{"id":3792,"date":"2016-02-05T00:04:29","date_gmt":"2016-02-05T05:04:29","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/riqueza\/"},"modified":"2016-02-05T00:04:29","modified_gmt":"2016-02-05T05:04:29","slug":"riqueza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/riqueza\/","title":{"rendered":"RIQUEZA"},"content":{"rendered":"<p>v. Bien, Dinero, Hacienda, Heredad, Posesi\u00f3n<br \/>\nDeu 8:17 mi poder y la .. me han tra\u00eddo esta r<br \/>\n1Ki 3:11; 2Ch 1:11 ni pediste para ti r, ni<br \/>\n1Ki 10:23 exced\u00eda el rey .. en r y en sabidur\u00eda<br \/>\n1Ch 29:12 las r y la gloria proceden de ti, y t\u00fa<br \/>\n2Ch 32:27 tuvo Ezequ\u00edas r y gloria, muchas en<br \/>\nJob 20:15 devor\u00f3 r, pero las vomitar\u00e1; de su<br \/>\nJob 31:25 si me alegr\u00e9 .. mis r se multiplicasen<br \/>\nJob 36:19 \u00bfhar\u00e1 \u00e9l estima de tus r, del oro, o de<br \/>\nPsa 39:6 se afana; amontona r, y no sabe qui\u00e9n<br \/>\nPsa 49:6 de la muchedumbre de sus r se jactan<br \/>\nPsa 52:7 sino que confi\u00f3 en la multitud de sus r<br \/>\nPsa 62:10 si se aumentan las r, no pong\u00e1is el<br \/>\nPsa 73:12 he aqu\u00ed, estos imp\u00edos .. alcanzaron r<br \/>\nPro 8:18 r y la honra est\u00e1n conmigo; r duraderas<br \/>\nPro 10:15; Pro 18:11 r del rico son su ciudad fuerte<br \/>\nPro 11:4 no aprovechar\u00e1n las r en el d\u00eda de la ira<br \/>\nPro 11:16 tendr\u00e1 honra, y los fuertes tendr\u00e1n r<br \/>\nPro 11:28 el que conf\u00eda en sus r caer\u00e1; mas los<br \/>\nPro 13:7 pretenden ser pobres, y tienen muchas r<br \/>\nPro 13:11 las r de vanidad disminuir\u00e1n; pero el<br \/>\nPro 13:22 la r del pecador est\u00e1 guardada para el<br \/>\nPro 14:24 las r de los sabios son su corona; pero<br \/>\nPro 19:4 las r traen muchos amigos; mas el pobre<br \/>\nPro 22:1 de m\u00e1s estima es el .. que las muchas r<br \/>\nPro 23:5 \u00bfhas de poner tus ojos en las r, siendo<br \/>\nPro 27:24 porque las r no duran para siempre<br \/>\nPro 30:8 no me des pobreza ni r; mant\u00e9nme del<br \/>\nEcc 5:13 r guardadas por sus due\u00f1os para su mal<br \/>\nEcc 5:19 todo hombre a quien Dios da r y bienes<br \/>\nEcc 9:11 ni de los prudentes las r, ni de los<br \/>\nIsa 60:5 las r de las naciones hayan venido a ti<br \/>\nJer 15:13 tus r y tus tesoros entregar\u00e9 a la rapi\u00f1a<br \/>\nJer 17:11 es el que injustamente amontona r; en<br \/>\nEze 28:5 a causa de tus r se ha enaltecido tu<br \/>\nMat 6:24 no pod\u00e9is servir a Dios y a las r<br \/>\nMat 13:22; Mar 4:19 el enga\u00f1o de las r ahogan la<br \/>\nMar 10:23; Luk 18:24 dif\u00edcilmente entrar\u00e1n en el reino .. los que tienen r<br \/>\nLuk 16:9 ganad amigos por medio de las r injustas<br \/>\nAct 19:25 que de este oficio obtenemos nuestra r<br \/>\nRom 2:4 \u00bfo menosprecias las r de su benignidad<br \/>\nRom 9:23 para hacer notorias las r de su gloria<br \/>\nRom 11:12 si su transgresi\u00f3n es la r del mundo<br \/>\nRom 11:33 \u00a1oh profundidad de las r de .. de Dios!<br \/>\nEph 1:18 y cu\u00e1les las r de la gloria de su herencia<br \/>\nEph 2:7 mostrar .. las abundantes r de su gracia<br \/>\nEph 3:8 anunciar .. evangelio de .. r de Cristo<br \/>\nEph 3:16 que os d\u00e9, conforme a las r de su gloria<br \/>\nPhi 4:19 suplir\u00e1 todo lo que .. conforme a sus r<br \/>\nCol 1:27 Dios quiso dar a conocer las r de la gloria<br \/>\nCol 2:2 alcanzar todas las r de .. entendimiento<br \/>\n1Ti 6:17 ni pongan la esperanza en las r, las<br \/>\nHeb 11:26 teniendo por mayores r el vituperio de<br \/>\nJam 5:2 vuestras r est\u00e1n podridas, y .. ropas<br \/>\nRev 5:12 Cordero .. digno de tomar el poder, las r<br \/>\nRev 18:17 en una hora han sido consumidas tantas r<\/p>\n<hr>\n<p>Riqueza    (heb. \u00f4sher, najal\u00e2h; gr. pl\u00f3utos).  La posesi\u00f3n de riquezas no es pecaminosa en s\u00ed\u00ad misma (Ecc 5:19), como lo comprueba el hecho de que fueran ricos algunos de los m\u00e1s notables personajes de la Biblia, como Abrah\u00e1n, Job y Nicodemo.  Pero entra\u00f1a un gran peligro para la salvaci\u00f3n (Mat 19:23), especialmente si se la ha conseguido explotando a los dem\u00e1s, o si se le dedica el coraz\u00f3n.  Nuestro Se\u00f1or no tuvo palabras de censura para los ricos de su tiempo, pero dio bastante instrucci\u00f3n con respecto al uso adecuado de las posesiones materiales.  V\u00e9anse las par\u00e1bolas de los talentos (cp 25:14-30), la del rico insensato (Luk 12:16-21), el mayordomo infiel (cp 16:1-9) y las minas (cp 19:11-27).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>vet, En la Biblia, las riquezas son una bendici\u00f3n, y un bien confiado por Dios al hombre (Dt. 19:18; 1 5. 2:17; 1 Cr. 29:12; Ec. 5:19); Abraham era \u00abriqu\u00ed\u00adsimo\u00bb (Gn. 13:2); sin embargo, el hombre es considerado como administrador, no due\u00f1o de ellas. De esta manera el Se\u00f1or, como due\u00f1o de todo (cfr. Sal. 24:1) da instrucciones a los que tienen para que den liberalmente a los necesitados (Dt. 15:7-11; cfr. Dt. 15:1-6; 15:12-18). En las Escrituras se denuncia el peligro del perverso coraz\u00f3n humano de confiarse en las riquezas, en vez de fiarse de Dios (Jer. 9:23-24). El poseedor de riquezas puede ensoberbecerse por ello (Pr. 18:23; 28:11), hasta el punto que el Se\u00f1or Jes\u00fas se\u00f1ala la dificultad de la salvaci\u00f3n de los ricos (Mt. 19:23, 24; Mr. 10:25; Lc. 18:25; cfr. 18:18-23). Denuncia el inmenso peligro de caer en la esclavitud de las riquezas (Mt. 6:24; cfr. Ec. 4:8; 5:12). Refiri\u00e9ndose a los creyentes ricos, el ap\u00f3stol Pablo da la instrucci\u00f3n a Timoteo: \u00abA los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, que son inciertas, sino en el Dios vivo&#8230; Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos&#8230;\u00bb (1 Ti. 6:18, 19). El Se\u00f1or Jes\u00fas es puesto como ejemplo: \u00abYa conoc\u00e9is la gracia de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico\u00bb (2 Co. 8:9). No se condena en absoluto la posesi\u00f3n de las riquezas, pero s\u00ed\u00ad el mal uso de ellas, como de cualquier otro don que el Se\u00f1or haya otorgado al creyente. Tambi\u00e9n se condena su mala adquisici\u00f3n, por avaricia (Pr. 28:22); enga\u00f1o (Jer. 5:27); rapi\u00f1a (Mi. 6:12); opresi\u00f3n (Stg. 2:6); impago de los salarios debidos (Stg. 5:1-4), junto con un dominio violento de la sociedad (Stg. 5:5-6). En un nivel trascendental, Dios hace part\u00ed\u00adcipe al creyente de Sus riquezas en gloria en Cristo Jes\u00fas (Fil. 4:19). En Cristo, Dios nos ha dado a conocer las riquezas de Su gracia (Ef. 1:7), de Su benignidad (Ro. 2:4), de Su gloria (Ro. 9:23), de Su sabidur\u00ed\u00ada y conocimiento (Ro. 11:33), y de pleno entendimiento (Col. 2:2). La iglesia profesante, vendida al mundo y envanecida por sus pretendidos logros, poder y riquezas, es denunciada por el Se\u00f1or Jes\u00fas como absolutamente miserable, andando en total desventura, pobreza, ceguera y desnudez. Estas terribles carencias s\u00f3lo pueden ser suplidas con las riquezas de Cristo, y Su provisi\u00f3n (Ap. 3:14-18). En este pasaje el Se\u00f1or, que aconseja el reconocimiento de esta necesidad y la aceptaci\u00f3n del don que El ofrece, hace un conmovedor llamamiento al arrepentimiento, \u00abpara que seas rico\u00bb (Ap. 3:19-22). Este Salvador que quiere enriquecer con las verdaderas riquezas al que conf\u00ed\u00ada en El (cfr. Mt. 6:19-21) es \u00abdigno de tomar&#8230; las riquezas&#8230;\u00bb (Ap. 5:12).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[371]<br \/>\n   Bienes que se adquieren por donaci\u00f3n o conquista personal y que hacen posible intercambio f\u00e1cil con otros que la tienen, por lo que, con ella, resulta posible una vida desahogada.  (Ver Bienes)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(-> denario, dinero, econom\u00ed\u00ada, mamona). En el Israel antiguo, la primera autoridad era el padre. Tras ella aparece el poder de la riqueza, que en los tiempos modernos se ha vuelto un sistema aut\u00f3nomo, que domina sobre el conjunto de la vida humana. En el viejo Israel eso no hab\u00ed\u00ada sucedido todav\u00ed\u00ada y la riqueza se hallaba vinculada al mundo de la vida, en sus diversas dimensiones (religiosas, c\u00f3smicas, familiares&#8230;). La federaci\u00f3n de tribus supon\u00ed\u00ada la existencia de un tipo de riqueza compartida, pues los agricultores y pastores federados formaban una alianza de familias aut\u00f3nomas y, en alg\u00fan sentido, autosuficientes, como suponen el C\u00f3digo de Alianza (Ex 20,22-23,19) y el Deuteronomio (Dt 15) al presentar la ley sab\u00e1tica del perd\u00f3n y liberaci\u00f3n de los esclavos. Frente a la estructura piramidal de Egipto y las ciudades cananeas (que concentraban la riqueza en el Estado o templo), los israelitas quisieron mantener y recrear una estructura de distribuci\u00f3n y propiedad igualitaria de tierra y bienes, entre familias y clanes. De manera l\u00f3gica, con la monarqu\u00ed\u00ada y centralizaci\u00f3n administrativa, el modelo igualitario entr\u00f3 en crisis: terratenientes y especuladores concentraron la riqueza. Contra esa situaci\u00f3n, que sancionaba la abundancia de pocos y la pobreza de muchos, se alzaron los profetas (Amos, Miqueas, Isa\u00ed\u00adas&#8230;). La Biblia no ha querido resolver t\u00e9cnicamente el tema de la econom\u00ed\u00ada, pero lo ha puesto en el centro de la ley sab\u00e1tica (Dt 15) y jubilar (Lv 25), que exige el perd\u00f3n de las deudas (cada siete a\u00f1os) y el reparto de tierras (cada cuarenta y nueve).<\/p>\n<p>(1) La riqueza puede tener en Israel un sentido negativo y positivo. Muchos textos antiguos conciben la riqueza de los grandes creyentes (patriarcas, jefes de familia) como expresi\u00f3n de un Dios que bendice a su pueblo con el pan y con el vino, con la abundancia de reba\u00f1os y familia. El judaismo en su conjunto no se ha definido por la asc\u00e9tica (negaci\u00f3n de bienes), sino por la fraternidad sagrada; sus ancianos ricos (de grandes familias) forman el Sanedr\u00ed\u00adn, con sacerdotes y escribas. La riqueza ha sido y sigue siendo para ellos un signo de bendici\u00f3n de Dios. Pero diversos profetas antiguos (Amos y Oseas, Miqueas e Isa\u00ed\u00adas, Habacuc y Jerem\u00ed\u00adas) condenaron la riqueza como un signo de idolatr\u00ed\u00ada, pues ella se encontraba vinculada a los grandes imperios destructores. Muchos textos tard\u00ed\u00ados de la Biblia y bastantes ap\u00f3crifos (1 Henoc, Test XII Pat) pensaron que la riqueza era principio de perversi\u00f3n: convertida en sistema, en manos de ambiciosos, la instituci\u00f3n econ\u00f3mica pod\u00ed\u00ada volverse destructora. En esa l\u00ed\u00adnea, Jes\u00fas ha destacado el riesgo de la riqueza (Mamona opuesta a Dios: Mt 6,24) y ha pedido al hombre rico que reparta lo que tiene con los pobres, para as\u00ed\u00ad seguirle (cf. Mc 10,17-22). Pero, a diferencia de Juan, no ha sido asceta, pues \u00abcome y bebe\u00bb (Mt 11,18-19 par), y ha valorado la riqueza como signo de comuni\u00f3n. Se ha dicho que parte de la iglesia de Jes\u00fas ha organizado sus instituciones desde la riqueza, dejando que ella rija obispados, monasterios y acciones apost\u00f3licas. Pero all\u00ed\u00ad donde la riqueza se vuelve instituci\u00f3n central o dominante, el cristianismo pierde su sentido.<\/p>\n<p>(2) Dinero y amor. Un hombre rico (Mc 10,17-22). Este pasaje nos permite fijar mejor las relaciones de Jes\u00fas con la riqueza. Jes\u00fas va recorriendo su camino hacia Jerusal\u00e9n (hacia la muerte) \u00aby se le acerca un hombre dici\u00e9ndole: Maestro bueno, \u00bfqu\u00e9 har\u00e9 para heredar la vida eterna? Jes\u00fas le respondi\u00f3: Lee la Escritura, \u00bfsabes lo que dice?&#8230;: No matar\u00e1s, no adulterar\u00e1s, no robar\u00e1s, no dar\u00e1s falso testimonio, honrar\u00e1s a tus padres. Vete y c\u00famplelo. El replic\u00f3: Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud. Jes\u00fas mir\u00e1ndole le am\u00f3, y le dijo: Una cosa te falta: vete, vende lo que tienes y d\u00e1selo a los pobres, tendr\u00e1s un tesoro en el cielo. Luego ven y s\u00ed\u00adgueme. Pero \u00e9l, entristecido por esta palabra, suspirando profundamente, se fue. Era muy rico\u00bb (Mc 10,17-22). Era un buen jud\u00ed\u00ado, un hombre de ley, pero quiere algo m\u00e1s y por eso busca a Jes\u00fas. No padece angustias personales, ni dificultades familiares. Est\u00e1 contento, pero desea alcanzar la vida eterna. Jes\u00fas le responde diciendo que sea buen jud\u00ed\u00ado y que viva seg\u00fan los mandamientos que llevan a la vida eterna (cf. Ex 20,12-16). El hombre le responde que los ha cumplido, de manera que podemos suponer que es irreprensible seg\u00fan Ley, lo mismo que dice Pablo hablando de s\u00ed\u00ad mismo (cf. Flp 3,6). Pues bien, el Evangelio se eleva entonces de nivel y le sit\u00faa m\u00e1s all\u00e1 de la Ley, a\u00f1adiendo: \u00abJes\u00fas, mir\u00e1ndole, le am\u00f3 y le dijo&#8230;\u00bb (Mc 10,21). A partir de aqu\u00ed\u00ad, toda la escena se construye como un cruce de miradas. Lo que Jes\u00fas va a decir (v\u00e9ndelo todo, s\u00ed\u00adgueme&#8230;) s\u00f3lo se puede pedir desde el amor. Por encima de las leyes que ha cumplido en su vida anterior, Jes\u00fas ofrece al hombre la mirada amante que le har\u00e1 capaz de situarse en el nivel de gratuidad del Reino. Jes\u00fas no le exige cumplir nuevas leyes, no le reprocha por nada. Simplemente le ama, en gesto que define todo el Evangelio, invit\u00e1ndole con su mirada a dejar todo y seguirle. Entre Jes\u00fas y el hombre se establece una comunicaci\u00f3n pre\u00f1ada de promesas. Todo nos permite suponer que van a comprenderse, pues hay un presupuesto de cordialidad en ambos. S\u00f3lo en este contexto Jes\u00fas puede seguir diciendo: \u00abUna cosa te falta: vete y vende lo que tienes&#8230;\u00bb. En la misma perfecci\u00f3n moral de los mandamientos descubre Jes\u00fas una carencia, que se expresa como falta de gratuidad. Por eso le sigue diciendo: \u00abVende lo que tienes\u00bb. Y con esto aparece el tema central del relato: este hombre \u00abtiene\u00bb cosas, las tiene para s\u00ed\u00ad, y est\u00e1n corriendo el riesgo de que ellas le tengan y posean. Por eso, Jes\u00fas le pide que las venda, no simplemente por venderlas, sino para d\u00e1rselas a los pobres, en gesto de amor generoso.<\/p>\n<p>(3) Los bienes de los pobres. M\u00e1s all\u00e1 de una econom\u00ed\u00ada comunitaria. Se pueden vender las cosas para negociar con ellas; pero Jes\u00fas no pide eso, no quiere un comerciante al servicio del Reino. Se pueden vender las cosas para dar su producto a una comunidad religiosa o social, es decir, a la Iglesia o al grupo, como pide la Regla esenia de Qumr\u00e1n (cf. 1QS 1,11-13) y como suponen muchas reglas cristianas de vida religiosa. Pero Jes\u00fas no quiere tampoco eso, no quiere que sus disc\u00ed\u00adpulos pasen de la posesi\u00f3n individual (o de peque\u00f1a familia) a la posesi\u00f3n grupal de bienes, ni quiere que ellos sirvan para enriquecer con donaciones a una Iglesia que puede utilizarlos para mantener sus obras religiosas, pues de esa forma sus disc\u00ed\u00adpulos seguir\u00ed\u00adan buscando una forma de ventaja econ\u00f3mica, de poder del grupo. En contra de eso, Jes\u00fas quiere que el hombre regale sus bienes a los pobres, es decir, a los de fuera de su grupo, sin esperar compensaciones, por puro amor gratuito. \u00abY tendr\u00e1s un tesoro en el cielo\u00bb, es decir, all\u00ed\u00ad donde nada se posee, sino que todo se regala y comparte, en el nivel de Dios, que lo tiene todo no qued\u00e1ndose con nada. Esta es la prueba de Dios: la gratuidad completa. Ciertamente, Jes\u00fas sabe que es bueno tener y compartir dentro del grupo, como indicar\u00e1 el pasaje siguiente del mismo Evangelio al hablar del ciento por uno en este mundo (cf. Mc 10,28-31). Pero no quiere superar el ego\u00ed\u00adsmo o riqueza individual (de familia peque\u00f1a) con una forma nueva de ego\u00ed\u00adsmo y seguridad comunitaria. No quiere que se den los bienes a la Iglesia, sino a los pobres. Este hombre ha podido suponer que Jes\u00fas va a pedirle sus bienes (o parte de ellos) para servicio de su obra de reino. Pero Jes\u00fas le responde que no quiere nada, ni para \u00e9l ni para su Iglesia: no necesita los bienes de este rico para edificar su comunidad; no quiere construir su Iglesia sobre los donativos de los poderosos. Por eso le dice que \u00ablos d\u00e9 a los pobres\u00bb. S\u00f3lo entonces puede a\u00f1adir \u00abven y s\u00ed\u00adgueme\u00bb. No le pide nada de di  \u00f1ero, ni le ofrece unas ideas o programas de oraci\u00f3n, ni le invita a realizar sacrificios o gestos de tipo religioso; no le promete ning\u00fan tipo de bienes materiales sino algo infinitamente superior: un lugar en su propio camino de reino: \u00c2\u00a1S\u00ed\u00adgueme! Quiz\u00e1 el rico le ha ofrecido dinero, pero Jes\u00fas no necesita dinero, sino que le quiere a \u00e9l y le dice \u00c2\u00a1s\u00ed\u00adgueme! Es como si a\u00f1adiera: \u00c2\u00a1No quiero tus bienes, te quiero a ti, no me hacen falta tus riquezas, te necesito a ti como persona! \u00abPero \u00e9l, entristecido por esta palabra, suspirando profundamente, se fue. Era muy rico&#8230;\u00bb. Jes\u00fas ha fracasado, no ha logrado \u00abconvertir\u00bb al hombre rico. Lc ha mirado con amor, pero el amor no ha bastado para superar su deseo de seguridad econ\u00f3mica. Entendida as\u00ed\u00ad, esta escena (Mc 10,17-22) es una par\u00e1bola, una especie de novela ejemplar que nos arraiga en el tiempo de Jes\u00fas, para iluminar desde ella el camino de unas iglesias, que, muchas veces, en contra de Jes\u00fas, siguen pidiendo a los hombres un dinero que no es sin m\u00e1s para los pobres (\u00c2\u00a1cristianos o no!), sino para sus instituciones de tipo social o sacral.<\/p>\n<p>Cf. V. CASAS, Cristo al encuentro del hombre. Hacia una espiritualidad cristiano-evang\u00e9lica, Claretianas, Madrid 1988; S. LEGASSE, L&#8217;appel ait riche (Mc 10,17-31 par), Beauchesne, Par\u00ed\u00ads 1966, 19-63; X. PIKAZA, Pan, casa y palabra. La Iglesia en Marcos, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 2007; J. V. PIXLEY, Biblia y liberaci\u00f3n de los pobres. Ensayos de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica latinoamericana, Centro Antonio de Montesinos, M\u00e9xico 1986; T. E. Schmidt, Hostilitv to Wealth in the Svnoptic Gospels, JSOT, Sheffield 1987.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>V\u00e9anse ENRIQUECER, RICO, RIQUEZA.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">La palabra que generalmente se usa en el AT para \u00abriqueza\u00bb es <em>\u1e25ayil<\/em> (Gn. 34:29), y en el NT es <em>euporia<\/em> (Hch. 19:25). La idea de riqueza es algunas veces la de un sentimiento de bienestar, pero generalmente significa poseer riquezas. La posesi\u00f3n de riquezas en las Escrituras es considerada generalmente como un signo de bendici\u00f3n de Dios (1 S. 2:7; Ec. 5:19). La riqueza, aunque fue dada por Dios, no fue para dominar la vida del hombre. En efecto, sus limitaciones se pueden apreciar en pasajes tales como Sal. 49:6\u20137, y su car\u00e1cter transitorio en Job 21 y Jer. 12. Aun cuando en las Escrituras se reconoce que la pobreza puede traer dolor, tambi\u00e9n se enfatiza que la riqueza tiene sus peligros. Jes\u00fas conden\u00f3 al hombre cuyo principal inter\u00e9s era el construir graneros m\u00e1s grandes (Lc. 12:16\u201321).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La riqueza aun puede poner en peligro la salvaci\u00f3n de una persona (Mt. 19:23). Por consiguiente, en la Biblia hay muchas advertencias para el rico (1 Ti. 6:17; Stg. 5:1\u20133). Las Escrituras ponen tambi\u00e9n en claro que el rico es propenso a cometer determinados pecados. La riqueza puede llevar a uno a confiar demasiado en s\u00ed mismo, al engreimiento (Pr. 18:11; 28:11). Puede llevar a la arrogancia (1 Ti. 6:17) y al ego\u00edsmo (Lc. 12:19). Jes\u00fas dej\u00f3 en claro que todos dar\u00e1n cuenta de la forma en que usaron sus riquezas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arnold Schultz<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (542). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>El concepto tanto del AT como del NT es que la riqueza es una bendici\u00f3n de Dios. Abraham es un ejemplo t\u00edpico del hombre rico que teme a Dios (Gn. 13.2). Los salmistas celebran las bendiciones materiales. El var\u00f3n piadoso florece \u201ccomo \u00e1rbol plantado junto a corrientes de aguas\u201d (Sal. 1.3). \u201cBienes y riquezas\u201d hay en la casa del hombre que \u201cteme a Jehov\u00e1\u201d (Sal. 112.1, 3). Dios es benefactor, y la riqueza material es consecuencia de su munificencia: \u201cDios \u2026 nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos\u201d (1 Ti. 6.17).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La posesi\u00f3n de riquezas, empero, trae consigo el deber de la generosidad para con los necesitados (1 Ti. 6.18; 2 Col. 8 y 9) (* <span style='text-transform:uppercase'>Limosna<\/span>). Tal es el ejemplo de Cristo mismo, el que \u201cpor amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos\u201d (2 Co. 8.9). La fidelidad en el uso de las riquezas trae aparejada la recompensa espiritual (Lc. 16.11); porque la verdadera riqueza y los verdaderos bienes son bendiciones espirituales que Dios da, m\u00e1s bien que sus bendiciones materiales (Lc. 12.33; 16.11).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La Biblia reconoce que la posesi\u00f3n de riquezas materiales trae consigo grandes peligros. Por ejemplo, est\u00e1 el peligro de no reconocer que Dios es la fuente de esa bendici\u00f3n (Dt. 8.17\u201318; Os. 2.8). Est\u00e1 el peligro colateral de confiar en las riquezas (Sal. 52.7). Este peligro de confiar en las riquezas es tan grande que nuestro Se\u00f1or dijo que era extremadamente dif\u00edcil que un hombre rico entrase en el reino de los cielos, y explic\u00f3 el duro dicho mediante la par\u00e1frasis \u201clos que tienen riquezas\u201d. Con raz\u00f3n los disc\u00edpulos llegaron a la conclusi\u00f3n de que todos los hombres padecen este obsesionante pecado; a lo que el Se\u00f1or contest\u00f3 que s\u00f3lo Dios puede cambiar el coraz\u00f3n (Mr. 10.23, 27). Otro peligro espiritual asociado a las riquezas es el materialismo, es decir, el hacer de las riquezas el centro de inter\u00e9s. Este fue el caso del rico necio de Lc. 12.21, que no era rico para con Dios; y tambi\u00e9n el de la iglesia de Laodicea (Ap. 3.17). Esta tentaci\u00f3n que traen aparejadas las riquezas se describe en la par\u00e1bola del sembrador (Mt. 13.22), donde el enga\u00f1o de las riquezas ahoga la palabra, de modo que se vuelve infructuosa en la vida (* <span style='text-transform:uppercase'>Mam\u00f3n<\/span>).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La codicia, o el deseo de ser rico, es un mal contra el cual las Escrituras advierten con frecuencia. El amor al dinero se describe como la ra\u00edz de toda suerte de maldad (1 Ti. 6.9\u201310). En consecuencia el esp\u00edritu de contentamiento con las cosas que Dios ha dado es una virtud inculcada en ambos testamentos (Sal. 62.10; 1 Ti. 6.8; He. 13.5).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Debido a los peligros de las riquezas, ante los que con tanta frecuencia sucumbe el poseedor, a los ricos, como clase, se los censura en varios pasajes de las Escrituras, p. ej. Lc. 6.24s y Stg. 5. En cambio, se pronuncian bendiciones sobre los pobres (Lc. 6.20ss); porque la pobreza deber\u00eda aumentar la fe en Dios, cosa que las riquezas con tanta frecuencia adormecen en la pr\u00e1ctica.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> J. Eichler, F. Selter, E. Beyreuther, \u201cRiqueza\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn261\" name=\"_ftnref261\" title=\"\"><i>\u00b0DTNT<\/i><\/etiqueta>, t(t). IV, pp. 107\u2013116; W. Eichrodt, <i>Teolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/i>, 1975, t(t). II, pp. 348\u2013364; K. H. Schelkle, <i>Teolog\u00eda del Nuevo Testamento<\/i>, 1975, t(t). III, pp. 437\u2013445.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>J. Eichler et <etiqueta id=\"#_ftn262\" name=\"_ftnref262\" title=\"\">al., <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn263\" name=\"_ftnref263\" title=\"\"><i>NIDNTT <\/i><\/etiqueta>2, pp. 829\u2013853.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn264\" name=\"_ftnref264\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>D.B.K.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. 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