{"id":3154,"date":"2016-02-04T23:42:32","date_gmt":"2016-02-05T04:42:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mesias\/"},"modified":"2016-02-04T23:42:32","modified_gmt":"2016-02-05T04:42:32","slug":"mesias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mesias\/","title":{"rendered":"MESIAS"},"content":{"rendered":"<p>v. Cristo, Ungido<br \/>\nDan 9:26 despu\u00e9s de las .. se quitar\u00e1 la vida al M<br \/>\nJoh 1:41 dijo: Hemos hallado al M (que traducido<br \/>\n4:25<\/p>\n<hr>\n<p>Mes\u00ed\u00adas    (heb. M\u00e2sh\u00eeaj [del verbo m\u00e2shaj, \u00abungir\u00bb], \u00abungido\u00bb; gr. Mess\u00ed\u00adas, transliteraci\u00f3n de la forma heb. o del aram. mesh\u00eej\u00e2).  T\u00ed\u00adtulo del esperado rey y libertador de Israel (Dan 9:25, 26; Joh 1:41; 4:25; 9:22).  No todos los eruditos aceptan que Daniel se refiere al Mes\u00ed\u00adas esperado.  Sin embargo, muchos cristianos conservadores consideran que estos pasajes son una predicci\u00f3n del tiempo en que vendr\u00ed\u00ada el Mes\u00ed\u00adas para hacer la obra que le correspond\u00ed\u00ada, al final de un per\u00ed\u00adodo especificado.  El t\u00e9rmino heb. m\u00e2sh\u00eeaj aparece 39 veces en el AT y se aplica a los reyes de Israel como los ungidos de Jehov\u00e1 (1Sa 24:6; 2Sa 19:21; 2Ch 6:42; etc.); a Ciro, rey de Persia (ls. 45:1); al sumo sacerdote (Lev 4:3, 5; etc.); y al esperado rey y libertador de Israel (Dan 9:25, 26).  La LXX Generalmente traduce este t\u00e9rmino por Jrist\u00f3s (del verbo. jr\u00ed\u00ad\u00ed\u2021), \u00abungir\u00bb; de donde sale \u00abungido\u00bb).  Este t\u00e9rmino aparece centenares de veces en el NT y se lo translitera como \u00abCristo\u00bb (Joh 1:41).  As\u00ed\u00ad, aunque la palabra Mess\u00ed\u00adas, \u00abMes\u00ed\u00adas\u00bb, es sumamente rara en el NT, la forma traducida Jrist\u00f3s, \u00abCristo\u00bb,* es muy frecuente.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>Una palabra que representa el heb. mashiah, el arameo meshiha\u2020\u2122 y el gr. Messias. Mesias (Joh 1:41, Joh 4:25) es una transcripci\u00f3n de la palabra gr. El significado b\u00e1sico de la palabra es \u2020\u0153el ungido\u2020\u009d. Cristo es la forma castellana de la palabra gr. Christos, que significa ungido. La LXX utiliza Christos 40 veces para traducir el heb. mashiah. En el antiguo Israel tanto las personas como las cosas consagradas para prop\u00f3sitos sagrados eran ungidas roci\u00e1ndolas con aceite. En el AT el significado principal de la expresi\u00f3n \u2020\u0153el ungido de Jehovah\u2020\u009d se refiere al rey terrenal que reina sobre el pueblo de Jehovah. Los israelitas no acostumbraban coronar a un rey, sino que lo ung\u00ed\u00adan cuando era entronizado. El hecho de que hab\u00ed\u00ada sido ungido era la caracter\u00ed\u00adstica esencial de un soberano.<\/p>\n<p>Isa\u00ed\u00adas utiliza el t\u00e9rmino solamente para Ciro (Isa 45:1). M\u00e1s tarde la expresi\u00f3n Hijo de David fue un sin\u00f3nimo de Mes\u00ed\u00adas (Mat 21:9; Mar 10:47-48). A excepci\u00f3n de Dan 9:25-26, el t\u00ed\u00adtulo Mes\u00ed\u00adas, para referirse al rey escatol\u00f3gico de Israel, no ocurre en el AT. Aparece con este sentido m\u00e1s tarde en el NT como tambi\u00e9n en la literatura del juda\u00ed\u00adsmo. En el NT el Mes\u00ed\u00adas es el Cristo el cual es el equivalente al heb. mashiah.<\/p>\n<p>Muy relacionado con el car\u00e1cter escatol\u00f3gico del Mes\u00ed\u00adas es su importancia pol\u00ed\u00adtica. El destruir\u00e1 las potencias del mundo en un acto de juicio, rescatar\u00e1 a Israel de sus enemigos y la restaurar\u00e1 como naci\u00f3n. El Mes\u00ed\u00adas es el rey de este reino futuro y las otras naciones claudicar\u00e1n ante su dominio pol\u00ed\u00adtico y religioso.<\/p>\n<p>Su misi\u00f3n es la redenci\u00f3n de Israel y su dominio es universal. Esta es la clara imagen del Mes\u00ed\u00adas en pr\u00e1cticamente todos los pasajes del AT que se refieren a \u00e9l. El Mes\u00ed\u00adas acabar\u00e1 con las guerras, porque \u00e9l es el Pr\u00ed\u00adncipe de Paz, y reinar\u00e1 con justicia sobre su pueblo. El mismo es justo y se le llama el Mes\u00ed\u00adas justo o el Mes\u00ed\u00adas de justicia (Jer 23:6). Por medio del Mes\u00ed\u00adas ser\u00e1 establecido el reino de los \u00faltimos d\u00ed\u00adas, el reino de Dios sobre la tierra, la restauraci\u00f3n de Israel. As\u00ed\u00ad como el Mes\u00ed\u00adas estuvo presente desde el principio en la creaci\u00f3n, de la misma manera est\u00e1 presente como personaje principal de los eventos finales.<\/p>\n<p>Ha sido declarado primog\u00e9nito de toda la creaci\u00f3n y tambi\u00e9n el fin y la meta de la creaci\u00f3n (Joh 1:1; Col 1:15-17; Rev 3:14).<\/p>\n<p>Las caracter\u00ed\u00adsticas primordiales de la imagen del Mes\u00ed\u00adas en el AT est\u00e1n presentes en la persona de Jes\u00fas. El Siervo de Jehovah que en el AT sufre, muere y es glorificado es el mismo Hijo del Hombre del NT que regresar\u00e1 en las nubes del cielo. El Mes\u00ed\u00adas, como Hijo del Hombre, sufrir\u00e1, morir\u00e1 y ser\u00e1 levantado al tercer d\u00ed\u00ada, conforme a las Escrituras. Pero aunque Jes\u00fas fue victorioso sobre la muerte en su resurrecci\u00f3n y ascensi\u00f3n, \u00e9l no ha reinado todav\u00ed\u00ada en el completo dominio de su reino de justicia. Se ha revelado que su victoria final ser\u00e1 en el futuro y, por consiguiente, \u00e9l debe regresar en poder para establecer su trono y reino mesi\u00e1nico.<\/p>\n<p>El Mes\u00ed\u00adas como el Hijo del Hombre es un ser celestial preexistente. Jes\u00fas dijo que el Hijo del Hombre era much\u00ed\u00adsimo antes que Abraham existiera (Joh 8:58; compararJoh 17:5; Col 1:17). El origen de la creaci\u00f3n est\u00e1 vinculado con el Mes\u00ed\u00adas Jes\u00fas en varias Escrituras (1Co 8:6; 2Co 8:9; Col 1:15-17). Es tambi\u00e9n como preexistente que a Jes\u00fas se le llama escogido (1Pe 2:6). El Mes\u00ed\u00adas es el Hijo del Hombre en un sentido \u00fanico (Joh 1:1; Rom 1:4). Cuando se le pidi\u00f3 a Jes\u00fas que declarara si realmente era el Mes\u00ed\u00adas, el Hijo de Dios (Mat 26:63-64; Mar 14:61; Luk 22:67-70), \u00e9l respondi\u00f3 afirmativamente.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(ungido).<\/p>\n<p> Mes\u00ed\u00adas es la palabra hebrea, que en griego es \u00abCristo\u00bb, Ver \u00abCristo\u00bb.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>La palabra \u2020\u0153Cristo\u2020\u009d, vino al griego como una traducci\u00f3n del hebreo ha-mashiah o mesiha, que significa \u2020\u0153ungido\u2020\u009d. Se llamaba \u2020\u0153ungido\u2020\u009d al sumo sacerdote (\u2020\u0153el sacerdote ungido\u2020\u009d [Lev 4:5]). Tambi\u00e9n al rey. David no permiti\u00f3 que se matara a Sa\u00fal, diciendo: \u2020\u0153Porque es el ungido de Jehov\u00e1\u2020\u009d (1Sa 24:6, 1Sa 24:10; Sal 2:2). La idea de la unci\u00f3n de una persona lo que significaba era que la misma hab\u00ed\u00ada sido elegida para una misi\u00f3n o un trabajo especial. Por eso encontramos que se usa el lenguaje de la unci\u00f3n con respecto a \u2020\u00a2Ciro (\u2020\u0153As\u00ed\u00ad dice Jehov\u00e1 a su ungido, a Ciro, al cual tom\u00e9 por su mano derecha&#8230;\u2020\u009d [Isa 45:1]).<\/p>\n<p>Se ha discutido bastante sobre cu\u00e1ndo comenz\u00f3 entre los israelitas la esperanza de la llegada de un M. Las Escrituras, desde el mismo G\u00e9nesis, est\u00e1n llenas de pasajes que presentan la figura de un gran profeta o un gran rey que vendr\u00ed\u00ada. Algunos sugieren que muchos de los salmos dan una descripci\u00f3n del Rey que muy dif\u00ed\u00adcilmente puede adaptarse a los reyes conocidos en la historia israelita. Los creyentes, sin embargo, no tienen problema en ver la intenci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo al utilizar la monarqu\u00ed\u00ada ideal para sugerir la figura del M. Despu\u00e9s del exilio, esta esperanza de Israel se perfil\u00f3 m\u00e1s n\u00ed\u00adtidamente alrededor del pensamiento de un gran l\u00ed\u00adder que vendr\u00ed\u00ada a regir los destinos del pueblo de Dios. Sin embargo, hab\u00ed\u00ada mucha confusi\u00f3n en cuanto a las funciones de ese l\u00ed\u00adder. Algunos, como la comunidad de Qumr\u00e1n, pensaban en dos M., uno sacerdotal y otro pol\u00ed\u00adtico-militar. No se explicaban adecuadamente las referencias que se hac\u00ed\u00adan en las Escrituras sobre la muerte del M. En Daniel, por ejemplo, se lee: \u2020\u0153Desde la salida de la orden para restaurar y edificar a Jerusal\u00e9n hasta el M. Pr\u00ed\u00adncipe, habr\u00e1 siete semanas, y sesenta y dos semanas&#8230;. Y despu\u00e9s de las sesenta y dos semanas se quitar\u00e1 la vida al M., mas no por s\u00ed\u00ad\u2020\u009d (Dan 9:25-26). Los int\u00e9rpretes de estas palabras se confund\u00ed\u00adan. Pues \u00bfc\u00f3mo explicar la figura de un l\u00ed\u00adder victorioso que al mismo tiempo morir\u00ed\u00ada?<br \/>\nesperanza de un M. estaba ligada a la creencia de que el pueblo de Israel hab\u00ed\u00ada sido llamado a desempe\u00f1ar un rol especial en la historia de la humanidad. David lleg\u00f3 a decir: \u2020\u0153\u00bfY qui\u00e9n como tu pueblo, como Israel, naci\u00f3n singular en la tierra? Porque fue Dios para rescatarlo por pueblo suyo, y para ponerle nombre, y para hacer grandezas a su favor&#8230;\u2020\u009d; \u2020\u0153Me guardaste para que fuese cabeza de naciones&#8230;. Dios &#8230; sujeta pueblos debajo de m\u00ed\u00ad&#8230;\u2020\u009d (2Sa 7:23; 2Sa 22:44-51). Hubo, entonces, en los d\u00ed\u00adas de David, una esperanza de grandeza para Israel. La divisi\u00f3n del Reino y su decadencia posterior lo que hicieron fue alimentar esa espectativa, esper\u00e1ndose que llegar\u00ed\u00ada el d\u00ed\u00ada en que Israel volver\u00ed\u00ada a ser cabeza de naciones bajo el mando de un descendiente de David. Los profetas contribuyeron a ese pensamiento con palabras como las de Amo 9:11 (\u2020\u0153En aquel d\u00ed\u00ada yo levantar\u00e9 el tabern\u00e1culo ca\u00ed\u00addo de David &#8230; y lo edificar\u00e9 como en el tiempo pasado\u2020\u009d).<br \/>\nel per\u00ed\u00adodo intertestamentario, especialmente durante la dominaci\u00f3n romana, la esperanza del advenimiento de un M. pol\u00ed\u00adtico-guerrero estaba en casi todas las mentes. La mayor\u00ed\u00ada de los jud\u00ed\u00ados pensaban que se tratar\u00ed\u00ada de un descendiente de la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica que vendr\u00ed\u00ada con poder a librar a Israel del yugo extranjero para colocarlo como cabeza de las naciones. En la comunidad de \u2020\u00a2Qumr\u00e1n, por ejemplo, se basaba esta esperanza en textos como Deu 18:18 (\u2020\u0153Profeta les levantar\u00e9 de en medio de sus hermanos\u2020\u009d) y Num 24:17 (\u2020\u0153Saldr\u00e1 ESTRELLA de Jacob, y se levantar\u00e1 cetro de Israel\u2020\u009d). Este tipo de expectaci\u00f3n provoc\u00f3 no pocos disturbios, al presentarse personajes que se atribu\u00ed\u00adan el papel del M.<br \/>\nmanera que el lenguaje utilizado por los \u00e1ngeles cuando anunciaron a los pastores que hab\u00ed\u00ada nacido \u2020\u0153un Salvador, que es Cristo el Se\u00f1or\u2020\u009d (Luc 2:11) no era del todo desconocido. Eso era lo que esperaban los israelitas. Por eso a Juan el Bautista se le preguntaba si era el Cristo que habr\u00ed\u00ada de venir (Luc 3:15). Las multitudes que fueron testigos de los milagros que realizaba el Se\u00f1or Jes\u00fas no tardaron en preguntarse: \u2020\u0153El Cristo, cuando venga, \u00bfhar\u00e1 m\u00e1s se\u00f1ales que las que \u00e9ste hace?\u2020\u009d (Jua 7:31). \u2020\u0153La gente estaba at\u00f3nita, y dec\u00ed\u00ada: \u00bfSer\u00e1 \u00e9ste aquel Hijo de David?\u2020\u009d (Mat 12:23). Los jud\u00ed\u00ados, impacientes, le dec\u00ed\u00adan: \u2020\u0153\u00bfHasta cu\u00e1ndo nos turbar\u00e1s el alma? Si t\u00fa eres el Cristo, d\u00ed\u00adnoslo abiertamente\u2020\u009d (Jua 10:24). Se ve que el tema de la condici\u00f3n de M. del Se\u00f1or Jes\u00fas era algo muy candente en la opini\u00f3n p\u00fablica de aquel tiempo. Las opiniones estaban divididas. \u2020\u0153Algunos de la multitud &#8230; dec\u00ed\u00adan: Verdaderamente \u00e9ste es el profeta. Otros dec\u00ed\u00adan: \u00e9ste es el Cristo. Pero algunos dec\u00ed\u00adan: \u00bfDe Galilea ha de venir el Cristo? \u00bfNo dice la Escritura que del linaje de David, y de la aldea de Bel\u00e9n, de donde era David, ha de venir el Cristo?\u2020\u009d (Jua 7:40-42).<br \/>\nevidente que el Se\u00f1or Jes\u00fas no andaba proclamando su mesianidad a voz en cuello (\u2020\u0153No gritar\u00e1, ni alzar\u00e1 su voz, ni la har\u00e1 o\u00ed\u00adr en las calles\u2020\u009d [Isa 42:2]). No se preocup\u00f3 por exhibirse como descendiente que era de David. Ni siquiera aclar\u00f3 que hab\u00ed\u00ada nacido, precisamente, en Bel\u00e9n. \u00e9l prefer\u00ed\u00ada que sus obras hablaran por \u00e9l en cuanto su calidad de M., como el ungido, enviado por el Padre (\u2020\u0153&#8230; las mismas obras que yo hago, dan testimonio de m\u00ed\u00ad, que el Padre me ha enviado\u2020\u009d [Jua 5:36]). Sin embargo, no ten\u00ed\u00ada reparos en declararse el M. en privado, a los suyos. \u00c2\u00a1Con cu\u00e1nta sencillez y dulzura lo hizo en el caso de la mujer samaritana! Cuando ella dijo: \u2020\u0153S\u00e9 que ha de venir el M., llamado el Cristo; cuando \u00e9l venga nos declarar\u00e1 todas las cosas. Jes\u00fas le dijo: Yo soy, el que habla contigo\u2020\u009d (Jua 4:25-26). Y cuando Pedro le confes\u00f3, diciendo: \u2020\u0153T\u00fa eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente\u2020\u009d, el Se\u00f1or reconoci\u00f3 que esa declaraci\u00f3n proven\u00ed\u00ada de una revelaci\u00f3n hecha por Dios (Mat 16:16-17). A sus disc\u00ed\u00adpulos, pues, se present\u00f3 siempre como el M., pero dio instrucciones estrictas de \u2020\u0153que a nadie dijesen que \u00e9l era Jes\u00fas el Cristo\u2020\u009d (Mat 16:20). Esto se deb\u00ed\u00ada, entre otras razones, a que el Se\u00f1or sab\u00ed\u00ada que la expectaci\u00f3n del pueblo, aun de sus m\u00e1s \u00ed\u00adntimos disc\u00ed\u00adpulos, no reflejaba la realidad de la verdadera misi\u00f3n del M. Poco a poco fue ense\u00f1ando a su disc\u00ed\u00adpulos que \u2020\u0153era necesario que el Cristo [el M.] padeciera\u2020\u009d (Luc 24:26), fuera muerto y resucitara. La muerte redentora del Cristo en una cruz no estaba dentro de la concepci\u00f3n que se ten\u00ed\u00ada en el pueblo. Por eso, cuando le crucificaron, los sacerdotes le gritaban: \u2020\u0153El Cristo, Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, para que veamos y creamos\u2020\u009d (Mar 15:32).<br \/>\ncon su gloriosa resurrecci\u00f3n y el per\u00ed\u00adodo de ense\u00f1anza que tuvo con sus disc\u00ed\u00adpulos despu\u00e9s de ella, las Escrituras fueron abiertas para la mente de \u00e9stos, que comprendieron, entonces, en toda su magnitud, la verdadera funci\u00f3n del M. Por eso Juan, en su Evangelio dice: \u2020\u0153\u00e9stas [cosas] se han escrito para que cre\u00e1is que Jes\u00fas es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, teng\u00e1is vida en su nombre\u2020\u009d (Jua 20:31). Ese fue el centro del mensaje de los ap\u00f3stoles: \u2020\u0153&#8230; que a este Jes\u00fas a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Se\u00f1or y Cristo\u2020\u009d (Hch 2:36).<br \/>\nhubo error y desconocimiento de la funci\u00f3n del M., cuando se pensaba de \u00e9l solamente como un l\u00ed\u00adder pol\u00ed\u00adtico-guerrero que traer\u00ed\u00ada la victoria a Israel, sin considerar los aspectos de sus sufrimientos y muerte vicaria, eso no quiere decir que la funci\u00f3n de liderazgo pol\u00ed\u00adtico-guerrero no sea parte de la funci\u00f3n mesi\u00e1nica. El NT reafirma las promesas de Dios del AT en el sentido de que el M., el Cristo, vendr\u00e1 como rey de Israel y de todo el universo, con gran gloria y majestad. Los mismos profetas del AT \u2020\u0153inquirieron y diligentemente indagaron &#8230; escudri\u00f1ando qu\u00e9 persona y qu\u00e9 tiempo indicaba el Esp\u00ed\u00adritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendr\u00ed\u00adan tras ellos\u2020\u009d (1Pe 1:10-11). Es decir, que para los profetas, el aspecto de los sufrimientos del M. era algo evidente. Pero los que les interpretaron siempre rechazaban mentalmente la idea de un M. sufriente, por parecerles contradictorias las ideas de gloria y victorias, con las de sufrimiento. Prefer\u00ed\u00adan, en algunos casos, hasta pensar en que ser\u00ed\u00adan dos M., con misiones diferentes. Pero el evangelio aclar\u00f3 las cosas. El mismo Jes\u00fas que sufri\u00f3 es el que vendr\u00e1 a reinar. Cercano est\u00e1 el d\u00ed\u00ada en que se exclamar\u00e1: \u2020\u0153Los reinos del mundo han venido a ser de nuestro Se\u00f1or y de su Cristo; y \u00e9l reinar\u00e1 por los siglos de los siglos\u2020\u009d (Apo 11:15).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, TITU<\/p>\n<p>ver, CRISTO, JESUCRISTO<\/p>\n<p>vet, (forma gr. del aram. \u00abm&#8217;sh\u00eeh\u00e3\u00bb, del heb. \u00abm&#8217;sh\u00eeh\u00e3\u00bb, \u00abel ungido\u00bb, en gr.: \u00abChristos\u00bb, Cristo). En heb., este t\u00e9rmino \u00abmes\u00ed\u00adas\u00bb designaba a aquel que estaba ungido de aceite sagrado, p. ej., el sumo sacerdote (Lv. 4:3; 10:7; 21:12), y el rey (2 S. 1:14, 16). Este t\u00ed\u00adtulo es aplicado a los patriarcas Abraham e Isaac, y a Ciro, el rey de Persia, a quienes les fueron confiados los intereses del reino de Dios (Sal. 105:15; Is. 45:1). Cuando Dios prometi\u00f3 a David que el trono y el cetro se quedar\u00ed\u00adan siempre dentro de su familia (2 S. 7:13), el t\u00e9rmino \u00abungido\u00bb adquiri\u00f3 el sentido particular de \u00abrepresentante de la l\u00ed\u00adnea real de David\u00bb (Sal. 2:2; 18:51; 84:10; 89:39, 52; 132:10, 17; Lm. 4:20; Hab. 3:13). Los profetas hablan de un rey de esta l\u00ed\u00adnea que ser\u00e1 el gran liberador del pueblo (Jer. 23:5, 6); su origen se remonta a los d\u00ed\u00adas de la eternidad (Mi. 5:1-5); establecer\u00e1 para siempre el trono y el reino de David (Is. 9:5-7). El t\u00ed\u00adtulo de Mes\u00ed\u00adas, por excelencia, se une a la persona de este pr\u00ed\u00adncipe anunciado por las profec\u00ed\u00adas (Dn. 9:25, 26; Nm. 24:17-19; Targum Onkelos). Se le llama \u00abMes\u00ed\u00adas\u00bb de la misma manera que \u00abHijo de David\u00bb (Jn. 1:41; 4:25; el texto de Mt. 1:1 no tiene el t\u00e9rmino Mes\u00ed\u00adas, sino su traducci\u00f3n gr. \u00abChristos\u00bb; cfr. las numerosas referencias a Cristo en este Evangelio). Para los creyentes jud\u00ed\u00ados y cristianos, el Mes\u00ed\u00adas es el Ungido, es decir, aquel que recibe, por el Esp\u00ed\u00adritu de Dios reposando sobre El, el poder de liberar a su pueblo y para establecer su reino. La expresi\u00f3n \u00abprofec\u00ed\u00ada mesi\u00e1nica\u00bb designa toda profec\u00ed\u00ada que trate de la persona, obra y reino de Cristo. Por extensi\u00f3n, reciben tambi\u00e9n el nombre de \u00abprofec\u00ed\u00ada mesi\u00e1nica\u00bb los pasajes que anuncian la salvaci\u00f3n venidera, la gloria y la venida del Reino de Dios, incluso si no hay menci\u00f3n directa del Mes\u00ed\u00adas. As\u00ed\u00ad, la expresi\u00f3n \u00abtiempos mesi\u00e1nicos\u00bb no se refiere exclusivamente al periodo en que Cristo estuvo sobre la tierra; engloba toda la era en la que ejerce su autoridad soberana y mediadora, e incluye el tiempo del Reino milenial. (V\u00e9anse CRISTO, JESUCRISTO.) Bibliograf\u00ed\u00ada: V\u00e9ase bajo JESUCRISTO.<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[244]<br \/>\n   Es el t\u00e9rmino helenizado del concepto arameo de \u00abmesiha\u00bb o del hebreo \u00abmasiah\u00bb en hebreo, que significa consagrado o ungido. S\u00f3lo dos veces aparece en el Nuevo Testamento esta expresi\u00f3n (Jn. 1.41 y 4.25), contra las 540 que se usa la forma griega equivalente de Cristo (Jristos) o las 655 que se emplea \u00abJes\u00fas\u00bb, equivalente a \u00abel que salva\u00bb.<\/p>\n<p>    La idea de Mes\u00ed\u00adas teol\u00f3gicamente no es otra que la de Salvador de los hombres, para cuya funci\u00f3n es preciso estar ungido o consagrado por el Esp\u00ed\u00adritu de Yaweh.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>-> Cristo; Jesucristo<\/p>\n<p>En el A. T. son mes\u00ed\u00adas todos los ungidos: el rey (Sal 89,21; 1 Sam 10,1; 16,13; 2 Sam 2,4.7; 5,3.17), el sumo sacerdote (Lev 4,3.5.16; 6,15), los sacerdotes en general (2 Mac 1,10), los patriarcas (Sal 105,15).<\/p>\n<p>Jes\u00fas de Nazaret es el Mes\u00ed\u00adas anunciado por los profetas y esperado en Israel. El Mes\u00ed\u00adas ten\u00ed\u00ada que ser rey (1 Cr\u00f3n 17,11.14), y Jes\u00fas lo es (Jn 1,49; 18,37); ten\u00ed\u00ada que ser profeta (Dt 18,15), y Jes\u00fas lo es (Jn 4,19.44; 6,14); ten\u00ed\u00ada que ser Hijo de Dios (Sal 2,7), y Jes\u00fas lo es (Jn 1,49; 11,27); ten\u00ed\u00ada que ser Dominador universal (Mlq 4,1-2; 5,1-4), y Jes\u00fas lo es, pues funda un reino en el que tienen cabida todos los hombres y no s\u00f3lo los jud\u00ed\u00ados (Jn 4,22-24; 8,39-40; 12,32); ten\u00ed\u00ada que ser el enviado de Dios (Is 7,14), y Jes\u00fas lo es (Jn 5,37; 6,44; 7,28); ten\u00ed\u00ada que ser el Salvador del mundo, y Jes\u00fas lo es (Jn 4,42); ten\u00ed\u00ada que ser, y Jes\u00fas lo fue, \u00abHijo de David\u00bb (Mt 12,23; 15,22; 20,30). Por eso el t\u00ed\u00adtulo de Mes\u00ed\u00adas (gr. \u00f3s) fue a\u00f1adido al nombre de Jes\u00fas: Jesucristo (Mt 27,17.22; Mc 1,1).<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>1.Principio y modelos<\/p>\n<p>(-> monarqu\u00ed\u00ada, David, profetismo, Jes\u00fas). La palabra Mes\u00ed\u00adas (en griego Khristou) viene de m\u00e1s\u00ed\u00adah (ungido): rey o personaje salvador que Dios ha de enviar sobre la tierra para liberar a los oprimidos, iluminar a los creyentes e instaurar para los justos un reinado de concordia duradera. Sin embargo, esa palabra ha perdido a veces su primer significado (de unci\u00f3n personal) y pue de aplicarse a todo tipo de salvaci\u00f3n o esperanza. En ese sentido, el mesianismo es anterior a una figura de Mes\u00ed\u00adas personal. Nace en el principio de la historia de Israel, cuando los israelitas tienen la certeza de que Dios les abre un camino de futuro (promesa) y se expl\u00ed\u00adcita en el mensaje de los profetas que, superando el anuncio de condena, con la llegada del d\u00ed\u00ada de Yahv\u00e9 (Amos), proclaman la llegada futura de la libertad o salvaci\u00f3n, en claves de nueva alianza (Oseas, Jerem\u00ed\u00adas) o de nuevo \u00e9xodo y\/o retorno desde el cautiverio (Segundo Isa\u00ed\u00adas). En ese contexto sobresale la figura del Mes\u00ed\u00adas como portador de esperanza para el pueblo.<\/p>\n<p>(1) Mesianismo dav\u00ed\u00addico. Un principio. El mesianismo m\u00e1s persistente ha sido siempre de tipo pol\u00ed\u00adtico o, quiz\u00e1 mejor, social y se expresa de un modo ejemplar a trav\u00e9s de David, un rey que ha quedado en la memoria de Israel como portador de paz y descanso para el pueblo, al menos para los jud\u00ed\u00ados. Un relato ya muy cargado de teolog\u00ed\u00ada afirma que, una vez bien asentado en su trono, David quiso ofrecer \u00abcasa y descanso\u00bb a Dios, en gesto in\u00fatil, porque Dios no necesita del descanso que le puedan dar los hombres. Pues bien, invirtiendo ese deseo, Dios mismo le ofreci\u00f3 a David un descanso: una promesa de paz, un futuro de esperanza: \u00abY cuando tus d\u00ed\u00adas sean cumplidos, y duermas con tus padres, yo levantar\u00e9 despu\u00e9s de ti a uno de tu linaje, el cual proceder\u00e1 de tus entra\u00f1as, y afirmar\u00e9 su reino&#8230; y yo afirmar\u00e9 para siempre el trono de su reino. Yo le ser\u00e9 a \u00e9l padre, y \u00e9l me ser\u00e1 a m\u00ed\u00ad hijo\u00bb (2 Sm 7,1315). David ha querido darle casa a Dios, pero no ha podido hacerlo, pues Dios no necesita que los hombres le aseguren una casa&#8230; Dios en cambio puede: puede y quiere ofrecer una casa (espacio de vida y nacimiento) a los hijos de David, abriendo as\u00ed\u00ad, por medio de ellos, un lugar y tiempo de experiencia rnesi\u00e1nica&#8230; Pues bien, al lado de la figura dav\u00ed\u00addica han surgido otras figuras mesi\u00e1nicas, de tipo sacerdotal y\/o prof\u00e9tico (cf. Dt 18,15). Ellas servir\u00e1n para recordar que la humanidad no se encuentra encerrada en la forma actual de vida de este mundo, sino que busca su verdad en el futuro. Por eso est\u00e1 esperando la llegada de un Mes\u00ed\u00adas que ser\u00e1 el verdadero rey o profeta, el hombre de la justicia y de la verdad.    (2) Mesianismo, una esperanza multiforme. M\u00e1s que un personaje del que se conocen ya los rasgos, el Mes\u00ed\u00adas es el signo de un camino abierto: sobre el orden establecido del sistema social y religioso, que act\u00faa en el nivel de las instituciones que dominan en el mundo actual, se instaura la esperanza mesi\u00e1nica que abre una utop\u00ed\u00ada de reconciliaci\u00f3n y plenitud para los hombres. La esperanza mesi\u00e1nica supone que la humanidad no se halla clausurada en un momento dado, sino que tiende hacia una plenitud futura, superando as\u00ed\u00ad la visi\u00f3n del eterno retomo c\u00f3smico de las religiones de la naturaleza. Esa esperanza suele personalizarse en un Mes\u00ed\u00adas que va tomando rasgos distintos a lo largo de la historia y teolog\u00ed\u00ada israelita. El Mes\u00ed\u00adas no es una figura oficial instituida (como el rey o el sacerdote), pero su imagen simb\u00f3lica (esperada y\/o proyectada hacia el futuro) representa una fuente de vida (una utop\u00ed\u00ada) frente a los problemas o carencias del momento actual. As\u00ed\u00ad dice la samaritana, representando una fe que es com\u00fan a las varias tendencias israelitas, entre las que se cuenta la de los samaritanos: \u00abS\u00e9 que llega el Mes\u00ed\u00adas, llamado Cristo; cuando \u00e9l venga nos anunciar\u00e1 todas las cosas\u00bb (Jn 4,25). M\u00e1s que instituci\u00f3n o figura con rasgos bien fijados en los libros antiguos, el Mes\u00ed\u00adas puede presentarse como principio de superaci\u00f3n de las injusticias actuales y en ese sentido constituye un elemento central de la imaginaci\u00f3n creadora, que supera las barreras del tiempo que todo lo destmye y del realismo que todo lo aplana. Frente al poder de los monarcas, superando la injusticia de un templo que sanciona las instituciones actuales, muchos israelitas han proyectado la esperanza mod\u00e9lica de un Mes\u00ed\u00adas m\u00e1s o menos personalizado como signo de libertad y plenitud para los hombres.<\/p>\n<p>(3) Mesianismo, una serie de figuras. La figura mesi\u00e1nica m\u00e1s importante del mesianismo israelita (o al menos del jerosolimitano y jud\u00ed\u00ado) ha sido David, cuyo recuerdo sigue influyendo en los or\u00e1culos de varios profetas (Is 7,1016; 9,1-6; 11,1-9; Miq 5,1-4; Jr 23,5-6) y en diversos salmos reales (cf. Sal 2; 20; 72; 89). Sin embargo, David no ha sido la \u00fanica figura de Mes\u00ed\u00adas, de manera que encontramos a su lado otras distintas, que se hallaban vivas en tiem pos de Jes\u00fas, (a) Profeta elegido. La esperanza en un profeta nuevo, que ratifique la experiencia de Mois\u00e9s o que sea en s\u00ed\u00ad mismo Mes\u00ed\u00adas, s\u00f3lo ha podido surgir en un momento en que los israelitas han reconocido la aportaci\u00f3n de los profetas antiguos, entendidos en un sentido extenso. As\u00ed\u00ad se puede hablar de un profeta como Mois\u00e9s, que ense\u00f1ar\u00e1 al pueblo lo que ha de hacer (desde Dt 18,15-18), pero tambi\u00e9n de un profeta como Elias, que preparar\u00e1 los caminos del Se\u00f1or (como sabe o insin\u00faa Mal 3,ls y Eclo 48,10). Esa esperanza de un profeta parece haber sido muy fuerte en tiempos de Jes\u00fas, como atestiguan los evangelios, cuando le comparan con Elias, con Jerem\u00ed\u00adas o con alguno de los profetas (cf. Mc 6,15; Mt 11,14; Mt 16,14). (b) Elegido apocal\u00ed\u00adptico, de tipo sobrehumano. Aparece en las Par\u00e1bolas de Henoc, donde el mismo Hijo* del Hombre (cf. 1 Hen 48,10; 52,4) viene a presentarse como Ungido del Se\u00f1or de los Esp\u00ed\u00adritus. No parece necesario que sea Hijo de David, aunque act\u00fae como mediador (depositario) de las viejas esperanzas de su pueblo y cumpla las promesas dav\u00ed\u00addicas; ciertamente, es Mes\u00ed\u00adas, pero es un Mes\u00ed\u00adas de tipo ang\u00e9lico o trascendente, m\u00e1s que humano, (c) Ungido guerrero, hijo de David. La figura de David retorna siempre a los recuerdos de los jud\u00ed\u00ados. De esa forma, los Salmos de Salom\u00f3n vuelven a decir que Dios escogi\u00f3 a David por rey y asegur\u00f3 con juramento que sus hijos gozar\u00ed\u00adan del reino para siempre (SalSl 17,5). Pero el pecado de Israel trunc\u00f3 la promesa (SalSl 17,6-22); se entiende la voz del orante: \u00abMira, oh Se\u00f1or, y ensalza entre ellos a su rey&#8230;; c\u00ed\u00ad\u00f1ele de fuerza, de manera que pueda aniquilar a los poderes enemigos y limpie a Jerusal\u00e9n de los paganos&#8230;\u00bb (17,23-24). El rey a quien espera el orante de este salmo es Hijo de David (17,5.23) y Ungido del Se\u00f1or (17,36; 18,6.8). Su tarea primordial ser\u00e1 instaurar el reino de Israel, venciendo a los poderes enemigos y logrando as\u00ed\u00ad el dominio sobre todos los pueblos de la tierra (17,23-27). Este rey guerrero cumplir\u00e1 la obra de Dios, destruyendo a sus adversarios y de un modo especial a los romanos. En esta l\u00ed\u00adnea se sit\u00faan las esperanzas de muchos jud\u00ed\u00ados del entorno de Jes\u00fas, pertenezcan o no al grupo de sus disc\u00ed\u00adpulos. (d) Ungido clerical. Dos ungidos.  La tradici\u00f3n de Jubileos, Test XII Pat y Qumr\u00e1n, habla tambi\u00e9n de un sacerdote de Lev\u00ed\u00ad (de Aar\u00f3n) como Mes\u00ed\u00adas enviado por Dios para implantar sobre la tierra el verdadero culto y la justicia. Los ambientes sacerdotales consideran primordial el orden c\u00faltico y religioso. Por eso, junto al Mes\u00ed\u00adas de David (guerrero) sit\u00faan el de Aar\u00f3n (sacerdote). Esta dualidad mesi\u00e1nica, insinuada en Zac 6,9-14, ha sido tem\u00e1ticamente desarrollada en Test XII Pat y en algunos textos de Qumr\u00e1n. El rey, Mes\u00ed\u00adas de David (o de Israel), dirigir\u00e1 el combate, como jefe en la batalla, pero estar\u00e1 sometido a la norma y orden del Sumo Sacerdote, que aparece como mediador de Dios para los humanos (en la ley, las observancias rituales y el culto). En ese sentido podemos hablar de dos Mes\u00ed\u00adas, uno pol\u00ed\u00adtico y otro sacerdotal (e incluso de un tercer Mes\u00ed\u00adas prof\u00e9tico). Sea en la l\u00ed\u00adnea que fuere, el Mes\u00ed\u00adas nace del pasado (se funda en la esperanza del Antiguo Testamento) y est\u00e1 destinado a realizar la restauraci\u00f3n (reimplantaci\u00f3n) del reino israelita.<\/p>\n<p>(4) Mesianismo apocal\u00ed\u00adptico. (1) Textos b\u00e1sicos (apocal\u00ed\u00adptica*). El judaismo de los tiempos de Jes\u00fas ha estado marcado por una fuerte esperanza apocal\u00ed\u00adptica, que ha definido de un modo intenso su mesianismo. En esa l\u00ed\u00adnea podemos afirmar que la apocal\u00ed\u00adptica ha servido para unificar las diversas tradiciones mesi\u00e1nicas y sapienciales, legales y sacerdotales de gran parte del pueblo, de tal manera que pueden vincularse y se vinculan las aportaciones de los apocal\u00ed\u00adpticos puros (tradici\u00f3n de 1 Hen, 4 Esdras, 2 Baruc) con las aportaciones y experiencias de otros grupos jud\u00ed\u00ados, m\u00e1s interesados por las esperanzas mesi\u00e1nicas. Sobre esa base podemos hablar, de manera general, de un mesianismo apocal\u00ed\u00adptico (que podr\u00ed\u00ada llamarse, quiz\u00e1 mejor, escatol\u00f3gico), como indicar\u00e1n los textos que primero presentamos y luego comentamos. Los tomamos de la literatura jud\u00ed\u00ada parab\u00ed\u00adblica del tiempo de Jes\u00fas, todos ellos de tipo mesi\u00e1nicoapocal\u00ed\u00adptico. (a) L\u00ed\u00adnea m\u00e1s sapiencial: cambio c\u00f3smico: \u00abPienso yo que cuando esto ocurra [cuando se amansen las fieras que los humanos llevamos en el alma], los osos, los leones y las panteras, los animales de la India (elefantes y tigres) y todas las dem\u00e1s fieras de vigor y poder invencibles cambiar\u00e1n su vida so litaria y aislada para vivir en comunidad y poco a poco, a imitaci\u00f3n de las criaturas gregarias, se tomar\u00e1n mansos en presencia del hombre&#8230; En medio de todos estos animales (escorpiones, cocodrilos e hipop\u00f3tamos&#8230;) le es dado al hombre virtuoso permanecer protegido por una santa inviolabilidad, pues Dios ha honrado a la virtud concedi\u00e9ndole el privilegio de estar al abrigo de cualquier amenaza&#8230;\u00bb (Fil\u00f3n, De Praemiis 90-91). (b) L\u00ed\u00adnea m\u00e1s teol\u00f3gica: Dios Mes\u00ed\u00adas, reino de Dios. \u00abLos hijos del gran Dios vivir\u00e1n todos alrededor del templo, en paz, goz\u00e1ndose en aquello que les concede el creador y justiciero Monarca, pues \u00e9l solo les proteger\u00e1 y asistir\u00e1 con gran poder, con una especie de muro de fuego ardiendo en derredor. Sin guerras vivir\u00e1n en sus ciudades y en los campos, pues no les tocar\u00e1 la mano de la guerra mala&#8230; Y entonces, en verdad, las islas y todas las ciudades dir\u00e1n: Cu\u00e1nto ama el Inmortal a estos hombres, pues todos ser\u00e1n sus aliados y les ayudar\u00e1n: el cielo, el sol por Dios conducido y la luna&#8230; Habr\u00e1 una gran paz por la tierra&#8230; Y entonces (Dios) har\u00e1 nacer un reino para la eternidad, destinado a todos los hombres, santa ley que anta\u00f1o concedi\u00f3 a los piadosos&#8230; De todos los lugares de la tierra llevar\u00e1n incienso y regalos a la Morada del gran Dios&#8230;\u00bb (Or\u00e1culos Sibilinos III, 702-780). (c) L\u00ed\u00adnea m\u00e1s antropol\u00f3gica: nuevo para\u00ed\u00adso. \u00abPara vosotros [los jud\u00ed\u00ados fieles] est\u00e1 abierto el para\u00ed\u00adso, plantado el \u00e1rbol de la vida, dispuesto el tiempo futuro, reservada la abundancia, edificada la ciudad, asegurado el descanso, lograda la bondad y m\u00e1s conseguida a\u00fan la sabidur\u00ed\u00ada. La ra\u00ed\u00adz mala qued\u00f3 cortada en vosotros, la enfermedad extinguida, la muerte alejada; el infierno se retira, no se conoce ya la corrupci\u00f3n. Pasar\u00e1n para siempre los dolores y estar\u00e1 presente la inmortalidad como tesoro\u00bb (4 Esd 8,52-55). (d) L\u00ed\u00adnea m\u00e1s ut\u00f3pica: la gran abundancia. \u00abCuando el Mes\u00ed\u00adas habr\u00e1 humillado al mundo entero y cuando reine en paz por siempre sobre el trono de su realeza, entonces se revelar\u00e1n las delicias, se mostrar\u00e1 la tranquilidad. En aquel tiempo, la salud descender\u00e1 como roc\u00ed\u00ado y se alejar\u00e1 la enfermedad. Las preocupaciones, dolores y gemidos se alejar\u00e1n de los hombres, se expandir\u00e1 el gozo por toda la tierra. Nadie morir\u00e1 prematuramente; ninguna desgracia llegar\u00e1 de improviso. Juicios y acusaciones, luchas y ven  ganza, cr\u00ed\u00admenes, pasiones, celos, odio y todas las cosas semejantes sufrir\u00e1n condena, despu\u00e9s de haber sido extirpadas. Esto se refiere a los que han llenado de males la tierra, y por su causa ha sido muy turbada la vida de los hombres. Las bestias salvajes saldr\u00e1n de la selva para ponerse al servicio de los humanos; serpiente y drag\u00f3n saldr\u00e1n de sus cuevas para obedecer a un ni\u00f1o. Las mujeres no sufrir\u00e1n m\u00e1s en sus partos, ni se angustiar\u00e1n cuando alumbren el fruto de su seno. En estos d\u00ed\u00adas, los segadores no conocer\u00e1n fatiga, ni se cansar\u00e1n los constructores. Los trabajos progresar\u00e1n por s\u00ed\u00ad mismos, al ritmo de aquellos que los realizan, en reposo completo. Porque este tiempo ser\u00e1 el fin de la corrupci\u00f3n y el principio de la incorrupci\u00f3n\u00bb (2 Bar 73-74).<\/p>\n<p>(5) Mesianismo apocal\u00ed\u00adptico. 2 Comentario. Significativamente, los textos anteriores, tan diversos como el tratado de Fil\u00f3n de Alejandr\u00ed\u00ada, los anuncios de esperanza de 4 Esd o 2 Bar, elevados desde un mundo dolorido, tras la ca\u00ed\u00adda del templo de Jerusal\u00e9n (70 d.C.), y los or\u00e1culos Sibilinos concuerdan en lo esencial: hay un mesianismo, es decir, una esperanza de renovaci\u00f3n humana y de plenitud, que se expresa siempre con rasgos simb\u00f3licos (m\u00ed\u00adticos) muy fuertes, en perspectiva apocal\u00ed\u00adptica. Este es un elemento com\u00fan de la tradici\u00f3n israelita: la esperanza rnesi\u00e1nica de renovaci\u00f3n humana (expresada a trav\u00e9s de un fuerte simbolismo apocal\u00ed\u00adptico) pertenece al patrimonio com\u00fan del judaismo del tiempo de Jes\u00fas, abierto a la culminaci\u00f3n del fin de los tiempos. Fil\u00f3n propone una utop\u00ed\u00ada casi filos\u00f3fica de plenitud humana, los or\u00e1culos Sibilinos se abren hacia el futuro salvador con la ayuda de un tipo de adivinaci\u00f3n o m\u00e1ntica religiosa, 4 Esd y 2 Bar expanden la esperanza de reconciliaci\u00f3n final despu\u00e9s de la tragedia jud\u00ed\u00ada del 70 d.C. (con la ca\u00ed\u00adda del segundo Templo). Perspectivas y signos son distintos, pero en todos brota y se expande una misma esperanza de transformaci\u00f3n y reconciliaci\u00f3n israelita, humana: la certeza de que el mundo viejo acaba y de que emerge, por gracia de Dios, un orden de justicia y reconciliaci\u00f3n entre los humanos. En este contexto ha surgido y se expresa una misma raz\u00f3n ut\u00f3pica, que no intenta justificar lo que existe, en gesto de sometimiento a la realidad, sino que busca y pretende susci tar aquello que debe existir, desde el don supremo de Dios. L\u00f3gicamente, esta raz\u00f3n ut\u00f3pica ser\u00e1 de tipo imaginativo y deber\u00e1 expresarse con signos y figuras evocadoras, que desgarran de alg\u00fan modo las fronteras de lo que ahora existe sobre el mundo, abri\u00e9ndonos al misterio de lo que debe venir. Esta es una raz\u00f3n integral que combina imaginaci\u00f3n y pensamiento, teor\u00ed\u00ada y compromiso pr\u00e1ctico, experiencia individual y transformaci\u00f3n social, comprensi\u00f3n de lo que existe y anticipaci\u00f3n de lo que vendr\u00e1.<\/p>\n<p>(6) Reflexi\u00f3n hermen\u00e9utica. Una protesta de la imaginaci\u00f3n. Entendido as\u00ed\u00ad, el mesianismo constituye la expresi\u00f3n m\u00e1s intensa de la imaginaci\u00f3n creadora de los hombres que buscan su verdad en el futuro, desde una perspectiva b\u00e1sicamente israelita, (a) Algunos textos vinculan la esperanza rnesi\u00e1nica con el pueblo en cuanto tal. El mesianismo se identifica con la plenitud israelita, con el retorno de los exiliados y el restablecimiento de las doce tribus. En esa l\u00ed\u00adnea, el Mes\u00ed\u00adas se identificar\u00ed\u00ada con todo el pueblo y no con un hombre o mujer especial, (b) Otros vinculan el mesianismo con una instituci\u00f3n: con el nuevo Templo y con la Jerusal\u00e9n celeste. Hay un mesianismo m\u00e1s pac\u00ed\u00adfico, con triunfo nacional y pacificaci\u00f3n universal sin guerra. Hay otro m\u00e1s violento, que destaca los dolores del fin del tiempo, pues llegar\u00e1 y se realizar\u00e1 a trav\u00e9s de una gran guerra, (c) Hay mesianismos vinculados con seres celestes: \u00e1ngeles, patriarcas primitivos (Henoc, Matusal\u00e9n), s\u00ed\u00admbolos astrales&#8230; (4) Pero la esperanza m\u00e1s extendida sigue siendo la de un Mes\u00ed\u00adas-Rey, de la estirpe de David, que dirigir\u00e1 a los israelitas en su lucha contra los poderes adversarios. En ese contexto podemos afirmar que Jes\u00fas asume (e invierte) de forma poderosa el mesianismo israelita, siendo al mismo tiempo Mes\u00ed\u00adas y Profeta, desde los m\u00e1s pobres de la tierra. As\u00ed\u00ad ha ofrecido reino a los marginados y pan a los pobres (multiplicaciones), ha curado a los enfermos y ha muerto por hacerlo. En su experiencia pascual, sus seguidores le han reconocido y confesado como Mes\u00ed\u00adas; por eso, los seguidores de Jes\u00fas se llamar\u00e1n los mesi\u00e1nicos (cristianos).<\/p>\n<p>Cf. H. Cazelles, El Mes\u00ed\u00adas en la Biblia. Cristolog\u00ed\u00ada del Antiguo Testamento, Herder, Barcelona 1981; J. J. Collins, The Scepter and the Star: The messiahs of the Dead Sea  Scrolls and Other ancient Literatnre, Nueva York 1995; F. Garc\u00ed\u00ada, \u00abEsperanzas mesi\u00e1nicas en los escritos de Qumr\u00e1n\u00bb, en F. Garc\u00ed\u00ada y J. Trebolle, LOS hombres de Qumr\u00e1n, Trotta, Madrid 1993, 187-222; P. Grelot, L\u2020\u2122espe&#8217;rance juive \u00e1 l\u2020\u2122heure de Je&#8217;sus, Cerf, Par\u00ed\u00ads 1994; E. Puech, \u00abMesianismo, escatolog\u00ed\u00ada y resurrecci\u00f3n en los manuscritos del mar Muerto\u00bb, en J. Trebolle (ed.), Paganos, jud\u00ed\u00ados y cristianos en los textos de Qumr\u00e1n, Complutense, Madrid 1999, 245-286; J. L. Sicre, De David al Mes\u00ed\u00adas, Verbo Divino, Estella 1995; S. Mowinckel, El que ha de venir. Mesianismo y Mes\u00ed\u00adas, Fax, Madrid 1975; J. Zimmermann, Messianisclie Texte aus Qumr\u00e1n, WUNT 104, Tubinga 1998.<\/p>\n<p>MES\u00ed\u008dAS<br \/>\n2. Jes\u00fas<\/p>\n<p>(hijo de David). Israel era en tiempo de Jes\u00fas un hervidero de varias esperanzas. Dentro de ellas emerge Jes\u00fas, como figura mesi\u00e1nica de gran autoridad: anuncia la intervenci\u00f3n liberadora de Dios, ofrece la certeza de que los hombres vivir\u00e1n en gratuidad y comuni\u00f3n, abriendo las puertas mesi\u00e1nicas a los pobres y excluidos del sistema. Normalmente, los portadores de esperanzas mesi\u00e1nicas apoyaban su pretensi\u00f3n en unos valores establecidos, de tipo sacerdotal, din\u00e1stico o militar. Pues bien, en contra de eso, Jes\u00fas ha invertido de forma poderosa el modelo anterior: ha ofrecido reino a los marginados y pan a los pobres (multiplicaciones), ha curado a los enfermos y ha muerto fracasado. All\u00ed\u00ad donde se esperaba el triunfo mesi\u00e1nico (la toma de Jerusal\u00e9n, la instauraci\u00f3n del reino de Dios), los seguidores de Jes\u00fas han visto que su pretendiente mesi\u00e1nico ha sido rechazado por las autoridades sacerdotales de Israel y ha muerto condenado por los romanos. Pues bien, a trav\u00e9s de ese rechazo y condena, ellos han descubierto el verdadero mesianismo de Jes\u00fas, que estaba vinculado a la tradici\u00f3n dav\u00ed\u00addica.<\/p>\n<p>(1) Una discusi\u00f3n entre los exegetas. Sigue abierta entre los exegetas la discusi\u00f3n sobre la manera en que Jes\u00fas vincul\u00f3 su mensaje y experiencia con el mesianismo del entorno. Algunos (como O. Cullmann) afirman que Jes\u00fas se present\u00f3 abiertamente como Mes\u00ed\u00adas, tanto en su decisi\u00f3n de subir a Jerusal\u00e9n (Mc 8,27-33), como en la misma entrada en Jerusal\u00e9n y en la forma de responder ante la pregunta del Sumo Sacerdote en el juicio (cf. Mc 14,61-62). Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada suscitado sin duda un entusiasmo mesi\u00e1nico, pero, en contra de Cullmann, otros exegetas piensan que no es tan claro que \u00e9l se haya presentado a s\u00ed\u00ad mismo como Mes\u00ed\u00adas, pues el centro de su mensaje no ha sido alg\u00fan tipo de afirmaci\u00f3n sobre su propia autoridad, sino el despliegue del reino de Dios y la llegada apocal\u00ed\u00adptica del Hijo del Hombre (como ha destacado F. Hahn). De todas maneras, podemos suponer que, al presentarse como un profeta, en la l\u00ed\u00adnea de Elias, Jes\u00fas ha vinculado su mensaje y su vida con la esperanza mesi\u00e1nica, expresada en la figura del Hijo de David. M\u00e1s a\u00fan, es muy posible, que \u00e9l se sintiera portador de las esperanzas dav\u00ed\u00addicas, entendidas de un modo muy especial, en l\u00ed\u00adnea de apertura hacia los pobres y excluidos del sistema de este mundo. El Nuevo Testamento supone que, al menos en el momento final de su vida, Jes\u00fas se present\u00f3 como Hijo de David. Parece que la pretensi\u00f3n de tener una ascendencia dav\u00ed\u00addica se hallaba bastante extendida y es probable que la familia de Jes\u00fas se contara entre aquellas que la manten\u00ed\u00adan. Quiz\u00e1 sus antepasados emigraron de Bel\u00e9n a Galilea en los a\u00f1os de la conquista y rejudaizaci\u00f3n de los asmoneos (hacia el 100 a.C.). El mismo Pablo presenta a Jes\u00fas como \u00abhijo de David seg\u00fan la carne\u00bb (Rom 1,3-4) en un tiempo en que a\u00fan viv\u00ed\u00adan y ten\u00ed\u00adan gran influjo sus hermanos y parientes en Jerusal\u00e9n. Desde ah\u00ed\u00ad se entiende mejor la experiencia mesi\u00e1nica de Jes\u00fas. Pero no basta con decir que Jes\u00fas fue (o se tom\u00f3 como Hijo de David), sino que hay que mostrar lo que eso implica en su proyecto.<\/p>\n<p>(2) Mes\u00ed\u00adas misericordioso, Mes\u00ed\u00adas dav\u00ed\u00addico. La invocaci\u00f3n \u00abJes\u00fas, Hijo de David, ten piedad de m\u00ed\u00ad\u00bb (Mc 10,47-48) se encuentra firmemente anclada en el milagro del camino (Mc 10,46-52 par). Es significativo el hecho de que la obra distintiva del Hijo de David sea curar a los enfermos (o mostrar misericordia), quiz\u00e1 en la l\u00ed\u00adnea de Salom\u00f3n, hijo de David, a quien la tradici\u00f3n recordaba como rey de paz y gran exorcista. Mateo ha sentido la singularidad de ese dato y lo ha integrado en otros textos (Mt 9,27; 15,22; 20,30-31): la sirofenicia confiesa a Jes\u00fas como Hijo de David que se apiada de los pobres y perdidos (15,22); frente a los fariseos que interpretan los milagros como signo diab\u00f3lico (Mt 12,24) las gentes se admiran y exclaman: \u00bfno ser\u00e1 \u00e9ste el Hijo  de David? Algunos textos jud\u00ed\u00ados de aquel tiempo, como Sal 17 y 18, supon\u00ed\u00adan que el Hijo de David deb\u00ed\u00ada aniquilar a los enemigos, instaurando por fuerza el orden israelita; en contra de eso, los evangelios confiesan que debe tener piedad y ayudar a los perdidos. Sea como fuere, Jes\u00fas entr\u00f3 en Jerusal\u00e9n mientras cantaban \u00abBendito el que viene en nombre del Se\u00f1or\u00bb y \u00abbendito el reino de David, nuestro padre, que viene\u00bb (Mc 11,9-10). El primer bendito es de car\u00e1cter procesional: aclaman a Jes\u00fas, como a los otros peregrinos que se acercan a la fiesta, en nombre del Se\u00f1or. El segundo es de tipo escatol\u00f3gico: proclaman la llegada del Reino. Esta redacci\u00f3n de Mc parece fiel a la historia. Todo nos permite suponer que, al final de su vida, al entrar en Jerusal\u00e9n, Jes\u00fas se present\u00f3 como Hijo* de David y pretendiente mesi\u00e1nico. Vino para anunciar y preparar la llegada del reino de David, pero no lo entendi\u00f3 de forma militar, como resultado de una imposici\u00f3n y una victoria armada, sino en forma de servicio humano y gratuidad, de apertura a los excluidos del sistema y de comunicaci\u00f3n de amor universal. Como hemos dicho, todo nos permite suponer que Jes\u00fas se cre\u00ed\u00ada \u00abhijo de David\u00bb en un plano geneal\u00f3gico (\u00c2\u00a1su familia ten\u00ed\u00ada pretensiones dav\u00ed\u00addicas!), pero sobre todo en un plano de humanidad abierta al don de la gracia de Dios y a la comunicaci\u00f3n amorosa. Sin duda, \u00e9l quiso ser \u00abRey de los jud\u00ed\u00ados\u00bb y lo fue de un modo distinto a lo esperado. As\u00ed\u00ad vino a Jerusal\u00e9n y de esa forma \u00abtom\u00f3 la ciudad y purific\u00f3 el templo\u00bb. Por esta raz\u00f3n fue condenado a muerte*.<\/p>\n<p>(3) Conclusi\u00f3n. Una hip\u00f3tesis de J. P. Meier. En este contexto, dejando a un lado mis opiniones, me atrevo a citar las palabras conclusivas de J. P. Meier, el m\u00e1s l\u00facido y cr\u00ed\u00adtico de todos los investigadores modernos que han tratado de estudiar la vida de Jes\u00fas. Tras miles de p\u00e1ginas de estudio minucioso de la historia de Jes\u00fas, Meier se atreve a condensar su trabajo present\u00e1ndole como Mes\u00ed\u00adas, hijo de David: \u00abPudiera ser -uno no puede decir m\u00e1s que esto-, pudiera ser que, desde el comienzo de su ministerio, Jes\u00fas fuera tomado, al menos por algunos, como un descendiente de David. Si la familia de su padre putativo, Jos\u00e9, gozaba de tal reputaci\u00f3n en la sociedad campesina del entorno de Nazaret, en Galilea, naturalmente, la fami lia estar\u00ed\u00ada orgullosa de ello y no habr\u00ed\u00ada sido en modo alguno reticente en lo referente a esa descendencia. Esta pudo ser una raz\u00f3n por la que, a lo largo de la mayor parte de su ministerio, Jes\u00fas, de un modo bien pensado y consciente, hubiera escogido la funci\u00f3n de actuar a la manera de un profeta-como-El\u00ed\u00adas, casi como una manera de contener y rechazar (no aceptar) las esperanzas mantenidas por sus seguidores, que le tomaban como el Mes\u00ed\u00adas real profetizado, de la casa de David -un Mes\u00ed\u00adas entendido por ellos en una l\u00ed\u00adnea de tipo mundano, pol\u00ed\u00adtico e incluso militar-. Si es cierto que Jes\u00fas no present\u00f3 abiertamente la pretensi\u00f3n de ser \u00e9l mismo el Mes\u00ed\u00adas dav\u00ed\u00addico durante los a\u00f1os de su ministerio p\u00fablico, si, incluso, \u00e9l rechaz\u00f3 de un modo intencionado tales ideas, escogiendo para s\u00ed\u00ad mismo una funci\u00f3n de profeta como-El\u00ed\u00adas, entonces, la entrada triunfal y la demostraci\u00f3n en el templo constituir\u00ed\u00adan para Jes\u00fas una notable ruptura respecto a su propia reticencia anterior y a la forma que tuvo de presentarse a s\u00ed\u00ad mismo. \u00bfPor qu\u00e9 hizo esta ruptura, en el momento en que la hizo? No lo sabemos. Posiblemente, \u00e9l se hallaba frustrado de un modo creciente por sus encuentros infructuosos con las autoridades del templo en Jerusal\u00e9n y as\u00ed\u00ad decidi\u00f3 literalmente forzar la ruptura, provocar a las autoridades con acciones p\u00fablicas que expresaran una pretensi\u00f3n real de tipo dav\u00ed\u00addico. Amenazadas con su forma constante de hablar sobre el reino de Dios, que vendr\u00ed\u00ada muy pronto y que, al mismo tiempo, se hallaba de alg\u00fan modo presente en su ministerio, las autoridades entendieron bien esta nueva marcha de Jes\u00fas, entendieron al menos que Jes\u00fas estaba actuando con la pretensi\u00f3n de ser el Mes\u00ed\u00adas real dav\u00ed\u00addico, que ven\u00ed\u00ada a la capital y que, simb\u00f3licamente, pretend\u00ed\u00ada tomar el control sobre el templo de la capital. Esto explicar\u00ed\u00ada la raz\u00f3n por la que las autoridades quedaron como galvanizadas y se decidieron a actuar de un modo decisivo en esta visita concreta de Jes\u00fas a Jerusal\u00e9n. Las acciones simb\u00f3licas y p\u00fablicas de Jes\u00fas trazaron la diferencia, precipitando su arresto y su crucifixi\u00f3n, acusado de que hab\u00ed\u00ada pretendido ser el \u00abRey de los jud\u00ed\u00ados\u00bb, lo que era simplemente la forma en que los romanos, gentiles, entend\u00ed\u00adan al Mes\u00ed\u00adas Real dav\u00ed\u00addico\u00bb. Seg\u00fan eso, Jes\u00fas muri\u00f3 como pretendiente mesi\u00e1nico. Si esa preten  si\u00f3n era aut\u00e9ntica, si \u00e9l era de verdad el Mes\u00ed\u00adas de Dios, es algo que s\u00f3lo se puede afirmar desde una experiencia cristiana de pascua (resurrecci\u00f3n*). La cita anterior de J. P. Meier est\u00e1 tomada de \u00abDel profeta como Elias al mes\u00ed\u00adas real dav\u00ed\u00addico\u00bb, en D. Donnelly (ed.), Jes\u00fas. Un coloquio en Tierra Santa, Verbo Divino, Estella 2004, 109-110.<\/p>\n<p>Cf. J. P. Meier, Un jud\u00ed\u00ado marginal. Nueva visi\u00f3n del Jes\u00fas hist\u00f3rico I-IV, Verbo Divino, Estella 1998-2006; O. Cullmann, Cristolog\u00ed\u00ada del Nuevo Testamento, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1997; F. Hahn, Christologische Hoheitstitel. Ihre Geschichte im friihen Christentum, FRLANT, 83, Gotinga 1962; M. Karrer, Jesucristo en el Nuevo Testamento, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 2002; X. Pikaza, La nueva figura de Jes\u00fas, Verbo Divino, Estella 2003.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>T\u00e9rmino que proviene de la ra\u00ed\u00adz verbal hebrea ma\u00c2\u00b7sch\u00e1j, que significa \u2020\u0153untar\u2020\u009d y, por lo tanto, \u2020\u0153ungir\u2020\u009d. (Ex 29:2, 7.) Mes\u00ed\u00adas (ma\u00c2\u00b7sch\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7aj) significa \u2020\u0153Ungido\u2020\u009d. El equivalente griego es Kjri\u00c2\u00b7st\u00f3s, o Cristo. (Mt 2:4, nota.)<br \/>\nLa forma adjetiva ma\u00c2\u00b7sch\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7aj se aplica en las Escrituras Hebreas a muchos hombres. David recibi\u00f3 el nombramiento oficial de rey cuando se le ungi\u00f3 con aceite, por lo que se dice que era el \u2020\u0153ungido\u2020\u009d o, literalmente, \u2020\u0153mes\u00ed\u00adas\u2020\u009d. (2Sa 19:21; 22:51; 23:1; Sl 18:50.) A otros reyes, entre ellos Sa\u00fal y Salom\u00f3n, se les llama el \u2020\u0153ungido\u2020\u009d o \u2020\u0153el ungido de Jehov\u00e1\u2020\u009d. (1Sa 2:10, 35; 12:3, 5; 24:6, 10; 2Sa 1:14, 16; 2Cr 6:42; Lam 4:20.) El t\u00e9rmino tambi\u00e9n se aplica al sumo sacerdote. (Le 4:3, 5, 16; 6:22.) A los patriarcas Abrah\u00e1n, Isaac y Jacob se les llama los \u2020\u0153ungidos\u2020\u009d de Jehov\u00e1. (1Cr 16:16, 22, nota.) Al rey persa Ciro se le denomina \u2020\u0153ungido\u2020\u009d debido a que Dios lo hab\u00ed\u00ada nombrado para efectuar cierta comisi\u00f3n. (Isa 45:1; v\u00e9ase UNGIDO, UNGIR.)<br \/>\nEn las Escrituras Griegas Cristianas, la forma transliterada Mes\u00c2\u00b7s\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7as aparece en el texto griego en Juan 1:41 con la siguiente explicaci\u00f3n: \u2020\u0153Que, traducido, significa Cristo\u2020\u009d. (V\u00e9ase tambi\u00e9n Jn 4:25.) En algunas ocasiones el t\u00e9rmino Kjri\u00c2\u00b7st\u00f3s se usa solo con referencia al que es o alega ser el Mes\u00ed\u00adas o el Ungido. (Mt 2:4; 22:42; Mr 13:21.) Sin embargo, la mayor parte de las veces va acompa\u00f1ado del nombre personal Jes\u00fas \u2014\u2020\u0153Jesucristo\u2020\u009d o \u2020\u0153Cristo Jes\u00fas\u2020\u009d\u2014 para indicar que \u00e9l es el Mes\u00ed\u00adas. A veces la expresi\u00f3n hace referencia solo y espec\u00ed\u00adficamente a Jes\u00fas, y se entiende entonces que Jes\u00fas es El Cristo, como en la declaraci\u00f3n: \u2020\u0153Cristo muri\u00f3 por nosotros\u2020\u009d. (Ro 5:8; Jn 17:3; 1Co 1:1, 2; 16:24; v\u00e9ase CRISTO.)<\/p>\n<p>Mes\u00ed\u00adas en las Escrituras Hebreas. En Daniel 9:25, 26 la palabra ma\u00c2\u00b7sch\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7aj aplica exclusivamente al Mes\u00ed\u00adas venidero. (V\u00e9ase SETENTA SEMANAS.) Sin embargo, muchos otros textos de las Escrituras Hebreas se refieren a este Ungido que habr\u00ed\u00ada de venir, si bien no de manera exclusiva. Por ejemplo, aunque el Salmo 2:2 tuvo su primera aplicaci\u00f3n cuando los reyes filisteos intentaron destronar a David, el rey ungido, Hechos 4:25-27 hace una segunda aplicaci\u00f3n al Mes\u00ed\u00adas predicho: Jesucristo. Adem\u00e1s, muchos hombres que recibieron el t\u00ed\u00adtulo de \u2020\u0153ungido\u2020\u009d prefiguraron o representaron de diversas maneras a Jesucristo y la obra que \u00e9l har\u00ed\u00ada; entre estos estuvieron David, los sumos sacerdotes de Israel y Mois\u00e9s (al que se llama \u2020\u0153Cristo\u2020\u009d en Heb 11:23-26).<\/p>\n<p>Profec\u00ed\u00adas mesi\u00e1nicas que no utilizan la palabra \u2020\u0153Mes\u00ed\u00adas\u2020\u009d. Los jud\u00ed\u00ados entendieron que eran profec\u00ed\u00adas mesi\u00e1nicas varios textos de las Escrituras Hebreas que no mencionaban espec\u00ed\u00adficamente al \u2020\u0153Mes\u00ed\u00adas\u2020\u009d. Alfred Edersheim localiz\u00f3 456 pasajes \u2020\u0153a los cuales la antigua Sinagoga se refiere como mesi\u00e1nicos\u2020\u009d, y menciona 558 referencias en los escritos rab\u00ed\u00adnicos m\u00e1s antiguos que apoyaban tales aplicaciones. (La vida y los tiempos de Jes\u00fas el Mes\u00ed\u00adas, 1988, vol. 1, p\u00e1g.  200; 1989, vol. 2, p\u00e1gs. 689-726.) Por ejemplo, en G\u00e9nesis 49:10 se profetiz\u00f3 que el cetro para gobernar pertenecer\u00ed\u00ada a la tribu de Jud\u00e1 y que Sil\u00f3 vendr\u00ed\u00ada por ese linaje. El Targum de Onkelos, el Targum de Jerusal\u00e9n y el Midras reconocen que la expresi\u00f3n \u2020\u0153Sil\u00f3\u2020\u009d aplica al Mes\u00ed\u00adas.<br \/>\nLas Escrituras Hebreas contienen muchas profec\u00ed\u00adas que proporcionan detalles sobre los antecedentes del Mes\u00ed\u00adas, cu\u00e1ndo vendr\u00ed\u00ada, su actividad, el trato que recibir\u00ed\u00ada y su papel en los designios de Dios. Las diversas se\u00f1ales referentes al Mes\u00ed\u00adas se combinaron y crearon un cuadro imponente que ayudar\u00ed\u00ada a los verdaderos adoradores a identificarle, y que proporcionar\u00ed\u00ada base para tener fe en que \u00e9l era el verdadero Caudillo enviado por Jehov\u00e1. Aunque los jud\u00ed\u00ados no comprendieron previamente todas las profec\u00ed\u00adas relacionadas con el Ungido, los evangelios dan prueba de que ten\u00ed\u00adan conocimiento suficiente como para identificar al Mes\u00ed\u00adas cuando llegase.<\/p>\n<p>La opini\u00f3n en el siglo I E.C. La informaci\u00f3n hist\u00f3rica disponible, principalmente la que se registra en los evangelios, revela qu\u00e9 pensaban los jud\u00ed\u00ados sobre el Mes\u00ed\u00adas en el siglo I E.C.<\/p>\n<p>Rey e hijo de David. Los jud\u00ed\u00ados hab\u00ed\u00adan aceptado que el Mes\u00ed\u00adas ser\u00ed\u00ada un rey del linaje de David. Cuando los astr\u00f3logos indagaron sobre el \u2020\u0153que naci\u00f3 rey de los jud\u00ed\u00ados\u2020\u009d, Herodes el Grande sab\u00ed\u00ada que se refer\u00ed\u00adan al \u2020\u0153Cristo\u2020\u009d. (Mt 2:2-4.) Jes\u00fas pregunt\u00f3 a los fariseos si sab\u00ed\u00adan de qui\u00e9n ser\u00ed\u00ada descendiente el Cristo o Mes\u00ed\u00adas. Aunque aquellos l\u00ed\u00adderes religiosos no cre\u00ed\u00adan en Jes\u00fas, sab\u00ed\u00adan que el Mes\u00ed\u00adas ser\u00ed\u00ada hijo de David. (Mt 22:41-45.)<\/p>\n<p>Nacer\u00ed\u00ada en Bel\u00e9n. En Miqueas 5:2, 4 se predijo que el \u2020\u0153gobernante en Israel\u2020\u009d, que ser\u00ed\u00ada \u2020\u0153grande hasta los cabos de la tierra\u2020\u009d, saldr\u00ed\u00ada de Bel\u00e9n. Se interpretaba que esta era una profec\u00ed\u00ada mesi\u00e1nica. Cuando Herodes el Grande pregunt\u00f3 a los principales sacerdotes y escribas d\u00f3nde ten\u00ed\u00ada que nacer el Mes\u00ed\u00adas, respondieron: \u2020\u0153En Bel\u00e9n de Judea\u2020\u009d, y citaron Miqueas 5:2. (Mt 2:3-6.) Incluso el pueblo conoc\u00ed\u00ada esa profec\u00ed\u00ada. (Jn 7:41, 42.)<\/p>\n<p>Un profeta que realizar\u00ed\u00ada muchas se\u00f1ales. Dios predijo por medio de Mois\u00e9s la venida de un gran profeta (Dt 18:18), y en los d\u00ed\u00adas de Jes\u00fas los jud\u00ed\u00ados lo aguardaban. (Jn 6:14.) La manera como el ap\u00f3stol Pedro us\u00f3 las palabras de Mois\u00e9s en Hechos 3:22, 23 indica que sab\u00ed\u00ada que incluso los opositores religiosos aceptar\u00ed\u00adan su naturaleza mesi\u00e1nica, y esto prueba que Deuteronomio 18:18 era de conocimiento general. La samaritana que estaba junto al pozo tambi\u00e9n pensaba que el Mes\u00ed\u00adas ser\u00ed\u00ada un profeta. (Jn 4:19, 25, 29.) Las personas esperaban que el Mes\u00ed\u00adas realizara se\u00f1ales. (Jn 7:31.)<\/p>\n<p>Diferentes creencias. Aunque en general los jud\u00ed\u00ados esperaban al Mes\u00ed\u00adas, no todos cre\u00ed\u00adan lo mismo respecto a \u00e9l. Por ejemplo, muchos sab\u00ed\u00adan que vendr\u00ed\u00ada de Bel\u00e9n, pero otros desconoc\u00ed\u00adan este dato. (Mt 2:3-6; Jn 7:27.) Algunos pensaban que el Profeta y el Cristo hab\u00ed\u00adan de ser personas diferentes. (Jn 1:20, 21; 7:40, 41.) Ciertas profec\u00ed\u00adas sobre el Mes\u00ed\u00adas no las entend\u00ed\u00adan ni siquiera los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas. Esto es cierto sobre todo con respecto a las profec\u00ed\u00adas sobre el rechazo, pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n del Mes\u00ed\u00adas. (Isa 53:3, 5, 12; Sl 16:10; Mt 16:21-23; 17:22, 23; Lu 24:21; Jn 12:34; 20:9.) No obstante, cuando sucedieron estas cosas y se descifraron las profec\u00ed\u00adas, los disc\u00ed\u00adpulos, e incluso los que a\u00fan no lo eran, empezaron a entender la naturaleza prof\u00e9tica de estos textos de las Escrituras Hebreas. (Lu 24:45, 46; Hch 2:5, 27, 28, 31, 36, 37; 8:30-35.) Como la mayor\u00ed\u00ada de los jud\u00ed\u00ados no aceptaban que el Mes\u00ed\u00adas tuviera que sufrir y morir, los cristianos primitivos insistieron en este tema en su predicaci\u00f3n al pueblo jud\u00ed\u00ado. (Hch 3:18; 17:1-3; 26:21-23.)<\/p>\n<p>Expectativas err\u00f3neas. El relato de Lucas indica que muchos jud\u00ed\u00ados esperaban con anhelo la venida del Mes\u00ed\u00adas precisamente cuando Jes\u00fas estaba en la Tierra. Sime\u00f3n y otros jud\u00ed\u00ados \u2020\u0153[esperaban] la consolaci\u00f3n de Israel\u2020\u009d y la \u2020\u0153liberaci\u00f3n de Jerusal\u00e9n\u2020\u009d cuando Jes\u00fas fue llevado al templo poco despu\u00e9s de su nacimiento. (Lu 2:25, 38.) Durante el ministerio de Juan el Bautista, las personas estaban \u2020\u0153en expectaci\u00f3n\u2020\u009d en cuanto al Cristo o Mes\u00ed\u00adas. (Lu 3:15.) Sin embargo, muchos esperaban que el Mes\u00ed\u00adas se adaptara a sus ideas preconcebidas. Las profec\u00ed\u00adas de las Escrituras Hebreas revelaban que el Mes\u00ed\u00adas vendr\u00ed\u00ada para desempe\u00f1ar dos funciones distintas: ser\u00ed\u00ada alguien \u2020\u02dchumilde que cabalga sobre un asno\u2020\u2122, y, por otra parte, vendr\u00ed\u00ada \u2020\u0153con las nubes de los cielos\u2020\u009d para aniquilar a los opositores y hacer que todos los gobiernos le sirviesen a \u00e9l. (Zac 9:9; Da 7:13.) Los jud\u00ed\u00ados no percibieron que estas profec\u00ed\u00adas se refer\u00ed\u00adan a dos venidas del Mes\u00ed\u00adas diferentes y muy distanciadas.<br \/>\nLas fuentes jud\u00ed\u00adas concuerdan con Lucas 2:38 en que el pueblo estaba esperando que la liberaci\u00f3n de Jerusal\u00e9n se produjera entonces. The Jewish Encyclopedia observa: \u2020\u0153Anhelaban el libertador prometido de la casa de David, que los libertar\u00ed\u00ada del yugo del odiado usurpador extranjero, terminar\u00ed\u00ada con el imp\u00ed\u00ado dominio romano y establecer\u00ed\u00ada su propio reino de paz\u2020\u009d (1976, vol. 8, p\u00e1g. 508). Intentaron hacerle rey terrestre (Jn 6:15), pero como se neg\u00f3 a cumplir sus aspiraciones, acabaron por rechazarlo.<br \/>\nJuan el Bautista y sus disc\u00ed\u00adpulos probablemente creyeron que el Mes\u00ed\u00adas ser\u00ed\u00ada un rey terrestre. Juan sab\u00ed\u00ada que Jes\u00fas era el Mes\u00ed\u00adas y el Hijo de Dios, pues hab\u00ed\u00ada sido testigo presencial de su ungimiento con esp\u00ed\u00adritu santo y hab\u00ed\u00ada o\u00ed\u00addo la voz de aprobaci\u00f3n de Dios. A Juan no le faltaba fe. (Mt 11:11.) De modo que su pregunta: \u2020\u0153[\u00bf]Hemos de esperar a uno diferente?\u2020\u009d, pudo significar: \u2020\u02dc\u00bfHemos de esperar a otro que cumpla todas las esperanzas de los jud\u00ed\u00ados?\u2020\u2122. En respuesta Jes\u00fas se\u00f1al\u00f3 a las obras que estaba haciendo (cosas que se hab\u00ed\u00adan predicho en las Escrituras Hebreas), y concluy\u00f3 con las palabras: \u2020\u0153Y feliz es el que no haya tropezado a causa de m\u00ed\u00ad\u2020\u009d. Aunque esta respuesta implicaba la necesidad de fe y discernimiento, sirvi\u00f3 para satisfacer y consolar a Juan, y le dio la seguridad de que Jes\u00fas era Aquel que cumplir\u00ed\u00ada las promesas de Dios. (Mt 11:3; Lu 7:18-23.) Adem\u00e1s, antes de su ascensi\u00f3n, los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas pensaban que iba a liberar en aquel tiempo a Israel de la dominaci\u00f3n gentil y establecer el Reino (restaurar el reino de la l\u00ed\u00adnea dav\u00ed\u00addica) en la Tierra. (Lu 24:21; Hch 1:6.)<\/p>\n<p>Mes\u00ed\u00adas falsos. Tal como Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada predicho, tras su muerte los jud\u00ed\u00ados siguieron a muchos Mes\u00ed\u00adas falsos. (Mt 24:5.) \u2020\u0153Seg\u00fan Josefo, parece que en el primer siglo, antes de la destrucci\u00f3n del templo [en 70 E.C.], aparecieron varios Mes\u00ed\u00adas que promet\u00ed\u00adan alivio del yugo romano y que pronto hallaron seguidores.\u2020\u009d (The Jewish Encyclopedia, vol. 10, p\u00e1g. 251.) M\u00e1s tarde, en el a\u00f1o 132 E.C., Bar Kokba (Bar Koziba), uno de los falsos Mes\u00ed\u00adas m\u00e1s importantes, fue aclamado como el rey mesi\u00e1nico. Los soldados romanos mataron a miles de jud\u00ed\u00ados al reprimir la sublevaci\u00f3n que dirigi\u00f3. Aunque la aparici\u00f3n de falsos Mes\u00ed\u00adas demuestra que a muchos jud\u00ed\u00ados lo que les interesaba era un Mes\u00ed\u00adas pol\u00ed\u00adtico, tambi\u00e9n prueba que entend\u00ed\u00adan bien que ten\u00ed\u00ada que haber un Mes\u00ed\u00adas personal, no solo una era o una naci\u00f3n mesi\u00e1nica. Algunos opinan que Bar Kokba era descendiente de David, lo que hubiera dado una aparente validez a sus pretensiones mesi\u00e1nicas. Sin embargo, como los registros geneal\u00f3gicos debieron destruirse en el a\u00f1o 70 E.C., los que despu\u00e9s de esta fecha alegaran ser el Mes\u00ed\u00adas, no podr\u00ed\u00adan demostrar su pertenencia a la familia de David. (De modo que el Mes\u00ed\u00adas ten\u00ed\u00ada que aparecer antes del a\u00f1o 70 E.C., como fue el caso de Jes\u00fas, para poder acreditar su linaje dav\u00ed\u00addico. Este hecho demuestra que las personas que todav\u00ed\u00ada esperan que el Mes\u00ed\u00adas venga a la Tierra est\u00e1n equivocadas.) Entre los falsos Mes\u00ed\u00adas posteriores estuvieron Mois\u00e9s de Creta, quien afirm\u00f3 que dividir\u00ed\u00ada el mar entre Creta y Palestina, y Sereno, que enga\u00f1\u00f3 a muchos jud\u00ed\u00ados de Espa\u00f1a. The Jewish Encyclopedia (vol. 10, p\u00e1gs. 252-255) cuenta veintiocho falsos Mes\u00ed\u00adas entre el a\u00f1o 132 E.C. y 1744 E.C.<\/p>\n<p>Aceptaci\u00f3n de Jes\u00fas como Mes\u00ed\u00adas. Los hechos hist\u00f3ricos registrados en los evangelios demuestran que Jes\u00fas era el verdadero Mes\u00ed\u00adas. Las personas del siglo I E.C., que pudieron preguntar a los testigos oculares y examinar las pruebas, consideraron que la informaci\u00f3n hist\u00f3rica era aut\u00e9ntica. Estaban tan seguros de su exactitud que estuvieron dispuestos a aguantar persecuci\u00f3n y morir por su fe basada en aquella informaci\u00f3n confiable. Los relatos hist\u00f3ricos de los evangelios muestran que varias personas reconocieron en p\u00fablico que Jes\u00fas era el Cristo o Mes\u00ed\u00adas. (Mt 16:16; Jn 1:41, 45, 49; 11:27.) Jes\u00fas no dijo que estuviesen equivocados; de hecho, en varias ocasiones admiti\u00f3, directa o indirectamente, que era el Cristo (Mt 16:17; Jn 4:25, 26), aunque en otras les orden\u00f3 que no lo publicasen. (Mr 8:29, 30; 9:9; Jn 10:24, 25.) Jes\u00fas actu\u00f3 donde las personas pudieran ver y o\u00ed\u00adr sus obras, para que creyesen sobre la base s\u00f3lida de estas pruebas, a fin de que su fe estuviese fundada en su propio testimonio ocular del cumplimiento de las Escrituras Hebreas. (Jn 5:36; 10:24, 25; comp\u00e1rese con Jn 4:41, 42.) Hoy se dispone del relato de los evangelios acerca de la vida y obra de Jes\u00fas, y tambi\u00e9n de las Escrituras Hebreas, que suministran un abundante caudal de informaci\u00f3n sobre lo que Jesucristo har\u00ed\u00ada para que los humanos conociesen y creyesen que en realidad es el Mes\u00ed\u00adas. (Jn 20:31; v\u00e9ase JESUCRISTO.)<\/p>\n<p>[Tabla de la p\u00e1gina 377]<\/p>\n<p>PROFEC\u00ed\u008dAS SOBRESALIENTES ACERCA DE JES\u00daS Y SU CUMPLIMIENTO<br \/>\n Profec\u00ed\u00ada             Hecho                   Cumplimiento<br \/>\nG\u00e9 49:10      Naci\u00f3 de la tribu de Jud\u00e1    Mt 1:2-16; Lu 3:23-33;<br \/>\n                                            Heb 7:14<br \/>\nSl 132:11;    De la familia de David,      Mt 1:1, 6-16; 9:27;<br \/>\n Isa 9:7;      el hijo de Jes\u00e9              Hch 13:22, 23;<br \/>\n 11:1                                 Ro 1:3; 15:8, 12<br \/>\n 10<br \/>\nMiq 5:2       Naci\u00f3 en Bel\u00e9n               Lu 2:4-11; Jn 7:42<br \/>\nIsa 7:14      Naci\u00f3 de una virgen          Mt 1:18-23; Lu 1:30-35<br \/>\nJer 31:15     Matanza de ni\u00f1os despu\u00e9s     Mt 2:16-18<br \/>\n               de su nacimiento<br \/>\nOs 11:1       Llamado de Egipto            Mt 2:15<br \/>\nMal 3:1; 4:5; Se prepara el camino de      Mt 3:1-3; 11:10-14;<br \/>\n Isa 40:3      antemano                     17:10-13;<br \/>\n                                            Lu 1:17, 76; 3:3-6;<br \/>\n                                            7:27;<br \/>\n                                            Jn 1:20-23; 3:25-28;<br \/>\n                                            Hch 13:24; 19:4<br \/>\nIsa 61:1, 2   Comisionado                  Lu 4:18-21<br \/>\nIsa 9:1, 2    Su ministerio hizo que las   Mt 4:13-16<br \/>\n               personas de Neftal\u00ed\u00ad y<br \/>\n               Zabul\u00f3n vieran una gran<br \/>\n               luz<br \/>\nSl 78:2       Habl\u00f3 usando ilustraciones   Mt 13:11-13, 31-35<br \/>\nIsa 53:4      Llev\u00f3 nuestras enfermedades  Mt 8:16, 17<br \/>\nSl 69:9       Celoso por la casa de        Mt 21:12, 13;<br \/>\n               Jehov\u00e1                       Jn 2:13-17<br \/>\nIsa 42:1-4    Como era el siervo de        Mt 12:14-21<br \/>\n               Jehov\u00e1, no re\u00f1ir\u00ed\u00ada en las<br \/>\n               calles<br \/>\nIsa 53:1      No creyeron en \u00e9l            Jn 12:37, 38;<br \/>\n                                            Ro 10:11, 16<br \/>\nZac 9:9;      Entr\u00f3 en Jerusal\u00e9n sobre     Mt 21:1-9; Mr 11:7-11;<br \/>\n Sl 118:26     un pollino; se le aclam\u00f3     Lu 19:28-38;<br \/>\n               como rey y como aquel que    Jn 12:12-15<br \/>\n               ven\u00ed\u00ada en el nombre de<br \/>\n               Jehov\u00e1Isa 28:16;    Aunque se le rechaz\u00f3, lleg\u00f3  Mt 21:42, 45, 46;<br \/>\n 53:3;   a ser la piedra angular      Hch 3:14; 4:11;<br \/>\n Sl 69:8;      principal                    1Pe 2:7<br \/>\n 118:22,<br \/>\n 23<br \/>\nIsa 8:14, 15  Se convierte en piedra       Lu 20:17, 18;<br \/>\n               de tropiezo                  Ro 9:31-33<br \/>\nSl 41:9;      Un ap\u00f3stol infiel le         Mt 26:47-50;<br \/>\n 109:8    traicion\u00f3                    Jn 13:18, 26-30;<br \/>\n                                            Hch 1:16-20<br \/>\nZac 11:12     El precio de la traici\u00f3n     Mt 26:15; 27:3-10;<br \/>\n               fueron 30 piezas de plata    Mr 14:10, 11<br \/>\nZac 13:7      Se dipersa a los disc\u00ed\u00adpulos  Mt 26:31, 56; Jn 16:32<br \/>\nSl 2:1, 2     Las autoridades romanas y    Mt 27:1, 2;<br \/>\n               los caudillos de Israel      Mr 15:1, 15;<br \/>\n               actuaron juntos contra el    Lu 23:10-12;<br \/>\n               ungido de Jehov\u00e1             Hch 4:25-28<br \/>\nIsa 53:8      Se le juzg\u00f3 y conden\u00f3        Mt 26:57-68;<br \/>\n                                            27:1, 2, 11-26;<br \/>\n                                            Jn 18:12-14, 19-24,<br \/>\n                                            28-40;<br \/>\n                                            19:1-16<br \/>\nSl 27:12      Recurrieron a falsos         Mt 26:59-61;<br \/>\n               testigos                     Mr 14:56-59<br \/>\nIsa 53:7      Se mantuvo callado ante      Mt 27:12-14;<br \/>\n               sus acusadores               Mr 14:61; 15:4, 5;<br \/>\n                                            Lu 23:9<br \/>\nSl 69:4       Fue objeto de odio           Lu 23:13-25;<br \/>\n               injustificado                Jn 15:24, 25<br \/>\nIsa 50:6;     Recibi\u00f3 golpes y le          Mt 26:67; 27:26, 30;<br \/>\n Miq 5:1       escupieron                   Jn 19:3<br \/>\nSl 22:16      Fijado en un madero          Mt 27:35;<br \/>\n (nota)                                     Mr 15:24, 25;<br \/>\n                                            Lu 23:33;<br \/>\n                                            Jn 19:18, 23;<br \/>\n                                            20:25, 27<br \/>\nSl 22:18      Echaron suertes sobre        Mt 27:35; Jn 19:23, 24<br \/>\n               sus prendas de vestir<br \/>\nIsa 53:12     Se le cont\u00f3 entre los        Mt 26:55, 56; 27:38;<br \/>\n               pecadores                    Lu 22:37<br \/>\nSl 22:7, 8    Recibi\u00f3 injurias mientras    Mt 27:39-43;<br \/>\n               estaba en el madero          Mr 15:29-32<br \/>\nSl 69:21      Se le dio vinagre y hiel     Mt 27:34, 48;<br \/>\n                                            Mr 15:23, 36<br \/>\nSl 22:1       Dios lo abandon\u00f3 en manos    Mt 27:46; Mr 15:34<br \/>\n               de sus enemigos<br \/>\nSl 34:20;     No se le quebr\u00f3 ning\u00fan       Jn 19:33, 36<br \/>\n Ex 12:46      hueso<br \/>\nIsa 53:5;     Se le traspas\u00f3               Mt 27:49;<br \/>\n Zac 12:10                                  Jn 19:34, 37; Rev 1:7<br \/>\nIsa 53:5,     Muri\u00f3 como sacrificio a      Mt 20:28; Jn 1:29;<br \/>\n 8,   fin de quitar los pecados    Ro 3:24; 4:25;<br \/>\n 11,  y abrir el camino para       1Co 15:3;<br \/>\n 12   conseguir una posici\u00f3n       Heb 9:12-15;<br \/>\n               justa ante Dios              1Pe 2:24; 1Jn 2:2<br \/>\nIsa 53:9      Se le enterr\u00f3 al lado de     Mt 27:57-60;<br \/>\n               los ricos                    Jn 19:38-42<br \/>\nJon 1:17;     Pas\u00f3 tres d\u00ed\u00adas incompletos   Mt 12:39, 40; 16:21;<br \/>\n 2:10     en la tumba y despu\u00e9s fue    17:23; 27:64;<br \/>\n               resucitado                   28:1-7;<br \/>\n                                            Hch 10:40;<br \/>\n                                            1Co 15:3-8<br \/>\nSl 16:8-11    Resucit\u00f3 antes de            Hch 2:25-31; 13:34-37<br \/>\n (nota)        corromperse<br \/>\nSl 2:7        Jehov\u00e1 lo reconoci\u00f3 como su  Mt 3:16, 17;<br \/>\n               Hijo al engendrarlo por      Mr 1:9-11;<br \/>\n               esp\u00ed\u00adritu y resucitarlo       Lu 3:21, 22;<br \/>\n                                            Hch 13:33; Ro 1:4;<br \/>\n                                            Heb 1:5; 5:5<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>A. Nombres mash\u00e9\u00ed\u2020aj (j&#8217;yvim; , 4899), \u00abungido; Mes\u00ed\u00adas\u00bb. De los 39 casos de mash\u00e9\u00ed\u2020aj, ninguno se encuentra en la literatura sapiencial. Aparecen diseminados en la literatura b\u00ed\u00adblica restante en todos los per\u00ed\u00adodos. Primero, mash\u00e9\u00ed\u2020aj se refiere a alguien que han ungido con aceite, simbolizando la unci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo para tareas espec\u00ed\u00adficas. Se ung\u00ed\u00adan a reyes (1Sa 24:6), sumo sacerdotes y algunos profetas (1Ki 19:16). \u00abSi el sacerdote ungido pecare seg\u00fan el pecado del pueblo\u00bb (Lev 4:3  primer ejemplo b\u00ed\u00adblico). En el caso de Ciro, el Esp\u00ed\u00adritu de Dios lo ungi\u00f3 con la comisi\u00f3n especial de ser libertador de Israel (Isa 45:1). A los patriarcas tambi\u00e9n se les llama \u00abungidos\u00bb: \u00ab\u00c2\u00a1No toqu\u00e9is a mis ungidos, ni hag\u00e1is mal a mis profetas!\u00bb (Psa 105:15). Segundo, el vocablo a veces se translitera \u00abMes\u00ed\u00adas\u00bb. Despu\u00e9s de la promesa a David (2Sa 7:13), mash\u00e9\u00ed\u2020aj se refiere inmediatamente a la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica, pero al final apunta hacia el \u00abMes\u00ed\u00adas\u00bb, Jesucristo: \u00abSe presentan los reyes de la tierra, y los gobernantes consultan unidos contra Jehov\u00e1 y su Ungido\u00bb (Psa 2:2 rva). Daniel 9.25 contiene una transliteraci\u00f3n del t\u00e9rmino: \u00abConoce, pues, y entiende que desde la salida de la palabra para restaurar y edificar Jerusal\u00e9n hasta el Mes\u00ed\u00adas Pr\u00ed\u00adncipe\u00bb. En el Nuevo Testamento se constata el mismo significado de este vocablo (Joh 1:41). Es m\u00e1s frecuente en el Nuevo Testamento traducir el vocablo (\u00abCristo\u00bb) en lugar de transliterarlo (\u00abMes\u00ed\u00adas\u00bb). mishjah (hj;v]mi , 4888), \u00abunci\u00f3n\u00bb. Este nombre aparece 21 veces y \u00fanicamente en Exodo, Lev\u00ed\u00adtico y N\u00fameros. Siempre sigue al t\u00e9rmino hebraico \u00abaceite\u00bb u \u00ab\u00f3leo\u00bb. La primera vez que se encuentra es en Exo 25:6  \u00abAceite para la iluminaci\u00f3n, especias arom\u00e1ticas para el aceite de la unci\u00f3n y para el incienso arom\u00e1tico\u00bb. B. Verbo mashaj (jv&#8217;m; , 4886), \u00abuntar con aceite o pintura, ungir\u00bb. Este verbo, que aparece 69 veces en hebreo b\u00ed\u00adblico tiene cognados en ugar\u00ed\u00adtico, ac\u00e1dico, arameo y ar\u00e1bigo. Los complementos del verbo son personas, animales para sacrificio y objetos c\u00falticos. En Exo 30:30 (rva) se ungen a Aar\u00f3n y sus hijos: \u00abTambi\u00e9n ungir\u00e1s a Aar\u00f3n y a sus hijos, y los consagrar\u00e1s, para que me sirvan como sacerdotes\u00bb.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Antiguo Testamento<\/b><\/p>\n<p>Notas: (1) Para messias (Joh 1:41; 4.25), transcripci\u00f3n griega del t\u00e9rmino arameo, v\u00e9ase observaciones bajo CRISTO;\u00c2\u00b6 (2) el t\u00ed\u00adtulo Cristos se traduce \u00abMes\u00ed\u00adas\u00bb en Joh 9:22 (RV, RVR, RVR77; VM, Besson, LBA, NVI: \u00abCristo\u00bb); v\u00e9ase CRISTO.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p>Tanto Mes\u00ed\u00adas, calco del hebreo y del arameo, como Cristo, trascrito del griego, significan \u00abungido\u00bb. Esta apelaci\u00f3n vino a ser en la \u00e9poca apost\u00f3lica el nombre propio de Jes\u00fas y se ha apropiado el contenido de los otros t\u00ed\u00adtulos reivindicados por \u00e9l. Por lo dem\u00e1s, subrayaba acertadamente el nexo profundo que enlazaba a su persona con la esperanza milenaria del pueblo jud\u00ed\u00ado, centrada en la espera del Mes\u00ed\u00adas, hijo de David. Sin embargo, los empleos de la palabra ungido en el AT y luego en el juda\u00ed\u00adsmo no comportaban todav\u00ed\u00ada la riqueza de sentido que el NT dio a la palabra Cristo. Hay que remontarse hasta los or\u00ed\u00adgenes de este vocabulario para ver la transformaci\u00f3n que le hizo sufrir el NT proyectando en \u00e9l la luz de una revelaci\u00f3n inscrita en las palabras y en la historia de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>AT. En el AT la palabra ungido se aplica ante todo al rey; pero tambi\u00e9n design\u00f3 a otros personajes, particularmente a los sacerdotes. No obstante, el primer uso es el que dej\u00f3 m\u00e1s huellas en la escatolog\u00ed\u00ada y en la esperanza jud\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>I. DEL REY AL MES\u00ed\u008dAS REGIO. 1. El ungido de Yahveh en la historia. El rey, en virtud de la *unci\u00f3n de aceite que simboliza su penetraci\u00f3n por el *Esp\u00ed\u00adritu de Dios (ISa 9,16; 10,1. 10; 16,13), es consagrado para una funci\u00f3n que le convierte en lugarteniente de Yahveh en Israel. Esta unci\u00f3n es un rito importante de la coronaci\u00f3n del rey (cf. Jue 9,8). As\u00ed\u00ad se menciona en el case de Sa\u00fal (lSa 9-10), de David (2Sa 2,4; 5,3), de Salom\u00f3n (IRe 1,39) y de aquellos de sus descendientes que ascendieron al poder en un contexto de crisis pol\u00ed\u00adtica (2Re 11,12; 23,30). El rey viene as\u00ed\u00ad a ser \u00abel ungido de Yahveh\u00bb (2Sa 19,22; Lam 4,20), es decir, un personaje sagrado, al que todo fiel debe manifestar un respeto religioso (lSa 24,7.11; 26,9.11.16.23; 2Sa 1,14.16). A partir del momento en que el or\u00e1culo de Nat\u00e1n fij\u00f3 la esperanza de Israel en la dinast\u00ed\u00ada de *David (2Sa 7,12-16), cada rey que desciende de \u00e9l resulta a su vez ser el \u00abMes\u00ed\u00adas\u00bb actual por el que Dios quiere cumplir sus designios relativos a su pueblo.<\/p>\n<p>2. El ungido de Yahveh en la oraci\u00f3n. Los salmos anteriores al exilio ponen en evidencia el puesto de este Mes\u00ed\u00adas regio en la vida \u2020\u00a2de fe de Israel. La unci\u00f3n que ha recibido es signo de cierta preferencia divina (Sal 45,8); ha hecho de \u00e9l el *hijo adoptivo de Yahveh (Sal 2,7; cf. 2Sa 7,14). As\u00ed\u00ad est\u00e1 cierto de la protecci\u00f3n de Dios (Sal 18,51; 20,7; 28,8). Rebelarse contra \u00e9l es una locura (Sal 2,2), pues Dios no dejar\u00e1 de intervenir para salvarle (Hab 3,13) y \u00abexaltar su cuerno\u00bb (lSa 2,10). Sin embargo, se ora por \u00e9l (Sal 84,10; 132,10). Pero fund\u00e1ndose en las promesas hechas a David, se espera, s\u00ed\u00ad, que Dios no dejar\u00e1 nunca de perpetuar su dinast\u00ed\u00ada (Sal 132,17). As\u00ed\u00ad es grande el desconcierto de los esp\u00ed\u00adritus cuando, despu\u00e9s de la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n, el ungido de Yahveh es hecho prisionero por los paganos (Lam 4,20): \u00bfpor qu\u00e9 ha desechado Dios as\u00ed\u00ad a su Mes\u00ed\u00adas, de modo que todos los paganos le ultrajen (Sal 89,39.52)? La humillaci\u00f3n de la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica es una prueba para la fe, prueba que subsiste aun despu\u00e9s de la restauraci\u00f3n postex\u00ed\u00adlica. En efecto, la esperanza del restablecimiento din\u00e1stico suscitada un momento por Zorobabel es pronto decepcionada: Zorobabel no ser\u00e1 nunca coronado (a pesar de Zac 6,9-14) y ya no volver\u00e1 a haber Mes\u00ed\u00adas regio a la cabeza del pueblo jud\u00ed\u00ado.<\/p>\n<p>3. El Ungido de Yahveh en la escatolog\u00ed\u00ada. Los profetas, con frecuencia severos con el Ungido reinante, al que juzgaban infiel, orientaron la esperanza de Israel hacia el *rey futuro, al que, sin embargo, no dan nunca el t\u00ed\u00adtulo de Mes\u00ed\u00adas. A partir de sus promesas se desarroll\u00f3 el mesianismo regio despu\u00e9s del exilio. I.os salmos regios, que en otro tiempo hablaban del Ungido presente, se cantan ahora en una nueva perspectiva que los hace referirse al Ungido futuro, Mes\u00ed\u00adas en el sentido fuerte del t\u00e9rmino. Describen anticipadamente su gloria, sus luchas (cf. Sal 2), sus victorias, etc. La esperanza jud\u00ed\u00ada enraizada en estos textos sagrados es extremadamente viva en la \u00e9poca del NT, particularmente en la secta farisea. El autor de los salmos de Salom\u00f3n (63 antes de J.C.) invoca la venida del Mes\u00ed\u00adas, hijo de David (Sal de Salom 17; 18). El mismo tema es frecuente en la literatura rab\u00ed\u00adnica. En todos estos textos el Mes\u00ed\u00adas se sit\u00faa en el mismo plano que los antiguos reyes de Israel. Su reinado ocupa un puesto en el marco de las instituciones teocr\u00e1ticas, pero se comprende de una manera muy realista que acent\u00faa el aspecto pol\u00ed\u00adtico de su funci\u00f3n.<\/p>\n<p>II. Los OTROS EMPLEOS DE LA PALABRA \u00abUNGIDO\u00bb. 1. Los \u00abungidos de Yahveh\u00bb en sentido lato. La unci\u00f3n divina consagraba a los reyes con miras a una *misi\u00f3n relativa al designio de Dios sobre su pueblo. En sentido amplio, metaf\u00f3rico, el NT habla a veces de unci\u00f3n divina en casos en que s\u00f3lo se trata de una misi\u00f3n que cumplir, sobre todo si esta misi\u00f3n implica el don del Esp\u00ed\u00adritu divino. Ciro, enviado por Dios para liberar a Israel de la mano de Babilonia, es calificado de ungido de Yahveh (Is 45,1), como si su consagraci\u00f3n regia lo hubiese preparado para su misi\u00f3n providencial. Los *profetas no eran consagrados para su funci\u00f3n con una unci\u00f3n de aceite; sin embargo, El\u00ed\u00adas recibe la orden de \u00abungir a Eliseo como profeta en su lugar\u00bb (1 Re 19,16); la expresi\u00f3n puede explicarse por el hecho de que le legar\u00e1 \u00abuna parte doble de su *Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (2Re 2,9). Efectivamente, esta unci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu recibida por el profeta se expresa en Is 61,1: tal unci\u00f3n lo consagr\u00f3 para anunciar la buena nueva a los pobres.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n como \u00abprofetas de Yahveh\u00bb se llama una vez a los miembros del pueblo de Dios sus ungidos (Sal 105,15; cf. quiz\u00e1 Sal 28,8; Hab 3,13). Pero todos estos empleos de la palabra son s\u00f3lo ocasionales.<\/p>\n<p>2. Los sacerdotes ungidos. Ning\u00fan texto anterior al exilio habla de unci\u00f3n de los sacerdotes. Pero despu\u00e9s del exilio, el *sacerdocio ve aumentar su prestigio. Ahora que ya no hay rey, el sumo sacerdote es el jefe de la comunidad. Entonces es cuando, para consagrarlo a su funci\u00f3n, se le confiere la unci\u00f3n. Los textos sacerdotales tard\u00ed\u00ados, para subrayar la importancia del rito, lo hacen remontarse hasta Aar\u00f3n (Ex 29,7; 30, 22-33; cf. Sal 133,2). La unci\u00f3n, por lo dem\u00e1s, se extiende luego a todos los sacerdotes (Ex 28,41; 30,30; 40, 15). A partir de &#8216;esta \u00e9poca el sumo sacerdote es el sacerdote ungido (Lev 4,3.5.16; 2Mac 1,10), por tanto, un \u00abmes\u00ed\u00adas\u00bb actual como lo era antiguamente el rey (cf. Dan 9,25). Prolongando ciertos textos prof\u00e9ticos que asocian estrechamente realeza y sacerdocio en la escatolog\u00ed\u00ada (Jet. 33,14-18; Ez 45,1-8; Zac 4,1-14; 6,13), algunos ambientes aguardan incluso en los \u00faltimos tiempos la venida de dos Mes\u00ed\u00adas: un Mes\u00ed\u00adas sacerdote que tendr\u00e1 la preeffiinencia y un Mes\u00ed\u00adas rey encargado de los asuntos temporales (testamentos de los doce patriarcas, textos de Qumr\u00e1n). Pero esta forma particular de la esperanza mesi\u00e1nica parece restringirse a los c\u00ed\u00adrculos esenios marcados por un influjo sacerdotal preponderante.<\/p>\n<p>3. Escatolog\u00ed\u00ada y mesianismo. La escatolog\u00ed\u00ada jud\u00ed\u00ada concede, pues, un puesto importante a la espera del Mes\u00ed\u00adas: Mes\u00ed\u00adas regio en todas partes, Mes\u00ed\u00adas sacerdotal en ciertos ambientes. Pero las promesas escriturarias no se reducen a este mesianismo en el sentido estricto de la palabra, ligado con frecuencia con sue\u00f1os de restauraci\u00f3n temporal. Anuncian igualmente la instauraci\u00f3n del *reino de Dios. Presentan tambi\u00e9n el art\u00ed\u00adfice de la *salvaci\u00f3n bajo los rasgos del *siervo de Yahveh y del *Hijo del hombre. La coordinaci\u00f3n de todos estos datos con la espera del Mes\u00ed\u00adas (o de los mes\u00ed\u00adas) no se realiza en forma clara y f\u00e1cil. S\u00f3lo la venida de Jes\u00fas disipar\u00e1 en este punto la ambig\u00fcedad de las profec\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>NT. 1. JES\u00daS Y LA ESPERA DEL MES\u00ed\u008dAS. 1. El t\u00ed\u00adtulo dado a Jes\u00fas. Los oyentes de Jes\u00fas, impresionados por su santidad, su autoridad y su poder (cf. Jn 7,31), se preguntan: \u00ab\u00bfNo es \u00e9ste el Mes\u00ed\u00adas?\u00bb (Jn 4,29; 7,40ss) o, lo que es lo mismo: \u00ab\u00bfNo es \u00e9ste el hijo de David?\u00bb (Mt 12,23). Y le apremian para que se declare abiertamente (Jn 10,24). Ante esta cuesti\u00f3n las gentes se dividen (cf. 7,43). Por un lado las autoridades jud\u00ed\u00adas deciden excomulgar a quienquiera que lo reconozca por el Mes\u00ed\u00adas (9, 22). Pero los que recurren a su poder milagroso lo invocan abiertamente como el hijo de David (Mt 9,27; 15,22; 20,30s) y su mesianidad es objeto de actos expl\u00ed\u00adcitos de fe : por parte de los primeros disc\u00ed\u00adpulos ya inmediatamente despu\u00e9s del bautismo (Jn 1,41.45.49), por parte de Marta en el momento en que se revela como la resurrecci\u00f3n y la vida (11,27). Los sin\u00f3pticos dan una solemnidad particular al acto de fe de Pedro: \u00ab\u00bfQui\u00e9n dec\u00ed\u00ads vosotros que soy yo?\u00bb \u00abT\u00fa eres el Mes\u00ed\u00adas\u00bb (Mc 8,29). Esta *fe es aut\u00e9ntica, pero es todav\u00ed\u00ada imperfecta, pues el t\u00ed\u00adtulo de Mes\u00ed\u00adas pudiera todav\u00ed\u00ada ser entendido en una perspectiva de *realeza temporal (cf. Jn 6,15).<\/p>\n<p>2. Actitud de Jes\u00fas. As\u00ed\u00ad Jes\u00fas adopta en este particular una actitud reservada. Salvo en Jn 4,25s (donde el t\u00e9rmino traduce sin duda en lenguaje cristiano una expresi\u00f3n de la fe samaritana) no se da a s\u00ed\u00ad mismo nunca el t\u00ed\u00adtulo de Mes\u00ed\u00adas. Se deja llamar hijo de David, pero prohibe a los endemoniados que declaren que es el Mes\u00ed\u00adas (Le 4,41). Acepta las confesiones de fe, pero despu\u00e9s de la de Pedro recomienda a los doce que no digan que es el Mes\u00ed\u00adas (Mt 16,20). Por lo dem\u00e1s, a partir de este momento, pone empe\u00f1o en purificar la concepci\u00f3n mesi\u00e1nica de sus disc\u00ed\u00adpulos. Su carrera de Mes\u00ed\u00adas comenzar\u00e1 como la del *siervo doliente; *Hijo del hombre, entrar\u00e1 en su gloria por el sacrificio de su vida (Mc 8,31 p; 9,31 p; 10,33s p). Sus disc\u00ed\u00adpulos est\u00e1n desconcertados, como lo estar\u00e1n los jud\u00ed\u00ados cuando les hable de la \u00abelevaci\u00f3n del Hijo del hombre\u00bb (Jn 12,34).<\/p>\n<p>Sin embargo, el domingo de Ramos se deja Jes\u00fas intencionadamente aclamar como el hijo de David (Mt 21,9). Luego, en las controversias con los fariseos, subraya la superioridad del hijo de David sobre su antepasado, cuyo Se\u00f1or es (Mt 22,41-46 p). Finalmente, en su proceso religioso, el sumo sacerdote le intima que diga si es el Mes\u00ed\u00adas. Sin rechazar el t\u00ed\u00adtulo, Jes\u00fas lo interpreta luego en una perspectiva trascendente: es el *Hijo del hombre destinado a sentarse a la diestra de Dios (Mt 26, 63s). Ahora bien, esta confesi\u00f3n se hace en el momento en que comienza la pasi\u00f3n, y es adem\u00e1s la que acarrear\u00e1 su condenaci\u00f3n (26,65s). As\u00ed\u00ad su t\u00ed\u00adtulo de Mes\u00ed\u00adas ser\u00e1 especialmente vilipendiado (26,68; Mc 15,32; Le 23,35.39), al mismo tiempo que su t\u00ed\u00adtulo de *rey. S\u00f3lo despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n podr\u00e1n los disc\u00ed\u00adpulos comprender lo que implica exactamente el \u00ab\u00bfNo era necesario que Cristo soportara estos sufrimientos para entrar en su gloria?\u00bb (Le 24,26). Evidentemente, no se trata ya de gloria temporal, sino de algo muy distinto: seg\u00fan las Escrituras, \u00abel Cristo deb\u00ed\u00ada morir y resucitar para que en su nombre se proclamara la conversi\u00f3n a todas las naciones con miras a la remisi\u00f3n de los pecados\u00bb (24,46).<\/p>\n<p>II. LA FE DE LA IGLESIA EN JESUCRISTO. 1. Jes\u00fas resucitado es Cristo. As\u00ed\u00ad pues, a la luz de pascua la Iglesia naciente atribuye a Jes\u00fas este t\u00ed\u00adtulo de Mes\u00ed\u00adas Cristo, ahora ya despojado de todo equ\u00ed\u00advoco. Sus razones son apolog\u00e9ticas y teol\u00f3gicas. Hay que mostrar a los jud\u00ed\u00ados que Cristo, objeto de su esperanza, ha venido en la persona de Jes\u00fas. Esta demostraci\u00f3n reposa sobre una teolog\u00ed\u00ada muy segura que subraya la continuidad de las dos *alianzas y ve en la segunda la *realizaci\u00f3n, el *cumplimiento de la primera. Jes\u00fas aparece as\u00ed\u00ad como el verdadero hijo de David (cf. Mt 1,1; Lc 1,27; 2,4; Rom 1,3; Act 2,29s; 13,23), destinado desde su concepci\u00f3n a recibir el trono de David su padre (Lc 1,32), para llevar a t\u00e9rmino la realeza israelita estableciendo en la tierra el *reino de Dios. La resurrecci\u00f3n es la que lo ha entronizado en su gloria regia: \u00abDios ha hecho Se\u00f1or y Cristo a este Jes\u00fas al que vosotros crucificasteis\u00bb (Act 2,36). Pero esa gloria es del orden de la nueva *creaci\u00f3n; la gloria temporal de los antiguos ungidos de Yahveh no era sino una lejana *figura de la misma. 2. Los t\u00ed\u00adtulos de Jesucristo. La palabra Cristo, unida indisolublemente al nombre personal de *Jes\u00fas, conoce, por tanto, una prodigiosa ampliaci\u00f3n, pues todos los otros t\u00ed\u00adtulos que definen a Jes\u00fas se concentran en torno a ella. Al que Dios ha ungido, es su santo *siervo Jes\u00fas (Act 4,27), el *cordero irreprochable.,descrito por Is 53 (lPe 1,19; cf. ICor 5,7). Por esto estaba escrito que deb\u00ed\u00ada sufrir (Act 3,18; 17,3; 26,22s) y por esto el Sal 2 describ\u00ed\u00ada anticipadamente la conspiraci\u00f3n de las naciones \u00abcontra Yahveh y contra su Mes\u00ed\u00adas\u00bb (Act 4,25ss; cf. Sal 2,1s). As\u00ed\u00ad el Evangelio de Pablo es un anuncio de Cristo crucificado (lCor 1,23; 2,2), muerto por imp\u00ed\u00ados (Rom 5,6ss), y la primera ep\u00ed\u00adstola de Pedro se extiende largamente sobre la pasi\u00f3n del Mes\u00ed\u00adas (lPe 1,11; 2,21; 3,18; 4,1.13; 5&#8217;,1). En el libro de Isa\u00ed\u00adas la misi\u00f3n del siervo estaba descrita como la de un *profeta perseguido. De hecho, la \u00fanica *unci\u00f3n que reivindicara Jes\u00fas es la unci\u00f3n prof\u00e9tica del Esp\u00ed\u00adritu (Lc 4,16-22; cf. Is 61,1), y Pedro en los Hechos tiene buen cuidado de recordar c\u00f3mo \u00abDios ungi\u00f3 a Jes\u00fas con el Esp\u00ed\u00adritu Santo y con poder\u00bb (Act 10,38). En v\u00ed\u00adsperas de su muerte proclamaba Jes\u00fas su dignidad de *Hijo del hombre (Mt 26,63s). La predicaci\u00f3n apost\u00f3lica anuncia efectivamente su retorno el \u00faltimo d\u00ed\u00ada en calidad de Hijo del hombre para instaurar el mundo nuevo (Act 3,20s; cf. 1,11), y con este t\u00ed\u00adtulo est\u00e1 sentado ya a la diestra de Dios (Act 7,55s; Ap 1,5.12-16; 14,14). El Apocalipsis, sin tratar de atribuirle el mesianismo sacerdotal, con que so\u00f1aba el juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado, lo muestra revestido con la t\u00fanica de los sacerdotes (Ap 1,13), y la ep\u00ed\u00adstola a los Hebreos celebra su *sacerdocio regio, que hab\u00ed\u00ada sustituido definitivamente al sacerdocio figurativo de Aar\u00f3n (Heb 5,5 etc.; 7). No se vacila en darle el t\u00ed\u00adtulo m\u00e1s elevado, el de *se\u00f1or (cf. Act 2,36): es el \u00abCristo Se\u00f1or\u00bb (Lc 2,11; 2Cor 4,5s), \u00abNuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb (Act 15, 26). En efecto, su resurrecci\u00f3n manifest\u00f3 espl\u00e9ndidamente que posee una gloria m\u00e1s que humana: Cristo es el *Hijo de Dios en el sentido fuerte de la palabra (Rom 1,4), es Dios mismo (Rom 9,5; Un 5,20): Cristo no es ya para \u00e9l un t\u00ed\u00adtulo de tantos, sino que ha venido a ser como su nombre propio: Cristo, no el Cristo (el Ungido), con art\u00ed\u00adculo (ICor 15, 12-23), que recapitula todos lds dem\u00e1s. Y los que han sido salvados por \u00e9l llevan con toda raz\u00f3n el nombre de \u00abcristianos\u00bb (Act 11,26).<\/p>\n<p>-> David &#8211; Hijo del hombre &#8211; Unci\u00f3n &#8211; Siervo de Dios.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">El estudio del surgimiento y desarrollo de la figura del Mes\u00edas es, en primer lugar, hist\u00f3rico; y luego, teol\u00f3gico. La confusi\u00f3n surge cuando ideas cristianas espec\u00edficas acerca del Mes\u00edas invaden el campo del AT. El concepto de Jes\u00fas en cuanto a su misi\u00f3n mesi\u00e1nica no concuerda con la expectaci\u00f3n jud\u00eda popular contempor\u00e1nea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abMes\u00edas\u00bb es la transliteraci\u00f3n helenizada del arameo <em>m\u04d9\u0161\u00ee\u1e25\u0101\u02be<\/em>. La palabra hebrea subyacente se deriva del verbo <em>m\u0101\u0161ah<\/em>, \u00abungir\u00bb, \u00abuntar con aceite\u00bb. Este t\u00edtulo se us\u00f3 a veces con figuras no israelitas: p. ej. Ciro en Is. 45:1; a veces del altar, como en Ex. 29:36; otras de los profetas, como en 1 Reyes 19:16; pero la mayor\u00eda de las veces se refiere al rey de Israel, como en 1 S. 26:11 y Sal. 89:20. Es digno de menci\u00f3n el hecho de que la palabra \u00abMes\u00edas\u00bb no aparece en todo el AT (la cita de Dn. 9:25 es incorrecta; deber\u00eda traducirse como \u00abel ungido\u00bb; as\u00ed aparece a lo menos como una variante en la <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">BJ<\/a>), y raras veces en la literatura intertestamentaria. El sentido primario del t\u00edtulo es \u00abrey\u00bb, como el hombre ungido de Dios; pero tambi\u00e9n sugiere elecci\u00f3n, es decir, el rey era elegido y luego honrado. Dif\u00edcilmente podr\u00eda ser de otra manera como para referirse a algo m\u00e1s que un dirigente pol\u00edtico porque en sus primeros tiempos Israel mantuvo solamente un gobernante, visible y poderoso que reinaba aqu\u00ed y ahora. Pero la evidencia completa del juda\u00edsmo posterior se\u00f1ala al Mes\u00edas no \u00fanicamente como rey, sino como un rey escatol\u00f3gico, un gobernante que aparecer\u00eda al fin de los tiempos. David fue el rey ideal de Israel y, como tal, tuvo un car\u00e1cter \u00absagrado\u00bb, y esta caracter\u00edstica sagrada llegar\u00eda a aplicarse al rey escatol\u00f3gico que deber\u00eda ser como David. \u00bfC\u00f3mo fue que el Mes\u00edas nacional lleg\u00f3 a ser un futuro rey ideal? Despu\u00e9s de la muerte de David, Israel comenz\u00f3 a esperar por otro como \u00e9l quien mantendr\u00eda el poder y prestigio de su pa\u00eds. Pero la naci\u00f3n pas\u00f3 por duros momentos con la divisi\u00f3n del reino y esto contribuy\u00f3 a un desaliento colectivo en cuanto a la esperanza de un rey como David. Luego, despu\u00e9s del exilio de Zorobabel, un descendiente de David tom\u00f3 el liderazgo de Jud\u00e1, pero se fue notando que no era otro David. Gradualmente, la esperanza se fue proyectando hacia el futuro, y finalmente al futuro m\u00e1s remoto, de manera que al Mes\u00edas se lo esperaba para el fin del mundo. \u00c9ste es el modo que toman las expectaciones mesi\u00e1nicas en la \u00faltima parte del AT. Tales profec\u00edas son comunes. Por ejemplo, Jer. 33 promete la continuaci\u00f3n de la l\u00ednea de David; Is. 9 y 11 prev\u00e9n el esplendor real del rey venidero; Mi. 5:2 mira hacia el nacimiento del rey dav\u00eddico en Bel\u00e9n; y Zac. 9 y 12 describen el car\u00e1cter del reino y reinado mesi\u00e1nico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La figura del Hijo del Hombre en Daniel no debe identificarse con el Mes\u00edas; es s\u00f3lo en la subsecuente historia del juda\u00edsmo que se vino a considerar las dos figuras como una sola. El Siervo Sufriente de Isa\u00edas por el papel que juega es a\u00fan otra figura. De manera que, el Mes\u00edas o el futuro rey ideal de Israel, el Hijo del Hombre y el Siervo Sufriente, eran tres distintas representaciones del AT.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Ap\u00f3crifa y la Pseudoep\u00edgrafa son remanentes literarios de la evoluci\u00f3n de las esperanzas mesi\u00e1nicas dentro de Jud\u00e1 en el per\u00edodo intertestamentario. Al igual que en el AT, el uso formal de \u00abMes\u00edas\u00bb es raro. Es bueno recordar que en esta literatura hay una distinci\u00f3n entre Mes\u00edas y mesi\u00e1nico; un libro puede tener un tema mesi\u00e1nico, pero carecer del Mes\u00edas. El libro de Enoc es bien conocido por su doctrina del Hijo de Hombre, la cual tiene muchos rasgos mesi\u00e1nicos. Con todo, \u00e9l no es el Mes\u00edas, sino una persona muy parecida al Hijo del Hombre que aparece en Daniel. Qued\u00f3 para los Salmos de Salom\u00f3n (c. 48 a.C.) entregar la firme y repetida evidencia del uso t\u00e9cnico del t\u00e9rmino en la literatura intertestamentaria. As\u00ed que, esta literatura demuestra una expectaci\u00f3n difusa en cuanto al Mes\u00edas. Habla de un Mes\u00edas de David, de Lev\u00ed, de Jos\u00e9 y de Efra\u00edn. Los Manuscritos del Mar Muerto a\u00f1aden confusi\u00f3n cuando hablan del Mes\u00edas de Aar\u00f3n e Israel. La agitaci\u00f3n de expectaciones mesi\u00e1nicas produjeron en este per\u00edodo un patr\u00f3n: se lleg\u00f3 a esperar dos tipos de Mes\u00edas. Por un lado, surgi\u00f3 la expectaci\u00f3n de un Mes\u00edas puramente nacional, aquel que aparecer\u00eda como hombre y que asumir\u00eda el reinado de Jud\u00e1 para librarlo de sus opresores. Por el otro lado, se esperaba un Mes\u00edas transcendente del cielo, en parte humano, en parte divino, el cual establecer\u00eda el reino de Dios en la tierra. Para la mente jud\u00eda popular de los primeros dos siglos, antes y despu\u00e9s de Cristo, estos dos conceptos no fueron mutuamente hostiles, sino que tendieron a modificarse el uno al otro. Algunos estudiosos han argumentado que el compuesto de estos dos conceptos (el del Mes\u00edas y el del Siervo Sufriente) se llev\u00f3 a cabo en el per\u00edodo intertestamentario; pero la \u00fanica evidencia al respecto son los Targumim, que son poscristianos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Qued\u00f3 para Jes\u00fas fundir en uno las tres representaciones escatol\u00f3gicas del AT\u2014Mes\u00edas, Siervo Sufriente e Hijo del Hombre. Aparte de esta verdad no hay explicaci\u00f3n de por qu\u00e9 los disc\u00edpulos se confundieron cuando les dijo que deb\u00eda sufrir y morir (Mt. 16:21ss.). Que Cristo sab\u00eda que \u00e9l era el Mes\u00edas se puede ver bien en su uso del t\u00edtulo Hijo del Hombre; en Mr. 14:61\u201362 afirma que el Cristo y el Hijo del Hombre son uno. \u00abCristo\u00bb es simplemente el equivalente griego del hebreo \u00abMes\u00edas\u00bb. Jn. 1:41 y 4:25 preservan la idea sem\u00edtica transliterando la palabra Mes\u00edas. Jes\u00fas acept\u00f3 de buena gana que lo llamaran Hijo de David, un t\u00edtulo mesi\u00e1nico distintivo, en diversas ocasiones\u2014el clamor del ciego Bartimeo (Mr. 10:47ss.), los ni\u00f1os en el templo (Mt. 21:15), y en la entrada triunfal (Mt. 21:9), s\u00f3lo por dar unos pocos ejemplos. Hace mucho que se pregunta por qu\u00e9 Jes\u00fas prefiri\u00f3 el t\u00edtulo m\u00e1s oscuro de Hijo del Hombre en lugar de apropiarse del t\u00edtulo de Mes\u00edas. Es posible que este \u00faltimo fuese evitado por consideraciones pol\u00edticas, ya que si Jes\u00fas hubiese dicho p\u00fablicamente que \u00e9l era el \u00abMes\u00edas\u00bb, esto habr\u00eda encendido las aspiraciones pol\u00edticas de sus oyentes para elegirlo como rey, ante todo una figura nacionalista, y para arrojar a los ocupantes romanos. Este es precisamente el significado de la acci\u00f3n de los jud\u00edos en la entrada triunfal. Jes\u00fas se aferr\u00f3 al t\u00edtulo de Hijo del Hombre para encubrir de sus oyentes su misi\u00f3n mesi\u00e1nica, pero para revelar a sus disc\u00edpulos aquella misi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La primera generaci\u00f3n de la iglesia no dud\u00f3 en llamar a Jes\u00fas el Cristo, y designarlo en esta forma como el m\u00e1s grande Hijo de David, el Rey. La palabra se us\u00f3 primero como un t\u00edtulo de Jes\u00fas (Mt. 16:16), y despu\u00e9s como parte de su nombre personal (Ef. 1:1, p. ej.). El serm\u00f3n de Pedro en Pentecost\u00e9s no s\u00f3lo reconoce a Jes\u00fas como el Cristo, sino tambi\u00e9n como al Se\u00f1or, y de esta forma el cumplimiento del oficio mesi\u00e1nico es ligado integralmente con la deidad esencial de Jes\u00fas. Hch. 2:36 afirma que Jes\u00fas fue \u00abhecho\u00bb Cristo, siendo el sentido del verbo que Jes\u00fas fue confirmado como el Cristo por la resurrecci\u00f3n. Ro. 1:4 y Fil. 2:9\u201311 contienen el mismo pensamiento. Otros t\u00edtulos mesi\u00e1nicos que se atribuyen a Jes\u00fas son Siervo, Se\u00f1or, Hijo de Dios, Rey, El Santo, El Justo y el Juez.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V\u00e9ase tambi\u00e9n <em>Cristolog\u00eda<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Mowinckel, <em>He that Cometh<\/em>; B.B. Warfield, <em>Christology and Criticism<\/em>; V. Taylor, <em>The Names of Jesus<\/em>.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">David H. Wallace<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">BJ <\/a>Biblia de Jerusal\u00e9n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (387). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span ><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. En el Antiguo Testamento<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Este t\u00e9rmino, utilizado como t\u00edtulo oficial de la figura central de la esperanza, es producto, principalmente, del juda\u00edsmo posterior. Su uso, naturalmente, queda validado por el <etiqueta id=\"#_ftn496\" name=\"_ftnref496\" title=\"\">NT, pero s\u00f3lo dos veces aparece la palabra en s\u00ed en el <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn497\" name=\"_ftnref497\" title=\"\">AT (Dn. 9.25\u201326).<\/etiqueta><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La idea del *ungimiento y de la persona ungida es un uso veterotestamentario perfectamente establecido. Un ejemplo en particular, que a veces ha causado dificultad a los eruditos veterotestamentarios, resulta especialmente \u00fatil para definir el t\u00e9rmino. En Is. 45.1 se menciona a Ciro el persa como \u201csu (o sea el de Yahv\u00e9h) ungido\u201d (<\/span><span style=''>m<sup>e<\/sup>\u0161&#305;&#770;&#7717;\u00f4<\/span><span lang=ES style=''>). Hay aqu\u00ed cinco rasgos que, a la luz del resto de la Escritura, definen claramente ciertos lineamientos principales del mesianismo veterotestamentario. Ciro es un hombre elegido por Dios (Is. 41.25), designado para cumplir un prop\u00f3sito redentor para con el pueblo de Dios (45.11\u201313), y llevar a cabo un juicio contra sus enemigos (47). Se le da dominio sobre las naciones (45.1\u20133); y en todas sus actividades el verdadero agente es Yahv\u00e9h mismo (45.1\u20137). La condici\u00f3n de ungido de Ciro, como tal, indica, simplemente, que se hace un uso \u201csecular\u201d (por d\u00e9cirlo as\u00ed) de la terminolog\u00eda mesi\u00e1nica (cf. el \u201cungimiento\u201d de Hazael, 1 R. 19.15; y la descripci\u00f3n de Nabucodonosor como \u201cmi siervo\u201d, Jer. 25.9). No podr\u00edamos encontrar mejor resumen del punto de vista veterotestamentario sobre la persona \u201cungida\u201d; adem\u00e1s, es evidente que estos cinco puntos se ven extraordinariamente cumplidos en el Se\u00f1or Jesucristo, que se vio a s\u00ed mismo como el cumplimiento de las esperanzas mesi\u00e1nicas veterotestamentarias. Teniendo en cuenta esto el plan mejor y m\u00e1s simple para nuestro estudio consiste en aplicar el t\u00e9rmino \u201cmesi\u00e1nico\u201d a todas las profec\u00edas que hagan resaltar a una persona como figura de salvaci\u00f3n (as\u00ed Vriezen).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>\u00bfQu\u00e9 antig\u00fcedad tienen las expectativas mesi\u00e1nicas? Una l\u00ednea importante de argumentaci\u00f3n en relaci\u00f3n con este punto (sugerida por Mowinckel) es que el Mes\u00edas es una figura escatol\u00f3gica en el sentido estricto del t\u00e9rmino: vale decir que no es simplemente una figura de esperanza futura, sino que decididamente pertenece a los \u201cd\u00edas postreros\u201d. En consecuencia, como todos los pasajes correctamente definidos como escatol\u00f3gicos se remontan a la ca\u00edda de la monarqu\u00eda dav\u00eddica como hecho de la historia pasada, el Mes\u00edas debe pertenecer a las \u00e9pocas posex\u00edlicas, y no se lo encuentra como tema de predicci\u00f3n en los documentos preex\u00edlicos. Los pasajes aparentemente mesi\u00e1nicos de los tiempos de la monarqu\u00eda deben interpretarse como simples expresiones dirigidas al monarca reinante, sin significaci\u00f3n mesi\u00e1nica, es decir, escatol\u00f3gica. Se afirma que redacciones posteriores pueden haberlos adaptado con fines mesi\u00e1nicos, y que escritores mesi\u00e1nicos posteriores pueden haber obtenido en ellas parte de las im\u00e1genes, pero que en s\u00ed, y considerados como corresponde, no son mesi\u00e1nicos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><etiqueta id=\"#_ftn498\" name=\"_ftnref498\" title=\"\"><span lang=ES style=''>Contra Pelag esto se argumenta (<\/span><\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn499\" name=\"_ftnref499\" title=\"\"><span lang=ES style=''>p. ej. <\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=''>por Knight), con gran peso, que dif\u00edcilmente se podr\u00eda haber tratado o considerado seriamente a los monarcas que conocemos en el libro de Reyes con los t\u00e9rminos que se emplean, por ejemplo, en los Salmos relacionados con la realeza. Vamos a demostrar la validez de este punto de vista en seguida, pero por el momento nos contentaremos con decir que tales pasajes hacen resaltar una concepci\u00f3n de la monarqu\u00eda israelita como tal y una expectativa que resid\u00eda en la investidura mon\u00e1rquica misma. Aun cuando Mowinckel ha insistido correctamente en que el Mes\u00edas tiene que ser una figura escatol\u00f3gica, de ninguna manera concordar\u00edan todos los especialistas veterotestamentarios en que la escatolog\u00eda debe ser posex\u00edlica (cf., p. ej., Vriezen), pero por cierto que ser\u00eda leg\u00edtimo averiguar si no ha definido demasiado r\u00edgidamente el concepto de escatolog\u00eda. Si, por ejemplo, le niega la descripci\u00f3n de \u201cescatol\u00f3gico\u201d a cualquier pasaje que presente la supervivencia y la vida de un remanente despu\u00e9s de la intervenci\u00f3n divina, la consecuencia l\u00f3gica de esto ser\u00eda negar que el Se\u00f1or Jesucristo es una figura escatol\u00f3gica, y, por lo tanto, entrar\u00eda en contradicci\u00f3n con el concepto b\u00edblico en cuanto a los \u201cd\u00edas postreros\u201d (p. ej. He. 1.2; 1 Jn. 2.18). Resulta mucho m\u00e1s satisfactorio definir al Mes\u00edas como una \u201cfigura teleol\u00f3gica\u201d. Elemento caracter\u00edstico y \u00fanico en el pueblo de Israel es la comprensi\u00f3n que ten\u00edan en cuanto a un prop\u00f3sito en la vida. Conciencia de esto tuvieron desde el principio (cf. Gn. 12.1\u20133), y esto los convirti\u00f3 en los \u00fanicos verdaderos historiadores del mundo antiguo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La vinculaci\u00f3n espec\u00edfica de esta esperanza a una figura real del futuro de ninguna manera depende de la ca\u00edda hist\u00f3rica de la monarqu\u00eda, porque la l\u00ednea dav\u00eddica fracas\u00f3 desde el principio, y la expectativa, m\u00e1s aun el anhelo de la llegada del Mes\u00edas real no tiene por qu\u00e9 ser posterior al reinado de Salom\u00f3n. Por lo tanto, nuestro plan ser\u00e1 buscar en el AT una \u201cfigura de salvaci\u00f3n\u201d, y, al asociar nuestra b\u00fasqueda con la teleolog\u00eda israelita, m\u00e1s bien que con una escatolog\u00eda estrechamente definida, encontraremos buenas razones para sostener que desde temprano el pueblo elegido se aferr\u00f3 a esa esperanza, y que empez\u00f3 a asumirla con el \u201cprotoevangelio\u201d de Gn. 3.15.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. El Mes\u00edas como antitipo de grandes figuras hist\u00f3ricas<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La perspectiva teleol\u00f3gica de los israelitas sobre la vida en la tierra, ya mencionada, estaba arraigada en el conocimiento de ese Dios \u00fanico que se revel\u00f3 a ellos. La fidelidad y la coherencia propias de su Dios les dio una clave para el futuro, en la medida en que era necesario que la fe discerniera las cosas que hab\u00edan de venir. Dios hab\u00eda actuado en forma \u201ct\u00edpica\u201d y caracter\u00edstica mediante ciertas grandes figuras y hechos del pasado, y, dado que Dios no cambia, actuar\u00e1 de la misma forma nuevamente. Tres personas del pasado que reun\u00edan dichas caracter\u00edsticas fueron especialmente entretejidas en el esquema mesi\u00e1nico: Ad\u00e1n, Mois\u00e9s y David<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>1. <i>El Mes\u00edas y Ad\u00e1n<\/i>. Hay ciertas caracter\u00edsticas del futuro mesi\u00e1nico que muy claramente recuerdan el estado ed\u00e9nico. Por conveniencia las agruparemos bajo dos encabezamientos: prosperidad (Am. 9.13; Is. 4.2; 32.15, 20; 55.13; Sal. 72.16), y paz (la armon\u00eda del mundo de los seres vivientes: Is. 11.6\u20139; y la del mundo de las relaciones humanas: Is. 32.1\u20138). Si consideramos la ca\u00edda puramente desde el punto de vista de sus efectos sobre este mundo, estas fueron las cosas que se perdieron cuando entr\u00f3 a actuar la maldici\u00f3n de Dios. Cuando se invierte la maldici\u00f3n y el Hombre de Dios restaura todas las cosas, reaparece la escena ed\u00e9nica. Esto no es simplemente una expresi\u00f3n de deseos, sino una ampliaci\u00f3n l\u00f3gica y correcta de la doctrina de la creaci\u00f3n por un Dios santo. Todos los pasajes anteriormente citados se refieren al rey mesi\u00e1nico y la naturaleza de su reino y gobierno. Aqu\u00ed encontrarnos la verdadera recapitulaci\u00f3n del primer hombre, que ten\u00eda \u201cdominio\u201d sobre el resto de lo creado (Gn. 1.28; 2.19\u201320), pero que cay\u00f3 cuando permiti\u00f3 que su dominio fuese usurpado (cf. Gn. 3.13). El dominio se restaurar\u00e1 con el Mes\u00edas. Puede admitirse francamente que la noci\u00f3n del Mes\u00edas como un nuevo *Ad\u00e1n no se ha elaborado ni espec\u00edficamente ni en extensi\u00f3n, \u201cpero no es improbable que tengamos pruebas de que la ideolog\u00eda real se haya visto influida a veces por la concepci\u00f3n del rey del para\u00edso\u201d (Mowinckel). La doctrina neotestamentaria del \u201csegundo Ad\u00e1n\u201d tiene claramente su ra\u00edz en los pasajes veterotestamentarios citados.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>2. <i>El Mes\u00edas y Mois\u00e9s<\/i>. No es sorprendente que el \u00e9xodo y su conductor hayan impresionado de tal manera la mente de Israel que se viera el futuro en ese molde. De la manera en que fue registrado y presentado a las generaciones sucesivas de la naci\u00f3n, el modelo del primer \u00e9xodo se convirti\u00f3 en la revelaci\u00f3n eterna de Dios (Ex. 3.15). El concepto del segundo \u00e9xodo no siempre se halla dentro de un cuadro espec\u00edficamente mesi\u00e1nico. A veces se pone \u00e9nfasis en el hecho de que Dios volver\u00e1 a hacer lo que hizo con el \u00e9xodo s\u00f3lo que en forma aun mayor, pero sin mencionar ning\u00fan hombre por medio del cual actuar\u00eda de la manera en que anteriormente lo hizo por medio de Mois\u00e9s (p. ej. Os. 2.14\u201323; Jer. 31.31\u201334; Ez. 20.33\u201344\u2014n\u00f3tese el t\u00e9rmino \u201creinar\u201d en el <etiqueta id=\"#_ftn500\" name=\"_ftnref500\" title=\"\">vv. 33; podr\u00eda ser que a Mois\u00e9s se le llamase \u201crey\u201d en Dt. 33.5\u2014). A veces, sin embargo, el pron\u00f3stico del segundo \u00e9xod<\/etiqueta>o es mesi\u00e1nico, p. ej. Is. 51.9\u201311; 52.12; Jer. 23.5\u20138. Nuevamente es justo reconocer que el tema se expresa, en el mejor de los casos, como inferencia. No obstante, en el caso de Mois\u00e9s podemos llevar el estudio un paso m\u00e1s adelante, porque tenemos su propia profec\u00eda en Dt. 18.15\u201319 de que el Se\u00f1or levantar\u00e1 un profeta \u201ccomo yo\u201d.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En general, la ex\u00e9gesis de este pasaje ha tendido a abogar exclusivamente por uno u otro punto de vista: ya sea que aqu\u00ed se predice la venida del Mes\u00edas, o que la referencia es simplemente a la provisi\u00f3n providencial de una l\u00ednea continua de profetas. En trabajos recientes este \u00faltimo pensamiento cuenta con el apoyo de la mayor\u00eda, aunque a veces se ha reconocido que tambi\u00e9n puede admitirse el significado mesi\u00e1nico, aunque en forma secundaria. Sin embargo, el pasaje mismo parecer\u00eda requerir ambas interpretaciones, porque algunas de sus caracter\u00edsticas s\u00f3lo pueden satisfacerse por medio de la l\u00ednea de profetas, y otras solamente por el Mes\u00edas.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>As\u00ed, el contexto pesa mucho a favor del primer punto de vista. Las insistentes advertencias de Mois\u00e9s contra las abominaciones de los cananeos recalca especialmente las pr\u00e1cticas adivinatorias para conocer el futuro. Dichas advertencias se ven reforzadas por esta profec\u00eda del profeta mosaico. Aqu\u00ed, dice Mois\u00e9s, se halla la alternativa israelita a la adivinaci\u00f3n; los vivos no deben consultar a los muertos, porque el Dios de Israel hablar\u00e1 a su pueblo por medio de un hombre que se levantar\u00e1 con ese prop\u00f3sito. Esto pareciera ser una promesa de revelaci\u00f3n continua; una predicci\u00f3n acerca de un Mes\u00edas lejano no satisfar\u00eda la necesidad de gu\u00eda a que se est\u00e1 refiriendo Mois\u00e9s.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Adem\u00e1s, se puede considerar que los vv. 21\u201322, que ofrecen una prueba para profetas, anticipan la situaci\u00f3n que se iba a presentar a menudo en los d\u00edas de los profetas can\u00f3nicos, y que tanta amargura ocasionaron al alma de Jerem\u00edas (23.9ss). Pero esta consideraci\u00f3n no tiene el mismo peso que la anterior, porque no ser\u00eda de ning\u00fan modo impropio que se proveyese alguna prueba para el Mes\u00edas. La posibilidad de un falso Mes\u00edas es tan real como la de un falso profeta y, desde luego, sin necesidad de llevar las cosas m\u00e1s all\u00e1, Jesucristo mismo bas\u00f3 la legitimidad de sus pretensiones en la coincidencia de sus palabras y sus obras, y sus opositores jud\u00edos cont\u00ednuamente insist\u00edan en que se les diera una se\u00f1al mesi\u00e1nica inequ\u00edvoca.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Si tomamos las palabras de Mois\u00e9s como palabras prof\u00e9ticas referidas a una l\u00ednea de profetas, por cierto que se vieron ampliamente cumplidas. Todo verdadero profeta fue \u201ccomo Mois\u00e9s\u201d, porque exist\u00eda para ense\u00f1ar la doctrina de Mois\u00e9s. Tanto Jerem\u00edas (23.9ss) como Ezequiel (13.1\u201314.11) distinguen entre el verdadero y el falso profeta por el contenido de su mensaje: el verdadero profeta siempre tiene algo que decir contra el pecado, mientras que el falso no. Esto equivale a decir, sencillamente, que la teolog\u00eda de la verdadera *profec\u00eda deriva del Sina\u00ed. Tambi\u00e9n Deuteronomio ense\u00f1a esta verdad, porque en el <etiqueta id=\"#_ftn501\" name=\"_ftnref501\" title=\"\">cap(s). 13 se encara la cuesti\u00f3n de la f\u00e1lsa profec\u00eda, y se requie<\/etiqueta>re en forma precisa que cada profeta sea comparado con la revelaci\u00f3n del \u00e9xodo (vv. 5, 10) y con la ense\u00f1anza de Mois\u00e9s (v. 18). Mois\u00e9s es el profeta normativo; todo profeta verdadero es, como tal, un profeta \u201ccomo Mois\u00e9s\u201d.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Pero hay otro aspecto de la ex\u00e9gesis de este pasaje. De acuerdo con Dt. 34.10, Mois\u00e9s es \u00fanico, y todav\u00eda no ha aparecido otro como \u00e9l. Cualquiera sea el punto de vista en cuanto a la fecha de Deuteronomio, este vers\u00edculo indica que Dt. 18.15ss debe entenderse como mesi\u00e1nico: porque si Deuteronomio fue escrito en fecha tan tard\u00eda como algunos afirman, o si 34.10 representa un comentario editorial posterior, entonces se nos est\u00e1 informando all\u00ed que ning\u00fan profeta, como tampoco los profetas en conjunto, cumplieron la predicci\u00f3n de 18.15ss.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>M\u00e1s todav\u00eda, cuando consideramos el pasaje en s\u00ed debemos prestar especial atenci\u00f3n a los t\u00e9rminos sumamente precisos de la comparaci\u00f3n con Mois\u00e9s. El pasaje no dice en forma amplia e indefinida, que vendr\u00e1 un profeta \u201ccomo Mois\u00e9s\u201d, sino espec\u00edficamente un profeta que, en su persona y obra, pueda compararse con Mois\u00e9s en Horeb (v. 16). Ahora bien, esta comparaci\u00f3n no fue cumplida por ninguno de los profetas veterotestamentarios. Mois\u00e9s en Horeb fue el mediador del pacto; los profetas fueron predicadores del pacto y adem\u00e1s profetizaron sobre el sucesor del mismo. Mois\u00e9s fue un originador; los profetas fueron propagadores. Con Mois\u00e9s la religi\u00f3n de Israel entr\u00f3 en una nueva fase; los profetas lucharon por el establecimiento y el mantenimiento de esa fase, y prepararon el camino para la pr\u00f3xima, hacia la que apuntaban. En consecuencia, solamente el Mes\u00edas puede satisfacer el estricto requisito de los vv. 15\u201316.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>\u00bfC\u00f3mo podemos, entonces, reconciliar ambas interpretaciones? Ya hicimos notar, con respecto a la continua necesidad de Israel de escuchar la voz de Dios, que un Mes\u00edas lejano no la satisfar\u00eda. Al decir esto, hablamos como si los antiguos israelitas hubieran tenido a su disposici\u00f3n informaci\u00f3n del ss. XX. Por cierto que este pasaje predice al Mes\u00edas-profeta, pero nada dice en cuanto a que sea \u201clejano\u201d. Solamente el paso del tiempo puede demostrarlo. Aqu\u00ed, entonces, tenemos la reconciliaci\u00f3n: con respecto a los profetas, Israel estaba en la misma situaci\u00f3n que con respecto a los reyes (v\u00e9ase <etiqueta id=\"#_ftn502\" name=\"_ftnref502\" title=\"\">inf.). La l\u00ednea re<\/etiqueta>al se desenvolv\u00eda a la sombra de la promesa del gran Rey que deb\u00eda venir, y cada rey sucesivo fue recibido en t\u00e9rminos deliberadamente mesi\u00e1nicos, tanto para recordarle su vocaci\u00f3n a cierto tipo de monarqu\u00eda como para expresar el deseo nacional de que hubiese llegado el Mes\u00edas. Lo mismo ocurr\u00eda con los profetas. Tambi\u00e9n ellos viv\u00edan a la sombra de la promesa, y tambi\u00e9n ten\u00edan un modelo al que deb\u00edan ajustarse. Cada rey deb\u00eda ser, de la mejor forma posible, como el rey del pasado (David) hasta la llegada de aquel que estar\u00eda en condiciones de reformular el tipo dav\u00eddico y ser el rey del futuro; de ese mismo modo, tambi\u00e9n, cada profeta deb\u00eda ser, de la mejor forma posible, como el profeta del pasado (Mois\u00e9s) hasta la llegada de aquel que est\u00e1 en condiciones de reformular el tipo mosaico y ser el profeta, legislador y mediador del nuevo pacto futuro.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>3. <i>El Mes\u00edas y David<\/i>. La Escritura indica que el moribundo Jacob profetiz\u00f3 (y no hay razones suficientes para dudar de la afirmaci\u00f3n) acerca del futuro de sus hijos, La profec\u00eda sobre Jud\u00e1 ha llamado mucho la atenci\u00f3n, y con justicia (Gn. 49.9\u201310). Necesariamente la disputa se ha centrado en el significado de <\/span><span style=' '>&#723;a&#7695; &#7733;&#305;&#770; y&#257;&#7687;\u00f4\u2019 \u0161&#305;&#770;l\u00f4h<\/span><span lang=ES style=''>. Ez. 21.27 parece sugerir la interpretaci\u00f3n \u201chasta que venga aquel cuyo es el derecho\u201d, que por cierto es el m\u00e1s venerable de los enfoques al problema. M\u00e1s recientemente ha surgido la teor\u00eda de que aqu\u00ed tenemos un pr\u00e9stamo del ac\u00e1dico que significa \u201csu gobernante\u201d (o sea el de Jud\u00e1). De todos modos, el gobierno tribal ha sido conferido a Jud\u00e1, y se prev\u00e9 un gobernante juda\u00edta preeminente como consumaci\u00f3n de la soberan\u00eda. En un sentido inicial, y al mismo tiempo normativo, esto ocurri\u00f3 con David de Jud\u00e1, con quien se comparaban, para bien o para mal, todos los reyes sucesivos (p. ej. 1 R. 11.4, 6; 14.8; 15.3, 11\u201314; 2 R. 18.3; 22.2). Sin embargo, una cosa es comprobar que David era, efectivamente, el rey normativo, y otra muy diferente determinar por qu\u00e9 deb\u00eda ser \u00e9l el tipo del rey que vendr\u00eda. La profec\u00eda de Nat\u00e1n (2 S. 7.12\u201316) no exige, necesariamente, un solo rey como su cumplimiento, sino que m\u00e1s bien predice una casa, un reino, y un trono estables para David. Debemos suponer que, como a partir de los \u00faltimos a\u00f1os de Salom\u00f3n empezamos a ver el fracaso y la declinaci\u00f3n, los d\u00edas de David brillan con un fulgor creciente en la memoria de Israel, y las esperanzas se cristalizan en el \u201cDavid\u201d del futuro (p. ej. Ez. 34.23). Encontramos esta expectativa especialmente en dos grupos de pasajes.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(i) Los salmos. Hay ciertos salmos que se centran en el rey, y muestran un car\u00e1cter y una actuaci\u00f3n sumamente precisos. En resumen, este rey encuentra oposici\u00f3n mundial (2.1\u20133; 110.1), pero, como vencedor (45.3\u20135; 89.22\u201323), y por la actividad de Yahv\u00e9h (2.6, 8; 18.46\u201350; 21.1\u201313; 110.1\u20132), establece el gobierno mundial (2.8\u201312; 18.43\u201345; 45.17; 72.8\u201311; 89.25; 110.5\u20136), con base en Si\u00f3n (2.6), y marcado por una preocupaci\u00f3n primordial por la moralidad (45.4, 6\u20137; 72.2\u20133, 7; 101.1\u20138). Su gobierno es eterno (21.4; 45.6; 72.5); su reino es pac\u00edfico (72.7), pr\u00f3spero (72.16), y no se desv\u00eda en su reverencia para con Yahv\u00e9h (72.5). Preeminente entre los hombres (45.2, 7), es el amigo de los pobres y el enemigo de los opresores (72.2\u20134, 12\u201314). Bajo su dominio prosperan los justos (72.7). Es recordado para siempre (45.17), su nombre es eterno (72.17), y es objeto de inagotable agradecimiento (72.15). En relaci\u00f3n con Yahv\u00e9h, es objeto de su eterna bendici\u00f3n (45.2). Es heredero del pacto de David (89.28\u201337; 132.11\u201312) y del sacerdocio de Melquisedec (110.4). Pertenece a Yahv\u00e9h (89.18), esta dedicado a \u00e9l (21.1, 7; 63.1\u20138, 11). Es su hijo (2.7; 89.27), est\u00e1 sentado a su diestra (110.1), y tambi\u00e9n \u00e9l es divino (45.6).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Aqu\u00ed se ve claramente el modelo mesi\u00e1nico que se deduce de Ciro m\u00e1s arriba. Ser\u00eda inconcebible suponer que se pens\u00f3 as\u00ed, de alg\u00fan modo directamente personal, con respecto a la l\u00ednea de monarcas que sigui\u00f3 a David en Jud\u00e1. Aqu\u00ed tenemos, por lo tanto, o la m\u00e1s crasa adulaci\u00f3n que jam\u00e1s haya conocido el mundo, o la expresi\u00f3n de un gran ideal. Es necesario a\u00f1adir alg\u00fan comentario sobre la atribuci\u00f3n de divinidad en el Sal. 45.6. Incuestionablemente hay formas en que podemos leg\u00edtimamente evitar el tratamiento del rey como \u201cDios\u201d (v\u00e9ase Johnson), pero tales interpretaciones no son necesarias si se tiene en cuenta el hecho, que tan claramente se ense\u00f1a en otras partes del AT, de que se esperaba un Mes\u00edas divino. Y no vale como argumento contrario a esta posici\u00f3n el que el vv. 7 del salmo, dirigi\u00e9ndose todav\u00eda al rey, hable de \u201cDios, el Dios tuyo\u201d. Indudablemente se espera que comprendamos que hay alguna distinci\u00f3n entre Dios y el rey, aun cuando se pueda hablar del rey como \u201cDios\u201d. Pero esto no debe sorprendernos, porque exactamente lo mismo ocurre en todo el curso de la expectativa mesi\u00e1nica, como veremos m\u00e1s adelante, y tambi\u00e9n en el caso, por ejemplo, del *Angel del Se\u00f1or, que es a la vez divino y distinto de Dios.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(ii) Isa\u00edas 7\u201312, etc. El tratamiento m\u00e1s exhaustivo del tema dav\u00eddico-mesi\u00e1nico se encuentra en Is. 1\u201337, y en particular en la unidad independiente comprendida en los cap(s). 7\u201312. A partir de 745 a.C. la presi\u00f3n hacia occidente que ejerc\u00eda el naciente imperialismo asirio forz\u00f3 a todos los estados palestinos a ocuparse de su seguridad. Aram e Israel (Efra\u00edn) se aliaron para la defensa mutua, y buscaron contar con el poder de un frente palestino unido. Cuando, como al parecer sucedi\u00f3, Jud\u00e1 se mantuvo separada de esta alianza siroe-fraimita, se ejerci\u00f3 presi\u00f3n para hacer cambiar de idea a este reino del S. Ser\u00eda innecesario que repas\u00e1ramos el curso de los acontecimientos (cf. 2 R. 15.37\u201316.20; 2 Cr. 28); m\u00e1s bien debemos ocuparnos de compartir el parecer de Isa\u00edas sobre esta situaci\u00f3n. Resulta claro que vio la amenaza como transitoria (7.7, 16), pero consider\u00f3 el momento como decisivo para el pueblo de Dios. Si frente a esta amenaza surgiera una negativa a encontrar seguridad en Yahv\u00e9h solamente, y en cambio se la buscara en alg\u00fan tipo de pacto terrenal, entonces, en el pensamiento del profeta, no s\u00f3lo el rey (Acaz) que gobernaba en ese momento, sino toda la dinast\u00eda dav\u00eddica quedar\u00eda al descubierto por su falta de fe, y al rechazar las promesas y las s\u00faplicas de su Dios en forma decisiva y definitiva, har\u00eda que, como consecuencia, sobreviniese el desastre. Por ello identifica a Acaz con la dinast\u00eda (7.2, 13, 17), aboga por una pol\u00edtica de total dependencia de Yahv\u00e9h (7.4, \u201cguarda y rep\u00f3sate\u201d), advierte que la cuesti\u00f3n de la fe va a determinar el destino de la dinast\u00eda y la naci\u00f3n (7.9), ofrece en nombre de Yahv\u00e9h la provisi\u00f3n de una se\u00f1al de tal magnitud que virtualmente los obligar\u00e1 a tener fe (7.10\u201311), y, cuando esto es rechazado, habla de otra se\u00f1al, Emanuel, en quien la fe de la naci\u00f3n se ve como abrumada por el triunfo de Asiria (7.14ss).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Hay l\u00f3gica, por lo tanto, en 7.1\u201325. Llega un momento en que decididamente se ofrece la fe, y m\u00e1s all\u00e1 de esa oferta s\u00f3lo se encuentra la ruina que recae sobre la incredulidad. Pero para Isa\u00edas esto crea tantos problemas como los que resuelve. Una cosa es decir que el descre\u00eddo Acaz est\u00e1 condenado por su falta de fe, y que acarrea la ruina de las dinast\u00edas y de la naci\u00f3n junto con \u00e9l. \u00bfPero qu\u00e9 pasa con las promesas mismas? \u00bfReniega Dios de su palabra? \u00bfDeja de tener vigencia la promesa de un rey dav\u00eddico, simplemente porque por su falta de fe Acaz reh\u00fasa ingresar en el plan? \u00bfDepende en tal medida de la elecci\u00f3n del hombre el plan mesi\u00e1nico de Dios? Es a dicho problema al que se dirige Isa\u00edas en esta secci\u00f3n de su libro, y lo trata poniendo como centro la figura de Emanuel.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Debemos considerar a Emanuel primero en relaci\u00f3n con lo que se dice respecto a su nacimiento: se describe como \u201cse\u00f1al\u201d y como el nacimiento de una <\/span><span style=''>&#723;alm\u00e2<\/span><span lang=ES style=''>. En ninguno de los dos aspectos deja de ser controvertido el significado de Isa\u00edas. \u201cSe\u00f1al\u201d se usa en el AT para lo que persuade en el momento (como en el 7.11; cf. Dt. 13.1), y para una futura confirmaci\u00f3n (p. ej. Ex. 3.12). \u00bfEn cu\u00e1l de estos sentidos es Emanuel una \u201cse\u00f1al\u201d? Con respecto a su madre, la opini\u00f3n de la mayor parte de los especialistas es la de que el t\u00e9rmino <\/span><span style=''>&#723;alm\u00e2<\/span><span lang=ES style=''> significa joven casadera que, en este caso, en vista de que est\u00e1 embarazada, debe suponerse que est\u00e1 casada, y que si Isa\u00edas hubiera querido decir <\/span><span style=''>virgo intacta<\/span><span lang=ES style=''> habr\u00eda tenido que emplear otra palabra, <\/span><span style=' '>b<sup>e<\/sup>&#7791;\u00fbl\u00e2<\/span><span lang=ES style=''>. El problema, sin embargo, no est\u00e1 tan solucionado como algunos comentaristas sugieren. \u201cDel estudio de elementos no b\u00edblicos podemos con confianza llegar a la conclusi\u00f3n de que la voz <\/span><span style=''>&#723;alm\u00e2<\/span><span lang=ES style=''>, hasta donde pueda determinarse, nunca se utiliz\u00f3 para una mujer casada,\u201d dice E. J. Young (<i>Studies in Isaiah<\/i>, 1954, pp. 170); con respecto a las restantes ocho ocasiones en que el t\u00e9rmino aparece en la Biblia, en ninguno de los casos hay raz\u00f3n para suponer que se trate de una persona casada. La secuencia de Gn. 24.14, 16, 43 es especialmente notable: el siervo de Abraham ora por una \u201cdoncella\u201d (v. 14, <\/span><span style=''>na<sup>a<\/sup>r\u00e2<\/span><span lang=ES style=''>); cuando llega Rebeca nota que es n\u00fabil pero que no est\u00e1 casada (v. 16, una <\/span><span style=''>b<sup>e<\/sup>&#7791;\u00fbl\u00e2<\/span><span lang=ES style=''> que ning\u00fan var\u00f3n hab\u00eda conocido); contando con este conocimiento resume toda la historia para la familia de Rebeca utilizando <\/span><span style=''>&#723;alm\u00e2<\/span><span lang=ES style=''> (v. 43). De paso, es importante preguntar por qu\u00e9, si <\/span><span style=' '>b<sup>e<\/sup>&#7791;\u00fbl\u00e2<\/span><span lang=ES style=''> se usa virtualmente como t\u00e9rmino t\u00e9cnico para \u201cvirgen\u201d, es necesario aclararlo en varias ocasiones significativas, como en Gn. 24.16 (cf. Lv. 21.3; Jue. 11.39; 21.12). Existen, de hecho, razones fundadas para argumentar que Isa\u00edas emple\u00f3 <\/span><span style=''>&#723;alm\u00e2<\/span><span lang=ES style=''> debido a que es la palabra que m\u00e1s exactamente expresa en hebreo <\/span><span style=''>virgo intacta<\/span><span lang=ES style=''>, y que Mateo no se vali\u00f3 de ning\u00fan juego de palabras al aceptar la traducci\u00f3n <\/span><span style=''>parthenos<\/span><span lang=ES style=''> (1.23).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En segundo lugar, Isa\u00edas coloca a Emanuel en el contexto de la esperanza de Israel. Los cap(s). 7\u201311 forman una unidad integrada de ense\u00f1anzas prof\u00e9ticas en la que 7.1\u20139.7 se centra en el reino del S (Jud\u00e1) y 9.8\u201311.16 en el del N (Jacob, 9.8). Cada secci\u00f3n tiene las mismas cuatro subsecciones: el momento de decisi\u00f3n (7.1\u201317; 9.8\u201310.4), el juicio (7.18\u20138.8; 10.5\u201315), el remanente (8.9\u201322; 10.16\u201334), y la esperanza gloriosa (9.1\u20137; 11.1\u201316). A medida que seguimos esta secuencia, el ni\u00f1o prodigio, Emanuel (poseedor, 8.8, y seguridad, 8.10, de su pueblo) se convierte, cuando se aclara el panorama, en el libertador real de 9.1\u20137 y en el rey justo de 11.1\u201316. En cada lugar aparece como gobernante mundial (9.7; 11.10), y en cada lugar persiste el elemento de misterio en torno a su persona. En 9.6 el que se sienta en el trono de David (v. 7) es, tambi\u00e9n, llamado \u201cDios fuerte\u201d\u2014y a la luz de fraseolog\u00eda id\u00e9ntica, que indudablemente se refiere a Yahv\u00e9h, en 10.21 ser\u00eda exeg\u00e9ticamente indigno rechazar la traducci\u00f3n o su clara inferencia aqu\u00ed\u2014y en 11.1, 10 el que sale del tronco de Isa\u00ed es tambi\u00e9n la ra\u00edz de Isa\u00ed.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En tercer lugar, debemos tratar de relacionar a Emanuel con Maher-salal-hasbaz (8.1\u20134). Anteriormente hicimos notar el problema de si, considerado como se\u00f1al, debemos entender a Emanuel como alguien que persuade en el momento, o que obra como confirmaci\u00f3n futura. La inferencia de 7.15\u201317 de que heredar\u00eda al nacer las devastaciones asirias de Jud\u00e1 pueden aparecer como soluci\u00f3n de este punto. Sin embargo, parecer\u00eda que Isa\u00edas, con cierto grado de \u00e9nfasis y deliberaci\u00f3n, transfiere la tarea de ser se\u00f1al inmediata a su propio hijo (8.1\u20134), y en el resto de los cap(s). 8\u20139 vemos un evidente contraste entre este ni\u00f1o inmediato, con un nombre cu\u00e1druple (cf. <\/span><etiqueta id=\"#_ftn503\" name=\"_ftnref503\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vm<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=''>) que habla de desastre (8.1\u20134) y otro cuyo nacimiento ocurrir\u00e1 \u201cen los [tiempos] venideros\u201d (9.1, <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;; color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vm<\/span><span lang=ES style=''>), y que tiene un cu\u00e1druple (cf. <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vp<\/span><span lang=ES style=' '>) nombre de gloria (9.6). \u00bfEs que Isa\u00edas cambi\u00f3 de modo de pensar sobre Emanuel y la fecha de su nacimiento? \u00bfO c\u00f3mo debemos entender esta extra\u00f1a tensi\u00f3n de los elementos testimoniales? Lo m\u00e1s cercano a una soluci\u00f3n ser\u00eda suponer que desde el comienzo Isa\u00edas vio el nacimiento de Emanuel como una futura confirmaci\u00f3n del rechazo divino de Acaz y la dinast\u00eda dav\u00eddica tal como \u00e9l la representaba: el gran rey esperado nacer\u00eda en la l\u00ednea de Acaz para heredar un t\u00edtulo vacante, una corona sin significado, y un pueblo subyugado. Si Emanuel hubiera nacido all\u00ed y en ese momento as\u00ed hubiera ocurrido; como sabemos, cuando efectivamente naci\u00f3 tambi\u00e9n ocurr\u00eda lo mismo. Isa\u00edas saca suavemente del presente el nacimiento de Emanuel y lo proyecta al futuro indeterminado, sustituy\u00e9ndolo por el nacimiento de su propio hijo, y dejando abierta la fecha de los \u201c[tiempos] venideros\u201d (9.1, <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vm<\/span><span lang=ES style=' '>).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. Otras figuras mesi\u00e1nicas<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>1. El Siervo. Is. 40\u201355 est\u00e1 dominado por la descripci\u00f3n mesi\u00e1nica del Siervo (42.1\u20134; 49.1\u20136; 50.4\u20139; 52.13\u201353.12). El Siervo es el ungido de Yahv\u00e9h (42.1), ejerce las funciones reales de la \u201cjusticia\u201d (<\/span><span style=''>mi\u0161p&#257;&#7789;<\/span><span lang=ES style=''>, 42.1, 3\u20134) y el dominio (53.12), muestra prominentemente las marcas del profeta (49.1\u20132; 50.4), extiende su ministerio a los gentiles (42.1, 4; 49.6b) y a Israel (49.5\u20136a), es agente de revelaci\u00f3n (42.1, 3\u20134) y salvaci\u00f3n (49.6) mundiales, y, no como sacerdote sino como v\u00edctima, voluntariamente se somete a una muerte que se interpreta en los t\u00e9rminos sustitutorios de los sacrificios lev\u00edticos (53.4\u20136, 8, 10\u201312).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El nexo entre el primer c\u00e1ntico del Siervo y su contexto puede verse en el doble \u201che aqu\u00ed de 41.29; 42.1. El primer vers\u00edculo es la culminaci\u00f3n de la toma de conciencia de Isa\u00edas en cuanto a la necesidad de los gentiles; el segundo, la introducci\u00f3n del que traer\u00e1 <\/span><span style=''>mi\u0161p&#257;&#7789;<\/span><span lang=ES style=''> a los gentiles (\u201cLa religi\u00f3n de Yahv\u00e9h considerada como sistema de ordenanzas pr\u00e1cticas\u201d, Skinner, <\/span><span style=''>Isaiah<\/span><span lang=ES style=''>, 1905, <etiqueta id=\"#_ftn504\" name=\"_ftnref504\" title=\"\">ad loc.. Tanto en relaci\u00f3n con la creaci\u00f3n (40.12\u201331) como con la historia (41.1\u201329), el Dios de Israel es el \u00fanico Dios. Esta es la base para una palabra de consuelo para Israel (40.1\u201311; 41.8\u201320), pero tambi\u00e9n pone al descubierto la situaci\u00f3n adversa<\/etiqueta> de la mayor parte del mundo creado e hist\u00f3rico (40.18\u201320, 25; 41.5\u20137, 21\u201324, 28\u201329). El Siervo est\u00e1 divinamente dotado (42.1), precisamente, para satisfacer esta necesidad (42.1b, 3b\u20134).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Entre el primer y segundo c\u00e1nticos del Siervo se desenvuelve una significativa corriente de pensamiento. El primer c\u00e1ntico no plantea la cuesti\u00f3n de la identidad del Siervo, sino que se concentra en su tarea. Sin embargo, no bien confirma Yahv\u00e9h esta tarea como su voluntad para su Siervo (42.5\u20139) y se compromete a cumplirla (42.10\u201317), el profeta se dedica a dar a conocer la situaci\u00f3n de Israel (42.18\u201325). Este significativo pasaje debe ser profundamente estudiado por todos los que desean comprender esta secci\u00f3n central de los escritos de Isa\u00edas: la naci\u00f3n de Israel est\u00e1 ciega, sorda (vv. 18\u201319), esclavizada (v. 22), sujeta a juicio por sus pecados (vv. 23\u201325a), y espiritualmente carente de perceptividad (v. 25b). En la secuencia de los cap\u00edtulos, por lo tanto, se nos dice que el Siervo no puede ser la naci\u00f3n. Pero Isa\u00edas no tiene nuestra preocupaci\u00f3n por la identidad del Siervo, y procede (43.1\u201344.23) a indicar en forma promisoria que Yahv\u00e9h satisfar\u00e1 las necesidades pol\u00edticas (43.1\u201321) y espirituales (43.22\u201344.23) de Israel. Su provisi\u00f3n en la primera categor\u00eda es Ciro (44.24\u201348.22), ante quien cae Babilonia (46.1\u201347.15), y gracias a quien Israel es liberado del cautiverio (48.20\u201322).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Una preocupaci\u00f3n primordial en Is. 48 es la pecaminosidad de Israel (vv. 1, 4\u20135, 7\u20138, 18, 22). Por lo tanto, aqu\u00ed encontramos dos elementos, uno al lado del otro: la liberaci\u00f3n de Babilonia y la continuaci\u00f3n de la pecaminosidad. El vv. 22 es una adecuada culminaci\u00f3n y una igualmente adecuada introducci\u00f3n al segundo c\u00e1ntico. Un cambio de lugar de residencia (de Babilonia a la patria) no significa un cambio interior; el pueblo puede haber vuelto a su tierra, pero todav\u00eda le falta regresar a Yahv\u00e9h. Lo que se ha prometido con respecto a la redenci\u00f3n espiritual (43.22\u201344.23) debe cumplirlo el Siervo, que hereda el nombre que ellos han abandonado (49.3; cf. 48.1) y, sin dejar de llevar a cabo su tarea de salvar a los gentiles, a\u00f1ade la de llevar a Jacob de vuelta a Yahv\u00e9h (49.5\u20136).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En su contenido el tercer c\u00e1ntico muestra al Siervo como el que obedece totalmente, y sufre por su obediencia, y en el contexto del mismo ubica aparte al Siervo, incluso de los fieles entre el pueblo de Dios. En contraste con Si\u00f3n, abatida (49.14\u201326), e insensible (50.1\u20133), el Siervo responde a Yahv\u00e9h (50.4\u20135) con una fe pujante y optimista (50.6\u20139), y se convierte en ejemplo para todos los que temen a Yahv\u00e9h (50.10): alejado del Siervo el hombre queda limitado a sus propios poderes de autoiluminaci\u00f3n y sujeto a la desaprobaci\u00f3n divina (50.11).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La orden de estar alerta (\u201cHe aqu\u00ed\u201d, 52.13) es, en efecto, la culminaci\u00f3n de varios llamados a los fieles (51.1, 4, 7) vistos en sus propias personas o tipificados como Jerusal\u00e9n\/Si\u00f3n (51.17; 52.1). De este modo Isa\u00edas sigue distinguiendo entre el Siervo y el remanente hasta que se destaca en t\u00e9rminos \u201cinequ\u00edvocamente individuales\u201d (H. H. Rowley, <i>The Servant of the Lord<\/i>, 1965, pp. 52), internacionalmente triunfante (52.13\u201315), rechazado (53.1\u20133), portador de los pecados (53.4\u20136), el que voluntariamente y sin pecado sufre por la impiedad, y es obligado a compartir \u201ccon los imp\u00edos su sepultura, mas con los ricos \u2026 en su muerte\u201d (53.7\u20139), y sin embargo vive para dispensar los frutos de su muerte, digno destinatario del homenaje divino, \u201cyo le dar\u00e9 parte con los grandes, y con los fuertes repartir\u00e1 despojos\u201d (53.10\u201312). Y en todo esto no se olvida la universalidad de la obra redentora del Siervo. El llamado se dirige primero a la est\u00e9ril Si\u00f3n (54.1\u201317) para que alcance la paz (54.10), y herede la justicia (54.14, 17), y luego a todo el mundo para que comparta una salvaci\u00f3n gratuita (55.1\u20132) y disfrute de las misericordias prometidas a David (55.3).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>De este modo la descripci\u00f3n del Siervo es directa, y evidencia unidad, pero la persona del Siervo retiene el elemento de misterio que le corresponde: es hombre entre los hombres (53.2\u20133), que, al mismo tiempo, es el \u201cbrazo de Jehov\u00e1\u201d (53.1). Muy adecuadamente Mowinckel pone el acento donde corresponde: \u201c\u00bfQui\u00e9n hubiera cre\u00eddo lo que hemos o\u00eddo? \u00bfQui\u00e9n hubiera visto aqu\u00ed el brazo de Yahv\u00e9h?\u201d (53.1). Porque el \u201cbrazo de Yahv\u00e9h\u201d no es otro que Yahv\u00e9h mismo (52.10) actuando nuevamente en la forma en que actu\u00f3 en el \u00e9xodo y en el mar Rojo para redimir y rescatar (51.9\u201311).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>2. <i>El Vencedor ungido<\/i>. La tercera secci\u00f3n de la obra de Isa\u00edas completa la predicaci\u00f3n mesi\u00e1nica. El profeta ha mostrado en los cap(s). 1\u201337 un rey mundial, pero sin indicar todav\u00eda c\u00f3mo ser\u00edan incorporados los gentiles. En su descripci\u00f3n del Siervo ha anunciado una salvaci\u00f3n mundial, que juntar\u00eda a todos los redimidos bajo el reinado de David. Ambas secciones incluyen, aunque sin \u00e9nfasis, la venganza que recaer\u00e1 sobre los enemigos de Yahv\u00e9h (p. ej. 9.3\u20135; 42.13, 17; 45.16, 24; 49.24\u201326). Este t\u00f3pico predomina ahora porque el que, como Rey (11.2, 4) y Siervo (42.1; 49.2), es ungido con el Esp\u00edritu y la Palabra (59.21), hace su ingreso en la escena.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La visi\u00f3n de la casa mundial de oraci\u00f3n (56.1\u20138) corre el peligro de perecer bajo el peso de los pr\u00edncipes ego\u00edstas (56.9ss), la corrupci\u00f3n religiosa (57.3ss), la incapacidad para alcanzar las alturas de una religi\u00f3n verdaderamente espiritual (58.1ss) y encontrar el camino de la paz (59.1ss). Bajo estas circunstancias, y a falta de otro Salvador, Yahv\u00e9h mismo se viste del ropaje de la salvaci\u00f3n (59.16\u201320) y pone un Redentor en Si\u00f3n. Misteriosamente, sin embargo, el pacto resultante est\u00e1 dirigido al que est\u00e1 dotado del Esp\u00edritu de Yahv\u00e9h y habla sus palabras (59.21), pero evidentemente esta obra centrada en Si\u00f3n es mundial, porque inmediatamente se hace el llamamiento universal (60.1ss). En forma que recuerda al m\u00e9todo literario de los cap(s). 40\u201355, la afirmaci\u00f3n de que Yahv\u00e9h acelerar\u00e1 la gran visi\u00f3n de su cumplimiento (60.22) se une al testimonio del que posee el Esp\u00edritu y la Palabra de Yahv\u00e9h para consolar (61.1\u20132a) y vengar (v. 2b). La obra de consolaci\u00f3n ocupa al profeta hasta el final del cap(s). 62, y ahora aquel que ha sido dotado es quien viste las vestiduras de salvaci\u00f3n (61.10\u201311), como anteriormente (59.16s) lo hab\u00eda hecho Yahv\u00e9h mismo. El portentoso pasaje de 63.1\u20136 relaciona la obra de redenci\u00f3n con su contrapartida de venganza, en la que una sola persona (al igual que Yahv\u00e9h anteriormente, 59.16) pisa el lagar y exige el total de la pena.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En su persona este Vencedor mesi\u00e1nico poco difiere del Rey y el Siervo. Ha sido espiritualmente dotado en la misma forma; es un hombre entre los hombres. Pero se dan otros dos aspectos adicionales. En primer lugar se lo describe como el vencedor de Edom, tarea que ning\u00fan rey israelita ha logrado, excepto David (cf. Nm. 24.17\u201319). \u00bfAcaso no podemos ver aqu\u00ed la identificaci\u00f3n del Vencedor ungido con el Mes\u00edas dav\u00eddico? En segundo lugar, en el desarrollo del tema es \u00e9l el que al final viste las vestiduras de la salvaci\u00f3n y la venganza que Yahv\u00e9h mismo se hab\u00eda puesto antes (59.16ss). Una vez m\u00e1s el profeta introduce el tema mesi\u00e1nico: la identidad y la distinci\u00f3n de Yahv\u00e9h y su ungido.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>3. <i>El Renuevo<\/i>. Bajo esta denominaci\u00f3n mesi\u00e1nica vemos una serie de predicciones hermosamente unificadas. Jer. 23.5ss y 33.14ss son pr\u00e1cticamente id\u00e9nticos. Yahv\u00e9h levantar\u00e1 \u201ca David\u201d un Renuevo. Es un rey en cuyos d\u00edas Israel ser\u00e1 salvo. Su gobierno se caracterizar\u00e1 por el juicio y la justicia. Su nombre es \u201cJehov\u00e1 justicia nuestra\u201d.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El segundo de estos pasajes asocia la profec\u00eda del Renuevo con la aseveraci\u00f3n de que a los sacerdotes nunca les faltar\u00e1 un hombre que ofrezca sacrificios. Esto parecer\u00eda un tanto fuera de lugar si no fuese por el uso que posteriormente hace Zacar\u00edas de la misma figura mesi\u00e1nica. En Zac. 3.8 se declara que Josu\u00e9 y los otros sacerdotes constituyen una se\u00f1al del prop\u00f3sito de Yahv\u00e9h de traer \u201ca mi siervo el Renuevo\u201d, que cumplir\u00e1 la tarea sacerdotal de quitar la iniquidad de la tierra en un solo d\u00eda. Nuevamente, en 6.12ss, Zacar\u00edas vuelve al Renuevo, que brotar\u00e1 de sus ra\u00edces, constituir\u00e1 el templo de Yahv\u00e9h, ser\u00e1 sacerdote sobre su trono, y disfrutar\u00e1 de una perfecta paz pactada con Yahv\u00e9h. En consecuencia, resulta claro que el Renuevo es el Mes\u00edas en su investidura tanto real como sacerdotal. Es el cumplimiento del Sal. 110, con su designaci\u00f3n del rey como sacerdote eterno seg\u00fan el orden de Melquisedec.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Una vez llegado a este punto, es justo ahora que nos refiramos a Is. 4.2\u20136. Se disputa la referencia mesi\u00e1nica del vv. 2, y a menudo se la niega, pero en vista de que los vv. subsiguientes concuerdan perfectamente con el empleo del Renuevo en los pasajes que hemos citado, no es necesario oponerse a la inferencia de que aqu\u00ed tambi\u00e9n encontramos al Mes\u00edas. \u00c9l es el Renuevo de Yahv\u00e9h, y est\u00e1 relacionado con la funci\u00f3n sacerdotal de lavar las inmundicias de las hijas de Si\u00f3n (v. 4), y con el reinado de Yahv\u00e9h en Jerusal\u00e9n (vv. 5\u20136). La figura del Renuevo sintetiza en un solo cuadro lo que en otros pasajes Isa\u00edas ha ampliado y analizado como la obra del Rey, Siervo, y Vencedor. Est\u00e1n presentes los temas mesi\u00e1nicos de la humanidad y la divinidad en la deidad, como tambi\u00e9n su identidad y dintinci\u00f3n, porque el Renuevo \u201cpertenece a David\u201d y, no obstante, es \u201cde Yahv\u00e9h\u201d: las figuras mismas hablan de origen y naturaleza; \u00e9l es \u201cmi siervo\u201d, y sin embargo su nombre es \u201cYahv\u00e9h, justicia nuestra\u201d.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>4. <i>La simiente de la mujer<\/i>. Hemos visto que en todo este estudio se destaca la humanidad del Mes\u00edas. En particular, es a trav\u00e9s de la madre que con frecuencia se describe su origen humano. Es f\u00e1cil dar demasiado realce a detalles insignificantes, pero debemos notar, sin embargo, que tanto Emanuel (Is. 7.14) como el Siervo (Is. 49.1) lo confirman. De la misma manera, Mi. 5.3 habla de \u201cla que ha de dar a luz\u201d, y es muy probable que el dif\u00edcil vers\u00edculo de Jer. 31.22 se refiera a la concepci\u00f3n y el nacimiento de un ni\u00f1o extraordinario. La m\u00e1s notable de las profec\u00edas sobre la simiente de la mujer, y de la que es probable que se haya derivado toda la idea, la encontramos en Gn. 3.15. Se ha generalizado mucho la tendencia a negar toda referencia mesi\u00e1nica en este pasaje, y a considerar que este vers\u00edculo es \u201cuna declaraci\u00f3n muy general sobre la humanidad y las serpientes, y la lucha entre ambas\u201d (Mowinckel). Pero como asunto directamente relacionado con la ex\u00e9gesis de estos cap\u00edtulos en G\u00e9nesis, es injusto aislar este vers\u00edculo de su contexto y tratarlo etiol\u00f3gicamente, A fin de comprender la fuerza de la promesa de 3.15 debemos prestar atenci\u00f3n al papel que desempe\u00f1a la serpiente en la tragedia de la cada. Gn. 2.19 muestra la superioridad del hombre sobre la creaci\u00f3n animal. El Creador, en su gracia, le ense\u00f1a al hombre la diferencia que existe entre \u00e9l y los animales: puede imponerles su orden, pero entre ellos no encontr\u00f3 \u201cayuda id\u00f3nea para \u00e9l\u201d. Su semejanza no estaba entre ellos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Pero luego, en Gn. 3, vemos otro fen\u00f3meno diferente: un animal parlante, un animal que de alguna manera se ha elevado por encima de su condici\u00f3n, que puede sostener con \u00e9l una conversaci\u00f3n inteligente y se presenta como igual al hombre, y aun superior a \u00e9l, capaz de instruirlo sobre asuntos en los que estaba equivocado, y de darle lo que parec\u00eda ser una interpretaci\u00f3n correcta tanto de la ley como de la persona de Dios. La serpiente habla como alguien que est\u00e1 enteramente capacitado para pesar a Dios en balanza y encontrarlo falto, y para discernir los \u00edntimos pensamientos del Todopoderoso y delatar sus motivos ocultos. M\u00e1s aun, expresa abierta hostilidad a Dios; odio hacia su naturaleza, disposici\u00f3n pronta para destruir el plan de la creaci\u00f3n, y mofarse del Alt\u00edsimo. No basta simplemente ver en la serpiente el esp\u00edritu de la irrefrenable curiosidad del hombre (Williams) o cosa por el estilo. La Biblia ense\u00f1a que hay s\u00f3lo uno que muestra esta arrogancia imp\u00eda, este odio hacia Dios, y no nos sorprende que la serpiente en el Ed\u00e9n se convierta en \u201cla serpiente antigua, que es el diablo y Satan\u00e1s\u201d (Ap. 20.2). Pero donde abunda el pecado, sobreabunda la gracia, y es por ello que desde el mismo momento en que parecer\u00eda que Satan\u00e1s ha logrado un triunfo rotundo, se declara que la simiente de la mujer lo aplastar\u00e1 y destruir\u00e1. Resultar\u00e1 herido en el curso de la acci\u00f3n, pero saldr\u00e1 victoriosa. La simiente de la mujer dar\u00e1 un curso opuesto a toda la calamidad de la ca\u00edda.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>5. <i>El Hijo del Hombre<\/i>. Aqu\u00ed, y en todo este art\u00edculo, s\u00f3lo podemos mencionar uno de los puntos de vista sobre Dn. 7. Este pasaje ha provocado mucha discusi\u00f3n, y ha dado lugar a muchas diferencias de opini\u00f3n. Lo esencial de la visi\u00f3n se encuentra en la escena del juicio, en la que el Anciano de d\u00edas elimina a los poderes terrenales y hostiles\u2014de paso notemos la reaparici\u00f3n del motivo de la realeza del Sal. 2\u2014, y le es tra\u00eddo \u201ccon las nubes del cielo \u2026 uno como un hijo de hombre\u201d, que recibe dominio universal y eterno. Resulta claro que debemos asociar de alg\u00fan modo la referencia general que aparece aqu\u00ed con el dominio universal que ya hemos observado generalmente en los pasajes mesi\u00e1nicos, pero no se debe resolver de este modo, sumariamente, la cuesti\u00f3n de si el \u201cuno como un hijo de hombre\u201d es la persona mesi\u00e1nica o si lo que se pretende es personificar as\u00ed al pueblo de Dios. Se afirma que los vv. 18 y 22 hablan de entregar el juicio y el reino a los \u201csantos del Alt\u00edsimo\u201d, y que, por lo tanto, la raz\u00f3n obliga a aceptar que la figura \u00fanica de los vv. 13\u201314 se refiere a los mismos receptores.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Corresponde notar, sin embargo, que hay una doble descripci\u00f3n de las bestias, gue son los enemigos de los santos. El vv. 17 dice \u201cestas cuatro grandes bestias son cuatro reyes\u201d, y el vv. 23, \u201cla cuarta bestia ser\u00e1 un cuarto reino\u201d. Las figuras son tanto individuales (reyes) como corporativas (reinos). Debemos adoptar la misma referencia preliminar para \u201cuno como un hijo de hombre\u201d. Luego tenemos que considerar la relaci\u00f3n entre rey y reino en el contexto veterotestamentario. El rey viene primero, y el reino deriva de \u00e9l. No es el reino el que modela al rey, sino a la inversa. En cuanto a las bestias-reyes, son los enemigos personales del reino de los santos, y sus reinos quedan tambi\u00e9n implicados; igualmente, el \u201cuno como un hijo de hombre\u201d recibe dominio universal, y en esto va incluido el dominio de su pueblo (cf. el dominio de Israel en el dominio del vencedor, Is. 60, etc.). Sobre esta base se afirma que el \u201cuno como un hijo de hombre\u201d es la persona mesi\u00e1nica. Como tal, concuerda con el modelo general que encontramos en toda la serie de expectativas: es rey, a quien se opone el mundo, pero que logra dominio universal por el celo del Se\u00f1or, <etiqueta id=\"#_ftn505\" name=\"_ftnref505\" title=\"\">e. d. del Anciano de d\u00edas, seg\u00fan la figura de Daniel; es hombre, por los t\u00e9rminos de su t\u00edtulo, y sin embargo no se origina entr<\/etiqueta>e los hombres, sino que viene \u201ccon las nubes del cielo\u201d, posici\u00f3n caracter\u00edstica de Dios (v\u00e9ase, p. ej., Sal. 104.3; Nah. 1.3; Is. 19.1). Aqu\u00ed tenemos la misma polaridad entre lo humano y lo divino que encontramos casi sin excepci\u00f3n en el mesianismo veterotestamentario, y que ya no deber\u00eda causarnos ninguna sorpresa.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>6. <i>El Principe ungido<\/i>. Es mucho decir que alg\u00fan pasaje determinado del AT ha ocasionado m\u00e1s esfuerzo de interpretaci\u00f3n y sugerenrias que cualquier otro, y, sin embargo, probablemente este sea el caso de Dn. 9.24\u201327. No obstante, en alguna medida es acertado proponer una o dos generalidades en relaci\u00f3n con dicho pasaje, porque, desde el momento en que empezamos nuestro estudio con un \u201cpr\u00edncipe ungido\u201d secular, Ciro, por lo menos tiene la virtud de la elegancia terminarlo con el propio Mes\u00edas ungido.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Los vers\u00edculos mismos se distribuyen en dos partes desiguales: resulta claro que los vv. 25\u201327 indican un programa que debe desenvolverse en la historia. Empieza con un mandato de reconstruir Jerusal\u00e9n (v. 25), a partir del cual tenemos un per\u00edodo de 62 semanas hasta la llegada del \u201cMes\u00edas Pr\u00edncipe\u201d. El vv. 26 informa sobre lo que ocurre \u201cdespu\u00e9s de las sesenta y dos semanas\u201d, y el vv. 27 lleva los acontecimientos hasta \u201cla consumaci\u00f3n\u201d. Sin embargo, el vv. 24 es diferente de los dem\u00e1s en que nos ofrece una declaraci\u00f3n total de los prop\u00f3sitos que se cumplen de esta manera: tres son negativos, terminar la prevaricaci\u00f3n, poner fin al pecado, y expiar (<\/span><span style=''>kipper<\/span><span lang=ES style=''>, pagar el precio de la expiaci\u00f3n) la iniquidad; y tres son positivos, proporcionar la justicia perdurable, sellar la visi\u00f3n y la profec\u00eda, y ungir al Santo de los santos (<\/span><etiqueta id=\"#_ftn506\" name=\"_ftnref506\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0nbe<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=''>, \u201cel lugar santisimo\u201d; <etiqueta id=\"#_ftn507\" name=\"_ftnref507\" title=\"\">lit. \u201csantidad de santidades\u201d, que en otras partes se refiere al lugar m\u00e1s sagrado del tabern\u00e1culo, Ex. 2<\/etiqueta>6.33, el altar del sacrificio, Ex. 29.37, el tabern\u00e1culo y todos sus utensilios, Ex. 30.29, el incienso, Ex. 30.36, las porciones para los sacerdotes tanto de las ofrendas de flor de harina, como de las ofrendas por el pecado y las ofrendas por las culpas, Lv. 2.3, 10; 6.17, 25; 7.1, 6, el pan de la proposici\u00f3n, Lv. 24.9 (Nm. 4.7), y toda \u201ccosa consagrada\u201d, incluidas las personas, Lv. 27.28). Si bien hay en esta declaraci\u00f3n de prop\u00f3sito algunas dificultades con respecto a t\u00e9rminos individuales y algunas expresiones sin paralelo, no podemos cuestionar el significado del conjunto: \u201cQue la era mesi\u00e1nica se ha de caracterizar por la abolici\u00f3n y el perd\u00f3n de los pecados, y una perpetua justicia\u201d (S. R. Driver, <i>Daniel<\/i>, 1900, pp. 136).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Es muy dif\u00edcil comprender c\u00f3mo puede explicarse un prop\u00f3sito tan elevado en funci\u00f3n de aquellas interpretaciones que centran la profec\u00eda en Ant\u00edoco Ep\u00edfanes: siete \u201csemanas\u201d pasan entre la profec\u00eda de Jerem\u00edas (cf. Dn. 9.2) y el pr\u00edncipe ungido, Ciro; 62 semanas cubren la historia de Jerusal\u00e9n hasta el sumo sacerdocio de On\u00edas III en 175 a.C., que fue \u201ccortado\u201d, a pesar de haber sido ungido, siendo asesinado y remplazado por su hermano. El \u201cpr\u00edncipe\u201d del vv. 26 es Ant\u00edoco mismo. Pero con raz\u00f3n podr\u00edamos preguntar d\u00f3nde est\u00e1n el fin de la prevaricaci\u00f3n, el pago del precio de la expiaci\u00f3n, la iniciaci\u00f3n de la justicia perdurable.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La posibilidad de basar el pasaje en el Se\u00f1or Jesucristo no requiere mayor esfuerzo de visi\u00f3n retrospectiva que el que requiere la teor\u00eda sobre Ant\u00edoco; por el contrario, proporciona un uso m\u00e1s aceptable de las expresiones individuales, y un cumplimiento completo de los prop\u00f3sitos indicados en el vv. 24. El per\u00edodo comprendido entre el decreto y el pr\u00edncipe ungido es en total 69 semanas (v. 25, lit. como en <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vm<\/span><span lang=ES style=' '>, \u201cdesde que salga la orden \u2026 habr\u00e1 siete semanas y sesenta y dos semanas\u201d). La divisi\u00f3n en dos bien podr\u00eda se\u00f1alar el per\u00edodo entre Ciro y Esdras-Nehem\u00edas (punto digno de tomar en cuenta en la historia de la ciudad), y entre ese momento y la llegada del \u201cMes\u00edas Pr\u00edncipe\u201d. Durante esa \u201csemana\u201d el ungido \u201cconfirmar\u00e1 el pacto con muchos\u201d (v. 27) y har\u00e1 cesar el sacrificio (aunque, como ya sabemos, la matanza ritual y sin sentido de animales continu\u00f3 despu\u00e9s del Calvario hasta que el desolador destruy\u00f3 el templo mismo).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Una cosa es forzar las palabras para adaptarlas en formas antinaturales a fin de que concuerden con el conocimiento posterior de los acontecimientos, y otra muy distinta rechazar la ayuda de la luz que aporta ese conocimiento para tratar de dilucidar puntos oscuros. No puede haber controversia sobre el hecho de que a Daniel se le indic\u00f3 que deb\u00eda esperar a uno que pondr\u00eda fin al largo reinado del pecado, establecer\u00eda eternamente la justicia, lo cual marcar\u00eda el comienzo de la verdadera religi\u00f3n; tampoco puede dudarse, ni aun remotamente, que esto no se hab\u00eda logrado antes de la llegada de Jes\u00fas, ni necesariamente despu\u00e9s de \u00e9l, ni, tampoco, que en ning\u00fan otro se ha cumplido el amplio espectro del mesianismo veterotestamentario, como confirmaci\u00f3n tanto de la visi\u00f3n como del profeta.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> G. Auzou, <i>La danza ante el arca, estudio de los libros de Samuel<\/i>, 1971, pp. 287\u2013334.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>H. Ringgren, <i>The Messiah in the OT<\/i>, 1956; A. Bentzen, <i>King and Messiah<\/i>, 1956; S. Mowinckel, <i>He that Cometh<\/i>, 1956; J. Klausner, <i>The Messianic Idea in Israel<\/i>, 1956; H. L. Ellison, <i>The Centrality of the Messianic Idea for the Old Testament<\/i>, 1953; B. B. Warfield, \u201cThe Divine Messiah in the Old Testament\u201d, en <i>Biblical and Theological Studies<\/i>, 1952; H. H. Rowley, <i>The Servant of the Lord<\/i>, 1952; A. R. Johnson, <i>Sacral Kingship in Ancient Israel<\/i>, 1955; <etiqueta id=\"#_ftn508\" name=\"_ftnref508\" title=\"\">IDB, <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn509\" name=\"_ftnref509\" title=\"\">s.v. \u201cMessiah\u201d; Y. Kaufmann, <\/etiqueta><i>The Religion of Israel<\/i>, 1961; G. A. F. Knight, <i>A Christian Theology of the Old Testament<\/i>, 1959; J. A. Motyer, \u201cContext and Content in the Interpretation of Is. 7.14\u201d, <i>TynB<\/i> 21, 1970; G. J. Wenham, \u201cB\u00f0\u2019TULAH, \u2018A Girl of Marriageable Age\u2019\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn510\" name=\"_ftnref510\" title=\"\"><i>VT<\/i><\/etiqueta> 22, 1972, pp. 526\u2013347; E. J. Young, <i>Daniel\u2019s Vision of the Son of Man<\/i>, 1958; P. y E. Achtemeier, <i>The Old Testament Roots of our Faith<\/i>, 1962.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt; text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn511\" name=\"_ftnref511\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>J.A.M.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. En el Nuevo Testamento<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>Christos<\/span><\/i><span lang=ES style=''>, \u201cungido\u201d, es el equivalente <etiqueta id=\"#_ftn512\" name=\"_ftnref512\" title=\"\">gr, del heb. <\/etiqueta><\/span><span style=''>m&#257;\u0161&#305;&#770;ah<\/span><span lang=ES style=''>, <etiqueta id=\"#_ftn513\" name=\"_ftnref513\" title=\"\">arm. <\/etiqueta><\/span><span style=''>m<sup>e<\/sup>\u0161&#305;&#770;&#7717;&#257;<\/span><span lang=ES style=''> (transliterado como <\/span><span style=''>messias<\/span><span lang=ES style=''> en Jn. 1.41; 4.25, en ambos casos con la glosa <i>christos<\/i>). En la gran mayor\u00eda de los usos neotestamentarios, ya sea solo o en combinaci\u00f3n <\/span><span style=''>I&#275;sous Christos<\/span><span lang=ES style=''>, aparentemente se usa como nombre de Jes\u00fas, sin hacer referencia necesariamente a su sentido original, como lo es \u201cCristo\u201d en el uso moderno. Tales usos (que encontramos principalmente en las cartas neotestamentarias, aunque algo tambi\u00e9n en Hechos y Apocalipsis, y algunas veces tambi\u00e9n en los evangelios) no se discutir\u00e1n en este art\u00edculo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. Los evangelios<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Particularmente en el Evangelio de Juan (1.20, 25, 41; 4.25, 29; 7.26s, 31, 41s; 9.22; 10.24; 11.27), pero tambi\u00e9n en los sin\u00f3pticos (Mr. 8.29; 14.61; Lc. 2.11, 26; 3.15; 4.41), <\/span><span style=''>christos<\/span><span lang=ES style=''> generalmente denota el liberador esperado en sentido muy general. Tales usos comunican la impresi\u00f3n de una amplia y anhelante expectativa, sin suponer ninguna figura espec\u00edfica o tema en la esperanza veterotestamentaria. A veces, sin embargo, vemos una nota nacionalista cuando se emplea <\/span><span style=''>christos<\/span><span lang=ES style=''> en relaci\u00f3n con Jes\u00fas en los evangelios, particularmente cuando se le une el t\u00edtulo \u201crey de los jud\u00edos\u201d (Mt. 2.4; 26.68; 27.17, 22; Mr. 12.35; 15.32; Lc. 23.2). Si bien hubo muchas corrientes de expectativa mesi\u00e1nica en la Palestina del ss. I, algunas de las cuales hallan eco en el NT (especialmente el profeta como Mois\u00e9s (v\u00e9ase <b>I<\/b>. a. 2, <etiqueta id=\"#_ftn514\" name=\"_ftnref514\" title=\"\">sup.) que esperaban los jud\u00edos y los samaritanos: v\u00e9ase Jn. 6.14; cf. Mt. <\/etiqueta>21.11; Lc. 7.16; esta expectativa tambi\u00e9n sirve de fondo a Jn. 4.25), la expectativa popular dominante estaba vinculada con un rey como David, con un papel de liberaci\u00f3n pol\u00edtica y conquista, y parece evidente que esta ser\u00eda la idea popular que encerraba el vocablo <\/span><span style=''>christos<\/span><span lang=ES style=''>.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Contra Pelag este fondo es que debemos entender la extraordinaria reticencia de Jes\u00fas a aplicarse a s\u00ed mismo el t\u00edtulo <\/span><span style=''>christos<\/span><span lang=ES style=''>. La \u00fanica vez que vemos que lo hace (aparte de dos pasajes en los que no parece significar m\u00e1s que \u201cyo\u201d, y que probablemente sea un agregado editorial, Mr. 9.41; Mt. 23.10) es cuando habla con la mujer samaritana, a la que le transmitir\u00eda la idea de un profeta como Mois\u00e9s, y no la de un rey jud\u00edo (Jn. 4.25s). En su discusi\u00f3n de la posici\u00f3n del Mes\u00edas en Mr. 12.35\u201337 no reclama expl\u00edcitamente el t\u00edtulo para s\u00ed, sino que su prop\u00f3sito es disociarlo de las connotaciones pol\u00edticas de \u201chijo de David\u201d.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>No es que haya negado que \u00e9l fuese el Mes\u00edas. Su constante acento en el cumplimiento de las esperanzas veterotestamentarias durante su ministerio (* <span style='text-transform:uppercase'>Jesucristo<\/span>, <b>VII.<\/b> <i>b, c<\/i>) seguramente encerraba esta inferencia. Juan el Bautista, al o\u00edr acerca de las obras que realizaba el <\/span><span style=''>christos<\/span><span lang=ES style=''>, mand\u00f3 preguntar si era \u00e9l el \u201cque hab\u00eda de venir\u201d, y Jes\u00fas respondi\u00f3 se\u00f1alando su cumplimiento literal de Is. 35.5s y 61.1, el \u00faltimo de los cuales es un pasaje mesi\u00e1nico evidente (Mt. 11.2\u20135). En Nazaret declar\u00f3 que dicho pasaje se hab\u00eda cumplido \u201choy\u201d (Lc. 4.18ss).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Pero cuando Pedro lo aclam\u00f3 como el <\/span><span style=''>christos<\/span><span lang=ES style=''>, Jes\u00fas orden\u00f3 a sus disc\u00edpulos que guardaran el secreto, y luego les ense\u00f1\u00f3 que su papel era sufrir y ser rechazado, lo que Pedro encontr\u00f3 totalmente incompatible con su idea del mesianismo. El t\u00edtulo que utiliz\u00f3 para impartirles esta ense\u00f1anza no fue <\/span><span style=''>christos<\/span><span lang=ES style=''>, sino \u201cHijo del Hombre\u201d (Mr. 8.29\u201333). Cuando el sumo sacerdote intim\u00f3 a Jes\u00fas a responder si era el <\/span><span style=''>christos<\/span><span lang=ES style=''>, contest\u00f3 afirmativamente (aunque los t\u00e9rminos que emplean Mateo y Lucas sugieren alguna duda sobre la palabra empleada), pero sigui\u00f3 hablando de su papel (como \u201cHijo del Hombre\u201d y no como <\/span><span style=''>christos<\/span><span lang=ES style=''>) como de futura vindicaci\u00f3n y autoridad, y no de poder pol\u00edtico del momento (Mr. 14.61s y pasajes paralelos).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Todo esto indica que la concepci\u00f3n que ten\u00eda Jes\u00fas de su papel mesi\u00e1nico difer\u00eda en tal medida de las connotaciones populares del t\u00edtulo <\/span><span style=''>christos<\/span><span lang=ES style=''> que prefiri\u00f3 evitar su uso. Su misi\u00f3n fue lanzada mediante la declaraci\u00f3n de Dios en su bautismo (Mr. 1.11; * <span style='text-transform:uppercase'>Jesucristo<\/span>, <b>IV<\/b>. <i>b<\/i>), cuyas palabras alud\u00edan a dos pasajes claves del AT, uno de los cuales (Sal. 2.7) se\u00f1alaba su papel como rey mesi\u00e1nico de la l\u00ednea de David, pero el otro (Is. 42.1) indicaba que su papel hab\u00eda de cumplirse por medio de la obediencia, el sufrimiento, y la muerte del *Siervo del Se\u00f1or. Esta declaraci\u00f3n molde\u00f3 claramente la comprensi\u00f3n del propio Jes\u00fas en cuanto a su vocaci\u00f3n mesi\u00e1nica, como puede verse por su cuidadosa selecci\u00f3n de pasajes veterotestamentarios para explicar su misi\u00f3n, entre los que Is. 53, con su expl\u00edcita descripci\u00f3n de un Siervo que sufrir\u00eda y morir\u00eda para redimir a su pueblo, ocupa lugar prominente (* <span style='text-transform:uppercase'>Jesucristo<\/span>, <b>VII<\/b>. <i>g<\/i>). Pero no se aplic\u00f3 a s\u00ed mismo las numerosas predicciones sobre un rey dav\u00eddico (excepto impl\u00edcitamente en Mr. 12.35\u201337, pasaje en el cual su intenci\u00f3n fue restarle importancia a este aspecto de su mesianismo), y evit\u00f3 t\u00edtulos como \u201chijo de David\u201d y \u201crey de Israel\u201d, que otros empleaban para \u00e9l (p. ej. Mr. 10.47s; 15.2; Mt. 12.23; 21.9, 15; Jn. 12.13; 18.33ss) tan sistem\u00e1ticamente como en el caso de <\/span><span style=' '>christos<\/span><span lang=ES style=' '>. La demostraci\u00f3n abiertamente mesi\u00e1nica de la entrada en Jerusal\u00e9n (Mr. 11.1\u201310) fue deliberadamente calculada para traer a la mente la profec\u00eda de Zacar\u00edas acerca de un rey humilde que traer\u00eda la paz y no la guerra (Zac. 9.9s). Pero cuando la exaltada multitud quizo convertirlo en rey del tipo nacionalista m\u00e1s tradicional se escap\u00f3 (Jn. 6.15). Fue solamente despu\u00e9s de su muerte y resurrecci\u00f3n, cuando ya no era posible interpretar su misi\u00f3n como de liberaci\u00f3n pol\u00edtica, que expl\u00edcitamente se refiri\u00f3 a su misi\u00f3n de sufrimiento como la del <\/span><span style=''>christos<\/span><span lang=ES style=''> (Lc. 24.26, 46).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En dos ocasiones significativas, como hemos visto, si bien Jes\u00fas no rechaz\u00f3 la sugerencia de que \u00e9l fuese el <\/span><span style=''>christos<\/span><span lang=ES style=''>, r\u00e1pidamente descart\u00f3 el t\u00edtulo a favor de \u201cHijo del Hombre\u201d. Resulta indiscutible que este fue el t\u00edtulo que eligi\u00f3 para s\u00ed mismo, a la luz de su uso en el NT (41 veces, sin contar los paralelos, en los evangelios sin\u00f3pticos, y doce en Juan, en <i>todos<\/i> los casos en labios del propio Jes\u00fas; sin ning\u00fan uso claro como t\u00edtulo en el resto del NT, excepto en Hch. 7.56). La erudici\u00f3n radicalizada lo niega solamente sobre la base de la eliminaci\u00f3n masiva de los dichos pertinentes como no aut\u00e9nticos. Tambi\u00e9n resulta claro que se aplic\u00f3 este t\u00edtulo a s\u00ed mismo, no s\u00f3lo en relaci\u00f3n con su gloria futura (como podr\u00eda sugerirlo su origen en Dn. 7.13s), sino en su humillaci\u00f3n terrenal, y particularmente en su sufrimiento y muerte. Por ello, es el t\u00e9rmino preferido por \u00e9l, aparentemente, para transmitir toda la amplitud de su vocaci\u00f3n mesi\u00e1nica en la forma en que \u00e9l la conceb\u00eda, que era diferente de la noci\u00f3n popular en cuanto al <\/span><span style=''>christos<\/span><span lang=ES style=''>. Ello se debi\u00f3 a que, aparte del uso especial de \u201cHijo del hombre\u201d en las <i>Similitudes de Enoc<\/i> (probablemente obra aislada, y posiblemente posterior a la \u00e9poca de Jes\u00fas; * <span style='text-transform:uppercase'>Seudoepigr\u00e1ficos<\/span>, <b>I<\/b>), no era de uso corriente como t\u00edtulo mesi\u00e1nico. (Para este punto v\u00e9ase R. T. France, <i>Jesus and the Old Testament<\/i>, 1971, pp. 187s; Dn. 7.13s se interpretaba como profec\u00eda mesi\u00e1nica, pero sin convertir en t\u00edtulo la frase arm. com\u00fan \u201chijo del hombre\u201d.) Jes\u00fas pudo as\u00ed usarla para transmitir su concepci\u00f3n \u00fanica del mesianismo, sin introducir ideas extra\u00f1as ya inherentes al t\u00edtulo, como habr\u00eda ocurrido con <i>christos<\/i><b> <\/b>o \u201chijo de David\u201d. V\u00e9ase, adem\u00e1s, * <span style='text-transform:uppercase'>Jesucristo, T\u00edtulos de<\/span>.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. El libro de Hechos y las ep\u00edstolas<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Como m\u00e9dula de la predicaci\u00f3n cristiana primitiva, seg\u00fan nos la narra el libro de Hechos, hallamos la declaraci\u00f3n de que Jes\u00fas, rechazado y crucificado por los l\u00edderes jud\u00edos, es de hecho el Mes\u00edas. Por cierto que esto se basa en la resurrecci\u00f3n, que finalmente ha vindicado sus pretenciones: \u201cSepa, pues, ciert\u00edsimamente toda la casa de Israel, que a este Jes\u00fas a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Se\u00f1or y Cristo\u201d (Hch. 2.36).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Esta aseveraci\u00f3n era tan improbable a la luz del concepto popular del mesianismo que se prest\u00f3 mucha atenci\u00f3n a las bases escriturales para el rechazo, la muerte, y la resurrecci\u00f3n del Mes\u00edas (p. ej. Hch. 2.25\u201336; 3.20\u201326; 13.27\u201337; 18.28). En esta actividad apolog\u00e9tica y expositiva entre los jud\u00edos, al parccer los cristianos primitivos no tuvieron inhibiciones en cuanto al uso del t\u00e9rmino <i>christos<\/i> en s\u00ed, y aparece frecuentemente en Hechos en este contexto, no como nombre de Jes\u00fas sino como t\u00edtulo en su sentido original de liberador esperado (p. ej. Hch. 2.31, 36; 3.18, 20; 5.42; 9.22; 17.3; 18.5, 28). Lo que durante el ministerio de Jes\u00fas se convirti\u00f3 en t\u00e9rmino equ\u00edvoco ya no pod\u00eda tener, despu\u00e9s de su muerte y resurrecci\u00f3n, connotaciones pol\u00edticas, y fue adoptado entusiastamente por sus seguidores para proclamar ante los jud\u00edos lo que Crisio afirmaba tocante a s\u00ed mismo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Su mensaje no era solamente, ni siquiera principalmente, que Jes\u00fas fue el Mes\u00edas durante su vida en la tierra, sino que ahora, exaltado a la diestra de Dios, hab\u00eda sido coronado como rey mesi\u00e1nico. El Sal. 110.1, al que Jes\u00fas hab\u00eda aludido en esta conexi\u00f3n (Mr. 14.62), es retomado por Pedro en Pentecost\u00e9s (Hch. 2.34\u201336), y se convierte, quiz\u00e1s, en el vers\u00edculo veterotestamentario m\u00e1s citado en el NT. Jes\u00fas no es un rey sentado en el trono de David en Jerusal\u00e9n, sino que, como Se\u00f1or de David, es el que gobierna en un reino eterno y celestial, sentado a la diestra de Dios hasta que todos sus enemigos sean puestos debajo de sus pies. El Mes\u00edas cuya humillaci\u00f3n terrenal contrastaba tan extraordinariamente con el poder pol\u00edtico de la expectativa mesi\u00e1nica popular, trasciende ahora en mucho esa esperanza de un simple reino nacional.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Parecer\u00eda que la triunfante proclamaci\u00f3n de los primeros cristianos, de que, a pesar de las apariencias, Jes\u00fas era efectivamente el <\/span><span style=''>christos<\/span><span lang=ES style=''>, rapidamente dio lugar a un supuesto tan irrefutable de esta verdad en los c\u00edrculos cristianos que <\/span><span style=''>Christos<\/span><span lang=ES style=''>, solo o en combinaci\u00f3n con <\/span><span style=''>I&#275;sous<\/span><span lang=ES style=''>, vino a ser utilizado como nombre de Jes\u00fas, y se lleg\u00f3 a conocer a sus seguidores como <\/span><span style=''>christinoi<\/span><span lang=ES style=''> (Hch. 11.26). Ya en la \u00e9poca de las primeras cartas de Pablo <\/span><span style=''>Christos<\/span><span lang=ES style=''> hab\u00eda dejado de ser un t\u00e9rmino t\u00e9cnico y se hab\u00eda convertido en nombre. Se trataba, sin duda, de un nombre que continu\u00f3 teniendo un profundo significado para los judeocristianos, pero es notable que en los casi 400 usos de <\/span><span style=''>christos<\/span><span lang=ES style=''> en las cartas de Pablo (la mayor parte de las cuales fue escrita, naturalmente, para iglesias predominantemente gentiles) s\u00f3lo encontramos un caso claro de su uso en el sentido t\u00e9cnico original (Ro. 9.5, significativamente en un pasaje que discute la cuesti\u00f3n de los jud\u00edos). Lo mismo ocurre, si bien de manera menos extraordinaria, en las otras cartas neotestamentarias, aunque 1 P. 1.11 utiliza <\/span><span style=''>christos<\/span><span lang=ES style=''> para el Mes\u00edas de la profec\u00eda veteratestamentana, y 1 Jn. 2.22; 5.1 muestra que el problema de si Jes\u00fas era el <\/span><span style='font-family: \"Charis SIL\"'>christos<\/span><span lang=ES style=''> se manten\u00eda vigente (aunque ahora en un sentido diferente, probablemente, en el enfrentamiento con los gn\u00f3sticos y no con los jud\u00edos).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Pero si el sentido t\u00e9cnico de <\/span><span style=''>christos<\/span><i><span style=''> <\/span><\/i><span lang=ES style=''>fue r\u00e1pidamente eclipsado por su empleo como nombre personal, no quiere decir que la iglesia perdi\u00f3 inter\u00e9s en la cuesti\u00f3n del cumplimiento de las expectativas veterotestamentarias en Jes\u00fas. Pablo hizo notar que los elementos b\u00e1sicos de la obra de Jes\u00fas se llevaron a las \u201cconforme a las Escrituras\u201d (1 Co. 15.3s). Este \u00e9nfasis no s\u00f3lo resultaba necesario para una predicaci\u00f3n efectiva a los jud\u00edos, sino que evidentemente era de sumo inter\u00e9s para los cristianos mismos; bas\u00e1ndose en la propia aseveraci\u00f3n de que Jes\u00fas \u201cles declaraba en todas las Escrituras lo que de \u00e9l dec\u00edan\u201d (Lc. 24.27), siguieron buscando en el AT los pasajes que arrojaban luz sobre el papel del Mes\u00edas. Empezando con los sermones de Hch. 2, 7 y 13, continuaron reuniendo colecciones de textos pertinentes (p. ej. Ro. 10.5\u201321; 15.9\u201312; He. 1.5\u201313; 2.6\u201313, etc.), y explorando temas veterotestamentarios que apuntaban hacia el ministerio de Jes\u00fas (p. ej. el tema de la *\u201cpiedra\u201d, que aparece vez tras vez, o del sacerdocio de *Melquisedec del Sal. 110.4, que tanto rico material ofreci\u00f3 al autor de la Ep\u00edstola a los Hebreos, 5.5\u201310; 7.1\u201328). V\u00e9ase, adem\u00e1s, * <span style='text-transform:uppercase'>Citas<\/span>.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Hebreos, en particular, si bien hace escaso uso del t\u00edtulo <\/span><span style=''>christos<\/span><span lang=ES style=''>, consiste en buena medida en una amplia exposici\u00f3n de temas veterotestamentarios y su cumplimiento en Jes\u00fas, que ha venido a inaugurar el nuevo pacto y proporcionar la verdadera realidad de la que los rasgos de la dispensaci\u00f3n veterotestamentaria eran s\u00f3lo sombras.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>De modo que si el t\u00e9rmino <\/span><span style=''>christos<\/span><span lang=ES style=''> tendi\u00f3 a ser usado, cada vez m\u00e1s, simplemente como nombre de Jes\u00fas, el hecho de que Jes\u00fas fuera aquel por cuyo intermedio Dios se encontraba ahora llevando a cabo su plan salv\u00edfico, tan largamente prometido, sigui\u00f3 gozando de primordial importancia en el pensamiento de los cristianos primitivos, cuando los escritores neotestamentarios pasaron de la simple aseveraci\u00f3n del hecho mesi\u00e1nico de Jes\u00fas a explorar m\u00e1s y m\u00e1s profundamente el contenido y el significado de esa obra salv\u00edfica.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> \u00b0S. Mowinckel, <i>El que ha de venir<\/i>, 1975; \u00b0R H. Fuller, <i>Fundamentos de cristolog\u00eda neotestamentaria<\/i>, 1979; \u00b0O. Culmann, <i>Cristolog\u00eda del Nuevo Testamento<\/i>, 1965 (<etiqueta id=\"#_ftn515\" name=\"_ftnref515\" title=\"\">esp. cap(s). 5); R. Schnackenburg, \u201cCristolog\u00eda del Nuevo Testamento\u201d, <\/etiqueta><i>Mysterium salutis<\/i>, 1980, t(t). III; C. Duquoc, <i>Cristolog\u00eda <\/i>, 1974; R. Guardini, La imagen de Jes\u00fas, el Cristo, en el Nuevo Testamento, 1960; K. H. Rengstorf, \u201cJesucristo\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn516\" name=\"_ftnref516\" title=\"\"><i>\u00b0DTNT<\/i><\/etiqueta>, t(t). II, pp. 377\u2013389; G. Bornkamm, <i>Jes\u00fas de Nazaret<\/i>, 1975; K. H. Schelkle, <i>Teolog\u00eda del Nuevo Testamento,<\/i> 1977, t(t). II. pp. 275\u2013286.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>W. Manson, <i>Jesus the Messiah<\/i>, 1943; T. W. Manson, <i>The Servant-Messiah<\/i>, 1953; V. Tavlor, <i>The Names of Jesus,<\/i> 1953; <etiqueta id=\"#_ftn517\" name=\"_ftnref517\" title=\"\">id., <\/etiqueta><i>The Person of Christ in New Testament Teaching<\/i>, 1958; O. Cullmann, <i>The Christology of the New Testament<\/i>, 1959 (esp. cap(s). 5); R. H. Fuller, <i>The Foundations of New Testament Christology<\/i>, 1965; F. Hahn, <i>The Titles of Jesus in Christology<\/i>, 1969; F. F. Bruce, <i>This is That<\/i>, 1968; R. N. Longenecker, <i>The Christology of Early Jewish Christianity<\/i>, 1970; G. E. Ladd, <i>A Theology of the New Testament,<\/i> 1974, pp. 135ss, 328ss, 408ss.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn518\" name=\"_ftnref518\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>R.T.F.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">(O Messias)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La forma griega Messias es una transliteraci\u00f3n de la hebrea, Messiah, \u201cel ungido\u201d. La palabra aparece s\u00f3lo dos veces respecto del pr\u00edncipe prometido (Daniel, 9, 26; Salmos, 2, 2); aun as\u00ed, cuando se buscaba un nombre para el prometido, que fuera a la vez Rey y Salvador, era natural emplear este sin\u00f3nimo para el t\u00edtulo real, que denotara a la vez la dignidad real del Rey y su relaci\u00f3n con Dios. El t\u00edtulo completo \u201cUngido de Yahveh\u201d aparece en varios pasajes de los Salmos de Salom\u00f3n y del Apocalipsis de Baruch, pero la forma abreviada, \u201cUngido\u201d o \u201cel Ungido\u201d, era de uso com\u00fan. Cuando se usaba sin el art\u00edculo parec\u00eda ser un nombre propio. La palabra Christos aparece as\u00ed en varios pasajes de los Evangelios. Esto, sin embargo, no prueba que la palabra fuera generalmente usada as\u00ed en esa \u00e9poca. En el Talmud palestino la forma con el art\u00edculo es casi universal, mientras que el uso com\u00fan en el Talmud babilonio sin el art\u00edculo no es un argumento suficiente por antig\u00fcedad que pruebe que en la \u00e9poca de Cristo fuera considerado como un nombre propio. En el presente art\u00edculo se pretende:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">I, dar un esbozo de las declaraciones prof\u00e9ticas referentes al Mes\u00edas;<br \/>\nII, mostrar el desarrollo de las ideas prof\u00e9ticas en el Juda\u00edsmo tard\u00edo; y<br \/>\nIII, mostrar c\u00f3mo Cristo reivindic\u00f3 su derecho a este t\u00edtulo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>I. EL MES\u00cdAS DE LAS PROFEC\u00cdAS<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las profec\u00edas m\u00e1s antiguas a Abraham e Isaac (G\u00e9nesis, 18, 17-19; 26, 4-5) hablan meramente de la salvaci\u00f3n que vendr\u00e1 a trav\u00e9s de su descendencia. M\u00e1s tarde la dignidad real del libertador prometido se convierte en la caracter\u00edstica m\u00e1s destacada. Se le describe como un rey de la estirpe de Jacob (N\u00fameros, 24, 19), de Jud\u00e1 (G\u00e9nesis, 49, 10: \u201cEl cetro no se ir\u00e1 de Jud\u00e1 hasta que venga aqu\u00e9l a quien est\u00e1 reservado\u201d), y de David (II Reyes, 7, 11-16). Est\u00e1 suficientemente establecido que este \u00faltimo pasaje se refiere al menos caracter\u00edsticamente al Mes\u00edas. Su reino ser\u00e1 eterno (II Reyes, 7, 13), su dominio sin l\u00edmites (Salmo 71, 8); todas las naciones le servir\u00e1n (Salmo 71, 11). En el tipo de profec\u00eda que estamos analizando el \u00e9nfasis est\u00e1 en su posici\u00f3n como h\u00e9roe nacional. Es a Israel y a Jud\u00e1 a los que traer\u00e1 la salvaci\u00f3n(Jerem\u00edas, 23, 6), triunfando de sus enemigos por la fuerza de las armas (cf. el rey guerrero del Salmo 45). Incluso en la segunda parte de Isa\u00edas hay pasajes (vg. 61, 5-8) en la que las dem\u00e1s naciones son consideradas formando parte del reino m\u00e1s bien como siervas que como herederas, mientras que la funci\u00f3n del Mes\u00edas es elevar a Jerusal\u00e9n a su gloria y poner los cimientos de una teocracia israelita.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero en esta parte de Isa\u00edas tambi\u00e9n aparece la espl\u00e9ndida concepci\u00f3n del Mes\u00edas como Siervo de Yahveh. Es una flecha elegida, su boca como una espada afilada. El Esp\u00edritu del Se\u00f1or se expresa en \u00c9l, y su palabra es puesta en su boca (42,1; 49, 1 y s.). El instrumento de su poder es la revelaci\u00f3n de Yahveh. Las naciones atienden su ense\u00f1anza; es la luz de los gentiles (42, 6). Establece su reino no mediante la manifestaci\u00f3n de un poder material, sino mediante la mansedumbre y el sufrimiento, por obediencia al mandato de Dios de sacrificar su vida por la salvaci\u00f3n de muchos. \u201cSi sacrifica su vida por el pecado, ver\u00e1 una posteridad y prolongar\u00e1 sus d\u00edas\u201d (53, 10); \u201cPor eso le dar\u00e9 su parte entre los grandes y con poderosos repartir\u00e1 despojos, porque indefenso se entreg\u00f3 a la muerte y con los rebeldes fue contado\u201d (53,12). Su reino consistir\u00e1 en la multitud redimida por su satisfacci\u00f3n vicaria, una satisfacci\u00f3n no limitada a una raza o tiempo sino ofrecida por la redenci\u00f3n de todos por igual. (Para la aplicaci\u00f3n mesi\u00e1nica de estos pasajes, especialmente Isa\u00edas 52, 13 a 53, cf. Condamin o Knabenbauer, in loc.).Sin embargo, pese al uso que hace Justino del \u00faltimo pasaje mencionado en \u201cDial. Cum Tryphone\u201d, 89, ser\u00eda temerario afirmar que su referencia al Mes\u00edas era en absoluto comprendida generalmente entre los jud\u00edos. En virtud de sus funciones prof\u00e9tica y sacerdotal el t\u00edtulo de \u201cel Ungido\u201d pertenec\u00eda naturalmente al prometido. El sacerdote mesi\u00e1nico se describe por David en el Salmo 109, con referencia a G\u00e9nesis, 14, 14-20. Que este salmo era generalmente interpretado en un sentido mesi\u00e1nico no se discute, mientras que el consenso universal de los Padres pone el asunto fuera de cuesti\u00f3n para los cat\u00f3licos. En lo que respecta a su autor\u00eda dav\u00eddica, los argumentos que la impugnan no merecen garant\u00eda para un abandono de la opini\u00f3n tradicional. Que por el profeta descrito en Deuteronomio, 18, 15-22, se entendi\u00f3 tambi\u00e9n, al menos al comienzo de nuestra era, al Mes\u00edas est\u00e1 claro por la apelaci\u00f3n a su don de profec\u00eda hecha por el pseudo-Mes\u00edas Theudas (cf. Josefo, \u201cAntiq.\u201d. XX, v, 1) y por el uso hecho del pasaje por San Pedro en Hechos 3, 22-23. Especial importancia se concede a la descripci\u00f3n prof\u00e9tica del Mes\u00edas contenida en Daniel, 7, la gran obra del Juda\u00edsmo tard\u00edo, por su suprema influencia sobre una rama del desarrollo posterior de la doctrina mesi\u00e1nica. En ella el Mes\u00edas es descrito como \u201csemejante a un Hijo de Hombre\u201d, apareciendo a la derecha de Yahveh en las nubes del cielo, inaugurando la edad nueva, no por una victoria nacional o por una satisfacci\u00f3n vicaria, sino por ejercer el derecho divino de juzgar al mundo entero. As\u00ed, el \u00e9nfasis se pone en la responsabilidad personal del individuo. La consumaci\u00f3n no es una superioridad terrena del pueblo elegido, compartida o no con las dem\u00e1s naciones, sino una reivindicaci\u00f3n de lo santo mediante el juicio solemne de Yahveh y su Ungido. En esta profec\u00eda se basan principalmente las diversas obras apocal\u00edpticas que jugaron una parte tan destacada en la vida religiosa de los jud\u00edos durante los dos \u00faltimos siglos antes de Cristo. Junto a todas estas profec\u00edas que hablaban del establecimiento de un reino bajo el dominio de un legado de nombramiento divino, estaba la serie que predec\u00eda el gobierno futuro del propio Yahveh. De estas se puede tomar como ejemplo a Is., 40: \u201cClama con voz poderosa, alegre mensajero para Jerusal\u00e9n, clama sin miedo. Di a las ciudades de Jud\u00e1: Ah\u00ed est\u00e1 vuestro Dios. Ah\u00ed viene el Se\u00f1or Yahveh con poder, y su brazo lo sojuzga todo.\u201d La conciliaci\u00f3n de estas dos series de profec\u00edas se presenta a los jud\u00edos en los pasajes \u2013 notablemente Sal., 2 e Is., 7-11 \u2013 que predicen claramente la divinidad del legado prometido. \u201cSe llamar\u00e1 Admirable Consejero, Dios Poderoso, Padre Eterno, Pr\u00edncipe de la Paz\u201d \u2013 t\u00edtulos todos usados en otros lugares por el propio Yahveh (cf. Davidson, \u201cO.T. Prophecy\u201d, p. 367). Pero parece haber habido poca comprensi\u00f3n de la relaci\u00f3n entre estas dos series de profec\u00edas hasta que la plena luz del designio cristiano revel\u00f3 su conciliaci\u00f3n en el misterio de la Encarnaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>II. DOCTRINA MESI\u00c1NICA EN EL JUDA\u00cdSMO TARD\u00cdO<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Ver tambi\u00e9n AP\u00d3CRIFOS) Dos ramas bastante distintas y paralelas son discernibles en el desarrollo posterior de la doctrina mesi\u00e1nica entre los jud\u00edos, seg\u00fan que los autores se adhieran a un ideal nacional, basado en la interpretaci\u00f3n literal de las profec\u00edas m\u00e1s antiguas, o a un ideal apocal\u00edptico, basado principalmente en Daniel. El ideal nacional esperaba el establecimiento del reino de Dios en la tierra bajo el Hijo de David, la conquista y subyugaci\u00f3n de los paganos, la reconstrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n y del Templo, y la reuni\u00f3n de los dispersos. El ideal apocal\u00edptico trazaba una distinci\u00f3n definida entre aion outos y aion mellon. La edad futura deb\u00eda comenzar por el juicio divino de la humanidad precedida por la resurrecci\u00f3n de los muertos. El Mes\u00edas, que exist\u00eda desde el comienzo del mundo, aparecer\u00eda en su consumaci\u00f3n, y entonces se manifestar\u00eda tambi\u00e9n la Jerusal\u00e9n celestial que ser\u00eda la morada de los bienaventurados.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Ideal nacional<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El ideal nacional es el del farise\u00edsmo oficial. As\u00ed, en el Talmud no hay rastro del ideal apocal\u00edptico. Los escribas se ocupaban principalmente de la Ley, pero junto a esto estaba el desarrollo de la esperanza en la manifestaci\u00f3n final del Reino de Dios en la tierra. La influencia farisaica es visible en los vers\u00edculos 573-808 de Sibyl. III, que describen las esperanzas nacionales de los jud\u00edos. No se mencionan un juicio final, una felicidad futura, o una recompensa. Se predicen muchos prodigios de las guerras mesi\u00e1nicas que traer\u00e1 la consumaci\u00f3n \u2013antorchas encendidas cayendo del cielo, oscurecimiento del sol, ca\u00edda de meteoros \u2013 pero todas tienen por fin un estado de prosperidad terrenal. El Mes\u00edas, que viene de Oriente, domina todo, un h\u00e9roe nacional triunfante. Similar a \u00e9sta es la obra llamada los Salmos de Salom\u00f3n, escrita probablemente hacia el a\u00f1o 40 antes de Cristo. Es en realidad la protesta del farise\u00edsmo contra sus enemigos, los \u00faltimos Asmoneos. Los fariseos ve\u00edan que la observancia de la ley no era un baluarte suficiente contra los enemigos de Israel, y, como sus principios no les permit\u00edan reconocer en la jerarqu\u00eda secularizada la soluci\u00f3n prometida a sus problemas, pensaban en la intervenci\u00f3n milagrosa de Dios por mediaci\u00f3n de un Mes\u00edas dav\u00eddico. El Salmo 17 describe su gobierno: Va a conquistar a los paganos, a sacarlos de su tierra, a no permitir ninguna injusticia entre ellos; su confianza no est\u00e1 puesta en los ej\u00e9rcitos sino en Dios; con la espada de su boca va a matar a los malvados. De fecha anterior tenemos la descripci\u00f3n de las glorias finales de la ciudad santa en Tob\u00edas (c. 14), donde, tanto como en el Eclesi\u00e1stico, hay evidencia de la constante esperanza en la reuni\u00f3n futura de la Di\u00e1spora. Estas mismas ideas nacionalistas reaparecen con un sistema muy desarrollado de escatolog\u00eda en las obras apocal\u00edpticas escritas tras la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n, a las que nos referimos m\u00e1s abajo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Ideal apocal\u00edptico<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La posici\u00f3n de los autores apocal\u00edpticos en lo que respecta a la vida religiosa de los jud\u00edos se ha discutido intensamente. Aunque ten\u00edan poca influencia en Jerusal\u00e9n, la plaza fuerte del rabinismo, probablemente tanto influ\u00edan como reflejaban el sentimiento religioso del resto del mundo jud\u00edo. As\u00ed, el ideal apocal\u00edptico del Mes\u00edas parecer\u00eda no ser el sentimiento de unos pocos entusiastas, sino expresar las verdaderas esperanzas de una parte considerable del pueblo. Antes del renacimiento asmoneo Israel casi hab\u00eda dejado de ser una naci\u00f3n, y as\u00ed la esperanza de un Mes\u00edas nacional se hab\u00eda desarrollado muy d\u00e9bilmente. Por consiguiente, en los escritos apocal\u00edpticos m\u00e1s primitivos, no se dice nada del Mes\u00edas. En la primera parte del Libro de Enoch (i-xxxvi) tenemos un ejemplo de una tal obra. No es la venida de un pr\u00edncipe humano, sino el descenso de Dios sobre el Sina\u00ed para juzgar al mundo lo que divide todos los tiempos en dos \u00e9pocas. Los justos recibir\u00e1n el don de sabidur\u00eda y se volver\u00e1n sin pecado. Se alimentar\u00e1n del \u00e1rbol de la vida y disfrutar\u00e1n de un espacio de tiempo m\u00e1s largo que el de los patriarcas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las victorias de los Macabeos elevaron el sentimiento tanto nacional como religioso. Los autores de los primeros tiempos asmoneos, que buscaban revivir las antiguas glorias de su raza, ya no pudieron ignorar la esperanza de un Mes\u00edas personal que gobernara el reino de la nueva era. Surgi\u00f3 el problema de c\u00f3mo relacionar a sus liberadores actuales, de la tribu de Lev\u00ed, con el Mes\u00edas que ser\u00eda de la tribu de Jud\u00e1. Esto se respondi\u00f3 considerando la \u00e9poca contempor\u00e1nea como meramente el comienzo de la edad mesi\u00e1nica. Las obras apocal\u00edpticas del periodo son el Libro de los Jubileos, el Testamento de los Doce Patriarcas, y la Visi\u00f3n de las Semanas de Enoch. En el Libro de los Jubileos las promesas hechas a Lev\u00ed, y cumplidas en los reyes-sacerdotes asmoneos, ocultan las hechas a Jud\u00e1. El Mes\u00edas no es sino una vaga figura, y se pone poco \u00e9nfasis en el juicio. El Testamento de los Doce Patriarcas es una obra compuesta de partes diferentes. La parte b\u00e1sica, notoria por su glorificaci\u00f3n del sacerdocio, data de antes del 100 antes de Cristo; hay, sin embargo, adiciones jud\u00edas posteriores, hostiles en tono al sacerdocio, y numerosas interpolaciones cristianas. Se ha suscitado la controversia respecto a la figura principal de esta obra. Seg\u00fan Charles (Testamentos de los Doce Patriarcas, p. xcviii) se retrata como Mes\u00edas a un hijo de Lev\u00ed que lleva a cabo todos los ideales espirituales supremos del Salvador cristiano. Lagrange, por otro lado (Le Messianisme chez les Juifs, pp. 69 y ss.) insiste en que, en cuanto sea \u00e9ste el caso, el retrato es el resultado de interpolaciones cristianas; si se quitan \u00e9stas, queda s\u00f3lo una alabanza de la parte jugada por Lev\u00ed, en la persona de los Asmoneos, como instrumento de la liberaci\u00f3n nacional y religiosa. Un ejemplo notorio de esto es Test. Lev., Sal.xviii. Mientras que Charles dice que esto atribuye las caracter\u00edsticas mesi\u00e1nicas a los Levitas, Lagrange y Bousset niegan que sea mesi\u00e1nico en absoluto. Aparte de las interpolaciones es meramente un elogio natural al nuevo sacerdocio real. En realidad no hay duda de la preeminencia de Lev\u00ed; se le compara con el sol y a Jud\u00e1 con la luna. Pero de hecho hay una descripci\u00f3n de un Mes\u00edas que desciende de Jud\u00e1 en Test Jud., Sal. xxiv, cuyos elementos originales pertenecen a la parte b\u00e1sica del libro. Tambi\u00e9n aparece en el Testamento de Jos\u00e9, aunque el pasaje se expresa en una forma aleg\u00f3rica, dif\u00edcil de seguir. La Visi\u00f3n de las Semanas de Enoch, que data probablemente del mismo periodo, difiere de la \u00faltima obra mencionada principalmente por su insistencia en el juicio, o m\u00e1s bien juicios, a los que se dedican tres de las diez semanas del mundo. Los tiempos mesi\u00e1nicos se abren de nuevo con la prosperidad de los d\u00edas asmoneos, y se desarrollan hasta la fundaci\u00f3n del Reino de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">As\u00ed los triunfos asmoneos hab\u00edan producido una escatolog\u00eda en la que figuraba un Mes\u00edas personal, mientras que el presente se glorificaba como el comienzo de los d\u00edas de mesi\u00e1nicas bienaventuranzas. Gradualmente, sin embargo, surgieron los ideales nacional y apocal\u00edptico. El Apocalipsis de Baruch, escrito probablemente como imitaci\u00f3n, contiene un retrato similar del Mes\u00edas. Este sistema de escatolog\u00eda encuentra reflejo tambi\u00e9n en el milenarismo de ciertos autores cristianos primitivos. Trasladado a la segunda venida del Mes\u00edas, tenemos el reino de paz y santidad en la tierra durante mil a\u00f1os antes de que los justos sean transportados a su morada eterna en el cielo (cf. Pap\u00edas en Eusebio, \u201cHist. eccl.\u201d, III, xxxix).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>III. LA REIVINDICACI\u00d3N DE LA DIGNIDAD MESI\u00c1NICA POR CRISTO<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este punto puede tratarse bajo dos encabezamientos (a) la afirmaci\u00f3n expl\u00edcita de Cristo de ser el Mes\u00edas, y (b) la afirmaci\u00f3n impl\u00edcita mostrada en sus palabras y acciones a lo largo de su vida.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Afirmaci\u00f3n expl\u00edcita de Cristo de ser el Mes\u00edas<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Bajo este encabezamiento podemos considerar la confesi\u00f3n de Pedro en Mateo, 16 y las palabras de Cristo ante sus jueces. Estos acontecimientos implican, por supuesto, mucho m\u00e1s que una mera pretensi\u00f3n de mesianidad; tomados en su contexto, constituyen una afirmaci\u00f3n de filiaci\u00f3n divina. Las palabras de Cristo a San Pedro son demasiado claras para necesitar ning\u00fan comentario. El silencio de los otros Sin\u00f3pticos respecto a algunos detalles del incidente tienen que ver m\u00e1s bien con la prueba de la Divinidad que con la de las pretensiones mesi\u00e1nicas de este pasaje. En lo que respecta a la afirmaci\u00f3n de Cristo ante el Sanedr\u00edn y Pilatos, puede parecer por las narraciones de Mateo y Lucas que al principio reh\u00fasa una respuesta directa a la pregunta del sumo sacerdote: \u201c\u00bfEres t\u00fa el Cristo?\u201d Pero aunque la respuesta que se da sea meramente as su eipas (t\u00fa lo has dicho), aun as\u00ed la registrada por San Marcos, ego eimi (Lo soy) muestra claramente c\u00f3mo se entendi\u00f3 la respuesta por los jud\u00edos. Dalman (Palabras de Jes\u00fas, pp. 309 y ss.) da ejemplos de la literatura jud\u00eda en los que la expresi\u00f3n \u201ct\u00fa lo has dicho\u201d, es equivalente a \u201cest\u00e1s en lo cierto\u201d; su comentario es que Jes\u00fas utiliz\u00f3 las palabras como un asentimiento de hecho, pero como mostrando que prestaba relativamente poca importancia a esta declaraci\u00f3n. No es irrazonable esto, pues la pretensi\u00f3n mesi\u00e1nica se hunde en la insignificancia junto a la pretensi\u00f3n de la Divinidad que le sigue inmediatamente, y provoca en el sumo sacerdote la horrorizada acusaci\u00f3n de blasfemia. Fue esto lo que dio un pretexto al Sanedr\u00edn, que la pretensi\u00f3n mesi\u00e1nica por s\u00ed sola no habr\u00eda dado, para la sentencia de muerte. Ante Pilatos, por otro lado, fue meramente la afirmaci\u00f3n de su dignidad real la que dio pie a su condena.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>La afirmaci\u00f3n impl\u00edcita de Cristo mostrada en sus palabras y acciones a lo largo de su vida<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es en su manera continua de actuar m\u00e1s que en ninguna afirmaci\u00f3n espec\u00edfica en lo que vemos m\u00e1s claramente la reivindicaci\u00f3n de su dignidad por Cristo. Al comienzo de su vida p\u00fablica (Lucas, 4, 18) se aplica a S\u00ed mismo en la sinagoga de Nazaret las palabras relativas al Siervo de Yahveh en Isa\u00edas, 61,1. Es a \u00c9l a quien David llamaba en esp\u00edritu \u201c \u00a1Se\u00f1or!\u201d. Pretend\u00eda juzgar al mundo y perdonar los pecados. Era superior a la Ley, el Se\u00f1or del S\u00e1bado, el Due\u00f1o del Templo. En su propio nombre, por la palabra de su boca, limpiaba a los leprosos, calmaba el mar, resucitaba a los muertos. Sus disc\u00edpulos deben dar por bueno perderlo todo solamente por disfrutar el privilegio de seguirle. Los jud\u00edos, aunque sin poder ver todas estas cosas impl\u00edcitas, una dignidad y poder no inferiores a los del propio Yahveh, no pod\u00edan sino percibir que quien as\u00ed actuaba era al menos el representante divinamente acreditado de Yahveh. En relaci\u00f3n con esto podemos considerar el t\u00edtulo que Cristo se daba a S\u00ed mismo, \u201cHijo del Hombre\u201d. No tenemos evidencia de que este fuera entonces considerado habitualmente como un t\u00edtulo mesi\u00e1nico. Alguna duda respecto a su significado en las mentes de los oyentes de Cristo se muestra posiblemente en Juan, 12, 34: \u201c\u00bfQui\u00e9n es este Hijo del Hombre?\u201dLos jud\u00edos, aunque viendo indudablemente en Daniel, 7 un retrato del Mes\u00edas, probablemente fracasaron en absoluto en reconocer en estas palabras un t\u00edtulo. Esto es lo m\u00e1s probable por el hecho de que, aunque este pasaje ejerci\u00f3 gran influencia entre los apocal\u00edpticos, el t\u00edtulo \u201cHijo del Hombre\u201d no aparece en sus escritos excepto en pasajes de dudosa autenticidad. Ahora bien, Cristo no utiliza meramente el nombre, sino que reclama el derecho a juzgar al mundo (Mt., 25, 31-46), que es la caracter\u00edstica m\u00e1s destacada del Mes\u00edas de Daniel. Una doble raz\u00f3n le llevar\u00eda a asumir esta designaci\u00f3n particular: que pod\u00eda hablar de S\u00ed mismo como Mes\u00edas sin hacer notoria su afirmaci\u00f3n a los poderes gobernantes hasta que llegara el momento de su clara reivindicaci\u00f3n, y que, en cuanto fuera posible, impedir\u00eda que el pueblo le asignara su propia noci\u00f3n material del reino dav\u00eddico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No refiri\u00f3 su afirmaci\u00f3n de la dignidad al futuro. No dijo: \u201cSer\u00e9 el Mes\u00edas\u201d, sino \u201cSoy el Mes\u00edas\u201d.As\u00ed, aparte de su respuesta a Caif\u00e1s y su aprobaci\u00f3n de la afirmaci\u00f3n de Pedro de su car\u00e1cter mesi\u00e1nico presente, tenemos en Mateo, 11, 5, la circunspecta pero clara respuesta a la pregunta de los disc\u00edpulos del Bautista: \u201c\u00bfEres t\u00fa ho erchomenos?\u201d En San Juan la evidencia es abundante. No hay cuesti\u00f3n de una dignidad futura en sus palabras a la samaritana (Juan, 4) o al ciego de nacimiento (9, 5), pues estaba ya realizando la obra predicha del Mes\u00edas. Aunque s\u00f3lo como un grano de mostaza, el Reino de Dios ya estaba establecido en la tierra; \u00c9l hab\u00eda comenzado ya la obra del Siervo de Yahveh, de predicar, de sufrir, de salvar a los hombres. La consumaci\u00f3n de su tarea y el gobierno glorioso sobre el Reino estaban de hecho a\u00fan en el futuro, pero estos eran la culminaci\u00f3n, no los \u00fanicos constituyentes, de la dignidad mesi\u00e1nica. Para los que, antes del designio cristiano, buscaban interpretar las antiguas profec\u00edas, un solo aspecto del Mes\u00edas bastaba para dar la visi\u00f3n de conjunto. Nosotros, a la luz de la revelaci\u00f3n cristiana, vemos realizado y armonizado en Nuestro Se\u00f1or todas las contradictorias esperanzas mesi\u00e1nicas, todas las visiones de los profetas. Es a la vez el Siervo que sufre y el rey dav\u00eddico, el Juez de la humanidad y su Salvador, el verdadero Hijo del Hombre y Dios con nosotros. En \u00c9l se conjura la iniquidad de todos nosotros, y en \u00c9l, como Dios encarnado, reside el Esp\u00edritu de Yahveh, el esp\u00edritu de Sabidur\u00eda y Comprensi\u00f3n, el Esp\u00edritu de Consejo y Fortaleza, el Esp\u00edritu de Conocimiento y Piedad, y el Temor del Se\u00f1or.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">L.W. GEDDES\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Transcrito por Donald J. Boon\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Francisco V\u00e1zquez\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Cristo, Ungido Dan 9:26 despu\u00e9s de las .. se quitar\u00e1 la vida al M Joh 1:41 dijo: Hemos hallado al M (que traducido 4:25 Mes\u00ed\u00adas (heb. M\u00e2sh\u00eeaj [del verbo m\u00e2shaj, \u00abungir\u00bb], \u00abungido\u00bb; gr. Mess\u00ed\u00adas, transliteraci\u00f3n de la forma heb. o del aram. mesh\u00eej\u00e2). 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