{"id":3501,"date":"2016-02-04T23:54:56","date_gmt":"2016-02-05T04:54:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pedro\/"},"modified":"2016-02-04T23:54:56","modified_gmt":"2016-02-05T04:54:56","slug":"pedro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pedro\/","title":{"rendered":"PEDRO"},"content":{"rendered":"<p>v. Cefas Ten\u00eda esposa y suegra, Mat 8:14; Mar 1:30; Luk 4:38; 1Co 9:5; es llamado, Mat 4:18-20; Mar 1:16-18; Joh 1:41-42; pescador de hombres, Luk 5:1-11; enviado con los doce, Mat 10:2; Mar 3:16; camina sobre el mar, Mat 14:28-32; confiesa que Jes\u00fas es el Cristo, Mat 16:13-20; Mar 8:27-33; Luk 9:18-20; Jes\u00fas ruega por \u00e9l, Luk 22:31-32; corta la oreja de Malco, Joh 18:10-11; niega a Jes\u00fas tres veces, Mat 26:69-75; Mar 14:66-72; Luk 22:54-62; Joh 18:15-18, Joh 25:27: -apacienta mis ovejas-, Joh 21:15-19; se dirige a los disc\u00edpulos, Act 1:15-26; predica el d\u00eda de Pentecost\u00e9s, Act 2:14-42; sana a un cojo, Act 3:1-10; su discurso en el p\u00f3rtico de Salom\u00f3n, Act 3:11-26; habla ante el concilio, Act 4:1-22; es perseguido con Juan, Act 5:17-42; reprende a Sim\u00f3n el mago, Act 8:14-24; visita a Cornelio despu\u00e9s de tener una visi\u00f3n, Act 10:1-48; informa a la iglesia de Jerusal\u00e9n, Act 11:1-18; es encarcelado y libertado, Act 12:1-19; en el concilio de Jerusal\u00e9n, Act 15:6-14; visitado por Pablo, Gal 1:18; reprendido por Pablo, Gal 2:11-14.<\/p>\n<hr>\n<p>Pedro    (gr. P\u00e9tros, \u00abpiedra\u00bb [traducci\u00f3n del aram. K\u00eaf\u00e2&#8217;, \u00abCefas\u00bb, \u00abroca\u00bb o \u00abpiedra\u00bb]).  Un ap\u00f3stol, tambi\u00e9n llamado Sim\u00f3n,* hijo de Jon\u00e1s (Joh 1:42).  En la KJV se lee \u00abBar-jona\u00bb (gr. Bari\u00ed\u2021n\u00e1 [una transliteraci\u00f3n del aram. Bar Y\u00f4n\u00e2h, \u00abhijo de Jon\u00e1s\u00bb; sin embargo, de acuerdo con el libro ap\u00f3crifo Evangelio a los hebreos, se deber\u00ed\u00ada leer Bar Y\u00f4j\u00e2n\u00e2n, \u00abhijo de Juan\u00bb, como dice la BJ en los cps 1:42 y 21:15-17]).  En este caso, Barjon\u00e1s ser\u00ed\u00ada un sobrenombre de Sim\u00f3n Pedro (Mat 16:17).  El nombre de Pedro aparece en 1er lugar en las 4 listas de los Doce en el NT (Mat 10:2; Mar 3:16; Luk 6:14; Act 1:13).  Jes\u00fas dio a Sim\u00f3n su nuevo nombre, Pedro, cuando Andr\u00e9s, su hermano, lo llev\u00f3 ante Cristo (Joh 1:40 42); fue el 1er converso cristiano que result\u00f3 de lo que podr\u00ed\u00adamos llamar el esfuerzo de un laico.  Su fervor, valor, vigor y capacidad organizadora le ganaron un lugar de liderazgo entre los disc\u00ed\u00adpulos desde el principio.  Era un hombre eminentemente de acci\u00f3n, y su rasgo de car\u00e1cter m\u00e1s notable fue su entusiasta disposici\u00f3n. Tambi\u00e9n ten\u00ed\u00ada marcados extremos, con grandes virtudes y serios defectos. Generalmente era c\u00e1lido, generoso, intr\u00e9pido; pero a veces tambi\u00e9n ego\u00ed\u00adsta, jactancioso, impulsivo y descuidado.  En un momento de crisis pod\u00ed\u00ada ser d\u00e9bil, cobarde y vacilante, y nadie estaba seguro acerca de qu\u00e9 faceta de su car\u00e1cter y personalidad predominar\u00ed\u00ada.  Pedro era natural de Betsaida* Julia (Joh 1:44), en la orilla nororiental del Mar de Galilea, y pescador por oficio (Mat 4:18).  Estaba casado (Mat 8:14; 1Co 9:5) y viv\u00ed\u00ada con su familia en Capernaum, donde Jes\u00fas en una ocasi\u00f3n restaur\u00f3 la salud de su suegra (Mat 8:5, 14; Mar 1:29-31; Luk 4:31, 38, 39). Antes de su llamamiento junto al mar (Luk 5:1-11) hab\u00ed\u00ada seguido a Jes\u00fas en forma intermitente, volviendo a su casa de tanto en tanto para continuar en su ocupaci\u00f3n habitual.  Junto con Jacobo y Juan fue parte del c\u00ed\u00adrculo \u00ed\u00adntimo de los 3 que tuvieron el privilegio de acompa\u00f1ar a Jes\u00fas en ocasiones especiales, y en la lista de los 3 siempre est\u00e1 1\u00c2\u00ba.  Las 3 veces en las cuales se les concedi\u00f3 este favor particular fueron: la resurrecci\u00f3n de la hija de Jairo (Mar 5:37), la transfiguraci\u00f3n (Mat 17:1) y la pasi\u00f3n de Jes\u00fas en el Getseman\u00ed\u00ad (Mar 14:33).  A menudo Pedro actu\u00f3 como el vocero de todos los disc\u00ed\u00adpulos (Mat 15:15; 16:16; 26:35; etc.).  En Cesarea de Filipo fue el 1\u00c2\u00ba en confesar abiertamente que Jes\u00fas era el Cristo, el Hijo  de Dios (Mat 16:16), pero tambi\u00e9n fue el 1\u00c2\u00ba en criticarlo (vs 22, 23).  En la \u00faltima Cena tuvo dudas de si deb\u00ed\u00ada permitir que Jes\u00fas le lavara los pies, pero cuando se dio cuenta de que ese acto era esencial para el discipulado, con entusiasmo pidi\u00f3 que le lavara no s\u00f3lo los pies sino tambi\u00e9n las manos y la cabeza (Joh 13:8, 9). La noche de la traici\u00f3n fue el m\u00e1s enf\u00e1tico en profesar lealtad al Salvador (Mat 26:33), pero tambi\u00e9n el 1\u00c2\u00ba en negar a su Maestro y confirmar su triple negaci\u00f3n con un juramento (vs 69-74).  Al darse cuenta, demasiado tarde, de lo que hab\u00ed\u00ada hecho.  \u00absaliendo fuera, llor\u00f3  amargamente\u00bb (v 75).  Luego de la resurrecci\u00f3n, Pedro fue el 1\u00c2\u00ba de los Doce a quien Cristo se le apareci\u00f3 (Luk 24:34; 1Co 15:5); y  una ma\u00f1ana temprano, cuando Jes\u00fas se encontr\u00f3 con sus disc\u00ed\u00adpulos a orillas del Mar de Galilea.  Pedro fue el 1\u00c2\u00ba que nad\u00f3 hacia la costa para saludar al Maestro (Joh 21:7).  En esa ocasi\u00f3n Jes\u00fas le dio a Pedro una triple oportunidad de confesar su fe y amor, y eliminar as\u00ed\u00ad cualquier duda en la mente de sus condisc\u00ed\u00adpulos acerca de su lealtad (vs 15-17).  Despu\u00e9s predijo su muerte como m\u00e1rtir (vs 18, 19), y pocos momentos m\u00e1s tarde reprendi\u00f3 su curiosidad con respecto a la suerte de Juan (vs 21-24).  En Pentecost\u00e9s, plenamente convertido, Pedro predic\u00f3 el gran serm\u00f3n registrado en Act 2:14-36, un discurso inspirado que condujo a unas 3.000 personas a creer que Jes\u00fas era el Mes\u00ed\u00adas    (v 41).  Junto con Juan, san\u00f3 al paral\u00ed\u00adtico en la Puerta La Hermosa (3:1-11), y m\u00e1s tarde, rodeado por una multitud en el templo, testific\u00f3 en forma elocuente acerca de la muerte, la resurrecci\u00f3n y del poder de Cristo (vs 12-26).  Fue arrestado por sanar al paral\u00ed\u00adtico, y cuando fue llevado ante el Sanedr\u00ed\u00adn para ser interrogado, osadamente testific\u00f3 otra vez acerca de Jes\u00fas (4:1-12); al orden\u00e1rsele no predicar m\u00e1s en el nombre del Se\u00f1or, Pedro y Juan afirmaron: \u00abNo podemos dejar de decir lo que hemos visto y o\u00ed\u00addo\u00bb (vs 19, 20).  Desempe\u00f1\u00f3 una parte importante en la recolecci\u00f3n y distribuci\u00f3n de regalos que hac\u00ed\u00adan los cristianos m\u00e1s pr\u00f3speros en favor de sus hermanos menos afortunados (5:1-11).  Se lo 910 lleg\u00f3 a conocer como una persona a trav\u00e9s de la cual operaba el poder divino para sanar a los enfermos (vs 15,16).  Cuando otra vez Pedro y ciertos ap\u00f3stoles fueron encarcelados    (vs 17,18), un \u00e1ngel del Se\u00f1or los liber\u00f3 y recibieron la orden de predicar y ense\u00f1ar en el templo (vs 19, 20).  Al hacerlo, fueron citados una vez m\u00e1s delante del sumo sacerdote (vs 21-27), donde se les record\u00f3 la prohibici\u00f3n anterior (v 28).  Pedro respondi\u00f3: \u00abEs necesario obedecer a Dios antes que a los hombres\u00bb  (v 29), y sin temor testific\u00f3 acerca de Cristo como Salvador de Israel (vs 30-32).  Se habla nuevamente de Pedro cuando junto con Juan, fue enviado a Samaria para ayudar a Felipe en su ministerio pleno de \u00e9xito (Act 8:14).  All\u00ed\u00ad reprendi\u00f3 severamente a Sim\u00f3n el Mago por proponer la compra del poder del Esp\u00ed\u00adritu Santo (vs 18-24).  Parece que all\u00ed\u00ad se embarc\u00f3 en un largo per\u00ed\u00adodo de evangelizaci\u00f3n entre los samaritanos (v 25).  M\u00e1s tarde, en Lida, sano a Eneas, un paral\u00ed\u00adtico (9:32-35).  Llamado a Jope, resucit\u00f3 a Dorcas de los muertos y se aloj\u00f3 en casa de Sim\u00f3n, un curtidor (vs 36-43).  Mientras Pedro viv\u00ed\u00ada all\u00ed\u00ad, el Se\u00f1or lo instruy\u00f3, mediante una visi\u00f3n, \u00abque a ning\u00fan hombre llame com\u00fan o inmundo\u00bb (Act 10:9-17, 28).  La llegada simult\u00e1nea de mensajeros de parte de Cornelio lo llev\u00f3 a comprender el sentido de la visi\u00f3n y a acompa\u00f1ar a los mensajeros a Cesarea, donde el centuri\u00f3n y su familia se convirtieron por su ministerio (vs 19-23, 29-48).  Citado por sus hermanos de Jerusal\u00e9n para explicar su asociaci\u00f3n con gentiles, defendi\u00f3 sus actos se\u00f1alando que estaban en armon\u00ed\u00ada con el consejo y la conducci\u00f3n manifiesta del Esp\u00ed\u00adritu Santo (11:1-18).  Por ese tiempo, fue apresado una vez m\u00e1s, pero otra vez fue milagrosamente liberado por un \u00e1ngel (12:1-11).  Primero fue a la casa de Juan Marcos, donde la iglesia estaba orando por su libertad (vs 12-17), y luego dej\u00f3 Jerusal\u00e9n para quedarse por un tiempo en Cesarea (v 19).  En el concilio de Jerusal\u00e9n, llamado para resolver el problema presentado por la Iglesia de Antioqu\u00ed\u00ada acerca de si los gentiles deb\u00ed\u00adan observar los ritos de la ley jud\u00ed\u00ada, Pedro, luego de repasar su experiencia con Cornelio (15:6-9), concluy\u00f3: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 tent\u00e1is a Dios, poniendo sobre la cerviz de los disc\u00ed\u00adpulos un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar?\u00bb (v 10). Cuando visit\u00f3 Antioqu\u00ed\u00ada, en un exceso de prudencia, \u00abse retra\u00ed\u00ada y se apartaba, porque ten\u00ed\u00ada miedo de los de la circuncisi\u00f3n\u00bb (G\u00e1. 2:11, 12), pero Pablo lo reprendi\u00f3 abiertamente por su inconsecuencia  (vs. 13,14).  Pedro trabaj\u00f3 principalmente para sus compatriotas jud\u00ed\u00ados (2:7, 8), y Pablo se refiere a \u00e9l como una de las \u00abcolumnas\u00bb de la iglesia de Jerusal\u00e9n (v 9).  Cuando \u00e9ste visit\u00f3 Jerusal\u00e9n por primera vez despu\u00e9s de su conversi\u00f3n, estuvo en la casa de Pedro unos 15 d\u00ed\u00adas (1:18).  Algunos creen que Pedro visit\u00f3 Corinto (v\u00e9ase 1Co 1:12) y que trabaj\u00f3 extensamente en diversas partes del Asia Menor (1Pe 1:1). Glorific\u00f3 a Dios con la muerte de un m\u00e1rtir (cf Joh 21:18, 19); de acuerdo con la tradici\u00f3n, fue crucificado cabeza abajo, en Roma, c 67 d.C.  Bib.: FJ-AJ xviii. 2.1.  Pedro, Ep\u00ed\u00adstolas de.  Dos cartas pertenecientes al ap\u00f3stol Pedro.  En los manuscritos griegos m\u00e1s antiguos se las conoce como Petr\u00f3u A (\u00abDe Pedro I\u00bb) y Petr\u00f3u B (\u00abDe Pedro II\u00bb).  Son conocidas como \u00abgenerales\u00bb, o \u00abcat\u00f3licas\u00bb (universales), porque no fueron dirigidas a personas especificas o a una congregaci\u00f3n particular sino al cuerpo de creyentes.  Ambas son del tipo de las ep\u00ed\u00adstolas circulantes, y est\u00e1n dirigidas a los \u00abexpatriados de la dispersi\u00f3n en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia\u00bb (1Pe 1:1; cf 2Pe 1:1; 3:1).  Que la 1\u00c2\u00aa ep\u00ed\u00adstola fue dirigida primariamente a cristianos de origen gentil resulta claro de pasajes como los de 1Pe 1:14; 2:9, 10; 3:6 y 4:3.  Fue escrita en la ciudad de Roma (5:13, donde Babilonia sin duda es usada como un nombre oculto de Roma), lugar en que habr\u00ed\u00ada trabajado por un tiempo poco antes de su martirio, ocurrido m\u00e1s o menos al mismo tiempo en que Pablo sellaba su testimonio con su sangre; tambi\u00e9n refleja la actitud hostil del Imperio Romano hacia los cristianos (2:12; 4:12-16), lo que sugerir\u00ed\u00ada la \u00e9poca de la persecuci\u00f3n de Ner\u00f3n, que comenz\u00f3 el 64 d.C. La 2\u00c2\u00aa ep\u00ed\u00adstola tambi\u00e9n habr\u00ed\u00ada sido escrita en Roma.  Las fechas de ambas se situar\u00ed\u00adan entre el 64 y el 67 d.C.  I. Primera ep\u00ed\u00adstola.  A. Autor.  Las antiguas tradiciones cristianas certifican un\u00e1nimemente que Pedro fue el autor de la 1\u00c2\u00aa ep\u00ed\u00adstola.  Sin embargo, la cr\u00ed\u00adtica moderna, sobre la supuesta base de que el griego de 1 P. es muy elegante para un hombre con los limitados antecedentes educativos del ap\u00f3stol, de que la teolog\u00ed\u00ada de la ep\u00ed\u00adstola se parece m\u00e1s a la de Pablo que a la de Pedro, de que casi no se mencionan incidentes de la vida de Cristo -como se podr\u00ed\u00ada esperar de alguien tan estrechamente vinculado con Cristo como \u00e9l-, y de que no se sabe que estuviera asociado con las iglesias del Asia Menor, ha afirmado que el ap\u00f3stol no pudo haber sido el autor de esta carta o de la 2\u00c2\u00aa.  Primero, es muy posible que Silvano (1Pe 5:12), 911 que aparentemente serv\u00ed\u00ada a Pedro como escriba, fuera el responsable de la calidad del griego de las ep\u00ed\u00adstolas.  Segundo, que el argumento de que la teolog\u00ed\u00ada de la ep\u00ed\u00adstola no se parece a la de Pedro es cuesti\u00f3n de opini\u00f3n, como tambi\u00e9n lo es el que no hablara m\u00e1s de su experiencia con Cristo.  El \u00faltimo argumento, y el de que Pedro no estuvo en el Asia Menor, no es m\u00e1s que una suposici\u00f3n basada en el silencio.  El autor se identifica como Pedro (1Pe 1:1) y no hay raz\u00f3n v\u00e1lida para dudar de esta aseveraci\u00f3n.  Policarpo, uno de los disc\u00ed\u00adpulos de Juan, cita de su ep\u00ed\u00adstola, confirmando su existencia poco despu\u00e9s del comienzo del s II d.C. Hacia el fin de ese siglo, Ireneo y otros la atribuyen a Pedro.  B. Contenido.  1 P. es una ep\u00ed\u00adstola pastoral que tiene consejos sobre diversos temas. Espec\u00ed\u00adficamente, el ap\u00f3stol quiere preparar a sus lectores para \u00abel fuego de prueba\u00bb (4:12) que est\u00e1 por delante de ellos, lo que ya se refleja en las dificultades del momento.  Procura fortalecer su fe, los exhorta a tener una conducta intachable, a ser leales testigos de Cristo y a prepararse para encontrarse con el Se\u00f1or.  A la introducci\u00f3n (1:1-12) le sigue una exhortaci\u00f3n a ser fieles en la vida cristiana (1:13-4:19): amonesta a sus lectores a vivir como es digno de la elevada vocaci\u00f3n en Cristo Jes\u00fas (1:13-25), a avanzar en el conocimiento de Cristo y en la madurez cristiana (2:1-8), a vivir vidas ejemplares entre los gentiles (vs 9-18) y les aconseja a ser mansos en el sufrimiento (vs 19-25).  Tiene un consejo especial para los siervos (v 18), los esposos y las esposas (3:1-7), los ancianos (5:1-4) y los miembros m\u00e1s j\u00f3venes de la iglesia (vs 5-9).  Estimula a los creyentes a tener unidad en la fe (3:8-13).  El sufrir por Cristo es un elevado privilegio con una gran recompensa (vs 14-22).  Apela a que los creyentes controlen los deseos de la carne (4:1-6), a ser sobrios y generosos en su vida (vs 7-11), firmes en la persecuci\u00f3n (vs 12-19), y aconseja a los dirigentes de la iglesia y a los miembros a ser fieles (5:1-9).  La conclusi\u00f3n (vs 10-14) consiste en una oraci\u00f3n de despedida, una doxolog\u00ed\u00ada y saludos personales (v\u00e9ase CBA 7:563, 564).  II. Segunda ep\u00ed\u00adstola.  A. Autor.  Desde los primeros tiempos del cristianismo ha habido considerables diferencias de opini\u00f3n acerca del autor de 2 P. El primer escritor que lo menciona espec\u00ed\u00adficamente, Or\u00ed\u00adgenes, expresa dudas acerca de su autenticidad; Eusebio escribi\u00f3 que la ep\u00ed\u00adstola no hab\u00ed\u00ada sido recibida como can\u00f3nica, pero que muchos la consideraban \u00fatil y la estudiaban junto con las dem\u00e1s Escrituras.  No parece haber alguna cita directa de 2 P. en los escritos cristianos m\u00e1s antiguos.  B. Canonicidad.  Tal vez ning\u00fan otro libro del NT ha sido declarado tan enf\u00e1ticamente postapost\u00f3lico -y por lo tanto espurio- por los eruditos modernos como 2 P. Se\u00f1alan que su lenguaje y su estilo difieren marcadamente de los de 1 P. Notan que da un estatus especial a las ep\u00ed\u00adstolas existentes de Pablo, refiri\u00e9ndose a ellas como \u00abEscrituras\u00bb (2Pe 3:15,16), poni\u00e9ndolas al mismo nivel de inspiraci\u00f3n y autoridad que el AT; y observan que es incre\u00ed\u00adble que esas ep\u00ed\u00adstolas hubiesen sido coleccionadas y alcanzaran esa importancia durante la vida de Pedro, especialmente siendo que ambos ap\u00f3stoles murieron m\u00e1s o menos al mismo tiempo.  Sin embargo, la ep\u00ed\u00adstola afirma haber sido escrita por Sim\u00f3n Pedro,  disc\u00ed\u00adpulo y ap\u00f3stol de Jesucristo (1:1), y ser su \u00absegunda carta\u00bb (3:1).  El autor tambi\u00e9n pretende haber estado con Cristo en el monte de la transfiguraci\u00f3n (1:17,18), ocasi\u00f3n en que s\u00f3lo Pedro, Jacobo y Juan lo acompa\u00f1aron (Mat 17:1).  La diferencia de estilo con 1 P.  se puede deber a que Pedro no tuvo la ayuda del amanuense que escribi\u00f3 su 1\u00c2\u00aa carta (1Pe 5:12).  Es muy l\u00f3gico suponer que Pedro, un palestino sin educaci\u00f3n escolar, cuya lengua materna era el arameo, usara un secretario cuando escrib\u00ed\u00ada en griego, una lengua con la que no estaba muy familiarizado; aun Pablo, que se sent\u00ed\u00ada bien con el griego, corrientemente usaba amanuenses.  El argumento de que las ep\u00ed\u00adstolas de Pablo no pudieron haber sido reunidas y reconocidas como \u00abEscrituras\u00bb antes de la muerte de Pedro, es s\u00f3lo una  suposici\u00f3n.  En vista de que el ministerio activo de Pablo abarc\u00f3 un per\u00ed\u00adodo de unos 20 a\u00f1os, que Pedro estaba en Roma cuando escribi\u00f3 su 1\u00c2\u00aa carta (1Pe 5:13), y que los 2 ap\u00f3stoles sufrieron el martirio m\u00e1s o menos al mismo tiempo, no existen razones para que las ep\u00ed\u00adstolas de Pablo no alcanzaran el estatus reflejado en 2Pe 3:15,16.  El activo y exitoso ministerio de Pablo y su pretensi\u00f3n expl\u00ed\u00adcita de haber recibido su evangelio por inspiraci\u00f3n (G\u00e1. 1:11,12) claramente constituyen un s\u00f3lido fundamento para la afirmaci\u00f3n de Pedro.  En 1958 se anunci\u00f3 el descubrimiento de un papiro del s III d.C. con las ep\u00ed\u00adstolas generales de 1 P., 2 P. y Jud., que ahora est\u00e1 en la Biblioteca Bodmer, en Suiza.  Este hallazgo es muy significativo, y un testimonio de la aceptaci\u00f3n de esas ep\u00ed\u00adstolas, por lo menos de parte de algunos, en el s III. Fue publicado en 1959 y se lo conoce como Bodmer VII, VIII (P72). Acerca de ciertas similitudes entre 2 P. y Jud., v\u00e9ase Judas, Ep\u00ed\u00adstola de. 912  C. Contenido.  2 P. es una ep\u00ed\u00adstola pastoral en la que el autor exhorta a sus lectores a seguir creciendo en gracia y en conocimiento espiritual, para que el prop\u00f3sito del llamamiento y la elecci\u00f3n de Dios se pueda cumplir.  Despu\u00e9s de la introducci\u00f3n (1:1-11), asevera que su prop\u00f3sito al escribir es afirmar a los creyentes en la verdad presente y confirmar el mensaje del evangelio sobre la base de su experiencia personal con Cristo y el cumplimiento de las profec\u00ed\u00adas del AT sobre Cristo (vs 12-21).  El cp 2 es una serie de severas advertencias contra los falsos maestros y sus enga\u00f1osas herej\u00ed\u00adas.  La \u00faltima secci\u00f3n de la carta (3:1-18) enfatiza la venida de Cristo y la preparaci\u00f3n para su aparici\u00f3n.  El gran d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or es seguro (vs 3-10), y esperando ese evento todos deber\u00ed\u00adan vivir vidas piadosas (vs 11-18; v\u00e9ase CBA 7:611-613).  Bib.: EC-HE vi.25; iii.3.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>griego p\u00e9tros, lat\u00ed\u00adn petra, arameo cephas, piedra. Principal disc\u00ed\u00adpulo de Jesucristo, ap\u00f3stol y misionero de la primitiva Iglesia cristiana. Naci\u00f3 en Betania, hijo de Jon\u00e1s, Mt 16, 17, o Juan, Jn 1, 42, y hermano del ap\u00f3stol Andr\u00e9s. No es muy claro cu\u00e1ndo Jes\u00fas puso a Sim\u00f3n el nombre arameo de Cefas, Pedro. Seg\u00fan el ap\u00f3stol Marcos, fue nombrado as\u00ed\u00ad el d\u00ed\u00ada en que Jes\u00fas instituy\u00f3 a los Doce, Mc 3, 16; seg\u00fan Juan, recibi\u00f3 el sobrenombre cuando su hermano Andr\u00e9s le condujo por vez primera a presencia de Jes\u00fas, Jn 1, 42; y seg\u00fan Mateo, no lo recibi\u00f3 hasta su confesi\u00f3n de la mesianidad de Jes\u00fas, cuando el Se\u00f1or lo instituy\u00f3 como cabeza de su Iglesia, y le dijo: \u2020\u0153Y yo a mi vez te digo que t\u00fa eres P., y sobre esta piedra edificar\u00e9 mi iglesia\u2020\u009d, Mt 16, 17-20. Era pescador. Cuando Jes\u00fas lo llam\u00f3 a ser su disc\u00ed\u00adpulo, estaba casado y pose\u00ed\u00ada una casa en Cafarna\u00fam, Lc 4, 31 y 38. Despu\u00e9s de su llamado, fue el portavoz de los disc\u00ed\u00adpulos, junto con Juan, uno de los m\u00e1s allegados al Maestro. Posiblemente dirigi\u00f3 la Iglesia de Jerusal\u00e9n hasta el Concilio apost\u00f3lico, como representante de un cristianismo jud\u00ed\u00ado moderado, y posteriormente solamente misionero, pero no se sabe ad\u00f3nde le llevaron sus viajes misionales.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de Jes\u00fas  fue P. la cabeza del cristianismo; a \u00e9l le fueron entregadas las llaves del reino de los Cielos de manos de Jes\u00fas: \u2020\u0153yo te digo que t\u00fa eres Pedro, y sobre esta piedra edificar\u00e9 mi iglesia y las puertas del Hades no prevalecer\u00e1n contra ella. A ti te dar\u00e9 las llaves del reino de los Cielos, y lo que ates en la tierra quedar\u00e1 atado en los cielos y lo que desates en la tierra quedar\u00e1 desatado en los cielos\u2020\u009d, Mt 16, 18-19.  Por este motivo, P. tuvo la administraci\u00f3n de justicia y las decisiones doctrinales y a su vez al papa le correspondieron los mismos derechos como sucesor de P. La intenci\u00f3n de Jes\u00fas al entregar a \u00e9ste las llaves fue la de crear una instituci\u00f3n que perdurase m\u00e1s all\u00e1 de la muerte del ap\u00f3stol.<\/p>\n<p>Seg\u00fan  Juan  Jes\u00fas dio a entender en su aparici\u00f3n a orillas del lago de Genesaret, que P. morir\u00ed\u00ada m\u00e1rtir, Jn 21, 18-19. Seg\u00fan la tradici\u00f3n, P. fue crucificado cabeza abajo, en Roma, en tiempos del emperador Ner\u00f3n, ca. 64 \u00f3 67 d. C., a diferencia de Pablo que por ser ciudadano romano fue decapitado.<\/p>\n<p>De las siete ep\u00ed\u00adstolas del N. T.  dos de ellas se le atribuyen al ap\u00f3stol P.,  incluidas dentro de las cartas cat\u00f3licas.<\/p>\n<p>La Primera Ep\u00ed\u00adstola de San Pedro est\u00e1 dirigida a los cristianos en la  di\u00e1spora, o los que viven con los gentiles, en el Ponto, Galacia,  Capadocia, Asia y Bitinia, 1 P 1, 1; es decir, a los cristianos que viv\u00ed\u00adan en las provincias romanas del norte de Asia Menor; personas reci\u00e9n convertidas al cristianismo. Aqu\u00ed\u00ad los alienta a perseverar en la fe, pese a las persecuciones y otras dificultades, porque, mediante la Resurrecci\u00f3n de Jesucristo de entre los muertos, nos ha reengendrado a una esperanza viva, 1 P 1, 3, invitando a vivir dignamente de la gracia procurada mediante la revelaci\u00f3n de Jesucristo, 1 P 1, 13; es decir, la segunda venida de Cristo. Invitando tambi\u00e9n a las mujeres cristianas desposadas con no cristianos a ser sumisas a sus maridos para que, si incluso algunos no creen en la Palabra, sean ganados no por las palabras sino por la conducta de sus mujeres, 1 P 3, 1. Todos deben ser rectos y no deben temer sufrir la injusticia, como la que vivi\u00f3 Cristo, para llevarnos a Dios,  1 P 3, 18. Tambi\u00e9n advierte a quien desobedezca, haga el mal, no ame al pr\u00f3jimo, que el fin se acerca, 1 P 4, 7, y que ha llegado el momento de iniciar el juicio por la casa de Dios, 1 P 4, 17.<\/p>\n<p>La Segunda Ep\u00ed\u00adstola de San Pedro est\u00e1 dividida en tres cap\u00ed\u00adtulos. El  primero tiene por objeto fortalecer la fe cristiana en la segunda venida de Cristo, la parus\u00ed\u00ada, y advierte de los peligros de las falsas doctrinas que se han apartado de la verdadera fe cristiana.<\/p>\n<p>El segundo cap\u00ed\u00adtulo est\u00e1 basado en la ep\u00ed\u00adstola de Judas; es un ataque a  los falsos doctores. El tercer cap\u00ed\u00adtulo refuta a los que se burlan, 2 P 3, 3, y confirma la  llegada del \u2020\u0153D\u00ed\u00ada de Dios\u2020\u009d, 2 P 3, 12, incita a no perder la fe, aunque pueda parecer que no llega el d\u00ed\u00ada en el que los cielos, en llamas, se disolver\u00e1n, y los elementos, abrasados, se fundir\u00e1n, 2 P 3, 12; esperando que todos lleguen a la conversi\u00f3n, 2 P 3, 9.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>(gr., Petros, roca). El m\u00e1s prominente de los 12 ap\u00f3stoles en los Evangelios y destacado l\u00ed\u00adder de los primeros a\u00f1os de la iglesia cristiana. Su nombre original era Sim\u00f3n, un nombre gr. muy com\u00fan, o m\u00e1s propiamente, Sime\u00f3n (Act 15:14 [ver nota en RVA]; 2Pe 1:1), un nombre hebreo muy popular.<\/p>\n<p>Era oriundo de Betsaida (Joh 1:44), hijo de un tal Jon\u00e1s (Joh 1:42; Joh 21:15-17). Como hab\u00ed\u00ada nacido en Galilea de los gentiles, pod\u00ed\u00ada hablar en gr., a la vez que su arameo natal estaba lleno de provincialismos en cuanto a pronunciaci\u00f3n y dicci\u00f3n (Mat 26:73). El y su hermano Andr\u00e9s se dedicaban a la dura ocupaci\u00f3n de pescadores en el mar de Galilea, y eran compa\u00f1eros de Juan y Jacobo, los hijos de Zebedeo (Luk 5:7). Era casado (Mar 1:30; 1Co 9:5) y en la \u00e9poca en que Cristo ministraba en Galilea, viv\u00ed\u00ada en Caperna\u00fam (Mar 1:21, Mar 1:29).<\/p>\n<p>Fue presentado personalmente a Jes\u00fas por su hermano Andr\u00e9s (Joh 1:42). Luego de un per\u00ed\u00adodo en el que acompa\u00f1\u00f3 a Jes\u00fas en la primera parte de su ministerio en Judea (Joh 1:42\u2014Joh 4:43), Pedro volvi\u00f3 a su ocupaci\u00f3n habitual.<\/p>\n<p>Al comenzar el ministerio de Cristo en Galilea, Pedro y Andr\u00e9s, junto con Jacobo y Juan, fueron llamados por Jes\u00fas para estar con \u00e9l en forma permanente y aprender a ser pescadores de hombres (Mar 1:16-20; Luk 5:1-11). Al crecer la obra, Jes\u00fas eligi\u00f3 a 12 de sus seguidores para ser sus disc\u00ed\u00adpulos m\u00e1s cercanos, para capacitarlos en forma especial (Mar 3:13-19; Luk 6:12-16). En las listas de estos 12 disc\u00ed\u00adpulos designados ap\u00f3stoles (Luk 6:13), Pedro siempre es mencionado en primer lugar (Mat 10:2-4; Mar 3:16-19; Luk 6:14-16; Act 1:13-14).<\/p>\n<p>La formaci\u00f3n de un c\u00ed\u00adrculo de disc\u00ed\u00adpulos m\u00e1s \u00ed\u00adntimo se hace evidente por primera vez cuando Jes\u00fas lleva a Pedro, Jacobo y Juan a la casa de Jairo (Mar 5:37; Luk 8:51). Estos tres ap\u00f3stoles tuvieron tambi\u00e9n el privilegio de ser testigos de la Transfiguraci\u00f3n (Mat 17:1; Mar 9:2; Luk 9:28) y la agon\u00ed\u00ada en el huerto (Mat 26:37; Mar 14:33).<\/p>\n<p>Pedro era el vocero natural de los 12 (Mat 16:16, Mat 16:18; Mat 22:41, Mat 22:46; Joh 6:66-69). Por su confesi\u00f3n de fe (Mat 16:16-18), Pedro se identific\u00f3 con Cristo, la Roca verdadera (Isa 28:16; 1Co 3:11; 1Pe 2:4-5), cumpliendo as\u00ed\u00ad la predicci\u00f3n de Cristo con respecto a \u00e9l (Joh 1:42). De esta forma, se convirti\u00f3 en una roca (petros); y sobre esta roca (petra), compuesta por Pedro y los dem\u00e1s ap\u00f3stoles, unidos por fe en Cristo, la piedra angular (Eph 2:20), Jes\u00fas construir\u00e1 su iglesia triunfante.<\/p>\n<p>El relato de Hechos interpreta hist\u00f3ricamente el uso que Pedro hizo de las llaves al abrir las puertas de la oportunidad cristiana en Pentecost\u00e9s (Hechos 2), en Samaria (cap. 8) y a los gentiles (cap. 10). El poder de atar y desatar no estaba limitado a Pedro (Mat 18:18; Joh 20:3). Pero Pedro tambi\u00e9n fue el vocero al tratar de disuadir a Jes\u00fas de seguir en el sendero de sufrimiento que el Se\u00f1or anunciaba, con lo cual se convirti\u00f3 en piedra de tropiezo (Mat 16:23; Mar 8:33).<\/p>\n<p>Pedro tambi\u00e9n se destac\u00f3 en los Evangelios por su participaci\u00f3n en la ocasi\u00f3n del pago de los impuestos del templo (Mat 17:24-27), su consulta sobre el l\u00ed\u00admite del perd\u00f3n (Mat 18:21) y sus palabras a Jes\u00fas para recordarle que ellos hab\u00ed\u00adan dejado todo y le hab\u00ed\u00adan seguido (Mat 19:27; Mar 10:28). Su figura sobresale en los acontecimientos de la semana de la pasi\u00f3n. El llam\u00f3 la atenci\u00f3n de Jes\u00fas con respecto a la higuera que se hab\u00ed\u00ada secado (Mar 11:21) y junto con otros tres pregunt\u00f3 a Jes\u00fas acerca de su predicci\u00f3n referida al templo (Mar 13:3). Junto con Juan fue encargado de preparar la Pascua (Luk 22:8). Pedro se opuso a que el Se\u00f1or le lavara los pies en el aposento alto y luego, impulsivamente, pas\u00f3 al otro extremo cuando Jes\u00fas le habl\u00f3 de lo que implicaba su negativa (Joh 13:1-11). Le pidi\u00f3 a Juan que averiguara la identidad de aquel que entregar\u00ed\u00ada a Jes\u00fas (Joh 13:23-24) y resueltamente contradijo a Jes\u00fas al ser advertido de sus inminentes negaciones (Mat 26:33-35; Mar 14:29-31; Luk 22:31-34; Joh 13:37-38). En el huerto de Getseman\u00ed\u00ad, cuando fue elegido junto con Jacobo y Juan para velar con Cristo, se qued\u00f3 dormido (Mat 26:37-46; Mar 14:33-42). En celo carnal quiso defender a Jes\u00fas, y el Se\u00f1or lo reprendi\u00f3 por hacerlo (Joh 18:10-11). Huy\u00f3 con los otros disc\u00ed\u00adpulos cuando Jes\u00fas fue apresado; pero, ansioso por conocer el final, lo sigui\u00f3 desde lejos, fue admitido (por intermedio de Juan) en el patio del sumo sacerdote y all\u00ed\u00ad, vergonzosamente, neg\u00f3 a su Se\u00f1or tres veces (Mat 26:58, Mat 26:69-75; Mar 14:66-72; Luk 22:54-62; Joh 18:15-18, Joh 18:25-27). La mirada de Jes\u00fas le parti\u00f3 el coraz\u00f3n; sali\u00f3 y llor\u00f3 amargamente (Luk 22:61-62). No se dice en los Evangelios que Pedro haya sido testigo visual de la crucifixi\u00f3n (pero comparar 1Pe 5:1).<\/p>\n<p>En la ma\u00f1ana de la resurrecci\u00f3n, \u00e9l y Juan corrieron hacia la tumba de Jes\u00fas para comprobar lo que hab\u00ed\u00ada dicho Mar\u00ed\u00ada Magdalena (Joh 20:1-10). En alg\u00fan momento, durante ese d\u00ed\u00ada, el Se\u00f1or resucitado se le apareci\u00f3 (1Co 15:5). Cuando Jes\u00fas se manifest\u00f3 a los siete luego de la resurrecci\u00f3n, en el mar de Galilea, Juan fue el primero en reconocer al Se\u00f1or, pero, como siempre, Pedro fue el primero en actuar. Luego de desayunar todos juntos, Cristo prob\u00f3 el amor de Pedro y lo restaur\u00f3 formalmente en su comisi\u00f3n de apacentar a sus corderos (Joh 21:1-23).<\/p>\n<p>El tercer per\u00ed\u00adodo en la vida de Pedro comenz\u00f3 con la ascensi\u00f3n de Jes\u00fas. En la primera \u00e9poca de la iglesia (Hechos 1\u201412), Pedro aparec\u00ed\u00ada como el vocero del grupo apost\u00f3lico, pero no hay indicaci\u00f3n alguna de que asumiera alg\u00fan tipo de autoridad que no ejercieran tambi\u00e9n los dem\u00e1s ap\u00f3stoles. El sugiri\u00f3 la elecci\u00f3n de un nuevo ap\u00f3stol para cubrir el lugar de Judas (Act 1:15-26); lleno del Esp\u00ed\u00adritu Santo, predic\u00f3 el serm\u00f3n de Pentecost\u00e9s ante los jud\u00ed\u00ados reunidos (Act 2:14-40) y, junto con Juan, san\u00f3 al hombre paral\u00ed\u00adtico, el primer milagro apost\u00f3lico que provoc\u00f3 persecuci\u00f3n (Act 3:1\u2014Act 4:21).<\/p>\n<p>Fue utilizado para exponer el pecado de Anan\u00ed\u00adas y Safira (Act 5:1-12); fue altamente estimado por el pueblo durante el ministerio de milagros en la iglesia que sigui\u00f3 (Act 5:12-16); y habl\u00f3 en representaci\u00f3n de los 12 cuando fue llevado ante el Sanedr\u00ed\u00adn (Act 5:27-41). Junto con Juan, fue enviado a Samaria donde, por la imposici\u00f3n de manos, el Esp\u00ed\u00adritu Santo cay\u00f3 sobre los creyentes samaritanos y Pedro expuso los motivos indignos de Sim\u00f3n (Act 8:14-24). Mientras estaba en gira por Judea, Pedro san\u00f3 a Eneas y levant\u00f3 a Dorcas de entre los muertos (Act 9:32-43). A trav\u00e9s de una visi\u00f3n divina que tuvo en Jope, Pedro fue preparado y comisionado para predicar el evangelio a Cornelio en Cesarea, abriendo as\u00ed\u00ad la puerta a los gentiles (Act 10:1-48 [hasta aqu\u00ed\u00ad s\u00f3lo a gentiles piadosos y temerosos de Dios]). Esto le atrajo las cr\u00ed\u00adticas de los partidarios de la circuncisi\u00f3n en Jerusal\u00e9n (Act 11:1-18). Durante la persecuci\u00f3n de la iglesia que inici\u00f3 Agripa I en el a\u00f1o 44, Pedro escap\u00f3 de la muerte al ser milagrosamente liberado de la c\u00e1rcel en que estaba (Act 12:1-19).<\/p>\n<p>En el relato de Hechos, Pedro es mencionado por \u00faltima vez en relaci\u00f3n con la reuni\u00f3n en Jerusal\u00e9n, donde defendi\u00f3 la libertad de los gentiles (Act 15:6-11, Act 15:14). Las restantes referencias a Pedro en el NT son escasas.<\/p>\n<p>Gal 2:11-21 registra una visita a Antioqu\u00ed\u00ada de Siria donde su conducta contradictoria provoc\u00f3 una p\u00fablica reprimenda por parte de Pablo. De 1Co 9:5 puede deducirse que Pedro viaj\u00f3 intensamente, llevando consigo a su esposa, sin duda ocupado en la evangelizaci\u00f3n de los jud\u00ed\u00ados (Gal 2:9).<\/p>\n<p>No se sabe nada m\u00e1s de Pedro hasta la escritura de las dos cartas que llevan su nombre, escritas aparentemente desde Roma. La referencia final del NT a los \u00faltimos a\u00f1os de Pedro se encuentra en Joh 21:18-19. La interpretaci\u00f3n que hace Juan de la predicci\u00f3n de Cristo pone en claro que \u00e9sta se refiere a la muerte violenta de Pedro. No hay m\u00e1s referencias a Pedro en el NT fuera de \u00e9stas.<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n afirma uniformemente que Pedro fue a Roma, trabaj\u00f3 all\u00ed\u00ad y sufri\u00f3 el martirio durante el gobierno de Ner\u00f3n. La tradici\u00f3n modificada que dice que fue obispo de Roma durante 25 a\u00f1os es contraria a toda la evidencia dada por el NT. Aparentemente lleg\u00f3 a Roma poco despu\u00e9s de que Pablo fuera liberado de su primer encarcelamiento all\u00ed\u00ad.<\/p>\n<p>El car\u00e1cter de Pedro es uno de los m\u00e1s atrayentes y m\u00e1s v\u00ed\u00advidamente descriptos en el NT. Su profunda humanidad lo ha transformado en uno de los integrantes m\u00e1s amados del grupo apost\u00f3lico. Era vehemente, impulsivo, en\u00e9rgico, seguro de s\u00ed\u00ad mismo, agresivo y osado, pero tambi\u00e9n inestable, d\u00e9bil, inconstante y cobarde. Se dejaba guiar m\u00e1s por los impulsos del momento que por el razonamiento l\u00f3gico, y pasaba r\u00e1pidamente de un extremo al otro. Era por sobre todo un hombre de acci\u00f3n. Su vida muestra los defectos de su car\u00e1cter, as\u00ed\u00ad como su extraordinaria capacidad para el bien. Era directo y muchas veces impetuoso, dado a la inestabilidad y la inconstancia, pero su amor por Cristo y su cercan\u00ed\u00ada con \u00e9l lo convirtieron en un hombre estable, humilde y un valiente servidor de Dios. En el poder del Esp\u00ed\u00adritu Santo, se convirti\u00f3 en uno de los nobles pilares (Gal 2:9) de la iglesia.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(piedra, roca).<\/p>\n<p> Ap\u00f3stol.<\/p>\n<p> &#8211; Su nombre era \u00abSim\u00f3n\u00bb, y Jes\u00fas se lo cambi\u00f3 por \u00abPedro\u00bb: (roca, piedra), por la misi\u00f3n que le dio en Mat 16:18.<\/p>\n<p> &#8211; Naci\u00f3 en Betsaida, hijo de Jon\u00e1s, y era pescador con su padre y hermano Andr\u00e9s: (Jua 1:44, Mat 16:17, Mat 1:16).<\/p>\n<p> &#8211; Era casado, y su hermano Andr\u00e9s lo present\u00f3 a Jes\u00fas, quien lo eligi\u00f3 para el discipulado y el apostolado: (Mar 1:30, Jua 1:40-42, Luc 5:1-14, Luc 6:1216, Mar 3:13-19).<\/p>\n<p> &#8211; Uno de los 3 predilectos Ap\u00f3stoles: Con Juan y Santiago presenci\u00f3 la resurrecci\u00f3n de la hija de Jairo: ( Luc 8:51, Mar 5:37); la Transfiguraci\u00f3n: (Mat 17:1, Mar 9:2); y la Oraci\u00f3n del Huerto: (Mat 26:37).<\/p>\n<p> &#8211; Primac\u00ed\u00ada entre los Ap\u00f3stoles.<\/p>\n<p> &#8211; S\u00f3lo a Pedro le ofreci\u00f3 Jes\u00fas las \u00abllaves del reino de los cielos\u00bb y el \u00abpoder de infalibilidad\u00bb, en Mat 16:19, estando enfrente los otros 11.<\/p>\n<p> &#8211; S\u00f3lo a Pedro le ofreci\u00f3 el \u00abconfirma en la fe a los hermanos\u00bb en Luc 22:32.<\/p>\n<p> &#8211; S\u00f3lo a Pedro, enfrente de los otros diez, le mand\u00f3 Jes\u00fas cuidar \u00absus\u00bb ovejas, \u00c2\u00a1las ovejas de Cristo!, en Jua 21:15-17. Jes\u00fas, el buen pastor, nombraba ahora \u00absu\u00bb pastor, despu\u00e9s de resucitar, para que el rebano en la tierra no quedara sin \u00abpastor visible\u00bb, \u00c2\u00a1y se lo mand\u00f3 tres veces!, \u00c2\u00a1y s\u00f3lo a Pedro!: &#8211; En los Hechos vemos a Pedro ejerciendo esta autoridad de Primac\u00ed\u00ada: Pedro siempre hablaba por todos; los Hechos nos describen siete sermones de Pedro, la mayor\u00ed\u00ada estando presentes los otros Ap\u00f3stoles: (Jua 1:15, Jua 2:14, Jua 3:12, Jua 4:8, Jua 10:34 y 15:7: En el Concilio de Jerusal\u00e9n, que fue quien primero habl\u00f3).<\/p>\n<p> -Era un pecador, al \u00fanico a quien Jes\u00fas llam\u00f3 \u00abSatan\u00e1s\u00bb, porque no quer\u00ed\u00ada aceptar lo de la cruz: (Mat 16:23). y neg\u00f3 a Jes\u00fas tres veces en el palacio del sumo sacerdote: (Mat 26:69-75, Mar 14:70-72).<\/p>\n<p> Pero ten\u00ed\u00ada un gran coraz\u00f3n: Supo \u00abllorar\u00bb su pecado amargamente: (Mat 26:75) . y confes\u00f3 la divinidad de Jesus y su fidelidad hacia E<br \/>\n (Mat 16:16, Mat 26:33,  Mar 8:27-29).<\/p>\n<p> &#8211; Era sincero, dec\u00ed\u00ada lo que sent\u00ed\u00ada, y, por eso en algunas ocasiones \u00abmet\u00ed\u00ada la pata\u00bb: As\u00ed\u00ad en la Transfiguraci\u00f3n, en lo de la cruz, en la \u00faltima cena, y cuando Jes\u00fas andaba sobre las aguas. . . ah\u00ed\u00ad la meti\u00f3 tanto, que casi se hundi\u00f3 en el mar: (Mat 14:29-31, Mat 16:2223, Mat 17:4). en la \u00faltima cena, la metio tres veces: Jua 13:6, Jua 13:9, Mat 26:33-35.<\/p>\n<p> &#8211; Despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n se le apareci\u00f3 junto a los dem\u00e1s Ap\u00f3stoles, y fue al \u00fanico ap\u00f3stol, al que se le apareci\u00f3 individual y personalmente, Luc 24:32, 1Co 15:5.<\/p>\n<p> &#8211; Muri\u00f3 crucificado con la cabeza para abajo, por no considerarse digno de morir como su Senor.<\/p>\n<p> (en Roma). Escribi\u00f3 dos Ep\u00ed\u00adstolas: La Primera es \u00abla carta de la esperanza\u00bb, en la que presenta a Jes\u00fas como la preciosa piedra angular de nuestra fe y de su \u00fanica Iglesia. La escribi\u00f3 despu\u00e9s de morir San Pablo, en el per\u00ed\u00adodo de las grandes persecuciones y calumnias. fue la carta de los m\u00e1rtires cristianos, y sigue siendo la carta consoladora de los que sufren y de la Iglesia perseguida de todos los tiempos.<\/p>\n<p> La Segunda presenta a Jes\u00fas \u00abnuestra fortaleza\u00bb: La primera era para alentar las persecuciones de los creyentes. esta segunda es todav\u00ed\u00ada m\u00e1s importante: Para advertirnos de los horrorosos sufrimientos y peligros que nos vendr\u00e1n desde \u00abdentro de la Iglesia\u00bb y c\u00f3mo superarlos. El cap. 3 es, posiblemente, el m\u00e1s aterrador de toda la Biblia: \u00abPor el fuego ser\u00e1 abrasada la tierra entera. y los cielos tambi\u00e9n seran encendidos, se disolver\u00e1n y derretir\u00e1n con el ardor del fuego\u00bb. y, aqu\u00ed\u00ad viene to glorioso, \u00abhabr\u00e1 unos cielos nuevos y una tierra nueva\u00bb: (1Co 3:7-13).<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Ap\u00f3stol del Se\u00f1or Jes\u00fas (Mat 10:2-4; Mar 3:16-19; Luc 6:14-16; Hch 1:13). Tambi\u00e9n llamado Sim\u00f3n y Cefas. Era de \u2020\u00a2Betsaida, pescador de profesi\u00f3n. Su hermano \u2020\u00a2Andr\u00e9s, tras encontrarse con el Se\u00f1or, fue y busc\u00f3 a P. y le dijo: \u2020\u0153Hemos hallado al Mes\u00ed\u00adas&#8230;. Y le trajo al Se\u00f1or Jes\u00fas\u2020\u009d, quien le puso el sobrenombre de \u2020\u0153Cefas (que quiere decir, Pedro)\u2020\u009d (Jua 1:40-42). La palabra Cefas significa \u2020\u0153piedra\u2020\u009d en arameo. P. es su traducci\u00f3n al griego.<\/p>\n<p>Admirado m\u00e1s tarde por el milagro que Cristo hizo de una pesca milagrosa, escuch\u00f3 de los labios del Maestro las palabras: \u2020\u0153No temas, desde ahora ser\u00e1s pescador de hombres\u2020\u009d (Luc 5:1-10). Junto con Juan y Jacobo, hijos de Zebedeo y pescadores como \u00e9l, P. form\u00f3 parte del c\u00ed\u00adrculo m\u00e1s \u00ed\u00adntimo de los disc\u00ed\u00adpulos, y fue testigo de los muchos milagros y prodigios hechos por el Hijo de Dios.<br \/>\nde los ap\u00f3stoles, entre ellos P., eran casados. El Se\u00f1or san\u00f3 a su suegra de una fiebre (Mar 1:30-31). Las exigencias de los viajes junto al Se\u00f1or hizo que P. no pudiera estar todo el tiempo en su casa, por lo cual dijo al Cristo en cierta ocasi\u00f3n: \u2020\u0153He aqu\u00ed\u00ad, nosotros lo hemos dejado todo, y te hemos seguido\u2020\u009d. A lo cual Cristo contest\u00f3 que \u2020\u0153cualquiera que haya dejado casas &#8230; o mujer &#8230; por mi nombre, recibir\u00e1 cien veces m\u00e1s, y heredar\u00e1 la vida eterna\u2020\u009d (Mat 19:27-29). Pero despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n parece que la esposa de P. le acompa\u00f1\u00f3 en alguna parte de su ministerio, porque Pablo dice: \u2020\u0153\u00bfNo tenemos derecho de traer con nosotros una hermana por mujer como tambi\u00e9n los otros ap\u00f3stoles, y los hermanos del Se\u00f1or, y Cefas?\u2020\u009d (1Co 9:5).<br \/>\ntemperamento impetuoso, P. estaba siempre listo para hablar, tomando la iniciativa entre los disc\u00ed\u00adpulos. As\u00ed\u00ad, cuando una mujer toca al Se\u00f1or en medio de una multitud y \u00e9ste pregunta que qui\u00e9n le hab\u00ed\u00ada tocado, P. es quien le dice: \u2020\u0153Maestro, la multitud te aprieta y oprime, y dices: \u00bfQui\u00e9n es el que me ha tocado?\u2020\u009d (Luc 8:43-46). Cuando estaban bogando los ap\u00f3stoles en medio del \u2020\u00a2mar de Galilea, con un fuerte viento contrario, fue P. el \u00fanico que se atrevi\u00f3 a pedir al Se\u00f1or que le hiciera andar sobre las aguas (Mat 14:23-32). Y cuando no entend\u00ed\u00ada las palabras de Cristo, le rogaba: \u2020\u0153Expl\u00ed\u00adcanos esta par\u00e1bola\u2020\u009d (Mat 15:15). Era \u00e9l quien la mayor\u00ed\u00ada de las veces hac\u00ed\u00ada las preguntas (\u2020\u0153Se\u00f1or, \u00bfdices estas par\u00e1bola a nosotros, o tambi\u00e9n a todos?\u2020\u009d [Luc 12:41]; \u2020\u0153\u00bfCu\u00e1ntas veces perdonar\u00e9 a mi hermano que peque contra m\u00ed\u00ad?\u2020\u009d [Mat 18:21]). Cuando Cristo comenz\u00f3 a hablar de su muerte, P. le dijo: \u2020\u0153Se\u00f1or &#8230; en ninguna manera esto te acontezca\u2020\u009d (Mat 16:22).<br \/>\nse dice expl\u00ed\u00adcitamente, pero P. actuaba como una especie de vocero de los dem\u00e1s disc\u00ed\u00adpulos. Ante la pregunta de Cristo: \u2020\u0153Y vosotros, \u00bfqui\u00e9n dec\u00ed\u00ads que soy yo?\u2020\u009d, fue Pedro quien respondi\u00f3: \u2020\u0153T\u00fa eres el Cristo, el Hijo de Dios viviente\u2020\u009d. Esto lo repiti\u00f3 en otra ocasi\u00f3n (\u2020\u0153Se\u00f1or, \u00bfa qui\u00e9n iremos?&#8230; nosotros hemos cre\u00ed\u00addo y conocemos que t\u00fa eres el Cristo, el Hijo de Dios viviente\u2020\u009d [Jua 6:68]). As\u00ed\u00ad lo comprobar\u00ed\u00ada P., cuando fue testigo de la \u2020\u00a2transfiguraci\u00f3n y oy\u00f3 la \u2020\u0153voz desde la nube\u2020\u009d, que dec\u00ed\u00ada: \u2020\u0153Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia\u2020\u009d (Mat 17:5).<br \/>\nentusiasmo de P., sin embargo, le conduc\u00ed\u00ada a confiar demasiado en s\u00ed\u00ad mismo. Dijo a Cristo: \u2020\u0153Aunque me sea necesario morir contigo, no te negar\u00e9\u2020\u009d (Mat 26:35); \u2020\u0153Mi vida pondr\u00e9 por ti\u2020\u009d (Jua 13:37). Pero el Se\u00f1or le predijo que le negar\u00ed\u00ada. Aunque acompa\u00f1\u00f3 a Cristo en el huerto de \u2020\u00a2Getseman\u00ed\u00ad, se rindi\u00f3 al sue\u00f1o (Mat 26:40). Cuando com\u00ed\u00adan la \u00faltima cena y el Se\u00f1or habl\u00f3 de que alguien le iba a entregar, P. hizo se\u00f1as a Juan para que preguntara de qui\u00e9n estaba hablando. Pero el momento cr\u00ed\u00adtico lleg\u00f3 cuando \u2020\u00a2Judas vino con una turba a prender al Se\u00f1or. Inicialmente, P. se port\u00f3 valientemente y cort\u00f3 la oreja a uno, cosa que el Se\u00f1or no aprob\u00f3, y san\u00f3 al herido (Jua 18:10-11). Pero m\u00e1s tarde, ante la declaraci\u00f3n de una muchacha que le reconoci\u00f3 en el patio del sumo sacerdote, P. \u2020\u0153neg\u00f3 con juramento\u2020\u009d diciendo que no conoc\u00ed\u00ada a Jes\u00fas, quien era interrogado en ese momento delante de sus ojos. Al o\u00ed\u00adr \u2020\u0153el canto del gallo\u2020\u009d, P. sali\u00f3 afuera y \u2020\u0153llor\u00f3 amargamente\u2020\u009d (Mat 26:75).<br \/>\ncambiar\u00ed\u00ada tras la \u2020\u00a2resurrecci\u00f3n. P. fue con \u2020\u00a2Juan y vio la tumba vac\u00ed\u00ada \u2020\u0153y los lienzos puestos all\u00ed\u00ad\u2020\u009d (Jua 20:1-7). Estuvo en el aposento donde el Se\u00f1or apareci\u00f3 diciendo a sus disc\u00ed\u00adpulos: \u2020\u0153Paz a vosotros\u2020\u009d (Jua 20:19, Jua 20:26). Le vio a orillas del mar de Galilea y comi\u00f3 pan y pescado con \u00e9l (Jua 21:1-13). En esa ocasi\u00f3n el Se\u00f1or le pregunt\u00f3 tres veces: \u2020\u0153\u00bfMe amas?\u2020\u009d Y le orden\u00f3 que cuidara de sus ovejas. Estuvo con Cristo d\u00ed\u00adas enteros recibiendo sus ense\u00f1anzas \u2020\u0153durante cuarenta d\u00ed\u00adas\u2020\u009d y le contempl\u00f3 cuando sub\u00ed\u00ada al cielo (Hch 1:1-9).<br \/>\nP. quien propuso que se eligiera a alguien en el lugar de Judas. Y con los creyentes perseveraba \u2020\u0153en oraci\u00f3n y ruego\u2020\u009d, cuando el Esp\u00ed\u00adritu Santo cay\u00f3 sobre todos en el d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s. A \u00e9l le correspondi\u00f3 predicar el primer serm\u00f3n de los ap\u00f3stoles para explicar a la multitud la causa de aquel suceso (Hch 1:15; Hch 2:1-40). M\u00e1s tarde dar\u00ed\u00ada tambi\u00e9n la primera exposici\u00f3n del evangelio a un gentil, \u2020\u00a2Cornelio, cumpli\u00e9ndose as\u00ed\u00ad la profec\u00ed\u00ada que el Se\u00f1or hab\u00ed\u00ada dicho: \u2020\u0153Y a ti te dar\u00e9 las llaves del reino de los cielos\u2020\u009d (Mat 16:19).<br \/>\nmaravillas se manifestaron en la vida de P. al desarrollar su ministerio apost\u00f3lico. Un cojo fue sanado en \u2020\u0153la puerta del templo que se llama la Hermosa\u2020\u009d (Hch 3:1-11). Los esposos \u2020\u00a2Anan\u00ed\u00adas y \u2020\u00a2Safira murieron al intentar enga\u00f1ar a a los ap\u00f3stoles con el precio de una heredad (Hch 5:1-10). P. fue encarcelado junto con el resto de los ap\u00f3stoles, pero \u2020\u0153un \u00e1ngel del Se\u00f1or\u2020\u009d los liber\u00f3 (Hch 5:17-21). De nuevo fueron llevados ante las autoridades que les prohib\u00ed\u00adan dar su mensaje, y P. declar\u00f3 por los dem\u00e1s, diciendo: \u2020\u0153Es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres\u2020\u009d (Hch 5:29). Los ap\u00f3stoles fueron azotados, pero insistieron en su predicaci\u00f3n.<br \/>\n\u00e9s de presentar el evangelio a \u2020\u00a2Cornelio y regresar a Jerusal\u00e9n, P. tuvo que explicar a los hermanos jud\u00ed\u00ados convertidos en Jerusal\u00e9n lo que hab\u00ed\u00ada acontecido con aquellos gentiles. Tras escucharlo, estos hermanos dijeron: \u2020\u0153\u00c2\u00a1De manera que tambi\u00e9n a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!\u2020\u009d (Hch 11:1-18). En esos d\u00ed\u00adas el rey \u2020\u00a2Herodes comenz\u00f3 una persecuci\u00f3n, y mat\u00f3 a Jacobo y puso a P. en la c\u00e1rcel otra vez. Pero un \u00e1ngel del Se\u00f1or le sac\u00f3 de ella milagrosamente (Hch 12:1-18).<br \/>\n\u00e1s tarde, reunidos los hermanos para discutir si los gentiles deb\u00ed\u00adan guardar las ordenanzas de Mois\u00e9s, P. recomend\u00f3 que no se les impusiera \u2020\u0153un yugo que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar\u2020\u009d (Hch 15:7-11). Entre los creyentes de entonces, se juzgaba que a P. le hab\u00ed\u00ada sido encomendado de manera especial la predicaci\u00f3n entre los jud\u00ed\u00ados, o \u2020\u0153de la circuncisi\u00f3n\u2020\u009d, mientras que a Pablo \u2020\u0153el evangelio de la incircuncisi\u00f3n\u2020\u009d (Gal 2:7-9). A pesar de esto y de su experiencia personal en el caso de Cornelio, a P. no le resultaba f\u00e1cil tratarse con gentiles, especialmente en presencia de creyentes jud\u00ed\u00ados (Gal 2:11-14).<br \/>\n\u00e9s de estos hechos, registrados todos en el NT, no se tienen muchos datos sobre el desenvolvimiento posterior del ministerio de P. De las dos ep\u00ed\u00adstolas que llevan su nombre, hay acuerdo universal en cuanto a que la primera es de su autor\u00ed\u00ada. No as\u00ed\u00ad la segunda, que se piensa fue escrita quiz\u00e1s en fecha posterior a la de su muerte. De todos modos, como su primera carta est\u00e1 dirigida a los \u2020\u0153expatriados de la dispersi\u00f3n en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia\u2020\u009d (1Pe 1:1), es evidente que alg\u00fan tipo de relaci\u00f3n tuvo P. con los hermanos de esas regiones. Muchos creen que predic\u00f3 personalmente por all\u00ed\u00ad.<br \/>\ntestimonios de los llamados padres de la iglesia indican que P. y Pablo estuvieron juntos en Roma. Posiblemente P. estuvo en Roma antes que Pablo, porque \u00e9ste dice en Rom 15:20-22 que no hab\u00ed\u00ada ido a esa ciudad porque era su costumbre ir a lugares v\u00ed\u00adrgenes en cuanto al evangelio, \u2020\u0153no donde Cristo ya hubiese sido nombrado\u2020\u009d. Adem\u00e1s, las evidencias de que Primera Pedro fue escrita desde Roma son prueba de la presencia de P. en aquella ciudad, donde muri\u00f3 como m\u00e1rtir. Una tradici\u00f3n dice que le crucificaron cabeza abajo, a solicitud propia en tiempos de Ner\u00f3n, alrededor del a\u00f1o 64 d.C. Excavaciones arqueol\u00f3gicas hechas en la colina del Vaticano dieron como resultado el hallazgo de un sepulcro se\u00f1alado como el de P.<br \/>\n\u00e1s el tema que m\u00e1s se discute alrededor de la vida de este ap\u00f3stol es la interpretaci\u00f3n que debe darse a las palabras de Cristo: \u2020\u0153Y yo tambi\u00e9n te digo, que t\u00fa eres P., y sobre esa roca edificar\u00e9 mi iglesia&#8230;. Y a ti dar\u00e9 las llaves del reino de los cielos&#8230;\u2020\u009d (Mat 16:18-19). En esta declaraci\u00f3n se basa la Iglesia Cat\u00f3lica para dogmatizar sobre la instituci\u00f3n del papado, diciendo que P. y sus sucesores, son \u2020\u0153la roca\u2020\u009d o \u2020\u0153la piedra\u2020\u009d sobre la cual Cristo edifica su iglesia. Los creyentes evang\u00e9licos rechazan esa manera de pensar, \u2020\u0153porque nadie puede poner otro fundamente que el que est\u00e1 puesto, el cual es Jesucristo\u2020\u009d (1Co 3:11). El mismo P. escribi\u00f3 que Cristo es la \u2020\u0153piedra viva\u2020\u009d y \u2020\u0153la principal piedra del \u00e1ngulo\u2020\u009d, sobre la cual se edifica la iglesia (1Pe 2:4-8).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, BIOG APOS HOMB HONT<\/p>\n<p>ver, PEDRO (Ep\u00ed\u00adstolas)<\/p>\n<p>vet, (lat. \u00abPetrus\u00bb, del gr. \u00abPetros\u00bb: un trozo de roca, un canto rodado, en contraste con \u00abpetra\u00bb, una masa rocosa; cfr. \u00abpetra\u00bb en Mt. 7:24, 25; 27:51, 60; Mr. 15:46; Lc. 6:48, donde se menciona como fundamento seguro; v\u00e9anse los art\u00ed\u00adculos PIEDRA y ROCA en el \u00abDiccionario Expositivo de palabras del Nuevo Testamento\u00bb de W. E. Vine). Cristo dio a Sim\u00f3n, el hijo de Jon\u00e1s, el sobrenombre de Cefas (forma aramea, cfr. Jn. 1:42; 1 Co. 1:12, etc.) al encontrarlo por primera vez. Sim\u00f3n, su hermano Andr\u00e9s, y el padre de ellos, Jon\u00e1s, estaban asociados con Zebedeo y sus hijos, todos ellos pescadores del lago de Genesaret (Mt. 4:18; Mr. 1:16; Lc. 5:3 ss.). Sim\u00f3n Pedro, originario de Betsaida (Jn. 1:44) pas\u00f3 a residir en Capernaum con su familia (Mt. 8:14; Lc. 4:38). Pedro, que muy probablemente era disc\u00ed\u00adpulo de Juan el Bautista, fue presentado a Jes\u00fas por Andr\u00e9s, hermano de Pedro (Jn. 1:41, 42). Andr\u00e9s era uno de los dos disc\u00ed\u00adpulos de Juan el Bautista que oyeron la declaraci\u00f3n de que Jes\u00fas (que volv\u00ed\u00ada de su triunfo sobre la tentaci\u00f3n en el desierto) era el Cordero de Dios, el Mes\u00ed\u00adas (Jn. 1:35- 41). Jes\u00fas discerni\u00f3 r\u00e1pidamente la naturaleza de Sim\u00f3n, y cambi\u00f3 inmediatamente su nombre por el de Cefas (gr. \u00abPetros\u00bb, ver primer p\u00e1rrafo m\u00e1s arriba). Pedro, al igual que los primeros disc\u00ed\u00adpulos, recibi\u00f3 tres llamamientos de su Maestro a que viniera a ser Su disc\u00ed\u00adpulo (Jn. 1:40; cfr. Jn. 2:2) a que lo acompa\u00f1ara constantemente (Mt. 4:19; Mr. 1:17, Lc. 5:10) a que fuera uno de los ap\u00f3stoles (Mt. 10:2; Mr. 3:14, 16; Lc. 6:13, 14). Tuvo, ya desde el principio, un papel destacado entre los disc\u00ed\u00adpulos a causa de su fervor, de su energ\u00ed\u00ada e impetuosidad. Pedro se encuentra siempre encabezando las listas (Mt. 10:2; Mr. 3:16; Lc. 6:14; Hch. 1:13). Tres de los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas eran amigos \u00ed\u00adntimos de El: Pedro es nombrado en primer lugar (Mt. 17:1; Mr. 5:37; 9:2; 13:3; 14:33; Lc. 8:51; 9:28). El es el portavoz de los ap\u00f3stoles; el primero en confesar que Jes\u00fas es el Cristo de Dios (Mt. 16:16; Mr. 8:29), pero tambi\u00e9n el que intenta desviar a Su Maestro del camino del sufrimiento (Mt. 16:22; Mr. 8:33). La vida de Pedro presenta tres etapas: (a) En primer lugar el per\u00ed\u00adodo de formaci\u00f3n, expuesto en los Evangelios. En estos a\u00f1os de relaci\u00f3n con el Maestro aprendieron a conocer a Cristo y a conocerse a s\u00ed\u00ad mismos. La triple negaci\u00f3n del presuntuoso ap\u00f3stol puso fin a este per\u00ed\u00adodo (Mt. 26:69 ss.; Mr. 14:66 ss.; Lc. 22:54 ss.; Jn. 18:15 ss.). Cuando Jes\u00fas se encontr\u00f3 con Sus disc\u00ed\u00adpulos en el mar de Tiberias, puso a prueba a Pedro haci\u00e9ndole tres preguntas, y restableci\u00e9ndolo despu\u00e9s en el apostolado (Jn. 21:15 ss.). (b) Al comienzo de los Hechos se expone el segundo per\u00ed\u00adodo, durante el cual Pedro condujo a la Iglesia con audacia y firmeza. Llev\u00f3 a los hermanos a reemplazar a Judas por un disc\u00ed\u00adpulo que hubiera conocido al Se\u00f1or (Hch. 1:15-26). Despu\u00e9s del derramamiento del Esp\u00ed\u00adritu Santo, en el d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s, Pedro explic\u00f3 el sentido de este milagro a la muchedumbre de jud\u00ed\u00ados reunidos en Jerusal\u00e9n (Hch. 2:14 ss.). Fue el principal instrumento en la curaci\u00f3n del paral\u00ed\u00adtico y se dirigi\u00f3 acto seguido al sanedr\u00ed\u00adn (Hch. 3:4, 12; 4:8). Amonest\u00f3 a Anan\u00ed\u00adas y a Safira (Hch. 5:3, 8). El gran discurso que pronunci\u00f3 en el d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s abri\u00f3 a los jud\u00ed\u00ados la puerta de la salvaci\u00f3n (Hch. 2:10, 38). Pedro la abri\u00f3, asimismo, a los gentiles, al dirigirse a Cornelio y a los que estaban en su casa (Hch. 10), haciendo as\u00ed\u00ad uso de las llaves de que Cristo le hab\u00ed\u00ada hablado (Mt. 16:19). (c) El tercer per\u00ed\u00adodo queda marcado por un trabajo humilde y perseverante revelado en las dos ep\u00ed\u00adstolas de Pedro. Una vez hubo echado los cimientos de la Iglesia, abandon\u00f3 el primer plano, y trabaj\u00f3 desde la oscuridad para la expansi\u00f3n del Evangelio. Desde entonces, desaparece de la historia, y es Jacobo quien aparece dirigiendo la Iglesia en Jerusal\u00e9n (Hch. 12:17; 15:13; 21:18; G\u00e1. 2:9, 12). Pablo se dirige a los gentiles (G\u00e1. 2:7); Pedro, ap\u00f3stol de la circuncisi\u00f3n (G\u00e1. 2:8), anunci\u00f3 el Evangelio a los jud\u00ed\u00ados de la dispersi\u00f3n; dej\u00f3 Jerusal\u00e9n a Jacobo, y el mundo grecorromano a Pablo. La \u00faltima menci\u00f3n que se hace de \u00e9l en Hechos (Hch. 15) lo presenta en el concilio de Jerusal\u00e9n, defendiendo que los gentiles deb\u00ed\u00adan ser admitidos en la Iglesia, y defendiendo asimismo la libertad evang\u00e9lica, postura \u00e9sta que prevaleci\u00f3. Pedro es mencionado en G\u00e1. 2:11, a prop\u00f3sito del incidente de Antioqu\u00ed\u00ada; es posible que estuviera en Corinto (1 Co. 1:12) y en la ribera del Eufrates, o en Babilonia (1 P. 5:13). Acompa\u00f1ado de su esposa, prosigui\u00f3, sin duda, sus viajes misioneros (1 Co. 9:5). Finalmente, glorific\u00f3 a Dios en su martirio (cfr. Jn. 21:19). Pedro nos es conocido s\u00f3lo por las anteriores menciones y por sus dos ep\u00ed\u00adstolas, donde traslucen su humildad y tacto. Pedro respalda la autoridad de Pablo y Judas y exhorta a sus lectores a permanecer firmes en la fe que comparten con sus hermanos. Visto a lo largo de los Evangelios, de Hechos y de las Ep\u00ed\u00adstolas, el car\u00e1cter de Pedro no se contradice nunca, este hombre de acci\u00f3n tiene los fallos propios de sus cualidades (Mt. 16:22; 26:69-75; G\u00e1. 2:11), que son inmensas. El entusiasmo era consustancial a su persona. Transformado por el Esp\u00ed\u00adritu de Cristo, Pedro se se\u00f1ala por su amor a su Maestro, por su caridad, y por su clara percepci\u00f3n de las verdades espirituales. La vida de este disc\u00ed\u00adpulo est\u00e1 repleta de ense\u00f1anzas. Sus escritos sondean las profundidades de la experiencia cristiana y alcanzan las m\u00e1s altas cumbres de la esperanza. La historia no a\u00f1ade mucho a lo que sabemos de Pedro por el NT. Hay buenas razones para admitir la tradici\u00f3n que afirma que Pedro fue crucificado en la \u00e9poca en que Pablo fue decapitado, hacia el a\u00f1o 68 d.C.. Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada predicho el martirio de Pedro (Jn. 21:19). No es imposible que hubiera sufrido el martirio en Roma. Su vida ha suscitado multitud de leyendas. Escritos ap\u00f3crifos muy antiguos, debidos a los ebionitas (una secta her\u00e9tica que persisti\u00f3 entre el siglo I y VII d.C.), extendieron la leyenda de que Pedro hab\u00ed\u00ada sido obispo de Roma durante 25 a\u00f1os. El examen atento de las fuentes de esta tradici\u00f3n y de su contenido no permite admitirla como historia. Por lo que respecta al papel atribuido a Pedro por la Iglesia de Roma, se debe examinar qu\u00e9 es lo que realmente dice el NT acerca de ello: (a) La interpretaci\u00f3n de las palabras: \u00abT\u00fa eres Pedro&#8230;\u00bb (Mt. 16:18) es dada por el mismo ap\u00f3stol. Hay solamente una roca fundamental: el Cristo. Los creyentes son las \u00abpiedras vivas\u00bb que vienen a ser edificadas sobre este \u00fanico fundamento b\u00e1sico, y Pedro, el primer confesor del nombre de Jes\u00fas (Mt. 16:15-16), fue la primera de estas piedras individuales (cfr. 1 P. 2:4-6). El ap\u00f3stol desarrolla el mismo pensamiento en Hch. 4:11- 12. Pablo confirma esta ense\u00f1anza: Cristo es la piedra angular del templo espiritual del Se\u00f1or; los ap\u00f3stoles (en plural) y los profetas son su fundamento, sobre el que son edificados los creyentes (Ef. 2:20-22). (b) Pedro jug\u00f3 un papel hist\u00f3rico capital al abrir la puerta del Evangelio a los jud\u00ed\u00ados el d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s y a los gentiles en casa de Cornelio (Hch. 2:10; cfr. 14:27). Por otra parte, el poder de atar y desatar no le fue dado s\u00f3lo a \u00e9l, sino tambi\u00e9n a los disc\u00ed\u00adpulos (Mt. 16:19; 18:15-18; Jn. 20:23). Desde entonces, los cristianos proclaman, en todos lugares, el perd\u00f3n de los pecados que Dios concede en Jesucristo (Hch. 10:43; 8:22; Ro. 10:9-13); cumplen la funci\u00f3n de embajadores de Cristo (2 Co. 5:18-20), aportando vida, pero tambi\u00e9n muerte (2 Co. 2:15- 16), porque quien los rechaza, rechaza al mismo Se\u00f1or (Lc. 10:16). (c) Pedro no vino a ser cabeza de la iglesia, ni \u00abvicario de Cristo\u00bb. Si bien juega un importante papel en primer plano en el inicio de Hechos, despu\u00e9s desaparece. En el concilio de Jerusal\u00e9n \u00e9l dio su consejo, pero fue Jacobo quien intervino de manera decisiva; la resoluci\u00f3n final fue tomada en nombre de los ap\u00f3stoles, de los ancianos y de los hermanos, inspirados por el Esp\u00ed\u00adritu Santo (Hch. 15:7, 13, 22, 28). En el relato de Lucas, Pablo ocupa desde entonces el primer lugar, y Pedro es simplemente una de las tres \u00abcolumnas de la iglesia\u00bb mencionadas en G\u00e1. 2:9 (siendo, el mismo Pedro citado despu\u00e9s de Jacobo). Est\u00e1 claro que la doctrina del NT es que s\u00f3lo el Se\u00f1or Jesucristo resucitado es la cabeza de la Iglesia (Ef. 1:22; Col. 1:18), y que jam\u00e1s rendir\u00e1 Su sacerdocio, que es intransmisible (gr., He. 7:24). (d) Adem\u00e1s, Pedro no fue \u00abobispo de Roma durante veinticinco a\u00f1os\u00bb, no pudiendo haber sido un primer papa. Su muerte tuvo lugar alrededor del a\u00f1o 68, por lo que hubiera debido hallarse en Roma desde el a\u00f1o 43, lo que es imposible en base al NT. Escribiendo a los romanos alrededor de los a\u00f1os 57-65, Pablo hace saludar a treinta personas de su comunidad, entre las que no figura Pedro (Ro. 16); se trata de Priscila y de Aquila, y de la iglesia que est\u00e1 en su casa (cfr. Ro. 16:5). Pablo no hubiera escrito de esta manera (Ro. 15:20-24) si se tratara de una iglesia fundada por Pedro. Cuando Pablo lleg\u00f3 a Roma en el a\u00f1o 60, se encontr\u00f3 conque los jud\u00ed\u00ados de all\u00ed\u00ad no sab\u00ed\u00adan nada del Evangelio, y otra vez Pedro no es mencionado (Hch. 28:15 ss.). Su nombre no figura tampoco en las Ep\u00ed\u00adstolas de la cautividad, ni aun en la Segunda a Timoteo, escrita poco antes de su muerte hacia el a\u00f1o 68 (cfr. 2 Ti. 4:16, que ser\u00ed\u00ada impensable de Pedro). (e) Finalmente, Pedro, con todas sus cualidades y sus experiencias, ni era infalible ni ten\u00ed\u00ada una autoridad superior a la de los otros ap\u00f3stoles. En Antioqu\u00ed\u00ada, Pablo lo resisti\u00f3 cara a cara \u00abporque era de condenar\u00bb; acerca de este incidente, Pablo habla de miedo a los hombres, de simulaci\u00f3n, e incluso de hipocres\u00ed\u00ada, y de un andar no recto ni conforme a la verdad del Evangelio (G\u00e1. 2:11-14). Sin embargo, Pedro es una de las m\u00e1s grandes figuras, no s\u00f3lo del NT, sino de toda la Biblia. Su vida entera fue consagrada al Se\u00f1or desde el d\u00ed\u00ada de su llamamiento. Su ardor y celo por su Se\u00f1or, su perseverancia, humildad, mansedumbre, su cuidado de la grey del Se\u00f1or, su af\u00e1n por predicar las buenas nuevas de la salvaci\u00f3n de Dios, todo ello ampliamente testificado en las Escrituras, nos da una bella imagen del disc\u00ed\u00adpulo consagrado, y constituye una vida a estudiar y un ejemplo a seguir. Bibliograf\u00ed\u00ada: V\u00e9ase al final de PEDRO (EP\u00ed\u008dSTOLAS DE).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>(v. Iglesia apost\u00f3lica, modelos apost\u00f3licos, Papa)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: 1. Pedro en los evangelios: a) El nombre de Sim\u00f3n; b) El apelativo \u00abCefas\u00bb. &#8211; 2. Datos coincidentes. &#8211; 3. Personalidad llena de contrastes. &#8211; 4. Perfil de la figura de Pedro en cada evangelista. &#8211; 5. La figura de Pedro como \u00abs\u00ed\u00admbolo\u00bb.<\/p>\n<p>Quiero presentar cuatro conclusiones de cuatro investigadores que acotan en sus justos l\u00ed\u00admites los problemas teol\u00f3gicos, jur\u00ed\u00addicos, eclesiol\u00f3gicos, confesionales en torno a la figura de Pedro. Seda Rigaux comienza as\u00ed\u00ad su art\u00ed\u00adculo (\u00abSan Pedro y la Ex\u00e9gesis contempor\u00e1nea\u00bb) (cfr. Bibl.): \u00abLa persona, la historia y el primado de Pedro son temas importantes y discutidos en la ex\u00e9gesis contempor\u00e1nea. El texto de Mateo 16, 18-19 constituye el epicentro de las discusiones y las divergencias. A m\u00e1s de uno le ha hecho perder la sangre fr\u00ed\u00ada. Si bien un cronista no puede permanecer neutral en medio de la tempestad, cabe exigirle la mayor objetividad posible&#8230; Es indudable que la exegesis protestante ha abandonado en puntos de importancia ciertas posiciones durante largo tiempo mantenidas como verdaderas por la Reforma. Los exegetas cat\u00f3licos se han esforzado por no imponer a los textos un sentido y un alcance que no son de hecho m\u00e1s que prolongaciones teol\u00f3gicas. La historia dir\u00e1 si un com\u00fan amor a la verdad y el respeto de las reglas estrictas de una interpretaci\u00f3n objetiva llegar\u00e1n a vencer un d\u00ed\u00ada las oposiciones confesionales\u00bb.<\/p>\n<p>Sobre la \u00abtransmisibilidad\u00bb de las perrogativas de Pedro, F. Refoul\u00e9 escribe (\u00abPrimaut\u00e9 de Pierre dans les Evangiles\u00bb, 1964): \u00abLos textos evang\u00e9licos, si se toman en s\u00ed\u00ad mismos, no confirman ni debilitan explicitamente la posibilidad de esa transmisi\u00f3n. De hecho, los exegetas y los te\u00f3logos la niegan o la afirman en nombre de una determinada concepci\u00f3n de la Iglesia y de la gracia de la nueva alianza en comparaci\u00f3n con la antigua; de ah\u00ed\u00ad que se enfrenten s\u00ed\u00adntesis teol\u00f3gicas diferentes y esa es la raz\u00f3n de que el debate haya resultado hasta hoy tan poco fecundo\u00bb.<\/p>\n<p>R. Pesch (\u00abLugar y significaci\u00f3n de Pedro en la Iglesia del Nuevo Testamento\u00bb): \u00abHoy es un hecho reconocido, aunque no evidente, que no cabe mezclar los planteamientos hist\u00f3rico-exeg\u00e9ticos y los sistem\u00e1tico-cr\u00ed\u00adticos, los de la teolog\u00ed\u00ada fundamental y los de la dogm\u00e1tica, y que la investigaci\u00f3n neotestamentaria debe distinguir cuidadosamente entre cada uno de los datos hist\u00f3ricos e hist\u00f3rico-tradicionales y la valoraci\u00f3n teol\u00f3gica del testimonio conjunto del Nuevo Testamento que en ellos se basa. Seg\u00fan Wolfgang Trilling, la observancia de esta metodolog\u00ed\u00ada traer\u00ed\u00ada como consecuencia \u00abque del testimonio del Nuevo Testamento como tal no cabe obtener una respuesta adecuada al problema de si en \u00e9l se conoce o no se conoce, es decir, se excluye (como O. Cullmann) una sucesi\u00f3n de Pedro o en el \u00aboficio de Pedro\u00bb.<\/p>\n<p>J. Blank termina su art\u00ed\u00adculo (\u00abTipolog\u00ed\u00ada y ministerio de Pedro en el Nuevo Testamento\u00bb) con estas frases: \u00ab\u00bfPuede fundamentarse desde el Nuevo Testamento un ministerio de Pedro en la Iglesia? La respuesta es s\u00ed\u00ad y no. NO, si este ministerio importa una orientaci\u00f3n especial al primado romano. Aqu\u00ed\u00ad entraron en juego nuevos aspectos hist\u00f3rico-culturales, que en la primera \u00e9poca eran totalmente imprevisibles. Y s\u00ed\u00ad, en un aspecto muy amplio, quiz\u00e1 como punto simb\u00f3lico de inserci\u00f3n de todo \u00abministerio eclesi\u00e1stico\u00bb, en el sentido de testimonio de la aut\u00e9ntica tradici\u00f3n de Jes\u00fas, de su conservaci\u00f3n y siempre nueva representaci\u00f3n en la doctrina y en la praxis. Desde esta perspectiva podr\u00ed\u00ada, tal vez, entenderse \u00abPedro\u00bb como \u00abtipo\u00bb de la unidad del \u00abministerio\u00bb. Adem\u00e1s de esto, como \u00abroca\u00bb de la \u00abecclesia\u00bb de Jes\u00fas, contin\u00faa siendo fundamento \u00fanico y exponente claro de la siempre necesaria vinculaci\u00f3n de toda la Iglesia a su origen indiscutible, Jesucristo\u00bb.<\/p>\n<p>En nuestro trabajo, que se circunscribe a estudiar la figura de Pedro solamente en los Evangelios, presentamos de modo informativo su persona y actividad, evitando todo otro tipo de cuestiones controvertidas. Nadie discute hoy el lugar preponderante que la tradici\u00f3n concede a Pedro, aunque no siempre se saquen las mismas conclusiones.<\/p>\n<p>1. Pedro en los evangelios<br \/>\nSobre la base de un n\u00facleo tradicional, com\u00fan a los cuatro evangelistas, se describen, por una parte, los rasgos y datos coincidentes (biogr\u00e1ficos, actuaci\u00f3n al lado de Jes\u00fas y en la comunidad, situaci\u00f3n en el grupo&#8230;) y, por otra parte, se describen los aspectos redaccionales con que cada evangelista perfila y presenta, de un modo m\u00e1s o menos singular, la figura de Pedro.<\/p>\n<p>a) El nombre de Sim\u00f3n<br \/>\nSim\u00f3n, nombre original de Pedro, aparece en los cuatro evangelios. Lo mismo que su hermano Andr\u00e9s, recibe de su padre Juan un nombre griego, en la ciudad helenizada de Betsaida (Bar Yona) (Mt 16, 17; Jn 1, 41; 21, 14-17) \u2014Mateo le da el nombre de Sim\u00f3n solamente dos ves (17, 25; y 16, 17 con Bar Yona). Despu\u00e9s de identificar a Sim\u00f3n con Pedro (4, 18; 10, 2), Mateo siempre lo llama \u00abPedro\u00bb. \u2014Marcos, hasta la elecci\u00f3n de los Doce, donde a Sim\u00f3n le impone el nombre Pedro (3, 15), Marcos usa siempre el nombre \u00abSim\u00f3n\u00bb (1, 16-29, 30, 36; y tambi\u00e9n 14, 37). -Lucas usa el nombre \u00abSim\u00f3n\u00bb (4, 38; 5, 3, 4, 5, 10) hasta que se le da el nombre \u00abPedro\u00bb (6, 14), exceptuando el nombre compuesto \u00abSim\u00f3n Pedro\u00bb (5, 8); \u00abSim\u00f3n Sim\u00f3n\u00bb (22, 31=negaciones), confesi\u00f3n de Pascua (24, 34=\u00bbse apareci\u00f3 a Sim\u00f3n\u00bb). -En el evangelio de Juan, \u00abSim\u00f3n-hijo de Juan\u00bb parece \u00fanicamente en labios de Jes\u00fas (1, 42; 21, 15, 16-17); a los disc\u00ed\u00adpulos se lo presenta con el simple nombre de Pedro (1, 44; 13, 8, 37; 18, 11, 16, 17, 18, 26, 27; 20, 3-4, 6; 24, 7, 17, 20, 21) o con el nombre compuesto \u00abSim\u00f3n Pedro\u00bb (6, 8, 68; 13, 6, 9, 24, 36; 18, 10, 15, 25; 20, 2; 21, 2, 3, 7, 11-15).<\/p>\n<p>b) El apelativo \u00abCefas\u00bb<br \/>\n\u00abCefas\u00bb es el sobrenombre o apelativo de Sim\u00f3n (Pedro). Transcripci\u00f3n al griego del arameo \u00abKefa\u00bb; significa \u00abcosa\u00bb y no aparece como nombre propio antes de la era cristiana; pronto se convirti\u00f3 en nombre propio junto a la traducci\u00f3n griega, \u00abPetros\u00bb, que significa \u00abpiedra\u00bb, nombre este preferido por los cristianos de habla griega y que entre los evangelistas lo conserva solamente Juan: \u00abTu eres Sim\u00f3n, el hijo de Juan, t\u00fa te llamar\u00e1s Cefas, que quiere decir Pedro\u00bb (Petros) (1, 42). No sabemos cu\u00e1ndo tuvo lugar la transformaci\u00f3n sem\u00e1ntica de \u00abpiedra\u00bb en \u00abroca\u00bb (petra) (Mt 16, 18). El t\u00ed\u00adtulo honor\u00ed\u00adfico Cefas no pudo Sim\u00f3n recibirlo de Jes\u00fas; prueba de ello es que en boca de Jes\u00fas aparece constantemente el nombre de \u00abSim\u00f3n\u00bb, incluso en una excepci\u00f3n debida a la redacci\u00f3n de Lucas (22, 34) y que la imposici\u00f3n del nuevo nombre ocupa en los evangelios lugares diferentes (Mc 3, 16; Cfr Jn 1, 42).<\/p>\n<p>El nuevo nombre se debe a su inquebrantable confianza en Jes\u00fas (Lc 22, 31 s) y a su vocaci\u00f3n como primer testigo de la resurrecci\u00f3n (24, 34), es el nombre que corresponde a quien funda y garantiza la fe de la Iglesia, confirma a sus hermanos(Lc 22, 32) y los dirige (Jn 21, 15-17) como cabeza de los Doce y \u00abprimer cristiano\u00bb (R. Pesch, art. cit. en Bibl. 23-24). La promesa vinculada al cambio de nombre tiene antecedentes (Gen 18, 4-5; 35, 10). Bajo este nuevo nombre, que es a la vez promesa y programa de acci\u00f3n, \u00abCefas-Pedro\u00bb entra como primer actor en el escenario de la historia de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. Datos coincidentes<br \/>\nEstos datos los presentamos tal como aparecen en los evangelios, sin intentar determinar cuales pertenecen al tiempo de Jes\u00fas y cu\u00e1les al tiempo postresurreccional: -Sim\u00f3n, originario de Betsaida (Jn 1, 44) y casado en Cafarna\u00fan (Mc 1, 21, 29), pescador, hijo de un tal Jon\u00e1s (Mt 16, 17) o Juan (Jn 1, 42; 21, 15-17), se convierte en seguidor de Jes\u00fas, perteneciendo al c\u00ed\u00adrculo de sus \u00ed\u00adntimos en el oficio misionero. Es el primer disc\u00ed\u00adpulo que recibe la llamada de Jes\u00fas (Mt 4, 18 y par) (Cfr Jn 1, 40ss); en la lista de los Doce es citado el primero (Mc 3, 16 y par; Cfr Hech 1, 13) y en los relatos de vocaci\u00f3n (Mc 1, 6-17 y par.), Mateo destaca que \u00abes el primero\u00bb (10, 2). El evangelio de Juan est\u00e1 en esta misma l\u00ed\u00adnea, a pesar del importante papel que desempe\u00f1a el \u00abdisc\u00ed\u00adpulo amado\u00bb; el cuarto evangelio reconoce desde el principio, que Jes\u00fas ha dado el nombre de Roca (1, 42) y destaca la confesi\u00f3n decisiva de Pedro: \u00abSe encar\u00f3 Jes\u00fas con los Doce \u00bfTambi\u00e9n vosotros quer\u00e9is marchar? Le respondi\u00f3 Sim\u00f3n Pedro: Se\u00f1or, \u00bfa qui\u00e9n vamos a ir? T\u00fa tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos cre\u00ed\u00addo y conocido que tu eres el santo de Dios\u00bb (Jn 6, 66-69). Forma parte, con Santiago y Juan, del c\u00ed\u00adrculo m\u00e1s \u00ed\u00adntimo de Jes\u00fas, citado siempre en cabeza; con ellos asiste a momentos especiales como la curaci\u00f3n de la hija de Jairo (Mt 9, 18-19, 23-26), la transfiguraci\u00f3n (Mt 17, 1-13 y par.), escena de Getseman\u00ed\u00ad (Mt 26, 37 y par). Se dirige al Se\u00f1or como portavoz del grupo (Mt 17, 4; 18, 21; 19, 27; 26, 33-35; Mc 8, 29; Luc 22, 31). Y Jes\u00fas se dirige a Pedro personalmente cuando habla a los Doce (Mc 8, 33; 14, 37; Lc 22, 31).<\/p>\n<p>En el relato de las apariciones se destaca a Pedro de los otros disc\u00ed\u00adpulos (=Pero vosotras id a decir a sus disc\u00ed\u00adpulos, sobre todo a Pedro&#8230; Mc 16, 7; Cfr 1, 36). Igualmente es portavoz de los Doce en escenas tan significativas como la curaci\u00f3n de la \u00abhemorroisa\u00bb (Lc 8, 45), y en otras ocasiones (Mc 11, 21; Mt 15, 14; 18, 21; Lc 12, 41). Y sobre todo, la confesi\u00f3n de Cesarea (Mt 16, 13-20; Mc 8, 27-30; Lc 9, 18-21).<\/p>\n<p>3. Personalidad llena de contrastes<br \/>\nPor una parte, es el disc\u00ed\u00adpulo que confiesa al Mes\u00ed\u00adas (Mc 8, 27-30 y par.), y es agraciado con grandes promesas (Mt 16, 17-19; Lc 22, 31s; Jn 21, 15-17). Por otra parte, es el disc\u00ed\u00adpulo al que Jes\u00fas rechaza como \u00abSatan\u00e1s\u00bb (Mc 8, 31-33 par.), el que aparece como ejemplo de fe dubitativa, como \u00abhombre de poca fe\u00bb (Mt 14, 28-31=\u00bbPedro hundi\u00e9ndose en las aguas\u00bb), el que niega a Jes\u00fas (Mc 14, 29-31, 53-54, 66-72 par.). Aparece \u00abarrogante\u00bb. \u00abAunque todos se escandalizan de ti, yo jam\u00e1s me escandalizar\u00e9\u00bb (Mt 26, 33); \u00abtemerario\u00bb: \u00abSim\u00f3n Pedro desenvain\u00f3 la espada&#8230;\u00bb (Jn 18, 10), \u00abcobarde\u00bb: \u00abAntes de que cante el gallo me negar\u00e1s tres veces; y saliendo fuera, llor\u00f3 amargamente\u00bb (Mt 26, 70), \u00abdesconcertado\u00bb en el sepulcro (Lc 24, 12). \u00abEs curioso observar que (esta uni\u00f3n de contrastes) aparece en todos los testigos neotestamentarios de la tradici\u00f3n de Pedro, lo cual podr\u00ed\u00ada ser exponente de un \u00abn\u00facleo\u00bb hist\u00f3rico. La primitiva tradici\u00f3n no cay\u00f3 en absoluto en idealizaciones unilaterales de la figura de Pedro. Pero m\u00e1s tarde, con frecuencia se acentu\u00f3, por desgracia, s\u00f3lo el lado positivo del simbolismo de \u00abPedro\u00bb, mientras el lado negativo apenas se mencionaba o se pasaba incluso en silencio\u00bb (J. BLANK, art. cit. en bibl. 350-351).<\/p>\n<p>4. Perfil de la figura de Pedro en cada evangelista<br \/>\n-Mateo describe a Pedro m\u00e1s cercano, m\u00e1s ligado y unido a Jes\u00fas, mediantetoques redaccionales y tradiciones que le son propias: ejemplos: Pedro camina sobre las aguas (14, 28); la promesa hecha a Pedro (\u00abroca y llaves\u00bb) (16, 16-19); relato de la moneda en la boca del pez (17, 24-27). Por eso, en comparaci\u00f3n con Marcos, Mateo da una preeminencia destacada a Pedro (10, 2; 14, 28-29, 30-31; 16, 13, 16, 17-19. 22-23). En la escena de la Transfiguraci\u00f3n Mateo omite la frase de Marcos (9, 6a): \u00abno sab\u00ed\u00ada lo que dec\u00ed\u00ada\u00bb. En la lista de los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas, Mateo nombra a Pedro como \u00abprotos\u00bb, el primero de los ap\u00f3stoles. Para comprender que significa esto, hay que notar que Mateo, a trav\u00e9s de la secci\u00f3n 4, 18-10, 4, presenta a Jes\u00fas invitando a los disc\u00ed\u00adpulos a seguirlo. Mateo, con su lista de los Doce, no s\u00f3lo manifiesta la sucesiva llamada de los disc\u00ed\u00adpulos, que termina en la formaci\u00f3n del grupo, sino que tambi\u00e9n determina el orden exacto en el que ha previamente descrito la llamada de los cuatro primeros disc\u00ed\u00adpulos. Esto sugiere que da gran importancia a este orden, y Pedro, que es uno de los Doce, es el \u00abprimero\u00bb en esta l\u00ed\u00adnea. La primacia de Pedro es, pues, desde el punto de vista de la historia de la salvaci\u00f3n. \u00abPedro es la \u00abroca\u00bb no en raz\u00f3n de ser elevado a un oficio superior, o aparte de los otros disc\u00ed\u00adpulos, sino por raz\u00f3n de que fue el primero de los disc\u00ed\u00adpulos que Jes\u00fas llam\u00f3\u00bb (J. D. KINGSBURY, The Figure of Peter in Matthew&#8217;s Gospel as an Theological Problem, JBL (1979)). De este modo se \u00abliga a Pedro completamente con Jes\u00fas, que es el mediador de la revelaci\u00f3n. Siempre que la Iglesia se asienta sobre la doctrina de Jes\u00fas, est\u00e1 edificada -seg\u00fan Mateo- sobre el fundamento de Pedro, que es el tradente de la revelaci\u00f3n, y a quien se ha concedido el poder de las llaves con la autoridad para atar y desatar, ejercido en el momento presente por el conjunto de la comunidad un\u00e1nime (18, 19). Puesto que quiere encarecer la sujeci\u00f3n de la Iglesia a las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas. Mateo tipifica as\u00ed\u00ad m\u00e1s la figura de este, en la cual figura esboza -por decirlo as\u00ed\u00ad- la norma apost\u00f3lica de la Iglesia\u00bb (R. PESCH, DENT, 919).<\/p>\n<p>Los cristianos de la comunidad de Mateo enlazan los comienzos de la iglesia con el ministerio de Jes\u00fas (4, 17-16, 20), y dentro de este ministerio el \u00abhonor\u00bb es para Pedro por ser el \u00abprimero\u00bb que fue llamado (4, 18, 21; 8, 19-21; 10, 2-4). La comunidad ve a Pedro como portavoz y como representante suyo en la confesi\u00f3n de Cesarea de Filipo (16, 16); tambi\u00e9n lo ve como el \u00abprimero\u00bb de los disc\u00ed\u00adpulos que hace la \u00abfundaci\u00f3n\u00bb de la iglesia (16, 18) y recibe las llaves, y as\u00ed\u00ad se convierte en guardi\u00e1n de la tradici\u00f3n de la Iglesia. Pero a los ojos de Mateo todos los disc\u00ed\u00adpulos participan del poder de \u00abatar y desatar\u00bb, por el que se ejerce el poder de las llaves. Si Pedro fue el \u00abguardi\u00e1n\u00bb de la tradici\u00f3n en Cesarea de Filipo, todos los disc\u00ed\u00adpulos fueron hechos guardianes de la tradici\u00f3n en el monte de Galilea (28, 16-20). Seg\u00fan esto, estos cristianos de la comunidad de Mateo, que se ven a s\u00ed\u00ad mismos como en interrumpida sucesi\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos terrestres de Jes\u00fas, reciben como suyas propias las tradiciones que Jes\u00fas entreg\u00f3 a los suyos (5, 1-2; 10, 35; 18, 1; 23, 1; 24, 1-3). \u00abDentro de la iglesia de Mateo es toda la comunidad la que se re\u00fane en nombre del Se\u00f1or exaltado y decide lo concerniente a la doctrina y a la disciplina\u00bb (18, 1-20) (KINGSBURY, art. cit.).<\/p>\n<p>\u2014Marcos describe a Pedro m\u00e1s distanciado de Jes\u00fas, con rasgos menos cordiales; ejemplos: \u00abJes\u00fas reprende a Pedro&#8230; M\u00e1rchate de junto a m\u00ed\u00ad, Satan\u00e1s\u00bb (8, 32-33) y Pedro censura a Jes\u00fas (primera predicci\u00f3n de la Pasi\u00f3n); con motivo de las negaciones \u00abse puso a jurar y perjurar: No conozco a ese hombre de que me hablas\u00bb (14, 71); en el palacio del Sumo sacerdote, Pedro sigue a Jes\u00fas \u00abdesde lejos\u00bb (14, 53s); en la escena de la Transfiguraci\u00f3n: \u00abNo sab\u00ed\u00ada lo que dec\u00ed\u00ada, pues estaban asustados\u00bb (9, 7). Se ha querido ver el evangelio de Marcos como un intento de desprestigiar la figura de Pedro o al menos de desprestigiar a un \u00absupuesto\u00bb partido petrino. \u00abPero no hay raz\u00f3n para decir que Marcos ataca al Pedro hist\u00f3rico. Donde Pedro aparece con cierta obscuridad, Marcos se esfuerza por clarificarlo,asociando a otros disc\u00ed\u00adpulos con \u00e9l, excepto en la historia de la negaci\u00f3n donde acumula materiales acerca de \u00e9l; pero no es menos claro que no lo hace para desprestigiar a Pedro, puesto que acent\u00faa la participaci\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos: por ejemplo: \u00abNo sab\u00ed\u00ada lo que dec\u00ed\u00ada, pues estaban asustados\u00bb (9, 7); en la escena del \u00abprendimiento se destaca tambi\u00e9n la huida de todos los disc\u00ed\u00adpulos (14, 50). Si se pregunta por qu\u00e9 Marcos no omiti\u00f3 estos pasajes referentes a Pedro si pretend\u00ed\u00ada defenderlo, la respuesta puede ser que estos pasajes pertenec\u00ed\u00adan a la tradici\u00f3n conocida en su comunidad. No puede eliminarlos y consiguientemente los modifica, es un proceso que Mateo y Lucas llevan m\u00e1s lejos. \u00abNo se demuestra que Marcos intenta atacar a Pedro. Pedro aparece con acentos peyorativos. Pero esto puede deberse a la misma tradici\u00f3n anterior a Marcos. \u00bfD\u00f3nde y cu\u00e1ndo apareci\u00f3? Hay dos obvias respuestas: a) Dentro de una antipetrina facci\u00f3n partidaria de Santiago o Pablo, durante el tiempo de controversia acerca de la admisi\u00f3n de los gentiles en la comunidad nueva. b) Con Pedro mismo o algunos otros disc\u00ed\u00adpulos, y halla transfondo en tiempos de Jes\u00fas cuando Pedro claudic\u00f3 de varias maneras. El tiempo tiende a ver el pasado de los conversos en colores m\u00e1s negros de lo que realmente fue. En cualquier caso, para animar a los cristianos, la tradici\u00f3n habr\u00ed\u00ada concentrado en las \u00abca\u00ed\u00addas\u00bb iniciales de Pedro el reflejo de la propia vida cristiana posterior\u00bb (E. BEST, Peter in the Gospel according to Mark, CBQ, 1978).<\/p>\n<p>\u2014En Lucas la imagen lucana de Pedro est\u00e1 muy enriquecida por las tradiciones recogidas. Lucas presenta a Pedro de un modo m\u00e1s positivo y entusiasta. As\u00ed\u00ad: 22, 8 (a diferencia de Mc 14, 13) hace que Pedro y Juan (los dos \u00ababanderados\u00bb de la comunidad primitiva), se encarguen de preparar la Pascua; Pedro (Lc 9, 20; a diferencia de Mc 8, 2a) confiesa a Jes\u00fas como \u00abel Mes\u00ed\u00adas de Dios\u00bb, pero no reprende a Jes\u00fas ni es reprendido por Jes\u00fas; en la tercera negaci\u00f3n (22, 60), Pedro no maldice ni jura (a diferencia de Marcos 14, 71); la llamada a convertirse en pescador de hombres se dirige \u00fanicamente a Pedro (Lc 5, 10), (a diferencia de Marcos 1, 17); la negaci\u00f3n de Pedro (Lc 22, 32) no significa que su fe se eclipse, puesto que \u00e9l se encarga de confirmar a sus hermanos; acude presuroso al sepulcro (Lc 24, 12) y a \u00e9l se le aparece el Se\u00f1or (Lc 24, 34). \u00abLa fe pascual est\u00e1 vinculada a su testimonio. Las \u00faltimas palabras de Jes\u00fas a Sim\u00f3n (Lc 22, 31 ss) indican que la fe personal de Pedro y su arrepentimiento deben fortalecer a la comunidad de los disc\u00ed\u00adpulos, que ser\u00e1n zarandeados como en un cedazo por la oposici\u00f3n p\u00fablica (\u00c2\u00a1Satan\u00e1s!) contra la causa de Dios representada por Jes\u00fas\u00bb (R. PESCH, Diccionario exeg\u00e9tico del N. T, 920-921, y 924).<\/p>\n<p>-En Juan llama la atenci\u00f3n la simbiosis con que act\u00faan Pedro y \u00abel disc\u00ed\u00adpulo predilecto de Jes\u00fas\u00bb. Este (\u00abrecostado junto al pecho de Jes\u00fas\u00bb) aparece como el m\u00e1s cercano, el m\u00e1s \u00ed\u00adntimo al Maestro, y por eso como el mediador con los representados por Pedro: -En la Cena (13-24) Pedro, a trav\u00e9s de Juan, intenta descubrir qui\u00e9n es el traidor (13, 24); -al llegar al palacio del Sumo Sacerdote, Pedro espera fuera, y es \u00abel otro disc\u00ed\u00adpulo conocido del Sumo Sacerdote quien habla con la portera e introduce a Pedro\u00bb (18, 15-16). Niega por tres veces (en dos escenas seg\u00fan Juan) que sea disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas (18, 15-18, 25-27); -en la visita al sepulcro, llega primero el disc\u00ed\u00adpulo predilecto, pero \u00abdeja entrar a Pedro\u00bb (20, 3-8); -en la aparici\u00f3n del lago, el disc\u00ed\u00adpulo predilecto dice a Pedro: \u00abes el Se\u00f1or\u00bb, pero es Pedro quien se arroja al mar, sube a la barca y arrastra a tierra la red (21, 7ss); -en los momentos dif\u00ed\u00adciles y comprometidos, Pedro se erige en portavoz que da seguridad y sentido a la situaci\u00f3n: \u00abSe\u00f1or, \u00bfa qui\u00e9n vamos a ir&#8217;?\u00bb (6, 68s); -en el lavatorio de los pies Pedro descubre el alcance del gesto de Jes\u00fas: \u00abSe\u00f1or, le dice Sim\u00f3n Pedro: Se\u00f1or, no s\u00f3lo mis pies, sino tambi\u00e9n mis manos y la cabeza\u00bb (13, 9). -Como nota curiosa, en el cuarto evangelio se identifica a Pedro como el que cort\u00f3 la oreja derecha al criado del Sumo Sacerdote, y el criado \u00abse llamaba Malco\u00bb (18, 10-11). -Igualmente debe descubrirse el rico contenido del di\u00e1logo de Jes\u00fas con Pedro: (21, 15-17: \u00abNo se trata s\u00f3lo de mostrar el perd\u00f3n de Jes\u00fas a Pedro; la escena brinda adem\u00e1s dos datos importantes para la historia de este ap\u00f3stol: el encargo del ministerio pastoral y de su muerte en seguimiento de Jes\u00fas&#8230; El Resucitado no s\u00f3lo \u00abrehabilita\u00bb a Pedro, sino que le trueca en otro hombre, constituido en una funci\u00f3n y seguimiento personal\u00bb (R. SCHNACKENBURG, El Evangelio seg\u00fan Juan, vol. III, 447-8).<\/p>\n<p>Los rasgos y la funci\u00f3n de Pedro coinciden con los evangelios sin\u00f3pticos, destacando m\u00e1s la funci\u00f3n pastoral petrina. El evangelista pone de relieve la importancia e influencia del \u00abdisc\u00ed\u00adpulo predilecto en la comunidad jo\u00e1nica, a causa de su fe mod\u00e9lica, y la importancia e influencia de Pedro en la iglesia universal como testigo privilegiado del hecho pascual, tal como afirmaba la iglesia primitiva.<\/p>\n<p>5. La figura de Pedro como \u00abs\u00ed\u00admbolo\u00bb<br \/>\nDel an\u00e1lisis de las referencias a Pedro en las distintas tradiciones y evangelistas, los exegetas se hacen esta pregunta: \u00ab\u00bfC\u00f3mo se lleg\u00f3 del \u00abPedro hist\u00f3rico\u00bb a la figura tipol\u00f3gica de Pedro\u00bb, \u00bfcual es el valor simb\u00f3lico especial de la figura de Pedro? \u00abHay que preguntarse por un valor simb\u00f3lico, puesto que el nombre Cetas\/Roca -impuesto por el mismo Jes\u00fas, seg\u00fan unos o por la comunidad seg\u00fan otros- es el nombre simb\u00f3lico y alude a una funci\u00f3n simb\u00f3lica, y como los s\u00ed\u00admbolos son polivalentes, permiten muchas posibilidades de interpretaci\u00f3n (J. BLANK, art. cit., 349-350). Ejemplos: -Mt 16, 17-19: Pedro aparece: a) como fundamento (\u00fanico) de la \u00abecclesia\u00bb, y b) como tipo de la \u00abecclesia\u00bb y del poder conferido a ella, el cual proviene de Jes\u00fas a trav\u00e9s de Pedro como garante de la verdadera doctrina, no s\u00f3lo en \u00abrelaci\u00f3n con la \u00abconfesi\u00f3n\u00bb, sino tambi\u00e9n con la verdadera praxis. Lo que ello indica es una tipolog\u00ed\u00ada de Pedro ya muy avanzada. En el sentido de Mateo todo poder eclesi\u00e1stico podr\u00ed\u00ada entenderse como \u00abministerio de Pedro\u00bb y su desarrollo posterior como desdoblamiento del \u00fanico poder. Es posible esta interpretaci\u00f3n; pero tambi\u00e9n, seg\u00fan Mateo, est\u00e1 limitado este poder. \u00abEl poder dado a Pedro est\u00e1 totalmente al servicio de la tradici\u00f3n de Jes\u00fas; es \u00fanicamente \u00abmedio\u00bb, no fin en s\u00ed\u00ad mismo. Su finalidad consiste en la vinculaci\u00f3n permanente al \u00fanico Se\u00f1or y maestro, Jesucristo, frente al cual todos los dem\u00e1s no son m\u00e1s que \u00abalumnos\u00bb y hermanos\u00bb (Mt 25, 8-10) (J. BLANK, art. cit., 358s). -Jn 21, 15-17 que habla de la transmisi\u00f3n de poder en la imagen de un \u00abministerio pastoral\u00bb, habr\u00ed\u00ada que entenderlo igualmente en el sentido de tipolog\u00ed\u00ada de Pedro. En la figura de Pedro se hace visible la funci\u00f3n del \u00abministerio\u00bb como \u00abapacentamiento de las ovejas de Jes\u00fas\u00bb, en sentido de un servicio pastoral representativo. La referencia expresa a las ovejas de Jes\u00fas excluye por principio toda pretensi\u00f3n de dominio propio en este servicio. S. Agust\u00ed\u00adn parafrasea: \u00abCuida de mis ovejas como m\u00ed\u00adas, no como tuyas\u00bb. No cabe pensar, por consiguiente, que Pedro sustituye a Jes\u00fas como pastor del reba\u00f1o (cfr 1 P 5, 2-4). (R. E. BROWN, El evangelio de Juan, XIII-XXI, 1443). -Lucas 22, 31s encajar\u00ed\u00ada en este marco, pues pone el acento en el fortalecimiento de la fe. El texto ofrece la interpretaci\u00f3n lucana del s\u00ed\u00admbolo de la \u00abroca\u00bb: se alude a la fe inquebrantable y s\u00f3lida como \u00abuna roca\u00bb de Pedro, pero con la indicaci\u00f3n de que Pedro debe esta firmeza de fe no a su propia fortaleza, sino -t\u00ed\u00adpico de Lucas- a la intercesi\u00f3n de Jes\u00fas (Lc 5, 1-5) (J. BLANK, art. cit., 359).<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 R. Ricnux, San Pedro y la ex\u00e9gesis contempor\u00e1nea, Concilium, III, t. III (1967) 149-177; R. PESCH, Lugar y significaci\u00f3n de Pedro en la Iglesia del Nuevo Testamento, Concilium, VII, t. II (1971) 17-30; J. BLANK, Tipolog\u00ed\u00ada y ministerio de Pedro en el N. T, Concilium, IX, t. 1 (1973) 348-361; R. PESCH \u00abCefas\u00bb, en BALZ, DENT, Vol. 1, Salamanca, 1996, 2327-2329. Y \u00abPedro\u00bb, en DENT, vol. II, Salamanca, 1996, 914-925. \u00abRoca\u00bb, ibid., 911-914; G. SCHNEIDER, \u00abSim\u00f3n\u00bb (Syme\u00f3n), en H. BAL?, DENT, Vol. II, Salamanca, 1996, 1525-1536.<\/p>\n<p>Carlos de Villapadierna<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>1. Historia y s\u00ed\u00admbolo<\/p>\n<p>(-> Iglesia, resurrecci\u00f3n, Doce, Mar\u00ed\u00ada Magdalena, Pablo, Santiago). Se llamaba Sim\u00f3n, como el segundo de los hijos de Jacob, y hab\u00ed\u00ada sido pescador del lago de Galilea, de familia al parecer humilde (viv\u00ed\u00ada en la casa de su suegra). No pose\u00ed\u00ada campos, ni una cultura religiosa especializada (no era sacerdote, escriba o fariseo). Pero buscaba la renovaci\u00f3n religiosa de Israel y, al menos por un tiempo, hab\u00ed\u00ada seguido a Juan Bautista (cf. Jn 1,35-42). Fue despu\u00e9s disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas y el evangelio de Mateo le presenta como piedra-roca de la Iglesia.<\/p>\n<p>(1) Disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas. Ambos (Jes\u00fas y el Bautista) hab\u00ed\u00adan empezado esperando la llegada del juicio de Dios. Pero Jes\u00fas cambi\u00f3 despu\u00e9s, para convertirse en mensajero de la gracia, del reino de Dios. Pues bien, Sim\u00f3n cambi\u00f3 tambi\u00e9n y sigui\u00f3 a Jes\u00fas. Deb\u00ed\u00ada tener sus ideas sobre el mesianismo; por eso, si acogi\u00f3 la invitaci\u00f3n de Jes\u00fas para seguirle, dejando no s\u00f3lo a Juan Bautista, sino tambi\u00e9n a su familia (cf. Mc 1,16-20), sab\u00ed\u00ada lo que estaba haciendo. No vino de un modo pasivo, sino que trajo convicciones fuertes sobre la transformaci\u00f3n y culminaci\u00f3n de Israel, como muchos jud\u00ed\u00ados de entonces. Es muy posible que Jes\u00fas confiara en \u00e9l de un modo especial para llevar adelante su proyecto. Por su parte, Sim\u00f3n se fiaba de Jes\u00fas, de manera que el texto base de Mt 16,13-20 (con la confesi\u00f3n mesi\u00e1nica de Sim\u00f3n y una bienaventuranza posterior de Jes\u00fas) puede tener un fondo hist\u00f3rico. M\u00e1s a\u00fan, es muy posible que el mismo Jes\u00fas cambiara el nombre de Sim\u00f3n y le llamara Cefas, Pedro, present\u00e1ndole as\u00ed\u00ad como Roca de su comunidad mesi\u00e1nica. De todas formas, tal como supone el pasaje paralelo de Mc 8,27-27, es muy posible que las relaciones entre ambos nunca fueran plenamente fluidas. Jes\u00fas no logr\u00f3 que Sim\u00f3n-Pedro y el resto de los Doce aceptaran su experiencia de gratuidad y entrega de la vida, de manera que, aunque ellos siguieron a su lado, no parec\u00ed\u00adan hallarse del todo satisfechos de la forma en que gestionaba su proyecto. Jes\u00fas no quiso formar con Sim\u00f3n (ni con los Doce o los otros seguidores) un grupo cerrado y compacto de adictos incondicionales (sometidos a un control social o religioso), en contra de lo que ha sucedido en otros grupos pol\u00ed\u00adticos y revolucionarios. Jes\u00fas dej\u00f3 que sus disc\u00ed\u00adpulos siguieran teniendo sus propias \u00abideas\u00bb, de manera que en su grupo se respiraba un aire de fuerte libertad. Por otra parte, la tradici\u00f3n cristiana ha sabido (y no se ha esforzado en ocultarlo, sino todo lo contrario) que los Doce abandonaron de alg\u00fan modo a Jes\u00fas, cuando \u00e9ste fue juzgado y condenado, a pesar de que hab\u00ed\u00adan sellado con \u00e9l su compromiso en una cena de solidaridad.<\/p>\n<p>(2) Neg\u00f3 a Jes\u00fas. Parece seguro que Sim\u00f3n neg\u00f3 de un modo especial a Jes\u00fas, no por simple miedo (que tambi\u00e9n pudo tenerlo), sino porque ten\u00ed\u00ada una visi\u00f3n distinta de su mesianismo. La negaci\u00f3n de Pedro constituye un elemento integrante de la condena y muerte de Jes\u00fas, como indica el mismo ritmo narrativo del evangelio de Marcos: mientras Jes\u00fas confiesa ante el sumo sacerdote su mesianidad en la parte superior o centro de la sala de juicio (cf. Mc 14,53-65), Pedro le niega y niega su propio pasado mesi\u00e1nico en la parte inferior o externa, ante criados y servidores del sumo sacerdote (Mc 14,54.66-72). Jes\u00fas confiesa una vez y para siempre: \u00abYo soy\u00bb (14,62). Pedro niega por tres veces: \u00ab\u00c2\u00a1No lo conozco!\u00bb (cf. 14,71). Jes\u00fas afirma ante el sumo sacerdote, Pedro niega con juramentos ante los criados. Nadie le hab\u00ed\u00ada exigido juramento, pero \u00e9l jura. Nadie le hab\u00ed\u00ada pedido imprecaciones, pero impreca: \u00c2\u00a1Pone a Dios como testigo (jura), pide que le maten si no es cierto lo que dice (impreca)! No ten\u00ed\u00ada que haber entrado en el tribunal, pero lo ha hecho, calculando mal sus fuerzas. De esa forma ha llegado hasta el final en su proceso de autodestrucci\u00f3n. No necesitan castigarle: los criados del sumo sacerdote pueden quedar tranquilos: \u00c2\u00a1es un hombre sin coraje, un tipo destruido! No merece la pena preocuparse por \u00e9l: \u00c2\u00a1\u00e9l mismo se ha condenado! Precisamente entonces, desde el fondo de su ruina personal, cuando no tiene nada que defender porque nadie le ataca, Pedro ha escuchado por segunda vez el gallo. Todo nos permite suponer que se trata de un gallo de pascua. Podemos suponer que, antes de Pascua, Pedro tuvo discrepancias de fondo con Jes\u00fas sobre su mesianismo, porque \u00abse dejaba\u00bb juzgar y matar, en vez de tomar el poder y defenderse (cf. Mc 14,30.68.72 par). Jes\u00fas muri\u00f3 solo, sin que sacerdo  tes y soldados juzgaran necesario crucificar a los restantes miembros de su grupo, aunque con \u00e9l murieran algunos \u00abbandidos\u00bb, reos comunes o miembros de la resistencia jud\u00ed\u00ada, ajenos al grupo. Entre los seguidores de Jes\u00fas s\u00f3lo unas mujeres parecen haberle acompa\u00f1ado hasta el final (cf. Mc 15,40-47 y paralelos), aunque no pudieran sepultarle seg\u00fan rito.<\/p>\n<p>(3) Vio a Jes\u00fas resucitado. L\u00f3gicamente, la historia rnesi\u00e1nica de Sim\u00f3n pod\u00ed\u00ada haber terminado ah\u00ed\u00ad, despu\u00e9s que hab\u00ed\u00ada negado y\/o abandonado a su maestro, que muere solo en el Calvario. Pero la amistad de Sim\u00f3n hacia Jes\u00fas (y de Jes\u00fas hacia Sim\u00f3n) fue m\u00e1s poderosa que las razones religiosas y sociales, que estaban de parte del Sumo Sacerdote (aliado en este caso a los romanos). De esa forma, el amor super\u00f3 a la l\u00f3gica y Sim\u00f3n descubri\u00f3 la \u00abverdad\u00bb m\u00e1s honda de Jes\u00fas crucificado y experiment\u00f3 su presencia salvadora. En este contexto se entiende la confesi\u00f3n fundacional de la Iglesia cuando afirma que Sim\u00f3n vio a Jes\u00fas tras su muerte, es decir, tuvo una experiencia radical de la verdad de su propuesta rnesi\u00e1nica (cf. 1 Cor 15,5 y Lc 23,34). Esta visi\u00f3n pascual de Sim\u00f3n no fue una alucinaci\u00f3n est\u00e9ril, ni una aparici\u00f3n espectacular (de visiones espectaculares est\u00e1 llena la historia), sino el descubrimiento de una presencia personal, la revelaci\u00f3n del Dios Abba-Papa que se manifiesta por un crucificado. Habiendo comprendido (= visto) desde la entra\u00f1a de su propio coraz\u00f3n, en su experiencia m\u00e1s honda, que era Dios quien le hab\u00ed\u00ada hablado y le hablaba por Jes\u00fas, Pedro supo entender todas las cosas de un modo distinto: la verdadera autoridad, aquella que vincula en amor a los hombres, no la tienen ni los sacerdotes con sus v\u00ed\u00adctimas, ni los soldados con sus armas, sino Jes\u00fas y aquellos a quienes hab\u00ed\u00ada ofrecido el Reino. Esta fue la experiencia de Sim\u00f3n, que vio (= encontr\u00f3) a Dios en su amigo crucificado, descubriendo con sorpresa emocionada que, a pesar de que \u00e9l le hab\u00ed\u00ada traicionado, Jes\u00fas le segu\u00ed\u00ada ofreciendo, de parte de Dios, la tarea del Reino (la tarea de su vida), como lo hab\u00ed\u00ada hecho en los a\u00f1os anteriores. Esta fue la experiencia m\u00e1s honda, que Sim\u00f3n asumi\u00f3 y expandi\u00f3, comparti\u00e9ndola con otros, que sintieron algo semejante, para recrear y expandir la buena nueva o evangelio de la gracia de Dios, de tal forma que diversos grupos de cristianos (\u00c2\u00a1no todos!) le consideraron fundador de la Iglesia, Roca o Piedra (Cefas, Petros) de la comunidad de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>(4) Pedro y los Doce, Pedro en la Iglesia. Parece seguro que Pedro volvi\u00f3 a instaurar el grupo de los Doce* (que se hab\u00ed\u00ada disgregado tras la muerte de Jes\u00fas), para subrayar as\u00ed\u00ad la validez del mensaje que ellos (como representantes de las tribus de Israel) pod\u00ed\u00adan y deb\u00ed\u00adan seguir ofreciendo a todo el pueblo. Conforme al testimonio de la Iglesia antigua, conservado en 1 Cor 15, tambi\u00e9n los Doce descubrieron la presencia de Jes\u00fas resucitado, que les convocaba otra vez como misioneros y testigos del Reino. Desde esta perspectiva podemos precisar mejor el sentido y funci\u00f3n de su nombre. Originariamente se llamaba Sim\u00f3n Bar-Yona, hijo de Juan, como recuerda Mt 16,17, que conserva el apellido Baryona en arameo, y Jn 21,15, que lo traduce al griego. Pero, en un momento determinado, para indicar y constituir su nueva funci\u00f3n de fundamento dentro de la comunidad mesi\u00e1nica, Jes\u00fas le llama Piedra o Roca. Esto es lo que significa su nuevo apodo, Cefas, conservado en arameo por san Pablo (1 Cor 1,12; 3,22; 9,5; 15,5; Gal 1,18; 2,9.11.14) y por Jn 1,42. Las comunidades helenistas traducen al griego ese apodo de Sim\u00f3n y por eso los cristianos le llamamos desde entonces Petros (Petrus, Piedra, Pedro), present\u00e1ndole as\u00ed\u00ad, impl\u00ed\u00adcitamente, como piedra de la nueva comunidad escatol\u00f3gica de Jes\u00fas (cf. Mc 3,13; Lc 6,14; Mt 16,18). La Iglesia ha conservado y expandido ese nombre y los cristianos seguimos llamando a Sim\u00f3n de esta manera, para mantener su experiencia y transmitirla dentro de la Iglesia. De esa forma, el mismo nombre se ha venido a convertir en testimonio de experiencia pascual: siempre que llamamos a Sim\u00f3n \u00abEl Piedra\u00bb, estamos recordando que Jes\u00fas le hizo cimiento humano del edificio pascual de su Iglesia. Fue necesario el ministerio de Mar\u00ed\u00ada Magdalena, como se\u00f1alaba Jn 20,1118; tambi\u00e9n se recuerda para siempre dentro de la Iglesia la figura y gesto de la mujer pascual de la unci\u00f3n de Betania (Mc 14,3-9). Pero siempre que se hable de la Iglesia como de un edificio elevado sobre la pascua de Jes\u00fas se est\u00e1 recordando tambi\u00e9n a Sim\u00f3n, la Piedra  donde se apoya el edificio. As\u00ed\u00ad lo sabe de alg\u00fan modo el evangelio de Marcos, donde Jes\u00fas dice a las mujeres: \u00abId, decid a sus disc\u00ed\u00adpulos y a Pedro: El (Jes\u00fas) os precede a Galilea, all\u00ed\u00ad le ver\u00e9is, como os dijo\u00bb (Mc 16,7). As\u00ed\u00ad lo ha destacado el evangelio de Mateo.<\/p>\n<p>(5) Int\u00e9rprete del Evangelio. Piedra de la Iglesia (Mateo*, Iglesia*). Tras un tiempo (hacia el a\u00f1o 80), un autor a quien llamamos Mateo (Mt) ha retomado en otra perspectiva la narraci\u00f3n de Marcos, complet\u00e1ndola con elementos de Q y con sus propias aportaciones, desde la nueva situaci\u00f3n de su comunidad, vinculada en un primer momento a la iglesia judeocristiana de Santiago*. Pues bien, llevando hasta el final las tensiones y est\u00ed\u00admulos de la iglesia de Santiago, la comunidad de Mateo ha recorrido un camino que le ha permitido alcanzar una visi\u00f3n universal de la misi\u00f3n de Jes\u00fas, asumiendo para ello la perspectiva m\u00e1s paulina de Marcos, cuyo material ha recibido en su evangelio. Da la impresi\u00f3n de que Mateo quiere unir las dos grandes tradiciones: la de Santiago (de fidelidad estricta a la ley jud\u00ed\u00ada) y la de Pablo (de apertura universal del Evangelio). Para ello, partiendo del texto de Marcos, recrea la figura de Pedro, a quien, sin separarle del resto de los primeros disc\u00ed\u00adpulos (los Doce, sin Judas), concede ahora una funci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica, muy importante: la de interpretar la Ley jud\u00ed\u00ada e iniciar una misi\u00f3n universal cristiana, apareciendo as\u00ed\u00ad como piedra base de la Iglesia y portador de las llaves del Reino. Es evidente que Mateo no \u00abinventa\u00bb esa funci\u00f3n de Pedro, sino que interpreta y ratifica lo que fue su tarea al servicio de la Iglesia, cuando asumi\u00f3 la misi\u00f3n universal de los helenistas y Pablo y la vincul\u00f3 con la misi\u00f3n israelita de los judeocristianos, garantizando as\u00ed\u00ad (desde la tradici\u00f3n de Jes\u00fas) la unidad de las iglesias, que se funda en la confesi\u00f3n de Pedro cuando dice que Jes\u00fas es \u00abCristo, Hijo de Dios vivo\u00bb (Mt 16,16). En contra de lo que sucede en Mc 8,29, el Jes\u00fas pascual de Mateo asume esta confesi\u00f3n y responde: \u00abBienaventurado eres, Sim\u00f3n, hijo de Jon\u00e1s, porque no te lo ha revelado la carne ni la sangre, sino mi Padre que est\u00e1 en los cielos. Y yo te digo que t\u00fa eres Pedro y sobre esta piedra edificar\u00e9 mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecer\u00e1n sobre ella. Y a ti te da r\u00e9 las llaves del reino de los cielos: todo lo que atares en la tierra ser\u00e1 atado en los cielos, y todo lo que desatares en la tierra ser\u00e1 desatado en los cielos\u00bb (Mt 16,17-19). Este es un texto pascual, una palabra que Jes\u00fas resucitado dirige a Pedro (\u00c2\u00a1a un Pedro que ya ha muerto!), ratificando la funci\u00f3n que ha realizado en la Iglesia, conforme a la visi\u00f3n de Mateo.<\/p>\n<p>(6) Roca de la Iglesia, clavero del Reino. Mt 16,17-19 es el texto clave de una comunidad que, habiendo estado por un tiempo m\u00e1s ligada a Santiago, ha asumido despu\u00e9s una interpretaci\u00f3n m\u00e1s universal del Evangelio, en la l\u00ed\u00adnea de Pablo, apoy\u00e1ndose para ello en el recuerdo y la misi\u00f3n mediadora de Pedro, quien hab\u00ed\u00ada sido capaz de abrir con la llave de Jes\u00fas las puertas de la Ley (para que los gentiles pudieran entrar en el reino de los cielos). Ciertamente, aqu\u00ed\u00ad se est\u00e1 aludiendo a algo que Pedro ha realizado ya en las comunidades, asumiendo y ratificando la funci\u00f3n de otros misioneros: \u00e9l ha justificado y avalado el gesto de apertura universal del Evangelio, asumiendo as\u00ed\u00ad la misi\u00f3n y teolog\u00ed\u00ada de los helenistas y de Pablo, como supone el fin de su libro (cf. Mt 28,16-20). Para las comunidades que est\u00e1n detr\u00e1s de Mateo, el gesto de Pedro ha resultado fundamental en su visi\u00f3n del Evangelio. Esta ha sido la \u00absegunda oportunidad\u00bb de Pedro. La primera fue al comienzo de la experiencia cristiana, al principio de la pascua, cuando, al lado de las mujeres y a la cabeza de los Doce, inici\u00f3 una misi\u00f3n cristiana dirigida a las ovejas perdidas de Israel (cf. Mt 10,6). Ahora, avanzado ya el camino de la Iglesia, iniciada la disputa entre los m\u00e1s legalistas (partidarios de un cristianismo jud\u00ed\u00ado) y los m\u00e1s universales (partidarios de un cristianismo abierto a todos los pueblos), Pedro asume y defiende la misi\u00f3n universal de la Iglesia, ofreci\u00e9ndole unas bases cristianas (el testimonio de Jes\u00fas) y unas justificaciones israelitas (desde la l\u00ed\u00adnea de la Ley). As\u00ed\u00ad aparece como el aut\u00e9ntico \u00abrabino cristiano\u00bb, con llaves que \u00ababren y cierran\u00bb las puertas del Reino, permitiendo de hecho que entren en la Iglesia los excluidos de la sociedad, los pobres de Jes\u00fas, sin necesidad de cumplir la ley nacional jud\u00ed\u00ada. No todos los grupos cristianos (\u00c2\u00a1pensemos en Pablo!) necesitaban un testimonio como \u00e9ste. Pero la comunidad que est\u00e1 detr\u00e1s de Mateo lo  ha necesitado, vinculando de esa forma la misi\u00f3n universal de la Iglesia con el mensaje de la vida de Jes\u00fas, a partir del testimonio de Pedro, cuya vida y misi\u00f3n recoge este pasaje. Jes\u00fas mismo ha ofrecido a Pedro las \u00abllaves del Reino\u00bb, para que lo siga abriendo a los pobres y expulsados de Israel y de un modo especial a los gentiles. Estas palabras han sido esenciales para que una determinada iglesia, que ha tendido a cerrarse en el nacionalismo de sus or\u00ed\u00adgenes jud\u00ed\u00ados, pueda abrirse a los gentiles, vinculando los caminos de Santiago y de Pablo. Este ser\u00e1 un texto clave para las iglesias posteriores que aceptan el papado como signo permanente de la funci\u00f3n liberadora de Pedro.<\/p>\n<p>Cf. R. AGUIRRE (ed.), Pedro en la Iglesia primitiva, Verbo Divino, Estella 1990: R. E. BROWN (ed.), Pedro en el Nuevo Testamento, Sal Terrae, Santander 1976; O. CULLMANN, San Pedro, Ediciones 62, Madrid 1967; J. GNILKA, Pedro y Roma. La figura de Pedro en los dos primeros siglos de la Iglesia, Herder, Barcelona 2003; F. MUSSNER, Petrus und Paulus Pole der Einlieit, QD 76, Herder, Friburgo 1976; R. PESCH, Simon-Petrus, Geschichte und geschichtliche Bedeutung des ersten J\u00fcngers JesuChristi, KBW, Stuttgart 1980; X. PIKAZA, Sistema, libertad, iglesia. Las instituciones del Nuevo Testamento, Trottta, Madrid 2001; Una roca sobre el abismo. Historia y futuro de los papas, Trotta, Madrid 2006; T. V. SMITH, Petrine Controversies in Early Christianity. Altitudes towards Peter in Christian Writings of the First Two Centuries, WUNT n\/15, Mohr, Tubinga 1985; J. M. TILLARD, El obispo de Roma. Estudios sobre el Papado, Sal Terrae, Santander 1886; T. WIARDA, Peter in the Gospels: Pattem, Personalitv and Relationship, WUNT 127, Mohr, Tubinga 2000.<\/p>\n<p>PEDRO<br \/>\n2. Cartas<\/p>\n<p>El Nuevo Testamento conserva dos cartas o escritos de tipo general (como enc\u00ed\u00adclicas) dirigidas en nombre de Pedro al conjunto de la Iglesia. Ellas expresan de formas distintas el recuerdo y autoridad que Pedro tuvo en algunas de las comunidades primitivas.<\/p>\n<p>(1) Primera de Pedro. Se apoya, como Mt, en la autoridad de Pedro para dirigirse a las iglesias \u00abde la di\u00e1spora de Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia\u00bb (1 Pe 1,1), que conservan la memoria del antiguo ap\u00f3stol. Est\u00e1 escrita desde Roma (= Babilonia: 5,13), donde (como saben 1 Clem 5 e Ignacio, Rom 4,3) se han unido las tradiciones de Pedro y Pablo. Es una carta \u00abenc\u00ed\u00adclica\u00bb (escrita a varias comunidades y, en sentido extenso, a la Iglesia entera). No sabemos por qu\u00e9 su autor asume el nombre de Pedro, pues en ella descubrimos tambi\u00e9n bastantes elementos de la tradici\u00f3n paulina, como el patriarcalismo* de la Iglesia (cf. 1 Pe 2,11-25; 3,1-7; 5,111). Sea como fuere, esta carta, escrita entre el 90 y el 100 d.C., muestra que la memoria de Pedro se conserva en Roma y que, en su nombre y con su ejemplo, puede dirigirse una exhortaci\u00f3n ejemplar a un conjunto de iglesias que padecen el riesgo de ser perseguidas, igual que las iglesias a las que escribe el Apocalipsis, en esas mismas fechas, pero desde una perspectiva de resistencia martirial, m\u00e1s que de adaptaci\u00f3n mesi\u00e1nica y de recreaci\u00f3n eclesial del sufrimiento. (a) Exhortaci\u00f3n b\u00e1sica. Ciertamente, Pedro se llama a s\u00ed\u00ad mismo \u00abap\u00f3stol de Jesucristo\u00bb (1 Pe 1,1), como exige la tradici\u00f3n, pero en la carta no act\u00faa con la autoridad que se supone propia de un ap\u00f3stol o de un obispo, en la l\u00ed\u00adnea del Papa posterior de Roma, sino como un \u00abpresb\u00ed\u00adtero\u00bb y testigo de los sufrimientos de Jes\u00fas: \u00abA los presb\u00ed\u00adteros que hay entre vosotros, les exhorto, yo co-presb\u00ed\u00adtero y testigo de los padecimientos de Cristo, y participante de la gloria que debe revelarse: pastoread [poim\u00e1nete] el reba\u00f1o de Dios que hay en vosotros, supervisando [episkopountes] no a la fuerza, sino voluntariamente, seg\u00fan Dios; no por avaricia, sino de buen \u00e1nimo; no oprimiendo a quienes os caigan en suerte, sino siendo ejemplo del reba\u00f1o. Y cuando aparezca el Archipastor recibir\u00e9is la corona inmarcesible de gloria\u00bb (1 Pe 5,1-4). Pedro, en cuyo nombre se escribe esta carta, aparece como un miembro del consejo de la iglesia de Roma, de manera que habla en nombre de sus hermanos presb\u00ed\u00adteros, que tienen la tarea de \u00abpastorear\u00bb y de \u00absupervisar\u00bb (vigilar, en el sentido de episkopein) la vida de la comunidad. En este contexto evoca a Jes\u00fas, que es el verdadero pastor y obispo (supervisor) de unos creyentes que aparecen como \u00abexiliados y hu\u00e9spedes\u00bb en tierra ajena, amenazados, sin derechos civiles, ni religiosos, siendo, sin embargo, verdaderos \u00absacerdotes\u00bb de Dios, pues est\u00e1n perseguidos: \u00abPero vosotros sois linaje escogido, sacerdocio regio, naci\u00f3n santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunci\u00e9is las virtudes de aquel que os llam\u00f3 de las tinieblas a su luz admira  ble. Vosotros que en otro tiempo no erais pueblo, ahora sois pueblo de Dios. En otro tiempo no hab\u00ed\u00adais alcanzado misericordia, ahora hab\u00e9is alcanzado misericordia. Amados, como a extranjeros y peregrinos, yo os ruego que os absteng\u00e1is de los deseos camales que batallan contra el alma. Tened una manera de vivir hermosa (digna) entre los gentiles, para que, en vez de murmurar de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el d\u00ed\u00ada de la visitaci\u00f3n, al considerar vuestras buenas obras. Por causa del Se\u00f1or someteos a toda instituci\u00f3n humana, ya sea al rey, como a superior, ya a los gobernadores&#8230; Criados, estad sujetos con todo respeto a vuestros amos, no solamente a los buenos y afables, sino tambi\u00e9n a los dif\u00ed\u00adciles de soportar&#8230; Para esto fuisteis llamados, porque tambi\u00e9n Cristo padeci\u00f3 por nosotros, dej\u00e1ndonos ejemplo para que sig\u00e1is sus pisadas. El no cometi\u00f3 pecado ni se hall\u00f3 enga\u00f1o en su boca. Cuando lo maldec\u00ed\u00adan, no respond\u00ed\u00ada con maldici\u00f3n&#8230; Vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora hab\u00e9is vuelto al Pastor y Obispo de vuestras almas\u00bb (1 Pe 2,9-13.18-19.21-22.25). Estas palabras despliegan una estrategia de transformaci\u00f3n rnesi\u00e1nica. Pedro, que se presenta como presb\u00ed\u00adtero y testigo de la pasi\u00f3n de Cristo, se dirige a los cristianos que corren el riesgo de ser perseguidos, llam\u00e1ndoles sacerdotes, precisamente porque se hallan perseguidos y porque as\u00ed\u00ad pueden actuar como Jes\u00fas, invirtiendo la din\u00e1mica de poder y venganza del mundo, en la l\u00ed\u00adnea del Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a, (b) El sacerdocio de la vida. Desde esa perspectiva, la \u00e9tica de sometimiento patriarcalista puede recibir un contenido nuevo: los cristianos no deben someterse por inferioridad, sino por grandeza rnesi\u00e1nica, lo mismo que Jes\u00fas, que es Pastor y Obispo, pero no en l\u00ed\u00adnea de poder, sino de entrega a favor de los dem\u00e1s. Los verdaderos sacerdotes, la autoridad suprema de la Iglesia, son aquellos que se mantienen firmes, sin vengarse ni responder con violencia, en medio de la persecuci\u00f3n, como m\u00e1rtires o testigos de la nueva humanidad reconciliada que est\u00e1 naciendo por Jes\u00fas, como sabe, en un contexto paralelo, aunque en una perspectiva m\u00e1s dram\u00e1tica, el Apocalipsis (Ap 1,8; 50,10; 20,6). El sacerdocio no es un poder establecido, ni un ministerio institucionalizado, sino una forma de entrega de la vida (como la de Jes\u00fas en Heb 5-7). Pedro, que se presenta como un simple presb\u00ed\u00adtero de Roma, eleva y define a los cristianos de Asia Menor como templos de Dios y sacerdotes, en la medida en que ellos sean capaces de asumir la misma actitud del Cristo, \u00abque es Piedra viva, desechada por los hombres, pero escogida y preciosa ante Dios; y vosotros, como Piedras vivas, edificaos como Templo espiritual, para un Sacerdocio santo, a fin de ofrecer sacrificios espirituales aceptos a Dios, por medio de Jesucristo&#8230;\u00bb (1 Pe 2,4-5). Tambi\u00e9n los jud\u00ed\u00ados de la sinagoga se cre\u00ed\u00adan herederos de las promesas de Israel, en l\u00ed\u00adnea regia (reino) y sacral (sacerdotes), pero los cristianos han recibido ya esa herencia por Cristo, en quien se descubren portadores de la vida de Dios. Precisamente ellos, peregrinos y exiliados, sin tierra o protecci\u00f3n civil, sin poder ninguno, forman con Cristo el verdadero sacerdocio, para servicio del conjunto de la humanidad. Pues bien, dentro del \u00e1mbito sacerdotal de la Iglesia, los que ejercen funciones directivas dentro de ella no ser\u00e1n, en cuanto tales, sacerdotes (pues sacerdotes son todos), sino simplemente ancianos o presb\u00ed\u00adteros, representantes del pueblo. Pedro ratifica as\u00ed\u00ad la m\u00e1s honda inversi\u00f3n rnesi\u00e1nica, proclamando el sacerdocio de los expulsados y excluidos.<\/p>\n<p>(2) Segunda de Pedro. Hacia el a\u00f1o 150 d.C., otro autor desconocido escribi\u00f3, tambi\u00e9n desde Roma, una carta enc\u00ed\u00adclica, con el mismo nombre y tradici\u00f3n de Pedro, para criticar a unos pretendidos \u00abherejes\u00bb (profetas falsos) que rechazaban la esperanza escatol\u00f3gica y la parns\u00ed\u00ada de Cristo. \u00abAmados, \u00e9sta es la segunda carta que os escribo&#8230; (Lo hago) para que teng\u00e1is memoria de las palabras&#8230; de los santos profetas y del mandamiento del Se\u00f1or y Salvador, dado por vuestros ap\u00f3stoles. Sabed ante todo que en los \u00faltimos d\u00ed\u00adas vendr\u00e1n enga\u00f1adores, que viven seg\u00fan sus propias pasiones y dicen: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la promesa de su advenimiento?\u00bb (2 Pe 3,1-4). El autor argumenta retomando, desde su propio contexto, las duras palabras de una carta anterior, que forma tambi\u00e9n parte del canon del Nuevo Testamento (Judas), para elaborar, partiendo de ella, un argumento muy significativo, que sirve para comprender la autoridad que en ese tiempo se atribu\u00ed\u00ada a \u00abSim\u00f3n Pedro, siervo y ap\u00f3stol de Je  sucristo\u00bb (2 Pe 1,1). (a) Testimonio personal y profec\u00ed\u00adas. El autor de la carta supone que Pedro tiene autoridad para ofrecer una instrucci\u00f3n universal (una enc\u00ed\u00adclica), como hab\u00ed\u00ada hecho tambi\u00e9n Judas (cf. Jud 1). M\u00e1s que un escrito doctrinal, 2 Pe es un testamento, el mensaje de un hombre que se supone pr\u00f3ximo a la muerte: \u00abSabiendo que, como nuestro Se\u00f1or Jesucristo me ha declarado, debo abandonar en breve el cuerpo, quiero procurar que, despu\u00e9s de mi partida, vosotros pod\u00e1is mantener con diligencia, y en todo momento, la memoria de estas cosas\u00bb (2 Pe 1,1415). Para convencer a sus lectores de la verdad de su mensaje, \u00abPedro\u00bb emplea dos argumentos principales: (1) el testimonio personal: ha visto la gloria de Cristo en la transfiguraci\u00f3n (cf. Mc 9,29) y, fund\u00e1ndose en lo que ha visto, puede asegurar, en contra de sus adversarios \u00abgn\u00f3sticos\u00bb, que Cristo ha de venir (2 Pe 1,16-18); (2) las profec\u00ed\u00adas: \u00abPedro\u00bb sabe que ellas son, a veces, malinterpretadas, pero est\u00e1 seguro de que, le\u00ed\u00addas con el recto esp\u00ed\u00adritu, ofrecen el testimonio de la venida de Cristo (2 Pe 1,19-21). Con estos dos argumentos mantiene a sus oyentes dentro de los compromisos \u00e9ticos y sociales que implica el Evangelio, sin dejarse enga\u00f1ar por un esplritualismo que les llevar\u00ed\u00ada a salir de este mundo y perderse en un laberinto de fantas\u00ed\u00adas incontrolables. Pedro aparece as\u00ed\u00ad como testigo de la \u00abcarnalidad\u00bb del Evangelio, entendido en forma de sobriedad \u00e9tica y de fidelidad a los principios concretos de la vida en este mundo, para superar el riesgo de un tipo de \u00abgnosis\u00bb que separa el Evangelio de la vida y de la esperanza concreta de los fieles, en contra de la tradici\u00f3n de los profetas de Israel, (b) Referencia a Pablo. Gran parte del ropaje verbal de 2 Pedro, tomado de la carta de Judas, nos resulta duro, impropio del mensaje del Serm\u00f3n de la Monta\u00f1a. Pero en su fondo late la exigencia de mantener la calma y diligencia en el tiempo de la espera, sin convertir la religi\u00f3n en una excusa para el escapismo, el deseo de dominio o el libertinaje. Pues bien, en ese contexto, \u00abPedro\u00bb se vincula a Pablo: \u00abPor eso, amados, estando en espera de estas cosas, procurad con diligencia que \u00e9l (el Se\u00f1or) os encuentre sin mancha e irreprochables, en paz. Y sabed que la paciencia de nuestro Se\u00f1or es para salvaci\u00f3n; como tambi\u00e9n nuestro querido hermano Pablo, seg\u00fan la sabidur\u00ed\u00ada que le ha sido dada, os ha escrito en casi todas sus cartas, hablando en ellas de estas cosas; entre las cuales hay algunas dif\u00ed\u00adciles de entender, cosas que los indoctos e inconstantes pervierten (como tambi\u00e9n las otras Escrituras) para su propia perdici\u00f3n. As\u00ed\u00ad que vosotros, amados, sabi\u00e9ndolo de antemano, tened cuidado, no sea que arrastrados por el error de los inicuos os dej\u00e9is caer y perd\u00e1is vuestra firmeza\u00bb (2 Pe 3,14-17). \u00abPedro\u00bb se vincula de esa forma a Pablo, a quien apela como testigo de la esperanza cristiana, expresada a trav\u00e9s de unas cartas, que han sido recogidas ya en un \u00abcorpus\u00bb al que atribuye un valor normativo (al lado de las profec\u00ed\u00adas, que aluden evidentemente al Antiguo Testamento). Pedro admite que las cartas de Pablo han podido ser malinterpretadas, en l\u00ed\u00adnea gn\u00f3stica, para negar la escatolog\u00ed\u00ada hist\u00f3rica y la \u00abcarnalidad\u00bb de la Iglesia, pero \u00e9l las defiende y defiende al mismo Pablo a quien llama \u00abnuestro querido hermano\u00bb. La tradici\u00f3n romana, desde 1 Clem 5,3-7 e Ignacio, Rom 4,3, a la que se vincula aqu\u00ed\u00ad el testimonio de 2 Pe, ha recordado unidos a Pedro y a Pablo. Pues bien, de una manera muy significativa, nuestro texto no presenta ni a uno ni a otro en clave de jerarqu\u00ed\u00ada sagrada, sino como siervos de Jes\u00fas y hermanos (cf. 2 Pe 1,1; 3,15). Entre el a\u00f1o 100 y el 150, pasados ya unos cien a\u00f1os desde la muerte de Jes\u00fas y la fundaci\u00f3n de la Iglesia (incluso de la iglesia romana), un autor desconocido ha podido escribir y ha escrito desde Roma una carta en nombre de Pedro, como portador de su autoridad, pero sin presentarse (ni presentarle) como jerarca ni obispo, sino simplemente como siervo de Jes\u00fas y como hermano de Pablo, cuya autoridad acepta, apelando a su experiencia (la del Pedro antiguo), a las profec\u00ed\u00adas del Antiguo Testamento (cf. 2 Pe 1,16-21) y al testimonio de las cartas del mismo Pablo (2 Pe 3,14-17).<\/p>\n<p>Cf. R. Aguirre (ed.), Pedro en la Iglesia primitiva, Verbo Divino, Estella 1990: R. E. Brown (ed.), Pedro en el Nuevo Testamento, Sal Terrae, Santander 1976; J. H. Elliot, Un hogar para los que no tienen patria ni hogar. Estudio cr\u00ed\u00adtico social de la Carta primera de Pedro y de su situaci\u00f3n y estrategia. Verbo Divino, Estella 1995; J. Gnilka, Pedro y Roma. La figura de Pedro en los dos primeros siglos de la Iglesia, Herder, Barcelona 2003.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>Primero en el grupo de los Doce, fue puesto por Jes\u00fas como su vicario en la Iglesia hasta el cumplimiento escatol\u00f3gico.<\/p>\n<p>En el Nuevo Testamento hay muchos datos sobre Pedro, desde su llamada al seguimiento del Maestro (Jn 1,35-42), hasta su cambio de nombre de Sim\u00f3n a Pedro-Roca, su participaci\u00f3n en el grupo de los tres privilegiados que siguen a Jes\u00fas en el Tabor (Mt 17 1), y su reconocimiento en nombre de todos de la mesianidad de Jes\u00fas (Mc 8,29).<\/p>\n<p>En la primera profesi\u00f3n de fe se indica a Pedro como el primero a quien se apareci\u00f3 Jes\u00fas resucitado (1 Cor 15); no hay duda de su primado entre los Doce en el d\u00ed\u00ada de Pascua (G\u00e1l 1, 18), y es \u00e9l mismo el que busca el mejor camino para que se anuncie a todos el Evangelio (Hch 10-15; G\u00e1l 2). Es llamado por Jes\u00fas resucitado para que le siga sin hacer preguntas, signo de un amor que se abandona por completo y que sabe amar m\u00e1s que los dem\u00e1s en virtud de la misi\u00f3n que se le ha confiado (Jn 21,15-23).<\/p>\n<p>El conjunto de los datos del Nuevo Testamento nos presenta a Pedro como una personalidad fuerte y combativa, capaz de grandes entusiasmos y de grandes cobard\u00ed\u00adas; capaz de reconocer su propio pecado, pero consciente adem\u00e1s de haber sido puesto por Jes\u00fas como gu\u00ed\u00ada de la comunidad. Como tiene que confirmar en la fe a sus hermanos (Lc 22,31), su misi\u00f3n es continuada por sus sucesores, hasta el retorno del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>R. Fisichella<\/p>\n<p>Bibl.: J Schmid. Pedro, en CFT III, 410417; R. Fabris, Pedro, en NDTB, 1449-1459&#8242; O. Cullmann, San Pedro. Ediciones 62, Madrid 1967; A. Penna, San Pedro. FAX, Madrid 1958; B. Rigaux, San Pedro y la ex\u00e9gesis contempor\u00e1nea, en Concilium&#8217; 27 (1967) 149-177. H. U von Balthasar El complejo antirromano, BAC, Madrid 1981; C. Vidal Manzanares, Diccionario de Jes\u00fas y los Evangelios, Verbo Divino. Estella 199S<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: 1. Pedro en la tradici\u00f3n evang\u00e9lica: 1. La figura de Pedro en los evangelios sin\u00f3pticos: a) La llamada, b) El seguimiento, c) La crisis, d) La rehabilitaci\u00f3n; 2. Pedro en la tradici\u00f3n joanea. II. Pedro en la tradici\u00f3n de la primera Iglesia: 1. Pedro en los Hechos de los Ap\u00f3stoles; 2. Pedro en el testimonio de Pablo y de su tradici\u00f3n: a) Pedro entre las \u00abcolumnas\u00bb de la Iglesia, b) La tradici\u00f3n petrina. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Pedro, despu\u00e9s de Jes\u00fas, el Cristo, es el personaje m\u00e1s conocido y citado en los textos del NT: unas 154 veces, con el sobrenombre de Petr\u00f3s, asociado en 27 casos al nombre hebreo Sime\u00f3n, en la forma griega Sim\u00f3n. Con este nombre se le conoce al menos unas 20 veces en los evangelios. Pablo, por el contrario, se refiere a Pedro con el apelativo arameo de K\u00e9fa, que aparece en total nueve veces en el NT. Sim\u00f3n Pedro es el hijo de Juan (Jua 1:42) o, en la forma aramea, bar-Yona, hijo de Jon\u00e1s (Mat 16:17). La figura de Pedro, que tiene un papel tan destacado en el NT, se carga de connotaciones todav\u00ed\u00ada m\u00e1s relevantes en la historia de la Iglesia ya desde los primeros siglos por el papel primacial de la sede romana, que apela a \u00e9l. As\u00ed\u00ad pues, son estas dos razones las que invitan a investigar en los textos del NT, donde confluyen tradiciones diversas, pero convergentes, a la hora de trazar el perfil hist\u00f3rico de Pedro y su itinerario espiritual, propuestos a cada uno de los cristianos y a sus comunidades.<\/p>\n<p>I. PEDRO EN LA TRADICI\u00ed\u201cN EVANGELICA. Se puede reconstruir una imagen petrina sobre la base de los tres evangelios sin\u00f3pticos, con los que est\u00e1 tambi\u00e9n de acuerdo la tradici\u00f3n joanea. Resaltan ante todo ciertos datos biogr\u00e1ficos comunes que remiten a una tradici\u00f3n s\u00f3lida: el nombre, el sobrenombre o apelativo, su funci\u00f3n en el grupo de los doce disc\u00ed\u00adpulos hist\u00f3ricos de Jes\u00fas, su presencia en algunos episodios de la historia de Jes\u00fas y particularmente en el drama de la pasi\u00f3n y en la experiencia pascual.<\/p>\n<p>1. LA FIGURA DE PEDRO EN LOS EVANGELIOS SIN\u00ed\u201cPTICOS. Sobre la base de una plataforma tradicional com\u00fan, que da raz\u00f3n de los rangos y de los datos convergentes en la figura y en la funci\u00f3n de Pedro, se desarrolla el trabajo redaccional de cada uno de los evangelistas. La imagen y el papel de Pedro se integran con algunos datos particulares sacados de la propia tradici\u00f3n; adem\u00e1s, el perfil de Pedro asume aspectos particulares seg\u00fan la perspectiva de cada autor. Pero, a pesar de estas diferencias, es posible recorrer el itinerario espiritual de Pedro siguiendo la documentaci\u00f3n evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>a) La llamada. Pedro figura entre los primeros disc\u00ed\u00adpulos hist\u00f3ricos de Jes\u00fas, es decir, forma parte de aquel grupo de hombres adultos que comparti\u00f3 el destino y el estilo de vida del maestro en una actividad itinerante a lo largo de las aldeas de Galilea y en las peregrinaciones festivas a Jerusal\u00e9n. El dato com\u00fan de partida para reconstruir la imagen evang\u00e9lica de Pedro es la llamada, que atestiguan de com\u00fan acuerdo los tres sin\u00f3pticos, y tambi\u00e9n en parte la tradici\u00f3n joanea. La vocaci\u00f3n de Pedro forma parte de la escena de la llamada de los cuatro primeros disc\u00ed\u00adpulos, constituida por dos parejas de hermanos: por una parte Pedro y Andr\u00e9s, y por otra Santiago y Juan. Los cuatro son pescadores del lago de Galilea. La iniciativa se remonta a Jes\u00fas, el cual con su palabra autorizada los invita a compartir su destino de mes\u00ed\u00adas y predicador del reino de Dios. Efectivamente, este episodio se coloca inmediatamente despu\u00e9s del sumario de la actividad inaugural de Jes\u00fas, que anuncia la proximidad del reino de Dios (Mar 1:15): \u00abPasando junto al lago de Galilea, vio a Sim\u00f3n y a Andr\u00e9s, el hermano de Sim\u00f3n, echando las redes en el lago, pues eran pescadores. Jes\u00fas les dijo: &#8216;Venid conmigo y os har\u00e9 pescadores de hombres&#8217;. Al instante dejaron las redes y le siguieron\u00bb (Mar 1:16-18). A las palabras de Jes\u00fas, que los saca de su actividad cotidiana proponi\u00e9ndoles una nueva misi\u00f3n con el estilo y la autoridad de Dios que llama a los profetas, sigue la respuesta de los dos hermanos, que se ponen a seguir a Jes\u00fas (Mat 4:18-22).<\/p>\n<p>El tercer evangelista, Lucas, refiere la llamada de Pedro en un contexto de pesca prodigiosa. Fi\u00e1ndose de la palabra de Jes\u00fas, Sim\u00f3n Pedro y sus compa\u00f1eros echan la red al mar y la sacan llena de peces. Este gesto anticipa prof\u00e9ticamente la misi\u00f3n de los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas. Viene a continuaci\u00f3n la reacci\u00f3n de Pedro, lo mismo que en las teofan\u00ed\u00adas b\u00ed\u00adblicas, y las palabras de Jes\u00fas, que est\u00e1n sustancialmente de acuerdo con lo que dicen los otros sin\u00f3pticos (Luc 5:11; cf Jua 21:1-6).<\/p>\n<p>Esta posici\u00f3n preeminente de Pedro, que se remonta a la iniciativa de Jes\u00fas, aparece igualmente en la enumeraci\u00f3n de los doce disc\u00ed\u00adpulos que representan el n\u00facleo simb\u00f3lico del nuevo pueblo de Dios. El papel primordial de Pedro se pone de relieve en t\u00e9rminos expl\u00ed\u00adcitos por parte del primer evangelista, Mateo: \u00abLos nombres de los doce ap\u00f3stoles son: primero (griego, pr\u00f3tos), Sim\u00f3n, llamado Pedro, y su hermano Andr\u00e9s&#8230;\u00bb (Mat 10:2; cf Mar 3:13-19 par; Heb 1:13). Por consiguiente, gracias a la iniciativa de Jes\u00fas, que constituy\u00f3 en torno a su persona y actividad un grupo de disc\u00ed\u00adpulos, Pedro se ve asociado a la misi\u00f3n de Jes\u00fas en un lugar de primer plano.<\/p>\n<p>b) El seguimiento. La tradici\u00f3n evang\u00e9lica sin\u00f3ptica est\u00e1 de acuerdo al presentar la figura de Pedro, que mantiene unas relaciones particulares con Jes\u00fas y con su actividad. En efecto, Jes\u00fas se hospeda en Cafarna\u00fan en casa de Pedro, curando a su suegra (Lev 1:26-31 par). Pedro forma parte del grupo restringido de disc\u00ed\u00adpulos que se distinguen de los otros por participar m\u00e1s de cerca en algunos episodios de la misi\u00f3n de Jes\u00fas. Junto con Santiago y Juan asiste a la resurrecci\u00f3n de la hija de Jairo (Mar 5:37); junto tambi\u00e9n con ellos es testigo de la escena de la transfiguraci\u00f3n (Mar 9:2-8) y de la oraci\u00f3n dram\u00e1tica de Jes\u00fas en Getseman\u00ed\u00ad (Mar 14:33 par). A este grupo, al que se a\u00f1ade ahora Andr\u00e9s, va dirigido el discurso escatol\u00f3gico de Jes\u00fas (Mar 13:3).<\/p>\n<p>En la historia evang\u00e9lica Pedro se convierte en diversas ocasiones en portavoz del grupo de los doce. As\u00ed\u00ad ocurre en el caso de la curaci\u00f3n de la mujer que perd\u00ed\u00ada sangre (Luc 8:45; cf 12,41; Mar 11:21; Mat 15:15; Mat 18:21). Particularmente en la tradici\u00f3n de Mateo, la figura y el papel de Pedro adquieren un relieve mayor, pues Pedro es asociado al estatuto de Jes\u00fas, el mes\u00ed\u00adas y el Hijo de Dios ( Mat 17:24-24 : tributo al templo; cf  Mat 14:28-31).<\/p>\n<p>Entre todos estos episodios evang\u00e9licos en los cuales Pedro desempe\u00f1a una funci\u00f3n activa y representativa del grupo de los disc\u00ed\u00adpulos, destaca el que se conoce como confesi\u00f3n de Cesarea de Filipo. Es \u00e9sta una escena central en la estructura de los evangelios sin\u00f3pticos, porque representa un giro cr\u00ed\u00adtico entre el anuncio del reino de Dios en Galilea y el comienzo del camino hacia Jerusal\u00e9n, en donde habr\u00e1 de consumarse el drama final. El episodio est\u00e1 centrado en el di\u00e1logo entre Jes\u00fas y los disc\u00ed\u00adpulos. Cuando Jes\u00fas les pregunta: \u00ab\u00bfQui\u00e9n dice la gente que soy yo?\u00bb, los disc\u00ed\u00adpulos responden a coro recogiendo las im\u00e1genes de la opini\u00f3n p\u00fablica: \u00abUnos que Juan el Bautista, otros que El\u00ed\u00adas y otros que uno de los profetas\u00bb. Entonces Jes\u00fas insiste en su pregunta, apelando directamente al grupo: \u00abY vosotros, \u00bfqui\u00e9n dec\u00ed\u00ads que soy?\u00bb Entonces respondi\u00f3 Pedro: \u00abT\u00fa eres el mes\u00ed\u00adas\u00bb. Y Jes\u00fas les orden\u00f3 que no se lo dijeran a nadie (Mar 8:29-30 par). La escena de Cesarea de Filipo en la triple tradici\u00f3n sin\u00f3ptica va seguida de un di\u00e1logo entre Jes\u00fas y Pedro. Efectivamente, desde aquel momento Jes\u00fas empieza a adoctrinar al grupo de los disc\u00ed\u00adpulos sobre el destino del Hijo del hombre, humillado y doliente, que al final ser\u00e1 condenado a muerte por las autoridades de Jerusal\u00e9n, pero al que Dios resucitar\u00e1 el tercer d\u00ed\u00ada. \u00abEsto lo dec\u00ed\u00ada con toda claridad. Pedro se lo llev\u00f3 aparte y se puso a reprenderle. Jes\u00fas se volvi\u00f3 y, mirando a sus disc\u00ed\u00adpulos, ri\u00f1\u00f3 a Pedro, dici\u00e9ndole: `\u00c2\u00a1Ap\u00e1rtate de m\u00ed\u00ad, Satan\u00e1s!, porque tus sentimientos no son los de Dios, sino los de los hombres\u00bb&#8216; (Mar 8:32-33). La reacci\u00f3n escandalizada de Pedro frente al anuncio del fracaso y del destino impotente del mes\u00ed\u00adas es muy comprensible, ya que est\u00e1 en contradicci\u00f3n con su imagen del mes\u00ed\u00adas referida unas l\u00ed\u00adneas m\u00e1s arriba. Es igualmente dura la reacci\u00f3n de Jes\u00fas, que llama a Pedro \u00abSatan\u00e1s\u00bb, adversario, porque se opone al plan salv\u00ed\u00adfico de Dios. En este caso Jes\u00fas lo invita a ocupar su puesto, a seguirle. En efecto, inmediatamente despu\u00e9s los evangelios recogen la instrucci\u00f3n sobre el seguimiento, que consiste en compartir el destino de Jes\u00fas al precio m\u00e1s alto: la cruz y el riesgo de perder la propia vida.<\/p>\n<p>En resumen, se presenta a Pedro como el prototipo de los disc\u00ed\u00adpulos que siguen a Jes\u00fas con sus entusiasmos y con sus crisis (cf Mar 10:28-31 par). En nombre del grupo o en primera persona, Pedro es el representante de los que siguen a Jes\u00fas y tambi\u00e9n el destinatario privilegiado de las instrucciones del maestro [\/ Ap\u00f3stol\/ Disc\u00ed\u00adpulo].<\/p>\n<p>c) La crisis. El papel preeminente de Pedro respecto al grupo de los disc\u00ed\u00adpulos hist\u00f3ricos aparece con toda claridad en el contexto de la pasi\u00f3n. Despu\u00e9s de la cena final, los tres evangelios sin\u00f3pticos recogen unas palabras prof\u00e9ticas de Jes\u00fas relativas a la crisis que habr\u00e1 de abatirse sobre el grupo de los disc\u00ed\u00adpulos: \u00abTodos tendr\u00e9is en m\u00ed\u00ad ocasi\u00f3n de ca\u00ed\u00adda, porque est\u00e1 escrito: `Herir\u00e9 al pastor y las ovejas se dispersar\u00e1n&#8217;. Pero despu\u00e9s resucitar\u00e9 e ir\u00e9 delante de vosotros a Galilea\u00bb (Mar 14:27-28). En este momento Pedro, como en otras ocasiones, toma la palabra para disociarse del grupo de los disc\u00ed\u00adpulos escandalizados. \u00abPedro le dijo: &#8216;Aunque fueras para todos ocasi\u00f3n de ca\u00ed\u00adda, para m\u00ed\u00ad no'\u00bb (Mar 14:19). Entonces Jes\u00fas se dirige expresamente a Pedro y le anuncia la crisis que se consumar\u00e1 con una negaci\u00f3n total de su Maestro aquella misma noche: \u00abJes\u00fas le dijo: `Te aseguro que esta misma noche, antes de que el gallo cante dos veces, me negar\u00e1s tres&#8217;. Pedro insisti\u00f3: `\u00c2\u00a1Aunque tenga que morir contigo, jam\u00e1s te negar\u00e9!'\u00bb (Mar 14:30-31). La negaci\u00f3n de Pedro es preparada por la escena intermedia de Getseman\u00ed\u00ad. Pedro forma parte del grupo de los que fueron elegidos por Jes\u00fas para que estuvieran a su lado durante aquella noche. Pero mientras que Jes\u00fas encuentra en la oraci\u00f3n insistente y perseverante la fuerza necesaria para cumplir la voluntad del Padre, Pedro y los otros disc\u00ed\u00adpulos se muestran incapaces de velar junto a Jes\u00fas. Entonces Jes\u00fas se dirige una vez m\u00e1s a Pedro para decirle: \u00ab\u00c2\u00a1Sim\u00f3n!, \u00bfduermes? \u00bfNo has podido velar una hora? Velad y orad, para que no caig\u00e1is en tentaci\u00f3n. El esp\u00ed\u00adritu est\u00e1 dispuesto, pero la carne es d\u00e9bil\u00bb (Mar 14:37-38 par). La debilidad de la condici\u00f3n humana no robustecida por la fuerza de Dios la experiment\u00f3 Pedro primero en el momento del arresto de Jes\u00fas y luego en la noche del proceso y de la condenaci\u00f3n. Seg\u00fan la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica, uno de los que estaban con Jes\u00fas en el momento del prendimiento tom\u00f3 la espada con la intenci\u00f3n de defender por la fuerza al maestro y mes\u00ed\u00adas (Mar 14:47 par); Juan dice que se trataba de Pedro, el cual recibi\u00f3 de Jes\u00fas la orden de devolver la espada a su vaina (Jua 18:10-11). En la tercera escena se pone de manifiesto la completa crisis de Pedro, el cual por tres veces, ante las insistentes preguntas de los que se estaban calentando a la lumbre en el patio del palacio del sumo sacerdote, reniega de su maestro. La triple negativa corresponde a la triple instrucci\u00f3n de Jes\u00fas sobre la pasi\u00f3n del Hijo del hombre y a su triple oraci\u00f3n. Pero Pedro, que recorre hasta el fondo el camino de la crisis que le hab\u00ed\u00ada anunciado Jes\u00fas, encuentra tambi\u00e9n la fuerza de la conversi\u00f3n y del arrepentimiento. Es el recuerdo de las palabras de Jes\u00fas lo que le permite reconocer su fracaso y llorar amargamente su pecado (Mar 14:66-72 par). As\u00ed\u00ad pues, Pedro, en la reconstrucci\u00f3n que hacen los evangelios sin\u00f3pticos, es la figura paradigm\u00e1tica de todos los que siguen a Jes\u00fas, tanto en la adhesi\u00f3n espont\u00e1nea como en la experiencia de la crisis provocada por la duda y por el miedo en el seguimiento de un mes\u00ed\u00adas humillado y doliente.<\/p>\n<p>d) La rehabilitaci\u00f3n. Los tres evangelios sin\u00f3pticos refieren de manera especial con diversos acentos el cumplimiento de la promesa de Jes\u00fas a Pedro: despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n \u00e9l estar\u00e1 de nuevo al frente del grupo en Galilea (Mar 14:28; cf 16,7;  Luc 24:34). Pero son las tradiciones de Lucas y de Mateo las que conceden un relieve particular a esta nueva funci\u00f3n de Pedro gracias a la palabra eficaz de Jes\u00fas. Lucas, dentro del contexto del discurso que sigui\u00f3 a la cena pascual, en el que se define el estatuto de la comunidad fiel y perseverante, refiere estas palabras de Jes\u00fas: \u00abSim\u00f3n, Sim\u00f3n, mira que Satan\u00e1s ha pedido poder cribaros como el trigo, pero yo he rogado por ti para que no desfallezca tu fe. Y t\u00fa, cuando te arrepientas, confirma a tus hermanos\u00bb (Lev 22:31-32). En virtud de la plegaria eficaz de Jes\u00fas, Pedro podr\u00e1 superar la crisis y la tentaci\u00f3n que provienen del adversario, de Satan\u00e1s. Y, tambi\u00e9n gracias a la palabra de Jes\u00fas, Pedro es restablecido en su funci\u00f3n de gu\u00ed\u00ada de la comunidad.<\/p>\n<p>Este mismo motivo se encuentra en la tradici\u00f3n de Mateo, el cual dramatiz\u00f3 la crisis de Pedro en la escena nocturna del encuentro en el lago. Jes\u00fas salva a Pedro de hundirse en las aguas respondiendo a su invocaci\u00f3n: \u00ab\u00c2\u00a1Se\u00f1or, s\u00e1lvame!\u00bb (Mat 14:28-31). Pero es en el di\u00e1logo posterior a la confesi\u00f3n mesi\u00e1nica de Cesarea cuando Jes\u00fas revela y promete a Pedro su funci\u00f3n eclesial. En primer lugar, en respuesta a la confesi\u00f3n de fe cristol\u00f3gica de Pedro: \u00abT\u00fa eres el mes\u00ed\u00adas, el Hijo del Dios vivo\u00bb, Jes\u00fas respode: \u00abDichoso t\u00fa, Sim\u00f3n, hijo de Juan, porque eso no te lo ha revelado la carne ni la sangre, sino mi Padre que est\u00e1 en los cielos\u00bb (Mat 16:17). La declaraci\u00f3n de fe de Pedro se remonta a la iniciativa gratuita del Padre, que revela su plan salv\u00ed\u00adfico a los \u00abpeque\u00f1os\u00bb. Sobre la base de esta fe Pedro es constituido fundamento, \u00abroca\u00bb, de la comunidad mesi\u00e1nica de Jes\u00fas -\u00abmi Iglesia\u00bb- y se le conf\u00ed\u00ada la misi\u00f3n de gu\u00ed\u00ada autorizado de la misma: \u00abYo te digo que t\u00fa eres Pedro y sobre esta piedra edificar\u00e9 mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecer\u00e1n contra ella. Te dar\u00e9 las llaves del reino de Dios; y lo que ates en la tierra quedar\u00e1 atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedar\u00e1 desatado en los cielos\u00bb (Mat 16:18-19). La doble imagen de la roca y de las llaves sirve para definir la funci\u00f3n de Pedro en el \u00e1mbito de la Iglesia en virtud de la palabra eficaz de Jes\u00fas. Lo mismo que el \u00abmayordomo\u00bb en la casa real, tambi\u00e9n Pedro tiene autoridad en la comunidad mesi\u00e1nica de Jes\u00fas con el poder de atar y desatar, es decir, seg\u00fan el lenguaje rab\u00ed\u00adnico de la \u00e9poca, la autoridad de pronunciar decisiones doctrinales.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica reconstruye la figura y el papel de Pedro sobre una base hist\u00f3rica bien s\u00f3lida, ya que se conservan tambi\u00e9n ciertos datos que no corresponden en lo m\u00e1s m\u00ed\u00adnimo al proceso de idealizaci\u00f3n de los jefes. En segundo lugar, cabe destacar adem\u00e1s que la figura de Pedro es propuesta no s\u00f3lo como modelo del disc\u00ed\u00adpulo, sino tambi\u00e9n como representante autorizado y gu\u00ed\u00ada de la comunidad creyente.<\/p>\n<p>2. PEDRO EN LA TRADICI\u00ed\u201cN JOANEA. En una confrontaci\u00f3n entre los evangelios y el cuarto evangelio se obsevan algunas convergencias de fondo sobre la imagen de Pedro: el nombre, el apelativo P\u00e9tros, su pertenencia al grupo de los doce y la presencia caracter\u00ed\u00adstica de Pedro en algunos episodios de la pasi\u00f3n y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. Pero el cuarto evangelio puede utilizar una tradici\u00f3n particular en lo que se refiere a Pedro, que sirve para completar y puntualizar su perfil espiritual. Pedro se presenta como el portavoz del grupo de los doce en la crisis de seguimiento que acompa\u00f1\u00f3 al discurso de revelaci\u00f3n sobre el pan de vida. Cuando Jes\u00fas dirige al grupo esta pregunta: \u00ab\u00bfTambi\u00e9n vosotros quer\u00e9is iros?\u00bb, Pedro responde: \u00abSe\u00f1or, \u00bfa qui\u00e9n iremos? T\u00fa tienes palabras de vida eterna. Nosotros creemos y sabemos que t\u00fa eres el santo de Dios\u00bb (Jua 6:67-69). Esta declaraci\u00f3n de Pedro en nombre de los dem\u00e1s disc\u00ed\u00adpulos es el eco de la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica sobre la confesi\u00f3n mesi\u00e1nica de Cesarea de Filipo. Pero est\u00e1 formulada con los rasgos t\u00ed\u00adpicos del cuarto evangelio. Jes\u00fas es reconocido como el enviado de Dios, el \u00fanico mediador capaz de comunicar a todos los que lo acogen la vida plena de Dios. En las palabras de Pedro, que se convierte en portavoz del grupo de los disc\u00ed\u00adpulos hist\u00f3ricos, se advierte la concepci\u00f3n de la fe tradicional de Juan.<\/p>\n<p>Otro rasgo caracter\u00ed\u00adstico de la figura de Pedro en el cuarto evangelio es la confrontaci\u00f3n con el otro personaje representativo, \u00abel disc\u00ed\u00adpulo predilecto de Jes\u00fas\u00bb. Este \u00faltimo es el int\u00e9rprete y la garant\u00ed\u00ada autorizada de la tradici\u00f3n presidida por Juan. Desde el comienzo del libro de la \u00abgloria\u00bb (Jua 13:1) hasta la segunda conclusi\u00f3n (Jua 21:25), aparecen algunos episodios en los que las dos figuras, la de Pedro y la del disc\u00ed\u00adpulo amado, se mantienen una al lado de la otra en una relaci\u00f3n complementaria. Pedro, durante la cena final, cuando Jes\u00fas anuncia que el traidor est\u00e1 presente en el grupo de los doce, intenta descubrir qui\u00e9n es pregunt\u00e1ndolo a trav\u00e9s del disc\u00ed\u00adpulo que se encuentra junto a Jes\u00fas (Jua 13:24). En el relato de la pasi\u00f3n, el evangelista advierte que, mientras que todos los dem\u00e1s disc\u00ed\u00adpulos huyeron, \u00abSim\u00f3n Pedro y otro disc\u00ed\u00adpulo segu\u00ed\u00adan a Jes\u00fas. Y este disc\u00ed\u00adpulo, como era conocido del sumo sacerdote, entr\u00f3 con Jes\u00fas en el atrio del sumo sacerdote; pero Pedro se qued\u00f3 fuera, a la puerta. Sali\u00f3 entonces el otro disc\u00ed\u00adpulo, conocido del sumo sacerdote, habl\u00f3 a la portera y pas\u00f3 a Pedro\u00bb (Jua 18:15-16). Pero la escena m\u00e1s significativa para ver la relaci\u00f3n entre estas dos figuras ejemplares es la visita, el primer d\u00ed\u00ada de la semana, al sepulcro de Jes\u00fas, que Mar\u00ed\u00ada de Magdala hab\u00ed\u00ada encontrado abierto y vac\u00ed\u00ado. La mujer corre a advertir a Sim\u00f3n Pedro &#8216; al otro disc\u00ed\u00adpulo predilecto de Jes\u00fas. Los dos disc\u00ed\u00adpulos corren al sepulcro, y llega primero el disc\u00ed\u00adpulo preferido de Jes\u00fas: \u00abSe asom\u00f3 y vio los lienzos por el suelo, pero no entr\u00f3. Enseguida lleg\u00f3 Sim\u00f3n Pedro, entr\u00f3 en el sepulcro y vio los lienzos por el suelo; el sudario con que le hab\u00ed\u00adan envuelto la cabeza no estaba en el suelo con los lienzos, sino doblado en un lugar aparte. Entonces entr\u00f3 el otro disc\u00ed\u00adpulo que hab\u00ed\u00ada llegado antes al sepulcro, vio y crey\u00f3\u00bb (Jua 20:3-8). En esta composici\u00f3n aparece la perspectiva joanea en la presentaci\u00f3n de la figura de Pedro en relaci\u00f3n con la del \u00abdisc\u00ed\u00adpulo\u00bb que llega a la fe. Esta confrontaci\u00f3n no rebaja la autoridad de Pedro, sino que la coloca en otro nivel y le da otra funci\u00f3n. Es lo que aparece tambi\u00e9n en la \u00faltima escena pascual, registrada en el ep\u00ed\u00adlogo del cuarto evangelio. Pedro, con otros siete disc\u00ed\u00adpulos, vuelve a su actividad anterior de pescador en el lago de Galilea. En este contexto, Jes\u00fas se hace presente como un personaje an\u00f3nimo que camina por la orilla del lago. Tan s\u00f3lo por una palabra suya los disc\u00ed\u00adpulos obtienen una pesca extraordinaria. Entonces el disc\u00ed\u00adpulo predilecto lo reconoce como el Se\u00f1or. Pero es Pedro el que, ech\u00e1ndose al agua, alcanza a Jes\u00fas en la orilla. Despu\u00e9s de haber comido el almuerzo que Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada preparado a sus disc\u00ed\u00adpulos, se recoge un di\u00e1logo en el que Jes\u00fas se dirige a Pedro con estas palabras: \u00abSim\u00f3n, hijo de Juan, \u00bfme amas m\u00e1s que \u00e9stos?\u00bb (Jua 21:15). La triple pregunta sobre el amor preside al triple encargo pastoral: \u00abApacienta mis corderos-ovejas\u00bb. La pregunta de Jes\u00fas y la misi\u00f3n pastoral de Pedro entran dentro de la perspectiva del cuarto evangelio: la rehabilitaci\u00f3n de Pedro y la prolongaci\u00f3n de la misi\u00f3n pastoral de Jes\u00fas. En efecto, Pedro es llamado a seguirle como el \u00fanico aut\u00e9ntico \u00abpastor\u00bb: dar la vida por \u00e9l. Dentro de este marco tiene lugar la \u00faltima confrontaci\u00f3n con el disc\u00ed\u00adpulo amado: \u00abPedro, al verlo, dijo a Jes\u00fas: `Se\u00f1or, y \u00e9ste, \u00bfqu\u00e9?&#8217; Jes\u00fas le dijo: `Si yo quiero que \u00e9ste se quede hasta que yo venga, a ti, \u00bfqu\u00e9? T\u00fa s\u00ed\u00adgueme\u00bb&#8216; (Jua 21:22). De esta manera concluye la presentaci\u00f3n de la figura de Pedro en la tradici\u00f3n joanea, que, en el contexto de la pasi\u00f3n y de la resurrecci\u00f3n, se sit\u00faa en relaci\u00f3n de tensi\u00f3n complementaria con el disc\u00ed\u00adpulo autorizado. En sustancia, la imagen que da de Pedro el cuarto evangelio confirma la de los sin\u00f3pticos, acentuando la iniciativa de Jes\u00fas y la funci\u00f3n pastoral petrina a partir de la experiencia de la pascua.<\/p>\n<p>II. PEDRO EN LA TRADICI\u00ed\u201cN DE LA PRIMERA IGLESIA. El papel y la figura de Pedro que se nos ha conservado y transmitido en los textos evang\u00e9licos queda integrado y ampliado en el \u00e1mbito de la primera Iglesia, especialmente en esos dos filones tradicionales que son el que se refiere a Lucas, como autor de los Hechos de los Ap\u00f3stoles, y a Pablo, cuya actividad y mensaje se conserva en su epistolario.<\/p>\n<p>1. PEDRO EN LOS HECHOS DE LOS AP\u00ed\u201cSTOLES. La presencia de Pedro en la historia de la primitiva Iglesia que nos presenta Lucas es realmente impresionante, aunque reservada a la primera parte de los Hechos, concretamente desde el cap\u00ed\u00adtulo 1 al 15. Su nombre en esta parte de los Hechos se menciona por lo menos 56 veces. Se trata en esta primera secci\u00f3n de la obra lucana del origen y expansi\u00f3n de la Iglesia en el ambiente jud\u00ed\u00ado de Jerusal\u00e9n, de Judea y, m\u00e1s tarde, en Samaria, seg\u00fan el programa que hab\u00ed\u00ada trazado Jes\u00fas resucitado (Heb 1:8). El papel activo y directivo de Pedro aparece desde el principio dentro del grupo de los disc\u00ed\u00adpulos hist\u00f3ricos, los ap\u00f3stoles, los cuales representan la continuidad entre Jes\u00fas y la Iglesia. Por eso es preciso sustituir a Judas, el traidor, mediante la elecci\u00f3n de Mat\u00ed\u00adas. Y es Pedro el que toma la palabra para proponer a la peque\u00f1a asamblea electiva la funci\u00f3n \u00abtestimonial\u00bb de los ap\u00f3stoles, garantes de la continuidad hist\u00f3rico-espiritual de Jes\u00fas (Heb 1:15-26). Igualmente es una vez m\u00e1s Pedro el que, el d\u00ed\u00ada de pentecost\u00e9s, pronuncia el discurso program\u00e1tico, prototipo de los anuncios misioneros en los Hechos. Frente a la reacci\u00f3n de los jud\u00ed\u00ados, que confunden la experiencia carism\u00e1tica con una exaltaci\u00f3n colectiva, Pedro toma la palabra en medio de los once y da la interpretaci\u00f3n aut\u00e9ntica del fen\u00f3meno, como cumplimiento de las promesas de Dios para los \u00faltimos tiempos. Viene a continuaci\u00f3n la proclamaci\u00f3n del mensaje cristiano centrado en Jes\u00fas, el hombre rechazado por las autoridades jud\u00ed\u00adas, pero rehabilitado por Dios. El don del Esp\u00ed\u00adritu es el signo de que Jes\u00fas ha sido entronizado a la derecha de Dios y constituido Cristo y Se\u00f1or (Heb 2:12-36). La predicaci\u00f3n de Pedro concluye con una llamada a la conversi\u00f3n, que da origen a la primera comunidad cristiana en Je= rusal\u00e9n (Heb 2:38-41). La expansi\u00f3n del movimiento cristiano en el ambiente de Jerusal\u00e9n y en Judea ve una vez m\u00e1s a Pedro en primer plano. El choque con las autoridades jud\u00ed\u00adas del templo y del sanedr\u00ed\u00adn es la consecuencia del gesto taumat\u00fargico de Pedro, que, junto con Juan, cura al paral\u00ed\u00adtico en la puerta Hermosa del templo (Heb 3:1-10.11-26). En su primera comparecencia ante el consejo-tribunal -el sanedr\u00ed\u00adn-Pedro da testimonio de Jes\u00fas, constituido por Dios como \u00fanico y definitivo \u00absalvador\u00bb. Y a la prohibici\u00f3n de las autoridades jud\u00ed\u00adas de hablar en nombre de Jes\u00fas, Pedro y Juan responden: \u00ab\u00bfOs parece justo ante Dios que os obedezcamos a vosotros antes que a \u00e9l? Nosotros no podemos dejar de decir lo que hemos visto y o\u00ed\u00addo\u00bb (Heb 4:19-20). Este principio de la libertad cristiana vuelve a repetirse en la segunda comparecencia ante el sanedr\u00ed\u00adn jud\u00ed\u00ado. Una vez m\u00e1s es Pedro el que, en medio de los ap\u00f3stoles, toma la palabra afirmando: \u00abHay que obedecer a Dios antes que a los hombres\u00bb (Heb 5:29).<\/p>\n<p>No s\u00f3lo en la confrontaci\u00f3n con las autoridades jud\u00ed\u00adas de Jerusal\u00e9n, sino tambi\u00e9n dentro de la joven comunidad cristiana ocupa Pedro una funci\u00f3n directiva, como lo muestra el episodio ejemplar de Anan\u00ed\u00adas y Safira (Heb 5:1-11). Los bienes recogidos para la asistencia de los pobres en la comunidad son administrados por el grupo de ap\u00f3stoles (Heb 4:35). Pero el autor de los Hechos presenta a Pedro poniendo al descubierto el intento de la pareja cristiana de enga\u00f1ar a la comunidad en el uso de los bienes y anunciando el juicio de Dios, el cual condena a los que atentan contra el estatuto santo de la comunidad.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en la expansi\u00f3n de la Iglesia por el \u00e1mbito de Samaria y entre los paganos se presenta a Pedro como protagonista. En el primer caso, acompa\u00f1ado de Juan, confirma mediante la imposici\u00f3n de manos la obra evangelizadora de Felipe entre los samaritanos. Al mismo tiempo desenmascara, en su confrontaci\u00f3n con Sim\u00f3n mago, el equ\u00ed\u00advoco de un ambiente sincretista que confunde el don del Esp\u00ed\u00adritu con un poder capaz de ser comercializado (Heb 8:17-25). La posici\u00f3n de Pedro en el proyecto de la misi\u00f3n cristiana reconstruida por Lucas aparece en toda su importancia en la cuesti\u00f3n de la admisi\u00f3n de los paganos en la comunidad cristiana como ciudadanos de pleno derecho. Con la opci\u00f3n del bautismo de Cornelio, el pagano convertido de Cesarea Mar\u00ed\u00adtima, Pedro establece el principio de la libertad de los paganos respecto a las restricciones jud\u00ed\u00adas. La fe es la \u00fanica condici\u00f3n para formar parte del pueblo mesi\u00e1nico. Esto es ampliamente documentado por Lucas en dos cap\u00ed\u00adtulos fundamentales de su obra: el Esp\u00ed\u00adritu conduce a Pedro a superar las barreras \u00e9tnico-religiosas, aceptando la invitaci\u00f3n del oficial pagano Cornelio, a quien anuncia el evangelio en su propia casa. El don del Esp\u00ed\u00adritu, derramado sobre los paganos creyentes, confirma la revelaci\u00f3n de Dios. Pedro entonces los acoge en la comunidad cristiana mediante el bautismo (Heb 10:44-48). Pero esta decisi\u00f3n suya necesita ser defendida en la comunidad hist\u00f3rica de Jerusal\u00e9n frente a los convertidos jud\u00ed\u00ados. Pedro pone de relieve la iniciativa de Dios, a la que \u00e9l se ha adherido (Heb 11:1-18). Este principio de la salvaci\u00f3n de los paganos en virtud de la fe ser\u00e1 recogido en la asamblea de Jerusal\u00e9n. El problema que planteaba la conversi\u00f3n de los paganos, despu\u00e9s de la misi\u00f3n de Pablo y Bernab\u00e9 en la meseta de Anatolia, vuelve a encender las discusiones y las resistencias de los convertidos procedentes del juda\u00ed\u00adsmo de Jerusal\u00e9n. En el concilio que se re\u00fane para discutir la cuesti\u00f3n, Pedro apela a la experiencia ejemplar de Cornelio: \u00abHermanos, vosotros sab\u00e9is que hace mucho tiempo Dios me eligi\u00f3 entre vosotros para que los paganos oyesen de mis labios la palabra del evangelio y abrazaran la fe. Y Dios, conocedor de los corazones, dio testimonio en su favor, d\u00e1ndoles el Esp\u00ed\u00adritu Santo igual que a nosotros; y no ha hecho diferencia alguna entre ellos y nosotros, purificando sus corazones con la fe\u00bb (Heb 15:7-9). De aqu\u00ed\u00ad la conclusi\u00f3n que saca Pedro: no hay que imponer la ley jud\u00ed\u00ada, incapaz de comunicar la salvaci\u00f3n, puesto que \u00abnos salvamos por la gracia de Jes\u00fas, el Se\u00f1or, igual que ellos\u00bb (Heb 15:11).<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n Pedro desaparece de la perspectiva lucana para dejar sitio a la figura y a la funci\u00f3n de Pablo, que llevar\u00e1 el evangelio hasta los confines de la tierra, seg\u00fan el programa de Jes\u00fas resucitado. Pero antes de cerrar el cap\u00ed\u00adtulo de Pedro, Lucas conserva un recuerdo de su \u00abpasi\u00f3n\u00bb y liberaci\u00f3n pascual. El jefe de los doce es encarcelado despu\u00e9s del martirio de Santiago, hermano de Juan, por Herodes Agripa, el cual con esta pol\u00ed\u00adtica represiva intenta congraciarse con los ambientes jud\u00ed\u00ados de Jerusal\u00e9n. Pero el ap\u00f3stol es liberado prodigiosamente durante la noche como en un peque\u00f1o \u00e9xodo pascual (Heb 12:1-17). Desde este momento Pedro desaparece del horizonte hist\u00f3rico lucano. En resumen, se puede decir que el papel de Pedro es decisivo en el origen de la primera Iglesia dentro del \u00e1mbito jud\u00ed\u00ado. Es el protagonista en algunas opciones program\u00e1ticas de la misi\u00f3n, pero tambi\u00e9n en la direcci\u00f3n de la comunidad de Jerusal\u00e9n y de Judea (cf Heb 9:32-43). Por consiguiente, desempe\u00f1a una doble funci\u00f3n: animar la misi\u00f3n cristiana trazando su recorrido ideal y ser el gu\u00ed\u00ada autorizado de la Iglesia.<\/p>\n<p>2. PEDRO EN EL TESTIMONIO DE PABLO Y DE SU TRADICI\u00ed\u201cN. Las cartas aut\u00e9nticas de Pablo tienen un valor de primer orden para reconstruir la historia de la misi\u00f3n cristiana y de sus protagonistas, ya que se trata de textos que es posible fechar con cierta seguridad. Pablo, el ap\u00f3stol de los paganos, menciona a Pedro en sus escritos tanto en relaci\u00f3n con la Iglesia hist\u00f3rica de Jerusal\u00e9n como en el contexto de su autorizaci\u00f3n para el apostolado.<\/p>\n<p>a) Pedro entre las \u00abcolumnas\u00bb de la Iglesia. La menci\u00f3n m\u00e1s antigua de Pedro en los textos del NT se conserva en la primera carta enviada por Pablo a la comunidad de Corinto a mediados de los a\u00f1os cincuenta. En ella Pablo remite a su actividad de evangelizador en la ciudad de Corinto, que habr\u00ed\u00ada desarrollado al comienzo de dichos a\u00f1os; refiere el contenido esencial del anuncio evang\u00e9lico que dio comienzo a aquella joven Iglesia. Con una f\u00f3rmula protocolaria presenta la autoridad tradicional del evangelio relativo a Cristo, el cual \u00abmuri\u00f3 por nuestros pecados, seg\u00fan las Escrituras; que fue sepultado y resucit\u00f3 al tercer d\u00ed\u00ada, seg\u00fan las Escrituras, y que se apareci\u00f3 a Cefas y luego a las doce\u00bb (lCor 15,3-5). Pedro, mencionado en este texto con el correspondiente arameo Cefas, es situado en cabeza de la lista de los destinatarios de la manifestaci\u00f3n de Jes\u00fas resucitado. Forma parte del grupo hist\u00f3rico de los doce, y por tanto de los testigos autorizados y cualificados por la tradici\u00f3n. Unos cap\u00ed\u00adtulos antes, Pablo se hab\u00ed\u00ada referido a Pedro-Cefas como modelo ejemplar de la funci\u00f3n apost\u00f3lica, junto con Santiago y los hermanos del Se\u00f1or (ICor 9,5-6). Por lo dem\u00e1s, Pedro, designado siempre con el apelativo arameo de Cefas, es conocido en la comunidad cristiana de Corinto, si es cierto que un grupo apela a \u00e9l como l\u00ed\u00adder prestigioso para contraponerse a otros grupos que invocan, por el contrario, a Pablo, a Apolo e incluso al propio Cristo (1Co 1:12).<\/p>\n<p>Hasta en la lejanas comunidades cristianas de Galacia, en donde Pablo hab\u00ed\u00ada anunciado el evangelio, es conocido Pedro, el jefe hist\u00f3rico del grupo de los doce. Efectivamente, Pablo, en la carta dirigida a aquella Iglesia, recuerda sus encuentros en Jerusal\u00e9n con Pedro, el ap\u00f3stol. Para legitimar su funci\u00f3n apost\u00f3lica y el contenido y el m\u00e9todo de su evangelio, Pablo traza una r\u00e1pida rese\u00f1a de sus relaciones con los dirigentes hist\u00f3ricos de la primera Iglesia. Despu\u00e9s de hablar de la \u00abrevelaci\u00f3n\u00bb de Damasco, Pablo contin\u00faa su autobiograf\u00ed\u00ada de este modo: \u00abAl cabo de tres a\u00f1os fui a Jerusal\u00e9n para conocer a Cefas, y estuve con \u00e9l quince d\u00ed\u00adas. Y no vi a ning\u00fan otro ap\u00f3stol fuera de Santiago, el hermano del Se\u00f1or\u00bb(G\u00e1l 1:18-19). Despu\u00e9s de esta primera visita a Pedro, Pablo menciona otra, que tuvo lugar catorce a\u00f1os m\u00e1s tarde, tambi\u00e9n en Jerusal\u00e9n, en compa\u00f1\u00ed\u00ada de Bernab\u00e9 y de Tito. El objetivo de esta segunda visita es el de confrontar con los dirigentes de la Iglesia el contenido y el m\u00e9todo de evangelizaci\u00f3n practicado por Pablo entre los paganos, \u00abpara saber si estaba o no trabajando in\u00fatilmente\u00bb (G\u00e1l 2:1-2). En este encuentro con los responsables de la Iglesia quedaron plenamente aprobados el m\u00e9todo de Pablo y su legitimidad de ap\u00f3stol: \u00abLos dirigentes no me a\u00f1adieron nada&#8230;, antes al contrario, vieron que yo hab\u00ed\u00ada recibido la misi\u00f3n de anunciar el evangelio a los paganos, como Pedro a los jud\u00ed\u00ados&#8230;, y Santiago, Pedro y Juan, que eran considerados como columnas, reconocieron que Dios me ha dado este privilegio, y nos dieron la mano a m\u00ed\u00ad y a Bernab\u00e9 en se\u00f1al de que estaban de acuerdo\u00bb (G\u00e1l 2:7-9).<\/p>\n<p>El tercer episodio, que recuerda Pablo despu\u00e9s de este signo de mutuo reconocimiento, en el que Pablo insiste para subrayar su legitimidad de ap\u00f3stol y la validez de su m\u00e9todo misionero entre los g\u00e1latas, es conocido como la \u00abcontroversia de Antioqu\u00ed\u00ada\u00bb (G\u00e1l 2:11-14). Se trata de un contraste de car\u00e1cter pr\u00e1ctico-pastoral sobre las relaciones de los cristianos de origen jud\u00ed\u00ado con los reci\u00e9n convertidos del paganismo. En la comunidad mixta de Antioqu\u00ed\u00ada los dos grupos cristianos participan en las reuniones en com\u00fan. \u00abCuando Pedro vino a Antioqu\u00ed\u00ada, yo me enfrent\u00e9 con \u00e9l cara a caray le reprend\u00ed\u00ad. Pues antes de que viniesen algunos de parte de Santiago, \u00e9l com\u00ed\u00ada con los paganos; pero cuando vinieron, se retrajo y se apart\u00f3 por miedo a los jud\u00ed\u00ados\u00bb (G\u00e1l 2:11-12). Esta toma de posici\u00f3n y esta resistencia abierta de Pablo al modo de obrar de Pedro, que contradice su l\u00ed\u00adnea te\u00f3rica y a su praxis anterior, es un signo de la autoridad que Pablo atribuye al jefe hist\u00f3rico. En efecto, su ejemplo corre el riesgo de influir tambi\u00e9n en losm\u00e1s estrechos colaboradores de Pablo, como Bernab\u00e9. En defensa de la \u00abverdad del evangelio\u00bb, es decir, del contenido esencial del papel salv\u00ed\u00adfico de la muerte de Jes\u00fas y de la metodolog\u00ed\u00ada misionera consiguiente, Pablo se enfrenta abiertamente con Pedro. En realidad, el discurso de Pablo, referido en la carta, no va dirigido a instruir a Pedro, sino que quiere recordar cu\u00e1l es el contenido esencial del evangelio, contradicho por aquellos que apelan a la figura de Santiago para imponer las restricciones jud\u00ed\u00adas a los reci\u00e9n convertidos paganos.<\/p>\n<p>b) La tradici\u00f3n petrina. En el canon cristiano se conservan dos cartas, puestas bajo el nombre y la autoridad de Pedro [t Pedro, primera carta; \/ Pedro, segunda carta]. En efecto, en los saludos respectivos el remitente se presenta como \u00abPedro, ap\u00f3stol de Jesucristo\u00bb, \u00abSim\u00f3n Pedro, siervo y ap\u00f3stol de Jesucristo\u00bb (lPe 1,1; 2Pe 1:1). En el primer caso la carta va dirigida a los cristianos de la \u00abdi\u00e1spora\u00bb. As\u00ed\u00ad pues, la figura de Pedro se presenta como la del ap\u00f3stol autorizado. Es adem\u00e1s el \u00abm\u00e1rtir\u00bb, testigo de Jesucristo, el \u00abpastor\u00bb supremo, para dar autoridad a sus instrucciones y exhortaciones a los cristianos en crisis (IPe 5,1-4). En la segunda carta, por el contrario, la imagen del ap\u00f3stol est\u00e1 en el fondo como punto de referencia para avalar la autoridad de la intervenci\u00f3n dirigida a desenmascarar las tendencias de car\u00e1cter gnostizante de los grupos disidentes. Pedro es realmente el que garantiza la tradici\u00f3n aut\u00e9ntica y la fe ortodoxa, \u00abel conocimiento de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb (2Pe 1:8). Sobre la base de una tradici\u00f3n ya bien s\u00f3lida, registrada en los evangelios, Pedro se presenta como el testigo hist\u00f3rico de Jes\u00fas que puede garantizar la autenticidad del mensaje cristiano frente a las especulaciones de los que se desv\u00ed\u00adan: \u00abPorque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Se\u00f1or Jesucristo basados en f\u00e1bulas h\u00e1bilmente imaginadas, sino como testigos oculares de su majestad. El recibi\u00f3 de Dios Padre el honor y la gloria cuando desde la excelsa gloria se le hizo llegar esta voz: `Este es mi hijo querido, mi predilecto&#8217;. Esta voz bajada del cielo la o\u00ed\u00admos nosotros cuando est\u00e1bamos con \u00e9l en el monte santo\u00bb ( 2Pe 1:16-18).<\/p>\n<p>CONCLUSI\u00ed\u201cN. Al final de este estudio de reconstrucci\u00f3n del perfil hist\u00f3rico y espiritual de Pedro se puede admitir, sin ceder a preocupaciones apolog\u00e9ticas o a tendencias reductivas, que Pedro ocupa un lugar de primer plano, reconocido y atestiguado por toda la tradici\u00f3n neotestamentaria. Pedro es el disc\u00ed\u00adpulo hist\u00f3rico de Jes\u00fas, el testigo autorizado de su resurrecci\u00f3n y el que garantiza la autenticidad de la tradici\u00f3n cristiana.<\/p>\n<p>BIBL.: AA. VV. San Pietro. Atti delta XIX Settimana Biblica, Paideia, Brescia 1967; AA.VV., Saint Pierre dans le NT, LD 79, Cerf, Par\u00ed\u00ads 1974; AA.VV., II servizio di Pietro, en \u00abParV i\u00bb22 (1977) 169-255; BENOIT P., Il primato di San Pietro secondo il NT, en Esegesi e Teolog\u00ed\u00ada, Ed. Paoline, Roma 1964, 511-559; CITRINI T., La ricerca su Simon Pietro. 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Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>(Trozo de Roca).<br \/>\nA este ap\u00f3stol de Jesucristo se le llama de cinco maneras diferentes en las Escrituras: por el nombre hebreo \u2020\u0153Syme\u00f3n\u2020\u009d, el griego \u2020\u0153Sim\u00f3n\u2020\u009d (de una ra\u00ed\u00adz hebrea que significa \u2020\u0153o\u00ed\u00adr; escuchar\u2020\u009d), \u2020\u0153Pedro\u2020\u009d (nombre griego que solo se le aplic\u00f3 a \u00e9l en las Escrituras), su equivalente sem\u00ed\u00adtico \u2020\u0153Cefas\u2020\u009d (quiz\u00e1s relacionado con el hebreo ke\u00c2\u00b7f\u00ed\u00adm [rocas], que se emplea en Job 30:6 y Jer 4:29) y la expresi\u00f3n \u2020\u0153Sim\u00f3n Pedro\u2020\u009d. (Hch 15:14; Mt 10:2; 16:16; Jn 1:42.)<br \/>\nPedro era hijo de Juan, o Jon\u00e1s. (Mt 16:17; Jn 1:42.) En un principio se dice que resid\u00ed\u00ada en Betsaida (Jn 1:44), y, m\u00e1s adelante, en Capernaum (Lu 4:31, 38), ambas ciudades situadas en la orilla septentrional del mar de Galilea. Pedro y su hermano Andr\u00e9s se dedicaban al negocio de la pesca, junto con Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, \u2020\u0153que eran part\u00ed\u00adcipes con Sim\u00f3n\u2020\u009d. (Lu 5:7, 10; Mt 4:18-22; Mr 1:16-21.) Por consiguiente, Pedro no era un pescador independiente, sino parte de una empresa de cierta envergadura. Aunque los l\u00ed\u00adderes jud\u00ed\u00ados consideraban a Pedro y a Juan \u2020\u0153hombres iletrados y del vulgo\u2020\u009d, esto no significa que fuesen analfabetos o ignorantes. El Nuevo Testamento Interlineal (de Francisco Lacueva, 1984, p\u00e1g. 477) comenta en una nota a este texto que el t\u00e9rmino que se les aplic\u00f3, el plural de a\u00c2\u00b7gr\u00e1m\u00c2\u00b7ma\u00c2\u00b7tos, en este contexto significa \u2020\u0153que no hab\u00ed\u00adan estudiado en ninguna escuela rab\u00ed\u00adnica\u2020\u009d. (Comp\u00e1rese con Jn 7:14, 15; Hch 4:13.)<br \/>\nComo indica el registro b\u00ed\u00adblico, Pedro estaba casado, y parece que, al menos en los \u00faltimos a\u00f1os, su esposa le acompa\u00f1\u00f3 en algunos viajes misionales, si no en todos, como hicieron las esposas de otros ap\u00f3stoles. (1Co 9:5.) Su suegra viv\u00ed\u00ada en la casa que \u00e9l y su hermano Andr\u00e9s compart\u00ed\u00adan. (Mr 1:29-31.)<\/p>\n<p>Ministerio con Jes\u00fas. Su hermano Andr\u00e9s \u2014disc\u00ed\u00adpulo de Juan el Bautista\u2014 fue quien lo dirigi\u00f3 a Jes\u00fas, y Pedro fue uno de sus primeros disc\u00ed\u00adpulos. (Jn 1:35-42.) Precisamente en esta ocasi\u00f3n Jes\u00fas le dio el nombre Cefas (Pedro) (Jn 1:42; Mr 3:16), y es probable que este nombre fuera prof\u00e9tico. Jes\u00fas, que pudo percibir que Natanael era un hombre \u2020\u02dcen quien no hab\u00ed\u00ada enga\u00f1o\u2020\u2122, tambi\u00e9n pudo discernir el car\u00e1cter de Pedro. Este, en efecto, manifest\u00f3 cualidades comparables a las de una roca, en especial despu\u00e9s de la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, al convertirse en una influencia fortalecedora para sus compa\u00f1eros cristianos. (Jn 1:47, 48; 2:25; Lu 22:32.)<br \/>\nM\u00e1s tarde, en Galilea, Pedro, su hermano Andr\u00e9s y sus socios Santiago y Juan, recibieron la llamada de Jes\u00fas para ser \u2020\u0153pescadores de hombres\u2020\u009d. (Jn 1:35-42; Mt 4:18-22; Mr 1:16-18.) Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada escogido la barca de Pedro para hablar desde ella a la multitud que se encontraba en la orilla, y despu\u00e9s hizo que se produjera una pesca milagrosa que impuls\u00f3 a Pedro, quien al principio se hab\u00ed\u00ada mostrado esc\u00e9ptico, a caer ante Jes\u00fas con temor. Tras este suceso, \u00e9l y sus tres compa\u00f1eros no vacilaron en abandonar su negocio para seguir a Jes\u00fas. (Lu 5:1-11.) Cuando Jes\u00fas escogi\u00f3 a sus doce \u2020\u0153ap\u00f3stoles\u2020\u009d, o \u2020\u02dcenviados\u2020\u2122, entre los que se hallaba Pedro, este ya llevaba aproximadamente un a\u00f1o de discipulado. (Mr 3:13-19.)<br \/>\nJes\u00fas eligi\u00f3 de entre los ap\u00f3stoles a Pedro, a Santiago y a Juan para que le acompa\u00f1aran en varias ocasiones especiales, como la transfiguraci\u00f3n (Mt 17:1, 2; Mr 9:2; Lu 9:28, 29), la resurrecci\u00f3n de la hija de Jairo (Mr 5:22-24, 35-42) y durante su propia prueba en el jard\u00ed\u00adn de Getseman\u00ed\u00ad (Mt 26:36-46; Mr 14:32-42). Estos ap\u00f3stoles, junto con Andr\u00e9s, fueron los que de modo personal le preguntaron a Jes\u00fas en cuanto a la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n, su futura presencia y la conclusi\u00f3n del sistema de cosas. (Mr 13:1-3; Mt 24:3.) A pesar de que Pedro aparece junto a su hermano Andr\u00e9s cuando se hace una relaci\u00f3n de los ap\u00f3stoles, en el registro de los acontecimientos anteriores y posteriores a la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, se le menciona con m\u00e1s frecuencia junto al ap\u00f3stol Juan. (Lu 22:8; Jn 13:24; 20:2; 21:7; Hch 3:1; 8:14; comp\u00e1rese con Hch 1:13; G\u00e1l 2:9.) No se conoce la raz\u00f3n, si fue por afinidad natural entre ellos o porque Jes\u00fas los comision\u00f3 a trabajar juntos. (Comp\u00e1rese con Mr 6:7.)<br \/>\nLos evangelios recogen m\u00e1s declaraciones de Pedro que de cualquiera de los otros once ap\u00f3stoles. Se ve con claridad que no era t\u00ed\u00admido ni indeciso, sino de car\u00e1cter extravertido. Este hecho hizo que hablara antes que los dem\u00e1s y que expresara su parecer cuando otros permanec\u00ed\u00adan en silencio. Asimismo, plante\u00f3 preguntas que hicieron que Jes\u00fas aclarase y ampliase sus ilustraciones. (Mt 15:15; 18:21; 19:27-29; Lu 12:41; Jn 13:36-38; comp\u00e1rese con Mr 11:21-25.) A veces fue impulsivo e impetuoso al hablar. Por ejemplo, fue \u00e9l quien sinti\u00f3 la necesidad de decir algo al presenciar la transfiguraci\u00f3n. (Mr 9:1-6; Lu 9:33.) Su comentario, un tanto irreflexivo, sobre lo provechoso de estar all\u00ed\u00ad y su proposici\u00f3n de edificar tres tiendas, parecen indicar que no quer\u00ed\u00ada que terminara la visi\u00f3n (en la que Mois\u00e9s y El\u00ed\u00adas ya se estaban separando de Jes\u00fas), sino que continuara. La noche de la \u00faltima Pascua en un principio se neg\u00f3 en\u00e9rgicamente a que Jes\u00fas le lavase los pies, pero al ser reprendido quiso tambi\u00e9n que le lavase la cabeza y las manos. (Jn 13:5-10.) Sin embargo, se puede ver que en el fondo las expresiones de Pedro nac\u00ed\u00adan de sus buenos deseos e intenciones, as\u00ed\u00ad como de sus fuertes sentimientos. El hecho de que se hayan incluido en el registro b\u00ed\u00adblico pone de manifiesto su valor, aunque a veces revelan ciertas flaquezas humanas de quien las pronunci\u00f3.<br \/>\nPor ejemplo, cuando muchos disc\u00ed\u00adpulos tropezaron por la ense\u00f1anza de Jes\u00fas y lo abandonaron, Pedro, en nombre de todos los ap\u00f3stoles, manifest\u00f3 su determinaci\u00f3n de permanecer con su Se\u00f1or, quien ten\u00ed\u00ada \u2020\u0153dichos de vida eterna [&#8230;], el Santo de Dios\u2020\u009d. (Jn 6:66-69.) Despu\u00e9s que los ap\u00f3stoles respondieron a la pregunta de Jes\u00fas acerca de lo que opinaba la gente sobre su identidad, de nuevo fue Pedro quien expres\u00f3 la firme convicci\u00f3n: \u2020\u0153T\u00fa eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo\u2020\u009d, por lo que Jes\u00fas lo pronunci\u00f3 bienaventurado o \u2020\u0153feliz\u2020\u009d. (Mt 16:13-17.)<br \/>\nPedro fue quien m\u00e1s veces habl\u00f3, pero tambi\u00e9n fue a quien con m\u00e1s frecuencia se corrigi\u00f3, reprendi\u00f3 o censur\u00f3. En una ocasi\u00f3n, movido por la compasi\u00f3n, cometi\u00f3 el error de atreverse a llevar a Jes\u00fas aparte y reprenderlo por haber predicho sus propios sufrimientos y su muerte como Mes\u00ed\u00adas. Jes\u00fas le dio la espalda y le dijo que era un opositor, o Satan\u00e1s, que pon\u00ed\u00ada los razonamientos humanos por delante del prop\u00f3sito de Dios registrado en la profec\u00ed\u00ada. (Mt 16:21-23.) Sin embargo, debe notarse que Jes\u00fas \u2020\u02dcmir\u00f3 a los otros disc\u00ed\u00adpulos\u2020\u2122, lo que parece dar a entender que sab\u00ed\u00ada que Pedro expresaba sentimientos que los dem\u00e1s compart\u00ed\u00adan. (Mr 8:32, 33.) Cuando Pedro se tom\u00f3 la libertad de hablar en nombre de Jes\u00fas respecto al pago de cierto impuesto, Jes\u00fas, de manera muy bondadosa, le ayud\u00f3 a reconocer la necesidad de ser m\u00e1s reflexivo antes de hablar. (Mt 17:24-27.) Pedro manifest\u00f3 exceso de confianza y cierto sentimiento de superioridad sobre los otros once cuando afirm\u00f3 que aunque ellos tropezaran con relaci\u00f3n a Jes\u00fas, \u00e9l nunca lo har\u00ed\u00ada, y estar\u00ed\u00ada dispuesto a ir a prisi\u00f3n e incluso morir con Jes\u00fas. Es cierto que todos los dem\u00e1s respaldaron esta afirmaci\u00f3n, pero Pedro fue el primero en decirlo y reafirmarlo \u2020\u0153con insistencia\u2020\u009d. Fue entonces cuando Jes\u00fas predijo que Pedro negar\u00ed\u00ada a su Se\u00f1or tres veces. (Mt 26:31-35; Mr 14:30, 31; Lu 22:33, 34.)<br \/>\nPedro no solo era un hombre de palabras, sino de acci\u00f3n: demostr\u00f3 iniciativa, valor y un fuerte apego a su Se\u00f1or. Cuando Jes\u00fas se retir\u00f3 a un lugar solitario antes del amanecer, para orar, Sim\u00f3n no tard\u00f3 mucho en \u2020\u02dcir en su busca\u2020\u2122 con un grupo de acompa\u00f1antes. (Mr 1:35-37.) Tambi\u00e9n fue Pedro quien pidi\u00f3 a Jes\u00fas que le ordenase andar sobre las aguas azotadas por la tormenta para llegar hasta donde \u00e9l se hallaba, y anduvo cierta distancia antes de ceder a la duda y empezar a hundirse. (Mt 14:25-32.)<br \/>\nDurante la \u00faltima noche de la vida terrestre de Jes\u00fas, Pedro, Santiago y Juan tuvieron el privilegio de acompa\u00f1arlo al jard\u00ed\u00adn de Getseman\u00ed\u00ad, donde Jes\u00fas se ocup\u00f3 en orar con fervor. Al igual que los dem\u00e1s ap\u00f3stoles, Pedro se durmi\u00f3 debido al cansancio y la tensi\u00f3n producida por la tristeza. Quiz\u00e1s debido a que Pedro hab\u00ed\u00ada expresado reiteradamente su determinaci\u00f3n de seguir a Jes\u00fas, fue a \u00e9l en particular a quien se dirigi\u00f3 cuando dijo: \u2020\u0153\u00bfNo pudieron siquiera mantenerse alerta una hora conmigo?\u2020\u009d. (Mt 26:36-45; Lu 22:39-46.) Pedro no se \u2020\u02dcocup\u00f3 en orar\u2020\u2122, y sufri\u00f3 las consecuencias.<br \/>\nCuando los disc\u00ed\u00adpulos vieron que la chusma estaba a punto de prender a Jes\u00fas, preguntaron si deber\u00ed\u00adan luchar, pero Pedro, sin esperar respuesta, intervino cortando con la espada la oreja de un hombre (acci\u00f3n con la que posiblemente pretend\u00ed\u00ada causar un da\u00f1o mayor), para luego ser censurado por Jes\u00fas. (Mt 26:51, 52; Lu 22:49-51; Jn 18:10, 11.) Aunque Pedro abandon\u00f3 a Jes\u00fas, al igual que los otros disc\u00ed\u00adpulos, luego sigui\u00f3 \u2020\u0153de lejos\u2020\u009d a la chusma que fue a detenerle, tal vez debati\u00e9ndose entre el temor por su propia vida y su profunda preocupaci\u00f3n respecto a lo que le suceder\u00ed\u00ada a Jes\u00fas. (Mt 26:57, 58.)<br \/>\nUna vez que Pedro lleg\u00f3 a la casa del sumo sacerdote, otro disc\u00ed\u00adpulo que deb\u00ed\u00ada haberle seguido o acompa\u00f1ado le ayud\u00f3 para que pudiese entrar hasta el mismo patio. (Jn 18:15, 16.) Una vez all\u00ed\u00ad, no permaneci\u00f3 discretamente callado en alg\u00fan rinc\u00f3n oscuro, sino que fue y se calent\u00f3 en el fuego. El resplandor hizo posible que se le reconociese como compa\u00f1ero de Jes\u00fas, y su acento galileo dio p\u00e1bulo a las sospechas. Al ser acusado, Pedro neg\u00f3 por tres veces que conociese a Jes\u00fas, y, finalmente, llevado por la vehemencia de su negaci\u00f3n, lleg\u00f3 a echar maldiciones. Desde alguna parte de la ciudad se oy\u00f3 a un gallo cantar por segunda vez, y Jes\u00fas \u2020\u0153se volvi\u00f3 y mir\u00f3 a Pedro\u2020\u009d. Este, abatido, sali\u00f3 fuera y llor\u00f3 amargamente. (Mt 26:69-75; Mr 14:66-72; Lu 22:54-62; Jn 18:17, 18; v\u00e9anse CANTO DEL GALLO; JURAMENTO.) Sin embargo, la s\u00faplica que Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada hecho a favor de Pedro con anterioridad recibi\u00f3 respuesta, y su fe no desfalleci\u00f3 por completo. (Lu 22:31, 32.)<br \/>\nDespu\u00e9s de la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, el \u00e1ngel les dijo a las mujeres que fueron a la tumba que llevaran un mensaje a \u2020\u0153sus disc\u00ed\u00adpulos y a Pedro\u2020\u009d. (Mr 16:1-7; Mt 28:1-10.) Cuando Mar\u00ed\u00ada Magdalena comunic\u00f3 el mensaje a Pedro y a Juan, los dos salieron corriendo hacia la tumba y Juan lleg\u00f3 primero. Mientras que este se detuvo frente a la tumba y tan solo mir\u00f3 al interior, Pedro entr\u00f3 hasta dentro, seguido luego por Juan. (Jn 20:1-8.) El que Jes\u00fas se le apareciera antes que al grupo de disc\u00ed\u00adpulos y el que el \u00e1ngel le hubiese nombrado espec\u00ed\u00adficamente a \u00e9l, debi\u00f3 confirmar al arrepentido Pedro que su triple negaci\u00f3n no hab\u00ed\u00ada cortado para siempre su relaci\u00f3n con el Se\u00f1or. (Lu 24:34; 1Co 15:5.)<br \/>\nAntes que Jes\u00fas se manifestara a los disc\u00ed\u00adpulos en el mar de Galilea (Tiber\u00ed\u00adades), Pedro, con su caracter\u00ed\u00adstico dinamismo, dijo a los dem\u00e1s que se iba a pescar, y ellos decidieron acompa\u00f1arlo. M\u00e1s tarde, cuando Juan reconoci\u00f3 a Jes\u00fas en la playa, Pedro se ech\u00f3 al agua impulsivamente y nad\u00f3 a tierra, dejando que los dem\u00e1s llevaran la barca. No obstante, fue Pedro quien luego, al pedir Jes\u00fas unos peces, se fue y llev\u00f3 la red a la orilla. (Jn 21:1-13.) En esta ocasi\u00f3n Jes\u00fas le pregunt\u00f3 tres veces a Pedro (quien hab\u00ed\u00ada negado tres veces a su Se\u00f1or) si le amaba, d\u00e1ndole la comisi\u00f3n de \u2020\u02dcpastorear sus ovejas\u2020\u2122. Jes\u00fas tambi\u00e9n predijo c\u00f3mo morir\u00ed\u00ada Pedro, quien al ver al ap\u00f3stol Juan, pregunt\u00f3: \u2020\u0153Se\u00f1or, \u00bfqu\u00e9 har\u00e1 este?\u2020\u009d. Una vez m\u00e1s, Jes\u00fas corrigi\u00f3 su punto de vista y le se\u00f1al\u00f3 la necesidad de que \u2020\u02dcfuera su seguidor\u2020\u2122, sin preocuparse por lo que los dem\u00e1s pudieran hacer. (Jn 21:15-22.)<\/p>\n<p>Su ministerio posterior. Habi\u00e9ndose \u2020\u0153vuelto\u2020\u009d de su ca\u00ed\u00adda en el lazo del temor \u2014causado en gran parte por su excesiva confianza (comp\u00e1rese con Pr 29:25)\u2014 Pedro ten\u00ed\u00ada que \u2020\u02dcfortalecer a sus hermanos\u2020\u2122 en cumplimiento de la exhortaci\u00f3n de Cristo (Lu 22:32) y hacer una labor de pastoreo entre Sus ovejas. (Jn 21:15-17.) De modo que Pedro desempe\u00f1\u00f3 un importante papel en la actividad de los disc\u00ed\u00adpulos despu\u00e9s de la ascensi\u00f3n de Jes\u00fas al cielo. Antes del Pentecost\u00e9s de 33 E.C., plante\u00f3 la cuesti\u00f3n de buscar un sustituto para el infiel Judas, y apoy\u00f3 con las Escrituras esta medida. La asamblea sigui\u00f3 su recomendaci\u00f3n. (Hch 1:15-26.) De nuevo, bajo la gu\u00ed\u00ada del esp\u00ed\u00adritu santo, en el Pentecost\u00e9s actu\u00f3 como portavoz de los ap\u00f3stoles e hizo uso de la primera de las \u2020\u0153llaves\u2020\u009d que recibi\u00f3 de Jes\u00fas, lo que abri\u00f3 el camino para que los jud\u00ed\u00ados pasaran a formar parte del Reino. (Hch 2:1-41; v\u00e9ase LLAVE.)<br \/>\nSu prominencia en la congregaci\u00f3n cristiana primitiva no termin\u00f3 en el Pentecost\u00e9s. El y Juan son los \u00fanicos ap\u00f3stoles originales a los que se menciona m\u00e1s tarde en el libro de Hechos, a excepci\u00f3n de una breve referencia a la ejecuci\u00f3n de \u2020\u0153Santiago hermano de Juan\u2020\u009d, otro de los tres ap\u00f3stoles que hab\u00ed\u00ada disfrutado de un compa\u00f1erismo m\u00e1s estrecho con Jes\u00fas. (Hch 12:2.) Pedro se destac\u00f3 tambi\u00e9n de un modo especial por los milagros que realiz\u00f3. (Hch 3:1-26; 5:12-16; comp\u00e1rese con G\u00e1l 2:8.) Con la ayuda del esp\u00ed\u00adritu santo, se dirigi\u00f3 con valent\u00ed\u00ada a los gobernantes jud\u00ed\u00ados que les hab\u00ed\u00adan detenido a \u00e9l y a Juan (Hch 4:1-21), y en otra ocasi\u00f3n actu\u00f3 como portavoz de todos los ap\u00f3stoles ante el Sanedr\u00ed\u00adn, donde declar\u00f3 con firmeza su determinaci\u00f3n de \u2020\u0153obedecer a Dios como gobernante\u2020\u009d m\u00e1s bien que a los hombres que se opon\u00ed\u00adan a la voluntad de Dios. (Hch 5:17-31.) Despu\u00e9s de aquella noche en la que neg\u00f3 a Jes\u00fas, Pedro debi\u00f3 sentirse muy satisfecho de demostrar su cambio de actitud y tambi\u00e9n de aguantar los azotes que los gobernantes le impusieron. (Hch 5:40-42.) Con anterioridad a su segunda detenci\u00f3n, Pedro hab\u00ed\u00ada sido inspirado para descubrir la hipocres\u00ed\u00ada de Anan\u00ed\u00adas y Safira y pronunciar el juicio de Dios sobre ellos. (Hch 5:1-11.)<br \/>\nPoco despu\u00e9s del martirio de Esteban y de que Felipe (el evangelizador) hubiese ayudado y bautizado a algunas personas que se hicieron creyentes en Samaria, Pedro y Juan viajaron a este lugar para que estos creyentes recibieran el esp\u00ed\u00adritu santo, de modo que Pedro us\u00f3 la segunda \u2020\u02dcllave del reino\u2020\u2122. Luego, de regreso a Jerusal\u00e9n, los dos ap\u00f3stoles \u2020\u0153iban declarando las buenas nuevas\u2020\u009d a muchas aldeas samaritanas. (Hch 8:5-25.) Durante un nuevo viaje misional, Pedro san\u00f3 en Lida a Eneas, quien llevaba ocho a\u00f1os paralizado, y en Jope resucit\u00f3 a Dorcas. (Hch 9:32-43.) Desde esta \u00faltima ciudad, se le dirigi\u00f3 para que usase la tercera \u2020\u02dcllave del reino\u2020\u2122 cuando viaj\u00f3 a Cesarea para predicar all\u00ed\u00ad a Cornelio y a sus parientes y amigos. Esto result\u00f3 en que ellos fuesen los primeros creyentes gentiles incircuncisos que recibieron el esp\u00ed\u00adritu santo como herederos del Reino. A su regreso a Jerusal\u00e9n, tuvo que encararse a los que se opusieron a esta acci\u00f3n, pero asintieron cuando demostr\u00f3 que hab\u00ed\u00ada actuado por direcci\u00f3n celestial. (Hch 10:1\u201311:18; comp\u00e1rese con Mt 16:19.)<br \/>\nPudo haber sido alrededor de este mismo a\u00f1o (36 E.C.) cuando Pablo hizo su primera visita a Jerusal\u00e9n como cristiano converso y ap\u00f3stol. Fue a \u2020\u0153visitar a Cefas [Pedro]\u2020\u009d y pas\u00f3 quince d\u00ed\u00adas con \u00e9l. Tambi\u00e9n vio a Santiago, (el medio hermano de Jes\u00fas), pero no vio a ning\u00fan otro de los primeros ap\u00f3stoles. (G\u00e1l 1:18, 19; v\u00e9ase AP\u00ed\u201cSTOL [Apostolado en las congregaciones].)<br \/>\nDe acuerdo con los datos disponibles, Herodes Agripa I ejecut\u00f3 al ap\u00f3stol Santiago en el a\u00f1o 44 E. C., y al ver que esto agradaba a los l\u00ed\u00adderes jud\u00ed\u00ados, seguidamente detuvo a Pedro. (Hch 12:1-4.) La congregaci\u00f3n \u2020\u02dcor\u00f3 intensamente\u2020\u2122 por \u00e9l, y el \u00e1ngel de Jehov\u00e1 lo libert\u00f3 de la prisi\u00f3n (y probablemente de la muerte). Despu\u00e9s de relatar su liberaci\u00f3n milagrosa a los que estaban en la casa de Juan Marcos, Pedro pidi\u00f3 que se hiciese un informe a \u2020\u0153Santiago y a los hermanos\u2020\u009d, y luego \u2020\u0153camin\u00f3 a otro lugar\u2020\u009d. (Hch 12:5-17; comp\u00e1rese con Jn 7:1; 11:53, 54.)<br \/>\nLa siguiente vez que se le menciona en el relato de Hechos es con motivo de la reuni\u00f3n que tuvieron los \u2020\u0153ap\u00f3stoles y ancianos\u2020\u009d en Jerusal\u00e9n hacia el a\u00f1o 49 E.C., para estudiar la cuesti\u00f3n de la circuncisi\u00f3n de los conversos gentiles. Despu\u00e9s de una extensa discusi\u00f3n, Pedro se levant\u00f3 y dio testimonio de la relaci\u00f3n de Dios con los creyentes gentiles. El que \u2020\u02dctoda la multitud callara\u2020\u2122 demuestra la fuerza de su argumento y probablemente tambi\u00e9n el respeto que se le ten\u00ed\u00ada. Pedro, como Pablo y Bernab\u00e9, quienes testificaron despu\u00e9s de \u00e9l, actu\u00f3 en realidad en calidad de testigo ante aquella asamblea, no de juez. (Hch 15:1-29.) No obstante, refiri\u00e9ndose a ese tiempo, Pablo llama a Pedro, Santiago y Juan \u2020\u0153hombres sobresalientes\u2020\u009d, \u2020\u0153los que parec\u00ed\u00adan ser columnas\u2020\u009d en la congregaci\u00f3n. (G\u00e1l 2:1, 2, 6-9.)<br \/>\nDel registro b\u00ed\u00adblico se desprende que aunque Pedro era muy prominente y respetado, no ejerci\u00f3 la primac\u00ed\u00ada sobre los ap\u00f3stoles en virtud de un nombramiento. Por eso, cuando la obra de Felipe en Samaria fructific\u00f3, el relato dice que los ap\u00f3stoles \u2014al parecer actuando como colegio o cuerpo\u2014 \u2020\u0153despacharon a Pedro y a Juan\u2020\u009d a Samaria con una comisi\u00f3n. (Hch 8:14.) Pedro no se qued\u00f3 permanentemente en Jerusal\u00e9n, como si su presencia fuese indispensable para la buena administraci\u00f3n de la congregaci\u00f3n cristiana. (Hch 8:25; 9:32; 12:17; v\u00e9anse tambi\u00e9n ANCIANO; SUPERINTENDENTE.) Trabaj\u00f3 en Antioqu\u00ed\u00ada de Siria al mismo tiempo que Pablo estuvo all\u00ed\u00ad, y en aquella ocasi\u00f3n Pablo vio necesario reprender a Pedro (Cefas) \u2020\u0153cara a cara [&#8230;] delante de todos ellos\u2020\u009d, porque se hab\u00ed\u00ada avergonzado de comer y asociarse con los cristianos gentiles debido a la presencia de ciertos cristianos jud\u00ed\u00ados que hab\u00ed\u00adan llegado de Jerusal\u00e9n de parte de Santiago. (G\u00e1l 2:11-14.)<br \/>\nEn el art\u00ed\u00adculo MASA ROCOSA se provee m\u00e1s informaci\u00f3n respecto a Pedro y su posici\u00f3n en la congregaci\u00f3n cristiana. El punto de vista de que Pedro estuvo en Roma y desde all\u00ed\u00ad dirigi\u00f3 la congregaci\u00f3n se apoya \u00fanicamente en tradiciones dudosas y no concuerda con las indicaciones b\u00ed\u00adblicas. Sobre lo anterior y la estancia de Pedro en Babilonia, desde donde escribi\u00f3 sus dos cartas, v\u00e9ase PEDRO, CARTAS DE.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>1. Vocaci\u00f3n. El nombre de Cefas impuesto por Cristo a Sim\u00f3n (Mt 16, 18; Jn 1,42; cf. lCor 1,12; 15,5; G\u00e1l 1,18), a pesar de su traducci\u00f3n cl\u00e1sica, significa \u00ab*roca\u00bb m\u00e1s bien que \u00abpiedra\u00bb. Por la gracia de este nuevo *nombre Sim\u00f3n Pedro participa de la solidez duradera y de la fidelidad inquebrantable de Yahveh y de su Mes\u00ed\u00adas. Esto explica su situaci\u00f3n excepcional.<\/p>\n<p>Si Pedro fue escogido, no pudo ser por causa de su personalidad, todo lo simp\u00e1tica que se quiera, o de m\u00e9rito alguno (\u00bfno neg\u00f3 a su Maestro?). Esta elecci\u00f3n gratuita le confiri\u00f3 una grandeza, grandeza que estriba en la misi\u00f3n que Cristo le confi\u00f3 y que \u00e9l deb\u00ed\u00ada desempe\u00f1ar en la fidelidad del amor (Jn 21,15ss).<\/p>\n<p>2. Primado. Sim\u00f3n fue llamado por Jes\u00fas a *seguirle, si no el primero, por lo menos uno de los primeros (Jn 1,35-42). Los Sin\u00f3pticos tienen incluso tendencia a trasponer en el tiempo el primado de Pedro y a ver en \u00e9l el primer disc\u00ed\u00adpulo llamado (Mt 4,18-22 p). Sea de ello lo que fuere, Pedro tiene un puesto preeminente entre los disc\u00ed\u00adpulos, a la cabeza de las listas de los ap\u00f3stoles (Mt 10,2) o del grupo de los tres privilegiados (p.e. Mt 17,1 p); en Cafarna\u00fam se aloj\u00f3 Jes\u00fas ordinariamente en casa de Pedro (p.e. Mc 1,29); en los momentos m\u00e1s solemnes responde \u00e9l en nombre de todos (Mt 16,16 p; Jn 6,68); el mensaje confiado por los \u00e1ngeles de la resurrecci\u00f3n a las . santas mujeres (Mc 16,7) comporta una menci\u00f3n especial de Pedro; Juan le hace entrar el primero en el sepulcro (Jn 20,1-10); finalmente, y sobre todo, Cristo resucitado aparece a Cefas antes de manifestarse a los Doce (Lc 24,34; leer 15,5). En todas partes en el NT se pone de relieve esta preeminencia de Pedro. Hasta Pablo, recordando el incidente de Antioqu\u00ed\u00ada (G\u00e1l 2,11-14), en que Pedro, pusil\u00e1nime, vacil\u00f3 sobre la conducta que se hab\u00ed\u00ada de observar en un caso pr\u00e1ctico, que se prestaba a arreglos (cf. Act 16,3), no piensa ni un solo momento en poner en duda su autoridad (cf. G\u00e1l 1,18).<\/p>\n<p>3. Misi\u00f3n. Este primado de Pedro est\u00e1 fundado en su *misi\u00f3n, expresada en diferentes textos evang\u00e9licos.<\/p>\n<p>a) Mt 16,13-23. Contra las fuerzas del mal, que son poderes de muerte, se asegura la victoria a la *Iglesia construida sobre Pedro. Por eso, a Pedro, que reconoci\u00f3 en Jes\u00fas al Hijo de Dios vivo, se le conf\u00ed\u00ada la misi\u00f3n suprema de reunir a los hombres en una comunidad en la que reciben la vida bienaventurada y eterna. As\u00ed\u00ad como en un cuerpo no puede cesar una funci\u00f3n vital, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n en la Iglesia, organismo vivo y vivificante, es preciso que Pedro, de una manera o de otra, est\u00e9 personalmente presente para comunicar sin interrupci\u00f3n a los fieles la vida de Cristo.<\/p>\n<p>b) Lc 22,31s y Hechos. Jes\u00fas, haciendo sin duda alusi\u00f3n al nombre de Pedro, le anuncia que deber\u00e1 \u00abconfirmar\u00bb a sus hermanos y le da a entender que impedir\u00e1 que desfallezca su *fe. Tal es ciertamente la misi\u00f3n de Pedro descrita por Lucas en los Hechos: se halla a la cabeza del grupo reunido en el Cen\u00e1culo (Act 1,13); preside la elecci\u00f3n de Mat\u00ed\u00adas (1,15); juzga a Anan\u00ed\u00adas y Safira (5,1-11); en nombre de los otros Ap\u00f3stoles que est\u00e1n con \u00e9l, proclama ante las multitudes la glorificaci\u00f3n mesi\u00e1nica de Cristo resucitado y anuncia el don del Esp\u00ed\u00adritu (2,14-36); invita a todos los hombres al bautismo (2,37-41), comprendidos los \u00abpaganos\u00bb (10,1-11,18) y visita todas las Iglesias (9,32). Como signos de su poder sobre la vida, en nombre de Jes\u00fas cura a los enfermos (3,1-10) y resucita a un muerto (9,36-42).<\/p>\n<p>Por otra parte, el hecho de que Pedro se vea obligado a justificar su conducta en el bautismo &#8216;e Cornelio (11,1-18), el modo de desarrollarse el concilio de Jerusal\u00e9n (15, 1-35), as\u00ed\u00ad como las alusiones de Pablo en su ep\u00ed\u00adstola a los G\u00e1latas (G\u00e1l 1,18-2,14), revelan que en la direcci\u00f3n, en gran parte colegial, de la Iglesia de Jerusal\u00e9n tiene Santiago una posici\u00f3n importante y que su conformidad era capital. Pero estos hechos y su relaci\u00f3n, en lugar de representar un obst\u00e1culo para el primado y la misi\u00f3n de Pedro, ponen en claro su sentido profundo. En efecto, la autoridad de Santiago no tiene las mismas ra\u00ed\u00adces ni la misma expresi\u00f3n que la de Pedro: con un t\u00ed\u00adtulo particular recibi\u00f3 \u00e9ste la misi\u00f3n &#8211; con todo lo que ella comporta &#8211; de transmitir una regla de fe sin quiebra (cf. G\u00e1l 1,18), y es el depositario de las promesas de vida (Mt 16,18s).<\/p>\n<p>c) Jn 21. Por tres veces, en forma solemne y quiz\u00e1 jur\u00ed\u00addica, Cristo resucitado conf\u00ed\u00ada a Pedro el cuidado de la grey entera, corderos y ovejas. A la luz de la par\u00e1bola del buen pastor (Jn 10,1-28) debe comprenderse esta misi\u00f3n. El buen *pastor salva a sus ovejas, reunidas en un solo reba\u00f1o (10,16; 11,52), y \u00e9stas tienen la vida en abundancia; da incluso su propia vida por sus ovejas (10, 11); as\u00ed\u00ad Cristo, anunciando a Pedro su martirio futuro, a\u00f1ade: \u00abS\u00ed\u00adgueme.\u00bb Si ha de seguir las huellas de su maestro, no es solamente dando su vida, sino comunicando la vida eterna a sus ovejas, a fin de que nunca perezcan (10,28).<\/p>\n<p>Como Cristo, roca, piedra viva (IPe 2,4), pastor que tiene el poder de admitir en la Iglesia, es decir, de salvar de la muerte a los fieles y de comunicarles &#8216;la vida divina, Pedro, inaugurando una funci\u00f3n esencial en la Iglesia, es verdaderamente el \u00abvicario\u00bb de Cristo. En esto consiste su misi\u00f3n y su grandeza.<\/p>\n<p>-> Ap\u00f3stol &#8211; Iglesia &#8211; Pastor &#8211; Roca.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Sime\u00f3n bar-Jon\u00e1s (Mt. 16:17; Jn. 21:16), aunque su nombre original continu\u00f3 en uso (Hch. 15:14; 2 P. 1:1), fue conocido en la iglesia apost\u00f3lica principalmente por el nombre que Jes\u00fas le confiri\u00f3, \u00abPiedra\u00bb tanto en la expresi\u00f3n aramea derivada de <em>K\u0113pha<\/em> (G\u00e1. 2:9; 1 Co. 1:2; 15:5) o griega <em>Petros<\/em> (G\u00e1. 2:7; 1 P. 1:1; 2 P. 2:1). Mateo asocia esto con la confesi\u00f3n de Cesarea de Filipo (Mt. 16:18), pero no podemos asegurar que en esta solemne ocasi\u00f3n fue la primera vez que le fue dado ese nombre (cf. Mr. 3:16; Jn. 1:42).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pedro era un pescador de Betsaida (Jn. 1:43), pero ten\u00eda una casa en Capernaum (Mr. 1:29ss.). Su hermano Andr\u00e9s, que lo trajo a Jes\u00fas, hab\u00eda sido un disc\u00edpulo de Juan el Bautista (Jn. 1:35ss.), y posiblemente \u00e9l tambi\u00e9n lo hab\u00eda sido. El llamamiento que Jes\u00fas le hizo en la playa (Mr. 1:6) no fue evidentemente el primer encuentro (Jn. 1:41ss.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se le describe en la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica como l\u00edder y vocero de los Doce (cf. Mt. 15:15; Mr. 1:36; 9:5; 10:28; 11:20; Lc. 5:5), particularmente en los per\u00edodos de crisis. \u00c9l formul\u00f3 la declaraci\u00f3n en Cesarea de Filipo, expresando su resistencia ante la idea del sufrimiento del Mes\u00edas, y quien lastimosamente se jact\u00f3 (Mr. 14:29\u201331) y lo neg\u00f3 (Mr. 15:66ss.). Cristo lo escogi\u00f3 junto a Jacobo y Juan, como parte del c\u00edrculo intimo dentro de los Doce (Mr. 5:37; 9:2; 14:32).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El significado de Mateo 16:18ss. se presta para controversias. Desde los primeros tiempos, \u00abesta roca\u00bb ha sido identificada con la confesi\u00f3n de fe en Cristo de Pedro, el modelo de testimonio apost\u00f3lico. La otra interpretaci\u00f3n m\u00e1s com\u00fan (especialmente entre los escritores cat\u00f3lico romanos) mira a la roca como Pedro mismo, quien de esta manera recibe una especial preeminencia y comisi\u00f3n en la fundaci\u00f3n de la iglesia. La referencia personal del vers\u00edculo 19 puede favorecer este punto de vista, pero en el resto del NT el fundamento de la iglesia es Cristo (1 Co. 3:11) o el testimonio de los ap\u00f3stoles y profetas (Ef. 2:20). Cullmann ha insistido que la declaraci\u00f3n ha sido mal ubicada en un contexto de pasi\u00f3n, aunque nosotros debemos reconocer que Mateo sit\u00faa la declaraci\u00f3n en un texto confesional. N\u00f3tese que, aunque Pedro fuera la roca, no hay evidencia que su preeminencia fuera transferible. Cullmann argumenta que Pedro es la roca, \u00fanicamente el Pedro hist\u00f3rico, no sus sucesores y aun esto podr\u00eda cuestionarse.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin dudas, Pedro fue el l\u00edder de la primera iglesia en Jerusal\u00e9n. \u00c9l es el primer testigo de la resurrecci\u00f3n (1 Co. 15:5; cf. Mr. 16:7). Fue el gu\u00eda de la comunidad antes de Pentecost\u00e9s (Hch. 1:15ss.), y se constituye el primer predicador despu\u00e9s de ello (Hch. 2:14ss.) y en el predicador representativo de los primeros cap\u00edtulos del libro de Hechos (3:11ss.; 4:8ss.). \u00c9l preside en el juicio (Hch. 5:1ss.; 8:20ss.). Pablo ve en \u00e9l una \u00abcolumna\u00bb de la iglesia (G\u00e1. 2:9).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En un sentido, es tambi\u00e9n el primer instrumento de la evangelizaci\u00f3n gentil (Hch. 15:7), y su experiencia es representativa de la revoluci\u00f3n intelectual que afect\u00f3 a los jud\u00edos cristianos (Hch. 10:1ss.). En el Concilio de Jerusal\u00e9n, \u00e9l insisti\u00f3 en la admisi\u00f3n de los gentiles convertidos sin que \u00e9stos tuvieran que someterse a la ley de Mois\u00e9s (Hch. 15:7ss.), y se reun\u00eda a comer con \u00e9stos en la principal iglesia gentil de Antioqu\u00eda (G\u00e1. 2:12) hasta que, para disgusto de Pablo, se margin\u00f3 como deferencia a la opini\u00f3n judeocristiana. Esencialmente, \u00e9l fue un \u00abap\u00f3stol de la circuncisi\u00f3n\u00bb (G\u00e1. 2:7ss.); pero a pesar de las obvias dificultades, permaneci\u00f3 como un amigo de los gentiles cristianos, a quienes se dirige en 1 Pedro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante su vida y despu\u00e9s, fuerzas antipaulinas trataron de usar a Pedro, sin su consentimiento. Hab\u00eda un partido de Cefas en Corinto (1 Co. 1:12), y en los romances pseudoclementinos, Pedro se confunde con Pablo, ligeramente disfrazado como Sim\u00f3n Mago. Posiblemente una divisi\u00f3n partidista en Roma acerca de la cuesti\u00f3n jud\u00eda (cf. Fil. 1:15) lo llev\u00f3 all\u00e1.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hay evidencia que \u00e9l fuera el obispo de Roma o que hubiera permanecido largo tiempo en la ciudad. 1 Pedro fue escrita all\u00ed (de ah\u00ed probablemente 1 P. 5:13), sin lugar a dudas, despu\u00e9s de la muerte de Pablo, porque Silvano y Marcos estaban con \u00e9l. Probablemente (cf. Eusebius <em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">HE<\/a><\/em>, III; 39) el evangelio de Marcos refleje la predicaci\u00f3n de Pedro (cf. C.H. Turner, <em>St. Mark<\/em>, S.P.C.K., London, 1924). Pedro muri\u00f3 en Roma en la persecuci\u00f3n bajo Ner\u00f3n, (1 Clemente 5\u20136), probablemente crucificado (cf. Jn. 21:18). Excavaciones recientes revelan un culto primitivo de Pedro, pero nunca se ha descubierto su tumba, lo cual es remoto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Escritos falsos en el nombre de Pedro, principalmente con intereses her\u00e9ticos, causaron dificultades en el segundo siglo (cf. R.M. Grant and G. Quispel, <em>Vigiliae Christianae<\/em> 2). Los libros can\u00f3nicos reflejan su ense\u00f1anza (incluyendo el evangelio de Marcos, y los discursos de Pedro en Hechos) y una teolog\u00eda dominada por el concepto de Cristo como el Siervo Sufriente y el pensamiento de la gloria subsiguiente. Las crisis en la vida de Cristo (p. ej., la transfiguraci\u00f3n, 1 P. 5:1; 2 P. 1:16ss.) causaron una fuerte impresi\u00f3n en \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A finales del segundo siglo, la Iglesia de Roma aplicaba la promesa de Mateo 16:18 a Pedro y luego a s\u00ed misma, quiz\u00e1s como poseyendo la tumba de Pedro; esto fue resistido vigorosamente por las iglesias no romanas, (cf. Tertuliano, <em>De Pudicitia<\/em> 21). La resistencia continu\u00f3 largamente (p. ej., Cipriano, <em>De Unitate<\/em> 4\u20135; Agust\u00edn, <em>Retractationes<\/em> i. 21.1). La Edad Media desarroll\u00f3 la idea de la transferencia de los poderes de Mateo 16:18ss. a los papas, como sucesores de Pedro. Los reformadores apoyaron este rechazo con fuentes patr\u00edsticas (cf. Calvino, <em>Instituci\u00f3n<\/em> vi. 6).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Cullmann, <em>Peter<\/em> (Eng. Trans.); <em>Jour. Eccl. Hist.<\/em> 8, 238; J. Lowe, <em>Saint Peter<\/em>; F.H. Chase en <em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">HDB<\/a><\/em>; H. Chadwick, <em><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">JTS<\/a><\/em> (NS) 8, 30ss.; T.G. Jalland, <em>The Church and the Papacy<\/em>.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Andrew F. Walls<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><em>HE <\/em><\/a><em>Historia Ecclesiastica<\/em> (Eusebius)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><em>HDB <\/em><\/a><em>Hastings\u2019 Dictionary of the Bible<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><em>JTS <\/em><\/a><em>Journal of Theological Studies<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (463). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span ><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. Primeros a\u00f1os<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>El nombre original de Pedro era, al parecer, el heb. Sime\u00f3n (Hch. 15.14; 2 P. 1.1); quiz\u00e1s, como muchos jud\u00edos, tambi\u00e9n adopt\u00f3 \u201cSim\u00f3n\u201d, usual en el NT, como nombre gr. de sonido similar. Su padre se llamaba Jon\u00e1s (Mt. 16.17); \u00e9l mismo era casado (Mr. 1.30), y cuando viajaba como misionero su esposa lo acompa\u00f1aba (1 Co. 9.5). El cuarto evangelio indica que *Betsaida, apenas dentro de la provincia de Gaulanitis, y mayormente ciudad griega, fue su lugar de origen (Jn. 1.44), pero tambi\u00e9n ten\u00eda casa en Capernaum, Galilea (Mr. 1.21ss). Ambos lugares estaban situados en la orilla del lago, donde se ocupaba de la pesca, y en ambos lugares tendr\u00eda, indudablemente, abundantes contactos con gentiles. (El nombre de su hermano es griego.) Sim\u00f3n hablaba el arameo con fuerte acento norte\u00f1o (Mr. 14.70), y conservaba la piedad y las perspectivas de su gente (cf. Hch. 10.14), aunque no hab\u00eda sido instruido en la ley (Hch. 4.13; no cabe duda de que sab\u00eda leer y escribir). Es probable que haya recibido el influjo del movimiento de Juan el Bautista (cf. Hch. 1.22): su hermano Andr\u00e9s fue disc\u00edpulo de Juan (Jn. 1.39s).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. Llamado<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>El cuarto evangelio describe un per\u00edodo anterior al comienzo del ministerio de Cristo en Galilea, y a este ministerio se puede atribuir el primer contacto de Pedro con el Se\u00f1or, por mediaci\u00f3n de Andr\u00e9s (Jn. 1.41). Esto hace m\u00e1s comprensible el posterior llamado a la orilla del lago (Mr. 1.16s). Despu\u00e9s vino el llamado al grupo \u00edntimo de los Doce (Mr. 3.16ss).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Fue en calidad de disc\u00edpulo que Sim\u00f3n recibi\u00f3 su nuevo t\u00edtulo, el arameo <\/span><span style=''>Kefa<\/span><span lang=ES style=''> (\u201cCefas\u201d), \u201croca\u201d o \u201cpiedra\u201d (1 Co. 1.12; 15.5; G\u00e1. 2.9), que generalmente aparece en el NT en la forma gr. <\/span><span style=' '>Petros<\/span><span lang=ES style=' '>. Seg\u00fan Jn. 1.42, Jes\u00fas le confiri\u00f3 este t\u00edtulo (que no se conoc\u00eda como nombre de persona) en su primer encuentro. La designaci\u00f3n usual de Juan es \u201cSim\u00f3n Pedro\u201d. Marcos lo llama Sim\u00f3n hasta 3.16, y Pedro casi invariablemente despu\u00e9s. De todos modos, no hay nada que sugiera que las solemnes palabras de Mt. 16.18 representen el primer otorgamiento de dicho nombre.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>III. Pedro en el ministerio de Jes\u00fas<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Pedro fue uno de los primeros disc\u00edpulos en ser llamado; aparece siempre en primer lugar en las listas de disc\u00edpulos; fue tambi\u00e9n uno de los tres que formaron un c\u00edrculo \u00edntimo alrededor del Maestro (Mr. 5.37; 9.2; 14.33; cf. 13.3). Con frecuencia se describe su impulsiva devoci\u00f3n (cf. Mt. 14.28; Mr. 14.29; Lc. 5.8; Jn. 21.7), y era el que hablaba en nombre de los Doce (Mt. 15.15; 18.21; Mr. 1.36s; 8.29; 9.5; 10.28; 11.21; 14.29ss; Lc. 5.5; 12.41). En la crisis ocurrida cerca de Cesarea de Filipos representa a todo el grupo, porque la pregunta est\u00e1 dirigida a todos (Mr. 8.27, 29), y todos ellos est\u00e1n incluidos en la mirada que acompa\u00f1a la subsiguiente reprimenda (8.33).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En cualquier interpretaci\u00f3n satisfactoria de Mr. 9.1 la transfiguraci\u00f3n est\u00e1 \u00edntimamente ligada a la confesi\u00f3n apost\u00f3lica que la precede. Esta experiencia hizo una perdurable impresi\u00f3n en Pedro: 1 P. 5.1; 2 P. 1.16ss se interpretan naturalmente como referentes a la transfiguraci\u00f3n, y, por lo que puedan valer, el <i>Apocalipsis y Hechos de Pedro <\/i>(* <span style='text-transform:uppercase'>Ap\u00f3crifos del Nuevo Testamento<\/span>) muestran que sus autores asociaban la predicaci\u00f3n de este tema con Pedro.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En cierta medida, el desastroso alarde de Mr. 14.29ss es tambi\u00e9n representativo de los disc\u00edpulos; y, como las declaraciones de Pedro respecto a su lealtad son las m\u00e1s enf\u00e1ticas, as\u00ed tambi\u00e9n su negaci\u00f3n del Se\u00f1or es la m\u00e1s expl\u00edcita (Mr. 14.66ss). Sin embargo, se lo destaca en forma especial en el mensaje de la resurrecci\u00f3n (Mr. 16.7), y recibe una visita personal por parte del Se\u00f1or resucitado (Lc. 24.34; 1 Co. 15.5).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>IV. La comisi\u00f3n de Pedro<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Mt. 16.18ss es uno de los pasajes m\u00e1s discutidos del NT. El rechazo de la genuinidad de la declaraci\u00f3n es arbitrario, y se basa generalmente en supuestos dogm\u00e1ticos (a veces la suposici\u00f3n de que Jes\u00fas nunca tuvo la intenci\u00f3n de fundar la iglesia). Otros han sostenido que la declaraci\u00f3n es genuina pero que est\u00e1 mal ubicada. Stauffer la ve como una comisi\u00f3n relacionada con la resurrecci\u00f3n, como Jn. 21.15; Cullmann la coloca en el contexto de la pasi\u00f3n, como Lc. 22.31s. Tales reconstrucciones dif\u00edcilmente hacen justicia a la claridad de Mt. 16.18ss. Se trata de una bendici\u00f3n y una promesa; los otros pasajes son mandamientos. No es necesario desmerecer el gr\u00e1fico relato que hace Marcos del incidente de Cesarea de Filipos, que concentra la atenci\u00f3n en la incapacidad de los disc\u00edpulos de comprender la naturaleza del hecho mesi\u00e1nico que acaban de confesar, para reconocer que la declaraci\u00f3n referente a la \u201croca\u201d pertenece a la ocasi\u00f3n de la confesi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Aun perdura la falta de unanimidad en cuanto a la interpretaci\u00f3n del pasaje. La sugerencia de que \u201croca\u201d es sencillamente una interpretaci\u00f3n err\u00f3nea de un \u201cPedro\u201d vocativo en la lengua aramea originaria (<etiqueta id=\"#_ftn383\" name=\"_ftnref383\" title=\"\"><i>SB<\/i><\/etiqueta>, 1, pp. 732) es demasiado superficial: el pasaje obviamente tiene algo que ver con la significaci\u00f3n del nombre de Pedro, que seg\u00fan diversas fuentes en los evangelios indican le fue conferido solemnemente por Jes\u00fas. Desde los primeros tiempos se han sostenido dos interpretaciones principales, con muchas variantes.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>1. Que la roca es sustancialmente lo que Pedro ha dicho: o la fe de Pedro o la confesi\u00f3n del mesiazgo de Jes\u00fas. Esta es una interpretaci\u00f3n muy temprana (cf. Or\u00edgenes, in loc., \u201cRoca significa todo disc\u00edpulo de Cristo\u201d). Tiene el gran m\u00e9rito de tomar en serio el contexto del Evangelio de Mateo, y de destacar, como lo hace Mr. 8 de manera distinta, la inmensa significaci\u00f3n de la confesi\u00f3n de Cesarea de Filipos. En la perspectiva hist\u00f3rica deber\u00edamos probablemente ver la roca, no simplemente como la fe en Cristo, sino la confesi\u00f3n apost\u00f3lica de Cristo, que se indica en otros lugares como el fundamento de la iglesia (cf. Ef. 2.20). La declaraci\u00f3n de la \u201croca\u201d toca la esencia de la funci\u00f3n apost\u00f3lica, y Pedro, primero entre los *ap\u00f3stoles, tiene un nombre que la proclama. El hecho de que su propia fe y comprensi\u00f3n est\u00e1n, hasta ese momento, lejos de ser ejemplares no viene al caso: la iglesia ha de ser edificada sobre la confesi\u00f3n de los ap\u00f3stoles.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>2. Que la roca es Pedro mismo. Esta interpretaci\u00f3n es casi tan antigua como la anterior, porque Tertuliano y el obispo, ya sea romano o cartagin\u00e9s, contra el cual escribi\u00f3 en forma fulminante en <i>De Pudicitia<\/i> suponen esto, aunque con inferencias distintas. Su fuerza radica en el hecho de que Mt. 16.19 est\u00e1 en singular, y debe ser dirigida directamente a Pedro, aun cuando, lo mismo que Or\u00edgenes, luego digamos que tener la fe de Pedro y sus virtudes significa tener tambi\u00e9n las llaves de Pedro. Se podr\u00eda, tambi\u00e9n, hacer una comparaci\u00f3n con el Midr\u00e1s sobre Is. 51.1. Cuando Dios puso sus ojos en Abraham, que estaba por aparecer, dijo: \u201cHe aqu\u00ed, he hallado una roca sobre la cual podr\u00e9 edificar y basar el mundo. Por lo tanto, llamo roca a Abraham\u201d (<i>SB<\/i>, 1, pp. 733).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Muchos int\u00e9rpretes protestantes, entre ellos Cullmann en especial, adoptan este \u00faltimo punto de vista; pero resulta significativo, quiz\u00e1s, que elimina el dicho del Evangelio de Mateo. Leerlo donde lo coloca Mateo es sin duda m\u00e1s seguro que tratarlo como un dicho aislado.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Sin embargo, es preciso destacar que la ex\u00e9gesis de este punto nada tiene que ver con las afirmaciones de primac\u00eda de la iglesia romana o su obispo, en las que se ha visto envuelto debido a circunstancias hist\u00f3ricas. Aun cuando pudiera demostrarse que los obispos romanos fueran, en alg\u00fan sentido significativo, los sucesores de Pedro (lo cual no es posible), el pasaje no permite transferir las estipulaciones a ning\u00fan sucesor. El pasaje se refiere a la fundaci\u00f3n de la iglesia, lo cual no puede repetirse.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Las palabras que siguen acerca de las llaves del reino deben ser contrastadas con Mt. 23.13. Los fariseos, a pesar de toda su propaganda misionera, cerraron la puerta del reino; Pedro, reconociendo al Hijo que est\u00e1 sobre la casa y tiene en su poder las llaves (cf. Ap. 1.18; 3.7; 21.25), descubre que ellas le han sido entregadas (cf. Is. 22.22) para abrir el reino (* <span style='text-transform:uppercase'>Llaves del reino<\/span>). El \u201catar y desatar\u201d, frase para la cual existen paralelos rab\u00ednicos ilustrativos, est\u00e1 aqu\u00ed dirigido a Pedro, pero en otro pasaje abarca a todos los ap\u00f3stoles cf. Mt. 18.18). \u201cEl ap\u00f3stol ser\u00eda, en el reino venidero, semejante a un gran escriba o rabino, que producir\u00eda decisiones sobre la base, no de la ley judaica, sino de las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas que la \u2018cumpl\u00edan\u2019\u201d (A. H. McNeile, in loc.).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Pero aqu\u00ed y en otras partes no hay ninguna duda de que se le atribuye a Pedro la primac\u00eda entre los ap\u00f3stoles. Lc. 22.31ss indica la posici\u00f3n estrat\u00e9gica de Pedro como la vieron tanto el Se\u00f1or como el diablo y, en pleno conocimiento de la deserci\u00f3n que se aproximaba, se\u00f1ala su futura funci\u00f3n pastoral. El Se\u00f1or resucitado vuelve a confirmar esta comisi\u00f3n (Jn. 21.15ss), y es el cuarto evangelio, que justamente se\u00f1ala la relaci\u00f3n especial entre el ap\u00f3stol Juan y Cristo, el que lo registra.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>V. Pedro en la iglesia apost\u00f3lica<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>En el libro de Hechos vemos la comisi\u00f3n en funcionamiento. Antes de Pentecost\u00e9s es Pedro quien asume la direcci\u00f3n en la comunidad (Hch. 1.15ss); despu\u00e9s, es el principal predicador (2.14ss; 3.12ss), el que habla en nombre de los dem\u00e1s ante las autoridades jud\u00edas (4.8ss), el que preside cuando se trata de administrar disciplina (5.3ss). Aunque la iglesia en su conjunto hizo una profunda impresi\u00f3n sobre la comunidad, fue a Pedro en particular a quien se le atribuyeron poderes sobrenaturales (5.15). En Samaria, primer campo misionero de la iglesia, se ejercita el mismo liderazgo (8.14ss).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Significativamente, tambi\u00e9n, Pedro es el primer ap\u00f3stol a quien se asocia con la misi\u00f3n a los gentiles, y eso por medio de conductos claramente providenciales (10.1ss; cf. 15.7ss). Esto inmediatamente da lugar a cr\u00edticas hacia su persona (11.2ss); y no por \u00faltima vez. G\u00e1. 2.11ss nos ofrece un vistazo de Pedro en Antioqu\u00eda, la primera iglesia con un n\u00famero significativo de ex paganos, compartiendo la mesa con los gentiles convertidos, enfrentando luego fuerte oposici\u00f3n por parte de los judeocristianos, frente a la cual opta por retirarse. Esta deserci\u00f3n fue vigorosamente denunciada por Pablo; pero no hay la menor sugerencia de que hubiese alguna diferencia teol\u00f3gica entre ellos, y la queja de Pablo radica m\u00e1s bien en la incompatibilidad entre la pr\u00e1ctica de Pedro y su posici\u00f3n te\u00f3rica. La vieja teor\u00eda (reanimada por S. G. F. Brandon, <i>The Fall of Jerusalem and the Christian Church<\/i>, 1951), de una persistente rivalidad entre Pablo y Pedro, poca base tiene en los documentos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>A pesar de este error, la misi\u00f3n gentil no tuvo amigo m\u00e1s leal que Pedro. El evangelio de Pablo y el suyo ten\u00edan un mismo contenido, aunque expresado de manera algo diferente: los discursos petrinos en Hechos, el Evangelio de Marcos, y 1 Pedro, contienen la misma teolog\u00eda de la cruz, arraigada en el concepto de Cristo como Siervo sufriente. Estaba listo con la diestra de comuni\u00f3n, reconociendo su propia misi\u00f3n a los jud\u00edos, y la de Pablo a los gentiles, como parte de un solo ministerio (G\u00e1. 2.7ss); y en el concilio de Jerusal\u00e9n se registra que fue el primero en recomendar la plena aceptaci\u00f3n de los gentiles sobre la base de la fe \u00fanicamente (Hch. 15.7ss).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La carrera de Pedro despu\u00e9s de la muerte de Esteban es de dif\u00edcil determinaci\u00f3n. Las referencias a \u00e9l en Jope, Cesarea, y otros lugares sugieren que se dedic\u00f3 a la obra misionera en Palestina (es indudable que Jacobo se hizo cargo del liderazgo en Jerusal\u00e9n). Fue encarcelado en Jerusal\u00e9n, y despu\u00e9s de escapar milagrosamente se dirigi\u00f3 a \u201cotro lugar\u201d (Hch. 12.17). Es in\u00fatil toda tentativa de identificar dicho lugar. Sabemos que fue a Antioqu\u00eda (G\u00e1. 2.11ss); puede haber ido a Corinto, aunque probablemente no por mucho tiempo (1 Co. 1.12). Est\u00e1 \u00edntimamente relacionado con cristianos residentes en el N del Asia Menor (1 P. 1.1), y posiblemente la prohibici\u00f3n cuando Pablo quiso ir a Bitinia (Hch. 16.7) se debi\u00f3 al hecho de que Pedro estaba trabajando en esa zona.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La residencia de Pedro en Roma ha sido discutida, aunque no con bases suficientes. Es casi seguro que 1 Pedro fue escrita desde all\u00ed (1 P. 5.13; * <span style='text-transform:uppercase'>Pedro, Primera ep\u00edstola de<\/span>). Dicho libro muestra se\u00f1ales de haber sido escrito poco antes o durante la persecuci\u00f3n de Ner\u00f3n, y <i>1 Clemente<\/i> 5 insin\u00faa que, lo mismo que Pablo, Pedro muri\u00f3 durante esa erupci\u00f3n. Poco fundamento tienen las dudas con respecto a la interpretaci\u00f3n de <i>1 Clemente<\/i> (cf. M. Smith, <etiqueta id=\"#_ftn384\" name=\"_ftnref384\" title=\"\"><i>NTS<\/i><\/etiqueta> 9, 1960, pp. 86ss). Por otro lado, la sugerencia de Cullmann, basada en el contexto en <i>1 Clemente<\/i> y las insinuaciones de Pablo en Filipenses en cuanto a la existencia de ciertas tensiones en la iglesia en Roma, de que Pedro, quiz\u00e1s a pedido de Pablo, acudi\u00f3 espec\u00edficamente a sanar la brecha, y que la encarnizaci\u00f3n existente entre los creyentes condujo a la muerte de ambos, vale la pena tenerse en cuenta seriamente. El relato en los <i>Hechos de Pedro<\/i>, acerca de su martirio por crucifixi\u00f3n (cf. Jn. 21.18ss) con la cabeza hacia abajo, no puede aceptarse como fidedigno, pero es posible que esta obra (* <span style='text-transform: uppercase'>Pedro, Primera ep\u00edstola de<\/span>) conserve algunas tradiciones de valor. Es indudable que estos Hechos, as\u00ed como otros testimonios del ss. II, destacan la cooperaci\u00f3n de los ap\u00f3stoles en Roma.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Excavaciones efectuadas en Roma han revelado debajo de la bas\u00edlica de San Pedro indicios de un primitivo culto de Pedro (cf. Eusebio, <i>HE<\/i> 2.25); no es aconsejable aceptar m\u00e1s que esto (* <span style='text-transform: uppercase'>Pedro, Primera y segunda ep\u00edstolas de<\/span>).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> \u00b0O. Cullmann, Pedro, <i>disc\u00edpulo, ap\u00f3stolo, m\u00e1rtir<\/i> (en portugu\u00e9s), 1964; W. J. P. Wolston, <i>Sim\u00f3n Pedro<\/i>, s\/f; J. Gonz\u00e1lez Echegaray, \u201cPedro, Biograf\u00eda de\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn385\" name=\"_ftnref385\" title=\"\"><i>\u00b0EBDM<\/i><\/etiqueta>, t(t). V, cols. 956\u2013966; J. A. Sobrino, <i>As\u00ed fue la iglesia primitiva<\/i>, 1986, pp. 27\u201353, 97\u2013137; E. Kirschbaum, <i>La tumba de los ap\u00f3stoles<\/i>, 1959; A. T. Robertson, <i>\u00c9pocas en la vida de Sim\u00f3n Pedro<\/i>, 1937.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>F. J. Foakes Jackson, <i>Peter<\/i>, <i>Prince of Apostles<\/i>, 1927; E. Stauffer, <i>Zeitschrift f\u00fcr Kirchengeschichte<\/i> 62, 1944, pp. 1ss (cf. <i>New Testament Theology<\/i>, 1955, pp. 30ss); O. Cullmann, <i>Peter<\/i>: <i>Disciple \u2013 Apostle \u2013 Martyr<\/i>\u00b2, 1962; <etiqueta id=\"#_ftn386\" name=\"_ftnref386\" title=\"\"><i>JEH<\/i><\/etiqueta> 7, 1956, pp. 238s (sobre excavaciones); J. Toynbee y J. Ward Perkins, <i>The Shrine of St. Peter and the Vatican Excavations<\/i>, 1956; H. Chadwick, <i>JTS<\/i> s.n. 8, 1957, pp. 31ss; O. Karrer, <i>Peter and the Church<\/i>, 1963; R. E. Brown, K. P. Donfried, J. Reumann (eds.), <i>Peter in the New Testament<\/i>, 1973.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green'>A.F.W.<\/span><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Cefas Ten\u00eda esposa y suegra, Mat 8:14; Mar 1:30; Luk 4:38; 1Co 9:5; es llamado, Mat 4:18-20; Mar 1:16-18; Joh 1:41-42; pescador de hombres, Luk 5:1-11; enviado con los doce, Mat 10:2; Mar 3:16; camina sobre el mar, Mat 14:28-32; confiesa que Jes\u00fas es el Cristo, Mat 16:13-20; Mar 8:27-33; Luk 9:18-20; Jes\u00fas ruega &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pedro\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abPEDRO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-3501","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3501","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3501"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3501\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3501"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3501"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3501"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}