{"id":3462,"date":"2016-02-04T23:53:16","date_gmt":"2016-02-05T04:53:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/paraiso\/"},"modified":"2016-02-04T23:53:16","modified_gmt":"2016-02-05T04:53:16","slug":"paraiso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/paraiso\/","title":{"rendered":"PARAISO"},"content":{"rendered":"<p>v. Cielo, Ed\u00e9n<br \/>\nIsa 51:3 y cambiar\u00e1 su desierto en p, y su soledad<br \/>\nLuk 23:43 te digo que hoy estar\u00e1s conmigo en el p<br \/>\n2Co 12:4 que fue arrebatado al p, donde oy\u00f3<br \/>\nRev 2:7 \u00e1rbol de la vida .. en medio del p de Dios<\/p>\n<hr>\n<p>Para\u00ed\u00adso    (gr. par\u00e1deisos, un extranjerismo del antiguo persa pairida&#8217;za, \u00ablugar cerrado\u00bb, \u00abparque real\u00bb; un texto postex\u00ed\u00adlico [Neh 2:8] tiene cierta reminiscencia, pard\u00eas).  Expresi\u00f3n que aparece 3 veces en el NT (Luk 23:43; 2Co 12:4; Rev 2:7). Pablo indica que el \u00abpara\u00ed\u00adso\u00bb est\u00e1 en el \u00abtercer cielo\u00bb (2Co 12:2, 3).  Juan dice que en \u00e9l est\u00e1 el \u00e1rbol de la vida (Rev 2:7), un hecho que liga el \u00abpara\u00ed\u00adso\u00bb del NT con el jard\u00ed\u00adn del Ed\u00e9n del AT.  En la LXX el Ed\u00e9n es llamado par\u00e1deisos (Gen 2:8, 15; Eze 31:8). V\u00e9ase Ed\u00e9n 2.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>hebreo pardes. Griego par\u00e1deisos. Persa jard\u00ed\u00adn, huerto.<\/p>\n<p>En la Biblia aparece Jard\u00ed\u00adn del Ed\u00e9n  Gn 2, 15; 3, 23 s. con que se designa tanto el lugar terrenal de la creaci\u00f3n del hombre, del que fueron expulsados Ad\u00e1n y Eva por su desobediencia. Tambi\u00e9n, el lugar en el m\u00e1s all\u00e1, donde ir\u00e1n los justos, gozar\u00e1n de la comuni\u00f3n con Dios.   A veces la palabra traduce bosques, Ne 2, 8. Jes\u00fas promete al ladr\u00f3n arrepentido que ir\u00e1 al p., Lc 23, 43; igual promesa hace al vencedor,  quien comer\u00e1 del \u00e1rbol de la vida en el p., Ap 2, 7.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>Palabra de origen persa, que se menciona s\u00f3lo tres veces en la Biblia (Luk 23:43; 2Co 12:4; Rev 2:7), en todos los casos refiri\u00e9ndose al cielo. Hab\u00ed\u00ada una palabra similar en el AT heb., pardes, que se traduce como bosques, jardines, o huertos (Neh 2:8; Ecc 2:5; Cantar de los Son 4:13).<\/p>\n<p>La LXX utiliza la palabra gr. 46 veces, aplic\u00e1ndola a una variada categor\u00ed\u00ada de lugares. Se utiliza para referirse al jard\u00ed\u00adn del Ed\u00e9n (Gen 2:15; Gen 3:23) y a la bien regada llanura del Jord\u00e1n que vio Lot (Gen 13:10).<\/p>\n<p>La ubicaci\u00f3n exacta del para\u00ed\u00adso es incierta. En 2Co 12:4, Pablo utiliza la palabra identific\u00e1ndola con el tercer cielo.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(parque precioso).<\/p>\n<p> &#8211; Para\u00ed\u00adso del Ed\u00e9n, Gen 2:8.<\/p>\n<p> &#8211; Lugar donde van los que mueren en Cristo, como el buen ladr\u00f3n,  Luc 23:43, Mat 25:31-46. Ver \u00abCielo\u00bb.<\/p>\n<p> &#8211; Vergel del Can 4:13.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Este t\u00e9rmino es proveniente del persa, y significa \u2020\u0153un jard\u00ed\u00adn o huerto cercado por un muro\u2020\u009d. En la \u2020\u00a2Septuaginta siempre se usa para traducir la idea de jard\u00ed\u00adn, nunca con sentido escatol\u00f3gico o aludiendo al cielo. Pero como Dios puso a Ad\u00e1n y Eva en el huerto del Ed\u00e9n, se desarroll\u00f3 la costumbre de llamar a \u00e9ste el p. Cuando el concepto griego de inmortalidad del alma influy\u00f3 en el pensamiento hebreo, el huerto del Ed\u00e9n o p. vino a ser considerado como un lugar de beatitud y felicidad adonde iban a morar los justos despu\u00e9s de la muerte. Una expresi\u00f3n equivalente es \u2020\u0153el seno de Abraham\u2020\u009d, tal como se menciona en la historia o par\u00e1bola del rico y \u2020\u00a2L\u00e1zaro (Luc 16:19-31).<\/p>\n<p>Pablo dijo que fue \u2020\u0153arrebatado hasta el tercer cielo\u2020\u009d, que parece equivaler al p., porque a\u00f1ade que \u2020\u0153fue arrebatado al p.\u2020\u009d (2Co 12:2-4). En el libro ap\u00f3crifo Testamento de Lev\u00ed\u00ad (2Co 2:7), del per\u00ed\u00adodo intertestamentario, ya aparec\u00ed\u00ada desarrollada la idea de siete cielos. El tercero era \u2020\u0153mucho m\u00e1s iluminado y brillante que los otros dos, pues hab\u00ed\u00ada en \u00e9l una luz ilimitada&#8230;\u2020\u009d En esa misma obra (2Co 18:10), se habla de que el Mes\u00ed\u00adas abrir\u00ed\u00ada \u2020\u0153ciertamente las puertas del p.\u2020\u009d De manera que ya en tiempos del NT el vocablo p. era de uso corriente. El Se\u00f1or Jes\u00fas dijo al ladr\u00f3n en la cruz: \u2020\u0153Hoy estar\u00e1s conmigo en el p.\u2020\u009d (Luc 23:43). Las dos ideas de p. y huerto del Ed\u00e9n aparecen mezcladas en Apo 2:7 (\u2020\u0153Al que venciere, le dar\u00e9 a comer del \u00e1rbol de la vida, el cual est\u00e1 en medio del p. de Dios\u2020\u009d). \u2020\u00a2Cielo.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, LUGA<\/p>\n<p>vet, (lat. \u00abparadisus\u00bb; gr. \u00abparadeisos\u00bb: \u00abparque\u00bb, \u00abjard\u00ed\u00adn de recreo\u00bb, del avesta \u00abpairi-da\u00eaza\u00bb, \u00abrecinto cerrado\u00bb). En Ec. 2:5; Cnt. 4:13; Neh. 2:8, el texto heb. dice \u00abpard\u00eas\u00bb, jard\u00ed\u00adn, vergel, parque, tomando en este \u00faltimo pasaje el sentido de bosque. Josefo (Ant. 8:7, 3; Contra Api\u00f3n 1:20) denomina con el gr. \u00abparadeisos\u00bb a los jardines de Salom\u00f3n en Etam y a los jardines colgantes de Babilonia. En la LXX se dice para\u00ed\u00adso de Ed\u00e9n por huerto de Ed\u00e9n (Gn. 2:8). Para\u00ed\u00adso, designando el lugar de felicidad que el hombre ha perdido, vino a ser el nombre de la morada de los justos en el m\u00e1s all\u00e1. Los israelitas de la \u00e9poca tard\u00ed\u00ada distingu\u00ed\u00adan entre un para\u00ed\u00adso celeste y un para\u00ed\u00adso inferior, perteneciendo el primero al cielo, en tanto que el segundo era una divisi\u00f3n del Hades (heb. \u00abseol\u00bb, la morada de los muertos), asignado a las almas de los justos. Es en este sentido que Jes\u00fas se dirige al ladr\u00f3n arrepentido: \u00abDe cierto te digo que hoy estar\u00e1s conmigo en el para\u00ed\u00adso\u00bb (Lc. 23:43). Con esto se refer\u00ed\u00ada a la morada de los muertos bienaventurados, llamada asimismo por los jud\u00ed\u00ados \u00abseno de Abraham\u00bb (Lc. 16:22). En efecto, es all\u00ed\u00ad a donde descendi\u00f3 Jes\u00fas en el momento de Su muerte (Ef. 4:9; Hch. 2:27, 31). En otros pasajes del NT este t\u00e9rmino adquiere su sentido celestial. Pablo fue arrebatado \u00abal para\u00ed\u00adso\u00bb, hasta el tercer cielo, en la presencia de Dios (2 Co. 12:2, 4). Al que venza, el Se\u00f1or le dar\u00e1 que coma del \u00e1rbol de la vida, \u00abque est\u00e1 en medio del para\u00ed\u00adso de Dios\u00bb (Ap. 2:7; cfr. 22:2).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>(v. cielo, pecado original)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>El para\u00ed\u00adso es estar eternamente con el Se\u00f1or, en la bienaventuranza del amor sin fin; \u00abHoy estar\u00e1s conmigo en el para\u00ed\u00adso\u00bb. La palabra que el Crucificado le dice al ladr\u00f3n arrepentido es la revelaci\u00f3n de lo que es el para\u00ed\u00adso: un \u00abestar con Cristo\u00bb, un vivir eternamente con \u00e9l en el di\u00e1logo del amor con el Padre en el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Esta relaci\u00f3n con el Se\u00f1or, de una riqueza inimaginable para nosotros, es el principio esencial, el fundamento mismo de toda bienaventuranza del existir. La vigilancia se ejerce en la anticipaci\u00f3n del gozo del encuentro con el Se\u00f1or y en la alegr\u00ed\u00ada de la comuni\u00f3n fraterna, vivida con todos los que comparten su deseo.  La imagen de esta anticipaci\u00f3n es tan profunda y delicada que nos hace comprender la importancia de la vida contemplativa, aunque la sustancia de la anticipaci\u00f3n pertenece a toda vida de fe, invitada a convertirse en experiencia vivida en la confianza con el Se\u00f1or y en la seguridad de que nos cuida tiernamente. La espiritualidad del Cantar de los Cantares \u2014como ense\u00f1a una tradici\u00f3n espiritual constante y siempre renovada del cristianis5  mo\u2014 es, por tanto, una dimensi\u00f3n vital de nuestra relaci\u00f3n diaria con Dios; es el tiempo del enamoramiento, destinado a consumarse en la exuberancia del amor; un enamoramiento que debemos cultivar, guardar y valorizar en la intimidad de un di\u00e1logo que alcanza las fibras m\u00e1s sensibles de nuestro ser.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>Parque hermoso, o jard\u00ed\u00adn semejante a un parque. La palabra griega pa\u00c2\u00b7r\u00e1\u00c2\u00b7dei\u00c2\u00b7sos aparece tres veces en las Escrituras Griegas Cristianas. (Lu 23:43; 2Co 12:4; Rev 2:7.) Desde Jenofonte (c. 431-352 a. E.C.), los escritores griegos han empleado dicha palabra (pairidaeza), y P\u00f3lux la atribuye a fuentes persas. (Ciropedia, I, III, 14; An\u00e1basis, I, II, 7; Onomastic\u00f3n, IX, 13.) Algunos lexic\u00f3grafos opinan que la palabra hebrea par\u00c2\u00b7d\u00e9s (cuyo significado primario es parque) se deriva de la misma fuente. No obstante, dado que Salom\u00f3n (siglo XI a. E.C.) us\u00f3 par\u00c2\u00b7d\u00e9s en sus escritos y los escritos persas existentes solo se remontan hasta el siglo VI a. E.C., tal etimolog\u00ed\u00ada del t\u00e9rmino hebreo es solo una conjetura. (Ec 2:5; Can 4:13.) El otro uso de par\u00c2\u00b7d\u00e9s se registra en Nehem\u00ed\u00adas 2:8, donde se hace referencia a un parque de \u00e1rboles perteneciente al rey persa Artajerjes Longimano, en el siglo V a. E.C. (V\u00e9ase PARQUE.)<br \/>\nSin embargo, los tres t\u00e9rminos (heb. par\u00c2\u00b7d\u00e9s, persa pairidaeza y gr. pa\u00c2\u00b7r\u00e1\u00c2\u00b7dei\u00c2\u00b7sos) transmiten la idea b\u00e1sica de un parque hermoso o un jard\u00ed\u00adn parecido a parque. El primer parque de esas caracter\u00ed\u00adsticas fue el que el Creador del hombre, Jehov\u00e1 Dios, hizo en Ed\u00e9n. (G\u00e9 2:8, 9, 15.) En hebreo se le llam\u00f3 gan, \u2020\u0153jard\u00ed\u00adn\u2020\u009d, aunque debi\u00f3 ser como un parque por su tama\u00f1o y naturaleza. La Versi\u00f3n de los Setenta griega utiliza apropiadamente la palabra pa\u00c2\u00b7r\u00e1\u00c2\u00b7dei\u00c2\u00b7sos para referirse a ese jard\u00ed\u00adn. (V\u00e9anse EDEN n\u00fam. 1; JARD\u00ed\u008dN [Jard\u00ed\u00adn de Ed\u00e9n].) Por causa del pecado, Ad\u00e1n perdi\u00f3 su derecho a vivir para siempre en aquel para\u00ed\u00adso, un derecho representado por el fruto de cierto \u00e1rbol se\u00f1alado por Dios que se hallaba en el centro del jard\u00ed\u00adn. El jard\u00ed\u00adn de Ed\u00e9n debe haber estado cercado de alguna manera, pues solo hubo que colocar \u00e1ngeles en el lado oriental para impedir la entrada al hombre. (G\u00e9 3:22-24.)<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es el Para\u00ed\u00adso que Jes\u00fas prometi\u00f3 al malhechor que muri\u00f3 con \u00e9l?<br \/>\nEl relato de Lucas muestra que un malhechor colgado junto a Jesucristo habl\u00f3 en defensa de \u00e9l y le pidi\u00f3 que lo recordase cuando \u2020\u02dcentrase en su reino\u2020\u2122. La respuesta de Jes\u00fas fue: \u2020\u0153Verdaderamente te digo hoy: Estar\u00e1s conmigo en el Para\u00ed\u00adso\u2020\u009d. (Lu 23:39-43.) La puntuaci\u00f3n que se utilice en la traducci\u00f3n de estas palabras de Jes\u00fas depender\u00e1 de c\u00f3mo las entienda el traductor, pues el texto griego original no est\u00e1 puntuado. El uso de la puntuaci\u00f3n no se generaliz\u00f3 hasta aproximadamente el siglo IX E.C. Aunque muchas traducciones colocan los dos puntos (o una coma, o la conjunci\u00f3n \u2020\u0153que\u2020\u009d) antes de la palabra \u2020\u0153hoy\u2020\u009d, por lo que dan la impresi\u00f3n de que el malhechor entr\u00f3 en el para\u00ed\u00adso aquel mismo d\u00ed\u00ada, no hay nada en el resto de las Escrituras que apoye esta idea. Jes\u00fas permaneci\u00f3 muerto en la tumba hasta el tercer d\u00ed\u00ada y luego se le resucit\u00f3 como \u2020\u0153primicias\u2020\u009d de la resurrecci\u00f3n. (Hch 10:40; 1Co 15:20; Col 1:18.) Ascendi\u00f3 al cielo cuarenta d\u00ed\u00adas m\u00e1s tarde. (Jn 20:17; Hch 1:1-3, 9.)<br \/>\nPor lo tanto, es obvio que Jes\u00fas no utiliz\u00f3 la palabra \u2020\u0153hoy\u2020\u009d para indicar cu\u00e1ndo estar\u00ed\u00ada el malhechor en el para\u00ed\u00adso, sino para llamar la atenci\u00f3n al momento en que se daba la promesa y en el que el malhechor mostraba que ten\u00ed\u00ada una cierta fe en Jes\u00fas. En ese d\u00ed\u00ada los principales l\u00ed\u00adderes religiosos del propio pueblo de Jes\u00fas lo hab\u00ed\u00adan rechazado y condenado, y despu\u00e9s la autoridad romana lo hab\u00ed\u00ada sentenciado a muerte. Se hab\u00ed\u00ada convertido en objeto de escarnio y de burla. De modo que el malhechor que estaba junto a \u00e9l hab\u00ed\u00ada mostrado una cualidad notable y una actitud de coraz\u00f3n encomiable al no seguir a la muchedumbre, sino hablar en favor de Jes\u00fas y expresar confianza en su venidero Reino. Reconociendo que estas palabras destacan el momento en que se hizo la promesa m\u00e1s bien que el de su cumplimiento, la Nueva Reina-Valera (1990) lee: \u2020\u0153Entonces Jes\u00fas le contest\u00f3: \u2020\u02dcTe aseguro hoy, estar\u00e1s conmigo en el para\u00ed\u00adso\u2020\u2122\u2020\u009d, una lectura similar a la de la Traducci\u00f3n del Nuevo Mundo. Otras versiones que traducen el texto de forma parecida son la de Rotherham y la de Lamsa (en ingl\u00e9s), la de Reinhardt y la de W. Michaelis (en alem\u00e1n) y la Vers\u00e3o Trinit\u00e1ria de 1883 (en portugu\u00e9s), as\u00ed\u00ad como la Siriaca Curetoniana del siglo V E.C.<br \/>\nEn cuanto a la identificaci\u00f3n del para\u00ed\u00adso del que habl\u00f3 Jes\u00fas, est\u00e1 claro que no es sin\u00f3nimo del Reino celestial de Cristo. Aquel mismo d\u00ed\u00ada se hab\u00ed\u00ada ofrecido a los disc\u00ed\u00adpulos fieles de Jes\u00fas la perspectiva de entrar en ese Reino celestial sobre la base de que hab\u00ed\u00adan \u2020\u02dccontinuado con \u00e9l en sus pruebas\u2020\u2122, algo que el malhechor nunca hab\u00ed\u00ada hecho. El que \u00e9l muriese en un madero junto a Jes\u00fas se debi\u00f3 \u00fanicamente a sus propias fechor\u00ed\u00adas. (Lu 22:28-30; 23:40, 41.) Obviamente no hab\u00ed\u00ada \u2020\u02dcnacido otra vez\u2020\u2122 del agua y del esp\u00ed\u00adritu, que, como Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada mostrado, era un requisito previo para entrar en el Reino de los cielos. (Jn 3:3-6.) Tampoco era uno de aquellos \u2020\u02dcvencedores\u2020\u2122 que el glorificado Cristo Jes\u00fas dijo que estar\u00ed\u00adan con \u00e9l en su trono celestial y que tendr\u00ed\u00adan parte en la \u2020\u0153primera resurrecci\u00f3n\u2020\u009d. (Rev 3:11, 12, 21; 12:10, 11; 14:1-4; 20:4-6.)<br \/>\nCiertas obras de consulta expresan la opini\u00f3n de que Jes\u00fas se refer\u00ed\u00ada a un lugar paradisiaco englobado en el Hades o Seol, un supuesto compartimiento o divisi\u00f3n destinado a los que contaban con la aprobaci\u00f3n divina. Se alega que los rab\u00ed\u00ades jud\u00ed\u00ados de aquel tiempo ense\u00f1aban la existencia de dicho para\u00ed\u00adso para los muertos que aguardaban una resurrecci\u00f3n. La obra Dictionary of the Bible, de Hastings, dice con relaci\u00f3n a las ense\u00f1anzas rab\u00ed\u00adnicas: \u2020\u0153La teolog\u00ed\u00ada rab\u00ed\u00adnica tal como la conocemos muestra una extraordinaria amalgama de ideas sobre estas cuestiones, y en el caso de muchas de ellas, es dif\u00ed\u00adcil determinar a qu\u00e9 \u00e9poca corresponden. [&#8230;] Bas\u00e1ndose en la literatura, puede dar la impresi\u00f3n de que para algunos el Para\u00ed\u00adso se hallaba en la tierra misma, para otros formaba parte del Seol y para otros no estaba ni en la tierra ni debajo de ella, sino en el cielo. [&#8230;] No obstante, existen ciertas dudas en cuanto a, por lo menos, parte de esto. Esta diversidad de conceptos se encuentra sin duda en el juda\u00ed\u00adsmo posterior. Se expresan con su m\u00e1xima precisi\u00f3n y detalle en el juda\u00ed\u00adsmo cabal\u00ed\u00adstico de la Edad Media. [&#8230;] Pero no puede precisarse hasta cu\u00e1ndo se remontan. La teolog\u00ed\u00ada judaica m\u00e1s antigua al menos [&#8230;] parece prestar poco o ning\u00fan apoyo a la idea de un Para\u00ed\u00adso intermedio. Habla de un Gehinnom para los malvados y un Gan Eden, o jard\u00ed\u00adn de Ed\u00e9n, para los justos. Es cuestionable que vaya m\u00e1s all\u00e1 de estos conceptos y afirme la existencia de un Para\u00ed\u00adso en el Seol\u2020\u009d (1905, vol. 3, p\u00e1gs. 669, 670).<br \/>\nAun en el caso de que esa ense\u00f1anza fuese com\u00fan en aquel tiempo, no ser\u00ed\u00ada razonable creer que Jes\u00fas contribuir\u00ed\u00ada a propagarla, si se tiene en cuenta que hab\u00ed\u00ada condenado las tradiciones de los l\u00ed\u00adderes religiosos jud\u00ed\u00ados por no estar basadas en la Biblia. (Mt 15:3-9.) Probablemente el para\u00ed\u00adso con el que estaba familiarizado el malhechor con el que habl\u00f3 Jes\u00fas era el para\u00ed\u00adso terrestre descrito en el primer libro de las Escrituras Hebreas, el Para\u00ed\u00adso de Ed\u00e9n. Por lo tanto, es razonable suponer que la promesa de Jes\u00fas a aquel malhechor apuntaba hacia una restauraci\u00f3n de dicho para\u00ed\u00adso terrestre, y le daba la esperanza de resucitar y tener una oportunidad de vivir en ese Para\u00ed\u00adso restaurado. (Comp\u00e1rese con Hch 24:15; Rev 20:12, 13; 21:1-5; Mt 6:10.)<\/p>\n<p>Un para\u00ed\u00adso espiritual. En muchos de los libros prof\u00e9ticos de la Biblia se hallan promesas divinas sobre la repatriaci\u00f3n de Israel desde las tierras de su exilio hasta su tierra natal desolada. Dios har\u00ed\u00ada que se labrara y sembrase aquella tierra abandonada, que fuese f\u00e9rtil y rebosara de hombres y animales; se reedificar\u00ed\u00adan y habitar\u00ed\u00adan las ciudades, y se dir\u00ed\u00ada de ella: \u2020\u0153Esa tierra de all\u00ed\u00ad que hab\u00ed\u00ada estado desolada ha llegado a ser como el jard\u00ed\u00adn de Ed\u00e9n\u2020\u009d. (Eze 36:6-11, 29, 30, 33-35; comp\u00e1rese con Isa 51:3; Jer 31:10-12; Eze 34:25-27.) Sin embargo, estas profec\u00ed\u00adas tambi\u00e9n muestran que las condiciones paradisiacas estaban relacionadas con las personas mismas, quienes por fidelidad a Dios \u2020\u02dcpodr\u00ed\u00adan brotar\u2020\u2122 y florecer como \u2020\u0153\u00e1rboles [&#8230;] de justicia\u2020\u009d, y disfrutar de una hermosa prosperidad espiritual como la de \u2020\u0153un jard\u00ed\u00adn bien regado\u2020\u009d, gozando de abundantes bendiciones divinas por tener Su favor. (Isa 58:11; 61:3, 11; Jer 31:12; 32:41; comp\u00e1rese con Sl 1:3; 72:3, 6-8, 16; 85:10-13; Isa 44:3, 4.) El pueblo de Israel hab\u00ed\u00ada sido la vi\u00f1a de Dios, su plant\u00ed\u00ado; pero su maldad y su apostas\u00ed\u00ada de la adoraci\u00f3n verdadera hicieron que su campo espiritual se \u2020\u02dcmarchitase\u2020\u2122 aun antes de que ocurriese la desolaci\u00f3n literal de su tierra. (Comp\u00e1rese con Ex 15:17; Isa 5:1-8; Jer 2:21.)<br \/>\nEstos hechos indudablemente dan la clave para entender lo que Pablo dijo sobre la visi\u00f3n a la que se refiere en 2 Corintios 12:1-7 (parece que \u00e9l mismo tuvo la visi\u00f3n, pues forma parte de la defensa que hace de su propio apostolado). El que contempl\u00f3 la visi\u00f3n fue arrebatado hasta el \u2020\u0153tercer cielo\u2020\u009d (v\u00e9ase CIELO [Tercer cielo]) y entr\u00f3 en el \u2020\u0153para\u00ed\u00adso\u2020\u009d, donde oy\u00f3 palabras inexpresables. Se puede ver que este para\u00ed\u00adso contemplado en visi\u00f3n pod\u00ed\u00ada referirse a una condici\u00f3n espiritual del pueblo de Dios, como en el caso del Israel carnal, por el hecho de que la congregaci\u00f3n cristiana tambi\u00e9n era un \u2020\u0153campo de Dios bajo cultivo\u2020\u009d, su vi\u00f1a espiritual, que estaba arraigada en Cristo Jes\u00fas y llevaba fruto para la alabanza de Dios. (1Co 3:9; Jn 15:1-8.) Como tal, hab\u00ed\u00ada reemplazado a la naci\u00f3n de Israel como objeto del favor de Dios. (Comp\u00e1rese con Mt 21:33-43.) No obstante, la visi\u00f3n de Pablo tuvo que aplicar l\u00f3gicamente a alg\u00fan tiempo futuro para constituir una \u2020\u02dcrevelaci\u00f3n\u2020\u2122. (2Co 12:1.) Se hab\u00ed\u00ada predicho que habr\u00ed\u00ada una apostas\u00ed\u00ada en la congregaci\u00f3n cristiana; de hecho, en los d\u00ed\u00adas de Pablo ya estaba germinando, e iba a resultar en una condici\u00f3n semejante a la de un campo sobresembrado de mala hierba. (Mt 13:24-30, 36-43; Hch 20:29; 2Te 2:3, 7; comp\u00e1rese con Heb 6:7, 8.) Por lo tanto, parece razonable que la visi\u00f3n del para\u00ed\u00adso que tuvo Pablo no aplicar\u00ed\u00ada mientras esa fuese la situaci\u00f3n, sino que tendr\u00ed\u00ada relaci\u00f3n con la \u2020\u0153\u00e9poca de la siega\u2020\u009d, cuando los cristianos genuinos ser\u00ed\u00adan recogidos por los segadores ang\u00e9licos y disfrutar\u00ed\u00adan de ricas bendiciones y prosperidad espiritual procedentes de Dios.<br \/>\nEs evidente, sin embargo, que las profec\u00ed\u00adas de restauraci\u00f3n que registraron los profetas hebreos tambi\u00e9n tendr\u00e1n un cumplimiento literal cuando se restaure el para\u00ed\u00adso en la Tierra. Por ejemplo, algunas facetas de Isa\u00ed\u00adas 35:1-7, como la curaci\u00f3n de las personas ciegas y cojas, no se cumplieron de manera literal cuando el Israel de la antig\u00fcedad volvi\u00f3 de Babilonia, ni se cumplen literalmente en el para\u00ed\u00adso espiritual cristiano. No ser\u00ed\u00ada consecuente que Dios inspirase profec\u00ed\u00adas como las que se hallan en Isa\u00ed\u00adas 11:6-9, Ezequiel 34:25 y Oseas 2:18, con la intenci\u00f3n de que solo tuviesen un significado figurado o espiritual, y que sus siervos no llegasen a experimentarlas de manera literal.<\/p>\n<p>Comer en el \u2020\u0153para\u00ed\u00adso de Dios\u2020\u009d. Revelaci\u00f3n 2:7 menciona un \u2020\u0153\u00e1rbol de la vida\u2020\u009d situado en el \u2020\u0153para\u00ed\u00adso de Dios\u2020\u009d y el privilegio de comer de \u00e9l para el \u2020\u0153que venza\u2020\u009d. Como otras promesas dadas en esta parte del libro de Revelaci\u00f3n a aquellos que venzan tienen que ver claramente con la herencia celestial (Rev 2:26-28; 3:12, 21), parece obvio que este \u2020\u0153para\u00ed\u00adso de Dios\u2020\u009d es celestial. En esta ocasi\u00f3n la palabra \u2020\u0153\u00e1rbol\u2020\u009d traduce la voz griega x\u00fd\u00c2\u00b7lon, que significa literalmente \u2020\u0153madera\u2020\u009d, y por lo tanto podr\u00ed\u00ada referirse a un jard\u00ed\u00adn de \u00e1rboles frutales. En el para\u00ed\u00adso terrestre de Ed\u00e9n, comer del \u00e1rbol de la vida hubiera significado para el hombre vivir para siempre (G\u00e9 3:22-24); incluso el fruto de los otros \u00e1rboles del jard\u00ed\u00adn hubiera servido para el sost\u00e9n de la vida del hombre mientras este hubiese sido obediente. Por eso, el tomar del \u2020\u0153\u00e1rbol [o \u00e1rboles] de la vida\u2020\u009d en el \u2020\u0153para\u00ed\u00adso de Dios\u2020\u009d debe significar la provisi\u00f3n divina de vida ininterrumpida que se otorga a los vencedores cristianos. Otros textos muestran que reciben el premio de la inmortalidad y la incorruptibilidad junto con su Cabeza y Se\u00f1or celestial, Cristo Jes\u00fas. (1Co 15:50-54; 1Pe 1:3, 4.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>paradeisos (paravdeiso\u00bb, 3857), es una palabra oriental, cuya menci\u00f3n m\u00e1s antigua se encuentra en el historiador Jenofonte, y que denota los parques de los reyes y pr\u00ed\u00adncipes persas. Tiene origen persa (persa antiguo, pairidaeza, relacionado con el griego peri, alrededor y teicos, muralla), y de ah\u00ed\u00ad pas\u00f3 al griego. V\u00e9ase LXX, p.ej., en Neh 2:8; Ec 2.5; Son 4:13: Los traductores de la LXX usaron este t\u00e9rmino del huerto del Ed\u00e9n (Gen 2:8), y en otros casos (p.ej., Num 24:6; Isa 1:30; Jer 29:5; Eze 31:8, 9). En Luk 23:43, la promesa del Se\u00f1or al ladr\u00f3n arrepentido se cumpli\u00f3 en el mismo d\u00ed\u00ada; Cristo, en su muerte, habiendo encomendado su esp\u00ed\u00adritu al Padre, fue de inmediato en esp\u00ed\u00adritu al cielo mismo, la morada de Dios (la menci\u00f3n del Se\u00f1or de aquel lugar como para\u00ed\u00adso debe haber sido un gran aliento para el malhechor; para la mente oriental expresaba la suma total de bendici\u00f3n). All\u00e1 fue que el ap\u00f3stol Pablo fue arrebatado (2Co 12:4), y le da el nombre de \u00abel tercer cielo\u00bb (el v. 3 no introduce una visi\u00f3n diferente), m\u00e1s all\u00e1 de los cielos de la creaci\u00f3n natural; v\u00e9ase Heb 4:14, con referencia a la ascensi\u00f3n. Esta misma regi\u00f3n es mencionada en Rev 2:7, donde el \u00ab\u00e1rbol de vida\u00bb, el antitipo figurativo del que estuvo en Ed\u00e9n, ofrecido al vencedor, es mencionado como estando en \u00abel para\u00ed\u00adso de Dios\u00bb; cf. Gen 2:8:\u00c2\u00b6<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p>La palabra griega paradeisos es un calco del persa pardes, que significa huerto. La versi\u00f3n de los Setenta emplea este t\u00e9rmino ora en sentido propio (Ecl 2,5; Cant 4,12), ora en sentido religioso, \u00fanico del que nos ocupamos aqu\u00ed\u00ad.<\/p>\n<p>1. El huerto de Dios. En las religiones del Medio Oriente la representaci\u00f3n de la vida de los dioses toma sus im\u00e1genes de la vida de los poderosos de la tierra : los dioses viven con delicia en palacios rodeados de huertos. por los que corre \u00abel *agua de la vida\u00bb, donde brota, entre otros *\u00e1rboles maravillosos, \u00abel \u00e1rbol de vida\u00bb, cuyo *fruto alimenta a los inmortales. Ac\u00e1 en la tierra, sus *templos, rodeados de huertos sagrados, imitan este prototipo. Estas im\u00e1genes, purificadas de su polite\u00ed\u00adsmo, se aclimataron en la Biblia: seg\u00fan las convenciones del antropomorfismo, no se tiene . reparo en evocar a Dios \u00abpase\u00e1ndose a la brisa del d\u00ed\u00ada\u00bb en su huerto (G\u00e9n 3,8); el huerto y sus \u00e1rboles son incluso citados en proverbio (G\u00e9n 13,10; Ez 31,8s.16ss).<\/p>\n<p>2. Del para\u00ed\u00adso perdido al para\u00ed\u00adso hallado.<\/p>\n<p>a) El para\u00ed\u00adso perdido. La misma imaginer\u00ed\u00ada se introduce en el desenvolvimiento de la historia sagrada para evocar el estado en que Dios cre\u00f3 al hombre, la suerte para la que lo situ\u00f3 en la tierra. Dios plant\u00f3 para \u00e9l un huerto en Ed\u00e9n (G\u00e9n 2, 8ss; cf. Ez 28,13). Su vida en este huerto implica el trabajo (G\u00e9n 2, 15), aun teniendo el car\u00e1cter de una felicidad ideal que en m\u00e1s de un sentido recuerda las descripciones cl\u00e1sicas de la edad de oro: familiaridad con Dios, uso libre de los frutos del huerto. dominio de los *animales (2,19s), unidad arm\u00f3nica de la pareja primitiva (2,18.23s), inocencia moral significada por la ausencia de *verg\u00fcenza (2,25), ausencia de la *muerte que no entrar\u00e1 en la tierra sino a consecuencia del pecado (cf. 3,19). Sin embargo, la *prueba del hombre ocupa tambi\u00e9n un lugar esencial en este para\u00ed\u00adso primitivo: Dios coloc\u00f3 en \u00e9l el \u00e1rbol de conocimiento, y la serpiente va all\u00ed\u00ad a tentar a Eva. No obstante, la felicidad del Ed\u00e9n subraya por contraste las miserias de nuestra condici\u00f3n actual, que comporta las experiencias contrarias: esta condici\u00f3n, fruto del *pecado humano, est\u00e1 ligada al tema del para\u00ed\u00adso perdido (3,23).<\/p>\n<p>b) Promesa del para\u00ed\u00adso. El sue\u00f1o que el hombre lleva en s\u00ed\u00ad mismo no es, pues, enga\u00f1oso : corresponde a su *vocaci\u00f3n original. Pero ser\u00ed\u00ada para siempre irrealizable (cf. G\u00e9n 3,23) si por una disposici\u00f3n providencial toda la historia sagrada no tuviera por fin y sentido reintegrar al hombre a su estado primitivo. Por eso, del AT al NT, el tema del para\u00ed\u00adso nuevamente hallado, con sus diversas resonancias, recorre los or\u00e1culos escatol\u00f3gicos, entrecruz\u00e1ndose con los de la nueva *tierra santa y de la nueva *creaci\u00f3n. Los pecados del pueblo de Dios han hecho de su morada en la tierra un lugar de desolaci\u00f3n (Jer 4,23); pero en los \u00faltimos tiempos lo transformar\u00e1 Dios en el huerto de Ed\u00e9n (Ez 36,35; Is 51,3). En este nuevo para\u00ed\u00adso las *aguas vivas brotar\u00e1n del *templo en que residir\u00e1 Dios; a sus m\u00e1rgenes crecer\u00e1n *\u00e1rboles maravillosos que proporcionar\u00e1n al *pueblo nuevo, *alimento y *curaci\u00f3n (Ez 47,12). As\u00ed\u00ad el camino del \u00e1rbol de vida volver\u00e1 a abrirse para los hombres (Ap 2,7: 22,2; en contraste con G\u00e9n 3,24). La vida paradis\u00ed\u00adaca restaurada al final de la historia sagrada presentar\u00e1 caracteres que coincidir\u00e1n con los del Ed\u00e9n primitivoy hasta los superar\u00e1n en algunos puntos: *fecundidad maravillosa de la naturaleza (Os 2,23s; Am 9,13; Jer 31,23-26; Jl 4,18); *paz universal, no s\u00f3lo de los hombres entre s\u00ed\u00ad (Is 2,4), sino tambi\u00e9n con la naturaleza y los animales (Os 2,20; Is 11,6-9; 65,25); *gozo sin mezcla (Jer 31,13; Is 35,10; 65,18&#8230;); supresi\u00f3n de todo *sufrimiento y de la misma *muerte (ls 35,5s; 65,19&#8230;; 25,7ss; Ap 20,14; 21,4); supresi\u00f3n de la antigua serpiente (Ap 20,2s.10); entrada en una *vida eterna (Dan 12,2; Sab 5,15; Ap 2,11; 3,5). La realidad que evocan estas im\u00e1genes, en contraste con la condici\u00f3n a que el hombre fue reducido por el pecado, recobra, pues, los rasgos de su condici\u00f3n original, pero eliminando de ella toda idea de prueba y toda posibilidad de ca\u00ed\u00adda.<\/p>\n<p>c) Anticipaci\u00f3n del para\u00ed\u00adso recobrado. El para\u00ed\u00adso recobrado es una realidad escatol\u00f3gica. El pueblo de Dios no ha conocido de \u00e9l en su experiencia hist\u00f3rica sino sombras fugitivas: tal, por ejemplo, la posesi\u00f3n de una *tierra \u00abque mana leche y miel\u00bb (Ex 3,17; Dt 6,3; etc.). Sin embargo, su experiencia espiritual le dio de \u00e9l una anticipaci\u00f3n de otro orden. Porque Dios le otorg\u00f3 su *ley, fuente de toda *sabidur\u00ed\u00ada (Dt 4,5s); ahora bien, \u00abla sabidur\u00ed\u00ada es un \u00e1rbol de vida\u00bb que garantiza la felicidad (Prov 3,18; cf. Eclo 24,12-21); la ley, en el hombre que la observa, hace que abunde la sabidur\u00ed\u00ada \u00abcomo un r\u00ed\u00ado de para\u00ed\u00adso\u00bb (Eclo 24,25ss; cf. G\u00e9n 2,10&#8230;); el sabio que la ense\u00f1a a los otros es \u00abcomo una corriente de agua que conduce al para\u00ed\u00adso\u00bb (Eclo 24,30); la *gracia y el *temor del Se\u00f1or son un para\u00ed\u00adso de *bendici\u00f3n (40,17.27). As\u00ed\u00ad pues, por la sabidur\u00ed\u00ada restituye Dios al hombre un gusto anticipado del gozo paradis\u00ed\u00adaco.<\/p>\n<p>El NT da a conocer el \u00faltimo secreto de este *designio divino. Cristo es la fuente de la Sabidur\u00ed\u00ada. El es esta misma Sabidur\u00ed\u00ada (1Cor 1,30). Es al mismo tiempo el nuevo *Ad\u00e1n (Rom 5,14; 1Cor 15,45), por quien la humanidad tiene acceso a su estado escatol\u00f3gico. El mismo, *victorioso de la serpiente antigua, que es el diablo y *Sat\u00e1n (cf. Ap 20,2), en el momento de su *tentaci\u00f3n, vive luego \u00abcon los animales salvajes\u00bb en una especie de para\u00ed\u00adso recuperado (Mc 1,13; cf. G\u00e9n 1,26; 2,19s). Finalmente, sus *milagros muestran que la *enfermedad y la *muerte quedan desde ahora vencidas. El hombre que cree en \u00e9l ha hallado el \u00ab*alimento de vida\u00bb (Jn 6,35), \u00abel *agua viva\u00bb (4,14), la \u00ab*vida eterna\u00bb (5,24ss), es decir, los dones del para\u00ed\u00adso escatol\u00f3gico inaugurado ya desde ahora.<\/p>\n<p>3. El Para\u00ed\u00adso, morada de los justos. En los textos b\u00ed\u00adblicos la descripci\u00f3n del para\u00ed\u00adso escatol\u00f3gico es sobria y se va depurando progresivamente; pero los ap\u00f3crifos la amplifican considerablemente, lo cual prueba cierto desarrollo en las creencias jud\u00ed\u00adas (p.e. en el libro de Enoc). Antes del retorno a la *tierra santa en los \u00faltimos *tiempos, el para\u00ed\u00adso sirve de morada intermedia, donde los justos son recogidos por Dios para aguardar el *d\u00ed\u00ada del *juicio, la *resurrecci\u00f3n y la *vida del mundo futuro. Tal es la morada prometida por Jes\u00fas al buen ladr\u00f3n (Lc 23,43), pero ya transformada por la presencia del que es la vida: \u00abEstar\u00e1s conmigo&#8230;\u00bb En cuanto al estado de *bienaventuranza, garantizado al final de la historia sagrada, Jes\u00fas entra en \u00e9l el primero m\u00e1s all\u00e1 de s muerte para facilitar su acceso a los pecadores rescatados.<\/p>\n<p>4. El para\u00ed\u00adso y el cielo. En cuanto morada de Dios, el para\u00ed\u00adso se sit\u00faa fuera de este *mundo. Pero el lenguaje b\u00ed\u00adblico sit\u00faa tambi\u00e9n en el *cielo la morada divina. As\u00ed\u00ad el para\u00ed\u00adso se identifica a veces con \u00abel m\u00e1s alto de los cielos\u00bb, el cielo en que reside Dios: all\u00e1 es adonde fue arrebatado Pablo en esp\u00ed\u00adritu para contemplar realidades inefables (2Cor 12,4). Tal es tambi\u00e9n el sentido habitual de la palabra para\u00ed\u00adso en el lenguaje cristiano: \u00abIn paradisum deducant te angeli&#8230;\u00bb (liturgia de los funerales). Ahora ya el para\u00ed\u00adso est\u00e1 abierto para los que moran en el Se\u00f1or.<\/p>\n<p>-> \u00ed\u0081rbol &#8211; Cielo &#8211; Tierra &#8211; Vida.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Una palabra de origen persa, probablemente, apareciendo como <em>pard\u0113s<\/em> tres veces en el AT (Cnt. 4:13; \u00abbosque\u00bb, Neh. 2:8; \u00abjardines\u00bb, Ec. 2:5). La palabra griega <em>paradeisos<\/em> se encuentra desde los tiempos de Jenofonte, apareciendo en papiros, inscripciones, en la <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">LXX<\/a> (27 referencias, algunas de las cuales se refieren al Ed\u00e9n, p. ej., Gn. 2:8, 9, 10, 15, 16), Fil\u00f3n y Josefo. El NT emplea <em>paradeisos<\/em> tres veces para se\u00f1alar el lugar de bendici\u00f3n prometido al ladr\u00f3n (Lc. 23:43), el tercer cielo (2 Co. 12:4), y la ubicaci\u00f3n del \u00e1rbol de la vida prometido (Ap. 2:7).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puesto que el para\u00edso del Ed\u00e9n era el lugar de bienaventuranza que el hombre hab\u00eda perdido, la literatura rab\u00ednica usaba el t\u00e9rmino para describir el lugar de bendici\u00f3n para el justo que hab\u00eda muerto; en contraste, se presentaba a la Gehenna, el lugar de tormento. De aqu\u00ed se deduc\u00edan descripciones elaboradas y altamente imaginativas. V\u00e9ase ejemplos en la <em>Enciclopedia Jud\u00eda<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jes\u00fas us\u00f3 el t\u00e9rmino una vez (Lc. 23:43), y algunos ven aqu\u00ed \u00fanicamente una referencia al cielo. Sin embargo, Jes\u00fas puede haber exhibido un acuerdo esencial con la opini\u00f3n jud\u00eda tradicional al emplear \u00abel seno de Abraham\u00bb como una alternativa para el t\u00e9rmino \u00abpara\u00edso\u00bb en Lucas 16:22. Luego, el para\u00edso como lugar del justo, es visto como una secci\u00f3n separada del Hades (un t\u00e9rmino equivalente a Seol, Sal. 16:10; cf. Hch. 2:27, 31). En raz\u00f3n de que las principales referencias al para\u00edso en el NT se relacionan con el cielo, algunos han concluido que, desde la resurrecci\u00f3n y ascensi\u00f3n de Cristo, el para\u00edso ha sido trasladado desde el Hades hasta el tercer cielo, y que los \u00absantos cautivos\u00bb que ascendieron con Cristo eran los santos del AT (Ef. 4:8; la <a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">BJ<\/a> traduce \u00abSubiendo a la altura, llev\u00f3 cautivos\u00bb; La <a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">VM<\/a> por su parte \u00abSubiendo a lo alto, llev\u00f3 multitud de cautivos\u00bb).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si para\u00edso significa cielo como lugar de morada o residencia de Dios en todos los ejemplos del NT, entonces la elecci\u00f3n del t\u00e9rmino \u00abseno de Abraham\u00bb puede haber sido deliberado. Luego, Jes\u00fas prometi\u00f3 al ladr\u00f3n la bienaventuranza del cielo en aquel mismo d\u00eda, lo cual pertenece en propiedad a todos los creyentes cristianos (Lc. 23:43; Fil. 1:23; 2 Co. 5:8).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V\u00e9ase tambi\u00e9n <em>Estado Intermedio<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">Alf<\/a>, I, pp. 661\u2013662; Arndt; Chafer, <em>Systematic Theology<\/em>, VII, pp. 247\u2013248; <em><a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">HDB<\/a><\/em><em>; <\/em><em><a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">IB<\/a><\/em><em>; <\/em><em><a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\">ISBE<\/a><\/em>; <em><a href=\"#_ftn8\" name=\"_ftnref8\">JewEnc<\/a><\/em>; MM. L. Berkhof, <em>Teolog\u00eda Sistem\u00e1tica<\/em> (TELL); W. Hendriksen, <em>La Biblia y la Vida Venidera<\/em> (TELL); L. Boettner, <em>La Inmortalidad<\/em> (TELL).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Homer A. Kent, Jr.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn9\" name=\"_ftnref9\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">LXX <\/a>Septuagint<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">BJ <\/a>Biblia de Jerusal\u00e9n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">VM <\/a>Biblia Versi\u00f3n Moderna<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">Alf <\/a>Alford\u2019s <em>Greek Testament<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><em>HDB <\/em><\/a><em>Hastings\u2019 Dictionary of the Bible<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\"><em>IB <\/em><\/a><em>Interpreter\u2019s Bible<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\"><em>ISBE <\/em><\/a><em>International Standard Bible Encyclopaedia<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref8\" name=\"_ftn8\"><em>JewEnc <\/em><\/a><em>Jewish Encyclopaedia<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref9\" name=\"_ftn9\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (453). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>Para\u00edso es un pr\u00e9stamo del iranio antiguo (<\/span><span style=' '>pairida&#275;za-<\/span><span lang=ES style=''>) y significa jard\u00edn con muro. El t\u00e9rmino gr. <\/span><span style=' '>paradeisos<\/span><span lang=ES style=' '> fue empleado por primera vez por Jenofonte para los jardines de los reyes persas. La <span style='text-transform: uppercase'>LXX<\/span> traduce <\/span><span style='font-family: \"Charis SIL\"'>gan &#723;&#275;&#7695;en<\/span><span lang=ES style=''> de Gn. 2.8 <\/span><span style=''>paradeisos<\/span><span lang=ES style=''>.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. En el Antiguo Testamento<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La voz para\u00edso (heb. <\/span><span style=''>pard&#275;s<\/span><span lang=ES style=''>) aparece en Neh. 2.8; Ec. 2.5; Cnt. 4.13. La traducci\u00f3n en <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vrv2<\/span><span lang=ES style=' '> es \u201cbosque del rey\u201d en Neh., \u201cjardines\u201d en Ec., y \u201cpara\u00edso\u201d en Cnt. Es decir que la palabra misma no se utiliza en sentido escatol\u00f3gico en ninguna parte del AT, significado que apareci\u00f3 en el mundo jud\u00edo posterior. Podemos discernir las siguientes tendencias. El t\u00e9rmino para\u00edso (arm. <\/span><span style=''>pard&#275;s&#257;&#722;<\/span><span lang=ES style=''>) se utilizaba para dar expresi\u00f3n al significado de tiempos primitivos (Urzeit en alem\u00e1n), y luego se ampli\u00f3 para incluir especulaciones fant\u00e1sticas sobre la gloria y la dicha de esos tiempos. Estaba relacionado con las expectativas de una maravillosa \u00e9poca mesi\u00e1nica en el futuro. Este futuro tiempo de gloria ser\u00eda id\u00e9ntico al jard\u00edn del Ed\u00e9n de \u00e9pocas antiguas. Los jud\u00edos cre\u00edan tambi\u00e9n que el para\u00edso exist\u00eda en sus propios d\u00edas, pero que estaba oculto. Este para\u00edso escondido era el lugar al que fueron llevadas las almas de los patriarcas, las personas elegidas y las justas. Se consideraba que el para\u00edso antiguo, presente, y futuro eran la misma cosa.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. En el Nuevo Testamento<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La voz para\u00edso (gr. <\/span><span style=''>paradeisos<\/span><span lang=ES style=''>) s\u00f3lo aparece en tres ocasiones en el NT (Lc. 23.43; 2 Co. 12.3; Ap. 2.7). El contexto muestra que el sentido predominante es el de la evoluci\u00f3n tard\u00eda del t\u00e9rmino. En Lc. 23.43 la palabra \u201cpara\u00edso\u201d es utilizada por Jes\u00fas para designar el lugar al que van las almas inmediatamente despu\u00e9s de la muerte, cf. el para\u00edso oculto en el pensamiento jud\u00edo tard\u00edo. La misma idea se halla presente en la par\u00e1bola del rico y L\u00e1zaro (Lc. 16.19\u201331).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En 2 Co. 12.2\u20134 Pablo escribe en tercera persona sobre su experiencia de haber sido transportado al para\u00edso, donde escuch\u00f3 palabras que no se pod\u00edan pronunciar (gr. <\/span><span style=' '>arrh&#275;ta rh&#275;mata<\/span><span lang=ES style=''>). En este caso para\u00edso es el \u201ctercer *cielo\u201d con toda su gloria, quiz\u00e1s lo mismo que vemos en Lc. 23. El \u00fanico lugar en que se emplea para\u00edso en sentido escatol\u00f3gico es en Ap. 2.7. La promesa proviene de Cristo, de que dar\u00e1 el para\u00edso como regalo al que venciere. El para\u00edso actual vendr\u00e1 en toda su gloria con la consumaci\u00f3n final. La idea de un huerto de Dios en el mundo venidero se destaca n\u00edtidamente en los \u00faltimos cap\u00edtulos de Apocalipsis. Los s\u00edmbolos del \u00e1rbol de la vida, del agua de vida, y de las doce clases de frutos son todos testimonios de la gloria del para\u00edso futuro (Ap. 22).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> N. Lohfink, <i>Valores actuales del Antiguo Testamento<\/i>, 1966, pp. 91ss; H. Bietenhard, \u201cPara\u00edso\u201d, <i>\u00b0DTNT<\/i>, t(t). III, pp. 293\u2013294; M. Garc\u00eda Cordero, <i>La problem\u00e1tica de la Biblia<\/i>, 1971, pp. 81ss.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn244\" name=\"_ftnref244\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>F.C.F.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Cielo, Ed\u00e9n Isa 51:3 y cambiar\u00e1 su desierto en p, y su soledad Luk 23:43 te digo que hoy estar\u00e1s conmigo en el p 2Co 12:4 que fue arrebatado al p, donde oy\u00f3 Rev 2:7 \u00e1rbol de la vida .. en medio del p de Dios Para\u00ed\u00adso (gr. par\u00e1deisos, un extranjerismo del antiguo persa &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/paraiso\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPARAISO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-3462","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3462","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3462"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3462\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3462"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3462"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3462"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}