{"id":3250,"date":"2016-02-04T23:45:46","date_gmt":"2016-02-05T04:45:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mundo\/"},"modified":"2016-02-04T23:45:46","modified_gmt":"2016-02-05T04:45:46","slug":"mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mundo\/","title":{"rendered":"MUNDO"},"content":{"rendered":"<p>v. Tierra<br \/>\n1Ch 16:30 el m ser\u00e1 a\u00fan establecido, para que<br \/>\nPsa 19:4 hasta el extremo del m sus palabras<br \/>\nPsa 50:12 a ti; porque m\u00edo es el m y su plenitud<br \/>\nPsa 93:1; 96:10<\/p>\n<hr>\n<p>Mundo    (heb. generalmente t\u00eab\u00eal, \u00abel mundo habitable\u00bb; gr. generalmente aion, \u00abedad\u00bb, \u00abtiempo\u00bb, \u00abe\u00f3n\u00bb, \u00abmundo\u00bb; tambi\u00e9n k\u00f3smos, literalmente \u00abadorno\u00bb, y de all\u00ed\u00ad \u00abmundo\u00bb, que denota a veces la humanidad, o el planeta o la Tierra, y a veces la suma total de todo lo que  hay aqu\u00ed\u00ad y ahora, \u00abel universo [ordenado]\u00bb, oikoum\u00e9n&#8217;, \u00abla tierra habitada\u00bb, \u00abhumanidad\u00bb, \u00abel mundo civilizado\u00bb, especialmente el Imperio Romano).  Hablando en general, el mundo conocido en tiempos b\u00ed\u00adblicos estaba limitado a las tierras que rodeaban el Mar Mediterr\u00e1neo, el  Mar Negro, el Golfo P\u00e9rsico y el Mar Rojo.  En \u00e9pocas anteriores del AT, a una regi\u00f3n de un radio aproximado de 1.200 km desde Palestina, que inclu\u00ed\u00ada los valles del Eufrates y del Nilo, junto con Siria y Palestina.  Con el transcurso de los siglos el horizonte gradualmente se extendi\u00f3 hasta abarcar lo que hoy se conoce como el Cercano Oriente, el norte de \u00ed\u0081frica y el sur de Europa, regi\u00f3n que tiene 816 por centro el Mar Mediterr\u00e1neo (literalmente, \u00abmedio de la tierra\u00bb, \u00abinterior\u00bb).  En su mayor amplitud, de este a oeste, el mundo conocido del AT se extend\u00ed\u00ada desde la India (Est 1:1) en el este, hasta la tierra de Tarsis (Jon 1:3) en el oeste; y desde Escitia al norte (Col 3:11; cf Eze 39:1), hasta Etiop\u00ed\u00ada al sur (Est 1:1), una distancia de unos 2.400 km de norte a sur.  Por el tiempo del NT las fronteras del Imperio Romano inclu\u00ed\u00adan parte de las Islas Brit\u00e1nicas y Alemania.  Hab\u00ed\u00ada un conocimiento limitado de regiones m\u00e1s all\u00e1 de estos l\u00ed\u00admites, porque hab\u00ed\u00ada poco contacto con ellas.  Las palabras que el NT usa para \u00abmundo\u00bb son: aion, \u00absiglo\u00bb, que lo considera desde el punto de vista del tiempo (Mat 12:32; 13:22;  24:3; Mar 4:19; etc.), y se traduce por \u00abmundo\u00bb en Mat 28:20; por otro lado, k\u00f3smos, el mundo desde el punto de vista de su ordenamiento en el espacio (Mat 4:8; Rom 1:8, 20;  etc.). En el NT, k\u00f3smos a menudo tambi\u00e9n representa una multitud imp\u00ed\u00ada, extra\u00f1a y hostil a Dios (1 Joh 2:15). Oikoum\u00e9n&#8217; se refiere espec\u00ed\u00adficamente al \u00abmundo habitado\u00bb; es decir, desde el punto de vista de su adecuaci\u00f3n como hogar para la raza humana; a veces la misma raza humana (Mat 24:14; Luk 2:1; Act 11:28; etc.); y a menudo a la civilizaci\u00f3n greco-romana como diferente de las regiones de los b\u00e1rbaros, m\u00e1s all\u00e1 de sus fronteras.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>no existe un t\u00e9rmino en el A. T. hebreo para designar el m., el cosmos. El t\u00e9rmino griego K\u00f3smos aparece en los escritos tard\u00ed\u00ados en griego, en la Sabidur\u00ed\u00ada, en Macabeos. Para significar el m. se encuentra en el A. T. la palabra \u2020\u0153todo\u2020\u009d, \u2020\u0153Yo, Yahv\u00e9h, lo he hecho todo\u2020\u009d, Is 4, 24; \u2020\u0153Tuyo,  oh Yahv\u00e9h, es el reino; t\u00fa te levantas por encima de todo\u2020\u009d, 1 Cro 29,11. No existe entre los israelitas la preocupaci\u00f3n por buscar explicaciones cient\u00ed\u00adficas del origen del m., sino m\u00e1s bien por comprender y proclamar el  m. como creaci\u00f3n de Dios; ni exist\u00ed\u00ada un concepto, una abstracci\u00f3n como las de los griegos, cosmos, naturaleza. Para los israelitas el m. es algo orientado hacia Yahv\u00e9h, el lugar de la presencia ben\u00e9fica de Dios para el hombre. El h. est\u00e1 ligado indisolublemente al m., Dios lo cre\u00f3 con polvo dela tierra y ese es su destino, volver al polvo, Gn 2, 7. Los israelitas se refieren al m., al universo entero, como cielo y tierra, Gn 1, 1; \u2020\u0153cielo, tierra y mar\u2020\u009d, Ex 20, 11. No hay en la Biblia una descripci\u00f3n unitaria del m., pero hay pasajes de los que se puede deducir, y se ve como una estructura en la     que los elementos est\u00e1n relacionados entre s\u00ed\u00ad. Esa estructura es tripartita, el cielo, arriba; la tierra, aqu\u00ed\u00ad abajo; y los infiernos, el seol, bajo tierra, tal como se lee en Ex 20, 4. En el cielo est\u00e1n las estrellas, los astros, que son creaci\u00f3n de Dios, no tienen el car\u00e1cter divino que muchos pueblos antiguos les dieron. El sol es signo de estabilidad, del que se dice en el G\u00e9nesis: \u2020\u0153Mientras dure la tierra, sementera y siega, fr\u00ed\u00ado y calor, verano e invierno,  d\u00ed\u00ada y noche no cesaron\u2020\u009d, Gn 8, 22. El cielo es la sede de Yahv\u00e9h, \u2020\u0153El est\u00e1 sentado sobre el orbe terrestre, cuyos habitantes son como saltamontes; \u00e9l expande los cielos como un tul, y los ha desplegado como una tienda que se habita\u2020\u009d, Is 40, 22. Dios est\u00e1 en los cielos, pero est\u00e1 presente en el Templo, es decir, Dios es trascendente pero no lejano; el universo no es una emanaci\u00f3n de Dios, como en muchas cosmogon\u00ed\u00adas antiguas. Los fen\u00f3menos atmosf\u00e9ricos, que eran personificados por los cananeos, ten\u00ed\u00adan,  por ejemplo, el dios de la tempestad, para los israelitas es Dios quien los provoca a la vez que los controla, Is 29, 6; Os 13, 15. La tierra para los hebreos era una superficie cuya centro estaba en Jerusal\u00e9n, Ez 5, 5; 38, 12. Al igual que como concibe los fen\u00f3menos atmosf\u00e9ricos, los geof\u00ed\u00adsicos, como los diluvios, terremotos, las tempestades, la actividad volc\u00e1nica, est\u00e1n en manos de Dios, el los provoca, los usa, los controla. Las teofan\u00ed\u00adas est\u00e1n acompa\u00f1adas de estos signos, Ex 19, 16-18; Dt 4, 10-12; 5, 4 y 25-26. En Jueces se lee, \u2020\u0153Cuando saliste de Se\u00ed\u00adr, Yahv\u00e9h, cuando avanzaste por los campos de Edom, tembl\u00f3 la tierra, gotearon los cielos, las nubes es agua se fundieron. Los montes se licuaron delante de Yahv\u00e9h, el Dios de Israel\u2020\u009d, Jc 5,  4-5; Sal 97 (96), 4-5. El mundo subterr\u00e1neo, Dt 32, 22; el seol, relacionado con la muerte, es el mundo de los muertos, lugar del olvido, tenebroso, que tambi\u00e9n controla Yahv\u00e9h, pues \u2020\u0153da muerte y vida, hace bajar al seol y retornar\u2020\u009d, 1 S 2, 6; Sal 139 (138), 8; Jb 7, 9; 17, 3 y 16. El m. es, entonces,  percibido como manifestaci\u00f3n de la omnipotencia de Dios.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>La palabra mundo abarca numerosos significados: edad (Mat 13:22 nota; Eph 1:21); tiempo (Mar 10:30; Luk 18:30; Luk 20:34-35); la tierra habitada (Psa 96:13; Mat 24:14; Luk 4:5; Luk 21:26; Act 17:31; Rom 10:18; Heb 1:6); el mundo helen\u00ed\u00adstico (Act 19:27); el Imperio Romano (Luk 2:1; Act 11:28; Act 24:5); un universo ca\u00ed\u00addo hostil a Dios (Joh 8:23; Joh 14:17-22; Joh 15:18-19; Joh 17:9; Joh 18:36; 1 Juan); la historia humana, desde la eternidad, Joh 9:32; la raza humana (Psa 9:8; Psa 96:13; Act 17:31); el universo (Joh 1:10).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>Los hebreos no ten\u00ed\u00adan una palabra para expresar el concepto de \u2020\u0153universo\u2020\u009d, pero la palabra griega kosmos pasa al NT a trav\u00e9s del juda\u00ed\u00adsmo helen\u00ed\u00adstico. As\u00ed\u00ad, aparece en la \u2020\u00a2Septuaginta, especialmente en libros intertestamentarios ap\u00f3crifos (Sabidur\u00ed\u00ada, 2 Macabeos). La palabra expresa el orden de muchas cosas o partes en un todo arm\u00f3nico. Despu\u00e9s se le a\u00f1adi\u00f3 la referencia al espacio, al universo. La palabra kosmos es muy utilizada en el NT, (183 veces), mayormente traducida al castellano como \u2020\u0153mundo\u2020\u009d. As\u00ed\u00ad, fue Dios quien \u2020\u0153hizo el m. [kosmos] y todas las cosas que en \u00e9l hay\u2020\u009d (Hch 17:24). El m. fue hecho por Cristo (Jua 1:10). Muchas veces, sin embargo, el t\u00e9rmino se utiliza con un sentido m\u00e1s restringido, hablando de la tierra, o de la parte habitada por los hombres (\u2020\u0153&#8230; le mostr\u00f3 todos los reinos del m. y la gloria de ellos\u2020\u009d [Mat 4:8]; \u2020\u0153Porque de tal manera am\u00f3 Dios al m.\u2020\u009d [Jua 3:16]).<\/p>\n<p>Como consecuencia del pecado, el m. qued\u00f3 bajo el dominio de Satan\u00e1s, quien vino a ser \u2020\u0153el pr\u00ed\u00adncipe de este m.\u2020\u009d (Jua 12:31). Ese es el m. que no ha recibido a Cristo (\u2020\u0153&#8230; el m. no le conoci\u00f3\u2020\u009d [Jua 1:10]). Los creyentes no deben amarlo (\u2020\u0153No am\u00e9is al m.\u2020\u009d [1Jn 2:15]), antes deben evitar \u2020\u0153las contaminaciones del m.\u2020\u009d (2Pe 2:20). Este m. aborrece a los creyentes, y en \u00e9l siempre tendr\u00e1n aflicci\u00f3n (Jua 15:18-19). Pero Cristo es \u2020\u0153el Cordero de Dios que quita el pecado del m.\u2020\u009d (Jua 1:29). \u00e9l es \u2020\u0153el Salvador del m.\u2020\u009d (Jua 4:42). Y llegar\u00e1 el d\u00ed\u00ada en que \u2020\u0153todos los reinos del m.\u2020\u009d lleguen a ser \u2020\u0153de nuestro Se\u00f1or y de su Cristo; y \u00e9l reinar\u00e1 por los siglos de los siglos\u2020\u009d (Apo 11:15).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>vet, En la Biblia este t\u00e9rmino comporta sentidos distintos que interesa deslindar. (a) El universo. Es el mundo entero creado por Dios, \u00ablos cielos y la tierra\u00bb surgidos de sus manos (Gn. 1:1), que el NT designa con el nombre \u00abkosmos\u00bb. Dios ha creado, por su poder, todos los elementos constitutivos del polvo del mundo (Pr. 8:26; Jer. 10:12). Lo hizo con su divino Hijo (He. 1:2), que exist\u00ed\u00ada juntamente con El desde antes de la fundaci\u00f3n del mundo (Jn. 17:5). Dio ser al mundo por su Palabra (He. 11:3; Jn. 1:10). Este mundo pertenece a su Creador (Sal. 24:1; 50:12). El mundo no se mover\u00e1 en tanto que el Se\u00f1or reine (Sal. 93:1; 96:10; 1 Cr. 16:30). Constituye a los ojos de todos los hombres una demostraci\u00f3n de las perfecciones invisibles de Dios, y es suficiente para establecer la responsabilidad de ellos (Ro. 1:20). (b) La tierra habitada. \u00abO\u00ed\u00add esto, pueblos todos, escuchad, habitantes todos del mundo\u00bb (Sal. 49:1). El evangelio ser\u00e1 predicado \u00aben todo el mundo&#8230; a todas las naciones\u00bb (Mt. 24:14). Por lo general se ha supuesto que el conocimiento que se ten\u00ed\u00ada del mundo en los tiempos antiguos era muy limitado (Gn. 10). Esto parece ser cierto en cuanto al conocimiento que la poblaci\u00f3n en general ten\u00ed\u00ada de su mundo, pero hay evidencias de que hab\u00ed\u00ada c\u00ed\u00adrculos que preservaban y explotaban comercialmente un conocimiento mucho mayor que el tenido por el com\u00fan de la gente, e incluso de los mismos comerciantes (cfr. Hapgood, \u00abMaps of the Ancient Sea Kings\u00bb). La tierra com\u00fanmente conocida en tiempos de los patriarcas y de Mois\u00e9s parec\u00ed\u00ada extenderse del golfo P\u00e9rsico hasta Libia, y desde el mar Caspio hasta el Alto Egipto. Es posible que se conocieran las tierras de Italia e incluso de Espa\u00f1a (Tarsis). Tambi\u00e9n se llega hasta el sur de Arabia, aunque se ha argumentado que en realidad las flotas de Salom\u00f3n llegaban hasta la India por una parte, y hasta las Canarias por otra. As\u00ed\u00ad, el marco y eje de la historia del mundo antiguo estuvo en el Oriente Medio. En el curso del desarrollo de la historia del AT los limites de este \u00abmundo\u00bb no cambiaron demasiado, a pesar del ligero agrandamiento del horizonte geogr\u00e1fico. Antes del final de esta \u00e9poca, Media y Persia ascendieron a naciones de primera importancia. El Indo vino a ser el limite de la tierra conocida (Est. 1:1). Se conoc\u00ed\u00ada la existencia de Sinim (Is. 49:12). Al oeste, y bajo el reinado del fara\u00f3n Necao, hubo navegantes que dieron la vuelta a \u00ed\u0081frica, sin por ello darse cuenta de la importancia de su expedici\u00f3n, que dur\u00f3 dos a\u00f1os. Lo que les pareci\u00f3 muy extra\u00f1o fue ver que el sol se levantaba a su derecha (Herodoto 4:42). En Italia y en \u00ed\u0081frica del norte iba aumentando la poblaci\u00f3n y se iba desarrollando lentamente la organizaci\u00f3n de la sociedad. Los mercaderes eran los que iban dando alguna noticia de los diversos pueblos. Ya hacia el final del per\u00ed\u00adodo del AT Grecia, resistiendo a los persas, emergi\u00f3 a la luz de la historia. Alejandro Magno contribuy\u00f3 enormemente a incrementar los conocimientos geogr\u00e1ficos de sus contempor\u00e1neos. Al este, sus ej\u00e9rcitos cruzaron el r\u00ed\u00ado Oxus (en nuestros tiempos el Amu Daria), llegando a Afganist\u00e1n y al sur de la India septentrional. Los romanos siguieron sus huellas. En la \u00e9poca de Cristo, el mundo conocido se extend\u00ed\u00ada desde las Islas Brit\u00e1nicas y Espa\u00f1a hasta el Ir\u00e1n y el Indo; de las Canarias y el Sahara hasta los bosques de Alemania y las estepas rusas y Siberia. Se sab\u00ed\u00ada que m\u00e1s all\u00e1 de estos l\u00ed\u00admites hab\u00ed\u00ada regiones habitadas, pero no hab\u00ed\u00ada demasiado inter\u00e9s, por la falta de medios de comunicaci\u00f3n. Cuando C\u00e9sar Augusto orden\u00f3 el censo \u00abde todo el mundo\u00bb, quer\u00ed\u00ada decir con esto todo el imperio romano (Lc. 2:1). No obstante, a pesar de la ignorancia humana, la Biblia nunca ha dejado de considerar todo el conjunto de la tierra. Dios la ha dado entera, en don, a la humanidad (Gn. 1:28); asegura al Mes\u00ed\u00adas \u00ablos confines de la tierra\u00bb (Sal. 2:8), de la misma manera que promete al creyente \u00abla herencia del mundo\u00bb (Ro. 4:13). De la misma manera los disc\u00ed\u00adpulos de Cristo son llamados a ir \u00abpor todo el mundo y predicar el evangelio a toda criatura\u00bb (Mr. 16:15). (c) La humanidad a la que Dios ama y a la que desear\u00ed\u00ada salvar. \u00abPorque de tal manera am\u00f3 Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unig\u00e9nito\u00bb (Jn. 3:16). Jes\u00fas quita el pecado del mundo (Jn. 1:29). Puso su vida en propiciaci\u00f3n por los pecados de todo el mundo (1 Jn. 2:2). Es verdaderamente el Salvador del mundo (1 Jn. 4:14; Jn. 4:42). El se ofrece en sacrificio por la vida del mundo (Jn. 6:33, 51). La ca\u00ed\u00adda de los jud\u00ed\u00ados ha llegado a ser la riqueza y la reconciliaci\u00f3n del mundo (Ro. 11:12, 15). Dios estaba en Cristo, reconciliando consigo al mundo (2 Co. 5:19). (d) El mundo pecador y malvado, que se aparta de Dios y rechaza su gracia. Es el medio en el que entr\u00f3 el mal por la ca\u00ed\u00adda y donde, desde entonces, reina la muerte (Ro. 5:12). Todos los pecadores andan \u00abseg\u00fan la corriente de este mundo\u00bb (Ef. 2:2), que est\u00e1 enteramente \u00abbajo el maligno\u00bb (1 Jn. 5:19). Satan\u00e1s es, en efecto, llamado el Pr\u00ed\u00adncipe de este mundo (Jn. 12:31; 14:30; 16:11). No es sorprendente que la sabidur\u00ed\u00ada del mundo considere necedad el Evangelio, y a la inversa (1 Co. 1:20-21), por cuanto el esp\u00ed\u00adritu del mundo est\u00e1 enfrentado al Esp\u00ed\u00adritu de Dios (1 Co. 2:12). El mundo va m\u00e1s lejos a\u00fan, aborrece abiertamente a Cristo y a sus disc\u00ed\u00adpulos en tanto que ama y escucha a los que son suyos (Jn. 7:7; 15:18, 19; 17:14; 1 Jn. 3:13; 4:5). El mundo se ha cerrado para no recibir a Cristo, Palabra y luz de Dios (Jn. 1:5, 10; 3:19). En realidad Jes\u00fas ha venido para iluminar y salvar al mundo (Jn. 12:46-47) por lo que el Esp\u00ed\u00adritu act\u00faa para convencerlo de pecado (Jn. 16:8). Pero el endurecimiento de los imp\u00ed\u00ados har\u00e1 que el mundo sea juzgado junto a su pr\u00ed\u00adncipe (Jn. 16:8-11; 12:31). Jes\u00fas afirma que el mundo no puede recibir al Esp\u00ed\u00adritu de verdad, y que El mismo ya no lo incluye en Su oraci\u00f3n sacerdotal (Jn. 14:17; 17:9). Al no aceptar al Salvador, el mundo queda entonces reconocido enteramente culpable ante Dios (Ro. 3:19). Esto tiene profundas consecuencias en cuanto a la actitud del creyente ante el mundo. Esta actitud tiene dos aspectos: (A) La separaci\u00f3n. De la misma manera que Jes\u00fas, no somos del mundo (Jn. 8:23; 17:16). Debemos retirarnos de las contaminaciones de este mundo (Stg. 1:27; 2 P. 2:20). Nos es preciso huir de todo aquello que es del mundo y que no es del Padre: la concupiscencia de la carne, la de los ojos y la soberbia de la vida; as\u00ed\u00ad, no podemos amar al mundo, que pasa; pero equivaldr\u00ed\u00ada a un adulterio espiritual y a una rebeli\u00f3n contra Dios (1 Jn. 2:15-16; Stg. 4:4). Tenemos que ponernos en guardia, no fuera que seamos condenados con el mundo (1 Co. 11:32). Si realmente llegamos a distinguirnos del mundo, sufriremos su odio y tendremos tribulaci\u00f3n; pero podemos sentirnos alentados, porque Cristo ha vencido al mundo (Jn. 15:19; 16:33) y Aquel que est\u00e1 en nosotros es mayor que el que est\u00e1 en el mundo (1 Jn. 4:4). El que ha nacido de Dios triunfa sobre el mundo por la fe (1 Jn. 5:4-5). Sin embargo, ello implica que el mundo est\u00e9 crucificado para nosotros, y nosotros para el mundo (G\u00e1. 6; 14). (B) El segundo aspecto toca a la misi\u00f3n del creyente. Ser\u00ed\u00ada una posici\u00f3n falsa la adopci\u00f3n de una actitud negativa. Cristo, habiendo orado a Dios que no nos quitara del mundo, sino que nos preservara del mal, nos env\u00ed\u00ada al mundo como El mismo fue enviado (Jn. 17:15, 18). Jes\u00fas, crucificado y rechazado por el mundo, se ha dado sin embargo por \u00e9l. El sigue orando por la unidad de los verdaderos creyentes, \u00abpara que el mundo crea\u00bb (Jn. 17:21). El campo al que son enviados los creyentes \u00abes el mundo\u00bb (Mt. 13:38). Las tinieblas son densas, pero nosotros debemos brillar como luminares en el mundo, llevando la Palabra de Vida (Fil. 2:15). Si cumplimos nuestra misi\u00f3n, seremos semejantes a No\u00e9, que por su fe \u00abconden\u00f3 al mundo\u00bb (He. 11:7): en efecto, \u00e9l predic\u00f3 la justicia y advirti\u00f3 a sus contempor\u00e1neos (2 P. 2:5); puso a la vista de ellos el arca de la salvaci\u00f3n, admitiendo adem\u00e1s a animales, y quedando el arca abierta hasta el \u00faltimo momento (Gn. 6:7). En contraste con su fe, sus vecinos no murieron a causa del agua del Diluvio, sino a causa de su propia incredulidad. Si nosotros mismos hemos sido fieles, tendremos un d\u00ed\u00ada parte en el juicio del mundo (1 Co. 6:2). (e) El presente siglo. En ciertas versiones se traduce asimismo como mundo el t\u00e9rmino gr. \u00aba\u00ef\u00f4n\u00bb, que significa \u00abera, per\u00ed\u00adodo de tiempo, siglo\u00bb (cfr. la expresi\u00f3n \u00abpor los siglos de los siglos\u00bb en Ap. 1:1-18). El \u00abfin del mundo\u00bb (Mt. 13:39; 24:3 en la versi\u00f3n RV antigua) no significa el fin del cosmos que vendr\u00e1 m\u00e1s tarde, sino el fin de la era presente. Un cierto pecado no ser\u00e1 perdonado en este mundo (\u00absiglo\u00bb, RVR) ni en el venidero (Mt. 12:32). Los cuidados de este siglo impiden que la semilla d\u00e9 fruto (Mt. 13:22). La misma expresi\u00f3n siglo nos muestra el car\u00e1cter breve y pasajero de nuestro mundo actual. (f) El mundo venidero. Es el mismo t\u00e9rmino \u00aba\u00ef\u00f5n\u00bb aplicado al \u00absiglo venidero\u00bb, es decir, al mundo futuro, a la eternidad que se avecina (Lc. 20:35; Ef. 1:21; 2:7; He. 6:5). El creyente tiene que considerar cuidadosamente la dicha de pertenecer a Aquel cuyo reino no participa del car\u00e1cter de este mundo (cfr. Jn. 18:36). Habiendo ya gustado del poder del mundo venidero, el creyente sabe a d\u00f3nde se dirige.<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[222]<\/p>\n<p>     El mundo es una realidad f\u00ed\u00adsica, pero tambi\u00e9n lo es humana y teol\u00f3gica. En su interpretaci\u00f3n se mezclan los sentidos, la ciencia y la teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>   &#8211;  Los sentidos nos aportan los hechos inmediatos, la experiencia.<\/p>\n<p>   &#8211;  La ciencia intenta descubrir las leyes del cosmos.<\/p>\n<p>   &#8211;  La religi\u00f3n (todas las religiones) ofrece una explicaci\u00f3n trascendente de su origen, de su realidad y de su destino y del puesto del hombre en \u00e9l.<\/p>\n<p>    En la catequesis interesa ante todo c\u00f3mo lo presenta el mensaje divino. Es preciso ofrecer a los catequizandos una visi\u00f3n del mundo en clave cristiana y religiosa, no s\u00f3lo como objeto de las ciencias f\u00ed\u00adsicas o sociales.<\/p>\n<p> 1. Concepto de mundo<\/p>\n<p>     La idea que se halla debajo del t\u00e9rmino \u00abmundo\u00bb es polivalente<br \/>\n    1.1. Concepto c\u00f3smico y f\u00ed\u00adsico.<\/p>\n<p>    Alude a la tierra en la cual tenemos que habitar los cristianos: el cosmos, el espacio, el universo, la tierra y el espacio celeste. En diversidad de aspectos, el creyente se enfrenta a esa realidad y se formula multitud de preguntas: muchas de ellas de \u00ed\u00adndole cient\u00ed\u00adfica y filos\u00f3fica. Pero algunas son m\u00e1s trascendentes. Por ejemplo, decisiva es la cuesti\u00f3n: \u00bfQu\u00e9 tiene que ver Dios con ese mundo?<br \/>\n    En catequesis se debe dar respuestas a esas preguntas, aunque no bastan explicaciones generales. Hay que llegar a las m\u00e1s vitales. Nos corresponde hacer lo posible para que este hogar sea cada vez mejor y sea respetado por todos sus habitantes, pues es criatura de Dios y dios tiene un plan sobre \u00e9l.<\/p>\n<p>     1.2. Concepto moral y social<\/p>\n<p>     Es el que alude a la colectividad de los seres humanos que proceden de los primeros padres y pueblan a millones la tierra. Es la sociedad, la poblaci\u00f3n, el vecindario del cosmos, los hombres.<\/p>\n<p>    Esos hombres, inteligentes, libres y m\u00e1s o menos conscientes de sus capacidades sobrenaturales, son los destinatarios del mensaje de salvaci\u00f3n que Cristo ha tra\u00ed\u00addo y ha confiado a sus disc\u00ed\u00adpulos para que lo hagan llegar a todos.<\/p>\n<p>    Es el \u00abmundo\u00bb al que Dios am\u00f3 tanto que hasta envi\u00f3 para salvarle a su Hijo \u00fanico.<\/p>\n<p>    1.3. Concepto \u00e9tico.<\/p>\n<p>    Es el que identifica el mundo con aquellos hombres, la gente, que llevan hacia el mal o pueden orientarse hacia el bien. Ese \u00abmundo\u00bb perverso del que hablan los evangelistas, que no quieren someterse al imperio del amor divino.<br \/>\n  Es el que se opone al Reino de Dios, seg\u00fan el Evangelio, y el que merece las condenas del mismo Jes\u00fas. Pero es precisamente por el que ha venido el Salvador<\/p>\n<p>   2. Sentido cristiano de mundo<\/p>\n<p>    El mundo f\u00ed\u00adsico y el mundo humano son criaturas de Dios. El mundo f\u00ed\u00adsico fue creado para ser en lugar de acogida y residencia para el mundo humano.<\/p>\n<p>    En la catequesis no interesa entrar en excesivos planteamientos filos\u00f3ficos, cosmol\u00f3gicos o antropol\u00f3gicos. Lo importante es la visi\u00f3n de su origen como don de Dios y de su situaci\u00f3n presente y futura como responsabilidad humana.<\/p>\n<p>    Se precisa sugerir respuestas a los problemas, pero tambi\u00e9n despertar inquietudes para que los catequizandos asuman los debidos protagonismos en las soluciones de los problemas.<\/p>\n<p>    2.1. Interrogantes cosmol\u00f3gicos<br \/>\n    Una buena catequesis sobre el mundo intenta dar respuestas vivas y evang\u00e9licas sobre diversas cuestiones en el terreno f\u00ed\u00adsico:<br \/>\n   &#8211; sobre el origen y la creaci\u00f3n;<br \/>\n   &#8211; sobre la realidad del universo;<br \/>\n   &#8211; sobre sus habitantes, los hombres;<br \/>\n   &#8211; sobre la existencia del mal;<br \/>\n   &#8211; sobre el progreso y el cambio;<br \/>\n   &#8211; sobre su destino final.<\/p>\n<p>     2.2. Origen creado<br \/>\n    El mundo material, la tierra y el cosmos, ha sido creado por Dios. Interesa resaltar su car\u00e1cter de criatura y el plan que sobre ella tiene Dios.<\/p>\n<p>    Creaci\u00f3n es aquella acci\u00f3n poderosa de Dios que quiso sacar todas las cosas de la nada de manera gratuita y generosa. La obra de Dios se presenta ante los hombres de hoy como un abanico de maravillas que invitan a alabar al Creador y como desaf\u00ed\u00ado de creatividad que se pone en sus manos, no s\u00f3lo para ser contemplada, sino para que ellos se sientan protagonistas de la realidad e intervengan de manera inteligente en los procesos de la vida y de la naturaleza.<\/p>\n<p>    Como criatura divina, el mundo tiene un origen y un destino. Fue hecho por Dios para servicio del hombre y debe ser aprovechado seg\u00fan los planes de Dios.<\/p>\n<p>    Dios se halla presente en el mundo para que en \u00e9l se cumpla su voluntad de Creador. Las bellezas tan sorprendentes que se encuentran en el cosmos, los secretos de la materia o las maravillas de la vida, deben convertirse para el creyente en est\u00ed\u00admulo para reconocer la inmensa fuerza creadora de Dios.<\/p>\n<p>    Nuestros conceptos y sentimientos sobre la materia, sobre el espacio y el tiempo, sobre la energ\u00ed\u00ada, sobre la vida, se quedan empeque\u00f1ecidos cuando pensamos en los procesos a trav\u00e9s de los cuales Dios ha ido realizando su labor creadora.<\/p>\n<p>    2.3. Creaci\u00f3n continuada<br \/>\n    Llamamos \u00abevoluci\u00f3n\u00bb a esa acci\u00f3n natural de Dios en la cual ha consistido su tarea creacional. Lo que la ciencia nos descubre acerca de la evoluci\u00f3n de los astros, de la corteza terrestre, de las plantas o de los seres vivos, en nada se opone al mismo acto creador del Supremo Hacedor del Universo.<\/p>\n<p>    Por eso los sistemas o estilos para explicar el mundo han sido y pueden ser muchos, pero no todos son igualmente aceptables por el cristiano. Por eso el catequista tiene que clarificar la mente de sus catequizando con una visi\u00f3n providencialista sobre el mundo:<br \/>\n   &#8211; El materialismo evolucionista explica el mundo por simples leyes de la materia, las cuales s\u00f3lo en parte son conocidas o descubiertas por el hombre. Niega la acci\u00f3n misteriosa y expl\u00ed\u00adcita de Dios y por eso se incapacita para entender el aspecto m\u00e1s sutil del mundo y de su origen.<\/p>\n<p>   &#8211; El creacionismo m\u00ed\u00adtico implica la creencia en un acto instant\u00e1neo y creador, por el cual Dios saca el mundo de la nada y lo lanza a la existencia con sus leyes y sus maravillas. Todos los pueblos y todas las religiones han tenido alguna explicaci\u00f3n m\u00ed\u00adtica y alguna cosmolog\u00ed\u00ada de este tipo creacionista, al estilo del G\u00e9nesis y de las mitolog\u00ed\u00adas babil\u00f3nicas.<\/p>\n<p>   &#8211; Un creacionismo evolutivo, prolongado a lo largo de millones de a\u00f1os (para Dios no hay tiempo) es plenamente armonizable con las mejores teor\u00ed\u00adas cient\u00ed\u00adficas sobre el origen (Big-bang), sobre su marcha cosmol\u00f3gica (transformaciones vitales) o su destino (terminaci\u00f3n final).<\/p>\n<p>    En catequesis es f\u00e1cil explicar la creaci\u00f3n y la armon\u00ed\u00ada del cosmos con los procesos de la materia y de la vida. Se puede presentar la acci\u00f3n de la Providencia en los estadios principales del proceso expansivo del cosmos (galaxias, planeta tierra, vida primitiva, mam\u00ed\u00adferos, antropoides, hombre). Es importante que se haga ver al creyente lo que hay de misterio y de hip\u00f3tesis.<\/p>\n<p>    Pero no se debe reducir la visi\u00f3n a un Dios Arquitecto o a un Poder c\u00f3smico supremo distante (De\u00ed\u00adsmo). El catequista debe fundar sus visiones sobre el mundo en la acci\u00f3n providente de Dios que quiere que todo se ponga al servicio del hombre para que el hombre se ponga al servicio de Dios.<\/p>\n<p>    3. El bien y el mal<br \/>\n    Una cuesti\u00f3n que frecuentemente inquieta a quien piensa en el universo creado por Dios es la compatibilidad de la misericordia con la existencia del mal.<\/p>\n<p>    3.1. Pesimismo y optimismo<br \/>\n    Hay males f\u00ed\u00adsicos: los cataclismos, las desgracias, las enfermedades, la muerte; y hay males morales (maldades, abusos, atropellos, pecado). Reclaman una explicaci\u00f3n, pues acontecen frecuentemente entre las criaturas inteligentes.<\/p>\n<p>    Esta cuesti\u00f3n se la planteaban los antiguos, como S. Agust\u00ed\u00adn, y se siguen interrogando sobre ella los hombres actuales, sin que siempre acierten a encontrar respuestas plenamente satisfactorias.<\/p>\n<p>    Los catequizandos, sobre todo adolescentes y j\u00f3venes, se preguntan a veces, por qu\u00e9 Dios permite una muerte, un accidente, un cataclismo.<\/p>\n<p>    Hay que darles respuestas positivas. El mal es un desaf\u00ed\u00ado para los seres inteligentes, no una fatalidad. Todos tienen la misi\u00f3n de vencerlo y de someter las mismas fuerzas desordenadas del mundo a los imperativos de la bondad.<\/p>\n<p> *  No vivimos en el mejor de los mundos posibles, como dice el \u00aboptimismo cosmol\u00f3gico\u00bb de Leibniz.<\/p>\n<p> * Pero Dios no estamos en un torbellino de miserias naturales, como afirma el \u00abpesimismo radical\u00bb de Tom\u00e1s Hobbes.<\/p>\n<p>     3.2. Realismo<br \/>\n    Lo importante es ver el mundo real (realismo). Vivimos simplemente entre el bien y el mal, entre el deseo de placer y el riesgo del dolor.<\/p>\n<p>    A nosotros nos corresponde el vencer el mal con las grandes posibilidades de nuestra inteligencia y con la paciente colaboraci\u00f3n entre todos los hombres.<\/p>\n<p>    Dios cre\u00f3 libremente el mundo, como eco de su grandeza y de sus perfecciones. Y lo coron\u00f3 con su obra m\u00e1s hermosa, que fue la formaci\u00f3n del ser mundano m\u00e1s perfecto del universo, que es el hombre. \u00abLo coloc\u00f3 en el Para\u00ed\u00adso, en el mundo, para que lo guardase y cultivase.\u00bb (Gen. 1. 26-29). Desde entonces es lo que ha hecho el hombre en el mundo real que le ha tocado vivir.<\/p>\n<p>    4. La creaci\u00f3n invisible.<\/p>\n<p>    La religi\u00f3n cristiana nos habla tambi\u00e9n de la creaci\u00f3n de otro mundo invisible. Sin que podamos explicitar mucho nuestra fe en este terreno, es necesario tambi\u00e9n orientar la formaci\u00f3n del creyente  a que asuma ese misterio de la  \u00abcreaci\u00f3n invisible\u00bb sin caer en mitolog\u00ed\u00adas o ingenuas interpretaciones.<\/p>\n<p>    4.1. Realidad misteriosa<\/p>\n<p>     Dios ha creado tambi\u00e9n un mundo misterioso, que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de los sentidos y que constituye una llamada nuestra conciencia para entender lo que es el esp\u00ed\u00adritu y la inmaterialidad. Entre las cosas maravillosas, de las que apenas tenemos conocimiento, encontramos la existencia de los llamados \u00ab\u00e1ngeles\u00bb.<\/p>\n<p>     De ellos s\u00f3lo podemos saber con seguridad el hecho de su existencia y la situaci\u00f3n de algunos que se alejaron de Dios por la desobediencia y a los cuales damos el nombre de adversarios (satan\u00e1s) o demonios. (daimon, en griego, significa genio o esp\u00ed\u00adritu)<\/p>\n<p>     La piedad cristiana ha relacionado siempre a los \u00e1ngeles buenos y a los malos con la vida de los hombres, bien para ayudarlos en el camino del bien, como es el caso de los \u00e1ngeles buenos, bien para servirles de prueba, como es el caso de los demonios.<\/p>\n<p>     En esta piedad hay que tratar de superar los antropomorfismos primitivos o infantiles y sospechar, como hace Sto. Tom\u00e1s de Aquino en la \u00abSumma Teol\u00f3gica\u00bb, su naturaleza intelectual, sutil, indefinible, y su actuaci\u00f3n siempre dependiente de los planes divinos. Es la confianza en Dios y la conciencia de nuestra libertad lo que verdaderamente debe constituir la primera explicaci\u00f3n de nuestros impulsos al bien o al mal.<\/p>\n<p>    4.2. La otra creaci\u00f3n<br \/>\n    Se podr\u00ed\u00ada pensar si existe otro tipo de creaci\u00f3n invisible, espiritual, inexplicable, como a veces se ha pretendido sospechar de la infinita creatividad de Dios.<\/p>\n<p>    Rechazada por indemostrable, gratuita y fantasiosa cualquier explicaci\u00f3n gn\u00f3stica de los primeros tiempos del cristianismo, y la consiguiente existencia de esp\u00ed\u00adritus, metasustancias o eones, hemos decir que esa otra creaci\u00f3n invisible escapa todo planteamiento en Teolog\u00ed\u00ada y en catequesis.<\/p>\n<p>    El hecho de que no sea imposible, no quiere decir que se haya dado por parte de Dios. Pero es opci\u00f3n que en nada tiene que ver con la educaci\u00f3n de la fe cristiana, la cual debe basarse s\u00f3lo en lo que es revelaci\u00f3n divina.<\/p>\n<p>    5. El mundo social humano<br \/>\n    Dios quiso que los seres que hab\u00ed\u00ada creado como inteligentes se encargaran de alabar la Sabidur\u00ed\u00ada divina o colaboraran con ella en el perfeccionamiento de la Creaci\u00f3n, no s\u00f3lo individualmente, sino tambi\u00e9n en cuanto colectividad o grupo que se interrelaciona.<\/p>\n<p>    5.1. Sociedad en camino<br \/>\n    Desde esta perspectiva, hemos de ver el mundo como el conjunto de los hombres que vive en la tierra y establece una sociedad terrena en la cual cada persona se realiza. Esta forma ese mundo admirable e impresionante est\u00e1 siempre cambiando: nacen nuevos seres y van muriendo los anteriores. No ha concluido en ning\u00fan momento pues est\u00e1 renov\u00e1ndose permanentemente a trav\u00e9s de los procesos demogr\u00e1ficos de la Historia.<\/p>\n<p>    Ese mundo tiene por misi\u00f3n hacer la vida cada vez m\u00e1s cargada de significado natural, e incluso espiritual. La Ciencia, la T\u00e9cnica, el Progreso tienen un sentido de colaboraci\u00f3n con el Creador cuando se contemplan con ojos creyentes. Se convierten en est\u00ed\u00admulos para el acercamiento a Dios, sobre todo cuando se desarrollan siguiendo los cauces sabios de la Naturaleza y los planes magn\u00ed\u00adficos de su Creador.<\/p>\n<p>    Cuando se apartan de ellos se convierten en manipulaci\u00f3n empobrecida y tambi\u00e9n empobrecedora.<\/p>\n<p>    El hombre moderno, protagonista irreversible de una cultura y de un dominio creciente de instrumentos de dominio y de comunicaci\u00f3n social, tiene que aprender a distinguir cu\u00e1ndo su acci\u00f3n es manipuladora y peligrosa para los dem\u00e1s y cu\u00e1ndo se transforma en seguimiento de los cauces creacionales de Dios.<\/p>\n<p>    Sigue el buen camino cuando contribuye al incremento de la paz, al desarrollo de la vida, a la extensi\u00f3n del bien o a la difusi\u00f3n de la verdad.<\/p>\n<p>    Y se aleja de Dios cuando construye artilugios de muerte, cuando contradice las leyes de la naturaleza, cuando curiosea con morbosidad los secretos de la vida o cuando ignora maliciosamente los derechos ajenos o los beneficios de los hombres venideros.<\/p>\n<p>    Esta diferenciaci\u00f3n de aspectos es decisiva para una buena educaci\u00f3n religiosa en relaci\u00f3n al mundo de los hombres. Muchas veces el hombre moderno puede correr el riesgo de la soberbia o de la indolencia. Puede pensar que el mundo se ha puesto en sus manos para que haga lo que quiera. O puede abandonarse sin conciencia y sin responsabilidad a la marcha indolente de las cosas y de los gustos pasajero.<\/p>\n<p>   En ambas posturas act\u00faa sin darse cuenta de que Dios sigue siendo el \u00fanico due\u00f1o de la Naturaleza, de la vida y del orden.<\/p>\n<p>     5.2. Protagonismo del cristiano<br \/>\n    El cristiano es una persona concreta que tiene que vivir en la sociedad real, en el mundo inmediato y lleno de limitaciones para su desarrollo espiritual y para su crecimiento interior.<\/p>\n<p>    En relaci\u00f3n al mundo de los hombres, a la sociedad y la gente, el catequista tiene que ayudar a clarificar muchos aspectos vitales al catequizando: &#8211; sobre la situaci\u00f3n de los hombres; &#8211; sobre su protagonismo en la tierra; &#8211; sobre las necesidades y desajustes; &#8211; sobre las soluciones posibles; &#8211; sobre la llamada evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>    En el terreno teol\u00f3gico interesa hacer una buena ex\u00e9gesis del concepto de mundo en el Nuevo Testamento. Dios nos ha puesto en el mundo y nos ha confiado la responsabilidad de hacerlo mejor cada d\u00ed\u00ada, sin dejarnos llevar por falsos espejismos ni por desalientos.<\/p>\n<p>   Cuando Jes\u00fas elevaba al Padre su plegaria de despedida, oraba as\u00ed\u00ad: \u00abPadre, yo me voy ahora del mundo, pero ellos se quedan en el mundo mientras yo voy a Ti&#8230; Protege con tu poder, Padre Santo, a \u00e9stos que me has confiado, a fin de que vivan en unidad, como T\u00fa y yo somos uno&#8230;Mientras estaba con ellos en el mundo, yo mismo los cuidaba, puesto que T\u00fa me los confiaste&#8230; El mundo los odia, porque no son del mundo, del mismo modo que yo tampoco lo soy. No te pido que los saques del mundo, sino que los defiendas del mal.\u00bb<br \/>\n    (Jn. 17. 11-16)<\/p>\n<p>    El concepto del mundo que los cristianos hemos desarrollado reclama luz y valor para realizar lo que Dios espera de nosotros. Dios envi\u00f3 a su Hijo amado a salvar al mundo, pues Dios amaba al mundo. El mundo es malo, pues odia las cosas de Dios. Los cristianos vivimos en el mundo, pero no somos del mundo. Dios quiere que hagamos lo posible para anunciar al mundo la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Nuestra misi\u00f3n cristiana es anunciar la verdad al mundo de los hombres, no de las piedras, plantas o animales. Por eso hemos de ayudar con nuestra palabra y con nuestro testimonio a vencer el error y la mentira. Nuestro deseo tiene que ser el extender el bien en el mundo y vencer el mal. Jes\u00fas vino para que el mundo fuera cada vez mejor. Nosotros, mensajeros de Jes\u00fas, tenemos que hacer lo posible para mejorar el mundo.<\/p>\n<p>    Los objetivos de la acci\u00f3n son muchos, aunque todos se resumen en hacer triunfar el Reino de Dios.  Conseguimos estos objetivos:<\/p>\n<p>   &#8211; cuando trabajamos en terrenos relacionados con el anuncio de Jes\u00fas;<\/p>\n<p>   &#8211; cuando luchamos por la justicia y la solidaridad entre los hombres;<\/p>\n<p>   &#8211; cuando disipamos el error y la superstici\u00f3n con ideales evang\u00e9licos;<\/p>\n<p>   &#8211; cuando distinguimos entre lo que responde al plan de Dios y lo que s\u00f3lo satisface nuestro ego\u00ed\u00adsmo;<\/p>\n<p>   &#8211; cuando conseguimos que reine la paz entre los pueblos, entre las familias y entre los hombres;<\/p>\n<p>   &#8211; cuando cultivamos los ideales nobles en las personas y hacemos que prefieran el bien com\u00fan a los intereses pasajeros o particulares;<\/p>\n<p>   &#8211; cuando superamos fanatismos, obsesiones y rencores que envenenan;<\/p>\n<p>   &#8211; cuando logramos que se perdone a los enemigos, que se ame a los adversarios, que se olviden las ofensas.<\/p>\n<p>      En todos estos casos y en otros muchos similares, estamos haciendo que el Reino de Dios anunciado por Jes\u00fas triunfe sobre el reino del mal.<\/p>\n<p>    5.3. Lucha en el mundo<br \/>\n    Los cristianos seguir\u00e1n siempre avanzando por medio de las dificultades en un mundo que se resistir\u00e1 siempre a vivir el bien, pues es m\u00e1s c\u00f3modo de momento y m\u00e1s enga\u00f1oso dejarse llevar por las inclinaciones del mal.<\/p>\n<p>    El esp\u00ed\u00adritu de lucha y de superaci\u00f3n est\u00e1 siempre en el coraz\u00f3n del buen cristiano y le mueve a no dejarse llevar por las inclinaciones desordenadas. Sin caer en una visi\u00f3n militarista de la vida, que a la larga puede resultar fatigosa y agobiante, el cristiano sabe que en este mundo tiene que vigilar sobre s\u00ed\u00ad y sobre los dem\u00e1s para no dejarse arrastrar hacia el mal.<\/p>\n<p>    Recuerda lo que a finales del siglo I de la \u00e9poca cristiana escrib\u00ed\u00ada el autor de la Carta atribuida al Ap\u00f3stol Juan: \u00abOs escribo a vosotros j\u00f3venes, porque hab\u00e9is vencido al maligno&#8230;porque sois valientes y hab\u00e9is acogido el mensaje de Dios&#8230; No os encari\u00f1\u00e9is con este mundo ni con lo que hay en \u00e9l, pues no es compatible el amor al mundo y al amor al Padre. En este mundo todo lo que hay es deseos de la carne, ambiciones del esp\u00ed\u00adritu, ostentaci\u00f3n orgullosa del coraz\u00f3n&#8230; y todo esto procede del mundo, no del Padre. Esas pasiones pasan como pasa el mundo. S\u00f3lo el que hace la voluntad del Padre permanece para siempre.\u00bb (1 Jn. 2. 16)<\/p>\n<p>    En la lucha contra el mal, el cristiano es especialmente sensible ante quienes sufren soledad y abandono, ante los enfermos o los deprimidos, ante los que se dejan llevar por el vicio.<\/p>\n<p>    Hay que actuar con fe ante los se hunden en la angustia y en la desesperaci\u00f3n, ante quienes se dejan enga\u00f1ar por intereses materiales o por supersticiones descorazonadoras, ante todos los que se alejan de Dios por debilidad, por malicia o por ignorancia. A todos ellos tiende su coraz\u00f3n y, cuando puede, su mano fraternal. Se acuerda siempre que vive en el mundo para ganar la vida eterna y que s\u00f3lo amando a los hombres se hace posible el amor a Dios.<\/p>\n<p>    De alguna forma reproduce en su vida la misma acci\u00f3n y los mismos sentimientos que Cristo tuvo en su paso por la tierra, pues sabe que s\u00f3lo as\u00ed\u00ad alcanzar\u00e1 la victoria final, que en definitiva es lo que le alegrar\u00e1 por toda la eternidad.<\/p>\n<p>    6. Catequesis sobre el mundo<\/p>\n<p>     Los cristianos hemos sido elegidos por Dios para vivir con la mente en la tierra y el coraz\u00f3n el cielo. Nuestro ideal de vida ha de ser trabajar por un mundo mejor y no s\u00f3lo esperar un mundo futuro. A veces se ha dicho de los cristianos que viven al margen de los hombres por pensar mucho en Dios.<\/p>\n<p>    6.1. Formas y criterios<br \/>\n    La buena educaci\u00f3n cristiana para todo lo que se refiere a la visi\u00f3n del mundo ha de seguir criterios rectos.<\/p>\n<p>    6.1.1. El mandamiento divino.<\/p>\n<p>    Es muy claro: el primer mandamiento es amar a Dios; pero el segundo mandamiento es semejante: amar al pr\u00f3jimo como a uno mismo.<\/p>\n<p>    Amar al pr\u00f3jimo implica cuidar su vida entera: su salud, su desarrollo, su cultura, su seguridad, su satisfacci\u00f3n espiritual. Por eso nada de lo que puede mejorar la vida de los hombres puede resultar indiferente para quien ha captado a fondo el mensaje de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    6.1.2. Clave de Iglesia.<\/p>\n<p>    La Iglesia, que es la comunidad de los seguidores de Jes\u00fas, se ha preocupado siempre por las actividades y las condiciones de la vida humana: por la econom\u00ed\u00ada, la medicina, la t\u00e9cnica, las comunicaciones, las relaciones internacionales.<\/p>\n<p>    Cuando las sociedades humanas no han sido capaces de organizarse con justicia y con caridad, ella ha multiplicado sus iniciativas en bien de los hombres. Lo ha hecho para servir y no por af\u00e1n de mandar.<\/p>\n<p>   6.1.3. Situarse con serenidad.<\/p>\n<p>   Y cuando los hombres han progresado y las sociedades, y en su nombre los Estados, han sido capaces de organizar sus hospitales, sus asilos, sus escuelas, sus servicios sociales, la Iglesia se ha alegrado, pues los hombres se han hecho m\u00e1s responsables y han cultivado de forma m\u00e1s aut\u00f3noma la paz, la salud y la ciencia.<\/p>\n<p>    Pero los cristianos han seguido reclamando libertad para estar en medio de esas realidades con el fin de cumplir su vocaci\u00f3n de caridad y de iluminaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    6.1.4. Testimonio de presencia.<\/p>\n<p>    Han pasado desde actitudes de suplencia a las de simple presencia. Han comprendido mejor su deber de ser testigos de la verdad. Han promovido la justicia y el amor, la paz y el progreso, la convivencia y la libertad, desde situaciones de colaboraci\u00f3n y de disponibilidad.<\/p>\n<p>    Por eso la Iglesia ha querido que su mensaje de servicio al hombres ilumine tambi\u00e9n la pol\u00ed\u00adtica, la econom\u00ed\u00ada, la tecnolog\u00ed\u00ada, las dem\u00e1s \u00e1reas del saber y del hacer humano.<\/p>\n<p>    6.1. 5. Conciencia del cambio.<\/p>\n<p>    Es vital en el cristianismo y lo es en la catequesis el situarse en un mundo din\u00e1mico y cambiante. El mundo se halla en continua transformaci\u00f3n. Pero en ciertos momentos de la Historia humana, el proceso se acelera por efecto de la inquietud de los protagonistas y por la cadena desatada de est\u00ed\u00admulos que se acumulan en torno a las necesidades materiales y espirituales de la vida.<\/p>\n<p>    6.2. El mundo actual<br \/>\n    El final del siglo XX y el comienzo del XXI representan un momento de transformaci\u00f3n acelerada, como pocas veces se ha dado en la historia de los hombres de todos los tiempos.<\/p>\n<p>    6.2.1. Los momentos cruciales<br \/>\n    Tal vez no sea un desacierto el comparar la vida cambiante del mundo actual con la que se dio en determinados momentos cruciales del pasado:<\/p>\n<p>   &#8211; cuando, en los siglos V y VI, el Imperio Romano del Mediterr\u00e1neo fue reemplazado por los reinos cristianos configurados por pueblos b\u00e1rbaros, base de las milenaria organizaci\u00f3n ling\u00fc\u00ed\u00adstica y racial de la Europa posterior;<\/p>\n<p>   &#8211; cuando aconteci\u00f3 el Renacimiento cultural y se sucedieron los descubrimientos geogr\u00e1ficos del siglo XV y XVI, los cuales cambiaron las relaciones internacionales del mundo;<\/p>\n<p>   &#8211; cuando, en el siglo XIX, se extendieron las convulsiones revolucionarias de la Francia de 1789 por todo el mundo civilizado y las invasiones napole\u00f3nicas provocaron pactos europeos nuevos.<\/p>\n<p>     En todos estos momentos, los seguidores de Jes\u00fas han sabido acomodarse bajo la influencia de los ideales evang\u00e9licos y con la certeza de que nada acontece al margen de la Providencia divina.<\/p>\n<p>    6.2.2. Progreso en el mundo actual<br \/>\n    Nada hay en los valores religiosos que resulte incompatible con las demandas de la naturaleza, pues tambi\u00e9n la naturaleza ha sido hecha por Dios. Lo que pasa es que muchas veces el hombre no se da cuenta de que su dignidad racional demanda el orden y el se\u00f1or\u00ed\u00ado de su naturaleza biol\u00f3gica, que reclama el impulso y la inmediata satisfacci\u00f3n.<\/p>\n<p>    El progreso humano es un beneficio para el hombre: para su cuerpo y para su esp\u00ed\u00adritu, para la religi\u00f3n y para la vida, para la \u00e9tica y para la est\u00e9tica.  Mirar el progreso como un riesgo es el error de los que no viven con esp\u00ed\u00adritu pascual.<\/p>\n<p>    Y del mismo modo que los seguidores de Jes\u00fas hicieron de la Pascua, que significaba en el Antiguo Testamento \u00abpaso\u00bb del Se\u00f1or, un recuerdo del Paso de Jes\u00fas por la Historia, tambi\u00e9n hoy lo que viven el mensaje de Jes\u00fas tienen sentirse protagonistas de los cambios y de las mejores, tienen que estar presentes en las transformaciones de la historia, de la ciencia y de la sociedad y tienen que hacerse mensajeros de esperanza en el porvenir.<\/p>\n<p>    La armon\u00ed\u00ada entre fe y naturaleza, entre esp\u00ed\u00adritu y materia, entre desarrollo y justicia, entre progreso y caridad, corresponde a los cristianos actuales. Nada en la naturaleza tiene que ponerse en contra de la fe, porque el Se\u00f1or se halla presente en el presente y lo estar\u00e1 hasta la consumaci\u00f3n de los siglos.<\/p>\n<p>    Sobre esta armon\u00ed\u00ada entre la naturaleza y el esp\u00ed\u00adritu, el pensador Manuel Mounier (1905-1950), en su libro \u00abEl personalismo\u00bb, escrib\u00ed\u00ada: \u00abLa persona humana se halla inmersa en la naturaleza. El hombre, as\u00ed\u00ad como es esp\u00ed\u00adritu, es tambi\u00e9n cuerpo. Es totalmente cuerpo y totalmente esp\u00ed\u00adritu. De sus instintos m\u00e1s primarios, como comer o reproducirse, sabe hacer delicadas artes, la cocina, el estilo de amar&#8230; Pero, un dolor de cabeza detiene al gran fil\u00f3sofo en sus reflexiones. Y San Juan de la Cruz, por ejemplo, en sus \u00e9xtasis, vomitaba&#8230; No hay en el hombre nada que no est\u00e9 mezclado con tierra y con sangre. Algunas investigaciones han mostrado que las grandes religiones cambian por los mismos itinerarios que las grandes epidemias. \u00bfPor qu\u00e9 ofenderse por ello? Los pastores tambi\u00e9n tienen piernas que son guiadas por los declives del terreno\u00bb.<\/p>\n<p>   7. Desaf\u00ed\u00ados del mundo actual   Entre los \u00e1mbitos o terrenos que hoy reclaman la palabra iluminadora y el compromiso profundo del cristiano, podemos citar los siguientes que resultan una responsabilidad especial para el catequista de j\u00f3venes y de adultos.<\/p>\n<p>    7.1. El terreno de la paz.<\/p>\n<p>    Afecta a una de las aspiraciones m\u00e1s conculcadas de los hombres de todos los tiempos. Mientras se desea seguridad, tranquilidad y progreso, la guerra, el terrorismo, la violencia predominan en amplios sectores del mundo.<\/p>\n<p>    El mensaje de Jes\u00fas se opone frontalmente a los violentos y les declara lejos del Reino de Dios, sobre todo cuando se violan los m\u00e1s elementales derechos individuales y colectivos y se abusa de la indefensi\u00f3n de los d\u00e9biles o de la desesperaci\u00f3n de los marginados.<\/p>\n<p>    7.2. El terreno de la salud.<\/p>\n<p>    Con \u00e9l se juega a veces de forma indigna, en los tiempos actuales en que tan sensibles son los hombres hace el dolor, ante la vida y ante la enfermedad.<\/p>\n<p>    Saben los cristianos que el hombre tiene que morir, pues su vida no es eterna sobre la tierra. Pero son conscientes de que el derecho para una atenci\u00f3n m\u00e9dica adecuada y para una lucha eficaz contra el sufrimiento f\u00ed\u00adsico o psicol\u00f3gico es uno de los m\u00e1s sagrados de todos los hombres y con dolorosa frecuencia no se ve cumplido.<\/p>\n<p>    7.3. El terreno de la naturaleza<br \/>\n    Los cristianos ven el universo f\u00ed\u00adsico como un don de Dios Creador y lamentan los frecuentes atentados que el desarrollo moderno produce contra la casa de todos los humanos. Recuerda, no s\u00f3lo por motivos naturales y ecol\u00f3gicos, sino por imperativos \u00e9ticos y religiosos, que los hombres hemos recibido el mundo para cultivarlo y no para destruirlo y que tenemos obligaci\u00f3n ante Dios de comportarnos en el cuidado de la naturaleza con el debido respeto.<\/p>\n<p>    Al margen de cualquier consideraci\u00f3n ego\u00ed\u00adsta, el mensaje de la Iglesia se vuelve insistente ante la llegada de generaciones nuevas que tambi\u00e9n ser\u00e1n amadas y redimidas por Cristo.  Pide para ellos un planeta libre de contaminaci\u00f3n y apto para llevar en \u00e9l la vida que Dios quiso para los hombres, cuando prepar\u00f3 para ellos un jard\u00ed\u00adn en el Para\u00ed\u00adso y no un desierto inh\u00f3spito o insoportable.<\/p>\n<p>    7.4. El terreno de la ciencia.<\/p>\n<p>    El hombre, ser inteligente y creativo, es testigo en los tiempos actuales de progreso maravilloso del que \u00e9l mismo se siente protagonista y servidor.<\/p>\n<p>    La Iglesia recuerda que no todo invento cient\u00ed\u00adfico es laudable por espectacular que resulte, como acontece con las modernas armas capaces de destrucci\u00f3n masiva. Recuerda, no s\u00f3lo a los cristianos sino a todos los hombres, que el progreso tiene que ponerse al servicio de las personas y no se debe someter a \u00e9stas a las duras exigencias de un progreso irracional.<\/p>\n<p>   De manera particular reclama el control de todos aquellos medios tecnol\u00f3gicos y cient\u00ed\u00adficos que puedan atentar a la dignidad humana y pongan en peligro su identidad, su integridad, su intimidad y su derecho radical a la paz y a la libertad.<\/p>\n<p>    7.5. El terreno del arte.<\/p>\n<p>    Es la expresi\u00f3n m\u00e1s eminentemente humana puesto que es la intercomunicaci\u00f3n entre inteligencia y libertad. En cuanto lenguaje espiritual, la Iglesia lo ha usado masivamente en todas sus modalidades y ha hecho de el un reclamo que acerca a los hombres a las realidades del esp\u00ed\u00adritu. Pide a todos sus miembros que lo cultiven y lo conviertan en plataforma de vida y de acci\u00f3n al servicio de Reino divino.<\/p>\n<p>    7.6. El terreno demogr\u00e1fico.<\/p>\n<p>    Constituye una de las cuestiones m\u00e1s din\u00e1micas y complejas de la humanidad actual, pues los avances sanitarios, econ\u00f3micos, \u00e9ticos han planteado una explosi\u00f3n poblacional sin precedentes en la Historia humana.<\/p>\n<p>    La Iglesia ha defendido siempre la vida, porque el mensaje de Jes\u00fas es un mensaje de vida y no de muerte. Opuesta a cualquier sistema maltusiano, al aborto o a la eutanasia positiva, ayuda a los hombres de ciencia y de gobierno a promover la paternidad inteligente y responsable en los pueblos masivamente poblados y la generosidad y abnegaci\u00f3n en los pueblos con peligros de involuci\u00f3n en sus habitantes.<\/p>\n<p>    7.7. El terreno de la Etica.<\/p>\n<p>    Tambi\u00e9n es objeto de muchas de las reflexiones a la luz del mensaje evang\u00e9lico y de su aplicaci\u00f3n a los reclamos de la conciencia personal o colectiva.<\/p>\n<p>    Son m\u00faltiples las cuestiones que reclaman soluciones y respuestas, tanto sobre la dignidad del cuerpo, que rechaza manipulaciones indignas, como en torno a las cuestiones relacionadas con la transmisi\u00f3n de la vida, con los experimentos cient\u00ed\u00adficos centrados en el hombre o con las diversas alternativas que la tecnolog\u00ed\u00ada o de la econom\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>    8. Acciones en catequesis.<\/p>\n<p>    Lo que tendr\u00e1 que conseguir el cristiano en todos estos terrenos y desaf\u00ed\u00ados es formarse, individual y colectivamente, criterios inspirados en el mensaje revelado y no s\u00f3lo juicios l\u00f3gicos o argumentaciones basadas en la naturaleza o en la simple experiencia.<\/p>\n<p>    Necesita formaci\u00f3n moral y social adecuada para dar respuesta a las exigencias cristianas. Para ello tendr\u00e1 que volver insistentemente los ojos a las inspiraciones del Evangelio, a los usos y ense\u00f1anzas de la tradici\u00f3n creyente, a las opciones de la comunidad creyente que mira los problemas con ojos de fe.<\/p>\n<p>    Le servir\u00e1n de manera especial las diversas y frecuentes orientaciones que el Magisterio de la Iglesia, en el ejercicio de su ministerio de \u00abense\u00f1ar, gobernar y santificar\u00bb ofrece a todos los que quieren mirar el mundo con visi\u00f3n evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>    Estas directrices eclesiales se pueden encontrar en diversas instancias. A nivel universal se hallar\u00e1n en los Documentos del Concilio Vaticano II, como es la Constituci\u00f3n pastoral sobre \u00abIglesia en el mundo actual\u00bb (Gaudium et Spes), y en las diversas comunicaciones escritas de los \u00faltimos Papas, entre las que cabe resalta Enc\u00ed\u00adclicas, como la \u00abPacem in Terris\u00bb, de Juan XXIII, la \u00abPopulorum Progressio\u00bb de Pablo VI o la \u00abSollicitido Rei Sociales\u00bb de Juan Pablo II.<\/p>\n<p>    A nivel particular y local, el cristiano tiene que saber situarse en el mundo concreto en el que le corresponde vivir. Es necesario encarnarse en la propia cultura, vivir los problemas cercanos y contar con los recursos posibles en cada entorno humano.<\/p>\n<p>   En todo caso, el cristiano debe tender en la actualidad a la apertura y al pluralismo que demanda la cultura moderna y las crecientes relaciones internacionales. Mas est\u00e1 actitud es perfectamente compatible con solidez de juicios cristianos, con firmeza en las verdades religiosas b\u00e1sicas y con sentido suficiente de trascendencia para mantenerse siempre en actitud de escucha a las inspiraciones del Esp\u00ed\u00adritu Santo que sigue actuando en la Iglesia y en los hombres.<\/p>\n<p>   (Ver Creaci\u00f3n 7.1)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nPuede decirse que el mundo es el tel\u00f3n de fondo de casi todas las voces de este volumen; todos los aspectos de la eclesiolog\u00ed\u00ada est\u00e1n influidos por el mundo y nuestra comprensi\u00f3n del mismo. La actitud del cristiano ante el mundo es compleja, y es preciso matizar siempre cuidadosamente las afirmaciones que se hagan. Dado que la Iglesia est\u00e1 en el mundo y en la historia, la relaci\u00f3n de la Iglesia con el mundo estar\u00e1 siempre temporalmente condicionada y ser\u00e1 siempre la historia de la salvaci\u00f3n de una Iglesia peregrina.<\/p>\n<p>La misma ense\u00f1anza b\u00ed\u00adblica contiene ya multitud de aspectos. El mundo, o \u00ablos cielos y la tierra\u00bb (G\u00e9n 1,1), procede de Dios, que lo cre\u00f3 como algo bueno, poni\u00e9ndolo en manos de los hombres para que lo disfrutaran y sometieran (G\u00e9n 1,28-31). Los cielos y la tierra proclaman la bondad de Dios (Sal 8 y 104) y la sabidur\u00ed\u00ada de Dios (Prov 8,22-31). El pensamiento hebreo est\u00e1 muy lejos del dualismo, el pante\u00ed\u00adsmo y otras distorsiones de los pueblos de los alrededores. Hacia el final del Antiguo Testamento empieza a usarse la palabra griega kosmos,  que contiene tambi\u00e9n un sentido de belleza e historia.<\/p>\n<p>Pero la situaci\u00f3n de la humanidad en el mundo fue pronto distorsionada por el pecado, y el mundo se convirti\u00f3 en instrumento de la ira y el castigo de Dios: el trabajo dejar\u00ed\u00ada de ser un mero placer (G\u00e9n 3,17-19); la tierra ser\u00ed\u00ada una maldici\u00f3n para los que desobedecen a Dios (Dt 28,15-46). Ninguna de las ayudas ofrecidas por Dios a trav\u00e9s de los jueces, los reyes y los profetas bastar\u00ed\u00ada. Por eso se pone en funcionamiento la fase final del plan de Dios: \u00abTanto am\u00f3 Dios al mundo (ton kosmon)  que envi\u00f3 a su Hijo \u00fanico\u00bb (in 3,16). En el Nuevo Testamento seguimos encontrando el optimismo b\u00e1sico del Antiguo Testamento (cf He 17,24; Jn 1,3-4.10; Col 1,16). Pero hay una dimensi\u00f3n nueva, ya que los autores del Nuevo Testamento desarrollan la idea del mundosometido al pecado (Rom 5,12) y a Satan\u00e1s se le llama el Pr\u00ed\u00adncipe de este mundo (Jn 12,31; 14,30); el mundo de las tinieblas est\u00e1 dominado por las fuerzas del mal (Ef 6,12). As\u00ed\u00ad en el discurso de la Ultima Cena \u2013una amplia meditaci\u00f3n sobre el Esp\u00ed\u00adritu Santo, el amor y el mundo\u2013 Jes\u00fas anuncia que va a dejar el mundo (Jn 16,28); el convencimiento del mundo ser\u00e1 la obra del Esp\u00ed\u00adritu (16,8-11); el mundo odiar\u00e1 a sus disc\u00ed\u00adpulos como lo ha odiado a \u00e9l (15,18-19); Jes\u00fas ora por sus disc\u00ed\u00adpulos y no por el mundo (17,9), en el que estos sufrir\u00e1n persecuci\u00f3n (16,33); han de tener valor, porque Jes\u00fas ha vencido al mundo (16,33).<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n de la Iglesia primitiva sobre el mundo prolonga esta concepci\u00f3n del mundo como bueno y al mismo tiempo como necesitado de redenci\u00f3n (lCor 5,10), como el lugar en que los cristianos han de vivir por fuerza, estando en el mundo (Jn 11,11) pero sin ser del mundo (15,19)3. Jes\u00fas advierte que de nada sirve ganar el mundo (kosmos) si  se pierde la vida (psych\u00e9n,  Mt 16,20). El mundo es pasajero (lCor 7,31), por lo que no debemos conformarnos con \u00e9l (Rom 12,1-2, al\u00f3n);  es preciso, en efecto, \u00abno dejarse manchar por el mundo\u00bb (Sant 1,27). Los enemigos tradicionales de la vida espiritual, \u00abel mundo, el demonio y la carne\u00bb, est\u00e1n ya insinuados en el Nuevo Testamento (por ejemplo, lJn 2,15-18). Al final Dios vencer\u00e1 todo mal y habr\u00e1 unos nuevos cielos y una nueva tierra (Ap 21,1-5).<\/p>\n<p>El primer milenio asumi\u00f3 y desarroll\u00f3 esta rica doctrina b\u00ed\u00adblica. Al principio el mundo fue un poder perseguidor y un enemigo de la Iglesia y de los cristianos. Pero los Padres apologetas, como >Justino, insist\u00ed\u00adan en que los cristianos eran buenos ciudadanos del Imperio. Despu\u00e9s del Edicto de >Constantino del a\u00f1o 313, el mundo se fue mostrando cada vez m\u00e1s amistoso respecto de la Iglesia \u2014demasiado amistoso\u2014. Los miembros de la Iglesia, a todos los niveles, se implicaron excesivamente en los asuntos seculares, en detrimento del compromiso cristiano. Todos los intentos de reforma, de un modo u otro, estaban referidos a la relaci\u00f3n de la Iglesia y el mundo.<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n cristiana sobre el mundo adopt\u00f3 muchas formas. La Iglesia siempre consider\u00f3 heterodoxo cualquier dualismo ontol\u00f3gico o material que afirmara que la materia, la carne o el mundo eran malos. Pero las ideas plat\u00f3nicas fueron muy influyentes: era necesario trascender el mundo en el ascenso hacia Dios. Sin embargo, un dualismo moral moderado forma parte del realismo cristiano: el mundo est\u00e1 infectado por el pecado y constituye, por tanto, un peligro. Pero el cristiano ordinario tiene que vivir en el mundo; la huida del mundo (fuga mundi)  era una posibilidad reservada s\u00f3lo a una minor\u00ed\u00ada. Gradualmente la doctrina se fue haciendo m\u00e1s sutil, ya que los autores se dieron cuenta de que uno puede vivir inmerso en el mundo incluso en medio del desierto, y de que todos deb\u00ed\u00adan cultivar una actitud interna de renuncia al mundo y al pecado en busca de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Una obra muy importante en Occidente fue La ciudad de Dios,  de san Agust\u00ed\u00adn, en la que se hace un minucioso an\u00e1lisis del amor a Dios y del amor a uno mismo. Libro de enorme influencia en los tiempos patr\u00ed\u00adsticos y en la Edad media, no siempre se entendi\u00f3 plenamente en cuanto presente y escatol\u00f3gico al mismo tiempo. Proporcion\u00f3 a muchos escritores teol\u00f3gicos, y a figuras pol\u00ed\u00adticas como Carlomagno, una honda visi\u00f3n de la ambig\u00fcedad del mundo.<\/p>\n<p>La tensi\u00f3n entre la Iglesia y el mundo continu\u00f3 durante la Edad media. As\u00ed\u00ad encontramos al joven Lotario escribiendo sobre la m\u00ed\u00adsera suerte de la humanidad y sobre la necesidad de huir del mundo; m\u00e1s tarde, Inocencio III (1198-1216), ser\u00ed\u00ada uno de los papas reformadores m\u00e1s en\u00e9rgicos y destacados de la \u00e9poca, si bien autocr\u00e1tico y profundamente implicado en la pol\u00ed\u00adtica, las guerras y las cruzadas.<\/p>\n<p>Durante la \u00e9poca de la Ilustraci\u00f3n, la Iglesia tendi\u00f3 a replegarse ante la hostilidad y se dej\u00f3 pasar la ocasi\u00f3n de dialogar con el mundo moderno emergente. Se cre\u00f3 cierta incomodidad ante la ciencia (no sin cierta conexi\u00f3n con los incidentes de >Galileo), que durar\u00ed\u00ada hasta el siglo XX. El liberalismo del siglo XIX se vio como un nuevo ataque a la Iglesia. Su respuesta fue una vez m\u00e1s retirarse o apartarse del mundo. La Iglesia se volc\u00f3 en las misiones en pa\u00ed\u00adses lejanos; se foment\u00f3 la piedad y se desarrollaron todo tipo de actividades intraeclesiales. La mentalidad de repliegue y defensa fue particularmente poderosa durante el per\u00ed\u00adodo modernista (>Modernismo), en el que no hubo di\u00e1logo, salvo por parte de algunos a los que las autoridades pusieron bajo sospecha.<\/p>\n<p>El pontificado de >P\u00ed\u00ado XII fue testigo de un inmenso esfuerzo por mostrar que la Iglesia era portadora de un mensaje para el mundo. El papa trat\u00f3 de dirigirse a diferentes grupos teniendo en cuenta su situaci\u00f3n en el mundo. Pero todav\u00ed\u00ada no se trataba de di\u00e1logo; el papa ense\u00f1aba a los que estaban en el mundo el mensaje de la Iglesia, que tan hondamente estaba configurando a lo largo de su pontificado. Para el di\u00e1logo habr\u00ed\u00ada que esperar al Vaticano II, que, aunque profundamente optimista, reconoci\u00f3 tambi\u00e9n que el mundo hab\u00ed\u00ada de ser redimido del pecado y puesto bajo el signo de la soberan\u00ed\u00ada de Jes\u00fas (LG 36), adquiriendo nueva configuraci\u00f3n de acuerdo con los designios de Dios (GS 4).<\/p>\n<p>En la \u00e9poca del Vaticano II se inicia la reflexi\u00f3n sobre el secularismo y la secularizaci\u00f3n. El primero en usar el t\u00e9rmino \u00absecularismo\u00bb fue al parecer G. J. Holyoake (t 1906). Se trata de un intento de interpretar la realidad independientemente de Dios y de cualquier vida futura; en cuanto tal, podr\u00ed\u00ada ser una ideolog\u00ed\u00ada atea o agn\u00f3stica. El t\u00e9rmino \u00absecularizaci\u00f3n\u00bb se us\u00f3 para designar la leg\u00ed\u00adtima autonom\u00ed\u00ada de las realidades seculares respecto del control eclesi\u00e1stico. Pero esta leg\u00ed\u00adtima autonom\u00ed\u00ada puede estar infectada por la realidad del pecado (GS 36-38). >Pablo VI, en su primera enc\u00ed\u00adclica, Ecclesiam suam  (agosto de 1964), dio un fuerte impulso a la idea del di\u00e1logo con el mundo. El Esquema XIII, que acabar\u00ed\u00ada convirti\u00e9ndose en la constituci\u00f3n pastoral sobre la Iglesia en el mundo moderno (Gaudium et spes),  se estudi\u00f3 durante el tercer per\u00ed\u00adodo de sesiones del concilio; trataba claramente de dar respuesta a uno de los deseos de Juan XXIII para el concilio. Sin embargo, la redacci\u00f3n de la misma result\u00f3 extremadamente dif\u00ed\u00adcil, en buena medida porque se trataba de algo muy distinto a todo lo que hasta entonces hab\u00ed\u00ada hecho el magisterio. Se trat\u00f3 de examinar la situaci\u00f3n del mundo bajo varios aspectos: la condici\u00f3n actual de la humanidad y sus interrogantes m\u00e1s profundos; la dignidad de la persona humana; la libertad; el ate\u00ed\u00adsmo; la comunidad y la actividad humanas en el mundo; los problemas urgentes: el matrimonio y la familia, el adecuado desarrollo de la cultura, la vida socioecon\u00f3mica, la vida de la comunidad pol\u00ed\u00adtica, la paz, los asuntos internacionales. En cada caso se ofrec\u00ed\u00ada una reflexi\u00f3n sobre la realidad presente y una respuesta acorde con el mensaje de Cristo.<\/p>\n<p>En GS observamos c\u00f3mo la relaci\u00f3n de la Iglesia con el mundo pasa de una concepci\u00f3n jur\u00ed\u00addica a una concepci\u00f3n antropol\u00f3gica. Pero el concilio no desdibuja la distinci\u00f3n entre la Iglesia y el mundo. Advierte: \u00abAunque hay que distinguir cuidadosamente progreso temporal y crecimiento del reino de Cristo, sin embargo, el primero, en cuanto puede contribuir a ordenar mejor la sociedad humana, interesa en gran medida al reino de Dios\u00bb (GS 39). La fundamentaci\u00f3n del apostolado secular de la Iglesia estriba en la relaci\u00f3n positiva de esta con el mundo, relaci\u00f3n enraizada en la significaci\u00f3n de la dignidad, la comunidad y la actividad humanas (GS 40-45).<\/p>\n<p>El comentario a GS de H. >Jedin, probablemente el historiador cat\u00f3lico m\u00e1s eminente de nuestro siglo, plantea distintas cuestiones: \u00ab(La Constituci\u00f3n) quer\u00ed\u00ada ser una nueva definici\u00f3n fundamental de la relaci\u00f3n de la Iglesia con el mundo y, de este modo, orientar la Iglesia al mundo, y esto significa al esp\u00ed\u00adritu de la nueva \u00e9poca, de la que llevaba un siglo al margen, desde el Syllabus.  La Constituci\u00f3n fue recibida con entusiasmo, pero la historia ha demostrado ya que entonces se sobreestim\u00f3 en gran medida su importancia, y apenas se sospechaba hasta qu\u00e9 punto el \u00abmundo\u00bb, al que se quer\u00ed\u00ada ganar para Cristo, hab\u00ed\u00ada de penetrar en la Iglesia\u00bb<br \/>\nDespu\u00e9s del Concilio la Iglesia se abri\u00f3 al di\u00e1logo con el mundo con una confianza que no hab\u00ed\u00ada tenido desde la Edad media. El magisterio y los te\u00f3logos asumieron las ideas del \u00abdesarrollo en la d\u00e9cada de 1960, de las teolog\u00ed\u00adas de la liberaci\u00f3n a partir de la d\u00e9cada de 1970, de la >inculturaci\u00f3n. Al mismo tiempo se produjo un compromiso en la pol\u00ed\u00adtica y los asuntos internacionales, en general abierto y bien informado (>Concordatos)\u00bb. La doctrina social de la Iglesia desde la Rerum novarum  de Le\u00f3n XIII (1891) es tambi\u00e9n un rico fil\u00f3n para la teolog\u00ed\u00ada de la relaci\u00f3n de la Iglesia y el mundo, as\u00ed\u00ad como la cuesti\u00f3n de las relaciones Iglesia-Estado (J. C. >Murray).<\/p>\n<p>Otro \u00e1mbito que ha de interesar tambi\u00e9n a la eclesiolog\u00ed\u00ada es la ecolog\u00ed\u00ada. Se trata de un tema con amplias posibilidades ecum\u00e9nicas. Pero la conciencia de ello es m\u00e1s bien reciente; suele datarse en 1962, fecha de la publicaci\u00f3n por Rachel Carson de Silent Spring.  Es un asunto a la vez teol\u00f3gico, \u00e9tico, cient\u00ed\u00adfico, econ\u00f3mico, cultural y pol\u00ed\u00adtico, con implicaciones para la espiritualidad. Siendo tan vasta la literatura al respecto y tan diversos los puntos de vista y los intereses, conviene especialmente tener en cuenta las advertencias del Vaticano II de que nadie puede pretender representar \u00abla posici\u00f3n cat\u00f3lica\u00bb, ni podemos esperar respuestas completas del magisterio, ya que es probablemente de los laicos, que son los expertos en esta materia, de quienes han de venir los planteamientos m\u00e1s enriquecedores (GS 43).<\/p>\n<p>La continua reflexi\u00f3n sobre los >laicos por parte del magisterio, los te\u00f3logos y los mismos laicos (siendo muchos los te\u00f3logos laicos en el per\u00ed\u00adodo posconciliar) ha contribuido a aclarar en cierto modo el papel de lo secular respecto de la Iglesia. Pero durante este per\u00ed\u00adodo hemos asistido tambi\u00e9n al secularismo radical, as\u00ed\u00ad como a las nuevas visiones del mundo y de la humanidad que muchos llamar\u00ed\u00adan poscristianas o posmodernas\u00bb. La publicaci\u00f3n del nuevo C\u00f3digo de derecho can\u00f3nico  (1983) ha supuesto la presentaci\u00f3n de reflexiones sobre la Iglesia y el mundo desde otra perspectiva.<\/p>\n<p>El mundo seguir\u00e1 siempre planteando nuevas cuestiones a la Iglesia. Esto no hay por qu\u00e9 evitarlo, aun cuando a veces se sienta que no se dispone por el momento de una respuesta plenamente satisfactoria. Si se quiere alcanzar la necesaria propiedad y precisi\u00f3n a la hora de hablar de la Iglesia y el mundo, ser\u00e1 necesario mantener una tensi\u00f3n saludable entre la dimensi\u00f3n vertical y horizontal de la vida cristiana y de la teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>La Iglesia ortodoxa, durante mucho tiempo considerada como excesivamente vuelta hacia s\u00ed\u00ad misma, ha iniciado en las \u00faltimas d\u00e9cadas una nueva apertura al mundo, influida al mismo tiempo por su sentido de la transfiguraci\u00f3n del mundo y por su sentido c\u00f3smico de la eucarist\u00ed\u00ada. La eucarist\u00ed\u00ada sigue siendo el centro del servicio de la Iglesia al mundo, considerado en t\u00e9rminos antropol\u00f3gicos y ecol\u00f3gicos. Cuando es aut\u00e9nticamente celebrada, es decir, por una comunidad que, en el esp\u00ed\u00adritu de Cristo, refleja el amor y la comuni\u00f3n vertical y horizontal, el mundo es llevado ante Dios con todas sus necesidades, espirituales y temporales.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p>(v. creaci\u00f3n)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nLa palabra mundo tiene varias acepciones en la Biblia:<\/p>\n<p>1) Los hebreos ten\u00ed\u00adan un concepto geoc\u00e9ntrico del mundo; en medio de todo estaba la tierra, y en ella el hombre. Se trata de un concepto popular, que aparece claramente en los primeros cap\u00ed\u00adtulos del G\u00e9nesis; el mensaje de la Biblia no es de orden cient\u00ed\u00adfico, no pretende ense\u00f1arnos c\u00f3mo es el mundo ni c\u00f3mo marcha el mundo, cu\u00e1les son sus leyes, sino de orden religioso. Los primeros cap\u00ed\u00adtulos del G\u00e9nesis, en los que se habla de la constituci\u00f3n del mundo, pretenden, sobre todo, ense\u00f1arnos, frente a las concepciones cosmog\u00f3nicas polite\u00ed\u00adstas, que el mundo y todo cuanto en \u00e9l se contiene est\u00e1 hecho, regido, gobernado y conservado por Dios. En el mundo hay tres regiones fundamentales: la central o terrestre, donde el hombre habita; la superior o celeste, sede y trono de Dios; la inferior o subterr\u00e1nea, el Seol, morada de los muertos.<\/p>\n<p>2) Los evangelios hablan del mundo terrestre como lugar donde viven los hombres, al cual se viene (Jn 1,9; 3,19; 11,27; 12,46), en el cual se est\u00e1 (Jn 1,10; 9,5; 17,11) y del cual se sale (Jn 13,1). Se habla, pues, del mundo f\u00ed\u00adsico, creado por Dios (Mt 4,8; 6,32; 16,26; 26,13; Mc 8,36; Lc 4,5; 9,25; 12,30).<\/p>\n<p>3) El mundo tiene tambi\u00e9n la significaci\u00f3n de los seres humanos que habitan la tierra (Mt 13,38; 18,7; Jn 1,29; 3, 16.17.19; 4,42; 6,33.51; 7,4.7; 9,5; 12,19; 14,19; 16,8; 17,18; 18,20).<\/p>\n<p>El mundo f\u00ed\u00adsico, como realidad creada, es bueno, ya que procede de Dios, de El depende y a El se ordena. El mundo de los hombres, creado igualmente por Dios, es tambi\u00e9n, en principio, bueno. Pero como consecuencia del pecado, el mundo humano est\u00e1 en estada de rebeli\u00f3n contra Dios; \u00e9ste es el sentido de la expresi\u00f3n \u00abeste mundo\u00bb, frecuente en San Juan, como s\u00ed\u00adntesis de todas las fuerzas enemigas de Dios, un mundo malo, que est\u00e1 bajo el poder del pr\u00ed\u00adncipe de este mundo, de Sat\u00e1n (Jn 8,23; 9,39; 12,31; 14,30; 15,19; 16,11; 17,14-16). De rechazo, puesto que el hombre es el centro de la creaci\u00f3n, ella misma est\u00e1 tambi\u00e9n esclavizada y en desorden. Jesucristo ha venido a salvar al mundo, a librarle del pecado y de la esclavitud, derrotando a Sat\u00e1n (Jn 1,29; 4,42; 6,51; 7,47; 16,33). Su reino est\u00e1 en el mundo, pero no es de este mundo. El mismo, aunque est\u00e1 en este mundo, no es de este mundo (Jn 8,23; 17,14; 18,36), lo cual no significa negar la creaci\u00f3n, sino transformarla por la perfecta sumisi\u00f3n a Dios (1 Cor 7,29-31). El creyente ha triunfado del mundo por su fe, sigue en este mundo, pero, al igual que Jes\u00fas, no es de este mundo (Jn 8,23; 9,5; 17,11.15). Este mundo, en efecto, ser\u00e1 plenamente transformado. Dios crear\u00e1 un nuevo mundo, nuevos cielos y nueva tierra, como sede del reino glorioso de los redimidos (Ap 21,1).<\/p>\n<p>Como hombre real que era Jes\u00fas estaba en \u00ed\u00adntima relaci\u00f3n con el mundo y la historia, conceptos inseparables. Y como hombre de su tiempo y ambiente lo entiende y vive en \u00e9l conforme a la cultura y categor\u00ed\u00adas normales en aquel momento. Su mundo es tanto el f\u00ed\u00adsico y natural como, sobre todo, el humano en todas sus dimensiones. Jes\u00fas aparece entroncado en el mundo de manera concreta y no abstracta. Su entorno es la Palestina y el Israel de su momento hist\u00f3rico con sus determinados factores sociales, pol\u00ed\u00adticos, religiosos, etc. En su predicaci\u00f3n, por ejemplo en las par\u00e1bolas, aparecen continuas alusiones al mundo rural de la Palestina de su tiempo y a las situaciones que viv\u00ed\u00ada el pueblo jud\u00ed\u00ado.<\/p>\n<p>Naturalmente la visi\u00f3n del mundo de Jes\u00fas est\u00e1 dominada por su concepci\u00f3n religiosa. Ve el mundo en estrecho contacto con Dios, como obra de Dios regida por El, dependiente de El.<\/p>\n<p>Jes\u00fas no es enemigo de las realidades mundanas, sino que las acepta, aun siendo consciente de los peligros que a veces se encuentran en ellas y previniendo a sus seguidores en este sentido. En todo caso el mundo y sus valores no son el criterio supremo para el seguidor de Jes\u00fas; no vale nada ganarlo del todo si uno se pierde a s\u00ed\u00ad mismo (Mc 8,36 y par.). Hay que estar dispuesto a desprenderse de \u00e9l, por valioso que sea, si ello constituye un obst\u00e1culo para el destino del ser humano (Mc 9,43-48; Mt 5,29-30; 18, 8-9).<\/p>\n<p>El mundo de los seres humanos, efectivamente, es ambiguo. Necesario y positivo para ellos y para su camino hacia Dios, pues es el lugar donde se desarrolla la historia de la salvaci\u00f3n, pero entregado al poder del \u00abpr\u00ed\u00adncipe de este mundo\u00bb en terminolog\u00ed\u00ada jo\u00e1nica, el cual pretende ser su due\u00f1o y se\u00f1or (Mt 4,8-9; Lc 4,5-7). Adem\u00e1s est\u00e1 sujeto a gran peligro, entre otras cosas, por el esc\u00e1ndalo (Mt 18,7). Sin embargo la salvaci\u00f3n que Jes\u00fas aporta tambi\u00e9n se extiende al mundo, al humano en primer t\u00e9rmino, pero tambi\u00e9n al f\u00ed\u00adsico en cuanto est\u00e1 unido con los seres humanos, por medio de la acci\u00f3n de sus seguidores (cfr. Mt 26,13). Finalmente el Se\u00f1or Jes\u00fas ser\u00e1 el vencedor de este mundo como aparece con toda claridad en el Cuarto Evangelio.<\/p>\n<p>(Fuera de las alusiones anteriores, no se trata aqu\u00ed\u00ad del concepto de \u00abmundo\u00bb en el Cuarto Evangelio porque su sentido depende de las concepciones teol\u00f3gicas de este evangelio y no se puede referir directamente a Jes\u00fas). ->Juan; encarnaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Federico Pastor<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>La palabra \u00abmundo\u00bb recoge una serie diferenciada de sentidos y significados, seg\u00fan la perspectiva que se adopte: en el sentido m\u00e1s emp\u00ed\u00adrico designa el conjunto de los seres y de las cosas; una definici\u00f3n t\u00e9cnico-cient\u00ed\u00adfica lo ve  como un conjunto de cosas, estructurado con leyes inmanentes e inherentes a la materia y a los seres, incluido el hombre: en una perspectiva cultural, el mundo se refiere a las estructuras sociales de vida y a las relaciones que las sostienen. En el \u00e1mbito del cristianismo, el \u00abmundo\u00bb ha significado a veces una realidad contaminante, de la que hay que huir (fuga mundi) para encontrar el verdadero lugar del esp\u00ed\u00adritu, pero tambi\u00e9n una realidad que expresa una \u00abcristificaci\u00f3n\u00bb ins\u00f3lita (Teilhard de Chardin).<\/p>\n<p>En el contexto b\u00ed\u00adblico y del cristianismo primitivo el \u00abmundo\u00bb es un hecho concreto, relacionado siempre con un momento hist\u00f3rico determinado: la misma primera comunidad cristiana vive en el mundo y no se imagina la posibilidad de huir de \u00e9l, de aislarse de \u00e9l, ni siquiera en los duros per\u00ed\u00adodos de persecuci\u00f3n. Sin embargo, esta misma experiencia cristiana no puede ignorar que el mundo est\u00e1 dominado por unas leves y unas relaciones impregnadas \u00ed\u00adntimamente de mal: Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada invita a permanecer en el mundo, pero como dominadores del esp\u00ed\u00adritu mundano, emancipados de su mentalidad (Strom. Vll, 3, 18, 2): es decir insertarse en el mundo con una actitud no mundana, sino fermentados por el anuncio de Cristo Resucitado que madura \u00abel mundo nuevo\u00bb.<\/p>\n<p>A pesar de que no existe en el Antiguo ni en el Nuevo Testamento una cultura de \u00abhuida del mundo\u00bb, a no ser durante per\u00ed\u00adodos limitados y asc\u00e9ticamente ordenados, en la cristiandad, sobre todo la medieval, se acent\u00faa esta experiencia con tonalidades a veces fuertemente negativas. La ascesis del desierto, presente en el juda\u00ed\u00adsmo esenio y en san Juan Bautista, as\u00ed\u00ad como la huida al desierto animada por algunos textos neotestamentarios (Ap 12,6: 1 Cor 10,1 -6), pod\u00ed\u00adan constituir exhortaciones v\u00e1lidas para una concepci\u00f3n general que, sin embargo, se manifiesta en el cristianismo mucho m\u00e1s tarde.<\/p>\n<p>Esta tendencia coincide con la \u00bb libertad de la 1glesian (siglo rv) y con el aburguesamiento gradual de la experiencia cnstiana, asimilada o identificada cada vez m\u00e1s tenazmente con la del Estado: para evitar esta decadencia, lleg\u00f3 la respuesta radical de los anacoretas y de los monjes, que apelan a veces en tonos exagerados a la realidad escatol\u00f3gica del Reino. y, a pesar del peligro de constituir una comunidad fuera de la sacramentalidad eclesial, esta experiencia alcanz\u00f3 profundidades espirituales que enriquecieron a la 1glesia. El abandono del mundo fue una opci\u00f3n dictada por el amor de Dios y por la voluntad de atestiguar lo esencial\/escatol\u00f3gico, es decir, una apelaci\u00f3n a los interrogantes \u00faltimos que deben articular la vida del cristiano. Desde Oriente hasta Occidente esta huida del mundo se concret\u00f3 en la invitaci\u00f3n a entrar en un monasterio: desde este momento, se desarroll\u00f3 una teolog\u00ed\u00ada espiritual, de significado totalmente mon\u00e1stico, en la que la misma llamada a la gracia mediante el bautismo viene a reducirse a la \u00abvocaci\u00f3n\u00bb\/llamada en el \u00e1mbito de una experiencia concreta, que no era todo el contenido del cristianismo.<\/p>\n<p>A esta tendencia condenatoria del mundo se enfrenta la limpia experiencia de Francisco de As\u00ed\u00ads, con quien la misma expresi\u00f3n arquitect\u00f3nica y la imagen espacial rompen aquel silencio oscuro de las iglesias medievales para abrirse a la luz exterior, que no violenta el espacio interior, sino que se proyecta en \u00e9l con la tibieza del vidrio hecho historia sagrada. El salto longitudinal del g\u00f3tico, pero sobre todo su intenci\u00f3n de diafanidad, representan no s\u00f3lo una evoluci\u00f3n art\u00ed\u00adstica, sino tambi\u00e9n y sobre todo esa opci\u00f3n pastoral de los franciscanos que se abr\u00ed\u00adan al mundo para consagrarlo, compartiendo sus afanes. El mundo, en la experiencia y en la visi\u00f3n cristiana de la \u00e9poca moderna y contempor\u00e1nea, se configura unas veces como lugar de conflictividad, otras como c\u00e1ntico al Creador: muchas veces se ha acentuado la soledad del hombre dentro de \u00e9l, cuando la experiencia secularizante ha marginado a Dios o cuando un psicologismo perverso ha anulado en el hombre el sentimiento de relaci\u00f3n. El binomio hombre-mundo se ha convertido en lugar de mutuas influencias l de interacci\u00f3n necesaria, ya que se trata de un conjunto que proviene de Dios. La incidencia cristiana en el mundo, actualmente, se siente cada vez m\u00e1s como transformaci\u00f3n del mundo, liber\u00e1ndolo de la esclavitud del pecado y de la muerte: pero el mismo creyente tiene que sentirse alcanzado por esta libertad si desea atestiguar la fuerza liberadora de Cristo resucitado.<\/p>\n<p>G. Bove<\/p>\n<p>Bibl.: T Goffi, Mundo, en NDE, 990- 1002; R. Guardini, Mundo y persona, Guadarrama, Madrid 1963; P. Roqueplo, Experiencia del mundo, (\u00bfexperiencia de Dios? S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1969; J B. Metz, Teolog\u00ed\u00ada del mundo, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1970.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Premisa &#8211; II. El mundo seg\u00fan la palabra de Dios &#8211; III. El mundo seg\u00fan el cristianismo primitivo &#8211; IV. Huida del mundo &#8211; V. Encontrar a Dios en el mundo &#8211; VI. Espiritualidad mundana en la secularizaci\u00f3n &#8211; VII. Mundo espiritual &#8211; VIll. Perspectivas modernas de espiritualidad mundana &#8211; IX. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>La realidad del mundo ha suscitado siempre dificultades en el terreno espiritual y ha sido valorada de manera contradictoria. La misma palabra \u00abmundo\u00bb se presenta con significados diversos y puede asumir un contenido muy variado. El sentido que se le da debe deducirse del contexto. Recordemos las acepciones m\u00e1s comunes que se atribuyen a este vocablo. En su significado m\u00e1s emp\u00ed\u00adrico, mundo es el conjunto de seres y de cosas que existen juntamente; una cosa est\u00e1 en el mundo si est\u00e1 situada en un determinado lugar del espacio y en un tiempo concreto. Seg\u00fan la concepci\u00f3n t\u00e9cnico-cient\u00ed\u00adfica, el mundo es el universo de cosas materiales situadas seg\u00fan un orden inmanente; un conjunto bien estructurado y autosuficiente; una realidad organizada en su intimidad seg\u00fan determinadas leyes universales; un lodo unitariamente armonizado. El hombre forma parte del mundo, ya que es un ser bien ordenado en s\u00ed\u00ad mismo y coordenado con el todo. Sin embargo, este orden del mundo no se presenta como definitivo, ya que admite nuevas organizaciones y remodelaciones por parte del hombre; est\u00e1 bajo el poder responsable y humanizador de la iniciativa humana (GS 2). Finalmente, si se considera al mundo en la perspectiva cultural de nuestra \u00e9poca, entonces es el conjunto de relaciones humanas, de estructuras sociales, de instituciones p\u00fablicas, de principios que dirigen la vida comunitaria; es el resultado sociol\u00f3gico-cultural de la actividad diaria del hombre, que tiende a hacer del universo un ambiente favorable y confortable.<\/p>\n<p>La disparidad de concepciones no s\u00f3lo aparece a prop\u00f3sito del sentido de la palabra \u00abmundo\u00bb, sino sobre todo acerca del alcance espiritual de la realidad mundana. Existen diversas experiencias espirituales cristianas que valoran e interpretan el mundo de las formas m\u00e1s diversas, lo miran de maneras diferentes, lo presentan dentro de culturas divergentes y sugieren actitudes asc\u00e9ticas frente a \u00e9l, que van cambiando con el tiempo. A t\u00ed\u00adtulo de ejemplo, podemos aludir a dos experiencias espirituales opuestas sobre el mundo. Para unos, la espiritualidad s\u00f3lo puede realizarse fuera del mundo; m\u00e1s a\u00fan, despreci\u00e1ndolo. Estos espiritualistas siguen la invitaci\u00f3n de san Juan de la Cruz a no preocuparnos de que todo el mundo se hunda, con tal de poder conservar la quietud del alma&#8217;. Para otros, la verdadera espiritualidad la dicta la manera como se sit\u00faa hoy el mundo; \u00e9ste, con su configuraci\u00f3n actual, se inscribe dentro del reino de Dios y sugiere cu\u00e1l ha de ser la espiritualidad necesaria que hoy puede practicarse. El padre Teilhard de Chardin observaba, en relaci\u00f3n con la actual preeminencia de las civilizaciones orientales sobre la mediterr\u00e1nea: \u00abHay otros que se asustan de la emoci\u00f3n o de la atracci\u00f3n que produce sobre ellos, invenciblemente, el Astro nuevo que surge. El Cristo evang\u00e9lico, imaginado y amado dentro de las dimensiones de un mundo mediterr\u00e1neo, \u00bfes por ventura capaz de recubrir y de centrar todav\u00ed\u00ada nuestro universo prodigiosamente engrandecido? El mundo, \u00bfno se halla en v\u00ed\u00adas de manifestarse m\u00e1s amplio, m\u00e1s \u00ed\u00adntimo, m\u00e1s resplandeciente que el mismo Jehov\u00e1? \u00bfNo har\u00e1 que nuestra religi\u00f3n estalle? \u00bfNo eclipsar\u00e1 a nuestro Dios?\u00bb&#8216; [Sobre Teilhard de Chardin, >Modelos espirituales II, 6].<\/p>\n<p>II. El mundo seg\u00fan la palabra de Dios<br \/>\nLa palabra de Dios presenta al mundo seg\u00fan la mentalidad particular del escritor. El hagi\u00f3grafo, cuando discurre sobre el mundo, no se centra en \u00e9l, como si tuviera que considerarlo una realidad independiente. Lo imagina necesariamente como criatura que depende de Dios y est\u00e1 confiada a la responsabilidad operativa del hombre (G\u00e9n 1,26; 2.15). Cuando afirma que \u00abtodo\u00bb ha sido hecho \u00abmuy bien\u00bb en la creaci\u00f3n (G\u00e9n 1,31), exalta no una bondad objetiva presente en el mundo, sino la grandeza de la obra divina asociada al esfuerzo de la actividad del hombre (Sal 33; 65; Am 4,13; 5,8). Y cuando se permite formular alguna critica del mundo, lo hace no porque est\u00e9 mal hecho en s\u00ed\u00ad mismo, sino porque no se aviene a armonizarse con la voluntad ordenadora de Dios o no se pone al servicio el hombre en su caminar hacia Dios.<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n b\u00ed\u00adblica sobre el mundo no es nunca una especulaci\u00f3n abstracta. Es siempre una reflexi\u00f3n concreta, inherente a una situaci\u00f3n hist\u00f3rica determinada del universo, en relaci\u00f3n con un mundo visto en una posici\u00f3n moment\u00e1nea y particular, considerado en una circunstancia singular y bajo un aspecto espiritual concreto, pensado en un momento de su devenir dentro de la historia salv\u00ed\u00adfica. Por eso precisamente el t\u00e9rmino \u00abmundo\u00bb para la palabra de Dios asume un contenido diferente: a veces indica el universo (He 17,24; Jn 1,3), o bien toda la tierra como ambiente del hombre (Mc 8,36; Jn 1,10; 1 Cor 5,10), o tambi\u00e9n el mundo de los hombres (2 Cor 5,19; Jn 3,19). En este \u00faltimo significado se entiende muchas veces como la humanidad que est\u00e1 en oposici\u00f3n a la salvaci\u00f3n tra\u00ed\u00adda por Jesucristo (Jn 7,7; 15,18) y gobernada por el maligno (1 Jn 5,18). Pero el Se\u00f1or Jes\u00fas vence a este mundo malo (Jn 16,33), haciendo renacer a los hombres no del mundo (Jn 15,19; 17,14), sino del Esp\u00ed\u00adritu (Jn 3,5).<\/p>\n<p>Dada la manera de mirar al mundo, es perfectamente l\u00f3gico que la palabra de Dios no lo presente como dotado de configuraci\u00f3n espiritual aut\u00f3noma; es solamente espejo del comportamiento del hombre, ya que est\u00e1 bajo su dominio (G\u00e9n 1,26). El mundo se encuentra ligado al destino del hombre, sigue sus vicisitudes, se transforma para armonizar con los estados espirituales que el hombre va experimentando. El mundo, en el mismo momento que se ofrece como una ayuda dependiente del hombre. constituye su deshonor o su gloria. El mundo puede llamarse una criatura de Dios (Sal 19,2), pero tambi\u00e9n del hombre.<\/p>\n<p>De hecho, el mundo se revela como la consecuencia del pecado cometido por el hombre (G\u00e9n 3,17-18; Is 11,6; Rom 5,12). Sometido a la caducidad, anhela la liberaci\u00f3n \u00abpara ser admitido a la libertad de la gloria de los hijos de Dios. Sabemos, efectivamente, que toda la creaci\u00f3n gime y est\u00e1 en dolores de parto hasta el momento presente\u00bb (Rom 8,21-22; cf 2 Cor 5,1-2). Pero el mundo no puede redimirse por s\u00ed\u00ad mismo, independientemente de la situaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica inherente al hombre. Y si el hombre ha sido capaz de arrastrar al mundo al mal, no puede comenzar a arrancarlo del pecado m\u00e1s que \u00abpor medio de uno solo, Jesucristo\u00bb (Rom 5,17).<\/p>\n<p>Actualmente, el mundo, en virtud del Esp\u00ed\u00adritu de Cristo que se ha comunicado a los hombres, vive en un estado ambivalente entre experiencia de pecado y de liberaci\u00f3n para la gracia del Esp\u00ed\u00adritu, entre su desaparici\u00f3n (Mt 5,18; Mc 13,31; 1 Cor 10,11) y su establecimiento bajo una forma nueva. La renovaci\u00f3n total de la creaci\u00f3n tendr\u00e1 lugar cuando en la parus\u00ed\u00ada todos los hombres hayan resucitado en Cristo; cuando se proclame el se\u00f1or\u00ed\u00ado de Cristo en cada uno de los hombres (Mt 19,28; 2 Pe 3,19), precisamente porque el hombre, cuando se muestra totalmente renovado (tambi\u00e9n en el cuerpo) seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu (1 Cor 15,44; 2 Cor 4,10), tendr\u00e1 que poder mirarse en un universo igualmente renovado. En ese momento tambi\u00e9n el mundo se ofrecer\u00e1 al Cristo integral como ciudad santa, la nueva Jerusal\u00e9n \u00abdispuesta como una esposa ataviada para su esposo\u00bb (Ap 21,2). \u00abNo habr\u00e1 ya noche, no tendr\u00e1n ya necesidad de la luz de una l\u00e1mpara ni de la del sol, porque el Se\u00f1or Dios los alumbrar\u00e1\u00bb (Ap 22.5). Una ciudad totalmente iluminada por la gloria del Cristo integral; en ella el Cordero ser\u00e1 la l\u00e1mpara que ilumina (Ap 21,23).<\/p>\n<p>Con su encarnaci\u00f3n, Cristo est\u00e1 ya implicado en la g\u00e9nesis prodigiosa del mundo, est\u00e1 \u00abhasta tal punto incrustado en el mundo visible, que ya no es posible arrancarlo de \u00e9l, a no ser destrozando los fundamentos del universo\u00bb. El hombre mismo se va redimiendo en Cristo a fin de poder orientar tambi\u00e9n el mundo hacia su renovaci\u00f3n. Un compromiso que nunca se agota, pero que el hombre renueva con confianza debido a la gracia que el Esp\u00ed\u00adritu de Cristo le comunica para esta tarea.<\/p>\n<p>III. El mundo seg\u00fan el cristianismo primitivo<br \/>\nJesucristo, en su vida terrena, se preocup\u00f3 de inculcar la visi\u00f3n del nuevo orden caritativo; no pretendi\u00f3 mezclarse en cuestiones sociales o mundanas. Pero la comunidad cristiana primitiva sinti\u00f3 la necesidad de interesarse por el mundo en que estaba existencialmente inserta y comprometida. Parti\u00f3 del presupuesto de que el mundo ha sido creado por Dios y permanece bajo su dependencia.<\/p>\n<p>Desarrollando la doctrina de los apologistas, Ireneo afirma que el fundamento de la fe est\u00e1 en creer que \u00abexiste un Dios, el Padre, que cre\u00f3 y organiz\u00f3 el conjunto de las cosas e hizo existir lo que no era y que, conteniendo el conjunto de las cosas, es el \u00fanico que no puede ser contenido\u00bb (Demostr., 6).<\/p>\n<p>Los padres afirman un\u00e1nimemente que, al crear, el Padre se sirvi\u00f3 de la mediaci\u00f3n del Logos (Jn 1,1.3) y puso el mundo al servicio del hombre: \u00abDios cre\u00f3 al mundo para el hombre y someti\u00f3 toda la creaci\u00f3n al hombre, d\u00e1ndole un dominio absoluto sobre todo lo que hay bajo el cielo\u00bb (Pastor de Hermas). \u00bfY esto por qu\u00e9? Porque el hombre est\u00e1 destinado a ser nueva criatura en Cristo. De manera que el universo, creado por medio del Verbo encarnado, est\u00e1 dirigido a Cristo Se\u00f1or integral. Or\u00ed\u00adgenes podr\u00e1 afirmar: \u00abPara m\u00ed\u00ad no hay duda alguna: el mundo subsiste por causa de la intercesi\u00f3n de los cristianos&#8230;, por ellos es por lo que se extienden los esplendores existentes en el mundo\u00bb (Apol., 16.1 ss). El escrito A Diogneto (n. 6) insiste: \u00abEn una palabra, lo que el alma es en el hombre, los cristianos son en el mundo\u00bb. Dada esta solidaridad entre hombre y mundo, el pecado del hombre ha engendrado una configuraci\u00f3n correspondiente en el mundo actual. Y el Verbo, encarnado para redimir al hombre, est\u00e1 comprometido en quitar las huellas del pecado del mundo (Jn 1,29; Rom 8,18).<\/p>\n<p>La primitiva comunidad cristiana no se imaginaba que pudiera vivir fuera del mundo, sacrificarse huyendo de \u00e9l. Tampoco fue la persecuci\u00f3n lo que impuls\u00f3 a los cristianos a huir, aisl\u00e1ndose de la vida mundana. Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada sugerido que, en caso de persecuci\u00f3n en una ciudad, huyeran a otra, pero no al desierto (Mt 10,23).<\/p>\n<p>Sin embargo, la comunidad eclesial advierte que en el mundo predominan normas y costumbres empapadas del mal. Clemente Alejandrino invita a vivir en el mundo, pero dominando al esp\u00ed\u00adritu mundano; a residir en el mundo, pero emancip\u00e1ndose de su mentalidad (Strom., VII. 3, 18,2). En concreto, \u00bfqu\u00e9 es lo que significaba para los primeros cristianos no dejarse absorber por el esp\u00ed\u00adritu mundano? Significaba, por ejemplo, saber eliminar las guerras en virtud del principio evang\u00e9lico de la caridad, desempe\u00f1ar las actividades mundanas con el esp\u00ed\u00adritu de Cristo, ejercer la autoridad como ministros de Dios al servicio de los hermanos, profundizar en la ciencia, mostr\u00e1ndose reverentes con la fe que comunica \u00absabidur\u00ed\u00ada e inteligencia espiritual\u00bb. \u00abUno no es feliz dominando al pr\u00f3jimo, o intentando poseer m\u00e1s que los otros, o enriqueci\u00e9ndose y tiranizando a los inferiores; todas esas cosas est\u00e1n lejos de la verdadera grandeza. Pero el que toma sobre s\u00ed\u00ad la carga del pr\u00f3jimo e intenta servir incluso a los inferiores, el que da a los necesitados lo que se le dio a \u00e9l&#8230;. \u00e9se es imitador de Dios\u00bb (A Diogneto, 10).<\/p>\n<p>Para la comunidad cristiana primitiva se trata de ser y de vivir en el mundo, pero con esp\u00ed\u00adritu nuevo no-mundano. \u00abLos que gozan del mundo, como si no disfrutasen; pues pasa la escena de este mundo\u00bb (1 Cor 7,31). Insertos, encarnados, estructurados dentro de la realidad del mundo presente, pero para hacer aparecer en \u00e9l el esp\u00ed\u00adritu evang\u00e9lico caritativo; para inyectar en \u00e9l el fermento pascual de Cristo, que hace surgir y madurar un mundo nuevo.<\/p>\n<p>IV. Huida del mundo<br \/>\nEn el Antiguo Testamento no existe una experiencia asc\u00e9tica como huida del mundo. sino que m\u00e1s bien propone buscar un lugar que sea el que Dios ha ofrecido y un ambiente favorable para vivir en intimidad con Dios. El \u00e9xodo. vivido para vincularse en alianza con Dios (G\u00e9n 12,1), puede orientar bien hacia el desierto (Dt 8,15-16; Jer 2,2; Os 2,16), bien hacia una tierra prometida (Dt 1,25; 31,7). Al proponerse estar con Dios y abandonarse solamente a \u00e9l, el israelita intentar\u00e1 caracterizarse como \u00abel pobre de Yahv\u00e9\u00bb (Sof 3,12-13; Is 2,22: 29,19).<\/p>\n<p>El juda\u00ed\u00adsmo, en la \u00e9poca helenista seg\u00fan la cultura expresada sobre todo por Fil\u00f3n, se divide en dos corrientes: una mira con optimismo al mundo, insistiendo en la doctrina de que ha sido creado por Dios: la otra (por ejemplo. los esenios) propone la huida del mundo como separaci\u00f3n de protesta contra los impuros ap\u00f3statas, que procuran enriquecerse en la ciudad terrena.<\/p>\n<p>En el Nuevo Testamento los sin\u00f3pticos no formulan juicios negativos sobre el mundo presente: s\u00f3lo recuerdan que el valor supremo que hay que buscar es el mundo futuro (Mc 8,36-37: Mt 6.24-33; Le 12,32-34). Es necesaria una libertad interior ante los bienes terrenos; saber rechazarlos en la medida en que inducen al mal (Mc 9,43-48; Mt 18,8-9). Generalmente, se piensa que el pobre est\u00e1 m\u00e1s disponible para seguir a Cristo (Le 14,33), sobre todo si se ha hecho pobre por amor al Se\u00f1or (Mc 10,29-30; Mt 19,28-29; Lc 18,29-30).<\/p>\n<p>La visi\u00f3n evang\u00e9lica del mundo es recogida y profundizada por san Juan y por san Pablo. Ellos ven una oposici\u00f3n entre esp\u00ed\u00adritu mundano y reino de Dios. \u00abTodo el mundo est\u00e1 en poder del maligno\u00bb (1 Jn 5,19: 1 Cor 2,6; 2 Cor 4,4). La vida espiritual cristiana se opone a la mentalidad mundana. \u00bfC\u00f3mo librarse del esp\u00ed\u00adritu mundano? Si Juan se\u00f1ala como remedio el apartarse del mundo total y radicalmente (Jn 15,19; 1 Jn 2,15), Pablo invita a estar en el mundo y a apreciarlo como bueno (Rom 14,20; 1 Tim 4,3-4; 1 Cor 7,24), aunque la inminente parus\u00ed\u00ada aconseja usar de \u00e9l \u00abcomo si\u00bb no lo us\u00e1ramos (1 Cor 7,29). Tambi\u00e9n para Pablo el sacrificio de la vida mundana puede expresar una disposici\u00f3n m\u00e1s perfecta para el reino que viene (1 Cor 7,1; 1 Tim 6,9-11).<\/p>\n<p>Los padres de los tres primeros siglos (desde la Didaj\u00e9 hasta Clemente Alejandrino), se\u00f1alando la bondad del mundo como criatura de Dios, expresan la necesidad de separarse de \u00e9l en el aspecto afectivo, sabiendo atestiguar una vida virtuosa orientada a los bienes celestiales. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad se hace uno amigo de Dios. El uso de los bienes se convierte en virtuoso por medio de la renuncia interior. Al mismo tiempo, la comunidad cristiana primitiva subraya la necesidad de que desaparezca la figura del mundo presente, a fin de que pueda establecerse el reino de Dios. \u00abQue venga la gracia y pase este mundo\u00bb (Didaj\u00e9 10,6). \u00abSi no estamos dispuestos a morir con su ayuda (la de Cristo) para imitar su pasi\u00f3n, su vida no est\u00e1 en nosotros (Ignacio, Ad Magn. 5,2).<\/p>\n<p>En Oriente, el presupuesto espiritual para la huida del mundo lo expone Or\u00ed\u00adgenes. Piensa que la perfecci\u00f3n cristiana requiere el abandono incluso efectivo del mundo, un vivir como en el desierto. \u00abCuando el alma ha caminado a trav\u00e9s de todas estas virtudes y ha alcanzado la cima de la perfecci\u00f3n, sale de este siglo mundano y se separa de \u00e9l\u00bb (Hom. in Numeros, 27.12). Espiritualidad de la huida, inspirada en la antropolog\u00ed\u00ada de Or\u00ed\u00adgenes, inculturada en sentido neoplat\u00f3nico.<\/p>\n<p>Durante la segunda mitad del s. m nace el movimiento espiritual del ascetismo bajo la forma erem\u00ed\u00adtica, y poco despu\u00e9s la cenob\u00ed\u00adtica, movimiento asc\u00e9tico que comienza en Egipto y se va difundiendo por todo el mundo cristiano, desde Oriente a Occidente, desde Mesopotamia a la Galia, y, finalmente, a Irlanda. Se dibuja una ascesis de huida del mundo, que se ir\u00e1 concretando en modalidades bastante diversas. Ya en sus comienzos apuntan dos corrientes mon\u00e1sticas bastante diferentes entre s\u00ed\u00ad; por una parte, el monaquismo egipcio, centrado por completo en la espiritualldad b\u00ed\u00adblica, con el intento de hacer vivir el hero\u00ed\u00adsmo de los primeros siglos cristianos; por otra, la espiritualidad asc\u00e9tico-m\u00ed\u00adstica de los padres capadocios, alimentada en la doctrina de Or\u00ed\u00adgenes y en un humanismo culto.<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 surgi\u00f3 tan tarde esta experiencia mon\u00e1stica cristiana? \u00bfC\u00f3mo es que la comunidad cristiana no se inspir\u00f3 al principio en la ascesis del rdesierto, que exist\u00ed\u00ada en el juda\u00ed\u00adsmo esenio y que hab\u00ed\u00ada practicado Juan Bautista? Adem\u00e1s, la palabra de Dios pod\u00ed\u00ada servir de inspiraci\u00f3n para considerar la existencia entera como una huida al desierto (Ap 12.6; 1 Cor 10.1-6). \u00bfPor qu\u00e9 los pocos anacoretas cristianos de los primeros siglos s\u00f3lo en el s. iv suscitan esta costumbre generalizada en la Iglesia? \u00bfCu\u00e1l es el motivo?<br \/>\nTerminada la persecuci\u00f3n contra los cristianos, \u00e9stos se sienten responsabilizados y honrados en las estructuras socio-pol\u00ed\u00adticas. Lentamente va apareciendo una comunidad eclesial aburguesada y somnolienta, comunidad que corre el riesgo de confundirse con la instituci\u00f3n civil p\u00fablica. Frente a las pretensiones teocr\u00e1ticas del imperio cristiano, surgen entonces los monjes, intentando afirmar la dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica del reino de Dios; no quieren que en la Iglesia se renueve el esquema veterotestamentario de un pueblo elegido identificado con un estado temporal o confundido con una entidad sociopol\u00ed\u00adtica. Los monjes se definen como \u00abel resto del nuevo Israel\u00bb, en el que se desea testificar la aut\u00e9ntica espiritualidad cristiana.<\/p>\n<p>Al huir al desierto, estos monjes se expon\u00ed\u00adan a un peligro espiritual: construir una comunidad totalmente separada de la asamblea eclesial, proponer una piedad individualista para sustituir a la de la asamblea cristiana, abandonar la pr\u00e1ctica sacramental para adquirir la gracia pascual mediante una dura ascesis personal. La Iglesia procur\u00f3 reaccionar contra estos posibles abusos, impidiendo que se constituyeran \u00f3rdenes religiosas exentas de la autoridad de los obispos ordinarios.<\/p>\n<p>A pesar del peligro de perder el sentido sacramental de la comunidad eclesial, el florecimiento del monaquismo en el desierto marc\u00f3 un gran desarrollo en la ascesis espiritual. Al monje oriental se le ha definido como el que se separ\u00f3 del mundo y renunci\u00f3 definitivamente a todas sus comodidades para seguir solamente a Cristo. Su coraz\u00f3n est\u00e1 con Dios porque se ha apartado de los asuntos terrenos. Esta separaci\u00f3n no la sugiri\u00f3 el desprecio plat\u00f3nico de la materia, sino que pareci\u00f3 la \u00fanica forma de convertirse en imitador de Cristo, en compa\u00f1ero de Cristo, de revestirse del Esp\u00ed\u00adritu de Cristo. El abandono del mundo fue una consecuencia del amor de Dios; fue un don de la gracia del Se\u00f1or. La huida del mundo se constituy\u00f3 en actitud t\u00ed\u00adpicamente cristiana: mortificaci\u00f3n de los placeres temporales. abandono de las relaciones familiares, renuncia a la propia voluntad, desatenci\u00f3n de la ciencia para estar m\u00e1s disponible a meditar la palabra de Dios d\u00ed\u00ada y noche. El cristiano que sigue en el mundo es considerado un perezoso, que ha escogido un compromiso de mediocridad. Posteriormente, Juan Cris\u00f3stomo intentar\u00e1 precisar que tambi\u00e9n los que vivien en el mundo cumplen una vocaci\u00f3n cristiana; llega incluso a preguntarse si un seglar virtuoso no ser\u00e1 preferible a un monje mediocre.<\/p>\n<p>La orientaci\u00f3n espiritual mon\u00e1stica se fue difundiendo tambi\u00e9n por Occidente. San Ambrosio justifica la huida del mundo sobre todo porque los bienes terrenos son una continua y fuerte tentaci\u00f3n al pecado (cf., por ejemplo, Expositio in Ps. 118, 12,39; De Joseph, 4,20). La soledad conduce a una relaci\u00f3n personal con Dios (De officiis, III, 1,2). San Agust\u00ed\u00adn, por su parte, presenta el mundo como ambivalente: vivir en \u00e9l es tambi\u00e9n provechoso para el reino de Dios, aunque hemos de recordar que la vida secular esconde siempre un peligro en s\u00ed\u00ad misma. El Occidente desarroll\u00f3 durante toda la Edad Media esta ambivalencia agustiniana del mundo. En particular, la huida del mundo fue estudiada teol\u00f3gicamente y concretada como una invitaci\u00f3n evang\u00e9lica a entrar en una orden mon\u00e1stica a fin de practicar all\u00ed\u00ad los consejos evang\u00e9licos. La espiritualidad de la huida del mundo se convierte en una teolog\u00ed\u00ada espiritual mon\u00e1stica. [Sobre el tema \u00abmundo\u00bb entre los orientales, >Oriente cristiano VI, 1-2j.<\/p>\n<p>V. Encontrar a Dios en el mundo<br \/>\nLa espiritualidad como huida del mundo hab\u00ed\u00ada suscitado en la comunidad cristiana la convicci\u00f3n de que el mundo estaba corrompido. de que en todos sus rincones asomaba la tentaci\u00f3n, de que en \u00e9l los senderos hacia el bien estaban interceptados. En un mundo semejante, presa de esp\u00ed\u00adritus demon\u00ed\u00adacos, el mismo desarrollo de la t\u00e9cnica se reduc\u00ed\u00ada a ser una potenciaci\u00f3n de la tendencia a la cat\u00e1strofe (ci G\u00e9n 8,21; GS 2).<\/p>\n<p>En contraposici\u00f3n a esta concepci\u00f3n mundana pesimista se intent\u00f3 desarrollar una ascesis de confianza en el mundo, consider\u00e1ndolo como epifan\u00ed\u00ada de Dios, como manifestaci\u00f3n de su grandeza creadora y providencial (He 17,16-30; Rom 1,18-22). Esta espiritualidad requiri\u00f3 previamente que el cristianismo profundizase el sentido de su fe: que purificase su mirada para aprender a contemplar a Dios en el mundo; que recobrase un alma pura y simple, capaz de contemplar el universo tal como hab\u00ed\u00ada sido creado en su bondad original. Todo esto no se reduc\u00ed\u00ada a puro esfuerzo mental, sino que exig\u00ed\u00ada saber expresarse como un enamorado en busca de Dios; rastrear las huellas de su presencia en lo creado; regocijarse de hablar de Dios con ocasi\u00f3n de cualquier circunstancia terrena; creer (como dec\u00ed\u00ada Plat\u00f3n) que Dios es el comienzo, el centro y el fin de todo; observar con la complacencia del m\u00ed\u00adstico embelesado cuanto nos rodea; descubrir en las criaturas un rostro amable y acogedor, reflejo de la bondad de Dios, y ver las cosas como personificadas porque en ellas alienta el soplo vital de Dios (SC 83; AG 3).<\/p>\n<p>Esta experiencia contemplativa en el mundo y a trav\u00e9s del mundo constituy\u00f3 el testimonio de un san Francisco de As\u00ed\u00ads, que supo abrirse a lo creado con su profundo sentido evang\u00e9lico de fraternidad. Francisco estuvo atento a las maravillas del universo; no lo vio contaminado por el pecado, sino que descubri\u00f3 solamente en \u00e9l huellas del buen Dios; no advirti\u00f3 en \u00e9l las trazas del pecado humano ni la presencia del mal. Para \u00e9l la naturaleza entera estaba impregnada de Dios; tanto que las mismas expresiones brutales de violencia de lo creado se le antojaban simples manifestaciones del poder grandioso de Dios. Contemplaba las criaturas con la misma devoci\u00f3n con que le\u00ed\u00ada el Evangelio; miraba las cosas como si fueran palabra de Dios, como ayuda en la vida espiritual, como ocasi\u00f3n de derramar su \u00ed\u00adntima caridad evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>A esta experiencia m\u00ed\u00adstica, capaz de contemplar a Dios reflejado en la realidad del mundo, llega tambi\u00e9n san Juan de la Cruz en la conclusi\u00f3n de su C\u00e1ntico espiritual (40,5). Confiesa all\u00ed\u00ad que la unidad espiritual interior de su yo se ha hecho posible \u00fanicamente gracias a que su persona se hab\u00ed\u00ada reconciliado con el mundo entero. S\u00f3lo cuando el contexto mundano queda purificado dentro del esp\u00ed\u00adritu del hombre puede \u00e9ste gozar de paz completa en su contacto sensible con las criaturas.<\/p>\n<p>Cuando se consigue esta visi\u00f3n contemplativa del mundo, \u00abseg\u00fan la teolog\u00ed\u00ada oriental, el hombre vuelve a hacer realidad su realeza; no est\u00e1 ya sujeto a la ley, sino que todo le est\u00e1 de nuevo sujeto. El milagro se hace normal. Con su santidad, el hombre vuelve a ser rey; ya no son las leyes las que rigen las cosas, sino que es \u00e9l quien la domina: los osos van a comer el pan de manos de Seraf\u00ed\u00adn de Sarov, las v\u00ed\u00adboras obedecen al beato Charbel; san Mart\u00ed\u00adn de Porres da de comer a los perros, gatos y ratones en la misma escudilla; san Sabas en la cueva invita a la leona, que no soporta su presencia, a que se busque otra morada si no quiere quedarse con \u00e9l\u00bb.<\/p>\n<p>Admirable experiencia contemplativa dentro del mundo, pero que podr\u00ed\u00ada juzgarse corta por un aspecto particular, como propensa a descuidar la acci\u00f3n social capaz de hacer m\u00e1s humanamente confortable la realidad creada. Pudiera ocurrir que la experiencia m\u00ed\u00adstica mundana apuntada llegara a sacralizar indirectamente una situaci\u00f3n p\u00fablica negativa al hacerla aceptar y vivir con esp\u00ed\u00adritu evang\u00e9lico. El hecho de que san Francisco viviera la miseria y la sumisi\u00f3n proletaria de su tiempo con esp\u00ed\u00adritu evang\u00e9lico ayud\u00f3, sin duda, a hacer vivir situaciones parecidas con hero\u00ed\u00adsmo cristiano caritativo; pero, a la vez. institucionaliz\u00f3 indirectamente un mundo injusto como expresi\u00f3n de una providencia divina.<\/p>\n<p>Para corregir el posible influjo negativo de la contemplaci\u00f3n caritativa del mundo, se ha intentado una experiencia espiritual nueva y distinta dentro del mundo; se ha querido testificar que somos imagen de Dios al consagrarnos en Cristo a recrear \u00abuna tierra nueva y unos cielos nuevos\u00bb (Ap 21,1), al comprometernos a llevar a creado a una \u00abrenovaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (Tit 3,5) por iniciativa humana, al proponernos renovar las cosas terrenas de modo que las podamos contemplar abiertamente como gloria del Se\u00f1or (2 Cor 3,18).<\/p>\n<p>El creyente no mira al mundo para contemplar en \u00e9l la presencia de una bondad absoluta, sino que se empe\u00f1a en dominarlo mediante una instrumentalidad t\u00e9cnica para descubrirle un rostro nuevo. El hombre escudri\u00f1a el mundo con af\u00e1n creador para percibir el rastro de Dios, para sorprender en \u00e9l una expresi\u00f3n m\u00e1s clara de la sabidur\u00ed\u00ada creadora. El mundo no es a\u00fan, sino que ha de hacerse epifan\u00ed\u00ada de Dios en Cristo, por la actividad y la industria del hombre. La persona humana se esfuerza mediante una continua creaci\u00f3n para dirigir el mundo hacia metas nuevas.<\/p>\n<p>En el fondo de esta perspectiva, late la preocupaci\u00f3n del hombre por reivindicar su propia superioridad sobre lo creado; por probar que es aut\u00f3nomamente libre; por mostrar que, frente a su actividad laboral, la realidad creada se revela no como naturaleza, sino como historia; por proclamar que no existe una creaci\u00f3n inviolable, sino que todo puede reducirse a cultura; por demostrar en concreto que el microcosmos no posee los rasgos del reino, sino que est\u00e1 llamado a ir adquiri\u00e9ndolos mediante el trabajo humano.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n transformadora del hombre en el cosmos ha hecho al mundo en ciertos aspectos m\u00e1s humanizado y confortable, pero en otros ha puesto de relieve las limitaciones de la capacidad realizadora humana. No es casualidad que en nuestra \u00e9poca haya surgido con empuje el problema ecol\u00f3gico [.Ecologia]. Sobre todo, la actividad cocreativa humana ha empobrecido la innata capacidad del universo de despertar la conciencia de una difusa presencia providencial de Dios. Para obviar este deterioro sobre todo espiritual del mundo, es necesario que el hombre se pneumatice m\u00e1s en Cristo [>Hombre espiritual], sea cada vez m\u00e1s cristiano en sentido evang\u00e9lico, a fin de introducir en sus realizaciones terrenas la obra redentora del Esp\u00ed\u00adritu de Cristo. Si a los m\u00ed\u00adsticos contemplativos de lo creado hab\u00ed\u00ada que invitarles a transformar tambi\u00e9n ellos las instituciones civiles y eclesi\u00e1sticas deficientes, a los revolucionarios sociopol\u00ed\u00adticos hay que convidarles a mostrarse tambi\u00e9n santos contemplativos seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu. El revolucionario social tiene que ser el m\u00ed\u00adstico capaz de comunicar el esp\u00ed\u00adritu caritativo evang\u00e9lico al nuevo humanismo cultural. Si en su obra humanizadora del mundo el hombre no proyecta el Esp\u00ed\u00adritu de Cristo, ese mundo humanizado estar\u00e1 cada vez m\u00e1s manipulado; ser\u00e1 un mundo deshumanizado. Es que lo humano no parece establecido como bondad aut\u00e9ntica m\u00e1s que cuando se integra en la creaci\u00f3n entera dentro de la caridad del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, podr\u00ed\u00adamos decir que la espiritualidad en el mundo requiere la presencia simult\u00e1nea de la gracia cristiana y de la cultura humana, del servicio eclesial y de la autonom\u00ed\u00ada de realizaci\u00f3n sociopol\u00ed\u00adtica, del sacrificio caritativo y de la vivacidad operativa humana [>Horizontalismo\/verticalismo V].<\/p>\n<p>VI. Espiritualidad mundana en la secularizaci\u00f3n<br \/>\nEn la perspectiva de la secularizaci\u00f3n, lo sagrado no se estructura como algo aut\u00f3nomo en s\u00ed\u00ad mismo, que puede ponerse junto a lo profano; la actividad espiritual no debe caracterizarse como separada de la actividad operativa mundana. El sentido evang\u00e9lico debe verse realizado dentro de lo profano; el compromiso religioso debe ofrecerse como constitutivo del compromiso propio del mundo. No se trata de identificar la vida espiritual religiosa con la existencia mundana; semejante identificaci\u00f3n llevar\u00ed\u00ada a eliminar la realidad espiritual sagrada como in\u00fatil e inexistente. Sin embargo, la existencia espiritual debe florecer y desarrollarse dentro del contexto mundano.<\/p>\n<p>Una espiritualidad secularizada puede configurarse de una doble manera: reconociendo que el desarrollo de lo humano constituye el objetivo y el criterio primario de lo espiritual, o bien que la vida espiritual se reduce a ser simplemente una cualificaci\u00f3n singular de la misma actividad profana. \u00abQuerid\u00ed\u00adsimos m\u00ed\u00ados, no os escribo un mandamiento nuevo&#8230;; es, por otra parte, tambi\u00e9n un mandamiento nuevo el que os escribo\u00bb (1 Jn 2,7-8), ya que lleva a un compromiso por el mundo y dentro de la perspectiva mundana \u00abseg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu de Cristo\u00bb.<\/p>\n<p>En el planteamiento de la secularizaci\u00f3n, la perspectiva espiritual cristiana ofrece la posibilidad de ver el mundo en su visi\u00f3n integral; sugiere la actividad &#8216;mundana en su realidad completa; hace captar el progreso en la virtud como inmanente a la esfera profana. Pretendeafirmar que la verdadera espiritualidad se legitima exclusivamente seg\u00fan perspectivas profanas y no seg\u00fan motivaciones religiosas abstractas; debe estar dirigida por el criterio mundano, no por el trascendente.<\/p>\n<p>A la luz de la espiritualidad secularizada, el hombre mismo se siente liberado de un estado de minor\u00ed\u00ada de edad; es consciente de ser responsable de s\u00ed\u00ad mismo; se sabe soberano de sus actos y no est\u00e1 bajo la sumisi\u00f3n obsequiosa a una jerarqu\u00ed\u00ada sagrada; lo cual le acostumbra a vivir los acontecimientos como momentos de una historia construida por el hombre; le hace reflexionar sobre los males como situaciones de las que es responsable la comunidad; lo compromete seriamente a que se asegure un porvenir feliz; le hace considerar v\u00e1lida la aportaci\u00f3n religiosa solamente si ofrece una ventaja v\u00e1lida concreta en el tiempo presente; le invita a basarse con preferencia en las indicaciones ofrecidas por las ciencias psicol\u00f3gicas. sociol\u00f3gicas y econ\u00f3micas. \u00abSer cristiano no significa ser un hombre religioso, sino ser hombre\u00bb (D. Bonhoeffer). La mentalidad espiritual secularizada impulsa a cada uno asmostrarse servicial con todos los dem\u00e1s y reduce la ascesis a la capacidad de promover a la comunidad en el plano humano: \u00abEl verdadero culto a Dios es el servicio a la humanidad\u00bb.<\/p>\n<p>La mentalidad espiritual secularizada, \u00bfpuede acreditarse como aut\u00e9ntica expresi\u00f3n evang\u00e9lica? Se admite que esta mentalidad tiene una inspiraci\u00f3n cristiana, si bien aparece mutilada y amortiguada en algunas expresiones cristianamente irrenunciables. La espiritualidad secularizada admite el impulso hacia el reino de Dios, pero lo refrena entre las exigencias mundanas presentes; tiende a acoger el don de la caridad, pero para limitarlo al amor humanista y social a los dem\u00e1s; siente la necesidad del don del Esp\u00ed\u00adritu, pero para expresar la profec\u00ed\u00ada en una promoci\u00f3n exclusivamente terrena; exige la participaci\u00f3n necesaria en el misterio pascual de Cristo, pero para superar la innata tendencia ego\u00ed\u00adsta y absorbente; propone un ideal m\u00ed\u00adstico, pero como don de s\u00ed\u00ad a los hermanos y contemplaci\u00f3n de Dios en lo creado. Se presenta como una \u00abtentaci\u00f3n de reducir la misi\u00f3n (cristiana) a las dimensiones de un proyecto simplemente temporal&#8230; a unas iniciativas de orden pol\u00ed\u00adtico o social\u00bb.<\/p>\n<p>Una espiritualidad secularizada, para ser aut\u00e9nticamente cristiana, debe vincularse siempre y en todo a Cristo, como fuente de vida total. El Se\u00f1or tiene una presencia polif\u00f3nica en el mundo; se presenta como animador y promotor no s\u00f3lo de lo divino y de lo sagrado, sino de toda la realidad, incluso de la profana. En sentido cristiano, hay que proclamar mayor de edad al laico, porque sabe vivir por s\u00ed\u00ad mismo en virtud de la gracia del Esp\u00ed\u00adritu; al pol\u00ed\u00adtico, porque se dirige hacia Cristo a trav\u00e9s de una autonom\u00ed\u00ada responsable propia de la actividad social profana; al cient\u00ed\u00adfico, porque sabe concentrarse en una b\u00fasqueda personal de promoci\u00f3n t\u00e9cnicocient\u00ed\u00adfica para colaborar en la inauguraci\u00f3n del reino, que es don de Dios en Jesucristo; al eclesi\u00e1stico [>Creyente], porque es capaz de escuchar responsablemente la palabra seg\u00fan las indicaciones del magisterio. De este modo la laicidad pol\u00ed\u00adtica, la investigaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica y profana, la comuni\u00f3n eclesial son otras tantas actitudes queridas por Cristo y que han de vivirse como modos de unirse en caridad con su obra redentora.<\/p>\n<p>Con esto no se niega que algunos aspectos secularizantes puedan considerarse ventajosos para la misma espiritualidad cristiana. Tomando como ejemplo situaciones espirituales concretas, hay que considerar aut\u00e9nticamente cristiana, en un contexto secularizado, la direcci\u00f3n espiritual del sacerdote [Padre espiritual], siempre que ayude al alma a discernir por s\u00ed\u00ad misma cu\u00e1les son las orientaciones aut\u00e9nticas del Esp\u00ed\u00adritu; el testimonio de la propia fe evang\u00e9lica realizado a trav\u00e9s de un compromiso humano personal en favor de los dem\u00e1s; la b\u00fasqueda de una emancipaci\u00f3n econ\u00f3mica para vivir libremente en el contexto pol\u00ed\u00adtico democr\u00e1tico y saber realizar una ayuda fraternal entre los hombres [Pol\u00ed\u00adtica]; la participaci\u00f3n en asambleas lit\u00fargicas y en formas de piedad religiosa en donde se sepa expresar un sentido comunitario atestiguado responsablemente [>Celebraci\u00f3n lit\u00fargica]. \u00abLo que sobre todo debemos transmitir unos a otros es el sentido de servicio del pr\u00f3jimo, como nos lo indic\u00f3 nuestro Se\u00f1or, traducido y realizado en las formas m\u00e1s amplias de solidaridad humana, sin vanagloriarnos de la inspiraci\u00f3n profunda que nos mueve, y de modo que la elocuencia de los hechos delate la fuente de nuestro humanitarismo y de nuestra sociabilidad\u00bb (A. De Gasperi).<\/p>\n<p>VII. Mundo espiritual<br \/>\nLos cristianos, a trav\u00e9s de su comportamiento asc\u00e9tico, van creando una atm\u00f3sfera espiritual, un h\u00e1bito social, un ambiente religioso, un clima asc\u00e9tico generalizado. Este contexto, de modo consciente o inconsciente, viene a interferir y a repercutir en la personalidad espiritual que los creyentes est\u00e1n llamados a realizar. Los cristianos, por vivir en un determinado ambiente religioso o en una determinada \u00e9poca cristiana, manifiestan tendencia a sintonizar con ciertos modos espirituales; demuestran que sintonizan con intereses culturales comunes, con modos compartidos de valorar experiencias interiores, con ambiciones asc\u00e9ticas muy similares y con experiencias eclesiales generalizadas. Por eso mismo los espiritualistas de una misma \u00e9poca saben comprenderse mejor entre s\u00ed\u00ad que los que viven en un clima espiritual muy diverso.<\/p>\n<p>Sin embargo, hay que recordar que los espiritualistas, en la medida en que tienen su propia personalidad interior y son d\u00f3ciles a la direcci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, suelen quiz\u00e1 expresarse con autonom\u00ed\u00ada frente a la espiritualidad dominante de su tiempo. Para un espiritualista aut\u00e9ntico, el mundo espiritual dominante tiene sentido solamente si se interioriza conscientemente, si puede ser vivido de manera original como momento de una personalidad espiritual propia y singular, o si se califica como aspecto asumido y adaptado a la vocaci\u00f3n interior propia.<\/p>\n<p>Cuando cambia el mundo espiritual eclesial, cuando hace inadecuados los compromisos asc\u00e9ticos que se inculcaban com\u00fanmente, cuando demuestra como superadas las orientaciones religiosas que se practicaban antes comunitariamente, el individuo creyente suele inclinarse a sentirse como privado de un apoyo que le daba seguridad espiritual. Esto significa que el mundo espiritual existente ha sido parte altamente integrante de esa personalidad asc\u00e9tica, quiz\u00e1 incluso de forma excesiva. Al mismo tiempo, ense\u00f1a que la misma comunidad eclesial, en los momentos de transici\u00f3n espiritual profunda y repentina, tiene la misi\u00f3n de asistir y educar a sus fieles para que se orienten hacia nuevos comportamientos asc\u00e9ticos; que debe introducirlos en nuevas costumbres y opiniones \u00e9ticas; que ha de formarlos pacientemente en una nueva mentalidad cristiana. El cambio del contexto espiritual comunitario no s\u00f3lo lleva consigo una posible desorientaci\u00f3n de la doctrina espiritual que se propon\u00ed\u00ada antes en la comunidad eclesial, sino que puede destruir la seguridad interior en que se hab\u00ed\u00adan atrincherado los fieles.<\/p>\n<p>Al propio tiempo, no es oportuno mantener a la comunidad cristiana dentro del contexto espiritual ya adquirido y estabilizado cuando la cultura resulta profundamente modificada. La persona que tiene conciencia de hallarse en un mundo cultural nuevo, exige poder vivir su espiritualidad en armon\u00ed\u00ada con la nueva atm\u00f3sfera socio-pol\u00ed\u00adtico-cultural existente. La espiritualidad est\u00e1 sometida a la exigencia fundamental de uniformarse con la perspectiva unitaria en que tiene que vivir la persona. El yo es totalmente unitario y desea poder expresarse en cada una de sus dimensiones seg\u00fan una visi\u00f3n fundamentalmente id\u00e9ntica. La unidad personal requiere medirse por la identidad social de la personalidad, esto es, \u00abpor la solidaridad que el individuo advierte con los ideales y los valores del grupo\u00bb (E. H. Erikson).<\/p>\n<p>No se crea que el cambio del contexto cultural espiritual legitima una subversi\u00f3n de los valores perennes de la >ascesis y de la >m\u00ed\u00adstica cristiana. Se trata siempre y solamente de modalidades, de preferencias de ciertas exigencias sociales o eclesiales, de pr\u00e1cticas religiosas adaptadas a nuevos gustos, de maneras privilegiadas de expresarse, etc. Al mismo tiempo, ning\u00fan espiritualista puede dejarse simplemente guiar por la atm\u00f3sfera cultural de su tiempo. El Esp\u00ed\u00adritu conduce al alma por senderos propios a experimentar el misterio pascual, a veces incluso en contraste con el mundo espiritual dominante. Si en el aspecto biol\u00f3gico el organismo humano se va adaptando al ambiente, en el aspecto espiritual el cristiano est\u00e1 llamado a ser cocreador con el Esp\u00ed\u00adritu de Cristo, es decir, a realizar un mundo espiritual cada vez m\u00e1s conforme con el Evangelio. El hombre tiene necesidad de manifestarse como cocreador de un mundo espiritual, a fin de sentirse plenamente realizado en su propia interioridad asc\u00e9tica.<\/p>\n<p>Las relaciones entre el yo y el mundo espiritual se presentan demasiado laboriosas si se tiene en cuenta el devenir hist\u00f3rico de la espiritualidad como contexto eclesial y como experiencia singular de un alma. El asceta, frente al mundo espiritual, procede de un modo un tanto parad\u00f3jico; se propone dominarlo en el mismo momento en que tiene necesidad de dejarse guiar por \u00e9l; rodearlo de consideraciones mientras intenta discutirlo; protegerse de su influencia en la actitud misma con que se abandona a su protecci\u00f3n. Se trata de dos expresiones igualmente necesarias y propias de quien espiritualmente aparece ricamente d\u00e9bil y d\u00e9bilmente rico frente al ambiente espiritual circundante. El asceta desarrolla su personalidad moral inserto en el mundo espiritual; un mundo que no agota sus aspiraciones. sino que lo estimula a trascenderlo, aunque siempre necesita sumergirse en \u00e9l para alcanzar la propia vitalidad asc\u00e9tica. Si se dejara absorber enteramente por el ambiente espiritual, adquirir\u00ed\u00ada una espiritualidad sociol\u00f3gica, mera expresi\u00f3n de un revestimiento exterior que excluye una aut\u00e9ntica vida en Cristo. En cambio, si intentase realizarse asc\u00e9ticamente sin contacto con su mundo espiritual propio, seria un estilista carente de una vida espiritual arm\u00f3nicamente humana y establemente serena. El espiritualista tiene necesidad de sumergirse en el mundo espiritual de su tiempo, precisamente en el momento en que tiene que trascenderlo en virtud del Esp\u00ed\u00adritu de Cristo.<\/p>\n<p>VIII. Perspectivas modernas de espiritualidad mundana<br \/>\nEn el s. xix se proyect\u00f3 y experiment\u00f3 la espiritualidad cristiana frente al mundo como consecratio mundi: un apostolado sumamente generoso, pero que cre\u00ed\u00ada poder recuperar la profanidad del mundo dentro de cierto proselitismo clerical. Sucesivamente se perfil\u00f3 la espiritualidad del engagement: con el prop\u00f3sito de llegar al humanismo integral, se cre\u00ed\u00ada que el compromiso, como fuente de progreso, constitu\u00ed\u00ada en s\u00ed\u00ad mismo una verdadera espiritualidad cristiana. Frente a estos nuevos movimientos espirituales, la teolog\u00ed\u00ada se hab\u00ed\u00ada dividido en dos corrientes; una afirmaba que existe continuidad innovadora entre el orden hist\u00f3rico y el reino de Dios (encarnacionista), mientras que otra subrayaba m\u00e1s bien la ruptura discontinua (escatologista). Prevaleci\u00f3 la corriente encarnacionista: la escatolog\u00ed\u00ada trascendente guarda una relaci\u00f3n necesaria con la promoci\u00f3n humana en la historia salv\u00ed\u00adfica; aqu\u00e9lla se va realizando ya dentro de la edificaci\u00f3n en el tiempo presente. Por eso el compromiso temporal qued\u00f3 proclamado como un deber social incluso en virtud de la fe. En esta corriente no se mostr\u00f3 operante con suficiente claridad el sentido revolucionario caritativo pascual.<\/p>\n<p>Actualmente la espiritualidad cristiana ha profundizado m\u00e1s en su inserci\u00f3n mundana. Entre los aspectos actuales propios de una espiritualidad mundana. se puede recordar el papel eclesial, considerado com\u00fanmente como uno de los aspectos dominantes [>Iglesia II].<\/p>\n<p>Es voluntad de Dios que el hombre se santifique inmerso en la realidad cotidiana terrena; no ya fuera, sino dentro de las preocupaciones seculares. Semejante tarea no se reduce al desempe\u00f1o escrupuloso de los propios deberes profesionales, ni a ocupar puestos eminentes en la sociedad sociopol\u00ed\u00adtica, ni tampoco a la pr\u00e1ctica de una promoci\u00f3n puramente humana. Su principal misi\u00f3n consiste en hacer fermentar dentro de la realidad secular el esp\u00ed\u00adritu sacramental eclesial. El mundo no s\u00f3lo ha sido creado, sino tambi\u00e9n redimido por Cristo. El cristiano tiene que continuar en lo creado la obra tanto creadora como redentora que est\u00e1 sacramentalmente presente en la Iglesia (LG 48). \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu Santo, por quien la voz viva del Evangelio resuena en la Iglesia, y por ella en el mundo entero, va introduciendo a los fieles en la verdad plena y hace que habite en ellos intensamente la palabra de Cristo\u00bb (DV 8).<\/p>\n<p>La comunidad cristiana introduce el fermento pascual en el mundo de muchas maneras, que se integran entre s\u00ed\u00ad. S\u00f3lo el pueblo eclesial de Dios por entero sabe vivir en Cristo toda la riqueza de aspectos espirituales que caracteriza a la Iglesia como sacramento del Esp\u00ed\u00adritu en relaci\u00f3n con el mundo. Cada uno de los miembros de la Iglesia sabe interpretar y atestiguar solamente unos aspectos parciales de la vida sacramental eclesial. Si el monje nos hace recordar que lo \u00fanico que interesa es ponernos a escuchar la voluntad de Dios [&#8230;\u00bbEscatolog\u00ed\u00ada], el sacerdote se consagra a recordar que a Dios se llega exclusivamente a trav\u00e9s del sacrificio del Se\u00f1or y participando de su misterio pascual [Ministerio pastoral], mientras que el -laico est\u00e1 llamado a mostrar que el mundo entero en su misma realidad profana \u00abgime y est\u00e1 en dolores de parto hasta el momento presente\u00bb (Rom 8,22) para poder expresarse como realidad del reino de Dios. Vocaciones cristianas m\u00faltiples, que deben desarrollarse simult\u00e1neamente en el mundo y sobre el mundo, integr\u00e1ndose entre s\u00ed\u00ad como diversos carismas de una \u00fanica Iglesia, de modo que sepan comunicar de manera m\u00e1s integral la salvaci\u00f3n de Cristo al mundo.<\/p>\n<p>\u00bfY c\u00f3mo se justifica la vocaci\u00f3n eclesial del laico en el mundo? Seg\u00fan los designios del Padre, el universo entero tiene que ser llevado a su perfecci\u00f3n mediante la redenci\u00f3n de Cristo; y la Iglesia, como pueblo de Dios, es el sacramento del Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or; toda ella en cada uno de sus miembros tiene el compromiso de recapitular todas las cosas en Cristo. Por el bautismo, el cristiano no queda separado del mundo, sino que se le coloca en \u00e9l como fermento pascual para santificarlo en virtud del Esp\u00ed\u00adritu de Cristo. El fiel no tiene ninguna necesidad de ser delegado por la jerarqu\u00ed\u00ada eclesi\u00e1stica para encargarse de la santificaci\u00f3n del mundo; es un deber que asumi\u00f3 al recibir el bautismo. El laico se caracteriza como miembro de la Iglesia no por estar cerrado y segregado en una espiritualidad interior propia, sino por entregarse al mundo y en el mundo. El Esp\u00ed\u00adritu le ofrece carismas para el bien de la Iglesia; pero de una Iglesia, se entiende, que es sacramento de fe en servicio del mundo. Ser disc\u00ed\u00adpulo de Cristo en su Iglesia significa ser servidor del mundo. Y \u00e9sta es la \u00fanica manera de permanecer en el seguimiento de Cristo: ser corredentores con el \u00fanico Redentor.<\/p>\n<p>\u00bfLa misi\u00f3n cristiana del laico afecta tambi\u00e9n a su deber de promoci\u00f3n humana del mundo? El cristiano, como tal, est\u00e1 llamado a vivir en el mundo la realidad dram\u00e1tica de la Iglesia. Y la Iglesia no se confunde con el mundo. Por eso mismo la odia el mundo (Jn 15,18s); ella, sin embargo, tiene que permanecer encarnada dentro del mundo (Jn 17,14s) para poder introducir en \u00e9l el fermento del misterio pascual del Se\u00f1or. De manera semejante, el cristiano, si como hombre est\u00e1 comprometido en la promoci\u00f3n humana del mundo, como bautizado est\u00e1 consagrado por entero a revolucionar la presente humanizaci\u00f3n seg\u00fan el misterio pascual del Se\u00f1or. Teilhard de Chardin observaba: \u00abLa divinizaci\u00f3n de nuestro esfuerzo, por el valor de la intenci\u00f3n que implica, infunde un alma preciosa a todas nuestras acciones; pero no confiere a su cuerpo la esperanza de una resurrecci\u00f3n. Ahora bien, esta esperanza no es imprescindible para que sea completa nuestra alegria. El cristiano est\u00e1 comprometido en hacer resurgir un mundo nuevo seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu de Cristo.<\/p>\n<p>El cristiano pertenece al mundo no tanto por la solidaridad seg\u00fan la carne como en virtud de la misi\u00f3n salv\u00ed\u00adfica propia del misterio pascual de Cristo, en el que se inicia mediante el sacramento eclesial. El cristiano, si vive realmente en el misterio pascual de Cristo, es un profeta que promueve al mundo contestando su esp\u00ed\u00adritu mundano; debe testimoniar en \u00e9l qu\u00e9 es lo que significa ser Iglesia en el mundo; debe mostrar que tambi\u00e9n las realidades mundanas han de orientarse hacia su forma nueva (GS 34; 42; 57; LG 31; enc\u00ed\u00adclica Mater et Magistra, 255).<\/p>\n<p>IX. Conclusi\u00f3n<br \/>\nEl mensaje evang\u00e9lico sobre el mundo ha sido visto de diferentes maneras dentro de la experiencia de la caridad eclesial y ha florecido en modalidades espirituales y culturales diversas. Esas modalidades espirituales revelan la riqueza inagotable presente en la caridad del Esp\u00ed\u00adritu de Cristo; sirven para comprender c\u00f3mo a lo largo de la historia de la salvaci\u00f3n el cuerpo m\u00ed\u00adstico de Cristo se ha encaminado hacia una experiencia m\u00e1s pr\u00f3xima a la realidad del reino de Dios.<\/p>\n<p>La caridad con el mundo ha significado confianza en su bondad creada; ha se\u00f1alado la huida de \u00e9l para poder atestiguar un aut\u00e9ntico mensaje evang\u00e9lico caritativo; ha demostrado el empe\u00f1o por encontrar a Dios dentro de las realidades mundanas a trav\u00e9s de la purificaci\u00f3n personal o de las estructuras sociales; ha procurado poner de relieve la autonom\u00ed\u00ada de lo secular, v\u00e1lido en s\u00ed\u00ad mismo para el reino de Dios; ha recordado que la misma vida espiritual puede reducirse y constituirse como mundo ambiental, y se ha manifestado actualmente como compromiso de los cristianos en la Iglesia para el servicio de los hombres en el mundo. Todo lo que se ha afirmado es solamente una indicaci\u00f3n muy somera de una rica explicitaci\u00f3n de la caridad en su desarrollo a lo largo de la historia de la salvaci\u00f3n; es Orla caridad que sigue estando abierta a nuevas manifestaciones en el siglo presente y en el futuro.<\/p>\n<p>Por debajo de esta progresiva formulaci\u00f3n del compromiso espiritual del hombre en el mundo. asoma un anhelo que nunca se ha satisfecho por completo: el de liberar al mundo de la esclavitud del pecado, de la muerte y de la ley. La espiritualidad eclesial est\u00e1 dirigida toda ella al esfuerzo de liberar al mundo: una liberaci\u00f3n que nunca se realiza de modo total. En esta tarea los cristianos tienen que demostrar que han sido ellos personalmente los primeros liberados; la libertad espiritual s\u00f3lo puede comunicarla quien la posea en su propia existencia (GS 40; LG 8). \u00abVosotros sois la sal de la tierra&#8230;; vosotros sois la luz del mundo\u00bb (Mt 5,13-14). El creyente act\u00faa sobre el mundo porque, al liberarlo, facilita y al mismo tiempo atestigua su propia liberaci\u00f3n en el Esp\u00ed\u00adritu de Cristo.<\/p>\n<p>T. Goffi<br \/>\nBIBL.-AA. VV., Le m\u00e9pris du monde, Aubier. Paris 1965.-AA. VV., Mundo y existencia cristiana, en \u00abRev. de Espiritualidad\u00bb, n. 151 (1979).-AA. VV., El mundo y la Iglesia en el flaturo, Estela, Barcelona 1968.-Aguirrebaltzategi. P. Configuraci\u00f3n eclesial de las culturas: hacia una teolog\u00ed\u00ada de la cultura en la perspectiva del Concilio Val. II. Univ. de Deuslo, Mensajero, Bilbao 1978.-Alfaro. J. Hacia una teolog\u00ed\u00ada del progreso humano, Herder. Barcelona 1969.-Boff, C, Teolog\u00ed\u00ada de lo pol\u00ed\u00adtico, S\u00ed\u00adgueme. Salamanca 1980.-Casta\u00f1eda, R, Mundo y fe en evoluci\u00f3n radical. Las estructuras revolucionarias del proceso de secularizaci\u00f3n eclesial, Studium, Madrid 1970.-D&#8217;Souza, J, Iglesia y civilizaci\u00f3n, Sal Terrae, Santander 1969.-Gonz\u00e1lez Montes. A, Raz\u00f3n pol\u00ed\u00adtica de la fe cristiana, Univ. Pontificia. Salamanca 1978.-Meta, J. B. Teolog\u00ed\u00ada del mundo, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1970.-Minnerath. R, Les chr\u00e9tiens et le monde, 2 vols., Gabalda, Pares 1973.-Moltmann, J, El futuro de la creaci\u00f3n, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1979.-Nicol\u00e1s, A, Teolog\u00ed\u00ada del progreso, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1972.-Rabut, G. A, Valor espiritual de lo profano, Estela. Barcelona 1965.-Roqueplo, Ph, Experiencia del mundo, \u00bfexperiencia de Dios?, Sigueme, Salamanca 1969.-Spicq, C, Vida cristiana y peregrinaci\u00f3n seg\u00fan el Nuevo Testamento, Ed. Cat\u00f3lica, Madrid 1977.<\/p>\n<p>S. de Fiores &#8211; T. Goffi &#8211; Augusto Guerra, Nuevo Diccionario de Espiritualidad, Ediciones Paulinas, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Espiritualidad<\/b><\/p>\n<p>Este es el t\u00e9rmino que traduce habitualmente el sustantivo griego k\u00f3\u00c2\u00b7smos en las Escrituras Griegas Cristianas, excepto en 1 Pedro 3:3, donde se traduce \u2020\u0153adorno\u2020\u009d. El t\u00e9rmino \u2020\u0153mundo\u2020\u009d puede referirse a: 1) el conjunto de la humanidad, con independencia de su modo de vida o condici\u00f3n moral; 2) las circunstancias en las que una persona nace y vive (en este sentido guarda una cierta analog\u00ed\u00ada con la palabra griega ai\u00c2\u00b7on, \u2020\u0153sistema de cosas\u2020\u009d), y 3) la humanidad en conjunto, excluidos los siervos aprobados de Jehov\u00e1.<br \/>\nEn muchas versiones la palabra \u2020\u0153mundo\u2020\u009d no solo traduce el vocablo k\u00f3\u00c2\u00b7smos, sino en algunos casos otros tres t\u00e9rminos griegos (gue; ai\u00c2\u00b7on; oi\u00c2\u00b7kou\u00c2\u00b7m\u00e9\u00c2\u00b7ne) y cinco vocablos hebreos (\u00c2\u00b4\u00e9\u00c2\u00b7rets; j\u00e9\u00c2\u00b7dhel; j\u00e9\u00c2\u00b7ledh; `oh\u00c2\u00b7l\u00e1m; te\u00c2\u00b7v\u00e9l). Como resultado, se ha confundido el significado de estos diferentes t\u00e9rminos b\u00ed\u00adblicos y oscurecido el sentido de los textos en los que aparecen. Algunas traducciones modernas han contribuido a aclarar esta confusi\u00f3n.<br \/>\nEl t\u00e9rmino hebreo \u00c2\u00b4\u00e9\u00c2\u00b7rets y el griego gue (del que provienen las palabras \u2020\u0153geograf\u00ed\u00ada\u2020\u009d y \u2020\u0153geolog\u00ed\u00ada\u2020\u009d) significan \u2020\u0153tierra\u2020\u009d (G\u00e9 6:4; N\u00fa 1:1; Mt 2:6; 5:5; 10:29; 13:5), aunque en ciertos casos pueden referirse en sentido figurado a la gente de la tierra, como en el Salmo 66:4 y en Revelaci\u00f3n 13:3. Tanto `oh\u00c2\u00b7l\u00e1m (heb.) como ai\u00c2\u00b7on (gr.) denotan b\u00e1sicamente un per\u00ed\u00adodo de tiempo de duraci\u00f3n indefinida. (G\u00e9 6:3; 17:13; Lu 1:70.) Ai\u00c2\u00b7on tambi\u00e9n puede significar el \u2020\u0153sistema de cosas\u2020\u009d que caracteriza a cierto per\u00ed\u00adodo o \u00e9poca. (G\u00e1l 1:4.) El t\u00e9rmino hebreo j\u00e9\u00c2\u00b7ledh tiene un significado relativamente parecido, y puede traducirse por expresiones como \u2020\u0153duraci\u00f3n de vida\u2020\u009d y \u2020\u0153sistema de cosas\u2020\u009d. (Job 11:17; Sl 17:14.) Oi\u00c2\u00b7kou\u00c2\u00b7m\u00e9\u00c2\u00b7ne (gr.) se refiere a la \u2020\u0153tierra habitada\u2020\u009d (Lu 21:26), y te\u00c2\u00b7v\u00e9l (heb.) puede traducirse por \u2020\u0153tierra productiva\u2020\u009d. (2Sa 22:16.) La palabra j\u00e9\u00c2\u00b7dhel (heb.) aparece \u00fanicamente en Isa\u00ed\u00adas 38:11, y muchas versiones espa\u00f1olas la traducen \u2020\u0153mundo\u2020\u009d en la expresi\u00f3n \u2020\u0153habitantes del mundo\u2020\u009d. The Interpreter\u2020\u2122s Dictionary of the Bible (edici\u00f3n de G. A. Buttrick, 1962, vol. 4, p\u00e1g. 874) propone la traducci\u00f3n \u2020\u0153habitantes [del mundo de] cesaci\u00f3n\u2020\u009d, si bien advierte que la mayor\u00ed\u00ada de los eruditos prefieren la lectura que ofrecen algunos manuscritos hebreos, que dicen j\u00e9\u00c2\u00b7ledh en lugar de j\u00e9\u00c2\u00b7dhel. La Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo presenta la lectura \u2020\u0153habitantes de la tierra de cesaci\u00f3n\u2020\u009d. (V\u00e9anse EDAD; SISTEMAS DE COSAS; TIERRA.)<\/p>\n<p>Diversos sentidos de \u2020\u0153kosmos\u2020\u009d. El significado primario de la palabra griega k\u00f3\u00c2\u00b7smos es \u2020\u0153orden\u2020\u009d u \u2020\u0153organizaci\u00f3n\u2020\u009d. Y como el concepto de belleza est\u00e1 vinculado estrechamente al orden y la simetr\u00ed\u00ada, k\u00f3\u00c2\u00b7smos tambi\u00e9n transmite esa idea, por lo que los griegos utilizaron a menudo ese t\u00e9rmino para referirse a \u2020\u0153adorno\u2020\u009d, en especial con respecto a las mujeres, y as\u00ed\u00ad es como se utiliza en 1 Pedro 3:3. De ah\u00ed\u00ad tambi\u00e9n nuestra palabra espa\u00f1ola \u2020\u0153cosm\u00e9tico\u2020\u009d. El verbo ko\u00c2\u00b7sm\u00e9\u00c2\u00b7o tiene el sentido de \u2020\u02dcponer en orden\u2020\u2122 en Mateo 25:7, y en otros textos, \u2020\u02dcadornar\u2020\u2122. (Mt 12:44; 23:29; Lu 11:25; 21:5; 1Ti 2:9; Tit 2:10; 1Pe 3:5; Rev 21:2, 19.) En 1 Timoteo 2:9 y 3:2 el adjetivo k\u00f3\u00c2\u00b7smi\u00c2\u00b7os designa lo que est\u00e1 \u2020\u0153bien arreglado\u2020\u009d u \u2020\u0153ordenado\u2020\u009d.<br \/>\nLos fil\u00f3sofos griegos a veces aplicaban k\u00f3\u00c2\u00b7smos a toda la creaci\u00f3n visible debido al orden que manifiesta el universo. Sin embargo, no hab\u00ed\u00ada unanimidad entre ellos, ya que algunos restring\u00ed\u00adan la palabra a los cuerpos celestes, mientras que para otros designaba todo el universo. En algunos registros ap\u00f3crifos se utiliza el t\u00e9rmino k\u00f3\u00c2\u00b7smos para referirse a la creaci\u00f3n material en conjunto (comp\u00e1rese con Sabidur\u00ed\u00ada 9:9; 11:17), debido a que se escribieron durante el per\u00ed\u00adodo en que la filosof\u00ed\u00ada griega empezaba a ejercer su influencia en los jud\u00ed\u00ados. Pero en los escritos inspirados de las Escrituras Griegas Cristianas no tiene esa connotaci\u00f3n en pr\u00e1cticamente ninguna ocasi\u00f3n. Es posible que en algunos textos parezca que se usa en ese sentido, como en el relato en que el ap\u00f3stol se dirigi\u00f3 a los atenienses en el Are\u00f3pago. Pablo dijo: \u2020\u0153El Dios que hizo el mundo [una forma de k\u00f3\u00c2\u00b7smos] y todas las cosas que hay en \u00e9l, siendo, como es Este, Se\u00f1or del cielo y de la tierra, no mora en templos hechos de manos\u2020\u009d. (Hch 17:22-24.) Como entre los griegos era corriente utilizar k\u00f3\u00c2\u00b7smos para referirse al universo, pudiera ser que Pablo lo emplease en ese sentido. Sin embargo, aun en este caso es muy posible que lo usase en una de las acepciones que se examinan en el resto de este art\u00ed\u00adculo.<\/p>\n<p>Vinculado con la humanidad. Tras comentar sobre el empleo filos\u00f3fico de k\u00f3\u00c2\u00b7smos para referirse al universo, Richard C. Trench dice en su obra Synonyms of the New Testament (Londres, 1961, p\u00e1gs. 201, 202): \u2020\u0153De este significado de \u00ce\u00ba\u00cf\u0152\u00cf\u0192\u00c2\u00b5\u00ce\u00bf\u00cf\u201a [k\u00f3\u00c2\u00b7smos] como universo material, [&#8230;] deriv\u00f3 el de \u00ce\u00ba\u00cf\u0152\u00cf\u0192\u00c2\u00b5\u00ce\u00bf\u00cf\u201a como conjunto externo de circunstancias en las que el hombre vive y se mueve, que existen para \u00e9l y de las que constituye el centro moral (Juan XVI. 21; I Cor. XIV. 10; I Juan III. 17); [&#8230;] y despu\u00e9s, la propia humanidad, la totalidad de habitantes del mundo (Juan I. 29; IV. 42; II Cor. V. 19); y sobre esta base, en un sentido \u00e9tico, todos los que no pertenecen a la \u00ce\u00b5\u00ce\u00ba\u00ce\u00ba\u00ce\u00bb\u00ce\u00b7\u00cf\u0192\u00ce\u00af\u00ce\u00b1 [ek\u00c2\u00b7kle\u00c2\u00b7s\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7a; la iglesia o congregaci\u00f3n], apartados de la vida de Dios y enemigos de El por causa de sus obras inicuas (I Cor. I. 20, 21; II Cor. VII. 10; Snt. IV. 4)\u2020\u009d.<br \/>\nDe igual manera, el libro Studies in the Vocabulary of the Greek New Testament (de K. S. Wuest, 1946, p\u00e1g. 57) cita las siguientes palabras del helenista Cremer: \u2020\u0153En vista de que k\u00f3smos se entend\u00ed\u00ada como el orden de cosas que ten\u00ed\u00ada por centro al hombre, la atenci\u00f3n se dirige primordialmente a este; k\u00f3smos se refiere a la humanidad dentro de ese orden de cosas, la humanidad seg\u00fan se manifiesta en y mediante tal orden (Mt 18:7)\u2020\u009d.<\/p>\n<p>Toda la humanidad. El vocablo k\u00f3\u00c2\u00b7smos o \u2020\u0153mundo\u2020\u009d est\u00e1 estrechamente vinculado a la humanidad en la literatura griega y en particular en la Biblia. Cuando Jes\u00fas dijo que el hombre que andaba en la luz del d\u00ed\u00ada \u2020\u0153ve la luz de este mundo [una forma de k\u00f3\u00c2\u00b7smos]\u2020\u009d (Jn 11:9), pudiera parecer que el \u2020\u0153mundo\u2020\u009d es el planeta Tierra, que tiene al Sol como fuente de luz durante el d\u00ed\u00ada; sin embargo, las palabras que vienen a continuaci\u00f3n hablan del hombre que anda de noche y que choca contra algo \u2020\u0153porque la luz no est\u00e1 en \u00e9l\u2020\u009d. (Jn 11:10.) Adem\u00e1s, Dios provey\u00f3 el Sol y otros cuerpos celestes principalmente para la humanidad. (Comp\u00e1rese con G\u00e9 1:14; Sl 8:3-8; Mt 5:45.) De manera similar, refiri\u00e9ndose a la luz en un sentido espiritual, Jes\u00fas dijo a sus seguidores que ser\u00ed\u00adan \u2020\u0153la luz del mundo\u2020\u009d. (Mt 5:14.) Naturalmente, con eso no quer\u00ed\u00ada decir que iluminar\u00ed\u00adan el planeta, pues sigue diciendo que su iluminaci\u00f3n afectar\u00ed\u00ada a la humanidad, se producir\u00ed\u00ada \u2020\u0153delante de los hombres\u2020\u009d. (Mt 5:16; comp\u00e1rese con Jn 3:19; 8:12; 9:5; 12:46; Flp 2:15.) La predicaci\u00f3n de las buenas nuevas \u2020\u0153en todo el mundo\u2020\u009d (Mt 26:13) tambi\u00e9n significa predicar a toda la humanidad como cuando en espa\u00f1ol, y en otros idiomas, se dice \u2020\u0153todo el mundo\u2020\u009d para referirse a \u2020\u0153todos\u2020\u009d. (Comp\u00e1rese con Jn 8:26; 18:20; Ro 1:8; Col 1:5, 6.)<br \/>\nDe modo que uno de los significados b\u00e1sicos de k\u00f3\u00c2\u00b7smos es: toda la humanidad. Por ello las Escrituras dicen que el k\u00f3\u00c2\u00b7smos, o mundo, es culpable de pecado (Jn 1:29; Ro 3:19; 5:12, 13) y necesita un salvador que le d\u00e9 vida (Jn 4:42; 6:33, 51; 12:47; 1Jn 4:14), lo que no puede aplicar a la creaci\u00f3n inanimada ni a los animales, sino solo a la humanidad. Este es el mundo al que Dios am\u00f3 tanto que \u2020\u0153dio a su Hijo unig\u00e9nito, para que todo el que ejerce fe en \u00e9l no sea destruido sino que tenga vida eterna\u2020\u009d. (Jn 3:16, 17; comp\u00e1rese con 2Co 5:19; 1Ti 1:15; 1Jn 2:2.) Ese mundo de la humanidad constituye el campo en el que Jesucristo sembr\u00f3 la semilla excelente, los \u2020\u0153hijos del reino\u2020\u009d. (Mt 13:24, 37, 38.)<br \/>\nCuando Pablo escribi\u00f3 que las \u2020\u0153cualidades invisibles de [Dios] se ven claramente desde la creaci\u00f3n del mundo en adelante, porque se perciben por las cosas hechas\u2020\u009d, debi\u00f3 querer decir desde la creaci\u00f3n de la humanidad en adelante, pues solo desde que empez\u00f3 a existir la humanidad hubo alguien en la Tierra capaz de \u2020\u02dcpercibir\u2020\u2122 con su mente tales cualidades invisibles observando la creaci\u00f3n visible. (Ro 1:20.)<br \/>\nDe manera similar, Juan 1:10 dice que \u2020\u0153el mundo [k\u00f3\u00c2\u00b7smos] vino a existir por medio de \u00e9l [Jes\u00fas]\u2020\u009d. Aunque es verdad que Jes\u00fas particip\u00f3 en la creaci\u00f3n de todas las cosas, lo que abarca los cielos, la Tierra y todo lo que hay en ella, en esta oraci\u00f3n la palabra k\u00f3\u00c2\u00b7smos aplica principalmente a la humanidad, en cuya creaci\u00f3n tambi\u00e9n particip\u00f3. (Comp\u00e1rese con Jn 1:3; Col 1:15-17; G\u00e9 1:26.) De ah\u00ed\u00ad que el resto del vers\u00ed\u00adculo diga: \u2020\u0153Pero el mundo [es decir, el mundo de la humanidad] no lo conoci\u00f3\u2020\u009d.<\/p>\n<p>\u2020\u0153La fundaci\u00f3n del mundo.\u2020\u009d Esta clara conexi\u00f3n de k\u00f3\u00c2\u00b7smos con el mundo de la humanidad tambi\u00e9n ayuda a entender el significado de la expresi\u00f3n \u2020\u0153fundaci\u00f3n del mundo\u2020\u009d, que aparece en varios textos. Estos hablan de ciertas cosas que han ocurrido \u2020\u0153desde la fundaci\u00f3n del mundo\u2020\u009d. Entre ellas, el que se \u2020\u02dcvierta la sangre de los profetas\u2020\u2122 desde el tiempo de Abel, la \u2020\u02dcpreparaci\u00f3n de un reino\u2020\u2122 y el que se escriban algunos nombres en el \u2020\u02dcrollo de la vida\u2020\u2122. (Lu 11:50, 51; Mt 25:34; Rev 13:8; 17:8; comp\u00e1rese con Mt 13:35; Heb 9:26.) Estas cosas tienen que ver con la vida y actividades humanas, de modo que la expresi\u00f3n \u2020\u0153fundaci\u00f3n del mundo\u2020\u009d debe referirse al principio de la humanidad, no de la creaci\u00f3n inanimada o la animal. Hebreos 4:3 muestra que las obras creativas de Dios no fueron comenzadas, sino \u2020\u0153terminadas desde la fundaci\u00f3n del mundo\u2020\u009d. Como Eva debi\u00f3 ser la \u00faltima de las obras creativas terrestres de Jehov\u00e1, la fundaci\u00f3n del mundo no podr\u00ed\u00ada haber ocurrido antes de su creaci\u00f3n.<br \/>\nSeg\u00fan se muestra en los art\u00ed\u00adculos ABEL (n\u00fam. 1) y PRESCIENCIA, PREDETERMINACI\u00ed\u201cN (La predeterminaci\u00f3n del Mes\u00ed\u00adas), el t\u00e9rmino griego (ka\u00c2\u00b7ta\u00c2\u00b7bo\u00c2\u00b7le) del que se traduce \u2020\u0153fundaci\u00f3n\u2020\u009d puede referirse a la concepci\u00f3n de prole humana. Ka\u00c2\u00b7ta\u00c2\u00b7bo\u00c2\u00b7le significa literalmente \u2020\u0153lanzamiento hacia abajo [de simiente]\u2020\u009d, y en Hebreos 11:11 puede traducirse \u2020\u0153concebir\u2020\u009d (BAS, NM, SA, Val). Su uso en este pasaje hace referencia al hecho de que Abrah\u00e1n \u2020\u02dclanzase hacia abajo\u2020\u2122 simiente de hombre a fin de engendrar un hijo y a que Sara la recibiese para quedar encinta.<br \/>\nPor lo tanto, la \u2020\u0153fundaci\u00f3n del mundo\u2020\u009d no significa necesariamente el principio de la creaci\u00f3n del universo material, del mismo modo que la expresi\u00f3n \u2020\u0153antes de la fundaci\u00f3n del mundo\u2020\u009d (Jn 17:5, 24; Ef 1:4; 1Pe 1:20) no se refiere a alg\u00fan tiempo antes de que se crease dicho universo. M\u00e1s bien, estas expresiones deben hacer referencia al tiempo en que la raza humana se \u2020\u02dcfund\u00f3\u2020\u2122 a trav\u00e9s de la primera pareja humana, Ad\u00e1n y Eva, quienes fuera del Ed\u00e9n empezaron a concebir descendientes que podr\u00ed\u00adan beneficiarse de las provisiones de Dios para librarlos del pecado heredado. (G\u00e9 3:20-24; 4:1, 2.)<\/p>\n<p>\u2020\u0153Espect\u00e1culo teatral al mundo, tanto a \u00e1ngeles como a hombres.\u2020\u009d Hay quien ha entendido que el uso de la palabra k\u00f3\u00c2\u00b7smos en 1 Corintios 4:9 engloba tanto a las criaturas celestiales invisibles como a las criaturas humanas visibles, debido a que algunas traducciones leen m\u00e1s o menos como sigue: \u2020\u0153Hemos llegado a ser espect\u00e1culo para el mundo entero, tanto para los \u00e1ngeles como para los hombres\u2020\u009d (RH). Otras versiones traducen el texto as\u00ed\u00ad: \u2020\u0153Al mundo, y a los \u00e1ngeles, y a los hombres\u2020\u009d (Sc\u00ed\u00ado; Val, 1909; v\u00e9anse tambi\u00e9n Besson; NTI; SA); \u2020\u0153para el mundo, para los \u00e1ngeles y para los hombres\u2020\u009d (BR, NC, CI, Str, UN); \u2020\u0153al mundo, a los \u00e1ngeles y a los hombres\u2020\u009d (CB, TA, Val); \u2020\u0153del mundo, de los \u00e1ngeles y de los hombres\u2020\u009d (EMN, FF). En el mismo contexto \u20141 Corintios 1:20, 21, 27, 28; 2:12; 3:19, 22\u2014, el escritor utiliza la palabra k\u00f3\u00c2\u00b7smos para referirse al mundo de la humanidad, de manera que es obvio que no le dar\u00ed\u00ada otro sentido poco despu\u00e9s, en 1 Corintios 4:9, 13. Por consiguiente, la traducci\u00f3n \u2020\u0153tanto a \u00e1ngeles como a hombres\u2020\u009d, debe entenderse que no ampl\u00ed\u00ada el significado de la palabra k\u00f3\u00c2\u00b7smos, sino simplemente resalta el hecho de que entre los espectadores no solo est\u00e1 el mundo de la humanidad, es decir, los \u2020\u0153hombres\u2020\u009d, sino tambi\u00e9n los \u2020\u0153\u00e1ngeles\u2020\u009d.<\/p>\n<p>La sociedad humana y su estructura. Esto no significa que k\u00f3\u00c2\u00b7smos pierde su sentido original de \u2020\u0153orden\u2020\u009d u \u2020\u0153organizaci\u00f3n\u2020\u009d y se convierte simplemente en un sin\u00f3nimo de humanidad. El hecho de que la humanidad est\u00e9 compuesta de familias y tribus y se haya distribuido en naciones y grupos ling\u00fc\u00ed\u00adsticos (1Co 14:10; Rev 7:9; 14:6), con sus clases ricas y pobres y otras agrupaciones, refleja que en ella hay cierto orden. (Snt 2:5, 6.) Seg\u00fan han pasado los a\u00f1os y la humanidad ha ido aumentando en n\u00famero, se ha creado en la Tierra una estructura o sistema de cosas que rodea y afecta a la humanidad. Cuando Jes\u00fas habl\u00f3 de que un hombre \u2020\u02dcganaba todo el mundo pero perd\u00ed\u00ada su alma al hacerlo\u2020\u2122, es evidente que se refer\u00ed\u00ada a ganar todo lo que la sociedad humana en conjunto le puede ofrecer. (Mt 16:26; comp\u00e1rese con 6:25-32.) Un significado similar tienen las palabras de Pablo sobre los que \u2020\u0153hacen uso del mundo\u2020\u009d y la \u2020\u02dcinquietud por las cosas del mundo\u2020\u2122 que sienten las personas casadas (1Co 7:31-34), y la referencia de Juan a \u2020\u0153los medios de este mundo para el sost\u00e9n de la vida\u2020\u009d. (1Jn 3:17; comp\u00e1rese con 1Co 3:22.)<br \/>\nCuando k\u00f3\u00c2\u00b7smos tiene el sentido de la estructura, orden o \u00e1mbito de la vida humana, su significado es parecido al de la palabra griega ai\u00c2\u00b7on. En algunos casos ambos t\u00e9rminos son pr\u00e1cticamente intercambiables. Por ejemplo, se informa que Demas abandon\u00f3 al ap\u00f3stol Pablo porque am\u00f3 \u2020\u0153el presente sistema de cosas [ai\u00c2\u00b7o\u00c2\u00b7na]\u2020\u009d; y el ap\u00f3stol Juan previene contra \u2020\u02dcamar el mundo [k\u00f3\u00c2\u00b7smon]\u2020\u2122, con su estilo de vida tan atrayente para la carne imperfecta. (2Ti 4:10; 1Jn 2:15-17.) Y al mismo al que en Juan 12:31 se llama \u2020\u0153el gobernante de este mundo [k\u00f3\u00c2\u00b7smou]\u2020\u009d se identifica en 2 Corintios 4:4 como \u2020\u0153el dios de este sistema de cosas [ai\u00c2\u00b7o\u00c2\u00b7nos]\u2020\u009d.<br \/>\nEn la conclusi\u00f3n de su evangelio, el ap\u00f3stol Juan dijo que si todas las cosas que hizo Jes\u00fas se escribiesen con todo detalle, supon\u00ed\u00ada \u2020\u0153que el mundo [una forma de k\u00f3\u00c2\u00b7smos] mismo no podr\u00ed\u00ada contener los rollos que se escribieran\u2020\u009d. (Jn 21:25.) Juan no utiliz\u00f3 los t\u00e9rminos gue (la tierra) ni oi\u00c2\u00b7kou\u00c2\u00b7m\u00e9\u00c2\u00b7ne (la tierra habitada) para indicar que el planeta no podr\u00ed\u00ada contener los rollos, sino que us\u00f3 k\u00f3\u00c2\u00b7smos, con lo que deb\u00ed\u00ada querer dar a entender que la sociedad humana, con las bibliotecas existentes en aquel entonces, no podr\u00ed\u00ada acoger los voluminosos registros al uso de la \u00e9poca que se hubiesen requerido. Comp\u00e1rese con el uso similar de k\u00f3\u00c2\u00b7smos en textos como Juan 7:4 y 12:19.<\/p>\n<p>Venir \u2020\u02dcal mundo\u2020\u2122. Cuando alguien \u2020\u02dcnace en este mundo\u2020\u2122, no nace simplemente como parte de la humanidad, sino que tambi\u00e9n entra en la estructura de las circunstancias humanas en las que viven los hombres. (Jn 16:21; 1Ti 6:7.) Sin embargo, aunque las expresiones \u2020\u0153salir al mundo\u2020\u009d o \u2020\u0153entrar en el mundo\u2020\u009d pueden referirse al nacimiento de una persona en el \u00e1mbito de la vida humana, este no es siempre el caso. Por ejemplo, Jes\u00fas dijo a Dios en oraci\u00f3n: \u2020\u0153As\u00ed\u00ad como t\u00fa me has enviado al mundo, yo tambi\u00e9n los he enviado [a sus disc\u00ed\u00adpulos] al mundo\u2020\u009d. (Jn 17:18.) El los envi\u00f3 al mundo como hombres adultos, no como reci\u00e9n nacidos. Juan dice que los falsos profetas y los enga\u00f1adores han \u2020\u0153salido al mundo\u2020\u009d. (1Jn 4:1; 2Jn 7.)<br \/>\nEs razonable que las muchas referencias que dicen que Jes\u00fas \u2020\u02dcvino o fue enviado al mundo\u2020\u2122 apliquen principalmente, no a su nacimiento como humano, sino al hecho de salir a la humanidad y desempe\u00f1ar p\u00fablicamente su ministerio asignado desde su bautismo y ungimiento en adelante, como portador de luz para el mundo de la humanidad. (Comp\u00e1rese con Jn 1:9; 3:17, 19; 6:14; 9:39; 10:36; 11:27; 12:46; 1Jn 4:9.) Su nacimiento humano solo fue un medio necesario para conseguir ese fin. (Jn 18:37.) Como prueba, el escritor de Hebreos pone en boca de Jes\u00fas las palabras del Salmo 40:6-8, \u2020\u0153cuando entra en el mundo\u2020\u009d, y, como es l\u00f3gico, Jes\u00fas no pronunci\u00f3 aquellas palabras cuando era un reci\u00e9n nacido. (Heb 10:5-10.)<br \/>\nCuando su ministerio p\u00fablico entre la humanidad lleg\u00f3 a su fin, Jes\u00fas sab\u00ed\u00ada \u2020\u0153que hab\u00ed\u00ada llegado su hora para irse de este mundo al Padre\u2020\u009d. Tendr\u00ed\u00ada que morir como hombre y ser resucitado a la vida en la regi\u00f3n de los esp\u00ed\u00adritus, de la que hab\u00ed\u00ada venido. (Jn 13:1; 16:28; 17:11; comp\u00e1rese con Jn 8:23.)<\/p>\n<p>\u2020\u0153Las cosas elementales del mundo.\u2020\u009d En G\u00e1latas 4:1-3, Pablo muestra que un hijo es como un esclavo en el sentido de que est\u00e1 bajo mayordomos hasta llegar a cierta edad, y despu\u00e9s dice: \u2020\u0153Igualmente nosotros tambi\u00e9n, cuando \u00e9ramos peque\u00f1uelos, continu\u00e1bamos esclavizados por las cosas elementales [stoi\u00c2\u00b7kj\u00e9i\u00c2\u00b7a] que pertenecen al mundo\u2020\u009d. Luego pasa a mostrar que el Hijo de Dios vino al \u2020\u0153l\u00ed\u00admite cabal del tiempo\u2020\u009d y liber\u00f3 de estar bajo la Ley a los que se hicieron sus disc\u00ed\u00adpulos, para que pudieran recibir la adopci\u00f3n de hijos. (G\u00e1l 4:4-7.) De manera similar, en Colosenses 2:8, 9, 20, advierte a los cristianos de Colosas que no se les llevara \u2020\u0153mediante la filosof\u00ed\u00ada y el vano enga\u00f1o seg\u00fan la tradici\u00f3n de los hombres, seg\u00fan las cosas elementales [stoi\u00c2\u00b7kj\u00e9i\u00c2\u00b7a] del mundo y no seg\u00fan Cristo; porque en \u00e9l mora corporalmente toda la plenitud de la cualidad divina\u2020\u009d, y subraya que ellos \u2020\u0153murieron junto con Cristo para con las cosas elementales del mundo\u2020\u009d.<br \/>\nLa obra The Pulpit Commentary dice sobre la palabra griega stoi\u00c2\u00b7kj\u00e9i\u00c2\u00b7a (plural de stoi\u00c2\u00b7kj\u00e9i\u00c2\u00b7on), utilizada por Pablo: \u2020\u0153De su sentido primario, \u2020\u02dcestacas colocadas en l\u00ed\u00adnea\u2020\u2122, [&#8230;] se pas\u00f3 a aplicar el t\u00e9rmino [stoi\u00c2\u00b7kj\u00e9i\u00c2\u00b7a] a las letras del alfabeto por estar dispuestas en hileras, y de este sentido pas\u00f3 a significar los componentes b\u00e1sicos del habla y, posteriormente, los componentes fundamentales de todos los objetos de la naturaleza, como, por ejemplo, los cuatro \u2020\u02dcelementos\u2020\u2122 (v\u00e9ase 2 Ped. III. 10, 12); y a los \u2020\u02dcrudimentos\u2020\u2122 o primeros \u2020\u02dcelementos\u2020\u2122 de una rama del conocimiento. En este \u00faltimo sentido aparece en Heb. V. 12\u2020\u009d (edici\u00f3n de C. Spence, Londres, 1885, \u2020\u0153Galatians\u2020\u009d, p\u00e1g. 181). El verbo relacionado stoi\u00c2\u00b7kj\u00e9\u00c2\u00b7o significa \u2020\u0153andar ordenadamente\u2020\u009d. (G\u00e1l 6:16.)<br \/>\nCuando Pablo escribi\u00f3 sus cartas a los g\u00e1latas y colosenses, no se refiri\u00f3 a los principios constitutivos o componentes principales de la creaci\u00f3n material, sino, como explica el erudito alem\u00e1n Heinrich A. W. Meyer en su obra Critical and Exegetical Hand-Book (1884, \u2020\u0153Galatians\u2020\u009d, p\u00e1g. 168), a \u2020\u0153los elementos de la humanidad no cristiana\u2020\u009d, es decir, a sus principios fundamentales o primarios. Los escritos de Pablo muestran que tales \u2020\u0153cosas elementales del mundo\u2020\u009d engloban las filosof\u00ed\u00adas y las ense\u00f1anzas enga\u00f1osas que se basan \u00fanicamente en normas, conceptos, mitolog\u00ed\u00adas y razonamientos humanos, y que tanto gustaban a los griegos y a otros pueblos paganos. (Col 2:8.) Sin embargo, es patente que tambi\u00e9n emple\u00f3 el t\u00e9rmino para referirse a conceptos jud\u00ed\u00ados, como algunas ense\u00f1anzas que no eran de origen b\u00ed\u00adblico (el ascetismo, la \u2020\u0153adoraci\u00f3n de los \u00e1ngeles\u2020\u009d) y la idea de que los cristianos ten\u00ed\u00adan que guardar la ley mosaica. (Col 2:16-18; G\u00e1l 4:4, 5, 21.)<br \/>\nEs cierto que la ley mosaica era de origen divino. Sin embargo, se hab\u00ed\u00ada cumplido en Cristo Jes\u00fas, \u2020\u0153la realidad\u2020\u009d a la que apuntaban sus sombras, as\u00ed\u00ad que hab\u00ed\u00ada quedado obsoleta. (Col 2:13-17.) Adem\u00e1s, el tabern\u00e1culo (y despu\u00e9s el templo) era una construcci\u00f3n humana, y por lo tanto, \u2020\u0153mundanal\u2020\u009d o \u2020\u02dcmundana\u2020\u2122 (gr. ko\u00c2\u00b7smi\u00c2\u00b7k\u00f3n; Heb 9:1, Besson; Sc\u00ed\u00ado, nota; Val, 1909), es decir, relativa al \u00e1mbito humano, no al celestial o espiritual, y los requisitos relacionados con \u00e9l eran \u2020\u0153requisitos legales que ten\u00ed\u00adan que ver con la carne y que fueron impuestos hasta el tiempo se\u00f1alado para rectificar las cosas\u2020\u009d. Entonces Cristo Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada entrado en \u2020\u0153la tienda m\u00e1s grande y m\u00e1s perfecta no hecha de manos, es decir, no de esta creaci\u00f3n\u2020\u009d, el cielo mismo. (Heb 9:8-14, 23, 24.) El mismo hab\u00ed\u00ada dicho a la mujer samaritana que se acercaba el momento en que el templo de Jerusal\u00e9n dejar\u00ed\u00ada de ser parte esencial de la adoraci\u00f3n verdadera y \u2020\u02dclos verdaderos adoradores adorar\u00ed\u00adan al Padre con esp\u00ed\u00adritu y con verdad\u2020\u2122. (Jn 4:21-24.) De modo que la muerte de Cristo, su resurrecci\u00f3n y su ascensi\u00f3n al cielo hab\u00ed\u00adan puesto fin a la necesidad de valerse de meras \u2020\u0153representaciones t\u00ed\u00adpicas\u2020\u009d (Heb 9:23) de cosas mucho mayores de naturaleza celestial.<br \/>\nDe ah\u00ed\u00ad que entonces los cristianos de Galacia y Colosas pudiesen adorar de una manera superior basada en Cristo Jes\u00fas. Lo que se ten\u00ed\u00ada que reconocer como el medio dispuesto por Dios para percibir la verdad de cualquier ense\u00f1anza o modo de vida era Jes\u00fas, no los principios y ense\u00f1anzas humanos, ni siquiera los \u2020\u0153requisitos legales que ten\u00ed\u00adan que ver con la carne\u2020\u009d que se hallaban en el pacto de la Ley. (Col 2:9.) Los cristianos deb\u00ed\u00adan evitar ser como ni\u00f1os y sujetarse voluntariamente a lo que se compar\u00f3 con un pedagogo o tutor, es decir, la ley mosaica (G\u00e1l 3:23-26); su relaci\u00f3n con Dios deb\u00ed\u00ada ser semejante a la que tiene un hijo ya adulto con su padre. Comparada con la doctrina cristiana, la Ley era lo elemental, \u2020\u0153el abec\u00e9 de la religi\u00f3n\u2020\u009d. (Critical and Exegetical Hand-Book, de H. Meyer, 1885, \u2020\u0153Colossians\u2020\u009d, p\u00e1g. 292.) Al haber sido engendrados a vida espiritual, es como si los cristianos hubiesen muerto y se les hubiese fijado al k\u00f3\u00c2\u00b7smos del \u00e1mbito de la vida humana, en la que hab\u00ed\u00adan estado vigentes regulaciones como la circuncisi\u00f3n carnal; se hab\u00ed\u00adan convertido en \u2020\u0153una nueva creaci\u00f3n\u2020\u009d. (2Co 5:17; Col 2:11, 12, 20-23; comp\u00e1rese con G\u00e1l 6:12-15; Jn 8:23.) Estaban al tanto de que el Reino de Jes\u00fas no proced\u00ed\u00ada de ninguna fuente humana. (Jn 18:36.) Ciertamente, no deb\u00ed\u00adan volverse a \u2020\u0153las d\u00e9biles y miserables cosas elementales\u2020\u009d del \u00e1mbito humano (G\u00e1l 4:9), y de este modo ser enga\u00f1ados a dejar \u2020\u0153las riquezas de la plena seguridad de su entendimiento\u2020\u009d y el \u2020\u0153conocimiento exacto del secreto sagrado de Dios, a saber, Cristo\u2020\u009d, en quien se hallan ocultos \u2020\u0153todos los tesoros de la sabidur\u00ed\u00ada y del conocimiento\u2020\u009d. (Col 2:1-4.)<\/p>\n<p>El mundo alejado de Dios. Un sentido de k\u00f3\u00c2\u00b7smos exclusivo de las Escrituras es: el mundo de la humanidad formado por aquellos que no son siervos de Dios. Pedro escribe que Dios trajo el Diluvio \u2020\u0153sobre un mundo de gente imp\u00ed\u00ada\u2020\u009d, mientras que conserv\u00f3 a No\u00e9 y su familia; de esta manera \u2020\u0153el mundo de aquel tiempo sufri\u00f3 destrucci\u00f3n cuando fue anegado en agua\u2020\u009d. (2Pe 2:5; 3:6.) Puede notarse de nuevo que aqu\u00ed\u00ad no se hace referencia a la destrucci\u00f3n del planeta ni de los cuerpos celestes del universo, sino que es una destrucci\u00f3n limitada a la sociedad humana, y en este caso, a la sociedad humana injusta. Fue a ese \u2020\u0153mundo\u2020\u009d al que No\u00e9 conden\u00f3 mediante su proceder fiel. (Heb 11:7.)<br \/>\nEl mundo injusto, o sociedad humana, antediluviano termin\u00f3, pero la humanidad misma no lleg\u00f3 a su fin, pues se conserv\u00f3 mediante No\u00e9 y su familia. La mayor parte de la humanidad volvi\u00f3 a desviarse de la justicia despu\u00e9s del Diluvio, y produjo otra sociedad humana inicua; no obstante, algunos emprendieron un proceder diferente y se adhirieron a la justicia. Con el transcurso del tiempo, Dios design\u00f3 a Israel como su pueblo escogido y lo introdujo en una relaci\u00f3n de pacto con El. Debido a que este hecho distingui\u00f3 a los israelitas del mundo en general, en Romanos 11:12-15 Pablo pudo usar k\u00f3\u00c2\u00b7smos, \u2020\u0153mundo\u2020\u009d, como equivalente de \u2020\u0153gente de las naciones\u2020\u009d (NM) o \u2020\u0153gentiles\u2020\u009d (BJ), es decir, los que no eran israelitas. En este pasaje muestra que la apostas\u00ed\u00ada de Israel hizo que Dios aboliera su relaci\u00f3n de pacto con ellos y abri\u00f3 el camino para que los gentiles entrasen en tal relaci\u00f3n y participasen de sus riquezas al ser reconciliados con Dios. (Comp\u00e1rese con Ef 2:11-13.) Por lo tanto, durante este per\u00ed\u00adodo postdiluviano y precristiano, el \u2020\u0153mundo\u2020\u009d, o k\u00f3\u00c2\u00b7smos, volvi\u00f3 a referirse a toda la humanidad aparte de los siervos aprobados de Dios, y espec\u00ed\u00adficamente a los que no pertenec\u00ed\u00adan a Israel durante el tiempo en que este pueblo estuvo en una relaci\u00f3n de pacto con Jehov\u00e1. (Comp\u00e1rese con Heb 11:38.)<br \/>\nDe manera similar se utiliza con mucha frecuencia k\u00f3\u00c2\u00b7smos para referirse a toda la sociedad humana no cristiana, sin importar su raza. Este es el mundo que odi\u00f3 a Jes\u00fas y a sus seguidores debido a que dieron testimonio de su injusticia y se mantuvieron separados de \u00e9l; por ello ese mundo mostr\u00f3 que odiaba al propio Jehov\u00e1 Dios y no lleg\u00f3 a conocerle. (Jn 7:7; 15:17-25; 16:19, 20; 17:14, 25; 1Jn 3:1, 13.) Satan\u00e1s el Diablo, el adversario de Dios, rige sobre dicho mundo formado por la sociedad humana injusta y sus reinos, y se ha convertido de hecho en el \u2020\u0153dios\u2020\u009d de ese mundo. (Mt 4:8, 9; Jn 12:31; 14:30; 16:11; comp\u00e1rese con 2Co 4:4.) No fue Dios quien produjo ese mundo injusto; el que lo ha formado es el principal opositor de Dios, en cuyo poder \u2020\u0153el mundo entero yace\u2020\u009d. (1Jn 4:4, 5; 5:18, 19.) Satan\u00e1s y sus \u2020\u0153fuerzas espirituales inicuas en los lugares celestiales\u2020\u009d act\u00faan como los \u2020\u0153gobernantes mundiales [o \u2020\u0153cosm\u00f3cratas\u2020\u009d; gr. ko\u00c2\u00b7smo\u00c2\u00b7kr\u00e1\u00c2\u00b7to\u00c2\u00b7ras]\u2020\u009d invisibles sobre el mundo alejado de Dios. (Ef 6:11, 12.)<br \/>\nEn esos textos no se alude simplemente a la humanidad, de la que los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas eran parte, sino a toda la sociedad humana organizada que existe fuera de la congregaci\u00f3n cristiana verdadera. Por otra parte, los cristianos no podr\u00ed\u00adan dejar de ser \u2020\u0153parte del mundo\u2020\u009d sin morir y dejar de vivir en la carne. (Jn 17:6; 15:19.) Aunque inevitablemente viven dentro de esa sociedad de personas mundanas, entre quienes est\u00e1n los que practican fornicaci\u00f3n, idolatr\u00ed\u00ada, extorsi\u00f3n y pr\u00e1cticas similares (1Co 5:9-13), los cristianos han de mantenerse limpios y sin mancha de la corrupci\u00f3n y contaminaci\u00f3n de ese mundo, y no deben tener relaciones amistosas con \u00e9l para que no se les condene con \u00e9l. (1Co 11:32; Snt 1:27; 4:4; 2Pe 1:4; 2:20; comp\u00e1rese con 1Pe 4:3-6.) No pueden ser dirigidos por la sabidur\u00ed\u00ada mundana, que es necedad a la vista de Dios, ni \u2020\u02dcinhalar\u2020\u2122 el \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu del mundo\u2020\u009d, es decir, su fuerza motivadora, que es ego\u00ed\u00adsta y pecaminosa. (1Co 1:21; 2:12; 3:19; 2Co 1:12; Tit 2:12; comp\u00e1rese con Jn 14:16, 17; Ef 2:1, 2; 1Jn 2:15-17; v\u00e9ase ESP\u00ed\u008dRITU [Inclinaci\u00f3n mental dominante].) Por consiguiente, gracias a su fe \u2020\u02dcvencen al mundo\u2020\u2122 de la sociedad humana injusta, como lo hizo el Hijo de Dios. (Jn 16:33; 1Jn 4:4; 5:4, 5.) Esa sociedad humana injusta est\u00e1 condenada a dejar de existir mediante la destrucci\u00f3n divina (1Jn 2:17), as\u00ed\u00ad como tambi\u00e9n pereci\u00f3 el mundo imp\u00ed\u00ado anterior al Diluvio. (2Pe 3:6.)<\/p>\n<p>Fin del mundo imp\u00ed\u00ado; el mundo de la humanidad es conservado. Por lo tanto, el k\u00f3\u00c2\u00b7smos por el que Jes\u00fas muri\u00f3 tiene que ser el mundo de la humanidad en tanto familia humana, toda carne humana. (Jn 3:16, 17.) Jes\u00fas no or\u00f3 a favor del mundo como sociedad humana alejada de Dios y, en realidad, en enemistad con Dios, sino solo por aquellos que salieron de ese mundo y pusieron fe en \u00e9l. (Jn 17:8, 9.) Tal como alguna carne humana sobrevivi\u00f3 a la destrucci\u00f3n de la sociedad humana o mundo imp\u00ed\u00ado en el Diluvio, Jes\u00fas mostr\u00f3 que tambi\u00e9n sobrevivir\u00ed\u00ada alguna carne humana a la gran tribulaci\u00f3n, una tribulaci\u00f3n que asemej\u00f3 al Diluvio. (Mt 24:21, 22, 36-39; comp\u00e1rese con Rev 7:9-17.) La Biblia dice que el \u2020\u0153reino del mundo\u2020\u009d (es decir, de la humanidad) llegar\u00e1 a ser \u2020\u0153el reino de nuestro Se\u00f1or y de su Cristo\u2020\u009d, y aquellos que reinen con Cristo en su reino celestial est\u00e1n designados para \u2020\u0153reinar sobre la tierra\u2020\u009d, es decir, sobre la humanidad, a excepci\u00f3n de la sociedad humana imp\u00ed\u00ada \u2014dominada por Satan\u00e1s\u2014, que ya habr\u00e1 dejado de existir. (Rev 11:15; 5:9, 10.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>El concepto de m. es central en filosof\u00ed\u00ada y en teolog\u00ed\u00ada: ambas hablan \u00absobre Dios y el mundo\u00bb. Aqu\u00ed\u00ad no vamos a entrar en el tema de los art\u00ed\u00adculos \u00abimagen del -> mundo\u00bb, \u00abrelaci\u00f3n entre -> Dios y el m.\u00bb, \u00ab-;\u2020\u00a2 Iglesia y m.\u00bb, sino que estudiaremos ling\u00fc\u00ed\u00adstica, hist\u00f3rica y objetivamente la multiplicidad de significaciones del concepto formal de m. o de posibilidades en la concepci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>1. Sentido del t\u00e9rmino<br \/>\nDesde muy antiguo m. significa la comunidad de vida de los hombres, as\u00ed\u00ad en las expresiones \u00ablejos de todo el m.\u00bb o \u00abingratitud del m.\u00bb. En un sentido muy semejante significa el \u00e1mbito de la vida humana, p. ej., en las expresiones: \u00abm. burgu\u00e9s\u00bb, \u00abm. nuevo\u00bb, \u00abhombre de mundo\u00bb. Pero el \u00e1mbito de la vida humana no s\u00f3lo es el m. social, sino, anteriormente a \u00e9l, el globo terr\u00e1queo como morada de los hombres: as\u00ed\u00ad se habla de los reinos del m., de las lenguas del m., de ir al fin del m. y de que alguien ha venido al m. En cuanto la tierra est\u00e1 incluida en un orden conjunto de cuerpos celestes, la totalidad de este conjunto &#8211; considerada a veces como creaci\u00f3n de Dios &#8211; se llama m. El t\u00e9rmino m. es usado con cierta vaguedad cuando se refiere de manera general a una unidad cerrada en s\u00ed\u00ad, p. ej.: \u00abm. animal\u00bb, \u00abm. de las ideas\u00bb. Con mucha frecuencia se compenetran las significaciones de la palabra m., de modo que apenas es posible una separaci\u00f3n de las mismas.<\/p>\n<p>El significado fundamental de m. en el lenguaje teol\u00f3gico y en el filos\u00f3fico es aproximadamente: la -+ realidad que nos rodea en su totalidad. Este sentido fundamental var\u00ed\u00ada seg\u00fan el contexto y, sobre todo, seg\u00fan la idea pareja con la que la palabra m. est\u00e1 en correlaci\u00f3n o en oposici\u00f3n, p. ej., en las f\u00f3rmulas \u00abDios y mundo\u00bb, \u00abconciencia y mundo externo\u00bb, \u00abespiritual y mundano\u00bb, etc.<\/p>\n<p>II. Cambios en la concepci\u00f3n del mundo<br \/>\nLa manera como el hombre expresa el conjunto de la realidad que le rodea, o sea, el m., depende profundamente del momento hist\u00f3rico. Y esto puede decirse no s\u00f3lo con relaci\u00f3n a las diversas caracterizaciones objetivas o valoraciones del m., sino tambi\u00e9n en lo referente a la manera formal de considerar ese todo. Esto puede hacerse a base de relatos m\u00ed\u00adticos o de esbozos filos\u00f3ficos, o bien bajo la forma (aparente) de una imagen cient\u00ed\u00adfica del m. Puesto que las formas fundamentales hist\u00f3ricas de entender el m. son de alg\u00fan modo posibilidades permanentes para nosotros, y puesto que una peculiar concepci\u00f3n del m. s\u00f3lo puede elaborarse con cierta explicitud cuando las posibilidades que se ofrecen quedan comprendidas en su facticidad hist\u00f3rica, es necesaria una exposici\u00f3n de los cambios en la concepci\u00f3n del mundo.<\/p>\n<p>1. Pensamiento griego<br \/>\nLa palabra griega para designar el m. es k\u00f3smos. K\u00f3smos significa originariamente el -> orden, tanto en sentido de la caracter\u00ed\u00adstica formal como en el sentido de lo realmente ordenado, de lo configurado con arte a base de partes. Esa acepci\u00f3n incluye especialmente la ordenaci\u00f3n jur\u00ed\u00addica de los hombres, y luego tambi\u00e9n el ornato de las mujeres. Por tanto, la aplicaci\u00f3n de la palabra k\u00f3smos al mundo (que al principio hicieron s\u00f3lo los fil\u00f3sofos y desde el estoicismo se extendi\u00f3 al lenguaje general) no es una designaci\u00f3n indiferente, sino que implica una valoraci\u00f3n cualitativa del mismo. En efecto, los griegos entendieron el m. como un todo fundamentado internamente, como un orden hermoso. La degradaci\u00f3n total de k\u00f3smos a una dimensi\u00f3n neutra, despojada de toda valoraci\u00f3n, fue impedida por el hecho mismo de que se conserv\u00f3 la significaci\u00f3n originaria junto a la de m. hasta el tiempo tard\u00ed\u00ado de la \u00e9poca cl\u00e1sica. Llama la atenci\u00f3n que el m. fuera caracterizado con un concepto tomado de la esfera humana; y, a la inversa, el orden de la vida humana (de la individual y la social) se entend\u00ed\u00ada a gusto seg\u00fan el modelo del orden del m. As\u00ed\u00ad la especulaci\u00f3n macrocosmos-microcosmos (ya en Anaximandro fragm. 2) tiene su ra\u00ed\u00adz en el nacimiento mismo del concepto griego de mundo.<\/p>\n<p>Si ya Anaximandro (fragm. 1) hab\u00ed\u00ada comparado la ley, seg\u00fan la cual las cosas aparecen y desaparecen, a un orden jur\u00ed\u00addico, Plat\u00f3n designa el universo como un cosmos, por cuanto en \u00e9l \u00abcielo y tierra, dioses y hombres\u00bb se mantienen en unidad por la amistad (Gorgias 507e &#8211; 508a). Sin duda en la alabanza de la bella estructura del m. se mezcla en Plat\u00f3n la concepci\u00f3n de que este m. sensible es s\u00f3lo la imitaci\u00f3n de un m. m\u00e1s aut\u00e9ntico, aprehensible espiritualmente (cf. la coordinaci\u00f3n de ambos motivos, en Timeo 92c).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n Arist\u00f3teles concibe el mundo como cosmos. El principio de todas las cosas, la naturaleza (fysis), es para 61 una habilidad (entelejeia) que obra inconscientemente. Garant\u00ed\u00ada y prototipo del orden celeste que reina en todas partes es el Dios que est\u00e1 en s\u00ed\u00ad mismo por su conocimiento beatificante. Todo lo sensible imita la constancia perfecta de este Dios y su identidad de esencia: sobre todo las estrellas que giran eternamente, pero tambi\u00e9n el hombre (F\u00ed\u00adsica viii). Con ello la ciencia m\u00e1s importante y fundamental no es, en modo alguno, la antropolog\u00ed\u00ada, sino la cosmolog\u00ed\u00ada (cf. Et. Nic. vi 7).<\/p>\n<p>La idea griega de la divinidad del m. alcanza una \u00faltima cima en el estoicismo: Dios es aqu\u00ed\u00ad la raz\u00f3n (alma) del m., la cual lo penetra todo; su providencia es la ley del m. Sin embargo, junto a la forma m\u00e1s extrema de devoci\u00f3n al m., surge una forma de esp\u00ed\u00adritu que desvirt\u00faa el cosmos en favor de otro m. totalmente distinto, radicalmente transcendente: la -> gnosis. Aqu\u00ed\u00ad (y en todos los manique\u00ed\u00adsmos posteriores) se expresan las experiencias de la impotencia del esp\u00ed\u00adritu frente a las leyes de la naturaleza, frente al curso injusto de la historia del m. y frente al cuerpo en sus poderosas tendencias y su exposici\u00f3n a la enfermedad y la muerte. La salvaci\u00f3n ya no se busca en la adaptaci\u00f3n corporal a la acogedora unidad del cosmos y en la contemplaci\u00f3n feliz de su belleza, sino en la huida del cuerpo y del m. sensible hacia aquel otro m. cuya correspondencia \u00abintramundana\u00bb se da en la vivencia de la c\u00faspide suprema del alma, la cual es superior al m. Mediante la introspecci\u00f3n se abren nuevos espacios de vivencia, mientras que se pierde casi el encanto por investigar la realidad objetiva y sensible.<\/p>\n<p>2. Revelaci\u00f3n judeo-cristiana<br \/>\nEn Israel el m. presenta una significaci\u00f3n esencialmente distinta de la que tiene entre los griegos. El m. no es el espacio supremo y divino, el cual, descansando eternamente en s\u00ed\u00ad mismo y estando, sin embargo, amenazado por la materia ca\u00f3tica, abarca a dioses y hombres, sino que es lo no divino y, con todo, la obra buena (G\u00e9n 1, 31) del Dios supramundano; la fidelidad de Dios garantiza la perpetuidad del curso del mundo (G\u00e9n 8, 22). Su creaci\u00f3n es la primera de las acciones salv\u00ed\u00adficas del Dios de la alianza en favor de Israel, las cuales se contin\u00faan por la elecci\u00f3n de No\u00e9 y de Abraham hasta el pacto de la alianza en el Sinai y la conquista de Cana\u00e1n (asf la concepci\u00f3n del escrito sacerdotal en G\u00e9n 1).<\/p>\n<p>La fe en la ->, creaci\u00f3n no s\u00f3lo surge en Israel m\u00e1s tarde que la fe en Yahveh como auxiliador (a pesar de algunos testimonios antiguos, p. ej., G\u00e9n 14, 19), sino que, adem\u00e1s, cuando aparece est\u00e1 al servicio de la alabanza de Yahveh por una acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica, o bien al servicio de la fe en su poder salv\u00ed\u00adfico en una situaci\u00f3n determinada (cf. Deutero-Isa\u00ed\u00adas 42, 5s; 43, 1; 44, 24-28; 54, 5; Sal 74; 89, 10ss).<\/p>\n<p>A esta originaria inteligencia hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica de la obra de la creaci\u00f3n se a\u00f1ade posteriormente, sin duda bajo influjo cananeo (p. ej., Sal 8; 19, 1-7; 104) y egipcio (literatura sapiencial), otra perspectiva en la que el m. es objeto inmediato de alabanza del poder creador de Yahveh y de admiraci\u00f3n por su sabio gobierno y orden del m. Las concepciones estrictamente cosmol\u00f3gicas del AT (y del NT) se mantienen en el marco de las difundidas en el Pr\u00f3ximo Oriente. Pero ni Israel vivi\u00f3 de ellas, ni Jes\u00fas las convirti\u00f3 en contenido de su mensaje sobre la presencia de Dios en \u00e9l.<\/p>\n<p>La concepci\u00f3n del m. en el NT parte de Jes\u00fas como el Cristo: el m. (primariamente el m. de los hombres, cuyas ra\u00ed\u00adces, sin embargo, penetran profundamente en lo \u00abc\u00f3smico\u00bb) es sobre todo la creaci\u00f3n, buena en s\u00ed\u00ad, pero ca\u00ed\u00adda; es el \u00e1mbito de dominio del mal, aunque en principio ya est\u00e1 redimido y destinado a la salvaci\u00f3n definitiva. La pluralidad de sentidos del concepto neotestamentario de m., el cual tiene un gran papel especialmente en Pablo y en Juan, no es, pues, casual, sino que brota de un contexto interno, fundamentado en la teolog\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El m. ha sido creado en Cristo (Jn 1, 10) y as\u00ed\u00ad es bueno. Pero por el pecado, \u00abdesde Ad\u00e1n\u00bb, se ha alejado m\u00e1s y m\u00e1s de Dios, de manera que el m. con raz\u00f3n se hace sin\u00f3nimo de \u00abhostilidad a Dios\u00bb y de \u00abestar condenado a la perdici\u00f3n\u00bb. El punto culminante, el desenmascaramiento y la superaci\u00f3n de su maldad es la crucifixi\u00f3n de Nuestro Se\u00f1or. Cristo vino desde otro \u00e1mbito (Jn 17, 14; 18, 36) a este m. como luz suya (Jn 1, 9; 12, 46) para salvarlo (Jn 3, 17; 6, 51). Pero como eso deb\u00ed\u00ada incluir necesariamente que se mostrara al m. su verdadera faz, que es faz de tinieblas, y el m. no pod\u00ed\u00ada soportar su propio aspecto, aqu\u00e9l rechaz\u00f3 a su salvador (Jn 1, 10; 14, 17; 17, 25) y as\u00ed\u00ad se juzg\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo (Jn 12, 31; 16, 33). Al m. la sabidur\u00ed\u00ada misericordiosa de Dios le pareci\u00f3 una necedad; mas para aquellos que en Jesucristo encontraron su salvaci\u00f3n, la cruz es el hallazgo m\u00e1s profundo del amor de Dios (1 Cor 1, 18-31; 3, 19). Este m. que ha crucificado al Se\u00f1or de la gloria (1 Cor 2, 8) est\u00e1 crucificado para ellos, e igualmente ellos est\u00e1n crucificados para \u00e9l (G\u00e1l 6, 14). As\u00ed\u00ad los disc\u00ed\u00adpulos, ciertamente viven en este mundo (Jn 13, 1; 17, 11.15; 1 Cor 5, 10), pero no viven de este mundo (Jn 15, 18s; 17, 14.18). Mas, precisamente porque ellos pertenecen ya ahora a otro m. \u00abcelestial\u00bb (Ef 2, 7; Flp 3, 20; Col 3, Iss) y no viven seg\u00fan el modo de este m. (Rom 12, 2; Ef 2, 2), con el coraz\u00f3n puesto en lo caduco (Mt 13, 12; 1 Cor 7), pueden usar libremente de las cosas del m. (1 Cor 3, 22s) y ser luz para los hombres (Mt 5, 14; Jn 17, 18).<\/p>\n<p>Para resaltar la novedad y el car\u00e1cter de decisi\u00f3n de la situaci\u00f3n creada por Jes\u00fas, el NT usa libremente la concepci\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica del juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado acerca del corrompido -> e\u00f3n actual y del futuro. A esto pudieron haber contribuido tambi\u00e9n la esperanza de un pr\u00f3ximo final que reinaba en los primeros tiempos y la situaci\u00f3n de persecuci\u00f3n en la joven Iglesia. Sin embargo, el NT nunca predica una huida del m., a pesar de la exhortaci\u00f3n a usar de las cosas del m. \u00abcomo si no\u00bb (1 Cor 7, 31) se usaran, y no obstante la ausencia de todo programa para mejorar las condiciones de vida de este mundo.<\/p>\n<p>3. S\u00ed\u00adntesis entre la concepci\u00f3n griega y la cristiana<br \/>\nLa discusi\u00f3n entre las tendencias (basadas en motivos distintos) que rechazan el m. y las que lo afirman dentro de la fe cristiana y del pensamiento griego, es un tema central de los intentos de mediaci\u00f3n en la antig\u00fcedad tard\u00ed\u00ada y en la edad media. A este respecto la figura clave es Agust\u00ed\u00adn, que alaba la belleza y el orden del m. en el seno mismo de las oposiciones (Enarr. in Ps. 148). Pero \u00e9l va m\u00e1s all\u00e1 de la antigua valoraci\u00f3n del m. &#8211; la cual propiamente se hab\u00ed\u00ada referido siempre tan s\u00f3lo a la forma y el orden mundanos, cifrando en la materia la causa de toda deficiencia y de todo mal -, por cuanto considera el m. entero, y por tanto, tambi\u00e9n el material, como obra del Dios bueno y, consiguientemente, como obra buena en s\u00ed\u00ad misma (p. ej., Enchiridion 23).<\/p>\n<p>Por otro lado Agust\u00ed\u00adn toma en serio la antropolog\u00ed\u00ada implicada en la fe cristiana. La esencia del hombre no consiste en incorporarse al orden conjunto, constituyendo una imagen en peque\u00f1o del mismo, sino en estar como persona ante Dios. El cosmos queda desvirtuado en su importancia salv\u00ed\u00adfica. El hombre ya no encuentra en el m. la satisfacci\u00f3n de sus necesidades; s\u00f3lo en la fruitio boni summi, en la quietud plena en Dios, se tranquiliza su coraz\u00f3n inquieto (Conf. I 1, 1). Dios y el alma, no hay otra cosa que interese (Soliloquios i 2, 7). El milagro ya no es que en el caos del fluir se mantenga una forma constante (Teeteto 155d), sino el abismo del alma (Conf. XIII 13, 14). En la divisi\u00f3n del todo, que se hace a partir del alma como punto cardinal, el m. es lo que est\u00e1 \u00abfuera\u00bb (Conf. x 6, 9); adem\u00e1s de \u00e9l existe lo que hay en el alma y lo que est\u00e1 tanto por encima de la misma como en su interior m\u00e1s profundo, a saber, Dios. Esa divisi\u00f3n se refleja todav\u00ed\u00ada en las tres ideas kantianas de la raz\u00f3n. La \u00fanica comunidad jur\u00ed\u00addica del cosmos se divide en dos reinos: la civitas terrena y la civitas Dei. La unidad del orden contemplado del m. se escinde en la dualidad de dos posibilidades de elecci\u00f3n.<\/p>\n<p>La s\u00ed\u00adntesis de Agust\u00ed\u00adn, quiz\u00e1 tan acu\u00f1ada por el -> manique\u00ed\u00adsmo como proyectada contra \u00e9l, en lo esencial permanece un modelo para la edad media. Su espiritualismo influye en la interpretaci\u00f3n simb\u00f3lica que Buenaventura hace del m. a la luz de su meta y origen (Itinerarium mentis in Deum), lo mismo que en la huida del m., peculiar de la \u00abimitaci\u00f3n de Cristo\u00bb a finales de la edad media. Sin embargo, aparecen otros motivos. El redescubrimiento de Arist\u00f3teles en el siglo xii vivific\u00f3 el inter\u00e9s por una investigaci\u00f3n teor\u00e9tica y objetiva de la naturaleza, investigaci\u00f3n que, confiada en el origen espiritual de toda la realidad material, crey\u00f3 ahora poder describir y explicar con m\u00e9todo matem\u00e1tico los fen\u00f3menos terrestres. Anteriormente ese intento carec\u00ed\u00ada de inter\u00e9s a causa del grado inferior de ser que se atribu\u00ed\u00ada a las realidades terrenas. La naturaleza se convirti\u00f3 para el investigador en el libro abierto de la creaci\u00f3n de Dios.<\/p>\n<p>En cuanto la fe cristiana dio al hombre una posici\u00f3n soberana frente al m., le posibilit\u00f3 tambi\u00e9n el abandono del sistema geoc\u00e9ntrico que el estoicismo usaba como met\u00e1fora de la situaci\u00f3n del hombre en el cosmos (H. Blumenberg). Pues el alma inmortal, llamada por Dios a la salvaci\u00f3n, no carece menos de patria en un m. helioc\u00e9ntrico o sin centro que en un sistema geoc\u00e9ntrico. Una interpretaci\u00f3n demasiado literal de la Biblia, el poder de la costumbre y el temor, quiz\u00e1s no del todo infundado, a una orientaci\u00f3n acorporal del hombre hacia la trascendencia exclusivamente, fueron causa de que los cristianos no conocieran c\u00f3mo era su fe precisamente la que hab\u00ed\u00ada hecho posibles estos conocimientos. Esa ignorancia llev\u00f3 al proceso de Galileo y a un alejamiento creciente entre la ciencia y la filosof\u00ed\u00ada modernas y la mentalidad de la Iglesia cristiana.<\/p>\n<p>En esta l\u00ed\u00adnea est\u00e1 la concepci\u00f3n del m. acu\u00f1ada por la mec\u00e1nica del siglo xvii y elaborada filos\u00f3ficamente por Descartes, Locke, etc. Seg\u00fan esa concepci\u00f3n la m\u00e1quina del m. est\u00e1 dominada por leyes f\u00ed\u00adsicas, que el esp\u00ed\u00adritu investiga renunciando al testimonio enga\u00f1oso de los sentidos. Sin duda tal m\u00e1quina del m. amenazaba, por su parte, con engullir al espectador. Y de hecho el -> materialismo del siglo xviii se pregunt\u00f3 si el hombre mismo no es tambi\u00e9n una especie de m\u00e1quina (cosa que ya hab\u00ed\u00ada concedido Descartes con relaci\u00f3n al cuerpo). Hubo que demostrar expl\u00ed\u00adcitamente c\u00f3mo la m\u00e1quina del m. es una construcci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu humano y despojarla as\u00ed\u00ad de su propia importancia, para que pudieran subsistir la libertad y la moralidad.<\/p>\n<p>Esta fue la empresa de Kant. El explic\u00f3 la naturaleza del m. de Newton, y s\u00f3lo de ese m.; aqu\u00ed\u00ad est\u00e1 la limitaci\u00f3n de su estudio del tema \u00abmundo\u00bb. Seg\u00fan Kant, el m. como conjunto de todos los fen\u00f3menos no es un objeto posible de conocimiento. Todo intento de hacer y fundamentar afirmaciones sobre la totalidad del m. se enzarza en contradicciones internas (antinomias). Obligada por \u00e9stas, la raz\u00f3n vuelve hacia s\u00ed\u00ad misma y descubre que sus conceptos s\u00f3lo tienen sentido en relaci\u00f3n con objetos de una experiencia posible; la totalidad del m. nunca se da experimentalmente, es tan s\u00f3lo una funci\u00f3n de la aspiraci\u00f3n cognoscitiva. El concepto de m. no tiene, pues, un contenido que \u00e9l represente, sino que se agota totalmente en su funci\u00f3n: la de ser horizonte ideal de un conocimiento lo m\u00e1s perfecto posible y critica de cualquier conocimiento incompleto.<\/p>\n<p>El armaz\u00f3n formal de un fen\u00f3meno de la naturaleza en el sentido de Kant viene dado por los principios de la f\u00ed\u00adsica de Newton; el m. es para \u00e9l el conjunto de todos estos fen\u00f3menos. Kant ha visto acertadamente que un m. entendido as\u00ed\u00ad est\u00e1 en un plano l\u00f3gico totalmente distinto del plano en que se halla un fen\u00f3meno de la naturaleza; ha visto, por consiguiente, que el m. no puede, como el fen\u00f3meno de la naturaleza, ser conocido de manera categorial, sino que s\u00f3lo puede ser pensado como idea; se ha percatado de que no hemos de enfocar el m. en su totalidad a manera de objeto de conocimiento, sino a manera de m\u00e9todo reflexivo.<\/p>\n<p>Pero se pregunta si el contenido del problema insinuado en la palabra m. se agota totalmente con que el m. sea tan s\u00f3lo el horizonte que el hombre se se\u00f1ala a s\u00ed\u00ad mismo como ideal de su conocimiento. Ah\u00ed\u00ad se decide previamente en forma dogm\u00e1tica y poco cr\u00ed\u00adtica la concepci\u00f3n del m. que tiene el hombre. El m. en s\u00ed\u00ad no ofrece otro sentido para Kant que el de ser polo opuesto a nuestro conocimiento y el origen de la afecci\u00f3n sensible del mismo; el m. conocido s\u00f3lo tiene el sentido que nosotros le hemos dado. Para el ser aut\u00e9ntico del hombre, el moral, el m. apenas tiene significado. La cuesti\u00f3n del sentido propio del m. queda sin plantear.<\/p>\n<p>En cambio Nietzsche aborda apasionadamente esa cuesti\u00f3n. Contra la progresiva desvirtuaci\u00f3n del m. por obra de la filosof\u00ed\u00ada cristiana y la plat\u00f3nica, intenta devolver al m. su peso ontol\u00f3gico destruyendo la situaci\u00f3n especial que el hombre cree tener a causa de su espiritualidad. Esto sucede por el hecho de que los presupuestos de esa fe (un Dios transcendente, las ideas de verdad y de libertad) son descubiertas como ilusiones bajo las cuales se enmascaraba la esencia propia del hombre y del m., a saber, la voluntad de poder. Cuando el hombre ha perdido as\u00ed\u00ad todos los valores por los cuales \u00e9l pod\u00ed\u00ada orientarse y est\u00e1 en la situaci\u00f3n de un -> nihilismo absoluto, se le muestra su patria: el caos ciego del acontecer natural, que no tiene ning\u00fan sentido, que se afirma a s\u00ed\u00ad mismo en un eterno movimiento circular, en un hoy que perdura sin historia. En el amor fati, en el cual el hombre se quiere a s\u00ed\u00ad mismo como una parte de este m., \u00e9l abandona su posici\u00f3n exc\u00e9ntrica frente al m. Por la renuncia a su espiritualidad, el hombre arrebata el fundamento de posibilidad a todo nihilismo.<\/p>\n<p>La fenomenolog\u00ed\u00ada, por el contrario, quisiera mantener la autonom\u00ed\u00ada tanto del m. como del hombre. A este respecto se encuentran impulsos importantes ya en Hegel. Aunque \u00e9ste, por su doctrina del saber absoluto, a la postre despoj\u00f3 al m. de su mundanidad, sin embargo su pensamiento de la mediaci\u00f3n universal es de la mayor importancia para una filosof\u00ed\u00ada del m. No es concebible ni una inmediatez no mediada, ni una mediaci\u00f3n que no se halle ya sobre el fundamento de una inmediatez m\u00e1s profunda. Cierto que nuestro conocimiento del m. est\u00e1 siempre bajo la mediaci\u00f3n subjetiva de la totalidad de nuestras experiencias anteriores; pero precisamente estas experiencias como tales s\u00f3lo se han hecho posibles sobre el fundamento del encuentro con un m. articulado. As\u00ed\u00ad la totalidad de nuestras experiencias y el m. de la experiencia tienen un car\u00e1cter objetivo y subjetivo a la vez.<\/p>\n<p>E. Husserl, que en su camino \u00abhacia las cosas mismas\u00bb fue guiado primero hacia la pura vida del yo o de la conciencia, la cual posibilita las distintas maneras de darse un fen\u00f3meno, en su \u00e9poca tard\u00ed\u00ada descubri\u00f3 cada vez m\u00e1s que esta conciencia, por su parte, s\u00f3lo puede ser entendida desde el horizonte del m. concreto de nuestra vida, y que, por consiguiente, m. significa a la vez algo constituido en la conciencia y el fundamento precedente a toda constituci\u00f3n. Heidegger prosigue este problema en Ser y tiempo. Aqu\u00ed\u00ad toda aprehensi\u00f3n de un sentido, todo entender algo en cuanto algo, presupone el horizonte de una totalidad previamente entendida (en forma no tem\u00e1tica) de interrelaciones, o sea, el m.; \u00e9ste, por su parte, no es nada en s\u00ed\u00ad, m\u00e1s bien, como proyecto del hombre que entiende el ser de cara a sus posibilidades, es el fundamento de todo en s\u00ed\u00ad. Hombre y m. son dos polos del mismo fen\u00f3meno: el hombre es esencialmente ser en un m.; el m. es un existenciario. Sin embargo, en la concepci\u00f3n de Ser y tiempo el polo del hombre goza de una supremac\u00ed\u00ada indebida, que posteriormente movi\u00f3 a Heidegger a entender al m. y al hombre desde la verdad del ser que act\u00faa iluminando y ocultando a la vez. As\u00ed\u00ad el m. es el espacio hist\u00f3rico de la iluminaci\u00f3n, en el cual se revela el ente en cuanto tal y puede existir el hombre como hombre. El m. es \u00abcuadratura\u00bb, o sea, est\u00e1 determinado en todas sus dimensiones por el juego conjunto y mutuo de lo divino y lo humano, de lo claro y lo obscuro. El mundo es \u00bb -\u00bb lenguaje\u00bb, o sea, espacio y tiempo de un sentido interpretado, por el cual alcanza su destino hist\u00f3rico el ser, al que el hombre ha de corresponder con destreza prepar\u00e1ndole una morada.<\/p>\n<p>III. Reflexiones sistem\u00e1ticas<br \/>\nSi bien el hombre siempre consider\u00f3 el m. como el espacio de su vida (en favor de lo cual habla ya a su manera la historia del lenguaje con relaci\u00f3n a los t\u00e9rminos \u00abmundo\u00bb y k\u00f3smos), con todo por primera vez hoy entiende el m. expresamente desde s\u00ed\u00ad mismo y de cara a \u00e9l, como \u00abm. del hombre\u00bb. El m. para \u00e9l no es primariamente el fundamento que alberga un sentido, sino que en gran parte recibe su sentido mediante el descubrimiento y la utilizaci\u00f3n por parte del hombre. Esta concepci\u00f3n del m. se ha hecho posible por la -> conciencia de libertad que el cristianismo ha transmitido al hombre, y por el poder progresivo de \u00e9ste sobre la naturaleza mediante la -> t\u00e9cnica cient\u00ed\u00adfica.<\/p>\n<p>Por consiguiente, lo que m. significa como conjunto de la realidad se le descubre al hombre, cuyo ser es ser en el mundo, precisamente en ese ser. El m. humano tiene la estructura de su sentido en la vida del hombre con sus m\u00faltiples necesidades; en el marco (tambi\u00e9n variable) de su poder y tener que ser aparecen los hechos del mundo. M. significa as\u00ed\u00ad la realidad articulada con un sentido como espacio de mi vida. Es el m. del hombre, o sea, de un ser que existe corp\u00f3reamente, que est\u00e1 bajo condicionamentos biol\u00f3gicos, psicol\u00f3gicos, etc.; es al mismo tiempo mi y nuestro m., el cual est\u00e1 abierto a mi comprensi\u00f3n por el medio del lenguaje, que en gran parte yo no conozco de forma inmediata, sino solamente por las informaciones e interpretaciones de otros. Es el m. cuya faz, en virtud del perspectivismo dado con nuestra finitud y especialmente con nuestra historicidad, y en virtud de nuestra intervenci\u00f3n siempre transformadora en \u00e9l, se ofrece cada vez de manera diferente, constantemente saca a la luz aspectos nuevos y retira otros. Es el m. en el que nosotros encontramos de antemano posibilidades y cargas transmitidas, por las cuales o contra las cuales debemos vivir; el m. que siempre est\u00e1 abierto a nuevos descubrimientos; el m. cuyo sentido conjunto intentamos (consciente o inconscientemente) interpretar en una forma religiosa o parecida.<\/p>\n<p>Este horizonte de la vida humana, que pertenece al hombre y es mutable, capaz de ampliaci\u00f3n y configurable, pero a la vez precede siempre a cualquier configuraci\u00f3n, constituye la forma primaria bajo la cual se nos da el todo de la realidad del mundo. El m. para m\u00ed\u00ad (o para nosotros) es, pues, m\u00e1s originario que cualquier m. definitivamente cognoscible en s\u00ed\u00ad mismo. Todo m. en s\u00ed\u00ad determinado es el producto de un proyecto objetivador. Este car\u00e1cter de proyecto lo tienen especialmente las im\u00e1genes del m. que trazan las ciencias naturales. Pero su finalidad no estriba en la adquisici\u00f3n de un conocimiento beatificante y formativo acerca de las estructuras internas del cosmos, sino en la voluntad del hombre de afirmarse contra el poder\u00ed\u00ado del m., de despojar a \u00e9ste de su extra\u00f1eza angustiante y de apropi\u00e1rselo. Ya la forma del conocimiento propio de las ciencias naturales &#8211; la reducci\u00f3n de fen\u00f3menos a condiciones que en principio podemos producir en todo momento &#8211; muestra que su sentido es la incorporaci\u00f3n de los procesos naturales al \u00e1mbito de lo disponible por la t\u00e9cnica.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad el m. de la naturaleza se convierte m\u00e1s y m\u00e1s en un m. cultural, y los sucesos naturales se convierten en una historia configurada por nosotros. El hombre ya no vive del m. como naturaleza; \u00e9sta se nos presenta casi exclusivamente como material de nuestra planificaci\u00f3n y como ambiente de descanso. Pero, evidentemente, junto a esto se abre un nuevo tipo de naturaleza: la cultura t\u00e9cnica creada por nosotros, la cual amenaza con engullir al hombre tanto como la naturaleza salvaje amenazaba as\u00ed\u00ad al hombre primitivo.<\/p>\n<p>Ante el peligro de que el hombre se ahogue en su propia obra y a la vista de una desaparici\u00f3n cada vez m\u00e1s r\u00e1pida de valores (al menos supuestamente) objetivos (-> nihilismo), el hombre busca un sentido para su vida en este m. Pero este m. despojado de todo car\u00e1cter misterioso ya no puede dar el sentido buscado. Precisamente el m. que se ha hecho secular rechaza cualquier intento de una nueva sacralizaci\u00f3n. La fuente de un -> sentido ya no puede buscarse, pues, en el m. t\u00e9cnico ni en el curso interno de la naturaleza. Efectivamente, en aqu\u00e9l nos hallar\u00ed\u00adamos s\u00f3lo a nosotros mismos, y el sentido de la vida ha de estar dado de antemano; a su vez, una reintegraci\u00f3n en la naturaleza, como la quer\u00ed\u00ada Nietzsche, fracasa por la inalienable conciencia de libertad que tiene el hombre. Ahora bien, si no queremos ver el \u00fanico sentido de nuestra vida en la lucha contra la naturaleza y a favor de la constituci\u00f3n de una sociedad digna del hombre (un enfoque que dif\u00ed\u00adcilmente puede engendrar una actitud serena), el \u00abhacia donde\u00bb \u00faltimo de nuestra -> existencia habr\u00e1 de buscarse en el fundamento que posibilita tanto nuestra -> libertad como la naturaleza subsistente por s\u00ed\u00ad misma: en la libre y libertadora realidad transcendente de Dios. El m. considerado y tomado como -> creaci\u00f3n, es decir, como don, tiene un sentido que no ha recibido por primera vez del hombre, pero que s\u00f3lo llega a su plenitud cuando \u00e9ste lo ha entendido y desarrollado; un sentido que no hace superflua la libertad del hombre, sino que la llena de luz y direcci\u00f3n. De Dios, a quien podemos llamar nuestro padre, hemos recibido el m. en herencia, no s\u00f3lo a medias, sino \u00ed\u00adntegramente (cf. Rom 8, 15ss).<\/p>\n<p>El m. no es un fragmento de Dios, sino que, como realidad no divina y totalmente profana, descansa en su propio peso; el m. nos pertenece por completo precisamente porque tambi\u00e9n nosotros nos pertenecemos a nosotros mismos, es decir, porque como seres corp\u00f3reos somos libres. De lo dicho se desprenden tres posibilidades de relaci\u00f3n con el m. A base de un temor maniqueo al m. podemos estimar en poco el amor donador de Dios, y as\u00ed\u00ad atrevemos a aceptar el m. s\u00f3lo a medias (en la tarea y en el disfrute). Por otro lado, para hacernos se\u00f1ores soberanos del m., en el trasfondo de nuestra conciencia podemos matar al donador, por considerar que en el fondo es envidioso de nuestra posesi\u00f3n. Ambas posiciones comparten este falso presupuesto: que Dios no es amor, sino envidia mezquina; una concepci\u00f3n que a veces puede ser proyecci\u00f3n de un ego\u00ed\u00adsmo reprimido. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad la verdad est\u00e1 en el medio: en tomar como hijos libres con gratitud, serenidad y paz el don que se nos ha dado sin reservas.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: 1. L\u00e1xicos: N. Brox &#8211; H. R. Schlette: HThG II 813-834; G. Harbsmeier: EKL III 1756-1761; G. Gloege: RGG3 VI 1595-1603; H. Zimmermann: Haag DB 1313-1314; J. B. Metz: HPTh I1\/2 239-267; Eisler III 502-506. &#8211; 2. 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Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p>(kosmos)<\/p>\n<p>   Kosmos  significa en el griego profano \u00aborden, disposici\u00f3n\u00bb, por extensi\u00f3n \u00aborden del universo\u00bb, y consiguientemente \u00abmundo, universo\u00bb. En los griegos el t\u00e9rmino designa al universo entero, incluidos los dioses y los hombres. Cuando el judaismo helen\u00ed\u00adstico utiliza el t\u00e9rmino kosmos,  es para traducir la expresi\u00f3n hebrea \u00abla tierra y los cielos\u00bb, la creaci\u00f3n ordenada hecha por Dios (Gn 2,1; Sab 7,17; 11,17), que no hay que confundir jam\u00e1s con su criatura. En la literatura apocal\u00ed\u00adptica, este mundo, bajo el poder de las potencias del mal (cf. Jubileos  10,1ss), se opone al mundo venidero (4 Esdras  4,26ss; 1 Henoc 48,7).<\/p>\n<p>   En Pablo, el kosmos,  lugar de la actividad del ap\u00f3stol (2 Cor 1,12) designa la tierra habitada (1 Cor 14,10; Rom 1,8; cf. tambi\u00e9n Col 1,16) y a sus pobladores (as\u00ed\u00ad en Rom 3,19, la expresi\u00f3n todo el mundo  es equivalente al semitismo de 3,20: toda carne.  En cuanto creaci\u00f3n, el \u00ed\u00adcosmos refleja las perfecciones del Creador (Rom 1,20) y es objeto de la promesa hecha a Abrah\u00e1n (Rom 4,13).<\/p>\n<p>   Pero el pecado afecta al kosmos  (Rom 5,12.8.19-22), que est\u00e1 bajo su dominio. Pasajero (1 Cor 7,31) y f\u00fatil (1 Cor 7,33-34), el kosmos  ser\u00e1 condenado (1 Cor 11,32). En esta espera, se enfrentan la \u00absabidur\u00ed\u00ada del mundo\u00bb y la \u00absabidur\u00ed\u00ada de Dios (1 Cor 1,20; 3,19; cf. tambi\u00e9n 2,12; 2 Cor 7,10-11). La expresi\u00f3n sabidur\u00ed\u00ada del mundo  designa aquello por lo que el hombre pretende utilizar la inteligencia que le da su Creador para sus propios fines.<\/p>\n<p>   El cristiano est\u00e1 implicado en este enfrenta-miento: si ha sido liberado de los elementos del mundo  (Gal 4,3; Col 2,8.20; cf. tambi\u00e9n Gal 6,14), no est\u00e1 llamado a huir del mundo (1 Cor 5,10), que es el lugar de su misi\u00f3n (cf. lo que Pablo dice de s\u00ed\u00ad mismo en 1 Cor 4,9.13). Debido a su misma debilidad (1 Cor 1,27-28), el cristiano es aquel que ha sido escogido por Dios para confundir la sabidur\u00ed\u00ada del mundo (1 Cor 1,18-31; cf. tambi\u00e9n 6,2). La actitud del cristiano consiste en estar en el mundo sin estar prisionero del mundo (disfrutar del mundo, como si no disfrutara:  1 Cor 7,29-31): no tiene por qu\u00e9 tener miedo (cf. 1 Cor 3,22), ya que sabe que las pretendidas potencias que en \u00e9l act\u00faan no pueden nada contra \u00e9l (1 Cor 8,4).<\/p>\n<p>   Pero este combate tiene tambi\u00e9n una dimensi\u00f3n positiva: el cristiano es fuente de luz en el mundo (Flp 2,15). Cabe una esperanza para los hombres de este mundo; en Cristo, Dios los reconcilia consigo (2 Cor 5,19; cf. Rom 11,12) en una verdadera \u00abre-creaci\u00f3n\u00bb: Si alguien vive en Cristo, es una nueva criatura; el mundo viejo ha pasado y ha aparecido una realidad nueva  (2 Cor 5,17; cf. tambi\u00e9n Gal 6,15). As\u00ed\u00ad, cuando Pablo habla del fcosmos, lo que hace es proseguir su reflexi\u00f3n sobre la situaci\u00f3n del hombre ante Dios.<\/p>\n<p>   En Efesios se prolonga esta comprensi\u00f3n paulina del mundo, recurriendo m\u00e1s expresamente a las categor\u00ed\u00adas mitol\u00f3gicas: escogido desde antes de la creaci\u00f3n del mundo (Ef 1,4), el cristiano se enfrenta con Satan\u00e1s, pr\u00ed\u00adncipe de un mundo sin esperanzas y sin Dios (2,2.12), y con sus representantes que son las autoridades, poderes y dominaciones de este mundo de tinieblas (6,12).<\/p>\n<p>   En las cartas pastorales es m\u00e1s sosegada la visi\u00f3n del mundo: Cristo ha venido al mundo para salvar a los pecadores (1 Tim 1,15; cf. 3,16). El cristiano tiene que renunciar a los deseos de este mundo (Tit 2,12) y sabe que, habiendo venido sin nada al mundo, partir\u00e1 de \u00e9l sin nada (1 Tim 6,7).<\/p>\n<p>E. Cu.<\/p>\n<p>AA. VV., Vocabulario de las ep\u00ed\u00adstolas paulinas, Verbo Divino, Navarra, 1996<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p>AT. La designaci\u00f3n corriente del mundo es la expresi\u00f3n \u00abcielos y tierra\u00bb (G\u00e9n 1,1); la palabra tebel se aplica \u00fanicamente al mundo terrenal (p. e., Jer 51,15); los libros de \u00e9poca griega hablan del kosmos (Sab 11, 17; 2Mac 7,9.23) poniendo bajo este t\u00e9rmino un contenido espec\u00ed\u00adficamente b\u00ed\u00adblico. Para el pensamiento griego, el kosmos, con sus leyes, su belleza, su perennidad, su eterno retorno de las cosas, expresa efectivamente el ideal de un orden cerrado sobre s\u00ed\u00ad mismo, que incluye al hombre y engloba hasta a los dioses: \u00e9stos se distinguen con dificultad de los elementos del mundo en este pante\u00ed\u00adsmo virtual y confesado. Muy otra es la concepci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, en la que las representaciones cosmol\u00f3gicas y cosmog\u00f3nicas no constituyen sino un material secundario, puesto al servicio de una afirmaci\u00f3n religiosa esencial: el mundo, criatura de Dios, tiene sentido en funci\u00f3n del designio divino de salvaci\u00f3n, como tambi\u00e9n en el marco de este designio hallar\u00e1 su destino final.<\/p>\n<p>I. OR\u00ed\u008dGENES DEL MUNDO. Contrariamente a las mitolog\u00ed\u00adas mesopot\u00e1micas, egipcia, cananea, etc., la representaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica de &#8216;los or\u00ed\u00adgenes del mundo conserva gran sobriedad. No se sit\u00faa ya en el plano del mito, historia divina acaecida en el tiempo, sino que, por el contrario, ella es la que inaugura el *tiempo. Es que entre *Dios y el mundo hay un abismo que expresa el verbo *crear (G\u00e9n 1,1). Si el G\u00e9nesis, apoyado por otros textos (Sal 8; 104; Prov 8,22-31; Job 38s), evoca la actividad creadora de Dios, lo hace \u00fanicamente para subrayar dos puntos de fe : distinci\u00f3n del mundo y del Dios \u00fanico; dependencia del mundo con relaci\u00f3n a un Dios soberano, que \u00abhabla y las cosas son\u00bb (Sal 33,6-9), que gobierna con su providencia las leyes de la naturaleza (G\u00e9n 8,22); integraci\u00f3n del universo en el *designio de salvaci\u00f3n, que tiene al *hombre por centro.<\/p>\n<p>Esta cosmolog\u00ed\u00ada sagrada, ajena a todas las preocupaciones cient\u00ed\u00adficas como tambi\u00e9n a las especulaciones filos\u00f3ficas, sit\u00faa as\u00ed\u00ad al mundo en relaci\u00f3n con el hombre : \u00e9ste emerge de \u00e9l para dominarlo (G\u00e9n 1,28) y en este sentido lo arrastra a su propio destino.<\/p>\n<p>II. SIGNIFICACI\u00ed\u201cN DEL MUNDO. De este modo la significaci\u00f3n actual del mundo para la conciencia religiosa es doble.<\/p>\n<p>1. El mundo, salido de las manos divinas, contin\u00faa manifestando la bondad de Dios. Dios, en su *sabidur\u00ed\u00ada, lo organiz\u00f3 como una verdadera obra de arte, una y arm\u00f3nica (Prov 8,22-31; Job 28,25ss). Su poder y su divinidad se hacen as\u00ed\u00ad sensibles, en cierta manera (Sab 13,3ss), pues su *gracia est\u00e1 de tal manera derramada sobre todas sus *obras que la vista del universo agota las facultades de admiraci\u00f3n del hombre (Sal 8; 19,1-7; 104).<\/p>\n<p>2. Pero para el hombre pecador implicado en la tragedia, el mundo significa tambi\u00e9n la *ira de Dios, a la que sirve de instrumento (G\u00e9n 3, 17s): el que hizo las cosas para el *bien y la felicidad del hombre, lo utiliza tambi\u00e9n para su *castigo. De ah\u00ed\u00ad las *calamidades de toda suerte con que la naturaleza ingrata se alza contra la humanidad, desde el *diluvio hasta las plagas de Egipto, y hasta las *maldiciones que aguardan a Israel infiel (Dt 28,15-46).<\/p>\n<p>3. De esta doble manera se asocia el mundo activamente a &#8216;la historia de la *salvaci\u00f3n, en funci\u00f3n de la cual adquiere su verdadero sentido religioso. Cada una de las criaturas que lo componen posee como cierta ambivalencia, puesta de relieve en el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada : la misma *agua que perd\u00ed\u00ada a los egipcios procuraba la salvaci\u00f3n a Israel (Sab 11, 5-14). Si bien es cierto que el principio no se puede aplicar mec\u00e1nicamente, puesto que justos y pecadores viven ac\u00e1 abajo en solidaridad de destino, no obstante, hay que reconocer que aparece un nexo misterioso entre el mundo y el hombre. M\u00e1s all\u00e1 de los fen\u00f3menos c\u00ed\u00adclicos que constituyen, a nuestra escala, el rostro actual del mundo, \u00e9ste tiene una historia, que comenz\u00f3 con el hombre para acabar en \u00e9l (G\u00e9n 1,1-2,4), que camina ahora paralelamente a la del hombre para consumarse en el mismo punto final.<\/p>\n<p>III. DESTINO FINAL DEL MUNDO. El mundo, portador de una humanidad nacida de \u00e9l por sus ra\u00ed\u00adces corporales (G\u00e9n 2,7; 3,19), est\u00e1, en efecto, por acabar: al hombre corresponde llevarlo a perfecci\u00f3n con su *trabajo, domin\u00e1ndolo (1,28) e imprimi\u00e9ndole su sello. Pero \u00bfde qu\u00e9 servir\u00e1 &#8216;la humanizaci\u00f3n del mundo si el hombre pecador lo arrastra de hecho a su pecado? Por eso la escatolog\u00ed\u00ada de los profetas se interesa menos por el devenir del mundo bajo el gobierno del hombre que por el t\u00e9rmino, necesariamente ambiguo, hacia el que camina.<\/p>\n<p>1. En el *juicio final que aguarda a la humanidad todos los elementos del mundo ser\u00e1n asociados, como si el orden de las cosas creado en los principios se viera trastornado por un s\u00fabito retorno al caos (Jer 4,23-26). De ah\u00ed\u00ad las im\u00e1genes de la tierra que se cuartea (Is 24,19s), de los astros que se oscurecen (Is 13,10; J1 2.10; 4,15): el viejo universo ser\u00e1 arrastrado en el cataclismo en que perecer\u00e1 una humanidad culpable&#8230;<\/p>\n<p>2. Pero as\u00ed\u00ad como m\u00e1s all\u00e1 del juicio de los hombres se prepara su *salvaci\u00f3n por pura gracia divina, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n se prepara para el mundo una renovaci\u00f3n profunda que los textos evocan como una *nueva creaci\u00f3n : Dios crear\u00e1 \u00abnuevos cielos y una nueva tierra\u00bb (ls 65,17; 66,22); y la descripci\u00f3n de este mundo renovado se hace con las im\u00e1genes que serv\u00ed\u00adan para el *para\u00ed\u00adso primitivo.<\/p>\n<p>3. Mundo presente y mundo venidero. El juda\u00ed\u00adsmo contempor\u00e1neo del NT, prolongando estos anuncios misteriosos, se representaba el t\u00e9rmino de la historia humana como un paso del mundo (o del siglo) presente al mundo (o al siglo) venidero. El mundo presente es el mundo en que nos hallamos desde que, por la envidia del diablo (y el pecado del hombre), la *muerte hizo su entrada en \u00e9l (Sab 2,24). El mundo venidero es el mundo que aparecer\u00e1 cuando venga Dios a establecer su *reinado. Entonces las realidades del mundo presente, purificadas como el hombre mismo, recobrar\u00e1n su perfecci\u00f3n primitiva: ser\u00e1n verdaderamente transfiguradas a imagen de las realidades celestiales.<\/p>\n<p>NT. El NT usa abundantemente la palabra griega kosmos, que connotaba en el helenismo los dos matices de orden y de belleza. Pero aqu\u00ed\u00ad nos hallamos muy lejos del pensamiento griego.<\/p>\n<p>I. AMBIG\u00dcEDAD DEL MUNDO. 1. Es cierto que el mundo as\u00ed\u00ad designado es fundamentalmente la criatura excelente que Dios hizo en los or\u00ed\u00adgenes (Act 17,24) por la actividad de su Verbo (Jn 1,3.10; cf. Heb 1,2; Col 1,16). Este mundo sigue dando testimonio de Dios (Act 14,17; Rom 1, 19s). Sin embargo, ser\u00ed\u00ada un error ensalzarlo demasiado, puesto que el hombre lo supera con mucho en valor verdadero: \u00bfde uu\u00e9 le servir\u00ed\u00ada ganar todo el mundo si \u00e9l mismo se perdiera (Mt 16,26)?<\/p>\n<p>2. Pero hay m\u00e1s que esto: en su estado actual, este mundo solidario del hombre pecador est\u00e1 en realidad en poder de *Sat\u00e1n. El *pecado entr\u00f3 en \u00e9l al comienzo de la historia, y con el pecado la muerte (Rom 5, 12). Por este hecho ha v.:nido a ser deudor de la justicia divina (3,19), pues hace causa com\u00fan con el misterio del mal que est\u00e1 en acci\u00f3n ac\u00e1 abajo. Su elemento m\u00e1s visible est\u00e1 constituido por los hombres que alzan su voluntad rebelde contra Dios y contra su Cristo (Jn 3,18s; 7,7; 15,18s; 17,9.14&#8230;). Tras ellos se perfila un jefe invisible: Sat\u00e1n, el pr\u00ed\u00adncipe de este mundo (12,31 ; 14,30; 16,11), el dios de este siglo (2Cor 4,4). Ad\u00e1n, establecido jefe del mundo por la voluntad de su creador, entreg\u00f3 en manos de Sat\u00e1n su persona y su dominio; desde entonces el mundo est\u00e1 en poder del maligno (IJn 5,19), cuyo poder y gloria comunica a quien quiere (Lc 4,6).<\/p>\n<p>Mundo de tinieblas regido por los esp\u00ed\u00adritus del mal (Ef 6,12); mundo enga\u00f1ador, cuyos elementos constitutivos pesan sobre el hombre y lo esclavizan hasta dentro de la misma econom\u00ed\u00ada antigua (G\u00e1l 4,3.9; Col 2, 8.10). El esp\u00ed\u00adritu de ese mundo, incapaz de gustar los secretos y los dones de Dios (ICor 2,12), se opone al Esp\u00ed\u00adritu de Dios, al igual que el esp\u00ed\u00adritu del *anticristo que ejerce su acci\u00f3n en el mundo (lJn 4,3). La *sabidur\u00ed\u00ada de este mund\u00f3, apoyada en las especulaciones del pensamiento humano separado de Dios, es puesta en evidencia por Dios de ser una *locura (ICor 1,20). La *paz que da este mundo, hecha de prosperidad material y de seguridad enga\u00f1osa, no es sino un simulacro de la verdadera paz que s\u00f3lo Cristo puede dar (Jn 14,27): su efecto \u00faltimo es una tristeza que ocasiona la muerte (2Cor 7,10).<\/p>\n<p>A trav\u00e9s de todo esto se revela el *pecado del mundo (Jn 1,29), masa de odio y de incredulidad acumulada desde los or\u00ed\u00adgenes, piedra de esc\u00e1ndalo para quien quisiere entrar en el reino de Dios: \u00c2\u00a1ay del mundo a causa de &#8216;los *esc\u00e1ndalos (Mt 18, 7)! Por eso el mundo no puede ofrecer al hombre ning\u00fan valor seguro: su figura pasa (lCor 7,31), y tambi\u00e9n sus concupiscencias (IJn 2,16). Lo tr\u00e1gico de nuestro destino viene de que por nacimiento pertenecemos a tal mundo.<\/p>\n<p>II. JES\u00daS Y EL MUNDO. Ahora bien, \u00abDios am\u00f3 tanto al mundo que dio a su Hijo \u00fanico\u00bb (Jn 3,16). Tal es la paradoja por la que se inicia para el mundo una nueva historia que tiene dos aspectos complementarios: la victoria de Jes\u00fas sobre el mundo malo regido por Sat\u00e1n, la inauguraci\u00f3n en \u00e9l del mundo renovado, que anunciaban las promesas prof\u00e9ticas.<\/p>\n<p>1. Jes\u00fas, vencedor del mundo. Este primer aspecto lo pone en pleno relieve el cuarto evangelio: \u00abEstaba en el mundo, y el mundo fue hecho por \u00e9l, y el mundo no le conoci\u00f3\u00bb (Jn 1,10). Tal es el resumen de la carrera terrestre de Jes\u00fas. Jes\u00fas no es del mundo (8,23; 17,14), y tampoco su reino (18,36); tiene su *poder (Lc 4,5-8) de Dios (Mt 28,18) y no del pr\u00ed\u00adncipe de este mundo, pues \u00e9ste no tiene ning\u00fan poder sobre \u00e9l (Jn 14,30). Por eso le odia el mundo (15,18), tanto m\u00e1s que \u00e9l es su luz (9,5), que le trae la vida (6,33), que viene para salvarlo (12,47). *Odio loco que domina aparentemente el drama evang\u00e9lico: este odio provoca finalmente la condenaci\u00f3n a muerte de Jes\u00fas (cf. ICor 2,7s). Pero en este mismo momento se invierte la situaci\u00f3n: entonces tiene lugar el *juicio del mundo y la ca\u00ed\u00adda de se pr\u00ed\u00adncipe (12,31), la *victoria de Cristo sobre el mundo maligno (16,33). Porque Jes\u00fas, aceptando en un acto supremo de amor la misteriosa *voluntad del Padre (14,30), \u00ababandon\u00f3 el mundo\u00bb (16,28) para retornar a su Padre, donde est\u00e1 sentado ya en la gloria (17,1.5), y desde donde .dirige la historia (Ap 5,9).<\/p>\n<p>2. El mundo renovado. Por ese mismo acto realiz\u00f3 Jes\u00fas aquello para lo que hab\u00ed\u00ada venido a la tierra: muriendo \u00abquit\u00f3 el pecado del mundo\u00bb (Jn 1,29), dio su carne \u00abparg la vida del mundo\u00bb (6,51). Y el mundo, criatura de Dos ca\u00ed\u00adda bajo el yugo de Sat\u00e1n, se vio rescatado de su *esclavitud. Fue lavado por la *sangre de Jes\u00fas: Terra, pontus, ostra, mundus, quo lavantur Ilum ine! El, en quien hab\u00ed\u00adan sido creadas todas las cosas (Col 1,16), fue establecido por su resurrecci\u00f3n cabeza de la *nueva creaci\u00f3n: Dios puso todo bajo sus pies (Ef 1,20ss), *reconciliando en \u00e9l a todos los seres y rehaciendo la unidad de un universo dividido (Col 1, 20). En este mundo nuevo la *luz y la *vida circulan ya en abundancia: se dan a todos los que tienen fe en Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Sin embargo, el mundo presente no ha llegado todav\u00ed\u00ada a su fin. La gracia de la *redenci\u00f3n est\u00e1 en acci\u00f3n en un universo doliente (*sufrimiento). La victoria de Cristo no ser\u00e1 completa sino el d\u00ed\u00ada de su manifestaci\u00f3n en *gloria, cuando entregue todas las cosas a su Padre (ICor 15, 25-28). Hasta entonces el universo sigue en espera de un parto doloroso (Rom 8.19&#8230;): el del *hombre nuevo en su pleno desarrollo (Ef 4,13), el del mundo nuevo que suceda definitivamente al antigua (Ap 21,4s).<\/p>\n<p>III. EL CRISTIANO Y EL MUNDO. En relaci\u00f3n con el mundo se hallan los cristianos en la misma situaci\u00f3n compleja en que se hallaba Cristo durante su paso por la tierra. No son del mundo (Jn 15,19; 17,17); y sin embargo, est\u00e1n en el mundo (11,11), y Jes\u00fas no ruega al Padre que los retire de \u00e9l, sino \u00fanicamente que los guarde del Maligno 117,15). Su separaci\u00f3n, por lo que se refiere al mundo maligno, deja intacta su tarea positiva frente al mundo que hay que rescatar (cf. ICor 5,10).<\/p>\n<p>1. Separados del mundo. Primero separaci\u00f3n: el cristiano debe guardarse de la contaminaci\u00f3n del mundo (Sant 1,27); no debe amar al mundo (IJn 2,15), pues la amistad del mundo es enemistad con Dios (Sant 4,4) y conduce a los peores abandonos (2Tim 4,10). Evitando modelarse conforme al siglo presente (Rom 12,2), renunciar\u00e1, pues, a las concupiscencias que definen el esp\u00ed\u00adritu de este siglo (Un 2,16). En una palabra, el mundo ser\u00e1 para \u00e9l un crucificado, y \u00e9l para el mundo (G\u00e1l 6,14): usar\u00e1 de \u00e9l como quien no usa (ICor 7,29ss). Despego profundo, que no excluye evidentemente un empleo de los bienes de este mundo conforme a las exigencias de la caridad fraterna (IJn 3,17): tal es la *santidad que se exige al cristiano.<\/p>\n<p>2. Testigos de Cristo frente al mundo. Pero, por otro lado, veamos la misi\u00f3n positiva del cristiano frente al mundo actualmente *cautivo del pecado. As\u00ed\u00ad como Cristo vino para dar testimonio de la verdad (Jn 18, 37), as\u00ed\u00ad el cristiano es enviado al mundo (17,18) para dar un testimonio que es el de Cristo mismo (lJn 4,17). La existencia cristiana, que es todo lo contrario de una manifestaci\u00f3n espectacular, a la que se neg\u00f3 Jes\u00fas mismo (Jn 7,3s; 14,22; cf. Mt 4,5ss), revelar\u00e1 a los hombres el verdadero rostro de Dios (cf. Jn 17,21. 23). A ello se a\u00f1adir\u00e1 el testimonio del Padre. En efecto, los *predicadores del Evangelio recibieron la orden de anunciarlo al mundo entero (Mc 14,19; 16,15): en \u00e9l brillar\u00e1n como otros tantos focos de luz (Flp 2,15).<\/p>\n<p>Pero el mundo se alzar\u00e1 contra ellos, como en otro tiempo contra Jes\u00fas IJn 15,18), tratando de reconquistar a los que hayan evitado su corrupci\u00f3n (2Pe 2,19s). El arma de la lucha y de la victoria en esta *guerra inevitable ser\u00e1 la *fe (IJn 5,4s): nuestra fe condenar\u00e1 al mundo (Heb 11,7; Jn 15,22). El cristiano, sin extra\u00f1arse lo m\u00e1s m\u00ed\u00adnimo de verse *odiado e incomprendido (IJn 3,13; Mt 10.14 p) y hasta *perseguido por el mundo (Jn 15,18ss), es reconfortado por el *Par\u00e1clito, el Esp\u00ed\u00adritu de verdad enviado ac\u00e1 abajo para confundir al mundo: el Esp\u00ed\u00adritu atestigua en el coraz\u00f3n del creyente que el mundo comete pecado neg\u00e1ndose a reconocer a Jes\u00fas, que la causa de Jes\u00fas es justa, pues \u00e9l est\u00e1 junto al Padre y el pr\u00ed\u00adncipe de este mundo est\u00e1 ya condenado (16,8-11). Aunque el mundo no lo ve ni lo conoce (14,17), este Esp\u00ed\u00adritu morar\u00e1 en el fiel y le har\u00e1 triunfar de los *anticristos (Un 4,4ss). Y poco a poco, gracias al testimonio, los hombres cuyo destino no est\u00e9 definitivamente ligado con el mundo volver\u00e1n a ocupar un puesto en el universo rescatado, que tiene a Cristo por cabeza.<\/p>\n<p>3. En espera del \u00faltimo d\u00ed\u00ada. Mientras dure el siglo presente no hay que esperar que desaparezca esta tensi\u00f3n entre el mundo y los cristianos. Hasta el *d\u00ed\u00ada de la discriminaci\u00f3n definitiva, los s\u00fabditos del reino y los s\u00fabditos del maligno seguir\u00e1n mezclados como la ciza\u00f1a y el trigo en el campo de Dios, que es el mundo (Mt 13,38ss). Pero desde ahora comienza a operarse el *juicio en lo secreto de los corazones (Jn 3,18-21); ya no tendr\u00e1 m\u00e1s que hacerse p\u00fablico el d\u00ed\u00ada en que Dios juzgue al mundo (Rom 3,6) asociando sus fieles a su actividad de Juez (lCor 6,2). En-. tonces desaparecer\u00e1 definitivamente el mundo presente, conforme a los or\u00e1culos prof\u00e9ticos, mientras que la humanidad regenerada hallar\u00e1 el *gozo en un universo renovado (cf. Ap 21).<\/p>\n<p>&#8211;> Creaci\u00f3n &#8211; Pecado &#8211; Salvaci\u00f3n &#8211; Tiempo &#8211; Tierra.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>El vocablo gr. <\/span><span style=''>kosmos<\/span><span lang=ES style=''> significa por derivaci\u00f3n, \u201cmundo <i>organizado<\/i>\u201d. Se usa en el NT, pero no en la <etiqueta id=\"#_ftn798\" name=\"_ftnref798\" title=\"\"><span style='text-transform:uppercase'>L<\/span><\/etiqueta><span style='text-transform:uppercase'>XX<\/span>, a veces para lo que deber\u00edamos llamar el \u201cuniverso\u201d, el mundo creado, descrito en el AT como \u201ctodas las cosas\u201d, o \u201ccielo y tierra\u201d (Hch. 17.24). El \u201cmundo\u201d en este sentido fue hecho por la Palabra o Verbo (Jn. 1.10); y es de este \u201cmundo\u201d del cual hablaba Jes\u00fas cuando dijo que no le aprovechar\u00eda nada al hombre el que ganase todo el mundo y perdiese su alma en procura de lograrlo (Mt. 16.26).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Empero, dado que la humanidad es la parte m\u00e1s importante del universo, la palabra <\/span><span style=' '>kosmos<\/span><span lang=ES style=' '> se usa con m\u00e1s frecuencia en el sentido limitado de seres humanos, siendo sin\u00f3nima de <\/span><span style=''>h&#275; oikoumen&#275;<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018el mundo habitado\u2019, tambi\u00e9n traducido en el NT por \u201cmundo\u201d. Es este \u201cmundo\u201d en el que nacen los hombres, y en \u00e9l viven hasta morir (Jn. 16.21). Lo que el diablo le ofreci\u00f3 a Cristo si lo adoraba (Mt. 4.8\u20139) comprend\u00eda todos los reinos de este mundo. Fue a este mundo, el mundo de los hombres y mujeres de carne y hueso, al que Dios am\u00f3 (Jn. 3.16), y al que vino Jes\u00fas cuando naci\u00f3 de una madre humana (Jn. 11.27).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Sin embargo, es un axioma de la Biblia el que este mundo de seres humanos, c\u00faspide de la creaci\u00f3n divina, el mundo que Dios hizo especialmente para que reflejase su gloria, se encuentra ahora en rebeli\u00f3n contra \u00e9l. Por la transgresi\u00f3n de un hombre, el pecado ha entrado en \u00e9l (Ro. 5.18), con consecuencias universales. Este se ha convertido, como consecuencia, en un mundo <i>desorganizado<\/i> en las garras del maligno (1 Jn. 5.19). Y as\u00ed, con mucha frecuencia en el NT, y particularmente en los escritos joaninos, la palabra <\/span><span style=''>kosmos<\/span><span lang=ES style=''> tiene un significado siniestro. No es el mundo como Dios quiso que fuese, sino \u201ceste mundo\u201d opuesto a Dios, que sigue su propia sabidur\u00eda y vive a la luz de su propia raz\u00f3n (1 Co. 1.21), sin reconocer a la Fuente de toda verdadera vida e iluminaci\u00f3n (Jn. 1.10). Las dos caracter\u00edsticas dominantes de \u201ceste mundo\u201d son el <i>orgullo<\/i>, nacido de la negativa del hombre a reconocer su estado de criatura y su dependencia del Creador, que lo lleva a obrar como si \u00e9l mismo fuese el se\u00f1or y dador de la vida; y la <i>codicia<\/i>, que lo lleva a desear y poseer todo lo que resulta atractivo a sus sentidos f\u00edsicos (1 Jn. 2.16). Adem\u00e1s, como el hombre tiende, en efecto, a adorar aquello que atesora, dicha codicia es idolatr\u00eda (Col. 3.5). Consecuentemente, mundanalidad es el entronizamiento de algo que no es Dios como objeto supremo de los intereses y afectos del hombre. Los placeres y las ocupaciones, no necesariamente malos en s\u00ed mismos, se transforman en algo malo cuando se les presta una atenci\u00f3n totalmente excluyente.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>\u201cEste mundo\u201d est\u00e1 penetrado de un esp\u00edritu propio, que tiene que ser exorcizado por el Esp\u00edritu de Dios, si no ha de permanecer en control de la raz\u00f3n y el entedimiento humanos (1 Co. 2.12). El hombre est\u00e1 esclavizado a los elementos que conforman el mundo (Col. 2.20) hasta que es emancipado de ellos por Cristo. No puede vencerlos mientras \u00e9l mismo no ha \u201cnacido de Dios\u201d (1 Jn. 5.4). El legalismo, el ascetismo y el ritualismo son los d\u00e9biles y debilitantes sustitutos de la verdadera religi\u00f3n (G\u00e1. 4.9\u201310); y s\u00f3lo un verdadero conocimento de Dios, tal como el mismo ha sido revelado por Cristo, puede impedir que los hombres confien en ellos. Justamente fue debido al hecho de que los jud\u00edos confiaron en ellos que no reconocieron al Cristo en los d\u00edas de su carne (Jn. 1.11), ni a sus seguidores (1 Jn. 3.1). De igual manera, los falsos profetas que abogan a favor de tales cosas, o los anticristos que son antinomianos en su ense\u00f1anza, siempre ser\u00e1n escuchados por los que pertenecen a este mundo (1 Jn. 4.5). Cristo, a quien el Padre mand\u00f3 como Salvador de este mundo (1 Jn. 4.14), y cuya misma presencia en \u00e9l representaba un juicio contra ese mismo mundo (Jn. 9.39), libr\u00f3 a los hombres de sus tenebrosas fuerzas entreg\u00e1ndose \u00e9l mismo a luchar a muerte con su \u201cpr\u00edncipe\u201d, que es el perpetuo instigador del mal en el seno del mismo. La crisis de este mundo se produjo cuando Jes\u00fas sali\u00f3 del aposento alto fue a encontrarse con ese pr\u00edncipe (Jn. 14.30\u201331). Someti\u00e9ndose voluntariamente a la muerte, Jes\u00fas ocasion\u00f3 la derrota de aquel que ten\u00eda apresados a los hombres en las garras de la muerte, pero que no ten\u00eda poder sobre \u00e9l (Jn. 12.31\u201332; 14.30). En la cruz se pas\u00f3 juicio contra el gobernador (<\/span><span lang=ES style='font-size: 10.0pt;;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vrv2<\/span><span lang=ES style=''> \u201cpr\u00edncipe\u201d) de este mundo (Jn. 16.11); y la fe en Cristo como Hijo de Dios, quien ofreci\u00f3 el \u00fanico sacrificio que puede limpiar a los hombres de la culpa y el poder del pecado (limpieza simbolizada por el agua y la sangre que man\u00f3 de su costado herido, Jn. 19.34), permite al creyente vencer al mundo (1 Jn. 5.4\u20136), y soportar las tribulaciones que el mundo inevitablemente descarga sobre \u00e9l (Jn. 16.33). El amor del cristiano hacia Dios, Padre de su Redentor Jesucristo, que es la propiciaci\u00f3n por los pecados de todo el mundo (1 Jn. 2.2), act\u00faa con el poder expulsivo de un nuevo afecto; hace que le resulte aborrecible ahora volcar sus afectos sobre \u201ceste mundo\u201d, mundo que, por estar separado de la verdadera fuente de la vida, es transitorio y contiene en s\u00ed mismo la simiente de su propia destrucci\u00f3n (1 Jn. 2.15\u201317). El hombre que ha llegado a experimentar el amor <i>superior <\/i>hacia Dios, y hacia Cristo y sus hermanos, tiene que abandonar el amor inferior hacia todo aquello que est\u00e1 contaminado con el esp\u00edritu del mundo, porque la amistad del mundo es necesariamente enemistad con Dios (Stg. 4.2).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Jes\u00fas, en su \u00faltima oraci\u00f3n en el aposento alto, no or\u00f3 por el mundo, sino por aquellos que el Padre le hab\u00eda dado y que estaban en este mundo. Mediante ese \u201cregalo\u201d, esos hombres a quienes Jes\u00fas describi\u00f3 como \u201clos que le fueron dados\u201d, dejaron de tener las caracter\u00edsticas del mundo; y Jes\u00fas or\u00f3 que fuesen guardados de sus malignas influencias (Jn. 17.9), porque sab\u00eda que despu\u00e9s de su propia partida ellos iban a tener que soportar el impacto del odio del mundo, que hasta ese momento estaba dirigido casi exclusivamente contra \u00e9l. Como el Cristo resucitado y ascendido sigue limitando su intercesi\u00f3n a los que se acercan a Dios por medio de \u00e9l (He. 7.25); y sigue manifest\u00e1ndose, no al mundo, sino a los suyos que est\u00e1n en el mundo (Jn. 14.22).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Pero est\u00e1 muy claro que los disc\u00edpulos de Cristo no pueden ni deben intentar apartarse de este mundo. El los env\u00eda al mundo, justamente, a <i>todo<\/i> el mundo (Mr. 16.15). Ellos tienen que ser la luz de este mundo (Mt. 5.14); y el \u201ccampo\u201d en el cual la iglesia ha de cumplir su obra de dar testimonio de la verdad, tal como se encuentra en Jes\u00fas, no es menos abarcador que el mundo mismo (Mt. 13.38). Porque el mundo sigue siendo el mundo de Dios, aun cuando por el momento est\u00e9 sometido al maligno. Al final, \u201cla verdadera hermosura de la tierra ser\u00e1 restaurada\u201d; y, una vez que todo el mal haya sido destruido y los hijos de Dios sean manifestados, toda la creaci\u00f3n ser\u00e1 \u201cliberada de la esclavitud de corrupci\u00f3n, a la libertad gloriosa de los hijos de Dios\u201d (Ro. 8.21). Entonces Dios ser\u00e1 \u201ctodo en todos\u201d (1 Co. 15.28); en otras palabras, estar\u00e1 \u201cpresente de un modo total en el \u201cuniverso\u201d (J. H\u00e9ring en <i>Vocabulary of the Bible<\/i>, 1958 [en <etiqueta id=\"#_ftn799\" name=\"_ftnref799\" title=\"\">cast. \u201cMundo\u201d, <\/etiqueta><i>Vocabulario b\u00edblico<\/i>, 1973, pp. 214\u2013215]). El vidente de Ap. dislumbraba un d\u00eda cuando las grandes voces en el cielo proclamar\u00e1n que \u201clos reinos del mundo han venido a ser de nuestro Se\u00f1or y de su Cristo; y \u00e9l reinar\u00e1 por los siglos de los siglos\u201d (Ap. 11.15).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> J. Guhrt, \u201cMundo\u201d, <i>\u00b0DTNT<\/i>, t(t). III, pp. 138\u2013142; W. Eichrodt, <i>Teolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/i>, 1975, t(t). II, pp. 101\u2013124; K. H. Schelkle, <i>Teolog\u00eda del Nuevo Testamento<\/i>, 1975, t(t). I, pp. 15\u201391; E. F. Harrison, \u201cMundo\u201d, <i>\u00b0DT<\/i>, 1985, pp. 359\u2013360.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn800\" name=\"_ftnref800\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>R.V.G.T.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Tierra 1Ch 16:30 el m ser\u00e1 a\u00fan establecido, para que Psa 19:4 hasta el extremo del m sus palabras Psa 50:12 a ti; porque m\u00edo es el m y su plenitud Psa 93:1; 96:10 Mundo (heb. generalmente t\u00eab\u00eal, \u00abel mundo habitable\u00bb; gr. generalmente aion, \u00abedad\u00bb, \u00abtiempo\u00bb, \u00abe\u00f3n\u00bb, \u00abmundo\u00bb; tambi\u00e9n k\u00f3smos, literalmente \u00abadorno\u00bb, y de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/mundo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abMUNDO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-3250","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3250","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3250"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3250\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3250"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3250"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3250"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}