{"id":3610,"date":"2016-02-04T23:58:51","date_gmt":"2016-02-05T04:58:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/profeta\/"},"modified":"2016-02-04T23:58:51","modified_gmt":"2016-02-05T04:58:51","slug":"profeta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/profeta\/","title":{"rendered":"PROFETA"},"content":{"rendered":"<p>v. Ap\u00f3stol, Sacerdote, Vidente<br \/>\nGen 20:7 porque es p, y orar\u00e1 por ti, y vivir\u00e1s<br \/>\nExo 7:1 te he constituido dios .. Aar\u00f3n ser\u00e1 tu p<br \/>\nNum 11:29 ojal\u00e1 todo el pueblo de Jehov\u00e1 fuese p<br \/>\nNum 12:6 cuando haya entre vosotros p de Jehov\u00e1<br \/>\nDeu 13:1 cuando se levantare en medio de ti p, o<br \/>\nDeu 18:15 p de en medio de ti .. levantar\u00e1 Jehov\u00e1<br \/>\nDeu 18:20 el p que tuviere la presunci\u00f3n de hablar<br \/>\nDeu 34:10 nunca m\u00e1s se levant\u00f3 p .. como Mois\u00e9s<br \/>\n1Sa 3:20 conoci\u00f3 que Samuel era fiel p de Jehov\u00e1<br \/>\n1Sa 9:9 que hoy se llama p .. se llamaba vidente<br \/>\n1Sa 10:11; 19:24<\/p>\n<hr>\n<p>Profeta    (heb. n\u00e2b\u00ee&#8217;, \u00abllamado [por Dios]\u00bb o \u00abquien tiene una vocaci\u00f3n [de Dios]\u00bb; probablemente del ac. nab\u00fb , \u00abllamar\u00bb; aram. neb\u00ee&#8217;; gr. profet&#8217;s).  Alguien que primero recib\u00ed\u00ada instrucciones de Dios y luego las transmit\u00ed\u00ada a la gente.  Estos 2 aspectos de su obra se reflejaban en los nombres con que se los conoc\u00ed\u00ada: vidente (j\u00f4zeh o r\u00f4&#8217;eh) y profeta (n\u00e2b\u00ee&#8217;).  El 1\u00c2\u00ba fue m\u00e1s com\u00fan en el per\u00ed\u00adodo temprano de la historia hebrea  (1Sa 9:9).  El t\u00e9rmino que se usa con mayor frecuencia es n\u00e2b\u00ee&#8217;, pues lo designa como vocero de Dios.  Como \u00abvidente\u00bb discern\u00ed\u00ada la voluntad de Dios, y como \u00abprofeta\u00bb la trasmit\u00ed\u00ada a otros.  I. El profeta y su obra.  El profeta es una persona llamada y calificada en forma sobrenatural como portavoz de Dios.  Mientras que en los tiempos del AT los sacerdotes eran los  representantes del pueblo ante Dios -sus portavoces y mediadores-, el profeta, en un sentido especial, era el representante oficial de Dios entre su pueblo sobre la tierra.  Mientras el oficio sacerdotal era hereditario, la designaci\u00f3n de un profeta proven\u00ed\u00ada del llamado divino.  El sacerdote, como mediador en el sistema de sacrificios, conduc\u00ed\u00ada a Israel en la adoraci\u00f3n, aunque sus deberes secundarios inclu\u00ed\u00adan dedicar una parte de su tiempo a instruir al pueblo acerca de la voluntad de Dios como ya hab\u00ed\u00ada sido revelada por los profetas, Mois\u00e9s en particular.  En cambio, la instrucci\u00f3n religiosa era tarea primordial del profeta.  El sacerdote se ocupaba mayormente de la ceremonia y los ritos del santuario (que se centraban en la adoraci\u00f3n p\u00fablica), en la mediaci\u00f3n para el perd\u00f3n de los pecados, y en el mantenimiento ritual de las relaciones correctas entre Dios y su pueblo.  El profeta era principalmente un maestro de justicia, de espiritualidad y de conducta \u00e9tica, un reformador moral con mensajes de instrucci\u00f3n, consejo, amonestaci\u00f3n y advertencia, y su obra a menudo inclu\u00ed\u00ada la predicci\u00f3n de eventos futuros.  En el caso de Mois\u00e9s, uno de los mayores profetas (Deu 18:15), la profec\u00ed\u00ada fue una funci\u00f3n comparativamente menor.  En un sentido m\u00e1s amplio del vocablo, profetas hubo desde los primeros d\u00ed\u00adas del mundo.  Tanto Abrah\u00e1n (Gen 20:7) como Mois\u00e9s (Deu 18:15) fueron llamados profetas.  Durante el per\u00ed\u00adodo de los jueces el oficio prof\u00e9tico languideci\u00f3, y \u00abla palabra de Jehov\u00e1 escaseaba en aquellos d\u00ed\u00adas; no hab\u00ed\u00ada visi\u00f3n con frecuencia\u00bb (1Sa 3:1).  El llamado de Samuel hacia el final de ese per\u00ed\u00adodo fue trascendental.  Fue el 1er \u00abprofeta\u00bb en el sentido m\u00e1s estricto  de la palabra, y se lo puede considerar como fundador del oficio prof\u00e9tico; iba de lugar en lugar como maestro de Israel (10:10-13; cf 7:16, 17).  Despu\u00e9s de \u00e9l y hasta el fin del tiempo del AT, diversos hombres escogidos hablaron a la naci\u00f3n en nombre de Dios, interpretando el pasado y el presente, exhortando a la justicia, y siempre dirigiendo su vista al futuro glorioso que Dios les hab\u00ed\u00ada se\u00f1alado como pueblo.  Samuel habr\u00ed\u00ada fundado lo que  se conoce como \u00ablas escuelas de los profetas\u00bb.  Los j\u00f3venes que recib\u00ed\u00adan su educaci\u00f3n en estas escuelas (19:20) eran conocidos como los \u00abhijos de los profetas\u00bb (2Ki 2:3-5). La 1\u00c2\u00aa de tales escuelas que se mencionan estuvo en Ram\u00e1 (1Sa 19:18, 20), la sede de Samuel  (7:17).  Los hijos de los profetas no eran necesariamente recipientes directos del don prof\u00e9tico, pero eran divinamente llamados, como los ministros evang\u00e9licos de hoy, para instruir a la gente acerca de la voluntad y los caminos de Dios.  Las escuelas de los profetas fueron una poderosa fuerza que limit\u00f3 el avance de la marea del mal, que tan a menudo amenaz\u00f3 con sumergir al pueblo hebreo bajo una inundaci\u00f3n de idolatr\u00ed\u00ada, materialismo e injusticia, y proporcion\u00f3 una barrera contra la ola de corrupci\u00f3n que avanzaba con mucha rapidez.  Estas escuelas proveyeron el adiestramiento mental y espiritual a j\u00f3venes seleccionados que ser\u00ed\u00adan los maestros y dirigentes de la naci\u00f3n.  Despu\u00e9s de Samuel, en tiempos del reino unido de Jud\u00e1 e Israel, surgieron hombres como Nat\u00e1n el profeta, Gad el vidente (1Ch 29:29) y Ah\u00ed\u00adas (2Ch 9:29).  Luego, bajo la monarqu\u00ed\u00ada dividida, hubo muchos profetas.  Algunos (Oseas, Isa\u00ed\u00adas, etc.) fueron autores de libros preservados en el canon sagrado; otros (Nat\u00e1n, Gad, Sema\u00ed\u00adas, lddo, etc.) tambi\u00e9n escribieron, pero no se conservaron sus escritos.  Algunos de los mayores profetas, como El\u00ed\u00adas y Eliseo, no escribieron sus discursos prof\u00e9ticos, y por lo tanto a veces se los llama \u00abprofetas orales\u00bb.  En el canon hebreo, las 4 grandes obras hist\u00f3ricas de Josu\u00e9, Jueces, Samuel y Reyes reciben el nombre de Profetas Anteriores, porque se sosten\u00ed\u00ada que sus autores fueron profetas.  Aunque de naturaleza mayormente hist\u00f3rica, estos libros muestran el prop\u00f3sito de sus autores de conservar un registro del trato de Dios con Israel como una lecci\u00f3n objetiva para su propia generaci\u00f3n y las posteriores.  Isa\u00ed\u00adas, Jerem\u00ed\u00adas, Ezequiel y \u00ablos Doce\u00bb -desde Oseas hasta Malaqu\u00ed\u00adas- son llamados Profetas Posteriores. 948 Bajo el reino dividido, los profetas Oseas, Am\u00f3s y Jon\u00e1s trabajaron mayormente para Israel, el reino del norte; el resto, especialmente para Jud\u00e1, el reino del sur, aunque algunos de \u00e9stos tambi\u00e9n incluyeron al reino del norte en sus mensajes.  Dicho sea de paso, cabe aclarar la frase \u00abProfetas Menores\u00bb (Oseas hasta Malaqu\u00ed\u00adas): se los llama as\u00ed\u00ad s\u00f3lo porque sus libros son comparativamente breves en relaci\u00f3n con los de los \u00abProfetas Mayores\u00bb (lsa\u00ed\u00adas hasta Daniel).  De ning\u00fan modo implica que el ministerio de sus autores fuera de corta duraci\u00f3n o que sus escritos fueran de menor importancia y\/o inspiraci\u00f3n.  Los Profetas Posteriores se pueden dividir cronol\u00f3gicamente en 4 grupos:  1. Profetas del s VIII a.C.  Incluye a Jon\u00e1s, Am\u00f3s, Oseas, Miqueas e Isa\u00ed\u00adas, aproximadamente en ese orden. El s VIII fue testigo del surgimiento de Asiria, y antes de finalizar este per\u00ed\u00adodo la naci\u00f3n llev\u00f3 cautivas a las 10 tribus del reino del norte, con lo que la naci\u00f3n desapareci\u00f3.  En por lo menos 2 ocasiones tambi\u00e9n Jud\u00e1 estuvo a punto de ser destruido por los asirios.  El papel principal de los profetas del s VIII habr\u00ed\u00ada sido, primero, evitar, si era posible, la cautividad del reino del norte llamando a su pueblo a volverse al servicio y a la adoraci\u00f3n del verdadero Dios, pero tambi\u00e9n -particularmente en el caso de Isa\u00ed\u00adas- sostener al reino del sur durante este tiempo de gran crisis nacional.  Con la muerte de Isa\u00ed\u00adas el don prof\u00e9tico parece haberse silenciado por medio siglo o algo m\u00e1s.  2. Profetas del s VII a.C.  Este siglo fue testigo del apogeo de Asiria, pero antes de terminar la centuria hab\u00ed\u00ada desaparecido del escenario de acci\u00f3n y el Imperio Caldeo o Neobabil\u00f3nico hab\u00ed\u00ada ocupado su lugar.  Durante los a\u00f1os de decadencia de Asiria y de surgimiento de los caldeos, Dios envi\u00f3 a varios profetas para llamar al pueblo de Jud\u00e1 a una reforma completa que impidiera la inminente cautividad babil\u00f3nica.  Entre esos profetas estaban Nahum, Habacuc, Sofon\u00ed\u00adas, Jerem\u00ed\u00adas y, tal vez, Joel.  3. Profetas del periodo del cautiverio babil\u00f3nico.  Estos fueron Jerem\u00ed\u00adas, Ezequiel, Daniel y, quiz\u00e1s, Abd\u00ed\u00adas.  La meta principal de los mensajes de este per\u00ed\u00adodo fue ayudar a Jud\u00e1 a comprender el prop\u00f3sito que Dios ten\u00ed\u00ada al permitir el cautiverio, inspirar esperanza en una restauraci\u00f3n, y elevar los ojos de los jud\u00ed\u00ados a la gloriosa oportunidad que los esperaba al regresar de la cautividad si eran fieles a Dios.  Jerem\u00ed\u00adas entreg\u00f3 sus mensajes a los habitantes de Jerusal\u00e9n y Jud\u00e1 antes y durante el comienzo del cautiverio, y Ezequiel ministr\u00f3 a los exiliados en Babilonia, Daniel fue enviado a la corte de Nabucodonosor para comunicar la voluntad de Dios al gran monarca y conseguir su cooperaci\u00f3n con el plan divino para el pueblo de Dios.  4. Profetas postex\u00ed\u00adlicos:  Hageo, Zacar\u00ed\u00adas y Malaqu\u00ed\u00adas.  Los 2 primeros animaron al pueblo a levantarse y construir el templo; Zacar\u00ed\u00adas recibi\u00f3 una serie de visiones apocal\u00ed\u00adpticas que describ\u00ed\u00adan el glorioso futuro que aguardaba a Israel durante la era de la restauraci\u00f3n si eran fieles a Dios (Zec 6:15).  Como un siglo despu\u00e9s de Zacar\u00ed\u00adas vino Malaqu\u00ed\u00adas y, con \u00e9l, el fin del canon prof\u00e9tico del AT (1 Mac. 4:46; 9:27; 14:41).  Aunque el libro de Daniel contiene algunos de los mensajes prof\u00e9ticos m\u00e1s importantes que encontramos en las Escrituras, el pueblo hebreo no lo incluy\u00f3 en la secci\u00f3n prof\u00e9tico del canon.  En vista de que se incluyen obras hist\u00f3ricas como Josu\u00e9, Jueces, Samuel y Reyes en la secci\u00f3n prof\u00e9tico, es evidente que el contenido no fue el factor principal que determin\u00f3 su clasificaci\u00f3n dentro de los escritos can\u00f3nicos. sino el oficio de su escritor. As\u00ed\u00ad, Daniel sirvi\u00f3 principalmente como hombre de estado en la corte de Nabucodonosor, y aunque recibi\u00f3 algunas de las mayores visiones de todos los tiempos, no fue considerado un profeta en el mismo sentido que Isa\u00ed\u00adas, Jerem\u00ed\u00adas, Ezequiel, Oseas o los otros, cuyas vidas se dedicaron exclusivamente al oficio prof\u00e9tico; no obstante, Cristo lo llam\u00f3 profeta (Mat 24:15).  V\u00e9ase Canon (I).  En el amanecer de los tiempos del NT, el don de profec\u00ed\u00ada fue reactivado con las declaraciones inspiradas de Elisabet (Luk 1:41-45), y de Sime\u00f3n y Ana (2:25-38).  Unos pocos a\u00f1os m\u00e1s tarde vino Juan el Bautista en el papel de El\u00ed\u00adas (Luk 1:17).  Cristo declar\u00f3 que Juan fue profeta \u00aby m\u00e1s que profeta\u00bb (Mat 11:9, 10).  Pablo estim\u00f3 el don prof\u00e9tico como una de las gracias del Esp\u00ed\u00adritu (1Co 12:10), y declar\u00f3 que era uno de los mayores dones (14:1, 5).  Como en los tiempos del AT, el don prof\u00e9tico no necesariamente implicaba la predicci\u00f3n de acontecimientos futuros, aunque este aspecto de la profec\u00ed\u00ada pudiera estar incluido, sino que consisti\u00f3 mayormente en la exhortaci\u00f3n y la edificaci\u00f3n (vs 3, 4).  El llamado al oficio prof\u00e9tico y la d\u00e1diva consiguiente del don prof\u00e9tico eran actos de Dios, como en el caso de Isa\u00ed\u00adas (Isa 6:8, 9), Jerem\u00ed\u00adas (Jer 1:5), Ezequiel (Eze 2:3-5) y Am\u00f3s (Amo 7:15).  Mois\u00e9s lo recibi\u00f3 desde la zarza ardiente (Exo 3:1-4:17).  El llamado de Eliseo al oficio prof\u00e9tico fue  anunciado por 949  CRONOLOG\u00ed\u008dA DE LOS PROFETAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO  950 El\u00ed\u00adas (1Ki 19:19, 20; cf 2Ki 2:13, 14).  Al llamado prof\u00e9tico le acompa\u00f1aba una entrega de capacidades especiales para que el profeta pudiera hablar en nombre de Dios.  Lo constitu\u00ed\u00ada en un \u00abatalaya\u00bb o \u00abguardi\u00e1n\u00bb sobre la casa de Israel (Eze 33:7), y lo hac\u00ed\u00ada estrictamente responsable ante Dios por la entrega fiel de los mensajes que deb\u00ed\u00ada darles (vs 3, 6).  Habiendo aceptado el llamado prof\u00e9tico, no pod\u00ed\u00ada abandonarlo a voluntad, como Jerem\u00ed\u00adas una vez pens\u00f3 hacerlo (Jer 20:7-9; cf 1Ki 19:9; Joh 1:6-8, 23; 3:2).  A veces Dios se dirig\u00ed\u00ada al profeta en forma audible (Num 7:89; 1Sa 3:4), aunque m\u00e1s frecuentemente en sue\u00f1os y visiones (Num 12:6; Eze 1:1; Dan 8:2; Mat 1:19,20). Un verdadero profeta ense\u00f1aba por el Esp\u00ed\u00adritu de Dios (1Ki 22:24; 2Ch 15: 1; 24:20; Neh 9:30; Eze 11:5; Jl. 2:28; Mic 3:8; Zec 7:12; 1Pe 1:10, 11) y hablaba movido por el Esp\u00ed\u00adritu de Dios (2Pe 1:20, 21).  El mensaje que entregaba no era propio, sino de Dios (Eze 2:7; 3:4, 10, 11; cf Num 22:38; 1Ki 22:14).  En ciertos casos, como en el de Nat\u00e1n (2Sa 7:3) y de Samuel (1Sa 16:6, 7), el juicio humano del profeta era modificado por Dios.  Por un tiempo Ezequiel estuvo mudo, excepto cuando entregaba un mensaje de Dios (Eze 1:2, 3; 3:26, 27; 33:21, 22).  Esta experiencia singular fue una se\u00f1al para los oyentes: cada vez que hablaba lo hac\u00ed\u00ada por orden de Dios.  En principio, algo similar suced\u00ed\u00ada con los dem\u00e1s profetas, porque ninguna profec\u00ed\u00ada de las Escrituras \u00abfue tra\u00ed\u00adda por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Esp\u00ed\u00adritu Santo\u00bb (2Pe 1:21).  Por ello, haremos \u00abbien en estar atentos\u00bb a sus mensajes \u00abcomo a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el d\u00ed\u00ada esclarezca y el lucero de la ma\u00f1ana salga\u00bb en nuestros corazones (1:19).  En algunos casos, los profetas vieron la necesidad de buscar e inquirir diligentemente el significado de las palabras que hablaban (1Pe 1:10, 11). Por ejemplo, se dice espec\u00ed\u00adficamente que Daniel no comprendi\u00f3 algunas porciones del mensaje que le fue confiado (Dan 8:27; 12:8, 9).  Por otra parte, los profetas entend\u00ed\u00adan claramente que hablaban en nombre de Dios, y as\u00ed\u00ad corrientemente introduc\u00ed\u00adan sus mensajes con expresiones como: \u00abJehov\u00e1 dijo as\u00ed\u00ad\u00bb (Isa 66:1), \u00abPalabra que vino de Jehov\u00e1 a Jerem\u00ed\u00adas\u00bb (Jer 11:1), \u00abVisi\u00f3n de Isa\u00ed\u00adas hijo de Amoz\u00bb (Isa 1:1), \u00abMir\u00e9, y he aqu\u00ed\u00ad\u00bb (Eze 10:1;  Rev 4:1), \u00abY vi\u00bb (5:1).  Dios confirmaba la autoridad de los hombres que \u00e9l llam\u00f3 al cargo prof\u00e9tico con el mensaje que entregaban (1Sa 3:19-21), con se\u00f1ales sobrenaturales (2Ki 2:13-15), con el cumplimiento de sus predicciones (Deu 18:22; Jer 28:9) y con la conformidad de sus ense\u00f1anzas con la voluntad de Dios ya revelada (Deu 13:1-3; Isa 8:20).  Aunque estaban sujetos \u00aba pasiones semejantes a las\u00bb de otros seres humanos, sus vidas reflejaban los elevados principios de lo que testificaban (cf Jam 5:17).  A menudo se levantaban falsos profetas, como en los d\u00ed\u00adas de Acab (1Ki 22:6; cf  v 22), Jerem\u00ed\u00adas (Jer 27:14, 15; 28:1, 2, 5-9, 15-17), Ezequiel (Eze 13:16, 17) y Miqueas (Mic 3:11), pero pod\u00ed\u00adan ser descubiertos por sus motivos mercenarios (3:11), por su disposici\u00f3n a decir lo que el pueblo deseaba escuchar (Isa 30:10; Mic 2:11), porque lo que anunciaban no se cumpl\u00ed\u00ada (Deu 18:22), por las discrepancias entre sus mensajes y los de quienes hab\u00ed\u00adan sido probados como profetas (Deu 13:2, 3-1 Isa 8:20; Jer 27:12-16), por apelar a los deseos de los imp\u00ed\u00ados (1Ki 22:6-8) y por sus propias vidas no consagradas (Mat 7:15-20).  Del mismo modo que un profeta es un vocero o mensajero de Dios, la profec\u00ed\u00ada es todo mensaje presentado de parte de Dios por orden de \u00e9l: revelaci\u00f3n especial de la voluntad y del pensamiento divinos, destinada a capacitar al hombre para cooperar con los prop\u00f3sitos infinitos de Dios, que consiste esencialmente en consejos, orientaciones, reprensiones y advertencias.  Como \u00abno har\u00e1 nada Jehov\u00e1 el Se\u00f1or, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas\u00bb (Amo 3:7), \u00e9l espera que los que lean lo que los profetas escribieron le presten la m\u00e1s cuidadosa atenci\u00f3n.  Al hacerlo podr\u00e1n estar seguros de ser \u00abprosperados\u00bb (2Ch 20:20).  Los que no prestan atenci\u00f3n a las palabras de un profeta como mensajero o guardi\u00e1n enviado por Dios son personalmente responsables ante el Se\u00f1or (Eze 3:17-21; 33:1-9). Israel, por lo general, rechaz\u00f3 las emocionantes apelaciones de los profetas (Luk 11:47, 48), as\u00ed\u00ad como Dios lo hab\u00ed\u00ada advertido a Isa\u00ed\u00adas (Isa 6:9-11) y a Jerem\u00ed\u00adas (Jer 1:8, 17, 19).  Esto trajo la ruina sobre Israel, lo condujo a su rechazo del Mes\u00ed\u00adas y, as\u00ed\u00ad, a ser descartado como naci\u00f3n escogida.  Muchas de las profec\u00ed\u00adas del AT est\u00e1n escritas en poes\u00ed\u00ada hebrea.  La calidad y la forma literarias reflejan el caracter, la educaci\u00f3n y el estado emocional del profeta.  La personalidad de Jerem\u00ed\u00adas* est\u00e1 grabada v\u00ed\u00advidamente en el registro de su misi\u00f3n prof\u00e9tica, hasta el punto en que un lector cuidadoso casi puede sentir que lo conoce personalmente.  Algunas obras, como las de Is., Jl. y Hab. son de una belleza literaria superior y reflejan un desarrollo l\u00f3gico del pensamiento.  Pasajes como los de Isa 9:1-7; 40:1-8; 52:7-53:12; 55; 61:1-3 y Jl. 951 2:1-14 no han sido superados en im\u00e1genes  gr\u00e1ficas, ret\u00f3rica equilibrada y lenguaje pintoresco.  En algunas obras, como la de Jer., los hechos hist\u00f3ricos constituyen el molde en el que se presentaron los mensajes prof\u00e9ticos.  Otras parecen ser colecciones de sermones.  Algunos profetas, como Oseas, reflejan hondas emociones y, como resultado, no se prestan f\u00e1cilmente a un an\u00e1lisis literario l\u00f3gico.  La profec\u00ed\u00ada de Hab. tambi\u00e9n manifiesta un profundo sentir humano al describir el profeta  su propia lucha para comprender la voluntad  revelada de Dios y su reconciliaci\u00f3n con ella.  Los profetas se ocuparon del trato de Dios con Israel en lo pasado (Eze_16; 20; etc.), y dejaron lecciones importantes para la generaci\u00f3n actual; como tambi\u00e9n de los acontecimientos hist\u00f3ricos contempor\u00e1neos, se\u00f1alando los prop\u00f3sitos divinos y la realizaci\u00f3n de  su voluntad entre las naciones (Isa_36-39; la mayor parte de Jer.; muchos pasajes de Ez.;  Dan_1-6; Hag.; etc.). A menudo, y extensamente, denunciaron los pecados de Israel (Isa 1:2-15; 3:12-15; 9:13; 10:2; Jer 2:5-35; Eze 8:5-16; Hos_5; Amo 8:1-6; Mal_  Destacaron continuamente la responsabilidad personal de los que escuchaban sus mensajes de actuar en armon\u00ed\u00ada con ellos (Eze 3:17-21; cf 18:25-32; 33:7-16: etc.).  A menudo instaron a realizar  actos espec\u00ed\u00adficos (Isa 1:16-20; Jer 27:1-18; 29:5-13; 38:14-23; 42:1-18; JI. 2:12, 13; Amo 5:4-15; Hag. 1:7, 8; Mal 3:10-12; etc.). Fielmente se\u00f1alaron las consecuencias del mal hacer (Isa 2:10-21; 7:17-25; 24; Jer_4; 18:9, 10; 23:9-40; 24; Eze_4; 5; 9; Dan 9:3-14; Hos_5; JI. 1; Amo_7-9; Sof.; etc.) y del bien hacer  (Isa 1:18-20; 38; Jer 7:2-7; 17:20-26; 18:7, 8, Hos_14; JI. 2:12-32; etc.).  Con frecuencia, mediante los profetas Dios elev\u00f3 los ojos de su pueblo al glorioso futuro que los esperaba como naci\u00f3n si cooperaban cabalmente con sus prop\u00f3sitos para ellos (Isa_40-66; Jer_33; Eze_36-48; Mic_4; Zac.; etc.). La culminaci\u00f3n de sus mensajes siempre era la venida del Mes\u00ed\u00adas y el establecimiento de su reino (Isa 9:1-7; 11:1-12; 12; 25; 52-66; Dan 2:44; 7:18, 27; JI. 3:9-21; Mic 4:1-5:15; etc.).  II. La interpretaci\u00f3n de las profec\u00ed\u00adas.  PROFEC\u00ed\u008dAS DE LOS 2.300 D\u00ed\u008dAS-A\u00ed\u2018OS  Las profec\u00ed\u00adas del AT no siempre distinguen claramente entre lo que conocemos hoy como la 1\u00c2\u00aa y 2\u00c2\u00aa venidas de Cristo, sino que a Menudo tratan estos 2 grandes eventos como uno solo, o uno de ellos sigue inmediatamente al otro.  La mayor\u00ed\u00ada de los mensajes prof\u00e9ticos se expresan 952 en un lenguaje literal directo, pero otros son altamente figurados o simb\u00f3licos (Dan_2; 7; 8; Zec_1-6; Rev_6-19; etc.).  El elemento predictivo en la profec\u00ed\u00ada ten\u00ed\u00ada la intenci\u00f3n de ofrecer un panorama de las cosas del tiempo a la luz de la eternidad, de alertar a la iglesia para que act\u00fae apropiadamente en momentos oportunos, de facilitar la preparaci\u00f3n personal para la crisis final, de vindicar a Dios y dejar al hombre sin excusa en el d\u00ed\u00ada del juicio, y de certificar la validez de la profec\u00ed\u00ada como un todo.  Los muchos ejemplos de profec\u00ed\u00adas cumplidas -ya sea que los sucesos ocurrieran en forma inmediata o en \u00e9pocas posteriores, registrados en la Biblia o en la historia- sirven para afirmar la fe en la inspirada Palabra (v\u00e9anse los cuadros de las pp 951 y 953).  Dios llama la atenci\u00f3n a su poder singular de declarar \u00ablo por venir desde el principio\u00bb (Isa 46:9, 10), y Jes\u00fas dijo: \u00abY ahora os lo he dicho antes que suceda, para que cuando suceda, cre\u00e1is\u00bb (Joh 14:29).  A veces -por el lenguaje altamente figurado o simb\u00f3lico, o por la dificultad de relacionar los mensajes con su contexto hist\u00f3rico, o por la operaci\u00f3n de factores condicionales en la predicci\u00f3n de eventos todav\u00ed\u00ada futuros (Jer 18:7, 10), o por la transici\u00f3n del Israel hist\u00f3rico literal a la iglesia cristiana-, los libros prof\u00e9ticos se prestan m\u00e1s f\u00e1cilmente para ser mal interpretados que las secciones hist\u00f3ricas, po\u00e9ticas o doctrinales de las Escrituras.  Por eso, el \u00fanico procedimiento seguro para la comprensi\u00f3n y aplicaci\u00f3n de los mensajes prof\u00e9ticos es un estudio sistem\u00e1tico de la profec\u00ed\u00ada como un todo, y una familiarizaci\u00f3n completa con ella.  Sobre la base de tal estudio es posible llegar a s\u00f3lidos principios de interpretaci\u00f3n.  Primero es necesario determinar con precisi\u00f3n qu\u00e9 escribieron los profetas bajo la conducci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, y qu\u00e9 quisieron decir con lo que escribieron.  Tambi\u00e9n se necesita un estudio preciso de las palabras y las relaciones gramaticales del pasaje que se considera.  A veces se puede resolver la incertidumbre acerca de su significado s\u00f3lo por una referencia al lenguaje en que se escribi\u00f3 originalmente.  Cada frase debe ser comprendida en relaci\u00f3n con su contexto mayor.  En ninguna circunstancia es seguro considerar un pasaje sin referencia a su contexto literario o hist\u00f3rico; cada mensaje prof\u00e9tico ten\u00ed\u00ada un significado para la gente a la que estaba destinado.  Una de las primeras tareas del investigador, y de las m\u00e1s importantes, es la determinaci\u00f3n de ese significado.  S\u00f3lo entonces es posible llegar a una aplicaci\u00f3n v\u00e1lida de las profec\u00ed\u00adas para nuestros d\u00ed\u00adas.  La Biblia debe ser su propio int\u00e9rprete; es decir, los pasajes b\u00ed\u00adblicos deben ser comparados con otros pasajes b\u00ed\u00adblicos que tratan del mismo tema.  Hablando en general, las promesas y predicciones dadas por medio de los profetas del AT al Israel literal estaban sujetas a la obediencia y lealtad; eran condicionales.  Sin embargo, el pueblo rechaz\u00f3 el plan de Dios para ellos como naci\u00f3n, y lo que Dios quiso cumplir mediante el Israel de la antig\u00fcedad finalmente lo realizar\u00e1 por medio de sus hijos espirituales. (Por eso, muchas de las promesas de Dios originalmente hechas al antiguo Israel se cumplir\u00e1n, en principio, en la iglesia cristiana.)  Los planes y prop\u00f3sitos divinos indefectiblemente se llevar\u00e1n a cabo (Isa 46:10), aunque para satisfacer las nuevas condiciones se cambien los medios y los agentes con los cuales se realicen.  Cuando una persona o una naci\u00f3n reh\u00fasa cooperar con el expreso prop\u00f3sito de Dios, renuncia a su papel en el plan divino y es descartada (Jer 18:6-10; cf Dan 5:25-28).  Cuando los jud\u00ed\u00ados rechazaron a Jes\u00fas, en ocasi\u00f3n de la crucifixi\u00f3n, Dios les quit\u00f3 el reino* y lo dio a \u00abgente que produzca los frutos\u00bb del reino (Mat 21:41-44; 23:36-38).  La iglesia cristiana, como la \u00abgente\u00bb de quien habl\u00f3 Jes\u00fas, reemplaz\u00f3 a Israel en el plan de Dios (1Pe 2:9, 10).  Los escritos de los profetas del AT est\u00e1n plenos de significado para los creyentes cristianos (Luk 24:25-27, 44; Rom 15:4; 2 Tit 3:16, 17; cf 1Co 10: 1-12), pero en vista de que la iglesia de Cristo no es un grupo racial ni pol\u00ed\u00adtico que viva en la tierra literal de Cana\u00e1n, rodeada por enemigos literales, como los asirios, los babilonios y los egipcios, muchos detalles de las profec\u00ed\u00adas del AT no son aplicables literalmente a los tiempos cristianos. Adem\u00e1s, muchas de ellas tratan exclusivamente de situaciones espec\u00ed\u00adficas de un pasado remoto.  De la lectura de los profetas del AT un creyente puede lograr 2 beneficios: 1. Aprovechar la instrucci\u00f3n que Dios dio a su pueblo en lo pasado al aplicarla a s\u00ed\u00ad mismo y observar los resultados de aceptar o rechazar esos principios.  2. Determinar qu\u00e9 predicciones, no cumplidas en el Israel literal, quedan para el pueblo de Dios de la actualidad.  Sin embargo, se debe tener mucho cuidado en hacer aplicaciones injustificadas.  Hay que determinar hasta qu\u00e9 punto esa profec\u00ed\u00ada es de naturaleza condicional, cu\u00e1ntas de esas condiciones se cumplieron y, finalmente, si la inspiraci\u00f3n ha indicado que tendr\u00e1 una aplicaci\u00f3n posterior.  En particular, se debe estudiar c\u00f3mo la transici\u00f3n del Israel literal a la iglesia cristiana puede 953 afectar el cumplimiento de esa predicci\u00f3n.  S\u00f3lo cuando un escritor inspirado posterior aplica una profec\u00ed\u00ada a los tiempos cristianos puede hacerse con certeza una nueva aplicaci\u00f3n de ella.  El registro del trato de Dios con su pueblo en lo pasado se ha conservado para beneficio de las generaciones posteriores, hasta el fin del tiempo.  Bajo la conducci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo, los mensajes originalmente proclamados por los santos hombres de Dios de la antig\u00fcedad al pueblo de sus d\u00ed\u00adas pueden llegar a ser un medio eficaz de descubrir la voluntad divina para su iglesia actual. Mediante los profetas ancestrales es nuestro privilegio escuchar la voz de Dios hablando con claridad en nuestros d\u00ed\u00adas.  En las afirmaciones inspiradas el sincero buscador de la verdad encontrar\u00e1 mensajes de inspiraci\u00f3n, consuelo y orientaci\u00f3n.  Acerca de los principios b\u00e1sicos de interpretaci\u00f3n se puede ver CBA 1:1030-1033; 4:27-40, 685; y el \u00ed\u00adndice general del t. 7 bajo \u00abBiblia, interpretaci\u00f3n\u00bb e \u00abInterpretaci\u00f3n prof\u00e9tica\u00bb.  Para los principios de interpretaci\u00f3n de las profec\u00ed\u00adas simb\u00f3licas, v\u00e9ase CBA 4:606, 607.  Para la interpretaci\u00f3n y el cumplimiento espec\u00ed\u00adficos de profec\u00ed\u00adas simb\u00f3licas b\u00e1sicas que no se pueden estudiar adecuadamente aqu\u00ed\u00ad para no exceder el panorama que se ofrece en este Diccionario, v\u00e9ase el CBA en los lugares donde se comentan los pasajes b\u00ed\u00adblicos respectivos.  Para el \u00abprofeta\u00bb de Tit. 1:12, v\u00e9ase Poeta.  PROFEC\u00ed\u008dA DE LAS SETENTA SEMANAS DETERMINADAS PARA ISRAEL<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>en hebreo nab\u00ee\u2020\u2122, palabra que posiblemente procede de una ra\u00ed\u00adz que significaba llamar, anunciar. Profeta, entonces, es \u2020\u0153el llamado\u2020\u009d, o \u2020\u0153el que anuncia\u2020\u009d, y ambos significados dicen lo esencial del profetismo israelita. El p. es un int\u00e9rprete y el mensajero de la palabra de Dios. Un pasaje que ilustra lo dicho est\u00e1 en el Exodo, cuando Mois\u00e9s le dice a Yahv\u00e9h que \u00e9l es torpe para hablar y el Se\u00f1or le designa a su hermano Aar\u00f3n para que hable por \u00e9l ante el fara\u00f3n y ante el pueblo; Mois\u00e9s le dir\u00e1 a su hermano lo que debe decir y Aar\u00f3n ser\u00e1 la boca de Mois\u00e9s: \u2020\u0153\u00e9l ser\u00e1 tu boca y t\u00fa ser\u00e1s su dios\u2020\u009d, Ex 4, 15-16. Es decir, Aar\u00f3n ser\u00e1 el profeta de su hermano Mois\u00e9s, su nab\u00ee\u2020\u2122. En Jerem\u00ed\u00adas se encuentra esta misma idea: \u2020\u0153Mira que he puesto mis palabras en tu boca\u2020\u009d, Jr 1, 9. Los profetas son llamados por Dios, y es imposible resistirse a ese llamado: Jerem\u00ed\u00adas dice, en su lucha vana por resistirse al llamado: \u2020\u0153Me has seducido, Yahv\u00e9h, y me dej\u00e9 seducir; me has agarrado y me has podido\u2020\u009d,  Jr 20, 7-9; Am\u00f3s dice: \u2020\u0153Habla el Se\u00f1or Yahv\u00e9h, \u00bfqui\u00e9n no va a profetizar?\u2020\u009d, Am 3, 8; 7, 15; a este respecto el mejor ejemplo es de Jon\u00e1s,  que quiso evadir el llamado a profetizar en N\u00ed\u00adnive y termin\u00f3 en el vientre de una ballena y despu\u00e9s de ser vomitado por el cet\u00e1ceo, debi\u00f3 tomar el camino de aquella ciudad y anunciar la palabra de Yahv\u00e9h. Los profetas son enviados para manifestar la palabra y la voluntad de Dios, Jr 26, 2. El mensaje que debe transmitir el p. puede llegarle de diferentes maneras,   en visiones, como la de Isa\u00ed\u00adas, Is 6; en sue\u00f1os, Dn 7; Za 1, 8-17; por inspiraci\u00f3n, Jr 1, 11; 18, 1-4. El mensaje, igualmente, se transmite de diferentes formas, en prosa, el verso, por medio de par\u00e1bolas, empleando la s\u00e1tira, el sarcasmo, el serm\u00f3n, la lamentaci\u00f3n, etc. Igualmente, el mensaje puede ser oral o escrito. El mensaje se dirige al pueblo o a todos los pueblos, Is 6, 9; Jr 1, 10; Ez 2, 3; Am 7, 5; excepci\u00f3n hecha del monarca, que es jefe de su pueblo, pues lo que el p. le anuncia son cosas que incumben a la naci\u00f3n que gobierna; y el sacerdote, que dirige a la comunidad; rara vez a un individuo en particular, Is 22, 15. El mensaje del profeta puede referirse al presente o al futuro, es decir, puede rebasar al mismo p., hasta que el tiempo lo devele; puede referirse a castigos por el pecado o a la salvaci\u00f3n, como recompensa por la conversi\u00f3n; a tristezas o alegr\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>Han existido muchos simuladores que han pretendido pasar por profetas.<\/p>\n<p>En las Escrituras encontramos varios casos en que los profetas  verdaderos deben luchar contra los falsos, como le sucedi\u00f3 a Miqueas ben Yiml\u00e1 con los profetas del rey Ajab, 1 R 22, 8-28; Jerem\u00ed\u00adas debi\u00f3 enfrentarse a Anan\u00ed\u00adas, Jr 28; Ezequiel debi\u00f3 enfrentar a varios profetas y profetisas falsos, Ez 13. Las Escrituras dan dos criterios para distinguir al  p. verdadero del falso: por el cumplimiento de lo anunciado, Dt 18, 22; Jr 28, 9; y por la conformidad de lo dicho con lo prescrito por Yahv\u00e9h, Dt 13, 2-6; Jr 23, 9-40.<\/p>\n<p>Las mujeres  excluidas de tantas actividades, no lo est\u00e1n de este ministerio de la profec\u00ed\u00ada, y as\u00ed\u00ad encontramos varias a trav\u00e9s de las Escrituras, como Mar\u00ed\u00ada, la hermana de Mois\u00e9s y Aar\u00f3n, Ex 15, 20; D\u00e9bora, Jc 4, 4; Jud\u00e1, 2 R 22, 14; 2 Cro 34, 22; la mujer de Isa\u00ed\u00adas era profetisa, Is 8, 3; en el N. T., Ana, Lc 2, 36; las cuatro hijas de Felipe,  Hch 21, 9. En el Apocalipsis se menciona una pseudoprofetisa de la Iglesia de Tiatira, cuyo nombre simb\u00f3lico es Jezabel, perteneciente a la secta de los nicola\u00ed\u00adtas, Ap 2 , 20.<\/p>\n<p>En cuanto a los profetas de los cuales tenemos el testimonio escrito en la  Biblia, se han clasificado por la extensi\u00f3n de los textos \u00fanicamente, en Mayores, que son: Isa\u00ed\u00adas, Jerem\u00ed\u00adas, Ezequiel y Daniel; y los doce Menores, grupo llamado en la Biblia griega Dodecapropheton: Am\u00f3s,   Oseas, Miqueas, Sofon\u00ed\u00adas, Nah\u00fam, Habacuc, Ageo, Zacar\u00ed\u00adas, Malaqu\u00ed\u00adas,  Abd\u00ed\u00adas, Joel y Jon\u00e1s.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>Aquel que es vocero de Dios (Exo 4:15-16; Exo 7:1), inspirado por visi\u00f3n o de otra forma, y a quien se le da a conocer el pensamiento de Dios, y declara lo que ha visto como un mensaje para el pueblo. El \u00e9nfasis no est\u00e1 puesto en el misterioso modo de recepci\u00f3n de la revelaci\u00f3n prof\u00e9tica, sino en la transmisi\u00f3n de la misma en el nombre de Dios.<\/p>\n<p>Es necesario diferenciar al profeta b\u00ed\u00adblico del prophetes de los griegos. Este, en realidad, actuaba como un int\u00e9rprete de las musas y los or\u00e1culos de los dioses. Los profetas, en cambio, no eran int\u00e9rpretes. Ellos pronunciaban las verdaderas palabras que Dios les hab\u00ed\u00ada dado, sin modificaci\u00f3n o interpretaci\u00f3n de su parte (Deu 18:18).<\/p>\n<p>Cuando Israel entrara a Cana\u00e1n, encontrar\u00ed\u00ada a un pueblo que buscaba conocer el futuro y la voluntad de los dioses por medio de la pr\u00e1ctica de varias supersticiones que la Biblia llama abominaciones o cosas abominables (Deu 18:9). Para evitar este peligro, el Se\u00f1or declar\u00f3 que \u00e9l levantar\u00ed\u00ada profetas y que los israelitas deb\u00ed\u00adan escucharlos y obedecerlos (Deu 18:15). En este pasaje, la Escritura se\u00f1ala a la vez a un gran profeta individual que ser\u00ed\u00ada tan importante y b\u00e1sico para el pueblo como lo fue Mois\u00e9s en el Sina\u00ed\u00ad y, tambi\u00e9n, a lo que llamar\u00ed\u00adamos la l\u00ed\u00adnea sucesora de los profetas. Observemos que en los vv. 21 y 22 se ofrece una forma de comprobaci\u00f3n para distinguir entre los profetas verdaderos y los falsos. As\u00ed\u00ad como m\u00e1s tarde el pueblo se preguntar\u00ed\u00ada si el pr\u00f3ximo rey del linaje de David ser\u00ed\u00ada el prometido m\u00e1s grande que David, tambi\u00e9n desde el tiempo de Mois\u00e9s en adelante hubo una expectativa por el profeta mosaico que vendr\u00ed\u00ada (comparar Deu 34:10), y cada profeta que surg\u00ed\u00ada era escrutado (comparar Joh 1:21) para saber si era aquel que hab\u00ed\u00ada predicho Mois\u00e9s. A trav\u00e9s de la orden de los profetas, el Se\u00f1or permiti\u00f3 a su pueblo caminar hacia el futuro desconocido con fe y obediencia, confiando en el Dios soberano y no tratando de asegurar y controlar el futuro por medio de ritos de magia, como hac\u00ed\u00adan los paganos. Ver MAGIA.<\/p>\n<p>En la antigua Grecia exist\u00ed\u00ada el dios, el or\u00e1culo, el profeta y el pueblo. Esto parece haber ocurrido tambi\u00e9n en los pa\u00ed\u00adses de la Mesopotamia. En Israel, sin embargo, hab\u00ed\u00ada un solo intermediario entre Dios y el pueblo: el profeta. Este sistema era verdaderamente \u00fanico.<\/p>\n<p>Se dice algunas veces que los profetas no predec\u00ed\u00adan, sino que declaraban los hechos Pero no puede hacerse tal separaci\u00f3n. Los profetas declaraban el mensaje del Se\u00f1or, al mismo tiempo que anunciaban el futuro.<\/p>\n<p>En el arreglo de los libros del AT hebreo hay tres partes: la Ley, los Profetas y los Escritos. La divisi\u00f3n conocida como los Profetas, se subdivide en Profetas Anteriores y Profetas Posteriores. En el primer grupo se incluye a Josu\u00e9, Jueces, 1 y 2 Samuel, y 1 y 2 Reyes. Estos libros son an\u00f3nimos; no se conoce a sus autores. Est\u00e1n bien clasificados como \u2020\u0153profetas anteriores\u2020\u009d, ya que la historia que contienen se conforma a la definici\u00f3n b\u00ed\u00adblica de la profec\u00ed\u00ada como la declaraci\u00f3n de las maravillosas obras de Dios (Act 2:11, Act 2:18). Esto no significa que no sea historia completamente cierta, sino que el proceso de selecci\u00f3n de hechos que se registran se realiz\u00f3 con el prop\u00f3sito de mostrar c\u00f3mo Dios obraba en y a favor de su pueblo y c\u00f3mo funcionaron los principios morales de la providencia divina a trav\u00e9s de los siglos.<\/p>\n<p>Los \u2020\u0153profetas posteriores\u2020\u009d, tambi\u00e9n son llamados \u2020\u0153profetas escritores\u2020\u009d. Son aquellos que ejercieron un ministerio verdaderamente importante en Israel:<br \/>\nIsa\u00ed\u00adas, Jerem\u00ed\u00adas, Ezequiel y los Doce. La designaci\u00f3n \u2020\u0153posteriores\u2020\u009d no necesariamente hace referencia a la cronolog\u00ed\u00ada hist\u00f3rica, sino que es simplemente una designaci\u00f3n para los libros prof\u00e9ticos que vienen a continuaci\u00f3n de los \u2020\u0153profetas anteriores\u2020\u009d en la organizaci\u00f3n del AT hebreo Los profetas \u2020\u0153escritores\u2020\u009d no son an\u00f3nimos, porque Dios les confi\u00f3 la tarea y la responsabilidad de dirigir mensajes prof\u00e9ticos, no s\u00f3lo al pueblo de su \u00e9poca, sino tambi\u00e9n a la posteridad; deb\u00ed\u00adan ser acreditados como verdaderos profetas ante quienes los oyeran.<\/p>\n<p>Los profetas anteriores y posteriores se complementaron. Los \u2020\u0153anteriores\u2020\u009d presentaron la historia de un per\u00ed\u00adodo particular de la vida de Israel; los \u2020\u0153posteriores\u2020\u009d interpretaron etapas espec\u00ed\u00adficas de esa historia. Los unos son necesarios para entender correctamente los otros.<\/p>\n<p>Bajo Samuel, se crearon y mantuvieron las escuelas de profetas. Luego de la muerte de Samuel, estas organizaciones aparentemente se dispersaron. No se sabe nada m\u00e1s de ellas hasta los tiempos de El\u00ed\u00adas y Eliseo. En la \u00e9poca de El\u00ed\u00adas aparecen solamente en el reino del norte. La expresi\u00f3n hijos de los profetas revela la estrecha e \u00ed\u00adntima cercan\u00ed\u00ada de estos hombres con los grandes profetas El\u00ed\u00adas y Eliseo. Sin embargo, luego de este per\u00ed\u00adodo aparentemente desaparecen y no volvemos a saber de ellos.<\/p>\n<p>Junto con los profetas fieles y verdaderos del Se\u00f1or, hubo otros hombres que no hab\u00ed\u00adan recibido revelaci\u00f3n de Dios. Jerem\u00ed\u00adas se neg\u00f3 a tener cualquier tipo de relaci\u00f3n con estos hombres. No eran verdaderos profetas, sino enga\u00f1adores.<\/p>\n<p>En el AT hab\u00ed\u00ada tres m\u00e9todos de comprobaci\u00f3n que el pueblo pod\u00ed\u00ada aplicar para discernir si el profeta era falso o verdadero. Primero, la comprobaci\u00f3n teol\u00f3gica (Deuteronomio 13). Aunque el profeta realizara alguna se\u00f1al para convalidar sus palabras, si el mensaje contradec\u00ed\u00ada la teolog\u00ed\u00ada mosaica (la verdad conocida sobre el Dios que hab\u00ed\u00ada liberado al pueblo) el profeta era falso. Segundo, la comprobaci\u00f3n pr\u00e1ctica (Deu 18:20 ss.). La predicci\u00f3n que no se cumpl\u00ed\u00ada no era del Se\u00f1or. Debemos observar que esta es una comprobaci\u00f3n negativa. No dice que el cumplimiento es comprobaci\u00f3n de que el Se\u00f1or ha hablado, porque esta podr\u00ed\u00ada ser una prueba ofrecida por un falso profeta para dar validez a su palabra. Lo que no se cumple no es del Se\u00f1or. Tercero, la comprobaci\u00f3n moral (Jer 23:9 ss.). Esta es una comprobaci\u00f3n que debe aplicarse primero a la vida de los mismos profetas (Jer 23:13-14) y luego a la tendencia del mensaje que ellos predican.<\/p>\n<p>\u00bfEs que en realidad est\u00e1n fortaleciendo las manos de los inicuos, asegur\u00e1ndoles que no deben temer el juicio que vendr\u00e1 (Jer 23:17)? Esta es una se\u00f1al segura de que no han estado ante el Se\u00f1or para escuchar su palabra (Jer 23:18-19). El profeta que acaba de salir de la presencia del Se\u00f1or tiene un mensaje que hace volver al pueblo del mal (Jer 23:22).<\/p>\n<p>Los profetas hablaron de la liberaci\u00f3n futura que traer\u00ed\u00ada el Mes\u00ed\u00adas. Es a este elemento de la profec\u00ed\u00ada, al que se denomina profec\u00ed\u00ada mesi\u00e1nica. La palabra Mes\u00ed\u00adas en s\u00ed\u00ad misma no es utilizada con frecuencia en el AT. Significa \u2020\u0153el ungido\u2020\u009d, y esta unci\u00f3n posee un car\u00e1cter permanente. El Mes\u00ed\u00adas es un ser humano que viene a la tierra a llevar a cabo una obra de liberaci\u00f3n de parte de Dios. Tambi\u00e9n es un ser divino, seg\u00fan se deduce de pasajes como Isa 9:5-6. El reinar\u00e1 en el trono de David.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>tip, PROF<\/p>\n<p>ver, PROFETAS, CANON<\/p>\n<p>vet, Aquel a quien Dios reviste de Su autoridad para que comunique Su voluntad a los hombres y los instruya. (a) Instituci\u00f3n del profetismo: Dios prometi\u00f3 que El suscitar\u00ed\u00ada de entre el pueblo elegido a hombres inspirados, capaces de decir con autoridad la totalidad de lo que El les ordenar\u00ed\u00ada exponer (Dt. 18:18, 19). Mois\u00e9s es el modelo de todos los profetas que lo siguieron, en cuanto a la unci\u00f3n, doctrina, actitud en cuanto a la Ley y la ense\u00f1anza. Sobre varios puntos hay unas analog\u00ed\u00adas notables entre Mois\u00e9s y Cristo (v. 18; Hch. 3:22, 23). Zacar\u00ed\u00adas habla asimismo de esta autoridad caracter\u00ed\u00adstica: el Esp\u00ed\u00adritu de Dios ha inspirado a los profetas aquello que deb\u00ed\u00adan decir al pueblo; los acontecimientos preanunciados han sido cumplidos (Zac. 1:6; 7:12; Neh. 9:30). Es Dios s\u00f3lo quien ha elegido, preparado y llamado a los profetas; la vocaci\u00f3n de ellos no es hereditaria, sino que con frecuencia encuentra al principio una resistencia interna (Ex. 3:1-4:17; 1 S. 3:1-20; Jer. 1:4-10; Ez. 1:1-3:15). La Palabra del Se\u00f1or, transmitida a los profetas de diversas maneras, queda confirmada mediante se\u00f1ales, por el cumplimiento de las predicciones, y por la conformidad con las ense\u00f1anzas de la Ley. Dios pedir\u00e1 cuentas al hombre por su obediencia o desobediencia con respecto a la Palabra transmitida por Sus siervos (Dt. 18:18-19, cfr. v. 20 y Dt. 13:1-5). (b) Falsos profetas. Adem\u00e1s de los que hablan en nombre de un dios falso (Dt. 18:20; 1 R. 18:19; Jer. 2:8; 23:13), hay los que mienten invocando el nombre de Jehov\u00e1 (Jer. 23:16-32). Estos \u00faltimos son de dos clases: (A) Impostores, conscientes de su enga\u00f1o; seducidos por su deseo de ser objeto de la consideraci\u00f3n dada a los verdaderos profetas, son populares a causa de sus palabras suaves (1 R. 22:5-28; Ez. 13:17, 19; Mi. 3:11; Zac. 13:4). (B) Personas sinceras e incluso piadosas, fund\u00e1ndose en ocasiones incluso sobre la Ley, pero persuadi\u00e9ndose a s\u00ed\u00ad mismas de haber sido llamadas por Dios al ministerio prof\u00e9tico, cuando no es as\u00ed\u00ad. A pesar de su sinceridad, \u00e9stos son falsos gu\u00ed\u00adas. (c) Caracter\u00ed\u00adsticas del profeta aut\u00e9ntico. (A) Las se\u00f1ales (Ex. 4:8; Is. 7:11, 14); pero las se\u00f1ales no son por s\u00ed\u00ad mismas suficientes; algunas de ellas podr\u00ed\u00adan ser de origen fortuito, e incluso enga\u00f1osas (Dt. 13:1, 2; cfr. Ex. 7:11, 22; 2 Ts. 2:9). (B) El cumplimiento de las predicciones (Dt. 18:21, 22). El valor de este medio de comprobaci\u00f3n aumenta cuando los acontecimientos vienen a demostrar, sobre un plano hist\u00f3rico, las profec\u00ed\u00adas proclamadas mucho tiempo antes. (C) El mensaje espiritual (Dt. 13:1-5; Is. 8:20). Si la doctrina del pretendido profeta se desv\u00ed\u00ada del Dec\u00e1logo, el que la profesa no es, evidentemente, un hombre de Dios. La ense\u00f1anza del verdadero profeta tiene que ser acorde con la de la Ley, tanto en lo que respecta a Dios como al culto y a las demandas de la moral. No se trata de que deba dar meras imitaciones del texto sagrado. Basados en los mandamientos divinos, los profetas ense\u00f1an c\u00f3mo se exponen en la vida cotidiana y revelan la voluntad y la mente de Dios. Por su integridad, valor moral y calidad de sus ense\u00f1anzas, los profetas israelitas aut\u00e9nticos sobrepasan con creces a los sabios de las otras naciones. La profec\u00ed\u00ada incluye la predicci\u00f3n de acontecimientos (Is. 5:11-13; 38:5, 6; 39:6, 7; Jer. 20:5, 6; 25:11; 28:16; Am. .1:5; 7:9, 17; Mi. 4:10). La predicci\u00f3n constituye un aspecto importante del ministerio del profeta, y contribuye a acreditarlo, pero el hombre de Dios se ocupa a\u00fan m\u00e1s intensamente del presente y del pasado, para procurar convertir al pueblo a Dios (Is. 41:26; 42:9; 46:9). (d) Etimolog\u00ed\u00ada del t\u00e9rmino \u00abprofeta\u00bb. En gr. el profeta es: (A) El que habla en lugar de otro: int\u00e9rprete, heraldo. (B) Aquel que declara los acontecimientos futuros. Esta doble acepci\u00f3n deriva del hecho de que la preposici\u00f3n \u00abpro\u00bb significa \u00aben lugar de\u00bb y \u00abantes\u00bb. El t\u00e9rmino heb. \u00abnabi'\u00bb, traducido \u00abprofeta\u00bb, significa \u00abaquel que anuncia\u00bb. Esta expresi\u00f3n parece haber tenido al principio un sentido muy amplio. El participio activo se emplea en otra lengua sem\u00ed\u00adtica, el asirio, para designar a un heraldo. Los textos hebreos dan a Abraham el t\u00ed\u00adtulo de profeta (Gn. 20:7). Dios se comunica directamente con \u00e9l, se revela a \u00e9l (Gn. 15:1-18; 18:17). Abraham transmite a sus descendientes el conocimiento del verdadero Dios (Gn. 18:19), y su intercesi\u00f3n es eficaz (vv. 22-32). Miriam es llamada profetisa (Ex. 15:20; Nm. 12:2, 6); Aar\u00f3n, el portavoz de Mois\u00e9s, recibe el nombre de su \u00abprofeta\u00bb (Ex. 7:1; cfr. 4:16). La idea fundamental del t\u00e9rmino \u00abnabi'\u00bb, \u00abprofeta\u00bb (que, p. ej., figura en Dt. 18:18) es que Dios reviste a este heraldo de unos dones particulares, entre otros el de ser vidente (1 S. 3:1). Esta es la raz\u00f3n de que el profeta reciba en ocasiones este nombre de vidente (1 S. 9:9, heb. \u00abro&#8217;eh\u00bb; Is. 3:10, heb. \u00abh\u00f5zeh\u00bb). Como el pueblo consideraba que esta cualidad era la m\u00e1s importante, el t\u00e9rmino \u00abvidente\u00bb fue el usado corrientemente para designar al profeta durante largos per\u00ed\u00adodos de la historia antigua de Israel. Samuel, Gad e Iddo recib\u00ed\u00adan este t\u00ed\u00adtulo. Pero Samuel es m\u00e1s que el vidente al que uno se dirige para conocer la voluntad de Dios, o para recibir instrucciones acerca de los temas p\u00fablicos o privados. Es el maestro enviado por Dios para instruir al pueblo, que reconoce en este ministerio p\u00fablico la caracter\u00ed\u00adstica esencial del profetismo (1 S. 10:10-13; 19:20). La ense\u00f1anza viene a ser la funci\u00f3n primaria del profeta, como en los tiempos de Mois\u00e9s. A partir de Samuel y de sus sucesores inmediatos (y algunos siglos m\u00e1s tarde con una presencia con renovado vigor) el profeta estar\u00e1 siempre presente en el seno de la naci\u00f3n. Embajador de Dios ante el reino de Israel, no deja de ordenar que se practique la justicia. Interpretando la historia a la luz de la moral, el profeta advierte de los juicios de Dios sobre el pecado, y alienta al pueblo a la fidelidad hacia el Se\u00f1or. El profeta est\u00e1 encargado de revelar los designios divinos (como Nat\u00e1n, que impide a David edificar el Templo, pero que profetiza la perennidad de su dinast\u00ed\u00ada); ello no obstante, este anuncio de lo por venir dista de ocupar el lugar central dentro de su ministerio. Los grandes sucesores de Samuel ya no son llamados \u00abvidentes\u00bb, sino \u00abprofetas\u00bb. Sin eliminar del vocabulario el t\u00ed\u00adtulo de vidente, se emplea de nuevo el de profeta, que no hab\u00ed\u00ada desaparecido nunca del todo (Jue. 4:4; 1 S. 3:20; 9:9; 10:10-13; 19:20). Am\u00f3s, que tuvo visiones, es llamado \u00abvidente\u00bb por el sacerdote de Bet-el (1 S. 7:12); pero Dios lo llama a un ministerio prof\u00e9tico completo (1 S. 7:15). Del profeta revestido del poder del Alt\u00ed\u00adsimo se dice que es \u00abel var\u00f3n de esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Os. 9:7), el inspirado. Como sucede con otros hombres que cumplen un ministerio p\u00fablico o privado, es el hombre de Dios, su instrumento, su mensajero; es un pastor del reba\u00f1o, un centinela, un int\u00e9rprete de los pensamientos divinos. Aunque todos los profetas hayan surgido de Israel, Dios, para el cumplimiento de Sus prop\u00f3sitos soberanos, ha concedido en ocasiones un sue\u00f1o o una visi\u00f3n a un filisteo, a un egipcio, a un madianita, a un babilonio o a un romano (Gn. 20:6; 41:4; Jue. 7:13; Dn. 2:1; Mt. 27:19). El Se\u00f1or se sirvi\u00f3 incluso de Balaam, el adivino, a quien el rey de Moab le hab\u00ed\u00ada pedido que maldijera a Israel (Nm. 22-24). Estos paganos entraron moment\u00e1neamente en contacto con el plan de Dios. Para asegurar su realizaci\u00f3n, el Se\u00f1or les otorg\u00f3 un atisbo de revelaci\u00f3n, pero nunca los incluy\u00f3 entre Sus profetas. La aparici\u00f3n del \u00e1ngel a Agar, a Manoa y a su esposa, y a otros, no les confiri\u00f3 este ministerio, reservado a hombres sometidos a la disciplina del Esp\u00ed\u00adritu, y en comuni\u00f3n con Dios. El Esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or ense\u00f1aba a los profetas (1 R. 22:24; 2 Cr. 15:1; 24:20; Neh. 9:30; Ez. 11:5; Jl. 2:28; Mi. 3:8; Zac. 7:12; Mt. 22:43; 1 P. 1:10-11). La acci\u00f3n divina no est\u00e1 en conflicto con la psicolog\u00ed\u00ada humana. En ocasiones Dios se serv\u00ed\u00ada de una voz audible o de un \u00e1ngel (Nm. 7:89; 1 S. 3:4; Dn. 9:21); pero por lo general daba Sus instrucciones mediante sue\u00f1os, visiones y sugestiones que los profetas reconoc\u00ed\u00adan como de origen divino, externo a ellos mismos. Estos hombres no estaban continuamente bajo la inspiraci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, sino que esperaban la revelaci\u00f3n del Se\u00f1or (Lv. 24:12). Su mente no puede identificarse con la de Dios (1 S. 16:6, 7). Nat\u00e1n mismo estuvo de acuerdo con David en sus deseos de construir el Templo; pero tuvo que decirle despu\u00e9s que Dios se opon\u00ed\u00ada a este proyecto (2 S. 7:3). Los profetas s\u00f3lo reciben las revelaciones en el momento elegido por el Se\u00f1or. Desde la \u00e9poca de Samuel, Dios fue dando profetas a Israel de una manera regular: varios de ellos son an\u00f3nimos (1 R. 18:4; 2 R. 2:7-16). Este ministerio parece que no ces\u00f3 hasta la \u00e9poca de Malaqu\u00ed\u00adas. Al acercarse el tiempo de la primera venida de Cristo, se dej\u00f3 o\u00ed\u00adr de nuevo la Palabra prof\u00e9tica (Lc. 1:67; 2:26-38). Hab\u00ed\u00ada profetas en la Iglesia en la \u00e9poca de Pablo (1 Co. 12:28). En contraste con los ap\u00f3stoles y ancianos, no constituyen un grupo definido. Hombres y mujeres (Hch. 21:9) comunicaban lo que Dios les hab\u00ed\u00ada revelado por el Esp\u00ed\u00adritu, anunciando ocasionalmente lo que hab\u00ed\u00ada de suceder (Hch. 11:27-28; 21:10-11); especialmente, exhortaban y edificaban a la Iglesia (1 Co. 14:3, 4, 24). Pablo aplica ir\u00f3nicamente el calificativo de profeta a un autor pagano que describi\u00f3 de manera magistral y ver\u00ed\u00addica el inmoral car\u00e1cter de los cretenses (Tit. 1:12). (e) Llamamiento. Es el mismo Dios el que llama al profeta (Am. 7:15), el cual conoce el momento preciso de esta revelaci\u00f3n. Mois\u00e9s estaba ante una zarza ardiendo cuando le vino el llamamiento (Ex. 3:1-4:17). El ni\u00f1o Samuel recibi\u00f3 revelaciones particulares (1 S. 3:1-15) que lo prepararon para la carrera prof\u00e9tica (1 S. 3:19-4:1). Eliseo sab\u00ed\u00ada de cu\u00e1ndo databa su llamamiento, y no ignoraba que hab\u00ed\u00ada recibido una doble porci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu (1 R. 19:19, 20; 2 R. 2:13, 14). Por lo general se cree que la vocaci\u00f3n de Isa\u00ed\u00adas coincide con su visi\u00f3n, en el a\u00f1o de la muerte del rey Uz\u00ed\u00adas (Is. 6); pero es posible que recibiera su comisi\u00f3n mucho tiempo antes. Esta visi\u00f3n marcaba el inicio de una etapa nueva y m\u00e1s importante de su ministerio; cfr. la visi\u00f3n del ap\u00f3stol Juan mucho tiempo despu\u00e9s de su primer llamamiento (Ap. 1:10); la de Pedro en Jope (Hch. 1:10); la de Pablo en Jerusal\u00e9n(Hch. 22:17). Igualmente, Ezequiel recibi\u00f3 mensajes (Ez. 33:1-22) a\u00f1os despu\u00e9s de haber sido investido con el ministerio prof\u00e9tico (Ez. 1:1, 4). No sabemos nada del primer llamamiento recibido por El\u00ed\u00adas, pero lo vemos un tiempo m\u00e1s tarde (1 R. 19) recibiendo en Horeb un mandato particular. Jerem\u00ed\u00adas, consciente de su llamamiento, se resiste desde su mismo inicio (Jer. 1:4-10). Oseas hace alusi\u00f3n a la Palabra que el Se\u00f1or le dirigi\u00f3 por primera vez (Os. 1:1). Por lo que se refiere al llamamiento, s\u00f3lo se registra un caso de instrumentalidad humana, en el de Eliseo (1 R. 19:19). En base al Sal. 105:15 se ha lanzado la sugerencia de que los profetas eran ungidos con aceite al comenzar su ministerio. Pero el salmista se refiere, en este texto, a los patriarcas, a los que \u00e9l denomina \u00abprofetas\u00bb seg\u00fan el uso entonces corriente (cfr. Gn. 20:7; 23:6). En Is. 61:1, que tambi\u00e9n se cita a prop\u00f3sito de la unci\u00f3n del aceite, la referencia es a la unci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu. En 1 R. 19:16 se habla de la unci\u00f3n de Eliseo como profeta y de Jeh\u00fa como rey. Este \u00faltimo fue, efectivamente, ungido con aceite (2 R. 9:1-6). Por lo que respecta a Eliseo, su unci\u00f3n no es descrita; lo que Eliseo s\u00ed\u00ad hace es tirar sobre \u00e9l su manto como se\u00f1al de su llamamiento al ministerio prof\u00e9tico (2 R. 1:8; 2:9, 13-15). (f) Forma de vida. La Biblia se refiere s\u00f3lo de manera incidental a la forma de vida de los profetas, que no difer\u00ed\u00ada demasiado de la de los dem\u00e1s israelitas. El vestirse con pelo no era como asceta, sino de penitente, llorando por los pecados del pueblo (2 R. 1:8; Zac. 13:4; cfr. Mt. 3:4). En ocasiones, los hombres de Dios llevaban un cilicio sobre los ri\u00f1ones, con el mismo prop\u00f3sito simb\u00f3lico (Is. 20:2). La vestimenta de pelo no se pon\u00ed\u00ada directamente sobre la piel, sino como manto sin mangas, sobre el cuerpo. Los profetas se alimentaban de frutos y de legumbres silvestres (2 R. 4:39; cfr. Mt. 3:4). Recib\u00ed\u00adan presentes en especie (1 S. 9:8; 1 R. 14:2, 3; 2 R. 4:42), o se les ofrec\u00ed\u00ada hospitalidad (1 R. 17:9; 18:4; 2 R. 4:8, 10). Ciertos profetas, los que eran de la tribu de Lev\u00ed\u00ad, ten\u00ed\u00adan derecho al diezmo. Algunos de ellos, como Eliseo y Jerem\u00ed\u00adas, eran de familias acomodadas (1 R. 19:21; Jer. 32:8-10). Gad, el vidente, as\u00ed\u00ad como otros hombres de Dios que tambi\u00e9n llevaban este t\u00ed\u00adtulo, fueron, posiblemente, receptores del apoyo real (2 S. 24:11; 1 Cr. 25:5; 2 Cr. 35:15). Los profetas ten\u00ed\u00adan por lo general una casa, al igual que sus contempor\u00e1neos (1 S. 7:17; 2 S. 12:15; 1 R. 14:4; 2 R. 4:1, 2; 5:9; 22:14; Ez. 8:1). (V\u00e9ase PROFETAS [COMPA\u00ed\u2018\u00ed\u008dA DE LOS]) (g) Escritos. A los profetas les toc\u00f3, asimismo, una tarea literaria: deb\u00ed\u00adan consignar por escrito la historia en que se hab\u00ed\u00adan movido, y sus mensajes prof\u00e9ticos. Samuel, el vidente, Nat\u00e1n el profeta, y Gad el vidente, fueron los historiadores de los reinos de David y de Salom\u00f3n. Ah\u00ed\u00adas, de Silo, escribi\u00f3 una profec\u00ed\u00ada (1 Cr. 29:29; 2 Cr. 9:29). El profeta Sema\u00ed\u00adas y el vidente Iddo (2 Cr. 12:15) refer\u00ed\u00adan los acontecimientos del reinado de Roboam. Iddo, el vidente, consign\u00f3 los referentes al reinado de Jeroboam (1 Cr. 9:29). Las memorias del profeta Iddo relataban el reinado de Ab\u00ed\u00adas (1 Cr. 13:22). Jeh\u00fa, el hijo de Hanani refiri\u00f3 la historia de Josafat (1 Cr. 20:34; 19:2). Isa\u00ed\u00adas describi\u00f3 el comienzo y fin de Uz\u00ed\u00adas y registr\u00f3 la historia de Ezequ\u00ed\u00adas (1 Cr. 26:22; 32:32). El canon hebreo clasifica entre los profetas anteriores a cuatro libros hist\u00f3ricos: Josu\u00e9, Jueces, los libros de Samuel, y Reyes. Es evidente que sus autores fueron \u00ablos videntes\u00bb. En la \u00e9poca de Isa\u00ed\u00adas y de Oseas, ciertos profetas vinieron a ser grandes escritores, redactaron sus mensajes bien de una manera condensada, o bien de una manera muy detallada; en otras ocasiones nos han dado selecciones de sus discursos. Estos hombres rendidos a Dios en comuni\u00f3n con El mediante la constante oraci\u00f3n eran aptos para recibir las revelaciones divinas (1 S. 7:5; 8:6; 12:23; 15:11). Se aislaban peri\u00f3dicamente para poder percibir mejor las instrucciones de lo Alto (Is. 21:8; Hab. 2:1). Ezequiel y Daniel recibieron revelaciones a la orilla de un r\u00ed\u00ado, donde posiblemente la apacibilidad favorecer\u00ed\u00ada la meditaci\u00f3n espiritual (Ez. 1:3; Dn. 10:4). asimismo, fue durante la noche que Samuel oy\u00f3 la palabra del Se\u00f1or (1 S. 3:2-10). El alma del profeta quedaba incesantemente abierta a la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, que, sin embargo, no violentaba la personalidad del esp\u00ed\u00adritu humano. Ciertos hombres que poseyeron el esp\u00ed\u00adritu de profec\u00ed\u00ada no fueron oficialmente clasificados entre los profetas. Los Salmos de David no fueron puestos entre los escritos prof\u00e9ticos, aun cuando hab\u00ed\u00ada anunciado a Cristo. Daniel, designado por el mismo Cristo como profeta (Mt. 24:15) era oficialmente un alto funcionario de los reyes de Caldea y de Persia, y no tuvo una funci\u00f3n prof\u00e9tica en el seno de la naci\u00f3n de Israel; es por esto que el canon heb. situ\u00f3 su libro entre los Hagi\u00f3grafos (escritos sagrados). (V\u00e9ase CANON.) El canon hebreo da el nombre de \u00abprofetas anteriores\u00bb a los libros hist\u00f3ricos: Josu\u00e9, Jueces, 1 y 2 Samuel, 1 y 2 Reyes. Los escritos estrictamente prof\u00e9ticos a partir de Isa\u00ed\u00adas reciben el nombre de \u00abprofetas posteriores\u00bb. Esta designaci\u00f3n no se relaciona con la \u00e9poca de redacci\u00f3n, sino con el puesto que ocupan estos dos grupos de libros dentro del canon hebreo. Los libros de los Reyes, por ejemplo, escritos despu\u00e9s de Isa\u00ed\u00adas, pertenecen al grupo de los \u00abprofetas anteriores\u00bb. Hubo grandes profetas, como El\u00ed\u00adas y Eliseo, que no escribieron sus discursos. En los comentarios modernos reciben el nombre de profetas oradores. Aqu\u00ed\u00ad y all\u00e1 en la Biblia se hace alusi\u00f3n a las obras literarias de otros profetas que registraron sus predicaciones por escrito. Se dan citas en los \u00abprofetas anteriores\u00bb u otros libros del AT. Entre los \u00abprofetas posteriores\u00bb, Oseas, Am\u00f3s y Jon\u00e1s predicaron en el reino del norte e incluso en N\u00ed\u00adnive (cfr. 2 R. 14:25). Los otros ejercieron su ministerio en el seno de las tribus de Jud\u00e1 y de Benjam\u00ed\u00adn, en tierra de Cana\u00e1n, o en la tierra de su exilio. Incluyendo a Daniel, la clasificaci\u00f3n cronol\u00f3gica es como sigue: (A) Durante el per\u00ed\u00adodo asirio, precediendo en poco la accesi\u00f3n de Tiglat-pileser (745 a.C.), y extendi\u00e9ndose hasta la decadencia del poder de N\u00ed\u00adnive (hacia el a\u00f1o 625 a.C.): Oseas, Am\u00f3s, Jon\u00e1s, en el reino del norte; Joel, Abd\u00ed\u00adas e Isa\u00ed\u00adas, Miqueas, Nahum, en Jud\u00e1. (B) Durante el per\u00ed\u00adodo babil\u00f3nico, en Jud\u00e1, del a\u00f1o 625 a.C., y hasta la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n, el a\u00f1o 586 a.C.: Jerem\u00ed\u00adas, Habacuc, Sofon\u00ed\u00adas. (C) Durante el exilio en Babilonia: Ezequiel, Daniel. (D) Despu\u00e9s del retorno del exilio: Hageo, Zacar\u00ed\u00adas, Malaqu\u00ed\u00adas. Bibliograf\u00ed\u00ada: Adem\u00e1s de la bibliograf\u00ed\u00ada citada bajo los art\u00ed\u00adculos correspondientes a cada libro y profeta, se puede citar la siguiente literatura: Kelly, W.: \u00abNature of Prophecy\u00bb, Bible Treasury (H. L. Heijkoop, 58, Blijhamsterstraat, Winschoten, Holanda, reimpr., 1969); Kelly, W.: \u00abObject of Prophecy\u00bb, Bible Treasury, enero 1920; Kelly, W.: \u00abOccasion of Prophecy\u00bb, Bible Treasury; \u00abSphere of Prophecy\u00bb, Bible Treasury, marzo 1920; Kelly, W.: \u00abLanguage of Prophecy\u00bb, Bible Treasury, abril 1920; Payne, J. B.: \u00abEncyclopaedia of Biblical Prophecy\u00bb (Harper and Row, New York, 1973); Schultz, S. J.: \u00abHabla el Antiguo Testamento\u00bb (Pub. Portavoz Evang\u00e9lico, Barcelona, 1976); Tan, P. L.: \u00abThe Interpretation of Prophecy\u00bb (BMH Books, Winona Lake, Indiana, 1974); Unger, M. F.: \u00abEl mensaje de la Biblia\u00bb (Ed. Moody, Chicago, 1976); Wood, L. J.: \u00abLos profetas de Israel\u00bb (Outreach, Grand Rapids, 1983); Young, E. J.: \u00abUna introducci\u00f3n al Antiguo Testamento\u00bb (T.E.L.L., Grand Rapids, 1977).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: 1. Jes\u00fas, el profeta que ten\u00ed\u00ada que venir.-2. Jes\u00fas \u00abprofeta\u00bb en los cuatro Evangelios. 2.1. Marcos y Mateo. 2.2. Lucas y Juan.<\/p>\n<p>El uso que hacen los Evangelios del t\u00e9rmino profeta\u00bb, no es escaso pero tampoco muy abundante: lo encontramos exactamente 37 veces en Mt, 29 en Lc (+30 en Hch), 14 en Jn y 6 en Mc; es decir, un total de 86 usos de los 144 en el conjunto del NT. La mayor\u00ed\u00ada de las veces se utiliza para hablar de los profetas del AT, considerados en general o en particular; a veces se especifica la referencia concreta a\u00f1adiendo el nombre de este o de aquel profeta o incluso a sus escritos. En una ocasi\u00f3n se utiliza el femenino \u00abprofetisa\u00bb, t\u00ed\u00adtulo que aplica Lucas a Ana; seg\u00fan este \u00faltimo uso, al menos para el tercer evangelista, profetas no son s\u00f3lo los que Israel consideraba como tales, sino tambi\u00e9n algunas figuras m\u00e1s recientes.<\/p>\n<p>Entre los profetas m\u00e1s recientes se cuenta sobre todo a Juan Bautista, a quien su propio padre presenta como \u00abprofeta del Alt\u00ed\u00adsimo\u00bb (cf. Lc 1, 76) y de quien dir\u00e1 el mismo Jes\u00fas que es \u00abm\u00e1s que un profeta\u00bb (Lc 7, 26 = Mt 11, 9). Tambi\u00e9n Jes\u00fas es presentado de un modo u otro como profeta en los Evangelios: profeta lo consider\u00f3 la samaritana (Jn 4, 19), el ciego de nacimiento (Jn 9, 17) o, seg\u00fan recuerdan los jefes de los sacerdotes y los fariseos (cf. Mt 21, 46), el pueblo en general (cf. Mc 6, 14-16 =; 8, 27-30; Lc 7, 19; Jn 6, 14; 7, 40, 51s). Profeta es Jes\u00fas incluso para sus disc\u00ed\u00adpulos, que unen ese t\u00e9rmino al resumen de su vida que hacen para el caminante los dos de Ema\u00fas tras la decepci\u00f3n del viernes santo (Lc 24, 19); la luz de la Pascua les ayudar\u00e1 a integrar tal decepci\u00f3n en el plan de Dios y a presentar a su Maestro como el profeta semejante a Mois\u00e9s de Dt 18, 15. 18 (cf. Hech 3, 22; 7, 37 y adem\u00e1s Mc 9, 7).<\/p>\n<p>1. Jes\u00fas, el profeta que ten\u00ed\u00ada que venir<br \/>\nLa identificaci\u00f3n de Jes\u00fas como profeta y el mismo hecho de que otros rechazaran que lo fuera (cf. Jn 7, 52; 8, 48; 9, 16. 24) nos lleva a preguntarnos por el punto de partida, el fundamento de semejante consideraci\u00f3n del Maestro de Nazaret por parte de la gente. En este sentido se puede afirmar que las afirmaciones del pueblo sobre la condici\u00f3n prof\u00e9tica de Jes\u00fas tienen que ver con la expectaci\u00f3n relativamente extendida en Israel de la llegada de un profeta que, por su relaci\u00f3n con los tiempos finales descritos por los antiguos profetas, justifica el nombre de \u00abprofeta escatol\u00f3gico\u00bb que suelen dar a esta figura los estudiosos de la cristolog\u00ed\u00ada del NT.<\/p>\n<p>Dicha expectativa ten\u00ed\u00ada como fundamento pr\u00f3ximo un texto de Malaqu\u00ed\u00adas, a quien los escribas atribu\u00ed\u00adan el haber sido el \u00faltimo de los profetas. \u00abMirad, yo os enviar\u00e9 al profeta El\u00ed\u00adas antes de que llegue el d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\u00bb (Mal 3, 1. 23). En este marco debe situarse sin duda la identificaci\u00f3n de Jes\u00fas con El\u00ed\u00adas que, seg\u00fan el testimonio de los disc\u00ed\u00adpulos, hac\u00ed\u00adan algunos de entre el pueblo (cf. Mc 8, 28 y =). Sin mencionar la figura de El\u00ed\u00adas, el primer libro de los Macabeos hablaba del d\u00ed\u00ada en que \u00absurja un profeta fiel\u00bb; por su parte, el grupo de jud\u00ed\u00ados que hicieron de Qumr\u00e1n su lugar de retiro preferido hablar\u00e1n en la Regla de la Comunidad de su esperanza en \u00abla venida del profeta\u00bb (1 QS 9, 11; cf. 1QMelch). La expectativa de dicha figura se relaciona de un modo u otro con el citado texto de Dt 18, 15. 18 sobre el profeta posterior a Mois\u00e9s y mayor que \u00e9l. Animados por esta esperanza, en tiempos m\u00e1s o menos contempor\u00e1neos de Jes\u00fas surgieron algunos personajes que se autoproclamaban o eran tenidos por profetas. El historiador jud\u00ed\u00ado Flavio Josefo se refiere a algunos de ellos e incluso nos transmite un par de nombres: Atrongas y Teudas; un personaje del mismo nombre aparece tambi\u00e9n en Hech 5, 36. Seg\u00fan todo esto, no resulta nada extra\u00f1o que la gente tuviera a Jes\u00fas por profeta.<\/p>\n<p>Por otra parte, algunas de las actuaciones y de las palabras del Nazareno justificaban suficientemente tal consideraci\u00f3n. Entre ellas cabe notar, ante todo, su bautismo: que este rito ten\u00ed\u00ada que ver con la profec\u00ed\u00ada queda demostrado con la figura del Bautista: seg\u00fan cuenta el Evangelista S. Marcos, la gente cre\u00ed\u00ada que Juan era \u00abrealmente un profeta\u00bb (Mc 11, 32), consideraci\u00f3n que ten\u00ed\u00ada que ver sin duda con el rito del bautismo administrado por el Precursor (cf. 11, 30). Por ello, no es extra\u00f1o que el profeta Jes\u00fas se presente al pueblo precisamente en el momento de recibir el bautismo de Juan; la comunidad cristiana nacida del juda\u00ed\u00adsmo capt\u00f3 el hondo significado de esta circunstancia y, al relatar el hecho, explicit\u00f3 su sentido; para ello recurri\u00f3 al texto de Is 63, que interpret\u00f3 midr\u00e1sicamente en relaci\u00f3n con el profeta Jes\u00fas, que recibe el Esp\u00ed\u00adritu (63, 17) tras salir del agua (cf. 63, 11), mientras se abren los cielos (63, 19).<\/p>\n<p>Sabor prof\u00e9tico tuvo tambi\u00e9n la entrada triunfal de Jes\u00fas en la ciudad Santa montado en un borrico: anunciada en estos t\u00e9rminos por el profeta Zacar\u00ed\u00adas (cf. 9, 9), seg\u00fan S. Mateo, fue entendida prof\u00e9ticamente por la gente (cf. Mt 21, 11). El gesto realizado inmediatamente despu\u00e9s por Jes\u00fas en relaci\u00f3n con el templo recuerda f\u00e1cilmente los gestos simb\u00f3licos de los profetas (cf. Mc 11, 15-18 y =). En este cap\u00ed\u00adtulo hay que situar adem\u00e1s la actitud frente a la ley, expresada en multitud de pasajes, en los que Jes\u00fas se muestra como revestido de una autoridad especial.<\/p>\n<p>La realizaci\u00f3n de todos estos gestos y el conjunto de su predicaci\u00f3n sobre la irrupci\u00f3n inmediata y definitiva del Reino de Dios permiten suponer en Jes\u00fas una conciencia sobre su propia misi\u00f3n que, por el horizonte b\u00ed\u00adblico en que se sit\u00faan aqu\u00e9llos, podemos calificar de \u00abprof\u00e9tica\u00bb. Es m\u00e1s, dos dichos de Jes\u00fas recogidos en nuestros Evangelios parecen confirmar tal conciencia prof\u00e9tica. El primero lo sit\u00faan los evangelistas en Nazaret y en una \u00e9poca m\u00e1s (Lc 4, 1 ss) o menos (cf. Mc 6, lss; Mt 13, 57) cercana al comienzo de la actividad p\u00fablica: \u00abA un profeta lo desprecian s\u00f3lo en su patria, entre sus parientes y en su casa\u00bb (Mc 4, 4; cf. Jn 4, 4). El car\u00e1cter general y axiom\u00e1tico de la frase contribuye a darle veracidad hist\u00f3rica, tanto m\u00e1s cuanto que se trata de un dicho corriente incluso entre fil\u00f3sofos helenistas; pero, junto a la posibilidad real de que Jes\u00fas pronunciara esta frase en estos t\u00e9rminos o en otros parecidos, se puede admitir adem\u00e1s que aquel vecino de Nazaret expres\u00f3 con ella su convicci\u00f3n m\u00e1s profunda sobre su propia misi\u00f3n. La referencia del dicho al tema del rechazo, que Lucas radicaliza y dramatiza hasta el punto de convertirlo en un intento de homicidio (cf. Lc 4, 28ss), tiene que ver con la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada acerca de la muerte tr\u00e1gica de los profetas (cf. Mt 23, 29-36=Lc 11, 47-51).<\/p>\n<p>En este sentido avanza el segundo de los dichos a que nos hemos referido m\u00e1s arriba y que nos transmite \u00fanicamente S. Lucas: Jerusal\u00e9n, la meta del camino de Jes\u00fas (cf. 11, 5lss), es la ciudad \u00abque mata a los profetas\u00bb (Lc 15, 34; cf. Mt 23, 37). Aunque Jes\u00fas no aparece aqu\u00ed\u00ad abiertamente como profeta, se puede suponer que esta invectiva sobre Jerusal\u00e9n s\u00f3lo se explica desde la propia conciencia de su condici\u00f3n de tal y, en consecuencia, de su propio destino. Fundada en el convencimiento sobre la existencia de esta conciencia, expresada de forma directa e indirecta por Jes\u00fas, la comunidad cristiana respondi\u00f3 en t\u00e9rminos decididamente positivos a la pregunta que se hab\u00ed\u00adan hecho algunos cuando la entrada en Jerusal\u00e9n: Jes\u00fas era realmente \u00abel profeta que ten\u00ed\u00ada que venir al mundo\u00bb (Jn 6, 14). Tal respuesta exigi\u00f3 un esfuerzo ulterior por distinguir entre el profeta Jes\u00fas y otras figuras prof\u00e9ticas cuya reaparici\u00f3n se esperaba de alg\u00fan modo; entre estas figuras cabe contar sobre todo a El\u00ed\u00adas, el t\u00ed\u00adpico profeta de los \u00faltimos tiempos, cuya vuelta marcar\u00ed\u00ada el comienzo del fin de los tiempos; ya hemos se\u00f1alado que algunos contempor\u00e1neos de Jes\u00fas, que se mov\u00ed\u00adan probablemente en la corriente apocal\u00ed\u00adptica, vieron en \u00e9l a El\u00ed\u00adas. Frente a esta identificaci\u00f3n, el cristianismo naciente reinterpret\u00f3 las expectativas jud\u00ed\u00adas sobre El\u00ed\u00adas y lo convirti\u00f3 en una especie de s\u00ed\u00admbolo del final en cuanto tal, que vio anunciado por el Bautista: \u00abEl\u00ed\u00adas ya ha venido\u00bb, les dice Jes\u00fas; pero el destino de este nuevo El\u00ed\u00adas, a quienes los hombres han maltratado como han querido, se convierte en preludio del destino del propio Jes\u00fas (cf. Mc 9, 11-13). Es f\u00e1cil descubrir en estas palabras de Jes\u00fas una fusi\u00f3n de planos y de concepciones, que van desde la expectativa jud\u00ed\u00ada en la llegada de El\u00ed\u00adas hasta el convencimiento cristiano de que Jes\u00fas es el verdadero profeta de los \u00faltimos tiempos, pasando por la interpretaci\u00f3n, tambi\u00e9n cristiana, de Juan como precursor de Jes\u00fas y, en cuanto tal, realizador de la misi\u00f3n que, seg\u00fan el juda\u00ed\u00adsmo contempor\u00e1neo, tendr\u00ed\u00ada que llevar a cabo El\u00ed\u00adas al final de los tiempos. Sobre esta base, distinguidas las figuras de Jes\u00fas y de El\u00ed\u00adas, se adelanta en la reflexi\u00f3n sobre Jes\u00fas, en quien se descubre al profeta como Mois\u00e9s de Dt 18, 15. 18 (cf. Jn 6, 14; Hech 7, 13 y, adem\u00e1s, Mt 11, 2 = Lc 7, 19).<\/p>\n<p>2. Jes\u00fas \u00abprofeta\u00bb en los cuatro Evangelios<br \/>\nApoyados en este dato firme de la tradici\u00f3n preevang\u00e9lica, los autores de nuestros Evangelios, que recogieron tambi\u00e9n la incertidumbre de las gentes sobre la identidad de Jes\u00fas, afirman claramente su condici\u00f3n de profeta, integrando sin m\u00e1s o elaborando y adaptando a la teolog\u00ed\u00ada de sus respectivas obras los dichos correspondientes.<\/p>\n<p>2.1. Marcos y Mateo<br \/>\nAunque el Evangelio que se supone m\u00e1s antiguo no concede mayor espacio a la condici\u00f3n prof\u00e9tica de Jes\u00fas, la elaboraci\u00f3n de los datos sobre este punto Ilegan en \u00e9l a su m\u00e1xima expresi\u00f3n: S. Marcos recoge pocos datos al respecto: la opini\u00f3n de algunos de los contempor\u00e1neos del Nazareno sobre este punto (cf. Mc 6, 15; 8, 28) e incluso el dicho del propio Jes\u00fas sobre el profeta despreciado en su tierra (cf. 6, 4); sin embargo, desconoce las palabras de la gente en el momento de la entrada en Jerusal\u00e9n sobre \u00abel profeta Jes\u00fas de Nazaret en Galilea\u00bb (Mt 21, 11) y, sobre todo, reinterpreta completamente la aplicaci\u00f3n del t\u00ed\u00adtulo a Jes\u00fas en la escena que sigue al juicio de Jes\u00fas por parte de los jud\u00ed\u00ados: los soldados le invitan a mostrar su condici\u00f3n prof\u00e9tica en medio de burlas y de golpes (14, 65); sin embargo, lo mismo que poco antes la pregunta del Sumo Sacerdote en relaci\u00f3n con su condici\u00f3n mesi\u00e1nica y poco despu\u00e9s la del centuri\u00f3n en relaci\u00f3n con su condici\u00f3n divina, el gesto burl\u00f3n de los soldados es, de hecho aunque de forma parad\u00f3jica, aut\u00e9ntica proclamaci\u00f3n de la condici\u00f3n prof\u00e9tica de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>De este modo, tal condici\u00f3n queda insertada perfectamente en la catequesis de S. Marcos sobre el Mes\u00ed\u00adas-Hijo de Dios sufriente. Que sea \u00e9sta la intenci\u00f3n del evangelista se descubre cuando se compara su versi\u00f3n sobre el referido pasaje de la burla de los soldados y la que se ofrece en el Evangelio de S. Mateo: el primer evangelista mantiene el uso del verbo \u00abprofetizar\u00bb en las palabras de los soldados, pero reduce el contenido \u00abprof\u00e9tico\u00bb de la escena introduciendo el t\u00ed\u00adtulo \u00abCristo\u00bb (= Mes\u00ed\u00adas) como forma de dirigirse al reo y precisando el contenido de la \u00abprofec\u00ed\u00ada\u00bb que quer\u00ed\u00adan escuchar los soldados: se trataba de adivinar qui\u00e9n le hab\u00ed\u00ada pegado; la escena deja de ser as\u00ed\u00ad lo que era en Marcos, es decir, proclamaci\u00f3n parad\u00f3jica de la condici\u00f3n prof\u00e9tica de Jes\u00fas y se convierte en simple burla del pretendido mes\u00ed\u00adas. Pese a todo, Mateo acent\u00faa algo m\u00e1s que su fuente aquella condici\u00f3n; para ello a los datos que Marcos le ofrece sobre este particular a\u00f1ade otros dos que ampl\u00ed\u00adan la opini\u00f3n de la gente: al narrar la entrada en Jerusal\u00e9n, identifica a Jes\u00fas como \u00abel profeta de Nazaret de Galilea\u00bb (Mt 21, 11), una opini\u00f3n recogida por los principales sacerdotes y fariseos, que tras escuchar de labios de Jes\u00fas la par\u00e1bola de los vi\u00f1adores homicidas no se atrevieron a arrestarlo por miedo a la gente, \u00abque lo ten\u00ed\u00adan por profeta\u00bb (Mt 21, 46). Pese a todo, no parece que ninguna de estas afirmaciones constituya una confesi\u00f3n de fe propiamente dicha en Jes\u00fas-profeta y que no reflejen tan siquiera la identificaci\u00f3n de Jes\u00fas con el profeta esperado de Dt 18, 18.<\/p>\n<p>2.2. Lucas y Juan<br \/>\nA los puntos de relaci\u00f3n que se descubren entre la obra lucana y el Cuarto Evangelio se cuenta precisamente la mayor elaboraci\u00f3n que hacen ambos evangelistas sobre la tradici\u00f3n de Jes\u00fas-profeta. Por lo que respecta a S. Lucas, el sello del evangelista en dicha tradici\u00f3n se descubre ante todo en la interpretaci\u00f3n del profetismo de Jes\u00fas seg\u00fan el modelo de los grandes profetas de la historia de la salvaci\u00f3n: Jes\u00fas es el profeta como Mois\u00e9s prometido en Dt 18, 15: de hecho, en la escena de la transfiguraci\u00f3n aparece en di\u00e1logo con el gran profeta del Antiguo Testamento; por otra parte, en esta misma escena, la voz del Padre, adem\u00e1s de identificar a Jes\u00fas como Hijo suyo, invita a los disc\u00ed\u00adpulos presentes a escuchar la voz de dicho Hijo (9, 35), lo mismo que el pueblo de Israel hab\u00ed\u00ada escuchado la voz de Mois\u00e9s (cf. Dt 18, 15). Con este convencimiento podr\u00ed\u00adan relacionarse los textos lucanos que vinculan la actividad taumat\u00fargica de Jes\u00fas con su condici\u00f3n de profeta: los disc\u00ed\u00adpulos de Ema\u00fas, por ejemplo, dan cuenta al caminante que se les une por el camino y que resulta ser el propio Jes\u00fas, de su actuaci\u00f3n como \u00abprofeta poderoso en obras y palabras ante Dios y ante el pueblo\u00bb (24, 19; cf. adem\u00e1s 3, 22-23; 7, 37). Sin embargo, m\u00e1s que con Mois\u00e9s, parece m\u00e1s adecuado relacionar este aspecto de la actividad de Jes\u00fas con la figura de El\u00ed\u00adas, otro de los grandes profetas de Israel; aunque en relaci\u00f3n con esta figura prof\u00e9tica se descubre en Lucas un doble movimiento: por una parte, Jes\u00fas se resiste claramente a que le identifiquen con aquel famoso del Norte (cf. 3, 16; 7, 19), cuya actividad de mensajero ve cumplida, sin embargo, en Juan Bautista (7, 27); pero, por otro lado, en la visita de Jes\u00fas a la sinagoga de su pueblo de Nazaret, que Lucas elabora como escena de presentaci\u00f3n de la persona y de la actividad de aquel ilustre paisano, Jes\u00fas evoca expresamente la actividad de El\u00ed\u00adas y de Eliseo al hablar de la no aceptaci\u00f3n del profeta en su patria (4, 24-26); en esta misma l\u00ed\u00adnea habr\u00ed\u00ada que interpretar la aclamaci\u00f3n de la gente tras la resurrecci\u00f3n del hijo de la viuda de Na\u00ed\u00adn (7, 16; cf. adem\u00e1s 7, 19; 9, 8. 19). El recurso a las grandes figuras prof\u00e9ticas de la historia de Israel sirve tambi\u00e9n a Lucas para presentar otra dimensi\u00f3n muy importante del profeta Jes\u00fas: como el de aqu\u00e9llas, su destino est\u00e1 marcado por la persecuci\u00f3n y la muerte; esta dimensi\u00f3n la atribuye Lucas al propio Jes\u00fas, quien interpreta su camino hacia Jerusal\u00e9n como un progresivo acercamiento al destino de los profetas: \u00abHoy y ma\u00f1ana y pasado tengo que seguir caminando, porque no cabe que un profeta muera fuera de Jerusal\u00e9n\u00bb (13, 33 y adem\u00e1s 13, 34 y 11, 49). De este modo, con la muerte de Jes\u00fas, alcanzar\u00e1 su punto culminante el destino de los profetas; de hecho, cuando se cumpla en su caso el destino que \u00e9l mismo hab\u00ed\u00ada predicho, la condici\u00f3n prof\u00e9tica de Jes\u00fas se proclamar\u00e1 de forma parad\u00f3jica: \u00abLos que le ten\u00ed\u00adan preso se burlaban de \u00e9l y lo golpeaban; y cubri\u00e9ndolo con un velo le preguntaban: `Haz de profeta: \u00bfqui\u00e9n es el que te ha pegado- (22, 64). S\u00f3lo que, como ocurriera en el caso de El\u00ed\u00adas y Eliseo, de este modo la salvaci\u00f3n aportada por el profeta Jes\u00fas alcanzar\u00e1 la meta anunciada desde su presentaci\u00f3n inicial (4, 25-26): el mundo de los paganos.<\/p>\n<p>En la misma l\u00ed\u00adnea que Lucas, aunque mucho m\u00e1s ampliamente que en \u00e9l, la cristolog\u00ed\u00ada del Cuarto Evangelio otorga un espacio muy significativo a la dimensi\u00f3n prof\u00e9tica de Jes\u00fas: \u00e9l es \u00abel profeta que ten\u00ed\u00ada que venir al mundo\u00bb (6, 14): \u00e9ste es sin duda el convencimiento firme del evangelista, para el que hab\u00ed\u00ada preparado a sus lectores en la negaci\u00f3n tajante del Bautista en el comienzo de su obra: Yo -dice el Precursor- no soy el profeta (1, 21); dicha fe se expresa en la confesi\u00f3n ambivalente de quienes hab\u00ed\u00adan contemplado la multiplicaci\u00f3n de los panes (y los peces) (6, 1-13). Ahora bien, el contexto en el que Juan sit\u00faa semejante declaraci\u00f3n ayuda sobre todo a percibir los acentos propios de la elaboraci\u00f3n del tema del profetismo de Jes\u00fas en el Cuarto Evangelio; y ello en dos sentidos: en primer lugar, porque el profeta Jes\u00fas es para Juan portador de la revelaci\u00f3n de Dios y, como consecuencia, la fe en el profeta Jes\u00fas exige aceptar la revelaci\u00f3n de que es portador; exige aceptarle a \u00e9l como revelador. De hecho, el signo ya indicado de la multiplicaci\u00f3n del pan se convertir\u00e1 en el punto de partida para el discurso que seguir\u00e1 tras la manifestaci\u00f3n de Jes\u00fas a los disc\u00ed\u00adpulos en medio del lago (6, 16-21); en dicho discurso, Jes\u00fas se presenta como dador del pan de vida, es decir, como portador de la revelaci\u00f3n de Dios; m\u00e1s todav\u00ed\u00ada, se presenta como siendo \u00e9l mismo el pan de vida, la revelaci\u00f3n de Dios (cf. 6, 48. 51); esta consideraci\u00f3n se concreta y ampl\u00ed\u00ada en el conjunto del Evangelio, donde Jes\u00fas aparece como el enviado del Padre, que ha recibido el encargo de decir sus palabras (12, 48-50) y cuya actividad se limita a hablar lo que el Padre le ha ense\u00f1ado (8, 28-29). Dicha ense\u00f1anza no consiste \u00fanicamente en un conocimiento extraordinario de la realidad (4, 16-19. 29); el conocimiento que posee Jes\u00fas es m\u00e1s hondo, pues \u00e9l es la misma revelaci\u00f3n de Dios (cf. 4, 26); una revelaci\u00f3n que no toca s\u00f3lo a Dios, sino que alcanza a la propia condici\u00f3n del profeta-revelador: devolviendo la vista al ciego, el profeta Jes\u00fas se revela como luz del mundo (9, 5. 39; cf. 8, 12). Por ello mismo, de lo que se trata en definitiva es de tomar una opci\u00f3n ante \u00e9l: \u00e9ste es el segundo aspecto que une Juan a la elaboraci\u00f3n que hace en su evangelio de la condici\u00f3n prof\u00e9tica de Jes\u00fas: el pueblo y las autoridades se dividen ante \u00e9l (7, 40-43. 50-52): para unos, Jes\u00fas es un embaucador y un endemoniado (7, 47; 9, 19. 24), en definitiva, un falso profeta (cf. 8, 48); por ello intentan frenar su actividad (7, 44); para otros, es realmente el profeta de Dios (4, 19; 7, 40; 9, 17). Un primer paso, insuficiente, sin duda, pero positivo, para la aceptaci\u00f3n del misterio m\u00e1s profundo de su persona: Jes\u00fas es el Hijo del Hombre (9, 35. 36), el Santo de Dios (6, 68); en \u00faltimo t\u00e9rmino, el Hijo eterno del Padre, incomparablemente superior, por ello, a todos los profetas del pasado (8, 48-58). -> escrituras; mes\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 R. FABRIS, \u00abJesucristo\u00bb, en: P. ROSSANO, G. RAVASSI y A. GIRLANDA, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Paulinas, Madrid 1990, 864-893; R. PENNA, \u00ab1 titoli cristologici\u00bb, en: 1 ritrati originali di Ges\u00fa il Cristo. Inizi e sviluppi della cristologia. I. Gli Inizi, S. Paolo, Torino 1996, 119-122; Ch. PERROT, \u00abJes\u00fas el profeta\u00bb, en: Jes\u00fas y la Historia, Cristiandad, Madrid 1982, 138-160; R. SCHNACKENBURG, La persona de Jesucristo reflejada en los cuatro Evangelios, Herder, Barcelona 1998; F. SCHNIDER, \u00abprofhth\u00bb, en: H. BALz y G. SCHNEIDER (edits.), Diccionario exeg\u00e9tico del Nuevo Testamento II, S\u00ed\u00adgueme 1998, 1228-1236.<\/p>\n<p>Juan Miguel D\u00ed\u00adaz Rodelas<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>Persona mediante la cual Dios da a conocer su voluntad y prop\u00f3sito. (Lu 1:70; Hch 3:18-21.) Si bien se desconoce la etimolog\u00ed\u00ada de la voz hebrea para profeta (na\u00c2\u00b7v\u00ed\u00ad\u00c2\u00b4), el uso b\u00ed\u00adblico del t\u00e9rmino muestra que los verdaderos profetas no eran simples proclamadores, sino voceros de Dios, \u2020\u02dchombres de Dios\u2020\u2122 con mensajes inspirados (1Re 12:22; 2Re 4:9; 23:17), que estaban de pie en el \u2020\u0153grupo \u00ed\u00adntimo\u2020\u009d de Dios y a quienes El revelaba su \u2020\u0153asunto confidencial\u2020\u009d. (Jer 23:18; Am 3:7; 1Re 17:1; v\u00e9ase VIDENTE.)<br \/>\nEl t\u00e9rmino griego pro\u00c2\u00b7fe\u00c2\u00b7tes, que significa literalmente \u2020\u0153proclamador [gr. pro, \u2020\u0153ante\u2020\u009d o \u2020\u0153delante de\u2020\u009d, y fe\u00c2\u00b7m\u00ed\u00ad, \u2020\u0153decir\u2020\u009d]\u2020\u009d, designa a la persona que declara o da a conocer mensajes atribuidos a una fuente divina. (Comp\u00e1rese con Tit 1:12.) Aunque en este concepto entra la predicci\u00f3n del futuro, este no es el significado fundamental de la palabra. (Comp\u00e1rese con Jue 6:7-10.) Ahora bien, para que una persona viva en armon\u00ed\u00ada con la voluntad de Dios ha de conocer cu\u00e1les son los prop\u00f3sitos revelados de Jehov\u00e1 para el futuro, a fin de que pueda conformar sus caminos, deseos y metas a la voluntad divina. Por consiguiente, en la gran mayor\u00ed\u00ada de los casos, los profetas b\u00ed\u00adblicos transmitieron mensajes que ten\u00ed\u00adan una relaci\u00f3n directa o indirecta con el futuro.<\/p>\n<p>Las funciones del profeta en las Escrituras Hebreas. El primer vocero humano de Dios obviamente fue Ad\u00e1n, quien al principio transmiti\u00f3 las instrucciones divinas a su esposa Eva, y en ese sentido desempe\u00f1\u00f3 el papel de profeta. Aquellas instrucciones no solo estaban relacionadas con su presente, sino tambi\u00e9n con el futuro, pues daban a conocer el prop\u00f3sito de Dios para la Tierra y la humanidad, as\u00ed\u00ad como el proceder que los humanos ten\u00ed\u00adan que seguir para disfrutar de un futuro bendito. (G\u00e9 1:26-30; 2:15-17, 23, 24; 3:1-3.) El primer profeta humano fiel que se menciona fue Enoc, en cuyo mensaje hab\u00ed\u00ada una predicci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica del futuro. (Jud 14, 15.) Tanto Lamec como su hijo No\u00e9 proclamaron revelaciones inspiradas del prop\u00f3sito y la voluntad de Dios. (G\u00e9 5:28, 29; 9:24-27; 2Pe 2:5.)<br \/>\nLa palabra na\u00c2\u00b7v\u00ed\u00ad\u00c2\u00b4 se aplica por primera vez a Abrah\u00e1n. (G\u00e9 20:7.) Este patriarca no se destac\u00f3 por predecir el futuro, y menos de una manera p\u00fablica. Sin embargo, Dios le hab\u00ed\u00ada dado un mensaje, una promesa prof\u00e9tica. Abrah\u00e1n tuvo que sentirse movido a hablar de ese mensaje, en especial a su familia, explicando por qu\u00e9 dejaba Ur y cu\u00e1l era la promesa que Dios le hab\u00ed\u00ada hecho. (G\u00e9 12:1-3; 13:14-17; 22:15-18.) De manera similar, Isaac y Jacob, los herederos de la promesa, fueron \u2020\u0153profetas\u2020\u009d que tuvieron una comunicaci\u00f3n \u00ed\u00adntima con Dios. (Sl 105:9-15.) Adem\u00e1s, pronunciaron bendiciones prof\u00e9ticas a favor de sus hijos. (G\u00e9 27:27-29, 39, 40; 49:1-28.) Con la excepci\u00f3n de Job y Elih\u00fa, mediante quienes Dios revel\u00f3 Sus verdades antes del \u00e9xodo, a todos los profetas verdaderos desde entonces hasta el siglo I E.C. se les escogi\u00f3 de entre los descendientes de Jacob (los israelitas).<br \/>\nCon Mois\u00e9s, las funciones del profeta se enfocan de manera m\u00e1s definida. Jehov\u00e1 destaca la posici\u00f3n del profeta como Su vocero al designar a Aar\u00f3n como \u2020\u0153profeta\u2020\u009d o \u2020\u0153boca\u2020\u009d para Mois\u00e9s, mientras que este \u2020\u02dcle serv\u00ed\u00ada a Aar\u00f3n de Dios\u2020\u2122. (Ex 4:16; 7:1, 2.) Mois\u00e9s predijo muchos acontecimientos que tuvieron un cumplimiento inmediato, como fue el caso de las diez plagas. Sin embargo, \u00e9l sirvi\u00f3 de profeta o vocero divino de una manera a\u00fan m\u00e1s impresionante al transmitir el pacto de la Ley en Sina\u00ed\u00ad y al instruir a la naci\u00f3n acerca de la voluntad de Dios. Aunque el pacto de la Ley fue de un inmenso valor para los israelitas como c\u00f3digo y gu\u00ed\u00ada moral, tambi\u00e9n se\u00f1al\u00f3 hacia el futuro a las \u2020\u02dcmejores cosas por venir\u2020\u2122. (G\u00e1l 3:23-25; Heb 8:6; 9:23, 24; 10:1.) La \u00ed\u00adntima comunicaci\u00f3n, muchas veces bilateral, que Mois\u00e9s ten\u00ed\u00ada con Dios, as\u00ed\u00ad como el que El lo utilizase para transmitir el entendimiento mucho m\u00e1s amplio de Su voluntad y prop\u00f3sito, hizo que su posici\u00f3n prof\u00e9tica fuese sobresaliente. (Ex 6:2-8; Dt 34:10.) Su hermano Aar\u00f3n y su hermana M\u00ed\u00adriam, as\u00ed\u00ad como 70 ancianos de la naci\u00f3n, tambi\u00e9n rindieron un servicio prof\u00e9tico, pues transmitieron mensajes o consejos divinos (aunque no necesariamente predicciones). (Ex 15:20; N\u00fa 11:25; 12:1-8.)<br \/>\nAparte del hombre citado en Jueces 6:8, a quien no se identifica, la profetisa D\u00e9bora fue la \u00fanica persona mencionada espec\u00ed\u00adficamente en el libro de Jueces que rend\u00ed\u00ada servicio prof\u00e9tico. (Jue 4:4-7; 5:7.) Sin embargo, el que no aparezca el t\u00e9rmino na\u00c2\u00b7v\u00ed\u00ad\u00c2\u00b4 no significa que no hubiera otras personas que fueran profetas. Para el tiempo de Samuel, \u2020\u0153la palabra de Jehov\u00e1 se hab\u00ed\u00ada hecho rara [&#8230;]; no se diseminaba visi\u00f3n alguna\u2020\u009d. Samuel sirvi\u00f3 de vocero de Dios desde su juventud, y el cumplimiento de los mensajes divinos hizo que todos lo reconociesen como \u2020\u0153persona acreditada para el puesto de profeta para Jehov\u00e1\u2020\u009d. (1Sa 3:1-14, 18-21.)<br \/>\nUna vez instaurada la monarqu\u00ed\u00ada, aparece una l\u00ed\u00adnea de profetas casi continua. (Comp\u00e1rese con Hch 3:24.) Gad empez\u00f3 a profetizar antes de la muerte de Samuel. (1Sa 22:5; 25:1.) Tanto \u00e9l como el profeta Nat\u00e1n fueron destacados durante el reinado de David (2Sa 7:2-17; 12:7-15; 24:11-14, 18), y al igual que otros profetas posteriores, fueron consejeros e historiadores reales. (1Cr 29:29; 2Cr 9:29; 29:25; 12:15; 25:15, 16.) Dios se vali\u00f3 del propio David para pronunciar ciertas revelaciones, por lo que el ap\u00f3stol Pedro le llama \u2020\u0153profeta\u2020\u009d. (Hch 2:25-31, 34.) Despu\u00e9s de dividirse el reino, hubo profetas fieles tanto en el reino septentrional como en el meridional. Algunos fueron enviados a declarar mensajes prof\u00e9ticos ante los caudillos y el pueblo de ambos reinos. Entre los profetas del exilio y posteriores estuvieron Daniel, Ageo, Zacar\u00ed\u00adas y Malaqu\u00ed\u00adas.<br \/>\nLos profetas desempe\u00f1aron un cometido vital en mantener la adoraci\u00f3n verdadera. Su actividad sirvi\u00f3 de freno para los reyes de Israel y Jud\u00e1, pues censuraban valerosamente a los gobernantes que erraban (2Sa 12:1-12) y proclamaban los juicios de Dios contra los inicuos. (1Re 14:1-16; 16:1-7, 12.) Cuando el sacerdocio se desvi\u00f3 y corrompi\u00f3, Jehov\u00e1 se vali\u00f3 de los profetas para fortalecer la fe de un resto justo y para se\u00f1alar a los descarriados el camino de regreso al favor divino. Al igual que Mois\u00e9s, en muchas ocasiones los profetas fueron intercesores y oraron a Dios a favor del rey y del pueblo. (Dt 9:18-29; 1Re 13:6; 2Re 19:1-4; comp\u00e1rese con Jer 7:16; 14:11, 12.) En tiempos de crisis o de gran necesidad se manten\u00ed\u00adan especialmente activos. Daban esperanza para el futuro, como cuando sus mensajes predec\u00ed\u00adan las bendiciones del gobierno mesi\u00e1nico. De esa manera, no solo beneficiaron a los que viv\u00ed\u00adan en aquel tiempo, sino tambi\u00e9n a las generaciones que les sucedieron hasta nuestros d\u00ed\u00adas. (1Pe 1:10-12.) Sin embargo, mientras cumpl\u00ed\u00adan con su deber, tuvieron que aguantar mucho oprobio, mofa y hasta maltrato f\u00ed\u00adsico. (2Cr 36:15, 16; Jer 7:25, 26; Heb 11:32-38.) Pero los que les daban una buena acogida recib\u00ed\u00adan bendiciones espirituales y otros beneficios. (1Re 17:8-24; 2Re 4:8-37; comp\u00e1rese con Mt 10:41.)<\/p>\n<p>C\u00f3mo se les nombraba e inspiraba. Aunque el puesto de profeta no depend\u00ed\u00ada de pertenecer a un linaje determinado, varios profetas fueron de la tribu de Lev\u00ed\u00ad (como Samuel, Zacar\u00ed\u00adas el hijo de Jehoiad\u00e1, Jerem\u00ed\u00adas y Ezequiel), y algunos descendientes de profetas tambi\u00e9n lo fueron. (1Re 16:7; 2Cr 16:7; Zac 1:1.) Tampoco era una profesi\u00f3n en la que se entraba por propia iniciativa: Dios escog\u00ed\u00ada a los profetas y los nombraba por medio de esp\u00ed\u00adritu santo (N\u00fa 11:24-29; Eze 1:1-3; Am 7:14, 15), que era el medio que les comunicaba lo que ten\u00ed\u00adan que proclamar. (Hch 28:25; 2Pe 1:21.) Al principio algunos no estuvieron muy dispuestos a cumplir con su misi\u00f3n. (Ex 3:11; 4:10-17; Jer 1:4-10.) En el caso de Eliseo, este recibi\u00f3 su nombramiento divino de El\u00ed\u00adas, su predecesor, lo que se simboliz\u00f3 arrojando su manto o prenda de vestir oficial sobre Eliseo. (1Re 19:19-21.)<br \/>\nAunque a los profetas se les hab\u00ed\u00ada nombrado por el esp\u00ed\u00adritu de Jehov\u00e1, parece ser que no hablaban continuamente bajo inspiraci\u00f3n. M\u00e1s bien, el registro b\u00ed\u00adblico indica que el esp\u00ed\u00adritu de Dios \u2020\u02dcca\u00ed\u00ada sobre ellos\u2020\u2122 en ciertas ocasiones, y revelaba los mensajes que deb\u00ed\u00adan anunciar. (Eze 11:4, 5; Miq 3:8.) Esto ten\u00ed\u00ada un efecto animador en ellos y los impel\u00ed\u00ada a hablar. (1Sa 10:10; Jer 20:9; Am 3:8.) Seguramente, no solo hicieron cosas fuera de lo normal, sino que tambi\u00e9n su porte y manera de expresarse reflejar\u00ed\u00adan una intensidad y sentimiento extraordinarios. Este hecho puede explicar en parte lo que significa la expresi\u00f3n \u2020\u02dcportarse como profeta\u2020\u2122. (1Sa 10:6-11; 19:20-24; Jer 29:24-32; comp\u00e1rese con Hch 2:4, 12-17; 6:15; 7:55.) Puesto que estaban completamente absortos en su misi\u00f3n y se dedicaban a ella con celo y valor, es posible que a los dem\u00e1s les pareciera extra\u00f1o o hasta irracional su comportamiento, como pensaron de cierto profeta unos jefes militares cuando se ungi\u00f3 a Jeh\u00fa. Sin embargo, una vez que se dieron cuenta de que aquel hombre era un profeta, los jefes tomaron muy en serio su mensaje. (2Re 9:1-13; comp\u00e1rese con Hch 26:24, 25.) Cuando a Sa\u00fal, que iba en persecuci\u00f3n de David, se le hizo \u2020\u02dcportarse como profeta\u2020\u2122, se desvisti\u00f3 de sus prendas de vestir y \u2020\u0153qued\u00f3 ca\u00ed\u00addo desnudo todo aquel d\u00ed\u00ada y toda aquella noche\u2020\u009d, un tiempo que David aprovech\u00f3 para escapar. (1Sa 19:18\u201320:1.) Este relato no quiere decir que los profetas fueran desnudos con frecuencia, pues el registro b\u00ed\u00adblico indica todo lo contrario. En los otros dos casos que se registran, los profetas anduvieron desnudos con un prop\u00f3sito: representar alg\u00fan aspecto de su profec\u00ed\u00ada. (Isa 20:2-4; Miq 1:8-11.) No obstante, no se explica el prop\u00f3sito de la desnudez de Sa\u00fal, si fue para mostrarle como un mero hombre, desprovisto de su atuendo real e impotente ante la autoridad y poder real de Jehov\u00e1, o si hubo alguna otra raz\u00f3n.<br \/>\nJehov\u00e1 utiliz\u00f3 varios medios para inspirar a sus profetas: comunicaci\u00f3n verbal por medio de \u00e1ngeles (Ex 3:2-4; comp\u00e1rese con Lu 1:11-17; Heb 1:1, 2; 2:1, 2), visiones que impresionaban el mensaje de Dios en la mente consciente (Isa 1:1; Hab 1:1), sue\u00f1os o visiones nocturnas mientras dorm\u00ed\u00adan (Da 7:1) y mensajes transmitidos cuando se hallaban en trance (Hch 10:10, 11; 22:17-21). En ciertas ocasiones la m\u00fasica pod\u00ed\u00ada contribuir a que el profeta recibiera la comunicaci\u00f3n divina. (1Sa 10:5; 2Re 3:15.) Del mismo modo, la proclamaci\u00f3n del mensaje inspirado tambi\u00e9n se efectu\u00f3 de diversas maneras. (Heb 1:1.) Por lo general, el profeta lo proclam\u00f3 tanto en lugares p\u00fablicos como en regiones escasamente pobladas. (Jer 7:1, 2; 36:4-13; Mt 3:3.) Pero pod\u00ed\u00ada representar el mensaje por medio de s\u00ed\u00admbolos, gestos y acciones simb\u00f3licas, como cuando Ezequiel represent\u00f3 el sitio de Jerusal\u00e9n con un ladrillo, o como ocurri\u00f3 con el matrimonio de Oseas y G\u00f3mer. (Eze 4:1-3; Os 1:2, 3; comp\u00e1rese con 1Re 11:30-39; 2Re 13:14-19; Jer 19:1, 10, 11; v\u00e9anse INSPIRACI\u00ed\u201cN; SUE\u00ed\u2018OS; VISI\u00ed\u201cN.)<\/p>\n<p>C\u00f3mo se distingu\u00ed\u00adan los verdaderos de los falsos. Si bien es cierto que en algunos casos, como los de Mois\u00e9s, El\u00ed\u00adas, Eliseo y Jes\u00fas, los profetas de Dios hicieron obras milagrosas que dieron prueba fehaciente de la autenticidad de su mensaje y comisi\u00f3n de profetas, no hay registro de que todos las realizasen. Los tres elementos esenciales para demostrar las credenciales de un profeta verdadero eran seg\u00fan la ley dada a Mois\u00e9s: el profeta verdadero hablar\u00ed\u00ada en el nombre de Jehov\u00e1, las predicciones se cumplir\u00ed\u00adan (Dt 18:20-22) y sus profec\u00ed\u00adas fomentar\u00ed\u00adan la adoraci\u00f3n verdadera y estar\u00ed\u00adan en conformidad con la palabra y los mandamientos revelados de Dios. (Dt 13:1-4.) Este \u00faltimo era probablemente el m\u00e1s importante y decisivo, pues alguien podr\u00ed\u00ada usar hip\u00f3critamente el nombre de Dios y su predicci\u00f3n pod\u00ed\u00ada cumplirse por coincidencia. Pero el profeta verdadero no era simplemente un pronosticador, ni tampoco era esa su labor principal, como ya se ha mostrado. M\u00e1s bien, su funci\u00f3n era defender la justicia, y su mensaje trataba principalmente de normas morales y su aplicaci\u00f3n. El expresaba las normas de Dios en cuanto a diversos asuntos. (Isa 1:10-20; Miq 6:1-12.) Por consiguiente, no era necesario esperar a\u00f1os o generaciones para determinar si el profeta era verdadero o falso sobre la base del cumplimiento de su predicci\u00f3n. Su mensaje era falso si contradec\u00ed\u00ada la voluntad y las normas que Dios hab\u00ed\u00ada revelado. Por ello, si un profeta predec\u00ed\u00ada paz para Israel o Jud\u00e1 en un tiempo en que el pueblo desobedec\u00ed\u00ada la Palabra y la ley de Dios, forzosamente ten\u00ed\u00ada que ser falso. (Jer 6:13, 14; 14:11-16.)<br \/>\nLa advertencia posterior de Jes\u00fas con respecto a los falsos profetas estaba en consonancia con la que dio Mois\u00e9s. Aunque emplearan su nombre e hicieran \u2020\u0153se\u00f1ales y prodigios para descarriar\u2020\u009d, sus frutos demostrar\u00ed\u00adan que eran \u2020\u0153obradores del desafuero\u2020\u009d. (Mt 7:15-23; Mr 13:21-23; comp\u00e1rese con 2Pe 2:1-3; 1Jn 4:1-3.)<br \/>\nEl profeta verdadero nunca predec\u00ed\u00ada con la \u00fanica finalidad de satisfacer la curiosidad humana. Todas sus predicciones ten\u00ed\u00adan que ver con la voluntad, el prop\u00f3sito, las normas o el juicio de Dios. (1Re 11:29-39; Isa 7:3-9.) Los acontecimientos que predec\u00ed\u00ada para el futuro sol\u00ed\u00adan ser la consecuencia de las condiciones existentes: tal como las personas sembraran, as\u00ed\u00ad segar\u00ed\u00adan. Los falsos profetas calmaban al pueblo y a sus l\u00ed\u00adderes con promesas tranquilizadoras de que, a pesar de su proceder injusto, Dios todav\u00ed\u00ada estaba con ellos para protegerlos y darles prosperidad. (Jer 23:16-20; 28:1-14; Eze 13:1-16; comp\u00e1rese con Lu 6:26.) Su lenguaje y acciones simb\u00f3licas imitaban los de los profetas verdaderos. (1Re 22:11; Jer 28:10-14.) Aunque algunos fueron unos impostores, muchos probablemente eran profetas que con el tiempo hab\u00ed\u00adan desobedecido o apostatado. (Comp\u00e1rese con 1Re 18:19; 22:5-7; Isa 28:7; Jer 23:11-15.) Tambi\u00e9n hab\u00ed\u00ada mujeres que eran falsas profetisas. (Eze 13:17-23; comp\u00e1rese con Rev 2:20.) Lo que hab\u00ed\u00ada sucedido es que un \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu de inmundicia\u2020\u009d hab\u00ed\u00ada reemplazado el esp\u00ed\u00adritu de Dios. Deb\u00ed\u00ada darse muerte a todos esos falsos profetas. (Zac 13:2, 3; Dt 13:5.)<br \/>\nEn el caso de aquellos que estaban a la altura de las normas divinas, el cumplimiento de ciertas profec\u00ed\u00adas suyas \u2020\u0153de corto alcance\u2020\u009d, algunas de las cuales se realizaron simplemente al cabo de un d\u00ed\u00ada o de un a\u00f1o, dio base para confiar en que tambi\u00e9n se cumplir\u00ed\u00adan sus profec\u00ed\u00adas para el futuro m\u00e1s distante. (1Re 13:1-5; 14:12, 17; 2Re 4:16, 17; 7:1, 2, 16-20.)<\/p>\n<p>\u2020\u0153Hijos de los profetas.\u2020\u009d Como explica la obra Gesenius\u2020\u2122 Hebrew Grammar (Oxford, 1952, p\u00e1g. 418), el t\u00e9rmino hebreo ben (hijo de), o ben\u00e9h (hijos de), puede indicar \u2020\u0153pertenencia a un gremio o sociedad (o a una tribu o clase definida)\u2020\u009d. (Comp\u00e1rese con Ne 3:8, donde \u2020\u0153miembro de los mezcladores de ung\u00fcentos\u2020\u009d es literalmente \u2020\u0153hijo de los mezcladores de ung\u00fcentos\u2020\u009d.) Por consiguiente, la expresi\u00f3n \u2020\u0153hijos de los profetas\u2020\u009d puede que designe una escuela de instrucci\u00f3n para los que hab\u00ed\u00adan sido llamados a esta vocaci\u00f3n o simplemente un grupo de profetas que se ayudaban entre s\u00ed\u00ad. Se menciona que hab\u00ed\u00ada dichos grupos en Betel, Jeric\u00f3 y Guilgal. (2Re 2:3, 5; 4:38; comp\u00e1rese con 1Sa 10:5, 10.) Samuel presid\u00ed\u00ada un grupo en Ram\u00e1 (1Sa 19:19, 20), y parece que Eliseo ocupaba una posici\u00f3n similar en su d\u00ed\u00ada. (2Re 4:38; 6:1-3; comp\u00e1rese con 1Re 18:13.) El registro menciona que edificaban su propio lugar donde morar y que utilizaban herramientas prestadas, lo que parece indicar que viv\u00ed\u00adan modestamente. Aunque a menudo compart\u00ed\u00adan el alojamiento y la comida, es posible que tambi\u00e9n recibiesen asignaciones individuales para salir en misiones prof\u00e9ticas. (1Re 20:35-42; 2Re 4:1, 2, 39; 6:1-17; 9:1, 2.)<\/p>\n<p>Los profetas en las Escrituras Griegas Cristianas. La palabra griega pro\u00c2\u00b7fe\u00c2\u00b7tes corresponde con la hebrea na\u00c2\u00b7v\u00ed\u00ad\u00c2\u00b4. El sacerdote Zacar\u00ed\u00adas, padre de Juan el Bautista, sirvi\u00f3 de profeta al revelar el prop\u00f3sito de Dios concerniente a su hijo Juan, quien ser\u00ed\u00ada \u2020\u0153llamado profeta del Alt\u00ed\u00adsimo\u2020\u009d. (Lu 1:76.) El modo de vivir sencillo de Juan, as\u00ed\u00ad como su mensaje, recordaba a los antiguos profetas hebreos. Se le reconoc\u00ed\u00ada por todas partes como profeta; hasta Herodes sinti\u00f3 temor por causa de \u00e9l. (Mr 1:4-6; Mt 21:26; Mr 6:20.) Jes\u00fas dijo que Juan era \u2020\u0153mucho m\u00e1s que profeta\u2020\u009d. (Mt 11:7-10; comp\u00e1rese con Lu 1:16, 17; Jn 3:27-30.)<br \/>\nJes\u00fas, el Mes\u00ed\u00adas, era \u2020\u0153El Profeta\u2020\u009d, aquel que predijo Mois\u00e9s y a quien se hab\u00ed\u00ada esperado por tanto tiempo. (Jn 1:19-21, 25-27; 6:14; 7:40; Dt 18:18, 19; Hch 3:19-26.) Su capacidad para efectuar obras poderosas y discernir asuntos de un modo extraordinario hizo que otros le reconocieran como profeta. (Lu 7:14-16; Jn 4:16-19; comp\u00e1rese con 2Re 6:12.) El, m\u00e1s que ning\u00fan otro, era miembro del \u2020\u0153grupo \u00ed\u00adntimo\u2020\u009d de Dios. (Jer 23:18; Jn 1:18; 5:36; 8:42.) Cit\u00f3 con regularidad a profetas anteriores que testificaron sobre la comisi\u00f3n y el cargo que Dios le hab\u00ed\u00ada dado. (Mt 12:39, 40; 21:42; Lu 4:18-21; 7:27; 24:25-27, 44; Jn 15:25.) Predijo de qu\u00e9 manera lo traicionar\u00ed\u00adan y c\u00f3mo morir\u00ed\u00ada; dijo que, como era profeta, morir\u00ed\u00ada en Jerusal\u00e9n (\u2020\u0153la que mata a los profetas\u2020\u009d), que sus disc\u00ed\u00adpulos lo abandonar\u00ed\u00adan, que Pedro le negar\u00ed\u00ada tres veces y que ser\u00ed\u00ada resucitado al tercer d\u00ed\u00ada. Para muchas de estas profec\u00ed\u00adas se bas\u00f3 en otras que se encontraban en las Escrituras Hebreas. (Lu 13:33, 34; Mt 20:17-19; 26:20-25, 31-34.) Adem\u00e1s de esto, predijo la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n y su templo. (Lu 19:41-44; 21:5-24.) El cumplimiento exacto de todas estas predicciones durante la vida de los que le escuchaban puso una base firme para tener fe y convicci\u00f3n en que sus profec\u00ed\u00adas sobre su presencia tambi\u00e9n se cumplir\u00ed\u00adan. (Comp\u00e1rese con Mt 24; Mr 13; Lu 21.)<br \/>\nEn el Pentecost\u00e9s del a\u00f1o 33 E.C. tuvo lugar el predicho derramamiento del esp\u00ed\u00adritu de Dios sobre los disc\u00ed\u00adpulos reunidos en Jerusal\u00e9n, y les hizo \u2020\u02dcprofetizar y ver visiones\u2020\u2122. Esta actividad consisti\u00f3 en declarar las \u2020\u0153cosas magn\u00ed\u00adficas de Dios\u2020\u009d y en la revelaci\u00f3n inspirada de conocimiento acerca del Hijo de Dios y del significado que este conocimiento deber\u00ed\u00ada tener para sus oyentes. (Hch 2:11-40.) De nuevo habr\u00ed\u00ada de recordarse que el profetizar no significa solo o necesariamente predecir el futuro. El ap\u00f3stol Pablo declar\u00f3 que \u2020\u0153el que profetiza edifica y anima y conforta a los hombres con su habla\u2020\u009d, y habl\u00f3 del profetizar como una meta apropiada y especialmente deseable que todos los cristianos deber\u00ed\u00adan esforzarse por alcanzar. As\u00ed\u00ad como el hablar en lenguas extranjeras era una se\u00f1al para los no creyentes, el profetizar lo era para los creyentes. Sin embargo, hasta el no creyente que asistiera a una reuni\u00f3n cristiana se beneficiar\u00ed\u00ada de tal profetizar, pues ser\u00ed\u00ada censurado y examinado con cuidado de manera que los \u2020\u0153secretos de su coraz\u00f3n [quedaran] manifiestos\u2020\u009d. (1Co 14:1-6, 22-25.) Este hecho tambi\u00e9n indica que el profetizar cristiano no consiste principalmente en predecir, sino que a menudo tiene que ver con cuestiones cotidianas, aunque lo que se dice procede claramente de una fuente m\u00e1s all\u00e1 de lo normal, pues es inspirado por Dios. Pablo dio consejo sobre la necesidad de que hubiese orden y autodominio al profetizar en la congregaci\u00f3n, para que todos pudiesen aprender y ser animados. (1Co 14:29-33.)<br \/>\nPor supuesto, hab\u00ed\u00ada ciertas personas que hab\u00ed\u00adan sido seleccionadas o dotadas especialmente para servir de profetas. (1Co 12:4-11, 27-29.) El propio Pablo ten\u00ed\u00ada el don de profetizar; sin embargo, se le conoce principalmente como ap\u00f3stol. (Comp\u00e1rese con Hch 20:22-25; 27:21-26, 31, 34; 1Co 13:2; 14:6.) Parece que los que fueron designados especialmente como profetas \u2014por ejemplo: \u00ed\u0081gabo, Judas y Silas\u2014 se destacaron como voceros de la congregaci\u00f3n cristiana, y solo estaban por debajo de los ap\u00f3stoles. (1Co 12:28; Ef 4:11.) Al igual que estos, los profetas no solo sirvieron en la zona en donde viv\u00ed\u00adan, sino que tambi\u00e9n viajaron a diferentes lugares, dieron discursos y predijeron ciertos acontecimientos. (Hch 11:27, 28; 13:1; 15:22, 30-33; 21:10, 11.) Como en el pasado, algunas mujeres cristianas tambi\u00e9n recibieron el don de profetizar, aunque permanec\u00ed\u00adan sujetas a la jefatura de los miembros varones de la congregaci\u00f3n. (Hch 21:9; 1Co 11:3-5.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>PROFETA<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p>I. DIVERSIDAD Y UNIDAD DEL PROFETISMO DE ISRAEL. En todas partes existen en el antiguo Oriente hombres que ejercen la adivinaci\u00f3n (cf. N\u00fam 22,5s; Dan 2,2; 4,3s) y son juzgados aptos para recibir mensajes de la divinidad. A veces se acude a ellos antes de comenzar una empresa. Suceder\u00e1 que los profetas de Israel hayan de cumplir funciones an\u00e1logas (lRe 22,1-29); pero la fuente divina, la continuidad, el objeto de su mensaje los separan de estos adivinos (cf. Dt 18, 14s).<\/p>\n<p>1. Or\u00ed\u00adgenes. \u00bfD\u00f3nde comienza el profetismo b\u00ed\u00adblico? A Abraham se da el t\u00ed\u00adtulo de profeta, pero esto es una transposici\u00f3n tard\u00ed\u00ada (G\u00e9n 20,7). En cuanto a Mois\u00e9s, aut\u00e9ntico enviado divino (Ex 3-4), es una fuente por lo que ata\u00f1e a la profec\u00ed\u00ada (Ex 7,1; N\u00fam 11.17-25) y por tanto m\u00e1s que un profeta (N\u00fam 12,6-8). El Deuteronomio es el \u00fanico libro de la ley que le da este nombre (Dt 18,15); pero no como a un profeta como los otros: despu\u00e9s de \u00e9l nadie le igual\u00f3 (Dt 34,10). Al final de la \u00e9poca de los jueces surgen bandas de \u00abhijos de profetas\u00bb (lSa 10,5s), cuyo exterior agitado (lSa 19,20-24) tiene resabios de ambiente cananeo. Con ellos entra en uso la palabra nabi: (\u00bf\u00bbllamado\u00bb?). Pero al lado de este t\u00ed\u00adtulo subsisten los antiguos: \u00abvidente\u00bb (lSa 9,9) o \u00abvisionario\u00bb (Am 7, 12), \u00abhombre de Dios\u00bb (lSa 9,7s), t\u00ed\u00adtulo principal de El\u00ed\u00adas y sobre todo de Eliseo (2Re 4,9). Por lo dem\u00e1s el t\u00ed\u00adtulo de nabi no est\u00e1 reservado a los profetas aut\u00e9nticos de Yahveh: al lado de ellos hay nabim de Baal (lRe 18,22); hay tambi\u00e9n hombres que hacen del profetismo un oficio, aunque hablan sin que Dios les inspire (lRe 22,5s&#8230;). El estudio del vocabulario muestra, pues, que el profetismo tiene aspectos muy variados; pero al desarrollarse manifestar\u00e1 su unidad.<\/p>\n<p>2. Continuidad. Existi\u00f3 una verdadera tradici\u00f3n prof\u00e9tica que se perpetu\u00f3 gracias a los *disc\u00ed\u00adpulos de los profetas. El Esp\u00ed\u00adritu, como en el caso de Mois\u00e9s (N\u00fam 11,17), se comunica : as\u00ed\u00ad por ejemplo de El\u00ed\u00adas a Eliseo (2Re 2). Isa\u00ed\u00adas menciona a sus disc\u00ed\u00adpulos (Is 8,16), y Jerem\u00ed\u00adas va acompa\u00f1ado de Baruc. El siervo de Yahveh, cuya figura, m\u00e1s a\u00fan que la de Mois\u00e9s, desborda el profetismo, asume los rasgos de un profeta-disc\u00ed\u00adpulo docente (Is 50,4s; 42,2ss). En este marco de una *tradici\u00f3n viva, la *escritura desempe\u00f1a naturalmente un papel (Is 8,16; Jer 36,4), que crece con el tiempo: Yahveh no pone ya en la boca de Ezequiel sus solas palabras, sino un *libro. Sobre todo a partir del exilio se impone retrospectivamente a Israel la conciencia de una tradici\u00f3n prof\u00e9tica (Jer 7,25; cf. 25,4; 29,19; 35,15; 44,4). El libro de la Consolaci\u00f3n (de escuela isaiana) se apoya en esta tradici\u00f3n cuando recuerda las predicciones antiguas de Yahveh (Is 45,21; 48,5). Pero la tradici\u00f3n prof\u00e9tica tiene una fuente de unidad que es de orden distinto del de estas relaciones mensurables: los profetas, desde los or\u00ed\u00adgenes, est\u00e1n todos animados por el mismo *Esp\u00ed\u00adritu de Dios, (aun cuando varios no mencionen al Esp\u00ed\u00adritu como origen de su profec\u00ed\u00ada; cf., sin embargo, lSa 10,6; Miq 3,8 [heb.]; Os 9,7; Jl 3,1s; Ez 11,5). Sean cuales fueren sus dependencias mutuas, de Dios es de quien reciben la *palabra. El *carisma prof\u00e9tico es un carisma de *revelaci\u00f3n (Am 3,7; Jer 23,18; 2Re 6,12), que da a conocer al hombre lo que no podr\u00ed\u00ada descubrir por sus propias fuerzas. Su objeto es a la vez m\u00faltiple y \u00fanico : es el *designio de salvaci\u00f3n que se cumplir\u00e1 y se unificar\u00e1 en Jesucristo (cf. Heb l,ls).<\/p>\n<p>3. El profeta en la comunidad. El profetismo, constituyendo una tradici\u00f3n, tiene tambi\u00e9n un puesto preciso en la comunidad de Israel: forma una parte integrante de la misma, pero sin absorberla; vemos que el profeta desempe\u00f1a un papel, con el sacerdote, en la consagraci\u00f3n del *rey (lRe 1). Rey, sacerdote, profeta son durante largo tiempo como los tres ejes de la sociedad de Israel, bastante diversos para ser a veces antag\u00f3nicos, pero normalmente necesarios los unos a los otros. Mientras existe un Estado se hallan profetas para iluminar a los reyes: Nat\u00e1n, Gad, Eliseo, sobre todo Isa\u00ed\u00adas, y por momentos Jerem\u00ed\u00adas. Les incumbe decir si la acci\u00f3n emprendida es la que Dios quiere, si tal pol\u00ed\u00adtica se encuadra exactamente dentro de la historia de la salvaci\u00f3n. Sin embargo, el profetismo en el sentido fuerte de la palabra no es una instituci\u00f3n como la realeza o el *sacerdocio: Israel puede procurarse un rey (Dt 17,14s), pero no un profeta; \u00e9ste es puro don de Dios, objeto de promesa (Dt 18,14-19), pero otorgado libremente. Esto se siente bien en el per\u00ed\u00adodo en que se interrumpe el profetismo (1 Mac 9,27; cf. Sal 74,9): Israel vive entonces en la espera del profeta prometido (lMac 4,46; 14,41). En estas circunstancias se comprende la acogida entusiasta dispensada por los jud\u00ed\u00ados a la predicaci\u00f3n de *Juan Bautista (Mt 3,1-12).<\/p>\n<p>II. DESTINO PERSONAL DEL PROFETA. 1. Vocaci\u00f3n. Al profeta corresponde un lugar en la comunidad, pero lo que lo constituye es la *vocaci\u00f3n. Se ve a ojos vistas en el llamamiento de *Mois\u00e9s, de Samuel, .Am\u00f3s, Isa\u00ed\u00adas, Jerem\u00ed\u00adas, Ezequiel, sin olvidar al *Siervo de Yahveh. Las confidencias l\u00ed\u00adricas de Jerem\u00ed\u00adas giran en torno al mismo tema. Dios tiene la entera iniciativa; domina a la persona del profeta: \u00abEl Se\u00f1or Yahveh habla, \u00bfqui\u00e9n no profetizar\u00e1?\u00bb (Am 3,8; cf. 7,14s). Jerem\u00ed\u00adas, consagrado desde el seno de su madre (1,5; cf. Is 49,1), habla de seducci\u00f3n (20,7ss). Ezequiel siente que la mano de Dios pesa fuertemente sobre \u00e9l (Ez 3,14). El llamamiento despierta en Jerem\u00ed\u00adas la conciencia de su debilidad (Jer 1,6); en Isa\u00ed\u00adas, la del pecado (Is 6, 5). Este llamamiento lleva siempre a una *misi\u00f3n, cuyo instrumento es la boca del profeta que dir\u00e1 la palabra de Dios (Jer 1,9; 15,19; Is 6,6s; cf. Ez 3,Iss).<\/p>\n<p>2. El mensaje del profeta y su vida. Anuncios en forma de gestos (m\u00e1s de treinta) preceden o acompa\u00f1an a las exposiciones orales (Jer 28,10; 51,63&#8230;; Ez 3,24-5,4; Zac 11,15&#8230;). Es que la palabra revelada no se reduce a vocablos; es vida, va acompa\u00f1ada de una participaci\u00f3n simb\u00f3lica (no m\u00e1gica) en el gesto de Yahveh que realiza lo que dice. Algunos de estos actos simb\u00f3licos tienen efectos inmediatos: compra de un campo (Jer 32), enfermedades y angustias (Ez 3,25s; 4,4-8; 12,18). Sin embargo, es de notar que en los m\u00e1s grandes la vida conyugal y familiar hace cuerpo con la revelaci\u00f3n. Tal es el caso del matrimonio de Oseas (1-3). Isa\u00ed\u00adas se limita a mencionar a la \u00abprofetisa\u00bb (Is 8,3), pero \u00e9l y sus hijos son signos para el pueblo (8, 18). En el momento del exilio los signos se hacen negativos: celibato de Jerem\u00ed\u00adas (Jer 16,1-9), viudez de Ezequiel (Ez 24,15-27). Otros tantos s\u00ed\u00admbolos no imaginados, sino vividos y de esta manera enlazados con la verdad. El mensaje no puede ser exterior a su portador: no es un concepto de que pueda disponer \u00e9ste; es la manifestaci\u00f3n en \u00e9l del Dios vivo (El\u00ed\u00adas), del Dios santo (Isa\u00ed\u00adas).<\/p>\n<p>3. Pruebas. Los que hablan en su propio nombre (Jer 14,14s; 23,16), sin haber sido enviados (Jer 27,15), siguiendo su propio esp\u00ed\u00adritu (Ez 13, 3), son falsos profetas. Los verdaderos profetas tienen conciencia de que otro les hace hablar, tanto que se da el caso de tener que corregirse alguna vez cuando han hablado de su propia cosecha (2Sa 7). La presencia de este otro (Jer 20,7ss), el peso de la misi\u00f3n recibida (Jer 4,19), causan a menudo una lucha interior. La serenidad de Isa\u00ed\u00adas deja traslucir poco de esto: \u00abguardo a Yahveh que oculta su rostro)) (Is 8,17)&#8230; Pero Mois\u00e9s (N\u00fam 11,11-15) y El\u00ed\u00adas (1Re 19,4) conocen la crisis de depresi\u00f3n. Sobre todo Jerem\u00ed\u00adas se queja amargamente, y un momento parece retraerse de su vocaci\u00f3n (Jer 15,18s; 20,14-18). Ezequiel est\u00e1 \u00ablleno de amargura y de furor\u00bb, \u00abpasmado\u00bb (Ez 3,14s). El siervo de Yahveh atraviesa una fase de aparente esterilidad y de inquietud (Is 49,4). En fin, Dios apenas si deja a los profetas esperar el \u00e9xito de su misi\u00f3n (Is 6,9s; Jer 1,19; 7,27; Ez 3, 6s). La de Isa\u00ed\u00adas no lograr\u00e1 sino endurecer al pueblo (Is 6,9s = Mt 13, 14s; cf. Jn 15,22). Ezegt\u00ed\u00adiel deber\u00e1 hablar, \u00abse le escuche o no)) (Ez 2, 5.7; 3.11.27); as\u00ed\u00ad los hombres \u00absabr\u00e1n que yo soy Yahveh\u00bb (Ez 36,38, etc.); pero este reconocimiento del Se\u00f1or s\u00f3lo tendr\u00e1 lugar posteriormente: La palabra prof\u00e9tica trasciende en todos sentidos sus resultados inmediatos, pues su eficacia es de orden escatol\u00f3gico : en \u00faltimo t\u00e9rmino nos interesa a nosotros (IPe 1,10ss).<\/p>\n<p>4. Muerte. Se extermin\u00f3 a los profetas bajo Ajab (lRe 18,4.13; 19, 10.14), probablemente bajo Manas\u00e9s (2Re 21,16), ciertamente bajo Yayaquim (Jer 26,20-23). Jerem\u00ed\u00adas no ve nada excepcional en estas matanzas (Jer 2,30); en tiempos de Nehem\u00ed\u00adas su menci\u00f3n ha venido a ser un t\u00f3pico (Neh 9,26), y Jes\u00fas podr\u00e1 decir: \u00abJerusal\u00e9n, que matas a los profetas\u00bb (Mt 23,37)&#8230; La idea de que la *muerte de los profetas es el coronamiento de todas sus profec\u00ed\u00adas, de hecho va abri\u00e9ndose paso a trav\u00e9s de esta experiencia. La misi\u00f3n del Siervo de Yahveh, remate de la serie, comienza en la discreci\u00f3n (Is 42,2), y se consuma en el *silencio del cordero, al que se sacrifica (ls 53,7). Ahora bien, este fin es una cima entrevista: desde Mois\u00e9s los profetas interced\u00ed\u00adan por el pueblo (Is 37,4; Jer 7,17; 10,23s; Ez 22,30); el siervo, intercediendo por los pecadores, los salvar\u00e1 con su muerte (Is 53,5.11s).<\/p>\n<p>III. EL PROFETA FRENTE A LOS VALORES ADMITIDOS. El encuentro dram\u00e1tico entre el profeta y el pueblo sucede primero en el terreno de las condiciones de la antigua *alianza: la ley, las instituciones, el culto.<\/p>\n<p>1. La ley. Profetismo y *ley no expresan dos opciones, dos corrientes divergentes: se trata de funciones distintas, de sectores, que no son en modo alguno compartimientos estancos,. en el interior de una totalidad. La ley declara lo que debe ser en todo tiempo y para todo hombre. El profeta, para comenzar, denuncia las faltas que surgen contra la ley. Lo que le distingue aqu\u00ed\u00ad de los representantes de la ley es que no aguarda a que se le someta un caso para pronunciarse, y que lo hace sin referirse a un poder que le ha transmitido la sociedad ni a un saber aprendido de otros. En raz\u00f3n de lo que Dios le revela para el momento presente asocia la ley con la existencia; pone nombres, dice al pecador, como Nat\u00e1n a David: \u00abT\u00fa eres ese hombre\u00bb (2Sa 12,7), coge a las personas en el acto mismo (lRe 21, 20), a menudo por sorpresa (lRe 20, 38-43). Oseas (4,2), Jerem\u00ed\u00adas (7,9), hacen alusi\u00f3n al dec\u00e1logo; Ezequiel (18,5-18) a las leyes y costumbres. El no pagar el salario (Jer 22,13; cf. Mal 3,5), el fraude (Am 8,5; Os 12,8; Miq 6,10s), la venalidad de los jueces (Miq 3,11; Is 1,23; 5,23), el negarse a manumitir a los esclavos en el tiempo debido (Jer 34,8-22), la inhumanidad de los prestamistas (Am 2,8) y de los que \u00abmachacan el rostro de los pobres\u00bb (ls 3,15; cf. Am 2,6-8; 4,1; 8,4ss): he aqu\u00ed\u00ad otras tantas faltas contra la alianza. Pero la esencia de la ley que hacen presente los profetas no se reduce al texto escrito; en todo caso lo escrito no puede operar lo que opera el profeta en sus oyentes. Por su *carisma alcanza en cada persona ese punto secreto en que se escoge o se rechaza la luz. Ahora bien, en la situaci\u00f3n de hecho en que surge la palabra prof\u00e9tica no s\u00f3lo se reh\u00fasa el derecho, sino que se retuerce (Miq 3,9s; Jer 8,8; Hab 1,4), se cambia en amargura (Am 5,7; 6,12); al bien se le llama mal, y viceversa (Is 5, 20; 32,5); tal es la *mentira condenada incesantemente por Jerem\u00ed\u00adas (Jer 6,6&#8230;). Los *pastores enturbian el agua a las ovejas (Ez 34,18s), se extrav\u00ed\u00ada a los d\u00e9biles (Is 3,12-15; 9, 15; Am 2,7). El pueblo, tambi\u00e9n culpable, no merece contemplaciones (Os 4,9; Jer 6,28; Is 9,16): pero los profetas vituperan m\u00e1s violentamente a los sacerdotes y a todos los responsables (Is 3,2; Jer 5,4s) que representan las normas (Os 5,1; Is 10, 1) y las falsean. Contra tal situaci\u00f3n se halla la ley desarmada. En la perversi\u00f3n de los signos el \u00fanico recurso est\u00e1 en el discernimiento entre dos esp\u00ed\u00adritus, el del mal y el de Dios: es la situaci\u00f3n en que se ve enfrentarse profeta contra profeta (Jer 28).<\/p>\n<p>2. Las tradiciones. El pecado no tiene toda la culpa; la sociedad ha cambiado. Los profetas tienen conciencia de la novedad del estado de las costumbres, ya sea en los vestidos (Is 3,16-23), en la m\u00fasica (Am 6,5) o en las relaciones sociales. Habiendo aumentado los intercambios de todas clases, Israel conoce la situaci\u00f3n que hab\u00ed\u00ada previsto Samuel (lSa 8,10-18): la relaci\u00f3n de amo a escl\u00e1vo se ha transferido, desde la permanencia en Egipto, al interior del pueblo. A pesar de ciertas posiciones antimon\u00e1rquicas (Os 13,11), los profetas no tratan de hacer volver a un estado anterior de cosas. No es \u00e9se su papel. Se oponen incluso al pueblo, aferrado como a su propio bien a una imagen venturosa del pasado, cuya reproducci\u00f3n indefinida considera como asegurada. Es la euforia de los que dicen: \u00ab\u00bfNo est\u00e1 Yahveh en medio de nosotros?\u00bb (Miq 3,11), que llaman a Yahveh \u00abel amigo de su juventud\u00bb (Jer 3,4; Os 8,2), que piensan obtener a poca costa que \u00abYahveh reproduzca para ellos todos sus prodigios\u00bb (Jer 21,2), para quienes no ha pasado nada: \u00abma\u00f1ana ser\u00e1 como hoy\u00bb (Is 56,12; cf. 47,7)&#8230; Estos se hallan en su centro en la predicaci\u00f3n tranquilizadora de los falsos profetas (Jer 23,17) y se niegan a que se les abran los ojos acerca de la realidad presente. Sin embargo los profetas de Dios son el extremo opuesto de una ruptura radical con el pasado: El\u00ed\u00adas vuelve al Horeb; Oseas (11,1-5) y Jerem\u00ed\u00adas (2, 2s) est\u00e1n prendados de los recuerdos del *desierto, el D\u00e9utero-lsa\u00ed\u00adas (Is 43,16-21), de los del *Exodo. Los profetas no confunden este pasado con sus sobrevivencias muertas. Les sirve para centrar en su verdadero eje la religi\u00f3n del pueblo.<\/p>\n<p>3. El culto. Los profetas tienen palabras radicales contra los *sacrificios (Jer 7,21s; Is 1,11ss; Am 5,21-25), el *arca (Jer 3,16) y el *templo (Jer 7,4; 26,1-15); ese templo en el que Isa\u00ed\u00adas recibi\u00f3 su vocaci\u00f3n (Is 6) y en el que predica Jerem\u00ed\u00adas (Jer 7), como predicaba Am\u00f3s en el santuario de Betel (Am 7.13). Estas palabras se refieren a la actualidad : condenan sacrificios que en realidad son sacrilegios; en condiciones an\u00e1logas podr\u00ed\u00adan aplicarse igualmente a los actos del culto cristiano. Recuer dan tambi\u00e9n el valor relativo de estos signos que no han sido siempre ni tampoco ser\u00e1n siempre tales como son (Am 5,25; Jer 7,22), que no son capaces por s\u00ed\u00ad mismos de purificar ni de salvar (cf. Heb 10,1). Estos sacrificios no tienen sentido sino en relaci\u00f3n con el sacrificio \u00fanico de Cristo; a la revelaci\u00f3n de este sentido definitivo da paso la cr\u00ed\u00adtica de los profetas. Por lo dem\u00e1s, a partir del exilio, organizaci\u00f3n del &#8216;culto y profetismo coinciden en Ezequiel (Ez 40-48; cf. Is 58,13), Malaqu\u00ed\u00adas, Ageo. El culto jud\u00ed\u00ado de baja \u00e9poca es un culto purificado, lo cual es debido en gran parte a la acci\u00f3n de los profetas, que no se imaginaron nunca una religi\u00f3n sin culto, como tampoco una sociedad sin ley.<\/p>\n<p>IV. LA PROFEC\u00ed\u008dA Y LA NUEVA ECONOM\u00ed\u008dA. Los profetas ponen en conexi\u00f3n al *Dios vivo con su criatura en la singularidad del momento presente. Pero precisamente por esta raz\u00f3n su mensaje est\u00e1 orientado hacia el futuro. Lo ven acercarse con su doble semblante, de *juicio y de *salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>1. El juicio. Isa\u00ed\u00adas, Jerem\u00ed\u00adas, Ezequiel ven, por encima de la multiplicidad de las transgresiones, la continuidad del *pecado nacional (Miq 7,2; Jer 5,1), dato hist\u00f3rico y radical (Is 48,8; Ez 20; Is 64,5). Est\u00e1 grabado (Jer 17,1), adherido como el or\u00ed\u00adn o el color de la piel (Jer 13, 23; Ez 24,6). Como profetas que son, expresan esta situaci\u00f3n en t\u00e9rminos de momentos hist\u00f3ricos. Dicen que el pecado. hoy, ha llegado a su colmo; Dios se lo ha hecho ver como se lo hizo ver a Abraham en el caso de Sodoma (cf. Am 4,11; Is 1,10&#8230;). Por eso su mensaje comporta, junto con exhortaciones, el enunciado de una sentencia, con o sin fecha, pero nunca indeterminado: Israel ha roto la alianza (Is 24,5; Jer 11,10); a los profetas toca signific\u00e1rselo con sus consecuencias. El pueblo aguarda como un triunfo el *d\u00ed\u00ada de Yahveh; ellos anuncian que viene bajo la forma contraria (Am 5,18ss). La *vi\u00f1a que ha decepcionado ser\u00e1 destruida por el vi\u00f1ador (Is 5,1-7).<\/p>\n<p>2. La salvaci\u00f3n. Sin embargo, los profetas, desde los tiempos de Am\u00f3s, saben que Dios es ante todo salvador. Jerem\u00ed\u00adas ha sido establecido \u00abpara destruir, arrancar, arruinar y asolar, para levantar, edificar y plantar\u00bb (Jer 1,10). Israel ha roto la alianza, pero con esto no est\u00e1 dicho todo: Dios, que es el autor de esta *alianza, \u00bftiene intenci\u00f3n de romperla? Ning\u00fan sabio podr\u00ed\u00ada responder a esta cuesti\u00f3n, pues en el pasado especul\u00f3 Israel con la *fidelidad de Dios a fin de serle infiel y as\u00ed\u00ad se encerr\u00f3 en el pecado. Pero cuando se calla el sabio (Am 5,13), habla el profeta. El es el \u00fanico que puede decir que despu\u00e9s del *castigo triunfar\u00e1 Dios perdonando, sin estar obligado a ello (Ez 16,61), s\u00f3lo por su *gloria (Is 48,11). Esta perspectiva se comprende mejor cuando, a partir de Oseas, se desarrolla la doctrina de la alianza bajo la figura del matrimonio, como la respuesta prof\u00e9tica a las apor\u00ed\u00adas de la alianza: el matrimonio es, s\u00ed\u00ad, un contrato, pero s\u00f3lo tiene sentido por el *amor; ahora bien, el amor hace imposible el c\u00e1lculo y concebible el *perd\u00f3n.<\/p>\n<p>3. Los heraldos de la nueva alianza. El *exilio y la *dispersi\u00f3n que le sigue ejecutaron la sentencia. Si la ley hizo a Israel pasar por la experiencia de su impotencia (cf. Rom 7), es porque los profetas le abrieron los ojos. Entonces vino la hora de la *misericordia. Desde los tiempos del exilio lo dicen los profetas cuando hacen promesas para el futuro. Lo que prometen no es la restauraci\u00f3n (Jer 31,32) de instituciones ahora ya caducas; habr\u00e1 una nueva alianza. Jerem\u00ed\u00adas la anuncia (Jer 31, 31-34); Ezequiel (Ez 36,16-38) y el D\u00e9utero-Isa\u00ed\u00adas (Is 55,3; 54,1-10) lo repiten. En esta nueva perspectiva no se suprime la ley, sino que cambia de puesto: de condici\u00f3n de la *promesa pasa a ser objeto de la misma (Jer 31,33; 32,39s; Ez 36;27). Es \u00e9sta una gran novedad; pero los profetas aportan otras muchas, en todos los puntos de la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica: la experiencia prof\u00e9tica se extiende a todos para renovarlos todos. Por su g\u00e9nero de vida como por su doctrina son los profetas los jefes de fila de los que Pascal llam\u00f3 los \u00abcristianos de la antigua ley\u00bb.<\/p>\n<p>4. El hoy definitivo. Esta refundici\u00f3n de las condiciones de la salvaci\u00f3n es inseparable de las circunstancias del exilio y del retorno, pues el profeta ve con una sola mirada las verdades eternas y los hechos en que se manifiestan. Las unas como los otros le son revelados por la gracia de su carisma, pero entre los conocimientos que el hombre no puede alcanzar por s\u00ed\u00ad mismo, este del porvenir es un caso particular y privilegiado. Su predicci\u00f3n adopta formas diversas. A veces se refiere a hechos pr\u00f3ximos, cuyo alcance es menor, pero su realizaci\u00f3n m\u00e1s impresionante (Am 7,17; Jer 28,15s; 44,29s; 1 Sa 10,1s; cf. Lc 22,10ss). Semejantes predicciones, una vez realizadas, son signos respecto al futuro lejano, que es el \u00fanico decisivo. Este futuro, este fin de la historia, es el objeto esencial al que mira la profec\u00ed\u00ada. La forma como se evoca anticipadamente se enra\u00ed\u00adza siempre en la historia del Israel carnal, pero hace resaltar su alcance definitivo y universal. Si los videntes describen la salvaci\u00f3n a la escala de los acontecimientos que ellos mismos viven, ello depende de la limitaci\u00f3n de su experiencia, pero tambi\u00e9n del hecho de que el futuro est\u00e1 en acci\u00f3n en el presente; los profetas enlazan el presente con el futuro porque \u00e9ste es el hoy por excelencia; el empleo de la hip\u00e9rbole muestra bien que la realidad rebasar\u00e1 todos los objetivos hist\u00f3ricos enfocados en lo inmediato. Este lenguaje no pretende tanto hacernos admirar un ropaje literario cuanto ponerse a la altura de un acontecimiento absoluto. Este es el que la apocal\u00ed\u00adptica, esa *revelaci\u00f3n por excelencia, m\u00e1s desgajada de las opciones pol\u00ed\u00adticas que la antigua profec\u00ed\u00ada, enfocar\u00e1 directamente en sus arquitecturas de tiempos, sus *n\u00fameros, sus representaciones figuradas (cf. Dan). M\u00e1s all\u00e1 de la historia presente dejar\u00e1 presentir el acontecimiento absoluto, centro y fin de la historia.<\/p>\n<p>NT. I. EL CUMPLIMIENTO DE LAS PROFEC\u00ed\u008dAS. El Nuevo Testamento tiene conciencia de dar *cumplimiento a las promesas del Antiguo. Entre uno y otro el libro de Isa\u00ed\u00adas, que es ya una suma de la profec\u00ed\u00ada, y sobre todo los Cantos del Siervo, parecen ser un eslab\u00f3n privilegiado que anuncia no s\u00f3lo el cumplimiento, sino tambi\u00e9n su modo. Por eso los evangelios toman de \u00e9l los textos que describen la mala acogida hecha a la salvaci\u00f3n realizada (Is 6,9 es citado por Mt 13,14s; Jn 12,39s y Act 28, 26s; Is 53,1 por Ron&#8217; 10,16 y Jn 12,38; Is 65,2 por Rom 10,21).<\/p>\n<p>En efecto, si el NT subraya f\u00e1cilmente los rasgos particulares de la vida de Jes\u00fas que cumplen las Escrituras, esto no debe hacernos olvidar la conformidad global de \u00abtodos los profetas\u00bb (Act 3,18-24; Lc 24,27) con lo esencial de los misterios : la pasi\u00f3n y la resurrecci\u00f3n. La primera se menciona sola varias veces como objeto de las profec\u00ed\u00adas (Mt 26,54-56; Act 3,18; 13,27); m\u00e1s a menudo, las dos juntas. La lecci\u00f3n de ex\u00e9gesis de Ema\u00fas, que se puso en pr\u00e1ctica en la redacci\u00f3n de los evangelios, re\u00fane las expresiones de que est\u00e1n salpicados los otros libros cuando se trata de anunciar el misterio de Cristo: \u00ablos profetas\u00bb, \u00abMois\u00e9s y todos los profetas\u00bb, \u00abtodas las Escrituras\u00bb, \u00abla ley de Mois\u00e9s, los profetas y los salmos\u00bb (Le 24,25.27. 44; comparar Act 2,30; 26,22; 28, 23; Rom 1,2; IPe 1,11; 2Pe 3,2&#8230;). Todo el Antiguo Testamento se convierte en una profec\u00ed\u00ada del Nuevo, una \u00abescritura prof\u00e9tica\u00bb (2Pe 1, 19s).<\/p>\n<p>II. LA PROFEC\u00ed\u008dA EN LA NUEVA ECONOM\u00ed\u008dA. 1. En torno a Jes\u00fas. Jes\u00fas aparece por decirlo as\u00ed\u00ad en medio de una red de profetismo, representada por Zacar\u00ed\u00adas (Lc 1,67), Sime\u00f3n (Lc 2,25ss), la profetisa Ana (Lc 2,36) y por encima de todo *Juan Bautista. Precisaba la presencia de Juan para hacer sentir la diferencia entre el profetismo y su objeto, Cristo. Todo el mundo mira a Juan como a un profeta. Efectivamente, como los profetas de anta\u00f1o, traduce la ley en t\u00e9rminos de existencia vivida (Mt 14, 4; Lc 3,11-14). Anuncia la inminencia de la *ira y de la salvaci\u00f3n (Mt 3,2.8). Sobre todo, discierne prof\u00e9ticamente a aquel que est\u00e1 aqu\u00ed\u00ad y no se le conoce, y lo designa (Jn 1,26. 31). Por \u00e9l todos los profetas dan testimonio de Jes\u00fas: \u00abtodos los profetas, as\u00ed\u00ad como la ley, profetizaron hasta Juan\u00bb (Mt 11,13; Lc 16,16).<\/p>\n<p>2. Jes\u00fas. Aunque el comportamiento de *Jes\u00fas es claramente distinto del de Juan Bautista (Mt 9,14), se reconocen en \u00e9l muchos rasgos prof\u00e9ticos; revela el contenido de los \u00absignos de los tiempos\u00bb (Mt 16,2s) y anuncia su fin (Mt 24-25). Su actitud frente a los valores recibidos reasume la cr\u00ed\u00adtica de los profetas: severidad&#8217; para con los que tienen la llave, pero no dejan entrar (Lc 11, 52); *ira contra la *hipocres\u00ed\u00ada religiosa (Mt 15,7; cf. Is 29,13); discusi\u00f3n de la calidad de &#8216;hijos de *Abraham de que se glor\u00ed\u00adan los jud\u00ed\u00ados (Jn 8,39; cf. 9,28); clarificaci\u00f3n de una *herencia espiritual enmara\u00f1ada, cuyas grandes l\u00ed\u00adneas son ya dif\u00ed\u00adciles de distinguir; purificaci\u00f3n del templo (Mc 11,l5ss p; cf. Is 56, 7; Jer 7,11) y anuncio de un *culto perfecto despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n del santuario material (Jn 2,16; cf. Zac 14,21). Finalmente, un rasgo que lo enlaza particularmente con los profetas de otro tiempo: ve denegado su mensaje (Mt 13,13ss p), rechazado por aquella Jerusal\u00e9n que hab\u00ed\u00ada matado a los profetas (Mt 23, 37s p; cf. lTes 2,15). A medida que se acerca este t\u00e9rmino, lo anuncia y explica su sentido, siendo \u00e9l mismo su propio profeta, mostrando as\u00ed\u00ad que es due\u00f1o de su destino, que lo acepta para realizar el designio del Padre, formulado en las Escrituras.<\/p>\n<p>En presencia de tales actitudes, acompa\u00f1adas de signos milagrosos, se comprende que la multitud d\u00e9 espont\u00e1neamente a Jes\u00fas el t\u00ed\u00adtulo de profeta (Mt 16,14; Jn 4,19; 9,17), que en ciertos casos designa al profeta por excelencia anunciado en las Escrituras (Jn 1,21; 6,14; 7,40). Jes\u00fas mismo no adopta este t\u00ed\u00adtulo sino incidentalmente (Mt 13,57 p); tampoco la Iglesia naciente le asignar\u00e1 gran lugar (Act 3,22s). Es que la personalidad de Jes\u00fas desborda en todos los sentidos la tradici\u00f3n prof\u00e9tica: \u00e9l es el *Mes\u00ed\u00adas, el *Siervo de Dios, el *Hijo del hombre. La autoridad que recibe de su Padre es tambi\u00e9n totalmente suya: es la del *Hijo, lo cual le sit\u00faa por encima de toda la serie de los profetas (Heb 1,lss). Recibe sus palabras, pero es, como dir\u00e1 Juan, la *palabra de Dios hecha carne (Jn 1,14). En efecto, \u00bfqu\u00e9 profeta se habr\u00ed\u00ada presentado nunca como fuente de *verdad y de *vida? Los profetas dec\u00ed\u00adan : \u00abOr\u00e1culo de Yahveh.\u00bb Jes\u00fas dice : \u00abEn verdad, en verdad os digo&#8230;\u00bb Su misi\u00f3n y su persona no son, pues, ya del mismo orden.<\/p>\n<p>3. La Iglesia. \u00abLas profec\u00ed\u00adas desaparecer\u00e1n un d\u00ed\u00ada\u00bb, explica Pablo (1Cor 13,8). Pero esto ser\u00e1 al fin de los *tiempos. La venida de Cristo ac\u00e1 abajo, muy lejos de eliminar el carisma de profec\u00ed\u00ada, provoc\u00f3 la extensi\u00f3n del mismo, que hab\u00ed\u00ada sido predicha. \u00ab\u00c2\u00a1Ojal\u00e1 que todo el pueblo fuera profeta!\u00bb, era el deseo de Mois\u00e9s (N\u00fam 11,29). Y Joel ve\u00ed\u00ada realizarse este deseo \u00aben los \u00faltimos tiempos\u00bb (Jl 3,1-4). El d\u00ed\u00ada de *pentecost\u00e9s declara Pedro cumplida esta profec\u00ed\u00ada: el *Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas se ha derramado sobre toda carne: visi\u00f3n y profec\u00ed\u00ada son cosas comunes en el nuevo pueblo de Dios. El *carisma de las profec\u00ed\u00adas es efectivamente frecuente en la Iglesia apost\u00f3lica (cf. Act 11,27s; 13,1; 21,10s). Pablo quiere que no sea depreciado en las Iglesias que ha fundado (ITes 5,20). Lo sit\u00faa muy por encima del don de *lenguas (lCor 14,1-5); sin embargo, tiene empe\u00f1o en que se ejerza dentro del orden y para el bien de la comunidad (14,29-32). El profeta del NT, lo mismo que el del AT, no tiene por \u00fanica funci\u00f3n predecir el porvenir: \u00abedifica, exhorta, consuela\u00bb 114,3), funciones que se acercan mucho a la *predicaci\u00f3n. El autor prof\u00e9tico del Apocalipsis comienza por desvelar a las siete iglesias lo que ellas mismas son (Ap 2-3), tal como lo hac\u00ed\u00adan los antiguos profetas. El profeta, tambi\u00e9n sometido al control de los otros profetas (ICor 14,32) y a las \u00f3rdenes de la autoridad (14,37), no puede pretender agrupar en torno a s\u00ed\u00ad a la comunidad (cf. 12,4-11) ni gobernar la Iglesia. Hasta el final el profetismo aut\u00e9ntico se podr\u00e1 reconocer gracias a las reglas de discreci\u00f3n de esp\u00ed\u00adritus. Ya en el AT \u00bfno ve\u00ed\u00ada el Deuteronomio en la doctrina de los profetas el signo aut\u00e9ntico de su misi\u00f3n divina (Dt 13,2-6)? Lo mismo sucede ahora. Porque el profetismo no se extinguir\u00e1 con la edad apost\u00f3lica. Ser\u00ed\u00ada dif\u00ed\u00adcil comprender la misi\u00f3n de muchos santos en la Iglesia sin referirse al carisma prof\u00e9tico, el cual est\u00e1 sometido a las reglas dictadas por san Pablo.<\/p>\n<p>-> Cumplir &#8211; Carismas &#8211; El\u00ed\u00adas &#8211; Esp\u00ed\u00adritu de Dios &#8211; Ley &#8211; Mois\u00e9s &#8211; Palabra.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Ap\u00f3stol, Sacerdote, Vidente Gen 20:7 porque es p, y orar\u00e1 por ti, y vivir\u00e1s Exo 7:1 te he constituido dios .. 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