{"id":3436,"date":"2016-02-04T23:52:01","date_gmt":"2016-02-05T04:52:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pablo\/"},"modified":"2016-02-04T23:52:01","modified_gmt":"2016-02-05T04:52:01","slug":"pablo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pablo\/","title":{"rendered":"PABLO"},"content":{"rendered":"<p>Act 7:58-28:31<\/p>\n<hr>\n<p>Pablo (gr. P\u00e1ulos; del lat. Paulus, un nombre romano que significa \u00abpeque\u00f1o\u00bb). El gran ap\u00f3stol a los gentiles.  En la Biblia se lo presenta como Saulo (gr. S\u00e1ulos, del heb.  Sh\u00e2z\u00fbl, \u00abpedido [a Dios]\u00bb, o \u00abprestado [a Dios]\u00bb; Act 7:58) y se lo menciona por ese nombre en la narraci\u00f3n de Hechos hasta el cp 13:9.  Ha habido bastante especulaci\u00f3n acerca de  por qu\u00e9 en medio de Hechos se comienza a  llamar Pablo a Saulo, y de all\u00ed\u00ad en adelante s\u00f3lo se lo nombra como Pablo, excepto el relato que \u00e9l mismo hace de su conversi\u00f3n (22:7, 13; 26:14).  Una respuesta sencilla y plausible ser\u00ed\u00ada que \u00e9l, como otros (Act 1:23; 13:1; Col 4:1 1; etc.), tuviera m\u00e1s de un nombre: un nombre hebreo, Saulo, y un nombre romano grecizado, P\u00e1ulos o Pablo.  Quiz\u00e1s usara el nombre hebreo en su hogar y en sus contactos con los jud\u00ed\u00ados, pero su nombre greco-romano estar\u00ed\u00ada en armon\u00ed\u00ada con la influencia y el ambiente helen\u00ed\u00adsticos de la ciudad donde naci\u00f3,  y con su envidiable estatus de ciudadano romano.  M\u00e1s tarde, cuando comenz\u00f3 su obra entre los gentiles, era ventajoso para \u00e9l que se lo conociera como Pablo.  Es digno de notar que hasta Act_13 se menciona a Pablo s\u00f3lo en relaci\u00f3n con su contacto con los jud\u00ed\u00ados.  Pero en ese cap\u00ed\u00adtulo comienzan sus actividades entre los gentiles, como tambi\u00e9n el uso de su nombre gentil, Pablo.  I. Pablo, el hombre.  1. Antecedentes.  Pablo fue hebreo por nacimiento, educaci\u00f3n y  sentimientos; tal es as\u00ed\u00ad que, a pesar de sus contactos tempranos con la cultura y las filosof\u00ed\u00adas griega y romana, se pudo llamar \u00abhebreo de hebreos\u00bb (Phi 3:5).  Era de la tribu de Benjam\u00ed\u00adn (Rom 11:1), y tal vez le pusieron el nombre por Sa\u00fal, el 1er rey de Israel, quien tambi\u00e9n era benjamita (1Sa 9:1, 2; Act 13:21).  Poco se sabe de su familia.  Su padre era un ciudadano romano (Act 22:28), y quiz\u00e1 fariseo (23:6).  No se sabe c\u00f3mo el padre obtuvo su ciudadan\u00ed\u00ada romana, pero hab\u00ed\u00ada ciertos procedimientos mediante los cuales un destacado jud\u00ed\u00ado pod\u00ed\u00ada llegar a ser ciudadano romano.  Presumiendo que la lograra de esa manera, entonces podemos suponer que Pablo proced\u00ed\u00ada de una familia de cierta importancia.  Ten\u00ed\u00ada por lo menos una hermana (23:16).  En Rom 16:7 y 21 se refiere a varios hombres como sus \u00abparientes\u00bb, pero este t\u00e9rmino (del gr. sunguenes) puede significar sencillamente \u00abconciudadano\u00bb, de modo que no es seguro si realmente hace referencia a parientes de sangre.  Pablo pudo haber sido desheredado por su familia cuando se convirti\u00f3 al cristianismo (cf Phi 3:8), pero si fue as\u00ed\u00ad, no lo menciona.  Pablo naci\u00f3 en el Asia Menor, en la pr\u00f3spera metr\u00f3polis de Tarso (Act 21:39; fig 485), una ciudad notable por su filosof\u00ed\u00ada, ciencia, educaci\u00f3n y cultura; una cultura donde se mezclaban elementos griegos, romanos y jud\u00ed\u00ados.  La fecha de su nacimiento no se puede determinar con precisi\u00f3n.  De acuerdo con una tradici\u00f3n del s II d.C., la familia de Pablo hab\u00ed\u00ada vivido originalmente en Giscala de Galilea, pero la ciudad fue capturada por los romanos y los miembros de su familia llevados como esclavos a Tarso c 4 a.C., donde m\u00e1s tarde obtuvieron su libertad y la ciudadan\u00ed\u00ada romana.  Si es as\u00ed\u00ad, Pablo naci\u00f3 despu\u00e9s de esos acontecimientos, porque era romano de nacimiento (Act 22:28).  Cuando aparece por 1a vez (7:58) se lo califica como \u00abun joven\u00bb (gr. nean\u00ed\u00adas).  Sin embargo, este t\u00e9rmino, que se usaba para hombres que tuvieran entre 20 867 y 40 a\u00f1os de edad, poca ayuda nos ofrece para determinar la edad de Pablo.  2. Educaci\u00f3n.  Probablemente Pablo asistiera a una escuela en relaci\u00f3n con la sinagoga de Tarso.  En esta ciudad pol\u00ed\u00adglota aprendi\u00f3 no s\u00f3lo el hebreo y la lengua que hablaba su pueblo, el arameo (Act 21:40; 22:2), sino  tambi\u00e9n el griego (21:37) y tal vez el lat\u00ed\u00adn.  Tambi\u00e9n aprendi\u00f3 a hacer carpas o tiendas, quiz\u00e1 de su padre, con lo que m\u00e1s tarde se pudo sostener (Act 18:1, 3; cf 20:34; 1Co 4:12; 1Th 2:9; 2Th 3:8).  Siendo joven fue a Jerusal\u00e9n (Act 26:4) y se sent\u00f3 a los pies del rabino y fariseo m\u00e1s renombrado de sus d\u00ed\u00adas: Gamaliel (22:3; cf 5:34).  Bajo su instrucci\u00f3n, Pablo fue ense\u00f1ado \u00abestrictamente conforme a la ley de nuestros padres\u00bb (22:3; cf 24:14),  y como resultado vivi\u00f3 \u00abconforme a la m\u00e1s rigurosa secta de nuestra religi\u00f3n\u00bb: los fariseos (26:5). Fue un estudiante tan brillante y un defensor tan ardiente de las doctrinas y tradiciones del juda\u00ed\u00adsmo que aventajaba a muchos de sus pares en el aprendizaje y el celo (G\u00e1. 1:14); y en su odio fan\u00e1tico por los cristianos aventaj\u00f3 por lo menos a su maestro (Act 8:3; 9:1; cf 5:34-39). Puede haber poca duda de que los l\u00ed\u00adderes de la naci\u00f3n jud\u00ed\u00ada esperaban grandes realizaciones de \u00e9l.  3. Apariencia personal y salud.  Parecer\u00ed\u00ada que, aunque Pablo impresionaba intelectualmente, f\u00ed\u00adsicamente no se destacaba.  Sus enemigos dijeron de \u00e9l que su \u00abpresencia corporal [era] d\u00e9bil, y la palabra menospreciable\u00bb (2  Co. 10:10).  La tradici\u00f3n lo describe como un hombre bajo, un tanto jorobado y de piernas encorvadas (\u00abchueco\u00bb).  Parece haber sufrido de alg\u00fan tipo de enfermedad cr\u00f3nica (2Co 12:7-10; G\u00e1. 4:13); muchos creen que era una enfermedad relacionada con sus ojos, basando su conclusi\u00f3n en que generalmente dictaba sus cartas (2Th 3:17), menciona que escrib\u00ed\u00ada con letra grande (G\u00e1. 6:11) y dice que los creyentes de Galacia estaban dispuestos a arrancarse los ojos para d\u00e1rselos, si hubiese sido posible (4:15).  Se han sugerido algunos otros males, pero la evidencia b\u00ed\u00adblica es insuficiente para saber con precisi\u00f3n cu\u00e1l fue \u00abla espina en la carne\u00bb de Pablo.  II. Pablo, el converso.  1. Primeros contactos con el cristianismo.  El 1er contacto de Pablo con el cristianismo que se conoce tuvo relaci\u00f3n con la muerte de Esteban.  Algunos suponen que Pablo fue uno de los de Cilicia que, con otros, no pudo vencerlo en el debate (Act 6:9, 10; cf 21:39). Aparentemente no arroj\u00f3 piedra alguna sobre Esteban, pero \u00abconsent\u00ed\u00ada en su muerte\u00bb (8:1) y cuid\u00f3 la ropa de los testigos (7:58).  La acci\u00f3n de masas que result\u00f3 en el apedreamiento de Esteban se\u00f1al\u00f3 el comienzo del 1er per\u00ed\u00adodo de persecuci\u00f3n que devast\u00f3 a la iglesia naciente; y Pablo, seg\u00fan parece, se destac\u00f3 en esta persecuci\u00f3n.  En un arranque de odio fan\u00e1tico contra los cristianos (26:11), intensificado por una conciencia acusadora (v 14), los arrancaba de las casas donde los encontraba y los arrojaba a la c\u00e1rcel (8:3); los castigaba en las sinagogas (22:19; 26:11) y daba su consentimiento para su muerte (22:4; 26:10).  Pablo cumpli\u00f3 esta tarea primero en Jerusal\u00e9n (8:1, 3; 26:10), pero luego sigui\u00f3 a los creyentes esparcidos hasta otras ciudades y los \u00abpersegu\u00ed\u00ada sobremanera\u00bb (Act 8:4; 26:11; G\u00e1. 1:13).  389. Muro de la ciudad de Damasco, cerca del sitio de escape de Pablo de la ciudad. La hilada de mamposter\u00ed\u00ada m\u00e1s baja es muy antigua.  2. Su conversi\u00f3n.  En una de esas campa\u00f1as de persecuci\u00f3n el curso de la vida de Pablo cambi\u00f3 completa y espectacularmente.  Al o\u00ed\u00adr que hab\u00ed\u00ada cristianos en Damasco, pidi\u00f3 cartas del sumo sacerdote -cartas de extradici\u00f3n- que lo autorizaran a arrestar y llevar a Jerusal\u00e9n a cualquier cristiano que encontrase en dicha ciudad (Act 9:1, 2).  Hay 3 informes de 868 la experiencia que tuvo en ese viaje (9:1-9; 22: 4-11; 26:9-18); el 1\u00c2\u00ba est\u00e1 en 3\u00c2\u00aa persona, los otros 2 en 1\u00c2\u00aa persona (fueron contados por Pablo: uno a la multitud jud\u00ed\u00ada en Jerusal\u00e9n; los otros, al rey Agripa y a su hermana Berenice).  Mientras Pablo se acercaba a Damasco a mediod\u00ed\u00ada con un grupo de hombres para ayudarlo en sus planes asesinos, lo rode\u00f3 una luz enceguecedora, m\u00e1s brillante que el Sol.  Pablo y sus compa\u00f1eros cayeron a tierra (26:14), y una voz, que se identific\u00f3 como Jes\u00fas de Nazaret, le pregunt\u00f3: \u00abSaulo, Saulo, \u00bfpor qu\u00e9 me persigues?\u00bb, y a\u00f1adi\u00f3: \u00abDura cosa te es dar coces contra el aguij\u00f3n\u00bb.  Abrumado por esta manifestaci\u00f3n del Cielo, pregunt\u00f3 qu\u00e9 deb\u00ed\u00ada hacer.  La voz le orden\u00f3 ser testigo para Cristo entre los gentiles (vs 16, 17).  Se le instruy\u00f3 que entrara en Damasco, donde recibir\u00ed\u00ada instrucci\u00f3n adicional.  Entretanto, sus sorprendidos y atemorizados compa\u00f1eros de viaje se hab\u00ed\u00adan levantado del suelo (9:7), pero no entend\u00ed\u00adan lo que pasaba, porque aunque ve\u00ed\u00adan la luz y o\u00ed\u00adan la voz, no pod\u00ed\u00adan comprender lo que ella dec\u00ed\u00ada (cf 9:7; 22:9).  Al incorporarse, Pablo descubri\u00f3 que estaba ciego.  En esas condiciones, fue conducido por sus compa\u00f1eros al hogar de un cierto Judas, en Damasco, donde estuvo 3 d\u00ed\u00adas sin comer ni beber (Act 9:8, 9, 11). Mientras oraba, Jes\u00fas se le apareci\u00f3 en visi\u00f3n a un cristiano llamado Anan\u00ed\u00adas y le indic\u00f3 que fuera a la casa de Judas, en la calle llamada \u00abla Derecha\u00bb, donde encontrar\u00ed\u00ada a Pablo, quien hab\u00ed\u00ada recibido una visi\u00f3n acerca de su visita. Anan\u00ed\u00adas, con todo respeto, le record\u00f3 a Jes\u00fas las persecuciones de Saulo, pero se le inform\u00f3 que el anterior perseguidor hab\u00ed\u00ada sido elegido por Dios (vs 11-16).  Siguiendo las instrucciones, Anan\u00ed\u00adas encontr\u00f3 a Saulo y al imponerle las manos recuper\u00f3 la vista en forma inmediata, recibi\u00f3 el don del Esp\u00ed\u00adritu Santo y fue bautizado (vs 17, 18; figs 148, 149).  No se sabe cu\u00e1nto tiempo permaneci\u00f3 en Damasco. El informe parece indicar que fue breve (v 19).  Sabemos que all\u00ed\u00ad se asoci\u00f3 con los cristianos.  Tambi\u00e9n, en armon\u00ed\u00ada con su car\u00e1cter -y para asombro de quienes lo conoc\u00ed\u00adan- comenz\u00f3 a predicar en las sinagogas al Cristo que hab\u00ed\u00ada vilipendiado, pero que ahora adoraba (vs 19-21).  Tan poderosa y convincente era su predicaci\u00f3n que ninguno pod\u00ed\u00ada derrotar su l\u00f3gica o negar su poder (v 22).  3. Preparaci\u00f3n y comienzo de su predicaci\u00f3n.  En el relato de Hechos se omite el siguiente acontecimiento de la vida de Pablo, pero \u00e9l lo menciona en G\u00e1latas: all\u00ed\u00ad cuenta que despu\u00e9s de su conversi\u00f3n y su 1\u00c2\u00aa breve campa\u00f1a de evangelizaci\u00f3n, se fue a Arabia* (G\u00e1. 1:17) antes del viaje a Jerusal\u00e9n (Act 9:26; G\u00e1. 1:18).  La regi\u00f3n exacta identificada como Arabia es desconocida (aunque muy probablemente haya sido el pa\u00ed\u00ads de los nabateos*), y tampoco se sabe cu\u00e1nto tiempo estuvo all\u00ed\u00ad.  Este per\u00ed\u00adodo de retiro le dio tiempo para meditar acerca del gran cambio que hab\u00ed\u00ada ocurrido en su vida, y la soledad le permiti\u00f3 reexaminar, con oraci\u00f3n y cuidado, todo el fundamento de su nueva convicci\u00f3n a la luz de las Escrituras, y as\u00ed\u00ad afirmar para siempre su fe en Cristo y su evangelio.  Despu\u00e9s de este tiempo de aparente inactividad, regres\u00f3 otra vez a Damasco (G\u00e1. 1:17), donde se retoma la narraci\u00f3n de Act_9  Parece que reanud\u00f3 la predicaci\u00f3n en las sinagogas con el mismo resultado de antes (v 22).  En consecuencia, los jud\u00ed\u00ados hicieron planes para asesinarle (vs 23, 24).  En este intento fueron apoyados por el gobernador de la ciudad, quien serv\u00ed\u00ada bajo el rey nabateo Aretas* (2Co 11:32, 33).  Como \u00e9ste gobernaba esa regi\u00f3n, tal vez entre el 37 d.C. y c 54 d.C., el incidente debi\u00f3 haber ocurrido en alg\u00fan momento dentro de ese per\u00ed\u00adodo.  Sin embargo, los soldados que vigilaban las puertas para impedir que escapara de la ciudad vieron frustrados sus prop\u00f3sitos, porque algunos creyentes bajaron a Pablo en una gran canasta desde una ventana de una casa construida sobre el muro, permiti\u00e9ndole as\u00ed\u00ad escapar de sus enemigos (Act 9:25; 2Co 11:33; fig 389).  4. La visita a los ap\u00f3stoles en Jerusal\u00e9n.  Habi\u00e9ndosele terminado la oportunidad de trabajar en Damasco, Pablo se dirigi\u00f3 a Jerusal\u00e9n.  Ya hab\u00ed\u00adan pasado 3 a\u00f1os desde su conversi\u00f3n, pero hasta entonces no hab\u00ed\u00ada tenido contacto alguno con los dirigentes de la iglesia (G\u00e1. 1:17, 18), hecho que m\u00e1s tarde ofreci\u00f3 como prueba de que su evangelio no se hab\u00ed\u00ada originado con los disc\u00ed\u00adpulos de Cristo sino con Cristo mismo (G\u00e1. 1:10-12; cf 1Co 15:3-8).  Su raz\u00f3n b\u00e1sica para ir all\u00e1 era ver a Pedro (G\u00e1. 1:18).  Al llegar a la ciudad quiso unirse a Pedro y a los hermanos, pero pronto descubri\u00f3 que 3 a\u00f1os no hab\u00ed\u00adan sido tiempo suficiente para borrar el recuerdo de su persecuci\u00f3n anterior, o para eliminar las dudas y las sospechas (Act 9:26). La situaci\u00f3n fue resuelta por Bernab\u00e9,* natural de Chipre, quien confi\u00f3 en el informe de Pablo acerca de su experiencia al contarlo a los dem\u00e1s en presencia del ap\u00f3stol (v 27).  Pablo demostr\u00f3 que su experiencia era genuina al predicar a Jes\u00fas en la ciudad de Jerusal\u00e9n.  Su l\u00f3gica incontrovertible despert\u00f3 la ira de ciertos jud\u00ed\u00ados helenistas que decidieron quitarle la vida (Act 9:29).  En un informe 869 posterior de su experiencia (22:17-21), cont\u00f3 c\u00f3mo Dios le hab\u00ed\u00ada aparecido en visi\u00f3n en el templo y, a pesar de sus protestas, le indic\u00f3 que saliera de Jerusal\u00e9n, porque los jud\u00ed\u00ados no recibir\u00ed\u00adan su mensaje, y que ser\u00ed\u00ada enviado a los gentiles.  Sus hermanos de inmediato lo acompa\u00f1aron al puerto de Cesarea (9:30), a  unos 85 km al noroeste de Jerusal\u00e9n.  Probablemente lo pusieron a bordo de un barco para asegurarse de que escapar\u00ed\u00ada de sus enemigos.  5. En las regiones de Siria y Cilicia, y en Antioqu\u00ed\u00ada.  De Jerusal\u00e9n, donde hab\u00ed\u00ada estado 15 d\u00ed\u00adas (G\u00e1. 1:18), Pablo fue \u00aba las regiones de Siria y de Cilicia\u00bb (v 21).  Sus actividades durante los siguientes a\u00f1os no aparecen en las Escrituras.  Bien podemos imaginar que estuvo activo en el ministerio en Tarso y las regiones circundantes (Act 11:25; G\u00e1. 1:21-23). Habr\u00ed\u00ada sido durante este per\u00ed\u00adodo que tuvo las visiones referidas en 2Co 12:2-4, que, seg\u00fan el v 2, vio 14 a\u00f1os antes de escribir 2 Co.  Esta ep\u00ed\u00adstola fue redactada c 57 d.C., lo que apuntar\u00ed\u00ada al a\u00f1o 43 como la fecha de la visi\u00f3n.  Pablo estuvo en Tarso o las regiones vecinas desde c 38 hasta el 44.  Mientras estuvo en Cilicia, el cristianismo avanz\u00f3 en otras \u00e1reas.  Un inter\u00e9s creciente hab\u00ed\u00ada surgido en Antioqu\u00ed\u00ada de Siria, y Bernab\u00e9 fue enviado desde Jerusal\u00e9n para desarrollarlo (Act 11:19-24).  Como vio que necesitaba ayuda, viaj\u00f3 a Tarso, encontr\u00f3 a Pablo y lo llev\u00f3 consigo a Antioqu\u00ed\u00ada (vs 25, 26). Pablo y Bernab\u00e9 trabajaron juntos por un a\u00f1o entero, con \u00e9xito notable. Mientras estaban en Antioqu\u00ed\u00ada, vinieron de Jerusal\u00e9n ciertas personas con don prof\u00e9tico (Act 11:27).  Uno de  ellos, Agabo, fue inspirado divinamente para predecir una hambruna mundial (v 28).  Como resultado, los creyentes de Antioqu\u00ed\u00ada decidieron enviar ayuda a los cristianos de Judea, y para ello eligieron a Pablo y Bernab\u00e9 (vs 29, 30).  Habiendo cumplido su misi\u00f3n, regresaron a Antioqu\u00ed\u00ada trayendo consigo a Juan Marcos, sobrino de Bernab\u00e9 (Act 12:25; cf Col 4:10).  III. Pablo, el misionero al extranjero.  Mientras estaba en Antioqu\u00ed\u00ada por 2\u00c2\u00aa vez, Pablo recibi\u00f3 un llamado que lo inici\u00f3 en sus grandes viajes misioneros hacia el Asia Menor y Europa, lo que le signific\u00f3 el t\u00ed\u00adtulo de \u00abap\u00f3stol a los gentiles\u00bb.  Cuando algunos de los miembros de la iglesia estaban \u00abministrando&#8230; al Se\u00f1or, y ayunando\u00bb, recibieron del Esp\u00ed\u00adritu Santo la orden de apartar a Pablo y a Bernab\u00e9 para una obra especial (Act 13:2).  As\u00ed\u00ad lo hicieron, con ayuno y oraci\u00f3n; y luego, dirigidos por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, los ap\u00f3stoles salieron para su 1er viaje misionero, acompa\u00f1ados por Juan Marcos (vs 3, 5).  1. Primer viaje misionero.  Fueron a Seleucia, el puerto de Antioqu\u00ed\u00ada, a unos 25,5 km de la ciudad, y all\u00ed\u00ad tomaron un barco para Chipre (Act 13:4).  a. Chipre.  Desembarcaron en Salamina (fig 442), en la costa oriental de la isla (Mapa XX, B-5; seguir la l\u00ed\u00adnea roja hacia el oeste), y comenzaron a predicar en las sinagogas jud\u00ed\u00adas (Act 13:5) como era la costumbre de Pablo (cf 9:20; 17:1, 2; 18:4; etc.). Luego atravesaron Chipre de este a oeste y llegaron a la ciudad de Pafos (13:6), sede del proc\u00f3nsul o gobernador* romano de la isla, Sergio Paulo, un hombre prudente y de discernimiento (v 7), a quien frecuentaba un jud\u00ed\u00ado de nombre Barjes\u00fas o Elimas, que era un charlat\u00e1n y mago (vs 6, 8).  El gobernador oy\u00f3 el informe de la predicaci\u00f3n de Pablo y Bernab\u00e9 y, deseando o\u00ed\u00adr el evangelio, los llam\u00f3 (v 7).  Temeroso de perder la influencia que pod\u00ed\u00ada tener sobre el gobernador, Barjes\u00fas se opuso a los ap\u00f3stoles en presencia de \u00e9l (v 8), por lo cual Pablo (aqu\u00ed\u00ad se lo llama \u00abPablo\u00bb por 1\u00c2\u00aa vez).  \u00ablleno del Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb fij\u00f3 sus ojos en el mago lo conden\u00f3 duramente por representar mal a Dios y oponerse a \u00e9l, y predijo que quedar\u00ed\u00ada ciego temporariamente, lo que se cumpli\u00f3 al instante (Act 13:9-11).  Este notable incidente convenci\u00f3 al gobernador de la verdad del evangelio y lo acept\u00f3 (v 12).  b. Perge.  Despu\u00e9s de su estad\u00ed\u00ada en Pafos.  Pablo y su grupo se embarcaron hacia Perge (Act 13:13), una ciudad cerca de la costa del Asia Menor, en direcci\u00f3n noroeste de Pafos.  Aqu\u00ed\u00ad Juan Marcos, sin duda desanimado por las dificultades y las penurias, los abandono y  regres\u00f3 a Jerusal\u00e9n (v 13).  c. Antioqu\u00ed\u00ada de Pisidia.  Pablo y Bernab\u00e9 continuaron hasta Antioqu\u00ed\u00ada de Pisidia (Act 13:14), una ciudad a unos 160 km al norte de Perge, en los montes Tauro.  Invitado a hablar en la sinagoga el s\u00e1bado, Pablo predic\u00f3 acerca de la resurrecci\u00f3n de Cristo (vs 15-41).  El serm\u00f3n impresion\u00f3 tanto a los presentes que le pidieron que predicara a los gentiles el s\u00e1bado siguiente (v 42).  En esta ocasi\u00f3n \u00abse junt\u00f3 casi toda la ciudad\u00bb para escuchar el evangelio (v 44). Esto despert\u00f3 los celos y la oposici\u00f3n de los jud\u00ed\u00ados (v 45); por ello Pablo declar\u00f3 que, como ellos despreciaban la salvaci\u00f3n, \u00e9l predicar\u00ed\u00ada a los gentiles (vs 46, 47;  fig 24).  No se sabe cu\u00e1nto tiempo trabajaron Pablo y Bernab\u00e9 en esta regi\u00f3n.  Pero fue lo suficiente como para que toda la zona que rodeaba la ciudad conociera el evangelio (Act 13:49).  Su \u00e9xito despert\u00f3 finalmente la activa oposici\u00f3n de los jud\u00ed\u00ados, quienes lograron que 870 los magistrados los expulsaran de la ciudad (v 50).  d. Iconio, Listra y Derbe.  A unos 130 km al este sudeste de Antioqu\u00ed\u00ada estaba lconio, el siguiente lugar donde trabajaron Pablo y Bernab\u00e9.  Sus esfuerzos se vieron coronados por un gran \u00e9xito (Act 14:1), y predicaron en esa ciudad \u00abmucho tiempo\u00bb apoyados por el testimonio de se\u00f1ales y prodigios milagrosos (v 3). Pero los jud\u00ed\u00ados que hab\u00ed\u00adan rechazado su mensaje consiguieron que muchos gentiles se volvieran contra Pablo y Bernab\u00e9, y dividieron la ciudad en 2 bandos (vs 2, 4).  Finalmente hicieron planes de usar la violencia contra los ap\u00f3stoles (v 5).  Al saber de ello, huyeron a \u00abListra y Derbe, ciudades de Licaonia\u00bb (Act 14:6; cf Mat 10:23), a unos 37 km al sudsudoeste, y a 83 km al sudeste de Iconio, respectivamente.  En Listra, Pablo san\u00f3 a un hombre que hab\u00ed\u00ada sido inv\u00e1lido toda su vida (Act 14:8-10).  Este milagro llev\u00f3 a los habitantes supersticiosos a creer -quiz\u00e1 por alg\u00fan antiguo mito que describ\u00ed\u00ada a los dioses Zeus (J\u00fapiter) y Hermes (Mercurio) en sus visitas a esa parte del mundo- que Bernab\u00e9 y Pablo eran J\u00fapiter y Mercurio (Act 14:11, 12).  Se prepararon para ofrecerles sacrificio, y s\u00f3lo con gran dificultad Pablo pudo convencerlos de que no lo hicieran (vs 13-18; fig 322).  En Listra las labores de los ap\u00f3stoles terminaron cuando los jud\u00ed\u00ados enemigos de Antioqu\u00ed\u00ada y de lconio soliviantaron a una multitud que apedre\u00f3 a Pablo y lo arrastr\u00f3 fuera de la ciudad como muerto (Act 14:19). Conservado milagrosamente, se reanim\u00f3 y entr\u00f3 de nuevo en la ciudad, pero sali\u00f3 de ella al d\u00ed\u00ada siguiente, acompa\u00f1ado por Bernab\u00e9 (v 20).  Despu\u00e9s Pablo y Bernab\u00e9 trabajaron en Derbe, donde quiz\u00e1 permanecieron un tiempo, porque all\u00ed\u00ad hicieron \u00abmuchos disc\u00ed\u00adpulos\u00bb (Act 14:20, 21; figs 159, 160).  e. Regreso a Antioqu\u00ed\u00ada de Siria.  Desde Derbe comenzaron a desandar su camino pasando por Listra, Iconio y Antioqu\u00ed\u00ada de Pisidia, donde visitaron las iglesias, fortalecieron a los creyentes y nombraron dirigentes en ellas (Act 14:21-23).  Tambi\u00e9n predicaron en Perge, donde Juan Marcos los hab\u00ed\u00ada abandonado al comienzo de su viaje (v 25).  Sin duda, impacientes por regresar a su base en Antioqu\u00ed\u00ada de Siria, los ap\u00f3stoles se embarcaron en el puerto de Atalia, a pocos kil\u00f3metros de Perge (Mapa XX, B-5, la l\u00ed\u00adnea roja N\u00c2\u00ba 1 hacia el este).  Al llegar a Antioqu\u00ed\u00ada contaron a la iglesia del \u00e9xito entre los gentiles (vs 25-27).  As\u00ed\u00ad termin\u00f3 el 1er viaje misionero, que tal vez les llev\u00f3 unos 2 a\u00f1os (c 45-47 d.C.). Pablo qued\u00f3 en Antioqu\u00ed\u00ada por un tiempo (v 28), durante el cual, sin duda, sigui\u00f3 atrayendo a muchos gentiles hacia el cristianismo.  2. Los judaizantes y el Concilio de Jerusal\u00e9n.  Con el correr del tiempo surgi\u00f3 una crisis, que si no se resolv\u00ed\u00ada con prontitud retardar\u00ed\u00ada grandemente la expansi\u00f3n del cristianismo entre los gentiles.  Un grupo de jud\u00ed\u00ados cristianos de Judea visit\u00f3 la iglesia de Antioqu\u00ed\u00ada y comenz\u00f3 a ense\u00f1ar que la circuncisi\u00f3n y la observancia de la ley de Mois\u00e9s eran necesarias para la salvaci\u00f3n (Act 15:1).  Pablo y Bemab\u00e9, sin embargo, sosten\u00ed\u00adan que la circuncisi\u00f3n no era necesaria para los conversos gentiles. Como resultado, hubo una \u00abdiscusi\u00f3n y contienda no peque\u00f1a\u00bb entre los 2 grupos (v 2).  Finalmente, los creyentes decidieron que el asunto deb\u00ed\u00ada ser llevado ante los dirigentes de la iglesia de Jerusal\u00e9n, y que Pablo y Bernab\u00e9 y otros deb\u00ed\u00adan ir all\u00e1 (v 2).  Esta decisi\u00f3n habr\u00ed\u00ada sido sugerida por Pablo, que m\u00e1s tarde dijo que hab\u00ed\u00ada recibido una revelaci\u00f3n con respecto al tema, y que hab\u00ed\u00ada ido con Bernab\u00e9 y Tito, un converso griego, a consultar a los dirigentes (G\u00e1. 2:2, 3).  Al llegar a Jerusal\u00e9n, Pablo y la comitiva fueron recibidos cordialmente por los creyentes (Act 15:4).  Contaron c\u00f3mo Dios hab\u00ed\u00ada bendecido el trabajo entre los gentiles, pero que ciertos fariseos, miembros de la iglesia, pronto levantaron la cuesti\u00f3n de la necesidad de la circuncisi\u00f3n y de la observancia de la ley mosaica (v 5).  En consecuencia, se convoc\u00f3 a un concilio para decidir la cuesti\u00f3n (v 6; probablemente el 49 d.C.).  El terna se discuti\u00f3 extensamente, con Pedro, Bernab\u00e9 y Pablo hablando contra la exigencia de imponer la ley ceremonial a los gentiles (v 7-12).  Predominaron sus puntos de vista, y se decidi\u00f3 que los conversos gentiles no necesitaban circuncidarse o guardar la ley de Mois\u00e9s.  Sin embargo, se les pedir\u00ed\u00ada que se abstuvieran de contaminarse con los \u00ed\u00addolos, de fornicaci\u00f3n, de ahogado y de sangre (vs 13-21).  Luego de haber completado su misi\u00f3n con \u00e9xito, Pablo y el resto de la delegaci\u00f3n de Antioqu\u00ed\u00ada volvieron acompa\u00f1ados por hermanos comisionados para llevar cartas de la iglesia de Jerusal\u00e9n.  El resultado de la reuni\u00f3n fue recibido favorablemente por los creyentes de Antioqu\u00ed\u00ada (Act 15:22-31).  Una vez m\u00e1s Pablo y Bernab\u00e9 reanudaron su tarea de ense\u00f1ar y predicar en Antioqu\u00ed\u00ada (Act 15:35).  Es posible que el efecto del Concilio de Jerusal\u00e9n, relatado en G\u00e1. 2, ocurriera durante este tiempo.  Pedro fue a visitar a los creyentes y, en armon\u00ed\u00ada con el esp\u00ed\u00adritu de la decisi\u00f3n del concilio, comi\u00f3 con los 871 gentiles, una pr\u00e1ctica que era anatema para los jud\u00ed\u00ados.  Sin embargo, cuando ciertos cristianos judaizantes llegaron a la ciudad, Pedro, tal vez temeroso de una repetici\u00f3n de la anterior disputa sobre el tema de la ley ceremonial, no sigui\u00f3 haci\u00e9ndolo (G\u00e1. 2:11, 12); en tal actitud fue acompa\u00f1ado por Bernab\u00e9 y otros (v 13).  Cuando Pablo lo supo, los reprendi\u00f3 severamente en p\u00fablico por su conducta (vs 14-21).  La mente de Pablo se volvi\u00f3 ahora a las iglesias del Asia Menor.  Le sugiri\u00f3 a Bernab\u00e9 que volvieran a visitarlas (Act 15:36).  Bernab\u00e9 acept\u00f3 la idea, pero insisti\u00f3 en llevar consigo a Juan Marcos (v 37), lo que Pablo rechaz\u00f3 por cuanto Marcos los hab\u00ed\u00ada abandonado antes y no se pod\u00ed\u00ada confiar en \u00e9l (v 38). Esta diferencia de opini\u00f3n lleg\u00f3 a ser causa de una disputa que los hizo separarse: Pablo escogi\u00f3 a un nuevo compa\u00f1ero de viajes, Silas, mientras Bernab\u00e9 tom\u00f3 consigo a Marcos y se fue a Chipre (Act 15:39, 40).  3. Segundo viaje misionero.  Pablo y Silas comenzaron lo que se denomina su 2a viaje misionero.  Viajaron por tierra (Mapa XX, B-6\/5, l\u00ed\u00adnea roja N\u00c2\u00ba 2 hacia el oeste), visitando las iglesias de Siria y de Cilicia (Act 15:40, 41).  Sin duda estuvieron con los creyentes de la ciudad originaria de Pablo, Tarso, en Cilicia.  Al llegar a Derbe y Listra, Pablo encontr\u00f3 otro compa\u00f1ero de viaje: Timoteo,* un joven de buena reputaci\u00f3n, de madre jud\u00ed\u00ada y padre griego (16:1-3).  Desde Derbe y Listra, Pablo y los misioneros que lo acompa\u00f1aban fueron \u00abpor las ciudades\u00bb informando a las iglesias de la decisi\u00f3n del Concilio de Jerusal\u00e9n (Act 16:4).  Estos decretos, que declaraban que a los gentiles no se les requer\u00ed\u00ada la observancia de la ley ceremonial, sin duda tuvieron mucho que ver con el posterior crecimiento de la iglesia en esa regi\u00f3n (v 5).  a. Frigia y Galacia.  Luego Pablo y sus compa\u00f1eros viajaron \u00abatravesando Frigia y la provincia de Galacia\u00bb* (Act 16:6).  En ese tiempo, de acuerdo con el punto de vista de este Diccionario, se estableci\u00f3 la iglesia a la que dirigi\u00f3 su ep\u00ed\u00adstola a los G\u00e1latas.  En consecuencia, es en este viaje que Pablo fue afligido con la \u00abenfermedad del cuerpo\u00bb mencionada en G\u00e1. 4:13.  Despu\u00e9s hizo planes de emprender obra de evangelizaci\u00f3n en la regi\u00f3n al oeste de Galacia, conocida en esa \u00e9poca como Asia* (Mapa XX, B-4), pero el Esp\u00ed\u00adritu Santo le prohibi\u00f3 hacerlo (Act 16:6).  En consecuencia, con sus compa\u00f1eros se dirigi\u00f3 a Misia en el noroeste, para ir a la regi\u00f3n de Bitinia (Mapa XX, A-4\/5) y predicar all\u00ed\u00ad, pero el Esp\u00ed\u00adritu tambi\u00e9n le cambio los planes (v 7).  De modo que pasaron por alto Misia y Bitinia y siguieron su camino hasta que llegaron a la ciudad de Troas (Mapa XX, B-4), a orillas del Mar Egeo (v 8).  b. El llamado a Macedonia.  En Troas, Pablo entr\u00f3 en un campo nuevo y lleno de desaf\u00ed\u00ados.  En una visi\u00f3n nocturna un hombre de Macedonia lo inst\u00f3 a llevar el evangelio a ese pa\u00ed\u00ads (Act 16:9).  Inmediatamente \u00e9l y sus compa\u00f1eros se prepararon para responder al llamado, que reconocieron como procedente de Dios (v 10).  Se embarcaron en un nav\u00ed\u00ado que part\u00ed\u00ada para Ne\u00e1polis, en Macedonia (Mapa XX, A-3), y llegaron al 2\u00c2\u00ba d\u00ed\u00ada (v 11); de all\u00ed\u00ad siguieron a Filipos (v 12).  c. Filipos.  Aparentemente no hab\u00ed\u00ada sinagoga jud\u00ed\u00ada en Filipos (Mapa XX, A-3), pero al saber que exist\u00ed\u00ada cierto lugar para la oraci\u00f3n fuera de la ciudad junto a un r\u00ed\u00ado, Pablo y sus acompa\u00f1antes fueron all\u00ed\u00ad el s\u00e1bado, y \u00e9l predic\u00f3 a un grupo de mujeres que estaban reunidas (Act 16:13).  Como resultado, una dama de negocios, Lidia, media pros\u00e9lita* del juda\u00ed\u00adsmo, se convirti\u00f3 y, con toda su casa, fue bautizada.  Desde entonces su hogar lleg\u00f3 a ser la sede de trabajo de Pablo y sus compa\u00f1eros de ministerio (v 14).  Pronto ocurri\u00f3 un incidente que detuvo los esfuerzos de Pablo en Filipos.  Una joven esclava, que supuestamente pose\u00ed\u00ada capacidades sobrenaturales que eran usadas para ventaja econ\u00f3mica de sus amos, comenz\u00f3 a seguir a los misioneros gritando: \u00abEstos hombres son siervos del Dios Alt\u00ed\u00adsimo, quienes os anuncian el camino de salvaci\u00f3n\u00bb (Act 16:16, 17).  La molestia lleg\u00f3 a un punto en que el ap\u00f3stol no pudo soportar m\u00e1s, de modo que en el nombre de Jes\u00fas expuls\u00f3 al mal esp\u00ed\u00adritu que la hab\u00ed\u00ada estado controlando (v 18).  Como sus supuestas capacidades \u00abprof\u00e9ticas\u00bb hab\u00ed\u00adan desaparecido, sus amos se vieron privados de los ingresos que ella les proporcionaba.  Enojados contra Pablo y Silas, los arrastraron ante las autoridades civiles y los acusaron, como jud\u00ed\u00ados, de ense\u00f1ar cosas contra las leyes de Roma (vs 19-21).  Esto fue suficiente para agitar al populacho y a las autoridades contra ellos.  Se los azot\u00f3 severamente y se los puso en el cepo en una celda interior de la c\u00e1rcel (vs 22-24; fig 222).  A medianoche, mientras Pablo y Silas estaban orando y cantando himnos de alabanza, un terremoto repentino sacudi\u00f3 la c\u00e1rcel, abri\u00f3 las puertas y liber\u00f3 de las cadenas a los presos (Act 16:25, 26), quiz\u00e1s al desprenderse de las paredes a las que estaban fijadas.  El carcelero se despert\u00f3, y al ver las puertas abiertas pens\u00f3 que los prisioneros, por los que 872 deb\u00ed\u00ada responder con su vida, hab\u00ed\u00adan escapado.  Estaba a punto de suicidarse cuando la voz serena de Pablo le inform\u00f3 que ninguno hab\u00ed\u00ada huido (vs 27, 28).  Convencido a esta altura de que los misioneros eran hombres de Dios, pidi\u00f3 luz y cayendo delante de ellos pregunt\u00f3 qu\u00e9 deb\u00ed\u00ada hacer para ser salvo.  Pablo le habl\u00f3 de la fe en Cristo.  Luego \u00e9l tom\u00f3 a los 2 ap\u00f3stoles y los llev\u00f3 a su casa, les cur\u00f3 las heridas, puso comida delante de ellos y reuni\u00f3 a su familia para escuchar su mensaje.  Antes del amanecer, el carcelero y toda su familia fueron bautizados (Act 16:29-34).  Cuando lleg\u00f3 la ma\u00f1ana, las autoridades civiles enviaron a algunos oficiales a la prisi\u00f3n para liberarlos (Act 16:35, 36).  Pero Pablo rehus\u00f3 abandonar la c\u00e1rcel, afirmando que \u00e9l y Silas, ciudadanos romanos, hab\u00ed\u00adan sido azotados y puestos en prisi\u00f3n ilegalmente.  Por tanto, quienes los hab\u00ed\u00adan condenado y maltratado injustamente en p\u00fablico deb\u00ed\u00adan hacer la reparaci\u00f3n p\u00fablicamente.  Al escuchar esto, el magistrado de la ciudad les pidi\u00f3 disculpas y les rog\u00f3 que se fueran de la ciudad.  Despu\u00e9s de pasar por la casa de Lidia y saludar a los hermanos, los 2 misioneros abandonaron Filipos (vs 37-40).  d. Tesal\u00f3nica y Berea.  Pablo y su grupo siguieron hacia el oeste (Mapa XX, A-3, l\u00ed\u00adnea roja N\u00c2\u00ba 2 hacia el oeste), pasando por Anf\u00ed\u00adposis y Apolonia, y llegaron a Tesal\u00f3nica* (Act 17:1).  La afirmaci\u00f3n de que hab\u00ed\u00ada una sinagoga jud\u00ed\u00ada en esta \u00faltima ciudad implica que no exist\u00ed\u00ada ninguna en las anteriores; tal vez esto explique por qu\u00e9 no se detuvieron en ellas.  En Tesal\u00f3nica, Pablo sigui\u00f3 su costumbre de predicar a Cristo en la sinagoga.  Lo hizo durante 3 s\u00e1bados sucesivos, y como resultado se convirtieron algunos jud\u00ed\u00ados, \u00aby de los griegos piadosos gran n\u00famero, y mujeres nobles no pocas\u00bb (vs 2-4).  Parecer\u00ed\u00ada que el ap\u00f3stol sigui\u00f3 con su oficio de fabricar tiendas o carpas durante la semana (Act 18:3; 1Th 2:9; 2Th 3:8).  Pero pronto comenz\u00f3 a desarrollarse una situaci\u00f3n que ya le resultaba familiar.  Ciertos  jud\u00ed\u00ados no creyentes, celosos del \u00e9xito de Pablo, agitaron toda la ciudad contra \u00e9l y sus compa\u00f1eros.  La turba atac\u00f3 la casa de un tal Jas\u00f3n, donde hab\u00ed\u00adan estado alojados.  Como no los encontraron, arrastraron a Jas\u00f3n y a algunos de los creyentes ante las autoridades de la ciudad, acus\u00e1ndolos de perturbar la paz y de poner a Jes\u00fas como rival del C\u00e9sar (Act 17:5-7), acusaciones que perturbaron a los ciudadanos y dirigentes de Tesal\u00f3nica.  En consecuencia, se oblig\u00f3 a Jas\u00f3n y a los dem\u00e1s a pagar una fianza, tal vez como garant\u00ed\u00ada de que mantendr\u00ed\u00adan la paz, y luego fueron liberados (vs 8, 9); pero la situaci\u00f3n tensa aconsej\u00f3 que Pablo y Silas abandonaran la ciudad, y  viajaron de noche a Berea* (v 10).  Al llegar a Berea, el ap\u00f3stol una vez m\u00e1s fue a la sinagoga a evangelizar a los jud\u00ed\u00ados.  Los bereanos fueron \u00abm\u00e1s nobles que los que estaban en Tesal\u00f3nica\u00bb, porque recibieron la palabra de Pablo despu\u00e9s de verificarla con las Escrituras (Act 17:11).  En consecuencia, un grupo grande, incluyendo un n\u00famero no especificado de mujeres griegas, se uni\u00f3 a la  iglesia cristiana (v 12). Entretanto, la noticia del trabajo de Pablo en Berea lleg\u00f3 a Tesal\u00f3nica y as\u00ed\u00ad, no contentos de haberlo expulsado de ella, los jud\u00ed\u00ados de esa ciudad decidieron correrlo tambi\u00e9n de Berea.  Fueron hasta all\u00ed\u00ad y agitaron a la gente contra el ap\u00f3stol.  Los creyentes lo embarcaron de inmediato en un barco que sal\u00ed\u00ada para Atenas* (Mapa XX, B-3, la l\u00ed\u00adnea roja N\u00c2\u00ba 2 hacia el sur), hacia donde fue acompa\u00f1ado por algunos creyentes bereanos.  Sin embargo, Silas y Timoteo permanecieron en Berea (vs 13-15).  e. Atenas.  Parecer\u00ed\u00ada, seg\u00fan Hechos, que Pablo no habr\u00ed\u00ada tenido la intenci\u00f3n de predicar en Atenas, sino s\u00f3lo esperar la llegada de sus colaboradores.  Sin embargo, no se menciona en Hechos que Silas y Timoteo se le unieran en esa ciudad, aunque 1Th 3:1-5 sugiere que Timoteo fue a Atenas, pero que fue enviado por Pablo inmediatamente a la iglesia de Tesal\u00f3nica.  De cualquier modo, la presencia de muchos \u00ed\u00addolos en la capital griega lo motivaron a la acci\u00f3n.  De acuerdo con un antiguo informe, en los d\u00ed\u00adas de Pablo all\u00ed\u00ad hab\u00ed\u00ada m\u00e1s de 3.000 estatuas, la mayor\u00ed\u00ada de las cuales ten\u00ed\u00adan relaci\u00f3n con el culto pagano.  Comenz\u00f3 a predicar en la sinagoga y en el mercado o \u00e1gora (fig 53). Pronto consigui\u00f3 la atenci\u00f3n de ciertos fil\u00f3sofos griegos que, deseando conocer m\u00e1s de sus ense\u00f1anzas, lo llevaron al Are\u00f3pago* (Act 17:16-22), o colina de Marte, en el centro c\u00ed\u00advico de la ciudad (fig 37).  Su discurso, una porci\u00f3n del cual aparece en los vs 22-31, fue magistralmente adaptado al pensamiento de sus oyentes paganos, pero s\u00f3lo consigui\u00f3 que se burlaran de \u00e9l (v 32).  No obstante, tuvo \u00e9xito en ganar algunos conversos en esa ciudad (v 34).  f. Corinto.  Despu\u00e9s de esa experiencia en  Atenas, Pablo viaj\u00f3 solo hacia el oeste, a Corinto* (Act 18:1; Mapa XX, B-3).  All\u00ed\u00ad se puso en contacto con Aquila y Priscila, jud\u00ed\u00ados que hab\u00ed\u00adan llegado hac\u00ed\u00ada poco de Italia, despu\u00e9s del decreto del emperador Claudio que expulsaba de Roma a todos los jud\u00ed\u00ados (v 2). Como tambi\u00e9n eran fabricantes de tiendas, 873 Pablo se aloj\u00f3 con ellos y trabaj\u00f3 en su oficio (v 3).  Muy probablemente el ap\u00f3stol lleg\u00f3 a Corinto a comienzos del 51 d.C.; permaneci\u00f3 all\u00ed\u00ad m\u00e1s de un a\u00f1o y 6 meses (Act 18:11, 18).  Al comienzo trabaj\u00f3 con los jud\u00ed\u00ados en la sinagoga (v 4), como era su pr\u00e1ctica al entrar en una ciudad nueva.  Sin embargo, una vez m\u00e1s, cuando la mayor\u00ed\u00ada de los jud\u00ed\u00ados se opuso y lo injuri\u00f3, se apart\u00f3 de ellos y comenz\u00f3 a trabajar en forma directa por los gentiles (v 6). Como ya no pod\u00ed\u00ada predicar en la sinagoga, realiz\u00f3 sus reuniones en una casa contigua cuyo due\u00f1o adoraba a Dios (v 7).  El evangelio produjo mucho fruto en esa ciudad, y entre los conversos estaba el dirigente de la sinagoga (v 8; fig 470).  Entretanto, Silas y Timoteo llegaron con las animadoras noticias de la fidelidad de los tesalonicenses (Act 18:5; 1Th 3:6).  Estas buenas nuevas inspiraron a Pablo a escribir su 1\u00c2\u00aa ep\u00ed\u00adstola a los Tesalonicenses, probablemente en el 51 d.C.  Es la la ep\u00ed\u00adstola que se ha conservado.  M\u00e1s tarde, tal vez a fines del mismo a\u00f1o o a comienzos del a\u00f1o siguiente (52 d.C.), escribi\u00f3 2 Ts.  V\u00e9ase Tesalonicenses, Ep\u00ed\u00adstolas a los.  Por fin, la persecuci\u00f3n activa que hab\u00ed\u00ada sido tan pronta en otras ciudades, comenz\u00f3 tambi\u00e9n a amenazarles en Corinto.  Sus enemigos jud\u00ed\u00ados lo acusaron ante Gali\u00f3n, el proc\u00f3nsul de Acaya, de ense\u00f1ar una religi\u00f3n no legalmente reconocida por Roma.  Sin embargo, Gali\u00f3n ech\u00f3 a los acusadores, rehusando inmiscuirse en un caso que \u00e9l consideraba una disputa sobre la ley jud\u00ed\u00ada y no la ley romana. Al ver esto, la turba tom\u00f3 al principal de la sinagoga y lo golpe\u00f3 ante Gali\u00f3n (Act 18:12-17; fig 137).  Despu\u00e9s de un per\u00ed\u00adodo no definido de tiempo, durante el cual parece que predic\u00f3 sin oposici\u00f3n activa, Pablo se embarc\u00f3 hacia Siria* (Mapa XX, B-3, l\u00ed\u00adnea roja N\u00c2\u00ba 2 hacia el este), acompa\u00f1ado por Aquila y Priscila (Act 18:18).  Se detuvo brevemente en Efeso y predic\u00f3 en la sinagoga.  Su mensaje fue recibido con alegr\u00ed\u00ada por los oyentes, quienes tal vez fueran tanto gentiles como jud\u00ed\u00ados, y lo invitaron a quedarse m\u00e1s tiempo.  Sin embargo, Pablo decidi\u00f3 seguir su viaje, prometi\u00e9ndoles regresar si le era posible.  Tom\u00f3 un barco hacia Cesarea (Mapa XX, B-4\/5, l\u00ed\u00adnea roja N\u00c2\u00ba 2 hacia el sur y el este) dejando a Aquila y a Priscila en Efeso, sin duda para seguir la obra que \u00e9l hab\u00ed\u00ada comenzado all\u00ed\u00ad. Desembarc\u00f3 en Cesarea (fig 123), visit\u00f3 brevemente Jerusal\u00e9n para saludar a la iglesia y luego sigui\u00f3 hacia Antioqu\u00ed\u00ada, donde hab\u00ed\u00ada comenzado sus giras misioneras (vs 19-22).  As\u00ed\u00ad termin\u00f3 su 2\u00c2\u00ba viaje misionero, que dur\u00f3 aproximadamente 3 a\u00f1os, quiz\u00e1 desde alg\u00fan momento del 49 d.C. hasta cerca del fin del 52 d.C.  4. Tercer viaje misionero.  No se sabe la duraci\u00f3n de la permanencia de Pablo en Antioqu\u00ed\u00ada despu\u00e9s de su 2\u00c2\u00ba viaje misionero.  Es probable que haya sido de algunos meses, por lo menos, antes de partir para el 3\u00c2\u00ba (Mapa XX, B-6; s\u00ed\u00adgase la l\u00ed\u00adnea roja N\u00c2\u00ba 3 hacia el oeste).  Recorri\u00f3 \u00abpor orden la regi\u00f3n de Galacia y de Frigia, confirmando\u00bb a los miembros de las iglesias que hab\u00ed\u00ada establecido antes (Act 18:23). \u00abDespu\u00e9s de recorrer las regiones superiores vino a Efeso\u00bb (19: 1), que ser\u00ed\u00ada su centro de acci\u00f3n esta vez.  a. Efeso.  All\u00ed\u00ad (Mapa XX, B-4) encontr\u00f3 a 12 hombres que evidentemente recibieron instrucci\u00f3n de Apolos,* pero que no ten\u00ed\u00adan el pleno conocimiento del evangelio.  Pablo los instruy\u00f3 y, al rebautizarlos, recibieron el Esp\u00ed\u00adritu Santo (Act 19:1-7).  Por unos 3 meses predic\u00f3 y razon\u00f3 con la gente en la sinagoga.  Luego, por causa de la oposici\u00f3n, se mud\u00f3 con sus conversos a \u00abla escuela de uno llamado Tiranno\u00bb, donde ten\u00ed\u00adan reuniones cada d\u00ed\u00ada (vs 8, 9). Esta escuela fue su centro de operaciones por \u00abdos a\u00f1os\u00bb, durante los cuales \u00abtodos los que habitaban en Asia\u00bb oyeron el evangelio (v 10).  Se hicieron muchos milagros (vs 11, 12) y muchos se convirtieron, y la palabra \u00abcrec\u00ed\u00ada y prevalec\u00ed\u00ada poderosamente\u00bb (vs 18-20).  Hacia el final de su estancia en Efeso, Pablo escribi\u00f3 1 Co., quiz\u00e1s en la primavera del 57 a.C.  En ella revelaba sus planes de visitar la iglesia v\u00ed\u00ada Macedonia, despu\u00e9s de permanecer en Efeso hasta Pentecost\u00e9s (1Co 16:5-8; cf Act 19:21).  Sin embargo, pronto surgieron circunstancias que apresuraron su partida del lugar: 1\u00c2\u00aa oposici\u00f3n hab\u00ed\u00ada estado creciendo y culmin\u00f3 poco despu\u00e9s que despachara su carta (1Co 15:32).  Esto ocurri\u00f3 cuando el platero Demetrio, tal vez un destacado miembro del gremio de fabricantes de templetes en honor de la diosa Artemisa (Diana*), se preocup\u00f3 bastante por la p\u00e9rdida de las ventas de estatuillas porque muchos se hac\u00ed\u00adan cristianos.  Por tanto, llam\u00f3 a los art\u00ed\u00adfices y les demostr\u00f3 c\u00f3mo la predicaci\u00f3n de Pablo contra la adoraci\u00f3n de los \u00ed\u00addolos hab\u00ed\u00ada afectado su actividad, no s\u00f3lo localmente, sino tambi\u00e9n en gran parte de la provincia de Asia.  Adem\u00e1s, les se\u00f1al\u00f3 que estaba minando el respeto por la diosa y su templo, \u00aba quien venera toda Asia y el mundo entero\u00bb (Act 19:23-27).  Los  oyentes de Demetrio se enfurecieron y comenzaron a gritar: \u00ab\u00c2\u00a1Grande es Diana de los efesios!\u00bb Consiguieron agitar a toda la ciudad hasta la indignaci\u00f3n.  Buscando a alguien sobre quien descargar su ira, arrastraron a 2 de 874 los compa\u00f1eros de viaje hasta el teatro (fig 174). Pablo decidi\u00f3 ir tambi\u00e9n, pero sus disc\u00ed\u00adpulos y algunos de sus prominentes amigos efesios se lo impidieron (vs 28-31).  Finalmente el escribano consigui\u00f3 calmar a la turba y dispersarla pac\u00ed\u00adficamente (vs 32-41).  Despu\u00e9s de este tumulto, Pablo consider\u00f3 oportuno dejar Efeso, donde hab\u00ed\u00ada pasado \u00abtres a\u00f1os\u00bb (20:1, 31), quiz\u00e1 desde el 54 hasta el 57 d.C, Separ\u00e1ndose de los creyentes, sali\u00f3 rumbo a Macedonia.  Acerca de la posibilidad de una visita a Corinto durante su permanencia en Efeso, v\u00e9ase CBA 6: 831, 832, 918, 919.  V\u00e9ase Corintios, Ep\u00ed\u00adstolas a los.  b. Macedonia y Corinto.  Lucas, en Act_20, s\u00f3lo ofrece un informe r\u00e1pido de la visita a Macedonia y Acaya, pero en sus ep\u00ed\u00adstolas Pablo agrega algunos detalles m\u00e1s.  Viaj\u00f3 desde Efeso a Troas* (Mapa XX, B-4, l\u00ed\u00adnea roja N\u00c2\u00ba 3), donde su predicaci\u00f3n fue recibida favorablemente.  All\u00ed\u00ad el ap\u00f3stol esperaba encontrar a Tito con un informe de la reacci\u00f3n de la iglesia de Corinto a su 1\u00c2\u00aa ep\u00ed\u00adstola, enviada poco antes, pero se chasque\u00f3 al no hallarlo.  Entonces se apresur\u00f3 a ir a Macedonia* (Mapa XX, A-3), mientras los creyentes de Corinto pesaban mucho en su alma (2Co 2:12, 13; cf 1:9).  Vio a Tito y recibi\u00f3 noticias alentadoras de la iglesia (7:5-7).  Muy animado por el informe, el ap\u00f3stol escribi\u00f3 2 Co., donde promete verlos (13:1, 2); evidentemente la envi\u00f3 con Tito (8:16, 17, 23).  Luego Pablo fue hacia el sur (l\u00ed\u00adnea roja N\u00c2\u00ba 3), hasta Grecia (Act 20:2), y visit\u00f3 a los creyentes.  Qued\u00f3 en Corinto unos 3 meses y all\u00ed\u00ad escribi\u00f3 las ep\u00ed\u00adstolas a los Romanos* y a los G\u00e1latas* (v 3), c 58 d.C.  c. Regreso v\u00ed\u00ada Macedon\u00ed\u00ada.  Hizo planes de tomar un barco para Siria, pero cuando estaba por embarcarse se enter\u00f3 de un complot de algunos enemigos jud\u00ed\u00ados para matarlo, tal vez a bordo.  En consecuencia, cambi\u00f3 su prop\u00f3sito y fue por Macedonia, frustrando el complot de sus presuntos asesinos (20: 3).  Viaj\u00f3 hacia el norte, quiz\u00e1 pasando por Berea y por Tesal\u00f3nica* (Mapa XX, A-3; volviendo por la l\u00ed\u00adnea roja N\u00c2\u00ba 3 hacia el norte y el noreste), hasta Filipos. Mientras varios de sus acompa\u00f1antes cruzaron hasta Troas, Pablo y Lucas quedaron en Filipos durante la Pascua, y \u00abpasados los d\u00ed\u00adas de los panes sin levadura\u00bb navegaron para unirse a los dem\u00e1s (20:4-6).  d. Troas y viaje a Palestina.  Pablo pas\u00f3 una semana en Troas.  La tarde anterior a su partida hubo una reuni\u00f3n de despedida.  M\u00e1s o menos a medianoche un joven llamado Eutico, que estaba sentado en una ventana abierta de la sala del 3er piso en la que Pablo hablaba, se durmi\u00f3 y cay\u00f3 al suelo, de donde fue levantado \u00abmuerto\u00bb.  El ap\u00f3stol se apresur\u00f3 a bajar, lo abraz\u00f3 y afirm\u00f3 que estaba vivo, y el joven revivi\u00f3 (Act 20:7-10, 12).  Regresando a la sala de reuniones, el grupo celebr\u00f3 la Cena del Se\u00f1or, luego de lo cual siguieron conversando hasta el amanecer.  Despu\u00e9s se despidi\u00f3 y sali\u00f3 (v 11) para caminar unos 32 km hasta Assos, para tomar el barco en el que hab\u00ed\u00ada estado viajando, el cual navegaba alrededor de la pen\u00ed\u00adnsula (Mapa XX, B-4).  Despu\u00e9s de reunirse con sus compa\u00f1eros, navegaron v\u00ed\u00ada Mitilene, J\u00ed\u00ados y Samos hasta Mileto (vs 13-17), a unos 64 km al sur de Efeso* (Mapa XX, B-4; l\u00ed\u00adnea roja N\u00c2\u00ba 3).  A prop\u00f3sito hab\u00ed\u00ada dejado de esta ciudad, porque sin duda una detenci\u00f3n all\u00ed\u00ad habr\u00ed\u00ada impedido que llegara a Jerusal\u00e9n para Pentecost\u00e9s, para lo cual faltaba poco.  Pero envi\u00f3 un mensaje a los ancianos de la iglesia pidi\u00e9ndoles que se reunieran con \u00e9l en Mileto.  El registro de este encuentro, durante el cual Pablo les advirti\u00f3 contra las herej\u00ed\u00adas y los exhort\u00f3 a ser fieles, es uno de los pasajes m\u00e1s emotivos de Hechos (vs 18-35).  Antes de salir, or\u00f3 con sus visitantes, luego se despidi\u00f3 con l\u00e1grimas y sigui\u00f3 navegando (vs 36-38). Habiendo llegado finalmente, v\u00ed\u00ada Cos y Rhodes (l\u00ed\u00adnea roja N\u00c2\u00ba 3 hacia el sur y el este), a P\u00e1tara, ciudad de la costa de Lisia, Pablo y sus compa\u00f1eros tomaron otro barco con el que finalmente llegaron a Tiro (Mapa XX, C-6; fig 513), en Fenicia (21:1-3).  All\u00ed\u00ad se encontr\u00f3 con algunos creyentes, y permaneci\u00f3 con ellos una semana.  Durante ese tiempo fue advertido por un profeta del peligro de ir a Jerusal\u00e9n.  Cuando lleg\u00f3 el momento de embarcarse otra vez, todo el grupo de creyentes lo acompa\u00f1\u00f3 a la playa.  El barco de Pablo se detuvo luego en Tolemaida, donde pasaron un d\u00ed\u00ada con los hermanos y despu\u00e9s continuaron viaje, probablemente a pie, hasta Cesarea.  Aqu\u00ed\u00ad se alojaron en casa de Felipe, el evangelista y di\u00e1cono (Act 21:4-8; cf 6:5).  En alg\u00fan momento de su estad\u00ed\u00ada en Cesarea, el profeta Agabo* predijo los malos resultados que seguir\u00ed\u00adan a la visita a Jerusal\u00e9n.  Al escuchar esto, tanto los que acompa\u00f1aban al ap\u00f3stol como la iglesia de Cesarea lo instaron a no ir, pero \u00e9l se mantuvo inflexible en su decisi\u00f3n (21: 10-14).  V\u00e9ase Primer d\u00ed\u00ada de la semana.  IV. Pablo, el prisionero.  1. Arresto de Pablo en Jerusal\u00e9n.  Cuando Pablo y su grupo llegaron a Jerusal\u00e9n fueron recibidos alegremente por los cristianos del lugar.  El informe que dio a los dirigentes de la iglesia, con respecto a la difusi\u00f3n del evangelio entre los gentiles, produjo gran regocijo.  Sin embargo, 875 al mismo tiempo los l\u00ed\u00adderes le contaron que circulaban informes de que estaba instando a los cristianos jud\u00ed\u00ados helenistas, como tambi\u00e9n a los conversos gentiles, a no seguir la circuncisi\u00f3n y las dem\u00e1s leyes de Mois\u00e9s (Act 21:15-21).  Este informe no era cierto y evidentemente era una invenci\u00f3n de sus enemigos (cf 16:3; 18:18; 24:14; 25:8).  No obstante suger\u00ed\u00adan que, con el fin de demostrar que las acusaciones eran falsas, Pablo se uniera a otros 4 jud\u00ed\u00ados cristianos que hab\u00ed\u00adan hecho un voto y se sometiera a un acto de purificaci\u00f3n ceremonial en el templo, demostrando as\u00ed\u00ad p\u00fablicamente que \u00e9l no hab\u00ed\u00ada rechazado las leyes mosaicas.  El ap\u00f3stol acept\u00f3 la idea.  Casi hab\u00ed\u00ada terminado el per\u00ed\u00adodo de su voto cuando unos jud\u00ed\u00ados del Asia, quiz\u00e1 de visita en Jerusal\u00e9n para Pentecost\u00e9s, lo reconocieron y agitaron a la gente contra \u00e9l acus\u00e1ndolo falsamente no s\u00f3lo de predicar contra las costumbres e instituciones jud\u00ed\u00adas, sino tambi\u00e9n de contaminar el templo por llevar consigo a griego, (21:22-29).  El informe de esta presunta profanaci\u00f3n del templo se esparci\u00f3 r\u00e1pidamente, atrayendo una multitud a los recintos sagrados (fig 500); queriendo matarlo, lo tomaron y lo sacaron del edificio.  Entretanto, Claudio Lisias, el tribuno militar a cargo de la guarnici\u00f3n romana y estacionado evidentemente en la vecina Torre Antonia que dominaba el templo, oy\u00f3 los disturbios (23:26).  R\u00e1pidamente acudi\u00f3 con sus soldados para aplastar el movimiento.  Al ver que el motivo se centraba en Pablo, lo arrest\u00f3 y lo hizo encadenar.  Despu\u00e9s de esto, pregunt\u00f3 qui\u00e9n era el hombre y cu\u00e1l era su crimen por haber provocado tanto tumulto.  Como no pudo conseguir una respuesta de la turba, orden\u00f3 que el ap\u00f3stol fuera escoltado hasta la fortaleza.  Luego de haber sido conducido con dificultad en  medio de la multitud airada, Pablo pudo convencer al comandante de que no era un criminal buscado por las autoridades romanas.  Se le permiti\u00f3 hablar a la gente desde la escalinata que llevaba a la fortaleza (Act 21:30-40;  figs 498, 499), desde donde les cont\u00f3 en lengua \u00abhebrea\u00bb, es decir aramea,* la historia de su vida.  Su audiencia lo escuch\u00f3 en calma hasta que les dijo c\u00f3mo Dios lo hab\u00ed\u00ada comisionado para predicar a los gentiles.  Ante estas palabras, los jud\u00ed\u00ados comenzaron a gritar y exigieron su muerte.  Por esto, el comandante que tal vez no entend\u00ed\u00ada arameo y no sab\u00ed\u00ada la raz\u00f3n por el repentino desorden, orden\u00f3 que Pablo fuera examinado con azotes. Mientras lo ataban, el ap\u00f3stol revel\u00f3 que era ciudadano romano, lo que lo salv\u00f3 de la tortura.  Al d\u00ed\u00ada siguiente, Lisias quiso conocer plenamente la raz\u00f3n de los disturbios: reuni\u00f3 al Sanedr\u00ed\u00adn y puso a Pablo ante \u00e9l, para que esclareciera el problema (cp 22).  El ap\u00f3stol estuvo en presencia del Sanedr\u00ed\u00adn s\u00f3lo unos minutos para darse cuenta de que no se realizar\u00ed\u00ada un juicio imparcial (23:1-5).  Con astucia dividi\u00f3 al concilio afirmando que se lo llamaba al tribunal por creer, como fariseo, en la resurrecci\u00f3n de los muertos.  Los saduceos, que la negaban, comenzaron a pelear contra los fariseos.  As\u00ed\u00ad,  sin quererlo, \u00e9stos se vieron obligados a defenderlo.  Tan grave fue la discusi\u00f3n que Lisias, temiendo que el ap\u00f3stol fuera descuartizado en la refriega, envi\u00f3 a sus soldados para rescatarlo y llevarlo a la torre (vs 6-10).  Esa noche, Pablo recibi\u00f3 la seguridad divina de que Dios lo estaba conduciendo y que testificar\u00ed\u00ada en Roma, como \u00e9l hab\u00ed\u00ada deseado (v 11).  Al d\u00ed\u00ada siguiente, su sobrino (v 16), informado de que un grupo de m\u00e1s de 40 personas se hab\u00ed\u00adan juramentado para asesinarle (vs 12-15), fue a la fortaleza para avisarle.  El ap\u00f3stol le pidi\u00f3 que le contara al mismo Lisias del plan.  El comandante, al saber que le pedir\u00ed\u00adan como pretexto que al d\u00ed\u00ada siguiente presentara a Pablo otra vez ante el Sanedr\u00ed\u00adn con el fin de dar oportunidad a los asesinos de matar al prisionero, orden\u00f3 de inmediato que con una fuerte escolta armada esa misma noche lo llevaran a Cesarea* (vs 17-24), capital romana de Judea.  2. Audiencias en Cesarea.  En Cesarea Pablo fue entregado a F\u00e9lix, el gobernador de Judea, con una carta de Lisias.  F\u00e9lix le interrog\u00f3 y luego orden\u00f3 que fuera confinado en el pretorio* hasta que llegaran los acusadores jud\u00ed\u00ados desde Jerusal\u00e9n (Act 23:25-35).  Despu\u00e9s de 5 d\u00ed\u00adas, Anan\u00ed\u00adas, el sumo sacerdote, acompa\u00f1ado con algunos ancianos y T\u00e9rtulo, un orador profesional, se present\u00f3 y acus\u00f3 al ap\u00f3stol de sedici\u00f3n y de profanaci\u00f3n del templo (24:1-9).  Despu\u00e9s que el acusado habl\u00f3 en defensa propia, F\u00e9lix posterg\u00f3 la decisi\u00f3n hasta que se presentaran m\u00e1s evidencias.  Entretanto, Pablo goz\u00f3 de una buena medida de libertad (vs 10-23).  Alg\u00fan tiempo m\u00e1s tarde fue llevado otra vez ante F\u00e9lix y su esposa jud\u00ed\u00ada, Drusila.*  Parece que esta audiencia no tuvo car\u00e1cter legal, y que s\u00f3lo fue un pretexto para escuchar lo que el detenido ten\u00ed\u00ada para decir.  En esta ocasi\u00f3n Pablo habl\u00f3 \u00abde la justicia, del dominio propio y del juicio venidero\u00bb, con el resultado de que la conciencia de F\u00e9lix fue muy perturbada, aunque s\u00f3lo temporariamente (vs 24, 25).  Despu\u00e9s de este evento, qued\u00f3 en prisi\u00f3n 2 a\u00f1os, hasta que el gobernador fue reemplazado por Porcio Festo (vs 26, 27).  Esto ocurri\u00f3 por el 60 d.C.  Casi tan pronto como \u00e9ste asumi\u00f3 el cargo, 876 los jud\u00ed\u00ados le solicitaron que enviara a Pablo a Jerusal\u00e9n para juzgarlo, con la intenci\u00f3n de asesinarle en el camino.  El gobernador rehus\u00f3 hacerlo, pero los invit\u00f3 a presentar en Cesarea sus acusaciones contra el ap\u00f3stol.  As\u00ed\u00ad lo hicieron, pero sus cargos no ten\u00ed\u00adan fundamento.  Festo le pregunt\u00f3 a Pablo si estaba dispuesto a ser juzgado en Jerusal\u00e9n.  Sin duda, considerando que una orden de reiniciar el juicio en Jerusal\u00e9n equivaldr\u00ed\u00ada a una sentencia de muerte, Pablo decidi\u00f3 invocar su derecho de ciudadano romano, y apel\u00f3 a C\u00e9sar (Ner\u00f3n).  La apelaci\u00f3n fue aceptada, y tuvo que esperar la oportunidad de ser llevado a Roma, fuera del alcance de sus irritados conciudadanos (Act 25:1-12).  V\u00e9ase C\u00e9sar 4.  Poco despu\u00e9s Herodes* Agripa II, rey de los territorios al norte y al este de Judea, vino con su hermana Berenice* a hacer una visita de cortes\u00ed\u00ada a Festo, el nuevo gobernador de Judea.  Este les relat\u00f3 la historia de Pablo, tras lo cual Agripa pidi\u00f3 escuchar al ap\u00f3stol por s\u00ed\u00ad mismo.  Al d\u00ed\u00ada siguiente fue llevado ante los gobernantes (25:13-27), y se le dio permiso de hablar.  Describi\u00f3 sus antecedentes, su conversi\u00f3n al cristianismo y sus experiencias al ser perseguido por los jud\u00ed\u00ados.  Cuando habl\u00f3 de Jes\u00fas y de su resurrecci\u00f3n de los muertos, Festo declar\u00f3 que el ap\u00f3stol estaba loco.  Sin embargo, Pablo apel\u00f3 con poder a las convicciones del rey, pero sin \u00e9xito aparente.  Despu\u00e9s de su defensa, los gobernantes opinaron que el prisionero hubiera sido liberado si no hubiese apelado a C\u00e9sar (Act 26:1-32).  3. Viaje a Roma.  Hecha la decisi\u00f3n de enviar a Pablo a Roma por barco (quiz\u00e1s en el oto\u00f1o del 60 d.C.), junto con otros prisioneros, fue puesto bajo la custodia de un centuri\u00f3n llamado Julio, encargado del viaje a la capital del imperio (Act 27:1). Durante el  mismo, tuvo por lo menos 2 compa\u00f1eros cristianos: Aristarco (v 2) y Lucas, el autor de Hechos, como se observa por el frecuente uso del \u00abnosotros\u00bb en la narraci\u00f3n.  Poco despu\u00e9s de la partida, el barco se detuvo en Sid\u00f3n* (Mapa XX, C-6, l\u00ed\u00adnea roja N\u00c2\u00ba 4).  All\u00ed\u00ad Pablo, que fue bien tratado por el centuri\u00f3n, recibi\u00f3 permiso para conversar con los creyentes.  De Sid\u00f3n (fig 463) el barco naveg\u00f3 entre la isla de Chipre y tierra firme (Mapa XX, B-5), y finalmente lleg\u00f3 a Mira, en Licia (vs 3-5), donde todo el grupo tom\u00f3 otro nav\u00ed\u00ado con rumbo a Italia (v 6), lo cual hac\u00ed\u00ada un total de 276 personas a bordo (v 37).  Al salir de Mira tuvieron vientos contrarios, por lo que les llev\u00f3 varios d\u00ed\u00adas recorrer menos de 320 km hasta Gnido (Mapa XX, B-4).  Al fin, el barco lleg\u00f3 a la isla de Creta (Mapa XX, B-3\/4) y con dificultad navegaron hasta un lugar llamado Buenos Puertos (vs 7, 8).  All\u00ed\u00ad debatieron un tiempo si deb\u00ed\u00adan seguir o no por causa de lo tard\u00ed\u00ado de la estaci\u00f3n.  Pablo aconsej\u00f3 no continuar, pero el piloto y el patr\u00f3n de la nave quer\u00ed\u00adan seguir, por lo que el centuri\u00f3n sigui\u00f3 el deseo de \u00e9stos.  Como Buenos Puertos no era un lugar adecuado para pasar el invierno, decidieron tratar de llegar a Fenice, m\u00e1s adelante en la costa de Creta (vs 9-12).  En consecuencia, tan pronto como hubo viento favorable salieron de Buenos Puertos.  Sin embargo, poco despu\u00e9s se levant\u00f3 una gran tempestad con un viento del este o del este noreste.  Cuando encontraron un poco de reparo en la isleta Clauda (Cauda), consiguieron subir a bordo al bote, que hasta entonces hab\u00ed\u00ada sido remolcado. Al mismo tiempo, los marineros, temiendo que el barco naufragara, rodearon el casco con sogas para reforzarlo y arriaron las velas para determinar la velocidad con que eran arrastrados, porque ten\u00ed\u00adan miedo de que la nave fuera llevada a Sirte, los temidos bancos de arena cercanos a la costa norte de \u00ed\u0081frica (Act 27:13-17; Mapa XX, C-2).  Al d\u00ed\u00ada siguiente, como la tormenta no amainaba, creyeron necesario aliviar el barco arrojando algo de la carga al mar (cf v 38).  La tempestad dur\u00f3 varios d\u00ed\u00adas hasta que perdieron toda esperanza (Act 27: 20).  M\u00e1s o menos por ese tiempo, Pablo recibi\u00f3 una visi\u00f3n en la que se le mostr\u00f3 que no se perder\u00ed\u00ada ninguna vida y que \u00e9l tendr\u00ed\u00ada la oportunidad de estar ante el C\u00e9sar.  Cont\u00f3 este incidente a sus compa\u00f1eros, exhort\u00e1ndoles a tener buen \u00e1nimo (vs 21-26).  Por fin, una noche, 2 semanas despu\u00e9s de iniciada la tormenta, los marineros sospecharon que estaban cerca de tierra.  Los sondeos lo confirmaron, de modo que comenzaron a temer que la nave fuera arrojada sobre rocas.  La anclaron y luego procuraron abandonarla secretamente en el bote que llevaban.  Pablo advirti\u00f3 que deb\u00ed\u00adan quedar en sus puestos si todos se quer\u00ed\u00adan salvar; de modo que los soldados cortaron las amarras del bote (vs 27 32). Mientras esperaban que se hiciera de d\u00ed\u00ada para decidir qu\u00e9 hacer, Pablo los inst\u00f3 a que comieran, se\u00f1alando que hab\u00ed\u00adan \u00abayunado\u00bb por 14 d\u00ed\u00adas (vs 33, 34). Despu\u00e9s que todos comieron, el barco anclado fue aliviado otra vez arrojando el trigo al mar (v 39).  El amanecer revel\u00f3 una tierra no familiar para los marineros, con una bah\u00ed\u00ada.  Decidieron tratar de llevar el nav\u00ed\u00ado hacia ella. Levaron las anclas, pero al llegar cerca de tierra encontraron un lugar de corrientes encontradas que arrojaron la nave sobre las rocas, donde var\u00f3.  La popa se abr\u00ed\u00ada por la violencia 877 de las olas.  Los soldados, considerando que deb\u00ed\u00adan responder con su vida por la de sus prisioneros, quer\u00ed\u00adan matarlos para que no pudieran escapar.  Sin embargo, el centuri\u00f3n, en un intento por salvar a Pablo no se lo permiti\u00f3.  En cambio, orden\u00f3 que todos intentaran llegar a la orilla como mejor pudieran, y todos llegaron a ella son seguridad (vs 39-44). La tierra era la isla de Malta, a unos 900 km de la isla de Clauda, la \u00faltima tierra que hab\u00ed\u00adan visto. (Un an\u00e1lisis de este viaje y del naufragio se puede ver en CBA 6: 446 453.) Los habitantes de la isla de Malta (fig 331) fueron muy hospitalarios y procuraron satisfacer todas las necesidades de los n\u00e1ufragos. Mientras Pablo reun\u00ed\u00ada combustible para hacer un fuego, fue mordido por una serpiente, por lo que los malteses supersticiosos pensaron que era un gran criminal que recib\u00ed\u00ada el castigo por sus cr\u00ed\u00admenes.  Como no sufriera ning\u00fan da\u00f1o, creyeron en cambio que deb\u00ed\u00ada ser alg\u00fan dios (Act 28: 1-6).  Pablo y su grupo fueron invitados a ser hu\u00e9spedes de Publio, el \u00abhombre  principal\u00bb de Malta, y quedaron con \u00e9l 3 d\u00ed\u00adas (v 7).  Por las oraciones de Pablo, el padre de Publio fue sanado de disenteria.* Cuando la noticia circul\u00f3, muchos otros enfermos vinieron y fueron sanados.  Esto estimul\u00f3 a los isle\u00f1os a traer muchos regalos a Pablo y sus compa\u00f1eros.  Finalmente, despu\u00e9s de pasar 3 meses en la isla (v 11), el grupo de n\u00e1ufragos zarp\u00f3 para Roma, probablemente en la primavera del 61 d.C., en un barco alejandrino que hab\u00ed\u00ada invernado all\u00ed\u00ad (vs 8-11).  Despu\u00e9s de detenerse 3 d\u00ed\u00adas en Siracusa, en la isla ahora llamada Sicilia, el barco sali\u00f3 rumbo a Regio, en el extremo sur de Italia, y luego continu\u00f3 hasta Puteoli, que estaba a unos 370 km m\u00e1s al noroeste (Mapa XX, A-1).  En Puteoli Pablo encontr\u00f3 a algunos cristianos, una evidencia  de la difusi\u00f3n del evangelio en Italia (fig 419).  Despu\u00e9s de pasar una semana con ellos, los viajeros partieron hacia Roma.  Entretanto, la noticia de la llegada de Pablo al pa\u00ed\u00ads lo hab\u00ed\u00ada precedido, de modo que grupos de creyentes salieron a su encuentro.  Se encontraron con Pablo en el Foro de Apio y en Tres Tabernas (figs 227, 434), a unos 64 y 48 km, respectivamente, de Roma sobre la V\u00ed\u00ada Apia.  El ap\u00f3stol quedo muy agradecido y animado por esta recepci\u00f3n (vs 12-15).  4. Primer encarcelamiento en Roma.  Al  llegar a Roma, junto con los dem\u00e1s prisioneros, fue entregado al \u00abprefecto militar\u00bb (Act 28:16), quiz\u00e1s el jefe de la guardia pretoriana (la guardia imperial con sede en Roma) a cargo de los prisioneros que apelaban al emperador.  En ese tiempo, el cargo lo ten\u00ed\u00ada Burrus, un hombre de buenos principios, cuya influencia refrenadora hab\u00ed\u00ada ayudado a limitar los excesos del emperador Ner\u00f3n.  Pablo, tal vez por recomendaci\u00f3n del centuri\u00f3n que lo hab\u00ed\u00ada escoltado desde Cesarea, recibi\u00f3 permiso para vivir en una casa con un soldado como guardi\u00e1n personal (v 16) al que estaba encadenado (Act 28:20; cf Eph 6:20; Col 4:18).  Sin embargo, se deber\u00ed\u00ada notar que se puede citar importante evidencia textual para la omisi\u00f3n de la cl\u00e1usula \u00abel centuri\u00f3n entreg\u00f3 los presos al prefecto militar\u00bb (v\u00e9ase CBA 6:457).  Tres d\u00ed\u00adas despu\u00e9s de su llegada a Roma, Pablo invit\u00f3 a los ancianos jud\u00ed\u00ados a visitarlo.  Despu\u00e9s de explicarles la raz\u00f3n de su prisi\u00f3n, se pusieron de acuerdo acerca de cu\u00e1ndo les expondr\u00ed\u00ada las doctrinas cristianas.  El d\u00ed\u00ada se\u00f1alado muchos vinieron a su alojamiento para escuchar mientras \u00ables testificaba el reino de Dios\u00bb.  Esta reuni\u00f3n dur\u00f3 el d\u00ed\u00ada entero, durante el cual las verdades que predicaba se habr\u00e1n debatido ampliamente.  Al final de la reuni\u00f3n algunos creyeron, y otros, quiz\u00e1 la mayor\u00ed\u00ada, no las aceptaron; no estuvieron \u00abde acuerdo entre s\u00ed\u00ad\u00bb, por lo que cit\u00f3 de Isa 6:9 y 10, reprendiendo a los incr\u00e9dulos por rehusar aceptar la luz que les hab\u00ed\u00ada llegado (Act 28:17-28).  El libro de Hechos y el informe b\u00ed\u00adblico terminan abruptamente con la afirmaci\u00f3n de que Pablo, todav\u00ed\u00ada preso, pudo vivir 2 a\u00f1os en una casa alquilada (fig 439), evidentemente con un guardia, y que los visitantes lo escuchaban predicarles de Cristo (vs 30, 31).  390. La mazmorra de la prisi\u00f3n Mamertina en Roma. De acuero con la tradici\u00f3n, en este lugar estuvo prisionero Pablo.  Para el resto de la vida del ap\u00f3stol dependemos de escasos datos que se encuentran en sus ep\u00ed\u00adstolas redactadas durante su 1er encarcelamiento en Roma, de declaraciones contenidas en otros escritos tempranos y de la tradici\u00f3n.  De este 1er per\u00ed\u00adodo son las ep\u00ed\u00adstolas a los Efesios, a los Filipenses, a los Colosenses y a Filem\u00f3n.  Estas revelan que la c\u00e1rcel fue una experiencia dif\u00ed\u00adcil para el anciano ap\u00f3stol (Eph 3:1; 6:20; Col 4:18; FLam_1, 9, 10).  Por 878 Act 27:2 y Eph 6:21 sabemos que Lucas, Aristarco y T\u00ed\u00adquico fueron sus compa\u00f1eros.  Tambi\u00e9n tuvo con \u00e9l a Marcos, Justo, Epafras y Demas, tal vez s\u00f3lo durante una parte del tiempo (Col 4:10-12, 14; cf 2 Tit 4:10).  Epafrodito entreg\u00f3 la ep\u00ed\u00adstola de Pablo a los Filipenses (Phi 2:25-30).  T\u00ed\u00adquico llev\u00f3 la ep\u00ed\u00adstola a los Efesios (Eph 6:21, 22) y, acompa\u00f1ado por On\u00e9simo, la ep\u00ed\u00adstola a los Colosenses (Col 4:7-9), y la que dirigi\u00f3 a Filem\u00f3n, cristiano due\u00f1o de esclavos.  On\u00e9simo, el esclavo de Filem\u00f3n que hab\u00ed\u00ada huido a Roma, habr\u00ed\u00ada sido convertido por el ap\u00f3stol en Roma (Col 4:9; FLam_10).  De Phi 4:18 sabemos que los filipenses le enviaron regalos por medio de Epafrodito.  5. Absoluci\u00f3n y actividades posteriores.  Despu\u00e9s de 2 a\u00f1os (tal vez en el 63 d.C.), Pablo fue juzgado por Ner\u00f3n y absuelto.  Las ep\u00ed\u00adstolas escritas durante este per\u00ed\u00adodo de libertad, 1 Ti. y Tit., muestran que el ap\u00f3stol realiz\u00f3 viajes misioneros despu\u00e9s de su liberaci\u00f3n.  Clemente de Roma (La primera ep\u00ed\u00adstola de Clemente a los Corintios 5) dice que Pablo predic\u00f3 tanto en el este como en el oeste.  Como el ap\u00f3stol hab\u00ed\u00ada hecho planes de ir a Espa\u00f1a (Rom 15:24, 28), es posible que visitara ese pa\u00ed\u00ads en este per\u00ed\u00adodo; el Fragmento Muratoriano (c 190 d.C.) afirma que visit\u00f3 Espa\u00f1a.  Quiz\u00e1 tambi\u00e9n cumpli\u00f3 su prop\u00f3sito de visitar Filipos (Phi 2:24) y Colosas (FLam_22; cf Col 4:9; FLam_10).  De 1 Tit 1:3 podemos concluir que fue a Macedonia y a Efeso.  Aparentemente tambi\u00e9n visit\u00f3 Creta (Tit. 1:5), y tal vez Corinto (2 Tit 4:20).  Tambi\u00e9n habr\u00ed\u00ada pasado un invierno (tal vez el del 65 d.C.) en Nic\u00f3polis (Tit. 3:12), en la costa occidental de Grecia.  6. Segundo encarcelamiento en Roma; su muerte.  La narraci\u00f3n b\u00ed\u00adblica guarda silencio con respecto a los eventos que llevaron al arresto final de Pablo.  Bien pudo haber sido durante la cruel persecuci\u00f3n de Ner\u00f3n a los cristianos en esa \u00e9poca.  El ap\u00f3stol era un destacado l\u00ed\u00adder entre ellos y, por tanto, un blanco natural para la s\u00e1dica ferocidad del emperador. Se han sugerido Nic\u00f3polis, Efeso y Troas como posibles lugares del arresto, de los cuales Troas es el m\u00e1s plausible (2 Tit 4:13).  Fue llevado a Roma, donde no recibi\u00f3 ninguno de los favores otorgados en su anterior encarcelamiento.  De acuerdo con la tradici\u00f3n, se lo confin\u00f3 en la c\u00e1rcel Mamertina, en el foro romano, y fue encadenado (2:9) como un criminal com\u00fan (fig 390).  Se vio abandonado casi por todos (4:16; cf vs 11, 20).  La \u00faltima ep\u00ed\u00adstola que tenemos de Pablo, la de 2 Ti., fue escrita en esta \u00e9poca.  Sin duda, cuando la escribi\u00f3 ya hab\u00ed\u00ada sido llevado a juicio una vez y se hab\u00ed\u00ada defendido a s\u00ed\u00ad mismo (vs 16, 17).  Aparentemente, esperaba pronto un 2\u00c2\u00ba juicio, y preve\u00ed\u00ada una sentencia capital (v 6).  Sin embargo, anim\u00f3 a Timoteo a hacer todo el esfuerzo posible para visitarlo antes de su muerte (2 Tit 4:9, 21).  Los autores cristianos tempranos son un\u00e1nimes en la afirmaci\u00f3n de que Pablo muri\u00f3 bajo Ner\u00f3n en Roma. Su ejecuci\u00f3n, que la tradici\u00f3n afirma que fue por decapitaci\u00f3n en alg\u00fan lugar de la V\u00ed\u00ada Ostia, habr\u00ed\u00ada ocurrido no m\u00e1s tarde que el 68 d.C., porque Ner\u00f3n muri\u00f3 ese a\u00f1o.  Probablemente fue ejecutado entre el 66 y el 68 d.C. Las propias palabras del ap\u00f3stol en 2 Tit 4:7 y 8 ofrecen un epitafio apropiado para su vida y resumen el prop\u00f3sito de ella: \u00abHe peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe.  Por lo dem\u00e1s, me est\u00e1 guardada la corona de justicia, la cual me dar\u00e1 el Se\u00f1or, juez justo, en aquel d\u00ed\u00ada; y no s\u00f3lo a m\u00ed\u00ad, sino tambi\u00e9n a todos los que aman su venida\u00bb.  As\u00ed\u00ad muri\u00f3 un hombre de capacidades y virtudes realmente destacadas.  V. Pablo, su influencia.  Como te\u00f3logo est\u00e1 entre los mayores de todos los tiempos, y entre los que desarrollaron los fundamentos sobre los que se construyeron las doctrinas del cristianismo.  Fue un orador h\u00e1bil (Act 17:22-31) y un escritor de prosa vigorosa, que a veces llega a ser po\u00e9tica (1Co_13).  Tambi\u00e9n un gran evangelizador y organizador.  Sin embargo, a pesar de sus muchos dones y su elevada vocaci\u00f3n, fue un hombre de gran humildad (1Co 15:9; Eph 3:8), deseoso de no ser carga para nadie (Act 20:34; 2Co 11:9; 1Th 2:9; 2Th 3:8).  Se destac\u00f3 como un predicador con un fuerte sentido del deber y del destino (Rom 1:14; 1Co 9:16, 17; G\u00e1. 1:15, 16).  Fue vers\u00e1til (1Co 9:19-22; 10:33), optimista (1Co 1:4; 2Co 4:16-18; Phi 1:3-6; Col 1:3; 1Th 1:2), valeroso (Act 9:22-29; 13:45, 46; 20:22-24; etc.); posey\u00f3 un prop\u00f3sito definido (1Co 2:2; Phi 3:13), una mente serena (Phi 4:11, 12; 1 Tit 6:6-8), celo (Act 22:3; G\u00e1. 1:14; Phi 3:6) y una fe inquebrantable (Rom 8:28, 38, 39; G\u00e1. 2:20; 2 Tit 1:12).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>llamado el Ap\u00f3stol de los gentiles por ser el m\u00e1s importante de los misioneros y primer te\u00f3logo del cristianismo. Descendiente de Benjam\u00ed\u00adn.<\/p>\n<p>Naci\u00f3 en Tarso actualmente Turqu\u00ed\u00ada. Llamado inicialmente Saulo, pero como joven jud\u00ed\u00ado de la di\u00e1spora, escogi\u00f3 el nombre latino de P., por la similitud fon\u00e9tica de \u00e9ste con el suyo. Al octavo d\u00ed\u00ada fue circuncidado,  seg\u00fan ordenaba la Ley, y se educ\u00f3 de acuerdo con la interpretaci\u00f3n farisaica de la Ley.<\/p>\n<p>Sus modelos de pensamiento reflejan una educaci\u00f3n formal en la Ley  que debi\u00f3 recibir en Jerusal\u00e9n del famoso maestro Gamaliel el Viejo durante su preparaci\u00f3n para convertirse en rabino. Estudi\u00f3 profundamente la Ley y defendi\u00f3 la ortodoxia jud\u00ed\u00ada, Ga 1, 14; Flp 3, 6,  que lo llev\u00f3 a perseguir a la naciente Iglesia cristiana por considerarla una secta hebrea contraria a la Ley que deb\u00ed\u00ada ser destruida, Ga 1, 13. Fue testigo de la lapidaci\u00f3n de san Esteban, el primer m\u00e1rtir cristiano, incluso sostuvo los mantos de \u00e9ste mientras se realizaba el sacrificio, Hch 7, 58.<\/p>\n<p>En un viaje que realizaba a Damasco  se convirti\u00f3 al cristianismo, cuando al ver una gran luz, se cay\u00f3 al suelo y tuvo una visi\u00f3n de Jes\u00fas, Hch 9, 1 ss. Lo llevaron de la mano a Damasco, donde pas\u00f3 tres d\u00ed\u00adas ciego, sin comer y sin beber. Fue Anan\u00ed\u00adas a la casa donde estaba Saulo, le impuso las manos y le dijo que era enviado por el Se\u00f1or Jes\u00fas, el mismo que se le hab\u00ed\u00ada aparecido en el camino por donde ven\u00ed\u00ada, para que recobrara la vista y se llenara del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Al instante cayeron de sus ojos unas como escamas, y recobr\u00f3 la visi\u00f3n; se levant\u00f3 y fue bautizado. Tom\u00f3 alimento y recobr\u00f3 las fuerzas.  P. estaba convencido que el cristianismo era una llamada que Dios hac\u00ed\u00ada a todas las personas al margen de los requerimientos de la Ley jud\u00ed\u00ada, Gl 3, 28.<\/p>\n<p>Sus grandes viajes misioneros le llevaron a Asia Menor  Chipre,  Macedonia y Grecia, que Lucas, Hch 13-12, agrupa en tres. En sus notas se puede identificar su preocupaci\u00f3n por tres aspectos: Visitar territorios en los que no hab\u00ed\u00ada presencia de otros evangelistas cristianos, por eso su viaje al oeste hacia Hispania, Rm 1, 14 y 15, 24-28.<\/p>\n<p>Estar presente frecuentemente en sus propias congregaciones cuando  surgieran problemas. Realiz\u00f3 varios viajes a Corinto, o envi\u00f3 a Timoteo,  1 Co 4, 17; 16, 10. Otra vez viaj\u00f3 a Corinto desde Efeso, de donde envi\u00f3  su segunda carta a los fieles de Corinto, Hch 20 1 ss.<\/p>\n<p>Estar al tanto de la entrega \u00e9l mismo, del dinero recolectado en sus iglesias gentiles, para la Iglesia de Jerusal\u00e9n.<\/p>\n<p>Fue apresado probablemente, en el a\u00f1o 58 d. C., en Jerusal\u00e9n y trasladado a Cesarea, pues al haber nacido en Tarso era ciudadano romano. Alegando sus derechos de romano pidi\u00f3 ser procesado por un tribunal imperial, por lo que fue embarcado con destino a Roma el a\u00f1o 60, Hch 21, 27 ss.<\/p>\n<p>Presumiblemente durante la persecuci\u00f3n de los cristianos iniciada por el  emperador Ner\u00f3n, entre los a\u00f1os 64 y 67, muri\u00f3 en el martirio. Seg\u00fan la tradici\u00f3n, fue decapitado conforme a su condici\u00f3n de ciudadano romano.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>(gr., Paulos; lat., Paulis, peque\u00f1o). El gran ap\u00f3stol de los gentiles.<\/p>\n<p>Muchos de los sucesos de su conmovedora y agitada vida no han sido registrados (comparar 2Co 11:24-28).<\/p>\n<p>Su nombre hebreo era Saulo (gr., Saulus) y este nombre se utiliza siempre en Hechos hasta su encuentro con Barjes\u00fas en Pafos (Act 13:9). Despu\u00e9s de este incidente, siempre se lo llama Pablo en este libro.<\/p>\n<p>Providencialmente, coincidieron en la vida del ap\u00f3stol a los gentiles tres elementos de la vida del mundo de esa \u00e9poca: la cultura griega, la ciudadan\u00ed\u00ada romana y la religi\u00f3n hebrea. Pablo naci\u00f3 a principios del siglo en la ajetreada ciudad grecorromana de Tarso. Esta ciudad era renombrada por su intercambio comercial y su manufactura de tejidos de pelo de cabra, y aqu\u00ed\u00ad el joven Saulo aprendi\u00f3 a fabricar tiendas (Act 18:3). Ten\u00ed\u00ada el privilegio adicional de ser ciudadano romano por nacimiento (Act 22:28). Pablo supo c\u00f3mo utilizar esa ciudadan\u00ed\u00ada como escudo contra la injusticia de los magistrados locales y para elevar la categor\u00ed\u00ada social de la fe cristiana. Sus conexiones con los gentiles lo ayudaron mucho a zanjar el abismo entre los gentiles y los jud\u00ed\u00ados. Pero su fuerte legado jud\u00ed\u00ado era de capital importancia, porque result\u00f3 fundamental para lo que era y lo que lleg\u00f3 a ser. Pablo nunca se avergonz\u00f3 de reconocerse como jud\u00ed\u00ado (Act 21:39; Act 22:3), estaba justamente orgulloso de su ascendencia jud\u00ed\u00ada (2Co 11:22) y conservaba un profundo y permanente amor por sus hermanos seg\u00fan la carne (Rom 9:1-2; Rom 10:1). Convertirse en cristiano, para \u00e9l, no significaba separarse conscientemente de las esperanzas religiosas de su pueblo presentadas por el AT (Act 24:14-16; Act 26:6-7). Esta afinidad racial con los jud\u00ed\u00ados le permiti\u00f3 a Pablo comenzar su labor misionera con grandes ventajas en las sinagogas de cada ciudad, ya que all\u00ed\u00ad contaba con la audiencia mejor preparada.<\/p>\n<p>Uno de los Rollos del Mar Muerto de Hos 2:8-9, Hos 2:10-14, siglo I a. de J.C., con comentario (4Qp Hosa), hallado en la Cueva 4.Nacido de la sangre jud\u00ed\u00ada m\u00e1s pura (Phi 3:5), hijo de un fariseo (Act 23:6), Saulo mam\u00f3 del juda\u00ed\u00adsmo ortodoxo. A la edad apropiada, quiz\u00e1 a los 13 a\u00f1os, fue enviado a Jerusal\u00e9n y complet\u00f3 sus estudios con el famoso Gamaliel (Act 22:3; Act 26:4-5), siendo un alumno celoso y sobresaliente (Gal 1:14).<\/p>\n<p>En su primera aparici\u00f3n en Hechos (Act 7:58), cuando probablemente ten\u00ed\u00ada por lo menos 30 a\u00f1os de edad, Pablo ya era un l\u00ed\u00adder reconocido en el juda\u00ed\u00adsmo. Su activa oposici\u00f3n al cristianismo lo se\u00f1alaba como l\u00ed\u00adder natural de la persecuci\u00f3n que comenz\u00f3 luego de la muerte de Esteban (Act 7:58\u2014Act 8:3; Act 9:1-2). Las persecuciones descriptas en Act 26:10-11 indican su fan\u00e1tica devoci\u00f3n al juda\u00ed\u00adsmo. Estaba convencido de que los creyentes eran herejes y que el honor del Se\u00f1or demandaba su exterminio (Act 26:9). Actuaba en lo que luego confesar\u00ed\u00ada como incredulidad (1Ti 1:13).<\/p>\n<p>Cuando se aproximaba a Damasco, armado con la autoridad del sumo sacerdote, se produjo la crisis que transform\u00f3 su vida. S\u00f3lo el reconocimiento de la intervenci\u00f3n divina permite explicar este hecho (1Co 9:16-17; 1Co 15:10; Gal 1:15-16; Eph 3:7-9; 1Ti 1:12-16). El relato de Lucas (Hechos 9) es hist\u00f3rico y describe el suceso objetivamente, en tanto que las dos narraciones que hace Pablo (Hechos 22 y 26) hacen hincapi\u00e9 en aquellos aspectos que resultan apropiados para sus objetivos en cada ocasi\u00f3n. M\u00e1s tarde, haciendo un repaso de su vida anterior, Pablo reconoci\u00f3 claramente c\u00f3mo Dios hab\u00ed\u00ada estado prepar\u00e1ndolo para su futura tarea (Gal 1:15-16).<\/p>\n<p>El nuevo convertido comenz\u00f3 inmediatamente a proclamar la deidad y condici\u00f3n mesi\u00e1nica de Jes\u00fas en las sinagogas jud\u00ed\u00adas de Damasco, verdades que hab\u00ed\u00adan atrapado su alma (Act 9:20-22). Dado que el prop\u00f3sito de su venida no era secreto, su acci\u00f3n caus\u00f3 consternaci\u00f3n entre los jud\u00ed\u00ados. La visita de Pablo a Arabia, mencionada en Gal 1:17, parece m\u00e1s apropiado ubicarla entre Act 9:22 y 23.<\/p>\n<p>Luego de regresar a Damasco, su agresiva predicaci\u00f3n hizo que debiera escapar de la furia asesina de los jud\u00ed\u00ados (Act 9:23-25; Gal 1:17; 2Co 11:32-33). Tres a\u00f1os despu\u00e9s de su conversi\u00f3n, Pablo volvi\u00f3 a Jerusal\u00e9n con la intenci\u00f3n de conocer a Pedro (Gal 1:18). Los creyentes de Jerusal\u00e9n lo miraban con fr\u00ed\u00adas sospechas, pero, con la ayuda de Bernab\u00e9, finalmente fue aceptado entre ellos (Act 9:26-28). Su valiente testimonio a los jud\u00ed\u00ados helenistas provoc\u00f3 amargas hostilidades y acort\u00f3 su visita que dur\u00f3 s\u00f3lo 15 d\u00ed\u00adas (Gal 1:18). El Se\u00f1or le indic\u00f3 en una visi\u00f3n que partiera (Act 22:17-21), y \u00e9l acept\u00f3 volver a su hogar en Tarso (Act 9:30) donde permaneci\u00f3 intrascendente por algunos a\u00f1os.<\/p>\n<p>Gal 1:21-23 da a entender que hizo un cierto trabajo evangel\u00ed\u00adstico all\u00ed\u00ad, pero no tenemos mayores detalles. Algunos creen que muchos de los acontecimientos registrados en 2Co 11:24-26 deben fecharse en este per\u00ed\u00adodo.<\/p>\n<p>Luego de la apertura de la puerta del evangelio hacia los gentiles en la casa de Cornelio, pronto se estableci\u00f3 una iglesia gentil en Antioqu\u00ed\u00ada de Siria. Bernab\u00e9, que hab\u00ed\u00ada sido enviado para supervisar el avivamiento, observ\u00f3 la necesidad de ayuda y, recordando el comisionamiento de Pablo a los gentiles, lo hizo venir a Antioqu\u00ed\u00ada. El agresivo ministerio de ense\u00f1anza de Pablo, que se desarroll\u00f3 all\u00ed\u00ad durante un a\u00f1o, produjo un profundo impacto en la ciudad con el resultado de que se comenz\u00f3 a llamar cristianos a los disc\u00ed\u00adpulos (Act 11:20-26).<\/p>\n<p>Unos profetas que estaban de visita en la ciudad le informaron a la iglesia de Antioqu\u00ed\u00ada de la hambruna que se acercaba, por lo cual los hermanos all\u00ed\u00ad reunieron una ofrenda y la enviaron a los ancianos de Jerusal\u00e9n por medio de Bernab\u00e9 y Saulo (Act 11:27-30), constituyendo el motivo para la segunda visita de Pablo a esa ciudad desde su conversi\u00f3n. Algunos estudiosos creen que esta es la misma visita de la que se habla en Gal 2:1-10, pero Hechos 11 y 12 no ofrece se\u00f1ales de que en la iglesia existiera a\u00fan un conflicto tan serio sobre la circuncisi\u00f3n.<\/p>\n<p>La obra de las misiones extranjeras entre los gentiles fue iniciada por la iglesia de Antioqu\u00ed\u00ada bajo la direcci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, con el env\u00ed\u00ado de Bernab\u00e9 y Saulo (Act 13:1-3).<\/p>\n<p>El primer viaje misionero, iniciado aparentemente en la primavera del a\u00f1o 48 d. de J.C., comenz\u00f3 con la obra entre los jud\u00ed\u00ados en Chipre. En Pafos, los esfuerzos por ganar la atenci\u00f3n del proc\u00f3nsul Sergio Pablo chocaron con la decidida oposici\u00f3n del mago Elimas. Saulo expuso p\u00fablicamente el car\u00e1cter diab\u00f3lico de Elimas, y el repentino juicio que cay\u00f3 sobre \u00e9ste hizo que el maravillado proc\u00f3nsul creyera (Act 13:4-12).<\/p>\n<p>Luego de los acontecimientos en Pafos, Pablo fue reconocido como l\u00ed\u00adder del grupo misionero. Al partir el grupo hacia Perge de Panfilia, en las costas del sur de Asia Menor, se comienza la tarea de llevar el evangelio a nuevas regiones.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad, el ayudante de ellos, Juan Marcos, sobrino de Bernab\u00e9 (Col 4:10), los abandon\u00f3 y volvi\u00f3 a Jerusal\u00e9n, una decisi\u00f3n que Pablo consider\u00f3 injustificada. Al llegar a Antioqu\u00ed\u00ada de Pisidia, situada en la provincia de Galacia, los misioneros hallaron una apertura inmediata en la sinagoga jud\u00ed\u00ada. El discurso de Pablo a un grupo compuesto de jud\u00ed\u00ados y de gentiles temerosos de Dios, el primero que se registra en Hechos, es transcripto en forma extensa por Lucas como representativo del ministerio del Ap\u00f3stol en las sinagogas (Act 13:16-41). El mensaje cal\u00f3 hondo y la gente le pidi\u00f3 que predicara nuevamente el s\u00e1bado siguiente. La gran multitud, compuesta principalmente por gentiles, que colm\u00f3 la sinagoga en esta nueva reuni\u00f3n, provoc\u00f3 los celos y la feroz oposici\u00f3n de los l\u00ed\u00adderes jud\u00ed\u00ados. Por consiguiente, Pablo anunci\u00f3 que se volv\u00ed\u00ada a los gentiles con su mensaje. Los gentiles eran mayor\u00ed\u00ada en la iglesia que se estableci\u00f3 en Antioqu\u00ed\u00ada de Pisidia (Act 13:42-52).<\/p>\n<p>La oposici\u00f3n instigada por los jud\u00ed\u00ados oblig\u00f3 a los misioneros a partir hacia Iconio, al sudeste de Antioqu\u00ed\u00ada, donde los resultados se duplicaron y comenz\u00f3 una iglesia floreciente. Pablo y Bernab\u00e9, que debieron huir de una amenaza del apedreamiento en Iconio, fueron hacia el territorio de Licaonia, aun dentro de la provincia de Galacia, y comenzaron a trabajar en Listra, donde aparentemente no hab\u00ed\u00ada sinagoga. La sanidad de un hombre que sufr\u00ed\u00ada de cojera cong\u00e9nita hizo que la gente quisiera ofrecer sacrificios a los misioneros, creyendo que eran dioses en forma humana. Pablo, horrorizado, protest\u00f3 para evitarlo (Act 14:15, Act 14:17). Este hecho revela que el Ap\u00f3stol tambi\u00e9n estuvo en contacto con paganos que no conoc\u00ed\u00adan la revelaci\u00f3n del AT. Aparentemente, Timoteo se convirti\u00f3 en esta \u00e9poca. Fan\u00e1ticos agitadores provenientes de Antioqu\u00ed\u00ada e Iconio volvieron a los frustrados paganos en contra de los misioneros y, en el tumulto, Pablo fue apedreado. Arrastrado fuera de la ciudad, el Ap\u00f3stol, inconsciente, fue dado por muerto, pero mientras los disc\u00ed\u00adpulos lo rodeaban recobr\u00f3 el sentido y volvi\u00f3 a la ciudad. Al d\u00ed\u00ada siguiente pudo ir a la vecina Derbe. Luego de un fruct\u00ed\u00adfero y pac\u00ed\u00adfico ministerio all\u00ed\u00ad, los misioneros volvieron sobre sus pasos para instruir a los convertidos y organizarlos en iglesias con l\u00ed\u00adderes responsables (Act 14:1-23).<\/p>\n<p>Regresaron a Antioqu\u00ed\u00ada de Siria e informaron c\u00f3mo Dios hab\u00ed\u00ada abierto a los gentiles la puerta de la fe (Act 14:27).<\/p>\n<p>En el segundo viaje misionero, Pablo y Bernab\u00e9 se separaron debido al profundo desacuerdo que hab\u00ed\u00ada entre ellos con respecto a Juan Marcos.<\/p>\n<p>Bernab\u00e9 naveg\u00f3 a Chipre con Marcos, en tanto Pablo eligi\u00f3 a Silas y volvi\u00f3 a visitar las iglesias de Galacia (Act 15:36-41). En Listra, Pablo hizo que el joven Timoteo se sumara al grupo, haci\u00e9ndolo circuncidar para que pudiera trabajar con aceptaci\u00f3n entre los jud\u00ed\u00ados. El Esp\u00ed\u00adritu les impidi\u00f3 entrar en Asia y Bitinia, pero en Troas Pablo recibi\u00f3 un positivo llamado para ir a trabajar a Macedonia (Act 16:1-9).<\/p>\n<p>El ministerio de predicaci\u00f3n expositiva en la sinagoga de Tesal\u00f3nica concluy\u00f3 con las puertas de la misma cerradas para Pablo; aparentemente \u00e9l hab\u00ed\u00ada ministrado con \u00e9xito a los gentiles all\u00ed\u00ad. Un disturbio instigado por los jud\u00ed\u00ados hizo que los misioneros debieran huir a Berea, donde tuvieron un ministerio muy fruct\u00ed\u00adfero. Cuando la obra all\u00ed\u00ad fue interrumpida por agitadores venidos de Tesal\u00f3nica, Silas y Timoteo se quedaron pero Pablo fue llevado a Atenas por algunos hermanos (Act 17:1-15).<\/p>\n<p>Profundamente afligido por la idolatr\u00ed\u00ada ateniense, Pablo predic\u00f3 en la sinagoga y diariamente en la plaza del mercado. Esto llam\u00f3 la atenci\u00f3n de los fil\u00f3sofos atenienses, quienes le pidieron que hiciera una exposici\u00f3n formal de su ense\u00f1anza. Su aparici\u00f3n en el Are\u00f3pago no fue un juicio formal. Su memorable discurso ante los fil\u00f3sofos paganos (Act 17:22-31) es una obra maestra de tacto, percepci\u00f3n y capacidad de s\u00ed\u00adntesis. Algunos se convirtieron, pero Pablo qued\u00f3 decepcionado con el resultado de su misi\u00f3n a la culta, sofisticada y filos\u00f3fica Atenas.<\/p>\n<p>Por contraste, la obra en Corinto \u2014una ciudad de comercio, riqueza, hacinamiento y terrible inmoralidad\u2014 result\u00f3 un verdadero \u00e9xito, extendi\u00e9ndose por 18 meses (Act 18:1-17). Un exitoso trabajo realizado entre los gentiles result\u00f3 en la formaci\u00f3n de una gran iglesia, la mayor\u00ed\u00ada de cuyos miembros proven\u00ed\u00adan de los estratos m\u00e1s bajos de la sociedad (1Co 1:26).<\/p>\n<p>Cuando sali\u00f3 de Corinto, Pablo llev\u00f3 a Aquila y Priscila con \u00e9l hasta Efeso, apresur\u00e1ndose luego a llegar a Judea. Aparentemente visit\u00f3 Jerusal\u00e9n y luego pas\u00f3 alg\u00fan tiempo en Antioqu\u00ed\u00ada (Act 18:18-22).<\/p>\n<p>La salida de Pablo de Antioqu\u00ed\u00ada marca tradicionalmente el comienzo del tercer viaje misionero. Es conveniente conservar la designaci\u00f3n cl\u00e1sica, aunque debemos recordar que a partir del segundo viaje misionero, Antioqu\u00ed\u00ada dej\u00f3 de ser el centro de las actividades de Pablo.<\/p>\n<p>Luego de fortalecer a los disc\u00ed\u00adpulos en la regi\u00f3n de Galacia y Frigia, Pablo comenz\u00f3 un fruct\u00ed\u00adfero ministerio en Efeso que dur\u00f3 casi tres a\u00f1os (Act 19:1-41; Act 20:31). Su trabajo en Efeso, una de las ciudades de mayor influencia en el este, coloc\u00f3 a Pablo en el coraz\u00f3n de la civilizaci\u00f3n grecorromana. Luego de tres meses de trabajo en la sinagoga, Pablo lanz\u00f3 una obra gentil independiente, centrando su predicaci\u00f3n diaria en la escuela de Tirano durante un per\u00ed\u00adodo de dos a\u00f1os. El ministerio en Efeso se caracteriz\u00f3 por la ense\u00f1anza sistem\u00e1tica (Act 20:18-21), milagros extraordinarios (Act 19:11-12), una rotunda victoria sobre las artes m\u00e1gicas (Act 19:13-19) y devastadores acometimientos a la adoraci\u00f3n a Diana (Act 19:23-27). Miles de personas llegaban a Efeso por razones de negocios, religi\u00f3n o placer. Muchos de ellos entraron en contacto con el evangelio, se convirtieron, y llevaron el mensaje por toda la provincia (Act 19:10). Pero la obra tambi\u00e9n estuvo marcada por una constante y feroz oposici\u00f3n (Act 20:19; 1Co 15:32). El esc\u00e1ndalo por motivos econ\u00f3micos provocado por Demetrio hizo que concluyera el ministerio de Pablo en Efeso (Act 19:23\u2014Act 20:1).<\/p>\n<p>En Efeso Pablo hab\u00ed\u00ada iniciado una colecta entre las iglesias gentiles para los santos en Judea (1Co 16:1-4). Dado que la entrega de la misma marcar\u00ed\u00ada el fin de su obra en el este, Pablo estaba haciendo planes para visitar Roma (Act 19:21), con la intenci\u00f3n de seguir desde all\u00ed\u00ad a Espa\u00f1a (Rom 15:22-29).<\/p>\n<p>Pablo fue hacia Jerusal\u00e9n v\u00ed\u00ada Macedonia (Act 20:3-6). En Troas pas\u00f3 una noche muy activa y llena de acontecimientos (Act 20:7-12). Llam\u00f3 a los ancianos de Efeso para que se reunieran con \u00e9l en Mileto (Act 20:17-35). El viaje a Jerusal\u00e9n estuvo marcado por repetidas advertencias a Pablo sobre lo que all\u00ed\u00ad le esperaba (Act 21:1-16).<\/p>\n<p>Aunque fue recibido cordialmente en Jerusal\u00e9n por Santiago y los ancianos, la presencia de Pablo gener\u00f3 tensi\u00f3n en la iglesia porque se dec\u00ed\u00ada que \u00e9l ense\u00f1aba a los jud\u00ed\u00ados de la dispersi\u00f3n a renegar de Mois\u00e9s. Para neutralizar estos comentarios, los ancianos sugirieron a Pablo un plan para probar que no era contrario a que se cumpliera voluntariamente la ley (Act 21:17-25).<\/p>\n<p>Este acto de reconciliaci\u00f3n aparentemente satisfizo a los creyentes de Judea, pero provoc\u00f3 el arresto de Pablo. El Ap\u00f3stol se procur\u00f3 el permiso de dirigirse a los jud\u00ed\u00ados desde las gradas de la fortaleza (Act 21:37\u2014Act 22:29).<\/p>\n<p>Luego de ser informado de un complot para asesinar a Pablo, el tribuno decidi\u00f3 enviarlo a Cesarea fuertemente custodiado (Act 23:17-35).<\/p>\n<p>El juicio ante F\u00e9lix, en Cesarea, hizo ver claramente al gobernador que los cargos contra Pablo eran falsos, pero como no deseaba ponerse a los jud\u00ed\u00ados en contra, simplemente pospuso su decisi\u00f3n. F\u00e9lix despidi\u00f3 al predicador, pero despu\u00e9s de esto sigui\u00f3 haci\u00e9ndolo comparecer ante \u00e9l con frecuencia, esperando que Pablo recurriera al soborno para asegurar su libertad. Luego de dos a\u00f1os, F\u00e9lix fue convocado a Roma y dej\u00f3 a Pablo como prisionero sin condena (Act 24:1-27).<\/p>\n<p>Con la llegada del nuevo gobernador, Festo, los l\u00ed\u00adderes jud\u00ed\u00ados renovaron sus esfuerzos por lograr la condena de Pablo. Cuando Pablo comprendi\u00f3 que no pod\u00ed\u00ada esperar justicia del nuevo gobernador, apel\u00f3 al C\u00e9sar (Act 25:1-12). Cuando Herodes Agripa II y su hermana Berenice vinieron a visitar al nuevo gobernador, Festo convers\u00f3 el caso de Pablo con Agripa, un reconocido experto en temas jud\u00ed\u00ados. Al d\u00ed\u00ada siguiente, ante un p\u00fablico de la nobleza, Pablo present\u00f3 una magistral exposici\u00f3n de su situaci\u00f3n y utiliz\u00f3 la ocasi\u00f3n para tratar de ganar a Agripa para Cristo. Inc\u00f3modo por los esfuerzos de Pablo, Agripa dio por finalizada la audiencia, pero declar\u00f3 francamente al gobernador que Pablo era inocente (Act 25:13\u2014Act 26:32).<\/p>\n<p>Pablo fue enviado a Roma, quiz\u00e1 en el oto\u00f1o del a\u00f1o 60 d. de J.C., a cargo de un centuri\u00f3n llamado Julio. El trato que recibi\u00f3 en Roma fue ben\u00e9volo: viv\u00ed\u00ada en una casa alquilada para \u00e9l, con un soldado que lo vigilaba. Se le permit\u00ed\u00ada recibir a todos los que vinieran, por lo que pudo ejercer un importante ministerio en esta ciudad (Hechos 27 y 28). Las cartas carcelarias (Colosenses, Filem\u00f3n, Efesios y Filipenses) son frutos perdurables de esta etapa.<\/p>\n<p>Hay fuertes evidencias que permiten creer que el Ap\u00f3stol fue liberado luego de dos a\u00f1os. La amistosa actitud del gobierno romano en Hechos lo apoya, las cartas escritas en prisi\u00f3n lo esperan, las cartas pastorales lo exigen y la tradici\u00f3n lo afirma. Luego de su liberaci\u00f3n, quiz\u00e1 en la primavera del a\u00f1o 63, Pablo fue hacia el este, visit\u00f3 Efeso, donde dej\u00f3 a Timoteo y luego parti\u00f3 a Macedonia (1Ti 1:3). Dej\u00f3 a Tito para completar la obra misionera en Creta y al escribirle menciona tener planes de pasar el invierno en Nic\u00f3polis (Tit 1:5; Tit 3:12). Despu\u00e9s de ir a esta ciudad, quiz\u00e1 haya hecho la tradicional visita a Espa\u00f1a, y habr\u00ed\u00ada estado trabajando all\u00ed\u00ad cuando comenz\u00f3 la persecuci\u00f3n de los creyentes por parte de Ner\u00f3n en el oto\u00f1o del 64. Pablo volvi\u00f3 a ser prisionero en Roma, mantenido en estrecha vigilancia como un malhechor (2Ti 1:16-17; 2Ti 2:9). En su primera comparecencia ante la corte, escap\u00f3 de una condena inmediata (2Ti 4:16-18), pero cuando escribe a Timoteo, ya no tiene esperanzas de ser liberado (2Ti 4:6-8). Fue ejecutado en Roma a fines del a\u00f1o 66 o comienzos del 67.<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n dice que fue decapitado en la V\u00ed\u00ada Ostiana.<\/p>\n<p>El trabajo de Pablo dej\u00f3 iglesias firmemente establecidas en centros estrat\u00e9gicos. Su visi\u00f3n lo llev\u00f3 a seleccionar y capacitar obreros j\u00f3venes y fuertes que continuaran el trabajo despu\u00e9s de \u00e9l. Pablo fue por sobre todas las cosas el supremo int\u00e9rprete del evangelio de Jesucristo, que lleg\u00f3 al mundo de los gentiles por medio de su obra y de sus cartas. Estas ep\u00ed\u00adstolas escritas a varias iglesias son vitales para la teolog\u00ed\u00ada y la pr\u00e1ctica cristianas.<\/p>\n<p>F\u00ed\u00adsicamente, la apariencia de Pablo no era dominante (2Co 10:10).<\/p>\n<p>Sufri\u00f3 privaciones y padecimientos (2Co 11:23-27), y era especialmente afligido por un aguij\u00f3n en la carne (2Co 12:7). S\u00f3lo pueden hacerse conjeturas sobre la naturaleza exacta de esta aflicci\u00f3n; la debilidad que sent\u00ed\u00ada lo hac\u00ed\u00ada depender constantemente del poder de Dios (2Co 12:10; Phi 4:12-13).<\/p>\n<p>Lo caracterizaban el nato ardor y celo por su obra, a la cual se entreg\u00f3 por completo. Era c\u00e1lido y de coraz\u00f3n afectuoso; anhelaba y afianzaba amistades profundas. Era humilde, sincero y compasivo. Era un hombre religioso por naturaleza; ya sea como jud\u00ed\u00ado, pero mucho m\u00e1s como cristiano, su fe dominaba su vida y sus actividades. El secreto de su obra singular radicaba en su ferviente naturaleza, pose\u00ed\u00adda y dotada de poder por el Cristo vivo.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(poco, pequeno, insignificante).<\/p>\n<p> Su nombre hebreo era \u00abSaulo\u00bb, por el que se le conoc\u00ed\u00ada hasta su encuentro con Barjes\u00fas, en Hch,13:9; despu\u00e9s se le llama siempre \u00abPablo\u00bb: (San Pablo). Era frecuente que los jud\u00ed\u00ados en la di\u00e1spora tuvieran un nombre hebreo y otro romano.<\/p>\n<p> &#8211; Jud\u00ed\u00ado benjamita: (Fi12Cr 3:5), naci\u00f3 en Tarso: (Hec 21:39), hijo de un fariseo: (Hec 23:6), hered\u00f3 de su padre la ciudadan\u00ed\u00ada romana: (Hec 22:28), educado en Jerusal\u00e9n por Gamalie: (Hc,Hec 22:3, Hec 26:4-5), fabricante de carpas: (Hec 18:3). &#8211; Presenci\u00f3 el apedreamiento de Esteban: (Hec 7:58, Hec 26:4-5).<\/p>\n<p> &#8211; Convertido en el camino a Damasco, a donde se dirig\u00ed\u00ada persiguiendo a los cristianos para matarlos, Hch.9,22,26.<\/p>\n<p> &#8211; Predic\u00f3 en Damasco: (Hec 9:20-22).<\/p>\n<p> &#8211; Se fue a Arabia, por 3 a\u00f1os, y volvi\u00f3 a Damasco: (Gal 1:17, Hec 9:23-25).<\/p>\n<p> &#8211; Los cristianos de Jerusal\u00e9n sospechaban de \u00e9l, y fue enviado a Tarso, por 3 a\u00f1os: (Hec 9:26-30). Hasta que Bernab\u00e9 lo llam\u00f3 desde Antioquia, y junto con Bernab\u00e9 llev\u00f3 a Jerusal\u00e9n una ofrenda por el hambre: (Hec 11:20-30).<\/p>\n<p> &#8211; Primer viaje misionero, Hch.13,14: A Asia menor, con Bernab\u00e9 y Marcos.<\/p>\n<p> &#8211; Fue al Concilio de Jerusal\u00e9n, Hch.l5-.<\/p>\n<p> &#8211; Segundo viaje misionero a Asia menor, Macedonia y Grecia, Hch.15-18.<\/p>\n<p> &#8211; Tercer viaje misionero, Hc.18-21.<\/p>\n<p> &#8211; Arresto en Jerusal\u00e9n, Hch.21-23.<\/p>\n<p> &#8211; Encarcelado en Cesarea, Hc.23-26.<\/p>\n<p> &#8211; Enviado a Roma: (cuarto viaje misionero), Hch.27-28.<\/p>\n<p> &#8211; Encarcelado en Roma por 2 a\u00f1os, puesto en libertad, y encarcelado de nuevo: (Hec 28:30, 2 Tim.<\/p>\n<p> &#8211; Muere en Roma el a\u00f1o 67, decapitado, porque como era ciudadano romano no lo pod\u00ed\u00adan crucificar, 2Ti 1:8, 2Ti 1:14.<\/p>\n<p> &#8211; 8 sermones de Pablo en Hch.13 a 28.<\/p>\n<p> &#8211; Escribi\u00f3 14 Ep\u00ed\u00adstolas de la Biblia. Ver \u00abEpistolas\u00bb.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Originalmente, el nombre del \u2020\u0153ap\u00f3stol a los gentiles\u2020\u009d (Rom 11:13), era Saulo. Naci\u00f3 en la ciudad de \u2020\u00a2Tarso, pero seg\u00fan una vieja tradici\u00f3n, su familia ven\u00ed\u00ada de Galilea. La ciudad de Tarso quedaba en el SE de Asia Menor, en lo que hoy es Turqu\u00ed\u00ada. En tiempos del Imperio Romano vino a ser capital de \u2020\u00a2Cilicia. En el a\u00f1o 59 a.C. fue gobernador de Tarso el renombrado Cicer\u00f3n. Era famosa como ciudad de mucha cultura, pues funcionaba en ella una especie de universidad, al igual que en \u2020\u00a2Atenas y \u2020\u00a2Alejandr\u00ed\u00ada, por lo cual P. en una ocasi\u00f3n dijo: \u2020\u0153Yo de cierto soy hombre jud\u00ed\u00ado de Tarso, ciudadano de una ciudad no insignificante de Cilicia\u2020\u009d (Hch 21:39).<\/p>\n<p>No se conoce el a\u00f1o exacto de su nacimiento, pero algunos opinan que tuvo lugar en una fecha aproximada a la del nacimiento del Se\u00f1or Jes\u00fas. Cuando \u2020\u00a2Esteban fue apedreado en el a\u00f1o 33 d.C., se dice que P. era \u2020\u0153un joven\u2020\u009d (Hch 7:58). Se supone que su padre era un comerciante que hab\u00ed\u00ada obtenido la \u2020\u00a2ciudadan\u00ed\u00ada romana por alg\u00fan medio, que pod\u00ed\u00ada ser por v\u00ed\u00ada de la adopci\u00f3n, o por m\u00e9ritos de guerra, o por servicios meritorios al estado, o sobornando a los funcionarios para obtener ese privilegio. De manera que P. hered\u00f3 la ciudadan\u00ed\u00ada romana, privilegio que reclam\u00f3 en varias ocasiones (Hch 16:37; Hch 22:25; Hch 25:11). No se tienen noticias de su madre.<\/p>\n<p>Su educaci\u00f3n. Fue enviado a Jerusal\u00e9n a estudiar, probablemente a los trece a\u00f1os de edad, siendo su maestro el famoso rabino \u2020\u00a2Gamaliel (Hch 22:3). No se sabe ad\u00f3nde fue cuando termin\u00f3 sus estudios, pero parece que no estaba en Jerusal\u00e9n en los d\u00ed\u00adas en que el Se\u00f1or Jes\u00fas fue crucificado, y regres\u00f3 a dicha ciudad poco despu\u00e9s de ese acontecimiento. El resultado de su educaci\u00f3n puede apreciarse en sus propias palabras en Gal 1:14 (\u2020\u0153&#8230; en el juda\u00ed\u00adsmo aventajaba a muchos de mis contempor\u00e1neos en mi naci\u00f3n, siendo mucho m\u00e1s celoso de las tradiciones de mis padres\u2020\u009d). Aunque no se tienen datos espec\u00ed\u00adficos de sus estudios de la cultura griega, en sus escritos es evidente que era un verdadero experto en ella. En varias ocasiones hace citas de autores cl\u00e1sicos griegos. En Hch 17:28 cita a Epim\u00e9nides (\u2020\u0153Porque en \u00e9l vivimos, y nos movemos, y somos\u2020\u009d) y a Aratos (\u2020\u0153Como algunos de vuestros propios poetas tambi\u00e9n han dicho: Porque linaje suyo somos\u2020\u009d). Epim\u00e9nides fue un poeta cretense, autor de una legislaci\u00f3n civil y religiosa para aquella isla (tambi\u00e9n citado en Tit 1:12). Las palabras de Aratos fueron tomadas de su obra Phaenomena. Esos conceptos, adem\u00e1s, fueron repetidos por otros autores griegos, entre ellos el estoico Cleanto, en su Himno a Zeus. Su permanente inter\u00e9s por la lectura se demuestra en sus recomendaciones a \u2020\u00a2Timoteo: \u2020\u0153Entre tanto que voy, oc\u00fapate en la lectura\u2020\u009d (1Ti 4:13). No se sabe cu\u00e1l era el contenido de los documentos que Pablo dej\u00f3 \u2020\u0153en Troas en casa de Carpo\u2020\u009d. Le pidi\u00f3 a Timoteo que le trajera \u2020\u0153los libros, mayormente los pergaminos\u2020\u009d (2Ti 4:13). El procurador \u2020\u00a2Festo, despu\u00e9s de o\u00ed\u00adr a P. predicar, le dijo: \u2020\u0153Est\u00e1s loco, P.; las muchas letras te vuelven loco\u2020\u009d (Hch 26:24). De manera que era evidente la amplia cultura del ap\u00f3stol. Con todo, siguiendo lo que es tradici\u00f3n entre los jud\u00ed\u00ados, fue entrenado en un oficio: sab\u00ed\u00ada hacer tiendas, lo cual le ayudar\u00ed\u00ada luego en sus viajes misioneros (Hch 18:3).<\/p>\n<p>La conversi\u00f3n de Saulo. La disputa de \u2020\u00a2Esteban se levant\u00f3 entre unos miembros \u2020\u0153de la sinagoga llamada de los libertos, y de los de Cirene, de Alejandr\u00ed\u00ada, de Cilicia y de Asia\u2020\u009d (Hch 6:9). Es posible que P. fuera miembro de una sinagoga de los que eran de su provincia, Cilicia, y que como tal participara en la discusi\u00f3n. Lo cierto es que tom\u00f3 parte en la posterior muerte del primer m\u00e1rtir cristiano (Hch 7:58; Hch 26:10) y enseguida se convirti\u00f3 en un gran perseguidor de la iglesia. Estando en esos menesteres, iba camino a \u2020\u00a2Damasco cuando el Cristo resucitado se le apareci\u00f3. Cegado por la experiencia, fue llevado a la ciudad, donde se dedic\u00f3 a la oraci\u00f3n. El Se\u00f1or envi\u00f3 a \u2020\u00a2Anan\u00ed\u00adas para instruirlo en la fe (Hch 9:1-19). Tras bautizarse, P. comenz\u00f3 enseguida a predicar \u2020\u0153a Cristo en las sinagogas, diciendo que \u00e9ste era el Hijo de Dios\u2020\u009d (Hch 9:20).<br \/>\nprobable que fuera en esta ocasi\u00f3n cuando decidi\u00f3 ir a \u2020\u00a2Arabia, pues escribiendo a los g\u00e1latas, dice: \u2020\u0153&#8230; ni sub\u00ed\u00ad a Jerusal\u00e9n a los que eran ap\u00f3stoles antes que yo; sino que fui a Arabia, y volv\u00ed\u00ad de nuevo a Damasco. Despu\u00e9s, pasados tres a\u00f1os, sub\u00ed\u00ad a Jerusal\u00e9n&#8230;\u2020\u009d (Gal 1:17-18). Nada sabemos del prop\u00f3sito de ese viaje ni a qu\u00e9 lugar espec\u00ed\u00adfico fue. La menci\u00f3n que P. hace en 2Co 11:32-33 (\u2020\u0153En Damasco, el gobernador de la provincia del rey Aretas&#8230;\u2020\u009d) hace pensar a algunos que P. estuvo en Petra, donde gobernaba este rey. Los jud\u00ed\u00ados de Damasco obtuvieron la cooperaci\u00f3n de las autoridades, que \u2020\u0153guardaban las puertas de d\u00ed\u00ada y de noche\u2020\u009d (Hch 9:24), con el prop\u00f3sito de matarle. Para salvarle, \u2020\u0153los disc\u00ed\u00adpulos &#8230; le bajaron por el muro, descolg\u00e1ndole en una canasta\u2020\u009d (Hch 9:25). Se sabe que hab\u00ed\u00ada un arreglo especial de extradici\u00f3n entre \u2020\u00a2Aretas y el gobernador de Damasco para los casos de personajes que hubieran escapado de la justicia en Petra. Al parecer, esto fue tomado como excusa para la conspiraci\u00f3n, porque las autoridades romanas condenaban a la crucifixi\u00f3n a los asesinos, lo cual pon\u00ed\u00ada en peligro, entonces, a los mismos conspiradores.<br \/>\nlleg\u00f3 a Jerusal\u00e9n, los hermanos desconfiaban de \u00e9l, hasta que \u2020\u00a2Bernab\u00e9 \u2020\u0153lo trajo a los ap\u00f3stoles\u2020\u009d a quienes cont\u00f3 su experiencia (Hch 9:26-27). As\u00ed\u00ad, permaneci\u00f3 con Pedro unos quince d\u00ed\u00adas. Despu\u00e9s de esto regres\u00f3 a su ciudad de Tarso, donde es posible que permaneciera unos ocho o diez a\u00f1os, pues no se tienen datos sobre esa etapa de su vida. No hay que dudar que tuviera problemas all\u00ed\u00ad por causa de su fe, pues \u00e9l dijo: \u2020\u0153De los jud\u00ed\u00ados cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno\u2020\u009d (2Co 11:24). \u00bfCu\u00e1ndo y d\u00f3nde fue esto? El libro de los Hchhos no nos dice nada sobre el particular. Por lo tanto, es posible que parte de esas malas experiencias las tuviera precisamente en su ciudad natal. Tambi\u00e9n a la \u00e9poca en Tarso debe corresponder los naufragios a que hace referencia en 2Co 11:25 (\u2020\u0153&#8230; tres veces he padecido naufragio; una noche y un d\u00ed\u00ada he estado como n\u00e1ufrago en alta mar\u2020\u009d), a menos que algunos de estos incidentes ocurrieran durante sus viajes misioneros y \u2020\u00a2Lucas no quiso registrarlos en los Hchhos, lo cual es dudoso.<\/p>\n<p>Su f\u00ed\u00adsico. Existe un documento del siglo II, titulado Los hechos de Pablo y de Tecla, que narra unos cuentos sobre P. Aunque esta obra fue considerada como espuria, es interesante anotar la descripci\u00f3n que hace de la apariencia f\u00ed\u00adsica del ap\u00f3stol. Dice que era una persona de estatura regular, medio calvo, de nariz puntiaguda y frente ce\u00f1uda. Que, adem\u00e1s, ten\u00ed\u00ada las piernas torcidas o arqueadas. Esto coincide con lo que \u00e9l dice de s\u00ed\u00ad mismo (\u2020\u0153Porque a la verdad, dicen, las cartas son duras y fuertes; mas la presencia corporal d\u00e9bil\u2020\u009d [2Co 10:10]). Lo de las piernas arqueadas es, seg\u00fan algunos, caracter\u00ed\u00adstica de personas que hab\u00ed\u00adan recibido azotes en muchas ocasiones.<\/p>\n<p>Sus experiencias m\u00ed\u00adsticas. El ap\u00f3stol dice en 2Co 12:2 lo siguiente: \u2020\u0153Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce a\u00f1os (si en el cuerpo, no lo s\u00e9; si fuera del cuerpo, no lo s\u00e9; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo\u2020\u009d. Algunas personas especulan que P. andaba por los montes Taurus, donde incluso hay una gruta que es conocida con el nombre de \u2020\u0153Gruta de San P.\u2020\u009d. Y que probablemente all\u00ed\u00ad recibi\u00f3 esta visi\u00f3n o traslado al tercer cielo. Lo cierto es que en varios de sus escritos, P. habla de revelaciones que recibi\u00f3 directamente del Se\u00f1or, pero \u00e9l se cuida de aclarar: \u2020\u0153Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguij\u00f3n en la carne, un mensajero de Satan\u00e1s que me abofetee\u2020\u009d (2Co 12:7). En realidad, nadie sabe en qu\u00e9 consist\u00ed\u00ada este \u2020\u0153aguij\u00f3n\u2020\u009d. Algunos pensaron que se trataba de una debilidad de tipo sexual. Otros que era alg\u00fan tipo de enfermedad dolorosa y, adem\u00e1s, que produc\u00ed\u00ada mala impresi\u00f3n a otros. Pero no hay datos seguros.<\/p>\n<p>Antioqu\u00ed\u00ada. Como resultado del \u00e9xito de la predicaci\u00f3n del evangelio en \u2020\u00a2Antioqu\u00ed\u00ada, la tercera ciudad del imperio, \u2020\u00a2Bernab\u00e9 busc\u00f3 a P. para que fuera a residir all\u00ed\u00ad. En esa ciudad P. pudo desarrollar un fruct\u00ed\u00adfero ministerio, junto a otros prominentes miembros de la iglesia antioque\u00f1a. Cuando un profeta de nombre \u2020\u00a2Agabo anunci\u00f3 \u2020\u0153que vendr\u00ed\u00ada una gran hambre en toda la tierra habitada\u2020\u009d, los hermanos de Antioqu\u00ed\u00ada decidieron \u2020\u0153enviar socorro\u2020\u009d para los santos de Judea, dando \u2020\u0153cada uno conforme a lo que ten\u00ed\u00ada\u2020\u009d. Los encargados de llevar esta ofrenda de amor fueron \u2020\u0153Bernab\u00e9 y &#8230; Saulo\u2020\u009d (Hch 11:28-30). Al parecer, llevaron tambi\u00e9n con ellos a \u2020\u00a2Tito, un gentil, pues P. dice en Gal 2:1-3 : \u2020\u0153Despu\u00e9s, pasados catorce a\u00f1os, sub\u00ed\u00ad otra vez a Jerusal\u00e9n con Bernab\u00e9, llevando conmigo a Tito\u2020\u009d. P. aprovech\u00f3 esta visita a Jerusal\u00e9n para consultar con los principales l\u00ed\u00adderes de la iglesia all\u00ed\u00ad (\u2020\u0153Pero sub\u00ed\u00ad seg\u00fan una revelaci\u00f3n, y para no correr o haber corrido en vano, expuse en privado a los que ten\u00ed\u00adan cierta reputaci\u00f3n el evangelio que predico entre los gentiles. Mas ni aun Tito, que estaba conmigo, con todo y ser griego, fue obligado a circuncidarse\u2020\u009d [Gal 2:1-5]). Los resultados de esta consulta fueron la confirmaci\u00f3n de que el evangelio que \u00e9l predicaba era el mismo que anunciaban tambi\u00e9n los que hab\u00ed\u00adan conocido al Se\u00f1or antes que \u00e9l. Y el hecho de que Tito no fuera obligado a circuncidarse, dejaba en claro que los hermanos de Jerusal\u00e9n estaban de acuerdo con la doctrina y la pr\u00e1ctica que P. implantaba entre los gentiles.<br \/>\nd\u00ed\u00ada, mientras oraba en el \u2020\u00a2templo, le \u2020\u0153sobrevino un \u00e9xtasis\u2020\u009d y vio al Se\u00f1or, que le dec\u00ed\u00ada: \u2020\u0153Date prisa, y sal prontamente de Jerusal\u00e9n; porque no recibir\u00e1n tu testimonio acerca de m\u00ed\u00ad&#8230;. V\u00e9, porque yo te enviar\u00e9 lejos a los gentiles\u2020\u009d (Hch 22:17-21). Al narrarlo a los hermanos, \u00e9stos se dieron cuenta de que a P. le hab\u00ed\u00ada sido \u2020\u0153encomendado el evangelio de la incircuncisi\u00f3n, como a Pedro el de la circuncisi\u00f3n\u2020\u009d, por lo cual le dieron a \u00e9l y a Bernab\u00e9 \u2020\u0153la diestra en se\u00f1al de compa\u00f1erismo, para que nosotros fu\u00e9semos a los gentiles, y ellos a la circuncisi\u00f3n. Solamente nos pidieron que nos acord\u00e1semos de los pobres\u2020\u009d (Gal 2:7-10). Esto \u00faltimo fue, en efecto, la expresi\u00f3n del buen deseo de que se repitiera la acci\u00f3n que llevaron a cabo los hermanos de Antioqu\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Viaje misionero. De regreso en aquella ciudad, el \u2020\u00a2Esp\u00ed\u00adritu Santo habl\u00f3 a los l\u00ed\u00adderes de la iglesia, dici\u00e9ndoles: \u2020\u0153Apartadme a Bernab\u00e9 y a Saulo para la obra a que los he llamado\u2020\u009d (Hch 13:1-2). Con el apoyo de los hermanos, salieron, pues hacia \u2020\u00a2Chipre, de donde era Bernab\u00e9, acompa\u00f1ados por \u2020\u00a2Juan Marcos \u2020\u0153de ayudante\u2020\u009d (Hch 13:1-5). Como sabia estrategia, al llegar a un lugar P. buscaba \u2020\u0153las sinagogas de los jud\u00ed\u00ados\u2020\u009d y comenzaba all\u00ed\u00ad a anunciar \u2020\u0153la palabra de Dios\u2020\u009d (Hch 13:5). Despu\u00e9s fueron a \u2020\u00a2Panfilia, en el S de la Anatolia, pero Juan Marcos decidi\u00f3 volver a Jerusal\u00e9n. Ellos siguieron predicando por diversas ciudades, y lograron establecer grupos de cristianos en \u2020\u00a2Antioqu\u00ed\u00ada de Pisidia, \u2020\u00a2Iconio, \u2020\u00a2Listra, \u2020\u00a2Derbe y otros lugares. Entonces regresaron a Antioqu\u00ed\u00ada, de donde hab\u00ed\u00adan salido.<\/p>\n<p>La controversia con los judaizantes. Su informe fue causa de mucho gozo para los hermanos. Pero encontraron que hab\u00ed\u00adan venido de Judea algunos hermanos que estaban ense\u00f1ando que los creyentes ten\u00ed\u00adan que guardar la ley de Mois\u00e9s. P. y Bernab\u00e9 discutieron fuertemente con ellos, por lo cual \u2020\u0153se dispuso que subiesen &#8230; a Jerusal\u00e9n &#8230; a los ap\u00f3stoles y ancianos, para tratar esta cuesti\u00f3n\u2020\u009d (Hch 15:2). Fue as\u00ed\u00ad como tuvo lugar lo que se conoce como el \u2020\u00a2Concilio de Jerusal\u00e9n, cuyas decisiones dejaban libres a los creyentes gentiles de las exigencias de la ley de Mois\u00e9s. La carta correspondiente fue llevada por P. y Bernab\u00e9 a la iglesia en Antioqu\u00ed\u00ada, y caus\u00f3 gran alegr\u00ed\u00ada entre los hermanos.<\/p>\n<p>M\u00e1s viajes misioneros. \u2020\u0153Despu\u00e9s de algunos d\u00ed\u00adas\u2020\u009d, P. y Bernab\u00e9 decidieron volver a visitar a los hermanos en las ciudades donde hab\u00ed\u00adan predicado antes. Hubo entre ellos un desacuerdo. Bernab\u00e9 quer\u00ed\u00ada llevar a Juan Marcos. P. se opuso. Finalmente, decidieron separarse. Bernab\u00e9 fue a Chipre con Juan Marcos y Pablo parti\u00f3 hacia \u2020\u00a2Siria y Cilicia, acompa\u00f1ado por \u2020\u00a2Silas. En \u2020\u00a2Derbe conoci\u00f3 a \u2020\u00a2Timoteo y lo incorpor\u00f3 a su misi\u00f3n. As\u00ed\u00ad, viajaron por \u2020\u0153Frigia y la provincia de Galacia\u2020\u009d, pero \u2020\u0153les fue prohibido por el Esp\u00ed\u00adritu Santo hablar la palabra en Asia\u2020\u009d (Hch 16:1-7). Lo mismo pas\u00f3 cuando quisieron ir a \u2020\u00a2Bitinia. Fueron entonces a \u2020\u00a2Troas, donde P. tuvo una visi\u00f3n que le impuls\u00f3 a viajar hacia \u2020\u00a2Macedonia. As\u00ed\u00ad comenz\u00f3 la predicaci\u00f3n del evangelio en aquellas regiones, siendo alcanzadas las ciudades de \u2020\u00a2Filipos, \u2020\u00a2Tesal\u00f3nica, \u2020\u00a2Berea, \u2020\u00a2Atenas, y \u2020\u00a2Corinto. De all\u00ed\u00ad viaj\u00f3 a \u2020\u00a2\u00e9feso y luego regres\u00f3 a Antioqu\u00ed\u00ada tras pasar por \u2020\u00a2Cesarea. Luego volvi\u00f3 a viajar por \u2020\u00a2Galacia y Frigia, \u2020\u0153confirmando a todos los disc\u00ed\u00adpulos\u2020\u009d (Hch 18:23). Retorn\u00f3 a \u00e9feso, esta vez para quedarse all\u00ed\u00ad por un buen tiempo.<\/p>\n<p>De regreso a Jerusal\u00e9n. A estas alturas, P. planeaba volver a Jerusal\u00e9n para luego ir a \u2020\u00a2Roma, por lo cual escribi\u00f3 una ep\u00ed\u00adstola a los hermanos de esta \u00faltima ciudad dici\u00e9ndoles de su prop\u00f3sito de pasar a visitarlos, rumbo a Espa\u00f1a ( \u2020\u00a2Romanos, Ep\u00ed\u00adstola a los). Librado a duras penas de un alboroto que se levant\u00f3 en \u00e9feso, se despidi\u00f3 de los hermanos y parti\u00f3 de nuevo para Macedonia, recorri\u00f3 el pa\u00ed\u00ads, fue a Grecia de nuevo y luego decidi\u00f3 regresar a Jerusal\u00e9n por la v\u00ed\u00ada de Macedonia. Un grupo de hermanos le acompa\u00f1\u00f3 hasta Asia (Hch 20:1-4). Llegaron a \u2020\u00a2Troas, donde P. predic\u00f3 y realiz\u00f3 el milagro de volver a la vida a un joven llamado \u2020\u00a2Eutico. Tras varias paradas obligadas en el viaje, llam\u00f3 a los ancianos de \u00e9feso a la ciudad de \u2020\u00a2Mileto. Se reuni\u00f3 con ellos y los exhort\u00f3. Luego viajaron hasta llegar a \u2020\u00a2Tiro, donde salud\u00f3 a los hermanos. En Cesarea se hosped\u00f3 en casa de \u2020\u00a2Felipe el evangelista. All\u00ed\u00ad recibieron la visita del profeta Agabo, quien profetiz\u00f3 que P. ser\u00ed\u00ada hecho prisionero en Jerusal\u00e9n, pero el ap\u00f3stol insisti\u00f3 en ir. Al llegar a la ciudad santa, present\u00f3 un informe a la iglesia. Pero cuando visit\u00f3 el \u2020\u00a2templo, fue reconocido y se arm\u00f3 un alboroto que casi le cuesta la vida. El tribuno de una compa\u00f1\u00ed\u00ada romana le salv\u00f3 de manos de la multitud. Aunque le fue permitido hablar a \u00e9sta, su mensaje lo que caus\u00f3 fue m\u00e1s alboroto. Al otro d\u00ed\u00ada, pudo hablar delante de \u2020\u0153los principales sacerdotes y a todo el concilio\u2020\u009d (Hch 22:30). Los resultados fueron negativos. De manera que el tribuno decidi\u00f3 dejarle preso. En la c\u00e1rcel, el Se\u00f1or Jes\u00fas se le apareci\u00f3 de nuevo, d\u00e1ndole \u00e1nimo y dici\u00e9ndole que ir\u00ed\u00ada a Roma.<\/p>\n<p>Preso y enviado a Roma. P. tuvo que ser trasladado a \u2020\u00a2Cesarea bajo fuerte custodia, a fin de evitar una conspiraci\u00f3n para matarle. All\u00ed\u00ad descendieron los l\u00ed\u00adderes religiosos jud\u00ed\u00ados y le acusaron delante de \u2020\u00a2F\u00e9lix el gobernador. El ap\u00f3stol se defendi\u00f3, pero F\u00e9lix decidi\u00f3 dejarle preso. Dos a\u00f1os despu\u00e9s, \u2020\u00a2Porcio Festo vino como sucesor de F\u00e9lix. Tambi\u00e9n ante \u00e9ste volvieron a acusarle los l\u00ed\u00adderes jud\u00ed\u00ados, hasta que P. decidi\u00f3 hacer uso de su derecho como ciudadano romano y apelar al \u2020\u00a2C\u00e9sar. El rey \u2020\u00a2Agripa y su esposa Berenice, de visita en el lugar, quisieron o\u00ed\u00adr a P. Tras su mensaje, Agripa dijo: \u2020\u0153Por poco me persuades a ser cristiano\u2020\u009d (Hch 26:28).<br \/>\n, P. fue enviado a Roma en una embarcaci\u00f3n, que naufrag\u00f3 en la isla de \u2020\u00a2Malta. All\u00ed\u00ad hizo varios milagros. Luego le embarcaron en una nave alejandrina que le llev\u00f3 hasta \u2020\u00a2Puteoli, donde fue recibido por creyentes que le atendieron durante siete d\u00ed\u00adas, tras los cuales fue a Roma.<\/p>\n<p>\u00bfEstuvo P. preso dos veces en Roma? El relato de \u2020\u00a2Lucas en el libro de los Hchhos no termina se\u00f1alando la muerte del ap\u00f3stol, sino que le deja en Roma \u2020\u0153dos a\u00f1os enteros en un casa alquilada, y recib\u00ed\u00ada a todos los que a \u00e9l ven\u00ed\u00adan, predicando el reino de Dios y ense\u00f1ando acerca del Se\u00f1or Jesucristo, abiertamente y sin impedimento\u2020\u009d (Hch 28:30-31). La mayor\u00ed\u00ada de los eruditos piensan que P. estuvo dos veces preso en Roma, y que se efectu\u00f3 su primera liberaci\u00f3n de la c\u00e1rcel en el a\u00f1o 62 d.C. y su segunda prisi\u00f3n y muerte en el a\u00f1o 65 \u00f3 67 d.C. Seg\u00fan esta tesis, entonces, el ap\u00f3stol tuvo la oportunidad de viajar de nuevo predicando el evangelio, lo cual explica la tradici\u00f3n de que lleg\u00f3 hasta Espa\u00f1a. Por lo menos se sabe por v\u00ed\u00ada de Clemente de Roma, quien lo escribi\u00f3 en el a\u00f1o 96 d.C., que el ap\u00f3stol muri\u00f3 despu\u00e9s de haber llegado \u2020\u0153hasta los l\u00ed\u00admites extremos de occidente\u2020\u009d. Adem\u00e1s, el famoso fragmento de Muratori ( \u2020\u00a2Canon del NT), se\u00f1ala que Lucas no pudo relatar en el libro de los Hchhos \u2020\u0153la prisi\u00f3n de Pedro y el viaje de Pablo cuando fue de Roma a Espa\u00f1a\u2020\u009d. Muchos de los llamados padres de la iglesia dan tambi\u00e9n testimonio de esto. Esta tesis, por otra parte, ayuda a interpretar mejor ciertos pasajes, especialmente 2Ti 4:6-18, donde el ap\u00f3stol presiente su muerte (\u2020\u0153&#8230; yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida est\u00e1 cercano\u2020\u009d [2Ti 4:6]). Se siente muy solo (\u2020\u0153S\u00f3lo Lucas est\u00e1 conmigo&#8230;. En mi primera defensa ninguno estuvo a mi lado\u2020\u009d [2Ti 4:11, 2Ti 4:16]). Se han hecho muchas especulaciones sobre cu\u00e1l habr\u00e1 sido el itinerario de P. durante esos tres o cuatro a\u00f1os que separan sus dos prisiones.<\/p>\n<p>Su teolog\u00ed\u00ada. A trav\u00e9s de sus cartas, que fueron escritas para atender a problemas espec\u00ed\u00adficos que se presentaban en las distintas iglesias, se evidencia la importancia y la profundidad del pensamiento paulino. Cada carta tiene su propia manera de argumentaci\u00f3n, usando el lenguaje adecuado para los asuntos que quer\u00ed\u00ada tratar. De su conjunto, podemos extraer las l\u00ed\u00adneas generales de su pensamiento sobre la salvaci\u00f3n, lo que nos indica cu\u00e1l es su verdadero significado, y refuta las falsas concepciones que sobre la misma se presentaban en la \u00e9poca.<\/p>\n<p>La ley y la gracia. Como ap\u00f3stol que era de los gentiles, P. se preocup\u00f3 por aclarar que lo que se consideraba como requerimientos de la ley jud\u00ed\u00ada no eran aplicables a los creyentes gentiles, insistiendo en la \u2020\u00a2justificaci\u00f3n por medio de la fe. En sus escritos, sobre todo en \u2020\u00a2Romanos y \u2020\u00a2G\u00e1latas, procura explicar cu\u00e1l hab\u00ed\u00ada sido la funci\u00f3n de la ley, enfatizando que toda ella hab\u00ed\u00ada sido cumplida por Jesucristo, especialmente con su muerte en expiaci\u00f3n por los pecados del mundo. Los creyentes han muerto con Cristo. Por tanto, han muerto para la ley (\u2020\u0153Porque yo por la ley soy muerto para la ley, a fin de vivir para Dios\u2020\u009d [Gal 2:19]). Esa muerte hace a los hombres libres de la ley. Los creyentes ya no est\u00e1n \u2020\u0153bajo la ley, sino bajo la gracia\u2020\u009d (Rom 6:14). Con todo, las estipulaciones del AT deb\u00ed\u00adan ser tomadas muy en cuenta, sabiendo que \u2020\u0153est\u00e1n escritas para amonestarnos a nosotros\u2020\u009d (1Co 10:11). Siempre subrayaba a los creyentes que la fe en Cristo y la conversi\u00f3n ten\u00ed\u00adan por resultado una conducta de santidad.<\/p>\n<p>La justificaci\u00f3n por la fe. El ap\u00f3stol hace \u00e9nfasis en que toda la Biblia ense\u00f1a que \u2020\u0153no hay justo, ni aun uno\u2020\u009d (Rom 3:10). Fue necesario que Jesucristo, hombre perfecto, el justo por antonomasia, diera su vida en \u2020\u00a2expiaci\u00f3n por los pecados de la humanidad, satisfaciendo as\u00ed\u00ad la justicia divina. Basado en ese hecho, Dios ofrece gratuitamente justificar a todos aquellos que creen en su Hijo, los que reconocen y aceptan que el sacrificio que \u00e9l hizo fue en su particular favor. La justificaci\u00f3n es, entonces, un don de Dios. As\u00ed\u00ad, \u2020\u0153aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios &#8230; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo &#8230; siendo justificados gratuitamente por su gracia\u2020\u009d (Rom 3:21-25).<\/p>\n<p>La reconciliaci\u00f3n. Explica P. que el pecado del hombre le puso en situaci\u00f3n de enemistad con Dios (\u2020\u0153Por cuanto la mente carnal es enemistad contra Dios\u2020\u009d [Rom 8:7]). El Se\u00f1or Jes\u00fas vino al mundo para hacer una obra de reconciliaci\u00f3n entre los hombres y Dios (\u2020\u0153Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho m\u00e1s, estando reconciliados, seremos salvos por su vida\u2020\u009d [Rom 5:10]). Dice que Dios ha dado a los creyentes \u2020\u0153el ministerio de la reconciliaci\u00f3n\u2020\u009d, que anuncia \u2020\u0153que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo\u2020\u009d. Y que ahora es \u2020\u0153como si Dios rogase por medio de nosotros&#8230;. Reconciliaos con Dios\u2020\u009d (2Co 5:18-21). Esta reconciliaci\u00f3n con Dios produce otra entre los seres humanos entre s\u00ed\u00ad. Para comenzar, la divisi\u00f3n entre jud\u00ed\u00ados y gentiles fue eliminada por el Se\u00f1or Jes\u00fas en la cruz del Calvario (\u2020\u0153Porque \u00e9l es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separaci\u00f3n, aboliendo en su carne las enemistades &#8230; y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo\u2020\u009d [Efe 2:14-18]).<\/p>\n<p>La Iglesia. De especial significaci\u00f3n fue el aporte de P. al entendimiento de lo que es la \u2020\u00a2iglesia. Explica que ella es \u2020\u0153la casa de Dios &#8230; la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad\u2020\u009d (1Ti 3:15). Jesucristo es el fundamento de ella (1Co 3:11-12). \u00e9l es su cabeza y ella es su cuerpo (Efe 1:22-23; Col 1:18). Esta figura se refuerza con otra: la iglesia es la esposa de Cristo (Efe 5:21-33). Dice que \u2020\u0153la multiforme sabidur\u00ed\u00ada de Dios\u2020\u009d es \u2020\u0153dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales\u2020\u009d (Efe 3:9-10). El prop\u00f3sito de Cristo es \u2020\u0153santificarla, habi\u00e9ndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de present\u00e1rsela a s\u00ed\u00ad mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha\u2020\u009d (Efe 5:26-27).<\/p>\n<p>Su escatolog\u00ed\u00ada. El ap\u00f3stol habla frecuentemente de la segunda venida de Cristo. Dec\u00ed\u00ada que es \u2020\u0153preciso que \u00e9l reine\u2020\u009d (1Co 15:25). Los tesalonicenses se hab\u00ed\u00adan convertido \u2020\u0153para servir al Dios vivo y verdadero y esperar de los cielos a su Hijo, al cual resucit\u00f3 de los muertos\u2020\u009d (1Te 1:9-10). Les animaba a estar preparados para \u2020\u0153la venida de nuestro Se\u00f1or Jesucristo con todos sus santos\u2020\u009d (1Te 3:13), porque \u2020\u0153el d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or vendr\u00e1 as\u00ed\u00ad como ladr\u00f3n en la noche\u2020\u009d (1Te 5:2). Con esto, indicaba, se completar\u00ed\u00ada la redenci\u00f3n, no s\u00f3lo de los hombres, sino de toda la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Su lucha contra los excesos. Por otra parte, ten\u00ed\u00ada que estar vigilante siempre a causa de los excesos que se produc\u00ed\u00adan en medios cristianos que interpretaban mal este significado escatol\u00f3gico de la salvaci\u00f3n. Algunos, como en el caso de ciertos tesalonicenses, no ve\u00ed\u00adan la necesidad de trabajar (\u2020\u0153Porque tambi\u00e9n cuando est\u00e1bamos con vosotros, os orden\u00e1bamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma\u2020\u009d [2Te 3:10-12]). Otros dec\u00ed\u00adan \u2020\u0153que la resurrecci\u00f3n ya se efectu\u00f3\u2020\u009d (2Ti 2:16-18). Hab\u00ed\u00ada que advertir contra los \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritus enga\u00f1adores\u2020\u009d que \u2020\u0153prohibir\u00e1n casarse\u2020\u009d (1Ti 4:1-3). Y as\u00ed\u00ad sucesivamente.<br \/>\nresumen, por \u00e9stas y muchas otras razones, se puede decir que P. fue el m\u00e1s grande expositor de la fe cristiana.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, BIOG HOMB HONT APOS<\/p>\n<p>vet, (gr. \u00abPaulos\u00bb, lat. \u00abPaulus\u00bb, \u00abpeque\u00f1o\u00bb). El ap\u00f3stol de los gentiles. (a) Origen y familia. Su nombre jud\u00ed\u00ado era Saulo (heb. \u00abSh\u00e3&#8217;\u00fbl\u00bb, gr. \u00abSaulos\u00bb). A partir de la conversi\u00f3n de Sergio Paulo, proc\u00f3nsul de Chipre, Saulo recibe en Hechos el nombre de Pablo (\u00abPaulos\u00bb; cfr. Hch. 13:9). En sus ep\u00ed\u00adstolas, el ap\u00f3stol siempre se llama a s\u00ed\u00ad mismo Pablo. Se ha venido a suponer, por parte de algunos, que eligi\u00f3 el nombre de Pablo debido a la conversi\u00f3n del proc\u00f3nsul. Se trata de una afirmaci\u00f3n muy poco probable, y que no tiene en cuenta la manera en que Lucas introduce en los Hechos el nombre romano del ap\u00f3stol; de hecho, lo emplea a partir del instante en que da comienzo entre los gentiles la obra de aquel a quien ellos conoc\u00ed\u00adan como Pablo. Lo m\u00e1s plausible es que ya desde el principio Pablo habr\u00ed\u00ada tenido ambos nombres. Este era el caso con muchos otros jud\u00ed\u00ados, especialmente entre los de la Di\u00e1spora (Hch. 9:11; 21:39; 22:3). Era miembro de la tribu de Benjam\u00ed\u00adn (Fil. 3:5). No se conoce con certeza la raz\u00f3n de que su familia se estableciera en Tarso. Una tradici\u00f3n muy antigua informa que salieron de Gischala, en Galilea, cuando los romanos se apoderaron de esta ciudad. Hubiera podido ser posible que en tiempos anteriores esta familia hubiera formado parte de una colonia que alguno de los reyes sirios estableciera en Tarso (cfr. Ramsay, \u00abSt. Paul the Traveler\u00bb, p. 31). Es posible tambi\u00e9n que la familia emigrara voluntariamente, por necesidades de la profesi\u00f3n de comercio, como era el caso con muchas otras familias jud\u00ed\u00adas. Los parientes de Pablo parecen haber sido numerosos e influyentes. En Ro. 16:7, 11, Pablo hace saludar a tres de sus parientes: dice de Andr\u00f3nico y de Junias que son muy estimados entre los ap\u00f3stoles y que fueron antes que \u00e9l en Cristo. En Hch. 23:16 se nos informa que el hijo de la hermana de Pablo (que parece que resid\u00ed\u00ada en Jerusal\u00e9n, posiblemente con su madre), denunci\u00f3 ante el tribuno el complot tramado contra su t\u00ed\u00ado. Este episodio permite suponer que el joven estaba emparentado con alguna de las familias implicadas. Lo importante del papel de Pablo, a pesar de su juventud, durante el martirio de Esteban, apoya esta suposici\u00f3n. Es indudable que Pablo era ya miembro del sanedr\u00ed\u00adn (Hch. 26:10), y el sumo sacerdote le encomend\u00f3 la misi\u00f3n de que persiguiera a los cristianos (Hch. 9:1, 2; 22:5). Las mismas palabras del ap\u00f3stol (Fil. 3:4-7) prueban que, siendo un personaje importante, y teniendo en el comienzo mismo de su carrera la perspectiva de honores y fortuna, no pertenec\u00ed\u00ada precisamente a una familia oscura. Criado en la obediencia a la Ley y en la piedad jud\u00ed\u00ada tradicional, por cuanto su padre era un fariseo estricto (Hch. 23:6), Pablo pose\u00ed\u00ada tambi\u00e9n, por nacimiento, la ciudadan\u00ed\u00ada romana. No se sabe en virtud de qu\u00e9 fue concedido este derecho a uno de sus ascendientes, si como recompensa por servicios prestados al Estado, o como privilegio adquirido mediante el pago de una gran suma de dinero. Es posible que ello d\u00e9 explicaci\u00f3n del nombre latino de Pablo. En todo caso, su condici\u00f3n de ciudadano romano le fue de utilidad en su apostolado y le salv\u00f3 la vida en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n. (b) Formaci\u00f3n moral e intelectual. Tarso, una de las capitales intelectuales de la \u00e9poca, era un foco de cultura griega. Estaba entonces de moda el estoicismo. Sin embargo, es muy poco probable que Pablo acudiera a escuelas griegas; sus padres, austeros jud\u00ed\u00ados, lo enviaron de joven a estudiar en Jerusal\u00e9n. Los j\u00f3venes jud\u00ed\u00ados aprend\u00ed\u00adan una profesi\u00f3n, y Saulo hizo el aprendizaje de fabricaci\u00f3n de tiendas (Hch. 18:3). Dice \u00e9l (Hch. 22:3) que hab\u00ed\u00ada sido criado en Jerusal\u00e9n, a donde tuvo que llegar muy joven. La educaci\u00f3n recibida lo arraig\u00f3 profundamente en las tradiciones del farise\u00ed\u00adsmo. Fue instruido en el conocimiento preciso de la ley de sus padres (cfr. Hch. 22:3). Su maestro fue uno de los m\u00e1s c\u00e9lebres rabinos de su \u00e9poca, Gamaliel. Un discurso de Gamaliel (Hch. 5:34-39) convenci\u00f3 al sanedr\u00ed\u00adn a no condenar a los ap\u00f3stoles a muerte. Aunque era fariseo, el gran rabino no rechazaba del todo la cultura griega, y mostraba un esp\u00ed\u00adritu tolerante. A sus pies, el joven Saulo no estudi\u00f3 solamente el AT, sino tambi\u00e9n las sutilezas de las interpretaciones rab\u00ed\u00adnicas. Se lanz\u00f3 ardorosamente dentro del seno del juda\u00ed\u00adsmo, animado de un excesivo celo por las tradiciones de sus padres (G\u00e1. 1:14). Versado en la religi\u00f3n y en la cultura jud\u00ed\u00adas, sumamente dotado, miembro de una familia distinguida, el ferviente joven fariseo estaba preparado para grandes logros en el seno de su pueblo. (c) Saulo el perseguidor. Los falsos testigos que lapidaron a Esteban encargaron al joven Saulo que guardara sus ropas (Hch. 7:58). Si el papel de Saulo no tuvo un car\u00e1cter oficial, el relato implica, no obstante, que el joven particip\u00f3 en el deliberado prop\u00f3sito de llevar a cabo aquella muerte (Hch. 8:1). Saulo fue seguramente uno de los jud\u00ed\u00ados helenistas mencionados en Hch. 6:9-14 como instigadores del martirio. Es evidente que Pablo ya aborrec\u00ed\u00ada entonces a los adeptos de aquella nueva secta, menospreciando a su Mes\u00ed\u00adas, y que los estimaba peligrosos tanto sobre el plano pol\u00ed\u00adtico como sobre el religioso. Lleno de un fanatismo firme y acerbo, estaba dispuesto a llevarlos a todos a la muerte. Acto seguido despu\u00e9s de la muerte de Esteban, Saulo organiz\u00f3 la persecuci\u00f3n contra los cristianos (Hch. 8:3; 22:4; 26:10, 11; 1 Co. 15:9; G\u00e1. 1:13; Fil. 3; 1 Ti. 1:13). Su conciencia ofuscada lo llev\u00f3 a actuar con el encarnizamiento de un inquisidor. No contento con actuar en Jerusal\u00e9n, pidi\u00f3 cartas del sumo sacerdote para las sinagogas de Damasco, a fin de llevar presos a Jerusal\u00e9n a los cristianos de origen jud\u00ed\u00ado ,a los que quer\u00ed\u00ada llevar cargados de cadenas (Hch. 9:1, 2).Los jud\u00ed\u00ados ten\u00ed\u00adan una gran autonom\u00ed\u00ada en sus asuntos internos, con la autorizaci\u00f3n de los romanos. En Damasco, que estaba bajo el control de Aretas, rey de los nabateos, el gobernador era particularmente favorable hacia los jud\u00ed\u00ados (Hch. 9:23, 24; 2 Co. 11:32); as\u00ed\u00ad, es totalmente plausible la intervenci\u00f3n de Pablo en esta ciudad. El testimonio formal de Lucas, corroborado por el propio Pablo, revela que \u00e9ste, hasta el mismo momento de su conversi\u00f3n, aborrec\u00ed\u00ada a los cristianos, y cre\u00ed\u00ada estar sirviendo a Dios al perseguirlos. (d) La repentina conversi\u00f3n de Saulo en el camino de Damasco (Hch. 9:1-19). El perseguidor y sus compa\u00f1eros siguieron, probablemente a caballo, el camino que iba de Galilea a Damasco, a trav\u00e9s de regiones des\u00e9rticas. Hacia el mediod\u00ed\u00ada llegar\u00ed\u00adan a las bellas campi\u00f1as irrigadas que rodeaban Damasco; el sol estaba en su cenit (Hch. 26:13). Repentinamente apareci\u00f3 en el cielo una luz fulgurante, empalideciendo la del sol, y los viajeros cayendo al suelo (Hch. 26:14). Pablo se qued\u00f3 postrado, al parecer, en tanto que sus compa\u00f1eros se levantaban (Hch. 9:7). Una voz saliendo del resplandor dijo en hebreo: \u00abSaulo, Saulo, \u00bfpor qu\u00e9 me persigues? Dura cosa te es dar coces contra el aguij\u00f3n\u00bb (Hch. 26:14). Saulo le dijo: \u00ab\u00bfQui\u00e9n eres, Se\u00f1or? Y el Se\u00f1or dijo: Yo soy Jes\u00fas, a quien t\u00fa persigues\u00bb (Hch. 26:15). \u00abLev\u00e1ntate y entra en la ciudad, y se te dir\u00e1 lo que debes hacer\u00bb (Hch. 9:6; 22:10). Los compa\u00f1eros de Pablo oyeron algo (Hch. 9:7), pero s\u00f3lo \u00e9l entendi\u00f3 lo que la voz dec\u00ed\u00ada (Hch. 22:9). La luz dej\u00f3 ciego a Pablo. As\u00ed\u00ad, entr\u00f3 en Damasco conducido por la mano, y fue llevado a la casa de un cierto Judas (Hch. 9:11), donde estuvo tres d\u00ed\u00adas sin<\/p>\n<p>ver, y sin comer ni beber. Estuvo orando (Hch. 9:9, 11), tratando de comprender el significado de lo que le hab\u00ed\u00ada sucedido. Al tercer d\u00ed\u00ada, el Se\u00f1or orden\u00f3 a Anan\u00ed\u00adas, cristiano de origen jud\u00ed\u00ado, que se dirigiera a Pablo y que le impusiera las manos para que recobrara la vista. Anan\u00ed\u00adas dudaba, porque tem\u00ed\u00ada al perseguidor. El Se\u00f1or le dio seguridades, revel\u00e1ndole que Pablo hab\u00ed\u00ada sido advertido por una visi\u00f3n, y Anan\u00ed\u00adas obedeci\u00f3. Saulo confes\u00f3 su fe en el Se\u00f1or Jes\u00fas, recobrando la vista y recibiendo el bautismo. Con su energ\u00ed\u00ada caracter\u00ed\u00adstica, y para confusi\u00f3n de los jud\u00ed\u00ados, se puso de inmediato a proclamar en las sinagogas que Jes\u00fas es el Cristo, el Hijo de Dios (Hch. 9:10-22). En Hechos se dan tres relatos de esta conversi\u00f3n: el relato de Lucas (Hch. 9:3-22); el de Pablo a los jud\u00ed\u00ados (Hch. 22:1-16), y por \u00faltimo su testimonio ante Festo y Agripa (Hch. 26:1-20). Los tres registros concuerdan entre s\u00ed\u00ad, aunque cada uno de ellos remarca unos detalles que no aparecen en los otros. El narrador tiene en cada caso un prop\u00f3sito diferente. En las ep\u00ed\u00adstolas, Pablo hace frecuente alusi\u00f3n a su conversi\u00f3n, que \u00e9l atribuye a la gracia y al poder de Dios (1 Co. 9:1, 16; 15:8-10; G\u00e1. 1:12-16; Ef. 3:1-8; Fil. 3:5-7; 1 Ti. 1:12-16; 2 Ti. 1:9-11). As\u00ed\u00ad, los testimonios m\u00e1s convincentes dan prueba de esta conversi\u00f3n. As\u00ed\u00ad, es cierto que no s\u00f3lo se dign\u00f3 Jes\u00fas dirigir la palabra a Saulo, sino que se le apareci\u00f3 (Hch. 9:17, 27; 22:14; 26:16; 1 Co. 9:1). La forma de Su aparici\u00f3n no nos ha sido descrita, pero es evidente que fue gloriosa: el fariseo se dio cuenta de que el Crucificado era el Hijo de Dios. Habla de la \u00abvisi\u00f3n celestial\u00bb (Hch. 26:19), expresi\u00f3n esta que se menciona s\u00f3lo en Lc. 1:22 y 24:23; y que describe una manifestaci\u00f3n ang\u00e9lica y sobrenatural. La pretensi\u00f3n de que Pablo fuera el juguete de una ilusi\u00f3n es algo que carece de todo fundamento. Pero tampoco fue la sola aparici\u00f3n de Cristo lo que provoc\u00f3 su conversi\u00f3n. Esta se produjo evidentemente gracias a la obra del Esp\u00ed\u00adritu en el coraz\u00f3n de Saulo, hecho por ello capaz de comprender y aceptar la verdad, que le hab\u00ed\u00ada sido revelada (cfr. en particular G\u00e1. 1:15 ss.). En fin, Dios se sirvi\u00f3 de Anan\u00ed\u00adas para poner al nuevo convertido en relaci\u00f3n con la naciente iglesia. Las diversas teor\u00ed\u00adas racionalistas que intentan explicar la conversi\u00f3n de Saulo sin tener en cuenta la intervenci\u00f3n personal y sobrenatural de Cristo, esquivan el testimonio del ap\u00f3stol. El declara que, hasta el momento mismo de su conversi\u00f3n, consideraba que era su deber perseguir a los cristianos para ser leal al juda\u00ed\u00adsmo. El afirma que su conversi\u00f3n se debi\u00f3 al poder y a la gracia soberana de Dios, que, sin saberlo el mismo Saulo, lo hab\u00ed\u00ada preparado para su tarea futura. Su condici\u00f3n de ciudadano romano, la educaci\u00f3n rab\u00ed\u00adnica que hab\u00ed\u00ada recibido, y sus dotes intelectuales, hac\u00ed\u00adan de \u00e9l un instrumento calificado. Se cree, con raz\u00f3n, que Saulo, a pesar de su celo, no hab\u00ed\u00ada hallado en el juda\u00ed\u00adsmo la paz que su alma necesitaba (Ro. 7:7-25). Lo repentino de su conversi\u00f3n debi\u00f3 hacerle consciente de que la salvaci\u00f3n se debe totalmente a la gracia de Dios manifestada en Cristo. Su misma experiencia religiosa contribuy\u00f3 a hacer de \u00e9l el gran int\u00e9rprete del Evangelio, a proclamar que s\u00f3lo por la fe personal en la obra expiatoria de Cristo justifica Dios al pecador. (e) Inicio de su vida cristiana. Desde su conversi\u00f3n, Saulo empez\u00f3 a anunciar el Evangelio. Su car\u00e1cter en\u00e9rgico le llevaba a ello, as\u00ed\u00ad como la revelaci\u00f3n de los prop\u00f3sitos de Dios, que lo llamaba al apostolado (Hch. 9:15; 26:16-20; G\u00e1. 1:15, 16). Predic\u00f3 a Cristo en las sinagogas de Damasco (Hch. 9:20-22). Los jud\u00ed\u00ados de la ciudad, apoyados por el gobernador, decidieron eliminar a Saulo (2 Co. 11:32). Los disc\u00ed\u00adpulos le salvaron la vida baj\u00e1ndolo de noche por el muro dentro de una canasta (Hch. 9:23-25; 2 Co. 11:33). En lugar de volver a Jerusal\u00e9n, se dirigi\u00f3 a Arabia, y volvi\u00f3 despu\u00e9s a Damasco (G\u00e1. 1:17). Se desconoce el lugar de Arabia en el que estuvo Pablo, o el tiempo que se qued\u00f3, o lo que hiciera all\u00ed\u00ad; lo probable es que se diera a la meditaci\u00f3n y a la oraci\u00f3n en soledad. Tres a\u00f1os despu\u00e9s de su conversi\u00f3n fue de Damasco a Jerusal\u00e9n para conocer a Pedro (cfr. G\u00e1. 1:18). Estuvo solamente quince d\u00ed\u00adas en Jerusal\u00e9n, y no vio a ning\u00fan otro ap\u00f3stol, excepto a Jacobo, el hermano del Se\u00f1or (G\u00e1. 1:19). Lucas ofrece algunos detalles suplementarios (Hch. 9:26-29). Los cristianos de Jerusal\u00e9n ten\u00ed\u00adan miedo de Pablo, y no cre\u00ed\u00adan que se hubiera convertido en disc\u00ed\u00adpulo de Cristo. Pero Bernab\u00e9, con la generosidad que le caracterizaba, present\u00f3 a Pablo a los ap\u00f3stoles, y les relat\u00f3 su conversi\u00f3n y los sufrimientos que hab\u00ed\u00ada tenido que sufrir a causa de su cambio radical. El antiguo perseguidor anunciaba en\u00e9rgicamente el Evangelio y quer\u00ed\u00ada convencer a los jud\u00ed\u00ados helenistas, sus amigos de otros d\u00ed\u00adas (Hch. 9:26-29), que intentaron darle muerte. Por esta raz\u00f3n, los disc\u00ed\u00adpulos enviaron a Pablo a Cesarea, desde donde se dirigi\u00f3 a Tarso (Hch. 9:29, 30; G\u00e1. 1:21). El Se\u00f1or se le apareci\u00f3 en el Templo, en Jerusal\u00e9n, y le revel\u00f3 que su apostolado iba a tener lugar entre los paganos (Hch. 22:17-21). Hay exegetas que han pretendido que los pasajes de Hechos que relatan esta visita a Jerusal\u00e9n no concuerdan con los de la Ep\u00ed\u00adstola a los G\u00e1latas. Sin embargo, es f\u00e1cil ver la armon\u00ed\u00ada de ambos relatos. Es muy probable que Saulo, queriendo trabajar de acuerdo con los doce, quiso visitar a Pedro, que ten\u00ed\u00ada un lugar prominente. La desconfianza de los cristianos de Jerusal\u00e9n con respecto al antiguo fariseo era bien natural; y el gesto de Bernab\u00e9, jud\u00ed\u00ado helenista como Pablo, est\u00e1 muy de acuerdo con su actitud posterior. Por otra parte, dos semanas transcurridas en Jerusal\u00e9n fueron suficientes para el desarrollo de los hechos relatados en Hechos. La orden de partir que le dio el Se\u00f1or a Saulo confirma la brevedad de esta visita (Hch. 22:18). El pasaje de Lucas, mencionando que Bernab\u00e9 \u00ablo trajo a los ap\u00f3stoles\u00bb, no contradice en absoluto la afirmaci\u00f3n de G\u00e1. 1:18, 19, seg\u00fan la cual Saulo s\u00f3lo vio a Pedro y a Santiago. Estas dos personas (el segundo recibe asimismo el nombre de \u00abcolumna\u00bb G\u00e1. 2:9) representaban en esta ocasi\u00f3n a todo el cuerpo apost\u00f3lico. Este es el significado de la afirmaci\u00f3n de Lucas en Hechos. En todo caso, Saulo y los dirigentes de la iglesia en Jerusal\u00e9n comprendieron entonces con claridad que Cristo destinaba al nuevo disc\u00ed\u00adpulo a ser el ap\u00f3stol de los gentiles. No parece que en este momento nadie se preocupara de la actitud que tomar\u00ed\u00adan los convertidos provenientes del paganismo hacia la Ley de Mois\u00e9s. Ni tampoco nadie pod\u00ed\u00ada suponer la importancia que tendr\u00ed\u00ada la misi\u00f3n de Pablo, pero reconocieron el mandato que le hab\u00ed\u00ada sido dado. Conscientes de que su vida peligraba, los enviaron a Tarso (Hch. 9:30). (f) Saulo en Tarso y en Antioqu\u00ed\u00ada de Siria. Son escasos los datos acerca del comienzo de este per\u00ed\u00adodo. Es probable que la estancia de Saulo en Tarso durara de 6 a 7 a\u00f1os (v\u00e9ase el apartado cronolog\u00ed\u00ada al final de este art\u00ed\u00adculo [PABLO (III)]). Es indudable que el nuevo testigo llev\u00f3 a cabo una obra misionera y que fundara las iglesias de Cilicia, mencionadas de manera incidental en Hch. 15:41. En Tarso seguramente se encontr\u00f3 frente a diversas corrientes intelectuales; ya se ha mencionado que la ciudad era un foco de la filosof\u00ed\u00ada estoica. El encuentro del ap\u00f3stol con los epic\u00fareos y los estoicos en Atenas da evidencia de que conoc\u00ed\u00ada bien los sistemas de ambos (Hch. 17:18-19). Anunciando el evangelio en Tarso, es indudable que Pablo se atendr\u00ed\u00ada a lo que el Se\u00f1or le hab\u00ed\u00ada mostrado acerca del car\u00e1cter de su ministerio. Algunos cristianos de origen jud\u00ed\u00ado-helenista, que hab\u00ed\u00adan sido ahuyentados de Jerusal\u00e9n por la persecuci\u00f3n que sigui\u00f3 al martirio de Esteban, llegaron a Antioqu\u00ed\u00ada de Siria, sobre el Orontes, al norte del L\u00ed\u00adbano. El gobernador romano de la provincia de Siria viv\u00ed\u00ada entonces en esta ciudad, que hab\u00ed\u00ada sido anteriormente la capital del reino de Siria. Antioqu\u00ed\u00ada contaba con m\u00e1s de medio mill\u00f3n de habitantes. Una de las principales ciudades del imperio, y centro comercial con una poblaci\u00f3n muy mezclada, ejerc\u00ed\u00ada una poderosa influencia. Cerca de Palestina, y a las puertas del Asia Menor, y manteniendo relaciones comerciales y pol\u00ed\u00adticas con todo el resto del imperio, esta ciudad constitu\u00ed\u00ada una base desde donde la nueva fe, destinada a separarse del juda\u00ed\u00adsmo, deb\u00ed\u00ada partir hacia todo el mundo. Los cristianos refugiados en Antioqu\u00ed\u00ada anunciaron el Evangelio \u00aba los griegos\u00bb (Hch. 11:20). Hubo numerosas conversiones. Y as\u00ed\u00ad es como naci\u00f3, en la metr\u00f3polis de Siria, una iglesia de cristianos salidos del paganismo. Cuando la iglesia en Jerusal\u00e9n lo supo, enviaron a Bernab\u00e9 a Antioqu\u00ed\u00ada. Con una hermosa grandeza de visi\u00f3n, se dio cuenta de que el Se\u00f1or estaba otorgando Su bendici\u00f3n a la iglesia en Antioqu\u00ed\u00ada, aunque sus miembros no estuvieran circuncidados. Despu\u00e9s, discerniendo indudablemente que el prop\u00f3sito de Dios era que Pablo fuera a Antioqu\u00ed\u00ada, fue a Tarso a buscar al antiguo perseguidor, y lo llev\u00f3 a la capital, donde trabaj\u00f3 un a\u00f1o con \u00e9l (Hch. 11:21-26). Es en Antioqu\u00ed\u00ada donde los disc\u00ed\u00adpulos recibieron por vez primera el nombre de \u00abcristianos\u00bb, lo que demuestra el car\u00e1cter no jud\u00ed\u00ado de esta comunidad. La aparici\u00f3n de una comunidad compuesta de cristianos surgidos del paganismo marca una gran etapa en la historia de la Iglesia. Este ser\u00ed\u00ada el punto de partida de las misiones de Pablo al mundo pagano. Un profeta de Jerusal\u00e9n, Agabo, predijo a la asamblea que habr\u00ed\u00ada un per\u00ed\u00adodo de hambre (Hch. 11:27, 28). Los hermanos de Antioqu\u00ed\u00ada decidieron ayudar a los cristianos de Judea. Este testimonio de solidaridad demuestra que estos gentiles se sent\u00ed\u00adan obligados hacia los que les hab\u00ed\u00adan transmitido la nueva fe. Su gesto revela asimismo que el Evangelio destruy\u00f3 ya en su comienzo las barreras de razas y de clases. Bernab\u00e9 y Saulo llevaron a los ancianos de la iglesia en Jerusal\u00e9n los dones de los cristianos de Antioqu\u00ed\u00ada para los de Judea (Hch. 11:29, 30). Esta visita de Saulo a Jerusal\u00e9n se sit\u00faa probablemente alrededor del a\u00f1o 44 d.C., o algo despu\u00e9s. La carta a los g\u00e1latas no la menciona, indudablemente porque Pablo no se encontr\u00f3 entonces con ninguno de los ap\u00f3stoles. Hay exegetas que han tratado de identificar esta visita con la referida en G\u00e1. 2:1-10, pero es evidente que este pasaje de G\u00e1latas se refiere a otro viaje, posterior a la discusi\u00f3n acerca de la circuncisi\u00f3n de los gentiles. Y Lucas sit\u00faa el inicio de esta controversia (Hch. 15:1, 2) en una \u00e9poca posterior al a\u00f1o 44. Pablo, escribiendo a los g\u00e1latas, sumariza las ocasiones en las que present\u00f3 su evangelio ante los ap\u00f3stoles que hab\u00ed\u00adan sido antes que \u00e9l, y que lo aprobaron. Seg\u00fan Lucas (Hch. 11:30), Pablo s\u00f3lo se encontr\u00f3 en esta ocasi\u00f3n con los ancianos de la iglesia de Jerusal\u00e9n, y se limit\u00f3 a entregarles los fondos. El argumento de Pablo en G\u00e1. 2:1-10 no exige la menci\u00f3n de una simple visita de caridad. El y Bernab\u00e9 se volvieron a Antioqu\u00ed\u00ada junto con Juan, de sobrenombre Marcos (Hch. 12:25).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>A partir de un encuentro con Cristo<\/p>\n<p>\tA Pablo y a sus escritos s\u00f3lo se le puede comprender a partir de su encuentro con Cristo resucitado, en el camino de Damasco (cfr. Hech 9,1-19). Cuando \u00e9l mismo cuenta su conversi\u00f3n, ofrece los datos principales de su vida y manifiesta sus actitudes fundamentales de adhesi\u00f3n incondicional a Cristo para hacerle conocer y amar (cfr. Hech 22,3-21; 26,9-20). Su biograf\u00ed\u00ada puede entresacarse de los datos ofrecidos por los Hechos de los Ap\u00f3stoles y de sus trece cartas.<\/p>\n<p>\tDesde su encuentro con el Se\u00f1or, Pablo se siente destinado a la misi\u00f3n de anunciar a Cristo a todos los pueblos (\u00abad gentes\u00bb). Es la misi\u00f3n a que Jes\u00fas mismo le hab\u00ed\u00ada destinado \u00abEste me es un instrumento de elecci\u00f3n para que lleve mi nombre ante la gentes\u00bb (He 9,15). Y \u00e9sta es la vocaci\u00f3n de que se glor\u00ed\u00ada el mismo Pablo, como de una \u00abgracia otorgada por Dios de ser para los gentiles ministro de Cristo Jes\u00fas\u00bb (Rom 15,15-16).<\/p>\n<p>\tSe le ha llamado \u00abel Ap\u00f3stol\u00bb por antonomasia, porque se dedic\u00f3 a \u00abanunciar el evangelio all\u00ed\u00ad donde el nombre de Cristo no era a\u00fan conocido\u00bb (Rom 15,20). Se presentaba como \u00abap\u00f3stol por vocaci\u00f3n, segregado para el evangelio de Dios\u00bb (Rom 1,1), \u00abdeudor de todos\u00bb (Rom 1,14) \u00aburgido por la caridad\u00bb (2Cor 5,14), sin otra identidad y raz\u00f3n de ser que la que gastar la vida por el anuncio del evangelio (1Cor 9,16). Sus tres grandes viajes misioneros (entre los a\u00f1os 47-58 de nuestra era) terminar\u00e1n con su encarcelamiento, primero en Palestina y luego en Roma, donde sufri\u00f3 el martirio tal vez entre los a\u00f1o 60-63, bajo el emperador Ner\u00f3n.<\/p>\n<p>\tLos mismos contenidos del evangelio<\/p>\n<p>\tLos contenidos b\u00e1sicos sobre el mensaje de Jes\u00fas son los mismos del evangelio Jes\u00fas, de la estirpe de David, \u00abnacido de la mujer\u00bb, guiado por la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu, ha llevado a cumplimiento las promesas mesi\u00e1nicas, demostrando su filiaci\u00f3n divina por su muerte y resurrecci\u00f3n, como Se\u00f1or de la historia (cfr. Rom 1,1-5; 1Cor 15,3-4; Gal 4,4-7; Col 1,3-17) que ha de venir para juzgar a vivos y muertos (cfr. 1Tes 4-5; 2Tes 2). Pablo subraya la \u00absabidur\u00ed\u00ada\u00bb o \u00abla palabra de la cruz\u00bb (1Cor 1,18-31). Esos contenidos los expresar\u00e1 con elementos culturales de su formaci\u00f3n anterior (hebrea, griega y latina). Muchos fragmentos parecen indicar himnos y doxolog\u00ed\u00adas usadas en las celebraciones lit\u00fargicas. En sus escritos se pueden encontrar f\u00e1cilmente las l\u00ed\u00adneas b\u00e1sicas de su cristolog\u00ed\u00ada, pneumatolog\u00ed\u00ada, eclesiolog\u00ed\u00ada y escatolog\u00ed\u00ada, aunque algunos fragmentos son de dif\u00ed\u00adcil interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\t\u00abCristo vive\u00bb<\/p>\n<p>\tSu cristocentrismo arranca de la fe en Cristo, \u00abel Hijo de Dios\u00bb (Hech 9,20), \u00abel Salvador\u00bb (Tit 1,3), quien \u00abfue entregado por nuestros pecados y resucit\u00f3 para nuestra justificaci\u00f3n\u00bb (Rom 4,25). Cristo \u00abvive\u00bb (Hech 25,19) y habita en el creyente (cfr. Fil 1,21), comunic\u00e1ndole la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu que le hace hijo de Dios (cfr. Gal 4,4-7; Rom 8,14-17). La ley cristiana es la ley del amor, que es fuente de libertad, como verdad de donaci\u00f3n (cfr. Gal 5,13-14) y \u00abv\u00ed\u00adnculo de perfecci\u00f3n\u00bb (Col 3,14). Por el bautismo, el cristiano queda configurado con Cristo (cfr. Rom 6,1-5). Pablo vive de esta fe \u00abNo vivo yo, sino que es Cristo quien vive en m\u00ed\u00ad&#8230; vivo en la fe del Hijo de Dios que me am\u00f3 y se entreg\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo por m\u00ed\u00ad\u00bb (Gal 2,20; cfr. Fil 1,21).<\/p>\n<p>\tDe su encuentro inicial con el Se\u00f1or, Pablo aprende que Cristo vive en todo ser humano y, de modo especial, en la comunidad eclesial, a la que \u00e9l describe como \u00abcuerpo\u00bb o expresi\u00f3n de Cristo (cfr. 1Cor 12,26-27), \u00abesposa\u00bb o consorte (cfr. Ef 5,25-27; 2Cor 11,2) y \u00abmadre\u00bb fecunda de Cristo (cfr. Gal 4,19.26). Por esto, su entrega apost\u00f3lica tiene esta caracter\u00ed\u00adstica de \u00abcompletar\u00bb a Cristo por amor a su Iglesia (cfr. Col 1,24), y de preocuparse \u00abpor todas las Iglesias\u00bb (2Cor 11,28).<\/p>\n<p>\tEn la doctrina paulina, la vocaci\u00f3n cristiana es elecci\u00f3n en Cristo (cfr. Ef 1,3), para ser \u00abgloria\u00bb o expresi\u00f3n suya por una vida santa (Ef 1,4-9), comprometida en la misi\u00f3n de \u00abrecapitular todas las cosas en Cristo\u00bb (Ef 1,10) y marcada con \u00abel sello del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Ef 1,13). Es vida unida a la oblaci\u00f3n de Cristo (cfr. Fil 2,5-11), por participar en el sacrificio eucar\u00ed\u00adstico que hace presente la oblaci\u00f3n del Se\u00f1or, \u00abhasta que vuelva\u00bb (cfr. 1Cor 11,23-26).<\/p>\n<p>Referencias Ap\u00f3stol, kerigma, misionero, modelos apost\u00f3licos.<\/p>\n<p>Lectura de documentos RMi 61.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada AA.VV., Pablo, vida, apostolado, escritos (Madrid, Studium, 1972); F. AMIOT, Ideas maestras de san Pablo (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1966); G. BARBAGLIO, Pablo de Tarso y los or\u00ed\u00adgenes cristianos (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1989); S. BENETTI, Pablo y su mensaje (Madrid, Paulinas, 1982); J.M. BOVER, Teolog\u00ed\u00ada de san Pablo ( BAC, Madrid, 1967); A. BRUNOT, Los escritos de san Pablo (Estella, Verbo Divino, 1982); L. CERFAUX, Jesucristo en San Pablo (Bilbao, Descl\u00e9e, 1967); Idem, Itinerario espiritual de san Pablo (Barcelona, Herder, 1968); J. ESQUERDA BIFET, Pablo hoy (Madrid, Paulinas, 1984); J.A. FITZMYER, Teolog\u00ed\u00ada de San Pablo (Madrid, Cristiandad, 1975); J. HOLZNER, San Pablo, heraldo de Cristo (Barcelona, Herder, 1980); W. GARDINI, Pablo, un cristiano sin fronteras (Buenos Aires, Paulinas, 1979); ST. LYONNET, Ap\u00f3stol de Jesucristo (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1966); F. PASTOR RAMOS, Pablo, un seducido por Cristo (Estella, Verbo Divino, 1993); J. SANCHEZ BOSCH, Nacido a tiempo (Barcelona, Claret, 1994).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>DJN<\/p>\n<p>Los conocimientos que tenemos de Pablo est\u00e1n en sus cartas y en los Hechos de los Ap\u00f3stoles. Pablo era jud\u00ed\u00ado, natural de Tarso de Cilicia (Act 21, 39), de la tribu de Benjam\u00ed\u00adn (Rom 11, 1), ciudadano romano de nacimiento (Act 22, 25-26). La personalidad de Pablo es de tal categor\u00ed\u00ada, que con raz\u00f3n dijo San Juan Cris\u00f3stomo: \u00abEl futuro no conocer\u00e1 otro Pablo\u00bb. Est\u00e1 catalogado, en la historia de la Iglesia, como \u00abel primero despu\u00e9s del Unico\u00bb, despu\u00e9s de El, Jesucristo, el alfa y el omega, el principio y el fin de todo, el Unico. Pablo es, en efecto, el primero en todo.<\/p>\n<p>El primero como fariseo, hijo de fariseos, riguroso cumplidor de las tradiciones paternas (Act 23, 6). El primero como ortodoxo, celador de Dios, defensor de la religi\u00f3n yahvista, perseguidor ac\u00e9rrimo de los cristianos, que eran para \u00e9l unos contestatarios que escind\u00ed\u00adan la \u00fanica religi\u00f3n revelada, la \u00fanica verdadera (Act 6, 9-10; 8, 1-3; 9, 1-2; 26, 10-12). El primer visionario del cristianismo: una visi\u00f3n en el camino de Damasco (Act 9, 3-30; 22, 5-6; 26, 12-20) le hizo dar un viraje rotundo en su vida; de perseguidor se hizo un converso definitivo; una visi\u00f3n de un alarmado y vacilante macedonio (Act 16, 9-12) le hizo dar un salto a Europa -la cultura de Occidente es tributaria eterna de esta singular visi\u00f3n-; y una visi\u00f3n en el tercer cielo (2 Cor 12, 1-4), intraducible a todo lenguajehumano, le coloc\u00f3 en la m\u00e1s alta disposici\u00f3n en que el hombre se puede colocar: la indiferencia no ya entre esto y lo otro, sino entre lo m\u00e1s definitivo: entre la vida y la muerte. El primer trabajador: Pablo es un obrero eventual, que se gana el pan de cada d\u00ed\u00ada con su propio trabajo manual; aunque \u00e9l defend\u00ed\u00ada que el ap\u00f3stol puede vivir de la funci\u00f3n apost\u00f3lica y ministerial, \u00e9l prefiere vivir de su propio trabajo (Act 20, 33-35; 2 Tes 3, 7-12). El primer universitario: como buen fariseo, se form\u00f3 en la cultura jud\u00ed\u00ada; a los quince a\u00f1os fue enviado a Jerusal\u00e9n; en la escuela superior de Gamaliel fue alumno aventajado (Act 22, 3); lleg\u00f3 a ser \u00abDoctor de la Ley\u00bb, Maestro de&#8217; Israel. El primer soci\u00f3logo del cristianismo, que proclama la comunicaci\u00f3n de bienes entre todos (1 Cor 16; 2 Cor 6, 9; G\u00e1l 2, 10). El primer hombre universal, que se hace todo para todos para ganarlos a todos (1 Cor 9, 19. 22); para \u00e9l no hab\u00ed\u00ada ni jud\u00ed\u00ado ni gentil, ni b\u00e1rbaro ni escita (Co13, 11); ante Dios todos somos iguales, debemos tambi\u00e9n serlo entre los hombres. Pablo solt\u00f3 las amarras de la Iglesia -sujeta a la naci\u00f3n de origen- para que pudiera navegar por todos los puertos del mundo: la Iglesia de Jesucristo es cat\u00f3lica (universal) gracias a Pablo. El primer ap\u00f3stol: Pablo no es un ap\u00f3stol, es \u00abel ap\u00f3stol\u00bb, infatigable ap\u00f3stol, peregrino por todas las rutas del mundo conocido, viajero incansable, explorador de tierras nuevas hasta llegar a los extremos del mundo (Rom 15, 28; Act 1, 8) para predicar, el primero, la palabra de Dios; ah\u00ed\u00ad est\u00e1n sus incansables y llenos de fatigas viajes apost\u00f3licos (Act 13-21). El primer te\u00f3logo: en San Pablo no hay una teolog\u00ed\u00ada sistem\u00e1tica; sus escritos son ocasionales; pero su doctrina, fundamentada, como idea dominadora, en que Jesucristo muerto y resucitado es nuestro salvador y mediador, contiene la esencia misma del cristianismo cuando hablamos de la teolog\u00ed\u00ada del N. T. estamos hablando impl\u00ed\u00adcitamente de la teolog\u00ed\u00ada de Pablo. El primer prisionero de Cristo: Pablo estuvo varias veces preso por predicar el evangelio de la justicia y del amor (Act 16, 22-40; 22-28). Sus prisiones son para \u00e9l el timbre de la mayor gloria; lejos de avergonzarse de ello, desea que le llamen \u00abel prisionero\u00bb (Ef 3, 1; 4, 1; Flm 1). El primer escritor: ning\u00fan hagi\u00f3grafo fue tan prolifero como \u00e9l; fue m\u00e1s predicador que nadie, pero tambi\u00e9n un buen manejador de la pluma y del estilete; ah\u00ed\u00ad est\u00e1n sus primeras y grandes cartas (1 y 2 Tes; Rom; G\u00e1l; 1 y 2 Cor), las cartas escritas desde la prisi\u00f3n (Col, Ef, Flp, FIm) y sus cartas pastorales (1 y 2 Tim; Tit).<\/p>\n<p>Dios le ten\u00ed\u00ada reservada una muerte gloriosa, que El suele reservar a sus m\u00e1s leales y fieles servidores; la vida de combate de Pablo se merec\u00ed\u00ada una muerte as\u00ed\u00ad. Entre finales del a\u00f1o 66 y principios del 67, Pablo cay\u00f3 por \u00faltima vez prisionero en Roma. La segunda carta a Timoteo, que escribe en la c\u00e1rcel, nos da algunas noticias de su vida en prisi\u00f3n. Infunde una gran pena la lectura de esta carta. Pablo se encuentra solo. Le han abandonado todos. Unicamente tiene a su lado al fidel\u00ed\u00adsimo Lucas. Presiente que la muerte se le echa encima. Al poco tiempo se cumplen sus amargas previsiones. Se ve por segunda vez su causa, y Pablo escucha en plena sala del Castro Pretorio la sentencia capital. Al d\u00ed\u00ada siguiente, Pablo es ajusticiado fuera de la ciudad. Un centuri\u00f3n, un piquete de pretorianos y un pobre viejo encadenado salen por la v\u00ed\u00ada Ostiense. La \u00faltima pena para un ciudadano romano era la decapitaci\u00f3n, pero ten\u00ed\u00ada que ir precedida de la flagelaci\u00f3n: Pablo fue desnudado, atado a un cepo y flagelado despiadadamente por un elex, hombre horrendo, despreciado por todos. A un golpe de espada rod\u00f3 por el suelo la cabeza de Pablo. La tradici\u00f3n lo sit\u00faa en Tre Fontane, cerca de San Pablo Extramuros.<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>1. Conversi\u00f3n<\/p>\n<p>(-> helenistas, Pedro, Santiago, resurrecci\u00f3n). Pablo es el hombre mejor conocido de la Iglesia (y quiz\u00e1 de toda la historia jud\u00ed\u00ada y romana, entre el 30 y 70 d.C.). Algunos le toman como un impostor fan\u00e1tico, inventor del cristianismo organizado con una iglesia propia, en l\u00ed\u00adnea de poder (en contra de Jes\u00fas). Otros le oponen a Pedro y a los representantes de la Iglesia jer\u00e1rquica romana, tom\u00e1ndole como defensor de una libertad evang\u00e9lica intimista (en l\u00ed\u00adnea protestante). Ambas posturas tienen algo de verdad, pero son exageradas y acaban siendo falsas. Se llamaba Sa\u00fal o Saulo, como el primer rey israelita; pero m\u00e1s tarde cambi\u00f3 su nombre o puso un sobrenombre latino Pablo (Paulus, el Peque\u00f1o) con el que se le conoce.<\/p>\n<p> (1) Fariseo celoso, convertido al Evangelio. Lo que dice de s\u00ed\u00ad mismo resulta suficiente para conocer los rasgos principales de su vida. El no invent\u00f3 el cristianismo, ni cre\u00f3 la Iglesia, sino que asumi\u00f3 el cristianismo de la Iglesia helenista, a cuyos partidarios hab\u00ed\u00ada perseguido, por pensar que destru\u00ed\u00adan la unidad e identidad nacional del judaismo. Su historia est\u00e1 descrita en Hch 9-28, pero \u00e9l mismo la ha narrado de un modo bien directo: \u00abYa conoc\u00e9is mi conducta anterior en el judaismo, c\u00f3mo persegu\u00ed\u00ada con fuerza a la Iglesia de Dios y la asolaba. Y aventajaba en el judaismo a muchos de los contempor\u00e1neos de mi pueblo, siendo mucho m\u00e1s celoso de las tradiciones de mis padres. Pero cuando Dios, que me apart\u00f3 desde el vientre de mi madre y me llam\u00f3 por su gracia, quiso revelar en m\u00ed\u00ad a su Hijo, para que lo predicara entre los gentiles&#8230; no consult\u00e9 con nadie el tema&#8230; sino que fui a Arabia y volv\u00ed\u00ad de nuevo a Damasco. Despu\u00e9s, pasados tres a\u00f1os, sub\u00ed\u00ad a Jerusal\u00e9n para ver a Pedro y permanec\u00ed\u00ad con \u00e9l quince d\u00ed\u00adas; pero no vi a ninguno de los dem\u00e1s ap\u00f3stoles, sino a Santiago\u00bb (Gal 1,13-19). Nada nos permite afirmar que se hallaba angustiado dentro del judaismo o que ten\u00ed\u00ada mala conciencia, sino todo lo contrario: \u00abYo podr\u00ed\u00ada confiar en la carne. Si alguno cree tener de qu\u00e9 confiar en la carne, yo m\u00e1s: circuncidado al octavo d\u00ed\u00ada, del linaje de Israel, de la tribu de Benjam\u00ed\u00adn, hebreo de hebreos; en cuanto a la ley, fariseo; en cuanto al celo, perseguidor de la Iglesia; en cuanto a la justicia de la ley, irreprensible. Pero las cosas que para m\u00ed\u00ad eran ganancia, las he considerado p\u00e9rdida a causa de Cristo. Y a\u00fan m\u00e1s: Considero como p\u00e9rdida todas las cosas, en comparaci\u00f3n con lo incomparable que es conocer a Cristo Jes\u00fas mi Se\u00f1or. Por su causa lo he perdido todo y lo tengo por basura, a fin de ganar a Cristo y de ser hallado en \u00e9l; sin pretender una justicia m\u00ed\u00ada, derivada de la Ley, sino la que es por la fe en Cristo, la justicia que proviene de Dios por la fe\u00bb (Flp 3,4-9). No ten\u00ed\u00ada problemas de conciencia, pod\u00ed\u00ada haberse mantenido en el judaismo, cuya \u00abcarne\u00bb (ley nacional) quer\u00ed\u00ada defender. Pero en el fondo de esa seguridad se escond\u00ed\u00ada una inseguridad m\u00e1s grande, que se expresaba en la misma violencia con que persegu\u00ed\u00ada a la Iglesia. En ese contexto se inscribe su experiencia de Jes\u00fas resucitado, que \u00e9l presenta en forma de confesi\u00f3n pascual.<\/p>\n<p>(2) Conocimiento de la Iglesia, confesi\u00f3n pascual. Pablo interpreta su encuentro con Jes\u00fas en forma de confesi\u00f3n pascual y la sit\u00faa dentro de una lista m\u00e1s de \u00abapariciones del resucitado\u00bb. Cristo se hab\u00ed\u00ada aparecido ya a otros (a Pedro, a los Doce, a quinientos hermanos, a Santiago, a todos los ap\u00f3stoles). Pues bien, \u00abal final de todos, como a un aborto, se me apareci\u00f3 tambi\u00e9n a m\u00ed\u00ad. Porque yo soy el m\u00e1s peque\u00f1o de los ap\u00f3stoles, y no soy digno de llamarme ap\u00f3stol, porque he perseguido a la Iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy y su gracia en m\u00ed\u00ad no ha sido en vano, sino que me he fatigado m\u00e1s que todos ellos, no yo sino la gracia de Dios conmigo. Sea yo, sean ellos, as\u00ed\u00ad predicamos, as\u00ed\u00ad cree mos\u00bb (1 Cor 15,8-11). Pablo ha interpretado su experiencia de Jes\u00fas a la luz de los testigos anteriores (Pedro, los Doce&#8230;) y, sobre todo, a la luz de todos los ap\u00f3stoles entre los que se incluye. No comienza de la nada, sino que se introduce en un camino que ya exist\u00ed\u00ada, en un camino donde \u00e9l tambi\u00e9n ha encontrado al Cristo, culminando la lista de apariciones anteriores. Nada nos permite suponer que todas fueran iguales: habr\u00ed\u00ada en cada caso rasgos distintivos. Pero esos rasgos han pasado aqu\u00ed\u00ad a segundo plano; lo que importa es aquello que todas tienen en com\u00fan: se les aparece Jes\u00fas resucitado. Eso significa que Pablo asume los momentos de la historia pascual precedente. Sabe de alg\u00fan modo lo que han visto los otros testigos, especialmente \u00abtodos los ap\u00f3stoles\u00bb, que son, sin duda, los misioneros helenistas*. Conoce lo que dicen (\u00c2\u00a1se les ha aparecido Jes\u00fas!). S\u00f3lo de esa forma puede interpretar e interpreta aquello que \u00e9l ha visto y ha sentido \u00aben el camino de Damasco\u00bb (cf. Hch 9). Eso significa que, antes de haberse convertido, \u00e9l conoc\u00ed\u00ada de alg\u00fan modo la experiencia pascual de los disc\u00ed\u00adpulos; sab\u00ed\u00ada que ellos predicaban la presencia y poder de un Jes\u00fas resucitado a quien llamaban Cristo universal, culminaci\u00f3n del judaismo. Precisamente por eso les odiaba y persegu\u00ed\u00ada, pensando que su forma de entender al Cristo y su manera de extender el mesianismo a los gentiles destru\u00ed\u00ada las bases y la esencia del pueblo israelita.<\/p>\n<p>(3) El \u00faltimo de los ap\u00f3stoles. Odiar es una forma invertida de conocer; perseguir es un modo contrario de amar. Odiando y persiguiendo al Cristo pascual de los primeros cristianos, Pablo estaba mostrando un gran inter\u00e9s por la Pascua. Podemos decir que, en el fondo, Jes\u00fas ya le hab\u00ed\u00ada transformado por dentro. Sin haberle visto, Pablo sab\u00ed\u00ada que Jes\u00fas era fuente de unidad y salvaci\u00f3n para todos los hombres, superando las fronteras de la naci\u00f3n sagrada de Israel. Precisamente por eso, desde sus principios de jud\u00ed\u00ado observante de una ley particular o nacional, le odiaba y persegu\u00ed\u00ada al perseguir a sus ap\u00f3stoles, entre los que se incluir\u00e1 despu\u00e9s, tras la experiencia pascual. Pero Pablo no se siente uno m\u00e1s. Sabe que Jes\u00fas le ha encargado una misi\u00f3n y tiene que cumplirla. Por eso se presenta, de manera muy significativa, como el  \u00faltimo de todos (1 Cor 15,8). De esa forma cierra y culmina un proceso pascual que se hallaba todav\u00ed\u00ada en camino. Hab\u00ed\u00ada empezado en Pedro, se hab\u00ed\u00ada expresado en los Doce, pero s\u00f3lo ahora se completa y llega a su final, precisamente en Pablo: \u00abPues quien ha actuado en Pedro, para hacerle ap\u00f3stol de los jud\u00ed\u00ados ha actuado tambi\u00e9n en m\u00ed\u00ad, para hacerme ap\u00f3stol de los gentiles\u00bb (Gal 2,8). Mirada s\u00f3lo en la l\u00ed\u00adnea de Pedro, la pascua pod\u00ed\u00ada correr el peligro de cerrarse y formar una experiencia intrajud\u00ed\u00ada. Pues bien, asumiendo y completando la visi\u00f3n y obra de Pedro, Pablo ha descubierto y expandido el car\u00e1cter universal del evangelio de Jes\u00fas. Por eso cuenta su experiencia, por eso se defiende una y otra vez: \u00ab\u00bfNo soy ap\u00f3stol?, \u00bfno he visto a Jes\u00fas, nuestro Se\u00f1or?\u00bb (1 Cor 9,1). L\u00f3gicamente, desde su perspectiva de celoso fariseo, defensor de la identidad legal del judaismo, \u00e9l deb\u00ed\u00ada haber perseguido a la iglesia de Jes\u00fas con todo celo, es decir, por fidelidad a la ley jud\u00ed\u00ada (Flp 3,6). Pues bien, el mismo Jes\u00fas a quien \u00e9l persegu\u00ed\u00ada en sus fieles le ha salido al encuentro: \u00abPero cuando Aquel que me separ\u00f3 desde el seno de mi madre y me llam\u00f3 por su gracia se dign\u00f3 revelarme a su Hijo para que yo lo anunciara a los paganos&#8230;\u00bb (Gal 1,11-17). Persegu\u00ed\u00ada a los cristianos porque veneraban a un Mes\u00ed\u00adas crucificado (un buen cristo no puede haber muerto de ese modo) y porque ten\u00ed\u00adan un mensaje universal (destruyendo el valor del judaismo como pueblo aparte, elegido y distinto). Pues bien, en un momento determinado, por un cambio interior muy profundo, Pablo vio que Dios le hablaba precisamente a trav\u00e9s del mismo Cristo a quien \u00e9l estaba persiguiendo. El no quer\u00ed\u00ada escuchar lo que ha escuchado y ver lo que ha visto, al menos en un sentido externo. El hab\u00ed\u00ada comenzado queriendo otra cosa, pero Dios le ha mostrado su rostro verdadero en Cristo. Ciertamente, influye en su visi\u00f3n todo lo que \u00e9l sabe de Jes\u00fas a trav\u00e9s de los cristianos. Pero \u00e9l est\u00e1 absolutamente convencido de que el mismo Jes\u00fas ha salido a su encuentro y le ha llamado.<\/p>\n<p>(4) El Cristo de Pablo. Es evidente que el Cristo que le llama es el mismo que ha llamado a Pedro y a los otros cristianos a quienes ha perseguido. Pero ahora ese Cristo viene a presentarse para \u00e9l de un modo muy radical, como su propio Cristo, el Se\u00f1or de su experiencia resucitada. Por eso se retira, iniciando en \u00abArabia\u00bb (en la actual Siria o Jordania) su nuevo camino. Ha sentido un cambio fuerte, una especie de convulsi\u00f3n interior, que ha transformado todas las coordenadas de su vida. Ha seguido luego un proceso largo de expansi\u00f3n y explicitaci\u00f3n en el que ha ido verificando su nueva experiencia, pues \u00abtodas las cosas que eran para m\u00ed\u00ad ganancia (farise\u00ed\u00adsmo, ley&#8230;), las consider\u00e9 p\u00e9rdida por Cristo. Ciertamente, las considero todas como p\u00e9rdida, a causa de la excelencia del conocimiento de Jesucristo, mi Se\u00f1or, por el cual todas las cosas se me han vuelto p\u00e9rdida y las considero como esti\u00e9rcol en orden a ganar a Cristo&#8230;\u00bb (Flp 2,7-9). As\u00ed\u00ad ha cambiado su visi\u00f3n de Dios. Pablo hab\u00ed\u00ada considerado a los cristianos como blasfemos: dec\u00ed\u00adan que Dios se manifiesta en un crucificado; a\u00f1ad\u00ed\u00adan que la alianza propia de Israel estaba superada, de manera que la gracia de Dios se extend\u00ed\u00ada a todas las gentes, rompiendo as\u00ed\u00ad el cercado de la ley o muro sacral que defend\u00ed\u00ada al judaismo. Pues bien, en un momento dado, Pablo advierte que esos cristianos tienen raz\u00f3n, que Dios se manifiesta precisamente en Cristo y, as\u00ed\u00ad, Dios se le ha manifestado tambi\u00e9n a \u00e9l, como el Dios de Jesucristo, transformando su visi\u00f3n del judaismo: ha descubierto que el Mes\u00ed\u00adas es Hijo de Dios, siendo, al mismo tiempo, un hombre muerto y resucitado (Jes\u00fas de Nazaret). La verdad de Dios y la esperanza israelita ha culminado precisamente en Cristo. Eso significa que la ley de Israel ha terminado (ha cumplido su funci\u00f3n). Eso significa, al mismo tiempo, que el Cristo de Israel es Salvador universal: hay que anunciar su misterio a todos los pueblos, para que lo conozcan y lo acepten. Conocer y aceptar a Jes\u00fas como Cristo universal, eso es la pascua (cf. Flp 3,2-11); ser conocido por Jes\u00fas, eso es la plenitud de la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Cf. J. J. BARTOLOME, Pablo de Tarso. Una introducci\u00f3n a la vida y obra de un ap\u00f3stol de Cristo, CCS, Madrid \u00ed\u008d997; J. BECKER, Pablo, el ap\u00f3stol de los paganos, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1996; G. BORNKAMM, Pablo de Tarso, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1987; J. GNILKA, Pablo de Tarso: ap\u00f3stol y testigo, Herder, Barcelona 1998; L. O. Kuss, San Pablo, Herder, Barcelona 1975; H. RIVAS, San Pablo. Su vida, sus cartas, su teolog\u00ed\u00ada, Lumen, Buenos Aires 2001.<\/p>\n<p>PABLO<br \/>\n2. La Iglesia<\/p>\n<p>(-> Iglesia, misi\u00f3n). Pablo hab\u00ed\u00ada cumplido fielmente los mandatos de la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada, queriendo imponerlos por la fuerza sobre aquellos que dejaban de cumplirlos, imponiendo de esa forma su violencia contra aquellos que intentaban romper el judaismo. Pues bien, cuando descubre la raz\u00f3n de los perseguidos, da un giro a su vida, poni\u00e9ndose al servicio de la misi\u00f3n universal del Cristo: haber conocido a Jes\u00fas (ser conocido por \u00e9l) significa anunciar su salvaci\u00f3n a los gentiles. (1) Conversi\u00f3n y vocaci\u00f3n misionera. En sentido estricto, la \u00abconversi\u00f3n\u00bb de Pablo ha de entenderse como misi\u00f3n: \u00abQuiero que sep\u00e1is, hermanos, que mi evangelio no es de origen humano. Pues no lo recib\u00ed\u00ad de humanos&#8230;, sino por revelaci\u00f3n de Jesucristo. Porque hab\u00e9is o\u00ed\u00addo mi conducta antigua en el judaismo&#8230; Pero cuando el Dios, que me eligi\u00f3 desde el vientre de mi madre&#8230; quiso revelarme a su Hijo para que lo anuncie a los gentiles, no consult\u00e9 con nadie, ni sub\u00ed\u00ad a Jerusal\u00e9n, a los ap\u00f3stoles anteriores, sino que fui a Arabia, y otra vez a Damasco\u00bb (cf. Gal 1,11-17). En el principio est\u00e1 una revelaci\u00f3n de Dios, que recuerda las llamadas prof\u00e9ticas (cf. Is 6,1 -11; Jr 1) y la vocaci\u00f3n de Jes\u00fas en su bautismo (Mc 1,9-11 par). Se trata de una revelaci\u00f3n misionera, de manera que el mismo Dios de Jesucristo le encarga una tarea apost\u00f3lica, haci\u00e9ndole misionero de su Hijo entre las gentes. S\u00f3lo en un segundo momento, pasados tres a\u00f1os, \u00absub\u00ed\u00ad a Jerusal\u00e9n para conversar con Cefas y estuve con \u00e9l quince d\u00ed\u00adas. Pero no vi a ning\u00fan otro de los ap\u00f3stoles, sino a Santiago, el hermano del Se\u00f1or\u00bb (Gal 1,18-19). Ciertamente quiere contrastar su experiencia con Cefas (= Pedro, Piedra), que es la referencia central de la Iglesia; pero no pide que le ordenen (que le hagan presb\u00ed\u00adtero u obispo, en el sentido posterior de la palabra), sino que le acepten en la comuni\u00f3n de los que viven y anuncian el Evangelio, lo mismo que a Pedro*, lo mismo que a Santiago*. (2) Un lugar en la Iglesia. Pablo no ha negado la autoridad de Pedro (o de Santiago), ni habr\u00ed\u00ada ido en contra lo de que Mt 16,1719 o Jn 21 dir\u00e1n sobre Pedro tras su muerte. M\u00e1s a\u00fan, en el momento de conflicto entre las varias tendencias de la Iglesia (cf. Gal 2,9), apel\u00f3 a su comuni\u00f3n con \u00ablas columnas\u00bb, que eran San tiago, Pedro y Juan. Pero \u00e9l habr\u00ed\u00ada tomado (y tom\u00f3) la autoridad de esas columnas de Jerusal\u00e9n como fuente de comuni\u00f3n, no de imposici\u00f3n de unos sobre otros. Por eso dialog\u00f3 siempre con las dem\u00e1s iglesias (cf. Gal 2,1-14; 1 Cor 15,37), pero sin someterse a ellas, sin pensar que hubiera alguien (como Pedro o Santiago) que tuviera autoridad para decirle lo que deb\u00ed\u00ada hacer y predicar, ni la forma en que deb\u00ed\u00ada organizar sus comunidades, llena de riqu\u00ed\u00adsimos ministerios* (cf. 1 Cor 12-14), aunque sin presb\u00ed\u00adteros u obispos. La Iglesia era a su juicio un don de Cristo (su Cuerpo), una comuni\u00f3n de gratuidad, no un imperio gobernado por potestades superiores, siempre ambiguas (Rom 8,38; cf. Ef 6,12; Col 1,16; 2,15). Juzg\u00f3 esencial mantener la comuni\u00f3n con Pedro y con Santiago, pero sin dominio de unos, ni sometimiento de otros. Desde aqu\u00ed\u00ad se entiende su visi\u00f3n de las iglesias. (3) Varias iglesias, una Iglesia. Pablo sabe que hay varias iglesias, fundadas sobre el testimonio pascual de Jes\u00fas resucitado (cf. 1 Cor 15,3-9). Ellas no nacen por sometimiento a la Ley (como supone un judaismo o cristianismo posterior), ni forman una oikumene definida por el Imperio romano y la cultura helenista, ni se fundan en un orden social o militar, ni en los dictados de una determinada raza superior, sino que expresan y expanden la gracia y comuni\u00f3n de Cristo, que se concretiza siempre en grupos de comunicaci\u00f3n concreta de la vida. Pero, al mismo tiempo, hay una Iglesia universal, que no surge de la suma de iglesias particulares, sino por don com\u00fan de Dios en Cristo. Esa Iglesia no se construye dictando una ley superior sobre todos (un c\u00f3digo romano), ni aplicando una mejor econom\u00ed\u00ada o apelando a un ej\u00e9rcito m\u00e1s fuerte o a una ciencia m\u00e1s certera, sino que brota de una experiencia de gratuidad que s\u00f3lo puede darse y expandirse all\u00ed\u00ad donde cada uno renuncia a su justicia y triunfo propio, para aceptar de forma amorosa la vida de los otros, sin que se distingan jud\u00ed\u00ado ni griego, var\u00f3n ni mujer, esclavo ni libre (Gal 3,28). Los grandes imperios (Babilonia, Persia o Roma) hab\u00ed\u00adan logrado ciertas formas de unidad, pero en l\u00ed\u00adnea de imposici\u00f3n o espada (cf. Rom 13,1-7). En contra de eso, Pablo present\u00f3 a la Iglesia como principio de universalidad por gracia. Nadie hab\u00ed\u00ada formulado as\u00ed\u00ad las cosas. (4) El amor, fuente de  universalidad. Ciertamente, hab\u00ed\u00ada ret\u00f3ricas de uni\u00f3n mundial, de tipo filos\u00f3fico, jer\u00e1rquico y clasista (como en la Estoa o el platonismo), visiones imperiales que apelaban a la fuerza de las armas o a la superioridad de la cultura grecorromana (con sometimiento de esclavos y vencidos). Tambi\u00e9n hab\u00ed\u00ada esperanzas de unificaci\u00f3n prof\u00e9tica de la humanidad (en el judaismo). Pero s\u00f3lo Pablo propuso un camino concreto de unificaci\u00f3n para todos los hombres desde la peque\u00f1ez y pobreza (desde Jes\u00fas crucificado), a trav\u00e9s de la gratuidad, es decir, de la comuni\u00f3n no impositiva de los hombres. Todo lo que dijo Pablo se hallaba impl\u00ed\u00adcito en Jes\u00fas y en los cristianos helenistas anteriores, pero s\u00f3lo \u00e9l lo desarroll\u00f3 de un modo consecuente, apareciendo as\u00ed\u00ad como promotor de la unidad humana. Esta es su grandeza, \u00e9sta la aportaci\u00f3n que \u00e9l pudo formular, porque era buen romano (hombre de ecumene) y buen griego (muy racional), siendo, al mismo tiempo, un buen jud\u00ed\u00ado (hombre prof\u00e9tico), en la l\u00ed\u00adnea de Jes\u00fas, Mes\u00ed\u00adas de Dios crucificado y resucitado, que vincula por gracia a todos los hombres de la tierra. El amor de Cristo le llev\u00f3 a crear iglesias o comunidades concretas donde hombres y mujeres de origen muy distinto fueran capaces de convivir y comunicarse, superando las barreras de tipo religioso y legal, econ\u00f3mico y pol\u00ed\u00adtico, desde una gracia de amor que vincula a todos. Pablo y sus compa\u00f1eros sab\u00ed\u00adan que llegaba pronto, que estaba ya llegando, el cumplimiento de la espera, la comuni\u00f3n final de los salvados por el Cristo. Por eso, para acelerar el fin, fueron creando por doquier iglesias o comunidades muy concretas, donde los hombres de diverso origen pod\u00ed\u00adan empezar ya compartiendo su vida, en gesto de comunicaci\u00f3n abierta a todos. Eran iglesias provisionales, hasta que llegara el futuro de la gracia en Cristo. Pero su mismo car\u00e1cter provisional las hac\u00ed\u00ada duraderas, capaces de superar las divisiones de poder que hab\u00ed\u00adan defendido, entre otros, los sacerdotes jud\u00ed\u00ados y los soldados romanos. Nadie se hab\u00ed\u00ada atrevido a crear nada semejante, a no ser en teor\u00ed\u00ada (como algunos estoicos). Pablo y sus compa\u00f1eros lograron algo que antes hab\u00ed\u00ada sido imposible: jud\u00ed\u00ados y paganos pod\u00ed\u00adan unirse en Jes\u00fas (por la gracia de Jes\u00fas) sin tener que \u00abconvertirse\u00bb en el sentido externo (sin que el jud\u00ed\u00ado se hiciera romano, ni el ro mano jud\u00ed\u00ado). Unos y otros pod\u00ed\u00adan unirse en amor, por encima de las diferencias de origen, de raza o cultura. (5) Iglesia misionera. Animado por este convencimiento (\u00c2\u00a1llega el Reino!) y empe\u00f1ado en crear comunidades donde pudieran compartir la vida jud\u00ed\u00ados y gentiles (hombres y mujeres), Pablo quiso llevar su misi\u00f3n* hasta Hispania (fin del mundo conocido) pasando por Jerusal\u00e9n y Roma (cf. Rom 15). Es muy dudoso que llegara a Hispania, pero pas\u00f3 a Jerusal\u00e9n y los sacerdotes le prendieron como a enemigo de la singularidad jud\u00ed\u00ada. Estando en la c\u00e1rcel (en Ces\u00e1rea) tuvo ocasi\u00f3n de presentar su defensa ante el procurador romano y el reyezuelo Agripa, quien cerr\u00f3 la discusi\u00f3n diciendo: \u00ab\u00c2\u00a1Est\u00e1s loco, Pablo! Tantas Escrituras han trastornado tu juicio\u00bb (Hch 26,24). Pero esa \u00ablocura\u00bb de Pablo fue m\u00e1s sabia que la sabidur\u00ed\u00ada de los sacerdotes de Jerusal\u00e9n y de los procuradores y reyes vasallos de Roma, ciudad adonde Pablo lleg\u00f3 (Hch 28), siendo ajusticiado, lo mismo que Pedro en torno al a\u00f1o 64 (dos a\u00f1os despu\u00e9s de Santiago). Hab\u00ed\u00ada creado muchas iglesias \u00abprovisionales\u00bb que a\u00fan siguen existiendo; hab\u00ed\u00ada iniciado un camino de encuentro universal por el que seguimos caminando todav\u00ed\u00ada, aunque con dificultades, pues nos cuesta aceptar su experiencia radical: s\u00f3lo en libertad pueden unirse los hombres y mujeres, s\u00f3lo por gracia pueden vincularse, siendo diferentes, desde la peque\u00f1ez y pobreza de Jes\u00fas resucitado. S\u00f3lo si nos dejamos contagiar por la \u00ablocura\u00bb de Pablo (cf. 1 Cor 1,23) podremos vencer desde Cristo la enfermedad mortal de un mundo amenazado por el capitalismo salvaje y el riesgo de la destrucci\u00f3n de este planeta.<\/p>\n<p>Cf. A. BADIOU, San Pablo. La fundaci\u00f3n del universalismo, Anthropos, Barcelona 1999; L. CERFAUX, La Iglesia en san Pablo, Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1955; J. HUARTE OSACAR, Evangelio y Comunidad. Estudio de teolog\u00ed\u00ada patdina, San Esteban, Salamanca 1983; M. LEGIDO, La Iglesia del Se\u00f1or. Un estudio de eclesiolog\u00ed\u00ada paulina, Universidad Pontificia, Salamanca 1978.<\/p>\n<p>PABLO<br \/>\n3. Perseguidor y perseguido<\/p>\n<p>(-> violencia). Pablo hab\u00ed\u00ada perseguido a los cristianos y Lucas ha situado su conversi\u00f3n en el contexto de la lucha de ciertos jud\u00ed\u00ados celosos contra Esteban y los otros helenistas (Hch 7,6869). En ese contexto podemos evocar algunos rasgos de su conversi\u00f3n y persecuci\u00f3n consiguiente.<\/p>\n<p>(1)  D\u00e9la persecuci\u00f3n a la conversi\u00f3n. Pablo, jud\u00ed\u00ado legalista, pensaba que ante el derecho de Dios cesan los derechos de los hombres: \u00abSaulo, respirando a\u00fan amenazas de muerte contra los disc\u00ed\u00adpulos del Se\u00f1or, fue a ver al Sumo Sacerdote y le pidi\u00f3 cartas para la sinagoga de Damasco, autoriz\u00e1ndole a llevarse detenidos a Jerusal\u00e9n a todos los que segu\u00ed\u00adan aquel camino, hombres y mujeres. En el viaje, cerca ya de Damasco, de repente una luz celeste relampague\u00f3 en torno a \u00e9l. Cay\u00f3 a tierra y oy\u00f3 una voz que le dec\u00ed\u00ada: Saulo, Saulo, \u00bfpor qu\u00e9 me persigues? Pregunt\u00f3 el: \u00bfQui\u00e9n eres, Se\u00f1or? Respondi\u00f3 la voz: Soy Jes\u00fas, a quien t\u00fa persigues\u00bb (Hch 9,1-6). Lucas ha narrado esta escena otras dos veces (cf. Hch 22,6-16; 26,12-18), destacando siempre la intervenci\u00f3n de Dios, como afirma el mismo Pablo, cuando habla de ella en primera persona: \u00abDios quiso revelar en m\u00ed\u00ad a su Hijo&#8230; Se me ha aparecido el Se\u00f1or resucitado\u00bb (Gal 1,15-16; 1 Cor 15,7-9; cf. Flp 3,7ss). Dios se le manifiesta en Jes\u00fas como Se\u00f1or y como perseguido. Para la conciencia anterior de Pablo, Jes\u00fas era un hombre fat\u00ed\u00addico y sus disc\u00ed\u00adpulos unos mentirosos. Pero las palabras que escucha, \u00absoy Jes\u00fas a quien t\u00fa persigues\u00bb, le descubren la gloria rnesi\u00e1nica del crucificado y su presencia salvadora en los creyentes, asociados a su propio sufrimiento. Este descubrimiento le hace abandonar su empe\u00f1o de perseguidor y le identifica con aquellos a los que ha perseguido, cuya suerte tendr\u00e1 que compartir como sigue diciendo el mismo Cristo: \u00abLc ense\u00f1ar\u00e9 cu\u00e1nto tiene que sufrir por m\u00ed\u00ad\u00bb (Hch 9,16). La conversi\u00f3n de Pablo es la inversi\u00f3n de un perseguidor que desde ahora correr\u00e1 siempre el peligro de ser perseguido.<\/p>\n<p>(2) Los trabajos de Pablo. 2 Cor 11. La conversi\u00f3n de Pablo sucedi\u00f3 en tomo al a\u00f1o 34 d.C. y despu\u00e9s dedic\u00f3 casi treinta a\u00f1os a la expansi\u00f3n del Evangelio, en medio de grandes dificultades, exteriores e interiores, pues algunos de aquellos cristianos a quienes \u00e9l hab\u00ed\u00ada ofrecido el mensaje de Cristo acabaron acus\u00e1ndole y diciendo que era un aprovechado y que su evangelio era falso. Ante esa acusaci\u00f3n, para defender su mensaje, Pablo tiene que defenderse a s\u00ed\u00ad mismo y lo hace en la segunda carta a los Corintios, escrita en torno al a\u00f1o 5557 d.C. \u00abSon tantos los que presumen de t\u00ed\u00adtulos humanos que tambi\u00e9n yo voy a presumir&#8230; Pues en lo que otro se atreva, y hablo neciamente, me atrevo yo tambi\u00e9n. \u00c2\u00a1Que son Hebreos! Tambi\u00e9n yo. \u00c2\u00a1Que son linaje de Israel! Tambi\u00e9n yo. \u00c2\u00a1Que son descendientes de Abrah\u00e1n! Tambi\u00e9n yo. \u00c2\u00a1Que sirven a Cristo! Voy a decir un desatino: yo m\u00e1s. Les gano en fatigas, les gano en c\u00e1rceles, en palizas sin comparaci\u00f3n y en peligros de muerte con mucho. Los jud\u00ed\u00ados me han azotado cinco veces, con los cuarenta golpes menos uno; tres veces he sido apaleado, una vez me han lapidado, he tenido tres naufragios y pas\u00e9 una noche y un d\u00ed\u00ada en el agua. \u00c2\u00a1Cu\u00e1ntos viajes a pie, con peligros de r\u00ed\u00ados, peligros de bandidos, peligros entre mi gente, peligros entre paganos, peligros en la ciudad, peligros en despoblados, peligros en el mar, peligros con los falsos hermanos, muerto de cansancio, sin dormir muchas noches, con hambre y sed, a menudo en ayunas, con fr\u00ed\u00ado y sin ropa! Y aparte de esas cosas externas, la carga de cada d\u00ed\u00ada, la preocupaci\u00f3n por todas las comunidades. \u00bfQui\u00e9n enferma sin que yo enferme? \u00bfQui\u00e9n cae sin que yo padezca fiebre?\u00bb (2 Cor 11,18-19.21-29). Pablo evoca varias clases de riesgos. Algunos parecen casuales y pertenecen a la misma condici\u00f3n del mensajero que atraviesa zona de peligro, mares agitados, tierras de dificultades. Pero hay otros que son claramente intencionados y provienen de una persecuci\u00f3n anticristiana. (a) Los treinta y nueve azotes rituales eran el castigo con que el judaismo de la sinagoga castigaba a quienes rechazaban los principios de la vida israelita. Ciertamente la relaci\u00f3n de Pablo con las gentes de su pueblo ha sido tensa y dolorosa; no cabe duda de que ha sido azotado, (b) Cuando dice que ha sido apaleado tres veces est\u00e1 aludiendo al castigo de azotes que impon\u00ed\u00ada la autoridad romana (cf. Hch 16,22ss). Jur\u00ed\u00addicamente estaba prohibido azotar a ciudadanos romanos como Pablo, pero esa prohibici\u00f3n se pasaba muchas veces por alto. No parece que se pueda dudar seriamente de que Pablo ha recibido ese castigo, (c) M\u00e1s dif\u00ed\u00adcil resulta concretar el fondo hist\u00f3rico de las palizas y la lapidaci\u00f3n. Es probable que se trate de castigos recibidos en motines populares informales en los que Pablo se ve\u00ed\u00ada en  vuelto con frecuencia, (d) El texto habla finalmente de c\u00e1rceles, en plural, como aquella que aparece de forma simb\u00f3lica en Hch 16,16-40. A las c\u00e1rceles de Pablo aluden las cartas a los Filipenses y Filem\u00f3n (a las que pueden a\u00f1adirse Colosenses y Efesios).<\/p>\n<p>(3) Estoy en la c\u00e1rcel por cristiano. Flp 1,13. No sabemos exactamente cu\u00e1l fue la causa, pero Pablo se encuentra encarcelado, probablemente en Efeso, pues s\u00f3lo desde all\u00ed\u00ad se explican sus contactos con Filipos y Colosas (carta a Filem\u00f3n), las idas y venidas de sus auxiliares y el conjunto de la escena. Probablemente le han encarcelado porque su forma de obrar \u00abatenta contra el orden y paz del imperio\u00bb. Quiz\u00e1 han intervenido judeocristianos recelosos. Lo cierto es que se encuentra preso en las dependencias imperiales (o en los bajos del palacio del gobernador), esperando una sentencia que presumiblemente ser\u00e1 positiva, entre el 55 y el 58 d.C. En esta situaci\u00f3n escribe su carta a los Filipenses y les dice que est\u00e1 en la c\u00e1rcel por seguidor de Jes\u00fas, como han podido ver los servidores del palacio imperial y los cristianos de la ciudad, fortalecidos por su testimonio (Flp 1,1214). As\u00ed\u00ad lo deben comprender los fieles de Filipos, a los que Pablo tiene presentes no s\u00f3lo en su prisi\u00f3n, sino tambi\u00e9n en la \u00abdefensa y confirmaci\u00f3n del Evangelio\u00bb (Flp 1,7). De manera sorprendente, su c\u00e1rcel se ha vuelto signo misionero: \u00abQuiero que sep\u00e1is, hermanos, que mis asuntos han servido para que se expanda m\u00e1s el Evangelio, de tal forma que mi encarcelamiento por causa de Cristo se ha hecho manifiesto en todo el pretorio y ante todos los restantes, de tal forma que la mayor parte de los hermanos en el Se\u00f1or, confiados en mis cadenas, se atreven, sin miedo, a expandir con m\u00e1s fuerza la Palabra\u00bb (Flp 1,12-14). Su misma prisi\u00f3n, que pod\u00ed\u00ada ser un signo de fracaso, se ha convertido en argumento a favor del Evangelio, una se\u00f1al discutida pero fuerte del poder de Cristo: \u00abUnos proclaman al Mes\u00ed\u00adas por envidia y antagonismo hacia m\u00ed\u00ad; act\u00faan por rivalidad, jugando sucio, para hacer m\u00e1s penoso mi encarcelamiento. Otros predican con buena intenci\u00f3n&#8230;\u00bb (Flp 1,15-17). No sabemos qui\u00e9nes son los que act\u00faan as\u00ed\u00ad, quiz\u00e1 judeocristianos o cristianos de tendencia distinta, que quieren oponerse a la obra de Pablo encarcelado. Ciertamente, le hacen sufrir; pero m\u00e1s que su persona le importa el Evangelio (Flp 1,18-19). Desde ah\u00ed\u00ad eval\u00faa sus posibilidades: \u00abEsta es mi expectaci\u00f3n, \u00e9sta mi esperanza, de manera que en ning\u00fan caso saldr\u00e9 fracasado, dado que, viva o muera, lo mismo ahora que siempre, se manifestar\u00e1 p\u00fablicamente en m\u00ed\u00ad la grandeza de Cristo&#8230; \u00bfQu\u00e9 elegir? No lo s\u00e9. Las dos cosas tiran de m\u00ed\u00ad: deseo morirme y estar con Cristo (y esto es con mucho lo mejor); sin embargo, quedarme en este mundo es m\u00e1s necesario por vosotros\u00bb (Flp 1,20.2324). Como hombre de Cristo, Pablo no tiene preferencias: se ha puesto en las manos del Se\u00f1or y en ellas permanece. Ciertamente, quiere seguir misionando, pero tambi\u00e9n le atrae la muerte (estar con Cristo). En este contexto, utilizando un lenguaje lit\u00fargico jud\u00ed\u00ado e interpretando el sacrificio de un modo simb\u00f3lico, Pablo se presenta a s\u00ed\u00ad mismo como una v\u00ed\u00adctima e incluye su sangre dentro del sacrificio cristiano, que se centra en la fe de los creyentes. Eso significa que tiene muy en cuenta la posibilidad de que le maten, de manera que su sangre vendr\u00e1 a unirse al sacrificio lit\u00fargico cristiano: \u00abAun suponiendo que mi sangre deba derramarse, rociando el sacrificio lit\u00fargico de vuestra fe, yo sigo alegre y me asocio a vuestra alegr\u00ed\u00ada; tambi\u00e9n vosotros, estad alegres y asociaos a mi alegr\u00ed\u00ada\u00bb (Flp 2,18). Est\u00e1 dispuesto a morir, pero piensa que a\u00fan debe quedarse en el mundo con el fin de ayudar a los cristianos. Esto le lleva al convencimiento de que los jueces le absolver\u00e1n: \u00abSiento que me quedar\u00e9 y estar\u00e9 a vuestro lado, para que avanc\u00e9is alegres en la fe, de modo que vuestro orgullo de cristianos rebose a causa m\u00ed\u00ada, cuando me encuentre de nuevo entre vosotros\u00bb (Flp 1,25-26). No sabemos exactamente lo que pas\u00f3 despu\u00e9s, aunque al escribir esta carta Pablo esperaba obtener la libertad. Seguramente la obtuvo, de manera que pudo acabar su misi\u00f3n en oriente, subir a Jerusal\u00e9n (colecta*) y culminar su tarea en Roma, como supone la carta a los Romanos (Rom 15) y como saben los cap\u00ed\u00adtulos finales del libro de los Hechos. Pero \u00e9sa fue tambi\u00e9n una misi\u00f3n llena de persecuciones.<\/p>\n<p>Cf. E. COTHENET, Las cartas pastorales, CB 72, Verbo Divino, Estella 1991; J. JEREM\u00ed\u008dAS, Ep\u00ed\u00adstolas a Timoteo y a Tito, Fax, Madrid 1970; J. REUSS, 2 Timoteo, Herder, Barcelona 1970.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>Quiz\u00e1s no ha habido, despu\u00e9s de Jesucristo, ninguna figura tan decisiva para la formaci\u00f3n y la difusi\u00f3n del cristianismo primitivo como la del ap\u00f3stol Pablo. El Nuevo Testamento nos atestigua la presencia de dos nombres para indicar al ap\u00f3stol de las gentes: Paulos (cf. Hch 13,9; Rom 1,1) y Saulos (cf Hch 7 58; 8,1). Mientras que el primer nombre lo utiliza sobre todo Pablo en sus propias cartas, el segundo se encuentra solamente en los Hechos de los Ap\u00f3stoles. Esta doble denominaci\u00f3n, difundida entra las familias jud\u00ed\u00adas de la di\u00e1spora, se debe quiz\u00e1s a la ciudadan\u00ed\u00ada romana de la que gozaba la familia de Pablo, despu\u00e9s de asentarse en la provincia de Cilicia. De este modo, por su ascendencia jud\u00ed\u00ada Pablo lleva el nombre del rey Sa\u00fal, el personaje m\u00e1s ilustre de su tribu, la de Benjam\u00ed\u00adn (cf. Flp 3,5).<\/p>\n<p>Las fuentes que permiten trazar un curriculum vitae de Pablo son sus mismas cartas y los Hechos de los Ap\u00f3stoles, en donde \u00e9l se convierte en el personaje principal, sobre todo a partir de Hch 13.<\/p>\n<p>Por los Hechos sabemos que Pablo naci\u00f3 a comienzos de la era cristiana, en Tarso de Cilicia, \u00abciudad no ciertamente sin prestigio\u00bb (cf. Hch 21,39).<\/p>\n<p>La importancia de Tarso, capital de Cilicia, puede se\u00f1alarse tanto en el aspecto econ\u00f3mico como en el cultural: el r\u00ed\u00ado Cidno le permite una f\u00e1cil navegaci\u00f3n y por tanto un rico comercio; las escuelas de ret\u00f3rica y de filosof\u00ed\u00ada la convierten en la cuna de famosos pensadores como Crisipo, N\u00e9stor, que ser\u00e1 el preceptor de Cicer\u00f3n, Atenodoro y sobre todo Herm\u00f3genes, maestro de ret\u00f3rica. Sin embargo, aunque nacido en Cilicia, Pablo vivi\u00f3 en Jerusal\u00e9n desde su infancia, durante la cual asisti\u00f3 a la escuela de Gamaliel 1 (cf. Hch 22,3). Su profundo conocimiento del Antiguo Testamento, que madur\u00f3 \u00aba los pies de Gamaliel \u00ab, puede observarse ante todo en las argumentaciones \u00abmidr\u00e1sicas\u00bb de su epistolario (cf. G\u00e1l 3,6-14. 4,21-5,1; Rom 9,1-36). Seg\u00fan dice e\u00ed\u00ad mismo Pablo, recibi\u00f3 una formaci\u00f3n r\u00ed\u00adgida respecto a la religiosidad y la ley jud\u00ed\u00ada (cf. G\u00e1l 1,13- 14; Flp 3,6). De su juventud no sabemos m\u00e1s que el hecho de que, seg\u00fan Lucas, tom\u00f3 parte en la lapidaci\u00f3n de Esteban (Hch 7,58; 8,1). El encarnizamiento de Pablo contra la nueva \u00absecta\u00bb que empezaba a formarse dentro del juda\u00ed\u00adsmo se vio interrumpido por el encuentro con Jes\u00fas resucitado en el camino de Damasco (cf Hch 9,1-19; 22,5-16; 26,9-18), Este encuentro representa el giro fundamental de la vida de Pablo, aun cuando \u00e9l mismo lo describe, actualizando sobre todo la llamada prof\u00e9tica de Jerem\u00ed\u00adas, como una \u00abvocaci\u00f3n\u00bb m\u00e1s que como una \u00abconversi\u00f3n\u00bb (cf. G\u00e1l 1,15-17. cf Jr 1,5). En la misma triple narraci\u00f3n del encuentro con Jesucristo en el camino de Damasco, Lucas utiliza el vocabulario de la vocaci\u00f3n m\u00e1s bien que el de la conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>Naturalmente, esto no significa que Pablo no tuviera, como todo creyente, necesidad de convertirse, sino que de todas formas esta \u00abrevelaci\u00f3n\u00bb consiste en el reconocimiento de que Jes\u00fas es el Mes\u00ed\u00adas, que de \u00e9l se deriva la vida y el don del Esp\u00ed\u00adritu. Por otra parte, pablo no tiene reparos en hablar de su \u00abcelo\u00bb por la Ley: Adem\u00e1s, el cristianismo del siglo 1 sigue formando parte de esa gran madre que era el juda\u00ed\u00adsmo: Pablo no pas\u00f3 de una religi\u00f3n a otra.<\/p>\n<p>Finalmente, no tuvo tampoco que abandonar la Ley, consider\u00e1ndola como falsa; al contrario, reconoce que \u00bb indepedientemente de la Ley, se ha manifestado la justicia de Dios, atestiguada por la Ley y por los profetas\u00bb (Rom 3,21). Esta justicia de Dios consiste sobre todo en la salvaci\u00f3n que se obtiene mediante la fe en Cristo. Los dos textos del Antiguo Testamento que confirman el valor de \u00abla fe\u00bb en Cristo, sin la Ley misma, son tambi\u00e9n los dos fundamentos de toda la teolog\u00ed\u00ada paulina: Gn 15,6 (cf. G\u00e1l 3,6; Rom 4,3) y Hab 2,4 (cf. G\u00e1l 3,1 1; Rom 1,17).<\/p>\n<p>Esta revelaci\u00f3n representa el punto de partida y el centro de la acci\u00f3n misionera de Pablo que, a trav\u00e9s de tres viajes, llega a las principales regiones del Imperio romano, fundando las comunidades cristianas de Galacia, Efeso y Colosas en Asia, de Tesal\u00f3nica y Filipos en Macedonia, de Corinto en Acava. Los tres viajes misioneros se desarrollan entre finales de los a\u00f1os 40 (por el 47-49) y finales de los a\u00f1os 50 (57-58). Entre el 58 y los comienzos de los a\u00f1os 60 Pablo es llevado como prisionero a Roma para sufrir all\u00ed\u00ad un proceso, ya que despu\u00e9s de su encarcelamiento en Jerusal\u00e9n hab\u00ed\u00ada apelado a sus derechos de ciudadano romano.<\/p>\n<p>Casi seguramente sufri\u00f3 el martirio bajo el emperador Ner\u00f3n (60-63).<\/p>\n<p>Durante sus permanencias proyectadas u obligadas, debido a la estaci\u00f3n invernal, Pablo escribe sus cartas dirigidas a las comunidades fundadas durante sus viajes, excepto la carta a los Romanos, enviada a una comunidad no fundada por Pablo. Bajo su autoridad figuran 13 cartas que pueden subdividirse as\u00ed\u00ad: las 7 \u00abgrandes cartas\u00bb (1 Tes, 1-2 Cor, G\u00e1l, Rom, Flp, Flm) a las que a\u00f1adimos la 2 Tes, que seg\u00fan muchos resulta ser \u00abpseudoepigr\u00e1fica\u00bb, es decir, no de Pablo, aunque recoge la tem\u00e1tica de la escatolog\u00ed\u00ada, trazada ya en 1 Tes: las cartas \u00abeclesiol\u00f3gicas\u00bb &#8211; (Col, Ef) y las cartas \u00abpastorales\u00bb (1-2 Tim, Tit). Adem\u00e1s, la cr\u00ed\u00adtica contempor\u00e1nea exeg\u00e9tica confirma la no paternidad paulina de la Carta a los Hebreos, que por otra parte no es siquiera una carta, sino un discurso catequ\u00e9tico.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1s convenga precisar que las cartas de Pablo, aunque responden a situaciones y problemas concretos que viven las comunidades cristianas, no se escribieron \u00aba vuela pluma\u00bb. Al contrario, el estilo, el vocabulario, la concatenaci\u00f3n argumentativa y el tipo de demostraci\u00f3n revela unas iargas fases de reflexi\u00f3n y de maduraci\u00f3n. Por otro lado, \u00bfc\u00f3mo puede hablarse de improvisaci\u00f3n en la carta a los Romanos, o bien en G\u00e1l 3-4; 1 Cor 1-4&#8217;2 Cor 10-13?<br \/>\nLo que pasa es que la formaci\u00f3n de la epistolograf\u00ed\u00ada cl\u00e1sica era m\u00e1s compleja que la contempor\u00e1nea: en cada carta colaboraba un secretario, encargado de escribir a mano la carta, un cartero que llevaba la carta a los destinatarios y un lector que explicaba el contenido de la carta. Aunque estas funciones pod\u00ed\u00ada desempe\u00f1arlas el mismo personaje, lo cierto es que hab\u00ed\u00ada diversas fases de mediaci\u00f3n en la comunicaci\u00f3n epistolar. Debido a este itinerario sint\u00e9tico de la epistolograf\u00ed\u00ada cl\u00e1sica y paulina, que se serv\u00ed\u00ada de pergaminos o de papiros que, a su vez, sufr\u00ed\u00adan un largo proceso de formaci\u00f3n, se deduce tambi\u00e9n su funci\u00f3n \u00ablit\u00fargica\u00bb o asamblearia: las cartas de Pablo no se enviaban para ser le\u00ed\u00addas en particular por una persona, en su propia habitaci\u00f3n, sino para ser le\u00ed\u00addas y explicadas en una comunidad reunida para escucharlas. La importancia lit\u00fargica de las cartas de Pablo se puede vislumbrar a trav\u00e9s de las doxolog\u00ed\u00adas finales con que cierra las diversas secciones o cada una de las cartas (cf Rom 5,21; 16,25-27. G\u00e1l 6,18).<\/p>\n<p>En el centro de la teolog\u00ed\u00ada paulina se encuentra el evangelio de Jesucristo, explicado de varias maneras, con diversas implicaciones para la fe. As\u00ed\u00ad, el anuncio evang\u00e9lico de G\u00e1l est\u00e1 representado por el don de la filiaci\u00f3n universal (cf. G\u00e1l 1,1 1-12; 3,6-7), mientras que en Rom corresponde m\u00e1s bien a la universal \u00abimparcialidad divina\u00bb (cf Rom 1,16-17): y en 1-2 Cor consiste en la \u00absabidur\u00ed\u00ada de la cruz\u00bb (cf. 1 Cor 1,18). As\u00ed\u00ad pues, el acontecimiento unitario de la muerte y resurrecci\u00f3n de Jesucristo representa el fundamento de la escatolog\u00ed\u00ada (cf 1 -2 Tes), de la eclesiolog\u00ed\u00ada (cf. Col, Ef), de la pneumatolog\u00ed\u00ada y de la \u00e9tica paulina.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 para Pablo el encuentro con Cristo se revel\u00f3 m\u00e1s importante que un encuentro de visu con Jes\u00fas de Nazaret, durante un discurso en par\u00e1bolas o un milagro: no hay nada tan importante como esto para quienes hoy est\u00e1n llamados a \u00bb creer sin ver\u00bb .<br \/>\nA. Pitta<\/p>\n<p>Bibl.: G. Barbaglio, Pablo de Tarso y los or\u00ed\u00adgenes cristianos. S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1989: F. Amiot, Las ideas maestras de san Pablo, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1966: A. Brunot, Los escritos de san Pablo, Verbo Divino, Estella 1982: L, Cerfaux, Itinerario espiritual de san Pablo, Herder, Barcelona l 968:  A. Fitzmyer Teolog\u00ed\u00ada de san Pablo, Cristiandad, Madrid 1975: F Pastor Ramos, Pablo, un seducido por Cristo. Verbo Divino, Estella l 993.<\/p>\n<p>       PACEM IN TERRIS<\/p>\n<p>La Pacem in terris es una enc\u00ed\u00adclica de Juan XXIII, promulgada en 1963, que trata del problema de la paz como actuaci\u00f3n de una pol\u00ed\u00adtica nacional e internacional, basada en los derechos de la persona e inspirada en las exigencias ineludibles de la justicia y de la libertad. Tras una breve introducci\u00f3n, dedicada a resaltar el v\u00ed\u00adnculo tan estrecho que existe entre el orden del universo y el orden interior de los seres humanos, el papa articula su reflexi\u00f3n en cuatro partes. En la primera se enuncian los derechos y los deberes fundamentales del hombre, que tienen que constituir la base de la construcci\u00f3n de todo ordenamiento social; en la segunda se examinan los problemas que nacen de las relaciones entre los hombres y los poderes p\u00fablicos en el \u00e1mbito de cada una de las comunidades pol\u00ed\u00adticas; la tercera parte est\u00e1 dedicada a las relaciones entre las comunidades pol\u00ed\u00adticas: la \u00faltima, finalmente, tiene por objeto trazar los presupuestos para la construcci\u00f3n de una comunidad internacional.<\/p>\n<p>La enc\u00ed\u00adclica, que se inserta en el cauce del Magisterio tradicional de la Iglesia, presenta algunos aspectos interesantes de novedad. Entre \u00e9stos el m\u00e1s significativo est\u00e1 constituido por la historizaci\u00f3n de la idea de paz a trav\u00e9s del concepto de los derechos del hombre. La aceptaci\u00f3n de estos derechos, en cuanto que se basan en la dignidad intr\u00ed\u00adnseca del hombre, y su concreta promoci\u00f3n por parte de todos los pueblos del mundo es la condici\u00f3n fundamental para la realizaci\u00f3n de la paz en la tierra seg\u00fan los designios de Dios.<\/p>\n<p>Reviste, adem\u00e1s, especial importancia el tema de la comunidad mundial, que tiene su fundamento en una \u00abnecesidad de naturaleza\u00bb (nn. 98 y 125), de la que dimana el compromiso de todos los seres humanos de servir al \u00abbien com\u00fan universal\u00bb (nn. 98 y 125).<\/p>\n<p>De esta manera la Pacem in terris relativiza el valor de los estados soberanos, insistiendo en la necesidad de que se abran a las exigencias de la comunidad internacional y subrayando la instancia del nacimiento de una autoridad pol\u00ed\u00adtica mundial, constituida de com\u00fan acuerdo y dirigida a asegurar el respeto efectivo de los derechos del hombre para toda la familia humana (nn. 137-139).<\/p>\n<p>G. Piana<\/p>\n<p>Bibl.: Texto en MPC, 11, 737-772: AA, vv Comentarios a la \u00abPacem in terris\u00bb BAC Madrid 1963: A, F, Utz, La enc\u00ed\u00adclica de Juan XXIII Pacem in terris, Herder, Barcelona l 965.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO I. Elementos biogr\u00e1ficos: 1. Fuentes; 2. Cronolog\u00ed\u00ada; 3. La conversi\u00f3n; 4. Hombre de tres culturas; 5. El mayor misionero cristiano; 6. Los rivales de Pablo. II. Las cartas. III. El evangelio de Pablo: 1. El proyecto salv\u00ed\u00adfico del Padre; 2. La obra de Cristo redentor; 3. \u00abSalvados en la esperanza\u00bb; 4. La salvaci\u00f3n mediante la fe; 5. El hombre, nueva criatura; 6. \u00abCaminar seg\u00fan el esp\u00ed\u00adritu\u00bb; 7. Los jud\u00ed\u00ados y los no cristianos; 8. El ministerio de los ap\u00f3stoles. IV. Pablo y Jes\u00fas. V. Pablo en la Iglesia.<\/p>\n<p>I. ELEMENTOS BIOGR\u00ed\u0081FICOS. 1. FUENTES. Para conocer a san Pablo disponemos de dos tipos de fuentes. En primer lugar, las cartas, en las que \u00e9l mismo da noticias fragmentarias de s\u00ed\u00ad mismo, de su origen, de su conversi\u00f3n, de sus fatigas apost\u00f3licas, de sus colaboradores y adversarios, de los itinerarios de su misi\u00f3n. Siete de ellas, es decir, la primera a los Tesalonicenses, la primera y la segunda a los Corintios, las dirigidas a los G\u00e1latas, a los Romanos, a los Filipenses y a Filem\u00f3n, consideradas un\u00e1nimemente por los cr\u00ed\u00adticos como escritas personalmente por \u00e9l, recogen el timbre de su voz. De las otras, es decir, de la segunda a los Tesalonicenses, las dirigidas a los Efesios, a los Colosenses, las dos a Timoteo y la de Tito, muchos dudan de si hay que atribuirlas directamente a Pablo o a alguno de sus colaboradores y disc\u00ed\u00adpulos.<\/p>\n<p>Junto a las cartas est\u00e1n los Hechos de los Ap\u00f3stoles, en donde Pablo sucede a Pedro en la funci\u00f3n de protagonista a partir del cap\u00ed\u00adtulo 13 hasta el fin. Es dif\u00ed\u00adcil poner en duda las noticias ofrecidas por los \/ Hechos sobre los sucesos vividos por Pablo; pero teniendo en cuenta el car\u00e1cter literario y teol\u00f3gico de la obra, es cierto que han de someterse a un juicio de valoraci\u00f3n; en particular, los cr\u00ed\u00adticos desconf\u00ed\u00adan del m\u00e9todo concordista de combinar materialmente los datos de las dos fuentes. Escribe, por ejemplo, Bornkamm: \u00abNo es posible tomar sin reserva los Hechos como hilo conductor en el que insertar en cada ocasi\u00f3n las cartas como complementos o ilustraciones adecuadas, y tampoco es l\u00ed\u00adcito llenar las lagunas que ofrecen las cartas sirvi\u00e9ndose indiscriminadamente de las abundantes noticias que pueden deducirse de los Hechos\u00bb.<\/p>\n<p>2. CRONOLOG\u00ed\u008dA. Es bastante f\u00e1cil trazar el cuadro general de la vida de Pablo. Nacido al comienzo de la era cristiana, por el a\u00f1o 35 d.C. se convierte y entra a formar parte de los seguidores de Cristo; sube varias veces a Jerusal\u00e9n, donde se encuentra con Pedro y participa en el concilio de los ap\u00f3stoles; una intensa actividad misionera lo convierte en peregrino por toda el \u00e1rea del Mediterr\u00e1neo oriental, con estancias prolongadas en Antioqu\u00ed\u00ada de Siria, en Corinto, en Efeso yen Roma, donde muere m\u00e1rtir en tiempos de Ner\u00f3n.<\/p>\n<p>Resulta dif\u00ed\u00adcil, sin embargo, concretar cronol\u00f3gicamente los diversos episodios de su vida, sus viajes y su misma muerte, que algunos colocan a comienzos del imperio de Ner\u00f3n y otros al final. El punto de referencia m\u00e1s seguro e importante para la biograf\u00ed\u00ada de Pablo es la inscripci\u00f3n de Delfos, de la que se deduce que el proc\u00f3nsul romano Gali\u00f3n resid\u00ed\u00ada en Corinto en el 50\/51 (o todo lo m\u00e1s tarde en el 51\/52); pues bien, Pablo se encontr\u00f3 con Gali\u00f3n en Corinto, bien al principio o bien al final del proconsulado. En todo caso, puede decirse que Pablo estaba en Corinto por el a\u00f1o 50. A partir de esta fecha se trabaja para ordenar cronol\u00f3gicamente la biograf\u00ed\u00ada de Pablo.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os se ha discutido mucho el problema de la cronolog\u00ed\u00ada paulina, con hip\u00f3tesis y resultados sorprendentes. Al no poder entrar en detalles, nos limitaremos a aludir aqu\u00ed\u00ad a dos esquemas cronol\u00f3gicos de su vida: el tradicional cl\u00e1sico, que se basa sobre todo en los Hechos de los Ap\u00f3stoles, y el cr\u00ed\u00adtico, que destaca los datos ofrecidos por las cartas. El primero sigue el ritmo de la misi\u00f3n de Pablo en tres grandes viajes, pone el concilio de Jerusal\u00e9n (a\u00f1o 49\/ 50) despu\u00e9s del primer viaje, la prisi\u00f3n en Cesarea en el \u00abbienio\u00bb 58\/60 y la de Roma en el bienio 60\/ 62; el segundo arresto y la muerte se sit\u00faan en el 64 o en e167. El segundo esquema pone el concilio de Jerusal\u00e9n por el 50\/51, despu\u00e9s del segundo viaje misionero que llev\u00f3 a Pablo a ,.Grecia; en el 52\/55 la estancia en Efeso, en el 56 el arresto en Jerusal\u00e9n, en el invierno 57\/58 el viaje a Roma, en el 58\/60 la residencia obligada en la capital del imperio y en el 60 el martirio bajo Ner\u00f3n.<\/p>\n<p>3. LA CONVERSI\u00ed\u201cN. Tanto de los Hechos como de las cartas se deduce con claridad que Pablo fue un enemigo encarnizado de la comunidad cristiana. \u00abConoc\u00e9is mi conducta anterior dentro del juda\u00ed\u00adsmo: con qu\u00e9 crueldad persegu\u00ed\u00ada y trataba de aniquilar a la Iglesia de Dios\u00bb, confiesa \u00e9l mismo en la carta a los G\u00e1latas (1,13). Los Hechos indican: \u00abSaulo asolaba la Iglesia; entraba en las casas, sacaba a rastras a hombres y mujeres y los met\u00ed\u00ada en la c\u00e1rcel\u00bb (8,1). Pero de ambas fuentes se deduce igualmente que en la vida de Pablo hubo un cataclismo repentino que lo transform\u00f3 de perseguidor en ap\u00f3stol y misionero. El autor de los Hechos presenta este acontecimiento en tres ocasiones: en el cap\u00ed\u00adtulo 9 tenemos el relato en tercera persona; en el cap\u00ed\u00adtulo 22 Pablo se refiere a \u00e9l de forma autobiogr\u00e1fica, hablando a la turba hostil de Jerusal\u00e9n; en el cap\u00ed\u00adtulo 26 el mismo Pablo lo refiere en su deposici\u00f3n ante Festo y Agripa. Las tres narraciones hablan con gran relieve de la cristofan\u00ed\u00ada que tuvo lugar en el camino de Damasco, la conversaci\u00f3n de Cristo con Pablo, la nueva percepci\u00f3n que Pablo tiene de Jes\u00fas de Nazaret y de s\u00ed\u00ad mismo, la misi\u00f3n extraordinaria que se le conf\u00ed\u00ada entre los paganos, misi\u00f3n que marc\u00f3 el gran giro del cristianismo naciente.<\/p>\n<p>En las cartas Pablo vuelve sobre ello unas veces en tono apolog\u00e9tico y otras en tono pol\u00e9mico, para defenderse contra los adversarios y para indicar el nuevo fundamento sobre el que se levanta su vida. As\u00ed\u00ad, en la primera carta a los Corintios: \u00abDespu\u00e9s de todo, como a uno que nace antes de tiempo, tambi\u00e9n se me apareci\u00f3 a m\u00ed\u00ad\u00bb (15,8); en la carta a los G\u00e1latas, para reivindicar la investidura divina de su misi\u00f3n y el origen aut\u00e9ntico de su evangelio, dice: \u00abMe llam\u00f3 por su gracia y me dio a conocer a su Hijo para que yo lo anunciara entre los paganos\u00bb (1,15-16); en la carta a los Filipenses, en pol\u00e9mica contra los adversarios judaizantes y combatiendo el ideal de la autojustificaci\u00f3n, escribe: \u00abYo mismo fui alcanzado por Cristo Jes\u00fas\u00bb (3,12). A pesar del car\u00e1cter autobiogr\u00e1fico, tanto las tres narraciones de los Hechos como las tres referencias de las cartas aparecen sensiblemente teologizadas y reflejan una lectura retrospectiva del acontecimiento a la luz de toda la vida del ap\u00f3stol y del camino de la Iglesia. Pero lejos de debilitar su valor hist\u00f3rico, todo ello revela el car\u00e1cter cierto del suceso.<\/p>\n<p>4. HOMBRE DE TRES CULTURAS. Pablo ha sido definido por A. Deissmann como \u00abun cosmopolita\u00bb; en realidad, se entrelazan en su persona y en su obra tres mundos y tres culturas: jud\u00ed\u00ado de nacimiento y de religi\u00f3n, se expresa en la lengua y en las formas del helenismo, y es un ciudadano romano que se encuadra lealmente en el marco pol\u00ed\u00adtico-administrativo del imperio.<\/p>\n<p>El juda\u00ed\u00adsmo lo marca indeleblemente desde su nacimiento. \u00abYo soy jud\u00ed\u00ado, ciudadano de Tarso\u00bb, declara al tribuno romano que le interroga cuando el arresto de Jerusal\u00e9n (Heb 21:39), indicando de este modo que pertenece a la di\u00e1spora jud\u00ed\u00ada dispersa por el mundo helenizado. Frente a los detractores de Corinto que niegan su autoridad apost\u00f3lica, reivindica pol\u00e9micamente su ascendencia jud\u00ed\u00ada: \u00bfSon hebreos? Tambi\u00e9n yo. \u00bfSon israelitas? Tambi\u00e9n yo. \u00bfDel linaje de Abrah\u00e1n? Tambi\u00e9n yo\u00bb(2Co 11:22). Y a los Filipenses (2Co 3:5-6), insistiendo para resaltar el nuevo estado en que se encuentra despu\u00e9s de haber sido aferrado por Cristo, les dice: \u00abFui circuncidado al octavo d\u00ed\u00ada; soy del linaje de Israel; de la tribu de Benjam\u00ed\u00adn; hebreo, hijo de hebreos y, por lo que a la ley se refiere, fariseo\u00bb. En la carta a los Romanos aparece la l\u00facida conciencia teol\u00f3gica de pertenecer por su origen al pueblo llamado por Dios para un designio de salvaci\u00f3n en favor de toda la humanidad: \u00abQuisiera ser objeto de maldici\u00f3n, separado incluso de Cristo, por el bien de mis hermanos, los de mi propia raza; son los israelitas, a los que Dios adopt\u00f3 como hijos y a los que se apareci\u00f3 gloriosamente; de ellos es la alianza, la ley, el culto y las promesas; de ellos son tambi\u00e9n los patriarcas; de ellos procede Cristo en cuanto hombre\u00bb (2Co 9:3-5). Incluso en un pasaje se observa cierto orgullo separatista: \u00abNosotros somos jud\u00ed\u00ados de nacimiento y no pecadores paganos\u00bb (G\u00e1l 2:15).<\/p>\n<p>Aun sinti\u00e9ndose radicalmente convertido a Cristo, Pablo vive en un clima espiritual jud\u00ed\u00ado; cuando fija fechas o plazos de tiempo, lo hace en t\u00e9rminos de calendario jud\u00ed\u00ado (cf lCor 16,8); en dos ocasiones los Hechos lo presentan comprometido con el voto de nazireato (Heb 18:18; Heb 21:17-26). La Biblia es su libro, que usa y maneja al estilo de los rabinos, siguiendo sus m\u00e9todos de lectura y de interpretaci\u00f3n (midrasim:cf 1Co 10:1-10). Los Hechos recogen la noticia de su \u00abcrecimiento\u00bb en Jerusal\u00e9n y de su \u00abformaci\u00f3n\u00bb (pepaideum\u00e9nos) \u00aba los pies de Gamaliel, instruido en la fiel observancia de la ley de nuestros padres\u00bb (22,3). Tambi\u00e9n se debe a la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada el que aprendiera un oficio por motivos \u00e9ticos y no meramente utilitarios, que en el caso de Pablo era el de \u00abfabricante de tiendas\u00bb (sk\u00e9nopoi\u00f3s), t\u00e9rmino gen\u00e9rico que se presta a diversas interpretaciones: tejedor de pelos de cabra para diversos usos, como el cilicium, as\u00ed\u00ad llamado por la regi\u00f3n de Cilicia, de donde proced\u00ed\u00ada, o bien curtidor de pieles para fabricar tiendas, etc.<\/p>\n<p>Pero este jud\u00ed\u00ado era de lengua griega y natural de Tarso, \u00abuna ciudad no desconocida de Cilicia\u00bb, como \u00e9l mismo la denomina con una litote llena de complacencia (Heb 21:39). Tarso, en el r\u00ed\u00ado Cidno, se encontraba por aquella \u00e9poca en el apogeo de su esplendor de ciudad helenista y cosmopolita. Era una de las patrias del estoicismo. Pablo conoci\u00f3 ciertamente este tipo de pensamiento y logr\u00f3 asimilar ciertamente algunos de sus rasgos \u00e9ticos, como el ideal de la autosuficiencia (cf Flp 4:11) o \u00abautarqu\u00ed\u00ada\u00bb, y filos\u00f3fico-religiosos, como la transparencia de Dios en el mundo (cf Rom 1:19-20).<\/p>\n<p>Todo el marco de su actividad se coloca en un ambiente cultural helenista; utiliza el griego con desenvoltura y de forma personal; no le resultan extra\u00f1as ni las formas de la diatriba ni las figuras de la ret\u00f3rica contempor\u00e1nea y se manifiesta ling\u00fc\u00ed\u00adsticamente creativo: baste pensar en los verbos formados con una o varias preposiciones (cf Rom 5:20; Rom 8:26; 2Co 7:4), entre los que son t\u00ed\u00adpicos los compuestos con syn (= con) para indicar la simbiosis con sus colaboradores y sus amigos en la comunicaci\u00f3n vital con Cristo, en la muerte, en la resurrecci\u00f3n y en la gloria (cf Rom 6:4; Rom 8:17; G\u00e1l 2:19; Flp 3:10; Efe 2:6; Col 2:12; Col 3:1ss). No son raros los casos en que los vocablos utilizados en la cultura griega contempor\u00e1nea se ven obligados bajo su pluma a expresar contenidos y significados nuevos, conformes con su pensamiento teol\u00f3gico; baste pensar en el ensanchamiento y en la transformaci\u00f3n sem\u00e1ntica que imprimi\u00f3 a ciertos t\u00e9rminos clave, como carne (s\u00e1rx) y esp\u00ed\u00adritu (pne\u00fama), pecado (hamart\u00ed\u00ada) y salvaci\u00f3n (s\u00f3ter\u00ed\u00ada), amor (ag\u00e1p\u00e9) y justicia (dikaiosyn\u00e9), libertad (eleuther\u00ed\u00ada) y esclavitud (doul\u00f3tes). En particular, su pensamiento se ve solicitado por la situaci\u00f3n existencial y cultural con que se encuentra, hasta el punto de que se puede hablar en \u00e9l de una aut\u00e9ntica \u00abinculturaci\u00f3n\u00bb de la fe en contextos distintos del judeo-jerosolimitano en que hab\u00ed\u00ada nacido. Las dos cartas a los Corintios y las de los Efesios y Colosenses ofrecen a prop\u00f3sito de esto un testimonio claro y bien diferenciado.<\/p>\n<p>Pero este personaje jud\u00ed\u00ado y griego se autopresenta en todas sus cartas con el nombre claramente latino de Pablo, que llevaba casi seguramente desde su nacimiento junto con el apelativo Saulo, que le hab\u00ed\u00adan impuesto sus padres en recuerdo del primer rey de la tribu de Benjam\u00ed\u00adn. Hay que indicar que en la cristofan\u00ed\u00ada de Damasco la voz misteriosa, seg\u00fan los Hechos, lo llama al estilo hebreo: \u00abSa&#8217;ul, Sa&#8217;ul\u00bb, (9,4). Las autoridades del imperio responden a sus ojos a una disposici\u00f3n divina: \u00abpues la autoridad est\u00e1 al servicio de Dios para ayudarte a portarte bien\u00bb; por eso merecen respeto y obediencia \u00abpor un deber de conciencia\u00bb (Rom 13:4-5). Seg\u00fan el autor de los Hechos, Pablo trat\u00f3 serenamente con proc\u00f3nsules y procuradores romanos en Chipre, en Corinto, en Cesarea, y reivindic\u00f3 en varias ocasiones las garant\u00ed\u00adas jur\u00ed\u00addicas que le correspond\u00ed\u00adan en virtud del derecho de ciudadan\u00ed\u00ada romana que pose\u00ed\u00ada por nacimiento (Heb 22:28). En sus programas misioneros figura Roma en la cumbre, como centro y base de una mayor evangelizaci\u00f3n, que habr\u00ed\u00ada de llevarlo hasta Espa\u00f1a (Rom 15:22-24), en la parte occidental del Mediterr\u00e1neo, despu\u00e9s de haber recorrido el lado oriental. No se sabe con seguridad si se realiz\u00f3 aquel sue\u00f1o, pero lo cierto es que escribi\u00f3 a los romanos la carta m\u00e1s densa, s\u00ed\u00adntesis de su evangelio, y que en Roma coron\u00f3 su actividad con el martirio.<\/p>\n<p>5. EL MAYOR MISIONERO CRISTIANO. El libro de los Hechos ofrece una narraci\u00f3n ordenada de la obra misionera de Pablo. Se desarrolla preferentemente en aquella zona costera del Mediterr\u00e1neo que Deissmann llama \u00abla elipse del olivo\u00bb, y que toca las ciudades de Damasco, Tarso, Antioqu\u00ed\u00ada de Siria, Chipre y Anatolia sudoriental; vienen luego las ciudades de Filipos, Tesal\u00f3nica, Berea, Atenas, Corinto, en Europa; Efeso, capital de la provincia romana de Asia, y Roma, capital del imperio.<\/p>\n<p>Los datos de las cartas confirman este cuadro, aunque no permiten seguir todas sus l\u00ed\u00adneas y anclarlas dentro del esquema de una triple expedici\u00f3n, tal como se dibuja en los Hechos.<\/p>\n<p>Escog\u00ed\u00ada intencionadamente las grandes aglomeraciones humanas de las ciudades m\u00e1s pobladas, sobre todo las que no hab\u00ed\u00adan sido tocadas a\u00fan por el evangelio, en donde intentaba hacer surgir al menos una peque\u00f1a comunidad cristiana, que estuviera animada y presidida por personas especialmente entregadas y generosas (cf 1Ts 5:12-13; 1Co 16:15-16). Todo hace pensar que la metodolog\u00ed\u00ada misionera de Pablo, a diferencia de los predicadores itinerantes de su \u00e9poca, buscaba a los pueblos m\u00e1s que a los individuos concretos; por esto parece realmente singular que Pablo no haya tomado nunca en consideraci\u00f3n a una ciudad tan poblada y significativa como Alejandr\u00ed\u00ada de Egipto. Desde el principio tiene conciencia de haber sido llamado a evangelizar a los gentiles (G\u00e1l 1:16), y esta vocaci\u00f3n queda ratificada por Pedro y los ap\u00f3stoles (G\u00e1l 2:9-10).<\/p>\n<p>Su m\u00e9todo de comunicar el evangelio se compendia en la palabra, en el ejemplo y en el amor: una palabra que no es simple transmisi\u00f3n verbal, sino que va impregnada del Esp\u00ed\u00adritu y del poder de Dios, que interpela a los hombres por medio de sus enviados, \u00abcomo si Dios exhortase por nosotros\u00bb (2Co 5:20). A la comunidad de Tesal\u00f3nica escribe: \u00abAl recibir la palabra de Dios que os predicamos, la abrazasteis no como palabra de hombre, sino como lo que es en verdad, la palabra de Dios, que permanece vitalmente activa en vosotros, los creyentes\u00bb (1Ts 2:13); en efecto, el evangelio es \u00abpoder de Dios para todo el que cree\u00bb (Rom 1:16).<\/p>\n<p>La palabra se ve corroborada por la fuerza del \u00abmodelo humano, que tiene su origen en la humanidad de Cristo y por eso mismo es tan importante para Pablo\u00bb, como escribe Bonhoeffer en su Esquema para un ensayo, escrito en la c\u00e1rcel. Puesto que el evangelio no es una teor\u00ed\u00ada, sino un modo de existir, Pablo sabe que tiene que transmitirlo con su misma existencia, \u00aben el ejercicio\u00bb de lo que lleva consigo. Los dos t\u00e9rminos principales que se usan en este contexto son \u00abmodelo\u00bb e \u00abimitador\u00bb: \u00abOs suplico que sig\u00e1is mi ejemplo, como yo sigo el de Cristo\u00bb (1Co 4:16; cf lTes 1,6; Flp 4:9; 2Ts 3:7).<\/p>\n<p>Pero la palabra parte del amor y tiende a la \u00abedificaci\u00f3n\u00bb, es decir, a la construcci\u00f3n y al crecimiento espiritual de los individuos y de la comunidad. Pablo se lo recuerda repetidamente a los Tesalonicenses (1Ts 2:7-8.12), a los Corintios (2Co 4:15; 2Co 5:14; 2Co 6:21), a los G\u00e1latas (2Co 4:15). Esa palabra se pronuncia con fidelidad y lealtad de esp\u00ed\u00adritu ante Dios y los hombres (cf l Tes 2,1-12), con la franqueza (parr\u00e9s\u00ed\u00ada: 2Co 3:12; Flp 1:20; Efe 3:12) y la limpieza cristalina (eilikr\u00ed\u00adneia) que corresponde a los ministros de la nueva alianza. Para poder llegar al coraz\u00f3n de sus interlocutores, Pablo sabe hacerse griego con los griegos, jud\u00ed\u00ado con los jud\u00ed\u00ados, \u00abd\u00e9bil con los d\u00e9biles\u00bb, \u00abtodo para todos\u00bb, servidor de todos \u00abpara ganarlos a todos\u00bb (1Co 9:22-23).<\/p>\n<p>El contenido esencial de su mensaje es el de la \u00abtradici\u00f3n\u00bb (par\u00e1dosis) apost\u00f3lica: Jes\u00fas de Nazaret muerto y resucitado por la salvaci\u00f3n de todos los hombres (1Co 15:1-5). Nada se le puede quitar a esta \u00abverdad del evangelio\u00bb, como tampoco se le puede a\u00f1adir nada: \u00abSi yo mismo o incluso un \u00e1ngel del cielo os anuncia un evangelio distinto del que yo os anunci\u00e9, sea maldito\u00bb (G\u00e1l 1:6-8; G\u00e1l 2:5.14). Pero este mensaje exig\u00ed\u00ada ser traducido en un estilo de vida que estuviera destinado a producir una \u00abcriatura nueva\u00bb (2Co 5:17); por eso Pablo se hace educador y pastor, y multiplica sus recursos.<\/p>\n<p>Se han recogido y analizado las formas verbales que Pablo utiliza para describir su acci\u00f3n misionera: \u00e9l \u00abdice\u00bb, \u00abevangeliza\u00bb, \u00abanuncia\u00bb, \u00abexhorta\u00bb, \u00abruega\u00bb, \u00abdesea\u00bb, \u00abanima\u00bb, \u00abconjura\u00bb, \u00abamonesta\u00bb, \u00abda instrucciones\u00bb, \u00abordena\u00bb, \u00abdispone\u00bb, \u00abense\u00f1a\u00bb, \u00abda a conocer\u00bb, \u00abpersuade\u00bb, \u00abconforta\u00bb (cf G. Barbaglio, o.c., 125) y no vacila en inculcar la apertura a todos los valores \u00e9ticos de la tradici\u00f3n cl\u00e1sica: \u00abPor lo dem\u00e1s, hermanos, considerad lo que hay de verdadero, de noble, de justo, de puro, de amable, de buena fama, de virtuoso, de laudable\u00bb(Flp 4:8). \u00abTodo es vuestro -escribe a los corintios-; vosotros, de Cristo, y Cristo, de Dios\u00bb (lCor 3,22-23).<\/p>\n<p>6. LOS RIVALES DE PABLO. Puede decirse que el campo misionero de Pablo se muestra siempre infestado de presencias molestas, que a menudo revelan el rostro de aut\u00e9nticos adversarios, con los que se ve obligado a medir apasionadamente sus fuerzas. \u00bfQui\u00e9nes son estos enemigos declarados de Pablo y en qu\u00e9 se le contraponen?<br \/>\nLa mayor parte de los autores ve en ellos a los judeo-cristianos integristas, que le echaban en cara haber renegado de su herencia hebrea, al no imponer los dict\u00e1menes de la ley mosaica; por consiguiente, su pretendida autoridad apost\u00f3lica carecer\u00ed\u00ada de todo valor. Pero se advierte una gran variedad en este frente antipaulino. Las indicaciones que se sacan de la descripci\u00f3n que Pablo hace de ellos, y que para nosotros son la \u00fanica fuente, autorizan a pensar que los adversarios que actuaban en Corinto no son los mismos que se nos presentan en la carta a los G\u00e1latas, y que los que le contradicen en Galacia no coinciden con los de Filipos. Resulta dif\u00ed\u00adcil decir algo m\u00e1s.<\/p>\n<p>La reacci\u00f3n de Pablo se verifica en el terreno de los principios y de la apolog\u00ed\u00ada personal. El lucha ante todo por \u00abla verdad del evangelio\u00bb (G\u00e1l 2:5.14), esto es, que la salvaci\u00f3n ha sido concedida a todos gratuitamente por Dios simplemente por la fe en Cristo muerto y resucitado, y luego defiende sin ambages su carisma apost\u00f3lico: enviado directamente por Dios a los gentiles (G\u00e1l 1:1.15-16), legitimado lo mismo que los ap\u00f3stoles por la aparici\u00f3n del resucitado (lCor 15,3ss), comprobado por la eficacia de su acci\u00f3n (lCor 9,1-2), reconocido por las \u00abcolumnas\u00bb de la Iglesia de Jerusal\u00e9n (G\u00e1l 2:9), es decir, por Pedro, Juan y Santiago; como si esto no bastase, se declara \u00abjud\u00ed\u00ado\u00bb de claro linaje (Flp 3:5-6).<\/p>\n<p>II. LAS CARTAS. Aunque no tuvi\u00e9ramos m\u00e1s que las cartas de Pablo, esto bastar\u00ed\u00ada ya para colocarlo entre los grandes escritores de la antig\u00fcedad. M\u00e1s que la cantidad, impresiona la inteligencia, la agudeza del pensamiento y la inmediatez existencial. Nacieron al servicio de la misi\u00f3n y son parte integrante de la misma. \u00abUn fragmento de misi\u00f3n\u00bb, las llam\u00f3 W. Wrede; por eso les viene muy bien aquella definici\u00f3n de la carta que da el escritor griego Demetrio, probablemente contempor\u00e1neo de Pablo: \u00abla otra parte del di\u00e1logo\u00bb que se estableci\u00f3 ya antes con los destinatarios.<\/p>\n<p>Hay 13 cartas que llevan en el encabezamiento el nombre de Pablo; y la catorce, la carta a los Hebreos, se le atribuy\u00f3 ya en el siglo II, aunque no fue escrita por \u00e9l, por m\u00e1s que el autor intenta discretamente ponerse en su lugar (cf 13,23-25). De las 13 cartas, hay siete que todos consideran aut\u00e9nticas de Pablo (1Tes, 1 y 2Cor; G\u00e1l; Rom; Flp y Flm); escritas entre los a\u00f1os 50 y 60, son los escritos m\u00e1s antiguos del cristianismo. En las otras cartas, la mayor parte de los cr\u00ed\u00adticos se inclina a ver la mano de alg\u00fan disc\u00ed\u00adpulo, si es que no se trata de un caso de pseudoepigraf\u00ed\u00ada, seg\u00fan el uso en boga de aquella \u00e9poca.<\/p>\n<p>Se las re\u00fane en grupos determinados: se llama \u00abprincipales\u00bb a las cuatro m\u00e1s amplias (Rom, 1 y 2Cor, G\u00e1l); \u00abcartas de la cautividad\u00bb son las que -seg\u00fan su propio testimonio- fueron escritas en la c\u00e1rcel (Flp, Ef, Col, Flm, 2Tim), y porque las cartas a Tito y Timoteo se caracterizan como un grupo aut\u00f3nomo y tratan temas relacionados con la pr\u00e1ctica eclesial, suelen llamarse \u00abcartas pastorales\u00bb [\/ Colosenses; \/ Corintios I y II; \/ Efesios; \/ Filem\u00f3n; \/ Filipenses; \/ G\u00e1latas; \/ Hebreos; \/ Romanos; l Tesalonicenses I y II; \/ Timoteo; \/ Tito].<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de A. Deissmann, que las confront\u00f3 con la gran cantidad de cartas en papiro descubiertas en Egipto, se plantea la cuesti\u00f3n de si son cartas reales o bien \u00abep\u00ed\u00adstolas\u00bb, es decir, cartas ficticias, como, por ejemplo, la de Horacio ad Pisones, de arte poetica. La carta sirve para el di\u00e1logo entre personas separadas, mientras que la ep\u00ed\u00adstola es un ejercicio literario, destinado al gran p\u00fablico.<\/p>\n<p>Pues bien, no cabe duda de que en Pablo se trata de cartas aut\u00e9nticas, dirigidas a un destinatario concreto y no al p\u00fablico en general, motivadas por razones determinadas y que tocan cuestiones relacionadas con situaciones concretas, con comunicaciones y saludos personales. Pero incluso cuando trata temas de actualidad, lo hace con argumentaciones teol\u00f3gicas. Adem\u00e1s, sus cartas contienen aut\u00e9nticas secciones doctrinales, que van m\u00e1s all\u00e1 de las cuestiones contingentes: as\u00ed\u00ad 1Ts 4:13ss, donde a partir del caso concreto de los tesalonicenses pasa a tratar de la escatolog\u00ed\u00ada cristiana; lo mismo ocurre en lCor 10,13.15, en donde la situaci\u00f3n de la comunidad da pie a consideraciones teol\u00f3gico-pastorales sobre la situaci\u00f3n \u00abex\u00f3dica\u00bb de la vida cristiana, sobre la primac\u00ed\u00ada de la caridad (ag\u00e1p\u00e9) y sobre la esperanza en la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las cartas a los G\u00e1latas y a los Romanos son tratados teol\u00f3gicos, pero conservan el car\u00e1cter de verdaderas cartas dirigidas a las respectivas comunidades. Por tanto, se trata de cartas ocasionales, nacidas de la exigencia de la misi\u00f3n; pero al mismo tiempo de cartas pastorales y apost\u00f3licas, destinadas a construir la comunidad. Su m\u00f3dulo expositivo es ampliamente dial\u00f3gico; a menudo presenta objeciones en boca de un presunto interlocutor o le dirige preguntas ret\u00f3ricas para tener la ocasi\u00f3n de presentar su respuesta (cf Rom 2:1.21; lCor 15,29-35). Es el estilo cl\u00e1sico de la diatriba, que se usaba en la tradici\u00f3n y en la praxis pedag\u00f3gica c\u00ed\u00adnico-estoica de aquella \u00e9poca. Impresiona a primera vista el uso frecuente de las ant\u00ed\u00adtesis y de las contraposiciones (luz-tinieblas, muerte-vida, esclavitud-libertad, pecado-justicia, perdici\u00f3n-salvaci\u00f3n, carne-esp\u00ed\u00adritu, debilidad-fuerza, viejo- nuevo, etc\u00e9tera), se\u00f1al de una personalidad vivaz, operativa y poco amiga de las medias tintas.<\/p>\n<p>Es seguro que las comunidades le\u00ed\u00adan estas cartas (cf 1Ts 5:27) y se las intercambiaban entre s\u00ed\u00ad (cf Col 4:16). Cabe preguntarse si se ha perdido alguna de ellas; en lCor 5,9 Pablo habla de una misiva anterior, que no ha llegado hasta nosotros. Lo mismo hay que decir de la llamada \u00abcarta de las l\u00e1grimas\u00bb, citada en 2Co 2:4; pero hay motivos para pensar que algunas de las cartas que poseemos contienen y han unido entre s\u00ed\u00ad varias cartas o fragmentos de cartas; en particular, la segunda carta a los Corintios es considerada por algunos, no sin fundamento, como una recopilaci\u00f3n de varios escritos m\u00e1s breves enviados a la misma comunidad.<\/p>\n<p>Debi\u00f3 comenzar muy pronto una colecci\u00f3n de los escritos de Pablo. La segunda carta de Pedro atestigua la existencia, a finales del siglo I, de un corpus de cartas paulinas, que se compara con las otras Escrituras sagradas (es decir, las Escrituras jud\u00ed\u00adas, que hab\u00ed\u00adan hecho suyas los cristianos); se dice de ellas que tienen necesidad de una correcta interpretaci\u00f3n para no caer en el error: \u00abTened en cuenta que la paciencia de nuestro Se\u00f1or es nuestra salvaci\u00f3n, como ya os lo escribi\u00f3 nuestro querid\u00ed\u00adsimo hermano Pablo, con la sabidur\u00ed\u00ada que Dios le ha dado; de hecho, as\u00ed\u00ad lo expresa en todas las cartas cuando trata de este tema. Es cierto que en \u00e9stas se encuentran algunos puntos dif\u00ed\u00adciles, que los ignorantes e inestables tergiversan para su propia perdici\u00f3n, lo mismo que hacen con el resto de la Sagrada Escritura\u00bb (2Co 3:15-16). No podemos saber qui\u00e9n fue el que promovi\u00f3 esta colecci\u00f3n, a qu\u00e9 cartas se extendi\u00f3 y cu\u00e1les eran los fines que buscaba. A mitad del siglo II Marci\u00f3n defini\u00f3 por propia iniciativa un cat\u00e1logo de Escrituras sagradas, con diez cartas de Pablo, excluidas las pastorales a Timoteo y a Tito.<\/p>\n<p>El papiro 46, alrededor del a\u00f1o 200, recoge todav\u00ed\u00ada diez cartas, incluida la de los Hebreos y excluidas Filem\u00f3n y las pastorales. El llamado fragmento Muratoriano, alrededor del a\u00f1o 180, cataloga trece cartas, excluyendo la de los Hebreos. Los m\u00e1rtires de Scilium (180 d.C.), interrogados por el proc\u00f3nsul Saturnino sobre los libros que ten\u00ed\u00adan, responden: \u00abLos libros y las cartas de Pablo, var\u00f3n justo\u00bb. No es posible saber el n\u00famero de cartas. Pero todas las cartas de Pablo, a excepci\u00f3n de la breve nota a Filem\u00f3n, se encuentran citadas en Ireneo de Lyon, a finales del siglo II; esto hace suponer que Ireneo tuvo en sus manos una colecci\u00f3n de las cartas del ap\u00f3stol. Pero aqu\u00ed\u00ad se entra ya en la historia del \u00abcanon\u00bb [\/ Escritura].<\/p>\n<p>Los aut\u00f3grafos de las cartas, escritas ciertamente en papiro, se han perdido irremediablemente; sin embargo, se poseen unas 5.000 copias manuscritas, es decir, un patrimonio excepcionalmente rico. Destacan entre ellas 10 papiros del siglo III, fragmentarios, que preceden a los grandes c\u00f3dices unciales completos, el Sina\u00ed\u00adtico y el Vaticano, del siglo iv. El manuscrito m\u00e1s antiguo y autorizado es el ya citado papiro 46 de la colecci\u00f3n Chester Beatty, de alrededor del a\u00f1o 200, que nos ha llegado casi completo.<\/p>\n<p>III. EL EVANGELIO DE PABLO. Hay mucho de verdad en la afirmaci\u00f3n de Bultmann, seg\u00fan la cual la importancia hist\u00f3rica de Pablo consiste en el hecho de haber sido te\u00f3logo.<\/p>\n<p>Sin embargo, Pablo no fue un pensador sistem\u00e1tico. Y, en todo caso, la forma fragmentaria y ocasional en que nos ha llegado su pensamiento no permite organizarlo por completo.<\/p>\n<p>En cada una de las cartas, el patrimonio conceptual teol\u00f3gico, m\u00e1s que ilustrado, se presume; por ello no es extra\u00f1o que desde hace m\u00e1s de un siglo los historiadores y los exegetas est\u00e9n buscando los elementos constitutivos del \u00abpaulinismo\u00bb. A comienzos de este siglo los autores oscilaban entre la escuela de las religiones (Wrede, Bousset, Reitzenstein) y la escuela escatol\u00f3gica (A. Schweitzer), para las cuales Pablo ser\u00ed\u00ada el autor de un misterio o de un culto nuevo fuertemente influido por Grecia, o bien un so\u00f1ador que aguardaba como pr\u00f3xima la llegada del Hijo del hombre.<\/p>\n<p>Pero estas interpretaciones perdieron muy pronto su fascinaci\u00f3n. Nacieron sucesivamente por parte cat\u00f3lica intentos de exponer de forma sistem\u00e1tica el pensamiento de Pablo sobre la pauta de los manuales de teolog\u00ed\u00ada (Prat, Bonsirven), mientras que en la otra orilla se situaban otros autores, especialmente R. Bultmann y K. Barth, que situaban el n\u00facleo central del pensamiento de Pablo en la contraposici\u00f3n entre la fe y la ley, refiri\u00e9ndose a la pol\u00e9mica del ap\u00f3stol contra sus adversarios judaizantes. Quiz\u00e1 se siga discutiendo todav\u00ed\u00ada sobre la articulaci\u00f3n interna del pensamiento de Pablo; pero entre tanto ha quedado claro que \u00e9l se sit\u00faa rigurosamente en un cuadro doctrinal propio ya del cristianismo primitivo, subrayando y desarrollando alguno de sus aspectos sobre la base de su experiencia personal y de su particular vocaci\u00f3n apost\u00f3lica.<\/p>\n<p>Se ha discutido mucho sobre las relaciones de Pablo con el juda\u00ed\u00adsmo y sobre su distanciamiento del tronco de la tradici\u00f3n hebrea; es verdad que siguen existiendo concordancias fundamentales relativas al designio de Dios, a la alianza, a la fe, al mesianismo; pero se da una diferencia radical en el hecho de la fe en Jesucristo muerto y resucitado, que se\u00f1ala el fin de la \u00abley\u00bb (Rom 10:4) e inaugura una alianza universal, de la que todos pueden participar mediante la fe. As\u00ed\u00ad pues, el marco del pensamiento paulino parece que puede trazarse de este modo: En un gran designio salv\u00ed\u00adfico, Dios ofrece la salvaci\u00f3n a todos, jud\u00ed\u00ados y gentiles, en Jesucristo muerto y resucitado (que llam\u00f3 a Pablo para ser ap\u00f3stol de los gentiles). Los hombres se hacen part\u00ed\u00adcipes de la salvaci\u00f3n uni\u00e9ndose a Cristo mediante la fe, muriendo con \u00e9l al pecado y participando de la fuerza de su resurrecci\u00f3n. Sin embargo, la salvaci\u00f3n no es completa todav\u00ed\u00ada hasta que \u00e9l venga; entre tanto, el que est\u00e1 en Cristo ha sido liberado del poder del pecado y de la ley, se hace un hombre nuevo por obra del Esp\u00ed\u00adritu y su conducta tiene que inspirarse en la nueva situaci\u00f3n en que ha llegado a encontrarse por la llamada de Dios (cf E.P. Sanders, o.c., 549). Este parece ser el centro del pensamiento de Pablo, lo que \u00e9l llama \u00absu evangelio\u00bb (cf Rom 2:16; Rom 16:25; 2Co 4:3), que habr\u00e1 que analizar en sus elementos particulares.<\/p>\n<p>1. EL PROYECTO SALV\u00ed\u008dFICO DEL PADRE. En el comienzo de todo est\u00e1 el designio de salvaci\u00f3n del Padre, inspirado en un amor eterno y comunicativo, el cual llama a todos los hombres a la gracia y a la gloria.<\/p>\n<p>Con frecuencia recuerda Pablo en sus cartas esta iniciativa divina: \u00abDios os ha escogido desde el principio [o como primicias] para salvaros por la acci\u00f3n santificadora del Esp\u00ed\u00adritu y la fe en la verdad. Precisamente para esto os llam\u00f3 por nuestra predicaci\u00f3n del evangelio, para que alcanc\u00e9is la gloria de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb(2Ts 2:13-14). Como consecuencia de esta elecci\u00f3n \u00abdesde el principio\u00bb, \u00abab aeterno\u00bb, Dios llama ahora en el tiempo. Otro pasaje declara que \u00abDios no nos ha destinado al castigo, sino a la adquisici\u00f3n de la salvaci\u00f3n por nuestro Se\u00f1or Jesucristo, que muri\u00f3 por nosotros para que, vivos o muertos, vivamos siempre con \u00e9l\u00bb (1Ts 5:9-19). Este \u00abdesignio\u00bb (pr\u00f3thesis) salv\u00ed\u00adfico eterno se menciona con frecuencia en las cartas (Efe 1:9.11; Efe 3:11; Rom 8:28; Rom 9:11). Los grandes textos de Rom 5:8-11, Rom 5:8,28-30 y Efe 1:3-14 demuestran que todo procede del amor de Dios, el cual, mientras todav\u00ed\u00ada \u00e9ramos \u00abenemigos\u00bb y \u00abpecadores\u00bb (Rom 5:8.10), nos am\u00f3 ya \u00aben Cristo\u00bb (Rom 8:38), \u00aben su Hijo querido\u00bb (Efe 1:6).<\/p>\n<p>Junto con el amor fontal del Padre, san Pablo habla tambi\u00e9n de la sabidur\u00ed\u00ada, del poder y de la justicia divina. En las dos doxolog\u00ed\u00adas de la carta a los Romanos se apela a la \u00abprofundidad de riqueza, de sabidur\u00ed\u00ada y de ciencia de Dios\u00bb (Efe 11:33), \u00aba Dios, el \u00fanico sabio\u00bb(Efe 16:27), que manifest\u00f3 el \u00ab\/ misterio escondido durante siglos\u00bb relativo a la salvaci\u00f3n de todo el g\u00e9nero humano. En la tradici\u00f3n del AT la justicia salv\u00ed\u00adfica de Dios representa para la humanidad el bien supremo y la aurora de la salvaci\u00f3n. San Pablo se incorpora a esta tradici\u00f3n hasta el punto de que para \u00e9l el Dios que llama a la gracia y a la gloria es tambi\u00e9n el Dios que \u00abjustifica\u00bb (cf G\u00e1l 3:8; Rom 3:26.30; Rom 4:5; Rom 8:30.33). En esta obra de justificaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica Cristo realiza la funci\u00f3n esencial de mediador: \u00abEl es justo y es quien justifica al que tiene fe en Jes\u00fas\u00bb (Rom 3:26). Nosotros ahora \u00absomos justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redenci\u00f3n de Cristo Jes\u00fas\u00bb (Rom 3:24).<\/p>\n<p>2. LA OBRA DE CRISTO REDENTOR. Veamos ahora m\u00e1s atentamente en qu\u00e9 consiste la obra mediadora de Cristo en el proyecto de la salvaci\u00f3n llevado a cabo por el Padre.<\/p>\n<p>Hay que se\u00f1alar una vez m\u00e1s la actividad del Padre. Es \u00e9l el que ha enviado al Hijo a nuestro mundo de pecadores para salvarlo (G\u00e1l 4:4; Rom 8:3), el que nos ha reconciliado consigo mediante Cristo (2Co 5:18), el que lo ha expuesto como un propiciatorio impregnado de su sangre (Rom 3:25) para justificar a los creyentes (Rom 3:26), el que lo ha resucitado de entre los muertos para nuestra justificaci\u00f3n (Rom 4:25); todo procede de Dios, que nos ha amado mientras \u00e9ramos todav\u00ed\u00ada pecadores (Rom 5:8; Rom 8:35.39).<\/p>\n<p>\u00abPero la insistencia con que Pablo subraya la iniciativa del Padre no debe de ninguna manera ofuscar el papel de Cristo y el puesto absolutamente central que tiene su persona en la mente del ap\u00f3stol. Si Pablo declara que el Padre ha enviado al Hijo (G\u00e1l 4:6; Rom 8:3), que no lo perdon\u00f3, sino que lo entreg\u00f3 por todos nosotros (Rom 8:32), afirma igualmente que Cristo se dio a s\u00ed\u00ad mismo (G\u00e1l 1:4; ITim 2,6; Tit 2:14), se entreg\u00f3 por amor a nosotros (G\u00e1l 2:20; Efe 5:2. 25)\u00bb (S. Lyonnet).<\/p>\n<p>Todo lo que se le atribuye al Padre, Pablo no vacila en atribu\u00ed\u00adrselo tambi\u00e9n al Hijo, que vive y act\u00faa en perfecta sinton\u00ed\u00ada con el Padre. Pues bien, el acto por excelencia a trav\u00e9s del cual Cristo llev\u00f3 a cabo la salvaci\u00f3n es para Pablo la muerte en la cruz, seguida de la resurrecci\u00f3n. \u00abNosotros anunciamos a Cristo crucificado, esc\u00e1ndalo para los jud\u00ed\u00ados y locura para los paganos, pero poder y sabidur\u00ed\u00ada de Dios para los llamados, jud\u00ed\u00ados o griegos\u00bb (1Co 1:22-23); ahora todos \u00abson justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redenci\u00f3n de Cristo Jes\u00fas, a quien Dios ha propuesto para que, mediante la fe, se obtenga por su sangre el perd\u00f3n de los pecados\u00bb (Rom 3:24-25). \u00abEl nos ha obtenido con su sangre la redenci\u00f3n, el perd\u00f3n de los pecados\u00bb (Efe 1:7). Nos encontramos aqu\u00ed\u00ad con algunos vocablos y conceptos fundamentales de la soteriolog\u00ed\u00ada de Pablo; intentemos analizarlos brevemente.<\/p>\n<p>Est\u00e1 en primer lugar el t\u00e9rmino apolytrosis, con el significado de \u00abredenci\u00f3n, rescate, liberaci\u00f3n de\u00bb. Se ha sostenido (Deissmann) que hay que leer en esta palabra una reminiscencia del \u00abprecio del rescate\u00bb que, seg\u00fan el uso griego, se pagaba por la liberaci\u00f3n de un esclavo, precio que el mismo esclavo pod\u00ed\u00ada pagar entreg\u00e1ndolo a los sacerdotes de un templo. De esta manera el dios mismo adquir\u00ed\u00ada el esclavo de manos de su propietario y le ofrec\u00ed\u00ada en cambio la libertad. \u00abNada impide que Pablo se haya inspirado en esta pr\u00e1ctica\u00bb, indica Lyonnet; pero la verdadera interpretaci\u00f3n parece que hay que buscarla en otra parte, es decir, en el lenguaje y en las categor\u00ed\u00adas de la versi\u00f3n griega de los LXX, en donde la gran redenci\u00f3n consiste en la liberaci\u00f3n de la esclavitud de Egipto y en la esperanza mesi\u00e1nica, cuando Dios \u00abredima a Israel de todos sus delitos\u00bb (Sal 130:7-8).<\/p>\n<p>Estas categor\u00ed\u00adas del AT se aplicaron a la obra de Cristo realizada en el Calvario. \u00abSe entreg\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo por nosotros para redimirnos (hina lytr\u00f3s\u00e9tai) y hacer de nosotros un pueblo escogido, limpio de todo pecado y dispuesto a hacer siempre el bien\u00bb (Tit 2:14). En los cristianos se realiza de forma m\u00ed\u00adstica, pero realmente, lo mismo que experimentaron los hebreos en la liberaci\u00f3n de Egipto.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n remite al contexto veterotestamentario el t\u00e9rmino \u00abpropiciatoria\u00bb (hilasterion) con que se presenta el acto redentor de Cristo en Rom 3:24-25, donde se dice literalmente: \u00abDios lo ha expuesto como propiciatorio en su sangre\u00bb, evocando el ritual de Lev 16:15-19 : el propiciatorio, una cubierta de oro colocada sobre el arca de la alianza en el santo de los santos, adornada por dos querubines, era el signo de la presencia divina, y en particular el lugar del perd\u00f3n de Dios mediante la aspersi\u00f3n de la sangre del sacrificio que hac\u00ed\u00ada el sumo sacerdote en la fiesta del \u00abgran d\u00ed\u00ada de la expiaci\u00f3n\u00bb. El ap\u00f3stol ve realizarse en la cruz, rociada de la sangre de Cristo en el momento de su muerte, lo que significaba el ritual lev\u00ed\u00adtico, es decir, la comuni\u00f3n espiritual entre el pueblo y Dios mediante la ofrenda de su sangre. Seg\u00fan el ritual lev\u00ed\u00adtico, la comuni\u00f3n espiritual entre Dios y su pueblo, que hab\u00ed\u00ada quedado rota por el pecado, quedaba restaurada por la ofrenda de la sangre, que representa la vida del hombre (Lev 17:11). En esta misma perspectiva ve san Pablo la sangre en la cruz de Cristo.<\/p>\n<p>Otra expresi\u00f3n soteriol\u00f3gica com\u00fan en el vocabulario paulino es la compra y el precio. Esta imagen aparece en ICor 6,20; 7,23, y en G\u00e1l 3:13; G\u00e1l 4:5 : \u00abHab\u00e9is sido comprados a gran precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo\u00bb (lCor 6,20). Esta \u00abcompra\u00bb evoca esencialmente la adquisici\u00f3n que Dios hab\u00ed\u00ada hecho de su pueblo en tiempos de la alianza (Exo 19:6) para llevar a cabo sus designios. Una vez m\u00e1s se trata de remitir al contexto veterotestamentario.<\/p>\n<p>Es t\u00ed\u00adpicamente paulina la manera de entender la obra de Cristo como reconciliaci\u00f3n. Este tema aparece principalmente en la segunda carta a los Corintios. Como siempre, la iniciativa parte de Dios; Jes\u00fas es su agente y su mediador; el hombre es su destinatario, que con ella queda \u00ed\u00adntimamente renovado y creado de nuevo: \u00abEl que est\u00e1 en Cristo es una criatura nueva; lo viejo ya pas\u00f3, y ha aparecido lo nuevo. Todo viene de Dios, que nos reconcili\u00f3 con \u00e9l por medio de Cristo, y nos confi\u00f3 el ministerio de la reconciliaci\u00f3n. Pues Dios, por medio de Cristo, estaba reconciliando el mundo, no teniendo en cuenta sus pecados y haci\u00e9ndonos a nosotros depositarios de la palabra de la reconciliaci\u00f3n. Somos, pues, embajadores de Cristo, como si Dios exhortase por nosotros. En nombre de Cristo os rogamos: reconciliaos con Dios\u00bb (2Co 5:17-20).<\/p>\n<p>Un gran texto de la carta a los Efesios presenta la muerte de Cristo como holocausto (thys\u00ed\u00ada), es decir, como sacrificio que al mismo tiempo es la expresi\u00f3n de su amor a los hombres: \u00ab(Cristo) nos am\u00f3 y se entreg\u00f3 por nosotros a Dios como ofrenda y sacrificio de olor agradable\u00bb (Efe 5:2). Ya la tradici\u00f3n apost\u00f3lica hab\u00ed\u00ada sancionado esta f\u00f3rmula: \u00abCristo muri\u00f3 por nuestros pecados\u00bb (1Co 15:3). Pablo concibi\u00f3 esencialmente esta muerte como un acto supremo de obediencia y de amor. \u00abA la desobediencia de Ad\u00e1n, origen de la condenaci\u00f3n universal, \u00e9l opone el acto de obediencia de Jesucristo, por medio del cual todos han sido justificados (Rom 5:19); y una vez m\u00e1s, en Flp 2:5-11, a la pretensi\u00f3n orgullosa y ego\u00ed\u00adsta de Ad\u00e1n, Pablo parece oponer el misterio de la cruz como un misterio de obediencia y de amor, que tiene su cumplimiento m\u00e1s a\u00fan que su recompensa en la resurrecci\u00f3n gloriosa (vv. 9-11)\u00bb (Lyonnet).<\/p>\n<p>Un texto conciso y oscuro de la segunda carta a los Corintios parece ofrecer una nueva categor\u00ed\u00ada, la de la expiaci\u00f3n o satisfacci\u00f3n dada por otro en lugar de uno mismo: Dios, se dice, \u00abal que no conoci\u00f3 pecado (o sea, Cristo) le hizo pecado en lugar nuestro, para que nosotros seamos en \u00e9l justicia de Dios\u00bb (2Co 5:21). Cristo ha sido hecho pecado en cuanto que se hizo portador voluntario del pecado de los hombres para eliminarlo, con una alusi\u00f3n al pasaje de Isa 53:10, en donde el siervo del Se\u00f1or ofrece su vida en expiaci\u00f3n (&#8216;asam) por los pecados de su pueblo, y en virtud de ello recibir\u00e1 \u00aben herencia multitudes y gente innumerable recibir\u00e1 como bot\u00ed\u00adn\u00bb.<\/p>\n<p>Un pasaje de la carta a Tito recoge en una f\u00f3rmula muy densa los temas principales de la ense\u00f1anza paulina sobre la redenci\u00f3n: Jesucristo \u00abse entreg\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo por nosotros, para redimirnos y hacer de nosotros un pueblo escogido, limpio de todo pecado y dispuesto a hacer siempre el bien\u00bb (Tit 2:13-14).<\/p>\n<p>3. \u00abSALVADOS EN LA ESPERANZA\u00bb. La redenci\u00f3n que se adquiere en Jesucristo es para Pablo una salvaci\u00f3n actual y presente, pero su cumplimiento se sigue esperando todav\u00ed\u00ada. S\u00f3lo tendr\u00e1 lugar con la resurrecci\u00f3n de los cuerpos, cuando se alcance la manifestaci\u00f3n gloriosa de Cristo, que despu\u00e9s de haber triunfado sobre todas las manifestaciones hostiles, la \u00faltima de las cuales ser\u00e1 la muerte, entregar\u00e1 el reino en manos del Padre (lCor 15,25). \u00abPorque en la esperanza fuimos salvados\u00bb (Rom 8:24). \u00abAhora vemos como por medio de un espejo, confusamente; entonces veremos cara a cara\u00bb (lCor 13,12). Lo mismo que \u00e9l resucit\u00f3, tambi\u00e9n nosotros resucitaremos; m\u00e1s a\u00fan, en virtud de \u00e9l tambi\u00e9n nosotros experimentaremos la gloria de la resurrecci\u00f3n, ya que Cristo resucit\u00f3 \u00abcomo primicias de los que mueren\u00bb (lCor 15,12-20; cf Rom 8:11; lTes 4,14). Al hablar de resurrecci\u00f3n no se habla de redenci\u00f3n lejos del cuerpo, sino de redenci\u00f3n del cuerpo, es decir, de la totalidad del sujeto humano.<\/p>\n<p>Por esto \u00abgemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopci\u00f3n filial, la redenci\u00f3n de nuestro cuerpo\u00bb (Rom 8:23). Sin embargo, es cierto que Dios \u00abnos ha salvado\u00bb ya (Tit 3:5), que nos ha resucitado y nos ha hecho revivir con Cristo (Efe 2:5-6) y nos salva del juicio futuro (Rom 5:9), en cuanto que nos ha sustra\u00ed\u00addo de la esclavitud de Satan\u00e1s y nos reconcilia consigo de manera que formemos un solo ser con Jesucristo (cf G\u00e1l 3:28); se trata de un estado ciertamente adquirido, pero cuya plenitud s\u00f3lo se podr\u00e1 alcanzar al final de los tiempos, precisamente en la manifestaci\u00f3n de Cristo al final de la historia. Se ha hecho ya habitual en el lenguaje cristiano, despu\u00e9s de O. Cullmann, expresar esta situaci\u00f3n parad\u00f3jica y estimulante del cristiano con las expresiones \u00abya\u00bb, pero \u00abtodav\u00ed\u00ada no\u00bb.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad hay que insertar el dinamismo de la esperanza, fundamental en la existencia cristiana, seg\u00fan san Pablo. \u00abY la esperanza no nos defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Esp\u00ed\u00adritu Santo que nos ha dado\u00bb (Rom 5:5; cf 8,16-18.31-39). El cap\u00ed\u00adtulo 8 de la carta a los Romanos da a la esperanza una dimensi\u00f3n coral y c\u00f3smica: \u00abEl que resucit\u00f3 a Cristo Jes\u00fas de entre los muertos vivificar\u00e1 tambi\u00e9n vuestros cuerpos mortales por obra de su Esp\u00ed\u00adritu, que habita en vosotros\u00bb (Rom 8:11). M\u00e1s a\u00fan, \u00abla creaci\u00f3n est\u00e1 aguardando en anhelante espera la manifestaci\u00f3n de los hijos de Dios, ya que la creaci\u00f3n fue sometida al fracaso&#8230; con la esperanza de ser librada de la esclavitud de la destrucci\u00f3n para ser admitida a la libertad gloriosa de los hijos de Dios\u00bb (Rom 8:19-21).<\/p>\n<p>Una c\u00e9lebre p\u00e1gina de la constituci\u00f3n pastoral Gaudium et spes, del Vaticano II, ha puesto esta perspectiva escatol\u00f3gica en conexi\u00f3n clara con el progreso humano. Nos complace recoger aqu\u00ed\u00ad este texto entretejido todo \u00e9l de reminiscencias paulinas: \u00abIgnoramos el tiempo en que habr\u00e1n de acabar la tierra y la humanidad y no sabemos c\u00f3mo habr\u00e1 de ser transformado el universo. Pasa ciertamente el aspecto de este mundo deformado por el pecado. Pero sabemos gracias a la revelaci\u00f3n que Dios prepara una nueva morada y una tierra nueva en donde habita la justicia y cuya felicidad saciar\u00e1 sobreabundantemente todos los deseos de paz que surgen en el coraz\u00f3n de los hombres. Entonces, una vez vencida la muerte, los hijos de Dios resucitar\u00e1n en Cristo y lo que se sembr\u00f3 en la debilidad y en la corrupci\u00f3n se revestir\u00e1 de incorrupci\u00f3n y, permaneciendo la caridad con sus frutos, toda aquella realidad que Dios cre\u00f3 precisamente para el hombre quedar\u00e1 libre de la esclavitud de la vanidad. Es verdad que se nos advierte que de nada le sirve al hombre ganar el mundo entero si se pierde a s\u00ed\u00ad mismo. Sin embargo, la esperanza de una tierra nueva no debe debilitar, sino m\u00e1s bien estimular, la solicitud en el trabajo en relaci\u00f3n con la tierra presente, en donde crece aquel cuerpo de la humanidad nueva que consigue ya ofrecer una cierta prefiguraci\u00f3n de lo que habr\u00e1 de ser el mundo nuevo. Por tanto, aunque se debe distinguir con todo esmero entre el progreso terreno y el desarrollo del reino de Dios, sin embargo, en la medida en que puede contribuir a ordenar mejor la sociedad humana, ese progreso es de gran importancia para el reino de Dios\u00bb (n. 39).<\/p>\n<p>4. LA SALVACI\u00ed\u201cN MEDIANTE LA FE. \u00bfC\u00f3mo se aplica y llega hasta el hombre la obra redentora de Cristo? En otras palabras, \u00bfc\u00f3mo puede el hombre participar de los frutos de la salvaci\u00f3n que ha llevado a cabo Jesucristo?<br \/>\nTocamos aqu\u00ed\u00ad uno de los puntos centrales del pensamiento de san Pablo, por el que sufri\u00f3 y combati\u00f3 en contra de los judaizantes, que se empe\u00f1aban en imponer la ley mosaica. Mediante la t fe se llega a las fuentes de la salvaci\u00f3n y de la redenci\u00f3n. Por esto, el vocabulario p\u00ed\u00adstis piste\u00faein est\u00e1 en la cima de la nomenclatura paulina; y la fe ocupa el puesto central de su evangelio.<\/p>\n<p>Por medio de la fe el hombre consigue vivir a los ojos de Dios (Rom 1:17).<\/p>\n<p>El tema de la fe ocupa toda la carta a los G\u00e1latas, y sobre todo la carta a los Romanos. La fe es la respuesta personal del hombre a la iniciativa de Dios que sale a nuestro encuentro por medio de su palabra y de sus intervenciones salv\u00ed\u00adficas (Rom 10:14s; G\u00e1l 1:11 s). \u00abCreer\u00bb (piste\u00faein) significa aceptar como real y salv\u00ed\u00adfico el hecho de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas (Rom 4:24-25; Rom 10:9; 1Co 12:3; 1Co 15:1-19; 1Ts 4:14; Flp 2:8-11), mientras que el sustantivo \u00abfe\u00bb (p\u00ed\u00adstis) se utiliza en algunas ocasiones para indicar el contenido de la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica(Rom 10:8; G\u00e1l 1:23; Efe 4:5; etc.). La salvaci\u00f3n viene de la fe, y no de las 1 obras de la ley (Rom 3:20.28); pero la fe es activa en el amor y se difunde en frutos de caridad (Rom 8:14; lCor 6,9-11; G\u00e1l 5:25); en el exordio de la carta a los Tesalonicenses Pablo da gracias a Dios por \u00abla actividad de vuestra fe\u00bb (lTes 1,3). No es el resultado de una reflexi\u00f3n humana, sino que es don de Dios (Efe 2:8-9) y ha sido producida gratuitamente en el hombre por el Esp\u00ed\u00adritu Santo y por el poder de Dios (Rom 3:27; Rom 4:2-5; 1Co 12:3; 2Ts 2:13). Existencialmente es una entrega de s\u00ed\u00ad mismo a Cristo, al que Dios ha resucitado (Rom 10:9), poniendo todo su ser en relaci\u00f3n con Dios.<\/p>\n<p>La carta a los Hebreos contiene una definici\u00f3n de la fe (Rom 10:38) y la ilustra con el ejemplo de los santos del AT (c. 11). Es conocimiento en el sentido b\u00ed\u00adblico del t\u00e9rmino, en cuanto que se apodera de todo el ser e influye en su conducta [\/ Ense\u00f1anza I-II]; supone una confianza absoluta en el Dios vivo y verdadero, un apoyo exclusivo en \u00e9l y una obediencia total a su voluntad (Rom 1:5; Rom 6:17; 2Co 10:4; 1Ts 1:6; 2Ts 1:8). La fe hace experimentar en los corazones la obra de Dios (Rom 5:5). Afectando a todo el ser, es fidelidad en la prueba (1Co 16:13; F1p 1,29; Efe 6:16; Col 1:23; ITes 3,2s) y progreso continuo en el conocimiento de Dios, que se convierte en sabidur\u00ed\u00ada y \u00absuperconocimiento\u00bb (ep\u00ed\u00adgn\u00f3sis) (1Co 1:19s; 2Co 10:15; Efe 3:16-19; Flp 3:8-10). Unida a la esperanza y a la caridad en la gran tr\u00ed\u00adada cristiana, la fe no cesar\u00e1 m\u00e1s que en el cielo (lCor 13,13). Ofrecida a todos sin distinci\u00f3n alguna de naci\u00f3n, de clase o de sexo, es suscitada por la palabra de los ap\u00f3stoles y est\u00e1 a disposici\u00f3n de todo el mundo, aun cuando la fe no sea de todos (Rom 10:8.14-18; 2Ts 3:2).<\/p>\n<p>En el itinerario hacia la salvaci\u00f3n, la fe se expresa en el \/ bautismo, el cual se convierte en el acto sensible y significativo de acceso a la Iglesia. Aun cuando personalmente Pablo no parece dedicarse particularmente a administrar el rito bautismal (cf lCor 1,14-17), sin embargo su doctrina bautismal es clara y ofrece diversas explicaciones del acontecimiento. Unido a la fe, el bautismo hace participar de la muerte y de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, sumergiendo, por as\u00ed\u00ad decirlo al catec\u00fameno en la muerte de Cristo para hacerlo part\u00ed\u00adcipe de una vida nueva seg\u00fan el modelo del resucitado (Rom 6:3-5; Col 2:12; cf lPe 3,18-21). Es un ba\u00f1o de purificaci\u00f3n (Efe 5:26), un sello (2Co 1:22; Efe 1:13; Efe 4:30), una iluminaci\u00f3n (Efe 5:8-14; Heb 6:4), una circuncisi\u00f3n nueva que sustituye a la antigua (Col 2:11-13), un lavado de regeneraci\u00f3n (Tit 3:5). Es signo de unidad de los creyentes, que son llamados a vivir la misma vida de Cristo (Efe 4:5; G\u00e1l 3:27).<\/p>\n<p>Entre los medios de apropiaci\u00f3n personal de la salvaci\u00f3n hay que enumerar adem\u00e1s claramente para Pablo la I eucarist\u00ed\u00ada. La primera carta a los Corintios presenta la \u00abcena del Se\u00f1or\u00bb como \u00abcomuni\u00f3n\u00bb con el cuerpo y con la sangre de Cristo (1Co 10:16) y como principio de unidad de la Iglesia: \u00abPuesto que s\u00f3lo hay un pan, todos formamos un solo cuerpo, pues todos participamos del mismo pan\u00bb (1Co 10:17). La eucarist\u00ed\u00ada es el \u00abc\u00e1liz de la nueva alianza\u00bb (1Co 11:25), que sanciona la convocatoria del nuevo pueblo de Dios en camino hacia la patria celestial (cf lCor 10,3-4. 11-12).<\/p>\n<p>5. EL HOMBRE, NUEVA CRIATURA. Consecuencia de la redenci\u00f3n realizada por Cristo es la nueva antropolog\u00ed\u00ada que propone Pablo.<\/p>\n<p>San Pablo no vacila en declarar que el que entra dentro del radio de acci\u00f3n de la salvaci\u00f3n de Cristo mediante la fe se convierte en \u00abuna criatura nueva\u00bb (2Co 5:17; G\u00e1l 6:15), se reviste de Cristo (G\u00e1l 3:27), el hombre nuevo (Efe 4:24; Col 3:10), y adquiere la filiaci\u00f3n adoptiva (G\u00e1l 4:5; Rom 8:15.23; Efe 1:5), pasando de este modo a ser heredero de las promesas de la gloria mesi\u00e1nica (Rom 8:17). El que est\u00e1 \u00aben Cristo\u00bb -y la f\u00f3rmula \u00aben Cristo\u00bb sigue siendo la definici\u00f3n de todo el existir cristiano, con una fuerte densidad de significado- recibe el Esp\u00ed\u00adritu, que le da la liberaci\u00f3n interior del pecado y de las prescripciones obligatorias de la ley (Rom 8:2-3; G\u00e1l 5:1).<\/p>\n<p>En virtud del bautismo, el cristiano forma con sus hermanos un solo cuerpo, que es el \u00abcuerpo de Cristo\u00bb (1Co 12:12ss; 1Co 12:27), un cuerpo del que Cristo es \u00abcabeza\u00bb (Col 1:18; Col 2:19; Efe 4:15). \u00abPorque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jes\u00fas; pues los que hab\u00e9is sido bautizados en Cristo os hab\u00e9is revestido de Cristo. No hay jud\u00ed\u00ado ni griego, no hay esclavo ni libre, no hay hombre ni mujer, pues todos vosotros sois uno en Cristo Jes\u00fas. Y si vosotros sois de Cristo, sois descendencia de Abrah\u00e1n, herederos seg\u00fan la promesa\u00bb (G\u00e1l 3:26-29). Los creyentes han sido trasladados \u00abal reino de su Hijo querido\u00bb (Col 1:13; cf lTes 2,12) y tienen en perspectiva la heredad del reino (Efe 5:5). En un pasaje c\u00e9lebre, Pablo compendia al sujeto cristiano en la c\u00e9lebre tr\u00ed\u00adada esp\u00ed\u00adritu-alma-cuerpo: pne\u00fcma psyje-s\u00f3ma (lTes 5,23).<\/p>\n<p>6. \u00abCAMINAR SEG\u00daN EL ESP\u00ed\u008dRITU\u00bb. Esta nueva forma de ser del hombre se traduce espont\u00e1neamente en una nueva forma de obrar, que surge de las ra\u00ed\u00adces del ser renovado.<\/p>\n<p>Toda la \u00e9tica de san Pablo es una consecuencia de la nueva situaci\u00f3n ontol\u00f3gica del cristiano. Por eso mismo, en algunas cartas, como Rom, Ef, Col, las indicaciones morales siguen a la parte doctrinal expositiva. El cristiano tiene que vivir de manera digna, en conformidad con la vocaci\u00f3n a la que ha sido llamado (Efe 4:1; Col 1:10; ITes 2,12). \u00abSi vivimos por el Esp\u00ed\u00adritu, dej\u00e9monos conducir por el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (G\u00e1l 5:25). Pues bien, \u00ablos frutos del Esp\u00ed\u00adritu son: amor, alegr\u00ed\u00ada, paz, generosidad, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, continencia\u00bb (G\u00e1l 5:22). En la primera carta a los Corintios los des\u00f3rdenes sexuales se condenan refiri\u00e9ndose a la incorporaci\u00f3n de los cristianos a Cristo y a la inhabitaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo en ellos (lCor 6,15-20). La catequesis bautismal que se lee en el cap\u00ed\u00adtulo 6 de la carta a los Romanos parte de la experiencia de la inserci\u00f3n en Cristo mediante el bautismo (aoristo pasivo), para dar a continuaci\u00f3n una exhortaci\u00f3n en presente (imperativo, exhortativo), teniendo ante la mente una meta que habr\u00e1 de alcanzarse tan s\u00f3lo al final por medio de una donaci\u00f3n divina (futuro): \u00abPor el bautismo fuimos sepultados con Cristo y morimos, para que as\u00ed\u00ad como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n nosotros caminemos en nueva vida&#8230; Consideraos muertos al pecado&#8230; Entregaos a Dios como muertos que han vuelto a la vida&#8230; Si hemos llegado a ser una misma cosa con \u00e9l por una muerte semejante a la suya, tambi\u00e9n lo seremos por una resurrecci\u00f3n parecida\u00bb (Rom 6:4-13).<\/p>\n<p>El Esp\u00ed\u00adritu Santo, que es el Esp\u00ed\u00adritu de Cristo, es la verdadera ley interior del cristiano para san Pablo, que ve cumplirse en la edad mesi\u00e1nica el gran vaticinio de Jer 31:31-34 y de Eze 36:25-27 sobre la ley nueva escrita en los corazones y sobre el Esp\u00ed\u00adritu como principio de acci\u00f3n interior (cf Rom 8:2; Heb 8:8-12; lTes 4,9; G\u00e1l 5:18.22-23). La gran trayectoria \u00e9tica en la que nos introduce el Esp\u00ed\u00adritu es la caridad, tema \u00e9ste sobre el cual Pablo logr\u00f3 encontrar acentos e indicaciones nunca superadas; baste citar lCor 13. \u00abPracticando sinceramente el amor, crezcamos en todos los sentidos hacia aquel que es la cabeza, Cristo. Por \u00e9l, el cuerpo entero, trabado y unido por medio de todos sus ligamentos, seg\u00fan la actividad propia de cada miembro, crece y se desarrolla en el amor\u00bb (Efe 4:15-16). Junto con la caridad, la fe y la esperanza forman la gran tr\u00ed\u00adada caracter\u00ed\u00adstica de la vida cristiana, que informa interiormente toda su actividad (cf 1Ts 1:3; 1Co 13:33; Rom 5:1-5), modificando su estilo de acci\u00f3n y creando nuevas relaciones sociales entre patronos y esclavos (1Co 7:21-23; Flm 1:16), entre marido y mujer, entre padres e hijos (Col 3:18; Efe 5:22ss), entre ciudadanos privados e instituciones p\u00fablicas (Rom 13:1-7; Rom 12:18), imprimiendo de este modo en las comunidades cristianas una funci\u00f3n prof\u00e9tica de prefiguraci\u00f3n de una nueva humanidad y de un nuevo orden de cosas (cf Flp 2:15; Col 3:14-17).<\/p>\n<p>7. Los JUD\u00ed\u008dOS Y LOS NO CRISTIANOS. En este punto cabe preguntarse cu\u00e1l es, seg\u00fan san Pablo, la posici\u00f3n de los jud\u00ed\u00ados y de los no cristianos en lo que se refiere a la salvaci\u00f3n, puesto que no comparten la fe en Jesucristo.<\/p>\n<p>Este problema se ha convertido en un tema muy actual despu\u00e9s del Vaticano II, pero puede decirse que estaba ya en el coraz\u00f3n de Pablo, el cual viv\u00ed\u00ada diariamente en contacto no s\u00f3lo con sus hermanos de Israel, cerrados en su mayor parte a la fe cristiana, sino tambi\u00e9n con las turbas que encontraba en las ciudades grecorromanas, en donde el porcentaje de convertidos era tan peque\u00f1o que parec\u00ed\u00ada inapreciable. Pablo toca expresamente este tema en su carta a los Romanos: \u00abEl (Dios) pagar\u00e1 a cada uno seg\u00fan sus obras: la vida eterna a los que, mediante la perseverancia en las buenas obras, buscan la gloria, el honor y la inmortalidad; pero a los ego\u00ed\u00adstas, a los que rechazan la verdad y se entregan a la injusticia, un castigo implacable. Tribulaci\u00f3n y angustia para todo el que obra el mal, tanto jud\u00ed\u00ado como griego; gloria, en cambio, honor y paz a todo el que obra bien, tanto jud\u00ed\u00ado como griego\u00bb (Rom 2:6-10). Y m\u00e1s adelante, en el mismo cap\u00ed\u00adtulo: \u00abCuando los paganos, que no tienen ley, practican de una manera natural lo que manda la ley, aunque no tengan ley, ellos mismos son su propia ley. Ellos muestran que llevan la ley escrita en sus corazones, seg\u00fan lo atestiguan su conciencia y sus pensamientos, que unas veces los acusan y otras los defienden, como se ver\u00e1 el d\u00ed\u00ada en que juzgue Dios los secretos del hombre\u00bb (vv. 14-16). Su ense\u00f1anza es clara: todo ser humano, por naturaleza (physei), sea cual sea su origen, tiene la ley de Dios escrita en su coraz\u00f3n y, si la observa, recibe la justificaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, puesto que \u00abno es circuncisi\u00f3n lo que aparece exteriormente en la carne&#8230;, sino que la verdadera circuncisi\u00f3n es la del coraz\u00f3n, seg\u00fan el esp\u00ed\u00adritu, no seg\u00fan la letra; cuya alabanza no viene de los hombres, sino de Dios\u00bb (Rom 2:28-29). Podemos preguntarnos cu\u00e1l es este \u00abdictamen de la ley\u00bb (\u00e9rgon to\u00fa n\u00f3mou) escrito en los corazones. \u00bfCu\u00e1les son los actos dictados por el coraz\u00f3n que son \u00fatiles para la justificaci\u00f3n y la salvaci\u00f3n (cf Rom 12:26)? Refiri\u00e9ndose al contexto del pensamiento de Pablo, que ve la quintaesencia de la ley condensada en el precepto del amor al pr\u00f3jimo (cf Rom 13:8-10; G\u00e1l 5:14), hay motivos suficientes para pensar que el \u00abdictamen de la ley\u00bb, la \u00abobra de la ley\u00bb, es el amor activo al pr\u00f3jimo, seg\u00fan la regla de oro que se encuentra en el NT (Mat 7:12), en el AT (Lev 19:18; Tob 4:15) y en todas las grandes religiones.<\/p>\n<p>M\u00e1s articulado y m\u00e1s lacerante es en Pablo el problema de los jud\u00ed\u00ados que no se han adherido a la fe en el Se\u00f1or Jes\u00fas. Habla ampliamente de ellos en los cap\u00ed\u00adtulos 9-11 de la carta a los Romanos. \u00abTengo una tristeza inmensa y un profundo y continuo dolor. Quisiera ser objeto de maldici\u00f3n, separado incluso de Cristo, por el bien de mis hermanos, los de mi propia raza; son los israelitas, a los que Dios adopt\u00f3 como hijos y a los que se apareci\u00f3 gloriosamente; de ellos es la alianza, la ley, el culto y las promesas; de ellos son tambi\u00e9n los patriarcas; de ellos procede Cristo en cuanto hombre, el que est\u00e1 por encima de todas las cosas y es Dios bendito por los siglos\u00bb (Rom 9:1-5). \u00bfQu\u00e9 es lo que dice Pablo en sustancia de los jud\u00ed\u00ados? Ellos son la \u00abprimicia santa\u00bb, la \u00abra\u00ed\u00adz santa\u00bb, el \u00abolivo bueno\u00bb en el que se han injertado los gentiles (Rom 11:16.24). Pues bien, la palabra de Dios no ha fallado (Rom 9:6), Dios no ha repudiado a su pueblo (Rom 11:1), son irrevocables los dones y la llamada divina (Rom 11:29). Esto significa que la antigua alianza no se ha abolido jam\u00e1s y que se cumplir\u00e1 el designio divino sobre su pueblo. Si su ca\u00ed\u00adda ha sido ocasi\u00f3n de salvaci\u00f3n para los gentiles, \u00ab\u00c2\u00a1cu\u00e1nto m\u00e1s lo ser\u00e1 su conversi\u00f3n en masa!\u00bb (Rom 11:11-12).<\/p>\n<p>Y viene aqu\u00ed\u00ad la misteriosa afirmaci\u00f3n: su obcecaci\u00f3n parcial proseguir\u00e1 hasta que haya entrado la plenitud de las gentes: \u00abentonces todo Israel se salvar\u00e1&#8230; Pues as\u00ed\u00ad como vosotros en otro tiempo fuisteis desobedientes a Dios y ahora hab\u00e9is conseguido misericordia por la desobediencia de ellos, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n ahora ellos han sido desobedientes, para que con ocasi\u00f3n de la misericordia que os ha concedido a vosotros tambi\u00e9n ellos alcancen misericordia\u00bb (Rom 11:26. 30-31).<\/p>\n<p>8. EL MINISTERIO DE LOS AP\u00ed\u201cSTOLES. La rendenci\u00f3n y la salvaci\u00f3n se les ofrecen a los hombres en la historia a trav\u00e9s del ministerio de los ap\u00f3stoles, \u00abservidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios\u00bb (ICor 4,1).<\/p>\n<p>La Iglesia est\u00e1 llamada a comunicar a todos los hombres \u00abla incalculable sabidur\u00ed\u00ada de Dios\u00bb, y Pablo tiene la conciencia de haber sido llamado tambi\u00e9n \u00e9l, \u00abel m\u00e1s insignificante de todos los cristianos\u00bb, a evangelizar a los paganos&#8230;, a declarar el cumplimiento de este plan secreto, escondido desde todos los siglos en Dios, creador de todas las cosas\u00bb (Efe 3:9). Son m\u00faltiples y muy variadas las funciones confiadas a la Iglesia con esta finalidad. \u00abEl (Cristo) a unos constituy\u00f3 ap\u00f3stoles; a otros, profetas; a unos evangelistas, y a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los cristianos en la obra de su ministerio yen la edificaci\u00f3n del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y al conocimiento completo del Hijo de Dios\u00bb (Efe 4:11-13). En el plan de Dios la salvaci\u00f3n va ligada a la evangelizaci\u00f3n (cf I Tes 2,16), que se sirve de las Escrituras (Rom 16:25-26) para hacer nacer la fe en todas las gentes; pero la evangelizaci\u00f3n supone la actividad de los misioneros: \u00abPor tanto, todo el que invoque el nombre del Se\u00f1or se salvar\u00e1. Ahora bien, \u00bfc\u00f3mo van a invocar a aquel en quien no creen? \u00bfC\u00f3mo van a creer en \u00e9l sino han o\u00ed\u00addo hablar de \u00e9l? \u00bfY c\u00f3mo van a o\u00ed\u00adr hablar de \u00e9l si nadie les predica? Y \u00bfc\u00f3mo predicar\u00e1n si no son enviados?\u00bb (Rom 10:13-14).<\/p>\n<p>En cuanto a Pablo, se ve acuciado por la urgencia de anunciar el evangelio: \u00abelegido para predicar el evangelio de Dios\u00bb (Rom 1:1), pose\u00ed\u00addo e impulsado por el amor de Cristo (2Co 5:14), crey\u00f3 y por eso habla (2Co 4:13); la \u00abnecesidad\u00bb lo empuja: \u00ab\u00c2\u00a1ay de m\u00ed\u00ad si no evangelizare!\u00bb (ICor 9,16). De aqu\u00ed\u00ad se deduce la importancia fundamental de la \u00abpalabra\u00bb del anuncio en orden a la difusi\u00f3n de la salvaci\u00f3n (1Ts 1:5; 1Ts 2:1-12; ICor 2,1-5).<\/p>\n<p>Depositarios de la \u00abpalabra de la reconciliaci\u00f3n\u00bb (2Co 5:19), los ap\u00f3stoles ejercen su ministerio en calidad de \u00abcolaboradores\u00bb de Dios (2Co 5:18; 2Co 6:1). En las cartas pastorales se imparten disposiciones para que la \u00abpalabra\u00bb transmita con fidelidad a las generaciones venideras hasta la llegada del Se\u00f1or. En la segunda carta a Timoteo se lee: \u00abHijo m\u00ed\u00ado, que la gracia de Cristo Jes\u00fas te haga fuerte; y las cosas que me o\u00ed\u00adste a m\u00ed\u00ad ante muchos testigos, conf\u00ed\u00adalas a hombres leales, capaces de ense\u00f1\u00e1rselas a otros\u00bb (2Ti 2:1-2; cf 4,1; Tit 1:9; ITim 3,2).<\/p>\n<p>En subordinaci\u00f3n a la \u00abpalabra\u00bb, tambi\u00e9n el bautismo y la cena del Se\u00f1or anuncian y actualizan la muerte de Cristo, y los creyentes son llamados a tomar parte en ella para poder participar tambi\u00e9n de su resurrecci\u00f3n (lCor 11,26; Rom 6:5).<\/p>\n<p>Aunque las cartas de Pablo no ofrecen muchas indicaciones en este sentido, no cabe ninguna duda sobre la funci\u00f3n soteriol\u00f3gica de estos actos sacramentales de la Iglesia primitiva.<\/p>\n<p>IV. PABLO Y JESUS. La persona y la obra de Jes\u00fas dominan la vida y el pensamiento de Pablo, y tienen raz\u00f3n los cr\u00ed\u00adticos que ven en la cristolog\u00ed\u00ada la \u00abestructura fundamental\u00bb de su pensamiento. Sin embargo, se imponen aqu\u00ed\u00ad dos constataciones que desde hace m\u00e1s de un siglo estimulan el inter\u00e9s de los estudiosos. La primera es que Pablo no muestra gran inter\u00e9s por la biograf\u00ed\u00ada hist\u00f3rica de Jes\u00fas; su atenci\u00f3n se concentra por entero en el doble acontecimiento de la muerte y resurrecci\u00f3n. La segunda es que, mientras que Jes\u00fas anuncia la inminencia y la llegada del reino de Dios, Pablo predica que la muerte y la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas son el acontecimiento capital de la historia y que en el Cristo muerto y resucitado Dios salva por su gracia a todos los hombres.<\/p>\n<p>Estas dos constataciones merecen alguna consideraci\u00f3n, mientras que tiene menor importancia el interrogante -al que de ordinario se responde negativamente- de si Pablo conoci\u00f3 a Jes\u00fas durante su vida terrena. No es posible deducirlo de la afirmaci\u00f3n de 2Co 5:16 : \u00abSi un tiempo conocimos a Cristo a lo humano, ahora ya no lo conocemos as\u00ed\u00ad\u00bb. El escaso inter\u00e9s de Pablo por la biograf\u00ed\u00ada terrena de Jes\u00fas y la concentraci\u00f3n de su reflexi\u00f3n en la muerte-resurrecci\u00f3n indujeron a algunos cr\u00ed\u00adticos como F. C. Baur y W. Wrede a contraponer a Pablo y a Jes\u00fas, haciendo de \u00e9l el \u00absegundo fundador del cristianismo\u00bb, aquel que habr\u00ed\u00ada transformado el puro \u00abmensaje moral\u00bb del evangelio en un culto mist\u00e9rico.<\/p>\n<p>A estas posiciones se adhirieron en el pasado algunos cr\u00ed\u00adticos italianos, como Santangelo y Omodeo. De ellas depende F. Nietzsche en su violenta pol\u00e9mica antipaulina. Pero progresivamente la cr\u00ed\u00adtica se fue liberando de estas ideolog\u00ed\u00adas, ya con A. Schweitzer, W. Heitm\u00fcller y luego con R. Bultmann, para quien \u00ablo decisivo que Jes\u00fas espera, para Pablo ya se ha cumplido\u00bb. Pablo ve como presente o como un presente ya incoado en el pasado lo que para Jes\u00fas es futuro. Los disc\u00ed\u00adpulos de Bultmann, entre ellos E. K\u00e1semann y G. Bornkamm, perfeccionando sus investigaciones, han destacado la continuidad entre el anuncio de Jes\u00fas y la predicaci\u00f3n de Pablo, subrayando que Jes\u00fas se present\u00f3 ya claramente a s\u00ed\u00ad mismo como punto de encuentro entre los hombres y Dios (cf Luc 12:8-9; Luc 14:26) y tuvo conciencia de s\u00ed\u00ad como Hijo de Dios (cf Mar 14:36), revel\u00e1ndose como superior a la ley (cf Mat 5:21ss) y con el poder de perdonar los pecados (Luc 11:20).<\/p>\n<p>Si luego se tiene presente que entre la predicaci\u00f3n \u00abprepascual\u00bb de Jes\u00fas y la teolog\u00ed\u00ada de san Pablo tuvo lugar la muerte y la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, el don del Esp\u00ed\u00adritu en pentecost\u00e9s, la formulaci\u00f3n del kerigma primitivo y la experiencia de la efusi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu tambi\u00e9n sobre los paganos (cf Heb 10:47-48), entonces la relaci\u00f3n entre la cristolog\u00ed\u00ada impl\u00ed\u00adcita de Jes\u00fas y la expl\u00ed\u00adcita de Pablo aparece en t\u00e9rminos de continuidad hist\u00f3rica sustancial. \u00abEl Cristo cre\u00ed\u00addo y proclamado por san Pablo no es distinto del Jes\u00fas que se manifest\u00f3 en sus palabras y sus acciones&#8230; El acontecimiento nuevo de la resurrecci\u00f3n, que separa a Jes\u00fas de Pablo y del cristianismo primitivo, no constituye solamente la explosi\u00f3n de las fuerzas del mundo nuevo en el resucitado, que se convirti\u00f3 por ello en esp\u00ed\u00adritu creador de vida (pne\u00fama z\u00f3opoio\u00fan) (lCor 15,45), sino tambi\u00e9n la legitimaci\u00f3n del poder divino y escatol\u00f3gico (exous\u00ed\u00ada) de perdonar los pecados que reivindicaba el Jes\u00fas hist\u00f3rico (Mar 2:10) y que se encarnaba en el hecho de compartir la mesa con los pecadores (cf Mar 2:15-17; Luc 19:1-10). Por otra parte, se explica el desinter\u00e9s de Pablo por todo lo que Jes\u00fas dijo e hizo. Privado de la experiencia de los disc\u00ed\u00adpulos hist\u00f3ricos, convertido en cristiano y en ap\u00f3stol en virtud de la \u00abvisi\u00f3n\u00bb del resucitado, inserto en el cristianismo de lengua griega de Siria, concentr\u00f3 toda su atenci\u00f3n en la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo, v\u00e9rtice de la revelaci\u00f3n (apokalypsis) del Padre de Jes\u00fas. Le bastaba con mantener y con subrayar que el resucitado, visto con los ojos de la fe, es por identidad personal el Jes\u00fas de Nazaret que muri\u00f3 en la cruz\u00bb (G. Barbaglio, o. c., 250). En otras palabras entre el Jes\u00fas terreno y Pablo se colocan la muerte y la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, culminaci\u00f3n de su vida y principio del mundo nuevo. La comunidad primitiva, al formular el anuncio evang\u00e9lico, hab\u00ed\u00ada se\u00f1alado en este punto el quicio del acontecimiento mesi\u00e1nico y el cumplimiento del designio de Dios en favor de los hombres: Jes\u00fas muri\u00f3 \u00abpor nosotros\u00bb, por los imp\u00ed\u00ados\u00bb, \u00abpor nuestros pecados\u00bb, \u00abpor todos\u00bb (f\u00f3rmulas hyp\u00e9r). Pablo se adue\u00f1\u00f3 de esta f\u00f3rmula (cf lCor 1,13; 11,24; 2Co 5:14.15.21; G\u00e1l 1:4; G\u00e1l 2:20; G\u00e1l 3:13; Rom 5:6-8; Rom 8:32; Rom 14:15; Col 1:24; Efe 5:2.25), apuntando seg\u00fan su genio hacia lo esencial y haciendo pr\u00e1cticamente de ella la base de toda su cristolog\u00ed\u00ada. De esta manera, entre Jes\u00fas y Pablo se sit\u00faa como eslab\u00f3n de enlace la comunidad cristiana primitiva, con la que el ap\u00f3stol comparte la fe y la predicaci\u00f3n, aun cuando su especial carisma y su vocaci\u00f3n lo llevaron a desarrollar algunos aspectos propios.<\/p>\n<p>V. PABLO EN LA IGLESIA. La presencia de Pablo en la Iglesia ha sido siempre estimulante, tal como resulta desde los mismos or\u00ed\u00adgenes cristianos. Ya hemos hablado de la segunda carta de Pedro, en donde \u00e9ste se apoya en Pablo, reconociendo la autoridad (Efe 3:15-16) del \u00abquerid\u00ed\u00adsimo hermano\u00bb. Se observa una equiparaci\u00f3n an\u00e1loga con Pedro y la exaltaci\u00f3n de la autoridad de ambos en la Primera carta a los Corintios, de Clemente Romano, y en la Carta a los Romanos, de Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada. Policarpo se refiere en repetidas ocasiones a Pablo en su Segunda carta a la Iglesia de Filipos, confesando que jam\u00e1s ser\u00e1 capaz de \u00abaproximarse a la sabidur\u00ed\u00ada del bienaventurado y glorioso Pablo\u00bb. La Epistula apostolorum, ap\u00f3crifo escrito por los a\u00f1os 160-170, traza su apolog\u00ed\u00ada subrayando su investidura divina; la Carta a Diogneto muestra un profundo conocimiento y asimilaci\u00f3n del pensamiento paulino; la Carta de Bernab\u00e9 deja ver un conocimiento seguro de su ense\u00f1anza, mientras que en la Didaj\u00e9 no se observa ninguna alusi\u00f3n a Pablo. \u00bfSilencio intencional o casual? Hay razones para plantearse esta pregunta, ya que precisamente en el siglo II Pablo se encuentra en el centro de las grandes controversias cristianas, reivindicado o atacado por las corrientes marginales y her\u00e9ticas.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, a mediados del siglo II, Marci\u00f3n se apropi\u00f3 de \u00e9l de forma maximalista, convirti\u00e9ndose en promotor de un paulinismo exasperado, que radicalizaba la ant\u00ed\u00adtesis evangelio-ley, contraponi\u00e9ndolo a Pedro y a los dem\u00e1s ap\u00f3stoles judaizantes.<\/p>\n<p>Por este mismo per\u00ed\u00adodo los gn\u00f3sticos lo reivindicaban tambi\u00e9n para s\u00ed\u00ad, explotando algunas de sus expresiones, como \u00abeones\u00bb, \u00abpleroma\u00bb, \u00abps\u00ed\u00adquico-pneum\u00e1tico\u00bb, \u00abgnosis\u00bb, \u00abculto espiritual\u00bb, \u00abbajada\u00bb a la tierra, \u00ab\u00faltimo Ad\u00e1n\u00bb, etc. En la orilla de enfrente otros grupos de judeocristianos marginales a la gran Iglesia, que reivindicaban la observancia de las prescripciones de la ley (ebionitas, elcesa\u00ed\u00adtas, etc.) lo rechazan y lo excomulgan sin apelaci\u00f3n, calific\u00e1ndolo -como las Pseudoclementinas- de \u00abinimicus homo\u00bb, \u00abinimicus ille homo\u00bb.<\/p>\n<p>Contra los dos extremos del antipaulinismo de los judeo-cristianos y del paulinismo maximalista de Marci\u00f3n y de los gn\u00f3sticos se alz\u00f3 vigorosamente la voz de Ireneo de Lyon a finales del siglo n, demostrando la sinton\u00ed\u00ada del ap\u00f3stol con los evangelios, con los Hechos y con las Escrituras hebreas. He aqu\u00ed\u00ad c\u00f3mo se expresa en la conclusi\u00f3n del libro IV del Adversus haereses: \u00abTodav\u00ed\u00ada hemos de a\u00f1adir a las palabras del Se\u00f1or las palabras de Pablo, examinar su pensamiento, exponer al ap\u00f3stol, aclarar todo lo que ha recibido de otras interpretaciones por parte de los herejes, que no comprenden lo m\u00e1s m\u00ed\u00adnimo de lo que dijo Pablo, mostrar la estupidez de su locura y demostrar, precisamente a partir de Pablo -de quien ellos sacan sus objeciones contra nosotros-, que son unos mentirosos, mientras que el ap\u00f3stol, heraldo de la verdad, ense\u00f1\u00f3 todas las cosas plenamente de acuerdo con la predicaci\u00f3n de la verdad\u00bb (o.c., IV, 41,4).<\/p>\n<p>Desde entonces Pablo contin\u00faa su presencia din\u00e1mica en la Iglesia. Sin \u00e9l no podr\u00ed\u00ada concebirse la teolog\u00ed\u00ada cristiana ni la historia misma del cristianismo. Baste pensar en el influjo que ha ejercido solamente su carta a los Romanos en la historia espiritual de Occidente.<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., Studiorum paulinorum Congressus internationalis catholicus, Roma 1963; BALLARINI T. (ed.), Paolo. Vita, Apostolato, Scritti, Tur\u00ed\u00adn 1968; BANDAS R.G., La rendenzione, idea centrale in S. Paolo, Roma 1961; BARBAGLIO G., Paolo di Tarso e le origini cristiane, As\u00ed\u00ads 1985; BARTH M. (ed.), Paulus Apostat oder Apostel. J\u00fcdische und christliche Antworten, Regensburgo 1977; BEKER J.C., Paul the Apostle. The triumph of God in Life and Thought, Edimburgo 1980; BENCHORIN Sh., Paulus, der Vorkerapostel in j\u00fcdischer Sicht, Munich 1980; BoF G., Una antropologia cristiana nelle lettere di S. 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Aunque quiz\u00e1s ten\u00ed\u00ada desde su infancia tanto el nombre hebreo Saulo como el romano Pablo (Hch 9:17; 2Pe 3:15), puede que escogiera llamarse por su nombre romano en vista de su comisi\u00f3n de declarar las buenas nuevas a los gentiles. (Hch 9:15; G\u00e1l 2:7, 8.)<br \/>\nPablo naci\u00f3 en Tarso, importante ciudad de Cilicia. (Hch 21:39; 22:3.) Sus padres eran hebreos, probablemente de la rama farisaica del juda\u00ed\u00adsmo. (Hch 23:6; Flp 3:5.) Era ciudadano romano de nacimiento (Hch 22:28), tal vez porque a su padre se le hab\u00ed\u00ada concedido la ciudadan\u00ed\u00ada por servicios prestados. Su padre debi\u00f3 ense\u00f1arle el oficio de hacer tiendas de campa\u00f1a. (Hch 18:3.) Despu\u00e9s recibi\u00f3 instrucci\u00f3n del sabio fariseo Gamaliel en Jerusal\u00e9n, lo que da a entender que Pablo era de una familia importante. (Hch 22:3; 5:34.) Estaba versado por lo menos en los idiomas griego y hebreo. (Hch 21:37-40.) Cuando hizo sus viajes misionales no estaba casado (1Co 7:8); en Jerusal\u00e9n viv\u00ed\u00adan una hermana y un sobrino suyos. (Hch 23:16-22.)<br \/>\nEl ap\u00f3stol Pablo tuvo el privilegio de escribir la mayor parte de los libros de las Escrituras Griegas Cristianas. Recibi\u00f3 visiones sobrenaturales (2Co 12:1-5), y habl\u00f3 muchas lenguas extranjeras mediante la acci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu santo. (1Co 14:18.)<\/p>\n<p>Persecuci\u00f3n, conversi\u00f3n y comienzo de su ministerio. La primera vez que el registro b\u00ed\u00adblico menciona a Saulo o Pablo hace referencia a \u00e9l como el \u2020\u0153joven\u2020\u009d a cuyos pies dejaron sus prendas exteriores de vestir los falsos testigos que apedrearon al disc\u00ed\u00adpulo cristiano Esteban. (Hch 6:13; 7:58.) Pablo aprob\u00f3 el asesinato de Esteban, y debido a su celo, mal dirigido por la tradici\u00f3n, inici\u00f3 una campa\u00f1a de persecuci\u00f3n violenta contra los seguidores de Cristo. Cuando se les iba a ejecutar, votaba en su contra; cuando se les juzgaba en las sinagogas, trataba de obligarlos a retractarse. Extendi\u00f3 su persecuci\u00f3n a otras ciudades adem\u00e1s de Jerusal\u00e9n, y hasta consigui\u00f3 autorizaci\u00f3n escrita del sumo sacerdote para buscar a los disc\u00ed\u00adpulos de Cristo incluso en Damasco (Siria), muy al N. y llevarlos atados a Jerusal\u00e9n, probablemente para que el Sanedr\u00ed\u00adn los juzgase. (Hch 8:1, 3; 9:1, 2; 26:10, 11; G\u00e1l 1:13, 14.)<br \/>\nCuando se acercaba a Damasco, Cristo se le revel\u00f3 en una luz brillante y lo comision\u00f3 para que le sirviera y fuera testigo de las cosas que hab\u00ed\u00ada visto y a\u00fan estaba por ver. Aunque los acompa\u00f1antes de Pablo tambi\u00e9n cayeron al suelo debido a esta manifestaci\u00f3n y oyeron el sonido de alguien que hablaba, solo Pablo entendi\u00f3 las palabras y fue cegado, por lo que se hizo necesario llevarlo de la mano hasta Damasco. (Hch 9:3-8; 22:6-11; 26:12-18.) Durante tres d\u00ed\u00adas no comi\u00f3 ni bebi\u00f3. Ya en Damasco, mientras oraba en la casa de cierto Judas, contempl\u00f3 en una visi\u00f3n al disc\u00ed\u00adpulo cristiano Anan\u00ed\u00adas que iba y le devolv\u00ed\u00ada la vista. Cuando la visi\u00f3n se hizo realidad, Pablo fue bautizado, recibi\u00f3 esp\u00ed\u00adritu santo, comi\u00f3 y cobr\u00f3 fuerzas. (Hch 9:9-19.)<br \/>\nEn Hechos 9:20-25 se explica que Pablo pas\u00f3 tiempo con los disc\u00ed\u00adpulos de Damasco e \u2020\u0153inmediatamente\u2020\u009d empez\u00f3 a predicar en las sinagogas de esa ciudad. Luego narra su actividad de predicar hasta que se vio obligado a dejar Damasco debido a un complot contra su vida. Por otro lado, la carta de Pablo a los G\u00e1latas dice que despu\u00e9s de su conversi\u00f3n fue a Arabia, para m\u00e1s tarde regresar a Damasco. (G\u00e1l 1:15-17.) No se sabe exactamente cu\u00e1ndo hizo este viaje a Arabia.<br \/>\nPuede que Pablo fuese a Arabia justo despu\u00e9s de su conversi\u00f3n a fin de meditar sobre lo que Dios esperaba de \u00e9l. En tal caso, el que Hechos diga que Pablo empez\u00f3 su predicaci\u00f3n \u2020\u0153inmediatamente\u2020\u009d podr\u00ed\u00ada significar que lo hizo tan pronto como regres\u00f3 a Damasco y comenz\u00f3 a asociarse con los disc\u00ed\u00adpulos. Por otro lado, Pablo se limita a decir en G\u00e1latas 1:17 que no subi\u00f3 inmediatamente a Jerusal\u00e9n y que el \u00fanico lugar aparte de Damasco donde estuvo durante aquel per\u00ed\u00adodo inicial fue Arabia. Por ello, el viaje a Arabia no tuvo por qu\u00e9 producirse inmediatamente despu\u00e9s de su conversi\u00f3n. Quiz\u00e1s Pablo primero pas\u00f3 algunos d\u00ed\u00adas en Damasco y en seguida renunci\u00f3 p\u00fablicamente a su anterior oposici\u00f3n a la congregaci\u00f3n cristiana y expres\u00f3 su fe en Cristo en las sinagogas. Tal vez hizo su viaje a Arabia (cuyo verdadero prop\u00f3sito no se revela) despu\u00e9s de esos primeros d\u00ed\u00adas, y cuando regres\u00f3, continu\u00f3 su predicaci\u00f3n en Damasco con tal fuerza que sus opositores quisieron darle muerte. En lugar de contradecirse, los dos relatos se complementan; la \u00fanica duda es el orden exacto de los acontecimientos.<br \/>\nCuando lleg\u00f3 a Jerusal\u00e9n (quiz\u00e1s en 36 E.C.; es posible que los tres a\u00f1os mencionados en G\u00e1latas 1:18 signifiquen parte de tres a\u00f1os), Pablo se encontr\u00f3 con que los hermanos no cre\u00ed\u00adan que fuese un disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas. Sin embargo, \u2020\u0153Bernab\u00e9 vino en socorro de \u00e9l y lo condujo a los ap\u00f3stoles\u2020\u009d, al parecer Pedro y \u2020\u0153Santiago el hermano del Se\u00f1or\u2020\u009d. (A Santiago se le pod\u00ed\u00ada llamar ap\u00f3stol aunque no era de los doce, porque lo era de la congregaci\u00f3n de Jerusal\u00e9n.) Pablo se qued\u00f3 con Cefas (Pedro) por quince d\u00ed\u00adas. Mientras estuvo en Jerusal\u00e9n, habl\u00f3 intr\u00e9pidamente en el nombre de Jes\u00fas. Cuando los hermanos se enteraron de que por esta causa los jud\u00ed\u00ados de habla griega intentaban matarlo, \u2020\u0153lo llevaron a Cesarea y lo enviaron a Tarso\u2020\u009d. (Hch 9:26-30; G\u00e1l 1:18-21.)<br \/>\nPosiblemente alrededor del a\u00f1o 41 E.C., Pablo tuvo una visi\u00f3n sobrenatural tan real que no supo si hab\u00ed\u00ada sido arrebatado al \u2020\u0153tercer cielo\u2020\u009d en el cuerpo o fuera del cuerpo. Al parecer, el \u2020\u0153tercer cielo\u2020\u009d se refiere al grado superlativo de arrobamiento en el que tuvo la visi\u00f3n. (2Co 12:1-4.)<br \/>\nM\u00e1s tarde, Bernab\u00e9 llev\u00f3 a Saulo de Tarso a Antioqu\u00ed\u00ada para que ayudara en la obra entre las personas de habla griega. Alrededor del a\u00f1o 46 E.C., despu\u00e9s de un a\u00f1o de trabajo en Antioqu\u00ed\u00ada, la congregaci\u00f3n envi\u00f3 a Pablo y a Bernab\u00e9 a Jerusal\u00e9n con una ministraci\u00f3n de socorro para los hermanos de aquel lugar. (Hch 11:22-30.) Acompa\u00f1ados por Juan Marcos, regresaron a Antioqu\u00ed\u00ada. (Hch 12:25.) Despu\u00e9s, el esp\u00ed\u00adritu santo indic\u00f3 que se apartara a Pablo y a Bernab\u00e9 para una misi\u00f3n especial. (Hch 13:1, 2.)<\/p>\n<p>Primer viaje misional. (MAPA, vol. 2, p\u00e1g. 747.) Siguiendo la direcci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu, Pablo empez\u00f3 su primer viaje misional junto con Bernab\u00e9, y con Juan Marcos como servidor (c. 47-48 E.C.). Embarcaron en Seleucia, el puerto de Antioqu\u00ed\u00ada, y navegaron hacia Chipre. Comenzaron \u2020\u0153a publicar la palabra de Dios\u2020\u009d en las sinagogas de Salamina, en la costa oriental de Chipre. Despu\u00e9s de atravesar la isla, llegaron a Pafos, en la costa occidental. En este lugar, el hechicero Elimas procur\u00f3 oponerse al testimonio que estaban dando al proc\u00f3nsul Sergio Paulo. Pablo hizo que se hiriese temporalmente con ceguera a Elimas. At\u00f3nito por lo que hab\u00ed\u00ada sucedido, Sergio Paulo se hizo creyente. (Hch 13:4-12.)<br \/>\nEn Pafos, Pablo y sus compa\u00f1eros zarparon hacia Asia Menor. Cuando llegaron a Perga, en la provincia romana de Panfilia, Juan Marcos regres\u00f3 a Jerusal\u00e9n. Pero Pablo y Bernab\u00e9 se dirigieron hacia el N., a Antioqu\u00ed\u00ada de Pisidia. Aunque en esa ciudad hallaron gran inter\u00e9s, finalmente los echaron de ella por instigaci\u00f3n de los jud\u00ed\u00ados. (Hch 13:13-50.) Sin desanimarse, viajaron hacia el SE., a Iconio, donde los jud\u00ed\u00ados tambi\u00e9n incitaron a las muchedumbres contra ellos. Enterados de que intentaban apedrearlos, Pablo y Bernab\u00e9 huyeron a Listra, en la regi\u00f3n de Licaonia. Despu\u00e9s que Pablo san\u00f3 a un hombre cojo de nacimiento, el pueblo de Listra crey\u00f3 que Pablo y Bernab\u00e9 eran dioses que se hab\u00ed\u00adan encarnado. Pero, m\u00e1s tarde, unos jud\u00ed\u00ados de Iconio y de Antioqu\u00ed\u00ada de Pisidia volvieron a las muchedumbres en contra de Pablo y lograron que lo apedrearan, y, crey\u00e9ndole muerto, arrastraran su cuerpo fuera de la ciudad. Sin embargo, cuando sus compa\u00f1eros cristianos lo rodearon, Pablo se levant\u00f3 y entr\u00f3 en Listra. Al d\u00ed\u00ada siguiente, \u00e9l y Bernab\u00e9 partieron hacia Derbe. Despu\u00e9s de hacer un buen n\u00famero de disc\u00ed\u00adpulos en Derbe, regresaron a Listra, Iconio y Antioqu\u00ed\u00ada (de Pisidia), fortaleciendo y estimulando a los hermanos, al tiempo que hac\u00ed\u00adan nombramientos de ancianos para servir en las congregaciones formadas en estos lugares. M\u00e1s tarde predicaron en Perga, y luego se embarcaron en el puerto de Atalia hacia Antioqu\u00ed\u00ada de Siria. (Hch 13:51\u201314:28.)<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n de la circuncisi\u00f3n. Ciertos hombres de Judea fueron a Antioqu\u00ed\u00ada (alrededor del a\u00f1o 49 E.C.), y all\u00ed\u00ad afirmaron que los que no eran jud\u00ed\u00ados ten\u00ed\u00adan que circuncidarse en conformidad con la ley mosaica para poder alcanzar la salvaci\u00f3n. Pablo y Bernab\u00e9 no estuvieron de acuerdo con esta proposici\u00f3n. No obstante, Pablo, aunque era un ap\u00f3stol, no asumi\u00f3 la responsabilidad de zanjar el asunto por su propia autoridad. Acompa\u00f1ado de Bernab\u00e9, Tito y otros, fue a Jerusal\u00e9n para plantear la cuesti\u00f3n ante los ap\u00f3stoles y los ancianos de la congregaci\u00f3n. Se decidi\u00f3 que no se requer\u00ed\u00ada la circuncisi\u00f3n de los creyentes gentiles, aunque s\u00ed\u00ad deber\u00ed\u00adan mantenerse libres de idolatr\u00ed\u00ada, comer y beber sangre e inmoralidad sexual. Adem\u00e1s de preparar una carta en la que expon\u00ed\u00adan esta decisi\u00f3n, los hermanos de la congregaci\u00f3n de Jerusal\u00e9n enviaron a Judas y Silas como sus representantes para aclarar el asunto en Antioqu\u00ed\u00ada. Adem\u00e1s, en una consideraci\u00f3n con Pedro (Cefas), Juan y el disc\u00ed\u00adpulo Santiago, se concord\u00f3 en que Pablo y Bernab\u00e9 continuaran predicando a los gentiles incircuncisos. (Hch 15:1-29; G\u00e1l 2:1-10.)<br \/>\nAlg\u00fan tiempo despu\u00e9s, Pedro fue personalmente a Antioqu\u00ed\u00ada de Siria y se asoci\u00f3 con los cristianos gentiles. Pero cuando llegaron ciertos jud\u00ed\u00ados de Jerusal\u00e9n, Pedro, probablemente llevado por el temor a los hombres, se separ\u00f3 de los gentiles, obrando de este modo contra la direcci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu, direcci\u00f3n que indicaba que las distinciones carnales no contaban para Dios. Incluso Bernab\u00e9 se desvi\u00f3. Una vez que se dio cuenta de esta situaci\u00f3n, Pablo valerosamente censur\u00f3 a Pedro delante de todos, ya que su comportamiento era perjudicial para el progreso del cristianismo. (G\u00e1l 2:11-14.)<\/p>\n<p>Segundo viaje misional. (MAPA, vol. 2, p\u00e1g. 747.) Posteriormente, Pablo y Bernab\u00e9 planearon visitar a los hermanos en las ciudades donde hab\u00ed\u00adan predicado durante su primer viaje misional. Debido a que surgi\u00f3 una disputa entre ellos en cuanto a si deber\u00ed\u00adan llevar consigo a Juan Marcos, en vista de que los hab\u00ed\u00ada abandonado durante su primer viaje, se separaron. Por lo tanto, Pablo escogi\u00f3 a Silas (Silvano), y pasando por Siria, entr\u00f3 en Asia Menor (c. 49-52 E.C.). En Listra invit\u00f3 al joven Timoteo a que le acompa\u00f1ara, y lo circuncid\u00f3. (Hch 15:36\u201316:3.) Aunque la circuncisi\u00f3n no era un requisito cristiano, si Timoteo \u2014en parte jud\u00ed\u00ado\u2014 hubiese permanecido incircunciso, es muy posible que los jud\u00ed\u00ados se hubiesen predispuesto en contra de la predicaci\u00f3n de Pablo. Por lo tanto, al quitar este posible obst\u00e1culo, Pablo actu\u00f3 en armon\u00ed\u00ada con lo que m\u00e1s tarde escribi\u00f3 a los corintios: \u2020\u0153A los jud\u00ed\u00ados me hice como jud\u00ed\u00ado\u2020\u009d. (1Co 9:20.)<br \/>\nUna noche, en Troas, junto al mar Egeo, Pablo tuvo una visi\u00f3n de un macedonio que le suplicaba: \u2020\u0153Pasa a Macedonia y ay\u00fadanos\u2020\u009d. Lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que era la voluntad de Dios, por lo que \u00e9l y sus compa\u00f1eros misioneros, acompa\u00f1ados por el m\u00e9dico Lucas, zarparon hacia Macedonia, a Europa. En Filipos, la principal ciudad de Macedonia, Lidia y su casa se hicieron creyentes. El que Pablo hiciese que una muchacha perdiera sus poderes de predicci\u00f3n al expulsarle un demonio result\u00f3 en que se le encarcelara junto con Silas. No obstante, un terremoto los libert\u00f3, y el carcelero y su casa se hicieron cristianos. Pablo apel\u00f3 a su ciudadan\u00ed\u00ada romana y exigi\u00f3 que los magistrados civiles fueran personalmente para sacarlo a \u00e9l y a Silas de la prisi\u00f3n. Despu\u00e9s de animar a los hermanos, Pablo y sus compa\u00f1eros viajaron a trav\u00e9s de Anf\u00ed\u00adpolis y Apolonia hacia Tesal\u00f3nica. All\u00ed\u00ad se form\u00f3 una congregaci\u00f3n de creyentes. Sin embargo, unos jud\u00ed\u00ados celosos levantaron una chusma contra Pablo. Por esta raz\u00f3n los hermanos lo enviaron con Silas a Berea. Muchos se hicieron creyentes en este lugar, pero las dificultades que provocaron los jud\u00ed\u00ados de Tesal\u00f3nica obligaron a Pablo a partir. (Hch 16:8\u201317:14.)<br \/>\nLos hermanos llevaron al ap\u00f3stol a Atenas. Su predicaci\u00f3n en la plaza del mercado result\u00f3 en que se le condujera al Are\u00f3pago. Impresionados por su defensa, Dionisio, uno de los jueces del tribunal del Are\u00f3pago, y otros, abrazaron el cristianismo. (Hch 17:15-34.) Luego Pablo fue a Corinto, donde se aloj\u00f3 con un matrimonio jud\u00ed\u00ado, \u00ed\u0081quila y Priscila, y trabaj\u00f3 con ellos haciendo tiendas de campa\u00f1a. Al parecer desde all\u00ed\u00ad escribi\u00f3 sus dos cartas a los Tesalonicenses. Despu\u00e9s de ense\u00f1ar en Corinto por a\u00f1o y medio y formar una congregaci\u00f3n, los jud\u00ed\u00ados lo acusaron ante Gali\u00f3n, que desestim\u00f3 el caso. (Hch 18:1-17.) M\u00e1s tarde, Pablo se embarc\u00f3 hacia Cesarea e hizo escala en Efeso, donde predic\u00f3. Desde Cesarea \u2020\u0153subi\u00f3 y salud\u00f3 a la congregaci\u00f3n\u2020\u009d, refiri\u00e9ndose sin duda a la de Jerusal\u00e9n, y luego fue a Antioqu\u00ed\u00ada de Siria. (Hch 18:18-22.) Es posible que Pablo hubiese escrito su carta a los G\u00e1latas antes desde Corinto o tal vez en ese tiempo desde Antioqu\u00ed\u00ada de Siria.<\/p>\n<p>Tercer viaje misional. (MAPA, vol. 2, p\u00e1g. 747.) Durante su tercer viaje misional (c. 52-56 E.C.), Pablo visit\u00f3 de nuevo Efeso, donde trabaj\u00f3 por unos tres a\u00f1os. Desde all\u00ed\u00ad escribi\u00f3 su primera carta a los Corintios, y al parecer envi\u00f3 a Tito para ayudar a estos cristianos. Despu\u00e9s de que el platero Demetrio instig\u00f3 un alboroto contra \u00e9l, Pablo parti\u00f3 de Efeso y se dirigi\u00f3 a Macedonia. All\u00ed\u00ad escribi\u00f3 su segunda carta a los Corintios despu\u00e9s de recibir noticias de Corinto por medio de Tito. Pablo recibi\u00f3 una contribuci\u00f3n de los hermanos de Macedonia y Acaya para los cristianos necesitados de Jerusal\u00e9n, y antes de abandonar Europa, escribi\u00f3 su carta a los Romanos. (Hch 19:1\u201320:4; Ro 15:25, 26; 2Co 2:12, 13; 7:5-7.)<br \/>\nDe camino a Jerusal\u00e9n, Pablo discurs\u00f3 en Troas y resucit\u00f3 a Eutico, que hab\u00ed\u00ada sufrido un accidente mortal. Tambi\u00e9n par\u00f3 en Mileto, donde se encontr\u00f3 con los superintendentes de la congregaci\u00f3n de Efeso, repas\u00f3 el ministerio que hab\u00ed\u00ada efectuado en el distrito de Asia y los anim\u00f3 a imitar su ejemplo. (Hch 20:6-38.)<\/p>\n<p>Detenci\u00f3n. Seg\u00fan Pablo iba viajando, unos profetas cristianos predijeron que le esperaban cadenas en Jerusal\u00e9n. (Hch 21:4-14; comp\u00e1rese con 20:22, 23.) Sus profec\u00ed\u00adas se cumplieron. Mientras estaba en el templo para limpiarse ceremonialmente, algunos jud\u00ed\u00ados de Asia agitaron una chusma violenta contra \u00e9l, pero los soldados romanos lo rescataron. (Hch 21:26-33.) Cuando sub\u00ed\u00ada las escaleras hacia el cuartel de los soldados, se le dio permiso para dirigir la palabra a los jud\u00ed\u00ados. Tan pronto como mencion\u00f3 su comisi\u00f3n de predicar a los gentiles, volvi\u00f3 a estallar la violencia. (Hch 21:34\u201322:22.) Dentro del cuartel, en un esfuerzo por averiguar la naturaleza de su culpa, se prepar\u00f3 a Pablo para la flagelaci\u00f3n. El ap\u00f3stol evit\u00f3 la flagelaci\u00f3n alegando que era ciudadano romano. Al d\u00ed\u00ada siguiente se someti\u00f3 su caso al Sanedr\u00ed\u00adn. Al parecer Pablo se dio cuenta de que no iba a recibir una audiencia imparcial, por lo que trat\u00f3 de enfrentar a fariseos y saduceos basando su juicio en la cuesti\u00f3n de la resurrecci\u00f3n. Como cre\u00ed\u00ada en la resurrecci\u00f3n y era \u2020\u0153hijo de fariseos\u2020\u009d, se identific\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo como fariseo, con lo que consigui\u00f3 enfrentar a los saduceos \u2014que no cre\u00ed\u00adan en la resurrecci\u00f3n\u2014 con los fariseos. (Hch 22:23\u201323:10.)<br \/>\nUna conspiraci\u00f3n contra Pablo hizo necesario que lo trasladaran de Jerusal\u00e9n a Cesarea. Unos d\u00ed\u00adas despu\u00e9s, el sumo sacerdote Anan\u00ed\u00adas, algunos de los ancianos jud\u00ed\u00ados y el orador T\u00e9rtulo fueron a Cesarea para presentar su caso contra Pablo ante el gobernador F\u00e9lix, y lo acusaron de promover sedici\u00f3n e intentar profanar el templo. El ap\u00f3stol mostr\u00f3 que las acusaciones de que era objeto no ten\u00ed\u00adan fundamento. Pero F\u00e9lix buscaba un soborno, as\u00ed\u00ad que mantuvo a Pablo bajo custodia por dos a\u00f1os. Cuando Festo reemplaz\u00f3 a F\u00e9lix, los jud\u00ed\u00ados volvieron a acusar a Pablo. La causa se vio de nuevo en Cesarea, y el ap\u00f3stol apel\u00f3 a C\u00e9sar para evitar que el juicio pasara a Jerusal\u00e9n. M\u00e1s tarde, despu\u00e9s de exponer los hechos ante el rey Herodes Agripa II, Pablo fue enviado a Roma (alrededor del 58 E.C.) junto con otros prisioneros. (Hch 23:12\u201327:1.)<\/p>\n<p>Primer y segundo encierro en prisi\u00f3n en Roma. En el camino, Pablo y los que estaban con \u00e9l naufragaron en la isla de Malta. Despu\u00e9s de pasar all\u00ed\u00ad el invierno, finalmente llegaron a Roma (MAPA, vol. 2, p\u00e1g. 750), donde a Pablo se le permiti\u00f3 alquilar una casa para alojarse, aunque custodiado por un soldado. Poco despu\u00e9s de su llegada, organiz\u00f3 una reuni\u00f3n con los hombres prominentes de los jud\u00ed\u00ados, algunos de los cuales se hicieron creyentes. Durante dos a\u00f1os, aproximadamente entre 59 y 61 E.C., el ap\u00f3stol continu\u00f3 predicando a todos los que iban a \u00e9l. (Hch 27:2\u201328:31.) En ese tiempo tambi\u00e9n escribi\u00f3 sus cartas a los Efesios (4:1; 6:20), a los Filipenses (1:7, 12-14), a los Colosenses (4:18), a Filem\u00f3n (vs. 9) y probablemente tambi\u00e9n a los Hebreos. (GRABADO, vol. 2, p\u00e1g. 750.) Parece que C\u00e9sar Ner\u00f3n declar\u00f3 a Pablo inocente y lo dej\u00f3 en libertad. Es probable que Pablo reanudara su labor misional en asociaci\u00f3n con Timoteo y Tito. Despu\u00e9s de haber dejado a Timoteo en Efeso y a Tito en Creta, Pablo les escribi\u00f3 cartas relacionadas con sus responsabilidades, al parecer desde Macedonia. (1Ti 1:3; Tit 1:5.) No se sabe si antes de su \u00faltima estancia en prisi\u00f3n en Roma el ap\u00f3stol lleg\u00f3 hasta Espa\u00f1a. (Ro 15:24.) Durante esa reclusi\u00f3n (c. 65 E.C.) escribi\u00f3 su segunda carta a Timoteo, en la que dio a entender que su muerte era inminente. (2Ti 4:6-8.) Es probable que poco despu\u00e9s Pablo sufriera una muerte de m\u00e1rtir durante el mandato de Ner\u00f3n.<\/p>\n<p>Un ejemplo digno de imitar. En vista de que sigui\u00f3 fielmente el ejemplo de Cristo, el ap\u00f3stol Pablo pudo decir: \u2020\u0153H\u00e1ganse imitadores de m\u00ed\u00ad\u2020\u009d. (1Co 4:16; 11:1; Flp 3:17.) El estaba presto a seguir la direcci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu de Dios. (Hch 13:2-5; 16:9, 10.) No era un vendedor ambulante de la Palabra de Dios, sino que hablaba movido por sinceridad. (2Co 2:17.) Aunque era una persona instruida, no intent\u00f3 impresionar a otros con su habla (1Co 2:1-5) ni procur\u00f3 agradar a los hombres. (G\u00e1l 1:10.) No insisti\u00f3 en sus derechos, sino que se adapt\u00f3 a las personas a quienes predic\u00f3 y tuvo cuidado de no hacer tropezar a otros. (1Co 9:19-26; 2Co 6:3.)<br \/>\nEn el transcurso de su ministerio, Pablo se esforz\u00f3 celosamente: viaj\u00f3 miles de kil\u00f3metros por mar y tierra y form\u00f3 muchas congregaciones en Europa y Asia Menor. Por lo tanto, no necesit\u00f3 cartas de recomendaci\u00f3n escritas con tinta, sino que pod\u00ed\u00ada se\u00f1alar a cartas vivas, personas que se hab\u00ed\u00adan hecho creyentes debido a su labor. (2Co 3:1-3.) No obstante, tuvo la humildad de reconocer que era un esclavo (Flp 1:1) que ten\u00ed\u00ada la obligaci\u00f3n de declarar las buenas nuevas. (1Co 9:16.) No se atribuy\u00f3 el m\u00e9rito, sino que dio toda la honra a Dios como Aquel que hab\u00ed\u00ada sido responsable del crecimiento (1Co 3:5-9) y que le hab\u00ed\u00ada capacitado adecuadamente para el ministerio. (2Co 3:5, 6.) El ap\u00f3stol tuvo en gran estima su ministerio, lo glorific\u00f3 y reconoci\u00f3 que era una expresi\u00f3n de la misericordia de Dios y de su Hijo. (Ro 11:13; 2Co 4:1; 1Ti 1:12, 13.) Le escribi\u00f3 a Timoteo: \u2020\u0153La raz\u00f3n por la cual se me mostr\u00f3 misericordia fue para que, por medio de m\u00ed\u00ad como el caso m\u00e1s notable, Cristo Jes\u00fas demostrara toda su gran paciencia como muestra de los que van a cifrar su fe en \u00e9l para vida eterna\u2020\u009d. (1Ti 1:16.)<br \/>\nDebido a que hab\u00ed\u00ada perseguido a los cristianos, Pablo no se consider\u00f3 digno de ser llamado ap\u00f3stol y reconoci\u00f3 que lo era solo por la bondad inmerecida de Dios. Deseoso de que esta bondad inmerecida no se le hubiera extendido en vano, trabaj\u00f3 m\u00e1s que los otros ap\u00f3stoles. No obstante, reconoci\u00f3 que pudo efectuar su ministerio solo por la bondad inmerecida de Dios. (1Co 15:9, 10.) Dijo: \u2020\u0153Para todas las cosas tengo la fuerza en virtud de aquel que me imparte poder\u2020\u009d. (Flp 4:13.) Aguant\u00f3 mucho y no se quej\u00f3. Cuando compar\u00f3 sus propias experiencias con las de otros, pudo decir (c. 55 E.C.): \u2020\u0153En labores, m\u00e1s abundantemente; en prisiones, m\u00e1s abundantemente; en golpes, con exceso; a punto de morir, frecuentemente. De los jud\u00ed\u00ados cinco veces recib\u00ed\u00ad cuarenta golpes menos uno, tres veces fui golpeado con varas, una vez fui apedreado, tres veces experiment\u00e9 naufragio, una noche y un d\u00ed\u00ada los he pasado en lo profundo; en viajes a menudo, en peligros de r\u00ed\u00ados, en peligros por parte de salteadores, en peligros por parte de mi propia raza, en peligros por parte de las naciones, en peligros en la ciudad, en peligros en el desierto, en peligros en el mar, en peligros entre falsos hermanos, en labor y af\u00e1n, en noches sin dormir a menudo, en hambre y sed, en abstinencia de alimento muchas veces, en fr\u00ed\u00ado y desnudez. Adem\u00e1s de esas cosas de car\u00e1cter externo, hay lo que se me viene encima de d\u00ed\u00ada en d\u00ed\u00ada, la inquietud por todas las congregaciones\u2020\u009d. (2Co 11:23-28; 6:4-10; 7:5.) Aparte de estas penalidades, y sobre todo con el paso de los a\u00f1os, tuvo que soportar la \u2020\u0153espina en la carne\u2020\u009d (2Co 12:7), tal vez una afecci\u00f3n en la vista o de alg\u00fan otro tipo. (V\u00e9anse Hch 23:1-5; G\u00e1l 4:15; 6:11.)<br \/>\nComo humano imperfecto, Pablo experiment\u00f3 un conflicto continuo entre la mente y la inclinaci\u00f3n pecaminosa de la carne. (Ro 7:21-24.) Pero no cedi\u00f3. Dijo: \u2020\u0153Aporreo mi cuerpo y lo conduzco como a esclavo, para que, despu\u00e9s de haber predicado a otros, yo mismo no llegue a ser desaprobado de alg\u00fan modo\u2020\u009d. (1Co 9:27.) Siempre tuvo presente el glorioso premio de la vida inmortal en los cielos. Consider\u00f3 que todo sufrimiento carec\u00ed\u00ada de importancia en comparaci\u00f3n con la gloria que recibir\u00ed\u00ada en recompensa por su fidelidad. (Ro 8:18; Flp 3:6-14.) Por consiguiente, pudo escribir poco antes de morir: \u2020\u0153He peleado la excelente pelea, he corrido la carrera hasta terminarla, he observado la fe. De este tiempo en adelante me est\u00e1 reservada la corona de la justicia\u2020\u009d. (2Ti 4:7, 8.)<br \/>\nComo era un ap\u00f3stol inspirado, Pablo ejerci\u00f3 su autoridad para dar disposiciones y \u00f3rdenes (1Co 14:37; 16:1; Col 4:10; 1Te 4:2, 11; comp\u00e1rese con 1Ti 4:11), pero prefiri\u00f3 apelar a los hermanos sobre la base del amor y suplicarles por \u2020\u0153las compasiones de Dios\u2020\u009d y por \u2020\u0153la apacibilidad y bondad del Cristo\u2020\u009d. (Ro 12:1; 2Co 6:11-13; 8:8; 10:1; Flm 8, 9.) Fue amable con ellos, les tuvo tierno cari\u00f1o y los exhort\u00f3 y consol\u00f3 como un padre. (1Te 2:7, 8, 11, 12.) Aunque ten\u00ed\u00ada el derecho de recibir apoyo material de los hermanos, prefiri\u00f3 trabajar con sus manos para no ser una carga costosa. (Hch 20:33-35; 1Co 9:18; 1Te 2:6, 9.) Como resultado, se forj\u00f3 una estrecha relaci\u00f3n de cari\u00f1o fraternal entre Pablo y aquellos a quienes ministraba. Los superintendentes de la congregaci\u00f3n de Efeso sintieron gran pesar y prorrumpieron en l\u00e1grimas al saber que posiblemente no contemplar\u00ed\u00adan m\u00e1s su rostro. (Hch 20:37, 38.) Pablo estaba muy interesado en el bienestar espiritual de los compa\u00f1eros cristianos y deseaba hacer cuanto pudiera para ayudarlos a conseguir su herencia celestial. (Ro 1:11; 15:15, 16; Col 2:1, 2.) Los recordaba continuamente en sus oraciones (Ro 1:8, 9; 2Co 13:7; Ef 3:14-19; Flp 1:3-5, 9-11; Col 1:3, 9-12; 1Te 1:2, 3; 2Te 1:3) y solicitaba que ellos tambi\u00e9n orasen por \u00e9l. (Ro 15:30-32; 2Co 1:11.) La fe de sus compa\u00f1eros cristianos fue una fuente de est\u00ed\u00admulo para \u00e9l. (Ro 1:12.) Por otra parte, siempre defendi\u00f3 las normas justas y no dud\u00f3 en corregir ni siquiera a otro ap\u00f3stol cuyo proceder afectaba a las buenas nuevas. (1Co 5:1-13; G\u00e1l 2:11-14.)<\/p>\n<p>\u00bfFue Pablo uno de los doce ap\u00f3stoles?<br \/>\nAunque Pablo estaba convencido de su condici\u00f3n de ap\u00f3stol, y ten\u00ed\u00ada pruebas de ello, nunca se incluy\u00f3 entre \u2020\u0153los doce\u2020\u009d. Antes del Pentecost\u00e9s, la asamblea cristiana hab\u00ed\u00ada buscado un sustituto para el infiel Judas Iscariote, a instancias de la exhortaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica de Pedro. Posiblemente por el voto de los miembros varones de la asamblea (Pedro se hab\u00ed\u00ada dirigido a los \u2020\u0153varones, hermanos\u2020\u009d; Hch 1:16), se escogi\u00f3 a dos disc\u00ed\u00adpulos como candidatos. Luego oraron a Jehov\u00e1 Dios (comp\u00e1rese Hch 1:24 con 1Sa 16:7; Hch 15:7, 8) para que El eligiera al que deb\u00ed\u00ada reemplazar al ap\u00f3stol infiel. Despu\u00e9s de su oraci\u00f3n echaron suertes, y \u2020\u0153la suerte cay\u00f3 sobre Mat\u00ed\u00adas\u2020\u009d. (Hch 1:15-26; comp\u00e1rese con Pr 16:33.)<br \/>\nNo hay raz\u00f3n para dudar de la elecci\u00f3n divina de Mat\u00ed\u00adas. Pero tambi\u00e9n es cierto que una vez que Pablo se convirti\u00f3, goz\u00f3 de gran relevancia y su trabajo excedi\u00f3 al de los dem\u00e1s ap\u00f3stoles. (1Co 15:9, 10.) No obstante, no hay indicio alguno de que estuviese predestinado a un apostolado, de modo que Dios desoyera la oraci\u00f3n de la congregaci\u00f3n cristiana y mantuviese la vacante de Judas abierta hasta la conversi\u00f3n de Pablo, dejando as\u00ed\u00ad que la elecci\u00f3n de Mat\u00ed\u00adas se convirtiese en un simple y arbitrario tr\u00e1mite del cuerpo apost\u00f3lico. Por el contrario, hay pruebas bien fundadas de que la elecci\u00f3n de Mat\u00ed\u00adas tuvo apoyo divino.<br \/>\nEl derramamiento del esp\u00ed\u00adritu santo en el Pentecost\u00e9s confiri\u00f3 a los ap\u00f3stoles poderes extraordinarios; \u00fanicamente se les ve a ellos imponiendo las manos sobre los reci\u00e9n bautizados e impartiendo los dones milagrosos del esp\u00ed\u00adritu. (V\u00e9ase AP\u00ed\u201cSTOL [Dones milagrosos].) Si la elecci\u00f3n de Mat\u00ed\u00adas no hubiese tenido el benepl\u00e1cito de Dios, su incapacidad para hacer lo mismo que los dem\u00e1s ap\u00f3stoles hubiese sido evidente, pero el registro b\u00ed\u00adblico muestra lo contrario. Lucas, el escritor del libro de Hechos, fue compa\u00f1ero de viaje de Pablo y particip\u00f3 con \u00e9l en algunas misiones, por lo que el libro debe reflejar y coincidir con los puntos de vista de Pablo. En \u00e9l se narra la ocasi\u00f3n en la que \u2020\u0153los doce\u2020\u009d designaron a los siete hombres acreditados que se encargar\u00ed\u00adan de la distribuci\u00f3n de los alimentos. Esto ocurri\u00f3 despu\u00e9s del Pentecost\u00e9s de 33 E.C., pero antes de la conversi\u00f3n de Pablo. Por consiguiente, en este caso en concreto se incluye a Mat\u00ed\u00adas entre \u2020\u0153los doce\u2020\u009d, y debi\u00f3 tomar parte en la imposici\u00f3n de las manos sobre los siete hombres a los que se design\u00f3. (Hch 6:1-6.)<br \/>\nEntonces, \u00bfcu\u00e1l de los dos nombres \u2014Mat\u00ed\u00adas o Pablo\u2014 figura entre las \u2020\u0153doce piedras de fundamento\u2020\u009d de la Nueva Jerusal\u00e9n que Juan vio en la Revelaci\u00f3n? (Rev 21:2, 14.) Seg\u00fan una l\u00ed\u00adnea de razonamiento, podr\u00ed\u00ada concluirse que es m\u00e1s probable que figure el de Pablo. El hizo una importante aportaci\u00f3n a la congregaci\u00f3n cristiana con su ministerio y en particular por haber escrito una gran parte de las Escrituras Griegas Cristianas (se le atribuyen catorce cartas). En este sentido, puede decirse que eclips\u00f3 a Mat\u00ed\u00adas, cuyo nombre no se vuelve a mencionar despu\u00e9s del primer cap\u00ed\u00adtulo de Hechos.<br \/>\nNo obstante, un an\u00e1lisis imparcial demostrar\u00ed\u00ada que Pablo tambi\u00e9n eclips\u00f3 a muchos otros de los doce ap\u00f3stoles, a algunos de los cuales rara vez se menciona, salvo en las listas apost\u00f3licas. Adem\u00e1s, cuando Pablo se convirti\u00f3, la congregaci\u00f3n cristiana, el Israel espiritual, ya hab\u00ed\u00ada sido establecida o fundada y llevaba aproximadamente un a\u00f1o o m\u00e1s de crecimiento. Por otra parte, Pablo escribi\u00f3 su primera carta can\u00f3nica hacia el a\u00f1o 50 E.C. (v\u00e9ase TESALONICENSES, CARTAS A LOS), unos diecisiete a\u00f1os despu\u00e9s de la colocaci\u00f3n del fundamento de la nueva naci\u00f3n, el Israel espiritual, en 33 E.C. Estos hechos, junto con otros argumentos presentados con anterioridad en este art\u00ed\u00adculo, aclaran esta cuesti\u00f3n. Parece razonable, por tanto, que la elecci\u00f3n original que Dios hizo de Mat\u00ed\u00adas como aquel que hab\u00ed\u00ada de ocupar la vacante de Judas entre \u2020\u0153los doce ap\u00f3stoles del Cordero\u2020\u009d, permaneci\u00f3 firme e inalterada por el nombramiento posterior de Pablo a un apostolado.<br \/>\nEntonces, \u00bfqu\u00e9 prop\u00f3sito tuvo el apostolado de Pablo? Jes\u00fas mismo hab\u00ed\u00ada indicado que tendr\u00ed\u00ada una finalidad especial: Pablo ser\u00ed\u00ada un \u2020\u02dcap\u00f3stol [enviado] a las naciones\u2020\u2122, no un sustituto de Judas (Hch 9:4-6, 15), y as\u00ed\u00ad lo entendi\u00f3 el propio Pablo. (G\u00e1l 1:15, 16; 2:7, 8; Ro 1:5; 1Ti 2:7.) En consecuencia, no fue necesario contar con su apostolado para poner el fundamento del Israel espiritual en el Pentecost\u00e9s de 33 E.C.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>Sumario: 1. Elementos biogr\u00e1ficos: 1. Fuentes;\u2020\u2122 2. Cronolog\u00ed\u00ada; 3. La conversi\u00f3n; 4. Hombre de tres culturas; 5. El mayor misionero cristiano; 6. Los rivales de Pablo. II. Las carias. III. El evangelio de Pablo: 1. El proyecto salv\u00ed\u00adfico del Padre; 2. La obra de Cristo redentor; 3. \u2020\u0153Salvados en la esperanza\u2020\u009d; 4. La salvaci\u00f3n mediante la fe; 5. El hombre, nueva criatura; 6. \u2020\u0153Caminar seg\u00fan el esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d; 7. Los jud\u00ed\u00ados y los no cristianos; 8. El ministerio de los ap\u00f3stoles. IV. Pablo y Jes\u00fas. V. Pablo en la Iglesia.<\/p>\n<p>1. ELEMENTOS BIOGRAFicoS.<\/p>\n<p>1. Fuentes.<br \/>\nPara conocer a san Pablo disponemos de dos tipos de fuentes. En primer lugar, las cartas, en las que \u00e9l mismo da noticias fragmentarias de s\u00ed\u00ad mismo, de su origen, de su conversi\u00f3n, de sus fatigas apost\u00f3licas, de sus colaboradores y adversarios, de los itinerarios de su misi\u00f3n. Siete de ellas, es decir, la primera a los Tesalonicenses, la primera y la segunda a los Corintios, las dirigidas a los G\u00e1latas, a los Romanos, a los Filipenses y a Filem\u00f3n, consideradas un\u00e1nimemente por los cr\u00ed\u00adticos como escritas personalmente por \u00e9l, recogen el timbre de su voz. De las otras, es decir, de la segunda a los Tesalonicenses, las dirigidas a los Efesios, a los Colosenses, las dos a Timoteo y la de Tito, muchos dudan de si hay que atribuirlas directamente a Pablo o a alguno de sus colaboradores y disc\u00ed\u00adpulos.<br \/>\nJunto a las cartas est\u00e1n los Hechos de los Ap\u00f3stoles, en donde Pablo sucede a Pedro en la funci\u00f3n de protagonista a partir del cap\u00ed\u00adtulo 13 hasta el fin. Es dif\u00ed\u00adcil poner en duda las noticias ofrecidas por los \/ Hechos sobre los sucesos vividos por Pablo; pero teniendo en cuenta el car\u00e1cter literario y teol\u00f3gico de la obra, es cierto que han de someterse a un juicio de valoraci\u00f3n; en particular, los cr\u00ed\u00adticos desconf\u00ed\u00adan del m\u00e9todo con-cordista de combinar materialmente los datos de las dos fuentes. Escribe, por ejemplo, Bornkamm: \u2020\u0153No es posible tomar sin reserva los Hechos como hilo conductor en el que insertar en cada ocasi\u00f3n las cartas como complementos o ilustraciones adecuadas, y tampoco es l\u00ed\u00adcito llenar las lagunas que ofrecen las cartas sirvi\u00e9ndose indiscriminadamente de las abundantes noticias que pueden deducirse de los Hechos\u2020\u2122.<br \/>\n2307<br \/>\n2. Cronolog\u00ed\u00ada.<br \/>\nEs bastante f\u00e1cil trazar el cuadro general de la vida de Pablo. Nacido al comienzo de la era cristiana, por el a\u00f1o 35 d.C. se convierte y entra a formar parte de los seguidores de Cristo; sube varias veces a Jerusal\u00e9n, donde se encuentra con Pedro y participa en el concilio de los ap\u00f3stoles; una intensa actividad misionera lo convierte en peregrino por toda el \u00e1rea del Mediterr\u00e1neo oriental, con estancias prolongadas en Antioqu\u00ed\u00ada de Siria, en Corinto, en Efeso y en Roma, donde muere m\u00e1rtir en tiempos de Ner\u00f3n.<br \/>\nResulta dif\u00ed\u00adcil, sin embargo, concretar cronol\u00f3gicamente los diversos episodios de su vida, sus viajes y su misma muerte, que algunos colocan a comienzos del imperio de Ner\u00f3n y otros al final. El punto de referencia m\u00e1s seguro e importante para la biograf\u00ed\u00ada de Pablo es la inscripci\u00f3n de Delfos, de la que se deduce que el proc\u00f3nsul romano Gali\u00f3n resid\u00ed\u00ada en Corinto en el 50\/51 (o todo lo m\u00e1s tarde en el 51\/52); pues bien, Pablo se encontr\u00f3 con Gali\u00f3n en Corinto, bien al principio o bien al final del proconsulado. En todo caso, puede decirse que Pablo estaba en Corinto por el a\u00f1o 50. A partir de esta fecha se trabaja para ordenar cronol\u00f3gicamente la biograf\u00ed\u00ada de Pablo.<br \/>\nEn los \u00faltimos a\u00f1os se ha discutido mucho el problema de la cronolog\u00ed\u00ada paulina, con hip\u00f3tesis y resultados sorprendentes. Al no poder entrar en detalles, nos limitaremos a aludir aqu\u00ed\u00ad a dos esquemas cronol\u00f3gicos de su vida: el tradicional cl\u00e1sico, que se basa sobre todo en los Hechos de los Ap\u00f3stoles, y el cr\u00ed\u00adtico, que destaca los datos ofrecidos por las cartas. El primero sigue el ritmo de la misi\u00f3n de Pablo en tres grandes viajes, pone el concilio de Jerusal\u00e9n (a\u00f1o 49\/50) despu\u00e9s del primer viaje, la prisi\u00f3n en Ces\u00e1rea en el \u2020\u0153bienio\u2020\u009d 58\/60 y la de Roma en el bienio 60\/ 62; el segundo arresto y la muerte se sit\u00faan en el 64 o en el 67. El segundo esquema pone el concilio de Jeru-. salen por el 50\/51, despu\u00e9s del segundo viaje misionero que llev\u00f3 a Pablo a Grecia; en el 52\/55 la estancia en Efeso, en el 56 el arresto en Jerusal\u00e9n, en el invierno 57\/ 58 el viaje a Roma, en el 58\/60 la residencia obligada en la capital del imperio y en el 60 el martirio bajo Ner\u00f3n.<br \/>\n2308<br \/>\n3. La conversi\u00f3n.<br \/>\nTanto de los Hechos como de las cartas se deduce con claridad que Pablo fue un enemigo encarnizado de la comunidad cristiana. \u2020\u0153Conoc\u00e9is mi conducta anterior dentro del judaismo: con qu\u00e9 crueldad persegu\u00ed\u00ada y trataba de aniquilar a la Iglesia de Dios, confiesa \u00e9l mismo en la carta a los G\u00e1latas (1,13). Los Hechos indican: \u2020\u0153Saulo asolaba la Iglesia; entraba en las casas, sacaba a rastras a hombres y mujeres y los met\u00ed\u00ada en la c\u00e1rcel\u2020\u009d (8,1). Pero de ambas fuentes se deduce igualmente que en la vida de Pablo hubo un cataclismo repentino que lo transform\u00f3 de perseguidor en ap\u00f3stol y misionero. El autor de los Hechos presenta este acontecimiento en tres ocasiones: en el cap\u00ed\u00adtulo 9 tenemos el relato en tercera persona; en el cap\u00ed\u00adtulo 22 Pablo se refiere a \u00e9l de forma autobiogr\u00e1fica, hablando a la turba hostil de Jerusal\u00e9n; en el cap\u00ed\u00adtulo 26 el mismo Pablo lo refiere en su deposici\u00f3n ante Festo y Agripa. Las tres narraciones hablan<br \/>\ncon gran relieve de la cristofan\u00ed\u00ada que tuvo lugar en el camino de Damasco, la conversaci\u00f3n de Cristo con Pablo, la nueva percepci\u00f3n que Pablo tiene de Jes\u00fas de Nazaret y de s\u00ed\u00ad mismo, la misi\u00f3n extraordinaria que se le conf\u00ed\u00ada entre los paganos, misi\u00f3n que marc\u00f3 el gran giro del cristianismo naciente.<br \/>\nEn las cartas Pablo vuelve sobre ello unas veces en tono apolog\u00e9tico y otras en tono pol\u00e9mico, para defenderse contra los adversarios y para indicar el nuevo fundamento sobre el que se levanta su vida. As\u00ed\u00ad, en la primera carta a los Corintios: \u2020\u0153Despu\u00e9s de todo, como a uno que nace antes de tiempo, tambi\u00e9n se me apareci\u00f3 a m\u00ed\u00ad\u2020\u009d (15,8); en la carta a los G\u00e1latas, para reivindicar la investidura divina de su misi\u00f3n y el origen aut\u00e9ntico de su evangelio, dice: \u2020\u0153Me llam\u00f3 por su gracia y me dio a conocer a su Hijo para que yo lo anunciara entre los paganos\u2020\u009d (1,15-1 6); en la carta a los Filipenses, en pol\u00e9mica contra los adversarios judaizantes y combatiendo el ideal de la autojusti-ficaci\u00f3n, escribe: \u2020\u0153Yo mismo fui alcanzado por Cristo Jes\u00fas\u2020\u009d (3,12). A pesar del car\u00e1cter autobiogr\u00e1fico, tanto las tres narraciones de los Hechos como las tres referencias de las cartas aparecen sensiblemente teologizadas y reflejan una lectura retrospectiva del acontecimiento a la luz de toda la vida del ap\u00f3stol y del camino de la Iglesia. Pero lejos de debilitar su valor hist\u00f3rico, todo ello revela el car\u00e1cter cierto del suceso.<br \/>\n2309<br \/>\n4. Hombre de tres culturas.<br \/>\nPablo ha sido definido por A. Deiss-mann como \u2020\u0153un cosmopolita\u2020\u009d; en realidad, se entrelazan en su persona y en su obra tres mundos y tres culturas: jud\u00ed\u00ado de nacimiento y de religi\u00f3n, se expresa en la lengua y en las formas del helenismo, y es un ciudadano romano que se encuadra lealmente en el marco pol\u00ed\u00adtico-administrativo del imperio.<br \/>\nEl judaismo lo marca indeleblemente desde su nacimiento. \u2020\u0153Yo soy jud\u00ed\u00ado, ciudadano de Tarso\u2020\u009d, declara al tribuno romano que le interroga cuando el arresto de Jerusal\u00e9n (Hch 21,39), indicando de este modo que pertenece a la di\u00e1spora jud\u00ed\u00ada dispersa por el mundo helenizado. Frente a los detractores de Corinto que niegan su autoridad apost\u00f3lica, reivindica pol\u00e9micamente su ascendenciajud\u00ed\u00ada: \u2020\u0153,Son hebreos? Tambi\u00e9n yo. \u00bfSon israelitas? Tambi\u00e9n yo. \u00bfDel linaje de Abrah\u00e1n? Tambi\u00e9n yo\u2020\u009d (2Co 11,22). Y a los Filipenses (3,5-6), insistiendo para resaltar el nuevo estado en que se encuentra despu\u00e9s de haber sido aferrado por Cristo, les dice: \u2020\u0153Fui circuncidado al octavo d\u00ed\u00ada; soy del linaje de Israel; de la tribu de Benjam\u00ed\u00adn; hebreo, hijo de hebreos y, por lo que a la ley se refiere, fariseo\u2020\u009d. En la carta a los Romanos aparece la l\u00facida conciencia teol\u00f3gica de pertenecer por su origen al pueblo llamado por Dios para un designio de salvaci\u00f3n en favor de toda la humanidad: \u2020\u0153Quisiera ser objeto de maldici\u00f3n, separado incluso de Cristo, por el bien de mis hermanos, los de mi propia raza; son los israelitas, a los que Dios adopt\u00f3 como hijos y a los que se apareci\u00f3 gloriosamente; de ellos es la alianza, la ley, el culto y las promesas; de ellos son tambi\u00e9n los patriarcas; de ellos procede Cristo en cuanto hombre\u2020\u009d (9,3-5). Incluso en un pasaje se observa cierto orgullo separatista: \u2020\u0153Nosotros somos jud\u00ed\u00ados de nacimiento y no pecadores paganos\u2020\u009d (Ga 2,15).<br \/>\nAun sinti\u00e9ndose radicalmente convertido a Cristo, Pablo vive en un clima espiritual jud\u00ed\u00ado; cuando fija fechas o plazos de tiempo, lo hace en t\u00e9rminos de calendario jud\u00ed\u00ado (1Co 16,8); en dos ocasiones los Hechos lo presentan comprometido con el voto denazireato(He18,18;21,17-26). La Biblia es su libro, que usa y maneja al estilo de los rabinos, siguiendo sus m\u00e9todos de lectura y de interpretaci\u00f3n (midrasim:<br \/>\nico 10,1-10). Los Hechos recogen la noticia de su \u2020\u0153crecimiento\u2020\u009d en Jerusal\u00e9n y de su \u2020\u0153formaci\u00f3n\u2020\u009d (pepaideum\u00e9nos) \u2020\u0153a los pies de Gamaliel, instruido en la fiel observancia de la ley de nuestros padres\u2020\u009d (22,3). Tambi\u00e9n se debe a la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada el que aprendiera un oficio por motivos \u00e9ticos y no meramente utilitarios, que en el caso de Pablo era el de \u2020\u0153fabricante de tiendas\u2020\u009d (skenopoi\u00f3s), t\u00e9rmino gen\u00e9rico que se presta a diversas interpretaciones: tejedor de pelos de cabra para diversos usos, como el cilicium, as\u00ed\u00ad llamado por la regi\u00f3n de Cilicia, de donde proced\u00ed\u00ada, o bien curtidor de pieles para fabricar tiendas, etc.<br \/>\nPero este jud\u00ed\u00ado era de lengua griega y natural de Tarso, \u2020\u0153una ciudad no desconocida de Cilicia\u2020\u009d, como \u00e9l mismo la denomina con una litote llena de complacencia (Hch 21,39). Tarso, en el r\u00ed\u00ado Cidno, se encontraba por aquella \u00e9poca en el apogeo de su esplendor de ciudad helenista y cosmopolita. Era una de las patrias del estoicismo. Pablo conoci\u00f3 ciertamente este tipo de pensamiento y logr\u00f3 asimilar ciertamente algunos de sus rasgos \u00e9ticos, como el ideal de la autosuficiencia (Flp 4, 11) o \u2020\u0153autarqu\u00ed\u00ada\u2020\u009d, y filos\u00f3fico-religiosos, como la transparencia de Dios en el mundo (Rm 1,19-20).<br \/>\nTodo el marco de su actividad se coloca en un ambiente cultural helenista; utiliza el griego con desenvoltura y de forma personal; no le resultan extra\u00f1as ni las formas de la diatriba ni las figuras de la ret\u00f3rica contempor\u00e1nea y se manifiesta ling\u00fc\u00ed\u00adsticamente creativo: baste pensaren los verbos formados con una o varias preposiciones (Rm 5,20; Rm 8,26; 2Co 7,4), entre los que son t\u00ed\u00adpicos los compuestos con syn (= con) para indicar la simbiosis con sus colaboradores y sus amigos en la comunicaci\u00f3n vital con Cristo, en la muerte, en la resurrecci\u00f3n y en la gloria (Rm 6,4; Rm 8,17; Ga 2,19; Flp 3,10; Ef 2,6; Col 2,12 3,lss). No son raros los casos en que los vocablos utilizados en la cultura griega contempor\u00e1nea se ven obligados bajo su pluma a expresar contenidos y significados nuevos, conformes con su pensamiento teol\u00f3gico; baste pensar en el ensanchamiento y en la transformaci\u00f3n sem\u00e1ntica que imprimi\u00f3 a ciertos t\u00e9rminos clave, como carne (s\u00e1rx) y esp\u00ed\u00adritu (pne\u00fama), pecado (hamar-t\u00ed\u00ada) y salvaci\u00f3n (sater\u00ed\u00ada), amor (\u00e1gape) y justicia (dikaiosy\u2020\u2122ne), libertad (eleuther\u00ed\u00ada) y esclavitud (doul\u00f3tes). En particular, su pensamiento se ve solicitado por la situaci\u00f3n existencia! y cultural con que se encuentra, hasta el punto de que se puede hablar en \u00e9l de una aut\u00e9ntica \u2020\u0153inculturaci\u00f3n\u2020\u009d de la fe en contextos distintos del judeo-jerosolimitano en que hab\u00ed\u00ada nacido. Las dos cartas a los Corintios y las de los Efesios y Colosenses ofrecen a prop\u00f3sito de esto un testimonio claro y bien diferenciado.<br \/>\n2310<br \/>\nPero este personaje jud\u00ed\u00ado y griego se autopresentaen todas sus cartas con el nombre claramente latino de Pablo, que llevaba casi seguramente desde su nacimiento junto con el apelativo Saulo, queje hab\u00ed\u00adan impuesto sus padres en recuerdo del primer rey de la tribu de Benjam\u00ed\u00adn. Hay que indicar que en la cristofan\u00ed\u00ada de Damasco la voz misteriosa, seg\u00fan los Hechos\u2020\u009d lo llama al estilo hebreo:<br \/>\n\u2020\u0153Sa\u2020\u2122uI, Sa\u2020\u2122uI\u2020\u009d, (9,4). Las autoridades del imperio responden a sus ojos a una disposici\u00f3n divina: \u2020\u0153pues la autoridad est\u00e1 al servicio de Dios para ayudarte a portarte bien\u2020\u009d; por eso merecen respeto y obediencia \u2020\u0153por un deber de conciencia\u2020\u009d (Rm 13,4-5). Seg\u00fan el autor de los Hechos, Pablo trat\u00f3 serenamente con proc\u00f3nsules y procuradores romanos en Chipre, en Corinto, en Ces\u00e1rea, y reivindic\u00f3 en varias ocasiones las garant\u00ed\u00adas jur\u00ed\u00addicas que le correspond\u00ed\u00adan en virtud del derecho de ciudadan\u00ed\u00ada romana que pose\u00ed\u00ada por nacimiento (Hch 22,28). En sus programas misioneros figura Roma en la cumbre, como centro y base de una mayor evangelizaci\u00f3n, que habr\u00ed\u00ada de llevarlo hasta Espa\u00f1a (Rm 15,22-24), en la parte occidental del Mediterr\u00e1neo, despu\u00e9s de haber recorrido el lado oriental. No se sabe con seguridad si se realiz\u00f3 aquel sue\u00f1o, pero lo cierto es que escribi\u00f3 a los romanos la carta m\u00e1s densa, s\u00ed\u00adntesis de su evangelio, y que en Roma coron\u00f3 su actividad con el martirio.<br \/>\n2311<br \/>\n5. El mayor misionero cristiano.<br \/>\nEl libro de los Hechos ofrece una narraci\u00f3n ordenada de la obra misionera de Pablo. Se desarrolla preferentemente en aquella zona costera del Mediterr\u00e1neo que Deissmann llama \u2020\u0153la elipse del olivo\u2020\u009d, y que toca las ciudades de Damasco, Tarso, An-tioqu\u00ed\u00ada de Siria, Chipre y Anatolia sudoriental; vienen luego las ciudades de Filipos, Tesal\u00f3nica, Berea, Atenas, Corinto, en Europa; Efeso, capital de la provincia romana de Asia, y Roma, capital del imperio.<br \/>\nLos datos de las cartas confirman este cuadro, aunque no permiten seguir todas sus l\u00ed\u00adneas y anclarlas dentro del esquema de una triple expedici\u00f3n, tal como se dibuja en los Hechos.<br \/>\nEscog\u00ed\u00ada intencionadamente las grandes aglomeraciones humanas de las ciudades m\u00e1s pobladas, sobre todo las que no hab\u00ed\u00adan sido tocadas a\u00fan por el evangelio, en donde intentaba hacer surgir al menos una peque\u00f1a comunidad cristiana, que estuviera animada y presidida por personas especialmente entregadas ygenerosas(lTs 5,12-13; ico 16,15-16). Todo hace p&#038;nsarque la metodolog\u00ed\u00ada misionera de Pablo, a diferencia de los predicadores itinerantes de su \u00e9poca, buscaba a los pueblos m\u00e1s que a los individuos concretos; por esto parece realmente singular que Pablo no haya tomado nunca en consideraci\u00f3n a una ciudad tan poblada y significativa como Alejandr\u00ed\u00ada de Egipto. Desde el principio tiene conciencia de haber sido llamado a evangelizar a los gentiles (Ga 1,16), y esta vocaci\u00f3n queda ratificada por Pedro y los ap\u00f3stoles (Ga 2,9-10).<br \/>\nSu m\u00e9todo de comunicar el evangelio se compendia en la palabra, en el ejemplo y en el amor: una palabra que no es simple transmisi\u00f3n verbal, sino que va impregnada del Esp\u00ed\u00adritu y del poder de Dios, que interpela a los hombres por medio de sus enviados, \u2020\u0153como si Dios exhortase por nosotros\u2020\u009d (2Co 5,20). A la comunidad de Tesal\u00f3nica escribe: \u2020\u0153Al recibir la palabra de Dios que os predicamos, la abrazasteis no como palabra de hombre, sino como lo que es en verdad, la palabra de Dios, que permanece vitalmente activa en vosotros, los creyentes\u2020\u009d (lTs 2,13); en efecto, el evangelio es \u2020\u0153poder de Dios para todo el que cree\u2020\u009d (Rm 1,16).<br \/>\nLa palabra se ve corroborada por la fuerza del \u2020\u0153modelo humano, que tiene su origen en la humanidad de Cristo y por eso mismo es tan importante para Pablo\u2020\u009d, como escribe Bonhoef-fer en su Esquema para un ensayo, escrito en la c\u00e1rcel. Puesto que el evangelio no es una teor\u00ed\u00ada, sino un modo de existir, Pablo sabe que tiene que transmitirlo con su misma existencia, \u2020\u0153en el ejercicio\u2020\u009dde lo que lleva consigo. Los dos t\u00e9rminos principales que se usan en este contexto son \u2020\u0153modelo\u2020\u009d e \u2020\u0153imitador\u2020\u009d: \u2020\u0153Os suplico que sig\u00e1is mi ejemplo, como yo sigo el de Cristo\u2020\u009d (1Co 4,16; lTs 1,6; Flp 4,9; 2Ts 3,7).<br \/>\nPero la palabra parte del amor y tiende a la \u2020\u0153edificaci\u00f3n\u2020\u009d, es decir, a la construcci\u00f3n y al crecimiento espiritual de los individuos y de la comunidad. Pablo se lo recuerda repetidamente a los Tesalonicenses (1 Tes 2,7-8.12), a los Corintios (2Co 4,15; 2Co 5,14; 2Co 6,21), a los G\u00e1latas (4,15). Esa palabra se pronuncia con fidelidad y lealtad de esp\u00ed\u00adritu ante Dios y los hombres (lTs 2,1-12), con la franqueza (parr\u00e9s\u00ed\u00ada: 2Co 3,12; Flp 1,20; Ef 3,12) y la limpieza cristalina (eilikr\u00ed\u00adneia) que corresponde a los ministros de la nueva alianza. Para poder llegar al coraz\u00f3n de sus interlocutores, Pablo sabe hacerse griego con los griegos, jud\u00ed\u00ado con los jud\u00ed\u00ados, \u2020\u0153d\u00e9bil con los d\u00e9biles, \u2020\u0153todo para todos\u2020\u2122, servidor de todos \u2020\u0153para ganarlos a todos\u2020\u009d (1Co 9,22-23).<br \/>\nEl contenido esencial de su mensaje es el de la \u2020\u0153tradici\u00f3n\u2020\u009d (par\u00e1dosis) apost\u00f3lica: Jes\u00fas de Nazaret muerto y resucitado por la salvaci\u00f3n de todos los hombres (1Co 15,1-5). Nada se le puede quitar a esta \u2020\u0153verdad del evangelio\u2020\u2122, como tampoco se le puede a\u00f1adir nada: \u2020\u0153Si yo mismo o incluso un \u00e1ngel del cielo os anuncia un evangelio distinto del que yo os anunci\u00e9, sea maldito\u2020\u2122 (Ga 1,6-8; Ga 2,5; Ga 2,14). Pero este mensaje exig\u00ed\u00ada ser traducido en un estilo de vida que estuviera destinado a producir una \u2020\u0153criatura nueva\u2020\u009d (2Co 5,17); por eso Pablo se hace educador y pastor, y multiplica sus recursos.<br \/>\nSe han recogido y analizado las formas verbales que Pablo utiliza para describir su acci\u00f3n misionera: \u00e9l \u2020\u0153dice\u2020\u009d, \u2020\u0153evangeliza\u2020\u009d, \u2020\u0153anuncia\u2020\u2122, \u2020\u0153exhorta\u2020\u009d, \u2020\u0153ruega\u2020\u2122, \u2020\u0153desea\u2020\u2122, \u2020\u0153anima\u2020\u2122, \u2020\u0153conjura\u2020\u009d, \u2020\u0153amonesta\u2020\u2122, \u2020\u0153da instrucciones\u2020\u2122, \u2020\u0153ordena\u2020\u009d, \u2020\u0153dispone\u2020\u2122, \u2020\u0153ense\u00f1a\u2020\u009d, \u2020\u0153da a conocer\u2020\u2122, \u2020\u02dcpersuade\u2020\u2122, \u2020\u02dcconforta\u2020\u2122 (cf G. Barbaglio, oc, 125) y no vacila en inculcar la apertura a todos los valores \u00e9ticos de la tradici\u00f3n cl\u00e1sica: \u2020\u0153Por lo dem\u00e1s, hermanos, considerad lo que hay de verdadero, de noble, de justo, de puro, de amable, de buena fama, de virtuoso, de laudable\u2020\u009d (Flp 4,8). \u2020\u0153Todo es vuestro-escribe a los corintios-; vosotros, de Cristo, y Cristo, de Dios\u2020\u009d (1Co 3,22-23).<br \/>\n2312<br \/>\n6. Los rivales de Pablo.<br \/>\nPuede decirse que el campo misionero de Pablo se muestra siempre infestado de presencias molestas, que a menudo revelan el rostro de aut\u00e9nticos adversarios, con los que se ve obligado a medir apasionadamente sus fuerzas. \u00bfQui\u00e9nes son estos enemigos declarados de Pablo y en qu\u00e9 se le contraponen?<br \/>\nLa mayor parte de los autores ve en ellos a los judeo-cristianos inte-gristas, que le echaban en cara haber renegado de su herencia hebrea, al no imponer los dict\u00e1menes de la ley mosaica; por consiguiente, su pretendida autoridad apost\u00f3lica carecer\u00ed\u00ada de todo valor. Pero se advierte una gran variedad en este frente antipaulino. Las indicaciones que se sacan de la descripci\u00f3n que Pablo hace de ellos, y que para nosotros son la \u00fanica fuente, autorizan a pensar que los adversarios que actuaban en Co-rinto no son los mismos que se nos presentan en la carta a los G\u00e1latas, y que los que le contradicen en Galacia no coinciden con los de Filipos. Resulta dif\u00ed\u00adcil decir algo m\u00e1s.<br \/>\nLa reacci\u00f3n de Pablo se verifica en el terreno de los principios y de la apolog\u00ed\u00ada personal. El lucha ante todo por \u2020\u0153la verdad del evangelio\u2020\u009d (Ga 2,5; Ga 2,14), esto es, que la salvaci\u00f3n ha sido concedida a todos gratuitamente por Dios simplemente por la fe en Cristo muerto y resucitado, y luego defiende sin ambages su carisma apost\u00f3lico: enviado directamente por Dios a los gentiles (Ga 1,1; Ga 1,15-16), legitimado lo mismo que los ap\u00f3stoles por la aparici\u00f3n del resucitado (1Co 15,3ss), comprobado por la eficacia de su acci\u00f3n (1Co 9; ico 1-2), reconocido por las \u2020\u0153columnas\u2020\u009d de la Iglesia de Jerusal\u00e9n (Ga 2,9), es decir, por Pedro, Juan y Santiago; como si esto no bastase, se declara \u2020\u0153jud\u00ed\u00ado\u2020\u009d de claro linaje (Flp 3,5-6).<br \/>\n2313<br \/>\nII. LAS CARTAS.<br \/>\nAunque no tuvi\u00e9ramos m\u00e1s que las cartas de Pablo, esto bastar\u00ed\u00ada ya para colocarlo entre los grandes escritores de la antig\u00fcedad. M\u00e1s que la cantidad, impresiona la inteligencia, la agudeza del pensamiento y la inmediatez exis-tencial. Nacieron al servicio de la misi\u00f3n y son parte integrante de la misma. \u2020\u0153Un fragmento de misi\u00f3n\u2020\u2122, las llam\u00f3 W. Wrede; por eso les viene muy bien aquella definici\u00f3n de la carta que da el escritor griego Demetrio, probablemente contempor\u00e1neo de Pablo: \u2020\u0153la otra parte del di\u00e1logo\u2020\u009d que se estableci\u00f3 ya antes con los destinatarios.<br \/>\nHay 13 cartas que llevan en el encabezamiento el nombre de Pablo; y la catorce, la carta a los Hebreos, se le atribuy\u00f3 ya en el siglo n, aunque no fue escrita por \u00e9l, por m\u00e1s que el autor intenta discretamente ponerse en su lugar (cf 13,23-25). De las 13 cartas, hay siete que todos consideran aut\u00e9nticas de Pablo lTs 1 y 2Co; Gal; Rom; Ph y Phm); escritas entre los a\u00f1os 50 y 60, son los escritos m\u00e1s antiguos del cristianismo. En las otras cartas, la mayor parte de los cr\u00ed\u00adticos se inclina a ver la mano de alg\u00fan disc\u00ed\u00adpulo, si es que no se trata de un caso de pseudoepigra-f\u00ed\u00ada, seg\u00fan el uso en boga de aquella \u00e9poca.<\/p>\n<p>Se las re\u00fane en grupos determinados: se llama \u2020\u0153principales\u2020\u009d a las cuatro m\u00e1s amplias (Rm 1 y 2Co, Gal); \u2020\u0153cartas de la cautividad\u2020\u009d son las que -seg\u00fan su propio testimonio- fueron escritas en la c\u00e1rcel (Ph, Ep, Col, Phm, 2Tm), y porque las cartas a Tito y Timoteo se caracterizan como un grupo aut\u00f3nomo y tratan temas relacionados con la pr\u00e1ctica eclesial, suelen llamarse \u2020\u0153cartas pastorales\u2020\u009d [1 Colosenses; \/ Corintios 1 y II; \/ Efesios; \/ Filem\u00f3n; \/ Fi-lipenses; \/ G\u00e1latas; \/ Hebreos; \/ Romanos; \/ Tesalonicenses 1 y II; \/ Timoteo; \/ Tito].<br \/>\nDespu\u00e9s de A. Deissmann, que las confront\u00f3 con la gran cantidad de cartas en papiro descubiertas en Egipto, se plantea la cuesti\u00f3n de si son cartas reales o bien \u2020\u0153ep\u00ed\u00adstDIAS\u2020\u009d, es decir, cartas ficticias, como, por ejemplo, la de Horacio ad Pisones, de arte po\u00e9tica. La carta sirve para el di\u00e1logo entre personas separadas, mientras que la ep\u00ed\u00adstola es un ejercicio literario, destinado al gran p\u00fablico.<br \/>\nPues bien, no cabe duda de que en Pablo se trata de cartas aut\u00e9nticas, dirigidas aun destinatario concreto y no al p\u00fablico en general, motivadas por razones determinadas y que tocan cuestiones relacionadas con situaciones concretas, con comunicaciones y saludos personales. Pero incluso cuando trata temas de actualidad, lo hace con argumentaciones teol\u00f3gicas. Adem\u00e1s, sus cartas contienen aut\u00e9nticas secciones doctrinales, que van m\u00e1s all\u00e1 de las cuestiones contingentes: as\u00ed\u00ad lTh 4,l3ss, donde a partir del caso concreto de los tesalonicenses pasa a tratar de la escatolog\u00ed\u00ada cristiana; lo mismo ocurre en ico 10,13.15, en donde la situaci\u00f3n de la comunidad da pie a consideraciones teol\u00f3gico-pastorales sobre la situaci\u00f3n \u2020\u0153ex\u00f3dica\u2020\u009d de la vida cristiana, sobre la primac\u00ed\u00ada de la caridad (\u00e1gape) y sobre la esperanza en la resurrecci\u00f3n.<br \/>\nLas cartas a los G\u00e1latas y a los Romanos son tratados teol\u00f3gicos, pero conservan el car\u00e1cter de verdaderas cartas dirigidas a las respectivas comunidades. Por tanto, se trata de cartas ocasionales, nacidas de la exigencia de la misi\u00f3n; pero al mismo tiempo de cartas pastorales y apost\u00f3licas, destinadas a construir la comunidad. Su m\u00f3dulo expositivo es ampliamente dial\u00f3gico; a menudo presenta objeciones en boca de un presunto interlocutor o le dirige preguntas ret\u00f3ricas para tener la ocasi\u00f3n de presentar su respuesta (Rm 2,1; Rm 2,21; ico 15,29-35). Es el estilo cl\u00e1sico de la diatriba, que se usaba en la tradici\u00f3n y en la praxis pedag\u00f3gica c\u00ed\u00adnico-estoica de aquella \u00e9poca. Impresiona a primera vista el uso frecuente de las ant\u00ed\u00adtesis y de las contraposiciones (luz-tinieblas, muerte-vida, esclavitud-libertad, pecado-justicia, perdici\u00f3n-salvaci\u00f3n, carne-esp\u00ed\u00adritu, debilidad-fuerza, viejo- nuevo, etc\u00e9tera), se\u00f1al de una personalidad vivaz, operativa y poco amiga de las medias tintas.<br \/>\nEs seguro que las comunidades le\u00ed\u00adan estas cartas (lTs 5,27) y se las intercambiaban entre s\u00ed\u00ad (Col 4,16). Cabe preguntarse si se ha perdido alguna de ellas; en 1 Co 5,9 Pablo habla de una misiva anterior, que no ha llegado hasta nosotros. Lo mismo hay que decir de la llamada \u2020\u0153carta de las l\u00e1grimas\u2020\u009d, citada en 2Co 2,4; pero hay motivos para pensar que algunas de las cartas que poseemos contienen y han unido entre s\u00ed\u00ad varias cartas o fragmentos de cartas; en particular, la segunda carta a los Corintios es considerada por algunos, no sin fundamento, como una recopilaci\u00f3n de varios escritos m\u00e1s breves enviados a la misma comu n \u00c2\u00a1dad.<br \/>\n2314<br \/>\nDebi\u00f3 comenzar muy pronto una colecci\u00f3n de los escritos de Pablo. La segunda carta de Pedro atestigua la existencia, a finales del siglo i, de un corpus de cartas paulinas, que se compara con las otras Escrituras sagradas (es decir, las Escrituras jud\u00ed\u00adas, que hab\u00ed\u00adan hecho suyas los cristianos); se dice de ellas que tienen necesidad de una correcta interpretaci\u00f3n para no caer en el error: \u2020\u0153Tened en cuenta que la paciencia de nuestro Se\u00f1or es nuestra salvaci\u00f3n, como ya os lo escribi\u00f3 nuestro querid\u00ed\u00adsimo hermano Pablo, con la sabidur\u00ed\u00ada que Dios le ha dado; de hecho, as\u00ed\u00ad lo expresa en todas las cartas cuando trata de este tema. Es cierto que en \u00e9stas se encuentran algunos puntos dif\u00ed\u00adciles, que los ignorantes e inestables tergiversan para su propia perdici\u00f3n, lo mismo que hacen con el resto de la Sagrada Escritura\u2020\u009d (3,15-1 6). No podemos saber qui\u00e9n fue el que promovi\u00f3 esta colecci\u00f3n, a qu\u00e9 cartas se extendi\u00f3 y cu\u00e1les eran los fines que buscaba. A mitad del siglo II Marci\u00f3n defini\u00f3 por propia iniciativa un cat\u00e1logo de Escrituras sagradas, con diez cartas de Pablo, excluidas las pastorales a Timoteo y a Tito.<br \/>\nEl papiro 46, alrededor del a\u00f1o 200, recoge todav\u00ed\u00ada diez cartas, incluida la de los Hebreos y excluidas Filem\u00f3n y las pastorales. El llamado fragmento Muratoriano, alrededor del a\u00f1o 180, cataloga trece cartas, excluyendo la de los Hebreos. Los m\u00e1rtires de Scilium (180 d.C), interrogados por el proc\u00f3nsul Saturnino sobre los libros que ten\u00ed\u00adan, responden: \u2020\u0153Los libros y las cartas de Pablo, var\u00f3n justo\u2020\u009d. No es posible saber el n\u00famero de cartas. Pero todas las cartas de Pablo, a excepci\u00f3n de la breve nota a Filem\u00f3n, se encuentran citadas en Ireneo de Lyon, a finales del siglo II; esto hace suponer que Ireneo tuvo en sus manos una colecci\u00f3n de las cartas del ap\u00f3stol. Pero aqu\u00ed\u00ad se entra ya en la historia del \u2020\u0153canon\u2020\u009d [1 Escritura].<br \/>\nLos aut\u00f3grafos de las cartas, escritas ciertamente en papiro, se han perdido irremediablemente; sin embargo, se poseen unas 5.000 copias manuscritas, es decir, un patrimonio excepcionalmente rico. Destacan entre ellas 10 papiros del siglo III, fragmentarios, que preceden a los grandes c\u00f3dices unciales completos, el Si-na\u00ed\u00adtico y el Vaticano, del siglo IV. El manuscrito m\u00e1s antiguo y autorizado es el ya citado papiro 46 de la colecci\u00f3n Chester Beatty, de alrededor del a\u00f1o 200, que nos ha llegado casi completo.<br \/>\n2315<br \/>\nIII. EL EVANGELIO DE PABLO.<br \/>\nHay mucho de verdad en la afirmaci\u00f3n de Bultmann, seg\u00fan la cual la importancia hist\u00f3rica de Pablo consiste en el hecho de haber sido te\u00f3logo.<br \/>\nSin embargo, Pablo no fue un pensador sistem\u00e1tico. Y, en todo caso, la forma fragmentaria y ocasional en que nos ha llegado su pensamiento no permite organizarlo por completo.<br \/>\nEn cada una de las cartas, el patrimonio conceptual teol\u00f3gico, m\u00e1s que ilustrado, se presume; por ello no es extra\u00f1o que desde hace m\u00e1s de un siglo los historiadores y los exegetas est\u00e9n buscando los elementos constitutivos del \u2020\u0153paulinismo\u2020\u009d. A comienzos de este siglo los autores oscilaban entre la escuela de las religiones (Wrede, Bousset, Reitzenstein) y la escuela escatol\u00f3gica (A. Schweitzer), para las cuales Pablo ser\u00ed\u00ada el autor de un misterio o de un culto nuevo fuertemente influido por Grecia, o bien un so\u00f1ador que aguardaba como pr\u00f3xima la llegada del Hijo del hombre.<br \/>\nPero estas interpretaciones perdieron muy pronto su fascinaci\u00f3n. Nacieron sucesivamente por parte cat\u00f3lica intentos de exponer de forma sistem\u00e1tica el pensamiento de Pablo sobre la pauta de los manuales de teolog\u00ed\u00ada (Prat, Bonsirven), mientras que en la otra orilla se situaban otros autores, especialmente R. Bultmann y K. Barth, que situaban el n\u00facleo central del pensamiento de Pablo en la contraposici\u00f3n entre la fe y la ley, refiri\u00e9ndose a la pol\u00e9mica del ap\u00f3stol contra sus adversarios judaizantes. Quiz\u00e1 se siga discutiendo todav\u00ed\u00ada sobre la articulaci\u00f3n interna del pensamiento de Pablo; pero entre tanto ha quedado claro que \u00e9l se sit\u00faa rigurosamente en un cuadro doctrinal propio ya del cristianismo primitivo, subrayando y desarrollando alguno de sus aspectos sobre la base de su experiencia personal y de su particular vocaci\u00f3n apost\u00f3lica.<br \/>\nSe ha discutido mucho sobre las relaciones de Pablo con el judaismo y sobre su distanciamiento del tronco de la tradici\u00f3n hebrea; es verdad que siguen existiendo concordancias fundamentales relativas al designio de Dios, a la alianza, a la fe, al mesianis-mo; pero se da una diferencia radical en el hecho de la fe en Jesucristo muerto y resucitado, que se\u00f1ala el fin de la \u2020\u0153ley\u2020\u2122 (Rm 10,4) e inaugura una alianza universal, de la que todos pueden participar mediante la fe. As\u00ed\u00ad pues, el marco del pensamiento paulino parece que puede trazarse de este modo: En un gran designio salv\u00ed\u00adfico, Dios ofrece la salvaci\u00f3n a todos, jud\u00ed\u00ados y gentiles, en Jesucristo muerto y resucitado (que llam\u00f3 a Pablo para ser ap\u00f3stol de los gentiles). Los hombres se hacen part\u00ed\u00adcipes de la salvaci\u00f3n uni\u00e9ndose a Cristo mediante la fe, muriendo con \u00e9l al pecado y participando de la fuerza de su resurrecci\u00f3n. Sin embargo, la salvaci\u00f3n no es completa todav\u00ed\u00ada hasta que \u00e9l venga; entre tanto, el que est\u00e1 en Cristo ha sido liberado del poder del pecado y de la ley, se hace un hombre nuevo por obra del Esp\u00ed\u00adritu y su conducta tiene que inspirarse en la nueva situaci\u00f3n en que ha llegado a encontrarse por la llamada de Dios (cf E.P. San-ders, oc, 549). Este parece ser el centro del pensamiento de Pablo, lo que \u00e9l llama \u2020\u0153su evangelio\u2020\u009d (Rm 2,16; Rm 16,25; 2Co 4,3), que habr\u00e1 que analizar en sus elementos particulares.<br \/>\n2316<br \/>\n1. El proyecto salv\u00ed\u00adfico del Padre.<br \/>\nEn el comienzo de todo est\u00e1 el designio de salvaci\u00f3n del Padre, inspirado en un amor eterno y comunicativo, el cual llama a todos los hombres a la gracia y a la gloria.<br \/>\nCon frecuencia recuerda Pablo en sus cartas esta iniciativa divina: \u2020\u0153Dios os ha escogido desde el principio [o como primicias] para salvaros por la acci\u00f3n santificadora del Esp\u00ed\u00adritu y la fe en la verdad. Precisamente para esto os llam\u00f3 por nuestra predicaci\u00f3n del evangelio, para que alcanc\u00e9is la gloria de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u2020\u009d (2 Tes 2,13-14). Como consecuencia de esta elecci\u00f3n \u2020\u0153desde el principio\u2020\u2122, \u2020\u0153ab aeterno\u2020\u2122, Dios llama ahora en el tiempo. Otro pasaje declara que \u2020\u0153Dios no nos ha destinado al castigo, sino a la adquisici\u00f3n de la salvaci\u00f3n por nuestro Se\u00f1or Jesucristo, que muri\u00f3 por nosotros para que, vivos o muertos, vivamos siempre con\u00e9l\u2020\u009d(lTes 5,9-19). Este \u2020\u0153designio\u2020\u2122 (pr\u00f3thesis) salv\u00ed\u00adfico eterno se menciona con frecuencia en las cartas (Ef 1,9; Ef 1,11; Ef 3,11; Rm 8,28; Rm 9,11). Los grandes textos de Rom 5,8- 11, 8,28-30 y Ep 1,3-14 demuestran que todo procede del amor de Dios, el cual, mientras todav\u00ed\u00ada \u00e9ramos \u2020\u0153enemigos\u2020\u2122 y \u2020\u0153pecadores\u2020\u2122 (Rm 5,8; Rm 5,10), nos am\u00f3 ya \u2020\u0153en Cristo\u2020\u009d (Rm 8,38), \u2020\u0153en su Hijo querido\u2020\u2122 Ef 1,6).<br \/>\nJunto con el amor fontal del Padre, san Pablo habla tambi\u00e9n de la sabidur\u00ed\u00ada, del poder y de la justicia divina. En las dos doxolog\u00ed\u00adas de la carta a los Romanos se apela a la \u2020\u0153profundidad de riqueza, de sabidur\u00ed\u00ada y de ciencia de Dios\u2020\u009d (11,33), \u2020\u0153a Dios, el \u00fanico sabio\u2020\u2122(16,27), que manifest\u00f3 el \u2020\u02dc1 misterio escondido durante siglos\u2020\u009d relativo a la salvaci\u00f3n de todo el g\u00e9nero humano. En la tradici\u00f3n del AT la justicia salv\u00ed\u00adfica de Dios representa para la humanidad el bien supremo y la aurora de la salvaci\u00f3n. San Pablo se incorpora a esta tradici\u00f3n hasta el punto de que para \u00e9l el Dios que llama a la gracia y a la gloria es tambi\u00e9n el Dios que \u2020\u0153justifica\u2020\u2122 (Ga 3,8; Rm 3,26; Rm 3,30; Rm 4,5; Rm 8,30; Rm 8,33). En esta obra de justificaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica Cristo realiza la funci\u00f3n esencial de mediador: \u2020\u0153El es justo y es quien justifica al que tiene fe en Jes\u00fas\u2020\u009d (Rm 3,26). Nosotros ahora \u2020\u0153somos justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redenci\u00f3n de Cristo Jes\u00fas\u2020\u009d (Rm 3,24).<br \/>\n2317<br \/>\n2. La obra de Cristo redentor.<br \/>\nVeamos ahora m\u00e1s atentamente en qu\u00e9 consiste la obra mediadora de Cristo en el proyecto de la salvaci\u00f3n llevado a cabo por el Padre.<br \/>\nHay que se\u00f1alar una vez m\u00e1s la actividad del Padre. Es \u00e9l el que ha enviado al Hijo a nuestro mundo de pecadores para salvarlo (Ga 4,4; Rm 8,3), el que nos ha reconciliado consigo mediante Cristo (2Co 5,18), el que lo ha expuesto como un propiciatorio impregnado de su sangre (Rom,3,25) para justificar a los creyentes (Rm 3,26), el que lo ha resucitado de entre los muertos para nuestra justificaci\u00f3n (Rm 4,25); todo procede de Dios, que nos ha amado mientras \u00e9ramos todav\u00ed\u00ada pecadores (Rm 5,8; Rm 8,35; Rm 8,39<br \/>\n\u2020\u0153Pero la insistencia con que Pablo subraya la iniciativa del Padre no debe de ninguna manera ofuscar el papel de Cristo y el puesto absolutamente central que tiene su persona en la mente del ap\u00f3stol. Si Pablo declara que el Padre ha enviado al Hijo (Ga 4,6; Rm 8,3), que no lo perdon\u00f3, sino que lo entreg\u00f3 por todos nosotros(Rm 8,32), afirma igualmente que Cristo se dio a s\u00ed\u00ad mismo (Ga 1,4; lTm 2,6; Tt 2,14), se entreg\u00f3 por amor a nosotros (Ga 2,20; Ef 5,2; Ef 5,25)\u2020\u009d (5. Lyonnet).<br \/>\nTodo lo que se le atribuye al Padre, Pablo no vacila en atribu\u00ed\u00adrselo tambi\u00e9n al Hijo, que vive y act\u00faa en perfecta sinton\u00ed\u00ada con el Padre. Pues bien, el acto por excelencia a trav\u00e9s del cual Cristo llev\u00f3 a cabo la salvaci\u00f3n es para Pablo la muerte en la cruz, seguida de la resurrecci\u00f3n. \u2020\u0153Nosotros anunciamos a Cristo crucificado, esc\u00e1ndalo para los jud\u00ed\u00ados y locura para los paganos, pero poder y sabidur\u00ed\u00ada de Dios para los llamados, jud\u00ed\u00ados o griegos\u2020\u009d (1Co 1,22-23); ahora todos \u2020\u0153son justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redenci\u00f3n de Cristo Jes\u00fas, a quien Dios ha propuesto para que, mediante la fe, se obtenga por su sangre el perd\u00f3n de los pecados\u2020\u009d (Rm 3,24-25). \u2020\u0153El nos ha obtenido con su sangre la redenci\u00f3n, el perd\u00f3n de los pecados\u2020\u009d (Ef 1,7). Nos encontramos aqu\u00ed\u00ad con algunos vocablos y conceptos fundamentales de la soteriolog\u00ed\u00ada de Pablo; intentemos analizarlos brevemente.<br \/>\nEst\u00e1 en primer lugar el t\u00e9rmino apolytrosis, con el significado de \u2020\u0153redenci\u00f3n, rescate, liberaci\u00f3n de\u2020\u009d. Se ha sostenido (Deissmann) que hay que leer en esta palabra una reminiscencia del \u2020\u0153precio del rescate\u2020\u009d que, seg\u00fan el uso griego, se pagaba por la liberaci\u00f3n de un esclavo, precio que el mismo esclavo pod\u00ed\u00ada pagar entreg\u00e1ndolo a los sacerdotes de un templo. De esta manera el dios mismo adquir\u00ed\u00ada el esclavo de manos de su propietario y le ofrec\u00ed\u00ada en cambio la libertad. \u2020\u0153Nada impide que Pablo se haya inspirado en esta pr\u00e1ctica, indica Lyonnet; pero la verdadera interpretaci\u00f3n parece que hay que buscarla en otra parte, es decir, en el lenguaje y en las categor\u00ed\u00adas de la versi\u00f3n griega de los LXX, en donde la gran redenci\u00f3n consiste en la liberaci\u00f3n de la esclavitud de Egipto y en la esperanza mesi\u00e1nica, cuando Dios \u2020\u0153redima a Israel de todos sus delitos\u2020\u009d (Sal 130,7-8).<br \/>\nEstas categor\u00ed\u00adas del AT se aplicaron a la obra de Cristo realizada en el Calvario. \u2020\u0153Se entreg\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo por nosotros para redimirnos (hi\u00f1a Iytr\u00f3se\u00ed\u00ada4\u2020\u2122y hacefde nosotros un pueblo escogido, limpio de todo pecado y dispuesto a hacer siempre el bien\u2020\u009d (Tt 2,14). En los cristianos se realiza de forma m\u00ed\u00adstica, pero realmente, lo mismo que experimentaron los hebreos en la liberaci\u00f3n de Egipto.<br \/>\nTambi\u00e9n remite al contexto vete-rotestamentario el t\u00e9rmino \u2020\u0153propiciatoria\u2020\u009d (hilasterion) con que se presenta el acto redentor de Cristo en Rom 3,24-25, donde se dice literalmente: \u2020\u0153Dios lo ha expuesto como propiciatorio en su sangre\u2020\u2122, evocando el ritual de Lev 16,15-19: el propiciatorio, una cubierta de oro colocada sobre el arca de la alianza en el santo de los santos, adornada por dos querubines, era el signo de la presencia divina, y en particular el lugar del perd\u00f3n de Dios mediante la aspersi\u00f3n de la sangre del sacrificio que hac\u00ed\u00ada el sumo sacerdote en la fiesta del \u2020\u0153gran d\u00ed\u00ada de la expiaci\u00f3n. El ap\u00f3stol ve realizarse en la cruz, rociada de la sangre de Cristo en el momento de su muerte, lo que significaba el ritual Lev\u00ed\u00adtico, es decir, la comuni\u00f3n espiritual entre el pueblo y Dios mediante la ofrenda de su sangre. Seg\u00fan el ritual Lev\u00ed\u00adtico, la comuni\u00f3n espiritual entre Dios y su pueblo, que hab\u00ed\u00ada quedado rota por el pecado, quedaba restaurada por la ofrenda de la sangre, que representa la vida del hombre (Lv 17,11). En esta misma perspectiva ve san Pablo la sangre en la cruz de Cristo.<\/p>\n<p>Otra expresi\u00f3n soteriol\u00f3gica com\u00fan en el vocabulario paulino es la compra y diprecio. Esta imagen aparece en ico 6,20; 7,23, y en Gal 3,13; 4,5: \u2020\u0153Hab\u00e9is sido comprados a gran precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo\u2020\u009d (1Co 6,20). Esta \u2020\u0153compra\u2020\u009d evoca esencialmente la adquisici\u00f3n que Dios hab\u00ed\u00ada hecho de su pueblo en tiempos de la alianza (Ex 19,6) para llevar a cabo sus designios. Una vez m\u00e1s se trata de remitir al contexto veterotestamentario.<br \/>\n2318<br \/>\nEs t\u00ed\u00adpicamente paulina la manera de entender la obra de Cristo como reconciliaci\u00f3n. Este tema aparece principalmente en la segunda carta a los Corintios. Como siempre, la iniciativa parte de Dios; Jes\u00fas es su agente y su mediador; el hombre es su destinatario, que con ella queda \u00ed\u00adntimamente renovado y creado de nuevo: \u2020\u0153El que est\u00e1 en Cristo es una criatura nueva; lo viejo ya pas\u00f3, y ha aparecido lo nuevo. Todo viene de Dios, que nos reconcili\u00f3 con \u00e9l por medio de Cristo, y nos confi\u00f3 el ministerio de la reconciliaci\u00f3n. Pues Dios, por medio de Cristo, estaba reconciliando el mundo, no teniendo en cuenta sus pecados y haci\u00e9ndonos a nosotros depositarios de la palabra de la reconciliaci\u00f3n. Somos, pues, embajadores de Cristo, como si Dios exhortase por nosotros. En nombre de Cristo os rogamos: reconciliaos con Dios\u2020\u009d<br \/>\n2Co 5,17-20).<br \/>\nUn gran texto de la carta a los Efesios presenta la muerte de Cristo como holocausto (thys\u00ed\u00ada), es decir, como sacrificio que al mismo tiempo es la expresi\u00f3n de su amor a los hombres: \u2020\u0153(Cristo) nos am\u00f3 y se entreg\u00f3 por nosotros a Dios como ofrenda y sacrificio de olor agradable\u2020\u009d (Ef 5,2). Ya la tradici\u00f3n apost\u00f3lica hab\u00ed\u00ada sancionado esta f\u00f3rmula: \u2020\u0153Cristo muri\u00f3 por nuestros pecados\u2020\u009d (1Co 15,3). Pablo concibi\u00f3 esencialmente esta muerte como un acto supremo de obediencia y de amor. \u2020\u0153A la desobediencia de Ad\u00e1n, origen de la condenaci\u00f3n universal, \u00e9l opone el acto de obediencia de Jesucristo, por medio del cual todos han sido justificados (Rm 5,19); y una vez m\u00e1s, en Ph 2,5-1 1, a la pretensi\u00f3n orgullosa y ego\u00ed\u00adsta de Ad\u00e1n, Pablo parece oponer el misterio de la cruz como un misterio de obediencia y de amor, que tiene su cumplimiento m\u00e1s a\u00fan que su recompensa en la resurrecci\u00f3n gloriosa (vv. 9-1 1)\u2020\u009d (Lyonnet).<br \/>\nUn texto conciso y oscuro de la segunda carta a los Corintios parece ofrecer una nueva categor\u00ed\u00ada, la de la expiaci\u00f3n o satisfacci\u00f3n dada por otro en lugar de uno mismo: Dios, se dice, \u2020\u0153al que no conoci\u00f3 pecado (o sea, Cristo) le hizo pecado en lugar nuestro, para que nosotros seamos en \u00e9l justicia de Dios\u2020\u009d (2Co 5,21). Cristo ha sido hecho pecado en cuanto que se hizo portador voluntario del pecado de los hombres para eliminarlo, con una alusi\u00f3n al pasaje de 1s53,10, en donde el siervo del Se\u00f1or ofrece su vida en expiaci\u00f3n (\u2020\u02dcasam) por los pecados de su pueblo, y en virtud de ello recibir\u00e1 \u2020\u0153en herencia multitudes y gente innumerable recibir\u00e1 como bot\u00ed\u00adn\u2020\u009d.<br \/>\nUn pasaje de la carta a Tito recoge en una f\u00f3rmula muy densa los temas principales de la ense\u00f1anza paulina sobre la redenci\u00f3n: Jesucristo \u2020\u0153se entreg\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo por nosotros, para redimirnos y hacer de nosotros un pueblo escogido, limpio de todo pecado y dispuesto a hacer siempre el bien\u2020\u009d (Tt 2,13-14).<br \/>\n2319<br \/>\n3. \u2020\u0153Salvados en la esperanza\u2020\u009d.<br \/>\nLa redenci\u00f3n que se adquiere en Jesucristo es para Pablo una salvaci\u00f3n actual y presente, pero su cumplimiento se sigue esperando todav\u00ed\u00ada. S\u00f3lo tendr\u00e1 lugar con la resurrecci\u00f3n de los cuerpos, cuando se alcance la manifestaci\u00f3n gloriosa de Cristo, que despu\u00e9s de haber triunfado sobre todas las manifestaciones hostiles, la \u00faltima de las cuales ser\u00e1 la muerte, entregar\u00e1 el reino en manos del Padre ico 15,25). \u2020\u0153Porque en la esperanza fuimos salvados\u2020\u009d (Rom 8,24).<br \/>\n\u2020\u0153Ahora vemos como por medio de un espejo, confusamente; entonces veremos cara a cara\u2020\u009d (1Co 13,12). Lo mismo que \u00e9l resucit\u00f3, tambi\u00e9n nosotros resucitaremos; m\u00e1s a\u00fan, en virtud de \u00e9l tambi\u00e9n nosotros experimentaremos la gloria de la resurrecci\u00f3n, ya que Cristo resucit\u00f3 \u2020\u0153como primicias de los que mueren\u2020\u009d ico 15,12-20; Rm 8,11 !Tes4,14). Al hablar de resurrecci\u00f3n no se habla de redenci\u00f3n lejos del cuerpo, sino de redenci\u00f3n del cuerpo, es decir, de la totalidad del sujeto humano.<br \/>\nPor esto \u2020\u0153gemimos dentro de nosotros mismos, esperando la adopci\u00f3n filial, la redenci\u00f3n de nuestro cuerpo\u2020\u009d (Rm 8,23). Sin embargo, es cierto que Dios \u2020\u0153nos ha salvado\u2020\u009d ya (Tt 3,5), que nos ha resucitado y nos ha hecho revivir con Cristo (Ef 2,5-6) y nos salva del juicio futuro (Rm 5,9), en cuanto que nos ha sustra\u00ed\u00addo de la esclavitud de Satan\u00e1s y nos reconcilia consigo de manera que formemos un solo ser con Jesucristo (Ga 3,28); se trata de un estado ciertamente adquirido, pero cuya plenitud s\u00f3lo se podr\u00e1 alcanzar al final de los tiempos, precisamente en la manifestaci\u00f3n de Cristo al final de la historia. Se ha hecho ya habitual en el lenguaje cristiano, despu\u00e9s de O. Cullmann, expresar esta situaci\u00f3n parad\u00f3jica y estimulante del cristiano con las expresiones \u2020\u0153ya\u2020\u009d, pero \u2020\u0153todav\u00ed\u00ada no\u2020\u009d.<br \/>\nAqu\u00ed\u00ad hay que insertar el dinamismo de la esperanza, fundamental en la existencia cristiana, seg\u00fan san Pablo. \u2020\u0153Y la esperanza no nos defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Esp\u00ed\u00adritu Santo que nos ha dado\u2020\u2122 (Rm 5,5 cf Rm 8,16-18; Rm 8,31-39). El cap\u00ed\u00adtulo 8 de la carta a los Romanos da a la esperanza una dimensi\u00f3n coral y c\u00f3smica: \u2020\u0153El que resucit\u00f3 a Cristo Jes\u00fas de entre los muertos vivificar\u00e1 tambi\u00e9n vuestros cuerpos mortales por obra de su Esp\u00ed\u00adritu, que habita en vosotros\u2020\u009d (Rm 8,11). M\u00e1s a\u00fan, \u2020\u0153la creaci\u00f3n est\u00e1 aguardando en anhelante espera la manifestaci\u00f3n de los hijos de Dios, ya que la creaci\u00f3n fue sometida al fracaso&#8230; con la esperanza de ser librada de la esclavitud de la destrucci\u00f3n para ser admitida a la libertad gloriosa de los hijos de Dios\u2020\u009d (8,19-21).<br \/>\nUna c\u00e9lebre p\u00e1gina de la constituci\u00f3n pastoral Gaudium et spes, del Vaticano II, ha puesto esta perspectiva escatol\u00f3gica en conexi\u00f3n clara con el progreso humano. Nos complace recoger aqu\u00ed\u00ad este texto entretejido todo \u00e9l de reminiscencias paulinas: \u2020\u0153Ignoramos el tiempo en que habr\u00e1n de acabar la tierra y la humanidad y no sabemos c\u00f3mo habr\u00e1 de ser transformado el universo. Pasa ciertamente el aspecto de este mundo deformado por el pecado. Pero sabemos gracias a la revelaci\u00f3n que Dios prepara una nueva morada y una tierra nueva en donde habitaia justicia y cuya felicidad saciar\u00e1 sobreabundantemente todos los deseos de paz que surgen en el coraz\u00f3n de los hombres. Entonces, una vez vencida la muerte, los hijos de Dios resucitar\u00e1n en Cristo y lo que se sembr\u00f3 en la debilidad y en la corrupci\u00f3n se revestir\u00e1 de incorrupci\u00f3n y, permaneciendo la caridad con sus frutos, toda aquella realidad que Dios cre\u00f3 precisamente para el hombre quedar\u00e1 libre de la esclavitud de la vanidad. Es verdad que se nos.advierte que de nada le sirve al hombre ganar el mundo entero si se pierde a s\u00ed\u00ad mismo. Sin embargo, la esperanza de una tierra nueva no debe debilitar, sino m\u00e1s bien estimular, la solicitud en el trabajo en relaci\u00f3n con la tierra presente, en donde crece aquel cuerpo de la humanidad nueva que consigue ya ofrecer una cierta prefiguraci\u00f3n de lo que habr\u00e1 de ser el mundo nuevo. Por tanto, aunque se debe distinguir con todo esmero entre el progreso terreno y el desarrollo del reino de Dios, sin embargo, en la medida en que puede contribuir a ordenar mejor la sociedad humana, ese progreso es de gran importancia para el reino de Dios\u2020\u009d (n. 39).<br \/>\n2320<br \/>\n4. La salvaci\u00f3n mediante la fe.<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo se aplica y llega hasta el hombre la obra redentora de Cristo? En otras palabras, \u00bfc\u00f3mo puede el hombre participar de los frutos de la salvaci\u00f3n que ha llevado a cabo Jesucristo?<br \/>\nTocamos aqu\u00ed\u00ad uno de los puntos centrales del pensamiento de san Pablo, por el que sufri\u00f3 y combati\u00f3 en contra de los judaizantes, que se empe\u00f1aban en imponer la ley mosaica. Mediante la \u00c2\u00a1fe se llega a las fuentes de la salvaci\u00f3n y de la redenci\u00f3n. Por esto, el vocabulario p\u00ed\u00adstis-piste\u00faein est\u00e1 en la cima de la nomenclatura paulina; y la fe ocupa el puesto central de su evangelio.<br \/>\nPor medio de la fe el hombre consigue vivir a los ojos de Dios (Rm 1,17).<br \/>\nEl tema de la fe ocupa toda la carta a los G\u00e1latas, y sobre todo la carta a los Romanos. La fe es la respuesta personal del hombre a la iniciativa de Dios que sale a nuestro encuentro por medio de su palabra y de sus intervenciones salv\u00ed\u00adficas (Rom 10,14s; Ga 1,1 Is). Creer(piste\u00faein) significa aceptar como real y salv\u00ed\u00adfico el hecho de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas (Rom4,24-25; 10,9; ico 12,3; ico 15, 1-19; 1 Ts 4,14; Flp 2,8-11), mientras que el sustantivo \u2020\u0153fe\u2020\u009d (p\u00ed\u00adstis) se utiliza en algunas ocasiones para indicar el contenido de la predicaci\u00f3n apost\u00f3-lica(Rm 10,8; Ga 1,23; Ef 4,5 etc. ). La salvaci\u00f3n viene de la fe, y no de las \u00c2\u00a1 obras de la ley (Rm 3,20; Rm 3,28); pero la fe es activa en el amor y se difunde en frutos de caridad (Rm 8,14; ico 6,9-11; Ga 5,25); en el exordio de la carta a los Tesalonicenses Pablo da gracias a Dios por \u2020\u0153la actividad de vuestra fe\u2020\u009d (lTs 1,3). No es el resultado de una reflexi\u00f3n humana, sino que es don de Dios (Ef 2,8-9) y ha sido producida gratuitamente en el hombre por el Esp\u00ed\u00adritu Santo y por el poder de Dios (Rm 3,27; Rm 4,2-5; ico 12,3; 2Ts 2,13). Existencial-mente es una entrega de s\u00ed\u00ad mismo a Cristo, al que Dios ha resucitado(Rm 10,9), poniendo todo su ser en relaci\u00f3n con Dios.<br \/>\nLa carta a los Hebreos contiene una definici\u00f3n de la fe (10,38) y la ilustra con el ejemplo de los santos del AT (c. 11). Es conocimiento en el sentido b\u00ed\u00adblico del t\u00e9rmino, en cuanto que se apodera de todo el ser e influye en su conducta [1 Ense\u00f1anza 1-II]; supone una confianza absoluta en el Dios vivo y verdadero, un apoyo exclusivo en \u00e9l y una obediencia total a su voluntad (Rm 1,5; Rm 6,17; 2Co 10,4; lTs 1,6; 2Ts 1,8). La fe hace experimentar en los corazones la obra de Dios (Rm 5,5). Afectando a todo el ser, es fidelidad en la prueba (1Co 16,13; Flp 1,29; Ef 6,16; Col 1,23 lTh 3,2s)y progreso continuo en el conocimiento de Dios, que se convierte en sabidur\u00ed\u00ada y \u2020\u0153supercono-cimiento\u2020\u2122 (ep\u00ed\u00adgn\u00f3sis) (1Co 1,19s; 2Co 10,15; Ef 3,16-19; Flp 3,8-10). Unida a la esperanza y a la caridad en la gran tr\u00ed\u00adada cristiana, la fe no cesar\u00e1 m\u00e1s que en el cielo (1Co 13,13). Ofrecida a todos sin distinci\u00f3n alguna de naci\u00f3n, de clase o de sexo, es suscitada por la palabra de los ap\u00f3stoles y est\u00e1 a disposici\u00f3n de todo el mundo, aun cuando la fe no sea de todos Rm 10,8;Rm 10,14-18; 2Ts 3,2).<\/p>\n<p>En el itinerario hacia la salvaci\u00f3n, la fe se expresa en el \/ bautismo, el cual se convierte en el acto sensible y significativo de acceso a la Iglesia. Aun cuando personalmente Pablo no parece dedicarse particularmente a administrar el rito bautismal (1Co 1,14-17), sin embargo su doctrina bautismal es clara y ofrece diversas explicaciones del acontecimiento. Unido a la fe, el bautismo hace participar de la muerte y de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, sumergiendo, por as\u00ed\u00ad decirlo al catec\u00fameno en la muerte de Cristo para hacerlo part\u00ed\u00adcipe de una vida nueva seg\u00fan el modelo del resucitado (Rm 6,3-5; Col 2,12; IP 3,18-21). Es un ba\u00f1o de purificaci\u00f3n (Ef 5,26), un sello (2Co 1,22; Ef 1,13; Ef 4,30), una iluminaci\u00f3n (Ef 5,8-14 Heb6,4), una circuncisi\u00f3n nueva que sustituye a la antigua (Col 2,11-13), un lavado de regeneraci\u00f3n (Tt 3,5 ). Es signo de unidad de los creyentes, que son llamados a vivir la misma vida de Cristo (Ef 4,5; Ga 3,27).<br \/>\nEntre los medios de apropiaci\u00f3n personal de la salvaci\u00f3n hay que enumerar adem\u00e1s claramente para Pablo la \/ eucarist\u00ed\u00ada. La primera carta a los Corintios presenta la \u2020\u0153cena del Se\u00f1or\u2020\u009d como \u2020\u0153comuni\u00f3n\u2020\u009dcon el cuerpo y con la sangre de Cristo (1Co 10,16) y como principio de unidad de la Iglesia: \u2020\u0153Puesto que s\u00f3lo hay un pan, todos formamos un solo cuerpo, pues todos participamos del mismo pan\u2020\u009d (1Co 10,17). La eucarist\u00ed\u00ada es el \u2020\u0153c\u00e1liz de la nueva alianza\u2020\u009d (1Co 11,25), que sanciona la convocatoria del nuevo pueblo de Dios en camino hacia la patria celestial (1Co 10,3-4; ico 10,11-12).<br \/>\n2321 5. EL HOMBRE, NUEVA CRIATURA.<br \/>\nConsecuencia de la redenci\u00f3n realizada por Cristo es la nueva antropolog\u00ed\u00ada que propone Pablo.<br \/>\nSan Pablo no vacila en declarar que el que entra dentro del radio de acci\u00f3n de la salvaci\u00f3n de Cristo mediante la fe se convierte en \u2020\u0153una criatura nueva\u2020\u009d (2Co 5,17; Ga 6,15), se reviste de Cristo (Ga 3,27), el hombre nuevo (Ef 4,24; Col 3,10), y adquiere la filiaci\u00f3n adoptiva (Ga 4,5; Rm 8,15; Rm 8,23; Ef 1,5), pasando de este modo a ser heredero de las promesas delagloriamesi\u00e1nica(Rom8,17). El que est\u00e1 \u2020\u0153en Cristo\u2020\u009d -y la f\u00f3rmula \u2020\u0153en Cristo\u2020\u009d sigue siendo la definici\u00f3n de todo el existir cristiano, con una fuerte densidad de significado- recibe el Esp\u00ed\u00adritu, que le da la liberaci\u00f3n interior del pecado y de las prescripciones obligatorias de la ley (Rm 8,2-3; Ga 5,1).<br \/>\nEn virtud del bautismo, el cristiano forma con sus hermanos un solo cuerpo, que es el \u2020\u0153cuerpo de Cristo\u2020\u009d (1Co 12,l2ss; 12,27), un cuerpo del que Cristo es \u2020\u0153cabeza\u2020\u009d (Col\u2020\u009d 1,18; 2,19; Ef 4, 15). \u2020\u0153Porque todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jes\u00fas; pues los que hab\u00e9is sido bautizados en Cristo os hab\u00e9is revestido de Cristo. No hay jud\u00ed\u00ado ni griego, no hay esclavo ni libre, no hay hombre ni mujer, pues todos vosotros sois uno en Cristo Jes\u00fas. Y si vosotros sois de Cristo, sois descendencia de Abrah\u00e1n, herederos seg\u00fan la promesa\u2020\u009d (Ga 3,26-29). Los creyentes han sido trasladados\u2020\u009dal reino de su Hijo querido\u2020\u009d (Col 1,13; ITs 2.12) y tienen en perspectiva la heredad del reino (Ef 5,5). En un pasaje c\u00e9lebre, Pablo compendia al sujeto cristiano en la c\u00e9lebre tr\u00ed\u00adada esp\u00ed\u00adritu-alma-cuerpo, pne\u00fama-psyj\u00e9-s\u00f3ma (ITs 5,23).<br \/>\n2322<br \/>\n6. \u2020\u0153Caminar seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d.<br \/>\nEsta nueva forma de ser del hombre se traduce espont\u00e1neamente en una nueva forma de obrar, que surge de las ra\u00ed\u00adces del ser renovado.<br \/>\nToda la \u00e9tica de san Pablo es una consecuencia de la nueva situaci\u00f3n ontol\u00f3gica del cristiano. Por eso mismo, en algunas cartas, como Rom, Ep, Col, las indicaciones morales siguen a la parte doctrinal expositiva. El cristiano tiene que vivir de manera digna, en conformidad con la vocaci\u00f3n ala que ha sido llamado (Ef4,I; Col 1,10; ITs 2,12). \u2020\u0153Si vivimos por el Esp\u00ed\u00adritu, dej\u00e9monos conducir por el Esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d Ga 5,25). Pues bien, \u2020\u0153los frutos del Esp\u00ed\u00adritu son: amor, alegr\u00ed\u00ada, paz, generosidad, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, continencia\u2020\u009d (Ga 5,22). En la primera carta a los Corintios los des\u00f3rdenes sexuales se condenan refiri\u00e9ndose a la incorporaci\u00f3n de los cristianos a Cristo y a la inhabitaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo en ellos (1Co 6, 15-20). La ca-tequesis bautismal que se lee en el cap\u00ed\u00adtulo 6 de la carta a los Romanos parte de la experiencia de la inserci\u00f3n en Cristo mediante el bautismo (aoristo pasivo), para dar a continuaci\u00f3n una exhortaci\u00f3n en presente (imperativo, exhortativo), teniendo ante la mente una meta que habr\u00e1 de alcanzarse tan s\u00f3lo al final por medio de una donaci\u00f3n divina (futuro): \u2020\u0153Por el bautismo fuimos sepultados con Cristo y morimos, para que as\u00ed\u00ad como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n nosotros caminemos en nueva vida&#8230; Consideraos muertos al pecado&#8230; Entregaos a Dios como muertos que han vuelto a la vida&#8230; Si hemos llegado a ser una misma cosa con \u00e9l por una muerte semejante a la suya, tambi\u00e9n lo seremos por una resurrecci\u00f3n parecida\u2020\u009d (Rm 6,4-13).<br \/>\nEl Esp\u00ed\u00adritu Santo, que es el Esp\u00ed\u00adritu de Cristo, es la verdadera ley interior del cristiano para san Pablo, que ve cumplirse en la edad mesi\u00e1ni-ca el gran vaticinio de Jer 31,31-34 y de Ez 36,25-27 sobre la ley nueva escrita en los corazones y sobre el Esp\u00ed\u00adritu como principio de acci\u00f3n interior (Rm 8,2; Hb 8,8-12; lTs 4,9; Ga 5,18; Ga 5,22-23). La gran trayectoria \u00e9tica en la que nos introduce el Esp\u00ed\u00adritu es la caridad, tema \u00e9ste sobre el cual Pablo logr\u00f3 encontrar acentos e indicaciones nunca superadas; baste citar 1 Co 13. \u2020\u0153Practicando sinceramente el amor, crezcamos en todos los sentidos hacia aquel que es la cabeza, Cristo. Por \u00e9l, el cuerpo entero, trabado y unido por medio de todos sus ligamentos, seg\u00fan la actividad propia de cada miembro, crece y se desarrolla en el amor\u2020\u009d (Ef 4, 15-16).<br \/>\nJunto con la caridad, la fe y la esperanza forman la gran tr\u00ed\u00adada caracter\u00ed\u00adstica de la vida cristiana, que informa interiormente toda su actividad (lTs 1,3; ico 13,33; Rm 5,1-5), modificando su estilo de acci\u00f3n y creando nuevas relaciones sociales entre patronos y esclavos (1Co 7,21-23; FIm 16), entre marido y mujer, entre padres e hijos (Col 3,18 Ep 5,22ss), entre ciudadanos privados e instituciones p\u00fablicas Rm 13,1-7; Rm 12,18), imprimiendo de este modo en las comunidades cristianas una funci\u00f3n prof\u00e9tica de prefiguraci\u00f3n de una nueva humanidad y de un nuevo orden de cosas (Flp 2,15; Col 3,14-17),<br \/>\n2323 7. LOS JUD\u00ed\u008dOS Y LOS NO CRISTIANOS.<br \/>\nEn este punto cabe preguntarse cu\u00e1l es, seg\u00fan san Pablo, la posici\u00f3n de los jud\u00ed\u00ados y de los no cristianos en lo que se refiere a la salvaci\u00f3n, puesto que no comparten la fe en Jesucristo.<br \/>\nEste problema se ha convertido en un tema muy actual despu\u00e9s del Vaticano II, pero puede decirse que estaba ya en el coraz\u00f3n de Pablo, el cual viv\u00ed\u00ada diariamente en contacto no s\u00f3lo con sus hermanos de Israel, cerrados en su mayor parte a la fe cristiana, sino tambi\u00e9n con las turbas que encontraba en las ciudades grecorromanas, en donde el porcentaje de convertidos era tan peque\u00f1o que parec\u00ed\u00ada inapreciable. Pablo toca expresamente este tema en su carta a los Romanos: \u2020\u0153El (Dios) pagar\u00e1 a cada uno seg\u00fan sus obras: la vida eterna a los que, mediante la perseverancia en las buenas obras, buscan la gloria, el honor y la inmortalidad; pero a los ego\u00ed\u00adstas, a los que rechazan la verdad y se entregan a la injusticia, un castigo implacable. Tribulaci\u00f3n y angustia para todo el que obra el mal, tanto jud\u00ed\u00ado como griego; gloria, en cambio, honor y paz a todo el que obra bien, tanto jud\u00ed\u00ado como griego\u2020\u009d (Rm 2,6-10). Y m\u00e1s adelante, en el mismo cap\u00ed\u00adtulo: \u2020\u0153Cuando los paganos, que no tienen ley, practican de una manera natural lo que manda la ley, aunque no tengan ley, ellos mismos son su propia ley. Ellos muestran que llevan la ley escrita en sus corazones, seg\u00fan lo atestiguan su conciencia y sus pensamientos, que unas veces los acusan y otras los defienden, como se ver\u00e1 el d\u00ed\u00ada en que juzgue Dios los secretos del hombre\u2020\u009d (vv. 14-16). Su ense\u00f1anza es clara: todo ser humano, por naturaleza (physei), sea cual sea su origen, tiene la ley de Dios escrita en su coraz\u00f3n y, si la observa, recibe la justificaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, puesto que \u2020\u0153no es circuncisi\u00f3n lo que aparece exteriormen-te en la carne&#8230;, sino que la verdadera circuncisi\u00f3n es la del coraz\u00f3n, seg\u00fan el esp\u00ed\u00adritu, no seg\u00fan la letra; cuya alabanza no viene de los hombres, sino de Dios\u2020\u009d (Rm 2,28-29). Podemos preguntarnos cu\u00e1l es este \u2020\u0153dictamen de la ley\u2020\u009d (\u00e9rgon to\u00fc n\u00f3mou) escrito en los corazones. \u00bfCu\u00e1les son los actos dictados por el coraz\u00f3n que son \u00fatiles para la justificaci\u00f3n y la salvaci\u00f3n (Rm 12,26)? Refiri\u00e9ndose al contexto del pensamiento de Pablo, que ve la quintaesencia de la ley condensada en el precepto del amor al pr\u00f3jimo (Rm 13,8-10; Ga 5,14), hay motivos suficientes para pensar que el \u2020\u0153dictamen de la ley\u2020\u009d, la \u2020\u0153obra de la ley\u2020\u009d, es el amor activo al pr\u00f3jimo, seg\u00fan la regla de oro que se encuentra en el NT (Mt 7,12), en el AT(Lv 19,18; Tb 4,15) y en todas las grandes religiones.<br \/>\nM\u00e1s articulado y m\u00e1s lacerante es en Pablo el problema de los jud\u00ed\u00ados que no se han adherido a la fe en el Se\u00f1or Jes\u00fas. Habla ampliamente de ellos en los cap\u00ed\u00adtulos 9-1 1 de la carta a los Romanos. \u2020\u0153Tengo una tristeza inmensa y un profundo y continuo dolor. Quisiera ser objeto de maldici\u00f3n, separado incluso de Cristo, por el bien de mis hermanos, los de mi propia raza; son los israelitas, a los que Dios adopt\u00f3 como hijos y a los que se apareci\u00f3 gloriosamente; de ellos es la alianza, la ley, el culto y las promesas; de ellos son tambi\u00e9n los patriarcas; de ellos procede Cristo en cuanto hombre, el que est\u00e1 por encima de todas las cosas y es Dios bendito por los siglos\u2020\u009d(Rm 9,1-5). \u00bfQu\u00e9 es lo que dice Pablo en sustancia de los jud\u00ed\u00ados? Ellos son la \u2020\u0153primicia santa\u2020\u009d, la \u2020\u0153ra\u00ed\u00adz santa\u2020\u009d, el \u2020\u0153olivo bueno\u2020\u009d en el que se han injertado los gentiles Rm 11,16; Rm 11,24). Pues bien, la palabra de Dios no ha fallado (Rm 9,6), Dios no ha repudiado a su pueblo (Rm 11,1), son irrevocables los dones y la llamada divina (Rm 11,29). Esto significa que la antigua alianza no se ha abolido jam\u00e1s y que se cumplir\u00e1 el designio divino sobre su pueblo. Si su ca\u00ed\u00adda ha sido ocasi\u00f3n de salvaci\u00f3n para los gentiles, \u2020\u0153icu\u00e1nto m\u00e1s lo ser\u00e1 su conversi\u00f3n en masa!\u2020\u009d (Rm 11,11-12).<br \/>\nY viene aqu\u00ed\u00ad la misteriosa afirmaci\u00f3n: su obcecaci\u00f3n parcial proseguir\u00e1 hasta que haya entrado la plenitud de las gentes: \u2020\u0153entonces todo Israel se salvar\u00e1&#8230; Pues as\u00ed\u00ad como vosotros en otro tiempo fuisteis desobedientes a Dios y ahora hab\u00e9is conseguido misericordia por la desobediencia de ellos, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n ahora ellos han sido desobedientes, para que con ocasi\u00f3n de la misericordia que os ha concedido a vosotros tambi\u00e9n ellos alcancen riiisericordia\u2020\u009d (Rm 11,26; Rm 11,30-31).<br \/>\n2324<br \/>\n8. El ministerio de los ap\u00f3stoles.<br \/>\nLa rendenci\u00f3n y la salvaci\u00f3n se les ofrecen a los hombres en la historia a trav\u00e9s del ministerio de los ap\u00f3stoles, \u2020\u0153servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios\u2020\u009d (1Co 4,1).<br \/>\nLa Iglesia est\u00e1 llamada a comunicar a todos los hombres \u2020\u02dcla incalculable sabidur\u00ed\u00ada de Dios\u2020\u009d, y Pablo tiene la conciencia de haber sido llamado tambi\u00e9n \u00e9l, \u2020\u0153el m\u00e1s insignificante de todos los cristianos\u2020\u009d, a evangelizar a los paganos&#8230;, a declarar el cumplimiento de este plan secreto, escondido desde todos los siglos en Dios, creador de todas las cosas\u2020\u009d (Ef 3,9). Son m\u00faltiples y muy variadas las funciones confiadas a la Iglesia con esta finalidad. \u2020\u0153El (Cristo) a unos constituy\u00f3 ap\u00f3stoles; a otros, profetas; a unos evangelistas, y a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los cristianos en la obra de su ministerio y en la edificaci\u00f3n del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y al conocimiento completo del Hijo de Dios\u2020\u009d (Ef 4,1 ??). En el plan de Dios la salvaci\u00f3n va ligada a la evangelizaci\u00f3n (lTs 2,16), que se sirve de las Escrituras (Rm 16,25-26) para hacer nacer la fe en todas las gentes; pero la evangelizaci\u00f3n supone la actividad de los misioneros: \u2020\u0153Por tanto, todo el que invoque el nombre del Se\u00f1or se salvar\u00e1. Ahora bien, \u00bfc\u00f3mo van a invocar a aquel en quien no creen? \u00bfC\u00f3mo van a creer en \u00e9l si no han o\u00ed\u00addo hablar de \u00e9l? \u00bfY c\u00f3mo van a o\u00ed\u00adr hablar de \u00e9l si nadie les predica? Y \u00bfc\u00f3mo predicar\u00e1n si no son enviados?\u2020\u009d (Rm 10,13-14).<br \/>\nEn cuanto a Pablo, se ve acuciado por la urgencia de anunciar el evangelio: \u2020\u0153elegido para predicar el evangelio de Dios\u2020\u009d (Rm 1,1), pose\u00ed\u00addo e impulsado por el amor de Cristo (2Co 5,14), crey\u00f3 y por eso habla (2Co 4,13); la \u2020\u0153necesidad\u2020\u009d lo empuja: \u2020\u0153iay de m\u00ed\u00ad si n\u00fa evangelizare!\u2020\u009d (1Co 9,16). De aqu\u00ed\u00ad se deduce la importancia fundamental de la \u2020\u0153palabra\u2020\u009d del anuncio en orden a la difusi\u00f3n de la salvaci\u00f3n (lTs 1,5; lTs 2,1-12; ico 2,1-5).<br \/>\nDepositarios de la \u2020\u0153palabra de la reconciliaci\u00f3n\u2020\u009d (2Co 5,19), los ap\u00f3stoles ejercen su ministerio en calidad de \u2020\u0153colaboradores\u2020\u009d de Dios (2Co 5,18; 2Co 6,1). En las cartas pastorales se imparten disposiciones para que la \u2020\u0153palabra\u2020\u009d a transmita con fidelidad a las generaciones venideras hasta la llegada del Se\u00f1or. En la segunda carta a Timoteo se lee: \u2020\u0153Hiio J\u00e7que la gracia de Cristo Jes\u00fas te haga fuerte; y las cosas que me o\u00ed\u00adste a m\u00ed\u00ad ante muchos testigos, conf\u00ed\u00adalas a hombres leales, capaces de ense\u00f1\u00e1rselas a otros\u2020\u009d 2Tm 2,1-2 cf 2Tm 4,1; Tt 1,9 lTim3.2).<br \/>\nEn subordinaci\u00f3n a la \u2020\u0153palabra\u2020\u009d, tambi\u00e9n el bautismo y la cena del Se\u00f1or anuncian y actualizan la muerte de Cristo, y los creyentes son llamados a tomar parte en ella para poder participar tambi\u00e9n de su resurrecci\u00f3n (1Co 11,26; Rm 6,5).<br \/>\nAunque las cartas de Pablo no ofrecen muchas indicaciones en este sentido, no cabe ninguna duda sobre la funci\u00f3n soteriol\u00f3gica de estos actos sacramentales de la Iglesia primitiva.<br \/>\n2325<br \/>\nIV. PABLO Y JESUS.<br \/>\nLa persona y la obra de Jes\u00fas dominan la vida y el pensamiento de Pablo, y tienen raz\u00f3n los cr\u00ed\u00adticos que ven en la cristolog\u00ed\u00ada la \u2020\u0153estructura fundamental\u2020\u009d de su pensamiento. Sin embargo, se imponen aqu\u00ed\u00ad dos constataciones que desde hace m\u00e1s de un siglo estimulan el inter\u00e9s de los estudiosos. La primera es que Pablo no muestra gran inter\u00e9s por la biograf\u00ed\u00ada hist\u00f3rica de Jes\u00fas; su atenci\u00f3n se concentra por entero en el doble acontecimiento de la muerte y resurrecci\u00f3n. La segunda es que, mientras que Jes\u00fas anuncia la inminencia y la llegada del reino de Dios, Pablo predica que la muerte y la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas son el acontecimiento capital de la historia y que en el Cristo muerto y resucitado Dios salva por su gracia a todos los hombres.<br \/>\nEstas dos constataciones merecen alguna consideraci\u00f3n, mientras que tiene menor importancia el interrogante -al que de ordinario se responde negativamente- de si Pablo conoci\u00f3 a Jes\u00fas durante su vida terrena. No es posible deducirlo de la afirmaci\u00f3n de 2Co 5,16: \u2020\u0153Si un tiempo conocimos a Cristo a lo humano, ahora ya no lo conocemos as\u00ed\u00ad\u2020\u009d. El escaso inter\u00e9s de Pablo por la biograf\u00ed\u00ada terrena de Jes\u00fas y la concentraci\u00f3n de su reflexi\u00f3n en la muerte-resurrecci\u00f3n indujeron a algunos cr\u00ed\u00adticos como F. C. Baur y W. Wrede a contraponer a Pablo y a Jes\u00fas, haciendo de \u00e9l el \u2020\u0153segundo fundador del cristianismo\u2020\u009d, aquel que habr\u00ed\u00ada transformado el puro \u2020\u0153mensaje moral\u2020\u009d del evangelio en un culto mist\u00e9rico.<br \/>\nA estas posiciones se adhirieron en el pasado algunos cr\u00ed\u00adticos italianos, como Santangelo y Omodeo. De ellas depende F. Nietzsche en su violenta pol\u00e9mica antipaulina. Pero progresivamente la cr\u00ed\u00adtica se fue liberando de estas ideolog\u00ed\u00adas, ya con A. Schweitzer, W. Heitm\u00fcller y luego con R. Bultmann, para quien \u2020\u0153lo decisivo que Jes\u00fas espera, para Pablo ya se ha cumplido\u2020\u009d. Pablo ve como presente o como un presente ya incoado en el pasado lo que para Jes\u00fas es futuro. Los disc\u00ed\u00adpulos de Bultmann, entre ellos E. K\u00e1semann y G. Bornkamm, perfeccionando sus investigaciones, han destacado la continuidad entre el anuncio de Jes\u00fas y la predicaci\u00f3n de Pablo, subrayando que Jes\u00fas se present\u00f3 ya claramente a s\u00ed\u00ad mismo como punto de encuentro entre los hombres y Dios (Lc 12,8-9; Lc 14,26) y tuvo conciencia de s\u00ed\u00ad como Hijo de Dios Mc 14,36), revel\u00e1ndose como superior a la ley (Mt 5,21 Ss) y con el poder de perdonar los pecados Lc 11,20).<br \/>\nSi luego se tiene presente que entre la predicaci\u00f3n \u2020\u0153prepascual\u2020\u2122 de Jes\u00fas y la teolog\u00ed\u00ada de san Pablo tuvo lugar la muerte y la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, el don del Esp\u00ed\u00adritu en pentecost\u00e9s, la formulaci\u00f3n del kerigma primitivo y la experiencia de la efusi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu tambi\u00e9n sobre los paganos (Hch 10,47-48), entonces la relaci\u00f3n entre la cristolog\u00ed\u00ada impl\u00ed\u00adcita de Jes\u00fas y la expl\u00ed\u00adcita de Pablo aparece en t\u00e9rminos de continuidad hist\u00f3rica sustancial. \u2020\u0153El Cristo cre\u00ed\u00addo y proclamado por san Pablo no es distinto del Jes\u00fas que se manifest\u00f3 en sus palabras y sus acciones&#8230; El acontecimiento nuevo de la resurrecci\u00f3n, que separa a Jes\u00fas de Pablo y del cristianismo primitivo, no constituye solamente la explosi\u00f3n de las fuerzas del mundo nuevo en el resucitado, que se convirti\u00f3 por ello en esp\u00ed\u00adritu creador de vida (pne\u00fcma zoopoio\u00fan) (1Co 15,45), sino tambi\u00e9n la legitimaci\u00f3n del poder divino y escatol\u00f3gico (exou-s\u00ed\u00ada) de perdonar los pecados que reivindicaba el Jes\u00fas hist\u00f3rico (Mc 2,10) y que se encarnaba en el hecho de compartir la mesa con los pecadores (Mc 2,15-17; Lc 19,1-10). Por otra parte, se explica el desinter\u00e9s de Pablo por todo lo que Jes\u00fas dijo e hizo. Privado de la experiencia de los disc\u00ed\u00adpulos hist\u00f3ricos, convertido en cristiano y en ap\u00f3stol en virtud de la \u2020\u0153visi\u00f3n del resucitado, inserto en el cristianismo de lengua griega de Siria, concentr\u00f3 toda su atenci\u00f3n en la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo, v\u00e9rtice de la revelaci\u00f3n (apokalypsis) del Padre de Jes\u00fas. Le bastaba con mantener y con subrayar que el resucitado, visto con los ojos de la fe, es por identidad personal el Jes\u00fas de Naza-ret que muri\u00f3 en la cruz (G. Barba-glio, o. c, 250). En otras palabras entre el Jes\u00fas terreno y Pablo se colocan la muerte y la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, culminaci\u00f3n de su vida y principio del mundo nuevo. La comunidad primitiva, al formular el anuncio evang\u00e9lico, hab\u00ed\u00ada se\u00f1alado en este punto el quicio del acontecimiento mesi\u00e1nico y el cumplimiento del designio de Dios en favor de los hombres: Jes\u00fas muri\u00f3 \u2020\u0153por nosotros\u2020\u2122, por los imp\u00ed\u00ados\u2020\u009d, \u2020\u0153por nuestros pecados\u2020\u2122, \u2020\u0153por todos\u2020\u009d (f\u00f3rmulas hyp\u00e9r). Pablo se adue\u00f1\u00f3 de esta f\u00f3rmula (1Co 1,13 ll,24;2Cor5,14. ico 15; ico 2,20; ico 3,13; Rm 5,6-8; Rm 8,32; Rm 14,15; Col 1,24; Ef 5,2; Ef 5,25), apuntando seg\u00fan su genio hacia lo esencial y haciendo pr\u00e1cticamente de ella la base de toda su cristolog\u00ed\u00ada. De esta manera, entre Jes\u00fas y Pablo se sit\u00faa como eslab\u00f3n de enlace la comunidad cristiana primitiva, con la que el ap\u00f3stol comparte la fe y la predicaci\u00f3n, aun cuando su especial carisma y su vocaci\u00f3n lo llevaron a desarrollar algunos aspectos propios.<br \/>\n2326<br \/>\nV. PABLO EN LA IGLESIA.<br \/>\nLa presencia de Pablo en la Iglesia ha sido siempre estimulante, tal como resulta desde los mismos or\u00ed\u00adgenes cristianos. Ya hemos hablado de la segunda carta de Pedro, en donde \u00e9ste se apoya en Pablo, reconociendo la autoridad (3,15-1 6) del \u2020\u0153querid\u00ed\u00adsimo hermano. Se observa una equiparaci\u00f3n an\u00e1loga con Pedro y la exaltaci\u00f3n de la autoridad de ambos en la Primera carta a los Corintios, de Clemente Romano, y en la Carta a los Romanos, de Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada. Policarpo se refiere en repetidas ocasiones a Pablo en su Segunda carta a la Iglesia de Fiipos, confesando que jam\u00e1s ser\u00e1 capaz de \u2020\u0153aproximarse a la sabidur\u00ed\u00ada del bienaventurado y glorioso Pablo\u2020\u2122. La Epistula aposto-Iorum, ap\u00f3crifo escrito por los a\u00f1os 160- 170, traza su apolog\u00ed\u00ada subrayando su investidura divina; la Carta a Diogneto muestra un profundo conocimiento y asimilaci\u00f3n del pensamiento paulino; la Carta de Bernab\u00e9 deja ver un conocimiento seguro de su ense\u00f1anza, mientras que en la Di-daj\u00e9 no se observa ninguna alusi\u00f3n a Pablo. \u00bfSilencio intencional o casual? Hay razones para plantearse esta pregunta, ya que precisamente en el siglo II Pablo se encuentra en el centro de las grandes controversias cristianas, reivindicado o atacado por las corrientes marginales y her\u00e9ticas.<br \/>\nAs\u00ed\u00ad, a mediados del siglo n, Mar-ci\u00f3n se apropi\u00f3 de \u00e9l de forma maxi-malista, convirti\u00e9ndose en promotor de un paulinismo exasperado, que radicalizaba la ant\u00ed\u00adtesis evangelio-ley, contraponi\u00e9ndolo a Pedro y a los dem\u00e1s ap\u00f3stoles judaizantes.<br \/>\nPor este mismo per\u00ed\u00adodo los gn\u00f3sticos lo reivindicaban tambi\u00e9n para s\u00ed\u00ad, explotando algunas de sus expresiones, como \u2020\u0153eones\u2020\u2122, \u2020\u0153pleroma\u2020\u2122, \u2020\u0153ps\u00ed\u00adquico-pneum\u00e1tico\u2020\u2122, \u2020\u0153gnosis, \u2020\u0153culto espiritual\u2020\u2122, \u2020\u0153bajada\u2020\u009d a la tierra, \u2020\u0153\u00faltimo Ad\u00e1n\u2020\u2122, etc. En la orilla de enfrente otros grupos de judeo-cristianos marginales a la gran Iglesia, que reivindicaban la observancia de las prescripciones de la ley (ebio-nitas, elcesa\u00ed\u00adtas, etc.) lo rechazan y lo excomulgan sin apelaci\u00f3n, calific\u00e1ndolo -como las Pseudoclementi-nas- de \u2020\u0153inimicus homo\u2020\u2122, \u2020\u0153inimicus ille homo. Contra los dos extremos del anti-paulinismo de los judeo-cristianos y del paulinismo maximalista de Marci\u00f3n y de los gn\u00f3sticos se alz\u00f3 vigorosamente la voz de Ireneo de Lyon a finales del siglo?, demostrando la sinton\u00ed\u00ada del ap\u00f3stol con los evangelios, con los Hechos y con las Escrituras hebreas. Ac aqu\u00ed\u00ad c\u00f3mo se expresa en la conclusi\u00f3n del libro IV del Adversus haereses: \u2020\u0153Todav\u00ed\u00ada hemos de a\u00f1adir a las palabras del Se\u00f1or las palabras de Pablo, examinar su pensamiento, exponer al ap\u00f3stol, aclarar todo lo que ha recibido de otras interpretaciones por parte de los herejes, que no comprenden lo m\u00e1s m\u00ed\u00adnimo de lo que dijo Pablo, mostrar la estupidez de su locura y demostrar, precisamente a partir de Pablo -de quien ellos sacan sus objeciones contra nosotros-, que son unos mentirosos, mientras que el ap\u00f3stol, heraldo de la verdad, ense\u00f1\u00f3 todas las cosas plenamente de acuerdo con la predicaci\u00f3n de la verdad\u2020\u2122 (o.c, IV, 41,4).<br \/>\nDesde entonces Pablo contin\u00faa su presencia din\u00e1mica en la Iglesia. Sin \u00e9l no podr\u00ed\u00ada concebirse la teolog\u00ed\u00ada cristiana ni la historia misma del cristianismo. Baste pensaren el influjo que ha ejercido solamente su carta a los Romanos en la historia espiritual de Occidente.<br \/>\n2327<br \/>\nBIBL.: AA.W., Studiorumpaulinorum Con-gressus interna\u00fconalis caiholicus, Roma 1963; Ballarini T. (ed.),<br \/>\nPaolo. Vita, Apostolato, Scritti, Tur\u00ed\u00adn 1968; Bandas R.G., Larendenzio-ne, idea c\u00e9ntrale in 5. Paolo, Roma<br \/>\n1961; Barbaglio G., Paolo di Tarso ele origini cristiane, As\u00ed\u00ads 1985; Barth M. (ed.), PaulusApostatoder<br \/>\nApostel. J\u00fcdische und christliche Ant-worten, Regensburgo 1977; Beker J.C., Paulthe Apostle. The triumph<br \/>\nof God in Life and Thought, Edimburgo 1980; Ben-Chorin Sh., Paulus, der Vorkerapostelinj\u00fcdischerSicht,<br \/>\nMunich 1980; Bof G., Una antropolog\u00ed\u00ada cristiana nelle lettere di 5. Paolo, Brescia 1976; Bonsirven G., II<br \/>\nVangelo di Paolo, Roma 19633; Bornkamm G., Pablo de Tarso, Sig\u00faeme, Saia-manca 1979; Brunot ?.,<br \/>\nLos escritos de San Pablo, Verbo Divino, Estella 1982; Cerfaux L, Jesucristo en San Pablo, DDB, Bilbao<br \/>\n19674; Colson J., Paolo apost\u00f3lo martire, Mil\u00e1n 1974; Conzelman ?., Teolog\u00ed\u00ada deiNuovo Testamento,<br \/>\nBrescia 1972; Corhener E., San Pablo en su tiempo, Verbo Divino, Estella 1979; De Lorenzi L. (ed.), Paul<br \/>\napotre de notre temps, Roma 1979; Dupont J. (ed.), J\u00e9sus aux origines de la Chris-tologie, Gembloux<br \/>\n1975; Kasemann E., Prospet-tivepaoline, Brescia 1972; Kuss O., San Pablo. La aportaci\u00f3n del ap\u00f3stola la<br \/>\nteolog\u00ed\u00ada de la Iglesia primitiva, Herder, Barcelona 1975; Lapide P.-Stuhlmacher P., Paulus Rabbi und<br \/>\nApostel. Em j\u00fcdisch-christliches Dialog, Stutt-gart 1981; Lohfink G., La conversione di 5. Paolo, Brescia<br \/>\n1969; Lyonnet St., La soteriolog\u00ed\u00ada paulina, en Robert A.-Feuillet ?., Introducci\u00f3n a la Biblia II, Herder,<br \/>\nBarcelona 1967, 746-787; Id, De vocabulario redemptionis, Roma 1959; Id, Libertadyley nueva, Sig\u00faeme,<br \/>\nSalamanca 1967; Mar\u00e1 MG., Paolo di Tarso e u suo epistolario. Ricerche storico-esegetiche,<br \/>\nLAquila 1983; Moda ?., Peruna biograf\u00ed\u00ada pao-lina, en Testimonium Christi(Fs. J. Dupont), Brescia 1985,<br \/>\n289-31 5; Penna R., Pablo, en Diccionario Teol\u00f3gico Interdisciplinarlll, Sig\u00faeme, Salamanca 1982, 702-<br \/>\n723; Id, Lo Spirito di Cristo, Brescia 1976; Id, II \u2020\u0153mysterion\u2020\u009dpaolino, Brescia 1978; Rigaux B., Saint<br \/>\nPauletseslettres. Elalde la question, Par\u00ed\u00ads-Brujas 1962; Rossano P., Morale ellenislica e moralepaolina, en<br \/>\nFon-damenti biblia della morale. Alti della XXII settimana b\u00ed\u00adblica, Brescia 1973, 173-1 86; Id,<br \/>\nL \u2020\u02dci-deale del bello (kal\u00f3s) neil \u2020\u02dcetica di 5. Paolo, en Studiorum paulinorum Con gresus internationc-lis<br \/>\ncatholicusll, Roma 1963, 373-382; Sanders E.P., PaulandPalestinianJudaism, Londres 1977; Sandmel<br \/>\nS., Theftrst christian Century in Judaism and Christianlly, Nueva York 1969; Segalla G., Panorama storico<br \/>\ndel Nuovo Testamento. Brescia 1984; Schelkle K.H., Paulus. Leben. Briefe. Theologie, Darmstadt 1981;<br \/>\nVes-co J.L., Jn viaggio con 5. Paolo. Citta e regioni del Mediterr\u00e1neo nella storia e neIl\u2020\u2122archeologia, Brescia<br \/>\n1974; Zedda 5., Para leer a san Pablo, Sig\u00faeme, Salamanca 1965.<br \/>\nP. Rossano<br \/>\n2328<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span ><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. Vida<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. Fondo<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Desde el nacimiento de Pablo hasta su aparici\u00f3n en Jerusal\u00e9n como perseguidor de los cristianos hay poca informaci\u00f3n sobre su vida. Si bien era de la tribu de Benjam\u00edn, y miembro celoso del partido de los fariseos (Ro. 11.1; Fil. 3.5; Hch. 23.6), hab\u00eda nacido en Tarso como ciudadano romano (Hch. 16.37; 21.39; 22.25ss). Jer\u00f3nimo cita una tradici\u00f3n seg\u00fan la cual los antepasados de Pablo eran oriundos de Galilea. No se sabe a ciencia cierta si emigraron a Tarso por razones comerciales o si fueron ubicados all\u00ed como colonos por alg\u00fan gobernante sirio. El que fuesen ciudadanos sugiere que hab\u00edan residido all\u00ed durante bastante tiempo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Sir William Ramsay y otros han demostrado que Tarso era, indudablemente, \u201cuna ciudad no insignificante\u201d. Era un centro de cultura, y en general los entendidos han supuesto que Pablo se vincul\u00f3 con diversas filosof\u00edas y cultos religiosos <etiqueta id=\"#_ftn13\" name=\"_ftnref13\" title=\"\">gr. durante su juventud, pasada all\u00ed. Van U<\/etiqueta>nnik ha cuestionado esta suposici\u00f3n. Sostiene que los textos pertinentes (Hch. 22.3; 26.4s) ubican a Pablo en Jerusal\u00e9n desde que fue ni\u00f1o peque\u00f1o; Hch. 22.3 se ha de leer en secuencia: (i) nacido en Tarso; (ii) criado sobre las rodillas de su madre (<i>anatethrammenos<\/i>) en esta ciudad; (iii) educado a los pies de Raban *Gamaliel el viejo. Siendo \u201cjoven\u201d (Hch. 7.58; G\u00e1. 1.13s; 1 Co. 15.9) a Pablo se le dio autoridad oficial para dirigir la persecuci\u00f3n de los cristianos, y como miembro del consejo de una sinagoga o del sanedr\u00edn \u201cdi mi voto\u201d en contra de ellos (Hch. 26.10). A la luz de la educaci\u00f3n de Pablo, y de la prominencia que adquiri\u00f3 tempranamente, podemos suponer que su familia era de ciertos medios, y de posici\u00f3n prominente; el acceso que su sobrino tuvo a los l\u00edderes de Jerusal\u00e9n concuerda con esta impresi\u00f3n (Hch. 23.16, 20).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En cuanto a la apariencia personal de Pablo los relatos can\u00f3nicos sugieren solamente que no se destacaba (1 Co. 2.3s; 2 Co. 10.10). Una descripci\u00f3n m\u00e1s gr\u00e1fica, que Deissmann (p. 58) y Ramsay (<etiqueta id=\"#_ftn14\" name=\"_ftnref14\" title=\"\"><i>CRE<\/i><\/etiqueta>, pp. 31s) se inclinan a aceptar, aparece en la obra ap\u00f3crifa <i>Hechos de Pablo y Tecla<\/i>: \u201cY vio venir a Pablo, hombre de peque\u00f1a estatura, cabello ralo, piernas torcidas, buen estado f\u00edsico, cejas unidas, nariz m\u00e1s bien aguile\u00f1a, lleno de gracia: porque algunas veces se lo ve\u00eda como un hombre, y otras ten\u00eda el rostro de un \u00e1ngel.\u201d<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. Conversi\u00f3n y ministerio inicial<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Si bien no hay pruebas de que Pablo hubiese estado en contacto con Jes\u00fas durante su ministerio terrenal (2 Co. 5.16 significa solamente \u201cconsiderar desde un punto de vista humano\u201d), sus parientes cristianos (cf. Ro. 16.7) y su experiencia en torno al martirio de Esteban (Hch. 8.1) tienen que haber hecho un impacto en \u00e9l. La pregunta del Jes\u00fas glorificado en Hch. 26.14 lo hace suponer. El resultado del encuentro de Pablo con el Cristo resucitado ofrece amplia certidumbre de que se trataba de la experiencia de una mente sana; y puede interpretarse adecuadamente, como en efecto lo interpreta Lucas, solamente como un acto milagroso, que transform\u00f3 al enemigo de Cristo en su ap\u00f3stol. Los tres relatos de Hch. (caps. 9, 22, 26) dan testimonio no solamente de la significaci\u00f3n de la conversi\u00f3n de Pablo para el tema de Lucas (cf. <etiqueta id=\"#_ftn15\" name=\"_ftnref15\" title=\"\">CBQ 15, 1953, pp. 315\u2013338), sino tambi\u00e9n, como lo han sugerido J. Du<\/etiqueta>pont y M. E. Thrall en la Festschrift dedicada a Bruce, su importancia esencial para la cristolog\u00eda de Pablo y para su propia interpretaci\u00f3n de su ministerio a los gentiles. Cf. Kim, pp. 135\u2013138, 170ss, 338.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Aparte de un intervalo en el desierto transjordano, Pablo pas\u00f3 tres a\u00f1os despu\u00e9s de su bautismo predicando en Damasco (G\u00e1. 1.17; Hch. 9.19ss). Presionado por los jud\u00edos huy\u00f3 a Jerusal\u00e9n, donde Bernab\u00e9 se aventur\u00f3 a presentarlo a los l\u00edderes de los cristianos que, naturalmente, sospechaban de \u00e9l. Su ministerio en Jerusal\u00e9n dur\u00f3 apenas dos semanas, porque nuevamente ciertos jud\u00edos helen\u00edsticos procuraron matarlo. Para evitarlos, Pablo regres\u00f3 a la ciudad donde hab\u00eda nacido, pasando all\u00ed un \u201cper\u00edodo de silencio\u201d de unos diez a\u00f1os. No cabe duda de que fueron de silencio para nosotros \u00fanicamente. Bernab\u00e9, al enterarse de sus trabajos, y recordando su primer encuentro con \u00e9l, le pidi\u00f3 que fuese a Antioqu\u00eda con \u00e9l, para ayudarlo en la floreciente misi\u00f3n gentil (G\u00e1. 1.17ss; Hch. 9.26ss; 11.20ss). Estos \u201ccristianos\u201d, como se los hab\u00eda apodado poco antes, comenzaron su propia obra misionera. Despu\u00e9s de un a\u00f1o de notables bendiciones Pablo y Bernab\u00e9 fueron enviados a visitar a los colegas de Judea, que estaban siendo azotados por el hambre.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>c. Misi\u00f3n a Galacia\u2014el concilio de Jerusal\u00e9n\u2014misi\u00f3n a Grecia<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Al regresar de Jerusal\u00e9n\u2014alrededor del 46 <etiqueta id=\"#_ftn16\" name=\"_ftnref16\" title=\"\">d.C.\u2014Pablo y Bernab\u00e9, comisionados por la iglesia en Antioqu\u00eda, se embarcaron en un viaje evangel\u00edstico. Este viaje los llev\u00f3 por la isla de Chipre y \u201cel <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn17\" name=\"_ftnref17\" title=\"\">S de Galacia\u201d (Hch. 13\u201314<\/etiqueta>). Su estrategia, que se convirti\u00f3 en el modelo adoptado por las misiones paulinas, consist\u00eda en predicar primero en la sinagoga. Algunos jud\u00edos y gentiles \u201ctemerosos de Dios\u201d aceptaban el mensaje y se convert\u00edan en el n\u00facleo de una asamblea local. Cuando el grueso de los jud\u00edos rechazaba el evangelio, a veces con violencia, el foco de la predicaci\u00f3n se transfer\u00eda a los gentiles (cf. Hch. 13.46s). A pesar de estos peligros, y de la defecci\u00f3n de su ayudante, Juan Marcos, en Perge, la misi\u00f3n logr\u00f3 establecer un testimonio cristiano en Antioqu\u00eda de Pisidia, Iconio, Listra, Derbe, y posiblemente Perge.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Mientras tanto el ingreso de gentiles en la iglesia suscit\u00f3 serios interrogantes relativos a sus relaciones con las leyes y costumbres judaicas. Un buen n\u00famero de jud\u00edos creyentes insist\u00eda en que los gentiles deb\u00edan circuncidarse, y que deb\u00edan observar la Ley mosaica, si hab\u00edan de ser recibidos en condiciones de igualdad en la comunidad cristiana. Al regresar a Antioqu\u00eda (<etiqueta id=\"#_ftn18\" name=\"_ftnref18\" title=\"\">ca. 49 d.C.), Pablo, viendo en este movimie<\/etiqueta>nto judaizante una amenaza a la naturaleza misma del evangelio, expres\u00f3 su oposici\u00f3n en t\u00e9rminos sumamente claros. Primero, reprendi\u00f3 a Pedro p\u00fablicamente (G\u00e1. 2.14), despu\u00e9s de que este \u00faltimo, a fin de evitar una ruptura con ciertos judaizantes, se hab\u00eda apartado de los cristianos gentiles. Segundo, al o\u00edr que la herej\u00eda judaizante estaba infectando las iglesias que acababa de establecer, Pablo escribi\u00f3 una punzante carta de advertencia a los g\u00e1latas en la que se defend\u00eda vigorosamente el <i>credo<\/i> paulino de la \u201csalvaci\u00f3n por gracia mediante la fe\u201d.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Estos acontecimientos en Antioqu\u00eda dieron lugar a la primera gran crisis teol\u00f3gica de la iglesia. A fin de resolver los problemas que ella planteaba, la iglesia en Antioqu\u00eda mand\u00f3 a Pablo y a Bernab\u00e9 a conferenciar con \u201clos ap\u00f3stoles y los ancianos\u201d de Jerusal\u00e9n (ca. 50 d.C., Hch. 15). El concilio que se celebr\u00f3 juzg\u00f3 que a los gentiles correspond\u00eda \u201cno imponeros ninguna carga m\u00e1s\u201d que la de abstenerse de lo sacrificado a \u00eddolos, de carne con su sangre, de carne de animales estrangulados, y de la falta de castidad (o incesto). El efecto de esta decisi\u00f3n equival\u00eda a apoyar el argumento de Pablo de que los gentiles no estaban de ning\u00fan modo obligados a guardar la ley mosaica. Las restricciones mencionadas parecen haber sido de aplicaci\u00f3n local principalmente (cf. 1 Co. 8), y con el fin de suavizar las relaciones entre jud\u00edos y gentiles.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>A ra\u00edz de diferencias con Bernab\u00e9 (sobre si llevar nuevamente a Juan Marcos) Pablo invit\u00f3 a un nuevo compa\u00f1ero, Silas, a acompa\u00f1arlo en su segundo viaje misionero (Hch. 15.40\u201318.22). De Antioqu\u00eda visitaron por tierra a las iglesias del \u201cS de Galacia\u201d, y en Listra agregaron al joven Timoteo al grupo. El Esp\u00edritu Santo les prohibi\u00f3 evangelizar el <etiqueta id=\"#_ftn19\" name=\"_ftnref19\" title=\"\">O, por lo que viajaron hacia el <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn20\" name=\"_ftnref20\" title=\"\">N, pasando <\/etiqueta>por el \u201cN de Galacia\u201d, donde pueden haber hecho algunos conversos (cf. Hch. 16.6; 18.23). En Troas Pablo vio en visi\u00f3n un \u201cvar\u00f3n macedonio\u201d que lo llamaba. As\u00ed comenz\u00f3 la evangelizaci\u00f3n de Grecia. En Macedonia se establecieron misiones en Filipos, Tesal\u00f3nica, y Berea; en Acaya, o el S de Grecia, Atenas y Corinto fueron visitadas. En esta \u00faltima ciudad Pablo permaneci\u00f3 casi dos a\u00f1os, fundando una comunidad cristiana que habr\u00eda de ser fuente de gozo y de pruebas en el futuro. Por medio de sus colaboradores (Lucas, el m\u00e9dico, se uni\u00f3 al grupo en Troas), y por correspondencia (las ep\u00edstolas a los tesalonicenses), se mantuvo en contacto tambi\u00e9n con las j\u00f3venes iglesias de Macedonia, que luchaban por afianzarse. El Esp\u00edritu Santo movi\u00f3 a Pablo a volver la vista hacia la provincia de Asia, y dej\u00f3 como grupo de avanzada a sus colegas corintios Priscila y Aquila. En un r\u00e1pido viaje de retorno a Antioqu\u00eda (v\u00eda Jerusal\u00e9n) Pablo complet\u00f3 su \u201csegundo viaje misionero\u201d y, despu\u00e9s de una permanencia final en Antioqu\u00eda, se prepar\u00f3 para trasladar su base de operaciones al O de \u00c9feso.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>d. El ministerio egeo<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>En muchos sentidos el ministerio egeo (ca. 53\u201358 d.C.; Hch. 18.23\u201320.38) fue el m\u00e1s importante de la vida de Pablo. La provincia de Asia, tan importante para la iglesia posterior, fue evangelizada; y se aseguraron los puestos de avanzada cristiana en Grecia. Durante esos a\u00f1os escribi\u00f3 las Cartas a los Corintios, la de Romanos, y quiz\u00e1 una o m\u00e1s de las ep\u00edstolas desde la prisi\u00f3n (Ef., Fil., Col., Flm.), las que en la providencia de Dios habr\u00edan de integrar las Escrituras sagradas y autorizadas para todas las generaciones. Para el ap\u00f3stol este fue un tiempo de triunfo y derrota, de proclamaci\u00f3n del evangelio y de herej\u00edas amenazantes, de gozo y frustraci\u00f3n, de actividad y de meditaci\u00f3n en la prisi\u00f3n. El Cristo resucitado utiliz\u00f3 todas estas cosas para moldear a Pablo a su imagen, y para dar a conocer su palabra por medio de \u00e9l a la iglesia.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>De Antioqu\u00eda Pablo viaj\u00f3 por tierra, por la conocida regi\u00f3n de Galilea, a \u00c9feso. All\u00ed se encontr\u00f3 con ciertos \u201cdisc\u00edpulos\u201d, entre ellos Apolos, que hab\u00edan conocido a Juan el Bautista y, presumiblemente, a Jes\u00fas (Hch. 18.24ss). Sobre este fundamento creci\u00f3 la iglesia, y Dios realiz\u00f3 milagros tan extraordinarios que ciertos exorcistas jud\u00edos comenzaron, sin \u00e9xito, a usar el nombre de \u201cJes\u00fas, el que predica Pablo\u201d. Pronto surgi\u00f3 la oposici\u00f3n provocada por los devotos de la diosa Artemisa (Diana), patrona de la ciudad; y Demetrio, pr\u00f3spero fabricante de \u00eddolos, logr\u00f3 (por motivos que no eran precisamente piadosos) incitar al pueblo a provocar un tumulto. Evidentemente Pablo hab\u00eda hecho anteriormente varios viajes breves partiendo de \u00c9feso; aprovech\u00f3 esta ocasi\u00f3n, unos tres a\u00f1os despu\u00e9s de su llegada, para hacer una visita final a las iglesias en la zona del Egeo. A trav\u00e9s de Troas lleg\u00f3 a Macedonia, donde escribi\u00f3 2 Co., y, despu\u00e9s de un tiempo, viaj\u00f3 hacia el S, a Corinto. All\u00ed pas\u00f3 el invierno y escribi\u00f3 la carta a los \u201cRomanos\u201d antes de volver sobre sus pasos a Mileto, puerto cerca de \u00c9feso. Luego de una emotiva despedida Pablo \u201cligado \u2026 en esp\u00edritu\u201d, y bajo nubes amenazantes, parti\u00f3 por mar hacia Jerusal\u00e9n, y a un arresto casi seguro. Esto no lo disuadi\u00f3, porque Asia hab\u00eda sido conquistada y \u00e9l ten\u00eda visiones con respecto a Roma.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>e. El encarcelamiento en Cesarea y en Roma; muerte de Pablo<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Pablo desembarc\u00f3 en Cesarea y, con una ofrenda recogida para los pobres, lleg\u00f3 a Jerusal\u00e9n en Pentecost\u00e9s (Hch. 21.23s; cf. 1 Co. 16.3s; 2 Co. 9; Ro. 15.25ss). Aunque tuvo la precauci\u00f3n de observar los ritos del templo, peregrinos jud\u00edos de \u00c9feso, recordando al \u201cap\u00f3stol a los gentiles\u201d, lo acusaron de violar el templo, e incitaron a la multitud a provocar un tumulto. Fue arrestado, pero se le permiti\u00f3 dirigirse a la multitud, y m\u00e1s tarde al sanedr\u00edn.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>A fin de que no fuese linchado, Pablo fue llevado a Cesarea, donde *F\u00e9lix, el gobernador romano, lo encarcel\u00f3 por dos a\u00f1os (ca. 58\u201360 d.C., Hch. 23\u201326). Luego Festo, sucesor de F\u00e9lix, insinu\u00f3 que entregar\u00eda a Pablo a los jud\u00edos para que fuese juzgado. Sabiendo de antemano cu\u00e1l ser\u00eda el resultado de semejante \u201cjuicio\u201d, Pablo, como ciudadano romano, apel\u00f3 a C\u00e9sar. Despu\u00e9s de una conmovedora entrevista con el gobernador y sus invitados, el rey Agripa y Berenice, fue enviado bajo custodia a Roma. As\u00ed, bajo circunstancias probablemente imprevistas, el Cristo resucitado cumpli\u00f3 el sue\u00f1o del ap\u00f3stol y sus propias palabras dirigidas a Pablo: \u201cEs necesario que testifiques tambi\u00e9n en Roma\u201d (Hch. 23.11). El viaje por mar fue sumamente agitado y, despu\u00e9s de un naufragio, Pablo pas\u00f3 el invierno en Malta (ca. 61 d.C.). Lleg\u00f3 a Roma en la primavera y pas\u00f3 los dos a\u00f1os siguientes bajo arresto domiciliario, \u201cense\u00f1ando acerca del Se\u00f1or Jesucristo, abiertamente y sin impedimento\u201d (Hch. 28.31). Aqu\u00ed termina el relato de Hechos, y el resto de la vida de Pablo tiene que armarse sobre la base de otras fuentes. (Un \u00fatil estudio sobre la \u00e9poca apost\u00f3lica, y el lugar de Pablo en ella, puede verse en F. F. Bruce, <i>New Testament History<\/i>, 1969.)<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Lo m\u00e1s probable es que Pablo haya sido puesto en libertad en el 63 d.C., y que haya visitado Espa\u00f1a y la regi\u00f3n del Egeo antes de ser arrestado nuevamente y muerto a manos de Ner\u00f3n (ca. 67 d.C.). <i>1 Clemente<\/i> (5.5\u20137; 95 d.C.[?]), el canon muratorio (ca. 170 d.C.), y el ap\u00f3crifo <i>Hechos de Pedro<\/i> (1.3; ra. 200 d.C.), de Vercelli, dan testimonio de un viaje a Espa\u00f1a; y las ep\u00edstolas pastorales parecer\u00edan suponer un ministerio posterior a Hechos en el E. Hasta el final Pablo pele\u00f3 la buena batalla, acab\u00f3 la carrera, y guard\u00f3 la fe. Su corona le espera (cf. 2 Ti. 4.7s).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. Cronolog\u00eda<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. Reconstrucci\u00f3n general<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>El libro de Hechos, complementado con los datos de las ep\u00edstolas y de fuentes judaicas y seculares, sigue sirviendo como el marco cronol\u00f3gico de la mayor\u00eda de los especialistas. Su compatibilidad esencial con la secuencia de la misi\u00f3n de Pablo, reconocible (en parte) en sus cartas, es evidente (cf. T. H. Campbell, <etiqueta id=\"#_ftn21\" name=\"_ftnref21\" title=\"\">JBL 74, 1955, pp. 80\u201387). Sin embargo, el car\u00e1cter incompleto del mismo, y su vaguedad cronol\u00f3gica, aun en los per\u00edodos que trata, es algo que se acepta crecientemente; y existe una creciente disp<\/etiqueta>osici\u00f3n a interpolar (<etiqueta id=\"#_ftn22\" name=\"_ftnref22\" title=\"\">p. ej. un encarcelamiento efesio), en el marco mencionado, otros datos o recontrucciones. Las fechas fijas con la historia secular no son numerosas. La m\u00e1s segura es el proconsulado de Gali\u00f3n (cf. Hch. 18.12), que puede fijarse en el <\/etiqueta>51\u201352 (Deissmann) o 52\u201353 d.C. (Jackson y Lake; cf. K. Haacker, <etiqueta id=\"#_ftn23\" name=\"_ftnref23\" title=\"\">BZ 16, 1972, pp. 252\u2013255). Si en Hch. 18.12 Gali\u00f3n hab\u00eda asumido su cargo recientemente (Deissmann), la estancia de Pablo en Corinto puede fecharse entre fines del 50 d.C. y el oto\u00f1o del 52 d.<\/etiqueta>C. Esto concuerda con la \u201creciente\u201d expulsi\u00f3n de Priscila y Aquila de Roma (Hch. 18.2), que puede datarse ca. 50 d.C. (Ramsay, <etiqueta id=\"#_ftn24\" name=\"_ftnref24\" title=\"\">SPT, pp. 254). El ascenso de Festo (Hch. 24.27) se coloca frecuentemente en el 59 o 60 d.C. Pero la falta de indicios claros deja<\/etiqueta> incierta la cuesti\u00f3n (cf. C. E. B. Cranfield, Romans, <etiqueta id=\"#_ftn25\" name=\"_ftnref25\" title=\"\">ICC, 1975, pp. 14s; Robinson, pp. 43\u201346).<\/etiqueta><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Adem\u00e1s de las tres fechas anteriores, la menci\u00f3n del rey Aretas de Nabatea (2 Co. 11.32), el hambre en Judea (Hch. 11.28), el viaje de Pablo a Espa\u00f1a, y su martirio en Roma bajo Ner\u00f3n (Ro. 15.28; <i>1 Clemente<\/i> 5; <etiqueta id=\"#_ftn26\" name=\"_ftnref26\" title=\"\">Eus., <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn27\" name=\"_ftnref27\" title=\"\"><i>HE<\/i><\/etiqueta> 2.25\u20133.1) proporcionan datos cronol\u00f3gicos menos espec\u00edficos, como sigue. Primero, hay monedas de Damasco que indican la ocupaci\u00f3n romana hasta el 33 d.C., pero entre 34 y 62 d.C. faltan; esto coloca un <i>terminus a quo<\/i> para la conversi\u00f3n de Pablo en el 31 d.C. (e.d. 34 d.C. menos 3; cf G\u00e1 1.18; <i>ICC<\/i> sobre 2 Co 11.32). (Pero parecer\u00eda que los nabateos asumieron el control cuando subi\u00f3 Cal\u00edgula en 37 d.C.; cf. A. H. M. Jones, <i>The Cities of the Eastern Roman Provinces<\/i><sup>2<\/sup>, 1971.) Segundo, Josefo (<etiqueta id=\"#_ftn28\" name=\"_ftnref28\" title=\"\"><i>Ant.<\/i><\/etiqueta> 20. 101) menciona una gran hambre ca. 44\u201348 <etiqueta id=\"#_ftn29\" name=\"_ftnref29\" title=\"\">a.C., que probablemente haya que ubicar en el 46 d.C. Tercero, por tradici\u00f3n la muerte de Pablo puede fecharse con alguna probabilidad en los \u00faltimos a\u00f1os de Ner\u00f3n, c<\/etiqueta>a. 67 d.C.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. La relaci\u00f3n entre Hechos y G\u00e1latas<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La \u00fanica cronolog\u00eda plenamente satisfactoria es una que se obtiene de un consenso entre Hechos, las ep\u00edstolas, y fuentes extrab\u00edblicas. Un problema incesante para una s\u00edntesis de esta naturaleza ha sido la relaci\u00f3n entre Hechos y G\u00e1latas. La identificaci\u00f3n de la visita de Pablo a Jerusal\u00e9n en G\u00e1 1.18 con Hch. 9.26ss raras veces se cuestiona; la segunda visita en G\u00e1. 2.1 <etiqueta id=\"#_ftn30\" name=\"_ftnref30\" title=\"\">ss plantea el problema principal. Tres puntos de vista se sostienen en la actualidad: G\u00e1. <\/etiqueta>2 equivale a Hch. 15, o a Hch. 11.27\u201330, o a Hch. 11 y 15. En el pasado el primer punto de vista recibi\u00f3 mayor aceptaci\u00f3n (cf. E. de W. Burton, The Epistle to the Galatians, 1921, pp. 115ss), y sigue atrayendo a algunos comentaristas (cf. H. Schlier, An die Galater, 1951, pp. 66ss [en <etiqueta id=\"#_ftn31\" name=\"_ftnref31\" title=\"\">cast. G\u00e1latas, 1975]; H. Ridderbos, Galatians, 1953, pp. 34s). Las siguientes objeciones, entre otras, han contribuido a minarlo: G\u00e1. 2 describe una segunda visita y una reuni\u00f3n privada sin referencia a ning\u00fan documento; Hch. <\/etiqueta>15 es una tercera visita, que comprende un concilio p\u00fablico, y que culmina en un decreto oficial. Muchos eruditos consideran que es incre\u00edble que G\u00e1. omitiera, en un contexto altamente pertinente, la menci\u00f3n del concilio apost\u00f3lico y el decreto.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El segundo punto de vista, frecuentemente asociado con la teor\u00eda del S de Galacia, da nueva vigencia a una interpretaci\u00f3n de Calvino, y resuelve una cantidad de estas objeciones. Hch. 11 es una segunda visita, por revelaci\u00f3n, y est\u00e1 relacionada con los pobres (cf. G\u00e1 2.1\u20132, 10); el concilio apost\u00f3lico de Hch. 15 ocurre despu\u00e9s de haberse escrito G\u00e1., y por consiguiente, no est\u00e1 relacionado con el problema. Este punto de vista, propuesto en tiempos modernos por Ramsay (<i>SPT<\/i>, pp. 54ss) y apoyado \u00faltimamente por Bruce (<etiqueta id=\"#_ftn32\" name=\"_ftnref32\" title=\"\"><i>B<\/i><\/etiqueta><i>JRL <\/i>51, 1968\u201369, pp. 305ss; 54, 1971\u201372, pp. 66s), es, probablemente, el que prevalece entre los eruditos brit\u00e1nicos (cf. C. S. C. Williams, <i>The Acts of the Apostles<\/i>, 1957, pp. 22ss).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Insatisfechos con ambas alternativas, la mayor\u00eda de los entendidos del continente europeo (p. ej. Goguel, Jeremias), seguidos por una cantidad de entendidos en Gran Breta\u00f1a y los Estados Unidos (p. ej. K. Lake, A. D. Nock), consideran Hch. 11 y 15 como relatos duplicados de G\u00e1. 2, los que Lucas, vali\u00e9ndose de ambas fuentes, no refundi\u00f3 (cf. Haenchen, pp. 64s, 377). A diferencia de Ramsay, Lake sostiene que si el problema de los judaizantes est\u00e1 resuelto en Hch. 11 (= G\u00e1. 2), Hch. 15 resulta superfluo. G\u00e1. 2.9, no obstante, describe, no un arreglo sino una aprobaci\u00f3n privada y t\u00e1cita del evangelio de Pablo, y es incidental al prop\u00f3sito de la visita que, como admite Lake, es \u201cel cuidado de los pobres\u201d (<etiqueta id=\"#_ftn33\" name=\"_ftnref33\" title=\"\"><i>BC<\/i><\/etiqueta>, 5, pp. 201s). Haenchen (p. 377) rechaza la aplicaci\u00f3n \u201ccrucial\u201d que hace Ramsay de G\u00e1. 2.10 a la visita relacionada con el hambre. Es posible que tenga raz\u00f3n cuando identifica a los \u201cpobres\u201d con la misi\u00f3n gentil (G\u00e1. 2.9), pero apenas si tiene la significaci\u00f3n vital que \u00e9l le atribuye. La reconstrucci\u00f3n de Ramsay, aun teniendo en cuenta algunos problemas exeg\u00e9ticos menores, sigue siendo la alternativa m\u00e1s probable. B\u00e1sicamente el punto de vista que identifica a Hch. 11 y Hch. 15 surge de la igualaci\u00f3n tradicional de G\u00e1. 2 y Hch. 15, y tambi\u00e9n de una estimaci\u00f3n excesivamente negativa del v\u00ednculo de Lucas con las fuentes primarias, y de su interpretaci\u00f3n de las mismas. Dado que G\u00e1. 2 = Hch. 11 ofrece \u201cuna evoluci\u00f3n hist\u00f3rica perfectamente clara\u201d (W. L. Knox, <i>The Acts of the Apostles<\/i>, 1948, pp. 49), el otro punto de vista resulta innecesariamente complejo. Otros puntos de vista sobre el problema los expresan T. W. Manson (<i>BJRL<\/i> 24, 1940, pp. 58\u201380), quien equipara a G\u00e1. 2 con una visita anterior a Hch. 11, y M. Dibelius (<i>Studies in Acts<\/i>, 1956, pp. 100), cuya <i>tendenz kritik<\/i> excesiva niega a Hch. 11 y 15 todo derecho a la historicidad.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>c. Una nueva reconstrucci\u00f3n<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Convencido de que la estructura de Hch. no es fidedigna, John Knox (Chapters in a Life of Paul, 1950, pp. 74\u201388) ofrece una ingeniosa reconstrucci\u00f3n cronol\u00f3gica basada en los indicios que ofrecen las cartas. Un \u201cper\u00edodo de silencio\u201d de 14 a\u00f1os (33\u201347 d.C.) es imposible; por lo tanto, las actividades misioneras del ap\u00f3stol, y algunas cartas, deben ubicarse mayormente entre la primera (38 d.C.; G\u00e1 1.18) y la segunda (51 d.C.; G\u00e1 2 = Hch. 15) visitas a Jerusal\u00e9n. El \u00faltimo viaje termina con la visita relacionada con \u201cel donativo\u201d y el arresto (51\u201353 d.C.; Ro. 15.25; 1 Co. 16.3s). La raz\u00f3n por la cual un per\u00edodo de silencio (lo cual significa simplemente que no hay cartas que hayan perdurado, y que dicho per\u00edodo no entraba en el tema de Lucas) tenga que ser tan imposible es algo que no se percibe f\u00e1cilmente; y la igualaci\u00f3n tradicional de Hch. 15 y G\u00e1. 2 tambi\u00e9n es susceptible de cuestionamiento. La f\u00e9rtil mente de Knox ha encontrado en esto m\u00e1s admiradores que seguidores, por cuanto \u201ces dif\u00edcil cambiar la tradici\u00f3n con imaginaci\u00f3n (como la encontramos en Hch.) por imaginaci\u00f3n (por razonable que ella sea) sin tradici\u00f3n\u201d (Davies, <etiqueta id=\"#_ftn34\" name=\"_ftnref34\" title=\"\">TCERK, pp. 854). No obstante, se han hecho intentos adicionales de reconstruir la misi\u00f3n paulina exclusivamente<\/etiqueta> sobre la base de las cartas. Cf. K\u00fcmmel, <etiqueta id=\"#_ftn35\" name=\"_ftnref35\" title=\"\">INT, pp. 253s; G. L\u00fcdemann, Paulus der Heidenapostel, 1979.<\/etiqueta><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>III. Historia de la cr\u00edtica<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. Evoluci\u00f3n temprana<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>En un brillante estudio hist\u00f3rico Albert Schweitzer (Paul and his Interpreters; cf. <etiqueta id=\"#_ftn36\" name=\"_ftnref36\" title=\"\">tamb. Feine, Paulus,<\/etiqueta> pp. 11\u2013206; Ridderbos, Paul, 1976, pp. 13\u201343) rastrea la evoluci\u00f3n de los estudios cr\u00edticos en Alemania posteriores a la Reforma. Para los ortodoxos, las Escrituras eran a veces poco m\u00e1s que una mina de textos probatorios del credo; la ex\u00e9gesis se convirti\u00f3 en sierva del dogma. El <etiqueta id=\"#_ftn37\" name=\"_ftnref37\" title=\"\">ss. XVIII vio una reacci\u00f3n por pietistas y racionalistas, quienes, cada cual para sus propios fines, procuraron distinguir entre la ex\u00e9gesis y las conclusiones de los credos. La ex\u00e9gesis filol\u00f3gica y la interpretaci\u00f3n de la Escri<\/etiqueta>tura por la propia Escritura se hizo normativa para la interpretaci\u00f3n cient\u00edfica.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Este curso de acci\u00f3n encuentra su expresi\u00f3n m\u00e1s importante, quiz\u00e1, en J. S. Semler, quien, con J. D. Michaelis, orientaron el desenvolvimiento de la cr\u00edtica hist\u00f3rico-literaria. Su \u201cProleg\u00f3menos\u201d a la hermen\u00e9utica teol\u00f3gica, sus \u201cPar\u00e1frasis\u201d de Ro. y Co., y otros escritos, insisten en que el <etiqueta id=\"#_ftn38\" name=\"_ftnref38\" title=\"\">NT es un documento temporalmente condicionado, en el que las referencias puramente culturales se han de distinguir y\/o eliminar. La filol<\/etiqueta>og\u00eda existe para servir a la cr\u00edtica hist\u00f3rica. Las copias de las cartas de Pablo que poseemos tienen el formato de la \u201cliturgia eclesi\u00e1stica\u201d y, por ello, tenemos que reconocer la posibilidad de que originalmente tuvieran un formato distinto. Espec\u00edficamente, Semler piensa que Ro. 15 y 16; 2 Co. 9; 12.14\u201313.14 eran documentos separados, posteriormente incorporados en las ep\u00edstolas m\u00e1s largas. Anticip\u00e1ndose a las conclusiones de F. C. Baur, Semler contrasta las ideas no judaicas de Pablo con el partido judeocristiano al que el mismo se opon\u00eda; las ep\u00edstolas generales reflejan un esfuerzo por mediar en este conflicto. Sobre cuestiones de paternidad literaria apareci\u00f3 una tendencia en J. E. C. Schmidt (1805), quien, con fundamentos literarios, puso en duda la autenticidad de 1 Ti. y 2 Ts. Schleiermacher (1807), Eichhorn (1812), y De Wette (1826) plantearon dudas en torno a 2 Ti., Tit., y Ef.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. La escuela de Tubinga<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>En la Alemania del ss. XIX la ex\u00e9gesis se transform\u00f3 totalmente, pasando, de ser la \u201csierva del dogma\u201d, a ser la \u201csierva de la filosof\u00eda cient\u00edfica (cf. K\u00fcmmel, Problems, pp. 130\u2013143; S. Neill, The Interpretation of the New Testament, 1861\u20131961, 1964, pp. 10\u201328 [en cast. Interpretaci\u00f3n del Nuevo Testamento, 1964]). De la mayor significaci\u00f3n en relaci\u00f3n con esto para los estudios paulinos fue F. C. Baur de Tubinga. No se conform\u00f3 simplemente con poner a prueba la autenticidad de los documentos antiguos, pr\u00e1ctica popular desde el renacimiento. La suya fue una \u201ccr\u00edtica positiva\u201d que procuraba encontrar el verdadero marco y significado hist\u00f3ricos de los documentos. En Symbolik und Mythologie, el libro por el que obtuvo su designaci\u00f3n como profesor, revel\u00f3 la tendencia de su pensamiento y de su futura obra con la declaraci\u00f3n de que \u201csin filosof\u00eda la historia me parece invariablemente muerta y muda\u201d (1. xi). En este asunto Baur encontr\u00f3 en la dial\u00e9ctica hegeliana\u2014que consideraba todo el movimiento hist\u00f3rico como una serie de tesis (propuesta), ant\u00edtesis (reacci\u00f3n) y s\u00edntesis (= nueva tesis)\u2014una clave adecuada para interpretar la historia de la era apost\u00f3lica (cf. Ellis, Prophecy, pp. 86\u201389; Haenchen, pp. 15\u201324). Hab\u00eda sostenido antes (1831) que 1 Co. 1.12 describ\u00eda un conflicto entre un cristianismo paulino-gentil y un cristianismo petrino-judaico. Posteriormente vio en Hch. y las esp\u00edstolas paulinas m\u00e1s cortas, y en los opositores \u201cgn\u00f3sticos\u201d de \u201clas llamadas cartas pastorales\u201d (1835) una etapa m\u00e1s avanzada del conflicto en el cual, en la lucha contra el gnosticismo, la \u201ctesis\u201d paulina y la \u201cant\u00edtesis\u201d petrina originales fueron finalmente resueltas hacia fines del ss. II en una \u201cs\u00edntesis\u201d cat\u00f3lica primitiva. En esta \u201ccr\u00edtica de las tendencias\u201d todos los escritos neotestamentarios que \u201ctend\u00edan\u201d a lograr un arreglo entre Pablo y los ap\u00f3stoles originales fueron vistos como intentos tard\u00edos de suponer retrospectivamente la existencia en el per\u00edodo apost\u00f3lico de una unidad posterior. Despu\u00e9s de las minuciosas operaciones quir\u00fargicas de Baur s\u00f3lo quedaron cinco documentos neotestamentarios incuestionados como testigos del per\u00edodo apost\u00f3lico. Aparte de Ap. todos eran paulinos: Ro., Co., y G\u00e1. El an\u00e1lisis literario corriente en ese entoncs favorec\u00eda la reconstrucci\u00f3n de Baur, y a su vez, esta \u00faltima acentuaba y confirmaba las sospechas de los cr\u00edticos literarios m\u00e1s extremos. La escuela de Tubinga se convirti\u00f3 r\u00e1pidamente en factor dominante en la cr\u00edtica neotestamentaria.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Vali\u00e9ndose de la l\u00f3gica de Baur, e incitado por el comentario de Bruno Bauer sobre Hechos (1850), una escuela ultra radical cuestion\u00f3 la genuinidad de toda la literatura paulina. Primero, Hechos no conoce ninguna carta paulina, y su descripci\u00f3n sencilla del ap\u00f3stol puede ser m\u00e1s primitiva que las cartas; desacuerdos, incluso dentro de Ro. y G\u00e1., sugieren varias manos y una \u00e9poca posterior. Segundo, si el pensamiento paulino (paulinismo) equivale a la helenizaci\u00f3n del cristianismo, como pensaba Baur, \u00bfes posible que esto se lograra con tanta rapidez y por un solo hombre? \u00bfPod\u00eda el sentimiento antijud\u00edo o la elevada cristolog\u00eda de Pablo haberse desarrollado, en una iglesia con asiento en Palestina, tan pronto despu\u00e9s de la muerte de Jes\u00fas? No; el conflicto mismo es la culminaci\u00f3n de un largo proceso, y el paulinismo se ha de identificar con un partido gn\u00f3stico del ss. II que us\u00f3 las \u201ccartas\u201d del ap\u00f3stol como veh\u00edculo autorizado para difundir sus propias ideas. \u00bfPor qu\u00e9 cartas? Porque las cartas apost\u00f3licas ya ocupaban una posici\u00f3n de autoridad. \u00bfPor qu\u00e9 Pablo? Esto resulta imposible decirlo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>A pesar de toda su l\u00f3gica los radicales s\u00f3lo lograron convencerse a s\u00ed mismos. La menci\u00f3n de Pablo en <i>1 Clemente<\/i> (95 d.C.[?]) e Ignacio (110 d.C.), el estado de abandono del paulinismo, y la falta de todo conflicto antijudaico en la literatura posapost\u00f3lica resultaron fatales para su argumentaci\u00f3n. La omisi\u00f3n en Hechos de actividad literaria paulina es un argumento (no muy fuerte) basado en el silencio. El resultado neto de la \u201cescuela extrema de Tubinga\u201d fue el de socavar la posici\u00f3n de Tubinga misma. Porque, dentro de la com\u00fan suposici\u00f3n de que Pablo fue el helenizador del cristianismo, y de que Hegel proporcion\u00f3 la clave para la historia, los radicales ten\u00edan el argumento m\u00e1s s\u00f3lido.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El pensamiento de Baur se vio atacado por los conservadores (p. ej. J. C. K. von Hofmann) y los seguidores de Schleiermacher (p. ej. Ewald); quiz\u00e1s el golpe m\u00e1s cruel y efectivo provino de A. Ritschl, un ex disc\u00edpulo. Tanto Ritschl como von Hofmann rechazaron la supuesta hostilidad entre Pablo y los disc\u00edpulos originales. El \u00e9nfasis que estos \u00faltimos pon\u00edan en la unidad de la ense\u00f1anza apost\u00f3lica hab\u00eda de encontrar en el siglo siguiente renovada expresi\u00f3n en los escritos de P. Feine y A. Schlatter y en la teolog\u00eda kerigm\u00e1tica de C. H. Dodd. Una cr\u00edtica literaria moderadora, aun entre los disc\u00edpulos de Baur (p. ej. Pfleiderer), modific\u00f3 la estimaci\u00f3n de las ep\u00edstolas paulinas genuinas, mejor\u00e1ndola notablemente. Aparte de las pastorales, la mayor\u00eda exclu\u00eda s\u00f3lo 2 Ts. y Ef., y su aceptaci\u00f3n (p. ej. por Harnack, J\u00fclicher) dej\u00f3 de ser se\u00f1al de conservadurismo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Con sus presuposiciones literarias y filos\u00f3ficas socavadas, la influencia de Tubinga languideci\u00f3. No obstante, relacionando el an\u00e1lisis literario con una ingeniosa s\u00edntesis filos\u00f3fica Baur, a quien Godet llam\u00f3 un Semler \u201credivivo\u201d, domin\u00f3 la cr\u00edtica neotestamentaria (como Semler nunca lo hizo) durante medio siglo. Adem\u00e1s, si bien su propia ex\u00e9gesis dio muestras de poseer un sesgo filos\u00f3fico inaceptable para los historiadores posteriores (y para todos los que estaban inscritos en una interpretaci\u00f3n te\u00edsta de la historia), Baur dio realce a un enfoque hist\u00f3rico inductivo del cristianismo m\u00e1s primitivo, y liber\u00f3 a la investigaci\u00f3n de una tradici\u00f3n que se acercaba a buena parte de la informaci\u00f3n con las conclusiones ya tomadas. Por ello, todos los estudiosos pueden apreciar sus esfuerzos. Finalmente, debido a que la reconstrucci\u00f3n de Baur pon\u00eda claramente de relieve los problemas que se les plantearon a los historiadores de la era apost\u00f3lica, en buena medida marc\u00f3 el rumbo de los estudios futuros. \u00bfCu\u00e1l fue la relaci\u00f3n entre Pablo y Jes\u00fas? \u00bfQu\u00e9 influencia ejerci\u00f3 el pensamiento judaico y helen\u00edstico sobre la iglesia apost\u00f3lica? \u00bfCu\u00e1les son las presuposiciones filos\u00f3ficas adecuadas para un estudio de los or\u00edgenes cristianos? La escuela de Tubinga muri\u00f3, y no hay se\u00f1ales evidentes de una pronta resurrecci\u00f3n. (El aliento que recibi\u00f3 de S. G. F. Brandon con <i>The Fall of Jerusalem and the Christian Church<\/i>, 1951, no parece haberle impartido vida.) Pero las fuerzas que le dieron nacimiento siguieron siendo fecundas y, para un cad\u00e1ver, Tubinga mantuvo una notable familiaridad con las generaciones posteriores.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>c. Contribuci\u00f3n brit\u00e1nica en el ss. XIX<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Entendidos brit\u00e1nicos (y norteamericanos) interactuaron con la reconstrucci\u00f3n de Tubinga; pero, con una o dos excepciones (p. ej. S. Davidson), no la encontraron persuasiva. De igual manera, el corpus paulino (menos He.) sigui\u00f3 encontrando aceptaci\u00f3n. En los Estados Unidos algunos rechazaron las pastorales (p. ej. B. W. Bacon, A. C. McGiffert); Gran Breta\u00f1a, siguiendo a J. B. Lightfoot (Biblical Essays, 1904, pp. 397\u2013410), generalment las acept\u00f3, encuadradas en un marco posterior a Hechos. No obstante, con caracter\u00edstica cautela, los eruditos brit\u00e1nicos ejercieron influencia sobre la cr\u00edtica futura, m\u00e1s de lo que generalmente se comprende, mediante una s\u00f3lida ex\u00e9gesis hist\u00f3rica (p. ej., Lightfoot, Ramsay) y relacionando a Pablo con el pensamiento jud\u00edo contempor\u00e1neo (p. ej. F. W. Farrar, H. St J. Thackeray). Al adherir W. M. Ramsay a la paternidad lucana de Hechos, luego de una exhaustiva investigaci\u00f3n arqueol\u00f3gica e hist\u00f3rica, influy\u00f3 marcadamente en la reconstrucci\u00f3n cr\u00edtica de la vida de Pablo (cf. SPT, pp. 20ss; las conclusiones de W. K. Hobart relativas a The Medical Language of St Luke, 1882, se mantienen tambi\u00e9n, con limitaciones, como una contribuci\u00f3n v\u00e1lida en esta \u00e1rea). Con la defensa de los especialistas alemanes Harnack y Deissmann esta conclusi\u00f3n se ha fortalecido, aunque algunos investigadores recientes, como Haenchen, han vuelto a argumentar en contra de la tradici\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>d. Tendencias en el ss. XX<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>En el siglo actual la cr\u00edtica literaria se ha centrado en: (i) un esfuerzo incesante por lograr una reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica general (cf. <b>IV<\/b>, <etiqueta id=\"#_ftn39\" name=\"_ftnref39\" title=\"\">inf.); (ii) la publicaci\u00f3n del corpus paulino; (iii) la procedencia y la fecha de las cartas escritas en la prisi\u00f3n; (iv) la paternidad; y (v) otros asuntos relativos a epistolas individuales.<\/etiqueta><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(i)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><i><span lang=ES style=''>Reconstrucciones hist\u00f3ricas<\/span><\/i><span lang=ES style=''>. A pesar de la defunci\u00f3n de la escuela de Tubinga, su reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica, y algunas de sus man\u00edas literarias, se han seguido dando por supuestas en buena parte de los estudios cr\u00edticos contempor\u00e1neos. Johannes Munck (pp. 70\u201377) ha objetado justamente que si han fracasado las conjeturas literarias, las conjeturas hist\u00f3ricas dependientes deber\u00edan haberse revisado (\u201cno bastaba con transferir el problema de los dos siglos a las tres d\u00e9cadas simplemente\u201d; pp. 70). Munck mismo propone una revisi\u00f3n. (1) La iglesia de Jerusal\u00e9n, <etiqueta id=\"#_ftn40\" name=\"_ftnref40\" title=\"\">e. d. los disc\u00edpulos originales, as\u00ed como Pablo, no ten\u00eda ning\u00fan inter\u00e9s en excluir o en \u201cjudaizar\u201d a los gentiles. (2) Pablo estaba convencido de que <\/etiqueta><i>primero<\/i> hab\u00eda que ganar a los gentiles, y esta era la \u00fanica diferencia que ten\u00eda con la iglesia de Jerusal\u00e9n. As\u00ed, como el gran ap\u00f3stol a los gentiles (G\u00e1. 2.7), detiene al anticristo (2 Ts. 2.7), mediante la evangelizaci\u00f3n inaugura (representativamente) la \u201cplenitud de los gentiles\u201d (Ro. 11.25; 15.19) y, como acto escatol\u00f3gico decisivo, inicia la redenci\u00f3n de Israel al provocarle celos (Ro. 11.11) cuando lleva la ofrenda de los \u201cgentiles\u201d a Jerusal\u00e9n (Hch. 20.4; 1 Co. 16.3). El \u201cNo\u201d de Israel se manifiesta en el arresto y la muerte de Pablo; pero Pablo muere, como lo hizo Jes\u00fas, sabiendo que Dios todav\u00eda ha de salvar a \u201ctodo Israel\u201d en la plenitud del tiempo. Al interpretar el ministerio de Pablo dentro del marco de su llamado inicial, y de su escatolog\u00eda, Munck presta la debida atenci\u00f3n a los \u00e9nfasis cr\u00edticos; al hacer un balance, su obra marca un adelanto constructivo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Como F. C. Baur y W. Schmithals, E. E. Ellis (<i>Prophecy<\/i>, pp. 69ss, 78s, 104\u2013128) tambi\u00e9n interpreta la misi\u00f3n de Pablo en funci\u00f3n de su conflicto con los opositores: (1) Debido a que los hebra\u00edstas (= \u201clos que eran de la circuncisi\u00f3n\u201d, Hch. 11.2s; G\u00e1. 2.12) y los helenistas de Hch. 6.1 ten\u00edan, respectivamente, una actitud estricta y una actitud relajada para con la ley ritual, cumplieron misiones m\u00e1s bien diferentes en la di\u00e1spora. (2) All\u00ed una facci\u00f3n de los hebra\u00edstas, los judaizantes, procuraron imponer la circuncisi\u00f3n a los creyentes gentiles. Parecer\u00eda que despu\u00e9s del concilio de Jerusal\u00e9n subordinaron sus intereses judaizantes a un triunfalismo jactancioso, a tendencias licenciosas, y a una afirmaci\u00f3n de que la <\/span><span style=''>gn&#333;sis<\/span><span lang=ES style=''> divina se lograba mediante visiones de \u00e1ngeles. (3) Procurando mantener la unidad de la iglesia, Pablo deliber\u00f3 con dirigentes hebra\u00edstas (G\u00e1. 2), colabor\u00f3 con colegas hebra\u00edstas (Col. 4.11), y llev\u00f3 ofrendas a la iglesia hebra\u00edsta de Jerusal\u00e9n. (4) A diferencia de los opositores y sus simpatizantes, insisti\u00f3 en la justificaci\u00f3n aparte de las obras, juntamente con el juzgamiento seg\u00fan las obras de la persona (G\u00e1., Ro., pastorales), en el modelo cruciforme del ministerio cristiano (Co., Fil.), el car\u00e1cter cristoc\u00e9ntrico de la <\/span><span style=''>gn&#333;sis<\/span><span lang=ES style=''> divina y de todos los carismas (Co., Col.) y, extensamente, en un orden eclesi\u00e1stico que proteger\u00eda a las congregaciones de los falsos maestros (pastorales).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(ii)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><i><span lang=ES style=''>El corpus paulino<\/span><\/i><span lang=ES style=''>. E. J. Goodspeed, alej\u00e1ndose de Harnack y de autoridades anteriores, llam\u00f3 nuevamente la atenci\u00f3n a la formaci\u00f3n del corpus paulino. Conjetur\u00f3 que, alrededor del 90 d.C., un admirador de Pablo en \u00c9feso public\u00f3 las cartas del ap\u00f3stol (excepto las pastorales), y \u00e9l mismo escribi\u00f3 Ef. a modo de \u201cIntroducci\u00f3n\u201d. J. Knox (<i>Philemon<\/i>, pp. 98ss) llev\u00f3 esta hip\u00f3tesis algo m\u00e1s lejos e identific\u00f3 a ese admirador con el esclavo On\u00e9miso, y posteriormente obispo de \u00c9feso. Si bien recibi\u00f3 considerable aceptaci\u00f3n (cf. C.L. Mitton, <i>The Formation of the Pauline Corpus of Letters<\/i>, 1955), para muchos la teor\u00eda no ha resultado persuasiva. (1) El texto exige alg\u00fan destinatario, y la omisi\u00f3n primitiva de tales elementos indica una carta circular, poco adecuada para la introducci\u00f3n a un corpus. (2) Ef. nunca inicia ni termina el corpus paulino en ning\u00fan <etiqueta id=\"#_ftn41\" name=\"_ftnref41\" title=\"\">ms(s). antiguo. (3) Resulta sumamente dudoso que el contenido de Ef. pueda describirse adecuadamente como un resumen no paulino del pensamiento paulino. (4) G. Zuntz (pp. 14ss, 276\u2013279), mientras reconoce la posibilidad de la ex<\/etiqueta>istencia de una colecci\u00f3n temprana anterior al corpus en \u00c9feso, encuentra que las pruebas textuales y de otra \u00edndole se\u00f1alan el a\u00f1o 100 d.C. <etiqueta id=\"#_ftn42\" name=\"_ftnref42\" title=\"\">aprox., y \u201clos m\u00e9todos editoriales eruditos de Alejandr\u00eda\u201d. C. F. D. Moule dice que Lucas podr\u00eda ser la persona que<\/etiqueta> reuni\u00f3 las cartas de Pablo (<i>BJRL<\/i> 47, 1964\u201365, pp. 451s).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(iii)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><i><span lang=ES style=''>Procedencia y fecha de las ep\u00edstolas carcelarias<\/span><\/i><span lang=ES style=''>. La procedencia de las cartas paulinas escritas desde la prisi\u00f3n (Ef., Fil., Col., Flm.), tradicionalmente asignadas a Roma, se ha convertido en asunto de creciente inter\u00e9s desde que G. S. Duncan, siguiendo a Lisco y Deissmann, las ubic\u00f3 en \u00c9feso en su <i>St Paul\u2019s Ephesian Ministry<\/i> (1929). Aun cuando Hch. no menciona ning\u00fan encarcelamiento en \u00c9feso, las cartas de Pablo lo insin\u00faan (p. ej. 1 Co. 15.32; 2 Co. 1.8; 6.5; 11.23); tambi\u00e9n el escenario, los viajes, y los personajes de las cartas desde la prisi\u00f3n encajan mejor en \u00c9feso que en la distante Roma (cf. Flm. 22; Fil. 2.24 con Ro. 15.24ss; <etiqueta id=\"#_ftn43\" name=\"_ftnref43\" title=\"\"><i>NTS<\/i><\/etiqueta> 3, 1956\u201357, pp. 211\u2013218). J. Knox (<i>Philemon<\/i>, pp. 33), Michaelis (pp. 205ss, 220), y en cuanto a Fil., Bruce (<i>Acts<\/i>, texto en ingl\u00e9s, pp. 341) y T. W. Manson (<i>BJRL<\/i> 22, 1939, pp. 182ss) se inclinan en favor de Duncan. C. H. Dodd (<i>Studies<\/i>, pp. 85\u2013108) y Percy (pp. 473s) se oponen. (1) La tradici\u00f3n, aparte del pr\u00f3logo de Marci\u00f3n, es un\u00e1nime en favor de Roma, y es probable (aunque no segura) que ese sea el significado de Fil. 4.22. (2) Referencias tales como 1 Co. 15.32 se han de tomar metaf\u00f3ricamente. (3) La \u201cteolog\u00eda evolucionada\u201d de las ep\u00edstolas del cautiverio sugiere la fecha romana tard\u00eda. Al hacer un balance, el origen efesio resulta atractivo y, por lo menos en el caso de Fil., puede llegar a constituir un adelanto permanente. Sin embargo, Reicke (en la <i>Festschrift<\/i> dedicada a Bruce) aboga por un origen cesareo y lo mismo J. A. T. Robinson (<i>Redating the New Testament<\/i>, 1976, pp. 60s).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(iv)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><span lang=ES style=''> Tradicionalmente se ha considerado que la <i>paternidad<\/i> de las cartas de Pablo fue una empresa individual del ap\u00f3stol. Siguiendo esta suposici\u00f3n se piensa que las cartas \u201caut\u00e9nticas\u201d pueden identificarse en funci\u00f3n de su vocabulario, estilo, lenguaje, y asuntos tem\u00e1ticos, y, sobre esta misma base, que las cartas pueden dividirse en secciones paulinas e \u201cinterpolaciones\u201d (cf. Schweitzer, pp. 141\u2013150; Schmithals, <i>Gnosticism<\/i>, pp. 302\u2013325; J. C. O\u2019Neill, <i>Galatians<\/i>, 1972; <i>Romans<\/i>, 1975).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Empero, el esfuerzo por determinar la paternidad sobre la base de criterios literarios ha sido cuestionado \u00faltimamente por varios factores. (1) Como lo demostr\u00f3 Otto Roller, el papel del <i>amanuese<\/i> en la tarea de escribir cartas inclu\u00eda su influencia en cuanto al vocabulario y el estilo de la carta. La mano de tales secretarios est\u00e1 claramente presente en las cartas paulinas, incluso en la breve nota a Filem\u00f3n (Ro. 16.22; G\u00e1. 6.11; 2 Ts. 3.17; Flm. 19). (2) <i>El papel de los corremitentes <\/i>de algunas cartas no est\u00e1 enteramente claro pero, como lo ha observado H. Conzelmann (<i>NTS<\/i> 12, 1965\u201366, pp. 234n.; cf. Roller, pp. 153\u2013187), probablemente comprend\u00eda alguna influencia en su composici\u00f3n. (3) Pablo trabajaba en el seno de un c\u00edrculo de profetas y maestros (cf. Hch. 13.1; Ro. 16.21s; Col. 4.10\u201314), y la obra de dichos colegas se incorpora a veces en las cartas (cf. Ellis, <i>Prophecy<\/i>, pp. 25s, 213). Se refleja en las <i>muchas partes preformadas<\/i> que usa el ap\u00f3stol\u2014himnos (p. ej. Fil. 2.5\u201311; 1 Ti. 3.16), exposiciones (p. ej. 1 Co. 2.6\u201316; 2 Co. 6.14\u20137.1), y credos (p. ej. Ro. 1.3s; 1 Co. 15.3\u20137)\u2014fen\u00f3meno ampliamente reconocido hoy, y demuestra que aun las cartas paulinas indisputadas no constituyen unidades literarias.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Pablo es el autor de las cartas que llevan su nombre en el sentido de que fueron escritas bajo su supervisi\u00f3n, y en parte por su mano o dictadas por \u00e9l, y fueron enviadas bajo su autoridad. Pero no son, en conjunto, composiciones suyas exclusivamente, de comienzo a fin. Consecuentemente, los criterios literarios tradicionalmente empleados para determinar la paternidad paulina no pueden tener mucho peso en su forma presente, porque fueron concebidos hajo supuestos equivocados acerca de la praxis misionera paulina, y acerca del procedimiento empleado en la composici\u00f3n de las cartas.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(v)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><i><span lang=ES style=''>Ep\u00edstolas individuales<\/span><\/i><span lang=ES style=''>. La atenci\u00f3n de la cr\u00edtica, en lo que se refiere a las cartas individuales, se ha desplazado, excepto en el caso de Ef. y las pastorales, de la paternidad a otros asuntos. (V\u00e9anse arts. individuales sobre las diversas ep\u00edstolas.) Muchos entendidos brit\u00e1nicos y norteamericanos favorecen una fecha temprana para <i>G\u00e1latas<\/i> (ca. 49 d.C., desde Antioqu\u00eda) y un destino al S de Galacia, e. d. a las iglesias fundadas por Pablo durante su primer viaje misionero. En el continente europeo sigue siendo popular el N de Galacia, e. d. la regi\u00f3n \u00e9tnica (Hch. 16.6; 18.23), y una cronolog\u00eda posterior a Hch. 15. El orden de <i>1<\/i> y <i>2 Tesalonicenses<\/i> ha sido invertido por T. W. Manson. Diferencias t\u00e9cnicas y de estilo hicieron que Harnack supusiese que 2 Ts. fue escrita a los cristianos jud\u00edos pero es m\u00e1s probable que fuera dirigida a los colaboradores tesalonicenses de Pablo (Ellis, <i>Prophecy<\/i>, pp. 19ss). Munck (pp. 36ss; contrastar <etiqueta id=\"#_ftn44\" name=\"_ftnref44\" title=\"\"><i>NIC<\/i><\/etiqueta>), que sigue a Cullmann, identifica el poder restrictivo en 2 Ts. 2.6s con Pablo mismo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La <i>correspondencia corintia<\/i> incluye, adem\u00e1s de las ep\u00edstolas can\u00f3nicas, una carta anterior a 1 Co. (5.9), y una carta con \u201cangustia del coraz\u00f3n\u201d (cf, 2 Co. 2.4; 7.8), que algunos entendidos identifican con 2 Co. 6.14\u20137.1 y 2 Co. 10\u201313, respectivamente. C. K. Barrett (<i>Second<\/i> \u2026 <i>Corinthians<\/i>, 1973) y R. V. G. Tasker (<etiqueta id=\"#_ftn45\" name=\"_ftnref45\" title=\"\"><i>TNTC<\/i><\/etiqueta>) argumentan en favor de la unidad de nuestra segunda ep\u00edstola. Un caso m\u00e1s plausible para la combinaci\u00f3n de dos cartas aparece en <i>Romanos<\/i>, donde la doxolog\u00eda final aparece despu\u00e9s de 14.23 y 15.33 en una cantidad de ms(s)., y los destinatarios de Ro. 1.7, 15 faltan en unos cuantos. De varias explicaciones, la que ha proporcionado T. W. Manson (pp. 225\u2013241), entre otros, es bastante atractiva: Ro. 1\u201315 es una carta circular a la que se agreg\u00f3 el <etiqueta id=\"#_ftn46\" name=\"_ftnref46\" title=\"\">cap(s). 16, introducci\u00f3n preparada por Febe para los efesios, en la copia a \u00c9feso. No obstante, el punto de vista tradicional sigue r<\/etiqueta>ecibiendo amplio apoyo (p. ej. C. E. B. Cranfield, <i>ICC<\/i>, 1975; K. P. Donfried, <i>The Romans Debate<\/i>, 1977).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Una \u201ccarta circular\u201d parece indicarse en el caso de <i>Efesios<\/i> por: (1) la difusi\u00f3n de la pr\u00e1ctica en el ss. I (cf. Zuntz, pp. 228), y (2) la necesidad de un destinatario, a pesar de la omisi\u00f3n en el manuscrito. Este parecer milita en contra de la teor\u00eda de Goodspeed de la introducci\u00f3n al corpus, pero deja abierto el criterio de Sanders (cf. F. L. Cross, inf.) de que Efesios no es una ep\u00edstola sino el \u201ctestamento espiritual\u201d de Pablo. Tambi\u00e9n podr\u00eda explicar el t\u00edtulo \u201ca los laodicenses\u201d, que, seg\u00fan Tertuliano, Marci\u00f3n le dio a la carta (cf. Col. 4.16). E. Percy, M, Barth y A. van Roon han aportado los argumentos m\u00e1s recientes sobre la paternidad paulina; C. L. Mitton en <i>Epistle to the Ephesians<\/i> (1951) argumenta en contra. Un an\u00e1lisis a favor y en contra m\u00e1s popular aparece en el simposio de F. L. Cross, Studies in Ephesians (1956). \u201c\u00bfQu\u00e9 es m\u00e1s probable?\u201d, pregunta H. J. Cadbury (<i>NTS<\/i> 5, 1958\u201359, pp. 101), \u201cel que un imitador de Pablo en el ss. I haya compuesto un escrito en un 90 \u00f3 95% de conformidad con el estilo de Pablo, o que Pablo mismo haya escrito una carta apart\u00e1ndose en un 5 \u00f3 10% de su estilo usual?\u201d Con la creciente tendencia a admitir variedad en la expresi\u00f3n literaria y teol\u00f3gica paulinas, y una percepci\u00f3n diferente de la naturaleza de la paternidad (<etiqueta id=\"#_ftn47\" name=\"_ftnref47\" title=\"\">sup.) los argumentos contra el car\u00e1cter genuino se vuelven menos convincentes; se debilitan aun m\u00e1s por los paralelos en los rollos del mar Muerto (cf<\/etiqueta>. Flusser, pp. 263; Murphy-O\u2019Connor, pp. 115\u2013131, 159\u2013178).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Fuera de Alemania la mayor\u00eda de los entendidos considera v\u00e1lidos los veredictos \u201cno paulinos\u201d del ss. XIX \u00fanicamente para las pastorales. (En a\u00f1os recientes la paternidad paulina de la Ep\u00edstola a los Hebreos ha sido seriamente cuestionada solamente por el erudito cat\u00f3lico romano William Leonard.) La opini\u00f3n angloamericana (y tambi\u00e9n Schmithals, <i>Gnostics<\/i>) ha tendido a concordar con P. N. Harrison y su \u201chip\u00f3tesis de los fragmentos\u201d, e. d. fragmentos paulinos complementados y corregidos; la mayor\u00eda de los investigadores del continente europeo que rechazan las pastorales est\u00e1n a favor, con K\u00fcmmel (<i>INT<\/i>), de un autor paulinista posterior. El caso a favor de la genuinidad ha encontrado apoyo en la \u201chip\u00f3tesis del secretario\u201d, de Roller, e.d. de que las variaciones estil\u00edsticas surgen del amanuense de Pablo, para el cual algunos sugieren a Lucas (p. ej. C. F. D. Moule, <i>BJRL <\/i>47, 1965, pp. 430\u2013452); el criterio tradicional ha sido sostenido nuevamente por Spicq y Michaelis. La creciente insatisfacci\u00f3n con la hip\u00f3tesis de Harrison, expresada, p. ej., en Guthrie (<i>TNTC<\/i>), Kelly y Metzger (<etiqueta id=\"#_ftn48\" name=\"_ftnref48\" title=\"\"><i>ExpT<\/i><\/etiqueta> 70, 1958\u201359, pp. 91ss), quiz\u00e1 represente una nueva aceptaci\u00f3n general del criterio reinante (cf. <etiqueta id=\"#_ftn49\" name=\"_ftnref49\" title=\"\"><i>EQ<\/i><\/etiqueta> 32, pp. 151\u2013161). Pero v\u00e9ase M. Dibelius y H. Conzelmann, <i>The Pastoral Epistles<\/i>, 1972. V\u00e9ase tamb. *Timoteo y Tito, Ep\u00edstolas a (<b>IV<\/b>).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>IV. Pensamiento paulino<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. Fondo<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>El lugar destacado que la Reforma asign\u00f3 a la justificaci\u00f3n por la fe (Ro. 1.17) sigui\u00f3 siendo en los siglos posteriores el factor regulador de la interpretaci\u00f3n de la doctrina de Pablo. Con el surgimiento de la cr\u00edtica literaria la ausencia de este tema se convirti\u00f3 en raz\u00f3n suficiente para sospechar o aun rechazar una carta \u201cpaulina\u201d; y en el incipiente desarrollo del paulinismo, e. d. el sistema de pensamiento paulino, la \u201cjusticia\u201d se entendi\u00f3 como la clave para conocer la mente de Pablo. (En el esbozo que sigue comp\u00e1rese especialmente Schweitzer, Interpreters.)<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(i)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><i><span lang=ES style=''>La doctrina paulina de la redenci\u00f3n<\/span><\/i><span lang=ES style=' '>. L. Usteri (1824) y A. F. Daehne (1835) procuraron explicar todo el pensamiento paulino en funci\u00f3n de la justicia imputada de Romanos (p. ej. 3.21ss). Por contraste, el racionalista H. E. G. Paulus, partiendo de textos que destacan la \u201cnueva criatura\u201d (\u201ccreaci\u00f3n\u201d, <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vm<\/span><span lang=ES style=' '> <etiqueta id=\"#_ftn50\" name=\"_ftnref50\" title=\"\">mg) y la santificaci\u00f3n (p. ej. 2 Co. 5.17; Ro. 8.29), insisti\u00f3 en que la justicia paulina es un concepto \u00e9tico, moral; la fe <\/etiqueta><i>en<\/i> Jes\u00fas significaba en \u00faltima instancia la fe <i>de<\/i> Jes\u00fas. Estas dos ideas y su relaci\u00f3n mantuvieron su significancia a lo largo del ss. XIX.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>F. C. Baur, dentro del marco del idealismo hegeliano, procur\u00f3 al principio (1845) explicar a Pablo en funci\u00f3n del Esp\u00edritu dado mediante la uni\u00f3n con Cristo por fe. Posteriormente, empero, Baur volvi\u00f3 al esquema de la Reforma, una presentaci\u00f3n departamentalizada de las diversas doctrinas paulinas, sin ning\u00fan intento de verlas a partir de un concepto unificado. Este enfoque parcelario fue seguido por sucesivos escritores que ofrecieron minuciosas descripciones de la doctrina paulina, suponiendo inocentemente \u201cque en la descripci\u00f3n pose\u00edan al mismo tiempo una explicaci\u00f3n\u201d (Schweitzer, <i>Interpreters<\/i>, pp. 36).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>No obstante, algunos autores pugnaban por llegar al descubrimiento de un concepto unificatorio para el pensamiento paulino. R. A. Lipsius (1853) hab\u00eda reconocido dos puntos de vista en cuanto a la redenci\u00f3n en Pablo: el jur\u00eddico (la justificaci\u00f3n) y el \u00e9tico (la \u201cnuena creaci\u00f3n\u201d). Hermann Luedemann, en su libro <i>The Anthropology of the Apostle Paul<\/i> (1872), lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que ambos criterios sobre la redenci\u00f3n en realidad descansaban sobre dos puntos de vista acerca de la naturaleza del hombre. En el punto de vista \u201cjudaico\u201d inicial de Pablo (G\u00e1.; Ro. 1\u20134) la redenci\u00f3n era un veredicto jur\u00eddico de absoluci\u00f3n; para el Pablo maduro (Ro. 5\u20138) se trataba de una transformaci\u00f3n \u00e9ticofisica de \u201ccarne\u201d en \u201cesp\u00edritu\u201d mediante la comuni\u00f3n con el Esp\u00edritu Santo. La fuente de la primera idea estaba en la muerte de Cristo; la segunda, en su resurrecci\u00f3n. Por otra parte, Richard Kabisch lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que la redenci\u00f3n paulina significa esencialmente liberaci\u00f3n del juicio venidero, y su significaci\u00f3n, por lo tanto, hab\u00eda de encontrarse en la escatolog\u00eda del ap\u00f3stol. El cristiano debe andar en novedad de vida para demostrar que realmente comparte la resurrecci\u00f3n de Cristo. La vida y la muerte \u201cespirituales\u201d en el sentido religioso moderno, le son desconocidas a Pablo; ambos conceptos son, p. ej. en Ro. 6, siempre f\u00edsicos; y la nueva vida es una uni\u00f3n m\u00edstica con Cristo. As\u00ed, la liberaci\u00f3n futura de los poderes sat\u00e1nicos se anticipa por la posesi\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, quien manifiesta la nueva era en el presente, e insemina nuestro ser corporal con una sustancia supraterrena.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Tanto para Luedemann como para Kabisch: (1) La doctrina paulina de la redenci\u00f3n emana de un \u00fanico concepto fundamental. (2) Se trata de una redenci\u00f3n f\u00edsica que debe entenderse en funci\u00f3n de la antropolog\u00eda paulina. (3) Ser redimido significa compartir la muerte y la resurrecci\u00f3n de Cristo, lo cual comprende la uni\u00f3n con Cristo, y la abolici\u00f3n de la \u201ccarne\u201d. (4) Si bien es futura, esta redenci\u00f3n nos llega en el presente por medio del Esp\u00edritu Santo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Pero quedaban interrogantes. \u00bfEn qu\u00e9 sentido pueden repetirse en el creyente la muerte y la resurrecci\u00f3n de Cristo? \u00bfEn qu\u00e9 sentido puede el cristiano ser \u201cuna nueva creaci\u00f3n\u201d y, sin embargo, aparecer, externamente, sin cambio? Albert Schweitzer, edificando sobre las interpretaciones de Luedemann y Kabisch, procur\u00f3 contestar en la siguiente s\u00edntesis. (1) Pablo, como Jes\u00fas, interpret\u00f3 la muerte y la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas como algo escatol\u00f3gico, e. d. un acontecimiento del fin del mundo, que proporciona el reino de Dios y la vida de resurrecci\u00f3n a todos los elegidos. (2) Pero el mundo no termin\u00f3, y los creyentes de hecho no entraron en la vida de resurrecci\u00f3n; con el tiempo la separaci\u00f3n temporal entre la resurrecci\u00f3n de Cristo y la (anticipada) resurrecci\u00f3n de los creyentes se convirti\u00f3 en el problema principal de la ense\u00f1anza de Pablo. (3) Para responder a ella Pablo postula un \u201cmisticismo f\u00edsico\u201d: por los sacramentos el Esp\u00edritu Santo hace llegar en la \u00e9poca presente la resurrecci\u00f3n de Cristo a las creyentes de la \u201c\u00faltima generaci\u00f3n\u201d. (4) Esta uni\u00f3n presente con Cristo en el Esp\u00edritu asegura al creyente la participaci\u00f3n en la \u201cresurrecci\u00f3n mesi\u00e1nica\u201d en ocasi\u00f3n de la parus\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(ii)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><i><span lang=ES style=''>Escatolog\u00eda paulina<\/span><\/i><span lang=ES style=''>. De esta manera, Schweitzer prepar\u00f3 la escena para las discusiones sobre la escatolog\u00eda paulina en el ss. XX. Fue un gran m\u00e9rito suyo el que procur\u00f3 entender el pensamiento de Pablo en funci\u00f3n de un \u00fanico concepto fundamental, el que reconoci\u00f3 la importancia central de la escatolog\u00eda y la antropolog\u00eda (judaica) en la doctrina de la redenci\u00f3n del ap\u00f3stol Pablo, y el que reconoci\u00f3 al Esp\u00edritu Santo y a la uni\u00f3n en <\/span><span style=' '>Christ&#333;<\/span><span style=' '> <span lang=ES>como la realizaci\u00f3n de la nueva era en el presente. Pero la interpretaci\u00f3n que hizo Schweitzer de la escatolog\u00eda paulina como un recurso improvisado (y como un misticismo sacramental) es dudosa, cuando menos. Porque, como lo ha se\u00f1alado la cr\u00edtica hecha por Hamilton (pp. 50ss), el Cristo exaltado, y no la \u201cdemora\u201d en la parus\u00eda, determina la escatolog\u00eda paulina. Adem\u00e1s, si los esquemas de pensamiento paulinos son judaicos (como Schweitzer acertadamente reconoce), el misticismo sacramental es una explicaci\u00f3n m\u00e1s bien torpe del realismo de la \u201cnueva creaci\u00f3n\u201d en Cristo.<\/span><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(iii)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><i><span lang=ES style=''>Los esquemas intelectuales de Pablo<\/span><\/i><span lang=ES style=' '>. Adem\u00e1s de la escatolog\u00eda como clave para el paulinismo, una cuesti\u00f3n \u00edntimamente relacionada, y de importancia para el futuro, tambi\u00e9n tuvo su origen en el ss. XIX. \u00bfSon judaicos o helen\u00edsticos los esquemas intelectuales de Pablo? Kabisch y Schweitzer insistieron en que el pensamiento paulino era judaico en el fondo. Otros, siguiendo la reconstrucci\u00f3n paulina de F. C. Baur como el \u201chelenizador del cristianismo\u201d, interpretaron la antropolog\u00eda y la escatolog\u00eda paulinas desde la perspectiva de un dualismo plat\u00f3nico modificado. La ant\u00edtesis entre \u201ccarne\u201d y \u201cesp\u00edritu\u201d en Ro. 6\u20138 es un dualismo \u00e9tico, y el \u201cmorir\u201d y \u201cresucitar\u201d una transformaci\u00f3n espiritual. Esto tiene sus ra\u00edces en un dualismo antropol\u00f3gico; as\u00ed, en el futuro, la redenci\u00f3n comprende la liberaci\u00f3n del \u201calma\u201d de su casa de barro. Pero Pablo tambi\u00e9n habla de la resurrecci\u00f3n del hombre total de las garras de la muerte (1 Ts. 4; 1 Co. 15). Otto Pfleiderer (<i>Paulinism<\/i>, 1877, I, pp. 264) llega a la conclusi\u00f3n de que Pablo evidenciaba criterios judaicos y gr. simult\u00e1neamente, \u201clado a lado, sin pensamiento alguno acerca de su incompatibilidad esencial\u201d. Al interpretar la escatolog\u00eda paulina en otro lugar (cf. Schweitzer, <i>Interpreters<\/i>, pp. 70) postula un desenvolvimiento que comienza en 1 Ts. 4, pasa por 1 Co. 15, hasta llegar a 2 Co. 5. La primera es simplemente escatolog\u00eda judaica de la resurrecci\u00f3n; en 2 Co. 5 el creyente se traslada a los reinos celestiales al morir.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. Origen de la religi\u00f3n de Pablo: el helenismo<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Los estudios sobre el pensamiento paulino en el ss. XX se han dedicado principalmente a tres cuestiones. \u00bfCu\u00e1l es la relaci\u00f3n entre Pablo y Jes\u00fas? \u00bfCu\u00e1les son las fuentes del pensamiento paulino? \u00bfCu\u00e1l es el papel de la escatolog\u00eda seg\u00fan el pensamiento de Pablo?<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(i)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><i><span lang=ES style=''>La relaci\u00f3n de Pablo con Jes\u00fas<\/span><\/i><span lang=ES style=' '>. La distinci\u00f3n planteada medio siglo antes entre justicia \u201cjur\u00eddica\u201d (Ro. 1\u20134) y \u201c\u00e9tica\u201d (Ro. 5\u20138) hab\u00eda dado mucho fruto, y esta \u00faltima se lleg\u00f3 a considerar como el concepto paulino central y decisivo. A. Deissmann (pp. 148ss) consideraba al \u201cen Cristo\u201d como una \u00edntima comuni\u00f3n espiritual con Cristo, un misticismo cristol\u00f3gico; m\u00e1s frecuentemente el \u201cmisticismo\u201d se interpretaba como una realidad sacramental basada en la escatolog\u00eda judaica (Schweitzer) o en los misterios paganos (J. Weiss, <i>Earliest Christianity<\/i>, 1959 (1937), 2, pp. 463s). Algo m\u00e1s tarde J. S. Stewart (<i>A Man in Christ<\/i>, 1935, pp. 150ss) reflej\u00f3 esta tendencia en la erudici\u00f3n brit\u00e1nica, considerando la uni\u00f3n con Cristo como el elemento central en el pensamiento de Pablo. Este \u00e9nfasis tuvo importantes consecuencias para el curso de los estudios paulinos en el ss. XX.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El contraste entre el \u201cJes\u00fas liberal\u201d y el Cristo de Pablo, que mora en el creyente y, no obstante, es trascendente promovi\u00f3, al producirse el cambio de siglo, un torrente de libros sobre la relaci\u00f3n entre Pablo y Jes\u00fas (cf. P. Feine, <i>Paulus<\/i>, pp. 158ss). El influyente Paulus (1905) de W. Wrede plante\u00f3 la cuesti\u00f3n en los t\u00e9rminos m\u00e1s crudos: Pablo no era realmente disc\u00edpulo de Jes\u00fas; en realidad fue el segundo fundador del cristianismo. La piedad individual y la salvaci\u00f3n futura del rabino Jes\u00fas se hab\u00eda transformado por el te\u00f3logo Pablo en una redenci\u00f3n presente, mediante la muerte y resurrecci\u00f3n de un cristo-dios. Las ideas de Pablo no pod\u00edan, desde luego, aceptarse en su significado literal. Hacerlo ser\u00eda, como lo expres\u00f3 Weinel (<i>St Paul<\/i>, 1906, pp. 11) \u201csofocar las exigencias de la raz\u00f3n por amor al cristianismo, porque la raz\u00f3n repite constantemente \u2026 que la concepci\u00f3n moderna del mundo es la correcta\u201d. No obstante, la tarea del historiador subsisti\u00f3. Si las doctrinas de Pablo no surgieron de la mente de Jes\u00fas, \u00bfde d\u00f3nde salieron?<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(ii)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><i><span lang=ES style=''>Fuentes del pensamiento paulino<\/span><\/i><span lang=ES style=' '>. F. C. Baur procur\u00f3 explicar el pensamiento de Pablo en el contexto de las controversias eclesi\u00e1sticas: Pablo fue el campe\u00f3n de la libertad gentil. Para Schweitzer el origen del pensamiento paulino estaba en su peculiar problema escatol\u00f3gico, forjado en la caldera mental del juda\u00edsmo tard\u00edo. Sin embargo, la naciente escuela de la \u201cHistoria de la religi\u00f3n\u201d (<i>Religionsgeschichte<\/i>) no encontr\u00f3 pruebas para afincar el misticismo sacramental de Pablo en el juda\u00edsmo. Mientras reconoc\u00eda el problema escatol\u00f3gico, edific\u00f3 sobre el Pablo \u201cgentil\u201d de Baur, y llev\u00f3 a cabo una nueva y compleja reconstrucci\u00f3n de la era apost\u00f3lica. Representaba al paulinismo en el marco de las religiones de misterio orientales-helen\u00edsticas. Los misterios hablaban, como lo hac\u00eda Pablo, de un dios que mor\u00eda y se levantaba, de \u201cSe\u00f1or\u201d, de redenci\u00f3n sacramental, de \u201cmisterios\u201d, <\/span><span style=' '>gn&#333;sis<\/span><span lang=ES style=''> y \u201cesp\u00edritu\u201d. Como ni\u00f1o en Tarso, y m\u00e1s tarde como misionero, el ap\u00f3stol estuvo sometido a las influencias de dichas ideas, y ellas ejercieron un profundo influjo en su teolog\u00eda. Schweitzer (<i>Interpreters<\/i>, pp. 179\u2013236), H. A. A. Kennedy, G. Wagner y J. G. Machen (pp. 255\u2013290) sometieron esta reconstrucci\u00f3n a una cr\u00edtica minuciosa, se\u00f1alando que, al ignorar el fondo veterotestamentario-judaico de los paralelos (que seg\u00fan Kennedy demostr\u00f3 son muy plausibles) y la fecha tard\u00eda de sus fuentes, la teor\u00eda paulina reflejaba debilidad en su metodolog\u00eda. (cf. tamb. R.E. Brown, <i>The Semitic Background of the Term \u2018Mystery\u2019<\/i> \u2026, 1968). La contribuci\u00f3n principal de la escuela de la historia de la religi\u00f3n fue la de plantear la importante cuesti\u00f3n de la relaci\u00f3n teol\u00f3gica de Pablo con el mundo religioso gentil. La reconstrucci\u00f3n de la \u201creligi\u00f3n de misterio\u201d no alcanz\u00f3 una aprobaci\u00f3n generalizada, pero envuelto en un vestido gn\u00f3stico m\u00e1s reciente sus esquemas generales siguen siendo en\u00e9rgicamente defendidos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Los paralelos con la religi\u00f3n de misterio palidecieron; no obstante, qued\u00f3 la fuerte convicci\u00f3n de que el pensamiento paulino estaba sustancialmente imbuido de ideas del mundo griego. R. Bultmann (1910) hab\u00eda mostrado la afinidad del estilo literario de Pablo con la diatriba estoica. Otros consideraban la doctrina de Pablo del \u201ccuerpo corporativo\u201d (cf. W. L. Knox, <i>Gentiles<\/i>, pp. 160ss), su teolog\u00eda natural en Ro. 1 (cf. Hch. 17), y su concepto de la conciencia (E. Norden, <i>Agnostos Theos<\/i>, 1913), como si estuviesen arraigados en el estoicismo. Lo inadecuado de estas conclusiones fue se\u00f1alado, respectivamente, por E. Best (pp. 83ss), B. Gaertner (pp. 133\u2013169) y C. A. Pierce (pp. 16ss). Gaertner sostiene que la \u201cteolog\u00eda natural\u201d de Pablo es profundamente judaica-veterotestamentaria; empero, Pierce (pp. 22ss, 57ss) llega a la conclusion de que el NT adopta en el caso de \u201cconciencia\u201d un uso general incorporado del pensamiento popular griego.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Para determinar la relaci\u00f3n de Pablo con el pensamiento religioso pagano, el aspecto que actualmente recibe m\u00e1s atenci\u00f3n es el gnosticismo. Este movimiento religioso-filos\u00f3fico propiciaba un dualismo metaf\u00edsico, la liberaci\u00f3n de la carga de la \u201cmateria\u201d mediante un don y un poder divinos de <\/span><span style=''>gn&#333;sis<\/span><span lang=ES style=''>, e. d. un conocimiento especial de Dios, y \u00e1ngeles mediadores para asistir a la persona en la salvaci\u00f3n. Hace mucho tiempo J. B. Lightfoot (<i>Colossians and Philemon<\/i>, 1886, py. 71\u2013111) detect\u00f3 elementos gn\u00f3sticos en la herej\u00eda colosense. A comienzos del ss. XX Bousset y J. Weiss (<etiqueta id=\"#_ftn51\" name=\"_ftnref51\" title=\"\">op. cit., 2, pp. 650s) insistieron en que aspectos del propio pensamiento de Pablo se situaban en esa direcci\u00f3n. R. Bultmann y su alumno W. Schmithals se han convertido en los principales r<\/etiqueta>epresentantes forjadores de la reconstrucci\u00f3n de Bousset en la actualidad. Sobre la base de consideraciones existencialistas Bultmann nuevamente hizo de la \u201cjustificaci\u00f3n\u201d un tema paulino central, si bien estaba lejos de ser un retorno a Baur o a los reformados; por las mismas razones a la antropolog\u00eda paulina se le dio una exhaustiva exposici\u00f3n (<i>Theology<\/i> 1, pp. 190\u2013227). Pero la verdadera clave para entender c\u00f3mo ve Bultmann el paulinismo radica en el hecho de que afirma el pensamiento paulino en un juda\u00edsmo y cristianismo sincretistas. A partir de dicho fondo Pablo obtuvo una cantidad de conceptos, p. ej. la redenci\u00f3n sacramental y el dualismo \u00e9tico, elementos gn\u00f3sticos o de tendencia gn\u00f3stica en alguna medida (<i>Theology<\/i> 1, pp. 63ss, 124ss, 151\u2013188). Si bien Pablo se opuso a los gn\u00f3sticos, p. ej. en Colosas, en este proceso modific\u00f3 no s\u00f3lo su terminolog\u00eda sino tambi\u00e9n sus conceptos, particularmente su cristolog\u00eda (el Jes\u00fas Mes\u00edas se convierte en Se\u00f1or celestial; cf. Bousset) y su cosmogon\u00eda (el mundo controlado por demonios es redimido por un hombre celestial; cf. W. L. Knox, <i>Gentiles<\/i>, pp. 220ss; pero v\u00e9ase G. B. Caird, <i>Principalities<\/i> <i>and Powers<\/i>, 1956; W. Foerster, <etiqueta id=\"#_ftn52\" name=\"_ftnref52\" title=\"\"><i>TDNT<\/i><\/etiqueta> 2, pp. 566\u2013574).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Schweitzer (<i>Interpreters<\/i>, pp. 231) advirti\u00f3 que un paulinismo \u201chelenizado\u201d no era sino un punto intermedio que deb\u00eda llevar sus conclusiones incluso hasta la g\u00e9nesis del cristianismo. Su predicci\u00f3n se cumpli\u00f3 acabadamente con el descubrimiento en 1947 de los rollos del mar Muerto, con su dualismo \u00e9tico y la importancia que dichos documentos le asignan al \u201cconocimiento\u201d. Los rollos fueron motivo de turbaci\u00f3n para la reconstrucci\u00f3n de Bultmann, porque \u201cpregn\u00f3stico\u201d fue la m\u00e1xima identificaci\u00f3n que se aventuraron a proclamarlos la mayor parte de los entendidos. Adem\u00e1s, hay pocos motivos para creer que Pablo reflejara, p. ej., \u201cuna doctrina gn\u00f3stica temprana acerca de la venida de un redentor, especialmente teniendo en cuenta que no hay pruebas de que exist\u00eda tal doctrina\u201d (R. M. Grant, <i>Gnosticism<\/i>, pp. 69; cf. pp. 39\u201369; R. McL. Wilson, pp. 27s, 57s). Casi todo lo dem\u00e1s que Bultmann decidi\u00f3 atribuir a influencias gn\u00f3sticas sufri\u00f3 de la misma manera, como consecuencia de dichas censuras cronol\u00f3gicas. Grant, volviendo la mirada hacia Schweitzer, interpreta el gnosticismo como surgido del fracaso de la esperanza apocal\u00edptica; a diferencia de Schweitzer, Grant ve a Pablo como un hombre cuyo mundo espiritual se encuentra ubicado en alg\u00fan punto entre la apocal\u00edptica judaica y el gnosticismo plenamente evolucionado del ss. II (p. 158). Grant ve esta \u00faltima tendencia en la interpretaci\u00f3n que hace Pablo de la resurrecci\u00f3n de Cristo como una victoria escatol\u00f3gica llevada a cabo sobre los poderes c\u00f3smicos. M\u00e1s cautelosamente, R. McL. Wilson, en un valioso juicio (<i>The Gnostic Problem<\/i>, 1958, pp. 75\u201380, 108, 261), llega a la conclusi\u00f3n de que Pablo adopta tanto una cosmogon\u00eda como una terminolog\u00eda contempor\u00e1neas s\u00f3lo con el fin de oponerse al gnosticismo e interpretar la autoridad de Jes\u00fas sobre los \u201cpoderes\u201d (gn\u00f3sticos); el ap\u00f3stol rechaza la interpretaci\u00f3n gnostizante. No obstante, J. Dupont (<i>Gnosis: La Connaissance Religieuse dans les \u00c9p\u00eetres de Saint Paul<\/i>\u00b2, 1960) y Ellis (<i>Prophecy<\/i>, pp. 45\u201362) sostienen que la <\/span><span style=''>gn&#333;sis<\/span><span lang=ES style=''> paulina es estrictamente judaico-veterotestamentaria.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Todas las reconstrucciones \u201cgriegas\u201d de Pablo tienen su ra\u00edz en la interpretaci\u00f3n de Baur, seg\u00fan la cual el ap\u00f3stol aparece como el exponente del cristianismo gentil. Cuando W. Wrede y otros reconocieron el car\u00e1cter redentor-escatol\u00f3gico del pensamiento paulino, el ap\u00f3stol qued\u00f3 ubicado en oposici\u00f3n, no s\u00f3lo al cristianismo judaico, sino tambi\u00e9n al Jes\u00fas \u201cliberal\u201d. Mas, como Schweitzer y otros lo hab\u00edan demostrado, el Jes\u00fas \u201cliberal\u201d no era el Jes\u00fas de los evangelios. Bultmann (<i>Theology<\/i> 1, pp. 23, 30ss) acept\u00f3 al Jes\u00fas \u201capocal\u00edptico\u201d de Schweitzer pero insisti\u00f3 en que la demanda divina de una decisi\u00f3n por parte del hombre, y no el camuflaje apocal\u00edptico, constitu\u00eda la esencia de la escatolog\u00eda de Jes\u00fas. Ese Hijo del hombre sufriente, resucitado y venidero, era, en realidad, un cuadro \u201cmitologizado\u201d, fruto de la cristolog\u00eda \u201chelenizada\u201d posterior. La mente de Pablo se mantuvo muy distante de la mente del Jes\u00fas terreno o de sus primeros disc\u00edpulos. La estimaci\u00f3n que se tenga del paulinismo est\u00e1 \u00edntimamente ligada, por lo tanto, a la estimaci\u00f3n que se ten\u00eda del cuadro que de Jes\u00fas presentan los evangelios.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Una cantidad de investigadores intermediarios, siguiendo el ejemplo de B. Weiss, ven el \u201cdesarrollo\u201d como la clave para el pensamiento de Pablo. En vista de que la esperanza de la parus\u00eda se desvanec\u00eda, la antropolog\u00eda y la escatolog\u00eda de Pablo se desplazan hacia un dualismo plat\u00f3nico (Dodd), y su cosmogon\u00eda hacia el gnosticismo (R. M. Grant).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En su actual formato <i>religionsgeschichtliche<\/i> la interpretaci\u00f3n de Pablo en funci\u00f3n de ideas religiosas paganas est\u00e1 expuesta a una cantidad de cr\u00edticas. Hay una tendencia a convertir paralelos en influencias e influencias en fuentes. Algunas de sus \u201cfuentes\u201d para el pensamiento paulino provienen de un per\u00edodo considerablemente posterior a la vida del ap\u00f3stol. (El Pablo de Bultmann puede tener una relaci\u00f3n m\u00e1s casual con el \u201cPablo\u201d gn\u00f3stico de la escuela extrema de Tubinga). Adem\u00e1s, su investigaci\u00f3n hist\u00f3rica se ha visto a veces comprometida por una cosmovisi\u00f3n inadecuada. Por ejemplo, Bultmann, como Weinel, ve el mundo natural como una \u201cunidad autosubsistente inmune a la interferencia de los poderes sobrenaturales\u201d (<i>Kerygma and Myth<\/i>, <etiqueta id=\"#_ftn53\" name=\"_ftnref53\" title=\"\">eds. H. W. Bartsch, 1953, pp. 7; cf. pp. 5\u20138, 216, 222).<\/etiqueta><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Tal vez los interrogantes fundamentales sean estos: \u00bfSe entiende mejor el paulinismo como una amalgama, reunida aqu\u00ed y all\u00e1, o como la expansi\u00f3n y aplicaci\u00f3n de una tradici\u00f3n central arraigada en la mente de Jesucristo y en la iglesia de los primeros tiempos? \u00bfSe entiende mejor el pensamiento de Pablo dentro de un sincretismo religioso, o dentro del contexto del juda\u00edsmo y la iglesia primitiva? \u00bfComienza en Pablo y el cristianismo prepaulino la \u201cgnostizaci\u00f3n\u201d del pensamiento cristiano (Bultmann), o en los opositores y conversos rebeldes de Pablo? \u00bfSurge la misma como consecuencia de un fracaso de la escatolog\u00eda primitiva en Pablo (Grant), o de una falta de comprensi\u00f3n de ella (y de Pablo) en sus iglesias? Cf. Ellis, <i>Prophecy<\/i>, pp. 45\u201362, 101\u2013115.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>c. El origen de la religi\u00f3n de Pablo: el juda\u00edsmo<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(i)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><span lang=ES style=''>El v\u00ednculo de Pablo con la iglesia de los primeros a\u00f1os. Tanto Ritschl como von Hofmann hab\u00edan sostenido, contra Baur, la unidad de la ense\u00f1anza de Pablo con la de la iglesia de los primeros a\u00f1os. A. Resch, en el debate sobre \u201cJes\u00fas o Pablo\u201d, sostuvo este punto de vista. En su exhaustiva investigaci\u00f3n de <i>Der Paulinismos und die Logia Jesu<\/i> (1904) lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que las palabras de Jes\u00fas constitu\u00edan la principal fuente del pensamiento paulino. \u00bfNo podr\u00eda, empero, ser m\u00e1s bien Pablo la fuente de los evangelios sin\u00f3pticos? La investigaci\u00f3n de varios autores (p. ej. Dungan; F. F. Bruce, <i>BJRL<\/i> 56, 1973\u201374, pp. 317\u2013835) ha justificado la prioridad argumentada por Resch.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>C. H. Dodd (<i>Preaching<\/i>, pp. 56) estableci\u00f3 que un <i>kerygma<\/i>, e. d. una proclamaci\u00f3n de lo esencial del evangelio constitu\u00eda la base tanto de los evangelios como de Pablo, \u201cuna tradici\u00f3n contempor\u00e1nea de la iglesia misma\u201d. El mismo escritor (<i>According to the Scriptures<\/i>, 1952, pp. 108ss), tomando como base la obra <i>Testimonies<\/i>, de Rendel Harris (1916, 1920), encontr\u00f3 \u201cuna infraestructura de teolog\u00eda neotestamentaria\u201d a la que era deudor Pablo, y cuyo origen se\u00f1alaba a Cristo mismo. E. E. Ellis, luego de examinar los principios hermen\u00e9uticos de <i>Paul\u2019s Use of the Old Testament<\/i> (pp. 97s, 107\u2013112; <etiqueta id=\"#_ftn54\" name=\"_ftnref54\" title=\"\">id., <\/etiqueta><i>Prophecy<\/i>, <etiqueta id=\"#_ftn55\" name=\"_ftnref55\" title=\"\">pass.), sugiri\u00f3 que alguna tradici\u00f3n exeg\u00e9tica com\u00fan (prepaulina) debe haber tenido su origen en \u201cprofetas\u201d de la iglesia original. E. Lohmeyer (<\/etiqueta><i>Kyrios Jesus<\/i>, 1928) interpreta Fil. 2.5ss como un primitivo himno cristiano que probablemente se origin\u00f3 en c\u00edrculos <etiqueta id=\"#_ftn56\" name=\"_ftnref56\" title=\"\">arm. (cf. L. Cerfaux, pp. 283ss; R. P. Martin, <\/etiqueta><i>Carmen Christi<\/i>, 1967; E. G. Selwyn, <i>First Epistle of St Peter<\/i>, 1946, pp. 365\u2013369, 458\u2013466). En forma similar, R. Carrington demostr\u00f3 el car\u00e1cter prepaulino del <i>Catecismo cristiano primitivo<\/i> (1940).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>O. Cullmann (\u201cTradition\u201d, pp. 69\u201399), K. H. Rengstorf (<i>TDNT <\/i>1, pp. 413\u2013443), H. <i>Riesenfeld (The Gospel Tradition<\/i>, 1969, pp. 1\u201329), y B. Gerhardsson proponen una base l\u00f3gica para esta comprensi\u00f3n de los or\u00edgenes cristianos. El concepto neotestamentario de ap\u00f3stol tiene un origen similar al de la <\/span><span style=''>\u0161&#257;l&#305;&#770;a&#7717;<\/span><span lang=ES style=''> rab\u00ednica, un agente autorizado equivalente al remitente mismo. Los ap\u00f3stoles daban testimonio de una tradici\u00f3n o <i>paradosis<\/i>, que les fue dada por Cristo. \u201cPero como no todo le ha sido revelado a cada ap\u00f3stol individualmente, cada uno de ellos tiene que pasar su testimonio primero a los dem\u00e1s (G\u00e1. 1.18; 1 Co. 15.11), y s\u00f3lo la <i>paradosis <\/i>total, a la que todos los ap\u00f3stoles contribuyen, constituye la <i>paradosis<\/i> de Cristo\u201d (Cullmann, \u201cTradition\u201d, pp. 73). As\u00ed, como \u201cap\u00f3stol\u201d el mensaje de Pablo se define en funci\u00f3n de lo que \u00e9l ha recibido: su catequesis, kerygma, y la \u201ctradici\u00f3n\u201d m\u00e1s amplia deben estar arraigados en la iglesia original y, en \u00faltima instancia, en las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas, lo cual ha sido corroborado por los estudios cr\u00edticos. Esta ense\u00f1anza de Jes\u00fas parece haber incluido no solamente instrucci\u00f3n moral o advertencias apocal\u00edpticas, sino tambi\u00e9n exposici\u00f3n b\u00edblica (Ellis, <i>Prophecy<\/i>, pp. 240\u2013253) y una s\u00edntesis teol\u00f3gica creadora, que contemplaba un ministerio posterior a la resurrecci\u00f3n por parte de los disc\u00edpulos (cf. J. Jeremias, <i>Jesus\u2019 Promise to the Nations<\/i>, 1958 [en cast. <i>Jes\u00fas, promesa a los paganos<\/i>, 1974]). En el caso de que estos escritores tengan raz\u00f3n la dicotom\u00eda entre Pablo y la iglesia judaica primitiva, que se ha propuesto desde Baur hasta Bultmann, tendr\u00e1 que ser abandonada por tratarse de una suposici\u00f3n inaceptable.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(ii)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><i><span lang=ES style=''>El trasfondo paulino<\/span><\/i><span lang=ES style=''>. Para comprender a un escritor parecer\u00eda que corresponde darle prioridad al ambiente al cual apela, y al que presumiblemente pertenece. Al interpretar los conceptos paulinos no son las categor\u00edas del gnosticismo del ss. II (por f\u00e1cil que resulte \u201cincorporarlas retrospectivamente\u201d) sino las categor\u00edas del juda\u00edsmo rab\u00ednico\/apocal\u00edptico del ss. I las que exigen la atenci\u00f3n prioritaria del historiador cr\u00edtico.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La naturaleza del juda\u00edsmo del ss. I es compleja, y resulta f\u00e1cil excederse o definir incorrectamente el contraste entre lo \u201csincretista\u201d y lo \u201cortodoxo\u201d, t\u00e9rminos que no deben tomarse como equivalentes a \u201chelenista\u201d y \u201chebra\u00edsta\u201d, o a \u201c<i>diaspora<\/i>\u201d y \u201cpalestiniano\u201d (cf. Hch. 6.1; Ellis, <i>Prophecy<\/i>, pp. 106s, 125s, 245ss; Davies, pp. 1\u20138). No obstante, hay un cuerpo considerable de investigaci\u00f3n que relaciona el pensamiento de Pablo, el fariseo \u201chebreo de hebreos\u201d (Fil. 3.5), con el rabinismo y apocalipticismo palestinianos antes que con un juda\u00edsmo sincretista. Van Unnik ha destacado la probabilidad, cuando menos, de que la primera juventud de Pablo no haya transcurrido en Tarso sino en Jerusal\u00e9n. Por cierto que Pablo utiliz\u00f3 la Septuaginta, pero esa traducci\u00f3n ha sido encontrada ahora entre los <etiqueta id=\"#_ftn57\" name=\"_ftnref57\" title=\"\"><span style='text-transform:uppercase'>RMM<\/span><\/etiqueta>. Predic\u00f3 a los de la <i>diaspora<\/i>, y puede haber conocido el juda\u00edsmo sincretista ejemplificado por Fil\u00f3n. Con la dudosa excepci\u00f3n de la Sabidur\u00eda de Salom\u00f3n, su relaci\u00f3n con la literatura de la <i>diaspora<\/i> no es directa, y probablemente refleja s\u00f3lo tradiciones que ambas ten\u00edan en com\u00fan. Sus relaciones m\u00e1s significativas se encuentran en otra direcci\u00f3n. W. D. Davies y otros han demostrado que Qumr\u00e1n y el juda\u00edsmo rab\u00ednico conforman el fondo de muchos conceptos paulinos anteriormente rotulados \u201chelen\u00edsticos\u201d. De igual manera, la forma literaria de la exposici\u00f3n b\u00edblica de Pablo concuerda con los modelos rab\u00ednicos. Los <span style='text-transform:uppercase'>RMM<\/span> han confirmado de modo notable el car\u00e1cter judaico tanto del trasfondo paulino como del neotestamentario. (cf. Bruce, <i>Qumran Texts<\/i>, pp. 66\u201377; Flusser; M. Black, <i>The Scrolls and Christian Origins<\/i>, 1961; Ellis, <i>Prophecy<\/i>, pp. 35, 57ss, 213\u2013220; Murphy-O\u2019Connor.)<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(iii)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><i><span lang=ES style=''>Conceptos paulinos espec\u00edficos<\/span><\/i><span lang=ES style=' '>. Pasando a conceptos paulinos espec\u00edficos, la antropolog\u00eda y la naturaleza de la relaci\u00f3n \u201cen Cristo\u201d han adquirido importancia central desde los d\u00edas de F. C. Baur. Se reconoce ampliamente hoy que Pablo ve al hombre en un marco judaico-veterotestamentario y no en el dualismo plat\u00f3nico del mundo helen\u00edstico (cf. * <span style='text-transform:uppercase'>Vida<\/span>; Bultmann, <i>Theology<\/i>, 1, pp. 209s; Cullmann, <i>Immortality<\/i>, pp. 28\u201339; J. A. T. Robinson, <i>The Body<\/i>, 1952). El \u201ccuerpo (corporativo) de Cristo\u201d tambi\u00e9n se entiende mejor no en funci\u00f3n de una mitolog\u00eda gn\u00f3stica (K\u00e4semann), ni de una met\u00e1fora estoica (W. L. Knox), sino como el concepto judaico-veterotestamentario de la solidaridad corporativa. Davies (<i>Judaism<\/i>, pp. 53ss) ha relacionado el pensamiento de Pablo aqu\u00ed con las especulaciones rab\u00ednicas sobre el cuerpo de Ad\u00e1n. En <i>Man in Community<\/i> (1958) R. P. Shedd encuentra, correctamente, la base l\u00f3gica final de Pablo en el realismo de los esquemas intelectuales sem\u00edticos, como se aplican al Mes\u00edas y a su pueblo (cf. J. A. T. Robinson, <i>The Body<\/i>, 1953, pp. 56ss; K\u00fcmmel, <i>Man<\/i>; J. deFraine, <i>Adam and the Family of Man<\/i>, 1965, pp. 245\u2013270; Ellis, <i>Prophecy<\/i>, pp. 170ss). R. Gundry (pp. 228\u2013241) se queda corto y no llega a este realismo al interpretar el concepto metaf\u00f3ricamente. D. R. G. Owen, en <i>Body and Soul <\/i>(1956), ofrece una reveladora comparaci\u00f3n de la antropolog\u00eda b\u00edblica con el criterio cient\u00edfico moderno del hombre. El estudio de D. Cox (<i>Jung and St Paul<\/i>, 1959) procura definir en otras \u00e1reas la pertinencia de Pablo para la fe y la pr\u00e1ctica actuales.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El que la escatolog\u00eda de Pablo est\u00e9 arraigada en conceptos judaicos o griegos es cuesti\u00f3n de renovados debates. La importancia de esta cuesti\u00f3n para el paulinismo exige que se le preste una medida de atenci\u00f3n detallada, lo cual hacemos a continuaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>d. La esencia escatol\u00f3gica del pensamiento paulino<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La obra, muy bien escrita, de C. A. A. Scott, Christianity according to Saint Paul (1927), en contraste con la interpretaci\u00f3n escatol\u00f3gica de Albert Schweitzer, considera que la salvaci\u00f3n es el concepto fundamental del paulinismo. \u00bfPero cu\u00e1l es el factor determinante de la naturaleza de la teolog\u00eda paulina de la redenci\u00f3n expresada en el \u201cya pero todav\u00eda no\u201d? No comprendiendo el verdadero interrogante de Schweitzer, Scott no lleg\u00f3 a proponer realmente una alternativa: encontr\u00f3 un tema para describir a Pablo, no una clave para explicarlo. (cf. tamb. modos cristol\u00f3gicos de encarar la cuesti\u00f3n, p. ej. L. Cerfaux, Christ in the Theology of St Paul, 1959.) Schweitzer puede no haber formulado el problema, o la soluci\u00f3n, en forma satisfactoria; pero su identificaci\u00f3n del concepto clave sigue siendo v\u00e1lida.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(i)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><i><span lang=ES style=''>Los criterios de Schweitzer y Dodd<\/span><\/i><span lang=ES style=' '>. Hasta hace poco la discusi\u00f3n de la escatolog\u00eda neotestamentaria giraba en torno a los criterios de Schweitzer y C. H. Dodd. (Para Bultmann, la escatolog\u00eda no tiene nada que ver con el futuro o con la historia; es la esfera de la vida existencial. Como F. C. Baur, Bultmann usa lenguaje neotestamentario para cubrir una imponente filosof\u00eda de la religi\u00f3n; la ex\u00e9gesis se convierte en sierva del existencialismo. Cf. N. Q. Hamilton, <i>The Holy Spirit and Eschatology in Paul<\/i>, 1957, pp. 41\u201390, para una l\u00facida recapitulaci\u00f3n y cr\u00edtica de la escatolog\u00eda de Schweitzer, Dodd y Bultmann.) Schweitzer sosten\u00eda que el concepto paulino del \u201c<i>en<\/i> <\/span><span style=''>Christ&#333;<\/span><span lang=ES style=''>\u201d hab\u00eda surgido del fracaso del reino de Dios, e. d. el fin del mundo, que no se hizo realidad al morir y resucitar Cristo. Oponi\u00e9ndose a Schweitzer, Dodd sosten\u00eda que en la muerte de Cristo se hizo presente efectivamente \u201cel siglo venidero\u201d; la escatolog\u00eda se \u201crealiz\u00f3\u201d en la medida en que se iba a producir en la historia. El creyente ya participa del reino (p. ej. Col. 1.13), y al morir entra plenamente en el reino eterno, e. d. el reino escatol\u00f3gico. La escatolog\u00eda, por consiguiente, no se refiere a un acontecimiento del fin del mundo; al modo plat\u00f3nico se ha de entender \u201cespacialmente\u201d mas que temporalmente, como la eternidad por oposici\u00f3n al tiempo. \u00bfC\u00f3mo, entonces, se ha de explicar la anticipaci\u00f3n por Pablo de una futura parus\u00eda? Creyendo que se trataba de un resabio de un juda\u00edsmo apocal\u00edptico (y muy ajeno al mensaje central de Jes\u00fas), Dodd se vuelve hacia Pfleiderer en busca de una respuesta: en 1 Ts. 4 Pablo tiene una escatolog\u00eda estrictamente judaica pero en 1 Co. 15 la modifica con el concepto de un cuerpo \u201cespiritual\u201d; 2 Co. 5, que luego ubica al creyente en el cielo al morir, expresa el parecer del Pablo maduro (y \u201cgriego\u201d). La obra <i>Jesus and His Coming <\/i>(1958, pp. 160ss), de J. A. T. Robinson, es esencialmente una elaboraci\u00f3n de la tesis de Dodd.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Dodd tuvo el gran m\u00e9rito de ver, como no lo hizo Schweitzer, el significado esencial, para el pensamiento neotestamentario (y para la pertinencia del evangelio en el mundo actual), del aspecto \u201crealizado\u201d del reino de Dios. Pero al adoptar un punto de vista plat\u00f3nico y no b\u00edblico del tiempo, Dodd no le hizo justicia al car\u00e1cter futurista y temporal de la redenci\u00f3n escatol\u00f3gica. Adem\u00e1s, su organizaci\u00f3n de la escatolog\u00eda paulina comprend\u00eda un dualismo antropol\u00f3gico no paulino y, en parte, reflejaba falta de comprensi\u00f3n de los textos. Tanto Schweitzer como Dodd hicieron intentos admirables por lograr una interpretaci\u00f3n global de la escatolog\u00eda neotestamentaria. Si bien \u201cfuturista o realizado\u201d se ha reconocido actualmente como una alternativa inadecuada, los aportes de Schweitzer y Dodd siguen siendo hitos fundamentales en la tarea investigativa.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Las importantes monograf\u00edas de W. G. K\u00fcmmel (<i>Promise and Fulfilment<\/i>, 1957, pp. 141\u2013155; y <i>NTS<\/i> 5, 1958\u201359, pp. 113\u2013126) argumentaban en forma convincente que tanto la escatolog\u00eda \u201cpresente\u201d como la \u201cfutura\u201d est\u00e1n igualmente y permanentemente arraigadas en las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas y de Pablo. Las publicaciones m\u00e1s significativas de Oscar Cullmann, <i>Christ and Time<\/i> (1951) y <i>Salvation in History<\/i> (1967), contrastaban la idea plat\u00f3nica de redenci\u00f3n, e.d. de escapar al \u201cc\u00edrculo\u201d del tiempo al morir, con el concepto b\u00edblico de que la redenci\u00f3n est\u00e1 unida a la resurrecci\u00f3n en el tiempo \u201clineal\u201d futuro, e. d. en el momento de la parus\u00eda. Estas obras, m\u00e1s una apreciaci\u00f3n adecuada de la antropolog\u00eda judaico-veterotestamentaria de Pablo, y del concepto sem\u00edtico de la solidaridad corporativa, proporcionan un fundamento adecuado para entender la escatolog\u00eda de Pablo, y de esta forma su doctrina total de la redenci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(ii)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><i><span lang=ES style=''>La preeminencia de una teolog\u00eda de la redenci\u00f3n.<\/span><\/i><span lang=ES style=''> Desde la Reforma la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica ha reconocido que la teolog\u00eda paulina es sobre todo teolog\u00eda de la redenci\u00f3n. El ss. XIX fue testigo de un creciente \u00e9nfasis en la presente \u201cuni\u00f3n con Cristo\u201d (m\u00e1s bien que la justicia imputada) como el aspecto central de esta redenci\u00f3n. Desde Albert Schweitzer dos puntos focales escatol\u00f3gicos, la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo y la parus\u00eda, se han reconocido como la clave del significado de la \u201cuni\u00f3n con Cristo\u201d.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En su muerte y resurrecci\u00f3n Jesucristo derrot\u00f3 para siempre los \u201cpoderes\u201d de la antigua era: el pecado, la muerte y los demon\u00edacos \u201cgobernadores de las tinieblas\u201d (Ef. 6.12; Col. 2.15). Ahora los cristianos ser\u00edan crucificados, resucitados, glorificados, y ubicados a la diestra de Dios con Cristo (G\u00e1. 2.20; Ef. 2.5s). \u201cEn Cristo\u201d los cristianos han entrado en la era de la resurrecci\u00f3n; la solidaridad con el primer Ad\u00e1n en el pecado y la muerte ha sido remplazada por la solidaridad con el Ad\u00e1n escatol\u00f3gico en la justicia y la vida inmortal (* <span style='text-transform:uppercase'>Vida<\/span>).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Esta redenci\u00f3n corporativa en y con Jesucristo, esta realidad de la \u201dnueva era\u201d, en la que ingresa el creyente mediante la conversi\u00f3n (cf. Ro. 6), encuentra su realizaci\u00f3n individual en el presente y en el futuro (cf. Ellis, <i>NTS<\/i> 6, 1959\u201360, pp. 211\u2013216). En la vida presente significa una transformaci\u00f3n, mediante el Esp\u00edritu que mora en el creyente (primicias de la nueva vida de resurrecci\u00f3n, Ro. 8.23; 2 Co. 5.5), de la \u00e9tica personal (Col. 2.20; 3.1, 9s, 12) y de la cosmovisi\u00f3n total de la persona (Ro. 12.1ss). Sin embargo, en medio de su renovaci\u00f3n moral y psicol\u00f3gica, el creyente sigue, como ser mortal, sometido a la muerte de conformidad con las exigencias de la era antigua. Pero esto tambi\u00e9n se ha de entender no ya en funci\u00f3n del \u201cen Ad\u00e1n\u201d, sino como parte de la realidad \u201cen Cristo\u201d;porque \u201cabundan en nosotros las aflicciones de Cristo\u201d (2 Co. 1.5; cf. Fil. 3.10; Col. 1.24), y los cristianos que mueren han dormido \u201cen Cristo\u201d (1 Ts. 4.14; cf. Fil. 2.17; 2 Ti. 4.6). La realizaci\u00f3n individual de las aflicciones de Cristo no es, desde luego, un mecanismo de autorredenci\u00f3n; m\u00e1s bien, significa ser identificado con Cristo \u201cen la semejanza de su muerte\u201d (Ro. 6.5). La \u201csemejanza de su resurrecci\u00f3n\u201d espera su realizaci\u00f3n en la parus\u00eda, cuando el creyente individual, resucitado a vida inmortal, ser\u00e1 \u201checho conforme a la imagen de su Hijo, para que \u00e9l sea el primog\u00e9nito entre muchos hermanos\u201d (Ro. 8.29; cf. 1 Co. 15.53ss).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>As\u00ed, la redenci\u00f3n paulina no es una liberaci\u00f3n \u201cespiritual\u201d que culmina en el escape del \u201calma\u201d al morir (Dodd); es una redenci\u00f3n f\u00edsica que culmina en la liberaci\u00f3n de todo el hombre en la parus\u00eda (Cullmann). Se debe entender, no en funci\u00f3n de un dualismo plat\u00f3nico, sino en el marco de una perspectiva judaico-veterotestamentaria del hombre como ser unificado, y como ser que vive no como individuo aislado sino en \u201csolidaridades corporativas\u201d. El futuro que se ha hecho presente en la resurrecci\u00f3n de Jesucristo es un futuro que el creyente realiza ahora s\u00f3lo corporativamente, como \u201ccuerpo de Cristo\u201d. Sin embargo, en la parus\u00eda la fe se convertir\u00e1 en vista, \u201causente\u201d ser\u00e1 \u201cpresente\u201d, y las solidaridades de la nueva era se realizar\u00e1n individualmente en toda su gloria, tanto en el hombre como en todo el orden creado (Ro. 8.19\u201321). Esta es la esperanza viva del coraz\u00f3n de Pablo; es, tambi\u00e9n, el significado de su teolog\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> H. Ridderbos, <i>El pensamiento del ap\u00f3stol Pablo<\/i>, 1969; L. Cerfaux, <i>El cristiano en san Pablo<\/i>, 1965; G. Bornkamm, <i>Pablo de Tarso<\/i>, 1979; \u00b0R. Bultmann, <i>Teolog\u00eda del Nuevo Testamento<\/i>, 1981; H. Metzger, <i>Rutas de san Pablo en el oriente griego<\/i>, 1962; J. Stalker, <i>Vida de san Pablo<\/i>, 1972; O. Kuss, <i>San Pablo<\/i>, 1975; J. A. Fitzmyer, <i>Teolog\u00eda de san Pablo<\/i>, 1975; S. Lyounet, <i>San Pablo, libertad y ley nueva<\/i>, 1967; S. Vidal, <i>La resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas en las cartas de Pablo<\/i>, 1982; W. Barclay, <i>El pensamiento de san Pablo<\/i>, 1978; D. Rops, <i>San Pablo<\/i>, 1962; F. Prat, Teolog\u00eda de san Pablo, 1947.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>M. Barth, <i>Ephesians<\/i>, 2 <etiqueta id=\"#_ftn58\" name=\"_ftnref58\" title=\"\">t(t). 1974; E. Best, <\/etiqueta><i>One Body in Christ<\/i>, 1955; G. Bornkamm, <i>Early Christian Experience<\/i>, 1969; id., <i>Paul<\/i>, 1971; W. Bousset, <i>Kurios Christos<\/i>, 1913, <etiqueta id=\"#_ftn59\" name=\"_ftnref59\" title=\"\">trad. <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn60\" name=\"_ftnref60\" title=\"\">ing. 1970; F. F. Bruce<\/etiqueta><i>, The Acts of the Apostles<\/i>, 1951 (<etiqueta id=\"#_ftn61\" name=\"_ftnref61\" title=\"\"><i>NLC<\/i><\/etiqueta>, 1954); id. <i>Biblical Exegesis in the Qumran Texts<\/i>, 1959; id. <i>Paul and Jesus<\/i>, 1974; id., <i>Paul<\/i>, 1978; R. Bultmann, <i>Theology of the New Testament<\/i>, 2 t(t). 1952; H. C. 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Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Act 7:58-28:31 Pablo (gr. P\u00e1ulos; del lat. Paulus, un nombre romano que significa \u00abpeque\u00f1o\u00bb). El gran ap\u00f3stol a los gentiles. En la Biblia se lo presenta como Saulo (gr. S\u00e1ulos, del heb. Sh\u00e2z\u00fbl, \u00abpedido [a Dios]\u00bb, o \u00abprestado [a Dios]\u00bb; Act 7:58) y se lo menciona por ese nombre en la narraci\u00f3n de Hechos hasta &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pablo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPABLO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-3436","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3436","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3436"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3436\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3436"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3436"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3436"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}