{"id":3416,"date":"2016-02-04T23:51:04","date_gmt":"2016-02-05T04:51:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/oracion\/"},"modified":"2016-02-04T23:51:04","modified_gmt":"2016-02-05T04:51:04","slug":"oracion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/oracion\/","title":{"rendered":"ORACION"},"content":{"rendered":"<p>v. Petici\u00f3n, Ruego, S\u00faplica<br \/>\n1Ki 8:28; 2Ch 6:19; Neh 1:6 atender\u00e1s a la o de tu<br \/>\n1Ki 8:54 cuando acab\u00f3 Salom\u00f3n .. esta o y s\u00faplica<br \/>\n1Ki 9:3 dijo Jehov\u00e1: Yo he oido tu o y tu ruego<br \/>\n2Ki 19:4; Isa 37:4 eleva o por el remanente que a\u00fan<br \/>\n2Ch 6:40 atentos tus o\u00eddos a la o en este lugar<br \/>\nJob 15:4 y menoscabas la o delante de Dios<br \/>\nJob 16:17 a pesar de .. y de haber sido mi o pura<br \/>\nPsa 39:12 oye mi o, oh .. y escucha mi clamor<br \/>\nPsa 65:2 t\u00fa oyes la o; a ti vendr\u00e1 toda carne<br \/>\nPsa 72:20 terminan las o de David, hijo de Isa\u00ed<br \/>\nPsa 88:13 y de ma\u00f1ana mi o se presentar\u00e1 delante<br \/>\nPsa 102:17 habr\u00e1 considerado la o de los desvalidos<br \/>\nPsa 109:7 salga culpable; y su o sea para pecado<br \/>\nPsa 119:170 llegue mi o delante de ti; l\u00edbrame<br \/>\nPsa 141:2 suba mi o delante de ti como el incienso<br \/>\nPsa 143:1 Jehov\u00e1, oye mi o, escucha mis ruegos<br \/>\nPro 15:8 Jehov\u00e1; mas la o de los rectos es su gozo<br \/>\nPro 15:29 imp\u00edos; pero \u00e9l oye la o de los justos<br \/>\nPro 28:9 que aparta .. su o tambi\u00e9n es abominable<br \/>\nIsa 1:15 cuando multipliqu\u00e9is la o, yo no oir\u00e9<br \/>\nIsa 26:16 derramaron o cuando los castigaste<br \/>\nIsa 38:2 volvi\u00f3 Ezequ\u00edas su rostro a la .. e hizo o<br \/>\nIsa 56:7 mi casa ser\u00e1 llamada casa de o para<br \/>\nLam 3:44 de nube para que no pasase la o nuestra<br \/>\nDan 9:3 volv\u00ed mi rostro .. busc\u00e1ndole en o y ruego<br \/>\nJon 2:7 y mi o lleg\u00f3 hasta ti en tu santo templo<br \/>\nHab 3:1 o del profeta Habacuc, sobre Sigionot<br \/>\nMat 17:21; Mar 9:29 este g\u00e9nero no sale sino con o<br \/>\nMat 21:13; Mar 11:17; Luk 19:46 casa de o ser\u00e1 llamada<br \/>\nMat 21:22 todo lo que pidiereis en o, creyendo, lo<br \/>\nMat 23:14; Mar 12:40; Luk 20:47 y como pretexto hac\u00e9is largas o<br \/>\nLuk 1:13 tu o ha sido o\u00edda, y tu mujer Elisabet te<br \/>\nLuk 2:37 sirviendo de noche y de d\u00eda con ayunos y o<br \/>\nLuk 5:33 de Juan ayunan muchas veces y hacen o<br \/>\nAct 1:14 perseveraban un\u00e1nimes en o y ruego<br \/>\nAct 2:42 perseveraban en .. comuni\u00f3n .. y en las o<br \/>\nAct 6:4 persistiremos en la o y en el ministerio<br \/>\nAct 10:4 tus o y tus .. han subido para memoria<br \/>\nAct 12:5 pero la iglesia hac\u00eda sin cesar o a Dios<br \/>\nRom 1:9; Eph 1:16; Phi 1:4; 1Th 1:2; 2Ti 1:3; Phm 1:4 hago menci\u00f3n de .. en mis o<br \/>\n2Ti 10:1 mi o a Dios por Israel, es para salvaci\u00f3n<br \/>\n2Ti 12:12 en la tribulaci\u00f3n; constantes en la o<br \/>\n1Co 7:5 para ocuparos sosegadamente en la o<br \/>\n2Co 1:11 cooperando .. a favor nuestro con la o<br \/>\nPhi 1:19 s\u00e9 que por vuestra o .. resultar\u00e1 en mi<br \/>\nPhi 4:6 sino sean conocidas .. en toda o y ruego<br \/>\nCol 4:2 perseverad en la o, velando en ella con<br \/>\nCol 4:12 rogando .. por vosotros en sus o, para<br \/>\n1Ti 2:1 que se hagan rogativas, o, peticiones y<br \/>\nPhm 1:22 que por vuestras o os ser\u00e9 concedido<br \/>\nJam 5:13 \u00bfest\u00e1 alguno entre .. afligido? Haga o<br \/>\nJam 5:15 la o de fe salvar\u00e1 al enfermo, y el Se\u00f1or<br \/>\nJam 5:16 la o eficaz del justo puede mucho<br \/>\n1Pe 3:7 para que vuestras o no tengan estorbo<br \/>\n1Pe 3:12 los justos, y sus o\u00eddos atentos a sus o<br \/>\n1Pe 4:7 se acerca; sed, pues, sobrios, y velad en o<br \/>\nRev 5:8 llenas de incienso, que son las o de los<br \/>\nRev 8:3 mucho incienso para a\u00f1adirlo a las o de<\/p>\n<hr>\n<p>Oraci\u00f3n    (heb. tefill\u00e2h, \u00aboraci\u00f3n\u00bb, \u00absalmo de alabanza\u00bb; gr. generalmente d\u00e9&#8217;sis, \u00abs\u00faplica\u00bb, \u00aboraci\u00f3n\u00bb; proseuje, \u00aboraci\u00f3n\u00bb, \u00abintercesi\u00f3n\u00bb; etc.).  Comuni\u00f3n con Dios que consiste generalmente en alabanza, gratitud y\/o s\u00faplica. La oraci\u00f3n presupone la fe de que Dios existe, oye, se interesa y \u00abes galardonador de los que le buscan\u00bb (Heb 11:6).  Supone que existe una relaci\u00f3n correcta entre el suplicante y su Creador, o que debe restaurarse dicha relaci\u00f3n.  Idealmente, la oraci\u00f3n es una expresi\u00f3n del alma hacia Dios que manifiesta amor y aprecio, el deseo de la conducci\u00f3n divina, la confesi\u00f3n del pecado o pedidos espec\u00ed\u00adficos.  Su prop\u00f3sito no es tanto producir un cambio en el Se\u00f1or como en el suplicante, y condicionar su mente y su vida para que Dios pueda realizar su voluntad de bien en \u00e9l y por \u00e9l.  D\u00e9esis usualmente indica una oraci\u00f3n que pide un beneficio especial (Luk 1:13; Rom 10:1; Phi 1:19; etc.), mientras proseuje es la oraci\u00f3n con sentido m\u00e1s general (Mat 21:13; Luk 6:12; Hch, 1:14; Eph :16; 1Pe 3:7; etc.).  La fe es un ingrediente esencial de la oraci\u00f3n (Mat 21:21, 22).  Mediante las par\u00e1bolas del amigo que llam\u00f3 a medianoche (Luk 11:5-13) y la del juez injusto (18:1-8), nuestro Se\u00f1or 860 enfatiza la importancia de la persistencia, la perseverancia y el fervor en la oraci\u00f3n.  Las relaciones correctas en el hogar son importantes para que las \u00aboraciones no tengan estorbo\u00bb (1Pe 3:7).  Un esp\u00ed\u00adritu perdonador es esencial para el perd\u00f3n de los propios pecados (Mat 6:14, 15).  La humildad tambi\u00e9n es un ingrediente esencial (Luk 18:10, 11).  La oraci\u00f3n ha de ser ofrecida a Dios en el nombre de Cristo (Joh 14:13, 14).  Las motivadas por el ego\u00ed\u00adsmo no pueden ser contestadas (Jam 4:3), y Dios no escucha las oraciones de los que deliberadamente le desobedecen, o que tienen el prop\u00f3sito de desobedecerlo (Pro 15:29; 28:9).  En vista de que la oraci\u00f3n refleja la conciencia de la necesidad y la fe en el poder de Dios de suplir lo que hace falta, \u00e9l a menudo hace por nosotros, como resultado de ella, lo que de otro modo no har\u00ed\u00ada.  Algunas personas \u00abno tienen\u00bb porque \u00abno piden\u00bb (Jam 4:2).  La oraci\u00f3n debe ser sencilla y no ostentosa (Mat 6:5, 7). Para que sea respondida es esencial que el pedido est\u00e9 en armon\u00ed\u00ada con la voluntad de Dios. El suplicante deber\u00ed\u00ada orar seg\u00fan el ejemplo de Cristo: \u00abPero no sea como yo quiero, sino como t\u00fa\u00bb (26:39).  \u00abSi pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, \u00e9l nos oye\u00bb (1 Joh 5:14).  Demasiado a menudo \u00abqu\u00e9 hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Esp\u00ed\u00adritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles\u00bb (Rom 8:26).  Se deben ofrecer oraciones especiales por los enfermos (Jam 5:14, 15), con sinceridad de coraz\u00f3n, con la fe sencilla de que, en su propio tiempo y manera, Dios proveer\u00e1 lo que sea mejor.  As\u00ed\u00ad, \u00e9l puede atender nuestro pedido o negarlo; y puede proveer algo mejor o hacernos esperar la respuesta hasta una mejor ocasi\u00f3n.  Como el t\u00ed\u00adtulo lo sugiere, varios salmos constituyen oraciones (Psa_17; 86; 90; 102; etc.). En la oraci\u00f3n intercesora de Cristo, en la noche de su traici\u00f3n (Joh_17), or\u00f3 por la unidad de los disc\u00ed\u00adpulos y porque tuvieran fuerzas para vivir en el mundo sin ser influidos por \u00e9l (vs 15, 22).  La m\u00e1s conocida es la oraci\u00f3n modelo que Cristo ense\u00f1\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos: el Padrenuestro.  Aunque es breve, abarca las necesidades y aspiraciones b\u00e1sicas del creyente devoto (Mat 6:9-13; Luk 11:2-4).  Or\u00e1culo.  Comunicaci\u00f3n de Dios, especialmente (aunque no siempre) en respuesta a un pedido espec\u00ed\u00adfico de conducci\u00f3n; tambi\u00e9n se incluyen varias comunicaciones transmitidas mediante visiones, sue\u00f1os, mensajes profetices, Urim y Tumim, etc.  Tambi\u00e9n se usa este vocablo para las comunicaciones de Dios realizadas a veces desde el lugar sant\u00ed\u00adsimo del templo.  El vocablo, que en la RVR s\u00f3lo aparece 2 veces (Pro 16:10; Zec 10:2), es traducci\u00f3n del: 1.  Heb. d\u00e2b\u00e2r, literalmente \u00abpalabra\u00bb, y aparece mayormente como \u00abpalabra\u00bb, \u00abdicho\u00bb, \u00abasunto\u00bb (2Sa 16:23; Zec 10:2; etc.).  2.  Heb. deb\u00eer, el lugar sant\u00ed\u00adsimo del templo (1Ki 6:5, 16, 19-23, Sal 28:2; etc.). Algunos objetan la traducci\u00f3n \u00abor\u00e1culo\u00bb para deb\u00eer por las implicancias de equiparar lo m\u00e1s sagrado del santuario hebreo con el lugar donde se originaban los or\u00e1culos en los idol\u00e1tricos templos paganos.  3.  Heb,  mass\u00e2&#8217;, \u00abdeclaraci\u00f3n prof\u00e9tica\u00bb (2Ki 9:25; 2Ch 24:27; Isa 13: 1; cte.).  4. Heb. ne&#8217;um , \u00abdeclaraci\u00f3n\u00bb o \u00abcomunicaci\u00f3n\u00bb  dada divinamente ( Num 24:3, 4; 2Sa 23:1).  5.  Heb. n\u00e2gad, \u00abinformar\u00bb, \u00abdar or\u00e1culos\u00bb (Hos 4:12).  6. Heb. qesem (Pro 16:10, BJ), donde da la idea de una decisi\u00f3n o sentencia de origen divino.  7. Gr. l\u00f3guion, \u00abdicho\u00bb o \u00abdeclaraci\u00f3n\u00bb (Act 7:38; Rom 3:2).  Orador.  T\u00e9rmino que aparece en la frase \u00abel h\u00e1bil orador\u00bb (Isa 3:3).  Sin embargo, la frase hebrea (neb\u00f3n laj\u00e2sh) significa \u00abel que es experto en encantamientos m\u00e1gicos\u00bb.  En Act 24:1, \u00aborador\u00bb es traducci\u00f3n del gr. rhet\u00ed\u2021r (cf \u00abret\u00f3rica\u00bb), \u00abvocero\u00bb, \u00ababogado\u00bb, y significa una persona diestra para hablar en p\u00fablico, que comprende la terminolog\u00ed\u00ada forense y los procedimientos apropiados en las cortes romanas, y que puede presentar discursos legales y oficiales en favor de otros.  Ordenanza.  V\u00e9ase Ley.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>s\u00faplica o ruego, resultado de la creencia de una persona en una divinidad. Puede ser individual o en grupo, silenciosa o hablada. Es crucial para el culto. La o., era la compa\u00f1era del sacrificio, y ocup\u00f3 una posici\u00f3n fundamental desde los primeros d\u00ed\u00adas. El templo era una casa de la oraci\u00f3n, Is 56, 7, y los salmos, o salterio, se convirtieron en la oraci\u00f3n de la liturgia en los templos y sinagogas y conformaron la esencia de las oraciones en el primitivo cristianismo.<\/p>\n<p>Mientras  muchos pueblos intentaban que sus \u00ed\u00addolos se manifestaran  mediante conjuros, ritos m\u00e1gicos y pr\u00e1cticas, para los israelitas la constante presencia de Dios, no s\u00f3lo en el templo, sino tambi\u00e9n fuera de \u00e9l, hac\u00ed\u00ada que la o. fuera un hecho permanente. La oraci\u00f3n incluye la invocaci\u00f3n, alabanza, acci\u00f3n de gracias, petici\u00f3n para s\u00ed\u00ad mismo o los dem\u00e1s, la confesi\u00f3n y un llamamiento al perd\u00f3n.<\/p>\n<p>El modelo de oraci\u00f3n conocido como la Oraci\u00f3n del Padrenuestro  lat\u00ed\u00adn Paternoster, la dio Jesucristo a sus disc\u00ed\u00adpulos, Mt 6, 9-13; Lc 11, 2-4.<\/p>\n<p>En muchas oraciones se perciben ciertas dudas respecto a si en un caso  concreto la o. era escuchada realmente, por lo que \u00e9sta suele ir acompa\u00f1ada de un ruego por parte del orante para propiciar el ser escuchado.<\/p>\n<p>Dios era considerado como un ser que exhorta por s\u00ed\u00ad mismo al hombre a  que se dirija a \u00e9l en la desgracia: \u2020\u0153Inv\u00f3came en el d\u00ed\u00ada de la angustia, te librar\u00e9 y t\u00fa me dar\u00e1s gloria\u2020\u009d, Sal 50, 15. Entonces la relaci\u00f3n es rec\u00ed\u00adproca y cumple una finalidad cuando el se estaba angustiado; deb\u00ed\u00ada dirigirse a Dios en o., y Dios, al ayudarle, ser\u00ed\u00ada alabado por ese hombre.<\/p>\n<p>La o. abarcaba todos los aspectos de la vida material y espiritual  como la salud, el bienestar, los hijos, la perpetuaci\u00f3n de la familia o la sabidur\u00ed\u00ada, entre otros. La formulaci\u00f3n m\u00e1s significativa de este estado ideal reza: \u2020\u0153Dichosos todos los que temen a Yahv\u00e9h, los que van por sus caminos. Del trabajo de tus manos comer\u00e1s, dichoso t\u00fa, que todo te ir\u00e1 bien! Tu esposa ser\u00e1 parra fecunda en el secreto de tu casa. Tus hijos como brotes de olivo en torno a tu mesa. As\u00ed\u00ad ser\u00e1 bendito el hombre que teme a Yahv\u00e9h\u2020\u009d, Sal 128.  Todo lo que se apartaba de este estado ideal, era objeto de o., que no ten\u00ed\u00ada  por qu\u00e9 referirse necesariamente al propio orante. Por eso hab\u00ed\u00ada o. por el rey, , Sal 20, por el hermano, 1 Mc 12, 11, por los difuntos, 2 Mc 12, 44,   o por la ciudad en la que los israelitas viv\u00ed\u00adan cautivos, Jr 29, 7.<\/p>\n<p>La o.  con perseverancia y con fe, fue la realizada por una mujer cananea cuya hija estaba endemoniada fue escuchada por Dios, pues se cur\u00f3, Mt 15, 21-28. Cuando la o. se realiza con perseverancia y con fe, su poder es ilimitado: \u2020\u0153Si permanec\u00e9is en m\u00ed\u00ad, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que quer\u00e1is y lo conseguir\u00e9is\u2020\u009d, Jn 15, 7.<\/p>\n<p>Jes\u00fas destaca el poder de la o. colectiva: \u2020\u0153Os aseguro tambi\u00e9n que si dos  de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, sea lo que fuere, lo conseguir\u00e1n de mi Padre. Porque donde est\u00e1n dos o tres reunidos en mi nombre, all\u00ed\u00ad estoy yo en medio de ellos\u2020\u009d, Mt 18, 19-20.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>Respuesta espiritual (hablada o no) del ser humano a Dios. La oraci\u00f3n cubre toda una diversidad de formas de dirigirse a Dios y escuchar su voz, de interceder y esperar en el Se\u00f1or, de contemplar y peticionar a nuestro Padre celestial.<\/p>\n<p>I. Jes\u00fas y la oraci\u00f3n.<br \/>\nEn los Evangelios hay 17 referencias a Jes\u00fas en el acto de orar. Pueden dividirse en cuatro grupos.<br \/>\n( 1 )  Oraciones en momentos cr\u00ed\u00adticos de su vida: (a) su bautismo, Luk 3:21; (b) la elecci\u00f3n de los ap\u00f3stoles, Luk 6:12-13; (c) su confesi\u00f3n de que \u00e9l era el Mes\u00ed\u00adas, Luk 9:18; (d) su transfiguraci\u00f3n, Luk 9:29; (e) antes de enfrentar la cruz, en el Getseman\u00ed\u00ad, Luk 22:39-40; y (f) en la cruz, Luk 23:46.<br \/>\n( 2 )  Oraciones durante su ministerio: (a) antes del conflicto con los l\u00ed\u00adderes jud\u00ed\u00ados, Luk 5:16; (b) antes de proporcionar el Padrenuestro, Luk 11:1; (c) cuando vinieron a verlo los griegos, Joh 12:7-8; y (d) luego de alimentar a los 5.000, Mar 6:46.<br \/>\n( 3 )  Oraciones en sus milagros: (a) al sanar a las multitudes,Mar 1:35; (b) antes de alimentar a los 5.000, Mar 6:41; (c) al sanar a un sordomudo, Mar 7:34; y (d) al levantar de la muerte a L\u00e1zaro, Joh 11:41.<br \/>\n( 4 )  Oraciones por otros: (a) por los once, Joh 17:6-19; (b) por toda la iglesia, Joh 17:20-26; (c) por quienes lo clavaron en la cruz, Luk 23:34; y (d) por Pedro, Luk 22:32.<\/p>\n<p>Debemos entender que estas ocasiones no son las \u00fanicas en las cuales Jes\u00fas or\u00f3, sino que son indicativas de una rica vida de oraci\u00f3n (Heb 5:7).<\/p>\n<p>II. La ense\u00f1anza de Jes\u00fas sobre la oraci\u00f3n.<br \/>\nFue el ver la vida de oraci\u00f3n de Jes\u00fas (tan diferente de la forma habitual de orar en el juda\u00ed\u00adsmo) lo que llev\u00f3 a los disc\u00ed\u00adpulos a decir: Se\u00f1or, ens\u00e9\u00f1anos a orar (Luk 11:1). Jes\u00fas les dio lo que hoy llamamos el Padrenuestro (Luk 11:2-4; Mat 6:9-13). Esta oraci\u00f3n tiene tres partes:<br \/>\n( 1 )  Invocaci\u00f3n: Padre nuestro que est\u00e1s en los cielos.<br \/>\n( 2 )  Petici\u00f3n: hay seis pedidos: que el nombre de Dios sea santificado, que su reino venga, que sea hecha su voluntad, que sea provisto el pan diario, que sean perdonadas nuestras deudas (pecados), y que seamos liberados de la tentaci\u00f3n (la prueba) y del mal (el maligno).<br \/>\n( 3 )  Doxolog\u00ed\u00ada:<br \/>\nPorque tuyo es el reino, el poder y la gloria&#8230;En las dem\u00e1s ense\u00f1anzas de Jes\u00fas sobre la oraci\u00f3n, observamos que \u00e9l ense\u00f1aba que la misma puede estar caracterizada por<br \/>\n( 1 )  la importunidad (Luk 11:5-8), el aferrarse a la disposici\u00f3n de Dios para bendecir;<br \/>\n( 2 )  tenacidad (Luk 18:1-8), una persistencia y seguridad en la oraci\u00f3n;<br \/>\n( 3 )  humildad (Luk 18:10-14), penitencia y sentimiento de no ser dignos;<br \/>\n( 4 )  compasi\u00f3n (Mat 18:21-35);<br \/>\n( 5 )  sencillez (Mat 6:5-6; Mar 12:38-40);<br \/>\n( 6 )  intensidad y vigilancia (Mar 13:33; Mar 14:38);<br \/>\n( 7 )  unidad de sentimiento y pensamiento de la comunidad que ora (Mat 18:19 ss.) y<br \/>\n( 8 )  expectativa (Mar 11:24).<\/p>\n<p>Jes\u00fas tambi\u00e9n indic\u00f3 algunos de los motivos por los cuales interceder.<br \/>\n( 1 )  Que las fuerzas malignas sean echadas de los corazones de quienes est\u00e1n en tinieblas y desesperaci\u00f3n (Mar 9:14-29).<br \/>\n( 2 )  La extensi\u00f3n del reino de Dios en los corazones y las mentes de las personas en todo lugar (Mat 9:35 ss.; Luk 10:2).<br \/>\n( 3 )  El verdadero bien para los enemigos (Mat 5:44; Luk 6:28).<\/p>\n<p>Un punto de partida important\u00ed\u00adsimo y completamente nuevo en el m\u00e9todo de oraci\u00f3n que Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3 es que los disc\u00ed\u00adpulos deben pedir en su nombre (Joh 14:13; Joh 16:23-24): no como una f\u00f3rmula m\u00e1gica, sino m\u00e1s bien como la nueva posici\u00f3n en que se encuentra el adorador, una nueva s\u00faplica por el \u00e9xito de sus peticiones y una nueva mente en la cual se concibe la oraci\u00f3n. As\u00ed\u00ad, el objetivo de la oraci\u00f3n no es hacer que Dios cambie su voluntad, sino permitir que los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas cambien su mentalidad y su disposici\u00f3n a medida que van siendo modelados por su Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>III. La ense\u00f1anza de los ap\u00f3stoles sobre la oraci\u00f3n.<br \/>\nLas cartas de Pablo est\u00e1n llenas de referencias a la oraci\u00f3n, que van desde la alabanza hasta la petici\u00f3n. Consciente en todo momento de que el Jes\u00fas exaltado est\u00e1 intercediendo por su iglesia (Rom 8:34), Pablo consideraba a la oraci\u00f3n como surgida de la presencia y la actividad del Esp\u00ed\u00adritu (enviado por Cristo) dentro del cuerpo de Cristo y dentro de cada creyente en forma individual (Rom 8:15-16), y como ofrecida a Dios el Padre en y a trav\u00e9s del Se\u00f1or Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Se utilizan diversos verbos para cubrir el espectro de la oraci\u00f3n:<br \/>\n( 1 )  Doxazo, glorificar a Dios el Padre (Rom 15:6, Rom 15:9);<br \/>\n( 2 )  epainos, alabar a Dios el Padre (Eph 1:6, Eph 1:12, Eph 1:14);<br \/>\n( 3 )  eulogeomai, bendecir (o dar gracias) a Dios (1Co 14:16; 2Co 1:3);<br \/>\n( 4 )  proskuneo, adorar a Dios el Padre (Joh 4:20-24; 1Co 14:25);<br \/>\n( 5 )  eucaristeo, dar gracias a Dios el Padre (Phi 1:3; Col 1:3);<br \/>\n( 6 )  deomai y proseucomai, pedir a Dios por las cosas personales (Rom 1:10; 1Co 14:13; 2Co 12:8);<br \/>\n( 7 )  hyperentynchano, pedir a Dios por otros (Rom 8:26). Santiago tambi\u00e9n consideraba que la vida del creyente es una de oraci\u00f3n (Jam 5:13-16).<\/p>\n<p>IV. Ejemplos de oraciones y formas de orar.<br \/>\nLa mayor\u00ed\u00ada de las oraciones de los l\u00ed\u00adderes de Israel que se registran en la Biblia son de intercesi\u00f3n; ver las oraciones de Mois\u00e9s (Exo 32:11-13, Exo 32:31, 32; Exo 33:12-16; Num 11:11-15; Num 14:13-19; Deu 9:18-21), Aar\u00f3n (Num 6:22-27), Samuel (1Sa 7:5-13), Salom\u00f3n (1Ki 8:22-53) y Ezequ\u00ed\u00adas (2Ki 19:14-19). Dios siempre contest\u00f3 las oraciones de su pueblo, aunque algunas veces su respuesta fue \u2020\u0153que no\u2020\u009d (Exo 32:30-35). Una vez se le orden\u00f3 a Jerem\u00ed\u00adas que no intercediera (Jer 7:16; Jer 11:14; Jer 14:11). Suponemos que los profetas estaban constantemente ocupados en la oraci\u00f3n, para poder recibir la palabra del Se\u00f1or (comparar Isa\u00ed\u00adas 6; Dan 9:20 ss.; Hab 2:1-3).<\/p>\n<p>El Salterio contiene himnos comunitarios (Salmo 33; 145\u2014150), lamentos comunitarios (44; 74; 79), salmos reales (2; 18; 20; 21), lamentos de un israelita particular (3; 5\u20147; 13), acciones de gracias de un israelita particular (30; 32; 138), canciones para la peregrinaci\u00f3n (84; 122), acciones de gracias de la comunidad (67; 124), poemas de sabidur\u00ed\u00ada (1; 37; 73; 112) y liturgias (15; 24; 60; 75).<\/p>\n<p>Obviamente, a trav\u00e9s de toda la Biblia la importancia no est\u00e1 adjudicada a la postura o posici\u00f3n f\u00ed\u00adsica correctas, sino a la actitud correcta en la oraci\u00f3n. Por eso, vemos que las personas oran de rodillas (1Ki 8:54; Ezr 9:5; Dan 6:10; Act 20:36), de pie (Jer 18:20), sentadas (2Sa 7:18) y hasta postradas (Mat 26:39). Algunas veces oran alzando las manos (1Ki 8:22; Psa 28:2; Psa 134:2; 1Ti 2:8). Oran en silencio (1Sa 1:13) y en voz alta (Eze 11:13); oran solas (Mat 6:6; Mar 1:35) o unidas (Psa 35:18; Mat 18:19; Act 4:31); oran en momentos determinados (Psa 55:17; Dan 6:10) o en cualquier momento (Luk 18:1). Oran en todo lugar (1Ti 2:8): en la cama (Psa 63:6), en campo abierto (Gen 24:11-12), en el templo (2Ki 19:14), a la orilla del r\u00ed\u00ado (Act 16:13), en la playa (Act 21:5), en el campo de batalla (1Sa 7:5). Oran espont\u00e1neamente (Mat 6:7); oran lit\u00fargicamente (Salmo 120\u2014126); oran literalmente por todo (Gen 24:12-14; Phi 4:6; 1Ti 2:1-4). Ver ADORACION.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>Es la comunicaci\u00f3n del hombre con Dios. Se basa en la seguridad de que Dios existe \u2020\u0153y es galardonador de los que le buscan\u2020\u009d (Heb 11:6). Dios es una persona con la cual se puede tener comuni\u00f3n y es un Dios que contesta la o. Por medio de la o. los creyentes expresan a Dios sus m\u00e1s \u00ed\u00adntimos pensamientos, lo que sienten, lo que aspiran o desean, sus temores, sus esperanzas y sus estados de \u00e1nimo.<\/p>\n<p>La impresi\u00f3n que da la lectura de Gn. 3, donde Dios dialoga con Ad\u00e1n, es la de una intimidad abierta y natural. M\u00e1s tarde, despu\u00e9s de la \u2020\u00a2ca\u00ed\u00adda, se lee que tras el nacimiento de \u2020\u00a2En\u00f3s, \u2020\u0153los hombres comenzaron a invocar el nombre de Jehov\u00e1\u2020\u009d (Gen 4:26). De \u2020\u00a2Enoc se nos dice que \u2020\u0153camin\u00f3 &#8230; con Dios\u2020\u009d, lo cual nos hace suponer una vida de o. Tambi\u00e9n \u2020\u00a2No\u00e9 edific\u00f3 un altar a Dios despu\u00e9s del \u2020\u00a2diluvio (Gen 8:20), y Abraham hizo lo mismo (Gen 12:7), por lo cual entendemos que desde el principio el sacrificio y la o. estaban relacionados. El hombre se acercaba a Dios, pero en reconocimiento de la santidad de \u00e9ste ofrec\u00ed\u00ada una v\u00ed\u00adctima propiciatoria. La primera vez que se menciona espec\u00ed\u00adficamente una o. es cuando \u2020\u00a2Melquisedec, \u2020\u0153rey de Salem y sacerdote del Dios alt\u00ed\u00adsimo, sac\u00f3 pan y vino\u2020\u009d y bendijo a Abraham, diciendo: \u2020\u0153Bendito sea Abram del Dios Alt\u00ed\u00adsimo, creador de los cielos y de la tierra; y bendito sea el Dios Alt\u00ed\u00adsimo&#8230;\u2020\u009d (Gen 14:18-20). En las cosas que se refieren al futuro siempre hay una nebulosa para la mente humana, por lo cual muchos santos de Dios le ped\u00ed\u00adan a \u00e9ste alguna se\u00f1al que les diera la seguridad de que tendr\u00ed\u00ada lugar un acontecimiento que estaba todav\u00ed\u00ada por llegar. As\u00ed\u00ad, Abraham le pidi\u00f3 a Dios una se\u00f1al para asegurarse de que la promesa de darle la tierra se cumplir\u00ed\u00ada (Gen 15:8-17). Las diversas ocasiones en que se registran o. de Abraham denotan lo apropiado del nombre que se le dio como \u2020\u0153amigo de Dios\u2020\u009d.<br \/>\noye las o. de sus santos. \u00e9stas pueden tomar la forma de peticiones, acciones de gracias, alabanza, adoraci\u00f3n, meditaci\u00f3n e intercesi\u00f3n. Encontramos una petici\u00f3n en el caso de Jacob, cuando en \u2020\u00a2Bet-el hizo voto, diciendo: \u2020\u0153Si fuere Dios conmigo, y me guardare en este viaje en que voy, y me diere pan para comer y vestido para vestir &#8230; Jehov\u00e1 ser\u00e1 mi Dios&#8230;. y de todo lo que me dieres, el diezmo apartar\u00e9 para ti\u2020\u009d (Gen 28:20-22). En este caso est\u00e1 envuelto un voto, que es una promesa que se hace en o. a Dios. Se est\u00e1 pidiendo ayuda de Dios para el futuro y prometiendo lealtad y servicio.<\/p>\n<p>Las acciones de gracias. Surgen de una experiencia que se considera conveniente, una bendici\u00f3n recibida o un hecho que produce consuelo. Asaf escribi\u00f3: \u2020\u0153Gracias te damos, oh Dios, gracias te damos, pues cercano est\u00e1 tu nombre\u2020\u009d (Sal 75:1). La alabanza surge mayormente de la admiraci\u00f3n de las virtudes de Dios y sus grandes acciones (\u2020\u0153&#8230; alababan a Jehov\u00e1, diciendo: Porque \u00e9l es bueno, porque su misericordia es para siempre\u2020\u009d (2Cr 5:13).<\/p>\n<p>La adoraci\u00f3n y la alabanza. La o. de adoraci\u00f3n no es f\u00e1cil de definir, porque incluye actitudes del alma que son inexpresables con palabras. En cierto sentido, toda o. es adoraci\u00f3n, pero hay momentos en que el creyente lo que quiere no es pedir nada, o dar gracias, o interceder, sino expresar su profundo respeto y amor hacia Dios. Para que exista alabanza es imprescindible una actitud del coraz\u00f3n que reconzca en el sujeto de la adoraci\u00f3n el car\u00e1cter de soberano se\u00f1or y due\u00f1o, como en el Sal. 99, donde se comienza reconociendo la grandeza de Dios: \u2020\u0153Jehov\u00e1 reina&#8230;. El est\u00e1 sentado sobre los querubines&#8230;. Jehov\u00e1 en Sion es grande y exaltado sobre todos los pueblos&#8230;\u2020\u009d. Y luego se reclama la alabanza: \u2020\u0153Exaltad a Jehov\u00e1 nuestro Dios, y postraos ante su santo monte\u2020\u009d.<\/p>\n<p>La meditaci\u00f3n. Generalmente antecede a la alabanza y la adoraci\u00f3n. No toda meditaci\u00f3n es una o., pero en algunas circunstancias el alma medita en una forma que se asemeja a un di\u00e1logo secreto con Dios, por lo cual el salmista dec\u00ed\u00ada: \u2020\u0153&#8230; con labios de j\u00fabilo te alabar\u00e1 mi boca &#8230; cuando medite en ti en las vigilias de la noche\u2020\u009d (Sal 63:5-6).<\/p>\n<p>La intercesi\u00f3n. Ocurre cuando el creyente habla con Dios en beneficio de otra persona, pidiendo por ella. Digna de menci\u00f3n es la oraci\u00f3n intercesora de Abraham en favor de \u2020\u00a2Abimelec y su familia, como resultado de lo cual \u00e9stos fueron sanados (Gen 20:17).<br \/>\ncreyentes est\u00e1n conscientes del insondable misterio que es la o., puesto que no puede comprenderse c\u00f3mo personas tan insignificantes, peque\u00f1as y pecadoras, puedan comunicarse con un Dios infinito, Se\u00f1or y Due\u00f1o del universo. Un Dios que, adem\u00e1s, todo lo sabe. De manera que aun antes de hablar, ya \u00e9l conoce lo que queremos decir (\u2020\u0153Pues a\u00fan no est\u00e1 la palabra en mi lengua, y he aqu\u00ed\u00ad, oh Jehov\u00e1, t\u00fa la sabes toda\u2020\u009d [Sal 139:4]). Adem\u00e1s, el Dios al cual se dirige la o. es soberano, maneja todas las cosas y su voluntad siempre se cumplir\u00e1. No se trata, entonces, de tratar de \u2020\u0153torcer el brazo a Dios\u2020\u009d para que haga lo que quiere el orante, pues eso no es posible. Entonces, \u00bfpor qu\u00e9 orar? Se ora, antes que nada, porque a Dios le agrada. \u00e9l quiere tener comuni\u00f3n con sus hijos (\u2020\u0153&#8230; la oraci\u00f3n de los rectos es su gozo\u2020\u009d [Pro 15:8]). M\u00e1s a\u00fan, \u00e9l lo ordena (\u2020\u0153Orad sin cesar\u2020\u009d [1Te 5:17]). Es asunto de amor a Dios y de obediencia. \u2020\u00a2Padrenuestro.<br \/>\ncuanto a los lugares para orar, es evidente, como se ha dicho, que all\u00ed\u00ad donde hab\u00ed\u00ada un altar se elevaba o. Ten\u00ed\u00ada tambi\u00e9n una significaci\u00f3n especial el hacerlo en el \u2020\u00a2tabern\u00e1culo o el \u2020\u00a2templo (1Re 8:33). Pero la comunicaci\u00f3n con Dios pod\u00ed\u00ada realizarse en cualquier sitio, siempre que hubiere sinceridad de coraz\u00f3n y respeto para su persona. \u2020\u00a2Isaac or\u00f3 \u2020\u0153por su mujer\u2020\u009d (Gen 25:21), sin que se nos diga d\u00f3nde lo hizo. Mois\u00e9s or\u00f3 muchas veces en Egipto, donde no hab\u00ed\u00ada altar a Jehov\u00e1 (Exo 8:8-9, Exo 8:28, 30). Luego lo hizo en el desierto (Num 11:2). Posiblemente \u2020\u00a2Manoa estaba en el campo cuando or\u00f3 (Jue 13:8). El\u00ed\u00adas or\u00f3 desde la cumbre del monte Carmelo (1Re 18:36-37) y desde una cueva en Horeb (1Re 19:13-18). Eliseo or\u00f3 dentro de una habitaci\u00f3n por un ni\u00f1o (2Re 4:33). \u2020\u00a2Ezequ\u00ed\u00adas or\u00f3 en su lecho, vuelto su rostro hacia la pared (2Re 20:2). \u2020\u00a2Nehem\u00ed\u00adas or\u00f3 en su coraz\u00f3n, mientras estaba delante del rey (Neh 2:4). \u2020\u00a2Jon\u00e1s or\u00f3 \u2020\u0153desde el vientre del pez\u2020\u009d (Jon 2:1). Pablo or\u00f3 en un puerto (Hch 20:36).<br \/>\ncuanto a las posiciones f\u00ed\u00adsicas o gestos con los que se realiza la o., las Escrituras no ordenan como exclusiva ninguna forma particular. \u2020\u00a2Ana \u2020\u0153hablaba en su coraz\u00f3n y solamente se mov\u00ed\u00adan sus labios\u2020\u009d dentro del \u2020\u00a2tabern\u00e1culo (1Sa 1:13). \u2020\u00a2Nehem\u00ed\u00adas, no abri\u00f3 su boca, ni se arrodill\u00f3 a orar delante del rey (Neh 2:4). Pero era costumbre elevar las manos hacia el cielo cuando se estaba orando (\u2020\u0153Oye la voz de mis ruegos cuando clamo a ti, cuando alzo mis manos hacia tu santo templo\u2020\u009d [Sal 28:2]). Tambi\u00e9n la persona se arrodillaba (\u2020\u0153&#8230; me postr\u00e9 de rodillas, y extend\u00ed\u00ad mis manos a Jehov\u00e1 mi Dios\u2020\u009d [Esd 9:5]) o, estando postrada, pon\u00ed\u00ada la cabeza entre sus rodillas (1Re 18:42). En el NT vemos que esas costumbres se manten\u00ed\u00adan, pues el Se\u00f1or Jes\u00fas, en el huerto de \u2020\u00a2Getseman\u00ed\u00ad, \u2020\u0153puesto de rodillas or\u00f3\u2020\u009d (Luc 22:41). Pablo escribi\u00f3 a Timoteo: \u2020\u0153Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas&#8230;\u2020\u009d (1Ti 2:8). Los jud\u00ed\u00ados de aquella \u00e9poca hab\u00ed\u00adan adoptado la costumbre, todav\u00ed\u00ada hoy en uso, de cubrirse la cabeza para orar, con un manto que llaman \u2020\u0153taled\u2020\u009d, lo cual se toma como una se\u00f1al de sumisi\u00f3n a Dios. Los cristianos, sin embargo, desecharon esa pr\u00e1ctica, pues Pablo dijo que \u2020\u0153todo var\u00f3n que ora o profetiza con la cabeza cubierta, afrenta su cabeza\u2020\u009d (1Co 11:4), ordenando que s\u00f3lo las mujeres se cubrieran la cabeza como se\u00f1al de su posici\u00f3n de sumisi\u00f3n frente al hombre.<br \/>\nlo que respecta a la oportunidad para orar, lo que se nos manda es que lo hagamos \u2020\u0153sin cesar\u2020\u009d (1Te 5:17), lo que implica cualquier lugar. En las Escrituras se encuentran m\u00faltiples casos de o. hechas en diferentes horas del d\u00ed\u00ada y de la noche, en m\u00faltiples circunstancias de lugar y tiempo. \u2020\u00a2Padrenuestro.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, DOCT<\/p>\n<p>ver, FILACTERIAS<\/p>\n<p>vet, La oraci\u00f3n es la comunicaci\u00f3n con Dios. Siendo el Creador del mundo, y reinando sobre \u00e9l, no es un ser impersonal, sino un Dios dispuesto a escuchar a los hombres. Sus leyes no lo limitan; son la expresi\u00f3n de Su propia operaci\u00f3n, generalmente uniforme, en providencia y preservaci\u00f3n. Puede, sin embargo, actuar de una manera libre, conforme al consejo de Su voluntad, modificando Su forma de actuar, e influenciando los sentimientos, la voluntad y la inteligencia de los hombres. Las oraciones y las respuestas dadas por Dios a ellas se hallan incluidas en Su plan, desde el comienzo de la creaci\u00f3n, que El sostiene con Su constante presencia. La oraci\u00f3n surge del coraz\u00f3n humano: en la angustia, clama a Dios, que demanda la oraci\u00f3n de todos, pero que s\u00f3lo admite las peticiones hechas de manera \u00ed\u00adntegra. La oraci\u00f3n del imp\u00ed\u00ado es abominaci\u00f3n ante Jehov\u00e1 (Pr. 15:29; 28:9). S\u00f3lo aquellos que no practican el pecado pueden allegarse a Dios por medio de la oraci\u00f3n. La actitud de rebeli\u00f3n contra la autoridad divina debe ser depuesta; se debe implorar el perd\u00f3n. La oraci\u00f3n, comuni\u00f3n del hijo de Dios con su Padre, incluye la adoraci\u00f3n, la acci\u00f3n de gracias, la confesi\u00f3n, la petici\u00f3n (Neh. 1:4-11; Dn. 9:3-19; Fil. 4:6). As\u00ed\u00ad es como el pueblo de Dios ha orado a trav\u00e9s de las eras. La oraci\u00f3n es, as\u00ed\u00ad, el derramamiento del coraz\u00f3n ante el Creador. El responde mediante bendiciones (1 R. 9:3; Ez. 36:37; Mt. 7:7). Jehov\u00e1 escucha toda oraci\u00f3n sincera; tiene compasi\u00f3n por todas Sus criaturas (Sal. 65:3; 147:9). Santiago, citando un ejemplo hist\u00f3rico, afirma: \u00abLa oraci\u00f3n eficaz del justo puede mucho\u00bb (Stg. 5:16). Y Cristo declara a Sus disc\u00ed\u00adpulos: \u00abTodo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo har\u00e9\u00bb (Jn. 14:13). Convencido de que s\u00f3lo Dios sabe cu\u00e1les podr\u00e1n ser las consecuencias \u00faltimas, buenas o malas, de una respuesta a la oraci\u00f3n, el creyente acepta ya de entrada la respuesta afirmativa o negativa del Se\u00f1or. El ap\u00f3stol Juan, dirigi\u00e9ndose a los cristianos, formula as\u00ed\u00ad la doctrina de la oraci\u00f3n: \u00abEsta es la confianza que tenemos en \u00e9l, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, \u00e9l nos oye\u00bb (1 Jn. 5:14). La respuesta ser\u00e1 la que nosotros mismos desear\u00ed\u00adamos si pudi\u00e9ramos tener el conocimiento que nos falta. En ciertos casos, la no concesi\u00f3n de nuestras peticiones es con frecuencia la mayor de las bendiciones. El que ora con una actitud recta se conf\u00ed\u00ada enteramente a la sabidur\u00ed\u00ada de su Se\u00f1or. La oraci\u00f3n debe ser pronunciada en el nombre de Cristo, sin el que ning\u00fan pecador puede tener acceso ante el Se\u00f1or. El creyente debe tener presente que se est\u00e1 allegando a un Dios tres veces santo, y que se debe basar no en m\u00e9rito alguno de su parte, que no tiene valor alguno, sino en los m\u00e9ritos de Cristo: El es quien nos ha purificado de nuestros pecados con Su sangre y ha hecho de nosotros reyes y sacerdotes. La oraci\u00f3n se dirige al Dios trino y uno: Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu Santo. Cada una de las tres Personas de la Trinidad es invocada en la bendici\u00f3n apost\u00f3lica: \u00abLa gracia del Se\u00f1or Jesucristo, el amor de Dios, y la comuni\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo sean con todos vosotros\u00bb (2 Co. 13:14). La oraci\u00f3n se dirige asimismo al Cristo resucitado, como lo hac\u00ed\u00adan los primeros cristianos (1 Co. 1:2). Esteban, sufriendo el martirio, ora a Cristo; Pablo le suplica a El y le da las gracias. Los rescatados proclaman Su gloria y soberan\u00ed\u00ada (Hch. 7:59, 60; 2 Co. 12:8, 9; 1 Ts. 3:11; 1 Ti. 1:12; Ap. 1:5, 6). La oraci\u00f3n es ofrecida a Dios por el Esp\u00ed\u00adritu (Ef. 6:17). S\u00f3lo El sabe lo que nos es preciso pedir, para permanecer dentro de la l\u00ed\u00adnea de la voluntad divina. La oraci\u00f3n que El forme en nosotros ser\u00e1 ciertamente otorgada, siempre y cuando nada en nuestros pensamientos y conducta venga a obstaculizar nuestras oraciones (1 Ti. 2:8; 1 P. 3:7). Actitud durante la oraci\u00f3n. Los israelitas, por lo general, oraban de pie (1 S. 1:26; Dn. 9:20; Mt. 6:5, etc.). Sin embargo, la postura de rodillas pod\u00ed\u00ada se\u00f1alar una mayor devoci\u00f3n (2 Cr. 6:13; Esd. 9:5; Dn. 6:10; Lc. 22:41, etc.). En ambos casos, las manos eran extendidas hacia Dios (1 R. 8:22; Neh. 8:6; Lm. 2:19; 3:41), o hacia Su santuario (Sal. 28:2; 2 Cr. 6:29). Esta postura era sumamente fatigosa cuando se prolongaba; Mois\u00e9s se sent\u00f3 en una piedra, en tanto que Aar\u00f3n y Hur sosten\u00ed\u00adan sus brazos (Ex. 17:11-12). Como se\u00f1al de humillaci\u00f3n se oraba en ocasiones prostern\u00e1ndose con el rostro vuelto hacia el suelo (Neh. 8:6; 1 R. 18:42; 2 Cr. 20:18; Jos. 7:6). Daniel se dio a la oraci\u00f3n y a la s\u00faplica en ayuno y visti\u00e9ndose de saco y ceniza (Dn. 9:3; cfr. Sal. 35:13). El hombre arrepentido se golpeaba el pecho acus\u00e1ndose ante Dios (Lc. 18:13). Al dejar de existir el Templo, la plegaria vino a tomar en el juda\u00ed\u00adsmo el lugar de los sacrificios. El Talmud reglamenta de manera minuciosa los diversos tipos de oraciones, su orden y la actitud que demandaban. Los antiguos rabinos estimaban cosa esencial llevar filacterias durante la oraci\u00f3n (v\u00e9ase FILACTERIAS). Los cristianos son llamados a una vida de dependencia de Dios en oraci\u00f3n, mientras se enfrentan en este mundo contra el Enemigo y sus ardides en una tremenda lucha espiritual. El ap\u00f3stol Pablo exhorta as\u00ed\u00ad: \u00abOrando en todo tiempo con toda oraci\u00f3n y s\u00faplica en el Esp\u00ed\u00adritu, y velando en ello con toda perseverancia y s\u00faplica por todos los santos&#8230;\u00bb (Ef. 6:18). Bibliograf\u00ed\u00ada: Bounds, E. M.: \u00abLa oraci\u00f3n, frente de poder\u00bb (Ediciones Evang\u00e9licas Europeas, Barcelona, 1972). Bounds, E. M.: \u00abLa oraci\u00f3n y los hombres de oraci\u00f3n\u00bb (Cl\u00ed\u00ade Terrassa 1981). Bunyan, J. y Goodwin, T.: \u00abLa oraci\u00f3n\u00bb (The Banner of Truth Trust, Londres ,1967). Evans, D.: \u00abEn di\u00e1logo con Dios\u00bb (Certeza, Buenos Aires, 1976), Nee, T. S.: \u00abOremos\u00bb (Vida, Miami 1980).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[400]<br \/>\n    La oraci\u00f3n es el alma de toda vida de fe y, por supuesto, de la vida cristiana. Lo es para cada persona y lo es tambi\u00e9n de la Iglesia como lo fue de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    En el Evangelio encontramos a Jes\u00fas orando muchas veces y ense\u00f1ando a orar a sus disc\u00ed\u00adpulos: \u00abCuando or\u00e9is, no hag\u00e1is como los hip\u00f3critas que son muy dados a orar en pie&#8230; para que todo el mundo los vea. Vosotros entrad en vuestro aposento y, con la puerta cerrada, orad al Padre, que est\u00e1 all\u00ed\u00ad, a solas.<\/p>\n<p>    No os pong\u00e1is a repetir palabras como hacen los paganos, que creen que por muchos repetir ser\u00e1n escuchados. Vosotros decid: Padre nuestro.\u00bb (Mt. 6. 5-13)<\/p>\n<p>    1. Naturaleza de la oraci\u00f3n<br \/>\n    Los cristianos, a ejemplo de Jes\u00fas y de sus disc\u00ed\u00adpulos, entienden que la oraci\u00f3n es un encuentro con Dios. Ning\u00fan signo sacramental ni pr\u00e1ctica de piedad tienen sentido sin el esp\u00ed\u00adritu de oraci\u00f3n, que equivalente a vivir en la presencia de Dios que habla y oye, que ama y pide ser amado.<\/p>\n<p>    La oraci\u00f3n es la respuesta del hombre a Dios, a quien mira con la fe cerca en cuanto lo considera Se\u00f1or del Universo. Pero, para el cristiano es el di\u00e1logo amoroso con el Padre que est\u00e1 en los cielos, tal como Jes\u00fas nos lo ense\u00f1\u00f3.<\/p>\n<p>    El Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica indica con referencias patr\u00ed\u00adsticas lo que se entiende por oraci\u00f3n: \u00abLa oraci\u00f3n es la elevaci\u00f3n del alma a Dios o la petici\u00f3n a Dios de bienes convenientes\u00bb (S. J. Damasceno 3. 24). \u00bfDesde d\u00f3nde hablamos cuando oramos? Dice San Agust\u00ed\u00adn: \u00bfDesde la altura de nuestro orgullo y de nuestra propia voluntad, o desde \u00ablo m\u00e1s profundo\u00bb (Sal 130, 14) de un coraz\u00f3n humilde y contrito?&#8230; Nosotros no sabemos pedir como conviene\u00bb (Rom 8. 26). Por eso la humildad es disposici\u00f3n necesaria para recibir gratuitamente el don de la oraci\u00f3n: el hombre es un mendigo de Dios.  (Serm\u00f3n 56, 6, 9). (Cat. N. 2257)<\/p>\n<p>    2. Formas de oraci\u00f3n<br \/>\n    La Iglesia siempre ha insistido en la necesidad de diversas formas de oraci\u00f3n. Es cl\u00e1sica la diferencia entre la oraci\u00f3n personal y la comunitaria, cuya forma mejor es la lit\u00fargica. Pero el encuentro en la intimidad con Dios es necesario para llegar a la experiencia de la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Sin la oraci\u00f3n personal, la lit\u00fargica se hace palabrer\u00ed\u00ada. Sin la lit\u00fargica la personal es afectividad vac\u00ed\u00ada. Con ambas armonizadas nos acercamos a Dios.<\/p>\n<p>    2.1. La oraci\u00f3n vocal<br \/>\n    Es la que dirigimos a Dios en nuestro interior y la expresamos en f\u00f3rmulas concretas y en sentimientos espont\u00e1neos. Es la forma de hablar con Dios como quien habla con un amigo. Es la que, en palabras de Sta. Teresa de Jes\u00fas, se practica y se define como \u00abtratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos que nos ama\u00bb (Vida 8.5).<\/p>\n<p>    Esta oraci\u00f3n lleva a diversas actitudes ante Dios:<\/p>\n<p>   &#8211; a pedirle los bienes materiales y espirituales que necesitamos (impetratoria);<\/p>\n<p>   &#8211; a pedirle perd\u00f3n por nuestras infidelidades (propiciatoria);<\/p>\n<p>   &#8211; a darle gracias por su amor y sus beneficios (eucar\u00ed\u00adstica);<\/p>\n<p>   &#8211; a alabarle por sus grandezas y maravillas (laudatoria);<\/p>\n<p>   &#8211; y a reconocerle como Se\u00f1or, ofreci\u00e9ndole nuestra adoraci\u00f3n y pleno reconocimiento de Se\u00f1or (latr\u00e9utica).<\/p>\n<p>    2.2. Oraci\u00f3n meditativa<br \/>\n    Esa oraci\u00f3n la hacemos con palabras personales y con f\u00f3rmulas compartidas y la llamamos vocal. O la hacemos de manera m\u00e1s o menos reflexiva y la llamamos  meditaci\u00f3n. Esta la hacemos en nuestro interior y aplicamos nuestra memoria, nuestra imaginaci\u00f3n, nuestra afectividad, nuestra inteligencia y nuestra voluntad, a las cosas de Dios y a las cosas de este mundo a la luz de Dios.<\/p>\n<p>    El cristiano medita en su coraz\u00f3n con frecuencia. Piensa en la presencia divina. Considera los ejemplos de Jes\u00fas y de sus santos. Perfila sus proyectos de vida cristiana a la luz de las inspiraciones buenas que de Dios recibe.<\/p>\n<p>    Entre las formas de esta oraci\u00f3n, la b\u00ed\u00adblica es la m\u00e1s excelente por ser un encuentro con los \u00abdichos y los hechos de Jes\u00fas\u00bb. La Lectura del Evangelio y la meditaci\u00f3n pr\u00e1ctica de sus ense\u00f1anzas nos deben mover a una mejora de vida. No hay mejor m\u00e9todo para escuchar a Dios y para hablar con Dios que impregnarse de lo que El mismo quiso que se consignara en la Biblia y, sobre todo, los evangelios.<\/p>\n<p>    Cuando se habla de meditaci\u00f3n, muchos piensan en algo complicado s\u00f3lo asequible a los muy piadosos. Naturalmente, hay muchos caminos y grados en la meditaci\u00f3n. Pero es una actividad sencilla y no hay nadie que no pueda practicarla de alguna manera.<\/p>\n<p>    La meditaci\u00f3n cristiana es reflexionar desde la fe sobre los hechos de la vida y sobre los reclamos de Dios. Eso lo puede hacer cualquiera, si sabe mirar al Evangelio con tiempo y con amor.<\/p>\n<p>    No es una reflexi\u00f3n mental. No se trata s\u00f3lo de pensar. Orar es amar a Alguien que est\u00e1 cerca y hablar con \u00e9l. Santa Teresa dec\u00ed\u00ada: \u00abNo est\u00e1 la cosa en pensar mucho, sino en amar mucho; y as\u00ed\u00ad lo que m\u00e1s os despertare a amar, eso haced.\u00bb<br \/>\n    2.3. Comunitaria o compartida.<\/p>\n<p>    Es la que hacemos en compa\u00f1\u00ed\u00ada de los otros creyentes y elevamos al Se\u00f1or de manera grupal y solidaria. Se elevan plegarias y sentimientos al Se\u00f1or, pero con la participaci\u00f3n de otros.<\/p>\n<p>    Significa la uni\u00f3n con el Se\u00f1or que se hace presente en la comunidad que le dirige sus plegarias y se pone en actitud de escuchar de forma solidaria y compartida. Es decir, ya no se establece una relaci\u00f3n lineal entre el yo y Dios, sino entre el nosotros y el Padre, pero teniendo en medio a Jes\u00fas. En esto supera la oraci\u00f3n comunitaria a la individual.<\/p>\n<p>    Esta oraci\u00f3n es imprescindible en todo grupo de creyentes que se relaciona entre s\u00ed\u00ad a la luz de la fe, o por el vivir s\u00f3lo o por el actuar apost\u00f3licamente conjuntados por el amor a Dios. Es la oraci\u00f3n la fuerza aglutinadora de cada grupo y el b\u00e1lsamo alivia fatigas y el fuego que contagia anhelos.<\/p>\n<p>     2.4. Oraci\u00f3n lit\u00fargica<\/p>\n<p>     La comunitaria se convierte a veces en oraci\u00f3n oficial de la Iglesia (Liturgia). Es aquella que la Iglesia, como tal, tributa a su divino Esposo. Con el paso de los siglos, la Comunidad de los seguidores de Jes\u00fas ha ido organizando su plegaria p\u00fablica en diversas formas permanentes.<\/p>\n<p>     Se la suele llamar oficio de la horas, pues est\u00e1 organizada para que se rece a lo largo de todo el d\u00ed\u00ada, al amanecer, a medio d\u00ed\u00ada, por la tarde, al caer de la noche. Hablando de esta oraci\u00f3n p\u00fablica de la Iglesia, el Concilio Vaticano II dec\u00ed\u00ada: \u00abLa funci\u00f3n sacerdotal de Cristo se prolonga a trav\u00e9s de su Iglesia, que sin cesar alaba al Se\u00f1or e intercede por la salvaci\u00f3n de todo el mundo, no s\u00f3lo celebrando la Eucarist\u00ed\u00ada, sino tambi\u00e9n de otras maneras, principalmente recitando el Oficio divino\u00bb. (Sacr. Concilium 83)<\/p>\n<p>     La Iglesia ha sido consciente de la importancia que tiene la oraci\u00f3n como estilo de vida del cristiano. Por eso impuso en sus normas el descanso dominical de los fieles, a fin de que se pudieran dedicar m\u00e1s f\u00e1cilmente a la oraci\u00f3n personal y comunitaria.<\/p>\n<p>     Multiplic\u00f3 sus f\u00f3rmulas y sus invitaciones para dirigir el coraz\u00f3n hacia Dios. Realiz\u00f3 mucha rogativas y ofrendas por las necesidades particulares y colectivas de los que le escuchaban.<\/p>\n<p>     Ense\u00f1\u00f3 a dar gracias en los acontecimientos beneficiosos y a dirigir s\u00faplicas en los peligros y dificultades colectivas.<\/p>\n<p>     Toda la existencia de la Iglesia estuvo inspirada en el mandato del Se\u00f1or: \u00abVelad y orad, a fin de que no caig\u00e1is en la tentaci\u00f3n\u00bb (Mc. 13. 33)   3. A qui\u00e9n nos dirigimos   Si la oraci\u00f3n es un encuentro de amor, debemos tener claro a Qui\u00e9n se dirige nuestra mente y nuestro coraz\u00f3n cuando elevamos el pensamiento al m\u00e1s all\u00e1. Desde la perspectiva de los destinatarios a los que invitamos a rezar, interesa recordarles que dios nos escucha, pero que espera las buenas obras y la mejora de vida.<\/p>\n<p>    3.1. Jes\u00fas y el Padre<\/p>\n<p>    El primer destinatario de la oraci\u00f3n debe ser siempre Jes\u00fas, vivo y resucitado. No basta el recuerdo hist\u00f3rico de Jes\u00fas humano. Es preciso entender que El se halla en medio de nosotros (oraci\u00f3n com\u00fan y lit\u00fargica) o en nosotros (oraci\u00f3n personal y meditaci\u00f3n). A trav\u00e9s de El nos dirigimos al Padre que le ama y nos ama por El y en El.<\/p>\n<p>    La conversaci\u00f3n con Dios se mejora con la pr\u00e1ctica frecuente. El encuentro con Dios se hace cada vez m\u00e1s puro y profundo cuanto m\u00e1s lo practicamos.<\/p>\n<p>    3.2. Mar\u00ed\u00ada mediadora<br \/>\n    Jes\u00fas quiso que su madre Sant\u00ed\u00adsima se elevara en la Iglesia como cauce para el encuentro con \u00e9l. Por eso los cristianos siempre se han dirigido a ella con amor filial y confianza plena.<\/p>\n<p>    Todos acuden a ella en momentos de especial importancia o dificultad. Mar\u00ed\u00ada, es para los cristianos modelo y apoyo. Ella nos puede ense\u00f1ar a buscar y aceptar en la oraci\u00f3n la voluntad de Dios, incluso cuando no entendemos nada de lo que nos est\u00e1 ocurriendo. Su palabra es el modelo: \u00abHe aqu\u00ed\u00ad la esclava del Se\u00f1or, h\u00e1gase en mi seg\u00fan tu palabra\u00bb (Lc. 1. 38). Ella da luz y fuerza. Misteriosamente est\u00e1 presente en la mente y en el coraz\u00f3n. Ella nos ense\u00f1a a decir: \u00abProclama mi alma la grandeza del Se\u00f1or, se alegra mi esp\u00ed\u00adritu en Dios, mi Salvador\u00bb (Lc. 1. 46-47). Ella qued\u00f3 toda su vida como modelo: \u00abMar\u00ed\u00ada conservaba todas estas cosas, medit\u00e1ndolas en su coraz\u00f3n\u00bb. (Lc 2, 19).<\/p>\n<p>    3.3. Tambi\u00e9n a los Santos<br \/>\n    Son intercesores celestes y, por lo tanto, recogen nuestros ruegos y deseos para presentarlos a Dios.<\/p>\n<p>    Las plegarias y las promesas que en su honor elevamos son formas de encontrarnos con Dios.  \u00bfC\u00f3mo orar hoy a San Jos\u00e9, a San Antonio, a San Francisco, a nuestro santo patrono? Con la sencillez de siempre, de quien entiende que hay figuras que nos oyen en Dios y que pueden interceder activamente por nosotros.<\/p>\n<p>    Es evidente que debemos superar las fantas\u00ed\u00adas antropom\u00f3rficas y que los santos no escuchan nuestras voces como si de una comunicaci\u00f3n telef\u00f3nica se tratara. Pero tampoco podemos reducir su intercesi\u00f3n a lo puramente simb\u00f3lico y metaf\u00f3rico, como si de un enga\u00f1o infantil se tratara. Cuando invocamos a los santos, no los interponemos como fetiches entre Dios y nosotros, sino que nos sentimos con ellos miembros del mismo Cuerpo M\u00ed\u00adstico y asumimos \u00abel dogma de la comunicaci\u00f3n de los santos\u00bb haciendo sus m\u00e9ritos celestes como garant\u00ed\u00ada de nuestra confianza terrena.<br \/>\n  4. Plegaria y f\u00f3rmulas<br \/>\n    La Iglesia cultiv\u00f3 y recomend\u00f3 siempre algunas f\u00f3rmulas como preferentes y aconsejables. Son las que, por su dimensi\u00f3n evang\u00e9lica o por la piedad que suscitan, se denominan en los catecismos \u00aboraciones del cristiano\u00bb<br \/>\n    La primera y principal plegaria que la Iglesia siempre estim\u00f3 y admir\u00f3 fue la del Padre nuestro, pues fue la que Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3 a sus Ap\u00f3stoles. En ella vio la Iglesia el resumen de todas sus necesidades y de todos sus deseos. Fue a petici\u00f3n de los Ap\u00f3stoles que dijeron al Se\u00f1or: \u00abEns\u00e9\u00f1anos a orar, como Juan ense\u00f1\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos\u00bb.<\/p>\n<p>    \u00abY Jes\u00fas les replic\u00f3: \u00abCuando or\u00e9is hab\u00e9is de decir: Padre nuestro, que est\u00e1s en los cielos. Santificado sea tu nombre. Venga a nosotros tu reino. H\u00e1gase tu voluntad en la tierra y en el cielo.  Danos hoy el pan de cada d\u00ed\u00ada. Perd\u00f3nanos nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentaci\u00f3n. L\u00ed\u00adbranos de todo mal\u00bb. (Mt. 6. 9-13 y Lc 11. 2-4)<\/p>\n<p>     Pero hay otras plegarias que no son menos importantes para la piedad cristiana: &#8211; El himno trinitario del \u00abGloria al Padre, gloria al Hijo, Gloria al Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb condensa todo el misterio cristiano y se expresa como acto de fe.<\/p>\n<p> &#8211; Las plegarias marianas, sobre todo el Avemar\u00ed\u00ada tradicional, han sido patrimonio cristiano desde los primeros tiempos. Junto a ella la Salve, el Magn\u00ed\u00adficat, el Acordaos, el Rosario y la letan\u00ed\u00adas lauretanas reflejan esa piedad singular que la Madre de Dios inspir\u00f3 siempre en el pueblo cristiano.<\/p>\n<p> &#8211;  El Credo no es una plegaria, sino una declaraci\u00f3n de fe.<\/p>\n<p>   &#8211; La Confesi\u00f3n general (Yo pecador) o acto de contrici\u00f3n (Se\u00f1or m\u00ed\u00ado, Jesucristo), la Oraci\u00f3n de la buena muerte, los actos de fe, esperanza y caridad, son tambi\u00e9n plegarias que se recogen en diversos catecismos hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p> &#8211; Bueno es tambi\u00e9n recordar que, debido a los movimientos b\u00ed\u00adblicos y a la mayor cultura que en general tiene la poblaci\u00f3n escolarizada de los tiempos presentes, determinadas formas de oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica han ganado mucho inter\u00e9s en el pueblo fiel, incluso a costa de tradicionales formas de plegaria popular.<\/p>\n<p>     Por eso es bueno en la formaci\u00f3n de los cristianos actuales ense\u00f1ar a orar con los Salmos b\u00ed\u00adblicos, sin dejarse deslumbrar por otros pseudosalmos que determinadas almas piadosas divulgan en folletos extrab\u00ed\u00adblicos.<\/p>\n<p>    Del mismo modo es motivo de alegr\u00ed\u00ada, y desaf\u00ed\u00ado para la educaci\u00f3n cristiana, el ver que muchos seglares se unen a la plegaria oficial de la Iglesia (Oficio de la Horas) y abandonan las menos consistentes novenas, octavarios, triduos y efem\u00e9rides semanales o mensuales, que con tanta subjetividad divulgaron durante siglos franciscanos, dominicos, jesuitas y otras congregaciones que dieron en sus parcelas de devotos p\u00ed\u00adas tonalidades peculiares, con olvido devocional del \u00fanico redil de la Iglesia.<\/p>\n<p>    5. Tiempos, fiestas y oraciones<br \/>\n    Desde tiempos antiguos, la Iglesia se acostumbr\u00f3 a recordar los acontecimientos de Jes\u00fas y de los Ap\u00f3stoles en fechas en las que intensificaba la oraci\u00f3n y las obras de caridad.<\/p>\n<p>    Fue el Domingo, o primer d\u00ed\u00ada de la semana, el que pronto reemplaz\u00f3 al s\u00e1bado jud\u00ed\u00ado, asoci\u00e1ndolo al recuerdo gozoso de la Resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    Del mismo modo, la tradicional Pascua jud\u00ed\u00ada celebrada en el mes de Nis\u00e1n (hacia Abril), se vincul\u00f3 especialmente con la muerte y Resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. Probablemente en vida ya de los Ap\u00f3stoles, se celebraban esos recuerdos con verdadero sentido religioso.<\/p>\n<p>    A este ciclo de Pascua, se fueron a\u00f1adiendo en muchos lugares los recuerdos del Nacimiento y Manifestaci\u00f3n o Epifan\u00ed\u00ada del Se\u00f1or. Estas particulares celebraciones se realizaron al comienzo del a\u00f1o romano y reemplazaron al natalicio del Sol que en Roma se conmemoraba el 24 de Diciembre, solisticio de invierno.<\/p>\n<p>    M\u00e1s tarde se asociaron tambi\u00e9n recuerdos cristianos a las celebraciones paganas propias de otros lugares.<\/p>\n<p>    Con el tiempo y la influencia de los monjes se fueron configurando los tiempos de Advierto y de Cuaresma como ocasi\u00f3n especial de oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Tambi\u00e9n se conmemoraron en determinados lugares de mayor\u00ed\u00ada cristiana, otros recuerdos: m\u00e1rtires que dieron la vida un d\u00ed\u00ada determinado; hechos de la comunidad que dejaron impresiones permanentes; encuentros con personas que aportaron experiencias espirituales.<\/p>\n<p>    Fueron los hechos evang\u00e9licos de la vida del Se\u00f1or y la especial devoci\u00f3n del pueblo cristiano a la Madre Virgen Mar\u00ed\u00ada, los que m\u00e1s tiempos de plegaria y m\u00e1s recuerdos de oraci\u00f3n suscitaron.<\/p>\n<p>    Con el paso de los siglos se fueron a\u00f1adiendo celebraciones y fechas y se configur\u00f3 el \u00abcalendario oracional\u00bb que ha llegado hasta nuestros d\u00ed\u00adas. Santoral y calendario festivo, con sus fiestas de extensi\u00f3n universal o sus conmemoraciones particulares, forman hoy la infraestructura oracional de la Iglesia.<\/p>\n<p>     6. Formas preferentes<br \/>\n    Todo el proceso de formaci\u00f3n espiritual de los cristianos se basa en la oportunidad y acierto de los estilos, invitaciones y encuentros de oraci\u00f3n que permiten al creyente dirigir su mente y sus acciones a Dios y a los hechos de Jes\u00fas, supremo modelo y centro del amor cristiano.<\/p>\n<p>    Algunos criterios o formas de Jes\u00fas deben ser en todo caso el est\u00ed\u00admulo y el modelo de la oraci\u00f3n del cristiano.<\/p>\n<p> &#8211; La oraci\u00f3n s\u00e1lmica y b\u00ed\u00adblica fue la preferida por Jes\u00fas. Debe serlo tambi\u00e9n para sus seguidores.<\/p>\n<p>    Cristo oraba con los Salmos y reflejaba sus sentimientos y mensajes: Sal. 39. 8-9: Hebr. 10. 5-7; Mt. 26.30; Salm. 40. 10; Jn. 13. 18; Salm. 21.2. Era consciente de que los textos de los Salmos eran previsiones y anuncios de su misi\u00f3n en la tierra: (Lc. 24.44). Los textos evang\u00e9licos nos recuerdan las formas de Jes\u00fas: mirada, elevaci\u00f3n de las manos, postraci\u00f3n: (Mt. 26.39; Lc. 22. 41; Jn. 11. 41; 17.1).<\/p>\n<p>   &#8211; Oraci\u00f3n pr\u00e1ctica y vital. No eran gestos solemnes, sino sencillos y familiares, serenos y cordiales.<\/p>\n<p>    Orar al modo de Jes\u00fas, desde la vida y desde cada circunstancia que se presenta, es el ideal diario. Por eso Jes\u00fas condenaba la oraci\u00f3n del fariseo, el que se pon\u00ed\u00ada en la esquina de las calles, el que se jactaba de ser mejor que los dem\u00e1s: Lc. 18.10-13; Mt. 5.20. El cristiano tiene que orar desde su vida: necesidades, deseos, problemas. La oraci\u00f3n que no refleja la vida es artificial &#8211; Oraci\u00f3n m\u00ed\u00adstica y misteriosa, que no est\u00e1 re\u00f1ida con la natural, es la que hace en el hombre el Esp\u00ed\u00adritu divino. Es la que aparece en Jes\u00fas cuando va a resucitar a L\u00e1zaro: Jn. 11. 41-42. Y la que eleva a Dios como despedida de sus Ap\u00f3stoles: Jn 17. 1-26. Es la que comienza \u00abPadre\u00bb y termina. \u00abme has enviado\u00bb.<\/p>\n<p>     Esto nos recuerda que la oraci\u00f3n es una firme persuasi\u00f3n de la cercan\u00ed\u00ada de Dios. Y que es una gracia encontrarse con El. La oraci\u00f3n es un misterio de gracia, es la que el mismo Esp\u00ed\u00adritu Santo hace en nosotros.<\/p>\n<p>     De las casi 270 veces en que se recoge la idea y la palabra referente a oraci\u00f3n en el Nuevo Testamento,<\/p>\n<p>   &#8211; en 83 se alude a pedir (aiteo, en griego), a rogar cosas a Dios en forma de beneficios;<\/p>\n<p>   &#8211; y en 11 son alusiones con el mismo t\u00e9rmino de cosas pedidas  a Jes\u00fas.<\/p>\n<p>   &#8211; en 32 ocasiones se hace referencia a mendigar ante Dios un don, una ayuda usando el t\u00e9rmino deesis; (deomai, mendigar)<\/p>\n<p>   &#8211; Hasta 135 citas aluden a la idea general de orar o de oraci\u00f3n (euje, eujomai o proseujomai, orar)<\/p>\n<p>   &#8211; En otras 8 veces se alude a intercesi\u00f3n (en-teusis o tynjano, interceder).<\/p>\n<p>    Son suficientes tantas referencias para entender, como es natural, que la oraci\u00f3n, en cuanto relaci\u00f3n, petici\u00f3n y encuentro con Dios, es un tema primordial y b\u00e1sico en la Palabra divina.<\/p>\n<p>    7. Educaci\u00f3n oracional<\/p>\n<p>     En consecuencia, la educaci\u00f3n en la oraci\u00f3n y para la oraci\u00f3n es tarea primaria y b\u00e1sica en la educaci\u00f3n de la fe.<\/p>\n<p>     El Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica dice persuasivamente \u00abLa catequesis de ni\u00f1os, j\u00f3venes y adultos, est\u00e1 orientada a que la Palabra de Dios se medite en la oraci\u00f3n personal, se actualice en la oraci\u00f3n lit\u00fargica, y se interiorice en todo tiempo a fin de fructificar en una vida nueva. La catequesis es tambi\u00e9n el momento en que se puede purificar y educar la piedad popular (confr. Catch. Trad 54). La memorizaci\u00f3n de las oraciones fundamentales ofrece una base indispensable para la vida de oraci\u00f3n, pero es importante hacer gustar su sentido desde los primeros a\u00f1os.\u00bb (N\u00c2\u00ba 2688)<\/p>\n<p>    7.1. Criterios pedag\u00f3gicos<br \/>\n    Por eso es bueno recordar los tres criterios b\u00e1sicos que el citado Catecismo sugiere en este terreno.<\/p>\n<p>   &#8211; La oraci\u00f3n en familia es el punto de partida. \u00abLa familia cristiana es el primer lugar de la educaci\u00f3n en la oraci\u00f3n. Fundada en el sacramento del matrimonio, es la \u00abIglesia dom\u00e9stica\u00bb donde los hijos de Dios aprenden a orar \u00aben Iglesia\u00bb y a perseverar en la oraci\u00f3n. Particularmente para los ni\u00f1os peque\u00f1os, la oraci\u00f3n diaria familiar es el primer testimonio de la memoria viva de la Iglesia que es despertada pacientemente por el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb.  (N\u00c2\u00ba 2685)<br \/>\n   &#8211; Es valiosa y orientativa la oraci\u00f3n con los ministros de la Iglesia. Aunque el criterio del este Catecismo rezuma clericalismo: \u00abLos ministros ordenados son responsables de la formaci\u00f3n en la oraci\u00f3n de sus hermanos y hermanas en Cristo&#8230; y han sido ordenados para guiar al pueblo de Dios a las fuentes vivas de la oraci\u00f3n\u00bb (N\u00c2\u00ba 2886). Es bueno recordar la misi\u00f3n de los sacerdotes y de todos los ministros de la Palabra en sentido amplio, laicos o cl\u00e9rigos, religiosos o seglares, para que sirvan de referencias experienciales en la tarea educadora.<\/p>\n<p>   &#8211; El sentido comunitario y lit\u00fargico de la oraci\u00f3n cristiana se halla asociado a la solidaridad en la fe. \u00abLos \u00abgrupos de oraci\u00f3n\u00bb, son \u00abescuelas de oraci\u00f3n\u00bb; son hoy uno de los signos y uno de los acicates de la renovaci\u00f3n de la oraci\u00f3n en la Iglesia.\u00bb (N\u00c2\u00b0 2689)<\/p>\n<p>    7.2. Proceso catequ\u00ed\u00adstico<br \/>\n    Estos criterios pueden inspirar de una u otra forma los mejores procedimientos para una buena y s\u00f3lida educaci\u00f3n en la vida cristianas de oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>   &#8211; El desarrollo de la actitud fe mediante la insistencia en la presencia de Dios, de manera adaptada a cada edad y a cada situaci\u00f3n espiritual, debe ser una tarea gratificante para cada educador.<\/p>\n<p>   &#8211; La frecuencia de las plegarias salidas del coraz\u00f3n, no s\u00f3lo las rutinarias repeticiones de f\u00f3rmulas, es condici\u00f3n de suficiente experiencia y de agradable adquisici\u00f3n de h\u00e1bitos en este terreno.<\/p>\n<p>   &#8211; Los contactos con personas espirituales, y con orantes que contagian con su ejemplo irresistible, han sido los medios insuperables para llegar a una positiva actitud oracional<br \/>\n   &#8211; El apoyo de las facultades mentales: memoria, fantas\u00ed\u00ada, reflexi\u00f3n, sobre todo afectividad y apoyos en la solidaridad de los otros, son tambi\u00e9n recursos que se deben poner en juego de forma oportuna y adecuada a cada momento o situaci\u00f3n personal o colectiva.<\/p>\n<p>    Ser\u00e1 bueno que el educador de la fe recuerde que hay una oraci\u00f3n para cada etapa de la vida: para la infancia, para el preadolescente, para la juventud, para la madurez o para el anciano. Y hay una oraci\u00f3n para cada situaci\u00f3n y momento: cuando se triunfa o cuando se sufre, cuando uno se siente h\u00e1bil y cuando se cree fracasado. Lo importante es el estilo personal y la actitud espiritual<br \/>\n    La persona aprende a orar cuando aprende a expresar a Dios su estado de \u00e1nimo y comparte con \u00e9l su vida, incluso si todo va mal. As\u00ed\u00ad lo hac\u00ed\u00ada Job: \u00abEstoy hastiado de la vida: me voy a entregar a las quejas, desahogando la amargura de mi alma y pidiendo ayuda a Dios\u00bb (10. 1)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Actitud relacional<\/p>\n<p>\tOrar es relacionarse, dialogar con Dios, en forma de alabanza, agradecimiento, petici\u00f3n, reparaci\u00f3n, uni\u00f3n. No es un siempre rito, ni una simple f\u00f3rmula, sino una actitud de relaci\u00f3n que se concreta en reconocimiento de la propia realidad de criatura ante la realidad de Dios suma bondad y suma verdad. En todas las religiones, esta actitud oracional es de humildad y confianza, puesto que Dios es el Creador que ama a sus criaturas. Es actitud cultual y dialogal. \u00abLa humildad es la base de la oraci\u00f3n\u00bb, porque \u00e9sta es siempre don de Dios (CEC 2559). Los salmos son una escuela de oraci\u00f3n. La oraci\u00f3n puede ser vocal, meditativa, contemplativa, celebrativa&#8230;<\/p>\n<p>\tA partir de esta actitud oracional, que es su \u00abnaturaleza\u00bb o esencia, es f\u00e1cil entender la necesidad de unos \u00abm\u00e9todos\u00bb (\u00abcaminos\u00bb, \u00abmedios\u00bb, \u00abyogas\u00bb), en orden a evitar dificultades que provienen de nuestra realidad limitada (distracciones, cansancio, ruidos, preocupaciones, disipaci\u00f3n, etc.) Los m\u00e9todos son de acuerdo a la psicolog\u00ed\u00ada y la cultura, como medios y no como fin en s\u00ed\u00ad mismos. El proceso de interiorizaci\u00f3n o de recogimiento (que puede ser \u00fatil e incluso necesario en algunas ocasiones) no es todav\u00ed\u00ada la oraci\u00f3n en s\u00ed\u00ad misma. Los \u00abm\u00e9todos\u00bb son una gran ayuda para unificar el coraz\u00f3n, en vistas a que pueda escuchar mejor la Palabra de Dios. Para entrar en el \u00absilencio\u00bb de Dios, los m\u00e9todos ya no sirven; s\u00f3lo sirve la actitud de pobreza b\u00ed\u00adblica de aceptar el misterio de Dios tal como es, con su luz que deslumbra.<\/p>\n<p>\tLa actitud filial cristiana<\/p>\n<p>\tEn el cristianismo la oraci\u00f3n es esa misma actitud relacional, de autenticidad (pobreza b\u00ed\u00adblica), de confianza y de caridad, desde la realidad de ser \u00abhijos en el Hijo\u00bb (GS 22; cfr. Ef 1,5). Por esto, Jes\u00fas, el Hijo de Dios hecho nuestro hermano, nos ense\u00f1\u00f3 el \u00abPadre nuestro\u00bb (Mt 6,9-13), como actitud de oraci\u00f3n, indicando que es \u00e9l mismo quien ora en nosotros, con nosotros y por nosotros. Es, pues, oraci\u00f3n de actitud filial, de quienes por estar \u00abinjertados\u00bb en Cristo, pueden dirigirse al Padre, en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, con la misma voz y el mismo amor de Cristo (cfr. Rom 6,5; 8,14-17).<\/p>\n<p>\tEl Esp\u00ed\u00adritu Santo, que est\u00e1 en el coraz\u00f3n de todo ser humano, especialmente del creyente bautizado, conduce a llamar a Dios \u00abPadre\u00bb en sinton\u00ed\u00ada con los sentimientos y la realidad filial de Jes\u00fas. La din\u00e1mica de la oraci\u00f3n cristiana es eminentemente trinitaria en el Esp\u00ed\u00adritu, por Cristo, al Padre (cfr. Ef 2,18). Los \u00abgemidos\u00bb del Esp\u00ed\u00adritu Santo (Rom 8,23.26) consisten en la acci\u00f3n misteriosa del Esp\u00ed\u00adritu de Dios amor, que son infinitamente m\u00e1s all\u00e1 de nuestro modo de pensar, sentir y hablar.<\/p>\n<p>\tPersonas y comunidades cristianas est\u00e1n llamadas a orar como en el Evangelio \u00abEl que amas est\u00e1 enfermo\u00bb (Jn 11,3); \u00absi quieres, puedes curarme\u00bb (Lc 5,12); \u00abmi alma engrandece al Se\u00f1or, y mi esp\u00ed\u00adritu se regocija en Dios mi Salvador\u00bb (Lc 1,46-47). Es actitud de escucha de la Palabra (Lc 2,19.51; Mt 17,5), desde la propia pobreza, \u00aben Esp\u00ed\u00adritu y verdad\u00bb (Jn 4,23). Esta es la oraci\u00f3n \u00abprofunda\u00bb cristiana, que no se identifica con un proceso de interiorizaci\u00f3n. Esta oraci\u00f3n se alimenta de la Palabra de Dios, de los misterios de Cristo (contemplados y celebrados), de los acontecimientos de cada d\u00ed\u00ada vividos con esp\u00ed\u00adritu de fe, esperanza y caridad.<\/p>\n<p>\tCristo, el Verbo encarnado, se hace encontradizo con el creyente para hacer posible esta oraci\u00f3n filial \u00abVenid y ved\u00bb&#8230; \u00abestuvieron con \u00e9l\u00bb Jn 1,39. Esta oraci\u00f3n puede ser m\u00e1s personal (como en el caso de la meditaci\u00f3n y oraci\u00f3n privada) o m\u00e1s comunitaria (como en el caso de la liturgia o de la piedad popular). Un momento privilegiado de oraci\u00f3n es la celebraci\u00f3n lit\u00fargica, porque en ella tiene lugar el anuncio de la Palabra (que reclama escucha oracional) y la presencializaci\u00f3n de los misterios de Cristo (que reclama actitud relacional), en la comuni\u00f3n de Iglesia (que reclama actitud de caridad fraterna). En la liturgia se vive la oraci\u00f3n como comuni\u00f3n eclesial con Dios y con toda la humanidad.<\/p>\n<p>\tLos santos y autores espirituales cristianos han explicado la oraci\u00f3n con el s\u00ed\u00admbolo de la \u00abmirada\u00bb, la \u00abamistad\u00bb, la actitud de \u00abcoraz\u00f3n\u00bb abierto a la palabra y presencia de Dios \u00abTratar de amistad&#8230; Estando con quien sabemos que nos ama\u00bb (Santa Teresa de Avila); \u00abpensar en Dios Am\u00e1ndole\u00bb (Carlos de Foucauld); \u00abuna sencilla mirada del coraz\u00f3n en direcci\u00f3n al cielo\u00bb (Santa Teresa de Lisieux); \u00abmirarle de una vez\u00bb (San Francisco de Sales); \u00abyo le miro y \u00e9l me mira\u00bb (el campesino de Ars); \u00abelevar el alma a Dios\u00bb (San Juan Damasceno). Esta oraci\u00f3n es posible para todos porque los valores cristianos son siempre para los \u00abpobres\u00bb (Lc 4,18) y los \u00abni\u00f1os\u00bb (Mt 11,25). Es el encuentro de la sed de Dios y de la sed del hombre (CEC 2560).<\/p>\n<p>\tOraci\u00f3n contemplativa, fuente de caridad pastoral<\/p>\n<p>\tToda oraci\u00f3n tiende a la \u00abcontemplaci\u00f3n\u00bb, como actitud de silencio activo y amoroso ante el misterio de Dios, que es siempre m\u00e1s all\u00e1 de toda experiencia religiosa. La luz de Dios parece tinieblas porque deslumbra. Es la actitud de m\u00e1xima pobreza (al experimentar la propia realidad limitada) y de m\u00e1xima confianza en Dios Amor (al aceptar la cercan\u00ed\u00ada de Cristo que asume nuestra pobreza y nuestra historia). La oraci\u00f3n se hace presencia activa ante la presencia de Dios que es siempre m\u00e1s all\u00e1 de sus dones.<\/p>\n<p>\tLa se\u00f1al de haber orado aparece en la caridad fraterna, que se concreta en la convivencia, escucha, colaboraci\u00f3n, donaci\u00f3n. Por esto, la oraci\u00f3n por s\u00ed\u00ad misma lleva al servicio y a la evangelizaci\u00f3n. La actitud relacional con los hermanos es la se\u00f1al y tambi\u00e9n la preparaci\u00f3n para la actitud relacional con Dios. La verdadera oraci\u00f3n insta a la misi\u00f3n; la verdadera acci\u00f3n apost\u00f3lica hace sentir la necesidad de oraci\u00f3n y de intimidad con Cristo. La capacidad de oraci\u00f3n se traduce en capacidad de acci\u00f3n evangelizadora.<\/p>\n<p>Referencias Adoraci\u00f3n, alabanza, contemplaci\u00f3n, experiencia de Dios, gloria de Dios, Lectio divina, liturgia, liturgia de las horas, Padre nuestro, salmos.<\/p>\n<p>Lectura de documentos CEC 2098, 2558-286.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada AA.VV., La oraci\u00f3n hoy (Bilbao, Mensajero, 1977); AA.VV., La preghiera, bibbia, teologia, esperienze storiche (Roma, Citt\u00ed\u00a0 Nuova, 1988); R. BOHIGUES, Escuela de oraci\u00f3n (Madrid, PPC, 1979); L. BOROS, Sobre la oraci\u00f3n cristiana (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1980); H. CAFAREL, La oraci\u00f3n interior y sus t\u00e9cnicas (Madrid, Paulinas, 1987); L. CENCILLO, La comunicaci\u00f3n absoluta. Antropolog\u00ed\u00ada y pr\u00e1ctica de la oraci\u00f3n (Madrid, San Pablo, 1994); D. DE PABLO MAROTO, Din\u00e1mica de la oraci\u00f3n (Madrid, Inst. de Espiritualidad, 1973); J. ESQUERDA BIFET, Experiencias de Dios (Barcelona, Balmes, 1976); M. ESTRADE, En\u00e7\u00ed\u00a0 i enll\u00ed\u00a0 de la pregr\u00ed\u00a0ria (Montserrat 1980); A. GONZALEZ, La oraci\u00f3n en la Biblia (Madrid, Cristiandad, 1968); A. HAMMAN, La oraci\u00f3n (Barcelona, Herder, 1967); B. JIMENEZ, Encuentro con Dios. Reflexiones acerca de la oraci\u00f3n y m\u00ed\u00adstica cristiana (Avila, Col. Tau, 1981); J. LAPLACE, La oraci\u00f3n, b\u00fasqueda y encuentro (Madrid, Marova, 1978); J. LOEW, En la escuela de los grandes orantes (Madrid, Narcea, 1985); J. LUZARRAGA, Oraci\u00f3n y misi\u00f3n en el evangelio de San Juan (Bilbao, Mensajero, 1978); L. MONLOUBOU, Oraci\u00f3n y evangelizaci\u00f3n (Estella, Verbo Divino, 1983); Y. RAGUIN, Orar la propia vida (Santander, Sal Terrae, 1984); A. ROYO, La oraci\u00f3n del cristiano ( BAC, Madrid, 1975); K. TILLMANN, Camino al centro, pr\u00e1ctica y maduraci\u00f3n de la meditaci\u00f3n (Santander, Sal Terrae, 1985); R. VOILLAUME, Orar para vivir (Madrid, Narcea, 1979).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: 1. Necesidad de la oraci\u00f3n. &#8211; 2. Qu\u00e9 es la oraci\u00f3n. -3. La Biblia el libro de la oraci\u00f3n. &#8211; 4. Jes\u00fas, un hombre de oraci\u00f3n. &#8211; 5. C\u00f3mo orar. &#8211; 6. Cu\u00e1ndo orar. &#8211; 7. D\u00f3nde orar. &#8211; 8. Oraci\u00f3n lit\u00fargica. &#8211; 9. La perseverancia. &#8211; 10. Oraci\u00f3n comprometida. &#8211; 11. Los cinco pasos.<\/p>\n<p>\u00c2\u00a0<br \/>\n1. Necesidad de la oraci\u00f3n<br \/>\nLa oraci\u00f3n es la vida del alma, comc el aire es la del cuerpo. Sin oraci\u00f3n, nc hay vida cristiana. A un cristiano se lE puede definir como una \u00abpersona orante\u00bb. \u00abTener fe y no orar es una forma de no tener fe: la fe sin obras es fe muerta; la fe sir oraci\u00f3n, tambi\u00e9n\u00bb (F. E RAMOS: El anuncic del evangelio. La evangelizaci\u00f3n nueva, Naturaleza y Gracia, Vol. XLII, enero-abr\u00ed\u00ad 1994 ,59). Dios nos manda orar: \u00abSed sobrios y dedicaos a la oraci\u00f3n\u00bb (1 Pe 4,7).<\/p>\n<p>2. Qu\u00e9 es la oraci\u00f3n<br \/>\n\u00abOrar\u00bb viene del lat\u00ed\u00adn \u00aborare\u00bb, que significa hablar. La oraci\u00f3n es un di\u00e1logo entre dos personas que hablan, escuchan y responden. Santa Teresa, maestra de oraci\u00f3n dice: \u00abLo primero quiero tratar, seg\u00fan mi pobre entendimiento, en qu\u00e9 est\u00e1 Ia sustancia de la oraci\u00f3n. Porque algunos he topado que les parece est\u00e1 todo el negocio en el pensamiento&#8230; El aprovechamiento del alma no est\u00e1 en pensar mucho, sino en amar mucho\u00bb (F 5,2). \u00abNo es otra cosa oraci\u00f3n mental, a mi parecer, sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos que nos ama\u00bb (V 8,5). Como trataba Mois\u00e9s con Dios: \u00abCara a cara, como habla un amigo con su amigo\u00bb (Ex 33,11). \u00ab\u00bfQu\u00e9 es orar? Es la elevaci\u00f3n consciente, libre y amorosa del alma a Dios, hecha fielmente en Jesucristo&#8230; es adquirir la conciencia de nuestra vida cristificada en Dios&#8230; es llegar en el silencio de s\u00ed\u00ad mismo y de las cosas al di\u00e1logo vivo con El. Di\u00e1logo \u00ed\u00adntimo de t\u00fa a t\u00fa, de persona a persona, de coraz\u00f3n a coraz\u00f3n\u00bb (B. JIMENEZ DUQUE, Teolog\u00ed\u00ada de la M\u00ed\u00adstica, BAC, Madrid 1963, 359-360). Orar es la celebraci\u00f3n de la amistad. Cuando la oraci\u00f3n ha llegado a las cotas m\u00e1s altas, a la contemplaci\u00f3n, la oraci\u00f3n es \u00fanicamente \u00abamor en silencio\u00bb: \u00abCuando el alma llega a este estado&#8230; hasta el mismo ejercicio de oraci\u00f3n&#8230; es ejercicio de amor\u00bb (San Juan de la Cruz, CB 28,9). La oraci\u00f3n nos lleva a la realizaci\u00f3n de nuestra vocaci\u00f3n y de nuestro final feliz: amar y ser amados.<\/p>\n<p>3. La Biblia, el libro de la oraci\u00f3n<br \/>\nLa Biblia es el libro de oraci\u00f3n, un di\u00e1logo entre Dios y el hombre, en el que Dios se hace presente con palabras y con obras siempre interpelantes, que exigen una respuesta del hombre. Hacer oraci\u00f3n es ilustrar nuestra vida con la Biblia, la palabra de Dios, descubrir lo que esa palabra nos dice aqu\u00ed\u00ad y ahora. La verdad plena de la Biblia est\u00e1 siempre por descubrir. El Esp\u00ed\u00adritu Santo nos la va revelando en las circunstancias de cada momento y nos garantiza una comprensi\u00f3n actualizada de la misma. \u00abNosotros no sabemos orar como conviene, pero el Esp\u00ed\u00adritu Santo intercede por nosotros con gemidos inenarrables\u00bb (Ron 8,26). Jesucristo nos ense\u00f1\u00f3 a orar y el Esp\u00ed\u00adritu Santo nos sigue ense\u00f1ando: \u00abOrad en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, conservaos en el amor de Dios\u00bb (Jds 20). Toda nuestra vida debe ser confrontada con la Biblia, medida de la verdad. \u00abLa lectura de la Biblia debe acompa\u00f1ar a la oraci\u00f3n, para que se realice el di\u00e1logo de Dios con el hombre, pues a Dios hablamos cuando oramos y a Dios escuchamos cuando leemos su palabra\u00bb (DV 25).<\/p>\n<p>Israel fue un pueblo orante que sab\u00ed\u00ada orar y que ense\u00f1\u00f3 a orar al mundo. La historia de Israel viene a ser un di\u00e1logo continuado siempre presente en todos los avatares, por los que el pueblo fue pasando. Un Dios que se autorrevela, que habla con el pueblo, que interviene con poder y con amor en la vida del pueblo, al que el pueblo acude para alabarle, suplicarle, darle gracias, protestar incluso, como un hijo hace con su padre. El di\u00e1logo entre Dios y el pueblo no se interrumpe nunca. Y eso es justamente la oraci\u00f3n. Paradigma de oraci\u00f3n es el salterio que pas\u00f3 a ser oraci\u00f3n oficial de la Iglesia. En los salmos aparece la polifac\u00e9tica oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica que abarca la compleja actitud del hombre, que unas veces ofrece y sacrifica, bendice y adora, y otras veces invoca y pide, suplica y se lamenta, llora, protesta y se rebela. Todo eso es oraci\u00f3n. El mismo Jesucristo oraba con los salmos (Mt 27,46).<\/p>\n<p>4. Jes\u00fas, un hombre de oraci\u00f3n<br \/>\nUno de los rasgos m\u00e1s fundamentales de Jesucristo es la oraci\u00f3n, hasta el punto que podemos definirle como una \u00abpersona orante\u00bb. Su vida fue una oraci\u00f3n continua, en permanente di\u00e1logo con el Padre. Oraba por la noche (Lc 6,12), de madrugada (Mc 1,35), en las comidas (Mt 8,6), en momentos importantes de su vida (Mt 4,1-10, Lc 3,21; Lc 6,12; 9,28-29; 11,1; 9,18-20; Jn 6,11; 11,41; 12,27; 17; Mt 26, 39.42.44; 27,46; Lc 22,39-46; 23,34.46). Entraba en la oraci\u00f3n sin prisas, se pasaba las noches enteras en oraci\u00f3n. Oraba en las sinagogas (Lc 4,16; 6,6; Mt 12,9: Mc 3,1), en el desierto (Mt 4,1-10), en el monte (Lc 6,12; 9,28; Mc 6,46), en lugares solitarios (Lc 5,16; Mc 1,35; Mt 6,46), en el huerto de Getseman\u00ed\u00ad (Lc 22,39). Prefer\u00ed\u00ada orar en soledad, aunque a veces se hac\u00ed\u00ada acompa\u00f1ar de sus m\u00e1s \u00ed\u00adntimos amigos (Lc 9,28) y casi siempre en lugares secretos (Mt 6,6), al aire libre. Oraba de rodillas (Lc 22,41), tirado de bruces en el suelo (Mt 26,39), con los ojos levantados al cielo (Mc 6,41; 7,34; Mt 14,9; Lc 9,16; Jn 11,41); en la oraci\u00f3n se transformaba (Lc 9,29). Oraba por s\u00ed\u00ad mismo (Mt 26,39; Jn 17,1-5), por sus disc\u00ed\u00adpulos (Jn 17,6-19), especialmente por Pedro (Lc 22,32), por sus verdugos (Mt 22,46) y sigue orando en el cielo intercediendo por nosotros (Heb 7,25). Aparte de la oraci\u00f3n sacerdotal (Jn 17) y del Padrenuestro (Mt 6,9-13; Lc 11,2-4), los evangelistas recogen s\u00f3lo tres oraciones de Jesucristo: Lc 10,21 y Mt 11,25-26; Mt 26,39.42.44; Mt 27,46 y Lc 23,34.46. Jesucristo comienza todas sus oraciones con la palabra \u00abPadre\u00bb, todas menos una, la oraci\u00f3n de queja: Mt 27,46.<\/p>\n<p>5. C\u00f3mo orar<br \/>\nJesucristo es el maestro de la oraci\u00f3n. Los disc\u00ed\u00adpulos le preguntaron: \u00abEns\u00e9\u00f1anos a orar. Y \u00e9l les dijo: Orad as\u00ed\u00ad: Padre nuestro&#8230;\u00bb (Lc 11,2-4; Mt 6,9-13). Jesucristo no dijo: \u00abPod\u00e9is orar as\u00ed\u00ad\u00bb, sino \u00aborad as\u00ed\u00ad\u00bb. Esto significa que el Padre Nuestro es \u00abLA ORACI\u00ed\u201cN\u00bb, la \u00fanica que puede escribirse con art\u00ed\u00adculo y con may\u00fasculas. Porque es el modo como hay que orar. No hay otro modo de hacer oraci\u00f3n. Las dem\u00e1s oraciones, en tanto son v\u00e1lidas, en cuanto tienen como punto de referencia el Padre Nuestro: \u00abSi oramos recta y congruentemente, nada absolutamente podemos decir que no est\u00e9 contenido en el Padre Nuestro. Quien en la oraci\u00f3n dice algo que no puede referirse a esta oraci\u00f3n evang\u00e9lica, si no ora il\u00ed\u00adcitamente, por lo menos hay que decir que ora de manera carnal\u00bb (S. AGUST\u00ed\u008dN, Carta a Proba).<\/p>\n<p>Cuando Jesucristo oraba, lo hac\u00ed\u00ada con el Padre Nuestro, como lo prueba, por ejemplo, el que el Padre Nuestro est\u00e9 plenamente contenido en la -\u2020\u00a2\u00bboraci\u00f3n sacerdotal\u00bb (Jn 17):<\/p>\n<p>Padre Nuestro: 17,1.5.11.21.24.25<br \/>\nLa santificaci\u00f3n del Nombre: 17,6.1 1.12.17.19.26.<\/p>\n<p>Venida del reino: 17,1-5.10.24<br \/>\nEn la tierra como en el cielo: 17,4.5.22 No nos dejes caer en la tentaci\u00f3n: 17,12<br \/>\nL\u00ed\u00adbranos del mal: 17,12.15<br \/>\nCumplimiento de la voluntad de Dios: 17,2.4.6.9.11.12.24<br \/>\nEl perd\u00f3n y el amor: 17,23.26<br \/>\nLa unidad, como hijos del mismo Dios: 17,21.23<br \/>\nLa oraci\u00f3n hay que comenzarla siempre, como Jesucristo, con la palabra \u00abPadre\u00bb, y con humildad, pues se trata de escuchar a Dios: \u00abPadre, habla, que tu hijo escucha\u00bb (1 Sam 3,9-10). Orar no es una charlataner\u00ed\u00ada, es escucha (Mt 6,7). Los paganos, en sus oraciones, fatigaban a los dioses con su palabrer\u00ed\u00ada. Esta actitud de humildad est\u00e1 claramente expuesta en la par\u00e1bola del fariseo y del publicano (Lc 18,10-14). La oraci\u00f3n del fariseo representa lo que no debe ser la oraci\u00f3n (la soberbia, la auto complacencia), la del publicano es la acertada (humildad, sentimiento de pecado, s\u00faplica del perd\u00f3n). Oraci\u00f3n confiada: \u00abPadre, te doy gracias por haberme escuchado\u00bb (Jn 11,41). No hay que insistir en pedir cosas para uno mismo, pues \u00abnuestro Padre conoce lo que necesit\u00e1is antes de que le pid\u00e1is\u00bb (Mt 6,8). Oraci\u00f3n solidaria: en ella estamos con Dios desde la uni\u00f3n con los hermanos. El que no se entienda con los hombres, no puede entenderse con Dios. Para tratar de amistad con aquel que es nuestro amigo, hay que ser amigo de los hombres, pues el que no tiene capacidad de amistad, tiene muy poca capacidad de orar: \u00abCuando os pong\u00e1is a orar si ten\u00e9is algo contra alguien, perdon\u00e1dselo, para que tambi\u00e9n vuestro Padre celestial os perdone vuestros pecados\u00bb (Mc 11,25). A la oraci\u00f3n hay que ir con las mismas disposiciones que a la Eucarist\u00ed\u00ada (Mt 5,23-24). La oraci\u00f3n va unida a los gestos, sobre todo en la oraci\u00f3n comunitaria, pero tambi\u00e9n en la individual. Los jud\u00ed\u00ados normalmente oraban de pie (Lc 18, 11-12) en las sinagogas y en las plazas; tambi\u00e9n oraban de rodillas (Sal 95,6; Is 45,23; Lc 22,41; He 9,40. 20,36; 21,5) y con los ojos levantados al cielo (Mt 14,19; Mc 6,4 1; 7,34; Jn 11, 41). Los gestos corporales significan que est\u00e1 orando la persona entera, alma y cuerpo. En todo caso, lo importante es orar, de pie, de rodillas, de bruces, sentado, en el suelo, paseando, donde uno se encuentre m\u00e1s a gusto, pues a la oraci\u00f3n no vamos a torturarnos, sino a pasarlo bien.<\/p>\n<p>6. Cu\u00e1ndo orar<br \/>\nLos jud\u00ed\u00ados lo hac\u00ed\u00adan var\u00ed\u00adas veces al d\u00ed\u00ada (He 3,1; 10,3.9.30). Daniel oraba tres al d\u00ed\u00ada, de rodillas y mirando hacia Jerusal\u00e9n (Dan 6,11). Se oraba tambi\u00e9n por la noche (Sal 119, 55). En tiempos de Jesucristo todos los Jud\u00ed\u00ados ten\u00ed\u00adan que recitar tres veces al d\u00ed\u00ada, en privado o en comunidad, las 18 bendiciones; no com\u00ed\u00adan ni beb\u00ed\u00adan sin orar: el vino lo bendec\u00ed\u00adan. Jesucristo nos manda orar en todo momento (Lc 21,36) y lo mismo hace San Pablo (Ef 6,18; 1 Tes 5,17). Hay que procurar vivir en presencia de Dios todo el d\u00ed\u00ada y todos los d\u00ed\u00adas (Lc 2,75), hacer una oraci\u00f3n diluida a lo largo del d\u00ed\u00ada que invada nuestra vida y todas nuestras actividades. Los signos de los tiempos son signos manifestativos de la presencia de Dios (SC 53; GS 4; UR 4), nos hacen entrar en oraci\u00f3n; esta es la raz\u00f3n para estar en oraci\u00f3n constante, pues todo habla de Dios. Tener \u00abesp\u00ed\u00adritu de oraci\u00f3n\u00bb no es hacer cada d\u00ed\u00ada una o dos horas de oraci\u00f3n, sino hacer cada d\u00ed\u00ada 24 horas de oraci\u00f3n. \u00abLa oraci\u00f3n&#8230; que no est\u00e9 limitada a un tiempo concreto, a unas horas determinadas, sino que se prolongue d\u00ed\u00ada y noche sin interrupci\u00f3n\u00bb (San Juan Cris\u00f3stomo). (Los textos de los Santos Padres, cuando no van acompa\u00f1ados de la cita bibliogr\u00e1fica, est\u00e1n tomados generalmente de: El Padrenuestro en la interpretaci\u00f3n catequ\u00e9tica antigua y moderna, Ed. S\u00ed\u00adgueme, Salamanca, 1990).<\/p>\n<p>7. D\u00f3nde orar<br \/>\nEn Israel el lugar de oraci\u00f3n era el lugar del culto (Gn 12,8; 1 Sam 1,3). \u00abEl templo es la casa de oraci\u00f3n\u00bb (Is 56,7; Mt 21,13; 1 Re 8,27). Los jud\u00ed\u00ados, cuando oraban, levantaban sus brazos hacia el templo (Sal 28,2; 134,2); oraban en los lugares altos (1 Sam 9,12; 1 Re 3,4), junto a una fuente (Gn 23,42-44), en casa (Gn 25,21; Esd 9,5; Tob 3,11-14, Dan 6,11). Jesucristo dice que la oraci\u00f3n se haga en secreto (Mt 6,5-6) y en el secreto del alma, oratorio privado de cada uno, morada santa de la Trinidad Augusta (Jn 14,23; SC 12). Pedro or\u00f3 en la azotea (He 10,9) y Pablo \u00aben la orilla del r\u00ed\u00ado, donde estaba el lugar de oraci\u00f3n\u00bb (He 16,13) y \u00aben la playa del mar\u00bb (He 16,13). Lugar apropiado para orar es tambi\u00e9n tierra adentro: \u00abAunque los templos y lugares apacibles son delicados y acomodados a la oraci\u00f3n&#8230; aquel lugar se debe escoger que menos ocupe y lleve tras s\u00ed\u00ad el sentido&#8230; Por eso es bueno lugar solitario y a\u00fan \u00e1spero, para que el esp\u00ed\u00adritu s\u00f3lida y derechamentente suba a Dios\u00bb (San Juan de la Cruz, S, 3,39,2).<\/p>\n<p>8. Oraci\u00f3n lit\u00fargica<br \/>\nLa oraci\u00f3n en com\u00fan alcanza su calidad m\u00e1s alta en la liturgia, que es una fiesta, la celebraci\u00f3n de la alegr\u00ed\u00ada, reflejo de la liturgia del cielo, un himno continuado de alabanza al Se\u00f1or, de gloria, de honor y de acci\u00f3n de gracias (Ap 4,8-11; 7,9-12). La oraci\u00f3n de la Eucarist\u00ed\u00ada es \u00abel coraz\u00f3n de la oraci\u00f3n cristiana\u00bb. En ella Cristo es el protagonista, el oferente y el ofrecido, el orante, el que ora al Padre por nosotros; nosotros oramos con \u00e9l y con los hermanos. El cuerpo f\u00ed\u00adsico y el cuerpo m\u00ed\u00adstico de Cristo se hacen una misma cosa; el animador de la liturgia es el Esp\u00ed\u00adritu Santo, por lo que la celebramos llenos de amor. En la liturgia de la Iglesia primitiva eran fundamentales estas cuatro cosas: predicaci\u00f3n (explicar las Sagradas Escrituras), comunidad (koinon\u00ed\u00ada: todos llevaban algo para repartir a los dem\u00e1s), fracci\u00f3n del pan (comuni\u00f3n, eucarist\u00ed\u00ada), y oraciones (siempre el Padrenuestro y otras oraciones inspiradas en el momento). Santiago une caridad y culto (Sant 1,27).<\/p>\n<p>9. La perseverancia<br \/>\nLa oraci\u00f3n debe ser perseverante, no desfallecer jam\u00e1s, ni siquiera en la oraci\u00f3n de s\u00faplica o petici\u00f3n. Aunque no se nos conceda lo pedido, hay que seguir pidiendo, sobre todo en lo que pedimos para los dem\u00e1s (Si 7,10.14; 39,5; Col 4, 2; 1 Tes 5,17; Lc 18, 1; Fip 4,6). Pedir con insistencia como el amigo inoportuno (Lc 11, 5-8) o la viuda insistente (Lc 18,1-5), y con confianza, pedir con fe con la seguridad de que seremos atendidos, porque as\u00ed\u00ad nos lo ha prometido Jesucristo (Mt 7,7; Jn 14,14; 15,16; Mt 21,22); pedir en nombre de Jesucristo, es decir, dirigirnos a Dios como a nuestro Padre, y dejarlo luego todo en sus manos (Lc 22,42)<br \/>\nLa Iglesia primitiva estaba especialmente configurada por estas dos cosas: 1) La unidad de corazones y de vida. 2) La perseverancia en la oraci\u00f3n comunitaria. Era, de verdad, una Iglesia comunitaria, pues todo era com\u00fan, y una Iglesia orante (He 2,44; 1,14; 12,5), pues alimentaba su vida con la oraci\u00f3n (He 6,4; 4,24-30; Col 3,16-17; Ef 5,18; Heb 17,15). Oraban sin prisas (He 20,21).<\/p>\n<p>Hacer de la vida una oraci\u00f3n continuada, diluida a lo largo del d\u00ed\u00ada, que nos mantiene, casi sin sentirlo, en continua presencia de Dios, en inseparable compa\u00f1\u00ed\u00ada con \u00e9l.<\/p>\n<p>10. Oraci\u00f3n comprometida<br \/>\nEn la oraci\u00f3n hablamos distintas lenguas: de alabanza, de adoraci\u00f3n, de arrepentimiento, de petici\u00f3n, de acci\u00f3n de gracias, pero la cosa no puede quedarse ah\u00ed\u00ad, hay que traducirlo despu\u00e9s a las obras. Y las obras, que hay que hacer, no son otra cosa que cumplir la voluntad de Dios. Una oraci\u00f3n \u00fanicamente de alabanza no sirve para nada o para muy poco. Obras son amores (ls 29,13; Mt 15,8-9). \u00abNo todo el que me dice: Se\u00f1or, Se\u00f1or, entrar\u00e1 en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre celestial\u00bb (Mt 7,21). Todo esto est\u00e1 claro en la par\u00e1bola de los dos hijos desiguales (Mt 21,28-32): el obediente desobediente y el desobediente obediente. El padre los manda a trabajar a la vi\u00f1a. El primero dice que s\u00ed\u00ad y luego no va, el segundo dice que no y luego va. En el primero est\u00e1n representados los fariseos, hombres de oraci\u00f3n, los que rezan mucho, los que alaban mucho a Dios y luego hacen todo lo contrario de lo que dicen, \u00abdicen y no hacen\u00bb (Mt 23,15), dicen \u00abs\u00ed\u00ad se\u00f1or\u00bb y es \u00abno se\u00f1or\u00bb. En el segundo est\u00e1n representados los publicanos, las prostitutas, los pecadores, los que no rezan que, aun sin saberlo, cumplen la voluntad de Dios. Son los que dicen \u00abno se\u00f1or\u00bb y luego es \u00abs\u00ed\u00ad se\u00f1or\u00bb. De \u00e9stos dice Jesucristo: \u00abLos publicanos y las prostitutas entrar\u00e1n en el reino de Dios antes que vosotros\u00bb (Mt 21,31). La oraci\u00f3n nos debe llevar a adquirir compromisos de solidaridad con los hermanos. La oraci\u00f3n, por muy alta y contemplativa que sea, si no tiene proyecci\u00f3n fraterna, es una oraci\u00f3n falsa; si no aterriza en las realidades de la vida social, es una pura evasi\u00f3n, que se queda entre las nubes, una oraci\u00f3n que se esfuma y se evapora sin dar el fruto deseado.<\/p>\n<p>11. Los cinco pasos<br \/>\nHe aqu\u00ed\u00ad los cinco pasos que hay que dar en la oraci\u00f3n: Lectio, Meditatio, Oratio, Contemplatio, Actio.<\/p>\n<p>1\u00c2\u00b0) Lectio: lectura, leer. Hacer de la Palabra de Dios una lectura inteligente. Hay que captar el sentido literal hist\u00f3rico y espiritual del texto sagrado. Para ello hay que emplear las t\u00e9cnicas de la hermen\u00e9utica b\u00ed\u00adblica; se trata, en parte notable, de una labor de estudio. A este paso lo llamamos palabra comprendida.<\/p>\n<p>2\u00c2\u00b0) Meditatio: Reflexionar. La palabra comprendida debe ser asimilada y encarnada en la propia vida. Para que as\u00ed\u00ad sea, hay que reflexionar sobre ella, profundizar en su sentido, analizar, examinar la palabra desde las realidades, que nos es dado vivir. Se trata de confrontar la palabra con mi vida y con la de los dem\u00e1s, de hacer hablar a la palabra desde todas las perspectivas humanas y espirituales y ver cu\u00e1l es la respuesta justa que esa palabra nos ofrece. A esto lo llamamos palabra confrontada.<\/p>\n<p>3\u00c2\u00b0) Oratio: Oraci\u00f3n. Una vez comprendido y confrontado el texto, obra fundamentalmente de la cabeza, hay que orar con el texto, obra fundamentalmente del coraz\u00f3n. Hay que poner a funcionar el coraz\u00f3n, hablar con Dios, encarnar en la propia vida el significado del texto. A esto lo llamamos palabra digerida.<\/p>\n<p>4\u00c2\u00b0) Contemplatio: Contemplaci\u00f3n, oraci\u00f3n de quietud. Dejarse inundar por el contenido de la palabra. No hay que discurrir con la cabeza, ni hablar con el coraz\u00f3n, hay que abrir las puertas del alma, para que la palabra, cual agua suave y temporal, nos vaya calando y recalando hasta empaparnos y anegarnos por completo. Es un momento, un rato, las horas muertas, el tiempo que sea, en estado de quietud absoluta bajo el influjo del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Es la obra de Dios en nosotros, en la que se realiza nuestra uni\u00f3n con \u00e9l. A esto lo llamamos palabra encarnada. La palabra es ya carne nuestra, es nuestra misma vida.<\/p>\n<p>5\u00c2\u00b0) Actio: Acci\u00f3n, obras, se tata de traducir el encuentro con Dios en obras de amor y solidaridad para con los pr\u00f3jimos.<\/p>\n<p>\u00abLa lectura lleva alimento s\u00f3lido a la boca, la meditaci\u00f3n lo parte y lo mastica, la oraci\u00f3n lo saborea, la contemplaci\u00f3n es la misma dulzura que da gozo y recrea\u00bb. En esto consiste la \u00abIectio divina\u00bb, pero esta \u00abIectio\u00bb\u00bb, sin la \u00abactio\u00bb est\u00e1 gravemente mutilada, hay que a\u00f1adir el quinto paso.<\/p>\n<p>Santa Teresa habla tambi\u00e9n de cuatro pasos o grados de oraci\u00f3n que expone con la met\u00e1fora de regar el huerto del alma y que van desde los principios trabajosos de hacer oraci\u00f3n hasta las gozosas cumbres de la misma.<\/p>\n<p>1\u00c2\u00b0) Agua de pozo: \u00abDe los que comienzan a hacer oraci\u00f3n, podemos decir son los que sacan el agua del pozo, que es muy a su trabajo\u00bb (V 11,9). Esto es meditaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2\u00c2\u00b0) Agua de noria: \u00abDigamos ahora el segundo modo de sacar el agua que el Se\u00f1or del huerto orden\u00f3 para que con artificio y arcaduces sacase el hortelano m\u00e1s agua, y a menos trabajo y pudiese descansar sin estar continuo trabajando\u00bb (V 14,1). Esto es oraci\u00f3n de quietud.<\/p>\n<p>3\u00c2\u00b0) Agua de r\u00ed\u00ado: \u00abLa tercera agua con que se riega esta huerta es agua corriente de r\u00ed\u00ado o de fuente, que se riega muy a menos trabajo, aunque alguno da el encaminar el agua\u00bb (V16, 1), A esto se llama, uni\u00f3n de amor.<\/p>\n<p>4\u00c2\u00b0) Agua de lluvia: \u00abAgua que viene del cielo para con su abundancia henchir y hartar todo este huerto de agua&#8230;, esta agua viene muchas veces cuando m\u00e1s descuidado est\u00e1 el hortelano\u00bb (V 18,9). Esto es arrobamiento. ->padrenuestro.<\/p>\n<p>BIBL. &#8211; A. GONZ\u00ed\u0081LEZ NU\u00ed\u2018EZ, La Oraci\u00f3n en la Biblia, Cristiandad, Madrid, 1968; J. M. COMBLIN, La Oraci\u00f3n de jes\u00fas, Sal Terrae, Santander, 1968; J. JEREM\u00ed\u008dAS, ABBA, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca,1981; X. PIKAZA, Para vivir la oraci\u00f3n cristiana, Verbo Divino, Estella, 1989; J. ALC\u00ed\u0081ZAR GODOY, La Oraci\u00f3n, Escuela de amor, San Pablo, Madrid, 1995; SANTA TERESA DE JEs\u00fas, El libro de la vida, cap.11-21.<\/p>\n<p>Evaristo Mart\u00ed\u00adn Nieto<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>(-> Padrenuestro, cantos, salmos). La Biblia en su conjunto es un libro de oraci\u00f3n: no es s\u00f3lo historia de las relaciones entre Dios y los hombres, ni es s\u00f3lo palabra de Dios a los hombres, sino tambi\u00e9n, y sobre todo, palabra que los hombres elevan a Dios.<\/p>\n<p>(1) Oraciones b\u00ed\u00adblicas. Entre las f\u00f3rmulas de oraci\u00f3n de la Biblia se encuentran algunas que han marcado hasta el d\u00ed\u00ada de hoy la experiencia sacral y religiosa de Occidente, (a) Antiguo Testamento. Est\u00e1 lleno de plegarias, formuladas desde diversas circunstancias, por orantes muy distintos. Pero, en conjunto, hay dos libros especialmente dedicados a la oraci\u00f3n: el Lev\u00ed\u00adtico, que ofrece el m\u00e1s perfecto manual de ritos y sacrificios de la historia antigua de Occidente; y los Salmos, en las que se recogen f\u00f3rmulas de oraci\u00f3n individual y\/o colecti va, que se emplean en las celebraciones del templo. El Lev\u00ed\u00adtico con sus sacrificios ha perdido para nosotros gran parte de su valor pr\u00e1ctico. En cambio, el libro de los salmos sigue siendo gu\u00ed\u00ada y manual de oraci\u00f3n para millones de creyentes. (b) Nuevo Testamento. Recoge el testimonio de la oraci\u00f3n de Jes\u00fas y de los primeros cristianos. Algunos de sus formularios e himnos (Padrenuestro*, Magn\u00ed\u00adficat*, Benedictus*), con las palabras del \u00e1ngel e Isabel a Mar\u00ed\u00ada (Ave Mar\u00ed\u00ada: Lc 1,38.42) y las bendiciones y alabanzas de Pablo o del Apocalipsis siguen siendo la base de la oraci\u00f3n de los cristianos. Especial importancia tienen las palabras con las que Jes\u00fas invoca al Abba-Padre en Getseman\u00ed\u00ad (Mc 14,36) y con las que llama a Dios desde la Cruz (Mc 14,34). Esas palabras, con la experiencia de la pascua, son para los cristianos el centro de la Biblia.<\/p>\n<p>(2) El esp\u00ed\u00adritu de la oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica. La novedad b\u00ed\u00adblica en el campo de la oraci\u00f3n no est\u00e1 en las f\u00f3rmulas, sino en el modo de orar, que va unido al descubrimiento de la trascendencia personal de Dios y a la experiencia hist\u00f3rica de la salvaci\u00f3n. La oraci\u00f3n no es, por tanto, un gesto de magia*, por el que los fieles quieren manipular a Dios, porque Dios, siendo cercano, no puede ser manejado por los hombres. La oraci\u00f3n no es tampoco un ejercicio de simple interiorizaci\u00f3n m\u00ed\u00adstica, pues lo divino no se identifica sin m\u00e1s con la interioridad del hombre (con el no deseo), sino que Dios es Persona creadora (Padre). El rasgo distintivo de la oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica es la vinculaci\u00f3n a Jes\u00fas, es decir, el despliegue mesi\u00e1nico de la vida, tal como se expresa en un tipo de \u00abcontemplaci\u00f3n\u00bb de la historia de Jes\u00fas, vinculada al seguimiento y a la comunicaci\u00f3n personal, que se expresa en la eucarist\u00ed\u00ada*. Ciertamente, el cristianismo ha podido desarrollar un monacato, parecido al monacato de otras religiones (hinduismo, budismo); pero la finalidad de los monjes cristianos no es el simple ejercicio de la interiorizaci\u00f3n asc\u00e9tica o mental, sino el despliegue pascual del amor, vivido en alabanza y comunicaci\u00f3n personal. La oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, en especial la cristiana, es el descubrimiento y despliegue de la obra creadora y salvadora de Dios, que se expresa por Jes\u00fas en los creyentes. Por eso, es oraci\u00f3n de escucha (shem\u00e1*) y de agradecimiento  compartida por la vida (confesi\u00f3n* de fe y eucarist\u00ed\u00ada).<\/p>\n<p>Cf. O. CULLMANN, La oraci\u00f3n en el Nuevo Testamento. Ensayo de respuesta a las cuestiones actuales a la luz del Nuevo Testamento, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1999; A. GONZ\u00ed\u0081LEZ, La oraci\u00f3n en la Biblia, Cristiandad, Madrid 1968; La oraci\u00f3n de la Biblia para el hombre de hoy, PPC, Madrid 1997; A. HAMMAN, La Oraci\u00f3n I-II, Herder, Barcelona 1967; L. MONLOUBOU, La pri\u00e9re selon S. Luc, Cerf, Par\u00ed\u00ads 1976; X. PIKAZA, La oraci\u00f3n cristiana, Verbo Divino, Estella 1992.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>1. Para situarnos<br \/>\nAlguien se ha atrevido a afirmar que hablar de oraci\u00f3n, hoy, es una ingenuidad o un atrevimiento. Y sin embargo, miles de hombres y mujeres, particularmente j\u00f3venes, buscan y aman cada vez m\u00e1s la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es cierto que no podemos hacer o\u00ed\u00addos sordos a sospechas como \u00e9stas: \u00abLa oraci\u00f3n es tan s\u00f3lo un mon\u00f3logo con uno mismo porque \u00bfc\u00f3mo podemos estar seguros de que Alguien nos escucha al otro lado? \u00bfNo es la oraci\u00f3n un lujo y una p\u00e9rdida de tiempo? \u00c2\u00a1Dios ya sabe lo que necesitamos; por tanto, lanc\u00e9monos a la acci\u00f3n!; la oraci\u00f3n es una mera proyecci\u00f3n de nuestros deseos y necesidades primarias e infantiles: miedos, impotencias, dudas, etc. que no somos capaces de resolver nosotros; la oraci\u00f3n es una manera f\u00e1cil de huir de las situaciones dif\u00ed\u00adciles y de los dem\u00e1s, de aislarnos y no querer afrontar los problemas reales de la vida\u00bb.<\/p>\n<p>Sin embargo, la oraci\u00f3n siempre estar\u00e1 de moda porque no es un invento humano sino de Dios. Es el medio privilegiado para llegar a un fin: la uni\u00f3n con Dios. Y, de rebote, desplegar todo lo que somos y estamos llamados a ser, personal, colectiva y c\u00f3smicamente. Se puede definir la oraci\u00f3n como la fe viva, en activo. S\u00f3lo se comienza a ser creyente de verdad cuando la relaci\u00f3n con Dios es personal. \u00abLa oraci\u00f3n eres t\u00fa mismo orando\u00bb (Andrew). Por eso, \u00bb ora como puedes orar, no como no puedes orar\u00bb (J. Chapman). \u00abLa oraci\u00f3n nos hace llegar a ser lo que somos en verdad\u00bb (Pirandello). \u00abEn esta sociedad que destruye al hombre, la oraci\u00f3n viene a garantizar la dignidad del ser humano\u00bb (Mohana). \u00abEn la oraci\u00f3n no se trata de decir muchas palabras, sino de dejarse \u00abcoger\u00bb por la Palabra\u00bb (Gandhi). \u00abLa oraci\u00f3n es `dejar que Dios ore en m\u00ed\u00ad&#8217;: orar como Jes\u00fas or\u00f3; con lo que Jes\u00fas or\u00f3; por lo que Jes\u00fas or\u00f3; donde Jes\u00fas or\u00f3; cuando Jes\u00fas or\u00f3; con quienes Jes\u00fas or\u00f3; para lo que Jes\u00fas or\u00f3; para quien Jes\u00fas or\u00f3\u00bb (R.B.M.).<\/p>\n<p>1.1. Necesidad de la oraci\u00f3n<br \/>\nComenzamos con unas palabras de Fernando Prat: \u00abJes\u00fas era el \u00fanico capaz de realizar plenamente el ideal que propon\u00ed\u00ada a sus disc\u00ed\u00adpulos: Es necesario orar siempre sin cansarse jam\u00e1s\u00bb. Le vemos orar en el bautismo, en Getseman\u00ed\u00ad, en el Calvario; es sobre todo en el momento de tomar una decisi\u00f3n grave cuando le hallamos en oraci\u00f3n. Empieza su vida p\u00fablica con un retiro de cuarenta d\u00ed\u00adas; ora toda la noche que precede a la elecci\u00f3n de los Doce; la v\u00ed\u00adspera de su gran discurso sobre la Eucarist\u00ed\u00ada huye a la monta\u00f1a para orar; el d\u00ed\u00ada mismo en que confiara a Pedro, con las llaves del reino de los cielos, la dignidad de jefe de la Iglesia, se le hall\u00f3 orando en los alrededores de Cesarea. Mientras los ap\u00f3stoles duermen, Jes\u00fas ora en el Tabor y en el huerto de los Olivos&#8230;<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n: nos hace movernos en el orden del ser, y no del hacer o tener; salva el cerebro y el coraz\u00f3n; nos hace m\u00e1s presentes a nosotros mismos; nos reconcilia con los dem\u00e1s; es el tiempo \u00abverdaderamente\u00bb vivido desde Dios; hace crecer en nosotros energ\u00ed\u00adas interiores; nos ayuda a redescubrirnos en profundidad; hace ver la vida con otro color; ayuda a descubrir a Dios all\u00ed\u00ad donde El est\u00e1; hace que demos una nueva oportunidad a los dem\u00e1s, y nos la demos a nosotros mismos; hace que valoremos el silencio, la interioridad, la gratuidad, el salir de nosotros mismos; hace posible que recuperemos el tiempo, los a\u00f1os y las experiencias perdidos.<\/p>\n<p>1.2. \u00bfDefiniciones de la oraci\u00f3n?<br \/>\nRecordamos algunas ya conocidas y, otras, no tanto.<\/p>\n<p>\u00abEstar a solas con quien sabemos que nos ama; sacar lo mejor de nuestro pozo interior, de nosotros mismos; ver todo desde Dios; dejar que El ore en ti y se haga presente a trav\u00e9s de ti; vivir con plenitud el momento presente; ser con Dios y los hermanos vasos comunicantes; vivir y compartir la fe, la esperanza y el amor; alabar continuamente las maravillas de Dios; comprobar que Dios es un Dios vivo, el Dios de mi historia y de la Historia; vivir desde el centro de nosotros mismos; hacer realidad el primer mandamiento: dejarse amar por Dios y que El sea el due\u00f1o de nuestra existencia\u00bb.<\/p>\n<p>1.3. Pilares b\u00e1sicos de la oraci\u00f3n<br \/>\n&#8211; Reconocer el designio de Dios: El es el primero en todo, y El, Dios, quiere que nos encontremos con El (nuestra vida est\u00e1 marcada, no es un cheque en blanco) y participemos de su eterna felicidad y amor.<\/p>\n<p>&#8211; La fuerza del Esp\u00ed\u00adritu: la oraci\u00f3n es don, no conquista; es dejarnos seducir por el Esp\u00ed\u00adritu, para que El ore en nosotros (\u00abPero \u00bfc\u00f3mo te vas a enterar, Se\u00f1or, de lo que te estoy diciendo si ni siquiera yo mismo me entero de lo que estoy diciendo\u00bb, K. Rahner).<\/p>\n<p>&#8211; Limpieza de coraz\u00f3n: rectitud de intenci\u00f3n, voluntad de orar (\u00abOramos para pasar del amor a Dios, a los \u00abnegocios\u00bb de Dios y al encuentro con el mismo Dios\u00bb, Sta Teresa).<\/p>\n<p>&#8211; Densidad de la propia vida: captar la realidad como es y no como me gustar\u00ed\u00ada que fuera; entra\u00f1as de misericordia y empat\u00ed\u00ada con lo creado y los dem\u00e1s; fidelidad, perseverancia y constancia (\u00abtodo orante tiene una familia a sus espaldas&#8230; y los contemplativos, la humanidad entera\u00bb, Y. Congar).<\/p>\n<p>&#8211; Actitudes clave: amor, solidaridad, humildad, sentido de gratuidad, asombro y admiraci\u00f3n, silencio, paciencia, capacidad de sufrimiento (\u00abver la vida con ojos de b\u00faho, sentirla con coraz\u00f3n de ni\u00f1o, hacer con manos de madre, caminar con pies de peregrino\u00bb).<\/p>\n<p>2. Tres formas de orar principalmente<br \/>\nExisten tres formas de orar como existen tres formas, al menos, de acercarse a lo religioso: institucional, intelectual y m\u00ed\u00adstica (Bar\u00f3n von Hugel). Tres formas de orar: palabra, meditaci\u00f3n, silencio o m\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>* En lo institucional, se valora la tradici\u00f3n, se aprecia la identidad, se disfruta con la liturgia (oraci\u00f3n de la palabra o vocal).<\/p>\n<p>* En lo intelectual, gusta leer y pensar lo le\u00ed\u00addo y la persona es imaginativa y creativa (oraci\u00f3n meditaci\u00f3n).<\/p>\n<p>* En lo m\u00ed\u00adstico, se gusta la soledad sonora, abierto a experiencias profundas, juega mayor papel lo intuitivo que lo racional (oraci\u00f3n de silencio o m\u00ed\u00adstica).<\/p>\n<p>Pasemos a describir un poco m\u00e1s las tres formas de orar.<\/p>\n<p>2.1. Oraci\u00f3n vocal<br \/>\nUtilizo palabras de otro, como una partitura. Hay que intentar hacerlas propias e improvisar en alg\u00fan momento. En cualquier caso, necesitamos equilibrar las diversas partes de la oraci\u00f3n: Adorar y alabar; contrici\u00f3n de los propios pecados y ajenos; acci\u00f3n de gracias; s\u00faplica o petici\u00f3n para ti y los dem\u00e1s (oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n).<\/p>\n<p>En esta oraci\u00f3n vocal, debemos privilegiar las oraciones consagradas por la tradici\u00f3n (Padre nuestro, Ave mar\u00ed\u00ada, Salve, etc) y la Liturgia de las Horas.<\/p>\n<p>2.2. Oraci\u00f3n de meditaci\u00f3n<br \/>\nEs mezcla de lectura, reflexi\u00f3n, imaginaci\u00f3n y escucha. Es m\u00e1s un di\u00e1logo que un mon\u00f3logo. Los frutos: paz, alegr\u00ed\u00ada, fortaleza.<\/p>\n<p>Pasamos a rese\u00f1ar las diversas fo mas:<\/p>\n<p>a) Con un texto: elijo un texto no muy largo. A veces basta un vers\u00ed\u00adculo de la Biblia. Pedir al Esp\u00ed\u00adritu Santo que infunda vida en las palabras que lees, que te llene de su amor. Se puede invocar con una oraci\u00f3n expresamente al Esp\u00ed\u00adritu Santo. Lectura muy despacio del pasaje. Interrogantes que ayudan: -\u00bfDe qu\u00e9 trata? (recr\u00e9ate en ellos) (Ver: Jes\u00fas en los ojos); -\u00bfQu\u00e9 me dice a m\u00ed\u00ad? (Juzgar: Jes\u00fas en el coraz\u00f3n); -\u00bfQu\u00e9 me exige, qu\u00e9 me pide? (Actuar: Jes\u00fas en las manos.)<br \/>\nb) Desde la vida: me pongo en la presencia de Dios. Bombardeo de inquietudes de cabeza y coraz\u00f3n. Me centro en una inquietud, problema, preocupaci\u00f3n, ansiedad. Pido luz. Acojo el mensaje. Acepto un compromiso. Acci\u00f3n de gracias.<\/p>\n<p>c) Desde el otro (amores, desamores, intercesi\u00f3n): me pongo en la presencia de Dios. Represento el otro (no s\u00f3lo pido a Dios por \u00e9l). Siento a Dios en medio de nosotros. Escucho el mensaje. Lo acojo. Compromiso. Acci\u00f3n de gracias<br \/>\nd) Oraci\u00f3n afectiva: en presencia de Dios, elijo frases que enciendan y enardezcan el corazon. Gustarlas y repetirlas una y otra vez. Dejar que iluminen la mente y el coraz\u00f3n, que me inflamen en afectos y enardezcan la voluntad. Acci\u00f3n de gracias.<\/p>\n<p>e) Con un icono: en la presencia de Dios, contemplo el icono, mir\u00e1ndole a los ojos. Le escucho -le hablo- le escucho. Compromiso y acci\u00f3n de gracias.<\/p>\n<p>2.3. Con el silencio (Oraci\u00f3n de Contemplaci\u00f3n)<br \/>\nEn presencia del Se\u00f1or, sereno mi mente y mi coraz\u00f3n. Puede servir una jaculatoria o una oraci\u00f3n breve. Entro en su misterio. Me abandono en fe.<\/p>\n<p>No importan las distracciones de la mente y del coraz\u00f3n o de la imaginaci\u00f3n. No darles importancia: \u00abNo trates de pensar ni de no pensar. Deja que los pensamientos y sentimientos vayan y vengan. T\u00fa qu\u00e9date simplemente donde est\u00e1s, centrado en Dios\u00bb.<\/p>\n<p>S\u00ed\u00ad ayuda, y mucho, introducir palabras: \u00abDios, vida, amor\u00bb pero sin pensar en ello; sencillamente, como ayuda para centrarte.<\/p>\n<p>Puede ser que en este tipo de oraci\u00f3n aflore el subconsciente. \u00c2\u00a1Es bueno! En la oraci\u00f3n silente puede surgir la escoria de la vida, mi realidad y las cosas que no he comprendido de m\u00ed\u00ad mismo, mi lado oscuro. Dios lo permite para aceptarlo e integrarlo.<\/p>\n<p>Otra tentaci\u00f3n frecuente puede ser la desesperaci\u00f3n o la sensaci\u00f3n de que no hacemos nada, que es p\u00e9rdida de tiempo. Pero en esa inactividad, en esa nada desnuda, vac\u00ed\u00ada y desolada, obtenemos a Aquel que lo es todo y se derrama inadvertidamente.<\/p>\n<p>Un triple efecto o se\u00f1ales de estar en la verdadera oraci\u00f3n contemplativa:<\/p>\n<p>* Veremos la presencia de Dios en todo.<\/p>\n<p>* Cambio de car\u00e1cter gradual: nos hacemos m\u00e1s sencillos, simples, humildes, sensibles, m\u00e1s libres y pac\u00ed\u00adficos, m\u00e1s confiados, m\u00e1s deseosos de hacer la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>* Experimentaremos la oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n de otra manera: veremos todo como \u00abfundido\u00bb en Dios, como si hici\u00e9ramos de puente hacia El.<\/p>\n<p>A medida que se avanza en la oraci\u00f3n concluimos en la oraci\u00f3n incesante (presencia de Dios continua), jaculatorias existenciales y permanentes (oraci\u00f3n de Jes\u00fas): Dios se hace presente en todo y toda actividad, de noche o de d\u00ed\u00ada es continuada.<\/p>\n<p>2.4. La oraci\u00f3n incesante<br \/>\nEs la presencia de Dios continua en nosotros, porque el coraz\u00f3n siempre est\u00e1<br \/>\nlevantado hacia el Se\u00f1or. Es la experiencia de oraci\u00f3n del peregrino ruso: \u00abSe\u00f1or Jes\u00fas, ten piedad de m\u00ed\u00ad\u00bb. Es adquirir un ritmo de oraci\u00f3n vital, hasta cristianizar incluso nuestro subconsciente. Es levantarse, acostarse, trabajar, caminar, conversar, con el nombre de Dios en los labios y en el coraz\u00f3n&#8230;<\/p>\n<p>Los frutos de esta oraci\u00f3n incesante son:<\/p>\n<p>&#8211; Se alcanza la pobreza espiritual aut\u00e9ntica: al sentirte en manos de Dios, en todo momento, se pierde la sola confianza en uno mismo. Cualquier acci\u00f3n, cualquier \u00e9xito, no nos lo atribuimos a nosotros mismos, sino a la misericordia de Dios, que, aun viendo nuestra miseria y pecado, se compadece de nosotros.<\/p>\n<p>&#8211; Nos hace adquirir la verdadera fe: la fe no es creer en algo, sino en Alguien; experimentar a Dios, y ver todo-sentir todo-hacer todo desde El.<\/p>\n<p>&#8211; Nos hace entrar en la verdadera din\u00e1mica de la providencia: el mundo est\u00e1 en manos de El, El es due\u00f1o de su futuro&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; Capaz de vencer en todo momento la negatividad, el mal, y abrir a la esperanza&#8230; Fruto de ello es la paz, el equlibrio, el no acumular rencor, envidia, odio&#8230; El discernimiento sereno en las cosas&#8230; Llega un momento en que es lo mismo hacer que no hacer, si antes no se ve la voluntad de Dios en ello.<\/p>\n<p>&#8211; Nos hace ni\u00f1os espirituales seg\u00fan el Evangelio. Que no es ser tontitos, sino haber experimentado a d\u00f3nde conduce la l\u00f3gica de hacer todo por nosotros mismos, por los dem\u00e1s, por el trabajo o el \u00e9xito&#8230; y no por los verdaderos valores&#8230; Dios no quiere tu hacer, o tu tener o aparentar, sino tu ser en verdad&#8230; y tu ser es pobreza y humildad.<\/p>\n<p>&#8211; La oraci\u00f3n incesante acaba centr\u00e1ndonos de verdad en lo esencial: rompe la dispersi\u00f3n, superficialidad, la curiosidad, la desconfianza, la sospecha, la amargura, la tristeza y hasta el fracaso, el dolor y la enfermedad: todo se ve con ojos nuevos, y con la novedad de cada d\u00ed\u00ada&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; Finalmente, fruto de ello, es un coraz\u00f3n misericorioso, lleno de amor a los m\u00e1s necesitados y pobres, porque vemos la vida y la valoramos no desde nosotros, sino desde Dios&#8230;. Y apostamos y vivimos por lo que El vivi\u00f3 y apost\u00f3.<\/p>\n<p>3. Algunas dificultades m\u00e1s importantes en la oraci\u00f3n<br \/>\na) En relaci\u00f3n a Dios:<br \/>\n&#8211; No tomarle en serio, y colocarle como una \u00abcosa m\u00e1s\u00bb entre otras, y no como el centro de nuestra vida ni el valor m\u00e1s importante y decisivo.<\/p>\n<p>-,No tener una relaci\u00f3n \u00abpersonal\u00bb con El.<\/p>\n<p>b) En relaci\u00f3n al orante:<\/p>\n<p>&#8211; No tomarme en serio. No valorarme como persona: superficialidad, dispersi\u00f3n.<\/p>\n<p>&#8211; Amor propio (egocentrismo, narcisismo).<\/p>\n<p>&#8211; Ruidos exteriores e interiores espont\u00e1neos o buscados.<\/p>\n<p>&#8211; Incoherencia o inconsistencias entre fe y vida.<\/p>\n<p>&#8211; Falsa apertura: no escucho.<\/p>\n<p>&#8211; Beater\u00ed\u00ada: idolatrizo las formas, me conformo con la apariencia y la rutina.<\/p>\n<p>&#8211; Falta de unificaci\u00f3n interior.<\/p>\n<p>&#8211; No se vive el momento presente.<\/p>\n<p>&#8211; No se tiene una actitud de asombro, escucha, acci\u00f3n de gracias.<\/p>\n<p>&#8211; Hemos ca\u00ed\u00addo en la trampa de ver la vida s\u00f3lo con sentimientos de acci\u00f3n y eficacia o, lo que es peor, con necesidad de respuestas, compensaciones y satisfacciones inmediatas.<\/p>\n<p>&#8211; Impedimentos \u00abnaturales\u00bb: mal temperamento, mal genio, falta de equilibrio y consistencia, pesimismo, desilusi\u00f3n, resentimiento y desconfianza.<\/p>\n<p>Recordemos que \u00abun pajarillo puede estar atado por un hilo o por una soga. No importa. De ambos hay que soltarlo para que sea libre\u00bb (S. Juan de la Cruz); \u00abNo hay mayor crueldad que identificar a las personas s\u00f3lo por sus defectos&#8230; y no decirles que ellas no son s\u00f3lo esos mismos defectos\u00bb.<\/p>\n<p>c) En relaci\u00f3n a la oraci\u00f3n misma:<\/p>\n<p>No nos hemos tomado en serio que la oraci\u00f3n \u00abes un arte\u00bb, requiere, al principio, sus t\u00e9cnicas, y, siempre, un cultivo:<\/p>\n<p>Debemos prestar atenci\u00f3n a la \u00abvoluntad y deseo\u00bb de orar, y preparar el lugar, el tiempo, las actitudes exteriores e interiores.<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n no se improvisa: necesita preparaci\u00f3n, como cuando esperamos la venida de un amigo; necesitas estar presente en lo que haces; necesitas compromiso de renovaci\u00f3n de la fidelidad; necesitas el alimento que la Iglesia te da.<\/p>\n<p>No nos cerremos a diversos estilos y formas de oraci\u00f3n personal y comunitaria. Hay que saber respetar el ritmo de crecimiento de cada cual en la vida espiritual y de oraci\u00f3n: catedrales, rocas, semillas, conchas&#8230;<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n, como la madurez espiritual, tiene sus propios ritmos: s\u00e9 orar; no s\u00e9 orar; oro a Dios; Dios ora en m\u00ed\u00ad. O, en otras palabras: s\u00e9 qui\u00e9n soy; no s\u00e9 qui\u00e9n soy; ordeno mi vida desde el Amor; vivo el Amor en m\u00ed\u00ad y en todo.<\/p>\n<p>Hay que alimentar la oraci\u00f3n: desde la Vida, desde la Liturgia, desde la Palabra, desde lo que Dios mismo nos vaya inspirando, desde las b\u00fasquedas y ansiedades-encuentros y desencuentros de los dem\u00e1s, y desde nuestras propias tentaciones.<\/p>\n<p>Las dificultades de concentraci\u00f3n, son normales. No desesperarse. Si son superficiales, volver al centro. Si son m\u00e1s serias y con ansiedad, ofrecerlas al Se\u00f1or: \u00abPadre, me pongo en tus manos\u00bb. En enfermedad y vejez, m\u00e1s paciencia contigo mismo. No enfadarse y tener sentido com\u00fan: buscar el lugar y momento m\u00e1s propicio.<\/p>\n<p>En cuanto a los sentimientos en la oraci\u00f3n, ojo con un peligro: orar s\u00f3lo cuando nos apetezca. Es necesaria la constancia y la perseverancia.<\/p>\n<p>No medir el fruto de la oraci\u00f3n por lo que hayamos sentido o dejado de sentir. La oraci\u00f3n es una expresi\u00f3n de fe, no de sentimientos. Es Dios quien ora en m\u00ed\u00ad; no yo en El. La oraci\u00f3n transforma interiormente y el mejor fruto no son los sentimientos o los fen\u00f3menos externos (hablar lenguas, \u00e9xtasis, etc.), sino el cambio que va produciendo en ti (modificaci\u00f3n de car\u00e1cter, relaci\u00f3n m\u00e1s positiva con los dem\u00e1s, actitud vital, abandono en manos de la Providencia, positividad, etc.). Por sus frutos los conocer\u00e9is.<\/p>\n<p>En cuanto a la aridez o hast\u00ed\u00ado espiritual, hay \u00e9pocas en que lo \u00fanico que experimentamos es oscuridad y aridez. No hay luz: Dios se ha desvanecido y nos sentimos abandonados y rechazados (\u00abDios m\u00ed\u00ado, Dios m\u00ed\u00ado por qu\u00e9 me has abandonado\u00bb). Sentimientos agostados, sensaci\u00f3n de desgana y hast\u00ed\u00ado espiritual, sin deseo fuerte de Dios.<\/p>\n<p>Cuando se produce aridez, preguntarnos \u00bfes s\u00f3lo en la oraci\u00f3n o sucede en otros campos de la vida? Si s\u00f3lo es en la oraci\u00f3n, tal vez se necesite modificar la forma o m\u00e9todo de la oraci\u00f3n. De la contemplativa a la meditaci\u00f3n o a la vocal, o viceversa.<\/p>\n<p>Tal vez la aridez sea una llamada a profundizar: de los sentimientos a la voluntad. Edificar sobre roca y no sobre arena. A amar a Dios s\u00f3lo por s\u00ed\u00ad mismo y no por los sentimientos que pueda inspirarte. Orar cuando estamos carentes de deseos puede ser la prueba de estar busc\u00e1ndole s\u00f3lo a El y no otras recompensas o compensaciones.<\/p>\n<p>En cuanto a la oscuridad o apag\u00f3n espiritual, puede ser por causas f\u00ed\u00adsicas.<\/p>\n<p>Si es espiritual, es una llamada de atenci\u00f3n para cambiar tu forma de oraci\u00f3n, llamada para cambiar tu centro de atenci\u00f3n de Dios: del Padre al Hijo, o viceversa, o al Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>Como resumen, en la aridez y oscuridad f\u00ed\u00adsica, moral o espiritual, ver las causas y no culpabilizarnos. Perseverar en la fidelidad al lugar y tiempo; mantener confianza y abandono. Saber esperar y experimentar otras formas de oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abA partir de la oscuridad, Dios produce luz y fuerza, sosiego mental en medio de la tempestad de pasiones, paciencia en medio de la impaciencia, resignaci\u00f3n en medio de la desesperaci\u00f3n\u00bb (A. Barker, siglo XVII).<\/p>\n<p>BIBL. -AA.W., Oraci\u00f3n cristiana para tiempos nuevos, Espiritualidad, Madrid 1976; N. SILANES, La oraci\u00f3n en Pablo VI, Trinitario, Salamanca 1974; J. LOEW, En la escuela de los grandes orantes, Narcea, Madrid 1977; R. BERZOSA, Orar con el cantar de los cantares, Monte Carmelo, Burgos 2000.<\/p>\n<p>Ra\u00fal Berzosa Mart\u00ed\u00adnez<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>La oraci\u00f3n es, de alguna manera, el mismo ser del hombre que se pone en transparencia a la luz de Dios, se reconoce por lo que es y, al reconocerse, reconoce la grandeza de Dios, su santidad, su amor, su voluntad de misericordia, en definitiva, toda la realidad divina y el plan divino de salvaci\u00f3n, tal y como se han revelado en el Se\u00f1or Jes\u00fas muerto y crucificado.  A\u00fan antes que palabra, que pensamiento formulado, la oraci\u00f3n es percepci\u00f3n de la realidad que inmediatamente florece en la alabanza, en la adoraci\u00f3n, en la acci\u00f3n de gracias, en la petici\u00f3n de piedad a aquel que es la fuente del ser.  En esta experiencia global, sint\u00e9tica, espiritualmente concreta, emergen y se configuran estos contenidos fundamentales:64  \u2014 la percepci\u00f3n de la vanidad de las cosas que han sido arrancadas del proyecto de Dios, percepci\u00f3n que se transforma en s\u00faplica, para que nosotros mismos seamos salvados de la insidia de la insignificancia y del vac\u00ed\u00ado;  \u2014 la percepci\u00f3n de la presencia de aquel que es plenitud y que nunca est\u00e1 ausente y alejado all\u00e1 donde hay algo que verdaderamente existe;  \u2014 la percepci\u00f3n del Cristo vivo en el que todo el proyecto divino est\u00e1 resumido y personalizado Ubi Christus, ibi regnum dice san Ambrosio), que funda el reconocimiento y la realidad de la relaci\u00f3n de comuni\u00f3n con aquel que es el \u00fanico Se\u00f1or y Salvador;  \u2014 la percepci\u00f3n, en Cristo, de la voluntad del Padre como norma absoluta de vida, de forma que la oraci\u00f3n ya no es un intento por hacer que la voluntad divina se identifique con la nuestra, sino la intenci\u00f3n siempre renovada de conformar nuestra voluntad con la del Padre;  \u2014 la percepci\u00f3n de la realidad del Esp\u00ed\u00adritu, fuente de toda la vida eclesial, que reza en nosotros, de forma que la oraci\u00f3n nos invita a salir de la soledad y del encerramiento del individualismo y a abrirnos al Reino de Dios que se va instaurando en los corazones y entre los hombres, es decir, en la Iglesia;  \u2014 la percepci\u00f3n de la cruz como victoria sobre el mal que hay en nosotros y fuera de nosotros, que hace de la oraci\u00f3n una actitud de protesta contra el pecado, contra la injusticia, contra el \u00abmundo\u00bb, la nostalgia de la Jerusal\u00e9n celeste donde todo es santo.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. La oraci\u00f3n en la historia: 1. En las religiones no b\u00ed\u00adblicas; 2. En el Nuevo Testamento: a. La oraci\u00f3n de Jes\u00fas, b. Hasta la reforma postridentina, c. Hasta nuestros d\u00ed\u00adas.-II. Reflexi\u00f3n en torno a la oraci\u00f3n cristiana: 1. Presupuestos de la oraci\u00f3n: a. Nuestra capacidad de relaci\u00f3n, b. La interioridad, c. La imagen de Dios; 2. Trinidad, fe y oraci\u00f3n: a. \u00abDejar que Dios sea Dios\u00bb, b. La oraci\u00f3n, encuentro de amor con el Padre, por Cristo, en el Esp\u00ed\u00adritu Santo.-III. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>I. La oraci\u00f3n en la historia<br \/>\n1. EN LAS RELIGIONES NO B\u00ed\u008dBLICAS. Estas son incontables, y presentan a lo largo del tiempo, sobre todo en las polite\u00ed\u00adstas, una enorme variedad en sus ritos sagrados. Sin embargo, nos interesa subrayar que en no pocos pueblos, desde muy antiguo, se llega a descubrir una cierta relaci\u00f3n con lo divino, o con los dioses, o con un Dios personal y espiritual&#8217;. Es m\u00e1s, el Vaticano II dice que \u00aben dichos pueblos ya desde antiguo se encuentra&#8230; a veces el conocimiento de la suma Divinidad e incluso del Padre. Esta percepci\u00f3n y conocimiento -a\u00f1ade- \u00abpenetra toda su vida con un \u00ed\u00adntimo sentido religioso\u00bb (NA 2). Esto influye para que, si bien muy lentamente, se pase de una oraci\u00f3n meramente ritual y colectiva, a formas de oraci\u00f3n m\u00e1s interiorizada, incluso a una oraci\u00f3n individual que puede ser de petici\u00f3n, de s\u00faplica o de acci\u00f3n de gracias. \u00bfSe apunta ya a la dimensi\u00f3n filial de la oraci\u00f3n cristiana? Seg\u00fan santo Tom\u00e1s no s\u00f3lo es posible un conocimiento natural, sino tambi\u00e9n \u00abun amor natural a Dios sobre todas las cosas\u00bb.<\/p>\n<p>Esta dimensi\u00f3n de la paternidad de Dios, que est\u00e1 ausente en el budismo, no falta totalmente en la literatura religiosa de la China. Est\u00e1 presente, en cambio, en otras tradiciones religiosas de contextos muy variados: indoeuropeos, sem\u00ed\u00adticos, egipcios, y de la Am\u00e9-rica anterior al descubrimiento. El papa Pablo VI, refiri\u00e9ndose a esas religiones, dice: \u00abLlevan en s\u00ed\u00ad mismas el eco de milenios a la b\u00fasqueda de Dios&#8230; Poseen un impresionante patrimonio de textos profundamente religiosos. Han ense\u00f1ado a generaciones de personas a orar. Todas est\u00e1n llenas de innumerables \u00absemillas del Verbo\u00bb y constituyen una aut\u00e9ntica \u00abpreparaci\u00f3n evang\u00e9lica\u00bb\u00bb (EN 53). Al fin, es Dios Trinidad quien, de muchas maneras y por misteriosos caminos, va llevando la humanidad hacia la plenitud de la revelaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. EN EL ANTIGUO TESTAMENTO. La oraci\u00f3n sigue en Israel la misma trayectoria evolutiva que su fe en Dios. Es lo normal. Se trata, adem\u00e1s, de un proceso de siglos. La oraci\u00f3n guarda en el AT una estrecha relaci\u00f3n con el plan salv\u00ed\u00adfico de Yahv\u00e9 sobre Israel, el pueblo elegido a trav\u00e9s de Abrah\u00e1n y liberado de la esclavitud por medio de Mois\u00e9s. En este plan divino el acontecimiento cumbre es, sin lugar a dudas, la alianza: \u00abMe pasear\u00e9 en medio de vos-otros, y ser\u00e9 para vosotros Dios, y vosotros ser\u00e9is para m\u00ed\u00ad un pueblo\u00bb (Lev 26, 12). Fue as\u00ed\u00ad como Israel fue descubriendo cada vez con m\u00e1s claridad un Dios distinto y en todos los aspectos superior a los dioses de los pueblos vecinos. Yahv\u00e9 se le presenta, efectivamente, como un Dios personal y viviente, celoso y providente, uno y \u00fanico, paciente, compasivo y fidel\u00ed\u00adsimo, y al mismo tiempo poderoso, mayest\u00e1tico y santo: inmanente y transcendente a la vez. A esta imagen de Dios va paralela una forma de oraci\u00f3n que, con el tiempo, se va perfilando y perfeccionando: expresa reconocimiento y admiraci\u00f3n, gratitud y aceptaci\u00f3n del plan de salvaci\u00f3n que se le ofrece, petici\u00f3n de perd\u00f3n y s\u00faplica confiada en las necesidades, lamento y alabanza. El punto de referencia en la oraci\u00f3n ser\u00e1 siempre la alianza: \u00abPor tu nombre no nos rechaces&#8230;, no rompas tu alianza con nosotros\u00bb (Jer 14, 20-21).<\/p>\n<p>Israel llega incluso a aplicar a Yahv\u00e9 el nombre de Padre, principalmente en el per\u00ed\u00adodo que sigue al fin del exilio. Es el mismo Dios quien se lo pide: \u00abMe llamar\u00e1s \u00abmi padre\u00bb y no te separar\u00e1s de m\u00ed\u00ad\u00bb (Jer 3, 19). Yahv\u00e9 es y se manifiesta como el padre de todos. Su amor paterno va revelando cada vez m\u00e1s expl\u00ed\u00adcitamente su salvaci\u00f3n universal (cf. Is 56, 6-7), pero sus preferidos son siempre los pobres y d\u00e9biles (cf. Sal 68, 6; 103, 13). Yahv\u00e9 tambi\u00e9n se hace presente por medio de su Palabra, y por ella cumple su plan de salvaci\u00f3n. Es as\u00ed\u00ad como \u00e9l revela y comunica su voluntad al pueblo elegido, le da sus mandamientos -las diez palabras-del Sina\u00ed\u00ad, habla por la boca de los profetas, crea y gobierna el mundo. Por eso Yahv\u00e9 llama incesantemente al pueblo a la escucha (Dt 6, 3-4; Jer 6, 10), e Israel, a su vez, no se cansa de repetirle que espera en su palabra (Sal 119, 81.114.147). Yahv\u00e9 se hace presente, adem\u00e1s, por medio del Esp\u00ed\u00adritu de Dios, que es como un poder invisible y divino que todo lo vivifica (cf. Sab 1, 7; Sal 139, 7). Ese esp\u00ed\u00adritu es comunicado al pueblo y a cada uno de sus miembros, de tal forma que Yahv\u00e9 no s\u00f3lo est\u00e1 cerca de su pueblo, sino en \u00e9l.<\/p>\n<p>Este concepto de Dios, que Israel fue adquiriendo poco a poco y a trav\u00e9s de muchas vicisitudes, tuvo repercusi\u00f3n directa en su manera de orar. De hecho, en la oraci\u00f3n de Israel se advierte un claro progreso hacia lo que es un encuentro en el que Dios, por medio de su Esp\u00ed\u00adritu, purifica, libera y transforma a quien en \u00e9l conf\u00ed\u00ada (cf. 1 Re 9, 3-9; Ez 36, 27-28). Se trata de un encuentro que es camino hacia una comuni\u00f3n m\u00e1s estrecha con Dios, de los miembros del pueblo fiel entre s\u00ed\u00ad y todos los hombres que quieran acogerse al proyecto de alianza universal que Yahv\u00e9 -Dios Padre- ofrece generosamente por medio de su Palabra y de su Esp\u00ed\u00adritu. \u00bfC\u00f3mo no ver en este proceso de la revelaci\u00f3n veterotestamentaria una providencial preparaci\u00f3n para la revelaci\u00f3n plena del Dios Trinidad y de la oraci\u00f3n trinitaria del NT?<br \/>\n3. EN EL NUEVO TESTAMENTO. a. La oraci\u00f3n de Jes\u00fas. En sus relaciones con Dios, como en todo lo dem\u00e1s, Jes\u00fas demuestra ser un fiel israelita. No es que simule algo que no va con \u00e9l; todo lo contrario. En su vida p\u00fablica se refiere con frecuencia al Dios de Abrah\u00e1n, de Isaac y Jacob; en su vocabulario, Yahv\u00e9 es su Dios y nuestro Dios, su Padre y nuestro Padre. Esta distinci\u00f3n llevar\u00e1 a sus disc\u00ed\u00adpulos a darse cuenta de que el Dios de Jes\u00fas es y no es el mismo que el del resto de los israelitas. Mar\u00ed\u00ada fue la primera en tomar conciencia de esto ya en el episodio del templo de Jerusal\u00e9n (cf. Lc 2,49-50). S\u00f3lo Jes\u00fas puede decir \u00c2\u00a1Padre m\u00ed\u00ado!, y escuchar: T\u00fa eres mi hijo amado (Mc 1,11). Eso hace que la oraci\u00f3n de Jes\u00fas tenga rasgos enteramente originales: \u00abAl entrar en el mundo dice: he aqu\u00ed\u00ad que vengo -pues de m\u00ed\u00ad est\u00e1 escrito en el rollo del libro- a hacer, oh Dios, tu voluntad\u00bb (Heb 10,7). La oraci\u00f3n de Jes\u00fas es, por tanto, una oraci\u00f3n eminentemente salv\u00ed\u00adfica -expresi\u00f3n de la nueva alianza-, de una disponibilidad absoluta para realizar los planes del Padre sobre el mundo. Ah\u00ed\u00ad se encuentra tambi\u00e9n el secreto de la oraci\u00f3n incesante de Jes\u00fas y de los sentimientos que en ella expresa: alabanza, acci\u00f3n de gracias, abandono, s\u00faplica&#8230;<\/p>\n<p>A veces, el maestro asocia los disc\u00ed\u00adpulos -todo el grupo o solamente algunos de ellos- a su oraci\u00f3n. Ellos comprueban impresionados que su maestro ora de manera muy distinta de como lo hacen los rabinos e incluso de como lo hac\u00ed\u00ada Juan el precursor. Poreso se sienten impelidos a pedirle \u00abSe\u00f1or, ens\u00e9\u00f1anos a orar\u00bb (Le 11,1), y \u00e9l les da una serie de orientaciones: no deber\u00e1n orar para ser vistos, ni usar muchas palabras, ni alzar la voz o gritar para ser o\u00ed\u00addos; su oraci\u00f3n ser\u00e1, por el contrario, sencilla y humilde, interior, atenta y confiada (cf. Mc 12,39; Mt 6,6-8.32&#8230;). Jes\u00fas habla, s\u00ed\u00ad, a sus disc\u00ed\u00adpulos de la nueva oraci\u00f3n que \u00e9l viene a instaurar, pero se ocupa sobre todo de iniciarles en esa forma de oraci\u00f3n. Ellos barruntan que el contenido del Padrenuestro (Mt 6, 9-15; Lc 11,2-4), el modelo de oraci\u00f3n con que Jes\u00fas responde a su demanda, desborda todos los moldes y presienten, quiz\u00e1s, que esa oraci\u00f3n es el prototipo de la oraci\u00f3n de los seguidores de Jes\u00fas de todos los tiempos.<\/p>\n<p>b. La oraci\u00f3n en las primeras comunidades cristianas. Jes\u00fas no dijo -ni ten\u00ed\u00ada por qu\u00e9 decirlo- todo sobre la oraci\u00f3n. Prometi\u00f3, m\u00e1s bien, enviar su Esp\u00ed\u00adritu a continuar su obra y para que condujera a los creyentes hacia la verdad completa (cf. Jn 16,13). Los primeros cristianos, despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or, son y se sienten jud\u00ed\u00ados y siguen acudiendo al templo de Jerusal\u00e9n a orar (cf. He 5,12). El Dios de sus vidas y de su oraci\u00f3n es el de antes, aquel al que tambi\u00e9n Israel sol\u00ed\u00ada llamar nuestro padre (cf. Is 63; 64,7); pero Jes\u00fas les ha ense\u00f1ado a llamarle cari\u00f1osamente Abb\u00e1, porque son, realmente, sus hijos de adopci\u00f3n (cf. G\u00e1l 4,6; Rom 8,15). De ah\u00ed\u00ad que se atrevan a repetir aquella oraci\u00f3n que Jes\u00fas les dej\u00f3 en propiedad, el Padrenuestro. Adem\u00e1s Dios mora en ellos como en su templo (1 Cor 6,19). Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada dicho: \u00abSi alguno me ama guardar\u00e1 mi palabra, y nii Padre le amar\u00e1, y vendremos a \u00e9l, y haremos morada en \u00e9l\u00bb (Jn 14,23). Es el adorable misterio de la inhabitaci\u00f3n. La oraci\u00f3n adquiere as\u00ed\u00ad un tono muy familiar y de grande intimidad. Por Cristo, todos tenemos acceso al Padre, y \u00e9l mismo nos incita a \u00aborar en su nombre\u00bb Un 16,24), esto es, apoyados en \u00e9l, m\u00e1s a\u00fan, en comuni\u00f3n con \u00e9l, identificados con sus sentimientos, con su querer y con la misi\u00f3n que el Padre le ha confiado.<\/p>\n<p>Pero en todo ello es imprescindible la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo en nosotros. Este es otro de los puntos fuertes de la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica. Para san Pablo ser cristiano es vivir en docilidad al Esp\u00ed\u00adritu: \u00abS\u00f3lo los que son guiados por el Esp\u00ed\u00adritu de Dios son hijos de Dios\u00bb (Rom 8, 14). \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu mismo se une a nuestro esp\u00ed\u00adritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios y para hacernos exclamar \u00c2\u00a1Abb\u00e1, Padre!\u00bb (ibid. 16 y 15). De ah\u00ed\u00ad que los primeros cristianos, aun dirigi\u00e9ndose nominalmente en la oraci\u00f3n a Jesucristo el Se\u00f1or, o al Esp\u00ed\u00adritu Santo, tienen de Dios, y por lo tanto de la oraci\u00f3n, una visi\u00f3n trinitaria: su oraci\u00f3n va dirigida, en realidad, al Padre, por Cristo, en el Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>Los primeros creyentes, al saberse todos uno en Cristo, se descubren Iglesia y se percatan de ser parte integrante de un solo cuerpo; y as\u00ed\u00ad, todos con un mismo esp\u00ed\u00adritu son \u00abasiduos en la oraci\u00f3n\u00bb (He 1, 14). Esta oraci\u00f3n es pluriforme en las posturas del cuerpo (cf. He 20, 36; Ap 4, 10; 5, 8; 7, 9) y en su contenido y expresi\u00f3n (cf. He 1, 24-26; 4, 24-30; 6, 4.6). Es tambi\u00e9n intensamente apost\u00f3lica: en todas las necesidades recurren a la oraci\u00f3n (cf. Sant 5,16; 1 Tes 3, 12-13; Flp 1, 9-11); pero el suyo es un pedir con parres\u00ed\u00ada, con segura confianza (1 Jn 3, 21). Sin embargo, la principal forma de oraci\u00f3n de los primeros cristianos es la eucarist\u00ed\u00ada. Para la primitiva comunidad cristiana esa era la oraci\u00f3n distintiva. Por ella se diferenciaba de la sinagoga, mientras por lo dem\u00e1s, segu\u00ed\u00ada adoptando gran parte de la oraci\u00f3n jud\u00ed\u00ada. Esto explica que la acci\u00f3n de gracias y la alabanza de las magnalia Dei ocupen tanto lugar en las oraciones de aquel tiempo que han llegado hasta nosotros. Esto, a\u00f1adido a otros factores, da a entender por qu\u00e9 la oraci\u00f3n lit\u00fargica en general y la eucarist\u00ed\u00ada en particular, estaban en el centro de la vida de la Iglesia primitiva.<\/p>\n<p>4. LA ORACI\u00ed\u201cN EN LA IGLESIA: a. Hasta el Medioevo. Nos referimos en primer lugar a la \u00e9poca postapost\u00f3lica. En ella el estilo de vida y de oraci\u00f3n se parece mucho al descrito en el p\u00e1rrafo anterior. Las comunidades cristianas contaron con el valios\u00ed\u00adsimo apoyo y la ayuda de los Padres apost\u00f3licos, como Clemente de Roma e Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada, cuya espiritualidad es eminentemente cristoc\u00e9ntrica, pero con muchas referencias a la Trinidad. En su tratado sobre la oraci\u00f3n, Or\u00ed\u00adgenes es muy expl\u00ed\u00adcito en este aspecto. A partir de este tiempo el tema de la oraci\u00f3n es uno de los m\u00e1s socorridos de los escritos espirituales de los Padres, especialmente en oriente. San Basilio el Grande y san Gregorio de Nisa son los nombres que encabezan una larga lista de escritores de este estilo. En Occidente, nombraremos a san Hilario de Poitiers, a san Agust\u00ed\u00adn, a Casiano, a san Benito y san Gregorio Magno, pero tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad la lista es larga. Con ellos la oraci\u00f3n, especialmente lit\u00fargica, recibe un gran impulso. Al mismo tiempo que la liturgia se ve enriquecida con doxolog\u00ed\u00adas trinitarias, se insiste sobre la oraci\u00f3n continua, centrada por lo com\u00fan en la santa Escritura (Lectio divina). El trabajo manual y las obras de misericordia van suplantando paulatinamente al rigor asc\u00e9tico de tiempos pasados. Resumiendo, podr\u00ed\u00adamos decir que \u00e9ste fue un per\u00ed\u00adodo espl\u00e9ndido de crecimiento y maduraci\u00f3n de la espiritualidad cristiana.<\/p>\n<p>b. Hasta la reforma postridentina. Este per\u00ed\u00adodo, que dura varios siglos, coincide, en l\u00ed\u00adneas generales, con el medioevo, tiempo de profundas transformaciones en la Iglesia y en la sociedad, sobre todo en Europa. La espiritualidad va ligada a las instituciones que m\u00e1s florecieron en aquellas edades. Ellas contribuyeron eficazmente a dar impulso a la vida espiritual de la Iglesia y a hacer que su imagen brillara con m\u00e1s nitidez. Son patentes los esfuerzos que muchos hacen para dar un testimonio vivo del seguimiento al Cristo del evangelio en las dos vertientes de uni\u00f3n con Dios y de servicio al pueblo, en particular a los pobres y a los cristianos que, con evidente peligro de perder la fe, sufren cautividad en tierras invadidas por el Islam. Nos limitamos a recordar algunas de estas instituciones y los nombres de algunos de sus exponentes m\u00e1s eximios: los benedictinos con san Pedro Damiani y san Anselmo; los cistercienses con san Bernardo; los can\u00f3nigos regulares con Ricardo de san V\u00ed\u00adctor; las \u00f3rdenes redentoras, trinitarios y mercedarios, con sus fundadores respectivos, san Juan de Mata y san Pedro Nolasco; 1; los dominicos con santo Domingo, san Alberto Magno y santo Tom\u00e1s de Aquino; los franciscanos con san Francisco de As\u00ed\u00ads, santa Clara y san Buenaventura; est\u00e1n tambi\u00e9n los carmelitas, los Siervos de Mar\u00ed\u00ada y las \u00f3rdenes hospitalarias; ya en el siglo XIV tiene mucha influencia la \u00abDevotio Moderna\u00bb, con Ruysbroeck, Suso y Kempis.<\/p>\n<p>En algunas etapas de este per\u00ed\u00adodo se promueven, tambi\u00e9n entre el pueblo, tanto la oraci\u00f3n lit\u00fargica como la privada. Se propagan las devociones a los misterios del Se\u00f1or y de la Virgen Mar\u00ed\u00ada, y se mantiene viva la visi\u00f3n de fe del Dios Trinidad en funci\u00f3n de nuestra salvaci\u00f3n, aunque, a decir verdad, con bastantes deficiencias, sobre todo despu\u00e9s de san Agust\u00ed\u00adn. La influencia de lo bueno y de lo menos bueno de entonces se har\u00e1 notar en la espiritualidad hasta nuestros d\u00ed\u00adas. En la alta Edad Media, sobre todo, son manifiestos los signos de relajaci\u00f3n tanto en el pueblo como en el clero y en-la misma vida religiosa. La Iglesia pasa momentos muy dif\u00ed\u00adciles, pero al fin, aunque no sin desgarros, se impone el anhelo de renovaci\u00f3n, siempre vivo entre los cristianos m\u00e1s clarividentes, que desemboca en la reforma propiciada por el concilio de Trento.<\/p>\n<p>c. Hasta nuestros d\u00ed\u00adas. El lapso de tiempo que va del fin del concilio de Trento hasta nuestros d\u00ed\u00adas es demasiado largo y variado para que de \u00e9l se pueda dar en pocas l\u00ed\u00adneas una visi\u00f3n m\u00ed\u00adnimamente aproximada: se desarrolla en contextos sociopol\u00ed\u00adticos, culturales y religiosos muy diferentes. La primera etapa se caracteriza por el fuerte influjo espiritual de las grandes instituciones de la \u00e9poca anterior. Luego hacen su aparici\u00f3n otras nuevas, entre las que sobresale la Compa\u00f1\u00ed\u00ada de Jes\u00fas, fundada por san Ignacio de Loyola (1491-1556). Algunas de las antiguas son renovadas en profundidad por radicales reformas, como el carmelo de santa Teresa de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>San Ignacio, con sus Ejercicios Espirituales, introduce un m\u00e9todo de oraci\u00f3n personal y una espiritualidad caracterizada por la contemplaci\u00f3n en la acci\u00f3n, que ser\u00e1 en lo sucesivo punto de referencia y fuente de inspiraci\u00f3n para otros muchos institutos religiosos. Tanto en la experiencia personal de Ignacio como en su espiritualidad es central el misterio trinitario. Santa Teresa, por su magisterio espiritual y por su ingente labor como reformadora, ocupa un lugar privilegiado en la espiritualidad cat\u00f3lica. Junto a ella aparece muy pronto san Juan de la Cruz, m\u00ed\u00adstico de talla excepcional, m\u00e1s rigurosamente cient\u00ed\u00adfico en sus planteamientos doctrinales que la Santa. Los dos, aunque no de id\u00e9ntica manera, encaminan al orante, con Cristo y en Cristo, hacia la sublime comuni\u00f3n con Dios Trinidad&#8217;.<\/p>\n<p>La reformadora carmelitana dej\u00f3 sentir su influjo espiritual directo en otras \u00f3rdenes religiosas, particularmente en la reforma que de los trinitarios hizo san Juan Bautista de la Concepci\u00f3n (1561-1613), quien lleg\u00f3 a conocer personalmente a la reformadora del Carmelo. Adem\u00e1s, la reforma estuvo en sus comienzos bajo la obediencia de un visitador carmelita descalzo. Aunque el reformador trinitario tiene en sus escritos muy en cuenta la doctrina de santa Teresa, se mantiene escrupulosamente fiel a los postulados de la Regla primitiva de su Orden: Trinidad y redenci\u00f3n. Su pasi\u00f3n ser\u00e1 trabajar siempre y sin descanso para \u00abque cada d\u00ed\u00ada crezca la gloria que a Dios se le debe\u00bb, y \u00abcontemplar a Dios en el pobre y en el pobre a Dios\u00bb.<\/p>\n<p>En esta \u00e9poca y en la que sigue, hasta bien entrado el siglo XX, surgen en la Iglesia una infinidad de nuevos institutos clericales y laicales. Una pl\u00e9yade de santos, santas y escritores espirituales entran en escena. No s\u00f3lo hacen frente a ciertas herej\u00ed\u00adas y corrientes peligrosas, sino que, estableciendo nuevas formas de vida consagrada, enriquecen la configuraci\u00f3n de la espiritualidad y prestan eficientes servicios apost\u00f3licos en la Iglesia y de asistencia y promoci\u00f3n humana en la sociedad. Este per\u00ed\u00adodo culmina en cierto modo con el concilio Vaticano II que consolid\u00f3 definitivamente la convergencia entre la liturgia y la oraci\u00f3n individual: la liturgia deber\u00e1 tener siempre la prioridad en la Iglesia; pero al mismo tiempo se favorecer\u00e1 y orientar\u00e1 la oraci\u00f3n meditativa o devocional individual de los creyentes. Esto vale, dice el mismo concilio, no s\u00f3lo para las personas consagradas y para el clero, sino para todos los bautizados.<\/p>\n<p>El concilio Vaticano II removi\u00f3 en gran medida las fibras m\u00e1s profundas del ser cristiano y tambi\u00e9n despert\u00f3 el deseo de relacionarse con Dios, es decir, de oraci\u00f3n. Desde entonces han proliferado los movimientos y grupos que promueven la \u00abexperiencia de Dios\u00bb y ha aumentado considerablemente el n\u00famero de centros o \u00abcasas de oraci\u00f3n\u00bb. Digamos para concluir este apartado que con el Vaticano II y bajo su impulso se ha puesto muy de relieve la dimensi\u00f3n trinitaria de la Iglesia10 y de la vida de cada bautizado, lo mismoque de la oraci\u00f3n. Con ello se est\u00e1n subsanando y corrigiendo algunas tendencias cuyas secuelas han tenido muchas y graves consecuencias en la vida espiritual de los fieles. El magisterio pontificio de Pablo VI y Juan Pablo II no ha cesado de insistir en la necesidad de seguir caminando en esa direcci\u00f3n [Infra II, 1, c].<\/p>\n<p>II. Reflexi\u00f3n en torno a la oraci\u00f3n cristiana<br \/>\nConvendr\u00e1 tener en cuenta mucho de lo que acabamos de decir sobre la oraci\u00f3n en una perspectiva hist\u00f3rica, para mejor entender la exposici\u00f3n sobre la naturaleza, la estructura y la din\u00e1mica de la oraci\u00f3n cristiana. Comenzamos se\u00f1alando algunos factores que pueden condicionar la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>1. PRESUPUESTOS DE LA ORACI\u00ed\u201cN. La oraci\u00f3n es principalmente don gratuito de Dios; pero como tambi\u00e9n es obra de la persona, en su desarrollo intervienen diversos factores humanos. La oraci\u00f3n suele ser entendida como una relaci\u00f3n interpersonal con Dios, como un encuentro con \u00e9l; encuentro que, l\u00f3gicamente, tiene caracter\u00ed\u00adsticas muy particulares\u00bb. Para que \u00e9ste pueda tener lugar es preciso cultivar previamente y con esmero algunas condiciones. Se\u00f1alamos las siguientes:<br \/>\na. Nuestra capacidad de relaci\u00f3n. Todo proceso de maduraci\u00f3n exige que la persona trabaje para que sus relaciones humanas superen la b\u00fasqueda ego\u00ed\u00adsta de los propios intereses y alcancen, desde el yo profundo, un nivel de sincera naturalidad. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad se puedenrespetar, en lo humano, las caracter\u00ed\u00adsticas del encuentro interpersonal propiamente dicho: alteridad, reciprocidad, e intimidad. Est\u00e1 claro que si una persona no ha desarrollado su capacidad de relaci\u00f3n, esta carencia la condicionar\u00e1 negativamente y el encuentro de oraci\u00f3n con Dios no podr\u00e1 tener la profundidad deseada.<\/p>\n<p>b. La interioridad. Nadie es capaz de orar \u00fanicamente desde s\u00ed\u00ad mismo. Para bien o para mal el orante est\u00e1 sometido a la influencia de circunstancias personales o externas. A nivel personal: el propio cuerpo, la sensibilidad, la mente y la afectividad. A nivel externo influyen igualmente: el ambiente, las personas, los acontecimientos, las corrientes de opini\u00f3n, las tendencias ideol\u00f3gicas, etc. Vivir desde la propia interioridad es potenciar la capacidad de atenci\u00f3n de la mente, poner orden en las zonas sensibles, llevar paz y serenidad a la afectividad y actuar, con discernimiento, a nivel de conciencia profunda y de fe cristiana; es decir, desde el yo \u00ed\u00adntimo y desde Dios. La interioridad as\u00ed\u00ad entendida es una conquista y tiene un precio: ascesis, silencio de las potencias, conversi\u00f3n&#8230; Es el \u00fanico camino para llegar a un encuentro cada vez m\u00e1s aut\u00e9ntico con Dios.<br \/>\nc. La imagen de Dios. La oraci\u00f3n cristiana es esencialmente encuentro con Dios. Dice el Vaticano II: \u00abLa raz\u00f3n m\u00e1s alta de la dignidad humana consiste en la vocaci\u00f3n del hombre a la uni\u00f3n con Dios\u00bb (GS 19). De hecho, en nuestra sociedad occidental, generadora de soledad, de insatisfacci\u00f3n y desencanto, cuando no de desesperaci\u00f3n, son muchos los que, quiz\u00e1s incoscientemente, buscan al Dios verdadero.<\/p>\n<p>Pero cabr\u00ed\u00ada, por otra parte, preguntarse hasta qu\u00e9 punto el Dios de nuestras catequesis, de la evangelizaci\u00f3n, de la teolog\u00ed\u00ada y de la moral sea ese Dios verdadero. El te\u00f3logo italiano Bruno Forte no duda en plantearse esta pregunta: El Dios de los cristianos, \u00bfes un Dios cristiano?. Desde su experiencia teol\u00f3gica afirma que nos encontramos ante un destierro de la Trinidad en la teor\u00ed\u00ada y en la praxis de los cristianos, que siguen siendo mayoritariamente monote\u00ed\u00adstas. Esto ha tenido nefastas consecuencias no s\u00f3lo en la teolog\u00ed\u00ada y en la piedad, sino tambi\u00e9n en las relaciones humanas y en el comportamiento social.<\/p>\n<p>Obviamente, los presupuestos que condicionan la oraci\u00f3n y la misma oraci\u00f3n se apoyan mutuamente; esto significa que la oraci\u00f3n es capaz de transformar nuestra capacidad de relaci\u00f3n, hacer madurar nuestra afectividad y suavizar las asperezas de nuestro car\u00e1cter. Dando autenticidad a nuestra vida interior nos hace acercarnos a una imagen de Dios m\u00e1s en consonancia con el Dios verdadero que no es otro que el Dios Trinidad revelado en Cristo. Es importante, por tanto, que no nos quedemos \u00aben un bajo modo de trato con Dios\u00bb, sino que pongamos de nuestra parte todos los medios a nuestro alcance para que el Esp\u00ed\u00adritu infunda en nosotros esa oraci\u00f3n profunda y transformarte.<\/p>\n<p>2. TRINIDAD, FE Y ORACI\u00ed\u201cN. En la vida de la Iglesia hay se\u00f1ales claras de que nos encontramos atravesando una etapa privilegiada de retorno al Dios trinitario, cercano al hombre y amante de la vida, el Dios Amor revelado por Jes\u00fas. Es como el anuncio feliz de que, despu\u00e9s del destierro, nos encaminamos a la patria trinitaria en la teolog\u00ed\u00ada, en la nueva evangelizaci\u00f3n, en la antropolog\u00ed\u00ada, en la sociolog\u00ed\u00ada, en la espiritualidad, en la vida cristiana en general y muy particularmente en la oraci\u00f3n. El Concilio Vaticano II tiene mucho que ver en este retorno.<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n no es algo que se pueda imponer por la fuerza. Siendo don gratuito de Dios es preciso dejarle libre el camino para que \u00e9l la haga brotar espont\u00e1nea, como fruto del asombro y de la fascinaci\u00f3n interior de quien descubre al Dios que es don inefable de amor. Es entonces cuando, supuesta la disponibilidad y actitud de acogida del orante, adviene el encuentro con Dios. Mas antes de intentar describir la din\u00e1mica de ese encuentro, hablamos de sus premisas.<\/p>\n<p>a. \u00abDejar que Dios sea Dios\u00bb. Esta frase de Hans Urs von Balthasar resume perfectamente lo que nos proponemos decir a continuaci\u00f3n. Ajust\u00e1ndonos a la historia de la salvaci\u00f3n, sabemos que el punto de partida est\u00e1 en el amor gratuito de Dios al hombre. La iniciativa es suya siempre, y lo fue ya desde antes de la creaci\u00f3n (Ef 1, 4). Cuando recibimos la promesa de salvaci\u00f3n y la revelaci\u00f3n de su amor infinito, Dios no se manifiesta como unipersonal, sino como Trinidad de personas. \u00abEn esto se manifest\u00f3 el amor que Dios nos tiene: en que Dios envi\u00f3 al mundo a su Hijo \u00fanico para que vivamos por medio de \u00e9l\u00bb (1 Jn 4, 9). He ah\u00ed\u00ad, por tanto, el gran proyecto de Dios Padre: hacernos sus \u00abhijos adoptivos por medio de Jesucristo seg\u00fan el benepl\u00e1cito de su voluntad, para alabanza de la gloria de su gracia\u00bb (Ef 1, 5-6). Esto tiene su cumplimiento \u00fanicamente en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, gracias al cual tenemos \u00ablibre acceso al Padre\u00bb (Ef 2, 18).<\/p>\n<p>Esta maravillosa operaci\u00f3n comienza en el momento del bautismo cuya f\u00f3rmula viene a significar: Yo te introduzco en la corriente de vida del Padre, en el Hijo, por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, para que vivas en lo m\u00e1s profundo de tu ser la comuni\u00f3n de amor de los Tres, quienes, por gracia, te convierten en su propia morada. En virtud del mismo bautismo todos los bautizados formamos el pueblo de Dios que es la Iglesia: hijos en el Hijo, uno en \u00e9l, \u00aben quien toda edificaci\u00f3n bien trabada se eleva hasta formar un templo santo en el Se\u00f1or, &#8230;hasta ser morada de Dios en el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Ef 2, 21-22). Esa es la Iglesia de la Trinidad. De aqu\u00ed\u00ad que \u00ablas diversas im\u00e1genes que la LG utiliza para describir de alguna manera el misterio de la Iglesia vienen a poner de relieve su parentesco con las tres Personas divinas\u00bb.<\/p>\n<p>Se necesitan los ojos de la fe (cf. Ef 1, 18) para poder conocer y penetrar en el abismo sin fondo del amor de Dios manifestado en la persona de Cristo y en cada uno de los misterios de su vida terrena, y para poder descubrir a Dios como un t\u00fa de amor personal a cada individuo y a la totalidad de su Cuerpo que es la Iglesia. En definitiva, s\u00f3lo la fe sabe responder con amor al Amor. Pero tampoco hay que olvidar que esta misma respuesta del hombre es pura gracia, don gratuito, del mismo Dios. Von Balthasar dice que este amor de Dios no es una realidad abstracta o colectiva sino algo absolutamente personal. El Padre me entrega a m\u00ed\u00ad, a nosotros, dice, \u00aba su Hijo \u00fanico para llenarme a m\u00ed\u00ad (a nosotros) internamente con su santo Esp\u00ed\u00adritu de amor. Frente a este acontecimiento, la persona creada no encuentra en s\u00ed\u00ad misma, en su estado propio, ninguna respuesta aut\u00e9ntica. Aun en el caso de que fuera afectada en su n\u00facleo \u00ed\u00adntimo (como el ni\u00f1o por la madre), no tendr\u00ed\u00ada nada que presentar como contraoferta. Su respuesta s\u00f3lo puede ser dejar a Dios ser Dios en ella. Reservarle todo el espacio que \u00e9l reclama para su amor. \u00abHe aqu\u00ed\u00ad la esclava del Se\u00f1or\u00bb. As\u00ed\u00ad, pues, la respuesta (hecha posible por la gracia) es, al mismo tiempo, la mayor disponibilidad posible (Ignacio de Loyola)\u00bb\u00bb. Por tanto, el secreto est\u00e1, supuesta la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, en la fe entendida en su sentido b\u00ed\u00adblico original, en la disponibilidad al estilo de Mar\u00ed\u00ada (cf. Lc 1, 38) y de Jes\u00fas (cf. Heb 10, 7).<\/p>\n<p>b. La oraci\u00f3n, encuentro de amor con el Padre, por Cristo, en el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Dijo Jes\u00fas: \u00abCuando vayas a orar, entra en tu aposento y, despu\u00e9s de cerrada la puerta, ora a tu Padre, que est\u00e1 all\u00ed\u00ad, en lo secreto\u00bb (Mt 6, 6). Santa Teresa recomienda insistentemente al alma que \u00abentre dentro de s\u00ed\u00ad\u00bb porque es ah\u00ed\u00ad donde se efect\u00faa ese encuentro que, seg\u00fan ella, consiste en \u00abtratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama\u00bb.<\/p>\n<p>En la oraci\u00f3n tenemos que sentirnos plenamente libres para relacionarnos con la humanidad de Jes\u00fas, con el Esp\u00ed\u00adritu Santo, con Mar\u00ed\u00ada nuestra Madre y con los santos. Dir\u00ed\u00adamos que la espontaneidad es regla, de modo semejante a lo que ocurre en las relaciones familiares. Lo esencial es que la oraci\u00f3n se conforme a lo que nos ha sido revelado, es decir, que vivir en comuni\u00f3n con Dios Padre, por Cristo, en el Esp\u00ed\u00adritu, es penetrar y participar en su misterio. La vida cristiana es esencialmente experiencia trinitaria; la cual \u00abconstituye el entramado, base y meta del vivir de los creyentes: ser en el Esp\u00ed\u00adritu, arraigarse en Cristo, tender hacia el Padre\u00bb en cuanto hijos en el Hijo y, en \u00e9l, hermanos los unos de los otros. La oraci\u00f3n se encuadra, precisamente, en ese marco trinitario-salv\u00ed\u00adfico, como expresi\u00f3n consciente de lo que somos por gracia. Por eso, Jes\u00fas dice: \u00abVosotros, pues, orad as\u00ed\u00ad: Padre nuestro&#8230;\u00bb (Mt 6, 9).<\/p>\n<p>Encuentro filial con Dios Padre. La oraci\u00f3n cristiana es esencialmente filial. Cuanto m\u00e1s viva sea la conciencia de que Dios es Padre, m\u00e1s aut\u00e9ntica y cristiana ser\u00e1 la oraci\u00f3n. Pero Dios es un Padre de caracter\u00ed\u00adsticas \u00fanicas: es el Abb\u00e1 \u00ab, Padre querido, todo ternura y cari\u00f1o muy cercano al que lo invoca. As\u00ed\u00ad lo sent\u00ed\u00ada santa Teresa: \u00abPorque el recuerdo de que tengo compa\u00f1\u00ed\u00ada dentro de m\u00ed\u00ad es de gran provecho\u00bb. Por eso, el orante ha de adoptar ante \u00e9l una actitud de total confianza y seguridad, y sobre todo de amor agradecido, porque \u00abel aprovechamiento del alma no est\u00e1 en pensar mucho sino en amar mucho\u00bb. Dios no es un Padre paternalista o autoritario, sino un Padre amigo (cf. DV 2). Es Padre en tal grado que transciende y supera todas las categor\u00ed\u00adas humanas. Es todopoderoso, pero \u00abnecesita\u00bb del hombre para cumplir sus planes. Su paternidad, como dijo Juan Pablo I, tiene rasgos maternales. Es providente, sol\u00ed\u00adcito y atento al clamor de quienes a \u00e9l acuden: \u00abAntes que me llamen, yo responder\u00e9; a\u00fan estar\u00e1n hablando, y yo les escuchar\u00e9\u00bb (Is 65, 24).<\/p>\n<p>Con cada uno de sus hijos se relaciona como si fuera el \u00fanico, pero no consiente que ninguno de ellos se niegue a la comuni\u00f3n, porque \u00e9l es un padre de familia celoso de la uni\u00f3n de los suyos, fuente y origen de toda paternidad y de toda maternidad natural o espiritual; como \u00e9l no excluye a nadie de la filiaci\u00f3n tampoco acepta que nadie quede fuera de la fraternidad.<\/p>\n<p>Por Cristo y con Cristo. Jesucristo es el unig\u00e9nito del Padre, y todo en Jes\u00fas es revelaci\u00f3n plena y perfecta del Padre: \u00abEl que me ha visto a m\u00ed\u00ad ha visto al Padre\u00bb Un 14, 9). Es tambi\u00e9n el mediador y el camino que lleva al Padre: \u00abNadie va al Padre sino por m\u00ed\u00ad\u00bb Un 14, 6). El ora por nosotros (cf. 17, 9), y nos apremia para que oremos \u00aben su nombre\u00bb (cf. 14, 13) haciendo nuestras sus actitudes y participando en su vida y misi\u00f3n. Jes\u00fas es, adem\u00e1s, el verdadero y \u00fanico Sumo Sacerdote, el orante perfecto, el religioso y adorador del Padre por excelencia, que da forma y sentido a toda oraci\u00f3n verdadera. Por eso, nuestra oraci\u00f3n, que es sobre todo acci\u00f3n de gracias y alabanza agradable a Dios, es cristiforme. Cristo sigue orando en el cristiano, y \u00e9ste, como parte integrante de su Cuerpo, est\u00e1 llamado a orar en \u00e9l y por \u00e9l haciendo propios los gemidos inefables en el Esp\u00ed\u00adritu (cf. Rom 8, 26), que son oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n, de ofrecimiento, de agradecimiento, de alabanza al Padre. El cristiano ser\u00e1 feliz si llega a experimentar, de alguna manera, la presencia del Cristo orante en la propia oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Vivir y orar como cristiano es vivir y orar en el Esp\u00ed\u00adritu. El Esp\u00ed\u00adritu conoce las profundidades de Dios y lo m\u00e1s rec\u00f3ndito del interior del hombre (cf. 1 Cor 2, 10-11). Como Cristo est\u00e1 en el Padre por el Esp\u00ed\u00adritu, as\u00ed\u00ad nosotros permanecemos en Cristo (cf. Jn 14, 20) por el mismo Esp\u00ed\u00adritu. No sabemos orar como conviene, pero el Esp\u00ed\u00adritu \u00abnos hace exclamar \u00c2\u00a1Abb\u00e1, Padre!\u00bb (Rom 8, 15). El es luz y es don de amor que nos hace sentir la necesidad de la unidad y nos impulsa a ser en la Iglesia corresponsables de la salvaci\u00f3n del mundo. La presencia activa del Esp\u00ed\u00adritu ense\u00f1a a simplificar la oraci\u00f3n, la gu\u00ed\u00ada hacia formas m\u00e1s contemplativas y favorece la simbiosis entre acci\u00f3n y contemplaci\u00f3n en la vida del orante. El Esp\u00ed\u00adritu educa a quien se deja conducir por \u00e9l y le amaestra para que acierte a reconocer a Cristo en los hermanos, especialmente en los m\u00e1s peque\u00f1os y en los \u00faltimos, que son sus predilectos. El Esp\u00ed\u00adritu, finalmente, abre a la comprensi\u00f3n de la Palabra y calienta los corazones para que se enciendan al o\u00ed\u00adrla (cf. Lc 24, 32). En frase de Juan Pablo II, realmente \u00abes hermoso y saludable pensar que, en cualquier lugar del mundo donde se ora, all\u00ed\u00ad est\u00e1 el Esp\u00ed\u00adritu Santo, soplo vital de la orac\u00ed\u00ad\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>III. Conclusi\u00f3n<br \/>\nDec\u00ed\u00adamos al principio de estas reflexiones que la humanidad, entre oscuridades, dificultades y desviaciones, desde sus or\u00ed\u00adgenes ha buscado relacionarse con el Dios verdadero. Por eso, la oraci\u00f3n aparece como el acto fundamental de todas las religiones propiamente dichas. Abrah\u00e1n lleg\u00f3 a experimentar el encuentro interpersonal con un Dios cercano y entra\u00f1able. Pero es Jes\u00fasquien descubre y revela de manera definitiva la naturaleza de la oraci\u00f3n como encuentro inefable con un Dios que es Padre. De ah\u00ed\u00ad que el cristianismo sea por excelencia la religi\u00f3n de la oraci\u00f3n. La oraci\u00f3n cristiana no se opone a la de otras muchas religiones, y mucho menos a la del AT., pero es enteramente nueva: s\u00f3lo en ella se encuentra la comuni\u00f3n filial con el Padre, por el Hijo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo; y ninguna otra es, como ella, venero de salvaci\u00f3n para todo el mundo.<\/p>\n<p>[ -> Adoraci\u00f3n; Agust\u00ed\u00adn, san; Amor;; Anselmo, san; Antropolog\u00ed\u00ada; Capadocios, Padres; Bautismo; Buenaventura, san; Budismo; Catequesis; Comuni\u00f3n; Creaci\u00f3n; Doxolog\u00ed\u00ada; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Eucarist\u00ed\u00ada; Experiencia; Fe; Gracia; Hilario de Poitiers; Iglesia; Inhabitaci\u00f3n; Jesucristo; Juan de la Cruz, san; Juda\u00ed\u00adsmo; Liturgia; Mar\u00ed\u00ada; Misterio; Or\u00ed\u00adgenes; Padre; Pascua; Pobres, Dios de los; Polite\u00ed\u00adsmo; Religi\u00f3n; Revelaci\u00f3n; Ricardo de san V\u00ed\u00adctor; Salvaci\u00f3n; Sociolog\u00ed\u00ada; Teresa, santa; Tom\u00e1s, santo; Trinidad; Vaticano II; Vida cristiana; Von Balthasar.]<br \/>\nJos\u00e9 Gamarra<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Sin perder de vista el aspecto misterioso y trascendente que envuelve a la realidad divina, est\u00e1 claro que la base fundamental de la oraci\u00f3n cristiana es la fe en un Dios personal, Uno y Trino.<\/p>\n<p>El car\u00e1cter personal y trinitario distingue esencialmente a la oraci\u00f3n cristiana de cualquier otra expresi\u00f3n humana frente a la trascendencia. Y esto se pone ampliamente en evidencia en la historia de la Iglesia. Los diversos movimientos de espiritualidad en sus varias situaciones no podr\u00e1n ofrecer, respecto a la oraci\u00f3n, m\u00e1s aportaci\u00f3n que la de unos m\u00e9todos s\u00f3lo accidentalmente diferenciados.<\/p>\n<p>1. Descripci\u00f3n de la oraci\u00f3n. La oraci\u00f3n del cristiano no es m\u00e1s que el encuentro personal del hombre en di\u00e1logo humilde con Dios Padre a trav\u00e9s de Jesucristo, su Hijo y hermano nuestro, en la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>a) Encuentro: es cercan\u00ed\u00ada y contacto con la posibilidad de intercambiar sentimientos.<\/p>\n<p>b) Personal: no se trata de un ser indefinido a manera de explicaci\u00f3n filos\u00f3fica. No es \u00abotra cosa\u00bb, sino \u00abel Otro\u00bb a quien nos dirigimos como a un \u00abT\u00fa\u00bb, que nos mira y nos comprende, dispuesto a escucharnos, dispuesto a hablarnos.<\/p>\n<p>c) Del hombre: soy yo ese hombre, en mi singularidad y en mi circunstancia. Aqu\u00ed\u00ad y ahora. No se trata de una entrevista-limitada a un tiempo, entre el saludo y la despedida de los interlocutores.<\/p>\n<p>d) En di\u00e1logo: es hacer real la posibilidad de intercambio en los sentimientos. Dios tiene siempre la iniciativa. Jesucristo es su Palabra. Hay el ofrecimiento de una amistad. No nos obliga. Nos presenta las condiciones para entrar en la maravilla de su amor. Nos toca a nosotros corresponder, incluso pidiendo claridad, ayuda.<\/p>\n<p>e) Humilde: es humilde por parte de Dios, que se rebaja hasta nuestra miseria, a nivel de nuestro pecado. Pero tambi\u00e9n debe ser humilde por parle nuestra: como nuestro ser mismo de criaturas es un don de Dios, sin posibilidad de un m\u00e9rito previo, nuestra condici\u00f3n de pecadores inclinados a una independencia ego\u00ed\u00adsta nos hace positivamente indignos. Por tanto, la oraci\u00f3n tiene que ser un grito ante su misericordia.<\/p>\n<p>D Con Dios Padre: la paternidad de Dios, como cercan\u00ed\u00ada y solicitud amorosa por el hombre, es el aspecto m\u00e1s profundo de la revelaci\u00f3n cristiana, La conciencia de la inmediatez divina, captada en la fe, no elimina la sensaci\u00f3n de su trascendencia, que se hace parad\u00f3jicamente cercan\u00ed\u00ada m\u00e1s \u00ed\u00adntima que nuestra misma persona y se muestra como ra\u00ed\u00adz activa de nuestro ser.<\/p>\n<p>9) A trav\u00e9s de Jesucristo: la cercan\u00ed\u00ada de Dios no es una idea abstracta. Dios se ha hecho hombre en su Hijo. Utiliza nuestro lenguaje. Lo podemos tocar, Lo podemos llamar. \u00ab\u00c2\u00a1Es \u00e9l!\u00bb, \u00ab\u00c2\u00a1Eres t\u00fa!\u00bb Es cuesti\u00f3n de fe, pero de una fe con fundamento hist\u00f3rico, con la serie de testigos que siguen formando la Iglesia, desde que Jes\u00fas permaneci\u00f3 sensible entre nosotros. y, lo que es m\u00e1s interesante, or\u00f3 y nos enseft\u00f3 a orar, haci\u00e9ndose solidario con la humanidad.<\/p>\n<p>h) En la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu Santo: el Esp\u00ed\u00adritu Santo, que es el amor personal unitivo del Padre y del Hijo, entra en la vida espiritual de todo cristiano y de la Iglesia entera como un don de gracia que inspira y mueve los resortes de nuestra vida espiritual. El sigue dando testimonio y haciendo que sea una vivificante realidad la acci\u00f3n salvadora de Cristo, dando consistencia a su Cuerpo m\u00ed\u00adstico \u00abla Iglesia\u00bb y a su Cuerpo sacramental \u00abla eucarist\u00ed\u00ada\u00bb.<\/p>\n<p>2. Expresiones humanas de la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>a) Como palabra y como situaci\u00f3n : las dos definiciones cl\u00e1sicas de la oraci\u00f3n, \u00abconversaci\u00f3n con Dios o con Cristo\u00bb (Padres apost\u00f3licos) y \u00abelevaci\u00f3n del alma a Dios\u00bb (san Juan Damasceno), puede decirse que expresan dos elementos de la misma realidad existencial. La primera tiene un car\u00e1cter activo, mientras que la segunda manifiesta lo que podr\u00ed\u00adamos llamar la \u00absituaci\u00f3n oracional\u00bb.<\/p>\n<p>b) Interioridad y expresi\u00f3n exterior: la interioridad corresponde al recogimiento o toma de conciencia necesaria del Dios presente, sin lo cual la oraci\u00f3n externa resulta vac\u00ed\u00ada. La expresi\u00f3n exterior responde a la condici\u00f3n sensible del hombre, en correlaci\u00f3n vital con el esp\u00ed\u00adritu. De aqu\u00ed\u00ad la necesidad de f\u00f3rmulas sensibles, de movimientos corporales, de espacios privilegiados, de ritmos temporales cada d\u00ed\u00ada, cada semana, cada a\u00f1o&#8230;<\/p>\n<p>c) Individual y comunitaria: esta divisi\u00f3n se refiere al sujeto orante, a la persona particular o al conjunto de los que se han congregado ante el Se\u00f1or.<\/p>\n<p>De todas formas, la contraposici\u00f3n entre el individuo y la comunidad no es exclusividad mutua, ya que el cristiano se presenta siempre delante de Dios como miembro de la comunidad que, m\u00ed\u00adsticamente unida a Cristo, forma la Iglesia. A su vez, la comunidad orante no es nada sin la oraci\u00f3n de cada uno de sus miembros.<\/p>\n<p>d) Como acto humano personal, la oraci\u00f3n puede expresar la diversidad de sentimientos que inundan al hombre ante la grandeza y la bondad de Dios. Por consiguiente, la oraci\u00f3n tiene diversas expresiones: de alabanza, de petici\u00f3n de beneficios, de acci\u00f3n de gracias, de s\u00faplica de perd\u00f3n, de aceptaci\u00f3n de sus designios, etc. El \u00abPadre nuestro\u00bb, ense\u00f1ado por Jes\u00fas, ofrece un compendio insuperable de los temas de oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>3. Cualidades de la oraci\u00f3n.- Aunque ya las hemos indicado fundamentalmente en la descripci\u00f3n hecha al principio, hay cuatro cualidades principales que se deducen de la sagrada Escritura: atenci\u00f3n (cf. Mt 6,6: Ef6,18: Sant 4,3), humildad (cf. Lc 7 6: Rom 8,26: Jn4,6), confianza (Mt 21,22: Mc 1 1,24) y perseverancia (Lc 18,1 : 1 Tes 5,17) La confianza y la humildad implican la fe en que Dios es m\u00e1s bueno y m\u00e1s sabio que nosotros, que sometemos nuestra petici\u00f3n a la soberan\u00ed\u00ada amorosa de su voluntad, dejando aparte nuestros eventuales deseos. El modelo de esta actitud es el mismo Jes\u00fas en el huerto de los olivos: \u00bb Padre, si es posible, que pase de m\u00ed\u00ad este c\u00e1liz: pero no se haga mi voluntad, sino la tuya\u00bb (Mt 26,39: Lc 22,42).<\/p>\n<p>4, Dimensi\u00f3n social de la oraci\u00f3n, El hecho de la uni\u00f3n espiritual que se establece entre los hombres, haci\u00e9ndose en Jesucristo hijos del mismo Padre celestial -\u00abcomuni\u00f3n de los santos\u00bb, le da a la oraci\u00f3n del cristiano una dimensi\u00f3n de solidaridad que encuentra su expresi\u00f3n en el recurso a la intercesi\u00f3n de los santos, sobre todo de la Virgen Mar\u00ed\u00ada, y en la s\u00faplica de unos por otros.<\/p>\n<p>5. Proceso espiritual del orante.- Siguiendo la doctrina del doctor ser\u00e1fico san Buenaventura en su op\u00fasculo De triplici via, se pueden indicar tres etapas en la vida de oraci\u00f3n, que no significan una sucesi\u00f3n temporal, sino tres actitudes del esp\u00ed\u00adritu que no se excluyen mutuamente. En la v\u00ed\u00ada (o situaci\u00f3n) \u00abpurgativa\u00bb, la oraci\u00f3n tiene como objeto la pureza del coraz\u00f3n, pidiendo al Se\u00f1or la gracia de que nos libre de nuestras miserias. En la v\u00ed\u00ada (o situaci\u00f3n) \u00abiluminativa\u00bb se pide luz y ayuda para penetrar en &#8216;el misterio de Cristo por medio del estudio de la sagrada Escritura. En la v\u00ed\u00ada (o situaci\u00f3n) \u00abunitiva\u00bb la oraci\u00f3n se convierte en di\u00e1logo de amor con la entrega al Se\u00f1or, tan total que puede alcanzar la uni\u00f3n m\u00ed\u00adstica con \u00e9l.<\/p>\n<p>6. Los diversos m\u00e9todos de orar. Los movimientos espirituales especialmente los institutos de vida consagrada~ han promovido estilos caracter\u00ed\u00adsticos de oraci\u00f3n: los monjes benedictinos fomentan la oraci\u00f3n lit\u00fargica distribuida en las diversas horas del d\u00ed\u00ada: los dominicos proponen la oraci\u00f3n con un predominio especulativo: los franciscanos subrayan la actitud marcadamente afectiva&#8230; Especialmente despu\u00e9s del concilio Vaticano II han surgido entre los laicos diversos grupos de oraci\u00f3n comunitaria, a veces con influencias de los m\u00e9todos orientales de meditaci\u00f3n y como reacci\u00f3n a la secularizaci\u00f3n moderna.<\/p>\n<p>B. Garc\u00ed\u00ada<\/p>\n<p>Bibl.: G, Moioli, Oraci\u00f3n. en NDT 11, 1 1721 187: B. Baroffio, Oraci\u00f3n, en DTl, III, 666679: B. Haring, Oraci\u00f3ll, en NDE, 10151024. H. U, von Balthasar La oraci\u00f3n Contempiativa, Ed. Encuentro, Madrid 1989: A. Hammann, La oraci\u00f3n, Herder Barcelona 1967&#8217; . M, Castillo, Oraci\u00f3n y existencia cristiana, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1969.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Definici\u00f3n de la oraci\u00f3n &#8211; II. El car\u00e1cter espec\u00ed\u00adficamente cristiano de la oraci\u00f3n: 1. Abba, Padre: 2. Oraci\u00f3n en Cristo y a Cristo; 3. Creo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo &#8211; III. Oraci\u00f3n: presencia y escucha de Dios: 1. La iniciativa divina; 2. El papel de la Sagrada Escritura; 3. El papel de la comunidad de fe: 4. El papel del pobre &#8211; IV. La centralidad de la eucarist\u00ed\u00ada: 1. Dar gracias siempre y en todo lugar; 2. Oraci\u00f3n y sacrificio de s\u00ed\u00ad mismo; 3. La eucarist\u00ed\u00ada: Oraci\u00f3n y evangelizaci\u00f3n; 4. El papel de los dem\u00e1s sacramentos &#8211; V. Tradici\u00f3n sacerdotal y tradici\u00f3n prof\u00e9tica: 1. El papel del sacerdote; 2. Las desviaciones del sacerdotalismo; 3. La tradici\u00f3n prof\u00e9tica &#8211; VI. Las devociones.<\/p>\n<p>La historia de la salvaci\u00f3n comienza en el momento en que el hombre se hace capaz de recibir la revelaci\u00f3n en la respuesta y en la oraci\u00f3n. Para nosotros el hombre no se define a partir del uso de ciertos instrumentos o desde la posibilidad de cambiar el ambiente en que vive. Ni siquiera es suficiente la definici\u00f3n de homo sapiens. Se define como homo orans, en cuanto que adora, escucha y responde a Dios, confiriendo verdad a su propia existencia.<\/p>\n<p>Sin oraci\u00f3n el hombre no llega a la verdad ni descubre su nombre. Nuestra existencia es un don. Somos llamados por la palabra creadora de Dios, y esta palabra es una invitaci\u00f3n a vivir conscientemente en su presencia. Viviendo a trav\u00e9s de la llamada que nos da la vida, podemos encontrarnos en la escucha y en la respuesta a quien nos da un nombre \u00fanico y todo lo que somos. No podemos encontrar nuestra identidad m\u00e1s que volvi\u00e9ndonos a Dios, que es origen y fin de nuestra vida.<\/p>\n<p>I. Definici\u00f3n de la oraci\u00f3n<br \/>\nNo nos es posible definir al hombre sin recurrir al entendimiento de la oraci\u00f3n. Y, del mismo modo, no podemos comprender la verdadera naturaleza y la meta de la oraci\u00f3n sin comprender la vocaci\u00f3n total del hombre. \u00bfQui\u00e9n es el hombre que reza? \u00bfEs oraci\u00f3n el reflexionar sobre el misterio del propio ser? \u00bfEs oraci\u00f3n el acto de quien admira la grandeza del universo o intenta comprender el significado de su propia existencia? Ciertamente estos actos son fundamentales en el hombre, pues en ellos expresa su dignidad y su din\u00e1mica hacia lo verdadero y lo bueno; pero no se puede definir todo eso como oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las tres notas indispensables con que se caracteriza la estructura interna de quien experimenta la realidad de la oraci\u00f3n son: \u00abLa fe en un Dios personal, vivo. La fe en su presencia real. Un dram\u00e1tico di\u00e1logo entre el hombre y Dios, al que se sabe presente\u00bb Ser\u00e1 \u00fatil que reflexionemos sobre cada uno de estos tres elementos.<\/p>\n<p>a) Fe en un Dios personal, vivo. No se habla a una idea, a una cosa o a una fuerza impersonal. Quien hace oraci\u00f3n sabe que se encuentra frente a la sabidur\u00ed\u00ada suprema, que lo conoce. No basta una fe en el significado de la vida o en una persona humana, sino que es necesaria la fe en Dios, en el Amor.<\/p>\n<p>b) Fe en la presencia real de Dios. El que hace oraci\u00f3n tiene fe en la presencia real y activa de Dios, que se revela y nos invita de esta forma a que le respondamos. \u00abUna presencia verdadera es posible tan s\u00f3lo como respuesta a la revelaci\u00f3n real de Dios. La fe vive de la oraci\u00f3n. Realmente la fe viva en su esencia no es otra cosa que oraci\u00f3n. En el momento en que creemos de veras, nos expresamos con la oraci\u00f3n; y all\u00ed\u00ad donde cesa la oraci\u00f3n cesa tambi\u00e9n la fe viva\u00bb.<\/p>\n<p>c) Confianza en que el Dios que nos ha hablado y sigue revel\u00e1ndose escuchar\u00e1 nuestra oraci\u00f3n. La oraci\u00f3n supone, por lo tanto, una relaci\u00f3n t\u00fa-yo y yo-t\u00fa. La fe que da fuerza a la oraci\u00f3n se puede condensar de la siguiente forma: \u00abT\u00fa eres y yo soy gracias a ti y t\u00fa me invitas a vivir contigo\u00bb. El creyente que piensa que no debe despertar a Dios se expresa dr\u00e1sticamente en el profeta El\u00ed\u00adas: \u00abEl\u00ed\u00adas comenz\u00f3 a burlarse de ellos, d\u00e1ndoles este consejo: &#8216;\u00c2\u00a1Gritad m\u00e1s fuerte, pues es Dios! Pero est\u00e1 cavilando, o retirado, o se encontrar\u00e1 de viaje; tal vez est\u00e9 durmiendo, y tenga que despertarse'\u00bb (1 Re 18,27).<\/p>\n<p>Estas tres condiciones constitutivas de la oraci\u00f3n se dan all\u00ed\u00ad donde existe religi\u00f3n aut\u00e9ntica. Pero esto no excluye el que la conceptualizaci\u00f3n pueda no ser as\u00ed\u00ad de clara. Puede suceder que una persona determinada se declare pante\u00ed\u00adsta, mientras que en realidad hace oraci\u00f3n y considera a Dios como un \u00abt\u00fa\u00bb. All\u00ed\u00ad donde se hace oraci\u00f3n con confianza y con fe viva, all\u00ed\u00ad est\u00e1 la presencia del Esp\u00ed\u00adritu de Dios. Y la gracia de Cristo no est\u00e1 ausente, aunque quien hace oraci\u00f3n no conozca ni a Jes\u00fas ni el misterio de la Trinidad.<\/p>\n<p>II. El car\u00e1cter espec\u00ed\u00adficamente cristiano de la oraci\u00f3n<br \/>\n\u00abAnte Dios no hay acepci\u00f3n de personas\u00bb (Rom 2,11). Al hablar, por lo tanto, del car\u00e1cter espec\u00ed\u00adfico de la oraci\u00f3n cristiana no debemos vanagloriarnos frente a los que no son cristianos. Se impone, sin embargo, la meditaci\u00f3n sobre los muchos motivos de reconocimiento por la vocaci\u00f3n que se nos ha reservado, y la consecuencia de dar testimonio atractivo y convincente de nuestra oraci\u00f3n. El cristiano que reza sabe qu\u00e9 es la vida eterna: conocer a Dios como padre del Se\u00f1or Jes\u00fas, conocer a Cristo como verdadero Dios y verdadero hombre, mediador entre nosotros y el Padre, y creer en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, que ora en nosotros.<\/p>\n<p>1, ABBA, \u00c2\u00a1PADRE! &#8211; Todas las oraciones de todos los tiempos alcanzan su culminaci\u00f3n en Cristo, el cual llama a Dios omnipotente \u00abPadre\u00bb de forma \u00fanica: su \u00abAbba, \u00c2\u00a1Padre!\u00bb resuena en los corazones de los ap\u00f3stoles, y con este nombre Jes\u00fas nos invita y nos ense\u00f1a a dirigirnos a Dios. El Resucitado dice a Mar\u00ed\u00ada Magdalena: \u00abSubo al Padre m\u00ed\u00ado y Padre vuestro, Dios m\u00ed\u00ado y Dios vuestro\u00bb (Jn 20,17). No creemos solamente en un Dios personal, creador, omnipotente, sino que lo adoramos y lo amamos como Padre, nuestro y del Se\u00f1or Jes\u00fas. Esto nos da una confianza \u00fanica; pero no olvidemos que \u00e9l est\u00e1 \u00aben los cielos\u00bb, es decir, que se trata del Dios santo, mientras que nosotros somos las criaturas, no pocas veces, lamentablemente, pecadoras. Cuanto m\u00e1s conscientes seamos del pecado, tanto mayores ser\u00e1n no s\u00f3lo nuestro temor, sino tambi\u00e9n la gratitud, la alegr\u00ed\u00ada y la felicidad en la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cristo ha hecho visible al Padre. Pero nuestra oraci\u00f3n no podr\u00e1 unirse a la suya cuando invoca al Padre, si no nos unimos tambi\u00e9n al amor que ha manifestado a todos los hombres.<\/p>\n<p>Cada uno de nosotros est\u00e1 delante de Dios con un nombre irrepetible; mas para encontrar ese nombre debemos vivir la solidaridad de la salvaci\u00f3n, que expresa nuestra fe en nuestro Padre y en Cristo; solidaridad de salvaci\u00f3n encarnada.<\/p>\n<p>2. ORACI\u00ed\u201cN EN CRISTO Y A CRISTO &#8211; En Cristo se nos hace m\u00e1s cercano el Padre y se manifiesta como \u00abDios con nosotros\u00bb. S\u00f3lo en Cristo podemos atrevernos a decir \u00abPadre nuestro\u00bb. Es Cristo quien nos da el valor de orar con confianza; de \u00e9l aprendemos a adorar a Dios en esp\u00ed\u00adritu y verdad, y esta adoraci\u00f3n tiene valor en tanto en cuanto se une a la suya y se ofrece en su nombre. La oraci\u00f3n cristiana tiene como base no s\u00f3lo la fe en Cristo, sino tambi\u00e9n su conocimiento&#8217;.<\/p>\n<p>En la liturgia, nuestra oraci\u00f3n suele dirigirse al Padre por medio de Cristo nuestro Se\u00f1or. El, verdadero hombre, asume nuestras oraciones y les da el valor de la suya. Pero Jes\u00fas es tambi\u00e9n verdadero Dios; por eso nuestra oraci\u00f3n lit\u00fargica comunitaria, y con mayor raz\u00f3n nuestra oraci\u00f3n personal, puede dirigirse directamente a \u00e9l. No se piense que de esta forma se deja relegado al Padre; antes bien, en Cristo se fortifica la uni\u00f3n con Dios en el Esp\u00ed\u00adritu Santo. A Cristo puede ofrecerse un culto latr\u00e9utico.<\/p>\n<p>En la invocaci\u00f3n de la Virgen, de los santos y,de los \u00e1ngeles, la cuesti\u00f3n es distinta. No se trata ya de culto o de adoraci\u00f3n, sino de la comunicaci\u00f3n que manifiesta nuestra fe en la comuni\u00f3n de los santos. La invocaci\u00f3n de los santos vivifica tambi\u00e9n nuestra uni\u00f3n con Cristo, record\u00e1ndonos que en \u00e9l somos una sola familia.<\/p>\n<p>3. CREO EN El, ESPIRITE SANTO &#8211; La oraci\u00f3n espec\u00ed\u00adficamente cristiana expresa una fe viva en la Trinidad. Creemos en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, dador de vida y que es adorado juntamente con el Padre y con el Hijo. Podemos adorar a Dios en esp\u00ed\u00adritu y en verdad precisamente porque somos hijos de Dios guiados por el Esp\u00ed\u00adritu. \u00abPorque no recibisteis el esp\u00ed\u00adritu de esclavitud para recaer de nuevo en el temor, sino que recibisteis el esp\u00ed\u00adritu de hijos adoptivos, que nos hace exclamar: Abba, \u00c2\u00a1Padre! El mismo Esp\u00ed\u00adritu da testimonio juntamente con nuestro esp\u00ed\u00adritu de que somos hijos de Dios\u00bb (Rom 8,15-16).<\/p>\n<p>Es el Esp\u00ed\u00adritu Santo quien nos da la sabidur\u00ed\u00ada y el gusto de una oraci\u00f3n correcta. Nos hace vigilantes en la espera del Se\u00f1or y atentos a los signos de los tiempos, que son los signos de la presencia de Dios. Y as\u00ed\u00ad se hace posible gracias al Esp\u00ed\u00adritu la oraci\u00f3n, que es integraci\u00f3n entre fe y vida.<\/p>\n<p>III. Oraci\u00f3n: presencia y escucha de Dios<br \/>\nDios est\u00e1 siempre presente, pero esta presencia suya es recibida y transforma nuestra vida s\u00f3lo si oramos. Por medio de la oraci\u00f3n se cumple la reciprocidad de las conciencias y la presencia rec\u00ed\u00adproca. La presencia divina es fuente de vida y de luz. En la oraci\u00f3n tomamos conciencia de ella y nos abrimos a la vida y a la luz. En ella vivimos con intensidad el momento presente, porque encontramos al Se\u00f1or de la historia en el reconocimiento y en el agradecimiento por cuanto nos ha dado en el pasado y en la espera de la transfiguraci\u00f3n final.<\/p>\n<p>1. LA INICIATIVA DIVINA &#8211; En la oraci\u00f3n espec\u00ed\u00adficamente cristiana se manifiesta una gran conciencia de la iniciativa divina. Dios nos ha amado antes de que nosotros existi\u00e9ramos y nos llama antes de que hayamos dado el m\u00e1s m\u00ed\u00adnimo paso hacia \u00e9l. Esta iniciativa del Se\u00f1or la subraya toda nuestra fe. La justificaci\u00f3n, es decir, la justicia que nos salva, la paz mesi\u00e1nica, la reconciliaci\u00f3n, todo se concibe como don gratuito e iniciativa de Dios. \u00abTodo viene de Dios, que nos reconcilia con \u00e9l por medio de Cristo\u00bb (2 Cor 5,18) ,La experiencia m\u00ed\u00adstica de los santos se caracteriza por la conciencia de esta iniciativa, y tanto mayor ser\u00e1 el progreso de la vida espiritual del hombre cuanto m\u00e1s atento y agradecido est\u00e9 al don que se le hace.<\/p>\n<p>Ser\u00ed\u00ada un error atribuir la iniciativa y el car\u00e1cter gratuito solamente a los fen\u00f3menos sobrenaturales. Para el hombre de oraci\u00f3n todas las cosas llevan la marca de la iniciativa divina e invitan a la alabanza, a la gratitud y a la adoraci\u00f3n. Dios habla mediante las realidades creadas. Todo ha sido creado en el Verbo: todas las obras de Dios son palabras, mensajes, dones e invitaciones para darle gracias y alegrarnos. Sabemos que el acto de admiraci\u00f3n ante la belleza de lo creado no puede llamarse oraci\u00f3n; no obstante, es indispensable para su desarrollo. De hecho, cuanto m\u00e1s progresa una persona en la oraci\u00f3n, tanto mayor es su admiraci\u00f3n por lo creado, porque todo le habla de la grandeza, de la majestad, de la sabidur\u00ed\u00ada y de la bondad de Dios. Todas las cosas son palabras de un Padre que con sus dones nos llama a la solidaridad, a la justicia y a la caridad fraterna. Por ello el cristiano disfruta al contemplar la evoluci\u00f3n del mundo, pues todo aparece y se convierte en mensaje mediante el Verbo eterno y con vistas a la encarnaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abLos cielos narran la gloria de Dios y la obra de sus manos pregona el firmamento\u00bb (Sal 19,2). Especialmente la presencia de Dios se manifiesta en el hombre creado a su imagen. Dios est\u00e1 presente en nosotros mismos y en el pr\u00f3jimo como creador, redentor y art\u00ed\u00adfice que lleva adelante, para acabarla, la obra que tan maravillosamente ha comenzado. Esta obra maestra es una invitaci\u00f3n a colaborar con \u00e9l; debemos ser coart\u00ed\u00adfices y correveladores de su amor. Todo hombre est\u00e1 llamado a convertirse en signo visible, en sacramento de la presencia de Dios, para recordar su activ\u00ed\u00adsima presencia e invitar a la alabanza, a la acci\u00f3n de gracias y a la intercesi\u00f3n. La escucha de la palabra de Dios, presente en lo creado y sobre todo en el hombre, se convierte en oraci\u00f3n si adoramos y alabamos a Dios, al tiempo que demostramos, frente a toda realidad que nos circunda, la responsabilidad, que constituye una aut\u00e9ntica respuesta al Creador.<\/p>\n<p>La iniciativa m\u00e1s inaudita del Padre es la encarnaci\u00f3n del Verbo eterno en Cristo Jes\u00fas. Este Verbo resuena en toda obra creada, en todos los acontecimientos de bondad, de justicia, de belleza y de aut\u00e9ntica alegr\u00ed\u00ada. \u00abEl Verbo se hizo carne y habit\u00f3 con nosotros y nosotros vimos su gloria, gloria cual de unig\u00e9nito del Padre, lleno de gracia y de verdad\u00bb (Jn 1,14). Esta iniciativa del Padre exige tanto m\u00e1s nuestra gratitud y nuestra adoraci\u00f3n cuanto m\u00e1s conscientes somos de nuestra dignidad. Dios nos ha amado el primero cuando \u00e9ramos pecadores; su iniciativa inmerecida imprime un tono preciso a la oraci\u00f3n de los fieles; \u00e9sta es amor agradecido, amor que debe ser digno de aquel con que Dios nos ha precedido en la encarnaci\u00f3n, en la muerte y en la resurrecci\u00f3n de Cristo. La presencia del Verbo eterno hecho carne es una gracia y una llamada a imbuir toda idea y toda acci\u00f3n de un amor capaz de corresponder de alguna forma al amor de Dios. Todas las palabras y obras de Dios adquieren esplendor y fuerza atractiva si se consideran con vistas al Verbo encarnado. \u00abPorque por \u00e9l mismo fueron creadas todas las cosas, las de los cielos y las de la tierra, lo invisible y lo visible&#8230;, todo fue creado por \u00e9l y para \u00e9l; y \u00e9l mismo existe antes que todas las cosas y todas en \u00e9l subsisten\u00bb (Col 1,16-17).<\/p>\n<p>Cristo no es solamente la palabra definitiva y completa del Padre -palabra en la que se nos da el significado de toda obra-, sino que tambi\u00e9n es la respuesta perfecta. En su humanidad, unida al Verbo eterno, Cristo responde en nombre de toda la creaci\u00f3n y tambi\u00e9n en nuestro nombre. Y as\u00ed\u00ad se convierte \u00e9l en gracia para nosotros y en obligaci\u00f3n de unirnos a \u00e9l y de transformar nuestra vida para darle una respuesta aut\u00e9ntica y total, reconocida y solidaria en la salvaci\u00f3n, a la medida de su respuesta, que, en la sangre, fue la expresi\u00f3n suprema de la solidaridad.<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n espec\u00ed\u00adficamente cristiana est\u00e1 marcada por el hecho de que Dios no se expresa nunca con palabras vac\u00ed\u00adas, sino que su palabra es eficaz, es acontecimiento y es obra visible. As\u00ed\u00ad pues, la oraci\u00f3n del cristiano jam\u00e1s puede disociarse de la historia de la salvaci\u00f3n y de los acontecimientos, sino que debe integrarse como palabra que lleva frutos de caridad, de justicia, de creatividad y de fidelidad.<\/p>\n<p>Una forma de presencia activa de Dios la constituyen los >signos de los tiempos (cf especialmente SC 43; GS 4; UR 4). Para quien no cree y se niega a prestar su propio coraz\u00f3n a la escucha de la palabra, el libro de la historia es un libro sellado y carente de sentido. Mas para el cristiano que conoce a Cristo y reconoce en \u00e9l al se\u00f1or de la historia, los acontecimientos hist\u00f3ricos se convierten en una palabra poderosa, que requiere una respuesta solidaria. Esta dimensi\u00f3n de la vida cristiana queda delineada en el Apocalipsis. \u00abVi en la mano derecha del que est\u00e1 sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera. sellado con siete sellos. Vi un \u00e1ngel poderoso, oue exclamaba con fuerte voz: \u00bfQui\u00e9n es digno de abrir el libro y de romper los sellos?\u00bb (5,1-2). Y la apertura de los sellos se describe a continuaci\u00f3n en t\u00e9rminos dram\u00e1ticos y solemnes: \u00abUn cordero en pie, como degollado, ten\u00ed\u00ada siete cuernos y siete ojos (\u00e9stos son los Siete Esp\u00ed\u00adritus de Dios, enviados por todo el mundo). Se acerc\u00f3 y tom\u00f3 el libro de la derecha del que estaba sentado en el trono. Cuando hubo tomado el libro, los cuatro animales y los veinticuatro ancianos se prosternaron delante del cordero, teniendo cada uno en la mano un arpa y copas de oro llenas de perfumes (las oraciones de los santos). Ellos cantaban un c\u00e1ntico nuevo. T\u00fa eres digno de tomar el libro y de abrir sus sellos, porque has sido degollado y has rescatado para Dios con tu sangre a los hombres de toda tribu. lengua y pueblo y naci\u00f3n. T\u00fa has hecho para nuestro Dios un Reino de Sacerdotes reinando sobre la tierra\u00bb (5,6-10). As\u00ed\u00ad pues, cuando el cordero abre los sellos no aparecen cartas escritas, sino acontecimientos de la historia, que manifiestan un significado profundo y ofrecen \u00ablas oraciones de los santos\u00bb.<\/p>\n<p>En la sensibilidad a los signos de los tiempos y en la vida solidaria y responsable radica el car\u00e1cter propio de los cristianos, reino de sacerdotes. Esta dimensi\u00f3n hace evidente la imposibilidad de que la oraci\u00f3n cristiana se reduzca a una simple recitaci\u00f3n de f\u00f3rmulas. Ante el creyente se abre siempre la perspectiva y el programa del \u00abPadrenuestro\u00bb. El es vida: integraci\u00f3n entre fe y vida por la vigilancia frente a los signos de los tiempos y por la prontidud de una respuesta personal y solidaria.<\/p>\n<p>2. EL PAPEL DE LA SAGRADA ESCRITURA &#8211; La Sagrada Escritura es palabra de Dios de forma privilegiada. Sin una actitud de disponibilidad a la respuesta, no se la puede meditar ni resulta provechosa. No olvidemos que la Escritura narra la historia de las relaciones de Dios con el g\u00e9nero humano y de este g\u00e9nero humano -formado de santos, profetas y pecadores- con Dios. Por eso habla a cuantos permanecen integrados voluntariamente en esta historia y est\u00e1n dispuestos a ser coagentes de la misma junto con Cristo y con los santos.<\/p>\n<p>El estudio cient\u00ed\u00adfico de la Escritura presta un servicio precioso a la misma oraci\u00f3n [>\u00bbExperi\u00e9ncia espiritual en la Biblia; >Palabra de Dios; >Salmos] y a una vida inspirada en ella, porque ayuda a comprender la din\u00e1mica de la historia de la salvaci\u00f3n y las circunstancias concretas en las que Dios habla y solicita una respuesta existencial y orante. Quien lee la Biblia esperando \u00fanicamente recibir consuelo de ella sin estar dispuesto a corresponderle como coautor de la historia salv\u00ed\u00adfica, quebranta la din\u00e1mica de la palabra divina y ve esfumarse su propia meta. Pero tampoco el que estudia el texto sagrado con actitud cr\u00ed\u00adtica sin esp\u00ed\u00adritu de oraci\u00f3n se encuentra en la longitud de onda que permite captar su aut\u00e9ntico significado.<\/p>\n<p>Todos, al menos una vez en nuestra vida, deber\u00ed\u00adamos sentir la exigencia de leer la Biblia entera con especial atenci\u00f3n, porque ella nos ense\u00f1a a escuchar y a responder con toda nuestra vida. Entonces ser\u00ed\u00ada para nosotros lo que debe ser: una escuela de oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>No todas las oraciones del Antiguo Testamento representan para el cristiano una respuesta adecuada a Dios. La situaci\u00f3n del Antiguo Testamento es distinta de la nuestra. Algunas de aquellas oraciones muestran todav\u00ed\u00ada la penumbra de la \u00e9poca de la espera. Pero la imperfecci\u00f3n misma de aquellos sentimientos debe transformarse en motivo de gratitud por el don de la luz que hemos recibido en Cristo. Y no se olvide que aquella imperfecci\u00f3n refleja la lenta trayectoria de la conversi\u00f3n de cada hombre, incluso del hombre de hoy. El hecho de que nuestra imperfecci\u00f3n pueda compararse de alguna forma con la de los santos del Antiguo Testamento, debe ser motivo de confusi\u00f3n y de humilde prop\u00f3sito ante la gracia superabundante de Cristo; debemos aprender a orar como Cristo nos ha ense\u00f1ado y como los grandes santos de la nueva alianza lo han experimentado. Antes de leer la Escritura pong\u00e1monos en presencia de Dios con plena conciencia y recordemos que por medio de ella quiere el Se\u00f1or hablarnos e invitarnos a dar una respuesta en todas las circunstancias en que se encuentre nuestra vida. Si no reflexionamos sobre el significado de la palabra que nos es dirigida y sobre las exigencias que implica para nuestra vida, no es una lectura y escucha aut\u00e9nticas.<\/p>\n<p>3. EL PAPEL DE LA COMUNIDAD DE FE &#8211; El creyente no parte de cero en su oraci\u00f3n. Es siempre un ser que ha renacido en la comunidad de fe, de esperanza, de amor y de alabanza de Dios. Tambi\u00e9n \u00e9sta es una iniciativa gratuita de Dios; una invitaci\u00f3n al reconocimiento y a la docilidad. A la comunidad nos unimos en la escucha de la palabra de Dios, en la b\u00fasqueda de los signos de los tiempos, en la respuesta cultual y existencial. Tanto m\u00e1s eficaz ser\u00e1 para nosotros el apoyo de la comunidad cuanto m\u00e1s dispuestos estemos a dar nuestra aportaci\u00f3n a su vida de fe y de compromiso total, y a su culto, recordando que en la comunidad se manifiesta para nosotros la plena comuni\u00f3n de los santos. Esta comuni\u00f3n no se olvida precisamente en la eventualidad de que la comunidad visible se manifieste como comunidad d\u00e9bil y pecadora.<\/p>\n<p>La conciencia de la uni\u00f3n con todos los santos aumenta nuestra confianza en la oraci\u00f3n y al mismo tiempo nos impele a la solidaridad tanto en la oraci\u00f3n como en la vida. La gratitud por la intercesi\u00f3n de los santos ser\u00e1 una raz\u00f3n para interceder por todos los hombres.<\/p>\n<p>4. El. PAPEL DEL POBRE &#8211; En la tradici\u00f3n prof\u00e9tica, la oraci\u00f3n es un descubrimiento de la palabra que Dios dirige mediante el pobre. La acogida humilde, agradecida y generosa del pobre es un progreso en el conocimiento de Dios y en la verdadera oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>El hombre, imagen de Dios, nos revela el rostro divino, si nos acercamos al pr\u00f3jimo con un amor generoso y desinteresado. Si aceptamos al otro esperando de \u00e9l una posible recompensa, no se dar\u00e1 verdadera trascendencia del yo hacia el otro. En cambio, si servimos humildemente al pobre reconociendo su derecho a nuestra solidaridad en su dignidad y en su miseria, entonces escuchamos verdaderamente la voz de Dios, la cual procede tanto de lo alto como de lo bajo. Este es uno de los pensamientos centrales de la filosofia y de la teolog\u00ed\u00ada de Manuel Levinas: \u00abEl otro, que en tanto otro se sit\u00faa en una dimensi\u00f3n de altura y de abatimiento -glorioso abatimiento-, tiene la cara del pobre, del extranjero, de la viuda y del hu\u00e9rfano y, a la vez, del Se\u00f1or llamado a investir y a justificar mi libertad\u00bb.<\/p>\n<p>Quien reconoce en el pobre la dignidad y el derecho de ser amado y ayudado supera el propio yo y se hace persona en di\u00e1logo, mientras el otro se formula la invitaci\u00f3n m\u00e1s gloriosa y urgente a responder. Respondiendo de esta forma al pobre se responde a Dios y se llega a un conocimiento m\u00e1s profundo de la trascendencia divina, condici\u00f3n necesaria para una oraci\u00f3n espec\u00ed\u00adficamente cristiana. Y es sumamente conveniente que recordemos siempre que esta oraci\u00f3n es posible a todo hombre de buena voluntad.<\/p>\n<p>IV. La centralldad de la eucarist\u00ed\u00ada<br \/>\nLo que hemos dicho hasta aqu\u00ed\u00ad sobre la oraci\u00f3n espec\u00ed\u00adficamente cristiana, encuentra su punto central en la eucarist\u00ed\u00ada. En ella adoramos al Padre en Cristo, con Cristo y por Cristo; en ella recibimos el don del Esp\u00ed\u00adritu, que al mismo tiempo nos hace capaces de acoger tal don supremo y de transformarnos nosotros mismos en don.<\/p>\n<p>La eucarist\u00ed\u00ada es el centro del culto de la Iglesia; ella crea siempre de nuevo la comuni\u00f3n de fe, de esperanza, de caridad y de adoraci\u00f3n en esp\u00ed\u00adritu y verdad.<\/p>\n<p>1. DAR GRACIAS SIEMPRE Y EN TODO LUGAR &#8211; Eucarist\u00ed\u00ada significa acci\u00f3n de gracias. Jes\u00fas, tomando el c\u00e1liz de la salvaci\u00f3n, aceptando su suprema vocaci\u00f3n de Sumo Sacerdote y de v\u00ed\u00adctima, \u00abdio gracias\u00bb. Al celebrar la eucarist\u00ed\u00ada entramos en la misma dimensi\u00f3n. Toda perversi\u00f3n y alienaci\u00f3n entr\u00f3 en el mundo porque el g\u00e9nero humano no quiso dar gracias y se neg\u00f3 a honrar a Dios como Dios. \u00abEllos son inexcusables, porque habiendo conocido a Dios, no lo glorificaron como a Dios ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, se oscureci\u00f3 su insensato coraz\u00f3n\u00bb (Rom 1,21). En la acci\u00f3n de gracias y en la adoraci\u00f3n en esp\u00ed\u00adritu y verdad ofrecida por Jesucristo al Padre se cumple nuestra redenci\u00f3n. Entrando en esta dimensi\u00f3n de gratitud, el hombre se hace part\u00ed\u00adcipe de la redenci\u00f3n y coart\u00ed\u00adfice con Cristo.<\/p>\n<p>Es f\u00e1cil advertir la dimensi\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica en todas las partes de la misa y su manifestaci\u00f3n en todos los momentos de la vida y de la oraci\u00f3n de los fieles.<\/p>\n<p>El rito penitencial del comienzo y sus evocaciones durante la misa son una confesi\u00f3n de alabanza, un alabar al Se\u00f1or porque es bueno. Podemos recordar nuestros pecados sin desesperaci\u00f3n ni frustraci\u00f3n, porque conocemos al Redentor y reconciliador; porque sabemos que estamos redimidos y, reconociendo esta redenci\u00f3n, obtendremos la liberaci\u00f3n del ego\u00ed\u00adsmo.<\/p>\n<p>Durante la misa ofrecemos oraciones, s\u00faplicas e intercesiones en esp\u00ed\u00adritu de gratitud (cf Flp 4,6), conscientes de que van unidas a las de Cristo y de los santos.<\/p>\n<p>Al escuchar la palabra de Dios, respondemos: \u00abDamos gracias a Dios\u00bb, o bien \u00abGloria a ti. Se\u00f1or\u00bb. No es posible recibir la bendici\u00f3n de la palabra de Dios sin escucharla y acogerla con esp\u00ed\u00adritu de gratitud.<\/p>\n<p>La profesi\u00f3n de fe en la recepci\u00f3n gozosa y grata de la buena nueva transforma la vida en una fe agradecida que da fruto en la caridad y la justicia.<\/p>\n<p>En el ofertorio afirmamos que todo lo que somos y lo que poseemos es don de Dios. Este don tiene una dimensi\u00f3n social, y a \u00e9l debe asociarse el hombre en el servicio del reino de Dios y del pr\u00f3jimo, y solamente entreg\u00e1ndose en respuesta a Dios puede gozar de su presencia.<\/p>\n<p>Con estas disposiciones podemos entrar en la gran oraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, que nos muestra como v\u00ed\u00ada de salvaci\u00f3n el dar gracias siempre y en todo lugar. En la proclamaci\u00f3n de la muerte y de la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or se profundiza la fe en la redenci\u00f3n del sufrimiento y de la muerte. La acci\u00f3n de gracias debe estar, por tanto, presente en el momento del sufrimiento y de la muerte, unidos al sufrimiento y la muerte de Cristo para alabanza del Padre.<\/p>\n<p>2. ORACI\u00ed\u201cN Y SACRIFICIO DE S\u00ed\u00ad MISMO &#8211; Cristo se hace presente y se entrega en la eucarist\u00ed\u00ada. Ungido por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, se entreg\u00f3 para gloria del Padre y por la salvaci\u00f3n de los hombres en toda su vida, y de forma particular en el momento de la muerte. Cristo resucitado est\u00e1 presente en el poder del Esp\u00ed\u00adritu Santo y contin\u00faa d\u00e1ndose y enviando este mismo Esp\u00ed\u00adritu a los hombres para que sepan entregarse a la gloria de Dios Padre en el servicio del pr\u00f3jimo. Tan s\u00f3lo de esta forma el hombre participa verdaderamente en el sacrificio eucar\u00ed\u00adstico y recibe la comuni\u00f3n que permite a Cristo continuar su obra salv\u00ed\u00adfica en \u00e9l y por su medio. Tambi\u00e9n as\u00ed\u00ad aceptamos nosotros nuestra misi\u00f3n maravillosa: ser mensajeros de paz y de reconciliaci\u00f3n.<\/p>\n<p>3. LA EUCARIST\u00ed\u008dA: ORACI\u00ed\u201cN Y EVANGELIZACI\u00ed\u201cN &#8211; La eucarist\u00ed\u00ada es acci\u00f3n de gracias que responde a la proclamaci\u00f3n solemne y central del mensaje evang\u00e9lico. Si los fieles y los sacerdotes supieran celebrar y vivir el memorial de la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo, su vida se transformar\u00ed\u00ada bajo todos los aspectos en testimonio gozoso y agradecido de la salvaci\u00f3n. Ser\u00e1, por tanto, la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica lo que decida el porvenir de la evangelizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A la Iglesia se le ha prometido, precisamente con vistas a la evangelizaci\u00f3n, la presencia particular y la asistencia del Se\u00f1or. Esta presencia tiene su punto culminante en la eucarist\u00ed\u00ada; en una comunidad que da gracias por el Evangelio y que vive en \u00e9l hasta el punto de hacer de sus miembros un evangelio viviente. No habr\u00e1 nunca una crisis peligrosa para las vocaciones sacerdotales y religiosas cuando se sepa celebrar la eucarist\u00ed\u00ada, proclamar el Evangelio y responder con gratitud; quien vive de esta forma sabe que la consagraci\u00f3n al servicio de la buena nueva es uno de los dones m\u00e1s grandes de Dios.<\/p>\n<p>4. EL PAPEL DE LOS DEM\u00ed\u0081S SACRAMENTOS &#8211; Referidos a la eucarist\u00ed\u00ada, tambi\u00e9n los dem\u00e1s sacramentos son esenciales para la oraci\u00f3n espec\u00ed\u00adficamente cristiana. Los sacramentos son proclamaci\u00f3n de la buena nueva en una forma muy concreta y en un ambiente cultual. Son una intercesi\u00f3n en la comuni\u00f3n de los santos. Son oraci\u00f3n de s\u00faplica expresada ante los signos de la promesa. Son puntos de encuentro entre la palabra de Dios, que toca y transforma al hombre, y su respuesta con Cristo en la comunidad de fe.<\/p>\n<p>En el bautismo, el Padre, que proclam\u00f3 hijo suyo a Cristo en el bautismo del Jord\u00e1n, nos llama solemnemente para ser hijos suyos en Cristo. Confirmados por la palabra sacramental, podemos atrevernos a llamar con la misma confianza \u00abPadre nuestro\u00bb al Dios omnipotente. La inserci\u00f3n en el cuerpo m\u00ed\u00adstico de Cristo no nos permite olvidar la solidaridad que caracteriza a nuestra vida; por ello siempre debemos decir expl\u00ed\u00adcita o impl\u00ed\u00adcitamente \u00abPadre nuestro\u00bb. En el bautismo celebramos precisamente aquello que Cristo recib\u00ed\u00ada en la sangre de la alianza nueva y eterna. De esta forma la oraci\u00f3n, que se apoya en \u00e9l, nos dirige constantemente hacia la eucarist\u00ed\u00ada, celebraci\u00f3n central y culminante de la nueva y eterna alianza, que une entre s\u00ed\u00ad a todos los bautizados.<\/p>\n<p>En el santo crisma recibimos el sello del Esp\u00ed\u00adritu Santo. La oraci\u00f3n espec\u00ed\u00adficamente cristiana se expresa en el credo: \u00abCreemos en el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb. La tercera persona de la Trinidad es un don personal. La oraci\u00f3n que corresponde a este don superabundante es sobre todo la oraci\u00f3n de acci\u00f3n de gracias y de alabanza. Esta espiritualidad encuentra su traducci\u00f3n concreta en el descubrimiento del bien en nosotros y en los dem\u00e1s, en el rec\u00ed\u00adproco reconocimiento que nutre a la oraci\u00f3n de alabanza y de acci\u00f3n de gracias.<\/p>\n<p>La celebraci\u00f3n del sacramento de la reconciliaci\u00f3n nos prepara a gozar de la comuni\u00f3n. Quien ha cometido un pecado mortal no puede ser digno de celebrar la eucarist\u00ed\u00ada sin haber gozado antes del perd\u00f3n y de la reconciliaci\u00f3n de Dios. Pero aun en el caso de que un cristiano no corneta normalmente pecados que provoquen la muerte, no por esto debe olvidarse del sacramento de la reconciliaci\u00f3n; ha de celebrarlo como confesi\u00f3n de alabanza y de acci\u00f3n de gracias. Celebrar este sacramento -y as\u00ed\u00ad lo subraya el nuevo rito- significa orar, tanto por parte del sacerdote como por parte del penitente, en un di\u00e1logo que nos abre a nuevas dimensiones personales y sociales. El sacerdote alaba y adora la misericordia divina mientras proclama en la absoluci\u00f3n y en el di\u00e1logo de fe el don de la paz. La recepci\u00f3n de este don por parte del pecador no puede dejar de expresarse en alabanza y acci\u00f3n de gracias.<\/p>\n<p>La ordenaci\u00f3n sacerdotal es especialmente una efusi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu para que el ordenado tenga un recuerdo reconocido y pueda celebrar y vivir cada vez m\u00e1s dignamente la eucarist\u00ed\u00ada, con una vida que la refleja de continuo. La vocaci\u00f3n sacerdotal es en primer lugar una vocaci\u00f3n a ser hombre y maestro de oraci\u00f3n, para que todo el pueblo sacerdotal de Dios pueda llegar a la adoraci\u00f3n en esp\u00ed\u00adritu y verdad.<\/p>\n<p>El matrimonio entre cristianos es sacramento de forma distinta, porque los esposos reciben la certeza de la presencia de Cristo siempre que est\u00e1n unidos en su nombre: \u00abPorque as\u00ed\u00ad como Dios antiguamente se adelant\u00f3 a unirse a su pueblo por una alianza de amor y de fidelidad, as\u00ed\u00ad ahora el Salvador de los hombres y Esposo de la Iglesia sale alencuentro de los esposos cristianos por medio del sacramento del matrimonio. Adem\u00e1s, permanece con ellos para que los esposos con su mutua entrega se amen con perpetua fidelidad, como \u00e9l mismo am\u00f3 a la Iglesia y se entreg\u00f3 por ella\u00bb (GS 48). El recuerdo agradecido, que honra la presencia eficaz de Cristo, une a los esposos, a los padres y a los hijos de tal forma que cada vez los hace m\u00e1s conscientes de Dios y m\u00e1s abiertos entre s\u00ed\u00ad. Es, por lo tanto, fundamental la oraci\u00f3n de la familia. Compete a los padres iniciar a los hijos en la oraci\u00f3n, que es integraci\u00f3n entre la fe y la vida.<\/p>\n<p>V. Tradici\u00f3n sacerdotal y tradici\u00f3n prof\u00e9tica<br \/>\n1. EL PAPEL DEL SACERDOTE [>Ministerio pastoral] &#8211; El sacerdote participa de la misi\u00f3n prof\u00e9tica de Cristo sumo sacerdote. Se define como hombre de oraci\u00f3n, adorador de Dios en esp\u00ed\u00adritu y verdad, hombre espiritual que puede proclamar el misterio de la salvaci\u00f3n en el culto y en la vida, maestro de oraci\u00f3n espec\u00ed\u00adficamente cristiana.<\/p>\n<p>Quien haya penetrado en el sentido de la precedente reflexi\u00f3n sobre el car\u00e1cter central de la eucarist\u00ed\u00ada y de los sacramentos, podr\u00e1 comprender f\u00e1cilmente el car\u00e1cter central del papel sacerdotal para que todos los creyentes sepan vivir una oraci\u00f3n aut\u00e9ntica y sepan qu\u00e9 es una oraci\u00f3n aut\u00e9ntica. Por ello creo que los seminarios deber\u00ed\u00adan tener como misi\u00f3n primordial la de ser una escuela de oraci\u00f3n, de forma que los sacerdotes puedan siempre vivir en ella como hermanos y testigos visibles de su misi\u00f3n solidaria de promover el esp\u00ed\u00adritu y la pr\u00e1ctica de la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. LAS DESVIACIONES DEL SACERDOTALISMO &#8211; Ya en el Antiguo Testamento y en la misma historia de la Iglesia, se puede ver con frecuencia una t\u00ed\u00adpica desviaci\u00f3n: el sacerdotalismo. No se trata, evidentemente, aqu\u00ed\u00ad de lo que es nota caracter\u00ed\u00adstica en el sacerdote que participa del sacerdocio prof\u00e9tico de Cristo. Se trata, por el contrario, de aquellos que no son hombres plenamente espirituales o que, reunidos en grupo, se consideran como clase privilegiada y tienden a mantener a los laicos en una posici\u00f3n subordinada como seres inmaduros, provocando as\u00ed\u00ad una grave desviaci\u00f3n de la oraci\u00f3n. En estas situaciones es f\u00e1cil encontrar sacerdotes muy escrupulosos en la observancia de las r\u00fabricas m\u00e1s minuciosas (que en el pasado se hab\u00ed\u00adan multiplicado de forma impresionante y estaban respaldadas por penas exageradas) o en la pronunciaci\u00f3n de ciertas palabras, mientras que se olvidan de la misi\u00f3n principal: la adoraci\u00f3n de Dios en esp\u00ed\u00adritu y verdad. Esta desviaci\u00f3n tiene como consecuencia el reducir la oraci\u00f3n a una recitaci\u00f3n sin contacto con las alegr\u00ed\u00adas, las esperanzas, la angustias y los sufrimientos de los seres humanos. De esta forma viene a faltar una de las notas esenciales, cual es la integraci\u00f3n entre fe y vida.<\/p>\n<p>Precisamente en esta decadencia -verdadera desintegraci\u00f3n- se manifiesta la fuerza del pecado original, es decir, de la sarx (como llamaba Pablo al ego\u00ed\u00adsmo encarnado y a la tendencia decadente del hombre). All\u00ed\u00ad donde falta la espontaneidad y la creatividad en la oraci\u00f3n, la \u00abcarne\u00bb toma la delantera. Este sacerdotalismo, tendencia de la clase sacerdotal demasiado preocupada por su propia superioridad, comprueba la verdad de las afirmaciones de Pablo: \u00abNo es que seamos capaces por nosotros mismos de pensar algo como proveniente de nosotros, pues nuestra capacidad viene de Dios, que nos ha capacitado para ser ministros de la Nueva Alianza, no de la letra, sino del Esp\u00ed\u00adritu, pues la letra mata, pero el Esp\u00ed\u00adritu da vida\u00bb (2 Cor 3,5-6).<\/p>\n<p>3. LA TRADICI\u00ed\u201cN PROFETICA &#8211; Contra la degeneraci\u00f3n sacerdotalista, Dios en su misericordia envi\u00f3 a los profetas. Tambi\u00e9n hab\u00ed\u00ada entre ellos sacerdotes, pero no eran mayor\u00ed\u00ada. Cristo es el profeta. Y no pertenece a la clase sacerdotal. La oraci\u00f3n prof\u00e9tica brilla por la integraci\u00f3n de la fe en la vida. Todo su ser se expresa ante Dios en la aceptaci\u00f3n: \u00abAqu\u00ed\u00ad estoy, Se\u00f1or, ll\u00e1mame; aqu\u00ed\u00ad estoy, env\u00ed\u00adame\u00bb.<\/p>\n<p>Modelo de sacerdote y de todos los miembros del pueblo sacerdotal de Dios lo es siempre Cristo profeta, el adorador del Padre en esp\u00ed\u00adritu y verdad. Jes\u00fas nos ense\u00f1a la s\u00ed\u00adntesis entre oraci\u00f3n y vigilancia, entre amor de Dios y del pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>Debemos estar reconocidos y agradecidos por la bondad de Dios, que contin\u00faa mandando profetas, hombres y mujeres que se distinguen por su espontaneidad y por la creatividad de su oraci\u00f3n, por el sentido del presente, por la meditaci\u00f3n orante. All\u00ed\u00ad donde se vive la tradici\u00f3n prof\u00e9tica no existe el penoso complejo de inseguridad. La oraci\u00f3n prof\u00e9tica es el distintivo del pueblo de Dios peregrinante, que camina tras el Se\u00f1or de la historia. Sobre todo en tiempo de profundas transformaciones culturales y sociales, debemos recurrir a Cristo como profeta y comprobar nuestra continuidad con la historia prof\u00e9tica de la Iglesia.<\/p>\n<p>VI. Las devociones<br \/>\nSer\u00ed\u00ada una p\u00e9rdida el olvidarnos de las devociones que la piedad popular ha hecho tradicionales. En ellas, si se celebran con esp\u00ed\u00adritu adecuado, se encuentra la riqueza de la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Para un cat\u00f3lico contar\u00e1 siempre con su estima la visita al Sant\u00ed\u00adsimo Sacramento. La renovaci\u00f3n lit\u00fargica nos ha hecho m\u00e1s conscientes del car\u00e1cter central de la misma celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, en la que no deber\u00e1 faltar la comuni\u00f3n. Pero esto no ha de ser motivo para que olvidemos la visita al Sant\u00ed\u00adsimo Sacramento. La presencia humilde y continua de Cristo en el tabern\u00e1culo, siempre dispuesto a recibir y visitar a los enfermos, podr\u00e1 refrescar nuestra memoria agradecida. La mera presencia ante aquel que se queda con nosotros puede traernos paz, alegr\u00ed\u00ada y muchas veces un gran entusiasmo, que se expresa en la oraci\u00f3n afectiva. La visita al Sant\u00ed\u00adsimo Sacramento es una continuaci\u00f3n contemplativa de la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica y nos prepara a la siguiente. Del mismo modo debe estimarse la bendici\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica: en ella alabamos la encarnaci\u00f3n, la muerte y la resurrecci\u00f3n de Cristo en espera de su venida, fuente de toda bendici\u00f3n.<\/p>\n<p>Desde los tiempos de san Francisco, el v\u00ed\u00ada crucis ha dado frutos abundantes en la vida de muchos cristianos. Es una devoci\u00f3n f\u00e1cil y atractiva, que radica tambi\u00e9n de forma contemplativa en la celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>Entre las devociones m\u00e1s agradables de los cristianos -especialmente de los cat\u00f3licos y de los ortodoxos- se cuenta la veneraci\u00f3n de la Virgen Mar\u00ed\u00ada mediante la meditaci\u00f3n o el canto del Magnifica&#8217;, oraci\u00f3n magistral de Mar\u00ed\u00ada, reina de los profetas. Tambi\u00e9n el rosario, si se lo recita meditando verdaderamente los misterios principales de nuestra salvaci\u00f3n, patentiza su relaci\u00f3n con la eucarist\u00ed\u00ada. Pero es importante que no sea una recitaci\u00f3n mec\u00e1nica de padrenuestros y avemar\u00ed\u00adas. Debe haber tiempo suficiente para leer el relato evang\u00e9lico del misterio y tiempo suficiente para la meditaci\u00f3n y la oraci\u00f3n espont\u00e1nea, que nos lleven a la recitaci\u00f3n recogida de las f\u00f3rmulas tradicionales de oraci\u00f3n. El Vat. II afirma: \u00abLa participaci\u00f3n en la sagrada liturgia no abarca toda la vida espiritual. En efecto, el cristiano, llamado a orar en com\u00fan, debe, no obstante, entrar tambi\u00e9n en su cuarto para orar al Padre en secreto: m\u00e1s a\u00fan, debe orar sin tregua, seg\u00fan ense\u00f1a el Ap\u00f3stol\u00bb (SC 12). Adem\u00e1s, el concilio a\u00f1ade normas directivas para la profundizaci\u00f3n y la renovaci\u00f3n de todas las devociones y de los ejercicios piadosos: \u00abSe recomiendan encarecidamente los ejercicios piadosos del pueblo cristiano, con tal que sean conformes a las leyes y a las normas de la Iglesia&#8230; Ahora bien, es preciso que estos mismos ejercicios se organicen teniendo en cuenta los tiempos lit\u00fargicos, de modo que vayan de acuerdo con la sagrada liturgia, en cierto modo deriven de ella y a ella conduzcan al pueblo, ya que la liturgia por su naturaleza est\u00e1 muy por encima de ellos\u00bb (SC 13) [>Ejercicios de piedad].<\/p>\n<p>B. H\u00e4ring<br \/>\nBIBL.-AA. VV., Oraci\u00f3n cristiana para tiempos nuevos, Espiritualidad, Madrid 1976.-AA. VV., Nuevas experiencias de oraci\u00f3n en la vida religiosa, en \u00abConfer\u00bb, n. 73. (1981).-AA. VV.. Un riesgo llamado oraci\u00f3n, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1974.-Ballester, M, Oraci\u00f3n profunda. Camino de integraci\u00f3n, PPC, Madrid 1979.-Bloom. A. Comenzar a orar, PPC. Madrid 1980.-Bohigues, R. Escuela de oraci\u00f3n: 50 formas sencillas de orar, PPC, Madrid 1978.-Borsl, J. M\u00e9todo de oraci\u00f3n contemplativa, Sal Terrae, Santander 1981.-Caba, J, La oraci\u00f3n de petici\u00f3n. Estudio exeg\u00e9tico sobre los evangelios sin\u00f3pticos y los escritos joaneos, Bibl. Institute Press, Roma 1974.-Castillo, J. M, Oraci\u00f3n y existencia cristiana, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1979.-Estrade, M. En torno a la oraci\u00f3n, Narcea, Madrid 1977.-Gonz\u00e1lez N\u00fa\u00f1ez, A, La oraci\u00f3n de la Biblia para el hombre de hoy, Marova, etc. Madrid 1977.-Guardini, R, Introducci\u00f3n a la vida de oraci\u00f3n, Dinor, Pamplona 1964.-Guerra, A, Oraci\u00f3n en un mundo secularizado, Paulinas, Madrid 1973.-Hamman, A, La oraci\u00f3n, Herder, Bareelona 1967.-Hi;ring, B, Centrarse en Dios. La oraci\u00f3n, aliento de nuestra fe, Herder, Barcelona 1976.-Loew, J, En la escuela de loa grandes orantes, Narcea, Madrid 1976.-Luzarraga, J. Oraci\u00f3n y misi\u00f3n en el evangelio de Juan, Universidad de Deusto, Bilbao 1978.-Llopis, J. Pedir es comprometerse, PPC, Madrid 1982.-Mello, A, Sadhana, un camino de oraci\u00f3n, Sal Terrae, Santander 1979.-Metz, E B.-Rahner, K, Invitaci\u00f3n a la oraci\u00f3n, Sal Terrae, Santander 1979.-Pikaza, J, 25 lemas de oraci\u00f3n. Retiro espiritual y compromiso cristiano, Inst. Teol. de Vida Religiosa, Madrid 1982.-R\u00f3denas, A, Orar con Cristo. Algunos rasgos fundamentales de la plegaria cristiana a la luz del NT, Secr. Trinitario, Salamanca 1979.-Tigreros, E. Grupos de oraci\u00f3n, Paulinas, Bogot\u00e1 1977.<\/p>\n<p>S. de Fiores &#8211; T. Goffi &#8211; Augusto Guerra, Nuevo Diccionario de Espiritualidad, Ediciones Paulinas, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Espiritualidad<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. La oraci\u00f3n en la Biblia: 1. El vocabulario de la oraci\u00f3n; 2. La oraci\u00f3n de Abrah\u00e1n; 3. La oraci\u00f3n de Mois\u00e9s y el canto de los liberados; 4. La oraci\u00f3n de un profeta: Jerem\u00ed\u00adas; 5. La oraci\u00f3n de Job; 6. La oraci\u00f3n de los salmos; 7. La oraci\u00f3n de Jes\u00fas; 8. El \u00abPadrenuestro\u00bb; 9. La catequesis evang\u00e9lica; 10. La oraci\u00f3n de la comunidad; I1. La oraci\u00f3n de Pablo. II. Las estructuras de la oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica: 1. Oraci\u00f3n dial\u00f3gica y personal; 2. Nexo con la historia y la vida; 3. El signo del \u00absilencio de Dios\u00bb; 4. S\u00faplica y alabanza.<\/p>\n<p>La Biblia menciona muchas oraciones, habla de hombres que rezan y ense\u00f1a a orar. Todo esto es normal y forma parte de la experiencia religiosa de cada pueblo. La originalidad b\u00ed\u00adblica no est\u00e1 en la oraci\u00f3n, sino en el c\u00f3mo y en el porqu\u00e9.<\/p>\n<p>Se puede decir que toda la Biblia ha nacido de la oraci\u00f3n, como fruto de una escucha de Dios: se responde a Dios, se discute con Dios, se reflexiona delante de Dios. M\u00e1s que hablar de Dios, la Biblia habla a Dios y reflexiona delante de Dios. Toda la historia de Israel est\u00e1 recorrida por la oraci\u00f3n, que emerge en cada punto de su narraci\u00f3n. Esto vale tambi\u00e9n para el NT. Por eso se comprende que seguir el tema de la oraci\u00f3n significa recorrer el camino de la Biblia por entero. Obviamente, ello no es posible.<\/p>\n<p>La primera parte (anal\u00ed\u00adtica y fenomenol\u00f3gica) de nuestro estudio ser\u00e1 necesariamente una lectura epis\u00f3dica y apresurada, pero no por eso superficial; capaz en todo caso de dar un fundamento suficiente a la segunda parte (sint\u00e9tica), en la cual se intentar\u00e1 establecer las principales estructuras constantes de la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>I. LA ORACI\u00ed\u201cN EN LA BIBLIA. Si se quiere descubrir el cauce dentro del cual discurre la oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica y toma forma, y por consiguiente captar su originalidad, hay que fijarse con precisi\u00f3n en el marco teol\u00f3gico y antropol\u00f3gico que supone, es decir en la relaci\u00f3n \/ Dios, \/ hombre, \/ pueblo y mundo [\/ Cosmos]. Es claro que tampoco podemos hacer esto. Habr\u00e1 que dar muchas cosas por supuestas. Baste recordar, a modo de premisa, que el hombre b\u00ed\u00adblico se dirige a un Dios que se ha hecho \u00e9l mismo Dios de Israel y que ha hecho de Israel su pueblo. Al mismo tiempo, Yhwh no es s\u00f3lo el Dios de Israel, sino que es el \u00fanico verdadero Dios, creador del mundo entero. El elemento particularista y el universalista se dan la mano: el Se\u00f1or del mundo es justamente el Dios de Israel. En el NT este entrelazamiento se profundiza y se universaliza: el Dios del mundo se hace hombre, y la Iglesia no es ya un pueblo entre los otros pueblos, sino un pueblo proveniente de todas las naciones.<\/p>\n<p>1. EL VOCABULARIO DE LA ORACI\u00ed\u201cN. El vocabulario b\u00ed\u00adblico de la oraci\u00f3n es amplio y fluido. Adem\u00e1s de algunos verbos, por as\u00ed\u00ad decir, t\u00e9cnicos -como &#8216;atar y palal (de donde el sustantivo tefillah, oraci\u00f3n) en el AT, y prose\u00fajomai y d\u00e9omai en el NT- hay todo un abanico de verbos y de expresiones que pertenecen en primer lugar a las relaciones entre hombres y a la vida ordinaria: hablar, gritar, pedir, suplicar, invocar ayuda, alabar, agradecer, buscar. Ya esto muestra que la oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica no est\u00e1 exclusivamente ligada a los ritos, sino que brota de la vida y abarca todo el arco de sus manifestaciones.<br \/>\n2. LA ORACI\u00ed\u201cN DE ABRAH\u00ed\u0081N. Una primera gran figura,de orante es \/ Abrah\u00e1n. La suya es ante todo la oraci\u00f3n de la obediencia. \u00abHeme aqu\u00ed\u00ad\u00bb es su pronta respuesta a cada intervenci\u00f3n de Dios. Pero es tambi\u00e9n la oraci\u00f3n de la petici\u00f3n y del lamento: \u00abSe\u00f1or Dios, \u00bfqu\u00e9 me vas a dar? Yo estoy ya para morir sin hijos, y el heredero de mi casa ser\u00e1 ese Eliezer de Damasco. No me has dado descendencia, y uno de mis criados ser\u00e1 mi heredero\u00bb (G\u00e9n 15:2-3).<br \/>\nParticularmente reveladora de c\u00f3mo el hombre b\u00ed\u00adblico se pone delante de Dios es la larga oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n por Sodoma y Gomorra (G\u00e9n 18:23-32). El rasgo que m\u00e1s llama la atenci\u00f3n es que Dios y el hombre est\u00e1n frente a frente como dos personas: hablan y discuten familiarmente. Un hombre vivo, un hombre verdadero encuentra al Dios vivo y verdadero. El polvo est\u00e1 ante la roca; y, sin embargo, la confianza es m\u00e1s fuerte que el temor y supera la distancia: \u00abMe atrevo a hablar a mi Se\u00f1or, yo que soy polvo y ceniza\u00bb. Si nos preguntamos cu\u00e1l es la ra\u00ed\u00adz de esta ins\u00f3lita oraci\u00f3n, respetuosa a la vez que confidencial, debemos responder que es la \/ fe. S\u00f3lo de una fe profunda brota una oraci\u00f3n atrevida. Adem\u00e1s de familiar, la oraci\u00f3n de Abrah\u00e1n es insistente. Abrah\u00e1n insiste, cort\u00e9s pero firme. No pide para s\u00ed\u00ad, sino que intercede por los dem\u00e1s. Como todos los grandes hombres de Dios, Abrah\u00e1n es un intercesor.<\/p>\n<p>Hay, finalmente, un \u00faltimo rasgo, quiz\u00e1 el m\u00e1s original. Abrah\u00e1n le plantea a Dios un problema: \u00ab\u00bfVas a destruir al justo con el pecador?\u00bb En otras palabras, \u00bfse rige Dios por la maldad de muchos o por la justicia de pocos? \u00bfNo podr\u00ed\u00ada un corto n\u00famero de justos tener tanto peso que indujera a Dios a perdonar a la ciudad? Ya aqu\u00ed\u00ad se entrev\u00e9 c\u00f3mo para la Biblia la oraci\u00f3n es el lugar privilegiado de la revelaci\u00f3n y de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, de la b\u00fasqueda y del descubrimiento del misterio de Dios.<\/p>\n<p>3. LA ORACI\u00ed\u201cN DE MOISES Y EL CANTO DE LOS LIBERADOS. Otra gran figura de orante es \/ Mois\u00e9s, al que la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica presenta como el mediador entre Dios y la comunidad y como el modelo del intercesor. Son sus manos alzadas las que obtienen la victoria contra Amalec (Exo 17:8-13): \u00abCuando Mois\u00e9s ten\u00ed\u00ada sus brazos alzados venc\u00ed\u00ada Israel, y cuando los bajaba venc\u00ed\u00ada Amalec\u00bb. Muchas veces en el desierto intercede \u00e9l por el pecado del pueblo solicitando el perd\u00f3n (Exo 32:11-14.30-34; N\u00fam 14:10-20; N\u00fam 16:22; N\u00fam 21:7). Y se recuerda con complacencia que Dios le hablaba cara a cara, como a un amigo, como a un hombre de confianza (N\u00fam 12:6-8; Exo 33:11; Deu 34:10). M\u00e1s significativa que ninguna otra es la oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n de Ex 32. Estamos en el coraz\u00f3n de la oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica. Es una oraci\u00f3n dram\u00e1tica; casi una lucha entre Mois\u00e9s y Dios; y sus argumentos siguen el esquema cl\u00e1sico de la s\u00faplica: se apela al amor de Dios (esta naci\u00f3n es tu pueblo), a su fidelidad (acu\u00e9rdate de las promesas), a su gloria (\u00bfqu\u00e9 dir\u00e1n las naciones si abandonas al pueblo que te pertenece?). La conclusi\u00f3n es la victoria de la oraci\u00f3n: \u00abY el Se\u00f1or se retract\u00f3 del mal que hab\u00ed\u00ada dicho que iba a hacer a su pueblo\u00bb (Exo 32:14).<br \/>\nEn apariencia es Dios el que ha cambiado de parecer; en realidad es Mois\u00e9s el que ha cambiado de opini\u00f3n, pasando del Dios de la c\u00f3lera al Dios del perd\u00f3n. La oraci\u00f3n cambia al hombre, no a Dios. Al orar, Mois\u00e9s descubri\u00f3 el verdadero rostro de Dios, un rostro de fidelidad y de perd\u00f3n, y supo leer de modo justo el pecado de su pueblo. \u00abLa oraci\u00f3n es estar delante de Dios para descubrir estas fuentes profundas del amor incluso en situaciones en las cuales, seg\u00fan la l\u00f3gica hist\u00f3rica, deber\u00ed\u00ada funcionar el esquema del pecado, el castigo y la maldici\u00f3n\u00bb (R. Fabris).<\/p>\n<p>En la historia de Mois\u00e9s y del \u00e9xodo no encontramos s\u00f3lo la oraci\u00f3n de s\u00faplica y de intercesi\u00f3n; est\u00e1 tambi\u00e9n la oraci\u00f3n de la maravilla y de la gloria ante el despliegue del poder de Dios y de la salvaci\u00f3n. Un ejemplo excelente de ello es el canto de Ex 15, que es al mismo tiempo narraci\u00f3n y oraci\u00f3n. Una vez m\u00e1s somos conducidos al centro de la oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, que aqu\u00ed\u00ad revela algunas de sus caracter\u00ed\u00adsticas m\u00e1s sugestivas. Mientras que Ex 14 es una simple narraci\u00f3n en prosa del puro hecho \u00abhist\u00f3rico\u00bb, el cap\u00ed\u00adtulo 15 expresa, en cambio, la reacci\u00f3n del pueblo ante la proeza de Dios; una reacci\u00f3n tan rica, que no puede expresarse m\u00e1s que en poes\u00ed\u00ada. La oraci\u00f3n prefiere la poes\u00ed\u00ada, que no es simplemente una forma literaria m\u00e1s refinada, sino una expresi\u00f3n de la totalidad de la persona. Sentimos vibrar la fe, el entusiasmo, el gozo, la alabanza y la admiraci\u00f3n. Todos los componentes de la persona se tensan en el esfuerzo por exaltar el gesto de Dios y de responder a \u00e9l. El canto de Ex 15 es un himno construido con coros alternos, uno laudatorio (vv. 2-3.6-7.11.18) y el otro narrativo (vv. 1.4-6.8-10.12-17). El coro que alaba supone las palabras del que narra. La oraci\u00f3n nace de una historia, de una gesta de Dios acaecida y fijada en la memoria; y, al mismo tiempo, la supera, captando en el gesto divino singular una constante, que se presenta como clave de lectura para el presente y como promesa abierta al futuro.<\/p>\n<p>4. LA ORACI\u00ed\u201cN DE UN PROFETA: JEREM\u00ed\u008dAS. Ciertamente, todos los profetas fueron hombres de profunda oraci\u00f3n, pero los testimonios que nos han dejado sobre ello no son muy abundantes. En el cap\u00ed\u00adtulo 19 del primer libro de los Reyes se cuenta el encuentro de El\u00ed\u00adas con Dios en el monte Horeb. Huyendo de la reina Jezabel y decepcionado por el abandono de todos, el profeta se lamenta: \u00ab\u00c2\u00a1Ya basta, Se\u00f1or! Qu\u00ed\u00adtame la vida&#8230; He quedado yo solo y me buscan para quitarme la vida&#8230;\u00bb (Exo 19:4.10.14). Y el Se\u00f1or: \u00abAnda, vuelve a emprender tu camino&#8230;\u00bb (Exo 19:15). El lamento de El\u00ed\u00adas es la oraci\u00f3n de un hombre desalentad que siente lo in\u00fatil de su misi\u00f3n. Pero la respuesta de Dios le abre a la confianza y al futuro. En la oraci\u00f3n se abren nuevas posibilidades.<\/p>\n<p>En el libro de Am\u00f3s leemos una breve oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n, simple y conmovedora: \u00ab\u00c2\u00a1Se\u00f1or Dios, perdona, te ruego! \u00bfC\u00f3mo podr\u00e1 subsistir Jacob, siendo tan peque\u00f1o?\u00bb (Exo 7:2). En los libros segundo y tercero de Isa\u00ed\u00adas encontramos desarrollados diversos g\u00e9neros de oraci\u00f3n: el canto de alabanza (Exo 42:10-17; Exo 45:20-25), la s\u00faplica penitencial (Exo 59:1-20), la reflexi\u00f3n sobre la historia del pueblo (Exo 63:7-64, 11).<\/p>\n<p>Pero es sobre todo \/ Jerem\u00ed\u00adas el que deja entrever su relaci\u00f3n \u00ed\u00adntima y personal con Dios. Su oraci\u00f3n est\u00e1 estrechamente ligada al desarrollo de su misi\u00f3n prof\u00e9tica y, a la vez, es profundamente personal. Constituye uno de los v\u00e9rtices de la espiritualidad b\u00ed\u00adblica.<\/p>\n<p>El libro de Jerem\u00ed\u00adas est\u00e1 sembrado de confesiones\/ oraciones, en las cuales el profeta nos abre su \u00e1nimo. Constituyen una lectura preciosa, porque nos dan a conocer los sufrimientos, las decepciones y las crisis de un aut\u00e9ntico hombre de fe. Se trata de oraciones, no de simples desahogos, porque nacen de la conciencia de que Dios est\u00e1 interesado. Discuten con Dios y le interpelan [\/ Psicolog\u00ed\u00ada III]. Los pasajes principales son 12,1-6; 15,10-21; 17,14-18; 18,18-23; 20,7-18.<\/p>\n<p>La lectura de estos pasajes muestra que el profeta experimenta la marginaci\u00f3n por parte de los hombres y -lo que resulta a\u00fan m\u00e1s desconcertante- el \u00absilencio\u00bb de Dios. Una doble soledad: frente al pueblo (al que ama profundamente) y frente a Dios (por cuyo servicio lo ha dejado todo). A causa de las palabras que anuncia, Jerem\u00ed\u00adas se ha convertido en \u00abhombre de querella y de discordia para todo el pa\u00ed\u00ads\u00bb (15,10). Y esta soledad le pesa; es injusta. Desear\u00ed\u00ada unas relaciones serenas y sin tensi\u00f3n; y, en cambio, Dios le llama a proclamar una palabra de juicio, que suscita disputas y divisiones. Nada tiene de extra\u00f1o que en esta situaci\u00f3n sorprendamos al profeta interrog\u00e1ndose sobre su vocaci\u00f3n y lament\u00e1ndose con su Dios: \u00abMe has seducido, Se\u00f1or, y yo me he dejado seducir&#8230; Me he convertido en irrisi\u00f3n continua, todos se burlan de m\u00ed\u00ad&#8230;\u00bb (20,7ss). No es que el profeta est\u00e9 arrepentido de la elecci\u00f3n hecha. Sus palabras de abandon\u00f3 no son m\u00e1s que la se\u00f1al de un moment\u00e1neo extrav\u00ed\u00ado. La fidelidad a su vocaci\u00f3n y la adhesi\u00f3n a Dios no le abandonan nunca seriamente. Dicho m\u00e1s sencillamente: en los momentos de mayor abatimiento, el profeta desear\u00ed\u00ada un poco de comprensi\u00f3n al menos por parte de su Dios. Pero tambi\u00e9n de ah\u00ed\u00ad viene (o parece venir) la soledad. L\u00e9ase de nuevo con atenci\u00f3n 20,7-18. Es verdaderamente la oraci\u00f3n de un hombre que se ha arriesgado todo \u00e9l, que paga, que desear\u00ed\u00ada que al menos Dios estuviese de su parte, pero que a veces tambi\u00e9n Dios parece estar del otro lado. Es una oraci\u00f3n\/discusi\u00f3n: \u00abMira c\u00f3mo me dicen: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la palabra del Se\u00f1or? \u00c2\u00a1Que se cumpla!\u00bb(17,15). Ante estas burlas, Jerem\u00ed\u00adas est\u00e1 solo e impotente, desarmado. \u00bfPor qu\u00e9 no interviene Dios? El profeta ha cre\u00ed\u00addo en la promesa que escuch\u00f3 en el momento de la vocaci\u00f3n: \u00abYo estoy contigo para protegerte\u00bb (1,8). Sin embargo, lo que ha ocurrido y sigue ocurriendo parece desmentir aquella promesa. Dios no parece cumplir su palabra. A la luz de esta experiencia comprendemos otra fuerte expresi\u00f3n del profeta, casi blasfema: \u00ab\u00bfVas a ser para m\u00ed\u00ad como un arroyo enga\u00f1ador, de aguas caprichosas?\u00bb (15,18b). Para comprender lo que significa un torrente enga\u00f1oso, hay que leer Job 6:15-20 : \u00abMe han enga\u00f1ado mis hermanos igual que un torrente&#8230;, turbios de agua de hielo, por ellos baja oculta la nieve derretida; pero al llegar el calor se desvanecen. Las caravanas se desv\u00ed\u00adan de su ruta&#8230;, en ellos esperan los convoyes de Sab\u00e1. Pero se ve frustrada su esperanza\u00bb. Hay torrentes que en tiempo de las lluvias invernales rebosan de agua, pero luego en verano se secan. No es posible fiarse de ellos; en el momento del calor y de la sed te abandonan. As\u00ed\u00ad se le antoja al profeta la promesa de Dios. Evidentemente, Jerem\u00ed\u00adas se hab\u00ed\u00ada imaginado de modo muy diverso la presencia de Dios a su lado. Pero es \u00e9ste justamente el punto, \u00e9sta es la purificaci\u00f3n a la que Dios quiere llevarle. La promesa de Dios y su fidelidad son diversas de como el hombre las imagina y las programa. Es el gran cambio al que Dios quiere que llegue su profeta. Jerem\u00ed\u00adas es invitado a convertirse: una conversi\u00f3n profunda, teol\u00f3gica (en el modo de pensar de Dios) y antes y m\u00e1s que moral (del comportamiento). A trav\u00e9s de la crisis, la oraci\u00f3n conduce al hombre a la conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero cuanto hemos dicho es s\u00f3lo un aspecto de la oraci\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas. En su oraci\u00f3n hay tambi\u00e9n algo m\u00e1s. El profeta experimenta con igual fuerza el gozo y la seguridad. Discute con su Dios, es cierto, y le dan ganas de dejarlo todo: \u00abYo me dec\u00ed\u00ada: No pensar\u00e9 m\u00e1s en \u00e9l, no hablar\u00e9 m\u00e1s en su nombre\u00bb (20,9a). Pero luego descubre en el fondo de su alma una fidelidad que no le permite abandonar, un amor a la palabra que ning\u00fan ment\u00ed\u00ads consigue destruir: \u00abPero hab\u00ed\u00ada en mi coraz\u00f3n como un fuego abrasador&#8230;; me he agotado en contenerlo, y no lo he podido soportar\u00bb (20,9b). En la oraci\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas hay tambi\u00e9n, junto al lamento, las confidencias del gozo, de la fe, de la esperanza reencontrada: \u00abA m\u00ed\u00ad, en cambio, Se\u00f1or, me conoces, pruebas mi coraz\u00f3n y ves que est\u00e1 contigo\u00bb (12,3); \u00abCuando recib\u00ed\u00ada tus palabras, yo las devoraba; tus palabras eran mi delicia, la alegr\u00ed\u00ada de mi coraz\u00f3n\u00bb (15,16); \u00abPorque t\u00fa eres mi gloria\u00bb (17,14).<\/p>\n<p>Como todos los grandes hombres de Dios, Jerem\u00ed\u00adas experimenta en la oraci\u00f3n, incluso dentro del sufrimiento, el abandono y el rechazo, el milagro de una esperanza indestructible y de una serenidad inexplicable.<\/p>\n<p>5. LA ORACI\u00ed\u201cN DE JOB. Al comienzo del libro, en la secci\u00f3n en prosa, sorprendemos en los labios de \/ Job la oraci\u00f3n de la fe pura y de la total resignaci\u00f3n: \u00abDesnudo sal\u00ed\u00ad del vientre de mi madre, desnudo all\u00e1 regresar\u00e9. El Se\u00f1or me lo hab\u00ed\u00ada dado, el Se\u00f1or me lo ha quitado; sea bendito el nombre del Se\u00f1or\u00bb(1,21). Job es como una \u00abestatua de fe\u00bb (J. Lev\u00e9cque).<\/p>\n<p>Pero a lo largo del debate en poes\u00ed\u00ada encontramos una oraci\u00f3n diversa, la de la noche oscura y la crisis, una oraci\u00f3n que sube de lo profundo de la amargura y de la angustia (10,1): 7,7-21; 9,28b-31; 10,1-22; 13,20-14, 22; 30,20-23.<\/p>\n<p>Las preguntas se suceden apasionadas: \u00bfPor qu\u00e9 el sufrimiento de un inocente? \u00bfC\u00f3mo puede Dios llamarse todav\u00ed\u00ada justo? \u00bfPor qu\u00e9 se ensa\u00f1a con un hombre? Job siente a Dios casi como un enemigo (\u00abTe has vuelto cruel para conmigo, con mano desplegada en m\u00ed\u00ad te cebas\u00bb: 30,21), y le suplica: \u00ab\u00c2\u00a1D\u00e9jame!\u00bb (7,16.19; 14,6). Se dir\u00ed\u00ada que es una oraci\u00f3n al rev\u00e9s. Habitualmente el que ora le dice a Dios: \u00abApres\u00farate\u00bb. Job dice: \u00abD\u00e9jame\u00bb. En su oraci\u00f3n hay algo m\u00e1s que la angustia; est\u00e1 siempre al borde de la rebeld\u00ed\u00ada, pero sin llegar nunca a atravesarla (P. Grelot). Job intenta por todos los modos comprender. \u00bfSer\u00e1 que Dios le ha abandonado o se ha cansado de \u00e9l (7,20)? \u00bfSer\u00e1 que Dios ha cambiado (30,21)? Palabras y sentimientos son un alternarse de actitudes contradictorias. En unos momentos Job parece abandonarse resignado y cansado (29,4). En otros intenta hacer que Dios razone (10,8). A veces ironiza con infinita amargura (7,20). Incluso adopta actitudes de desaf\u00ed\u00ado (10,2). Pero el lector atento se percata de que, en el fondo de todo, hay un hilo obstinado y constante: la confianza en Dios (16,19-20; 17,3; 19,25): \u00abT\u00fa eres mi garant\u00ed\u00ada ante ti\u00bb (17,3). Tal es la fe de Job; una fe a la que no se le permite refugiarse en construcciones teol\u00f3gicas abstractas y tranquilizadoras, sino que se ve forzada a aceptar el desaf\u00ed\u00ado de los hechos. Job parte en busca de Dios no desde las f\u00f3rmulas creadas por la tradici\u00f3n, sino desde su mundo transido de dolor. Cuando, finalmente, Dios, reiteradamente invocado, interviene, no responde, sino que interroga: Dios conduce al hombre por caminos nuevos para librarlo de sus falsas pretensiones. No es Dios el que debe cambiar, sino el hombre: tal es la intenci\u00f3n profunda de la oraci\u00f3n, su puerto final.<\/p>\n<p>La de Job es una oraci\u00f3n viva, real, que nace del choque entre la teolog\u00ed\u00ada y la experiencia, entre lo que el hombre piensa de Dios y lo que \u00e9l es verdaderamente. En su obstinado debate con Dios y ante Dios, Job llega a liberar al misterio de Dios de las angostas estrecheces de cierta teolog\u00ed\u00ada. Y as\u00ed\u00ad, una vez m\u00e1s, la oraci\u00f3n se presenta como el lugar privilegiado de la revelaci\u00f3n, es decir, del paso de lo que se piensa de Dios a lo que \u00e9l verdaderamente es. En la oraci\u00f3n se recupera el misterio y es representado en toda su desconcertante grandeza.<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n, al final del libro, es tambi\u00e9n la oraci\u00f3n de la fe desnuda y de la resignaci\u00f3n, como al principio; pero \u00c2\u00a1cu\u00e1nto camino entre los dos momentos! All\u00ed\u00ad una fe no purificada a\u00fan por la crisis; aqu\u00ed\u00ad el silencio ante el misterio, al cual Job se abandona enteramente: \u00abPongo la mano en la boca\u00bb (40,4); \u00abS\u00f3lo te conoc\u00ed\u00ada de o\u00ed\u00addas; pero ahora, en cambio, te han visto mis ojos\u00bb (42,5).<\/p>\n<p>6. LA ORACI\u00ed\u201cN DE LOS SALMOS. Los \/ salmos constituyen un punto de observaci\u00f3n privilegiado para captar el alma profunda de la oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica. Compuestos a lo largo de toda la historia de Israel, traducen en oraci\u00f3n la historia del pueblo de Dios. Cuentan la reacci\u00f3n de Israel frente a los gestos del Se\u00f1or y los sucesos de la vida. Son oraciones que nacen de la historia y de la vida, le\u00ed\u00addas a la luz de la fe, es decir, con la conciencia de que Dios est\u00e1 en acci\u00f3n y de que todo -directa o indirectamente- remite a \u00e9l. Nacida de la fe y respuesta a un Dios que obra en la vida, la oraci\u00f3n de los salmistas jam\u00e1s es una evasi\u00f3n de la vida.<\/p>\n<p>Los salmos no se han de leer a la manera de confidencias autobiogr\u00e1ficas, sino como oraciones compuestas para la liturgia. Mas esto no significa que sean formularios impersonales y abstractos. Al contrario, el acento espont\u00e1neo es muy vivo. Son composiciones profundamente sentidas, \u00abun espejo de los problemas, de los dramas, de las alegr\u00ed\u00adas de todo un pueblo\u00bb (G. Ravasi). En la Biblia, tambi\u00e9n la oraci\u00f3n lit\u00fargica es oraci\u00f3n vivida, oraci\u00f3n que se alimenta de la existencia en sus diversas situaciones.<\/p>\n<p>No es siempre f\u00e1cil en los salmos distinguir entre la dimensi\u00f3n personal y la dimensi\u00f3n comunitaria. Pero precisamente esta oscilaci\u00f3n es significativa de c\u00f3mo el hombre b\u00ed\u00adblico se coloca ante las situaciones: plenamente inserto en la comunidad, las vicisitudes del pueblo resuenan profundamente en su \u00e1nimo y se hacen experiencia personal, prolong\u00e1ndose las experiencias personales hasta coincidir con las del pueblo. En cualquier caso, el problema personal es siempre vivido e interpretado a la luz de la historia de la salvaci\u00f3n. As\u00ed\u00ad, el hombre b\u00ed\u00adblico, en familia o en el templo, ora a Dios en lo \u00ed\u00adntimo, pero siempre en relaci\u00f3n con la historia de su pueblo.<\/p>\n<p>Son muchos los g\u00e9neros de los salmos; pero no es \u00e9ste el lugar para analizarlos completamente. Despu\u00e9s de todo, la diferencia de los g\u00e9neros no debe dejar en la sombra su unidad. En sustancia, y para nuestro fin, los g\u00e9neros pueden reducirse a tres, igual que son tres las situaciones fundamentales de la vida: la alegr\u00ed\u00ada, la alabanza y el agradecimiento; el dolor, el lamento y la s\u00faplica; la reflexi\u00f3n sobre los problemas de la existencia. Tenemos as\u00ed\u00ad los himnos de alabanza, los salmos de s\u00faplica y los salmos sapienciales. El salterio es la oraci\u00f3n del hombre que alaba, pide y reflexiona delante de Dios. Himnos y s\u00faplicas, gozo y lamentos, discurren paralelos, porque as\u00ed\u00ad es la vida.<\/p>\n<p>La estructura normal del himno es simple: se comienza invitando a alabar a Dios, se expone el motivo y se concluye invitando de nuevo a la alabanza de Dios. El himno no es una alabanza que celebra los atributos abstractos de Dios, sino una celebraci\u00f3n de sus gestos hist\u00f3ricos: la creaci\u00f3n, la liberaci\u00f3n y la providencia. El gesto creador de Dios no es una mera premisa a la historia de la salvaci\u00f3n, sino que es su primer gesto, el fundamental, modelo de todos los dem\u00e1s. Es un gesto que prosigue: todas las ma\u00f1anas Dios se acuerda de hacer salir el sol, y todas las primaveras de enviar la lluvia. As\u00ed\u00ad el hombre b\u00ed\u00adblico se encuentra, constantemente y por todas partes, rodeado del don. Y el recuerdo de las grandes gestas salv\u00ed\u00adficas del pasado se transforma no s\u00f3lo en alabanza y gratitud, sino en esperanza. El himno -esencialmente construido sobre el don y el recuerdo- es una oraci\u00f3n abierta, que mira a la vez hacia atr\u00e1s y hacia adelante: el pasado es recordado para abrir el presente a la confianza y al futuro. Los himnos son una oraci\u00f3n optimista; en ellos la fe en el Dios creador, providente y liberador se expresa sin sombra de reticencias. Manifiestan una fe s\u00f3lida, anclada en sus certezas: Dios es el creador, que ha hecho bien al hombre y todas las cosas (Sal 8 y 104), vela siempre por sus fieles (Sal 33 y 92), cuida de su reba\u00f1o (Sal 23), defiende a su pueblo (Sal 27), retribuye en justicia (Sal 77) y manifiesta constantemente su amor a los hombres (Sal 103).<\/p>\n<p>Los himnos son esencialmente una oraci\u00f3n contemplativa: no piden nada, sino que cantan el gozo, el abandono en Dios, \u00abla gratitud por el simple hecho de que exista\u00bb (G. Ravasi).<\/p>\n<p>Pero junto a los salmos de alabanza y de la fe intacta est\u00e1n los salmos del desconsuelo y de la angustia. Los compiladores del Salterio no vacilaron en colocar estos dos g\u00e9neros el uno junto al otro, como est\u00e1n en la vida. La existencia humana presenta estas dos facetas en contraste, y la oraci\u00f3n se hace cargo justamente de ello. La situaci\u00f3n vital de la s\u00faplica est\u00e1 bien trazada en el t\u00ed\u00adtulo redaccional puesto al Sal 102: \u00abOraci\u00f3n de un afligido que, en su congoja, derrama su llanto ante el Se\u00f1or\u00bb. Tambi\u00e9n la estructura del salmo de s\u00faplica es normalmente simple: se inicia con una invocaci\u00f3n apremiante, se prosigue contando el caso penoso en que se encuentran el individuo y la comunidad, se aducen los motivos por los cuales Dios debe intervenir y a menudo, finalmente, se concluye con una acci\u00f3n de gracias.<\/p>\n<p>La invocaci\u00f3n expone continuamente las preguntas de todo hombre presa del dolor, no raramente ante un Dios que parece no preocuparse de ello: \u00bfPor qu\u00e9? \u00bfHasta cu\u00e1ndo? \u00bfHasta cu\u00e1ndo, Se\u00f1or, seguir\u00e1s mirando? (Sal 35:17; Sal 6:4; Sal 13:2-3; Sal 35:17; Sal 42:10; Sal 43:2; Sal 90:13). El abanico de los casos referidos es amplio y vario, y toca todos los sectores de la vida: la enfermedad, el peligro de muerte, la calumnia, la derrota, las calamidades naturales y sociales, el destierro. Lo que m\u00e1s provoca el lamento no es el sufrimiento en cuanto tal, sino el silencio de Dios que parece subyacerle. Lo que atormenta al creyente es no s\u00f3lo la persecuci\u00f3n o el destierro, sino la satisfacci\u00f3n de los malvados, su burla de Dios. El salmista parece a veces m\u00e1s preocupado de la gloria de Dios que de su propia suerte. La ayuda de Dios se solicita bas\u00e1ndose en motivaciones que implican sus atributos: bondad, misericordia y fidelidad. Normalmente la s\u00faplica no termina con el grito del enfermo o del perseguido, sino con el agradecimiento. Se da gracias incluso antes de haber obtenido (Sal 140:14; Sal 22:25ss). Ello significa que, por encima de todo, domina la confianza. Por eso la s\u00faplica es tambi\u00e9n una oraci\u00f3n abierta, confiada, orientada a una superaci\u00f3n, \u00abdiversamente de lo que acaece en las oraciones orientales antiguas paralelas, donde dominan la pura protesta, la n\u00e1usea de la vida, el exceso de desconfianza, el silencio divino vanamente solicitado\u00bb (G. Ravasi).<\/p>\n<p>Todav\u00ed\u00ada jud\u00ed\u00ados y cristianos oran con los salmos, encontrando en ellos una fuerza de implicaci\u00f3n que no es f\u00e1cil encontrar en otra parte. Ello se debe sin duda al hecho de que los salmos han sabido tocar las cuerdas m\u00e1s profundas y constantes del hombre y de la vida, por lo cual sus palabras, sus s\u00ed\u00admbolos y sus sentimientos hablan a los hombres de todas las \u00e9pocas y de todas las culturas. Los creyentes profesan que los salmos son palabras de Dios al hombre antes que palabras del hombre a Dios. Dios mismo sugiere cuanto quiere que se le diga. Jes\u00fas y los primeros cristianos oraron con los salmos, releyendo en las antiguas oraciones de Israel sus propias experiencias. Jes\u00fas no s\u00f3lo or\u00f3 con los salmos y se encontr\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo en ellos, sino que, por as\u00ed\u00ad decirlo, los cumpli\u00f3. A la luz de este cumplimiento hoy el cristiano sigue orando con los salmos.<\/p>\n<p>7. LA ORACI\u00ed\u201cN DE JES\u00daS. Al describir la oraci\u00f3n de \/ Jes\u00fas, no nos preocupa distinguir entre lo que se remonta a Jes\u00fas y lo que pertenece a la redacci\u00f3n de los evangelistas, como tampoco nos importa distinguir entre los evangelios. Simplemente recogemos los rasgos principales que se desprenden del conjunto de los testimonios.<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n sin\u00f3ptica recuerda que en el ritmo apremiante de la jornada de Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada sitio para la oraci\u00f3n; como observa Marcos (Sal 1:35; Sal 6:46), Jes\u00fas oraba por la ma\u00f1ana temprano o al final de la tarde, una vez despedida la muchedumbre. Or\u00f3 en todos los momentos m\u00e1s importantes y decisivos de su revelaci\u00f3n y de su misi\u00f3n: en el bautismo (Luc 3:21) y en la transfiguraci\u00f3n (Luc 9:28), en Getseman\u00ed\u00ad y en la cruz, antes de elegir a los doce (Luc 6:12), antes de la confesi\u00f3n de Pedro en Cesarea de Filipo (Luc 9:18), antes de hacer los milagros (Mar 6:41; Mar 7:34; Mar 8:6-7; Jua 11:41-42), en la cena antes de la pasi\u00f3n (Jn 17). Un primer rasgo que confirman todos los testimonios es que Jes\u00fas se dirig\u00ed\u00ada siempre a Dios invoc\u00e1ndolo con el nombre de Padre. La oraci\u00f3n de Jes\u00fas es ante todo filial. Marcos (Jua 14:36) recuerda que Jes\u00fas se dirig\u00ed\u00ada a Dios llam\u00e1ndolo Abb\u00e1 (pap\u00e1), t\u00e9rmino confidencial usado por los hijos para dirigirse confidencialmente al padre, pero no usado nunca en la oraci\u00f3n para invocar a Dios. Al osar llamar a Dios Abb\u00e1, Jes\u00fas desvela la relaci\u00f3n singular y \u00fanica que le liga a Dios. La oraci\u00f3n de Jes\u00fas es su condici\u00f3n de Hijo, que aflora a la conciencia y se traduce en coloquio. Consciente de su filiaci\u00f3n divina, misterio \u00fanico, irrepetible y no compartible, Jes\u00fas se retira a orar en la soledad, solo delante del Padre. Esta oraci\u00f3n en la soledad expresa su comuni\u00f3n \u00fanica con el Padre y su nostalgia del mismo.<\/p>\n<p>Mas, justamente por ser filial -es \u00e9ste un segundo rasgo constante-, es obediente. Es a la vez oraci\u00f3n del Hijo y del siervo del Se\u00f1or. Ya en el t\u00e9rmino Padre est\u00e1n incluidas ambas dimensiones: la familiaridad y la sumisi\u00f3n. En la oraci\u00f3n de Getseman\u00ed\u00ad, donde m\u00e1s claramente que en otras partes expresa su confianza de hijo (Abb\u00e1), Jes\u00fas expresa con id\u00e9ntica fuerza su obediencia: \u00abPero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres t\u00fa\u00bb (Mar 14:36). Conciencia de su filiaci\u00f3n y total dependencia son los dos polos de la oraci\u00f3n de Jes\u00fas, y son, incluso antes, las estructuras esenciales de su persona. La oraci\u00f3n de Jes\u00fas brota -y no pod\u00ed\u00ada ser diversamente- del fondo de su ser. En la oraci\u00f3n se desvela lo que se es [\/ Psicolog\u00ed\u00ada V].<\/p>\n<p>El hecho de que la oraci\u00f3n de Jes\u00fas se sit\u00fae en los momentos cruciales de su misi\u00f3n revela adem\u00e1s una tercera dimensi\u00f3n: en la oraci\u00f3n Jes\u00fas redescubre su misi\u00f3n y la nitidez de sus opciones. Escapa, por ejemplo, a la multitud que lo busca para retenerlo, cuando su misi\u00f3n le impone ir a otra parte (Mar 1:38; Luc 4:42-43). Despu\u00e9s de la multiplicaci\u00f3n de los panes fuerza a los disc\u00ed\u00adpulos a alejarse de la multitud entusiasta y se retira a la soledad a orar (Mar 6:46), escapando al intento de hacerlo rey (Jua 6:15). En Getseman\u00ed\u00ad supera con la oraci\u00f3n la angustia y el miedo, entreg\u00e1ndose totalmente a la voluntad del Padre (Mar 14:32-42). Especialmente \/ Lucas [III, 3] muestra que la oraci\u00f3n no es un episodio m\u00e1s en la vida del maestro, sino una dimensi\u00f3n constante y esencial de su misi\u00f3n. Como en otro tiempo para las grandes figuras del AT, tambi\u00e9n para Jes\u00fas la oraci\u00f3n es el lugar privilegiado de la revelaci\u00f3n, como lo muestran los episodios del bautismo, de la transfiguraci\u00f3n y de la confesi\u00f3n mesi\u00e1nica de Pedro. La oraci\u00f3n es la atm\u00f3sfera que normalmente acompa\u00f1a a las revelaciones de Dios.<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n de Jes\u00fas manifiesta adem\u00e1s su constante atenci\u00f3n a la palabra, su meditaci\u00f3n de las Escrituras. Por tanto, una oraci\u00f3n de escucha y de b\u00fasqueda. No raramente sus palabras contienen reminiscencias de las Escrituras y se remiten a las experiencias del pasado. En la cruz, Jes\u00fas hace suya la petici\u00f3n del justo sufriente del Sal 22 (Mar 15:34) y el confiado abandono del Sal 31:6 (Luc 23:46). En la experiencia de los dos justos del pasado lee Jes\u00fas la-suya propia y la comprende.<\/p>\n<p>No faltan en los evangelios expresiones expl\u00ed\u00adcitas de la oraci\u00f3n de Jes\u00fas que revelan a\u00fan m\u00e1s claramente sus formas, contenidos e intenciones. En primer lugar, la oraci\u00f3n de bendici\u00f3n, alabanza y contemplaci\u00f3n. Sobre los cinco panes y los dos peces que son luego multiplicados y distribuidos, Jes\u00fas \u00abpronuncia la bendici\u00f3n\u00bb (Mar 6:41), y lo mismo en la instituci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada (Mar 14:23). La bendici\u00f3n (berakah, traducida en el NT por eujarist\u00ed\u00ada o eulog\u00ed\u00ada) es en el juda\u00ed\u00adsmo la oraci\u00f3n por excelencia: fija el sentido y el contexto de cualquier otra oraci\u00f3n y manifiesta la concepci\u00f3n que tiene el jud\u00ed\u00ado del mundo y de los dem\u00e1s. Expresa reconocimiento, gratitud y admiraci\u00f3n. Brota de un sentimiento vivo del don de Dios y termina en la fraternidad. Al pronunciar la bendici\u00f3n, el jud\u00ed\u00ado renuncia a considerarse propietario de los bienes que lo rodean y a convertirlos en su posesi\u00f3n exclusiva. El verdadero propietario es Dios, que los da a todos sus hijos. Y as\u00ed\u00ad la bendici\u00f3n es al mismo tiempo reconocimiento de Dios, visi\u00f3n del mundo (acogido y disfrutado con alegr\u00ed\u00ada en cuanto don continuo del amor de Dios) y compromiso de fraternidad. La oraci\u00f3n de Jes\u00fas respir\u00f3 esta atm\u00f3sfera, muy viva en el juda\u00ed\u00adsmo de su tiempo, y los evangelios nos han conservado sus huellas.<\/p>\n<p>Una bell\u00ed\u00adsima oraci\u00f3n de bendici\u00f3n es la referida por Mateo (Mar 11:25-26) y Lucas (Mar 10:21): \u00abYo te alabo, Padre, Se\u00f1or del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos y se las has manifestado a los sencillos. S\u00ed\u00ad, Padre, porque as\u00ed\u00ad lo has querido\u00bb. El verbo griego exomologein significa reconocimiento, agradecimiento, alabanza, gozo y admiraci\u00f3n. El motivo de esta bendici\u00f3n de Jes\u00fas es que \u00e9l descubre en la experiencia que est\u00e1 viviendo -el hecho de que los maestros y las autoridades religiosas lo rechacen, mientras que la gente sencilla lo acoge- la realizaci\u00f3n del designio de Dios, que procede con m\u00e9todos diversos de los de la sabidur\u00ed\u00ada humana. Jes\u00fas se admira de ello. La oraci\u00f3n de alabanza nace en el que sabe ver en su propia historia la presencia de Dios, que obra maravillas. Oraci\u00f3n de bendici\u00f3n es tambi\u00e9n la pronunciada por Jes\u00fas en la tumba de L\u00e1zaro (Jua 11:41): \u00abPadre, te bendigo porque me has escuchado. Yo sab\u00ed\u00ada bien que siempre me escuchas\u00bb. Llama la atenci\u00f3n en esta oraci\u00f3n el tono de sorprendente serenidad, de paz y de seguridad incondicional. Es la oraci\u00f3n del Hijo que se sabe amado por el Padre y que sabe que este amor es un don (\u00abte doy gracias\u00bb).<\/p>\n<p>Junto a la oraci\u00f3n de alabanza y de bendici\u00f3n, la oraci\u00f3n de petici\u00f3n. Se trata las m\u00e1s de las veces de una petici\u00f3n eclesial, apost\u00f3lica: Jes\u00fas pide para que la fe de Pedro no desfallezca (Luc 22:32), para que el Padre env\u00ed\u00ade el Esp\u00ed\u00adritu (Jua 14:16), por el perd\u00f3n de los que lo crucifican (Luc 23:34). De m\u00e1s amplio vuelo eclesial es sobre todo la gran oraci\u00f3n sacerdotal de Jn 17. Jes\u00fas fija la mirada en la Trinidad, para dirigirla luego a los disc\u00ed\u00adpulos: el trayecto va de la comuni\u00f3n trinitaria a la unidad de la Iglesia. En el centro de la oraci\u00f3n hay un n\u00facleo yo-t\u00fa, o sea la mutua comuni\u00f3n entre el Padre y el Hijo; n\u00facleo que, sin embargo, se abre en un progresivo movimiento de expansi\u00f3n: los disc\u00ed\u00adpulos (Luc 17:11), todos los creyentes (Luc 17:20-21) y el mundo (Luc 17:23). Jes\u00fas pide para que la participaci\u00f3n en el n\u00facleo yo-t\u00fa se extienda a la Iglesia: \u00abComo t\u00fa, Padre, est\u00e1s en m\u00ed\u00ad y yo en ti, que tambi\u00e9n ellos sean una sola cosa en nosotros&#8230; Yo en ellos y t\u00fa en m\u00ed\u00ad, para que sean perfectos en la unidad&#8230; El amor que t\u00fa me tienes est\u00e9 en ellos y yo tambi\u00e9n est\u00e9 con ellos\u00bb (17,21.23.26). Jes\u00fas pide para que la comunidad de los creyentes quede inmersa en el di\u00e1logo trinitario; no simplemente para que los disc\u00ed\u00adpulos est\u00e9n unidos entre s\u00ed\u00ad, sino para que su unidad sea la prolongaci\u00f3n real, hist\u00f3rica y visible de la comuni\u00f3n de amor que constituye el misterio de Dios.<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n de Getseman\u00ed\u00ad es la m\u00e1s humana y m\u00e1s dram\u00e1tica de las oraciones de Jes\u00fas (Mar 14:32-42; Mat 26:36-46; Luc 22:40-46). Es una oraci\u00f3n de s\u00faplica, como las muchas que tenemos en los salmos. Es t\u00ed\u00adpico de Marcos presentar a Jes\u00fas con toda la densidad de su humanidad: los verbos que utiliza indican espanto, angustia, tristeza, casi una desorientaci\u00f3n (Luc 14:33-34). \u00abMe muero de tristeza; quedaos aqu\u00ed\u00ad y velad conmigo\u00bb (Luc 14:34); esta expresi\u00f3n remite al Sal 42:6 (la oraci\u00f3n de un desterrado que se siente lejos del Se\u00f1or, abandonado) y a Jon 4:9 (la tristeza del profeta, incapaz de comprender el plan de Dios). Jes\u00fas revive en su humanidad la desorientaci\u00f3n del que se siente abandonado de Dios (en el cual, sin embargo, sigue confiando), de quien tropieza con un plan de salvaci\u00f3n que parece desmentirse. En esta situaci\u00f3n, an\u00e1loga a la de Job, Jerem\u00ed\u00adas y tantos salmos, nace la oraci\u00f3n de s\u00faplica. La s\u00faplica de Jes\u00fas expresa, por encima de todo y a pesar de todo, confianza, conciencia de la propia relaci\u00f3n filial: Abba (Mar 14:36). La invocaci\u00f3n inicial (\u00abPadre, todo te es posible\u00bb) es un pleno reconocimiento del amor y del poder de Dios, y justamente de este reconocimiento brota la imploraci\u00f3n: \u00abAleja de m\u00ed\u00ad este c\u00e1liz\u00bb. Si Dios es bueno y omnipotente, \u00bfpor qu\u00e9 no interviene? Mas, despu\u00e9s del forcejeo y del intento de huir del camino propio, aflora la confianza renovada, el abandono sin reservas, la aceptaci\u00f3n incondicional: \u00abPero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres t\u00fa\u00bb. La s\u00faplica nace de la angustia y desemboca en la confianza.<\/p>\n<p>La conclusi\u00f3n de esta r\u00e1pida panor\u00e1mica es que Jes\u00fas ha utilizado las diversas formas de la oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica: la alabanza y el agradecimiento, la b\u00fasqueda de la voluntad de Dios, la petici\u00f3n y la s\u00faplica; pero no encontramos nunca en sus labios la oraci\u00f3n de la culpa y del perd\u00f3n: \u00abJes\u00fas ora como alguien que no conoce pecado\u00bb (K. Adam).<\/p>\n<p>8. EL \u00abPADRENUESTRO\u00bb. El Padrenuestro nos ha llegado en la redacci\u00f3n de Mateo (Mar 6:9-13) y de Lucas (Mar 11:2-4); m\u00e1s amplia y estructurada la primera, m\u00e1s breve e informal la segunda. No es \u00e9ste el lugar adecuado para discutir la mayor o menor antig\u00fcedad y originalidad de una y otra forma. Son diversas la extensi\u00f3n y la forma, pero lo es mucho menos la sustancia. Probablemente Lucas conserv\u00f3 m\u00e1s el tenor primitivo (es decir, la amplitud, la forma y el tono), mientras que Mateo explicit\u00f3 su sentido, imprimi\u00e9ndole un car\u00e1cter m\u00e1s lit\u00fargico de acuerdo con las oraciones jud\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>En este comentario damos la preferencia a la formulaci\u00f3n de Mateo, por ser m\u00e1s amplia. Sin embargo, el contexto de Lucas es probablemente originario, mientras que el de Mateo es artificioso. Seg\u00fan Lucas, los disc\u00ed\u00adpulos est\u00e1n sorprendidos por la relaci\u00f3n que adivinan existir entre Jes\u00fas y Dios y desean entrar tambi\u00e9n ellos en ese circuito de amor (Mar 11:1). La oraci\u00f3n que Jes\u00fas ense\u00f1a brota de su oraci\u00f3n personal.<\/p>\n<p>El Padrenuestro de Mateo se abre con una invocaci\u00f3n, y se articula luego en siete peticiones: las tres primeras tienen por objeto el reino, y las tres \u00faltimas el perd\u00f3n y la victoria sobre el mal, mientras que en el centro est\u00e1 la petici\u00f3n del pan de cada d\u00ed\u00ada. Se ha observado atinadamente que estas peticiones tienen muchos paralelos en las oraciones b\u00ed\u00adblicas y jud\u00ed\u00adas. La oraci\u00f3n ense\u00f1ada por Jes\u00fas tiene profundas ra\u00ed\u00adces en las tradiciones de su pueblo. Pero si las piedras son antiguas, es nueva la construcci\u00f3n que resulta de ellas. Se puede seguir la pista de cada una de las peticiones en la piedad b\u00ed\u00adblica y jud\u00ed\u00ada, pero no agrupadas todas ellas, ni formuladas con tal esencialidad.<\/p>\n<p>Padre es el nombre de Dios. El hombre puede dirigirse a Dios como un hijo llam\u00e1ndolo familiarmente Padre, como lo hizo Jes\u00fas. La familiaridad de la relaci\u00f3n con Dios -que nace en los cristianos del conocimiento de ser hijos en el Hijo-es recordada muchas veces en el NT (cf, p.ej., Efe 3:11-12), y es considerada una nota nueva y liberadora, don del Esp\u00ed\u00adritu (G\u00e1l 4:6; Rom 8:15). El vocablo que la expresa es parr\u00e9s\u00ed\u00ada, que podemos traducir por \u00abfamiliaridad desenvuelta y confiada\u00bb. La novedad no est\u00e1 en dirigirse a Dios con el apelativo de Padre, sino en poder dirigirse a \u00e9l con el mismo tono que Jes\u00fas, hijos en el Hijo, aspecto este que Lucas parece subrayar m\u00e1s claramente con su simple Padre, sin adiciones: el disc\u00ed\u00adpulo se dirige a Dios llam\u00e1ndolo simplemente Padre-(Abb\u00e1), como Jes\u00fas. El simple vocativo Padre es, en efecto, el modo constante con que Jes\u00fas se dirige a Dios.<\/p>\n<p>La paternidad de Dios se expresa en plural: Padre nuestro. Su amor es para todos e invita a los hombres a reunirse. No tolera discriminaciones: hace salir el sol sobre los buenos y sobre los malos (Mat 5:44-45). N\u00f3tese el uso del plural tambi\u00e9n en la petici\u00f3n del pan, del perd\u00f3n y de la prueba. En todas sus peticiones, el disc\u00ed\u00adpulo debe pensar en toda la comunidad. La oraci\u00f3n cristiana es una oraci\u00f3n \u00abexpropiada\u00bb.<\/p>\n<p>Mas a Mateo no le basta el nombre de Padre. A\u00f1ade que est\u00e1s en el cielo, recordando as\u00ed\u00ad la trascendencia y la alteridad de Dios: Dios est\u00e1 cercano y lejano, es Padre y Se\u00f1or. Toda relaci\u00f3n religiosa aut\u00e9ntica es fruto de confianza y temor, de familiaridad y obediencia. El binomio padre-creador insta a ver en las criaturas, en cada cosa y en cada acontecimiento, un don. Y pone de manifiesto que ser su pueblo es una dignaci\u00f3n inmensa y gratuita, lo que impide transformar la gracia de la elecci\u00f3n en esp\u00ed\u00adritu de mezquino sectarismo. Adem\u00e1s lleva a la confianza y a la serenidad, al sentido de la providencia, consecuencia \u00e9sta que Mateo explicita inmediatamente despu\u00e9s (Mat 6:24-34).<\/p>\n<p>Es caracter\u00ed\u00adstico el adjetivo posesivo de las tres primeras peticiones: tu nombre, tu reino, tu voluntad. En la oraci\u00f3n el disc\u00ed\u00adpulo pide algo que pertenece ante todo a Dios. Y n\u00f3tese la pasiva de la primera y de la tercera petici\u00f3n: santificado sea, h\u00e1gase, sobrentendiendo por ti. El protagonista es Dios.<\/p>\n<p>Santificado sea tu nombre: esta expresi\u00f3n debe entenderse a la luz del AT, en particular de Eze 36:22-29 (pero ver tambi\u00e9n Lev 22:31-32). No indica una alabanza de culto y de palabras, sino m\u00e1s bien un permitir que Dios descubra, en la vida del individuo y de la comunidad, su poder salv\u00ed\u00adfico. Con esta petici\u00f3n el disc\u00ed\u00adpulo suplica que la comunidad se haga una envoltura transparente, capaz de mostrar ante el mundo la presencia liberadora de Dios. A la pregunta de qu\u00e9 modo pueden los hombres santificar el nombre, los rabinos sol\u00ed\u00adan responder: con la palabra, pero sobre todo con la vida.<\/p>\n<p>Venga tu reino: para comprender el concepto de reino hay que remitirse a toda la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas. El \/ reino est\u00e1 ya presente aqu\u00ed\u00ad, pero es al mismo tiempo futuro. El verbo en aoristo, venga, muestra que en esta petici\u00f3n se tiene por mira principalmente el reino en su \u00faltimo estadio: no una venida lenta y progresiva, sino m\u00e1s bien su irrupci\u00f3n definitiva. Ese era el deseo de las primeras comunidades cristianas, contenido en la invocaci\u00f3n aramea Maran ata (ICor 16,22): \u00abVen, Se\u00f1or Jes\u00fas\u00bb (Apo 22:20).<\/p>\n<p>H\u00e1gase tu voluntad: esta tercera invocaci\u00f3n repite las dos primeras, subrayando principalmente su aspecto moral. T\u00e9ngase presente que por voluntad de Dios no se entiende simplemente el conjunto de los mandamientos, sino m\u00e1s bien el designio de salvaci\u00f3n [\/ Misterio].<\/p>\n<p>En la tierra como en el cielo: no se refiere solamente a la tercera petici\u00f3n, sino tambi\u00e9n a las dos primeras. Puede significar simplemente en todas partes. Pero puede tener tambi\u00e9n un sentido m\u00e1s pleno: as\u00ed\u00ad como en el cielo es santificado el nombre de Dios, su reino perfectamente cumplido y su voluntad obedecida, as\u00ed\u00ad suceda en la tierra. Se pide que la tierra se convierta en la r\u00e9plica del cielo.<\/p>\n<p>Danos hoy nuestro pan de cada d\u00ed\u00ada: la petici\u00f3n del pan es la m\u00e1s humilde; pero est\u00e1 en el centro, lo cual indica su importancia. En esta petici\u00f3n hay un vivo sentido de dependencia: el pan es nuestro, fruto de nuestro trabajo; sin embargo, lo pedimos como un don. Hay un sentido de solidaridad: se pide el pan com\u00fan. Y hay, sobre todo, una nota de sobriedad: se pide para hoy el pan suficiente, y nada m\u00e1s. El reino, en el primer puesto; lo dem\u00e1s, en funci\u00f3n de \u00e9l. El pensamiento vuela al man\u00e1 (Exo 16:19-21) y a la sobria petici\u00f3n del antiguo sabio (Pro 30:7-9).<\/p>\n<p>Perdona nuestras ofensas como tambi\u00e9n nosotros perdonamos a los que nos ofenden: \u00abofensas\u00bb es expresi\u00f3n jud\u00ed\u00ada para indicar los pecados, no vistos en s\u00ed\u00ad mismos, sino en relaci\u00f3n a Dios, al cual se debe prestar adecuada reparaci\u00f3n. Esta quinta petici\u00f3n es tan importante que Mateo siente la necesidad de comentarla: \u00abPorque si vosotros perdon\u00e1is a los hombres sus ofensas, tambi\u00e9n os perdonar\u00e1 a vosotros vuestro Padre celestial\u00bb (Pro 6:14). A Dios se lo experimenta como padre en el perd\u00f3n. Y se lo reconoce como padre perdonando a los hermanos; un perd\u00f3n sin l\u00ed\u00admites, porque \u00fanicamente el perd\u00f3n sin l\u00ed\u00admites (\u00abNo siete veces, sino setenta veces siete\u00bb) asemeja a su perd\u00f3n. La par\u00e1bola del siervo perdonado e incapaz de perdonar (Mat 18:23-25) ense\u00f1a que el perd\u00f3n del Padre es el motivo y la medida del perd\u00f3n fraterno. La relaci\u00f3n entre el perd\u00f3n de Dios y el perd\u00f3n de los hermanos se encuentra tambi\u00e9n en la mayor\u00ed\u00ada de los rabinos: \u00abSi perdonas a tu vecino, el \u00danico te perdonar\u00e1 a ti; si no perdonas al vecino, nadie tendr\u00e1 compasi\u00f3n de ti\u00bb.<\/p>\n<p>Las peticiones sexta y s\u00e9ptima muestran que el Padre no libra del dramatismo de la existencia. L\u00ed\u00adbranos del mal se ha de traducir probablemente por \u00abl\u00ed\u00adbranos del maligno\u00bb. No nos dejes caer en tentaci\u00f3n se ha de entender como \u00abno nos dejes sucumbir a la prueba\u00bb. As\u00ed\u00ad la oraci\u00f3n se abre con el Padre y se cierra recordando la presencia del maligno. El hombre est\u00e1 en el medio, disputado y lacerado. Indudablemente, nada de pesimismo: el amor del Padre es m\u00e1s fuerte que el maligno. Mas el drama subsiste. Dios es padre, pero no libra de la prueba. Incluso la misma paternidad de Dios -la cual con frecuencia parece permanecer en silencio frente a las apremiantes peticiones de los hijos- puede constituir a veces una prueba, como le ocurri\u00f3 a Jes\u00fas en Getseman\u00ed\u00ad y en la cruz.<\/p>\n<p>9. LA CATEQUESIS EVANGELICA. Adem\u00e1s de la oraci\u00f3n de Jes\u00fas, encontramos en los evangelios tambi\u00e9n una catequesis amplia y articulada sobre la necesidad y sobre las modalidades de la oraci\u00f3n.<\/p>\n<p>El evangelio de Marcos -que no desarrolla una catequesis particularmente amplia- afirma que s\u00f3lo en la oraci\u00f3n se encuentra la posibilidad de librar al hombre del demonio, y no en un poder m\u00e1gico: \u00abA esa raza s\u00f3lo se la puede expulsar con la oraci\u00f3n y el ayuno\u00bb (Mat 9:29). La oraci\u00f3n debe ir acompa\u00f1ada de una gran fe -precisamente ah\u00ed\u00ad est\u00e1 su eficacia-y ha de abrirse generosamente al perd\u00f3n (Mat 11:24-25). El evangelista denuncia luego el riesgo de la hipocres\u00ed\u00ada, es decir, de esconder detr\u00e1s de largas oraciones una avidez insaciable (Mat 12:40). Finalmente, ense\u00f1a que s\u00f3lo en la oraci\u00f3n se encuentra la fuerza necesaria para superar la prueba: \u00abVigilad y orad para no entrar en tentaci\u00f3n\u00bb (Mat 14:38).<\/p>\n<p>En el serm\u00f3n de la monta\u00f1a, tocando por dos veces el tema de la oraci\u00f3n, Mateo subraya la recta intenci\u00f3n (Mat 6:5-6), la sobriedad de las palabras (Mat 6:7-8) y la certeza de ser escuchado (Mat 7:7-11). Particularmente eficaz es la oraci\u00f3n comunitaria, realizada por dos o tres reunidos en su nombre (Mat 18:19). Hay que orar para que el due\u00f1o env\u00ed\u00ade operarios a su mies (Mat 9:37-38; cf Luc 10:2), e incluso por los mismos enemigos y perseguidores (Luc 5:44; cf Luc 6:27-28).<\/p>\n<p>Es sabido que la oraci\u00f3n es un tema particularmente querido de Lucas, el cual lo ilustra con tres par\u00e1bolas, subrayando la insistencia y la perseverancia, la eficacia y la humildad de la misma. Como ense\u00f1an las dos par\u00e1bolas del amigo importuno (Luc 11:5-8) y de la viuda y el juez (Luc 18:1-8), hay que \u00aborar sin desfallecer jam\u00e1s\u00bb. Es \u00e9sta una idea que Lucas reitera al concluir el discurso escatol\u00f3gico (Luc 21:36): \u00abEstad alerta y orad en todo momento\u00bb. La oraci\u00f3n es siempre escuchada: \u00abPedid y se os dar\u00e1, buscad y hallar\u00e9is\u00bb; pero recu\u00e9rdese que, pidamos lo que pidamos, al final Dios da siempre lo que m\u00e1s importa: el Esp\u00ed\u00adritu Santo (Luc 11:13). La verdadera oraci\u00f3n no es la del fariseo que se vanagloria de sus m\u00e9ritos y hace de ellos una raz\u00f3n para distinguirse de los pecadores, sino la del publicano que se golpea el pecho: \u00abDios m\u00ed\u00ado, ten compasi\u00f3n de m\u00ed\u00ad, que soy un pecador\u00bb (Luc 18:9-14). El \u00fanico modo correcto de situarse delante de Dios -en la oraci\u00f3n y en la vida- es sentirse necesitado de su perd\u00f3n.<\/p>\n<p>En los episodios de la samaritana (Luc 4:5ss) y de la multiplicaci\u00f3n de los panes (c. 6), Juan desarrolla con mucha finura un motivo que le es querido: Dios toma al hombre donde se encuentra, en sus necesidades m\u00e1s humildes; pero para conducirlo luego a otra parte, a otra agua y a otro pan. Dios conduce al hombre m\u00e1s all\u00e1 de su misma b\u00fasqueda. Este es el camino de toda oraci\u00f3n. Reiteradamente, en los discursos de adi\u00f3s (Luc 14:13-14; Luc 15:16; Luc 16:24-26), Juan repite, como los sin\u00f3pticos, el motivo de la eficacia de la oraci\u00f3n, pero a condici\u00f3n de que se haga en su nombre: \u00abTodo lo que pid\u00e1is en mi nombre al Padre os lo conceder\u00e1. Hasta ahora no hab\u00e9is pedido nada en mi nombre. Pedid y recibir\u00e9is\u00bb (Luc 16:2). La expresi\u00f3n en mi nombre supone un v\u00ed\u00adnculo real con Jes\u00fas; un v\u00ed\u00adnculo no s\u00f3lo de sentimientos, sino de vida (como el sarmiento est\u00e1 inserto en la vid): una participaci\u00f3n en la vida de Jes\u00fas que se realiza concretamente en el amor rec\u00ed\u00adproco (Luc 15:16). Se debe orar unidos a Cristo y como Cristo, sabiendo que somos amados por el Padre como \u00e9l (Luc 16:27).<\/p>\n<p>10. LA ORACI\u00ed\u201cN DE LA COMUNIDAD. El relato de los Hechos de los Ap\u00f3stoles se abre observando que los disc\u00ed\u00adpulos eran \u00abasiduos y un\u00e1nimes en la oraci\u00f3n\u00bb (Luc 1:14). Asiduos indica frecuencia y perseverancia, pero tambi\u00e9n esfuerzo; y un\u00e1nimes indica no s\u00f3lo la unidad de los sentimientos, sino tambi\u00e9n la fraternidad de la vida. El fruto de esta oraci\u00f3n asidua y un\u00e1nime es el don del Esp\u00ed\u00adritu (2,lss).<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n es una estructura sustentadora de la vida de la comunidad, junto a la escucha de la \u00abpalabra\u00bb, la comuni\u00f3n fraterna y la fracci\u00f3n del pan (Luc 2:42-48). Como ya en la vida de Jes\u00fas, tambi\u00e9n los momentos decisivos de la historia de la comunidad est\u00e1n marcados por la oraci\u00f3n, mostrando con esto que el verdadero protagonista del camino de la Iglesia es Dios: se ora para la sustituci\u00f3n de Judas (Luc 1:24.26), para la elecci\u00f3n de los siete (Luc 6:6); los doce se reservan como tarea primaria el anuncio de la \u00abpalabra\u00bb y la oraci\u00f3n (Luc 6:4); la comunidad ora por la liberaci\u00f3n de Pedro y Juan (Luc 4:24-30); Pedro y Juan oran por los convertidos bautizados por Felipe en Samaria (Luc 8:15); en diversas circunstancias vemos orar a Pedro (Luc 9:40; Luc 10:9) y a Pablo (Luc 9:11; Luc 13:3; Luc 14:23; Luc 20:36; Luc 21:5).<\/p>\n<p>Una de las oraciones m\u00e1s significativas es ciertamente la referida por Hch 4:24-30 con ocasi\u00f3n de la liberaci\u00f3n de Pedro y Juan. Los ap\u00f3stoles, que la comunidad cree encarcelados, son dejados libres. A su llegada explota una oraci\u00f3n de gozoso agradecimiento. Pero no es s\u00f3lo agradecimiento ni s\u00f3lo petici\u00f3n, sino una b\u00fasqueda -a la luz de las Escrituras- del significado de la persecuci\u00f3n que est\u00e1 perfil\u00e1ndose en el horizonte. En la oraci\u00f3n se produce el encuentro entre la \u00abpalabra\u00bb y las situaciones que se est\u00e1n viviendo. La \u00abpalabra\u00bb se convierte en una clave de lectura y de interpretaci\u00f3n. El Sal 2 es le\u00ed\u00addo a la luz de la vida de Jes\u00fas: las naciones son identificadas con los romanos, los pueblos con el pueblo jud\u00ed\u00ado, los reyes con Herodes, los pr\u00ed\u00adncipes con Pilato. En la oraci\u00f3n las Escrituras son actualizadas y se convierten en significativas aqu\u00ed\u00ad y ahora. Se comprende que la persecuci\u00f3n que se va perfilando entra en el plano de Dios, como la pasi\u00f3n de Cristo. Por consiguiente, la comunidad no pide el castigo de los perseguidores, ni simplemente que se aleje la persecuci\u00f3n, sino que pide el valor de anunciar abiertamente a Cristo tambi\u00e9n en la persecuci\u00f3n.<\/p>\n<p>11. LA ORACI\u00ed\u201cN DE PABLO. Como los evangelios, tambi\u00e9n Pablo exhorta a sus comunidades a orar siempre, de noche y de d\u00ed\u00ada, en todas las necesidades y sin desanimarse (2Ts 2:11; Flp 1:4; Flp 4:6; Efe 6:18; Col 1:3). Sin embargo, el principal inter\u00e9s de sus cartas no est\u00e1 en estas exhortaciones, sino en el hecho de que nos presentan al mismo Pablo como un hombre de gran oraci\u00f3n. Ora incesantemente (Rom 1:10; Col 1:9; 2Ts 1:3; 2Ts 2:13), porque est\u00e1 convencido de que sin la oraci\u00f3n la eficacia de su apostolado se desvanecer\u00ed\u00ada; ora y pide oraciones (2Co 1:11), no para s\u00ed\u00ad, sino para su misi\u00f3n. Ora por la salvaci\u00f3n de los jud\u00ed\u00ados (Rom 10:1), la difusi\u00f3n de la \u00abpalabra\u00bb (2Ts 3:1), el buen \u00e9xito de un viaje apost\u00f3lico (Rom 1:10).<\/p>\n<p>Pablo inicia siempre sus cartas, excepto G\u00e1l y 2Cor, con una oraci\u00f3n de agradecimiento y de bendici\u00f3n. Objeto de la bendici\u00f3n es la acci\u00f3n de Dios en sus comunidades. En la historia cotidiana de sus comunidades descubre Pablo las maravillas de la salvaci\u00f3n que prosigue. De aqu\u00ed\u00ad la oraci\u00f3n de bendici\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero Pablo conoce tambi\u00e9n la oraci\u00f3n de s\u00faplica, que nace dentro de la prueba, cuando se percibe el sufrimiento y la angustia. Un testimonio ejemplar se nos da en 2Co 12:9-10. Pablo ora insistentemente para que Dios lo libre de \u00abuna espina de la carne\u00bb. No sabemos precisamente de qu\u00e9 se trata; pero ciertamente deb\u00ed\u00ada ser un grave obst\u00e1culo que le imped\u00ed\u00ada el trabajo apost\u00f3lico, por lo cual pide a Dios que le libre de \u00e9l. Pero advierte que se le responde: \u00abTe basta mi gracia, pues mi poder triunfa en la flaqueza\u00bb (2Co 12:9). Pablo pide la liberaci\u00f3n del impedimento; a cambio descubre la l\u00f3gica de la cruz: Dios se hace presente en la debilidad.<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n de Pablo es trinitaria, dirigida al Padre por Cristo y en el Esp\u00ed\u00adritu. El destinatario \u00faltimo de la oraci\u00f3n es siempre el Padre, excepto, quiz\u00e1, en 2Co 13:8 y Efe 5:19. Cristo tiene en la oraci\u00f3n un puesto esencial, pero como mediador. Dar gracias al Padre \u00aben el nombre del Se\u00f1or Jes\u00fas\u00bb (cf, p.ej., Col 3:17 y Efe 5:20) es mucho m\u00e1s que orar encomend\u00e1ndose a Jes\u00fas o invocando su nombre o haciendo su voluntad; es orar en Jes\u00fas, hijos en el Hijo, amados en el \u00fanico amado. Luego el Esp\u00ed\u00adritu \u00abviene en ayuda de nuestra flaqueza\u00bb sugiri\u00e9ndonos lo que es conveniente pedir seg\u00fan los designios de Dios (Rom 8:26-27). Sobre todo, el Esp\u00ed\u00adritu nos descubre a nosotros mismos que somos hijos de Dios, libr\u00e1ndonos de ese modo del miedo y de la angustia, y d\u00e1ndonos la posibilidad de invocar confidencialmente a Dios con el nombre de Padre, como hizo Jes\u00fas (G\u00e1l 4:6; Rom 8:15).<\/p>\n<p>II. LAS ESTRUCTURAS DE LA ORACI\u00ed\u201cN B\u00ed\u008dBLICA. 1. ORACI\u00ed\u201cN DIAL\u00ed\u201cGICA Y PERSONAL. De la panor\u00e1mica que hemos bosquejado se sigue que la primera caracter\u00ed\u00adstica de la oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica es la de ser dial\u00f3gica y personal. La oraci\u00f3n tiene sus ra\u00ed\u00adces en la estructura misma de la revelaci\u00f3n, que es justamente dial\u00f3gica. Dios habla, y el hombre escucha y responde; Dios obra y el hombre colabora. En la medida en que escucha se hace capaz el hombre de interrogarse, de ver y de comprender. La oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica es personal en el sentido de que se dirige a una persona e involucra enteramente a la persona. Dios es experimentado como \u00abel que es quien\u00bb; no como algo quieto, sino en movimiento. El encuentro con Dios es de t\u00fa a t\u00fa, de persona a persona. Dios es una persona viva, en la c\u00f3lera yen el amor, en el perd\u00f3n yen el castigo. Por eso la oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica nunca es un mon\u00f3logo, sino un descendimiento a lo profundo del propio yo; es siempre un salir de s\u00ed\u00ad, un coloquio con el otro. Este coloquio es tan verdadero, tan real, que adopta a veces la forma de la discusi\u00f3n y de la disputa. El coloquio con Dios se mueve simult\u00e1neamente entre dos polos: trascendencia e inmanencia, cercan\u00ed\u00ada y distancia, confianza y temor.<\/p>\n<p>Para la Biblia la verdadera oraci\u00f3n es la del coraz\u00f3n, o sea la que sube del centro de la persona y de lo profundo de la vida. La oraci\u00f3n de los labios o de muchas palabras no es aut\u00e9ntica, porque no asciende de la ra\u00ed\u00adz del hombre. En la\u2020\u00a2oraci\u00f3n el hombre est\u00e1 involucrado en su totalidad, en su inseparable unidad. Las necesidades f\u00ed\u00adsicas y espirituales forman cuerpo. La oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica no se mueve s\u00f3lo en la esfera de los bienes espirituales, sino en la totalidad de la vida.<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n del Nuevo Testamento es trinitaria. En Jes\u00fas la revelaci\u00f3n se ha manifestado como la comunicaci\u00f3n de una vida divina que es un di\u00e1logo entre personas. La revelaci\u00f3n al hombre es la traducci\u00f3n al exterior de un di\u00e1logo interno. Y as\u00ed\u00ad la oraci\u00f3n no es una referencia gen\u00e9rica a un Dios solitario, sino una referencia precisa y personal al Padre, al Esp\u00ed\u00adritu y al Se\u00f1or Jes\u00fas. El t\u00e9rmino \u00faltimo de la oraci\u00f3n es siempre el Padre, pero por Cristo y en el Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica es, pues, profundamente personal; involucra siempre al orante en su totalidad y en su sinceridad, pero es al mismo tiempo tambi\u00e9n comunitaria y eclesial. El individuo no est\u00e1 nunca separado de la historia de su pueblo y ora siempre como miembro del pueblo. El paso de lo personal a lo colectivo, de lo individual a lo comunitario se produce sin contraposiciones y sin violencia. Y esto no s\u00f3lo a nivel de oraci\u00f3n formulada, sino ya antes a nivel de experiencia vivida.<\/p>\n<p>2. NEXO CON LA HISTORIA Y LA VIDA. Una segunda caracter\u00ed\u00adstica de la oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica es su estrecho v\u00ed\u00adnculo con la historia y con la vida. Obs\u00e9rvese ante todo que la oraci\u00f3n asume fisonom\u00ed\u00adas y tonos diferentes en las diversas etapas de la historia de la salvaci\u00f3n: la oraci\u00f3n patriarcal esencialmente ligada _a la promesa de la tierra y de la descendencia, la oraci\u00f3n del \u00e9xodo y del camino del desierto, la_oraci\u00f3n de Israel sedentario en la tierra de_ Palestina, la oraci\u00f3n cargada de interrogantes del destierro, la oraci\u00f3n por Cristo y en el Esp\u00ed\u00adritu del NT. Dios habla al hombre en la historia, y el hombre responde a Dios dentro de la historia, adoptando su lenguaje, cultura y sus problemas.<\/p>\n<p>Dos son los puntos de partida de la oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica: la historia de las gestas de Dios -y aqu\u00ed\u00ad el creyente ve, anuncia y canta la existencia del hombre- y aqu\u00ed\u00ad sobre todo pide, se interroga y anda en busca de un sentido. De ah\u00ed\u00ad la oraci\u00f3n de alabanza de petici\u00f3n y de b\u00fasqueda. Pero las dos l\u00ed\u00adneas se confunden: la existencia en sus aspectos negativos y positivos es introducida de hecho en la historia de salvaci\u00f3n, y se la lee e interpreta a su luz. Las grandes gestas de Dios: creaci\u00f3n, \u00e9xodo, redenci\u00f3n, iluminan la existencia tanto comunitaria como individual.<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n es siempre una mirada a la vez vertical y horizontal, nunca lo uno o lo otro solamente. Se busca el rostro de Dios, y se nos remite a la creaci\u00f3n y a la historia; aqu\u00ed\u00ad est\u00e1n sus huellas, los signos de su amor y de su misericordia. Nos interrogamos sobre la vida, y se nos remite puntualmente a Dios y a su misterio. Interrog\u00e1ndose sobre la vida se llega a Dios, y contemplando a Dios somos remitidos a una nueva visi\u00f3n de la vida. La oraci\u00f3n nace de la vida y, despu\u00e9s de haberse dirigido a Dios, vuelve ala vida, pero con ojos nuevos y abriendo nuevas posibilidades.<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n no es una relaci\u00f3n verbal con Dios, sino una relaci\u00f3n vital, existencial, de la cual la relaci\u00f3n verbal es simplemente su expresi\u00f3n expl\u00ed\u00adcitay parcial. Antes de los actos de oraci\u00f3n hay en la Biblia una constante actitud de \u00abdelante de Dios\u00bb, que podemos pensar como una oraci\u00f3n vital, impl\u00ed\u00adcita, que da sentido y verdad a la oraci\u00f3n de palabra. Una de las desviaciones m\u00e1s graves que la Biblia reprocha es la separaci\u00f3n entre oraci\u00f3n y moral, culto y vida (Is 1; Am 5; Jer 7).<\/p>\n<p>Jerusal\u00e9n y el templo son los lugares privilegiados de la oraci\u00f3n, y todav\u00ed\u00ada hoy las sinagogas tienen un \u00e1bside dirigido hacia Jerusal\u00e9n. Pero la oraci\u00f3n no estuvo nunca vinculada al santuario. Dios est\u00e1 en todas partes, y el espacio de la oraci\u00f3n es la vida. El NT ha ampliado a\u00fan m\u00e1s, si es posible, el espacio al hablar de oraci\u00f3n \u00aben esp\u00ed\u00adritu y en verdad\u00bb; el lugar de la oraci\u00f3n es el Esp\u00ed\u00adritu, no Jerusal\u00e9n ni el Gariz\u00ed\u00adn (Jua 4:21).<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n nace de la conciencia del don y del conocimiento del l\u00ed\u00admite, pero siempre en una visi\u00f3n abierta, en el deseo de ir m\u00e1s all\u00e1. Si es verdad que la mirada parte de la experiencia cotidiana, de la historia en la que se vive, de sus gozos y de sus dramas, es igualmente verdad que luego la mirada va hacia aquel que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de la historia. Por encima de los bienes de Dios, la oraci\u00f3n busca a Dios. La vena secreta de toda oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica es el deseo de Dios. La oraci\u00f3n expresa as\u00ed\u00ad la soledad del hombre, que se siente desterrado, insatisfecho, peregrino hacia lo absoluto y extranjero aqu\u00ed\u00ad, jam\u00e1s perfectamente integrado y comprendido, nunca perfectamente expresado. Las cosas del mundo, los mismos dones de Dios, son imagen de Dios, no Dios. La oraci\u00f3n es el signo de que el hombre est\u00e1 hecho para Dios; expresa el deseo de encontrarlo.<\/p>\n<p>3. EL SIGNO DEL \u00abSILENCIO DE DIOS\u00bb. Pero la experiencia m\u00e1s desconcertante, reveladora y purificadora de la oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica es el silencio de Dios. No raras veces en la oraci\u00f3n se encuentra a un Dios que calla. Acude a la mente la invocaci\u00f3n del Sal 22: \u00abDios m\u00ed\u00ado, Dios m\u00ed\u00ado, \u00bfpor qu\u00e9 me has abandonado?\u00bb Es la pregunta de un pobre jud\u00ed\u00ado que se siente abandonado por un Dios que tiene por caracter\u00ed\u00adstica fundamental la fidelidad. El lamento del pobre jud\u00ed\u00ado se convirti\u00f3 en la oraci\u00f3n de Cristo en la cruz. Estamos en el coraz\u00f3n de la fe cristiana. La experiencia del silencio de Dios envuelve la vida religiosa en su conjunto; sin embargo, es en la oraci\u00f3n donde esta experiencia se hace m\u00e1s aguda, m\u00e1s perceptible, m\u00e1s desarmada. La Biblia no conoce solamente a un Dios que nos escucha, sino tambi\u00e9n a un Dios que nos desmiente. Incluso conoce un Dios que parece desmentir sus mismas promesas (G\u00e9n 22).<\/p>\n<p>Estas observaciones muestran toda la diversidad que existe entre el Dios b\u00ed\u00adblico y el dios pagano, el construido -como dice la Biblia- por las manos del hombre. El dios pagano es complaciente y se hace garante de los proyectos del hombre: \u00c2\u00a1lo hemos construido justamente para que apuntalase nuestras construcciones! Escucha, da la raz\u00f3n; mas precisamente por eso deja al hombre prisionero de sus proyectos y de sus ilusiones. En cambio, el Dios b\u00ed\u00adblico, no construido por el hombre y m\u00e1s grande que el hombre, juzga, desencanta, fuerza al hombre a superar sus deseos, y justamente por esto libra y salva. El silencio de Dios es el signo de su amor y de su fidelidad, la se\u00f1al de que escucha al hombre profundamente. La oraci\u00f3n es siempre eficaz, pero a su modo: \u00ab\u00bfQu\u00e9 padre de entre vosotros, si su hijo le pide un pan, le dar\u00e1 una piedra?\u00bb (Luc 11:11). Tambi\u00e9n ante la oraci\u00f3n Dios es el amo de los acontecimientos, y su modo de dirigirlos es un misterio para el hombre. Por consiguiente, en la oraci\u00f3n es el hombre el que es conducido a la conversi\u00f3n, y no Dios; una conversi\u00f3n teol\u00f3gica, y no solamente moral. La oraci\u00f3n no es el intento de obligar a Dios a entrar en nuestros proyectos, sino la oferta de una disponibilidad a su libre iniciativa. Todo lo contrario de la oraci\u00f3n m\u00e1gica.<\/p>\n<p>4. S\u00daPLICA Y ALABANZA. Las formas m\u00e1s frecuentes y m\u00e1s significativas de la oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica son la s\u00faplica y la alabanza. El hombre b\u00ed\u00adblico no s\u00f3lo alaba a Dios por sus maravillas; no s\u00f3lo lo busca, sino que, con m\u00e1s frecuencia a\u00fan, le suplica por sus necesidades y por sus infidelidades. La s\u00faplica b\u00ed\u00adblica es confiada y abierta. La angustia no conduce a los hombres de la Biblia a una resignaci\u00f3n fatalista y est\u00e9ril. El que suplica est\u00e1 siempre convencido, cualquiera que sea la situaci\u00f3n en que se encuentre, de que Dios tiene firmemente en su mano los acontecimientos. La confianza no desfallece nunca; es una confianza que no asume jam\u00e1s la forma de la evasi\u00f3n, sino que empuja siempre a hacer frente a las circunstancias. La oraci\u00f3n de s\u00faplica abre nuevas posibilidades de coraje, de impulso; libera energ\u00ed\u00adas nuevas y conduce frecuentemente, a trav\u00e9s de un examen de conciencia, a descubrir las razones profundas del mal, y por tanto a convertirse.<\/p>\n<p>La s\u00faplica es una oraci\u00f3n verdadera, \u00fatil y, en cierto sentido, la m\u00e1s sincera, capaz de sostener al creyente frente a la distancia entre el proyecto de Dios y sus ment\u00ed\u00ads hist\u00f3ricos. Pero es una oraci\u00f3n que forma parte a\u00fan del tiempo irredento que nace en el hombre no realizado a\u00fan. En cambio, la alabanza y la contemplaci\u00f3n son el punto final y estable. La s\u00faplica tiende a la alabanza. Adem\u00e1s de oraci\u00f3n \u00abperfecta\u00bb, adem\u00e1s de mirada a Dios en s\u00ed\u00ad, la alabanza b\u00ed\u00adblica es tambi\u00e9n particularmente reveladora de la densidad teol\u00f3gica y antropol\u00f3gica de la visi\u00f3n b\u00ed\u00adblica del mundo y de la historia. La alabanza rompe el lazo de posesi\u00f3n entre el hombre y el mundo; las cosas son don de Dios, no del hombre. Y esto vale tambi\u00e9n para la historia: los acontecimientos son gestos de Dios, no obra del hombre. La alabanza reconoce a Dios como propietario y protagonista. En esto la alabanza expresa la \u00abprofunda intencionalidad del hombre\u00bb (C. di S ante).<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., La preghiera nella Bibbia e nella tradizione patristica e monastica, Edizioni Paoline 1964; AA.VV., Bibbia e preghiera, Pont. lst. Spir., Roma 1960; AA.VV., La preghiera nella Bibbia. Storia, struttura e pratica de\/1&#8217;esperienza religiosa, Ed. Dehoniane, N\u00e1poles 1983; ARON B., Ainsi priait J\u00e9sus enfant, Par\u00ed\u00ads 1968; BEAUCAMP E.-De RELLES J., Israele guarda ilsuo Dio: i Salmi, Edizioni Paoline 1970; CABA J., La oraci\u00f3n de petici\u00f3n. Estudio exeg\u00e9tico sobre los evangelios sin\u00f3pticos y los escritos joaneos, Bibl. 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La oraci\u00f3n en la historia de la salvaci\u00f3n:<br \/>\n1. El camino de Israel;<br \/>\n2. La experiencia de Jes\u00fas;<br \/>\n3. La oraci\u00f3n de los cristianos.<br \/>\nIII. Oraci\u00f3n y compromiso \u00e9tico:<br \/>\n1. Experiencia de Dios en la vida;<br \/>\n2. Experiencia de la vida en Dios.<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n es una dimensi\u00f3n esencial de la existencia cristiana. Sobre ella ha desarrollado la teolog\u00ed\u00ada en el curso de los siglos una amplia reflexi\u00f3n, que va del an\u00e1lisis de su estructura fundamental y de sus elementos constitutivos a la lectura cr\u00ed\u00adtica de sus formas y de sus modalidades expresivas hasta la interpretaci\u00f3n de las experiencias m\u00e1s significativas que han caracterizado, tanto a nivel personal como comunitario, las elecciones de los creyentes.<\/p>\n<p>La voz presente no pretende, obviamente, afrontar toda la vasta y compleja problem\u00e1tica subyacente a la oraci\u00f3n, sino que se propone, m\u00e1s modestamente, evidenciar el lazo irrenunciable que debe existir entre oraci\u00f3n y compromiso \u00e9tico, entre contemplaci\u00f3n y vida. El objetivo es, pues, demostrar que la oraci\u00f3n del cristiano no puede encerrarse en s\u00ed\u00ad misma, transform\u00e1ndose en vac\u00ed\u00ado ritualismo e incluso en c\u00f3moda coartada para eludir los problemas de la existencia cotidiana, sino que m\u00e1s bien debe transformarse en fuente de las decisiones morales que caracterizan la presencia del creyente en el mundo.<\/p>\n<p>I. La oraci\u00f3n, en crisis: causas socio-culturales<br \/>\nA este fin es necesario ante todo interrogarse sobre las causas de la crisis actual de la oraci\u00f3n, que est\u00e1 estrechamente ligada a los cambios de imagen del hombre y de su misi\u00f3n en la historia. La actual problematizaci\u00f3n de la oraci\u00f3n pone en discusi\u00f3n las dos vertientes tradicionales sobre las que est\u00e1 construida: la intercesi\u00f3n y la contemplaci\u00f3n. En efecto, la secularizaci\u00f3n, si se extrema, conduce a la negaci\u00f3n de la oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n, mientras que la mentalidad racionalista-cient\u00ed\u00adfica termina produciendo el vac\u00ed\u00ado de significado de la oraci\u00f3n contemplativa y de acci\u00f3n de gracias en virtud de una comprensi\u00f3n de la existencia de la que est\u00e1 totalmente ausente la dimensi\u00f3n mist\u00e9rica.<\/p>\n<p>1. SECULARIZACI\u00ed\u201cN Y ORACI\u00ed\u201cN DE INTERCESI\u00ed\u201cN. La oraci\u00f3n estaba relacioda en el pasado con una concepci\u00f3n sacral del mundo. Naturaleza, estructuras sociales y cultura se interpretaban en \u00faltimo an\u00e1lisis en relaci\u00f3n con un mundo simb\u00f3lico, que ten\u00ed\u00ada su referencia inmediata en lo divino. Todo lo que el hombre no consegu\u00ed\u00ada explicar por s\u00ed\u00ad solo se conceb\u00ed\u00ada como manifestaci\u00f3n directa del poder de Dios. En semejante contexto la oraci\u00f3n de petici\u00f3n ocupaba un puesto de particular relieve. El recurso a Dios para cambiar la realidad era espont\u00e1neo y natural. Se invocaba f\u00e1cilmente a Dios para suplir las deficiencias humanas, y la religiosidad que tend\u00ed\u00ada a afirmarse estaba preferentemente connotada con la fuga del mundo para encontrarse con \u00e9l.<\/p>\n<p>El fen\u00f3meno de la secularizaci\u00f3n ha ocasionado un profundo cambio de la imagen del mundo. Las ciencias naturales han abierto el camino a una visi\u00f3n din\u00e1mica del universo, cuyas leyes aparecen inscritas en la realidad y est\u00e1n en parte sometidas al dominio del hombre. Las estructuras de la sociedad pierden su car\u00e1cter intangible y son consideradas cada vez m\u00e1s fruto de un proceso cultural que involucra la libertad del hombre. Las mismas costumbres morales s\u00e9 consideran cada vez m\u00e1s como producto de complejos dinamismos, en cuya ra\u00ed\u00adz se encuentra la acci\u00f3n del hombre en su despliegue hist\u00f3rico-concreto.<\/p>\n<p>La conciencia de la autonom\u00ed\u00ada del mundo y de la responsabilidad del hombre al afrontar las cuestiones relativas a su condici\u00f3n existencial hace superfluo recurrir a la intervenci\u00f3n de Dios. De aqu\u00ed\u00ad la crisis de la oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n, que es concebida por muchos como una forma de evasi\u00f3n in\u00fatil, una especie de ingenuo infantilismo, ligado a una concepci\u00f3n \u00abm\u00ed\u00adtica\u00bb del mundo que est\u00e1 ya ampliamente superada.<\/p>\n<p>No se puede negar el lado positivo de estos procesos, que lleva a una revisi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica y a una purificaci\u00f3n del hecho religioso. Es evidente que no se debe invocar ya a Dios para llenar \u00abagujeros\u00bb te\u00f3ricos y pr\u00e1cticos, para resolver situaciones y problemas que el hombre, llegado a la mayor\u00ed\u00ada de edad, est\u00e1 en situaci\u00f3n de resolver por s\u00ed\u00ad solo; mas, por otra parte, resulta igualmente evidente que existen problemas y situaciones para los cuales la ciencia, la t\u00e9cnica y la pol\u00ed\u00adtica no pueden ofrecer soluciones, como el problema del sentido de la vida y de la muerte, de la felicidad y de la necesidad de ser definitivamente alguien frente a un amor que no desfallece jam\u00e1s. El hombre se hace entonces consciente de que existen confines extremos, que a su vez no son controlables; admite que no toda la realidad est\u00e1 comprendida en su campo de investigaci\u00f3n y de intervenci\u00f3n, y que existe lo no objetivable como realidad que determina el sentido de la totalidad. Dios aparece as\u00ed\u00ad como el \u00faltimo motivo que hace posible el significado de la realidad y el fundamento mismo de la libertad humana, que junto con la autoconciencia le permite al hombre asumir su funci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica en el mundo conocido. Esta es, por tanto, la perspectiva dentro de la cual hay que volver a colocar hoy la oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n si se pretende recuperar su valor en relaci\u00f3n con las leg\u00ed\u00adtimas instancias del mundo secularizado en que vivimos.<\/p>\n<p>2. MENTALIDAD RACIONALISTA-CIENT\u00ed\u008dFICA Y CONTEMPLACI\u00ed\u201cN. Sin embargo, la oraci\u00f3n, antes que un medio de obtener algo, es un valor en s\u00ed\u00ad. Dirigirse a Dios como un t\u00fa tiene significado por s\u00ed\u00ad mismo, ya que s\u00f3lo en una relaci\u00f3n interpersonal con el Padre descubre el hombre el sentido \u00faltimo de su existencia, es decir, reconoce y vive la dimensi\u00f3n de profundidad de su ser. En este sentido la oraci\u00f3n, en su verdad m\u00e1s profunda, es impulso m\u00ed\u00adstico, contemplaci\u00f3n, eucarist\u00ed\u00ada. Como tal, supone en el hombre capacidad creativa y sentido del misterio; exige un modo de estar en el mundo caracterizado por la gratuidad y por la sorpresa, por la fantas\u00ed\u00ada y por el juego; implica el paso de una ascesis del dar a una m\u00ed\u00adstica del recibir, es decir, de dejar obrar a Dios, despoj\u00e1ndose de la propia presunci\u00f3n y autosuficiencia para vivir a fondo la pobreza y el perderse a s\u00ed\u00ad mismo.<\/p>\n<p>Este conjunto de actitudes antropol\u00f3gicas est\u00e1, por desgracia, en ant\u00ed\u00adtesis con la l\u00f3gica dominante de nuestra sociedad. La mentalidad racionalista-cient\u00ed\u00adfica, cuyo epifen\u00f3meno es la secularizaci\u00f3n, constituye el alma de nuestra civilizaci\u00f3n occidental: un alma fr\u00ed\u00ada y calculadora, l\u00facida y unicomprensiva, que termina por no dejar espacio a las expresiones \u00abm\u00ed\u00adticas\u00bb o \u00abest\u00e9ticas\u00bb, que rescatan la condici\u00f3n humana en el mundo.<\/p>\n<p>En la ra\u00ed\u00adz de esta mentalidad es f\u00e1cil descubrir una concepci\u00f3n reductiva del hombre, que se ha desarrollado en estadios sucesivos. El iluminismo, con la pretensi\u00f3n de agotar la realidad en esquemas de comprensi\u00f3n l\u00f3gica, de hecho ha reducido la realidad misma a problema, priv\u00e1ndola de su dimensi\u00f3n mist\u00e9rica; el positivismo, gracias sobre todo a una ideologizaci\u00f3n de las ciencias humanas, ha desmitizado la sacralidad de la conciencia; el desarrollo tecnol\u00f3gico ha concurrido a alimentar el mito ilusorio de un progreso indefinido, del cual el hombre es art\u00ed\u00adfice \u00fanico e indiscutido. La revoluci\u00f3n industrial ha completado este proceso de totalizaci\u00f3n. La tendencia predominante es, pues, desterrar toda sorpresa en beneficio de la integraci\u00f3n, suprimir la libertad en beneficio de la necesidad, imponer, en definitiva, un modelo de conocimiento basado en la claridad en los cambios y el rigor en las operaciones, haciendo de la organizaci\u00f3n el valor supremo y excluyendo la espontaneidad y lo imprevisible, considerados como residuos subjetivos de una mentalidad precient\u00ed\u00adfica.<\/p>\n<p>Evidentemente, esta concepci\u00f3n del hombre tiene como resultado fatal la marginaci\u00f3n, sin reservas ni elementos, de lo divino. Dios no es ya rechazado, sino simplemente ignorado, considerado corno una realidad insignificante, como el residuo de un mundo simb\u00f3lico, ingenuo y primitivo, que ha perdido ya toda consistencia. La ciencia moderna, convertida en hegem\u00f3nica, considera verdadero s\u00f3lo lo que es cuantitativamente perceptible e incluido en relaciones causales, lo que es controlable y por lo mismo est\u00e1 sujeto a dominio y a manipulaci\u00f3n. De ah\u00ed\u00ad se sigue que es absolutamente implanteable el problema religioso y que carece de sentido la pregunta misma sobre Dios.<\/p>\n<p>El hombre se transforma as\u00ed\u00ad en autocreador; se convierte en el fundamento de los significados y valores, rechazando cualquier forma de dependencia y sinti\u00e9ndose due\u00f1o absoluto de su destino. La oraci\u00f3n contemplativa es considerada en este contexto una alienaci\u00f3n in\u00fatil, una forma de distracci\u00f3n de los compromisos reales y de compensaci\u00f3n est\u00e9ril e ilusoria ante las frustraciones de la vida cotidiana. La eliminaci\u00f3n del horizonte de la trascendencia y del misterio y la \u00abcosificaci\u00f3n\u00bbde la existencia humana hacen del todo insignificante el espacio de la poes\u00ed\u00ada y del mito, de la gratuidad y del don, del \u00e9xtasis m\u00ed\u00adstico y de la acci\u00f3n de gracias. La civilizaci\u00f3n del dar y del hacer anula el recibir y el ocio contemplativo. Las l\u00f3gicas de la eficiencia productiva y del consumismo, que son las l\u00f3gicas dominantes, producen una especie de desencanto respecto a todo lo que no es valorable en t\u00e9rminos de utilidad pragm\u00e1tica y de transformaci\u00f3n estructural y sociopol\u00ed\u00adtica.<\/p>\n<p>Esta interpretaci\u00f3n del mundo y del hombre muestra hoy, sin embargo, todos sus l\u00ed\u00admites. La autosuficiencia humana est\u00e1 produciendo la muerte del hombre creador y aut\u00e9ntico; el progreso tecnol\u00f3gico revela sus ambig\u00fcedades fatales y sus tr\u00e1gicas contradicciones. Est\u00e1 en marcha un proceso de deshumanizaci\u00f3n, que tiene sus ra\u00ed\u00adces en los pesados desequilibrios econ\u00f3mico-sociales que alimentan estados de opresi\u00f3n y focos de violencia y de guerra, pero sobre todo en el consumismo desenfrenado, fin de s\u00ed\u00ad mismo, que genera una mentalidad atrincherada en la posesi\u00f3n, reduciendo al hombre a esclavo de las cosas y expropi\u00e1ndolo de su dignidad y libertad propias.<\/p>\n<p>En este cuadro la oraci\u00f3n contemplativa puede reconquistar todo su valor. Ayud\u00e1ndonos a captar la dimensi\u00f3n mist\u00e9rica, y por lo mismo no objetivable de la realidad, se convierte en un verdadero ant\u00ed\u00addoto frente a las l\u00f3gicas perversas de nuestra sociedad, en cuanto que alimenta en el hombre el sentido de la gratuidad y de la sorpresa y lo abre al horizonte de lo absoluto y lo incondicionado, en definitiva al horizonte de la trascendencia, de la cual nace la esperanza.<\/p>\n<p>II. La oraci\u00f3n en la historia de la salvaci\u00f3n<br \/>\nPero la recuperaci\u00f3n de la oraci\u00f3n como dimensi\u00f3n esencial de la vida no es para el cristiano s\u00f3lo respuesta a una necesidad cultural; es una exigencia irrenunciable de la fe. Existe una interdependencia esencial entre fe y oraci\u00f3n. En efecto, si es cierto que para orar hay que creer, es igualmente verdad que para creer es preciso orar. Es m\u00e1s: si la fe es encuentro y di\u00e1logo con Dios, entonces la oraci\u00f3n es fe \u00abexpresa\u00bb, es el momento en el cual la relaci\u00f3n con el Se\u00f1or asume el car\u00e1cter de obediencia y de respuesta.<\/p>\n<p>Esta es la l\u00f3gica que caracteriza a la historia de la salvaci\u00f3n, como viene despleg\u00e1ndose en el cuadro de la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica.<\/p>\n<p>1. EL CAMINO DE ISRAEL. La originalidad de la oraci\u00f3n jud\u00ed\u00ada resulta comprensible solamente en el contexto de la antropolog\u00ed\u00ada de la alianza. El tema de la alianza expresa la relaci\u00f3n din\u00e1mica de Israel y de su Dios y al mismo tiempo precisa la interpersonalidad dial\u00f3gica que cualifica esta relaci\u00f3n. Dios es el que llama al hombre, le habla, lo conduce, obra respecto a \u00e9l de modo soberanamente libre; \u00e9l se encuentra en el hombre de modo an\u00e1logo a como las personas s0 encuentran entre s\u00ed\u00ad. Pero, a la vez, es un Dios trascendente, distinto, creador de todas las cosas, y por lo mismo tambi\u00e9n se\u00f1or del hombre. La alianza designa la posibilidad de la comuni\u00f3n, pero al mismo tiempo pone el acento perentorio en la distancia. Yhwh no puede ser representado ni nombrado, pero no obstante se revela en la trama compleja de las relaciones humanas, dentro de la historia. Israel descubre as\u00ed\u00ad su identidad y el sentido de su camino en la experiencia que realiza de un Dios presente y ausente, con \u00e9l y m\u00e1s all\u00e1 de \u00e9l.<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n del AT es el reconocimiento de la acci\u00f3n de Dios en la historia. No tiene su iniciativa en el hombre, no asciende a Dios movida ante todo por el deseo y la necesidad, sino que es provocada y hecha posible por la iniciativa del Se\u00f1or. Por eso el acto fundamental es la escucha de la llamada de Dios (Di 4,1; 6,4). Pero la llamada de Dios es a la vez una exigencia y una promesa: implica, pues, una respuesta de obediencia al Dios que salva (Sal 95; Deu 30:20).<\/p>\n<p>El creyente vive la oraci\u00f3n en el cuadro de dos experiencias aparentemente contradictorias: la experiencia de la proximidad de Dios, de su paternidad, y la experiencia de la majestad de Dios, que suscita temor y espanto. Las dos experiencias est\u00e1n juntas: el Dios cercano permanece siempre lejano, y el Dios lejano es percibido como cercano: \u00abSi yo soy padre, \u00bfd\u00f3nde estar\u00e1 el honor que me pertenece? Y si soy se\u00f1or, \u00bfd\u00f3nde el respeto que se me debe?\u00bb (Mal 1:6).<\/p>\n<p>La ambivalencia de esta situaci\u00f3n constituye una prueba constante para la fe y provoca una interiorizaci\u00f3n cada vez mayor de la oraci\u00f3n, favoreciendo el desarrollo de una profunda comuni\u00f3n con Yhwh. Los salmos, que son un intento de traducir en oraci\u00f3n la historia del pueblo, hacen transparente el aspecto dram\u00e1tico de la salvaci\u00f3n. En ellos se pone de manifiesto la conciencia de que Dios est\u00e1 actuando y que el hombre se encuentra misteriosamente incluido en su proyecto. La oraci\u00f3n de los salmos es, en definitiva, expresi\u00f3n de la pobreza y precariedad humana y de la espera confiada del don de la gracia del Se\u00f1or. El oprimido busca en Dios su refugio (Sal 57:2; Sal 59:17; Sal 64:11), busca protecci\u00f3n en su proximidad (Sal 17:8; Sal 61:5). Su alma espera en silencio la ayuda del Se\u00f1or (Sal 27:14; Sal 62:2.6). La confianza, nuevamente recuperada, le hace comprender la felicidad de la comuni\u00f3n con Dios, que le parece m\u00e1s preciosa que todos los bienes de este mundo (Sal 16:5s; Sal 63:4; Sal 16:2; Sal 27:8s). La oraci\u00f3n constituye as\u00ed\u00ad la atm\u00f3sfera en la cual Dios inspira al hombre el deseo de la eterna comuni\u00f3n con \u00e9l y le infunde la esperanza de obtenerla.<\/p>\n<p>Pero la oraci\u00f3n es sobre todo el lugar donde Israel descubre, de modo siempre inadecuado, el rostro de Dios, su esencia, que es la absoluta trascendencia. En la Biblia lo que impide la formaci\u00f3n de concepciones err\u00f3neas sobre Dios lo constituye la prohibici\u00f3n de las im\u00e1genes (Exo 20:4s; Isa 40:18). El Dios de la revelaci\u00f3n no es circunscribible, porque circunscribe a todo lo dem\u00e1s sin que jam\u00e1s pueda ser aferrado y captado por nada. Su rostro es el de la novedad, la sorpresa, de la imprevisibilidad instauradora.<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n se convierte en el momento privilegiado de la toma de conciencia de esta novedad. Ella es al mismo tiempo memoria de las grandes gestas de liberaci\u00f3n realizadas por Yhwh, y anuncio, profec\u00ed\u00ada y promesa de lo que est\u00e1 por venir. Como tal, la oraci\u00f3n es revolucionaria, porque es est\u00ed\u00admulo a asumir la existencia, personal y comunitaria, para transformarla seg\u00fan el proyecto del Padre; en ella y a trav\u00e9s de ella adquiere consistencia el compromiso por la justicia y la liberaci\u00f3n humana, porque el Dios siempre nuevo es el fundamento de la posibilidad de renovar el mundo.<\/p>\n<p>Los profetas insisten en esta valencia. Para ellos la oraci\u00f3n es el culto de la vida y de la historia; es el lugar del cual hay que partir para introducirse a\u00fan m\u00e1s en la realidad y vivir la gran aventura del amor hasta el cumplimiento de la promesa del Se\u00f1or. El acento se coloca todav\u00ed\u00ada preferentemente en el aspecto de la petici\u00f3n, pero progresivamente va purific\u00e1ndose, seg\u00fan crece la conciencia de que el Dios de la Biblia no es un Dios \u00abtapagujeros\u00bb, al que se puede invocar para que responda a las necesidades de los hombres, sino que es m\u00e1s bien un Dios que ampl\u00ed\u00ada los enigmas del mundo, seg\u00fan se desprende de los di\u00e1logos del libro de Job (7,1-20; 19,1-9; 23,3-8; 27,2-5). Es un Dios exigente, que desea que el hombre asuma con valor su responsabilidad y viva con dignidad su existencia. La oraci\u00f3n de Israel es en definitiva lucha, conflicto, dial\u00e9ctica; es invocar a Yhwh como la \u00faltima esperanza, el sentido definitivo, sin sustraerse a la b\u00fasqueda de los significados inmediatos de las cosas y, sobre todo, sin faltar al propio compromiso hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>2. LA EXPERIENCIA DE JES\u00daS. La oraci\u00f3n recibe en el NT, gracias a la experiencia de Jes\u00fas, la plenitud de su significado. El recoge la tradici\u00f3n orante de Israel, pero al mismo tiempo la supera. En las horas dif\u00ed\u00adciles, cuando se trata de llevar a cabo la misi\u00f3n que el Padre le ha asignado, Jes\u00fas ora: en el momento del bautismo y de la unci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu en el Jord\u00e1n (Luc 3:21); cuando el pueblo le rodea con sus afanes (Mar 1:35; Mar 6:46); antes de la elecci\u00f3n de los ap\u00f3stoles (Luc 6:12); antes de conferir a Pedro el primado (Luc 9:18); antes de la transfiguraci\u00f3n (Luc 9:28); antes de la pasi\u00f3n (Mat 26:36ss).<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n de Jes\u00fas expresa su total adhesi\u00f3n al designio del Padre; una adhesi\u00f3n que es confianza y aceptaci\u00f3n, es reconocimiento de su condici\u00f3n de Hijo, y por lo tanto de la intimidad que le liga a \u00e9l. Cristo, por otra parte, atestigua en lo m\u00e1s profundo de su naturaleza el di\u00e1logo entre Dios y la realidad creada, pero sobre todo entre Dios y el hombre. El es la palabra de Dios que viene del Padre y que desde siempre se act\u00faa en el movimiento amoroso de respuesta al Padre en el Esp\u00ed\u00adritu; pero, a la vez, es la palabra del mundo y del hombre, que en su origen y en su desarrollo es la imagen, puesta libremente por Dios, de la Trinidad inmanente.<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n de Jes\u00fas es, pues, la toma de conciencia no s\u00f3lo de haber sido hecho por la palabra de Dios, sino de ser la palabra de Dios: orar es para \u00e9l reconocerse a s\u00ed\u00ad mismo, vivir la autoconciencia de su ser. Tal oraci\u00f3n expresa adem\u00e1s la atenci\u00f3n de Jes\u00fas al plan del Padre; es maduraci\u00f3n de las propias elecciones en el signo del proyecto del Padre y adhesi\u00f3n incondicionada a su voluntad.<\/p>\n<p>Al orar, Cristo manifiesta su soledad: una soledad que no nace de la pobreza, sino de la riqueza. El es consciente de su filiaci\u00f3n divina: el misterio \u00fanico, original, irrepetible. Por esto Jes\u00fas se retira a solas a orar. No le basta hablar con los hombres; advierte un vac\u00ed\u00ado que s\u00f3lo el Padre puede colmar, una profundidad de deseo que s\u00f3lo el Padre puede comprender y compartir.<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n es siempre de alg\u00fan modo expresi\u00f3n de la soledad del hombre, que se siente peregrino hacia Dios y extranjero aqu\u00ed\u00ad abajo, nunca perfectamente integrado, nunca suficientemente comprendido. Cristo es el que ha vivido en los t\u00e9rminos m\u00e1s radicales este aspecto de la condici\u00f3n humana que no es posible enmascarar. ?or lo dem\u00e1s, la b\u00fasqueda humana tiene en s\u00ed\u00ad la orientaci\u00f3n hacia una esperanza, cuyo cumplimiento no es de este mundo. Las cosas de esta tierra, incluso las mejores, son im\u00e1genes de Dios, vestigios de su presencia, pero no Dios. La oraci\u00f3n es, pues, el signo de que el hombre est\u00e1 hecho para Dios; y es a la vez un intento impaciente de acelerar el tiempo para encontrarse con \u00e9l.<\/p>\n<p>3. LA ORACI\u00ed\u201cN DE LOS CRISTIANOS. La oraci\u00f3n de Jes\u00fas es la norma de la oraci\u00f3n cristiana. Ella es, en efecto, en su significado m\u00e1s profundo,&#8217;un ir \u00abpor Cristo al Padre\u00bb (Efe 5:20; Col 3:17). La oraci\u00f3n cristiana debe por eso hacerse \u00aben el nombre de Jes\u00fas\u00bb (Jua 14:13s; Jua 15:16; Jua 16:23.26), porque, en la medida en que esto se verifica, somos sinceramente escuchados (Mar 11:24; Jua 14:13s; Jua 15:7.16; Jua 16:23.26). Mas orar en el nombre de Jes\u00fas significa orar por su autoridad y por medio de \u00e9l, es decir, conforme al verdadero conocimiento de Dios \u00aben esp\u00ed\u00adritu y verdad\u00bb (Jua 4:23-24); orar \u00aben el nombre de Jes\u00fas\u00bb indica as\u00ed\u00ad la \u00fanica forma de adoraci\u00f3n que es posible a los hijos de Dios, a aqu\u00e9llos a quienes Cristo ha descubierto el acceso a la realidad y que han nacido del Esp\u00ed\u00adritu (Jua 3:5).<\/p>\n<p>La verdadera profundidad de la oraci\u00f3n cristiana hasta la m\u00ed\u00adstica, en la cual el hombre experimenta la uni\u00f3n con Dios y su voluntad amorosa de modo oscuro e inexpresable es \u00aben el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb. El Esp\u00ed\u00adritu es el que ora dentro de nosotros: \u00abEl mismo Esp\u00ed\u00adritu da testimonio juntamente con nuestro esp\u00ed\u00adritu de que somos hijos de Dios\u00bb (Rom 8:16). El es el que grita en nosotros \u00abPadre\u00bb (G\u00e1l 4:6); \u00e9l es el que asume nuestra debilidad humana e intercede por nosotros \u00abcon gemidos inenarrables\u00bb (Rom 8:26).<\/p>\n<p>Pero el Esp\u00ed\u00adritu es don: don que exige ser acogido con una respuesta soberanamente libre. La oraci\u00f3n, como la fe, no es la conclusi\u00f3n de un razonamiento, sino un acto de libertad. Pertenece a la dimensi\u00f3n del don ofrecido y acogido, lo cual significa que supone en el hombre una actitud receptiva, la disponibilidad incondicionada a recibir la gracia del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>La originalidad de la oraci\u00f3n cristiana est\u00e1 en su inserci\u00f3n en el misterio de la fidelidad de Dios, que crea a su pueblo en comuni\u00f3n con \u00e9l. El culto espiritual de la nueva alianza es ante todo la existencia cristiana, en cuanto existencia en Cristo, que nos ha reconciliado con el Padre.<\/p>\n<p>En un mundo como el nuestro, que presume de tenerlo todo y de explicarse por s\u00ed\u00ad solo, es dif\u00ed\u00adcil pedir, reconocerse pobres. Pero esta situaci\u00f3n de contratiempo puede vivirse como ocasi\u00f3n para purificar la oraci\u00f3n, dejando espacio a la iniciativa divina, que va m\u00e1s all\u00e1 de nuestros esquemas y de nuestros deseos; puede convertirse en el contexto desde el cual recuperar la oraci\u00f3n como puro di\u00e1logo de amor, en el cual el hombre aprende a distinguir lo que tiene significado de lo que es vano, a descubrir que la salvaci\u00f3n de Dios act\u00faa como una semilla dentro de la historia. En realidad, se nos ha concedido ya el \u00abanticipo del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb y se nos ha confiado para que crezca (2Co 1:22; Efe 1:14).<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n cristiana es de este modo la expresi\u00f3n m\u00e1s alta de la fe y la medida m\u00e1s segura de su autenticidad. Es expresi\u00f3n de fe, en cuanto que rev\u00e9la aquel misterio de filiaci\u00f3n que est\u00e1 en lo profundo de nosotros; pero sobre todo en cuanto que es conciencia de dependencia y a la vez de gozosa gratitud por la presencia de Dios en la historia humana. Es la medida de la autenticidad de nuestra fe, en cuanto que nos estimula a la conversi\u00f3n ante la palabra que juzga y salva, purific\u00e1ndonos de toda idolatr\u00ed\u00ada y abriendo nuestro deseo a la percepci\u00f3n del amor infinito.<\/p>\n<p>III. Oraci\u00f3n y compromiso \u00e9tico<br \/>\nEl an\u00e1lisis b\u00ed\u00adblico-teol\u00f3gico ha demostrado ya la vinculaci\u00f3n de la oraci\u00f3n cristiana al acontecer humano e hist\u00f3rico. Sin embargo es \u00fatil recoger y profundizar algunas dimensiones de la oraci\u00f3n que permitan recuperar su fecundidad en relaci\u00f3n con la vida moral, de la cual debe ser fundamento y fuente.<\/p>\n<p>1. EXPERIENCIA DE DIOS EN LA VIDA. La oraci\u00f3n cristiana tiene el car\u00e1cter de la experiencia. Implica la captaci\u00f3n radical de todo el hombre y una captaci\u00f3n existencial de todas sus potencialidades. Es tener experiencia de Dios, estar pose\u00ed\u00addos por \u00e9l, habitados por \u00e9l.<\/p>\n<p>La experiencia implica la conciencia de una relaci\u00f3n; es, en otras palabras, la refracci\u00f3n de una situaci\u00f3n y de un acontecimiento en un sujeto capaz de percibirla, en el que se encuentra directamente implicado. Exige una participaci\u00f3n real en el acontecimiento y la capacidad de captarlo reflejamente en lo profundo del esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>La experiencia cristiana de Dios es una experiencia personal e irrepetible del Dios creador y redentor en lo profundo del hombre. La teolog\u00ed\u00ada ha expresado este concepto a trav\u00e9s del misterio de la inhabitaci\u00f3n trinitaria: el Padre, el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu moran en nosotros, de forma que nuestra vida es su vida. No somos ya nosotros quienes vivimos, es Dios mismo el que vive en nosotros; \u00absomos vividos\u00bb por \u00e9l. Dios est\u00e1 en lo m\u00e1s \u00ed\u00adntimo de lo \u00ed\u00adntimo de nosotros; es la profundidad de nuestro ser y de nuestro vivir.<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n es el encuentro satisfactorio con el eterno siempre presente; es participaci\u00f3n en el ritmo poderoso de una trascendencia que unifica el atomismo de una existencia pulverizada. Es, pues, una experiencia de solidez fundamental. Como tal, no se la puede reducir a una serie de actos, sino que es antes de nada un estado, un habitus, una actitud profunda, un modo de estar en el mundo. El hombre, en la experiencia de la oraci\u00f3n, se presenta a s\u00ed\u00ad mismo como lo que es, en su desnudez, y por tanto en la autenticidad de su naturaleza sin andamiajes subrepticios y defensivos, sin coberturas de ninguna clase. Mas todo esto sucede en un contexto de amor, que rescata el l\u00ed\u00admite y hace aceptable la toma de conciencia de la propia pobreza y del mismo pecado.<\/p>\n<p>Esta experiencia de s\u00ed\u00ad mismo es un hecho vital, que afecta radicalmente a las relaciones humanas. La oraci\u00f3n como di\u00e1logo con Dios debe madurar a la vez en la capacidad del di\u00e1logo con los otros. En realidad existe una l\u00ed\u00adnea de continuidad entre la capacidad de di\u00e1logo con los hombres y la capacidad de di\u00e1logo con Dios. La relaci\u00f3n humana madura se realiza en la escucha del otro, porque s\u00f3lo escuch\u00e1ndose entran las personas en comuni\u00f3n entre s\u00ed\u00ad. Hablar es expresarse uno mismo a otro; escuchar es acoger al otro en s\u00ed\u00ad; responder es aceptar al otro. Todo encuentro humano aut\u00e9ntico exige de alg\u00fan modo la fe. La interioridad del hombre es una interioridad oculta; es misterio \u00ed\u00adntimo y personal, al cual no es posible echar violentamente la mano desde fuera. La verdadera relaci\u00f3n personal tiene lugar solamente cuando la persona se abre en la libertad al otro y \u00e9ste acepta en la fe aquella libre autorrevelaci\u00f3n y responde en la fe, puesto que a una persona s\u00f3lo le es posible creer o no creer.<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n es en este sentido experiencia del otro como diverso de nosotros, en lo irrepetible de su personalidad y de vocaci\u00f3n. Es experiencia del hombre en la experiencia de Dios, y a la vez experiencia de Dios en la experiencia del hombre. En esta circularidad consiste, por lo dem\u00e1s, el sentido \u00faltimo de la identidad cristiana. No podemos amar a Dios, a quien no vemos, si no amamos a los hermanos que est\u00e1n a nuestro lado; mas, por otra parte, se nos da la posibilidad de amar, porque Dios nos ha amado \u00e9l primero, porque el amor de Dios habita en nuestros corazones mediante la presencia del don del Esp\u00ed\u00adritu. El testimonio del amor a los hermanos es para el creyente la consecuencia de ser amado, es decir, del hecho de estar pose\u00ed\u00addo por el amor. La vida cristiana quiz\u00e1 pueda parangonarse .-seg\u00fan la feliz imagen de D. Bonhtiffer- aun coral para \u00f3rgano de Bach: un coral cuyo cantus firmus es el amor de Dios, y el contrapunto el amor de las criaturas. La existencia reconciliada es una polifon\u00ed\u00ada de la caridad. Su fuente y est\u00ed\u00admulo es la oraci\u00f3n, porque en ella la acci\u00f3n y el testimonio encuentran su verdadero&#8217;y \u00faltimo sentido.<\/p>\n<p>El encuentro con Dios se realiza en la vida. La oraci\u00f3n cristiana es el momento en el cual las relaciones hist\u00f3ricas se ponen en relaci\u00f3n con la relaci\u00f3n esencial: en la perspectiva abierta por el futuro de Dios, la historia es aceptada, construida y contestada. Y la vida encuentra su unidad en cuanto vida ofrecida al Padre, que se convierte en servicio del mundo y por el mundo. El cristiano, en efecto, est\u00e1 empe\u00f1ado en promover la justicia, la libertad, la paz; en construir una ciudad fraterna seg\u00fan el designio de Dios. La oraci\u00f3n debe expresar la espera de la creaci\u00f3n, pero sobre todo debe celebrar la pascua del universo como salvaci\u00f3n para el mundo.<\/p>\n<p>Silenciosa como la vida profunda y simple que no encuentra expresi\u00f3n adecuada, ofrecida como la palabra dirigida al que nos interpela, suplicante como el grito que rechaza la muerte, gozosa como el canto de las maravillas de la creaci\u00f3n, tal es la oraci\u00f3n de la vida. Ella sostiene la decisi\u00f3n humana haciendo que el hombre supere el riesgo de la dispersi\u00f3n y devolvi\u00e9ndole el gusto de lo irrevocable. Los conflictos de la historia se recomponen en una s\u00ed\u00adntesis siempre nueva y el tiempo encuentra su verdad en el contacto con lo eterno; es rescatado, redimido.<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n nos capacita para dominar el tiempo, que a menudo se nos escapa de las manos, y a la vez para acogerlo en la riqueza de ocasiones que nos ofrece. Pero sobre todo nos permite devolverlo a Dios que nos lo ha dado, recogiendo las horas que vivimos como se re\u00fane un ramillete de flores para ofrecerlo. La vida entera se transforma as\u00ed\u00ad en oraci\u00f3n (1Ts 5:17), mantenida por una fidelidad tejida de silencio, de atenci\u00f3n, de vigilancia constante para evitar que se disperse el hilo de agua que brota de la fuente largo tiempo buscada, descubierta en un instante de gracia. Una fidelidad rebosante de lucidez y de coraje, de ingeniosidad para excavar la tierra, limpiarla, librarla de la maleza, porque es preciso vigilar constantemente la tierra si no se quiere que se vuelva \u00e1rida e improductiva. Una fidelidad abierta, din\u00e1mica, creativa, que deja espacio a la imaginaci\u00f3n para que corra el agua viva cuando el arroyo se vuelve escaso y el sabor del agua demasiado habitual. La fidelidad, en efecto, es recuerdo e invenci\u00f3n, memoria dirigida hacia el futuro. En el coraz\u00f3n de nuestra oraci\u00f3n est\u00e1 hoy Cristo, que era ayer y que ser\u00e1 ma\u00f1ana. El cristiano que ora conmemora su venida y apresura su vuelta.<\/p>\n<p>La funci\u00f3n esencial de la oraci\u00f3n est\u00e1 en unificar fe y vida en torno al valor absoluto, que es Dios. La oraci\u00f3n es a la fe viva como la reflexi\u00f3n a la vida. La reflexi\u00f3n sobre la vida cumple una doble funci\u00f3n: conciencia y cr\u00ed\u00adtica de los hechos. Lo mismo la oraci\u00f3n para el creyente tiene la funci\u00f3n de dar conciencia, de expresar lo vivido y de criticarlo. Ella le ofrece el modo de ejercitar una constante comprobaci\u00f3n de la fe, de vencer la tentaci\u00f3n de la idolatr\u00ed\u00ada para reconocer y adorar al verdadero Dios. Ella hace memoria del significado universal que posee la vida m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed\u00ad misma, del valor inestimable que le viene de ser participaci\u00f3n de la vida del viviente y de su inserci\u00f3n en el gran proyecto de amor que rige el universo.<\/p>\n<p>En este sentido la oraci\u00f3n no se identifica del todo con la vida. Es la verdad por encima de la vida y m\u00e1s all\u00e1 del mundo: una verdad mediante la cual la vida adquiere su justa dimensi\u00f3n y el mundo su transparencia profunda.<\/p>\n<p>2.EXPERIENCIA DE LA VIDA EN DIOS. La experiencia de la oraci\u00f3n supone para que se la adquiera un modo de mirar la realidad y al hombre radie te en contraste con las instancias dominantes en la cultura de nuestro tiempo.<\/p>\n<p>La gran oraci\u00f3n se caracteriza ante todo por la l\u00f3gica de la gratuidad. No es antes de nada un pedir para tener, sino un responder a Dios para ser. La fe est\u00e1 \u00ed\u00adntimamente ligada a la percepci\u00f3n de la gratuidad ya que en ella alcanzamos una realidad que no tiene medida de comparaci\u00f3n con nuestro esfuerzo, sino que es don, profusi\u00f3n, generosidad sin retorno. El universo que nos rodea nos permite intuir algo de esta prodigalidad. El mundo entero se le ofrece al hombre en su inextinguible esplendor. Tambi\u00e9n la experiencia de la acci\u00f3n est\u00e1 penetrada por la gratuidad: las maduraciones m\u00e1s profundas llegan de improviso, imprevisibles, sorprendentes. Pero sobre todo en el mundo de las personas es donde tenemos realmente experiencia de la fecundidad del don.<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n es por definici\u00f3n improductiva. La l\u00f3gica que la cualifica se opone radicalmente a las l\u00f3gicas eficientistas y utilitaristas que constituyen la base de la civilizaci\u00f3n occidental. En efecto, es una l\u00f3gica que supone la toma de conciencia de la utilidad de las cosas in\u00fatiles, como el juego, el mito, la poes\u00ed\u00ada, el amor; que exige como terreno de instalaci\u00f3n un modelo antropol\u00f3gico diverso, centrado en el sentido del misterio y en la disponibilidad a la escucha y la receptividad. En la oraci\u00f3n lo determinante es la libertad del amor. Ello no excluye, obviamente, la petici\u00f3n, porque el que ama interpela m\u00e1s que nadie al amado. Pero su petici\u00f3n ha superado la preocupaci\u00f3n de lo \u00fatil, de lo que sirve, para convertirse en deseo del otro, en don de s\u00ed\u00ad mismo a \u00e9l. Para la oraci\u00f3n, como para el amor, pedir significa darse.<\/p>\n<p>La perspectiva de este enfoque impone hoy al creyente, en primer lugar, la exigencia de una revisi\u00f3n y de una purificaci\u00f3n de la actitud de intercesi\u00f3n. La invocaci\u00f3n de la ayuda de Dios no se puede separar del compromiso concreto del hombre de resolver sus problemas hist\u00f3ricos mediante la ciencia, la t\u00e9cnica, el trabajo y la pol\u00ed\u00adtica. La oraci\u00f3n de petici\u00f3n no ha de concebirse como demanda de que Dios haga las cosas en lugar nuestro. El que toma en serio la autonom\u00ed\u00ada del mundo y la responsabilidad del hombre no puede hacer de la oraci\u00f3n una coartada o una fuga; y mucho menos puede abandonarse a una resignaci\u00f3n fatalista respecto a la historia. Por el contrario, debe ratificar su voluntad de salir del mal, de superarlo, sabiendo que Dios exige ese esfuerzo.<\/p>\n<p>La petici\u00f3n nace entonces de la conciencia de la contingencia y de la precariedad humana, de la necesidad de invocar m\u00e1s all\u00e1 de la propia libertad a otra libertad, confi\u00e1ndose a Dios para disponerse a hacerse nuevamente cargo de s\u00ed\u00ad mismo y de las cosas en el signo de un proyecto de constante renovaci\u00f3n. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad petici\u00f3n y compromiso, lejos de excluirse, se relacionan estrechamente entre s\u00ed\u00ad y se apoyan rec\u00ed\u00adprocamente.<\/p>\n<p>Sin embargo, la oraci\u00f3n culmina en la contemplaci\u00f3n, en la m\u00ed\u00adstica, en el encuentro, en el di\u00e1logo, en la participaci\u00f3n, en centrarse no ya en s\u00ed\u00ad mismo y en la propia expectativa, sino en Dios y en lo que \u00e9l espera de nosotros. Es sobre todo escucha y respuesta a Dios que habla. La b\u00fasqueda de Dios es paralela al descubrimiento de la profundidad del propio ser y del ser de las cosas. La vida m\u00ed\u00adstica se caracteriza por la conciencia de la presencia de Dios en s\u00ed\u00ad y en el mundo como el Dios del amor. Como tal es don divino, que por otra parte no puede ser alcanzado si no se camina expeditamente y con paciencia por el duro sendero de la propia purificaci\u00f3n interior, si no se consiente en desvelar (o reconocer) la profunda miseria propia y no nos abandonamos a la misericordia y al perd\u00f3n del Padre.<\/p>\n<p>El crecimiento en el dif\u00ed\u00adcil camino de la oraci\u00f3n es, por tanto, en definitiva, consecuencia de una ascesis que tiene su origen en la conciencia de la contingencia del mundo y en el descubrimiento de la \u00fanica cosa necesaria que es preciso buscar con todo nuestro ser: el reino de Dios y su justicia.<\/p>\n<p>La oraci\u00f3n recupera de este modo la plenitud de su significado. Se convierte en fuente de la decisi\u00f3n humana \u00fanica e irrevocable, la de vivir a la escucha de la palabra de Dios y en el compromiso de fidelidad a su proyecto en la historia.<\/p>\n<p>[\/Religi\u00f3n y moral].<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV. (dirigido por R. BICASSINO), La preghiera, 3 vols., Roma 1967; AA. VV. (dirigido por C. 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Piana<\/p>\n<p>Compagnoni, F. &#8211; Piana, G.- Privitera S., Nuevo diccionario de teolog\u00ed\u00ada moral, Paulinas, Madrid,1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Moral<\/b><\/p>\n<p>Acci\u00f3n de dirigirse al Dios verdadero o a dioses falsos en actitud de adoraci\u00f3n. El habla dirigida a Dios no tiene por qu\u00e9 ser oraci\u00f3n, como se deduce del juicio en Ed\u00e9n y del caso de Ca\u00ed\u00adn. (G\u00e9 3:8-13; 4:9-14.) La oraci\u00f3n conlleva devoci\u00f3n, confianza, respeto y un sentido de dependencia de aquel a quien se dirige la oraci\u00f3n. Las diversas palabras hebreas y griegas relacionadas con la oraci\u00f3n transmiten ideas tales como pedir, solicitar, rogar, suplicar, instar con ruegos, implorar, buscar, inquirir, as\u00ed\u00ad como alabar, dar gracias y bendecir.<br \/>\nPor supuesto, las peticiones y las s\u00faplicas se pueden dirigir a los hombres, y a veces las palabras correspondientes a estas en los idiomas originales tienen este sentido (G\u00e9 44:18; 50:17; Hch 25:11); sin embargo, la palabra espa\u00f1ola \u2020\u0153oraci\u00f3n\u2020\u009d, usada en sentido religioso, no aplica a esos casos. A una persona se le puede \u2020\u0153suplicar\u2020\u009d o \u2020\u0153implorar\u2020\u009d que haga algo, pero eso no significa que se la vea como Dios. Por ejemplo, a una persona no se le har\u00ed\u00ada una petici\u00f3n en silencio, ni se har\u00ed\u00ada cuando dicha persona no estuviese visiblemente presente, como se hace al orar a Dios.<\/p>\n<p>El \u2020\u0153Oidor de la oraci\u00f3n\u2020\u009d. Todo el registro b\u00ed\u00adblico muestra que las oraciones deben dirigirse a Jehov\u00e1 (Sl 5:1, 2; Mt 6:9), el \u2020\u0153Oidor de la oraci\u00f3n\u2020\u009d (Sl 65:2; 66:19), que tiene poder para actuar a favor de los que le piden. (Mr 11:24; Ef 3:20.) Orar a dioses falsos y a sus im\u00e1genes idol\u00e1tricas queda expuesto como una estupidez, puesto que los \u00ed\u00addolos no tienen la capacidad de o\u00ed\u00adr ni la de actuar, y los dioses a los que representan no merecen ser comparados con el Dios verdadero. (Jue 10:11-16; Sl 115:4, 6; Isa 45:20; 46:1, 2, 6, 7.) La prueba de divinidad que tuvo lugar en el monte Carmelo entre Jehov\u00e1 y Baal demostr\u00f3 la necedad de orar a deidades falsas. (1Re 18:21-39; comp\u00e1rese con Jue 6:28-32.)<br \/>\nAunque hay quien afirma que es propio orar a otros seres, como, por ejemplo, al Hijo de Dios, las Escrituras indican lo contrario. Es cierto que hay ocasiones, aunque raras, en las que se dirigen palabras al resucitado Jesucristo en los cielos. Cuando Esteban estaba a punto de morir, le suplic\u00f3 a Jes\u00fas: \u2020\u0153Se\u00f1or Jes\u00fas, recibe mi esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d. (Hch 7:59.) Sin embargo, el contexto muestra las circunstancias que dieron lugar a esa inusual expresi\u00f3n. En aquel momento Esteban ten\u00ed\u00ada una visi\u00f3n de \u2020\u0153Jes\u00fas de pie a la diestra de Dios\u2020\u009d, y debi\u00f3 reaccionar como si estuviera personalmente ante \u00e9l, sinti\u00e9ndose libre de dirigir esta s\u00faplica a aquel a quien reconoc\u00ed\u00ada como cabeza de la congregaci\u00f3n cristiana. (Hch 7:55, 56; Col 1:18.) De igual manera, en la conclusi\u00f3n de la Revelaci\u00f3n, el ap\u00f3stol Juan dice: \u2020\u0153\u00c2\u00a1Am\u00e9n! Ven, Se\u00f1or Jes\u00fas\u2020\u009d. (Rev 22:20.) No obstante, el contexto indica de nuevo que Juan hab\u00ed\u00ada o\u00ed\u00addo hablar a Jes\u00fas de su futura venida en una visi\u00f3n (Rev 1:10; 4:1, 2), y que con la expresi\u00f3n supracitada demostr\u00f3 su deseo de que se produjera esa venida. (Rev 22:16, 20.) En ambos casos \u2014tanto el de Esteban como el de Juan\u2014 la situaci\u00f3n difiere poco de la conversaci\u00f3n que este \u00faltimo tuvo con una criatura celestial en esta visi\u00f3n de Revelaci\u00f3n. (Rev 7:13, 14; comp\u00e1rese con Hch 22:6-22.) No hay nada que indique que en otras circunstancias los disc\u00ed\u00adpulos cristianos se dirigiesen a Jes\u00fas despu\u00e9s de su ascensi\u00f3n al cielo. Por ello, el ap\u00f3stol Pablo escribe: \u2020\u0153En todo, por oraci\u00f3n y ruego junto con acci\u00f3n de gracias, dense a conocer sus peticiones a Dios\u2020\u009d. (Flp 4:6.)<br \/>\nEl art\u00ed\u00adculo ACERCARSE A DIOS examina la posici\u00f3n de Cristo Jes\u00fas como mediador de la oraci\u00f3n. Por medio de la sangre de Jes\u00fas, ofrecida a Dios en sacrificio, \u2020\u0153tenemos denuedo respecto al camino de entrada al lugar santo\u2020\u009d, es decir, denuedo para acercarnos a la presencia de Dios en oraci\u00f3n, haci\u00e9ndolo \u2020\u0153con corazones sinceros en la plena seguridad de la fe\u2020\u009d. (Heb 10:19-22.) Jesucristo, por lo tanto, es el \u00fanico \u2020\u0153camino\u2020\u009d de reconciliaci\u00f3n con Dios, el \u00fanico medio para acercarse a El en oraci\u00f3n. (Jn 14:6; 15:16; 16:23, 24; 1Co 1:2; Ef 2:18; v\u00e9ase JESUCRISTO [Su posici\u00f3n fundamental en el prop\u00f3sito de Dios].)<\/p>\n<p>Aquellos a quienes Dios oye. Gente \u2020\u0153de toda carne\u2020\u009d puede acercarse al \u2020\u0153Oidor de la oraci\u00f3n\u2020\u009d, Jehov\u00e1 Dios. (Sl 65:2; Hch 15:17.) Incluso durante el per\u00ed\u00adodo en que Israel era \u2020\u0153propiedad particular\u2020\u009d de Dios, su pueblo en relaci\u00f3n de pacto con El, los extranjeros pod\u00ed\u00adan acercarse a Jehov\u00e1 en oraci\u00f3n reconociendo a Israel como el instrumento de Dios y al templo de Jerusal\u00e9n como su lugar escogido para presentar los sacrificios. (Dt 9:29; 2Cr 6:32, 33; comp\u00e1rese con Isa 19:22.) Con la muerte de Cristo desapareci\u00f3 para siempre toda distinci\u00f3n entre jud\u00ed\u00ado y gentil. (Ef 2:11-16.) En el hogar del italiano Cornelio, Pedro reconoci\u00f3 que \u2020\u0153Dios no es parcial, sino que, en toda naci\u00f3n, el que le teme y obra justicia le es acepto\u2020\u009d. (Hch 10:34, 35.) De modo que el factor determinante es lo que hay en el coraz\u00f3n de la persona y lo que este le impulsa a hacer. (Sl 119:145; Lam 3:41.) Los que observan los mandamientos de Dios y hacen \u2020\u0153las cosas que son gratas a sus ojos\u2020\u009d tienen la seguridad de que sus \u2020\u0153o\u00ed\u00addos\u2020\u009d tambi\u00e9n est\u00e1n abiertos hacia ellos. (1Jn 3:22; Sl 10:17; Pr 15:8; 1Pe 3:12.)<br \/>\nPor el contrario, Dios no oye con favor a los que pasan por alto la Palabra y la ley de Dios, derraman sangre y practican otros actos inicuos; sus oraciones le son \u2020\u02dcdetestables\u2020\u2122. (Pr 15:29; 28:9; Isa 1:15; Miq 3:4.) Su misma oraci\u00f3n puede \u2020\u02dcser un pecado\u2020\u2122. (Sl 109:3-7.) El rey Sa\u00fal perdi\u00f3 el favor de Dios debido a su derrotero presuntuoso y rebelde, y \u2020\u0153aunque Sa\u00fal inquir\u00ed\u00ada de Jehov\u00e1, Jehov\u00e1 nunca le contestaba, ni por sue\u00f1os ni por el Urim ni por los profetas\u2020\u009d. (1Sa 28:6.) Jes\u00fas dijo que las personas hip\u00f3critas que intentaban atraer la atenci\u00f3n a su devoci\u00f3n cuando oraban, ya hab\u00ed\u00adan recibido el \u2020\u0153galard\u00f3n completo\u2020\u009d de los hombres, pero no de Dios. (Mt 6:5.) Los fariseos de apariencia piadosa hac\u00ed\u00adan largas oraciones y se jactaban de tener una moralidad superior; sin embargo, Dios los condenaba debido a su derrotero hip\u00f3crita. (Mr 12:40; Lu 18:10-14.) Aunque de boca se acercaban a El, su coraz\u00f3n estaba muy alejado de Dios y de su Palabra de verdad. (Mt 15:3-9; comp\u00e1rese con Isa 58:1-9.)<br \/>\nEl ser humano ha de tener fe en Dios y en que El es \u2020\u0153remunerador de los que le buscan sol\u00ed\u00adcitamente\u2020\u009d (Heb 11:6), acerc\u00e1ndose a El en la \u2020\u0153plena seguridad de la fe\u2020\u009d. (Heb 10:22, 38, 39.) Es esencial que todos reconozcamos nuestra condici\u00f3n pecaminosa, y si una persona ha cometido pecados graves, que \u2020\u02dcablande el rostro de Jehov\u00e1\u2020\u2122 (1Sa 13:12; Da 9:13), ablandando primero su propio coraz\u00f3n con arrepentimiento, humildad y contrici\u00f3n sinceros. (2Cr 34:26-28; Sl 51:16, 17; 119:58.) Entonces, es posible que Dios se deje rogar, le otorgue perd\u00f3n y le oiga con favor (2Re 13:4; 2Cr 7:13, 14; 33:10-13; Snt 4:8-10); de ese modo ya no volver\u00e1 a sentir que Dios ha \u2020\u02dcobstruido el acceso a \u00e9l mismo con una masa de nubes, para que no pase la oraci\u00f3n\u2020\u2122. (Lam 3:40-44.) Aunque quiz\u00e1s Dios no retire por completo su o\u00ed\u00addo, no obstante, si la persona no sigue su consejo, sus oraciones pueden ser \u2020\u0153estorbadas\u2020\u009d. (1Pe 3:7.) Los que buscan perd\u00f3n deben perdonar a otros. (Mt 6:14, 15; Mr 11:25; Lu 11:4.)<\/p>\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 asuntos es apropiado orar?<br \/>\nLas oraciones consisten b\u00e1sicamente en: confesi\u00f3n (2Cr 30:22), peticiones o solicitudes (Heb 5:7), expresiones de alabanza y acci\u00f3n de gracias (Sl 34:1; 92:1) y votos (1Sa 1:11; Ec 5:2-6). La oraci\u00f3n que Jes\u00fas ense\u00f1\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos era simplemente un modelo, pues ni Jes\u00fas ni sus disc\u00ed\u00adpulos se adhirieron r\u00ed\u00adgidamente a esas palabras espec\u00ed\u00adficas en sus oraciones posteriores. (Mt 6:9-13.) Las primeras palabras de esta oraci\u00f3n modelo se concentran en la cuesti\u00f3n de primera importancia: la santificaci\u00f3n del nombre de Dios \u2014que empez\u00f3 a ser vituperado en la rebeli\u00f3n de Ed\u00e9n\u2014 y la realizaci\u00f3n de la voluntad divina por medio del Reino prometido, a la cabeza del cual est\u00e1 la descendencia prometida, el Mes\u00ed\u00adas. (G\u00e9 3:15; v\u00e9ase JEHOV\u00ed\u0081 [Se debe santificar y vindicar Su nombre].) Tal oraci\u00f3n requiere que el que ora est\u00e9 claramente del lado de Dios en esa cuesti\u00f3n.<br \/>\nLa par\u00e1bola de Jes\u00fas registrada en Lucas 19:11-27 muestra que la \u2020\u02dcvenida del Reino\u2020\u2122 significa: su venida para ejecutar juicio, destruir a todos los opositores y aliviar y recompensar a todos aquellos que conf\u00ed\u00adan en \u00e9l. (Comp\u00e1rese con Rev 16:14-16; 19:11-21.) Por lo tanto, la siguiente expresi\u00f3n: \u2020\u0153Efect\u00faese tu voluntad, como en el cielo, tambi\u00e9n sobre la tierra\u2020\u009d, no se refiere principalmente a que los seres humanos hagan la voluntad de Dios, sino, m\u00e1s bien, a que Dios mismo act\u00fae en cumplimiento de su voluntad para la Tierra y sus habitantes, y manifieste el poder que tiene para llevar a cabo su prop\u00f3sito declarado. Por supuesto, el que ora tambi\u00e9n expresa de ese modo su preferencia por esa voluntad y su deseo de someterse a ella. (Mt 6:10; comp\u00e1rese con Mt 26:39.) La solicitud de recibir el pan de cada d\u00ed\u00ada, perd\u00f3n, protecci\u00f3n contra la tentaci\u00f3n y liberaci\u00f3n del inicuo est\u00e1 relacionada con el deseo que tiene el que hace la s\u00faplica de continuar viviendo en el favor de Dios. Expresa este deseo por todos los que comparten su fe, no solo por s\u00ed\u00ad mismo. (Comp\u00e1rese con Col 4:12.)<br \/>\nLos asuntos mencionados en esa oraci\u00f3n modelo son de importancia fundamental para todos los hombres de fe y expresan necesidades que todas las personas tienen en com\u00fan. Por otra parte, el relato b\u00ed\u00adblico muestra que hay muchos otros asuntos que pueden afectar a las personas a mayor o menor grado o que pueden ser el resultado de circunstancias particulares; estos tambi\u00e9n son temas apropiados para incluir en oraci\u00f3n. Aunque no se mencionan espec\u00ed\u00adficamente en la oraci\u00f3n modelo de Jes\u00fas, sin embargo, est\u00e1n relacionados con los que esta presenta. As\u00ed\u00ad pues, las oraciones personales pr\u00e1cticamente pueden abarcar toda faceta de la vida. (Jn 16:23, 24; Flp 4:6; 1Pe 5:7.)<br \/>\nAunque todos desean correctamente que su conocimiento, entendimiento y sabidur\u00ed\u00ada aumenten (Sl 119:33, 34; Snt 1:5), es posible que algunos lo necesiten de manera especial. Se puede pedir la gu\u00ed\u00ada de Dios en asuntos que tengan que ver con decisiones judiciales, como hizo Mois\u00e9s (Ex 18:19, 26; comp\u00e1rese con N\u00fa 9:6-9; 27:1-11; Dt 17:8-13), o en el nombramiento de personas a puestos especiales de responsabilidad dentro del pueblo de Dios. (N\u00fa 27:15-18; Lu 6:12, 13; Hch 1:24, 25; 6:5, 6.) O se puede pedir fortaleza y sabidur\u00ed\u00ada para llevar a cabo ciertas asignaciones o para encararse a pruebas o peligros espec\u00ed\u00adficos. (G\u00e9 32:9-12; Lu 3:21; Mt 26:36-44.) Los motivos para bendecir a Dios y darle gracias pueden variar seg\u00fan las propias experiencias personales. (1Co 7:7; 12:6, 7; 1Te 5:18.)<br \/>\nEn 1 Timoteo 2:1, 2 el ap\u00f3stol habla de oraciones \u2020\u0153respecto a hombres de toda clase, respecto a reyes y a todos los que est\u00e1n en alto puesto\u2020\u009d. Durante su \u00faltima noche con sus disc\u00ed\u00adpulos, Jes\u00fas dijo en oraci\u00f3n que no hac\u00ed\u00ada petici\u00f3n respecto al mundo, sino respecto a los que Dios le hab\u00ed\u00ada dado, y tambi\u00e9n dijo que ellos no eran parte del mundo, sino que este los odiaba. (Jn 17:9, 14.) Por lo tanto, parece ser que las oraciones cristianas respecto a los gobernantes del mundo se limitan a determinados aspectos. Las palabras que a continuaci\u00f3n dijo el ap\u00f3stol indican que tales oraciones son fundamentalmente a favor del pueblo de Dios, \u2020\u0153a fin de que sigamos llevando una vida tranquila y quieta con plena devoci\u00f3n piadosa y seriedad\u2020\u009d. (1Ti 2:2.) Hay ejemplos anteriores que ilustran este hecho, como la oraci\u00f3n de Nehem\u00ed\u00adas para que Dios lo \u2020\u02dchiciese objeto de piedad\u2020\u2122 delante del rey Artajerjes (Ne 1:11; comp\u00e1rese con G\u00e9 43:14) y el mandato que Jehov\u00e1 dio a los israelitas en cuanto a \u2020\u02dcbuscar la paz de la ciudad [Babilonia]\u2020\u2122 en la que estar\u00ed\u00adan exiliados, orando a favor de ella, pues \u2020\u02dcen la paz de ella resultar\u00ed\u00ada haber paz para ellos mismos\u2020\u2122. (Jer 29:7.) De igual manera, los cristianos oraron con respecto a las amenazas de los gobernantes de su d\u00ed\u00ada (Hch 4:23-30), y sus oraciones a favor de Pedro cuando se hallaba encarcelado debieron incluir tambi\u00e9n a los oficiales que ten\u00ed\u00adan autoridad para liberarlo. (Hch 12:5.) Asimismo, en armon\u00ed\u00ada con el consejo de Cristo, oraron por sus perseguidores. (Mt 5:44; comp\u00e1rese con Hch 26:28, 29; Ro 10:1-3.)<br \/>\nDesde tiempos antiguos se le ha dado gracias a Dios por sus provisiones, como el alimento. (Dt 8:10-18; n\u00f3tese tambi\u00e9n Mt 14:19; Hch 27:35; 1Co 10:30, 31.) Sin embargo, se debe agradecer la bondad de Dios con relaci\u00f3n a \u2020\u0153todo\u2020\u009d, no solo a las bendiciones materiales. (1Te 5:17, 18; Ef 5:19, 20.)<br \/>\nEn resumen, lo que rige el contenido de las oraciones es el conocimiento de la voluntad de Dios, puesto que el que suplica debe darse cuenta de que si quiere que su solicitud le sea otorgada, esta tiene que agradar a Dios. Sabiendo que los inicuos y los que no hacen caso de la Palabra de Dios no gozan de Su favor, es obvio que el que hace la s\u00faplica no puede solicitar lo que es contrario a la rectitud y a la voluntad revelada de Dios, que incluye las ense\u00f1anzas del Hijo de Dios y de sus disc\u00ed\u00adpulos inspirados. (Jn 15:7, 16.) Por lo tanto, lo que se dijo en cuanto a \u2020\u02dcpedir alguna cosa\u2020\u2122 (Jn 16:23) no debe tomarse fuera del contexto. La expresi\u00f3n \u2020\u0153alguna cosa\u2020\u009d evidentemente no abarca lo que se sabe o hay motivo para creer que no agrada a Dios. Juan escribe: \u2020\u0153Y esta es la confianza que tenemos para con \u00e9l, que, no importa qu\u00e9 sea lo que pidamos conforme a su voluntad, \u00e9l nos oye\u2020\u009d. (1Jn 5:14; comp\u00e1rese con Snt 4:15.) Jes\u00fas les dijo a sus disc\u00ed\u00adpulos: \u2020\u0153Si dos de ustedes sobre la tierra convienen acerca de cualquier cosa de importancia que soliciten, se les efectuar\u00e1 debido a mi Padre en el cielo\u2020\u009d. (Mt 18:19.) Si bien es propio incluir en la oraci\u00f3n cosas materiales, como el alimento, no lo son los deseos y ambiciones materialistas, seg\u00fan se indica en Mateo 6:19-34 y 1 Juan 2:15-17. Tampoco es correcto orar por aquellos a los que Dios condena. (Jer 7:16; 11:14.)<br \/>\nRomanos 8:26, 27 da a entender que en ciertas circunstancias el cristiano no sabr\u00ed\u00ada exactamente qu\u00e9 pedir; no obstante, Dios entiende sus \u2020\u02dcgemidos\u2020\u2122 no expresados. El ap\u00f3stol muestra que esto se debe al esp\u00ed\u00adritu o fuerza activa de Dios. Hay que recordar que Dios inspir\u00f3 las Escrituras por medio de su esp\u00ed\u00adritu. (2Ti 3:16, 17; 2Pe 1:21.) En estas se incluyeron profec\u00ed\u00adas y acontecimientos que prefiguraron las circunstancias que les sobrevendr\u00ed\u00adan a sus siervos en tiempos posteriores, y mostraron c\u00f3mo Dios los guiar\u00ed\u00ada y les dar\u00ed\u00ada la ayuda que necesitaban. (Ro 15:4; 1Pe 1:6-12.) Es posible que el cristiano no se d\u00e9 cuenta de que lo que pudiera haber pedido en oraci\u00f3n (pero que no sab\u00ed\u00ada c\u00f3mo) ya estaba enunciado en la Palabra inspirada de Dios hasta despu\u00e9s que haya recibido la ayuda necesaria. (Comp\u00e1rese con 1Co 2:9, 10.)<\/p>\n<p>La respuesta a las oraciones. Aunque en el pasado Dios mantuvo cierto grado de comunicaci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca con algunas personas, eso no fue lo com\u00fan, puesto que la mayor parte de las veces la limit\u00f3 a representantes especiales, como Abrah\u00e1n y Mois\u00e9s. (G\u00e9 15:1-5; Ex 3:11-15; comp\u00e1rese con Ex 20:19.) Incluso en esos casos, las palabras de Dios se transmitieron mediante \u00e1ngeles, a excepci\u00f3n de cuando habl\u00f3 a su Hijo o acerca de \u00e9l mientras este estuvo en la Tierra. (Comp\u00e1rese con Ex 3:2, 4; G\u00e1l 3:19.) Tampoco fueron frecuentes los mensajes entregados personalmente por \u00e1ngeles materializados, como lo manifiesta el efecto perturbador que sol\u00ed\u00adan producir en aquellos que los recib\u00ed\u00adan. (Jue 6:22; Lu 1:11, 12, 26-30.) De modo que en la mayor\u00ed\u00ada de los casos, la respuesta a las oraciones se daba por medio de los profetas o concediendo la solicitud o rehusando otorgarla. Muchas veces la respuesta de Jehov\u00e1 a las oraciones se pod\u00ed\u00ada discernir claramente, como cuando libraba a Sus siervos de sus enemigos (2Cr 20:1-12, 21-24) o satisfac\u00ed\u00ada sus necesidades f\u00ed\u00adsicas en tiempos de gran escasez. (Ex 15:22-25.) Pero no hay duda de que las respuestas m\u00e1s frecuentes no eran tan obvias, puesto que estaban relacionadas con dar fuerza moral y entendimiento para que la persona pudiera apegarse a un derrotero justo y desempe\u00f1ar el trabajo que Dios le hab\u00ed\u00ada asignado. (2Ti 4:17.) En particular en el caso del cristiano, la respuesta a las oraciones ten\u00ed\u00ada que ver con asuntos principalmente espirituales, los cuales, aunque no son tan espectaculares como algunos actos poderosos de Dios en tiempos antiguos, son igualmente vitales. (Mt 9:36-38; Col 1:9; Heb 13:18; Snt 5:13.)<br \/>\nLa oraci\u00f3n aceptable debe dirigirse a la persona adecuada \u2014Jehov\u00e1 Dios\u2014, tratar sobre asuntos apropiados \u2014los que est\u00e1n en armon\u00ed\u00ada con los prop\u00f3sitos declarados de Dios\u2014, hacerse de la manera debida \u2014por el medio nombrado por Dios, Cristo Jes\u00fas\u2014 y con un buen motivo y un coraz\u00f3n limpio. (Comp\u00e1rese con Snt 4:3-6.) Adem\u00e1s de todo lo antedicho, es necesario persistir. Jes\u00fas dijo que se \u2020\u02dcsiguiera pidiendo, buscando y tocando\u2020\u2122, sin desistir. (Lu 11:5-10; 18:1-7.) Hizo surgir la cuesti\u00f3n de si hallar\u00ed\u00ada sobre la Tierra fe en el poder de la oraci\u00f3n durante su futura \u2020\u02dcllegada\u2020\u2122. (Lu 18:8.) La aparente demora de Dios en contestar algunas oraciones no se debe a incapacidad ni a falta de deseo de ayudar, como prueban las Escrituras. (Mt 7:9-11; Snt 1:5, 17.) En algunos casos la respuesta debe esperar el \u2020\u02dchorario\u2020\u2122 de Dios. (Lu 18:7; 1Pe 5:6; 2Pe 3:9; Rev 6:9-11.) No obstante, parece ser que el motivo principal es que as\u00ed\u00ad Dios deja que los que le piden demuestren la profundidad de su inter\u00e9s, la intensidad de su deseo y la autenticidad de su motivo. (Sl 55:17; 88:1, 13; Ro 1:9-11.) A veces deben ser como Jacob, que luch\u00f3 mucho tiempo a fin de obtener una bendici\u00f3n. (G\u00e9 32:24-26.)<br \/>\nDe manera similar, aunque no se puede presionar a Jehov\u00e1 Dios para que act\u00fae por la mera cantidad de suplicantes, El advierte el grado de inter\u00e9s que muestran sus siervos en conjunto y act\u00faa cuando colectivamente muestran profunda preocupaci\u00f3n e inter\u00e9s unido. (Comp\u00e1rese con Ex 2:23-25.) Cuando existe cierto grado de apat\u00ed\u00ada, Dios puede retener su ayuda. En la reconstrucci\u00f3n del templo de Jerusal\u00e9n, un proyecto que no recibi\u00f3 el apoyo necesario durante alg\u00fan tiempo (Esd 4:4-7, 23, 24; Ag 1:2-12), hubo interrupciones y retrasos, mientras que m\u00e1s tarde Nehem\u00ed\u00adas reconstruy\u00f3 los muros de la ciudad con oraci\u00f3n y buen apoyo en tan solo cincuenta y dos d\u00ed\u00adas. (Ne 2:17-20; 4:4-23; 6:15.) En la carta a la congregaci\u00f3n corintia, Pablo habla de c\u00f3mo Dios lo libr\u00f3 de la muerte, y dice: \u2020\u0153Ustedes tambi\u00e9n pueden coadyuvar con su ruego por nosotros, a fin de que por muchos se den gracias a favor nuestro por lo que se nos da bondadosamente debido a muchos rostros vueltos hacia arriba en oraci\u00f3n\u2020\u009d. (2Co 1:8-11; comp\u00e1rese con Flp 1:12-20.) Se destaca con frecuencia el poder de la oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n, tanto individual como colectiva. Con respecto a \u2020\u02dcorar unos por otros\u2020\u2122 Santiago dijo: \u2020\u0153El ruego del hombre justo, cuando est\u00e1 en acci\u00f3n, tiene mucho vigor\u2020\u009d. (Snt 5:14-20; comp\u00e1rese con G\u00e9 20:7, 17; 2Te 3:1, 2; Heb 13:18, 19.)<br \/>\nTambi\u00e9n se destaca la \u2020\u02dcs\u00faplica\u2020\u2122 frecuente a Jehov\u00e1, el Gobernante Soberano, sobre un tema de naturaleza personal. El que ora presenta razones de por qu\u00e9 cree que la petici\u00f3n es apropiada, de su motivo correcto y desinteresado, y de que hay otros factores que pesan m\u00e1s que sus propios intereses o consideraciones. Estos podr\u00ed\u00adan ser la honra del propio nombre de Dios, el bien de su pueblo o tambi\u00e9n el efecto que pudiera tener en los observadores el que Dios actuara o se retuviera de hacerlo. Se puede apelar a la justicia de Dios y a su bondad amorosa, ya que El es un Dios de misericordia. (Comp\u00e1rese con G\u00e9 18:22-33; 19:18-20; Ex 32:11-14; 2Re 20:1-5; Esd 8:21-23.) Cristo Jes\u00fas tambi\u00e9n \u2020\u02dcaboga\u2020\u2122 por sus fieles seguidores. (Ro 8:33, 34.)<br \/>\nTodo el libro de los Salmos consiste en oraciones y canciones de alabanza a Jehov\u00e1, cuyo contenido ilustra lo que deber\u00ed\u00ada ser la oraci\u00f3n. Entre muchas oraciones notables se cuentan las de Jacob (G\u00e9 32:9-12), Mois\u00e9s (Dt 9:25-29), Job (Job 1:21), Ana (1Sa 2:1-10), David (2Sa 7:18-29; 1Cr 29:10-19), Salom\u00f3n (1Re 3:6-9; 8:22-61), As\u00e1 (2Cr 14:11), Jehosafat (2Cr 20:5-12), El\u00ed\u00adas (1Re 18:36, 37), Jon\u00e1s (Jon 2:1-9), Ezequ\u00ed\u00adas (2Re 19:15-19), Jerem\u00ed\u00adas (Jer 20:7-12; el libro de Lamentaciones), Daniel (Da 9:3-21), Esdras (Esd 9:6-15), Nehem\u00ed\u00adas (Ne 1:4-11), ciertos levitas (Ne 9:5-38), Habacuc (Hab 3:1-19), Jes\u00fas (Jn 17:1-26; Mr 14:36) y los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas (Hch 4:24-30). (V\u00e9anse POSTURAS Y ADEMANES; INCIENSO [Significado].)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>Sumario: 1. La oraci\u00f3n en la Biblia: 1. El vocabulario de la oraci\u00f3n; 2. La oraci\u00f3n de Abra-h\u00e1n; 3. La oraci\u00f3n de Mois\u00e9s y el canto de los liberados; 4. La oraci\u00f3n de un profeta: Jerem\u00ed\u00adas; 5. La oraci\u00f3n de Jb; 6. La oraci\u00f3n de los salmos; 7. La oraci\u00f3n de Jes\u00fas; 8. El \u2020\u0153Padrenuestro; 9. La catequesis evang\u00e9lica; 10. La oraci\u00f3n de la comunidad; 11. La oraci\u00f3n de Pablo. II. Las estructuras de \u00c2\u00a1a oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica: 1. Oraci\u00f3n dial\u00f3gica y personal; 2. Nexo con la historia y la vida; 3. El signo del \u2020\u0153silencio de Dios; 4. S\u00faplica y alabanza.<br \/>\nLa Biblia menciona muchas oraciones, habla de hombres que rezan y ense\u00f1a a orar. Todo esto es normal y forma parte de la experiencia religiosa de cada pueblo. La originalidad b\u00ed\u00adblica no est\u00e1 en la oraci\u00f3n, sino en el c\u00f3mo y en el porqu\u00e9.<br \/>\nSe puede decir que toda la Biblia ha nacido de la oraci\u00f3n, como fruto de una escucha de Dios: se responde a Dios, se discute con Dios, se reflexiona delante de Dios. M\u00e1s que hablar de Dios, la Biblia habla a Dios y reflexiona delante de Dios. Toda la historia de Israel est\u00e1 recorrida por la oraci\u00f3n, que emerge en cada punto de su narraci\u00f3n. Esto vale tambi\u00e9n para el NT. Por eso se comprende que seguir el tema de la oraci\u00f3n significa recorrer el camino de la Biblia por entero. Obviamente, ello no es posible.<br \/>\nLa primera parte (anal\u00ed\u00adtica y feno-menol\u00f3gica) de nuestro estudio ser\u00e1 necesariamente una lectura epis\u00f3dica y apresurada, pero no por eso superficial; capaz en todo caso de dar un fundamento suficiente a la segunda parte (sint\u00e9tica), en la cual se intentar\u00e1 establecer las principales estructuras constantes de la oraci\u00f3n.<br \/>\n2275<br \/>\n1. LA ORACION EN LA BIBLIA.<br \/>\nSi se quiere descubrir el cauce dentro del cual discurre la oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica y toma forma, y por consiguiente captar su originalidad, hay que fijarse con precisi\u00f3n en el marco teol\u00f3gico y antropol\u00f3gico que supone, es decir en la relaci\u00f3n \/ Dios, \/ hombre, \/ pueblo y mundo [1 Cosmos]. Es claro que tampoco podemos hacer esto. Habr\u00e1 que dar muchas cosas por supuestas. Baste recordar, a modo de premisa, que el hombre b\u00ed\u00adblico se dirige a un Dios que se ha hecho \u00e9l mismo Dios de Israel y que ha hecho de Israel su pueblo. Al mismo tiempo, Yhwh no es s\u00f3lo el Dios de Israel, sino que es el \u00fanico verdadero Dios, creador del mundo entero. El elemento particularista y el universalista se dan la mano: el Se\u00f1or del mundo es justamente el Dios de Israel. En el NT este entrelazamiento se profundiza y se unlversaliza: el Dios del mundo se hace hombre, y la Iglesia no es ya un pueblo entre los otros pueblos, sino un pueblo proveniente de todas las naciones.<br \/>\n2276<br \/>\n1. El vocabulario de la oraci\u00f3n.<br \/>\nEl vocabulario b\u00ed\u00adblico de la oraci\u00f3n es amplio y fluido. Adem\u00e1s de algunos verbos, por as\u00ed\u00ad decir, t\u00e9cnicos -como \u2020\u02dcatar y palal (de donde el sustantivo te fil\/ah, oraci\u00f3n) en el AT, y prose\u00fajomai y d\u00e9omai en el NT- hay todo un abanic\u00f3 de verbos y de expresiones que pertenecen en primer lugar a las relaciones entre hombres y ala vida ordinaria: hablar, gritar, pedir, suplicar, invocar ayuda, alabar, agradecer, buscar. Ya esto muestra que la oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica no est\u00e1 exclusivamente ligada a los ritos, sino que brota de la vida y abarca todo el arco de sus manifestaciones.<br \/>\n2277<br \/>\n2. La oraci\u00f3n de Abrah\u00e1n.<br \/>\nUna primera gran figura de orante es \/ Abrah\u00e1n. La suya es ante todo la oraci\u00f3n de la obediencia. \u2020\u0153Heme aqu\u00ed\u00ad\u2020\u009d es su pronta respuesta a cada intervenci\u00f3n de Dios. Pero es tambi\u00e9n la oraci\u00f3n de la petici\u00f3n y del lamento: \u2020\u0153Se\u00f1or Dios, \u00bfqu\u00e9 me vas a dar? Yo estoy ya para morir sin hijos, y el heredero de mi casa ser\u00e1 ese Eliezer de Damasco. No me has dado descendencia, y uno de mis criados ser\u00e1 mi heredero Gn 15,2-3).<br \/>\nParticularmente reveladora de c\u00f3mo el hombre b\u00ed\u00adblico se pone delante de Dios es la larga oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n por Sodoma y Gomorra (Gn 18,23-32). El rasgo que m\u00e1s llama la atenci\u00f3n es que Dios y el hombre est\u00e1n frente a frente como dos personas: hablan y discuten familiarmente. Un hombre vivo, un hombre verdadero encuentra al Dios vivo y verdadero. El polvo est\u00e1 ante la roca; y, sin embargo, la confianza es m\u00e1s fuerte que el temor y supera la distancia: \u2020\u0153Me atrevo a hablar a mi Se\u00f1or, yo que soy polvo y ceniza\u2020\u2122. Si nos preguntamos cu\u00e1l es la ra\u00ed\u00adz de esta ins\u00f3lita oraci\u00f3n, respetuosa a la vez que confidencial, debemos responder que es la \u00c2\u00a1fe. S\u00f3lo de una fe profunda brota una oraci\u00f3n atrevida. Adem\u00e1s de familiar, la oraci\u00f3n de Abrah\u00e1n es insistente. Abrah\u00e1n insiste, cort\u00e9s pero firme. No pide para s\u00ed\u00ad, sino que intercede por los dem\u00e1s. Como todos los grandes hombres de Dios, Abrah\u00e1n es un intercesor.<br \/>\nHay, finalmente, un \u00faltimo rasgo, quiz\u00e1 el m\u00e1s original. Abrah\u00e1n le plantea a Dios un problema: ,Vas a destruir al justo con el pecador? En otras palabras, \u00bfse rige Dios por la maldad de muchos o por la justicia de pocos? \u00bfNo podr\u00ed\u00ada un corto n\u00famero de justos tener tanto peso que indujera a Dios a perdonar a la ciudad? Ya aqu\u00ed\u00ad se entrev\u00e9 c\u00f3mo para la Biblia la oraci\u00f3n es el lugar privilegiado de la revelaci\u00f3n y de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica, de la b\u00fasqueda y del descubrimiento del misterio de Dios.<br \/>\n2278<br \/>\n3. La oraci\u00f3n de Mois\u00e9s y el canto DE los liberados.<br \/>\nOtra gran figura de orante es \u00c2\u00a1 Mois\u00e9s, al que la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica presenta como el mediador entre Dios y la comunidad y como el modelo del intercesor. Son sus manos alzadas las que obtienen la victoria contra Amalee (Ex 17,8-13): \u2020\u0153Cuando Mois\u00e9s ten\u00ed\u00ada sus brazos alzados venc\u00ed\u00ada Israel, y cuando los bajaba venc\u00ed\u00ada Amalee\u2020\u2122. Muchas veces en el desierto intercede \u00e9l por el pecado del pueblo solicitando el perd\u00f3n Ex 32,11-14; Ex 32,30-34 N\u00fam Ex 14,10-20; Ex 16,22; Ex 21,7). Y se recuerda con complacencia que Dios le hablaba cara a cara, como a un amigo, como a un hombre de confianza (Nm 12,6-8; Ex 33,11; Dt 34,10). M\u00e1s significativa que ninguna otra es la oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n de Ex 32. Estamos en el coraz\u00f3n de la oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica. Es una oraci\u00f3n dram\u00e1tica; casi una lucha entre Mois\u00e9s y Dios; y sus argumentos siguen el esquema cl\u00e1sico de la s\u00faplica: se apela al amor de Dios (esta naci\u00f3n es tu pueblo), a su fidelidad (acu\u00e9rdate de las promesas), a su gloria (,qu\u00e9 dir\u00e1n las naciones si abandonas al pueblo que te pertenece?). La conclusi\u00f3n es la victoria de la oraci\u00f3n: \u2020\u0153Y el Se\u00f1or se retract\u00f3 del mal que hab\u00ed\u00ada dicho que iba a hacer a su pueblo\u2020\u009d (Ex 32,14).<br \/>\nEn apariencia es Dios el que ha cambiado de parecer; en realidad es Mois\u00e9s el que ha cambiado de opini\u00f3n, pasando del Dios de la c\u00f3lera al Dios del perd\u00f3n. La oraci\u00f3n cambia al hombre, no a Dios. Al orar, Mois\u00e9s descubri\u00f3 el verdadero rostro de Dios, un rostro de fidelidad y de perd\u00f3n, y supo leer de modo justo el pecado de su pueblo. \u2020\u0153La oraci\u00f3n es estar delante de Dios para descubrir estas fuentes profundas del amor incluso en situaciones en las cuales, seg\u00fan la l\u00f3gica hist\u00f3rica, deber\u00ed\u00ada funcionar el esquema del pecado, el castigo y la maldici\u00f3n\u2020\u2122 (R. Fabris).<br \/>\nEn la historia de Mois\u00e9s y del \u00e9xodo no encontramos s\u00f3lo la oraci\u00f3n de s\u00faplica y de intercesi\u00f3n; est\u00e1 tambi\u00e9n la oraci\u00f3n de la maravilla y de la gloria ante el despliegue del poder de Dios y de la salvaci\u00f3n. Un ejemplo excelente de ello es el canto de Ex 15, que es al mismo tiempo narraci\u00f3n y oraci\u00f3n. Una vez m\u00e1s somos conducidos al centro de la oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, que aqu\u00ed\u00ad revela algunas de sus caracter\u00ed\u00adsticas m\u00e1s sugestivas. Mientras que Ex 14 es una simple narraci\u00f3n en prosa del puro hecho hist\u00f3rico, el cap\u00ed\u00adtulo 15 expresa, en cambio, la reacci\u00f3n del pueblo ante la proeza de Dios; una reacci\u00f3n tan rica, que no puede expresarse m\u00e1s que en poes\u00ed\u00ada. La oraci\u00f3n prefiere la poes\u00ed\u00ada, que no es simplemente una forma literaria m\u00e1s refinada, sino una expresi\u00f3n de la totalidad de la persona. Sentimos vibrar la fe, el entusiasmo, el gozo, la alabanza y la admiraci\u00f3n. Todos los componentes de la persona se tensan en el esfuerzo por<br \/>\nexaltar el gesto de Dios y de responder a \u00e9l. El canto de Ex 15 es un himno construido con coros alternos, uno laudatorio (Vv. 2-3.6-7.1 1 .18) y el otro na-rrativo(vv. 1.4-6.8-10.12-17). El coro que alaba supone las palabras del que narra. La oraci\u00f3n nace de una historia, de una gesta de Dios acaecida y fijada en la memoria; y, al mismo tiempo, la supera, captando en el gesto divino singular una constante, que se presenta como clave de lectura para el presente y como promesa abierta al futuro.<br \/>\n2279<br \/>\n4. La oraci\u00f3n de un profeta: Jerem\u00ed\u00adas.<br \/>\nCiertamente, todos los profetas fueron hombres de profunda oraci\u00f3n, pero los testimonios que nos han dejado sobre ello no son muy abundantes. En el cap\u00ed\u00adtulo 19 del primer libro de los Reyes se cuenta el encuentro de Elias con Dios en el monte Horeb. Huyendo de la reina Jezabel y decepcionado por el abandono de todos, el profeta se lamenta: \u2020\u0153Ya basta, Se\u00f1or! Qu\u00ed\u00adtame la vida&#8230; Ac quedado yo solo y me buscan para quitarme la vida&#8230;\u2020\u009d (19,4.10.14). Y el Se\u00f1or: \u2020\u0153Anda, vuelve a emprender tu camino&#8230;\u2020\u2122 (19,15). El lamento de Elias es la oraci\u00f3n de un hombre desalentad\u2020\u009d que siente lo in\u00fatil de su misi\u00f3n. Pero la respuesta de Dios le abre a la confianza y al futuro. En la oraci\u00f3n se abren nuevas posibilidades.<br \/>\nEn el libro de Amos leemos una breve oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n, simple y conmovedora: \u2020\u0153Se\u00f1or Dios, perdona, te ruego! \u00bfC\u00f3mo podr\u00e1 subsistir Jacob, siendo tan peque\u00f1o?\u2020\u009d (7,2). En los libros segundo y tercero de Isa\u00ed\u00adas encontramos desarrollados diversos g\u00e9neros de oraci\u00f3n: el canto de alabanza (42,10-17; 45,20-25), la s\u00faplica penitencial (59,1-20), la reflexi\u00f3n sobre la historia del pueblo (63,7-64,11).<br \/>\nPero es sobre todo \/ Jerem\u00ed\u00adas el que deja entrever su relaci\u00f3n \u00ed\u00adntima y personal con Dios. Su oraci\u00f3n est\u00e1 estrechamente ligada al desarrollo de su misi\u00f3n prof\u00e9tica y, a la vez, es profundamente personal. Constituye uno de los v\u00e9rtices de la espiritualidad b\u00ed\u00adblica.<br \/>\nEl libro de Jerem\u00ed\u00adas est\u00e1 sembrado de confesiones\/oraciones, en las cuales el profeta nos abre su \u00e1nimo. Constituyen una lectura preciosa, porque nos dan a conocer los sufrimientos, las decepciones y las crisis de un aut\u00e9ntico hombre de fe. Se trata de oraciones, no de simples desahogos, porque nacen de la conciencia de que Dios est\u00e1 interesado. Discuten con Dios y le interpelan [1 Psicolog\u00ed\u00ada III]. Los pasajes principales son 12,1-6; 15,10-21; 17,14-18; 18,18-23; 20,7-18.<br \/>\nLa lectura de estos pasajes muestra que el profeta experimenta la margi-naci\u00f3n por parte de los hombres y -lo que resulta a\u00fan m\u00e1s desconcertante- el \u2020\u0153silencio\u2020\u009d de Dios. Una doble soledad: frente al pueblo (al que ama profundamente) y frente a Dios (por cuyo servicio lo ha dejado todo). A causa de las palabras que anuncia, Jerem\u00ed\u00adas se ha convertido en \u2020\u0153hombre de querella y de discordia para todo el pa\u00ed\u00ads (15,10). Y esta soledad le pesa; es injusta. Desear\u00ed\u00ada unas relaciones serenas y sin tensi\u00f3n; y, en cambio, Dios le llama a proclamar una palabra de juicio, que suscita disputas y divisiones. Nada tiene de extra\u00f1o que en esta situaci\u00f3n sorprendamos al profeta interrog\u00e1ndose sobre su vocaci\u00f3n y lament\u00e1ndose con su Dios:<br \/>\n\u2020\u0153Me has seducido, Se\u00f1or, y yo me he dejado seducir&#8230; Me he convertido en irrisi\u00f3n continua, todos se burlan de m\u00ed\u00ad.. .\u2020\u0153(20,7ss). No es que el profeta est\u00e9 arrepentido de la elecci\u00f3n hecha. Sus palabras de abandon\u00f3 no son m\u00e1s que la se\u00f1al de un moment\u00e1neo extrav\u00ed\u00ado. La fidelidad a su vocaci\u00f3n y la adhesi\u00f3n a Dios no le abandonan nunca seriamente. Dicho m\u00e1s sencillamente: en los momentos de mayor abatimiento, el profeta desear\u00ed\u00ada un poco de comprensi\u00f3n al menos por parte de su Dios. Pero tambi\u00e9n de ah\u00ed\u00ad viene (o parece venir) la soledad. L\u00e9ase de nuevo con atenci\u00f3n 20,7-18. Es verdaderamente la oraci\u00f3n de un hombre que se ha arriesgado todo \u00e9l, que paga, que desear\u00ed\u00ada que al menos Dios estuviese de su parte, pero que a veces tambi\u00e9n Dios parece estar del otro lado. Es una oraci\u00f3n\/discusi\u00f3n: \u2020\u0153Mira c\u00f3mo me dicen: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la palabra del Se\u00f1or? \u00c2\u00a1Que se cumpla!\u2020\u2122(l 7,15). Ante estas burlas, Jerem\u00ed\u00adas est\u00e1 solo e impotente, desarmado. \u00bfPor qu\u00e9 no interviene Dios? El profeta ha cre\u00ed\u00addo en la promesa que escuch\u00f3 en el momento de la vocaci\u00f3n: \u2020\u0153Yo estoy contigo para protegerte\u2020\u009d (1,8). Sin embargo, lo que ha ocurrido y sigue ocurriendo parece desmentir aquella promesa. Dios no parece cumplir su palabra. A la luz de esta experiencia comprendemos otra fuerte expresi\u00f3n del profeta, casi blasfema: \u2020\u0153,Vas a ser para m\u00ed\u00ad como un arroyo enga\u00f1ador, de aguas caprichosas?\u2020\u2122 (15,18b). Para comprenderlo que significa un torrente enga\u00f1oso, hay que leer Jb 6,15-20: \u2020\u0153Me han enga\u00f1ado mis hermanos igual que un torrente&#8230;, turbios de agua de hielo, por ellos baja oculta la nieve derretida; pero al llegar el calor se desvanecen. Las caravanas se desv\u00ed\u00adan de su ruta&#8230;, en ellos esperan los convoyes de Sab\u00e1. Pero se ve frustrada su esperanza. Hay torrentes que en tiempo de las lluvias invernales rebosan de agua, pero luego en verano se secan. No es posible fiarse de ellos; en el momento del calpr y de la sed te abandonan. As\u00ed\u00ad se le antoja al profeta la promesa de Dios. Evidentemente, Jerem\u00ed\u00adas se hab\u00ed\u00ada imaginado de modo muy diverso.la presencia de Dios a su lado. Pero es \u00e9ste justamente el punto, \u00e9sta es la purificaci\u00f3n a la que Dios quiere llevarle. La promesa de Dios y su fidelidad son di-: versas de como el hombre las imagina y las programa. Es el gran cambio al que Dios quiere que llegue su profeta. Jerem\u00ed\u00adas es invitado a conveflirse: una conversi\u00f3n profunda, teol\u00f3gica (en el modo de pensar de Dios) y antes y m\u00e1s que moral (del comportamiento). A trav\u00e9s de la crisis, la oraci\u00f3n conduce al hombre a la conversi\u00f3n.<br \/>\n2280<br \/>\nPero cuanto hemos dicho es s\u00f3lo un aspecto de la oraci\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas. En su oraci\u00f3n hay tambi\u00e9n algo m\u00e1s. El profeta experimenta con igual fuerza el gozo y la seguridad. Discute con su Dios, es cierto, y le dan ganas de dejarlo todo: \u2020\u0153Yo me dec\u00ed\u00ada: No pensar\u00e9 m\u00e1s en \u00e9l, no hablar\u00e9 m\u00e1s en su nombre\u2020\u009d (20,9a). Pero luego descubre en el fondo de su alma una fidelidad que no le permite abandonar, un amor a la palabra que ning\u00fan ment\u00ed\u00ads consigue destruir: \u2020\u0153Pero hab\u00ed\u00ada en mi coraz\u00f3n como un fuego abrasador&#8230;; me he agotado en contenerlo, y no lo he podido soportar\u2020\u009d (20,9b). En la oraci\u00f3n de Jerem\u00ed\u00adas hay tambi\u00e9n, junto al lamento, las confidencias del gozo, de la fe, de la esperanza reencontrada: \u2020\u0153A m\u00ed\u00ad, en cambio, Se\u00f1or, me conoces, pruebas mi coraz\u00f3n y ves que est\u00e1 contigo\u2020\u009d (12,3); \u2020\u0153Cuando recib\u00ed\u00ada tus palabras, yo las devoraba; tus palabras eran mi delicia, la alegr\u00ed\u00ada de mi coraz\u00f3n\u2020\u009d (15,16); \u2020\u0153Porque t\u00fa eres mi gloria\u2020\u009d<br \/>\n(17,14).<br \/>\nComo todos los grandes hombres de Dios, Jerem\u00ed\u00adas experimenta en la oraci\u00f3n, incluso dentro del sufrimiento, el abandono y el rechazo, el milagro de una esperanza indestructible y de una serenidad inexplicable.<br \/>\n2281<br \/>\n5. La oraci\u00f3n de Jb.<br \/>\nAl comienzo del libro, en la secci\u00f3n en prosa, sorprendemos en los labios de \/ Jb la oraci\u00f3n de la fe pura y de la total resignaci\u00f3n: \u2020\u0153Desnudo sal\u00ed\u00ad del vientre de mi madre, desnudo all\u00e1 regresar\u00e9. El Se\u00f1or me lo hab\u00ed\u00ada dado, el Se\u00f1or me lo ha quitado; sea bendito el nombre del Se\u00f1or\u2020\u009d(l,21). Jb es como una \u2020\u0153estatua de fe\u2020\u009d (J. Le-v\u00e9cque).<br \/>\nPero a lo largo del debate en poes\u00ed\u00ada encontramos una oraci\u00f3n diversa, la de la noche oscura y la crisis, una oraci\u00f3n que sube de lo profundo de la amargura y de la angustia (10,1): 7,7-21; 9,28b-31; 10,1-22; 13,20-14, 22; 30,20-23.<br \/>\nLas preguntas se suceden apasionadas: \u00bfPor qu\u00e9 el sufrimiento de un inocente? \u00bfC\u00f3mo puede Dios llamarse todav\u00ed\u00ada justo? \u00bfPor qu\u00e9 se ensa\u00f1a con un hombre? Jb siente a Dios casi como un enemigo (\u2020\u0153Te has vuelto cruel para conmigo, con mano desplegada en m\u00ed\u00ad te cebas\u2020\u009d: 30,21), y le suplica: \u2020\u0153iD\u00e9jame!\u2020\u009d (7,16.19; 14,6). Se dir\u00ed\u00ada que es una oraci\u00f3n al rev\u00e9s. Habitualmente el que ora le dice a Dios:<br \/>\n\u2020\u0153Apres\u00farate\u2020\u009d. Jb dice: \u2020\u0153D\u00e9jame\u2020\u009d. En su oraci\u00f3n hay algo m\u00e1s que la angustia; est\u00e1 siempre al borde de la rebeld\u00ed\u00ada, pero sin llegar nunca a atravesarla (P. Grelot). Jb intenta por todos los modos comprender. \u00bfSer\u00e1 que Dios le ha abandonado o se ha cansado de \u00e9l (7,20)? \u00bfSer\u00e1 que Dios ha cambiado (30,21)? Palabras y sentimientos son un alternarse de actitudes contradictorias. En unos momentos Jb parece abandonarse resignado y cansado (29,4). En otros intenta hacer que Dios razone (10,8). A veces ironiza con infinita amargura (7,20). Incluso adopta actitudes de desaf\u00ed\u00ado (10,2). Pero el lector atento se percata de que, en el fondo de todo, hay un hilo obstinado y constante: la confianza en Dios (16,19-20; 17,3; 19,25):<br \/>\n\u2020\u0153T\u00fa eres mi garant\u00ed\u00ada ante ti\u2020\u009d (17,3). Tal es la fe de Jb; una fe a la que no se le permite refugiarse en construcciones teol\u00f3gicas abstractas y tranquilizadoras, sino que se ve forzada a aceptar el desaf\u00ed\u00ado de los hechos. Jb parte en busca de Dios no desde las f\u00f3rmulas creadas por la tradici\u00f3n, sino desde su mundo transido de dolor. Cuando, finalmente, Dios, reiteradamente invocado, interviene, no responde, sino que interroga: Dios conduce al hombre por caminos nuevos para librarlo de sus falsas pretensiones. No es Dios el que debe cambiar, sino el hombre: tal es la intenci\u00f3n profunda de la oraci\u00f3n, su puerto final.<br \/>\nLa de Jb es una oraci\u00f3n viva, real, que nace del choque entre la teolog\u00ed\u00ada y la experiencia, entre lo que el hombre piensa de Dios y lo que \u00e9l es verdaderamente. En su obstinado debate con Dios y ante Dios, Jb llega a liberar al misterio de Dios de las angostas estrecheces de cierta teolog\u00ed\u00ada. Y as\u00ed\u00ad, una vez m\u00e1s, la oraci\u00f3n se presenta como el lugar privilegiado de la revelaci\u00f3n, es decir, del paso de lo que se piensa de Dios a lo que \u00e9l verdaderamente es. En la oraci\u00f3n se recupera el misterio y es representado en toda su desconcertante grandeza.<br \/>\nLa conclusi\u00f3n, al final del libro, es tambi\u00e9n la oraci\u00f3n de la fe desnuda y de la resignaci\u00f3n, como al principio; pero cu\u00e1nto camino entre los dos momentos! All\u00ed\u00ad una fe no purificada a\u00fan por la crisis; aqu\u00ed\u00ad el silencio ante el misterio, al cual Jb se abandona enteramente: \u2020\u0153Pongo la mano en la boca\u2020\u009d (40,4); \u2020\u0153S\u00f3lo te conoc\u00ed\u00ada de o\u00ed\u00addas; pero ahora, en cambio, te han visto mis ojos\u2020\u009d (42,5).<br \/>\n2282<br \/>\n6. La oraci\u00f3n de los salmos.<br \/>\nLos \/ salmos constituyen un punto de observaci\u00f3n privilegiado para captar el alma profunda de la oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica. Compuestos a lo largo de toda la historia de Israel, traducen en oraci\u00f3n la historia del pueblo de Dios. Cuentan la reacci\u00f3n de Israel frente a los gestos del Se\u00f1or y los sucesos de la vida. Son oraciones que nacen de la historia y de la vida, le\u00ed\u00addas a la luz de la fe, es decir, con la conciencia de que Dios est\u00e1 en acci\u00f3n y de que todo -directa o indirectamente- remite a \u00e9l. Nacida de la fe y respuesta a un Dios que obra en la vida, la oraci\u00f3n de los salmistas jam\u00e1s es una evasi\u00f3n de la vida.<br \/>\nLos salmos no se han de leer a la manera de confidencias autobiogr\u00e1ficas, sino como oraciones compuestas para la liturgia. Mas esto no significa que sean formularios impersonales y abstractos. Al contrario, el acento espont\u00e1neo es muy vivo. Son composiciones profundamente sentidas, \u2020\u0153un espejo de los problemas, de los dramas, de las alegr\u00ed\u00adas de todo un pueblo\u2020\u009d (G. Ravasi). En la Biblia, tambi\u00e9n la oraci\u00f3n lit\u00fargica es oraci\u00f3n vivida, oraci\u00f3n que se alimenta de la existencia en sus diversas situaciones.<br \/>\nNo es siempre f\u00e1cil en los salmos distinguir entre la dimensi\u00f3n personal y la dimensi\u00f3n comunitaria. Pero precisamente esta oscilaci\u00f3n es significativa de c\u00f3mo el hombre b\u00ed\u00adblico se coloca ante las situaciones:<br \/>\nplenamente inserto en la comunidad, las vicisitudes del pueblo resuenan profundamente en su \u00e1nimo y se hacen experiencia personal, prolong\u00e1ndose las experiencias personales hasta coincidir con las del pueblo. En cualquier caso, el problema personal es siempre vivido e interpretado a la luz de la historia de la salvaci\u00f3n. As\u00ed\u00ad, el hombre b\u00ed\u00adblico, en familia o en el templo, ora a Dios en lo \u00ed\u00adntimo, pero siempre en relaci\u00f3n con la historia de su pueblo.<br \/>\nSon muchos los g\u00e9neros de los salmos; pero no es \u00e9ste el lugar para analizarlos completamente. Despu\u00e9s de todo, la diferencia de los g\u00e9neros no debe dejar en la sombra su unidad. En sustancia, y para nuestro fin, los g\u00e9neros pueden reducirse a tres, igual que son tres las situaciones fundamentales de la vida: la alegr\u00ed\u00ada, la alabanza y el agradecimiento; el dolor, el lamento y la s\u00faplica; la reflexi\u00f3n sobre los problemas de la existencia. Tenemos as\u00ed\u00ad los himnos de alabanza, los salmos de s\u00faplica y los salmos sapienciales. El salterio es la oraci\u00f3n del hombre que alaba, pide y reflexiona delante de Dios. Himnos y s\u00faplicas, gozo y lamentos, discurren paralelos, porque as\u00ed\u00ad es la vida.<br \/>\nLa estructura normal del himno es simple: se comienza invitando a alabar a Dios, se expone el motivo y se concluye invitando de nuevo a la alabanza de Dios. El himno no es una alabanza que celebra los atributos abstractos de Dios, sino una celebraci\u00f3n de sus gestos hist\u00f3ricos: la creaci\u00f3n, la liberaci\u00f3n y la providencia. El gesto creador de Dios no es una mera premisa a la historia de la salvaci\u00f3n, sino que es su primer gesto, el fundamental, modelo de todos los dem\u00e1s. Es un gesto que prosigue: todas las ma\u00f1anas Dios se acuerda de hacer salir el sol, y todas las primaveras de enviar la lluvia. As\u00ed\u00ad el hombre b\u00ed\u00adblico se encuentra, constantemente y por todas partes, rodeado del don. Y el recuerdo de las grandes gestas salv\u00ed\u00adficas del pasado se transforma no s\u00f3lo en alabanza y gratitud, sino en esperanza. El himno<br \/>\n-esencialmente construido sobre el don y el recuerdo- es una oraci\u00f3n abierta, que mira a la vez hacia atr\u00e1s y hacia adelante: el pasado es recordado para abrir el presente a la confianza y al futuro. Los himnos son una oraci\u00f3n optimista; en ellos la fe en el Dios creador, providente y liberador se expresa sin sombra de reticencias. Manifiestan una fe s\u00f3lida, anclada en sus certezas: Dios es el creador, que ha hecho bien al hombre y todas las cosas (Sal 8 y 104), vela siempre por sus fieles (SaI 33 y 92), cuida de su reba\u00f1o SaI 23), defiende a su pueblo (SaI 27), retribuye en justicia (SaI 77) y manifiesta constantemente su amor a los hombres (SaI 103).<br \/>\n2283<br \/>\nLos himnos son esencialmente una oraci\u00f3n contemplativa: no piden nada, sino que cantan el gozo, el abandono en Dios, \u2020\u0153la gratitud por el simple hecho de que exista\u2020\u009d (G. Ravasi).<br \/>\nPero junto a los salmos de alabanza y de la fe intacta est\u00e1n los salmos del desconsuelo y de la angustia. Los compiladores del Salterio no vacilaron en colocar estos dos g\u00e9neros el uno junto al otro, como est\u00e1n en la vida. La existencia humana presenta estas dos facetas en contraste, y la oraci\u00f3n se hace cargo justamente de ello. La situaci\u00f3n vital de la s\u00faplica est\u00e1 bien trazada en el t\u00ed\u00adtulo redac-cional puesto al Ps 102: \u2020\u0153Oraci\u00f3n de un afligido que, en su congoja, derrama su llanto ante el Se\u00f1or\u2020\u009d. Tambi\u00e9n la estructura del salmo de s\u00faplica es normalmente simple: se inicia con una invocaci\u00f3n apremiante, se prosigue contando el caso penoso en que se encuentran el individuo y la comunidad, se aducen los motivos por los cuales Dios debe intervenir y a menudo, finalmente, se concluye con una acci\u00f3n de gracias.<br \/>\nLa invocaci\u00f3n expone continuamente las preguntas de todo hombre presa del dolor, no raramente ante un Dios que parece no preocuparse de ello: \u00bfPor qu\u00e9? \u00bfHasta cu\u00e1ndo? \u00bfHasta cu\u00e1ndo, Se\u00f1or, seguir\u00e1s mirando? (SaI 35,17; SaI 6,4; SaI 13,2-3; SaI 35,17; SaI 42,10; SaI 43,2; SaI 90,13). El abanico de los casos referidos es amplio y vario, y toca todos los sectores de la vida: la enfermedad, el peligro de muerte, la calumnia, la derrota, las calamidades naturales y sociales, el destierro. Lo que m\u00e1s provoca el lamento no es el sufrimiento en cuanto tal, sino el silencio de Dios que parece subyacerle. Lo que atormenta al creyente es no s\u00f3lo la persecuci\u00f3n o el destierro, sino la satisfacci\u00f3n de los malvados, su burla de Dios. El salmista parece a veces m\u00e1s preocupado de la gloria de Dios que de su propia suerte. La ayuda de Dios se solicita bas\u00e1ndoseen motivaciones que implican sus atributos: bondad, misericordia y fidelidad. Normalmente la s\u00faplica no termina con el grito del enfermo o del perseguido, sino con el agradecimiento. Se da gracias incluso antes de haber obtenido (SaI 140,14 22,25ss). Ello significa que, por encima de todo, domina la confianza. Por eso la s\u00faplica es tambi\u00e9n una oraci\u00f3n abierta, confiada, orientada a una superaci\u00f3n, \u2020\u0153diversamente de lo que acaece en las oraciones orientales antiguas paralelas, donde dominan la pura protesta, la n\u00e1usea de la vida, el exceso de desconfianza, el silencio divino vanamente solicitado\u2020\u009d (G. Ravasi).<br \/>\nTodav\u00ed\u00ada jud\u00ed\u00ados y cristianos oran con los salmos, encontrando en ellos una fuerza de implicaci\u00f3n que no es f\u00e1cil encontrar en otra parte. Ello se debe sin duda al hecho de que los salmos han sabido tocar las cuerdas m\u00e1s profundas y constantes del hombre y de la vida, por lo cual sus palabras, sus s\u00ed\u00admbolos y sus sentimientos hablan a los hombres de todas las \u00e9pocas y de todas las culturas. Los creyentes profesan que los salmos son palabras de Dios al hombre antes que palabras del hombre a Dios. Dios mismo sugiere cuanto quiere que se le diga. Jes\u00fas y los primeros cristianos oraron con los salmos, releyendo en las antiguas oraciones de Israel sus propias experiencias. Jes\u00fas no s\u00f3lo or\u00f3 con los salmos y se encontr\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo en ellos, sino que, por as\u00ed\u00ad decirlo, los cumpli\u00f3. A la luz de este cumplimiento hoy el cristiano sigue orando con los salmos.<br \/>\n2284<br \/>\n7. La oraci\u00f3n de Jes\u00fas.<br \/>\nAl describir la oraci\u00f3n de \/ Jes\u00fas, no nos preocupa distinguir entre lo que se remonta a Jes\u00fas y lo que pertenece \u00e1 la redacci\u00f3n de los evangelistas, como tampoco nos importa distinguir entre los evangelios. Simplemente recogemos los rasgos principales que se desprenden del conjunto de los testimonios.<br \/>\nLa tradici\u00f3n sin\u00f3ptica recuerda que en el ritmo apremiante de la jornada de Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada sitio para la oraci\u00f3n; como observa Marcos (1,35; 6,46), Jes\u00fas oraba por la ma\u00f1ana temprano o al final de la tarde, una vez despedida la muchedumbre. Or\u00f3 en todos los momentos m\u00e1s importantes y decisivos de su revelaci\u00f3n y de su misi\u00f3n: en el bautismo (Lc 3,21) y en la transfiguraci\u00f3n (Lc 9,28), en Getseman\u00ed\u00ad y en la cruz, antes de elegir a los doce (Lc 6,12), antes de la confesi\u00f3n de Pedro en Ces\u00e1rea de Filipo (Lc 9,18), antes de hacerlos milagros (Mc 6,41; Mc 7,34; Mc 8,6-7; Jn 11,41-42), en la cena antes de la pasi\u00f3n Jn 17). Un primer rasgo que confirman todos los testimonios es que Jes\u00fas se dirig\u00ed\u00ada siempre a Dios invoc\u00e1ndolo con el nombre de Padre. La oraci\u00f3n de Jes\u00fas es ante todo filial. Marcos (14,36) recuerda que Jes\u00fas se dirig\u00ed\u00ada a Dios llam\u00e1ndolo Abb\u00e1 (pap\u00e1), t\u00e9rmino confidencial usado por los hijos para dirigirse confidencialmente al padre, pero no usado nunca en la oraci\u00f3n para invocar a Dios. Al osar llamar a Dios Abb\u00e1, Jes\u00fas desvela la relaci\u00f3n singular y \u00fanica que le liga a Dios. La oraci\u00f3n de Jes\u00fas es su condici\u00f3n de Hijo, que aflora a la conciencia y se traduce en coloquio. Consciente de su filiaci\u00f3n divina, misterio \u00fanico, irrepetible y no com-partible, Jes\u00fas se retira a orar en la soledad, solo delante del Padre. Esta oraci\u00f3n en la soledad expresa su comuni\u00f3n \u00fanica con el Padre y su nostalgia del mismo.<br \/>\nMas, justamente por ser filial -es \u00e9ste un segundo rasgo constante-, es obediente. Es a la vez oraci\u00f3n del Hijo y del siervo del Se\u00f1or. Ya en el t\u00e9rmino Padre est\u00e1n incluidas ambas dimensiones: la familiaridad y la sumisi\u00f3n. En la oraci\u00f3n de Getseman\u00ed\u00ad, donde m\u00e1s claramente que en otras partes expresa su confianza de hijo (Abb\u00e1), Jes\u00fas expresa con id\u00e9ntica fuerza su obediencia: \u2020\u0153Pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres t\u00fa\u2020\u009d (Mc 14,36). Conciencia de su filiaci\u00f3n y total dependencia son los dos polos de la oraci\u00f3n de Jes\u00fas, y son, incluso antes, las estructuras esenciales de su persona. La oraci\u00f3n de Jes\u00fas brota -y no pod\u00ed\u00ada ser diversamente- del fondo de su ser. En la oraci\u00f3n se desvela lo que se es [1 Psicolog\u00ed\u00ada y].<br \/>\n2285<br \/>\nEl hecho de que la oraci\u00f3n de Jes\u00fas se sit\u00fae en los momentos cruciales de su misi\u00f3n revela adem\u00e1s una tercera dimensi\u00f3n: en la oraci\u00f3n Jes\u00fas redescubre su misi\u00f3n y la nitidez de sus opciones. Escapa, por ejemplo, a la multitud que lo busca para retenerlo, cuando su misi\u00f3n le impone ir a otra parte (Mc 1,38; Lc 4,42-43). Despu\u00e9s de la multiplicaci\u00f3n de los panes fuerza a los disc\u00ed\u00adpulos a alejarse de la multitud entusiasta y se retira a la soledad a orar (Mc 6,46), escapando al intento de nacerlo rey (Jn 6,15). En Getseman\u00ed\u00ad supera con la oraci\u00f3n la angustia y el miedo, entreg\u00e1ndose totalmente a la voluntad del Padre Mc 14,32-42). Especialmente \u00c2\u00a1Lucas [III, 3] muestra que la oraci\u00f3n no es un episodio m\u00e1s en la vida del maestro, sino una dimensi\u00f3n constante y esencial de su misi\u00f3n. Como en otro tiempo para las grandes figuras del AT, tambi\u00e9n para Jes\u00fas la oraci\u00f3n es el lugar privilegiado de la revelaci\u00f3n, como lo muestran los episodios del bautismo, de la transfiguraci\u00f3n y de la confesi\u00f3n mesi\u00e1nica de Pedro. La oraci\u00f3n es la atm\u00f3sfera que normalmente acompa\u00f1a a las revelaciones de Dios.<br \/>\nLa oraci\u00f3n de Jes\u00fas manifiesta adem\u00e1s su constante atenci\u00f3n a la palabra, su meditaci\u00f3n de las Escrituras. Por tanto, una oraci\u00f3n de escucha y de b\u00fasqueda. No raramente sus palabras contienen reminiscencias de las Escrituras y se remiten a las experiencias del pasado. En la cruz, Jes\u00fas hace suya la petici\u00f3n del justo sufriente del Ps 22 (Mc 15,34) y el confiado abandono del Ps 31,6 (Lc 23,46). En la experiencia de los dos justos del pasado lee Jes\u00fas la suya propia y la comprende.<br \/>\nNo faltan en los evangelios expresiones expl\u00ed\u00adcitas de la oraci\u00f3n de Jes\u00fas que revelan a\u00fan m\u00e1s claramente sus formas, contenidos e intenciones. En primer lugar, la oraci\u00f3n de bendici\u00f3n, alabanza y contemplaci\u00f3n. Sobre los cinco panes y los dos peces que son luego multiplicados y distribuidos, Jes\u00fas \u2020\u0153pronuncia la bendici\u00f3n\u2020\u009d (Mc 6,41), y lo mismo en la instituci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada (Mc 14,23). La bendici\u00f3n (berakah, traducida en el NT por eujarist\u00ed\u00ada o eulo-g\u00ed\u00ada) es en el judaismo la oraci\u00f3n por excelencia: fija el sentido y el contexto de cualquier otra oraci\u00f3n y manifiesta la concepci\u00f3n que tiene el jud\u00ed\u00ado del mundo y de los dem\u00e1s. Expresa reconocimiento, gratitud y admiraci\u00f3n. Brota de un sentimiento vivo del don de Dios y termina en la fraternidad. Al pronunciar la bendici\u00f3n, el jud\u00ed\u00ado renuncia a considerarse propietario de los bienes que lo rodean y a convertirlos en su posesi\u00f3n exclusiva. El verdadero propietario es Dios, que los da a todos sus hijos. Y as\u00ed\u00ad la bendici\u00f3n es al mismo tiempo reconocimiento de Dios, visi\u00f3n del mundo (acogido y disfrutado con alegr\u00ed\u00ada en cuanto don continuo del amor de Dios) y compromiso de fraternidad. La oraci\u00f3n de Jes\u00fas respir\u00f3 esta atm\u00f3sfera, muy viva en el judaismo de su tiempo, y los evangelios nos han conservado sus huellas.<br \/>\nUna bell\u00ed\u00adsima oraci\u00f3n de bendici\u00f3n es la referida por Mateo (11,25-26)y Lucas (10,21 ): \u2020\u0153Yo te alabo, Padre, Se\u00f1or del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos y se las has manifestado a los sencillos. S\u00ed\u00ad, Padre, porque as\u00ed\u00ad lo has querido. El verbo griego exomologein significa reconocimiento, agradecimiento, alabanza, gozo y admiraci\u00f3n. El motivo de esta bendici\u00f3n de Jes\u00fas es que \u00e9l descubre en la experiencia que est\u00e1 viviendo -el hecho de que los maestros y las autoridades religiosas lo rechacen, mientras que la gente sencilla lo acoge- la realizaci\u00f3n del designio de Dios, que procede con m\u00e9todos diversos de los de la sabidur\u00ed\u00ada humana. Jes\u00fas se admira de ello. La oraci\u00f3n de alabanza nace en el que sabe ver en su propia historia la presencia de Dios, que obra maravillas. Oraci\u00f3n de bendici\u00f3n es tambi\u00e9n la pronunciada por Jes\u00fas en la tumba de L\u00e1zaro (Jn 11,41):<br \/>\n\u2020\u0153Padre, te bendigo porque me has escuchado. Yo sab\u00ed\u00ada bien que siempre me escuchas\u2020\u2122. Llama la atenci\u00f3n en esta oraci\u00f3n el tono de sorprendente serenidad, de paz y de seguridad incondicional. Es la oraci\u00f3n del Hijo que se sabe amado por el Padre y que sabe que este amor es un don (te doy gracias\u2020\u2122).<br \/>\n2286<br \/>\nJunto a la oraci\u00f3n de alabanza y de bendici\u00f3n, la oraci\u00f3n de petici\u00f3n. Se trata las m\u00e1s de las veces de una petici\u00f3n eclesial, apost\u00f3lica: Jes\u00fas pide para que la fe de Pedro no desfallezca (Lc 22,32), para que el Padre env\u00ed\u00ade el Esp\u00ed\u00adritu (Jn 14,16), por el perd\u00f3n de los que lo crucifican (Lc 23,34). De m\u00e1s amplio vuelo eclesial es sobre todo la gran oraci\u00f3n sacerdotal de Jn 17. Jes\u00fas fija la mirada en la Trinidad, para dirigirla luego a los disc\u00ed\u00adpulos: el trayecto va de la comuni\u00f3n trinitaria a la unidad de la Iglesia. En el centro de la oraci\u00f3n hay un n\u00facleo yo-t\u00fa, o sea la mutua comuni\u00f3n entre el Padre y el Hijo; n\u00facleo que, sin embargo, se abre en un progresivo movimiento de expansi\u00f3n: los disc\u00ed\u00adpulos (17,11), todos los creyentes (17,20-21) y el mundo (17,23). Jes\u00fas pide para que la participaci\u00f3n en el n\u00facleo yo-t\u00fa se extienda a la Iglesia: \u2020\u0153Como t\u00fa, Padre, est\u00e1s en m\u00ed\u00ad y yo en ti, que tambi\u00e9n ellos sean una sola cosa en nosotros&#8230; Yo en ellos y t\u00fa en m\u00ed\u00ad, para que sean perfectos en la unidad&#8230; El amor que t\u00fa me tienes est\u00e9 en ellos y yo tambi\u00e9n est\u00e9 con ellos (17,21 .23.26). Jes\u00fas pide para que la comunidad de los creyentes quede inmersa en el di\u00e1logo trinitario; no simplemente para que los disc\u00ed\u00adpulos est\u00e9n unidos entre s\u00ed\u00ad, sino para que su unidad sea la prolongaci\u00f3n real, hist\u00f3rica y visible de la comuni\u00f3n de amor que constituye el misterio de Dios.<br \/>\nLa oraci\u00f3n de Getseman\u00ed\u00ad es la m\u00e1s humana y m\u00e1s dram\u00e1tica de las oraciones de Jes\u00fas (Mc 14,32-42; Mt 26,36-46; Lc 22,40-46). Es una oraci\u00f3n de s\u00faplica, como las muchas que tenemos en los salmos. Es t\u00ed\u00adpico de Marcos presentar a Jes\u00fas con toda la densidad de su humanidad: los verbos que utiliza indican espanto, angustia, tristeza, casi una desorientaci\u00f3n (14,33-34). \u2020\u0153Me muero de tristeza; quedaos aqu\u00ed\u00ad y velad conmigo\u2020\u009d (14,34); esta expresi\u00f3n remite al Ps 42,6 (la oraci\u00f3n de un desterrado que se siente lejos del Se\u00f1or, abandonado) y a Jon\u00e1s 4,9 (la tristeza del profeta, incapaz de comprender el plan de Dios). Jes\u00fas revive en su humanidad la desorientaci\u00f3n del que se siente abandonado de Dios (en el cual, sin embargo, sigue confiando), de quien tropieza con un plan de salvaci\u00f3n que parece desmentirse. En esta situaci\u00f3n, an\u00e1loga a la de Jb, Jerem\u00ed\u00adas y tantos salmos, nace la oraci\u00f3n de s\u00faplica. La s\u00faplica de Jes\u00fas expresa, por encima de todo y a pesar de todo, confianza, conciencia de la propia relaci\u00f3n filial: Abba Mc 14,36). La invocaci\u00f3n inicial (Padre, todo te es posible) es un pleno reconocimiento del amor y del poder de Dios, y justamente de este reconocimiento brota la imploraci\u00f3n: \u2020\u0153Aleja de m\u00ed\u00ad este c\u00e1liz. Si Dios es bueno y omnipotente, \u00bfpor qu\u00e9 no interviene? Mas, despu\u00e9s del forcejeo y del intento de huir del camino propio, aDora la confianza renovada, el abandono sin reservas, la aceptaci\u00f3n incondicional: \u2020\u0153Pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieres t\u00fa. La s\u00faplica nace de la angustia y desemboca en la confianza.<br \/>\nLa conclusi\u00f3n de esta r\u00e1pida panor\u00e1mica es que Jes\u00fas ha utilizado las diversas formas de la oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica: la alabanza y el agradecimiento, la b\u00fasqueda de la voluntad de Dios, la petici\u00f3n y la s\u00faplica; pero no encontramos nunca en sus labios la oraci\u00f3n de la culpa y del perd\u00f3n: \u2020\u0153Jes\u00fas ora como alguien que no conoce pecado\u2020\u009d (K. Adam).<br \/>\n2287<br \/>\n8. El \u2020\u0153padrenuestro\u2020\u009d.<br \/>\nEl Padrenuestro nos ha llegado en la redacci\u00f3n de Mateo (6,9-13) y de Lucas (11,2-4); m\u00e1s amplia y estructurada la primera, m\u00e1s breve e informal la segunda. No es \u00e9ste el lugar adecuado para discutir la mayor o menor antig\u00fcedad y originalidad de una y otra forma. Son diversas la extensi\u00f3n y la forma, pero lo es mucho menos la sustancia. Probablemente Lucas conserv\u00f3 m\u00e1s el tenor primitivo (es decir, la amplitud, la forma y el tono), mientras que Mateo expl\u00ed\u00adcito su sentido, imprimi\u00e9ndole un car\u00e1cter m\u00e1s lit\u00fargico de acuerdo con las oraciones jud\u00ed\u00adas.<br \/>\nEn este comentario damos la preferencia a la formulaci\u00f3n de Mateo, por ser m\u00e1s amplia. Sin embargo, el contexto de Lucas es probablemente originario, mientras que el de Mateo es artificioso. Seg\u00fan Lucas, los disc\u00ed\u00adpulos est\u00e1n sorprendidos por la relaci\u00f3n que adivinan existir entre Jes\u00fas y Dios y desean entrar tambi\u00e9n ellos en ese circuito de amor (11,1). La oraci\u00f3n que Jes\u00fas ense\u00f1a brota de su oraci\u00f3n personal.<br \/>\nEl Padrenuestro de Mateo se abre con una invocaci\u00f3n, y se articula luego en siete peticiones: las tres primeras tienen por objeto el reino, y las tres \u00faltimas el perd\u00f3n y la victoria sobre el mal, mientras que en el centro est\u00e1 la petici\u00f3n del pan de cada d\u00ed\u00ada. Se ha observado atinadamente que estas peticiones tienen muchos paralelos en las oraciones b\u00ed\u00adblicas y jud\u00ed\u00adas. La oraci\u00f3n ense\u00f1ada por Jes\u00fas tiene profundas ra\u00ed\u00adces en las tradiciones de su pueblo. Pero si las piedras son antiguas, es nueva la construcci\u00f3n que resulta de ellas. Se puede seguir la pista de cada una de las peticiones en la piedad b\u00ed\u00adblica y jud\u00ed\u00ada, pero no agrupadas todas ellas, ni formuladas con tal esencialidad.<br \/>\nPadre es el nombre de Dios. El hombre puede dirigirse a Dios como un hijo llam\u00e1ndolo familiarmente Padre, como lo hizo Jes\u00fas. La familiaridad de la relaci\u00f3n con Dios -que nace en los cristianos del conocimiento de ser hijos en el Hijo- es recordada muchas veces en el NT (cf, p.ej. Ef 3,11-12), y es considerada una nota nueva y liberadora, don del Esp\u00ed\u00adritu (Ga 4,6; Rm 8,15). El vocablo que la expresa esparr\u00e9s\u00ed\u00ada, que podemos traducir por \u2020\u0153familiaridad desenvuelta y confiada\u2020\u2122. La novedad no est\u00e1 en dirigirse a Dios con el apelativo de Padre, sino en poder dirigirse a \u00e9l con el mismo tono que Jes\u00fas, hijos en el Hijo, aspecto este que Lucas parece subrayar m\u00e1s claramente con su simple Padre, sin adiciones: el disc\u00ed\u00adpulo se dirige a Dios llam\u00e1ndolo simplemente Padre (Abb\u00e1), como Jes\u00fas. El simple vocativo Padre es, en efecto, el modo constante con que Jes\u00fas se dirige a Dios.<br \/>\nLa paternidad de Dios se expresa en plural: Padre nuestro. Su amor es para todos e invita a los hombres a reunirse. No tolera discriminaciones: hace salir el sol sobre los buenos y sobre los malos (Mt 5,44-45). N\u00f3tese el uso del plural tambi\u00e9n en la petici\u00f3n del pan, del perd\u00f3n y de la prueba. En todas sus peticiones, el disc\u00ed\u00adpulo debe pensaren toda la comunidad. La oraci\u00f3n cristiana es una oraci\u00f3n \u2020\u0153expropiada\u2020\u009d.<br \/>\nMas a Mateo no le basta el nombre de Padre. A\u00f1ade que est\u00e1s en el cielo, recordando as\u00ed\u00ad la trascendencia y la alteridad de Dios: Dios est\u00e1 cercano y lejano, es Padre y Se\u00f1or. Toda relaci\u00f3n religiosa aut\u00e9ntica es fruto de confianza y temor, de familiaridad y obediencia. El binomio padre-creador insta a ver en las criaturas, en cada cosa y en cada acontecimiento, un don. Y pone de manifiesto que ser su pueblo es una dignaci\u00f3n inmensa y gratuita, lo que impide transformar la gracia de la elecci\u00f3n en esp\u00ed\u00adritu de mezquino sectarismo. Adem\u00e1s lleva a la confianza y a la serenidad, al sentido de la providencia, consecuencia \u00e9sta que Mateo expl\u00ed\u00adcita inmediatamente despu\u00e9s (6,24-34).<br \/>\n2288<br \/>\nEs caracter\u00ed\u00adstico el adjetivo posesivo de las tres primeras peticiones: tu nombreA\u00ed\u00adu reino, tu voluntad. En la oraci\u00f3n el disc\u00ed\u00adpulo pide algo que pertenece ante todo a Dios. Y n\u00f3tese la pasiva de la primera y de la tercera petici\u00f3n: santificado sea, h\u00e1gase, sobrentendiendoporti. El protagonista es Dios.<br \/>\nSantificado sea tu nombre: esta expresi\u00f3n debe entenderse a la luz del AT, en particular de Ez 36,22-29 (pero ver tambi\u00e9n Lv 22,31-32). No indica una alabanza de culto y de palabras, sino m\u00e1s bien un permitir que Dios descubra, en la vida del individuo y de la comunidad, su poder salv\u00ed\u00adfico. Con esta petici\u00f3n el disc\u00ed\u00adpulo suplica que la comunidad se haga una envoltura transparente, capaz de mostrar ante el mundo la presencia liberadora de Dios. A la pregunta de qu\u00e9 modo pueden los hombres santificar el nombre, los rabinos sol\u00ed\u00adan responder: con la palabra, pero sobre todo con la vida.<br \/>\nVenga tu reino: para comprender el concepto de reino hay que remitirse a toda la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas. El \/ reino est\u00e1 ya presente aqu\u00ed\u00ad, pero es al mismo tiempo futuro. El verbo en aoristo, venga, muestra que en esta petici\u00f3n se tiene por mira principalmente el reino en su \u00faltimo estadio: no una venida lenta y progresiva, sino m\u00e1s bien su irrupci\u00f3n definitiva. Ese era el deseo de las primeras comunidades cristianas, contenido en la invocaci\u00f3n aramea Maran ata (1Co 16,22): \u2020\u0153Ven, Se\u00f1or Jes\u00fas\u2020\u009d (Ap 22,20).<\/p>\n<p>H\u00e1gase tu voluntad: esta tercera invocaci\u00f3n repite las dos primeras, subrayando principalmente su aspecto moral. T\u00e9ngase presente que por voluntad de Dios no se entiende simplemente el conjunto de los mandamientos, sino m\u00e1s bien el designio de salvaci\u00f3n [1 Misterio].<br \/>\nEn la tierra como en el cielo: no se refiere solamente a la tercera petici\u00f3n, sino tambi\u00e9n a las dos primeras. Puede significar simplemente en todas partes. Pero puede tener tambi\u00e9n un sentido m\u00e1s pleno:<br \/>\nas\u00ed\u00ad como en el cielo es santificado el nombre de Dios, su reino perfectamente cumplido y su voluntad obedecida, as\u00ed\u00ad suceda en la tierra. Se pide que la tierra se convierta en la r\u00e9plica del cielo.<br \/>\nDanos hoy nuestro pan de cada d\u00ed\u00ada: la petici\u00f3n del pan es la m\u00e1s humilde; pero est\u00e1 en el centro, lo cual indica su importancia. En esta petici\u00f3n hay un vivo sentido de dependencia: el pan es nuestro, fruto de nuestro trabajo; sin embargo, lo pedimos como un don. Hay un sentido de solidaridad: se pide el pan com\u00fan. Y hay, sobre todo, una nota de sobriedad: se pide para hoy el pan suficiente, y nada m\u00e1s. El reino, en el primer puesto; lo dem\u00e1s, en funci\u00f3n de \u00e9l. El pensamiento Vuela al man\u00e1 (Ex 16,19-21) y a la sobria petici\u00f3n del antiguo sabio (Pr 30,7-9).<br \/>\nPerdona nuestras ofensas como tambi\u00e9n nosotros perdonamos a los que nos ofenden: \u2020\u0153ofensas\u2020\u009d es expresi\u00f3n jud\u00ed\u00ada para indicar los pecados, no vistos en s\u00ed\u00ad mismos, sino en relaci\u00f3n a Dios, al cual se debe prestar adecuada reparaci\u00f3n. Esta quinta petici\u00f3n es tan importante que Mateo siente la necesidad de comentarla: \u2020\u0153Porque si vosotros perdon\u00e1is a los hombres sus ofensas, tambi\u00e9n os perdonar\u00e1 a vosotros vuestro Padre celestial\u2020\u009d (6,14). A Dios se lo experimenta como padre en el perd\u00f3n. Y se lo reconoce como padre perdonando a los hermanos; un perd\u00f3n sin l\u00ed\u00admites, porque \u00fanicamente el perd\u00f3n sin l\u00ed\u00admites (\u2020\u02dcNo siete veces, sino setenta veces siete\u2020\u2122) asemeja a su perd\u00f3n. La par\u00e1bola del siervo perdonado e incapaz de perdonar (Mt 18,23-25) ense\u00f1a que el perd\u00f3n del Padre es el motivo y la medida del perd\u00f3n fraterno. La relaci\u00f3n entre el perd\u00f3n de Dios y el perd\u00f3n de los hermanos se encuentra tambi\u00e9n en la mayor\u00ed\u00ada de los rabinos: \u2020\u0153Si perdonas a tu vecino, el Unico te perdonar\u00e1 a ti; si no perdonas al vecino, nadie tendr\u00e1 compasi\u00f3n de ti\u2020\u2122.<br \/>\nLas peticiones sexta y s\u00e9ptima muestran que el Padre no libra del dramatismo de la existencia. L\u00ed\u00adbranos del mal se ha de traducir probablemente por \u2020\u0153l\u00ed\u00adbranos del maligno\u2020\u009d. No nos dejes caer en tentaci\u00f3n se ha de entender como \u2020\u0153no nos dejes sucumbir a la prueba\u2020\u009d. As\u00ed\u00ad la oraci\u00f3n se abre con el Padre y se cierra recordando la presencia del maligno. El hombre est\u00e1 en el medio, disputado y lacerado. Indudablemente, nada de pesimismo: el amor del Padre es m\u00e1s fuerte que el maligno. Mas el drama subsiste. Dios es padre, pero no libra de la prueba. Incluso la misma paternidad de Dios -la cuaLcon frecuencia parece permanecer en silencio frente a las apremiantes peticiones de los hijos- puede constituir a veces una prueba, como le ocurri\u00f3 a Jes\u00fas en Getseman\u00ed\u00ad y en la cruz.<br \/>\n2289 9. LA CATEQUESIS EVANGELICA.<br \/>\nAdem\u00e1s de la oraci\u00f3n de Jes\u00fas, encontramos en los evangelios tambi\u00e9n una catequesis amplia y articulada sobre la necesidad y sobre las modalidades de la oraci\u00f3n.<br \/>\nEl evangelio de Marcos -que no desarrolla una catequesis particularmente amplia- afirma que s\u00f3lo en la oraci\u00f3n se encuentra la posibilidad de librar al hombre del demonio, y no en un poder m\u00e1gico: \u2020\u0153A esa raza s\u00f3lo se la puede expulsar con la oraci\u00f3n y el ayuno\u2020\u009d (9,29). La oraci\u00f3n debe ir acompa\u00f1ada de una gran fe<br \/>\n-precisamente ah\u00ed\u00ad est\u00e1 su eficacia- y ha de abrirse generosamente al perd\u00f3n (11,24-25). El evangelista den uncia luego el riesgo de la hipocres\u00ed\u00ada, es decir, de esconder detr\u00e1s de largas oraciones una avidez insaciable (12,40). Finalmente, ense\u00f1a que s\u00f3lo en la oraci\u00f3n se encuentra la fuerza necesaria para superar la prueba: \u2020\u0153Vigilad y orad para no entrar en tentaci\u00f3n\u2020\u009d (14,38).<br \/>\nEn el serm\u00f3n de la monta\u00f1a, tocando por dos veces el tema de la oraci\u00f3n, Mateo subraya la recta intenci\u00f3n (6,5-6), la sobriedad de las palabras (6,7-8) y la certeza de ser escuchado (7,7-1 1). Particularmente eficaz es la oraci\u00f3n comunitaria, realizada por dos o tres reunidos en su nombre (18,19). Hay que orar para que el due\u00f1o env\u00ed\u00ade operarios a su mies (9,37-38; Lc 10,2), e incluso por los mismos enemigos y perseguidores (5,44; Lc 6,27-28).<br \/>\nEs sabido que la oraci\u00f3n es un tema particularmente querido de Lucas, el cual lo ilustra con tres par\u00e1bolas, subrayando la insistencia y la perseverancia, la eficacia y la humildad de la misma. Como ense\u00f1an las dos par\u00e1bolas del amigo importuno (11,5-8) y de la viuda y el juez (18,1-8), hay que \u2020\u0153orar sin desfallecer jam\u00e1s\u2020\u009d. Es \u00e9sta una idea que Lucas reitera al concluir el discurso escato-l\u00f3gico (21,36): \u2020\u0153Estad alerta y orad en todo momento\u2020\u009d. La oraci\u00f3n es siempre escuchada: \u2020\u0153Pedid y se os dar\u00e1, buscad y hallar\u00e9is\u2020\u009d; pero recu\u00e9rdese que, pidamos lo que pidamos, al final Dios da siempre lo que m\u00e1s importa: el Esp\u00ed\u00adritu Santo (11,13). La verdadera oraci\u00f3n no es la del fariseo que se vanagloria de sus m\u00e9ritos y hace de ellos una raz\u00f3n para distinguirse de los pecadores, sino la del publicano que se golpea el pecho: \u2020\u0153Dios m\u00ed\u00ado, ten compasi\u00f3n de m\u00ed\u00ad, que soy un pecador\u2020\u009d (18,9-14). El \u00fanico modo correcto de situarse delante de Dios -en la oraci\u00f3n y en la vida- es sentirse necesitado de su perd\u00f3n.<br \/>\nEn los episodios de la samaritana (4,5ss) y de la multiplicaci\u00f3n de los panes (c. 6), Juan desarrolla con mucha finura un motivo que le es querido: Dios toma al hombre donde se encuentra, en sus necesidades m\u00e1s humildes; pero para conducirlo luego a otra parte, a otra agua y a otro pan. Dios conduce al hombre m\u00e1s all\u00e1 de su misma b\u00fasqueda. Este es el camino de toda oraci\u00f3n. Reiteradamente, en los discursos de adi\u00f3s (14,13-14; 15,16; 16,24-26), Juan repite, como los sin\u00f3pticos, el motivo de la eficacia de la oraci\u00f3n, pero a condici\u00f3n de que se haga en su nombre: \u2020\u0153Todo lo que pid\u00e1is en mi nombre al Padre os lo conceder\u00e1. Hasta ahora no hab\u00e9is pedido nada en mi nombre. Pedid y recibir\u00e9is\u2020\u009d (16,2). La expresi\u00f3n en mi nombre supone un v\u00ed\u00adnculo real con Jes\u00fas; un v\u00ed\u00adnculo no s\u00f3lo de sentimientos, sino de vida (como el sarmiento est\u00e1 inserto en la vid): una participaci\u00f3n en la vida de Jes\u00fas que se realiza concretamente en el amor rec\u00ed\u00adproco (15,16). Se debe orar unidos a Cristo y como Cristo, sabiendo que somos amados por el Padre como \u00e9l (16,27).<br \/>\n2290<br \/>\n10. La oraci\u00f3n de la comunidad.<br \/>\nEl relato de los Hechos de los Ap\u00f3stoles se abre observando que los disc\u00ed\u00adpulos eran \u2020\u0153asiduos y un\u00e1nimes en la oraci\u00f3n\u2020\u009d (1,14), Asiduos indica frecuencia y perseverancia, pero tambi\u00e9n esfuerzo; y un\u00e1nimes indica no s\u00f3lo la unidad de los sentimientos, sino tambi\u00e9n la fraternidad de la vida. El fruto de esta oraci\u00f3n asidua y un\u00e1nime es el don del Esp\u00ed\u00adritu (2,lss).<br \/>\nLa oraci\u00f3n es una estructura sustentadora de la vida de la comunidad, junto a la escucha de la \u2020\u0153palabra\u2020\u009d, la comuni\u00f3n fraterna y la fracci\u00f3n del pan (2,42-48). Como ya en la vida de Jes\u00fas, tambi\u00e9n los momentos decisivos de la historia de la comunidad est\u00e1n marcados por la oraci\u00f3n, mostrando con esto que el verdadero protagonista del camino de la Iglesia es Dios: se ora para la sustituci\u00f3n de Judas (1,24.26), para la elecci\u00f3n de los siete (6,6); los doce se reservan como tarea primaria el anuncio de la \u2020\u0153palabra\u2020\u009d y la oraci\u00f3n (6,4); la comunidad ora por la liberaci\u00f3n de Pedro y Juan (4,24-30); Pedro y Juan oran por los convertidos bautizados por Felipe en Samar\u00ed\u00ada (8,15); en diversas circunstancias vemos orar a Pedro (9,40; 10,9) y a Pablo (9,11; 13,3; 14,23; 20,36; 21,5).<br \/>\nUna de las oraciones m\u00e1s significativas es ciertamente la referida por Hechos 4,24-30 con ocasi\u00f3n de la liberaci\u00f3n de Pedro y Juan. Los ap\u00f3stoles, que la comunidad cree encarcelados, son dejados libres. A su llegada explota una oraci\u00f3n de gozoso agradecimiento. Pero no es s\u00f3lo agradecimiento ni s\u00f3lo petici\u00f3n, sino una b\u00fasqueda -a la luz de las Escrituras- del significado de la persecuci\u00f3n que est\u00e1 perfil\u00e1ndose en el horizonte. En la oraci\u00f3n se produce el encuentro entre la \u2020\u0153palabra\u2020\u009d y las situaciones que se est\u00e1n viviendo. La \u2020\u0153palabra\u2020\u009d se convierte en una clave de lectura y de interpretaci\u00f3n. El Ps 2 es le\u00ed\u00addo a la luz de la vida de Jes\u00fas: las naciones son identificadas con los romanos, los pueblos con el pueblo jud\u00ed\u00ado, los reyes con Herodes, los pr\u00ed\u00adncipes con Pilato. En la oraci\u00f3n las Escrituras son actualizadas y se convierten en significativas aqu\u00ed\u00ad y ahora. Se comprende que la persecuci\u00f3n que se va perfilando entra en el plano de Dios, como la pasi\u00f3n de Cristo. Por consiguiente, la comunidad no pide el castigo de los perseguidores, ni simplemente que se aleje la persecuci\u00f3n, sino que pide el valor de anunciar abiertamente a Cristo tambi\u00e9n en la persecuci\u00f3n.<br \/>\n2291<br \/>\n11. La oraci\u00f3n de Pablo.<br \/>\nComo los evangelios, tambi\u00e9n Pablo exhorta a sus comunidades a orar siempre, de noche y de d\u00ed\u00ada, en todas las necesidadesy sin desanimarse (2Ts 2,11; Flp 1,4; Flp 4,6; Ef 6,18; Col 1,3). Sin embargo, el principal inter\u00e9s de sus cartas no est\u00e1 en estas exhortaciones, sino en el hecho de que nos presentan al mismo Pablo como un hombre de gran oraci\u00f3n. Ora incesantemente (Rm 1,10; Col 1,9; 2Ts 1,3; 2Ts 2,13 ), porque est\u00e1 convencido de que sin la oraci\u00f3n la eficacia de su apostolado se desvanecer\u00ed\u00ada; ora y pide oraciones (2Co 1,11), no para s\u00ed\u00ad, sino para su misi\u00f3n. Ora por la salvaci\u00f3n de los jud\u00ed\u00ados (Rm 10,1), la difusi\u00f3n de la \u2020\u0153palabra\u2020\u009d (2Ts 3,1), el buen \u00e9xito de un viaje apost\u00f3lico (Rm 1,10).<br \/>\nPablo inicia siempre sus cartas, excepto Gal y 2Co, con una oraci\u00f3n de agradecimiento y de bendici\u00f3n. Objeto de la bendici\u00f3n es la acci\u00f3n de Dios en sus comunidades. En la historia cotidiana de sus comunidades descubre Pablo las maravillas de la salvaci\u00f3n que prosigue. De aqu\u00ed\u00ad la oraci\u00f3n de bendici\u00f3n.<br \/>\nPero Pablo conoce tambi\u00e9n la oraci\u00f3n de s\u00faplica, que nace dentro de la prueba, cuando se percibe el sufrimiento y la angustia. Un testimonio ejemplar se nos da en 2Co 12,9-10. Pablo ora insistentemente para que Dios lo libre de \u2020\u0153una espina de la carne\u2020\u009d. No sabemos precisamente de qu\u00e9 se trata; pero ciertamente deb\u00ed\u00ada ser un grave obst\u00e1culo que le imped\u00ed\u00ada el trabajo apost\u00f3lico, por lo cual pide a Dios que le libre de \u00e9l. Pero advierte que se le responde: \u2020\u0153Te basta mi gracia, pues mi poder triunfa en la flaqueza\u2020\u009d (12,9). Pablo pide la liberaci\u00f3n del impedimento; a cambio descubre la l\u00f3gica de la cruz: Dios se hace presente en la debilidad.<br \/>\nLa oraci\u00f3n de Pablo es trinitaria, dirigida al Padre por Cristo y en el Esp\u00ed\u00adritu. El destinatario \u00faltimo de la oraci\u00f3n es siempre el Padre, excepto, quiz\u00e1, en 2Co 13,8 y Ep 5,19. Cristo tiene en la oraci\u00f3n un puesto esencial, pero como mediador. Dar gracias al Padre \u2020\u0153en el nombre del Se\u00f1or Jes\u00fas\u2020\u009d (cf, p.ej. Col 3,17 y Ef 5,20) es mucho m\u00e1s que orar encomend\u00e1ndose a Jes\u00fas o invocando su nombre o haciendo su voluntad; es orar en Jes\u00fas, hijos en el Hijo, amados en el \u00fanico amado. Luego el Esp\u00ed\u00adritu \u2020\u0153viene en ayuda de nuestra flaqueza\u2020\u009d sugiri\u00e9ndonos lo que es conveniente pedir seg\u00fan los designios de Dios (Rm 8,26-27). Sobre todo, el Esp\u00ed\u00adritu nos descubre a nosotros mismos que somos hijos de Dios, libr\u00e1ndonos de ese modo del miedo y de la angustia, y d\u00e1ndonos la posibilidad de invocar confidencialmente a Dios con el nombre de Padre, como hizo Jes\u00fas (Ga 4,6; Rm 8,15).<br \/>\n2292<br \/>\nII. LAS ESTRUCTURAS DE LA ORACION BIBLICA.<br \/>\n1. OraCI\u00ed\u201cN DIAL\u00ed\u201cGICAY PERSONAL.<br \/>\nDe la panor\u00e1mica que hemos bosquejado se sigue que la primera caracter\u00ed\u00adstica de la oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica es la de ser d\u00ed\u00ada-l\u00f3gica y personal. La oraci\u00f3n tiene sus ra\u00ed\u00adces en la estructura misma de la revelaci\u00f3n, que es justamente dia-l\u00f3gica. Dios habla, y el hombre escucha y responde; Dios obra y el hombre colabora. En la medida en que escucha se hace capaz el hombre de interrogarse, de ver y de comprender. La oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica es personal en el sentido de que se dirige a una persona e involucra enteramente a la persona. Dios es experimentado como \u2020\u02dcel que es quien\u2020\u2122; no como algo quieto, sino en movimiento. El encuentro con Dios es de t\u00fa a t\u00fa, de persona a persona. Dios es una persona viva, en la c\u00f3lera y en el amor, en el perd\u00f3n y en el castigo. Por eso la oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica nunca es un mon\u00f3logo, sino un descendimiento a lo profundo del propio yo; es siempre un salir de s\u00ed\u00ad, un coloquio con el otro. Este coloquio es tan verdadero, tan real, que adopta a veces la forma de la discusi\u00f3n y de la disputa. El coloquio con Dios se mueve simult\u00e1neamente entre dos polos: trascendencia e inmanencia, cercan\u00ed\u00ada y distancia, confianza y temor.<br \/>\nPara la Biblia la verdadera oraci\u00f3n es la del coraz\u00f3n, o sea la que sube del centro de la persona y de lo profundo de la vida. La oraci\u00f3n de los labios o de muchas palabras no es aut\u00e9ntica, porque no asciende de la ra\u00ed\u00adz del hombre. En la oraci\u00f3n el hombre est\u00e1 involucrado en su totalidad, en su inseparable unidad. Las necesidades f\u00ed\u00adsicas y espirituales forman cuerpo. La oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica no se mueve s\u00f3lo en la esfera de los bienes espirituales, sino en la totalidad de la vida.<br \/>\nLa oraci\u00f3n del Nuevo Testamento es trinitaria. En Jes\u00fas la revelaci\u00f3n se ha manifestado como la comunicaci\u00f3n de una vida divina que es un di\u00e1logo entre personas. La revelaci\u00f3n al hombre es la traducci\u00f3n al exterior de un di\u00e1logo interno. Y as\u00ed\u00ad la oraci\u00f3n no es una referencia gen\u00e9rica a un Dios solitario, sino una referencia precisa y personal al Padre, al Esp\u00ed\u00adritu y al Se\u00f1or Jes\u00fas. El t\u00e9rmino \u00faltimo de la oraci\u00f3n es siempre el Padre, pero por Cristo y en el Esp\u00ed\u00adritu. La oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica es, pues, profundamente personal; involucra siempre al orante en su totalidad y en su sinceridad, pero es al mismo tiempo tambi\u00e9n comunitaria y eclesial. El individuo no est\u00e1 nunca separado de la historia de su pueblo y ora siempre como miembro del pueblo. El paso de lo personal a lo colectivo, de lo individual a lo comunitario se produce sin contraposiciones y sin violencia. Y esto no s\u00f3lo a nivel de oraci\u00f3n formulada, sino ya antes a nivel de experiencia vivida.<br \/>\n2293<br \/>\n2. Nexo con la historia y la vida.<br \/>\nUna segunda caracter\u00ed\u00adstica de la oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica es su estrecho v\u00ed\u00adnculo con la historia y con la vida. Obs\u00e9rvese ante todo que la oraci\u00f3n asume fisonom\u00ed\u00adas y tonos diferentes en las diversas etapas de la historia de la salvaci\u00f3n: la oraci\u00f3n patriarcal esencialmente ligada a la promesa de la tierra y de la descendencia, la oraci\u00f3n del \u00e9xodo y del camino del desierta, laoraci\u00f3n de Israel sedentario en la-tierra deJPalestina, la oraci\u00f3n cargada de interrogantes del destierro, la oraci\u00f3n por Cristo y en el Esp\u00ed\u00adritu del NT. Dios habla al hombre en la historia, y el hombre responde a Dios dentro de la historia, adoptando su lenguaje, cultura y sus problemas.<br \/>\nDos son los puntos de partida de la oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica: la historia de las gestas de Dios -y aqu\u00ed\u00ad el creyente ve, anuncia y canta la existencia del hombre- y aqu\u00ed\u00ad sobre todo pide, se interroga y anda en busca de un sentido. De ah\u00ed\u00ad la oraci\u00f3n de alabanza, de petici\u00f3n y de b\u00fasqueda. Pero las dos l\u00ed\u00adneas se confunden: la existencia en sus aspectos negativos y positivos es introducida de hecho en la historia de salvaci\u00f3n, y se la lee e interpreta a su luz. Las grandes gestas de Dios: creaci\u00f3n, \u00e9xodo, redenci\u00f3n, iluminan la existencia tanto comunitaria como individual.<br \/>\nLa oraci\u00f3n es siempre una mirada a la vez vertical y horizontal, nunca lo uno o lo otro solamente. Se busca el rostro de Dios, y se nos remite a la creaci\u00f3n y a la historia; aqu\u00ed\u00ad est\u00e1n sus huellas, los signos de su amor y de su misericordia. Nos interrogamos sobre la vida, y se nos remite puntualmente a Dios y a su misterio. Interrog\u00e1ndose sobre la vida se llega a Dios, y contemplando a Dios somos remitidos a una nueva visi\u00f3n de la vida. La oraci\u00f3n nace de la vida y, despu\u00e9s de haberse dirigido a Dios, vuelve a la vida, pero con ojos nuevos y abriendo nuevas posibilidades.<br \/>\nLa oraci\u00f3n no es una relaci\u00f3n verbal con Dios, sino una relaci\u00f3n vital, existencial, de la cual la relaci\u00f3n verbal es simplemente su expresi\u00f3n ex-pl \u00ed\u00adcita y parcial. Antes de los actos de oraci\u00f3n hay en la Biblia una constante actitud de \u2020\u0153delante de Dios, que podemos pensar como una oraci\u00f3n vital, impl\u00ed\u00adcita, que da sentido y verdad a la oraci\u00f3n de palabra. Una d\u00e9 las desviaciones m\u00e1s graves que la Biblia reprocha es la separaci\u00f3n entre oraci\u00f3n y moral, culto y vida (Is 1; Am 5; Jr 7).<br \/>\nJerusal\u00e9n y el templo son los lugares privilegiados de la oraci\u00f3n, y todav\u00ed\u00ada hoy las sinagogas tienen un \u00e1bside dirigido hacia Jerusal\u00e9n. Pero la oraci\u00f3n no estuvo nunca vinculada al santuario. Dios est\u00e1 en todas partes, y el espacio de la oraci\u00f3n es la vida. El NT ha ampliado a\u00fan m\u00e1s, si es posible, el espacio al hablar de oraci\u00f3n \u2020\u0153en esp\u00ed\u00adritu y en verdad\u2020\u2122; el lugar de la oraci\u00f3n es el Esp\u00ed\u00adritu, no Jerusal\u00e9n ni el Gariz\u00ed\u00adn (Jn 4,21<br \/>\nLa oraci\u00f3n nace de la conciencia del don y del conocimiento del l\u00ed\u00admite, pero siempre en una visi\u00f3n abierta, en el deseo de ir m\u00e1s all\u00e1. Si es verdad que la mirada parte de la experiencia cotidiana, de la historia en la que se vive, de sus gozos y de sus dramas, es igualmente verdad que luego la mirada va hacia aquel que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de la historia. Por encima de los bienes de Dios, la oraci\u00f3n busca a Dios. La vena secreta de toda oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica es el deseo de Dios. La oraci\u00f3n expresa as\u00ed\u00ad la soledad del hombre, que se siente desterrado, insatisfecho, peregrino hacia lo absoluto y extranjero aqu\u00ed\u00ad, jam\u00e1s perfectamente integrado y comprendido, nunca perfectamente expresado. Las cosas del mundo, los mismos dones de Dios, son imagen de Dios, no Dios. La oraci\u00f3n es el signo de que el hombre est\u00e1 hecho para Dios; expresa el deseo de encontrarlo.<br \/>\n2294<br \/>\n3. El signo del \u2020\u0153silencio de Dios.<br \/>\nPero la experiencia m\u00e1s desconcertante, reveladora y purificado-ra de la oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica es el silencio de Dios. No raras veces en la oraci\u00f3n se encuentra a un Dios que calla. Acude a la mente la invocaci\u00f3n del Ps 22: \u2020\u0153Dios m\u00ed\u00ado, Dios m\u00ed\u00ado, \u00bfpor qu\u00e9 me has abandonado?\u2020\u009d Es la pregunta de un pobre jud\u00ed\u00ado que se siente abandonado por un Dios que tiene por caracter\u00ed\u00adstica fundamental la fidelidad. El lamento del pobre jud\u00ed\u00ado se convirti\u00f3 en la oraci\u00f3n de Cristo en la cruz. Estamos en el coraz\u00f3n de la fe cristiana. La experiencia del silencio de Dios envuelve la vida religiosa en su conjunto; sin embargo, es en la oraci\u00f3n donde esta experiencia se hace m\u00e1s aguda, m\u00e1s perceptible, m\u00e1s desarmada. La Biblia no conoce solamente a un Dios que nos escucha, sino tambi\u00e9n a un Dios que nos desmiente. Incluso conoce un Dios que parece desmentir sus mismas promesas (Gn 22).<br \/>\nEstas observaciones muestran toda la diversidad que existe entre el Dios b\u00ed\u00adblico y el dios pagano, el construido -como dice la Biblia- por las manos del hombre. El dios pagano es complaciente y se hace garante de los proyectos del hombre: \u00c2\u00a1lo hemos construido justamente para que apuntalase nuestras construcciones! Escucha, da la raz\u00f3n; mas precisamente por eso deja al nombre prisionero de sus proyectos y de sus ilusiones. En cambio, el Dios b\u00ed\u00adblico, no construido por el hombre y m\u00e1s grande que el hombre, juzga, desencanta, fuerza al hombre a superar sus deseos, y justamente por esto libra y salva. El silencio de Dios es el signo de su amor y de su fidelidad, la se\u00f1al de que escucha al hombre profundamente. La oraci\u00f3n es siempre eficaz, pero a su modo: \u2020\u02dc,Qu\u00e9 padre de entre vosotros, si su hijo le pide un pan, le dar\u00e1 una piedra?\u2020\u009d (Lc 11,11). Tambi\u00e9n ante la oraci\u00f3n Dios es el amo de los acontecimientos, y su modo de dirigirlos es un misterio para el hombre. Por consiguiente, en la oraci\u00f3n es el hombre el que es conducido a la conversi\u00f3n, y no Dios; una conversi\u00f3n teol\u00f3gica, y no solamente moral. La oraci\u00f3n no es el intento de obligar a Dios a entrar en nuestros proyectos, sino la oferta de una disponibilidad a su libre iniciativa. Todo lo contrario de la oraci\u00f3n m\u00e1gica.<br \/>\n2295<br \/>\n4. S\u00faplica y alabanza.<br \/>\nLas formas m\u00e1s frecuentes y m\u00e1s significativas de la oraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica son la s\u00faplica y la alabanza. El hombre b\u00ed\u00adblico no s\u00f3lo alaba a Dios por sus maravillas; no s\u00f3lo lo busca, sino que, con m\u00e1s frecuencia a\u00fan, le suplica por sus necesidades y por sus infidelidades. La s\u00faplica b\u00ed\u00adblica es confiada y abierta. La angustia no conduce a los hombres de la Biblia a una resignaci\u00f3n fatalista y est\u00e9ril. El que suplica est\u00e1 siempre convencido, cualquiera que sea la situaci\u00f3n en que se encuentre, de que Dios tiene firmemente en su mano los acontecimientos. La confianza no desfallece nunca; es una confianza que no asume jam\u00e1s la forma de la evasi\u00f3n, sino que empuja siempre a hacer frente a las circunstancias. La oraci\u00f3n de s\u00faplica abre nuevas posibilidades de coraje, de impulso; libera energ\u00ed\u00adas nuevas y conduce frecuentemente, a trav\u00e9s de un examen de conciencia, a descubrir las razones profundas del mal, y por tanto a convertirse.<br \/>\nLa s\u00faplica es una oraci\u00f3n verdadera, \u00fatil y, en cierto sentido, la m\u00e1s sincera, capaz de sostener al creyente frente a la distancia entre el proyecto de Dios y sus ment\u00ed\u00ads hist\u00f3ricos. Pero es una oraci\u00f3n que forma parte a\u00fan del tiempo irredento que nace en el hombre no realizado a\u00fan. En cambio, la alabanza y la contemplaci\u00f3n son el punto final y estable. La s\u00faplica tiende a la alabanza. Adem\u00e1s de oraci\u00f3n \u2020\u0153perfecta\u2020\u2122, adem\u00e1s de mirada a Dios en s\u00ed\u00ad, la alabanza b\u00ed\u00adblica es tambi\u00e9n particularmente reveladora de la densidad teol\u00f3gica y antropol\u00f3gica de la visi\u00f3n b\u00ed\u00adblica del mundo y de la historia. LaaJabanza rompe el lazo de posesi\u00f3n entre el hombre y el mundo; las cosas son don de Dios, no del nombre. Y esto vale tambi\u00e9n para la historia: los acontecimientos son gestos de Dios, no obra del hombre. La alabanza reconoce a Dios como propietario y protagonista. En esto la alabanza expresa la \u2020\u0153profunda intencionalidad del hombre\u2020\u2122 (C. di Sante).<br \/>\n2296<br \/>\nBIBL.: AA.W., La preghiera nella Bibbia e nella tradizionepatr\u00ed\u00adstica e mon\u00e1stica, Edizioni Paoline 1964; AA.W., Bibbiaepreghiera, Pont. lst. Spir., Roma 1960; AA.W., La preghiera nella Bibbia. Storia, strultura e pratica dell\u2020\u2122es-perienza religiosa, Ed. Dehoniane, Nap\u00f3les 1983; Aron B., Ainsipriail J\u00e9sus enfan\u00ed\u00ad, Par\u00ed\u00ads 1968; Beaucamp E.-De Reiles J., Israeleguardailsuo Dio: \u00c2\u00a1 Salmi, Edizioni Paoline 1970; Caba J., La oraci\u00f3n de petici\u00f3n. Estudio exeg\u00e9tico sobre \u00c2\u00a1os evangelios sin\u00f3pticos y los escritos joaneos, BibI. Institute Press, Roma 1974; Carmignac J., Recherches sur le Notre Pire, Par\u00ed\u00ads !969; C\u00e1sale Marcheseli C, Lapreghiera \u00c2\u00a1n 5. 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Commento e attualizzazion 1-111, DDB, Bolonia 1986; Sch\u00fcrman H., El padrenuestroala luz de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas, Fax, Madrid 1961; Segalla C, La preghiera di Ges\u00fa al Padre, Paideia, Brescia 1983; Sobrino J., La oraci\u00f3n de Jes\u00fas y el cristiano, Ed. Paulinas, Bogot\u00e1 \u00c2\u00a1981; Westermann C, La preghiera disempre, Marietti, Tur\u00ed\u00adn 1973; Zedda 5., Preghiera eapostolatoin 5. Paolo, Esperienze, Fos-sano 1961.<br \/>\nB. Maggioni<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>I. Sobre la historia de la oraci\u00f3n cristiana<br \/>\nEl amplio campo de lo que se entiende generalmente por o., y tambi\u00e9n el hecho significativo de que \u00aben los tiempos primitivos&#8230; del AT no existiera un concepto general de o.\u00bb (RGG3 rr 1213), nos incitan a considerar el acto (sin duda unitario) de orar desde dos puntos de vista, tomando como base las dos definiciones cl\u00e1sicas del mismo. As\u00ed\u00ad evitaremos una restricci\u00f3n demasiado precipitada. \u00abConversaci\u00f3n con Dios o con Cristo\u00bb (dialexis, homilia, conversatio) fue la descripci\u00f3n espont\u00e1nea de la o. desde los padres apost\u00f3licos; pero en la teor\u00ed\u00ada result\u00f3 decisiva otra definici\u00f3n, que se hizo famosa bajo el nombre de Juan Damasceno: \u00abElevaci\u00f3n del \u00e1nimo hacia Dios.\u00bb La consideraci\u00f3n unilateral de la o. como un hablar con Dios (DSAM II 1123-1130) corre el peligro de profanar el car\u00e1cter inefable del -> misterio divino, y puede conducir a la confusi\u00f3n de la personalidad de Dios con una realidad categorial, o bien a desvirtuar su absolutez, que lo envuelve todo, mediante la idea de un te\u00ed\u00adsmo o de una cosificaci\u00f3n m\u00e1gica. En el pensamiento de la elevaci\u00f3n del coraz\u00f3n (RAC vi 1-22) se puede olvidar f\u00e1cilmente que Dios nos sale al encuentro en Jesucristo; y cabe ah\u00ed\u00ad el peligro de rebajar este encuentro en un sentido sentimental-pietista, o bien el de caer en la mentalidad del neoplatonismo, que congrega en el uno la multiplicidad dispersa de lo creado.<\/p>\n<p>1. Historia de las religiones<br \/>\nUna mirada a la historia de las religiones nos muestra material pl\u00e1stico de tales aberraciones. De todos modos, en el enjuiciamiento de la o. de los diversos pueblos debe considerarse, m\u00e1s de lo que se hizo en las escuelas de la historia de las religiones, c\u00f3mo la o. no es s\u00f3lo un acontecimiento cuyo contenido aut\u00e9ntico no puede reproducirse adecuadamente por conceptos un\u00ed\u00advocos, sino que, adem\u00e1s, en ella se expresa de manera objetiva una actitud personal que \u00fanicamente en esa expresi\u00f3n alcanza su verdadera realidad y, sin embargo, nunca entra con toda su plenitud en lo que puede percibirse dentro del mundo categorial. Sin duda una \u00abdesmitizaci\u00f3n\u00bb, o sea, una reducci\u00f3n de las m\u00faltiples formas falsificadas a su contenido \u00faltimo, descubrir\u00e1 en las distintas formas de conjuros y de magia la actitud pura de o., en cierto modo te\u00ed\u00adsta, si bien deplorablemente mezclada con una forma de expresi\u00f3n idol\u00e1trica. Esto mismo puede decirse tambi\u00e9n de las formas filos\u00f3ficas de o., llamadas tambi\u00e9n \u00abm\u00ed\u00adsticas\u00bb, de las religiones superiores, en las que el encuentro con Dios se volatiliza en la especulaci\u00f3n o en la autodisoluci\u00f3n nihilista. Tambi\u00e9n en estos casos, s\u00f3lo una interpretaci\u00f3n extremadamente prudente evitar\u00e1 la confusi\u00f3n de una expresi\u00f3n quiz\u00e1s atea con la profundidad de un acto aut\u00e9nticamente religioso.<\/p>\n<p>2. Antiguo Testamento<br \/>\nLa o. del AT ha superado claramente todas estas aberraciones. Una mirada retrospectiva a los comienzos, que pueden descubrirse estudiando las fuentes, muestra c\u00f3mo ciertos procedimientos m\u00e1gicos son tan s\u00f3lo fen\u00f3menos marginales integrados en la pr\u00e1ctica aut\u00e9ntica de la o. El fundamento teol\u00f3gico de esta pureza te\u00ed\u00adsta de la o. de Israel consiste en la experiencia viva de la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Dios, que tras el peregrinar de los padres y las pruebas de Egipto concluy\u00f3 definitivamente con su pueblo la alianza abrahamita del \u00abQuiero estar contigo y bendecirte\u00bb (G\u00e9n 26, 3). La o. que se encuentra en el \u00e1mbito de esta fidelidad de Yahveh (Ex 34, 6) tiene una triple dimensi\u00f3n en todas sus formas. La visi\u00f3n del pasado hist\u00f3rico: \u00abEl ha liberado a su pueblo de la esclavitud de los egipcios\u00bb (cf. Ex 32); la certeza del ahora: \u00abNo se olvidar\u00e1 de la alianza\u00bb (Dt 4, 31); y la expectaci\u00f3n de la grande y definitiva acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica: \u00abHe aqu\u00ed\u00ad que tu rey viene hacia ti\u00bb (Zac 9, 11). As\u00ed\u00ad gran parte de las oraciones, tal como est\u00e1n recopiladas, p. ej., en el libro de los -> Salmos, proceden del recurso de las acciones salv\u00ed\u00adficas en Israel, y est\u00e1n compuestas para pedir la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica de Yahveh en medio de las necesidades presentes. En los profetas el pasado hist\u00f3rico es motivo de constante exhortaci\u00f3n a la penitencia; y los libros sapienciales ofrecen materia para el recogimiento en la meditaci\u00f3n y alabanza.<\/p>\n<p>Tanto la o. del individuo como la de la comunidad est\u00e1 envuelta por la direcci\u00f3n personal de Dios, que en la monarqu\u00ed\u00ada, en los lugares sagrados del templo, en los tiempos y ritos sagrados, en los preceptos relativos a los vestidos y a los alimentos crea la expresi\u00f3n cultual de que Israel es un pueblo santo (Lev 20, 7). Dentro de esta certidumbre se articula asimismo la riqueza de las formas concretas de o., que van desde la conversaci\u00f3n casi profana (G\u00e9n 18, 23ss; Jer 14s) hasta el descanso confiado en la providencia de Dios (Sal 127), desde la ardiente o. de s\u00faplica hasta las desesperadas acusaciones contra Dios (Sal 74, Iss; Job 31), desde la adoraci\u00f3n, alabanza y glorificaci\u00f3n (1 Par 29, 10-19) hasta la penitencia (1 Par 21,17; Sal 51). No interesa aqu\u00ed\u00ad lo que podr\u00ed\u00ada enumerarse en cuanto a formas, gestos, actitudes, textos, etc. (cf. Krinetzlci); es m\u00e1s importante la actitud fundamental que lo anima todo, la cual puede definirse simplemente como confianza en la bondad de Yahveh y a la vez como distancia respetuosa.<\/p>\n<p>Esta actitud fundamental sufri\u00f3 modificaciones: el trato confidencial con Yahveh en los tiempos primitivos ha de captarse ahora en una reflexi\u00f3n quiz\u00e1 demasiado sentimental de \u00e9pocas posteriores: \u00abCuando Israel era joven, yo lo am\u00e9&#8230;\u00bb (Os 11, 2; Jer 2, 2; Is 5, Iss). Luego, en los desastres de la \u00e9poca de los reyes, en la cautividad de Babilonia, en la dram\u00e1tica lucha de Yahveh con su pueblo para lograr una devoci\u00f3n reverente y personal, la piedad de Israel se purifica: \u00abpues no deseo sacrificio de v\u00ed\u00adctimas&#8230; El sacrificio que Dios quiere esun esp\u00ed\u00adritu contrito\u00bb (Sal 51, 18s). Y despu\u00e9s se consolida en la o. cultual y fiel a la ley de los cinco \u00faltimos siglos antes de Cristo: \u00ab&#8230;Entonces aceptar\u00e1s nuevamente los sacrificios puros\u00bb (Sal 51, 21). En conexi\u00f3n con este desplazamiento del acento dentro de la \u00fanica actitud fundamental de la o. se halla la creciente excelsitud de Yahveh. Su nombre propio desaparece de la o., entre Dios y el pueblo se introducen seres intermedios (-> \u00e1ngeles), una casu\u00ed\u00adstica rid\u00ed\u00adculamente exacta en torno a la ley amenaza como un muro con impedir el di\u00e1logo libre entre Yahveh y su pueblo.<\/p>\n<p>3. Nuevo Testamento e Iglesia primitiva<br \/>\nAlgunos de los rasgos que hemos se\u00f1alado adquieren por vez primera la claridad que acabamos de describir en la visi\u00f3n de la dogm\u00e1tica cristiana. Y, en todo caso, la o. de Jes\u00fas, que en las fuentes corre paralela con la o. de la joven Iglesia y va inseparablemente unida a ella, sin duda representa dentro de la historia de la o. una etapa que reclama un car\u00e1cter definitivo (cf. Lc 11, 1). El -> serm\u00f3n de la monta\u00f1a da testimonio, en todas las redacciones, de esta confianza filial del que ora hacia el Padre celestial, de la seguridad en Dios y de la conversaci\u00f3n con \u00e9l, que proceden de una relaci\u00f3n personal de hijo. En Getseman\u00ed\u00ad y en la cruz es donde m\u00e1s claramente se muestra la tensi\u00f3n polar &#8211; entre actividad y pasividad &#8211; de la o. del Se\u00f1or: el di\u00e1logo con Dios, que llega hasta pedir que se retracte la voluntad del Padre, y la callada entrega al plan divino son inseparablemente una misma cosa. No se puede comprobar exactamente hasta qu\u00e9 punto la frecuente o. del Se\u00f1or, de la que nos informa Lucas, es interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica o narraci\u00f3n hist\u00f3rica de los hechos; pero no hay duda alguna sobre el hecho de que en la o. de Jes\u00fas se expresa la unidad de su voluntad con la del Padre (cf. las invocaciones antes de las curaciones de enfermos, y tambi\u00e9n Mt 11, 25ss). En Juan esta uni\u00f3n es tan central que la o. de Jes\u00fas, la cual podr\u00ed\u00ada expresar una cierta subordinaci\u00f3n, se presenta expresamente s\u00f3lo como un testimonio externo para los circunstantes (11, 42).<\/p>\n<p>No s\u00f3lo el ejemplo de Jes\u00fas, sino tambi\u00e9n el encuentro concreto con su persona, el trato (homilia) con el Se\u00f1or, se convierte en fuente de o. para la Iglesia primitiva.<\/p>\n<p>El ejemplo del Se\u00f1or se condens\u00f3 de la manera m\u00e1s palpable en el Padrenuestro, donde Jes\u00fas, como siempre, distingue (Jn 4, 22 dice algo diferente) su o. de la o. de los otros. Concretamente hay dos rasgos que la Iglesia tom\u00f3 del Se\u00f1or: la incondicional confianza en la bondad y omnipotencia del Padre celestial, la cual se impuso de tal manera, que en los primeros decenios la \u00abcerteza de ser escuchado\u00bb nunca parece haber llegado a ser problema; y la expectaci\u00f3n de la -> parus\u00ed\u00ada del Se\u00f1or, que es un punto central en torno al cual gira la o. La certeza de ser escuchados en los peque\u00f1os e incluso m\u00ed\u00adnimos deseos ten\u00ed\u00ada su centro moderador en el Maranatha (\u00c2\u00a1Ven, Se\u00f1or!: 1 Cor 16, 22; Ap 22, 20; Did 10, 6). Esa exclamaci\u00f3n es el eco de la predicaci\u00f3n del Se\u00f1or acerca del reino de Dios.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n se puede ver con toda claridad en el NT c\u00f3mo el encuentro vivo de los disc\u00ed\u00adpulos con el Se\u00f1or, con el Resucitado, con el Esp\u00ed\u00adritu de Cristo lleg\u00f3 a ser el medio de la oraci\u00f3n (cf. el desarrollo del nombre de kyrios). En la s\u00faplica: \u00abSe\u00f1or, ens\u00e9\u00f1anos a orar\u00bb (Lc 11,1), en la postraci\u00f3n de los enfermos ante Jes\u00fas (especialmente en Mt), o en las confesiones de los demonios, se esconde la certeza &#8211; intensificada por la experiencia de la -> resurrecci\u00f3n &#8211; de que la proximidad de Jes\u00fas da acceso a la o. Esto ha adquirido una formulaci\u00f3n cl\u00e1sica en el \u00abpor Cristo\u00bb de las cartas paulinas. Seg\u00fan Pablo, los cristianos oran en el pneuma de Cristo, que es la presencia del Se\u00f1or. Ese pneuma, que se diferencia cada vez m\u00e1s como persona, clama en nosotros \u00abAbba, Padre\u00bb (Rom 8, 15; Gil 4, 61; -> Esp\u00ed\u00adritu Santo). El es igualmente el lazo que une las m\u00faltiples manifestaciones de la o. en la Iglesia primitiva: el balbuceo carism\u00e1tico y el canto de los himnos, las asambleas cultuales y la sencilla o. privada, el punto culminante de la celebraci\u00f3n de la cena y la actitud de o. cotidiana que se pide en la exhortaci\u00f3n a \u00aborar constantemente\u00bb. El concede la nueva certeza que se manifiesta en los fen\u00f3menos ext\u00e1ticos y en acceso confidencial a Dios (parres\u00ed\u00ada).<\/p>\n<p>En el medio del Esp\u00ed\u00adritu, con el centro palpable en la persona del Se\u00f1or, se realiza cumplidamente la triple dimensi\u00f3n de la oraci\u00f3n jud\u00ed\u00ada: mirada retrospectiva a la acci\u00f3n hist\u00f3rica de Dios en la resurrecci\u00f3n del crucificado, la cual es la insuperable acci\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica de Dios que lo abarca todo; presencia del Se\u00f1or en el esp\u00ed\u00adritu de la Iglesia, portadora de toda la o. de los cristianos; y expectaci\u00f3n del retorno del Se\u00f1or. Este retorno, que inicialmente se realiza d\u00ed\u00ada a d\u00ed\u00ada en la o. de la comunidad, tiene en la Iglesia primitiva mayor peso que la expectaci\u00f3n del Mes\u00ed\u00adas en el Antiguo Testamento.<\/p>\n<p>4. Tradici\u00f3n<br \/>\nEl que nos ocupemos de la transmisi\u00f3n de la herencia b\u00ed\u00adblica no tiene aqu\u00ed\u00ad otro sentido que el de hacer provechosa para el presente la inmensa variedad en que se ha desarrollado la -> espiritualidad cristiana, precisamente con su realizaci\u00f3n m\u00e1s personal: la o. La o. no es s\u00f3lo una expresi\u00f3n de la historia del esp\u00ed\u00adritu cristiano, sino uno de sus portadores, quiz\u00e1 el m\u00e1s importante. Por eso en su exposici\u00f3n vuelven a encontrarse los m\u00faltiples factores de la historia de los dogmas, que aqu\u00ed\u00ad vamos a recoger brevemente vali\u00e9ndonos de algunos principios de ordenaci\u00f3n. No es posible exponer aqu\u00ed\u00ad positivamente toda la riqueza de la tradici\u00f3n. Hemos de conformarnos con presentar impl\u00ed\u00adcitamente, desde fuera, a partir de la evoluci\u00f3n de los errores, la plenitud de la o. cristiana.<\/p>\n<p>a) Se advierte muy claramente el paso (perceptible en la Escritura misma) de la actitud interna de la o. desde el Jes\u00fas del tiempo, que pronto volver\u00e1 como juez del mundo (expectaci\u00f3n de una parus\u00ed\u00ada pr\u00f3xima) o en la muerte personal (teolog\u00ed\u00ada del martirio), al Jes\u00fas de los bienes supratemporales. La contemplatio se desvincula del pasado y descansa en si misma. Sin embargo, en las herej\u00ed\u00adas sobrevive con frecuencia la expectaci\u00f3n hist\u00f3rica (Joaqu\u00ed\u00adn de Fiore). En la imagen simb\u00f3lica del mundo esta espiritualizaci\u00f3n y desvirtuaci\u00f3n (en lugar de expectaci\u00f3n, un detenerse) se agudiza todav\u00ed\u00ada por el hecho de que la unidad interna entre la realidad concreta y el sentido espiritual vincula las realidades de la o. al tiempo y al espacio; por eso, con la desmitizaci\u00f3n de la imagen simb\u00f3lica del mundo la o. se acerca peligrosamente a una consideraci\u00f3n espiritualista del m\u00e1s all\u00e1 con una postura adversa al mundo.<\/p>\n<p>b) Tambi\u00e9n puede percibirse f\u00e1cilmente el retroceso del elemento carism\u00e1tico (los fen\u00f3menos de Corinto, la composici\u00f3n vital de himnos, la profec\u00ed\u00ada, etc.). La historia de las \u00f3rdenes religiosas (-> religiosos) debe entenderse como un brote carism\u00e1tico que se renueva constantemente. Pero es caracter\u00ed\u00adstico el hecho de que en los -> ejercicios ignacianos, donde lo carism\u00e1tico (movimiento de los esp\u00ed\u00adritus) y el elemento reglamentado se corresponden finamente, muy pronto se restrinjan al elemento del ejercicio. Bajo el aspecto de la historia del esp\u00ed\u00adritu muchos procesos pueden ordenarse aqu\u00ed\u00ad: el repliegue de lo carism\u00e1tico hacia la herej\u00ed\u00ada o hacia la o. privada, donde la gratia gratis data de servicio a la Iglesia se convierte en una m\u00ed\u00adstica individualista; el car\u00e1cter excesivamente ministerial y jur\u00ed\u00addico de la o. oficial (el sacerdote ora, el creyente \u00abasiste\u00bb); la creciente acentuaci\u00f3n de la f\u00f3rmula de la o., que dentro de la fe se tergiversa en forma casuista y, adem\u00e1s, es sometida a un abuso m\u00e1gico.<\/p>\n<p>c) Desde la edad media posterior, en la o. pr\u00e1ctica apenas se resalta la posici\u00f3n econ\u00f3mica de Cristo, el per Christum b\u00ed\u00adblico; y lo mismo puede decirse de la o. al coraz\u00f3n de Jes\u00fas o de la devoci\u00f3n beruliana a la encarnaci\u00f3n (-> escuela francesa). Se absolutiza lo que propiamente s\u00f3lo puede entenderse a partir de la relaci\u00f3n con la humanidad hist\u00f3rica del Se\u00f1or (-> indulgencias, -> peregrinaciones, veneraci\u00f3n a las hostias, etc.). A pesar de toda la falsa interpretaci\u00f3n protestante, no puede haber duda alguna de que en la piedad concreta con bastante frecuencia el culto a los santos y a Mar\u00ed\u00ada ocup\u00f3 el lugar de la humanidad de Cristo. Y por otro lado tiene estrecha relaci\u00f3n con esto el hecho de que el car\u00e1cter eclesiol\u00f3gico de la oraci\u00f3n privada, que s\u00f3lo puede practicarse per Christum et Ecclesiam, cayera en olvido.<\/p>\n<p>d) La espiritualizaci\u00f3n es una tentaci\u00f3n fundamental de toda piedad, e incluso en el cristianismo esta tendencia no puede reducirse a una influencia neoplat\u00f3nica o gn\u00f3stica. Quiz\u00e1 toda la historia de la oraci\u00f3n no es otra cosa que una lucha contra tales tentaciones, algunas de las cuales pueden resumirse as\u00ed\u00ad: la o. debe elevarse a un estado de \u00abpureza\u00bb; la o. de petici\u00f3n vale s\u00f3lo para los principiantes; en definitiva los afectos son indignos; el af\u00e1n de contemplaci\u00f3n en Gregorio el Magno se convierte en posesi\u00f3n esot\u00e9rica de la verdad; el propio esfuerzo se eleva hasta llegar a la contemplaci\u00f3n puramente intelectual del apex mentis, de la centella del alma o time d&#8217;esprit, o se convierte en pura obscuridad, en el m\u00ed\u00adstico yv\u00f3poc, donde el hombre deja de ser el socio dialog\u00ed\u00adstico de Dios. La culminaci\u00f3n definitiva se encuentra en la escuela de Evagrio y en la secta del esp\u00ed\u00adritu libre: el hombre se libera de toda impureza, incluso de la o., y una vez purificado plenamente se funde con Dios mismo. Creemos que se da cierta resonancia de este movimiento cuando, p. ej., Or\u00ed\u00adgenes, Tom\u00e1s u O. Karrer despojan la o. de petici\u00f3n de toda actividad aut\u00e9ntica y hacen de ella una sumisi\u00f3n a la voluntad de Dios.<\/p>\n<p>e) Una disociaci\u00f3n absoluta de los estadios en el camino gradual de la o. hizo que a los perfecti se les atribuyera una o. perfecta; y as\u00ed\u00ad las diferencias de estado se equipararon con las diferencias de perfecci\u00f3n. Pero como la experiencia fundamental del propio car\u00e1cter pecador ante Dios, de la humildad, de la claudicaci\u00f3n frente a lo exigido, pertenece a los existenciales de la o., la concepci\u00f3n demasiado est\u00e1tica de los grados de o. trajo para los aspirantes dudas atormentadoras sobre la propia elecci\u00f3n, hecho atestiguado en muchos escritos, concretamente en los de Lutero.<\/p>\n<p>f) De manera semejante la disociaci\u00f3n de los elementos particulares de la o. condujo a un m\u00e9todo que con demasiada facilidad olvid\u00f3 c\u00f3mo \u00e9l solo puede estar al servido de la oraci\u00f3n. Incluyamos aqu\u00ed\u00ad la separaci\u00f3n entre lectura de la -> Escritura y o., entre \u00abciencia y aspiraci\u00f3n a Dios\u00bb (J. Leclercq), etc. Y por el extremo contrario se equipar\u00f3 (Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada: el verdadero gn\u00f3stico ora siempre; Evagrio: la verdadera teolog\u00ed\u00ada es o.) y se equipara todav\u00ed\u00ada hoy (Ebeling siguiendo a Lutero) la actitud cristiana con la o.<\/p>\n<p>g) Guarda estrecha relaci\u00f3n con esto la transformaci\u00f3n de la o. constante exigida por Pablo en ejercitaciones seg\u00fan el modelo de la \u00abo. de Jes\u00fas\u00bb. La \u00abactitud\u00bb es equiparada con el \u00abejercicio\u00bb. La verdadera actitud cristiana debe abarcar ambas cosas: la o. y petici\u00f3n en el ritmo de los diferentes momentos del d\u00ed\u00ada, la \u00abelevaci\u00f3n del coraz\u00f3n a Dios\u00bb que se renueva constantemente, y la permanente actitud de o., que es la que confiere al cristiano su condici\u00f3n de tal.<\/p>\n<p>h) Otro proceso de desviaci\u00f3n se debi\u00f3 a la separaci\u00f3n entre la o. normal y la m\u00ed\u00adstica. Junto a una amplia evoluci\u00f3n de la historia del esp\u00ed\u00adritu dieron pie a esta distinci\u00f3n las disputas internas de la Iglesia (\u00bfse puede o se debe buscar el consuelo?) y ciertos movimientos extraeclesi\u00e1sticos (mesalianos: la vivencia equivale a una gracia). Evidentemente hay grados de o., pero la identidad b\u00e1sica (orar = encuentro con Dios, acontecimiento personal, presencia de la persona, vivencia) es mayor que la distinci\u00f3n. Se comprende f\u00e1cilmente que a causa de estas divisiones la o. cristiana normal perdiera mucho de su frescor, que, p. ej., la aut\u00e9ntica llamada de Dios se desplazara a los grados superiores de o. y que la o. normal cotidiana se interpretara en gran medida como un ejercido y una obligaci\u00f3n, en lugar de descubrir tambi\u00e9n en ella el vuelo hacia las alturas, que recibe su dinamismo de la llamada personal de Dios.<\/p>\n<p>i) Nos ofrece una clave para explicar muchos de los procesos evolutivos que acabamos de describir: la desvinculaci\u00f3n cada vez m\u00e1s intensa entre lo subjetivo, que precisamente tiene su aut\u00e9ntico campo en la o., y lo objetivo, que en el cristianismo es Cristo, la Iglesia, la Escritura, el mundo sacramental, la liturgia, etc. As\u00ed\u00ad, p. ej., un \u00fanico arco alcanza desde la separaci\u00f3n entre el banquete eucar\u00ed\u00adstico y la cena comunitaria, pasando por la separaci\u00f3n entre lo propiamente sacramental y las m\u00faltiples pr\u00e1cticas religiosas, hasta el culto aislado de adoraci\u00f3n a la hostia. Un resultado de esta evoluci\u00f3n es asimismo la idea, todav\u00ed\u00ada no superada perfectamente (de que la o. aut\u00e9ntica se realiza en la soledad, en la propia habitaci\u00f3n, interpretando falsamente las palabras de Mt 6, 6).<\/p>\n<p>II. Definici\u00f3n de la oraci\u00f3n cristiana<br \/>\n1. Sobre el concepto<br \/>\nEra necesario decir todo lo expuesto antes para hablar adecuadamente de la o. cristiana. Las dos definiciones cl\u00e1sicas mencionadas al principio pueden ayudarnos ahora.<\/p>\n<p>La o. es, por una parte, el acto fundamental religioso por excelencia. Lo que el hombre es propiamente en lo profundo de su esencia &#8211; y nunca puede serlo en forma meramente est\u00e1tica, sino que debe realizarlo en una acci\u00f3n fundamental que est\u00e1 ligada al tiempo y, sin embargo, trasciende el tiempo &#8211; eso es la o., a saber: la aceptaci\u00f3n del propio ser creado, pero no con ap\u00e1tica resignaci\u00f3n, sino sabiendo que \u00e9ste procede de manos del Padre; el desarrollo del dinamismo fundamental que late en el propio centro personal, que en cierto modo querr\u00ed\u00ada romper la estrechez espacio-temporal y que, sin embargo, no ve realizada plenamente su apetencia en un ser infinito, sino en el t\u00fa que de antemano le habla, le responde, y le invita; el ansia de felicidad que penetra todas y cada una de las cosas, y que a su vez busca, no una satisfacci\u00f3n sensible, sino la plenitud personal; y el deseo de acci\u00f3n libre, la cual a la postre s\u00f3lo puede realizarse ante una -> persona que tenga todas las posibilidades de la -> libertad y que llame al hombre hacia ella. Esta apertura incondicional (y por eso tan vulnerable) ante Dios, que trasciende todos los encuentros cotidianos, pero a trav\u00e9s de ellos y por encima de ellos exige respuesta a la cuesti\u00f3n fundamental de nuestra existencia, la cuesti\u00f3n del -> sentido en general, es lo que quiere expresar la tradici\u00f3n con su definici\u00f3n de la o. como \u00abelevaci\u00f3n hacia Dios\u00bb. Y eso mismo expresa la Escritura con las f\u00f3rmulas: \u00abDerramar el coraz\u00f3n\u00bb (1 Sam 1, 15); nostalgia de Dios; como el ciervo apetece la fuente (Sal 42); elevaci\u00f3n del coraz\u00f3n (Sal 31, 2). A base de un lenguaje m\u00e1s moderno K. Rahner define la o. como la \u00abentrada del hombre en la trascendencia de su propio ser, y con ello, en un alto de respuesta y entrega, la afirmaci\u00f3n humilde, receptiva y venerante del t\u00fa que le habla y dispone totalmente de 61; lo cual incluye ineludiblemente la afecci\u00f3n subjetiva de la existencia humana por el misterio de Dios como persona\u00bb (LThK iv 543).<\/p>\n<p>Pero es igualmente importante la simple descripci\u00f3n de la o. como el gran arte de conversar con Jes\u00fas (Imitaci\u00f3n de Cristo II 8). Bajo este aspecto la o. es lo mismo que el trato de Abraham con Yahveh, el cual nos parece tan antropom\u00f3rfico (G\u00e9n 18, 23-33), o que el di\u00e1logo del Se\u00f1or en el monte de los olivos en su forcejeo con la voluntad del Padre, o que el encuentro de algunos santos con Dios, tan intimo que tiene casi la apariencia de irrespetuoso. Si en la primera definici\u00f3n de la o. se reflejan la excelsitud de Dios y su omnipotencia, que lo penetra todo con su acci\u00f3n, en el concepto de o. como un \u00abhablar con Dios\u00bb se expresa la verdad de que Dios est\u00e1 frente a \u00abm\u00ed\u00ad\u00bb, \u00abme\u00bb ha escogido de una manera totalmente personal y dirige \u00abmis\u00bb pasos despreocupados con su sabidur\u00ed\u00ada infinita. Donde mejor se expresa este rasgo es en la o. de petici\u00f3n. La tentativa de definir la o. en su \u00faltima esencia como una sumisi\u00f3n a la providencia divina, ignora el car\u00e1cter dialog\u00ed\u00adstico de la misma y, por raz\u00f3n de la inmutabilidad de Dios (que considerada aisladamente significar\u00ed\u00ada la imposibilidad de una aut\u00e9ntica o.) olvida la otra verdad de que Dios atiende \u00abpersonalmente\u00bb nuestros deseos. No podemos rebajar la inmutabilidad de Dios a la condici\u00f3n de una afirmaci\u00f3n categorial y manipulable, sino que este atributo ha de permanecer abierto para la verdad de la encarnaci\u00f3n y de la muerte en la cruz, o sea, de la \u00abmutaci\u00f3n\u00bb de Dios por nosotros los hombres.<\/p>\n<p>S\u00f3lo aqu\u00ed\u00ad puede radicar el car\u00e1cter dialog\u00ed\u00adstico de la oraci\u00f3n. El problema de si la o. de petici\u00f3n es escuchada o no es escuchada, no constituye ning\u00fan problema en la aut\u00e9ntica o. cristiana de petici\u00f3n. V\u00e9anse a este respecto las tfpicas s\u00faplicas de las peregrinaciones, en las cuales el creyente, a pesar o a causa de su ferviente o., aun cuando no sea escuchado encuentra la paz profunda de una o. que en definitiva ha sido atendida. Se puede entender esto mediante una analog\u00ed\u00ada personal: as\u00ed\u00ad como la aut\u00e9ntica s\u00faplica, como el concreto deseo m\u00e1s peque\u00f1o, se halla siempre en el horizonte del deseo de que el otro otorgue su benevolencia personal, del mismo modo la o. cristiana de petici\u00f3n tiene su punto de apoyo absoluto (su certeza de ser escuchada) en el don salv\u00ed\u00adfico de Dios a los hombres, que se llama Jesucristo.<\/p>\n<p>2. Formas fundamentales de la oraci\u00f3n<br \/>\nSi entendemos la o. como este amplio arco entre elevaci\u00f3n a Dios (Buenaventura habla de sursumactio) y di\u00e1logo con \u00e9l, es f\u00e1cil descubrir las diferentes formas concretas de la misma: adoraci\u00f3n, alabanza, acci\u00f3n de gracias, petici\u00f3n, penitencia, sacrificio, etc. Es cierto que la adoraci\u00f3n est\u00e1 m\u00e1s pr\u00f3xima a la \u00abelevaci\u00f3n\u00bb, pero sin el encuentro dialog\u00ed\u00adstico no hay adoraci\u00f3n, del mismo modo que sin el tacto intimo del esp\u00ed\u00adritu de Dios, que se expresa en la sursumactio, no hay ninguna petici\u00f3n aut\u00e9ntica.<\/p>\n<p>Este arco fundamental abarca asimismo el \u00e1mbito de lo que en la fenomenolog\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n se elimina con excesiva precipitaci\u00f3n como no cristiano. La o. cristiana, donde la mencionada tensi\u00f3n esencial que acabamos de exponer sube todav\u00ed\u00ada de punto en la persona del Se\u00f1or (Dios = que permaneciendo siempre igual lo llena todo; el hombre = que cambia en su limitaci\u00f3n hist\u00f3rica), se presenta (incluso !fenomenol\u00f3gicamente!) como punto culminante y plenitud de la o. de los pueblos, sin que por eso la o. no cristiana haya de quedar desvirtuada como un comportamiento anticristiano.<\/p>\n<p>3. Estructuras esenciales de la oraci\u00f3n<br \/>\na) La primera de las estructuras esenciales se deriva inmediatamente de lo ya dicho. La o. es gracia, don de Dios, respuesta a algo que al hombre se le ha puesto previamente en la boca y en la acci\u00f3n, y a la vez es propiedad Libre del hombre. Para poder exponer de alguna manera este misterio, debemos mantener separada la visi\u00f3n de lo que es don de Dios y la visi\u00f3n de lo que el hombre produce por su propia fuerza.<\/p>\n<p>Toda o. es total y absolutamente don de Dios; en ella no hay nada que nos pertenezca, no hay un germen puesto antes que sirva de punto de apoyo para la acci\u00f3n de Dios, ni una respuesta propia dada posteriormente por nosotros. Pero igualmente la o. es acci\u00f3n humana; el hombre no es una m\u00e1quina puesta en movimiento por Dios, sino que es libre, y en definitiva s\u00f3lo puede hablarse de o. cuando \u00e9sta radica en la propia libertad, o sea, cuando es una acci\u00f3n personalmente responsable. S\u00f3lo cuando se distinguen claramente esos dos aspectos, que abarcan la realizaci\u00f3n total de la o. humana, puede llenarnos de admiraci\u00f3n el nuevo misterio de la o., el misterio de que \u00e9sta es una respuesta a la llamada de Dios, de que a trav\u00e9s de los dos planos inconfundibles se encuentran la gracia divina y la libertad humana. Grandes santos han experimentado este misterio beatificante, aunque muchas veces con temor y angustia. Pero, en general, en el n\u00facleo de toda o. se esconde este juego de llamada y respuesta, tambi\u00e9n en la o. de petici\u00f3n, que para una mirada superficial parece mostrar estructuras diferentes.<\/p>\n<p>b) Adem\u00e1s la o. es siempre una unidad de interior y exterior del hombre. Cuando \u00e9ste ora, est\u00e1 recogido y es simult\u00e1neamente interior y exterior; es \u00e9l mismo. La \u00abo. interior\u00bb busca siempre su expresi\u00f3n en la palabra y el gesto; y la \u00abo. externa\u00bb puede influir en el interior del esp\u00ed\u00adritu incluso cuando el hombre, hall\u00e1ndose cansado y distra\u00ed\u00addo, parece olvidar su actitud interna. Aqu\u00ed\u00ad tiene su aplicaci\u00f3n la casu\u00ed\u00adstica tradicional de \u00abatenci\u00f3n\u00bb e \u00abintenci\u00f3n\u00bb. Y as\u00ed\u00ad se puede entender, p. ej., el sentido del rosario. Pero es m\u00e1s importante la consecuencia que de ah\u00ed\u00ad se deriva para la pr\u00e1ctica de la o., la cual evidentemente debe estar orientada hacia la \u00abo. interna\u00bb, y a la vez, puesto que el hombre vive constantemente en el \u00abexterior\u00bb, ha de configurarse por reglas exteriores, por actitudes y f\u00f3rmulas, por determinados tiempos de o. o ciclos de fiestas, etc. (-> breviario, -> a\u00f1o lit\u00fargico, -> culto).<\/p>\n<p>c) Hasta qu\u00e9 punto es importante esta ley de \u00abinterior-exterior\u00bb en la o. se pone de manifiesto en la tercera estructura esencial. La o. es siempre individual y a la vez comunitaria. La raz\u00f3n teol\u00f3gica de esto estriba en la unidad del Esp\u00ed\u00adritu, que es el Esp\u00ed\u00adritu de la Iglesia y el alma de todo orar individual. El cristiano tiene que hacer ambas cosas: alabar a Dios en -> comunidad y formular para s\u00ed\u00ad solo su propia oraci\u00f3n. Pero no se puede olvidar jam\u00e1s que la o. del individuo tiene como portadora a la comunidad y sirve a ella, y que la o. comunitaria s\u00f3lo puede tener como \u00faltimo sentido el conducir al individuo ante Dios. En principio aqu\u00ed\u00ad no hay cuestiones de primado, pues cada uno es irreductiblemente estas dos cosas: hombre individual, llamado personalmente por Dios, y hombre en la cadena de generaciones, donde el v\u00ed\u00adnculo que une con Dios es Jesucristo. La o. hecha en comunidad puede tener grados, seg\u00fan su aproximaci\u00f3n al centro de la o. com\u00fan: la -> eucarist\u00ed\u00ada; podemos mencionar a este respecto, p. ej., la o. oficial del -> breviario, y tambi\u00e9n ciertas devociones y celebraciones comunitarias. A partir de aqu\u00ed\u00ad puede entenderse, p. ej., el precepto dominical (estar ante Dios como comunidad), y tambi\u00e9n la obligaci\u00f3n de orar por los padres y parientes. El rasgo de la o. como profesi\u00f3n de fe, que estaba tan vivo en la Iglesia primitiva, permite que este fundamento pueda entenderse de una forma nueva (p. ej., la o. que se hace en las -> peregrinaciones, etc.).<\/p>\n<p>d) Otra estructura fundamental de la o. se deriva de la vinculaci\u00f3n y (en los grados superiores) la identidad de la o. con la palabra y el lenguaje. El lenguaje es el aut\u00e9ntico v\u00ed\u00adnculo personal de la comunidad, en \u00e9l halla su expresi\u00f3n m\u00e1s perfecta el interior del hombre. En nuestro contexto el sentido hondo del lenguaje es que el Verbo se hizo carne y nos sale al encuentro en la palabra de la -> Escritura y en la acci\u00f3n verbal de los -> sacramentos. Por vez primera hoy se presta atenci\u00f3n a este rango del lenguaje. Si la o. es realmente el acto religioso fundamental y las palabras (expresi\u00f3n personal) no s\u00f3lo son un veh\u00ed\u00adculo para la o., sino que constituyen su esencia misma (o. es hablar con Dios), salta a la vista la responsabilidad de aqu\u00e9llos que acu\u00f1an la palabra. El car\u00e1cter verbal de la o. arroja nueva luz sobre su car\u00e1cter de profesi\u00f3n de fe, pues un hablar sincero significa siempre dar testimonio.<\/p>\n<p>e) La deficiencia esencial de la oraci\u00f3n humana. En estas estructuras se pone de manifiesto una \u00faltima peculiaridad: que el hombre siempre queda por debajo de aquello a lo que debe aspirar en la oraci\u00f3n. No se trata de un pecado, por mucho que lo dicho aqu\u00ed\u00ad tenga que ver con \u00e9l, ni de incidencias que podr\u00ed\u00adan evitarse con un poco m\u00e1s de recogimiento. El hombre que se encuentra con Dios sabe siempre de su propia obscuridad ante el resplandor de la luz. No se trata de una m\u00ed\u00adstica de pecado o de una fe fiducial, por mucho que la raz\u00f3n existencial de estos teoremas haya que buscarla aqu\u00ed\u00ad; se trata de que quien ora es fundamentalmente un sujeto receptor ante Dios y de que el orar (con todas las reservas mencionadas) en su esencia, muchas veces experimentada por grandes hombres de o., es un constante recibir, en el que el orante se sabe tanto m\u00e1s pobre cuanto m\u00e1s recibe. La oraci\u00f3n \u00abSe\u00f1or, yo no soy digno\u00bb no se encuentra en el grado inicial, sino, manteni\u00e9ndonos en la terminolog\u00ed\u00ada usual, en el estadio de la perfecci\u00f3n. A partir de aqu\u00ed\u00ad hay que interpretar lo que es o. penitencial, lo que significa la adoraci\u00f3n y muchas otras cosas.<\/p>\n<p>III. Intento de una sistematizaci\u00f3n<br \/>\nUna \u00absistematizaci\u00f3n\u00bb de la multiplicidad de pr\u00e1cticas que est\u00e1n en conexi\u00f3n con la o., como sistematizaci\u00f3n de lo concretissimum de la acci\u00f3n cristiana, debe ser consciente del condicionamiento por la situaci\u00f3n hist\u00f3rica y personal. Esto supuesto, por analog\u00ed\u00ada con el encuentro que tiene lugar entre los hombres, se puede tomar el encuentro del hombre con Dios en Jesucristo como n\u00facleo esencial y descripci\u00f3n que lo abarca todo.<\/p>\n<p>En esta definici\u00f3n est\u00e1n implicadas tres cosas: a) la contraposici\u00f3n de Dios y hombre (que culmina fenomenol\u00f3gicamente en la o. de petici\u00f3n); b) una conciencia de unidad, perceptible en el plano voluntario-personal, pero que radica en la \u00faltima profundidad \u00f3ntica. Esta conciencia puede descubrirse mediante un simple an\u00e1lisis fenomenol\u00f3gico en el encuentro interhumano, pero en lo relativo al encuentro con Dios est\u00e1 jalonada entre el contacto de la gracia y las formas supremas de una m\u00ed\u00adstica de uni\u00f3n; c) finalmente, la localizaci\u00f3n de esta relaci\u00f3n \u00abvertical\u00bb en el encuentro espacio-temporal, o sea \u00abhorizontal\u00bb, con Jesucristo.<\/p>\n<p>Desde esta posici\u00f3n puede verse f\u00e1cilmente la riqueza de la o. cristiana. Objetivamente, del \u00abencuentro con Jesucristo\u00bb resulta el movimiento trinitario de la o., tal como llega a expresarse, p. ej., en las doxolog\u00ed\u00adas lit\u00fargicas. De una pneumatologfa y eclesiologfa centradas en Cristo se deriva igualmente el car\u00e1cter comunitario de la o. cristiana. Una o. de petici\u00f3n con car\u00e1cter comunitario se llama \u00abintercesi\u00f3n\u00bb. En este car\u00e1cter comunitario, que tiene un fundamento no s\u00f3lo sociol\u00f3gico sino tambi\u00e9n pneumatol\u00f3gico, radica asimismo la o. a los santos (culto a los santos). La o. lit\u00fargica y sacramental, as\u00ed\u00ad como la o. escriturfstica, que procede de la meditaci\u00f3n de la Escritura y se eleva hasta la contemplaci\u00f3n, tiene su baseen que en el encuentro con Cristo hace de mediadora la Iglesia a trav\u00e9s de la -> Escritura y de los -> sacramentos. No puede menospreciarse la importancia de la tradici\u00f3n para la o., pues en \u00e9sta se trata de una realizaci\u00f3n concreta y no de una construcci\u00f3n abstracta del pensamiento; ahora bien, las realizaciones concretas se transmiten mediante cosas concretas y no mediante cosas abstractas.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el aspecto subjetivo nos da acceso al car\u00e1cter comunitario de la o. La Iglesia, la liturgia, el ejemplo y la intercesi\u00f3n de los santos, etc., son aspectos patrocinados precisamente por una antropolog\u00ed\u00ada moderna. Tambi\u00e9n la relaci\u00f3n de acci\u00f3n interior y exterior podr\u00ed\u00ada hallar aqu\u00ed\u00ad su puesto sistem\u00e1tico. La acci\u00f3n externa no s\u00f3lo deber\u00ed\u00ada considerarse como una \u00abejercitaci\u00f3n met\u00f3dica en la o.\u00bb, sino que adem\u00e1s deber\u00ed\u00ada constituir el v\u00ed\u00adnculo con la actividad, esclareciendo as\u00ed\u00ad el viejo problema de la acci\u00f3n y la contemplaci\u00f3n. Y con la acci\u00f3n interna habr\u00ed\u00adan de vincularse las cuestiones relativas a la m\u00ed\u00adstica, a la oraci\u00f3n pasiva, etc. Aqu\u00ed\u00ad tendr\u00ed\u00adan su puesto el orden en los grados de o. y las clases de la misma (como clases de encuentro con Dios), etc.<\/p>\n<p>En general, partiendo de esta perspectiva ser\u00ed\u00ada f\u00e1cil utilizar fruct\u00ed\u00adferamente los resultados de la antropolog\u00ed\u00ada moderna: p. ej., la o. seg\u00fan la edad; impedimentos, dificultades, frutos de la o. (todos ellos temas tradicionales); una psicolog\u00ed\u00ada de la o. de acuerdo con las disposiciones personales o raciales, la cual desenmascarar\u00ed\u00ada como demasiado simplistas algunas caracterizaciones un tanto precipitadas, tales como \u00abext\u00e1tico-prof\u00e9tico\u00bb, o \u00abhelenista-sem\u00ed\u00adtico\u00bb.<\/p>\n<p>Deber\u00ed\u00adamos terminar con un resumen de los m\u00faltiples elementos, que a nuestro juicio se agrupan en torno a dos aspectos: la gracia de Dios, que podr\u00ed\u00ada definirse directamente como la unidad que vincula las dos dimensiones descritas: la \u00abobjetiva\u00bb y la \u00absubjetiva\u00bb. En este primer aspecto se recoge tambi\u00e9n toda la gama de actos individuales y sociales. La expresi\u00f3n ling\u00fc\u00ed\u00adstica como segundo aspecto resumir\u00ed\u00ada en cambio la \u00abdimensi\u00f3n externa\u00bb. C\u00f3mo no sobrevaloramos con ello un aspecto teol\u00f3gico secundario se desprende de la teolog\u00ed\u00ada misma de la -> palabra de Dios. En este elemento es importante no s\u00f3lo la posibilidad de considerar toda acci\u00f3n humana, y, por tanto, tambi\u00e9n toda o., bajo una perspectiva que est\u00e1 abierta a las diferencias espacio-temporales, sino tambi\u00e9n la acentuaci\u00f3n del car\u00e1cter dialog\u00ed\u00adstico.<\/p>\n<p>Este car\u00e1cter dialog\u00ed\u00adstico es sin duda la dimensi\u00f3n en que la o. cristiana alcanza su insuperable punto culminante.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: 1. LExicos y MANUALES CON AMPLIA BIBLIOGRAFIA ULTERIOR Y CON REFERENCIAS: H. Greeven-J. Herrmann, sdXop.at: ThW 1I 774-808, espec. 787-799 801-806; F. Heller &#8211; C. Westermann &#8211; J. Elbogen &#8211; O. Bauernfeind &#8211; H. &#8211; L. Kulp &#8211; H. Beintker: RGG3 II 1209-1234; B. Thum &#8211; W. Haimann &#8211; K. Rahner &#8211; F. Wulf &#8211; G. Frei: LThK2 IV 537-551; F. Wulf: HThG 1 424-436; P. Beauchamp: WBB 611-620.<\/p>\n<p>&#8211; 2. DESCRIPCI\u00ed\u201cN HISTORICA (cF. LAS REFERENCIAS DE LOS LEXICOS Y MANUALES): Bremond; H. Hempel, Gebet und Fr\u00f6mmigkeit im AT (G\u00f6 1922); J. M. Nieten, Gebet und Gottesdienst im NT (Fr 1937); Viller-Rahner; W. Bieder, Gebetswirklichkeit und Gebetsm\u00f6glichkeit bei Paulus. Das Beten des Geistes und das Beten im Geiste: ThZ 4 (1948) 22-40; E. Behr-Sigel, Pri\u00e4re et Saintet\u00f3 dans l&#8217;Eglise Russe (P 1950); J. Jeremias, Abba. Das t\u00e4gliche Gebet im Leben Jesu und in der \u00e4ltesten Kirche: Abba. Studien zur ntl. Theologie und Zeitgeschichte (G\u00f6 1965); L. Ruppoldt, Die theologische Grundlage des Bitt-Gebetes im NT (Dis. L 1953); A. Merzet, Die Gr\u00fcnde der Erh\u00f6rungsgewi\u00dfheit nach den Schriften des NT (Dis. Mz 1955), cf. ThZ 13 (1957) 11-22; A. Hamman, Genese et signi\u00dfcation de la priere aux origenes chr\u00f3tiennes: TU 64 (1957) 468 hasta-484; B. Hornig, Das Prosa-Gebet der nachexiltschen Zeit (Dis, L 1957); L. Vischer, Das Gebet in der alten Kirche: EvTh 17 (1957) 531-546; O. Perler, Das Gebet der Fr\u00fchkirche: Anima 14 (1959) 13-22; A. Hamman, La oraci\u00f3n (Herder Ba 1967); L. Cognet &#8211; J. Leclercq &#8211; F. Vandenbroucke, Histoire de la Spiritualit\u00e9 chr6tienne Iss (P 1960s); B. Bobrinskoy, Pribre et vie int\u00f3rieure dans la Tradition orthodoxe: Verbum Caro 15 (Taiz6 1961) 338-356 (Kyrios 1 (B 1960] 212-230); C. Westermann, Das Loben Gottes in den Psalmen (Go 21961); F. Rapp, La Pri\u00f6re dans les monasteres de dominicaines observantes en Alsace au XV&#8217;siecle. La Mystique Rh\u00f3nane (P 1963) 207-218; H. Beintker Zu Luthers Verst\u00e4ndnis vom geistlichen Leben des Christen im Gebet: Luther-Jahrbuch (H 1964) 47-68; Wem, Die Bedeutung des Gebetes ihr Theologie und Fr\u00f6mmigkeit unter Ber\u00fccksichtigung von Luthers Gebetsverst\u00e4ndnis: NZSTh 6 (1964) 126-153; K. Niederwiener, Das Gebet des Geitates (R\u00f6m 8, 26s): ThZ 20 (1964) 252-265; C. Vagaggini -G. Penco yotros, La preghiera nella bibbia e nella tradizione patristica e monastica (R 1964); W. Gadel, Irisches Beten im fr\u00fchen MA (Dis.1 1965), cf. ZKTh 85 (1963) 261-321 389-439; L. Krinetzki, Israels Gebet im AT (Aschafenburg 1965); W. Ott, Gebet und Heil. Die Bedeutung der Gebetsparanese in der lukanischen Theologie (Mn 1965); 1. Hausherr, Hbsychasme et Priere (R 1966).<\/p>\n<p>&#8211; 3. Psicolog\u00ed\u00ada y FENOMENOLOGIA DE LA RELIGI\u00ed\u201cN: F. Heller, Das Gebet (Mn31923); A. Bolley, Geberstimmung und Gebet Empirische Untersuchungen zur Psychologie des Gebetes unter besonderer Ber\u00fccksichtigung des Betens von Jugendlichen (D 1930); E. Gruehn, Die Fr\u00f6mmigkeit der Gegenwart (Mn 1965); E. des Places, La priere des philosophes grecs: Gr 41 (1960) 253-272; H. Lindemann, Nichtreligi\u00f6ses Gebetsverst\u00e4ndnis: Lutherischer Rundblick 12 (Wie 1964) 174-181; H. Sund\u00e9n, Die Religion und die Rollen (B 1966). &#8211;<br \/>\n4. TEOLOG\u00ed\u008dA Y CONSUMACI\u00ed\u201cN (BIBL. MODERNA): R. Guardini, Vorschule des Betens (Ei 31956); H. U. v. Balthasar, Das betrachtende Gebet (Ei 21959); E. Puzlk, Kleine Schule des inneren Betens (D 1961); G. Ebeling, Vom Gebet: Predigten \u00fcber das Unser-Vater (T 1963); H. Thielicke, Das Gebet, das die Welt umspannt (St 11963); C. S. Lewis, Briefe an einen Freund haupts\u00e4chlich \u00fcber das Beten (Ei 1966); A. v. Speyr, Gebetserfahrung (Ei 1966); K. Rahner, Von der Not und dem Segen des Gebetes (Fr7 1965); Vom rechten Beten. Aus der Zeitschrift \u00abChristus\u00bb ausgew\u00e4hlt (Fr 1965); E. Walter, Betrachten. Ans\u00e4tze, Erfahrungen und Entfaltungen (D 1966); H. Ott, Theologie als Gebet und als Wissenschaft: ThZ 14 (1958) 120-132; L. Cognet, Oraison et mystique: VS 73 (1950) 492-510; R. Leuenberger, Fr\u00f6mmigkeit als theologisches Problem: Theologia practica 2 (G\u00f6 1967) 110-119; N. Lekeux, Camino abreviado del amor divino (Herder Ba 1961); \u00ed\u00addem, El arte de orar (Herder Ba 1963); W. Marche!, Abba, Padre (Herder Ba 1967); A. Monle\u00f3n, Oraci\u00f3n y vida (Herder Ba 1965); E. W. Trueman Dicken, El crisol del amor (Herder Ba 1967); J. Bommer, La oraci\u00f3n del cristiano (Herder Ba 1970); K. Bartle, La oraci\u00f3n (Sig Sal 1969); .1. M. Castillo, Oraci\u00f3n y existencia cristiana (Sig Sal 1969); L. Evely, La oraci\u00f3n del hombre moderno (Sig Sal 1969); D. Rhymes, La oraci\u00f3n en la ciudad secular (Sig Sal 1969); E. L\u00f3pez, La oraci\u00f3n contemplativa (Granada 1966); PP Carmelitas, El misterio de la oraci\u00f3n cristiana (S Seb 1963); A. Gonz\u00e1lez, La oraci\u00f3n en la Biblia (Ma 1968).<\/p>\n<p>-5. MANUALES DE ASCETICA, BIBUOORAPIAs: O. Zimmermann, Lehrbuch der Aszetik (Fr 1929) espec. 344-363; J. Heerincks, Introductio in Theologiam spiritualem (R 1931); J. de Gulbert, Theologia spiritualis, ascetica et mystica (R 1937); L&#8217;oraison. Cahiers de la vie spirituelle (P 1947); Hdring 246-269; VS (1959) espec. 303-315; La priere (P 21965); Ascesi della preghiera (R 1961); G. Thils, Santidad cristiana. Compendio de teologla ascetica 2\u00c2\u00b0 ed. (Sig Sal); Lum Vitae 18 (1963) 9-96; A. Bernard, Indications bibliographiques de theologie spirituelle (R 1965); L. Bouyer, Introducci\u00f3n a la vida espiritual (Herder Ba 1964) 77-130; J. Timet, La vida interior (Herder Ba 1964); Carmelita Descalzo, Oraci\u00f3n mental seg\u00fan santa Teresa (Compi Ma 1970).<\/p>\n<p>Josef Sudbrack<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p>ORACI\u00ed\u201cN<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<ol>\n<li style=\"text-align: justify;\">Antiguo Testamento. (1) La visi\u00f3n del AT acerca de la oraci\u00f3n se deriva de un alto concepto de Dios. Orar a Dios implica que \u00e9ste piensa, quiere y siente; sin embargo, es omnipotente, omnisciente, santo y clemente. La comuni\u00f3n entre Jehov\u00e1 y el pueblo de su pacto era natural, real e \u00edntima. (2) El AT enfatiza el aspecto individual de la oraci\u00f3n. En Abraham, Mois\u00e9s, Samuel, Jerem\u00edas, la devoci\u00f3n religiosa alcanza alturas destacables a un nivel individual. As\u00ed ocurri\u00f3 especialmente en la intercesi\u00f3n: Abraham intercediendo por Sodoma (Gn. 18); Mois\u00e9s, por Israel (Ex. 32:10\u201313); Job, por sus amigos (42:8\u201310). La impresi\u00f3n es que \u00fanicamente personalidades destacadas participaron de la intercesi\u00f3n; probablemente porque era un ministerio poco com\u00fan. Sin embargo, a un nivel individual, la oraci\u00f3n es com\u00fan en los Salmos (p. ej., 31, 86, 123, 142) como lo es la adoraci\u00f3n, la alabanza y la acci\u00f3n de gracias. (3) Pero en raz\u00f3n de que Israel era la comunidad del pacto, la oraci\u00f3n social es tambi\u00e9n prominente en el AT. Incluso algunos ejemplos de oraci\u00f3n individual ten\u00edan un pronunciado acento social. Mois\u00e9s, Samuel y Salom\u00f3n oraron en representaci\u00f3n de la comunidad (Ex. 33:7ss.; 1 S. 7:2ss.; 1 R. 8:22). El aspecto corporativo es tambi\u00e9n prominente donde la oraci\u00f3n est\u00e1 unida al sacrificio: esto evitaba que el sacrificio se transformara en una mera matanza y comida. En esta conjunci\u00f3n de oraci\u00f3n y sacrificio, Israel ofreci\u00f3 su servicio m\u00e1s sublime al Se\u00f1or. Los legisladores, profetas y salmistas estaban interesados en ense\u00f1ar a Israel que la oraci\u00f3n involucraba un dar y recibir; el ofrecimiento, tanto de coraz\u00f3n y labios como de corderos, para el sacrificio.<\/li>\n<li style=\"text-align: justify;\">La ense\u00f1anza de Jes\u00fas. (1) El factor m\u00e1s importante en la doctrina de Cristo acerca de la oraci\u00f3n es su insistencia sobre la paternidad de Dios (v\u00e9ase). Dios es esencialmente el Padre Santo quien, en tanto que act\u00faa paternalmente con todos los hombres, es el verdadero Padre \u00fanicamente de aquellos que son sus hijos por medio de su gracia y del arrepentimiento y fe. (2) Jes\u00fas tambi\u00e9n enfatiz\u00f3 el valor del individuo delante de Dios en oraci\u00f3n. No solamente se le asegura al hijo que el Padre le da la bienvenida delante de su presencia; tambi\u00e9n se le asegura que el Padre se preocupa de llevarle al hogar junto a \u00e9l. (3) Cristo tambi\u00e9n ense\u00f1\u00f3 a los hombres que la oraci\u00f3n verdadera es espiritual, no formal. En Mateo 6:5\u20138 expone los peligros de la formalidad en la oraci\u00f3n; a la vez que su oraci\u00f3n sacerdotal de Juan 17 enfatiza la intimidad de la comuni\u00f3n. La espontaneidad, por lo tanto, deber\u00eda ser tambi\u00e9n una caracter\u00edstica de la oraci\u00f3n verdadera. (4) El \u00e9nfasis acerca del poder de la oraci\u00f3n que el Se\u00f1or hace se deduce de su intimidad o espiritualidad; sobre todo, cuando la oraci\u00f3n es derramar el coraz\u00f3n delante del Padre Celestial en una actitud de fe (Mr. 11:20\u201324). Jes\u00fas, por tanto, insta a los creyentes a que oren con perseverancia, e incluso con insistencia (Lc. 18:1\u20138). Aparte de la fe, Cristo destac\u00f3 otras dos condiciones para tener respuesta a la oraci\u00f3n. La oraci\u00f3n debe darse en una disposici\u00f3n de amor y perd\u00f3n (Mt. 18:21\u201335), y debe ofrecerse en el nombre de Cristo (Jn. 16:23s.) (5) Pero la oraci\u00f3n debe orientarse hacia las cosas pr\u00e1cticas. \u00c9l nos ense\u00f1a a orar por pan, perd\u00f3n, victoria en la tentaci\u00f3n, poder sobre las fuerzas espirituales de maldad, la obra misionera, los enemigos, el Esp\u00edritu Santo. Jes\u00fas mismo hizo peticiones a su Padre en oraci\u00f3n. Por ejemplo, en Juan 17 \u00e9l ruega al Padre que mantenga unidos a los creyentes en la verdad y que los guarde del mal. Esto no significa, sin embargo, que esta petici\u00f3n sea la \u00fanica, o el elemento principal de la oraci\u00f3n, como se deduce de la f\u00f3rmula de oraci\u00f3n que \u00e9l ense\u00f1\u00f3 a sus disc\u00edpulos. (6) En realidad, la oraci\u00f3n del Se\u00f1or es una s\u00edntesis de la ense\u00f1anza de Jes\u00fas sobre la materia. El Dios a quien oramos es un Padre que, morando en el cielo, recibe nuestra adoraci\u00f3n. El objetivo principal en la oraci\u00f3n no es la imposici\u00f3n de nuestras voluntades sobre la de Dios, sino la santificaci\u00f3n de su sagrado nombre, la extensi\u00f3n de su reino, nuestra sumisi\u00f3n a su voluntad. S\u00f3lo, entonces, Cristo lleva nuestra petici\u00f3n al Padre. Luego, la oraci\u00f3n termina, no con nuestras necesidades o deseos sino con Dios, con quien comenz\u00f3; con su reino, su poder, su gloria. Verdaderamente, \u00abcuando oramos correcta y apropiadamente, no oramos por nada m\u00e1s de lo que est\u00e1 contenido en la Oraci\u00f3n del Se\u00f1or\u00bb (Agust\u00edn).<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">III. La ense\u00f1anza de Pablo. Las ep\u00edstolas paulinas fueron escritas obviamente por un hombre de oraci\u00f3n. \u00c9l est\u00e1 constantemente irrumpiendo en acciones de gracias, adoraci\u00f3n, petici\u00f3n, doxolog\u00eda. 1 Ti. 2:1\u20138 es un buen sumario de la ense\u00f1anza de Pablo sobre la oraci\u00f3n. Las palabras griegas del primer vers\u00edculo proveen de un estudio gratificante. (1) La oraci\u00f3n en la adoraci\u00f3n era importante para Pablo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por ejemplo, en Ef. 5:19s.; Col. 3:16s., se enfatiza especialmente la adoraci\u00f3n congregacional. En el primero, Pablo enfatiza ciertas directrices en la adoraci\u00f3n, y probablemente tiene en mente aspectos pr\u00e1cticos de la oraci\u00f3n. (2) Ro. 8:26s. es un pasaje cl\u00e1sico acerca de la oraci\u00f3n intercesora. Aqu\u00ed, el problema es saber por cu\u00e1les cosas quiere Dios que oremos. Incluso Jes\u00fas enfrent\u00f3 el problema (Mt. 26:39\u201344). Bajo una compulsi\u00f3n interna podemos interceder sin entender la petici\u00f3n. Podemos expresar simplemente deseos que no somos capaces de expresar coherentemente. Pablo ense\u00f1a que estas aspiraciones no habladas, son engendradas por el Esp\u00edritu, quien intercede delante del Padre present\u00e1ndolas como intercesiones. (3) En Ro. 8:34 es Cristo quien intercede por nosotros. V\u00e9ase tambi\u00e9n Heb. 7:25; 1 Jn. 2:1. Esto significa que la Trinidad est\u00e1 involucrada en la oraci\u00f3n cristiana. Para expresarlo en una frase, el Esp\u00edritu que mora en el creyente inicia las oraciones de un cristiano; el Hijo las respalda cuando el creyente las presenta al Padre en su nombre. (4) Es, probablemente, esta estrecha conexi\u00f3n entre el Esp\u00edritu y la oraci\u00f3n lo que lleva a Pablo a hablar de la oraci\u00f3n como algo necesario. En Ro. 15:30 \u00e9l pide a sus amigos \u00abque le ayuden\u00bb a orar. Esta \u00abagon\u00eda\u00bb espiritual caracteriza las oraciones de Epafras (Col. 4:12). Es en este sentido que debemos ver el \u00e9nfasis del ap\u00f3stol acerca de la intercesi\u00f3n en la oraci\u00f3n (p. ej., 1 Ts. 3:12s.; 2 Co. 13:7, 9; Col. 1:9\u201318; Ef. 1:15\u201321; 3:14\u201321).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y, sin embargo, \u00e9l no vacil\u00f3 en comprometer a sus convertidos incesantemente en intercesi\u00f3n. En el NT cada creyente es un intercesor (Stg. 5:16; 1 Ti. 2:1) porque cada uno es un sacerdote (Ap. 1:6). Adem\u00e1s, la oraci\u00f3n produce la paz en el coraz\u00f3n del cristiano (Fil. 4:6s.). La acci\u00f3n de gracias fue tambi\u00e9n una parte esencial de las oraciones de Pablo (Ro. 1:8; <em>passim<\/em>). Cuando \u00e9l recibi\u00f3 algo diferente de su petici\u00f3n, esto ahond\u00f3 su comuni\u00f3n con Dios (2 Co. 12:7ss.). El libro de los Hechos enfatiza la naturaleza corporativa de la oraci\u00f3n; Stg. 5:13\u201318 mantiene el mismo testimonio.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Trevor Hughes, <em>Prophetic Prayer<\/em>; E. Heiler, <em>Prayer<\/em>.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">James G.S.S. Thomson<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (434). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span ><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. Introducci\u00f3n<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>En la Biblia la oraci\u00f3n es adoraci\u00f3n que incluye todas las actitudes del esp\u00edritu humano en su acercamiento a Dios. El cristiano adora a Dios cuando le ofrece culto, confesi\u00f3n, alabanza, y s\u00faplica por medio de la oraci\u00f3n. Esta m\u00e1xima actividad de que es capaz el esp\u00edritu humano tambi\u00e9n puede llamarse comuni\u00f3n con Dios en tanto se destaque la iniciativa divina. El hombre ora porque Dios ya ha tocado su esp\u00edritu. En la Biblia la oraci\u00f3n no es una \u201crespuesta natural\u201d (v\u00e9ase Jn. 4.24). \u201cLo que es nacido de la carne, carne es.\u201d En consecuencia, el Se\u00f1or no \u201coye\u201d todas las oraciones (Is. 1.15; 29.13). La doctrina b\u00edblica de la oraci\u00f3n destaca el car\u00e1cter de Dios, la necesidad que siente el ser del hombre de entrar en una relaci\u00f3n salvadora o pactual con \u00e9l, y de entrar plenamente en todos los privilegios y obligaciones de esa relaci\u00f3n con Dios.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. En el Antiguo Testamento<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>K\u00f6hler (<i>Old Testament Theology<\/i>, 1957, pp. 251, <etiqueta id=\"#_ftn106\" name=\"_ftnref106\" title=\"\">n. 153) encuentra \u201calrededor de 85 plegarias originales en el <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn107\" name=\"_ftnref107\" title=\"\">AT. Adem\u00e1s hay alrededor de 65 salm<\/etiqueta>os completos y catorce partes de salmos que pueden llamarse plegarias\u201d.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. El per\u00edodo patriarcal<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>En el per\u00edodo patriarcal la oraci\u00f3n consiste en invocar el nombre del Se\u00f1or (Gn. 4.26; 12.8; 21.33); e. d. se usa el nombre sagrado en invocaciones o plegarias. En consecuencia, hay, sin duda, algo inconfundiblemente directo y familiar en la oraci\u00f3n (Gn. 15.2ss; 18.23ss; 24.12\u201314, 26s). La oraci\u00f3n se halla tambi\u00e9n estrechamente relacionada con el sacrificio (Gn. 13.4; 26.25; 28.20\u201322), aunque tambi\u00e9n en per\u00edodos posteriores aparece esta relaci\u00f3n. Este ofrecimiento de oraci\u00f3n en el contexto del sacrificio sugiere la uni\u00f3n de la voluntad del hombre con la de Dios, del abandono y la sumisi\u00f3n del yo a Dios. Esto se ve en forma especial cuando Jacob liga entre s\u00ed una oraci\u00f3n y un voto al Se\u00f1or. El voto, que es en si una oraci\u00f3n, promete servicio y fidelidad si se obtiene la bendici\u00f3n que se busca (Gn. 28.20ss).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. El per\u00edodo preex\u00edlico<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>1. Uno de los aspectos que m\u00e1s se destaca en este per\u00edodo en lo que hace a la oraci\u00f3n es la intercesi\u00f3n; aunque tambi\u00e9n fue un factor en los d\u00edas de los patriarcas (Gn. 18.22ss). La intercesi\u00f3n alcanz\u00f3 especial prominencia en las oraciones de Mois\u00e9s (Ex. 32.11\u201313, 31s; 33.12\u201316; 34.9; Nm. 11.11\u201315; 14.13\u201319; 21.7; Dt. 9.18\u201321; 10.10). Dt. 30 es en buena parte, tambi\u00e9n, una oraci\u00f3n de intercesi\u00f3n, como lo son las plegarias de Aar\u00f3n (Nm. 6.22\u201327), Samuel (1 S. 7.5\u201313; 12.19, 23), Salom\u00f3n (1 R. 8.22\u201353), y Ezequ\u00edas (2 R. 19.14\u201319). La inferencia parecer\u00eda ser que la intercesi\u00f3n estaba limitada a personalidades sobresalientes que en virtud de la posici\u00f3n que Dios les hab\u00eda asignado como profetas, sacerdotes, y reyes, ten\u00edan un poder particular en la plegaria como mediadores entre Dios y los hombres. Pero el Se\u00f1or siempre mantuvo su libertad para ejecutar su voluntad; por ello encontramos casos de intercesiones infructuosas (Gn. 18.17ss; Ex. 32.30\u201335). En Am. 7.1\u20136 \u201cel Se\u00f1or se arrepinti\u00f3\u201d, con respecto a cierto curso de acci\u00f3n, en respuesta a la intercesi\u00f3n del profeta, y en los vers\u00edculos siguientes (7.7\u20138.2) Israel tiene que ir al cautiverio a pesar de todo. Incluso, a Jerem\u00edas se le proh\u00edbe interceder ante Dios (Jer. 7.16; 11.14; 14.11). Por otra parte, el \u00e9xito coron\u00f3 la intercesi\u00f3n de Lot (Gn. 19.17\u201323), Abraham (Gn. 20.17), Mois\u00e9s (Ex. 9.27\u201333; Nm. 12.9ss), y Job (Job 42.8, 10). La relaci\u00f3n personal firme entre dichos mediadores y Dios es lo que sirve de sustento a esas oraciones intercesoras.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>2. Resulta sorprendente que entre todas las provisiones legales del Pentateuco nada encontremos sobre la oraci\u00f3n, aparte de Dt. 26.1\u201315. Incluso en este caso son mas bien f\u00f3rmulas c\u00falticas que oraciones lo que se quiere destacar. En los vv. 5\u201311 hay acci\u00f3n de gracias, y en los vv. 13\u201314 tenemos una profesi\u00f3n de obediencia ya cumplida, pero s\u00f3lo en el vv. 15 hay s\u00faplica. No obstante, probablemente estaremos en lo cierto si suponemos que con frecuencia se ofrec\u00edan sacrificios con oraci\u00f3n (Sal. 55.14), y cuando no era as\u00ed pod\u00eda ser reprobado (Sal. 50.7\u201315). Por otro lado, la casi total ausencia de oraci\u00f3n en las partes del Pentateuco en que se reglamentan los sacrificios sugiere que era pr\u00e1ctica bastante com\u00fan ofrecer sacrificio sin oraci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>3. La oraci\u00f3n debe haber sido indispensable en el ministerio de los profetas. La misma recepci\u00f3n de la palabra revelatoria de Dios llevaba al profeta a una relaci\u00f3n en la que privaba un esp\u00edritu de oraci\u00f3n ante Yahv\u00e9h. M\u00e1s todav\u00eda, bien puede haber sido que la oraci\u00f3n fuera condici\u00f3n esencial para que el profeta pudiera recibir la Palabra (Is. 6.5ss, 37.1\u20134; Jer. 11.20\u201323; 12.1\u20136; 42.1ss). Daniel recibi\u00f3 la visi\u00f3n prof\u00e9tica en momentos en que se encontraba orando (Dn. 9.20ss). En algunas ocasiones Dios obraba de tal forma que el profeta ten\u00eda que esperar durante un tiempo considerable en actitud de oraci\u00f3n (Hab. 2.1\u20133). Por los escritos de Jerem\u00edas sabemos que, si bien la oraci\u00f3n era tanto la condici\u00f3n esencial como la realidad de la experiencia y el ministerio del profeta, a menudo se trataba de un ejercicio tempestuoso del esp\u00edritu (18.19\u201323; 20.7\u201318), como as\u00ed tambi\u00e9n de un dulce compa\u00f1erismo con Dios (1.4ss; 4.10; 10.23\u201325; 12.1\u20134; 14.7\u20139, 19\u201322; 15.15\u201318; 16.19; 17.12ss).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>4. En los Salmos vemos una combinaci\u00f3n entre modelos formales y espontaneidad en la oraci\u00f3n. Junto a las oraciones m\u00e1s formales destinadas al \u201csantuario\u201d (<etiqueta id=\"#_ftn108\" name=\"_ftnref108\" title=\"\">p. ej. 24.7\u201310; 100; 150), hay plegarias personales en busca de perd\u00f3n (51), comuni\u00f3n (63), protecci\u00f3n (57), curaci\u00f3n (6), vindicaci\u00f3n (109), y oraciones llenas de alabanza (103). Tambi\u00e9n vemos en los salmos la combinaci\u00f3n entre sacrificio y plegaria <\/etiqueta>(54.6; 66.13ss).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>c. El per\u00edodo del exilio<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Durante el exilio el factor importante en la religi\u00f3n de los jud\u00edos fue el surgimiento de la sinagoga. El templo de Jerusal\u00e9n estaba en ruinas, y no era posible llevar a rabo ritos y sacrificios en altares en la impura Babilonia. El jud\u00edo hab\u00eda dejado de ser el que hab\u00eda nacido en el seno de la comunidad y resid\u00eda en ella, y era, m\u00e1s bien, el que elej\u00eda ser jud\u00edo. El centro de la comunidad religiosa estaba constituido por la sinagoga, y entre las obligaciones religiosas aceptadas, como la circuncisi\u00f3n, el ayuno, y la observancia del d\u00eda de reposo, se encontraba la oraci\u00f3n. No pod\u00eda ser de otro modo dado que cada peque\u00f1a comunidad exiliada depend\u00eda del servicio en la sinagoga, donde se le\u00eda y expon\u00eda la Palabra, y se ofrec\u00eda oraci\u00f3n. Despu\u00e9s del retorno a Jerusal\u00e9n, as\u00ed como no se permiti\u00f3 que el templo desplazara a la sinagoga, ni el sacerdote al escriba, ni los sacrificios la Palabra viva, tampoco el ritual desplaz\u00f3 la oraci\u00f3n. Tanto en el templo como en la sinagoga, en el ritual sacerdotal como en la exposici\u00f3n de los escribas, el devoto buscaba ahora el rostro de Yahv\u00e9h, su presencia personal (Sal. 100.2; 63.1ss), y recib\u00eda su bendici\u00f3n en funci\u00f3n de la luz de su faz, que resplandec\u00eda sobre \u00e9l (Sal. 80.3, 7, 19).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>d. El per\u00edodo posex\u00edlico<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>No cabe duda de que despu\u00e9s del exilio hubo una estructura devocional, pero dentro de ella se asegur\u00f3 la libertad del individuo. Esto se ejemplifica en Esdras y Nehem\u00edas, quienes, aunque insist\u00edan en el culto y la ley, y en el ritual y el sacrificio, y, en consecuencia, en los aspectos sociales del culto, tambi\u00e9n recalcaron el factor espiritual de la devoci\u00f3n (Esd. 7.27; 8.22s; Neh. 2.4; 4.4, 9). Sus oraciones son, tambi\u00e9n, instructivas (Esd. 9.6\u201315; Neh. 1.5\u201311; 9.5\u201338; cf. igualmente Dn. 9.4\u201319). Tambi\u00e9n podemos notar aqu\u00ed que con respecto a la postura para la oraci\u00f3n no exist\u00edan reglas concretas (Sal. 28.2; 1 S. 1.26; 1 R. 8.54; Esd. 9.5; 1 R. 18.42; Lm. 3.41; Dn. 9.3 y vv. 20, donde deber\u00edamos leer \u201chacia\u201d en lugar de \u201cpor\u201d). Tambi\u00e9n en lo concerniente a las horas para la oraci\u00f3n: la oraci\u00f3n resultaba efectiva en cualquier momento, como tambi\u00e9n en las horas establecidas (Sal. 55.17; Dn. 6.10). En el per\u00edodo posex\u00edlico, entonces, encontramos que se combinan la formalidad ritual en el templo, la simplicidad de la reuni\u00f3n en la sinagoga, y la espontaneidad de la devoci\u00f3n personal.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Al ser la oraci\u00f3n lo que es, resultar\u00eda manifiestamente imposible sistematizarla completamente. En el AT tenemos, por cierto, modelos de oraci\u00f3n, pero no una reglamentaci\u00f3n obligatoria que rija su contenido o el ritual correspondiente. La oraci\u00f3n mec\u00e1nica, la oraci\u00f3n obligada por prescripciones coercitivas, no apareci\u00f3 hasta fines del per\u00edodo intertestamentario, como aclaran perfectamente los evangelios. Tenemos, entonces, que por medio de los sacrificios en el templo de Jerusal\u00e9n, por medio de la alabanza, la oraci\u00f3n, la exposici\u00f3n en los cultos de la sinagoga en la <\/span><span style=''>di\u00e1spora<\/span><span lang=ES style=''>, y por medio de la circuncisi\u00f3n, la observancia del d\u00eda de reposo, los diezmos, el ayuno, los hechos supererogatorios, tanto en el templo como en la sinagoga, los devotos buscaban merecer la aceptaci\u00f3n divina.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>III. En el Nuevo Testamento<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Hay ciertas \u00e1reas definidas en las que se expone la ense\u00f1anza neotestamentaria relativa a la oraci\u00f3n, pero el manantial del cual surgen todas sus instrucciones es la propia doctrina y pr\u00e1ctica de Cristo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. Los evangelios<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>1. Con respecto a la doctrina de Jes\u00fas sobre la oraci\u00f3n, esta se expone principalmente en algunas de sus par\u00e1bolas. En la par\u00e1bola del amigo que pidi\u00f3 prestados tres panes a medianoche (Lc. 11.5\u20138) el Se\u00f1or inculca la importunidad en la oraci\u00f3n; y la base sobre la que descansa la confianza en a oraci\u00f3n persistente es la generosidad del Padre (Mt. 7.7\u201311). La par\u00e1bola del juez injusto (Lc. 18.1\u20138) estimula la tenacidad en la oraci\u00f3n, que incluye persistencia y continuidad. La demora de Dios en contestarla no se debe a su indiferencia, sino a su amor, que desea perfeccionar y profundizar la fe, que finalmente es reivindicada. En la par\u00e1bola del publicano y el fariseo (Lc. 18.10\u201314) Cristo insiste en la humildad y la penitencia en la plegaria, y advierte contra un sentido de superioridad. La humillaci\u00f3n de uno mismo en la oraci\u00f3n equivale a la aceptaci\u00f3n de Dios, la autoexaltaci\u00f3n hace que Dios esconda su rostro. Cristo demanda caridad en la oraci\u00f3n en la par\u00e1bola del siervo injusto (Mt. 18.21\u201335). Es la oraci\u00f3n ofrecida por un esp\u00edritu perdonador la que Dios contesta. Se nos ense\u00f1a sobre la sencillez en la oraci\u00f3n en Mt. 6.5s; 23.14; Mr. 12.38\u201340; Lc. 20.47. Hay que purgar la oraci\u00f3n de toda pretensi\u00f3n. Debe surgir de la sencillez del coraz\u00f3n y la motivaci\u00f3n, y expresarse con sencillez de vocabulario y petici\u00f3n. El Se\u00f1or tambi\u00e9n inst\u00f3 a la intensidad en la plegaria (cf. Mr. 13.33; 14.38; Mt. 26.41). Aqu\u00ed se combinan la vigilancia y la fe en vigilia ininterrumpida. Adem\u00e1s, en Mt. 18.19s se recalca la unidad en la oraci\u00f3n. Si un grupo de cristianos que tiene la mente de Cristo ora en el Esp\u00edritu Santo sus oraciones ser\u00e1n efectivas. Pero la oraci\u00f3n tambi\u00e9n debe ser expectante (Mr. 11.24). La oraci\u00f3n como experimento pocos resultados logra; la oraci\u00f3n que es la esfera donde opera la fe sometida a la voluntad de Dios logra mucho (Mr. 9.23).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>2. Sobre los objetivos de la oraci\u00f3n Jes\u00fas tuvo singularmente poco que decir. Indudablemente se conform\u00f3 con dejar que el Esp\u00edritu Santo impulsara a sus disc\u00edpulos en la oraci\u00f3n. Los pocos objetivos a que hizo referencia en relaci\u00f3n con la oraci\u00f3n se han de encontrar en Mr. 9.28s; Mt. 5.44; 6.11, 13; 9.36ss; Lc. 11.13.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>3. En cuanto a m\u00e9todos para la oraci\u00f3n, el Se\u00f1or tuvo dos cosas importantes que ense\u00f1ar. En primer lugar, en adelante la oraci\u00f3n debe dirigirse a \u00e9l, asi como le fue dirigida cuando estaba en la tierra (p. ej. Mt. 8.2; 9.18). As\u00ed como estando en la tierra insist\u00eda en la necesidad de la fe (Mr. 9.23), pon\u00eda a prueba la sinceridad de quienes lo buscaban (Mt. 9.27\u201331), y pon\u00eda al descubierto la ignorancia (Mt. 20.20\u201322) y la presunci\u00f3n pecaminosa (Mt. 14.27\u201331) cuando le hac\u00edan peticiones, tambi\u00e9n hoy lo hace, como lo indica la experiencia de los que se dirigen a \u00e9l en oraci\u00f3n. En segundo lugar, en adelante se debe elevar la oraci\u00f3n en el nombre de Cristo (Jn. 14.13; 15.16; 16.23s), por medio de quien tenemos acceso al Padre. Orar en el nombre de Cristo es orar como Cristo mismo oraba, y orar al Padre en la forma en que el Hijo nos lo ha dado a conocer: y para Jes\u00fas el verdadero punto focal de la oraci\u00f3n es la voluntad del Padre. Aqu\u00ed tenemos la caracter\u00edstica b\u00e1sica de la oraci\u00f3n cristiana: un nuevo modo de acceso al Padre lograda por Cristo para el cristiano, y oraci\u00f3n en armon\u00eda con la voluntad del Padre porque es ofrecida en el nombre de Cristo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>4. En cuanto a la pr\u00e1ctica de la oraci\u00f3n por el Se\u00f1or, es bien sabido que oraba en secreto (Lc. 5.15s; 6.12); en \u00e9pocas de conflicto espiritual (Jn. 12.20\u201328; Lc. 22.39\u201346); y or\u00f3 en la cruz (Mt. 27.46; Lc. 23.46). En sus oraciones daba gracias (Lc. 10.21; Jn. 6.11; 11.41; Mt. 26.27), ped\u00eda ser guiado (Lc. 6.12ss), interced\u00eda (Jn. 17.6\u201319, 20\u201326; Lc. 22.31\u201334; Mr. 10.16; Lc. 23.34), y manten\u00eda comuni\u00f3n con el Padre (Lc. 9.28ss). Su preocupaci\u00f3n en el caso de su oraci\u00f3n sacerdotal en Jn. 17 fue la unidad de la iglesia.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>5. Como el *Padrenuestro ser\u00e1 tratado en mayor extensi\u00f3n en otro lugar, b\u00e1stenos decir aqu\u00ed que despu\u00e9s de la invocaci\u00f3n (Mt. 6.9b) vienen seis peticiones (9c\u201313b), de las cuales las tres primeras se refieren al nombre de Dios, a su reino y a su voluntad, y las tres \u00faltimas a la necesidad que tiene el hombre de pan, perd\u00f3n, y victoria; luego la oraci\u00f3n concluye con una doxolog\u00eda (13c) que contiene una triple declaraci\u00f3n relativa al reino de Dios, su poder, y su gloria. \u201cAs\u00ed\u201d es como debe orar el cristiano.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. Hechos de los Ap\u00f3stoles<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>El libro de los Hechos constituye un excelente nexo entre los evangelios y las ep\u00edstolas, debido a que en Hechos la iglesia apost\u00f3lica pone en pr\u00e1ctica las ense\u00f1anzas de nuestro Se\u00f1or sobre la oraci\u00f3n. La iglesia naci\u00f3 en una atm\u00f3sfera de oraci\u00f3n (1.4). En respuesta a la misma recibi\u00f3 el Esp\u00edritu (1.4; 2.4). La oraci\u00f3n sigui\u00f3 siendo la atm\u00f3sfera natural de la iglesia (2.42; 6.4, 6). En el pensamiento de la iglesia la oraci\u00f3n qued\u00f3 \u00edntimamente relacionada con la presencia y el poder del Esp\u00edritu (4.31). En \u00e9pocas de crisis la iglesia siempre pod\u00eda recurrir a la oraci\u00f3n (4.23ss; 2.5, 12). En todo el libro de Hechos los l\u00edderes de la iglesia se destacan como hombres de oraci\u00f3n (9.40; 10.9; 16.25; 28.8), que urgen a los cristianos a orar con ellos (20.28, 36; 21.5).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>c. Las ep\u00edstolas paulinas<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Resulta significativo que inmediatamente despu\u00e9s de que Cristo se revel\u00f3 a Pablo en el camino a Damasco se dice de Pablo, \u201che aqu\u00ed, \u00e9l ora\u201d (Hch. 9.11). Probablemente por primera vez Pablo descubri\u00f3 lo que verdaderamente era la oraci\u00f3n, tan profundo fue el cambio que experiment\u00f3 en su coraz\u00f3n como efecto de su conversi\u00f3n. A partir de ese momento fue un hombre de oraci\u00f3n. En oraci\u00f3n el Se\u00f1or le habl\u00f3 (Hch. 22.17s). La oraci\u00f3n inclu\u00eda la acci\u00f3n de gracias, la intercesi\u00f3n, y efectivizaci\u00f3n de la presencia de Dios (cf. 1 Ts. 1.2s; Ef. 1.16ss). Descubri\u00f3 que el Esp\u00edritu Santo lo ayudaba en sus oraciones en la medida en que buscaba conocer y hacer la voluntad de Dios (Ro. 8.14, 26). En su experiencia hubo una estrecha relaci\u00f3n entre la oraci\u00f3n y la inteligencia del creyente (1 Co. 14.14\u201319). La oraci\u00f3n resultaba absolutamente esencial para el cristiano (Ro. 12.12). La armadura del cristiano (Ef. 6.13\u201317) inclu\u00eda el tipo de oraci\u00f3n que Pablo describe como \u201ctoda oraci\u00f3n\u201d, que ha de ofrecerse \u201cen todo tiempo\u201d, con \u201ctoda perseverancia\u201d, por \u201ctodos los santos\u201d (v. 18). Y Pablo practicaba lo que predicaba (Ro. 1.9; Ef. 1.16; 1 Ts. 1.2); de all\u00ed su insistencia en la oraci\u00f3n cuando escrib\u00eda a los dem\u00e1s creyentes (Fil. 4.6; Col. 4.2).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En sus ep\u00edstolas Pablo ora constantemente, y por su contenido resulta instructivo observar algunas de sus plegarias.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>1. En Ro. 1.8\u201312 vuelca su coraz\u00f3n a Dios en acci\u00f3n de gracias (v. 8), insiste en servir a Cristo con su espiritu (v. 9a), intercede por sus amigos en Roma (v. 9b), expresa su deseo de impartirles un don espiritual (vv. 10s), y declara que tambi\u00e9n \u00e9l depende de ellos para su crecimiento espiritual (v. 12).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>2. En Ef. 1.15\u201319 nuevamente Pablo agradece a Dios por sus conversos (vv. 15s), y ruega que puedan recibir el Esp\u00edritu, por medio del cual viene el conocimiento de Dios y la iluminaci\u00f3n del coraz\u00f3n (vv. 17, 18a), a fin de que puedan conocer la esperanza del llamamiento de Dios, la riqueza de la herencia divina, y la grandeza del poder de Dios que qued\u00f3 demostrada en la resurrecci\u00f3n de Cristo (vv. 18b\u201319).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>3. Adem\u00e1s, en Ef. 3.14\u201318 el ap\u00f3stol ruega al Padre (vv. 14s) por los dem\u00e1s cristianos, para que puedan adquirir un creciente conocimiento del poder de Dios (v. 16), hasta el punto en que Cristo pueda morar en ellos, y que ellos est\u00e9n arraigados en el amor (v. 17), de modo que cada uno, al ser perfeccionado, pueda ser lleno de la plenitud de Dios (vv. 18s). Ambas oraciones \u201cefesias\u201d est\u00e1n bien resumidas en el triple deseo de Pablo de que los cristianos reciban conocimiento y poder que arrojen como resultado el amor de Cristo, mediante el cual, como individuos y como grupo, deben alcanzar la perfecci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>4. En Col. 1.9ss Pablo ora nuevamente para que los creyentes puedan conocer la voluntad de Dios por medio de la sabidur\u00eda y el entendimiento espirituales (v. 9), para que la pr\u00e1ctica pueda concordar con la profesi\u00f3n (v. 10), para que cuenten con el poder necesario para poner en pr\u00e1ctica la fe (v. 11), para que puedan adquirir poder por medio de la pr\u00e1ctica (v. 11), y sentirse agradecidos por su inmenso privilegio y su posici\u00f3n en el Se\u00f1or Jes\u00fas (vv. 12s).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Pero quiz\u00e1s la mayor contribuci\u00f3n de Pablo a nuestro conocimiento del tema de la oraci\u00f3n cristiana sea en el establecimiento de su relaci\u00f3n con el Esp\u00edritu Santo. La oraci\u00f3n es, en realidad, un don del Esp\u00edritu (1 Co. 14.14\u201316). El creyente ora \u201cen el Esp\u00edritu\u201d (Ef. 6.18; Jud. 20), de lo que se desprende que la oraci\u00f3n es cooperaci\u00f3n entre Dios y el creyente desde el momento en que es presentada al Padre, en el nombre del Hijo, por la inspiraci\u00f3n del Esp\u00edritu Santo que mora en \u00e9l.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>d. Hebreos, Santiago y 1 Juan<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La Ep\u00edstola a los Hebreos ofrece una significativa contribuci\u00f3n a la comprensi\u00f3n de la oraci\u00f3n cristiana. 4.14\u201316 indica por qu\u00e9 es posible la oraci\u00f3n: es posible debido a que contamos con un Sumo sacerdote que es a la vez humano y divino, en raz\u00f3n de que se encuentra actualmente en los lugares celestiales, y en raz\u00f3n de la funci\u00f3n que cumple all\u00ed. Cuando oramos lo hacemos para recibir misericordia y hallar gracia. La referencia a la vida de oraci\u00f3n del Se\u00f1or en 5.7\u201310 ense\u00f1a lo que realmente es la oraci\u00f3n: los \u201cruegos\u201d y \u201cs\u00faplicas\u201d de Cristo fueron \u201cofrecidos\u201d a Dios, y en este servicio espiritual \u201caprendi\u00f3 la obediencia\u201d, y por lo tanto \u201cfue o\u00eddo\u201d. En 10.19\u201325 el \u00e9nfasis recae sobre la oraci\u00f3n corporativa y las demandas y motivos que envuelve. El lugar de la oraci\u00f3n se describe en 6.19.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La Ep\u00edstola de Santiago contiene tres pasajes significativos sobre la oraci\u00f3n. 1.5\u20138 se ocupa de la oraci\u00f3n en casos de perplejidad; se subrayan los motivos correctos para la oraci\u00f3n en 4.1\u20133; y en 5.13\u201318 se aclara la significaci\u00f3n de la oraci\u00f3n en tiempo de enfermedad.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En su primera ep\u00edstola, Juan se\u00f1ala el camino de la audacia y la eficacia en la oraci\u00f3n (3.21s), mientras que en 5.14\u201316 establece la relaci\u00f3n entre la oraci\u00f3n y la voluntad de Dios, y nos muestra que la eficacia en la oraci\u00f3n se relaciona especialmente con la intercesi\u00f3n, pero que hay situaciones en las que la oraci\u00f3n no produce ning\u00fan resultado.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>IV. Conclusi\u00f3n<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>B. F. Wescott indic\u00f3 claramente d\u00f3nde se encuentra lo central de la doctrina b\u00edblica de la oraci\u00f3n: \u201cLa oraci\u00f3n verdadera\u2014la oraci\u00f3n que tiene que ser contestada\u2014es el reconocimiento y la aceptaci\u00f3n personal de la voluntad divina (Jn. 14.7; cf. Mr. 11.24). De ello se desprende que el \u2018o\u00edr\u2019 una oraci\u00f3n que ense\u00f1a la obediencia no consiste tanto en el otorgamiento de una petici\u00f3n espec\u00edfica, que el peticionante supone es el camino para lograr el fin deseado, sino en la seguridad de que lo otorgado conduce, justamente, en forma m\u00e1s efectiva a dicho fin. De esta manera se nos ense\u00f1a que Cristo aprendi\u00f3 que todos los detalles de su vida y pasi\u00f3n contribuyeron al cumplimiento de la obra que hab\u00eda venido a cumplir, por lo que fue \u2018o\u00eddo\u2019 de la manera m\u00e1s perfecta. En este sentido fue \u2018o\u00eddo a causa de su temor reverente\u2019.\u201d<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> J. Jeremias, <i>Palabras de Jes\u00fas<\/i>, 1970; <etiqueta id=\"#_ftn109\" name=\"_ftnref109\" title=\"\">id., <\/etiqueta><i>Teolog\u00eda del Nuevo Testamento<\/i>, 1977, t(t). I, pp. 218\u2013238; K. Barth, <i>La oraci\u00f3n<\/i>, 1968; H. Schonweiss, \u201cOraci\u00f3n\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn110\" name=\"_ftnref110\" title=\"\"><i>\u00b0DTNT<\/i><\/etiqueta>, t(t). III, pp, 212\u2013225; J. Caba, <i>Pedid y recibir\u00e9is<\/i>, 1980; G. von Rad, <i>Teolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/i>, 1978, t(t). I, pp. 486\u2013497; S. Sabugal, <i>El Padrenuestro en la interpretaci\u00f3n catequ\u00e9tica antigua y moderna<\/i>, 1982; J. Comblin, <i>La oraci\u00f3n de Jes\u00fas<\/i>, 1977; Or\u00edgenes, <i>Tratado de la oraci\u00f3n<\/i>, 1952; J. Hastings, <i>La doctrina cristiana de la oraci\u00f3n<\/i>, 1920.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>H. Trevor Hughes, <i>Prophetic Prayer<\/i>, 1947; F. Heiler, <i>Prayer<\/i>, 1932; J. G. S. S. Thomson, <i>The Praying Christ<\/i>, 1959; Ludwig K\u00f6hler, <i>Old Testament Theology<\/i>, 1957; Th. C. Vriezen, <i>An Outline of Old Testament Theology<\/i>, 1958; H. Sch\u00f6nweiss, C. Brown, G. T. D. Angel, <i>NIDNT <\/i>2, pp. 855\u2013886; H. Greeven et <etiqueta id=\"#_ftn111\" name=\"_ftnref111\" title=\"\">al., <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn112\" name=\"_ftnref112\" title=\"\"><i>TDNT <\/i><\/etiqueta>2, pp. 40\u201341, 685\u2013687, 775\u2013808; 3, pp. 296\u2013297; 5, pp. 773\u2013799; 6, pp. 758\u2013766; 8, pp. 244\u2013245.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn113\" name=\"_ftnref113\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>J.G.S.S.T.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Definici\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Los objetos de la oraci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 A qui\u00e9n podemos<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Qui\u00e9n puede orar<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Por qui\u00e9n podemos orar<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 Efectos de la oraci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 Condiciones de la oraci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">8 La atenci\u00f3n en la oraci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-9\">9 Necesidad de la oraci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-10\">10 Oraci\u00f3n vocal<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-11\">11 Las posturas de la oraci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-12\">12 Oraci\u00f3n mental<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-13\">13 M\u00e9todos de meditaci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-14\">14 Bibliograf\u00eda<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Definici\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Griego; euchesthai; lat\u00edn: precari; ingl\u00e9s: pray; franc\u00e9s: prier, suplicar, pedir).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un acto de la virtud de religi\u00f3n que consiste en pedir ciertos dones o gracias de Dios. En un sentido m\u00e1s general, se trata de la aplicaci\u00f3n de la mente a las cosas divinas, no simplemente para adquirir conocimientos respecto a ellas, sino para utilizar ese conocimiento como medio de uni\u00f3n con Dios. Esto puede llevarse a cabo a trav\u00e9s de la alabanza o de la acci\u00f3n de gracias, pero definitivamente la petici\u00f3n constituye el acto principal de la oraci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las palabras que usa la Escritura para referirse a ella son: invocar (Gn 4, 26), interceder (Job 22, 10); mediar (Is 53, 10), consultar (I Re 28, 6); suplicar (Ex 32, 11) y, con mucha frecuencia, clamar. Los Padres hablan de ella como \u201cla elevaci\u00f3n del alma a Dios\u201d, con miras a pedirle cosas apropiadas (San Juan Damasceno, \u201cDe fide\u201d, III, 24, in P.G. XCIV, 1090). Tambi\u00e9n la ven como comunicaci\u00f3n y conversaci\u00f3n con Dios (San Gregorio de Niza, \u201cDe oratione dominica\u201d, en P.G. XLIV, 1125) o como di\u00e1logo con Dios (San Juan Cris\u00f3stomo, \u201cHomilia XXX in Gen.\u201d, n. 5, en P.G. LIII, 280). Es, pues, la manifestaci\u00f3n a Dios de nuestros deseos, ya sea respecto a nosotros mismos o a otros. Tal manifestaci\u00f3n, es claro, no pretende ense\u00f1arle algo a Dios, ni darle indicaciones sobre lo que debe hacer. S\u00f3lo quiere apelar a su bondad respecto a las cosas que nos son necesarias. La necesidad, por otro lado, de esa apelaci\u00f3n no nace de que Dios ignore nuestros sentimientos o necesidades, sino de que nosotros debemos dar forma a nuestros deseos, concentrar la totalidad de nuestra atenci\u00f3n en lo que queremos pedirle, ayudarnos a apreciar nuestra cercana relaci\u00f3n con \u00c9l. No hace falta que la expresi\u00f3n sea externa o vocal; basta la interna y mental.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por la oraci\u00f3n nosotros reconocemos el poder y la bondad de Dios, a la vez que nuestra precariedad y dependencia. Por eso es que la oraci\u00f3n es un acto de la virtud de religi\u00f3n que implica la mayor reverencia a Dios y que nos acostumbra a volver el rostro hacia \u00c9l en toda circunstancia. No s\u00f3lo porque lo que pedimos sea algo bueno o beneficioso para nosotros, sino porque lo deseamos recibir como un regalo de Dios y de nadie m\u00e1s, por m\u00e1s que nos pudiera parecer deseable o bueno. La oraci\u00f3n presupone la fe en Dios y la esperanza en su bondad. Dios nos mueve a la oraci\u00f3n a trav\u00e9s de ambas virtudes. Tambi\u00e9n el conocimiento que tenemos de Dios a trav\u00e9s de la luz de la raz\u00f3n nos motiva a pedirle ayuda, aunque la oraci\u00f3n motivada por la simple raz\u00f3n carezca de inspiraci\u00f3n sobrenatural. Este tipo de oraci\u00f3n, si bien nos es \u00fatil para no perder nuestro conocimiento natural de Dios, y por tanto para no desconfiar de \u00c9l, o para evitar ofenderlo, nunca nos puede disponer para recibir su gracia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h2>Los objetos de la oraci\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como en todo acto que sirve para la salvaci\u00f3n, la gracia no s\u00f3lo es requisito para disponernos a la oraci\u00f3n, sino tambi\u00e9n para ayudarnos a determinar por qu\u00e9 orar. En esto \u201cel Esp\u00edritu viene en ayuda de nuestra flaqueza. Pues nosotros no sabemos pedir domo conviene; mas el Esp\u00edritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables\u201d (Rm 8, 26). Hay ciertas cosas por las que sabemos con certeza que debemos orar, tales como nuestra salvaci\u00f3n y los medios para alcanzarla, la resistencia ante las tentaciones, la pr\u00e1ctica de la virtud y la perseverancia final. Pero para conocer los medios apropiados de utilidad en circunstancias particulares constantemente sentimos la necesidad de la luz y la gu\u00eda del Esp\u00edritu. Para que no haya la menor posibilidad de error de nuestra parte en una obligaci\u00f3n tan fundamental, Cristo nos ense\u00f1\u00f3 por qu\u00e9 debemos pedir en la oraci\u00f3n y en qu\u00e9 orden debemos hacerlo. En respuesta a la petici\u00f3n de sus disc\u00edpulos de que los ense\u00f1ara a orar, \u00c9l pronunci\u00f3 la oraci\u00f3n com\u00fanmente conocida como \u201cOraci\u00f3n del Se\u00f1or\u201d o \u201cPadre Nuestro\u201d, de la que se desprende que sobre todo debemos orar para que Dios sea glorificado, y para que, a tal fin, los hombres se conviertan en dignos ciudadanos de su reino, viviendo en conformidad con su voluntad. Claro que tal conformidad est\u00e1 impl\u00edcita en toda oraci\u00f3n; no se debe pedir nada que no sea conforme a la divina providencia. Eso en cuanto a los objetos espirituales de nuestra oraci\u00f3n. Pero tambi\u00e9n debemos pedir cosas materiales: el pan de cada d\u00eda y todo lo que va implicado en ese concepto, la salud, la fuerza, otros bienes temporales, tanto materiales y corporales como morales y mentales; los logros que signifiquen un servicio a Dios y a los dem\u00e1s. Finalmente, existen algunos males de los que debemos pedir que se nos ayude a escapar: el castigo de nuestros pecados; el peligro de las tentaciones; todo tipo de aflicci\u00f3n espiritual o f\u00edsica, si \u00e9stas nos impiden servir a Dios.\n<\/p>\n<h2>A qui\u00e9n podemos<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien Dios Padre es mencionado en la Oraci\u00f3n del Se\u00f1or como aquel a quien debemos hacer oraci\u00f3n, no est\u00e1 fuera de lugar dirigir nuestras oraciones a las otras personas divinas. Invocar a una de ellas no excluye a las otras dos. El Padre es m\u00e1s com\u00fanmente nombrado al comienzo de las oraciones de la Iglesia, aunque la conclusi\u00f3n de \u00e9stas siempre es \u201cPor nuestro Se\u00f1or Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad el Esp\u00edritu Santo por los siglos de los siglos\u201d. Si la oraci\u00f3n es dirigida a Dios Hijo la conclusi\u00f3n es: \u201cQue vives y reinas con Dios Padre en la unidad del Esp\u00edritu Santo, Dios, por los siglos de los siglos\u201d o \u201cQuien contigo vive y reina en la unidad, etc.\u201d. Se puede orar a Cristo en cuanto hombre, porque \u00c9l es una persona divina, pero no a su naturaleza humana como tal, precisamente porque las oraciones se dirigen a una persona y no a algo impersonal o abstracto. Aquellas plegarias que se dirigen a cosas impersonales, como por ejemplo, el Coraz\u00f3n, las Llagas o la Cruz de Cristo, deben entenderse figurativamente como destinadas a Cristo persona.\n<\/p>\n<h2>Qui\u00e9n puede orar<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dado que el Se\u00f1or Jes\u00fas prometi\u00f3 interceder por nosotros (Jn 14, 16) y realmente as\u00ed lo hace (Rm 8, 34; Heb 7, 25), podemos solicitar su intercesi\u00f3n, aunque esto no se acostumbre en el culto p\u00fablico. \u00c9l ora gracias a sus propios m\u00e9ritos; los santos interceden a favor nuestro gracias a los m\u00e9ritos de \u00c9l, no los propios. Consecuentemente, cuando dirigimos nuestra oraci\u00f3n a los santos es para pedir que intercedan por nosotros, y sabemos que ellos no pueden concedernos don alguno por su propio poder, ni gracias a sus m\u00e9ritos. Incluso las almas del purgatorio, seg\u00fan la opini\u00f3n general de los te\u00f3logos, oran a Dios para que mueva a los fieles a ofrecer sacrificios, oraciones y obras de expiaci\u00f3n en su favor. Y tambi\u00e9n oran por ellos mismos y por quienes a\u00fan estamos en el mundo. El hecho de que Cristo conozca el futuro, o de que los santos puedan conocer muchas cosas del futuro, no les impide orar. Del mismo modo como prev\u00e9n el futuro, as\u00ed prev\u00e9n tambi\u00e9n de qu\u00e9 forma los acontecimientos por venir pueden ser influenciados por sus oraciones y, de ese modo, a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n ellos pueden tratar de ayudar a que suceda lo mejor, por m\u00e1s que aquellos por los que ellos oran pueden no querer disponerse a recibir las bendiciones solicitadas. Pueden orar los justos y los pecadores. Clemente XI conden\u00f3 (Denzinger, 10a ed. , no. 1409) la opini\u00f3n de Quesnel que afirmaba que la oraci\u00f3n de los pecadores se a\u00f1ad\u00eda a sus pecados. Si bien la oraci\u00f3n del pecador no tiene m\u00e9ritos sobrenaturales, s\u00ed puede ser escuchada y debe realizarla tal como antes de haber pecado. Sin importar qu\u00e9 tan endurecido est\u00e9 el coraz\u00f3n del pecador, o precisamente por ello, \u00e9l tambi\u00e9n necesita la oraci\u00f3n y debe hacerla si quiere ser liberado del pecado y las tentaciones que lo asedian. Su oraci\u00f3n s\u00f3lo ofender\u00eda a Dios si fuera hip\u00f3crita o presuntuosa, como si quisiese pedir a Dios que le permitiera seguir en el mal camino. No hace falta mencionar que es imposible orar en el infierno. Ni el diablo ni las almas perdidas pueden orar ni ser objeto de la oraci\u00f3n.\n<\/p>\n<h2>Por qui\u00e9n podemos orar<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se puede orar por los bienaventurados no con el fin de acrecentar su bienaventuranza sino para que su gloria sea mejor conocida y sus ejemplos imitados. Al orar unos por otros presumimos que Dios otorgar\u00e1 su gracia en consideraci\u00f3n a quien ora. Gracias a la solidaridad de la Iglesia, o sea, a la estrecha relaci\u00f3n mutua de los fieles en cuanto que son miembros del Cuerpo M\u00edstico de Cristo, cualquiera puede beneficiarse de las buenas acciones y, en especial, de las oraciones de los dem\u00e1s, como si tomara parte en ellas. Esto es lo que est\u00e1 en la base del deseo de san Pablo de que se hagan s\u00faplicas, oraciones, intercesiones y acciones de gracias por toda la humanidad (Tim 2, 1), por todos, sin excepci\u00f3n, de cualquier nivel social, por los justos, los pecadores, los no creyentes, los muertos y los vivos, los enemigos y los amigos (Cfr. COMUNI\u00d3N DE LOS SANTOS).\n<\/p>\n<h2>Efectos de la oraci\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nuestra oraci\u00f3n no hace que Dios cambie su voluntad o sus actos a favor nuestro. Simplemente hace efectivo lo que ten\u00eda decretado desde la eternidad a causa de nuestra oraci\u00f3n. Esto lo puede hacer directamente, sin intervenci\u00f3n de una causa secundaria, como acontece cuando nos otorga un don sobrenatural como la gracia actual, o indirectamente, como cuando nos da un don natural. En este \u00faltimo caso su providencia dirige las causas que contribuyen a lograr el efecto deseado. Estas pueden ser agentes libres o morales, como es la persona humana. Tambi\u00e9n puede ser que algunas causas sean morales y otras no, que ser\u00edan f\u00edsicas y no libres. O que ninguna sea libre. Finalmente, sin emplear ninguna de las causas dichas, por intervenci\u00f3n milagrosa, \u00c9l puede producir el efecto por el que se or\u00f3.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El uso o el h\u00e1bito de la oraci\u00f3n repercute en beneficio nuestro de varias maneras. Adem\u00e1s de obtener las gracias y dones que requerimos, el proceso mismo eleva nuestra mente y nuestro coraz\u00f3n hacia el conocimiento y amor de las cosas divinas, nos da mayor confianza en Dios y nos inculca otros sentimientos valiosos. Tan numerosos y \u00fatiles son esos efectos de la oraci\u00f3n que ellos mismos nos sirven de compensaci\u00f3n a\u00fan en el caso de que no se nos conceda lo que pedimos. Frecuentemente incluso ellos son de mayor provecho nuestro que aquello que pedimos. Nada que pudi\u00e9semos recibir como respuesta a nuestra plegaria puede superar la conversaci\u00f3n familiar con Dios, que es la naturaleza misma de la oraci\u00f3n. Adem\u00e1s de esos efectos de la oraci\u00f3n, podemos (de congruo) obtener de ella m\u00e9ritos para la restauraci\u00f3n de la gracia, si es que estamos en estado de pecado, por no mencionar tambi\u00e9n las nuevas inspiraciones de la gracia, el aumento de la gracia santificante y la satisfacci\u00f3n del castigo temporal debido al pecado. Con toda la importancia que tales beneficios puedan revestir, son s\u00f3lo marginales respecto del efecto impetrador propio de la oraci\u00f3n, el cual se sustenta en la promesa infalible de Dios: \u201cPedid y se os dar\u00e1; buscad y hallar\u00e9is; llamad y se os abrir\u00e1\u201d (Mt 7,7); \u201cPor eso os digo, todo cuanto pid\u00e1is en la oraci\u00f3n creed que ya lo hab\u00e9is recibido y lo obtendr\u00e9is\u201d (Mc 11, 24. Cfr. tambi\u00e9n Lc 11, 11; Jn 16, 24 e inumerables afirmaciones en torno a esto en el Antiguo Testamento).\n<\/p>\n<h2>Condiciones de la oraci\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por m\u00e1s absolutas que puedan parecer las afirmaciones de Cristo respecto a la oraci\u00f3n, no pueden soslayarse ciertas condiciones de las que depende la eficacia de la misma. En primer lugar, su objeto debe ser digno de Dios y bueno para quien eleva la plegaria, ya en lo espiritual, ya en lo temporal. Tal condici\u00f3n siempre est\u00e1 impl\u00edcita en la oraci\u00f3n de quien est\u00e1 entregado a la voluntad de Dios, listo para aceptar cualquier favor espiritual que Dios se digne concederle, y deseoso de los dones temporales en la medida en que \u00e9stos lo ayuden a servir a Dios. Despu\u00e9s, es necesaria la fe. Pero no esa fe general que afirma que Dios es capaz de dar respuesta a la oraci\u00f3n, o que \u00e9sta es un medio poderoso de obtener sus favores, sino la que contiene impl\u00edcita una total confianza en que Dios es absolutamente fiel a sus promesas de escuchar la oraci\u00f3n de aquellos que le suplican por alg\u00fan motivo. Esta confianza implica un verdadero acto de fe y esperanza, que nos aseguran que si nuestra petici\u00f3n es para nuestro bien, de seguro Dios la conceder\u00e1 o nos otorgar\u00e1 algo equivalente o mejor, seg\u00fan su sabidur\u00eda considere conveniente. Para ser eficaz, la oraci\u00f3n debe ser humilde. Pedir como si uno tuviera derechos sobre la bondad de Dios, o t\u00edtulos de alguna clase que nos hagan merecedores del favor de Dios, no ser\u00eda una oraci\u00f3n sino una exigencia. La par\u00e1bola del fariseo y el publicano ilustran esto muy claramente, y en la Escritura abundan los testimonios acerca de la fuerza de la humildad en la oraci\u00f3n. \u201cUn coraz\u00f3n contrito y humillado, oh Dios, no lo desprecias\u201d (Sal 51, 19). \u201cLa oraci\u00f3n del humilde atraviesa las nubes\u201d (Ecclo 35, 17). Aparte del sacrificio de humildad, podemos y debemos asegurarnos que nuestra conciencia sea buena y que no haya en nuestra conducta alg\u00fan defecto inconsistente con la oraci\u00f3n. Definitivamente, podemos hacer referencia a nuestros m\u00e9ritos en la medida que ellos nos recomienden ante Dios, con la condici\u00f3n que el principal motivo de nuestra confianza sea la bondad de Dios y los m\u00e9ritos de Cristo. Otra cualidad necesaria de la oraci\u00f3n es la sinceridad. Ser\u00eda il\u00f3gico pedir un favor y no llevar a cabo todo lo que estuviera en nuestras fuerzas para obtenerlo, pedir algo sin realmente desearlo. O hacer algo incongruente con la oraci\u00f3n al mismo tiempo que se est\u00e1 orando. Consecuentemente, la insistencia o fervor es otra de las cualidades, que excluye las peticiones tibias o t\u00edmidas. Una cosa es aceptar la voluntad de Dios en la oraci\u00f3n y otra muy distinta ser indiferente, en el sentido de que no nos importara si nuestra oraci\u00f3n es o no es escuchada. La verdadera resignaci\u00f3n ante la voluntad de Dios \u00fanicamente es posible una vez que hemos deseado y expresado fervientemente en la oraci\u00f3n nuestros deseos respecto a aquello que nos parece necesario para cumplir la voluntad de Dios. Esta insistencia es el elemento que conforma la oraci\u00f3n que tan bien describen las par\u00e1bolas del amigo inoportuno a media noche (Lc 11, 5-8) o de la viuda y el juez injusto (Lc 18, 2-5), y que finalmente obtiene el preciado don de la perseverancia en la gracia.\n<\/p>\n<h2>La atenci\u00f3n en la oraci\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, la atenci\u00f3n es parte esencial de la oraci\u00f3n. Siendo esta \u00faltima una expresi\u00f3n del sentimiento que emana de nuestras facultades intelectuales, la aplicaci\u00f3n de \u00e9stas, o sea, la atenci\u00f3n, es necesaria. Cuando cesa la atenci\u00f3n cesa tambi\u00e9n la oraci\u00f3n. Permitir que la mente divague o se distraiga con otra ocupaci\u00f3n o pensamiento necesariamente da fin a la oraci\u00f3n y \u00e9sta s\u00f3lo se reinicia cuando la mente se retira del objeto que la distrajo. Es un error admitir las distracciones cuando uno est\u00e1 obligado a empe\u00f1arse en la oraci\u00f3n. Cuando no existe tal obligaci\u00f3n, uno queda en libertad de pasar del objeto de la oraci\u00f3n a otro objeto apropiado, siempre y cuando esto se haga con reverencia. Esto es muy sencillo cuando se aplica a la oraci\u00f3n mental, pero \u00bfrequiere la oraci\u00f3n vocal la misma atenci\u00f3n que la mental?. En otras palabras, cuando uno hace oraci\u00f3n vocal \u00bfdebe uno poner atenci\u00f3n al significado de las palabras?. Y si llegara uno a distraerse \u00bfese hecho significar\u00eda el fin de la oraci\u00f3n?. La oraci\u00f3n vocal difiere de la mental precisamente en que la oraci\u00f3n mental no es posible sin atender a los pensamientos concebidos y expresados interna o externamente. Ni es posible orar sin poner atenci\u00f3n al pensamiento y a las palabras cuando expresamos nuestros sentimientos en nuestras propias palabras. Por su parte, todo lo que se necesita en la oraci\u00f3n vocal propiamente dicha es la repetici\u00f3n de ciertas palabras, generalmente fijas, con intenci\u00f3n de utilizarlas como oraci\u00f3n. Mientras dure la intenci\u00f3n, o sea, mientras no se haga nada para terminar esa oraci\u00f3n o mientras no se haga algo incompatible con la oraci\u00f3n, y uno contin\u00fae repitiendo la forma de oraci\u00f3n con reverencia y la postura corporal adecuada, apeg\u00e1ndose a la forma de oraci\u00f3n prescrita, sin permitir ligereza o irreverencia, ser\u00e1 posible orar en medio de calles atestadas de gente, en las que es imposible evitar ver se\u00f1ales y sonido y, consecuentemente, imaginaciones y pensamientos. (Santa Teresa de \u00c1vila, preocupada porque la tendencia de algunos te\u00f3logos contempor\u00e1neos suyos a justificar como v\u00e1lida formalmente la oraci\u00f3n vocal bien intencionada pero desatenta- resultado, en ocasiones, de utilizar en la plegaria una lengua desconocida para el pueblo como era el lat\u00edn- pudiera mermar la voluntad de sus disc\u00edpulas respecto a la necesidad de pensar en el significado de lo que dec\u00edan al orar, les advierte acerca del peligro de atenerse a la simple intenci\u00f3n, con descuido de la atenci\u00f3n: \u201dPorque no puedan decir por nosotras que hablamos y no nos entendemos, salvo si no nos parece basta irnos por la costumbre, con s\u00f3lo pronunciar las palabras, que esto basta. Si basta o no, en eso no me entremeto, los letrados lo dir\u00e1n. Lo que yo querr\u00eda hici\u00e9semos nosotras, hijas, es que no nos contentemos con s\u00f3lo eso&#8230; Que no se sufre hablar con Dios y con el mundo, que no es otra cosa estar rezando y escuchando por otra parte lo que est\u00e1n hablando, o pensar en lo que se les ofrece\u201d. Camino de perfecci\u00f3n, cap. 24, 2, 4. N.T).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si uno repite las palabras de la oraci\u00f3n y evita distracciones deliberadas de la mente hacia cosas que no pertenecen a la oraci\u00f3n, es posible admitir, sin faltar a la debida reverencia, por debilidad mental o inadvertencia, numerosos pensamientos no relacionados con el tema de la oraci\u00f3n. Es claro que este grado de atenci\u00f3n no nos posibilita obtener todo el fruto que la oraci\u00f3n nos pudiera dar. Si alguien tuviera como norma contentarse con eso terminar\u00eda aceptando cada vez m\u00e1s libremente las distracciones. Es por ello que se aconseja no \u00fanicamente mantener siempre vivo el deseo de orar sino tambi\u00e9n siempre recordar el objetivo de la oraci\u00f3n y, en lo posible, pensar en por lo menos algunos de los sentimientos o expresiones de la oraci\u00f3n (S.S. Juan Pablo II dice, refiri\u00e9ndose al rezo del Rosario: \u201cEn efecto, con el trasfondo de las Avemar\u00edas pasan ante los ojos del alma los episodios principales de la vida de Jesucristo. El Rosario en su conjunto consta de misterios gozosos, dolorosos y gloriosos, y nos ponen en comuni\u00f3n vital con Jes\u00fas a trav\u00e9s \u2013podr\u00edamos decir\u2013 del Coraz\u00f3n de su Madre. Al mismo tiempo nuestro coraz\u00f3n puede incluir en estas decenas del Rosario todos los hechos que entraman la vida del individuo, la familia, la naci\u00f3n, la Iglesia y la humanidad. Experiencias personales o del pr\u00f3jimo, sobre todo de las personas m\u00e1s cercanas o que llevamos m\u00e1s en el coraz\u00f3n. De este modo la sencilla plegaria del Rosario sintoniza con el ritmo de la vida humana\u201d. Carta apost\u00f3lica Rosarium Virginis Mariae, 2. N.T.). Como medio para cultivar el h\u00e1bito, se recomienda, sobre todo en los Ejercicios Espirituales de san Ignacio, recitar ciertas oraciones comunes: el Padre Nuestro, el Angelus, el Credo, el Yo Pecador, etc., tan despacio como sea necesario para poder respirar una vez entre las palabras o frases principales y permitir, as\u00ed, pensar en su significado y experimentar en el coraz\u00f3n los sentimientos apropiados. Otra pr\u00e1ctica que el mismo autor recomienda mucho consiste en tomar cada frase de la oraci\u00f3n y usarla como tema de meditaci\u00f3n pero sin detenerse demasiado en cada una de ellas, excepto cuando se encuentra una sugerencia, un pensamiento o un sentimiento \u00fatil. Hay que permanecer en ese pasaje en tanto \u00e9ste nos brinde alimento para el pensamiento o la emoci\u00f3n. Una vez que hayamos permanecido ah\u00ed el tiempo suficiente, basta terminar la oraci\u00f3n sin ulterior reflexi\u00f3n. (Cfr. DISTRACCI\u00d3N).\n<\/p>\n<h2>Necesidad de la oraci\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La oraci\u00f3n es necesaria para la salvaci\u00f3n; constituye un precepto espec\u00edfico de Cristo en los Evangelios (Mt 6, 9; 7, 7; Lc 11, 9; Jn 16, 26; Col 4, 2; Rom 12, 12; I Pe 4, 7). Dicho precepto nos obliga en aquello que es verdaderamente necesario para la salvaci\u00f3n. Sin la oraci\u00f3n no podemos resistir la tentaci\u00f3n ni obtener la gracia de Dios, ni crecer y perseverar en ella. Esta necesidad es universal; corresponde a todo hombre seg\u00fan sus estados de vida, pero muy especialmente a aquellos quienes por causa de su oficio, sacerdotal, por ejemplo, u otras obligaciones religiosas, deben orar de modo especial por el bien de otros y el suyo propio. Es una obligaci\u00f3n que nos afecta en toda ocasi\u00f3n. \u201cLes propuso una par\u00e1bola para inculcarles que era preciso orar siempre sin desfallecer\u201d (Lc 18, 1). Pero indudablemente que es m\u00e1s urgente cuando tenemos mayor necesidad de hacer oraci\u00f3n; cuando sin ella no podemos sobreponernos a los obst\u00e1culos ni realizar nuestras obligaciones; cuando, para llevar a cabo un acto de caridad, debemos orar por otros; cuando la oraci\u00f3n constituye parte de alguna obligaci\u00f3n impuesta por la Iglesia, tal como la participaci\u00f3n en la Misa dominical y de otras fiestas. Esto se aplica a la oraci\u00f3n vocal, pero la necesidad es id\u00e9ntica en lo tocante a la oraci\u00f3n mental, o meditaci\u00f3n, sobre todo cuando debemos aplicar nuestra mente al estudio de las cosas divinas para adquirir el conocimiento de las verdades necesarias para la salvaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La obligaci\u00f3n de orar es permanente. Lo cual no significa que debamos hacer de la oraci\u00f3n nuestra \u00fanica ocupaci\u00f3n, como cre\u00edan los euquitas o mesalianos y otras sectas her\u00e9ticas parecidas. Los textos de la Escritura que nos motivan a orar sin cesar implican que debemos hacerlo con tanta frecuencia e intensidad como sea necesaria; que debemos perseverar en oraci\u00f3n hasta que obtengamos lo que deseamos. Algunos autores hablan de la vida virtuosa diciendo que es una oraci\u00f3n interrumpida y hacen referencia al proverbio \u201ctrabajar es orar\u201d (laborare est orare). Esto, claro, no significa que la virtud o el trabajo suplanten el deber de orar, pues no es posible practicar la virtud ni trabajar apropiadamente sin recurrir frecuentemente a la oraci\u00f3n. Los wyclifitas y los waldenses, seg\u00fan la opini\u00f3n de Su\u00e1rez, propon\u00edan lo que ellos llamaban \u201coraci\u00f3n vital\u201d, que hac\u00eda tanto hincapi\u00e9 en las buenas obras que llegaba a excluir toda forma de oraci\u00f3n vocal, excepto el Padre Nuestro. Fue por ello que Su\u00e1rez no aprobaba esa expresi\u00f3n, aunque san Francisco de Sales la utiliz\u00f3 para dar a entender oraci\u00f3n reforzada por el trabajo o, mejor dicho, trabajo inspirado por la oraci\u00f3n. La pr\u00e1ctica de la Iglesia, devotamente obedecida por la feligres\u00eda, es comenzar y terminar el d\u00eda con la oraci\u00f3n y, a pesar de que las plegarias matutinas y vespertinas no constituyen un deber estricto, su pr\u00e1ctica satisface de tal manera nuestro sentido de la necesidad de orar que su descuido y omisi\u00f3n prolongados hasta pueden ser considerados pecado, dependiendo de lo que los haya originado y que generalmente es alg\u00fan tipo de pereza.\n<\/p>\n<h2>Oraci\u00f3n vocal<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La oraci\u00f3n puede ser clasificada como vocal o mental, p\u00fablica o privada. En la oraci\u00f3n vocal el acto interno implicado en todo tipo de oraci\u00f3n va acompa\u00f1ado por alg\u00fan tipo de acto exterior, generalmente una expresi\u00f3n verbal. Esta acci\u00f3n externa no solamente nos mantiene atentos a la oraci\u00f3n, sino que aumenta su intensidad. Ejemplos de ellos son las oraciones de los jud\u00edos en la cautividad (Ex 2, 23), o luego de su idolatr\u00eda entre los cananeos (Jue 3, 9), el Padre Nuestro (Mt 6, 9), la oraci\u00f3n del propio Jes\u00fas despu\u00e9s de resucitar a L\u00e1zaro (Jn 11, 41) y los testimonios de Heb 5, 7 y 13, 15. Frecuentemente se nos recomienda usar himnos, c\u00e1nticos y otras formas de oraci\u00f3n vocal. Esta ha sido pr\u00e1ctica com\u00fan de la Iglesia desde su inicio y nadie la ha negado, a no ser por los wyclifitaas y los quietistas. Los primeros pon\u00edan objeciones a su necesidad, alegando que Dios no necesita nuestras palabras para saber lo que sucede en nuestras almas y que, siendo la oraci\u00f3n un acto espiritual, no requer\u00eda del cuerpo para su realizaci\u00f3n. Los \u00faltimos consideraban toda acci\u00f3n externa de la oraci\u00f3n como una interferencia exterior con la pasividad requerida- seg\u00fan ellos- por el alma para orar adecuadamente. Es obvio que la oraci\u00f3n debe constituir una acci\u00f3n de la persona integral, alma y cuerpo. Igualmente, que Dios, quien cre\u00f3 ambos, debe sentirse contento por ser servido por ambos, los cuales, cuando act\u00faan al un\u00edsimo, se complementan en vez de entorpecerse mutuamente. Los wyclifitas no solamente se opon\u00edan a toda forma de expresi\u00f3n externa de oraci\u00f3n, sino a la oraci\u00f3n vocal en su sentido estricto, o sea, a cualquier oraci\u00f3n expresada en palabras, excepto el Padre Nuestro. El uso de muchas formas de oraci\u00f3n verbal ya est\u00e1 testimoniado con el uso de la plegaria sobre los primeros frutos (Dt 26, 13). Adem\u00e1s, si es correcto el uso del Padre Nuestro, que tambi\u00e9n es oraci\u00f3n vocal, \u00bfporqu\u00e9 no las dem\u00e1s?. Las letan\u00edas, las colectas, las oraciones eucar\u00edsticas de la Iglesia primitiva eran indudablemente oraciones vocales fijas, y las oraciones dom\u00e9sticas diarias, el Padre Nuestro, el Ave Mar\u00eda, el Credo de los Ap\u00f3stoles, el Yo Pecador, los actos de fe, esperanza y caridad, etc., testimonian el uso de esas formas en la Iglesia y la preferencia de los fieles por esas formas aprobadas, en contraste con otras compuestas por ellos mismos.\n<\/p>\n<h2>Las posturas de la oraci\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las posturas de la oraci\u00f3n son tambi\u00e9n evidencia de la tendencia natural humana a expresar sentimientos internos a trav\u00e9s de signos externos. Ciertas posturas, como la estar de pie con las manos extendidas, seg\u00fan se acostumbraba en Roma, han sido consideradas apropiadas para la oraci\u00f3n no s\u00f3lo entre los jud\u00edos y cristianos, sino tambi\u00e9n entre pueblos no cristianos. El \u201corante \u201c (el prototipo de los cristianos en oraci\u00f3n que aparecen en las pinturas murales de las catacumbas romanas) nos muestra las posturas preferidas por los primeros cristianos: de pie con las manos extendidas, como Cristo en la cruz, seg\u00fan explica Tertuliano, o con la las manos elevadas al cielo y la cabeza inclinada, o, en el caso de los fieles, con la vista elevada al cielo y, en el caso de los catec\u00famenos, con los ojos fijos en la tierra. La postraci\u00f3n, el arrodillarse, la genuflexi\u00f3n y otras posturas similares como golpearse el pecho, son signos externos de la reverencia propia de la oraci\u00f3n, p\u00fablica o privada.\n<\/p>\n<h2>Oraci\u00f3n mental<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">La meditaci\u00f3n es una forma de oraci\u00f3n mental que consiste en la aplicaci\u00f3n de las diferentes facultades del alma: memoria, imaginaci\u00f3n, intelecto y voluntad, a la consideraci\u00f3n de alg\u00fan misterio, principio, verdad o hecho con vistas a provocar las emociones espirituales adecuadas y encontrar una soluci\u00f3n acerca del curso de acci\u00f3n que se deba tomar considerando la voluntad de Dios y como medio para unirse a El. Tal pr\u00e1ctica ha sido com\u00fan de las almas temerosas de Dios. Hay abundante evidencia de ello en el Antiguo Testamento, como por ejemplo, en Sal 38, 4; 62, 7; 76, 13; 118 passim; Ecclo 14, 22; Is 26, 9; 57, 1; Jer 12, 11. En el Nuevo Testamento, Cristo dej\u00f3 abundantes ejemplos y san Pablo se refiere a ello frecuentemente, por ejemplo, en Ef 6, 18; Col 4, 2; I Tim 4, 15; I Cor 14, 15. En la Iglesia siempre se ha practicado. Entre quienes la recomiendan a los fieles est\u00e1 Cris\u00f3stomo en sus dos libros acerca de la oraci\u00f3n y en sus \u201cHomilia XXX in G\u00e9nesis\u201d y \u201cHomilia VI in Isaiam\u201d. Tambi\u00e9n Casiano en su \u201cConferencia IX\u201d, san Jer\u00f3nimo en la \u201cEpistola 22 ad Eustochium\u201d, san Basilio en su \u201cHomilia sobre santa Julita\u201d y \u201cIn regular breviori\u201d, 301. San Cipriano lo hace en \u201cIn expositione orationis dominicalis\u201d; san Ambrosio en \u201cDe sacramentis\u201d, VI, 3; san Agust\u00edn en \u201cEpistola 121 ad Probam\u201d, CC, V, VI, VII; Boctius, \u201cDe spiritu et anima\u201d XXXII; san Le\u00f3n en \u201cSermo VIII de jejunio\u201d; san Bernardo, \u201cDe consecratione\u201d, I, VII; santo Tom\u00e1s en II-II, Q. 83, a. 2.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los escritos de los Padres y de los grandes te\u00f3logos son, en gran parte, fruto de la meditaci\u00f3n devota y del estudio de los misterios de la religi\u00f3n. Sin embargo, no parece haber se\u00f1ales de meditaci\u00f3n met\u00f3dica antes del siglo XV. Incluso en los monasterios anteriores a ese tiempo, no parece haber existido ninguna norma para el coro o para el ordenamiento de temas, orden, m\u00e9todo y tiempo para la meditaci\u00f3n. Desde el inicio, antes de la mitad del siglo XII, los cartujos ten\u00edan tiempos determinados para la oraci\u00f3n mental, como se sigue del \u201cConsuetudinario\u201d de Guigo, pero no aparece ninguna reglamentaci\u00f3n m\u00e1s detallada. Alrededor de los inicios del siglo XVI uno de los hermanos de la Vida Com\u00fan, Jean Mombaer, de Bruselas, public\u00f3 varios temas o puntos de meditaci\u00f3n. La regla de la vida mon\u00e1stica generalmente prescrib\u00edan horas para la oraci\u00f3n com\u00fan que inclu\u00eda la recitaci\u00f3n del Oficio Divino, pero dejaba al individuo la tarea de considerar uno u otro de sus textos como pudiera. Por el mismo tiempo, el cap\u00edtulo de Mil\u00e1n de los dominicos prescrib\u00eda la oraci\u00f3n mental media hora en las ma\u00f1anas y en las tardes. Entre los franciscanos ya existen registros de oraci\u00f3n mental met\u00f3dica a mediados de ese siglo. En el caso de los carmelitas no hab\u00eda reglamentaci\u00f3n al respecto hasta que santa Teresa la introdujo como norma dos horas al d\u00eda. Si bien san Ignacio redujo la meditaci\u00f3n a un m\u00e9todo muy definido en sus ejercicios espirituales, no lleg\u00f3 dicha pr\u00e1ctica a incluirse en su regla hasta treinta a\u00f1os despu\u00e9s de la fundaci\u00f3n de la Sociedad de Jes\u00fas. Su m\u00e9todo y el de san Sulpicio han ayudad a extender el h\u00e1bito de la meditaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 del claustro, entre los fieles de todo el mundo.\n<\/p>\n<h2>M\u00e9todos de meditaci\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el m\u00e9todo de san Ignacio, el tema de la meditaci\u00f3n se elige con antelaci\u00f3n, generalmente la noche anterior. Puede ser cualquier verdad o acontecimiento relacionado con Dios o el alma humana, la existencia de Dios, sus atributos, tales como justicia, misericordia, amor y sabidur\u00eda, la ley, la providencia, la revelaci\u00f3n, la creaci\u00f3n y su objeto, el pecado y su castigo, la muerte, la creaci\u00f3n y su fin, el juicio, el infierno, la redenci\u00f3n, etc. Es necesario definir muy claramente el aspecto del tema, porque de otro modo la consideraci\u00f3n ser\u00e1 muy superficial o general, y no se obtendr\u00e1 ning\u00fan beneficio pr\u00e1ctico. Debe preverse en lo posible la aplicaci\u00f3n de la reflexi\u00f3n a las propias necesidades espirituales y tratar de interesarse en ello a base de recordarlo, al acostarse y al levantarse, para lograr convertirlo en un pensamiento que est\u00e9 presente al despertarse y al dormirse. Una vez preparada para la meditaci\u00f3n, la persona debe concederse unos minutos para concentrarse en lo que est\u00e1 a punto de hacer y, as\u00ed, empezar con una mente quieta y profundamente impresionada ante lo sagrado de la oraci\u00f3n. Naturalmente, a esto sigue un acto de adoraci\u00f3n a Dios, acompa\u00f1ado de la petici\u00f3n de que nuestra intenci\u00f3n de honrarlo en la oraci\u00f3n sea sincera y perseverante. Igualmente, que cada facultad y acto nuestro, interno y externo, pueda contribuir a su alabanza y servicio. Enseguida se trae a la mente el tema de la meditaci\u00f3n y, con el fin de fijar la atenci\u00f3n, aqu\u00ed se utiliza la imaginaci\u00f3n para construir alguna escena apropiada al tema, por ejemplo: el jard\u00edn de Ed\u00e9n si se trata de meditar en la creaci\u00f3n o en la ca\u00edda del hombre; el valle de Josafat, si se trata del juicio final; el pozo insondable de fuego, si del infierno. A esta actividad se le llama \u201ccomposici\u00f3n de lugar\u201d y a\u00fan cuando el tema de la meditaci\u00f3n no tenga v\u00ednculos asociativos materiales, la imaginaci\u00f3n siempre puede inventar alguna escena o imagen sensible que ayude a concentrar la atenci\u00f3n y apreciar el material espiritual que se est\u00e9 considerando. Por ejemplo, si se considera el pecado, especialmente el carnal, como algo que esclaviza el alma, el Libro de la Sabidur\u00eda, 9, 15 asemeja el cuerpo a una c\u00e1rcel del alma: \u201cPues el cuerpo mortal oprime el alma y la tienda terrenal abruma la mente reflexiva\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con frecuencia este primer paso o preludio, como se le llama tambi\u00e9n, puede llegar a ocupar provechosamente la totalidad del tiempo destinado para la meditaci\u00f3n, pero generalmente deber\u00eda poder hacerse en breves minutos. Le sigue a esto una breve petici\u00f3n para obtener la gracia especial que uno espera obtener. Y ahora es cuando empieza la meditaci\u00f3n propiamente dicha. La memoria recuerda el tema de la manera m\u00e1s definida posible, punto por punto, repiti\u00e9ndolo si es necesario, siempre teni\u00e9ndolo en mente como un asunto de inter\u00e9s personal. El sustento de todo es un acto de profunda fe que se contin\u00faa hasta que el intelecto aprende naturalmente la verdad o la trascendencia del hecho que se considera y comienza a concebirlo como un asunto de cuidadosa consideraci\u00f3n, razonando sobre \u00e9l y estudiando qu\u00e9 pueda significar para su bienestar propio. Gradualmente surge un inter\u00e9s genuino en la reflexi\u00f3n hasta que, teniendo a la fe como aliada en la activaci\u00f3n de la inteligencia natural, uno empieza a percibir aplicaciones a su propia realidad y necesidad y a sentir la ventaja o necesidad de actuar respecto a las conclusiones que se tomen. Este es un momento importante de la meditaci\u00f3n. El convencimiento de que debemos o necesitamos hacer algo congruente con lo considerado hace nacer en nosotros los deseos o resoluciones que nosotros ansiamos lograr. Si hacemos esto seriamente no debemos enga\u00f1arnos a nosotros mismos en lo tocante a la conveniencia o posibilidad de las decisiones que tomemos. No importa cu\u00e1nto nos cueste el ser congruentes y perseverantes, debemos tomar esas decisiones, y entre m\u00e1s reconozcamos su dificultad y nuestra debilidad o incapacidad, m\u00e1s trataremos de valorar los motivos que nos llevan a tomarlas y, sobre todo, m\u00e1s trataremos de orar para ser capaces de ponerlas en pr\u00e1ctica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si de verdad estamos interesados, no nos contentaremos con un proceso superficial. A la luz de la verdad que estamos meditando, nuestra mente evocar\u00e1 nuestras experiencias pasadas y nos confrontar\u00e1 con la memoria de los fracasos que hayamos tenido en intentos anteriores similares al que estamos considerando o, al menos, con un sentido agudizado de la dificultad que no espera, haci\u00e9ndonos m\u00e1s cuidadosos de los motivos que nos animan y m\u00e1s humildes al suplicar la gracia de Dios. Tales s\u00faplicas, as\u00ed como las diversas emociones que surjan de nuestra reflexi\u00f3n, encontrar\u00e1n su expresi\u00f3n en forma de oraciones a Dios, tambi\u00e9n llamadas coloquios o conversaciones con \u00c9l. Estas pueden ocurrir en cualquier punto del proceso; cada vez que nuestro pensamiento nos inspire a invocar a Dios acerca de nuestras necesidades, o para pedir luz que nos haga entender cu\u00e1les son \u00e9stas y los medios necesarios para obtener su soluci\u00f3n. Este proceso general est\u00e1 sujeto a variaciones dependiendo del car\u00e1cter del tema que est\u00e9 siendo considerado. El n\u00famero de preludios y coloquios puede variar; puede variar el tiempo que se haya de dedicar al razonamiento, de acuerdo a nuestro conocimiento del tema. No hay nada mec\u00e1nico en el proceso. Si se le analiza, se trata simplemente de la operaci\u00f3n natural de cada facultad y de todas ellas en concierto. Roothan, quien ha preparado el mejor resumen de dicho proceso, recomienda una preparaci\u00f3n remota antes de iniciarlo, de modo que estemos debidamente preparados para entrar en la meditaci\u00f3n y, despu\u00e9s de cada ejercicio, una revisi\u00f3n detallada de cada parte para ver en qu\u00e9 grado se ha avanzado. Es muy recomendable, para recordar el pensamiento o motivo o afecto principal, redactar un breve memorandum, preferentemente enmarcado en las palabras de alg\u00fan texto de la Escritura, de la \u201cImitaci\u00f3n de Cristo\u201d, de los Padres de la Iglesia o de alg\u00fan autor reconocidamente s\u00f3lido en temas espirituales. La meditaci\u00f3n realizada peri\u00f3dicamente seg\u00fan este m\u00e9todo ayuda a crear una atm\u00f3sfera o esp\u00edritu de oraci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El m\u00e9todo m\u00e1s popular entre los sulpicianos, y que es observado en sus seminarios, no difiere substancialmente del anterior. Seg\u00fan Chenart, compa\u00f1ero de Olier y durante largo tiempo director del seminario de san Sulpicio, la meditaci\u00f3n debe consistir de tres partes: la preparaci\u00f3n, la oraci\u00f3n propiamente dicha y la conclusi\u00f3n. A modo de preparaci\u00f3n se debe empezar con actos de adoraci\u00f3n a Dios Omnipotente, de humillaci\u00f3n, y con peticiones fervientes dirigidas al Esp\u00edritu Santo para saber c\u00f3mo orar y obtener sus frutos. La oraci\u00f3n propiamente dicha consta de consideraciones y de las emociones o afectos espirituales que resultan de aquellas. Cualquiera que sea el tema de la meditaci\u00f3n, se le debe considerar como si fuera ejemplificado por la vida de Cristo, tanto en si mismo como en su importancia pr\u00e1ctica en nuestra vida. Entre m\u00e1s simples sean tales consideraciones, mejor. No es recomendable un razonamiento muy largo o intrincado. Cuando sea necesario alg\u00fan razonamiento, debe hacerse simple y siempre a la luz de la fe. Est\u00e1n fuera de lugar la especulaci\u00f3n, la sutileza o la curiosidad. Debe intentarse por todos los medios llevar a cabo reflexiones pr\u00e1cticas y sencillas, orientadas al auto examen, para ver en qu\u00e9 forma se adapta nuestra conducta a las conclusiones que derivamos de tales consideraciones. El prop\u00f3sito principal de la meditaci\u00f3n es el afecto. Y la norma y meta de \u00e9ste debe ser la caridad. De ser posible, los afectos deben ser pocos y de tal simplicidad e intensidad que puedan inspirar al alma a actuar en la direcci\u00f3n de la conclusi\u00f3n que se derive de la consideraci\u00f3n y a decidir hacer algo concreto en servicio de Dios. Buscar demasiados afectos solamente distrae o disipa la atenci\u00f3n de la mente y debilita la firmeza de la voluntad. Si encontramos que es dif\u00edcil limitar el n\u00famero de las emociones, no vale la pena hacer demasiado esfuerzo en ese sentido y es mejor dedicar nuestras energ\u00edas a obtener el mejor fruto posible de las emociones que surjan naturalmente y sin esfuerzo de nuestras reflexiones mentales. Como medio de mantener en la mente durante el d\u00eda el pensamiento o motivo principal de la meditaci\u00f3n, se sugiere que fabriquemos un ramillete espiritual, como primorosamente se le llama, con el cual podamos refrescar nuestra memoria.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una meditaci\u00f3n realizada cuidadosamente forma h\u00e1bitos de recordar y razonar r\u00e1pidamente y con facilidad acerca de las cosas divinas, de modo que se puedan provocar afectos piadosos, que pueden ser muy intensos y mantenernos apegados fuertemente a la voluntad de Dios. \u00c1lvarez de Paz y otros autores desde su tiempo llaman \u201coraci\u00f3n afectiva\u201d a la oraci\u00f3n compuesta principalmente de tales afectos, para se\u00f1alar que en vez de tener que trabajar mentalmente para admitir o captar alguna verdad, el alma se vuelve tan familiar con ella que su mero recuerdo la llena de sentimientos de fe, esperanza y caridad; nos mueve a ser m\u00e1s generosos en la pr\u00e1ctica de alguna de las virtudes morales; nos inspira para sacrificarnos o para realizar acciones encaminadas a la gloria de Dios. Cuando los afectos son m\u00e1s simples, o sea, menos numerosos y variados, menos interrumpidos por razonamientos o intentos mentales de encontrar expresiones apropiadas para las consideraciones o los mismo afectos, conforman lo que Bossuet y sus seguidores llaman \u201coraci\u00f3n de simplicidad\u201d; oraci\u00f3n de simple atenci\u00f3n; de tema divino que no contiene razonamiento acerca de si mismo, sino que aparece a intervalos para renovar a fortalecer los sentimientos que mantienen el alma unida a Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos grados de oraci\u00f3n son expresados con varios nombres por los diferentes autores espirituales: \u201coraci\u00f3n del coraz\u00f3n\u201d, \u201crecogimiento activo\u201d, etc. Tambi\u00e9n con frases parad\u00f3jicas como \u201creposo activo\u201d, \u201cquietud activa\u201d, \u201csilencio activo\u201d, para expresar oposici\u00f3n a estados pasivos similares. San Francisco de sales la llam\u00f3 \u201coraci\u00f3n de entrega simple a Dios\u201d, no con el sentido de hacer nada, o de permanecer inerte en su presencia, sino de hacer todo lo posible para controlar nuestras facultades inquietas y chocantes, y mantenerlas dispuestas para lo que \u00c9l mande. Como quiera que se denominen esos grados de oraci\u00f3n, es importante no confundirlos con los modos del quietismo (Cfr. GUYON, MOLINOS), para no exagerar su importancia y hacerlos ver como absolutamente distintos de la oraci\u00f3n vocal y la meditaci\u00f3n; son simplemente grados de la oraci\u00f3n ordinaria. La pr\u00e1ctica de la meditaci\u00f3n desarrolla el h\u00e1bito de centrar nuestros afectos en las cosas divinas. Entre m\u00e1s se cultiva ese h\u00e1bito, m\u00e1s f\u00e1cil es evitar las distracciones, incluso aquellas generadas por la complejidad de nuestros sentimientos y pensamientos, hasta que llega el momento en que Dios, o alguna verdad relacionada con \u00c9l, se convierte en el simple objeto de nuestra imperturbable atenci\u00f3n, mantenida as\u00ed por la firme e intensa emoci\u00f3n que suscita.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">San Ignacio y otros maestros del arte de la oraci\u00f3n han hecho sugerencias para pasar de la meditaci\u00f3n propiamente dicha a esos grados m\u00e1s elevados de oraci\u00f3n. En los \u201cEjercicios Espirituales\u201d la repetici\u00f3n de meditaciones previas se convierte en oraci\u00f3n afectiva y los ejercicios de la segunda semana, las contemplaciones de la vida de Cristo, son virtualmente id\u00e9nticos a la oraci\u00f3n de simplicidad que, a fin de cuentas, es lo mismo que la pr\u00e1ctica ordinaria de la contemplaci\u00f3n. Otros modos de oraci\u00f3n est\u00e1n descritos en los art\u00edculos sobre CONTEMPLACI\u00d3N, ORACION DE QUIETUD.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La clasificaci\u00f3n de oraci\u00f3n privada y p\u00fablica fue hecha para denotar la distinci\u00f3n entre la oraci\u00f3n del individuo, realizada con o sin la presencia de otros, para sus necesidades o de los dem\u00e1s, y la oraci\u00f3n que se eleva oficial o lit\u00fargicamente, en p\u00fablico o en secreto, como cuando un sacerdote recita el oficio divino fuera del coro. Todas las oraciones lit\u00fargicas de la Iglesia son p\u00fablicas, como es el caso de todas las oraciones ofrecidas por alguien que tenga \u00f3rdenes sagradas, en su car\u00e1cter de ministro. Estas oraciones p\u00fablicas generalmente son ofrecidas en lugares especialmente dise\u00f1ados para ese prop\u00f3sito, en templos o capillas, del mismo modo como en el Antiguo Testamento las plegarias eran elevadas en el Templo y en las sinagogas. Tambi\u00e9n se han fijado tiempos espec\u00edficos para ellas: las diversas horas del oficio divino, los d\u00edas de s\u00faplicas y vigilias, los tiempos de Adviento y Cuaresma, y ocasiones de necesidades especiales, de aflicci\u00f3n, de acci\u00f3n de gracias, de jubileo, universales o solamente para algunos sectores significativos de la feligres\u00eda (Cfr. UNI\u00d3N DE ORACI\u00d3N).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Convendr\u00eda complementar la lectura del presente art\u00edculo repasando la Cuarta Parte, nos. 2558-2856, \u201cLa Oraci\u00f3n Cristiana\u201d, del Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica publicado por el Papa Juan Pablo II, en 1992. N.T.)\n<\/p>\n<h2>Bibliograf\u00eda<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">SANTO TOM\u00c1S, II-II, Q. LXXXIII; SU\u00c1REZ, De oratione, I, en De religione, IV; PESCH, Praelectiones dogmaticae, IX (Friburgo, 1902); SAN BERNARDO, Scala claustralium, atribuido a San Agust\u00edn bajo el t\u00edtulo de  \u201cScala paradisi\u201d en volumen IX entre sus obras; ROOTHAAN, The Method of Meditation (Nueva York, 1858); LETOURNEAU, Methode d&#8217;oraison mentale du seminaire de St-Sulpice (Par\u00eds, 1903); Catechism of the Council of Trent, tr. DONOVAN (Dubl\u00edn, s. d.); POULAIN, The Graces of Interior Prayer (San Luis, 1911); CAUSADE, Progress in Prayer, tr. SHEEHAN (San Luis); FISHER, A Treatise on Prayer (Londres, 1885); EGGER, Are Our Prayers Heard? (Londres, 1910); SAN FRANCISCO DE SALES, Tratado del Amor de Dios (tr. Londres, 1884); SAN PEDRO DE ALC\u00c1NTARA, A Golden Treatise on Mental Prayer (tr. Oxford, 1906); FABER, Growth in Holiness (Londres, 1854). Entre los muchos libros de meditaci\u00f3n se pueden citar los siguientes:  AVANCINI, Vita et doctrina Jesu Christi ex quatuor evangeliis collectae (Par\u00eds, 1850); DE PONTE, Meditationes de praecipuis fidei nostrae mysteriis (San Luis, 1908-10), tr., Meditations on the Mysteries of Holy Faith (Londres, 1854); GRANADA, Meditations and Contemplations (Nueva York, 1879); LANCICIUS, Pious Affections towards God and the Saints (Londres, 1883); SEGNERI, The Manna of the Soul (Londres, 1892); SAN JUAN BAUTISTA DE LA SALLE, Meditations for Sundays and Festivals (Nueva York, 1882); BELLORD, Meditations (Londres); LUCK, Meditations; CHALLONER, Considerations upon Christian Truths and Christian Doctrines (Filadelfia, 1863); CLARKE, Meditations on the Life, Teaching and Passion of Jesus Christ (Nueva York, 1901); HAMON, Meditations for all the Days in the Year (Nueva York, 1894); MEDAILLE, Meditations on the Gospels, tr. EYRE (Nueva York, 1907); NEWMAN, Meditations and Devotions (Nueva York, 1893); WISEMAN, Daily Meditations (Dublin, 1868); VERCRUYSSE, Practical Meditations (Londres).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Wynne, John. \u00abPrayer.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 12. New York: Robert Appleton Company, 1911.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/12345b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Javier Algara Coss\u00edo.  rc\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Enlaces internos relacionados con la Oraci\u00f3n<\/b>\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[1] Oratorio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[2] Oratorio de San Felipe Neri.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[3] Oraciones ACI Prensa.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[4] Salmos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[5] San Alfonso  Mar\u00eda Ligorio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[6]  Oraciones al Coraz\u00f3n de Jes\u00fas. Devoci\u00f3n al Sagrado Coraz\u00f3n de Jes\u00fas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[7] Oraciones a los \u00c1ngeles.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[8] Oraciones a San Jos\u00e9.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[9] Oraciones a la Sagrada Eucaristia. Sacrificio de la Misa\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[10] San Gregorio Nacianceno.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[11] San Gregorio Nacianceno (I)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[12] Catequesis del Papa: San Gregorio Nacianceno (II)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[13] Oraci\u00f3n met\u00f3dica del Carmelo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">[14] Punto de vista. La importancia de la Oraci\u00f3n. Alejandro Berm\u00fadez.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Selecci\u00f3n y revisi\u00f3n de enlaces: Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. 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