentran ante (s\u00f3lo) un problema com\u00fan\u00bb.<\/p>\n<p>IV. Recapitulaci\u00f3n<br \/>\nConstatamos un consenso muy amplio, una sententia communis (por as\u00ed\u00ad decir): el memorial es un concepto que expresa de modo excelente la doctrina de toda la tradici\u00f3n eclesi\u00e1stica sobre el sacrificio de la misa en su relaci\u00f3n con el sacrificio de la cruz. Nuestro culto es el memorial del Se\u00f1or hecho con palabras y con una acci\u00f3n sacramental. Esto es verdad, en primer lugar, a prop\u00f3sito de la acci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada: \u00e9sta es memorial de la muerte y resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or. Tal memorial -en virtud del Esp\u00ed\u00adritu Santo, conforme a la promesa del Se\u00f1or, por medio de la fe- es un memorial real, que hace presente de manera eficaz y din\u00e1mica la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Cristo (muerte y resurrecci\u00f3n, es decir, el ofrecimiento sacrificial de Cristo como n\u00facleo de toda su acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica) no s\u00f3lo en el recuerdo subjetivo, sino en la realidad objetiva. Nosotros, al hacer este memorial, por medio de \u00e9l tomamos parte en la donaci\u00f3n sacrificial de Cristo, somos insertados en ella; m\u00e1s a\u00fan, en Cristo, con Cristo y por Cristo ofrecemos su sacrificio al Padre, ahora como sacrificio nuestro. El sacrificio \u00fanico de la cruz no se repite; sin embargo, en el memorial est\u00e1 \u00e9l presente, se nos da hic et nunc para nuestra salvaci\u00f3n y para gloria de Dios Padre.<\/p>\n<p>B. Neunheuser<\/p>\n<p>BIBLIOGRAFIA: Bernal J.M., Eucarist\u00ed\u00ada, pascua y a\u00f1o de la Iglesia\u00bb en \u00abPhase\u00bb 115 (1980) 9-25; Casel O., El misterio del culto cristiano, Dinor, San Sebasti\u00e1n 1953; Castro C., La fiesta cristiana y el memorial del Se\u00f1or, en \u00abPhase\u00bb 63 (1971) 257-266; Gesteira Garza M., La eucarist\u00ed\u00ada, memorial del sacrificio de Cristo, en La eucarist\u00ed\u00ada, misterio de comuni\u00f3n, Cristiandad, Madrid 1983, 393-420; L\u00e9on-Dufour X., Eucarist\u00ed\u00ada y memoria, en \u00abSelecciones de Teolog\u00ed\u00ada\u00bb 85 (1983) 40-43; La fracci\u00f3n del pan. Culto y existencia en el N. T, Cristiandad, Madrid 1983; Ligier L., De la cena de Jes\u00fas a la an\u00e1fora de la Iglesia, en VV.AA., El canon de la misa, Ed. 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Sacrificio de acci\u00f3n de gracias y de intercesi\u00f3n, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 19672; Von Allmen J.J., El culto cristiano. Su esencia y su celebraci\u00f3n, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1968. V\u00e9ase la bibliograf\u00ed\u00ada de Eucarist\u00ed\u00ada, Misterio, Misterio pascual y Plegaria eucar\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Exo 3:15 nombre .. este es mi m por todos los siglos 13:9 Memorial (heb. &#8216;azk\u00e2r\u00e2h, z\u00eaker, zikk\u00e2r\u00f4n; gr. mn&#8217;m\u00f3sunon). 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