{"id":3440,"date":"2016-02-04T23:52:18","date_gmt":"2016-02-05T04:52:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/padre\/"},"modified":"2016-02-04T23:52:18","modified_gmt":"2016-02-05T04:52:18","slug":"padre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/padre\/","title":{"rendered":"PADRE"},"content":{"rendered":"<p>v. Dios, Madre<br \/>\nGen 2:24 dejar\u00e9 el hombre a su p y a su madre<br \/>\nGen 17:5 te he puesto por p de muchedumbre de<br \/>\nGen 43:27 \u00bfvuestro p, el anciano .. lo pasa bien?<br \/>\nExo 20:5; 34:7<\/p>\n<hr>\n<p>Padre    (heb.  z\u00e2b; gr. pater).  T\u00e9rmino que denota diversos tipos de relacionamientos:  1. Primariamente, al progenitor masculino inmediato (Gen 22:7; 27:22, 38; Mat 4:21; Luk 1:59).  2. Pero tambi\u00e9n puede indicar al abuelo (Gen 28:10, 13).  3. Y a cualquier antepasado var\u00f3n, no importa cu\u00e1n alejado sea (2Ki 15:38; Joh 8:53).  4. \u00abPadre\u00bb tambi\u00e9n puede significar el fundador de un grupo social u profesional espec\u00ed\u00adfico (Gen 4:21); as\u00ed\u00ad Jabal \u00abfue padre de los que habitan en tiendas\u00bb (v 20).  5. En 1Ch 2:51 y 52, los fundadores de las ciudades de Bel\u00e9n, Bet-gader y Quiriat-jearim son llamados \u00abpadres\u00bb de esas ciudades, y en 1Ch 4:14 un Joab es llamado \u00abpadre\u00bb de los habitantes del valle de Carisim, que significa valle \u00abde los art\u00ed\u00adfices\u00bb.  6. Una persona que actuaba con bondad paternal, o como un gu\u00ed\u00ada o maestro, a menudo era llamada padre (Jdg 17:10; 2Ki 2:12).  7. En un sentido especial se representa a Dios el Creador como un padre (Mal 2:10), una relaci\u00f3n hecha expl\u00ed\u00adcita en la vida de Cristo (Mat 11:26; Mar 14:36; Luk 22:42; Joh 14:9).  Pablo compara la regeneraci\u00f3n espiritual con la adopci\u00f3n por la cual Dios llega a ser nuestro Padre espiritual (Rom 8:15; G\u00e1. 4:5, 6).  Padre de familia.  T\u00e9rmino que indica al due\u00f1o de casa o cabeza de la familia.  Es traducci\u00f3n del:  1. Heb.  &#8216;\u00eesh, \u00abhombre\u00bb (Pro 7:19; en el contexto, \u00abesposo\u00bb).  2. Gr. oikodesp\u00f3t&#8217;s, \u00abamo de la casa\u00bb (Luk 22:11).  Otros pasajes d\u00f3nde aparece la misma idea son: Mat 10:25; 13:52; 20:1, 11; 24:43; Mar 14:14; Luk 12:39; 13:25; 14:21.  Padres.  T\u00e9rmino que, usado en plural y en sentido traslaticio e impropio, tiene el sentido de progenitores directos de los miembros del hogar.  As\u00ed\u00ad aparece principalmente en el NT, aunque en el AT el concepto est\u00e1 indicado con expresiones tales como \u00abpadre\u00bb* o \u00abmadre\u00bb (Exo 20:12; cf Eph 6:1).  El plural hebreo para \u00abpadre\u00bb (masculino) incluye tambi\u00e9n a las madres, a menudo a los abuelos y tambi\u00e9n otros antepasados.  Se dan diversas amonestaciones acerca de los deberes de los padres hacia sus hijos y viceversa: se amonesta a los hijos a obedecer a sus padres \u00aben el Se\u00f1or\u00bb (Eph 6:1); \u00e9stos, a su vez, est\u00e1n obligados a proveer lo necesario a sus hijos (2Co 12:14), pero los hijos o nietos de una viuda deber\u00ed\u00adan aprender a cuidar de ella (1 Tit 5:4).  Jes\u00fas profetiz\u00f3 que vendr\u00ed\u00ada el tiempo cuando los hijos traicionar\u00ed\u00adan a sus padres creyentes (Mat 10:21; Mar 13:12) e, inversamente, los padres entregar\u00ed\u00adan a sus hijos cristianos (Luk 21:16).  Pablo predijo que en los \u00faltimos d\u00ed\u00adas los hijos ser\u00ed\u00adan desobedientes a sus padres (2 Tit 3:2).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>lat\u00ed\u00adn pater. Palabra que designa, en la Biblia, en primer lugar al p. carnal, pero al mismo tiempo describe su autoridad como cabeza de familia, autoridad \u00e9sta que incluso le permit\u00ed\u00ada vender como esclava a su propia hija, Ex 21, 7. Tambi\u00e9n se le da el nombre de p. a la casa paterna,  Gn 34, 19; al abuelo, Gn 28, 13, y a los que inician una estirpe geneal\u00f3gica, Ex 12, 3; Mt 3, 9; 23, 30.<\/p>\n<p>En sentido metaf\u00f3rico se habla de p. lluvia  Jb 38, 28, o se le llama p. al bienhechor, Jb 29, 16; al sabio, Pr 1, 8; Is 19, 11, a un maestro o consejero.<\/p>\n<p>Pablo ve a los ap\u00f3stoles como padres de las comunidades cristianas.  Aunque en algunos pasajes del A. T. aparece P. aplicado al nombre de Dios; y en el N. T. aplicado a Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>(heb., \u2020\u2122av; gr., pater).<br \/>\n1.  El progenitor var\u00f3n inmediato (Gen 42:13). Se ordena reverencia y obediencia de parte de los hijos (Exo 20:12; Lev 19:3; Deu 5:16). Las Escrituras frecuentemente presentan el car\u00e1cter y los deberes del padre ideal. Ver FAMILIA.<br \/>\n2.  Antepasado, inmediato o remoto. Se lo llama padre de Jacob a Abraham (Gen 28:13) y Dios le dice que ser\u00e1 padre de muchedumbres de gentes (Gen 17:4). Se usa el t\u00e9rmino para hacer referencia a los patriarcas (Rom 9:5) y a los jefes de los clanes (Exo 6:14; 1Ch 27:1).<br \/>\n3.  La palabra tiene muchos usos figurados y derivados:<br \/>\nun antepasado espiritual (Joh 8:44; Rom 4:11), el originador de una forma de vida (Gen 4:20), alguien que exhibe bondad y sabidur\u00ed\u00ada paternal con otra persona (Jdg 17:10), un superior venerado (1Sa 10:12; 1Jo 2:13), los consejeros reales y primeros ministros (Gen 45:8), los primeros cristianos que han muerto (2Pe 3:4) y una fuente (Job 38:28).<\/p>\n<p>Dios es Padre: como creador del universo (Jam 1:17); como creador de la raza humana (Mal 2:10); como el que engendra y cuida de sus hijos espirituales (Rom 8:15); y, en un sentido especial y singular, como Padre de Jesucristo (Mat 11:26; Mar 14:36; Luk 22:42).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>Tiene varios significados en la Biblia.<\/p>\n<p> &#8211; Progenitor inmediato, Gen 42:12.<\/p>\n<p> &#8211; Progenitor remoto, Gen 17:4, Rom 9:5.<\/p>\n<p> &#8211; Ascendiente espiritual, Rom 4:11,  Jua 8:44.<\/p>\n<p> &#8211; El iniciador de un modo de vida, Gen 4:20.<\/p>\n<p> &#8211; Consejero o fuente: (Jue 17:10, job 28:28.<\/p>\n<p> Dios es nuestro Padre: Porque nos cre\u00f3, y porque nos redimi\u00f3, Ma12Cr 2:10, J n.1:12; nuestro \u00abpap\u00e1\u00bb. Ver \u00abAbba\u00bb.<\/p>\n<p> Deberes y derechos de los padres: Ver \u00abMatrimonio .<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>El t\u00e9rmino hebreo ab equivale a p., con varios sentidos: a) El progenitor (\u2020\u0153&#8230; dejar\u00e1 el hombre a su p. y a su madre&#8230;\u2020\u009d [Gen 2:24]; \u2020\u0153Betuel fue el p. de Rebeca\u2020\u009d [Gen 22:23]). b) El antepasado. Cuando muri\u00f3 \u2020\u00a2Jotam, se dice: \u2020\u0153Y fue enterrado en la ciudad de David su p.\u2020\u009d, indicando as\u00ed\u00ad que el rey muerto era de la descendencia de David. Este sentido debe tenerse en cuenta al estudiar las \u2020\u00a2genealog\u00ed\u00adas. c) Una persona que merece un trato respetuoso similar al que otorgamos a nuestros p. Puede ser que un siervo llame p. a su amo, como el ayudante de \u2020\u00a2Eliseo en \u2020\u00a2Dot\u00e1n, que le dijo: \u2020\u0153P. m\u00ed\u00ado, p. m\u00ed\u00ado, carro de Israel y su gente de a caballo!\u2020\u009d (2Re 2:12). Tambi\u00e9n se aplicaba a los reyes, pues David llam\u00f3 a \u2020\u00a2Sa\u00fal: \u2020\u0153Padre m\u00ed\u00ado\u2020\u009d (1Sa 24:11). d) Alguien que ejerce protecci\u00f3n sobre otros. Job dec\u00ed\u00ada: \u2020\u0153A los menesterosos [yo] era p.\u2020\u009d (Job 29:16).<\/p>\n<p>El pueblo de Israel reconoc\u00ed\u00ada que Dios era su p., en sentido colectivo, como naci\u00f3n. Se lee en Isa\u00ed\u00adas (\u2020\u0153Pero t\u00fa eres nuestro p., si bien Abraham nos ignora, e Israel no nos conoce; t\u00fa, oh Jehov\u00e1, eres nuestro p.\u2020\u009d [Isa 63:16]). Y en Oseas: \u2020\u0153Cuando Israel era muchacho, yo lo am\u00e9, y de Egipto llam\u00e9 a mi hijo\u2020\u009d (Ose 11:1). Lo que no ten\u00ed\u00adan los israelitas era el concepto de Dios como p. de una persona. Ni en el AT ni en la literatura extrab\u00ed\u00adblica de los israelitas se encuentra que una persona (que no sea el \u2020\u00a2Mes\u00ed\u00adas) llame P. a Dios. Ese sentido de la paternidad de Dios lo revel\u00f3 nuestro Se\u00f1or Jesucristo (\u2020\u0153&#8230; ni al Padre conoce alguno, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quiera revelar\u2020\u009d [Mat 11:27]).<br \/>\nSe\u00f1or Jes\u00fas, al orar, se dirig\u00ed\u00ada a Dios dici\u00e9ndole: P., que en arameo es \u2020\u00a2Abba (\u2020\u0153P., si quieres, pasa de m\u00ed\u00ad esta copa\u2020\u009d [Luc 22:42]; \u2020\u0153P., la hora ha llegado&#8230;. P., glorif\u00ed\u00adcame&#8230;. P. justo, el mundo no te ha conocido\u2020\u009d [Jua 17:1-25]). Ante la inquisici\u00f3n de \u2020\u00a2Felipe: \u2020\u0153Se\u00f1or, mu\u00e9stranos el P., y nos basta\u2020\u009d, Jes\u00fas contest\u00f3: \u2020\u0153El que me ha visto a m\u00ed\u00ad, ha visto al P.\u2020\u009d (Jua 14:9). Pablo utiliza el t\u00e9rmino Abba, lo cual significa que era de uso com\u00fan en la iglesia primitiva. Con \u00e9l se manifiesta \u2020\u0153el esp\u00ed\u00adritu de \u2020\u00a2adopci\u00f3n\u2020\u009d, pues \u2020\u0153el Esp\u00ed\u00adritu mismo da testimonio a nuestro esp\u00ed\u00adritu, de que somos hijos de Dios\u2020\u009d (Rom 8:15-16; Gal 4:6).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>ver, PADRES<\/p>\n<p>vet, (a) El ascendiente inmediato de alguien (Gn. 42:13), o bien el abuelo (Gn. 28:13) o un antecesor a\u00fan m\u00e1s alejado (Gn. 17:4). (V\u00e9ase PADRES.) (b) El que ha sido el pionero en una actividad o que ha encabezado un grupo social (Gn. 4:20). Antecesor, jefe o una de las autoridades de una ciudad (1 Cr. 2:51; 4:14, 18). (c) Aquel que tiene, con respecto a alguien, una actitud paternal y sabia (Gn. 45:8; Jue. 17:10; 18:19). T\u00ed\u00adtulo que expresa respeto y honra. As\u00ed\u00ad se llamaba a aquellos que ten\u00ed\u00adan la funci\u00f3n de ense\u00f1ar, sobre todo si se trataba de un anciano (1 S. 10:12; 2 R. 2:12); recib\u00ed\u00adan este nombre tambi\u00e9n los consejeros del rey y los primeros ministros (Gn. 45:8). (d) Excepto como Creador y Sustentador, Dios no es revelado como Padre en el AT (cfr. Mal. 2:10; Hch. 17:28, y v\u00e9ase Ant. 4:8, 24). Tambi\u00e9n el Se\u00f1or Jes\u00fas es profetizado como \u00abel Padre eterno\u00bb o \u00abPadre de la era eterna\u00bb (Is. 9:6). No fue sino hasta la revelaci\u00f3n del NT que Dios fue dado a conocer como Padre, y s\u00f3lo por el Se\u00f1or Jes\u00fas mientras estuvo en la tierra, que constantemente hablaba a Sus disc\u00ed\u00adpulos de Dios como el Padre de ellos en el cielo (Mt. 5:16, 45, 48; 6:1, 8, 14, 15, etc.). Como Hijo lo dio as\u00ed\u00ad a conocer a ellos mientras estaba en la tierra. Despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n el Se\u00f1or envi\u00f3 este mensaje a Sus disc\u00ed\u00adpulos, a los que ahora llama \u00absus hermanos\u00bb: \u00abSubo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios\u00bb (Jn. 20:17). La voluntad del Padre y la obra de Su Hijo, que era para ellos la fuente de la vida eterna, hab\u00ed\u00ada llevado a los disc\u00ed\u00adpulos, en este respecto, a la misma posici\u00f3n celestial que el mismo Cristo resucitado delante del Padre (cfr. Ef. 1:3 ss.; 2:7 ss.).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>(v. Dios Padre, Padre nuestro)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>(->Abba, familia). En el principio de la Biblia destaca la figura de la mujermadre* (Eva), pero despu\u00e9s recibe prioridad el var\u00f3n, entendido sobre todo como padre. Gran parte de la Biblia recoge el fondo cultural patriarcalista del entorno, pero ya en muchos pasajes del Antiguo Testamento, y de un modo especial en el Nuevo, encontramos los principios de una superaci\u00f3n del patriarcalismo. Ciertamente, Jes\u00fas llama a Dios Padre, pero lo hace en un sentido no patriarcal. En esa l\u00ed\u00adnea, Jes\u00fas no act\u00faa y redime a los hombres como padre superior (o como esposo), sino simplemente como un \u00abhijo* de hombre\u00bb , un hermano o compa\u00f1ero que ha ofrecido su vida al servicio del Reino, es decir, de la fraternidad entre varones y mujeres, entre libres y esclavos (como sabe Gal 3,28). Sobre esa base queremos evocar la figura de los padres en el Antiguo Testamento, para ofrecer despu\u00e9s dos ejemplos de la visi\u00f3n del padre en el Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>(1) Antiguo Testamento y judaismo. El judaismo puede entenderse como religi\u00f3n geneal\u00f3gica*. Por eso, los representantes y transmisores principales de la religi\u00f3n jud\u00ed\u00ada son los padres (especialmente el padre), no los ministros de la comunidad creyente, como suele suceder en el cristianismo. Los padres dirigen el rito de la circuncisi\u00f3n, presiden la fiesta de pascua y transmiten su identidad nacional a los hijos (cf. Ex 13,14; Dt 5,7; etc.). En ese sentido po  demos a\u00f1adir que el judaismo es una religi\u00f3n de \u00abbuenas familias\u00bb que mantienen y cultivan la tradici\u00f3n de los antepasados. La primera historia b\u00ed\u00adblica sanciona el recuerdo de los padrespatriarcas (Abrah\u00e1n, Isaac, Jacob y sus doce hijos), que garantizan la elecci\u00f3n de Dios y las promesas: ellos definen el surgimiento del pueblo. Los padres de familia formaban el consejo de ancianos (zeqtienim), que fueron y son representantes de estirpes y clanes, que forman la asamblea permanente (legislativa, ejecutiva, judicial) del pueblo. Cada familia repite y encarna el modelo patriarcal, con el padre var\u00f3n como garante de Dios y transmisor de las promesas, en perspectiva geneal\u00f3gica. En esa l\u00ed\u00adnea, entre los mandamientos b\u00e1sicos de la Ley israelita est\u00e1 el de \u00abhonrar a tu padre y a tu madre\u00bb (Ex 20,12; Dt 5,16), manteniendo de esa forma la tradici\u00f3n de la familia. Jes\u00fas ha matizado de manera poderosa esa exigencia familiar, poniendo el reino de Dios (la apertura a los pobres) por encima de la defensa y mantenimiento del orden geneal\u00f3gico (cf. Mt 8,21; 10,37; 19,39 par). En ese sentido, se podr\u00ed\u00ada decir que el judaismo es religi\u00f3n de los padres, mientras que el cristianismo es m\u00e1s religi\u00f3n de los pobres.<\/p>\n<p>(2) Evangelio. Conversi\u00f3n del padre del hijo lun\u00e1tico (Mc 9,14-29). La funci\u00f3n b\u00e1sica del padre en el Nuevo Testamento est\u00e1 unida a la fe, como muestra de forma paradigm\u00e1tica el ejemplo de Jos\u00e9, que aparece como padre de Jes\u00fas por la fe, porque acepta a Mar\u00ed\u00ada, la madre, y se pone al servicio del hijo (anunciaci\u00f3n*, nacimiento*). Al lado del padre Jos\u00e9 resultan ejemplares otros dos padres del evangelio de Marcos: uno el archisinagogo (Mc 5,21-43), otro el padre del hijo lun\u00e1tico (Mc 9,2-29); en ambos casos, el padre tiene que aprender a creer, para as\u00ed\u00ad curar (educar) a los hijos, de manera que pasamos del plano del padre-patriarca geneal\u00f3gico, con poder sobre los hijos, al padre-creyente, con responsabilidad de amor ante ellos. Podemos destacar el segundo caso (Mc 9,14-29): la curaci\u00f3n del padre del hijo lun\u00e1tico. La escena entera se sit\u00faa en el contexto de la transfiguraci\u00f3n y se despliega en tres niveles: (1) Arriba, en la monta\u00f1a de la gloria, est\u00e1 Jes\u00fas con Mois\u00e9s y Elias y sus tres disc\u00ed\u00adpulos privilegiados (Pedro, Santiago y Juan) que quieren quedarse all\u00ed\u00ad por siempre, como si no hubiera problemas en el mundo (Mc 9,2-8). (2) En medio queda el camino que une altura y valle, un camino que han de hacer esos disc\u00ed\u00adpulos, descubriendo el sentido de su entrega al servicio de los dem\u00e1s (Mc 9,9-13). (3) Abajo est\u00e1n los nueve disc\u00ed\u00adpulos restantes, discutiendo con los escribas, incapaces de ayudar y curar a un ni\u00f1o enfermo, hasta que llega Jes\u00fas (Mc 9,14-29). Es aqu\u00ed\u00ad abajo donde se sit\u00faa m\u00e1s en concreto el relato sobre el padre del hijo enfermo: \u00abCuando llegaron a donde estaban los otros disc\u00ed\u00adpulos, vieron mucha gente&#8230; y un hombre le dijo: Maestro, te he tra\u00ed\u00addo a mi hijo, pues tiene un esp\u00ed\u00adritu mudo. Cada vez que se apodera de \u00e9l, lo tira por tierra, y le hace echar espumarajos y rechinar los dientes hasta quedarse r\u00ed\u00adgido. He pedido a tus disc\u00ed\u00adpulos que lo expulsaran, pero no han podido&#8230;\u00bb (Mc 9,17-18). Mientras siguen arriba los tres privilegiados y discuten abajo los nueve restantes, este padre es incapaz de dialogar con su hijo enfermo, pose\u00ed\u00addo por un demonio mudo: \u00abY, cada vez que el esp\u00ed\u00adritu le agarra, le arrastra, le hace echar espuma y golpear los dientes y le seca\u00bb (9,18). De esa forma, el ni\u00f1o malvive en gesto de violencia corporalizada. Su silencio es causa y consecuencia de agresividad. No escucha a nadie, en nadie puede confiar, nunca le han dicho o no ha sentido que le digan \u00c2\u00a1Eres mi hijo, yo te quiero! (la palabra que Jes\u00fas ha escuchado en la monta\u00f1a de la gloria: cf. Mc 9,7). Por eso sufre y su vida es como un deseo de muerte que \u00e9l va somatizando desde ni\u00f1o (9,21), dominado por un \u00abesp\u00ed\u00adritu\u00bb que \u00able arroja muchas veces al fuego y al agua, para perderle\u00bb (9,22). El ni\u00f1o habita en un conflicto que parece connatural a su existencia de silencio con el padre. Es claro que finge matarse (se echa al fuego y al agua), pero sin matarse de verdad; de esa manera quiere hacer sufrir al padre, para decirle que se ocupe de \u00e9l, para pedirle ayuda, en el borde de una vida dominada por la muerte. Sobre esta base ha de entenderse la intervenci\u00f3n de Jes\u00fas, que comienza pidiendo al padre que explique y asuma la enfermedad de su hijo. Despu\u00e9s, de manera consecuente, Jes\u00fas empieza curando al padre (\u00c2\u00a1haci\u00e9ndole padre!), para que su misma fe paterna cure al hijo. El relato supone que el padre es  causante de la enfermedad de su hijo, de manera que Jes\u00fas debe cambiarle, haci\u00e9ndole capaz de creer en Dios, creyendo y dialogando con su hijo. Este es el milagro: Jes\u00fas ha penetrado en el infierno de ruptura y opresi\u00f3n donde el hijo es incapaz de abrirse al padre y el padre de comunicarse con el hijo. De esa forma puede presentarse como terapeuta o creador de familia. Dialoga con el padre, no le acusa ni humilla. Simplemente le escucha, deja que se vaya desahogando y al final le lleva al lugar donde la fe (en Dios, en s\u00ed\u00ad mismo) le permite curar al hijo enfermo. En ese contexto, como sabe la tradici\u00f3n israelita (cf. Gn 18,14) y como Pablo ha desarrollado (Gal 2-4; Rom 1-5), dice al padre: \u00ab\u00c2\u00a1todo es posible para el que cree!\u00bb (Mc 9,23). Por su parte, el padre acepta el reto de Jes\u00fas y responde \u00abcreo, pero ayuda mi incredulidad\u00bb (9,24), en palabra que invierte el orden normal de las relaciones familiares. Se afirma de ordinario que los hijos deben creer en los padres, obedeci\u00e9ndoles sumisos. Aqu\u00ed\u00ad es el mismo padre quien, creyendo en el Dios de la vida (gran Padre), puede y debe confesar su fe en el hijo. En un sentido, Marcos sabe que s\u00f3lo Dios es Padre verdadero, de manera que en la comunidad cristiana no hay lugar para los \u00abpadres\u00bb en cuanto figuras dominantes (s\u00f3lo as\u00ed\u00ad se explica su ausencia en Mc 3,31-35; 10,28-30). Pero, en otro sentido, imitando a Dios, este padre tiene que aprender a creer en su hijo, para as\u00ed\u00ad curarle. Los escribas no han podido ense\u00f1arle a ser padre (Mc 9,14), porque han colocado la estructura de su ley sobre los problemas de la vida humana (cf. Mc 2,1-12; 2,23-3,6; 3,22-30; 7,1-23). Tampoco los disc\u00ed\u00adpulos del llano le han curado, porque no han escuchado la voz del Padre Dios sobre el Tabor (cf. 9,14-18). S\u00f3lo Jes\u00fas y aquellos que han acogido con \u00e9l esa voz pueden curar al hombre de poca fe, ense\u00f1\u00e1ndole a ser padre, para que su hijo viva.<\/p>\n<p>(3) Nuevo patriarcalismo cristiano. Conforme al texto anterior, Jes\u00fas ha venido a curar al padre, para situarle en un contexto de evangelio, donde no existe lugar para los padres-patriarcas antiguos, como suponen varios textos paradigm\u00e1ticos de Marcos, donde la comunidad est\u00e1 formada por hermanoshermanas-madres (Mc 3,31-15) o por hermanos-hermanas-madres-hijos, en ambos casos sin padres (Mc 10,30); en el segundo caso es muy significativo el hecho de que el seguidor de Jes\u00fas tiene que dejar a padre y madre, pero despu\u00e9s, en la comunidad, s\u00f3lo encuentra madres, no padres. En la misma l\u00ed\u00adnea se sit\u00faan otros pasajes de ruptura con un tipo de padre al que hay que abandonar para ser cristiano (cf. Lc 9,59); por eso dice Jes\u00fas: \u00abno llam\u00e9is a nadie padre en el mundo, porque s\u00f3lo uno es vuestro padre, el del cielo\u00bb (Mt 23,9). Pues bien, a trav\u00e9s de un proceso que resulta l\u00f3gico, al institucionalizarse como grupo social honorable, dentro de una cultura patriarcal como la helenista, los cristianos han tenido que recuperar la buena figura del padre dirigente, aplic\u00e1ndola de un modo especial a los ministerios eclesiales. Por eso se vuelve a decir a los hijos que obedezcan a los padres, suponiendo que ellos, los padres, son la autoridad definitiva (cf. Ef 6,1-4; Col 3,20-21). Por eso se supone que la autoridad del padre sobre mujer, hijos y criados es el presupuesto para ejercer una buena autoridad en la Iglesia (cf. 1 Tim 3,1-4.12; Tit 1,6).<\/p>\n<p>Cf. M. DALY, Beyond God the Father. Toward aphilosophy of womans&#8217;s liberation, Boston 1973; F. X. DURRWELL, Nuestro Padre. Dios en su misterio, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1990; M. G\u00ed\u201cMEZ-ACEBO, Dios tambi\u00e9n es madre, Paulinas, Madrid 1994; R. HAMERTONKELLY, Theology and Patriarchy in the Teaching of Jes\u00fas, Fortress, Filadelfia 1979; J. JEREM\u00ed\u008dAS, Abba. El mensaje central del Nuevo Testamento, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1981; W. MARCHEL, Abba, P\u00e9re! La priere du Christ et des chr\u00e9tiens, AnBib 19a, Roma 1971; W. MILLER, Biblical Faith and Fathering. Why we cali God Father, Paulist, Nueva York 1990; E. NEUMANN, La Grande Madre, Astrolabio, Roma 1981, 151-180; J. SCHLOSSER, El Dios de Jest\u00ed\u00ads. Estudio Exeg\u00e9tico, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1995.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: 1. La figura de Dios Padre en la Biblia: a) Antiguo Testamento; b) Nuevo Testamento. &#8211; 2. La Pascua, historia del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo: a) La Pascua, historia del Padre; b) La Pascua, historia del Hijo; c) La Pascua, historio del Esp\u00ed\u00adritu Santo. &#8211; 3. Creo en Dios Padre: a) \u00bfUna paternidad infantil?; b) \u00bfPor qu\u00e9 Dios Padre y no Dios Madre? &#8211; 4. Pautas pastorales: a) Riesgo de la paternidad; b) Pluralidad en la experiencia de la paternidad; c) Paternidad y filiaci\u00f3n universal; d) Paternidad y creaci\u00f3n; e) Relaci\u00f3n con Dios como Padre.<\/p>\n<p>Dios es la gran cuesti\u00f3n para el hombre en general, cristiano o no cristiano. Tanto uno como otro no pueden dejar de hablar de Dios, aunque lo hagan con una finalidad bien diferente: el uno para afirmar; el otro para negar. El hombre, como ser humano que se interroga, no puede dejar de hablar de Dios, aunque sepa que Dios es siempre m\u00e1s de lo que pueda llegar a decir, que siempre es eso y mucho m\u00e1s; incluso que Dios es sobre todo lo que no somos capaces de decir y expresar. Ahora bien, entre humanos hemos de entendernos y s\u00f3lo podemos hacerlo acudiendo al lenguaje para hablar de las realidades, incluso de las que sabemos poco o casi nada. En este caso hemos de hacerlo siempre con mucha prudencia y cautela, sirvi\u00e9ndonos de palabras f\u00e1cilmente comprensibles para todos; palabras del lenguaje cotidiano; palabras que tienen tras de s\u00ed\u00ad un contenido que todos captamos f\u00e1cilmente. Eso es lo que hacemos cuando con el t\u00e9rmino Padre pretendemos acercarnos al misterio insondable de Dios.<\/p>\n<p>Sin perder nunca de vista esta perspectiva, hablaremos de Dios como Padre, pero siendo conscientes tambi\u00e9n que el t\u00e9rmino empleado, y que nos parece uno de los m\u00e1s adecuados, encierra una injusticia, ya que con id\u00e9ntica raz\u00f3n podr\u00ed\u00adamos hablar de El como Madre. Es m\u00e1s, acaso fuera muy interesante hacerlo para resta\u00f1ar el largo silencio hist\u00f3rico que aplicada a Dios ha sufrido esta acepci\u00f3n. Lo ideal ser\u00ed\u00ada disponer de una palabra que conjugase ambos significados, paternidad-maternidad, pero como esto no es posible hemos de dejar constancia que esta limitaci\u00f3n del lenguaje no impide que donde digamos Padre pueda leerse tambi\u00e9n Madre.<\/p>\n<p>Dicho esto, pretendemos desde estas p\u00e1ginas acercarnos al verdadero rostro de Dios, y creemos que una palabra como la de Padre, convertida en todo un s\u00ed\u00admbolo, puede ayudarnos a hacerlo mejor que ninguna otra.<\/p>\n<p>1. La figura de Dios Padre en la Biblia<br \/>\nEn los inicios del mundo b\u00ed\u00adblico, y en la mayor parte de las religiones del Antiguo Oriente desde el segundo o desde el tercer milenio antes de Cristo, se emplean los s\u00ed\u00admbolos familiares para hablar de Dios. As\u00ed\u00ad, lo presentan bien como madre, en l\u00ed\u00adnea matriarcal, para destacar los aspectos de cercan\u00ed\u00ada vital y de cari\u00f1o; o bien como padre, en l\u00ed\u00adnea patriarcal, para destacar en lo divino los rasgos de autoridad, de orden conseguido por la fuerza. Estamos pues ante un dato conocido: muchos pueblos han visto a Dios como padre pero, como nos indica Xabier Pikaza, hay que precisar esta afirmaci\u00f3n. En este plano la imagen del padre y de la madre no est\u00e1n a\u00fan separadas. Esta visi\u00f3n de Dios muy bien pudiera verse como proyecci\u00f3n de la experiencia familiar donde padre y madre constituyen los polos fundantes de la vida. Sin embargo, entre los siglos VII y V a.C. tanto la visi\u00f3n materna como la paterna de Dios entraron en crisis, afectando tambi\u00e9n al juda\u00ed\u00adsmo.<\/p>\n<p>En la Biblia la percepci\u00f3n de la paternidad evoluciona desde la sorprendente reserva del Antiguo Testamento (A.T.) -menos de 20 menciones en todo \u00e9l-, hasta la afirmaci\u00f3n definitiva en la riqueza excepcional del Abb\u00e1 de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>a) Antiguo Testamento. &#8211; La teolog\u00ed\u00ada del A.T. nos muestra c\u00f3mo la imagen de Dios se va depurando y profundizando a lo largo de la experiencia de Israel. Depurando, porque a medida que avanza el relato veterotestamentario va surgiendo un Dios libre, personal y amoroso que no obra arbitrariamente, sino atendiendo a la conducta \u00e9tica y a la intenci\u00f3n libre del hombre. Profundizando, sobre todo por medio de la tradici\u00f3n prof\u00e9tica que va poniendo al descubierto su bondad protectora, su amor gratuito, su perd\u00f3n incondicional. A pesar de esto, la figura de Dios en Israel no se configura desde el s\u00ed\u00admbolo del Padre.<\/p>\n<p>Para el A.T. Dios no aparece como padre, sino como Yav\u00e9, el que es, el Se\u00f1or: Soy el que Soy, el que Estoy con vosotros: Yav\u00e9 (Ex 3, 14). Desde este momento Yav\u00e9 ser\u00e1 el nombre verdadero de Dios, un nombre que los hombres ni siquiera podr\u00e1n pronunciar, s\u00f3lo el sumo sacerdote podr\u00e1 proclamarlo en la fiesta de la gran expiaci\u00f3n. Desde el siglo 1 a.C. los jud\u00ed\u00ados han sacralizado este nombre de tal forma que no lo escriben entero ni lo pronuncian, poniendo en su lugar equivalentes como Adonai, Kyrios o Se\u00f1or.<\/p>\n<p>El Dios del A.T. se presenta como voluntad liberadora que ha elegido un pueblo y le ha llamado a la existencia en el mar Rojo, experimentada en el \u00e9xodo; amigo que establece con el pueblo un pacto de amistad y que suscita una respuesta de confianza y cumplimiento hacia la ley, experimentada en la alianza; y llamada que convierte a los creyentes en peregrinos que buscan el reino de la aut\u00e9ntica existencia, experimentada en la promesa.<\/p>\n<p>Como venimos diciendo, los pasajes que aluden a Dios como Padre en el A.T. son escasos:<\/p>\n<p>&#8211; El tema aparece en un contexto prof\u00e9tico, de elecci\u00f3n divina y de respuesta humana: Os 11, 3-8; Jer 3; 4; 19; 31, 9.<\/p>\n<p>&#8211; El tema forma parte de la teolog\u00ed\u00ada del rey, normal entre los pueblos del Oriente. David, en un momento dado, aparece como rey sacral, de modo que su trono garantiza la presencia y protecci\u00f3n de Dios sobre el conjunto de su pueblo. Los salmos reales destacan de manera especial esta unidad de Dios con el monarca, present\u00e1ndola como paternidad adoptiva: Sal 2, 7; 68, 6; 89, 27.<\/p>\n<p>&#8211; El tema aparece finalmente en un contexto de piedad judeo-helenista. Hay un grupo de textos que presentan a Dios como padre de los creyentes, tomados ya en sentido individual: Si 23, 1-4; Sab 14, 3.<\/p>\n<p>b) Nuevo Testamento. &#8211; Jes\u00fas nos revela, y de una vez por todas, el verdadero rostro de Dios. El es la Palabra definitiva de Dios sobre S\u00ed\u00ad mismo, aquel en el cual Dios mismo ha querido desvelar su rostro a los hombres. De tal forma esto es as\u00ed\u00ad, que los cristianos no tomamos el rostro de Dios de la experiencia de la naturaleza, como sucede en las religiones naturales; ni tampoco de la especulaci\u00f3n racional o filos\u00f3fica, como suced\u00ed\u00ada entre los antiguos griegos o entre los m\u00e1s modernos de\u00ed\u00adstas. Nuestra imagen de Dios se ha manifestado en la persona y en la vida de Jes\u00fas de Nazaret. Lo que tantos hombres durante tantos siglos buscaron a tientas; lo que tantos hombre de hoy no buscan o sin m\u00e1s rechazan, se di\u00f3 a conocer en El abiertamente.<\/p>\n<p>&#8211; Dios es el \u00abAbb\u00e1\u00bb de Jes\u00fas. La traducci\u00f3n literal de esta expresi\u00f3n ser\u00ed\u00ada, como muy bien expuso J. Jerem\u00ed\u00adas, Dios es el \u00abpap\u00e1\u00bb o el \u00abpapa\u00ed\u00adto\u00bb de Jes\u00fas. Algo osado, radical, inaudito y blasfemo como forma de dirigirse a Dios en medio del mundo jud\u00ed\u00ado que ni siquiera se atrev\u00ed\u00ada a pronunciar el nombre de Dios, como hemos visto. Jes\u00fas osa dirigirse a Dios como un hijo a su padre. Esta expresi\u00f3n en la lengua hablada por Jes\u00fas desde la infancia es el apelativo con el que los ni\u00f1os, y tambi\u00e9n los mayores en la intimidad familiar, se dirig\u00ed\u00adan a Dios. Desde el principio en su relaci\u00f3n con Dios, como despu\u00e9s en otros aspectos de su vida y de su mensaje, queda marcada la radical novedad de su presencia.<\/p>\n<p>&#8211; Jes\u00fas revelador del Padre. As\u00ed\u00ad se afirma de manera expresa en Jn 1, 18: \u00abA Dios nadie lo ha visto jam\u00e1s; el Hijo \u00fanico, que est\u00e1 en el Padre, nos lo ha dado a conocer\u00bb. De esta forma Jes\u00fas aparece como el que nos revela al Padre. Ha descubierto a Dios y quiere hacernos part\u00ed\u00adcipes de ese descubrimiento. Jes\u00fas vive, ama, se entrega y act\u00faa desde un Dios cercano a quien invoca con el nombre de Padre, de tal forma que se atreve a presentarlo como Padre suyo en especial, siendo a la vez Padre de todos los humanos. En su papel de revelador s\u00f3lo El es el que manifiesta el verdadero rostro de la \u00faltima y misteriosa realidad que llamamos Dios.<\/p>\n<p>2. La Pascua, historia del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo<br \/>\nLa Pascua es el acontecimiento capital para los creyentes, abarca la resurrecci\u00f3n, la ascensi\u00f3n y pentecost\u00e9s. La Pascua es la historia de Dios, porque es la historia del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Es algo que acontece realmente a Jesucristo en su humanidad, que estaba muerto y ahora est\u00e1 definitivamente vivo en toda su humanidad. Y es tambi\u00e9n algo que le acontece realmente al Esp\u00ed\u00adritu Santo, que es enviado por el Padre y el Hijo a la comunidad cristiana y al interior de cada creyente.<\/p>\n<p>Pero la Pascua es tambi\u00e9n la historia de los creyentes en su encuentro con Dios. O lo que es lo mismo, la Pascua tiene tambi\u00e9n una dimensi\u00f3n subjetiva en los seguidores de Jes\u00fas. Es tambi\u00e9n algo que les sucedi\u00f3 a los disc\u00ed\u00adpulos. En esta experiencia de la Pascua culmina la acci\u00f3n salvadora de Dios, que ha dado al hombre su perd\u00f3n, ha vencido la muerte en Jesucristo, ha enviado al Esp\u00ed\u00adritu Santo como el gran don escatol\u00f3gico y ha hecho a los hombres hijos adoptivos y part\u00ed\u00adcipes de su vida.<\/p>\n<p>Iluminados por la presencia del Esp\u00ed\u00adritu, los cristianos ahora se dirigen a su Dios como a su Abb\u00e1. Saben que \u00abpor ser hijos, envi\u00f3 Dios a nuestros corazones el Esp\u00ed\u00adritu de su Hijo que grita Abb\u00e1, Padre\u00bb (G\u00e1l 4, 6). Y es ahora cuando descubren el gran misterio que encerraba Jes\u00fas de Nazaret, y que los lleva a identificarle como el Hijo preexistente (Fip 2, 5ss), que est\u00e1 a la diestra de Dios y vive para interceder por ellos.<\/p>\n<p>a) La Pascua, historia del Padre. &#8211; El tiene toda la iniciativa. As\u00ed\u00ad nos lo dice, y repite constantemente, el libro de los Hechos: \u00abDios lo ha resucitado\u00bb. Y en este acto, en la resurrecci\u00f3n, se manifiesta \u00abla grandeza de su poder\u00bb, \u00abla fuerza de su poderosa virtud\u00bb (Ef 1, 19).<\/p>\n<p>Dios Padre no s\u00f3lo ha manifestado su poder resucitando a Jes\u00fas de entre los muertos, sino que ha tomado postura ante la vida y la obra de Jes\u00fas y ante quienes le han condenado a muerte. El Padre le ha resucitado (He 2, 24), y le ha hecho Se\u00f1or y Mes\u00ed\u00adas (He 2, 34). Ha aprobado la vida y la historia de Jes\u00fas de Nazaret, le ha devuelto a la vida y le ha constituido fuente de vida y de esperanza para cuantos creen en El (He 2, 37ss). La acci\u00f3n del Padre resucitando Jes\u00fas, como dice B. Forte, \u00abnos permite reconocer en el pasado del Nazareno la historia del Hijo de Dios entre los hombres; en el presente, al Viviente que ha vencido a la muerte; y en el futuro, al Se\u00f1or que volver\u00e1 en su gloria\u00bb.<\/p>\n<p>En la Pascua, el Padre toma tambi\u00e9n postura ante la historia de los hombres. Es el no de Dios a la vistoria ef\u00ed\u00admera del mal, al pecado del hombre. Es as\u00ed\u00ad como el padre juzga el pasado, privando a los principados y potestades de su poder y convirti\u00e9ndolos en el trofeo que acompa\u00f1a a Cristo victorioso (Col 2, 15). En el presente, se muestra como el Dios y el Padre de la misericordia, que nos libera del pecado y de la muerte (Ef 2, 4-6), pronunciando su s\u00ed\u00ad liberador en el s\u00ed\u00ad del Crucificado. Respecto al futuro, sigue siendo el Dios de la promesa, que ha cumplido su palabra y que nos traer\u00e1 la plenitud del consuelo cuando vuelva a enviar a su Ungido (He 3, 18-20).<\/p>\n<p>En la resurrecci\u00f3n, el Padre se muestra como el garante de la vida, obra y palabra de Jes\u00fas de Nazaret; como el Dios del perd\u00f3n y de la misericordia; como el Dios de la vida capaz de saciar nuestras mejores esperanzas y nuestros m\u00e1s nobles proyectos.<\/p>\n<p>b) La Pascua, historia del Hijo. &#8211; Tambi\u00e9n Jes\u00fas de Nazaret manifiesta su ser m\u00e1s profundo en la Pascua. A partir de ella, sus seguidores le van a identificar como el Mes\u00ed\u00adas, el Se\u00f1or, el Cristo, el Hijo Unig\u00e9nito del Padre.<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n es constante en afirmar que Cristo ha resucitado. Es protagonista activo de la Pascua, seg\u00fan hab\u00ed\u00ada dicho el Jes\u00fas prepascual: \u00abdestruid este templo, y en tres d\u00ed\u00adas lo levantar\u00e9\u00bb, y lo dec\u00ed\u00ada \u00abrefiri\u00e9ndose al templo de su cuerpo\u00bb (Jn 2, 19-21). En reallidad no hay contradicci\u00f3n entre la iniciativa del Padre y el papel activo del Hijo en la resurrecci\u00f3n. El Hijo, obediente en todo al Padre y que todo lo ha recibido del Padre, se deja dar por el Padre la vida en s\u00ed\u00ad mismo.<\/p>\n<p>c) La Pascua, historia del Esp\u00ed\u00adritu Santo. &#8211; La Pascua culmina en Pentecost\u00e9s, con la venida del Esp\u00ed\u00adritu Santo sobre los seguidores de Jes\u00fas. El Esp\u00ed\u00adritu es el gran don prometido para los tiempos mesi\u00e1nicos. Es el v\u00ed\u00adnculo de comuni\u00f3n entre el Padre y el Hijo, y el v\u00ed\u00adnculo de comuni\u00f3n entre el resucitado y nosotros: convierte al Crucificado en el Viviente, y a quienes estaban paralizados por el miedo, en los testigos audaces de una nueva humanidad.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el Esp\u00ed\u00adritu es protagonista en la resurrecci\u00f3n. Como dice la primera carta de San Pedro, Cristo \u00abmuri\u00f3 en la carne, pero volvi\u00f3 a la vida por el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Pe 3, 18), y ha sido \u00abconstituido Hijo de Dios, poderoso, seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu de santidad, a partir de la resurrecci\u00f3n de entre los muertos\u00bb (Rom 1, 4). \u00abExaltado a la diestra de Dios, y recibido del Padre el Esp\u00ed\u00adritu Santo seg\u00fan la promesa, le derram\u00f3\u00bb sobre sus seguidores (He 2, 32).<\/p>\n<p>3. Creo en Dios Padre<br \/>\nCon estas palabras enunciamos los creyentes el primer art\u00ed\u00adculo de nuestra fe, a la vez que nos asomamos a todo un misterio: el misterio de Dios nunca desvelado del todo para nosotros en este mundo. Con la palabra Padre comienza la oraci\u00f3n cristiana m\u00e1s conocida y difundida, la que el mismo Jes\u00fas nos ense\u00f1\u00f3 como m\u00e1s adecuada para dirigirnos a Dios (Mt 6, 9). Ya que, hablando con propiedad, un cristiano m\u00e1s que creer en Dios, cree en el Padre, que es Dios; y en el Hijo de Dios, que es tambi\u00e9n Dios; y en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, Dios igualmente. Es Jes\u00fas quien nos habla de Dios como Padre y Esp\u00ed\u00adritu. El se define como Hijo (Jn 17, 25-26), como tal lo presenta el Padre y as\u00ed\u00ad lo proclama la comunidad cristiana.<\/p>\n<p>Durante mucho tiempo este modo de referirse a Dios y hablar de El era tan obvio y evidente entre los creyente que nadie lo puso nunca en cuesti\u00f3n. Sin embargo, hoy las cosas han cambiado. La contestaci\u00f3n viene, por un lado, alentada por la psicolog\u00ed\u00ada de tipo freudiano para la que la imagen paterna de Dios contribuye a mantener al hombre en estado de infantilismo, convirti\u00e9ndose en fuente de alienaci\u00f3n porque no permite al creyente madurar y llegar a ser adulto. Por otro lado, la reciente cr\u00ed\u00adtica feminista cristiana pregunta, y no sin raz\u00f3n, \u00bfpor qu\u00e9 Dios padre y no Dios madre?. El problema nace con el empleo del simbolismo masculino para referirse a Dios, un empleo que no es sociol\u00f3gicamente inocuo, como lo demuestra con hechos la experiencia secular. Vamos a ir viendo con m\u00e1s detalle estas cuestiones.<\/p>\n<p>a) \u00bfUna paternidad infantil? &#8211; Seg\u00fan la cr\u00ed\u00adtica freudiana, muy bien expuesta por A. Torres Queiruga, esta imagen cristiana del Dios Padre es simplemente el fantasma del hombre-ni\u00f1o que no se atreve a afrontar la realidad; es el fruto narcisista del deseo infantil de omnipotencia o la proyecci\u00f3n que aplaca el sentimiento de culpa. La religi\u00f3n es una neurosis infantil de la humanidad que impide el crecimiento adulto del hombre: negar al Dios-padre significa crecer, sanar y acceder a la propia autonom\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Para Freud, la religi\u00f3n verdadera consiste en el culto del Padre omnipotente, legislador universal y providencia protectora. La g\u00e9nesis de tal culto se encuentra en un complejo de factores pulsionales, en cuya base est\u00e1 la libido, es decir, el deseo impelente de satisfacer el narcisismo primitivo. La libido se encarna en esa realidad psicol\u00f3gica que es conocida como Complejo de Edipo, en el cual se produce la rebeli\u00f3n contra el padre visto como el principal obst\u00e1culo para la realizaci\u00f3n del deseo narcisista, rebeli\u00f3n que a su vez engendra el deseo de matar al padre; deseo que crea posteriormente el complejo de culpa y la necesidad de expiaci\u00f3n. Por ant\u00ed\u00adtesis, surge en \u00e9l otro sentimiento complementario, el de la admiraci\u00f3n y la nostalgia del padre, que desemboca en la sublimaci\u00f3n y en la divinizaci\u00f3n de la figura del mismo padre.<\/p>\n<p>Este mismo esquema, sin ninguna justificaci\u00f3n, es aplicado al \u00e1mbito social. Con ello cree haber descubierto el proceso que dio origen a la religi\u00f3n como hecho social: el complejo colectivo de Edipo condujo a la humanidad primitiva al asesinato del padre; asesinato que, a trav\u00e9s del sentido de culpa, desemboca en el reconocimiento del Padre omnipotente: Dios. Los hebreos repitieron este proceso dando muerte a su padre Mois\u00e9s, despu\u00e9s a los profetas y finalmente a Jes\u00fas. De este modo se lleg\u00f3, con el cristianismo, a la m\u00e1s pura espiritualidad y divinizaci\u00f3n de la figura paterna.<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed\u00ad hemos pretendido sintetizar el planteamiento freudiano, de la forma m\u00e1s clara posible y con la extensi\u00f3n suficiente como para no pasar por alto nada importante. La respuesta a este tipo de acusaci\u00f3n podemos resumirla en estos puntos:<\/p>\n<p>&#8211; Es cierto que uno de los mayores peligros para la conciencia religiosa es que el hombre tienda a hacer a Dios a su medida. De este peligro se hizo eco: el A.T. cuando prohibi\u00f3 hacer im\u00e1genes de la divinidad; la teolog\u00ed\u00ada, sobre todo la teolog\u00ed\u00ada negativa para la que por muchas cosas que pudi\u00e9ramos llegar a conocer de Dios, siempre ser\u00ed\u00ada mayor lo que desconocemos. Por ello, la analog\u00ed\u00ada fue el recurso m\u00e1s utilizado para mostrar que todo cuanto el hombre afirma de Dios, a\u00fan cuando es tomado de nuestra experiencia, acaba rompiendo los l\u00ed\u00admites de la misma al aplicarse a Dios. As\u00ed\u00ad, nosotros podemos llamarle Padre porque sabemos por experiencia lo que es un padre; pero en ese mismo llamarle Padre somos conscientes de que Dios lo es de un modo radicalmente diferente a como lo es cualquier padre humano.<\/p>\n<p>&#8211; La mejor respuesta a la cr\u00ed\u00adtica freudiana est\u00e1 en la experienciai de Jes\u00fas de Nazaret. Cada p\u00e1gina del evangelio testimonia contra una interpretaci\u00f3n neur\u00f3tica e infantilizante de la confianza en el Padre. La experiencia de Dios como Abb\u00e1 es fundamental para su persona y para su misi\u00f3n, pero no hay nada de infantil en ese hombre capaz de romper todo tab\u00fa y pasar por encima de todo legalismo, totalmente identificado con su misi\u00f3n.<\/p>\n<p>b) \u00bfPor qu\u00e9 Dios Padre y no Dios Madre?-Ya al comienzo de este art\u00ed\u00adculo dej\u00e1bamos constancia de una injusticia largamente sostenida en el tiempo y que \u00faltimamente ha denunciado con fuerza la teolog\u00ed\u00ada feminista. El influjo del patriarcalismo se ha dejado sentir en el uso de los s\u00ed\u00admbolos masculinos para hablar de la divinidad en las diversas religiones: Dios es padre, pastor, se\u00f1or&#8230;<\/p>\n<p>El feminismo pone en crisis ese modo de hablar de lo divino, porque es fruto de una cultura machista que quiere hacer desaparecer y que pudiera condensarse en la frase: \u00abSi Dios es var\u00f3n, entonces el var\u00f3n es Dios\u00bb. El uso del simbolismo machista para hablar del misterio \u00faltimo de la realidad, que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de toda connotaci\u00f3n sexual, ha servido para sacralizar el dominio de los varones sobre las mujeres, y para quitar a \u00e9stas su dignidad y subjetividad. Por lo tanto, seguir emple\u00e1ndolo \u00bfno constituye un factor negativo para los hombres y mujeres de estos tiempos, y para sus rec\u00ed\u00adprocas relaciones que han de estar basadas en la igualdad?<br \/>\nA este respecto podemos decir lo siguiente:<\/p>\n<p>&#8211; La caracterizaci\u00f3n sexual es t\u00ed\u00adpica de los seres de nuestro mundo; Dios, por tanto, est\u00e1 por encima de ella. El, por el hecho de ser el Otro, est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de tal caracterizaci\u00f3n, y por consiguiente no es ni hombre ni mujer.<\/p>\n<p>&#8211; El discurso sobre Dios necesariamente ha de ser metaf\u00f3rico y no puede nunca pretender encerrar en sus f\u00f3rmulas el gran Misterio que Dios es. El discurso de la paternidad de Dios no es una excepci\u00f3n a esta regla.<\/p>\n<p>&#8211; El discurso sobre Dios ha de servirse de las palabras del lenguaje humano, un lenguaje limitado y precario, que no siempre contiene los t\u00e9rminos m\u00e1s exactos para nombrar las realidades. Por medio de estas palabras sabemos que decimos algo acerca de una realidad tan grande como la de Dios, pero al tiempo no hemos de olvidar lo mucho que no podemos decir.<\/p>\n<p>Vicente M\u00c2\u00aa Pedrosa &#8211; Jes\u00fas Sastre &#8211; Ra\u00fal Berzosa (Directores), Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n, Diccionarios \u00abMC\u00bb, Editorial Monte Carmelo, Burgos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Pastoral y Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Introducci\u00f3n. Religiones y pensamiento filos\u00f3fico-II. Antiguo Testamento: crisis del Padre-III. Mensaje de Jes\u00fas: el Padre liberador-IV. Vida de Jes\u00fas: Dios como Abba-V. Pascua de Jes\u00fas: revelaci\u00f3n del Padre&#8211;VI. Dios Padre: teolog\u00ed\u00ada trinitaria-VII. Lo paterno y lo materno: ampliaci\u00f3n antropol\u00f3gica&#8211;VIII. Conclusi\u00f3n: padre y madre; hijos y hermanos.<\/p>\n<p>I. Introducci\u00f3n: religiones y pensamiento filos\u00f3fico<br \/>\nLos asiro-babilonios formularon la relaci\u00f3n del hombre con lo divino en t\u00e9rminos de parentesco, de tal forma que gran parte de sus dioses llevaron el t\u00ed\u00adtulo de Padre y as\u00ed\u00ad fueron aclamados en plegarias y ritos. Lo mismo puede afirmarse de Egipto donde Ant\u00f3n es Padre de dioses y de hombre. Padre es igualmente el Zeus griego y el J\u00fapiter romano. Padre, en fin, es aquel nombre que reciben muchos dioses en Asia y en Am\u00e9rica, en Africa y las islas de Ocean\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Estamos ante un dato bien conocido: muchos pueblos han visto a Dios como Padre. Esta afirmaci\u00f3n ha de ser mejor matizada. Normalmente, los antiguos interpretan el car\u00e1cter paternode Dios en un nivel de origen f\u00ed\u00adsico-biol\u00f3gico. Llaman Padre al punto de partida, al todo primigenio del que surge la existencia de los dioses (los esp\u00ed\u00adritus), los hombres y las cosas. Lo humano y lo divino est\u00e1n entrelazados en un mismo fondo de existencia. Ese fondo es Padre, como todo fundante del que surgimos y en el que vivimos. En este plano la imagen del padre y de la madre no se encuentran todav\u00ed\u00ada separadas. Por eso, lo divino se presenta normalmente como padre-madre, en clave de ambivalencia de funciones o desde un nivel todav\u00ed\u00ada indiferenciado de complementariedad. Lo paterno y lo materno est\u00e1n unidos, como aspectos de la vida primordial donde los hombres nos hallamos sustentados2.<\/p>\n<p>Esta visi\u00f3n de Dios pudiera verse como proyecci\u00f3n de la experiencia familiar donde padre y madre constituyen los polos fundantes de la vida. Pero ya Plat\u00f3n la ha traducido en forma filos\u00f3fica. Por eso ha dado al Bien, la idea que se encuentra por encima de toda realidad, nombre de Padre. Tambi\u00e9n el pensamiento estoico presenta a Dios en forma germinal, como principio o Padre del que surgen los hombres y los dioses.<\/p>\n<p>Esta representaci\u00f3n ofrece una ventaja: concibe el cosmos en t\u00e9rminos humanos, interpreta a Dios desde el principio m\u00e1s profundo de la vida, como padre que origina nuestro ser y que nos hace crecer en dimensi\u00f3n de amor y de familia. El pensamiento moderno ha perdido en gran parte este simbolismo. Cuando Hegel habla de la idea original que se desvela, cuando Marx concibe el cosmos en forma de materia sometida al movimiento de un proceso dial\u00e9ctico, proyectan sobre el ser esquemas de car\u00e1cter mental (ideol\u00f3gico) o cosmol\u00f3gico. Olvidan que el principio de la realidad y de manera especial su punto de partida deben comprenderse en t\u00e9rminos humanos. En este sentido resultaba m\u00e1s valioso el pensamiento antiguo cuando conceb\u00ed\u00ada a Dios por medio del s\u00ed\u00admbolo de Padre.<\/p>\n<p>II. Antiguo Testamento. Crisis del Padre<br \/>\nLa figura de Dios en Israel no se estructura, al menos de manera fundante, desde el s\u00ed\u00admbolo del Padre. El AT ha rechazado los mitos de originaci\u00f3n y nacimiento c\u00f3smico del hombre y as\u00ed\u00ad parece silenciar el s\u00ed\u00admbolo de Padre al referirse a lo divino.<\/p>\n<p>Dios no es el origen de la vida de los dioses y los hombres, no es el centro al que debemos retornar, no es la expresi\u00f3n de la unidad en la que estamos sustentados. Dios es ante todo voluntad liberadora que ha elegido al pueblo y le ha llamado a la existencia en el mar Rojo (\u00e9xodo); es amigo que establece con el pueblo un pacto de amistad, que le protege en el camino y que suscita una respuesta de confianza y cumplimiento hacia la ley (alianza); es, finalmente, la llamada que convierte a los creyentes en peregrinos que buscan el futuro de la vida, el reino de la aut\u00e9ntica existencia (promesa).<\/p>\n<p>Situado en esta l\u00ed\u00adnea, Dios no puede interpretarse como padre-madre del que brota, de una forma natural, la vida de los hombres. El AT ha superado las cosmogon\u00ed\u00adas del oriente, concibiendo el mundo como creaci\u00f3n libre de Dios y no como el efecto de una especie de expansi\u00f3n o nacimiento intradivino. Por otra parte, al superar los caracteres gen\u00e9ticos del mundo, Dios transciende el \u00e1mbito sexual de la pareja masculino-femenina: no es familia en la que existan padre-madre y broten hijos, de manera natural o vitalista. As\u00ed\u00ad desaparece la divisi\u00f3n sexual intradivina y la visi\u00f3n del mundo como producto de generaci\u00f3n sacral.<\/p>\n<p>Esto tiene dos grandes consecuencias. Desde ahora en adelante, cuando a Dios se le presente con rasgos masculinos (var\u00f3n guerrero, se\u00f1or dominador o padre) tales rasgos no se pueden entender ya de manera patriarcal, como contrarios a lo femenino; desde el momento en que no existe diosa-madre al lado del posible dios-padre, el s\u00ed\u00admbolo de Dios recibe car\u00e1cter abarcador, transciende los rasgos c\u00f3smico-vitales de lo masculino y femenino. Por eso mismo, al superar ese nivel de originaci\u00f3n c\u00f3smica, la figura de Dios tiende a independizarse de los rasgos paternos entendidos en sentido antiguo.<\/p>\n<p>L\u00f3gicamente, para el AT el nombre original de Dios no es Padre. Dios se presenta m\u00e1s bien como voluntad liberadora (\u00e9xodo) y presencia salvadora (alianza y promesa). Dios no es seno paterno-maternal sobre el que estamosapoyados y al que siempre retornamos; no es el cosmos como un todo en el que hallamos nuestra consistencia. El Dios israelita nos separa del cosmos, cortando as\u00ed\u00ad el cord\u00f3n umbilical que nos ten\u00ed\u00ada ligados a la naturaleza. De esa forma nos convoca hacia el futuro de la propia libertad, ofreci\u00e9ndonos la ley de la existencia.<\/p>\n<p>El hombre antiguo se encontraba unido al dios que aparec\u00ed\u00ada como padre-madre originante y meta final de la existencia. En contra de eso, el hombre hebreo ha descubierto que Dios mismo le hace independiente: distinto del cosmos, aut\u00f3nomo. As\u00ed\u00ad tiene que aceptarse como ser distinto, realizando de esa forma la tarea de su vida. Seg\u00fan eso, la grandeza del hombre no consiste en convertirse en Dios sino en hacerse plenamente humano.<\/p>\n<p>Solamente a partir de esta \u00abcrisis\u00bb, despu\u00e9s de un silencio que domina los momentos b\u00e1sicos de la constituci\u00f3n del pueblo, Israel ha podido recuperar y recrear el s\u00ed\u00admbolo de Padre y emplearlo para hablar de Dios de una manera diferente. De todas formas, los pasajes que aluden a Dios como padre son escasos dentro del AT.<\/p>\n<p>a) El tema aparece en un contexto prof\u00e9tico, de elecci\u00f3n divina y de respuesta humana, como supone ya Oseas 11, 3.8. Jerem\u00ed\u00adas habla de los hijos de Israel que se han negado a llamar a Dios \u00absu padre\u00bb: no han querido obedecer su voluntad y se han perdido (Jer 3, 4, 19; 31, 9). Tambi\u00e9n el canto de Mois\u00e9s ha interpretado la ca\u00ed\u00adda y los pecados de Israel como abandono de Dios Padre (Dt 32, 6). En un transfondo semejante se sit\u00faan otros textos posteriores de Is 63, 15-16; 64, 7; Mal 1, 6; 2, 10; Tob 13, 4.<\/p>\n<p>b) El tema forma parte de la teolog\u00ed\u00ada del rey, normal entre los pueblos del oriente. En principio, Israel ha rechazado esa manera de entender la religi\u00f3n: Dios se encuentra unido a todo el pueblo, a trav\u00e9s de la experiencia de \u00e9xodo y alianza. Sin embargo, en un momento dado, David termina apareciendo como rey sacral, de forma que su trono garantiza la presencia y protecci\u00f3n de Dios sobre el conjunto de su pueblo. Por eso se dir\u00e1 que Dios le trata como un Padre (cf. 2 Sam 7, 14; 1 Cr\u00f3n 17, 13; 22, 10; 28, 6). Los salmos reales (cf. Sal 68, 6; 89, 27; 2, 7) destacaban de manera especial esa unidad de Dios con el monarca, present\u00e1ndola como paternidad adoptiva.<\/p>\n<p>c) Finalmente, en contexto de piedad judeo-helenista, hay un grupo de textos que presentan a Dios como Padre de los creyentes, tomados ya en sentido individual. Eclo 23, 1.4 invoca a Dios como \u00abSe\u00f1or, Padre y due\u00f1o de mi vida\u00bb. Sab 14, 3 alude directamente a la sabidur\u00ed\u00ada de Dios Padre. Estos son, al parecer, los \u00fanicos pasajes del AT donde un individuo creyente ruega a Dios utilizando el s\u00ed\u00admbolo de padre.<\/p>\n<p>Dios no es Padre porque engendra en forma f\u00ed\u00adsica sino porque ha llamado a los hijos de Israel para que sean pueblo de hombres libres; es Padre porque ama y porque elige en medio de la tierra a un pueblo, porque gu\u00ed\u00ada su camino por la ley, porque le lleva hacia un futuro de verdad y autonom\u00ed\u00ada. De esta forma, sin usar casi el t\u00e9rmino de Padre, Israel ha comenzado a realizar eso que podr\u00ed\u00adamos llamar la gran revoluci\u00f3n del s\u00ed\u00admbolo paterno.<\/p>\n<p>III. Mensaje de Jes\u00fas. El Padre liberador<br \/>\nSobre un fondo de pobreza y muerte, all\u00ed\u00ad donde la ley israelita parece fracasada, entre publicanos y prostitutas, entre enfermos y marginados, Jes\u00fas ha ofrecido a los hombres el futuro del reino, llevando hasta el final la esperanza que iniciaron los profetas. Pues bien, esa actitud tiene sentido y es posible porque \u00e9l ha descubierto a Dios de un modo nuevo, como Padre.<\/p>\n<p>En el contexto de su proclamaci\u00f3n salvadora Jes\u00fas ha presentado a Dios como Se\u00f1or del reino. Pero ese reino de amor y nueva creaci\u00f3n s\u00f3lo es posible porque Dios se manifiesta y act\u00faa como Padre, suscitando sobre el mundo cautivado, destruido, de los hombres una forma nueva de existencia liberada. En esta perspectiva se comprende la unidad de dos palabras radicales: reino y Padre (cf. Lc 11, 2). S\u00f3lo porque es Padre-creador, que forja reino donde el hombre se encontraba muerto, el Dios de Jesucristo puede presentarse como plenitud de salvaci\u00f3n para los hombres.<\/p>\n<p>Jes\u00fas ha proclamado el reino como culmen de un amor creador, que supera el pecado del mundo y ofrece plena libertad para los hombres. Por eso ha confesado: \u00abquien no reciba el reino como un ni\u00f1o, no entrar\u00e1 en \u00e9l\u00bb (Mc 10, 15 y par.). As\u00ed\u00ad pide que volvamos a nacer: que abandonemos los c\u00e1lculos y m\u00e9ritos del mundo, dejando que Dios mismo se desvele ante nosotros (en nosotros) como Padre.<\/p>\n<p>Ese Padre no es objeto de raz\u00f3n o esfuerzo: es principio de amor; es el poder que nos libera de un mundo concebido como c\u00e1rcel de lucha y de violencia donde estamos todos condenados, como ha visto con mucha lucidez Juan el Bautista (cf. Mt 3, 7-12). De ese Dios s\u00f3lo podemos hablar en la medida en que nacemos nuevamente, acogiendo y desplegando la fuerza de su reino. Por eso, Jes\u00fas le ha presentado de manera consecuente como Padre: no se encuentra controlado por mandatos que distinguen a los buenos y los malos, como supon\u00ed\u00ada, con raz\u00f3n muy religiosa, el juda\u00ed\u00adsmo de aquel tiempo. Por encima de esa religi\u00f3n de ley y pacto antiguo, jes\u00fas ha presentado el gesto nuevo de la pura gracia, aquel amor de Dios que es Padre y crea (cura, anima, alienta, hace esperar) donde exist\u00ed\u00ada solamente el miedo de la muerte.<\/p>\n<p>Para Jes\u00fas, paternidad de Dios implica gracia nueva y nuevo nacimiento para el reino. Por eso ha de entenderse su mensaje sobre Dios desde el transfondo de su reino. Su novedad no est\u00e1 en el hecho de emplear el t\u00ed\u00adtulo de Padre, ni siquiera en la experiencia de uni\u00f3n e intimidad individual que esto supone. Su novedad est\u00e1 en la forma de entenderlo a partir de su mensaje.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n los fariseos de aquel tiempo se pod\u00ed\u00adan referir al Padre; pero al llegar hasta el final pensaban que ese Padre se revela por medio de una ley que s\u00f3lo act\u00faa dentro de los l\u00ed\u00admites de vida, de honradez y de justicia del pueblo israelita; por esa ley exig\u00ed\u00adan conversi\u00f3n y cambio a los que estaban pervertidos (publicanos, prostitutas&#8230;) antes de acogerlos en la \u00abcasa\u00bb del amor divino. Los apocal\u00ed\u00adpticos tend\u00ed\u00adan a pensar que las fronteras de lo bueno y de lo malo se encontraban ya fijadas: por eso esperaban que viniera el Dios del juicio dividiendo para siempre a buenos y perversos. Unos y otros, fariseos, apocal\u00ed\u00adpticos y de forma general todos los jud\u00ed\u00ados, pensaban que la paternidad de Dios se expresa y se realiza por medio de la ley previa del pacto.<\/p>\n<p>Pues bien, en contra de eso, Jes\u00fas confiesa que el tiempo de ese pacto y de su ley ha terminado. Por eso ofrece a todos los perdidos el perd\u00f3n y vida nueva de Dios Padre. La antigua ley no es ya medida de las cosas. No se encuentran prefijadas las fronteras de lo bueno y de lo malo. Ha terminado para siempre la funci\u00f3n del templo (cf. Mc 11, 15-19 y par.). \u00bfQu\u00e9 hay entonces? Sobre ese mundo viejo, que parece clausurado en s\u00ed\u00ad, Jes\u00fas ofrece a todos el perd\u00f3n y nuevo nacimiento que provienen de Dios Padre. A partir de aqu\u00ed\u00ad podemos trazar los rasgos principales de la paternidad de Dios seg\u00fan el evangelio.<\/p>\n<p>1. En primer lugar, Dios es Padre como aquel que da la vida en actitud de gracia. Por eso, el descubrimiento de su paternidad implica una experiencia de nuevo nacimiento. Frente a aquellos que quieren presentarse como grandes, personajes ya maduros, Jes\u00fas ha definido a los creyentes verdaderos como \u00abni\u00f1os\u00bb. Tienen que dejarse amar por Dios, en actitud de acogimiento, permitiendo de esa forma que su vida surja y brote de nuevo, como en nuevo nacimiento (cf. Mc 9, 33-35; 10, 13-15; Jn 3, 1-15)\u00bb.<\/p>\n<p>2. En segundo lugar, Dios es Padre porque siempre perdona a los hombres del mundo. A partir de aqu\u00ed\u00ad Jes\u00fas ofrece amor de Dios y nuevo nacimiento a todos los perdidos: cojos, mancos, ciegos, pecadores, enfermos, prostitutas. Por eso, el mensaje de la paternidad de Dios resulta peligroso para aquellos que quieren disfrutar de la \u00abfiliaci\u00f3n exclusiva\u00bb, apareciendo como due\u00f1os de la herencia de Dios. Cuando el Padre recibe al hijo pr\u00f3digo, ofreci\u00e9ndole nuevo nacimiento, el hijo mayor ha de cambiar de vida y convenirse, renunciando a su antiguo exclusivismo (cf. Lc 15).<\/p>\n<p>3. En tercer lugar, Dios es Padre porque se mantiene en di\u00e1logo constante con los hombres, en profunda intimidad, en intensa cercan\u00ed\u00ada. Estrictamente hablando, no est\u00e1 dentro ni fuera de nosotros: Dios es compa\u00f1ero de camino que nos hace vivir y nos ofrece su asistencia, en gesto de profunda gratuidad y cercan\u00ed\u00ada. Ahondando en esta l\u00ed\u00adnea, el evangelio ha expresado el misterio peculiar de Jes\u00fas a quien presenta como Hijo porque nos permite comprender y venerar al Padre.<\/p>\n<p>I<br \/>\nV. Vida de Jes\u00fas, Dios como Abba<br \/>\nJes\u00fas se ha dirigido a Dios utilizando el nombre familiar de abba, padre. En el tiempo de Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada dos maneras de tratar al padre: una familiar y cotidiana, abba; otra solemne y elevada, ab\u00ee Los jud\u00ed\u00ados no sol\u00ed\u00adan aplicar a Dios el t\u00e9rmino ordinario, profano y familiar de abba. Dios era demasiado excelso para ello.<\/p>\n<p>Llamar a Dios abba (= pap\u00e1, papa\u00ed\u00adto) parec\u00ed\u00ada en el fondo atrevimiento. Pues bien, Jes\u00fas se atreve. Ha llamado a Dios con la palabra de los ni\u00f1os. Le ha tratado con la misma confianza y el respeto con que el hombre ya mayor dialoga con su padre. Dios no es el juez amenazante, ni el se\u00f1or impositivo, ni es el destino. Dios se manifiesta muy cercano y familiar: es entra\u00f1able, all\u00e1 en el centro de la vida de los hombres.<\/p>\n<p>Resulta muy valioso el hecho de que la tradici\u00f3n haya conservado el abba de Jes\u00fas como testimonio de su encuentro con el Padre. Sin embargo, me parece que el t\u00e9rmino se aclara y explicita s\u00f3lo al situarlo en el conjunto de la obra de Jes\u00fas: unido a su acci\u00f3n de expulsar a los demonios con la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu (Mt 12, 28), ligado al gesto de su amor liberador en favor de los peque\u00f1os y perdidos de la tierra&#8230; De esa forma, lo m\u00e1s hondo y m\u00e1s cercano (la vivencia muy \u00ed\u00adntima del Padre) se ha ligado a lo m\u00e1s fuerte y m\u00e1s abierto (la exigencia de liberaci\u00f3n del reino).<\/p>\n<p>Jes\u00fas expresa de ese modo su conciencia peculiar de filiaci\u00f3n y su destino de profeta escatol\u00f3gico: Dios mismo le conf\u00ed\u00ada la misi\u00f3n de liberar a los \u00abhijos perdidos\u00bb. En ese fondo se comprende su palabra de unidad y comuni\u00f3n originaria: \u00abs\u00f3lo el Padre conoce al Hijo, s\u00f3lo el Hijo conoce al Padre&#8230;\u00bb (Mt 11, 27). Pues bien, el mismo Jes\u00fas que se concibe a s\u00ed\u00ad como \u00abHijo\u00bb ha decidido abrir hacia los hombres el misterio de su Padre.<\/p>\n<p>A partir de aqu\u00ed\u00ad se entiende eso que pudi\u00e9ramos llamar \u00abmisterio de la dualidad\u00bb cristiana. En el principio de las cosas no se encuentra aquella hierogarnia que buscaban los paganos (la uni\u00f3n de Dios y Diosa). En el origen de todo encontramos ya la dualidad del Padre y del Hijo, de Dios y Jesucristo. Descubrimos al Padre en Jes\u00fas, en el camino de su vida y su mensaje, en la esperanza de su reino. Por otra parte, s\u00f3lo entenderemos a Jes\u00fas del todo si lo vemos como el Hijo de Dios Padre\u00bb.<\/p>\n<p>V. Pascua de Jes\u00fas. Revelaci\u00f3n del Padre<br \/>\nLa tradici\u00f3n cristiana sabe que Jes\u00fas ha muerto en manos de Dios Padre. No muere solamente porque Roma e Israel le han condenado. Muere porque el mismo Dios, al que ha escuchado y respondido como Hijo, le ha marcado este camino de ofrenda hasta la muerte. As\u00ed\u00ad lo muestra su experiencia de oraci\u00f3n y entrega en el huerto de Getseman\u00ed\u00ad, lo mismo que su grito de llamada en el Calvario (Mc 14, 36; 15, 34; cf. Lc 23, 46).<\/p>\n<p>Dios se sigue presentando ante Jes\u00fas como cercano, es Padre. Pero es Padre que parece dirigirle hacia la muerte, en gesto de paternidad humanamente incomprensible. Pues bien, Jes\u00fas se entrega en manos de ese Padre: en actitud de amor que es duramente misteriosa, es enigm\u00e1tica. Precisamente aqu\u00ed\u00ad, en el lugar donde Jes\u00fas sigue ofreci\u00e9ndose en manos del silencio creador del Padre, en el momento del fracaso humano y de la muerte, descubrimos el sentido m\u00e1s profundo de la paternidad de Dios.<\/p>\n<p>En manos de Dios ha muerto Jes\u00fas, como pretendiente mesi\u00e1nico fracasado. Pues bien, invirtiendo el camino del pecado y muerte de los hombres, Dios le ha recibido en su regazo creador de Padre, haci\u00e9ndole nacer (renacer) como Se\u00f1or de vida e Hijo por la pascua. Esta es la experiencia primordial de los cristianos que, de ahora en adelante, empezar\u00e1n a definir a Dios como aquel que ha resucitado a Jes\u00fas de entre los muertos (cf. Rom 4, 24). M\u00e1s all\u00e1 del \u00e9xodo y la alianza, desbordando las promesas de Israel y la esperanza de una humanidad que anhela redenci\u00f3n, resucitando a su Hijo Jes\u00fas de entre los muertos, Dios se ha desvelado plenamente como Padre.<\/p>\n<p>Toda la verdad del cristianismo se condensa en esta experiencia pascual: Dios se ha revelado plenamente como Padre al liberar a su Hijo Jesucristo de la muerte. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad le conocemos del todo y para siempre: Dios es Padre como amor fundante y final que resucitar\u00e1 un d\u00ed\u00ada a los muertos porque ya ha resucitado a su Hijo Jes\u00fas, haci\u00e9ndole primog\u00e9nito de todos los que viven. Exist\u00ed\u00ada en Israel un \u00abcredo\u00bb primordial: \u00abDios ha liberado a los hebreos de la esclavitud de Egipto\u00bb. Pues bien, avanzando hasta el final en esa l\u00ed\u00adnea, la nueva confesi\u00f3n cristiana afirma que Dios ha resucitado a Jes\u00fas de entre los muertos, mostrando as\u00ed\u00ad que es Padre (de Jes\u00fas y de los hombres; cf. G\u00e1l 1, 1; Rom 4, 24; 8, 11). Dios se ha revelado como Padre al expresar toda la hondura de su paternidad en nuestra misma vida humana haciendo que su Hijo se encarne (nazca y muera entre los hombres), para introducirnos de esa forma en el misterio de su misma vida eterna (trinitaria).<\/p>\n<p>En esta perspectiva ha de entenderse la confesi\u00f3n cristiana, desarrollada especialmente por Jn. Jes\u00fas no es solamente Hijo de Dios por su resurrecci\u00f3n. Tampoco Dios es Padre s\u00f3lo despu\u00e9s que resucita Jes\u00fas de entre los muertos: Dios es Padre porque eternamente \u00abengendra\u00bb (hace surgir) a Jesucristo como Hijo en el misterio original de lo divino. Por eso, la encarnaci\u00f3n de Jes\u00fas (su nacimiento humano) es signo y consecuencia de su generaci\u00f3n eterna. Dios es Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo en su verdad primigenia, antes de toda nuestra historia; es Padre en s\u00ed\u00ad, en la hondura trinitaria. S\u00f3lo por eso, porque es Padre en s\u00ed\u00ad, ha podido desplegar y realizar el misterio de su paternidad en el camino de los hombres, por medio de Jes\u00fas, el Cristo. Entramos con esto en plano de abismal contemplaci\u00f3n, de teolog\u00ed\u00ada originaria bien desarrollada por los Credos fundantes de la iglesia&#8217;<\/p>\n<p>VI. Dios Padre: teolog\u00ed\u00ada trinitaria<br \/>\nConforme a todo lo anterior, podemos definir a Dios como el Padre de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, en perspectiva que el NT ha desarrollado en sus estratos m\u00e1s solemnes (cf. Rom 15, 6; 2 Cor 1, 3; 11, 31; Ef 1, 3; Col 1, 3; 1 Pe 1, 3; 1 Jn 1, 3; 2 Jn 3, 9). En esta l\u00ed\u00adnea, Jes\u00fas viene a presentarse como Unig\u00e9nito del Padre, como Hijo \u00abmonogen\u00e9s\u00bb (cf. Jn 1, 14.18; 3, 16.18; 1 Jn 4, 9; Heb 11, 17). Hijo y Padre se vinculan mutuamente, en misterio primordial (eternidad) y en econom\u00ed\u00ada salvadora (pascua). Dios viene a mostrarse as\u00ed\u00ad como Trinidad: encuentro primordial de amor del Padre con el Hijo (en el Esp\u00ed\u00adritu).<\/p>\n<p>Pero el mismo NT nos dirige tambi\u00e9n hacia otra l\u00ed\u00adnea, presentando el misterio trinitario como principio de liberaci\u00f3n para los hombres: Jes\u00fas es Primog\u00e9nito entre muchos hermanos (cf. Rom 8, 29); de esa forma se ha expandido su amor y filiaci\u00f3n, hasta abarcar a todos los hombres de la tierra (cf. Heb. 1, 6; Col 1, 15.18). Por eso, si Jes\u00fas es el hermano universal, Dios tendr\u00e1 que desvelarse tambi\u00e9n como Padre que alienta y salva a todos los hombres de la tierra.<\/p>\n<p>Esta es una Paternidad mesi\u00e1nica; Dios es Padre conforme al modelo del mensaje y praxis de Jes\u00fas que ama a los peque\u00f1os y perdidos, a los cojos-mancos-ciegos, a los pobres (Mt 25, 31-46). Por eso su paternidad ha de expandirse y anunciarse entre los hombres, como Buena Nueva de liberaci\u00f3n, como mensaje de gracia transformante, creadora. No se puede confesar que Dios es Padre con palabras de teor\u00ed\u00ada; hay que mostrarlo con la vida, en gesto de amor y de servicio abierto a todos los peque\u00f1os de la tierra.<\/p>\n<p>Esta es una paternidad conflictiva que se manifiesta y proclama dentro de un mundo que parece haber negado a todo padre. El proceso de modernidad de Occidente, iniciado de alg\u00fan modo en el racionalismo antiguo, puede definirse como intento de \u00abmatar al padre\u00bb. Los hombres preferimos estar solos, hacernos due\u00f1os de nuestro propio destino, no dependiendo de nadie, no necesitando a nadie. Por eso, el mensaje de la paternidad de Dios puede expresarse y se expresa de forma conflicta, como cr\u00ed\u00adtica frente a un mundo que prefiere cerrarse en s\u00ed\u00ad mismo, absolutizando sus peque\u00f1os valores, en forma de promete\u00ed\u00adsmo ego\u00ed\u00adsta.<\/p>\n<p>Esta es una paternidad trinitaria. Dios se manifiesta y act\u00faa como Padre en la Pascua y en la Encarnaci\u00f3n de Jesucristo porque es Padre en su misterio eterno, antes de la creaci\u00f3n del tiempo. As\u00ed\u00ad lo ha precisado la tradici\u00f3n dogm\u00e1tica de la iglesia, desde el mismo Concilio de Nicea (325 d. de C.). Dios no ha empezado a ser Padre en un momento dado (en la generaci\u00f3n hist\u00f3rica de Cristo); es Padre desde siempre y as\u00ed\u00ad engendra eternamente al Hijo.<\/p>\n<p>Esto lo ha desarrollado de forma admirable la antigua teolog\u00ed\u00ada de los Padres Griegos y Latinos. Dios es ante todo Monarqu\u00ed\u00ada paterna: Padre originario que en gesto de generosidad total engendra al Hijo, d\u00e1ndole toda su substancia. Esto significa que s\u00f3lo el Padre es \u00abinnascible\u00bb (ag\u00e9netos y ag\u00e9nnetos), siendo as\u00ed\u00ad principio de todo nacimiento (engendrando el ser del Hijo).<\/p>\n<p>Conforme a esta perspectiva de los Padres griegos y latinos, conservada y ratificada en la tradici\u00f3n de la Iglesia oriental, en el principio y base de la Trinidad se encuentra el Padre, como fuente de vida del Hijo (generaci\u00f3n) y principio del Esp\u00ed\u00adritu (procesi\u00f3n). Ciertamente, la tendencia m\u00e1s frecuente de esa iglesia oriental ha sostenido que el Padre es principio del Esp\u00ed\u00adritu \u00abpor medio del Hijo\u00bb. Sin embargo, llegando hasta el extremo, en esta l\u00ed\u00adnea se ha podido afirmar que el Padre es principio exclusivo del Hijo (por generaci\u00f3n) y del Esp\u00ed\u00adritu (por procesi\u00f3n).<\/p>\n<p>La iglesia latina, desde san Agust\u00ed\u00adn, ha precisado el tema a trav\u00e9s del Filioque: el Padre es origen \u00fanico del Hijo (por generaci\u00f3n mental); en un momento posterior, pero dentro de la misma eternidad, el Padre con el Hijo (o por el Hijo) es principio del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Aqu\u00ed\u00ad no podemos entrar en los problemas dogm\u00e1ticos, teol\u00f3gicos, ecum\u00e9nicos y pastorales que ofrece esa divergencia de posturas. Pensamos, sin embargo, que ambas son complementarias y acent\u00faan elementos importantes del misterio trinitario.<\/p>\n<p>La perspectiva m\u00e1s oriental ha destacado la primac\u00ed\u00ada trinitaria del Padre. Dios es ante todo \u00abpaternidad\u00bb: es don de s\u00ed\u00ad, vida que se expande, es generosidad plena y gozosa. Por eso, cuando decimos \u00abDios\u00bb estamos pensando en el Padre; s\u00f3lo desde ese principio, como expansi\u00f3n del amor paterno pueden entenderse el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>La perspectiva m\u00e1s occidental puede y debe aceptar ese principio, destacando as\u00ed\u00ad la prioridad del Padre. Por eso, tambi\u00e9n nosotros, cuando decimos \u00abDios\u00bb debemos pensar en ese Padre fundante y no en un tipo de \u00abnaturaleza divina\u00bb general, de car\u00e1cter filos\u00f3fico. Pero, en un segundo momento, los occidentales hemos destacado m\u00e1s el principio de la \u00abcomuni\u00f3n\u00bb intradivina: el Padre se vincula con el Hijo de tal forma que ambos unidos, en gesto de apertura compartida, suscitan el misterio del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>Este es un tema que debe estudiarse con cuidado en las diversas teolog\u00ed\u00adas trinitarias: Padres griegos y latinos, san Agust\u00ed\u00adn, Ricardo de san V\u00ed\u00adctor, santo Tom\u00e1s, etc. Aqu\u00ed\u00ad s\u00f3lo podemos evocarlo. Sabemos que Dios es Padre en sentido originario, como principio fundante intradivino (monarqu\u00ed\u00ada) porque ofrece y regala su propio ser al Hijo; no retiene nada, nada guarda para s\u00ed\u00ad sino que lo transmite plenamente en total desinter\u00e9s; de esa misma forma, en generosidad completa, el Padre es el que crea todas las cosas en el Hijo.<\/p>\n<p>Esta es la postura m\u00e1s antigua, transmitida con gran fidelidad en la Iglesia Ortodoxa. Pues bien, dando un paso m\u00e1s, debemos afirmar que el Padre verdadero es el que sabe dar de tal manera que despu\u00e9s \u00abcomparte\u00bb el don y gracia de la vida con el Hijo. De esa forma el Padre por el Hijo (o con el Hijo) es principio del Esp\u00ed\u00adritu. Por eso la misma \u00abmonarqu\u00ed\u00ada\u00bb o principio de ser originario se convierte por amor en \u00abdiarqu\u00ed\u00ada\u00bb (poder dual) o quiz\u00e1 mejor en \u00abcomuni\u00f3n\u00bb de vida compartida. S\u00f3lo es Padre verdadero aquel que ofrece ser y vida de tal forma que suscita comuni\u00f3n de amor al ofrecer su propia vida. As\u00ed\u00ad lo ha destacado la teolog\u00ed\u00ada del occidente cristiano, especialmente a trav\u00e9s de Ricardo de san V\u00ed\u00adctor.<\/p>\n<p>VII. Lo paterno y lo materno: ampliaci\u00f3n antropol\u00f3gica<br \/>\nSituado en un transfondo de experiencia familiar, Dios aparece como padre o como madre y, en segundo lugar, como hermano, amigo o compa\u00f1ero. Hist\u00f3ricamente, la imagen materna parece dominar en el ambiente religioso m\u00e1s antiguo que ha entendido a Dios como calor fecundo y nutritivo en que se asienta nuestra vida: es aquel misterio oculto y primordial en que debemos sumergirnos para hallar nuestra grandeza. En esta perspectiva, m\u00e1s que sujeto personal con quien podemos dialogar, Dios es plenitud sacral donde se asienta nuestra vida: es la matriz de que nacemos, el seno terminal al que volvemos, el abismo en que debemos penetrar para vencer la divisi\u00f3n y muerte en que parece disolverse sin cesar nuestra existencia.<\/p>\n<p>Esta religiosidad materna se halla fundada en una experiencia que est\u00e1 cerca de aquello que los griegos llamaron \u00ab\u00e1mbito del cros\u00bb: la salvaci\u00f3n se expresa en forma de ascenso que nos lleva desde el mundo multiforme y corrompido hasta la fuente de unidad de lo divino. Podr\u00ed\u00adamos decir que el hombre es un viviente que ha salido del \u00fatero materno o mundo superior donde moraba, para descubrirse as\u00ed\u00ad perdido sobre el mundo; por eso busca su lugar primero, su verdad completa, quiere retornar al centro de su vida, que es la diosa madre que ha perdido.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el s\u00ed\u00admbolo de padre est\u00e1 lleno de riqueza. Es un modelo religioso que nuestra cultura patriarcal ha desplegado de manera m\u00e1s consciente y creadora que el de madre. Desde una perspectiva psicol\u00f3gica, este s\u00ed\u00admbolo nos lleva m\u00e1s all\u00e1 de la naturaleza: su funci\u00f3n no se percibe de manera biol\u00f3gica inmediata, como pasa con la madre. En el nivel humano, el padre pertenece al \u00e1mbito de fe: es ley de vida, exigencia de realizaci\u00f3n, garant\u00ed\u00ada de futuro.<\/p>\n<p>Ciertamente, el padre est\u00e1 al origen: es principio, punto de partida del hacerse de los hombres, como han destacado las religiones de la naturaleza; en este plano, sus rasgos esenciales coinciden con los rasgos de la madre, en un nivel biol\u00f3gico. Pero en un momento posterior, que hemos fijado en la experiencia israelita, el Padre-Dios, sin recibir casi ese nombre, se presenta como principio de realizaci\u00f3n: nos prohibe volver hacia el origen y nos hace ser independientes, libres, sobre el mundo.<\/p>\n<p>En ese aspecto el padre es ley, con todo lo que implica de camino de exigencia de realizaci\u00f3n y de dureza. Siendo ley, el padre es un modelo: va marcando la propia direcci\u00f3n de mi camino y me acompa\u00f1a, me sostiene, al realizarlo. Por eso, en un tercer momento, puede presentarse en forma de promesa; es garant\u00ed\u00ada de vida y de futuro en la existencia. As\u00ed\u00ad ha venido a culminar en el mensaje y vida de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Estos momentos constituyen de alg\u00fan modo las claves de la vida humana. En el punto de partida estaba el padre-madre como totalidad o uni\u00f3n primera en que se asienta nuestra vida: por eso hab\u00ed\u00ada una experiencia de inmersi\u00f3n c\u00f3smica, de identificaci\u00f3n fundante en el gran misterio de la vida. Pero, en un momento ulterior, el Padre adquiere autonom\u00ed\u00ada: nos saca del pasado, nos separa de la madre y nos obliga a renunciar al para\u00ed\u00adso donde parec\u00ed\u00adamos estar bien resguardados. La vida se convierte as\u00ed\u00ad en camino dificil, conflictivo. El mismo Padre nos escinde del origen y nos manda caminar independientes sobre el mundo, asumiendo la ley de la existencia, es decir, la tarea de ser nosotros mismos. S\u00f3lo de esa forma descubrimos el sentido de la vida: podemos aceptar la ley de un Dios que se desvela como Padre, descubrir su voz, reconocerle como garant\u00ed\u00ada y futuro de la vida, haci\u00e9ndonos humanos.<\/p>\n<p>Sobre este fondo ha de entenderse el mensaje de Jes\u00fas cuando nos dice que el Padre-Dios, siendo principio de realizaci\u00f3n, es amor gratuito, es donaci\u00f3n generosa y siempre nueva de existencia. Hablando humanamente, este Padre de Jes\u00fas es al mismo tiempo Madre amante y generosa, en el sentido m\u00e1s profundo de ese t\u00e9rmino.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad lo ha destacado la teolog\u00ed\u00ada contempor\u00e1nea al hablar de temas como mujer, madre, antropolog\u00ed\u00ada y Mar\u00ed\u00ada. Deber\u00e1n completarse en esa perspectiva las observaciones que aqu\u00ed\u00ad ofrezco, reinterpretando si hace falta toda mi exposici\u00f3n. Debemos a\u00f1adir que la terminolog\u00ed\u00ada de lo paterno en el mensaje de Jes\u00fas y el misterio trinitario no ha de interpretarse en perspectiva masculina o femenina sino en clave de personalizaci\u00f3n humana<br \/>\nEl Padre de Jes\u00fas ya no es figura masculina. El simbolismo del var\u00f3n queda de esa forma asumido y transcendido: Dios es Padre-Madre como principio de existencia, amor gratuito que se ofrece y expande generosamente. Por eso, la dogm\u00e1tica trinitaria ha dicho siempre que el Padre ha generado o engendrado al Hijo en gesto de donaci\u00f3n fundante (desde su propio \u00abseno\u00bb divino), asumiendo as\u00ed\u00ad elementos que resultan claramente femeninos.<\/p>\n<p>M\u00e1s a\u00fan, sabemos por la teolog\u00ed\u00ada trinitaria que la realidad propia del Padre s\u00f3lo puede conocerse en forma relacional (o relativa): pues bien, en clave trinitaria el Padre no se opone a la madre sino al Hijo. Eso significa que en el Padre se asumen e identifican, se realizan en plenitud, lo paterno y lo materno, lo masculino y femenino. De esa forma superamos todo androcentrismo (sea de masculinidad paterna o esponsal). La relaci\u00f3n intradivina no se configura en l\u00ed\u00adnea hierog\u00e1mica (var\u00f3n-mujer, padre-madre) sino en forma de dualidad gratuita de donaci\u00f3n de ser y de acogida (Padre e Hijo). S\u00f3lo desde ese fondo viene a explicitarse el misterio del Esp\u00ed\u00adritu Santo, interpretado en forma de relaci\u00f3n mutua y amor que brota de la comuni\u00f3n del Padre e Hijo.<\/p>\n<p>En esta perspectiva, que hemos desarrollado en otros contextos teol\u00f3gicos23, se superan las visiones del dualismo sexual intradivino (el Hijo ser\u00ed\u00ada lo masculino de Dios, el Esp\u00ed\u00adritu Santo lo femenino) lo mismo que una visi\u00f3n patriarcalista del Padre (que presentar\u00ed\u00ada rasgos masculinos). Llegando al centro del misterio, culminando as\u00ed\u00ad el camino que hab\u00ed\u00ada comenzado en los viejos mitos c\u00f3smicos, debemos afirmar que el Padre y el Hijo ya no son \u00abni var\u00f3n, ni mujer, ni griego, ni jud\u00ed\u00ado\u00bb; Padre e Hijo son misterio de amor generoso que se expande, se ofrece y recibe, se comparte, en apertura creadora hacia los hombres. As\u00ed\u00ad viene a expresarse en el misterio del amor (mensaje y vida) de Jes\u00fas, el Cristo.<\/p>\n<p>VIII. Conclusi\u00f3n: padre y madre; hijos y hermanos<br \/>\nVuelvo al tema ya esbozado. Como muestra con toda claridad el despliegue teol\u00f3gico de la gnosis y como ha indicado, con su habitual agudeza C. G. Jung, la Trinidad normal deber\u00ed\u00ada estar representada por Padre-Madre-Hijo. Este parece ser el ritmo de despliegue de la vida humana: \u00e9stos son los momentos fundantes de manifestaci\u00f3n de la realidad social en clave familiar.<\/p>\n<p>Por eso, cuando los cristianos han fijado el s\u00ed\u00admbolo divino en t\u00e9rminos de Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu est\u00e1n abriendo un hueco que resulta extra\u00f1o, un hueco significativo que nos hace pensar y repensar, superando el nivel de la simbolog\u00ed\u00ada inmediata. Aqu\u00ed\u00ad falta la madre. Pudi\u00e9ramos decir que un padre sin madre no es padre verdadero, en el sentido normal de la palabra; ni un hijo es un hijo si no tiene madre. Por eso, ante el misterio de la Trinidad cristiana debemos preguntarnos: \u00bfpor qu\u00e9 este simbolismo? Y adem\u00e1s, para completar el desconcierto, descubrimos pronto que el tercer elemento (Esp\u00ed\u00adritu Santo) rompe el ritmo de los dos anteriores.<\/p>\n<p>Veamos. Donde est\u00e1 el Esp\u00ed\u00adritu deb\u00ed\u00ada estar la Madre, como ha supuesto siempre la gnosis y como parecen buscar de nuevo algunos te\u00f3logos modernos como L. Boff. As\u00ed\u00ad ser\u00ed\u00ada todo mucho m\u00e1s f\u00e1cil: el Esp\u00ed\u00adritu revelar\u00ed\u00ada el aspecto materno y femenino que ech\u00e1bamos en falta en Dios. La misma iglesia cat\u00f3lica lo habr\u00ed\u00ada intu\u00ed\u00addo al introducir a la madre de Jes\u00fas, Mar\u00ed\u00ada, en el c\u00ed\u00adrculo divino.<\/p>\n<p>Pues bien, en contra de eso, pienso que el te\u00f3logo est\u00e1 obligado a mantener la extra\u00f1eza trinitaria. En primer lugar, tendremos que decir que la Trinidad no es un c\u00ed\u00adrculo: no es una especie de \u00abmandala antropol\u00f3gico\u00bb, una forma en que nosotros mismos completamos y redondeamos el ser de lo divino, a fin de hacerlo comprensible, En contra de esa tendencia \u00absistem\u00e1tica\u00bb del pensamiento humano, la Trinidad cristiana viene a desplegarse ante nosotros como expresi\u00f3n de un Dios \u00ababierto\u00bb, revelado y oculto en Jesucristo.<\/p>\n<p>Eso nos obliga a mantener nuestra extra\u00f1eza, en gesto vigilante. Veamos. Dios se manifiesta como Padre. Pero es Padre sin Madre. Esto significa, en primer lugar, que es un padre distinto y as\u00ed\u00ad no le podemos aplicar sin m\u00e1s nuestros conceptos, los aspectos paternos que solemos encontrar en las familias de la tierra. Quiz\u00e1 podamos dar un paso m\u00e1s, diciendo: un padre sin madre es \u00abpadre materno\u00bb o quiz\u00e1 \u00abmadre paterna\u00bb; es generosidad total, no necesita de otro (o de otra) para darse.<\/p>\n<p>De esta forma, en el nivel del Padre trinitario superamos todas las formas de dial\u00e9ctica del mundo. El Padre Dios no es lo masculino frente a lo femenino, ni la tesis frente a la ant\u00ed\u00adtesis, ni es el Yang frente al Ying (del tao\u00ed\u00adsmo&#8230;). Toda determinaci\u00f3n dual destruye el mismo ser del Padre. L\u00f3gicamente, los te\u00f3logos antiguos, educados en la tradici\u00f3n neoplat\u00f3nica, han llamado al Padre el Uno. Por eso s\u00f3lo le podemos conocer de forma negativa, por exclusi\u00f3n de propiedades y matices (que son siempre duales).<\/p>\n<p>L\u00f3gicamente, debemos superar de ra\u00ed\u00adz todo intento de proyectar sobre ese Padre los signos de lo masculino que est\u00e1n siempre determinados de forma polar (frente a lo femenino). Tengo la impresi\u00f3n de que la teolog\u00ed\u00ada y piedad eclesial no ha conseguido hacerlo del todo, rompiendo en este campo la sobriedad de la revelaci\u00f3n cristiana. S\u00f3lo all\u00ed\u00ad donde el Padre Dios ya no es Padre en referencia a una Madre; s\u00f3lo all\u00ed\u00ad donde el s\u00ed\u00admbolo de Padre cubre todos los huecos, de forma que no puede ni siquiera presentarse como algo determinado, estamos en la l\u00ed\u00adnea de su verdadera comprensi\u00f3n.<\/p>\n<p>Desde aqu\u00ed\u00ad ha de verse la segunda raz\u00f3n de nuestra extra\u00f1eza: Dios es Padre con Hijo. De esta forma se supera el s\u00ed\u00admbolo de Ad\u00e1n-Eva que aparece en G\u00e9n 2-3. Es evidente que el primer Ad\u00e1n (sin Eva) no es todav\u00ed\u00ada masculino: es ser-humano abarcador. Pero en el proceso entero del surgimiento de la mujer la lectura dominante del texto no ha podido evitar la impresi\u00f3n de que lo femenino (Eva) brota de lo masculino (Ad\u00e1n): de esa forma, la mujer viene a presentarse, en un determinado nivel simb\u00f3lico, como \u00abhija del var\u00f3n\u00bb, con todo lo que eso implica en plano social y familiar, como fundamento de un matrimonio establecido en claves jer\u00e1rquicas. Pues bien, en la Trinidad no hay nada de eso. El Padre no es persona frente a la Madre sino frente al Hijo.<\/p>\n<p>Esta es la extra\u00f1eza: al Padre le define el Hijo, es decir, el destinatario de su amor total, el don de su autoentrega. Surge de esa forma la dualidad perfecta de generaci\u00f3n total. Normalmente, dentro de la simb\u00f3lica religiosa de los pueblos antiguos, hubiera sido mucho m\u00e1s l\u00f3gico presentar al Padre-Dios como \u00abmadre\u00bb, porque es la madre la que engendra: el seno que da a luz, la fuente de vida que se dualiza. Por eso, mirados desde un punto de vista estructural, los rasgos dominantes de la figura del Padre-trinitario son rasgos maternos, como ya hemos indicado. Entonces \u00bfpor qu\u00e9 se ha conservado el signo masculino? Evidentemente no puedo responder, pero estoy casi seguro de que se trata de una \u00abestrategia del lenguaje\u00bb religioso al que le gusta ser parad\u00f3gico. La visi\u00f3n \u00abmaterna\u00bb del Dios-fuente nos hubiera llevado de nuevo a una comprensi\u00f3n quiz\u00e1 naturalista de la realidad, identificando el proceso trinitario como una especie de expresi\u00f3n normal de la naturaleza materna de la realidad, en la l\u00ed\u00adnea del matriarcado.<\/p>\n<p>S\u00f3lo de esta forma se elevan y superan los s\u00ed\u00admbolos c\u00f3smicos. La misma madre deja de ser expresi\u00f3n \u00abnatural\u00bb del origen de la vida y viene a situarse en el plano de la \u00abfe\u00bb, de la palabra personal, en igualdad de condiciones con el padre. En otras palabras, aqu\u00ed\u00ad desarecen los t\u00e9rminos de padre-madre como elementos polares y siempre deficientes de la realidad. Aqu\u00ed\u00ad aparece Dios como Padre-Madre total, como aquel que da de s\u00ed\u00ad, de tal manera que suscita-engendra al Hijo, compartiendo con \u00e9l toda su substancia (homoo\u00fasios).<\/p>\n<p>Evidentemente, situado en ese fondo, el Hijo no se puede entender, tampoco, como masculino o femenino. Se ha encarnado en Jes\u00fas (un var\u00f3n), pero ya no se define como var\u00f3n sino como \u00abpersona\u00bb: recibe todo el ser del Padre, lo acoge en s\u00ed\u00ad, lo asume y lo devuelve, en gesto de plena generosidad gratuita. Todos los que quieren entender lo propio de Jes\u00fas, el Hijo, partiendo de su \u00abcondici\u00f3n masculina\u00bb vuelven a introducir la dualidad sexual dentro de Dios, rompiendo la extra\u00f1eza del s\u00ed\u00admbolo trinitario. Hemos vuelto a hablar de extra\u00f1eza. En el principio no hallamos la polaridad de Padre-Madre, como si cada uno tuviera aquello que le falta al otro. Esta dial\u00e9ctica de \u00abnegatividad\u00bb (uno busca en el otro lo que no tiene, de manera que ambos al juntarse se completan) resulta inaplicable al misterio trinitario. El Hijo no tiene aquello que le falta al Padre; ni el Padre engendra al Hijo por deficiencia, para llegar de esa manera a su entidad perfecta. El Padre tiene \u00abtodo el ser divino\u00bb y de esa forma se lo entrega plenamente al Hijo.<\/p>\n<p>Por eso, el Padre es Padre-Madre, y el Hijo es Hijo-Hija, si es que vale esta palabra. Humanamente hablando, esta \u00abrelaci\u00f3n de generosidad total\u00bb nos parece dif\u00ed\u00adcil o imposible. Estamos acostumbrados a pensar en dial\u00e9cticas de negatividad: cada uno tiene aquello que le falta al otro, de manera que la relaci\u00f3n se establece en claves de necesidad (quiero conseguir lo que me falta) o de violencia (arrebato por la fuerza aquello que tiene el otro y que yo echo de menos). La Trinidad, en cambio, nos sit\u00faa ante una relaci\u00f3n de absoluta generosidad: al Padre no le falta nada, pero \u00abda\u00bb su propio ser en gesto de apertura gozosa; tampoco al Hijo le falta nada, porque ha recibido todo el ser del Padre, pero lo tiene gratuitamente (con don de amor) y gratuitamente lo devuelve al Padre, en gesto de vida compartida.<\/p>\n<p>Superando la dial\u00e9ctica de los sexos, establecida por Plat\u00f3n en clave de necesidad (cada uno busca en el otro lo que le falta), se establece aqu\u00ed\u00ad la relaci\u00f3n de generosidad que es donaci\u00f3n plena (Padre) y acogida plena (Hijo). Estamos en el nivel de la realizaci\u00f3n personal, all\u00ed\u00ad donde var\u00f3n y mujer se igualan plenamente como personas, capaces de dar y de acoger la vida. En las formas limitadas y polares de lo masculino y femenino cada uno de nosotros nos realizamos como personas, es decir, como due\u00f1os de la propia vida y capaces de darla y recibirla de los otros. El Hijo de Dios (que no es var\u00f3n ni mujer) ha realizado en forma de var\u00f3n (humanamente) el misterio eterno de su personalidad filial divina.<\/p>\n<p>Estamos en el l\u00ed\u00admite y principio de toda simbolizaci\u00f3n humana. Para ser padre o madre el ser humano necesita del otro (de su complementario polar). Dios, en cambio, es Padre-Madre desde s\u00ed\u00ad, en generosidad total y perfecta. De ese modo indica aquello que todos los humanos debemos alcanzar, al menos tendencialmente: hacernos capaces de dar la propia vida hasta el final para engendrar de esa manera al otro (a los dem\u00e1s). Pudiera parecer que, en un primer momento, esta \u00absoledad del Padre\u00bb es una imperfecci\u00f3n. Humanamente hablando es mejor \u00abengendrar en pareja\u00bb; una maternidad o paternidad en solitario (partenogen\u00e9tica, cl\u00f3nica) ser\u00ed\u00ada imperfecta a nivel antropol\u00f3gico. Pues bien, a nivel trinitario, el s\u00ed\u00admbolo cristiano nos hace superar ese esquema: s\u00f3lo puede ser padre (o madre) de verdad el que es capaz de darse plenamente desde s\u00ed\u00ad, en gesto de total generosidad, sin necesitar para nada del otro, sin buscar nada en el otro.<\/p>\n<p>De todas formas, el mismo desarrollo anterior nos ha invitado a superar el nivel de inmediatez simb\u00f3lica. Hemos dicho que no pueden aplicarse los conceptos humanos (padre, madre, hijo, hija) de manera simple a lo divino. Los s\u00ed\u00admbolos nos valen, resultan necesarios; pero debemos recrearlos, de tal forma que por ellos digamos (hablando de Dios) precisamente aquello que nos desborda. Esto es lo que descubrimos en el dogma trinitario: hemos llegado al l\u00ed\u00admite de toda la simbolog\u00ed\u00ada humana, descubriendo el misterio de la personalidad como \u00abdominio total de s\u00ed\u00ad mismo\u00bb. Por eso decimos que el Padre engendra sin consorte, porque tiene en s\u00ed\u00ad todo el ser de lo divino. Lo que ser\u00ed\u00ada imperfecto a nivel humano (engendrar sin pareja) es perfecci\u00f3n suprema en lo divino, porque aqu\u00ed\u00ad se ha transcendido el nivel de la polaridad sexual, revel\u00e1ndose el valor de la persona m\u00e1s all\u00e1 de las mediaciones antropol\u00f3gicas de lo masculino y femenino.<\/p>\n<p>Solamente a ese nivel podemos plantear el valor de la persona como individualidad estricta, como solitudo radicalis (para emplear el t\u00e9rmino de Escoto). Es aqu\u00ed\u00ad donde se expresa en plenitud el ser humano como libertadindividual, como posibilidad de salvaci\u00f3n o condena. Esto es lo que presupone la fe cuando nos dice que cada uno de nosotros tenemos en las manos lo m\u00e1s grande: la capacidad de acoger o rechazar el don de Dios, realiz\u00e1ndonos o destruy\u00e9ndonos como personas.<\/p>\n<p>Pero la paradoja y la extra\u00f1eza de la formulaci\u00f3n trinitaria sigue y debe mantenerse: El Padre es due\u00f1o de s\u00ed\u00ad, de nadie necesita, de manera que no tiene a su lado una \u00abconsorte\u00bb, superando de esa forma toda hierogamia; pues bien, siendo autosuficiencia total (solitudo radicalis), el Padre puede y quiere darse de manera tambi\u00e9n plena, suscitando de esa forma al Hijo (y haci\u00e9ndose communio radicalis). La individualidad total puede hacerse de esa forma dualidad perfecta. Tenemos as\u00ed\u00ad unidos al Padre y al Hijo.<\/p>\n<p>El Hijo no es lo que le falta al Padre: no es resultado de un amor de necesidad, no es la expresi\u00f3n de una carencia. Humanamente hablando, el amor suele nacer de una carencia: suele emplearse para llenar un hueco (afectivo), para curar una herida (de soledad); amamos a los dem\u00e1s para encontrarnos a nosotros mismos. El Padre no tiene hueco, no sufre de ninguna herida, no est\u00e1 necesitado. Y, sin embargo, en paradoja creadora que desborda todo lo que pueda decirse sobre el mundo, el Padre se hace hueco para el Hijo; de esa forma enciende en su propia infinitud una herida que s\u00f3lo el Hijo puede curar, haci\u00e9ndose necesitado de amor.<\/p>\n<p>Intuimos de alg\u00fan modo lo que esto puede significar en las relaciones antropol\u00f3gicas. En plano sexual parece que toda relaci\u00f3n var\u00f3n-mujer tiene algo de b\u00fasqueda de complementariedad: cada uno desea llenar con el otro su hueco, curar su vac\u00ed\u00ado, remediar su herida. Pero en un nivel m\u00e1s alto, de gratuidad personal, el amor (no s\u00f3lo de apertura entre var\u00f3n-mujer sino tambi\u00e9n otros encuentros afectivos) puede volverse expresi\u00f3n de generosidad. El gozo mayor est\u00e1 en dar sin esperar a cambio nada; el gozo est\u00e1 en recibir no para curar as\u00ed\u00ad la propia herida sino para ser en forma nueva desde el otro y para el otro.<\/p>\n<p>Barruntamos as\u00ed\u00ad, de alguna forma, la raz\u00f3n de la ruptura trinitaria: en el principio de Dios ya no encontramos aquello que humanamente habr\u00ed\u00adamos buscado (la dualidad hierog\u00e1mica de var\u00f3n-mujer) sino la relaci\u00f3n personal, gratuita y libre del amor de Padre e Hijo. S\u00f3lo a partir de esta relaci\u00f3n puede entenderse el misterio del Esp\u00ed\u00adritu Santo, sea como amor com\u00fan (comuni\u00f3n dual intradivina) sea como tercera persona del encuentro divino.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad viene a expresarse el segundo nivel de realizaci\u00f3n paterna. En el principio trinitario, el Padre engendraba desde su propia soledad, sin compa\u00f1\u00ed\u00ada (sin consorte). Ahora, en cambio, en nivel nuevo de amor, el Padre se une al Hijo y ambos juntos, en comuni\u00f3n definitiva, originan y suscitan el Esp\u00ed\u00adritu Santo. De esa forma, lo que era soledad total (el Padre como Uno) se convierte en principio de comuni\u00f3n: Hijo y Padre se vinculan en total libertad y autonom\u00ed\u00ada. No se necesitan y, sin embargo, se entregan uno al otro en llamada y en respuesta, en di\u00e1logo total en el que todo lo comparten.<\/p>\n<p>Esto es lo que podemos llamar el amor pleno. El Padre no busca en el Hijo nada porque todo lo tiene en s\u00ed\u00ad mismo; tampoco el Hijo necesita ya del Padre, porque todo lo tiene como propio. Y, sin embargo, en paradoja de amor pleno, ellos dan todo, lo comparten todo, d\u00e1ndose el uno al otro. Esta es la fuente del Esp\u00ed\u00adritu. De esa forma, lo que era paternidad solitaria (don absoluto de s\u00ed\u00ad, sin necesidad de mediaci\u00f3n de otro) se vuelve comuni\u00f3n absoluta, en plano de vida y amor compartido.<\/p>\n<p>La comuni\u00f3n del Padre con el Hijo no se puede entender ya a manera de \u00abnecesidad natural\u00bb, como vinculaci\u00f3n de las deficiencias o como expresi\u00f3n de alguna forma de personalidad supraindividual (raza, grupo social, naci\u00f3n, clase, etc., etc.). Lo que al Padre vincula con el Hijo es la pura generosidad de dos personas que son perfectas y acabadas cada una en s\u00ed\u00ad misma. S\u00f3lo de esa forma superan el nivel de la necesidad donde parece que la vida humana est\u00e1 prendida y cautivada para abrirse al plano de la gratuidad voluntaria, gozosa, comunicativa. Quiz\u00e1 podamos decir que \u00fanicamente ahora, al vincularse con el Hijo en gesto de donaci\u00f3n (suscitando juntos el Esp\u00ed\u00adritu Santo), el Padre llega a hacerse plenamente Padre.<\/p>\n<p>Esta uni\u00f3n del Padre con el Hijo no es un matrimonio, no se puede interpretar en forma hierog\u00e1mica: ni el Padre es masculino en forma polar ni el Hijo femenino (ni al contrario). M\u00e1s all\u00e1 del matrimonio como vinculaci\u00f3n y encuentro de dos personas \u00abimperfectas\u00bb, que buscan una en otra lo que falta para su plenitud, se ha desvelado aqu\u00ed\u00ad la comuni\u00f3n total de dos personas que no necesitando nada una de otra se entregan, sin embargo, en forma plena.<\/p>\n<p>Este es el nivel de la gratuidad fundante, hecha comuni\u00f3n. Este es elamor definitivo. Aqu\u00ed\u00ad culmina y se realiza de forma misteriosa (incomprensible) el misterio del Dios cristiano. Desde ese fondo podemos afirmar que toda la historia de las religiones puede y debe interpretarse como b\u00fasqueda de paternidad aut\u00e9ntica; por otra parte, y de forma correlativa, la historia de la salvaci\u00f3n ha de entenderse tambi\u00e9n como revelaci\u00f3n de la paternidad de Dios.<\/p>\n<p>A partir de aqu\u00ed\u00ad tendr\u00ed\u00adamos que reinterpretar todo lo dicho, situ\u00e1ndolo en una perspectiva nueva de tipo familiar, social y psicol\u00f3gico. Quiz\u00e1 pudi\u00e9ramos decir que la religi\u00f3n verdadera es b\u00fasqueda del relato fundante: queremos escuchar aquella voz creadora que nos diga lo que somos, qui\u00e9nes somos. Sabemos que padre (madre) es el que ofrece la palabra, el que responde a la pregunta sobre el origen y nos dice lo que somos, d\u00e1ndonos un nombre y un lugar en la existencia. Pues bien, el evangelio de Jes\u00fas nos ha ofrecido ese relato, al decirnos de d\u00f3nde venimos y qui\u00e9nes somos.<\/p>\n<p>Dios mismo nos dirige su palabra y nos dice qui\u00e9nes somos al \u00abfundarnos\u00bb en su Hijo Jesucristo: originariamente somos \u00abhijos\u00bb; brotamos del amor del Padre, en Jesucristo. Por eso, toda nuestra historia se define como \u00abcumplimiento de la filiaci\u00f3n\u00bb: podemos y debemos asumir en Cristo nuestra propia condici\u00f3n de hijos, para responder de esa manera a la palabra de reconocimiento y llamada que nos ofrece el Padre.<\/p>\n<p>Dios no es Padre por imposici\u00f3n de naturaleza, porque un viviente que se impone y obliga ya no es Padre. Dios es Padre por invitaci\u00f3n: nos ha llamadoy convidado, para que podamos realizarnos como hijos, en respuesta personal, en libre entrega. Por eso nos ha dado a su propio Hijo eterno Jesucristo que ha \u00abrepresentado\u00bb y realizado entre nosotros y para nosotros (en favor nuestro) su propio camino de amor filial, abriendo sobre el mundo el campo de su fraternidad.<\/p>\n<p>Hay una fraternidad conflictiva, de violencia y muerte, que est\u00e1 ejemplificada en el relato m\u00e1s antiguo de Ca\u00ed\u00adn y Abel (Gen 4): cada uno quiere hacerse y conseguir su autonom\u00ed\u00ada frente al otro (contra el otro). A la luz de todo lo anterior, hemos ido descubriendo que la esencia de la personalidad no es la \u00abcarencia\u00bb (buscar en el otro lo que me falta) sino la generosidad (ofrecer al otro lo que tengo, para que podamos compartirlo). Eso es lo que hace Jes\u00fas, como nuevo Abel que ofrece el camino de Dios a sus hermanos, ofreci\u00e9ndoles su propia vida y ense\u00f1\u00e1ndoles a decir \u00ababba\u00bb: Dios es mi Padre.<\/p>\n<p>Una vez que han aprendido esta palabra, y la han aprendido en el camino y gesto de entrega de Jes\u00fas (que muere dando noticia del Padre), los hombres ya saben en el fondo todo lo que tienen que saber: conocen el misterio m\u00e1s profundo de lo humano y lo divino. Conocen su \u00aborigen familiar\u00bb, se conocen a s\u00ed\u00ad mismos, en camino que debe expresarse en forma de compromiso social.<\/p>\n<p>Porque, conforme a lo indicado al tratar del mensaje de Jes\u00fas, el descubrimiento e invocaci\u00f3n del Padre resulta inseparable del compromiso en favor de los hermanos. Este conocimiento no es teor\u00ed\u00ada interior (en forma de meditaci\u00f3n intimista); tampoco es verdad abstracta que se puede articular en un conjunto de sistemas conceptuales. El conocimiento de Dios se identifica con la respuesta de la propia vida que asume el don del Padre y le reconoce, reconociendo, al mismo tiempo, a los hermanos.<\/p>\n<p>Esta es la tarea cristiana: ser testigos de Dios Padre en un mundo que parece abandonado, hu\u00e9rfano de amor y de esperanza. Son muchos los que dicen que no hay Padre: estamos arrojados, perdidos en el mundo, como hu\u00e9rfanos que deben hacer la vida solos, por s\u00ed\u00ad mismos; la fe trinitaria nos lleva a expresar en medio de ellos (en favor de ellos) el sentido de una vida que es respuesta gozosa, comprometida al don del Padre. Son muchos los que viven sobre el mundo como si no hubiera ning\u00fan Padre: no tienen familia verdadera; no existe para ellos reconocimiento social, ni justicia; son menos que hu\u00e9rfanos, est\u00e1n aplastadas en la tierra por los falsos hermanos que viven s\u00f3lo de su propia prepotencia; pues bien, en medio de ellos, la iglesia de Jes\u00fas debe ofrecer el testimonio de la solidaridad fraterna, gratificante, creadora, que brota de la fe en el Padre.<\/p>\n<p>Esta fe en el Padre de Jes\u00fas, que es Padre eterno, trinitario, es el principio y centro de la fe cristiana. Los musulmanes conocen 99 nombres de Dios y los proclaman en sus oraciones; pero no han descubierto su hondura radical de Padre en Jesucristo. Tambi\u00e9n los jud\u00ed\u00ados conocen a Dios y le llaman con palabra soberana Se\u00f1or de cielo y tierra (Yahv\u00e9, Adonai, Kyrios); pero no han encontrado todav\u00ed\u00ada su nombre verdadero, no le acogen y veneran como el Padre de Jes\u00fas. Esta es la novedad del evangelio: cristianos son aquellos que conocen de verdad el nombre de Dios, saben que es Padre de Nuestro Se\u00f1or Jesucristo, siendo de esa forma Padre de todos los humanos (cf. Rom 15, 6; Ef 1, 3; 2 Cor 1, 3, etc.).<\/p>\n<p>[- Amor; Antropolog\u00ed\u00ada; Comuni\u00f3n; Cruz; Espiraci\u00f3n; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Generaci\u00f3n; Hijo; Islam; Juda\u00ed\u00adsmo; Liberaci\u00f3n; Madre; Mujer; Pascua; Persona; Reino; Teodicea.]<br \/>\nXabier Pikaza<\/p>\n<p>10<\/p>\n<p>PADRES GRIEGOS Y LATINOS, DOCTRINA TRINITARIA DE LOS<\/p>\n<p>SUMARIO: I. Suma de la fe.-II. Comprensi\u00f3n teol\u00f3gica: 1. Mirada retrospectiva al AT; 2. Doctrina del Logos; 3. Analog\u00ed\u00adas de la naturaleza.-III. Apropiaci\u00f3n conceptual: 1. Intenci\u00f3n teol\u00f3gica; 2. Conceptualidad de Oriente; 3. Contribuci\u00f3n de Occidente.-IV. Acentos espec\u00ed\u00adficos<\/p>\n<p>I. Suma de la fe<br \/>\nLa confesi\u00f3n trinitaria resume para los Padres, tanto griegos como latinos (y m\u00e1s all\u00e1 de sus lugares de tradici\u00f3n), los contenidos fundamentales de la fe en Dios y en Cristo, impregna las celebraciones sacramentales y determina el camino de salvaci\u00f3n del cristiano. Ella pertenece, seg\u00fan Ireneo de Lyon (aprox., t 202), al \u00abcanon de la verdad\u00bb que el cristiano recibe en el bautismo (Adv. haer. I, 9,4), por el que es introducido en la vida trinitaria de Dios. A partir de la confesi\u00f3n trinitaria en cuanto \u00abregla de la fe\u00bb se descubre la correcta ordenaci\u00f3n de \u00e9sta (Epid. 3). Con frecuencia menciona Tertuliano (aprox.,150-220) la regula y la lex fidei y se distancia con ello de las novitates de los herejes. Tambi\u00e9n para \u00e9l constituye la confesi\u00f3n trinitaria el n\u00facleo de la doctrina de la fe cristiana (De praescr. haer. 13). En Oriente habla Or\u00ed\u00adgenes (aprox., 185-254) \u00abde la triple cuerda que no se rasga, de la que pende y por la que se sostiene la Iglesia\u00bb(In exod. hom. IX que, 3).<\/p>\n<p>Esta primac\u00ed\u00ada, as\u00ed\u00ad reconocida por los Padres, del tesoro de la fe transmitido en la tradici\u00f3n y condensado en sus enunciados fundamentales rige de modo especial para los concilios. As\u00ed\u00ad, Nicea (325) manifiesta, con la inclusi\u00f3n de la respuesta conciliar a Arrio (aprox., 260-336) en una confesi\u00f3n de fe de la tradici\u00f3n, que el objetivo de los<\/p>\n<p>Padres no era la explicaci\u00f3n conceptual de la filiaci\u00f3n divina eterna de Jes\u00fas, sino la renovada y com\u00fan confirmaci\u00f3n de la fe en Cristo transmitida (DS 125). De modo parecido proceden los Padres del concilio de Efeso (431). Lo que coincide con Nicea debe ser asumido, lo que se diferencia de \u00e9l, rechazado. Para Calcedonia rige el mismo criterio: \u00abTras las huellas de los Santos Padres, nuestra doctrina com\u00fan y nuestra confesi\u00f3n es&#8230;\u00bb(DS 301).<\/p>\n<p>Esta primac\u00ed\u00ada fundamental de las reglas de la fe condiciona el puesto, a ella subordinado, de su interpretaci\u00f3n. Para Or\u00ed\u00adgenes, por ejemplo, se mantiene, frente a diversas novedades, \u00abla predicaci\u00f3n eclesial que fue transmitida en el orden de la sucesi\u00f3n desde los Ap\u00f3stoles y que perdura hasta hoy en la Iglesia; y as\u00ed\u00ad, s\u00f3lo debe creerse como verdad lo que en nada diverge de la tradici\u00f3n eclesial y apost\u00f3lica\u00bb (P. Arch. 1. Praef. 2). El Alejandrino entiende su trabajo teol\u00f3gico no como deducci\u00f3n, sino como contemplaci\u00f3n comprensiva, anal\u00ed\u00adtica y ordenadora, del misterio integral. Y en ese trabajo es consciente de no poder alcanzar un conocimiento completo del misterio trinitario. A este respecto, en Occidente se puede comparar a Agust\u00ed\u00adn (354-430) con Or\u00ed\u00adgenes. El concluye su De Trinitate (XV, 28, 51) con la siguiente oraci\u00f3n: \u00abSeg\u00fan esta regla de fe me he orientado al comenzar; y desde ella te he buscado tan bien como pude, tan bien como t\u00fa me diste capacidad para ello; he deseado contemplar con la raz\u00f3n lo que yo cre\u00ed\u00ada; y mucho he examinado, mucho me he esforzado.\u00bb Con esta ordenaci\u00f3n autocr\u00ed\u00adtica de intento explicativo y de misterio expresado en la regla de la fe,los testigos mencionados hablan por la totalidad de la Patr\u00ed\u00adstica. Aqu\u00ed\u00ad confluyen la confesi\u00f3n, la apolog\u00ed\u00ada, la teolog\u00ed\u00ada anal\u00ed\u00adtica y comprensiva y tambi\u00e9n el maravillado sentimiento de plenitud ante la cercan\u00ed\u00ada de Dios. El marco que confiere unidad a las m\u00e1s diversas cuestiones de detalle es la permanente mirada a la confesi\u00f3n central de la encarnaci\u00f3n redentora de Dios. En la medida en que la doctrina trinitaria as\u00ed\u00ad integrada revela algo del nexos mysteriorum, puede dar fundamento a la fe y conducir a la reverente actitud de sentirse afectado por el misterio del Dios trinitario. Aqu\u00ed\u00ad hallamos una importante ayuda de la Patr\u00ed\u00adstica para la teolog\u00ed\u00ada trinitaria actual.<\/p>\n<p>II. Comprensi\u00f3n teol\u00f3gica<br \/>\n1. MIRADA RETROSPECTIVA AL AT. Para acercar el misterio expresado en la confesi\u00f3n y en la celebraci\u00f3n lit\u00fargica a la humana capacidad de representaci\u00f3n se han venido usando desde la \u00e9poca de los Apologetas diversas analog\u00ed\u00adas, im\u00e1genes y conceptos. Sobre todo se han buscado huellas en el AT. Este halla su fundamento, como la creaci\u00f3n, en el actuar mismo del Dios trinitario. Por eso, toda la historia pertenece a su revelaci\u00f3n, que culmina en la encarnaci\u00f3n de la Palabra eterna y en la misi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Aqu\u00ed\u00ad alcanza su plenitud la automanifestaci\u00f3n de Dios iniciada en la creaci\u00f3n. Sobre este pensamiento, desarrollado especialmente por Ireneo, citan los Padres diferentes pasajes del AT. G\u00e9n 1,1 les remite al Hijo; G\u00e9n 1,2, al Esp\u00ed\u00adritu Santo. Es importante tambi\u00e9n el nombre de Dios Elohim, concebido en plural. Y tambi\u00e9n aquellos textos en los que Dios habla de s\u00ed\u00ad mismo y se habla a s\u00ed\u00ad mismo en la forma plural (G\u00e9n 1,26; 3,22; 11,7). Muchos Padres ven testimonios de la Trinidad en los tres enviados de Dios a Abraham (G\u00e9n 18), en la triple bendici\u00f3n sacerdotal (N\u00fam 6, 24-26), en el triple nombramiento de Dios en la solemne explicaci\u00f3n de la unidad divina en el trisagio de Is 6,4. Estos testimonios de la Escritura son finalmente confirmados por la referencia al \u00e1ngel de Yahv\u00e9, a la sabidur\u00ed\u00ada, a la palabra, al esp\u00ed\u00adritu de Dios y a las profec\u00ed\u00adas mesi\u00e1nicas. Una valoraci\u00f3n trinitaria de estos textos est\u00e1 justificada en la medida en que reflejan la insuperable tensi\u00f3n entre transcendencia sagrada y cercan\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica del \u00fanico Dios. Este es un rasgo fundamental determinante de la imagen veterotestamentaria de Dios, as\u00ed\u00ad como contenido esencial del misterio cristiano de la Trinidad.<\/p>\n<p>2. DOCTRINA DEL LOGOS. Para esta doctrina existen puntos de referencia en el AT, en el evangelio de Juan y en la espiritualidad de su tiempo, en el pensamiento de Fil\u00f3n de Alejandr\u00ed\u00ada (aprox., 13 a.C. &#8211; 45\/50 d.C.), de Her\u00e1clito (aprox., 540-480 a.C.), que influy\u00f3 especialmente en el estoicismo, y en el del platonismo medio. Para el estoicismo, el Logos es el principio racional divino que gobierna y unifica el cosmos; en \u00e9l participamos por medio del conocimiento de la verdad y de una vida \u00e9tica. Tambi\u00e9n en el platonismo medio el Logos es el principio de unidad del cosmos, y brota del Uno indivisible que se diferencia esencialmente de lo m\u00faltiple creatural-inmanente. Este abismo no lo puede franquear del todo el Logos, pues \u00e9l mismo es imperfecto y no se comunica por entero. As\u00ed\u00ad, \u00e9l responde de la unidad y de la multiplicidad del mundo. Tambi\u00e9n Fil\u00f3n intenta superar la distancia infinita entre Dios y el mundo mediante el Logos. Sin embargo, a diferencia de Jn y de su caracter\u00ed\u00adstica comprensi\u00f3n de la encarnaci\u00f3n, al alejandrino le falta una visi\u00f3n hist\u00f3rico-personal del Logos.<\/p>\n<p>El peligro que semejante pensamiento encierra para la interpretaci\u00f3n de la fe cristiana es un subordinacionismo metaf\u00ed\u00adsico (en contraposici\u00f3n al hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico). Aqu\u00ed\u00ad se plantea necesariamente la cuesti\u00f3n del ser: si y en qu\u00e9 medida el Logos hecho hombre pertenece a la realidad de Dios o a la del mundo. En ella se agudiza la disputa con Arrio. Frente a \u00e9l, el concilio de Nicea (325) confiesa al Hijo increado, engendrado eternamente de la misma naturaleza que el Padre (DS 125s). De forma semejante, el concilio de Constantinopla (381) subraya la naturaleza divina y la dignidad adorable del Esp\u00ed\u00adritu Santo (DS 150). Este no necesita de la acci\u00f3n divina sustentadora de la vida, como la criatura mortal; al igual que el Padre y el Hijo, tambi\u00e9n \u00e9l da la vida.<\/p>\n<p>Pero la doctrina del Logos no s\u00f3lo ayuda a pensar la relaci\u00f3n de Dios con el mundo; ella posibilita tambi\u00e9n la exploraci\u00f3n de la vida interior de Dios a partir de la vida espiritual del hombre. As\u00ed\u00ad, Te\u00f3filo de Antioqu\u00ed\u00ada (aprox., 186) toma de la antropolog\u00ed\u00ada estoica la distinci\u00f3n entre la palabra a\u00fan no pronunciada, que est\u00e1 viva en el interior en cuanto pensamiento, y la palabra ya expresada. Esta estructura del acto de habla sirve al apologeta de analog\u00ed\u00ada para la procedencia de la Palabra y del Hijo del Padre. El logos endi\u00e1thetos es el consejero eterno del Padre respecto de la creaci\u00f3n; el logos prophorik\u00f3s, el plan de la creaci\u00f3n ya realizado (Ad Auto\/. II, 22).<\/p>\n<p>Este acceso comparativo a la vida interna de Dios fue profundizado por Agust\u00ed\u00adn en su doctrina psicol\u00f3gica de la Trinidad, y as\u00ed\u00ad pas\u00f3 a la Escol\u00e1stica. Partiendo de la realidad del hombre como imagen de Dios, Agust\u00ed\u00adn ve en la estructura tri\u00e1dica de la vida espiritual del hombre analog\u00ed\u00adas para expresar la Trinidad de Dios: as\u00ed\u00ad, por ejemplo, las tr\u00ed\u00adadas esse-nosse-velle; mens-notitia-amor; memoria-intelligentia-voluntas. Estas y otras comparaciones son para \u00e9l recursos creaturales para no tener que enmudecer en la alabanza y en la predicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>3. ANALOG\u00ed\u008dAS DE LA NATURALEZA. Otras im\u00e1genes usadas en el \u00e1mbito de la Patr\u00ed\u00adstica, tanto griega como latina, est\u00e1n tomadas de la contemplaci\u00f3n de la naturaleza. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, la ordenaci\u00f3n originaria y rec\u00ed\u00adprocamente condicionante de fuente-r\u00ed\u00ado-mar (agua), o ra\u00ed\u00adz-rama-fruto, ra\u00ed\u00adz-tronco-rama, sol-luz-rayo-brillo (conocimiento, calor), planta-flor-aroma. Este tipo de im\u00e1genes expresan formas de unidad limitada por diversos aspectos &#8216;no intercambiables. Las analog\u00ed\u00adas, como antes la referencia a la estructura del acto de habla y de la vida espiritual, deben mostrar c\u00f3mo uno y tres pueden ser pensados conjuntamente. Este camino abierto por los Apologetas lo sigui\u00f3 en Occidente Tertuliano con detalle. Poniendo la mirada en la unidad de sol y rayo de sol, escribe: \u00abAs\u00ed\u00ad, tambi\u00e9n lo salido de Dios es Dios e Hijo de Dios; y ambos son uno.\u00bb(Apol. 21, 13). Lo mismo dice con respecto al modo como el r\u00ed\u00ado brota de la fuente, el tronco de la ra\u00ed\u00adz o la palabra de la fuerza del pensamiento. Este tipo de explicaci\u00f3n es cultivado en Oriente m\u00e1s a\u00fan que en Occidente. Debemos mencionar especialmente a Or\u00ed\u00adgenes y Atanasio (aprox., 295-373). Este quiso subrayar con las im\u00e1genes fuente-corriente-bebida, luz-brillo-iluminaci\u00f3n tanto la unidad esencial de Dios como la relativa realidad propia de los tres nombres divinos (C. Arianos III, 4; Ad Serapion I, 19).<\/p>\n<p>Esta forma de mediaci\u00f3n la encontramos tambi\u00e9n en la Escol\u00e1stica. As\u00ed\u00ad, Anselmo de Canterbury (1033\/34-1109), entre otros, quiere de este modo hacer aproximativamente inteligible la Trinidad de Dios. El hace referencia al Nilo que, en cuanto fuente, r\u00ed\u00ado y mar, constituye una tr\u00ed\u00adada. Si ello se da en el \u00e1mbito creatural, piensa, \u00abno es incre\u00ed\u00adble que est\u00e9 presente en el ser sumamente libre de forma perfecta\u00bb(De incarn. Verbi 13).<\/p>\n<p>Este pensamiento, expresado con comparaciones tomadas de la naturaleza, significa la diferente procesi\u00f3n del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu del Padre sin origen, as\u00ed\u00ad como su autonom\u00ed\u00ada. Con todo, para dar expresi\u00f3n a este entramado de relaciones, la Patr\u00ed\u00adstica, tanto griega como latina, se vale no s\u00f3lo de im\u00e1genes; ella se esfuerza tambi\u00e9n en precisar para ello su terminolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>III. Apropiaci\u00f3n conceptual<br \/>\n1. INTENCI\u00ed\u201cN TEOL\u00ed\u201cGICA. De modo parecido al esfuerzo del Nuevo Testamento, la Patr\u00ed\u00adstica intenta, en Oriente como en Occidente, acercarse al Misterio en el lenguaje y en el contenido. Expresi\u00f3n de ello es la aclaraci\u00f3n de los conceptos, especialmente de ous\u00ed\u00ada-substantia, pr\u00f3sopon, hyp\u00f3stasis-persona, schesis-relatio. Por lo que al contenido se refiere, un doble pensamiento impulsa este proceso: 1) Por una parte, es la convicci\u00f3n de que la autocomunicaci\u00f3n esencial de Dios en la redenci\u00f3n no puede experimentar ninguna disminuci\u00f3n en el ser, si ha de ser realmente redentora. Dios se hizo hombre para que \u00e9ste fuera divinizado. Este motivo, conocido desde Ireneo (Adv. Haer. III, 19, 1) y desarrollado especialmente por los Alejandrinos, est\u00e1 detr\u00e1s de la cuesti\u00f3n de la igualdad esencial del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu. Diversas formas de subordinacionismo metaf\u00ed\u00adsico presentan aqu\u00ed\u00ad un desaf\u00ed\u00ado. Nombres representativos son: el estoicismo, con su relaci\u00f3n contradictoria entre Dios y el mundo; Arrio, con su inescrutable imagen de Dios; los pneumat\u00f3macos, con su comprensi\u00f3n creatural del Esp\u00ed\u00adritu. Por eso tuvo que tratarse expresamente la unidad esencial de Dios en la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n. 2) Por otra parte, la teolog\u00ed\u00ada trinitaria patr\u00ed\u00adstica est\u00e1 movida, tanto en Oriente como en Occidente, por la cuesti\u00f3n de la propia realidad \u00f3ntica y subjetiva de los tres Nombres divinos, &#8216;Padre&#8217;, &#8216;Hijo&#8217; y &#8216;Esp\u00ed\u00adritu&#8217;. El modalismo her\u00e9tico obliga aqu\u00ed\u00ad a una respuesta que se corresponda con el espec\u00ed\u00adfico contenido revelado de los tres Nombres divinos.<\/p>\n<p>2. CONCEPTUALIDAD DE ORIENTE. En Oriente est\u00e1 Atanasio, cuya teolog\u00ed\u00ada trinitaria est\u00e1 marcada muy especialmente por la acentuaci\u00f3n de la igualdad de la esencia divina. A ella se refiere ya Gregorio Nacianceno (390) positivamente (Or. 21, 33). Este acento le caracteriza no s\u00f3lo frente a Arrio y sus movimientos, sino tambi\u00e9n en comparaci\u00f3n con la doctrina del Logos de los Apologetas y con la de Or\u00ed\u00adgenes, a\u00fan cuando \u00e9l desarrolle las ideas fundamentales de \u00e9ste. Atanasio, a diferencia de Or\u00ed\u00adgenes, no pierde oportunidad para hacer referencia a la \u00fanica ous\u00ed\u00ada (ser, naturaleza): ella es eterna, perfecta e inmutable; nada creado puede a\u00f1adirse a ella complement\u00e1ndola. \u00abElla es igual a s\u00ed\u00ad misma e indivisible seg\u00fan su naturaleza\u00bb(Ad Serapion I, 28). La doctrina arriana del Logos es para \u00e9l polite\u00ed\u00adsmo; se trata, dice, de una \u00abdivinidad pluriforme y m\u00faltiple\u00bb (C. Arianos III, 15). La naturaleza divina, por otra parte, no es una unidad esencial abstracta. Es m\u00e1s bien la comuni\u00f3n eterna e indivisible del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu, que se hace visible sobre todo en la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica divina en la creaci\u00f3n y la redenci\u00f3n. Ah\u00ed\u00ad act\u00faa el Padre por el Hijo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo. La salvaci\u00f3n as\u00ed\u00ad comunicada es una; es \u00abla gracia que viene del Padre y lleva a plenitud el Hijo en el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb(Ad Serapion I, 14).<\/p>\n<p>Al igual que la unidad de esencia subraya Atanasio la realidad propia espec\u00ed\u00adfica del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu. La Trinidad \u00abno es s\u00f3lo Trinidad seg\u00fan el nombre y el sonido de la palabra, sino verdadera y realmente. Lo mismo que el Padre existe, as\u00ed\u00ad existe tambi\u00e9n su Logos y es Dios por encima de todo. Y tambi\u00e9n el Esp\u00ed\u00adritu Santo existe y subsiste verdaderamente\u00bb (Ad Serapion I, 28). Con todo, a pesar de esta referencia ala realidad propia de los nombres trinitarios, Atanasio no utiliza una terminolog\u00ed\u00ada especial para diferenciarlos de la \u00fanica naturaleza divina. No emplea ni el t\u00e9rmino &#8216;pr\u00f3sopon&#8217; ni el de &#8216;hyp\u00f3stasis&#8217;. Nunca habla de tres hip\u00f3stasis en Dios, si bien en el s\u00ed\u00adnodo de Alejandr\u00ed\u00ada (362) \u00e9l mismo acepta como v\u00e1lido este modo de hablar acompa\u00f1ado de una correcta interpretaci\u00f3n. Para \u00e9l mismo, incluso en el a\u00f1o 369 siguen siendo sin\u00f3nimos los t\u00e9rminos &#8216;hyp\u00f3stasis&#8217; y &#8216;ous\u00ed\u00ada&#8217; (Ad Afros 4). En lugar de usar la nueva terminolog\u00ed\u00ada que lentamente se va desarrollando, \u00e9l habla concretamente de Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>La distinci\u00f3n, por Atanasio s\u00f3lo tolerada, entre &#8216;ous\u00ed\u00ada&#8217; e &#8216;hyp\u00f3stasis&#8217; alcanza en Basilio el Grande (aprox., 330-379) perfil y reconocimiento. Ous\u00ed\u00ada es determinada por \u00e9l como lo com\u00fan, como el substrato de ser que es calificado m\u00e1s concretamente por las tres hip\u00f3stasis. Esta regulaci\u00f3n ling\u00fc\u00ed\u00adstica es asumida por el concilio de Constantinopla (381) cuando declara que \u00abuna \u00fanica divinidad, poder y esencia del Padre y del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo y el mismo honor, dignidad y dominio se creen en tres hip\u00f3stasis o personas plenamente perfectas\u00bb(COD 24). La distinci\u00f3n de Basilio es desarrollada aqu\u00ed\u00ad (por Gregorio Nacianceno) en la medida en que hip\u00f3stasis es equip\u00e1rada con persona (pr\u00f3sopon). Para Basilio, el t\u00e9rmino pr\u00f3sopon rige a\u00fan en 376 frente al de hyp\u00f3stasis en cuanto t\u00e9rmino vac\u00ed\u00ado de ser que ha de ser llenado \u00f3nticamente por \u00e9ste \u00faltimo. Para Gregorio Nacianceno, al contrario, los t\u00e9rminos hyp\u00f3stasis y persona contienen el mismo significado. En el contexto teol\u00f3gico-trinitario significan \u00abque son tres que no se distinguen por su esencia, sino seg\u00fan sus peculiaridades\u00bb(Or. 42, 16).<\/p>\n<p>Esta equiparaci\u00f3n de hyp\u00f3stasis y pr\u00f3sopon se justifica en la medida en que a ambos t\u00e9rminos les pertenece, adem\u00e1s de la idea de manifestaci\u00f3n de la realidad, el elemento de peculiaridad intransferible. y de subsistencia. Ello es verdad con esta acentuaci\u00f3n ante todo para el \u00e1mbito latino, pero despu\u00e9s, como muestra Gregorio Nacianceno, poco a poco tambi\u00e9n para los griegos. La equiparaci\u00f3n de ambos t\u00e9rminos permite reconocer con cautela en el concepto de persona el elemento de la subjetividad. En un primer momento, en la concepci\u00f3n trinitaria de persona todo depende a\u00fan de la idea de lo particular y espec\u00ed\u00adfico en el que el \u00fanico ser divino se realiza. Pero dado que los t\u00e9rminos persona\/ pr\u00f3sopon pod\u00ed\u00adan significar en el lenguaje de la literatura tambi\u00e9n esencias singulares, individuos, con la conexi\u00f3n terminol\u00f3gica de hyp\u00f3stasis y pr\u00f3sopon el desarrollo condujo a identificar la subjetividad como rasgo esencial central del concepto trinitario de persona. Aspecto que Boecio (aprox., 475-527) articular\u00e1 de forma que se hizo cl\u00e1sica (De duabus naturis II-1II).<\/p>\n<p>Junto al concepto de persona aparece el de relaci\u00f3n (schesis). Despu\u00e9s de sus comienzos en Atanasio y Basilio lo usa y reflexiona sobre \u00e9l Gregorio Nacianceno. Este piensa que el Padre, el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu no han de determinarse s\u00f3lo por la realidad propia expresada en el nombre, sino tambi\u00e9n por su rec\u00ed\u00adproca relaci\u00f3n. As\u00ed\u00ad, la procedencia del Hijo del Padre es el \u00fanico aspecto que diferencia a ambos. Es una diferencia en la relaci\u00f3n, pero no en la esencia misma. \u00abPadre no es un nombre de la esencia ni tampoco de la acci\u00f3n, sino un nombre de la relaci\u00f3n que muestra c\u00f3mo el Padre se relaciona con el Hijo, y el Hijo con el padre\u00bb(Or. 29, 16). Es propio del Padre el ser fuente y ser no engendrado; propio del Hijo el ser engendrado y propio del Esp\u00ed\u00adritu el ser espirado (Or. 31, 9). Cuando Agust\u00ed\u00adn desarrolle la doctrina de las relaciones podr\u00e1 enlazar para ello con el Nacianceno.<\/p>\n<p>3. CONTRIBUCI\u00ed\u201cN DE OCCIDENTE. Aqu\u00ed\u00ad es Tertuliano quien con su diferenciada conceptualidad prepara de forma determinante el camino. Lo que los griegos expresaron con &#8216;ous\u00ed\u00ada&#8217; (o physis) lo denomina \u00e9l &#8216;sustancia&#8217;. Bajo este t\u00e9rmino significa en general el substrato b\u00e1sico del ser singular y el portador de sus correspondientes propiedades. La sustancia divina es aquella originaria realidad sustentadora que une al Padre, al Hijo y al Esp\u00ed\u00adritu. As\u00ed\u00ad, el Hijo est\u00e1 unido al Padre permanentemente, dado que \u00e9ste es la esencia de la sustancia divina; el Hijo la extiende, como quien dice, en cuanto \u00abderivatio totius et portio\u00bb(Adv. Prax. 9. 2). Con ello se significa para el Hijo la procedencia y la participaci\u00f3n en la \u00fanica sustancia total divina, con el fin de mediatizarla hacia fuera. Y de forma semejante el Esp\u00ed\u00adritu Santo. El participa por el Hijo de la plenitud de ser del Padre. El Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu Santo son, cada uno en un orden de origen distinto, participantes (consortes) con el Padre en la \u00fanica sustancia divina (Adv. Prax. 12, 7), la cual, debido a la diferente forma de existencia que adquiere en el Hijo y en el Esp\u00ed\u00adritu Santo, ha de entenderse como realidad din\u00e1mica.<\/p>\n<p>Pero con la misma fuerza con que subraya la unidad de Dios, Tertuliano acent\u00faa tambi\u00e9n su Trinidad. Por eso, para \u00e9l las tres personas divinas forman el contrapunto de la \u00fanica sustancia. Tertuliano asume este concepto sobre todo por tres razones: 1) Distanci\u00e1ndose del modalismo, el t\u00e9rmino persona expresa aquella realidad propia individual que se significa con los nombres trinitarios y en la que adquiere forma concreta la sustancia divina. 2) En correspondencia con el estilo de la \u00e9poca emplea expresiones como: ex persona Patris (en lugar de), ex persona Christi, filii persona (rol), ex repraesentatione personae (en representaci\u00f3n de). El africano se sirve de estas formas de expresi\u00f3n para representar de forma dram\u00e1tico-dial\u00f3gica el acontecimiento de la autocomunicaci\u00f3n divina, especialmente de la encarnaci\u00f3n. Pero al hacerlo tiene claro que la Palabra y el Hijo, as\u00ed\u00ad como el Esp\u00ed\u00adritu Santo, son m\u00e1s que meras ficciones literarias que expresan dram\u00e1ticamente el &#8216;nosotros&#8217; divino. La figura concreta de Jes\u00fas permite reconocer la persona divina del Hijo en su irrepetibilidad. Desde la realidad propia del Hijo, la personalidad del Esp\u00ed\u00adritu Santo se revela asimismo como algo m\u00e1s que una figura estil\u00ed\u00adstico-po\u00e9tica. Tambi\u00e9n a \u00e9l, que santifica a los creyentes, le pertenece una realidad propia esencial y subjetiva. El es, como el Hijo, abogado (oficial, ministro, \u00e1rbitro) del Padre. 3) La fe cristiana confiesa no tres modificaciones de Dios, sino testigos subjetivos cuyos nombres son invocados como garantes de salvaci\u00f3n y constituyen la esencia de la confianza cristiana (Adv. Prax. 26, 9). Dado que para Tertuliano se trata de que en la irrepetibilidad subjetiva del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu se realiza y comunica el ser y la vida de Dios, el concepto de persona se convierte para \u00e9l en una expresi\u00f3n central. Y pr\u00e1cticamente la totalidad de la historia trinitaria le ha seguido en este punto. S\u00f3lo Agust\u00ed\u00adn mantiene alguna precauci\u00f3n al respecto; \u00e9l hace de la doctrina de las relaciones el elemento configurador del sistema, y en cuanto tal llega a la teolog\u00ed\u00ada occidental.<\/p>\n<p>IV. Acentos espec\u00ed\u00adficos<br \/>\nLa doctrinas trinitarias de Oriente y Occidente, a\u00fan cuando entre ellas se dan coincidencias de contenido y de m\u00e9todo, est\u00e1n determinadas por diferentes formas de pensamiento. Seg\u00fan la distinci\u00f3n que se remonta a Th. de Regnon (1831-1893), Occidente parte m\u00e1s claramente de la \u00fanica sustancia divina para determinar desde ella los tres nombres divinos Padre, Hijo y Esp\u00ed\u00adritu en su propia realidad, que ha de perfilarse frente al modalismo. A esta visi\u00f3n de la unidad corresponde tambi\u00e9n la invocaci\u00f3n &#8216;Sancta Trinitas. Por contra, Oriente parte del Padre como principio originario intratrinitario. Al hablar de la \u00fanica esencia divina, por la que el Hijo y el Esp\u00ed\u00adritu est\u00e1n unidos al Padre, quiere salir al paso del subordinacionismo. Atanasio, por ejemplo, escribe: \u00abEl Padre realiza todo por medio del Logos en el Esp\u00ed\u00adritu Santo. De este modo se mantiene la unidad de la santa Trinidad&#8230;\u00bb (Ad Serapion I, 28). Esta ordenaci\u00f3n de ambasformas de pensamiento, ciertamente general y pendiente de una mayor diferenciaci\u00f3n, se hace concreta en la discusi\u00f3n en torno al filioque. La inclusi\u00f3n del Hijo en la procesi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo s\u00f3lo puede entenderse, seg\u00fan el planteamiento oriental, como una mediaci\u00f3n din\u00e1mica \u00abpor medio del Hijo\u00bb. La concepci\u00f3n latino-agustiniana lo interpreta de otra manera; ella est\u00e1 m\u00e1s claramente cerrada en s\u00ed\u00ad misma, a semejanza de un tri\u00e1ngulo. En ella, el proceso de vida trinitaria parte del Padre hacia Hijo, y ambos se encuentran en el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Ellos constituyen para \u00e9l un principio. Esta concepci\u00f3n permite acentuar m\u00e1s en\u00e9rgicamente la igualdad esencial del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu. Al mismo tiempo hace notar con mayor claridad la participaci\u00f3n activa del Hijo en la procesi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo; ella permite reconocer la relaci\u00f3n Hijo-Esp\u00ed\u00adritu como relaci\u00f3n real espec\u00ed\u00adfica, en conformidad con el pensamiento de san Agust\u00ed\u00adn seg\u00fan el cual el Esp\u00ed\u00adritu Santo es la relaci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca entre el Padre y el Hijo. El momento din\u00e1mico de la doctrina griega de la Trinidad reviste la tradici\u00f3n latina con la distinci\u00f3n agustiniana seg\u00fan la cual el Padre es origen sin origen (principium non de principio) y el Hijo origen originado (principium de principio) para el Esp\u00ed\u00adritu Santo (C. Maxim. II, 17, 4). Este procede, podr\u00ed\u00ada decir tambi\u00e9n san Agust\u00ed\u00adn, \u00abprincipaliter\u00bb del Padre (Trin. XV, 17, 29; 26, 27). Con todo, es preciso decir que la visi\u00f3n griega de la monarqu\u00ed\u00ada intradivina del Padre ha modelado la doctrina agustiniana de Dios, y con ella la de la tradici\u00f3n latina, a lo sumo con respecto a su din\u00e1mica hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica, cuyo marcado antropocentrismo conviene hacer notar. Pero para la concepci\u00f3n de la Trinidad inmanente en san Agust\u00ed\u00adn (y en Occidente) ha tenido mayor fuerza configuradora la perspectiva esencialista, unida a la doctrina de las relaciones.<\/p>\n<p>Para la actual discusi\u00f3n ecum\u00e9nica entre ambas tradiciones se lograr\u00ed\u00ada mucho si pudieran ser contempladas como visiones convergentes y complementarias que tienen su centro de unidad en la doxolog\u00ed\u00ada trinitaria. Esta es, para Oriente como para Occidente, la primera y aut\u00e9ntica forma de expresi\u00f3n de la fe. Para terminar, dejemos hablar de nuevo a san Agust\u00ed\u00adn: \u00abEl lenguaje lo dice en la medida en que puede; el resto lo debe pensar el coraz\u00f3n&#8230; Todo lo que nosotros podemos decir, es inadecuado. Queremos por eso tender hacia \u00e9l. Que \u00e9l lo complete cuando venga.\u00bb (In lo 4, 2; Cf. tambi\u00e9n Trin. 28, 51).<\/p>\n<p>[ &#8211;> Agust\u00ed\u00adn, san; Analog\u00ed\u00ada; Angelolog\u00ed\u00ada; Anselmo, san; Antropolog\u00ed\u00ada; Arrianismo; Atanasio, san y Alejandrinos; Bautismo; Comuni\u00f3n; Concilios; Confesi\u00f3n de fe; Conocimiento; Creaci\u00f3n; Doxolog\u00ed\u00ada; Encarnaci\u00f3n; Escol\u00e1stica; Esp\u00ed\u00adritu Santo; Fe; Filioque; Hijo; Hip\u00f3stasis; Historia; Iglesia; Ireneo de Lyon; Jesucristo; Liturgia; Logos; Misi\u00f3n, misiones; Misterio; Naturaleza; Nombres de Dios; Or\u00ed\u00adgenes; Padre; Personas divinas; Polite\u00ed\u00adsmo; Procesiones; Regnon, Th. de; Relaciones; Revelaci\u00f3n; Salvaci\u00f3n; Teolog\u00ed\u00ada y econom\u00ed\u00ada; Tertuliano; Transcendencia; Trinidad; Unidad; Vida cristiana.]<br \/>\nFranz Courth<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n<p>La imagen de Dios como Padre es esencial e imprescindible en orden a la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica y a la confesi\u00f3n de la fe cristiana, que se abre con la f\u00f3rmula Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso. En la sagrada Escritura y en la primera tradici\u00f3n cristiana el t\u00e9rmino Padre se le atribuye a Dios; cuando se dice Dios, sobre todo en el Nuevo Testamento, se entiende siempre al Padre, el Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos decenios, sin embargo, la imagen de Dios como Padre ha sufrido diversas cr\u00ed\u00adticas por varias partes; en la relaci\u00f3n entre el hombre y Dios-Padre se recapitulaban todos 16s motivos que se aduc\u00ed\u00adan para rechazar la religi\u00f3n cristiana y para justificar el ate\u00ed\u00adsmo. El proces\u00f3 de emancipaci\u00f3n del hombre coincidi\u00f3 con un retroceso de la presencia de Dios Padre, a quien los cristianos comprenden e invocan como Padre de Jesucristo y de todos los hombres. Las principales contestaciones que han contribuido a poner en crisis la imagen de Dios Padre proceden de las cr\u00ed\u00adticas a la religi\u00f3n de Freud, del an\u00e1lisis sociol\u00f3gico de la Escuela de Francfort, de algunas resoluciones m\u00ed\u00adticas debidas a las ciencias de la religi\u00f3n, del movimiento feminista (que desea tener carta de ciudadan\u00ed\u00ada en la teolog\u00ed\u00ada), del contexto sociol\u00f3gico en que se encuentra el mundo desarrollado occidental y norteamericano Al contrario, por lo que se refiere a los pa\u00ed\u00adses en v\u00ed\u00adas de desarrollo ya evangelizados, no se pone tanto en discusi\u00f3n la imagen de Dios-Padre, como m\u00e1s bien el problema de c\u00f3mo anunciar que Dios es Padre en un mundo donde se pisotea y se humilla a la persona humana y su dignidad.<\/p>\n<p>En el Antiguo Testamento la palabra Padre est\u00e1 presente en raras ocasiones y con ciertas reservas. El motivo se explica f\u00e1cilmente: Israel tiende a liberarse de un cierto tipo de religiosidad de car\u00e1cter tribal y desea distinguirse de las otras religiOnes que ve\u00ed\u00adan a su Dios como progenitor, aunque en sentido superlativo respecto a la figura humana de la paternidad. El t\u00e9rmino Padre que se atribuye a Dios es siempre metaf\u00f3rico y no expresa totalmente la naturaleza- de Dios ni su relaci\u00f3n con el hombre. En el Antiguo Testamento se habla mucho del Dios de los padres (Ex 3,13), del Dios de Abrah\u00e1n, y de un pueblo,de Isaac y de Jacob, Israel, que es hijo no natural, sino de \u00abelecci\u00f3n\u00bb y \u00abvocaci\u00f3n\u00bb, precisamente porque Dios es Padre (Ex 4,22; Os 1 1, 1 , Jr 31,9). Pero la paternidad de Dios con Israel est\u00e1 motivada por las intervenciones salv\u00ed\u00adficas en su favor. Aqu\u00ed\u00ad se ve claramente el paso de la concepci\u00f3n m\u00ed\u00adtica a la hist\u00f3rica en el apelativo Padre que se da a Dios. En el Antiguo Testamento Dios es Padre porque establece una alianza, porque ha creado y crea todas las cosas (Dt 32,6; Mal 2,10). La idea de la paternidad de Dios guarda relaci\u00f3n, no s\u00f3lo con la de alianza o creaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n con la de promesa o futuro. Dios es Padre porque intervendr\u00e1, asistir\u00e1, salvar\u00e1. La idea de Dios como Padre en el Antiguo Testamento no cubre por tanto la idea de sacralidad que era propia del \u00abpater familias \u00ab, sino que es cr\u00ed\u00adtica prof\u00e9tica de toda otra paternidad, ya que solamente Dios puede ser llamado Padre, Por eso mismo el Antiguo Testamento excluye toda interpretaci\u00f3n de car\u00e1cter sexista del concepto religioso de padre: Dios conoce tambi\u00e9n los rasgos femeninos de la madre (1s 49,14-15; 66,13).<\/p>\n<p>Pero la mejor comprensi\u00f3n de Dios como Padre la tenemos en el Nuevo Testamento, donde el t\u00e9rmino Padre designa expl\u00ed\u00adcitamente a Dios mismo.<\/p>\n<p>Jes\u00fas es el Revelador del Padre; D\u00ed\u00ados es siempre el Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo; la paternidad de Dios puede comprenderse entonces a trav\u00e9s de Jes\u00fas. S\u00f3lo recorriendo la historia y el significado de Jes\u00fas de Nazaret: se puede comprender la novedad cristiana de un Dios que es Padre. Pero lo mismo que en el Antiguo Testamento la categor\u00ed\u00ada de Padre estaba mediada por la de alianza, en el Nuevo (al menos en la perspectiva sin\u00f3ptica) esa mediaci\u00f3n se realiza gracias a la categor\u00ed\u00ada de Reino. Jes\u00fas, a trav\u00e9s de su vida p\u00fablica y de su predicaci\u00f3n, no se anuncia tanto a s\u00ed\u00ad mismo como el Reino de Dios. El Dios con el que se relaciona Jes\u00fas (la causa de Jes\u00fas es realmente la misma causa de Dios), es llamado y manifestado por \u00e9l como Padre. Este es el t\u00ed\u00adtulo preferido; efectivamente, en la tradici\u00f3n jo\u00e1nica, el Padre, en labios de Jes\u00fas, es la definici\u00f3n habitual de Dios. En la perspectiva sin\u00f3ptica los exegetas suelen identificar a menudo el uso del t\u00e9rmino Padre: a) en los loghia de Jes\u00fas; b) en sus plegarias.<\/p>\n<p>En el primer caso tenemos once pasajes que pueden agruparse en tres series: el Padre, sin a\u00f1adir ning\u00fan adjetivo posesivo; vuestro Padre, referido a los disc\u00ed\u00adpulos y nunca a los extra\u00f1os; mi Padre, expresi\u00f3n que no encuentra nunca una correspondencia directa en el Antiguo Testamento y que expresa una relaci\u00f3n especial\u00ed\u00adsima y \u00fanica de Jes\u00fas con Dios (esta expresi\u00f3n se sit\u00faa sobre todo en los loghia de revelaci\u00f3n y sirve para indicar una relaci\u00f3n incomparable entre Jes\u00fas y Dios, su Padre); en estos contextos Jes\u00fas reduce su potestad plena y absoluta al hecho de que Dios se revela en \u00e9l de forma extraordinaria y \u00fanica.<\/p>\n<p>Respecto a las plegarias de Jes\u00fas, el punto de referencia obligado es Mc 14,36 (se recoge esta tradici\u00f3n en los pasajes tan conocidos de Rom 8,15; G\u00e1l 4,6): Jes\u00fas llamaba a Dios Padre suyo, Abba (pap\u00e1, papa\u00ed\u00adto), que expresa la extrema confianza que ten\u00ed\u00ada con \u00e9l, inaudita en el contexto jud\u00ed\u00ado. Est\u00e1 suficientemente demostrado (Jeremias, Michel) que el t\u00e9rmino abba constituye el fondo arameo de todas las invocaciones a Dios Padre en las oraciones de Jes\u00fas: en efecto, ni el arameo ni el hebreo en tiempos de Jes\u00fas ten\u00ed\u00adan otra forma para expresar la invocaci\u00f3n \u00abPadre m\u00ed\u00ado\u00bb. Lo que m\u00e1s importa es que s\u00f3lo Jes\u00fas y ning\u00fan otro piadoso israelita pod\u00ed\u00ada dirigirse as\u00ed\u00ad a Dios (en este sentido se trata aqu\u00ed\u00ad del caso cl\u00e1sico del criterio hist\u00f3rico de la desemejanza): \u00c2\u00a1s\u00f3lo el que tuviera semejante conciencia filial pod\u00ed\u00ada dirigirse de una forma tan confidencial a Dios! Pero la paternidad de Dios no se agota en Jes\u00fas, sino que a trav\u00e9s de \u00e9l se abre a todos aquellos a los que el Esp\u00ed\u00adritu hace hijos, porque aceptan ser hermanos de Jes\u00fas: todos los hombres en Jes\u00fas pueden invocar a Dios como Padre, Abba, y sentirlo como tal; la revelaci\u00f3n del Padre a los disc\u00ed\u00adpulos es la \u00fanica cosa que puede dar sentido y reposo a la existencia humana.<\/p>\n<p>En la literatura paulina los t\u00e9rminos Dios (th\u00e9os) y Padre (Pat\u00e9r) aparecen siempre unidos, sobre todo en las f\u00f3rmulas breves de apertura y de terminaci\u00f3n de las cartas y en las bendiciones finales, y siempre en un contexto lit\u00fargico y de oraci\u00f3n (Dios y Padre nuestro, Dios y Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo). La profundizaci\u00f3n teol\u00f3gica de Pablo considera siempre la palabra ((Padre\u00bb como nombre propio, no separado nunca de Cristo: el Padre es siempre Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo; \u00e9l es el punto de partida y el fin de la obra redentora de Jesucristo. La obra de salvaci\u00f3n parte de Dios Padre, se manifiesta y se media en el Hijo y finaliza en el Padre. El reconocimiento de la paternidad de Dios en Jesucristo va ligado para nosotros a la toma de conciencia de que somos hijos ya mayores de edad, liberados de la esclavitud y del miedo (G\u00e1l 4,1-7; 5,13). En la literatura jo\u00e1nica se nos presentan las \u00ed\u00adntimas relaciones entre el Padre y Jes\u00fas. El mensaje de la paternidad de Dios coincide con la idea de que el Padre es la Revelaci\u00f3n y Jes\u00fas, su Hijo, el Revelador. Jes\u00fas se &#8211; dirige a Dios llam\u00e1ndolo e1 Padre o mi Padre. Ya el pr\u00f3logo, en la expresi\u00f3n \u00abjunto a Dios \u00bb (pros ton The\u00f3n, con art\u00ed\u00adculo) sirve para significar no s\u00f3lo que el Padre es Dios, sino que el Logos es Dios como el Padre, est\u00e1 en el mismo plano que el Padre, est\u00e1 en relaci\u00f3n con \u00e9l, en obediencia al mismo. Esta no es m\u00e1s que la transcripci\u00f3n hist\u00f3rica de la actitud de relacionalidad entre Jes\u00fas y el Padre, precisamente porque el Hijo est\u00e1 desde toda la eternidad \u00abvuelto hacia el Padre\u00bb. Las mismas pol\u00e9micas entre Jes\u00fas y los jud\u00ed\u00ados se refer\u00ed\u00adan en el fondo al hecho de que Jes\u00fas llamaba a Dios Padre suv &#8211; o y se pon\u00ed\u00ada en el mismo plano que Dios (Jn 5,18; 7,1618.28; 8,54-59). Juan afirma expresamente la igualdad entre Jes\u00fas y el Padre (Jn 14,7-10), su intimidad con \u00e9l (c.<\/p>\n<p>17), en donde el centro del cap\u00ed\u00adtulo es la mutua inmanencia entre el Padre y el Hijo y donde esta relaci\u00f3n se difunde a los disc\u00ed\u00adpulos (Jn 17 1 1), a los que se adhieren a la palabra de los disc\u00ed\u00adpulos (Jn 17 20-21) y al mundo (Jn 17 23). Las categor\u00ed\u00adas jo\u00e1nicas que expresan todas estas realidades son significativas: estar en, una Sola cosa, perfectos en la unidad.<\/p>\n<p>Las mismas consecuencias de car\u00e1cter teol\u00f3gico de todo lo que se ha expuesto sobre el tema de Dios-Padre a nivel b\u00ed\u00adblico constituyen las premisas para descifrar el significado de la Tradici\u00f3n eclesial. El Padre es siempre el polo central de la existencia de Jes\u00fas, de su oraci\u00f3n, de su causa. Jes\u00fas muestra un rostro in\u00e9dito de Dios-Padre, como de Aquel que a trav\u00e9s de su persona est\u00e1 sumamente cercano al mundo.<\/p>\n<p>Jes\u00fas es ciertamente derivaci\u00f3n radical de Dios-Padre, pero el Jes\u00fas que se dirige al Padre supone a un Padre que se dirige a Jes\u00fas, ya en un \u00abdi\u00e1logo\u00bb anterior, comenzado en la eternidad. Jes\u00fas pertenece a la esencia eterna del Padre, el cual es cognoscible en su relaci\u00f3n con el Hijo sobre todo en el misterio pascual que revela la novedad de Dios como Amor. El esfuerzo de elaboraci\u00f3n doctrinal de la fe creyente ha intentado siempre salvaguardar c\u00f3mo Dios es Padre desde toda la eternidad y c\u00f3mo la econom\u00ed\u00ada de la creaci\u00f3n y de la redenci\u00f3n se vincula a Dios-Padre a trav\u00e9s de Jesucristo; de este modo Dios pod\u00ed\u00ada ser llamado Padre, Creador y Se\u00f1or (pantokr\u00e1tor) Todo el esfuerzo por precisar y aclarar las relaciones de paternidad y de filiaci\u00f3n tienden entonces a demostrar que Dios es Padre desde toda la eternidad y que la generaci\u00f3n del Verbo no debe entenderse en sentido subordinacionista, sino que significa la transmisi\u00f3n de su misma substancia. Las definiciones dogm\u00e1ticas de Nicea y de Constantinopla son, por una parte, el resultado de encendidos debates para aclarar cu\u00e1l es la fe recta de la Iglesia y, por otra, la premisa para nuevas reflexiones. La manera de entender a Dios Padre, a nivel no s\u00f3lo de precisi\u00f3n lingU\u00ed\u00adstica sino tambi\u00e9n teol\u00f3gica, parte por consiguiente de aquellas definiciones: Nicea establece la co-eternidad del Logos con el Padre y Constantinopla afirma que el Esp\u00ed\u00adritu Santo (como el Hijo) no es ciertamente una criatura dependiente, sino que pertenece a la monarchia del Padre. La teolog\u00ed\u00ada oriental exaltar\u00e1 as\u00ed\u00ad la figura del Padre, en quien encuentra su origen la unidad de la Trinidad. Por eso el Padre es principio sin principio (anarchos anarch\u00e9) no ha sido engendrado por nadie (aghennes\u00ed\u00ada), engendra eternamente al Hijo y por medio del Hijo espira al Esp\u00ed\u00adritu Santo. El Padre es entonces fuente y t\u00e9rmino de la divinizaci\u00f3n del hombre y del cosmos. La teolog\u00ed\u00ada occidental, por su parte, quiere cerrar el camino al arrianismo, partiendo de la unicidad de la esencia divina y declara la consustancialidad y la co-esencialidad de las personas divinas.<\/p>\n<p>De este modo los procesos vitales en Dios quedan un poco nublados en comparaci\u00f3n con la tradici\u00f3n oriental.<\/p>\n<p>En este esquema la naturaleza divina, y no el Padre en primer lugar es expresi\u00f3n de la unidad de la Trinidad. La persona del Padre se define por las relaciones opuestas de subsistencia por v\u00ed\u00ada de generaci\u00f3n, a trav\u00e9s de la cual se distingue del Hijo, y de espiraci\u00f3n activa por la que se distingue de la persona del Esp\u00ed\u00adritu Santo. En la tradici\u00f3n latina se desarroll\u00f3 igualmente una l\u00ed\u00adnea personalista (Ricardo de San V\u00ed\u00adctor, Alejandro de Hales, san Buenaventura) que vio en la persona del Padre la unidad de los procesos vitales en Dios y por tanto de la Trinidad.<\/p>\n<p>Hay que reconocer que, sobre todo en el caso de la teolog\u00ed\u00ada latina, se asisti\u00f3 posteriormente a una esterilizaci\u00f3n de la doctrina sobre Dios-Padre, reducida a disputas terminol\u00f3gicas de escuela, que la relegaba al mundo de las cuestiones abstractas y alejadas de la vida concreta. La teolog\u00ed\u00ada contempor\u00e1nea intenta hoy descubrir las motivaciones ideales de la doctrina cl\u00e1sica sobre la paternidad de Dios en orden al Hijo eterno, al Hijo encarnado y a los hombres como hijos de Dios, pero procurando ilustrar mejor el car\u00e1cter parad\u00f3jico del monote\u00ed\u00adsmo cristiano como monote\u00ed\u00adsmo trinitario. Es el acontecimiento hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico de Jesucristo muerto y resucitado el que preserva la imagen de Dios Padre de las interpretaciones mitol\u00f3gicas antiguas o proyectivas modernas. La realidad de Dios como Padre hace referencia a la obra de la salvaci\u00f3n en Cristo y en el Esp\u00ed\u00adritu. La imagen de Dios padre no puede servir nunca de cobijo a ninguna figura de autoridad paterna, pol\u00ed\u00adtica, materna: todo simbolismo aplicado a Dios es siempre caduco, ya que la paternidad del Dios de Jes\u00fas tiene siempre una funci\u00f3n cr\u00ed\u00adtica contra cualquier absolutizaci\u00f3n humana. En el anuncio actual de la fe cristiana no habr\u00e1 que temer, por tanto. la presentaci\u00f3n de Dios como Padre; en efecto, el verdadero contenido que subyace a esta figura no est\u00e1 condicionado por las cr\u00ed\u00adticas de car\u00e1cter sociol\u00f3gico, psicol\u00f3gico, mitol\u00f3gico, feminista, etc., sino por la instancia metaftsica que evoca la imagen Padre. Decir que Dios es Padre significa declarar su trascendencia absoluta, pero tambi\u00e9n, a trav\u00e9s de Cristo, su compromiso en la vida de los hombres: es Padre de todos los hombres y precisamente por esto el mundo puede encontrar m\u00e1s solidaridad, m\u00e1s justicia, m\u00e1s fraternidad. S\u00f3lo por el hecho de que los hombres tienen todos ellos la misma dignidad de hijos de un mismo Padre, pueden superarse las discriminaciones, pueden caer las barreras, pueden anularse las divisiones.<\/p>\n<p>N Ciola<\/p>\n<p>Bibl.:  Jeremias. Abba, El mensaje central del Nuevo Testamento, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1981 : AA, VV , Dios es Padre. Secretariado Trinitario, Salamanca 1991; F:-X. Durrwell, Nuestro Padre. Dios en su misterio, s\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1990: . M. Pohier En el nombre del Padre, S\u00ed\u00adgueme. Salamanca 1976: N. Silanes, Dios, Padre nuestro, Secretariado Trinitario, Salamanca 1991.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>La voz hebrea \u00c2\u00b4av, que se traduce \u2020\u0153padre\u2020\u009d, es una palabra onomatop\u00e9yica derivada de los primeros sonidos emitidos por un ni\u00f1o. El t\u00e9rmino hebreo \u00c2\u00b4av y el griego pa\u00c2\u00b7ter se usan con varios sentidos: como progenitor (Pr 23:22; Zac 13:3; Lu 1:67), cabeza de una casa o familia ancestral (G\u00e9 24:40; Ex 6:14), antepasado (G\u00e9 28:13; Jn 8:53), originador de una naci\u00f3n (Mt 3:9), fundador de una clase o profesi\u00f3n (G\u00e9 4:20, 21), protector (Job 29:16; Sl 68:5), originador de algo (Job 38:28) y como expresi\u00f3n de respeto (2Re 5:13; Hch 7:2).<br \/>\nPor ser el Creador, a Jehov\u00e1 Dios se le llama Padre. (Isa 64:8; comp\u00e1rese con Hch 17:28, 29.) Tambi\u00e9n es el Padre de los cristianos engendrados por esp\u00ed\u00adritu, y como expresi\u00f3n del respeto y la estrecha relaci\u00f3n filial que esto implica, se usa el t\u00e9rmino arameo \u00c2\u00b4Ab\u00c2\u00b7b\u00e1\u00c2\u00b4. (Ro 8:15; v\u00e9ase ABBA.) No obstante, todos los que manifiestan fe con la esperanza de obtener vida eterna pueden dirigirse a Dios como Padre. (Mt 6:9.) A Jesucristo, el Mes\u00ed\u00adas, se le llam\u00f3 prof\u00e9ticamente Padre Eterno debido a que fue el Agente Principal de la vida enviado por Dios. (Isa 9:6.) Por otra parte, a la persona que tiene imitadores, seguidores o quienes manifiestan sus mismas cualidades, se le considera padre de estos. (Mt 5:44, 45; Ro 4:11, 12.) En este sentido se dice que el Diablo es un padre. (Jn 8:44; comp\u00e1rese con G\u00e9 3:15.)<br \/>\nJes\u00fas prohibi\u00f3 que se aplicara el t\u00e9rmino \u2020\u0153padre\u2020\u009d a los hombres como un t\u00ed\u00adtulo formal o religioso. (Mt 23:9.) Pablo fue como un padre para algunos cristianos debido a que les hab\u00ed\u00ada llevado las buenas nuevas y los hab\u00ed\u00ada nutrido espiritualmente, pero en ning\u00fan texto se le aplica el t\u00e9rmino \u2020\u0153padre\u2020\u009d como un t\u00ed\u00adtulo religioso. (1Co 4:14, 15.) Pablo se compar\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo a un padre y a una madre en relaci\u00f3n con los cristianos tesalonicenses. (1Te 2:7, 11.) La expresi\u00f3n \u2020\u0153Padre Abrah\u00e1n\u2020\u009d, que aparece en Lucas 16:24, 30, se usa b\u00e1sicamente en el sentido de antepasado carnal.<\/p>\n<p>La autoridad y responsabilidades del padre. Como se indica en la Biblia, el padre era el cabeza de la casa, el guardi\u00e1n, el protector, el que tomaba las decisiones finales y el juez del grupo familiar. (1Co 11:3; G\u00e9 31:32.) Entre los patriarcas, as\u00ed\u00ad como en el antiguo Israel antes de que se fundara el sacerdocio lev\u00ed\u00adtico, el padre actuaba como sacerdote al representar a su familia en la adoraci\u00f3n. (G\u00e9 12:8; Job 1:5; Ex 19:22.) El padre ten\u00ed\u00ada la autoridad sobre su casa hasta su muerte. En caso de que un hijo se casara y se estableciera en una casa independiente, se convert\u00ed\u00ada en el cabeza de dicha casa, aunque hab\u00ed\u00ada de seguir mostrando el debido respeto a su padre. Cuando una hija se casaba, quedaba bajo la jefatura de su esposo. (N\u00fa 30:3-8.) En tiempos b\u00ed\u00adblicos el padre sol\u00ed\u00ada concertar el matrimonio de sus hijos. Si se ve\u00ed\u00ada en aprietos econ\u00f3micos, pod\u00ed\u00ada vender a su hija como esclava, si bien se tomaban ciertas medidas para su protecci\u00f3n. (Ex 21:7.)<\/p>\n<p>Preocupaci\u00f3n paternal por los miembros de la familia. Como representante de Dios, el padre es responsable de la ense\u00f1anza de los principios divinos a los miembros de su casa. (G\u00e9 18:19; Ef 6:4; Dt 6:6, 7.) Al ense\u00f1ar y disciplinar a sus hijos, el padre tambi\u00e9n puede dar mandamientos e instrucciones personales, que la madre ayuda a llevar a cabo. (Pr 1:8; 6:20.) El padre temeroso de Dios siente profundo amor por sus hijos y los exhorta y consuela con gran ternura. (1Te 2:11; Os 11:3.) Para que puedan andar en la senda correcta, los disciplina, corrige y censura. (Heb 12:9; Pr 3:12.) Asimismo, se deleita en sus hijos, y se regocija especialmente cuando demuestran tener sabidur\u00ed\u00ada. (Pr 10:1.) Por otra parte, se siente profundamente desconsolado y vejado si sus hijos siguen un proceder est\u00fapido. (Pr 17:21, 25.) Ha de ser compasivo y misericordioso (Mal 3:17; Sl 103:13), y tomar en consideraci\u00f3n tanto sus necesidades como sus peticiones. (Mt 7:9-11.) Las muchas descripciones del amor y el cuidado de Dios por su pueblo constituyen un modelo para los padres humanos.<\/p>\n<p>El nombre paterno en el registro geneal\u00f3gico. La ascendencia de un hombre se trazaba a trav\u00e9s de la l\u00ed\u00adnea paterna, no la materna. No obstante, aun cuando existen razones bien fundadas para creer que Lucas traza la genealog\u00ed\u00ada de Jes\u00fas por la l\u00ed\u00adnea materna (una excepci\u00f3n a la regla), no menciona su nombre, si bien pone en su lugar el de su esposo Jos\u00e9, quien figura como hijo de Hel\u00ed\u00ad, el padre de Mar\u00ed\u00ada. Esto no ser\u00ed\u00ada impropio, pues Jos\u00e9 era el hijo pol\u00ed\u00adtico de Hel\u00ed\u00ad. (V\u00e9ase GENEALOG\u00ed\u008dA DE JESUCRISTO.)<br \/>\nComo entonces no se usaban apellidos, se sol\u00ed\u00ada distinguir a un hombre llam\u00e1ndolo \u2020\u0153hijo de fulano\u2020\u009d. Por ejemplo, a Isaac se le llam\u00f3 \u2020\u0153el hijo de Abrah\u00e1n\u2020\u009d. (G\u00e9 25:19.) Muchos nombres hebreos llevaban como apellido la palabra hebrea ben o la aramea bar seguida del nombre del padre, como en \u2020\u0153Ben-Hur\u2020\u009d (1Re 4:8, VP; \u2020\u0153el hijo de Hur\u2020\u009d, NM) y en \u2020\u0153Sim\u00f3n Bar Jona\u2020\u009d o \u2020\u0153Sim\u00f3n hijo de Jon\u00e1s\u2020\u009d. (Mt 16:17; NC, NM.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p><ab (ba; , 1), \"padre; abuelo; antepasado; ancestro\". Hay cognados de este vocablo en ugar\u00ed\u00adtico, ac\u00e1dico y fenicio, adem\u00e1s de otras lenguas sem\u00ed\u00adticas. Se constatan unos 1.120 casos en el hebreo de la Biblia y durante todos los per\u00ed\u00adodos. Fundamentalmente, <ab se refiere a la relaci\u00f3n familiar que representa el t\u00e9rmino \"padre\". Este es su significado en la primera cita en que aparece el vocablo: \"Por tanto, dejar\u00e1 el hombre a su padre y a su madre, y se unir\u00e1 a su mujer, y ser\u00e1n una sola carne\" (Gen 2:24). En pasajes po\u00e9ticos, el vocablo a veces se encuentra paralelamente con <em, \"madre\": \"A la fosa digo: T\u00fa eres mi padre, y a los gusanos: Mi madre y mi hermana\" (Job 17:14 rva). Tambi\u00e9n se usa <ab con relaci\u00f3n a \"madre\" para referirse a padres de familia (Lev 19:3). Sin embargo, a diferencia del t\u00e9rmino <em, la palabra <ab jam\u00e1s se aplica a animales. <ab tambi\u00e9n quiere decir \"abuelo\" y\/o \"bisabuelo\", como en Gen 28:13  \"Y he aqu\u00ed\u00ad, Jehov\u00e1 estaba en lo alto de ella, el cual dijo: Yo soy Jehov\u00e1, el Dios de Abraham tu padre [abuelo], y el Dios de Isaac\". Los progenitores del lado materno se llamaban \"padre de la madre\" (Gen 28:2). El nombre puede usarse tambi\u00e9n para indicar cualquier antepasado var\u00f3n: \"Y \u00e9l se fue por el desierto un d\u00ed\u00ada de camino, y vino y se sent\u00f3 debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehov\u00e1, qu\u00ed\u00adtame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres\" (1Ki 19:4). De acuerdo a este uso, el vocablo puede referirse al primer padre, a un \"antepasado\" o a una familia (Jer 35:6), una tribu (Jos 19:47), un grupo con una vocaci\u00f3n especial (1Ch 24:19), una dinast\u00ed\u00ada (1Ki 15:3) o a una naci\u00f3n (Jos 24:3). O sea que \"padre\" no necesariamente significa el hombre que nos engendr\u00f3. Este nombre a veces describe la relaci\u00f3n adoptiva, sobre todo cuando se usa con relaci\u00f3n al \"fundador de una clase o posici\u00f3n social\", como por ejemplo un oficio: \"Y Ada dio a luz a Jabal, el cual fue padre de los que habitan en tiendas, y cr\u00ed\u00adan ganados\" (Gen 4:20). <ab puede ser un t\u00ed\u00adtulo de respeto que por lo general se usa con varones mayores de edad, como cuando David dijo a Sa\u00fal: \"Y mira, padre m\u00ed\u00ado, mira la orilla de tu manto en mi mano\" (1Sa 24:11). El t\u00e9rmino tambi\u00e9n se usa para maestros: \"Eliseo, al verlo, grit\u00f3: \u00c2\u00a1Padre m\u00ed\u00ado, padre m\u00ed\u00ado! \u00c2\u00a1Carro de Israel, y sus jinetes!\" (2Ki 2:12). En 2Ki 6:21, la palabra se aplica al profeta Eliseo y en Jdg 17:10, con relaci\u00f3n a un sacerdote. El vocablo es tambi\u00e9n una forma respetuosa de dirigirse al \"marido\": \"\u00bfAcaso no me llamas ahora: \"Padre m\u00ed\u00ado\", o \"T\u00fa eres el amigo de mi juventud\"?\" (Jer 3:4 rva). En Gen 45:8 el nombre se aplica a un \"consejero\": \"As\u00ed\u00ad, pues, no me enviasteis ac\u00e1 vosotros, sino Dios, que me ha puesto por padre de Fara\u00f3n, y por se\u00f1or de toda su casa, y por gobernador en toda la tierra de Egipto\". En cada caso, el sujeto que se denomina \"padre\" ocupa una posici\u00f3n de privilegio y recibe la honra que le corresponde a un \"padre\". Junto con bayit (\"casa\"), el vocablo <ab puede significar familia: \"Hablad a toda la congregaci\u00f3n de Israel, diciendo: En el diez de este mes t\u00f3mese cada uno un cordero seg\u00fan las familias de los padres [\"casas paternas\" rva, lba], un cordero por familia\" (Exo 12:3). Otras veces \"familia\" se indica con el plural de \"padre\": \"Y estas son las cabezas de los padres [\"casas paternas\" rva, lba] de los levitas por sus familias [\"clanes\" rva]\" (Exo 6:25 rvr). Dios es el \"padre\" de Israel (Deu 32:6). El los engendr\u00f3 y los protege, el \u00fanico al que deben reverenciar y obedecer. En Mal 2:10 se nos dice que Dios es el \"padre\" de todos los pueblos. Es el \"protector\" o \"padre\" particular de los que no tienen padre: \"Padre de los hu\u00e9rfanos y defensor de las viudas es Dios en su santa morada\" (Psa 68:5 lba). En su calidad de \"padre\" de un rey, Dios se solidariza en particular con \u00e9l y con su reino: \"Yo ser\u00e9 para \u00e9l, padre; y \u00e9l ser\u00e1 para m\u00ed\u00ad, hijo. Cuando haga mal, yo le corregir\u00e9 con vara de hombres y con azotes de hijos de hombre\" (2Sa 7:14 rva). No todo monarca era hijo de Dios, solo los que El adoptaba. En un sentido especial, el rey perfecto fue el Hijo adoptivo de Dios: \"Yo publicar\u00e9 el decreto; Jehov\u00e1 me ha dicho: Mi hijo eres t\u00fa; Yo te engendr\u00e9 hoy\" (Psa 2:7). La extensi\u00f3n, el poder y la duraci\u00f3n de su reino se garantizan con la soberan\u00ed\u00ada del Padre (cf. Psa 2:8-9). Por otro lado, uno de los nombres de entronizaci\u00f3n del Mes\u00ed\u00adas es \"Padre Eterno\": \"Y se llamar\u00e1 su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Pr\u00ed\u00adncipe de paz\" (Isa 9:6).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Antiguo Testamento<\/b><\/p>\n<p>A. NOMBRES 1. pater (pathvr, 3962), de una ra\u00ed\u00adz que significa nutridor, protector, sustentador (lat., pater, castellano padre). Se utiliza: (a) del antecesor m\u00e1s cercano (p.ej., Mat 2:22); (b) de un antecesor m\u00e1s remoto, progenitor del pueblo, antepasado, patriarca (p.ej., Mat 3:9; 23.30; 1Co 10:1); los patriarcas (2Pe 3:4); (c) uno que est\u00e1 adelantado en el conocimiento de Cristo (1 Joh 2:13); (d) metaf\u00f3ricamente, del originador de una familia o compa\u00f1\u00ed\u00ada de personas animadas por el mismo esp\u00ed\u00adritu que \u00e9l, usado de Abraham (Rom 4:11,12,16,17,18), o de Satan\u00e1s (Joh 8:38, 41,44); (e) de uno que, como predicador del evangelio y maestro, ocupa el puesto de un padre, tomando cuidado de sus hijos espirituales (1Co 4:15); no siendo lo mismo que un mero t\u00ed\u00adtulo de honor, prohibido por el Se\u00f1or (Mat 23:9); (f) de los miembros del sanedr\u00ed\u00adn, en su ejercicio de autoridad religiosa sobre otros (Act 7:2; 22.1); (g) de Dios en relaci\u00f3n con aquellos que han recibido el nuevo nacimiento (Joh 1:12,13), y que, por tanto, son creyentes (Eph 2:18; 4.6; cf. 2Co 6:18), e imitadores del Padre de ellos (Mat 5:45, 48; 6.1, 4, 6, 8, 9, etc.). Cristo nunca se asoci\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo con ellos usando el pronombre personal \u00abnuestro\u00bb; siempre utiliz\u00f3 el singular: \u00abMi Padre\u00bb, siendo que su relaci\u00f3n era inoriginada y esencial, en tanto que la de ellos es por gracia y mediante la regeneraci\u00f3n (p.ej., Mat 11:27; 25.34; Joh 20:17; Rev 2:27; 3.5, 21); as\u00ed\u00ad los ap\u00f3stoles se refer\u00ed\u00adan a Dios como el Padre del Se\u00f1or Jesucristo (p.ej., Rom 15:6; 2Co 1:3; 11.31; Eph 1:3; Heb 1:5; 1Pe 1:3; Rev 1:6); (h) de Dios, como el Padre de las luces, esto es, la fuente o dador de todo aquello que provea iluminaci\u00f3n, f\u00ed\u00adsica y espiritual (Jam 1:17); de misericordias (2Co 1:3); de gloria (Eph 1:17); (i) de Dios, como Creador (Heb 12:9; cf. Zec 12:1). Nota: En tanto que el eterno poder y divinidad de Dios quedan manifiestos en la creaci\u00f3n, su paternidad en la relaci\u00f3n espiritual mediante la fe es el tema de la revelaci\u00f3n del NT, y esper\u00f3 para su revelaci\u00f3n a la presencia del Hijo sobre la tierra (Mat 11:27; Joh 17:25). Esta relaci\u00f3n espiritual no es universal (Joh 8:42, 44; cf. Joh 1:12 y Gl 3.26). V\u00e9ase PATRIARCA. 2. oikodespotes (oijkodespovth\u00bb, 3617), denota al se\u00f1or de la casa (oikos, casa; despotes, se\u00f1or). Aparece solo en los Sin\u00f3pticos, y ello en doce ocasiones. Se traduce \u00abpadre de familia\u00bb en Mat 10:25; 13.27, 52; 20.1,11; 21.33; 24.43; Luk 12:39; 13.25; 14.21; 22.11; solo en Mc 14.14 se traduce diferentemente: \u00abse\u00f1or de la casa\u00bb. V\u00e9anse CASA, FAMILIA, SE\u00ed\u2018OR.\u00c2\u00b6 3. goneus (goneuv\u00bb, 1118), engendrador, padre (relacionado con ginomai, venir a ser, devenir). Se utiliza en plural en el NT (Mat 10:21; Mc 13.12); seis veces en Lucas (en Luk 2:43, TR, es \u00abJos\u00e9 y su madre\u00bb, frente a la variante alejandrina: \u00absus padres\u00bb); seis veces en Juan; otros pasajes son Rom 1:30; 2Co 12:14, dos veces; Eph 6:1; Col 3:20; 2Ti 3:2:\u00c2\u00b6 4. propator (propavtwr, 4310), antecesor (pro, antes; pater, padre). Se usa de Abraham en Rom 4:1  \u00abpadre\u00bb (RV, RVR, RVR77, VM, LBA; esta \u00faltima traduce en el margen: \u00abantepasado\u00bb; NVI: \u00abantepasado\u00bb; VHA y Besson: \u00abprogenitor\u00bb).\u00c2\u00b6 B. Adjetivos 1. patroos (patrw`o\u00bb, 3971), significa del padre de uno, o recibido de los padres de uno (relacionado con A, N\u00c2\u00ba 1), \u00abla ley de nuestros padres\u00bb (Act 22:3; RV: \u00abde la patria\u00bb; 24.14: \u00abde mis padres\u00bb; RV, RVR; 28.17: \u00abde nuestros padres\u00bb; RV: \u00abde la patria\u00bb).\u00c2\u00b6 En la LXX, Pro 27:10:\u00c2\u00b6 2. patrikos (patrikov\u00bb, 3967), de los padres de uno, o de los antepasados. Se dice de aquello que ha sido recibido de los antepasados de uno (Gl 1.14: \u00ablas tradiciones de mis padres\u00bb; RV, RVR).\u00c2\u00b6 3. patroparadotos (patroparavdoto\u00bb, 3970), recibido de los padres de uno (pater y paradidomi, entregar). Se utiliza en 1Pe 1:18  \u00abla cual recibisteis de vuestros padres\u00bb (RV, RVR; RVR77: \u00abla cual os fue transmitida por vuestros padres\u00bb).\u00c2\u00b6 4. progonos (provgono\u00bb, 4269), adjetivo que significa nacido antes (pro, antes; ginomai, v\u00e9ase A, N\u00c2\u00ba 3). Se utiliza como nombre, en plural: (a) de antecesores: \u00abmis mayores\u00bb (2Ti 1:3); (b) de padres vivos (1Ti 5:4  \u00absus padres\u00bb).\u00c2\u00b6 5. apator (ajpavtwr, 540), sin padre (a, privativo, y pateer), significa, en Heb 7:3, sin genealog\u00ed\u00ada registrada.\u00c2\u00b6<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p>(pat\u00e9r)<\/p>\n<p>   La proclamaci\u00f3n de la paternidad de Dios se arraiga en el Nuevo Testamento, que expresa de este modo la solicitud de Dios por su pueblo (Ex 4,22s; Os 11,1). Jes\u00fas escogi\u00f3 este t\u00e9rmino para invitar a la confianza en la Providencia divina, dejando vislumbrar el misterio de su relaci\u00f3n \u00fanica de Hijo con su Padre.<\/p>\n<p>   En comparaci\u00f3n con Mateo y con Juan, Pablo no designa a Dios como Padre m\u00e1s que en ocasiones reducidas. No hay m\u00e1s que un solo Dios, el Padre  (1 Cor 8,6), origen y fin de todo nuestro destino. Si la paternidad de Dios expresa que \u00e9l es el Origen de todo, connota igualmente el cari\u00f1o de Aquel que es el Padre de las misericordias y el Dios de todo consuelo  (2 Cor 1,3). El apelativo de Padre aparece a menudo en el saludo inicial de las cartas: A vosotros gracia y paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Se\u00f1or Jesucristo  (1 Cor 1,3; 2 Cor 1,2; Gal 1,3&#8230;). Por tanto, es innegable su sabor lit\u00fargico. Se impone la unidad de los corazones para dar gloria a Dios, el Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo  (Rom 15,6).<\/p>\n<p>   La f\u00f3rmula \u00abPadre del Se\u00f1or Jes\u00fas\u00bb es caracter\u00ed\u00adstica de Pablo (Rom 15,6; 2 Cor 1,3; 11,31; v\u00e9ase igualmente Ef 1,3; Col 1,3). La paternidad divina se manifiesta con esplendor primeramente en la resurrecci\u00f3n de Cristo (Rom 1,4; 6,4); pero proviene de una relaci\u00f3n m\u00e1s fundamental, como indican los textos que tratan del env\u00ed\u00ado del Hijo (Gal 4,4; Rom 8,3). Hijo de Dios, Cristo asocia a su dignidad a los que creen en \u00e9l, ya que bajo la acci\u00f3n de su Esp\u00ed\u00adritu podemos repetir las palabras de su plegaria m\u00e1s \u00ed\u00adntima; Abba!  \u00c2\u00a1Padre! (Gal 4,6; Rom 8,15s).<\/p>\n<p>   Ap\u00f3stol fundador, Pablo se considera \u00abpadre\u00bb de los que ha engendrado por la fe (1 Cor 4,15; Gal 4,19). Se entrega por ellos como un padre, como una madre (1 Tes 2,7 y 11). En las cartas pastorales, los disc\u00ed\u00adpulos del ap\u00f3stol se consideran como hijos suyos (1 Tim 1,2.18; 2 Tim 1,2; Tit 1,4).<\/p>\n<p>E. Co.<\/p>\n<p>AA. VV., Vocabulario de las ep\u00ed\u00adstolas paulinas, Verbo Divino, Navarra, 1996<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Dios, Madre Gen 2:24 dejar\u00e9 el hombre a su p y a su madre Gen 17:5 te he puesto por p de muchedumbre de Gen 43:27 \u00bfvuestro p, el anciano .. lo pasa bien? Exo 20:5; 34:7 Padre (heb. z\u00e2b; gr. pater). T\u00e9rmino que denota diversos tipos de relacionamientos: 1. 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