{"id":3780,"date":"2016-02-05T00:04:08","date_gmt":"2016-02-05T05:04:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/rey\/"},"modified":"2016-02-05T00:04:08","modified_gmt":"2016-02-05T05:04:08","slug":"rey","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/rey\/","title":{"rendered":"REY"},"content":{"rendered":"<p>v. Autoridad, Gobernador, Pr\u00edncipe, Se\u00f1or<br \/>\nGen 17:6 har\u00e9 naciones de ti, y r saldr\u00e1n de ti<br \/>\nExo 1:8 se levant\u00f3 sobre Egipto un nuevo r que<br \/>\nNum 23:21 Dios est\u00e1 con \u00e9l, y j\u00fabilo de r en \u00e9l<br \/>\nDeu 17:15 por r .. al que Jehov\u00e1 .. escogiere<br \/>\nDeu 33:5 y fue r en Jesur\u00fan .. con las tribus de<br \/>\nJos 10:16 los cinco r huyeron, y se escondieron<br \/>\nJdg 9:8 fueron una vez los \u00e1rboles a elegir r<br \/>\nJdg 17:6; Jdg 21:25 en aquellos d\u00edas no hab\u00eda r en<br \/>\n1Sa 2:10 dar\u00e1 poder a su r, y exaltar\u00e1 el poder\u00edo<br \/>\n1Sa 8:5 constit\u00fayenos ahora un r que nos juzgue<br \/>\n1Sa 8:11 as\u00ed har\u00e1 el r que reinar\u00e1 sobre vosotros<br \/>\n1Sa 10:24 el pueblo clam\u00f3 .. diciendo: \u00a1Viva el r!<br \/>\n1Sa 12:12 sino ha de reinar sobre nosotros un r<br \/>\n1Sa 12:12 Jehov\u00e1 vuestro Dios era vuestro r<br \/>\n1Sa 21:8 por cuanto la orden del r era apremiante<br \/>\n2Sa 5:3; 1Ch 11:3 ungieron a David por r<br \/>\n2Ki 9:13 tocaron corneta, y dijeron: Jeh\u00fa es r<br \/>\n2Ki 11:12 y batiendo las .. dijeron: \u00a1Viva el r!<br \/>\n2Ch 23:11 al hijo del r .. y lo proclamaron r<br \/>\nJob 41:34 cosa alta; es r sobre todos los soberbios<br \/>\nPsa 2:2 se levantar\u00e1n los r de la tierra .. unidos<br \/>\nPsa 2:6 he puesto mi r sobre Sion, m\u00ed santo monte<br \/>\nPsa 5:2 est\u00e1 atento a la voz .. R m\u00edo y Dios m\u00edo<br \/>\nPsa 10:16 Jehov\u00e1 es R eternamente y para siempre<br \/>\nPsa 20:9 el R nos oiga en el d\u00eda que lo invoquemos<br \/>\nPsa 24:7, 9 oh puertas .. y entrar\u00e1 el R de gloria<br \/>\nPsa 29:10 se sienta Jehov\u00e1 como r para siempre<br \/>\nPsa 33:16 el r no se salva por la multitud de<br \/>\nPsa 44:4 oh Dios, eres mi R; manda salvaci\u00f3n a<br \/>\nPsa 45:1 rebosa mi coraz\u00f3n .. dirijo al r mi canto<br \/>\nPsa 47:7 porque Dios es el R de toda la tierra<br \/>\nPsa 72:1 oh Dios, da tus juicios al r, y tu justicia<br \/>\nPsa 74:12 pero Dios es mi r desde tiempo antiguo<br \/>\nPsa 89:18 Jehov\u00e1 es nuestro escudo, y nuestro r<br \/>\nPsa 102:15 temer\u00e1n .. los r de la tierra tu gloria<br \/>\nPsa 138:4 te alabar\u00e1n .. todos los r de la tierra<br \/>\nPsa 144:10 t\u00fa, el que da victoria a los r, el que<br \/>\nPro 20:26 el r sabio avienta a los imp\u00edos, y sobre<br \/>\nPro 24:21 teme a Jehov\u00e1, hijo m\u00edo, y al r; no te<br \/>\nPro 29:14 r que juzga con verdad a los pobres<br \/>\nPro 30:31 cabr\u00edo; y el r, a quien nadie resiste<br \/>\nPro 31:4 no es de los r .. no es de los r beber vino<br \/>\nEcc 8:4 pues la palabra del r es con potestad<br \/>\nEcc 10:16 \u00a1ay de ti .. cuando tu r es muchacho, y<br \/>\nEcc 10:20 ni aun en tu .. digas mal del r, ni en lo<br \/>\nSon 1:4 el r me ha metido en sus c\u00e1maras; nos<br \/>\nIsa 6:5 porque han visto mis ojos al R, Jehov\u00e1 de<br \/>\nIsa 32:1 he aqu\u00ed que para justicia reinar\u00e1 un r<br \/>\nIsa 33:17 tus ojos ver\u00e1n al R en su hermosura<br \/>\nIsa 33:22 Jehov\u00e1 es nuestro R; \u00e9l .. nos salvar\u00e1<br \/>\nIsa 43:15 Jehov\u00e1 .. Creador de Israel, vuestro R<br \/>\nIsa 49:23 r ser\u00e1n tus ayos, y sus reinas tus<br \/>\nIsa 62:2 entonces ver\u00e1n .. todos los r tu gloria<br \/>\nJer 10:7 no te temer\u00e1, oh R de las naciones?<br \/>\nJer 10:10 \u00e9l es Dios vivo y R eterno; a su ira<br \/>\nJer 23:5 David renuevo justo, y reinar\u00e1 como R<br \/>\nJer 30:9 servir\u00e1n a Jehov\u00e1 su .. y a David su r<br \/>\nDan 2:37 t\u00fa, oh r, eres r de r; porque el Dios del<br \/>\nDan 7:17 estas cuatro .. bestias con cuatro r que<br \/>\nDan 7:24 los diez cuernos significan que .. diez r<br \/>\nDan 11:2 a\u00fan habr\u00e1 tres r en Persia, y el cuarto<br \/>\nHos 3:4 muchos d\u00edas estar\u00e1n los hijos de .. sin r<br \/>\nHos 13:10 \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 tu r, para que te guarde<br \/>\nMic 2:13 su r pasar\u00e1 delante de ellos, y a la cabeza<br \/>\nZec 9:9 he aqu\u00ed tu r vendr\u00e1 a ti, justo y salvador<br \/>\nZec 14:9 Jehov\u00e1 ser\u00e1 r sobre toda la tierra. En<br \/>\nZec 14:16 subir\u00e1n de a\u00f1o en a\u00f1o para adorar al R<br \/>\nMal 1:14 porque yo soy Gran R, dice Jehov\u00e1<br \/>\nMat 2:2 \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 el r de los jud\u00edos .. nacido?<br \/>\nMat 5:35 ni por Jerusal\u00e9n .. la ciudad del gran R<br \/>\nMat 10:18; Mar 13:9; Luk 21:12 aun ante .. r ser\u00e9is llevados<br \/>\nMat 17:25 los r de la tierra, \u00bfde qui\u00e9nes cobran<br \/>\nMat 18:23; 22:2<\/p>\n<hr>\n<p>Rey    (heb. melek; gr. basil\u00e9us).  Soberano que tiene la autoridad suprema sobre una tribu o una naci\u00f3n. Generalmente, su mandato es de por vida y la sucesi\u00f3n es hereditaria.  El territorio que gobierna es su reino, y reinado el tiempo de su actuaci\u00f3n.  Los reyes de las antigua, naciones paganas a menudo eran considerados como deidades o descendientes directos de ellas.  La idea de un reino tuvo poca o ninguna importancia en los primeros tiempos de la historia hebrea.  La autoridad civil estaba centrada en la familia y en la tribu.  Sin embargo, despu\u00e9s del \u00e9xodo se desarroll\u00f3 un sentido de unidad nacional.  La relaci\u00f3n especial del pacto presentaba a Dios como el supremo gobernante de Israel; y sus leyes, como la base del gobierno.  Dios era su rey (cf Deu 33:1-5); la forma de administraci\u00f3n fue la teocracia.  Sin embargo, los israelitas pronto desearon tener un rey \u00abcomo tienen todas las naciones\u00bb (1Sa 8:5); as\u00ed\u00ad lo demuestra su pedido a Gede\u00f3n de que fuera su soberano (Jdg 8:22, 23).  A Samuel le exigieron directamente un rey; al hacerlo, rechazaron a Dios como su gobernante (1Sa 8:7; cf 10:19; 12:12, 17, 19).  Los reyes m\u00e1s dignos se consideraban a s\u00ed\u00ad mismos s\u00f3lo \u00abvirreyes\u00bb  bajo Dios (Psa 5:1, 2; 1Ki 3:6, 7; 2Ch 20:5, 6; 2Ki 19:14-19; etc.) y estaban dispuestos a ser instruidos por los profetas del Se\u00f1or (2Sa 12:7-15).  Los menos dignos, ignor\u00e1ndolo completamente, condujeron a la naci\u00f3n a la degradaci\u00f3n moral y espiritual.  El rey ejerc\u00ed\u00ada amplios poderes e influencia en asuntos civiles, militares y religiosos.  Era considerado como la suprema autoridad judicial (2Sa 14:4, 15; 15:2: 2Ki 3:16-28), y pose\u00ed\u00ada el poder de vida y muerte (1Ki 1:51, 52). Tambi\u00e9n era el comandante de sus ej\u00e9rcitos (1Sa 8:20; 1Ki 12:21-24; 2Ch 32:2, 3; cf Gen 14:5; Num 21:23), y realizaba alianzas militares sin consultar a su pueblo (1Ki 15:18, 19).  El poder legislativo de los reyes de las naciones paganas (Est 3:12, 13; Dan 3:1-6) funcionaba mucho menos en Israel, porque, idealmente, las leyes de Israel eran dadas por Dios.  A causa de su autoridad en asuntos religiosos, los reyes pod\u00ed\u00adan dirigir a toda la naci\u00f3n en el servicio al verdadero Dios (2Sa 6:12; 1Ki 6:1, 2; 2Ch 35:1-6) o usar su cargo y su influencia para extender la adoraci\u00f3n de dioses falsos y diversos corruptos cultos de fertilidad (1Ki 14:21-24; 16:31-33; 2Ki 23:12-14).  A veces ejerc\u00ed\u00adan su poder en la designaci\u00f3n y eliminaci\u00f3n de sacerdotes (1Ki 2:26, 27), pero s\u00f3lo rara vez sin protestas (2Ch 13:9).  Ordinariamente hab\u00ed\u00ada una l\u00ed\u00adnea de separaci\u00f3n clara entre las funciones sacerdotales y las del rey (1Sa 13:9-13; Mat 12:3, 4).  Los pecados de los reyes a menudo tra\u00ed\u00adan castigos sobre toda la naci\u00f3n (2Sa 24:10-15; 21:8-17).  Isa\u00ed\u00adas 11 presenta un hermoso cuadro simb\u00f3lico del reinado y el reino de Cristo, introduciendo al lector al significado m\u00e1s profundo y eterno de Cristo como el \u00abRey de los jud\u00ed\u00ados\u00bb (Mat 27:11; etc.).  Jes\u00fas pose\u00ed\u00ada el derecho hereditario de ser rey de Israel (1:1-16), pero su apelaci\u00f3n a la lealtad siempre estuvo basada en una verdad m\u00e1s profunda y espiritual que la gente no comprendi\u00f3 (Joh 6:15; 12:13).  Satan\u00e1s reconoci\u00f3 la divina realeza de Cristo, y por medio del soborno trat\u00f3 de quitarle su derecho en el monte de la tentaci\u00f3n (Mat 4:8-10; Luk 4:5-7).  Jes\u00fas continuamente procuraba guiar al pueblo a aceptar a Dios como su rey y a comprender la naturaleza de su reino (Mat 5:35; 18:23; Luk 22:29, 30).  Desafortunadamente, los jud\u00ed\u00ados no reconocieron a Cristo como su largamente esperado Mes\u00ed\u00adas.  Dejaron de entender que su soberan\u00ed\u00ada no ten\u00ed\u00ada la naturaleza de un gobierno humano (Joh 18:36; Phi 3:20).  Era el reino espiritual de la gracia, que un d\u00ed\u00ada ser\u00ed\u00ada reemplazado por el reino de la gloria (CBA 5:288, 289, 309).  Reyes, Libros de los.  Compendio hist\u00f3rico de la naci\u00f3n hebrea desde la coronaci\u00f3n de Salom\u00f3n y la muerte de David hasta el fin del reinado de Salom\u00f3n, y del tiempo del reino dividido hasta el cautiverio babil\u00f3nico y algo m\u00e1s all\u00e1, un per\u00ed\u00adodo que abarca unos 400 a\u00f1os.  En el antiguo canon hebreo 1 y 2 R. conformaban un solo libro: Mel\u00e2k\u00eem, \u00abReyes\u00bb (la divisi\u00f3n en 2 partes viene de la LXX).  En ese canon el libro de Reyes estaba entre los Profetas Anteriores, en la 2\u00c2\u00aa secci\u00f3n de las Escrituras hebreas, que se conoce como los Profetas. 988 Dichos Profetas Anteriores -Josu\u00e9, Jueces, Samuel y Reyes- constituyen una narraci\u00f3n continua que abarca la historia de Israel desde la muerte de Mois\u00e9s hasta el exilio.  I. Fuentes hist\u00f3ricas.  La forma literaria de los libros de los Reyes indica que los datos hist\u00f3ricos fueron seleccionados de diversas fuentes por un editor inspirado, quien reuni\u00f3 materiales y los dispuso en un marco unificado con un plan espec\u00ed\u00adfico, y que adem\u00e1s a\u00f1adi\u00f3 comentarios inspirados acerca de la significaci\u00f3n religiosa y espiritual de los acontecimientos de la historia hebrea.  Como fuentes de su informaci\u00f3n cita: 1. El \u00ablibro de los hechos de Salom\u00f3n\u00bb (1Ki 11:41). 2. El \u00ablibro de las historias de los reyes de Israel\u00bb (14:19) para el reino del norte hasta la muerte de Peka 2Ki 15:30 31).  3. \u00abLas cr\u00f3nicas de los reyes de Jud\u00e1\u00bb (1Ki 14:29) para el reino del sur hasta la muerte de Joacim (2Ki 24:5, 6).  Parece que, en alg\u00fan momento posterior. el 2 y el 3 fueron fusionados en \u00abel libro de los reyes de Jud\u00e1 y de Israel\u00bb (2Ch 16:11 ).  Repetidamente el redactor de Reyes remite a sus lectores a estas obras para mayores detalles (cf 1Ki 14:19, 29).  La exactitud hist\u00f3rica del informe conservado en 1 y 2 R. ha sido documentada m\u00e1s all\u00e1 de toda duda por una notable serie de descubrimientos arqueol\u00f3gicos.  En certeza y objetividad es infinitamente superior a registros similares conservados en Asiria, Babilonia o Egipto.  II. Autor.  A pesar de la divercidad de materiales reunidos de otras fuentes, hay una sorprendente unidad.  Por ejemplo, se usa una f\u00f3rmula fija para el comienzo y el fin de cada reinado.  El de cada rey es evaluado como bueno o malo comparado con otros notables anteriores.  Las estructura peculiares de pensamiento y expresi\u00f3n que aparecen en los 2 libros apuntan, sin lugar a dudas, a una sola persona como la responsable de reunir el material en su forma actual.  De acuerdo con la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada (Talmud, Baba Bathra 15a), este compilador fue Jerem\u00ed\u00adas.  Pero quienquiera haya sido, ten\u00ed\u00ada verdadera perspectiva y percepci\u00f3n de la historia, porque aunque los libros son esencialmente de naturaleza hist\u00f3rica, su prop\u00f3sito principal es poner de relieve una lecci\u00f3n: la justicia exalta a la naci\u00f3n, la impiedad la lleva a la ruina. El escritor inspirado retrae el crecimiento y la decadencia del reino hebreo: se\u00f1ala las causas de la prosperidad y de la adversidad, y llama la atenci\u00f3n al efecto del car\u00e1cter moral y religioso sobre los vaivenes del estado (cf 2Ki_17).  III. Tema.  El compilador de Reyes se preocupa principalmente por la historia del reino sure\u00f1o de Jud\u00e1, pero incorpora la del reino norte\u00f1o de Israel; en parte como informe de antecedentes, y en parte para conservar un registro completo de toda la naci\u00f3n.  A veces, este procedimiento involucro una cierta cantidad de repeticiones.  Para los reyes de Israel, el esquema b\u00e1sico general incluye la duraci\u00f3n de su reinado y el tiempo de su muerte.  Para los de Jud\u00e1, la f\u00f3rmula incluye tambi\u00e9n la edad de cada uno al subir al trono, el nombre de su madre y una referencia a su sepultura.  En cada caso, se da la fecha del ascenso al trono en relaci\u00f3n con el a\u00f1o de reinado del soberano contempor\u00e1neo del otro reino.  Un rasgo destacable del libro es la cronolog\u00ed\u00ada de los libros, mediante la cual el autor sincroniza los reinados de los reyes de ambos reinos.  Todav\u00ed\u00ada existen dificultades en la conciliaci\u00f3n de las cifras y en la armonizaci\u00f3n de \u00e9stas con datos cronol\u00f3gicos extrab\u00ed\u00adblicos, pero las discrepancias aparentes se deben mayormente a nuestra falta de informaci\u00f3n acerca de las t\u00e9cnicas de dataci\u00f3n cronol\u00f3gica que se usaban en los tiempos b\u00ed\u00adblicos.  V\u00e9ase Cronolog\u00ed\u00ada (V).  IV. Bosquejo y Contenido.  El registro combinado de 1 y 2 R. se divide en forma l\u00f3gica en 3 secciones principales: 1. Desde la muerte de David hasta la divisi\u00f3n del reino (1Ki 1:1-11:43).  2. Desde la divisi\u00f3n del reino hasta la ca\u00ed\u00adda de Samaria y el fin del reino del norte (1Ki 12:1-2 R. 17:41). 3. Desde Ezequ\u00ed\u00adas, contempor\u00e1neo de este suceso (1Ki 17:1; 18:1). hasta la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n por Nabucodonosor (2Ki 18:1-25:30).  En su mayor parte la naraci\u00f3n sigue un orden cronol\u00f3gico y menciona a cada rey en el orden de su ascensi\u00f3n al trono. A\u00f1adido al registro hay un breve informe de la gobernaci\u00f3n de Gedal\u00ed\u00adas, a quien Nabucodonosor dej\u00f3 a cargo de los asuntos de Jud\u00e1 despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n y de haber llevado a la mayor parte de la naci\u00f3n en cautiverio (25:22-26).  Tambi\u00e9n se hace una breve menci\u00f3n de la liberaci\u00f3n del rey Joaqu\u00ed\u00adn de la prisi\u00f3n varios a\u00f1os m\u00e1s tarde (vs 27-30; v\u00e9ase CBA 2:715-722).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>lat\u00ed\u00adn rex, el que ejerce el poder en una naci\u00f3n con car\u00e1cter vitalicio.<\/p>\n<p>En la \u00e9poca patriarcal  los pueblos estaban regidos por monarqu\u00ed\u00adas, a la cabeza de las cuales estaban reyes, faraones con poderes absolutos,  tratados como dioses. Sin embargo, para los israelitas estos personajes no eran m\u00e1s que seres de carne y hueso, d\u00e9biles. A los israelitas la fe les dice que no necesitan un rey terrenal, para ellos el Se\u00f1or del universo es Yahv\u00e9h, en cuyas manos est\u00e1n los reyes de la tierra.   Aunque en la epoca patriarcal escasamente se habla de monarqu\u00ed\u00ada, de realeza, s\u00ed\u00ad se da a entender el se\u00f1or\u00ed\u00ado de Yahv\u00e9h sobre el mundo, su funci\u00f3n, hablando antropom\u00f3rficamente de reinar, de ejercer el dominio real sobre el mundo para defender y salvar a su pueblo, ya que Israel es su reino. Las intervenciones de Yahv\u00e9h en favor de su pueblo son presentadas como supremo dominio soberano del Se\u00f1or. En el c\u00e1ntico de Mois\u00e9s, el \u00e9xodo y el paso del mar Rojo son acciones regias de Yahv\u00e9h,  el omnipotente que reina eternamente, Ex 15, 1,-21.<\/p>\n<p>Epoca preestatal: Mois\u00e9s y Josu\u00e9 eran los jefes israelitas durante la  marcha por el desierto. Cuando murieron los jefes el desorden se apoder\u00f3 de ellos y desagradaban a Yahv\u00e9h, sin tener en cuenta que El los hab\u00ed\u00ada sacado de Egipto. Siguieron a otros dioses de los pueblos de alrededor, Jc    2, 11-12. Yahv\u00e9h los dej\u00f3 solos y fracasaron en sus campa\u00f1as y quedaron bajo el poder de los salteadores y los saqueadores, Jc 2, 14-15.<\/p>\n<p>Con el fin de lograr instaurar el orden  nombraron jueces, quienes se encargaban de guiarlos en la guerra y administraban la justicia. A\u00fan as\u00ed\u00ad,  obedec\u00ed\u00adan a los jueces y terminaron siguiendo a otros dioses postr\u00e1ndose ante ellos, Jc 2, 17. Tal vez por la falta de un gu\u00ed\u00ada o un r., porque cada uno lo que le parec\u00ed\u00ada bien, Jc 17, 6.<\/p>\n<p>Samuel y Sa\u00fal: Los filisteos y los ammonitas ten\u00ed\u00adan acorralado al pueblo  israelita que se encontraba disperso y desordenado, as\u00ed\u00ad que en la segunda mitad del siglo XI a. C., las tribus israelitas se unieron y conformaron una unidad estatal con un rey como m\u00e1xima autoridad. Esa responsabilidad qued\u00f3 en manos de Sa\u00fal, un hombre que al igual que los jueces de la \u00e9poca preestatal se hab\u00ed\u00ada destacado como una especie de h\u00e9roe tribal,  especialmente en la lucha contra los ammonitas, 1 S 11, 1-11.<\/p>\n<p>Sa\u00fal era benjaminita  pertenec\u00ed\u00ada a una tribu cuyo territorio estaba localizado al centro del pa\u00ed\u00ads y hab\u00ed\u00ada rechazado desde un principio los intentos separatistas, pero no ten\u00ed\u00ada poder militar ni pol\u00ed\u00adtico, por lo que no pod\u00ed\u00ada centralizar al gobierno. As\u00ed\u00ad que Samuel fue el verdadero fundador del reino israelita, vidente, profeta y \u00faltimo juez de Israel. Al hacerse viejo, puso como jueces a sus hijos Joel y Ab\u00ed\u00adas, pero, atra\u00ed\u00addos por el lucro, se dejaron sobornar y torcieron el derecho, 1 S 8, 1-3.<\/p>\n<p>Los ancianos de Israel se reunieron y exigieron a Samuel que les pusiera  un r. para que los juzgara as\u00ed\u00ad como en todas las naciones, 1 S 8, 5.<\/p>\n<p>Samuel invoc\u00f3 a Yahv\u00e9h  quien le dijo que hiciera caso a todo lo que el pueblo le dec\u00ed\u00ada. Porque no lo hab\u00ed\u00adan rechazado a \u00e9l sino a su propio Yahv\u00e9h, para que no reine sobre ellos, 1 S 8, 7. Esto es negativo frente a la instauraci\u00f3n de la monarqu\u00ed\u00ada, al igual que la descripci\u00f3n que Samuel hace del fuero del r. que va a reinar sobre los israelitas: \u2020\u0153Tomar\u00e1 vuestros hijos y los destinar\u00e1 a sus carros y a sus caballos y tendr\u00e1n que correr delante de su carro. Los emplear\u00e1 como jefes de mil y jefes de cincuenta; les har\u00e1 labrar sus campos, segar su cosecha, fabricar sus armas de guerra y los arreos de sus carros. Tomar\u00e1 vuestras hijas para perfumistas,  cocineras y panaderas. Tomar\u00e1 vuestros campos, vuestras vi\u00f1as y vuestros mejores olivares y se los dar\u00e1 a sus servidores. Tomar\u00e1 el    diezmo de vuestros cultivos y vuestras vi\u00f1as para d\u00e1rselo a sus eunucos y a sus servidores. Tomar\u00e1 vuestros criados y criadas, y vuestros mejores bueyes y asnos y les har\u00e1 trabajar para \u00e9l. Sacar\u00e1 el diezmo de vuestros reba\u00f1os y vosotros mismos ser\u00e9is sus esclavos. Ese d\u00ed\u00ada os lamentar\u00e9is a causa del rey que os hab\u00e9is elegido, pero entonces Yahv\u00e9h no os responder\u00e1, 1 S 8, 11-18.<\/p>\n<p>Pero  el pueblo se mantuvo firme en su idea: \u2020\u0153\u00c2\u00a1No! Tendremos un rey y  nosotros seremos tambi\u00e9n como los dem\u00e1s pueblos: nuestro rey nos juzgar\u00e1: ir\u00e1 al frente de nosotros y combatir\u00e1 nuestros combates\u2020\u009d, 1 S 8,  19, 20. A ra\u00ed\u00adz de este intercambio de palabras entre Samuel, como representante del partido conservador, y el pueblo, como partido renovador, en la tradici\u00f3n se advierten diversas tendencias en lo que respecta al modo en c\u00f3mo Sa\u00fal lleg\u00f3 a ser r. Una de las versiones es promon\u00e1rquica en cuanto a su nombramiento y unci\u00f3n, 1 S 9, 1-10, 16.<\/p>\n<p>Otra  muestra un acusado esp\u00ed\u00adritu antimon\u00e1rquico, hasta el punto de rese\u00f1ar que un grupo de la oposici\u00f3n opt\u00f3 por despreciar al r., 1 S 10,  17-27. En una tercera versi\u00f3n se pone de manifiesto la ratificaci\u00f3n por parte de todo el pueblo de la autoproclamaci\u00f3n de Sa\u00fal como r. y jefe de los israelitas tras haber derrotado a los ammonitas, 1 S 11, 14-12, 25.<\/p>\n<p>Finalmente el relato de la dimisi\u00f3n de Samuel como juez acusa  nuevamente un esp\u00ed\u00adritu antimon\u00e1rquico, 1 S 11, 14-12, 25. El partido mon\u00e1rquico acab\u00f3 imponi\u00e9ndose e Israel cont\u00f3 as\u00ed\u00ad con un r. que, al principio, poco se diferenciaba de la carism\u00e1tica personalidad de los jueces en su calidad de jefes.<\/p>\n<p>El reino de Sa\u00fal: La petici\u00f3n del pueblo era que Sa\u00fal fuera un jefe  competente para sus ej\u00e9rcitos, y que, al mismo tiempo administrase justicia, 1 S 8, 20. Desde el punto de vista de la pol\u00ed\u00adtica exterior estaba justificado por los ataques de los filisteos y los ammonitas. As\u00ed\u00ad, el reino de Sa\u00fal era, en primer lugar, una monarqu\u00ed\u00ada militar nacional cuya funci\u00f3n consist\u00ed\u00ada en reunir, bajo un solo mando supremo, a todas las tribus israelitas a fin de poder defenderse ante las pretensiones de los pueblos enemigos sobre su territorio. Al mismo tiempo ten\u00ed\u00ada como misi\u00f3n el ejercicio de las funciones judiciales y sacerdotales en los casos en que el pueblo incurr\u00ed\u00ada en alg\u00fan pecado ritual, 1 S 14, 31-35. La unci\u00f3n de Sa\u00fal como r. estuvo precedida por la elecci\u00f3n hecha por Yahv\u00e9h. Al ser ungido qued\u00f3 convertido en caudillo de su heredad. Al ser ungido de Yahv\u00e9h, su vida se volvi\u00f3 sagrada. El esp\u00ed\u00adritu de Yahv\u00e9h le invadi\u00f3 y entr\u00f3 en trance, quedando cambiado en otro hombre, 1 S 9-13, es decir, la elecci\u00f3n y la unci\u00f3n de Sa\u00fal como r. llevaban impl\u00ed\u00adcita la sucesi\u00f3n din\u00e1stica: Muerto Sa\u00fal, su hijo Isbaal fue proclamado r. de Israel y solamente la casa de Jud\u00e1 sigui\u00f3 a David, 2 S 2, 10.<\/p>\n<p>El fuero real: Elegido Sa\u00fal como r.  Samuel dict\u00f3 al pueblo el fuero real, y lo puso por escrito, deposit\u00e1ndolo delante de Yahv\u00e9h, 1 S 10, 25. Los preceptos deben entenderse como lo relativo a lo que un r. no debe ser ni debe hacer: \u2020\u0153Si cuando llegues a la tierra que Yahv\u00e9h tu Dios te da, la tomes en posesi\u00f3n y habites en ella, dices: \u2020\u0153Querr\u00ed\u00ada poner un rey sobre m\u00ed\u00ad como todas las naciones del alrededor, deber\u00e1s poner sobre ti un rey elegido por Yahv\u00e9h, y a uno de entre tus hermanos pondr\u00e1s sobre ti como rey; no podr\u00e1s darte por rey a un extranjero que no sea hermano tuyo. Pero no ha de tener muchos caballos, ni har\u00e1 volver al pueblo a Egipto para aumentar su caballer\u00ed\u00ada, porque Yahv\u00e9h ha dicho: \u2020\u02dcNo volver\u00e1s a ir jam\u00e1s por ese camino\u2020\u2122. No ha de tener muchas mujeres, cosa que podr\u00ed\u00ada descarnar su coraz\u00f3n. Tampoco deber\u00e1 tener demasiada plata y oro. Cuando suba al trono real, deber\u00e1 escribir esta Ley para su uso, copi\u00e1ndola del libro de los sacerdotes levitas. La llevar\u00e1 consigo; la leer\u00e1 todos los d\u00ed\u00adas de su vida para aprender a temer a Yahv\u00e9h su Dios,  guardando todas las palabras de esta Ley y estos preceptos para ponerlos en pr\u00e1ctica. As\u00ed\u00ad su coraz\u00f3n no se engreir\u00e1 sobre sus hermanos, y no se apartar\u00e1 de estos mandamientos ni a derecha ni a izquierda. Y as\u00ed\u00ad prolongar\u00e1 los d\u00ed\u00adas de su reino, \u00e9l y sus hijos, en medio de Israel\u00bb\u2020\u009d, Dt 17, 14-20.<\/p>\n<p>David: Despu\u00e9s del error cometido por Sa\u00fal  Yahv\u00e9h busc\u00f3 \u2020\u0153un hombre seg\u00fan su coraz\u00f3n\u2020\u009d y le design\u00f3 \u2020\u0153caudillo de su pueblo\u2020\u009d, 1 S 13, 14; ese hombre fue el joven David que, a su vez, fue ungido r. por Samuel. A trav\u00e9s de la profec\u00ed\u00ada de Nat\u00e1n, Dios le anunci\u00f3 que su reino se afianzar\u00ed\u00ada, quedando as\u00ed\u00ad establecida la base de la perpetuaci\u00f3n de la dinast\u00ed\u00ada de David en el reino meridional de Jud\u00e1 y con \u00e9l las expectativas mesi\u00e1nicas: \u2020\u0153Y cuando tus d\u00ed\u00adas se hayan cumplido y te acuestes con tus padres, afirmar\u00e9 despu\u00e9s de ti la descendencia que saldr\u00e1 de tus entra\u00f1as y consolidar\u00e1 el trono de tu realeza. Yo ser\u00e9 para \u00e9l padre y \u00e9l ser\u00e1 para m\u00ed\u00ad hijo. Si hace mal, le castigar\u00e9 con vara de hombres y con golpes de hombres, pero no apartar\u00e9 de \u00e9l mi amor, como lo apart\u00e9 de Sa\u00fal, a quien quit\u00e9 de delante de m\u00ed\u00ad. Tu casa y tu reino permanecer\u00e1n para siempre ante m\u00ed\u00ad; tu trono estar\u00e1 firme eternamente\u2020\u009d, 2 S 7, 12-16. Israel, el reino del Norte: Mientras que en Jud\u00e1, el reino del Sur, se  mantuvo la continuidad din\u00e1stica de la casa de David, en el reino del Norte se sucedieron diversas dinast\u00ed\u00adas. Jeroboam I, el primer r. de Israel tras la destrucci\u00f3n de la unidad del reino a la muerte de Salom\u00f3n,  tambi\u00e9n fue elegido por Dios, 1 R 11, 29-38, pero la monarqu\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica permaneci\u00f3 intacta, aunque limitada a la tribu de Jud\u00e1, 1 R 11, 36. Dios prometi\u00f3, asimismo, a Jeroboam, que su reino se afianzar\u00ed\u00ada, si bien bajo una condici\u00f3n: \u2020\u0153Si escuchas todo cuanto yo te ordene, y aridas por mi camino, y haces lo recto a mis ojos guardando mis decretos y mis mandamientos como hizo David mi siervo, yo estar\u00e9 contigo y te edificar\u00e9 una casa estable como se la edifiqu\u00e9 a David. Te entregar\u00e9 Israel\u2020\u009d, 1 R 11, 38. Cuando Jeroboam, tras la divisi\u00f3n pol\u00ed\u00adtica de ambos reinos, intent\u00f3 impedir que los habitantes de Israel siguiesen peregrinando al templo de Jerusal\u00e9n, mand\u00f3 colocar dos becerros de oro en los altos de Betel y Dan, declarados centros oficiales del culto e instituy\u00f3 una fiesta semejante a la de las Tiendas, 1 R 12, 26-33. \u2020\u0153Este proceder hizo caer en pecado a la casa de Jeroboam y fue causa de perdici\u00f3n y su exterminio de sobre la faz de la tierra\u2020\u009d, 1 R 13, 34. La sucesi\u00f3n hereditaria al trono se vio interrumpida una y otra vez en lo sucesivo por conspiraciones y asesinatos. Magnicidas fueron: Bas\u00e1,  Zimr\u00ed\u00ad, Omr\u00ed\u00ad, Jeh\u00fa, Sallum, Menajem, Pecaj y Oseas.<\/p>\n<p>Ceremonial: El ceremonial del nombramiento de un nuevo r. consist\u00ed\u00ada en  la unci\u00f3n en el templo y la entronizaci\u00f3n en el palacio. La unci\u00f3n estaba reservada a los sacerdotes, por lo que ning\u00fan profano pod\u00ed\u00ada ser ungido,  Ex 30, 32. La \u00fanica excepci\u00f3n era el r, a quien pod\u00ed\u00ada ungirle un hombre de Dios, un sacerdote o un profeta. Sa\u00fal lo fue por el profeta Samuel, 1 S 10, 1 ss.; David tambi\u00e9n por Samuel, 1 S 16, 1 ss.; Salom\u00f3n por el sacerdote Sadoq, 1 R 1, 39; Jeh\u00fa por un disc\u00ed\u00adpulo del profeta Eliseo, 2 R 9, 6; Jo\u00e1s por el sacerdote supremo Yehoyad\u00e1, 2 R 11, 12. En el AT se detallan dos ceremoniales, el de la entronizaci\u00f3n de Salom\u00f3n, 1 R 1, 33 ss., y el de la iniciaci\u00f3n del reinado de Jo\u00e1s, 2 R 11. Las insignias reales que se impon\u00ed\u00adan al monarca eran la diadema, 2 R 11, 12, y el brazalete, 2 S 1, 10. Tambi\u00e9n se le hac\u00ed\u00ada entrega del fuero real o Testimonio, 2 R 11,   12. El nuevo r. recib\u00ed\u00ada ciertos nombres simb\u00f3licos que deb\u00ed\u00adan expresar algo relacionado con su futuro reinado. Algunos salmos formaban parte del ritual, Sal 2; 72; 110. Tras la entronizaci\u00f3n ten\u00ed\u00ada lugar la aclamaci\u00f3n por el pueblo, 2 R 11, 12.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>Un var\u00f3n soberano, generalmente hereditario, de una ciudad, tribu o naci\u00f3n. El hebreo melekh puede significar poseedor con \u00e9nfasis en la fuerza f\u00ed\u00adsica o consejero, el que decide con \u00e9nfasis en la superioridad intelectual. En griego basileus siempre denota un soberano y jefe de gentes, ciudades o estados. Los reyes a menudo ten\u00ed\u00adan funciones sacerdotales en el mantenimiento de la religi\u00f3n del grupo. En el Oriente, los reyes llegaron a ser considerados seres divinos.<\/p>\n<p>Este fue el caso en Egipto desde el principio. El imperio griego de Alejandro y sus sucesores se apoderaron de esta idea, luego tambi\u00e9n los romanos, una vez que el imperio lleg\u00f3 a incluir la mayor parte del Este.<\/p>\n<p>El primer rey mencionado en la Biblia es Nimrod (Gen 10:8-12), cuyo reino mesopotamio era extenso. De esta regi\u00f3n los reyes que lucharon con los de Cana\u00e1n vinieron y fueron expulsados por Abraham (cap. 14). Dios les prometi\u00f3 a Abraham (Gen 17:6) y a Jacob (Gen 35:11) que existir\u00ed\u00adan reyes entre sus descendientes. Hubo reyes de ciudades como Abimelec (Gen 20:2), llamado rey de los filisteos (Gen 26:1, Gen 26:8), y reyes en Edom (Gen 36:31; 1Ch 1:43) antes de que Israel tuviera reyes. Los reyes de Egipto, los faraones, figuran en el per\u00ed\u00adodo egipcio de la historia israelita (G\u00e9nesis 39\u2014\u00e9xodo 14; Deu 7:8; Deu 11:3); ellos tambi\u00e9n aparecen m\u00e1s tarde cuando la influencia egipcia era fuerte en Jud\u00e1. Israel tuvo contacto con muchos reyes durante su peregrinaje (Num 20:14\u2014Num 33:40; Deu 1:4\u2014Deu 4:47; Deu 7:24; Deu 29:7; Deu 31:4) y en Cana\u00e1n (Jos 2:2\u2014Jos 24:12; Jdg 1:7\u2014Jdg 11:25; 1Sa 14:47; 1Sa 15:8, 1Sa 15:20, 1Sa 15:32; 1Sa 21:10, 1Sa 21:12; 1Sa 22:4). Estos variaban en el poder que ten\u00ed\u00adan desde jefes de aldeas a gobernadores de \u00e1reas extensas.<\/p>\n<p>Durante el per\u00ed\u00adodo de los jueces no hubo rey en Israel (Jdg 17:6; Jdg 18:1; Jdg 19:1; Jdg 21:25); cada uno hac\u00ed\u00ada lo que le parec\u00ed\u00ada recto ante sus propios ojos.<\/p>\n<p>Mois\u00e9s hab\u00ed\u00ada previsto que el pueblo habr\u00ed\u00ada de demandar un rey como soberano humano fuerte (Deu 17:14-15; Deu 28:36), no estando satisfechos con una teocracia, el dominio directo de Dios como rey sobre ellos (Deu 33:5). Ana esper\u00f3 con anticipaci\u00f3n un tiempo cuando habr\u00ed\u00ada un rey en Israel nombrado y ungido por Dios (1Sa 2:10).<\/p>\n<p>Cerca del fin del per\u00ed\u00adodo cuando Samuel era juez, Israel no quiso esperar a un rey mesi\u00e1nico y exigi\u00f3 uno como tienen todas las naciones (1Sa 8:5, 1Sa 8:22; 1Sa 10:19, 1Sa 10:24; 1Sa 12:1-25; comparar Hos 13:10). Samuel debidamente le advirti\u00f3 al pueblo lo que podr\u00ed\u00adan esperar de un rey, luego eligi\u00f3 a Sa\u00fal, al cual ratificaron. El reinado de los reyes israelitas se registra como sigue: Sa\u00fal (1 Samuel 12\u201431; 1 Cr\u00f3nicas 10); David (2 Samuel; 1 Reyes 1; 1 Cr\u00f3nicas 11\u201429); Salom\u00f3n (1 Reyes 1\u201411; 1 Cr\u00f3nicas 28\u20142 Cr\u00f3nicas 9); otros reyes de Israel y Jud\u00e1 (1 Reyes 12\u20142 Reyes 25; 2 Cr\u00f3nicas 10\u201436). Esdras, Nehem\u00ed\u00adas y Ester tienen que ver con reyes de Persia.<\/p>\n<p>Los profetas (especialmente Isa\u00ed\u00adas 1\u201431; Hos 36:1\u2014Hos 39:7; Jerem\u00ed\u00adas; Lamentaciones; Ezequiel; Daniel) hablan de los reyes de Jud\u00e1 y de otras naciones. Job reflexiona que en la muerte todos son iguales a reyes (Job 3:14); que Dios degrada a reyes (Job 12:18); Elifaz observa que problemas y aflicci\u00f3n abruman a un hombre como a un rey listo para el ataque (Job 15:24). El Salmo 2 hace un contraste entre el rey mesi\u00e1nico ungido (Job 2:6) y los reyes de la tierra (Job 2:2, Job 2:10). Algunas de las referencias en los Salmos son de reyes humanos (Psa 20:9; Psa 21:1, Psa 21:7; Psa 33:16; Psa 63:11; Psa 68:12, Psa 68:14, Psa 68:29; Psa 72:10-11; Psa 76:12; Psa 89:27; Psa 102:15; Psa 105:14, Psa 105:20, Psa 105:30; Psa 110:5; Psa 119:46; Psa 135:10-11; Psa 136:17-20; Psa 138:4; Psa 144:10; Psa 148:11; Psa 149:8), algunas de Dios como rey (Psa 5:2; Psa 10:16; Psa 18:50; Psa 145:1; Psa 149:2). El Salmo 24 aclama a Dios como rey de gloria. Proverbios contiene m\u00e1ximas para la conducta de un rey (p. ej., Pro 31:1-9). Isa\u00ed\u00adas desarrolla el concepto de un rey mesi\u00e1nico (Isa 32:1; Isa 33:17) identificado con el Se\u00f1or (Isa 33:22; Isa 41:21; Isa 43:15; Isa 44:6). Jerem\u00ed\u00adas se refiere a Dios como rey (Jer 8:19; Jer 10:7, Jer 10:10; Jer 46:18; Jer 48:15; Jer 51:57) y al rey mesi\u00e1nico (Jer 23:5). Eze 37:22, Eze 37:24 se refiere al rey en la linea de David de Israel restaurada el cual el contexto demuestra que ser\u00e1 mesi\u00e1nico. El rey mesi\u00e1nico entra en Jerusal\u00e9n montado sobre un asno (Zec 9:9), y Dios es rey (Zec 14:9, Zec 14:16-17; Mal 1:14). Nabucodonosor alaba al rey de los cielos (Dan 4:37).<\/p>\n<p>Los Evangelios hablan de reyes en general (Mat 10:18; Mat 11:8; Mat 17:25; Mat 18:23; Mat 22:2, Mat 22:7, Mat 22:11, Mat 22:13; Mar 13:9; Luk 10:24; Luk 14:31; Luk 21:12; Luk 22:25) y en particular: Herodes el Grande (Mat 2:1, Mat 2:3, Mat 2:9; Luk 1:5); Herodes Antipas (Mat 14:9; Mar 6:14, Mar 6:22-27); David (Mat 1:6); el rey mesi\u00e1nico de los jud\u00ed\u00ados (Mat 2:2; Mat 21:5; Mat 25:34, Mat 25:40; Mat 27:11, Mat 27:29, Mat 27:37, Mat 27:42; Mar 15:2, Mar 15:9, Mar 15:12, Mar 15:18, Mar 15:26, Mar 15:32; Luk 19:38; Luk 23:2-3, Luk 23:37-38; Joh 1:49; Joh 6:15; Joh 12:13, Joh 12:15; Joh 18:37, Joh 18:39; Joh 19:3-21); y Dios (Mat 5:35). Las referencias en Hechos son de reyes terrenales excepto 17:7, la cual se refiere a Jes\u00fas. Unas pocas referencias en las ep\u00ed\u00adstolas son de reyes terrenales; una es de Dios (1Ti 1:17; comparar1Ti 6:15). En el Apocalipsis, adem\u00e1s de reyes terrenales, Jesucristo es introducido como Pr\u00ed\u00adncipe (soberano) de los reyes de la tierra (1Ti 1:5), el cual nos ha hecho reyes (1Ti 1:6; 1Ti 5:10, RVA un reino, comparar 1Pe 2:9). El rey de las langostas apocal\u00ed\u00adpticas (Rev 9:11) es el \u00e1ngel del abismo.<\/p>\n<p>Dios es rey (Rev 15:3) y el Cordero es rey de reyes (Rev 17:14).<\/p>\n<p>Un rey se sienta sobre un trono, sostiene un cetro (Psa 45:6), lleva una corona (2Ki 11:12), vive en un palacio (1Ch 29:1), y viaja en un carro de realeza (1Sa 8:11). Comenzando con unos pocos oficiales militares y civiles como reyes de ciudades y con Sa\u00fal, la burocracia real se expandi\u00f3 r\u00e1pidamente (1Sa 8:10-18) hasta que tuvo las dimensiones de los establecimientos de David (2Sa 23:8-39; 1Ch 11:10-47) y de Salom\u00f3n (1Ki 9:22; 1Ki 4:1-28; 2Ch 8:9-10). Sin embargo Salom\u00f3n juzgaba algunos casos relativamente triviales (1Ki 3:16-28); Acab compart\u00ed\u00ada la responsabilidad por la supervisi\u00f3n de su ganado (1Ki 18:5-6). La monarqu\u00ed\u00ada persa era un imperio vasto (Est 1:1). Los reyes frecuentemente mor\u00ed\u00adan asesinados. Jes\u00fas es soberano hasta que, en la resurrecci\u00f3n los muertos, entregue el reino a su padre (1Co 15:24-28).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>Ver \u00abReino\u00bb.<\/p>\n<p> &#8211; Nimrod fue el primer rey mencionado en la Biblia, Gen 10:8-12.<\/p>\n<p> &#8211; Sa\u00fal el primero de Israel. Le sigui\u00f3 David, el m\u00e1s grande. Le sucedi\u00f3 Salom\u00f3n, a cuya muerte se dividi\u00f3 el reino: (Norte, Israel; Sur, Juda).<\/p>\n<p> Reyes, Libros de los: Son 2, que cuentan la historia del reino, desde la muerte de David, en 930, hasta Sedequ\u00ed\u00adas, y Joacim en el exilio, en Babilionia, el a\u00f1o 561. Unos 4 siglos.<\/p>\n<p> Son, pues, continuaci\u00f3n de los 2 Libros de Samuel, que cuentan la historia de Sa\u00fal y David.<\/p>\n<p> 1- Reinado de Salom\u00f3n, 1 R.1-11.<\/p>\n<p> 2- Reyes de Israel y Jud\u00e1, 1 R.12 a 2 R.18.<\/p>\n<p> 3- Reinos de Jud\u00e1 en el exilio, 2 R.18 a 25.<\/p>\n<p> (Ver \u00abPalestina\u00bb, \u00abIsrael\u00bb).<\/p>\n<p> 4- Cuentan la historia de 2 grandes Profetas: El\u00ed\u00adas: (1 R), Eliseo: (2 R.).<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>La idea que se trasmite con esta palabra en la Biblia se refiere a una persona que gobierna sobre una ciudad, o pa\u00ed\u00ads, o reino, como autoridad suprema. Puede ser que la jurisdicci\u00f3n del r. sea peque\u00f1a, como era el caso de las ciudades estado de Cana\u00e1n antes de la conquista, o como las naciones estado de \u2020\u00a2Edom, \u2020\u00a2Moab, \u2020\u00a2Am\u00f3n, etc\u00e9tera. O puede se\u00f1alar al que gobernaba sobre un gran imperio, como el babil\u00f3nico, el egipcio o el persa. Incluso se utiliza el t\u00e9rmino para designar a uno que s\u00f3lo gobierna sobre una tribu, o grupo de tribus. En el Oriente Medio se identificaba al r. con alguna deidad, de la cual era representante, cuando no la encarnaba. De hecho, los egipcios le daban tanta importancia a su monarqu\u00ed\u00ada que la consideraban como parte de la creaci\u00f3n misma. Por estas razones, los r. ten\u00ed\u00adan un poder absoluto, que ejerc\u00ed\u00adan sin trabas.<\/p>\n<p>En Israel, sin embargo, se ten\u00ed\u00ada muy claro que la monarqu\u00ed\u00ada hab\u00ed\u00ada sido un desarrollo hist\u00f3rico. Mientras los israelitas se mantuvieron por largo tiempo, el de los \u2020\u00a2Jueces, con un sistema tribal, los pa\u00ed\u00adses vecinos hab\u00ed\u00adan organizado reinos. Israel se consideraba bajo el se\u00f1or\u00ed\u00ado de Dios mismo, aunque no se usaba todav\u00ed\u00ada la palabra \u2020\u0153teocracia\u2020\u009d. Los pecados del pueblo y el fallo de sus l\u00ed\u00adderes, especialmente los hijos de \u2020\u00a2Samuel, hicieron que se levantara en Israel el deseo de tener un rey, \u2020\u0153como tienen todas las naciones\u2020\u009d (1Sa 8:5). En t\u00e9rminos espirituales, lo que el pueblo hizo fue sustituir la dependencia absoluta de Dios por una organizaci\u00f3n semejante a las que ve\u00ed\u00adan funcionar en el mundo que les rodeaba. El observador socio-pol\u00ed\u00adtico dir\u00e1 que lo que pas\u00f3 fue que detectaron la insuficiencia de su estructuraci\u00f3n tribal frente a las ventajas que ten\u00ed\u00adan los pa\u00ed\u00adses vecinos, que concentraban el poder en la figura de un r. El pueblo tuvo varios intentos de monarqu\u00ed\u00ada hereditaria, especialmente con \u2020\u00a2Gede\u00f3n y \u2020\u00a2Abimelec (Jue 8:22; Jue 9:6). Y aunque realmente el primero de los reyes israelitas fue \u2020\u00a2Sa\u00fal, hay que consignar que en todos los casos la Escritura se\u00f1ala que la constituci\u00f3n de un r. no era lo deseable. Israel debi\u00f3 preferir siempre el se\u00f1or\u00ed\u00ado de Jehov\u00e1 sobre su pueblo (1Sa 8:7).<br \/>\norden\u00f3 a Samuel que aceptara la petici\u00f3n que le hicieron de constituir un r. As\u00ed\u00ad, prepar\u00f3 \u2020\u0153las leyes del reino, y las escribi\u00f3 en un libro, el cual guard\u00f3 delante de Jehov\u00e1\u2020\u009d (1Sa 10:25). En Deu 17:15-20 se exponen leyes relacionadas con los deberes del r. Esto lleva a algunos a sugerir la posibilidad de que esa parte de Deuteronomio fuera escrita por Samuel y que se integrara al Pentateuco como resultado de una labor editorial posterior, puesto que lo escrito por Samuel se guard\u00f3 con otros documentos en el arca (\u2020\u0153&#8230; delante de Jehov\u00e1\u2020\u009d). Lo importante, de todas maneras, es que las leyes de Deuteronomio estaban dise\u00f1adas para mantener el principio de dependencia de Dios por parte del monarca y, por tanto, del pueblo. El r. era seleccionado por Dios (\u2020\u0153&#8230; pondr\u00e1s por rey sobre ti al que Jehov\u00e1 tu Dios escogiere\u2020\u009d). Ten\u00ed\u00ada que ser israelita de nacimiento (\u2020\u0153&#8230; de entre tus hermanos pondr\u00e1s r. sobre ti; no podr\u00e1s poner sobre ti a hombre extranjero\u2020\u009d). No deb\u00ed\u00ada confiarse en el poder militar (\u2020\u0153&#8230; no aumentar\u00e1 para s\u00ed\u00ad caballos\u2020\u009d). Se cuidar\u00ed\u00ada de no llevar una vida de sensualidad (\u2020\u0153Ni tomar\u00e1 para s\u00ed\u00ad muchas mujeres\u2020\u009d). No acumular\u00ed\u00ada riquezas para su uso personal (\u2020\u0153&#8230; ni plata ni oro amontonar\u00e1 para s\u00ed\u00ad en abundancia\u2020\u009d).<br \/>\n\u00fan 1Sa 8:11-22, el establecimiento de la monarqu\u00ed\u00ada implicaba sacrificios que deb\u00ed\u00ada hacer la poblaci\u00f3n, como servicio militar (\u2020\u0153&#8230; tomar\u00e1 vuestros hijos, y los pondr\u00e1 en sus carros y en su gente de a caballo\u2020\u009d), servicio de trabajo (\u2020\u0153&#8230; los pondr\u00e1 asimismo a que aren sus campos y sieguen sus mieses, y a que hagan sus armas de guerra\u2020\u009d), p\u00e9rdida de propiedades (\u2020\u0153&#8230; tomar\u00e1 lo mejor de vuestras tierras\u2020\u009d) y pago de impuestos (\u2020\u0153Diezmar\u00e1 vuestro grano y vuestras vi\u00f1as&#8230;. Diezmar\u00e1 tambi\u00e9n vuestros reba\u00f1os\u2020\u009d).<br \/>\ncoronaci\u00f3n del r. israelita se hac\u00ed\u00ada ungiendo al escogido con aceite, acto que realizaba el sumo sacerdote. As\u00ed\u00ad ven\u00ed\u00ada a ser \u2020\u0153el ungido de Jehov\u00e1\u2020\u009d. La persona del r. era, por tanto, sagrada, puesto que gobernar\u00ed\u00ada en nombre de Dios. Luego el r. se sentaba en el trono. Se disponen de dos descripciones de la ceremonia, una en el caso de Salom\u00f3n (1Re 1:33-48) y otra en el de \u2020\u00a2Jo\u00e1s (2Re 11:10-20). En este \u00faltimo caso se menciona el hecho de que le pusieron \u2020\u0153la corona y el testimonio\u2020\u009d. La corona es un s\u00ed\u00admbolo de realeza muy conocido. En cuanto al \u2020\u0153testimonio\u2020\u009d, algunos eruditos sugieren que consist\u00ed\u00ada en una copia de las leyes del reino. Al finalizar la ceremonia, el pueblo gritaba: \u2020\u0153\u00c2\u00a1Viva el rey!\u2020\u009d (1Sa 10:24; 2Sa 15:10; 1Re 1:39), proclamando as\u00ed\u00ad su acatamiento de la nueva autoridad.<br \/>\nmonarqu\u00ed\u00ada en Israel era hereditaria. Cuando el reino se dividi\u00f3 en dos, la parte del N sufri\u00f3 muchas turbulencias y cambios de dinast\u00ed\u00adas, pero en Jud\u00e1 prevaleci\u00f3 siempre la descendencia de David, incluso en los casos de r. que fueron asesinados. Lo normal era que heredara uno de los hijos del r., preferiblemente el mayor. E;l r. pod\u00ed\u00ada, sin embargo, escoger a otro de su prole. Si no ten\u00ed\u00ada ninguna, un hermano suyo ocupaba el trono. Las mujeres no heredaban la corona. \u2020\u00a2Atal\u00ed\u00ada lleg\u00f3 a gobernar porque se apoder\u00f3 del reino por la fuerza. Algunas veces el r. compart\u00ed\u00ada el poder con el hijo heredero durante cierto per\u00ed\u00adodo en sus \u00faltimos a\u00f1os. De esa manera se evitaban problemas en los momentos de transici\u00f3n, cuando mor\u00ed\u00ada el r. titular. No se entend\u00ed\u00ada que el r. tuviera poderes legislativos. La \u2020\u00a2Tor\u00e1 estaba all\u00ed\u00ad para regir la vida de los israelitas. Pero s\u00ed\u00ad se le atribu\u00ed\u00adan poderes judiciales. El rey \u2020\u0153juzgaba\u2020\u009d a su pueblo, que acud\u00ed\u00ada a \u00e9l como suprema corte de justicia.<br \/>\nfigura de un r. se utiliza en la Biblia para se\u00f1alar a Dios como supremo gobernante del universo. \u2020\u0153Jehov\u00e1 es r. eternamente y para siempre\u2020\u009d (Sal 10:16; Sal 47:2). En el Sal 136:3, Jehov\u00e1 es el \u2020\u0153Se\u00f1or de los se\u00f1ores\u2020\u009d. El \u2020\u00a2Mes\u00ed\u00adas que Dios prometi\u00f3 a Israel hab\u00ed\u00ada de ser, precisamente, un r. (Jer 23:5). En el NT se presenta al Se\u00f1or Jes\u00fas como ese r., a quien \u2020\u0153el Se\u00f1or Dios le dar\u00e1 el trono de David su padre; y reinar\u00e1 sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendr\u00e1 fin\u2020\u009d (Luc 1:32-33). \u00e9l es el \u2020\u0153R. de reyes y Se\u00f1or de se\u00f1ores\u2020\u009d (Apo 17:14; Apo 19:16). \u2020\u00a2Israel, Historia de.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, OFIC<\/p>\n<p>ver, TEOCRACIA, GUARDIA, MUNDO, REINO DE DIOS<\/p>\n<p>vet, Soberano investido de la autoridad suprema, generalmente de por vida y por derecho de sucesi\u00f3n. El fervor religioso caracterizaba a los reyes de Babilonia y de Asiria. La instituci\u00f3n del rey-pont\u00ed\u00adfice se remonta a la \u00e9poca de Sumer. La obediencia a los dioses, la pr\u00e1ctica de la virtud, la defensa de la justicia, el castigo de los culpables, eran deberes que incumb\u00ed\u00adan a los reyes. En Sumer el rey era divinizado. La Biblia cita a: Nimrod como rey de varias ciudades de Babilonia (Gn. 10:9-10). Quedorlaomer, rey de Elam, era jefe de una liga de reyes (Gn. 14:1, 5). Nabucodonosor, de Babilonia, y Artajerjes, de Persia, se daban a s\u00ed\u00ad mismos el titulo de \u00abrey de reyes\u00bb (Esd. 7:12; Dn. 2:37; cfr. 2 R. 24:17). En la \u00e9poca de Abraham, los monarcas cananeos eran frecuentemente reyes s\u00f3lo sobre una ciudad (Gn. 14:2, 18; 20:2); al principio de la era sumeria hab\u00ed\u00ada asimismo estados-ciudades. Algunos siglos m\u00e1s tarde, Josu\u00e9 enumera a m\u00e1s de treinta y un monarcas cananeos vencidos (Jos. 12:7-24). La incredulidad y el deseo de imitar a sus vecinos empuj\u00f3 a los israelitas a pedir un rey. (V\u00e9ase TEOCRACIA.) Mois\u00e9s lo hab\u00ed\u00ada previsto (Dt. 17:14- 20). La instituci\u00f3n de la monarqu\u00ed\u00ada no implicaba por s\u00ed\u00ad misma la abolici\u00f3n de la teocracia. La monarqu\u00ed\u00ada, en apariencia absoluta, ten\u00ed\u00ada que estar sometida a Jehov\u00e1, que tan s\u00f3lo le hab\u00ed\u00ada delegado Su poder. Por haber querido sustraerse a la autoridad del Se\u00f1or, Sa\u00fal fue reemplazado por otro, y sus descendientes perdieron el derecho al trono. Los reyes sucesores de David sufrieron la misma suerte: cuando abandonaron al Se\u00f1or, perdieron la corona (1 R. 11:31-36). Para la lista de los reyes de Jud\u00e1 e Israel, v\u00e9ase el cuadro adjunto. La designaci\u00f3n del soberano era hecha por un profeta o por un personaje investido de autoridad (1 S. 9:16; 16:1, 13; 2 R. 23:33, 34; 24:17); por el pueblo (1 S. 18:8; 2 S. 5:1-3; 1 R. 12:20; 2 R. 23:30). Ciertas personas usurpaban la realeza (1 R. 15:27, 28; 2 R. 11:1-3 ss., etc.); la mayor parte obten\u00ed\u00adan la corona por derecho de sucesi\u00f3n (2 R. 11:36). La entronizaci\u00f3n implicaba, para los israelitas, la coronaci\u00f3n, la unci\u00f3n con aceite, la proclamaci\u00f3n (2 R. 11:12; cfr. 1 S. 10:24; 2 S. 2:4; 5:3; 1 R. 1:34; 2 R. 23:30), sacrificio y, en ocasiones, un solemne cortejo (1 S. 16:2, 5; 1 R. 1:25, 43-46). El rey cumpl\u00ed\u00ada tambi\u00e9n con frecuencia con el cometido de general en jefe (Gn. 14:5; Nm. 21:23; 1 S. 8:20; 14:20), conclu\u00ed\u00ada tratados (Gn. 21:22-32; 1 R. 15:19), promulgaba las leyes y las hac\u00ed\u00ada cumplir (Est. 3:12, 13; 8:7-12; Dn. 3:1-6, 29; 6:6-9), impart\u00ed\u00ada justicia (2 S. 15:2; Is. 33:22), ten\u00ed\u00ada derecho de vida y muerte (2 S. 14:1-11; 1 R. 1:51, 52; 2:24-34; Est. 4:11; 7:9, 10). El temor de Dios y del hombre pod\u00ed\u00adan regular esta autoridad, que en ocasiones ten\u00ed\u00ada que tener en cuenta la voluntad popular (1 S. 14:45; 15:24), por cuanto era peligroso oprimir al pueblo (1 R. 12:4). Los sacerdotes y los profetas, independientes de la esfera religiosa, no dudaban en reprender a los reyes (1 S. 13:10-44; 15:10-31; 2 S. 12:1- 15; 1 R. 18:17, 18; 21:17-22; 2 Cr. 26:16-21). El ejercicio del poder supremo exig\u00ed\u00ada unas cualidades f\u00ed\u00adsica, mentales y morales de orden superior. La presencia de Sa\u00fal atrajo al pueblo (1 S. 10:23, 24 cfr. 16:7). Era necesario que el rey estuviera dotado de discernimiento y de un juicio certero. Salom\u00f3n cumpli\u00f3 estas condiciones en tal alto grado que obtuvo desde el principio el favor de sus s\u00fabditos (1 R. 3:28). Igual de necesarias que la perspicacia eran la fuerza de car\u00e1cter y la imparcialidad. El rey contaba, para su protecci\u00f3n y asistencia, con una guardia, cuyo capit\u00e1n ejecutaba sus \u00f3rdenes (2 S. 15:18; 20:23; cfr. 1 R. 1:43, 44; 2:25, 29). (V\u00e9ase GUARDIA) Ciertos soberanos se rodeaban de un lujo inaudito (1 R. 10). Las Escrituras presentan a Dios como Rey que usa de Su infinito poder para el bien de Sus s\u00fabditos (Sal. 5:3; 10:16). Recibe el nombre de \u00abRey de reyes\u00bb (1 Ti. 6:15). Cristo, que se declara cabeza de un reino \u00abno de este mundo\u00bb (Jn. 18:33-37), lleva asimismo el t\u00ed\u00adtulo de \u00abRey de reyes\u00bb (Ap. 19:16). (V\u00e9anse MUNDO, REINO DE DIOS.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[265]<\/p>\n<p>    Persona que por herencia o por elecci\u00f3n se sit\u00faa al frente una naci\u00f3n con dignidad, encarnando su representaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    La figura del monarca (monos arj\u00e9, gobierno de uno) fue perdiendo sentido religioso a medida que se fue saliendo de la Edad Media y de los sistemas feudales, en los que unos pocos oprim\u00ed\u00adan incre\u00ed\u00adblemente a la mayor parte de los hambrientos campesinos.<\/p>\n<p>    El absolutismo mon\u00e1rquico, el ser por la gracia de Dios, se sustituy\u00f3 con los enciclopedistas por la monarqu\u00ed\u00ada constituciones, equivalente a ser rey por \u00abdesignaci\u00f3n del pueblo\u00bb.<\/p>\n<p>    La doctrina cat\u00f3lica, al no poder mantener el origen divino de las monarqu\u00ed\u00adas, tuvo que hacer filigranas para diferenciar entre autoridad y origen de la autoridad. Con ellos se resquebraj\u00f3 la cl\u00e1sica y medieval asociaci\u00f3n entre el Trono y el Altar, tarea que todav\u00ed\u00ada ocupa gran parte del siglo XIX.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>-> monarqu\u00ed\u00ada). Muchos pueblos del Oriente antiguo conoc\u00ed\u00adan la figura de un rey sagrado como signo de supremac\u00ed\u00ada militar (era un guerrero) y de paternidad divina (aparec\u00ed\u00ada vinculado al Dios engendrador). El rey era delegado o representante de Dios para el pueblo y ten\u00ed\u00ada un halo sagrado: expresaba la violencia del poder sagrado. En contra de eso, los israelitas, conscientes de la trascendencia de Dios (\u00c2\u00a1el \u00fanico monarca!), criticaron muchas veces la figura y funci\u00f3n del rey, como muestra la f\u00e1bula de la zarza coronada (Je 9,7-15): los \u00e1rboles fecundos (olivo, higuera, vid) no necesitan reinar para ser poderosos; por el contrario, la zarza, como el rey, necesita absorber la vida de los otros, porque es in\u00fatil, un par\u00e1sito. A pesar de eso, a lo largo de unos siglos decisivos, del X al VI a.C. (monarqu\u00ed\u00ada*), muchos israelitas aceptaron a un rey y lo entendieron como signo de Dios (cf. Dt 17,14-20), aunque a partir del 578 a.C. la figura hist\u00f3rica del rey desaparece, para convertirse en un signo mesi\u00e1nico y escatol\u00f3gico (vendr\u00e1 un nuevo rey Mes\u00ed\u00adas, emisario de Dios, su representante final sobre el mundo). La visi\u00f3n rnesi\u00e1nica del rey estaba viva en tiempos de Jes\u00fas, aunque no era compartida por todos. Muchos jud\u00ed\u00ados se alzaron el 67-70 d.C., en guerra contra Roma, pero no todos esperaban la llegada de un rey mesi\u00e1nico y otros muy significativos, como algunos rabinos y los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas, renunciaron a la guerra. Los jud\u00ed\u00ados rab\u00ed\u00adnicos crearon una federaci\u00f3n* de sinagogas, sin poder pol\u00ed\u00adtico, y as\u00ed\u00ad han vivido por siglos (hasta la creaci\u00f3n del Estado de Israel, 1947). Por su parte, Jes\u00fas no busc\u00f3 una realeza pol\u00ed\u00adtica, sino el reino de Dios, coloc\u00e1ndose, al menos indirectamente, bajo un halo mesi\u00e1nico (apareciendo \u00e9l mismo como Rey, Hijo* de David). Los primeros cristianos recrearon la figura y funci\u00f3n del rey-mes\u00ed\u00adas, invirtiendo su sentido a partir de la experiencia pascual. Por eso presentaron a Jes\u00fas como rey en la cruz, en gesto de amor gratuito, que Dios ha expresado de forma pascual (cf. Mc 15,26). Esta ha sido la trasvaloraci\u00f3n cristiana de las instituciones pol\u00ed\u00adticas. Pero despu\u00e9s muchos han vuelto a proyectar sobre Jes\u00fas algunos rasgos del monarca sagrado, present\u00e1ndole (en gesto de poder) como sacramento de Dios en l\u00ed\u00adnea de pol\u00ed\u00adtica; en esa l\u00ed\u00adnea, muchos cristianos del \u00abantiguo r\u00e9gimen\u00bb han sacralizado la figura de sus reyes.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>Soberano. Jefe de estado de una monarqu\u00ed\u00ada. Ya que el poder y la autoridad de Jehov\u00e1 son ilimitados, El es el Rey Supremo. Los reyes de Jud\u00e1 eran gobernantes subordinados a El, y eran los representantes de su soberan\u00ed\u00ada en la Tierra. Al igual que ellos, Jesucristo es un Rey subordinado, pero con mucha m\u00e1s autoridad que aquellos reyes terrestres, puesto que Jehov\u00e1 lo ha colocado como gobernante del universo. (Flp 2:9-11.) Por lo tanto, a Jesucristo se le ha nombrado \u2020\u0153Rey de reyes y Se\u00f1or de se\u00f1ores\u2020\u009d. (Rev 19:16; v\u00e9anse JESUCRISTO; REINO.)<\/p>\n<p>Primeros reyes. Los reyes humanos eran soberanos investidos con autoridad suprema sobre una ciudad, tribu, naci\u00f3n o imperio, y su mandato sol\u00ed\u00ada ser vitalicio. Nemrod, un descendiente de Cam, fue el primer rey humano mencionado en el registro b\u00ed\u00adblico. Nemrod se rebel\u00f3 contra la soberan\u00ed\u00ada de Jehov\u00e1. Su reino inclu\u00ed\u00ada varias ciudades de Mesopotamia. (G\u00e9 10:6, 8-10.)<br \/>\nCana\u00e1n y los pa\u00ed\u00adses vecinos tuvieron reyes mucho antes que los israelitas, de hecho, ya los ten\u00ed\u00adan en los d\u00ed\u00adas de Abrah\u00e1n. (G\u00e9 14:1-9.) Tambi\u00e9n tuvieron reyes desde los tiempos m\u00e1s remotos, los filisteos, los edomitas, los moabitas, los madianitas, los ammonitas, los sirios, los hititas, los egipcios, los asirios, los babilonios, los persas, los griegos y los romanos. Los dominios sobre los que reinaban eran con frecuencia reducidos, limit\u00e1ndose a veces tan solo a una ciudad-estado. Adoni-b\u00e9zeq, por ejemplo, se jact\u00f3 de haber derrotado a 70 de esos reyes. (Jue 1:7.)<br \/>\nEl primer rey del que la Biblia dice que era justo fue Melquisedec, el rey-sacerdote de Salem. (G\u00e9 14:18.) Aparte de Jesucristo, quien ocupa al mismo tiempo el puesto de Rey y Sumo Sacerdote, Melquisedec es el \u00fanico gobernante aprobado por Dios que ha desempe\u00f1ado ambas funciones. El ap\u00f3stol Pablo indica que Dios emple\u00f3 a Melquisedec como representaci\u00f3n t\u00ed\u00adpica de Cristo. (Heb 7:1-3; 8:1, 6.) Ning\u00fan otro siervo fiel de Dios, ni siquiera No\u00e9, intent\u00f3 ser rey, y Dios tampoco nombr\u00f3 a ninguno hasta que mand\u00f3 ungir a Sa\u00fal.<\/p>\n<p>Reyes israelitas. En un principio Jehov\u00e1 gobern\u00f3 sobre Israel como Rey invisible por medio de diversas agencias: primero, por medio de Mois\u00e9s y despu\u00e9s, vali\u00e9ndose de jueces humanos, desde Otniel hasta Sans\u00f3n. (Jue 8:23; 1Sa 12:12.) Con el tiempo los israelitas clamaron por un rey a fin de ser como las naciones que los rodeaban. (1Sa 8:5-8, 19.) La Ley contemplaba el nombramiento divino de un rey humano, por lo que Jehov\u00e1 nombr\u00f3 a Sa\u00fal, de la tribu de Benjam\u00ed\u00adn, por medio del profeta Samuel. (Dt 17:14-20; 1Sa 9:15, 16; 10:21, 24.) Debido a su desobediencia y presuntuosidad, Sa\u00fal perdi\u00f3 el favor de Jehov\u00e1 y la oportunidad de dar comienzo a una dinast\u00ed\u00ada de reyes. (1Sa 13:1-14; 15:22-28.) Luego Jehov\u00e1 se dirigi\u00f3 a la tribu de Jud\u00e1 y seleccion\u00f3 a David, el hijo de Jes\u00e9, para ser el siguiente rey de Israel. (1Sa 16:13; 17:12.) Como David fue fiel y apoy\u00f3 la adoraci\u00f3n y las leyes de Jehov\u00e1, tuvo el privilegio de iniciar una dinast\u00ed\u00ada de reyes. (2Sa 7:15, 16.) Los israelitas alcanzaron el cenit de su prosperidad durante el reinado de Salom\u00f3n, hijo de David. (1Re 4:25; 2Cr 1:15.)<br \/>\nCuando reinaba Rehoboam, hijo de Salom\u00f3n, la naci\u00f3n se dividi\u00f3 en dos reinos. Jerobo\u00e1n, hijo de Nebat, de la tribu de Efra\u00ed\u00adn, fue el primer rey del reino septentrional de diez tribus, generalmente llamado Israel. (1Re 11:26; 12:20.) Jerobo\u00e1n fue desobediente e hizo que su pueblo se desviara a la adoraci\u00f3n de becerros de oro, pecado por el que se gan\u00f3 la desaprobaci\u00f3n de Jehov\u00e1. (1Re 14:10, 16.) Desde 997 hasta 740 a. E.C., en el reino septentrional gobernaron un total de veinte reyes, empezando con Jerobo\u00e1n y terminando con Hosea, hijo de Elah. En el reino meridional de Jud\u00e1, reinaron diecinueve reyes desde 997 hasta 607 a. E.C., empezando con Rehoboam y terminando con Sedequ\u00ed\u00adas (sin contar a Atal\u00ed\u00ada, que usurp\u00f3 el trono). (V\u00e9anse CRONOLOG\u00ed\u008dA; SEPULTURA.)<\/p>\n<p>Representantes nombrados divinamente. Los reyes que Jehov\u00e1 nombraba para Su pueblo ten\u00ed\u00adan que actuar como Sus agentes reales. No se sentaban sobre sus propios tronos, sino sobre \u2020\u0153el trono de la gobernaci\u00f3n real de Jehov\u00e1\u2020\u009d, es decir, eran representantes de su gobierno teocr\u00e1tico. (1Cr 28:5; 29:23.) Contrario a la pr\u00e1ctica de algunos pueblos orientales de aquellos d\u00ed\u00adas, la naci\u00f3n de Israel no deific\u00f3 a sus reyes. A todos los reyes de Jud\u00e1 se les consideraba ungidos de Jehov\u00e1, aunque el registro no especifica si se ung\u00ed\u00ada literalmente con aceite a cada rey cuando ascend\u00ed\u00ada al trono. S\u00ed\u00ad indica el registro que el aceite de unci\u00f3n literal se utiliz\u00f3 cuando se fund\u00f3 una nueva dinast\u00ed\u00ada, cuando se disput\u00f3 por el trono durante la vejez de David, as\u00ed\u00ad como en los d\u00ed\u00adas de Jeho\u00e1s y en la ocasi\u00f3n en que se pas\u00f3 por alto a un hijo mayor para escoger a un hijo menor cuando se entroniz\u00f3 a Jehoacaz. (1Sa 10:1; 16:13; 1Re 1:39; 2Re 11:12; 23:30, 31, 34, 36.) Sin embargo, parece probable que hubiera la costumbre de ungir a los nuevos reyes.<br \/>\nEl rey de Jud\u00e1 era el principal administrador de los asuntos nacionales, un pastor del pueblo. (Sl 78:70-72.) Sol\u00ed\u00ada tomar el mando en la batalla (1Sa 8:20; 2Sa 21:17; 1Re 22:29-33), y tambi\u00e9n hac\u00ed\u00ada las veces de tribunal supremo en cuestiones judiciales, con la excepci\u00f3n de los casos en los que el sumo sacerdote consultaba a Jehov\u00e1 para decidir algunos asuntos de Estado y cuando la decisi\u00f3n era muy dif\u00ed\u00adcil o las pruebas testimoniales eran insuficientes. (1Re 3:16-28.)<\/p>\n<p>Limitaciones del poder real. Las limitaciones del rey al ejercer su autoridad eran: su propio temor a Dios, la ley de Dios \u2014que estaba obligado a obedecer\u2014 y la influencia de los profetas y de los sacerdotes, as\u00ed\u00ad como el consejo asesor de los ancianos. El rey ten\u00ed\u00ada que escribir para s\u00ed\u00ad mismo una copia de la Ley y leer de ella todos los d\u00ed\u00adas de su vida. (Dt 17:18, 19.) Como era el siervo y representante especial de Jehov\u00e1, ten\u00ed\u00ada que rendirle cuentas. Aunque es triste mencionarlo, muchos reyes de Jud\u00e1 se extralimitaron y fueron unos tiranos. (1Sa 22:12, 13, 17-19; 1Re 12:12-16; 2Cr 33:9.)<\/p>\n<p>L\u00ed\u00adder religioso. Aunque la Ley no permit\u00ed\u00ada al rey ser sacerdote, se esperaba que se comportase como el principal defensor no sacerdotal de la adoraci\u00f3n de Jehov\u00e1. A veces el rey bendec\u00ed\u00ada a la naci\u00f3n en el nombre de Jehov\u00e1 y representaba al pueblo en oraci\u00f3n. (2Sa 6:18; 1Re 8:14, 22, 54, 55.) Adem\u00e1s de ser responsable de salvaguardar la integridad religiosa del pueblo de cualquier intrusi\u00f3n idol\u00e1trica, tambi\u00e9n ten\u00ed\u00ada autoridad para despedir a los sumo sacerdotes que fueran infieles, como hizo el rey Salom\u00f3n cuando el sumo sacerdote Abiatar apoy\u00f3 la sublevaci\u00f3n de Adon\u00ed\u00adas. (1Re 1:7; 2:27.)<\/p>\n<p>Esposas y propiedades. Una de las costumbres matrimoniales y familiares de los reyes de Jud\u00e1 era la de tener muchas esposas y concubinas, aunque la Ley estipulaba que el rey no deb\u00ed\u00ada multiplicar el n\u00famero de sus esposas. (Dt 17:17.) Las concubinas se consideraban propiedad de la corona y pasaban al sucesor del trono junto con los derechos y las propiedades del rey. El casarse o apoderarse de una de las concubinas del difunto rey equival\u00ed\u00ada a reclamar p\u00fablicamente el trono. Por consiguiente, el que Absal\u00f3n tuviera relaciones con las concubinas de su padre, el rey David, y el que Adon\u00ed\u00adas pidiese como esposa a Abisag, la enfermera y compa\u00f1era de David en los d\u00ed\u00adas de su vejez, equival\u00ed\u00ada a reclamar el trono. (2Sa 16:21, 22; 1Re 2:15-17, 22.) Estas acciones se consideraban traiciones.<br \/>\nAparte de la propiedad personal del rey, los despojos de guerra y las d\u00e1divas (1Cr 18:10), con el tiempo se a\u00f1adieron otras fuentes de ingresos, como, por ejemplo: el impuesto especial por el producto de la tierra para la mesa real, el tributo de los reinos vasallos, el peaje para los mercaderes viajantes que pasaban por el pa\u00ed\u00ads y las empresas comerciales, como las realizadas por flotas de Salom\u00f3n. (1Re 4:7, 27, 28; 9:26-28; 10:14, 15.)<\/p>\n<p>Inestabilidad del reino septentrional. En el reino septentrional de Israel se respetaba el principio de sucesi\u00f3n hereditaria siempre y cuando no interviniera el asesinato o la sublevaci\u00f3n. Debido a que se practicaba la religi\u00f3n falsa, predomin\u00f3 en este reino una inestabilidad constante que contribuy\u00f3 a los frecuentes asesinatos de sus reyes y a la consiguiente usurpaci\u00f3n del trono. Solo hubo dos dinast\u00ed\u00adas que duraron m\u00e1s de dos generaciones, la de Omr\u00ed\u00ad y la de Jeh\u00fa. Al no estar bajo el pacto del reino dav\u00ed\u00addico, ninguno de los reyes del reino septentrional se sent\u00f3 sobre el \u2020\u0153trono de la gobernaci\u00f3n real de Jehov\u00e1\u2020\u009d en calidad de ungido de Jehov\u00e1. (1Cr 28:5.)<\/p>\n<p>Reyes gentiles y reyes subordinados. Los reyes babilonios se consagraban oficialmente como monarcas de todo el Imperio babilonio asiendo la mano de la imagen de oro de Marduk. Eso es lo que hizo Ciro el Grande para regir sobre todo el imperio sin tener que conquistarlo militarmente.<br \/>\nOtros ascend\u00ed\u00adan al trono al nombrarlos un rey superior, como, por ejemplo, el que hubiera conquistado el territorio. Era costumbre que los reyes gobernaran los dominios conquistados por medio de reyes tributarios de la localidad que ten\u00ed\u00adan menor rango. De este modo Herodes el Grande fue rey tributario de Roma en Judea (Mt 2:1); y Roma tambi\u00e9n reafirm\u00f3 en su reino tributario a Aretas, el rey de los nabateos. (2Co 11:32.)<br \/>\nLos reyes que no eran israelitas estaban m\u00e1s alejados de sus s\u00fabditos que los que gobernaron en el pueblo de Dios. Los reyes israelitas ten\u00ed\u00adan bastante contacto con su pueblo, mientras que los reyes gentiles sol\u00ed\u00adan ser muy distantes. Si alguien entraba en el patio interior del rey persa sin permiso expreso, se hac\u00ed\u00ada merecedor de la muerte, a menos que el rey diese su aprobaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica extendiendo su cetro, como sucedi\u00f3 en el caso de Ester. (Est 4:11, 16.) Por otra parte, el emperador romano pod\u00ed\u00ada conceder una audiencia a cualquier ciudadano romano que hubiese apelado a \u00e9l debido a la decisi\u00f3n de un juez inferior, pero para ello era preciso pasar por muchos funcionarios de menor rango. (Hch 25:11, 12.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>A. NOMBRE basileus (basileuv\u00bb, 935), rey, cf. el nombre propio castellano Basilio (p.ej., Mat 1:6). Se utiliza del emperador de Roma en 1Pe 2:13,17 (mandato este de aplicaci\u00f3n general). Esta referencia al emperador se encuentra frecuentemente ilustrada en el koine; de Herodes el Tetrarca, utilizado por cortes\u00ed\u00ada (Mat 14:9); de Cristo, como Rey de los jud\u00ed\u00ados (p.ej., Mat 2:2; 27.11,29,37); como el Rey de Israel (Mc 15.32; Joh 1:49; 12.13); como rey de reyes (Rev 17:14; 19.16); como \u00abel Rey\u00bb juzgando naciones e individuos al establecerse su reinado milenial (Mat 25:34,40); de Dios: \u00abel gran Rey\u00bb (Mat 5:35); \u00abel Rey de los siglos, inmortal, invisible\u00bb (1Ti 1:17); \u00abrey de reyes\u00bb (1Ti 6:15, v\u00e9ase Nota (2) m\u00e1s adelante); \u00abRey de los siglos\u00bb (Rev 15:3, VM, siguiendo los mss. m\u00e1s com\u00fanmente aceptados; en TR aparece jagion, lectura que es seguida por Reina Valera, que traduce \u00abRey de los santos\u00bb; hay otra lectura alternativa, ethnon, seguida por VHA: \u00abRey de las naciones\u00bb). La realeza de Cristo fue predicha en el AT (p.ej., Psa 2:6), y en el NT (p.ej., Luk 1:32,33); El vino como tal (p.ej., Mat 2:2; Joh 18:37); ahora es un Rey Sacerdote, seg\u00fan el orden de Melquisedec (Heb 5:6; 7.1,17); y reinar\u00e1 por los siglos de los siglos (Rev 11:15). Notas: (1) En Rev 1:6 y 5.10 los mss. m\u00e1s com\u00fanmente aceptados tienen la palabra basileia, reino, en lugar del plural de basileus (RV, RVR, Besson: \u00abreyes\u00bb; VHA, LBA: \u00abun reino, sacerdotes\u00bb). El reino fue ofrecido condicionalmente por Dios a Israel, para que ellos fueran para El \u00abun reino de sacerdotes\u00bb, para que toda la naci\u00f3n tuviera parte en la adoraci\u00f3n y el servicio sacerdotal. su fracaso debido al incumplimiento del pacto tuvo como resultado la selecci\u00f3n del sacerdocio aar\u00f3nico. La introducci\u00f3n del nuevo y mejor pacto de la gracia ha constituido a todos los creyentes en un reino espiritual, un sacerdocio santo y regio (1Pe 2:5,9). (2) En 1Ti 6:15 el t\u00e9rmino \u00abreyes\u00bb es traducci\u00f3n del participio presente del verbo basileuo, ser rey, tener dominio como rey, lit. \u00abde los que reinan\u00bb, traducido \u00abRey de reyes\u00bb. V\u00e9ase REINAR, A, N\u00c2\u00ba 1, para el tratamiento de este t\u00e9rmino. (3) Deissmann ha demostrado que el t\u00ed\u00adtulo de \u00abrey de reyes\u00bb era \u00aben la m\u00e1s remota historia de Oriente un apelativo de grandes monarcas y tambi\u00e9n un t\u00ed\u00adtulo divino\u00bb (Light from the Ancient East, pp. 367ss). Moulton y Milligan ilustran en su obra el uso de este t\u00ed\u00adtulo entre los persas, en base a documentos descubiertos en excavaciones en Media. B. Adjetivos 1. basileios (basivleio\u00bb, 933), v\u00e9ase PALACIO, y tambi\u00e9n REAL, REGIO. Se traduce \u00abpalacios de los reyes\u00bb (Luk 7:25). 2. basilikos (basilikov\u00bb, 937), real, perteneciente a un rey. Se utiliza en Act 12:20, sobreentendi\u00e9ndose \u00abpa\u00ed\u00ads\u00bb: \u00absu territorio era abastecido por el del rey\u00bb, lit. \u00abpor el real pa\u00ed\u00ads\u00bb. V\u00e9anse OFICIAL, REAL, REGIO. C. Verbo Nota: Para basileuo, traducido \u00abRey de reyes\u00bb en 1Ti 6:15, v\u00e9ase A, Notas (2). (V\u00e9anse tambi\u00e9n REINA, REINAR, REINO)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p>En el antiguo Oriente la instituci\u00f3n regia est\u00e1 siempre \u00ed\u00adntimamente ligada con la concepci\u00f3n m\u00ed\u00adtica de la realeza divina, com\u00fan a las diversas civilizaciones del tiempo. Por esta raz\u00f3n es una instituci\u00f3n sagrada que, en diversos grados, pertenece a la esfera de lo divino. En Egipto el fara\u00f3n reinante es considerado como una encarnaci\u00f3n de Horus; todos sus actos son por tanto divinos por naturaleza y las funciones cultuales le incumben por derecho. En Babilonia el rey es el elegido de Marduk, delegado por \u00e9l paja el gobierno de las \u00abcuatro regiones\u00bb, es decir, de la tierra entera; jefe civil y militar, es tambi\u00e9n el sumo sacerdote de la ciudad. En los, dos casos la funci\u00f3n regia convierte a su titular en el *mediador nato entre los dioses y los hombres. No s\u00f3lo debe procurar a \u00e9stos la justicia, la victoria, la paz, sino que adem\u00e1s, por intermedio de \u00e9l, llegan todas las bendiciones divinas, incluso la fertilidad de los campos y la fecundidad humana y animal. As\u00ed\u00ad la instituci\u00f3n regia hace cuerpo con las mitolog\u00ed\u00adas y los cultos polite\u00ed\u00adstas. En \u00e9poca m\u00e1s tard\u00ed\u00ada el imperio griego y el imperio romano reasumir\u00e1n las ideas fundamentales de la misma cuando lleguen a divinizar a sus soberanos. Tal es el fondo sobre el que se destaca en toda su originalidad la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica. El tema del *reino de Dios ocupa en los dos Testamentos un puesto de primera importancia; el de la realeza humana se desarrolla a partir de la experiencia israelita y sirve finalmente para definir la realeza de Jesucristo. Pero por una parte y por otra la ideolog\u00ed\u00ada sufre una purificaci\u00f3n radical que la pone en armon\u00ed\u00ada con la revelaci\u00f3n del *Dios \u00fanico. En el segundo punto es incluso completamente transformada: por una parte, desde los or\u00ed\u00adgenes, la realeza como instituci\u00f3n se desgaja de la esfera de lo divino; por otra parte, al final del desarrollo doctrinal la realeza de Cristo es de un orden diferente del orden del mundo pol\u00ed\u00adtico.<\/p>\n<p>AT. La realeza no pertenece a las instituciones m\u00e1s fundamentales del *pueblo de Dios, confederaci\u00f3n de las tribus ligadas por la *Alianza. Exist\u00ed\u00ada, sin embargo, en Cana\u00e1n desde la \u00e9poca de los patriarcas (G\u00e9n 20), y en los peque\u00f1os pueblos vecinos desde la \u00e9poca del \u00e9xodo y de los jueces (G\u00e9n 35,31-39; N\u00fam 20.14; 21,21.33; 22,4; Jos 10-11; Jue 4,2; 8,5). Pero cuando Israel adopta la representaci\u00f3n regia para aplicarla a su Dios, no saca de ella ninguna consecuencia para sus instituciones pol\u00ed\u00adticas; Yahveh reina sobre Israel (cf. Jue 8,23; lSa 8,7; Ex 19,6) en virtud de la alianza, pero ning\u00fan rey humano encarna su presencia en medio de su pueblo.<\/p>\n<p>I. LA EXPERIENCIA REGIA. 1. Instituci\u00f3n de la realeza. En tiempo de los jueces, Abimelek trata de instaurar en Siquem una realeza de tipo cananeo (Jue 9,1-7); la instituci\u00f3n tropieza con una fuerte resistencia ideo-l\u00f3gica (9,8-20), fracasando lamentablemente (9,22-57). Ante el peligro filisteo es cuando los ancianos de Israel comienzan a desear un rey \u00abque los juzgue y dirija sus guerras\u00bb (ISa 8,19). Instituci\u00f3n ambigua que se expone a asimilar a Israel a las \u00abotras naciones\u00bb (8,5.20); por eso uno de los relatos del hecho atribuye a Samuel una actitud de oposici\u00f3n (8,6; 10,17ss; 12,12). De todos modos, Samuel consagra religiosamente la instituci\u00f3n confiriendo la *unci\u00f3n a Sa\u00fal (9,16s; 10,1) y presidiendo su coronaci\u00f3n (10,20-24; 11,12-15). Pero la monarqu\u00ed\u00ada se inserta en un marco m\u00e1s amplio,_ cuyos rasgos funda-mentales son fijados siempre por el pacto de la alianza: Sa\u00fal es, como los jueces, un jefe carism\u00e1tico guiado por el *Esp\u00ed\u00adritu de Yahveh (10,6ss) y que dirige la *guerra santa (11). Tambi\u00e9n como jefe carism\u00e1tico de valor comprobado le sucede David, primero en Jud\u00e1 (2Sa 2,1-4), luego en Israel (5,lss). Sin embargo, con \u00e9l da la monarqu\u00ed\u00ada un nuevo paso: el reino se organiza pol\u00ed\u00adticamente seg\u00fan el modelo de los Estados vecinos, y sobre todo la profec\u00ed\u00ada de Nat\u00e1n hace de la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica una instituci\u00f3n permanente del pueblo de Dios, depositaria de ias promesas divinas (7,5-16). As\u00ed\u00ad pues, la esperanza del pueblo de Dios estar\u00e1 ligada en adelante con la realeza dav\u00ed\u00addica, por lo menos en el sur del pa\u00ed\u00ads (cf. N\u00fam 24,17; G\u00e9n 49,8-12), donde la instituci\u00f3n conservar\u00e1 siempre su forma din\u00e1stica. En el norte, por el contrario, los medios religiosos tender\u00e1n a conservarle una forma carism\u00e1tica, y se ver\u00e1 a profetas sus-citar vocaciones reales (IRe 11,26-40; 2Re 9).<\/p>\n<p>2. Las funciones regias. En Israel el rey no pertenece, como en las civilizaciones circundantes, a la esfera de lo divino. Est\u00e1 sometido como los otros hombres a las exigencias de la alianza y de la ley, como los profetas no dejan de recordarlo cuando se presenta la ocasi\u00f3n (cf. lSa 13,8-15; 15,10-30; 2Sa 12,1-12; IRe 11,31-39; 21,17-24). Es, sin embargo, un personaje sagrado, cuya *unci\u00f3n se debe respetar (lSa 24,11; 26,9). A partir de David se precisa su situaci\u00f3n con respecto a Dios: Dios hace de \u00e9l su *hijo adoptivo (2Sa 7,14; Sal 2,7; 89,27s), depositario de sus poderes y virtualmente establecido a la cabeza de todos los reyes de la tierra (Sal 89,28; cf. 2, 8-12; 18,44ss). Si es fiel, Dios le promete su protecci\u00f3n. Por sus *victorias sobre el enemigo del exterior deber\u00e1 asegurar la prosperidad de su pueblo (cf. Sal 20; 21) y, en el interior, hacer que reine la *justicia (Sal 45,4-8; 72,1-7.12ss; Prov 16,12; 25,4s; 29,4.14). Sus quehaceres temporales convergen de este modo con el fin fundamental de la alianza y la *ley. Adem\u00e1s, como jefe del pueblo de Dios ejerce en la ocasi\u00f3n determinadas funciones cultuales (2Sa 6,17s; 1Re 8,14.62s), lo que explica el que se hable de un *sacerdocio regio (Sal 110,4). El ideal del rey fiel (Sal 101), justo, pac\u00ed\u00adfico, corona as\u00ed\u00ad en cierto modo todo el ideal nacional: el ejercicio del poder regio debe hacer que este ideal pase a la pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p>3. Ambig\u00fcedad de la experiencia regia. Sin embargo, los libros hist\u00f3ricos y prof\u00e9ticos hacen notar la ambig\u00fcedad de la experiencia regia. En toda la medida en que los reyes responden al ideal que les est\u00e1 asignado, los profetas los sostienen y los historiadores no les escatiman su elogio; as\u00ed\u00ad, por ejemplo, respecto de David (Sal 78,70; 89,20-24), de Asa (lRe 15,11-15), de Josafat (lRe 22,43), de Ezequ\u00ed\u00adas (2Re 18,3-7), de Jos\u00ed\u00adas (2Re 23,25). Pero la gloria de Salom\u00f3n es ya m\u00e1s equ\u00ed\u00advoca (IRe 11,1-13). Finalmente, son numerosos los malos reyes, tanto en Israel (IRe 16,25ss.30-33) como en Jud\u00e1 (2Re 16, 2ss; 21,1-9). En efecto, la realeza israelita se ve constantemente en la tentaci\u00f3n, sobre todo en el norte, de seguir el ejemplo de las monarqu\u00ed\u00adas paganas circundantes, no s\u00f3lo copiando su despotismo (que denuncia lSa 8,10-18), sino inclin\u00e1ndose a una *idolatr\u00ed\u00ada que en otras partes es favorecida por la concepci\u00f3n m\u00ed\u00adtica de la realeza divina. Por eso el movimiento prof\u00e9tico denuncia incesantemente estos abusos y muestra en las calamidades nacionales el castigo merecido por los reyes (cf. Is 7,I0ss; Jer 21-22; 36-38; 2Re 23, 26s). Oseas condena la misma instituci\u00f3n regia (Os 8,4). El Deuteronomio, tratando de reglamentarla, pone a los monarcas en guardia contra la imitaci\u00f3n de los reyes paganos (Dt 17,14-20).<\/p>\n<p>4. Los reyes paganos. Frente a los reyes paganos no carece de matices la actitud de los libros sagrados. Como toda *autoridad terrestre, tienen el poder de Dios; Eliseo interviene incluso en nombre de Dios para suscitar en Damasco la insurrecci\u00f3n de Hazael (2Re 8,7-15; cf. lRe 19,15). Estos reyes pueden tener *misiones providenciales para con el pueblo de Dios: da a Nabucodonosor el imperio sobre todo el Oriente, comprendido Israel (Jer 27) y luego suscita a Ciro para abajar a Babilonia y liberar a los jud\u00ed\u00ados (Is 41,1-4; 45,1-6). Pero todos est\u00e1n sometidos a sus exigencias, y Yahveh pronuncia sus juicios para castigar su \u00absoberbia sacr\u00ed\u00adlega\u00bb (Is 14,3-21; Ez 28,1-19) y sus *blasfemias (Is 37,21-29). Ellos tambi\u00e9n deben plegarse, cuando llegue la hora, ante su suprema realeza y ante el poder de su ungido (Sal 2; 72,9ss).<\/p>\n<p>II. HACIA LA REALEZA FUTURA. 1. Las promesas prof\u00e9ticas. Diversos profetas, juzgando la experiencia regia desde un punto de vista puramente religioso, acabaron por estimarla desastrosa. Oseas anunci\u00f3 su fin (Os 3,4s). Jerem\u00ed\u00adas enfoc\u00f3 con lucidez el abajamiento de la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica (cf. Jer 21-22), a la que Isa\u00ed\u00adas mostraba todav\u00ed\u00ada tanta adhesi\u00f3n. En la perspectiva de los \u00ab\u00faltimos tiempos\u00bb la generalidad de los profetas deja entrever la realizaci\u00f3n del designio divino manifestado en el llamamiento de David y esbozado en *figura en algunos raros casos logrados. En el siglo viii vuelve Isa\u00ed\u00adas los ojos hacia el rey futuro cuyo nacimiento saluda (Is 9,1-6): \u00e9ste dar\u00e1 al pueblo de Dios el *gozo, la *victoria, la *paz y la *justicia. Este reto\u00f1o de Jes\u00e9 animado por el *Esp\u00ed\u00adritu de Yahveh har\u00e1 que reine de tal modo la *justicia (cf. 32,1-5) que el pa\u00ed\u00ads volver\u00e1 a convertirse en un *para\u00ed\u00adso terrenal (11,1-9). Miqueas profesa la misma confianza en su venida (Miq 5,1-5). Jerem\u00ed\u00adas, en el momento mismo en que se produce la ca\u00ed\u00adda de la dinast\u00ed\u00ada, anuncia el reinado futuro del germen justo ,de David (Jer 23,5s). Ezequiel, aunque profesando la misma fe fundamental, marca, sin embargo, una nueva direcci\u00f3n. Al nuevo David, *pastor de Israel, s\u00f3lo le concede el t\u00ed\u00adtulo menos llamativo de pr\u00ed\u00adncipe (Ez 34, 23s; 45,7s); remont\u00e1ndose m\u00e1s all\u00e1 de la \u00e9poca de la monarqu\u00ed\u00ada busca, pues, el profeta el ideal de Israel en la teocracia de los tiempos mosaicos. Centrando tambi\u00e9n su esperanza en esta teocracia (cf Is 52,7), el mensaje de consolaci\u00f3n no deja por ello de contar con la realizaci\u00f3n de las promesas hechas a David (Is 55,3; cf. Sal 89,35-38).<\/p>\n<p>2. En espera de las promesas. La experiencia de la monarqu\u00ed\u00ada tuvo fin en 587. No hab\u00ed\u00ada sido despu\u00e9s de todo m\u00e1s que un par\u00e9ntesis en la historia de Israel. Pero hab\u00ed\u00ada dejado profunda huella en los esp\u00ed\u00adritus. Durante el exilio se sufre de la humillaci\u00f3n de la dinast\u00ed\u00ada (Lam 4, 20; Sal 89,39-52) y se ora por su restauraci\u00f3n (Sal 80,18). La misi\u00f3n de Zorobabel (Esd 3) hace esperar por un instante que este \u00abgermen de David\u00bb restablezca la monarqu\u00ed\u00ada nacional (Zac 3,8ss; 6,9-14); pero la esperanza queda frustrada. El juda\u00ed\u00adsmo postex\u00ed\u00adlico, reorganizado en forma teocr\u00e1tica, est\u00e1 sometido a la autoridad de reyes paganos que protegen liberalmente su autonom\u00ed\u00ada (cf. Esd 7,1-26) y por los que se ora oficialmente (6,10; lMac 7,33). A medida que se prolonga la duraci\u00f3n de la prueba para la naci\u00f3n, los ojos se vuelven m\u00e1s hacia los \u00ab\u00faltimos tiempos)) anunciados por los profetas. La espera del *reino de Dios constituye el punto central de la esperanza escatol\u00f3gica. Pero en este marco la espera del rey futuro sigue ocupando un lugar importante. Los antiguos salmos reales se ponen en relaci\u00f3n con \u00e9l (Sal 2; 45; 72,110) y a la luz de los mismos se representa su reinado. La imagen de un rey justo, victorioso y pac\u00ed\u00adfico (Zac 9,9s) se perfila en el horizonte. En cuanto a los reyes paganos; unas veces se los pinta sometidos a su imperio y participando en el culto del verdadero Dios (cf. Is 60,16), otras se anuncia su juicio y su condenaci\u00f3n (Is 24,21s) si se alzan contra el reinado de Yahveh (Dan 7,17-27).<\/p>\n<p>3. En el umbral del NT. La restauraci\u00f3n de la monarqu\u00ed\u00ada por la dinast\u00ed\u00ada asmonea en el momento en que la corriente apocal\u00ed\u00adptica se refugia en la espera de una intervenci\u00f3n milagrosa de Dios (cf. Dan 2,44s; 12,1), no est\u00e1 en la l\u00ed\u00adnea de la esperanza tradicional. As\u00ed\u00ad como la insurrecci\u00f3n de Judas enlaza con la ideolog\u00ed\u00ada de las antiguas *guerras santas (cf. lMac 3), as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n la concentraci\u00f3n de los poderes en manos de Sim\u00f3n (1Mac 14) aparece luego como una innovaci\u00f3n. Adem\u00e1s la dinast\u00ed\u00ada asmonea no tarda en adoptar costumbres y m\u00e9todos de gobierno en vigor entre los reyes paganos. Por eso los *fariseos rompen con ella, por fidelidad a la realeza dav\u00ed\u00addica, en la que debe nacer el *Mes\u00ed\u00adas (cf. Salmos de Salom\u00f3n). Paralelamente la corriente esenia se opone a un *sacerdocio que estima ileg\u00ed\u00adtimo y aguarda la venida de los \u00abdos mes\u00ed\u00adas de Aar\u00f3n y de Israel\u00bb (el sumo sacerdote y el rey dav\u00ed\u00addico que le estar\u00e1 subordinado). Por lo dem\u00e1s, despu\u00e9s de los asmoneos pasa el poder a la dinast\u00ed\u00ada de los Herodes, que act\u00faan bajo el control romano. Pero, aparte de los saduceos, que se acomodan a este estado de cosas, la espera del rey escatol\u00f3gico es ardiente en todo el pueblo jud\u00ed\u00ado. Pero aun conservando su objetivo religioso &#8211; el reinado final de Dios -, esta espera reviste generalmente un car\u00e1cter pol\u00ed\u00adtico bastante marcado: se espera que el rey Mes\u00ed\u00adas libere a Israel de la opresi\u00f3n extranjera.<\/p>\n<p>NT. El mensaje del NT tiene por centro el tema, esencialmente religioso, del *reino de Dios. El de la realeza mesi\u00e1nica, enraizado en la experiencia de Israel y fundado en las promesas prof\u00e9ticas, sirve todav\u00ed\u00ada para definir el papel de Jes\u00fas, art\u00ed\u00adfice humano del reino. Pero para hallar su puesto en la revelaci\u00f3n completa de la salvaci\u00f3n se despoja totalmente de sus resonancias pol\u00ed\u00adticas.<\/p>\n<p>I. LA REALEZA DE JES\u00daS DURANTE SU VIDA TERRENA. 1. \u00bfEs rey Jes\u00fas? Durante su ministerio p\u00fablico no cede nunca Jes\u00fas al entusiasmo *mesi\u00e1nico de las multitudes, demasiado mezclado con elementos humanos y con esperanzas temporales. No se opone ni a la autoridad del tetrarca He-redes, que sin embargo, sospecha de \u00e9l como concurrente (Lc 13,31ss; cf. 9,7s), ni a la del emperador romano, a quien se debe el tributo (Mc 12,13-17 p): su *misi\u00f3n es de orden muy diferente. No se opone al acto de fe mesi\u00e1nica de Natanael (\u00abT\u00fa eres el rey de Israel\u00bb, Jn 1,49); pero orienta sus miradas hacia la parus\u00ed\u00ada del *Hijo del hombre. Cuando despu\u00e9s de la multiplicaci\u00f3n de los panes quieren las multitudes tomarlo para hacerlo rey, desaparece (Jn 6,15). Sin embargo, una vez se preita a una manifestaci\u00f3n p\u00fablica en su entrada triunfal en Jerusal\u00e9n: mostr\u00e1ndose con humilde aparato, conforme al or\u00e1culo de Zacar\u00ed\u00adas (Mt 21,5; cf. Zac 9,9), se deja aclamar por rey de Israel (Lc 19,38; Jn 12,13). Pero precisamente este \u00e9xito acelerar\u00e1 la hora de su pasi\u00f3n. Final-mente, en una perspectiva puramente escatol\u00f3gica habla a los suyos de su reino en el momento en que se va a inaugurar la pasi\u00f3n (Lc 22.29s).<\/p>\n<p>2. La pasi\u00f3n y la realeza de Jes\u00fas. El interrogatorio de Jes\u00fas, durante su *proceso religioso versa sobre su calidad de *Mes\u00ed\u00adas y de *Hijo de Dios. Por el contrario, en su proceso civil ante Pilato se trata de su realeza; los evangelistas lo aprovechan para mostrar que su pasi\u00f3n es la revelaci\u00f3n parad\u00f3jica de la misma. Jes\u00fas, interrogado por Pilato (\u00ab\u00bfEres el rey de los jud\u00ed\u00ados?\u00bb Mc 15,2 p; Jn 18,33.37), no reniega este t\u00ed\u00adtulo (Jn 18,37), pero precisa que su \u00ab*reino no es de este mundo\u00bb (Jn 18,36), de modo que no puede hacer competencia al C\u00e9sar (cf. Lc 23,2). Las autoridades jud\u00ed\u00adas, en la ceguera de su incredulidad, acaban por reconocer al C\u00e9sar un poder pol\u00ed\u00adtico exclusivo para mejor rechazar la realeza de Jes\u00fas (Jn 19,12-15). Pero \u00e9sta se manifiesta a trav\u00e9s de los gestos mismos que la vilipendian: despu\u00e9s de la flagelaci\u00f3n le saludan los soldados con el t\u00ed\u00adtulo de rey de los jud\u00ed\u00ados (Mc 15,18 p); el letrero de la cruz reza: \u00abJes\u00fas nazareno, rey de los jud\u00ed\u00ados\u00bb (Jn 19,19ss p); los asistentes se ensa\u00f1an en motejar esta realeza irrisoria (Mt 27,42 p; Lc 23,37); pero el buen ladr\u00f3n, reconociendo su verdadera naturaleza, ruega a Jes\u00fas \u00abque se acuerde de \u00e9l cuando est\u00e9 en su reino\u00bb (Lc 23,42). En efecto, Jes\u00fas conocer\u00e1 la gloria de la realeza, pero esto tendr\u00e1 lugar en su *resurrecci\u00f3n y en la parus\u00ed\u00ada del \u00faltimo d\u00ed\u00ada. Venido, como el pretendiente de la par\u00e1bola, para recibir la realeza, y renegado por sus compatriotas, ser\u00e1, no obstante, investido y volver\u00e1 para pedir cuentas y *vengarse de sus *enemigos (Lc 19,12-15.27). En la *cruz resplandece esta realeza para quien sepa ver las cosas con una mirada de fe: Vexilla Regis prodeunt, fulget crucis mysterium&#8230;<\/p>\n<p>II. LA REALEZA DE CRISTO RESUCITADO. 1. La realeza actual del Se\u00f1or. Cristo resucitado entr\u00f3 en su reino. Pero todav\u00ed\u00ada tiene necesidad de hacer comprender a sus *testigos la naturaleza de este reinado mesi\u00e1nico, tan diferente de lo que aguardan los jud\u00ed\u00ados: no se trata de que restaure la realeza en provecho de Israel (Act 1,6); su reinado se establecer\u00e1 mediante el anuncio de su *Evangelio (Act 1,8). Aunque rey, lo es como lo proclama la *predicaci\u00f3n cristiana que le aplica las Escrituras prof\u00e9ticas: el rey de justicia del Sal 45,7 (Heb 1,8), el rey sacerdote del Sal 110,4 (Heb 7,1). Lo era misteriosamente desde el comienzo de su vida terrenal, como lo subrayan los evangelistas al narrar su infancia (Lc 1,33; Mt 2,2). Pero su realeza, \u00abque no es de este *mundo\u00bb (Jn 18,36) y que no est\u00e1 representada en \u00e9l por ninguna monarqu\u00ed\u00ada humana a la que Jes\u00fas hubiera delegado sus poderes, no hace en modo alguno competencia a la de los reyes terrenales. Los cristianos vienen a ser sus s\u00fabditos cuando Dios los \u00abarranca del dominio de las tinieblas para trasladarlos al reino de su Hijo, en quien tienen la redenci\u00f3n\u00bb (Col 1,13). Esto no les impide someterse tambi\u00e9n a los reyes de este mundo y reverenciarlos (IPe 2,13.17), aun cuando estos reyes sean paganos: siendo depositarios de la *autoridad, hasta con que no la opongan a la autoridad espiritual de Jes\u00fas. El drama est\u00e1 en que a veces se alzan contra ella, realizando la profec\u00ed\u00ada del Sal 2,2. Tal fue ya el caso en su pasi\u00f3n (Act 4,25ss). Tal es el caso a todo lo largo de la historia cuando estos reyes terrenales, fornicando con *Babilonia (Ap 17,2) y dej\u00e1ndola reinar sobre ellos (17,18), participan por el mismo caso en la realeza sat\u00e1nica de la *bestia (17,12): entonces, embriagados de su poder, se convierten en perseguidores de la Iglesia y de sus hijos, como la misma Babilonia que se embriaga con la sangre de los *m\u00e1rtires de Jes\u00fas (17,6).<\/p>\n<p>2. El reinado de Cristo en la parus\u00ed\u00ada. En el cuadro simb\u00f3lico de los \u00faltimos tiempos que traza el Apocalipsis la crisis final se abrir\u00e1 por tanto con una campa\u00f1a de todos estos reyes contra el *cordero : habiendo entregado su poder a la *bestia (Ap 17,13), se reunir\u00e1n con miras al gran *d\u00ed\u00ada (16,14), pero el cordero los vencer\u00e1 (cf. 19,18s), \u00abpues es el rey de los reyes y el *se\u00f1or de los se\u00f1ores\u00bb (17,14; 19,1ss; cf. 1,5). Su parus\u00ed\u00ada ser\u00e1 la espl\u00e9ndida manifestaci\u00f3n de su reinado al mismo tiempo que del reinado de Dios (11,15; 2Tim 4,1): seg\u00fan el or\u00e1culo de Is 11,4, el rey hijo de *David aniquilar\u00e1 entonces al *anticristo con la manifestaci\u00f3n de su parus\u00ed\u00ada (2Tes 2,9). Luego entregar\u00e1 su reino a su *Padre, pues, seg\u00fan el texto del Sal 110.1, es preciso que reine \u00abhasta que Dios haya puesto a todos sus enemigos a sus pies\u00bb (1Cor 15,24s). Al terminar la *guerra escatol\u00f3gica que emprender\u00e1 como Verbo de Dios, regir\u00e1 a sus enemigos, seg\u00fan el Sal 2,9, con un cetro de hierro (Ap 19,15s). Entonces, como participaci\u00f3n en su reinado (cf. iCor 15,24), todos los m\u00e1rtires, decapitados por haberse negado a adorar a la *bestia, resucitar\u00e1n para reinar con \u00e9l y con Dios (Ap 20,4s; cf. 5,10). Participar\u00e1n tambi\u00e9n, seg\u00fan la promesa de Dan 7.22.27, en el reinado eterno del *Hijo del hombre. \u00bfNo es esto mismo lo que Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada prometido a los doce en la \u00faltima cena: \u00abYo dispongo para vosotros del reino y vosotros os sentar\u00e9is en tronos para juzgar a las doce tribus de Israel\u00bb? (Lc 22,29s; cf. Ap 7, 4-8.15).<\/p>\n<p>-> Autoridad &#8211; David &#8211; Unci\u00f3n &#8211; Pastor &#8211; Reino &#8211; Se\u00f1or.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Autoridad, Gobernador, Pr\u00edncipe, Se\u00f1or Gen 17:6 har\u00e9 naciones de ti, y r saldr\u00e1n de ti Exo 1:8 se levant\u00f3 sobre Egipto un nuevo r que Num 23:21 Dios est\u00e1 con \u00e9l, y j\u00fabilo de r en \u00e9l Deu 17:15 por r .. al que Jehov\u00e1 .. escogiere Deu 33:5 y fue r en Jesur\u00fan &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/rey\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abREY\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-3780","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3780","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3780"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3780\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3780"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3780"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3780"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}