{"id":3517,"date":"2016-02-04T23:55:38","date_gmt":"2016-02-05T04:55:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pentateuco\/"},"modified":"2016-02-04T23:55:38","modified_gmt":"2016-02-05T04:55:38","slug":"pentateuco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/pentateuco\/","title":{"rendered":"PENTATEUCO"},"content":{"rendered":"<p>Pentateuco    (gr. Pent\u00e1teujos, \u00aben cinco tomos\u00bb; de pent\u00e1 [\u00abcinco\u00bb] + t\u00e9ujos [originalmente una \u00abherramienta\u00bb o \u00abinstrumento\u00bb, luego \u00abuna caja\u00bb para guardar rollos de papiro, y finalmente un \u00abrollo\u00bb de material para escribir]).  Los primeros 5 libros del AT: G\u00e9nesis, Exodo, Lev\u00ed\u00adtico, N\u00fameros y Deuteronomio; la 1\u00c2\u00aa de las 3 divisiones del sagrado canon hebreo de las Escrituras.  Los escritores cristianos usaron el t\u00e9rmino desde c s II d.C.  I. Designaciones.  El nombre corriente que los hebreos dan a estos libros es T\u00f4r\u00e2h (del verbo y\u00e2rah [hifil, \u00abse\u00f1alar\u00bb, \u00abmostrar\u00bb, \u00abdirigir\u00bb o \u00abense\u00f1ar\u00bb).  Por tanto, T\u00f4r\u00e2h indica \u00abinstrucci\u00f3n\u00bb, \u00abdirecci\u00f3n\u00bb, \u00abley\u00bb o \u00abense\u00f1anza\u00bb (Neh 8:2, 7; etc.). Otros nombres que se le dan en el AT al Pentateuco completo o partes de \u00e9l, son: \u00abLibro de la ley\u00bb (Jos 1:8; 8:34; Neh 8:3), \u00abLibro de la ley de Mois\u00e9s\u00bb (Jos 8:31; 23:6; 2Ki 14:6; Neh 8:1), \u00abLibro de la ley de Dios\u00bb (Jos 24:26; Neh 8:18), \u00abLibro de la ley de Jehov\u00e1\u00bb (2Ch 17:9; 34:14), \u00abLibro de la ley de Jehov\u00e1 su Dios\u00bb (Neh 9:3), \u00abLey de Jehov\u00e1\u00bb (1Ch 16:40; 2Ch 31:3; 35:26), \u00abLey de Dios\u00bb (Neh 10:29) y \u00abLey de Mois\u00e9s\u00bb (Dan 9:11,13).  En todos estos casos, \u00abley\u00bb es la traducci\u00f3n del heb.  T\u00f4r\u00e2h. Como \u00abLibro de Mois\u00e9s\u00bb se usa en Ezr 6:18  Estos diversos nombres indican que el Pentateuco era considerado como una sola obra literaria, enfatizando as\u00ed\u00ad su unidad esencial. La divisi\u00f3n en 5 rollos es muy antigua, anterior a la LXX y al Pentateuco samaritano, y habr\u00ed\u00ada sido hecha por el autor original. Los jud\u00ed\u00ados hablaban del Pentateuco como de los \u00abcinco quintos de la ley\u00bb.  Los nombres que se dan al Pentateuco en el NT, son: \u00abLey\u00bb (Mat 12:5; Luk 16:16; Joh 7:19), \u00abLey de Mois\u00e9s\u00bb (Luk 2:22; Joh 7:23), \u00abLey del Se\u00f1or\u00bb (Luk 2:23, 24), \u00abLibro de la ley\u00bb (G\u00e1. 3:10) y \u00abLibro de Mois\u00e9s\u00bb (Mar 12:26).  \u00abLey\u00bb en estas referencias es una traducci\u00f3n del gr. n\u00f3mos, el t\u00e9rmino que usaban para T\u00f4r\u00e2h los jud\u00ed\u00ados de habla griega.  II. Autor.  A. Conceptos tradicionales.  Hasta tiempos relativamente recientes, la autor\u00ed\u00ada mosaica del Pentateuco era aceptada casi universalmente, tanto por jud\u00ed\u00ados como por cristianos.  Los eruditos b\u00ed\u00adblicos conservadores de hoy encuentran evidencias, tanto internas como externas, para sostener que Mois\u00e9s escribi\u00f3 los primeros 5 libros de la Biblia.  1. Testimonios del Pentateuco.  Aunque no existe una afirmaci\u00f3n categ\u00f3rica de que Mois\u00e9s escribiera el Pentateuco entero, hay evidencias convincentes de que procede de su mano. Por ejemplo, algunas secciones legales de Exodo son espec\u00ed\u00adficamente atribuidas a Mois\u00e9s: seg\u00fan Exo 24:4-8, \u00e9l escribi\u00f3 el Libro del Pacto (cps 20-23), las leyes que corresponden al santuario y su servicio (cps 25-31) aparecen como comunicaciones personales de Dios a \u00e9l (25:1, 13, 31; 26:1; 30:11, 17, 22; 31:1, 12; etc.); el informe de la construcci\u00f3n del tabern\u00e1culo (cps 35-40) menciona con frecuencia que todo fue hecho \u00abcomo Jehov\u00e1 lo hab\u00ed\u00ada mandado a Mois\u00e9s\u00bb      (8 veces en el cp 39); tambi\u00e9n le pertenece el Canto de Liberaci\u00f3n junto al Mar Rojo (15:1-18); la narraci\u00f3n de la victoria sobre Amalec deb\u00ed\u00ada escribirla \u00aben un libro\u00bb (17:14).  En todo Exodo, como en todo el Pentateuco, con excepci\u00f3n de G\u00e9nesis, Mois\u00e9s es la figura central y el comunicador de la T\u00f4r\u00e2h.  En Lev\u00ed\u00adtico, la frase \u00abcomo lo hab\u00ed\u00ada mandado Jehov\u00e1 a Mois\u00e9s\u00bb o su equivalente se encuentra unas 30 veces, y la entrega de la legislaci\u00f3n sacerdotal est\u00e1 conectada directamente con el monte Sina\u00ed\u00ad y la intermediaci\u00f3n de Mois\u00e9s (Lev 26:46; 27:34).  La legislaci\u00f3n sacerdotal de N\u00fameros tambi\u00e9n tiene su origen en una orden directa de Dios a Mois\u00e9s (Num 5:1, 5, 11; 6:1; 8:1; 9:1; 10:1; etc.). Se afirma que el itinerario y la lista de los lugares donde acamparon (cp 33) desde Egipto hasta Cana\u00e1n fueron escritos por \u00e9l (vs 1, 2).  Deuteronomio comienza con la afirmaci\u00f3n: \u00abEstas son las palabras que habl\u00f3 Mois\u00e9s\u00bb (Deu 1:1; cf v 5; 4:5, 14; 29:1). Tambi\u00e9n declara que escribi\u00f3 la ley (31:24), y el canto y la bendici\u00f3n de los cps 32 y 33 (31:22, 30; 32:44, 45; 33:1).  Aunque no hay una afirmaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica atribuy\u00e9ndole la autor\u00ed\u00ada de G\u00e9nesis, el libro constituye una parte org\u00e1nica del Pentateuco.  Como Exodo es sencillamente la continuaci\u00f3n de G\u00e9nesis, parece razonable concluir que ambos son del mismo autor.  2. Testimonios del resto del AT. Muchos otros libros del AT se refieren al Pentateuco como obra de Mois\u00e9s.  Las referencias m\u00e1s frecuentes a Mois\u00e9s y sus escritos est\u00e1n en el 915 libro de Josu\u00e9, donde su nombre aparece m\u00e1s de 50 veces.  Josu\u00e9 obtuvo su autoridad de Mois\u00e9s, y apel\u00f3 constantemente a la ley de Mois\u00e9s (Jos 1:7, 8; 8:31, 32, 34, 35; 23:6).  Se dice que los hechos de Josu\u00e9 se ajustaron a lo que \u00abJehov\u00e1 hab\u00ed\u00ada mandado a Mois\u00e9s\u00bb (11:15, 20; 14:2; etc.). La opresi\u00f3n de los israelitas en el per\u00ed\u00adodo de los jueces era para probar a Israel, \u00absi obedecer\u00ed\u00adan a los mandamientos de Jehov\u00e1, que \u00e9l hab\u00ed\u00ada dado a sus padres por mano de Mois\u00e9s\u00bb (Jdg 3:4).  David hizo llevar el arca a Jerusal\u00e9n sobre los hombros de los levitas \u00abcomo lo hab\u00ed\u00ada mandado Mois\u00e9s\u00bb (1Ch 15:15), y encarg\u00f3 a su hijo Salom\u00f3n que observara los preceptos \u00abde la manera que est\u00e1 escrito en la ley de Mois\u00e9s\u00bb (1Ki 2:3).  Variada menci\u00f3n a sus escritos aparecen en Reyes y Cr\u00f3nicas (2Ki 14:6; 2Ch 23:18; 25:4; 34:14; 35:12; cf 2Ki 18:6, 12; 21:8; 23:25; 2Ch 8:13; 30:16).  De la \u00e9poca del cautiverio est\u00e1n las referencias a Mois\u00e9s en Daniel (Dan 9:11-13); y del per\u00ed\u00adodo de la restauraci\u00f3n hay varias en Esdras, Nehem\u00ed\u00adas y Malaqu\u00ed\u00adas (Ezr 3:2; 6:18; 7:6; Neh 1:7, 8; 8:14; 9:14; 10: 29; 13:1; Mal 4:4).  3. Testimonios del NT.  Nuestro Se\u00f1or hizo frecuentes referencias al Pentateuco, que obviamente lo consideraba de Mois\u00e9s (Mat 8:4; 19:7, 8; Mar 1:44:10:3-5; 12:19; Luk 5:14; 16:29, 31; Joh 5:46, 47).  Introdujo una cita de Exodo (Exo 3:6) con las palabras: \u00ab\u00bfNo hab\u00e9is le\u00ed\u00addo en el libro de Mois\u00e9s &#8230; ?\u00bb (Mar 12:26).  El testimonio de los ap\u00f3stoles est\u00e1 en armon\u00ed\u00ada con el de Jes\u00fas (Act 3:22:13:39; 15:5, 21; 26:22; 28:23; Rom 10:5, 19; 1Co 9:9; 2Co 3:15; Rev 15:3).  4. Testimonios de la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada.  Los samaritanos sostienen que el Pentateuco es obra de Mois\u00e9s.  Tambi\u00e9n lo afirman los escritos ap\u00f3crifos (Ecc 45:5; 2 Mac. 7:30).  Igualmente Fil\u00f3n y Josefo.  La misma posici\u00f3n asumieron tanto el Talmud Palestino como el Babil\u00f3nico.  5. Evidencias internas.  El relato de Jos\u00e9 en G\u00e9nesis y la historia de Mois\u00e9s en Exodo revelan a un autor que ten\u00ed\u00ada un conocimiento \u00ed\u00adntimo de la cultura de Egipto.  El uso de los t\u00ed\u00adtulos correctos para los oficiales egipcios (Gen 40:2; 41:40), el reflejo de las costumbres egipcias (41:42, 43), el \u00e9nfasis en sue\u00f1os y magos (v 8) y la momificaci\u00f3n de Jacob y de Jos\u00e9 (50:2, 26) lo ponen de manifiesto.  En forma similar, en la narraci\u00f3n de Exodo aparecen palabras egipcias y un cuadro exacto de la vida y las costumbres del pa\u00ed\u00ads. \u00bfQui\u00e9n, fuera de Mois\u00e9s, \u00abense\u00f1ado&#8230; en toda la sabidur\u00ed\u00ada de los egipcios\u00bb (Act 7:22), podr\u00ed\u00ada estar mejor calificado para escribir estos relatos?  El autor del Pentateuco tambi\u00e9n estaba bien familiarizado con el desierto.  Bib.: Fil\u00f3n, Moses ii.2; FJ-AA i.8.  B. Conceptos de la cr\u00ed\u00adtica moderna.  En general, los eruditos cr\u00ed\u00adticos modernos rechazan la autor\u00ed\u00ada mosaica del Pentateuco.  La mayor\u00ed\u00ada sostiene alguna forma de la hip\u00f3tesis documentaria, que especula que el Pentateuco es un compuesto de 4 o 5 documentos que datan de muchos siglos despu\u00e9s del tiempo de Mois\u00e9s.  Tal vez la idea m\u00e1s popular es la teor\u00ed\u00ada de Graf-Wellhausen, que encuentra en el Pentateuco 4 documentos principales (llamados J, E, D y P [o S]) reunidos por un m\u00e9todo de \u00abtijera y pegamento\u00bb.  De acuerdo con este concepto hubo: 1. Un documento J (as\u00ed\u00ad llamado porque en \u00e9l se usa el tetragr\u00e1maton JHWH como el nombre de Dios), escrito por un ciudadano del reino sure\u00f1o de Jud\u00e1 (c 850 a.C.).  2. Un documento E (en el cual se llama &#8216;Eloh\u00eem a Dios) redactado c 750 a.C. por un escritor llamado \u00abElohista\u00bb, del reino norte\u00f1o de Israel; los 2 fueron combinados como JE por un redactor o editor (c 650 a.C.).  3. Un documento D, llamado C\u00f3digo Deuteron\u00f3mico. escrito en el 621 a.C., pero revisado por un autor posterior.  4. Un documento P (C\u00f3digo Sacerdotal; Priestly en ingl\u00e9s), que consist\u00ed\u00ada en las indicaciones legales y religiosas del Pentateuco (c 500 al 450 a.C.). De acuerdo con esta teor\u00ed\u00ada, la edici\u00f3n final del Pentateuco fue hecha c 400 a.C. Hay muchas variaciones de este esquema general que sostienen los eruditos cr\u00ed\u00adticos. Algunos a\u00f1adir\u00ed\u00adan una fuente no israelita, S (de Seir, el supuesto lugar donde se origin\u00f3), para el libro de G\u00e9nesis.  Se ha presentado una cantidad de argumentos para apoyar el car\u00e1cter compuesto del Pentateuco. Aqu\u00ed\u00ad se considerar\u00e1n unos pocos.  1. Variaciones en el uso de los nombres divinos.  Hay mucha variaci\u00f3n para los nombres dados a Dios en el AT, particularmente en los primeros cap\u00ed\u00adtulos de G\u00e9nesis.  Por ejemplo, &#8216;Eloh\u00eem aparece uniformemente en Gen 1:1 &#8211; 2:3 (34 veces en 34 vers\u00ed\u00adculos); en el resto del cp 2 y todo el cp 3 encontramos la combinaci\u00f3n Yahweh &#8216;Eloh\u00eem (18 veces).  En el cp 4 se usa predominantemente Yahweh (10 veces).  Esta variaci\u00f3n fue tomada por Jean Astruc en 1753 como base para dividir el libro en 2 documentos escritos por autores distintos.  Los eruditos conservadores argumentan que las diferencias en el uso de los nombres divinos no es evidencia de una autor\u00ed\u00ada m\u00faltiple.  Sostienen que &#8216;Eloh\u00eem (implica \u00abfuerza\u00bb, \u00abpoder\u00bb o \u00abcapacidad\u00bb) es un nombre muy apropiado para Dios en la narraci\u00f3n de la creaci\u00f3n, ya que ella es una sorprendente exhibici\u00f3n 916 de poder divino en acci\u00f3n, y que Yahweh (Jehov\u00e1) es el nombre del Dios del pacto (Exo 6:3, 4).  La combinaci\u00f3n Yahweh &#8216;Eloh\u00eem, creen, identifica al Dios de la creaci\u00f3n con el Dios de la redenci\u00f3n.  Observan que en muchos pasajes los nombres divinos son usados en forma m\u00e1s o menos intercambiables, y que los manuscritos hebreos y las primeras versiones, como la LXX, tienen variaciones entre s\u00ed\u00ad.  M\u00e1s recientemente, el bien conocido rollo del Mar Muerto de Isa\u00ed\u00adas (1QIsa) muestra variaciones con el texto masor\u00e9tico en el uso de los nombres divinos, lo que indica que los copistas a veces, aparentemente, no ten\u00ed\u00adan reparos en sustituir un nombre divino por otro (v\u00e9ase CBA 5:153, 154).  Por tanto, no hay argumentos s\u00f3lidos para usar tales diferencias como raz\u00f3n para disecar el Pentateuco.  2. Suposici\u00f3n de que Mois\u00e9s no escribiera el Pentateuco.  Los eruditos cr\u00ed\u00adticos del s XIX negaron la posibilidad de que Mois\u00e9s escribiera el Pentateuco porque cre\u00ed\u00adan que en su tiempo s\u00f3lo se conoc\u00ed\u00adan los sistemas complicados de escritura jerogl\u00ed\u00adfica y cuneiforme, limitados a Egipto y la Mesopotamia, respectivamente.  La escritura alfab\u00e9tica de Palestina m\u00e1s antigua que se conoc\u00ed\u00ada hasta 1880 era la Piedra Moabita* del s IX a.C. Sin embargo, el descubrimiento de las Cartas de Amarna* (Egipto, 1887) mostr\u00f3 que la cuneiforme se usaba extensamente en el 2\u00c2\u00ba milenio a.C. Muchas fueron escritas por peque\u00f1os gobernantes de Palestina y Siria a sus amos egipcios, lo que demuestra que la escritura era evidentemente bien conocida en esas regiones.  Despu\u00e9s de 1916 se supo que exist\u00ed\u00adan escritos en el alfabeto cananeo antes del tiempo de Mois\u00e9s.  En 1929 se encontr\u00f3 en Ras Shamra* toda una biblioteca de literatura cananea.  Ahora se sabe que se usaban por lo menos 6 sistemas de escritura en Palestina antes de la conquista de los israelitas. Entre ellas estaba la escritura* proto-sina\u00ed\u00adtica, que se cree que es la precursora del alfabeto hebreo.  Por ello, ning\u00fan erudito que se precie de tal pretende hoy que la escritura alfab\u00e9tica fuera desconocida en tiempos de Mois\u00e9s.  3. Pasajes posteriores a Mois\u00e9s.  Se alega que el Pentateuco contiene pasajes que no podr\u00ed\u00adan haber sido escritos por Mois\u00e9s.  El m\u00e1s notable de ellos es el informe de su muerte (Deu_34).  Pero tal adici\u00f3n posterior no est\u00e1 en desacuerdo con la integridad y la autor\u00ed\u00ada mosaica del trabajo como un todo. Tambi\u00e9n es posible que algunas revisiones y peque\u00f1os cambios en las palabras hayan ocurrido durante el proceso de trasmisi\u00f3n, junto con la inserci\u00f3n de ciertas formas tard\u00ed\u00adas en los nombres de lugares.  4. La presencia de duplicaciones.  Se alega que el Pentateuco contiene relatos duplicados de los eventos -que a menudo son contradictorios e involucran a personas diferentes-, lo que evidencia que \u00e9stos proceden de fuentes diferentes.  Algunos pretenden que hay 2 relatos de la creaci\u00f3n y 2 relatos del diluvio; otros ven informes repetidos y conflictivos en la narraci\u00f3n de las 2 expulsiones, de Agar (Gen 16:4-16; 21:9-21), las 2 apariciones de codornices en relaci\u00f3n con el man\u00e1 (Exo_16; Num_11), las 2 ocasiones en que sali\u00f3 agua de la roca (Exo_17; Num_20), etc.  Los eruditos conservadores no admiten que estas \u00abduplicaciones\u00bb sean informes diferentes del mismo hecho; los consideran narraciones separadas aut\u00e9nticas.  5. Variaciones en estilo y vocabulario indicar\u00ed\u00adan documentos diferentes.  Los argumentos basados en el estilo y el vocabulario son siempre d\u00e9biles. Generalmente se basan en opiniones y conclusiones que no son demostrables; se sabe que algunos autores var\u00ed\u00adan sorprendentemente su estilo y vocabulario.  Los eruditos conservadores creen que el problema de la hip\u00f3tesis popular documentar\u00ed\u00ada es una cuesti\u00f3n seria, de profundas implicaciones filos\u00f3ficas y religiosas, ya que su aceptaci\u00f3n o rechazo involucro el concepto que se tiene de la revelaci\u00f3n, la inspiraci\u00f3n y la credibilidad en la Biblia.  III. Contenido.  Acerca del contenido de los 5 libros de la T\u00f4r\u00e2h, v\u00e9ase lo escrito bajo los nombres de cada uno de ellos.  Pentecost\u00e9s, Fiesta de.  Fiesta de la cosecha del trigo, tambi\u00e9n llamada fiesta de las Semanas (Exo 34:22), de las Primicias (los primeros frutos; Exo 34:22; Num 28:26), de la Cosecha (Exo 23:16) y, en tiempos del NT, de Pentecost\u00e9s (Act 2:1).  Era una de las 3 fiestas en la que todos los hombres deb\u00ed\u00adan \u00abaparecer delante de Jehov\u00e1\u00bb (Exo 23:17); es decir, deb\u00ed\u00adan hacer el viaje hasta el santuario.  La celebraci\u00f3n era de un d\u00ed\u00ada, uno de los s\u00e1bados ceremoniales (Lev 23:21).  En ese d\u00ed\u00ada se ofrec\u00ed\u00adan a Jehov\u00e1 2 panes de harina fina, cocidos con levadura, junto con sacrificios de animales especificados (vs 17-20).  Los t\u00e9rminos \u00abPentecost\u00e9s\u00bb (del gr. pent&#8217;koste, \u00abquincuag\u00e9simo\u00bb) y \u00abFiesta de las Semanas\u00bb se refieren a la fecha de esta festividad en el d\u00ed\u00ada 50\u00c2\u00ba, inclusive, o 7 semanas desde la ceremonia de la gavilla mecida, que ocurr\u00ed\u00ada el 2\u00c2\u00ba d\u00ed\u00ada de la de los Panes* sin Levadura, el \u00abd\u00ed\u00ada siguiente al s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada de reposo\u00bb (Lev 23:15, 16). En tiempos de Cristo hubo 917 una disputa entre ciertos fariseos y aduceos.  Algunos de estos \u00faltimos discut\u00ed\u00adan que el de Pentecost\u00e9s siempre deb\u00ed\u00ada caer al d\u00ed\u00ada siguiente de un s\u00e1bado semanal, porque insist\u00ed\u00adan que la gavilla mecida, desde la cual se contaban 7 semanas, se ofrec\u00ed\u00ada el d\u00ed\u00ada despu\u00e9s del s\u00e1bado semanal que ca\u00ed\u00ada durante la fiesta de los Panes sin Levadura (Talmud, Menahoth 65a).  Sin embargo, prevaleci\u00f3 el otro punto de vista: \u00abEl d\u00ed\u00ada despu\u00e9s del s\u00e1bado\u00bb significaba el 16 de Nis\u00e1n, el d\u00ed\u00ada despu\u00e9s del s\u00e1bado ceremonial, que daba comienzo a la fiesta de los Panes sin Levadura, despu\u00e9s de haber sacrificado el cordero pascual el 14 de Nis\u00e1n (v\u00e9ase CBA 1:819).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>griego penta cinco, teuk libro; hebreo Tor\u00e1, Ne 8, 2,  ense\u00f1anza. Conjunto de cinco libros que corresponde a los cinco primeros libros del A. T.: G\u00e9nesis, Exodo, Lev\u00ed\u00adtico, N\u00fameros y Deuteronomio.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se les llama los cinco libros de Mois\u00e9s; que incorpora las  escrituras sagradas m\u00e1s santas de los jud\u00ed\u00ados, que son un gran material cronol\u00f3gico y geogr\u00e1fico, empezando con la creaci\u00f3n del mundo y terminando con la muerte de Mois\u00e9s.<\/p>\n<p>El tema de los libros gira en torno de varios temas centrales:  El relato de la creaci\u00f3n y la continuaci\u00f3n de los or\u00ed\u00adgenes del mundo hasta la divisi\u00f3n de la humanidad y el nacimiento de las naciones, Gn 1-11,  situando al pueblo en la historia misma de la humanidad.<\/p>\n<p>La historia patriarcal  los antepasados de Israel: Abraham, Gn 12, 1-25 y 18; Isaac y Jacob, Gn 25, 19 y 36; Jos\u00e9, Gn 37-50, que se desarrolla en Egipto y no en Cana\u00e1n.<\/p>\n<p>Y por otro lado  la historia de la liberaci\u00f3n de Egipto, Ex 1-15, la marcha por el desierto, Ex 16-18 y Nm 10-34. La Alianza en el Sina\u00ed\u00ad, Ex 18; Nm 10.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>(los 5 libros de la Ley).<\/p>\n<p> Son los cinco primeros libros de la Biblia, que los jud\u00ed\u00ados llaman \u00abTorah\u00bb: (instrucci\u00f3n, ley). Se atribuyen a Mois\u00e9s, y relatan desde la creaci\u00f3n del mundo, hasta la muerte de Mois\u00e9s: G\u00e9nesis, Exodo, Lev\u00ed\u00adtico, N\u00fameros y Deuteronomio. Verlos en sus letras correspondientes.<\/p>\n<p> Es impresionante pensar que el \u00abTora\u00bb dedica 26 cap\u00ed\u00adtulos enteros a los sacrificios, sacerdotes y el altar: Ex.25 a 40, Lev.l-6 y 23-25, Num.28-29. aparte de que Abraham y todos los Patriarcas siempre estaban levantando altares y ofreciendo sacrificios.En el \u00abJuda\u00ed\u00adsmo\u00bb de hoy no hay sacrificios, ni altar, ni sacerdotes. \u00c2\u00a1s\u00f3lo Rab\u00ed\u00ads: (maestros)!. Si Abraham o Mois\u00e9s levantaran la cabeza, no reconocer\u00ed\u00adan el juda\u00ed\u00adsmo tal como se practica hoy.<\/p>\n<p> La raz\u00f3n es que ya hab\u00ed\u00adan predicho los \u00abprofetas\u00bb que cuando viniera el Mes\u00ed\u00adas, se acabar\u00ed\u00adan los sacrificios de animales, porque el Mes\u00ed\u00adas ser\u00ed\u00ada el \u00abCordero de Dios\u00bb, el \u00fanico sacrificio que quedar\u00ed\u00ada: (Ma12Cr 1:10, Is.l:ll, Ose 3:4 Dan 8:11, Dan 9:27, Dan 11:31, Dan 12:11, Jua 1:29).<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Los primeros cinco libros de la Biblia, com\u00fanmente llamados \u2020\u0153la ley de Mois\u00e9s\u2020\u009d. La tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada y cristiana ha visto al P. como una obra escrita por Mois\u00e9s, con excepci\u00f3n de los ocho \u00faltimos vers\u00ed\u00adculos del Deuteronomio. Los cinco libros son la \u2020\u00a2Tor\u00e1, parte de la revelaci\u00f3n divina. Se los conoce divididos en esa forma desde antes de la destrucci\u00f3n del segundo \u2020\u00a2templo, sin que se sepa exactamente cu\u00e1ndo se hizo la divisi\u00f3n ni qui\u00e9n la realiz\u00f3. Los hebreos acostumbraban llamarlos utilizando la primera palabra que aparece en cada uno de ellos. As\u00ed\u00ad, \u2020\u00a2G\u00e9nesis es Bereshit, \u2020\u00a2\u00e9xodo es Shemot, \u2020\u00a2Lev\u00ed\u00adtico es Va-Yikra, \u2020\u00a2N\u00fameros es Be-Midbar y \u2020\u00a2Deuteronomio es Devarim.<\/p>\n<p>De todos estos libros, el que era un\u00e1nimemente aceptado como \u2020\u0153la Tor\u00e1\u2020\u009d o \u2020\u0153el libro de Mois\u00e9s\u2020\u009d era originalmente Deuteronomio, como puede verse al comparar muchos pasajes de diversos libros con el texto del quinto libro de Mois\u00e9s. Por ejemplo, Jos 1:8 (\u2020\u0153Nunca se apartar\u00e1 de tu boca este libro de la ley, sino que de d\u00ed\u00ada y de noche meditar\u00e1s en \u00e9l&#8230;\u2020\u009d), tiene como trasfondo a Deu 17:19-20 (\u2020\u0153&#8230; y lo tendr\u00e1 consigo, y leer\u00e1 en \u00e9l todos los d\u00ed\u00adas de su vida&#8230;\u2020\u009d). Y 2Re 14:6 (\u2020\u0153Pero no mat\u00f3 a los hijos de los que le dieron muerte, conforme a lo que est\u00e1 escrito en el libro de la ley de Mois\u00e9s, donde Jehov\u00e1 mand\u00f3 diciendo: No matar\u00e1n a los padres por los hijos ni a los hijos por los padres\u2020\u009d), es una cita de Deu 24:16 (\u2020\u0153Los padres no morir\u00e1n por los hijos, ni los hijos por los padres\u2020\u009d). Sin embargo, en Neh 8:14 leemos: \u2020\u0153Y hallaron escrito en la ley que Jehov\u00e1 hab\u00ed\u00ada mandado por mano de Mois\u00e9s, que habitasen los hijos de Israel en tabern\u00e1culos&#8230;\u2020\u009d Esto es una cita de Lev 23:42.<br \/>\notros pasajes de Esdras y Nehem\u00ed\u00adas se hacen referencias a los libros de Lev\u00ed\u00adtico y N\u00fameros, as\u00ed\u00ad como a Deuteronomio. Los eruditos opinan que los otros cuatro libros fueron canonizados a partir de los tiempos de \u2020\u00a2Esdras y \u2020\u00a2Nehem\u00ed\u00adas. En el decurso de los siglos se han levantado muchas cr\u00ed\u00adticas en cuanto la autor\u00ed\u00ada de Mois\u00e9s para estos libros. Algunos se\u00f1alan que ciertos pasajes, como Gen 36:31 (\u2020\u0153Y los reyes que reinaron en la tierra de Edom, antes que reinase rey sobre los hijos de Israel, fueron estos&#8230;\u2020\u009d) y otros, parecen indicar que la forma final de los libros fue terminada despu\u00e9s del comienzo de la monarqu\u00ed\u00ada israelita. Adem\u00e1s, el P. mismo alude a por lo menos una fuente anterior a \u00e9l mismo (\u2020\u0153Por tanto se dice en el libro de las batallas de Jehov\u00e1&#8230;\u2020\u009d [Num 21:14]). Otra fuente posible para su composici\u00f3n ser\u00ed\u00ada \u2020\u0153el libro de Jaser\u2020\u009d, citado en Jos 10:13 y otros lugares.<br \/>\ncr\u00ed\u00adtica m\u00e1s reciente es la que pretende identificar las diversas fuentes que sirvieron para la formaci\u00f3n del P. Estudiando ciertas diferencias en el texto, los eruditos usan como nomenclatura las letras J, E, P y D para se\u00f1alar que tales o cuales porciones provienen de una fuente o de otra. El criterio que se utiliza para ello es b\u00e1sicamente literario, apoy\u00e1ndose en los temas y ciertas distinciones ling\u00fc\u00ed\u00adsticas apreciables entre diferentes porciones del P. Para los fines de sus an\u00e1lisis, los eruditos usan las siguientes designaciones:<\/p>\n<p>\u2020\u0153J\u2020\u009d son aquellas porciones donde para referirse a Dios se utiliza el \u2020\u00a2Tetragr\u00e1maton (YHWH).<\/p>\n<p>\u2020\u0153E\u2020\u009d son aquellas porciones en las cuales se usa el apelativo \u2020\u0153Elohim\u2020\u009d (Dios).<\/p>\n<p>\u2020\u0153P\u2020\u009d se aplica a las porciones que suponen originadas en una Fuente Sacerdotal (\u2020\u0153Priestly Source\u2020\u009d).<\/p>\n<p>\u2020\u0153D\u2020\u009d se aplica al Deuteronomio.<br \/>\n\u00ed\u00ad, se habla entre los estudiosos del P., de \u2020\u0153la fuente J\u2020\u009d, \u2020\u0153la fuente E\u2020\u009d, \u2020\u0153la fuente P\u2020\u009d, y \u2020\u0153la fuente D\u2020\u009d. Estas nomenclaturas utilizadas en los estudios del P. est\u00e1n tambi\u00e9n relacionadas con lo que algunos consideran una evoluci\u00f3n en la revelaci\u00f3n de la persona de Dios al pueblo de Israel, comenzando desde los tiempos de los patriarcas. Los l\u00ed\u00admites de este art\u00ed\u00adculo no nos permiten ampliar m\u00e1s sobre esta teor\u00ed\u00ada.<br \/>\nP. narra la historia del pueblo de Israel, al cual toma como una familia que se desarrolla y crece. No es su intenci\u00f3n ofrecer una historia universal, aunque en los primeros cap\u00ed\u00adtulos de G\u00e9nesis encuadra la narraci\u00f3n dentro del contexto general de la creaci\u00f3n y los comienzos de la humanidad.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, LIBR ARQU CRIT<\/p>\n<p>ver, INSPIRACI\u00ed\u201cN, MARDIKH, NUZU, SUMER, MOISES, PEREGRINACI\u00ed\u201cN POR EL DESIERTO, ALTAR, PENTATEUCO (II), QUMR\u00ed\u0081N, PENTATEUCO SAMARITANO<\/p>\n<p>vet, (gr. \u00abpentateuchos\u00bb, \u00abque consiste de cinco rollos\u00bb). Nombre dado al conjunto de los cinco primeros libros del AT: G\u00e9nesis, Exodo, Lev\u00ed\u00adtico, N\u00fameros, Deuteronomio. El t\u00e9rmino Pentateuco no se halla en las Escrituras, Los israelitas daban a este conjunto de cinco libros el nombre de: Ley (Torah) (Jos. 1:7; Mt. 5:17); le daban tambi\u00e9n el nombre de Ley de Mois\u00e9s (1 R. 2:3; Esd. 7:6; Lc. 2:22); Ley de Jehov\u00e1 (2 Cr. 25:3, 4); libro de la Ley de Mois\u00e9s (Jos. . 8:31); libro de la Ley de Dios (Jos. 24:26); libro de la Ley de Jehov\u00e1 (2 Cr. 17:9). Estas expresiones permiten pensar que, de hecho, estos cinco libros formaban uno solo. Se siguen presentando bajo esta forma en los mss. heb., aunque se cite cada libro por separado dando como t\u00ed\u00adtulo sus primeras palabras. Josefo habla de cinco libros (Contra Api\u00f3n, 1:8). Es posible que esta divisi\u00f3n en cinco fuera una innovaci\u00f3n introducida por la traducci\u00f3n griega, o que la hubiera precedido un corto espacio de tiempo. En todo caso, es de la LXX que se han recibido los nombres de G\u00e9nesis, Exodo, Lev\u00ed\u00adtico, N\u00fameros y Deuteronomio. El contenido del primer libro del Pentateuco fue plasmado por Mois\u00e9s en base a la tradici\u00f3n oral y escrita anterior, todo ello conducido por la inspiraci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo (v\u00e9ase INSPIRACI\u00ed\u201cN). Mois\u00e9s fue testigo ocular de los hechos consignados en los cuatro libros siguientes. La escritura era conocida ya mucho tiempo antes de Mois\u00e9s. En base a la cronolog\u00ed\u00ada convencional, en el cuarto milenio a.C. los sumerios y Babilonia se serv\u00ed\u00adan de caracteres cuneiformes, y los egipcios empleaban jerogl\u00ed\u00adficos. Las ruinas de Ebla han dado miles de tablillas cuneiformes anteriores a la \u00e9poca de Abraham (v\u00e9ase MARDIKH [TELL]). Las m\u00e1s antiguas inscripciones del Sina\u00ed\u00ad pueden situarse, probablemente, en el siglo XIX a.C. Nuzu (v\u00e9ase NUZU), Sumer (v\u00e9ase SUMER), y otras muchas localidades dan testimonio adicional de este hecho. En vista de los resultados de las investigaciones hechas a lo largo de este siglo, no puede aducirse ya m\u00e1s que Mois\u00e9s no hubiera podido ser capaz de escribir, como se hab\u00ed\u00ada llegado a decir por parte de ciertos autores. La arqueolog\u00ed\u00ada nos muestra un mundo antiguo estructurado, civilizado, con archivos, memorias, cartas, textos m\u00e9dicos, m\u00e1gicos, religiosos, diccionarios entre diversas lenguas, listas comerciales, textos legales, tratados, etc. As\u00ed\u00ad, el arte de la escritura era ya muy bien conocido y difundido siglos antes del nacimiento de Mois\u00e9s (v\u00e9ase MOISES). Aunque ning\u00fan vers\u00ed\u00adculo concreto afirma que todo el conjunto sea de Mois\u00e9s, el Pentateuco afirma expresamente que \u00e9l es el autor. Dos pasajes de la secci\u00f3n narrativa mencionan el libro en el que Mois\u00e9s consignaba lo que suced\u00ed\u00ada, particularmente la victoria sobre Amalec (Ex. 17:14) y el itinerario de los israelitas, desde Egipto hasta los campos de Moab, frente a Jeric\u00f3 (Nm. 33:2). Un c\u00e1ntico did\u00e1ctico que muestra la actitud del Alt\u00ed\u00adsimo hacia Israel declara que fue escrito, cantado y ense\u00f1ado por Mois\u00e9s (Dt. 31:19, 22, 30; 32:44). Se afirma que Mois\u00e9s cant\u00f3 un c\u00e1ntico de alabanzas inmediatamente despu\u00e9s del paso del mar Rojo (Ex. 15:1-19; cfr. v. 21). La parte legal del Pentateuco se compone de tres secciones distintas. La primera, llamada \u00ablibro del pacto\u00bb, incluye el Dec\u00e1logo, la ley fundamental de la naci\u00f3n, con algunas prescripciones complementarias (Ex. 20-23). En Ex. 24:4 se afirma, de manera expresa, que fue Mois\u00e9s quien escribi\u00f3 este c\u00f3digo. La segunda secci\u00f3n de leyes trata del santuario y de su servicio (Ex. 25-31 y 35-40); contiene asimismo el Lev\u00ed\u00adtico y la mayor parte de N\u00fameros. Se afirma, de manera insistente, que Jehov\u00e1 dio estas leyes a Mois\u00e9s (Ex. 25:1; Lv. 1-2 y m\u00e1s de cincuenta veces en este mismo libro, etc.). La tercera secci\u00f3n especifica los discursos de Mois\u00e9s a la nueva generaci\u00f3n que iba a entrar en Cana\u00e1n. Este tercer c\u00f3digo recapitula brevemente los caminos de Dios con respecto a Israel, y presenta la Ley al pueblo destacando su espiritualidad y llam\u00e1ndolo a la fidelidad a Dios. Este libro, el de Deuteronomio, insiste en aquellos puntos que iban a ser de vital importancia en las nuevas circunstancias en las que se hallar\u00e1 el pueblo en Cana\u00e1n. Se modifican ciertos detalles con el fin de adecuar las primeras ordenanzas a la vida sedentaria de Cana\u00e1n, donde adem\u00e1s las tribus se ver\u00ed\u00adan dispersadas en un territorio que involucrar\u00ed\u00ada ciertas distancias, en lugar de estar todos ellos concentrados en un campamento, como en el curso de la peregrinaci\u00f3n por el desierto (v\u00e9ase PEREGRINACI\u00ed\u201cN POR EL DESIERTO). Mois\u00e9s escribi\u00f3 todo esto, confi\u00e1ndolo a los levitas (Dt. 31:9, 24-26). Todas estas declaraciones, diseminadas por el Pentateuco, constituyen un reconocimiento expl\u00ed\u00adcito de que Mois\u00e9s fue su autor. El resto del AT confirma la paternidad mosaica de la Ley (Jos. 1:7, 8; Esd. 6:18; Neh. 8:1, 18). Hay abundantes referencias a la Ley de Mois\u00e9s (Jos. 1:7, 8; 8:31-35; Jue. 3:4; 1 R. 2:3; 2 R. 18:6, 12; cfr. Dt. 24:16; 2 R. 21:7, 8; Dn. 9:11, 13; Esd. 3:2; 6:18; 7:6; Neh. 8:1, 18; Mal. 4:4). La ley del santuario \u00fanico, que era una ordenanza caracter\u00ed\u00adstica, qued\u00f3 suspendida cuando el arca fue tomada y guardada en territorio enemigo, cuando el Se\u00f1or abandon\u00f3 Silo (1 S. 4:11, 21, 22; 6:1; 7:2; Sal. 78:60; Jer. 7:12-15; 26:6). El pueblo, dirigido por Samuel, sacrificaba en lugares altos (1 R. 3:2-4), como lo hab\u00ed\u00adan hecho sus antecesores antes de la celebraci\u00f3n del Pacto, testimoniado por la Ley y el arca. Despu\u00e9s del cisma nacional fue desobedecida la ley del santuario \u00fanico. Se imped\u00ed\u00ada a los israelitas piadosos pertenecientes al reino de Israel que acudieran a adorar al Templo en Jerusal\u00e9n, donde estaba el arca. Debido a ello hubo fuertes tensiones en diversas \u00e9pocas, y movimientos de norte a sur por parte de los que deseaban obedecer la voz de los profetas (2 Cr. 30:1-31:3; cfr. 2 R.23:4-23). Sin embargo, en casos muy especiales, como en la implacable guerra entre el culto a Baal o a Jehov\u00e1 en el reino del norte, se ofrecieron sacrificios excepcionales como el de El\u00ed\u00adas en el monte Carmelo, que fue consumido por una especial manifestaci\u00f3n de Dios (1 R. 18:20-40; cfr. Ex. 20:24; v\u00e9ase Jue. 2:1, 5; 6:19-24; 13:15-22). (V\u00e9ase ALTAR.) El reino del norte, sin embargo, reconoc\u00ed\u00ada formalmente la autoridad de la Ley de Mois\u00e9s. Oseas y Am\u00f3s, profetas para las diez tribus, no mencionan a Mois\u00e9s de manera expresa, pero se refieren sin cesar a las leyes del Pentateuco. M\u00e1s tarde, y especialmente durante el reinado de Manas\u00e9s, el libro de la Ley, depositado en el Templo, fue desde\u00f1ado. Durante la restauraci\u00f3n del edificio y de la reorganizaci\u00f3n del culto a Jehov\u00e1, bajo el reinado del rey Jos\u00ed\u00adas, el libro fue redescubierto (2 R. 22:8; 23:21, 24, 25). Los hay que se preguntan si se trataba espec\u00ed\u00adficamente del libro de Deuteronomio, pero se hace alusi\u00f3n a toda la Ley de Mois\u00e9s (v. 25). Tambi\u00e9n se ha supuesto, pero sin prueba alguna en concreto, que el ejemplar de la Ley descubierto por el sumo sacerdote hab\u00ed\u00ada sido depositado dentro del muro del Templo cuando \u00e9ste fue construido. Daniel, Esdras y Nehem\u00ed\u00adas hacen alusi\u00f3n a la redacci\u00f3n de la Ley de Mois\u00e9s. En la \u00e9poca de Cristo, los jud\u00ed\u00ados atribu\u00ed\u00adan el Pentateuco a Mois\u00e9s (Mr. 12:19; Jn. 8:5; Ant. pref. 4; Contra Api\u00f3n 1:8). El mismo Se\u00f1or Jesucristo, as\u00ed\u00ad como los evangelistas, atribuyen el Pentateuco a Mois\u00e9s y lo denominan \u00ablibro de Mois\u00e9s\u00bb (Mr. 12:26; Lc. 16:29; 24:27, 44). Afirman que Mois\u00e9s promulg\u00f3 la Ley y escribi\u00f3 todo el Pentateuco (Mr. 10:3-5; 12:19; Jn. 1:17; 5:46, 47; 7:19). La denominada \u00abAlta Cr\u00ed\u00adtica\u00bb niega que Mois\u00e9s sea el autor del Pentateuco. Para apoyar esta hip\u00f3tesis, se citan algunos vers\u00ed\u00adculos, mediante los cuales se pretende justificar que se hace alusi\u00f3n a una \u00e9poca posterior a Mois\u00e9s: (a) Gn. 12:6: \u00abY pas\u00f3 Abraham por aquella tierra hasta el lugar de Siquem, hasta el valle de More; y el cananeo estaba entonces en la tierra\u00bb (cfr. Gn. 13:7). Se quiere hacerle decir a este vers\u00ed\u00adculo que los cananeos ya no estaban en estos lugares en la \u00e9poca en que viv\u00ed\u00ada el autor de G\u00e9nesis; pero esta frase significa tan s\u00f3lo que los cananeos se hallaban ya en tiempos de Abraham en el pa\u00ed\u00ads que le hab\u00ed\u00ada sido prometido. (b) En Gn. 14:14 se afirma que Abraham persigui\u00f3 a los reyes aliados hasta Dan. Se objeta que en la \u00e9poca de los patriarcas aquel lugar se llamaba Lais, y que el nombre de Dan no le fue dado hasta en la \u00e9poca de los Jueces (Jue. 18:29). Refutaci\u00f3n: No es seguro que el Dan de G\u00e9nesis sea el mismo lugar que el Dan de Jueces. Aun cuando fuera as\u00ed\u00ad, no hay problema alguno en admitir que los copistas posteriores pudieran sustituir el nombre de Dan en lugar del de Lais por mor de la claridad. El texto hebreo presenta en ocasiones algunas alteraciones. (c) En Gn. 36:31 se afirma: \u00abY los reyes que reinaron en la tierra de Edom, antes que reinase rey sobre los hijos de Israel. \u00bb Se afirma que Sa\u00fal ya reinaba sobre Israel cuando fue escrito este pasaje. Pero los reyes de Edom (Gn. 36:32-43) reinaron antes que el mismo Mois\u00e9s; este vers\u00ed\u00adculo se\u00f1ala este hecho en un momento en que los israelitas, a los que les hab\u00ed\u00ada sido prometido un rey, no lo ten\u00ed\u00adan a\u00fan (Gn. 17:6, 16; 35:11). (d) Se alega que el t\u00e9rmino \u00abal otro lado del Jord\u00e1n\u00bb (heb., indicando al este del r\u00ed\u00ado) muestra que el escritor estaba en Cana\u00e1n (Dt. 1:1). Sin embargo, esta expresi\u00f3n no demanda tal conclusi\u00f3n. Cana\u00e1n hab\u00ed\u00ada sido el hogar de Abraham, Isaac y Jacob, y los israelitas consideraban aquel territorio como la Tierra Prometida. Fuese el que fuere el lado del que ellos se hallaran del r\u00ed\u00ado, daban el nombre de Abarim (\u00abque son del otro lado\u00bb) a los montes que se elevaban al este del mar Muerto. M\u00e1s tarde, dieron el nombre de Perea (regi\u00f3n m\u00e1s all\u00e1) al territorio situado entre el Jaboc y el Arn\u00f3n. (e) Se admite universalmente que Dt. 35:5-12 (que relata la muerte de Mois\u00e9s y lo compara con profetas posteriores) no pudo ser escrito por \u00e9l mismo; pero la presencia de este ap\u00e9ndice inspirado no constituye ning\u00fan argumento en contra de la mosaicidad del Pentateuco. En 1707, un te\u00f3logo llamado Vitringa, convencido de la autenticidad de G\u00e9nesis, emiti\u00f3 la opini\u00f3n de que Mois\u00e9s deb\u00ed\u00ada haber utilizado, en parte, documentos transmitidos por los patriarcas y conservados en el seno del pueblo hebreo. En 1753, el franc\u00e9s Jean Astruc, m\u00e9dico capaz, pero de car\u00e1cter inmoral, atribuy\u00f3 el G\u00e9nesis a dos autores principales, cuyos escritos habr\u00ed\u00ada utilizado Mois\u00e9s. Astruc pretend\u00ed\u00ada distinguir estos dos autores por la utilizaci\u00f3n de los t\u00e9rminos Elohim y Yahweh para nombrar a Dios. Por otra parte, afirm\u00f3 que pod\u00ed\u00ada distinguir otros diez documentos secundarios que no conten\u00ed\u00adan el nombre de Dios, relacionados con pueblos paganos. Johann Eichhorn (1783) asumi\u00f3 esta hip\u00f3tesis, y la desarroll\u00f3, afirmando que G\u00e9nesis es una recopilaci\u00f3n de Mois\u00e9s, al que, por tanto, atribu\u00ed\u00ada la paternidad del resto del Pentateuco. Pero pronto se lleg\u00f3 a la consciencia de que los principios que hab\u00ed\u00adan llevado al desmembramiento de G\u00e9nesis podr\u00ed\u00adan extrapolarse al resto del Pentateuco. Habiendo admitido este procedimiento, se vino a declarar que los documentos relativos a la \u00e9poca de Mois\u00e9s proven\u00ed\u00adan asimismo de estas fuentes m\u00e1s antiguas, y que no hab\u00ed\u00adan podido ser reunidos por \u00e9l para redactar el Pentateuco tal y como lo tenemos. Con ello, se hizo un salto, de la razonable hip\u00f3tesis de que Mois\u00e9s hubiera, quiz\u00e1, podido servirse en parte de documentos patriarcales, a una especulaci\u00f3n documentaria de una recopilaci\u00f3n muy posterior a Mois\u00e9s, y en la cual los documentos se distinguir\u00ed\u00adan por el nombre usado para Dios. Veamos a continuaci\u00f3n los principales argumentos en favor de esta hip\u00f3tesis, que lleva el nombre de Wellhausen, erudito alem\u00e1n de la segunda mitad del siglo XIX. (a) Alternancia de los nombres Elohim y Yahweh para designar a Dios en sucesivas secciones. (b) Continuidad de cada pretendido documento examinado aisladamente. (c) Diversidad de estilo, de vocabulario y de ideas en los diferentes documentos. (d) Dobletes, o pretendidos relatos contradictorios, indicadores de documentos distintos. La hip\u00f3tesis en cuesti\u00f3n, nacida de una simple suposici\u00f3n, ha sufrido, de parte de los cr\u00ed\u00adticos mismos, numerosas modificaciones que tratan de resolver los problemas que ella misma ha suscitado. En la actualidad se pretende poder discernir los principales documentos que se mencionar\u00e1n, y que hubieran sido utilizados para redactar el Pentateuco (aunque los cr\u00ed\u00adticos est\u00e1n bien lejos de concordar entre s\u00ed\u00ad sobre una gran cantidad de puntos). (a) El autor que recibe el nombre de J (Jehovista o Yahwista, por dar a Dios el nombre de Yahweh) habr\u00ed\u00ada vivido en Jud\u00e1 alrededor del a\u00f1o 950-850 a.C. Hay cr\u00ed\u00adticos que dividen a\u00fan m\u00e1s esta \u00abfuente\u00bb, dando J&#8217; y J,. (b) El autor E (Eloh\u00ed\u00adsta, por dar a Dios el nombre de Elohim), se situar\u00ed\u00ada hacia el a\u00f1o 750 a.C. (c) Despu\u00e9s de la ca\u00ed\u00adda de Samaria, un \u00abredactor\u00bb JE habr\u00ed\u00ada combinado J y E a\u00f1adiendo de su cosecha. (d) El documento D comprender\u00ed\u00ada la mayor parte de Deuteronomio. Este ser\u00ed\u00ada el libro de la Ley \u00abredescubierto\u00bb en el Templo, bajo Jos\u00ed\u00adas, el a\u00f1o 621 a.C. (2 R. 22:23). (e) U (de Holiness, ingl\u00e9s para santidad), es el nombre del \u00abC\u00f3digo de Santidad\u00bb (Lv. 17-26), que trata de la pureza ceremonial; los cr\u00ed\u00adticos debaten si debe ser situado antes o despu\u00e9s de Ezequiel. (f) P (de Priestly, ingl\u00e9s para sacerdotal), el llamado c\u00f3digo sacerdotal, que habr\u00ed\u00ada sido redactado por los sacerdotes despu\u00e9s del exilio, y que habr\u00ed\u00ada sido le\u00ed\u00addo a la muchedumbre por Esdras (atribuy\u00e9ndolo a Mois\u00e9s) hacia el a\u00f1o 398 a.C. (g) Finalmente, uno o varios recopiladores habr\u00ed\u00adan amalgamado todos estos heterog\u00e9neos componentes para producir el actual Pentateuco. As\u00ed\u00ad, en palabras de los exponentes de esta postura: \u00abal inicio del siglo II a.C., la ley formaba un todo completo, no suponiendo nadie, de una manera veros\u00ed\u00admil, su car\u00e1cter compuesto. No nos arriesgamos si fijamos la fecha de su finalizaci\u00f3n en alrededor del s. 300 a.C.\u00bb (<\u00c2\u00a3sterley y Robinson, Introduction to the Books of the Old Testament, p. 63; cfr. asimismo L. Gautier, Introduction a l'Ancien Testament; contrastar con los descubrimientos de Qumr\u00e1n, cfr. QUMR\u00ed\u0081N [MANUSCRITOS DEI, secci\u00f3n V, \"cueva 1, ZQ\", en el apartado Literatura b\u00ed\u00adblica, y secci\u00f3n VIII, Literatura b\u00ed\u00adblica, AT). Refutaci\u00f3n. No faltan argumentos para mostrar la carencia de base e inverosimilitud de esta torre de hip\u00f3tesis montada sobre hip\u00f3tesis y lo alejado que est\u00e1 este esquema de los hechos. (a) Esta hip\u00f3tesis implica la negaci\u00f3n de la veracidad del AT en su pr\u00e1ctica totalidad. No afecta solamente a detalles ocasionales o a \u00ed\u00adnfimas inexactitudes. El mismo Wellhausen lo reconoci\u00f3 as\u00ed\u00ad. (b) Se pretende que la Ley no lleg\u00f3 a constituir un todo completo hasta el inicio del siglo II a.C.; sin embargo, la versi\u00f3n LXX es la traducci\u00f3n griega del AT desde mediados del siglo III a.C., comenzando, desde luego, por el Pentateuco. Es insostenible la pretensi\u00f3n de que la redacci\u00f3n del Pentateuco hubiera estado apenas acabada sin que sus ilustres traductores conocieran este hecho. (c) El descubrimiento por parte de los \"cr\u00ed\u00adticos\" de tal multitud de \"fuentes\" para nuestro texto actual se remonta a 100 o 200 a\u00f1os como m\u00e1ximo (y vale la pena hacer constar que estos \"descubrimientos\" se han basado en un escepticismo previo de los \"investigadores\", y no al rev\u00e9s). Estos \"cr\u00ed\u00adticos\" deber\u00ed\u00adan dar respuesta satisfactoria al hecho de que los jud\u00ed\u00ados, tan estrictamente conservadores y tan leales a la persona y obra de Mois\u00e9s, no se hubieran dado cuenta de que se le atribu\u00ed\u00ada la paternidad de tantos documentos falsos, y de c\u00f3mo llegaron a aceptar, sin protestar vehementemente, la imposici\u00f3n de todos estos diferentes cuerpos legislativos, con todas sus m\u00faltiples exigencias, y ello apelando falsamente al nombre de Mois\u00e9s. En este contexto se pueden citar unos extractos del ya citado Eichhorn, que fue un c\u00e9lebre erudito racionalista alem\u00e1n, no creyente en absoluto en la inspiraci\u00f3n, pero que escribi\u00f3 lo siguiente acerca del tema de la pretendida falsificaci\u00f3n de la historia b\u00ed\u00adblica: (A) \"No surgen de la inventiva de un falsificador individual. Todo aquel que est\u00e9 dotado de un conocimiento adecuado y que investigue con imparcialidad la cuesti\u00f3n de si los escritos del AT son genuinos tendr\u00e1 que dar forzosamente una respuesta afirmativa. Ning\u00fan enga\u00f1ador hubiera podido falsificarlos todos. Esto es lo que proclama cada p\u00e1gina del AT. \u00c2\u00a1Qu\u00e9 variedad de lenguaje y de expresi\u00f3n! Isa\u00ed\u00adas no escribe como Mois\u00e9s, ni Jerem\u00ed\u00adas como Ezequiel; y entre \u00e9stos y cada uno de los profetas menores hay puesta una gran sima que no se puede pasar. El edificio gramatical del lenguaje de Mois\u00e9s presenta mucho que es singular; en el libro de los Jueces aparecen provincialismos y barbarismos. Isa\u00ed\u00adas se expresa en palabras ya formadas en una nueva forma; Jerem\u00ed\u00adas y Ezequiel est\u00e1n repletos de arameismos. Recapitulando, cuando se pasa de escritores asignados a una \u00e9poca temprana a escritores de una \u00e9poca posterior, se halla en el lenguaje un declinar gradual, hasta que finalmente degenera en una mera forma de expresi\u00f3n aramea. \"Vienen a continuaci\u00f3n las discrepancias en el c\u00ed\u00adrculo de las ideas y de las im\u00e1genes. Los instrumentos de cuerda suenan fuerte cuando son ta\u00f1idos por Mois\u00e9s e Isa\u00ed\u00adas; el tono es suave cuando es David quien los toca. La musa de Salom\u00f3n brilla con todo el esplendor de una corte de gran lujo; pero su hermana, en h\u00e1bitos sencillos, va vagando, como David, entre los arroyos y las riberas, en los campos y entre los reba\u00f1os. Hay poetas originales, como Isa\u00ed\u00adas, Joel, Habacuc; otro copia, como Ezequiel. Uno se lanza al camino solitario del genio; otro se desliza por el camino que sus predecesores han dejado marcado. De uno destellan rayos de erudici\u00f3n, en tanto que su compa\u00f1ero no da evidencias de haber sido influenciado por una sola chispa de literatura. En los escritores m\u00e1s antiguos se transparenta claramente el colorido egipcio; en sus sucesores se van haciendo m\u00e1s y m\u00e1s p\u00e1lidos, hasta que desaparecen. \"Finalmente, se da, en maneras y costumbres, la m\u00e1s fina de las gradaciones. Al principio, todo es sencillo y natural, como lo que se puede apreciar en Homero, y entre los \u00e1rabes beduinos hasta el d\u00ed\u00ada de hoy; pero esta noble simplicidad va perdi\u00e9ndose gradualmente hacia el lujo y afeminamiento, desapareciendo al final en la espl\u00e9ndida corte de Salom\u00f3n. \"No se da en lugar alguno un salto repentino; en todo lugar el progreso es gradual. Nadie sino los ignorantes y los esc\u00e9pticos inconscientes pueden imaginar que el AT haya sido falsificado por un enga\u00f1ador. (B) \"No son (los escritos del AT) el invento de muchos enga\u00f1adores. \"Pero alguien podr\u00ed\u00ada replicar: 'Quiz\u00e1 muchos falsificadores hicieron causa com\u00fan y, en una misma \u00e9poca, en alg\u00fan per\u00ed\u00adodo posterior, prepararon los libros en cuesti\u00f3n.' Pero \u00bfc\u00f3mo hubieran podido de una manera tan totalmente acorde con el progreso del entendimiento humano? Y, \u00bfc\u00f3mo hubiera sido posible, en tiempos posteriores, recrear el lenguaje de Mois\u00e9s? Esto va m\u00e1s all\u00e1 de la capacidad humana. Finalmente, un escritor presupone la existencia de otro. No hubieran podido haber surgido al mismo tiempo; tienen que haber existido en sucesi\u00f3n. \"Entonces se podr\u00e1 a\u00fan objetar: 'Es posible que tales falsarios surgieran en tiempos distintos, y que fueran prosiguiendo hacia adelante en la introducci\u00f3n de libros supuestamente antiguos, desde all\u00ed\u00ad donde se hab\u00ed\u00adan detenido sus enga\u00f1osos predecesores. Es de esta manera que se podr\u00ed\u00adan explicar todas las referencias a anteriores escritores; de esta manera podemos explicar la notable gradaci\u00f3n existente en todas sus partes.' \"Pero, en primer lugar, \u00bfc\u00f3mo es posible que nadie hubiera descubierto el fraude, denunci\u00e1ndolo, y poniendo una marca de infamia sobre el falsificador, a fin de que la posteridad quedara libre de todo da\u00f1o? \u00bfC\u00f3mo pod\u00ed\u00ada ser una naci\u00f3n enga\u00f1ada con frecuencia y en diferentes per\u00ed\u00adodos? En segundo lugar, \u00bfqu\u00e9 prop\u00f3sito pod\u00ed\u00ada tener un tal enga\u00f1ador? \u00bfAcaso el de hacer una eulogias de la naci\u00f3n hebrea? En tal caso sus eulogias son las m\u00e1s duras de las s\u00e1tiras porque, en base al AT, la naci\u00f3n hebrea ha actuado de una manera degradante. \u00bfAcaso quer\u00ed\u00ada degradarlos? En tal caso, \u00bfc\u00f3mo consigui\u00f3 imponer sus falsos libros sobre la misma naci\u00f3n a la que difamaba, y cuya historia de derrota y humillaci\u00f3n bajo poderes extranjeros es relatada en palabras claras y duras?\" (Johann O. Eichhorn, Introduction to the Old Testament, traducci\u00f3n al ingl\u00e9s de Stuart, citado en J. N. Darby: \"The Irrationalism of Infidelity\", PP. 202-203, en The Collected Writings of J. N. Darby, vol. 6, APOLOGETIC). A esto se debe a\u00f1adir el capital reconocimiento que hacen todos los autores del AT y del NT, as\u00ed\u00ad como el mismo Se\u00f1or Jes\u00fas, de la mosaicidad de los primeros libros de la Biblia. En base a las pretensiones de la llamada cr\u00ed\u00adtica moderna, todos estaban equivocados y sometidos a una serie de prejuicios que s\u00f3lo el escepticismo moderno ha podido superar. (d) El Pentateuco Samaritano (v\u00e9ase PENTATEUCO SAMARITANO) representa un texto que, seg\u00fan se cree, fue llevado a Samaria despu\u00e9s de la deportaci\u00f3n de las diez tribus (722 a.C.), en la \u00e9poca de la construcci\u00f3n del templo del monte Gerizim (2 R. 17:28). Otra antigua tradici\u00f3n afirma incluso que se trata de una copia conservada en el reino del norte a partir del reino de Roboam. Sin embargo, el Pentateuco Samaritano (aparte de algunas diferencias textuales de muy peque\u00f1a extensi\u00f3n) es el mismo que el de la LXX y de los Masoretas; fue redactado mucho antes de lo que aceptan los cr\u00ed\u00adticos, derrumb\u00e1ndose con ello todas sus teor\u00ed\u00adas acerca de las fechas de redacci\u00f3n. Ser\u00ed\u00ada muy inveros\u00ed\u00admil pretender que los samaritanos, violentamente hostiles a los jud\u00ed\u00ados, hubieran aceptado m\u00e1s adelante en su historia todo el c\u00f3digo de leyes de manos de sus enemigos declarados. (e) Un argumento que presenta el erudito conservador Alfred Edersheim sosteniendo la antig\u00fcedad del Pentateuco es como sigue: \"Los m\u00e1s superficialmente familiarizados con la moderna controversia teol\u00f3gica, son conscientes de que ciertos opositores de la Biblia han dirigido, de manera especial, sus ataques contra la antig\u00fcedad del Pentateuco, aunque no han llegado a\u00fan a un acuerdo entre ellos mismos acerca de qu\u00e9 partes del Pentateuco fueron escritas por diferentes autores, ni por cu\u00e1ntos, ni por qui\u00e9nes, ni en qu\u00e9 \u00e9pocas, ni cu\u00e1ndo, ni por qui\u00e9n fueron finalmente recogidas en un solo libro. Ahora bien, lo que nosotros alegamos en relaci\u00f3n con ello es: que la legislaci\u00f3n del Pentateuco presenta evidencias de su redacci\u00f3n antes de que el pueblo estuviera establecido en Palestina. Llegamos a esta conclusi\u00f3n de la siguiente manera: Supongamos que un c\u00f3digo de leyes e instituciones sea preparado por un legislador pr\u00e1ctico (porque es indudable que estaban en vigor en Israel): mantenemos que ning\u00fan legislador humano hubiera podido ordenar un sistema para una naci\u00f3n ya establecida tal y como el que hallamos en el Pentateuco. El mundo ha visto muchas constituciones especulativas de la sociedad preparadas por fil\u00f3sofos y te\u00f3ricos, de Plat\u00f3n a Rousseau y Owen. Ninguna de ellas hubiera podido haberse adecuado a un estado de una sociedad ya establecida. Adem\u00e1s, ning\u00fan fil\u00f3sofo hubiera jam\u00e1s imaginado ni pensado leyes tales como las dadas en el Pentateuco. Seleccionando s\u00f3lo unas pocas, casi al azar, hagamos que el lector piense en aplicar (a Inglaterra por ejemplo) disposiciones tales como la de que todos los varones ten\u00ed\u00adan que comparecer tres veces al a\u00f1o en el lugar que el Se\u00f1or eligiera, o las relacionadas con los a\u00f1os sab\u00e1ticos o del Jubileo, o las que tratan de las esquinas de los campos, o las que prohiben la toma de usura, o las relacionadas con las ciudades lev\u00ed\u00adticas. Entonces que cada uno medite con seriedad si tales instrucciones hubieran podido ser propuestas por vez primera en la \u00e9poca de David, de Ezequ\u00ed\u00adas o de Esdras. Cuanto m\u00e1s se piensa en el esp\u00ed\u00adritu y en los detalles de la legislaci\u00f3n mosaica, m\u00e1s crece nuestra convicci\u00f3n de que estas leyes e instituciones s\u00f3lo hubieran podido ser introducidas antes de que el pueblo se estableciera realmente en la tierra. Hasta all\u00ed\u00ad donde se sepa, esta l\u00ed\u00adnea argumental no ha sido propuesta; sin embargo, parece necesario que nuestros oponentes confronten esta dificultad preliminar y, pensamos, insuperable, que se enfrenta a su teor\u00ed\u00ada, antes que se nos pida que demos respuesta a sus objeciones cr\u00ed\u00adticas\" (A. Edersheim, \"Sketches of Jewish Social Life\" (Wm. Eerdmans, Grand Rapids, reimpr., 1984). Por su parte, Darby apostilla: \"Raras veces se ha propuesto algo tan absurdo como que Jos\u00ed\u00adas o Hulda no s\u00f3lo persuadieran a toda una naci\u00f3n a la aceptaci\u00f3n de un sistema nuevo, como ya ha sucedido a lo largo de la Historia, sino que adem\u00e1s les hicieran creer que ellos y sus antepasados siempre hab\u00ed\u00adan vivido bajo este sistema desde los tiempos inmemoriales de Mois\u00e9s.\" (Colleted Writings, vol. 6, APOLOGETIC, p. 204.) (f) Otro problema irresuelto por la tesis de Wellhausen es el del libro de Josu\u00e9. Los cr\u00ed\u00adticos pretenden hallar en \u00e9l, como en el Pentateuco, las \"fuentes\" J. E. D. P., y creen que tiene que formar parte del mismo conjunto. En tal caso, se suscita la pregunta de por qu\u00e9 los samaritanos no lo adoptaron con el Pentateuco. Adem\u00e1s, las alusiones de Josu\u00e9 al libro de la Ley (Jos. 1:8; 8:31-32; 23:6) muestran con claridad que siempre ha formado una entidad separada. Es as\u00ed\u00ad que los jud\u00ed\u00ados lo han considerado siempre, habi\u00e9ndole dado en su canon un lugar bien diferenciado del de la \"Ley\". El t\u00e9rmino Pentateuco es equivalente a la expresi\u00f3n por la cual los jud\u00ed\u00ados designaban \"los cinco quintos de la Ley\". (g) El profesor R. Dick Wilson presenta s\u00f3lidos argumentos ling\u00fc\u00ed\u00adsticos en favor de la mosaicidad del Pentateuco (\"Is High Criticism Scientific?\" y \"Scientific Investigation of the Old Testament\"). En tanto que se hallan t\u00e9rminos de origen persa en Cr\u00f3nicas, Esdras, Nehem\u00ed\u00adas, Ester y Daniel, no se halla ninguno en el Pentateuco (a pesar de que el pretendido \"C\u00f3digo Sacerdotal\" sea atribuido a Esdras). Por otra parte, el profesor A. S. Yahuda ha se\u00f1alado numerosas pruebas de la influencia egipcia en el lenguaje y forma de pensar del Pentateuco, lo que s\u00f3lo se explica si el autor es Mois\u00e9s. Est\u00e1 claro que hay en estos cinco libros diferencias de expresi\u00f3n, que son f\u00e1cilmente explicables por los temas tratados y por los documentos utilizados. \"No es cient\u00ed\u00adfico rebuscar entre pasajes especiales, como las genealog\u00ed\u00adas, los contratos solemnes, o las ordenanzas rituales, y agruparlos postulando un autor diferente, bajo el pretexto \u00c2\u00a1de que el vocabulario utilizado es diferente!\" (Manley, \"Nouveau Manuel de la Bible\", p. 131). (h) A lo largo de la Biblia, la revelaci\u00f3n es progresiva. Es cierto que los salmistas y los profetas recibieron datos m\u00e1s precisos acerca de la salvaci\u00f3n, del Mes\u00ed\u00adas, del porvenir y del m\u00e1s all\u00e1. Pero se debe observar que en el llamado \"protoevangelio\" de Gn. 3:15 ya hab\u00ed\u00ada impl\u00ed\u00adcito todo un contenido que despu\u00e9s se desarrolla en las siguientes revelaciones de Dios al hombre: (A) la destrucci\u00f3n del poder de la serpiente, (B) por la simiente de la mujer. En realidad, este pasaje es una s\u00ed\u00adntesis maestra de la obra maestra de salvaci\u00f3n que iba a llevar a cabo Dios hecho hombre y nacido de una virgen sin intervenci\u00f3n de padre alguno. Este hecho evidente de explicitaci\u00f3n de las doctrinas es contradictorio con la atribuci\u00f3n de una fecha tan tard\u00ed\u00ada a los pretendidos \"documentos\". (i) La existencia de las leyes e instituciones del Pentateuco en \u00e9poca temprana queda testificada por las numerosas alusiones que se hallan en los profetas m\u00e1s antiguos. Para no verse obligados a admitir que estas leyes e instituciones exist\u00ed\u00adan ya bien antes del siglo VIII a.C., se alega que estos pasajes han sido introducidos tard\u00ed\u00adamente, por interpolaci\u00f3n en las obras prof\u00e9ticas aut\u00e9nticas; pero no se tiene ni una sola prueba genuina en favor de esta afirmaci\u00f3n. Adem\u00e1s, el examen de los libros de los profetas da evidencia de que estas alusiones al Pentateuco est\u00e1n ligadas de una manera indisoluble con su contexto, constituyendo una parte esencial del discurso de estos siervos de Dios. (j) La hip\u00f3tesis del origen tard\u00ed\u00ado de las instituciones jud\u00ed\u00adas forma parte de una falsa concepci\u00f3n de la civilizaci\u00f3n antigua en la \u00e9poca de Mois\u00e9s. La teor\u00ed\u00ada de la evoluci\u00f3n, que hoy en d\u00ed\u00ada es muy combatida, estaba en boga hace 125 a\u00f1os, e influenci\u00f3 una gran parte de la teolog\u00ed\u00ada. Se cre\u00ed\u00ada que Mois\u00e9s ignoraba el arte de la escritura, y que no tuvo a su disposici\u00f3n nada con lo que mantener registros escritos por s\u00ed\u00ad mismo; sin embargo, se ha demostrado ya que la escritura estaba bien extendida en el mundo antiguo desde muchos siglos no s\u00f3lo antes de Mois\u00e9s, sino antes del mismo Abraham. Se pensaba que era imposible dar a tribus semisalvajes un c\u00f3digo de leyes y un ritual tan elaborado como el del Pentateuco; por ello, se pretend\u00ed\u00ada que todo lo que estuviera desarrollado desde el punto de vista social, legal, religioso y espiritual ten\u00ed\u00ada que ser forzosamente tard\u00ed\u00ado. Desde entonces, las modernas investigaciones hist\u00f3ricas y arqueol\u00f3gicas han demostrado que tanto los babilonios como los egipcios, y otros reinos locales o de car\u00e1cter regional, pose\u00ed\u00adan una civilizaci\u00f3n, legislaci\u00f3n y ritual sumamente detallados antes del surgimiento de Mois\u00e9s. Es innegable que los israelitas ten\u00ed\u00adan una plena capacidad para recibir en Sina\u00ed\u00ad las leyes y normas dadas por Dios por medio de Mois\u00e9s. Vino a recibir tambi\u00e9n una nueva revelaci\u00f3n de un Dios que es Esp\u00ed\u00adritu, santo, misericordioso, \u00fanico, con el que la naci\u00f3n entr\u00f3 en una nueva relaci\u00f3n por medio del Pacto. As\u00ed\u00ad Mois\u00e9s vino a ser el mediador del Pacto y el expositor de las grandes verdades de las que vino a ser depositario Israel para ser testigo de ellas a toda la humanidad. (V\u00e9anse MOISES, HAMMURABI, ALTAR, SACERDOTE, TABERN\u00ed\u0081CULO, TEOCRACIA.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>tip, LIBR ARQU CRIT<\/p>\n<p>ver, INSPIRACI\u00ed\u201cN, MARDIKH, NUZU, SUMER, MOISES, PEREGRINACI\u00ed\u201cN POR EL DESIERTO, ALTAR, PENTATEUCO (II), QUMR\u00ed\u0081N, PENTATEUCO SAMARITANO<\/p>\n<p>vet, &#8230; Continua Desde el punto de vista literario, se pueden aducir todav\u00ed\u00ada algunas objeciones a la \u00abteor\u00ed\u00ada documental\u00bb. (a) Es imposible diferenciar los documentos bas\u00e1ndose estrictamente en el principio de que ciertos t\u00e9rminos caracter\u00ed\u00adsticos denuncian distintos redactores. Consideremos, por ejemplo, el empleo de diferentes nombres de Dios (idea que engendr\u00f3 esta hip\u00f3tesis). El t\u00e9rmino Yahveh (traducido como Jehov\u00e1) indicar\u00ed\u00ada el documento J. Seg\u00fan esta teor\u00ed\u00ada, este nombre, en G\u00e9nesis, no deber\u00ed\u00ada estar en los documentos atribuidos a E y a P. Sin embargo, s\u00ed\u00ad se halla (Gn. 5:29; 7:16; 14:22; 15:1, 2; 17:1; 20:18; 21:1 b, 33; 22:11, 14, 15, 16; 28:21). Por otra parte, el nombre Elohim (Dios) no deber\u00ed\u00ada hallarse en el pretendido documento J; sin embargo, se halla all\u00ed\u00ad (Gn. 3:1-5; 4:25; 6:2, 4; 7:9; 9:26, 27; 33:5, 11; 43:14, etc.). Ello para no hablar del frecuente uso que se hace de la combinaci\u00f3n de ambos nombres: Jehov\u00e1 Dios (Gn. 2:5, y en total once veces en este solo cap\u00ed\u00adtulo). Estos ejemplos, extra\u00ed\u00addos s\u00f3lo de G\u00e9nesis, y que s\u00f3lo tratan de dos t\u00e9rminos caracter\u00ed\u00adsticos, son suficientes para anular este pretendido criterio. Se intenta justificar la presencia de estos casos suponiendo que el compilador los introdujo a prop\u00f3sito en el texto, o que los sac\u00f3 de otro documento. Se argumenta en ocasiones que el redactor de J emple\u00f3 \u00abcon discernimiento\u00bb el t\u00e9rmino Elohim (Dios), argumento que en realidad destruye la teor\u00ed\u00ada de los documentos. En efecto, si el redactor se pudo servir a prop\u00f3sito de tal expresi\u00f3n, pudo haberla empleado voluntariamente cada vez. Esto es lo que afirman los defensores de la mosaicidad del Pentateuco. Se puede afirmar que estas expresiones convienen al contexto y que est\u00e1n all\u00ed\u00ad porque \u00e9ste ha sido el designio del redactor. Elohim designa a Dios como Creador y sustentador del universo y due\u00f1o de todas las criaturas. Yahveh evoca al Dios de gracia y que se revela al hombre (v\u00e9ase DIOS [NOMBRES DE]). Por otra parte, es insostenible la pretensi\u00f3n de que \u00abEl\u00bb y \u00abYah\u00bb fueran t\u00e9rminos tard\u00ed\u00ados para referirse a la deidad. Hay evidencias claras del uso de estos nombres en descubrimientos arqueol\u00f3gicos de tabletas de arcilla escritas en cuneiforme de antes de la \u00e9poca de Abraham (v\u00e9ase MARDIKH [TELL]). (b) El argumento de la continuidad que presenta cada documento por separado no resiste el examen. Documento J: Se pretende que el relato que acaba en Gn. 4:25, 26 se reanudar\u00ed\u00ada en 5:28 b, 29; 6:(1-4) 5-8; de all\u00ed\u00ad, pasar\u00ed\u00ada a 7:1-5. As\u00ed\u00ad, J no dar\u00ed\u00ada m\u00e1s que unos fragmentos separados, ignorando totalmente el origen del arca. Se asigna tambi\u00e9n a J: Gn. 10:21, 25-30; 11(1-9), 28-30; 12:1-4 a. Pero, en tal caso \u00bfqui\u00e9nes eran Tar\u00e9, Har\u00e1n y Abram? El relato no tiene nada de seguido. Veamos el documento P: el redactor P es el supuesto expositor de la creaci\u00f3n (Gn. 1:1-2:4 a); as\u00ed\u00ad, dice en el vers\u00ed\u00adculo 31 del cap\u00ed\u00adtulo 1: \u00abvio Dios todo lo que hab\u00ed\u00ada hecho, y he aqu\u00ed\u00ad que era bueno en gran manera\u00bb. Despu\u00e9s, una vez establecida la genealog\u00ed\u00ada de Ad\u00e1n (Gn. 5:1-28 a), P declara de repente: \u00abSe corrompi\u00f3 la tierra delante de Dios\u00bb (Gn. 6:11). \u00bfC\u00f3mo se corrompi\u00f3, si P desconoce el episodio de la ca\u00ed\u00adda? El relato de los inicios de la vida de Abram queda asimismo cortado en porciones. En un texto atribuido a J, se atribuyen a P (\u00bfpor qu\u00e9 razones?) los siguientes vers\u00ed\u00adculos: Gn. 11:27, 31, 32; 12:4 b, 5; 13:6, 11 b, 12 a; 16:1 a, 3, 15, 16, 17. Los que creen en la mosaicidad del texto pueden, en cambio, demostrar la unidad del argumento, la ilaci\u00f3n l\u00f3gica de las ideas, el equilibrio de las partes, la gradaci\u00f3n del relato. Lo que se afirma en este sentido es mucho m\u00e1s admisible que el inveros\u00ed\u00admil despiece en el que desemboca \u00abel ejercicio de un ingenio mal dirigido\u00bb de los cr\u00ed\u00adticos (para citar una expresi\u00f3n del profesor Orr, \u00abProblem of the OT\u00bb, p. 237). Citando a\u00fan otro ejemplo a prop\u00f3sito de ello, Gn. 37 se convierte en un rompecabezas de 26 fragmentos, de los que tres no son m\u00e1s que un fragmento de vers\u00ed\u00adculo (\u00c2\u00a1!). Sobran los comentarios. (V\u00e9ase GENESIS.) (c) La teor\u00ed\u00ada de los relatos paralelos, de estilos y por ello de autores diferentes, se muestra falsa, precisamente en el \u00fanico caso en que puede ser controlada por pruebas externas. Se pretende que en el relato del diluvio aparece dos veces la descripci\u00f3n del cataclismo, en tres vers\u00ed\u00adculos sucesivos: \u00ab.. aquel d\u00ed\u00ada fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas\u00bb (Gn. 7:11, \u00abdocumento P\u00bb); y \u00abal s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada las aguas del diluvio vinieron sobre la tierra&#8230; y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta d\u00ed\u00adas y cuarenta noches\u00bb (Gn. 7:10 y 12, \u00abdocumento J\u00bb). Seg\u00fan se dice, habr\u00ed\u00ada aqu\u00ed\u00ad dos estilos diferentes: uno lleno de vida, de poes\u00ed\u00ada; el otro \u00e1rido, limit\u00e1ndose a informar de los hechos. Pero los babilonios y los asirios nos han transmitido un relato del diluvio; compar\u00e1ndolo con el de G\u00e9nesis, presenta las mismas repeticiones que se han pretendido como \u00abrelatos paralelos\u00bb cuando se trataba de G\u00e9nesis; se encuentran las mismas variaciones de estilo en los pasajes correspondientes de la narraci\u00f3n asirobabil\u00f3nica. As\u00ed\u00ad, las diferencias de estilo no constituyen ninguna dificultad para los que aceptan la paternidad mosaica del Pentateuco: la variedad de temas tratados comporta forzosamente las diversas maneras en que se tratan. (d) Las pruebas externas anulan asimismo el argumento de las pretendidas contradicciones de los \u00abparalelos\u00bb. Seg\u00fan el \u00abdocumento P\u00bb, Dios advertir\u00ed\u00ada a No\u00e9 de la inminencia de un diluvio de aguas (Gn. 6:17), pero no le revelar\u00ed\u00ada sus causas: nieve, lluvia, o una ola de aguaje. En cambio, seg\u00fan el \u00abdocumento J\u00bb, Dios habr\u00ed\u00ada advertido a No\u00e9 que entrara en el arca, porque siete d\u00ed\u00adas m\u00e1s tarde El har\u00ed\u00ada llover sobre la tierra durante cuarenta d\u00ed\u00adas y cuarenta noches (Gn. 7:4). Sin embargo, el relato asirio apoya aqu\u00ed\u00ad la estructura del hebreo: no se trata de dos relatos diferentes, sino de acontecimientos sucesivos. En efecto, en el relato asirio, como en G\u00e9nesis, el hombre es primero advertido que construya una nave para escapar a la muerte por las aguas; m\u00e1s tarde, en ambos casos, se precisa que el cataclismo vendr\u00e1 en forma de lluvia. El relato de G\u00e9nesis evidentemente no refleja una mera tradici\u00f3n transmitida por los hebreos, sino recogida por escrito bajo inspiraci\u00f3n. Su sobriedad contrasta violentamente con el contenido del relato asirobabil\u00f3nico. La postura que se basa sobre estas pretendidas contradicciones y diferencias de estilo, con el fin de asignar el texto a autores diversos, no resiste un examen detenido. Para una consideraci\u00f3n completa de toda esta cuesti\u00f3n v\u00e9ase la bibliograf\u00ed\u00ada que se da a continuaci\u00f3n. (Para un an\u00e1lisis de los relevantes descubrimientos del mar Muerto, incluyendo fragmentos de Lev\u00ed\u00adtico del siglo V a. C., v\u00e9ase QUMR\u00ed\u0081N [MANUSCRITOS DE.) Bibliograf\u00ed\u00ada: Aalders, G.: \u00abA Short introduction to the Pentateuch\u00bb (Intervarsity, s\/f); Allis, O. T.: \u00abGod Spake by Moses\u00bb (Presbyterian and Reformed, Philadelphia, 1958), Allis, O. T.: \u00abThe Five Books of Moses\u00bb (Reformed and Presbyterian, Philadelphia, 1969), Allis, O. T.: \u00abThe Old Testament, Its Claims and his Critics\u00bb (Presbyterian and Reformed, Nutley, N. J., 1972); Darby, J. N.: Escritos acerca del Pentateuco, su paternidad mosaica y antig\u00fcedad, v\u00e9anse \u00abThe Collected Writings of J. N. Darby\u00bb, vol. 6, PP. 201-209, 267-269; vol. 9, PP. 360-370; vol. 23, PP. 82-114; vol. 29, PP. 65- 66; 69-71 (Kingston Bible Trust, Lancing, Sussex, 1964); Hocking, W. J.: \u00abThe Lord&#8217;s Testimony to the Mosaic Authorship of the Pentateuch\u00bb en The Bible Treasury abriljunio 1892 (H. L. Heijkoop, Winschoten, Holanda, reimpr , 1969), Keil y Delitzsch: \u00abCommentary on the Old Testament: The Pentateuch\u00bb (Wm. Eerdmans, Grand Rapids, reimpr 1981) Kelly W.: \u00abThe Pentateuch and its Critics\u00bb en The Bible Treasury, dic. 1912-junio 1913, Lewis, C. S.: \u00abModern Theology and Biblical Criticism\u00bb, en Christian Reflections (Wm. Eerdmans, Grand Rapids, 1967), M&#8217;Caul, A., D. D.: \u00abPositive Testimony to the Pentateuch\u00bb, en The Bible Treasury, sept 1904 mayo 1905. McDowell J.: \u00abEvidencia que exige un veredicto\u00bb Vol. II (Clie, Terrassa, 1988); Whitfield, E. W.: \u00abThe Vatican and the Criticism of the Pentateuch\u00bb, en The Bible Treasury, sept. 1906; Wiener, H. M. y Kyle, M. G.: art\u00ed\u00adculo \u00abPentateuch\u00bb, en ISBE, vol. IV, PP. 2298-2312 y 2312A-2312D (Wm. Eerdmans, Grand Rapids, 1946); Wilson, R. D.: \u00abA Scientific Investigation of the Old Testament\u00bb (Marshall Ltd., Londres, 1926); Young, E.: \u00abUna introducci\u00f3n al Antiguo Testamento\u00bb (T.E.L.L. Grand Rapids, 1964).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[011]<br \/>\n   Literalmente significa cinco (penta) rollos (teujos), o libros; se aplica el t\u00e9rmino a los cinco libros iniciales de la Biblia: G\u00e9nesis, Exodo, Lev\u00ed\u00adtico, Deuteronomio y N\u00fameros.<\/p>\n<p>    Redactados tal como los conocemos hoy hacia el siglo V a de C., a la vuelta de la Cautividad, fueron atribuidos por la piedad jud\u00ed\u00ada a Mois\u00e9s y denominados con el t\u00ed\u00adtulo sint\u00e9tico de Torah o Ley.<\/p>\n<p>   (Ver Biblia; ver B\u00ed\u00adblicos. Lenguajes).<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. Antiguo Testamento)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>(-> Ley, Torah, Mois\u00e9s). Nombre que la tradicici\u00f3n griega de los LXX dio a los cinco primeros libros de la Biblia hebrea (G\u00e9nesis, Exodo, Lev\u00ed\u00adtico, N\u00fameros y Deuteronomio), que constituyen la Torah o Ley por excelencia. Forman una unidad y as\u00ed\u00ad fueron recogidos en cinco vol\u00famenes (que eso significa en griego el nombre). Forman para el judaismo el coraz\u00f3n y esencia de la Escritura, la constituci\u00f3n el Pueblo de Dios. Seg\u00fan la tradici\u00f3n fueron escritos por Mois\u00e9s, pero la cr\u00ed\u00adtica b\u00ed\u00adblica ha demostrado que ellos son el resultado de un largo proceso de elaboraci\u00f3n y fijaci\u00f3n, que s\u00f3lo ha culminado en el siglo IV-III a.C.<\/p>\n<p>(1) Tradiciones b\u00e1sicas. La ex\u00e9gesis tradicional ha postulado la existencia de varios documentos b\u00e1sicos que estar\u00ed\u00adan en la base del Pentateuco: el J o Yahvista (siglo IX a.C.), el E o Eloh\u00ed\u00adsta (siglo VIII a.C.), el D o Deuteronomista (siglo VII a.C.) y el P o sacerdotal (siglos VI-IV a.C.). Sin negar la posibilidad de la existencia de tales documentos resulta preferible hablar de tradiciones y redacciones. (a) Tradici\u00f3n yahvista. Hubo, sin duda, recuerdos y relatos, documentos hist\u00f3ricos y cuerpos legales que se fueron vinculando a trav\u00e9s de su pertenencia a la misma fe yahvista. Ellos constituyen el primer corpus o punto de partida del Antiguo Testamento. Pero es muy posible que esos relatos y leyes no fueran redactados de un modo unitario. Esa tradici\u00f3n se expresa, de un modo peculiar, en los textos que est\u00e1n en el fondo de la \u00abprimera alianza\u00bb (Ex 19-24) que recoge recuerdos antiguos, vinculados a la teofan\u00ed\u00ada del Sina\u00ed\u00ad y otros documentos legales anteriores como el Dec\u00e1logo (Ex 20,217, con su paralelo en Dt 5,6-21) y el C\u00f3digo de la Alianza (Ex 20,22-23,33). (b) Tradici\u00f3n y redacci\u00f3n deuteronomista. Tiene un origen lev\u00ed\u00adtico y est\u00e1 probablemente vinculada a la reforma de Jos\u00ed\u00adas (639-609 a.C.), que fija los elementos b\u00e1sicos de la identidad israelita, centrada en Jerusal\u00e9n, pero abierta a las tradiciones del reino del Norte. Esta tradici\u00f3n asume la teolog\u00ed\u00ada b\u00e1sica de los grandes profetas antiguos (de Amos y Oseas a Jerem\u00ed\u00adas), con la exigencia de justicia social y de fidelidad a Yahv\u00e9, y fue dominante tras Jos\u00ed\u00adas, en el tiempo del exilio (587-539 a.C.), y en los a\u00f1os posteriores. La base de esta tradici\u00f3n se encuentra en un c\u00f3digo legal bastante antiguo (Dt 12-26) que parece haber surgido en el reino de Israel (Samar\u00ed\u00ada), siendo acogido despu\u00e9s (VII a.C.) en c\u00ed\u00adrculos del sur (Jerusal\u00e9n). Su visi\u00f3n teol\u00f3gica est\u00e1 en el fondo de la historia escrita por la escuela llamada deuteronomista (Dtr), que abarca los libros llamados \u00abprofetas anteriores\u00bb, que van de Jos a 2 Re; en ella se supone que Yahv\u00e9 ha castigado a los israelitas por haber roto la alianza y por haber ca\u00ed\u00addo en la idolatr\u00ed\u00ada, (c) Tradici\u00f3n y redacci\u00f3n sacerdotal. Hubo desde antes del exilio tradiciones sacerdotales, centradas en los grandes santuarios y especialmente en Jerusal\u00e9n. Ellas se expresaron en profetas como Ezequiel y adquirieron gran importancia en tiempos del exilio. En ese sentido podemos hablar de una reelaboraci\u00f3n sacerdotal de la historia e identidad israelita, que fue dominante en los tiempos de la constituci\u00f3n de la comunidad del templo (en torno al 450 a.C.); en ella se ponen de relieve los valores de la santidad del pueblo y la exigencia del culto para alcanzar la purificaci\u00f3n y el perd\u00f3n de los pecados.<\/p>\n<p>(2) El Pentateuco, un libro de pacto, un libro de los or\u00ed\u00adgenes del hombre. No se ha resuelto todav\u00ed\u00ada el problema del origen y sentido de conjunto del Pentateuco. Pero existen algunas cosas clares. El Pentateuco recoge las tradiciones de la historia legal de Israel y es efecto de una redacci\u00f3n muy cuidadosa en la que han tenido que intervenir sacerdotes y levitas, jud\u00ed\u00ados de Jerusal\u00e9n e israelitas del antiguo reino del Norte. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad se explica el hecho de que el Pentateuco haya sido conservado por los samaritanos y el hecho de  que no contenga tradiciones expl\u00ed\u00adcitas de Jerusal\u00e9n, ni del reino del Sur. Sus cinco libros constituyen el principio e identidad no s\u00f3lo del judaismo hist\u00f3rico, sino de la religi\u00f3n de los samaritanos y de los mismos cristianos. Los cristianos han interpretado el Pentateuco a partir de los profetas y Jes\u00fas en un camino que sigue abierto. En el Pentateuco se contienen algunas de las tradiciones m\u00e1s significativas de la historia de la humanidad, desde la creaci\u00f3n (Gn 1-3) hasta el Exodo (Ex 1\u201415), desde la instauraci\u00f3n del culto (Exodo y Lev\u00ed\u00adtico) hasta la constituci\u00f3n del Pueblo (N\u00fameros). El Pentateuco incluye una serie de tradiciones y teolog\u00ed\u00adas que deben ser interpretadas desde la misma vida de los creyentes, jud\u00ed\u00ados, samaritanos o cristianos.<\/p>\n<p>Cf. J. BLENKINSOPP, El Pentateuco. Introducci\u00f3n a los primeros cinco libros de la Biblia, Verbo Divino, Estella 1999; F. GARC\u00ed\u008dA, El Pentateuco, Verbo Divino, Estella 2003; J. L. SKA, Introducci\u00f3n a la lectura del Pentateuco, Verbo Divino, Estella 2001; R. N. WHYBRAY, El Pentateuco: estudio metodol\u00f3gico, Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1995.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>1. El t\u00e9rmino griego \u00abPentateuco\u00bb,  traducido luego al lat\u00ed\u00adn por el adjetivo Pentateuchus (sobrentendido el substantivo liber) indica los cinco primeros libros de la Biblia, que correspond\u00ed\u00adan en su origen a cinco rollos guardados (del vocablo teuche, caja, custodia). El t\u00e9rmino hebreo empleado para designar a estos cinco libros es Tor\u00e1, que significa \u00abley\u00bb y antes todav\u00ed\u00ada \u00abense\u00f1anza\u00bb.<\/p>\n<p>Esta denominaci6n est\u00e1 ya presente  en el pr61ogo del libro del Sir\u00e1cida, pero se hace habitual en el Nuevo Testamento con la expresi\u00f3n \u00abla ley (y los profetas)\u00bb (cf. Mt 5,17; Lc 10,26;  24,44).<\/p>\n<p> El t\u00e9rmino Pentateuco con la divisi\u00f3n en cinco libros es anterior a la misma tradici\u00f3n de los Setenta. Pero no es posible se\u00f1alar una fecha que pueda orientarnos sobre el origen de  esta divisi\u00f3n.<\/p>\n<p>A finales del siglo pasado empez6 a  utilizarse tambi\u00e9n el t\u00e9rmino \u00bb hexateuco\u00bb, es decir, seis libros. En nuestro tiempo han utilizado a veces esta misma terminolog\u00ed\u00ada algunos importantes exegetas. Esto se debe al hecho de que el arco de acontecimientos hist6ricos anunciados por las promesas a los patriarcas en el G\u00e9nesis tiene su conclusi6n en el libro de Josu\u00e9, con lo que se llega a formar un conjunto de seis libros.<\/p>\n<p>Por otra parte, generalmente se re conoce en la actualidad, desde el punto de vista literario, la oportunidad de considerar los cuatro primeros libros (G\u00e9nesis, Exodo, Lev\u00ed\u00adtico, N\u00fameros) como una unidad independiente (aparece entonces el t\u00e9rmino Tetrateuco), atribuy\u00e9ndose al Deuteronomio una vinculaci6n literaria evidente con los posteriores libros hist\u00f3ricos (Josu\u00e9, Jueces, 1-2 Samuel, 1-2 Reyes).<\/p>\n<p>De todas formas, el Pentateuco,  m\u00e1s all\u00e1 de la discusi6n sobre la agrupaci\u00f3n de los diversos libros, se presenta como una gran obra hist6rico-literaria que va tem\u00e1ticamente desde la creaci6n del cosmos y del hombre a la ya inminente entrada del pueblo de Dios en Cana\u00e1n, constituyendo un pueblo basado en la alianza con Dios y en el culto, que habita finalmente en la tierra prometida. El contenido esencial de estas narraciones es el que se propone en las dos formulaciones m\u00e1s conocidas del llamado \u00bb credo hist6rico\u00bb de Israel: Dt 26,5-10 y Jos 24,2-13.<\/p>\n<p> 2. Los cinco primeros libros se convirtieron para Israel en la parte m\u00e1s importante de las Escrituras, en la Palabra por excelencia.<\/p>\n<p>Tradicionalmente se les atribuy\u00f3 a  Moises. Encontramos expresamente esta atribuci6n en Eclo 24,22-39; la expresi6n \u00abLibros de Mois\u00e9s\u00bb aparece en 2 Cr 30,16; Esd 10,3 y Neh 8,3; podemos tener igualmente presentes los textos de 2 Cr 25,4; 35,12 y de Neh 13,1.<\/p>\n<p>En el Nuevo Testamento se atribuye  el Pentateuco a Mois\u00e9s en Mt 19,3-8 y en Mc 12,26. Pero en realidad s\u00f31o se presenta a  Mois\u00e9s como escritor en algunos versos del Pentateuco: Ex 17 14; 24,4; Nm 33,2 y Dt 31,9.24.<\/p>\n<p> En la actualidad, aun comprendiendo que es importante y significativo, para Israel la atribuci\u00f3n de una gran obra a un profeta y gu\u00ed\u00ada del pueblo, calificado carism\u00e1ticamente por Dios, no es ya posible afirmar la intervenci6n directa de Mois\u00e9s como autor y escritor de todo el Pentateuco.<\/p>\n<p>Baste se\u00f1alar la presencia de estilos y de lenguajes muy diversos entre una narraci6n y otra, a pesar de su estrecha conexi\u00f3n. Lo cierto es que tenemos, por ejemplo, dos narraciones de la creaci6n distintas tanto por la ordenaci6n de los seres creados como por el mensaje teo16gico y no s61o lingU\u00ed\u00adstico que nos presentan (Gn 1,1-2,4a y 2,4b-25).<\/p>\n<p> Reconocemos tambi\u00e9n tres narraciones distintas para defender a la mujer de un patriarca (Gn 12,10-20; 20,118; 26,1-11); en el libro del Exodo encontramos dos llamadas de Mois\u00e9s (Ex 3,1-4.17. 6,2-77); lo mismo hay que decir del manantial de agua salido de la roca, mencionado en Ex 17 1-7 y en Nm 20,1-13; tenemos finalmente dos redacciones del dec\u00e1logo en Ex 20,1-17 y en Dt 5,6-21.<\/p>\n<p>Es necesario intentar dar una fecha  y elaborar hip\u00f3tesis literarias basadas en las diversas intervenciones y autores que han puesto su mano en el Pentateuco; puede tomarse en seria consideraci\u00f3n la hip\u00f3tesis llamada documental nueva que vuelve a proponer la teor\u00ed\u00ada de Wellhausen (cf. G. von Rad, M. Noth): hay cuatro fuentes o redacciones-tradiciones del Pentateuco: yahvista, eloh\u00ed\u00adsta, sacerdotal y deuteronomista. Son cuatro los autores o las escuelas diversas que han puesto su mano en este grupo de libros en siglos distintos; el estilo, la elecci\u00f3n de los vocablos, los modos de decir, la preferencia misma que se les da a los diversos g\u00e9neros literarios, la predilecci6n por unos temas teo1\u00f3gicos concretos, nos aconsejan aceptar como \u00fatil esta hip6tesis de trabajo para la comprensi6n de la Escritura.<\/p>\n<p> 3. La teor\u00ed\u00ada documental no impide  la interpretaci\u00f3n igualmente oportuna de cada una de las unidades literarias seg\u00fan su propio g\u00e9nero literario. Entre los diversos g\u00e9neros de notable importancia, no s61o cuantitativa, figuran las leyes. Habitualmente, despu\u00e9s de los  estudios de A. Alt, reconocemos las leyes casu\u00ed\u00adsticas, que comienzan siempre de forma condicional (\u00absi&#8230;, en el caso de que&#8230;, siempre que&#8230;), y las leyes apod\u00ed\u00adcticas, que enuncian un mandamiento sin m\u00e1s indicaci6n contextualizante y excusante.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n las leyes son palabras de  salvaci6n; n\u00f3tese c6mo el dec\u00e1logo se cualifica como \u00ablas diez palabras\u00bb (cf. Ex 20,2; Dt 5,6). Remitimos a la voz  Tor\u00e1 para la lista de los cuerpos legislativos m\u00e1s importantes contenidos en el Pentateuco.<\/p>\n<p> L. Pacomio<\/p>\n<p> Bibl.: A. Bonora, Pentateuco, en NDTB,  1472-1484; J. Briend, El Pentateuco, Verbo Divino, Estella 31993; W G. Heidt, Introducci\u00f3n al Pentateuco, Mensajero\/Sal Terrae, Bilbao\/Santander 1972; L. Alonso Schokel, Pentateuco, 2 vols., Cristiandad, Madrid 1970; A. Gonz\u00e1lez Lamadrid, Teolog\u00ed\u00ada de las tradiciones yavista y sacerdotal, Casa de la Biblia, Madrid 1970; N. Negretti, Yahvista y Eloh\u00ed\u00adsta, en DTI, IV 701-743.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Cinco rollos. II. La hip\u00f3tesis de los documentos. III. Historia de las formas. IV. Historia de la tradici\u00f3n. V. La crisis actual. VI. Hacia nuevas s\u00ed\u00adntesis. VII. Historia y teolog\u00ed\u00ada: 1. Teolog\u00ed\u00ada del yahvista; 2. Teolog\u00ed\u00ada del eloh\u00ed\u00adsta; 3. Teolog\u00ed\u00ada del Deuteronomio; 4. Teolog\u00ed\u00ada del sacerdotal. VIII. \u00bfTeolog\u00ed\u00ada del Pentateuco? IX. Historia cre\u00ed\u00adda e historia real.<\/p>\n<p>I. CINCO ROLLOS. Los cinco primeros libros de la Biblia (G\u00e9nesis, Exodo, Lev\u00ed\u00adtico, N\u00fameros, Deuteronomio) fueron considerados como una unidad en la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada y designados como t\u00f3rah. En la tradici\u00f3n cristiana, con una palabra derivada del griego, han sido llamados Pentateuco, que significa \u00ab(libro en) cinco vol\u00famenes\u00bb. Hoy, en la jerga de los exegetas, Pentateuco es el t\u00e9rmino com\u00fan con que se designa esta parte de la Biblia hebrea.<\/p>\n<p>Este Diccionario dedica una voz a cada uno de estos libros. En efecto, cada uno tiene caracter\u00ed\u00adsticas propias, tanto desde el punto de vista literario como teol\u00f3gico. Aqu\u00ed\u00ad suponemos que el lector conoce por estas voces todo lo que ata\u00f1e a cada libro, y nos ocuparemos m\u00e1s bien del problema del Pentateuco, es decir, de las relaciones mutuas entre los diversos libros y del significado teol\u00f3gico de la colecci\u00f3n.<\/p>\n<p>II. LA HIP\u00ed\u201cTESIS DE LOS DOCUMENTOS. Durante cerca de mil quinientos a\u00f1os la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada y cristiana ley\u00f3 el Pentateuco como obra escrita sustancialmente por Mois\u00e9s y como \u00abHistoria\u00bb -entendida de diversas formas- de los acontecimientos fundamentales desde la creaci\u00f3n hasta la muerte del propio Mois\u00e9s.<\/p>\n<p>En el 1520 A. Bodenstein von Karlstadt, en la obra De canonicis Scripturis, fue el primer cr\u00ed\u00adtico de la \u00e9poca moderna que sostuvo \u00abdefendi posse Mosen non fuisse scriptorem quinque librorum\u00bb; esto le pareci\u00f3 al fil\u00f3sofo B. Spinoza, autor del c\u00e9lebre Tractatus theologico politicus en 1670, tan claro como el sol: \u00abLuce meridiana clarius apparet Pentateuchum non a Mose&#8230; scriptum fuisse\u00bb.<\/p>\n<p>Desde entonces empez\u00f3 a ser cada vez m\u00e1s discutida la autenticidad mosaica del Pentateuco, hasta llegar a atribuir su composici\u00f3n a Esdras. Incluso el cat\u00f3lico R. Simon (1638-1712), oratoriano franc\u00e9s, se atrevi\u00f3 a sostener que Mois\u00e9s no fue el autor del Pentateuco; pero su tesis escandaliz\u00f3 a Bossuet, uno de los m\u00e1s eminentes te\u00f3logos franceses de la \u00e9poca, de forma que Simon se vio obligado a dejar su orden.<\/p>\n<p>La \u00e9poca moderna del estudio cr\u00ed\u00adtico de la Biblia comienza propiamente en el \u00absiglo de las luces\u00bb (siglo xv1II). El pionero de la cr\u00ed\u00adtica literaria aplicada al Pentateuco fue J. Astruc, m\u00e9dico del rey Luis XV, un protestante convertido al catolicismo y lector apasionado de la Escritura, que dej\u00f3 una obra titulada Conjectures sur les m\u00e9moires originaux dont il paroit que Moyse s&#8217;est servi pour composer le livre de la Gen\u00e9se. Avec des remarques, qui appuient ou qui \u00e9claircissent ces conjectures (1753). Leyendo el G\u00e9nesis y los dos primeros cap\u00ed\u00adtulos del Exodo, el curioso m\u00e9dico hab\u00ed\u00ada observado que Dios era llamado a veces con el t\u00ed\u00adtulo de Elohim y a veces con el nombre de Jehovah (as\u00ed\u00ad es como \u00e9l vocalizaba el tetragrama sagrado). Intent\u00f3 escribir en dos columnas paralelas los textos, distingui\u00e9ndolos seg\u00fan el criterio del uso del nombre divino. De esta forma obtuvo una doble serie de relatos, en los que desaparec\u00ed\u00adan las repeticiones y el desorden cronol\u00f3gico que le hab\u00ed\u00adan impresionado.<\/p>\n<p>Casi al mismo tiempo el p\u00e1rroco alem\u00e1n de Hildesheim H.B. Witter confrontaba el relato de la creaci\u00f3n de G\u00e9n 1:1-2, 4 con el del para\u00ed\u00adso de ,24, se\u00f1alando la diferencia de los nombres divinos, la diversidad de estilo y la presencia de repeticiones; lleg\u00f3 de este modo a formular la hip\u00f3tesis de dos relatos paralelos.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad naci\u00f3 la hip\u00f3tesis documentaria, a la que J.G. Eichhorn (en 1780) dio una primera configuraci\u00f3n m\u00e1s sistem\u00e1tica, distinguiendo entre un documento yahvista (J) y un documento eloh\u00ed\u00adsta (E) a partir del uso de los dos nombres divinos, pero admitiendo adem\u00e1s otras fuentes.<\/p>\n<p>La hip\u00f3tesis documental, ante el refinamiento de la cr\u00ed\u00adtica literaria y la ampliaci\u00f3n de la investigaci\u00f3n a todo el Pentateuco m\u00e1s all\u00e1 del G\u00e9nesis, no parec\u00ed\u00ada suficientemente capaz de explicar la existencia de otras fuentes al lado de los documentos principales, ni tampoco las diferencias de temas y de formas dentro de los mismos documentos. Algunos estudiosos (A. Geddes, 1792; J.S. Vater, 1802-1805) propusieron entonces la hip\u00f3tesis de los fragmentos: el Pentateuco estar\u00ed\u00ada constituido por numerosos \u00abtrozos\u00bb (St\u00fccke) distintos, no unidos originalmente entre s\u00ed\u00ad, pero juntados luego por un redactor.<\/p>\n<p>La hip\u00f3tesis de los fragmentos no parec\u00ed\u00ada dar raz\u00f3n de la unidad que revela el Pentateuco, sino s\u00f3lo de su diversidad. Fueron sobre todo H. Ewald (1823) y W.M.L. de Wette (1840) los que propusieron una soluci\u00f3n media entre las dos teor\u00ed\u00adas precedentes con la hip\u00f3tesis de los complementos. Junto a un \u00abescrito fundamental\u00bb (Grundschrift) crecieron, seg\u00fan dicha hip\u00f3tesis, por inserci\u00f3n o por a\u00f1adido, otros complementos de manos diversas; el escrito fundamental ser\u00ed\u00ada el eloh\u00ed\u00adsta.<\/p>\n<p>H. Hupfeld (1853) recogi\u00f3 y reelabor\u00f3 la hip\u00f3tesis documental; adem\u00e1s del escrito fundamental, que \u00e9l llam\u00f3 \u00abeloh\u00ed\u00adsta\u00bb y que corresponde al que luego ser\u00ed\u00ada llamado \u00absacerdotal\u00bb, hay que admitir un documento yahvista (J), el Deuteronomio (D) y un segundo eloh\u00ed\u00adsta (E2). Con ello quedaba expedito el camino para la elaboraci\u00f3n de la que se convertir\u00ed\u00ada en la \u00abteor\u00ed\u00ada cl\u00e1sica documental\u00bb.<\/p>\n<p>Los estudios de K.H. Graf (1865), el cual admit\u00ed\u00ada las cuatro fuentes de Hupfeld, propusieron una fecha distinta para los documentos; en particular, P (\u00absacerdotal\u00bb) ser\u00ed\u00ada el documento m\u00e1s reciente, de la \u00e9poca del destierro o posterior al mismo.<\/p>\n<p>Pero el que dio \u00abforma\u00bb m\u00e1s completa a la hip\u00f3tesis de los documentos fue J. Wellhausen (1844-1918). Influy\u00f3 notablemente en \u00e9l la idea hegeliana del evolucionismo religioso, seg\u00fan el cual Israel pas\u00f3 de formas primitivas a expresiones cada vez m\u00e1s elevadas de religiosidad. Como era sobre todo un historiador, le interesaba el problema de la colocaci\u00f3n hist\u00f3rica de los documentos que sus predecesores ya hab\u00ed\u00adan se\u00f1alado. Elabor\u00f3 para ello una teor\u00ed\u00ada que estaba destinada a asumir su nombre y a alcanzar un \u00e9xito extraordinario en el mundo de los estudios b\u00ed\u00adblicos, en donde todav\u00ed\u00ada hoy goza del favor de muchos exegetas, aunque en formas modificadas respecto a la propuesta original. Nunca faltaron opositores a la teor\u00ed\u00ada documental, tanto entre los cristianos (protestantes y cat\u00f3licos) como entre los jud\u00ed\u00ados; ni faltaron las propuestas de modificaciones importantes. Sin embargo, la estructura fundamental de la hip\u00f3tesis documental ha seguido siendo sustancialmente la que indic\u00f3 Wellhausen. Los elementos esenciales de la teor\u00ed\u00ada de Wellhausen pueden sintetizarse de este modo.<\/p>\n<p>Tras el per\u00ed\u00adodo en el cual, alrededor de los santuarios tribales, se fueron transmitiendo las tradiciones religiosas constituidas en funci\u00f3n del culto o bien como recuerdos de las diversas tribus, apareci\u00f3 la redacci\u00f3n escrita m\u00e1s antigua con el documento yahvista (850-750 a.C.). Se llama as\u00ed\u00ad porque se menciona siempre a Dios con su nombre Yhwh, incluso antes de la revelaci\u00f3n a Mois\u00e9s (Exo 3:6; cf G\u00e9n 4:26). Como los sucesos narrados tienen por escenario el sur, se supone que este documento proviene del reino de Jud\u00e1. Es frecuente el uso de antropomorfismos al hablar de Dios. Los disc\u00ed\u00adpulos de Wellhausen distinguieron adem\u00e1s un J&#8217;, un J2 y un J3.<\/p>\n<p>Un documento m\u00e1s evolucionado, que es posible fechar en el siglo vm a.C., es el eloh\u00ed\u00adsta (E), que la escuela de Wellhausen considera influido por la predicaci\u00f3n prof\u00e9tica del reino del norte, su patria de origen. Se trata de un documento teol\u00f3gicamente m\u00e1s maduro: evita los antropomorfismos m\u00e1s \u00abprimitivos\u00bb, hace intervenir a los \u00e1ngeles como mediadores entre Dios y el hombre, introduce la idea de revelaci\u00f3n divina mediante los sue\u00f1os, asigna a los personajes principales -como Abrah\u00e1n y Mois\u00e9s-el t\u00ed\u00adtulo de profeta y concede amplio espacio a las colecciones legislativas (como el c\u00f3digo de la alianza de ,19).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la ca\u00ed\u00adda de Samaria (a\u00f1o 722 a.C.), un redactor, llamado por algunos \u00abyehovista\u00bb (sigla: RJE), habr\u00ed\u00ada unificado los dos documentos, dando al texto yahvista la funci\u00f3n de documento-base y armonizando las dos fuentes con intervenciones redaccionales. Este trabajo estar\u00ed\u00ada ya ultimado en la \u00e9poca de Jos\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>En el 622 a.C., bajo el rey Jos\u00ed\u00adas, con ocasi\u00f3n de los trabajos de restauraci\u00f3n del templo (cf 2Re 22), fue descubierto el \u00ablibro de la ley\u00bb, que hay que identificar con el libro del Deuteronomio, al menos en su parte central; es obra de la clase sacerdotal de Jerusal\u00e9n, el \u00fanico lugar leg\u00ed\u00adtimo de culto: El \u00abdescubrimiento\u00bb de Dt, seg\u00fan muchos seguidores de Wellhausen, fue un \u00abpiadoso enga\u00f1o\u00bb inventado para conferir autoridad al libro; se habr\u00ed\u00ada tratado en realidad de una primera redacci\u00f3n del Dt, a la que siguieron varias \u00abediciones\u00bb sucesivas, con a\u00f1adidos y modificaciones diveras. Finalmente, un redactor (sigla: RDT) uni\u00f3 el Dt con la obra de JE, haciendo algunos arreglos para ajustarlos mejor.<\/p>\n<p>El \u00faltimo documento, el sacerdotal (sigla P, de la inicial de la palabra \u00abPriester\u00bb = sacerdote), ser\u00ed\u00ada obra del \u00e1mbito sacerdotal; compuesto despu\u00e9s del destierro, puede atribuirse probablemente a Esdras y datar\u00ed\u00ada de hacia el 458 a.C. Se trata de una recopilaci\u00f3n de varios documentos, con diversos a\u00f1adidos y suplementos. Por el 400 a.C., un redactor sacerdotal habr\u00ed\u00ada intentado fundir todo ello en un documento unitario (P).<\/p>\n<p>Realizada la fusi\u00f3n de P con los otros documentos por el a\u00f1o 330 a.C., el Pentateuco hab\u00ed\u00ada asumido ya su fisonom\u00ed\u00ada definitiva, excepto alg\u00fan peque\u00f1o a\u00f1adido que pudo hac\u00e9rsele posteriormente.<\/p>\n<p>El sistema propuesto por Wellhausen conquist\u00f3 al mundo universitario de los estudios b\u00ed\u00adblicos, y constituye hasta nuestros d\u00ed\u00adas la hip\u00f3tesis de trabajo utilizada com\u00fanmente en sustancia por los biblistas. Pero nunca han faltado oposiciones, incluso antes de la violenta tempestad estallada en estos \u00faltimos a\u00f1os. Entre los cr\u00ed\u00adticos m\u00e1s autorizados podemos recordar a O. Eissfeldt (1934), quien propuso subdividir a J en J&#8217; y J2, admitiendo adem\u00e1s una fuente \u00ablaica\u00bb (sigla: L) m\u00e1s antigua que J&#8217; y que refleja una sociedad sin sacerdocio (es semejante la tesis de G. Fohrer). P. Volz y W. Rudolph (1933) negaron la existencia de E como fuente aut\u00f3noma. Junto con un consenso general de fondo, prosigui\u00f3 tambi\u00e9n el debate sobre la teor\u00ed\u00ada wellhauseniana; a pesar del hechizo y de la aparente \u00absolidez\u00bb de la teor\u00ed\u00ada, cada uno de los elementos de la hip\u00f3tesis de Wellhausen ha sido sometido a an\u00e1lisis cr\u00ed\u00adtico, con el resultado de que casi todos los estudiosos han intentado proponer soluciones personales. As\u00ed\u00ad pues, hasta hoy, la historia de la formaci\u00f3n del Pentateuco es un campo de opiniones controvertidas.<\/p>\n<p>III. HISTORIA DE LAS FORMAS. H. Gunkel (1862-1932), el cual admit\u00ed\u00ada la teor\u00ed\u00ada de las fuentes J, E, D, P de la escuela wellhauseniana, introdujo en realidad un m\u00e9todo diverso. No se preguntaba tanto por la historia de la formaci\u00f3n del texto, sino que part\u00ed\u00ada m\u00e1s bien del texto final para se\u00f1alar en \u00e9l la existencia de \u00abpeque\u00f1as unidades\u00bb, cuyo \u00abg\u00e9nero literario\u00bb intentaba estudiar. Fue un giro radical en el estudio del Pentateuco, al que no se consider\u00f3 ya como unidad de amplios documentos reunidos, sino como colecci\u00f3n de muchas peque\u00f1as unidades m\u00e1s o menos separadas, m\u00e1s o menos independientes. El inter\u00e9s no radica ya en la atribuci\u00f3n de un vers\u00ed\u00adculo o de una palabra a uno de los documentos-fuente, sino en la caracterizaci\u00f3n de cada unidad literaria y de su \u00abSitz im Leben\u00bb, esto es, el \u00ablugar\u00bb o situaci\u00f3n de inserci\u00f3n en la vida del pueblo de Israel. No se pone atenci\u00f3n tanto en el autor de una per\u00ed\u00adcopa o en sus rasgos originales como en la estructura repetible de un esquema literario, originado por determinadas situaciones vitales. Por ejemplo, el esquema \u00abrelato de creaci\u00f3n\u00bb puede encontrarse en diversas culturas de \u00e9pocas y de pueblos diferentes. Este m\u00e9todo demuestra as\u00ed\u00ad el parentesco de los relatos b\u00ed\u00adblicos con las culturas del pr\u00f3ximo Oriente antiguo, y al mismo tiempo la originalidad de los textos b\u00ed\u00adblicos. As\u00ed\u00ad pues, Gunkel asign\u00f3 a la ex\u00e9gesis la tarea de estudiar las \u00abGattungen\u00bb (formas literarias) de la literatura hebrea y su historia en conexi\u00f3n con las literaturas vecinas.<\/p>\n<p>El m\u00e1s conocido y genial sucesor de H. Gunkel fue G. von Rad (1901-1971), el cual intent\u00f3 la combinaci\u00f3n de los dos m\u00e9todos: el de las fuentes-documentos y el de las formas literarias. Ya en 1938 Von Rad se atuvo al postulado wellhauseniano del Hexateuco (G\u00e9n-Jos) y plante\u00f3 la hip\u00f3tesis de que el yahvista fue un gran te\u00f3logo, que sobre la base de un \u00abpeque\u00f1o credo hist\u00f3rico\u00bb como puede leerse todav\u00ed\u00ada en Deu 26:5-10-f\u00f3rmula breve de fe que ten\u00ed\u00ada su \u00abSitz im Leben\u00bb en la fiesta de las semanas del santuario de Guilgal-, recogi\u00f3 y orden\u00f3 muchas de las \u00abtradiciones\u00bb transmitidas independientemente unas de otras (tradiciones del \u00e9xodo, del Sina\u00ed\u00ad, de la conquista, de la divisi\u00f3n de la tierra, de los patriarcas, de G\u00e9n 1-11, exhortaciones, leyes). El yahvista habr\u00ed\u00ada \u00abrecogido\u00bb y unificado ciertos \u00abconjuntos de tradiciones\u00bb con un trabajo de composici\u00f3n personal, guiado por una concepci\u00f3n teol\u00f3gica propia, hasta el punto de que se puede hablar de una teolog\u00ed\u00ada del yahvista. Del mismo modo existe tambi\u00e9n una teolog\u00ed\u00ada del E, del D y del P. El yahvista fue, seg\u00fan Von Rad, el \u00abrecolector\u00bb de leyendas orales y el te\u00f3logo responsable de la actualizaci\u00f3n de la tradici\u00f3n en la \u00e9poca dav\u00ed\u00addico-salom\u00f3nica.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Von Rad, el Pentateuco est\u00e1 constituido por cuatro conjuntos de tradiciones, cada uno de los cuales desarrolla un tema fundamental: la tradici\u00f3n del \u00e9xodo y de la conquista, la tradici\u00f3n del Sina\u00ed\u00ad, la historia de los patriarcas y la historia primitiva (Urgeschichte). Antes de la \u00e9poca mon\u00e1rquica exist\u00ed\u00ada, en su mayor parte, tan s\u00f3lo la tradici\u00f3n oral.<\/p>\n<p>Las reacciones frente a las tesis de G. von Rad demostraron el escaso fundamento de su hip\u00f3tesis sobre la antig\u00fcedad del credo hist\u00f3rico y del principio de que las unidades menores son m\u00e1s antiguas que los conjuntos literarios m\u00e1s amplios (Traditionskomplexe). G. von Rad no consigui\u00f3 conciliar la teor\u00ed\u00ada de los documentos con la idea de unos conjuntos de tradiciones, cada uno de los cuales tienen una historia independiente.<\/p>\n<p>IV. HISTORIA DE LA TRADICI\u00ed\u201cN. G. von Rad se mov\u00ed\u00ada dentro del surco de Gunkel, es decir, segu\u00ed\u00ada el m\u00e9todo de historia de las formas; sin embargo, intentaba introducir la idea nueva de las tradiciones anteriores a la etapa literaria. Por eso mismo, no s\u00f3lo se interes\u00f3 por la historia de las formas literarias, sino tambi\u00e9n por el desarrollo hist\u00f3rico de los conjuntos de tradiciones. De este modo anticip\u00f3 en alguna forma el m\u00e9todo que tuvo en M. Noth (1902-1968) el m\u00e1s agudo e infatigable defensor.<\/p>\n<p>En 1943 M. Noth public\u00f3 sus famosos Uberlieferungsgeschichtliche Studien, en los que propone considerar unitariamente los libros desde el Dt hasta el 2Re, ya que constituyen la obra hist\u00f3rica deuteronomista (sigla: Dtr), as\u00ed\u00ad como ver en los libros de Esdras-Nehem\u00ed\u00adas y 1-2Cr\u00f3nicas otro conjunto unitario, denominado \u00abobra del cronista\u00bb. Por consiguiente, seg\u00fan M. Noth, no hay que hablar ya de Hexateuco y mucho menos de Pentateuco, sino de Tetrateuco. En 1948 el eminente investigador alem\u00e1n public\u00f3 Uberlieferungsgeschichte des Pentateuch, en donde sosten\u00ed\u00ada que el relato yahvista es la base literaria sobre la que creci\u00f3 el Pentateuco, y que J y E tienen tantos puntos en com\u00fan que es preciso concluir que no fueron redactados independientemente el uno del otro. Por eso mismo supone la existencia de un relato de base com\u00fan (gemeinsame Grundlage; sigla: G tanto para J como para E. La lengua y el estilo de P ser\u00ed\u00adan m\u00e1s claramente caracter\u00ed\u00adsticos.<\/p>\n<p>Noth intent\u00f3 remontarse m\u00e1s all\u00e1 todav\u00ed\u00ada de los autores de las \u00abfuentes\u00bb escritas, de su teolog\u00ed\u00ada y de su s\u00ed\u00adntesis, para encontrar las tradiciones que se formaron en torno al culto y que model\u00f3 la narraci\u00f3n popular oral, las cuales constituyen el \u00abfondo\u00bb antiguo del Pentateuco.<\/p>\n<p>En los or\u00ed\u00adgenes de la tradici\u00f3n que se deposit\u00f3 en el Pentateuco, despu\u00e9s de un proceso de crecimiento, de coordinaci\u00f3n, de conjunci\u00f3n y de enriquecimiento, se encuentran cinco grandes temas: 1) el \u00e9xodo, n\u00facleo en torno al cual cristaliz\u00f3 todo el Pentateuco; 2) la entrada en Palestina, originalmente distinta del tema anterior; 3) la promesa hecha a los patriarcas, que podr\u00ed\u00ada ser anterior a los dos temas precedentes; 4) el tema del viaje por el desierto; 5) el tema del Sina\u00ed\u00ad, procedente de las tribus del norte y relacionado m\u00e1s tarde con los temas anteriores. En torno a estos cinco temas fundamentales se habr\u00ed\u00adan ido condensando poco a poco tradiciones aisladas (las plagas de Egipto, la pascua, los episodios de la conquista, Baal-Fagor y Bala\u00e1n, Jacob en Siqu\u00e9n, Jacob en Trasjordania, Isaac y Abrah\u00e1n, el hambre y la sed enemigos en el desierto, las murmuraciones del pueblo, Caleb en Hebr\u00f3n, la monta\u00f1a de Dios y los madianitas, la alianza y la apostas\u00ed\u00ada en el Sina\u00ed\u00ad).<\/p>\n<p>Estos \u00abtemas\u00bb se fueron luego desarrollando paulatinamente, uni\u00e9ndose y enriqueci\u00e9ndose a lo largo de la tradici\u00f3n (oral o escrita; Noth no aclara si la gemeinsame Grundlage era escrita u oral; de todas formas representar\u00ed\u00ada la etapa final de la tradici\u00f3n antes de la redacci\u00f3n de las \u00abfuentes\u00bb). A continuaci\u00f3n, la tradici\u00f3n se fij\u00f3 en las fuentes JE y P.<\/p>\n<p>La tesis de Noth dejaba abiertos algunos problemas: la naturaleza (escrita u oral) de G; la afinidad entre ciertos pasajes de J y los textos de Dt o Dtr; la falta de relieve de la figura de Mois\u00e9s y el car\u00e1cter te\u00f3rico-abstracto de los cinco temas; el origen y las caracter\u00ed\u00adsticas de las tradiciones aisladas que funcionan como material de \u00abrelleno\u00bb entre los cinco temas fundamentales; la problematicidad del paso de los temas a las fuentes escritas. Todas estas cuestiones sin resolver han impedido que se haya logrado un consenso en torno a las hip\u00f3tesis de M. Noth. Un gran n\u00famero de estudios sobre las tradiciones ha demostrado la dificultad de admitir la hip\u00f3tesis de Noth, pero no ha producido ninguna nueva hip\u00f3tesis global que consiga el consenso de los autores.<\/p>\n<p>Noth ha llamado justamente la atenci\u00f3n sobre la formaci\u00f3n oral de la tradici\u00f3n y sobre la composici\u00f3n de las fuentes literarias: dos cuestiones fundamentales que no pueden evitarse en el estudio del Pentateuco. Recientemente, R. Rendtorff ha propuesto ver en el origen del Pentateuco siete \u00abgrandes unidades\u00bb narrativas, cada una de ellas con un tema propio y con un desarrollo independiente, reunidas solamente por el redactor o por los redactores del ambiente deuteronomista. Las \u00abgrandes unidades\u00bb de Rendtorff equivalen sustancialmente a los \u00abtemas\u00bb fundamentales de Noth; sin embargo, las teor\u00ed\u00adas de los dos biblistas son radicalmente diferentes. Para Rendtorff, la hip\u00f3tesis de los documentos debe quedar orillada; pretende estudiar la tradici\u00f3n que conduce desde las peque\u00f1as hasta las grandes unidades se\u00f1aladas en el Pentateuco (los or\u00ed\u00adgenes: G\u00e9n 1-11; los patriarcas; la historia de Jos\u00e9; el \u00e9xodo: Ex 1-15; la teofan\u00ed\u00ada del Sina\u00ed\u00ad: Ex 19-24; 32-34; el viaje por el desierto: Ex 16-18 y N\u00fam 11:1-20.13; la conquista de Trasjordania: N\u00fam 20:14-36, 13).<\/p>\n<p>\u00bfAl comienzo de la formaci\u00f3n del Pentateuco exist\u00ed\u00adan \u00abpeque\u00f1as unidades\u00bb independientes, que se agruparon luego en \u00abgrandes unidades\u00bb? El estudio monumental de A. de Pury (Promesse divine et l\u00e9gende cultuelle dans le cycle de Jacob) indica, con razones convincentes, que el relato aislado (el episodio) no constituye siempre y a priori la unidad de base. En el origen se encuentran a menudo \u00abciclos narrativos\u00bb.<\/p>\n<p>V. LA CRISIS ACTUAL. Desde hace unos veinte a\u00f1os la ex\u00e9gesis del Pentateuco est\u00e1 en el v\u00e9rtice del cicl\u00f3n, inmersa en una violenta tempestad. Como escrib\u00ed\u00ada en 1977 F. Langlamet, \u00abpor las pistas del desierto es posible so\u00f1ar con la `tierra prometida&#8217;. Pero la `tierra prometida&#8217;, tras un siglo de investigaciones, no est\u00e1 a\u00fan en el horizonte\u00bb. La teor\u00ed\u00ada \u00abcl\u00e1sica\u00bb de Graf-Wellhausen se ha hecho insostenible para muchos y denuncia su propia incapacidad para dar raz\u00f3n satisfactoriamente del Pentateuco actual. Otros consideran que los asaltos a la teor\u00ed\u00ada documental son solamente una moda pasajera. Finalmente, no faltan quienes creen en la proverbial \u00abcrisis de crecimient\u00f3\u00bb.<\/p>\n<p>Un coro cada vez m\u00e1s numeroso de biblistas est\u00e1 de acuerdo en constatar que la crisis actual que afecta a la ex\u00e9gesis del Pentateuco tiene un origen metodol\u00f3gico. Se advierte un creciente escepticismo respecto al an\u00e1lisis hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico hasta considerarlo teol\u00f3gicamente improductivo. Hace ya algunos a\u00f1os D. McCarthy, autorizado profesor del Pontificio Instituto B\u00ed\u00adblico, escrib\u00ed\u00ada que \u00abes perfectamente posible comprender un texto sin saber si es E o si es algo distinto\u00bb. Y F. Dreyfus, de la Ecole Biblique de Jerusal\u00e9n, explicaba de este modo su posici\u00f3n cr\u00ed\u00adtica: \u00abMediante el profeta Isa\u00ed\u00adas Dios habl\u00f3 a los hombres de Jerusal\u00e9n; pero mediante el libro de Isa\u00ed\u00adas Dios nos habla hoy a nosotros\u00bb. Y a\u00f1ad\u00ed\u00ada que \u00abel consentimiento de los exegetas en materia de cr\u00ed\u00adtica literaria no ha hecho progresos respecto a 1904\u00bb.<\/p>\n<p>En realidad, no existe consenso sobre las posiciones fundamentales de la teor\u00ed\u00ada documental y nunca ha existido: ni sobre la amplitud, ni sobre la fecha de nacimiento, ni sobre la sucesi\u00f3n, ni sobre el proceso de la tradici\u00f3n, ni siquiera sobre la teolog\u00ed\u00ada de cada uno de los documentos. Las opiniones de los especialistas divergen cada vez m\u00e1s.<\/p>\n<p>Los criterios com\u00fanmente empleados para la distinci\u00f3n de las fuentes son: a) el nombre de Dios (Yhwh-Elohim); b) el estilo caracter\u00ed\u00adstico; c) los duplicados o repeticiones; d) las contradicciones en el desarrollo de la tradici\u00f3n. Pues bien, tras un examen atento y escrupuloso de los textos, estos criterios no parecen suficientes para fundamentar las tesis mencionadas. Por ejemplo, Exo 24:3-8 es clasificado com\u00fanmente como E, pero en s\u00f3lo cinco vers\u00ed\u00adculos aparece seis veces el nombre de Yhwh; en la historia de Jos\u00e9 los \u00abduplicados\u00bb son claramente un expediente literario buscado adrede; las contradicciones no prueban necesariamente la existencia de fuentes distintas, sino que pueden ser una se\u00f1al de etapas sucesivas en la historia de la tradici\u00f3n; el criterio del estilo parece demasiado vago y poco concluyente: para caracterizar el estilo de una fuente hay que saber ya qu\u00e9 textos pertenecen a esa fuente, o bien cabe pensar que una fuente utiliza un estilo a veces tradicional y a veces de un g\u00e9nero literario particular.<\/p>\n<p>Recientemente se ha manifestado la tendencia de algunos autores (cf por ejemplo, J. van Seters, H.H. Schmid, H. Vorl\u00e1nder, R. Rendtorff, C. Houtmann, M. Rose), a considerar los siglos viii-vi como la \u00e9poca decisiva para la formaci\u00f3n del Pentateuco en el \u00e1mbito sobre todo de la escuela deuteron\u00f3mico-deuteronomista. Se llama la atenci\u00f3n sobre la \u00abproximidad\u00bb de los textos llamados yahvistas con los de Dt\/ Dtr. Pero no ha faltado quien ha acu\u00f1ado, para esta tendencia, la f\u00f3rmula de \u00abpandeuteronomismo\u00bb o de \u00abmoda del deuteronomismo\u00bb.<\/p>\n<p>F. Langlamet ha puesto en guardia contra los peligros de un t\u00f3h\u00fa-b\u00f3h\u00fa de un deuteronomismo en donde \u00abel prof\u00e9tico, el J, el RJE, el predeuteron\u00f3mico, el deuteron\u00f3mico, el deuteronomista (&#8230;) -y el destierro de Israel y los destierros de Jud\u00e1- corren el riesgo de confundirse y de desaparecer en medio del humo del incendio del templo, del palacio y de las casas de Jerusal\u00e9n\u00bb.<\/p>\n<p>Por el contrario, existe pr\u00e1cticamente unanimidad a la hora de admitir la naturaleza espec\u00ed\u00adfica y particular de P, bien sea bajo la forma de un documento peculiar, bien en la forma de una serie de a\u00f1adidos. \u00c2\u00a1Pero tampoco para P faltan opiniones diversas!<br \/>\nEl estudio hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico del Pentateuco, por consiguiente, no parece estar ya gobernado por leyes f\u00e9rreas; parece m\u00e1s bien que atraviesa un per\u00ed\u00adodo de cierta anarqu\u00ed\u00ada o desconcierto. La impresi\u00f3n es la de encontrarse en el desierto, despu\u00e9s de que una tempestad de arena ha borrado por completo las huellas de los senderos practicables y en donde la b\u00fasqueda de nuevas pistas resulta dif\u00ed\u00adcil y aventurada. Se necesita una sabia prudencia, pero sin que haya que despreciar la audacia, quiz\u00e1 a veces arriesgada, de los pioneros. Los nuevos caminos no ser\u00e1n fruto solamente de la retaguardia, sino tambi\u00e9n de los que se lancen valientemente, quiz\u00e1 con algunas imprudencias, hacia adelante.<\/p>\n<p>VI. HACIA NUEVAS S\u00ed\u008dNTESIS. El trabajo de demolici\u00f3n de la teor\u00ed\u00ada documental prosigue velozmente en los tajos de la ex\u00e9gesis b\u00ed\u00adblica con intervenciones s\u00f3lidas y cargas explosivas. Pero no podemos detenernos en la fase de demolici\u00f3n; es preciso comenzar una fase constructiva que no repita los errores del pasado y que sepa integrar todos los elementos v\u00e1lidos de las investigaciones anteriores. Es necesario, en primer lugar, que la ex\u00e9gesis del Pentateuco se interrogue sobre su propia metodolog\u00ed\u00ada: lo que m\u00e1s se necesita en la actualidad para salir de la crisis es una seria reflexi\u00f3n sobre el m\u00e9todo.<\/p>\n<p>El modelo cient\u00ed\u00adfico que parece subyacer a la teor\u00ed\u00ada de Wellhausen es el mec\u00e1nico: el Pentateuco se concibe como una gran m\u00e1quina constituida por muchas \u00abpiezas\u00bb; basta con desmontar cada una de esas piezas, numerarla o indicarla con una sigla, para reconstruir luego la m\u00e1quina y comprender su funcionamiento. Esta operaci\u00f3n mec\u00e1nica ha resultado muy dif\u00ed\u00adcil y delicada; se ha tenido la impresi\u00f3n de que el Pentateuco es un \u00abser vivo\u00bb, y no una m\u00e1quina; las \u00abpiezas\u00bb tienen entre s\u00ed\u00ad conexiones \u00abvitales\u00bb, que a veces hacen imposible cortar de manera tajante.<\/p>\n<p>Hoy algunos prefieren referirse a modelos biol\u00f3gicos y replantear la formaci\u00f3n del Pentateuco compar\u00e1ndolo con un ser vivo que nace, crece y se desarrolla, asimilando d\u00ed\u00ada tras d\u00ed\u00ada su alimento, cambiando de estaci\u00f3n en estaci\u00f3n, enriqueci\u00e9ndose y tomando formas nuevas hasta su plena maduraci\u00f3n.<\/p>\n<p>El modelo biol\u00f3gico ayuda a relacionar el Pentateuco con el contexto vivo de la vida entera del pueblo de Israel en el que se form\u00f3 la Biblia hebrea. Lo mismo que un cuerpo vivo, el Pentateuco respir\u00f3 el aire de diversas \u00e9pocas, asimil\u00f3 el alimento de per\u00ed\u00adodos y de experiencias diversas de la historia de Israel. En otras palabras, sufri\u00f3 continuas relecturas, remodelaciones y adaptaciones.<\/p>\n<p>En cada una de las \u00e9pocas es todo el patrimonio religioso-cultural de Israel -es decir, toda la Biblia- el que vuelve a fundirse, pensarse, leerse y modelarse. El m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico ha pecado de cierta tendencia a atomizar la Biblia en numeros\u00ed\u00adsimos \u00abfragmentos\u00bb separados, independientes, construidos por otros tantos numerosos autores diferentes. Es preciso recuperar la totalidad del proceso de formaci\u00f3n de la Biblia y el sentido de su unidad, sin renegar del uso del m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico.<\/p>\n<p>Como ya han se\u00f1alado varios autores, es necesario poner el acento en el papel decisivo que tuvieron en la formaci\u00f3n del Pentateuco los escritos y la redacci\u00f3n de los siglos VIII-VII.<\/p>\n<p>VII. HISTORIA Y TEOLOG\u00ed\u008dA. La teor\u00ed\u00ada documental distingui\u00f3 entre las diversas fuentes del Pentateuco y, en su formulaci\u00f3n m\u00e1s difundida en la actualidad, ha destacado tambi\u00e9n las diferentes \u00abteolog\u00ed\u00adas\u00bb, propias de cada documento-tradici\u00f3n. As\u00ed\u00ad pues, la teolog\u00ed\u00ada del Pentateuco pasa a trav\u00e9s del reconocimiento previo de las teolog\u00ed\u00adas de J, E, D y P. Se piensa que es \u00e9sta la \u00fanica manera de hacer resaltar adecuada-mente la \u00abhistoria\u00bb de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica y la pluralidad de concepciones teol\u00f3gicas presentes en el Pentateuco. En efecto, se ve entonces el Pentateuco ante todo como historia, m\u00e1s concretamente como \u00abhistoria de la salvaci\u00f3n\u00bb, cre\u00ed\u00adda y atestiguada por Israel en el curso de su existencia milenaria. Consiguientemente, el objeto de la teolog\u00ed\u00ada del AT es el conjunto de los testimonios de fe de Israel; por ello la teolog\u00ed\u00ada del AT es concebida coherentemente como historia de la fe vivida y proclamada por Israel. Los \u00abdocumentos\u00bb J, E, D y P son testimonios hist\u00f3ricos diferentes de la fe de Israel, y le corresponde a la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica la tarea de \u00abrepetir sus narraciones\u00bb (nacherzdhlen) y sus testimonios. Como ha dicho G. von Rad, el te\u00f3logo b\u00ed\u00adblico tiene que esforzarse por buscar con el mayor cuidado posible, documento por documento, cu\u00e1l era la inteligencia kerigm\u00e1tica de cada uno de ellos. De esta manera queda justificada la investigaci\u00f3n de las teolog\u00ed\u00adas de los documentos, como consecuencia del estudio literario de los mismos.<\/p>\n<p>1. TEOLOG\u00ed\u008dA DEL YAHVISTA. El yahvista, considerado actualmente por los seguidores de la teor\u00ed\u00ada documental como el gran te\u00f3logo del reino de Jud\u00e1 en la \u00e9poca salom\u00f3nica, parte de un inter\u00e9s tanto religioso como pol\u00ed\u00adtico. En una perspectiva de gran optimismo religioso y de fe en la presencia de Dios y en la historia, Yhwh es presentado como el Dios nacional que bendice y salva a Israel, su pueblo y, a trav\u00e9s de \u00e9l, a todas las naciones de la tierra. Pero el yahvista es tambi\u00e9n un documento \u00abpol\u00ed\u00adtico\u00bb, que intenta legitimar la dinast\u00ed\u00ada, en especial la sucesi\u00f3n de Salom\u00f3n, que no es el heredero primog\u00e9nito, y los santuarios din\u00e1sticos. Quiere mostrar que Salom\u00f3n es el heredero leg\u00ed\u00adtimo de las promesas divinas, empezando por las de los patriarcas, y que el templo de Jerusal\u00e9n es el santuario leg\u00ed\u00adtimo del Dios nacional. De aqu\u00ed\u00ad la importancia que en \u00e9l se da a las mujeres en la transmisi\u00f3n de la herencia (Eva, Sara, Rebeca y Betsab\u00e9) y el relieve que se le confiere a los santuarios yahvistas (Siqu\u00e9n, Berseba, Jerusal\u00e9n). El documento yahvista es la respuesta a un momento de crisis; pretende poner de manifiesto a fe de Israel, su identidad y su vocaci\u00f3n. Israel es el pueblo de la promesa y de la bendici\u00f3n. En la monarqu\u00ed\u00ada israelita se realiza la bendici\u00f3n concedida por Dios creador, y hasta Abrah\u00e1n es descrito como el prototipo de los reyes israelitas. Se observa adem\u00e1s una protesta impl\u00ed\u00adcita contra la monarqu\u00ed\u00ada, en cuanto que quiere constituirse como una potencia autosuficiente, independiente de Dios. El yahvista tiene confianza y sostiene a la monarqu\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica, pero con ciertas condiciones, a saber: con la condici\u00f3n sobre todo de ser fieles a las promesas divinas y portadores de las bendiciones del Dios nacional.<\/p>\n<p>2. TEOLOG\u00ed\u008dA DEL ELOH\u00ed\u008dSTA. Nacido en los ambientes del reino del norte del 800 a.C. e influido por la predicaci\u00f3n prof\u00e9tica, el eloh\u00ed\u00adsta se presenta como el documento de la alianza entre Dios y su pueblo. No tiene tanta vivacidad ni tanto colorido como el yahvista; est\u00e1 menos dotado de vigor dram\u00e1tico y tiene una conciencia nacional m\u00e1s d\u00e9bil.<br \/>\nBien se trate de un documento continuo, bien de fragmentos distintos o haya que identificar E con el redactor JE, la teor\u00ed\u00ada documental sostiene la existencia de E y, por tanto, de una teolog\u00ed\u00ada eloh\u00ed\u00adsta. Esta se caracteriza por el acento que se pone en algunos temas: el temor de Dios, la ley y el pecado, el tema de la fecundidad y del desarrollo de la vida, la mediaci\u00f3n de los sue\u00f1os y la \u00abespiritualidad\u00bb del Dios trascendente. Todas estas tem\u00e1ticas quedan integradas en el contexto de la alianza, cuyas cl\u00e1usulas comprometen a los dos contrayentes (Dios y el hombre) a la fidelidad. Un sentido m\u00e1s profundo de Dios y una sensibilidad moral m\u00e1s alta ser\u00ed\u00adan los datos y los aspectos espec\u00ed\u00adficos del eloh\u00ed\u00adsta.<\/p>\n<p>3. TEOLOG\u00ed\u008dA DEL DEUTERONOMIO. El origen del Dt debe ponerse probablemente en Jerusal\u00e9n, entre finales del siglo VII y el comienzo del destierro en Babilonia. El estilo y el modo de pensar remiten con claridad a la clase dirigente de la capital de Jud\u00e1.<\/p>\n<p>Dt presupone las antiguas fuentes del Pentateuco y representa un vigoroso intento de reestructuraci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada de la alianza, de reorganizaci\u00f3n de las antiguas tradiciones religiosas de Israel mediante la categor\u00ed\u00ada de la \u00abalianza\u00bb, repensada en el contexto pol\u00ed\u00adtico del dominio asirio. Efectivamente, bajo el dominio asirio la \u00abalianza\u00bb se hab\u00ed\u00ada convertido en un eslogan propagand\u00ed\u00adstico que intentaba legitimar el expansionismo asirio: Asiria establec\u00ed\u00ada una alianza con todos los pueblos que se le somet\u00ed\u00adan. Dt vuelve a pensar en sus propias relaciones con Dios y, consiguientemente, en su propia identidad, defini\u00e9ndose como el pueblo ligado a Yhwh por un contrato-alianza. \u00c2\u00a1Por tanto, Yhwh es el \u00fanico Se\u00f1or de Israel! El ideal es que exista adem\u00e1s un \u00fanico lugar de culto, Jerusal\u00e9n, al \u00fanico Dios de Israel (la centralizaci\u00f3n del culto es una innovaci\u00f3n de gran importancia del Dt). La t\u00f3rah es concebida como la condici\u00f3n y la cl\u00e1usula de la permanencia de la alianza y de la subsistencia de Israel como pueblo de Dios. Sobre la base de la t\u00f3rah, Israel tiene que constituirse como pueblo consagrado a Yhwh, separado de todos los dem\u00e1s pueblos no para ser una secta cerrada, sino como sociedad-modelo para toda la humanidad. Nacido despu\u00e9s de la ca\u00ed\u00adda del reino del norte y estimulado por la reforma de Jos\u00ed\u00adas (622 a.C.), Dt intenta la imposible empresa de conciliar y de fundir lo que hoy llamar\u00ed\u00adamos \u00abIglesia y Estado\u00bb. La empresa no se llevar\u00e1 a cabo; el destierro dispersar\u00e1 al pueblo de Israel y ser\u00e1 considerado como la consecuencia de la infidelidad del pueblo a su Dios.<\/p>\n<p>4. TEOLOG\u00ed\u008dA DEL SACERDOTAL.<\/p>\n<p>De la \u00e9poca del destierro o posterior al mismo, estratificado en una \u00abhistoria sacerdotal\u00bb a la que se a\u00f1adieron algunos \u00absuplementos sacerdotales\u00bb, el documento P est\u00e1 centrado en dos temas fundamentales: la tienda sagrada y la tierra. El pueblo desterrado carece de templo y se refiere entonces a la tienda del desierto; adem\u00e1s, se reconoce en la condici\u00f3n de los israelitas del desierto, lejos de la tierra prometida, lo mismo que los desterrados en Babilonia estaban fuera de la tierra sagrada.<\/p>\n<p>La \u00e9poca de los patriarcas y del \/ desierto se convierte en un paradigma para los israelitas desterrados. El destierro de Babilonia es el \u00e1ngulo visual desde el que se replantea y se vuelve a recorrer toda la historia pasada.<\/p>\n<p>Junto a estos dos temas principales podemos mencionar tambi\u00e9n la idea de ber\u00bbit, entendida como promesa-compromiso unilateral de Dios, y el tema de Israel como pueblo de Dios ya en la \u00e9poca del desierto. Es como si dij\u00e9ramos que tambi\u00e9n en Babilonia los israelitas son pueblo de Dios, aunque lejos de la tierra y del templo, sin un rey y sin un Estado.<\/p>\n<p>Los \u00absuplementos sacerdotales\u00bb, que contienen la legislaci\u00f3n referente al culto, expresan un vivo sentimiento de pecado y el deseo de perd\u00f3n y de reconciliaci\u00f3n con Dios. No se trata de un ritualismo formalista, sino de una teolog\u00ed\u00ada del culto bien elaborada.<\/p>\n<p>VIII. \u00bfTEOLOG\u00ed\u008dA DEL PENTATEUCO? Es posible leer diversas monograf\u00ed\u00adas y muchos estudios particulares sobre las teolog\u00ed\u00adas de J, E, D y P, pero en vano se buscar\u00ed\u00ada una monograf\u00ed\u00ada sobre la teolog\u00ed\u00ada del Pentateuco. \u00bfHemos de pensar que la teolog\u00ed\u00ada del Pentateuco es la suma de las teolog\u00ed\u00adas de los diversos documentos? No se trata, evidentemente, de magnitudes cuantificables y adicionables. El trabajo del exegeta, \u00bfpuede limitarse a la descripci\u00f3n hist\u00f3rica de las teolog\u00ed\u00adas contenidas en el Pentateuco, o debe ser m\u00e1s bien una verdadera actividad teol\u00f3gica que busca las razones internas y la coherencia l\u00f3gica del discurso teol\u00f3gico unificado por la redacci\u00f3n final en los cinco primeros libros de la Biblia? El te\u00f3logo b\u00ed\u00adblico, a mi juicio, tiene que buscar los nexos l\u00f3gicos entre las teolog\u00ed\u00adas contenidas en el Pentateuco y destacar la leg\u00ed\u00adtima pluralidad de concepciones sobre la base de la unidad de la fe. Sobre el presupuesto de que la Biblia no se identifica con la \/ revelaci\u00f3n -la cual es en sustancia la autocomunicaci\u00f3n de Dios, que culmina \u00faltimamente en Jesucristo-, sino que es el testimonio humano, divinamente inspirado, de la revelaci\u00f3n, se comprende que es inevitable una pluralidad de testimonios humanos inspirados. La revelaci\u00f3n trasciende las \u00abverdades l\u00f3gicas\u00bb de cada uno de los testimonios, pero no es accesible sin ellos ni fuera de ellos [\/ Teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica].<\/p>\n<p>Pues bien, puesto que el Pentateuco es un \u00abconjunto\u00bb de testimonios humanos divinamente inspirados -y por eso mismo consideramos que es coherente- sobre la revelaci\u00f3n, creemos que no s\u00f3lo es posible, sino obligado para el te\u00f3logo b\u00ed\u00adblico no limitarse a la descripci\u00f3n de las teolog\u00ed\u00adas \u00abregionales\u00bb contenidas en el Pentateuco, sino preguntarse adem\u00e1s si del Pentateuco se deriva un sentido unitario global, aunque siempre parcial, respecto a la Biblia entera.<\/p>\n<p>B.S. Childs, en su obra Introduction to the Old Testament as Scripture (1979), se ha propuesto \u00abestudiar la forma y la funci\u00f3n del Pentateuco tal como ha sido modelado por la comunidad de fe que hizo de \u00e9l su propia Escritura can\u00f3nica\u00bb. Pero la \u00ablectura can\u00f3nica\u00bb no niega la legitimidad de un estudio cr\u00ed\u00adtico del desarrollo hist\u00f3rico del Pentateuco, sino que intenta comprender el Pentateuco en su forma can\u00f3nica final, la cual est\u00e1 presidida por una intenci\u00f3n teol\u00f3gica unitaria. D.J.A. Clines ha escrito un op\u00fasculo titulado Il tema del Pentateuco, en el que busca el tema unificador de los cinco primeros libros como una obra literaria unitaria, sin negar la legitimidad de la atomizaci\u00f3n del texto mediante el estudio de las fuentes.<\/p>\n<p>En la ra\u00ed\u00adz de estos intentos, de los que no queremos hacer aqu\u00ed\u00ad un an\u00e1lisis cr\u00ed\u00adtico, est\u00e1 la negativa a identificar la revelaci\u00f3n con la historia, y por consiguiente la negaci\u00f3n de la tesis seg\u00fan la cual el desarrollo de la historia puede hacer inteligible la revelaci\u00f3n. L\u00f3gicamente, el m\u00e9todo gen\u00e9tico, que estudia la formaci\u00f3n del Pentateuco es un medio necesario para comprender la inteligibilidad intr\u00ed\u00adnseca del texto b\u00ed\u00adblico; pero no puede ser el fin del trabajo exeg\u00e9tico, cuyo objetivo consiste en comprender la revelaci\u00f3n a trav\u00e9s de los textos que la atestiguan. A no ser que se asigne a la \/ ex\u00e9gesis tan s\u00f3lo una tarea de descripci\u00f3n hist\u00f3rica, y no de comprensi\u00f3n del sentido del texto-testimonio de la Biblia. Pero tambi\u00e9n en este caso ser\u00ed\u00ada menester que al exegeta-historiador le correspondiera solamente el papel -entendido en sentido positivista- de mero \u00abregistrador\u00bb de datos. Si la ex\u00e9gesis no puede prescindir de la historia, lo mismo que no puede prescindir de la cr\u00ed\u00adtica literaria, es verdad que tampoco puede prescindir de la teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>IX. HISTORIA CRE\u00ed\u008dDA E HISTORIA REAL. La teor\u00ed\u00ada documental ha intentado reconstruir, desde el punto de vista de la cr\u00ed\u00adtica literaria y de la historia, las diversas fases de formaci\u00f3n del Pentateuco. Se interesa por el proceso hist\u00f3rico de producci\u00f3n del conjunto literario que llamamos Pentateuco. En consecuencia, considera que est\u00e1 en disposici\u00f3n, al menos impl\u00ed\u00adcitamente, de poner en evidencia el k\u00e9rygma o la teolog\u00ed\u00ada de los autores o de las escuelas que produjeron cada uno de los documentos que luego confluyeron en la obra final. Coherentemente, puesto que se trata del problema de la g\u00e9nesis de una obra literaria, la teor\u00ed\u00ada documental no ofrece directamente una valoraci\u00f3n sobre la fiabilidad hist\u00f3rica de los documentos; lo que hace es se\u00f1alar cu\u00e1les eran las \u00abopiniones\u00bb o las creencias del yahvista, del eloh\u00ed\u00adsta, del Deuteronomio y de la escuela sacerdotal. Y, dada la redacci\u00f3n final del Pentateuco en la \u00e9poca ex\u00ed\u00adlica-posex\u00ed\u00adlica, es este horizonte hist\u00f3rico el que determin\u00f3 la \u00abrelectura\u00bb de las tradiciones precedentes. En conclusi\u00f3n, el Pentateuco refleja lo que el Israel del exilio y del posexilio cre\u00ed\u00ada y pensaba de su propia historia.<\/p>\n<p>De las hip\u00f3tesis de la cr\u00ed\u00adtica literaria no se puede sacar directamente una conclusi\u00f3n precipitada de cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica. La cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica se pregunta qu\u00e9 relaci\u00f3n existe entre el k\u00e9rygma (la \u00abhistoria cre\u00ed\u00adda\u00bb) y la \u00abhistoria real\u00bb, atestiguada por el k\u00e9rygma. El positivismo liberal buscaba el conocimiento ideal de \u00abwie ist es eigentlich gewesen\u00bb o de cu\u00e1les son los \u00abhechos\u00bb en estado bruto, fuera de toda interpretaci\u00f3n. Pero este ideal no solamente es irrealizable, sino tambi\u00e9n contrario a la realidad del conocimiento humano: los hechos no son accesibles m\u00e1s que mediante una interpretaci\u00f3n que nos los haga inteligibles. \u00c2\u00a1No existe m\u00e1s historia que la interpretada y narrada! Pero esto no significa que, al contrario, no sea posible proceder del testimonio a los \u00abhechos\u00bb vividos y significados.<\/p>\n<p>Tras la cr\u00ed\u00adtica literaria viene la cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica, a la que corresponde \u00abverificar\u00bb si el suceso narrado es realidad. A la cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica le corresponde el deber de elaborar los criterios de historicidad con los que valorar la fiabilidad hist\u00f3rica de las fuentes.<\/p>\n<p>Pero la historia no puede reducirse a hechos cuantificados; m\u00e1s a\u00fan, es siempre la encarnaci\u00f3n de un sentido, la realizaci\u00f3n de un proyecto o intenci\u00f3n. En el caso de la Biblia, la historia real es la experiencia de la revelaci\u00f3n hist\u00f3rica de Dios a Israel. En consecuencia, la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica no puede prescindir de la teolog\u00ed\u00ada, la \u00fanica que permite \u00abcomprender\u00bb la revelaci\u00f3n, o sea, la realidad significada.<\/p>\n<p>La misi\u00f3n del estudio del Pentateuco es distinguir, pero tambi\u00e9n coordinar juntamente, estas tres dimensiones de la t hermen\u00e9utica: la cr\u00ed\u00adtica literaria, la cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica, la cr\u00ed\u00adtica teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>La tempestad de estos \u00faltimos veinte a\u00f1os ha puesto de manifiesto una vez m\u00e1s las debilidades y las lagunas metodol\u00f3gicas de la hermen\u00e9utica b\u00ed\u00adblica, bien en la cr\u00ed\u00adtica literaria, bien en la cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica y teol\u00f3gica, bien en lo que concierne a sus relaciones y v\u00ed\u00adnculos rec\u00ed\u00adprocos.<\/p>\n<p>La ex\u00e9gesis del Pentateuco ha producido tambi\u00e9n estudios \u00fatiles e interesantes que se han aprovechado de los estudios folcl\u00f3ricos (cf Jolles, Lord, Long), estil\u00ed\u00adsticos (cf Richter, McEvenue), sociol\u00f3gicos (cf N.K. Gottwald), estructuralistas (para el G\u00e9nesis, p.ej., J.P. Fokkelman), po\u00e9tico-literarios (cf Alter). Estos y otros m\u00e9todos posibles de lectura no desplazan al m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico. Por otra parte, parece una utop\u00ed\u00ada pensar en una convergencia arm\u00f3nica y simple de los m\u00e9todos. Por tanto, es necesaria una reflexi\u00f3n radical y renovada sobre el m\u00e9todo de la ex\u00e9gesis. Se ha repetido varias veces que la ex\u00e9gesis es un arte m\u00e1s que una ciencia, pero tambi\u00e9n en esta hip\u00f3tesis queda fuera de duda que no puede ser un arte fiada \u00fanicamente a la imaginaci\u00f3n y al capricho del artista-int\u00e9rprete.<\/p>\n<p>BIBL.: ALONSO SCHcIKEL L., Pentateuco, 2 vols., Cristiandad, Madrid 1970; AuLD A.G., Joshua, Moses and the Land. Tetrateuch-Pentateuch-Hexateuch in a Generation since 1938, Edimburgo 1980; BRIEND J., El Pentateuco, Verbo Divino, Estella 1978; CAZELLES H., Bou HOT J.P., Il Pentateuco, Brescia 1968; CHILDS B. S., Introduction to the Old Testament as Scripture, Londres 1979, 109-135; CORTESE E., Da Ados\u00e9 a Esdra. I libri storici dell Antico Israele, Dehoniane, Bolonia 1985, 25-144; 1D, 11 Pentateuco oggi: la teor\u00ed\u00ada documentaria in crisi?, en \u00abScC\u00bb 111 (1983) 79-88; ID, La teolog\u00ed\u00ada del Documento sacerdotal, en \u00abRBit\u00bb 26 (1978) 113-141; CRAGHAN J.S., The Elohist in recent Literature, en \u00abBiblical Theology Bulletin\u00bb 7 (1977) 23-35; LOHFINK N., Ascolta Israele. 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La, HEIDT W.G., Introducci\u00f3n al Pentateuco, Sal Terrae, Santander 1972; WEIMAR P., Untersuchungen zur Redaktionsgeschichte des Pentateuch (BZAW 146), Berl\u00ed\u00adn 1977; WHYBRAY R.N., The Making of the Pentateuch. A Methodological Study, Sheffield 1987; ZENGER E., Wo steht die Pentateuchforschung heute?, en \u00abBZ\u00bb 24 (1980) 101-116; ID, Auf der Suche nach einem Weg aus der Pentateuchkrise, en \u00abTheologische Revue\u00bb 78 (1982), 354-362.<\/p>\n<p>A. Bonora<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>Forma espa\u00f1olizada de la palabra griega (que significa \u2020\u0153cinco rollos\u2020\u009d o \u2020\u0153volumen qu\u00ed\u00adntuplo\u2020\u009d) con la que se designan los primeros cinco libros de la Biblia: G\u00e9nesis, Exodo, Lev\u00ed\u00adtico, N\u00fameros y Deuteronomio.<\/p>\n<p>Contenido. El Pentateuco constituye una secci\u00f3n fundamental de la Palabra escrita de Dios, y buena parte de ella se cimenta sobre estos cinco libros. El primero de ellos, G\u00e9nesis, presenta el relato inspirado de la creaci\u00f3n, y narra la historia del hombre desde Ed\u00e9n a trav\u00e9s de casi toda la era de los patriarcas hasta la muerte de Jos\u00e9 (desde \u2020\u0153el principio\u2020\u009d hasta 1657 a. E.C.). El segundo libro, Exodo, comienza con la muerte de Jos\u00e9 y relata el nacimiento de Mois\u00e9s en un tiempo de esclavitud, la liberaci\u00f3n del pueblo de Dios del yugo egipcio y la inauguraci\u00f3n del pacto de la Ley en Sina\u00ed\u00ad; incluye detalles acerca de la construcci\u00f3n del principal centro de adoraci\u00f3n en el desierto, el tabern\u00e1culo (sucesos hist\u00f3ricos acaecidos entre 1657 y 1512 a. E.C.). Lev\u00ed\u00adtico, el tercer libro, abarca solo un mes (1512 a. E.C.), y proporciona informaci\u00f3n inestimable acerca del sacerdocio lev\u00ed\u00adtico, su ordenaci\u00f3n y deberes, as\u00ed\u00ad como las leyes y regulaciones que gobernaban el apoyo que la congregaci\u00f3n deb\u00ed\u00ada dar a la adoraci\u00f3n de Jehov\u00e1. Como indica su nombre, el cuarto libro, N\u00fameros, registra los censos que se tomaron poco despu\u00e9s de comenzar la andadura por el desierto y tambi\u00e9n antes de que finalizara. Asimismo proporciona muchos detalles acerca de los cuarenta a\u00f1os que vag\u00f3 Israel por el desierto (hasta 1473 a. E.C.) e incluye muchas leyes contenidas en el pacto hecho con la naci\u00f3n. El \u00faltimo libro, Deuteronomio, abarca un per\u00ed\u00adodo de unos dos meses (1473 a. E.C.); explica porciones del pacto de la Ley y suministra muchos reglamentos que ser\u00ed\u00adan necesarios para la nueva generaci\u00f3n de israelitas que se encontraban en las llanuras de Moab, listos para invadir y ocupar la Tierra Prometida. Sus \u00faltimos cap\u00ed\u00adtulos narran el nombramiento de Josu\u00e9 como caudillo tras la muerte de Mois\u00e9s.<\/p>\n<p>Escritor. No hay ninguna referencia b\u00ed\u00adblica que diga que Mois\u00e9s escribi\u00f3 todo el Pentateuco; sin embargo, en \u00e9l se hallan declaraciones expl\u00ed\u00adcitas que respaldan esa conclusi\u00f3n. (Ex 17:14; 24:4; 34:27; N\u00fa 33:2; Dt 31:9, 19, 22, 24-26.) Adem\u00e1s, en muchos pasajes las declaraciones se atribuyen directamente a Mois\u00e9s: desde su primera conversaci\u00f3n que se registra (Ex 2:13, 14) hasta su \u00faltima bendici\u00f3n del pueblo (Dt 33:1-29), lo que incluye algunos de sus largos discursos (Dt 1:1; 5:1; 27:1; 29:2; 31:1) y memorables c\u00e1nticos. (Ex 15:1-19; Dt 31:30\u201332:43.) En 20 de los 27 cap\u00ed\u00adtulos de Lev\u00ed\u00adtico, los vers\u00ed\u00adculos de apertura nos indican que lo que sigue es la palabra de Jehov\u00e1 hablada a Mois\u00e9s para que este a su vez la informara al pueblo. Lo mismo sucede en m\u00e1s de 50 ocasiones en el libro de N\u00fameros. Por tanto, exceptuando los vers\u00ed\u00adculos finales de Deuteronomio, el propio contenido del Pentateuco demuestra fehacientemente que Mois\u00e9s fue su escritor.<br \/>\nMuchos pasajes m\u00e1s de la Biblia testifican que la propia mano de Mois\u00e9s escribi\u00f3 el Pentateuco. (Jos 1:7; Jue 3:4; 2Re 18:6; Mal 4:4.) Hombres como David (1Re 2:1-3), Daniel (9:11), Esdras (6:18), Nehem\u00ed\u00adas (8:1), Jes\u00fas (Mr 12:26; Lu 16:29; Jn 7:19), Lucas (24:27) y Juan (1:17) se refieren a estos escritos y los atribuyen a Mois\u00e9s. Como prueba concluyente, Jes\u00fas reconoci\u00f3 espec\u00ed\u00adficamente que Mois\u00e9s fue el escritor (Mr 10:3-5; Jn 5:46, 47), como tambi\u00e9n lo reconocieron los saduceos (Mr 12:18, 19).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>Los primeros cinco libros del AT (Gn., Ex., Lv., Nm., Dt.) constituyen la primera secci\u00f3n, y la m\u00e1s importante, de las tres partes que comprenden el *canon judaico. Conocida generalmente por los jud\u00edos como <\/span><span style=''>s&#275;fer hatt\u00f4r\u00e2<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018libro de la ley\u2019, o <\/span><span style=''>hatt\u00f4r\u00e2<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018la ley\u2019 (v\u00e9ase <etiqueta id=\"#_ftn447\" name=\"_ftnref447\" title=\"\"><i>KB<\/i><\/etiqueta>, pp. 403, para sugerencias sobre la derivaci\u00f3n de esta palabra, que parece significar b\u00e1sicamente \u201cense\u00f1anza\u201d o \u201cinstrucci\u00f3n\u201d), el Pentateuco (gr. <\/span><span style=''>pentateujos<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018[libro] en cinco tomos\u2019) se conoce tambi\u00e9n como los \u201ccinco quintos de la ley\u201d. Desde hace un siglo aproximadamente, muchos altos cr\u00edticos, siguiendo a Alejandro Geddes (ca. 1800), han tendido a ignorar la divisi\u00f3n tradicional, inclin\u00e1ndose por un \u201chexateuco\u201d que comprende el Pentateuco m\u00e1s Josu\u00e9 (cf. J. Wellhausen, <i>Die Composition des Hexateuchs<\/i>, 1876\u20137). Por otra parte, I. Engnell ha propuesto la palabra \u201ctetrateuco\u201d para separar al libro de Deuteronomio de los primeros cuatro libros (<\/span><span style=''>Gamla Testamentet<\/span><span lang=ES style=''>, 1, 1945). Los presupuestos cr\u00edticos que est\u00e1n en la base de estas sugestiones se examinan abajo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La antig\u00fcedad de la divisi\u00f3n en cinco libros la confirman el Pentateuco samaritano y la <etiqueta id=\"#_ftn448\" name=\"_ftnref448\" title=\"\"><span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span><\/etiqueta>, que le dieron a los libros sus nombres tradicionales; los jud\u00edos los identifican con la primera palabra o frase. Las divisiones entre los libros las motivaron tanto los temas como consideraciones de orden pr\u00e1ctico: los rollos de papiro s\u00f3lo pod\u00edan contener alrededor de una quinta parte de la <\/span><span style=' '>t\u00f4r\u00e2<\/span><span lang=ES style=' '>. La tradici\u00f3n jud\u00eda establece que debe leerse una secci\u00f3n de la ley por semana en la sinagoga. Llevaba tres a\u00f1os completar el Pentateuco en Palestina. El leccionario moderno, en el que el Pentateuco se lee completo en un a\u00f1o, proviene del que se usaba en Babilonia. Es muy posible que se leyese un salmo junto con la lectura tradicional de los escritos prof\u00e9ticos (<\/span><span style=''>haf&#7789;&#257;r\u00e2<\/span><span lang=ES style=''>). Los cinco libros del salterio probablemente han sido acomodados al esquema del Pentateuco (cf. N. H. Snaith, <i>Hymns of the Temple<\/i>, 1951, pp. 18\u201320).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Las referencias al Pentateuco en el AT est\u00e1n restringidas mayormente a los escritos del Cronista, que se vale de varias designaciones: la ley (Esd. 10.3; Neh. 8.2, 7, 14; 10.34, 36; 12.44; 13.3; 2 Cr. 14.4; 31.21; 33.8); el libro de la ley (Neh. 8.3); el libro de la ley de Mois\u00e9s (Neh. 8.1); el libro de Mois\u00e9s (Neh. 13.1; 2 Cr. 25.4; 35.12); la ley de Jehov\u00e1 (Esd. 7.10; 1 Cr. 16.40; 2 Cr. 31.3; 35.26); la ley de Dios (Neh. 10.28\u201329); el libro de la ley de Dios (Neh. 8.18); el libro de la ley de Jehov\u00e1 (2 Cr. 17.9; 34.14); el libro de la ley de Jehov\u00e1 su Dios (Neh. 9.3); el libro de Mois\u00e9s, siervo de Dios (Dn. 9.11; cf. Mal. 4.4). No se puede saber con seguridad si las referencias a la ley en los escritos hist\u00f3ricos se refieren al Pentateuco como tal o a partes de la legislaci\u00f3n mosaica, p. ej. la ley (Jos. 8.34); el libro de la ley (Jos. 1.8; 8.34; 2 R. 22.8); el libro de la ley de Mois\u00e9s (Jos. 8.31; 23.6; 2 R. 14.6); el libro de la ley de Dios (Jos. 24.26).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El <etiqueta id=\"#_ftn449\" name=\"_ftnref449\" title=\"\">NT usa designaciones similares: el libro de la ley (G\u00e1. 3.10); el libro de Mois\u00e9s (Mr. 12.26); la ley (Mt. 12.5; Lc. 16.16; Jn. 7.19); la ley de Mois\u00e9s (Lc. 2.22; Jn. 7.23); la ley del Se\u00f1or (Lc. 2.23\u201324). Las descripciones del Pentateuco en ambos t<\/etiqueta>estamentos sirven para recalcar su paternidad divina y humana, su autoridad como <i>la ley<\/i> obligatoria, y su forma escriturada en <i>el libro<\/i>.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. Contenido<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>El Pentateuco narra las relaciones de Dios con el mundo, y especialmente con la familia de Abraham, desde la creaci\u00f3n hasta la muerte de Mois\u00e9s. Consta de seis divisiones principales. Primero, el origen del mundo y las naciones (Gn. 1\u201311). Esta secci\u00f3n describe la *creaci\u00f3n, la ca\u00edda del hombre, los comienzos de la civilizaci\u00f3n, el diluvio, la tabla de las naciones, y la torre de Babel. Segundo, el per\u00edodo patriarcal (Gn. 12\u201350) narra el llamado de Abraham, la iniciaci\u00f3n del pacto abrah\u00e1mico, la vida de Isaac, de Jacob, y de Jos\u00e9, y el traslado del clan objeto del pacto a Egipto. Tercero, Mois\u00e9s y el \u00e9xodo de Egipto (Ex. 1\u201318). Cuarto, la legislaci\u00f3n en Sina\u00ed (Ex. 19.1-Nm. 10.10), que incluye la entrega de la ley, la construcci\u00f3n del tabern\u00e1culo, el establecimiento del sistema lev\u00edtico, y los preparativos finales para el viaje de Sina\u00ed a Cana\u00e1n. Quinto, las peregrinaciones en el desierto (Nm. 10.11\u201336.13). Esta secci\u00f3n describe la partida de Sina\u00ed, la aceptaci\u00f3n del informe mayoritario de los espias, el juicio consiguiente de Dios, el encuentro con Balaam, la desici\u00f3n de Josu\u00e9 como sucesor de Mois\u00e9s, y la distribuci\u00f3m de la tierra entre las doce tribus. Sexto, los \u00faltimos discursos de Mois\u00e9s (Dt. 1\u201334) recapitulan los acontecimientos del \u00e9xodo, repiten y ampl\u00edan los mandamientos sina\u00edticos, clarifican lo relacionado con la obediencia y la desobediencia, e incluyen las bendiciones para las tribus, que est\u00e1n preparadas para entrar en Cana\u00e1n. Esta secci\u00f3n termina con la cr\u00edptica descripci\u00f3n de la muerte y sepultura de Mois\u00e9s.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. Paternidad y unidad<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Durante siglos tanto el juda\u00edsmo como el cristianismo aceptaron sin cuestionamiento la tradici\u00f3n b\u00edblica de que Mois\u00e9s escribi\u00f3 el Pentateuco. Ben Sir\u00e1 (Ecl. 24.23), Fil\u00f3 (<i>Vida de Mois\u00e9s<\/i>, 3.39), Josefo (<etiqueta id=\"#_ftn450\" name=\"_ftnref450\" title=\"\"><i>Ant.<\/i><\/etiqueta> 4. 326), la Misn\u00e1 (<\/span><span style=' '>Pirq\u00ea Ab\u00f4th<\/span><span lang=ES style=''> 1.1), y el Talmud (<i>Baba Batbra<\/i> 14b) aceptan un\u00e1nimemente la paternidad mosaica. El \u00fanico punto discutido era en relaci\u00f3n con el relato de la muerte de Mois\u00e9s en Dt. 34.5ss. Fil\u00f3n y Josefo afirman que Mois\u00e9s relat\u00f3 su propia muerte, mientras que el Talmud (<etiqueta id=\"#_ftn451\" name=\"_ftnref451\" title=\"\">loc. Cit.) acredita a Josu\u00e9 ocho vers\u00edculos de la <\/etiqueta><\/span><span style=''>t\u00f4r\u00e2<\/span><span lang=ES style=''>, presumiblemente los \u00faltimos ocho.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. La cr\u00edtica del Pentateuco hasta 1700 <etiqueta id=\"#_ftn452\" name=\"_ftnref452\" title=\"\">d.C.<\/etiqueta><\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La tradici\u00f3n expresada en 2 Esdras 14.21\u201322, de que los rollos del Pentateuco, quemados en el sitio de Jerusal\u00e9n por Nabucodonosor, fueron escritos nuevamente por Esdras, aparentemeate fue aceptada por los Padres de la iglesia primitiva, p. ej. Ireneo, Tertuliano, Clemente de Alejandr\u00eda, Jer\u00f3nimo. Sin embargo, no rechazaban la paternidad mosaica de la ley original. El primer indicio escrito del rechazo de dicha paternidad es la afirmaci\u00f3n de Juan de Damasco relativa a los nasarenos, secta de cristianos jud\u00edos (cf. <etiqueta id=\"#_ftn453\" name=\"_ftnref453\" title=\"\"><i>PG<\/i><\/etiqueta> 94. 688\u2013689). Las <i>Homil\u00edas clementinas<\/i> ense\u00f1an que hubo interpolaciones diab\u00f3licas en el Pentateuco para tratar de hacer aparecer a Ad\u00e1n, No\u00e9, y los patriarcas en posici\u00f3n desfavorable. Cualquier pasaje que no guardase armon\u00eda con las suposiciones ebionitas del autor resultaba sospechoso en este primer intento de realizar alta cr\u00edtica. Entre las piedras de tropiezo a la fe que Anastasio el sina\u00edtico, patriarca de Antioqu\u00eda (s. VII d.C.), intent\u00f3 eliminar estaban las cuestiones relacionadas con la paternidad mosaica del G\u00e9nesis, y las supuestas discrepancias que conten\u00eda dicho libro (cf. <i>PG<\/i>, 89. 284\u2013285).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Durante la \u00e9poca medieval, estudiosos jud\u00edos y musulmanes comenzaron a se\u00f1alar supuestas contradicciones y anacronismos en el Pentateuco. Por ejemplo, Ibn Ezra (m. 1167), siguiendo una sugesti\u00f3n del rab\u00ed Isaac ben Jasos (m. 1057) de que Gn. 36 fue escrito en fecha no anterior al reinado de Josafat por cuanto menciona a Hadad (cf. Gn. 36.35; 1 R. 11.14), sostuvo que pasajes tales como Gn. 12.6; 22.14; Dt. 1.1; 3.11 eran interpolaciones.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El reformador A. B. Carlstadt (1480\u20131541), al observar que no hab\u00eda cambio alguno en el estilo literario de Deuteronomio antes y despu\u00e9s de la muerte de Mois\u00e9s, neg\u00f3 que Mois\u00e9s hubiese escrito el Pentateuco. Un cat\u00f3lico romano belga, Andreas Masius, escribi\u00f3 un comentario sobre Josu\u00e9 (1574) en el que atribu\u00eda a Esdras ciertas interpolaciones en el Pentateuco. Posiciones similares mantuvieron dos eruditos jesuitas, Jacques Bonfr\u00e8re y Benedict Pereira. Dos fil\u00f3sofos famosos contribuyeron a preparar el camino para los modernos propulsores de la alta cr\u00edtica al hacerse eco, en algunos de sus escritos contempor\u00e1neos de mucha circulaci\u00f3n, de las cr\u00edticas a la unidad de la ley: Thomas Hobbes (<\/span><span style=''>Leviathan<\/span><span lang=ES style=''>, 1651) atribuy\u00f3 a Mois\u00e9s todo aquello que se le atribu\u00eda en el Pentateuco, pero sugiri\u00f3 que otras partes fueron escritas m\u00e1s bien acerca de Mois\u00e9s que por \u00e9l mismo; Benedicto Espinosa (<i>Tractatus Theol\u00f3gico-politicas<\/i>, 1670) llev\u00f3 m\u00e1s lejos las observaciones de Ibn Ezra al notar la presencia de repeticiones y supuestas contradicciones, y llegar a la conclusi\u00f3n de que Esdras, que escribi\u00f3 el mismo Deuteronomio, compil\u00f3 el Pentateuco sobre la base de una cantidad de documentos (algunos mosaicos). La cr\u00edtica del Pentateuco en el ss. XVII alcanz\u00f3 su punto m\u00e1ximo en las obras del cat\u00f3lico romano Richard Simon y el arminiano Jean LeClerc en 1685. LeClerc respondi\u00f3 al punto de vista de Simon de que el Pentateuco era una compilaci\u00f3n basada en muchos documentos, tanto de origen divino como humano, afirmando que el autor deb\u00eda de haber vivido en Babilonia entre el 722 a.C. y la \u00e9poca de Esdras.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. La cr\u00edtica del Pentateuco entre 1700 y 1900 d.C.<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(i)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><i><span lang=ES style=''>La cuesti\u00f3n de la paternidad mosaica<\/span><\/i><span lang=ES style=''>. A pesar de las cuestiones planteadas por cat\u00f3licos, protestantes, y jud\u00edos en el per\u00edodo considerado arriba, la gran mayor\u00eda de los estudiosos y legos se aferraron a la creencia en la paternidad mosaica. Se lleg\u00f3 a un hito en la cr\u00edtica del Pentateuco en 1753, cuando el m\u00e9dico franc\u00e9s Jean Astruc public\u00f3 su teor\u00eda de que Mois\u00e9s hab\u00eda compuesto el G\u00e9nesis bas\u00e1ndose en dos <\/span><span style=' '>m\u00e9moires<\/span><span lang=ES style=' '> antiguas principales y una cantidad de documentos m\u00e1s cortos. La clave para la identificaci\u00f3n de las dos <\/span><span style=''>m\u00e9moires<\/span><span lang=ES style=''> surg\u00eda del uso de los nombres divinos: una empleaba <\/span><span style=' '>Elohim<\/span><span lang=ES style=' '>; la otra, <\/span><span style=''>Yahweh<\/span><span lang=ES style=''>. Astruc sostuvo la paternidad mosaica de G\u00e9nesis, pero propuso su teor\u00eda de las fuentes m\u00faltiples para dar cabida a algunas de las repeticiones y supuestas discrepancias que hab\u00edan notado los cr\u00edticos. J. G. Eichhorn (<\/span><span style=' '>Einleitung<\/span><span lang=ES style=' '>, 1780\u201383) ampli\u00f3 los conceptos de Astruc para dar lugar a lo que se denomina \u201cla teor\u00eda documentaria primitiva\u201d. Abandonando la paternidad mosaica, atribuy\u00f3 la edici\u00f3n definitiva de los documentos eloh\u00edsta y yahvista de G\u00e9nesis y Ex. 1\u20132 a un redactor desconocido. K. D. Ilgen (<i>Die Urkunden des Jerusalemischen Tempelarchivs in ihrer Urgestalt<\/i>, 1798) llev\u00f3 esta teor\u00eda documental m\u00e1s lejos todav\u00eda cuando descubri\u00f3 en Gn. 17 fuentes independientes atribuibles a tres autores, dos de los cuales usan <\/span><span style=''>Elohim<\/span><span lang=ES style=''> y el otro <\/span><span style=''>Yahweh<\/span><span lang=ES style=''>.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Un sacerdote cat\u00f3lico romano escoc\u00e9s, Alexander Geddes, ahond\u00f3 en la identificaci\u00f3n de varias de las <\/span><span style=''>m\u00e9moires<\/span><span lang=ES style=''> de Astruc y propuso (entre 1792 y 1800) la <i>teor\u00eda fragmentaria<\/i>, que sostiene que el Pentateuco fue compuesto por un redactor desconocido, bas\u00e1ndose en una cantidad de fragmentos que se originaron en dos c\u00edrculos diferentes: uno eloh\u00edstico, el otro yahv\u00edstico. Dos eruditos alemanes abrazaron esta teor\u00eda y la ampliaron: J. S. Vater (<i>Commentar \u00fcber den Pentateuch<\/i>, 3 <etiqueta id=\"#_ftn454\" name=\"_ftnref454\" title=\"\">t(t). 1802\u20135) procur\u00f3 trazar la formaci\u00f3n del Pentateuco a partir de m\u00e1s de treinta fragmentos; W. M. L. De Wette (<\/etiqueta><i>Beitr\u00e4ge zur Einleitung in das Alte Testament<\/i>, 1807) recalc\u00f3 el car\u00e1cter comparativamente tard\u00edo de buena parte del material legal y, significativamente para las investigaciones posteriores, identific\u00f3 el libro de la ley de Jos\u00edas como el de Deuteronomio (en esta identificaci\u00f3n se le anticip\u00f3 Jer\u00f3nimo 1.400 a\u00f1os antes).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La propuesta de De Wette de un solo documento b\u00e1sico ampliado por numerosos fragmentos fue perfeccionada por H. Ewald, quien en 1831 sugiri\u00f3 que el documento principal deb\u00eda ser la fuente eloh\u00edstica que conten\u00eda el relato desde la creaci\u00f3n hasta el libro de Josu\u00e9, la que recibi\u00f3 los aportes del yahvista, quien fue asimismo el redactor final. Si bien Ewald posteriormente se retract\u00f3 de esta \u201cteor\u00eda complementaria\u201d, la misma persisti\u00f3 en los escritos de F. Bleek (<i>de libri Geneseos origine<\/i>, 1836) y F. Tuch (<i>Genesis<\/i>, 1838).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La \u201cnueva teor\u00eda documental\u201d fue apadrinada por H. Hupfeld <i>(Die Quellen der Genesis und die Art ihrer Zusammensetzung<\/i>, 1853), quien, como Ilgen, encontr\u00f3 tres fuentes independientes en G\u00e9nesis: el eloh\u00edsta original (E\u00b9), el eloh\u00edsta tard\u00edo (E\u00b2), y el yahvista (<etiqueta id=\"#_ftn455\" name=\"_ftnref455\" title=\"\">J). Un a\u00f1o m\u00e1s tarde, cuando E. Riehm public\u00f3 su <\/etiqueta><i>Die Gesetzgebung Mosis im Lande Moab<\/i> en 1854, que pretend\u00eda demostrar el car\u00e1cter independiente de Deuteronomio, ya se hab\u00edan aislado y fechado los cuatro documentos principales en el orden siguiente: E\u00b9, E\u00b2, J, D.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>K. H. Graf (en 1866) dio impulso a la sugesti\u00f3n de E. G. Reuss, J. F. L. George, y W. Vatke, y afirm\u00f3 que E\u00b9 (llamado <etiqueta id=\"#_ftn456\" name=\"_ftnref456\" title=\"\">P, por el c\u00f3digo sacerdotal [del <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn457\" name=\"_ftnref457\" title=\"\">al. <\/etiqueta><\/span><span style=''>Priester<\/span><span lang=ES style=''>], por los estudiosos modernos), en lugar de ser el documento m\u00e1s primitivo, era el m\u00e1s tard\u00edo. Luego el debate se centr\u00f3 en la cuesti\u00f3n de si E\u00b2(E)JDP(E\u00b9) o JEDP constituir\u00eda el orden cronol\u00f3gico correcto. La obra de A. Kuenen, <i>The Religion of Israel<\/i> (1869\u201370), asegur\u00f3 el triunfo del segundo orden y prepar\u00f3 la escena para la aparici\u00f3n del actor principal en el drama de la cr\u00edtica del Pentateuco, Julius Wellhausen.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(ii)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><i><span lang=ES style=''>El criterio de Wellhausen<\/span><\/i><span lang=ES style=' '>. Las importantes publicaciones de Wellhausen entre 1876 y 1884 dieron a la teor\u00eda documental su marco m\u00e1s convincente y popular. Expresado en forma simple, esta teor\u00eda sostiene que J (ca. 850 a.C.) y E (ca. 750 a.C.) fueron combinados por un redactor (R<sup>JE<\/sup>) alrededor del 650 a.C. Cuando <etiqueta id=\"#_ftn458\" name=\"_ftnref458\" title=\"\">D (leyes deuteron\u00f3micas, ca. 621) fue agregado por R<\/etiqueta><sup>D<\/sup> (ca. 550) y P (ca. 500\u2013450) por R<sup>P<\/sup> ca. del 400 a.C., el Pentateuco qued\u00f3 b\u00e1sicamente completo. La presentaci\u00f3n de Wellhausen comprend\u00eda m\u00e1s que un mero an\u00e1lisis documental. Relacion\u00f3 sus estudios cr\u00edticos con un acercamiento evolucionista a la historia de Israel, que limitaba la historicidad del per\u00edodo patriarcal y tend\u00eda a desmerecer la prominencia de Mois\u00e9s. La religi\u00f3n de Israel avanz\u00f3 de los simples sacrificios en altares familiares en los d\u00edas del asentamiento hasta la compleja estructura legalista de Lev\u00edtico (P), perteneciente a la \u00e9poca de Esdras (* <span style='text-transform:uppercase'>Sacerdotes y levitas<\/span>). En forma semejante, el concepto de Dios que ten\u00eda Israel evolucion\u00f3 a partir del animismo y el polite\u00edsmo de la \u00e9poca patriarcal, siguiendo con el henote\u00edsmo de los tiempos de Mois\u00e9s y el monote\u00edsmo \u00e9tico de los profetas del ss. VIII hasta llegar al Yahv\u00e9h soberano de Is. 40ss.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Tan fundamentales resultaron para la erudici\u00f3n posterior las ideas de Wellhausen que su influencia en los estudios biblicistas ha sido comparada frecuentemente con la de Darwin en las ciencias naturales. Principalmente a trav\u00e9s de los escritos de W. Robertson Smith y S. R. Driver, el an\u00e1lisis documental de Wellhausen obtuvo gran aceptaci\u00f3n. La siguiente s\u00edntesis (algo simplificada) ofrece un bosquejo de las caracter\u00edsticas b\u00e1sicas de los documentos pentateucos seg\u00fan la escuela de Wellhausen.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El <i>relato yahvista<\/i> (J) procede, seg\u00fan se afirma, de los primeros a\u00f1os de la monarqu\u00eda (ca. 950\u2013850 a.C.). Alusiones a la expansi\u00f3n territorial (Gn. 15.18; 27.40) y el ascendiente de Jud\u00e1 (Gn. 49.8\u201312) supuestamente se\u00f1alan una fecha salom\u00f3nica. El documento J cuenta la historia de las relaciones de Dios con el hombre desde la creaci\u00f3n del universo hasta la entrada de Israel en Cana\u00e1n. La combinaci\u00f3n de majestad y simplicidad que se encuentra en J lo se\u00f1ala como un notable ejemplo de literatura \u00e9pica, digno de comparaci\u00f3n con la <i>Il\u00edada<\/i> de Homero. Con origen en Jud\u00e1, el documento yahvista tiene algunos rasgos literarios distintivos, adem\u00e1s de la preferencia por el nombre Yahv\u00e9h: <\/span><span style=''>\u0161if&#7717;\u00e2<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018criada\u2019, se prefiere a <\/span><span style=''>&#722;&#257;m\u00e2<\/span><span lang=ES style=''> (E); se usa Sina\u00ed en lugar de Horeb (E); hay frecuentes etimolog\u00edas populares, p. ej. Gn. 3.20; 11.9; 25.30; 32.27.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Intensamente nacionalista, el relato J registra en detalle las haza\u00f1as de las familias patriarcales, incluso aquellas que no son particularmente dignas de alabanza. Teol\u00f3gicamente J se destaca por sus antropopatismos y antropomorfismos. Dios, en forma cuasi humana, habla y se mueve entre los hombres, aun cuando nunca se pone en duda su trascendencia. Las transparentes biograf\u00edas de los patriarcas, narradas en forma h\u00e1bil y sencilla, constituyen un rasgo destacado de J.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El <i>relato eloh\u00edsta<\/i> (E) se fecha generalmente alrededor de un siglo despu\u00e9s de J, <etiqueta id=\"#_ftn459\" name=\"_ftnref459\" title=\"\">e. d. 850\u2013750 a.C. Se ha sugerido origen septentrional (efraimita) para E, sobre la base de la omisi\u00f3n de los re<\/etiqueta>latos de Abraham y Lot, que se centran en Hebr\u00f3n y las ciudades de la llanura, y la importancia que se asigna a Bet-el y Siquen (Gn. 28.17; 31.13; 33.19\u201320). Jos\u00e9, progenitor de las tribus septentrionales de Efra\u00edn y Manas\u00e9s, representa un papel prominente. M\u00e1s fragmentario que J, E no obstante tiene sus propias peculiaridades estil\u00edsticas: \u201cel r\u00edo\u201d es el \u00c9ufrates; se usa la repetici\u00f3n en las menciones directas (cf. Gn. 22.11; Ex. 3.4); En las respuestas a la Deidad se usa la expresi\u00f3n \u201cheme aqu\u00ed\u201d (<\/span><span style=''>hinn&#275;n&#305;&#770;<\/span><span lang=ES style=''>).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Si bien es menos digno de menci\u00f3n que J como composici\u00f3n literaria, el documento E se destaca por su \u00e9nfasis moralista y religioso. Sensible a los pecados de los patriarcas, E intenta racionalizarlos, mientras que los antropomorfismos de J se remplazan por revelaciones divinas mediante sue\u00f1os y mediaci\u00f3n angelical. Contribuci\u00f3n notable de E es la historia de la forma en que Dios prob\u00f3 a Abraham mediante la orden de sacrificar a Isaac (Gn. 22.1\u201314). Con poderosa simplicidad el cuadro del conflicto entre el amor a la familia y la obediencia a Dios va tomando forma, y con fuerza prof\u00e9tica se transmite la lecci\u00f3n relativa a la interioridad del verdadero sacrificio.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El <i>documento deuteronomista<\/i> (D), en los estudios pentateucos, se corresponde aproximadamente con el libro de *Deuteronomio. Esencial para la hip\u00f3tesis documental es el parecer de que el libro de la ley de la \u00e9poca de Jos\u00edas (2 R. 22.3\u201323.25) formaba parte, por lo menos, de Dt. Las correspondencias entre D y los t\u00e9rminos de la reforma de Jos\u00edas son dignas de menci\u00f3n: el culto se centraliza en Jerusal\u00e9n (2 R. 23.4ss; Dt. 12.1\u20137); se proh\u00edben espec\u00edficamente los actos de adoraci\u00f3n falsos (2 R. 23.4\u201311, 24; Dt. 16.21, 22; 17.3; 18.10, 11). D destaca marcadamente el amor de Dios para con Israel y la obligaci\u00f3n de ella de corresponder, filosof\u00eda de la historia que anuncia las condiciones de las bendiciones y el juicio de Dios, y la necesidad de un vigoroso sentido de justicia social seg\u00fan los enunciados del pacto. D, colecci\u00f3n de sermones m\u00e1s que de relatos, ofrece un c\u00famulo de materiales legales y exhortativos compilados durante las exigencias del reinado de Manas\u00e9s y combinadas con JE despu\u00e9s de la \u00e9poca de Jos\u00edas.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El <i>documento sacerdotal<\/i> (P) re\u00fane leyes y costumbres de diversos per\u00edodos de la historia de Israel y los codifica de tal modo que queda estructurado el aspecto legal del juda\u00edsmo posex\u00edlico. P contiene algunos relatos, pero se ocupa m\u00e1s particularmente de las genealog\u00edas y los or\u00edgenes patriarcales de las pr\u00e1cticas rituales y legales. Divisiones formales tales como las diez \u201cgeneraciones\u201d de *G\u00e9nesis y los pactos con Ad\u00e1n, No\u00e9, Abraham y Mois\u00e9s se atribuyen generalmente a P. La complejidad de la estructura legal y ritual de P se interpreta generalmente como indicaci\u00f3n de fecha posex\u00edlica, especialmente cuando P (p. ej. Ex. 25\u201331; 35\u201340; Lv.; las leyes de Nm.) se compara con el ritualismo sencillo de Jue. y 1 S. Como documento literario P no puede compararse con las fuentes m\u00e1s antiguas, porque la afici\u00f3n a los detalles complejos (p. ej. las genealog\u00edas y detalladas descripciones del tabern\u00e1culo) tiende a desalentar la creatividad literaria. La preocupaci\u00f3n del movimiento sacerdotal por la santidad y la trascendencia de Dios se pone de relieve en P, donde toda la legislaci\u00f3n se ve como un medio de gracia por el que Dios anula la distancia entre s\u00ed mismo e Israel.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>c. La cr\u00edtica del Pentateuco despu\u00e9s del 1900 d.C.<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>El an\u00e1lisis documental no termin\u00f3 con las investigaciones de Wellhausen. Rudolf Smend, ampliando una sugerencia hecha en 1883 por Karl Budde, intent\u00f3 dividir el documento yahvista en J\u00b9 y J\u00b2 en todo el hexateuco (<i>Die Erz\u00e4hlung des Hexateuch auf ihre Quellen untersucht<\/i>, 1912). Lo que Smend hab\u00eda llamado J\u00b9, Otto Eissfeldt indentific\u00f3 como fuente laica (L), por cuanto contrasta directamente con el documento sacerdotal, y destaca el ideal n\u00f3mada por oposici\u00f3n al modo de vida cananeo. El documento kenita (K) o *ceneo, de Julian Morgenstern, supuestamente vinculado con la biograf\u00eda de Mois\u00e9s y las relaciones entre Israel y los ceneos (<etiqueta id=\"#_ftn460\" name=\"_ftnref460\" title=\"\"><i>HUCA<\/i><\/etiqueta> 4, 1927, pp. 1\u2013138), el documento S (Sur o Seir) de R. H. Pfeiffer en G\u00e9nesis, que corresponde en parte al documento L de Eissfeldt (<etiqueta id=\"#_ftn461\" name=\"_ftnref461\" title=\"\"><i>ZAW<\/i><\/etiqueta> 48, 1930, pp. 66\u201373), y la divisi\u00f3n de Gerhard von Rad del documento sacerdotal en P<sup>A<\/sup> y P<sup>B<\/sup> (<i>Die Priesterschrift im Hexateuch<\/i>, 1934) constituyen refinamientos adicionales de una cr\u00edtica documental que ha alcanzado su punto extremo en las detalladas disecciones de P en la obra de B. Baentsch sobre Lev\u00edtico (1900), donde siete fuentes principales de P se modifican aun m\u00e1s por el descubrimiento de uno o m\u00e1s redactores. Esta tendencia a la atomizaci\u00f3n est\u00e1 representada en las obras de C. A. Simpson (principalmente <i>The Early Traditions of Israel: a Critical Analysis of the Pre-Deuteronomic Narrative of the Hexateuch<\/i>, 1948).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>d. Reacciones ante la teor\u00eda de Graf-Wellhausen<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Los conservadores, convencidos de que su punto de vista sobre la inspiraci\u00f3n y toda la estructura teol\u00f3gica edificada sobre ella estaban en juego, se unieron casi inmediatamente en la lucha contra los cr\u00edticos del Pentateuco. A la vanguardia de esta reacci\u00f3n marchaban E. W. Hengstenberg (<i>Dissertations on the Genuineness of the Pentatech<\/i>, 1847) y C. F. Keil. Despu\u00e9s de la aparici\u00f3n de la monumental s\u00edntesis de Wellhausen la batalla fue continuada por W. H. Green (<i>The Higher Criticism of the Pentateuch<\/i>, 1895) y James Orr (<i>The Problem of the Old Testament<\/i>, 1906), cuyos cuidadosos estudios de los an\u00e1lisis documentales pusieron de manifiesto el hecho de que resultaban insuficientes tanto en cuanto a las pruebas literarias como a los presupuestos teol\u00f3gicos. La orientaci\u00f3n impulsada por estos estudiosos fue continuada por las investigaciones de R. D. Wilson (<i>A Scientific Investigation of the Old Testament<\/i>, 1926, reimpreso en 1959), G. Ch. Aalders (<i>A Short Introduction to the Pentateuch<\/i>, 1949), O.T. Allis (<i>The Five Books of Moses<\/i>, 1943), y E. J. Young (<etiqueta id=\"#_ftn462\" name=\"_ftnref462\" title=\"\"><i>IOT<\/i><\/etiqueta>, 1949; en <etiqueta id=\"#_ftn463\" name=\"_ftnref463\" title=\"\">cast. <\/etiqueta><i>Introducci\u00f3n al Antiguo Testamento<\/i>, 1981).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(1) <i>El uso de los nombres divinos<\/i>. Los ataques conservadores a la teor\u00eda wellhausiana generalmente se han llevado a cabo siguiendo las siguientes l\u00edneas. El uso de los nombres divinos como criterio para separar documentos ha sido cuestionado en cuatro sentidos: (1) Las pruebas de la cr\u00edtica textual, especialmente basadas en el Pentateuco de la <span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span>, sugiere el hecho de que hab\u00eda menos uniformidad y m\u00e1s variedad en manuscritos primitivos del Pentateuco que en el <etiqueta id=\"#_ftn464\" name=\"_ftnref464\" title=\"\"><i>TM<\/i><\/etiqueta>, que se ha usado tradicionalmente como base del an\u00e1lisis documental (si bien la obra <i>The Divine Names in Genesis<\/i>, 1914, de J. Skinner ha debilitado la fuerza de este argumento).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(2) El estudio de R.D. Wilson sobre los nombres divinos en el Cor\u00e1n (<etiqueta id=\"#_ftn465\" name=\"_ftnref465\" title=\"\"><i>PTR<\/i><\/etiqueta> 17, 1919, pp. 644\u2013650) evidenci\u00f3 el hecho de que ciertos suras del Cor\u00e1n prefieren <\/span><span style=''>Allah<\/span><span lang=ES style=''> (4; 9; 24; 33; 48; etc.), mientras que otros prefieren <\/span><span style=''>Rab<\/span><span lang=ES style=' '> (18; 23; 25\u201326; 34, etc.), del mismo modo en que ciertas secciones de G\u00e9nesis usan <\/span><span style=' '>Elohim<\/span><span lang=ES style=' '> (p. ej. Gn. 1.1\u20132.3; 6.9\u201322; 17.2ss, 20, etc.) y otras <i>Yahweh <\/i>(p. ej. Gn. 4; 7.1\u20135; 11.1\u20139; 15; 18.1\u201319.28, etc.), si bien no hay apoyo alguno entre los entendidos para un acercamiento documental a los estudios del Cor\u00e1n basados en los nombres divinos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(3) El uso de <i>Yahweh Elohim<\/i> (Gn. 2.4\u20133.24; cf. <etiqueta id=\"#_ftn466\" name=\"_ftnref466\" title=\"\">tamb. Ex. 9.30) ofrece un problema especial para la teor<\/etiqueta>\u00eda de Wellhausen, ya que comprende la combinaci\u00f3n de los nombres divinos que supuestamente constituyen claves para la separaci\u00f3n de documentos; la <span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span> contiene muchos m\u00e1s casos de esta combinaci\u00f3n (p. ej. Gn. 4.6, 9; 5.29; 6.3, 5), habiendo tambi\u00e9n considerables pruebas de nombres compuestos para las deidades en la literatura ugar\u00edtica, <etiqueta id=\"#_ftn467\" name=\"_ftnref467\" title=\"\">egp., y gr. (cf. C. H. Gordon en <\/etiqueta><i>Christianity Today<\/i>, 23 de nov. de 1959).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(4) Es probable que el intercambio de Yahv\u00e9h y Elohim en el Pentateuco refleje un intento por parte del autor de recalcar las ideas asociadas con cada nombre (cf. I. Engnell, <i>Gamla Testamentet<\/i>, 1, 1945, pp. 194ss). Estos y otros problemas relacionados con los nombres divinos hace ya mucho que han tenido el efecto de hacer que los cr\u00edticos documentales asignen menos importancia a lo que en un momento constitu\u00eda el punto de partida de todo el proceso del an\u00e1lisis documental.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(ii)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><i><span lang=ES style=''>Dicci\u00f3n y estilo<\/span><\/i><span lang=ES style=''>. Las diferencias de dicci\u00f3n y estilo, eslab\u00f3n importante en la cadena de pruebas para la teor\u00eda de Wellhausen, han sido puestas en tela de juicio por una cantidad de conservadores. Se ha recalcado el hecho de que los relatos del Pentateuco son demasiado fragmentarios para ofrecer una muestra adecuada del vocabulario de un autor, y que a veces se ha prestado atenci\u00f3n insuficiente al hecho de que diferentes tipos de literatura requieren vocabularios diversos. Las palabras supuestamente peculiares a un documento se atribuyen a veces a un redactor cuando aparecen en otra fuente. Este recurso de valerse de un redactor cuando los hechos ponen en duda las teor\u00edas cr\u00edticas parecer\u00eda un m\u00e9todo demasiado f\u00e1cil y conveniente para resolver los problemas. En lo que hace a cuestiones de estilo, los conservadores y otros han se\u00f1alado con frecuencia la subjetividad que se evidencia en tales juicios, y la gran dificultad que representa someter tales opiniones al an\u00e1lisis cient\u00edfico. Lo que para un cr\u00edtico pareciera ser una narraci\u00f3n gr\u00e1fica y vibrante puede parecerle a otro floja o pomposa. W.J. Martin ha destacado algunas de las dificultades que encuentran los cr\u00edticos literarios en su <i>Stylistic Criteria and the Analysis of the Pentateuch<\/i>, 1955, si bien es necesario tener precauci\u00f3n en el uso de las analog\u00edas tomadas de la cr\u00edtica literaria occidental para el estudio de la literatura oriental.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(iii)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><i><span lang=ES style=''>Relatos dobles<\/span><\/i><span lang=ES style=''>. La presencia de relatos dobles (a veces denominados dobletes) se ha considerado como prueba clave de la diversidad de fuentes. Aalders (<etiqueta id=\"#_ftn468\" name=\"_ftnref468\" title=\"\">op. cit., pp, 43\u201353) y Allis (op. cit., pp. 94\u2013110, 118\u2013123) han examinado una c<\/etiqueta>antidad de dichas repeticiones (p. ej. Gn. 1.1\u20132.4a; 2.4b\u201325; 6.1\u20138, 9\u201313; 12.10\u201320; 20; 26.6\u201311) y han procurado mostrar que su presencia en el texto no debe necesariamente interpretarse como prueba de una multiplicidad de fuentes. Por el contrario, la repetici\u00f3n dentro de la prosa heb. puede tener relaci\u00f3n con el uso caracter\u00edsticamente heb. (y m\u00e1s aun, sem\u00edtico) de la repetici\u00f3n con fines de intensificaci\u00f3n. Las ideas se subrayan en la literatura heb. no por la conexi\u00f3n l\u00f3gica con otras ideas, sino por una especie de repetici\u00f3n creadora que procura influir en la voluntad del lector. (cf. J. Muilenburg, \u201cA Study in Hebrew Rhetoric: Repetition and Style\u201d en <etiqueta id=\"#_ftn469\" name=\"_ftnref469\" title=\"\"><i>VT<\/i><\/etiqueta> <i>Sup<\/i>., 1, 1953, pp. 97\u2013111; J. Pedersen, <i>Israel<\/i>, 1\u20132, 1926, pp. 123.) El uso lit\u00fargico puede tambi\u00e9n ser motivo para la repetici\u00f3n tanto en las porciones narrativas como en las legislativas del Pentateuco.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Por lo que concierne a Gn., contribuci\u00f3n conservadora es la de P. J. Wiseman en <i>New Discoveries in Babylonia about Genesis<\/i>, 1936; <etiqueta id=\"#_ftn470\" name=\"_ftnref470\" title=\"\">eds. <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn471\" name=\"_ftnref471\" title=\"\">rev. <\/etiqueta><i>Clues to Creation in Genesis<\/i>, 1977. Sugiere el autor que los pasajes <\/span><span style=' '>t\u00f4l&#275;&#7695;\u00f4t<\/span><span lang=ES style=''> (los que comienzan o terminan con la frase \u201cestas son las generaciones \u2026\u201d) indican las diversas fuentes disponibles a Mois\u00e9s en la compilaci\u00f3n de sus relatos m\u00e1s primitivos. Este m\u00e9todo fue popularizado por J. Stafford Wright en <i>How Moses Compiled Genesis<\/i>: <i>A Suggestion<\/i>, 1946. Para respuestas posibles a la teor\u00eda de Wellhausen sobre la formaci\u00f3n del sistema lev\u00edtico, v\u00e9ase *Sacerdotes y levitas.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Los conservadores no han sido lerdos para aprovechar las conclusiones de los no conservadores cuando dichas conclusiones tend\u00edan a cuestionar la validez de la hip\u00f3tesis documental. El sostenido ataque a las teor\u00edas de los wellhausianos por B. D. Eerdmans constituye un ejemplo de esto. Si bien negaba la paternidad literaria del Pentateuco por Mois\u00e9s, Eerdmans defend\u00eda firmemente la autenticidad b\u00e1sica de los relatos patriarcales, y sosten\u00eda su confianza en la antig\u00fcedad de las instituciones rituales de P. Adem\u00e1s, T. Oestreicher y A.C. Welch se esforzaron por derrumbar la teor\u00eda documental eliminando la piedra fundamental: la identificaci\u00f3n de D con el libro de la ley de Jos\u00edas. E. Robertson (<i>The Old Testament Problem<\/i>, 1950) considera que Dt. fue compilado bajo la influencia de Samuel como libro legal para \u201ctoda Israel\u201d, que cay\u00f3 en desuso cuando la desorganizaci\u00f3n de la naci\u00f3n hizo imposible su aplicaci\u00f3n, y que fue oportunamente descubierto de nuevo durante el reinado de Jos\u00edas, en una \u00e9poca cuando era factible tratar a \u201ctoda Israel\u201d como unidad religiosa nuevamente. El Dec\u00e1logo y el libro del pacto, con los que los hebreos entraron en Cana\u00e1n, fueron conservados en los primeros tiempos de la ocupaci\u00f3n en diversos santuarios locales, donde reunieron a su alrededor cuerpos de leyes y tradiciones divergentes si bien relacionados; los comienzos de la unificaci\u00f3n nacional en los d\u00edas de Samuel hac\u00edan necesaria la compilaci\u00f3n, sobre la base de dicho material, de un libro legal para la administraci\u00f3n central. R. Brinker, disc\u00edpulo de E. Robertson, elabor\u00f3 ciertos aspectos de esta teor\u00eda en <i>The Influence of Sanctuaries in Early Israel<\/i>, 1946. Vali\u00e9ndose de criterios ling\u00fc\u00edsticos y estil\u00edsticos, U. Cassuto (<i>La Questione della Genesi<\/i>, 1934) argument\u00f3 a favor de la unidad literaria de todo el Pentateuco; cf. su <i>Antike and Alter Orient<\/i>, 1956.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Desde otro \u00e1ngulo A. R. Johnson nos advierte contra lo que \u201cpareciera ser un peligro real, en el estudio veterotestamentario en general, de tergiversar lo que pudieran ser <i>estratos<\/i> diferentes pero contempor\u00e1neos en funci\u00f3n de <i>etapas<\/i> de pensamiento correspondientes, que pueden disponerse cronol\u00f3gicamente con el fin de encajar en un esquema evolucionista demasiado simplificado, o en una teor\u00eda semejante de revelaci\u00f3n progresiva\u201d (<i>The Vitality of the Individual in the Thought of Ancient Israel<\/i>, 1949, pp. 3).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(iv)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><i><span lang=ES style=''>Cr\u00edtica de las formas<\/span><\/i><span lang=ES style=''>. Sin abandonar la hip\u00f3tesis documental, los pioneros de los cr\u00edticos de las formas, H. Gunkel y H. Gressmann, pusieron el acento tanto en las cualidades literarias como en el lento proceso de la tradici\u00f3n oral que dio forma a los diversos relatos, convirti\u00e9ndolos en obras maestras est\u00e9ticas. Este oportuno alivio del m\u00e9todo fr\u00edamente anal\u00edtico de los cr\u00edticos documentales, los que en su detallada disecci\u00f3n del Pentateuco tendieron a descuidar la fuerza y la belleza de los relatos, prepar\u00f3 el terreno para las investigaciones de un grupo de eruditos escandinavos que ha desechado la hip\u00f3tesis documental a fin de poner el acento en la tradici\u00f3n oral. Siguiendo la direcci\u00f3n de J. Pedersen, que en 1931 rechaz\u00f3 formalmente la teor\u00eda documental (<i>ZAW<\/i> 49, 1931, pp. 161\u2013181), I. Engnell (<i>GamluaTestamentet<\/i>, 1, 1945) afirm\u00f3 que, lejos de ser el resultado de una compilaci\u00f3n de documentos escritos, el Pentateuco es una combinaci\u00f3n de fidedignas tradiciones orales reunidas y conformadas en dos c\u00edrculos tradicionalistas principales: un \u201cc\u00edrculo P\u201d responsable del tetrateuco, y un \u201cc\u00edrculo D\u201d que conform\u00f3 los libros de Dt., <etiqueta id=\"#_ftn472\" name=\"_ftnref472\" title=\"\">Jos., Jue., S., y R. La forma escrita de los libros queda relegada a \u00e9pocas ex\u00edlicas o posex\u00edlicas. Factores claves en la formaci\u00f3n de esta escuela hist\u00f3ric<\/etiqueta>o-tradicional son los adelantos en el conocimiento de la psicolog\u00eda hebrea y la creciente comprensi\u00f3n de la antigua literatura oriental. Seg\u00fan Engnell, los defensores del m\u00e9todo de Wellhausen tienden a interpretar el AT en funci\u00f3n de m\u00e9todos literarios europeos y de la l\u00f3gica occidental. V\u00e9ase Eduard Nielsen, <i>Oral Tradition<\/i>, 1954, para una presentaci\u00f3n concisa del enfoque de la escuela escandinava.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Como la preocupaci\u00f3n de H. Gunkel con las diversas unidades literarias (identificables como <i>forma<\/i> literaria dentro del Pentateuco) representaba una especie de retorno al m\u00e9todo <i>fragmentario<\/i> de Geddes, Vater, y De Wette, as\u00ed tambi\u00e9n P. Volz (y hasta cierto punto W. Rudolph) propiciaban un reavivamiento de la hip\u00f3tesis <i>complementaria<\/i> rest\u00e1ndole importancia al eloh\u00edsta, quien es cuando m\u00e1s, en opini\u00f3n de Volz, editor tard\u00edo del gran autor de Gn., el yahvista. De modo algo semejante G. von Rad (<i>The Problem of the Hexateuch and Other Essays<\/i>, <etiqueta id=\"#_ftn473\" name=\"_ftnref473\" title=\"\">trad. <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn474\" name=\"_ftnref474\" title=\"\">ing. 1966 [en cast. <\/etiqueta><i>Estudios sobre el Antiguo Testamento<\/i>, 1975]) ha recalcado el papel dominante representado por el yahvista como recolector a la vez que autor de los materiales del Pentateuco que adquirieron forma a lo largo de un extenso per\u00edodo de tiempo, y que tienen tras s\u00ed una rica historia de tradici\u00f3n. Las fechas generalmente aceptadas para los documentos son altamente tentativas, seg\u00fan von Rad, y representan las etapas finales en la compilaci\u00f3n de los materiales.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La aplicaci\u00f3n teol\u00f3gica de las teor\u00edas de von Rad en cuanto al Pentateuco se ha de encontrar en su <i>Old Testament Theology<\/i>, 1, trad. ing. 1962 (en cast. <i>Teolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/i>, 1977). Su teor\u00eda de que el Pentateuco se form\u00f3 en torno a credos israelitas tales como Dt. 26.5ss ha sufrido recientemente un proceso de inversi\u00f3n con la sugesti\u00f3n de que la fuente de los relatos del Pentateuco no son los credos sino su s\u00edntesis (J. A. Soggin, <i>OIT<\/i>, trad. ing. 1976, pp. 93).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>M. Noth (<i>The Laws in the Pentateuch, and Other Essays<\/i>, trad. ing. 1966 [en cast. <i>Estudios sobre el Antiguo Testamento<\/i>, 1985]) ha aproximado algunos de los resultados de la escuela de Uppsala de Engnell et al. sin abandonar el enfoque documental. M\u00e1s bien, ha prestado atenci\u00f3n preferente a la historia de las tradiciones orales que subyacen a los documentos, manteniendo al mismo tiempo un modo de acercamiento a J, E, y P que resulta enteramente convencional. Tal vez su apartamiento de la tradici\u00f3n wellhausiana pueda verse mejor en su negativa a reconocer un \u201chexateuco\u201d y su remoci\u00f3n de la mayor parte de Dt. del \u00e1mbito de la cr\u00edtica del Pentateuco.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En general, los estudiosos contempor\u00e1neos prestan m\u00e1s atenci\u00f3n a las formas del material, narrativo, lit\u00fargico, contractual, o legislativo, que la que prestan a las supuestas fuentes de la hip\u00f3tesis documental, como lo indican recientes introducciones veterotestamentarias. Cf. O. Kaiser, <i>OIT<\/i>, trad. ing. 1975, que incluye los siguientes cap\u00edtulos: Tipos literarios de narrativa israelita, tipos literarios de legislaci\u00f3n israelita, crecimiento de la narraci\u00f3n pentateuca en su etapa preliteraria; tamb. J. A. Soggin, op. cit. La relaci\u00f3n precisa de la cr\u00edtica de las formas con la m\u00e1s tradicional cr\u00edtica de las fuentes sigue siendo motivo de debate. Lo que est\u00e1 claro es el hecho de que debe prestarse mucho m\u00e1s atenci\u00f3n a la cr\u00edtica de la redacci\u00f3n, al estudio de la significaci\u00f3n y el impacto de los cinco libros individuales y del Pentateuco en su conjunto, cualquiera haya sido la forma en que hayan sido compuestos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-top:0cm;margin-right:0cm;margin-bottom:0cm; margin-left:18.0pt;margin-bottom:.0001pt;text-indent:-18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>(v)<\/span><span style=''>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/span><i><span lang=ES style=''>Las pruebas arqueol\u00f3gicas<\/span><\/i><span lang=ES style=' '>. La marcha de la arqueolog\u00eda moderna ha contribuido a la reevaluaci\u00f3n de la hip\u00f3tesis documental. El car\u00e1cter fidedigno b\u00e1sico de los relatos hist\u00f3riros ha sido confirmado vez tras vez, especialmente en lo que concierne al per\u00edodo patriarcal. (V\u00e9ase H. H. Rowley, \u201cRecent Discovery and the Patriarchal Age\u201d en <i>The Servant of the Lord<\/i>\u00b2, 1965.) La reconstrucci\u00f3n evolucionista de la historia y la religi\u00f3n de Israel ha sido puesta en tela de juicio m\u00e1s de una vez por arque\u00f3logos de jerarqu\u00eda tales como W. F. Albright (p. ej. <i>From the Stone Age to Christianity<\/i>, 1957, pp. 88ss, 282 [en cast. <i>De la edad de piedra al cristianismo<\/i>, 1959]) y C. H. Gordon (p. ej. <i>Ugaritic Literature<\/i>, 1949, pg. 5\u20137; \u201cHiger Critics and Forbidden Fruit\u201d, <i>Christianity Today<\/i>, 23 de nov. de 1959). Una dr\u00e1stica reevaluaci\u00f3n de la hip\u00f3tesis documental desde el punto de vista de la religi\u00f3n de Israel surge de las investigaciones de Yehezkel Kaufmann, quien afirma la antig\u00fcedad de P y su prioridad con respecto a D. M\u00e1s todav\u00eda, separa el libro de Gn. del resto del Pentateuco, sosteniendo que se trata de \u201cun estrato en s\u00ed mismo, cuyo material es en general m\u00e1s antiguo\u201d (<i>The Religion of Israel<\/i>, 1960, pp. 208).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>e. La posici\u00f3n hoy<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La comprensi\u00f3n que se obtiene sobre la base de estas cr\u00edticas a la hip\u00f3tesis de Graf-Wellhausen, juntamente con la prosecuci\u00f3n de las investigaciones por parte de sus exponentes, ha dado como resultado una modificaci\u00f3n considerable de la teor\u00eda m\u00e1s antigua. Las perspectivas evolucionistas sencillas acerca de la religi\u00f3n y la historia de Israel han sido abandonadas. La autenticidad b\u00e1sica de los relatos patriarcales se reconoce por muchos eruditos, por cuanto la arqueolog\u00eda ha arrojado luz sobre el ambiente en que se desenvolvieron los relatos. El ambiente egp. del ciclo de Jos\u00e9 y del relato de \u00c9xodo ha sido confirmado mediante consideraciones arqueol\u00f3gicas, literarias, y ling\u00fc\u00edsticas (cf. A. S. Yahuda, <i>The Language of the Pentateuch in its Relation to Egyptian<\/i>, 1931; C. H. Gordon, <i>The World of the Old Testament<\/i>, 1958, pp. 139). El papel de *Mois\u00e9s como gran legislador y figura dominante en la religi\u00f3n de Israel ha sido confirmado.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Si bien no ha sido descartada, la teor\u00eda documental ha sido modificada por estudiosos modernos. La formaci\u00f3n de cada documento es excesivamente compleja, y se considera que representa generalmente toda una \u201cescuela\u201d m\u00e1s que un solo autor. El crecimiento de los diversos documentos no es consecutivo sino paralelo, ya que en todos ellos hay elementos antiguos, como lo indica el uso de los elementos del Pentateuco por los profetas (cf. Aalders, op. cit., pp. 111\u2013138). Las minuciosas disecciones de vers\u00edculos y la asignaci\u00f3n decidida de sus partes a fuentes diferentes se han abandonado en general. Estas modificaciones a la teor\u00eda documental deben considerarse por los conservadores como una especie de historia cl\u00ednica, y no como un informe necrol\u00f3gico. La teor\u00eda de Wellhausen se mantiene viva y activa y sigue siendo un constante desaf\u00edo a la erudici\u00f3n conservadora, la que a veces se ha conformado con consolarse con las reacciones en contra de la teor\u00eda documental, sin ofrecer una introducci\u00f3n completa y de peso al Pentateuco, que indique positivamente las pruebas a favor de la unidad b\u00e1sica de la ley, al tiempo que considere plenamente las indicaciones de diversidad en que se basa la teor\u00eda documental. Nuestro mayor conocimiento de la literatura del Medio Oriente\u2014gracias a descubrimientos en *Mari, *Nuzi, *Ugarit, Hatti, *Sumer, y *Egipto\u2014debiera contribuir notablemente a esta tarea. Siendo que los textos de *Ebla (Tell Mardikh) parecen ser contempor\u00e1neos de los primeros cap\u00edtulos de la historia b\u00edblica, es posible que iluminen tanto la literatura del Pentateuco como su fondo cultural.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Los estudios de Aalders han abarcado terreno virgen y se\u00f1alan el camino para nuevos adelantos en la investigaci\u00f3n. De particular inter\u00e9s son su reconocimiento de que existen elementos posmosaicos y no-mosaicos en el Pentateuco (p. ej. Gn. 14.14; 36.31; Ex. 11.3; 16.35; Nm. 12.3; 21.14\u201315; 32.34ss; Dt. 2.12; 34.1\u201312), y su toma de conciencia del hecho de que ninguno de los dos testamentos atribuye toda la obra a Mois\u00e9s, aun cuando ambos le atribuyen partes sustanciales de la misma. Los grandes c\u00f3digos legales, por ejemplo, se atribuyen espec\u00edficamente a Mois\u00e9s (p. ej. Ex. 20.2\u201323.33; 34.11\u201326; Dt. 5\u201326; cf. Dt. 31.9, 24), como tambi\u00e9n el itinerario de los israelitas mencionado en Nm. 33.2. Por lo que hace a los relatos de Gn., Mois\u00e9s puede o no haber sido quien los compil\u00f3, bas\u00e1ndose en formas escritas y orales. Las pruebas de la edici\u00f3n posmosaica del Pentateuco se encuentran en las referencias mencionadas arriba, y especialmente en la menci\u00f3n de documentos antiguos tales como el \u201clibro de las batallas de Jehov\u00e1\u201d (Nm. 21.14). Es dif\u00edcil fechar la redacci\u00f3n final del Pentateuco. La sugerencia de Aalders de que tuvo lugar en alg\u00fan momento de los reinados de Sa\u00fal y David es aceptable, si bien probablemente debiera tenerse en cuenta en alguna medida la modernizaci\u00f3n del vocabulario y el estilo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>III. El mensaje religioso del Pentateuco<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>\u201cEl Pentateuco debe definirse como un documento que proporciona a Israel su comprensi\u00f3n, su etiolog\u00eda de vida. Aqu\u00ed, mediante narraci\u00f3n, poes\u00eda, profec\u00eda, legislaci\u00f3n, se revela la voluntad de Dios en relaci\u00f3n con la tarea de Israel en el mundo\u201d (A. Bentzen, <i>OIT<\/i>\u00b2, 1952, 2, pp. 77). El Pentateuco es un registro de revelaci\u00f3n y respuesta, que da testimonio de los actos salv\u00edficos de Dios, soberano Se\u00f1or de la historia y la naturaleza. El acto central de Dios en el Pentateuco (y en realidad en el AT) es el *\u00e9xodo de Egipto. All\u00ed Dios se hizo presente en la conciencia de los israelitas, y se revel\u00f3 como Dios redentor. El discernimiento obtenido sobre la base de dicha revelaci\u00f3n les permiti\u00f3, bajo el liderazgo de Mois\u00e9s, reevaluar las tradiciones de sus antepasados, y ver en ellos el comienzo de las relaciones de Dios que adquirieron plenitud en forma brillante en la liberaci\u00f3n de Egipto.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Habiendo demostrado mediante el \u00e9xodo, en forma abierta y poderosa, que \u00e9l era Se\u00f1or, Dios llev\u00f3 al pueblo de Israel a comprender que \u00e9l era tanto Creador y Sustentador del universo como Se\u00f1or de la historia. El orden es importante: el conocimiento del <i>Redentor<\/i> llev\u00f3 al conocimiento del <i>Creador <\/i>el comprender al Dios de <i>gracia<\/i> los llev\u00f3 a comprender al Dios de la <i>naturaleza<\/i>. La demostraci\u00f3n del control que ejerc\u00eda sobre la naturaleza y que se evidenci\u00f3 en las plagas, en el cruce del mar, y en la provisi\u00f3n en el desierto, bien puede haber influido en que los israelitas viesen a Dios como Se\u00f1or de la naturaleza tanto como de la historia.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La gracia de Dios no s\u00f3lo se revela en su liberaci\u00f3n y gu\u00eda, sino tambi\u00e9n en la provisi\u00f3n de la ley y en la iniciaci\u00f3n del pacto. El compromiso de obediencia por parte de Israel, su juramento de lealtad a Dios y su voluntad, constituyen su respuesta; pero incluso su respuesta es un don de la gracia de Dios, porque es \u00e9l quien, si bien libre de obligaci\u00f3n, ha fijado las condiciones del pacto y ha provisto el sistema de sacrificios como medio de cubrir la brecha entre s\u00ed mismo y su pueblo. La gracia de Dios demanda el total reconocimiento de su se\u00f1or\u00edo, la completa obediencia a su voluntad en todas las esferas de la vida. Es una exigencia de gracia por cuanto comprende lo que es bueno para Israel, lo que la ayudar\u00e1 a darse cuenta de su verdadero potencial, y lo que ella no pod\u00eda descubrir sin la revelaci\u00f3n divina.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Cualquiera sea el origen del Pentateuco, para nosotros ahora aparece como un documento que posee una rica unidad interior. Es el registro de la revelaci\u00f3n de Dios en la historia, y de su se\u00f1or\u00edo sobre la historia. Da testimonio tanto de la respuesta de Israel como de su fracaso. Sirve de testimonio de la santidad de Dios, aspecto que lo separa de los hombres, y de su amor lleno de gracia, que lo liga a ellos bajo condiciones establecidas por \u00e9l mismo. (* <span style='text-transform:uppercase'>G\u00e9nesis<\/span>; * <span style='text-transform:uppercase'>\u00c9xodo<\/span>; * <span style='text-transform:uppercase'>Levitico<\/span>; * <span style='text-transform: uppercase'>Numeros<\/span>; * <span style='text-transform:uppercase'>Deuteronomio<\/span> )<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> W. H. Schmidt,<i> Introducci\u00f3n al Antiguo Testamento<\/i>, 1983, pp. 61\u201383; G. L. Archer, <i>Rese\u00f1a cr\u00edtica de una introducci\u00f3n al Antiguo Testamento<\/i>, 1981; H. Cazelles, <i>Introducci\u00f3n cr\u00edtica al Antiguo Testamento<\/i>, 1981; J. Schreiner, <i>Palabra y mensaje del Antiguo Testamento<\/i>, 1972; L. Alonso Sch\u00f6kel, <i>Pentateuco<\/i>, 1970; J. Briend, <i>El Pentateuco<\/i>, 1981.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>U. Cassuto, <i>The Documentary Hypothesis and the Composition of the Pentateuch<\/i>, trad. ing. 1961; A. T. Chapman, <i>An Introduction to the Pentateuch<\/i>, 1911; I. Engnell, <i>Critical Essays on the Old Testament<\/i>, 1970; H. F. Hahn, <i>The Old Testament in Modern Research<\/i>, 1956; K. Koch, <i>The Growth of the Biblical Tradition<\/i>, 1969; J. A. Motyer, <i>The Revelation of the Divine Name<\/i>, 1959; A. Noordtzy, \u201cThe Old Testament Problem\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn475\" name=\"_ftnref475\" title=\"\"><i>BS <\/i><\/etiqueta>97, 1940, pp. 456\u2013475; 98, 1940, pp. 99\u2013120, 218\u2013243; C. R. North, \u201cPentateuchal Criticism\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn476\" name=\"_ftnref476\" title=\"\"><i>OTMS<\/i><\/etiqueta>, pp. 48\u201383; M. Noth, <i>A History of Pentateuchal Traditions<\/i>, 1972; N. H. Ridderbos, \u201cReversals of Old Testament Criticism\u201d, en<i> Revelation and the Bible<\/i>, eds. C. F. H. Henry, 1958; H. H. Rowley, \u201cMoses and the Decalogue\u2019, <etiqueta id=\"#_ftn477\" name=\"_ftnref477\" title=\"\"><i>BJRL <\/i><\/etiqueta>34, 1951, pp. 81\u2013118; <etiqueta id=\"#_ftn478\" name=\"_ftnref478\" title=\"\">id., <\/etiqueta><i>The Biblical Doctrine of Election<\/i>, 1950; W. Rudolph, <i>Der \u2018Elohist\u2019 von Exodus bis Josua<\/i>, <etiqueta id=\"#_ftn479\" name=\"_ftnref479\" title=\"\"><i>BZAW <\/i><\/etiqueta>68, 1938; R. de Vaux, <i>The Bible and the Ancient Near East<\/i>, 1971; P. Volz y W. Rudolph, <i>Der Elohist als Erz\u00e4hler: ein Irrweg der Pentateuchkritik<\/i>?, <i>BZAW <\/i>63, 1933; G. E. Wright, <i>God Who Acts<\/i>, 1952; id., <i>The Old Testament against its Environment<\/i>, 1950.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn480\" name=\"_ftnref480\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>D.A.H.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p>\n          En griego, pentateuchos; es el nombre de los cinco primeros libros del Antiguo Testamento.<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Nombre<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 An\u00e1lisis\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-3\">2.1 G\u00e9nesis<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-4\">2.2 \u00c9xodo<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-5\">2.3 Lev\u00edtico<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-6\">2.4 N\u00fameros<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-7\">2.5 Deuteronomio<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-8\">3 Autenticidad\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-9\">3.1 Testimonio de las Sagradas Escrituras<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-10\">3.2 Testigos de la Tradici\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-11\">3.3 Voz de la Evidencia Interna<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-12\">3.4 Decisiones Eclesi\u00e1sticas<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-13\">3.5 Oponentes a la Autenticidad Mosaica del Pentateuco<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-14\">4 Estilo del Pentateuco<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-15\">5 Decisiones de la Comisi\u00f3n B\u00edblica<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-16\">6 Bibliograf\u00eda<\/li>\n<\/ul>\n<h3>Nombre<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque no se sabe a ciencia cierta si la palabra originalmente era un adjetivo que cualificaba al nombre omitido de biblos, o un sustantivo, literalmente significa \u201ccinco cajas\u201d y aparentemente se refiere a los estuches o cajones en los que se guardaban los rollos separados o vol\u00famenes. Tampoco se ha establecido claramente en qu\u00e9 preciso momento se dividi\u00f3 la primera parte de la Biblia en cinco libros. Algunos datan la divisi\u00f3n en alg\u00fan momento anterior a la traducci\u00f3n de Los Setenta; otros la atribuyen a los autores de dicha traducci\u00f3n. San Jer\u00f3nimo opinaba (Ep. 52, ad Paulin., 8; P.L., XXII, 545) que San Pablo aludi\u00f3 a esa divisi\u00f3n en cinco libros en 1 Cor. 14,19; de cualquier modo, Filo Judeo y Flavio Josefo estabam familiarizados con dicha divisi\u00f3n (\u00abDe Abrahamo\u00bb, I; \u00abCont. Apion.\u00bb, I, 8). Pero por m\u00e1s antigua que haya sido la costumbre de dividir la porci\u00f3n inicial del Antiguo Testamento en cinco partes, los primeros jud\u00edos no ten\u00edan ning\u00fan nombre para referirse a esa separaci\u00f3n: llamaban a esa parte de la Biblia hattorah (la Ley), o Torah (Ley), o sepher hattorah (libro de la Ley), debido a la naturaleza de su contenido (Josu\u00e9 8,34; 1,8; Esdras 10,3; Nehem\u00edas 8,2.3.14; 10,35.37; 2 Cr\u00f3n. 25,4); tambi\u00e9n la llamaban torath Mosheh (ley de Mois\u00e9s), sepher Mosheh (libro de Mois\u00e9s), sepher torath Mosheh (libro de la Ley de Mois\u00e9s); debido a su autor\u00eda (Jos. 8,31-32; 23,6; 1 Reyes 2,3;  2 Rey. 14,16; 23,25; Dan. 9,11; Esdras 3,2; 6,18; Neh. 8,1; 13,1; etc.); por \u00faltimo, el origen divino de la ley mosaica queda impl\u00edcito en los nombres: ley de Yahveh (Esd. 7,10, etc.), Ley de Dios (Neh. 8,18, etc.), libro de la ley de Yahve (2 Cr\u00f3n. 17,9, etc.), Libro de la ley de Dios (Jos. 24,26). La palabra ley en las expresiones anteriores fue traducida en  Los Setenta como nomos, con o sin art\u00edculo. El Nuevo Testamento se refiere a la ley mosaica de varios modos: la ley (Mt. 5,17; Rom. 2,12; etc.); la ley de Mois\u00e9s (Lc. 2,22; 24,44; Hech. 28,23); el libro de Mois\u00e9s (Mc. 12,26), o simplemente, Mois\u00e9s (Lc. 24,2; Hc. 15,21). Incluso el Talmud y otros escritos rab\u00ednicos llaman a la primera parte de la Biblia \u201cel Libro de la Ley\u201d, mientras que en arameo se le llama sencillamente \u201cLey\u201d (cf. Buxtorf, \u00abLexicon Chaldaicum Talmudicum Rabbinicum\u00bb, 791, 983; Levy, \u00abChaldaisches Worterbuch\u00bb, 268, 16; Aicher, \u00abDas Alte Testament in der Mischna\u00bb, Friburgo, 1906, p. 16).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El nombre griego pentateuchos, que implica una divisi\u00f3n de la Ley en cinco partes, aparece por primera vez alrededor de los a\u00f1os 150-175 d.C. en las cartas del Valentiniano Ptolomeo a Flora (cf. San Epifanio, \u00abHaer.\u00bb, XXXIII, IV; P.G., XLI, 560). Se supon\u00eda que exist\u00eda una menci\u00f3n anterior del nombre en un pasaje de San Hip\u00f3lito, donde el Salterio es llamado kai auto allon pentateuchon (cf. edici\u00f3n de De Lagarde, Leipzig y Londres, 1858 p. 193), pero se ha descubierto que el pasaje pertenece a San Epifanio (cf. \u00abHippolytus\u00bb in \u00abDie griechischen Schriftsteller der ersten drei Jahrhunderte\u00bb, Leipzig, 1897, t. I, 143). El nombre es utilizado de nuevo por Or\u00edgenes (Comment. in Ev. Jo., t. II; P.G., XIV, 192; cf. P.G., XIII, 444), San Atanasio (Ep. ad Marcellin., 5; P.G., XXVII, 12), y varias veces por San Epifanio (De mensur. et ponderib., 4, 6; P.G., XLIII, 244). En lat\u00edn, Tertuliano usa la forma masculina Pentateuchus (Adv. Marci\u00f3n, I, 10; P.L., II, 257), mientras que San Isidoro de Sevilla prefiere el neutro Pentateuchum (Etym. VI, II, 1, 2; P.L., LXXXII, 230). Se han utilizado las formas an\u00e1logas Octateuco, Heptateuco y Hexateuco, Heptateuco y Octateuco para referirse, respectivamente, a los primeros seis, siete y ocho libros de la Biblia.  Los escritores rab\u00ednicos adoptaron la expresi\u00f3n \u201clos cinco quintos de la Ley\u201d o, m\u00e1s sencillamente, \u201clos cinco quintos de la ley\u201d, para designar los cinco libros del Pentateuco.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tanto los jud\u00edos palestinos como los alejandrinos tuvieron distintos nombres para cada uno de los cinco libros del Pentateuco. En Palestina, las palabras iniciales de cada uno de los varios libros serv\u00edan como su t\u00edtulo; de ah\u00ed tenemos los nombres: bereshith, we\u2019elleh shemoth o simplemente shemoth, wayyiqra, wayedhabber, y elleh haddebarim o simplemente debarim. Aunque esos eran los t\u00edtulos hebreos ordinarios de los libros sucesivos del Pentateuco, algunos escritores rab\u00ednicos denominan a los tres \u00faltimos de acuerdo a sus contenidos; llamaban al tercero torath kohanim, o ley de los sacerdotes; al cuarto, homesh happiqqudhim, o libro del censo; al quinto, mishneh torah, o repetici\u00f3n de la Ley. Los jud\u00edos alejandrinos derivaron los nombres griegos de los cinco libros del contenido o de la totalidad o del inicio de cada divisi\u00f3n. De ese modo, el primer libro se intitula Genesis kosmou o simplemente Genesis; el segundo, Exodus Aigyptou o Exodus; el tercero, Leueitikon; el cuarto, Arithmoi; y el quinto, Deuteronomion. Esos nombres pasaron de Los Setenta a la Vulgata Latina y de ah\u00ed a la mayor parte de las traducciones de \u00e9sta. Arithmoi, sin embargo, fue remplazado por su equivalente latino, Numeri, mientras que los dem\u00e1s retuvieron su forma.\n<\/p>\n<h3>An\u00e1lisis<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">El contenido del Pentateuco es de car\u00e1cter en parte hist\u00f3rico y en parte legal. Nos da la historia del pueblo escogido desde la creaci\u00f3n del mundo hasta la muerte de Mois\u00e9s, y nos familiarizan tambi\u00e9n con la legislaci\u00f3n religiosa y civil de los israelitas durante la vida de su gran legislador. El G\u00e9nesis puede ser considerado como la introducci\u00f3n a los otros cuatro libros; contiene la historia primitiva hasta el momento de la preparaci\u00f3n de la salida de Israel de Egipto. El Deuteronomio, que consiste primordialmente de discursos, es pr\u00e1cticamente una repetici\u00f3n resumida de la legislaci\u00f3n mosaica y tambi\u00e9n concluye la historia del pueblo bajo el liderazgo de Mois\u00e9s. Los tres libros intermedios describen el recorrido de Israel en el desierto y los sucesivos decretos legales. Cada una de esas tres grandes divisiones tiene su propia y peculiar introducci\u00f3n (Gn 1,1 &#8211;  2,3; Ex. 1,1.7; Deut. 1,1-5), y dado que sus asuntos los distinguen entre s\u00ed, para no mencionar las terminaciones literarias del tercer y cuarto libros (Lev. 27,34; N\u00fam. 26,13), la forma actual del Pentateuco manifiesta tanto una unidad literaria como una divisi\u00f3n en cinco partes menores.\n<\/p>\n<p>G\u00e9nesis<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El libro del G\u00e9nesis prepara al lector para la legislaci\u00f3n pentat\u00e9utica; nos narra c\u00f3mo Dios escogi\u00f3 a una familia particular para guardar su revelaci\u00f3n, y c\u00f3mo entren\u00f3 al pueblo escogido para cumplir esa misi\u00f3n. Por la naturaleza de su contenido, el libro consiste de dos partes algo desiguales; los cap\u00edtulos 1-11 presentan los rasgos de una historia general, mientras que los cap\u00edtulos 12 &#8211; 50 contienen la historia peculiar del pueblo escogido. Por un artificio literario, cada una de esas partes se subdivide en cinco secciones que var\u00edan en extensi\u00f3n. Las secciones son introducidas por la frase elleh tholedhoth (estas son las generaciones) o su variante zeh sepher toledhoth (este es el libro de las generaciones). Sin embargo, \u201cgeneraciones\u201d es sencillamante el significado etimol\u00f3gico del hebreo toledhoth; en su contexto, la f\u00f3rmula puede apenas significar una tabla geneal\u00f3gica, pues no est\u00e1 ni antecedida ni seguida de tales listas. Puesto que las historias orientales generalmente inician con registros geneal\u00f3gicos, y en cierta medida consisten en esos registros, uno naturalmente interpreta la f\u00f3rmula mencionada arriba y su variante, como si significaran \u201cesta es la historia\u201d o \u201ceste es el libro de la historia\u201d. En dichas frases \u201chistoria\u201d no debe ser entendida como una narraci\u00f3n apoyada en el folklore, como cree el P. Von Hummelauer (\u00abExegetisches zur Inspirationsfrage, Biblische Studien\u00bb, Friburgo, 1904, IX, 4, pp. 26-32), sino como un registro basado en genealog\u00edas. A\u00fan m\u00e1s, frecuentemente la f\u00f3rmula introductoria hace referencia a alguna caracter\u00edstica sobresaliente de la secci\u00f3n precedente, formando as\u00ed una transici\u00f3n y conexi\u00f3n entre las partes sucesivas. Por ejemplo, Gn. 5,1 se refiere a Gn 2,7 ss.&#160;; 6,9 a 5,29 ss. y 6,8; 10,1 a 9,18-19, etc. Por \u00faltimo, el autor sagrado trata brevemente sobre las familias o tribus no escogidas y siempre las considera antes que a la rama escogida de la familia. Habla de Ca\u00edn antes de hablar de Set; igualmente Cam y Jafet preceden a Sem; el resto de la posteridad de Sem antecede a Abraham; Ismael va antes de Isaac; Esau precede a Jacob.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Teniendo en mente esos datos generales de los contenidos y la estructura literaria del G\u00e9nesis, f\u00e1cilmente podremos entender el siguiente cuadro anal\u00edtico.\n<\/p>\n<ul>\n<li> Introducci\u00f3n (Gn. 1,1 &#8211; 2,3):  Consiste en el Hexameron (relato de los seis d\u00edas de la creaci\u00f3n); ense\u00f1a el poder y la bondad de Dios seg\u00fan se manifiesta en la creaci\u00f3n del mundo y tambi\u00e9n la dependencia de la creaturas del dominio del Creador. <\/li>\n<li> Historia general (2,4 &#8211; 11,26):  El hombre no reconoci\u00f3 su dependencia de Dios. Como resultado, Dios deja a los desobedientes al amparo de sus propios recursos y escogi\u00f3 a una familia o a un individuo como depositario de su revelaci\u00f3n.\n<ul>\n<li> Historia del Cielo y de la Tierra (2,4 &#8211; 4,26): Aqu\u00ed tenemos la historia de la ca\u00edda de nuestros primeros padres, 2,5 &#8211; 3,24; del fratricidio de Ca\u00edn, 4,1-16; la posteridad de Ca\u00edn y su eliminaci\u00f3n, 4,17-26. <\/li>\n<li> Historia de Ad\u00e1n (5,1 &#8211; 6,8) El autor enumera a los setitas, otra l\u00ednea de descendientes de Ad\u00e1n, 5,1-32, pero muestra que ellos tambi\u00e9n se corrompieron de tal modo que s\u00f3lo uno de ellos encontr\u00f3 gracia ante Dios, 6,1-8. <\/li>\n<li> Historia de No\u00e9 (6,9 \u2013 9,29)- Ni el diluvio que destruy\u00f3 a toda la raza humana, excepto la familia de Noe, 6,11 \u2013 8,19, ni la alianza de Dios con No\u00e9 y sus hijos, 8,20 &#8211; 9,17, logr\u00f3 el arrepentimiento de la familia humana, y s\u00f3lo uno de los hijos de No\u00e9 fue elegido como portador de las bendiciones divinas, 9,18-29. <\/li>\n<li> Historia de los hijos de No\u00e9 (10,1 \u2013 11,9)  La posteridad de los hijos no elegidos, 10,1-32, trajo un nuevo castigo a la raza humana debido a su orgullo, 11,1-9. <\/li>\n<li> Historia de Sem (11,10- 26):  La posteridad de Sem es enumerada hasta T\u00e9raj, el padre de Abraham, por cuya descendencia ser\u00e1n benditas todas las naciones de la tierra. <\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li> Historia especial (11,27 &#8211; 50,26):  El autor inspirado describe aqu\u00ed la providencia especial que obraba sobre Abraham y sus descendientes, quienes se convirtieron en un gran pueblo en Egipto. Al mismo tiempo, elimina a los hijos de Abraham que no son hijos de la promesa de Dios. Esto ense\u00f1a a los israelitas que la simple descendencia carnal de Abraham no basta para hacerlos verdaderos hijos de Abraham.\n<ul>\n<li> Historia de T\u00e9raj (11,27 &#8211; 25,11):  Esta secci\u00f3n narra la llamada de Abraham, su transmigraci\u00f3n a Cana\u00e1n, su alianza con Dios y sus promesas. <\/li>\n<li> Historia de Ismael (25,12-28): Esta secci\u00f3n elimina las tribus que nacen de Ismael. <\/li>\n<li> Historia de Isaac (25,19 &#8211; 35,29):  Tenemos aqu\u00ed la historia de los hijos de Isaac, Esa\u00fa y Jacob. <\/li>\n<li> Historia de Esa\u00fa (36,1 &#8211; 37,1):  El autor sagrado proporciona una lista de la posteridad de Esa\u00fa; no pertenece al pueblo escogido. <\/li>\n<li> Historia de Jacob (37,2 &#8211; 50,26):  La parte final del G\u00e9nesis nos habla del destino de la familia de Jacob hasta la muerte del patriarca y de Jos\u00e9. <\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que se ha dicho muestra un plan uniforme en la estructura del G\u00e9nesis, al que algunos estudiosos prefieren llamar \u201cesquematismo\u201d.\n<\/p>\n<ul>\n<li> (a) La totalidad del libro est\u00e1 dividida en diez secciones. <\/li>\n<li> (b) Cada secci\u00f3n es introducida por la misma f\u00f3rmula. <\/li>\n<li> (c) Las secciones est\u00e1n organizadas seg\u00fan un plan definido, con la historia de las ramas laterales precediendo siempre a las partes correspondientes de la l\u00ednea principal. <\/li>\n<li> (d) Dentro de las secciones, la f\u00f3rmula introductoria o el t\u00edtulo son generalmente seguidos por una breve repetici\u00f3n de alg\u00fan detalle significativo de la secci\u00f3n precedente, dato que ya fue notado y explicado por autores tales como R\u00e1bano Mauro (Comment. In Gen., II, XII; P.G., CVII, 531-2), pero que ha sido malinterpretado por cr\u00edticos recientes a un argumento a favor de la diversidad de fuentes. <\/li>\n<li> (e) La historia de cada patriarca habla del desarrollo de su familia durante su vida, mientras que el relato de su vida var\u00eda entre una mera nota consistene de unas cuantas l\u00edneas, y una descripci\u00f3n m\u00e1s larga. <\/li>\n<li> (f) Cuando se da la vida del patriarca en mayor detalle, la narraci\u00f3n termina en forma casi uniforme, indicando la duraci\u00f3n de su vida y su sepultura entre sus ancestros (cf. 9,29; 11,32; 25,7; 35,28; 47,28). <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un plan tan definido muestra que el libro fue escrito con un objetivo definido y seg\u00fan una organizaci\u00f3n preconcebida. Los cr\u00edticos atribuyen ese orden al \u201credactor\u201d final del Pentateuco, quien adopt\u00f3, seg\u00fan esa opini\u00f3n, el marco geneal\u00f3gico y el \u201cesquematismo\u201d del c\u00f3digo sacerdotal.  Posteriormente se analizar\u00e1 el valor de tales opiniones; por el momento, baste saber que hay una unidad notable a trav\u00e9s de libro del G\u00e9nesis (cf. Kurtrz, \u00abDie Einheit der Genesis\u00bb, Berl\u00edn, 1846; Delattre, \u00abPlan de la Gen\u00e8se\u00bb en \u00abRevue des quest. hist.\u00bb, Julio, 1876; XX, pp. 5-43; Delattre, \u00abLe plan de la Genese et les generations du ciel et de la terre\u00bb en \u00abLa science cath.\u00bb, 15 oct., 1891, V, pp. 978-89; de Broglie, \u00abEtude sur les genealogies bibliques\u00bb en \u00abLe congres scientif. internat. des catholiques de 1888\u00bb, Par\u00eds, 1889, I, pp. 94-101; Julian, \u00abEtude critique sur la composition de la Genese\u00bb, Par\u00edis, 1888, pp. 232-50).\n<\/p>\n<p>\u00c9xodo<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de la muerte de Jos\u00e9, Israel lleg\u00f3 a ser un pueblo y su historia ya no trata de meras genealog\u00edas, sino del desarrollo nacional y religioso del pueblo. Las diferentes leyes se daban y promulgaban como lo iba exigiendo la ocasi\u00f3n; de ah\u00ed que est\u00e1n \u00edntimamente relacionadas con la historia del pueblo, y los libros pentat\u00e9uticos en las que quedaron registradas est\u00e1n correctamente categorizados dentro de los libros hist\u00f3ricos de la Escritura. Solamente el libro tercero del Pentateuco muestra signos de ser un c\u00f3digo de leyes. El libro del \u00c9xodo consiste en una breve introducci\u00f3n y tres partes principales:\n<\/p>\n<ul>\n<li> Introducci\u00f3n (1,1-7): Un breve resumen de la historia de Jacob que conecta el G\u00e9nesis con el Exodo y sirve, al mismo tiempo de transici\u00f3n entre ambos. <\/li>\n<li> 1. Primera parte 1,8 &#8211; 13,16: Trata de los eventos que antecedieron y prepararon la salida de Israel de Egipto.\n<ul>\n<li> a. Ex. 1,8 &#8211; 2,25:  Los israelitas son oprimidos por un nuevo fara\u00f3n \u201cque no conoc\u00eda a Jos\u00e9\u201d, pero Dios les prepara un libertador en la persona de Mois\u00e9s. <\/li>\n<li> b. Ex. 3,1 &#8211; 4,31:  Mois\u00e9s es llamado a liberar a su pueblo; se le da a su hermano Aar\u00f3n como compa\u00f1ero; el recibimiento que les dan los israelitas. <\/li>\n<li> c. 5,1 &#8211; 10,29:  Fara\u00f3n se niega a escuchar a Mois\u00e9s y Aar\u00f3n; Dios renueva su promesa; genealog\u00edas de Mois\u00e9s y Aar\u00f3n; las primeras nueve plagas no conmueven el coraz\u00f3n de Fara\u00f3n. <\/li>\n<li> d. 11,1 &#8211; 13,16:  La d\u00e9cima plaga consiste en la muerte de los primog\u00e9nitos; Fara\u00f3n deja salir al pueblo; ley de la celebraci\u00f3n anual de la Pascua en memoria de la liberaci\u00f3n de Egipto. <\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> 2. Segunda parte (13,17 &#8211; 18,27):  Viaje de Israel al Monte Sina\u00ed y milagros que preparan al pueblo para la ley sina\u00edtica.\n<ul>\n<li> a. 13,1 &#8211; 15,21: Guiados y protegidos por una columna de nube y fuego, los israelitas cruzan el Mar Rojo, pero los perseguidores egipcios perecen en las aguas. <\/li>\n<li> b. 15,22 &#8211; 17,16: La ruta de Israel pasa por Sur, Mara, Elim, Sin, Refidim. En Mara las aguas amargas se vuelven dulces; en el desierto de Sin, Dios les manda codornices y man\u00e1 a los hijos de Israel; en Refidim, Dios les da agua de la roca y vencen a Amalec por la oraci\u00f3n de Mois\u00e9s. <\/li>\n<li> c. 18,1-27:  Jetr\u00f3 visita a su familia, y a sugerencia suya, Mois\u00e9s instituye jueces para el pueblo. <\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> 3. Tercera parte (19,1- 40, 38):  Conclusi\u00f3n y renovaci\u00f3n de la alianza del Sina\u00ed. A partir de aqu\u00ed el \u00c9xodo adopta m\u00e1s el car\u00e1cter de c\u00f3digo legal.\n<ul>\n<li> a.  19,1 &#8211; 20,21:  El pueblo viaja al Sina\u00ed, se prepara para la futura legislaci\u00f3n, recibe el dec\u00e1logo y pide que sus leyes futuras se promulguen a trav\u00e9s de Mois\u00e9s.  <\/li>\n<li> b. 20,22 &#8211; 24,8:  Mois\u00e9s promulga ciertas leyes junto con promesas para su observancia, y confirma la alianza entre Dios y el pueblo con un sacrificio.  La porci\u00f3n 20,1 &#8211; 23,33 tambi\u00e9n se llama el Libro de la Alianza.  <\/li>\n<li> c.  24,9 &#8211; 31,18:  Mois\u00e9s permanece solo con Dios en la monta\u00f1a durante cuarenta d\u00edas, y recibe varias instrucciones sobre el tabern\u00e1culo y otros puntos respecto al culto divino.<\/li>\n<li> d.  32,1 &#8211; 34,35:  El pueblo adora el becerro de oro; al ver esto Mois\u00e9s rompe las tablas de la ley que le hab\u00eda dado Dios, castiga a los id\u00f3latras, obtiene el perd\u00f3n de Dios para los sobrevivientes y renueva la alianza, recibe otras tablas de la ley.<\/li>\n<li> e. 35,1 &#8211; 40,38:  Se prepara el tabern\u00e1culo con sus pertenencias, se unge a los sacerdotes y la nube del Se\u00f1or cubre el tabern\u00e1culo, mostrando ahora este pueblo era su propiedad.  <\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<p>Lev\u00edtico<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Lev\u00edtico, llamado por los autores rab\u00ednicos \u201cLey de los sacerdotes\u201d o \u201cLey de los sacrificios\u201d, contiene una colecci\u00f3n casi completa de las leyes referentes al ministerio lev\u00edtico. Aunque noo est\u00e1n codificadas en un orden l\u00f3gico, podemos distinguir ciertos grupos de regulaciones que tratan el mismo asunto. El libro de \u00c9xodo muestra lo que Dios ha hecho y contin\u00faa haciendo a favor de su pueblo; el Lev\u00edtico prescribe lo que el pueblo debe hacer por Dios y c\u00f3mo deben hacerse dignos de su presencia constante.\n<\/p>\n<ul>\n<li> 1. Primera Parte (1,1 &#8211; 10,20):  Deberes de Israel hacia Dios, que vive en medio de ellos.\n<ul>\n<li> a. 1,1 &#8211; 6,7:  Se enumeran los diferentes tipos de sacrificios y se describen sus ritos.  <\/li>\n<li> b. 6,8 \u2013 7,36: Se establecen los derechos y deberes de los sacerdotes, los oferentes oficiales de los sacrificios. <\/li>\n<li> c. 8,1 \u2013 10,20: Se consagra a los primeros sacerdotes y se les  inicia en su funci\u00f3n. <\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> 2. Segunda Parte (11,1 &#8211; 27 34):  La Presencia Divina requiere la pureza legal.\n<ul>\n<li> a. 11,1 &#8211; 20,27:  Todo el pueblo debe estar legalmente limpio; las diversas formas por las que se debe mantener la limpieza; a la limpieza externa debe a\u00f1adirse la interna. <\/li>\n<li> b. 21,1 &#8211; 22,33: Los sacerdotes deben sobresalir en cuanto a pureza interior y exterior. Por ello deben observar normas especiales. <\/li>\n<li> c. 23,1 &#8211; 27,34: Las dem\u00e1s leyes, promesas y amenazas hechas para motivar a la observancia y disuadir de la violaci\u00f3n de las leyes, pertenecen tanto a los sacerdotes como al pueblo. <\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<p>N\u00fameros<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este libro es a veces llamado \u201cEn el desierto\u201d por algunos escritores rab\u00ednicos porque cubre pr\u00e1cticamente la totalidad de la vida de Israel en el desierto. Su narraci\u00f3n comenz\u00f3 en el \u00c9xodo pero qued\u00f3 interrumpida por la legislaci\u00f3n sina\u00edtica; N\u00fameros reasume la narrativa a partir del primer mes del segundo a\u00f1o y la contin\u00faa hasta el mes und\u00e9cimo del cuadrag\u00e9simo a\u00f1o. Pero este per\u00eddo de 38 a\u00f1os es tocado brevemente; s\u00f3lo se mencionan el inicio y el fin; pues este espacio de tiempo fue ocupado por la generaci\u00f3n de israelitas que hab\u00edan sido condenados por Dios.\n<\/p>\n<ul>\n<li> 1. Primera Parte (1,1- 14,45):  Resumen de los acontecimientos anteriores al rechazo de la generaci\u00f3n rebelde, especialmente durante los dos primeros meses del segundo a\u00f1o. El escritor invierte el orden cronol\u00f3gico de esos dos meses para no interrumpir el relato del recorrido por el desierto con la descripci\u00f3n del censo, la organizaci\u00f3n de las tribus y los deberes de las varias familias de levitas, cuyos sucesos y ordenanzas ocurrieron durante el segundo mes. As\u00ed que el autor comienza estableciendo lo que qued\u00f3 inalterado a trav\u00e9s de la vida en el desierto y despu\u00e9s vuelve al recorrido desde el primer mes del segundo a\u00f1o.\n<ul>\n<li> a. 1,1 \u2013 6,27:  Se toma el censo, se organizan las tribus en su propio orden, se definen los deberes de los levitas, se promulgan los reglamentos referentes a la limpieza en el campamento. <\/li>\n<li> b. 7,1 \u2013 9,14: Los acontecimientos del primer mes: ofrecimiento de los jefes durante la dedicaci\u00f3n del tabern\u00e1culo; consagraci\u00f3n de los levitas y duraci\u00f3n de su ministerio; celebraci\u00f3n de la segunda Pascua. <\/li>\n<li> c. 9,15- 14,45: Se\u00f1ales para desmontar el campamento; el pueblo abandona el Sina\u00ed el vig\u00e9simo segundo d\u00eda del segundo mes y viaja rumbo a Cad\u00e9s en el desierto de Par\u00e1n; murmuran contra Mois\u00e9s debido a la fatiga y el deseo de comer carne; enga\u00f1ados por esp\u00edas sin fe, se niegan a entrar en la Tierra Prometida y como consecuencia Dios rechaza a toda esa generaci\u00f3n.  <\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> 2. Segunda parte (15,1 &#8211; 19,22): Acontecimientos relativos a la generaci\u00f3n rechazada.\n<ul>\n<li> a. 15,1-41: Algunas leyes relativas a los sacrificios; la no observancia del s\u00e1bado es castigada con la muerte; la ley de los flecos en los vestidos. <\/li>\n<li> b. 16,1 &#8211; 17,27: El cisma de Cor\u00e9 y sus seguidores; su castigo; se confirma el sacerdocio de Aar\u00f3n a trav\u00e9s de la rama florecida que se conserva como recuerdo en el tabern\u00e1culo. <\/li>\n<li> c. 18,1 &#8211; 19,22: Funciones de los sacerdotes y levitas; su porci\u00f3n; la ley del sacrificio de la vaca roja y las aguas lustrales.<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> 3. Tercera parte (20,1 &#8211; 36,13):  Historia del viaje desde el primero al und\u00e9cimo mes del cuadrag\u00e9simo a\u00f1o.\n<ul>\n<li> a. 20,1 &#8211; 21,20: Muerte de Miriam, hermana de Mois\u00e9s; de nuevo Dios da agua de la roca al pueblo que murmura, pero niega la entrada a la Tierra Prometida a Aar\u00f3n y Mois\u00e9s a causa de sus dudas; Aar\u00f3n muere mientras el pueblo rodea las monta\u00f1as de Idumea; los descontentos son castigados con serpientes venenosas. <\/li>\n<li> b. 21,21 &#8211; 25,18: Captura de la tierra de los amorreos; los moabitas en vano intentan destruir a Israel con la maldici\u00f3n de Balaam; los madianitas inducen al pueblo a la idolatr\u00eda. <\/li>\n<li> c. 26,1 &#8211; 27,23:  Se toma un nuevo censo orientado a dividir la tierra; la ley de herencia; se designa a Josu\u00e9 como sucesor de Mois\u00e9s. <\/li>\n<li> d. 28,1 &#8211; 30,17: Se repiten y completan algunas leyes relativas a los sacrificios, votos y fiestas. <\/li>\n<li> e. 31,1 &#8211; 32,40: Luego de la victoria sobre los madianitas, se entrega el territorio de la otra rivera del Jord\u00e1n a las tribus de Rub\u00e9n y Gad, y a la media tribu de Manas\u00e9s. <\/li>\n<li> f. 33,1-40: Lista de campamentos del pueblo de Israel durante su traves\u00eda por el desierto. <\/li>\n<li> g. 33,50 &#8211; 36,13: Orden de acabar con los cananeos; l\u00edmites de la Tierra Prometida y nombres de los varones que habr\u00edan de dividirla; ciudades lev\u00edticas y de refugio; ley relativa al asesinato y homicidio; ordenamiento relativo al matrimonio de las herederas. <\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<p>Deuteronomio<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Deuteronomio es una repetici\u00f3n y explicaci\u00f3n parcial de la legislaci\u00f3n anterior y una urgente exhortaci\u00f3n a ser fieles a ella. El cuerpo principal del libro consiste de tres discursos pronunciados por Mois\u00e9s al pueblo en el mes und\u00e9cimo del cuadrag\u00e9simo a\u00f1o. Dichos discursos est\u00e1n precedidos por una breve introducci\u00f3n y seguidos por varios ap\u00e9ndices.\n<\/p>\n<ul>\n<li> Introducci\u00f3n (1,1-5):  Breve indicaci\u00f3n del contenido del tema, tiempo y lugar de los discursos siguientes. <\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> 1. Primer discurso (1,6 &#8211; 4,40):  Se enumeran los beneficios de Dios y se exhorta al pueblo a observar la ley.\n<ul>\n<li> a. 1,6 &#8211; 3,29: Se recuerdan los principales acontecimientos de la vida en el desierto como se\u00f1ales de la bondad y justicia de Dios. <\/li>\n<li>b. 4,1-40: De lo anterior se deduce que se debe guardar la alianza con Dios. Como un par\u00e9ntesis, el autor sagrado a\u00f1ade aqu\u00ed (1) el nombramiento de tres ciudades de refugio al otro lado del Jord\u00e1n, 4,41-43; (2) un pre\u00e1mbulo hist\u00f3rico que nos prepara para el segundo discurso, 4,44-49. <\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> 2. Segundo discurso (5,1 &#8211; 26,19):  Esto compone pr\u00e1cticamente el grueso del Deuteronomio. Repasa la totalidad de la econom\u00eda de la alianza en dos partes: una general, otra particular.\n<ul>\n<li> a. La repetici\u00f3n general, 5,1 &#8211; 11,32: Repetici\u00f3n del dec\u00e1logo y razones de la promulgaci\u00f3n de la Ley a trav\u00e9s de Mois\u00e9s; explicaci\u00f3n del primer mandamiento y prohibici\u00f3n de cualquier interacci\u00f3n con los gentiles; recordatorio de los favores y castigos divinos; promesa de victoria sobre los cananeos; bendici\u00f3n de Dios a los observantes de la Ley y maldici\u00f3n sobre los transgresores. <\/li>\n<li> b. Leyes especiales, 12,1 &#8211; 26,19: (1) Deberes para con Dios: debe ser adorado y nunca abandonado; distinci\u00f3n entre carnes puras e impuras; diezmos y primeros frutos; las tres principales solemnidades del a\u00f1o. (2) Deberes para con los representantes de Dios: los jueces, los futuros reyes, los sacerdotes y los profetas. (3) Deberes para con el pr\u00f3jimo: en la vida, posesiones externas, matrimonio y varios otros pormenores.  <\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> 3. Tercer discurso (27,1 &#8211; 30,20):  Renovada exhortaci\u00f3n a guardar la Ley, por varias razones.\n<ul>\n<li> a. 27,1-26: Mandato de grabar la Ley en piedras una vez cruzado el Jord\u00e1n y de promulgar las bendiciones y maldiciones relativas a la observancia e incumplimiento de la Ley. <\/li>\n<li> b. 28,1-68: Una declaraci\u00f3n m\u00e1s detallada del bien y el mal que siguen a la observancia o violaci\u00f3n de la Ley. <\/li>\n<li> c. 29,1 &#8211; 30,20: Se exalta la bondad de Dios; se exhorta a todos a ser fieles a Dios. <\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> 4. Ap\u00e9ndice hist\u00f3rico, 31,1 &#8211; 34,12:\n<ul>\n<li> a. 31,1-27: Mois\u00e9s designa a Josu\u00e9 como su sucesor; le ordena que lea la Ley ante el pueblo cada siete a\u00f1os y que coloque una copia de la misma en el arca. <\/li>\n<li> b. 31,28 &#8211; 32,47: Mois\u00e9s convoca una asamblea de los ancianos y recita su c\u00e1ntico. <\/li>\n<li> c. 32,48-52:  Mois\u00e9s ve desde lejos la Tierra Prometida. <\/li>\n<li> d. 33,1-29:  Bendice a las tribus de Israel. <\/li>\n<li> e. 34,1-12: Su muerte, sepultura y paneg\u00edrico especial. <\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<\/ul>\n<h3>Autenticidad<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los contenidos del Pentateuco proveen las bases para la historia, la ley, el culto y la vida del pueblo escogido de Dios. Consecuentemente, la autor\u00eda del libro, su tiempo y origen, y su historicidad son de la mayor importancia. No se trata de simples problemas literarios; son asuntos que caen dentro de los campos de la historia de la religi\u00f3n y de la teolog\u00eda. La autor\u00eda mosaica del Pentateuco est\u00e1 inseparablemente vinculada con el tema: \u00bffue Mois\u00e9s, y c\u00f3mo, el autor o intermediario de la legislaci\u00f3n veterotestamentaria y el portador de la tradici\u00f3n pre-mos\u00e1ica?. Seg\u00fan la tendencia tanto del Antiguo como del Nuevo Testamentos, y seg\u00fan la teolog\u00eda jud\u00eda y cristiana, la obra del gran legislador Mois\u00e9s es el origen de la historia de Israel y la base de su desarrollo a trav\u00e9s de los tiempos hasta llegar a Jesucristo. Empero, la cr\u00edtica moderna solamente ve en ello el resultado, o la consecuencia, de un acontecimiento hist\u00f3rico puramente natural. El asunto de la autor\u00eda mosaica del Pentateuco nos lleva, por tanto, a sus alternativas: revelaci\u00f3n o evoluci\u00f3n hist\u00f3rica; toca los fundamentos hist\u00f3ricos y teol\u00f3gicos de las tradiciones jud\u00eda y cristiana. Consideraremos el problema, primero, a la luz de la Escritura; segundo, a la luz de las tradiciones jud\u00edas y cristianas; tercero, a la luz de la evidencia interna provista por el mismo Pentateuco; finalmente, a la luz de las decisiones eclesi\u00e1sticas.\n<\/p>\n<p>Testimonio de las Sagradas Escrituras<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es conveniente dividir la evidencia b\u00edblica de la autor\u00eda mosaica del Pentateuco en tres partes: (1) testimonio del Pentateuco; (2) testimonio de los otros libros del Antiguo Testamento; (3)testimonio del Nuevo Testamento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. Testimonio del Pentateuco\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su forma actual, el Pentateuco no se presenta a si mismo como una producci\u00f3n literaria elaborada totalmente por Mois\u00e9s. Contiene una descripci\u00f3n de la muerte de Mois\u00e9s; narra la historia de su vida en tercera persona y en forma indirecta; los \u00faltimos cuatro libros no delatan la forma literaria de las memorias de un gran legislador. Adem\u00e1s, la expresi\u00f3n: \u201cDios dijo a Mois\u00e9s\u201d \u00fanicamente nos deja ver el origen divino de la Ley de Mois\u00e9s, sin probar que Mois\u00e9s haya personalmente codificado en el Pentateuco las diversas leyes que \u00e9l promulg\u00f3. Por otra parte, el Pentateuco afirma que Mois\u00e9s fue el autor literario de por lo menos cuatro secciones, en parte hist\u00f3ricas, en parte legales, en parte po\u00e9ticas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a. Luego de la victoria isarelita sobre los amalecitas cerca de Refidim, el Se\u00f1or dijo a Mois\u00e9s (Ex 17, 14): \u201cEscribe esto en un libro para que sirva de recuerdo y hazle saber a Josu\u00e9\u201d. Esta orden se refiere exclusivamente, sin duda, a la derrota de Amalec, un favor divino que Dios quer\u00eda que se conservara vivo en la memoria del pueblo (Deut 25, 17-19). La puntuaci\u00f3n del texto hebreo hace que el texto se lea: \u201cen el libro\u201d, pero los LXX omiten el art\u00edculo definido. Aunque admiti\u00e9ramos que la puntuaci\u00f3n masor\u00e9tica corresponde al texto original, dif\u00edcilmente podr\u00edamos probar que el libro del que habla es el Pentatecuco, aunque s\u00ed es posible que sea as\u00ed (cf. . von Hummelauer \u00abExodus et Leviticus\u00bb, Par\u00eds, 1897, p. 182; Idem, \u00abDeuteronomium\u00bb, Par\u00eds, 1901, p. 152; Kley, \u00abDie Pentateuchfrage\u00bb, Munster, 1903, p. 217).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b. Tambi\u00e9n est\u00e1 Ex 24, 4: \u201cEntonces Mois\u00e9s escribi\u00f3 todas las palabras de Yahve\u201d. El contexto no nos permite entender tales palabras de un modo indefinido, sino como concretamente refiri\u00e9ndose a las palabras del Se\u00f1or inmediatamente precedentes, o al as\u00ed llamado \u201cLibro de la Alianza\u201d, Ex 20-23.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">c. Ex 34, 27: \u201cEscribe estas palabras, pues a tenor de ellas hago yo alianza contigo y con Israel\u201d. El siguiente vers\u00edculo a\u00f1ade: \u201cY escribio en las tablas las palabras de la alianza, las diez palabras\u201d. Ex 34, 1-4 muestra c\u00f3mo Mois\u00e9s hab\u00eda preparado las tablas y Ex 34, 10 \u201326 nos detalla el contenido de las diez palabras.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">d. Num 33, 1- 2: \u201cEstas son las etapas de los Israelitas que salieron de Egipto por cuerpos de ej\u00e9rcito, a las \u00f3rdenes de Mois\u00e9s y Aar\u00f3n. Mois\u00e9s, por orden de Yahv\u00e9, escribi\u00f3 los puntos de donde part\u00edan, etapa por etapa\u201d. Aqu\u00ed se nos informa que Mois\u00e9s escribi\u00f3 la lista de los campamentos del pueblo en el desierto, pero \u00bfd\u00f3nde se encuentra esa lista?. Muy probablemente es la que aparece en Num 33, 3-49, o el contexto inmediato en el que se nos habla de la actividad literaria de Mois\u00e9s. Existen, sin embargo, estudiosos que entienden este \u00faltimo pasaje como refiri\u00e9ndose a la historia de la partida de Israel de tierras egipcias, escrito seg\u00fan el orden en que el pueblo hab\u00eda acampado, de modo que equivaldr\u00eda a nuestro actual Exodo. Pero es dif\u00edcil sostener esa postura porque, para empezar, no se puede defender la hip\u00f3tesis de que Num 33, 3-49 es un resumen de Exodo, ya que ese cap\u00edtulo de N\u00fameros menciona algunas etapas no mencionadas en Exodo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s de esos cuatro pasajes, en el Deuteronomio hay ciertas indicaciones que apuntan hacia la actividad literaria de Mois\u00e9s. Deut 1, 5: \u201cComenz\u00f3 Mois\u00e9s a promulgar esta ley, diciendo:..\u201d. Si bien la \u201cley\u201d mencionada en ese texto puede referirse a la totalidad de la legislaci\u00f3n del Pentateuco, lo cual no es muy probable, lo \u00fanico que ello prueba es que Mois\u00e9s promulg\u00f3 toda la ley, pero no que \u00e9l la haya necesariamente escrito. Pr\u00e1cticamente todo el libro del Deuteronomio afirma ser una legislaci\u00f3n promulgada por Mois\u00e9s en la tierra de Moab: 4, 1-40; 5, 1 ss.; 12, 1 ss. Pero tambi\u00e9n contiene indicaciones respecto a su escritura: 17, 18- 19 ordena que los reyes futuros han de recibir una copia de esa ley de manos de los sacerdotes para leerla y cumplirla; 27, 1-8 manda que en la orilla oeste del Jord\u00e1n \u201ctodas las palabras de esta ley\u201d sean escritas en piedras levantadas en el monte Ebal; 28, 58 habla de \u201ctodas las palabras de esta ley escritas en este libro\u201d, luego de enumerar las bendiciones y maldiciones a las que se har\u00e1n merecedores los observantes y violadores de la misma, y de cuya menci\u00f3n se dice que se halla contenida en un libro en 29, 20-27 y 32, 46-47; la ley de la que reiteradamente se dice que est\u00e1 escrita en un libro debe ser por lo menos la legislaci\u00f3n deuteron\u00f3mica. Adem\u00e1s 31, 9-13 declara: \u201cMois\u00e9s puso esta ley por escrito\u201d, y 31, 26 a\u00f1ade: \u201cTomad el libro de esta ley. Ponedlo al lado del Arca de la Alianza&#8230; Ah\u00ed quedar\u00e1 como testimonio contra ti\u201d. Tratar de menospreciar esos textos diciendo que son simple ficci\u00f3n o anacronismo no guarda congruencia con la infalibilidad de la Sagrada Escritura. Finalmente, 31, 19 ordena a Mois\u00e9s que escriba el c\u00e1ntico contenido en Deut 32, 1-43. Ning\u00fan escriturista podr\u00e1 quejarse de parvedad de se\u00f1alamientos expresos en el Pentateuco acerca de la actividad literaria de Mois\u00e9s. M\u00e1s bien, quedar\u00e1 asombrado ante su n\u00famero. En lo que concierne a testimonios expl\u00edcitos sobre su propia autor\u00eda, al menos parcial, el Pentateuco se compara favorablemente con muchos otros libros del Antiguo Testamento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. Testigos de otros libros del Antiguo Testamento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a. Josu\u00e9. La narraci\u00f3n del libro de Josu\u00e9 no s\u00f3lo presupone los hechos y las normas contenidas en el libro del Pentateuco, sino tambi\u00e9n la ley dada por Mois\u00e9s y escrita en el libro de la ley de Mois\u00e9s: Jos 1, 7-8; 8, 31; 22, 5; 23, 6. El mismo Josu\u00e9 \u201cescribi\u00f3 estas palabras en el libro de la ley de Dios\u201d (24, 26). El Prof. Hobverg mantiene que este \u201cvolumen de la ley del Se\u00f1or\u201d es el Pentateuco (\u00ab\u00dcber den Ursprung des Pentateuchs\u00bb in \u00abBiblische Zeitschrift\u00bb, 1906, IV, 340). Mangenot cree que se refiere al menos al Deuteronomio (Dict. de la Bible, V, 66). Como quiera que sea, Josu\u00e9 y sus contempor\u00e1neos estaban familiarizados con una legislaci\u00f3n mosaica escrita, que hab\u00eda sido revelada divinamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b. Jueces; I y II de Reyes. En el libro de los Jueces y en los dos primeros libros de los Reyes (El autor se refiere aqu\u00ed a los libros I y II de Samuel. A principios del siglo XX todav\u00eda algunos estudiosos, siguiendo a los LXX y a San Jer\u00f3nimo, consideraban que los libros de Reyes y Samuel formaban una sola serie, de Reyes, que abarcaba 4 libros. Actualmente, los dos primeros de esa serie son conocidos como Samuel I y II. N.T.) no hay menci\u00f3n expl\u00edcita de Mois\u00e9s ni del libro de la Ley, pero una serie de eventos y afirmaciones presuponen la existencia de la legislaci\u00f3n y de las instituciones pentat\u00e9uticas. Jc 15, 8-10 recuerda la liberaci\u00f3n de Israel de Egipto y la conquista de la Tierra Prometida. Jc 11, 12- 28 narra acontecimientos registrados en Num 20, 14; 21, 13-24; 22, 2. Jc 13, 4 establece una pr\u00e1ctica encontrada en la ley de los nazireos en Num 6, 1-21. Jc 18, 31 habla del tabern\u00e1culo que exist\u00eda en los tiempos en los que no hab\u00eda rey en Israel. Jc 20, 26-28 menciona el arca de la Alianza, las diferentes clases de sacrificios y el sacerdocio aar\u00f3nico. La historia y leyes pentat\u00e9uticas tambi\u00e9n est\u00e1n presupuestas en I Sa 10, 18; 15, 1- 10; 10, 25; 21, 1- 6; 22, 6 ss.; 23, 6-9; II S 6.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">c. Los \u00faltimos dos libros de los Reyes (I y II de Reyes. Cfr. la N.T. anterior) repetidamente hablan de la ley de Mois\u00e9s. Restringir el significado de este t\u00e9rmino al Deuteronomio constituye una arbitrariedad exeg\u00e9tica (cf. I R 2, 3; 10, 31); Amac\u00edas mostr\u00f3 misericordia a los hijos de los asesinos \u201cen conformidad con lo escrito en el libro de la doctrina de Mois\u00e9s\u201d (II R, 14, 6). El hagi\u00f3grafo ha conservado la promesa divina de proteger a los israelitas \u201ca condici\u00f3n de que se comprometan a actuar conforme a todo lo que les he mandado y la doctrina toda que mi siervo Mois\u00e9s les mand\u00f3\u201d (II R, 21, 8). En el a\u00f1o d\u00e9cimo octavo del reinado de Jos\u00edas fue encontrado el libro de la Ley (II R 22, 8-11) o libro de la Alianza (II R 23, 2), de acuerdo al cual \u00e9l llev\u00f3 a cabo sus reformas religiosas (II R 23, 10- 24) y que tambi\u00e9n es identificado con la \u201cley de Mois\u00e9s\u201d (II R 23, 25). Los comentaristas cat\u00f3licos se encuentran divididos en lo tocante a si este libro de leyes era \u00fanicamente el Deuteronomio (von Hummelauer, \u00abDeuteronomium\u00bb, Paris, 1901, p. 40-60, 83-7) o el Pentateuco entero (Clair, \u00abLes livres des Rois\u00bb, Par\u00eds, 1884, II, p. 557 ss.; Hoberg, \u00abMoses und der Pentateuch\u00bb, Frieburg, 1905, p. 17 ss.; \u00abuber den Ursprung des Pentateuchs\u00bb en \u00abBiblische Zeitschrift\u00bb, 1906, IV, pp. 338-40).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">d. Paralip\u00f3menos (\u201cCr\u00f3nicas\u201d, en muchas biblias modernas, N.T.). El escritor inspirado de Paralip\u00f3menos se refiere a la Ley y al libro de Mois\u00e9s con m\u00e1s frecuencia y claridad. Las objeciones respecto a los nombres y cifras que aparecen en esos libros se explican m\u00e1s que nada por errores de los transcriptores. La omisi\u00f3n de eventos que pudieran disminuir la gloria de los reyes israelitas o que no sirvieran para edificar a los lectores no va en detrimento de la credibilidad o veracidad de la obra. Si as\u00ed fuera, se deber\u00eda poner entre las obras de ficci\u00f3n a muchas obras biogr\u00e1ficas o publicaciones patri\u00f3ticas pensadas para los j\u00f3venes o para lectores ordinarios. Los cr\u00edticos modernos est\u00e1n muy dispuestos a desacreditar la autoridad de los Paralip\u00f3menos. \u201cSi se retira la narraci\u00f3n de los Paralip\u00f3menos\u201d, escribe deWette (Beitrage, I, 135), \u201cla totalidad de la histora jud\u00eda adopta otra forma y las investigaciones sobre el Pentat\u00e9uco toman otro rumbo. Desaparecen varias pruebas fuertes, dif\u00edciles de explicar, de la existencia original de los libros mosaicos, y los otros vestigios de su existencia quedan colocados bajo otra luz\u201d. Una mirada al contenido de los Paralip\u00f3menos basta para explicar los esfuerzos de Witte y Wellhausen para desacreditar su historicidad. No solamente se les sigue la pista a las genealog\u00edas (I Par 1-10) y a las descripciones del culto basados en las leyes y datos del Pentateuco, sino que el hagi\u00f3grafo expresamente se\u00f1ala su conformidad con lo que est\u00e1 escrito en la Ley del Se\u00f1or (I Par 16, 40), en la ley de Mois\u00e9s (II Par 23, 18; 31, 3), identificando con ello la Ley del Se\u00f1or con la escrita por Mois\u00e9s (Cf II Par 25, 4). El lector encontrar\u00e1 indicaciones semejantes de la existencia y origen mos\u00e1ico del Pentateuco en I Par 22, 12 ss.; II Par 17, 9; 33, 4; 34, 14; 25, 12. Gracias a una interpretaci\u00f3n artificiosa, claro, se puede hacer ver los libros de los Paralip\u00f3menos como si fueran una obra que contuviese la ley promulgada por Mois\u00e9s. Pero el sentido natural de los pasajes citados ve al Pentateuco como un libro editado por Mois\u00e9s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">e. I y II Esdras (En las biblias modernas: Esdras y Nehem\u00edas, N.T.). Los libros de Esdras y Nehem\u00edas &#8211; si se les considera en su sentido natural y generalmente aceptado- tambi\u00e9n consideran al Pentateuco como el libro de Mois\u00e9s, y no s\u00f3lo porque contenga la ley de Mois\u00e9s. Esta afirmaci\u00f3n est\u00e1 basada en el estudio de los siguientes textos: Esd 3, 2 ss.; 6, 18; 7, 14; Ne 1, 7 ss.; 8, 1-8; 9, 3; 10, 34-36; 13, 1-3. Graf y sus seguidores opinan que el libro de Mois\u00e9s al que se hace referencia en esos textos no es el Pentateuco, sino \u00fanicamente el c\u00f3digo sacerdotal, pero si no olvidamos que el libro en cuesti\u00f3n contiene las leyes de Lv 23 y Deut 8, 2-4 y 15, 2 inmediatamente nos damos cuenta que el libro de Mois\u00e9s no puede ser limitado al c\u00f3digo sacerdotal. Y a los testigos de los libros hist\u00f3ricos podemos a\u00f1adir II Macabeos 2, 4; 7, 6; Judit 8, 23; Ecclo 24, 33; 45, 1-6; 45, 18 y, especialmente, el prefacio de Ecclesi\u00e1stico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">f. Libros prof\u00e9ticos. \u00danicamente se encuentran referencias expl\u00edcitas a la ley escrita de Mois\u00e9s en los profetas posteriores: Baruc 2, 2, 28; Daniel 9, 11- 13; Malaqu\u00edas 4, 4. Enre ellos, Baruc sabe que a Mois\u00e9s se le orden\u00f3 escribir la Ley, y aunque sus expresiones son paralelas a las de Deut 28, 15, 53, 62-64, sus amenazas hacen alusi\u00f3n a otras, contenidas en otras partes del Pentateuco. Los otros profetas con frecuencia hacen referencia a la Ley del Se\u00f1or que era guardada por los sacerdotes (Cf. Deut 31, 9) y la ubican en el mismo nivel con la revelaci\u00f3n divina y con la alianza eterna del Se\u00f1or. De tal modo hacen ellos referencia a la alianza de Dios, a las leyes sacrificiales, los calendarios de las fiestas, y otras leyes del Pentateuco, que hacen probable que haya sido una ley escrita lo que les haya servido de base para sus advertencias prof\u00e9ticas (Cf. Os 8, 12) y que ellos estaban familiarizados con las expresiones verbales del libro de la Ley. En el reino del norte Am\u00f3s (4, 4-5; 5, 22 ss.) e Isa\u00edas en el sur (1, 1 ss.) utilizan expresiones que constituyen pr\u00e1cticamente terminolog\u00eda t\u00e9cnica para los sacrificios que se realizaban en Lv 1-3; 7, 12-16; Deut 12, 6.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. Testigos del Nuevo Testamento\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hace falta que demostremos que Jes\u00fas y los Ap\u00f3stoles citaron el Pentateuco como algo escrito por Mois\u00e9s. Si ellos atribuyen a Mois\u00e9s todos los pasajes que citan y atribuyen el Pentateuco a Mois\u00e9s cada vez que surge una cuesti\u00f3n sobre su autor\u00eda, hasta los cr\u00edticos m\u00e1s puntillosos deben admitir que exist\u00eda la convicci\u00f3n generalizada de que la obra hab\u00eda sido realmente escrita por Mois\u00e9s. Cuando, en contra de Jes\u00fas, los saduceos citan la ley del matrimonio de Deut 25, 5, como escrita por Mois\u00e9s (Mt 22, 24; Mc 12, 19; Lc 20, 28), Jes\u00fas no niega su autor\u00eda mosaica sino que contrarresta el argumento citando a Ex 3, 6 como tambi\u00e9n escrito por Mois\u00e9s (Mc 12, 26; Mt 22, 31; Lc 20, 37). En otra parte, en la par\u00e1bola del rico y L\u00e1zaro (Lc 16, 29), \u00c9l habla de \u201cMois\u00e9s y los profetas\u201d, mientras que en otras ocasiones hace referencia a \u201cla Ley y los profetas\u201d (Lc 16, 16), mostrando con ello que en su mente la Ley, o el Pentateuco, y Mois\u00e9s, son id\u00e9nticos. Las mismas expresiones reaparecen en el \u00faltimo discurso pronunciado por Cristo a sus disc\u00edpulos (Lc 24, 44-46): \u201clo que est\u00e1 escrito en la Ley de Mois\u00e9s, en los Profetas y en los Salmos acerca de mi\u201d. Finalmente, en Juan 5, 45-47, Jes\u00fas es mucho m\u00e1s expl\u00edcito al afirmar el origen mosaico del Pentateuco: \u201cPorque si creyerais a Mois\u00e9s me creer\u00edais a mi, porque \u00e9l escribi\u00f3 de mi. Pero si no cre\u00e9is en sus escritos \u00bfc\u00f3mo vais a creer en mis palabras?\u201d. Tampoco se puede sostener que Cristo simplemente se estaba acomodando a las creencias de su tiempo, que consideraban a Mois\u00e9s el autor del Pentateuco en sentido moral y literal. A Jes\u00fas no le hac\u00eda falta penetrar en el estudio cr\u00edtico de la naturaleza de la autor\u00eda mosaica, pero definitivamente no hubiera podido apoyar abiertamente una creencia popular si \u00e9sta fuese err\u00f3nea.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Ap\u00f3stoles estaban igualmente convencidos de la autor\u00eda mosaica y fdieron testimonio de ello. \u201cFelipe encuentra a Natanael y le dice: Aquel de quien escribi\u00f3 Mois\u00e9s en la Ley, y tambi\u00e9n los Profetas, lo hemos encontrado\u201d (Jn 1, 45). San Pedro utiliza una cita de Deut 18, 15, con las palabras: \u201cMois\u00e9s efectivamente dijo\u201d (Hech 3, 22). Santiago y san Pablo cuentan que Mois\u00e9s es le\u00eddo en las sinagogas el d\u00eda del s\u00e1bado (Hech 15, 21; II Cor 3, 15).El gran Ap\u00f3stol habla de la Ley de Mois\u00e9s en otro pasaje (Hech 13, 33; I Cor 9, 9); predica a Jes\u00fas seg\u00fan la Ley de Mois\u00e9s y los Profetas (Hech 28, 23) y cita textos del Pentateuco como si fueran palabras escritas por Mois\u00e9s (Rom 10, 5-8, 19). San Juan menciona el C\u00e1ntico de Mois\u00e9s (Apoc 15, 3).\n<\/p>\n<p>Testigos de la Tradici\u00f3n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La voz de la tradici\u00f3n, tanto jud\u00eda como cristiana, es de tal modo un\u00e1nme y constante al afirmar la autor\u00eda mosaica del Pentateuco que hasta el siglo XVII nunca se hab\u00eda suscitado ninguna duda seria al respecto. Los p\u00e1rrafos que siguen son s\u00f3lo un bosquejo elemental de esa tradici\u00f3n viva.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. Tradici\u00f3n jud\u00eda\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya se vio antes que los libros del Antiguo Testamento, com enzando por los del Pentateuco, presentan a Mois\u00e9s como el autor de al menos algunas partes del mismo. El escritor del libro de los Reyes cree que Mois\u00e9s es el autor de por lo menos el Deuteronomio. Esdras, Nehem\u00edas, Malaqu\u00edas, el autor de los Paralip\u00f3menos, y los autores griegos de la versi\u00f3n de los LXX consideran a Mois\u00e9s como el autor de todo el Pentateuco. En tiempos de Jesucristo y de los Ap\u00f3stoles, amigos y enemigos dan por un hecho que Mois\u00e9s es el autor del Pentateuco. Ni Nuestro Se\u00f1or ni sus enemigos son excepci\u00f3n a esa opini\u00f3n general. En el primer siglo de la era cristiana, Josefo atribuye a Mois\u00e9s la autor\u00eda de todo el Pentateuco, sin exceptuar siquiera la parte de la muerte del legislador (\u201cAntiq. Jud.\u201d IV, VIII, 3-48; cf. I Procem, 4; \u201cContra Apion\u201d, I, 8). El fil\u00f3sofo alejandrino Fil\u00f3n est\u00e1 convencido de que el Pentateuco entero es obra de Mois\u00e9s, y que este \u00faltimo, bajo inspiraci\u00f3n divina, escribi\u00f3 una descripci\u00f3n pr\u00f3fetica de su propia muerte (\u00abDe vita Mosis\u00bb, ll. II, III en \u00abOpera\u00bb, G\u00e9nova, 1613, pp. 511, 538). El Talmud babil\u00f3nico (\u201cBaba-Bathra\u201d, II, col 140; \u00abMakkoth\u00bb, fol. IIa; \u00abMenachoth\u00bb, fol. 30a; cf. Vogue, \u00abHist. de la Bible et de l&#8217;exegese biblique jusqua&#8217;a nos jours\u00bb, Par\u00eds, 1881, p. 21), el Talmud de Jerusal\u00e9n (Sota, v, 5), los rabinos y los doctores de Israel (cf. Furst, \u00abDer Kanon des Alten Testaments nach den \u00dcberlieferungen im Talmud und Midrasch\u00bb, Leipzig, 1868, pp. 7-9) rinden testimonio de la continuidad de tal tradici\u00f3n durante los primeros mil a\u00f1os. Si bien Isaac ben Jasus, en el siglo XI, y Abenesra, en el XII, reconocieron ciertas adiciones postmosaicas al Pentateuco, ellos mismos, al igual que Maim\u00f3nides, mantuvieron la autor\u00eda de Mois\u00e9s y no difirieron en este punto de la ense\u00f1anza de R. Becchai (siglo XIII), Joseph Karo y Abarbanel (siglo XV; cf. Richard Simon, \u00abCritique de la Bibl. des aut. eccles. de E. Dupin\u00bb, Par\u00eds, 1730, III, pp. 215-20). No fue sino hasta el siglo XVII que Baruch Spinoza rechaz\u00f3 la autor\u00eda mosaica del Pentateuco, subrayando la posibilidad de que la obra hubiese sido escrita por Esdras (\u00abTract. Theol.-politicus\u00bb, c. viii, ed. Tauchnitz, III, p. 125). Entre los escritores jud\u00edos m\u00e1s recientes algunos han adoptado el resultado de los cr\u00edticos, abandonando as\u00ed la tradici\u00f3n de sus ancestros.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. Tradici\u00f3n Cristiana\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tradici\u00f3n jud\u00eda respecto a la autor\u00eda mosaica del Pentateuco fue llevada a la iglesia cristiana por el mismo Cristo y por los Ap\u00f3stoles. Nadie rechaza seriamente la existencia y continuidad de tal tradici\u00f3n a partir del per\u00edodo patr\u00edstico; a lo m\u00e1s, uno puede mostrar cierta curiosidad acerca del intervalo entre el tiempo de los Ap\u00f3stoles y el comienzo del siglo III. En referencia a este per\u00edodo podemos apoyarnos en la \u201cEp\u00edstola a Bernab\u00e9\u201d (X, 1-12; Funk, \u201cPatres Apostolici\u201d, 2\u00aa. Ed. Tubinga, 1901, I, pp 66- 70; XII, 2- 9k; ibid. p. 74-76), en San Clemente Romano (I Cor., XLI, 1; ibid., p. 152), San Justino (\u00abApol. I\u00bb, 59; P. G., VI, 416; I, 32, 54; ibid., 377, 409; \u00abDial.\u00bb, 29; ibid., 537), en el autor de \u00abCohort. Ad Graec.\u00bb (9, 28, 30, 33, 34; ibid., 257, 293, 296-7, 361), en San Te\u00f3filo (\u00abAd Autol.\u00bb, III, 23; ibid., 1156; 11, 30; ibid., 1100), San Ireneo (Cont. haer., I, II, 6; P.G., VII, 715-6), San Hip\u00f3lito de Roma (\u00abComment. In Deut.\u00bb, XXXI, 9, 31, 35; cf. Achelis, \u00abArabische Fragmente etc.\u00bb, Leipzig, 1897, I, 118; \u00abPhilosophumena\u00bb, VIII, 8; X, 33; P.G., XVI, 3350, 3448), en Tertuliano de Cartago (Adv. Hermog., XIX; P. L., II, 214), Or\u00edgenes de Alejandr\u00eda (Contra. Cels., III, 5-6; P. G., XI, 928; etc.), San Eustacio de Antioqu\u00eda (De engastrimytha c. Orig., 21; P.G., XVIII, 656). Todos esos escritores, a los que se pueden a\u00f1adir m\u00e1s, dan testimonio de la continuidad de la tradici\u00f3n cristiana que afirma que Mois\u00e9s escribi\u00f3 el Pentateuco. Una lista de los Padres que dan testimonio de la misma verdad puede consultarse en el art\u00edculo de Mangenoten \u201cDictionnaire de la Bible\u201d (V, 74 ss.). Hoberg (Moses und der Pentateuch, 72 ss.) ha reunido los testimonios de la existencia de la misma tradici\u00f3n durante la Edad Media y en tiempos m\u00e1s recientes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero la tradici\u00f3n cat\u00f3lica no necesariamente afirma que Mois\u00e9s escribi\u00f3 cada letra del Pentateuco tal como lo conocemos hoy, ni que su obra nos haya llegado absolutamente igual a como fue escrita. La opini\u00f3n r\u00edgida de la autor\u00eda mosaica empez\u00f3 a desarrollarse en el siglo XVIII y pr\u00e1cticamente se constituy\u00f3 en la m\u00e1s aceptada en el siglo XIX. El tratamento arbitrario de la Escritura por parte de los protestantes, y la sucesi\u00f3n de varios sistemas destructivos aportados por el cristicismo b\u00edblico caus\u00f3 este cambio de opini\u00f3n en el campo cat\u00f3lico. En el siglo XVI el Cardenal Belarmino, quien puede considerarse un exponente confiable de la tradici\u00f3n cat\u00f3lica, expuso la opini\u00f3n de que Esdras hab\u00eda reunido, reajustado y corregido las partes esparcidas del Pentateuco e incluso hab\u00eda a\u00f1adido las partes necesarias para completar la historia del mismo libro (De Verbo Dei, II,I; cf. III, IV). Las perspectivas de Genebrard, Pereira, Bonfrere, a Lapide, Masius, Jansenius y otros biblicistas notables de los siglos XVI y XVII son igualmente el\u00e1sticos en cuanto a la autor\u00eda mosaica del Pentateuco. Lo cual no significa que est\u00e9n de acuerdo con las teor\u00edas del moderno criticismo b\u00edblico. Pero s\u00ed demuestran que los problemas actuales del Pentateuco no son desconocidos para los estudiosos cat\u00f3licos y que la autor\u00eda mosaica del Pentateuco, seg\u00fan ha sido determinada por la Comisi\u00f3n B\u00edblica, no es ninguna concesi\u00f3n aceptada por la Iglesia en contra de su voluntad para dar gusto a los no creyentes.\n<\/p>\n<p>Voz de la Evidencia Interna<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nadie disputa ya la posibilidad de que se hayan producido registros escritos en tiempos de Mois\u00e9s. La escritura era ya conocida mucho antes de la \u00e9poca del gran legislador y ampliamente practicada en Egipto y Babilonia. En lo que respecta a los israelitas, Flinders Petrie infiere de ciertas inscripciones sem\u00edticas encontradas en 1905 en la pen\u00ednsula del Sina\u00ed, que ellos tambi\u00e9n guardaban registros de su historia nacional desde la \u00e9poca de su cautividad a manos de Rams\u00e9s II. Las tabletas de Tell-el-Amarna muestran que el lenguaje de Babilonia era en cierto modo el lenguaje oficial en tiempos de Mois\u00e9s, y conocido en Asia Occidental, Palestina y Egipto. Esto ha sido confirmado por los descubrimientos de Taanek. Pero de ello no se puede deducir que los egipcios e israelitas hayan utilizado esta lengua sagrada u oficial entre ellos o en sus documentos religiosos (cf. Benzinger, \u00abHebraische Archaologie\u00bb, 2\u00aa. ed., Tubinga, 1907, p. 172 ss.). Lo que enfrentamos aqu\u00ed no es la mera posibilidad de la escritura en tiempos de Mois\u00e9s ni el problema del lenguaje; se trata del tipo de simbolog\u00eda usado en los documentos mosaicos. Los jerogl\u00edficos y letras cuneiformes eran ampliamente usados desde tiempos remotos. Las inscripciones m\u00e1s antiguas escritas en caracteres alfab\u00e9ticos datan de apenas el siglo IX a. C. Pero dificilmente hay duda acerca de la mayor antig\u00fcedad de la escritura alfab\u00e9tica y nada nos impide ubicarla tambi\u00e9n en tiempos de Mois\u00e9s. Finalmente, el C\u00f3digo Hamurabi, descubierto en Susa en 1901 por la expedici\u00f3n francesa que hab\u00eda sido financiada por el matrimonio Dieulafoy, muestra que ya en tiempos pre-mosaicos las decisiones legales se conservaban por escrito. Ese c\u00f3digo es anterior a Mois\u00e9s por quinientos a\u00f1os y contiene cerca de 282 normas referentes a diversas contingencias de la vida c\u00edvica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta aqu\u00ed hemos demostrado negativamente que no hay documento del que se afirme que haya sido escrito en tiempos de Mois\u00e9s que constituya un antecedente de improbabailidad para su autenticidad. Pero las caracter\u00edsticas internas del Pentateuco demuestran adem\u00e1s, positivamente, que la obra al menos tiene probabilidades de ser de Mois\u00e9s. Es cierto que en el Pentateuco no existe ninguna declaraci\u00f3n expresa de total autor\u00eda mosaica. Pero ni el m\u00e1s exigente de los cr\u00edticos pedir\u00eda tal testimonio. Tal cosa no existe en pr\u00e1cticamente ning\u00fan libro, ni sagrado ni profano. Por otra parte, ya se ha demostrado que cuatro diferentes pasajes del Pentateuco est\u00e1n expresamente adjudicados a Mois\u00e9s. Deut 31, 24- 29 destaca entre ellos pues sabe que Mois\u00e9s escribi\u00f3 \u201clas palabras de esta ley en un volumen\u201d y dio \u00f3rdenes de que fuera colocado en el Arca de la Alianza como testimonio en contra de aquellas personas que se hab\u00edian rebelado en vida del legislador y que habr\u00edan de actuar \u201cperversamente\u201d despu\u00e9s de su muerte. Igualmente, varias secciones legales, aunque no est\u00e1n expresamente adjudicadas a Mois\u00e9s, s\u00ed se derivan directamente de Mois\u00e9s el legislador. Adem\u00e1s, muchas leyes del Pentateuco brindan evidencia de que tuvieron su origen en el desierto. Lo que se ha dicho de varias leyes del Pentateuco es v\u00e1lido tambi\u00e9n de varias secciones hist\u00f3ricas. Estas contienen, en el libro de los N\u00fameros, por ejemplo, tantos nombres y cifras que \u00e9stas deben haber sido transmitidas por escrito. A menos que los cr\u00edticos aporten suficiente evidencia de que esas secciones son s\u00f3lo ficci\u00f3n, ellos deben admitir que esos datos hist\u00f3ricos fueron escritos en documentos contempor\u00e1neos y no meramente transmitidos oralmente. Adem\u00e1s, Hommel (\u00abDie altisraelitische \u00dcberlieferung in inschriftlicher Beleuchtung\u00bb, p. 302) ha dejado en claro que los nombres de las listas del libro de los N\u00fameros tienen todas las caracter\u00edsticas de los nombres \u00e1rabes del segundo milenio antes de Cristo y exclusivamente pueden haberse originado en tiempos de Mois\u00e9s, por m\u00e1s que se debe admitir que los textos de algunos trozos, e.gr. Num 13, han sufrido durante su transmisi\u00f3n. No hace falta recordar al lector que numerosas leyes y datos pentat\u00e9uticos implican las condiciones de la vida n\u00f3mada de Israel. Por \u00faltimo, tanto el autor del Pentateuco como sus primeros lectores deben haber estado m\u00e1s familiarizados con la topograf\u00eda y condiciones culturales de Egipto y con la pen\u00ednsula del Sina\u00ed que con la tierra de Cana\u00e1n. Cf. e.gr., Deut 8, 7-10; 11, 10 ss. Esas caracter\u00edsticas internas del Pentateuco han sido desarrolladas a fondo por Smith en \u00abThe Book of Moses or the Pentateuch in its Authorship, Credibility, and Civilisation\u00bb, Londres, 1868; Vigouroux, \u00abLa Bible et les decouvertes modernes\u00bb, 6th ed., Paris, 1896, I, 453-80; II, 1-213, 529-47, 586-91; Idem, \u00abLes Livres Saints et la critique rationaliste\u00bb, Par\u00eds, 1902, III, 28-46, 79-99, 122-6; Heyes, \u00abBibel und AEgypten\u00bb, Munster, 1904, p. 142; Cornely, \u00abIntroductio specialis in histor. Vet. Test. libros\u00bb, I, Par\u00eds, 1887, pp. 57-60; Poole, \u00abAncient Egypt\u00bb en \u00abContemporary Review\u00bb, Marzo, 1879, pp. 757-9.\n<\/p>\n<p>Decisiones Eclesi\u00e1sticas<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En conformidad con el triple argumento explicado hasta aqu\u00ed sobre la autor\u00eda del Pentateuco, la Comisi\u00f3n B\u00edblica, el 27 de junio de 1906, respondi\u00f3 a una serie de preguntas relativas a esta materia de la siguiente manera:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. Los argumentos reunidos por los cr\u00edticos para impugnar la autenticidad mosaica de los libros sagrados conocidos como Pentateuco no tienen el suficiente peso como para darnos el derecho a sostener- dejando a un lado numerosos pasajes de ambos testamentos tomados en forma colectiva, el consenso continuado del pueblo jud\u00edo, la constante tradici\u00f3n de la Iglesia y las indicaciones directas derivadas del texto mismo- que tales libros no tienen a Mois\u00e9s como autor, sino que han sido compilados mayormente en tiempos posteriores a la \u00e9poca mosaica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. La autenticidad mosaica del Pentateuco no demanda necesariamente que la totalidad del texto haya sido redactada de tal modo que haga imperativo sostener que Mois\u00e9s escribi\u00f3 todo y cada cosa de propia mano o que \u00e9l directamente lo dict\u00f3 a sus secretarios. Puede admitirse la hip\u00f3tesis de aquellos que creen que Mois\u00e9s confi\u00f3 a otros la composici\u00f3n del trabajo propiamente dicho, concebido bajo la influencia de la inspiraci\u00f3n divina, pero de forma que ellos deber\u00edan expresar fielmente sus pensamientos, evitando escribir cosa alguna sin expresa autorizaci\u00f3n de \u00e9l y sin omitir nada. Y que el trabajo resultante de esa operaci\u00f3n deber\u00eda ser finalmente aprobado por Mois\u00e9s mismo, su autor principal e inspirado, y, claro, publicado bajo su nombre.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. Puede concederse, sin perjuicio de la autenticidad mosaica del Pentateuco, que Mois\u00e9s emple\u00f3 diversas fuentes al realizar su trabajo, o sea, documentos escritos o tradiciones orales de los que \u00e9l pudo haber concluido algunos puntos en concordancia con el fin que ten\u00eda se\u00f1alado y bajo la influencia de la inspiraci\u00f3n divina; que en su trabajo insert\u00f3 esos elementos, sea textualmente, sea de acuerdo a su significado, en forma abreviada o ampliada.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">4. La substancial autenticidad mosaica y la integridad del Pentateuco permanecen intactas a\u00fan concediendo que en el curso de los siglos la obra ha sufrido varias modificaciones, tales como adiciones post mosaicas que o fueron a\u00f1adidas por un autor inspirado o insertadas en el texto a manera de glosas y explicaciones; la traducci\u00f3n de ciertas palabras y formas arcaicas utilizando formas m\u00e1s actualizadas de hablar; finalmente, lecturas equivocadas, debidas a errores de trascripci\u00f3n, sobre las cuales se puede investigar y determinar, apegados a las leyes de la cr\u00edtica. Hay entre los estudiosos cat\u00f3licos una variedad de interpretaciones acerca de las adiciones y modificaciones postmosaicas que permite la Comisi\u00f3n B\u00edblica en el Pentateuco para que \u00e9ste no pierda su integridad substancial y autenticidad mosaica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. Debemos entender esas alteraciones en un sentido amplio si queremos ubicar las posturas de Hummelauer o Vetter. Este \u00faltimo admite los documentos legales e hist\u00f3ricos que tengan su base en la tradici\u00f3n mosaica, siempre y cuando hayan sido escritos en tiepo de los Jueces. \u00c9ste escritor data la primera redacci\u00f3n del Pentateuco en la \u00e9poca de la edificaci\u00f3n del templo de Salom\u00f3n, y la \u00faltima en el tiempo de Esdras. Vetter muri\u00f3 en 1906, a\u00f1o en que la Comisi\u00f3n B\u00edblica promulg\u00f3 el decreto en cuesti\u00f3n. Ser\u00eda interesante ver si hubiera \u00e9l modificado su teor\u00eda, y en qu\u00e9 forma, de haber conocido el decreto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. Una interpretaci\u00f3n menos liberal del decreto est\u00e1 implicada en la hip\u00f3tesis que sobre el Pentateuco expusieron Hobert (\u00abMoses und der Pentateuch; Die Pentateuch Frage\u00bb en \u00abBiblische Studien\u00bb, X, 4, Friburgo, 1907; \u00abErklarung des Genesis\u00bb, 1908, Friburgo, I-L), Schopfer (Geschichte des Alten Testamentes, 4\u00aa. ed., 226 sqq.), Hopfl (\u00abDie hohere Bibelkritik\u00bb, 2\u00aa. ed., Paderborn, 1906), Brucker (\u00abL&#8217;eglise et la critique\u00bb, Par\u00eds, 1907, 103 ss.), y Selbst (Schuster and Holzammer&#8217;s \u00abHandbuch zur Biblischen Geschichte\u00bb, 7\u00aa. ed., Friburgo, 1910, II, 94, 96). El \u00faltimo de los escritores mencionados cree que Mois\u00e9s dej\u00f3 escrito un libro de leyes al que Josu\u00e9 y Samuel a\u00f1adieron partes suplementarias y normas, mientras que David y Salom\u00f3n lo elevaron a un rango superior, relativo al sacerdocio y al culto, mientras otros reyes introdujeron algunas reformas religiosas, hasta que Esdras promulg\u00f3 la totalidad de la Ley y la constituy\u00f3 en la base para la restauraci\u00f3n de Israel despu\u00e9s del exilio. Consecuentemente, el Pentateuco que conocemos ser\u00eda fruto del trabajo redaccional de Esdras sobre el texto original. El Doctor Selbst est\u00e1 convencido de que su reconocimiento de cambios textuales y adiciones materiales en el Pentateuco es congruente con la ley del desarrollo hist\u00f3rico y con los resultados del criticismo literario. El desarrollo hist\u00f3rico adapta leyes y normas a las condiciones religiosas, sociales y civiles de las diferentes \u00e9pocas, mientras que, a su vez, el criticismo literario descubre en nuestro actual Pentateuco las peculiaridades de palabras y frases que dificilmente pueden ser consideradas originales, de adiciones hist\u00f3ricas o informaciones, de modificaciones legales y se\u00f1ales de una administraci\u00f3n de justicia m\u00e1s tard\u00eda as\u00ed como fomas de culto posteriores. Pero el Dr. Selbst opina tambi\u00e9n que esas peculiaridades no ofrecen base suficiente para distinguir las diversas fuentes del Pentateuco.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. Las opiniones de Kaulen (Einleitung, n. 193 sqq.), Key (\u00abDie Pentateuchfrage, ihre Geschichte un ihre System\u00bb, Munster, 1903), Flunk (Kirchenlexicon, IX, 1782 ss.), y Mangenot (\u00abL&#8217;authenticite mosaique du Pentateuque\u00bb, Paris, 1907; Idem, \u00abDict. de la Bible\u00bb, V, 50-119) contienen una interpretaci\u00f3n m\u00e1s estricta de las palabras del decreto. Excepci\u00f3n hecha de las partes que pertenecen al tiempo posterior a la muerte de Mois\u00e9s, y de ciertas alteraciones accidentales del texto causadas por errores de los transcriptores, la totalidad del Pentateuco es obra de Mois\u00e9s, quien la compuso en alguna de las formas sugeridas por la Comisi\u00f3n B\u00edblica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Finalmente, queda la cuesti\u00f3n de la certeza teol\u00f3gica acerca de las tesis que sostienen la autenticidad mosaica del Pentateuco.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1.Ciertos investigadores cat\u00f3licos que escribieron entre 1887 y 1906 expresaron la opini\u00f3n que la tesis en cuesti\u00f3n no est\u00e1 revelada en las Escrituras ni ha sido ense\u00f1ada por la Iglesia. Afirman que no contiene ninguna verdad revelada, sino \u00fanicamente un postura que puede ser libremente disputada y discutida. En ese tiempo, la autoridad eclesi\u00e1stica no hab\u00eda hecho ning\u00fan pronunciamiento sobre el asunto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. Otros autores conceden que la autenticidad mosaica ha sido revelada formalmente de un modo impl\u00edcito; que se deriva de una f\u00f3rmula revelada no por un silogismo estrictamente dicho sino por una simple declaraci\u00f3n de t\u00e9rminos. La negaci\u00f3n de la autenticidad mosaica del Pentateuco es un error y su contradicci\u00f3n debe ser considerada err\u00f3nea in fide (cf. Mechineau, \u00abL&#8217;origine mosaique du Pentateuque\u00bb, p. 34).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. Una tercera clase de investigadores considera que la autenticidad mosaica del Pentateuco ni es una propuesta que pueda ser debatda libremente, ni una verdad formal e impl\u00edcitamente revelada, ni tampoco que se puede inferir de la verdad revelada por simple deducci\u00f3n silog\u00edstica. En otras palabras, constitur\u00eda una verdad con certeza teol\u00f3gica cuya contradicci\u00f3n equivaldr\u00eda a una proposici\u00f3n err\u00f3nea o temeraria (cf. Brucker, \u00abAuthenticite des livres de Moise\u00bb en \u00abEtudes\u00bb, Marzo, 1888, p. 327; ibid., Enero, 1897, p. 122-3; Mangenot, \u00abL&#8217;authenticit\u00e9 mosa\u00efque du Pentateuque\u00bb, pp. 267-310).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cualquiera que haya sido el efecto causado- o por causar- por la decisi\u00f3n eclesi\u00e1stica respecto a la autenticidad mosaica del Pentateuco en la opini\u00f3n de los estudiosos de la problem\u00e1tica de ese libro, no se puede decir que ella haya sido la causa de la actitud conservadora de los acad\u00e9micos que escribieron antes de la promulgaci\u00f3n del decreto. La siguiente lista contiene los nombres de los principales defensores recientes de la autenticidad mosacia:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hengstenberg, \u00abDie Bucher Moses und Aegypten\u00bb, Berl\u00edn, 1841;<br \/>\nSmith, \u00abThe Book of Moses or the Pentateuch in its Authorship, Credibility, and Civilisation\u00bb, Londres, 1868;<br \/>\nC. Schobel, \u00abDemonstration de l&#8217;authenticite du Deuteronome\u00bb, Par\u00eds, 1868; Idem, \u00abDemonstration de l&#8217;authenticite mosaique de l&#8217;Exode\u00bb, Par\u00eds, 1871; Idem, \u00abDemonstration de l&#8217;authenticite mosaique du Levitique et des Nombres\u00bb, Par\u00eds, 1869; Idem, \u00abDemonstration de l&#8217;authenticite de la Genese\u00bb, Par\u00eds, 1872; Idem, \u00abLe Moise historique et la redaction mosaique du Pentateuque\u00bb, Par\u00eds, 1875;<br \/>\nKnabenbauer, \u00abDer Pentateuch und die unglaubige Bibelkritik\u00bb in \u00abStimmen aus Maria-Laach\u00bb, 1873, IV;<br \/>\nBredenkamp, \u00abGesetz und Propheten\u00bb, Erlangen, 1881;<br \/>\nGreen, \u00abMoses and the Prophets\u00bb, Nueva York, 1883; Idem, \u00abThe Hebrew Feasts\u00bb, Nueva York, 1885; Idem, \u00abThe Pentateuchal Question\u00bb in \u00abHebraica\u00bb, 1889-92; Idem, \u00abThe Higher Criticism of the Pentateuch\u00bb, Nueva York, 1895; Idem, \u00abThe Unity of the Book of Genesis\u00bb, Nueva York, 1895;<br \/>\nC. Elliot, \u00abVindication of the Mosaic Authorship of the Pentateuch\u00bb, Cincinnati, 1884;<br \/>\nBissel, \u00abThe Pentateuch, its Origin and Structure\u00bb, Nueva York, 1885;<br \/>\nUbaldi, \u00abIntroductio in Sacram Scripturam\u00bb, 2a. ed., Roma, 1882, I, 452- 509;<br \/>\nCornely, \u00abIntroductio specialis in historicos V. T. libros\u00bb, Par\u00eds, 1887, pp. 19-160;<br \/>\nVos, \u00abMosaic Origin of the Pentateuchal Codes\u00bb, Londres, 1886;<br \/>\nBohl, \u00abZum Gesetz und zum Zeugniss\u00bb, Viena, 1883;<br \/>\nZah, \u00abErneste Blicke in den Wahn der modernen Kritik des A. T.\u00bb, Gutersloh, 1893; Idem, \u00abDas Deuteronomium\u00bb, 1890; Idem, \u00abIsraelitische und judische Geschichte\u00bb, 1895;<br \/>\nRupprecht, \u00abDie Anschauung der kritischen Schule Wellhausens vom Pentateuch\u00bb, Leipzig, 1893; Idem, \u00abDas Rathsel des Funfbuches Mose und seine falsche Losung\u00bb, Gutersloh, 1894; Idem, \u00abDes Rathsels Losung order Beitrage zur richtigen Losung des Pentateuchrathsels\u00bb, 1897; Idem, \u00abDie Kritik nach ihrem Recht uknd Unrecht\u00bb,<br \/>\n1897; \u00abLex Mosaica, or the Law of Moses and the Higher Criticism\u00bb (by Sayce, Rawlinson, Trench, Lias, Wace, etc.), Londres, 1894;<br \/>\nCard. Meignan, \u00abDe L&#8217;Eden a Moise\u00bb, Par\u00eds, 1895, 1-88;<br \/>\nBaxter, \u00abSanctuary and Sacrifice\u00bb, London, 1896;<br \/>\nAbbe de Broglie, \u00abQuestions bibliques\u00bb, Par\u00eds, 1897, pp. 89-169;<br \/>\nPelt, \u00abHistoire de l&#8217;A.T.\u00bb, 3a ed., Paris, 1901, I, pp. 291-326;<br \/>\nVigouroux, \u00abLes Livres Saints et la critique ratioinaliste\u00bb, Par\u00eds, 1902, III, 1-226; IV, 239-53, 405-15; Idem, \u00abManuel biblique\u00bb, 12a. ed., Paris, 1906, I, 397-478;<br \/>\nKley, \u00abDie Pentateuchfrage, ihre Geschichte und ihre Systeme\u00bb, Munster, 1903;<br \/>\nHopfl, \u00abDie hohere Bibelkritik\u00bb, Paderborn, 1902;<br \/>\nThomas, \u00abThe Organic Unity of the Pentateuch\u00bb, Londres, 1904;<br \/>\nWiener, \u00abStudies in Biblical Law\u00bb, Londres, 1904;<br \/>\nRouse, \u00abThe Old Testament in New Testament Light\u00bb, Londres, 1905;<br \/>\nRedpath, \u00abModern Criticism and the Book of Genesis\u00bb, Londres, 1905;<br \/>\nHoberg, \u00abMoses und der Pentateuch\u00bb, Freiburg, 1905;<br \/>\nOrr, \u00abThe Problem of the Old Testament considered with reference to Recent Criticism\u00bb, Londres, 1906.\n<\/p>\n<p>Oponentes a la Autenticidad Mosaica del Pentateuco<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hace falta ni es deseable en el presente art\u00edculo hacer una descripci\u00f3n detallada de la oposici\u00f3n a la autenticidad mosaica del Pentateuco. Dicha descripci\u00f3n, por si misma, se convertir\u00eda en una historia de errores humanos que \u00fanicamente meter\u00eda ruido; cada peque\u00f1o sistema ha tenido su \u00e9poca y sus sucesores han hecho lo posible por sepultarla en el olvido m\u00e1s discreto posible. Las dificultades actuales que merecen consideraci\u00f3n son aquellas que han sido propuestas por los oponentes modernos. Es el hecho de que los sistemas anteriores nos han mostrado el car\u00e1cter pasajero y transitorio de las teor\u00edas en boga lo que nos lleva a enumerar brevemente las sucesivas opiniones sostenidas por los opositores de la autor\u00eda mosaica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">1. Teor\u00edas abandonadas\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las versiones del valentiniano Ptolomeo, los nazaritas, Abenesra, Carlstadt, Isaac Peyreirus, Baruch Spinoza, Jan Leclerc son fen\u00f3menos espor\u00e1dicos. No todos ellos eran totalmente incompatibles con la autor\u00eda mosaica como \u00e9sta se entiende actualmente, y los dem\u00e1s han encontrado en su propio tiempo las respuestas a sus preguntas. Con el trabajo de John Astrue, publicado en 1753, se inici\u00f3 la as\u00ed llamada hip\u00f3tesis de los documentos, que posteriormente fue desarrollada por Eichorn e Ilgen. Pero las obras del sacerdote suspendido, Alexander Geddes, publicadas en 1792 y 1800, introdujeron la hip\u00f3tesis de los fragmentos, que en su tiempo fue elaborada y defendida por Vater, de Wette (al menos temporalmente), Berthold, Hartmann y Von Bohlen. Dicha teor\u00eda fue pronto confrontada por, y cedi\u00f3 su lugar ante, la hip\u00f3tesis de los complementos o interpolaciones, la cual contaba entre sus defensores a Kelle, Ewald, Stahelin, Bleek, Tuch, Von Lengerke, y- por un breve per\u00edodo- a Franz Delitzsch. La teor\u00eda de las interpolaciones apenas hab\u00eda ganado algunos adeptos cuando Gramberg (1828), Stahelin (1830) y Bleek (1831) retornaron a una versi\u00f3n modificada de la hip\u00f3tesis de los documentos. Posteriormente, Ewald, Krobel, Hupfeld, Noldeke y Schrader propusieron cada uno una explicaci\u00f3n diferente de la hip\u00f3tesis documental. Pero todo ello no representa para nosotros m\u00e1s que un simple inter\u00e9s hist\u00f3rico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">2. Actual hip\u00f3tesis de los Documentos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(La teor\u00eda documental tambi\u00e9n se conoce como \u201cteor\u00eda de las cuatro fuentes: E (Elohista), J (Yavhista; la \u201cJ\u201d es por la escritura inglesa de Yavhe), P (Sacerdotal; la \u201cP\u201d es por la palabra \u201cpriest\u201d, sacerdote, en ingl\u00e9s), D (Deuteron\u00f3mica). N.T). En 1830 y 1834 Reuss propuso un esquema del desarrollo religioso de Israel. Lo mismo hicieron Vatke y George, en 1835. En 1865-1866, Graf retom\u00f3 esa idea y la aplic\u00f3 al criticismo literario del hexateuco, dado que los cr\u00edticos hab\u00edan comenzado a considerar el libro de Josu\u00e9 como vinculado a los cinco libros precedentes, de modo que la colecci\u00f3n formaba un hexateuco en vez de un pentateuco. La misma aplicaci\u00f3n fue hecha por Merx en 1869. As\u00ed modificada, la teor\u00eda documental continu\u00f3 su desarrollo hasta que alcanz\u00f3 la fase descrita en la traducci\u00f3n de la Biblia elaborada por Kautzsch (3\u00aa ed., con introducci\u00f3n y anotaciones, Tubinga, 1908 ss.). Seg\u00fan esa teor\u00eda, no existe nada en contra de la opini\u00f3n que Mois\u00e9s escribi\u00f3 algunos documentos, pero definitivamente ninguno de los textos literarios con que contamos puede ser adjudicado con certeza a la pluma del legislador hebreo. Los primeros relatos escritos deben ser datados en el fin de la \u00e9poca de los jueces. 41 Fue hasta entonces que se dieron las condiciones que precedieron al origen de la literatura propiamente dicha: una familiaridad con el arte de escribir y leer, residencia estable del pueblo, y prosperidad nacional. Teniendo eso en cuenta \u00bfcu\u00e1les son los restos literaruos m\u00e1s antiguos de los hebreos?. Son las colecciones de cantos que datan de la \u00e9poca her\u00f3ica de la naci\u00f3n, e.gr., el Libro de la Guerras del Se\u00f1or (Num 21, 14), el Libro del Justo (Jos 10, 12 ss.), el Libro de los Cantos ( I Re 8, 53- Cf. Budde, \u00abGeschichte der althebr. Literature\u00bb, Leipzig, 1906, 17). El Libro de la Alianza (Ex 20, 24- 23, 19) debe haber existido tambi\u00e9n antes que las dem\u00e1s fuentes del Pentateuco. El m\u00e1s antiguo escrito hist\u00f3rico es probablemente el libro del redactor yahvista, conocido como\u201dJ\u201d y atribuido al sacerdocio de Jud\u00e1, muy probablemente hacia el siglo IX a.C. Semejante a \u00e9ste es el documento elohista, conocido como \u201cE\u201d, probablemente escrito en el reino del norte (Efra\u00edm) cerca de un siglo despu\u00e9s que el documento yahvista. Estas dos fuentes fueron combinadas en una sola obra por un redactor poco despu\u00e9s de la mitad del siglo VI. Le sigue el Libro de las Leyes, casi totalmente incorporado a lo que conocemos actualmente como el Deuteronomio, descubierto en el Templo en 621 a.C. y que contiene el resumen de las ense\u00f1anzas prof\u00e9ticas que abogaban por la abolici\u00f3n de los sacrificios en los lugares altos y la centralizaci\u00f3n del culto en el templo de Jerusal\u00e9n. Durante el exilio se origin\u00f3 el c\u00f3digo sacerdotal, \u201cP\u201d, basado en lo que se conoce como la ley de la santidad, Lev 17-26, y el programa de Ezequiel, 40-48. Lo substancial de P fue le\u00eddo por Esdras ante la comunidad post-ex\u00edlica alrededor de 444 a.C. (Esd 8-10), y fue aceptado por la muchedumbre. La historia no nos dice cu\u00e1ndo o c\u00f3mo se combinaron tan diversas fuentes hist\u00f3ricas y legales para configurar nuestro actual Pentateuco, pero se acepta generalmente que hubo una urgente convocatoria para compilar la historia tradicional y pre-ex\u00edlica del pueblo. La \u00fanica insinuaci\u00f3n de tiempo se encuentra en el hecho de que los samaritanos aceptaron el Pentateuco como un libro sagrado probablemente en el siglo IV a.C. Tomando en cuenta su odio hacia los jud\u00edos, debemos concluir que ellon no hubieran dado ese paso de no sentirse seguros del origen mosaico del Pentateuco. Debe haber pasado un tiempo considerable entre la compilaci\u00f3n del Pentateuco y su aceptaci\u00f3n por parte de los samaritanos, as\u00ed que el trabajo de compilaci\u00f3n debe haber acaecido en el siglo V a.C. Hay acuerdo generalizado que el \u00faltimo redactor del Pentateuco complet\u00f3 su tarea con mucha acuciosidad; sin alterar el texto de las fuentes m\u00e1s antiguas, hizo lo humanamente posible para fundir los elementos heterog\u00e9neos en un todo aparente, con tal \u00e9xito que no s\u00f3lo los jud\u00edos del siglo IV a.C., sino tambi\u00e9n los cristianos por muchos siglos han podido mantener su convicci\u00f3n de que el Pentateuco fue escrito por Mois\u00e9s.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">3. Deficiencias de la hip\u00f3tesis cr\u00edtica\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dado que varios cr\u00edticos del Pentateuco han intentado ubicar la \u00faltima redacci\u00f3n de ese libro en tiempos m\u00e1s recientes, fecharla en el siglo V puede ser visto como favorable a las posiciones conservadoras. Pero cuesta trabajo entender porqu\u00e9 los proponentes de esta opini\u00f3n no puedan considerar a Esdras como el \u00faltimo editor. Parece un hecho cierto que el \u00faltimo editor del Pentateuco fue anterior a su aceptaci\u00f3n como libro sagrado por parte de los samaritanos, pero \u00bfes probable que \u00e9stos aceptaran el Pentateuco en el siglo IV a.C., cuando el enfrentamiento nacional y religioso entre ellos ya estaba en su fase m\u00e1s desarrollada?. \u00bfNo ser\u00eda m\u00e1s l\u00f3gico que la naci\u00f3n de Samaria recibiera el Pentateuco de manos del sacerdote enviado desde Asiria?. Cons\u00faltese II Re 17, 27. O, por otra parte, \u00bfNo es razonable pensar que ese sacerdote, mientras instru\u00eda al pueblo de Samaria en las leyes del dios de la localidad, tambi\u00e9n les ense\u00f1ara las leyes del Pentateuco, las cuales hab\u00edan sido llevadas consigo por las diez tribus cuando \u00e9stas se separaron de Jud\u00e1?. Como haya sido, el hecho que los samaritanos solamente reconocieron el Pentateuco como libro sagrado, rechazando a los profetas, nos hace deducir que el Pentateuco exist\u00eda entre los jud\u00edos antes de que se compilaran las obras prof\u00e9ticas, y que Samaria escogi\u00f3 su libro sagrado antes a\u00fan que Juda colocara los libros prof\u00e9ticos en el mismo nivel con la obra de Mois\u00e9s. Pero esta deducci\u00f3n no ha recibido el favor de los cr\u00edticos. Ello implicar\u00eda, seg\u00fan \u00e9stos, que las tradiciones hist\u00f3ricas y legales codificadas en el Pentateuco describen no el fin sino el comienzo del desarrollo religioso de Israel. La visi\u00f3n prevalente entre los cr\u00edticos respecto al desarrollo religioso de Israel es que el Pentateuco es posterior a los Profetas y los salmo posteriores a ambos. Una vez hechas estas consideraciones generales, examinaremos brevemente los principios fundamentales, los m\u00e9todos, los resultados y los argumentos de la teor\u00eda cr\u00edtica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a. Principios de los cr\u00edticos\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin pretender revisar todos los principios involucrados en las teor\u00edas de los cr\u00edticos, llamaremos la atenci\u00f3n sobre dos de ellos: el desarrollo hist\u00f3rico de la religi\u00f3n y el valor comparativo de la evidencia interna y la tradici\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">I. La teor\u00eda de la evoluci\u00f3n hist\u00f3rica de las religiones israelitas nos lleva del yahvismo mosaico al monoteismo \u00e9tico de los proetas, y de \u00e9ste a la concepci\u00f3n universalista de Dios que se desarroll\u00f3 durante el exilio, y de \u00e9sta, a su vez, al fariseismo osificado de los \u00faltimos tiempos. La religi\u00f3n de los jud\u00edos- con los procesos indicados- est\u00e1 codificada en nuestro Pentateuco, pero ha sido estrat\u00e9gicamente retroproyectado en los libros hist\u00f3ricos hacia los tiempos mosaicos y prof\u00e9ticos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La idea del desarrollo no es un descubrimiento propio solamente de los tiempos modernos. Meyer (\u00abDer Entwicklungsgedanke bei Aristoteles\u00bb, Bonn, 1909) muestra que Arist\u00f3teles ya estaba familiarizado con \u00e9l. Gunkel (\u00abWeiterbildung der Religion\u00bb, Munich, 1905, 64) mantiene que su aplicaci\u00f3n es tan antigua como el cristianismo y que san Pablo ya hab\u00eda enunciado el principio. Diestel (\u00abGeschichte des A.T. in der chrislichen Kirche\u00bb, Jena, 1869, 56 ss.), Willmann (\u00abGeschichte des Idealismus\u00bb, 2\u00aa. ed., II, 23 ss.), y Schanz (\u00abApologie des Christentums\u00bb, 3\u00aa. ed. II, 4 ss., 376) encuentran la misma aplicaci\u00f3n en los escritos de los Padres, aunque Hoberg (\u00abDie Forschritte der bibl. Wissenschaften\u00bb, Friburgo, 1902, 10) concede que los escritores patr\u00edsticos frecuentemente desde\u00f1an las formas que influenciaron las ideas del pueblo escogido. Los Padres no estaban tan familiarizados con la historia profana y sus intereses se centraban m\u00e1s en los contenidos de la revelaci\u00f3n que en su desarrollo hist\u00f3rico. Pesch (\u00abGlaube, Dogmen und geschichtliche Thatsachen\u00bb in \u00abTheol. Zeitfragen\u00bb, IV, Friburgo, 1908, 183) descubre que Santo Tom\u00e1s tambi\u00e9n admite el principio del desarrollo en su \u201cSumma\u201d (II-II, Q. I, a. 9, 10; Q. II, a. 3; etc.). Pero el concepto cat\u00f3lico de este principio evita dos extremos: La teor\u00eda de la degeneraci\u00f3n, basada en la ense\u00f1anza de los primeros te\u00f3logos luteranos (cf. Giesebrecht, \u00abDie Degradationshypothese und die altl. Geschichte\u00bb, Leipzig, 1905; Steude, \u00abEntwicklung und Offenbarung\u00bb, Stuttgart, 1905, 18 ss.) y la teor\u00eda de la evoluci\u00f3n que disuelve toda verdad e historia en un puro desarrollo natural con exclusi\u00f3n de todo lo sobrenatural. Es este \u00faltimo extremo el que es defendido por los cr\u00edticos b\u00edblicos. Su descripci\u00f3n de la religi\u00f3n primitiva de Israel queda contradicha por el testimonio de los profetas m\u00e1s antiguos cuya autoridad tambi\u00e9n ellos reconocen. Estos videntes inspirados conocen la caida de Ad\u00e1n (Os 6, 7), la vocaci\u00f3n de Abraham (Is 29, 23; Miq 7, 20), la destrucci\u00f3n de Sodoma y Gomorra (Os 11, 8; Is 1, 9; Am 4, 11), la historia de Jacob y su lucha con el \u00e1ngel (Os 12, 2), el \u00e9xodo de Israel desde Egipto y su vida en el desierto (Os 2, 14; 7, 16; 11, 1; 12, 9-13; 13, 4-5; Am 2, 10; 3, 1; 9, 7), la actividad de Mois\u00e9s (Os 12, 13; Miq 6, 4; Is 63, 11-12), una legislaci\u00f3n escrita (Os 8, 12) y varios estatutos particulares (cf. Kley, \u00abDie Pentateuchfrage\u00bb, Munster, 1903, 223 ss.). Vemos que la teor\u00eda del desarrollo es confrontada cada vez con m\u00e1s fuerza por los resultados de la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica. Weber (\u00abTheologie und Assyriologie im Streit um Babel und Bibel\u00bb, Leipzig, 1904, 17) se\u00f1ala que los recientes descubrimientos hist\u00f3ricos apuntan hacia cierta decadencia m\u00e1s que a un desarrollo en las antiguas artes, ciencias y religiones orientales. Winckler (\u00abReligionsgeschichtler und geschichtl. Orient\u00bb, Leipzig, 1906, 33) considera que es falsa la perspectiva evolucionista del estado primitivo del hombre y cree que el desarrollo de dicha teor\u00eda ha quedado debilitado , si no es que aniquilado, por la investigaci\u00f3n orientalista actual (cf. Bantsch, \u00abAltorientalischer und israelitischer Monothesismus\u00bb, Tubinga, 1906). K\u00f6berle (\u00abDie Theologie der Gegenwart\u00bb, Leipzig, 1907, I, 2) dice que la teor\u00eda del desarrollo se ha autoasfixiado, y que s\u00f3lo reproduce los pensamientos de Wellhausen y decide los problemas particulares no a la luz de los hechos sino siguiendo los postulados de esa teor\u00eda. Finalmente, a\u00fan los escritores racionalistas han considerado necesario reemplazar la teor\u00eda del desarrollo con otra m\u00e1s congruente con los acontecimientos de la historia. De ah\u00ed que Winckler (\u00abEx Oriente lux\u00bb, Leipzig, 1905- 6; Idem, \u00abDer Alte Orient\u00bb, III, 2-3; Idem, \u00abDie babylonische Geisteskultur in ihren Beziehungen zur Kulturentwicklung der Menschheit\u00bb en \u00abWissenschaft und Bildung\u00bb, Leipzig, 1907; cf. Landersdorfer in \u00abHistorisch-Politische Blatter\u00bb, 1909, 144) ha dado a luz la teor\u00eda del pan-babelismo, seg\u00fan la cual la religi\u00f3n b\u00edblica es vista como una reacci\u00f3n consciente y clara en contra de la religi\u00f3n polite\u00edsta del estado babilonio. No se trataba, seg\u00fan eso, de una caracter\u00edstica com\u00fan de Israel, sino de una secta religiosa fomentada en Babilonia por algunos c\u00edrculos monote\u00edstas que no hac\u00edan aprecio de la nacionalidad. Tal teor\u00eda tiene fuertes opositores en Budde, Stade, Bezold, K\u00f6berle, Kugler, Wilke y otros. Pero tambi\u00e9n tiene sus adherentes. Si bien es totalmente insostenible desde el punto de vista cristiano, al menos demuestra las debilidades de la teor\u00eda del desarrollo hist\u00f3rico.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">II. Otro principio implicado en la teor\u00eda cr\u00edtica del Pentateuco supone que la evidencia interna del criticismo literario tiene mayor valor que la evidencia de la tradici\u00f3n. Pera hasta el momento los resultados de las excavaciones e investigaciones hist\u00f3ricas han sido m\u00e1s favorables a la tradici\u00f3n que a la evidencia interna. B\u00e1stenos recordar el caso de Troya, Tiro, Micenas y Orc\u00f3menos (en Grecia); las excavaciones del explorador ingl\u00e9s Evans en Creta han demostrado el car\u00e1cter hist\u00f3rico del rey Minos y su laberinto; las inscripciones asirias han reestablecido la credibilidad hist\u00f3rica del rey Midas de Frigia. De modo parecido, se ha demostrado que Menes de Tebas y Sarg\u00f3n de Agade fueron personajes que verdaderamente pertenecieron a la historia. En general, entre m\u00e1s acertadas han sido las investigaciones cient\u00edficas, m\u00e1s claramente han dejado sentada la credibilidad de las tradiciones, incluso las m\u00e1s simples. En el campo del criticismo del Nuevo Testamento, la llamada a volver a la tradici\u00f3n ha empezado a tener efecto y han empezado a patrocinarla autoridades tales como Harnack y Deissmann. Lo mismo pasa en el estudio del Antiguo Testamento; hay se\u00f1ales de un cambio inminente. Hommel (\u00abDie altisrealitische \u00dcberlieferung in inschriftlicher Beleuchtung\u00bb, Munich, 1897) sostiene que la tradici\u00f3n del Antiguo Testamento, tanto en su totalidad como en sus detalles, ha probado ser confiable, a\u00fan a la luz de la investigaci\u00f3n cr\u00edtica. Meyer (\u00abDie Entstehung des Judentums\u00bb, Halle, 1896) llega a la conclusi\u00f3n de que los cimientos de la teor\u00eda cr\u00edtica del Pentateuco quedan demolidos si se puede probar que incluso una parte de la cuestionada tradici\u00f3n hebrea es confiable. El mismo autor prueba la credibilidad de las fuentes de los libros de Esdras (cf. \u00abGrundriss der Geographie und Geschichte des alten Orientes\u00bb, Munich, 1904, 167 ss.). Sus estudios cr\u00edticos, sin influencia de prejuicios dogm\u00e1ticos, han llevado a S. A. Fries a aceptar toda la perspectiva tradicional de la historia de Israel. Comill y Oettli expresan su convicci\u00f3n de que las tradiciones israelitas acerca de su historia primitiva son confiables y pueden soportar los m\u00e1s ac\u00e9rrimos ataques del criticismo. Dawson (cf. Fonck, \u00abKritik und Tradition im A.T.\u00bb en \u00abZeitschrift fur katholische Theologie\u00bb, 1899, 262-81) y otros aplican a la tradici\u00f3n el principio, antiguo y frecuentemente mal utilizado, de \u201cmagna est veritas, et praevalebit\u201d. Gunkel (\u00abReligionsgeschichtliche Volksbucher\u00bb, II, Tubingen, 1906, 8) reconoce que el criticismo del Antiguo Testamento ha ido muy lejos y que muchas tradiciones b\u00edblicas, que han sido rechazadas como resultado de esa teor\u00eda, volver\u00e1n a ocupar su lugar.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b. M\u00e9todo cr\u00edtico\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La falsedad del m\u00e9todo cr\u00edtico no consiste en el uso del criticismo como tal, sino en su uso indebido. El criticismo se populariz\u00f3 en los siglos XVI y XVII; se comenz\u00f3 a aplicar a la antig\u00fcedad cl\u00e1sica a fines del siglo XVIII. Bernheim (\u00abLehrbuch der historischen Methode\u00bb, Leipzig, 1903, 296) cree que fue por esa \u00fanica raz\u00f3n que la historia se convirti\u00f3 en ciencia. Su aplicaci\u00f3n a la Biblia se vio limitada, claro, por la inspiraci\u00f3n y la canonicidad de sus libros. Mas sigue habiendo un amplio campo para nuestras investigaciones cr\u00edticas (Pesch, \u00abTheol. Zeitfragen\u00bb, III, 48). Algunos de los principales pecados de los cr\u00edticos en su tratamiento de la Sagrada Escritura son:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Niegan todo lo sobrenatural, de modo que no s\u00f3lo rechazan la inspiraci\u00f3n y la canonicidad, sino tambi\u00e9n, a priori, la profec\u00eda y el milagro (cf. Metzler, \u00abDas Wunder vor dem Forum der modernen Geschichtswissenschaft\u00bb en \u00abKatholik\u00bb, 1908, II, 241 ss.). Parecen estar convencidos a priori de la credibilidad de los documentos hist\u00f3ricos no b\u00edblicos, mientras que tienen tremendos prejuicios acerca de la veracidad de las narraciones b\u00edblicas (Cf. Stade, \u00abGeschichte Israel&#8217;s\u00bb, I, 86 seq., 88, 101.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desprecian casi enteramente la evidencia externa y s\u00f3lo consideran las cuestiones de origen, integridad y autenticidad de los libros sagrados a la luz de la evidencia interna (Enc\u00edclica Providentissimus Deus, 52).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dan demasiado valor al an\u00e1lisis cr\u00edtico de las fuentes y ni siquiera consideran el asunto principal: la credibilidad de las fuentes (Lorenz, \u00abDie Geschichtswissenschaft in ihren Hauptrichtungen und Aufgaben\u00bb, ii, 329 ss.). Los documentos recientes pueden contener reportes confiables acerca de la historia antigua. Algunos cr\u00edticos comienzan a reconocer que la credibilidad hist\u00f3rica de las fuentes es de mayor importancia que su divisi\u00f3n y fecha (Stark, \u00abDie Entstehung des A.T.\u00bb, Leipzig, 1905, 29; cf. Vetter, \u00abT\u00fcbinger theologische Quartalschrift\u00bb, 1899, 552).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La divisi\u00f3n cr\u00edtica de las fuentes est\u00e1 basada en el texto hebreo, aunque a\u00fan no est\u00e9 definido en qu\u00e9 medida sea diferente el actual texto masor\u00e9tico del que, por ejemplo, se apega a la traducci\u00f3n de los LXX, y en qu\u00e9 medida difiere esta \u00faltima del texto hebreo antes de su redacci\u00f3n en el siglo V a.C. Dahse (\u00abTextkritische Bedenken gegen den Ausgangspunkt der heutigen Pentateuchkritik\u00bb in \u00abArchiv fur Religionsgeschichte\u00bb, VI, 1903, 305 ss.) demuestra que los nombres divinos en la traducci\u00f3n griega del Pentateuco difieren en 180 ocasiones de los del texto hebreo (cf. Hoberg, \u00abDie Genesis\u00bb, 2\u00aa. ed., p. XXXII ss.). Los cambios son menos frecuentes en otras palabras y frases, pero ser\u00eda absurdo negar su existencia. Igualmente, es probable que el texto de los LXX difiera menos del texto masor\u00e9tico que del anterior a Esdras, el cual debe haber sido m\u00e1s cercano al original. En conclusi\u00f3n, el punto de partida del criticismo literario permanece incierto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No es culpa del criticismo literario el que fuera aplicado al Pentateuco despu\u00e9s de que pr\u00e1cticamente se hab\u00eda vuelto obsoleto en el estudio de Homero y de la Canci\u00f3n de los Nibelungos (cf. Katholik, 1896, I, 303, 306 ss.), ni de que Wellhausen haya pensado que hab\u00eda degenerado hasta llegar a ser un juego de ni\u00f1os. Entre los estudiantes de la Biblia, Klostermann (\u00abDer Pentateuch\u00bb, Leipzig, 1893), Konig (\u00abFalsche Extreme im Gebiete der neueren Kritik des A.T.\u00bb, Leipzig, 1885; \u00abNeueste Prinzipien der alt. Kritik\u00bb, Berl\u00edn, 1902; \u00abIm Kampfe um das A.T.\u00bb, Berl\u00edn, 1903), Bugge (\u00abDie Hauptparabeln Jesu\u00bb, Giessen, 1903) se muestran esc\u00e9pticos de los resultados del criticismo literario, mientras que Orelli (\u00abDer Prophet Jesaja\u00bb, 1904, V), Jerem\u00edas (\u00abDas alte Testament im Lichte des Alten Orients\u00bb, 1906, VIII), y Oettli (\u00abGeschichte Israels\u00bb, V) desean insistir m\u00e1s en la la ex\u00e9gesis del texto que en los recovecos del criticismo. G. Jacob (\u00abDer Pentateuch\u00bb, G\u00f6ttingen, 1905) piensa que el anterior criticismo del Pentateuco necesita una revisi\u00f3n completa; Eerdmans (\u00abDie Komposition der Genesis\u00bb, Giessen, 1908) est\u00e1 convencido que el criticismo ha sido enga\u00f1ado por Astrue. Merx opina que la siguiente generaci\u00f3n deber\u00e1 revisar muchas de las posiciones hist\u00f3rico-literarias del Antiguo Testamento (\u00abReligionsgeschichtliche Volksbucher\u00bb, II, 1907, 3, 132 ss.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">c. Resultados cr\u00edticos\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Debemos distinguir aqu\u00ed entre los principios y los resultados del criticismo. Por ejemplo, los principios del desarrollo hist\u00f3rico de la religi\u00f3n, y de la inferioridad de la tradici\u00f3n frente a la evidencia interna, no son el producto del an\u00e1lisis literario, sino su base parcial. Debemos tambi\u00e9n distinguir entre los resultados del criticismo literario que son compatibles con la autenticidad mosaica del Pentateuco y aquellos que lo contradicen. Los postuladores de la autor\u00eda mosaica del Pentateuco, y hasta el decreto eclesi\u00e1stico en relaci\u00f3n con ese tema, admiten francamente que Mois\u00e9s y sus secretarios pudieron haber utilizado fuentes u otros documentos en la composici\u00f3n del Pentateuco. Ambos admiten que el texto sagrado ha sufrido durante su transmisi\u00f3n y puede haber recibido adiciones en forma de ap\u00e9ndices inspirados o glosas exeg\u00e9ticas. De ese modo, si los cr\u00edticos tienen \u00e9xito en determinar el n\u00famero y el l\u00edmite de las fuentes documentales, y de las adiciones post-mosaicas, inspiradas o profanas, brindar\u00e1n un servicio muy importante a los postulados tradicionales de la autenticidad del Pentateuco. Y se puede afirmar lo mismo en relaci\u00f3n con las leyes establecidas por Mois\u00e9s y a la fidelidad gradual del pueblo jud\u00edo a esas leyes. De nuevo en este caso los resultados ciertos o probables de la sana cr\u00edtica literaria y el criticismo hist\u00f3rico ser\u00e1n una gran ayuda al comentarista conservador del Pentateuco. No se busca discutir de las conclusiones leg\u00edtimas de los cr\u00edticos en tanto los cr\u00edticos no disputen entre si. Mas s\u00ed lo hacen. Seg\u00fan Merx (loc. cit.) no hay cosa m\u00e1s cierta en el campo del criticismo que su falta de certeza. Cada cr\u00edtico aclama su propia posici\u00f3n con la mayor confianza en si mismo, pero sin preocuparse de la consistencia del todo. Las opiniones anteriores simplemente son aniquiladas con el silencio de las posteriores. Incluso Reuss y Dillmann son producto de desecho y hay una notable falta de juicio en referencia a lo que se puede o no se puede saber.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Consecuentemente, los resultados cr\u00edticos, en cuanto consisten meramente en la distinci\u00f3n de fuentes documentales, en la determinaci\u00f3n de material post-mosaico, e.gr. cambios textuales y adiciones profanas o inspiradas, o en la descripci\u00f3n de algunos c\u00f3digos legales, no muestran desviaci\u00f3n alguna con la autenticidad mosaica del Pentateuco. Tampoco se puede resaltar ning\u00fan rasgo antimosaico en los hechos o fen\u00f3menos a partir de los cuales el criticismo saca legitimamente sus conclusiones. Tales hechos y fen\u00f3menos son, por ejemplo, el cambio de los nombres divinos en el texto, el uso de ciertas palabras, la diferencia de los estilos, la as\u00ed llamada narraci\u00f3n doble de eventos realmente id\u00e9nticos y no s\u00f3lo semejantes. La falsedad de esos u otros detalles parecidos no afecta directamente la autor\u00eda mosaica del Pentateuco. \u00bfD\u00f3nde choca entonces el criticismo con la tradici\u00f3n?. Tradici\u00f3n y criticismo son incompatibles en sus puntos de vista en referencia a la edad y secuencia de las fuentes documentales, al origen de los diferentes c\u00f3dices legales y al tiempo y modo de la redacci\u00f3n del Pentateuco.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">I. Los documentos pentat\u00e9uticos- En lo tocante a los varios documentos, los cr\u00edticos no se ponen de acuerdo. Dillmann, Kittel y Winckler ubican el elohista- subdividido en primer, segundo y tercer eloh\u00edsta- antes del yahvista- igualmente dividido en primer y segundo yahvista-. Pero Wellhausen y la mayor parte de los cr\u00edticos creen que el eloh\u00edsta es casi un siglo m\u00e1s joven que el yahvista. Como quiera que sea, ambos est\u00e1n fechados e los siglos VIII y IX a.C. y ambos incorporan tradiciones e incluso documentos anteriores.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Parece que todos los cr\u00edticos est\u00e1n de acuerdo acerca del car\u00e1cter compuesto del Deuteronomio; m\u00e1s f\u00e1cilmente admiten una escuela deuteron\u00f3mica que a un escritor \u00fanico. Los diferentes niveles que conforman la totalidad de la obra se conocen como D1, D2, D3, etc., en aras de la brevedad. No hay acuerdo de los cr\u00edticos, sin embargo, en lo que respecta al car\u00e1cter de esos niveles. Montet y Driver, por ejemplo, atribuyen los cap\u00edtulos 1-21 al primer deuteronomicista; Kuenen, Konig, Reuss, Renan, Westphal adjudican al DN los vers\u00edculos 45-49 del cap\u00edtulo 4, y los cap\u00edtulos 5-26. Una tercera clase de cr\u00edticos reduce D1 a 12,1- 26,19, y le dan margen para una doble edici\u00f3n: seg\u00fan Wellhausen, la primera edici\u00f3n conten\u00eda 1,1- 4, 44; 12- 27, mientras que la segunda abarcaba de 4, 45- 11, 39; 12- 26; 28- 30. Ambas ediciones fueron combinadas por el redactor, quien insert\u00f3 el Deuteronomio en el Hexateuco. Cornill le da a ambas ediciones una configuraci\u00f3n ligeramente distinta. Horst considera que incluso los cap\u00edtulos 12- 26 son una compilaci\u00f3n de elementos pre-existentes, reunidos sin orden y al azar. Wellhausen y sus disc\u00edpulos no aceptan que el D1 sea anterior al a\u00f1o 621 a.C.; Cornill y Bertholet consideran el documento como un resumen de las ense\u00f1anzas prof\u00e9ticas; Colenso y Renan se lo atribuyen a Jerem\u00edas; otros ubican su origen en el reino de Ezequ\u00edas o Manas\u00e9s; Klostermann identifica el documento con en libro que fue le\u00eddo ante el pueblo en tiempos de Josafat, y Kleinert lo coloca al final de la \u00e9poca de los jueces. El deuteromista depende de dos documentos anteriores, J y E, a causa de su historia y su legislaci\u00f3n. Los detalles hist\u00f3ricos que no se encuentran en esos documentos pueden haber sido obtenidos de fuentes no conocidas por nosotros; las leyes no contenidas en la legislaci\u00f3n sina\u00edtica y el dec\u00e1logo son o simple ficci\u00f3n o la cristalizaci\u00f3n de la ense\u00f1anza prof\u00e9tica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por \u00faltimo, el c\u00f3digo sacerdotal, \u201cP\u201d, tambi\u00e9n es una compilaci\u00f3n. Su primer nivel, de car\u00e1cter hist\u00f3rico y legal, es conocido por las claves P1 o P2. El segundo est\u00e1 conformado por la ley de santidad, \u201cH\u201d o Lev 17- 26, y es obra de un contempor\u00e1neo de Ezequiel o quiz\u00e1s del profeta mismo. (H, P2, Ph). Hay, a la par, elementos adicionales que provienen de una escuela m\u00e1s que de un escritor solo, y fueron designados por Kunen como P3, P4 y P5, pero otros cr\u00edticos los llaman Ps y Px. Bertholet y Bantsch hablan de otras colecciones de leyes: la de los sacrificios, Lev 1- 7, designada como Po; la ley de pureza, Lev 11- 15, designada como Pr. La primera hip\u00f3tesis documental consideraba a PN como la parte m\u00e1s antigua del Pentateuco; Duston y Dillmann la ubican antes del c\u00f3digo deuteron\u00f3mico; los cr\u00edticos m\u00e1s recientes la consideran m\u00e1s reciente que los otros documentos del Pentateuco, m\u00e1s tard\u00eda incluso que Ez 44, 10- 46, 15 (573- 572 a.C.). Los seguidores de Wellhausen datan el c\u00f3digo sacerdotal en fecha posterior al retorno de la cautividad de Babilonia, mientras que Wildeboer lo ubica despu\u00e9s o al final de la cautividad. Las partes hist\u00f3ricas del c\u00f3digo sacerdotal dependen de los documentos eloh\u00edsta y yahvista, mas los disc\u00edpulos de Wellhausen creen que el material de esos documentos ha sido manipulado para hacerlo caber en el c\u00f3digo sacerdotal por alguna raz\u00f3n. Dillmann y Drive sostienen que los hechos han sido inventados o falsificados por P, pero que \u00e9ste ten\u00eda a la mano otros documentos adem\u00e1s de J y E. En lo tocante a la parte legal de P, Wellhausen la considera un programa a priori para el sacerdocio jud\u00edo despu\u00e9s de regresar del cautiverio, pero proyectado hacia el pasado y atribuido a Mois\u00e9s. Otros cr\u00edticos creen que P ha sistematizado las costumbres cultuales de la \u00e9poca anterior al exilio, las cuales desarroll\u00f3 y adapt\u00f3 a las nuevas circunstancias.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo lo arriba dicho nos muestra que los cr\u00edticos difieren entre si en muchos aspectos, pero en un punto est\u00e1n de acuerdo: en mantener el origen post-mosaico de los documentos pentat\u00e9uticos. \u00bfEn d\u00f3nde reside el peso de los argumentos sobre los que basan su opini\u00f3n?.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las condiciones establecidas por los cr\u00edticos como prerrequisitos de la literatura no prueban que las fuentes del Pentateuco deban ser post-mosaicas. El pueblo hebreo hab\u00eda vivido por, al menos, 200 a\u00f1os en Egipto. Adem\u00e1s, la mayor parte de los cuarenta a\u00f1os vividos en el desierto pasaron en las cercan\u00edas de Cades, de modo que los jud\u00edos no eran ya en realidad un pueblo n\u00f3mada. Sin importar lo que se pueda decir de su prosperidad nacional o de su habilidad para escribir y leer, los estudios de Flinders Petrie claramente demuestran que ya en tiempos de Mois\u00e9s ellos llevaban registros escritos de sus tradiciones nacionales. Si los contempor\u00e1neos de Mois\u00e9s ya llevaban registros escritos, \u00bfporqu\u00e9 no habr\u00edan de encontrarse las fuentes del Pentateuco entre tales documentos?. Es verdad que en el Pentateuco actual encontramos indicaciones post-mosaicas o no mosaicas, pero en esos casos el estilo impersonal de lo no mosaico puede deberse a alg\u00fan tipo de artificio literario o a la pluma de los secretarios; las indicaciones geogr\u00e1ficas e hist\u00f3ricas post-mosaicas pueden haberse introducido al texto a manera de glosas, o errores de los transcriptores, o incluso como a\u00f1adidos inspirados. Los cr\u00edticos no pueden rechazar tales sugerencias como simples subterfugios, pues si desean negar la certeza moral de la presencia de tales modificaciones, deber\u00edan conceder que la conservaci\u00f3n del texto del Pentateuco es obra de un milagro continuo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero, si el Pentateuco hubiera pasado de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n desde el tiempo de Mois\u00e9s \u00bfno hubiera sido conocido por los primeros profetas?. Esta excepci\u00f3n cr\u00edtica constituye un argumento a silentio capaz de convertirse en una falacia si no se le maneja adecuadamente. Adem\u00e1s, si recordamos los trabajos requeridos para multiplicar las copias del Pentateuco, no podemos equivocarnos al pensar que exist\u00edan muy pocas de ellas durante el intervalo entre Mois\u00e9s y los Profetas y que eran pocos quienes pod\u00edan leerlas. Tambi\u00e9n, se ha se\u00f1alado que al menos uno de los primeros profetas hace menci\u00f3n de la ley mosaica escrita y que cualquier referencia a tal consciencia nacional presupone la historia y la ley del Pentateuco. Por \u00faltimo, algunos cr\u00edticos sostienen que el documento J visualiza la historia del hombre y de Israel seg\u00fan las ideas morales y religiosas de los profetas. Si existe tal acuerdo, \u00bfporqu\u00e9 no decir mejor que los profetas escriben siguiendo las ideas morales y religiosas del Pentateuco?\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cr\u00edticos insisten en el hecho de que las leyes pentat\u00e9uticas referentes al santuario, los sacrificios, las fiestas y el sacerdocio concuerdan con las diferentes etapas del desarrollo hist\u00f3rico postmosaico; que la segunda etapa concuerda con la reforma de Jos\u00edas y la tercera con las normas impuestas despu\u00e9s del exilio babil\u00f3nico. Pero no debemos olvidar que la ley mosaica lleg\u00f3 a Israel del mismo modo como la ley cristiana llega al mundo entero. Si 1900 a\u00f1os despu\u00e9s de Cristo la mayor parte del mundo a\u00fan sigue siendo no cristiano, no es de extra\u00f1ar que la ley mosaica requiriera siglos antes de penetrar la totalidad de la naci\u00f3n. Hab\u00eda, adem\u00e1s, m\u00faltiples violaciones a la ley, del mismo modo como los diez mandamientos son violados hoy d\u00eda, sin que ello signifique detrimento alguno a su promulgaci\u00f3n legal. Hubo reformas religiosas religiosas y desastres, del mismo modo como hay per\u00edodos de fervor religioso y enfriamientos en la historia de la Iglesia cristiana. Pero tales fragilidades no implican la no existencia de la ley, mosaica o cristiana. En lo tocante a las leyes en cuesti\u00f3n, encontraremos que es m\u00e1s satisfactorio examinarlas en mayor detalle.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">II. C\u00f3digos Pentat\u00e9uticos. Los cr\u00edticos tratan de establecer un triple c\u00f3digo pentat\u00e9utico: el Libro de la Alianza, el Deuteronomio y el C\u00f3digo Sacerdotal. En vez de ver esta legislaci\u00f3n como algo aplicable a las diferentes fases de la vida en el desierto, la consideran como algo concordante con los tres estad\u00edos hist\u00f3ricos de la historia nacional. Como se afirm\u00f3 arriba, los principales objetos de esta triple legislaci\u00f3n son el santuario, las fiestas y el sacerdocio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">a. El santuario\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cr\u00edticos afirman que, al principio, se permit\u00eda que se efrecieran sacrificios en cualquier lugar donde el Se\u00f1or hubiera manifestado su nombre (Ex 20, 24- 26). Posteriormente, el santuario qued\u00f3 limitado a un lugar escogido por Dios (Deut 12, 5). En tercer lugar, el c\u00f3digo sacerdotal supone la unidad del santuario y prescribe qu\u00e9 ritos religiosos deben ser observados. No s\u00f3lo eso, sino que los cr\u00edticos se\u00f1alan ciertos incidentes hist\u00f3ricos que muestran que previo a la obligatoriedad declarada por las leyes del Deuteronomio, se ofrec\u00edan sacrificios en lugares muy distintos del lugar de reposo del Arca. \u00bfQu\u00e9 responden los defensores de la autor\u00eda mosaica del Pentateuco?. Primero, en referencia a la triple ley, dicen que responde a tres etapas diferentes de la vida de Israel en el desierto. Antes de la erecci\u00f3n del tabern\u00e1culo al pie del monte Sina\u00ed, al pueblo se le permiti\u00f3 levantar altares y ofrecer sacrificios en cualquier parte con la condici\u00f3n que se hubiese manifestado el nombre del Se\u00f1or. Luego, cuando el pueblo hab\u00eda adorado el becerro de oro, s\u00f3lo se pod\u00edn ofrecer sacrificios en el tabern\u00e1culo, e incluso las reses que se mataban como alimento deb\u00edan ser sacrificadas en el mismo lugar, para prevenir una recaida en la idolatr\u00eda. Finalmente, cuando el pueblo ya se aprestaba para entrar a la Tierra Prometida, la \u00faltima ley qued\u00f3 abolida, dada la imposibilidad de cumplirla, pero se mantuvo la unidad del santuario elegido por Dios. En segundo lugar, acerca de los eventos hist\u00f3ricos de los que hablan los cr\u00edticos, algunos fueron causados por intervenci\u00f3n divina, milagro o inspiraci\u00f3n prof\u00e9tica y, como tales, son perfectamente leg\u00edtimos. Otros son claras violaciones a la ley y no est\u00e1n avalados por los escritores inspirados. Una tercera clase de eventos puede ser explicada en una de tres maneras posibles:<br \/>\nPoels (\u00abLe sanctuaire de Kirjath Jeraim\u00bb, Lovaina, 1894; \u00abExamen critique de l&#8217;histoire du sanctuaire de l&#8217;arche\u00bb, Lovaina, 1897) intenta probar que Gaba\u00f3n, Masfat y Kiriat-Jarim son en realidad un mismo lugar de modo que la multiplicidad de santuarios es \u00fanicamente aparente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Van Hoonacker (\u00abLe Lieu du culte dans la legislation rituelle des Hebreux\u00bb en \u00abMusceeon\u00bb, Abril-Oct., 1894, XIII, 195-204, 299- 320, 533-41; XIV, 17-38) distingue entre altares p\u00fablicos y privados. El culto p\u00fablico y nacional est\u00e1 legalmente centralizado en un solo santuario y en referencia a un \u00fanico altar, mientras que los altares privados pueden ser erigidos para uso familiar. Pero, sobre todo, es m\u00e1s com\u00fan admitir que antes de que Dios escogiese el sitio para el santuario nacional, la ley no prohib\u00eda que se hiciesen sacrificios en cualquier parte, a\u00fan lejos del lugar del Arca. Despu\u00e9s de la construcci\u00f3n del templo, la ley no se consideraba tan estricta como para obligar en toda circusntancia. Hasta ahora, el argumento de los cr\u00edticos no es concluyente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">b. Los sacrificios\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De acuerdo a los cr\u00edticos, el Libro de la Alianza \u00fanicamente reuni\u00f3 los ofrecimientos de los primeros frutos y de los animales primog\u00e9nitos, la redenci\u00f3n de los primog\u00e9nitos de los hombres y las ofrendas voluntarias al visitar el santuario (Ex 22, 28-29; 23, 15; [Heb 23, 19]). El Deuteronomio define m\u00e1s claramente algunas de esas leyes (15, 19-23; 26, 1-11) e impone la ley de los diezmos para el beneficio de los pobres, las viudas, los hu\u00e9rfanos y los levitas (26, 12- 15). El c\u00f3digo sacerdotal distingue las diferentes clases de sacrificios, determina sus rituales e introduce los ofrecimientos de incienso. Pero la historia dificilmente soporta esta visi\u00f3n. Del mismo modo que hubo un sacerdocio permanente en Silo y luego en Jerusal\u00e9n, podemos concluir tambi\u00e9n que existi\u00f3 un sacrificio permanente. Los primeros profetas estaban familiarizados con el exceso de cuidado que se pon\u00eda a los ritos sacrificiales (Cf Am 4, 4-5; 5, 22-25; Oseas passim). Las expresiones de Jerem\u00edas (7, 21-23) pueden ser explicadas en el mismo sentido. La ofrenda por el pecado era ya conocida antes que los cr\u00edticos introdujeran su c\u00f3digo sacerdotal (Os 4, 8; Miq 6, 7; Sal 39 [40], 7; I Sa 3, 14). Se hace un distinci\u00f3n formal entre la ofrenda por la ofensa y la del pecado en II R 13, 16 (Cf I Sa 6, 3-15; Is 53, 10). La distinci\u00f3n, pues, entre los diferentes tipos de sacrificio no se debe ni a Ez 45, 22-25, ni al c\u00f3digo sacerdotal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">c. Las fiestas\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Libro de la Alianza, nos dicen los cr\u00edticos, menciona tres fiestas exclusivamente: la fiesta de los siete d\u00edas o de los \u00e1zimos, en memoria del \u00e9xodo de Egipto, la fiesta de la cosecha y la del fin de la cosecha (Ex 23, 14-17); el Deuteronomio ordena que se observen las fiestas en el santuario central y a\u00f1ade la Pascua a la fiesta de los \u00e1zimos, coloca la segunda fiesta siete semanas despu\u00e9s de la primera y a la tercera la llama \u201cfiesta de los tabern\u00e1culos\u201d, extendiendo su duraci\u00f3n a siete d\u00edas (Deut 16, 1-17). El c\u00f3digo sacerdotal prescribe minuciosamente el ritual de cinco fiestas, a\u00f1adiendo la de las trompetas y del perd\u00f3n, todas las cuales deb\u00edan ser celebradas en el santuario central. Y parece que la historia subscribe la afirmaci\u00f3n de los cr\u00edticos: Jue 21, 19 s\u00f3lo habla de una fiesta en Silo; I Sa 1, 3-21 testifica que los padres de Samuel fueron anualmente al santuario de Silo; Jeroboam I estableci\u00f3 en su reino una fiesta anual semejante a la que se celebraba en Jerusal\u00e9n (I R 12, 33-33); los primeros profetas no mencionan los nombres de las fiesta religiosas. La Pascua fue celebrada por primera vez despu\u00e9s del descubrimiento del Deuteronomio (I R 23, 21-23). Ezequiel s\u00f3lo menciona tres fiestas y una ofrenda por el pecado el primer d\u00eda del primero y s\u00e9ptimo meses. De nuevo aqu\u00ed los cr\u00edticos utilizan el argumento a silentio, el cual no es concluyente. Por ejemplo, la fiesta del perd\u00f3n no es mencionada en el Antiguo Testamento fuera del Pentateuco; s\u00f3lo Josefo habla de su celebraci\u00f3n en tiempos de Juan Hircano o Herodes. \u00bfPueden los cr\u00edticos concluir por eso que esa fiesta no se celebraba a lo largo del Antiguo Testamento?. Muchas veces la historia omite cosas que son del conocimiento com\u00fan. En referencia a la \u00fanica fiesta mencionada en los registros m\u00e1s antiguos, los comentaristas m\u00e1s importantes son de la opini\u00f3n de que luego que el pueblo se instal\u00f3 en la Tierra Prometida, paulatinamente se introdujo la costumbre de ir al santuario central una vez al a\u00f1o. Esa costumbre prevaleci\u00f3 antes de que los cr\u00edticos reconocieran la existencia de la ley del Deuteronomio (I R 12, 26-31), de manera que esta \u00faltima no puede haber introducido a aqu\u00e9lla. Isa\u00edas (29, 1; 30, 29) habla de un ciclo de fiestas, pero Oseas (12, 9) ya alude a la fiesta de los tabern\u00e1culos sugiriendo con ello que su establecimiento no pudo haber sido obra del c\u00f3digo sacerdotal como quieren concluis los cr\u00edticos. Ezequiel (45, 18-25) habla exclusivamente de las tres fiestas que deb\u00edan celebrarse en el santuario central.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">d. El sacerdocio\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los cr\u00edticos afirman que el Libro de la Alianza no sabe nada del sacerdocio de Aar\u00f3n (Ex 24, 5); que el Deuteronomio, adem\u00e1s de determinar sus derechos, menciona a sacerdotes y levitas sin distinciones jer\u00e1rquicas y sin sumo sacerdote, y simplemente distingue entre el levita que vive en el campo y el que est\u00e1 unido al santuario central. Finalmente, agregan, el c\u00f3digo sacerdotal representa al sacerdocio y a la instituci\u00f3n jer\u00e1rquica, con deberes e ingresos legalmente determinados. Se dice que esta teor\u00eda nace de la evidencia de la historia. Pero \u00e9sta parece m\u00e1s bien se\u00f1alar en la direcci\u00f3n opuesta. En la era de Josu\u00e9 y de los primeros jueces, eran sacerdotes Eleazar y Fineas, hijo y sobrino de Aar\u00f3n, respectivamente (Num 26, 1; Deut 10, 6; Jos 14, 1; 22, 13, 21; 24, 33; Jue 20, 28). Del fin del tiempo de los jueces hasta Salom\u00f3n el sacerdocio estuvo en manos de Hel\u00ed y sus descendientes (I Sa 1, 3; 14, 3; 21, 1; 22, 1), quienes nacieron de Itamar, el hijo menor de Aar\u00f3n (I Cro 24, 3; I Sa 22, 29; 14, 3; 2, 7). Salom\u00f3n elev\u00f3 a Sadoc, hijo de Ajitub, a la dignidad del sumo sacerdocio y sus descendientes mantuvieron el cargo hasta el tiempo de la cautividad de Babilonia (II Sa 8, 17; 15, 24; 20, 25; I R 2, 26-35; Ez 44, 15). I Cro 6, 8 da testimonio de que Sadoc era descendiente de Aar\u00f3n. Por su parte, los libros de Josu\u00e9 y Paralip\u00f3menos reconocen la distinci\u00f3n entre sacerdotes y levitas. Seg\u00fan I Sa 6, 15, los levitas manejaban el Arca, mientras que los betsemitas, habitantes de la ciudad sacerdotal (Jos 21 13-16) ofrec\u00edan sacrificios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">II Sa 15, 24; I R 8, 3; Is 66, 21 hacen una distinci\u00f3n similar. Van Hoonacker (\u00abLes pretres et les levites dans le livre d&#8217;Ezechiel\u00bb en \u00abRevue biblique\u00bb, 1899, VIII, 180-189, 192-194) demuestra que Ezequiel no fue quien hizo la distinci\u00f3n entre sacerdotes y levitas, sino que, suponiendo esa distinci\u00f3n tradicional como algo ya existente, sugiri\u00f3 para dichas clases una divisi\u00f3n de acuerdo a sus m\u00e9ritos y no al nacimiento (44, 15- 45, 5). A menos que los cr\u00edticos puedan hacer a un lado toda esta evidencia hist\u00f3rica, deben aceptar la existencia de un sacerdocio aar\u00f3nico en Israel, y su divisi\u00f3n en sacerdotes y levitas, mucho antes que, siguiendo la teor\u00eda cr\u00edtica, fuesen promulgados los c\u00f3digos D y P. Es cierto que en varios pasajes se habla de personas que, sin ser descendencia de Aar\u00f3n, ofrec\u00edan sacrificios: Ju 6, 25; 13, 9; I Sa 7, 9; 10, 8; II Sa 6, 17; 24, 25; I R 8, 5, 62, etc. Pero, en primer lugar, la frase \u201cofrecer sacrificios\u201d significa igualmente proveer la v\u00edctima (Lev 1, 2-5) o realizar el ritual del sacrificio. La v\u00edctima puede ser aportada por cualquier seglar devoto. Ser\u00eda dif\u00edcil probar, en segundo lugar, que Dios encarg\u00f3 a Aar\u00f3n y a sus hijos la tarea de realizar funciones sacerdotales sin reservarse el derecho de delegar la misma funci\u00f3n a personas de origen no aar\u00f3nico en casos de emergencia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">III. Redacci\u00f3n del Pentateuco. Las cuatro fuentes documentales del Pentateuco que hemos mencionado hasta aqu\u00ed no fueron combinadas entre si por un solo individuo. Los cr\u00edticos hablan de al menos tres etapas de combinaci\u00f3n. Primero, un redactor yahvista RXX o RX combin\u00f3 J y E con objeto de armonizarlos y adaptarlos a las ideas del Deuteronomio. Esto pas\u00f3 antes o despu\u00e9s de la redacci\u00f3n de D. En segundo lugar, una vez que D estuvo terminado en el siglo VI a.C., un redactor, o quiz\u00e1s una escuela de redactores, empapados en el esp\u00edritu de D, combinaron los documentos JE en JED, en el que introdujeron las modificaciones necesarias para asegurar su consistencia. La tercera fase consisti\u00f3 en que un redactor RX, con la mentalidad de P, combin\u00f3 este \u00faltimo documento con JED, tambi\u00e9n haciendo los cambios necesarios. Seg\u00fan Kunen, la lista de naciones de Gn 14 fue a\u00f1adida por este \u00faltimo redactor.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A primera vista, la complejidad de esa teor\u00eda es impresionante. Como regla general, la verdad siempre tiene un tejido m\u00e1s simple. La segunda cosa que impresiona a uno es la naturaleza \u00fanica de la hip\u00f3tesis. Nada en la antig\u00fcedad se le equipara. Tercero, si uno lee o estudia el Pentateuco bajo esa luz, se queda uno impresionado por el car\u00e1cter caprichoso del redactor: conserva lo que debe omitir y omite lo que deber\u00eda conservar. Los mismos cr\u00edticos deben refugiarse, una y otra vez, en la obra del redactor para proteger sus propios puntos de vista sobre el Pentateuco. Un escritor reciente no dud\u00f3 en llamar a ese complej\u00edsimo redactor ein genialer Esel (un asno genial). En cuarto lugar, el lector sincero, deseoso de la verdad, queda naturalmente sacudido por las ficciones literarias, las falsificaciones, los cambios editoriales y subterfugios empleados por la teor\u00eda cr\u00edtica de los documentos y redacci\u00f3n del Pentateuco. Los cr\u00edticos m\u00e1s moderados intentan escapar esta inconveniencia. Algunos hacen referencia a la diferencia entre los est\u00e1ndares modernos y antiguos de propiedad literaria y precisi\u00f3n editorial; otros, pr\u00e1cticamente santifican los medios en vistas al fin. Oettli considera que el dilema: \u201cO es obra de Mois\u00e9s o de un defraudador\u201d es una expresi\u00f3n francamente imprudente. Kautzsch elegantemente se\u00f1ala la profundidad de la sabidur\u00eda y conocimiento de Dios, cuyas formas de hacer las cosas nosotros no podemos entender pero s\u00ed debemos admirar. El ala izquierda del criticismo abiertamente asegura que no sirve de nada callar las cosas: el resultado de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica consiste en que tanto la forma como los contenidos de una gran parte del Antiguo Testamento est\u00e1n basadas en la ficci\u00f3n y el fraude deliberado.\n<\/p>\n<h3>Estilo del Pentateuco<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">En algunas introducciones generales al Pentateuco se le da consideraci\u00f3n especial a sus profec\u00edas mesi\u00e1nicas, como por ejemplo: el as\u00ed llamado proto-evangelio, Gn 3, 15; la bendici\u00f3n de Sem, Gn 9, 26-27; las promesas a los patriarcas, Gn 12, 2; 13, 16; 15, 5; 17, 4-6; 18, 10-15; 22, 17; 26, 4; 28, 14; la bendici\u00f3n de Jacob antes de su muerte, Gn 49, 8-10; la profec\u00eda de Balaam, Num 24, 15; y el gran profeta anunciado por Mois\u00e9s, Deut 18, 15-19. Pero esas profec\u00edas pertenecen m\u00e1s bien al campo de la ex\u00e9gesis que al de la introducci\u00f3n. Pero hay que recordar que a veces el texto del Pentateuco ha sido considerado en algunas introducciones generales a la obra. Hemos ya visto que adem\u00e1s del texto masor\u00e9tico tambi\u00e9n debemos tomar en cuenta el texto m\u00e1s primitivo seguido por los traductores de los LXX, y el a\u00fan m\u00e1s antiguo texto del Pentateuco samaritano. Una investigaci\u00f3n pormenorizada de este tema cae en el campo de la cr\u00edtica textual o baja, sin embargo el estilo del Pentateuco no puede ser encomendado a ning\u00fan otro departamento para su estudio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puesto que Mois\u00e9s indudablemente emple\u00f3 documentos ya existentes en la composici\u00f3n de su obra, as\u00ed como seguramente utiliz\u00f3 tambi\u00e9n el apoyo de secretarios, es l\u00f3gico esperar una variedad de estilos en el Pentateuco. Sin duda es por ello que la presencia de tal fen\u00f3meno literario ha provocado el que los cr\u00edticos encuentren tantos puntos merecedores de an\u00e1lisis detallado. Pero en general, el estilo de la obra est\u00e1 acorde con su contenido. Hay tres clases de material en el Pentateuco: primero, las estad\u00edsticas, genealog\u00edas y formularios legales; segundo, las partes narrativas; tercero, las narraciones parent\u00e9ticas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El lector encontrar\u00e1 apropiado el estilo seco y simple del escritor en sus listas geneal\u00f3gicas y etnogr\u00e1ficas, en sus listas de los campamentos en el desierto, o de sus decretos legales. Cualquier otra expresi\u00f3n literaria hubiera estado fuera de lugar. El estilo narrativo del Pentateuco es simple y natural, pero tambi\u00e9n es pintoresco y animado. Abunda en simples descripciones de car\u00e1cter, di\u00e1logos y an\u00e9cdotas. Las descripciones de la compra hecha por Abraham de un campo para sepultura, de la historia de Jos\u00e9, y de las plagas de Egipto son tambi\u00e9n dram\u00e1ticas. El Deuteronomio tiene un estilo peculiar debido a las exhortaciones que contiene. Mois\u00e9s explica las normas que expide. Pero tambi\u00e9n, principalmente, exhorta a su pr\u00e1ctica. Como orador, Mois\u00e9s demuestra gran carisma y poder de persuasi\u00f3n, aunados a un entusiasmo digno de los profetas. Sus largas frases a veces quedan incompletas, dando lugar al llamado anacoluto (Cf. Deut 6, 10-12; 8, 11-17; 9, 9-11; 11, 2-7; 24, 1-4). Siendo por necesidad un predicador popular, en ocasiones tiende a repetirse. Pero su entusiasmo, don de persuasi\u00f3n, y carisma no interfieren con la claridad de sus afirmaciones. No es simplemente un legislador estricto, sino que muestra su amor por el pueblo y, a su vez, se hace merecedor del afecto y confianza de este \u00faltimo.\n<\/p>\n<h3>Decisiones de la Comisi\u00f3n B\u00edblica<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunas decisiones de la Comisi\u00f3n B\u00edblica en referencia al tema principal del presente art\u00edculo, i.e., el G\u00e9nesis, son las siguientes:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los diferentes sistemas exeg\u00e9ticos que excluyen el sentido literal e hist\u00f3rico de los primeros tres cap\u00edtulos del libro del G\u00e9nesis no est\u00e1n basados en cimientos s\u00f3lidos. No se debe ense\u00f1ar que esos tres cap\u00edtulos no contienen narraciones ver\u00eddicas de eventos, sino \u00fanicamente f\u00e1bulas derivadas de las mitolog\u00edas y cosmogon\u00edas de pueblos m\u00e1s primitivos, purificados de los errores polite\u00edstas y adaptadas al monote\u00edsmo; o alegor\u00edas y s\u00edmbolos, sin realidad objetiva, expuestos en forma de historia para inculcar verdades religiosas y filos\u00f3ficas; o, finalmente, leyendas semi-hist\u00f3ricas y semi-ficticias, reunidas con fines educativos y de edificaci\u00f3n. En particular, no se debe dudar del sentido literal e hist\u00f3rico de los pasajes que se vinculan con los fundamentos de la fe cristiana, como por ejemplo, la creaci\u00f3n del universo por el poder de Dios al principio del tiempo, la creaci\u00f3n peculiar del hombre, la formaci\u00f3n de la primera mujer a partir del primer hombre, la unidad de la raza humana, la felicidad, integridad, e inmortalidad de nuestros primeros padres en el estado de justicia, el mandato dado por Dios al hombre para probar su obediencia, la violaci\u00f3n de ese primer mandato por sugerencia del demonio bajo la forma de una serpiente, la ca\u00edda de nuestros primeros padres del estado original de justicia; la promesa de un redentor. Presupuesto el significado literal e hist\u00f3rico de algunos pasajes, se puede utilizar sabiamente un sentido aleg\u00f3rico y prof\u00e9tico de los mismos. Puesto que el prop\u00f3sito del escritor sagrado al redactar el cap\u00edtulo primero del G\u00e9nesis no era dar una explicaci\u00f3n cient\u00edfica de la formaci\u00f3n del universo, ni del orden total de la creaci\u00f3n, sino dar al pueblo informaci\u00f3n en el lenguaje popular de su tiempo, adaptado a la inteligencia de todos, no se debe buscar en su terminolog\u00eda la estricta propiedad del lenguaje cient\u00edfico. La expresi\u00f3n \u201cseis d\u00edas\u201d y su divisi\u00f3n deben ser tomadas en el sentido de un d\u00eda natural, o por un cierto per\u00edodo de tiempo, y los exegetas pueden discutir el punto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(El lector interesado en la opini\u00f3n de la Iglesia referente al tema de la cr\u00edtica b\u00edblica y su utilizaci\u00f3n en las tareas exeg\u00e9ticas deber\u00e1 consultar las tres enc\u00edclicas papales modernas referentes al estudio e interpretaci\u00f3n de la Biblia: \u201cProvidentissimus Deus\u201d de Le\u00f3n XIII, de 1902, \u201cSpiritus Paraclitus\u201d, de Benedicto XV, de 1920 y \u201cDivino afflante Spiritu\u201d de Pio XII, de 1943. Adem\u00e1s, la Constituci\u00f3n Apost\u00f3lica \u201cDei Verbum\u201d, del Concilio Vaticano II, de 1964, y el abundant\u00edsimo material bibliogr\u00e1fico contempor\u00e1neo existente, adem\u00e1s del sugerido m\u00e1s abajo por el autor del presente art\u00edculo. N.T.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<h3>Bibliograf\u00eda<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo largo del art\u00edculo han sido citados muchos trabajos acerca del Pentateuco. A\u00f1adiremos aqu\u00ed una lista de obras principalmente exeg\u00e9ticas, antiguas y modernas, sin que con ello intentemos ofrecer un cat\u00e1logo completo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">ESCRITORES PATR\u00cdSTICOS. Iglesia Oriental: ORIGENES, Selecta in Gen., P. G., XII, 91- 145; IDEM, Homil. in Gen., ibid., 145-62; IDEM, Selecta et homil, en Ex., Lev., Num., Deut., ibid., 263-818; IDEM, Fragmenta in P.G., XVII, 11-36; SAN BASILIO, Homil. in Hexaemer. en P.G., XXIX, 3-208; SAN GREGORIO DE NISA, In Hexaemer. en P.G., XLIV, 61-124; IDEM, De homin. Opific., ibid., 124-297; IDEM, De vita Moysis, ibid., 297-430; SAN JUAN CRISOSTOMO, Homil. in Gen. en P.G., LIII, LIV, 23- 580; IDEM, Serm. In Gen. en P.G., LIV, 581-630; SN. EFREN., Comment in Pentat. en Oper. Syr., I, 1-115; SAN CIRILO DE ALEJANDR\u00cdA, De adoratione in spiritu en P.G., LXVIII, 133-1125; Glaphyra en P.G., LXIX, 13-677; TEODORETO, Quaest. in Gen., Ex., Lev., Num., Deut. en P.G., LXXX, 76-456; PROCOPIO DE GAZA, Comment. in Octateuch. en P.G., LXXXVII, 21-992; NICEFORO, Catena in Octateuch. et libros Reg. (Leipzig, 1772).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Iglesia Occidental: SAN AMBROSIO, In Hexaemer. en P.L., XIV, 123-274; IDEM, De Paradiso terrestri, ibid., 275-314; IDEM, De Cain et Abel, ibid., 315-60; IDEM, De Noe et arca, ibid., 361-416; IDEM, De Abraham, ibid., 419-500; IDEM, De Isaac et anima, ibid., 501-34; IDEM, De Joseph patriarcha, ibid., 641-72; IDEM, De benedictionibus patriarcharum, ibid., 673-94; SAN JERONIMO, Liber quaest. hebraic. in Gen. en P.L., XXIII, 935-1010; SAN AGUSTIN, De Gen. c. Manich. ll. en P.L., XXXIV, 173-220; IDEM, De Ger. ad lit., ibid., 219-46; IDEM, De Ger. ad lit. ll. duodecim, ibid., 245-486; IDEM, Quaest in Heptateuch., ibid., 547-776; RUFINO, De benedictionibus patriarcharum in P.L., XXI, 295-336; SAN BEDA EL VENERABLE, Hexaemeron en P.L., XCI, 9-190; IDEM, In Pentateuch. Commentarii, ibid., 189-394; IDEM, De tabernaculo et vasibus ejus, ibid., 393-498; RABANO MAURO, Comm. in Gen. en P.L., CVII, 443-670; IDEM, Comment. in Ez., Lev., Num., Deut. en P.L., CVIII, 9-998; WALAFREDO STRABO, Glossa ordinaria in P.L., CXIII, 67-506.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">EDAD MEDIA. SAN BRUNO DE ASTI, Expositio in Pentateuch. en P.L., RUPERTO DE DEUTZ, De SS. Trinitate et operib. Ejus en P.L., CLXVII, 197-1000; HUGO DE SAN VICTOR, Adnotationes elucidatoriae in Pent. en P.L., CLXXV, 29-86; HONORIO DE AUTUN, Hexameron en P.L., CLXXII, 253-66; IDEM, De decem plagis Aegypti, ibid., 265-70; ABELARDO, Expositio in Hexaemeron en P.L., CLXXVII, 731-84; HUGO DE SAN CHER, Postilla (Venecia, 1588); NICOLAS DE LYRA, Postilla (Roma, 1471); TOSTATO, Opera, I-IV (Venecia, 1728); DIONYSIO EL CARTUJO, Comment. in Pentateuch. en Opera omnia, I, II (Montreuil, 1896-7).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">OBRAS MAS RECIENTES. Escritores jud\u00edos- Los comentarios de RASHI (1040-1150), ABENASRA (1092-1167), y DAVID KIMCHI, (1160-1235) est\u00e1n contenidos en las biblias rab\u00ednicas; ABARBANEL, Comment. (Venecia, 5539 A.M.; 1579 B.C.); CAHEN, traducci\u00f3n francesa de Pent. (Paris, 1831); KALISCH, Historical and Critical Comment on the Old Test. (Londres), Gen. (1885); Lev. (1867, 1872); Ez. (1855); HIRSCH, Der Pent. ubersetzt und erklart (2a. ed., Frankfurt, 1893, 1895); HOFFMANN, Das Buch Lev. ubersetz und erklart (Berl\u00edn, 1906).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Escritores Protestantes: Las obras de LUTERO, MELANCHTHON, CALVINO, GERHART, CALOVIO, DRUSIO, DE DIEU, CAPPEL, COCCEIUS, MICHAELIS, LE CLERC, ROSENMULLER, e incluso de TUCH y BAUMGARTEN, son de menor importancia actualmente; KNOBEL, Gen. (6a. ed., by DILLMANN, 1892; tr., Edinburgh, 1897); RYSSEL, Ez. and Lev. (3rd ed., 1897); DILLMANN, Numbers, deut., Jos. (2a ed., 1886); LANGE, por Theologisch-homiletisches Bibelwerk (Bielefeld y Leipzig); IDEM, Gen. (2a. ed., 1877); IDEM, Ez., Lev., y N\u00fameros (1874); STOSCH, Deut. (2a. ed., 1902); KEIL y FRANZ DELITZSCH, Biblischer Comment. uber das A.T.; KEIL, Gen. y Ex. (3a. ed., Leipzig, 1878); IDEM, Lev., Numeros, Deut. (2\u00aa. ed., 1870; tr., Edinburgo, 1881, 1885); STRACK y ZOCKLER, Kurzgefasster Komment. zu den h. Schriften A. und N.T. (Munich); STRACK, Gen. (2a. ed., 1905); IDEM, Ez., Lev., Numeros (1894); OETTLI, Deut. (1893); NOWACK, Handkomment. zum A.T. (Gotinga); GUNKEL, Gen. (1901); BANTSCH, Ez., Lev., Numeros (1903); Deut. por STEUERNAGEL (1900); MARTI, Kurtzer Handommentar z. A.T. (Friburgo): HOLZINGER, Gen. (1898), Ez. (1900), Numeros (1903); BERTHOLET, Lev. (1901), Deut. (1899); BOHMER, Das erste Buch Mose (Stuttgart, 1905); COOK, The Holy Bible according to the Authorized Version, I-II (Londres, 1877); SPENCE y EXELL, The Pulpit Commentary (Londres): WHITELAW, Gen.; RAWLINSON, Ex.; MEYRICK, Lev.; WINTERBOTHAM, Numeros; ALEXANDER, Deut.; The Expositor&#8217;s Bible (Londres): DODS, Gen. (1887); CHADWICK, Exod. (1890); KELLOGG, Lev. (1891); WATSON, Numeros (1889); HARPER, Deut. (1895); The International Critical Commentary (Edinburgo): GRAY, Numeros (1903); DRIVER, Deut. (1895); SPURRELL, Notes on the Hebrew Text of Gen. (2a. ed., Oxford, 1896); GINSBURG, The Third Book of Moses (Londres, 1904); MACLAREN, The Books of Ex., Lev., and Numeros (Londres, 1906); IDEM, Deut. (Londres, 1906); REUSS, L&#8217;histoire sainte et la loi (Paris, 1879); KUENEN, HOSYKAAS, y OORT, Het Oude Testament (Leyden, 1900-1). Gleason L. Archer, Jr. \u00abA Survey Of Old Testament Introduction\u00bb Traducido del franc\u00e9s (Chicago: Moody Bible Institute, 1974). Duane Garrett Type, Rethinking Genesis: The Sources and Authorship of the First Book of the Pentateuch ,Trade Paperback Vendor, 2000 Walter B. Murfin David F. Beck, The Bible: A True and Accurate Account of Creation?, 1998\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Obras Cat\u00f3licas: Las obras de CAYETANO, OLEASTER, STEUCHO EUGUBINO, SANTE PAGINO, LIPOMANOS, HAMMER, B. POREIRA, ASORIUS MARTINENGUS, LORINUS, TIRINUS, A LAPIDE, CORN, JANSENIUS, BONFRERE, FRASSEN, CALMET, BRENTANO, DERESER, y SCHOLZ son o muy conocidas o muy poco importantes como para necesitar m\u00e1s informaci\u00f3n. La Sainte Bible (Paris); CHELIER, La Genese (1889); IDEM, l&#8217;Exode et la Levitique (1886); TROCHON, Les Nombres et le Deuteronome (1887-8); Cursus Scripturae Sacrae (Paris); VON HUMMELAUER, Gen. (1895); Ex., Lev. (1897); Num. (1899); Deut. (1901); SCHRANK, Comment. literal. in Gen. (1835); LAMY, Comment in l. Gen. (Mechlin, 1883-4); TAPPEHORN, Erklarung der Gen. (Paderborn, 1888); HOBERG, Die Gen. nach dem Literalsinn erklart (Friburgo, 1899); FILLION, La Sainte Bible, I (Paris, 1888); NETELER, Das Buch Genesis der Vulgata und des hebraischen Textes ubersetzt und erklart (Munster, 1905); GIGOT, Special Introduction to the Study of the Old Testament, I (New York, 1901).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Biblical Commission: Acta Apostolicae Sedis (15 Julio, 1908); Roma (17 Julio, 1909).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Maas, Anthony. \u00abPentateuch.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 11. New York: Robert Appleton Company, 1911. 28 May 2009 <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/11646c.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Javier Algara Coss\u00edo\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Pentateuco en la Biblioteca Mundial Digital<\/b>\n<\/p>\n<ul>\n<li>  Mishneh Torah. Biblioteca Digital Mundial [1]<\/li>\n<\/ul>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Pentateuco (gr. Pent\u00e1teujos, \u00aben cinco tomos\u00bb; de pent\u00e1 [\u00abcinco\u00bb] + t\u00e9ujos [originalmente una \u00abherramienta\u00bb o \u00abinstrumento\u00bb, luego \u00abuna caja\u00bb para guardar rollos de papiro, y finalmente un \u00abrollo\u00bb de material para escribir]). 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