{"id":3833,"date":"2016-02-05T00:06:22","date_gmt":"2016-02-05T05:06:22","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sabiduria\/"},"modified":"2016-02-05T00:06:22","modified_gmt":"2016-02-05T05:06:22","slug":"sabiduria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sabiduria\/","title":{"rendered":"SABIDURIA"},"content":{"rendered":"<p>v. Ciencia, Conocimiento, Entendimiento, Prudencia<br \/>\nGen 3:6 era .. \u00e1rbol codiciable para alcanzar la s<br \/>\nDeu 4:6 es vuestra s y vuestra inteligencia ante los<br \/>\nDeu 34:9 Josu\u00e9 .. fue lleno del esp\u00edritu de s<br \/>\n1Ki 3:28 vieron que hab\u00eda en \u00e9l s de Dios para<br \/>\n1Ki 4:29 Dios dio a Salom\u00f3n s y prudencia muy<br \/>\n1Ki 10:4; 2Ch 9:3 reina de Sab\u00e1 vio toda la s<br \/>\n1Ki 10:7 es mayor tu s y bien, que la fama que yo<br \/>\n1Ki 10:23; 2Ch 9:22 exced\u00eda .. en riquezas y en s<br \/>\n2Ch 1:10 dame ahora s y ciencia .. gobernar a<br \/>\nJob 12:2 el pueblo, y con vosotros morir\u00e1 la s<br \/>\nJob 12:13 con Dios est\u00e1 la s y el poder; suyo es<br \/>\nJob 13:5 ojal\u00e1 callarais .. porque esto os fuera s<br \/>\nJob 15:8 \u00bfoiste t\u00fa el .. y est\u00e1 limitada a ti la s?<br \/>\nJob 21:22 \u00bfense\u00f1ar\u00e1 alguien a Dios s, juzgando \u00e9l<br \/>\nJob 28:12 \u00bfd\u00f3nde se hallar\u00e1 la s? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1<br \/>\nJob 28:28; Psa 111:10; Pro 1:7; 9:10<\/p>\n<hr>\n<p>Sabidur\u00ed\u00ada    (heb. y aram. generalmente jokm\u00e2h, \u00abpericia\u00bb, \u00absabidur\u00ed\u00ada\u00bb; gr. generalmente sof\u00ed\u00ada, \u00absabidur\u00ed\u00ada\u00bb).  Cualidad de buen juicio desarrollada a partir de la experiencia, la observaci\u00f3n y la reflexi\u00f3n.  La sabidur\u00ed\u00ada es una funci\u00f3n de la mente educada, que los escritores b\u00ed\u00adblicos afirman que proviene del Se\u00f1or (Job 28:20, 23, 27; Psa 111:10) y la relacionan con la obediencia a los mandamientos de Dios (Psa 37:30, 31; Pro 2:1, 2).  Entre los libros can\u00f3nicos, Job, Pr. y Ec. pertenecen al grupo de los llamados \u00absapienciales\u00bb.  \u00abLa sabidur\u00ed\u00ada es mejor que las piedras preciosas\u00bb, dice Job (28:18).  \u00abEl temor del Se\u00f1or es la sabidur\u00ed\u00ada, y el apartarse del mal, la inteligencia\u00bb (v 28).  Como con Job, la verdadera sabidur\u00ed\u00ada capacita al hombre para enfrentar con ecuanimidad las vicisitudes de la vida; s\u00f3lo al contemplar a Dios y confiar en \u00e9l puede relacionarse sabiamente con las frustraciones, y las dificultades de la existencia.  David tambi\u00e9n busc\u00f3 a Dios para recibir sabidur\u00ed\u00ada (Psa 51:6).  Un salmo atribuido a Mois\u00e9s pide a Dios que ense\u00f1e a los hombres a contar de tal manera sus d\u00ed\u00adas, que logren alcanzar la sabidur\u00ed\u00ada (Psa 90:12).  Aqu\u00ed\u00ad, como en Job 12:12, se considera que la sabidur\u00ed\u00ada se desarrolla con la experiencia por la que Dios permite pasar a los que le temen.  El prop\u00f3sito de Salom\u00f3n al escribir Pr. era que la gente pudiera \u00abentender sabidur\u00ed\u00ada y doctrina\u00bb (Pro 1:2).  En los primeros cap\u00ed\u00adtulos del libro personifica a la sabidur\u00ed\u00ada (3:16-18; etc.). \u00abSabidur\u00ed\u00ada ante todo -dice-; adquiere sabidur\u00ed\u00ada; y sobre todas tus posesiones, adquiere inteligencia\u00bb (4:7).  El libro de Ec. resume la sabidur\u00ed\u00ada que adquiri\u00f3 Salom\u00f3n despu\u00e9s de muchos a\u00f1os de disipaci\u00f3n, durante los cuales se embot\u00f3 su sensibilidad moral, adormeci\u00f3 su conciencia y pervirti\u00f3 su juicio.  Al final de su vida su conciencia se despert\u00f3 de nuevo, y Salom\u00f3n comenz\u00f3 a ver en toda su magnitud la insensatez de su conducta, al punto de darse cuenta de que hab\u00ed\u00ada llegado a ser un \u00abrey viejo y necio, que no admite consejos\u00bb (Ecc 4:13).  Se acercaba ya al momento de su muerte, y no encontraba satisfacci\u00f3n alguna cuando reflexionaba en su vida disipada (12:1).  Sinceramente arrepentido, trat\u00f3 de retomar la buena senda, y abrumado de esp\u00ed\u00adritu se apart\u00f3, cansado y sediento, de las cisternas rotas de este mundo para beber una vez m\u00e1s de la fuente de la vida.  Lleg\u00f3 a darse cuenta de lo insensato de su conducta anterior, y mediante el Ec. procur\u00f3 dar una voz de advertencia para salvar a otros de las amargas experiencias por las cuales \u00e9l mismo hab\u00ed\u00ada pasado, con la esperanza de contrarrestar de la mejor manera posible la influencia negativa de su ejemplo anterior.  En el NT la palabra sof\u00ed\u00ada tiene un significado muy parecido ajokm\u00e2h.  Contrasta la sabidur\u00ed\u00ada del mundo (1Co 1:22; 3:19) con la sabidur\u00ed\u00ada de Dios (Rom 11:33;1Co. 2:7; 1:21; Jam 3:13-17).  Se dice que Cristo es la \u00absabidur\u00ed\u00ada de Dios\u00bb (1Co 1:24), por el hecho de que su vida y sus palabras manifestaron la sabidur\u00ed\u00ada divina, y porque la salvaci\u00f3n lograda por medio de \u00e9l demuestra la sabidur\u00ed\u00ada de Dios al establecer la forma c\u00f3mo se pod\u00ed\u00ada redimir a los seres humanos.  Pablo predicaba la \u00absabidur\u00ed\u00ada de Dios en misterio\u00bb (vs 6,7), refiri\u00e9ndose al maravilloso y profundo plan de salvaci\u00f3n, que ni siquiera los \u00e1ngeles pod\u00ed\u00adan sondear plenamente (cf 1Pe :12).  Los que necesitan sabidur\u00ed\u00ada para hacer frente a circunstancias que est\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 de su capacidad o su dominio, pueden pedirla a Dios con fe, y se les proporcionar\u00e1 (Jam 1:5, 6).  Sabio.  V\u00e9anse Mago 2; Sabidur\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>Las palabras m\u00e1s comunes para sabidur\u00ed\u00ada en el AT son en hebreo hakham y formas afines, y en gr. sophia. La sabidur\u00ed\u00ada es, en Dios, la comprensi\u00f3n infinita y perfecta de todo lo que es o pudiera ser (Rom 11:33-36). Dios es la fuente de la sabidur\u00ed\u00ada tanto como del poder y por el temor del Se\u00f1or la sabidur\u00ed\u00ada es dada a las personas (Job 28:28; Psa 111:10). La sabidur\u00ed\u00ada es un atributo eminentemente pr\u00e1ctico en el hombre, incluyendo habilidad t\u00e9cnica (Exo 28:3), proeza militar (Isa 10:13) y astucia para fines cuestionables (1Ki 2:6). La sabidur\u00ed\u00ada se muestra al obtener los fines deseados por medios efectivos. Las gentes del mundo son a menudo m\u00e1s sabias en su generaci\u00f3n que los hijos de luz (Luk 16:8). La sabidur\u00ed\u00ada de Salom\u00f3n era de vastos alcances en su habilidad de estadista (1Ki 10:23-24); en entendimiento de la naturaleza humana (1Ki 3:16-25); y en historia natural, literatura y proverbios populares (1Ki 4:29-34). La sabidur\u00ed\u00ada es personificada (Proverbios 8) en t\u00e9rminos relacionados con el concepto del Verbo en Joh 1:1-18, y lleg\u00f3 a ser uno de los nombres de Dios el Padre y el Hijo, el Esp\u00ed\u00adritu Santo siendo el Esp\u00ed\u00adritu de Sabidur\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>La sabidur\u00ed\u00ada est\u00e1 ligada con el hacer la voluntad del Se\u00f1or (Deu 4:6): rechazar su Palabra es perder la sabidur\u00ed\u00ada propia (Jer 8:8-9).<\/p>\n<p>Aunque la literatura de la sabidur\u00ed\u00ada (Proverbios; Eclesiast\u00e9s; Job; Salmo 19, 37, 104, 107, 147, 148) a menudo parece equiparar la rectitud con conveniencia (ganancia, Ecc 1:5), hay una clara evidencia del control de la mano de Dios y su inter\u00e9s moral en los asuntos humanos. Los dichos de Jes\u00fas en gran parte proverbiales y parab\u00f3licos, constituyen la corona de la sabidur\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica (1Co 1:24, 1Co 1:30; Col 2:3). Cuando Pablo compara la sabidur\u00ed\u00ada humana con la sabidur\u00ed\u00ada de Dios (1 Corintios 2), est\u00e1 pensando en aqu\u00e9lla como la de los fil\u00f3sofos griegos, antes que en la sabidur\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica del AT. La carta de Santiago es literatura de la sabidur\u00ed\u00ada de lo mejor, un claro espejo de las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas. Ver PERSONAS SABIAS.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>Atributo de Dios, que es omnisciente, Pro 3:19, Sal 139.<\/p>\n<p> &#8211; Primer \u00abdon del esp\u00ed\u00adritu\u00bb, Is.ll:l, 1 Cor.12.8.<\/p>\n<p> &#8211; Se brinda a los que tienen temor de Dios y a los humildes, Job 28:28, Sal 11:10, Mat 11:25.<\/p>\n<p> &#8211; Jes\u00fas es la sabidur\u00ed\u00ada, 1Co 1:30, Col 2:2-3, Mat 11:19, Pro 8:1.<\/p>\n<p> &#8211; La sabidur\u00ed\u00ada del creyente, distinta de la mundana, 1Co 1:19-26.<\/p>\n<p> Libro de la Sabidur\u00ed\u00ada de Salom\u00f3n: Es el libro sapiencial m\u00e1s bello del A.T., con un contenido doctrinal tan rico, que Juan y Pablo usan sus t\u00e9rminos al hablar del Verbo y del Esp\u00ed\u00adritu. Escrito hacia el a\u00f1o 100 a.C., el \u00faltimo del A.T.<\/p>\n<p> Pone en guardia contra los atractivos de una cultura brillante, y exhorta a la b\u00fasqueda de la sabidur\u00ed\u00ada de Dios, fuente de todos los verdaderos bienes. Esta \u00absabidur\u00ed\u00ada\u00bb es, nada menos, que h\u00e1lito del poder de Dios, efusi\u00f3n pura de la gloria del todopoderoso, resplandor de la luz eterna: (1Co 7:25-26).<\/p>\n<p> Tres partes.<\/p>\n<p> 1- De car\u00e1cter prof\u00e9tico y hebraizante, contrapone la suerte de los justos y los imp\u00ed\u00ados: (caps.l-5).<\/p>\n<p> 2- Origen, naturaleza y medios de conseguir la sabidur\u00ed\u00ada, \u00c2\u00a1que es Cristo!,: (caps. 6-9).<\/p>\n<p> 3- Las obras de la sabidur\u00ed\u00ada en el desarrollo hist\u00f3rico del pueblo elegido. Una preciosa interpretaci\u00f3n religiosa de la historia de Israel, centrada, especialmente, en el G\u00e9nesis y Exodo: (caps. 10-19).<\/p>\n<p> No est\u00e1 aceptado en el Canon de los Protestantes. Ver \u00abBiblia\u00bb.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Usualmente se consideraba hombre sabio a aquel que pose\u00ed\u00ada una combinaci\u00f3n de astucia, experiencia, discernimiento moral, conocimientos enciclop\u00e9dicos, cierta habilidad literaria y capacidad para juzgar o gobernar. Esto conformaba una manera de pensar, una actitud frente a la vida que se muestra especialmente en lo que se llama la \u2020\u0153literatura sapiencial\u2020\u009d. Esto no es privativo de los hebreos, sino que aparece en otras culturas. Pero el t\u00e9rmino s. adquiere una connotaci\u00f3n especial en la historia de Israel por el desarrollo de un pensamiento que un\u00ed\u00ada todas esas cosas con un elemento religioso: el temor a Dios. Una caracter\u00ed\u00adstica de este tipo de pensamiento en la literatura hebrea es que considera el hombre como tal, frente a la vida y las relaciones sociales, haciendo abstracci\u00f3n de su nacionalidad.<\/p>\n<p>Hubo una condensaci\u00f3n de la s. popular en refranes y relatos folcl\u00f3ricos que se acumularon en el transcurrir del tiempo (Gen 10:9; 1Sa 24:14; 2Sa 20:18; 1Re 20:11). Existieron personas que se hicieron famosas por su s., como Et\u00e1n, Hem\u00e1n, Calcol y Darda (1Re 4:31). Tambi\u00e9n hombres sabios que fungieron como consejeros, especialmente con el advenimiento de la monarqu\u00ed\u00ada, como \u2020\u00a2Ahitofel (2Sa 16:20, 2Sa 16:23). Es posible que la formaci\u00f3n de grupos de escribas profesionales, como \u2020\u00a2Baruc, que trabajaban en la corte, fueran acumulando o coleccionando pensamientos, refranes y an\u00e9cdotas consideradas como de s. que luego aparecen como atribuidas a Salom\u00f3n o a otros. As\u00ed\u00ad pas\u00f3 en tiempos de Ezequ\u00ed\u00adas (Pro 25:1).<br \/>\nprincipales obras literarias consideradas sapienciales son Job, Proverbios y Eclesiast\u00e9s, as\u00ed\u00ad como los libros ap\u00f3crifos Sabidur\u00ed\u00ada, Eclesi\u00e1stico y Tob\u00ed\u00adas. Pero hay trozos de otros libros can\u00f3nicos y deuterocan\u00f3nicos que son considerados tambi\u00e9n como ejemplo de este tipo de literatura. En ellos incluso llega a veces a personalizarse la s., que habla al lector y razona con \u00e9l al darle sus consejos (Pro 8:1-12), que incluyen el fundamental: \u2020\u0153El temor de Jehov\u00e1 es el principio de la s.\u2020\u009d (Pro 9:10).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, DOCT<\/p>\n<p>ver, AP\u00ed\u201cCRIFOS, PROVERBIOS La Ley expone los mandamientos y exigencias del Se\u00f1or. La profec\u00ed\u00ada juzga el comportamiento de los hombres a la luz de la voluntad de Dios, y revela el desarrollo de Su plan eterno. Por lo que respecta a la sabidur\u00ed\u00ada, ella se esfuerza, mediante la observaci\u00f3n, experiencia y reflexi\u00f3n, en llegar a conocer a los hombres y a Dios. La Ley y la profec\u00ed\u00ada, que provienen directamente de Jehov\u00e1, expresan Su misma Palabra. La sabidur\u00ed\u00ada, expresi\u00f3n del buen sentido humano, es asimismo un don de Dios. Implica la reverencia hacia el Se\u00f1or y la obediencia a Sus mandamientos (Sal. 111:10; Pr. 9:10; Ec. 12:13). La sabidur\u00ed\u00ada es personificada en los primeros cap\u00ed\u00adtulos de Proverbios y en el libro de Job (v\u00e9ase PROVERBIOS [LIBRO DE LOS]). A lo largo de toda la historia de Israel se dieron sabios consejeros (Jer. 18:18); entre otros, la astuta mujer de Tecoa (2 S. 14:2); la mujer sabia de Abel-bet-maaca (2 S. 20:18); los cuatro renombrados sabios: Et\u00e1n, Hem\u00e1n, Calcol y Darda (1 R. 4:31). Se serv\u00ed\u00adan de par\u00e1bolas (2 S. 14:4-11); preceptos (Pr. 24:27-29); proverbios (Pr. 24:23-26); enigmas (Pr. 1:6); lecciones de la vida (Pr. 24:30-34). Muestras de este g\u00e9nero: La par\u00e1bola de Jotam (Jue. 9:7-20); la adivinanza de Sans\u00f3n (Jue. 14:14); las par\u00e1bolas de Nat\u00e1n (2 S. 12:1-7), de la mujer de Tecoa (2 S. 14:4-17), y por un profeta desconocido (1 R. 20:35-43); la f\u00e1bula del rey Jo\u00e1s (2 R. 14:9, 10). Los m\u00e1ximos exponentes de la sabidur\u00ed\u00ada hebrea son Job, Proverbios y Eclesiast\u00e9s. Entre los libros ap\u00f3crifos se pueden se\u00f1alar Eclesi\u00e1stico, y Sabidur\u00ed\u00ada de Salom\u00f3n.<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[014]<br \/>\n  En el Antiguo Oriente se entiende por tal la experiencia de la vida que proporciona especial capacidad para juzgar los hechos y las personas y para desenvolverse a lo largo de la existencia. En este sentido hay que entenderla cuando se habla de Sabidur\u00ed\u00ada en la Biblia.<\/p>\n<p>   Con todo, cuando en el mundo cristiano se vaya desarrollando esa sabidur\u00ed\u00ada humana mitificada, se convertir\u00e1 en sabidur\u00ed\u00ada divina participada. Por eso se elevaron diversos templos a la Santa Sof\u00ed\u00ada, como el bello edificio de Constantinopla venerado con este nombre durante siglos.<\/p>\n<p>     Los tiempos posteriores hicieron de la sabidur\u00ed\u00ada algo equivalente a conocimiento, ciencia, desarrollo y progreso social.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. ciencia y fe, dones del Esp\u00ed\u00adritu Santo, teolog\u00ed\u00ada)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: 1. Sabios y Sabidur\u00ed\u00ada de Dios en Israel. Antiguo Testamento. &#8211; 2. Jes\u00fas, hombre sabio, mensajero de la Sabidur\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Jes\u00fas aparece en los evangelios como sabio, siendo, al mismo tiempo un profeta y carism\u00e1tico (hacedor de milagros). Por su parte, la Iglesia tras la Pascua le ha descubierto presentado como encarnaci\u00f3n de la Sabidur\u00ed\u00ada de Dios, Se\u00f1or del cielo y tierra. En ese fondo se sit\u00faan las reflexiones que ahora siguen, divididas en dos partes: la primera evoca el contexto israelita del tema; la segunda<br \/>\ntrata de Jes\u00fas como sabio y Sabidur\u00ed\u00ada encarnada.<\/p>\n<p>1. Sabios y Sabidur\u00ed\u00ada de Dios en Israel. Antiguo Testamento<br \/>\nIsrael ha compartido con los pueblos de oriente una larga y profunda experiencia de sabidur\u00ed\u00ada cuyos elementos esenciales son: proponer y resolver enigmas, aconsejar a los gobernantes en el arte de la administraci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica e intervenir en asuntos legales. Los sabios han cumplido tambi\u00e9n otras funciones m\u00e1s cercanas al espacio de la magia: han interpretado sue\u00f1os (como muestran las historias de G\u00e9n 37-50 o Dan 1-6) y han profundizado en la experiencia religiosa, en funci\u00f3n que les acerca a los levitas y sacerdotes. La Biblia Hebrea los presenta como autores de los Ketubim (Escritos o Libros Sapienciales), que vienen despu\u00e9s de las obras de los sacerdotes (Tor\u00e1h o Ley: Pentateuco) y de los profetas (Nebiim: libros hist\u00f3ricos y prof\u00e9ticos propiamente dicho). La sabidur\u00ed\u00ada de Israel no se expresa en forma de especulaci\u00f3n filos\u00f3fica (como en los griegos), ni estudia de manera ordenada los fen\u00f3menos del cosmos para dominarlos y dirigirlos por medio de la t\u00e9cnica (como la ciencia moderna), sino que nos permite comprender la vida y sufrimiento de los hombres. Es evidente que ella ha surgido de las ra\u00ed\u00adces comunes de la historia del oriente (en relaci\u00f3n con egipcios y cananeos, sirios y babilonios) y ha mantenido un contacto fuerte con el helenismo, sobre todo a partir de las conquistas de Alejandro Magno (332 a. de C.).<\/p>\n<p>Este aspecto sapiencial resulta importante para entender el juda\u00ed\u00adsmo y cristianismo: ni los sacerdotes de Israel se impusieron de manera irracional, ni los profetas eran simples visionarios, ni los ap\u00f3stoles de Jes\u00fas ser\u00e1n unos ilusos. Todos ellos comparten, de alg\u00fan modo, la experiencia de la sabidur\u00ed\u00ada que se empieza expres\u00e1ndose en algunos textos b\u00e1sicos de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica del Antiguo Testamento. As\u00ed\u00ad empezaremos evocando lavisi\u00f3n del Eclesi\u00e1stico (Eclo. o Ben Sira), libro escrito por un jud\u00ed\u00ado importante de Jerusal\u00e9n, entre el 200 y el 180 a. de C.<\/p>\n<p>La sabidur\u00ed\u00ada del escriba exige mucho tiempo y s\u00f3lo el poco ocupado llega a sabio&#8230; El que se dedica de lleno a meditar sobre la ley del Alt\u00ed\u00adsimo indaga la sabidur\u00ed\u00ada de todos sus predecesores&#8230; Examina las explicaciones de autores famosos y penetra en las par\u00e1bolas intrincadas. Busca el sentido oculto de los proverbios y da vueltas a los enigmas de las par\u00e1bolas&#8230; Decide madrugar por el Se\u00f1or, su creador y reza delante del Alt\u00ed\u00adsimo; abre su boca para la oraci\u00f3n, y pide perd\u00f3n por sus pecados. Si el Se\u00f1or grande lo quiere, le llenar\u00e1 de esp\u00ed\u00adritu de comprensi\u00f3n: \u00e9l vendr\u00e1 a derramar palabras de sabidur\u00ed\u00ada y confesar\u00e1 al Se\u00f1or en su oraci\u00f3n (cf. Eclo. 38, 24; 39, 1-8).<\/p>\n<p>Frente al agricultor\/artesano, que act\u00faa con sus manos, sabio es quien trabaja con la mente, centr\u00e1ndose en la cultura o cultivo de la palabra humana. M\u00e1s que del mundo exterior se ocupa de la marcha de la sociedad, dentro de un contexto donde ella aparece como expresi\u00f3n inmediata de la voluntad creadora de Dios. As\u00ed\u00ad descubre la presencia de Dios a trav\u00e9s de una sabidur\u00ed\u00ada, reflejada b\u00e1sicamente por la Escritura. El sabio es hombre de frontera. Vive, por un lado, abierto a todos los posibles caminos y las formas de creatividad hist\u00f3rica: mantiene contacto con la tradici\u00f3n, viaja para aprender, experimenta de manera personal las cosas, piensa con intensidad y ejerce lo que sabe, procurando as\u00ed\u00ad ofrecer su ayuda en la pol\u00ed\u00adtica y la vida de la sociedad. Pero, al mismo tiempo, reconoce que todo lo que tiene (y lo que puede conocer) es don de Dios; por eso pide su ayuda y le confiesa reverente. Una sabidur\u00ed\u00ada humana que se absolutiza, cerr\u00e1ndose en s\u00ed\u00ad misma y destruyendo su ra\u00ed\u00adz de gratuidad divina, se vuelve expresi\u00f3n de idolatr\u00ed\u00ada: coloc\u00e1ndose en el puesto de Dios, queriendo ser divino sin serlo, el ser humano se destruye. En contra de eso, la verdadera sabidur\u00ed\u00ada, recibida por gracia del Esp\u00ed\u00adritu, aparece en nuestro texto como don de Dios y fruto de su presencia salvadora. En esta perspectiva podemos hablar de una teolog\u00ed\u00ada y misi\u00f3n sapiencial: sabio es el hombre que en su propio trabajo (todo lo que tiene es resultado de su esfuerzo) viene a descubrir las huellas de una gracia superior; sabio es el hombre que, penetrando en los misterios que parecen prohibidos (conocimiento del bien\/mal), guarda respeto ante Dios y descubre que todo lo que tiene es gracia. En ese preciso lugar donde el ser humano, siendo totalmente humano, se desborda a s\u00ed\u00ad mismo en clave de conocimiento gratuito&#8230; viene a desvelarse el don de Dios conforme a nuestro texto.<\/p>\n<p>A partir de aqu\u00ed\u00ad podemos evocar los grandes textos teol\u00f3gicos donde la Sabidur\u00ed\u00ada aparece no s\u00f3lo como un don que Dios ofrece a los hombres, sino como un elemento esencial del mismo Dios, en su contacto con la humanidad. Algunos han llegado a hablar de una personalizaci\u00f3n (=hipostasizaci\u00f3n) de la Sabidur\u00ed\u00ada, que se eleva como nota fundamental de Dios, como uno de los signos b\u00e1sicos de su acci\u00f3n y presencia en el mundo, a trav\u00e9s de Israel. Pues bien, de un modo muy profundo, ella recibe desde la primera parte del libro de los Proverbios (siglo IV-111 a. de C.) una nota femenina: en el momento culminante de la historia el mismo Dios viene a mostrarse en su Sabidur\u00ed\u00ada, amiga\/esposa de los sabios. Frente a la mala mujer o ramera que destruye el coraz\u00f3n incauto, dej\u00e1ndolo en manos de su propia peque\u00f1ez y su violencia, viene a revelarse la mujer divina, amiga\/esposa de los hombres. De esa forma, lo que en otros contextos aparece como resultado de un discurso racional viene a mostrarse como Revelaci\u00f3n del mismo Dios: el disc\u00ed\u00adpulo se vuelve iniciado religioso. As\u00ed\u00ad vemos a la Sabidur\u00ed\u00ada como mujer amiga, a la vera del camino, en las entradas de la ciudad (Prov 8, 1-2), hablando desde Dios a sus amigos, invirtiendo la acci\u00f3n de la prostituta:<\/p>\n<p>A vosotros, oh hombres, os llamo, a los hijos de Adam (=ser humano) me dirijo: aprended sagacidad los inexpertos, aprended cordura los necios&#8230; Yo, Sabidur\u00ed\u00ada, soy vecina de la sagacidad y busco la compa\u00f1\u00ed\u00ada del conocimiento&#8230; Por m\u00ed\u00ad reinan los reyes y los pr\u00ed\u00adncipes dan leyes justas&#8230; Yo amo a los que me aman, y los que madrugan por m\u00ed\u00ad me encuentran. Yo traigo riqueza y gloria, fortuna copiosa y bien ganada; mi fruto es mejor que el oro puro y mi renta vale m\u00e1s que la plata&#8230;<\/p>\n<p>Yahv\u00e9 me estableci\u00f3 al principio de sus tareas, al comienzo de sus obras antiqu\u00ed\u00adsimas. En un tiempo remot\u00ed\u00adsimo fui formada, antes de comenzar la tierra. Antes de los oc\u00e9anos fui engendrada, antes de los manantiales de las aguas&#8230; Cuando pon\u00ed\u00ada un l\u00ed\u00admite al mar, y las aguas no traspasaban sus mandatos, cuando asentaba los cimientos de la tierra, yo estaba junto a \u00e9l, como aprendiz, yo era su encanto; jugaba con la bola de la tierra, disfrutaba con los hijos de Ad\u00e1n (Cf. Prov 8,4-31).<\/p>\n<p>Este es uno de los pasajes que m\u00e1s han influido en la cristolog\u00ed\u00ada cl\u00e1sica, que ha identificado al mismo Jes\u00fas con la Sabidur\u00ed\u00ada creadora de Dios, que le acompa\u00f1a desde el principio como amiga-compa\u00f1era. Ella es la figura femenina de Dios, una especie de encarnaci\u00f3n de su amor. No somos nosotros los que hemos inventado la b\u00fasqueda de Dios, la tensi\u00f3n fuerte del amor, como a veces se supone. Al contrario, con rostro y palabra de amor, nos invita esta Mujer-Sabidur\u00ed\u00ada: ella misma ofrece su ense\u00f1anza personal de vida. Estos son sus rasgos m\u00e1s profundos (cf. Prov 8, 22.31):<\/p>\n<p>Yahv\u00e9 me estableci\u00f3. La palabra aqu\u00ed\u00ad empleada (=qanani) es enigm\u00e1tica: puede aludir a la generaci\u00f3n (como si Yahv\u00e9 fuera su padre\/madre) o a un tipo de adquisici\u00f3n (como si Dios en el principio hubiera comprado\/pose\u00ed\u00addo a su Sabidur\u00ed\u00ada). He traducido de modo gen\u00e9rico: me estableci\u00f3&#8230; Revelaci\u00f3n y presencia original de Dios con rostro de mujer: eso es la Sabidur\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Fui engendrada. Estamos ante un pasivo divino (=holaltti): Dios mismo ha \u00abengendrado\u00bb, en claro simbolismo maternal, a la mujer-sabidur\u00ed\u00ada, en el principio de los tiempos. Todo el mundo es derivado: s\u00f3lo m\u00e1s tarde han surgido los oc\u00e9anos y montes, los abismos de la tierra y los poderes de la b\u00f3veda celeste&#8230; En el origen, como expresi\u00f3n fundante de Dios, ha emergido su Sabidur\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Jugaba en su presencia. La misma Sabidur\u00ed\u00ada establecida y engendrada en el principio (como obra fundante, Hijo querido de Dios) se presenta ahora como aprendiz y encanto de su vida. M\u00e1s all\u00e1 de la raz\u00f3n demostrativa que busca el orden l\u00f3gico y acaba cansando a los humanos, se desvela aqu\u00ed\u00ad un Dios superior, que es fuente y misterio de gozo: no ha suscitado el mundo por deber, por c\u00e1lculo econ\u00f3mico, por motivos lucrativos, sino por alegr\u00ed\u00ada. Siente placer, goza ante el encanto de su Sabidur\u00ed\u00ada; con ella disfruta: como gran maestro se recrea con el aprendiz que le acompa\u00f1a, como un amante se emociona con la mujer querida en cuyo nombre y bajo cuya inspiraci\u00f3n hace todas las cosas.<\/p>\n<p>Estos son los motivos fundamentales del canto de la Mujer\/Sabidur\u00ed\u00ada. Sin duda ella ofrece rasgos de diosa, en la l\u00ed\u00adnea de las grandes figuras femeninas de Egipto, Siria y Mesopotamia; pero no tiene entidad independiente: no se puede separar del Dios Yahv\u00e9, como otro Dios, a su lado. Tampoco es una simple personificaci\u00f3n, un modo de hablar, un motivo est\u00e9tico\/literario sin ning\u00fan apoyo en la realidad. Ella ha desbordado los esquemas racionales precedentes: es una Revelaci\u00f3n originaria de Dios. La Sabidur\u00ed\u00ada aparece as\u00ed\u00ad como realidad creada e increada: es signo de Dios siendo, a su vez, un elemento de este mundo; es principio y consistencia del cosmos, modelo y compa\u00f1era de los hombres. Significativamente, ella ofrece rasgos de mujer: se suele afirmar que lo femenino es receptivo: es pasividad, escucha silenciosa; pues bien, en contra de eso, esta mujer\/sabidur\u00ed\u00ada act\u00faa, invita y pone en movimiento la existencia de lo humano. En ese contexto culmina el aspecto est\u00e9tico: all\u00ed\u00ad donde la Sabidur\u00ed\u00ada resulta m\u00e1s intensa, all\u00ed\u00ad donde parece quetriunfa la raz\u00f3n hallamos algo m\u00e1s que racional: el gozo de Dios haciendo gozar a los humanos, el juego de belleza que se expresa como fuente de todo lo que existe.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 pudi\u00e9ramos decir que esta mujer\/sabidur\u00ed\u00ada es la verdad del para\u00ed\u00adso (cf. Gen 2-3). El tesoro de Dios es la humanidad representada en esta mujer: ella es Dios hecho Ed\u00e9n para los humanos. Dif\u00ed\u00adcilmente podr\u00ed\u00ada haberse hallado imagen m\u00e1s bella: Dios se define como mujer\/sabidur\u00ed\u00ada\/esposa que llama a los humanos, invit\u00e1ndoles a compartir gozo y belleza; al mismo tiempo, es madre buena que les dirige la palabra educadora (cf Prov 8,32). Las dos im\u00e1genes (madre y esposa) se implican y completan sin dificultad en plano simb\u00f3lico. Dos amores (Dama Sabidur\u00ed\u00ada, Locura de muerte) llaman al pobre, inexperto, ser humano. Peque\u00f1os nos ha hecho Dios: capaces de ser enga\u00f1ados por una voz de muerte. Pero tambi\u00e9n nos hace inmensamente grandes: capaces de acoger la sabidur\u00ed\u00ada del misterio de su vida revelada como gracia femenina creadora. Desde este fondo volvemos al Eclesi\u00e1stico (=Eclo. o Ben Sira), donde la grandeza del Dios\/Sabidur\u00ed\u00ada se revela en la estructura nacional israelita, de tal forma que podemos hablar de una cuasi-encarnaci\u00f3n de Dios en su ciudad o\/y pueblo:<\/p>\n<p>Sabidur\u00ed\u00ada creadora. La Sabidur\u00ed\u00ada (Sophia) se alaba a s\u00ed\u00ad misma, se glor\u00ed\u00ada en medio de su pueblo, abre su boca en la asamblea del Alt\u00ed\u00adsimo y se gloria delante de su Postestad (dynameos autou). Yo sal\u00ed\u00ad de la boca del Alt\u00ed\u00adsimo y como niebla cubr\u00ed\u00ad la tierra, yo habit\u00e9 en el cielo poniendo mi trono sobre columna de nubes, (yo) sola rode\u00e9 el arco del cielo y pase\u00e9 por la hondura del abismo, reg\u00ed\u00ad las olas del mar y los continentes y todos los pueblos y naciones (Eclo. 24, 1-6).<\/p>\n<p>Sabidur\u00ed\u00ada que habita en Israel. Por todas partes busqu\u00e9 descanso y una heredad donde reposar. Entonces el Creador (=Ktist\u00e9s) del universo me orden\u00f3, mi Creador (ho Ktisas me) hizo reposar mi tienda y dijo: habita en Jacob, sea Israel tu heredad. En el principio, antes de los siglos, me cre\u00f3, y por los siglos, nunca cesar\u00e9. En la Santa Morada, en su presencia, ofrec\u00ed\u00ad culto, y as\u00ed\u00ad fui establecida en Si\u00f3n, en la ciudad amada (escogida) me hizo descansar, y en Jerusal\u00e9n reside mi poder. Ech\u00e9 ra\u00ed\u00adces entre un pueblo glorioso, en la porci\u00f3n del Se\u00f1or, en su heredad (Eclo. 24, 8-12).<\/p>\n<p>Sabidur\u00ed\u00ada presente en la Ley. Venid a m\u00ed\u00ad los que me am\u00e1is y saciaos de mis frutos; mi recuerdo es m\u00e1s dulce que la miel y mi herencia mejor que los panales. El que me come tendr\u00e1 m\u00e1s hambre, y el que me bebe tendr\u00e1 m\u00e1s sed; el que me escucha no se avergonzar\u00e1 y el que me pone en pr\u00e1ctica no pecar\u00e1. Todo esto es el Libro de la Alianza del Dios Alt\u00ed\u00adsimo, la ley que no mand\u00f3 Mois\u00e9s, como heredad para las comunidades (synag\u00f3gais) de Jacob (Eclo. 24, 19-24).<\/p>\n<p>La Sabidur\u00ed\u00ada no se pone ya como buena mujer ante las puertas de aquellos que van a la ciudad (cf. Prov 8,1-3), sino que tiene una c\u00e1tedra m\u00e1s alta e influyente: habla ante todos los seres incluido el mismo Dios. Su palabra es revelaci\u00f3n del misterio. As\u00ed\u00ad, el principio del texto (Eclo. 24,1-6) asume los temas de Prov 8,22,31, aunque el texto procura evitar los t\u00e9rminos ambiguos o menos conformes con la teolog\u00ed\u00ada oficial israelita: el riesgo de una Sabidur\u00ed\u00ada \u00abengendrada\u00bb por Dios (en forma f\u00ed\u00adsica, materna), los tonos l\u00fadicos de juego y gozo que despliega ante el misterio divino. Ben Sira, el autor del Eclo, es un hombre que sabe medir sus palabras, situ\u00e1ndolas en l\u00ed\u00adnea de tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica previa. Por eso se limita a decir que la Sabidur\u00ed\u00ada brota de la boca del Alt\u00ed\u00adsimo, apareciendo como Palabra y Esp\u00ed\u00adritu de Dios, (cf. Gen 1,2), siendo, al mismo tiempo, niebla o nube sagrada, conforme a un motivo cl\u00e1sico de la tradici\u00f3n israelita: es la nube de Dios que gu\u00ed\u00ada al pueblo por el desierto y que llena el templo (cf 1 Rey 8,10-11). La Sabidur\u00ed\u00ada habita en el cielo (Eclo. 24,4) y fundamenta (da sentido y consistencia) a todo lo que existe. Pero, en contra de Prov 8,22-31, nuestro texto no resalta la presencia c\u00f3smica de Dios, sino su acci\u00f3n en la historia de Israel.<\/p>\n<p>Pueblo (Eclo 24,8b). La Sabidur\u00ed\u00ada de Dios halla descanso en Jacob\/Israel, utilizando una terminolog\u00ed\u00ada que evoca la experiencia fundante del Deuteronomio: Israel es pueblo \u00abte\u00f3foro\u00bb, portador de Dios.<\/p>\n<p>Israel eterno (Eclo 24,9). As\u00ed\u00ad se revela el eterno de Dios y as\u00ed\u00ad debe durar por siempre: la presencia de la Sabidur\u00ed\u00ada de Dios en el pueblo de Dios ser\u00e1 el motivo central de la teolog\u00ed\u00ada del juda\u00ed\u00adsmo posterior.<\/p>\n<p>Ciudad y templo (Eclo 24,10-11). Los valores del pueblo (24,4) se concentran ahora en el templo o Santa Morada que se simboliza por Si\u00f3n y la ciudad escogida amada (\u00e9gapemen\u00e9). Estas son ahora las se\u00f1ales del descanso de Dios: santuario, culto religioso.<\/p>\n<p>Lo que Prov 8 hab\u00ed\u00ada presentado como identidad femenina (Dios\/amada), que sostiene y pacifica al ser humano, se convierte en experiencia de identidad nacional. La Sabidur\u00ed\u00ada se revela como principio de elecci\u00f3n y amor nacional: Dios se expresa en Si\u00f3n, su muy Amada; all\u00ed\u00ad encuentra su placer y su descanso. De esta forma se reinterpreta en clave israelita la experiencia m\u00e1s honda del gozo de Dios de Prov 8,31-31. Lo que era erotismo\/juego c\u00f3smico aparece ahora como s\u00e1bado de intensa liturgia nacional. El \u00faltimo verso de esta parte (Eclo 24,12) culmina y ratifica todo lo anterior: la Sabidur\u00ed\u00ada de Dios es como un \u00e1rbol de vida bien plantado en medio de su pueblo, en su propia heredad: las naciones buscan otro tipo de valores (militares, pol\u00ed\u00adticos, raciales&#8230;); los israelitas cultivan el \u00e1rbol de la Sabidur\u00ed\u00ada de Dios y as\u00ed\u00ad aparecen como viviente para\u00ed\u00adso (cf G\u00e9n 2-3).<\/p>\n<p>Desde ese fondo se entiende el \u00faltimo tema: Sabidur\u00ed\u00ada como Ley (Eclo. 24,23-29). El himno propiamente dicho (24,3-22) ha terminado. Las palabras de revelaci\u00f3n, posiblemente elaboradas sobre un modelo cercano a Prov 8, han concluido. Ahora empieza otro lenguaje, de tipo explicativo, propio de un narrador que a\u00f1ade: todo esto es el libro&#8230; (Eclo. 24,23). Antes (Eclo. 24,8-12) la Sabidur\u00ed\u00ada de Dios se vinculaba a las instituciones del pueblo (ciudad, templo&#8230;). Ahora se condensa y precisa en una Ley de vida social y religiosa. El templo y la ciudad pueden destruirse (como suceder\u00e1 en el 70 d. de C.); mientras el Libro\/Ley exista y mantenga su valor habr\u00e1 pueblo israelita.<\/p>\n<p>Esta visi\u00f3n de la Sabidur\u00ed\u00ada constituye una especie de justificaci\u00f3n de Dios o teodicea. Un pueblo necesita principios de identificaci\u00f3n e Israel los ha encontrado: tiene un Libro sagrado y una Ley que regula su vida. Libro y Ley son se\u00f1al y presencia de Dios sobre la tierra. Esto es la Sabidur\u00ed\u00ada: palabra de gozo, plenitud de la existencia. Ben Sira, el buen escriba, ha dicho esa Palabra: ha descubierto la verdad de Dios en el libro de la Ley\/Sabidur\u00ed\u00ada. Este es el tesoro de Israel, su riqueza y distinci\u00f3n entre los pueblos. Estamos al comienzo de lo que ser\u00e1 la esencia del futuro y eterno juda\u00ed\u00adsmo: son jud\u00ed\u00ados aquellos que, sabi\u00e9ndose elegidos por Dios con pueblo y templo (cf. Eclo. 24, 8-12), descubren la presencia de ese Dios en su Libro\/Ley; en ella meditan, de ella viven, en ella esperan, descubri\u00e9ndose felices para siempre. Este es signo de Dios: su Libro eterno (encarnado para los cristianos en Jes\u00fas).<\/p>\n<p>En esa l\u00ed\u00adnea avanza el libro de Sabidur\u00ed\u00ada (=Sab), escrito originalmente en griego en los a\u00f1os del nacimiento de Jes\u00fas. Su trama es parad\u00f3jica. Por un lado afirma que la sabidur\u00ed\u00ada no aparece ni triunfa externamente sobre el mundo: por eso los justos mueren a manos de los imp\u00ed\u00ados: la sanci\u00f3n de Dios es s\u00f3lo escatol\u00f3gica y viene a realizarse por la inmortalidad de los justos (Sab 1-5). Por otro, desarrolla una intensa sabidur\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica, como manual para gobernantes, con su modelo de rey justo y sabio (Salom\u00f3n). As\u00ed\u00ad la define, como expresi\u00f3n del gran misterio:<\/p>\n<p>Ella (Sophia, la Sabidur\u00ed\u00ada) es un esp\u00ed\u00adritu inteligente, santo, m\u00faltiple, sutil, m\u00f3vil, penetrante, inmaculado&#8230; ben\u00e9fico, amigodel hombre&#8230; Es efluvio del poder divino, emanaci\u00f3n muy pura de la Gloria (doxa) del Omnipotente; por eso, nada inmundo hay en ella. Es reflejo de la luz eterna, espejo muy puro de la energ\u00ed\u00ada divina e imagen de su bondad. Siendo una sola cosa todo lo puede; sin cambiar en nada renueva el universo; y entrando en las almas buenas de cada generaci\u00f3n va haciendo amigos de Dios y profetas, pues Dios no ama a nadie si no habita en \u00e9l la Sabidur\u00ed\u00ada (Sab 7, 22-28).<\/p>\n<p>Siendo expresi\u00f3n del poder divino, la Sabidur\u00ed\u00ada es sentido de la creaci\u00f3n, esp\u00ed\u00adritu y hondura de las cosas; finalmente, dirigiendo, al mismo tiempo, la historia humana. El esquema de fondo puede ser helenista: hay rasgos y expresiones que se encuentran en la filosof\u00ed\u00ada del ambiente, especialmente en l\u00ed\u00adnea plat\u00f3nica: la Sabidur\u00ed\u00ada es una especie de expansi\u00f3n y presencia bondadosa de Dios. Pero el contenido profundo del texto es israelita y as\u00ed\u00ad pone de relieve la historia de los hombres. Al servicio de esa historia, como presencia divina y hondura de lo humano, como sentido original del cosmos, aparece centrado en la Sabidur\u00ed\u00ada, que aparece como amigo\/amiga de los hombres, representados por Salom\u00f3n que dice:<\/p>\n<p>A ella la quise y la busqu\u00e9 desde muchacho, intentando hacerla mi esposa, convirti\u00e9ndome en enamorado de su hermosura. Al estar unida (symbi\u00f3sis) con Dios, ella muestra su nobleza, porque el due\u00f1o de todo la ama&#8230;. Por eso decid\u00ed\u00ad unirme con ella, seguro de que ser\u00ed\u00ada mi compa\u00f1era en los bienes, mi alivio en la pesadumbre y la tristeza (Sab 8, 1-2, 9).<\/p>\n<p>La vida entera se define, seg\u00fan esto, como proceso afectivo, como un amor a la Sabidur\u00ed\u00ada de Dios. Est\u00e1 al fondo el simbolismo del Banquete de Plat\u00f3n, con el ascenso amoroso hacia las fuentes de toda realidad (el Bien Supremo). Pero hay una diferencia: el entusiasmo divino parece que lleva a los plat\u00f3nicos m\u00e1s all\u00e1 del mundo; Salom\u00f3n, en cambio, se introduce con m\u00e1s fuerza en este mundo. Pero no se debe exagerar la diferencia. El sabio de la Rep\u00fablica plat\u00f3nica, transformado por la suma de amor, puede gobernar con justicia a los humanos. El Rey Israelita, enamorado desde joven de la sabidur\u00ed\u00ada superior, descubre en ella su gozo (disfruta) y gobierna con su ayuda. No es perfecto aquel que se clausura en contemplaci\u00f3n intimista, aislado del mundo, sino el que escucha el misterio de Dios (Sabidur\u00ed\u00ada), desde el mismo mundo, dejando que ella le emocione, fortalezca y transforme. Desde ese fondo podemos decir (con Sab 7, 22-28) que ella es efluvio del poder divino, emanaci\u00f3n de la gloria de Dios&#8230; Descubrimos as\u00ed\u00ad que ella es el mismo Dios en cuanto amable; hay en nuestro coraz\u00f3n un gran vac\u00ed\u00ado: estamos hechos para Dios, a \u00e9l le buscamos en camino amoroso.<\/p>\n<p>2. Jes\u00fas, hombre sabio, mensajero de la Sabidur\u00ed\u00ada<br \/>\nLas reflexiones anteriores nos permiten situar el tema de Jes\u00fas, como sabio y como enviado de la Sabidur\u00ed\u00ada de Dios. Ciertamente, Jes\u00fas ha sido un profeta escatol\u00f3gico, esto es, alguien que habla en nombre de Dios, denunciando la injusticia del pueblo y anunciando la intervenci\u00f3n futura y transformante del mismo Dios. Los profetas de Israel aceptan la Ley, pero sit\u00faan por encima de ella o en su meta la acci\u00f3n de Dios que interviene en la historia para culminarla. En esa l\u00ed\u00adnea encontramos a Juan Bautista, que fue mensajero de conversi\u00f3n, para perd\u00f3n de los pecados, profeta del juicio (anuncia la llegada de Dios, el m\u00e1s fuerte, para pedir cuentas a su pueblo; cf. Mc 1, 1-15; 6, 14-29; 11, 30-33 par; Lc 1, 80; 16, 16; Hech 1, 15; 18, 24-28; 19, 1-17; F. Josefo, AJ 18, 116-119). En un primer momento, Jes\u00fas aparece en calidad de disc\u00ed\u00adpulo de Juan, dej\u00e1ndose bautizar por \u00e9l (cf. Mc 1, 9-11), como la tradici\u00f3n de los cristianos ha debido confesar, a pesar de los problemas que ello implicaba: \u00e9l ha sido, sin duda, un profeta. Pero, el profetismo de Jes\u00fas, tiene un rasgo distinto, que est\u00e1 vinculado a su experiencia de la Sabidur\u00ed\u00ada de Dios, como iremos mostrando en lo que sigue:<\/p>\n<p>Jes\u00fas ha dejado la orilla no israelita del Jord\u00e1n para ofrecer su mensaje en Galilea (cf. Mc 1, 14 par): no espera una intervenci\u00f3n especial y externa de Dios para atravesar la l\u00ed\u00adnea divisoria del r\u00ed\u00ado y entrar en la tierra prometida, como hab\u00ed\u00ada hecho Jes\u00fas\/Josu\u00e9 (Jos 1-4) y har\u00e1 despu\u00e9s Teudas (cf. Josefo, Antig\u00fcedades jud\u00ed\u00adas 20, 167-172). A su juicio, Dios ha empezado ya a actuar y por eso \u00e9l viene a Galilea, anunciando all\u00ed\u00ad el reino. No bautiza para conversi\u00f3n y esperanza de juicio (paso del Jord\u00e1n), como el Bautista, sino que ofrece los signos del Reino dentro de la misma tierra: no en Judea\/Jerusal\u00e9n (lugar de sacerdotes), sino en Galilea, entre las gentes normales de su pueblo. As\u00ed\u00ad aparece como portador de una Sabidur\u00ed\u00ada de Dios, que act\u00faa ya en el mundo.<\/p>\n<p>Este nuevo profetismo de Jes\u00fas vincula de manera parad\u00f3jica, hasta ahora insospechada, el presente del reino (curaciones, comida compartida) y el futuro de la irrupci\u00f3n salvadora de Dios. Todos los intentos de los exegetas por introducir una l\u00f3gica reductiva y exclusivista en el proyecto y vida de Jes\u00fas (ser\u00ed\u00ada s\u00f3lo un mensajero del Reino escatol\u00f3gico o s\u00f3lo un testigo de la salvaci\u00f3n actual de Dios, puro profeta apocal\u00ed\u00adptico o sabio que expresa la presencia de Dios en este mundo) han resultado vanos. La presencia de Dios y su reino (el \u00abya\u00bb de las curaciones y la vida compartida) resulta inseparable de la esperanza de transformaci\u00f3n reflejada de manera extrema en textos como Mc 9, 1 par. Jes\u00fas es, al mismo tiempo, un profeta como Jon\u00e1s y un sabio como Salom\u00f3n.<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n le ha recordado como poderoso en obras y palabras (Hech 2, 22; cf. F. Josefo, Antig\u00fcedades jud\u00ed\u00adas, 18, 3, 3). El mismo evangelio le compara a Salom\u00f3n, sabio por excelencia, vincul\u00e1ndole, al mismo tiempo, a Jon\u00e1s, el profeta (Lc 11,31). En contra de lo que ha podido suceder m\u00e1s tarde, el juda\u00ed\u00adsmo de aquel tiempo vinculaba profetismo (y apocal\u00ed\u00adptica) con sabidur\u00ed\u00ada, como indican los libros y figuras de Daniel y Henoc, ambos profetas apocal\u00ed\u00adpticos sabios, ambos sabios, expertos en conocimientos superiores. Se ha pensado a veces que la tensi\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica hace in\u00fatil o destruye la sabidur\u00ed\u00ada, como si la llegada de Dios o la cercan\u00ed\u00ada del final privara al ser humano de su capacidad de equilibrio y\/o pensamiento. Pues bien, es todo lo contrario: la cercan\u00ed\u00ada de Dios y de su reino libera precisamente al ser humano de las tensiones mundanas y sociales que le tienen sometido, capacit\u00e1ndole para descubrir y expresar con claridad el sentido m\u00e1s hondo de la vida.<\/p>\n<p>Pues bien, la novedad de Jes\u00fas est\u00e1 en la forma de unir pro fetismo (anuncio de la llegada del Reino) y sabidur\u00ed\u00ada de Dios (que se expresa en el amor a los peque\u00f1os y la superaci\u00f3n del juicio y la venganza). Otros personajes, como Daniel y Henoc, aparec\u00ed\u00adan como sabios en secretos celestiales: as\u00ed\u00ad pudieron revelar los grandes misterios de los astros, el orden y camino de las edades del futuro. Pues bien, en contra de eso, Jes\u00fas ha sido sabio de las cosas cotidianas: ha iluminado la vida de los pobres y los ni\u00f1os, ha ofrecido una palabra y luz de Dios a los marginados de la sociedad y de la historia. Es como si al antiguo ser humano le cegara el miedo de las cosas, la dureza de la historia; es como si tuviera que andar con trampas para seguir sobreviviendo; por eso, los sabios acabaron siendo apocal\u00ed\u00adpticos estrictos (portadores de secretos ang\u00e9licos) o hermeneutas elevados (casi metaf\u00ed\u00adsicos) del misterio de Dios, en la l\u00ed\u00adnea de los textos anteriores de Prov, Eclo o Sab. Pues bien, en contra de eso, para el Jes\u00fas sabio, la presencia de Dios viene a mostrarse como claridad y justicia humana: el ser humano puede mirar cara a cara hacia las cosas, descubriendo la mentira de las instituciones de violencia, las esclavitudes del miedo. Desde ese fondo debe interpretarse el gesto de Jes\u00fas:<\/p>\n<p>Jes\u00fas es portador de la Sabidur\u00ed\u00ada de Dios porque supera e invierte el orden m\u00e1s com\u00fan de la sabidur\u00ed\u00ada de este mundo. De manera normal, la sabidur\u00ed\u00ada sirve para justificar aquello que existe, es decir, el orden econ\u00f3mico y social, el poder delos jerarcas religiosos del entorno. De esa manera, Eclo 24 sacralizada el orden de Israel (su ciudad, ley y templo), y Sab ratificaba en nombre de Dios la historia israelita. Pues bien, en contra de esa tendencia sacralizadora del orden actual, Jes\u00fas invierte el sistema sacral de Israel y desenmascara la violencia organizada de sacerdotes y jerarcas pol\u00ed\u00adticos, que convierten al mismo Dios en signo y garante de su fuerza. Desde la certeza de que el poder de violencia (el mundo viejo) ha terminado, Jes\u00fas puede presentarse y se presenta como portador de una Sabidur\u00ed\u00ada no violenta que proviene de Dios, haciendo que hombres y mujeres puedan entenderse y acogerse, sin imposici\u00f3n de unos sobre otros. As\u00ed\u00ad aparece como Sabio al servicio del Reino, como portador y garante de una paz universal.<\/p>\n<p>Siendo portador de la Sabidur\u00ed\u00ada de Dios, Jes\u00fas supera el patriarcalismo ambiental. Ciertamente, como hemos venido indicando, la tradici\u00f3n sapiencial ha puesto de relieve el aspecto femenino de Dios, tanto en Prov como en Sab: la Sabidur\u00ed\u00ada es como amante-esposa que invita a los humanos al amor m\u00e1s hondo. Pero luego, ese mismo juda\u00ed\u00adsmo ha tendido presentarse como patriarcalista, es decir, como defensor del poder de los varones (como har\u00e1 la Iglesia cristiana instituida de tiempos posteriores). Pues bien, el retorno al origen de la creaci\u00f3n (motivado por la plenitud del tiempo) y el despliegue de la gratuidad, permiten a Jes\u00fas interpretar la vida humana en claves de igualdad de sexos: supera el estilo patriarcal del matrimonio (cf. Mc 12, 16-27 par), lo mismo que el poder masculino del divorcio (Mc 10, 2-9 par) o la estructura jer\u00e1rquica y cerrada de la familia (cf. Lc 12, 51-53 par; 14, 26; Mc 3, 31-35). La misma apelaci\u00f3n a la Sabidur\u00ed\u00ada de Dios \u00abrevelada en el principio\u00bb (Gen 1-3), le permite destacar la unidad e igualdad de varones y mujeres, como un camino de comuni\u00f3n no violenta entre los humanos.<\/p>\n<p>Esta visi\u00f3n sapiencial de Jes\u00fas nos permite entender de manera m\u00e1s profunda las par\u00e1bolas. Ciertamente, al fondo de ellas est\u00e1 la certeza de que ha llegado el fin: nos hallamos ante (en) el Reino de Dios, m\u00e1s all\u00e1 de las seguridades legales y las opresiones (distinciones) que establece el juda\u00ed\u00adsmo instituido. Ya no se oponen letrados contra analfabetos, ni sacerdotes frente a laicos, ni jud\u00ed\u00ados frente a gentiles, ni varones frente a mujeres, sino que se desvela, para todos por igual, la verdad del ser humano. Despu\u00e9s de haber pensado que sabemos las cosas, las par\u00e1bolas muestran que ignoramos lo m\u00e1s hondo: as\u00ed\u00ad nos hablan desde el otro lado, desde el fondo de la gratuidad divina y la extra\u00f1eza de la vida, con sus figuras \u00abejemplares\u00bb: samaritano, publicano, pr\u00f3digo, mendigo&#8230; Ellas no ofrecen ni siquiera una inversi\u00f3n, pues la inversi\u00f3n sigue buscando seguridad, aunque de otra forma, en l\u00ed\u00adnea de protesta. Por encima de versi\u00f3n e inversi\u00f3n, las par\u00e1bolas nos llevan al lugar de la verdad original donde habita lo divino, m\u00e1s all\u00e1 de imposiciones y certezas de la historia establecida.<\/p>\n<p>Al destacar este plano sapiencial de su mensaje, fund\u00e1ndose en el Evangelio de Tom\u00e1s y un pretendido Documento Q (que estar\u00ed\u00ada en la base de Mt y Lc), algunos exegetas, especialmente norteamericanos, han tendido a rechazar el aspecto apocal\u00ed\u00adptico y prof\u00e9tico de Jes\u00fas, present\u00e1ndole b\u00e1sicamente como un puro sabio, en la l\u00ed\u00adnea de los fil\u00f3sofos c\u00ed\u00adnicos del entorno griego de aquel tiempo. Jes\u00fas habr\u00ed\u00ada sido un sabio contracultural, experto en par\u00e1bolas, un hombre parad\u00f3jico, capaz de ver las cosas desde el otro lado, es decir, desde una perspectiva contraria a las verdades del sistema pol\u00ed\u00adtico y social del entorno. Ese aspecto contra-cultural de Jes\u00fas nos parece evidente, como venimos indicando. El no ha sido un sabio al servicio del sistema: del templo o la pol\u00ed\u00adtica, de los ricos o los ilustrados de su pueblo, sino un sabio independiente, al servicio de los expulsados del sistema, es decir, de los enfermos y marginados, de los impuros y ni\u00f1os, de las mujeres y leprosos.<\/p>\n<p>Hay una sabidur\u00ed\u00ada del sistema, elaborada para defender los poderes establecidos, es decir, el orden del Todo, que tanto los fil\u00f3sofos griegos como los pol\u00ed\u00adticos romanos interpretaron como realidad divina o sagrada. Esta es la sabidur\u00ed\u00ada del poder, legalizada por los \u00abpensadores legales\u00bb, sacralizada por los \u00absacerdotes sagrados\u00bb, como de forma impresionante ha destacado el Apocalipsis de Jn. Pues bien, Jes\u00fas no se ha dejado convencer por esa sabidur\u00ed\u00ada del sistema. Admite en un plano el orden econ\u00f3mico del imperio (dad al C\u00e9sar lo del Cesar: Mc 12, 17), pero sit\u00faa en otro plano la Sabidur\u00ed\u00ada de Dios. Por otra parte, los escribas y sabios jud\u00ed\u00ados siguen tambi\u00e9n vinculados al orden del sistema sacra!, del templo y de la Ley.<\/p>\n<p>Por el contrario, Jes\u00fas viene a presentarse como sabio, pero desde el margen del poder establecido, es decir, desde los excluidos del sistema. Son ellos, los pobres y perdidos, los marginados e impuros, los que reflejan el misterio de Dios, su amor creador (aparece muestra Mt 25, 31-46). Esto significa que debe superarse, no s\u00f3lo en forma te\u00f3rica, sino sobre todo en forma pr\u00e1ctica, la sabidur\u00ed\u00ada de un mundo que defiende a los poderosos y grandes. Todo el proyecto de reino de Jes\u00fas es un proyecto y camino de Sabidur\u00ed\u00ada: es una iluminaci\u00f3n o, mejor dicho, una revelaci\u00f3n de Dios, que se muestra como portador de gratuidad y creador de vida en la misma realidad e historia de este mundo.<\/p>\n<p>Al decir que Jes\u00fas es portador de una Sabidur\u00ed\u00ada de Dios no estamos planteando una verdad metaf\u00ed\u00adsica, ni estamos defendiendo una teor\u00ed\u00ada m\u00e1s alta, sino mostrando y descubriendo el sentido de su mensaje y de su acci\u00f3n liberadora. Una tradici\u00f3n aristot\u00e9lica bastante extendida en la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica, afirma que la verdad es anterior a la bondad: que primero se conoce y luego se act\u00faa. Por otra parte, esa misma tradici\u00f3n identifica la verdad con un conocimiento de \u00abverdades\u00bb, en la l\u00ed\u00adnea de la teor\u00ed\u00ada. Pues bien, en contra de eso, el evangelio de Jes\u00fas nos muestra que en el principio de toda verdad est\u00e1 la acci\u00f3n de amor o, mejor dicho, el encuentro personal. No hay una verdad independiente de la vida, no hay una sabidur\u00ed\u00ada desligada del amor y de la comuni\u00f3n entre personas. Para Jes\u00fas, la Sabidur\u00ed\u00ada de Dios se identifica con su mensaje y vida al servicio del Reino, es decir, al servicio de los peque\u00f1os y expulsados de este mundo. Todas las teor\u00ed\u00adas acaban siendo secundarias. Todas las ideas pueden volverse ideolog\u00ed\u00ada, es decir, defensa de los propios privilegios. En contra de eso, la verdad y Sabidur\u00ed\u00ada de Jes\u00fas se identifica con su amor liberador al servicio de los m\u00e1s peque\u00f1os, de los expulsados del sistema. En este contexto podemos entender unos pasajes centrales de la tradici\u00f3n de Mateo, que comienzan con la embajada del Bautista. Desde la c\u00e1rcel donde est\u00e1 encerrado, el profeta de los tiempos finales y del juicio de Dios env\u00ed\u00ada a sus disc\u00ed\u00adpulos para que pregunten a Jes\u00fas \u00bfEres t\u00fa el que ha de venir o esperamos a otro? (Mt 11, 3). Jes\u00fas responde: Id y contad a Juan lo que o\u00ed\u00ads y veis: los ciegos recobran la vista y los cojos caminan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, y los muertos resucitan y los pobres son evangelizados; y bienaventurado quien no se escandaliza de m\u00ed\u00ad (11, 4-6).<\/p>\n<p>Jes\u00fas vincula la vista (aquello que los disc\u00ed\u00adpulos de Juan contemplan) y el o\u00ed\u00addo (aquello que escuchan). Esta es su verdad y Sabidur\u00ed\u00ada: las obras que \u00e9l realiza en favor de los expulsados del sistema, es decir, de aquellos que no pueden ver ni andar, de los impuros y carentes de esperanza. La Sabidur\u00ed\u00ada de Jes\u00fas se identifica con su acci\u00f3n liberadora, en la l\u00ed\u00adnea de las \u00abprofec\u00ed\u00adas\u00bb de Is 35, 5-6; 42, 1; 61, 1: no es una teor\u00ed\u00ada que nos hace comprender en abstracto, ni un tipo de obra exterior impositiva (como quieren los griegds y jud\u00ed\u00ados, seg\u00fan Pablo: 1 Cor 1), sino la misma acci\u00f3n liberadora en favor de los expulsados y marginados del sistema de sabidur\u00ed\u00ada y poder de este mundo. El mensaje y obra de Cristo se expresa en la utop\u00ed\u00ada de una transformaci\u00f3n de la realidad social, pero desde el otro lado, al servicio de los pobres. De manera significativa, sus curaciones (de ciegos, cojos y sordos) se vinculan a sus gestos de superaci\u00f3n del sistema sacral anterior (purificaci\u00f3n de los leprosos); todo esto le permite ofrecer una sabidur\u00ed\u00ada creadora, al servicio de los oprimidos de tipo econ\u00f3mico y social (pobres); s\u00f3lo en este contexto puede hablar de una culminaci\u00f3n y escatol\u00f3gica (resurrecci\u00f3n de los muertos).<\/p>\n<p>Jes\u00fas es sabio por ser liberador: conoce penetrando en el dolor del mundo; conocer curando a los enfermos e impuros. A su juicio pobreza y muerte est\u00e1n relacionadas con la situaci\u00f3n de ca\u00ed\u00adda y de injusticia: los hombres y mujeres no conocen (no ven), no pueden andar. El mes\u00ed\u00adas verdadero es aquel que ofrece una Sabidur\u00ed\u00ada sanadora, es decir, una ense\u00f1anza que expulsa a los enfermos y permite vivir en libertad a los hombres y mujeres que estaban oprimidos dentro del sistema, como sabe Mc 1, 27. Jes\u00fas es sabio porque es creador de nueva humanidad, en lenguaje que Lc 4, 18 ss vincula a la presencia y obra (bautismo) del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Esta Sabidur\u00ed\u00ada se expresa en el esc\u00e1ndalo mesi\u00e1nico (suscitado precisamente por la acci\u00f3n del Cristo), paralelo al pecado contra el Esp\u00ed\u00adritu Santo (de Mt 12, 31-32): \u00abAy de ti Coroza\u00ed\u00adn, ay de ti Betsaida, porque si en Tiro y Sid\u00f3n se hubieran hecho los signos que se han hecho en vosotras&#8230;\u00bb (Mt 11, 20-24). Los gestos poderosos de Jes\u00fas en favor de los marginados definen su Sabidur\u00ed\u00ada y expresan su misterio. Pues bien, las grandes ciudades sabias galileas (Coroza\u00ed\u00adn, Betsaida, Cafarnaum) no han aceptado la Sabidur\u00ed\u00ada de Jes\u00fas, no han acogido sus signos salvadores en favor de los expulsados y rechazados del sistema.<\/p>\n<p>Una sabidur\u00ed\u00ada sin posible rechazo no ser\u00ed\u00ada salvadora; un conocimiento que se impone no es conocimiento liberador. Un Cristo que pudiera elevarse por la fuerza, obligando al seguimiento a los humanos, no ser\u00ed\u00ada Cristo. Por eso, en el centro del evangelio ha conservado Mt el pasaje de experiencia sapiencia) que ahora veremos (versi\u00f3n convergente en. Lc 10, 13-15). Esta es la revelaci\u00f3n suprema de la Sabidur\u00ed\u00ada mesi\u00e1nica de Jes\u00fas: \u00e9l viene a revelarse como enviado de la Sabidur\u00ed\u00ada de Dios, como aquel que llama a todos los humanos, en la l\u00ed\u00adnea de la Dama Sabidur\u00ed\u00ada, que hemos visto en Prov 8. Llegamos as\u00ed\u00ad al centro de Mt, en el lugar de su revelaci\u00f3n cristol\u00f3gica definitiva (Mt 11, 25-29). El que se revela y llama, el que emerge y convoca a los humanos es el mismo Cristo pascual (a quien luego se presenta fundando la misi\u00f3n universal en Mt 28, 16-20), como portador de la Sabidur\u00ed\u00ada, Sabidur\u00ed\u00ada encarnada. Esa Sabidur\u00ed\u00ada no es ya una figura imprecisa de tipo po\u00e9tico, como la Dama de Prov 8, Eclo 24 o Sab, sino el mismo Jes\u00fas hist\u00f3rico-pascual, hecho Sabidur\u00ed\u00ada de Dios para los hombres (como sabe 1 Cor 1, 30). As\u00ed\u00ad lo presentamos, dividiendo el texto en tres partes. La primera trata de la Revelaci\u00f3n de la Sabidur\u00ed\u00ada del Padre a los peque\u00f1os: En aquel tiempo, Jes\u00fas exclam\u00f3 (respondi\u00f3) y dijo: Yo te confieso, Padre, Se\u00f1or de cielo y tierra, pues has ocultado esto a sabios y entendidos, y lo has revelado a los peque\u00f1os. S\u00ed\u00ad, Padre, pues que \u00e9sta ha sido tu voluntad (Mt 11, 25-26)<br \/>\nFrente a los sabios y entendidos, representados por los orgullosos galileos del pasaje precedente (Mt 11, 20-24), se elevan ahora los \u00abpeque\u00f1os\u00bb que han acogido la palabra de Jes\u00fas. La revelaci\u00f3n salvadora de la Sabidur\u00ed\u00ada bondadosa del Padre (su Apocalipsis) se expresa en esta confesi\u00f3n de Jes\u00fas que da gracias al Padre, en gesto de admiraci\u00f3n religiosa. Nos hallamos ante un verdadero misterio: la manifestaci\u00f3n de Dios rompe la din\u00e1mica religiosa de una sabidur\u00ed\u00ada de grandeza (vinculada al sistema de poderes del mundo) que se encarna en las ciudades galileas (presumiblemente orgullosas porque piensan conocer las Escrituras). Frente a esas ciudades eleva Jes\u00fas, por gracia de Dios, a los peque\u00f1os que escuchan su Palabra y que reciben as\u00ed\u00ad la verdadera Sabidur\u00ed\u00ada de Dios. En este contexto, al presentar a Dios como Padre \u00abse\u00f1or del cielo y de la tierra\u00bb, Mt ha enraizado la cristolog\u00ed\u00ada en el m\u00e1s radical monote\u00ed\u00adsmo israelita: su Sabidur\u00ed\u00ada salvadora es culmen de la revelaci\u00f3n israelita. Pues bien, la verdad m\u00e1s honda de esa Sabidur\u00ed\u00ada (que los sabios de este mundo no han logrado conocer) se identifica con el amor y comuni\u00f3n entre Jes\u00fas y el Padre: Todo me ha sido entregado por mi Padre: y nadie conoce al Hijo, sino el Padre; y nadie conoce al Padre, sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo lo quisiere revelar (11, 27).<\/p>\n<p>La revelaci\u00f3n de la Sabidur\u00ed\u00ada de Dios a los pobres y peque\u00f1os se encuentra vinculada a la vida y obra de Jes\u00fas, que ahora aparece como Hijo, internamente unido al Padre, que le conoce y comparte con \u00e9l su ser entero: Jes\u00fas mismo aparece as\u00ed\u00ad como revelaci\u00f3n salvadora para los humanos. No es maestro o transmisor de una Ley que permanece fuera de \u00e9l, sino Revelador de su propia vida, de su encuentro de amor con el Padre. La Sabidur\u00ed\u00ada de Jes\u00fas no es un tipo de teor\u00ed\u00ada que puede abstraerse de su vida, sino su misma uni\u00f3n de amor con el Padre, su acci\u00f3n liberadora en favor de los excluidos del viejo sistema del mundo. Su amor con el Padre: esta es su Sabidur\u00ed\u00ada. Jes\u00fas no revela cosas o verdades, se revela a s\u00ed\u00ad mismo, al desplegar ante los hombres el camino de su conocimiento de amor con el Padre, en intimidad profunda, en donaci\u00f3n total. Esta es la Sabidur\u00ed\u00ada (el amor mutuo), este es el conocimiento verdadero, la comuni\u00f3n personal de vida con el Padre, y de los hombres entre s\u00ed\u00ad.<\/p>\n<p>La Sabidur\u00ed\u00ada de Jes\u00fas tiene un car\u00e1cter dialogal: ambos, Padre e Hijo (Dios y Jes\u00fas) existen d\u00e1ndose uno al otro, conoci\u00e9ndose (en ambos casos se repite la palabra conocer en el sentido b\u00ed\u00adblico de comunicarse de manera personal, como esposo con esposa, como padre con hijo). Esta es la Sabidur\u00ed\u00ada de Cristo: el amor mutuo, la entrega de la vida, en comuni\u00f3n gratuita, gozosa, creadora. Por eso, Dios aparece ahora plenamente Padre y Jes\u00fas del todo como Hijo. Como principio de toda realidad hallamos ahora este amor de comuni\u00f3n: la unidad dialogal en que comparten plenamente la existencia, esta es la Sabidur\u00ed\u00ada de Dios en Cristo. En el principio se halla el Padre que se entrega a Jes\u00fas (le da todo su ser, su vida y alma) no s\u00f3lo aquello que tiene sino su mismo ser y entra\u00f1a. Pues bien, de manera correspondiente, expandiendo su Sabidur\u00ed\u00ada en forma misionera, Jes\u00fas ofrece o revela lo que \u00e9l tiene (su conocimiento de Dios) a quienes el desea, es decir, a quienes aceptan el mensaje de su evangelio (cf. Mt 28, 16-20). La Sabidur\u00ed\u00ada de Jes\u00fas se identifica con su amor al Padre, expresado en gesto de amor hacia los hombres (en la Cruz) y expandido de manera universal, en el centro y culmen de la historia. Por eso decimos que Jes\u00fas es la Sabidur\u00ed\u00ada encarnada de Dios. Desde este fondo se entiende su llamada:<\/p>\n<p>a. Venid a m\u00ed\u00ad todos los agotados y cargados, pues yo os aliviar\u00e9.<\/p>\n<p>b. Cargad con mi yugo, y aprended de m\u00ed\u00ad, que soy manso y humilde de coraz\u00f3n, pues hallar\u00e9is descanso para vuestras almas.<\/p>\n<p>c. Porque mi yugo es suave y mi carga es ligera (Mt 11, 28-29).<\/p>\n<p>Jes\u00fas ocupa aqu\u00ed\u00ad el lugar de la Dama-Sabidur\u00ed\u00ada que hemos descubierto en los grandes textos del Antiguo Testamento. All\u00ed\u00ad era una figura celeste en forma de mujer la que llamaba, queriendo atraer a su amor a los humanos. Aqu\u00ed\u00ad es Jes\u00fas quien llama, mostr\u00e1ndose como mensajero y portador de esa Sabidur\u00ed\u00ada de Dios. As\u00ed\u00ad aparece como revelador de un amor personal, de un encuentro de gracia compartida, que viene de Dios y transforma a los humanos. En la l\u00ed\u00adnea de Eclo 24, Jes\u00fas aparece tambi\u00e9n como \u00abencarnaci\u00f3n bondadosa\u00bb de la Ley, llamando de manera especial a los jud\u00ed\u00ados que se sienten agobiados y aplastados por el peso de esa misma Ley, como sabe la tradici\u00f3n rab\u00ed\u00adnica. El, Jes\u00fas, es la Ley verdadera, no como exegeta, que la interpreta desde fuera (en la l\u00ed\u00adnea de Eclo 24), sino como revelaci\u00f3n personal de Dios, principio de humanizaci\u00f3n y descanso para todos los humanos.<\/p>\n<p>Desde este fondo, podemos afirmar que, en un determinado nivel, el Jes\u00fas de Mt puede aceptar y acepta la Ley jud\u00ed\u00ada (cf. 5, 17-19), interpretada en claves de Sabidur\u00ed\u00ada, pues es Ella (la Sophia de Dios, simb\u00f3licamente presentada como mujer) la que aparece en el fondo del pasaje, llamando a los humanos (cf. Eclo 6, 24ss; 24, 19; 51, 23ss). Mt combate la Ley jud\u00ed\u00ada: no la niega, pero la interpreta desde un plano m\u00e1s hondo de Sabidur\u00ed\u00ada, que acaba identific\u00e1ndose con el mismo Jes\u00fas. Por eso, no hace falta discutir la Ley en un nivel te\u00f3rico, no hace falta rechazar la experiencia jud\u00ed\u00ada en plano externo, sino recrearla desde Jes\u00fas. Algunos textos jud\u00ed\u00ados hab\u00ed\u00adan identificado Revelaci\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica, Ley y Sabidur\u00ed\u00ada de Dios. Pero s\u00f3lo aqu\u00ed\u00ad, desde la persona y experiencia de Jes\u00fas, puede llevarse hasta el final esa identificaci\u00f3n, de tal manera que Jes\u00fas, profeta sabio, viene a presentarse como encarnaci\u00f3n personal de la Ley y Sabidur\u00ed\u00ada de Dios.<\/p>\n<p>En este fondo, Jes\u00fas viene a presentarse, al mismo tiempo, como culminaci\u00f3n de la profec\u00ed\u00ada israelita (en la l\u00ed\u00adnea de Jon\u00e1s) y de la sabidur\u00ed\u00ada de su pueblo (en la l\u00ed\u00adnea de Salom\u00f3n: cf. Mt 12, 41-42). Llegando hasta el final, sabidur\u00ed\u00ada y profec\u00ed\u00ada, conocimiento profundo de la realidad y culminaci\u00f3n del tiempo se identifican en el Cristo. M\u00e1s a\u00fan, la misma Sabidur\u00ed\u00ada de Dios puede actuar y actuar, de formas distintas pero complementarias, a trav\u00e9s de Juan Bautista (profeta) y de Jes\u00fas (mes\u00ed\u00adas), rechazados por sus conciudadanos, diciendo que uno est\u00e1 loco, pues no come ni bebe (Juan) y que el otro es comil\u00f3n y bebedor, amigo de publicanos y pecadoras\/prostitutas (Jes\u00fas). Por eso dice el texto que Ella, la Sabidur\u00ed\u00ada de Dios, fue justificada por sus hijos o ante sus hijos. Ambos, Juan y Jes\u00fas, cada uno a su manera, son Hijos\/Enviados de la Sabidur\u00ed\u00ada, es decir, de un Dios Sabio (Dios de amor, de encuentro personal y vida) que ofrece su salvaci\u00f3n a todos los humanos. L\u00f3gicamente, Jes\u00fas resucitado aparece como Sabidur\u00ed\u00ada de Dios, que env\u00ed\u00ada a sus profetas a la tierra: He aqu\u00ed\u00ad que Yo os env\u00ed\u00ado profetas, sabios y escribas y de ellos matar\u00e9is, crucificar\u00e9is y azotar\u00e9is a algunos en vuestras sinagogas y los perseguir\u00e9is de ciudad en ciudad. Para que caiga sobre vosotros toda la sangre de los justos, derramada sobre la tierra, desde la sangre del justo Abel hasta la sangre de Zacar\u00ed\u00adas&#8230; (Mt 25, 34-35).<\/p>\n<p>Este es uno de los textos m\u00e1s misteriosos de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica. El que habla es el mismo Jes\u00fas, sabidur\u00ed\u00ada personificada y pascual, que sigue guiando desde su gloria la historia de los hombres. No lo hace como poder de imposici\u00f3n, sino enviando a sus mensajeros (profetas, sabios, escribas cristianos) indefensos sobre el mundo. Est\u00e1n dispuestos a perder, a dejarse matar como el Maestro (Jes\u00fas sab\u00ed\u00ada). En eso se descubre que son emisarios de su Sabidur\u00ed\u00ada pascual, que es Sabidur\u00ed\u00ada de Cruz, como dice Pablo en 1 Cor 1. Pero Dios sigue teniendo la \u00faltima palabra. Estos sabios asesinados, con Jes\u00fas Sabio, abren la historia humana hacia la culminaci\u00f3n definitiva de todo conocimiento y todo amor: a la Verdad y Gozo de la pascua. Y con esto acabamos el tema. Podr\u00ed\u00adamos seguir, exponiendo el sentido de Cristo como Sabidur\u00ed\u00ada de Dios en Pablo y Juan, pero con ello desbordar\u00ed\u00adamos el campo de nuestro estudio. -> hijo; revelaci\u00f3n del Hijo; literatura apocal\u00ed\u00adptica e intertestamental; profeta; par\u00e1bolas.<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 He desarrollado el tema de la Sabidur\u00ed\u00ada de Dios y de Cristo en dos obras m\u00e1s extensas: Dios jud\u00ed\u00ado, Dios Cristiano, EVD, Estella 1996; Este es el Hombre. Manual de Cristolog\u00ed\u00ada, Sec. Trinitario 1997. All\u00ed\u00ad podr\u00e1 encontrarse amplia bibliograf\u00ed\u00ada sobre los temas y textos aqu\u00ed\u00ad evocados.<\/p>\n<p>Xabier Pikaza<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>1. Principios<\/p>\n<p>Israel ha compartido con los pueblos del cercano Oriente (Egipto, Fenicia, Siria, Mesopotamia) una larga y profunda experiencia de sabidur\u00ed\u00ada que  se expresa sobre todo en la soluci\u00f3n de los enigmas de la vida, en la tarea organizada de los gobernantes y en la administraci\u00f3n de la justicia. Los sabios han cumplido tambi\u00e9n otras funciones m\u00e1s cercanas al espacio de la magia: han interpretado sue\u00f1os (cf. Gn 37-50; Dn 1\u20146) y han sido expertos en cuestiones religiosas, en funci\u00f3n que les acerca a los levitas. Finalmente, la Biblia hebrea les presenta como autores de los Libros sapienciales (Ketubim), despu\u00e9s de los sacerdotes autores de la Ley (Torah) y de los profetas (Nebiim). Esta sabidur\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica no se abre a la especulaci\u00f3n filos\u00f3fica (como en los griegos), ni estudia de manera ordenada los fen\u00f3menos del cosmos para dominarlos\/dirigirlos por medio de la t\u00e9cnica (como la ciencia moderna), pero ella nos permite comprender mejor la vida y sufrimiento de los hombres. Por eso est\u00e1 cerca de una antropolog\u00ed\u00ada afectiva, \u00e9tica y pol\u00ed\u00adtica. Es evidente que ella ha surgido de las ra\u00ed\u00adces culturales del entorno de Israel y se ha mantenido en contacto con el helenismo, sobre todo a partir de las conquistas de Alejandro (332 a.C.). Ella aporta un rasgo esencial para comprender el judaismo (y cristianismo): ni los sacerdotes impusieron su Ley de manera irracional, ni los profetas fueron simples visionarios; unos y otros se mantuvieron en contacto con los sabios, situando la experiencia religiosa en un espacio de racionalidad fundante, de pensamiento creador.<\/p>\n<p>(1) Identidad. Los sabios de Israel. En cierto sentido, tanto sacerdotes como m\u00ed\u00adsticos y profetas pueden presentarse como sabios, pues conocen la realidad a trav\u00e9s del sacrificio, la experiencia interior o la palabra que proclaman. Sin embargo, los sabios por excelencia son del tipo de aquellos que en Israel han elaborado los Ketubim o Escritos, que contienen oraciones (Sal), versos de amor (Cant) y reflexiones sobre el sentido de la vida humana (Prov, Eclo, Job). La Biblia ha conservado los escritos de algunos grandes sabios y los ha tomado como normativos para la vida del pueblo. La sabidur\u00ed\u00ada de Israel no se abre a la especulaci\u00f3n filos\u00f3fica para diluirse al fin en ella (como podr\u00e1 suceder entre los griegos), ni analiza de manera formal los fen\u00f3menos del cosmos para dominarlos\/dirigirlos por la t\u00e9cnica (como har\u00e1 la ciencia moderna). Pero, en la l\u00ed\u00adnea de lo que sucede en India y China, ella nos permite entender y asumir con fuerte humanidad el dolor (Job) y\/o el gran gozo de la vida (Cant). Ella hace posible que el judaismo (con el cristianismo e islam) dialogue con las grandes experiencias de sabidur\u00ed\u00ada de la humanidad. La Hokhtnah, Sophia o Logos (sabidur\u00ed\u00ada, palabra) de los jud\u00ed\u00ados alejandrinos o de los cristianos m\u00e1s antiguos nos capacita para dialogar, por ejemplo, con el Dhanna de hind\u00faes y budistas o con el Tao de China. Una religi\u00f3n donde no exista el sabio, la b\u00fasqueda racional, la confianza en la palabra, el di\u00e1logo con todas las culturas acaba destruy\u00e9ndose a s\u00ed\u00ad misma y destruyendo a los humanos. La tradici\u00f3n cristiana presenta a Jes\u00fas como sabio; sabios han sido Confucio y S\u00f3crates. Ellos se encuentran en el mismo centro de la experiencia religiosa de la humanidad.<\/p>\n<p>(2) Riesgo. Sabidur\u00ed\u00ada diab\u00f3lica. La literatura sapiencial israelita (Prov, Eclo, Sab&#8230;) dir\u00e1 que el origen de la sabidur\u00ed\u00ada es Dios. Pero hay otros textos, especialmente en los ap\u00f3crifos*, en los que se supone que hay una sabidur\u00ed\u00ada pervertida, que proviene de los \u00e1ngeles* violadores y de sus hijos perversos, los gibborim (Geb\u00ed\u00adra*), profesionales de la guerra y del enga\u00f1o que parecen haber dominado nuestra historia. Ellos ense\u00f1aron a los hombres las diversas t\u00e9cnicas de seducci\u00f3n y violencia que dominan sobre el mundo, (a) Mala religi\u00f3n, hecha de ensalmos, conjuros, encantamientos, astrolog\u00ed\u00ada&#8230; (cf. 1 Hen 7,1; 8,23). En el lugar del Dios con quien se puede dialogar en libertad han surgido por doquier seres perversos, a quienes s\u00f3lo se puede controlar por magia, (b) Guerra sin fin. El \u00e1ngel perverso, Azazel \u00abense\u00f1\u00f3 a los hombres a fabricar espadas, cuchillos, escudos, petos, los metales y sus t\u00e9cnicas&#8230;\u00bb (1 Hen 8,1). Seg\u00fan Gn 4,17-24, el control de los metales era un conocimiento peligroso, pero de origen humano. Aqu\u00ed\u00ad aparece ya como diab\u00f3lico: la ciencia entera se halla al servicio de la guerra, (c) Seducci\u00f3n sexual: el mismo Azazel* instruy\u00f3 a los hombres en el campo de los adornos (brazaletes), el embellecimiento corporal (pintarse las cejas), el uso de las piedras preciosas, etc. (1 Hen 8,1), introduciendo as\u00ed\u00ad un tipo de atracci\u00f3n y envidia que convierte a los hombres y mujeres en esclavos de sus propios deseos. Surge as\u00ed\u00ad la guerra infinita, propia de unos hombres que no son ya due\u00f1os  de s\u00ed\u00ad mismos, como hijos de Dios, llamados a la vida, sino que se han vuelto esclavos de sus propios deseos de violencia: guerra y violaci\u00f3n de hombres, astucia seductora de mujeres. No viven ya para amarse, sino para enga\u00f1arse y dominarse. El mundo que, seg\u00fan Gn 1, Dios hab\u00ed\u00ada creado como bueno (espacio de hermosura y alabanza) aparece como campo de batalla. De esa manera, la Biblia nos pone en guardia contra un tipo de conocimiento moderno que ignora los riesgos de manipulaci\u00f3n de la ciencia, puesta al servicio de la guerra (construcci\u00f3n de armas at\u00f3micas) y de la opresi\u00f3n, es decir, del dominio de unos hombres contra otros.<\/p>\n<p>(3) La figura y tarea del sabio. Pero volvamos al especto positivo de la sabidur\u00ed\u00ada, que resulta esencial para entender el judaismo y cristianismo: ni los sacerdotes de Israel se impusieron de manera irracional sobre el pueblo, ni los profetas fueron simples visionarios, ni los ap\u00f3stoles de Jes\u00fas ser\u00e1n unos ilusos. Todos ellos, a pesar de sus rasgos distintivos, aceptaron, de alg\u00fan modo, la experiencia de la sabidur\u00ed\u00ada que hab\u00ed\u00ada venido a expresarse en algunos textos b\u00e1sicos de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica del Antiguo Testamento. Teniendo esto en cuenta, empezaremos evocando la visi\u00f3n del Eclesi\u00e1stico (Eclo o Ben Sira), libro escrito por un jud\u00ed\u00ado importante de Jerusal\u00e9n, entre el 200 y el 180 a.C.: \u00abLa sabidur\u00ed\u00ada del escriba exige mucho tiempo y s\u00f3lo el poco ocupado llega a sabio&#8230; El que se dedica de lleno a meditar sobre la ley de Alt\u00ed\u00adsimo indaga la sabidur\u00ed\u00ada de todos sus predecesores&#8230; Examina las explicaciones de autores famosos y penetra en las par\u00e1bolas intrincadas. Busca el sentido oculto de los proverbios y da vueltas a los enigmas de las par\u00e1bolas&#8230; Decide madrugar por el Se\u00f1or, su creador, y reza delante del Alt\u00ed\u00adsimo; abre su boca para la oraci\u00f3n, y pide perd\u00f3n por sus pecados. Si el Se\u00f1or grande lo quiere, le llenar\u00e1 de esp\u00ed\u00adritu de comprensi\u00f3n: \u00e9l vendr\u00e1 a derramar palabras de sabidur\u00ed\u00ada y confesar\u00e1 al Se\u00f1or en su oraci\u00f3n\u00bb (cf. Eclo 38,24; 39,1-8). Frente al agricultor-artesano, que act\u00faa con sus manos, sabio es quien trabaja con la mente, centr\u00e1ndose en la cultura o cultivo de la palabra humana. M\u00e1s que del mundo exterior se ocupa de la marcha de la sociedad, dentro de un contexto donde ella aparece como expresi\u00f3n inmediata de la voluntad creadora de Dios. As\u00ed\u00ad descubre la presencia de Dios a trav\u00e9s de una sabidur\u00ed\u00ada, reflejada b\u00e1sicamente por la Escritura. El sabio es hombre de frontera. Vive, por un lado, abierto a todos los posibles caminos y formas de creatividad hist\u00f3rica: mantiene contacto con la tradici\u00f3n, viaja para aprender, experimenta de manera personal las cosas, piensa con intensidad y practica lo que sabe, procurando as\u00ed\u00ad ofrecer su ayuda en la pol\u00ed\u00adtica y la vida de la sociedad. Pero, al mismo tiempo, reconoce que todo lo que tiene (y lo que puede conocer) es don de Dios; por eso pide su ayuda y le confiesa reverente. Una sabidur\u00ed\u00ada humana que se absolutiza, cerr\u00e1ndose en s\u00ed\u00ad misma y destruyendo su ra\u00ed\u00adz divina, se vuelve expresi\u00f3n de idolatr\u00ed\u00ada: coloc\u00e1ndose en el puesto de Dios, queriendo ser divino sin serlo, el ser humano se destruye. En contra de eso, la verdadera sabidur\u00ed\u00ada, recibida por gracia del Esp\u00ed\u00adritu, aparece en nuestro texto como don de Dios y fruto de su presencia salvadora. En esta perspectiva podemos hablar de una teolog\u00ed\u00ada y misi\u00f3n sapiencial: sabio es el hombre que en su propio trabajo (todo lo que tiene es resultado de su esfuerzo) viene a descubrir las huellas de una gracia superior; sabio es el hombre que, penetrando en los misterios que parecen prohibidos (conocimiento del bien\/mal), guarda respeto ante Dios y descubre que todo lo que tiene es gracia. En ese preciso lugar donde el hombre, siendo totalmente humano, se desborda a s\u00ed\u00ad mismo en clave de conocimiento gratuito&#8230; viene a desvelarse el don de Dios conforme a nuestro texto.<\/p>\n<p>(A) Actualidad. La lectura de la Biblia ha sido y sigue siendo fuente de sabidur\u00ed\u00ada para algunos de los pensadores m\u00e1s representativos de nuestro tiempo, tanto jud\u00ed\u00ados (H. Coh\u00e9n, F. Rosenzweig, M. Buber o E. Levinas), como cristianos (E. Mounier, M. Nedoncelle, P. Ricoeur o R. Girard). Entre los rasgos que ellos han destacado est\u00e1n los siguientes, (a) La Sabidur\u00ed\u00ada es un conocimiento amoroso. Frente al racionalismo separado de la vida, debemos recordar que los hombres pensamos tambi\u00e9n y sobre todo con el coraz\u00f3n (Pascal). No olvidemos que en el Biblia el modelo de conocimiento supremo es aquel que vincula en amor al var\u00f3n y a la mujer. Ellos, al amarse, son los sabios, como sabe el Cantar de los Cantares, (b) La Sabidur\u00ed\u00ada es conocimiento social. Frente  al individualismo de los que suponen que pensar es aislarse de los otros, la Sabidur\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica aparece como una forma de pensamiento encamado: conocemos con el pueblo, en referencia a los m\u00e1s pobres, en compromiso de encamaci\u00f3n social (como ha destacado E. Levinas desde los profetas), (c) La Sabidur\u00ed\u00ada es 1111 conocimiento religioso. S\u00f3lo se puede hablar de Sabidur\u00ed\u00ada all\u00ed\u00ad donde el ser humano, penetrando con profundidad dentro de s\u00ed\u00ad mismo, se descubre desbordado y fundado en Dios. La raz\u00f3n autosuficiente, que se diviniza a s\u00ed\u00ad misma, es lo contrario a la Sabidur\u00ed\u00ada. Por el contrario, la raz\u00f3n en di\u00e1logo con Dios, eso es la Sabidur\u00ed\u00ada. Hasta aqu\u00ed\u00ad son comunes las experiencias de jud\u00ed\u00ados y cristianos (y musulmanes). A partir de aqu\u00ed\u00ad se destacan algunas diferencias, (d) La Sabidur\u00ed\u00ada es conocimiento encarnado. Este es un tema que el Antiguo Testamento ha dejado abierto y que el cristianismo ha desarrollado desde la afirmaci\u00f3n fundamental de Jn 1,14: la Palabra se hizo carne. Carne se ha hecho la Palabra de Dios en Jes\u00fas: carne de encuentro mutuo, de comunicaci\u00f3n cercana, visibilizada en gestos concretos de servicio mutuo, ha de hacerse la palabra de los hombres, (e) La Sabidur\u00ed\u00ada de Dios y de los hombres se identifica en el fondo con el Esp\u00ed\u00adritu de Cristo. Esta es ya una afirmaci\u00f3n expresamente confesional, que s\u00f3lo los cristianos pueden asumir. Ellos siguen aceptando con los jud\u00ed\u00ados el camino de la Sabidur\u00ed\u00ada expresado en los libros ya evocados (Prov, Eclo, Sab&#8230;), pero dan un paso m\u00e1s al interpretar la Sabidur\u00ed\u00ada de Dios en clave de encamaci\u00f3n* estricta (sabidur\u00ed\u00ada en el mundo) y de trinidad* (sabidur\u00ed\u00ada como di\u00e1logo intradivino).<\/p>\n<p>Cf. A. M. DUBARLE, Los Sabios de Israel, Escerlicer, Madrid 1958; R. MICHAUD, La literatura sapiencial, Verbo Divino, Estella 1985; V. MORLA ASENSIO, Libros sapienciales y otros escritos, Verbo Divino, Estella 1994; J. V\u00ed\u008dLCHEZ, Sabidur\u00ed\u00ada y Sabios en Israel. El mundo de la Biblia, Verbo Divino, Estella 1996; G. VON RAD, La Sabidur\u00ed\u00ada en Israel: Proverbios-Job-Eclesiast\u00e9s-Eclesi\u00e1sticoSabidur\u00ed\u00ada, Cristiandad, Madrid 1985.<\/p>\n<p>SABIDUR\u00ed\u008dA<br \/>\n2.Israel y judaismo<\/p>\n<p>La Sabidur\u00ed\u00ada (Hokhmah, Sophia) ha venido a presentarse desde antiguo como un tipo de personalizaci\u00f3n (= hipostasizaci\u00f3n) de Dios, como uno de los signos b\u00e1sicos de su acci\u00f3n y presencia en el mundo, a trav\u00e9s de Israel. Pues bien, en esa l\u00ed\u00adnea, de un modo muy profundo, ella ha recibido desde la primera parte del libro de los Proverbios una nota femenina: en el momento culminante de la historia, el mismo Dios viene a mostrarse en su Sabidur\u00ed\u00ada como amiga\/esposa de los sabios. Ella aparece, tambi\u00e9n, en el libro del Eclesi\u00e1stico (siglo III a.C.), como signo y propiedad especial del pueblo de Israel. El libro de la Sabidur\u00ed\u00ada presenta, por fin, sus notas b\u00e1sicas.<\/p>\n<p>(1) Proverbios. Revelaci\u00f3n femenina de Dios. Frente a la mala mujer o ramera que destmye el coraz\u00f3n incauto, dej\u00e1ndolo en manos de su propia peque\u00f1ez y su violencia, el libro de los Proverbios (siglo IV-III a.C.) ha presentado a la mujer divina, amiga\/esposa de los hombres. De esa forma, el mismo conocimiento del hombre, que en otros contextos aparece como resultado de un discurso racional, viene a mostrarse como revelaci\u00f3n del mismo Dios: el disc\u00ed\u00adpulo se vuelve iniciado religioso. As\u00ed\u00ad vemos a la Sabidur\u00ed\u00ada como mujer amiga, a la vera del camino, en las entradas de la ciudad (Prov 8,1-2), hablando como Dios (desde Dios) a sus amigos, invirtiendo la acci\u00f3n de la prostituta: \u00abA vosotros, oh hombres, os llamo, a los hijos de Adam [= ser humano] me dirijo: aprended sagacidad los inexpertos, aprended cordura los necios&#8230; Yo, Sabidur\u00ed\u00ada, soy vecina de la sagacidad y busco la compa\u00f1\u00ed\u00ada del conocimiento&#8230; Por m\u00ed\u00ad reinan los reyes y los pr\u00ed\u00adncipes dan leyes justas&#8230; Yo amo a los que me aman, y los que madrugan por m\u00ed\u00ad me encuentran. Yo traigo riqueza y gloria, fortuna copiosa y bien ganada; mi fruto es mejor que el oro puro y mi renta vale m\u00e1s que la plata&#8230; Yahv\u00e9 me estableci\u00f3 al principio de sus tareas, al comienzo de sus obras antiqu\u00ed\u00adsimas. En un tiempo remot\u00ed\u00adsimo fui formada, antes de comenzar la tierra. Antes de los oc\u00e9anos fui engendrada, antes de los manantiales de las aguas&#8230; Cuando pon\u00ed\u00ada un l\u00ed\u00admite al mar, y las aguas no traspasaban sus mandatos, cuando asentaba los cimientos de la tierra, yo estaba junto a \u00e9l, como aprendiz, yo era su encanto; jugaba con la bola de la tierra, disfrutaba con los hijos de Ad\u00e1n\u00bb (cf. Prov 8,4-31). Este es uno de los pasajes que m\u00e1s han influido en la cristolog\u00ed\u00ada  antigua (elaborada por los cristianos helenistas), que han identificado a Jes\u00fas con la Sabidur\u00ed\u00ada creadora de Dios, que le acompa\u00f1a desde el principio como amiga-compa\u00f1era. Esta Sabidur\u00ed\u00ada es la expresi\u00f3n femenina de Dios, una especie de encarnaci\u00f3n de su amor. No somos nosotros los que hemos inventado la b\u00fasqueda de Dios, la tensi\u00f3n fuerte del amor, como a veces se supone. Al contrario, con rostro y palabra de amor, nos invita esta Mujer-Sabidur\u00ed\u00ada: ella misma ofrece su ense\u00f1anza personal de vida. Estos son sus rasgos m\u00e1s profundos (cf. Prov 8,22.31): (a) Yahv\u00e9 me estableci\u00f3. La palabra aqu\u00ed\u00ad empleada (= qanani) es enigm\u00e1tica: puede aludir a la generaci\u00f3n (como si Yahv\u00e9 fuera su padre\/madre) o a un tipo de adquisici\u00f3n (como si Dios en el principio hubiera comprado\/pose\u00ed\u00addo a su Sabidur\u00ed\u00ada). He traducido de modo gen\u00e9rico: me estableci\u00f3&#8230; Revelaci\u00f3n y presencia original de Dios con rostro de mujer: eso es la Sabidur\u00ed\u00ada, (b) Fui engendrada. Estamos ante un pasivo divino (= holaltti): Dios mismo ha engendrado, en claro simbolismo maternal, a la mujer-sabidur\u00ed\u00ada, en el principio de los tiempos. Todo el mundo es derivado: s\u00f3lo m\u00e1s tarde han surgido los oc\u00e9anos y montes, los abismos de la tierra y los poderes de la b\u00f3veda celeste&#8230; En el origen, como expresi\u00f3n fundante de Dios, ha emergido su Sabidur\u00ed\u00ada. (c) Jugaba en su presencia. La misma Sabidur\u00ed\u00ada, establecida y engendrada en el principio (como revelaci\u00f3n primera, Hija querida de Dios), se presenta ahora como aprendiz y encanto de su vida. M\u00e1s all\u00e1 de la raz\u00f3n demostrativa que busca el orden l\u00f3gico y acaba cansando a los humanos, se desvela aqu\u00ed\u00ad un Dios superior, que es fuente y misterio de gozo: no ha suscitado el mundo por deber, por c\u00e1lculo econ\u00f3mico, por motivos lucrativos, sino por alegr\u00ed\u00ada. Dios siente placer, goza ante el encanto de su Sabidur\u00ed\u00ada; con ella disfruta: como gran maestro se recrea con el aprendiz que le acompa\u00f1a, como un amante se emociona con la mujer querida en cuyo nombre y bajo cuya inspiraci\u00f3n hace todas las cosas.<\/p>\n<p>(2) Proverbios. Experiencia amorosa, experiencia est\u00e9tica. Hemos visto los motivos fundamentales del canto de la Mujer\/Sabidur\u00ed\u00ada en Prov 8. Sin duda ella ofrece rasgos de diosa, en la l\u00ed\u00adnea de las grandes figuras femeninas de Egipto, Siria y Mesopotamia; pero no tiene entidad independiente: no se puede separar del Dios Yahv\u00e9, como otro Dios, a su lado. Tampoco es una simple personificaci\u00f3n, un modo de hablar, un motivo est\u00e9tico-literario sin ning\u00fan apoyo en la realidad. Ella ha desbordado los esquemas racionales precedentes: es una Revelaci\u00f3n originaria de Dios. La Sabidur\u00ed\u00ada aparece as\u00ed\u00ad como realidad creada e increada: es signo de Dios siendo, a su vez, un elemento de este mundo; es principio y consistencia del cosmos, modelo y compa\u00f1era de los hombres. Significativamente, ella ofrece rasgos de mujer. Se suele afirmar que lo femenino es receptivo: es pasividad, escucha silenciosa; pues bien, en contra de eso, esta Mujer\/Sabidur\u00ed\u00ada act\u00faa, invita y pone en movimiento la existencia de lo humano. En ese contexto culmina el aspecto est\u00e9tico: all\u00ed\u00ad donde la Sabidur\u00ed\u00ada resulta m\u00e1s intensa, all\u00ed\u00ad donde parece que triunfa la raz\u00f3n hallamos algo que es m\u00e1s que racional: el gozo de Dios haciendo gozar a los humanos, el juego de belleza que se expresa como fuente de todo lo que existe. Un artista como Miguel Angel ha podido interpretar con gran belleza estas palabras en el fresco de la creaci\u00f3n de la Sixtina, en el Vaticano: del hueco abierto por el brazo izquierdo del Dios\/var\u00f3n emerge la Mujer\/Sabidur\u00ed\u00ada. Ella es un elemento del misterio divino: Dios la mira y al mirarla, mir\u00e1ndose a s\u00ed\u00ad mismo, puede expandir el otro brazo para suscitar el mundo humano, el Ad\u00e1n en quien se encuentran condensados\/culminados los cielos y la tierra, las monta\u00f1as y las aguas de este cosmos. La tradici\u00f3n teol\u00f3gica cristiana ha reelaborado nuestro texto, aplic\u00e1ndolo a Jes\u00fas, Hijo de Dios, en su condici\u00f3n de ser divino y principio de lo humano. Para los jud\u00ed\u00ados esta Dama\/Sabidur\u00ed\u00ada es signo del cuidado amoroso del Dios que llama a los humanos y les ama (acoge) como hace una mujer amante. Quiz\u00e1 pudi\u00e9ramos terminar diciendo que esta Mujer\/Sabidur\u00ed\u00ada es la verdad del para\u00ed\u00adso (cf. Gn 2-3). El tesoro de Dios es la humanidad representada en esta mujer: ella es el mismo Dios que aparece como Ed\u00e9n para los hombres. Dif\u00ed\u00adcilmente podr\u00ed\u00ada haberse hallado imagen m\u00e1s bella: Dios se define como mujer\/sabidur\u00ed\u00ada\/esposa que llama a los hombres y mujeres, invit\u00e1ndoles a com  partir gozo y belleza; al mismo tiempo, es madre buena que les ofrece la palabra educadora (cf. Prov 8,32). Las dos im\u00e1genes (madre y esposa) se implican y completan sin dificultad en plano simb\u00f3lico. Dos amores (Dama Sabidur\u00ed\u00ada, Locura de muerte) llaman al pobre, inexperto, ser humano. Peque\u00f1os nos ha hecho Dios: capaces de ser enga\u00f1ados por una voz de muerte. Pero tambi\u00e9n nos hace inmensamente grandes: capaces de acoger la Sabidur\u00ed\u00ada del misterio de su vida revelada como gracia femenina creadora.<\/p>\n<p>(3) Eclesi\u00e1stico. Israel, pueblo de la Sabidur\u00ed\u00ada. Asumiendo los rasgos fundamentales de la visi\u00f3n anterior, en la que Dios mismo aparece como Sabidur\u00ed\u00ada, el libro del Eclesi\u00e1stico o Ben Sira (siglo III a.C.) habla del Dios\/Sabidur\u00ed\u00ada que se revela en la estructura nacional israelita, de tal forma que podemos hablar de una cuasi-encarnaci\u00f3n del mismo Dios en su ciudad o\/y pueblo. El texto que comentamos se divide en tres partes: la primera presenta a la Sabidur\u00ed\u00ada en Dios, la segunda la descubre en el pueblo; la tercera en el Libro de Ley: [1. Sabidur\u00ed\u00ada creadora]. \u00abLa Sabidur\u00ed\u00ada (Sophia) se alaba a s\u00ed\u00ad misma, se glor\u00ed\u00ada en medio de su pueblo, abre su boca en la asamblea del Alt\u00ed\u00adsimo y se glor\u00ed\u00ada delante de su Postestad (dynarneos autou). Yo sal\u00ed\u00ad de la boca del Alt\u00ed\u00adsimo y como niebla cubr\u00ed\u00ad la tierra, yo habit\u00e9 en el cielo poniendo mi trono sobre columna de nubes, (yo) sola rode\u00e9 el arco del cielo y pase\u00e9 por la hondura del abismo y reg\u00ed\u00ad las olas del mar y los continentes y todos los pueblos y naciones\u00bb (cf. Eclo 24,1-6). [2. Sabidur\u00ed\u00ada que habita en Israel]. \u00abPor todas partes busqu\u00e9 descanso y una heredad donde reposar. Entonces el Creador [= Ktist\u00e9s] del universo me orden\u00f3, mi Creador (ho Ktisas me) hizo reposar mi tienda y dijo: habita en Jacob, sea Israel tu heredad. En el principio, antes de los siglos, me cre\u00f3, y por los siglos, nunca cesar\u00e9. En la Santa Morada, en su presencia, ofrec\u00ed\u00ad culto, y as\u00ed\u00ad fui establecida en Si\u00f3n, en la ciudad amada (escogida) me hizo descansar, y en Jerusal\u00e9n reside mi poder. Ech\u00e9 ra\u00ed\u00adces entre un pueblo glorioso, en la porci\u00f3n del Se\u00f1or, en su heredad\u00bb (Eclo 24,8-12). [3. Sabidur\u00ed\u00ada presente en la Ley], \u00abVenid a m\u00ed\u00ad los que me am\u00e1is y saciaos de mis frutos; mi recuerdo es m\u00e1s dulce que la miel y mi herencia mejor que los panales. El que me come tendr\u00e1 m\u00e1s hambre, y el que me bebe tendr\u00e1 m\u00e1s sed; el que me escucha no se avergonzar\u00e1 y el que me pone en pr\u00e1ctica no pecar\u00e1&#8230; Todo esto es el Libro de la Alianza del Dios Alt\u00ed\u00adsimo, la ley que nos mand\u00f3 Mois\u00e9s, como heredad para las comunidades (synag\u00f3gais) de Jacob\u00bb (Eclo 24,19-24). Esta Sabidur\u00ed\u00ada no aparece ya como buena mujer ante las puertas de aquellos que van a la ciudad (cf. Prov 8,1-3), sino que tiene una c\u00e1tedra m\u00e1s alta e influyente: habla desde Dios; m\u00e1s a\u00fan, ella habla ante todos los seres, incluido el mismo Dios. Su palabra es revelaci\u00f3n del misterio. As\u00ed\u00ad, el principio del texto (Eclo 24,1-6) asume los temas de Prov 8,2231, aunque procura evitar los t\u00e9rminos ambiguos o menos conformes con la teolog\u00ed\u00ada oficial israelita: el hecho de que la Sabidur\u00ed\u00ada haya sido engendrada por Dios (de forma f\u00ed\u00adsica, materna), los tonos l\u00fadicos de juego y gozo que ella despliega ante el misterio divino&#8230; Ben Sira, el autor del Eclo, es un hombre que sabe medir sus formulaciones, situ\u00e1ndolas en l\u00ed\u00adnea de tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica previa. Por eso se limita a decir que la Sabidur\u00ed\u00ada brota de la boca del Alt\u00ed\u00adsimo, apareciendo como Palabra y Esp\u00ed\u00adritu de Dios (cf. Gn 1,2), siendo, al mismo tiempo, niebla o nube sagrada, conforme a un motivo cl\u00e1sico de la tradici\u00f3n israelita: ella es la nube de Dios que gu\u00ed\u00ada al pueblo por el desierto y que llena el templo (cf. 1 Re 8,10-11).<\/p>\n<p>(4) Sabidur\u00ed\u00ada del pueblo, Sabidur\u00ed\u00ada de la Ley (Eclo 24,8-12). La Sabidur\u00ed\u00ada habita en el cielo (Eclo 24,4) y fundamenta (da sentido y consistencia) a todo lo que existe; pero, en contra de Prov 8,22-31, nuestro texto no resalta la presencia c\u00f3smica de Dios, sino su acci\u00f3n en la historia de Israel, (a) En el pueblo (Eclo 24,8-9). La Sabidur\u00ed\u00ada de Dios halla descanso en Jacob\/Israel, utilizando una terminolog\u00ed\u00ada que evoca la experiencia fundante del Deuteronomio: Israel es pueblo te\u00f3foro, portador de Dios. El eterno Dios se revela en Israel para siempre y por eso Israel debe durar por siempre: la presencia de la Sabidur\u00ed\u00ada de Dios en el pueblo de Dios ser\u00e1 el motivo central de la teolog\u00ed\u00ada del judaismo posterior, (b) En ciudad y templo (Eclo 24,10-11). Los valores del pueblo (24,4) se concentran ahora en el templo o Santa Morada que se simboliza por Si\u00f3n, la ciudad escogida, amada (\u00e9gapemen\u00e9). Estas son ahora  las se\u00f1ales del descanso de Dios: santuario, culto religioso. Lo que Prov 8 hab\u00ed\u00ada presentado como identidad femenina (Dios\/amada), que sostiene y pacifica al ser humano, se convierte en experiencia de identidad del pueblo. La Sabidur\u00ed\u00ada se revela como principio de elecci\u00f3n y amor nacional: Dios se expresa en Si\u00f3n, su muy Amada; all\u00ed\u00ad encuentra su placer y su descanso. De esta forma se reinterpreta en clave israelita la experiencia m\u00e1s honda del gozo de Dios de Prov 8,31-31. Lo que era erotismo\/juego c\u00f3smico aparece ahora como s\u00e1bado de intensa liturgia nacional. El \u00faltimo verso de esta parte (Eclo 24,12) culmina y ratifica todo lo anterior: la Sabidur\u00ed\u00ada de Dios es como un \u00e1rbol de vida bien plantado en medio de su pueblo, en su propia heredad: las naciones buscan otro tipo de valores (militares, pol\u00ed\u00adticos, raciales&#8230;); los israelitas cultivan el \u00e1rbol de la Sabidur\u00ed\u00ada de Dios y as\u00ed\u00ad aparecen como vivientes para\u00ed\u00adsos (cf. Gn 2-3). (c) En la Ley (Eclo 24,23-29). El himno propiamente dicho (cf. Eclo 24,3-22) ha terminado. Las palabras de revelaci\u00f3n, posiblemente elaboradas sobre un modelo cercano a Prov 8, han concluido. Ahora empieza otro lenguaje, de tipo explicativo, propio de un narrador que a\u00f1ade: todo esto es el libro&#8230; (Eclo 24,23). Antes (Eclo 24,812) la Sabidur\u00ed\u00ada de Dios se vinculaba a las instituciones del pueblo (ciudad, templo&#8230;). Ahora se condensa y precisa en una Ley de vida social y religiosa. El templo y la ciudad pueden destruirse (como suceder\u00e1 en el 70 d.C.); mientras el Libro\/Ley exista y mantenga su valor habr\u00e1 pueblo israelita. Esta visi\u00f3n de la Sabidur\u00ed\u00ada constituye una especie de justificaci\u00f3n de Dios o teodicea. Un pueblo necesita principios de identificaci\u00f3n e Israel los ha encontrado: tiene un Libro sagrado y una Ley que regula su vida. Libro y Ley son se\u00f1al y presencia de Dios sobre la tierra. Esto es la Sabidur\u00ed\u00ada: palabra de gozo, plenitud de la existencia. Ben Sira, el buen escriba, ha dicho esa palabra: ha descubierto la verdad de Dios en el libro de la Ley\/Sabidur\u00ed\u00ada. Este es el tesoro de Israel, su riqueza y distinci\u00f3n entre los pueblos. Estamos al comienzo de lo que ser\u00e1 la esencia del futuro y eterno judaismo: son jud\u00ed\u00ados aquellos que, sabi\u00e9ndose elegidos por Dios como pueblo con templo (cf. Eclo 24,812), descubren la presencia de ese Dios en su Libro\/Ley; en ella meditan, de ella viven, en ella esperan, descubri\u00e9ndose felices para siempre. Este es signo de Dios: su Libro eterno (encarnado para los cristianos en Jes\u00fas).<\/p>\n<p>(5) Libro de la Sabidur\u00ed\u00ada. Un intento de definici\u00f3n. El libro de la Sabidur\u00ed\u00ada, escrito en los a\u00f1os que preceden o siguen al nacimiento de Jes\u00fas, ofrece la definici\u00f3n m\u00e1s extensa y precisa de la Sabidur\u00ed\u00ada de Dios, en una l\u00ed\u00adnea esencialista: \u00abElla [Sophia] es un esp\u00ed\u00adritu inteligente (pneuma noeron), santo, m\u00faltiple, sutil, m\u00f3vil, penetrante, inmaculado&#8230; incoercible, ben\u00e9fico, amigo del hombre&#8230; Es efluvio del poder divino [= atmis t\u00e9s ton Theou Dyname\u00f3s], emanaci\u00f3n pur\u00ed\u00adsima de la Gloria (doxa) del Omnipotente; por eso, nada inmundo se le pega. Es reflejo de la luz eterna, espejo muy puro de la energ\u00ed\u00ada divina e imagen de su bondad. Siendo una sola cosa todo lo puede; sin cambiar en nada renueva el universo; y entrando en las almas buenas de cada generaci\u00f3n va haciendo amigos de Dios y profetas, pues Dios no ama a nadie si no habita en \u00e9l la Sabidur\u00ed\u00ada\u00bb (Sab 7,22-28). Tres son los rasgos que definen la Sabidur\u00ed\u00ada: (a) es expresi\u00f3n del poder divino, revelaci\u00f3n\/presencia de Dios hecha cercan\u00ed\u00ada y realidad fundante de todo lo que existe; (b) es sentido de la creaci\u00f3n, esp\u00ed\u00adritu y hondura de las cosas; (c) dirige la historia y as\u00ed\u00ad act\u00faa y se expl\u00ed\u00adcita a lo largo del camino israelita, para bien de los humanos. El esquema de fondo puede ser helenista: hay rasgos y expresiones que se encuentran en la filosof\u00ed\u00ada del ambiente, pero el contenido profundo del texto es israelita, porque pone de relieve la historia de los hombres. Al servicio de esa historia, como presencia divina y hondura de la vida humana, como sentido original del cosmos, aparece ella, la Sabidur\u00ed\u00ada, que act\u00faa y se expresa a lo largo de la historia israelita.<\/p>\n<p>(6) Sabidur\u00ed\u00ada, historia de amor e inmortalidad. Al servicio de esa historia, como presencia divina y hondura de la vida humana, aparece la Sabidur\u00ed\u00ada como amigo\/amiga de los hombres, representados por Salom\u00f3n, que dice: \u00abA ella la quise y la busqu\u00e9 desde muchacho, intentando hacerla mi esposa, convirti\u00e9ndome en enamorado de su hermosura. Al estar unida (symbi\u00f3sis) con Dios, ella muestra su nobleza, por  que el Due\u00f1o de todo la ama&#8230; Por eso decid\u00ed\u00ad unirme con ella, seguro de que ser\u00ed\u00ada mi compa\u00f1era en los bienes, mi alivio en la pesadumbre y la tristeza\u00bb (Sab 8,1-2; 9). La vida entera se define, seg\u00fan esto, como proceso afectivo, como un amor a la Sabidur\u00ed\u00ada de Dios. Est\u00e1 en el fondo el simbolismo del Banquete de Plat\u00f3n, con el ascenso amoroso hacia las fuentes de toda realidad (el Bien Supremo). Pero hay una diferencia: el entusiasmo divino parece que lleva a los plat\u00f3nicos m\u00e1s all\u00e1 del mundo; Salom\u00f3n, en cambio, se introduce con m\u00e1s fuerza en este mundo. Pero no se debe exagerar la diferencia. El sabio de la Rep\u00fablica plat\u00f3nica, transformado por la suma de amor, puede gobernar con justicia a los humanos. El Rey israelita, enamorado desde joven de la sabidur\u00ed\u00ada superior, descubre en ella su gozo (disfruta) y gobierna con su ayuda. No es perfecto aquel que se clausura en contemplaci\u00f3n intimista, aislado del mundo, sino el que escucha el misterio de Dios (Sabidur\u00ed\u00ada), desde el mismo mundo, dejando que ella le emocione, fortalezca y transforme. Desde esa base podemos decir (con Sab 7,22-28) que ella es efluvio del poder divino, emanaci\u00f3n de la gloria de Dios&#8230; Descubrimos as\u00ed\u00ad que ella es el mismo Dios en cuanto amable; hay en nuestro coraz\u00f3n un gran vac\u00ed\u00ado: estamos hechos para Dios, a \u00e9l le buscamos en camino amoroso. Conforme a esta visi\u00f3n de la Sabidur\u00ed\u00ada, la vida del hombre es un regalo de Dios que sobrepasa las fronteras de la muerte y nos sit\u00faa ante la vida como gracia: \u00abEsto pensaba en mi interior, reflexionando en mi coraz\u00f3n: la inmortalidad consiste en emparentar con la Sabidur\u00ed\u00ada: en su amistad hay un doble deleite y en el trabajo de sus manos hay riqueza inagotable; su trato asiduo es prudencia; conversar con ella es celebridad&#8230;\u00bb (Sab 8,17-18). El ser humano es mortal en s\u00ed\u00ad (no es Dios), pero alcanza la inmortalidad al relacionarse con la Sabidur\u00ed\u00ada: ella le eleva de nivel, le cambia y pone sobre un plano de vida\/amor donde la muerte se encuentra ya vencida (superada).<\/p>\n<p>Cf. AA.W., La Sagesse de VAnden Testament, BETL 51, Lovaina 1979; L. ALONSO SCH\u00ed\u201cKEL y J. V\u00ed\u008dLCHEZ, Proverbios, Cristiandad, Madrid 1984; P. E. BONNARD, La Sagesse en Personne annonc\u00e9 et venue, Jesi&#8217;is-Christ, Cerf, Par\u00ed\u00ads 1966; B. LANG, Frau Weisheit. Deutung einer biblischen Gestalt, D\u00fcsseldort 1975; B. L. MACK, Logos und Sophia, Vandenhoeck, Gotinga 1973; G. SCHIMANOWSKI, Weisheit, W\u00dcNT 17, Tubinga 1985; X. PIKAZA, Dios jud\u00ed\u00ado, Dios cristiano, Verbo Divino, Estella 1997; E. SCH\u00dcSSLER FIORENZA, La senda de Sof\u00ed\u00ada. Hermen\u00e9utica feminista cr\u00ed\u00adtica para la liberaci\u00f3n, Sal Terrae, Santander 2005; J. V\u00ed\u008dLCHEZ, Sabidur\u00ed\u00ada, Verbo Divino, Estella 1990.<\/p>\n<p>SABIDUR\u00ed\u008dA<br \/>\n3. Jes\u00fas<\/p>\n<p>(-> Jes\u00fas). Jes\u00fas ha sido profeta escatol\u00f3gico y carism\u00e1tico. Pero al mismo tiempo ha venido a presentarse como portador de la Sabidur\u00ed\u00ada de Dios. Otros personajes de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica y parab\u00ed\u00adblica, como Daniel* y Henoc*, aparec\u00ed\u00adan como sabios en secretos celestiales: as\u00ed\u00ad pudieron revelar los grandes misterios de los astros, el orden y camino de las edades del futuro. Pues bien, en contra de eso, Jes\u00fas ha sido sabio de las cosas cotidianas: ha iluminado la vida de los pobres y los ni\u00f1os, ha ofrecido una palabra y luz de Dios a los marginados de la sociedad.<\/p>\n<p>(1) Jes\u00fas, inversi\u00f3n de la Sabidur\u00ed\u00ada. En general, los sabios antiguos acabaron siendo apocal\u00ed\u00adpticos estrictos (portadores de secretos ang\u00e9licos) o hermeneutas elevados (casi metaf\u00ed\u00adsicos) del misterio de Dios, en la l\u00ed\u00adnea de los textos sapienciales de Israel (sabidur\u00ed\u00ada* 2). Pues bien, en contra de eso, para Jes\u00fas, profeta sabio de la vida cotidiana, la Sabidur\u00ed\u00ada de Dios se identifica con la libertad y despliegue amoroso de la vida de los hombres. De manera normal, la Sabidur\u00ed\u00ada sirve para justificar aquello que existe, es decir, el orden econ\u00f3mico y social, el poder de los jerarcas religiosos del entorno. De esa manera, Eclo 24 sacralizada el orden de Israel (su ciudad, ley y templo), y Sab ratificaba en nombre de Dios la historia israelita. Pues bien, en contra de esa tendencia sacralizadora del orden actual, Jes\u00fas invierte el sistema sacral de Israel y desenmascara la violencia organizada de sacerdotes y jerarcas pol\u00ed\u00adticos, que convierten al mismo Dios en signo y garante de su fuerza. Sabiendo que el tiempo de la violencia del poder (el mundo viejo) ha terminado, Jes\u00fas puede presentarse y se presenta como portador de una Sabidur\u00ed\u00ada no violenta que proviene de Dios, haciendo que hombres y mujeres puedan entenderse y acogerse mutuamente, en amor gratuito.    (2)  Jes\u00fas ha sido un sabio radical, porque ha invertido la visi\u00f3n patriarcalista de Dios. La tradici\u00f3n sapiencial ha puesto de relieve el aspecto femenino de Dios, tanto en Prov como en Sab: la Sabidur\u00ed\u00ada es como madre-amiga y amante-esposa que invita a los hombres al amor m\u00e1s hondo. Pero luego, ese mismo judaismo ha tendido a presentarse como patriarcalista, es decir, como defensor del poder de los varones. Pues bien, en contra de eso, al actuar como portavoz del Dios de la Sabidur\u00ed\u00ada, Jes\u00fas ha podido superar el estilo patriarcal del matrimonio (cf. Mc 12,16-27 par), lo mismo que el poder masculino del divorcio (Mc 10,29 par) o la estructura jer\u00e1rquica y cerrada de la familia (cf. Lc 12,51-53 par; 14,26; Mc 3,31-35). Sobre esa base se entienden sus par\u00e1bolas, que superan el esquema clasista de los sabios que quieren situarse en un plano superior, para dominar y dirigir desde arriba a los restantes hombres y mujeres. Para Jes\u00fas no hay sabios por encima de los ignorantes, ni hombres por encima de las mujeres, ni ricos por encima de los pobres, sino hombres y mujeres concretos, que comparten la vida y pueden abrirse de un modo directo a la gracia de Dios, superando as\u00ed\u00ad las instituciones clasistas de la sociedad establecida. Al destacar este plano sapiencial de su mensaje, recuperando elementos del Evangelio de Tom\u00e1s*, del documento Q* y de los mismos sin\u00f3pticos, podemos afirmar que Jes\u00fas ha sido un sabio contracultural, experto en par\u00e1bolas, un hombre parad\u00f3jico, capaz de ver las cosas desde el otro lado, es decir, desde una perspectiva contraria a los dogmas del sistema pol\u00ed\u00adtico y social del entorno. No ha sido un sabio al servicio del sistema, del templo o la pol\u00ed\u00adtica, de los ricos o ilustrados de su pueblo, sino un sabio independiente, al servicio de los expulsados del sistema, es decir, de los enfermos y marginados, de los impuros y ni\u00f1os, de las mujeres y leprosos.<\/p>\n<p>(3) Sabidur\u00ed\u00ada del sistema, Sabidur\u00ed\u00ada de los pobres. Hay una sabidur\u00ed\u00ada del sistema, elaborada para defender los poderes establecidos, es decir, el orden del Todo, que tanto los fil\u00f3sofos griegos como los pol\u00ed\u00adticos romanos interpretaron como realidad divina o sagrada. Esta es la sabidur\u00ed\u00ada del poder, legalizada por los pensadores legales, sacralizada por los sacerdotes sagrados. Pues bien, en contra de eso, sin rechazar de un modo frontal las estructuras del imperio (dad al c\u00e9sar lo del c\u00e9sar: Mc 12,17), Jes\u00fas ha venido a presentarse como sabio, pero desde el margen del poder establecido, es decir, desde los excluidos del sistema. Son ellos, los pobres y perdidos, los marginados e impuros, los que reflejan el misterio de Dios, su amor creador. Todo su proyecto de Reino ha sido un proyecto y camino de Sabidur\u00ed\u00ada. Al presentar a Jes\u00fas como portador de la Sabidur\u00ed\u00ada de Dios no estamos planteando una verdad metaf\u00ed\u00adsica, sino mostrando y descubriendo el sentido de su mensaje y de su acci\u00f3n liberadora. Jes\u00fas nos ha mostrado, con su Sabidur\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica, que en el principio de toda verdad est\u00e1 la acci\u00f3n del amor o, mejor dicho, el encuentro personal. No hay una verdad independiente de la vida, no hay una sabidur\u00ed\u00ada desligada del amor y de la comuni\u00f3n entre personas. Por eso debemos a\u00f1adir que Jes\u00fas no habla de la Sabidur\u00ed\u00ada de Dios, sino que se presenta como Sabidur\u00ed\u00ada de Dios, viniendo a mostrarse como portador de un amor liberador al servicio de los m\u00e1s peque\u00f1os, de los expulsados del sistema.<\/p>\n<p>(4) Sabidur\u00ed\u00ada liberadora. Cuando le preguntan \u00ab\u00bferes t\u00fa el que ha de venir o esperamos a otro?\u00bb, Jes\u00fas responde: \u00abId y contad a Juan lo que o\u00ed\u00ads y veis: los ciegos recobran la vista y los cojos caminan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, y los muertos resucitan y los pobres son evangelizados; y bienaventurado quien no se escandaliza de m\u00ed\u00ad\u00bb (Mt 11,3-6). La Sabidur\u00ed\u00ada de Jes\u00fas se identifica con su acci\u00f3n liberadora, en la l\u00ed\u00adnea de las profec\u00ed\u00adas de Is 35,5-6; 42,1; 61,1: no es una teor\u00ed\u00ada que nos hace comprender cosas en abstracto, ni un tipo de obra exterior impositiva (como quieren los griegos y jud\u00ed\u00ados, seg\u00fan Pablo: 1 Cor 1), sino la misma acci\u00f3n liberadora en favor de los expulsados y marginados del sistema. Jes\u00fas es sabio porque es liberador: porque conoce penetrando en el dolor del mundo; conoce curando a los enfermos e impuros. L\u00f3gicamente, esta Sabidur\u00ed\u00ada de Jes\u00fas suscita un esc\u00e1ndalo mesi\u00e1nico, que ha venido a reflejarse en su lamento: \u00ab\u00c2\u00a1Ay de ti Coroza\u00ed\u00adm!, \u00c2\u00a1ay de ti Betsaida!, porque si en Tiro y Si\u00f3n se hubieran hecho los signos que se han hecho en vosotras&#8230;\u00bb (Mt 11,2024). Las ciudades galileas no han querido aceptar el poder liberador de la Sabidur\u00ed\u00ada de Jes\u00fas, que viene a reve  larse precisamente ahora, cuando \u00e9l llama a los hombres, como portador de un mensaje de Dios. La Sabidur\u00ed\u00ada no es ya una figura imprecisa de tipo po\u00e9tico, como la Dama de Prov 8, Eclo 24 o Sab, sino el mismo Jes\u00fas hist\u00f3ricopascual (como sabe 1 Cor 1,30). Desde esa perspectiva queremos comentar sus palabras principales.<\/p>\n<p>(5) Revelaci\u00f3n de la Sabidur\u00ed\u00ada del Padre a los peque\u00f1os: \u00abEn aquel tiempo, Jes\u00fas exclam\u00f3 (respondi\u00f3) y dijo: Yo te confieso, Padre, Se\u00f1or de cielo y tierra, pues has ocultado esto a sabios y entendidos y lo has revelado a los peque\u00f1os. S\u00ed\u00ad, Padre, pues que \u00e9sta ha sido tu voluntad\u00bb (Mt 11,25-26). Frente a los sabios y entendidos, representados por los orgullosos galileos del pasaje precedente (Mt 11,20-24), se elevan ahora los \u00abpeque\u00f1os\u00bb que han acogido la palabra de Jes\u00fas. La revelaci\u00f3n salvadora de la Sabidur\u00ed\u00ada bondadosa del Padre (su apocalipsis) se expresa en esta confesi\u00f3n de Jes\u00fas que da gracias al Padre, en gesto de admiraci\u00f3n religiosa. Nos hallamos ante un verdadero misterio: la manifestaci\u00f3n de Dios rompe la din\u00e1mica religiosa de una sabidur\u00ed\u00ada de grandeza (vinculada al sistema de poderes del mundo) que se encarna en las ciudades galileas (presumiblemente orgullosas porque piensan conocer las Escrituras). Frente a ellas eleva Jes\u00fas, por gracia de Dios, a los peque\u00f1os que escuchan su Palabra y que reciben as\u00ed\u00ad la verdadera Sabidur\u00ed\u00ada de Dios. En este contexto, al presentar a Dios como Padre, se\u00f1or del cielo y de la tierra, Mt ha enraizado la teolog\u00ed\u00ada en el m\u00e1s radical monote\u00ed\u00adsmo israelita: su Sabidur\u00ed\u00ada salvadora es culmen de la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica.<\/p>\n<p>(6) La Sabidur\u00ed\u00ada es comuni\u00f3n. Pues bien, la verdad m\u00e1s honda de esa Sabidur\u00ed\u00ada (que los sabios de este mundo no han logrado conocer) se identifica con el amor y comuni\u00f3n entre Jes\u00fas y el Padre: \u00abTodo me ha sido entregado por mi Padre: y nadie conoce al Hijo, sino el Padre; y nadie conoce al Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo lo quisiere revelar\u00bb (Mt 11,27). La revelaci\u00f3n de la Sabidur\u00ed\u00ada de Dios a los pobres y peque\u00f1os se encuentra vinculada a la vida y obra de Jes\u00fas, que ahora act\u00faa como Hijo, internamente unido al Padre, que le conoce y comparte con \u00e9l su ser entero: Jes\u00fas aparece as\u00ed\u00ad como revelaci\u00f3n salvadora. No es maestro o transmisor de una Ley que permanece fuera de \u00e9l, sino Revelador de su propia vida, de su encuentro de amor con el Padre. La Sabidur\u00ed\u00ada de Jes\u00fas no es una teor\u00ed\u00ada separada de su vida, sino su misma uni\u00f3n de amor con el Padre, su acci\u00f3n liberadora en favor de los excluidos del viejo sistema del mundo. Jes\u00fas no revela cosas o verdades, se revela a s\u00ed\u00ad mismo, al desplegar ante los hombres el camino de su conocimiento de amor con el Padre, en intimidad profunda, en donaci\u00f3n total. Esta es la Sabidur\u00ed\u00ada (el amor mutuo), \u00e9ste es el conocimiento verdadero, la comuni\u00f3n personal de vida con el Padre, y de los hombres entre s\u00ed\u00ad. La Sabidur\u00ed\u00ada de Jes\u00fas tiene un car\u00e1cter dialogal: ambos, Padre e Hijo (Dios y Jes\u00fas), existen d\u00e1ndose uno al otro, conoci\u00e9ndose (en ambos casos se repite la palabra conocer en el sentido b\u00ed\u00adblico de comunicarse de manera personal, como esposo con esposa, como padre con hijo). Esta es la Sabidur\u00ed\u00ada de Cristo: el amor mutuo, la entrega de la vida, en comuni\u00f3n gratuita, gozosa, creadora, entre Padre e Hijo (o entre amigo y amigo). Como principio de toda realidad hallamos ahora este amor de comuni\u00f3n que se identifica con la Sabidur\u00ed\u00ada de Dios en Cristo. En el principio se halla el Padre que se entrega a Jes\u00fas (le da todo su ser, su vida y alma) no s\u00f3lo aquello que tiene, sino su mismo ser y entra\u00f1a. Pues bien, de manera correspondiente, expandiendo su Sabidur\u00ed\u00ada de forma misionera, Jes\u00fas ofrece o revela lo que \u00e9l tiene (su conocimiento de Dios) a quienes \u00e9l desea, es decir, a quienes aceptan el mensaje de su Evangelio (cf. Mt 28,16-20).<\/p>\n<p>(7) La llamada de la Sabidur\u00ed\u00ada. \u00abVenid a m\u00ed\u00ad todos los agotados y cargados, pues yo os aliviar\u00e9. Cargad con mi yugo, y aprended de m\u00ed\u00ad, que soy manso y humilde de coraz\u00f3n, pues hallar\u00e9is descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es suave y mi carga es ligera\u00bb (Mt 11,28-29). Jes\u00fas ocupa aqu\u00ed\u00ad el lugar de la Dama-Sabidur\u00ed\u00ada de Prov o Sab. All\u00ed\u00ad era una figura celeste en forma de mujer la que llamaba, queriendo atraer a su amor a los hombres. Aqu\u00ed\u00ad es Jes\u00fas quien llama, como mensajero y portador de esa Sabidur\u00ed\u00ada de Dios, revelador de un amor personal, de un encuentro de gracia compartida, que viene de Dios y transforma a los hombres. En ese sentido, en la l\u00ed\u00adnea de Eclo 24, podemos decir que Jes\u00fas es la  Ley verdadera, pero no como exegeta, que la interpreta desde fuera, sino como Sabidur\u00ed\u00ada personal del mismo Dios. Desde este contexto, podemos afirmar que el Jes\u00fas de Mt puede aceptar y acepta la Ley jud\u00ed\u00ada (cf. Mt 5,17-19), pero la interpreta desde la perspectiva de la Sabidur\u00ed\u00ada, viniendo a presentarse como encarnaci\u00f3n personal de esa Ley y Sabidur\u00ed\u00ada de Dios.<\/p>\n<p>(8) Jes\u00fas resucitado, Sabidur\u00ed\u00ada de Dios. As\u00ed\u00ad puede hablar y habla a los pretendidos sabios que le han rechazado: \u00abHe aqu\u00ed\u00ad que Yo os env\u00ed\u00ado profetas, sabios y escribas, y de ellos matar\u00e9is, crucificar\u00e9is y azotar\u00e9is a algunos en vuestras sinagogas y los perseguir\u00e9is de ciudad en ciudad. Para que caiga sobre vosotros toda la sangre de los justos, derramada sobre la tierra, desde la sangre del justo Abel hasta la sangre de Zacar\u00ed\u00adas&#8230;\u00bb (Mt 23,34-35). Este es uno de los textos m\u00e1s misteriosos de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica. El que habla es el mismo Jes\u00fas, Sabidur\u00ed\u00ada personificada y pascual, que sigue guiando desde su gloria la historia de los hombres (en el paralelo de Lc 11,51 es la misma Sabidur\u00ed\u00ada de Dios la que dice estas palabras). Jes\u00fas, Sabidur\u00ed\u00ada de Dios, habla a trav\u00e9s de sus mensajeros (profetas, sabios, escribas) a los que env\u00ed\u00ada indefensos sobre un mundo violento. Tambi\u00e9n ellos, sus enviados, est\u00e1n dispuestos a morir, a dejarse matar como el Maestro (Jes\u00fas Sabidur\u00ed\u00ada), mostrando as\u00ed\u00ad que son emisarios de su Sabidur\u00ed\u00ada pascual, Sabidur\u00ed\u00ada de Cruz y de Resurrecci\u00f3n, como sabe Pablo en 1 Cor 1,30, donde presenta a Jes\u00fas como \u00absabidur\u00ed\u00ada, justicia, santidad y redenci\u00f3n de Dios\u00bb. S\u00f3lo estos mensajeros asesinados por raz\u00f3n del Evangelio pueden ser y son los verdaderos sabios de Jes\u00fas, portadores de una Sabidur\u00ed\u00ada de la vida.<\/p>\n<p>Cf. P. E. BONNARD, La Sagesse en Personne annonc\u00e9 et venue, Jes\u00fas-Christ, Cerf, Par\u00ed\u00ads 1966; J. D. CROSSAN, Jes\u00fas. Vida de un campesino \u00c2\u00a1lidio, Cr\u00ed\u00adtica, Barcelona 1994; El nacimiento del cristianismo, Sal Terrae, Santander 2002; B. MACK, El Evangelio perdido. El documento Q, Mart\u00ed\u00adnez Roca, Barcelona 1994; E. SCH\u00dcSSLER FIORENZA, Cristolog\u00ed\u00ada feminista cr\u00ed\u00adtica: Jesi&#8217;is, hijo de Miriam, profeta de la sabidur\u00ed\u00ada, Trotta, Madrid 2000; M. J. SUGGS, Wisdom, Christology and Law in Mattliew\u2020\u2122s Cospel, Harvard University Press 1970; B. WITHERINGTON, The Jes\u00fas Quest. The Third search for the jew of Nazaret, Patern\u00f3ster, Carlisle 1995; Jes\u00fas the Sage. The Pilgrimage of Wisdom, Fortress, Mine\u00e1polis 1994.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: Introducci\u00f3n. I. Terminolog\u00ed\u00ada. II. Las formas de expresi\u00f3n. III. Sabidur\u00ed\u00ada del medio Oriente no b\u00ed\u00adblico: 1. Las listas; 2. Las antiguas colecciones de sentencias; 3. Otros textos: a) Textos anteriores a la Biblia, b) Textos contempor\u00e1neos del AT, c) Textos de principios de la era cristiana; 4. \u00bfQu\u00e9 es la sabidur\u00ed\u00ada?; 5. La Biblia y las sabidur\u00ed\u00adas paganas. IV. La sabidur\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica: 1. Los libros sapienciales; 2. En los otros libros b\u00ed\u00adblicos: a) En el AT, b) En el NT: Jes\u00fas maestro de sabidur\u00ed\u00ada. V. Origen de la sabidur\u00ed\u00ada en Israel: 1. Salom\u00f3n, modelo de los sabios; 2. Escribas y escuelas; 3. Origen popular de la sabidur\u00ed\u00ada. VI. El fin de la sabidur\u00ed\u00ada. VII. La actitud de los sabios: 1. El consejo; 2. Los l\u00ed\u00admites de la sabidur\u00ed\u00ada; 3. La sabidur\u00ed\u00ada de Dios; 4. El problema de la retribuci\u00f3n; 5. Una reflexi\u00f3n sobre la historia de la salvaci\u00f3n. VIII. La personificaci\u00f3n de la sabidur\u00ed\u00ada en el AT.: 1. Los textos: a) Job 28, b) Prov 8-9, c) Si, d) ,4, e) Sab 6-9; 2. Interpretaci\u00f3n. IX. Jes\u00fas y la Sabidur\u00ed\u00ada en el NT. 1. En los evangelios sin\u00f3pticos; 2. En san Pablo; 3. En san Juan; 4. Interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p>INTRODUCCI\u00ed\u201cN. La sabidur\u00ed\u00ada es un fen\u00f3meno que encontramos en todos los pueblos y en todos los tiempos. Sin embargo, hasta hace algunos decenios, la sabidur\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica hab\u00ed\u00ada sido poco tomada en consideraci\u00f3n. Los padres de la Iglesia hablaron poco de ella, lo mismo que los grandes te\u00f3logos del medievo, mientras que los grandes comentaristas de los siglos xvi y XVII se interesaron m\u00e1s por ella, seguidos, en el siglo xix, por los fundadores de la ex\u00e9gesis hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtica moderna, aunque sin conseguir suscitar el inter\u00e9s que hay en nuestra \u00e9poca. La raz\u00f3n de esta escasa consideraci\u00f3n por la corriente sapiencial b\u00ed\u00adblica se explica en parte por el hecho de que la cultura occidental, en la cual se ha desarrollado sobre todo el cristianismo, concedi\u00f3 mayor atenci\u00f3n a la filosof\u00ed\u00ada y a las ciencias, mientras que la sabidur\u00ed\u00ada popular, que tambi\u00e9n en Occidente se expresa en proverbios y otras formas, ha permanecido en el estadio de transmisi\u00f3n puramente oral, con lo cual en Occidente los proverbios no tienen otra funci\u00f3n que adornar el estilo. La situaci\u00f3n ha cambiado con el descubrimiento, a partir del siglo xlx, de las literaturas sapienciales de Mesopotamia y sobre todo de Egipto, hasta entonces desconocidas. Su afinidad con la sabidur\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica fue una aut\u00e9ntica revelaci\u00f3n. Adem\u00e1s, el descubrimiento, sobre todo en el siglo xx, de las sabidur\u00ed\u00adas orales africanas, cuya puesta por escrito es cada vez m\u00e1s urgente, ha servido para aumentar el inter\u00e9s actual por la sabidur\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, de la cual pudieran iluminar algunos aspectos, en particular su origen, funci\u00f3n y significado. Tambi\u00e9n la figura de la Sabidur\u00ed\u00ada personificada (siempre con S may\u00fascula), que la Iglesia no ha olvidado nunca del todo en virtud de su nexo con la cristolog\u00ed\u00ada, se ha beneficiado, a partir de investigaciones renovadas de los recientes descubrimientos, de explicaciones cada vez m\u00e1s precisas, cuyo alcance teol\u00f3gico y espiritual no se puede ciertamente descuidar.<\/p>\n<p>I. TERMINOLOG\u00ed\u008dA. Los t\u00e9rminos sabidur\u00ed\u00ada, sabio, se derivan, de un modo o de otro, de las voces latinas sapiencia, sapiens, que a su vez proceden del verbo sapere: gustar, percibir, comprender, saborear.<\/p>\n<p>En la Vulgata, sapientia y sapiens traducen habitualmente los t\u00e9rminos griegos de la versi\u00f3n de los Setenta y del NT soph\u00ed\u00ada y soph\u00f3s, cuya ra\u00ed\u00adz es de etimolog\u00ed\u00ada desconocida.<\/p>\n<p>En los Setenta estos t\u00e9rminos griegos traducen generalmente las palabras hebreas derivadas de la ra\u00ed\u00adz hkm, presente en la mayor parte de las lenguas sem\u00ed\u00adticas: hokmah, sabidur\u00ed\u00ada, y hakam, sabio.<\/p>\n<p>En la Biblia hebrea, la ra\u00ed\u00adz hkm se usa 318 veces, a las cuales es preciso a\u00f1adir otros 50 casos en los fragmentos hebreos de Si. En realidad, los vocablos hebreos hakam y hokmah se utilizan sobre todo en los libros sapienciales: Job, Prov, Qo, Si. En los Setenta, comprendiendo el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada, ocurre lo mismo para las voces griegas soph\u00f3s y soph\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>En el NT soph\u00ed\u00ada se usa 50 veces, y 20 soph\u00f3s, con una concentraci\u00f3n particular en iCor 1-3.<\/p>\n<p>Junto a estos t\u00e9rminos fundamentales, el hebreo y el griego utilizan tambi\u00e9n otras voces, que se aproximan por el significado. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, encontramos los siguientes binomios: sabidur\u00ed\u00ada y saber (da&#8217;at, gn\u00f3sis: Pro 2:6; Pro 30:3; Qo 1,16-17; 2,21-26; 9,10; Col 2:3), sabidur\u00ed\u00ada e inteligencia (binah o teb\u00fanah, synesis: Deu 4:6; Pro 24:3; Sir 14:20; Isa 29:14; Jer 51:15; Col 1:9), sabidur\u00ed\u00ada y educaci\u00f3n (m\u00fasar, paide\u00ed\u00ada: Pro 1:2.7; Pro 15:33). El hecho de que la traducci\u00f3n no vierta siempre del mismo modo los t\u00e9rminos hebreos denota una cierta fluidez en el vocabulario. Esta observaci\u00f3n se ve corroborada por algunos textos, que acumulan t\u00e9rminos de los cuales no es f\u00e1cil establecer con precisi\u00f3n su sentido espec\u00ed\u00adfico. Por ejemplo: \u00abPara conocer sabidur\u00ed\u00ada y disciplina (m\u00fasar)&#8230;, para adquirir destreza y agudeza (m\u00fasar hasekel)&#8230;, para dar a los j\u00f3venes la prudencia (&#8216;ormah), al joven ciencia (da&#8217;at) y prudencia (mezimmah)&#8230;\u00bb (Pro 1:2-4); \u00abYo, la sabidur\u00ed\u00ada, habito con la prudencia (&#8216;ormah), he encontrado la ciencia de los consejos (da&#8217;at mezimm\u00f3t), &#8230; a m\u00ed\u00ad me pertenece el consejo (&#8216;esah) y la habilidad (tusijah), m\u00ed\u00ada es la inteligencia (binah), m\u00ed\u00ada la fuerza (geb\u00farah)\u00bb (Pro 8:12.14); \u00abPero en \u00e9l (Dios) sabidur\u00ed\u00ada y fuerza (geb\u00farah), suyas son la perspicacia (&#8216;esah) y la prudencia (teb\u00fanah)\u00bb (Job 12:13); \u00abEsp\u00ed\u00adritu de sabidur\u00ed\u00ada y de inteligencia (binah), esp\u00ed\u00adritu de consejo (&#8216;esah) y de fortaleza (geg\u00farah), esp\u00ed\u00adritu de conocimiento (da&#8217;at) y de temor del Se\u00f1or\u00bb (Isa 11:2).<\/p>\n<p>De manera muy general se puede decir a la luz de esta terminolog\u00ed\u00ada que la sabidur\u00ed\u00ada se adquiere a trav\u00e9s de una educaci\u00f3n progresiva, mira a una comprensi\u00f3n profunda y penetrante de lo real, y lleva a un \u00absaber hacer\u00bb, a un \u00absaber vivir\u00bb, cuyos valores morales, como, por ejemplo, el coraje, y religiosos, como el temor de Dios, no son exclusivos. En esto la sabidur\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica no se distingue para nada de la sabidur\u00ed\u00ada de cualquier pueblo de cualquier tiempo.<\/p>\n<p>La sabidur\u00ed\u00ada se dirige a los ingenuos, a gente infantil (peta&#8217;\u00ed\u00adm: Pro 1:4.22.32). Se trata de personas sencillas, que manifiestan ligereza, y que por tanto son susceptibles de verse influidas por el bien y por el mal (Pro 9:4.16). El que tiene poca sabidur\u00ed\u00ada es un necio, un obtuso (kesil; Pro 26:1-12); habla con atolondramiento; no es posible fiarse de \u00e9l ni se consigue nada del mismo. Es un ser lleno de mezquindad, vil, innoble (nabal: Pro 17:7.21; Sir 4:2); obra sin pensar, desconsideradamente; sus modos son inconvenientes (Pro 30:32); es un insensato, un loco (ew\u00ed\u00adl: Pro 10:8.14.21) y se le conoce por su hablar. Sir 21:11-22, 18 traza un cuadro delicioso del necio.<\/p>\n<p>II. LAS FORMAS DE EXPRESI\u00ed\u201cN. Tambi\u00e9n las formas a trav\u00e9s de las cuales se expresa la sabidur\u00ed\u00ada son las mismas en todas partes. En la Biblia encontramos la forma del refr\u00e1n: \u00abCual la madre, tal la hija\u00bb (Eze 16:44); \u00abPiel por piel\u00bb (Job 2:44); \u00abM\u00e9dico, c\u00farate a ti mismo\u00bb (Luc 4:23); encontramos proverbios: \u00abDe los malos sale la malicia\u00bb (1Sa 24:14); \u00abNo se engr\u00ed\u00ada quien se est\u00e1 ci\u00f1endo las armas como el que se despoja de ellas\u00bb (1Re 20:11 : cuatro palabras en hebreo); o tambi\u00e9n: \u00abLos padres comieron agraces, y los dientes de los hijos sufren la dentera\u00bb(Jer 31:29; Eze 18:2). Junto a estas formas simples est\u00e1 luego el enigma, como el propuesto por Sans\u00f3n: \u00abDel que come sali\u00f3 comida, y del fuerte sali\u00f3 dulzura\u00bb (Jue 14:14); o tambi\u00e9n la f\u00e1bula, como la de Jot\u00e1n (Jue 9:7-15) ola de Jo\u00e1s: \u00abEl cardo del L\u00ed\u00adbano mand\u00f3 a decir al cedro del L\u00ed\u00adbano: `Da tu hija por esposa a mi hijo&#8217;. Pero pasaron las fieras del L\u00ed\u00adbano y pisotearon el cardo\u00bb (2Re 14:9). Encontramos tambi\u00e9n el proverbio num\u00e9rico, sobre todo en Pro 30:15-33; o la par\u00e1bola, como la narrada por Nat\u00e1n a David (2Sa 12:1-4). A veces el texto se desarrolla en forma de relato, como la narraci\u00f3n en prosa que abre y cierra Job [t Job II, 1]; el desarrollo puede aparecer tambi\u00e9n en forma de discurso muy elaborado, como, por ejemplo, en Prov 2; o incluso en forma de di\u00e1logo, como el poema de Job. Todas estas expresiones sapienciales, breves o largas, son llamadas por la Biblia hebrea maga\/.<br \/>\nIII. SABIDUR\u00ed\u008dAS DEL MEDIO ORIENTE NO B\u00ed\u008dBLICO. Contrariamente a lo que se pensaba a principios del siglo pasado, la sabidur\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica no es la m\u00e1s antigua. Se inserta dentro de una corriente que tiene sus ra\u00ed\u00adces en Mesopotamia y en Egipto, donde los sabios, como por lo dem\u00e1s los de la Biblia, consignaron por escrito sus ense\u00f1anzas. Este consignar por escrito constituye una de las caracter\u00ed\u00adsticas fundamentales de la sabidur\u00ed\u00ada del medio Oriente.<\/p>\n<p>1. LAS LISTAS. La primera etapa de esta sabidur\u00ed\u00ada escrita fue probablemente la composici\u00f3n de listas llamadas onom\u00e1sticas: a fin de hacer un inventario de su mundo, los autores de estas listas enumeraban, por categor\u00ed\u00adas, los seres y las cosas que los rodeaban y que pod\u00ed\u00adan serles de utilidad. As\u00ed\u00ad hicieron los sumerios y los egipcios. La Biblia atribuye a Salom\u00f3n esta misma actividad, que marca el comienzo de la investigaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica: \u00abTrat\u00f3 acerca de los \u00e1rboles, desde el cedro del L\u00ed\u00adbano hasta el hisopo que brota en la pared; disert\u00f3 acerca de los animales, de las aves, de los reptiles y de los peces\u00bb (1Re 5:13).<br \/>\n2. LAS ANTIGUAS COLECCIONES DE SENTENCIAS. La sabidur\u00ed\u00ada mesopot\u00e1mica y la egipcia son conocidas sobre todo por las colecciones que la arqueolog\u00ed\u00ada moderna ha permitido descubrir. Encontramos en ellas ante todo instrucciones transmitidas habitualmente por un rey a su heredero o por un escriba a su hijo. Estas instrucciones se componen ordinariamente de proverbios, que indican el comportamiento a seguir para triunfar en la vida o en el trabajo. El texto m\u00e1s antiguo proviene de los sumerios, y son las Instrucciones de Shuruppak. Este texto se remonta probablemente a mediados del tercer milenio; y se puede seguir su transmisi\u00f3n, a pesar de los muchos cambios, hasta finales del a\u00f1o 1000 a.C. En Egipto encontramos las Instrucciones del visir Ptah-Hotep a su hijo, que remontan igualmente a mediados del tercer milenio; del siglo xxii a.C. son las Instrucciones del rey al hijo Merikare; las del escriba Ani a su hijo remontar\u00ed\u00adan a mediados del segundo milenio. Las Instrucciones del escriba Amenemope a su hijo, cuya fecha oscila entre el 1000 y el 600 a.C., podr\u00ed\u00adan haber influido en el autor de la colecci\u00f3n b\u00ed\u00adblica de Pro 22:17-24, 22; finalmente, la ense\u00f1anza de Onkh-Sheshonq-qy podr\u00ed\u00ada datar del siglo v a.C. Las colecciones de proverbios b\u00ed\u00adblicos (Prov 10-31) se inscriben en esta corriente sumeria y egipcia, cuyos principales testimonios hemos recordado ya anteriormente.<\/p>\n<p>3. OTROS TEXTOS. a) Textos anteriores a la Biblia. Mesopotamia y Egipto han transmitido tambi\u00e9n textos sapienciales en los cuales el discurso es de m\u00e1s amplios vuelos y est\u00e1 estructurado, y que contienen reflexiones sobre el sentido de la vida y de la muerte, sobre el sufrimiento y otros problemas humanos. En Egipto, la Disputa sobre el suicidio entre un hombre desesperado y su alma se remontar\u00ed\u00ada a finales del tercer milenio; en cambio ser\u00ed\u00ada de principios del segundo milenio la Novela del campesino locuaz que reclama justicia y la S\u00e1tira de los oficios, donde Khety, por contraste, hace a su hijo Pepy el elogio del oficio de escriba. Este contraste se encuentra mucho m\u00e1s tarde en Sir 38:24-39, 11. Tambi\u00e9n en Mesopotamia encontramos f\u00e1bulas, entre ellas, en ac\u00e1dico, la del tamarisco y la palma, que se remonta al 1700-1600 a.C. El mon\u00f3logo ac\u00e1dico conocido, por las primeras palabras del texto, como Ludlul bel nemeqi: \u00abQuiero celebrar al se\u00f1or de la sabidur\u00ed\u00ada\u00bb, presenta a un justo que sufre, comparable a Job, y provendr\u00ed\u00ada de los a\u00f1os 1500-1200 a.C. Tambi\u00e9n el Di\u00e1logo pesimista entre un amo y su siervo, que aprueba siempre los proyectos m\u00e1s contradictorios del primero, est\u00e1 escrito en ac\u00e1dico y no debe de ser muy anterior al a\u00f1o 1000.<\/p>\n<p>b) Textos contempor\u00e1neos del A T. En el primer milenio tendr\u00e1n gran resonancia dos obras. La primera viene de Grecia: Las obras y los d\u00ed\u00adas, de Hes\u00ed\u00adodo (siglo vul a.C.), es un poema did\u00e1ctico, en el que se exaltan los valores del trabajo. Son posibles muchas aproximaciones entre esta obra y la literatura sapiencial del medio Oriente antiguo. La segunda es la Sabidur\u00ed\u00ada de Ajicar, obra probablemente aramea (siglos vl-v a.C.), de la que se han encontrado grandes fragmentos en la comunidad jud\u00ed\u00ada de Elefantina, en Egipto. En ella se unen el griego Esopo y Tob (Sir 1:21-22;  Sir 14:10). Ministro de Senaquerib y de Asarad\u00f3n, Ajicar narra c\u00f3mo, a causa de las intrigas del sobrino al que \u00e9l hab\u00ed\u00ada formado en la sabidur\u00ed\u00ada de los escribas, habr\u00ed\u00ada \u00e9l muerto de no ser porque el oficial que le hab\u00ed\u00ada arrestado consinti\u00f3 en ocultarlo. Vuelto a la gracia del rey, se le concedi\u00f3 castigar \u00e9l mismo a su sobrino. La ense\u00f1anza que transmite Ajicar a este \u00faltimo es similar la de todas las colecciones antiguas del g\u00e9nero: severa educaci\u00f3n de los hijos, obediencia al rey, dificultades en las relaciones humanas, prudencia en las palabras y tambi\u00e9n alguna f\u00e1bula.<br \/>\nc) Textos de principios de la era cristiana. Fuera de la Biblia, a principios de la era cristiana, vieron la luz tambi\u00e9n otros textos sapienciales. En el juda\u00ed\u00adsmo helen\u00ed\u00adstico encontramos las Sentencias de Foc\u00ed\u00adlides (finales del siglo I a.C. o principios del siglo I d.C.) y 3Esd 3:1-5, 6 (relato posterior a Dan y anterior a Flavio Jos\u00e9); en el juda\u00ed\u00adsmo palestinense los Pirq\u00e9 &#8216;Ab\u00f3t, \u00abSentencias de los padres\u00bb (en la Misn\u00e1, y por tanto anteriores a finales del siglo 11 d.C.); en el cristianismo, los Dos caminos (esta colecci\u00f3n, de origen jud\u00ed\u00ado, se encuentra en la Didaj\u00e9 2,2-6,1, en la Carta a Bernab\u00e9 18-20 y en la Doctrina de los doce ap\u00f3stoles). Las Sentencias de Sexto (de origen pagano y cuya redacci\u00f3n cristiana se remonta al siglo u d.C.) y las Ense\u00f1anzas de Silvano (a caballo entre los siglos n y ni d.C.). Tambi\u00e9n en Egipto, en el siglo I d.C., encontramos una sabidur\u00ed\u00ada en dem\u00f3tico, conservada en el Papiro Insinger.<\/p>\n<p>4. \u00bfQUE ES LA SABIDUR\u00ed\u008dA? Para iluminar el concepto b\u00ed\u00adblico de sabidur\u00ed\u00ada pueden ser \u00fatiles dos confrontaciones. En el pante\u00f3n egipcio cl\u00e1sico, la diosa Ma&#8217;at, hija del dios Ra, es representada como una muchachita encogida, cubierta con un largo vestido, que ten\u00ed\u00ada en la cabeza un velo encima del cual hab\u00ed\u00ada una larga pluma, y en la mano una cruz con aspas en S, s\u00ed\u00admbolo de la vida (ankh, en egipcio). Algunos marfiles del palacio real de Samaria prueban que en el siglo IX la diosa era conocida tambi\u00e9n all\u00ed\u00ad. Ma&#8217;at asegura el orden c\u00f3smico y la armon\u00ed\u00ada en las relaciones humanas a trav\u00e9s de la justicia y de la bondad para con los pobres. Amada por Ra, lleva a la vida al que la venera: su cometido entre los responsables de la sociedad es abrirles a la verdad y a la justicia, sobre todo para con los desprovistos. La figura de la Sabidur\u00ed\u00ada en Prov 8 puede que est\u00e9 parcialmente inspirada en la Ma&#8217;at, pero no sin que se haya producido una purificaci\u00f3n radical: la Sabidur\u00ed\u00ada no es una diosa. En los \u00faltimos siglos antes de la era cristiana la diosa Isis adopt\u00f3 la mayor parte de las prerrogativas de Ma&#8217;at, difundi\u00e9ndose su culto por el mundo helen\u00ed\u00adstico. Es posible que Si 24 y Sab 7-9, al hablar nuevamente de la Sabidur\u00ed\u00ada, se inspiren algo en la figura de Isis, pero sin hacer de la Sabidur\u00ed\u00ada una diosa.<\/p>\n<p>En la Grecia antigua, a los ojos de los siete Sabios, la sabidur\u00ed\u00ada es un arte de vivir lleno de equilibrio, la capacidad de pronunciarse con sagacidad sobre los problemas tanto de la vida cotidiana como de la pol\u00ed\u00adtica. Contra los sofistas afirm\u00f3 S\u00f3crates m\u00e1s tarde la nobleza de la sabidur\u00ed\u00ada, que a sus ojos es divina; con la pr\u00e1ctica de la virtud, el hombre debe hacerse amigo suyo. Pero Plat\u00f3n redujo la sabidur\u00ed\u00ada al \u00e1mbito intelectual: a trav\u00e9s de la contemplaci\u00f3n permite el conocimiento intuitivo de las ideas divinas, en particular el bien y lo bello. En cambio, Arist\u00f3teles distingui\u00f3 la sabidur\u00ed\u00ada, soph\u00ed\u00ada, que es conocimiento de las causas primeras y de los principios -que, por tanto, ha de identificarse con la filosof\u00ed\u00ada- de la prudencia, phr\u00f3nesis, sabidur\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica en la l\u00ed\u00adnea de los siete Sabios. M\u00e1s tarde el estoicismo hizo de la sabidur\u00ed\u00ada \u00abla ciencia de las cosas divinas y humanas\u00bb (cf tambi\u00e9n 4 Mac 1,16): realidad divina, se identifica con la raz\u00f3n universal y es el ideal que el hombre puede alcanzar a trav\u00e9s de la filosof\u00ed\u00ada y la pr\u00e1ctica de la virtud. El sabio realiza esta sabidur\u00ed\u00ada ideal, virtud \u00fanica. Mas a causa de la dificultad de conseguir esta sabidur\u00ed\u00ada perfecta, los estoicos se aplicaron siempre m\u00e1s a la phr\u00f3nesis, sabidur\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica, fruto de la virtud. Por hablar de phr\u00f3nesis e insistir en su aspecto virtuoso, Sab 3:15; Sab 4:9; Sab 6:15.24; Sab 7:7; Sab 8:6-7 se mueve en el \u00e1mbito del pensamiento griego.<\/p>\n<p>5. LA BIBLIA Y LAS SABIDUR\u00ed\u008dAS PAGANAS. Esta serie de contactos en el \u00e1mbito sapiencial entre la Biblia y las culturas circundantes no hace sino continuar una larga tradici\u00f3n. A menudo una referencia a la sabidur\u00ed\u00ada pagana sirve para demostrar la superioridad de la sabidur\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica. Tal es el caso de Jos\u00e9 (G\u00e9n 41), de Mois\u00e9s (Exo 7:8-9, 12), de Salom\u00f3n (1 Re 5,10-I1; 10,1-13), de Daniel (Dan 2; 4), que destacan por encima de los sabios paganos. A su vez, los profetas subrayan los l\u00ed\u00admites de la sabidur\u00ed\u00ada de los pueblos paganos (Isa 19:3.11-12; Isa 44:25; Isa 47:8-15; Jer 49:7 = Abd 1:8; Jer 50:35-36; Jer 51:57; Eze 28:1-19): su blanco son casi siempre Egipto, Babilonia y Ed\u00f3n. En Egipto y en Babilonia los sabios son considerados a menudo magos, mientras que la sabidur\u00ed\u00ada de Tiro, seg\u00fan Ez 28, est\u00e1 en su habilidad para enriquecerse con el comercio mar\u00ed\u00adtimo. Pero la Biblia no nutre s\u00f3lo desprecio hacia la sabidur\u00ed\u00ada de los paganos. En lRe 5,9-14 se intuye cu\u00e1nto debe la sabidur\u00ed\u00ada salom\u00f3nica a la de las grandes culturas circundantes. M\u00e1s a\u00fan: Pro 30:1-14 ha conservado los proverbios de Agur, y Pro 31:1-9 los que Lemuel aprendi\u00f3 de su madre; pues bien, estos dos sabios no son de origen israelita. El caso de Job es a\u00fan m\u00e1s sutil, puesto que ni siquiera Job es israelita; es del pa\u00ed\u00ads de Hus (Job 1:1), que probablemente hay que localizar en Trasjordania. Esta ficci\u00f3n sirve para demostrar el car\u00e1cter universal de la respuesta b\u00ed\u00adblica al problema planteado del sufrimiento del justo. En un caso al menos, la sabidur\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica se anexionar\u00e1 la sabidur\u00ed\u00ada pagana: Ajicar es considerado en Tob 1:21 sobrino del viejo Tobit, como prueba del gran respeto que en el juda\u00ed\u00adsmo se profesaba a la sabidur\u00ed\u00ada de Ajicar. Un respeto an\u00e1logo explica por qu\u00e9 Pro 22:17-24, 22 depende de las Instrucciones de Amenemope. Todo esto llev\u00f3 a pensar que la Biblia era consciente tanto de la influencia que la sabidur\u00ed\u00ada pagana ejerc\u00ed\u00ada en la propia como de la diferencia que separaba su sabidur\u00ed\u00ada de la de los paganos, y tambi\u00e9n de la universalidad t\u00ed\u00adpica de toda aut\u00e9ntica sabidur\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>IV. LA SABIDUR\u00ed\u008dA B\u00ed\u008dBLICA. 1. LOS LIBROS SAPIENCIALES. En la Biblia hebrea los libros propiamente sapienciales se encuentran entre los Hagi\u00f3grafos o Escritos (Ketubim): se trata de Prov, Job, Qo; este \u00faltimo forma parte de la subsecci\u00f3n de los cinco rollos (Megill\u00f3t). En los Setenta encontramos adem\u00e1s la obra de Ben Sir\u00e1 o Sir\u00e1cida o Eclesi\u00e1stico (de la cual se ha encontrado hace cerca de un siglo una parte importante del texto hebreo) y, finalmente, Sab. En el NT podemos considerar libro sapiencial la carta de \/ Santiago.<\/p>\n<p>2. EN LOS OTROS LIBROS B\u00ed\u008dBLICOS. a) En el AT. La corriente sapiencial b\u00ed\u00adblica se manifiesta tambi\u00e9n en otros textos. Tomemos ante todo aquellos en los cuales el hecho es m\u00e1s expl\u00ed\u00adcito. Algunos \/ salmos [IV, 5] se denominan sapienciales o did\u00e1cticos; sin embargo, los comentaristas no est\u00e1n de acuerdo en su elecci\u00f3n, sobre todo a causa de la dificultad de determinar el g\u00e9nero literario o la relaci\u00f3n con el culto. Son considerados tales, por ejemplo, los salmos que cantan la belleza de la t\u00f3rah (Sal 1; 19b; 119), los que simplemente formulan una ense\u00f1anza (Sal 37; 91; 112; 127), los que reflexionan sobre la suerte del ser humano (Sal 49; 73, que es relacionado con Job; 90). De manera m\u00e1s expl\u00ed\u00adcita ,4 es una exhortaci\u00f3n a ser fieles a la Sabidur\u00ed\u00ada, identificada con la t\u00f3rah [\/ infra, VIII, ld]. Algunos relatos, cuyas apariencias hist\u00f3ricas pueden enga\u00f1ar, son did\u00e1cticos o podr\u00ed\u00adan relacionarse con los que leemos en Job 1-2 y 42 o en Ajicar: son sobre todo Rut, Jon, Tob, Jdt, Est y Susana (Dan 13). Estos textos tienen tambi\u00e9n lazos con los midrasim. En otros textos o en otras corrientes el influjo sapiencial es reconocido o controvertido. El relato J del jard\u00ed\u00adn del Ed\u00e9n (G\u00e9n 2-3) tiene rasgos sapienciales. Las opiniones est\u00e1n dividas en cuanto a la influencia sapiencial en Dt y Am. G. von Rad ha pensado que pod\u00ed\u00ada enlazar la \/ apocal\u00ed\u00adptica no ya con el profetismo, sino con las corrientes sapienciales; sin embargo, s\u00f3lo Sab integra bien, aunque tard\u00ed\u00adamente, sabidur\u00ed\u00ada y apocal\u00ed\u00adptica. Algunos textos breves denotan una fuerte tendencia espiritual; por ejemplo, Cnt 8:6-11; 1Sam 25, donde Abiga\u00ed\u00adl pone remedio a la estupidez de su marido; 2Sam14, donde vemos a la sabia mujer de T\u00e9coa defender la rehabilitaci\u00f3n de Absal\u00f3n. Podemos a\u00f1adir los pocos textos citados [\/supra, II]. La importancia de los sabios aparece tambi\u00e9n en las cr\u00ed\u00adticas que formularon los profetas contra algunos de ellos; entonces es la sabidur\u00ed\u00ada de corte, los consejeros reales quienes son tomados por blanco (Isa 3:1-3; Isa 5:21; Isa 29:14; Isa 30:1; Jer 8:8-9; Jer 9:11.22-23). Estas cr\u00ed\u00adticas repiten a menudo las que dirig\u00ed\u00ada Prov a los que conf\u00ed\u00adan s\u00f3lo en su sabidur\u00ed\u00ada (Pro 26:12; Pro 28:11) o en sus propias fuerzas (Pro 21:31). Por otra parte, textos como Isa 9:1-6; Isa 11:1-5 sobre el rey mes\u00ed\u00adas recuerdan en ciertos aspectos la ense\u00f1anza de los sabios de Prov sobre el ejercicio de la funci\u00f3n real (Pro 20:28; Pro 29:14).<\/p>\n<p>b) En el NT: Jes\u00fas, maestro de sabidur\u00ed\u00ada. En el NT, junto a Sant, encontramos cierto n\u00famero de textos que hablan de la sabidur\u00ed\u00ada de Dios, o que, a prop\u00f3sito de Jes\u00fas, recurren a expresiones que utiliza el AT para hablar de la Sabidur\u00ed\u00ada; volveremos sobre estos textos luego [\/ IX]. Deteng\u00e1monos por ahora en lo que en la ense\u00f1anza de Jes\u00fas adquiere una forma sapiencial. Pues no se puede negar que muchos discursos de Jes\u00fas eran semejantes a los de los sabios. Por lo dem\u00e1s, los habitantes de Nazaret se percataron de ello, llegando incluso a considerar a Jes\u00fas superior a los escribas (cf Mat 7:2829): \u00ab\u00bfDe d\u00f3nde le viene a \u00e9ste esta sabidur\u00ed\u00ada?\u00bb (Mat 13:54).<\/p>\n<p>Esto se advierte en las par\u00e1bolas. Tambi\u00e9n los maestros de la \u00e9poca de Jes\u00fas, que por lo dem\u00e1s se llamaban sabios, utilizaban la par\u00e1bola sobre todo para explicar a los disc\u00ed\u00adpulos el sentido de un texto de la Escritura. As\u00ed\u00ad, para explicar el banquete de la sabidur\u00ed\u00ada, en Pro 9:1-6 se dec\u00ed\u00ada: \u00abEs como un rey que se construy\u00f3 un palacio y que, para inaugurarlo, dio un banquete&#8230;\u00bb (Tosefta, Sanhedr\u00ed\u00adn 8,9). 0 bien, para explicar por qu\u00e9 en el desierto los hebreos no recibieron s\u00f3lo una vez al a\u00f1o su raci\u00f3n de man\u00e1, se dec\u00ed\u00ada: \u00abUn rey dio a su hijo lo necesario para todo el a\u00f1o, y el hijo se content\u00f3 con presentarse ante el padre una vez al a\u00f1o. Entonces el padre decidi\u00f3 darle lo necesario d\u00ed\u00ada a d\u00ed\u00ada, y as\u00ed\u00ad el hijo se vio obligado a visitar al padre todos los d\u00ed\u00adas\u00bb (Talmud Babli, Joma 17a). A veces la par\u00e1bola rab\u00ed\u00adnica aclara un punto doctrinal: \u00abA la pregunta de si los muertos resucitan desnudos o vestidos, R. Meir respondi\u00f3: `Si el grano de trigo colocado desnudo en el suelo reaparece con una multitud de vestidos, \u00bfno deber\u00e1n los justos que han sido sepultados con su ropa resurgir vestidos?\u00bb&#8216; (Talmud Babl\u00ed\u00ad, Sanhedr\u00ed\u00adn 50b).<\/p>\n<p>F\u00e1cilmente se intuye el alcance pedag\u00f3gico de las par\u00e1bolas, que parten de la vida cotidiana de Palestina: tanto los maestros de Israel como Jes\u00fas hablan de pastor y de ovejas, de vid, de compra y venta, de moneda perdida, de casa que construir, de tesoro entregado en dep\u00f3sito o en pr\u00e9stamo, etc., y los personajes habituales son un rey, un padre y un hijo, un amo y un siervo, una ama de casa, etc\u00e9tera. Cuando Jes\u00fas habla en par\u00e1bolas se dirige a la gente (Mat 13:34), toma pie de la vida rural y del campo, y sus temas se refieren al reino de Dios o a su misma persona, a su misi\u00f3n, o bien a la actitud del que escucha la llamada de Dios.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de las par\u00e1bolas, tambi\u00e9n muchos discursos de Jes\u00fas presentan un perfil sapiencial. Tal es el caso, en particular, del serm\u00f3n de la monta\u00f1a (Mt 5-7) o del discurso del pan de vida (Jn 6). Junto a estas composiciones amplias encontramos tambi\u00e9n atribuidas a Jes\u00fas formulaciones sapienciales de varios tipos. Son m\u00e1ximas como: \u00abTodos los que manejan espada, a espada morir\u00e1n\u00bb ( Mat 26:52); \u00abEl que quiera salvar su vida la perder\u00e1\u00bb (Mat 16:25); \u00abHay m\u00e1s felicidad en dar que en recibir\u00bb (Heb 20:35). Pueden revestir una connotaci\u00f3n personal: \u00abEl que no est\u00e1 en contra de nosotros est\u00e1 a nuestro favor\u00bb (Mar 9:40), o convertirse en exhortaciones: \u00abDeja que los muertos entierren a sus muertos\u00bb (Mat 8:22), o tambi\u00e9n: \u00abDad al C\u00e9sar lo que es del C\u00e9sar y a Dios lo que es de Dios\u00bb (Mat 22:21).<\/p>\n<p>V. ORIGEN DE LA SABIDUR\u00ed\u008dA EN ISRAEL. 1. SALOM\u00ed\u201cN, MODELO DE LOS SABIOS. La Biblia relaciona el florecimiento de la sabidur\u00ed\u00ada en Israel con la persona del rey Salom\u00f3n (972-932). A la muerte de David, que fue el creador de un aut\u00e9ntico imperio, el reunificador de las doce tribus, el conquistador, su joven heredero Salom\u00f3n pidi\u00f3 a Dios desde el principio de su reinado \u00abun coraz\u00f3n sabio y perspicaz\u00bb para gobernar (lRe 3,4-15; 2Cr 1:3-12). La sabidur\u00ed\u00ada de Salom\u00f3n se manifest\u00f3 en sus cualidades de juez (1Re 3:15-28 : el famoso juicio de Salom\u00f3n), en su capacidad de administrador (lRe 4,1-5,8), de constructor del templo (lRe 5,15-8,66). Organiz\u00f3 el trabajo p\u00fablico (lRe 9,15-24) y el comercio con el exterior (lRe 9,26-10,13: la visita de la reina de Sab\u00e1), acumulando una enorme fortuna (1Re 10:14-25). Pero el reinado de Salom\u00f3n no careci\u00f3 de sombras: la opresi\u00f3n del pueblo en funci\u00f3n de sus proyectos, el fausto de la corte, y sobre todo su infidelidad religiosa le procuraron enemigos, hasta el punto de que el reino se dividi\u00f3 a su muerte. Podemos suponer que semejante actividad por parte de Salom\u00f3n exigi\u00f3 del Estado la organizaci\u00f3n de una especie de escuela superior de administraci\u00f3n, en la cual todos los miembros de los organismos estatales recib\u00ed\u00adan una formaci\u00f3n adecuada, en particular en el plano cultural. La aceptaci\u00f3n de las culturas extranjeras fue probablemente uno de los motivos del \u00e9xito de la pol\u00ed\u00adtica del rey. Se hab\u00ed\u00ada casado en primeras nupcias con la hija del fara\u00f3n (lRe 3,1; 9,16; 11,1), y se puede suponer que la cultura egipcia hizo su entrada en Jerusal\u00e9n con el bagaje de la joven reina. Se puede pensar tambi\u00e9n que la lengua ac\u00e1dica, y puede que tambi\u00e9n el sumerio, fuesen conocidos en las altas esferas del Estado por necesidades diplom\u00e1ticas y formaci\u00f3n cultural. La actividad literaria se vio veros\u00ed\u00admilmente favorecida en los mismos ambientes. El autor llamado corrientemente J escribi\u00f3 probablemente bajo Salom\u00f3n su historia de los or\u00ed\u00adgenes [\/ Pentateuco]; el relato tan profundamente humano de la sucesi\u00f3n de David (2Sam 13ss) parece haber sido redactado por un testigo familiar en la corte. Los proverbios de Pro 10:1-22, 16 son atribuidos a Salom\u00f3n; en realidad podr\u00ed\u00ada tratarse m\u00e1s bien de colecciones compiladas por los escribas y por los sabios por encargo del rey. Por lo dem\u00e1s, lRe 5,12-13 atribuye a Salom\u00f3n \u00abtres mil proverbios, y sus poemas llegaron a cinco mil; trat\u00f3 acerca de los \u00e1rboles, desde el cedro del L\u00ed\u00adbano hasta el hisopo que brota en la pared; disert\u00f3 acerca de los animales, de las aves, de los reptiles y de los peces\u00bb. Probablemente debemos ver en estas \u00faltimas referencias de la onom\u00e1stica, especie de l\u00e9xicos realizados tambi\u00e9n por indicaci\u00f3n del rey. El patrocinio de Salom\u00f3n hab\u00ed\u00ada de proseguir mucho tiempo despu\u00e9s de \u00e9l si se le atribuy\u00f3 el Cant, si Qo se revisti\u00f3 de su autoridad, si los Sal 72 y 127 (en relaci\u00f3n con lRe 3,14-15) llevan su nombre y todav\u00ed\u00ada Sab lo sac\u00f3 a escena. Salom\u00f3n se convirti\u00f3, pues, en una figura ideal (cf tambi\u00e9n Mat 6:29; Lev 12:27; Mat 12:42). Por otra parte, se puede preguntar si ya lRe 3-11 y 2Cr\u00f3n 1-9 no se resintieron de esta tendencia a la idealizaci\u00f3n. De todos modos, la Biblia atribuye a la corte real una funci\u00f3n determinante en el desarrollo de la corriente sapiencial en Israel. Esta funci\u00f3n se renovar\u00e1 bajo el reinado de Ezequ\u00ed\u00adas (Pro 25:1).<\/p>\n<p>2. ESCRIBAS Y ESCUELAS. LOS escribas del rey, recordados en Pro 25:1 o que I Apo 5:13 (citado aqu\u00ed\u00ad arriba) deja suponer, no se han de identificar pura y simplemente con sus consejeros pol\u00ed\u00adticos. Al leer los proverbios de las colecciones salom\u00f3nicas se intuye que ciertos escribas ten\u00ed\u00adan otra funci\u00f3n de importancia capital para el futuro del Estado: la de preparar a la juventud masculina mejor dotada para hacerse cargo el d\u00ed\u00ada de ma\u00f1ana de la responsabilidad en la administraci\u00f3n, la diplomacia y el gobierno. Hab\u00ed\u00ada que ense\u00f1ar a estos j\u00f3venes lo que hace al hombre equilibrado y cabal, y ante todo el comportamiento correcto en la corte (Pro 16:10-15; Pro 25:2-7). Que esta formaci\u00f3n se daba s\u00f3lo a j\u00f3venes puede deducirse del hecho de que encontramos en los proverbios (como en Pro 27:11) el vocativo \u00abhijo m\u00ed\u00ado\u00bb.<\/p>\n<p>3. ORIGEN POPULAR DE LA SABIDUR\u00ed\u008dA. La mayor parte de los proverbios antiguos no tiene nada que ver con la vida de la corte. Un gran n\u00famero de proverbios reunidos en las colecciones salom\u00f3nicas proviene seguramente del campo o de las aldeas, y su contenido lo testimonia; por ejemplo: \u00abDonde no hay bueyes el granero est\u00e1 vac\u00ed\u00ado, cosecha abundante con toros robustos\u00bb (Pro 14:4). En este origen de la sabidur\u00ed\u00ada no difiere Israel de los dem\u00e1s pueblos. Los testimonios antiguos, anteriores a Salom\u00f3n [\/ supra, II], confirman este dato. En Israel, como en todas partes, la sabidur\u00ed\u00ada proverbial es de origen popular y se transmite en familia, como ocurrir\u00e1 todav\u00ed\u00ada mucho m\u00e1s tarde con Tob\u00ed\u00adas (Tob 4:3-21). Salom\u00f3n y sus escribas no hicieron otra cosa que recoger esta sabidur\u00ed\u00ada popular antigua, organizarla y consignarla por escrito; se propusieron adem\u00e1s modificar ac\u00e1 y all\u00e1 la formulaci\u00f3n original para hacerla entrar mejor en los cuadros previstos para la colecci\u00f3n. La sabidur\u00ed\u00ada proverbial no es s\u00f3lo obra de artesanos h\u00e1biles en su oficio (el Exo 31:31; 2Cr 2:12); es m\u00e1s que eso. Pues un proverbio es una expresi\u00f3n armoniosa -que da gusto escuchar y decir, concisa en sumo grado y que requiere reflexi\u00f3n para comprenderla bien- de una verdad comprensible por todos y que sintetiza una larga experiencia de observaci\u00f3n de los hombres y de las cosas. Un proverbio es fruto de una larga maduraci\u00f3n, siendo su base la observaci\u00f3n. La repetici\u00f3n de un mismo fen\u00f3meno fue observada por esp\u00ed\u00adritus pacientes y perspicaces, que permanecieron casi siempre an\u00f3nimos, quiz\u00e1 por haber salido del pueblo, y ello les permiti\u00f3 descubrir el principio general que rige esta multiplicidad. Adem\u00e1s, esta gente observadora consigui\u00f3 condensar su descubrimiento en una f\u00f3rmula breve y concisa, transmitida primero oralmente, como ocurre todav\u00ed\u00ada hoy en el Africa negra. S\u00f3lo en este momento intervino la acci\u00f3n de los escribas de corte o de los c\u00ed\u00adrculos intelectuales. Y esta consignaci\u00f3n por escrito desde la m\u00e1s remota antig\u00fcedad es caracter\u00ed\u00adstica de las culturas del Oriente medio antiguo, como lo hemos dicho ya [\/ supra, III]. En Israel esta redacci\u00f3n de los proverbios en colecciones organizadas, como se hac\u00ed\u00ada tambi\u00e9n en Mesopotamia y en Egipto, tuvo un porvenir a\u00fan mejor, ya que estas colecciones fueron aceptadas como tales y transmitidas fielmente a lo largo de los siglos hasta hoy. As\u00ed\u00ad se conservaba la tradici\u00f3n, que al final adquiri\u00f3 un car\u00e1cter religioso por entrar Prov a formar parte de la Biblia y ser palabra de Dios.<\/p>\n<p>VI. EL FIN DE LA SABIDUR\u00ed\u008dA. El fin primero de la sabidur\u00ed\u00ada es comprender, es el saber. El mundo en el que viv\u00ed\u00adan los antiguos lo ignoraba mucho m\u00e1s que nosotros, que nos beneficiamos de siglos de observaci\u00f3n y an\u00e1lisis que llegan hasta las ciencias contempor\u00e1neas en todos los campos. El primer fin de los sabios era obviamente el de conocer este mundo en toda su complejidad: el mundo f\u00ed\u00adsico, el mundo de los animales, y sobre todo el del hombre con su comportamiento, sus tendencias y su capacidad. Estaban convencidos, como nosotros, de que el hombre, ante la multiplicidad de los fen\u00f3menos y su variedad, es capaz de poner el dedo en lo que es permanente, en lo que se verifica siempre; en definitiva, en una ley que gobierna lo real hasta en los detalles. Por tanto, estaban impl\u00ed\u00adcitamente convencidos, como nosotros, de que lo real est\u00e1 gobernado por leyes precisas y estables. Pretend\u00ed\u00adan conocer el sentido de lo real, en lo cual admit\u00ed\u00adan la existencia de un orden. Ese esfuerzo no carec\u00ed\u00ada ciertamente de vacilaciones, de fracasos, de contradicciones; pero poco a poco las cosas se iban aclarando.<\/p>\n<p>Aparentemente, la obra de los sabios era esencialmente profana. Pero el hombre antiguo no pensaba, como nosotros, que hubiese que distinguir o incluso separar netamente el mundo profano del religioso; para ellos lo real constitu\u00ed\u00ada un todo \u00fanico; lo profano se mezclaba con lo religioso, y viceversa. Por eso en su indagaci\u00f3n se interesaban tambi\u00e9n por el comportamiento moral del hombre y por los valores religiosos admitidos en su sociedad. Pero lo hac\u00ed\u00adan como sabios, como observadores atentos e imparciales de esta parte de lo real, m\u00e1s que como defensores de tradiciones \u00e9ticas y teol\u00f3gicas, cuya responsabilidad incumb\u00ed\u00ada a los sacerdotes y a los profetas, con el rey.<\/p>\n<p>Sin embargo, el descubrimiento y la formulaci\u00f3n de las leyes que rigen lo real no era para ellos un fin en s\u00ed\u00ad. Los sabios buscaban lo que pod\u00ed\u00ada ayudar al ser humano a orientarse en este mundo, a vivir y a obrar mejor. El objetivo de su sabidur\u00ed\u00ada era el \u00absaber vivir\u00bb, el \u00absaber hacer\u00bb. Un mejor conocimiento de lo real pod\u00ed\u00ada ciertamente ayudar a triunfar en la vida, a equilibrarla y a darle armon\u00ed\u00ada y felicidad. Y buscar esto no era ni hedonismo ni ego\u00ed\u00adsmo, porque los sabios hab\u00ed\u00adan comprendido que la felicidad del hombre pasaba a trav\u00e9s de la acci\u00f3n virtuosa y la renuncia a s\u00ed\u00ad mismo. Tambi\u00e9n el obrar moral y religioso ten\u00ed\u00ada leyes y consecuencias.<\/p>\n<p>Transmitida oralmente o por escrito, pero sobre todo de este \u00faltimo modo, la sabidur\u00ed\u00ada antigua gobernaba la actividad de la sociedad y regulaba los comportamientos y las controversias que surg\u00ed\u00adan entre las personas y los grupos. En el Africa negra los proverbios tienen todav\u00ed\u00ada esta funci\u00f3n, mientras que en el mundo occidental se reducen habitualmente a simples ornatos estil\u00ed\u00adsticos que engalanan el discurso o el escrito. Justamente porque ten\u00ed\u00ada esta funci\u00f3n reguladora de la sociedad, la sabidur\u00ed\u00ada antigua hab\u00ed\u00ada que transmitirla a la juventud, en cuya formaci\u00f3n ocupaba una parte importante. A trav\u00e9s de ella los j\u00f3venes aprend\u00ed\u00adan los principios del comportamiento y cuanto pod\u00ed\u00ada dar plenitud y equilibrio a su vida. Y todo esto era sumamente importante para aquella parte de la juventud que deb\u00ed\u00ada prepararse a asumir en la sociedad los puestos de responsabilidad. La de los sabios era, pues, una obra de formaci\u00f3n y de educaci\u00f3n, lo cual llev\u00f3 muy pronto consigo el nacimiento de una escuela o academia bajo la direcci\u00f3n de un maestro de sabidur\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>VII. LA ACTITUD DE LOS SABIOS. 1. EL CONSEJO. El sabio no es jefe, ni sacerdote, ni profeta. No manda ni en nombre del Estado ni en nombre de Dios. Propone lo que le parece que ha descubierto, expone lo que sabe, indica el camino que seg\u00fan \u00e9l conduce a la plenitud de la vida y desaconseja lo que, basado en su propia experiencia, lleva al fracaso. Su discurso describe, indica, aconseja, sugiere, pero no manda.<\/p>\n<p>2. Los L\u00ed\u008dMITES DE LA SABIDUR\u00ed\u008dA. Por otra parte, el sabio percibe los l\u00ed\u00admites de su saber y de su experiencia, ya que sabe que no es due\u00f1o de la realidad y de los corazones a los cuales se dirige. Adem\u00e1s, quiere tambi\u00e9n recordar los l\u00ed\u00admites de todo saber humano, porque forman parte de su conocimiento. No hay nada peor que un hombre convencido de que lo sabe todo: \u00ab\u00bfVes a un hombre que se tiene por sabio? M\u00e1s se puede esperar de un necio que de \u00e9l\u00bb (Pro 26:12). Muchas cosas se nos escapan, pero est\u00e1n en manos del que lo gobierna todo: el hombre propone y Dios dispone, dice nuestro proverbio: \u00abPropio es del hombre hacer planes, pero la \u00faltima palabra es de Dios\u00bb (Pro 16:1). He aqu\u00ed\u00ad otros dos ejemplos m\u00e1s concretos: \u00abCasa y hacienda son la herencia de los padres, pero una mujer inteligente es un don de Dios\u00bb (Pro 19:14); \u00abSe apareja el caballo para el d\u00ed\u00ada del combate, pero del Se\u00f1or depende la victoria\u00bb (Pro 21:31). El hombre ni siquiera est\u00e1 seguro de que su obrar sea justo: \u00abA los ojos del hombre todos sus caminos son puros, pero el Se\u00f1or juzga sus intenciones\u00bb (Pro 16:2; Pro 21:2). Pues el sabio sabe que, en definitiva, estamos en las manos de Dios: \u00abEl Se\u00f1or dirige los pasos del hombre; \u00bfc\u00f3mo puede comprender el hombre su camino?\u00bb (Pro 20:24). Nuestra sabidur\u00ed\u00ada, en definitiva, est\u00e1 en negarse a s\u00ed\u00ad misma: \u00abNi sabidur\u00ed\u00ada, ni inteligencia, ni consejo existen ante el Se\u00f1or\u00bb (Pro 21:20).<\/p>\n<p>3. LA SABIDUR\u00ed\u008dA DE DIOS. De aqu\u00ed\u00ad a afirmar la sabidur\u00ed\u00ada misma de Dios hab\u00ed\u00ada s\u00f3lo un paso. Sin embargo, al contrario que en Mesopotamia o en Egipto, Israel vacil\u00f3 mucho tiempo antes de atribuir a Yhwh la sabidur\u00ed\u00ada. La raz\u00f3n hay que buscarla probablemente en el hecho de que la sabidur\u00ed\u00ada aparec\u00ed\u00ada como una cualidad profundamente humana. Sin embargo, la mujer de T\u00e9coa, que fue a defender ante David la causa de Absal\u00f3n, reconoci\u00f3 que el rey ten\u00ed\u00ada la sabidur\u00ed\u00ada del \u00e1ngel de Dios (2Sa 14:20). De Dios recibi\u00f3 Salom\u00f3n la sabidur\u00ed\u00ada (1Re 3:12), como anta\u00f1o los art\u00ed\u00adfices del \u00e9xodo (Exo 31:3) toda su habilidad; y la misma sabidur\u00ed\u00ada de Salom\u00f3n es vista como una sabidur\u00ed\u00ada divina (l Apo 3:28; Apo 10:24). Mas probablemente los textos que exaltan al heredero de David son menos antiguos que una frase de Isa\u00ed\u00adas a prop\u00f3sito de Yhwh, cuando el profeta criticaba a los consejeros reales: \u00abTambi\u00e9n \u00e9l (el Se\u00f1or) es sabio en atraer desdichas, y no retira su palabra\u00bb (Isa 31:2). Ya antes del destierro se afirmaba que el rey mes\u00ed\u00adas ser\u00ed\u00ada revestido del esp\u00ed\u00adritu de Yhwh, \u00abesp\u00ed\u00adritu de sabidur\u00ed\u00ada y de inteligencia&#8230;\u00bb (Isa 11:2). Pero probablemente s\u00f3lo despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n (586), durante y despu\u00e9s del destierro (586-539), algunos textos raros afirmar\u00e1n expl\u00ed\u00adcitamente la sabidur\u00ed\u00ada de Dios: \u00abEl con su poder hizo la tierra, con su sabidur\u00ed\u00ada el orbe estableci\u00f3, con su inteligencia despleg\u00f3 los cielos\u00bb (Jer 10:12; Jer 51:15; cf Pro 3:19); \u00ab\u00c2\u00a1Qu\u00e9 numerosas son, Se\u00f1or, tus obras; todas las has hecho con sabidur\u00ed\u00ada\u00bb (Sal 104:24); y sobre todo: \u00abPero en \u00e9l residen la sabidur\u00ed\u00ada y el poder; suyos son la inteligencia y el consejo\u00bb (Job 12:13). Esta corriente ir\u00e1 desarroll\u00e1ndose poco a poco, como veremos algo m\u00e1s adelante [\/ VIII-IX].<\/p>\n<p>4. EL PROBLEMA DE LA \/ RETRIBUCI\u00ed\u201cN. En definitiva, los sabios afrontar\u00e1n en relaci\u00f3n con Dios los grandes enigmas de la existencia humana. Sin lugar a dudas, algunos proverbios antiguos presentan alusiones a una vida religiosa y moral en relaci\u00f3n con Yhwh: \u00abEl que obra con rectitud teme al Se\u00f1or, el que sigue caminos torcidos le desprecia\u00bb (Pro 14:2); \u00abEl que oprime al pobre ultraja a su Creador, pero le honra el que tiene piedad del indigente\u00bb (Pro 14:31); \u00abMuchos buscan el favor del pr\u00ed\u00adncipe, pero el derecho de cada uno viene del Se\u00f1or\u00bb (Pro 29:26). La introducci\u00f3n al libro de los Proverbios (Prov 1-9), que se remonta probablemente a la vuelta del destierro, se hace m\u00e1s religiosa, y encontramos all\u00ed\u00ad puesto de manifiesto el principio bien conocido: \u00abEl principio de la sabidur\u00ed\u00ada es el temor de Dios\u00bb (Pro 9:10; cf Pro 1:7; Sal 111:10; Sir 1:14). Pero esta introducci\u00f3n, como por lo dem\u00e1s los proverbios antiguos, no pone en duda la idea de que Dios favorece al hombre justo: \u00abEl Se\u00f1or no deja al justo sufrir hambre, pero rechaza la codicia del malvado\u00bb (Pro 10:3), y: \u00abLa maldici\u00f3n del Se\u00f1or est\u00e1 en la casa del malvado, pero bendice la morada del justo\u00bb (Pro 3:33). La evidencia\u2020\u00a2de lo que ocurre en la tierra hab\u00ed\u00ada de hacer que t Job y t Qo se alzaran contra esta doctrina cl\u00e1sica. Fue la gran crisis de la sabidur\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica: no es cierto, dicen Job y Qo, que ac\u00e1 abajo la felicidad recompense la virtud y que el vicio produzca desventuras durante esta vida. Este problema de la retribuci\u00f3n individual no encuentra soluci\u00f3n ni siquiera en Si, para el cual todo termina con la muerte. Sin embargo, escribe: \u00abAl que teme al Se\u00f1or le ir\u00e1 bien al fin, y en el d\u00ed\u00ada \u00faltimo ser\u00e1 bendecido\u00bb (Sir 1:11). Mas no podemos deducir de este texto, conocido s\u00f3lo en su versi\u00f3n griega, que Ben Sir\u00e1 esperase una retribuci\u00f3n despu\u00e9s de la muerte. En los libros sapienciales de la Biblia esta soluci\u00f3n aparece s\u00f3lo en Sab: \u00abLas almas de los justos est\u00e1n en las manos de Dios y ning\u00fan tormento los alcanzar\u00e1\u00bb (Sab 3:1; cf tambi\u00e9n 3,13.15; 5,15), su sufrimiento durante esta vida es una prueba (Sab 3:5-6), su esterilidad aceptada virtuosamente tendr\u00e1 su fruto en el m\u00e1s all\u00e1 (Sab 3:13-15). S\u00f3lo esta fe en una retribuci\u00f3n despu\u00e9s de la muerte devuelve la serenidad a la sabidur\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica.<\/p>\n<p>5. UNA REFLEXI\u00ed\u201cN SOBRE LA HISTORIA DE LA SALVACI\u00ed\u201cN. Para llegar a esta doctrina, el autor de Sab integra en su reflexi\u00f3n la experiencia hist\u00f3rica de Israel. Ya la reflexi\u00f3n de Prov 1-9 se hac\u00ed\u00ada eco de la ense\u00f1anza de Dt y Jer. Qoh\u00e9let se identificaba con Salom\u00f3n, juzgando su obra al fin de una vida fastuosa. M\u00e1s expl\u00ed\u00adcitamente, ,14, y sobre todo Si 44-49, rele\u00ed\u00adan toda la historia de la salvaci\u00f3n al modo de un sabio. Sab 7-9 propon\u00ed\u00ada a los j\u00f3venes el ejemplo de Salom\u00f3n; Sab 10-19 rele\u00ed\u00ada los acontecimientos centrales de Israel comenzando por los h\u00e9roes de G\u00e9n y deteni\u00e9ndose ampliamente en los acontecimientos del \u00e9xodo. En todos los casos, el patrimonio espiritual de Israel era fuente de ense\u00f1anza para el sabio. Para Sab en particular, el \u00e9xodo atestiguaba c\u00f3mo Dios protege al justo contra los imp\u00ed\u00ados sirvi\u00e9ndose de las fuerzas del cosmos. Lo que Dios hizo en otro tiempo, volver\u00e1 a hacerlo en el futuro. Releyendo de este modo la historia santa, los sabios inauguraban modestamente la que podr\u00ed\u00adamos llamar ya una filosof\u00ed\u00ada de la historia [\/ Sabidur\u00ed\u00ada (libro de la) II, 3].<\/p>\n<p>VIII. LA PERSONIFICACI\u00ed\u201cN DE LA SABIDUR\u00ed\u008dA EN EL AT. 1. LOS TEXTOS. Algunos textos sapienciales del AT destacan de modo especial porque no hablan simplemente de la sabidur\u00ed\u00ada humana, y ni siquiera de la sabidur\u00ed\u00ada de Dios -en el sentido de que Dios ser\u00ed\u00ada un sabio-, sino porque dan a la sabidur\u00ed\u00ada una configuraci\u00f3n, una personificaci\u00f3n cuyo significado es controvertido. Estos textos tienen tal importancia teol\u00f3gica que reclaman nuestra atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>a) Job 28. Considerada por muchos exegetas una adici\u00f3n del siglo IV o III, esta p\u00e1gina se inserta entre el di\u00e1logo de los tres amigos con Job (Job 4-27) y la apolog\u00ed\u00ada final de este \u00faltimo (Job 29-31). Poema sapiencial de inspiraci\u00f3n evidente, Job 28 plantea la cuesti\u00f3n radical: \u00abMas la sabidur\u00ed\u00ada, \u00bfde d\u00f3nde viene?\u00bb (Job 28:12.20). Los esfuerzos del hombre para excavar la tierra y la roca en busca de los metales no permiten descubrir el camino. Y tampoco la riqueza puede servir de moneda de cambio para adquirirla. Es que la sabidur\u00ed\u00ada \u00abest\u00e1 oculta a los ojos de todos los vivientes\u00bb (Job 28:21). \u00abS\u00f3lo Dios conoce su camino\u00bb (Job 28:23) cuando organiz\u00f3 el universo; entonces la vio, la escrut\u00f3 (Job 28:27). Un \u00faltimo vers\u00ed\u00adculo, probablemente m\u00e1s tard\u00ed\u00ado a\u00fan, a\u00f1ade: \u00ab&#8230; Y dijo al hombre: &#8216;Temer al Se\u00f1or es la sabidur\u00ed\u00ada'\u00bb (Job 28:28). As\u00ed\u00ad pues, la actividad industrial o comercial no conduce de suyo a la sabidur\u00ed\u00ada. De todo esto no hab\u00ed\u00adan dicho nada las conversaciones entre Job y sus amigos; sin embargo, todos sus esfuerzos iban encaminados a explicar el porqu\u00e9 de la diferencia de Job. Su b\u00fasqueda de sabidur\u00ed\u00ada humana se asemejaba en cierto modo al esfuerzo industrial y comercial, Pero sin \u00e9xito, ya que el misterio permanec\u00ed\u00ada intacto: el del sufrimiento del hombre y el de la justicia de Dios.<\/p>\n<p>En su forma original, el poema intentaba recordar lo mismo al lector que a los participantes en los di\u00e1logos precedentes que el hombre es incapaz de resolver por s\u00ed\u00ad solo el problema planteado. La soluci\u00f3n no est\u00e1 a su alcance; es de dominio exclusivo de Dios. Mas aqu\u00ed\u00ad es donde la sabidur\u00ed\u00ada adquiere relieve, porque aparece distinta de Dios y distinta del mundo, y Dios ha puesto orden en el mundo en funci\u00f3n de ella. \u00bfDebemos entonces pensar que la sabidur\u00ed\u00ada se entendi\u00f3 como una abstracci\u00f3n del orden c\u00f3smico, como el plan concebido por Dios y puesto por obra por \u00e9l en la organizaci\u00f3n del universo? Es muy posible. M\u00e1s tarde, sin embargo, el \u00faltimo vers\u00ed\u00adculo orient\u00f3 hacia una actitud complementaria por parte del hombre: a este \u00faltimo no le queda m\u00e1s que venerar a Dios, sin conocer otra sabidur\u00ed\u00ada, sin comprender nada m\u00e1s all\u00e1 de esto. El misterio de Dios y de la sabidur\u00ed\u00ada permanec\u00ed\u00ada intacto; pero el hombre se somete a trav\u00e9s de una sabidur\u00ed\u00ada m\u00e1s humilde.<\/p>\n<p>b) Prov 8-9. Prov 1-9 introduce, probablemente despu\u00e9s del destierro, las colecciones de proverbios antiguos. Por tres veces entra en escena la sabidur\u00ed\u00ada. Como Pro 1:20-33, pero de modo positivo, Prov 8 hace hablar a la sabidur\u00ed\u00ada a las puertas de la ciudad, all\u00ed\u00ad donde la gente se re\u00fane para los negocios o simplemente para encontrarse (Pro 8:1-3). Su discurso est\u00e1 orientado a justificar la escucha que pide de todos. En primer lugar, lo que tiene que decir les dar\u00e1 la clave del discernimiento y del \u00absaber hacer\u00bb, porque ella es portadora de la verdad y de la justicia; exalta, pues, las cualidades de su mensaje, pero sin explicitarlo (Pro 8:4-11). Por otra parte, la sabidur\u00ed\u00ada es la que asegura la armon\u00ed\u00ada de las relaciones humanas, concediendo a los responsables que gobiernen sabiamente (Pro 8:12-21). Tambi\u00e9n cuando Yhwh organiza el cosmos estaba ella a su lado como hija primog\u00e9nita, engendrada antes que todas las dem\u00e1s obras (Pro 8:22-31). Por eso la sabidur\u00ed\u00ada renueva la invitaci\u00f3n a prestarle o\u00ed\u00addo para poder conocer la bienaventuranza y la vida (Pro 8:32-36). Como la diosa egipcia Ma&#8217;at [\/ supra, III, 4], la sabidur\u00ed\u00ada asegura el orden en la sociedad; sin ella tampoco habr\u00ed\u00ada orden en el cosmos; ella es verdad y justicia. Pero, a diferencia de Ma&#8217;at, la sabidur\u00ed\u00ada no es diosa; viene de Yhwh, su felicidad es estar en presencia de \u00e9l, encuentra sus delicias en estar con los hombres. Simboliza el orden social, el orden c\u00f3smico y el equilibrio personal de cada uno. Sin embargo, Prov 8 no hace m\u00e1s que explicar las razones fundamentales por las cuales la sabidur\u00ed\u00ada pide que se la escuche. En realidad, Prov 8 forma parte de la introducci\u00f3n a Prov 10-31; all\u00ed\u00ad, en esas colecciones de proverbios, se encuentra el contenido de su mensaje. Por eso Prov 8 da a entender que los proverbios reunidos en las colecciones provienen de ella y que acogerlos es acogerla a ella misma; es el primer intento que hace la Biblia para explicar por qu\u00e9 Prov 10-31 son, como dec\u00ed\u00adamos, inspirados.<\/p>\n<p>Pro 9:1-6 vuelve, con la imagen del banquete, sobre el mismo mensaje. Despu\u00e9s de construir su palacio, la sabidur\u00ed\u00ada como un rey que inaugura su reino, invita a todos, y en especial a los necesitados, a participar en la fiesta preparada en su palacio de siete columnas. Tambi\u00e9n este final de la introducci\u00f3n a las siete colecciones de proverbios antiguos quiere decir que es la misma sabidur\u00ed\u00ada la que en cierto modo ha construido la colecci\u00f3n de Prov. Todos son invitados a tomar este alimento, esta sabidur\u00ed\u00ada tradicional; a hacerla propia, para encontrar en ella la vida y la comprensi\u00f3n de lo real.<\/p>\n<p>c) Si. Ya en la primera p\u00e1gina de su obra Ben Sir\u00e1, hacia el 200 a.C., presenta a la sabidur\u00ed\u00ada: \u00abToda la sabidur\u00ed\u00ada viene del Se\u00f1or y con \u00e9l est\u00e1 eternamente\u00bb (Sir 1:1). La sabidur\u00ed\u00ada humana viene de Dios, cuya existencia comparte la sabidur\u00ed\u00ada. Esta sabidur\u00ed\u00ada de Dios es su criatura (Sir 1:4); \u00e9l, \u00abel \u00fanico sabio\u00bb (Sir 1:6-8; cf Rom 16:27), \u00abla derram\u00f3 sobre todas sus obras, sobre toda carne\u00bb (Sir 1:7-8.9-10, que completa a Job 28:27 a trav\u00e9s de Joe 3:1). La sabidur\u00ed\u00ada no est\u00e1 al alcance de los esfuerzos humanos (Sir 1:5-6); es don de Dios, que \u00abprovey\u00f3 de ella a todos los que le aman\u00bb (Sir 1:8-10). En 4,11-19, Ben Sir\u00e1 subraya la funci\u00f3n educadora de la sabidur\u00ed\u00ada; \u00e9sta, seg\u00fan el texto hebreo, pronuncia incluso un discurso: har\u00e1 pasar al disc\u00ed\u00adpulo a trav\u00e9s de la prueba; pero, as\u00ed\u00ad dice, \u00abquien la escucha vivir\u00e1 dentro de mi pabell\u00f3n\u00bb (Sir 4:15). Sir 6:24-31 recoge el tema de la educaci\u00f3n: el disc\u00ed\u00adpulo ha de someterse al yugo de la sabidur\u00ed\u00ada; o, mejor, debe perseguirla como se persigue la caza: \u00abUna vez agarrada, no la dejes escapar. Porque al fin hallar\u00e1s en ella tu descanso y se cambiar\u00e1 para ti en alegr\u00ed\u00ada\u00bb (Sir 6:27-28). Ben Sir\u00e1 habla, pues, de relaciones de amor entre la sabidur\u00ed\u00ada y el disc\u00ed\u00adpulo. Pero Sir 15:1 da la clave de lectura que desarrollar\u00e1 Si 24: \u00abEl que abraza la t\u00f3rah alcanza la sabidur\u00ed\u00ada\u00bb. En realidad Si 24, que falta en el texto hebreo, propone un gran discurso de la sabidur\u00ed\u00ada, pronunciado probablemente durante una asamblea lit\u00fargica. La sabidur\u00ed\u00ada recuerda que, habiendo salido de la boca de Dios como palabra suya creadora y que reina sobre todo el universo, ha buscado d\u00f3nde establecerse. El Se\u00f1or le ha dicho que se establezca en Jacob. A partir del templo de Si\u00f3n, se ha ido desarrollando progresivamente, como un \u00e1rbol de vida, hasta cubrir toda la tierra santa; ha echado ramas, ha dado flores y perfume y, finalmente, invita a todos los que la escuchan a gustar sus frutos. Ben Sir\u00e1 da inmediatamente la clave de este discurso: \u00abTodo esto&#8230; es la ley\u00bb (Sir 24:23), es decir, la revelaci\u00f3n, m\u00e1s que los c\u00f3digos de leyes o el mismo Pentateuco. Esta revelaci\u00f3n de Dios ha sido hecha a Israel, se ha desarrollado dentro de \u00e9l, y todo hijo de Israel ha de nutrirse de ella, seg\u00fan la invitaci\u00f3n de Deu 8:3 de alimentarse de la t palabra de Dios. En este caso, m\u00e1s que en Pro 9:1-6, es todo el patrimonio religioso y espiritual que Israel ha recibido de Dios el que es visto como sabidur\u00ed\u00ada venida de Dios (cf Deu 4:6; Esd 7:14.25).<\/p>\n<p>d) ,4. Una exhortaci\u00f3n dirigida a la di\u00e1spora jud\u00ed\u00ada, poco posterior a Ben Sir\u00e1, recoge a la vez los temas de Job 28 y de Si 24: el camino de la sabidur\u00ed\u00ada es desconocido para el hombre; s\u00f3lo Dios puede revelarlo. La exhortaci\u00f3n (Bar 3:9-14; Bar 4:2-4) encuadra una pregunta y su respuesta. La pregunta recoge la de Job 28: \u00ab\u00bfQui\u00e9n ha descubierto su lugar (de la sabidur\u00ed\u00ada)?\u00bb (Bar 3:15). La respuesta es al principio negativa (Bar 3:16-31): ni los poderosos ni los artistas, ni sus descendientes, ni los sabios del Oriente medio pagano, ni tampoco los gigantes antediluvianos conocieron el camino que conduce a la sabidur\u00ed\u00ada. Luego viene la respuesta positiva: s\u00f3lo Dios, Se\u00f1or supremo del cosmos, la ha conocido y se la ha indicado tambi\u00e9n a Israel (Bar 3:31-38). El autor cierra su respuesta, como Sir 24:23, dando la clave: la sabidur\u00ed\u00ada es la t\u00f3rah, revelada a Israel.<br \/>\ne) Sab 6-9. Releyendo 1Re 3:4-15, el relato de la oraci\u00f3n de Salom\u00f3n en Gaba\u00f3n, el autor, en los umbrales de la era cristiana, encuadra su reflexi\u00f3n sobre la sabidur\u00ed\u00ada (,1) con una evocaci\u00f3n de la figura de Salom\u00f3n idealizada hasta el punto de poderse identificar con todo joven lector en busca de la sabidur\u00ed\u00ada: no se la puede obtener de Dios m\u00e1s que con la oraci\u00f3n (Sab 7:7; Sab 8:21; 9). Esto implica que se la prefiera a todos los bienes (Sab 7:8-10) y se la ame como un hombre ama a su mujer (Sab 8:2-18), y ella colmar\u00e1 al sabio de todos los bienes de los cuales es madre (Sab 7:11-12.21; Sab 8:5-6). El autor aclara tres aspectos de la sabidur\u00ed\u00ada: su naturaleza es de tal pureza que penetra todas las cosas hasta lo m\u00e1s hondo con vistas al bien (Sab 7:22-24); su origen est\u00e1 en Dios, del que es exaltaci\u00f3n, efluvio, irradiaci\u00f3n, espejo e imagen, lo cual indica hasta qu\u00e9 punto la sabidur\u00ed\u00ada depende de Dios, del cual es inseparable (Sab 7:25-26); su actividad es tanto de orden c\u00f3smico como de orden moral y espiritual: ella gobierna el universo de manera ben\u00e9vola, anim\u00e1ndolo con su presencia, y forma a los santos (,1). Un mensaje as\u00ed\u00ad va m\u00e1s all\u00e1 de los textos precedentes, completando su sentido. La sabidur\u00ed\u00ada no es ya inaccesible, puesto que la oraci\u00f3n permite obtenerla; no es ya s\u00f3lo la t\u00f3rah, la revelaci\u00f3n hist\u00f3rica, sino que es vista como una presencia interior en el coraz\u00f3n del que la acoge; no es una simple imagen del orden del mundo, puesto que el autor, refiri\u00e9ndose a una doctrina de los estoicos, ve en ella la presencia misma de Dios en el mundo.<\/p>\n<p>2. INTERPRETACI\u00ed\u201cN. En estos textos, sobre todo Prov 8-9; Si 24; Sab 7-8, la sabidur\u00ed\u00ada aparece personificada. \u00bfC\u00f3mo entender esta personificaci\u00f3n? El problema fundamental es el de la relaci\u00f3n de Dios con el mundo y con los hombres. \u00bfPuede la fe de Israel concebir seres intermediarios? Hablando del L\u00f3gos, lo pensaba Fil\u00f3n. \u00bfPodemos tambi\u00e9n nosotros hacer de la sabidur\u00ed\u00ada un intermediario o incluso una persona? Actualmente son cada vez m\u00e1s raros los autores que propenden a esta soluci\u00f3n. Tampoco convence la soluci\u00f3n que hace de la sabidur\u00ed\u00ada una hip\u00f3stasis, porque de un modo u otro una hip\u00f3stasis exige respecto a Dios una autonom\u00ed\u00ada que nuestros textos no conceden a la sabidur\u00ed\u00ada. Otros han preferido hablar de personificaci\u00f3n po\u00e9tica de un atributo o de una virtud de Dios. Pero nuestros textos dicen m\u00e1s, porque la sabidur\u00ed\u00ada es engendrada por Dios (Pro 8:22), es criatura suya (Sir 24:8-9); se distingue de \u00e9l, pero no puede existir sin \u00e9l ni separada de \u00e9l (Sab 7:25-26). El problema de fondo es saber c\u00f3mo expresar trascendencia e inmanencia divina. La sabidur\u00ed\u00ada expresa, sobre todo en Sab 7-9, esta inmanencia o presencia de Dios en el mundo y en las almas de los justos, y, en este \u00faltimo caso, no estamos lejos del concepto cristiano de gracia. Pero esta presencia divina le da tambi\u00e9n al mundo su coherencia (Sab 1:7), su sentido, su significado. A esta idea podemos reducir el concepto de orden del mundo, utilizado a prop\u00f3sito de Pro 8:22-31, a menos de ver ah\u00ed\u00ad el proyecto creador y tambi\u00e9n salvador de Dios, proyecto considerado anterior a su realizaci\u00f3n. Dios se hace presente en la historia, y particularmente en la historia de Israel; y esta presencia la llamamos nosotros revelaci\u00f3n, seg\u00fan el designio original de Dios. As\u00ed\u00ad hay que entender, en el sentido m\u00e1s pleno, el t\u00e9rmino t\u00f3rah usado por Sir 24:23 y Bar 4:1.<\/p>\n<p>IX. JES\u00daS Y LA SABIDUR\u00ed\u008dA EN EL NT. 1. EN LOS EVANGELIOS SIN\u00ed\u201cPTICOS. Hemos visto [\/ supra, IV, 2b], que, en su ense\u00f1anza, Jes\u00fas se expresaba a menudo como los sabios. Pero algunos textos del NT, comenzando por los evangelios sin\u00f3pticos, van m\u00e1s all\u00e1, atribuyendo a Jes\u00fas lo que el AT atribuye a la sabidur\u00ed\u00ada. Leemos en Mat 11:28-30 : \u00abVenid a m\u00ed\u00ad todos los que est\u00e1is cansados y oprimidos, y yo os aliviar\u00e9. Cargad con mi yugo y aprended de m\u00ed\u00ad, que soy afable y humilde de coraz\u00f3n, y encontrar\u00e9is descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera\u00bb. Jes\u00fas habla como el sabio de Sir 51:23-26 : \u00abAcercaos a m\u00ed\u00ad los que carec\u00e9is de instrucci\u00f3n y frecuentad mi escuela&#8230; Inclinad vuestro cuello a su yugo (de la sabidur\u00ed\u00ada)\u00bb; pero en Sir 6:24-25.28 la misma imagen del yugo se aplica m\u00e1s expl\u00ed\u00adcitamente a la ense\u00f1anza de la misma sabidur\u00ed\u00ada: \u00abMete tus pies en sus cadenas y tu cuello en su argolla. Arrima tu hombro y ll\u00e9vala, no te molesten sus ataduras&#8230; Al fin hallar\u00e1s en ella tu descanso y se cambiar\u00e1 para ti en alegr\u00ed\u00ada\u00bb. En Mat 12:42 (y Luc 11:31) leemos: \u00abLa reina del sur se levantar\u00e1 en el d\u00ed\u00ada del juicio con esta generaci\u00f3n y la condenar\u00e1, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabidur\u00ed\u00ada de Salom\u00f3n, y hay aqu\u00ed\u00ad algo que es m\u00e1s que Salom\u00f3n\u00bb. Ahora bien, Salom\u00f3n expresaba una sabidur\u00ed\u00ada recibida de Dios; luego podemos pensar que en Jes\u00fas se expresa una sabidur\u00ed\u00ada m\u00e1s grande, la sabidur\u00ed\u00ada misma de Dios. Previendo la persecuci\u00f3n de los suyos, dice Jes\u00fas: \u00abYo os env\u00ed\u00ado profetas, sabios y escribas&#8230;\u00bb, mientras que Luc 11:49 escribe: \u00abDijo tambi\u00e9n la sabidur\u00ed\u00ada de Dios: Les enviar\u00e9 &#8230;\u00bb Para Mt, Jes\u00fas tiene autoridad sobre los sabios, mientras que en Lc la sabidur\u00ed\u00ada de Dios parece ser Jes\u00fas mismo, el cual, en conclusi\u00f3n, hace suyas las palabras de la sabidur\u00ed\u00ada de Dios: \u00abS\u00ed\u00ad, os lo repito&#8230;\u00bb (Luc 11:51). En Mat 11:19 leemos finalmente: \u00abLa sabidur\u00ed\u00ada ha sido justificada con sus obras\u00bb; ahora bien, estas obras de la sabidur\u00ed\u00ada son probablemente las \u00abobras de Cristo\u00bb (Mat 11:2). Estos textos, que dependen probablemente de la misma fuente com\u00fan a Mt y Lc (la fuente Q), son muy discutidos. No afirman de modo expl\u00ed\u00adcito que Jes\u00fas sea la sabidur\u00ed\u00ada; solamente lo sugieren.<\/p>\n<p>2. EN SAN PABLO. Hay que tomar en consideraci\u00f3n sobre todo dos textos, que nuevamente asimilan a Jes\u00fas con la sabidur\u00ed\u00ada del AT.<\/p>\n<p>a) ICor 1-3. Ante las divisiones de una comunidad \u00e1vida de bellos discursos, Pablo proclama a Cristo crucificado, esc\u00e1ndalo para unos y locura para otros, pero poder de Dios y sabidur\u00ed\u00ada de Dios (ICor 1,23-24), pues Dios ha escogido lo que es locura en el mundo para confundir a los sabios (ICor 1,27). La sabidur\u00ed\u00ada de Dios es ir al contrario de las pretensiones humanas; al salvarnos por medio de un mes\u00ed\u00adas crucificado, Dios ha puesto de manifiesto la profundidad de su sabidur\u00ed\u00ada. Pablo, pues, no identifica a Jes\u00fas con la sabidur\u00ed\u00ada, pero ve en el misterio de la cruz la manifestaci\u00f3n de la sabidur\u00ed\u00ada de Dios; para los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas, el crucificado se convierte en aut\u00e9ntica sabidur\u00ed\u00ada de Dios; la cruz forma parte integrante de la sabidur\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica de Dios (ICor 1,30; 2,7).<br \/>\nb) Col 1:15-20. La primera parte de este himno (Col 1:15-18a) recurre para hablar de Jesucristo -el Hijo predilecto del Padre, que nos salva (Col 1:13)- a algunas expresiones que en el AT se atribuyen a la sabidur\u00ed\u00ada: \u00abEl es la imagen del Dios invisible\u00bb (cf Sab 7:26; Heb 1:3); \u00abprimog\u00e9nito\u00bb (cf Pro 8:22); \u00aben \u00e9l han sido creados todos los seres\u00bb (cf Pro 3:19; Pro 8:30-31 [TM]; Sal 104:24; Jer 10:12; Sab 7:21; Sab 8:4-5; Sab 9:2); \u00ab\u00e9l existe antes que todos\u00bb (cf Pro 8:22-25; Sir 1:4; Sir 24:9; Sab 9:9); \u00abtodos tienen en \u00e9l consistencia\u00bb (cf Sab 1:7).<\/p>\n<p>3. EN SAN JUAN. Jn 1 propone una doctrina similar: \u00abEl estaba en el principio con Dios. Todo fue hecho por \u00e9l y sin \u00e9l nada se hizo de cuanto ha sido hecho. En \u00e9l estaba la vida\u00bb (Jua 1:2-4). Tambi\u00e9n los textos del AT (cf Pro 8:22ss; Sir 24:3.9; Sab 9:1-2) hablaban de la preexistencia de la sabidur\u00ed\u00ada; pero, nuevamente, no se da expl\u00ed\u00adcita identificaci\u00f3n entre Jes\u00fas y la sabidur\u00ed\u00ada. Lo mismo el discurso sobre el pan de vida (Jua 6:26-58) se puede comprender correctamente s\u00f3lo a la luz de los textos que comparan el discurso de la sabidur\u00ed\u00ada con un banquete preparado (Pro 9:1-6; Sir 24:19-21); esto vale sobre todo para Jua 6:35-50 : el mensaje de Jes\u00fas viene de lo alto y alimenta como la sabidur\u00ed\u00ada, como la palabra de Dios (Deu 8:3; Sab 16:26), y ello vale lo mismo para Jua 4:13-14 (cf Sir 24:21); Sir 7:37-38.<\/p>\n<p>4. INTERPRETACI\u00ed\u201cN. \u00bfPor qu\u00e9 esta discreci\u00f3n en el NT, que no identifica nunca de modo expl\u00ed\u00adcito a Jes\u00fas con la sabidur\u00ed\u00ada, a pesar de atribuirle mucho de lo que los textos del AT atribu\u00ed\u00adan a la misma? La raz\u00f3n es probablemente \u00e9sta: Jes\u00fas supera infinitamente a la sabidur\u00ed\u00ada como pod\u00ed\u00adan conocerla los sabios del AT; la revelaci\u00f3n del NT est\u00e1 al mismo tiempo en continuidad y en ruptura con la del AT; si el NT hubiese identificado simplemente a Jes\u00fas con la sabidur\u00ed\u00ada, hubiera podido encubrir la ruptura.<\/p>\n<p>S\u00f3lo en una \u00e9poca sucesiva al NT ser\u00e1 Jes\u00fas proclamado expl\u00ed\u00adcitamente sabidur\u00ed\u00ada de Dios. Este t\u00ed\u00adtulo cristol\u00f3gico ha permanecido a lo largo de todo el curso de la historia cristiana. Citamos algunos de los testimonios m\u00e1s significativos: en el siglo III Or\u00ed\u00adgenes, en su tratado Sobre los principios (I, 2: PG 11,130-145), desarrolla su discurso sobre Cristo fund\u00e1ndose principalmente en Sab 7:25-26. El beato Enrique Sus\u00f3n (1295-1366) compuso hacia el 1335 su Libro de la Sabidur\u00ed\u00ada eterna, en el cual medita principalmente sobre la cruz de Cristo. Hacia el 1700, Luis Mar\u00ed\u00ada Grignion de Montfort escribi\u00f3 un breve tratado sobre La sabidur\u00ed\u00ada eterna, en el cual, bas\u00e1ndose en casi todos los textos escritur\u00ed\u00adsticos que hemos recordado, \u00abexplica simplemente lo que es la Sabidur\u00ed\u00ada, antes de su encarnaci\u00f3n, durante la encarnaci\u00f3n y despu\u00e9s de la encarnaci\u00f3n, y los medios para obtenerla y conservarla\u00bb (n. 7). La liturgia romana, ya desde la alta Edad Media, relee Pro 8:22ss y Sir 24:3-12 para las fiestas de la virgen Mar\u00ed\u00ada; pero es para ver en la madre de Dios, inseparable de su hijo, no la sabidur\u00ed\u00ada, sino el lugar en el cual se estableci\u00f3 la Sabidur\u00ed\u00ada en el momento de su encarnaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Por otra parte, continuando el movimiento ya iniciado expl\u00ed\u00adcitamente por Sir 24:23 y Bar 4:1, el juda\u00ed\u00adsmo reconoce en la t\u00f3rah la sabidur\u00ed\u00ada de Dios. El cristiano, por su parte, proclama en la fe que Dios se ha revelado plenamente en Jes\u00fas, presencia de Dios entre los hombres, y por eso Jes\u00fas es llamado sabidur\u00ed\u00ada de Dios [\/ Jesucristo III, ld].<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., La cristologia in San Paolo, Paideia, Brescia 1976; AA.VV., La Sagesse de PAT (\u00e9d. M. Gilbert), Duculot, Lovaina-Gembloux 1979; AA.VV., Studies in Ancient Israelite Wisdom (ed. J.L. 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Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>El sentido que la Biblia da al t\u00e9rmino sabidur\u00ed\u00ada destaca el juicio sano basado en conocimiento y entendimiento; la aptitud de valerse con \u00e9xito del conocimiento y el entendimiento para resolver problemas, evitar o impedir peligros, alcanzar ciertas metas o aconsejar a otros a hacer lo mismo. Es lo opuesto a la tontedad, la estupidez y la locura, y a menudo se contrasta con estas. (Dt 32:6; Pr 11:29; Ec 6:8.)<br \/>\nEl t\u00e9rmino hebreo jokj\u00c2\u00b7m\u00e1h (verbo, ja\u00c2\u00b7kj\u00e1m) y el griego so\u00c2\u00b7f\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7a, as\u00ed\u00ad como sus afines, son los vocablos b\u00e1sicos que comunican el concepto de \u2020\u0153sabidur\u00ed\u00ada\u2020\u009d. Tambi\u00e9n est\u00e1 la palabra hebrea tu\u00c2\u00b7schi\u00c2\u00b7y\u00e1h, que se puede traducir por \u2020\u0153trabajo eficaz\u2020\u009d o \u2020\u0153sabidur\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica\u2020\u009d, y las palabras griegas fr\u00f3\u00c2\u00b7ni\u00c2\u00b7mos y fr\u00f3\u00c2\u00b7ne\u00c2\u00b7sis (de fren, la \u2020\u0153mente\u2020\u009d), que se refieren a la \u2020\u0153sensatez\u2020\u009d, \u2020\u0153discreci\u00f3n\u2020\u009d o \u2020\u0153sabidur\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica\u2020\u009d.<br \/>\nLa sabidur\u00ed\u00ada implica amplitud de conocimiento y profundidad de entendimiento, que son los que aportan la sensatez y claridad de juicio que la caracterizan. El hombre sabio \u2020\u02dcatesora conocimiento\u2020\u2122 y as\u00ed\u00ad tiene un fondo al que recurrir. (Pr 10:14.) Aunque la \u2020\u0153sabidur\u00ed\u00ada es la cosa principal\u2020\u009d, el consejo es: \u2020\u0153Con todo lo que adquieres, adquiere entendimiento\u2020\u009d. (Pr 4:5-7.) El entendimiento (t\u00e9rmino amplio que con frecuencia abarca el discernimiento) a\u00f1ade fuerza a la sabidur\u00ed\u00ada, contribuyendo en gran manera a la discreci\u00f3n y la previsi\u00f3n, cualidades que tambi\u00e9n son caracter\u00ed\u00adsticas notables de la sabidur\u00ed\u00ada. La discreci\u00f3n supone prudencia, y se puede expresar en forma de cautela, autodominio, moderaci\u00f3n o comedimiento. El hombre \u2020\u0153discreto [una forma de fr\u00f3\u00c2\u00b7ni\u00c2\u00b7mos]\u2020\u009d edifica su casa sobre la masa rocosa, previendo la posibilidad de una tormenta; el insensato la edifica sobre la arena y experimenta desastre. (Mt 7:24-27.)<br \/>\nEl entendimiento fortalece la sabidur\u00ed\u00ada de otras maneras. Por ejemplo, una persona puede obedecer cierto mandato de Dios debido a que reconoce lo correcto de tal obediencia, y ese es un proceder sabio. Pero si verdaderamente entiende la raz\u00f3n de tal mandato, el buen fin que persigue y los beneficios que se derivan de \u00e9l, su firme determinaci\u00f3n de continuar en ese proceder sabio se ver\u00e1 fortalecida en gran manera. (Pr 14:33.) Proverbios 21:11 dice que \u2020\u0153por dar uno perspicacia al sabio, este consigue conocimiento\u2020\u009d. La persona sabia se siente contenta de conseguir cualquier informaci\u00f3n que le otorgue una visi\u00f3n m\u00e1s clara de las circunstancias, condiciones y causas subyacentes a los problemas. As\u00ed\u00ad \u2020\u0153consigue conocimiento\u2020\u009d en cuanto a qu\u00e9 hacer respecto al asunto, sabe qu\u00e9 conclusiones sacar y lo que se necesita para resolver el problema existente. (Comp\u00e1rese con Pr 9:9; Ec 7:25; 8:1; Eze 28:3; v\u00e9ase PERSPICACIA.)<\/p>\n<p>Sabidur\u00ed\u00ada divina. La sabidur\u00ed\u00ada en sentido absoluto solo se encuentra en Jehov\u00e1 Dios; El es \u2020\u0153solo sabio\u2020\u009d, es decir, el \u00fanico que es sabio en este sentido. (Ro 16:27; Rev 7:12.) El conocimiento consiste en estar familiarizado con los hechos, y siendo que Jehov\u00e1 es el Creador y es \u2020\u0153de tiempo indefinido a tiempo indefinido\u2020\u009d (Sl 90:1, 2), sabe todo cuanto hay que saber respecto al universo, su composici\u00f3n y contenido, as\u00ed\u00ad como su historia hasta ahora. Todos los ciclos, las leyes y las normas f\u00ed\u00adsicas en las que los hombres conf\u00ed\u00adan cuando hacen sus investigaciones e inventos provienen de Dios, y sin ellos estar\u00ed\u00adan impotentes y no tendr\u00ed\u00adan nada estable en que basarse. (Job 38:34-38; Sl 104:24; Pr 3:19; Jer 10:12, 13.) L\u00f3gicamente, sus normas morales son todav\u00ed\u00ada m\u00e1s fundamentales para la estabilidad, el juicio sano y el \u00e9xito de la vida humana. (Dt 32:4-6; v\u00e9ase JEHOV\u00ed\u0081 [Un Dios de normas morales].) No hay nada que se escape de su entendimiento. (Isa 40:13, 14.) Aunque puede permitir que aparezcan ciertas cosas contrarias a sus normas justas y hasta que prosperen temporalmente, al final el futuro depende de El y se conformar\u00e1 exactamente a su voluntad; las cosas que El dice tendr\u00e1n \u2020\u0153\u00e9xito seguro\u2020\u009d. (Isa 55:8-11; 46:9-11.)<br \/>\nTodas estas razones hacen patente que \u2020\u0153el temor de Jehov\u00e1 es el comienzo de la sabidur\u00ed\u00ada\u2020\u009d. (Pr 9:10.) \u2020\u0153\u00bfQui\u00e9n no deber\u00ed\u00ada temerte, oh Rey de las naciones?, porque eso es propio respecto a ti; porque entre todos los sabios de las naciones y entre todas sus gobernaciones reales no hay absolutamente nadie semejante a ti.\u2020\u009d (Jer 10:7.) \u2020\u0153El es sabio de coraz\u00f3n y fuerte en poder. \u00bfQui\u00e9n puede mostrarle terquedad y salir ileso?\u2020\u009d (Job 9:4; Pr 14:16.) Como es Todopoderoso, puede intervenir a voluntad en los asuntos humanos, conducir seg\u00fan le plazca a los gobernantes o hasta eliminarlos, con el fin de conseguir que Sus revelaciones prof\u00e9ticas resulten infalibles. (Da 2:20-23.) La historia b\u00ed\u00adblica narra numerosos casos en los que poderosos reyes y sus astutos consejeros pretendieron oponer su sabidur\u00ed\u00ada a la de Dios, y en estos destaca c\u00f3mo Dios vindic\u00f3 triunfalmente a sus siervos, que con lealtad hab\u00ed\u00adan proclamado su mensaje. (Isa 31:2; 44:25-28; comp\u00e1rese con Job 12:12, 13.)<\/p>\n<p>\u2020\u0153La sabidur\u00ed\u00ada de Dios en un secreto sagrado.\u2020\u009d La rebeli\u00f3n que surgi\u00f3 en Ed\u00e9n present\u00f3 un desaf\u00ed\u00ado a la sabidur\u00ed\u00ada de Dios. Sus sabios medios para poner fin a esa rebeli\u00f3n, borrando sus efectos y restableciendo la paz, armon\u00ed\u00ada y buen orden en el seno de su familia universal, constituyeron \u2020\u0153un secreto sagrado, la sabidur\u00ed\u00ada escondida, que Dios predetermin\u00f3 antes de los sistemas de cosas\u2020\u009d, es decir, aquellos sistemas que se han manifestado durante la historia del hombre fuera de Ed\u00e9n. (1Co 2:7.) Ese secreto sagrado estaba esbozado en la relaci\u00f3n que Dios mantuvo con sus siervos fieles durante muchos siglos, as\u00ed\u00ad como en las promesas que les hizo; fue prefigurado y simbolizado en el pacto de la Ley con Israel, lo que inclu\u00ed\u00ada su sacerdocio y sacrificios, adem\u00e1s de que en innumerables profec\u00ed\u00adas y visiones se se\u00f1alaba a dicho secreto sagrado.<br \/>\nFinalmente, despu\u00e9s de m\u00e1s de cuatro mil a\u00f1os, la sabidur\u00ed\u00ada de aquel secreto sagrado se revel\u00f3 en Jesucristo (Col 1:26-28), por medio de quien Dios se propuso \u2020\u0153una administraci\u00f3n al l\u00ed\u00admite cabal de los tiempos se\u00f1alados, a saber: reunir todas las cosas de nuevo en el Cristo, las cosas en los cielos y las cosas en la tierra\u2020\u009d. (Ef 1:8-11.) Se puso de manifiesto la provisi\u00f3n que hizo Dios del rescate para la salvaci\u00f3n de la humanidad obediente y su prop\u00f3sito de tener un Reino, un gobierno encabezado por su Hijo capaz de poner fin a toda la maldad. Como el magn\u00ed\u00adfico prop\u00f3sito de Dios se funda y se centra en su Hijo, Cristo Jes\u00fas \u2020\u0153ha venido a ser para nosotros [los cristianos] sabidur\u00ed\u00ada procedente de Dios\u2020\u009d. (1Co 1:30.) \u2020\u0153Cuidadosamente ocultados en \u00e9l est\u00e1n todos los tesoros de la sabidur\u00ed\u00ada y del conocimiento.\u2020\u009d (Col 2:3.) Solo por medio del \u2020\u0153Agente Principal de la vida\u2020\u009d de Dios y ejerciendo fe en \u00e9l se puede obtener la salvaci\u00f3n y la vida. (Hch 3:15; Jn 14:6; 2Ti 3:15.) Por consiguiente, no hay sabidur\u00ed\u00ada verdadera que no tome en consideraci\u00f3n a Jesucristo, que no base s\u00f3lidamente su juicio y sus decisiones en el prop\u00f3sito de Dios revelado en \u00e9l. (V\u00e9ase JESUCRISTO [Su posici\u00f3n fundamental en el prop\u00f3sito de Dios].)<\/p>\n<p>La sabidur\u00ed\u00ada humana. En el libro de Proverbios aparece la sabidur\u00ed\u00ada personificada en una mujer que invita a las personas a recibir lo que ella tiene para ofrecer. Estos relatos y otros textos relacionados muestran que la sabidur\u00ed\u00ada es en realidad una combinaci\u00f3n de muchas cosas: conocimiento, entendimiento (en el que se incluye el discernimiento), capacidad de pensar, experiencia, diligencia, sagacidad (lo opuesto a credulidad o ingenuidad; Pr 14:15, 18) y juicio recto. Pero como la verdadera sabidur\u00ed\u00ada empieza con el temor de Jehov\u00e1 Dios (Sl 111:10; Pr 9:10), esta sabidur\u00ed\u00ada superior va m\u00e1s all\u00e1 de la sabidur\u00ed\u00ada corriente, y supone atenerse a normas elevadas, manifiesta rectitud y justicia, as\u00ed\u00ad como adherencia a la verdad. (Pr 1:2, 3, 20-22; 2:2-11; 6:6; 8:1, 5-12.) No toda sabidur\u00ed\u00ada alcanza el nivel de esta sabidur\u00ed\u00ada superior.<br \/>\nLa sabidur\u00ed\u00ada humana es relativa, nunca absoluta. El hombre puede alcanzar un grado limitado de sabidur\u00ed\u00ada por medio de sus propios esfuerzos, aunque en todo caso tiene que usar la inteligencia con la que Dios (quien hasta dio a los animales cierta sabidur\u00ed\u00ada instintiva; Job 35:11; Pr 30:24-28) dot\u00f3 inicialmente al hombre. El hombre aprende observando los elementos de la creaci\u00f3n de Dios y trabajando con ellos. Tal sabidur\u00ed\u00ada puede variar en tipo y alcance. La palabra griega so\u00c2\u00b7f\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7a se aplica a menudo a la destreza en cierto oficio o arte, a la destreza y el buen juicio administrativo en el gobierno y los negocios o al extenso conocimiento en alg\u00fan campo particular de la ciencia o la investigaci\u00f3n humana. Las palabras hebreas jokj\u00c2\u00b7m\u00e1h y ja\u00c2\u00b7kj\u00e1m se utilizan de manera similar para designar la \u2020\u02dcdestreza\u2020\u2122 de los navegantes y calafateadores de naves (Eze 27:8, 9; comp\u00e1rese con Sl 107:23, 27) y de los que trabajan la piedra y la madera (1Cr 22:15), as\u00ed\u00ad como la sabidur\u00ed\u00ada y destreza de otros artesanos, algunos de los cuales ten\u00ed\u00adan gran talento en una amplia variedad de oficios. (1Re 7:14; 2Cr 2:7, 13, 14.) Esos t\u00e9rminos se utilizan hasta para designar al que talla im\u00e1genes o hace \u00ed\u00addolos con destreza. (Isa 40:20; Jer 10:3-9.) Las pr\u00e1cticas sagaces del mundo de los negocios son una forma de sabidur\u00ed\u00ada. (Eze 28:4, 5.)<br \/>\nEs posible tener toda esa sabidur\u00ed\u00ada y carecer de la sabidur\u00ed\u00ada espiritual que las Escrituras recomiendan de manera particular. Sin embargo, el esp\u00ed\u00adritu de Dios puede realzar algunos de estos tipos de sabidur\u00ed\u00ada en los casos en que puedan ser \u00fatiles para efectuar su prop\u00f3sito. Su esp\u00ed\u00adritu activ\u00f3 a los que constru\u00ed\u00adan el tabern\u00e1culo y sus enseres y a los que tej\u00ed\u00adan las prendas de vestir sacerdotales, llenando a aquellos hombres y mujeres tanto de \u2020\u02dcsabidur\u00ed\u00ada como de entendimiento\u2020\u2122. De ese modo, no solo entendieron qu\u00e9 deseaba y cu\u00e1les eran los medios para realizar el trabajo, sino tambi\u00e9n desplegaron el talento, la habilidad art\u00ed\u00adstica, la visi\u00f3n y el juicio necesarios para dise\u00f1ar y producir obras magn\u00ed\u00adficas. (Ex 28:3; 31:3-6; 35:10, 25, 26, 31, 35; 36:1, 2, 4, 8.)<\/p>\n<p>Hombres sabios de la antig\u00fcedad. En la antig\u00fcedad, tanto los reyes como otras autoridades daban un gran valor a los hombres que destacaban por su sabidur\u00ed\u00ada y buen consejo, un punto de vista que sigue vigente en nuestros tiempos. En Egipto, Persia, Caldea, Edom y otras naciones, ten\u00ed\u00adan \u2020\u0153sabios\u2020\u009d en la corte o cercanos a ella (Ex 7:11; Est 1:13; Jer 10:7; 50:35; Abd 8), entre quienes se hallaban los sacerdotes y los funcionarios del gobierno, pero no solo ellos, pues es probable que se incluyese tambi\u00e9n a los \u2020\u0153ancianos\u2020\u009d de la naci\u00f3n que ten\u00ed\u00adan la reputaci\u00f3n de ser hombres sabios y que por vivir cerca de la capital, se les pod\u00ed\u00ada pedir consejo. (Comp\u00e1rese con G\u00e9 41:8; Sl 105:17-22; Isa 19:11, 12; Jer 51:57.) Los monarcas persas ten\u00ed\u00adan un consejo privado para consultas urgentes compuesto de siete sabios (Est 1:13-15), y es posible que funcionarios persas de menor rango tambi\u00e9n tuviesen su propio consejo de sabios. (Est 6:13.)<br \/>\nGracias a la ayuda del esp\u00ed\u00adritu de Dios, Jos\u00e9 demostr\u00f3 tal discreci\u00f3n y sabidur\u00ed\u00ada que el Fara\u00f3n que gobernaba en Egipto le hizo su primer ministro. (G\u00e9 41:38-41; Hch 7:9, 10.) \u2020\u0153Mois\u00e9s fue instruido en toda la sabidur\u00ed\u00ada de los egipcios\u2020\u009d y \u2020\u0153era poderoso en sus palabras y hechos\u2020\u009d hasta antes de que Dios le convirtiese en su vocero. Pero esta sabidur\u00ed\u00ada y aptitud humanas no fueron suficientes para que Mois\u00e9s cumpliera el prop\u00f3sito de Dios. Despu\u00e9s de que a los cuarenta a\u00f1os intent\u00f3 por primera vez traer alivio a sus hermanos israelitas, tuvo que esperar otros cuarenta a\u00f1os antes de que Dios lo enviase, como hombre sabio espiritualmente, para sacar a Israel de Egipto. (Hch 7:22-36; comp\u00e1rese con Dt 34:9.)<br \/>\nSalom\u00f3n ya era sabio antes de ser rey (1Re 2:1, 6, 9) y, sin embargo, en una oraci\u00f3n a Jehov\u00e1, reconoci\u00f3 humildemente que solo era \u2020\u0153un muchachito\u2020\u009d y busc\u00f3 su ayuda para juzgar al pueblo de Dios. Jehov\u00e1 lo recompens\u00f3 con \u2020\u0153un coraz\u00f3n sabio y entendido\u2020\u009d que no tuvo parang\u00f3n entre los reyes de Jud\u00e1. (1Re 3:7-12.) Su sabidur\u00ed\u00ada sobrepas\u00f3 la famosa sabidur\u00ed\u00ada de los orientales y la de Egipto, y convirti\u00f3 a Jerusal\u00e9n en un lugar al que viajaban los monarcas o sus representantes para aprender de este rey israelita. (1Re 4:29-34; 10:1-9, 23-25.) Ciertas mujeres de tiempos antiguos tambi\u00e9n se destacaron por su sabidur\u00ed\u00ada. (2Sa 14:1-20; 20:16-22; comp\u00e1rese con Jue 5:28, 29.)<\/p>\n<p>No siempre se ha usado para bien. La sabidur\u00ed\u00ada humana se puede utilizar para bien o para mal. Si se emplease para un mal fin, se delatar\u00ed\u00ada a s\u00ed\u00ad misma como sabidur\u00ed\u00ada carnal, no espiritual o divina. Por ejemplo, Jehonadab era \u2020\u0153un hombre muy sabio\u2020\u009d, pero el consejo que dio a Amn\u00f3n, el hijo de David, estuvo basado en una artima\u00f1a de dudoso \u00e9xito, que implic\u00f3 la manipulaci\u00f3n de otras personas con enga\u00f1o, y tuvo unas consecuencias desastrosas. (2Sa 13:1-31.) Absal\u00f3n llev\u00f3 a cabo una astuta campa\u00f1a con el fin de destronar a David su padre (2Sa 14:28-33; 15:1-6), y cuando ocup\u00f3 Jerusal\u00e9n, pidi\u00f3 a dos de los consejeros de su padre, Ahitofel y Husai, que le dijesen qu\u00e9 otros ardides podr\u00ed\u00ada poner en pr\u00e1ctica. La sabidur\u00ed\u00ada que sol\u00ed\u00ada respaldar el consejo de Ahitofel era tan coherente y exacta, que parec\u00ed\u00ada provenir de Dios. No obstante, como hab\u00ed\u00ada traicionado al ungido de Jehov\u00e1, Dios hizo que se rechazase su maquiav\u00e9lico plan y se adoptase el del fiel Husai, que habilidosamente halag\u00f3 la vanidad de Absal\u00f3n y se aprovech\u00f3 de su debilidad humana para conseguir su ca\u00ed\u00adda. (2Sa 16:15-23; 17:1-14.) Pablo dijo con respecto a Dios: \u2020\u0153\u2020\u02dcPrende a los sabios en su propia astucia\u2020\u2122. Y otra vez: \u2020\u02dcJehov\u00e1 sabe que los razonamientos de los sabios son vanos\u2020\u2122\u2020\u009d. (1Co 3:19, 20; comp\u00e1rese con Ex 1:9, 10, 20, 21; Lu 20:19-26.)<br \/>\nLos sacerdotes, profetas y sabios ap\u00f3statas de Israel con el transcurso del tiempo condujeron al pueblo a oponerse al consejo y a los mandatos que Dios les transmit\u00ed\u00ada por medio de sus siervos leales. (Jer 18:18.) Como resultado, Jehov\u00e1 hizo que la \u2020\u02dcsabidur\u00ed\u00ada de sus sabios pereciera y el entendimiento de los discretos se ocultara\u2020\u2122 (Isa 29:13, 14; Jer 8:8, 9), al permitir que el reino de quinientos a\u00f1os de Jud\u00e1 fuese destruido (como har\u00ed\u00ada despu\u00e9s con Babilonia, altivo verdugo de Jerusal\u00e9n, y con la jactanciosa dinast\u00ed\u00ada de Tiro). (Isa 47:10-15; Eze 28:2-17.) Prefirieron la sabidur\u00ed\u00ada carnal en lugar de la espiritual.<\/p>\n<p>La vanidad de gran parte de la sabidur\u00ed\u00ada humana. Cuando el rey Salom\u00f3n investig\u00f3 \u2020\u0153la ocupaci\u00f3n calamitosa\u2020\u009d que el pecado y la imperfecci\u00f3n han tra\u00ed\u00addo a la humanidad, sopes\u00f3 el valor de la sabidur\u00ed\u00ada que el hombre en general ha alcanzado y cultivado, y se encontr\u00f3 con que solo ha sido \u2020\u0153un esforzarse tras viento\u2020\u009d. La capacidad del hombre para sobreponerse o tan siquiera compensar de alg\u00fan modo el desorden, la perversi\u00f3n y las deficiencias propias de una sociedad humana imperfecta es tan limitada, que aquellos que se han \u2020\u02dcprocurado una abundancia de sabidur\u00ed\u00ada\u2020\u2122 han visto aumentar su frustraci\u00f3n e irritaci\u00f3n seguramente debido a que han tomado conciencia de lo poco que pueden hacer para mejorar la situaci\u00f3n. (Ec 1:13-18; 7:29; comp\u00e1rese con Ro 8:19-22, donde el ap\u00f3stol Pablo menciona cu\u00e1l es la provisi\u00f3n de Dios para dar fin a la esclavitud de la humanidad a la corrupci\u00f3n y a la futilidad.)<br \/>\nSalom\u00f3n tambi\u00e9n se dio cuenta de que si bien la sabidur\u00ed\u00ada humana produc\u00ed\u00ada diversos placeres, as\u00ed\u00ad como la pericia necesaria para conseguir riqueza material, no pod\u00ed\u00ada traer verdadera felicidad o satisfacci\u00f3n duradera. El hombre sabio muere junto con el est\u00fapido, sin saber lo que suceder\u00e1 con sus posesiones, y su sabidur\u00ed\u00ada deja de existir cuando va a la sepultura. (Ec 2:3-11, 16, 18-21; 4:4; 9:10; comp\u00e1rese con Sl 49:10.) Aun estando vivo, el \u2020\u0153tiempo y el suceso imprevisto\u2020\u009d pueden causar calamidad repentina y dejar al sabio sin tan siquiera las necesidades b\u00e1sicas, como el alimento. (Ec 9:11, 12.) El hombre nunca podr\u00ed\u00ada descubrir \u2020\u0153la obra del Dios verdadero\u2020\u009d por su propia sabidur\u00ed\u00ada, ni conseguir conocimiento que le permitiera resolver los mayores problemas del ser humano. (Ec 8:16, 17; comp\u00e1rese con Job 28.)<br \/>\nSalom\u00f3n no dice que la sabidur\u00ed\u00ada humana carezca en absoluto de valor. Cuando se compara con la simple tontedad, respecto a la que tambi\u00e9n investig\u00f3, la ventaja de la sabidur\u00ed\u00ada sobre la tontedad es como la de la \u2020\u02dcluz sobre la oscuridad\u2020\u2122. Mientras que los ojos del sabio est\u00e1n \u2020\u0153en la cabeza\u2020\u009d, al servicio de las facultades intelectuales, los ojos del est\u00fapido no ven las cosas con discernimiento meditado. (Ec 2:12-14; comp\u00e1rese con Pr 17:24; Mt 6:22, 23.) La sabidur\u00ed\u00ada es una protecci\u00f3n de mayor valor que el dinero. (Ec 7:11, 12.) Pero Salom\u00f3n mostr\u00f3 que su valor era muy relativo, pues depend\u00ed\u00ada enteramente de que se conformara a la sabidur\u00ed\u00ada y al prop\u00f3sito divinos. (Ec 2:24; 3:11-15, 17; 8:12, 13; 9:1.) Una persona puede excederse en su esfuerzo por manifestar sabidur\u00ed\u00ada, oblig\u00e1ndose a ir m\u00e1s all\u00e1 de los l\u00ed\u00admites de su capacidad imperfecta en un proceder autodestructivo (Ec 7:16; comp\u00e1rese con 12:12), pero si sirve de manera obediente a su Creador y se contenta con el alimento, la bebida y el bien que le produce su duro trabajo, Dios le dar\u00e1 \u2020\u0153sabidur\u00ed\u00ada y conocimiento y regocijo\u2020\u009d seg\u00fan sus necesidades. (Ec 2:24-26; 12:13.)<\/p>\n<p>Contrastada con el secreto sagrado de Dios. El hombre ha acumulado un gran caudal de sabidur\u00ed\u00ada a trav\u00e9s de los siglos. En su mayor parte, esta se transmite mediante los sistemas escolares y otros medios de ense\u00f1anza, si bien hay conocimientos que se adquieren gracias a la relaci\u00f3n con otras personas o por la experiencia. Los cristianos deben determinar qu\u00e9 actitud adoptar hacia esa clase de sabidur\u00ed\u00ada. En una ilustraci\u00f3n sobre un mayordomo injusto que manej\u00f3 los bienes de su amo de un modo que le permitiera ganarse las simpat\u00ed\u00adas de los deudores del amo con el fin de asegurarse el futuro, Jes\u00fas afirm\u00f3 que el mayordomo \u2020\u0153obr\u00f3 con sabidur\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica [fro\u00c2\u00b7n\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7mos, \u2020\u0153discretamente\u2020\u009d]\u2020\u009d. Sin embargo, dijo que esta sagacidad era la sabidur\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica de \u2020\u0153los hijos de este sistema de cosas\u2020\u009d, no la de \u2020\u0153los hijos de la luz\u2020\u009d. (Lu 16:1-8.) Con anterioridad hab\u00ed\u00ada alabado a su Padre celestial por haber escondido ciertas verdades de los \u2020\u0153sabios e intelectuales\u2020\u009d y haberlas revelado a sus disc\u00ed\u00adpulos, que, en comparaci\u00f3n, eran como \u2020\u0153peque\u00f1uelos\u2020\u009d. (Lu 10:21-24.) Entre los sabios e intelectuales a los que se refiri\u00f3 Jes\u00fas se hallaban los escribas y fariseos educados en las escuelas rab\u00ed\u00adnicas. (Comp\u00e1rese con Mt 13:54-57; Jn 7:15.)<br \/>\nEn el primer siglo, los griegos eran especialmente famosos por su cultura y conocimiento acumulado, sus escuelas y sus grupos filos\u00f3ficos. Probablemente por esa raz\u00f3n, Pablo parangon\u00f3 a los \u2020\u02dcgriegos y b\u00e1rbaros\u2020\u2122 con los \u2020\u02dcsabios e insensatos\u2020\u2122. (Ro 1:14.) Pablo recalc\u00f3 a los cristianos de Corinto (Grecia) que el cristianismo no depend\u00ed\u00ada de \u2020\u0153la sabidur\u00ed\u00ada [so\u00c2\u00b7f\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7an] del mundo\u2020\u009d ni se caracterizaba por esa sabidur\u00ed\u00ada de la humanidad alejada de Dios. (1Co 1:20; v\u00e9ase MUNDO [El mundo alejado de Dios].) No quer\u00ed\u00ada decir que no hubiera nada \u00fatil o beneficioso entre las m\u00faltiples facetas de la sabidur\u00ed\u00ada del mundo, pues Pablo a veces utiliz\u00f3 sus conocimientos del oficio de hacer tiendas de campa\u00f1a y tambi\u00e9n cit\u00f3 de vez en cuando de las obras literarias de autores mundanos para ilustrar ciertas verdades. (Hch 18:2, 3; 17:28, 29; Tit 1:12.) Pero en su conjunto, el punto de vista, los m\u00e9todos, las normas y las metas del mundo \u2014su filosof\u00ed\u00ada\u2014 no estaban en armon\u00ed\u00ada con la verdad; eran contrarias a la \u2020\u02dcsabidur\u00ed\u00ada de Dios reflejada en el secreto sagrado\u2020\u2122.<br \/>\nDe modo que el mundo con su sabidur\u00ed\u00ada rechaz\u00f3 la provisi\u00f3n de Dios por medio de Cristo como si fuera una tontedad; aunque es posible que sus gobernantes hayan sido administradores capaces y juiciosos, llegaron hasta el punto de \u2020\u0153[fijar] en el madero al glorioso Se\u00f1or\u2020\u009d. (1Co 1:18; 2:7, 8.) Pero Dios, por su parte, demostr\u00f3 que la sabidur\u00ed\u00ada del mundo era tontedad, pues avergonz\u00f3 a sus hombres sabios utilizando para llevar a cabo su prop\u00f3sito invencible lo que ellos consideraban \u2020\u0153una cosa necia de Dios\u2020\u009d y a las personas que ellos ve\u00ed\u00adan como \u2020\u02dcnecias, d\u00e9biles e innobles\u2020\u2122. (1Co 1:19-28.) Pablo record\u00f3 a los cristianos corintios que \u2020\u0153la sabidur\u00ed\u00ada de este sistema de cosas, [y] la de los gobernantes de este sistema de cosas\u2020\u009d ser\u00ed\u00ada reducida a la nada; por consiguiente, tal sabidur\u00ed\u00ada no era parte del mensaje espiritual del ap\u00f3stol. (1Co 2:6, 13.) Advirti\u00f3 a los cristianos de Colosas que no se dejaran entrampar por \u2020\u0153la filosof\u00ed\u00ada [fi\u00c2\u00b7lo\u00c2\u00b7so\u00c2\u00b7f\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7as, literalmente, \u2020\u0153amor a la sabidur\u00ed\u00ada\u2020\u009d] y el vano enga\u00f1o seg\u00fan la tradici\u00f3n de los hombres\u2020\u009d. (Col 2:8; comp\u00e1rese con los vss. 20-23.)<br \/>\nLa sabidur\u00ed\u00ada del mundo estaba abocada al fracaso pese a sus \u00e9xitos y beneficios de car\u00e1cter temporal. En cambio, la congregaci\u00f3n cristiana de ungidos de Dios ten\u00ed\u00ada en su haber la sabidur\u00ed\u00ada espiritual que les conduc\u00ed\u00ada a \u2020\u0153las riquezas insondables del Cristo\u2020\u009d. Como esa congregaci\u00f3n formaba parte del secreto sagrado de Dios, por sus tratos con ella y sus prop\u00f3sitos cumplidos en ella, El dio a conocer o revel\u00f3 mediante dicha congregaci\u00f3n su \u2020\u0153grandemente diversificada sabidur\u00ed\u00ada\u2020\u009d, incluso a \u2020\u0153los gobiernos y a las autoridades en los lugares celestiales\u2020\u009d. (Ef 3:8-11; 1:17, 18; comp\u00e1rese con 1Pe 1:12.) Sus miembros tienen \u2020\u0153la mente de Cristo\u2020\u009d (v\u00e9ase Flp 2:5-8), por lo que poseen un conocimiento y entendimiento considerablemente superior al del mundo, de modo que pueden hablar, \u2020\u0153no con palabras ense\u00f1adas por sabidur\u00ed\u00ada humana, sino con las ense\u00f1adas por el esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d, con una \u2020\u0153boca y sabidur\u00ed\u00ada\u2020\u009d que los opositores no pueden refutar, aun cuando \u2014seg\u00fan los criterios del mundo\u2014 tengan a los cristianos por \u2020\u0153iletrados y del vulgo\u2020\u009d. (1Co 2:11-16; Lu 21:15; Hch 4:13; 6:9, 10.)<\/p>\n<p>La batalla espiritual. El ap\u00f3stol Pablo confi\u00f3 en la sabidur\u00ed\u00ada divina para guerrear en sentido espiritual contra cualquiera que amenazase con pervertir las congregaciones cristianas, como la de Corinto. (1Co 5:6, 7, 13; 2Co 10:3-6; comp\u00e1rese con 2Co 6:7.) Sab\u00ed\u00ada que \u2020\u0153la sabidur\u00ed\u00ada es mejor que los \u00fatiles de pelear, y simplemente un solo pecador puede destruir mucho bien\u2020\u009d. (Ec 9:18; 7:19.) Su referencia a \u2020\u0153derrumbar cosas fuertemente atrincheradas\u2020\u009d (2Co 10:4) corresponde en esencia a la forma en que se traduce una parte de Proverbios 21:22 en la Septuaginta griega. Pablo conoc\u00ed\u00ada la tendencia humana a dejarse atraer por quienes tienen una educaci\u00f3n destacada, un gran talento o una personalidad y manera de hablar en\u00e9rgicas; sab\u00ed\u00ada que las \u2020\u02dcpalabras en tranquilidad de un hombre sabio pero necesitado\u2020\u2122 a menudo se pasan por alto para prestar atenci\u00f3n a quienes dan una mayor apariencia de poder\u00ed\u00ado. (Comp\u00e1rese con Ec 9:13-17.) Hasta a Jes\u00fas, que carec\u00ed\u00ada de la riqueza y posici\u00f3n terrestre de Salom\u00f3n pero s\u00ed\u00ad ten\u00ed\u00ada mucha m\u00e1s sabidur\u00ed\u00ada, tuvieron poco respeto y apenas prestaron atenci\u00f3n los gobernantes y el pueblo. (Comp\u00e1rese con Mt 12:42; 13:54-58; Isa 52:13-15; 53:1-3.)<br \/>\nA aquellos que se jactaban de sus aptitudes personales (contr\u00e1stese con Jer 9:23, 24), pero carec\u00ed\u00adan de un buen coraz\u00f3n, la presencia de Pablo les parec\u00ed\u00ada \u2020\u0153d\u00e9bil, y su habla desde\u00f1able\u2020\u009d. (2Co 5:12; 10:10.) Sin embargo, Pablo siempre evit\u00f3 el habla extravagante y el hacer gala de sabidur\u00ed\u00ada y poder persuasivo humanos, con el fin de que la fe de sus oyentes se edificara con el poder del esp\u00ed\u00adritu de Dios y se fundara en Cristo, no en la \u2020\u0153sabidur\u00ed\u00ada de los hombres\u2020\u009d. (1Co 1:17; 2:1-5; 2Co 5:12.) Demostr\u00f3 tener visi\u00f3n espiritual y ser un \u2020\u0153sabio director de obras\u2020\u009d, no de edificaciones materiales, sino espirituales, trabajando como colaborador de Dios en la preparaci\u00f3n de disc\u00ed\u00adpulos que reflejaran verdaderas cualidades cristianas. (1Co 3:9-16.)<br \/>\nPor consiguiente, sin importar cu\u00e1nta sabidur\u00ed\u00ada del mundo pudiera tener alguien en el sentido de destreza en ciertos oficios, sagacidad en el comercio, habilidad administrativa o conocimientos cient\u00ed\u00adficos o filos\u00f3ficos, la regla era: \u2020\u0153Si alguno entre ustedes piensa que es sabio en este sistema de cosas, h\u00e1gase necio, para que se haga sabio\u2020\u009d. (1Co 3:18.) Solo deber\u00ed\u00ada jactarse de \u2020\u02dctener perspicacia y conocimiento de Jehov\u00e1, Aquel que ejerce bondad amorosa, derecho y justicia en la tierra\u2020\u2122, pues es en esto en lo que Jehov\u00e1 se deleita. (Jer 9:23, 24; 1Co 1:31; 3:19-23.)<\/p>\n<p>Una administraci\u00f3n sabia. La sabidur\u00ed\u00ada personificada dice de s\u00ed\u00ad misma: \u2020\u0153Yo tengo consejo y sabidur\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica. Yo&#8230; entendimiento; yo tengo poder\u00ed\u00ado. Por m\u00ed\u00ad reyes mismos siguen reinando, y altos funcionarios mismos siguen decretando justicia. Por m\u00ed\u00ad pr\u00ed\u00adncipes mismos siguen gobernando como pr\u00ed\u00adncipes, y todos los nobles est\u00e1n juzgando en justicia. A los que me aman, yo misma los amo, y los que me buscan son los que me hallan\u2020\u009d. (Pr 8:12, 14-17.) El rey mesi\u00e1nico manifiesta esa misma clase de sabidur\u00ed\u00ada que procede de Dios. (Isa 11:1-5; comp\u00e1rese con Rev 5:12.) Esta clase de sabidur\u00ed\u00ada es superior a las aptitudes que una persona pudiera tener o cultivar en circunstancias normales, y hace a la persona sabia en el manejo de los principios de la ley divina, lo que, con la ayuda del esp\u00ed\u00adritu de Dios, la capacita para tomar decisiones judiciales rectas e imparciales. (Esd 7:25; 1Re 3:28; Pr 24:23; comp\u00e1rese con Dt 16:18, 19; Snt 2:1-9.) Tal clase de sabidur\u00ed\u00ada no es indiferente a la maldad, m\u00e1s bien, lucha contra ella. (Pr 20:26.)<br \/>\nA los hombres en los que se delegan responsabilidades en la congregaci\u00f3n cristiana, no se les escoge por ser personas influyentes en el mundo, inteligentes o por sus aptitudes naturales, sino por estar \u2020\u02dcllenos de esp\u00ed\u00adritu y sabidur\u00ed\u00ada [divina]\u2020\u2122. (Hch 6:1-5; comp\u00e1rese con 1Ti 3:1-13; Tit 1:5-9.) Jes\u00fas prometi\u00f3 que enviar\u00ed\u00ada esta clase de hombres, \u2020\u0153profetas y sabios e instructores p\u00fablicos\u2020\u009d, para que tambi\u00e9n sirvieran de jueces y consejeros de la congregaci\u00f3n, como los del antiguo Israel. (Mt 23:34; 1Co 6:5.) Estos hombres reconoc\u00ed\u00adan la importancia de consultar los asuntos entre s\u00ed\u00ad. (Pr 13:10; 24:5, 6; comp\u00e1rese con Hch 15:1-22.)<\/p>\n<p>Adquirir sabidur\u00ed\u00ada verdadera. El proverbio aconseja: \u2020\u0153Compra la verdad misma y no la vendas&#8230; sabidur\u00ed\u00ada y disciplina y entendimiento\u2020\u009d. (Pr 23:23.) Jehov\u00e1, la Fuente de la sabidur\u00ed\u00ada verdadera, la concede generosamente a los que la buscan con sinceridad, la piden con fe y muestran un temor racional y reverente a El. (Pr 2:1-7; Snt 1:5-8.) Pero el que la busca debe invertir tiempo en el estudio de la Palabra de Dios, aprender sus mandamientos, leyes, recordatorios y consejo, examinar la historia de las acciones y las obras de Dios y luego aplicar todo ello a su vida. (Dt 4:5, 6; Sl 19:7; 107:43; 119:98-101; Pr 10:8; comp\u00e1rese con 2Ti 3:15-17.) Tal persona compra el tiempo oportuno, no actuando de manera irrazonable en un tiempo inicuo, sino \u2020\u0153percibiendo cu\u00e1l es la voluntad de Jehov\u00e1\u2020\u009d. (Ef 5:15-20; Col 4:5, 6.) Tiene que cultivar una fe firme y una convicci\u00f3n inquebrantable en que el poder de Dios es invencible, en que su voluntad tendr\u00e1 \u00e9xito seguro y en que verdaderamente tiene la capacidad de recompensar la fidelidad de sus siervos y cumplir\u00e1 su promesa de hacerlo. (Heb 11:1, 6; 1Co 15:13, 14, 19.)<br \/>\nSolo de esta manera puede la persona tomar decisiones correctas en cuanto a su proceder en la vida y no desviarse por causa del temor, la avaricia, el deseo inmoral y otras emociones perjudiciales. (Pr 2:6-16; 3:21-26; Isa 33:2, 6.) Es tal como dice la sabidur\u00ed\u00ada personificada: \u2020\u0153Feliz es el hombre que me est\u00e1 escuchando al mantenerse despierto a mis puertas d\u00ed\u00ada a d\u00ed\u00ada, vigilando a los postes de mis entradas. Porque el que me halla ciertamente halla la vida, y consigue buena voluntad de Jehov\u00e1. Pero el que no me alcanza hace violencia a su alma; todos los que me odian con intensidad son los que de veras aman la muerte\u2020\u009d. (Pr 8:34-36; 13:14; 24:13, 14.)<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n entre la sabidur\u00ed\u00ada y el coraz\u00f3n. La inteligencia es, obviamente, un factor muy importante en la sabidur\u00ed\u00ada; sin embargo, el coraz\u00f3n, que no solo est\u00e1 relacionado con el pensamiento, sino tambi\u00e9n con los motivos y los afectos, es un factor a\u00fan m\u00e1s importante para conseguir la sabidur\u00ed\u00ada verdadera. (Sl 49:3, 4; Pr 14:33; v\u00e9ase CORAZ\u00ed\u201cN.) El siervo de Dios quiere obtener \u2020\u0153sabidur\u00ed\u00ada pura\u2020\u009d en su \u2020\u0153yo secreto\u2020\u009d, tener un motivo sabio al planear su proceder en la vida. (Comp\u00e1rese con Sl 51:6, 10; 90:12.) \u2020\u0153El coraz\u00f3n del sabio est\u00e1 a su diestra [es decir, listo para ayudarle y protegerle en momentos cr\u00ed\u00adticos (comp\u00e1rese con Sl 16:8; 109:31)], pero el coraz\u00f3n del est\u00fapido a su siniestra [incapaz de incentivarle a un proceder sabio].\u2020\u009d (Ec 10:2, 3; comp\u00e1rese con Pr 17:16; Ro 1:21, 22.) La persona verdaderamente sabia ha entrenado y disciplinado su coraz\u00f3n en el camino de la sabidur\u00ed\u00ada (Pr 23:15, 16, 19; 28:26); es como si hubiese escrito mandamientos y leyes justos \u2020\u02dcsobre la tabla de su coraz\u00f3n\u2020\u2122. (Pr 7:1-3; 2:2, 10.)<\/p>\n<p>La experiencia y las buenas compa\u00f1\u00ed\u00adas. La experiencia contribuye sensiblemente a la sabidur\u00ed\u00ada. Hasta la sabidur\u00ed\u00ada de Jes\u00fas aument\u00f3 seg\u00fan fueron transcurriendo los a\u00f1os de su ni\u00f1ez. (Lu 2:52.) Mois\u00e9s design\u00f3 como principales a hombres que eran \u2020\u0153sabios y discretos y experimentados\u2020\u009d. (Dt 1:13-15.) Aunque se puede obtener cierto grado de sabidur\u00ed\u00ada al sufrir castigo u observar a otros recibirlo (Pr 21:11), una mejor manera de adquirir sabidur\u00ed\u00ada, y que adem\u00e1s ahorra tiempo, es beneficiarse y aprender de la experiencia de los que ya son sabios, prefiriendo su compa\u00f1\u00ed\u00ada a la de \u2020\u0153los inexpertos\u2020\u009d. (Pr 9:1-6; 13:20; 22:17, 18; comp\u00e1rese con 2Cr 9:7.) Es m\u00e1s probable que tengan tal sabidur\u00ed\u00ada las personas mayores, en particular aquellas que dan muestras de tener el esp\u00ed\u00adritu de Dios. (Job 32:7-9.) Esto se ilustr\u00f3 de manera notable en el tiempo del reinado de Rehoboam. (1Re 12:5-16.) Sin embargo, \u2020\u0153mejor es un ni\u00f1o necesitado, pero sabio [hablando relativamente], que un rey viejo, pero est\u00fapido, que no ha llegado a saber lo suficiente como para que se le advierta ya m\u00e1s\u2020\u009d. (Ec 4:13-15.)<br \/>\nLas puertas de la ciudad (que sol\u00ed\u00adan dar a una plaza p\u00fablica) eran lugares donde los ancianos daban consejo sabio y tomaban decisiones judiciales. (Comp\u00e1rese con Pr 1:20, 21; 8:1-3.) Las personas tontas no sol\u00ed\u00adan hablar en ese ambiente, ni solicitando sabidur\u00ed\u00ada ni ofreci\u00e9ndola, sino en otros lugares. (Pr 24:7.) Aunque la asociaci\u00f3n con los sabios supone disciplina y alguna que otra reprensi\u00f3n, esto es mucho mejor que la canci\u00f3n y la risa del est\u00fapido. (Ec 7:5, 6.) La persona que se a\u00ed\u00adsla, y as\u00ed\u00ad busca su propio punto de vista estrecho y restringido de la vida, as\u00ed\u00ad como sus propios deseos ego\u00ed\u00adstas, finalmente se desv\u00ed\u00ada en una direcci\u00f3n contraria a toda sabidur\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica. (Pr 18:1.)<\/p>\n<p>Se manifiesta en la conducta y el habla personal. Proverbios 11:2 dice que \u2020\u0153la sabidur\u00ed\u00ada est\u00e1 con los modestos\u2020\u009d; Santiago habla de la \u2020\u0153apacibilidad que pertenece a la sabidur\u00ed\u00ada\u2020\u009d. (Snt 3:13.) Los celos, la contienda, la jactancia y la terquedad ponen de manifiesto que falta sabidur\u00ed\u00ada verdadera y que la persona que manifiesta esas actitudes se deja guiar m\u00e1s bien por la sabidur\u00ed\u00ada que es \u2020\u0153terrenal, animal, demon\u00ed\u00adaca\u2020\u009d. La sabidur\u00ed\u00ada verdadera es \u2020\u0153pac\u00ed\u00adfica, razonable, lista para obedecer\u2020\u009d. (Snt 3:13-18.) \u2020\u0153La vara de la altivez est\u00e1 en la boca del tonto, pero los mism\u00ed\u00adsimos labios de los sabios los guardar\u00e1n.\u2020\u009d Sabiamente se abstienen de hablar de manera presuntuosa, \u00e1spera o imprudente. (Pr 14:3; 17:27, 28; Ec 10:12-14.) De la lengua y de los labios del sabio sale habla bien pensada, curativa, agradable y beneficiosa (Pr 12:18; 16:21; Ec 12:9-11; Col 3:15, 16), y en lugar de promover problemas, intentan producir calma y \u2020\u02dcganar almas\u2020\u2122 por medio de persuasi\u00f3n sabia. (Pr 11:30; 15:1-7; 16:21-23; 29:8.)<br \/>\nAquellas personas que se hacen \u2020\u02dcsabias a sus propios ojos\u2020\u2122 y se elevan sobre los dem\u00e1s (incluso sobre Dios) son peores que el que es est\u00fapido, pero que no intenta disimularlo. (Pr 26:5, 12; 12:15.) La persona engre\u00ed\u00adda es demasiado orgullosa para aceptar que se la corrija. (Pr 3:7; 15:12; Isa 5:20, 21.) Parad\u00f3jicamente, tanto el que es perezoso como el de vida acomodada son proclives a esta actitud. (Pr 26:16; 28:11; comp\u00e1rese con 1Ti 6:17.) No obstante, el censurador es para el o\u00ed\u00addo receptivo como \u2020\u02dcun arete de oro y un adorno especial a su o\u00ed\u00addo\u2020\u2122 (Pr 25:12); en efecto, \u2020\u0153da una censura a un sabio, y te amar\u00e1\u2020\u009d. (Pr 9:8; 15:31-33.)<\/p>\n<p>La sabidur\u00ed\u00ada en la familia. La sabidur\u00ed\u00ada edifica la casa, no solo el edificio, sino la familia, y le proporciona prosperidad. (Pr 24:3, 4; comp\u00e1rese con Pr 3:19, 20; Sl 104:5-24.) Los padres sabios no retienen la vara y la censura, sino que protegen a sus hijos contra la delincuencia por medio de la disciplina y el consejo. (Pr 29:15.) La esposa sabia contribuye en gran manera al \u00e9xito y la felicidad de la familia. (Pr 14:1; 31:26.) Los hijos que se someten sabiamente a la disciplina de los padres regocijan y honran a la familia, defendiendo su reputaci\u00f3n contra la calumnia o acusaci\u00f3n y dando prueba a otros de la sabidur\u00ed\u00ada y la educaci\u00f3n que han recibido de sus padres. (Pr 10:1; 13:1; 15:20; 23:24, 25; 27:11.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>Sumario: Introducci\u00f3n. 1. Terminolog\u00ed\u00ada. II. Las formas de expresi\u00f3n. III. Sabidur\u00ed\u00ada del medio Oriente no b\u00ed\u00adblico: 1. Las listas; 2. Las antiguas colecciones de sentencias; 3. Otros textos: a) Textos anteriores a la Biblia, b) Textos contempor\u00e1neos del AT, c) Textos de principios de la era cristiana; 4. \u00bfQu\u00e9 es la sabidur\u00ed\u00ada?; 5. La Bibliay las sabidur\u00ed\u00adas paganas. IV. Lasabidur\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica:!. Los libros sapienciales; 2. En los otros libros b\u00ed\u00adblicos: aj En el AT, b) En el NT: Jes\u00fas maestro de sabidur\u00ed\u00ada. V. Origen de la sabidur\u00ed\u00ada en Israel: 1. Salom\u00f3n, modelo de los sabios; 2. Escribas y escuelas; 3. Origen popular de la sabidur\u00ed\u00ada. VI. El fin de la sabidur\u00ed\u00ada. VII. La actitud de los sabios: 1. El consejo; 2. Los l\u00ed\u00admites de la sabidur\u00ed\u00ada; 3. La sabidur\u00ed\u00ada de Dios; 4. El problema de la retribuci\u00f3n; 5. Una reflexi\u00f3n sobre la historia de la salvaci\u00f3n. VIII. La personificaci\u00f3n de la sabidur\u00ed\u00ada en el AT: 1. Los textos: a) Jb 28, b) Pr 8-9, c) Si, d) Bar 3,9-4,4, e) Sg 6-9; 2. Interpretaci\u00f3n. IX. Jes\u00fas y la Sabidur\u00ed\u00ada en el NT: 1. En los evangelios sin\u00f3pticos; 2. En san Pablo; 3. En san Juan; 4. Interpretaci\u00f3n.<br \/>\n2917<br \/>\nIntroducci\u00f3n.<br \/>\nLa sabidur\u00ed\u00ada es un fen\u00f3meno que encontramos en todos los pueblos y en todos los tiempos. Sin embargo, hasta hace algunos decenios, la sabidur\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica hab\u00ed\u00ada sido poco tomada en consideraci\u00f3n. Los padres de la Iglesia hablaron poco de ella, lo mismo que los grandes te\u00f3logos del medievo, mientras que los grandes comentaristas de los siglos xvi y xvn se interesaron m\u00e1s por ella, seguidos, en el siglo xix, por los fundadores de la ex\u00e9gesis hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtica moderna, aunque sin conseguir suscitar el inter\u00e9s que hay en nuestra \u00e9poca. La raz\u00f3n de esta escasa consideraci\u00f3n por la corriente sapiencial b\u00ed\u00adblica se explica en parte por el hecho de que la cultura occidental, en la cual se ha desarrollado sobre todo el cristianismo, concedi\u00f3 mayor atenci\u00f3n a la filosof\u00ed\u00ada y a las ciencias, mientras que la sabidur\u00ed\u00ada popular, que tambi\u00e9n en Occidente se expresa en proverbios y otras formas, ha permanecido en el estadio de transmisi\u00f3n puramente oral, con lo cual en Occidente los proverbios no tienen otra funci\u00f3n que adornar el estilo. La situaci\u00f3n ha cambiado con el descubrimiento, a partir del siglo xix, de las literaturas sapienciales de Mesopotamia y sobre todo de Egipto, hasta entonces desconocidas. Su afinidad con la sabidur\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica fue una aut\u00e9ntica revelaci\u00f3n. Adem\u00e1s, el descubrimiento, sobre todo en el siglo xx, de las sabidur\u00ed\u00adas orales africanas, cuya puesta por escrito es cada vez m\u00e1s urgente, ha servido para aumentar el inter\u00e9s actual por la sabidur\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, de la cual pudieran iluminar algunos aspectos, en particular su origen, funci\u00f3n y significado. Tambi\u00e9n la figura de la Sabidur\u00ed\u00ada personificada (siempre con 5 may\u00fascula), que la Iglesia no ha olvidado nunca del todo en virtud de su nexo con la cristolog\u00ed\u00ada, se ha beneficiado, a partir de investigaciones renovadas de los recientes descubrimientos, de explicaciones cada vez m\u00e1s precisas, cuyo alcance teol\u00f3gico y espiritual no se puede ciertamente descuidar.<br \/>\n2918<br \/>\n1. TERMINOLOGIA.<br \/>\nLos t\u00e9rminos sabidur\u00ed\u00ada, sabio, se derivan, de un modo o de otro, de las voces latinas sapientia, sapiens, que a su vez proceden del verbo sapere: gustar, percibir, comprender, saborear.<br \/>\nEn la Vulgata, sapientia y sapiens traducen habitualmente los t\u00e9rminos griegos de la versi\u00f3n de los Setenta y del NT soph\u00ed\u00ada y soph\u00f3s, cuya ra\u00ed\u00adz es de etimolog\u00ed\u00ada desconocida.<br \/>\nEn los Setenta estos t\u00e9rminos griegos traducen generalmente las palabras hebreas derivadas de la ra\u00ed\u00adz hkm, presente en la mayor parte de las lenguas sem\u00ed\u00adticas: hokmah, sabidur\u00ed\u00ada, y hakam, sabio.<br \/>\nEn la Biblia hebrea, la ra\u00ed\u00adz hkm se usa 318 veces, a las cuales es preciso a\u00f1adir otros 50 casos en los fragmentos hebreos de Si. En realidad, los vocablos hebreos hakam y hokmah se utilizan sobre todo en los libros sapienciales: Jb, Pr, Qo, Si. En los Setenta, comprendiendo el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada, ocurre lo mismo para las voces griegas soph\u00f3s y soph\u00ed\u00ada.<br \/>\nEn el NT soph\u00ed\u00ada se usa 50 veces, y 20 soph\u00f3s, con una concentraci\u00f3n particular en ico 1-3.<br \/>\nJunto a estos t\u00e9rminos fundamentales, el hebreo y el griego utilizan tambi\u00e9n otras voces, que se aproximan por el significado. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, encontramos los siguientes binomios: sabidur\u00ed\u00ada y saber (da\u2020\u2122at, gn\u00f3sis: Pr 2,6; Pr 30,3; Qo 1,16-17; Qo 2,21-26; Qo 9,10; Col 2,3), sabidur\u00ed\u00ada e inteligencia (binaho teb\u00fcnah, synesis: Dt 4,6; Pr 24,3; Si 14,20; Is 29,14; Jr 51,15; Col 1,9), sabidur\u00ed\u00ada y educaci\u00f3n (m\u00fcsar, paide\u00ed\u00ada: Pr 1,2; Pr 1,7; Pr 15,33). El hecho de que la traducci\u00f3n no vierta siempre del mismo modo los t\u00e9rminos hebreos denota una cierta fluidez en el vocabulario. Esta observaci\u00f3n se ve corroborada por algunos textos, que acumulan t\u00e9rminos de los cuales no es f\u00e1cil establecer con precisi\u00f3n su sentido espec\u00ed\u00adfico. Por ejemplo: \u2020\u0153Para conocer sabidur\u00ed\u00ada y disciplina (m\u00fcsar) para adquirir destreza y agudeza (m\u00fcsar hasekel) para dar a los j\u00f3venes la prudencia (Ormah), al joven ciencia (da\u2020\u2122at) y prudencia (mezimmah)&#8230;\u2020\u009d(Pr 1,2-4); \u2020\u0153Yo, la sabidur\u00ed\u00ada, habito con la prudencia (Ormah), he encontrado la ciencia de los consejos (da\u2020\u2122at mezimm\u00f3t), &#8230; a m\u00ed\u00ad me pertenece el consejo (\u2020\u02dcesah) y la habilidad (tusijah), m\u00ed\u00ada es la inteligencia (binah), m\u00ed\u00ada la fuerza (geb\u00fcrah)\u2020\u009d(Pr 8,12; Pr 8,14); \u2020\u0153Pero en \u00e9l (Dios) sabidur\u00ed\u00ada y fuerza (geb\u00fcrah), suyas son la perspicacia (\u2020\u02dcesah)y la prudencia (teb\u00fcnah)\u2020\u009d (Jb 12,13); \u2020\u0153Esp\u00ed\u00adritu de sabidur\u00ed\u00ada y de inteligencia (binah), esp\u00ed\u00adritu de consejo (\u2020\u02dcesah) y de fortaleza (geg\u00farah), esp\u00ed\u00adritu de conocimiento (da\u2020\u2122at) y de temor del Se\u00f1or\u2020\u009d (Is 11,2).<br \/>\nDe manera muy general se puede decir a la luz de esta terminolog\u00ed\u00ada que la sabidur\u00ed\u00ada se adquiere a trav\u00e9s de una educaci\u00f3n progresiva, mira a una comprensi\u00f3n profunda y penetrante de lo real, y lleva a un \u2020\u0153saber hacer\u2020\u009d, a un \u2020\u0153saber vivir\u2020\u009d, cuyos valores morales, como, por ejemplo, el coraje, y religiosos, como el temor de Dios, no son exclusivos. En esto la sabidur\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica no se distingue para nada de la sabidur\u00ed\u00ada de cualquier pueblo de cualquier tiempo.<br \/>\nLa sabidur\u00ed\u00ada se dirige a los ingenuos, a gente infantil (peta\u2020\u2122im: Pr 1,4; Pr 1,22; Pr 1,32). Se trata de personas sencillas, que manifiestan ligereza, y que por tanto son susceptibles de verse influidas por el bien y por el mal (Pr 9,4; Pr 9,16). El que tiene poca sabidur\u00ed\u00ada es un necio, un obtuso (kesil; Pr 26,1-12); habla con atolondramiento; no es posible fiarse de \u00e9l ni se consigue nada del mismo. Es un ser lleno de mezquindad, vil, innoble (nabal: Pr 17,7; Pr 17,21; Si 4,2); obra sin pensar, desconsideradamente; sus modos son inconvenientes (Pr 30,32); es un insensato, un loco (\u2020\u02dcewll: Pr 10,8; Pr 10,14; Pr 10,21) y se le conoce por su hablar. Si 21,11-22,18 traza un cuadro delicioso del necio.<br \/>\n2919<br \/>\nII. LAS FORMAS DE EXPRESION.<br \/>\nTambi\u00e9n las formas a trav\u00e9s de las cuales se expresa la sabidur\u00ed\u00ada son las mismas en todas partes. En la Biblia encontramos la forma del refr\u00e1n: \u2020\u0153Cual la madre, tal la hija\u2020\u009d (Ez 16,44); \u2020\u0153Piel por piel\u2020\u009d (Jb 2,44); \u2020\u0153M\u00e9dico, c\u00farate a ti mismo\u2020\u009d (Lc 4,23); encontramos proverbios: \u2020\u0153De los malos sale la malicia\u2020\u009d (IS 24,14 ); \u2020\u0153No se engr\u00ed\u00ada quien se est\u00e1 ci\u00f1endo las armas como el que se despoja de ellas\u2020\u009d (IR 20,11, cuatro palabras en hebreo); o tambi\u00e9n: \u2020\u0153Los padres comieron agraces, y los dientes de los hijos sufren la dentera\u2020\u009d (Jr 31,29; Ez 18,2). Junto a estas formas simples est\u00e1 luego el enigma, como el propuesto por Sans\u00f3n:<br \/>\n\u2020\u0153Del que come sali\u00f3 comida, y del fuerte sali\u00f3 dulzura\u2020\u009d (Jc 14,14); o tambi\u00e9n la f\u00e1bula, como la de Jot\u00e1n Jc 9,7-15) o la de Jo\u00e1s: \u2020\u0153El cardo del L\u00ed\u00adbano mand\u00f3 a decir al cedro del L\u00ed\u00adbano: \u2020\u02dcDa tu hija por esposa a mi hijo\u2020\u2122. Pero pasaron las fieras del L\u00ed\u00adbano y pisotearon el cardo\u2020\u009d (2R 14,9). Encontramos tambi\u00e9n el proverbio num\u00e9rico, sobretodo en Pr 30,15-33; o la par\u00e1bola, como la narrada por Nat\u00e1n a David 2S 12,1-4). A veces el texto se desarrolla en forma de relato, como la narraci\u00f3n en prosa que abre y cierra Jb [1 Jb II, 1]; el desarrollo puede aparecer tambi\u00e9n en forma de discurso muy elaborado, como, por ejemplo, en Pr 2; o incluso en forma de di\u00e1logo, como el poema de Jb. Todas estas expresiones sapienciales, breves o largas, son llamadas por la Biblia hebrea maSal.<br \/>\n2920<br \/>\nIII. SABIDURIAS DEL MEDIO ORIENTE NO BIBLico.<br \/>\nContrariamente a lo que se pensaba a principios del siglo pasado, la sabidur\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica no es la m\u00e1s antigua. Se inserta dentro de una corriente que tiene sus ra\u00ed\u00adces en Mesopotamia y en Egipto, donde los sabios, como por lo dem\u00e1s los de la Biblia, consignaron por escrito sus ense\u00f1anzas. Este consignar por escrito constituye una de las caracter\u00ed\u00adsticas fundamentales de la sabidur\u00ed\u00ada del medio Oriente.<br \/>\n2921<br \/>\n1. Las listas.<br \/>\nLa primera etapa de esta sabidur\u00ed\u00ada escrita fue probablemente la composici\u00f3n de listas llamadas onom\u00e1sticas: a fin de hacer un inventario de su mundo, los autores de estas listas enumeraban, por categor\u00ed\u00adas, los seres y las cosas que los rodeaban y que pod\u00ed\u00adan serles de utilidad. As\u00ed\u00ad hicieron los sumerios y los egipcios. La Biblia atribuye a Salom\u00f3n esta misma actividad, que marca el comienzo de la investigaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica: \u2020\u0153Trat\u00f3 acerca de los \u00e1rboles, desde el cedro del L\u00ed\u00adbano hasta el hisopo que brota en la pared; disert\u00f3 acerca de los animales, de las aves, de los reptiles y de los peces\u2020\u009d (lRe5,13).<br \/>\n2922<br \/>\n2. Las antiguas colecciones de sentencias.<br \/>\nLa sabidur\u00ed\u00ada meso-pot\u00e1mica y la egipcia son conocidas sobre todo por las colecciones que la arqueolog\u00ed\u00ada moderna ha permitido descubrir. Encontramos en ellas ante todo instrucciones transmitidas ha-bitualmente por un rey a su heredero o por un escriba a su hijo. Estas instrucciones se componen ordinariamente de proverbios, que indican el comportamiento a seguir para triunfar en la vida o en el trabajo. El texto m\u00e1s antiguo proviene de los sumerios, y son las Instrucciones de Shu-ruppak. Este texto se remonta probablemente a mediados del tercer milenio; y se puede seguir su transmisi\u00f3n, a pesar de los muchos cambios, hasta finales del a\u00f1o 1000 a.C. En Egipto encontramos las Instrucciones del visir Ptah-Hotep a su hijo, que remontan igualmente a mediados del tercer milenio; del siglo xxn a.C. son las Instrucciones del rey al hijo Merikare; las del escriba Ani a su hijo remontar\u00ed\u00adan a mediados del segundo milenio. Las Instrucciones del escriba Amenemope a su hijo, cuya fecha oscila entre el 1000 y el 600 a.C, podr\u00ed\u00adan haber influido en el autor de la colecci\u00f3n b\u00ed\u00adblica de Pr 22,17-24,22; finalmente, la ense\u00f1anza de OnkhSheshonq-qy podr\u00ed\u00ada datar del siglo ? a.C. Las colecciones de proverbios b\u00ed\u00adblicos (Pr 10-31) se inscriben en esta corriente sumeria y egipcia, cuyos principales testimonios hemos recordado ya anteriormente.<br \/>\n2923<br \/>\n3. Otros textos,<br \/>\n2924<br \/>\na) Textos anteriores a la Biblia.<br \/>\nMesopotamia y Egipto han transmitido tambi\u00e9n textos sapienciales en los cuales el discurso es de m\u00e1s amplios vuelos y est\u00e1 estructurado, y que contienen reflexiones sobre el sentido de la vida y de la muerte, sobre el sufrimiento y otros problemas humanos. En Egipto, la Disputa sobre el suicidio entre un hombre desesperado y su alma se remontar\u00ed\u00ada a finales del tercer milenio; en cambio ser\u00ed\u00ada de principios del segundo milenio la Novela del campesino locuaz que reclama justicia y la S\u00e1tira de los oficios, donde Khety, por contraste, hace a su hijo Pepy el elogio del oficio de escriba. Este contraste se encuentra mucho m\u00e1s tarde en Si 38,24-39,11. Tambi\u00e9n en Mesopotamia encontramos f\u00e1bulas, entre ellas, en ac\u00e1dico, la del tamarisco y la palma, que se remonta al 1700-1 600 a.C. El mon\u00f3logo ac\u00e1dico conocido, por las primeras palabras del texto, como Ludiul bel nemeqi: \u2020\u0153Quiero celebrar al se\u00f1or de la sabidur\u00ed\u00ada\u2020\u009d, presenta a un justo que sufre, comparable a Jb, y provendr\u00ed\u00ada de los a\u00f1os 1500-1 200 a.C. Tambi\u00e9n el Di\u00e1logo pesimista entre un amo y su siervo, que aprueba siempre los proyectos m\u00e1s contradictorios del primero, est\u00e1 escrito en ac\u00e1dico y no debe de ser muy anterior al a\u00f1o 1000.<br \/>\n2925<br \/>\nb) Textos contempor\u00e1neos del A T.<br \/>\nEn el primer milenio tendr\u00e1n gran resonancia dos obras. La primera viene de Grecia; Las obras ylos d\u00ed\u00adas, de Hes\u00ed\u00adodo (siglo vm a.C), es un poema did\u00e1ctico, en el que se exaltan los valores del trabajo. Son posibles muchas aproximaciones entre esta obra y la literatura sapiencial del medio Oriente antiguo. La segunda es la Sabidur\u00ed\u00ada de Ajicar, obra probablemente aramea (siglos vi-y a.C), de la que se han encontrado grandes fragmentos en la comunidad jud\u00ed\u00ada de Elefantina, en Egipto. En ella se unen el griego EsopoyTob (1,21-22; 14,10). Ministro de SenaqueribydeAsarad\u00f3n,Ajicar narra c\u00f3mo, a causa de las intrigas del sobrino al que \u00e9l hab\u00ed\u00ada formado en la sabidur\u00ed\u00ada de los escribas, habr\u00ed\u00ada \u00e9l muerto de no ser porque el oficial que le hab\u00ed\u00ada arrestado consinti\u00f3 en ocultarlo. Vuelto a la gracia del rey, se le concedi\u00f3 castigar \u00e9l mismo a su sobrino. La ense\u00f1anza que transmite Ajicar a este \u00faltimo es similar la de todas las colecciones antiguas del g\u00e9nero: severa educaci\u00f3n de los hijos, obediencia al rey, dificultades en las relaciones humanas, prudencia en las palabras y tambi\u00e9n alguna f\u00e1bula.<br \/>\n2926<br \/>\nc) Textos de principios de la era cristiana.<br \/>\nFuera de la Biblia, a principios de la era cristiana, vieron la luz tambi\u00e9n otros textos sapienciales. En el judaismo helen\u00ed\u00adstico encontramos las Sentencias de Foc\u00ed\u00adlides (finales del siglo i a.C. o principios del siglo i d.C.) y 3Esd 3,1-5,6 (relato posterior a Dan y anterior a Flavio Jos\u00e9); en el judaismo palestinense los Pirq\u00e9 \u2020\u02dcAb\u00f3t, \u2020\u0153Sentencias de los padres\u2020\u009d (en la Misn\u00e1, y por tanto anteriores a finales del siglo \u00fc d.C); en el cristianismo, los Dos caminos (esta colecci\u00f3n, de origen jud\u00ed\u00ado, se encuentra en la Didaj\u00e9 2,2-6,1, en la Carta a Bernab\u00e9 18-20 y en la Doctrina de los doce ap\u00f3stoles). Las Sentencias de Sexto (de origen pagano y cuya redacci\u00f3n cristiana se remonta al siglo II d.C.) y las Ense\u00f1anzas de Silvano (a caballo entre los siglos II y ni d.C). Tambi\u00e9n en Egipto, en el siglo i d.C, encontramos una sabidur\u00ed\u00ada en dem\u00f3tico, conservada en el Papiro Insinger.<br \/>\n2927<br \/>\n4. \u00bfQu\u00e9 es la sabidur\u00ed\u00ada?<br \/>\nPara iluminar el concepto b\u00ed\u00adblico de sabidur\u00ed\u00ada pueden ser \u00fatiles dos confrontaciones. En el pante\u00f3n egipcio cl\u00e1sico, la diosa Ma\u2020\u2122at, hija del dios Ra, es representada como una muchachi-ta encogida, cubierta con un largo vestido, que ten\u00ed\u00ada en la cabeza un velo encima del cual hab\u00ed\u00ada una larga pluma, y en la mano una cruz con aspas en 5, s\u00ed\u00admbolo de la vida (ankh, en egipcio). Algunos marfiles del palacio real de Samar\u00ed\u00ada prueban que en el siglo ix la diosa era conocida tambi\u00e9n all\u00ed\u00ad. Ma\u2020\u2122at asegura el orden c\u00f3smico y la armon\u00ed\u00ada en las relaciones humanas a trav\u00e9s de la justicia y de la bondad para con los pobres. Amada por Ra, lleva a la vida al que la venera: su cometido entre los responsables de la sociedad es abrirles a la verdad y alajusticia, sobre todo para con los desprovistos. La figura de la Sabidur\u00ed\u00ada en Pr 8 puede que est\u00e9 parcialmente inspirada en la Ma\u2020\u2122at, pero no sin que se haya producido una purificaci\u00f3n radical: la Sabidur\u00ed\u00ada no es una diosa. En los \u00faltimos siglos antes de la era cristiana la diosa isis adopt\u00f3 la mayor parte de las prerrogativas de Ma\u2020\u2122at, difundi\u00e9ndose su culto por el mundo helen\u00ed\u00adstico. Es posible que Si 24 y Sg 7-9, al hablar nuevamente de la Sabidur\u00ed\u00ada, se inspiren algo en la figura de isis, pero sin hacer de la Sabidur\u00ed\u00ada una diosa.<br \/>\nEn la Grecia antigua, a los ojos de los siete Sabios, la sabidur\u00ed\u00ada es un arte de vivir lleno de equilibrio, la capacidad de pronunciarse con sagacidad sobre los problemas tanto de la vida cotidiana como de la pol\u00ed\u00adtica. Contra los sofistas afirm\u00f3 S\u00f3crates m\u00e1s tarde la nobleza de la sabidur\u00ed\u00ada, que a sus ojos es divina; con la pr\u00e1ctica de la virtud, el hombre debe hacerse amigo suyo. Pero Plat\u00f3n redujo la sabidur\u00ed\u00ada al \u00e1mbito intelectual: a trav\u00e9s de la contemplaci\u00f3n permite el conocimiento intuitivo de las ideas divinas, en particular el bien y lo bello. En cambio, Arist\u00f3teles distingui\u00f3 la sabidur\u00ed\u00ada, soph\u00ed\u00ada, que es conocimiento de las causas primeras y de los principios -que, por tanto, ha de identificarse con la filosof\u00ed\u00ada- de la prudencia, phr\u00f3nesis, sabidur\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica en la l\u00ed\u00adnea de los siete Sabios. M\u00e1s tarde el estoicismo hizo de la sabidur\u00ed\u00ada \u2020\u0153la ciencia de las cosas divinas y humanas\u2020\u009d (cf tambi\u00e9n 4 Mac 1,16): realidad divina, se identifica con la raz\u00f3n universal y es el ideal que el hombre puede alcanzar a trav\u00e9s de la filosof\u00ed\u00ada y la pr\u00e1ctica de la virtud. El sabio realiza esta sabidur\u00ed\u00ada ideal, virtud \u00fanica. Mas a causa de la dificultad de conseguir esta sabidur\u00ed\u00ada perfecta, los estoicos se aplicaron siempre m\u00e1s a Xa.phr\u00f3nesis, sabidur\u00ed\u00ada pr\u00e1ctica, fruto de la virtud. Por hablar de phr\u00f3nesis e insistir en su aspecto virtuoso, Sg 3,15; 4,9; 6,15.24; 7,7; 8,6-7 se mueve en el \u00e1mbito del pensamiento griego.<br \/>\n2928<br \/>\n5. La Biblia y las sabidur\u00ed\u00adas paganas.<br \/>\nEsta serie de contactos en el \u00e1mbito sapiencial entre la Biblia y las culturas circundantes no hace sino continuar una larga tradici\u00f3n. A menudo una referencia a la sabidur\u00ed\u00ada pagana sirve para demostrar la superioridad de la sabidur\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica. Tal es el caso de Jos\u00e9 (Gn 41), de Mois\u00e9s (Ex 7,8-9,12), de Salom\u00f3n IR 5, ??? 1; 10,1-1 3), de Daniel (Dn 2; Dn 4), que destacan por encima de los sabios paganos. A su vez, los profetas subrayan los l\u00ed\u00admites de la sabidur\u00ed\u00ada de los pueblos paganos (Is 19,3; Is 19,11-12; 1s44,25; Is 47,8-15; Jr 49,7 = Ab 8; Jr 50,35-36; Jr 51,57; Ez 28,1-19): su blanco son casi siempre Egipto, Babilonia y Ed\u00f3n. En Egipto y en Babilonia los sabios son considerados a menudo magos, mientras que la sabidur\u00ed\u00ada de Tiro, seg\u00fan Ez 28, est\u00e1 en su habilidad para enriquecerse con el comercio mar\u00ed\u00adtimo. Pero la Biblia no nutre s\u00f3lo desprecio hacia la sabidur\u00ed\u00ada de los paganos. En 1 R 5,9-14 se intuye cu\u00e1nto debe la sabidur\u00ed\u00ada salom\u00f3nica a la de las grandes culturas circundantes. M\u00e1s a\u00fan: Pr 30,1-14 ha conservado los proverbios de Agur, y Pr 31,1-9 los que Le-muel aprendi\u00f3 de su madre; pues bien, estos dos sabios no son de origen israelita. El caso de Jb es a\u00fan m\u00e1s sutil, puesto que ni siquiera Jb es israelita; es del pa\u00ed\u00ads de Hus (Jb 1,1), que probablemente hay que localizar en Trasjordania. Esta ficci\u00f3n sirve para demostrar el car\u00e1cter universal de la respuesta b\u00ed\u00adblica al problema planteado del sufrimiento del justo. En un caso al menos, la sabidur\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica se anexionar\u00e1 la sabidur\u00ed\u00ada pagana: Ajicar es considerado en Tob 1,21 sobrino del viejo Tobit, como prueba del gran respeto que en el judaismo se profesaba a la sabidur\u00ed\u00ada de Ajicar. Un respeto an\u00e1logo explica por qu\u00e9 Pr 22,17-24,22 depende de las Instrucciones de Ame-nemope. Todo esto llev\u00f3 a pensar que la Biblia era consciente tanto de la influencia que la sabidur\u00ed\u00ada pagana ejerc\u00ed\u00ada en la propia como de la diferencia que separaba su sabidur\u00ed\u00ada de la de los paganos, y tambi\u00e9n de la universalidad t\u00ed\u00adpica de toda aut\u00e9ntica sabidur\u00ed\u00ada.<br \/>\n2929<br \/>\nIV. LA SABIDURIA BIBLICA.<br \/>\n2930 1. LOS LIBROS SAPIENCIALES.<br \/>\nEn la Biblia hebrea los libros propiamente sapienciales se encuentran entre los Hagi\u00f3grafos o Escritos (Ketubim): se trata de Pr, Jb, Qo; este \u00faltimo forma parte de la subsec-ci\u00f3n de los cinco rollos (Megil\u00f3t). En los Setenta encontramos adem\u00e1s la obra de Ben Sir\u00e1 o Sir\u00e1cida o Eclesi\u00e1stico (de la cual se ha encontrado hace cerca de un siglo una parte importante del texto hebreo) y, finalmente, Sg. En el NT podemos considerar libro sapiencial la carta de \/ Santiago.<br \/>\n2931<br \/>\n2. En los otros libros b\u00ed\u00adblicos.<br \/>\n2932<br \/>\na) En el A T.<br \/>\nLa corriente sapiencial b\u00ed\u00adblica se manifiesta tambi\u00e9n en otros textos. Tomemos ante todo aquellos en los cuales el hecho es m\u00e1s expl\u00ed\u00adcito. Algunos \/ salmos [IV, 5] se denominan sapienciales o did\u00e1cticos; sin embargo, los comentaristas no est\u00e1n de acuerdo en su elecci\u00f3n, sobre todo a causa de la dificultad de determinar el g\u00e9nero literario o la relaci\u00f3n con el culto. Son considerados tales, por ejemplo, los salmos que cantan la belleza de la t\u00f3rah (Sal 1; Sal 19; Sal 119), los que simplemente formulan<br \/>\nunaense\u00f1anza(5a137;91; 112; 127), los que reflexionan sobre la suerte del ser humano (Sal 49; Sal 73, que es relacionado con Jb; Sal 90). De manera m\u00e1s expl\u00ed\u00adcita Bar 3,9-4,4 es una exhortaci\u00f3n a ser fieles a la Sabidur\u00ed\u00ada, identificada con la t\u00f3rah [1 mfra, VIII, Id]. Algunos relatos, cuyas apariencias hist\u00f3ricas pueden enga\u00f1ar, son did\u00e1cticos o podr\u00ed\u00adan relacionarse con los que leemos en Jb 1-2 y 42 o en Ajicar: son sobre todo Rt, Jon, Tob, Jdt, Est y Susana (Dn 13). Estos textos tienen tambi\u00e9n lazos con los midrasim. En otros textos o en otras corrientes el influjo sapiencial es reconocido o controvertido. El relato J del jard\u00ed\u00adn del Ed\u00e9n (Gn 2-3) tiene rasgos sapienciales. Las opiniones est\u00e1n dividas en cuanto a la influencia sapiencial en Dt y Am. G. von Rad ha pensado que pod\u00ed\u00ada enlazar la \/ apocal\u00ed\u00adptica no ya con el profetismo, sino con las corrientes sapienciales; sin embargo, s\u00f3lo Sg integra bien, aunque tard\u00ed\u00adamente, sabidur\u00ed\u00ada y apocal\u00ed\u00adptica. Algunos textos breves denotan una fuerte tendencia espiritual; por ejemplo, Cant 8,6-11; 1S 25, donde Abiga\u00ed\u00adl pone remedio a la estupidez de su marido; 25am14, donde vemos a la sabia mujer de T\u00e9coa defender la rehabilitaci\u00f3n de Absal\u00f3n. Podemos a\u00f1adir los pocos textos citados [1 supra, II]. La importancia de los sabios aparece tambi\u00e9n en las cr\u00ed\u00adticas que formularon los profetas contra algunos de ellos; entonces es la sabidur\u00ed\u00ada de corte, los consejeros reales quienes son tomados por blanco (Is 3,1-3; Is 5,21; Is 29,14; Is 30,1; Jr8,8-9; Jr9,11; Jr9,22-23). Estas cr\u00ed\u00adticas repiten a menudo las que dirig\u00ed\u00ada Pr a los que conf\u00ed\u00adan s\u00f3lo en su sabidur\u00ed\u00ada (Pr 26, 12; Pr 28, 11) o en sus propias fuerzas (Pr 21,31). Por otra parte, textos como Is 9,1-6; 11,1-5 sobre el rey mes\u00ed\u00adas recuerdan en ciertos aspectos la ense\u00f1anza de los sabios de Pr sobre el ejercicio de la funci\u00f3n real (Pr 20,28; Pr 29,14).<br \/>\n2933<br \/>\nb) En el NT: Jes\u00fas, maestro de sabidur\u00ed\u00ada.<br \/>\nEn el NT, junto a Jc, encontramos cierto n\u00famero de textos que hablan de la sabidur\u00ed\u00ada de Dios, o que, a prop\u00f3sito de Jes\u00fas, recurren a expresiones que utiliza el AT para hablar de la Sabidur\u00ed\u00ada; volveremos sobre estos textos luego [1 IX]. Deteng\u00e1monos por ahora en lo que en la ense\u00f1anza de Jes\u00fas adquiere una forma sapiencial. Pues no se puede negar que muchos discursos de Jes\u00fas eran semejantes a los de los sabios. Por lo dem\u00e1s, los habitantes de Na-zaret se percataron de ello, llegando incluso a considerar a Jes\u00fas superior a los escribas (Mt 7,28-29): ,De d\u00f3nde le viene a \u00e9ste esta sabidur\u00ed\u00ada?\u2020\u009d (Mt 13,54).<br \/>\nEsto se advierte en las par\u00e1bolas. Tambi\u00e9n los maestros de la \u00e9poca de Jes\u00fas, que por lo dem\u00e1s se llamaban sabios, utilizaban la par\u00e1bola sobre todo para explicar a los disc\u00ed\u00adpulos el sentido de un texto de la Escritura. As\u00ed\u00ad, para explicar el banquete de la sabidur\u00ed\u00ada, en Pr 9,1-6 se dec\u00ed\u00ada: \u2020\u0153Es como un rey que se construy\u00f3 un palacio y que, para inaugurarlo, dio un banquete&#8230; (Tose fta, Sanhedr\u00ed\u00adn 8,9). 0 bien, para explicar por qu\u00e9 en el desierto los hebreos no recibieron s\u00f3lo una vez al a\u00f1o su raci\u00f3n de man\u00e1, se dec\u00ed\u00ada:<br \/>\n\u2020\u0153Un rey dio a su hijo lo necesario para todo el a\u00f1o, y el hijo se content\u00f3 con presentarse ante el padre una vez al a\u00f1o. Entonces el padre decidi\u00f3 darle lo necesario d\u00ed\u00ada a d\u00ed\u00ada, y as\u00ed\u00ad el hijo se vio obligado a visitar al padre todos los d\u00ed\u00adas (Talmud Babli, Joma 17a). A veces la par\u00e1bola rab\u00ed\u00adnica aclara un punto doctrinal: \u2020\u0153A la pregunta de si los muertos resucitan desnudos o vestidos, R. Meir respondi\u00f3: Si el grano de trigo colocado desnudo en el suelo reaparece con una multitud de vestidos, \u00bfno deber\u00e1n los justos que han sido sepultados con su ropa resurgir vestidos?\u2020\u2122\u2020\u009d (Talmud Babl\u00ed\u00ad, Sanhedr\u00ed\u00adn 50b).<br \/>\nF\u00e1cilmente se intuye el alcance pedag\u00f3gico de las par\u00e1bolas, que parten de la vida cotidiana de Palestina: tanto los maestros de Israel como Jes\u00fas hablan de pastor y de ovejas, de vid, de compra y venta, de moneda perdida, de casa que construir, de tesoro entregado en dep\u00f3sito o en pr\u00e9stamo, etc., y los personajes habituales son un rey, un padre y un hijo, un amo y un siervo, una ama de casa, etc\u00e9tera. Cuando Jes\u00fas habla en par\u00e1bolas se dirige a la gente (Mt 13,34), toma pie de la vida rural y del campo, y sus temas se refieren al reino de Dios o a su misma persona, a su misi\u00f3n, o bien a la actitud del que escucha la llamada de Dios.<br \/>\nAdem\u00e1s de las par\u00e1bolas, tambi\u00e9n muchos discursos de Jes\u00fas presentan un perfil sapiencial. Tal es el caso, en particular, del serm\u00f3n de la monta\u00f1a (Mt 5-7) o del discurso del pan de vida (Jn 6). Junto a estas composiciones amplias encontramos tambi\u00e9n atribuidas a Jes\u00fas formulaciones sapienciales de varios tipos. Son m\u00e1ximas como: \u2020\u0153Todos los que manejan espada, a espada morir\u00e1n\u2020\u2122 (Mt 26,52); \u2020\u0153El que quiera salvar su vida la perder\u00e1\u2020\u009d (Mt 16,25); \u2020\u0153Hay m\u00e1s felicidad en dar que en recibir (Hch 20,35). Pueden revestir una connotaci\u00f3n personal: \u2020\u0153El que no est\u00e1 en contra de nosotros est\u00e1 a nuestro favor\u2020\u2122 (Mc 9,40), o convertirse en exhortaciones: \u2020\u0153Deja que los muertos entie-rren a sus muertos\u2020\u009d (Mt 8,22), o tambi\u00e9n: \u2020\u0153Dad al C\u00e9sar lo que es del C\u00e9sar y a Dios lo que es de Dios\u2020\u009d (Mt 22,21).<br \/>\n2934<br \/>\nV. ORIGEN DE LA SABIDURIA EN ISRAEL.<br \/>\n2935<br \/>\n1. Salom\u00f3n, modelo de los sabios.<br \/>\nLa Biblia relaciona el florecimiento de la sabidur\u00ed\u00ada en Israel con la persona del rey Salom\u00f3n (972-932). A la muerte de David, que fue el creador de un aut\u00e9ntico imperio, el reunificador de las doce tribus, el conquistador, su joven heredero Salom\u00f3n pidi\u00f3 a Dios desde el principio de su reinado \u2020\u0153un coraz\u00f3n sabio y perspicaz\u2020\u009d para gobernar (IR 3,4-15; 2Cr 1,3-12). La sabidur\u00ed\u00ada de Salom\u00f3n se manifest\u00f3 en sus cualidades de juez (IR 3,15-28, el famoso juicio de Salom\u00f3n), en su capacidad de administrador (1 R 4,1- 5,8), de constructor del templo (1R 5,15-8,66). Organiz\u00f3 \u00ed\u00adl trabajo p\u00fablico (IR 9, 15-24) y el comercio con el exterior (1R 9,26-10,13: la visita de la reina de Sab\u00e1), acumulando una enorme fortuna (IR 10,14-25). Pero el reinado de Salom\u00f3n no careci\u00f3 de sombras: la opresi\u00f3n del pueblo en funci\u00f3n de sus proyectos, el fausto de la corte, y sobre todo su infidelidad religiosa le procuraron enemigos, hasta el punto de que el reino se dividi\u00f3 a su muerte.<br \/>\nPodemos suponer que semejante actividad por parte de Salom\u00f3n exigi\u00f3 del Estado la organizaci\u00f3n de una especie de escuela superior de administraci\u00f3n, en la cual todos los miembros de los organismos estatales recib\u00ed\u00adan una formaci\u00f3n adecuada, en particular en el plano cultural. La aceptaci\u00f3n de las culturas extranjeras fue probablemente uno de los motivos del \u00e9xito de la pol\u00ed\u00adtica del rey. Se hab\u00ed\u00ada casado en primeras nupcias con la hija del fara\u00f3n (IR 3,1; IR 9,16; IR 11,1), y se puede suponerque la cultura egipcia hizo su entrada en Jeru-sal\u00e9n con el bagaje de la joven reina. Se puede pensar tambi\u00e9n que la lengua ac\u00e1dica, y puede que tambi\u00e9n el sumerio, fuesen conocidos en las altas esferas del Estado por necesidades diplom\u00e1ticas y formaci\u00f3n cultural. La actividad literaria se vio veros\u00ed\u00admilmente favorecida en los mismos ambientes. El autor llamado corrientemente J escribi\u00f3 probablemente bajo Salom\u00f3n su historia de los or\u00ed\u00adgenes [1 Pentateuco]; el relato tan profundamente humano de la sucesi\u00f3n de David (2S l3ss) parece haber sido redactado por un testigo familiar en la corte. Los proverbios de Pr 10,1-22,16 son atribuidos a Salom\u00f3n; en realidad podr\u00ed\u00ada tratarse m\u00e1s bien de colecciones compiladas por los escribas y por los sabios por encargo del rey. Por lo dem\u00e1s, 1 R 5,12-13 atribuye a Salom\u00f3n \u2020\u0153tres mil proverbios, y sus poemas llegaron a cinco mil; trat\u00f3 acerca de los \u00e1rboles, desde el cedro del L\u00ed\u00adbano hasta el hisopo que brota en la pared; disert\u00f3 acerca de los animales, de las aves, de los reptiles y de los peces\u2020\u009d. Probablemente debemos ver en estas \u00faltimas referencias de la onom\u00e1stica, especie de l\u00e9xicos realizados tambi\u00e9n por indicaci\u00f3n del rey. El patrocinio de Salom\u00f3n hab\u00ed\u00ada de proseguir mucho tiempo despu\u00e9s de \u00e9l sise le atribuy\u00f3 el Cant, si Qo se revisti\u00f3 de su autoridad, silos Ps72 y 127 (en relaci\u00f3n con IR 3,14-15) llevan su nombre y todav\u00ed\u00ada Sg lo sac\u00f3 a escena. Salom\u00f3n se convirti\u00f3, pues, en una figura ideal (cf tambi\u00e9n Mt 6,29; Lc 12,27; Mt 12,42). Por otra parte, se puede preguntar si ya 1 R 3-11 y 2Ch 1-9 no se resintieron de esta tendencia a la idealizaci\u00f3n. De todos modos, la Biblia atribuye a la corte real una funci\u00f3n determinante en el desarrollo de la corriente sapiencial en Israel. Esta funci\u00f3n se renovar\u00e1 bajo el reinado de Ezequ\u00ed\u00adas (Pr 25,1).<br \/>\n2936<br \/>\n2. Escribas y escuelas.<br \/>\nLos escribas del rey, recordados en Pr 25,1 o que 1 R 5,13 (citado aqu\u00ed\u00ad arriba) deja suponer, no se han de identificar pura y simplemente con sus consejeros pol\u00ed\u00adticos. Al leer los proverbios de las colecciones salom\u00f3nicas se intuye que ciertos escribas ten\u00ed\u00adan otra funci\u00f3n de importancia capital para el futuro del Estado: la de preparar a la juventud masculina mejor dotada para hacerse cargo el d\u00ed\u00ada de ma\u00f1ana de la responsabilidad en la administraci\u00f3n, la diplomacia y el gobierno. Hab\u00ed\u00ada que ense\u00f1ar a estos j\u00f3venes lo que hace al hombre equilibrado y cabal, y ante todo el comportamiento correcto en la corte (Pr 16,10-15; Pr 25,2-7). Que esta formaci\u00f3n se daba s\u00f3lo a j\u00f3venes puede deducirse del hecho de que encontramos en los proverbios (como en Pr27,11) el vocativo \u2020\u0153hijo m\u00ed\u00ado\u2020\u009d.<br \/>\n2937<br \/>\n3. Origen popular de la sabidur\u00ed\u00ada.<br \/>\nLa mayor parte de los proverbios antiguos no tiene nada que ver con la vida de la corte. Un gran n\u00famero de proverbios reunidos en las colecciones salom\u00f3nicas proviene seguramente del campo o de las aldeas, y su contenido lo testimonia; por ejemplo: \u2020\u0153Donde no hay bueyes el granero est\u00e1 vac\u00ed\u00ado, cosecha abundante con toros robustos\u2020\u009d (Pr 14,4). En este origen de la sabidur\u00ed\u00ada no difiere Israel de los dem\u00e1s pueblos. Los testimonios antiguos, anteriores a Salom\u00f3n [1 supra, II], confirman este dato. En Israel, como en todas partes, la sabidur\u00ed\u00ada proverbial es de origen popular y se transmite en familia, como ocurrir\u00e1 todav\u00ed\u00ada mucho m\u00e1s tarde con Tob\u00ed\u00adas (Tb 4,3-21). Salom\u00f3n y sus escribas no hicieron otra cosa que recoger esta sabidur\u00ed\u00ada popular antigua, organizar\u00ed\u00ada y consignarla por escrito; se propusieron adem\u00e1s modificar ac\u00e1 y all\u00e1 la formulaci\u00f3n original para hacerla entrar mejor en los cuadros previstos para la colecci\u00f3n. La sabidur\u00ed\u00ada proverbial no es s\u00f3lo obra de artesanos h\u00e1biles en su oficio (Ex 31,31; 2Cr 2,12); es m\u00e1s que eso. Pues un proverbio es una expresi\u00f3n armoniosa -que da gusto escuchar y decir, concisa en sumo grado y que requiere reflexi\u00f3n para comprenderla bien- de una verdad comprensible por todos y que sintetiza una larga experiencia de observaci\u00f3n de los hombres y de las cosas. Un proverbio es fruto de una larga maduraci\u00f3n, siendo su base la observaci\u00f3n. La repetici\u00f3n de un mismo fen\u00f3meno fue observada por esp\u00ed\u00adritus pacientes y perspicaces, que permanecieron casi siempre an\u00f3nimos, quiz\u00e1 por haber salido del pueblo, y ello les permiti\u00f3 descubrir el principio general que rige esta multiplicidad. Adem\u00e1s, esta gente observadora consigui\u00f3 condensar su descubrimiento en una f\u00f3rmula breve y concisa, transmitida primero oralmente, como ocurre todav\u00ed\u00ada hoy en el Africa negra. S\u00f3lo en este momento intervino la acci\u00f3n de los escribas de corte o de los c\u00ed\u00adrculos intelectuales. Y esta consignaci\u00f3n por escrito desde la m\u00e1s remota antig\u00fcedad es caracter\u00ed\u00adstica de las culturas del Oriente medio antiguo, como lo hemos dicho ya[\/ supra, III]. En Israel esta redacci\u00f3n de los proverbios en colecciones organizadas, como se hac\u00ed\u00ada tambi\u00e9n en Mesopotamia y en Egipto, tuvo un porvenir a\u00fan mejor, ya que estas colecciones fueron aceptadas como tales y transmitidas fielmente a lo largo de los siglos hasta hoy. As\u00ed\u00ad se conservaba la tradici\u00f3n, que al final adquiri\u00f3 un car\u00e1cter religioso por entrar Pr a formar parte de la Biblia y ser palabra de Dios.<br \/>\n2938<br \/>\nVI. EL FIN DE LA SABIDURIA.<br \/>\nEl fin primero de la sabidur\u00ed\u00ada es comprender, es el saber. El mundo en el que viv\u00ed\u00adan los antiguos lo ignoraba mucho m\u00e1s que nosotros, que nos beneficiamos de siglos de observaci\u00f3n y an\u00e1lisis que llegan hasta las ciencias contempor\u00e1neas en todos los campos. El primer fin de los sabios era obviamente el de conocer este mundo en toda su complejidad: el mundo f\u00ed\u00adsico, el mundo de los animales, y sobre todo el del hombre con su comportamiento, sus tendencias y su capacidad. Estaban convencidos, como nosotros, de que el hombre, ante la multiplicidad de los fen\u00f3menos y su variedad, es capaz de poner el dedo en lo que es permanente, en lo que se verifica siempre; en definitiva, en una ley que gobierna lo real hasta en los detalles. Por tanto, estaban impl\u00ed\u00adcitamente convencidos, como nosotros, de que lo real est\u00e1 gobernado por leyes precisas y estables. Pretend\u00ed\u00adan conocer el sentido de lo real, en lo cual admit\u00ed\u00adan la existencia de un orden. Ese esfuerzo no carec\u00ed\u00ada ciertamente de vacilaciones, de fracasos, de contradicciones; pero poco a poco las cosas se iban aclarando.<br \/>\nAparentemente, la obra de los sabios era esencialmente profana. Pero el hombre antiguo no pensaba, como nosotros, que hubiese que distinguir o incluso separar netamente el mundo profano del religioso; para ellos lo real constitu\u00ed\u00ada un todo \u00fanico; lo profano se mezclaba con lo religioso, y viceversa. Por eso en su indagaci\u00f3n se interesaban tambi\u00e9n por el comportamiento moral del hombre y por los valores religiosos admitidos en su sociedad. Pero lo hac\u00ed\u00adan como sabios, como observadores atentos e imparciales de esta parte de lo real, m\u00e1s que como defensores de tradiciones \u00e9ticas y teol\u00f3gicas, cuya responsabilidad incumb\u00ed\u00ada a los sacerdotes y a los profetas, con el rey.<br \/>\nSin embargo, el descubrimiento y la formulaci\u00f3n de las leyes que rigen lo real no era para ellos un fin en s\u00ed\u00ad. Los sabios buscaban lo que pod\u00ed\u00ada ayudar al ser humano a orientarse en este mundo, a vivir y a obrar mejor. El objetivo de su sabidur\u00ed\u00ada era el \u2020\u0153saber vivir\u2020\u2122, el \u2020\u0153saber hacer\u2020\u2122. Un mejor conocimiento de lo real pod\u00ed\u00ada ciertamente ayudar a triunfar en la vida, a equilibrarla y a darle armon\u00ed\u00ada y felicidad. Y buscar esto no era ni hedonismo ni ego\u00ed\u00adsmo, porque los sabios hab\u00ed\u00adan comprendido que la felicidad del hombre pasaba a trav\u00e9s de la acci\u00f3n virtuosa y la renuncia a s\u00ed\u00ad mismo. Tambi\u00e9n el obrar moral y religioso ten\u00ed\u00ada leyes y consecuencias.<br \/>\nTransmitida oralmente o por escrito, pero sobre todo de este \u00faltimo modo, la sabidur\u00ed\u00ada antigua gobernaba la actividad de la sociedad y regulaba los comportamientos y las controversias que surg\u00ed\u00adan entre las personas y los grupos. En el Africa negra los proverbios tienen todav\u00ed\u00ada esta funci\u00f3n, mientras que en el mundo occidental se reducen habitualmente a simples ornatos estil\u00ed\u00adsticos que engalanan el discurso o el escrito. Justamente porque ten\u00ed\u00ada esta funci\u00f3n reguladora de la sociedad, la sabidur\u00ed\u00ada antigua hab\u00ed\u00ada que transmitirla a la juventud, en cuya formaci\u00f3n ocupaba una parte importante. A trav\u00e9s de ella los j\u00f3venes aprend\u00ed\u00adan los principios del comportamiento y cuanto pod\u00ed\u00ada dar plenitud y equilibrio a su vida. Y todo esto era sumamente importante para aquella parte de la juventud que deb\u00ed\u00ada prepararse a asumir en la sociedad los puestos de responsabilidad. La de los sabios era, pues, una obra de formaci\u00f3n y de educaci\u00f3n, lo cual llev\u00f3 muy pronto consigo el nacimiento de una escuela o academia bajo la direcci\u00f3n de un maestro de sabidur\u00ed\u00ada.<br \/>\n2939<br \/>\nVII. LA ACTITUD DE LOS SABIOS.<br \/>\n2940<br \/>\n1. El consejo.<br \/>\nEl sabio no es jefe, ni sacerdote, ni profeta. No manda ni en nombre del Estado ni en nombre de Dios. Propone lo que le parece que ha descubierto, expone lo que sabe, indica el camino que seg\u00fan \u00e9l conduce a la plenitud de la vida y desaconseja lo que, basado en su propia experiencia, lleva al fracaso. Su discurso describe, indica, aconseja, sugiere, pero no manda.<br \/>\n2941<br \/>\n2. LOS LIMITES DE LA SABIDURIA.<br \/>\nPor otra parte, el sabio percibe los l\u00ed\u00admites de su saber y de su experiencia, ya que sabe que no es due\u00f1o de la realidad y de los corazones a los cuales se dirige. Adem\u00e1s, quiere tambi\u00e9n recordar los l\u00ed\u00admites de todo saber humano, porque forman parte de su conocimiento. No hay nada peor que un hombre convencido de que lo sabe todo: \u2020\u02dc,Ves a un hombre que se tiene por sabio? M\u00e1s se puede esperar de un necio que de \u00e9l\u2020\u009d (Pr26,12). Muchas cosas se nos escapan, pero est\u00e1n en manos del que lo gobierna todo:<br \/>\nel hombre propone y Dios dispone, dice nuestro proverbio: \u2020\u0153Propio es del hombre hacer planes, pero la \u00faltima palabra es de Dios\u2020\u009d (Pr 16,1). Ac aqu\u00ed\u00ad otros dos ejemplos m\u00e1s concretos: \u2020\u0153Casa y hacienda son la herencia de los padres, pero una mujer inteligente es un don de Dios\u2020\u009d (Pr 19,14); \u2020\u0153Se apareja el caballo para el d\u00ed\u00ada del combate, pero del Se\u00f1or depende la victoria\u2020\u009d (Pr 21,31). El hombre ni siquiera est\u00e1 seguro de que su obrar sea justo: \u2020\u0153A los ojos del hombre todos sus caminos son puros, pero el Se\u00f1or juzga sus intenciones\u2020\u009d (Pr 16,2; Pr 21,2). Pues el sabio sabe que, en definitiva, estamos en las manos de Dios: \u2020\u0153El Se\u00f1or dirige los pasos del hombre; \u00bfc\u00f3mo puede comprender el hombre su camino?\u2020\u009d (Pr 20,24). Nuestra sabidur\u00ed\u00ada, en definitiva, est\u00e1 en negarse a s\u00ed\u00ad misma: \u2020\u0153Ni sabidur\u00ed\u00ada, ni inteligencia, ni consejo existen ante<br \/>\nel Se\u00f1or\u2020\u009d (Pr 21,20).<br \/>\n2942<br \/>\n3. La sabidur\u00ed\u00ada de Dios.<br \/>\nDe aqu\u00ed\u00ad a afirmar la sabidur\u00ed\u00ada misma de Dios hab\u00ed\u00ada s\u00f3lo un paso. Sin embargo, al contrario que en Mesopotamia o en Egipto, Israel vacil\u00f3 mucho tiempo antes de atribuir a Yhwh la sabidur\u00ed\u00ada. La raz\u00f3n hay que buscarla probablemente en el hecho de que la sabidur\u00ed\u00ada aparec\u00ed\u00ada como una cualidad profundamente humana. Sin embargo, la mujer de T\u00e9coa, que fue a defender ante David la causa de Absal\u00f3n, reconoci\u00f3 que el rey ten\u00ed\u00ada la sabidur\u00ed\u00ada del \u00e1ngel de Dios (2S 14,20). De Dios recibi\u00f3 Salom\u00f3n la sabidur\u00ed\u00ada (IR 3,12), como anta\u00f1o los art\u00ed\u00adfices del \u00e9xodo (Ex 31,3) toda su habilidad; y la misma sabidur\u00ed\u00ada de Salom\u00f3n es vista como una sabidur\u00ed\u00ada divina (IR 3,28; IR 10,24). Mas probablemente los textos que exaltan al heredero de David son menos antiguos que una frase de Isa\u00ed\u00adas a prop\u00f3sito de Yhwh, cuando el profeta criticaba a los consejeros reales: \u2020\u0153Tambi\u00e9n \u00e9l (el Se\u00f1or) es sabio en atraer desdichas, y no retira su palabra\u2020\u009d (Is 31,2). Ya antes del destierro se afirmaba que el rey mes\u00ed\u00adas ser\u00ed\u00ada revestido del esp\u00ed\u00adritu de Yhwh, \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu de sabidur\u00ed\u00ada y de inteligencia&#8230;\u2020\u009d (Is 11,2). Pero probablemente s\u00f3lo despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n (586), durante y despu\u00e9s del destierro (586-539), algunos textos raros afirmar\u00e1n expl\u00ed\u00adcitamente la sabidur\u00ed\u00ada de Dios: \u2020\u0153El con su poder hizo la tierra, con su sabidur\u00ed\u00ada el orbe estableci\u00f3, con su inteligencia despleg\u00f3 los cielos (Jr 10,12; Jr 51,15; Pr 3,19); \u2020\u0153jQu\u00e9 numerosas son, Se\u00f1or, tus obras; todas las has hecho con sabidur\u00ed\u00ada\u2020\u009d (SaI 104,24); y sobre todo: \u2020\u0153Pero en \u00e9l residen la sabidur\u00ed\u00ada y el poder; suyos son la inteligencia y el consejo\u2020\u009d (Jb 12,13). Esta corriente ir\u00e1 desarroll\u00e1ndose poco a poco, como veremos algo m\u00e1s adelante [1 VlIl-IX].<br \/>\n2943<br \/>\n4. El problema de la \u00c2\u00a1retribuci\u00f3n.<br \/>\nEn definitiva, los sabios afrontar\u00e1n en relaci\u00f3n con Dios los grandes enigmas de la existencia humana. Sin lugar a dudas, algunos proverbios antiguos presentan alusiones a una vida religiosa y moral en relaci\u00f3n con Yhwh: \u2020\u0153El que obra con rectitud teme al Se\u00f1or, el que sigue caminos torcidos le desprecia\u2020\u009d Pr 14,2); \u2020\u0153El que oprime al pobre ultraja a su Creador, pero le honra el que tiene piedad del indigente\u2020\u009d Pr 14,31); \u2020\u0153Muchos buscan el favor del pr\u00ed\u00adncipe, pero el derecho de cada uno viene del Se\u00f1or\u2020\u009d (Pr 29,26). La introducci\u00f3n al libro de los Proverbios (Pr 1-9), que se remonta probablemente a la vuelta del destierro, se hace m\u00e1s religiosa, y encontramos all\u00ed\u00ad puesto de manifiesto el principio bien conocido: \u2020\u0153El principio de la sabidur\u00ed\u00ada es el temor de Dios\u2020\u009d (Pr 9,10; Pr 1,7; SaI 111,10; Si 1,14). Pero esta introducci\u00f3n, como por lo dem\u00e1s los proverbios antiguos, no pone en duda la idea de que Dios favorece al hombre justo: \u2020\u0153El Se\u00f1or no deja al justo sufrir hambre, pero rechaza la codicia del malvado\u2020\u009d (Pr 10,3), y: \u2020\u0153La maldici\u00f3n del Se\u00f1or est\u00e1 en la casa del malvado, pero bendice la morada del justo\u2020\u009d (Pr 3,33). La evidencia de lo que ocurre en la tierra hab\u00ed\u00ada de hacer que \u00c2\u00a1 Jb y \u00c2\u00a1 Qo se alzaran contra esta doctrina cl\u00e1sica. Fue la gran crisis de la sabidur\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica: no es cierto, dicen Jb y Qo, que ac\u00e1 abajo la felicidad recompense la virtud y que el vicio produzca desventuras durante esta vida. Este problema de la retribuci\u00f3n individual no encuentra soluci\u00f3n ni siquiera en Si, para el cual todo termina con la muerte. Sin embargo, escribe: \u2020\u0153Al que teme al Se\u00f1or le ir\u00e1 bien al fin, y en el d\u00ed\u00ada \u00faltimo ser\u00e1 bendecido\u2020\u009d (Si 1,11). Mas no podemos deducir de este texto, conocido s\u00f3lo en su versi\u00f3n griega, que Ben Sir\u00e1 esperase una retribuci\u00f3n despu\u00e9s de la muerte. En los libros sapienciales de la Biblia esta soluci\u00f3n aparece s\u00f3lo en Sg: \u2020\u0153Las almas de los justos est\u00e1n en las manos de Dios y ning\u00fan tormento los alcanzar\u00e1\u2020\u009d (Sb 3,1 cf tambi\u00e9n Sb 3,13; Sb 3,15; Sb 5,15), su sufrimiento durante esta vida es una prueba (Sb 3,5-6), su esterilidad aceptada virtuosamente tendr\u00e1 su fruto en el m\u00e1s all\u00e1 (Sb 3,13-15). S\u00f3lo esta fe en una retribuci\u00f3n despu\u00e9s de la muerte devuelve la serenidad a la sabidur\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica.<br \/>\n2944<br \/>\n5. UNA REFLEXI\u00ed\u201cN SOBRE LA HISTORIA de la salvaci\u00f3n.<br \/>\nPara llegar a esta doctrina, el autor de Sg integra en su reflexi\u00f3n la experiencia hist\u00f3rica de Israel. Ya la reflexi\u00f3n de Pr 1-9 se hac\u00ed\u00ada eco de la ense\u00f1anza de Dt y Jer. Qoh\u00e9let se identificaba con Salom\u00f3n, juzgando su obra al fin de una vida fastuosa. M\u00e1s expl\u00ed\u00adcitamente, Si 16,24-17,14, y sobre todo Si 44-49, rele\u00ed\u00adan toda la historia de la salvaci\u00f3n al modo de un sabio. Sg 7-9 propon\u00ed\u00ada a los j\u00f3venes el ejemplo de Salom\u00f3n; Sg 10-19 rele\u00ed\u00ada los acontecimientos centrales de Israel comenzando por los h\u00e9roes de Gen y deteni\u00e9ndose ampliamente en los acontecimientos del \u00e9xodo. En todos los casos, el patrimonio espiritual de Israel era fuente de ense\u00f1anza para el sabio. Para Sg en particular, el \u00e9xodo atestiguaba c\u00f3mo Dios protege al justo contra los imp\u00ed\u00ados sirvi\u00e9ndose de las fuerzas del cosmos. Lo que Dios hizo en otro tiempo, volver\u00e1 a hacerlo en el futuro. Releyendo de este modo la historia santa, los sabios inauguraban modestamente la que podr\u00ed\u00adamos llamar ya una filosof\u00ed\u00ada de la historia [1 Sabidur\u00ed\u00ada (libro de la) II, 3].<br \/>\n2945<br \/>\nVIII. LA PERSONIFICACION DE LA SABIDURIA EN EL AT.<br \/>\n2946<br \/>\n1. Los textos.<br \/>\nAlgunos textos sapienciales del AT destacan de modo especial porque no hablan simplemente de la sabidur\u00ed\u00ada humana, y ni siquiera de la sabidur\u00ed\u00ada de Dios -en el sentido de que Dios ser\u00ed\u00ada un sabio-, sino porque dan a la sabidur\u00ed\u00ada una configuraci\u00f3n, una personificaci\u00f3n cuyo significado es controvertido. Estos textos tienen tal importancia teol\u00f3gica que reclaman nuestra atenci\u00f3n.<br \/>\n2947<br \/>\na) Jb 28. Considerada por muchos exegetas una adici\u00f3n del siglo iv o ni, esta p\u00e1gina se inserta entre el di\u00e1logo de los tres amigos con Jb (Jb 4-27) y la apolog\u00ed\u00ada final de este \u00faltimo (Jb 29-31). Poema sapiencial de inspiraci\u00f3n evidente, Jb 28 plantea la cuesti\u00f3n radical: \u2020\u0153Mas la sabidur\u00ed\u00ada, \u00bfde d\u00f3nde viene?\u2020\u009d (Jb 28,12; Jb 28,20). Los esfuerzos del hombre para excavar la tierra y la roca en busca de los metales no permiten descubrir el camino. Y tampoco la riqueza puede servir de moneda de cambio para adquirirla. Es que la sabidur\u00ed\u00ada \u2020\u0153est\u00e1 oculta a los ojos de todos los vivientes \u2020\u0153(Jb 28,21). \u2020\u0153S\u00f3lo Dios conoce su camino\u2020\u2122 (Jb 28,23 cuando organiz\u00f3 el universo; entonces la vio, la escrut\u00f3 (Jb 28,27). Un \u00faltimo vers\u00ed\u00adculo, probablemente m\u00e1s tard\u00ed\u00ado a\u00fan, a\u00f1ade:\u2020\u2122&#8230; Y dijo al hombre: Temer al Se\u00f1or es la sabidur\u00ed\u00ada\u2020\u2122\u2020\u009d (Jb 28,28). As\u00ed\u00ad pues, la actividad industrial o comercial no conduce de suyo a la sabidur\u00ed\u00ada. De todo esto no hab\u00ed\u00adan dicho nada las conversaciones entre Jb y sus amigos; sin embargo, todos sus esfuerzos iban encaminados a explicar el porqu\u00e9 de la diferencia de Jb. Su b\u00fasqueda de sabidur\u00ed\u00ada humana se asemejaba en cierto modo al esfuerzo industrial y comercial, pero sin \u00e9xito, ya que el misterio permanec\u00ed\u00ada intacto: el del sufrimiento del hombre y el de la justicia de Dios.<br \/>\nEn su forma original, el poema intentaba recordar lo mismo al lector que a los participantes en los di\u00e1logos precedentes que el hombre es incapaz de resolver por s\u00ed\u00ad solo el problema planteado. La soluci\u00f3n no est\u00e1 a su alcance; es de dominio exclusivo de Dios. Mas aqu\u00ed\u00ad es donde la sabidur\u00ed\u00ada adquiere relieve, porque aparece distinta de Dios y distinta del mundo, y Dios ha puesto orden en el mundo en funci\u00f3n de ella. \u00bfDebemos entonces pensar que la sabidur\u00ed\u00ada se entendi\u00f3 como una abstracci\u00f3n del orden c\u00f3smico, como el plan concebido por Dios y puesto por obra por \u00e9l en la organizaci\u00f3n del universo? Es muy posible. M\u00e1s tarde, sin embargo, el \u00faltimo vers\u00ed\u00adculo orient\u00f3 hacia una actitud complementaria por parte del hombre: a este \u00faltimo no le queda m\u00e1s que venerar a Dios, sin conocer otra sabidur\u00ed\u00ada, sin comprender nada m\u00e1s all\u00e1 de esto. El misterio de Dios y de la sabidur\u00ed\u00ada permanec\u00ed\u00ada intacto; pero el hombre se somete a trav\u00e9s de una sabidur\u00ed\u00ada m\u00e1s humilde.<br \/>\n2948<br \/>\nb) Pr 8-9. Pr 1-9 introduce, probablemente despu\u00e9s del destierro, las colecciones de proverbios antiguos. Por tres veces entra en escena la sabidur\u00ed\u00ada. Como Pr 1,20-33, pero de modo positivo, Pr 8 hace hablar a la sabidur\u00ed\u00ada a las puertas de la ciudad, all\u00ed\u00ad donde la gente se re\u00fane para los negocios o simplemente para encontrarse (Pr 8,1-3). Su discurso est\u00e1 orientado a justificar la escucha que pide de todos. En primer lugar, lo que tiene que decir les dar\u00e1 la clave del discernimiento y del \u2020\u0153saber hacer, porque ella es portadora de la verdad y de la justicia; exalta, pues, las cualidades de su mensaje, pero sin expl\u00ed\u00adcitarlo Pr 8,4-11). Por otra parte, la sabidur\u00ed\u00ada es la que asegura la armon\u00ed\u00ada de las relaciones humanas, concediendo a los responsables que gobiernen sabiamente (Pr 8,12-21). Tambi\u00e9n cuando Yhwh organiz\u00f3:el cosmos estaba ella a su lado como hija primog\u00e9nita, engendrada antes que todas las dem\u00e1s obras (Pr 8,22-31). Por eso la sabidur\u00ed\u00ada renueva la invitaci\u00f3n a prestarle o\u00ed\u00addo para poder conocer la bienaventuranza y la vida (Pr 8,32-36). Como la diosa egipcia Maat [1 supra, III, 4], la sabidur\u00ed\u00ada asegura el orden en la sociedad; sin ella tampoco habr\u00ed\u00ada orden en el cosmos; ella es verdad y justicia. Pero, a diferencia de Maat, la sabidur\u00ed\u00ada no es diosa; viene de Yhwh, su felicidad es estar en presencia de \u00e9l, encuentra sus delicias en estar con los hombres. Simboliza el orden social, el orden c\u00f3smico y el equilibrio personal de cada uno. Sin embargo, Pr 8 no hace m\u00e1s que explicar las razones fundamentales por las cuales la sabidur\u00ed\u00ada pide que se la escuche. En realidad, Pr 8 forma parte de la introducci\u00f3n a Pr 10-31; all\u00ed\u00ad, en esas colecciones de proverbios, se encuentra el contenido de su mensaje. Por eso Pr 8 da a entender que los proverbios reunidos en las colecciones provienen de ella y que acogerlos es acogerla a ella misma; es el primer intento que hace la Biblia para explicar por qu\u00e9 Pr 10-31 son, como dec\u00ed\u00adamos, inspirados. Pr 9,1-6 vuelve, con la imagen del banquete, sobre el mismo mensaje. Despu\u00e9s de construir su palacio, la sabidur\u00ed\u00ada como un rey que inaugura su reino, invita a todos, y en especial a los necesitados, a participar en la fiesta preparada en su palacio de siete columnas. Tambi\u00e9n este final de la introducci\u00f3n a las siete colecciones de proverbios antiguos quiere decir que es la misma sabidur\u00ed\u00ada la que en cierto modo ha construido la colecci\u00f3n de Pr. Todos son invitados a tomar este alimento, esta sabidur\u00ed\u00ada tradicional; a hacerla propia, para encontrar en ella la vida y la comprensi\u00f3n de lo real.<br \/>\n2949<br \/>\nc) Si. Ya en la primera p\u00e1gina de su obra Ben Sir\u00e1, hacia el 200 a.C, presenta a la sabidur\u00ed\u00ada: \u2020\u0153Toda la sabidur\u00ed\u00ada viene del Se\u00f1or y con \u00e9l est\u00e1 eternamente\u2020\u009d (Si 1,1). La sabidur\u00ed\u00ada humana viene de Dios, cuya existencia comparte la sabidur\u00ed\u00ada. Esta sabidur\u00ed\u00ada de Dios es su criatura (Si 1,4); \u00e9l, \u2020\u0153el \u00fanico sabio\u2020\u009d Si 1,6-8; Rm 16,27), \u2020\u0153la derram\u00f3 sobre todas sus obras, sobre toda carne\u2020\u009d (Si 1,7-8; Sil, que completa Jb Si 28,27 trav\u00e9s Joel S13,1). La sabidur\u00ed\u00ada no est\u00e1 al alcance de los esfuerzos humanos (Si 1,5-6); es don de Dios, que \u2020\u0153provey\u00f3 de ella a todos los que le aman\u2020\u009d (Si 1,8-10). En 4,11-19, Ben Sir\u00e1 subraya la funci\u00f3n educadora de la sabidur\u00ed\u00ada; \u00e9sta, seg\u00fan el texto hebreo, pronuncia incluso un discurso: har\u00e1 pasar al disc\u00ed\u00adpulo a trav\u00e9s de la prueba; pero, as\u00ed\u00ad dice, \u2020\u0153quien la escucha vivir\u00e1 dentro de mi pabell\u00f3n\u2020\u009d (Si 4,15). Si 6,24-31 recoge el tema de la educaci\u00f3n: el disc\u00ed\u00adpulo ha de someterse al yugo de la sabidur\u00ed\u00ada; o, mejor, debe perseguirla como se persigue la caza: \u2020\u0153Una vez agarrada, no la dejes escapar. Porque al fin hallar\u00e1s en ella tu descanso y se cambiar\u00e1 para ti en alegr\u00ed\u00ada\u2020\u009d (Si 6,27-28). Ben Sir\u00e1 habla, pues, de relaciones de amor entre la sabidur\u00ed\u00ada y el disc\u00ed\u00adpulo. Pero Si 15,1 da la clave de lectura que desarrollar\u00e1 Si 24: \u2020\u0153El que abraza la t\u00f3rah alcanza la sabidur\u00ed\u00ada\u2020\u009d. En realidad Si 24, que falta en el texto hebreo, propone un gran discurso de la sabidur\u00ed\u00ada, pronunciado probablemente durante una asamblea lit\u00fargica. La sabidur\u00ed\u00ada recuerda que, habiendo salido de la boca de Dios como palabra suya creadora y que reina sobre todo el universo, ha buscado d\u00f3nde establecerse. El Se\u00f1or le ha dicho que se establezca en Jacob. A partir del templo de Si\u00f3n, se ha ido desarrollando progresivamente, como un \u00e1rbol de vida, hasta cubrir toda la tierra santa; ha echado ramas, ha dado flores y perfume y, finalmente, invita a todos los que la escuchan a gustar sus frutos. Ben Sir\u00e1 da inmediatamente la clave de este discurso: \u2020\u0153Todo esto&#8230; es la ley\u2020\u009d (Si 24,23), es decir, la revelaci\u00f3n, m\u00e1s que los c\u00f3digos de leyes o el mismo Pentateuco. Esta revelaci\u00f3n de Dios ha sido hecha a Israel, se ha desarrollado dentro de \u00e9l, y todo hijo de Israel ha de nutrirse de ella, seg\u00fan la invitaci\u00f3n de Dt 8,3 de alimentarse de la \/ palabra de Dios. En este caso, m\u00e1s que en Pr 9,1-6, es todo el patrimonio religioso y espiritual que Israel ha recibido de Dios el que es visto como sabidur\u00ed\u00ada venida de Dios (Dt 4,6; Esd 7,14; Esd 7,25).<br \/>\n2950<br \/>\nd) Bar 3,9-4,4. Una exhortaci\u00f3n dirigida a la di\u00e1sporajud\u00ed\u00ada, poco posterior a Ben Sir\u00e1, recoge a la vez los temas de Jb 28 y de Si 24: el camino de la sabidur\u00ed\u00ada es desconocido para el hombre; s\u00f3lo Dios puede revelarlo. La exhortaci\u00f3n (3,9-14; 4,2-4) encuadra una pregunta y su respuesta. La pregunta recoge la de Jb 28: \u2020\u0153,Qui\u00e9n ha descubierto su lugar (de la sabidur\u00ed\u00ada)?\u2020\u009d(Ba 3,15). La respuesta es al principio negativa Ba 3,16-31): ni los poderosos ni los artistas, ni sus descendientes, ni los sabios del Oriente medio pagano, ni tampoco los gigantes antediluvianos conocieron el camino que conduce a la sabidur\u00ed\u00ada. Luego viene la respuesta positiva: s\u00f3lo Dios, Se\u00f1or supremo del cosmos, la ha conocido y se la ha indicado tambi\u00e9n a Israel (Ba 3,31-38). El autor cierra su respuesta, como Si 24,23, dando la clave: la sabidur\u00ed\u00ada es la t\u00f3rah, revelada a Israel.<br \/>\n2951<br \/>\ne) Sg 6-9. Releyendo 1R 3,4-15, el relato de la oraci\u00f3n de Salom\u00f3n en Gaba\u00f3n, el autor, en los umbrales de la era cristiana, encuadra su reflexi\u00f3n sobre la sabidur\u00ed\u00ada (Sg 7,22-8,1) con una evocaci\u00f3n de la figura de Salom\u00f3n idealizada hasta el punto de poderse identificar con todo joven lector en busca de la sabidur\u00ed\u00ada: no se la puede obtener de Dios m\u00e1s que con la oraci\u00f3n (Sb 7,7; Sb 8,21; Sb 9). Esto implica que se la prefiera a todos los bienes (Sb 7,8-10) y se la ame como un hombre ama a su mujer (Sb 8,2-18 ), y ella colmar\u00e1 al sabio de todos los bienes de los cuales es madre (Sb 7,11-12; Sb 7,21; Sb 8,5-6). El autor aclara tres aspectos de la sabidur\u00ed\u00ada: su naturaleza es de tal pureza que penetra todas las cosas hasta lo m\u00e1s hondo con vistas al bien (Sb 7,22-24); su origen est\u00e1 en Dios, del que es exaltaci\u00f3n, efluvio, irradiaci\u00f3n, espejo e imagen, lo cual indica hasta qu\u00e9 punto la sabidur\u00ed\u00ada depende de Dios, del cual es inseparable (Sb 7,25-26); su actividad es tanto de orden c\u00f3smico como de orden moral y espiritual: ella gobierna el universo de manera ben\u00e9vola, anim\u00e1ndolo con su presencia, y forma a los santos (Sg 7,27- 8,1). Un mensaje as\u00ed\u00ad va m\u00e1s all\u00e1 de los textos precedentes, completando su sentido. La sabidur\u00ed\u00ada no es ya inaccesible, puesto que la oraci\u00f3n permite obtenerla; no es ya s\u00f3lo la t\u00f3rah, la revelaci\u00f3n hist\u00f3rica, sino que es vista como una presencia interior en el coraz\u00f3n del que la acoge; no es una simple imagen del orden del mundo, puesto que el autor, refiri\u00e9ndose a una doctrina de los estoicos, ve en ella la presencia misma de Dios en el mundo.<br \/>\n2952<br \/>\n2. Interpretaci\u00f3n.<br \/>\nEn estos textos, sobre todo Pr 8-9; Si 24; Sg 7-8, la sabidur\u00ed\u00ada aparece personificada. \u00bfC\u00f3mo entender esta personificaci\u00f3n? El problema fundamental es el de la relaci\u00f3n de Dios con el mundo y con los hombres. \u00bfPuede la fe de Israel concebir seres intermediarios? Hablando del Lagos, lo pensaba Fil\u00f3n. \u00bfPodemos tambi\u00e9n nosotros hacer de la sabidur\u00ed\u00ada un intermediario o incluso una persona? Actualmente son cada vez m\u00e1s raros los autores que propenden a esta soluci\u00f3n. Tampoco convence la soluci\u00f3n que hace de la sabidur\u00ed\u00ada una hip\u00f3stasis, porque de un modo u otro una hip\u00f3stasis exige respecto a Dios una autonom\u00ed\u00ada que nuestros textos no conceden a la sabidur\u00ed\u00ada. Otros han preferido hablar de personificaci\u00f3n po\u00e9tica de un atributo o de una virtud de Dios. Pero nuestros textos dicen m\u00e1s, porque la sabidur\u00ed\u00ada es engendrada por Dios (Pr 8,22), es criatura suya (Si 24,8-9); se distingue de \u00e9l, pero no puede existir sin \u00e9l ni separada de \u00e9l (Sb 7,25-26). El problema de fondo es saber c\u00f3mo expresar trascendencia e inmanencia divina. La sabidur\u00ed\u00ada expresa, sobre todo en Sg 7-9, esta inmanencia o presencia de Dios en el mundo y en las almas de los justos, y, en este \u00faltimo caso, no estamos lejos del concepto cristiano de gracia. Pero esta presencia divina le da tambi\u00e9n al mundo su coherencia (Sb 1,7), su sentido, su significado. A esta idea podemos reducir el concepto de orden del mundo, utilizado a prop\u00f3sito de Pr 8,22-31, a menos de ver ah\u00ed\u00ad el proyecto creador y tambi\u00e9n salvador de Dios, proyecto considerado anterior a su realizaci\u00f3n. Dios se hace presente en la historia, y particularmente en la historia de Israel; y esta presencia la llamamos nosotros revelaci\u00f3n, seg\u00fan el designio original de Dios. As\u00ed\u00ad hay que entender, en el sentido m\u00e1s pleno, el t\u00e9rmino t\u00f3rah usado por Si 24,23 y Bar 4,1.<br \/>\n2953<br \/>\nIX. JESUS Y LA SABIDURIA EN EL NT.<br \/>\n2954<br \/>\n1. En los evangelios sin\u00f3pticos.<br \/>\nHemos visto (\/supra, IV, 2b], que, en su ense\u00f1anza, Jes\u00fas se expresaba a menudo como los sabios. Pero algunos textos del NT, comenzando por los evangelios sin\u00f3pticos, van m\u00e1s all\u00e1, atribuyendo a Jes\u00fas lo que el AT atribuye a la sabidur\u00ed\u00ada. Leemos en Mt 11,28-30: \u2020\u0153Venid a m\u00ed\u00ad todos los que est\u00e1is cansados y oprimidos, y yo os aliviar\u00e9. Cargad con mi yugo y aprended de m\u00ed\u00ad, que soy afable y humilde de coraz\u00f3n, y encontrar\u00e9is descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera\u2020\u009d. Jes\u00fas habla como el sabio de Si 51,23-26: \u2020\u0153Acercaos a m\u00ed\u00ad los que carec\u00e9is de instrucci\u00f3n y frecuentad mi escuela&#8230; Inclinad vuestro cuello a su yugo (de la sabidur\u00ed\u00ada)\u2020\u009d; pero en Si 6,24-25.28 la misma imagen del yugo se aplica m\u00e1s expl\u00ed\u00adcitamente a la ense\u00f1anza de la misma sabidur\u00ed\u00ada: \u2020\u0153Mete tus pies en sus cadenas y tu cuello en su argolla. Arrima tu hombro y ll\u00e9vala, no te molesten sus ataduras&#8230; Al fin hallar\u00e1s en ella tu descansoyse cambiar\u00e1 para ti en alegr\u00ed\u00ada\u2020\u2122. En Mt 12,42 (y Lc 11,31)leemos: \u2020\u02dcLa reina del sur se levantar\u00e1 en el d\u00ed\u00ada del juicio con esta generaci\u00f3n y la condenar\u00e1, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabidur\u00ed\u00ada de Salom\u00f3n, y hay aqu\u00ed\u00ad algo que es m\u00e1s que Salom\u00f3n\u2020\u009d. Ahora bien, Salom\u00f3n expresaba una sabidur\u00ed\u00ada recibida de Dios; luego podemos pensar que en Jes\u00fas se expresa una sabidur\u00ed\u00ada m\u00e1s grande, la sabidur\u00ed\u00ada misma de Dios. Previendo la persecuci\u00f3n de los suyos, dice Jes\u00fas: \u2020\u0153Yo os env\u00ed\u00ado profetas, sabios y escribas&#8230;\u2020\u2122, mientras que Lc 11,49 escribe: \u2020\u0153Dijo tambi\u00e9n la sabidur\u00ed\u00ada de Dios:<br \/>\nLes enviar\u00e9. ..\u2020\u02dc Para Mt, Jes\u00fas tiene autoridad sobre los sabios, mientras que en Lc la sabidur\u00ed\u00ada de Dios parece ser Jes\u00fas mismo, el cual, en conclusi\u00f3n, hace suyas las palabras de la sabidur\u00ed\u00ada de Dios: \u2020\u0153S\u00ed\u00ad, os lo repito&#8230;\u2020\u009d (Lc 11,51). En Mt 11,19 leemos finalmente: \u2020\u0153La sabidur\u00ed\u00ada ha sido justificada con sus obras\u2020\u009d; ahora bien, estas obras de la sabidur\u00ed\u00ada son probablemente las \u2020\u0153obras de Cristo\u2020\u009d (Mt 11,2). Estos textos, que dependen probablemente de la misma fuente com\u00fan a Mt y Lc (la fuente Q), son muy discutidos. No afirman de modo expl\u00ed\u00adcito que Jes\u00fas sea la sabidur\u00ed\u00ada; solamente lo sugieren.<br \/>\n2955<br \/>\n2. En san Pablo.<br \/>\nHay que tomar en consideraci\u00f3n sobre todo dos textos, que nuevamente asimilan a Jes\u00fas con la sabidur\u00ed\u00ada del AT.<br \/>\n2956<br \/>\na) \u00c2\u00a1Cor 1-3. Ante las divisiones de una comunidad \u00e1vida de bellos discursos, Pablo proclama a Cristo crucificado, esc\u00e1ndalo para unos y locura para otros, pero poder de Dios y sabidur\u00ed\u00ada de Dios (1Co 1,23-24 ), pues Dios ha escogido lo que es locura en el mundo para confundir a los sabios (1Co 1,27). La sabidur\u00ed\u00ada de Dios es ir al contrario de las pretensiones humanas; al salvarnos por medio de un mes\u00ed\u00adas crucificado, Dios ha puesto de manifiesto la profundidad de su sabidur\u00ed\u00ada. Pablo, pues, no identifica a Jes\u00fas con la sabidur\u00ed\u00ada, pero ve en el misterio de la cruz la manifestaci\u00f3n de la sabidur\u00ed\u00ada de Dios; para los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas, el crucificado se convierte en aut\u00e9ntica sabidur\u00ed\u00ada de Dios; la cruz forma parte integrante de la sabidur\u00ed\u00ada salv\u00ed\u00adfica de Dios (1Co 1,30; ico 2,7).<br \/>\nb) Col 1,15-20. La primera parte de este himno (1,15-18a) recurre para hablar de Jesucristo-el Hijo predilecto del Padre, que nos salva (Col 1,13)- a algunas expresiones que en el AT se atribuyen a la sabidur\u00ed\u00ada: \u2020\u0153El es la imagen del Dios invisible\u2020\u009d (Sb 7,26; Hb 1,3); \u2020\u0153primog\u00e9nito\u2020\u009d (Pr 8,22); \u2020\u0153en \u00e9l han sido creados todos los seres\u2020\u009d(cfProv3,19; 8,30-31 [TM]; Sal 104,24;Jr 10,12; Sb 7,21; Sb 8,4-5; Sb 9,2); \u2020\u0153\u00e9l existe antes que todos\u2020\u009d (Pr 8,22-25; Si 1,4; Si 24,9; Sb 9,9); \u2020\u0153todos tienen en \u00e9l consistencia\u2020\u009d (Sb 1,7).<br \/>\n2958<br \/>\n3. En san Juan.<br \/>\nJn 1 propone una doctrina similar: \u2020\u0153El estaba en el principio con Dios. Todo fue hecho por \u00e9l y sin \u00e9l nada se hizo de cuanto ha sido hecho. En \u00e9l estaba la vida\u2020\u009d (Jn 1,2-4). Tambi\u00e9n los textos del AT (cf Pr 8,22ss; Si 24,3; Si 24,9; Sb 9,1-2) hablaban de la preexistencia de la sabidur\u00ed\u00ada; pero, nuevamente, no se da expl\u00ed\u00adcita identificaci\u00f3n entre Jes\u00fas y la sabidur\u00ed\u00ada. Lo mismo el discurso sobre el pan de vida (Jn 6,26-58) se puede comprender correctamente s\u00f3lo a la luz de los textos que comparan el discurso de la sabidur\u00ed\u00ada con un banquete preparado (Pr 9,1-6; Si 24,19-21); esto vale sobre todo para Jn 6,35-50: el mensaje de Jes\u00fas viene de lo alto y alimenta como la sabidur\u00ed\u00ada, como la palabra de Dios (Dt 8,3; Sb 16,26), y ello vale lo mismo para Jn 4,13-14 (Si 24,21); 7,37-38.<br \/>\n2959<br \/>\n4. Interpretaci\u00f3n.<br \/>\n\u00bfPor qu\u00e9 esta discreci\u00f3n en el NT, que no identifica nunca de modo expl\u00ed\u00adcito a Jes\u00fas con la sabidur\u00ed\u00ada, a pesar de atribuirle mucho de lo que los textos del AT atribu\u00ed\u00adan a la misma? La raz\u00f3n es probablemente \u00e9sta: Jes\u00fas supera infinitamente a la sabidur\u00ed\u00ada como pod\u00ed\u00adan conocerla los sabios del AT; la revelaci\u00f3n del NT est\u00e1 al mismo tiempo en continuidad y en ruptura con la del AT; si el NT hubiese identificado simplemente a Jes\u00fas con la sabidur\u00ed\u00ada, hubiera podido encubrir la ruptura.<br \/>\nS\u00f3lo en una \u00e9poca sucesiva al NT ser\u00e1 Jes\u00fas proclamado expl\u00ed\u00adcitamente sabidur\u00ed\u00ada de Dios. Este t\u00ed\u00adtulo cris-tol\u00f3gico ha permanecido a lo largo de todo el curso de la historia cristiana. Citamos algunos de los testimonios m\u00e1s significativos: en el siglo m Or\u00ed\u00adgenes, en su tratado Sobre los principios (1, 2: PG 11,130- 145), desarrolla su discurso sobre Cristo fund\u00e1ndose principalmente en Sg 7,25-26. El beato Enrique Sus\u00f3n (1295-1 366) compuso hacia el 1335 su Libro de la Sabidur\u00ed\u00ada eterna, en el cual medita principalmente sobre la cruz de Cristo. Hacia el 1700, Luis Mar\u00ed\u00ada Grignion de Montfort escribi\u00f3 un breve tratado sobre La sabidur\u00ed\u00ada eterna, en el cual, bas\u00e1ndose en casi todos los textos escritur\u00ed\u00adsticos que hemos recordado, \u2020\u0153explica simplemente lo que es la Sabidur\u00ed\u00ada, antes de su encarnaci\u00f3n, durante la encarnaci\u00f3n y despu\u00e9s de la encarnaci\u00f3n, y los medios para obtenerla y conservarla\u2020\u009d (n. 7). La liturgia romana, ya desde la alta Edad Media, relee Pr 8,22ss y Si 24,3-12 para las fiestas de la virgen Mar\u00ed\u00ada; pero es para ver en la madre de Dios, inseparable de su hijo, no la sabidur\u00ed\u00ada, sino el lugar en el cual se estableci\u00f3 la Sabidur\u00ed\u00ada en el momento de su encarnaci\u00f3n.<br \/>\nPor otra parte, continuando el movimiento ya iniciado expl\u00ed\u00adcitamente por Si 24,23 y Bar 4,1, el judaismo reconoce en la t\u00f3rah la sabidur\u00ed\u00ada de Dios. El cristiano, por su parte, proclama en la fe que Dios se ha revelado plenamente en Jes\u00fas, presencia de Dios entre los hombres, y por eso Jes\u00fas es llamado sabidur\u00ed\u00ada de Dios [\/Jesucristo III, Id].<br \/>\n2960<br \/>\nBIBL.: AA.W., La cristolog\u00ed\u00ada in San Paolo, Paideia, Brescia 1976; AA.W., La Sagesse de l\u2020\u2122AT(\u00ed\u00ad&#038;. M. Gilbert), Duculot, Lovaina-Gem-bloux 1979; AA.W., Studies in Ancientisraelile Wisdom (ed. J.L. 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Determinaci\u00f3n preliminar del sentido<br \/>\nDesde antiguo el af\u00e1n de -> conocimiento se orienta hacia los conceptos correlativos -> verdad y s. Al primero va unida ante todo la idea de la espontaneidad y del rigor met\u00f3dico en el acto cognoscitivo, y al segundo va ligada la representaci\u00f3n contraria de la indisponible ley propia del deseado acontecer de la verdad. Sin embargo, cada concepto connota tantas cosas del otro, que ambos, en una inteligencia previa, pueden determinarse mutuamente: la s. como verdad que se apropia m\u00e1s all\u00e1 del esfuerzo de pensar, pero no independientemente de \u00e9l; y la verdad como s. que aparece en el aspecto de la apropiaci\u00f3n; o m\u00e1s sencillamente: la s. como verdad concedida, y \u00e9sta como s. adquirida.<\/p>\n<p>II. Explicaci\u00f3n hist\u00f3rica del sentido<br \/>\n1. La concepci\u00f3n extrab\u00ed\u00adblica de la sabidur\u00ed\u00ada<br \/>\nEl momento de indisponibilidad inherente al concepto de s. pudo acentuarse de m\u00faltiples maneras: teol\u00f3gicamente por la ordenaci\u00f3n de la s. a la esfera de la -> trascendencia, antropol\u00f3gicamente por la idealizaci\u00f3n del sabio como hombre que se realiza de cara a la s., y epistemol\u00f3gicamente como la supraordenaci\u00f3n de la -> filosof\u00ed\u00ada (entendida desde Plat\u00f3n como amor a la s.) sobre las ciencias. La imagen de la s. en el espacio extrab\u00ed\u00adblico est\u00e1 determinada esencialmente por esto.<\/p>\n<p>a) As\u00ed\u00ad a los dioses supremos de las antiguas religiones orientales pertenece siempre una figura divina destacada por su saber superior, cuya primera huella est\u00e1 en el gischchar sumerio (el plan divino de la creaci\u00f3n). En el mito babil\u00f3nico el lugar dela s. es el mar, y Ea es el se\u00f1or de la misma (como en la antigua religi\u00f3n irania Ahura Mazda). En Egipto, donde surge una amplia literatura sapiencial (proverbios de Enei, de Amen-em-ope), el pensamiento de la s. adquiere forma principalmente en el mito de Isis y de Osiris. En el campo de tensi\u00f3n de estas formas superiores se afirma una representaci\u00f3n de la s. de origen cananeo y arameo, que ha de considerarse como prototipo de la sof\u00ed\u00ada inferior e influy\u00f3 por algunos rasgos, ante todo por su h\u00e1bito er\u00f3tico y su uni\u00f3n con el motivo del descenso, en la concepci\u00f3n b\u00ed\u00adblica y posb\u00ed\u00adblica de la s. En el Olimpo griego, la que incorpora la s. con la m\u00e1xima pureza es Atenea, que, a juzgar por la designaci\u00f3n \u00e9rg\u00e1ne, implica originariamente la idea de la habilidad artesana, pero, teniendo en cuenta el mito de su nacimiento de la cabeza de Zeus, fue interpretada ya muy pronto como fr-\u00f3nesis. En cambio, la religi\u00f3n de los germanos s\u00f3lo conoce la s. como conjunto del arte humano de planear, el cual, junto con la capacidad de esperar hasta el tiempo oportuno da la salvaci\u00f3n al sabio.<\/p>\n<p>b) Frente a esto, en la concepci\u00f3n filos\u00f3fica de la s. domina el momento emp\u00ed\u00adrico. S. es aqu\u00ed\u00ad en primera l\u00ed\u00adnea la penetraci\u00f3n en la -> esencia y en la relaci\u00f3n hist\u00f3rica de las cosas, penetraci\u00f3n que se logra por una experiencia sometida a paciente reflexi\u00f3n, y que luego sirve como m\u00e1xima de la propia realizaci\u00f3n. As\u00ed\u00ad para Her\u00e1clito, que anticipa con ello pensamientos estoicos, la s. consiste en un obrar determinado por el logos, por la ley natural que lo penetra y lo gobierna todo (Fragm. 112). Para Plat\u00f3n consiste en la armon\u00ed\u00ada, fundada en el conocimiento propio (C\u00e1rmides, 164d), de raz\u00f3n y voluntad (Leyes, 689d). Pero esta s. experimental adquiere por primera vez su perfil pleno en la doctrina estoica de la vida. Seg\u00fan Crisipo el sabio est\u00e1 por encima de la ilusi\u00f3n y apariencia, de modo que no puede ser enga\u00f1ado (Sobre la dial\u00e9ctica); obligado insobornablemente a la ley, el sabio encuentra en ella su libertad perfecta (Sobre la \u00e9tica) En S\u00e9neca el sabio, como autarca verdadero, se sustrae, lo mismo que la divinidad, a las exigencias y los cambios de la existencia (Const. sap. 5, 1; 8, 2); y para Cicer\u00f3n es precisamente la cima de la perfecci\u00f3n humana: m\u00e1s regio que Tarquinio, m\u00e1s dominador que Sila, m\u00e1s rico que Creso, no est\u00e1 sometido ni a s\u00ed\u00ad mismo ni a los otros, y as\u00ed\u00ad es feliz en la verdad (De fin. III 75).<\/p>\n<p>c) A esto corresponde el aprecio teor\u00e9tico-cient\u00ed\u00adfico de la filosof\u00ed\u00ada, entendida como doctrina de la s. En cuanto la filosof\u00ed\u00ada proporciona el conocimiento de las cosas divinas y humanas (POSIDONIO, Sen. ep. 89, 5) y produce el regreso del alma al ser (PLAT\u00ed\u201cN, Rep\u00fablica, 521c), es la ciencia suprema y m\u00e1s pura (Filebo, 58d), y como tal es digna de la m\u00e1xima entrega (Parm\u00e9nides, 135d).<\/p>\n<p>2. La concepci\u00f3n b\u00ed\u00adblica de la sabidur\u00ed\u00ada<br \/>\na) En los escritos veterotestamentarios<br \/>\nEn conjunto se repite aqu\u00ed\u00ad el sentido de la s. en la historia extracristiana, pero en orden invertido. Seg\u00fan lo prueba el uso originario de la palabra, en el t\u00e9rmino s. (hokm\u00e1) late la idea de la experiencia y destreza adquiridas mediante el trato real con las personas y las cosas. Seg\u00fan esto, la s. en los primeros escritos, ante todo en el libro de los Proverbios, tiene el car\u00e1cter de una s. experimental adquirida en la realidad concreta de la vida. En correspondencia con este origen, dicha s. se articula en sentencias breves, con frecuencia agudizadas en forma parad\u00f3jica, y apenas coordinables entre s\u00ed\u00ad (von Rad). As\u00ed\u00ad la s. puede ense\u00f1arse en el marco de una comunicaci\u00f3n que sobrepasa los l\u00ed\u00admites sociales y nacionales (dependencia de la literatura sapiencial israelita respecto de la literatura sapiencial babilonia, edomita y egipcia). Pero donde m\u00e1s f\u00e1cilmente puede verse es en figuras paradigm\u00e1ticas como Salom\u00f3n y Jos\u00e9. Por eso el discurso sapiencial veterotestamentario se sirve en creciente medida de la imagen esclarecedora y actualizadora. Al mismo tiempo, ante todo en el pensamiento posterior al exilio, pasa a primer plano el momento de la revelaci\u00f3n y de la concesi\u00f3n gratuita. As\u00ed\u00ad la s. pasa a ser primero el medio de una inteligencia de s\u00ed\u00ad mismo (Eclesiast\u00e9s), del mundo (Sab 7, 15-21) y de la historia (Sab 10, 1-19, 22), lograda mediante una reflexi\u00f3n meditativa, luego un principio que determina espont\u00e1neamente el pensamiento la aspiraci\u00f3n seg\u00fan Prov 1, 5 en forma de una kybernesis; cf. tambi\u00e9n Sab 7, 1-14), y finalmente una hip\u00f3stasis con visi\u00f3n divina y plenitud de poder (Prov 8, 22-31; Eclo 24, 1-29; Sab 7, 22-30). El juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado responde as\u00ed\u00ad a las incitaciones de la philosophia griega, preparando con ello el pensamiento neotestamentario sobre la sabidur\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>b) En el Nuevo Testamento<br \/>\nLa s. aparece tambi\u00e9n en el NT como una cualidad o facultad humana, pero el centro de gravedad est\u00e1 en el aspecto espec\u00ed\u00adficamente teol\u00f3gico. Quiz\u00e1 dio el impulso para ello la polaridad paulina entre la s. del mundo, ciega para Dios, y la sof\u00ed\u00ada tou theou (1 Cor 1, 18-30), transmitida por la predicaci\u00f3n de la cruz. As\u00ed\u00ad el NT se centra en la relaci\u00f3n de la s. con Cristo, que en los sin\u00f3pticos habla repetidamente como representante de la s. (Mt 11, 19 par; 12, 42 par; Lc 11, 49) o con giros tomados de la literatura sapiencial (cf. Mt 11, 28 comparado con Eclo 24, 19ss), y que es identificado formalmente por Pablo con la s. de Dios (1 Cor 1, 30). Por eso la instrucci\u00f3n cristiana pasa a ser lenguaje de s. (1 Cor 2, 6), y la predicaci\u00f3n viene a ser proclamaci\u00f3n de la m\u00faltiple s. de Dios (Ef 3, 10), para la cual el \u00abesp\u00ed\u00adritu de la s. y de la revelaci\u00f3n\u00bb abre los ojos del coraz\u00f3n (Ef 1, 17s).<\/p>\n<p>3. La tradici\u00f3n posb\u00ed\u00adblica de la sabidur\u00ed\u00ada<br \/>\na) En la patr\u00ed\u00adstica y en la escol\u00e1stica<br \/>\nPuesto que la especulaci\u00f3n gn\u00f3stica hab\u00ed\u00ada escindido el pensamiento sobre la s., apoy\u00e1ndose de nuevo en antiguas concepciones orientales (dualismo de una sophia \u00absuperior\u00bb y otra \u00abinferior\u00bb en Valentin) y, al mismo tiempo, lo hab\u00ed\u00ada remitizado en el sentido de un sistema emanantista (Sophia Jesu Christi, Pistis sophia, Libros de Je\u00fc), la patr\u00ed\u00adstica lo asumi\u00f3 s\u00f3lo con reticencias (JusTINO, Apol. ( 6 13 60s: s. de Dios; IRENEO, Demonstr. 14-10: el Esp\u00ed\u00adritu de Dios COMO S.; CLEMENTE DE ALEJANDR\u00ed\u008dA, Strom. v 1, 6, 3: el Logos como la s. manifiesta de Dios; OR\u00ed\u008dGENES, Contra Cels. III 41, In Mattb. xiv 2 7, In Rom. 11: Cristo como idea de Dios que todo lo abarca, la a\u00faToaopEa; ATANASIO, Contra Arian. 116, II 37 81: Cristo como la verdadera s. llegada a los hombres); pero pronto hizo de \u00e9l uno de sus pensamientos directivos (Cayr\u00e9), sobre todo bajo la influencia neoplat\u00f3nica (PLOTINO, Enn. v 8, 4s).<\/p>\n<p>Para el curso del desarrollo ulterior es importante especialmente la concepci\u00f3n agustiniana, puesto que Agust\u00ed\u00adn no s\u00f3lo realiza la equiparaci\u00f3n (ya iniciada por Or\u00ed\u00adgenes y los capadocios) de la s. con el mundus archetypus divino (De civ. Dei, xI 10, 3) y la acent\u00faa cristol\u00f3gicamente (De doctr. christ. 111, 11), sino que resalta tambi\u00e9n su funci\u00f3n nool\u00f3gica (en la interpretaci\u00f3n de la visi\u00f3n de Ostia [Conf. Ix 10, 24s1 cf. en De lib. arb. II 27 41ss), sin perder de vista la unidad de ambos aspectos (Conf. xii 15, 20). En el mismo sentido Tom\u00e1s de Aquino defini\u00f3 la s. como quaedam participatio divinae sapientiae (ST II-II q. 23 a.1 ad 1), que como principio de ordenaci\u00f3n de todo conocimiento (I q. 52 a. 2 ad 1) introduce en una comprensi\u00f3n universal del ser por las causas supremas (I-II q. 57 a.2 ad 1) y en una manera ordenada de obrar (sapientis est ordinare). Seg\u00fan Buenaventura (Itin. 4, 8; 5, 3), la s. como principio m\u00ed\u00adstico de conocimiento capacita para conocer a Dios en s\u00ed\u00ad mismo all\u00e1 de las analog\u00ed\u00adas de las criaturas (III Seilt. d. 35 q. 3 ad 3). A trav\u00e9s de la m\u00ed\u00adstica del Logos del maestro Eckhart (s. como fundamento formal del conocimiento y del nacimiento de Dios) y de Enrique Suso (s. como manifestaci\u00f3n dialog\u00ed\u00adstica de la Unio mystica), el camino lleva desde aqu\u00ed\u00ad a Nicol\u00e1s de Cusa, el m\u00e1s importante pensador acerca de la s. en la tard\u00ed\u00ada edad media, que acent\u00faa la unicidad de la s. (interpretada como simplicissima forma: De sap. I fol. 77&#8243;), y, en virtud de su doctrina din\u00e1mica de la participaci\u00f3n (omnia in omnibus), la ve en obra en todos los grados del ser espiritual, y con ello la entiende como fundamento motor y final de todo lo espiritual (De ven. sap., c. 2 201&#8243;). El Cusano en este y otros muchos puntos anticipa el pensamiento de la edad siguiente.<\/p>\n<p>b) En la edad moderna<br \/>\nLa historia moderna de la significaci\u00f3n de la s. est\u00e1 ampliamente marcada por rasgos m\u00ed\u00adsticos y teos\u00f3ficos, ante todo en B\u00f6hme (s. como misterio de Dios que se manifiesta en todas las criaturas), en Swedenborg (s. como sol del mundo espiritual) y en Oetinger (s. como autocomunicaci\u00f3n de Dios a la creaci\u00f3n y de \u00e9sta a Dios), y tambi\u00e9n en Schelling (s. como prototipo de las cosas e imagen que fundamenta el entendimiento), en Novalis (s. como la eterna \u00absacerdotisa del coraz\u00f3n\u00bb) y en Soloviev (s. como la unidad de todas las cosas contemplada visionariamente; lo mismo en Claudel, Segunda oda). Es com\u00fan a todos estos enfoques un universalismo l\u00f3gico de la s., que si bien descubre amplias interrelaciones, ignora por otra parte (como en Frank-Duquesne y Teilhard de Chardin) diferencias y l\u00ed\u00admites insuprimibles. Un retorno a la antigua concepci\u00f3n emp\u00ed\u00adrica y epistemol\u00f3gica de la s. se produce en cambio en Kant, que defiene la s. como idea pr\u00e1ctica orientada a la unidad necesaria de todas las finalidades posibles (Critica de la raz\u00f3n pura, Dial. trasc. 1.0 B., secci\u00f3n segunda), e interpreta la ciencia como ejercitaci\u00f3n met\u00f3dicamente asegurada en la doctrina de la s. (Critica de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica, Conclusi\u00f3n). Se da una reanudaci\u00f3n y profundizaci\u00f3n del ideal estoico en la referencia de la s. a la situaci\u00f3n de insecuritas de la existencia cristiana que aparece en Peter Wust.<\/p>\n<p>III. Integraci\u00f3n especulativa<br \/>\nEl intento de una visi\u00f3n especulativa de conjunto debe partir de la relaci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca establecida al principio entre s. y verdad, la cual ahora ha de medirse por lo descubierto en el sentido hist\u00f3rico. Si queremos poner aqu\u00ed\u00ad como base un concepto de s. que est\u00e1 en el medio (unificante) entre la interpretaci\u00f3n emp\u00ed\u00adrica y la teol\u00f3gica, entonces, a diferencia de la verdad amenazada siempre de confusi\u00f3n con la apariencia y la alusi\u00f3n, nos encontramos con que falta un concepto opuesto, pues \u00abnecedad\u00bb (en sentido b\u00ed\u00adblico) designa el \u00abtodav\u00ed\u00ada no de la sabidur\u00ed\u00ada\u00bb, y no su negaci\u00f3n formal. Pero, comparada con la verdad, la s. ha traspasado con ello el l\u00ed\u00admite cr\u00ed\u00adtico en que podr\u00ed\u00ada confundirse con su opuesto hacia una posici\u00f3n definitiva. A esto corresponde la funci\u00f3n de un conservar consolidante dentro del horizonte circunscrito por ella, funci\u00f3n que le atribuyen todas las variantes de su significaci\u00f3n y a su vez tales variantes se pueden explicar por el esfuerzo de indicar el fundamento suficiente de esta consolidaci\u00f3n experimentada como evidencia y seguridad, y en casos l\u00ed\u00admites incluso como un quedar afectado y aprehendido m\u00ed\u00adsticamente. Para la concepci\u00f3n empirista dicho fundamento est\u00e1 en la suma de la experiencia &#8211; personal y transmitida &#8211; de vida, para la interpretaci\u00f3n epistemol\u00f3gica en el grado cada vez m\u00e1s alto de certeza del conocimiento filos\u00f3fico, dirigido a los fundamentos supremos del ser, para la teolog\u00ed\u00ada en la comunicaci\u00f3n &#8211; medida por la s. &#8211; con el ser y el saber divinos. No en vano la interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica va siempre acompa\u00f1ada por el intento de concretar la idea de esta mediaci\u00f3n; as\u00ed\u00ad Dionisio Pseudo-Areopagita interpreta la s. como una experiencia orientadora de lo divino (De div. nom. 1: pathe\u00ed\u00adn t\u00e1 the\u00efa), y Wust desarrolla el concepto &#8211; prefigurado en Tom\u00e1s &#8211; de una \u00abs. de fe\u00bb (Ungewissheit und Wagnis, xv), entendiendo la fe como \u00abriesgo lleno de s.\u00bb que supera la insecuritas.<\/p>\n<p>A este contexto pertenece la aparici\u00f3n visionaria de la s. personificada (desde la conducci\u00f3n de Ulises por Atenea, hasta las visiones de la sophia de B\u00f6hme y Soloviev), as\u00ed\u00ad como su identificaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica con Cristo, s\u00f3lo que \u00e9sta no se agota con la funci\u00f3n aseguradora, sino que muestra la s. lo mismo como principio de certeza, que como principio de saber. Pero el principio no\u00e9tico es la s. identificada con Cristo y as\u00ed\u00ad fundada sobre una existencia hist\u00f3rica singular, por cuanto con ello la existencia individual de Cristo es elevada al rango de lo universal por antonomasia. M\u00e1s all\u00e1 de todas las universalizaciones il\u00ed\u00adcitas, con ello se hace visible la totalidad del ser y del suceder en la figura de una vida individual, como resalt\u00f3 ya la doctrina de Ireneo sobre la recapitulaci\u00f3n, totalidad que resulta comprensible a partir de dicha figura singular e individual (K. Barth, R. Guardini, H.U. v. Balthasar). Por esto el problema de la propia iluminaci\u00f3n de la s., oculto en el fundamento del sentido de la misma, s\u00f3lo puede resolverse a partir de Cristo, \u00abque se ha hecho s. para nosotros\u00bb. Pero Cristo se acredita como s. en cuanto explica las oscuridades del ente por la \u00abmanera\u00bb de su existencia, y esto incluso all\u00ed\u00ad donde fracasa la fuerza esclarecedora de la raz\u00f3n que mira a la verdad: en la cuesti\u00f3n del sentido de lo singular y de lo hist\u00f3rico. A eso se debe que la categor\u00ed\u00ada de lo personal se formara en el campo de la especulaci\u00f3n capadocia y alejandrina acerca de la s. y que los esbozos m\u00e1s importantes de la patr\u00ed\u00adstica y de la escol\u00e1stica sobre teolog\u00ed\u00ada de la historia procedieran de preclaros pensadores sobre la s., como Agust\u00ed\u00adn, Joaqu\u00ed\u00adn de Fiore y Buenaventura. Vista as\u00ed\u00ad, la s. es superior a la verdad tanto en certeza como en amplitud de significaci\u00f3n, mientras que la verdad aparece orientada a ser absorbida en la plenitud de sentido siempre mayor de la sabidur\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Ante la situaci\u00f3n de las ciencias, que cada vez se especializan m\u00e1s fuertemente y se alejan m\u00e1s entre s\u00ed\u00ad, la restauraci\u00f3n de la s. es uno de los cometidos m\u00e1s urgentes de la vida espiritual de la actualidad. Pero como al mismo tiempo se impone una creciente tendencia a la abstracci\u00f3n, ante todo en el \u00e1mbito de las ciencias de la naturaleza (que piensan cuantitativamente) y de la t\u00e9cnica (que opera esquem\u00e1ticamente), precisamente el tiempo actual est\u00e1 amenazado por el \u00abocaso de la s.\u00bb (G. Marcel). Por eso urge tanto m\u00e1s enfrentarse con este peligro mediante una reflexi\u00f3n sobre aquella s. que establece y abarca al mismo tiempo la oposici\u00f3n entre abstracto y concreto, universal e individual, idea y realidad.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: B. Schultze, Der gegenw\u00e4rtige Streit um die Sophia, die g\u00f6ttliche Weisheit, in der Orthodoxie: StdZ 70 (1940) 318-324; E. Biser, Was ist Weisheit?: WiWei 15 (1952) 51-58 98-108; K. L\u00f6with, Weltgeschichte und Heilsgeschehen (St 1953); H. Schlier, Kerygma und Sophia: Die Zeit der Kirche (Fr 1956) 206-232; 1. Ratzinger, Die Geschichtstheologie des heiligien Bonaventura (Mn-Z 1959); U. Wilckens, Weisheit und Tortheit (T 1959); G. Marcel, Der Untergang der Weisheit. Die Verfinsterung des Verstandes (Hei 1960); Rad I 415-451; K. Pfleger, Die verwegenen Christozentriker (Fr 1964); A. Winklhofer, Die Logosmystik des Heinrich Seuse: Seuse Studien (K\u00f6 1966) 213-232; G. Pfeifer, Ursprung und Wesen der Hypostasenvorstellungen im Judentum (B 1967); 1. Babinl, El saber (N Visi\u00f3n B Aires); E. Cassirer, El problema del conocimiento en la filosof\u00ed\u00ada y en la ciencia moderna, 4 vols. (F de C Econ M\u00e9x 1948); L. Eulogio Palacios, Filosof\u00ed\u00ada del saber (Gredos Ma); O. Market, Din\u00e1mica del saber (Rialp Ma); M.  Scheler, El saber y la cultura (Univers Chile); A. J. Ayer, El problema del conocimiento (Eudeba B Aires); L. A. Casasola, Ensayo gnoseol\u00f3gico (Castellv\u00ed\u00ad Santa Fe); H. Rodr\u00ed\u00adguez Sanz, El problema de los valores en la teor\u00ed\u00ada de conocimiento moral de Franz Brentano (Espasa-Calpe Ma); R. R\u00e1bade Romeo, Estructura del conocer humano (Del Toro Ma 1969); R. Vasconi, Origen y esencia del conocimiento en la fenomenolog\u00ed\u00ada existencial (U Rosario Santa Fe 1969); H. J. Barrand, Ciencia y filosof\u00ed\u00ada (Gredos Ma 1971).<\/p>\n<p>Eugen Biser<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p>La b\u00fasqueda de la sabidur\u00ed\u00ada es com\u00fan a todas las culturas del antiguo Oriente. Colecciones de literatura sapiencial nos fueron legadas tanto por Egipto como por Mesopotamia, y los siete sabios eran legendarios en la antigua Grecia. Esta sabidur\u00ed\u00ada tiene un objetivo pr\u00e1ctico: se trata de que el hombre se conduzca con prudencia y habilidad para prosperar en la vida. Esto implica cierta reflexi\u00f3n sobre el mundo; esto conduce tambi\u00e9n a la elaboraci\u00f3n de una moral, de lo cual no est\u00e1 ausente la referencia religiosa (particularmente en Egipto). En la Grecia del siglo vii tomar\u00e1 la reflexi\u00f3n un sesgo m\u00e1s especulativo y la sabidur\u00ed\u00ada se transformar\u00e1 en filosof\u00ed\u00ada. Al lado de una ciencia embrional y de t\u00e9cnicas que se desarrollan, constituye la sabidur\u00ed\u00ada un elemento importante de civilizaci\u00f3n. Es el humanismo de la antig\u00fcedad.<\/p>\n<p>En la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica tambi\u00e9n la palabra de Dios reviste una forma de sabidur\u00ed\u00ada. Hecho importante, pero que conviene interpretar correctamente. No quiere decir que la revelaci\u00f3n, en cierto estadio de su desarrollo, se convierta en humanismo. La sabidur\u00ed\u00ada inspirada, aun en los casos en que integra lo mejor de la sabidur\u00ed\u00ada humana, es de distinta naturaleza que \u00e9sta. Este hecho, sensible ya en el AT, es palmario en el NT.<\/p>\n<p>I. SABIDUR\u00ed\u008dA HUMANA Y SABIDUR\u00ed\u008dA SEG\u00daN DIOS. 1. Implantaci\u00f3n de la sabidur\u00ed\u00ada en Israel. Si se except\u00faan los casos de Jos\u00e9 (G\u00e9n 41,39s) y de Mois\u00e9s (Ex 2,10; cf. Act 7,21s), Israel no tuvo contacto con la sabidur\u00ed\u00ada de Oriente sino despu\u00e9s de su establecimiento en Cana\u00e1n, y hay que aguardar a la \u00e9poca de la monarqu\u00ed\u00ada para verlo abrirse ampliamente al humanismo del tiempo: \u00abLa sabidur\u00ed\u00ada de Salom\u00f3n fue mayor que la de todos los orientales y que toda la de Egipto\u00bb (lRe 5,9-14; cf. 10, 6s.23s). El dicho se refiere a la vez a su cultura personal y a su arte del buen gobierno. Ahora bien, para los hombres de fe esta sabidur\u00ed\u00ada regia no crea ning\u00fan problema: es un don de Dios, que Salom\u00f3n obtuvo por su oraci\u00f3n (lRe 3,6-14). Apreciaci\u00f3n optimista, cuyos ecos se renuevan en otras partes; mientras que los escribas de la corte cultivan los g\u00e9neros sapienciales (cf. los elementos antiguos de Prov 10-22 y 25-29), los historiadores sagrados hacen el elogio de Jos\u00e9, el administrador avisado que ten\u00ed\u00ada su sabidur\u00ed\u00ada de Dios (G\u00e9n 41; 47).<\/p>\n<p>2. La sabidur\u00ed\u00ada en cuesti\u00f3n. Pero hay sabidur\u00ed\u00ada y sabidur\u00ed\u00ada. La verdadera sabidur\u00ed\u00ada viene de Dios; \u00e9l es quien da al hombre \u00abun *coraz\u00f3n capaz de discernir el bien y el mal\u00bb (IRe 3,9). Pero todos los hombres se ven tentados, como su primer padre, a usurpar este privilegio divino, a adquirir por sus propias fuerzas \u00abel *conocimiento. del bien y del mal\u00bb (G\u00e9n 3,5s). Sabidur\u00ed\u00ada enga\u00f1osa, a la que los atrae la astucia de la serpiente (G\u00e9n 3,1). Es la de los escribas que juzgan de todo seg\u00fan modos de ver humanos y \u00abcambian en mentira la ley de Yahveh\u00bb (Jer 8,8), la de los consejeros regios que hacen una pol\u00ed\u00adtica totalmente humana (cf. Is 29,15ss). Los profetas se alzan contra tal sabidur\u00ed\u00ada : \u00ab\u00c2\u00a1Ay de los que son sabios a sus propios ojos, avisados seg\u00fan su propio sentido!\u00bb (Is 5,21). Dios har\u00e1 que su sabidur\u00ed\u00ada quede confundida (Is 29,14). Caer\u00e1n en el lazo por haber despreciado la palabra de Yahveh (Jer 8, 9). Es que esta *palabra es la \u00fanica fuente de la aut\u00e9ntica sabidur\u00ed\u00ada. Aqu\u00e9lla la aprender\u00e1n despu\u00e9s del castigo los esp\u00ed\u00adritus extraviados (Is 29,24). El rey hijo de David que reinar\u00e1 \u00aben los \u00faltimos tiempos\u00bb la poseer\u00e1 con plenitud, pero la tendr\u00e1 del *Esp\u00ed\u00adritu de Yahveh (Is 11,2). As\u00ed\u00ad la ense\u00f1anza prof\u00e9tica rechaza la tentaci\u00f3n de un humanismo que pretendiera bastarse a s\u00ed\u00ad mismo: la salvaci\u00f3n del hombre viene de solo Dios.<\/p>\n<p>3. Hacia la verdadera sabidur\u00ed\u00ada. La ruina de Jerusal\u00e9n confirma las amenazas de los profetas: la falsa sabidur\u00ed\u00ada de los consejeros regios es la que ha conducido el pa\u00ed\u00ads a la cat\u00e1strofe. Una vez disipado as\u00ed\u00ad el equ\u00ed\u00advoco, la verdadera sabidur\u00ed\u00ada podr\u00e1 dilatarse libremente en Israel. Su fundamento ser\u00e1 la *ley divina, que hace de Israel el \u00fanico pueblo sabio e inteligente (Dt 4,6). El *temor de Dios ser\u00e1 su principio y su coronamiento (Prov 9,10; Eclo 1,14-18; 19,20). Los escribas inspirados, sin abandonar nunca las perspectivas de esta sabidur\u00ed\u00ada religiosa, van a integrar ahora en ella todo lo que puede ofrecerles de bueno la reflexi\u00f3n humana. La literatura sapiencial editada o compuesta despu\u00e9s del exilio es el fruto de este esfuerzo. El humanismo, curado de estas pretensiones soberbias, se dilata aqu\u00ed\u00ad a la luz de la *fe.<\/p>\n<p>II. ASPECTOS DE LA SABIDUR\u00ed\u008dA. 1. Un arte de bien vivir. El sabio de la Biblia tiene curiosidad por las cosas de la naturaleza (1Re 5,13). Las admira, y su fe le ense\u00f1a a ver en ellas la mano poderosa de Dios (Job 36,22-37,18; 38-41; Eclo 42,15-43, 33). Pero se preocupa ante todo por saber c\u00f3mo conducir su vida para obtener la verdadera felicidad. Todo hombre experto en su oficio merece ya el nombre de sabio (Is 40,20; Jer 9,16; 1Par 22,15); el sabio por excelencia es el experto en el arte de bien vivir. Lanza al mundo que le rodea una mirada l\u00facida y sin ilusi\u00f3n; conoce sus taras, lo cual no quiere decir que las apruebe (p.e. Prov 13,7; Eclo 13,21ss). Como psic\u00f3logo que es, sabe lo que se oculta en el coraz\u00f3n humano, lo que es para \u00e9l causa de gozo o de pena (p.e. Prov 13,12; 14,13; Eci 7,2-6). Pero no se confina en este papel de observador. *Educador nato, traza reglas para sus *disc\u00ed\u00adpulos: prudencia, moderaci\u00f3n en los deseos, trabajo, humildad, ponderaci\u00f3n, mesura, lealtad de lenguaje, etc. Toda la moral del Dec\u00e1logo est\u00e1 contenida en estos consejos pr\u00e1cticos. El sentido social del Deuteronomio y de los profetas le inspira recomendaciones sobre la limosna (Eclo 7,32ss; Tob 4,7-11), el respeto de la justicia (Prov 11,1; 17,15), el amor de los pobres (Prov 14,31; 17,5; Eclo 4,1-10). Para apoyar sus pareceres recurre siempre que puede a la experiencia; pero su inspiraci\u00f3n profunda le viene de algo m\u00e1s alto que la experiencia. Habiendo adquirido la sabidur\u00ed\u00ada a costa de rudos esfuerzos, nada desea tanto como transmitirla a los otros (Eclo 51,13-20), e invita a sus disc\u00ed\u00adpulos a emprender con \u00e1nimo su dif\u00ed\u00adcil aprendizaje (Eclo 6,18-37).<\/p>\n<p>2. Reflexi\u00f3n sobre la existencia. Del maestro israelita de sabidur\u00ed\u00ada no hay que esperar una reflexi\u00f3n de car\u00e1cter metaf\u00ed\u00adsico sobre el hombre, su naturaleza, sus facultades, etc. Por el contrario, tiene un sentido agudo de su situaci\u00f3n en la existencia y escudri\u00f1a con atenci\u00f3n su destino. Los *profetas se interesaban sobre todo por la suerte del pueblo de Dios en cuanto tal; los textos de Ezequiel sobre la responsabilidad individual pueden considerarse como excepciones (Ez 14,12-20; 18; 33, 10-20). Los sabios, sin dejar de estar atentos al destino global del pueblo de la alianza (Eclo 44-50; 36,1-17; Sab 10-12; 15-19), se interesan sobre todo por la vida de los individuos. Son sensibles a la grandeza del hombre (Eclo 16,24-17,14) como a su miseria (Eclo 40,1-11), a su soledad (Job 6,11-30; 19,13-22), a su angustia ante el dolor (Job 7; 16) y la muerte (Ecl 3; Eclo 41,1-4), a la impresi\u00f3n de vaciedad que le deja su vida (Job 14,1-12; 17; Ecl 1,4-8; Eclo 18,8-14), a su inquietud delante de Dios que le parece incomprensible (Job 10) o ausente (23; 30,20-23). En esta perspectiva no pod\u00ed\u00ada menos de abordarse el problema de la *retribuci\u00f3n, pues las concepciones tradicionales acaban por contradecir a la justicia (Job 9,22-24; 21,7-26; Ecl 7,15; 8-14; 9,2s). Pero ser\u00e1n necesarios largos esfuerzos para que m\u00e1s all\u00e1 de la retribuci\u00f3n terrenal, tan enga\u00f1osa, se resuelva el problema en la fe en la *resurrecci\u00f3n (Dan 12,2s) y en la *vida eterna (Sab 5,15).<\/p>\n<p>3. Sabidur\u00ed\u00ada y *revelaci\u00f3n. La ense\u00f1anza de los sabios, que concede tanto lugar a la experiencia y a la reflexi\u00f3n humana, es evidentemente de otro tipo que la *palabra prof\u00e9tica, procedente de una inspiraci\u00f3n divina, de la que el profeta mismo es consciente. Esto no es obst\u00e1culo para que haga tambi\u00e9n progresar la doctrina proyectando sobre los problemas la luz de las *Escrituras largamente meditadas (cf. Eclo 39,1ss).<\/p>\n<p>Ahora bien, en baja \u00e9poca profec\u00ed\u00ada y sabidur\u00ed\u00ada convergen en el g\u00e9nero apocal\u00ed\u00adptico para revelar los secretos del futuro. Si Daniel \u00abrevela los *misterios divinos\u00bb (Dan 2,28ss.47), no es por sabidur\u00ed\u00ada humana (2,30), sino porque el Esp\u00ed\u00adritu divino, que reside en \u00e9l, le da una sabidur\u00ed\u00ada superior (5,11.14). La sabidur\u00ed\u00ada religiosa del AT reviste aqu\u00ed\u00ad una forma caracter\u00ed\u00adstica, de la que la antigua tradici\u00f3n israelita presentaba ya un ejemplo significativo (cf. G\u00e9n 41, 38s). El sabio aparece aqu\u00ed\u00ad como inspirado por Dios al igual que el profeta.<\/p>\n<p>III. LA SABIDUR\u00ed\u008dA DE DIos. 1. La sabidur\u00ed\u00ada personificada. Los escribas de despu\u00e9s del exilio tienen tal culto por la sabidur\u00ed\u00ada que se complacen en personificarla para darle m\u00e1s relieve (ya Prov 14,1). Es una amada a la que se busca con avidez (Eclo 14,22ss), una madre protectora (14,26s) y una esposa nutricia (15, 2s), un ama de casa hospitalaria que invita a su fest\u00ed\u00adn (Prov 9,1-6), contrariamente a dama *locura, cuya casa es el vest\u00ed\u00adbulo de la muerte (9, 13-18).<\/p>\n<p>2. La sabidur\u00ed\u00ada divina. Ahora bien, esta representaci\u00f3n femenina no debe comprenderse como mera figura de lenguaje. La sabidur\u00ed\u00ada del hombre tiene una fuente divina. Dios puede comunicarla a quien le place porque \u00e9l mismo es el sabio por excelencia. As\u00ed\u00ad pues, los autores sagrados contemplan en Dios esta sabidur\u00ed\u00ada, de la que dimana la suya. Es una realidad divina que existe desde siempre y para siempre (Prov 8,22-26; Eclo 24,9). Habiendo brotado de la boca-del Alt\u00ed\u00adsimo como su h\u00e1lito o su *palabra (Eclo 24,3), es \u00abun soplo del *poder divino, una efusi\u00f3n de la *gloria del todopoderoso, un reflejo de la *luz eterna, un espejo de la actividad de Dios, una *imagen de su excelencia\u00bb (Sab 7,25s). Habita en el cielo (Eclo 24,4), comparte el trono de Dios (Sab 9,4), vive en su intimidad (8,3).<\/p>\n<p>3. La actividad de la sabidur\u00ed\u00ada. Esta sabidur\u00ed\u00ada no es un principio inerte. Est\u00e1 asociada a todo lo que hace Dios en el mundo. Presente en el momento de la creaci\u00f3n, retozaba a sus lados (Prov 8, 27-31; cf. 3, 19s; Eclo 24,5) y todav\u00ed\u00ada sigue rigiendo el universo (Sab 8,1). A todo lo largo de la historia de la salvaci\u00f3n la ha enviado Dios en misi\u00f3n ac\u00e1 a la tierra. Se instal\u00f3 en Israel, en Jerusal\u00e9n, como un *\u00e1rbol de vida (Eclo 24,7-19), manifest\u00e1ndose bajo la forma concreta de la *ley (Eclo 24,23-34). Desde entonces reside familiarmente entre los hombres (Prov 8,31; Bar 3,37s). Es la providencia que dirige la historia (Sab 10,1-I1, 4) y ella es la que proporciona a los hombres la salvaci\u00f3n (9,18). Desempe\u00f1a un papel an\u00e1logo al de los profetas, dirigiendo reproches a los despreocupados cuyo *juicio anuncia (Prov 1,20-33), invitando a los que son d\u00f3ciles a sacar provecho de todos sus bienes (Prov 8,1-21.32-36), a sentarse a su mesa (Prov 9,4ss; Eclo 24,19-22). Dios obra por ella como obra por su *Esp\u00ed\u00adritu (cf. Sab 9,17); as\u00ed\u00ad pues, lo mismo es acogerla que ser d\u00f3ciles al Esp\u00ed\u00adritu. Si estos textos no hacen todav\u00ed\u00ada de la Sabidur\u00ed\u00ada una persona divina en el sentido del NT, por lo menos escudri\u00f1an en profundidad el misterio del Dios \u00fanico y preparan una revelaci\u00f3n m\u00e1s precisa del mismo.<\/p>\n<p>4. Los dones de la sabidur\u00ed\u00ada. No es sorprendente que esta sabidur\u00ed\u00ada sea para los hombres un tesoro superior a todo (Sab 7,7-14). Siendo ella misma un don de Dios (8,21), es la distribuidora de todos &#8216;los bienes (Prov 8,21; Sab 7,11): vida y felicidad (Prov 3,13-18; 8,32-36; Eclo 14,25-27), seguridad (Prov 3,21-26), gracia y gloria (4,8s), riqueza y justicia (8,18ss), y todas las virtudes (Sab 8,7s)&#8230; \u00bfC\u00f3mo no se esforzar\u00e1 el hombre por tenerla por esposa (8, 2)? Ella es, en efecto, la que hace a los amigos de Dios (7,27s). La intimidad con ella no se distingue de la intimidad con Dios mismo. Cuando el NT identifique la sabidur\u00ed\u00ada con Cristo, Hijo y palabra de Dios, hallar\u00e1 en esta doctrina la exacta preparaci\u00f3n para una revelaci\u00f3n plenaria : el hombre, unido a Cristo; participa en la Sabidur\u00ed\u00ada divina y se ve introducido en la intimidad de Dios.<\/p>\n<p>NT. 1. JES\u00daS Y LA SABIDUR\u00ed\u008dA. 1. Jes\u00fas, maestro de sabidur\u00ed\u00ada. Jes\u00fas se present\u00f3 a sus contempor\u00e1neos bajo complejos aspectos exteriores: *profeta de penitencia, pero m\u00e1s que profeta (Mt 12,41); *mes\u00ed\u00adas, pero que debe pasar por el sufrimiento del *siervo de Yahveh antes de conocer la gloria del *Hijo del hombre (Mc 8,29ss); doctor, pero no a la manera de los escribas (Mc 1,21s). Lo que mejor recuerda su manera de *ense\u00f1ar es la de los maestros de sabidur\u00ed\u00ada del AT: adopta f\u00e1cilmente sus g\u00e9neros (proverbios, *par\u00e1bolas), da como ellos reglas de vida (cf. Mt 5-7). Los espectadores no se enga\u00f1an al maravillarse de esta sabidur\u00ed\u00ada sin segunda, acreditada por obras milagrosas (Mc 6,2); Lucas la hace notar incluso en la infancia de Cristo (Le 2,40.52). Jes\u00fas mismo da a entender que tal sabidur\u00ed\u00ada plantea un problema : la reina del Mediod\u00ed\u00ada acudi\u00f3 a o\u00ed\u00adr la sabidur\u00ed\u00ada de Salom\u00f3n: pues bien, aqu\u00ed\u00ad hay m\u00e1s que Salom\u00f3n (Mt 12,42 p).<\/p>\n<p>2. Jes\u00fas, Sabidur\u00ed\u00ada de Dios. Efectivamente, en su propio nombre promete Jes\u00fas a los suyos el don de la sabidur\u00ed\u00ada (Le 21,15). Desconocido por su *generaci\u00f3n incr\u00e9dula, pero acogido por los corazones d\u00f3ciles a Dios, concluye misteriosamente: \u00abLa sabidur\u00ed\u00ada ha sido justificada por sus hijos\u00bb (Le 7,35; o \u00abpor sus obras\u00bb Mt 11,19). Su secreto se trasluce m\u00e1s cuando modela su lenguaje conforme a lo que el AT atribuye a la sabidur\u00ed\u00ada divina: \u00abVenid a m\u00ed\u00ad&#8230;\u00bb (Mt 11,28ss; cf. Eclo 24,19); \u00abQuien venga a m\u00ed\u00ad no tendr\u00e1 ya hambre, quien crea en m\u00ed\u00ad no tendr\u00e1 ya sed\u00bb (Jn 6,35; cf. 4,14; 7,37; Is 55,1ss; Prov 9,1-6; Eclo 24,19-22). Estos llamamientos rebasan lo que se espera de un sabio como otro cual-quiera; hacen entrever la misteriosa personalidad del *Hijo (cf. Mt 11, 25ss p). La lecci\u00f3n fue recogida por los escritos apost\u00f3licos. Si en ellos se llama a Jes\u00fas \u00absabidur\u00ed\u00ada de Dios\u00bb (ICor 1.24.30), no es s\u00f3lo porque comunica la sabidur\u00ed\u00ada a los hombres; es porque \u00e9l mismo es la Sabidur\u00ed\u00ada. Igualmente, para hablar de su preexistencia junto al Padre se usan los mismos t\u00e9rminos que en otro tiempo defin\u00ed\u00adan la sabidur\u00ed\u00ada divina : \u00e9l es el primog\u00e9nito anterior a toda criatura y el art\u00ed\u00adfice de la *creaci\u00f3n (Col 1,15ss; cf. Prov 8,22-31), cl resplandor de la *gloria de Dios y la efigie de su substancia (Heb 1,3; cf. Sab 7,25s). El Hijo es la sabidur\u00ed\u00ada del Padre, como es tambi\u00e9n su *palabra (Jn 1,lss). Esta sabidur\u00ed\u00ada personal estaba en otro tiempo oculta en Dios, aun cuando gobernaba el universo, dirig\u00ed\u00ada la historia, se manifestaba indirectamente en la ley y en la ense\u00f1anza de los sabios. Ahora se ha revelado en Jesucristo. As\u00ed\u00ad todos los textos sapienciales del AT adquieren en \u00e9l su alcance definitivo.<\/p>\n<p>II. SABIDUR\u00ed\u008dA DEL MUNDO Y SABIDUR\u00ed\u008dA CRISTIANA. 1. La sabidur\u00ed\u00ada del mundo, condenada. A la hora de esta revelaci\u00f3n suprema de la Sabidur\u00ed\u00ada se hab\u00ed\u00ada entablado el drama que hab\u00ed\u00adan puesto ya en evidencia los profetas. La sabidur\u00ed\u00ada de este mundo, que desvariaba desde que hab\u00ed\u00ada desconocido al Dios vivo (Rom 1,21s; lCor 1,21), dio remate a su *locura cuando los hombres \u00abcrucificaron al Se\u00f1or de la gloria\u00bb (ICor 2,8). Por eso conden\u00f3 Dios esta sabidur\u00ed\u00ada de los sabios (1,19s; 3,19s), que es \u00abterrenal, animal, demon\u00ed\u00adaca\u00bb (Sant 3,15); para darle jaque decidi\u00f3 salvar al mundo por la locura de la *cruz (ICor 1,17-25). As\u00ed\u00ad cuando se anuncia a los hombres el Evangelio de la salvaci\u00f3n puede dejar a un la-do todo lo que depende de la sabidur\u00ed\u00ada humana, la cultura y las bellas palabras (lCor 1,17; 2,1-5): no hay que trampear con la locura de la cruz.<\/p>\n<p>2. La verdadera sabidur\u00ed\u00ada. La revelaci\u00f3n de la verdadera sabidur\u00ed\u00ada se hace, pues, en forma parad\u00f3jica. No se otorga a los sabios y a los prudentes, sino a los peque\u00f1os (Mt 11,25): para confundir a los sabios orgullosos escogi\u00f3 Dios a lo que hab\u00ed\u00ada de loco en este mundo (ICor 1,27).<\/p>\n<p>Por consiguiente hay que volverse loco a los ojos del mundo para hacerse sabio seg\u00fan Dios (3,18). Porque la sabidur\u00ed\u00ada cristiana no se adquiere en modo alguno por el esfuerzo humano, sino por revelaci\u00f3n del Padre (Mt 11,25ss). Es en s\u00ed\u00ad misma cosa divina, misteriosa y oculta, imposible de sondear por la inteligencia humana (ICor 2,7ss; Rom 11,33ss; Col 2,3). Manifestada por la realizaci\u00f3n hist\u00f3rica de la salvaci\u00f3n (Ef 3,10), s\u00f3lo puede ser comunicada por el *Esp\u00ed\u00adritu de Dios a los hombres que le son d\u00f3ciles (lCor 2,10-16; 12,8; Ef 1,17).<\/p>\n<p>III. ASPECTOS DE LA SABIDUR\u00ed\u008dA CRISTIANA. 1. Sabidur\u00ed\u00ada y revelaci\u00f3n. La sabidur\u00ed\u00ada cristiana, tal como se acaba de describir, presenta claras afinidades con los apocalipsis jud\u00ed\u00ados: no es ante todo regla de vida, sino *revelaci\u00f3n del *misterio de Dios (lCor 2,6ss), cumbre del *conocimiento religioso que pide Pablo a Dios para los fieles (Col 1,9) y en la que estos mismos pueden instruirse mutuamente (3,16), \u00aben un lenguaje ense\u00f1ado por el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (ICor 2,13).<\/p>\n<p>2. Sabidur\u00ed\u00ada y vida moral. Con esto no se evacua el aspecto moral de la sabidur\u00ed\u00ada. A la luz de la revelaci\u00f3n de Cristo, sabidur\u00ed\u00ada de Dios, todas las reglas de conducta que el AT atribu\u00ed\u00ada a la \u2020\u00a2sabidur\u00ed\u00ada seg\u00fan Dios, adquieren por el contrario su plenitud de sentido. No solamente lo que concierne a las funciones apost\u00f3licas (lCor 3,10; 2Pe 3,15), sino tambi\u00e9n lo relativo a la vida cristiana de cada d\u00ed\u00ada (Ef 5,15; Col 4,5), donde hay que imitar la conducta de las v\u00ed\u00adrgenes prudentes, no ya la de las v\u00ed\u00adrgenes *locas (Mt 25,1-12). Los consejos de moral pr\u00e1ctica que enuncia san Pablo e\u00f1 los finales de sus cartas suceden aqu\u00ed\u00ad ala ense\u00f1anza de los sabios antiguos. El hecho es m\u00e1s evidente todav\u00ed\u00ada en cuanto a la ep\u00ed\u00adstola de Santiago, que opone en este punto concreto la falsa sabidur\u00ed\u00ada y la \u00absabidur\u00ed\u00ada de arriba\u00bb (Sant 3,13-17). Esta \u00faltima implica una perfecta rectitud moral. Hay que esforzarse por conformar con ella los propios actos al mismo tiempo que se la pide a Dios como un don (Sant 1,5).<\/p>\n<p>Tal es la \u00fanica perspectiva en la que las adquisiciones del humanismo pueden integrarse en la vida y en el pensamiento cristianos. El hombre pecador debe dejarse crucificar con su sabidur\u00ed\u00ada orgullosa si quiere renacer en Cristo. Si lo hace, todo su esfuerzo humano adquirir\u00e1 nuevo sentido, pues se efectuar\u00e1 bajo la direcci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>-> Conocer &#8211; Temer &#8211; Designio de Dios &#8211; Educaci\u00f3n &#8211; Ense\u00f1ar &#8211; Fe &#8211; Locura &#8211; Gustar &#8211; Leche &#8211; Misterio &#8211; Par\u00e1bola &#8211; Palabra &#8211; Revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">En el AT, la palabra sabidur\u00eda representa la traducci\u00f3n de muchas palabras hebreas, pero con mucho la m\u00e1s com\u00fan es <em>\u1e25o\u1e35m\u0101h<\/em> (150 veces). M\u00e1s de la mitad de estas referencias se encuentran en la llamada literatura sapiencial (Job, Proverbios y Eclesiast\u00e9s).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuera de esta literatura sapiencial, la palabra raras veces se refiere a Dios, o simplemente a la sabidur\u00eda \u00abespiritual\u00bb, sino que apunta a destrezas o habilidades humanas que pueden o no ser dadas por Dios. Tales habilidades se denotan en la preparaci\u00f3n del tabern\u00e1culo (Ex. 28:3; 31:3, 6), en la guerra (Is. 10:13), en la navegaci\u00f3n (Sal. 107:27), y en el gobernar (Dt. 34:9; Ez. 28:4; 1 R. 2:6 y muy frecuentemente en referencia a Salom\u00f3n). La sabidur\u00eda (habilidad) puede ser mala y ser condenada por Dios (Ez. 28:17; Is. 29:14; Jer. 8:9; 2 S. 20:22; Is. 47:10).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la literatura sapiencial, esta palabra a menudo se refiere a un mero conocimiento humanamente adquirido (Ec. 1:13; Job 4:21), que s\u00f3lo trae pesar y frustraci\u00f3n (Ec. 1:12; 2:9\u201311). Sin embargo, en contraste con esta sabidur\u00eda, existe una divina, dada por Dios, la cual permite que el hombre viva una vida satisfactoria, de bien y verdad. Tal sabidur\u00eda divina guarda los mandamientos de Dios (Pr. 4:11), se caracteriza por su prudencia (Pr. 8:12), discernimiento (Pr. 14:8), humildad (Pr. 10:8), se basa en el temor del Se\u00f1or (Job 28:28; Pr. 9:10), y es de valor inestimable (Job 28:13ss.). S\u00f3lo Dios, por supuesto, posee esta sabidur\u00eda en sentido absoluto (Job 12:13). No puede proceder de la inteligencia humana (Job 28:12; Ec. 7:23; Job 2:21). El escarnecedor nunca la encontrar\u00e1 (Pr. 14:6); Pero Dios, de quien es atributo (1 R. 3:28; Dn. 2:20), la da libremente a aquellos que la buscan (Pr. 2:6; Ec. 2:26).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pasaje controversial de Proverbios (8:22\u201331) a menudo se interpreta como una prueba de la Trinidad en el AT. Sin embargo, en su contexto, es mejor tomarlo como una personificaci\u00f3n del atributo divino que Dios ejerci\u00f3 en la creaci\u00f3n de todas las cosas, y que, adem\u00e1s, espera impartir a los hombres para guiarlos a una vida de rectitud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el AT, el concepto de sabidur\u00eda divina no debe ser apartado de sus aplicaciones pr\u00e1cticas para los hombres. El verdadero hombre sabio es el hombre bueno, y el verdadero hombre bueno es aquel que, desde el principio, decide en forma sabia el dar a Dios el primer lugar en su vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el AT, tres libros Ap\u00f3crifos, la Sabidur\u00eda de Salom\u00f3n, Eclesi\u00e1stico, y Baruc, tambi\u00e9n deben ser incluidos en la literatura sapiencial. En los tiempos posteriores al per\u00edodo b\u00edblico, los jud\u00edos desarrollaron este tipo de literatura aun m\u00e1s, la cual hall\u00f3 su apogeo en las obras del fil\u00f3sofo jud\u00edo Fil\u00f3n (muerto 50 d.C.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el NT, la palabra griega <em>sofia<\/em> aparece frecuentemente y repite la mayor\u00eda de los usos complementados por la relaci\u00f3n de Cristo con la sabidur\u00eda divina. La sabidur\u00eda es un atributo de Dios (Lc. 11:49), la revelaci\u00f3n de la voluntad divina al hombre (1 Co. 2:4\u20137), una comprensi\u00f3n espiritual y religiosa de la voluntad de Dios con respecto al hombre (Mt. 13:54; Stg. 1:5; a menudo adscrita a Cristo en un absoluto sentido de humanidad perfecta), y la capacidad intelectual humana (Mt. 12:42 y 11:25). Hay adem\u00e1s una sabidur\u00eda humana soberbia que desde\u00f1a la sabidur\u00eda divina y que s\u00f3lo lleva a la destrucci\u00f3n (1 Co. 1:19\u201320).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El elemento distintivo en la sabidur\u00eda del NT es su identificaci\u00f3n de Jes\u00fas como la sabidur\u00eda de Dios (1 Co. 1:24), quien se convierte en la \u00fanica fuente de toda la sabidur\u00eda cristiana (1 Co. 1:30).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">W.R. Harvey-Jellie, <em>The Wisdom of God and the Word of God<\/em>; H.A. Wolfson, <em>Philo<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Kenneth S. Kantzer<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (547). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span ><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. En el Antiguo Testamento<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Como todas las virtudes intelectuales heb., la sabidur\u00eda (generalmente <\/span><span style=''>&#7717;o&#7733;m\u00e2<\/span><span lang=ES style=''>, aun cuando se usan otros vocablos; pp. ej.: <\/span><span style=' '>b&#305;&#770;n\u00e2<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018entendimiento\u2019, Job 39.26; Pr. 23.4; <\/span><span style=''>t<sup>e<\/sup>&#7687;\u00fbn\u00e2<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018discernimiento\u2019, Sal. 136.5; <\/span><span style='font-family: \"Charis SIL\"'>&#7779;e&#7733;el<\/span><span lang=ES style=' '> o <\/span><span style=' '>&#347;&#275;&#7733;el<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018prudencia\u2019, Pr. 12.8; 23.9) es intensamente pr\u00e1ctica, no te\u00f3rica. B\u00e1sicamente, la sabidur\u00eda es el arte de tener \u00e9xito, de formar el plan correcto para obtener los resultados deseados. Su asiento es el coraz\u00f3n, centro de las decisiones morales e intelectuales (cf. 1 R. 3.9, 12).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Los que poseen habilidades t\u00e9cnicas son considerados sabios: Bezaleel, artesano principal del tabern\u00e1culo (Ex. 31.3; <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0bj<\/span><span lang=ES style=' '> \u201chabilidad\u201d); los fabricantes de \u00eddolos (Is. 40.20; Jer. 10.9) ; las pla\u00f1ideras profesionales (Jer. 9.17); los navegantes o constructores de naves (Ez. 27.8\u20139). La sabidur\u00eda pr\u00e1ctica puede adoptar un aspecto siniestro, como en el astuto consejo dado por Jonadab (2 S. 13.3).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Reyes y l\u00edderes necesitaban de la sabidur\u00eda en modo especial. Sobre ellos reca\u00eda la responsabilidad de tomar decisiones correctas en asuntos pol\u00edticos y sociales. Josu\u00e9 (Dt. 34.9), David (2 S. 14.20), Salom\u00f3n (1 R. 3.9, 12; 4.29ss) recibieron sabidur\u00eda para poder cumplir sus obligaciones oficiales. El rey mesi\u00e1nico predicho por Isa\u00edas (11.2) hab\u00eda de ser dotado de sabidur\u00eda para juzgar imparcialmente. \u201cConsejero maravilloso\u201d (<\/span><etiqueta id=\"#_ftn53\" name=\"_ftnref53\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0ci<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=''>, 9.5) indica que su consejo ser\u00eda asombrosamente exitoso. V\u00e9ase N. W. Porteous, \u201cRoyal Wisdom\u201d, en <i>Wisdom in Israel and in the Ancient Near East<\/i>.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Una clase especial de sabios (hombres o mujeres, cf. 2 S. 14.2) parece haber surgido durante la monarqu\u00eda. En la \u00e9poca de Jerem\u00edas ocupaban un lugar a la par de los profetas y sacerdotes, ejerciendo considerable influencia religiosa y social. Su funci\u00f3n consist\u00eda en formular planes adecuados, ofrecer consejos para la vida exitosa (Jer. 18.18). Para el punto de vista de que \u201csabios\u201d no se refiere a una clase profesional sino a personas de inteligencia poco com\u00fan cuya sabidur\u00eda era buscada por sus conciudadanos, v\u00e9ase R. N. Whybray, <i>The Intellectual Tradition in the Old Testament <\/i>(1974). El sabio o consejero manten\u00eda una relaci\u00f3n de paternidad para con aquellos cuyo bienestar depend\u00eda de su consejo: Jos\u00e9 fue como \u201cpadre\u201d para el fara\u00f3n (Gn. 45.8); D\u00e9bora, \u201cmadre\u201d en Israel (Jue. 5.7). V\u00e9ase P. A. H. de Boer, \u201cThe Counsellor\u201d en <i>Wisdom in Israel and in the Ancient Near East<\/i>.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>La sabidur\u00eda en su sentido m\u00e1s amplio pertenece s\u00f3lo a Dios (Job 12.13ss; Is. 31.2; Dn. 2.20\u201323). Su sabidur\u00eda no es solamente la perfecci\u00f3n del conocimiento que abarca todos los aspectos de la vida sin excepci\u00f3n (Job 10.4; 26.6; Pr. 5.21; 15.3), sino que tambi\u00e9n \u201cconsiste en el irresistible cumplimiento de lo que tiene pensado\u201d (J. Pedersen, <i>Israel: Its Life and Culture<\/i>, 1\u20132, pp. 198). El universo (Pr. 3.19s; 8.22\u201331; Jer. 10.12) y el hombre (Job 10.8ss; Sal. 104.24; Pr. 14.31; 22.2) son productos de su sabidur\u00eda creadora. Los fen\u00f3menos naturales (Is. 28.23\u201329) e hist\u00f3ricos (Is. 31.2) son gobernados por su sabidur\u00eda, la que incluye discriminaci\u00f3n infalible entre el bien y el mal, y sirve de base para las recompensas y castigos justos que constituyen la porci\u00f3n de justos y malos (Sal. 1; 37; 73; Pr. 10.3; 11.4; 12.2, etc.). Dicha sabidur\u00eda es inescrutable (Job 28.12\u201321): Dios en su gracia tiene que revelarla para que el hombre pueda comprenderla en alguna medida (Job 28.23, 28). Incluso la sabidur\u00eda derivada de las habilidades naturales o destilada de la experiencia es un don de gracia, por cuanto es la actividad creadora de Dios la que hace posible dicha sabidur\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La sabidur\u00eda b\u00edblica es tanto religiosa como pr\u00e1ctica. Partiendo del temor del Se\u00f1or (Job 28.28; Sal. 111.10; Pr. 1.7; 9.10), se extiende hacia todos los aspectos de la vida, como lo indican los extensos comentarios sobre la sabidur\u00eda en Proverbios. La sabidur\u00eda aprovecha elementos que discierne en el modo de actuar de Dios y los aplica al andar diario. Esta combinaci\u00f3n de discernimiento y obediencia (y todo discernimiento tiene que rematar en obediencia) relaciona la sabidur\u00eda con el \u00e9nfasis prof\u00e9tico en el conocimiento (e. d. el amor y la obediencia cordiales) de Dios (<etiqueta id=\"#_ftn54\" name=\"_ftnref54\" title=\"\">p. ej. Os. 2.20; 4.1, 6; 6.6; <\/etiqueta>Jer. 4.22; 9.3, 6; y especialmente Pr. 9.10).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La sabidur\u00eda pagana, aunque tambi\u00e9n ella puede ser religiosa, no tiene su asidero en el Dios del pacto y, por consiguiente, est\u00e1 destinada al fracaso, como con frecuencia lo se\u00f1alan los profetas (Is. 19.11ss; Ez. 28.2ss; Abd. 8). Cuando el secularismo, el materialismo, y el desd\u00e9n de los ideales del pacto anulaban el temor de Dios en la sabidur\u00eda de Israel, esta se convert\u00eda en ate\u00edsmo pr\u00e1ctico, tan ins\u00edpido como su contrapartida pagana; lo cual hizo que Isa\u00edas exclamara con ardor: \u201c\u00a1Hay de los sabios en sus propios ojos!\u201d (5.21; cf. 29.14; Jer. 18.18).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Un problema especial es la personificaci\u00f3n de la sabidur\u00eda en Pr. 8.22ss. Job 28 anticipa dicha personificaci\u00f3n cuando pinta a la sabidur\u00eda como un misterio inescrutable para los hombres pero evidente para Dios. En Pr. 1.20\u201333 la sabidur\u00eda se asemeja a una mujer que clama en las calles pidiendo a los hombres que se vuelvan de sus necios caminos y busquen en ella instrucci\u00f3n y seguridad (cf. tamb. Pr. 3.15\u201320). La personificaci\u00f3n contin\u00faa en Pr. 8 y alcanza su culminaci\u00f3n en los vv. 22ss, donde la sabidur\u00eda sostiene que es la primera creaci\u00f3n de Dios y, quiz\u00e1, colaboradora en la obra de creaci\u00f3n (8.30; cf. 3.19; <\/span><span style='font-family: \"Charis SIL\"'>&#722;&#257;m\u00f4n<\/span><span lang=ES style=' '>, \u201corden\u00e1ndolo todo\u201d, <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vrv2<\/span><span lang=ES style=' '>, es un vocablo de dif\u00edcil interpretaci\u00f3n que <\/span><etiqueta id=\"#_ftn55\" name=\"_ftnref55\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vm<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=' '> traduce \u201ccomo el arquitecto de todo\u201d; v\u00e9ase W. F. Albright en <i>Wisdom in Israel and in the Ancient Near East<\/i>, pp. 8). El prop\u00f3sito de la sabidur\u00eda al recitar sus credenciales es atraer a los hombres a fin de que le presten la atenci\u00f3n debida, como lo indica 8.32\u201336. Por lo tanto se debe tener precauci\u00f3n al interpretar este pasaje como un caso de hipostatizaci\u00f3n, e. d. de que la sabidur\u00eda est\u00e1 representada como si tuviese existencia independiente. La caracter\u00edstica resistencia de los hebreos a la especulaci\u00f3n y la abstracci\u00f3n con frecuencia llevaba a sus poetas a tratar los ideales u objetos inanimados como si tuviesen personalidad. V\u00e9ase H. W. Robinson, <i>Inspiration and Revelation in the Old Testament<\/i>, 1946, pp. 260; H. Ringgren, <i>Word and Wisdom<\/i>, 1947. Para la influencia de la personificaci\u00f3n de la sabidur\u00eda sobre la idea del Logos del cuarto evangelio, v\u00e9ase * <span style='text-transform:uppercase'>Logos<\/span>.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. En el Nuevo Testamento<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>En general la sabidur\u00eda neotestamentaria (<i>sofia<\/i>) tiene el mismo car\u00e1cter intensamente pr\u00e1ctico que en el AT. Pocas veces es neutral (aunque cf. \u201cla sabidur\u00eda de los egipcios\u201d, Hch. 7.22), o la da Dios o se opone \u00e9l. Si est\u00e1 divorciada de la revelaci\u00f3n divina resulta empobrecida e improductiva cuando m\u00e1s (1 Co. 1.17; 2.4; 2 Co. 1.12) e insensata o hasta diab\u00f3lica cuando menos (1 Co. 1.19ss; Stg. 3.15ss). La sabidur\u00eda mundana se basa en la intuici\u00f3n y la experiencia sin revelaci\u00f3n, y por lo tanto tiene serias limitaciones. El no reconocer estas limitaciones hace recaer la condenaci\u00f3n b\u00edblica sobre todos (especialmente los griegos) los que arrogantemente intentan resolver cuestiones espirituales mediante la sabidur\u00eda humana.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Las personas realmente sabias son aquellas a las que Dios en su gracia ha impartido sabidur\u00eda: Salom\u00f3n (Mt. 12.42; Lc. 11.31), Esteban (Hch. 6.10), Pablo (2 P. 3.15), Jos\u00e9 (Hch. 7.10). Uno de los legados de Cristo a sus disc\u00edpulos fue la sabidur\u00eda de saber decir lo que correspond\u00eda en momentos de persecuci\u00f3n o investigaci\u00f3n (Lc. 21.15). Sabidur\u00eda similar es la que hace falta para entender los or\u00e1culos y enigmas apocal\u00edpticos (Ap. 13.18; 17.9). La sabidur\u00eda es esencial no s\u00f3lo para los l\u00edderes de la iglesia (Hch. 6.3) sino para todos los creyentes, a fin de que puedan percibir los prop\u00f3sitos de Dios en la redenci\u00f3n (Ef. 1.8\u20139), andar como es digno de \u00e9l (Col. 1.9; Stg. 1.5; 3.13\u201317), y portarse discretamente ante los incr\u00e9dulos (Col. 4.5). As\u00ed como Pablo ha ense\u00f1ado a sus oyentes con toda sabidur\u00eda (Col. 1.28), los que son lo suficientemente maduros para comprender esta sabidur\u00eda espiritual (1 Co. 2.6\u20137) tienen que instruir a otros en ella (Col. 3.16).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La sabidur\u00eda de Dios se demuestra claramente con su provisi\u00f3n de la redenci\u00f3n (Ro. 11.33), que se manifiesta en la iglesia (Ef. 3.10). Se revela en forma suprema \u201cno en alguna doctrina esot\u00e9rica \u2026 dirigida a \u2026 los iniciados de alg\u00fan culto secreto, sino en acci\u00f3n, en la suprema acci\u00f3n de Dios en Cristo en la cruz\u201d (N. W. Porteous, <etiqueta id=\"#_ftn56\" name=\"_ftnref56\" title=\"\">op. cit., pp. 258). Dicha sabidur\u00eda, anteriormente velada a la mente humana, no acepta rival filos\u00f3fico o pr\u00e1ctico alguno. Los mejores intentos humanos de desenmara\u00f1ar los problemas de la existencia humana aparecen como necedad a la luz d<\/etiqueta>e la cruz.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El Cristo encarnado fue aumentando en sabidur\u00eda (Lc. 2.40, 52) siendo ni\u00f1o, y maravill\u00f3 a sus oyentes por su sabidur\u00eda cuando fue hombre (Mt. 13.54; Mr. 6.2). Afirm\u00f3 tener sabidur\u00eda (Mt. 12.42) y poseer un conocimiento sin igual de Dios (Mt. 11.25ss). Dos veces personifica a la sabidur\u00eda de un modo que recuerda a Proverbios: Mt. 11.19 (= Lc. 7.35) y Lc. 11.49 (Mt. 23.34ss). En ambos pasajes es posible que Cristo est\u00e9 aludiendo a s\u00ed mismo como la \u201cSabidur\u00eda\u201d, aunque no hay seguridad en cuanto a esto, especialmente en el segundo caso. (V\u00e9ase <etiqueta id=\"#_ftn57\" name=\"_ftnref57\" title=\"\">Arndt para sugestiones en cuanto a interpretaci\u00f3n.) Es probable que la cristolog\u00eda de la sabidur\u00eda de Pablo (1 Co. 1.24, 30) fuese influida tanto por las afirmaciones de Cristo como por el conocimiento apost\u00f3lic<\/etiqueta>o (anclado en las ense\u00f1anzas de Cristo en Mateo) de que Cristo era la <i>nueva Tor\u00e1<\/i>, la revelaci\u00f3n completa de la voluntad de Dios, que reemplazaba a la ley antigua. Por cuanto los mandamientos y la sabidur\u00eda est\u00e1n ligados en Dt. 4.6, y especialmente en el pensamiento jud\u00edo (p. ej. Ecl. 24.23; <i>Apocalipsis de Baruc <\/i>3.37ss), no es de sorprender que Pablo viese a Jes\u00fas, la <i>nueva Tor\u00e1<\/i>, como la sabidur\u00eda de Dios. Sobre la base de Col. 1.15ss parece evidente que Pablo ve\u00eda en Cristo el cumplimiento de Pr. 8.22ss, por cuanto el citado pasaje de Col. refleja claramente la descripci\u00f3n veterotestamentaria de la sabidur\u00eda.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La cristolog\u00eda paulina de la sabidur\u00eda es un concepto din\u00e1mico, como lo demuestra el acento que se pone en la actividad de Cristo en la creaci\u00f3n en Col. 1.15ss y en la redenci\u00f3n en 1 Co. 1.24, 30. Estos \u00faltimos vers\u00edculos afirman que en la crucifixi\u00f3n Dios hizo a Jes\u00fas nuestra sabidur\u00eda, sabidur\u00eda que, m\u00e1s todav\u00eda, y seg\u00fan se la define, abarca la justicia, la santificaci\u00f3n, y la redenci\u00f3n. Como Se\u00f1or de la iglesia, herido y sin embargo exaltado, es alabado por su sabidur\u00eda (Ap. 5.12). \u201cTomar\u201d en este vers\u00edculo significa el reconocimiento de atributos que ya son de Cristo; por cuanto en \u00e9l \u201cest\u00e1n escondidos todos los tesoros de la sabidur\u00eda\u201d (Col. 2.3).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> \u00b0G. von Rad, <i>Sabidur\u00eda en Israel<\/i>, 1985; 7. B. Pritchard, <i>Sabidur\u00eda en el antiguo oriente<\/i>, 1966; K. Garibay, <i>Sabidur\u00eda en Israel<\/i>, 1966; M. Gilbert, J. N. Aletti, <i>La sabidur\u00eda y Jesucristo<\/i>, 1981; M. Saebo, \u201cSer sabio\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn58\" name=\"_ftnref58\" title=\"\"><i>\u00b0DTMAT<\/i><\/etiqueta>, t(t). I, cols. 776\u2013789; J. Goetzmann, H. Weigelt, \u201cSabidur\u00eda, Amor a la sabidur\u00eda\u201d, <i>\u00b0DTNT<\/i>, t(t). IV, pp. 122\u2013130; G. von Rad, <i>Teolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/i>, 1978, t(t). I, pp. 508\u2013548.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>W. D. Davies, <i>Paul and Rabbinic Judaism<\/i>, 1948, pp. 147\u2013176; E. Jacob y R.Mehl en <i>Vocabulary of the Bible<\/i>, eds. J.-J. von Allmen, 1958; M. Noth y D. W. Thomas (eds.), <i>Wisdom in Israel and in the Ancient Near East<\/i>, 1955; H. Conzelmann, \u201cWisdom in the <etiqueta id=\"#_ftn59\" name=\"_ftnref59\" title=\"\">NT\u201d, <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn60\" name=\"_ftnref60\" title=\"\"><i>IDBS <\/i><\/etiqueta>, 1976, pp. 956\u2013960; J. L. Crenshaw (eds.), <i>Studies in Ancient Israelite Wisdom<\/i>, 1976; G. von Rad, <i>Wisdom in Israel<\/i>, trad. ing. 1972; R. L. Wilken (eds.), <i>Aspects of Wisdom in Judaism and Early Christianity<\/i>, 1975; J. Goetzmann et <etiqueta id=\"#_ftn61\" name=\"_ftnref61\" title=\"\">al., en <\/etiqueta><i>NIDNTT <\/i>3, pp. 1023\u20131038.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green'>D.A.H.<\/span><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify\">Uno de los escritos deutero-can\u00f3nicos del Antiguo Testamento, colocado en la Vulgata entre el Cantar de los Cantares y Eclesi\u00e1stico.\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 T\u00edtulo<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Contenido<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Unidad e Integridad<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Lenguaje y Autor\u00eda<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Lugar y Fecha de Composici\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-6\">6 Texto y Versiones<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">7 Doctrina del Libro<\/li>\n<\/ul>\n<h3>T\u00edtulo<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">Los encabezados m\u00e1s antiguos atribuyen el libro a Salom\u00f3n, el representante de la sabidur\u00eda Hebrea. En la traducci\u00f3n Sir\u00edaca, el t\u00edtulo es: \u201cel Libro de la Gran Sabidur\u00eda de Salom\u00f3n\u201d; y en la Antigua Versi\u00f3n Latina, el encabezado dice: \u201cSapientia Salomonis\u201d. Los manuscritos griegos m\u00e1s tempranos &#8211;el Vaticanus, el Sianiticus, el Alexandrinus\u2014contienen similar inscripci\u00f3n, y los Padres Orientales y Occidentales de los primeros tres siglos generalmente hablan de \u201cla Sabidur\u00eda de Salom\u00f3n\u201d cuando citan esa inspirada obra, aunque algunos de ellos la utilizan en conexi\u00f3n con designaciones honor\u00edficas como he theia Sophia(la Divina Sabidur\u00eda), Panaretos Sophia ( Toda Virtuosa Sabidur\u00eda). En la Vulgata, el t\u00edtulo es: \u201cLiber Sapientiae\u201d, \u201cEl Libro de Sabidur\u00eda\u201d. En versiones no-cat\u00f3licas, el encabezado com\u00fan es: \u201cla Sabidur\u00eda de Salom\u00f3n\u201d, en contradistinci\u00f3n de Eclesi\u00e1stico, que usualmente se intitula: \u201cla Sabidur\u00eda de Jes\u00fas, el hijo de Sirach\u201d.\n<\/p>\n<h3>Contenido<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">El libro contiene dos partes generales, los primeros nueve cap\u00edtulos tratan a la Sabidur\u00eda bajo su aspecto m\u00e1s especulativo, y los \u00faltimos diez cap\u00edtulos la tratan desde un punto de vista hist\u00f3rico.<br \/>\nEl siguiente es la cadena de ideas del autor de la parte especulativa (caps. i-ix). Dirigi\u00e9ndose en forma directa a reyes, el autor ense\u00f1a que lo profano es ajeno a la Sabidur\u00eda y corteja castigo y muerte(i), y establece y refuta los argumentos con que los imp\u00edos avanzan en contrario: de acuerdo con \u00e9l, el esquema mental de lo profano es antag\u00f3nico al destino inmortal del hombre; su vida presente es solo en apariencia m\u00e1s feliz que la de los piadosos; y su destino \u00faltimo es prueba incuestionable de lo torpe de su curso (ii-v). El,  por tanto, exhorta a los reyes a la b\u00fasqueda de la Sabidur\u00eda, que es m\u00e1s necesaria para ellos que para mortales ordinarios (vi,1-21), y describe su propia feliz experiencia en la b\u00fasqueda y posesi\u00f3n de esa Sabidur\u00eda que consiste en el Esplendor de Dios y es otorgada por \u00c9l a sus atentos suplicantes (vi, 22-viii). \u00c9l autor realza la oraci\u00f3n (ix) por la cual el mismo implor\u00f3 que la Sabidur\u00eda y el Esp\u00edritu Santo de Dios le sean enviados desde el cielo, para lo que concluye con la reflexi\u00f3n de que los hombres de la antig\u00fcedad eran guiados por la Sabidur\u00eda\u2014una reflexi\u00f3n que constituye una transici\u00f3n natural a partir de la antigua historia de Israel,  que constituye la segunda parte de esta obra. La l\u00ednea de pensamiento del autor en esta parte hist\u00f3rica (ix-xix) f\u00e1cilmente puede ser se\u00f1alada. El autor alaba la sabidur\u00eda de Dios (1) por su trato con los patriarcas desde Ad\u00e1n hasta Mois\u00e9s (x-xi,4); (2) por su justo y tambi\u00e9n misericordioso, trato con los habitantes id\u00f3latras de Egipto y Canaan xi, 5-xii); (3) en su contraste con la flagrante torpeza y consecuente inmoralidad id\u00f3latra bajo sus diferentes formas (xiii,xiv); finalmente (4), por su discriminante protecci\u00f3n otorgada a Israel durante las plagas de Egipto, y aquella brindada en el cruce del Mar Rojo, una protecci\u00f3n que ha sido extendida a todos los tiempos y lugares.\n<\/p>\n<h3>Unidad e Integridad<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">La mayor\u00eda de los estudiosos contempor\u00e1neos admiten la unidad del Libro de Sabidur\u00eda. La totalidad de la obra est\u00e1 envuelta de un \u00fanico y amplio prop\u00f3sito, ej., aquel de servir de solemne advertencia contra el error de lo profano. Sus dos partes principales est\u00e1n \u00edntimamente ligadas por una transici\u00f3n natural (ix,18), que en ninguna forma tiene la apariencia de una inserci\u00f3n editorial. Las subdivisiones, que pudieran, a primera vista, ser tomadas como ajenas al primitivo plan del autor, son, cuando examinadas en detalle, vistas como parte y parcela de ese plan: siendo este el caso, por ejemplo, con la secci\u00f3n relativa al origen y consecuencias de la idolatr\u00eda (xiii,xiv), tanto como esta secci\u00f3n es deliberadamente preparada por el autor acerca de la sabidur\u00eda de Dios en su trato con los habitantes id\u00f3latras de Egipto y Canaan, en la subdivisi\u00f3n precedente inmediata (xi,5-xii).  No solamente no hay ruptura discernible en la ejecuci\u00f3n del plan, sino que tambi\u00e9n se presentan en todas las secciones del libro, expresiones favoritas, figuras literarias y palabras sueltas; que suministran prueba adicional que el Libro de Sabidur\u00eda no es una mera compilaci\u00f3n, sino toda una unidad literaria.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La integridad del libro no es menos cierta que su unidad. Cada examinador imparcial de la obra puede f\u00e1cilmente reconocer que nada en ella sugiere que el libro llegase a nosotros en forma diferente a su forma primitiva. Tal como Eclesi\u00e1stico, Sabidur\u00eda de hecho no contiene inscripci\u00f3n similar a aquellas que abren el Libro de Proverbios y Eclesi\u00e1stes; pero claramente, en el caso de Sabidur\u00eda, como en el caso de Eclesi\u00e1stico, esta ausencia no es necesariamente signo que de la obra es fragmentaria en el principio. Ni tampoco se le puede considerar al Libro de Sabidur\u00eda mutilado en el final, porque su \u00faltimo vers\u00edculo forma un cierre adecuado de la obra tal como fue planeado por el autor. En relaci\u00f3n con unos cuantos pasajes de Sabidur\u00eda a los que algunos cr\u00edticos han tratado como interpolaciones cristianas posteriores (ii,24; iii, 13; iv,1; xiv,7), es claro que donde estos pasajes son se\u00f1alados como tales, su presencia no viciar\u00eda la integridad substancial de la obra, y m\u00e1s a\u00fan, bajo detallado examen, brindan un sentido perfectamente consistente con la estructura de pensamiento Jud\u00edo del autor.\n<\/p>\n<h3>Lenguaje y Autor\u00eda<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">En vista del antiguo encabezado: \u201cla Sabidur\u00eda de Salom\u00f3n\u201d; algunos estudiosos han asumido que el Libro de Sabidur\u00eda fue compuesto en hebreo, como otras obras atribuidas a Salom\u00f3n por su t\u00edtulo (Proverbios, Eclesiast\u00e9s, Cantar de los Cantares). Para sustanciar esta posici\u00f3n ellos han apelado a los hebra\u00edsmos en la obra; a sus paralelismos, una distintiva caracter\u00edstica de la poes\u00eda hebrea; a su uso constante de part\u00edculas conectivas (kai, de, gar, oti, etc.), las t\u00edpicas articulaciones de las oraciones hebreas; las expresiones griegas detectables, como piensan, como adaptaciones equivocadas de un original en hebreo, etc.  Ingeniosos como estos argumentos puedan lucir, estos no prueban otra cosa que el autor del Libro de Sabidur\u00eda fuese hebreo, escribiendo en griego con un distintivo esquema mental Jud\u00edo.  Desde  tiempos de San Jer\u00f3nimo (Praef. In libros Salomonis), se ha sentido que no fue hebreo sino griego el idioma original del Libro de Sabidur\u00eda, y este veredicto es tan poderosamente confirmado por las peculiaridades literarias de la totalidad del texto griego, que uno no deja de sorprenderse acerca de c\u00f3mo la teor\u00eda de un antiguo original en hebreo, o de cualquier original otro que fuese el griego, haya podido ser sostenida con seriedad. Por tanto, el hecho de que la totalidad del Libro de Sabidur\u00eda fuese redactado en griego descarta la autor\u00eda Salom\u00f3nica. De hecho es cierto que los escritores eclesi\u00e1sticos de los primeros siglos com\u00fanmente asum\u00edan esta autor\u00eda en base al t\u00edtulo del libro, aparentemente confirmado por estos pasajes (ix, 7, 8, 12; cf. vii, 1, 5; viii, 13, 14, etc.) en donde el que habla es claramente el Rey Salom\u00f3n.  Sin embargo este punto de vista nunca fue un\u00e1nime en la Iglesia Cristiana Primitiva, y con el paso del tiempo una postura media entre la total afirmaci\u00f3n y su total rechazo fue sugerida. El Libro de Sabidur\u00eda, se dijo, es tan Salom\u00f3nico en la medida que est\u00e1 basado en obras Salom\u00f3nicas que se encuentran perdidas, pero que eran conocidas y utilizadas por un Jud\u00edo helenizado siglos despu\u00e9s de la muerte de Salom\u00f3n. Esta visi\u00f3n intermedia no es sino un d\u00e9bil intento de salvar algo de la versi\u00f3n de autor\u00eda Salom\u00f3nica, afirmado en \u00e9pocas tempranas. \u201cEs una suposici\u00f3n que no posee argumentos positivos a su favor, y que, por si misma, es improbable, dado que asume la existencia de escritos Salom\u00f3nicos de los cuales no hay trazas, y que solo habr\u00edan sido del conocimiento del autor del Libro de Sabidur\u00eda\u201d (Cornely-Hagen, \u00abIntrod. in Libros Sacros, Compendium,\u00bb Paris, 1909, p. 361). En la actualidad, se admite libremente que Salom\u00f3n no es el autor del Libro de Sabidur\u00eda, \u201c que ha sido atribuido a \u00e9l porque su autor, por medio de la ficci\u00f3n literaria, se expresa como si \u00e9l fuera el Hijo de David\u201d (Vigouroux, \u00abManuel Biblique\u00bb, II, n. 868. V\u00e9ase tambi\u00e9n la advertencia prefijada al Libro de Sabidur\u00eda en las actuales ediciones de la Versi\u00f3n Douay).  Adem\u00e1s de Salom\u00f3n, el autor a quien con mayor frecuencia se le ha adscrito es Philo, en base principalmente a un acuerdo generalizado respecto a las doctrinas, entre el autor de Sabidur\u00eda y Philo, el c\u00e9lebre fil\u00f3sofo Jud\u00edo de Alejandr\u00eda ( aprox.  40 D.C.). Pero la verdad sea dicha, es que las diferencias doctrinales entre el Libro de Sabidur\u00eda y las obras de Philo son tales que previenen una com\u00fan autor\u00eda. El tratamiento aleg\u00f3rico por Philo de narrativas Sagradas es totalmente ajeno al esquema mental del autor del Libro de Sabidur\u00eda. Su visi\u00f3n acerca del origen de la idolatr\u00eda colisiona en varios puntos con el autor del Libro de Sabidur\u00eda.  Sobre todo, su descripci\u00f3n de la Divina sabidur\u00eda delata conceptualizaci\u00f3n, estilo, y forma de presentaci\u00f3n, una etapa posterior del pensamiento Alejandrino que aquel encontrado en Sabidur\u00eda. La autor\u00eda de la obra ha sido a veces atribuida a Zorobabel, como si este l\u00edder Jud\u00edo pudiera haber escrito en griego; al alejandrino Arist\u00f3bolo (segundo siglo A.C.), como si este cortesano hubiera podido se\u00f1alar reyes en la forma del Libro de Sabidur\u00eda (vi,1; etc); y finalmente, a  Apolo ( ver Actos, xviii,24), como si este no fuera un mera suposici\u00f3n contraria a la presencia del libro en el Canon Alejandrino.  Todas estas variantes de la autor\u00eda demuestran que el nombre del autor no es conocido en la realidad ( ej. la advertencia prefijada a Sabidur\u00eda en la versi\u00f3n Douay).\n<\/p>\n<h3>Lugar y Fecha de Composici\u00f3n<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">Quien sea que examine atentamente el Libro de Sabidur\u00eda puede f\u00e1cilmente observar que su desconocido autor no era un Jud\u00edo palestino, sino un Jud\u00edo alejandrino. Con todo el monote\u00edsmo con que se maneja a lo largo de la obra, el autor evidenc\u00eda familiaridad con el pensamiento griego y t\u00e9rminos filos\u00f3ficos ( \u00e9l nombra a Dios \u201cAutor de la belleza\u201d: xiii, 3; estiliza Providencia pronoia: xiv,3&#160;; xvii, 2; habla de oule amorphos, \u201c el material amorfo\u201d del universo, en el estilo de Plat\u00f3n: xi, 17; enumera cuatro virtudes cardinales de acuerdo con la escuela Aristot\u00e9lica: viii,7; etc.), que es superior a cualquier cosa encontrada en Palestina. Su notable redacci\u00f3n en griego, sus alusiones pol\u00edticas, el coloreado local de detalles, su rechazo espec\u00edfico a la idolatr\u00eda egipcia, etc., apuntan en direcci\u00f3n de Alejandr\u00eda, como el gran centro de mezcla de poblaciones jud\u00edas y paganas, en donde el autor se sinti\u00f3 llamado a emitir esta elocuente advertencia en contra de la espl\u00e9ndidas y subyugantes Polite\u00edsmo e indiferencia Epic\u00farea por las cuales muchos de sus compatriotas jud\u00edos hab\u00edan sido gradual y profundamente influenciados.  Esta inferencia a partir de datos internos es confirmada por el hecho de que el Libro de Sabidur\u00eda no se encuentra en el Palestino, sino en el Canon Alejandrino del Antiguo Testamento. De haberse originado en Palestina, su poderosa denuncia de la idolatr\u00eda y sus exaltadas ense\u00f1anzas relativas a la vida futura le hubieran naturalmente asegurado un sitio dentro del Canon de los Jud\u00edos de Palestina.  Pero, por ser compuesto en Alejandr\u00eda, su valor fue apreciado y su car\u00e1cter sagrado reconocidos solamente por los compatriotas del autor. Es m\u00e1s dif\u00edcil establecer la fecha que el lugar de la composici\u00f3n del Libro de Sabidur\u00eda.  Se admite universalmente que cuando el autor describe un per\u00edodo de degradaci\u00f3n moral y persecuci\u00f3n por injustos dirigentes que les amenazaban con pesados juicios, \u00e9l tiene en vista los tiempos de alguno como Ptolomeo IV Philopator (221-204 A.C.), o Ptolomeo VII Physicon (145-117 A.C.), dado que solo bajo estos depravados pr\u00edncipes es que los jud\u00edos egipcios hubieron de sufrir persecuci\u00f3n.  Pero hay que confesar lo dificultoso que es decidir, cual de estos dos monarcas estaba a la vista del autor del Libro de Sabidur\u00eda al momento de su redacci\u00f3n.  Es incluso posible que la obra \u201cfue publicada despu\u00e9s de la ca\u00edda de esos pr\u00edncipes, dado que de otra forma solo hubiese incrementado su rabia tir\u00e1nica\u201d  (Les\u00eatre, \u00abManuel d&#8217;Introduction\u00bb, II, 445).\n<\/p>\n<h3>Texto y Versiones<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">El texto original del Libro de Sabidur\u00eda est\u00e1 preservado en cinco manuscritos unciales ( el Vaticanus, el Sinaiticus, el Alexandrinus, el Ephremiticus, y el Venetus) y en diez cursivos (dos de los cuales est\u00e1n incompletos). Su forma mas precisa se encuentra en el Vaticanus (siglo cuarto), el Venetus ( siglo octavo o noveno), y el cursivo 68. Las principales obras cr\u00edticas sobre el texto griego son las de Reusch (Friburgo, 1861), Fritsche (Leipzig, 1871), Deane (Oxford, 1881), Sweete (Cambridge, 1897),  y Cornely-Zorell (Paris, 1910).  Destacando entre las versiones antiguas tenemos la Vulgata, quien presenta la Vieja Versi\u00f3n Latina algo revisada por San Jer\u00f3nimo. Esta es en general una cercana y precisa adecuaci\u00f3n del griego original, con adiciones ocasionales, unas cuantas que probablemente delatan lecturas primitivas no presentes en el griego. La Versi\u00f3n Sir\u00edaca es menos fiel, y la Armenia mas literal, que la Vulgata. Entre las versiones modernas, la traducci\u00f3n alemana por Sigfried aparecida en el  \u201cApocryphen und Pseudoepigraphen des A.T.\u201d de Kautzsch (T\u00fcbingen, 1900), y la versi\u00f3n francesa del Abad Crampon (Paris, 1905), merecen menci\u00f3n especial.\n<\/p>\n<h3>Doctrina del Libro<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">Como es de esperar, las ense\u00f1anzas doctrinarias de esta obra deutero-can\u00f3nica son, en sustancia, aquellas de los otros libros inspirados del Antiguo Testamento. El Libro de Sabidur\u00eda solo conoce un solo Dios, el Dios del universo, y el Yahweh de los hebreos.  Este \u00fanico Dios es \u201cEl que es\u201d (xiii, 1), y su Santidad est\u00e1 totalmente opuesta a la maldad moral (i, 1-3). El es el amo absoluto del mundo  [xi, 22 (23)],  que \u00e9l a creado a partir de \u201cmateria amorfa\u201d [xi, 18 (17)], una expresi\u00f3n plat\u00f3nica que no afirma en modo alguno la eternidad de la materia, pero que apunta a la ca\u00f3tica condici\u00f3n descrita en G\u00e9nesis 1,2.  Un Dios viviente,  \u00c9l hizo al hombre en Su imagen, cre\u00e1ndolo para la inmortalidad (ii,23), de tal modo que la muerte entr\u00f3 al mundo por medio de la envidia del Demonio (ii,24).  Su Providencia (x ) se extiende a todas las cosas, grandes o peque\u00f1as [vi, 8 (7); xi, 26 (25); etc.], ejerciendo un cuidado paternal de todas las cosas (xiv,3), y en particular, de Su pueblo elegido (xix,20, sqq.).  \u00c9l se hace conocido a los hombres por medio de Sus maravillosas obras (xiii,1-5), y ejerce Su misericordia hacia todos ellos [xi, 24 (23), xii, 16; xv, 1], incluyendo a Sus enemigos (xii, 8 sqq.). La idea central del libro es la \u201cSabidur\u00eda\u201d, que aparece bajo dos aspectos principales.  En su relaci\u00f3n con el hombre, la Sabidur\u00eda es aqu\u00ed, como en otros Libros Sapiensales, la perfecci\u00f3n del conocimiento mostr\u00e1ndose a s\u00ed misma en acci\u00f3n. Es particularmente descrita como residente solo en hombres justos (i, 4,5 ), como un principio que apela a la voluntad del hombre (vi, 14, sqq.),  as\u00ed como regalo de Dios (vii,15;viii,3,4),  y que es dispensada por El en atentos suplicantes (viii, 21-ix).  Por medio de su poder, el hombre triunfa sobre la malicia (vii,30), y a trav\u00e9s de su posesi\u00f3n, uno puede asegurarse las promesas tanto de la actual, as\u00ed la como de la vida futura (viii, 16,13). La Sabidur\u00eda debe de ser  atesorada por encima de todas las cosas (vii,8-11; viii,6-9),  y aquel que la desprecie estar\u00e1 condenado a la infelicidad (iii, 11).  En relaci\u00f3n directa con Dios, la Sabidur\u00eda es personificada, y su naturaleza, atributos, y operaci\u00f3n no son otra cosa que Divinas. Ella est\u00e1 con Dios desde la eternidad, la socia de Su trono, y la convidada de Sus pensamientos (viii,3&#160;; ix,4,9). Ella es una emanaci\u00f3n de Su gloria (vii,25), el resplandor de Su eternamente duradera luz y el espejo de Su poder y bondad (vii,26). La Sabidur\u00eda es una, y sin embargo puede realizar todo; aunque inmutable, ella renueva todas las cosas (vii,27), con una agilidad mayor que cualquier movimiento (vii,23).  Cuando Dios form\u00f3 el mundo, la Sabidur\u00eda estaba presente (ix, 9), y ella le otorga a los hombres todas las virtudes que necesitan en toda posici\u00f3n y condici\u00f3n de vida (vii, 27; viii, 21; x, 1, 21; xi). La Sabidur\u00eda es tambi\u00e9n identificada con el \u201c Verbo \u201d de Dios ( ix,1; etc.), y se le representa como inmanente con el \u201c Esp\u00edritu Santo \u201d,  a quien tambi\u00e9n se le asocian una naturaleza y ejercicio Divinos (i,5-7; vii,22,23; ix,17).  Doctrinas exaltadas como estas se ubican en vital conexi\u00f3n con la revelaci\u00f3n novo-testamentaria del misterio de la Sant\u00edsima Trinidad; mientras que otros pasajes del Libro de la Sabidur\u00eda (ii,13,16-18; xviii, 14-16) encuentran su realizaci\u00f3n en Cristo, el  \u201cVerbo\u201d Encarnado, y  \u201cla Sabidur\u00eda de Dios\u201d.  En otros aspectos, es tambi\u00e9n notable con relaci\u00f3n a sus ense\u00f1anzas escatol\u00f3gicas (iii,v), el Libro de Sabidur\u00eda presenta una maravillosa preparaci\u00f3n para la Revelaci\u00f3n del Nuevo Testamento. Los escritores del Nuevo Testamento aparecen perfectamente familiarizados con estos escritos deutero-can\u00f3nicos ( ej. Mateo, xxvii,42, 43, con Sab., ii, 13, 18;  Rom., xi, 34, con Sap., ix,13; Efe., vi,13,17, con Sap.,v, 18,19; Heb., i,3 con Sap., vii, 26; etc.  Es verdad que para justificar su rechazo al Libro de Sabidur\u00eda del Canon, muchos protestantes han reclamado que en  viii, 19-20, su autor admite el error de la pre-existencia del alma humana. Pero este pasaje mencionado, cuando se revisa a la luz de este contexto, brinda un sentido perfectamente ortodoxo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  (Comentaristas cat\u00f3licos est\u00e1n marcados con asterisco *.) GRIMM (Leipzig, 1860); SCHMID (Vienna, 1865); * GUTBERLET (Munster, 1874); BISSELL (New York, 1880); DEAN (Oxford, 1881); *LESETRE (Paris, 1884); FARRAR (London, 1888); SIEGFRIED (Tubingen, 1890); ZUCKLER (Munich, 1891); *CRAMPON (Paris, 1902); ANDRE (Florence, 1904); *CORNELY-ZORRELL (Paris, 1910).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Fuente:  Gigot, Francis. \u00abBook of Wisdom.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 15. New York: Robert Appleton Company, 1912.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/15666a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Traducido por Edmundo Bennett Durell\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Ciencia, Conocimiento, Entendimiento, Prudencia Gen 3:6 era .. \u00e1rbol codiciable para alcanzar la s Deu 4:6 es vuestra s y vuestra inteligencia ante los Deu 34:9 Josu\u00e9 .. fue lleno del esp\u00edritu de s 1Ki 3:28 vieron que hab\u00eda en \u00e9l s de Dios para 1Ki 4:29 Dios dio a Salom\u00f3n s y prudencia &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sabiduria\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSABIDURIA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-3833","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3833","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3833"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3833\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3833"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3833"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3833"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}