{"id":3895,"date":"2016-02-05T00:08:20","date_gmt":"2016-02-05T05:08:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/samuel\/"},"modified":"2016-02-05T00:08:20","modified_gmt":"2016-02-05T05:08:20","slug":"samuel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/samuel\/","title":{"rendered":"SAMUEL"},"content":{"rendered":"<p>Nace, 1Sa 1:19-20; es dedicado a Jehov\u00e1, 1Sa 1:21-28; ministra ante Jehov\u00e1, 1Sa 2:11, 18-21<\/p>\n<hr>\n<p>Samuel    (heb. Shem\u00fb&#8217;\u00eal, quiz\u00e1s \u00abo\u00ed\u00addo por Dios\u00bb, \u00abpedido a Dios\u00bb o \u00abDios ha o\u00ed\u00addo\u00bb; gr. Samouel).  Por interpretaci\u00f3n se le ha dado el significado de \u00abNombre de Dios\u00bb; pero parece que su madre quiso significar \u00abDios ha o\u00ed\u00addo\u00bb, una combinaci\u00f3n del verbo sh\u00e2ma y del sustantivo &#8216;\u00ed\u0160l.  Primer gran profeta de Israel despu\u00e9s de Mois\u00e9s, Jerem\u00ed\u00adas lo ubica al lado del gran legislador Mois\u00e9s (Jer 15:1).  Su padre, Elcana, era un levita de la familia de Coat (1Ch 6:26, 33, 34) que viv\u00ed\u00ada en el territorio de Efra\u00ed\u00adn, raz\u00f3n por la cual tambi\u00e9n se lo consideraba efraimita (1Sa 1:1).  La ciudad donde viv\u00ed\u00ada se llamaba Ramataim de Sofim (Ram\u00e1; 1:1, 19; 2:11), ciudad que tuvo diversas identificaciones, pero tal vez la m\u00e1s acertada sea asimilarla a la moderna Ramallah (v\u00e9ase CBA 2:457-459).  El relato b\u00ed\u00adblico dice que Elcana ten\u00ed\u00ada 2 esposas: Ana y Penina.  La 1\u00c2\u00aa era su favorita, pero era est\u00e9ril (1Sa 1:2, 7, 8).  Luego de un profundo examen de conciencia y mucha oraci\u00f3n, Ana hizo la promesa de que si Dios le daba un hijo, lo dedicar\u00ed\u00ada al Se\u00f1or como nazareo.  Dios escuch\u00f3 su oraci\u00f3n y le dio un hijo, a quien le puso por nombre Samuel.  Despu\u00e9s de su destete lo llev\u00f3 al sumo sacerdote El\u00ed\u00ad, que viv\u00ed\u00ada en Silo, con el fin de que lo preparara en el tabern\u00e1culo para el servicio del Se\u00f1or (1:9-28).  En Silo, Samuel viv\u00ed\u00ada en una habitaci\u00f3n contigua al santuario y muy cerca de la del sumo sacerdote, vest\u00ed\u00ada un sencillo efod de lino, la vestimenta de los sacerdotes y levitas, y llevaba a cabo tareas sencillas, como ser abrir las puertas del santuario en la ma\u00f1ana (2:18; 3:1, 3, 4, 15).  Seg\u00fan Josefo, a\u00fan era un ni\u00f1o (12 a\u00f1os) cuando el Se\u00f1or le revel\u00f3 el castigo que recaer\u00ed\u00ada sobre la casa de El\u00ed\u00ad por causa de la conducta profana de sus hijos (porque no los hab\u00ed\u00ada corregido como debi\u00f3 hacerlo; 3:1-18).  El Se\u00f1or se le apareci\u00f3 a Samuel en otra oportunidad, pero el mensaje que conten\u00ed\u00ada esa revelaci\u00f3n no ha sido registrado.  Como resaltado de todo esto, la naci\u00f3n lo reconoci\u00f3 como profeta cuando lleg\u00f3 a la adultez (vs 20, 21).  Con el tiempo, los juicios de Dios cayeron sobre Israel y la casa de El\u00ed\u00ad.  Sus hijos murieron en la batalla, el arca cay\u00f3 en poder de los filisteos y el sumo sacerdote falleci\u00f3, tal vez de un ataque card\u00ed\u00adaco, al o\u00ed\u00adr las noticias del desastre (4:1-18).  Las evidencias arqueol\u00f3gicas revelan que la destrucci\u00f3n de Silo se produjo alrededor de esa \u00e9poca, quiz\u00e1 por los filisteos.  Nunca m\u00e1s se menciona a Silo (fig 464) como sede del santuario, sino s\u00f3lo como lugar desolado (Jer 7:12-14; 26:4-6), pues cuando el arca les fue devuelta a los israelitas, qued\u00f3 en Quiriat-jearim, donde estuvo por muchos a\u00f1os (1Sa 7:1, 2).  Desde entonces se convirti\u00f3 en l\u00ed\u00adder, profeta y juez de Israel.  Exhort\u00f3 a la naci\u00f3n a abandonar los \u00ed\u00addolos y a servir s\u00f3lo al verdadero Dios.  En Mizpa, probablemente la moderna Tell en-Natsbeh, reuni\u00f3 al pueblo para que hiciera un pacto con Dios.  Los filisteos creyeron que esa gran asamblea ten\u00ed\u00ada intenciones hostiles, y la atacaron.  Animados y conducidos por Samuel, los israelitas combatieron valientemente y lograron una gran victoria sobre sus enemigos; de ese modo recuperaron su libertad.  Mientras Samuel fue su l\u00ed\u00adder, los filisteos no los molestaron m\u00e1s (1Sa 7:3-14).  Ese triunfo reafirm\u00f3 su autoridad como juez indiscutido del pa\u00ed\u00ads.  Cada a\u00f1o administraba justicia en Gilgal, Betel y Mizpa, adem\u00e1s de Ram\u00e1, la ciudad de residencia (vs 15-17).  Parece que para el desempe\u00f1o de estos deberes Samuel contaba con la ayuda de 1048 profetas que viv\u00ed\u00adan en comunidades.  La primera menci\u00f3n que se hace de ellos es en sus d\u00ed\u00adas (10:5; 19:20).  Al avanzar en a\u00f1os, Samuel nombr\u00f3 a sus 2 hijos como jueces adicionales y los ubic\u00f3 en Beerseba, en el l\u00ed\u00admite meridional del pa\u00ed\u00ads.  Pero, a diferencia de su padre, eran corruptos, y la gente se quej\u00f3 de ellos.  Insatisfechos con la falta de continuidad de una direcci\u00f3n s\u00f3lida, los israelitas llegaron a la conclusi\u00f3n de que el establecimiento de la monarqu\u00ed\u00ada ser\u00ed\u00ada la mejor soluci\u00f3n para sus problemas pol\u00ed\u00adticos.  Por eso le pidieron que nombrara un rey sobre ellos.  El profeta no aprob\u00f3 este pedido, e incluso lo tom\u00f3 como una disconformidad con su administraci\u00f3n.  Pero Dios le orden\u00f3 que accediera a las demandas del pueblo, se\u00f1al\u00e1ndole que al expresar su deseo de pasar de una forma teocr\u00e1tica de gobierno a una monarqu\u00ed\u00ada, no lo estaban rechazando a \u00e9l, sino al dirigente supremo, a Dios mismo.  Samuel recibi\u00f3 instrucci\u00f3n de advertirles acerca de las desventajas de su decisi\u00f3n, y de las inevitables consecuencias que iba a traer aparejadas sobre la vida de todos ellos este cambio de gobierno (1Sa 8:1-22).  Al seguir las indicaciones de Dios, Samuel ungi\u00f3 a Sa\u00fal, primero en privado en Ram\u00e1 y despu\u00e9s en una ceremonia p\u00fablica en Mizpa (cps 9 y 10).  Una tercera ceremonia se celebr\u00f3 en Gilgal despu\u00e9s de la victoria de Sa\u00fal sobre Nahas, rey de los amonitas (11:14-12:25).  Pero la conducta de Sa\u00fal pronto le revel\u00f3 a Samuel que hab\u00ed\u00ada razones para albergar gran preocupaci\u00f3n.  El nuevo rey comenz\u00f3 a manifestar una actitud independiente y una persistente desobediencia a la conducci\u00f3n divina.  En consecuencia, el profeta se vio obligado a decirle primero que su reino no iba a continuar (13:8-14), y m\u00e1s tarde que le ser\u00ed\u00ada quitado (15:22-29).  Samuel no volvi\u00f3 a ver a Sa\u00fal despu\u00e9s de este incidente, aunque se lament\u00f3 por \u00e9l (v 35).  Luego, por orden de Dios, cumpli\u00f3 la peligrosa tarea de ungir a David como rey de Israel, aunque Sa\u00fal todav\u00ed\u00ada estaba en pleno ejercicio de sus poderes (16:1-13).  Cuando Sa\u00fal comenz\u00f3 a perseguirlo, David se refugi\u00f3 temporalmente junto a Samuel (19:18,  19).  Poco despu\u00e9s de esto el anciano profeta falleci\u00f3, y David huy\u00f3 como fugitivo al desierto del sur de Judea (25:1).  Samuel aparece otra vez en relaci\u00f3n con la visita que el rey Sa\u00fal hizo a una m\u00e9dium espiritista (nigromante) que ejerc\u00ed\u00ada ilegalmente su profesi\u00f3n en Endor.  Sa\u00fal le pidi\u00f3 a la mujer que lo contactara con el fallecido profeta.  El esp\u00ed\u00adritu que se le apareci\u00f3 a la mujer durante la sesi\u00f3n pretendi\u00f3 ser Samuel, y predijo la muerte* de Sa\u00fal (1Sa 28:3-19).  Que este esp\u00ed\u00adritu no era el del fallecido Samuel resulta evidente por las Escrituras, que ense\u00f1an que no hay conciencia despu\u00e9s de la muerte y condenan la nigromancia y el espiritismo por ser obras del demonio.  Samuel fue un gran hombre.  En el NT aparece entre los h\u00e9roes de la fe (He, 11:32).  Se manifest\u00f3 como un dirigente pol\u00ed\u00adtico que recuper\u00f3 la independencia y la libertad de su pueblo, y que logr\u00f3 conservarla durante el largo per\u00ed\u00adodo que dur\u00f3 su administraci\u00f3n.  Estuvo en comuni\u00f3n con Dios desde su infancia, y constantemente obr\u00f3 en consonancia con la direcci\u00f3n divina.  Como juez goz\u00f3 de la alta estima del pueblo por su imparcialidad, su lealtad y su honestidad. Como fundador del reino de Israel manifest\u00f3 humildad y prudencia al ponerse a un lado cuando el pueblo solicit\u00f3 un nuevo l\u00ed\u00adder.  Por otra parte, era un hombre que no aceptaba transigencia alguna cuando estaba en juego el honor de Dios o cuando no se hab\u00ed\u00ada llevado a cabo una orden directa del Se\u00f1or.  La cruenta severidad ejercida contra Agag (1Sa 15:33) es una ilustraci\u00f3n de esto.  No obstante, Samuel ten\u00ed\u00ada un coraz\u00f3n tierno.  Constantemente oraba por su pueblo (12:23) y nunca dej\u00f3 de amar a Sa\u00fal, aun cuando se vio obligado a rechazarlo como rey.  Desgraciadamente sus hijos no siguieron sus pasos (8:3).  Bib.: FJ-AJ v.10.4.  Samuel, Libros de.  Contienen el registro hist\u00f3rico del pueblo hebreo a partir del nacimiento de Samuel,* el \u00faltimo de los jueces, para proseguir con el establecimiento de la monarqu\u00ed\u00ada bajo Sa\u00fal y para cubrir el reino de David* pr\u00e1cticamente hasta su mismo fin.  En todos los antiguos manuscritos hebreos, 1 y 2 S. constituyen un solo tomo, al que se le da el nombre de Samuel y que en el canon hebreo se encontraba entre los Antiguos Profetas (Jos. hasta 2 R., menos Rth_  Los masoretas descubrieron que 1Sa 28:24 se encontraba en la mitad del libro tal como aparec\u00ed\u00ada en el texto que ellos dispon\u00ed\u00adan en su tiempo.  La divisi\u00f3n del libro de Samuel en 2 partes se origin\u00f3 con los traductores de la LXX alrededor del s III a.C. con los t\u00ed\u00adtulos de \u00abPrimero de los Reinos\u00bb y \u00abSegundo de los Reinos\u00bb.  En este arreglo 1 y 2 R. aparec\u00ed\u00adan como \u00abTercero de los Reinos\u00bb y \u00abCuarto de los Reinos\u00bb.  En la Vulgata Latina, traducida por Jer\u00f3nimo hacia fines del s IV d.C., se cambiaron los t\u00ed\u00adtulos para que se leyera \u00abReyes\u00bb en lugar de \u00abReinos\u00bb.  I. Autor.  Los libros no nos proporcionan informaci\u00f3n alguna acerca de qui\u00e9n o qui\u00e9nes pudieran ser sus autores.  De acuerdo con la 1049 tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada, Samuel mismo habr\u00ed\u00ada escrito los primeros 24 cap\u00ed\u00adtulos de 1 S. (hasta la muerte del profeta).  El resto de 1 S. m\u00e1s 2 S. habr\u00ed\u00ada sido escrito por los profetas Nat\u00e1n y Gad (1Ch 29:29).  Cuando el libro se dividi\u00f3 en las Biblias hebreas (1517 d.C.), y m\u00e1s tarde en las Biblias en idiomas modernos, el nombre original de \u00abSamuel\u00bb se le adjudic\u00f3 a ambas porciones, aunque ese nombre no se menciona ni una sola vez en la 2\u00c2\u00aa parte (figura por \u00faltima vez en 1Sa 28:20).  Sin duda, el nombre de Samuel se le adjudic\u00f3 a todo el conjunto, porque su vida y su ministerio dominan la 1\u00c2\u00aa porci\u00f3n del libro en su forma combinada.  Aparte del tema de qui\u00e9n es el autor, el t\u00ed\u00adtulo es apropiado en vista del papel importante que desempe\u00f1\u00f3 el \u00faltimo de los jueces, como uno de los mayores profetas (evidentemente fundador de las escuelas de los profetas), el instrumento se\u00f1alado por Dios para el establecimiento del reino hebreo.  Si el libro combinado fuera la obra de un solo autor, tendr\u00ed\u00ada que haber sido escrito despu\u00e9s de la muerte de David (2Sa 23:1).  Sin embargo, es m\u00e1s razonable concluir que 1 y 2 S. fueron escritos por varios autores, y que son la recopilaci\u00f3n de 2 o m\u00e1s narraciones, cada una de ellas completa en s\u00ed\u00ad misma. Sea como fuere, constituyen un registro inspirado de un per\u00ed\u00adodo importante de la historia hebrea.  447. Restos de las primeras 2 columnas de un rollo del libro de Samuel encontrado entre los Rollos del Mar Muerto.  La LXX se aparta en algunas porciones del texto masor\u00e9tico, especialmente en 1Sa_17 y 18.  Que esas diferencias de redacci\u00f3n pueden tener su origen en un manuscrito hebreo diferente del que usaron los masoretas y que lleg\u00f3 a ser el texto hebreo normativo, resulta evidente gracias a un manuscrito de Samuel descubierto entre los Rollos* del Mar Muerto.  A partir de numerosos fragmentos, encontrados en la Cueva N\u00c2\u00ba 4 de Qumr\u00e1n, se ha podido reconstruir unos 2\/3 de un rollo de 1 y 2 S.  Este rollo tiene una \u00ed\u00adntima relaci\u00f3n con la LXX (fig 447).  II. Libros 1\u00c2\u00ba y 2\u00c2\u00ba.  Mientras 1 S. contiene el relato de la transici\u00f3n del gobierno hebreo a partir de los \u00abjueces\u00bb administrativos y militares (que dur\u00f3 alrededor de un siglo; c 1111-c 1011 a.C.), 2 S. se refiere exclusivamente al reino de David (que dur\u00f3 unos 40 a\u00f1os; c 1011-c 971 a.C.).  La transici\u00f3n algo repentina de siglos de pura teocracia (ejercida por medio de profetas y jueces) hacia la monarqu\u00ed\u00ada fue una \u00e9poca de dif\u00ed\u00adciles ajustes para el pueblo hebreo.  A esto le sigui\u00f3 una edad de oro que comenz\u00f3 con el glorioso reinado de David.  El informe acerca de los \u00faltimos a\u00f1os de David y de su muerte aparece en los 2 primeros cap\u00ed\u00adtulos de 1 R.  La narraci\u00f3n comienza con el nacimiento de Samuel, su dedicaci\u00f3n a servir en el santuario y su llamado al ministerio prof\u00e9tico (1Sa 1:1-4:1).  Cuando Samuel sucede a El\u00ed\u00ad en el cargo de sacerdote, juez y profeta, Israel se halla postrado bajo los filisteos, pero pronto cambia el destino de la naci\u00f3n (cps 5-7).  En las postrimer\u00ed\u00adas de su ministerio la demanda popular de un rey conduce a la elevaci\u00f3n de Sa\u00fal al trono (cps 8-12).  Los primeros a\u00f1os del reinado de Sa\u00fal est\u00e1n marcados por guerras frecuentes con los filisteos y otras naciones vecinas (14:47).  En ese tiempo Sa\u00fal desobedece 2 veces flagrantemente las claras instrucciones del Se\u00f1or dadas por medio de Samuel (cps 13-15).  Cuando Dios rechaza a Sa\u00fal como rey, Samuel unge secretamente a David; el resto de 1 S. se dedica mayormente a relatar los intentos de Sa\u00fal, nacidos de los celos, de destruir a David (cps 16-27).  Finalmente, en una batalla entre los filisteos y los israelitas, Sa\u00fal halla la muerte (cps 28-31).  Despu\u00e9s David llega a ser rey de Jud\u00e1, y al cabo de unos 7 1\/2 a\u00f1os de contiendas las otras tribus tambi\u00e9n lo reconocen como rey (2  S.1:1-5:5).  Los cps 5-10 nos cuentan las glorias de los primeros a\u00f1os del reinado de David, mientras que los cps 11-21 se dedican en amplia medida a su pecado y a las dificultades familiares que afectan el trono.  Los cps 1050 22-24 constituyen una especie de ap\u00e9ndice que contiene el himno de acci\u00f3n de gracias; de David, sus \u00faltimas instrucciones y una lista de sus valientes y de sus haza\u00f1as.  La historia termina con el relato del pecado que cometi\u00f3 al censar al pueblo y los tristes resultados que le siguieron (cp 24; v\u00e9ase CBA 2:447-453).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>l\u00ed\u00adder religioso y pol\u00ed\u00adtico de Israel, profeta y \u00faltimo juez de los israelitas, 1 S 7,15. Le correspondi\u00f3 vivir uno de los per\u00ed\u00adodos cr\u00ed\u00adticos de Israel, la transici\u00f3n del gobierno de los jueces a la monarqu\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>S. fue hijo de Elcan\u00e1  descendiente de Suf, de la ciudad de Ramat\u00e1yim,   m\u00e1s tarde llamada Ram\u00e1, en las monta\u00f1as de Efra\u00ed\u00adm. La madre de S. se llamaba Ana, la cual no le hab\u00ed\u00ada dado hijos a su marido, mientras la otra mujer, Peninn\u00e1, s\u00ed\u00ad. Ana or\u00f3 fervientemente a Dios pidi\u00e9ndole un hijo, al cual prometi\u00f3 para su servicio. El ni\u00f1o naci\u00f3 y, una vez destetado, fue llevado al santuario en Sil\u00f3, entregado al cuidado del sacerdote El\u00ed\u00ad, 1 S 1,  21-28. Estando al servicio del santuario de Sil\u00f3, S. recibi\u00f3 el llamado de Yahv\u00e9h, la primera revelaci\u00f3n que lo consagra como profeta. A S. le anunci\u00f3 Yahv\u00e9h la condena y el castigo para la casa del sacerdote El\u00ed\u00ad, la cual ser\u00ed\u00ada borrada, por la mala conducta de sus hijos Jofn\u00ed\u00ad y Pinj\u00e1s, 1 S 3.<\/p>\n<p>Dice el texto sagrado: \u2020\u0153Samuel crec\u00ed\u00ada  Yahv\u00e9h estaba con \u00e9l y no dej\u00f3 caer en tierra ninguna de sus palabras\u2020\u009d, 1 S 3, 19; en la guerra contra los filisteos, el Arca fue capturada por \u00e9stos y los hijos de El\u00ed\u00ad perecieron, y \u00e9ste mismo muri\u00f3 al recibir la noticia, lo que fue el principio del castigo a la casa de El\u00ed\u00ad, que despu\u00e9s seguir\u00ed\u00ada con la matanza de los sacerdotes de Nob, 1 S 22, 18; y la destituci\u00f3n de Abiatar por Salom\u00f3n, 1 R 2, 27,  reemplazado por Sadoq.<\/p>\n<p>Pasaron veinte a\u00f1os desde que el Arca fue instalada en Quiryat Yearim  y  S. surge como el l\u00ed\u00adder, reformador religiosos, liberador y juez de Israel,  que hab\u00ed\u00ada estado a merced de los filisteos. S. reuni\u00f3 la asamblea de Israel en Misp\u00e1, e hizo que el pueblo volviera los ojos a Yahv\u00e9h y abandonara las abominaciones idol\u00e1tricas. S. rog\u00f3 a Yahv\u00e9h por su pueblo y ofreci\u00f3 un sacrificio. Los israelitas humillaron a los filisteos y hubo paz; S. juzgaba a Israel, desde su ciudad de Ram\u00e1, y hac\u00ed\u00ada recorridos cada a\u00f1o por todo el territorio, 1 S 7.<\/p>\n<p>Siendo ya anciano  S. puso a sus hijos Joel y Ab\u00ed\u00adas como jueces de Israel,  los cuales no siguieron el ejemplo de su padre, torcieron el derecho buscando el lucro personal. Los ancianos de Israel fueron a Ram\u00e1 y le pidieron a S. que les diera un rey que los gobernara, como suced\u00ed\u00ada en todas las naciones. S. se opuso, pues consideraba que Israel no era como los dem\u00e1s pueblos, su \u00fanico rey era Yahv\u00e9h. Sin embargo, S. consult\u00f3 al Se\u00f1or, quien le pidi\u00f3 que accediera, pues el rechazado no era S. sino Yahv\u00e9h mismo, pero que le pusiera de presente al pueblo cu\u00e1l era el fuero real, 1 S 8. Yahv\u00e9h mand\u00f3 a S. para que ungiera como rey a Sa\u00fal, 1 S 9  17 ss. S. reuni\u00f3 a todo el pueblo en Guilgal, donde se inaugur\u00f3 la  monarqu\u00ed\u00ada de Israel, 1 S 11, 14-15; Sa\u00fal rein\u00f3, aproximadamente, entre el a\u00f1o 1030 y el 1010 a. C. Tras esto, S. dijo un discurso de despedida ante el pueblo, en el que record\u00f3 las grandes obras de Yahv\u00e9h en favor de su pueblo, cuya protecci\u00f3n estar\u00e1 asegurada siempre y cuando los israelitas sean fieles a los preceptos de su Dios, 1 S 12.<\/p>\n<p>Pero  aqu\u00ed\u00ad no termina la vida p\u00fablica de S. Fue hasta donde Sa\u00fal para  anunciarle que Yahv\u00e9h no afianzar\u00ed\u00ada el reino en sus manos, pues hab\u00ed\u00ada perdonado la vida al rey de Amalec, Agag, desobedeciendo las \u00f3rdenes del Se\u00f1or de entregarlo todo al anatema, tras derrotar a los amalecitas; \u00e9stos hab\u00ed\u00adan atacado a Israel alevemente cuando sali\u00f3 de Egipto, Ex 17,  8-16; Dt 25, 17-19. S., entonces, ejecut\u00f3 la orden de Yahv\u00e9h, que ha debido cumplir el rey Sa\u00fal, y mat\u00f3 a Agag. Desde entonces, Sa\u00fal no volvi\u00f3 a ver al profeta S., 1 S 15.<\/p>\n<p>Posteriormente  S. fue enviado por Yahv\u00e9h, a Bel\u00e9n, a ungir como rey a David, hijo de Jes\u00e9, 1 S 16, 1-13. S. muri\u00f3 en la \u00e9poca en que el rey Sa\u00fal persegu\u00ed\u00ada a David; fue sepultado en Ram\u00e1, 1 S 25, 1; 28, 3.<\/p>\n<p>El salmista elogia S.  como uno de los grandes intercesores del pueblo de Israel ante Yahv\u00e9h, junto con Mois\u00e9s y Aar\u00f3n, Sal 99, 6; e igualmente en Jr 15, 1; en Si 46, 13-20, se le logia por su fidelidad a Dios, como profeta y fundador de la realeza en Israel; en Hb 11, 32, se elogia por su fe.   A S. se le atribuyen los dos libros b\u00ed\u00adblicos del A. T., que llevan su nombre.<\/p>\n<p>Estos textos formaban un solo libro en la Biblia hebrea; la versi\u00f3n griega  de la Septuaginta los dividi\u00f3 en dos y los junt\u00f3 con los dos libros de los Reyes bajo el mismo t\u00ed\u00adtulo, los cuatro libros de los Reinos; igual hizo la versi\u00f3n latina de la Vulgata, bajo el t\u00ed\u00adtulo de los cuatro libros de los Reyes.<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n talm\u00fadica considera al profeta Samuel autor del texto del  primer libro que termina con su muerte; los que sigue es atribuido a Nat\u00e1n y Gad. En general, se cree que los libros son obra de varios autores y que hay diversas fuentes y tradiciones.<\/p>\n<p>Los libros de S. abarcan un per\u00ed\u00adodo de la historia de Israel  que va desde la terminaci\u00f3n del gobierno de los jueces e instauraci\u00f3n de la monarqu\u00ed\u00ada,  hasta los \u00faltimos d\u00ed\u00adas del reinado de David. Se puede dividir la obra en tres grandes partes: desde el nacimiento de Samuel hasta la unci\u00f3n de Sa\u00fal como primer rey panisraelita, 1 S cap\u00ed\u00adtulos 1 a 7; hechos del reinado  de Sa\u00fal, 1 S 8 a 2 S 1; y hechos del reinado de David, 2 S cap\u00ed\u00adtulos 2 a 24; aqu\u00ed\u00ad se destacan la derrota de los filisteos; la unificaci\u00f3n del territorio, la asimilaci\u00f3n de los restos de poblaciones cananeas y la erecci\u00f3n de Jerusal\u00e9n como capital pol\u00ed\u00adtica y religiosa del reino; el sometimiento de Transjordania y de los arameos de Siria septentrional.<\/p>\n<p>Es de destacar que a pesar de que David logr\u00f3 la unificaci\u00f3n de la naci\u00f3n  israelita, al morir no estaba verdaderamente solidificada. Ya en su reinado,  como consta en los libros de S., se presentaron amagos de divisi\u00f3n, como el de su propio hijo Absal\u00f3n, apoyado por los del Norte; igualmente la rebeli\u00f3n de Seba, el benjaminita. El ideal teocr\u00e1tico alcanzado, aunque no del todo afianzado, se ver\u00e1 resquebrajado, seg\u00fan el mensaje religioso de S.,  por las infidelidades de Israel, que llevar\u00e1n a la divisi\u00f3n y al cisma religioso y a la ruina de los dos reinos, Israel y Jud\u00e1. Pero surge en S. la promesa de Yahv\u00e9h a la casa de David, la profec\u00ed\u00ada de Nat\u00e1n sobre la llegada del Mes\u00ed\u00adas, 2 S 7, 5-16; palabras que son citadas en el N. T.,  cumplidas en Jes\u00fas, del linaje de David, Hch 2, 30; 2 Co 6, 18; Hb 1, 5.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>(heb., shemu\u2020\u2122el, nombre de Dios, o su nombre es El; algunos gram\u00e1ticos prefieren la derivaci\u00f3n de yishma\u2020\u2122El, Dios oye; otros asocian el nombre con sha\u2020\u2122al, preguntar, sobre la base de 1Sa 1:20). Samuel a menudo es llamado el \u00faltimo de los jueces (comparar 1Sa 7:6, 1Sa 7:15-17) y el primero de los profetas (1Sa 3:20; Act 3:24; Act 13:20). El fue el hijo de Elcana, un zufita, y Ana, de Ramataim en la regi\u00f3n monta\u00f1osa de Efra\u00ed\u00adn.<\/p>\n<p>Los eventos asociados con el nacimiento de Samuel indican que sus padres eran una pareja dedicada y devota (1Sa 1:1\u20141Sa 2:10). La oraci\u00f3n de Ana por un hijo fue contestada. Despu\u00e9s que Samuel fue destetado, ella lo llev\u00f3 a la casa del Se\u00f1or en Silo.<\/p>\n<p>El Se\u00f1or llam\u00f3 a Samuel en la noche y le revel\u00f3 el juicio inminente contra la casa de El\u00ed\u00ad. El Se\u00f1or bendijo a Samuel y no dejaba sin cumplir ninguna de sus palabras (1Sa 3:19), de modo que todo Israel sab\u00ed\u00ada que Samuel era un profeta del Se\u00f1or. El\u00ed\u00ad muri\u00f3 cuando recibi\u00f3 la noticia de la muerte de sus hijos y la captura del arca del pacto en una victoria filistea sobre Israel. Alg\u00fan tiempo despu\u00e9s de la devoluci\u00f3n del arca a Israel, Samuel desafi\u00f3 al pueblo a desechar los dioses for\u00e1neos y a servir al Se\u00f1or \u00fanicamente (1Sa 7:3). Cuando los filisteos amenazaron a los israelitas reunidos en Mizpa, Samuel intercedi\u00f3 en favor de Israel y el Se\u00f1or respondi\u00f3 con truenos en contra del enemigo. Los filisteos fueron derrotados completamente, y Samuel erigi\u00f3 una piedra memorial, a la que llam\u00f3 Eben-ezer (piedra de la ayuda, 1Sa 7:12).<\/p>\n<p>Samuel, juez y sacerdote, estableci\u00f3 su hogar en Ram\u00e1, donde \u00e9l administraba justicia y donde tambi\u00e9n edific\u00f3 un altar. El hac\u00ed\u00ada un recorrido en forma de circuito por Betel, Gilgal y Mizpa (1Sa 7:15). En su vejez, \u00e9l nombr\u00f3 a sus hijos, Joel y Ab\u00ed\u00adas (comparar 1Ch 6:28), como jueces en Beerseba, mas el pueblo protest\u00f3 el hecho de que sus hijos no andaban en sus caminos, sino que aceptaban sobornos y pervirtieron la justicia. El pueblo solicit\u00f3 un rey que gobernase sobre ellos (1Sa 8:5-6). Dios le revel\u00f3 a Samuel que Sa\u00fal deb\u00ed\u00ada venir a verle y, al final de este primer encuentro, Samuel secretamente ungi\u00f3 a Sa\u00fal como rey (1Sa 10:1) y le predijo algunas se\u00f1ales confirmadoras, las que acontecieron tal como las predijo (1Sa 10:1-13). Samuel entonces convoc\u00f3 a una asamblea de Israel en Mizpa y el escogimiento de Sa\u00fal fue confirmado echando suertes.<\/p>\n<p>Sa\u00fal tom\u00f3 parte en una batalla victoriosa sobre los filisteos. Despu\u00e9s del \u00e9xito de Sa\u00fal, Samuel lo comision\u00f3 que aniquilara a los amalequitas (1 Samuel 15).<\/p>\n<p>En esta expedici\u00f3n, Sa\u00fal mostr\u00f3 una obediencia incompleta; Samuel le record\u00f3 la necesidad de obediencia absoluta y le dijo que Dios lo hab\u00ed\u00ada desechado como rey (1Sa 15:35).<\/p>\n<p>El Se\u00f1or envi\u00f3 a Samuel a Bel\u00e9n a ungir al joven pastor David como sucesor de Sa\u00fal (comparar 1Ch 11:3). M\u00e1s tarde, huyendo de Sa\u00fal, David se refugi\u00f3 en una ocasi\u00f3n con Samuel en Nayot de Ram\u00e1 (1Sa 19:18), donde Samuel presid\u00ed\u00ada a un grupo de profetas. Cuando Sa\u00fal vino en busca de David, el Esp\u00ed\u00adritu de Dios vino sobre Sa\u00fal, y \u00e9l profetiz\u00f3 ante Samuel (1Sa 19:23-24). Samuel fue diligente en el servicio del Se\u00f1or y conserv\u00f3 la Pascua fielmente (2Ch 35:18); fue tambi\u00e9n un escritor (comparar 1Sa 10:25; 1Ch 29:29). Samuel muri\u00f3 mientras Sa\u00fal a\u00fan era rey; \u00e9l fue sepultado en una asamblea solemne del pueblo en Ram\u00e1 (1Sa 25:1).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(nombre de Dios, o Dios escuch\u00f3).<\/p>\n<p> El \u00faltimo Juez y el primer Profeta: (1Sa 7:15, 2Cr 35:18, Jer 15:1).<\/p>\n<p> &#8211; Nacido de Alcana y Ana por una providencia especial; lo cri\u00f3 El\u00ed\u00ad, 1 S.1-3.<\/p>\n<p> &#8211; Fue sacerdote, y ungi\u00f3 a los reyes Saul y David, 1 52Cr 2:17-35, 2Cr 2:10, 2Cr 16:13. &#8211; Vidente, 1 52Cr 9:9. Muri\u00f3 en Rama,2Cr 25:1.<\/p>\n<p> &#8211; Escribi\u00f3 los Libros de Samuel.<\/p>\n<p> SAMUEL<br \/>\n Libros de: Son 2 libros hist\u00f3ricos que originariamente formaban uno. La Septuaginta los dividi\u00f3, con el nombre de 1 Reyes y 2 Reyes: (el 1 y 2 Reyes actuales eran el 3 y 4 Reyes). Relatan el establecimiento de la monarqu\u00ed\u00ada en Israe: Esquema.<\/p>\n<p> 1- Samuel, Juez, Profeta y Sacerdote.<\/p>\n<p> 2- Sa\u00fal como Rey, 1 S.8 a 2 S.1.<\/p>\n<p> 3- David como Rey, 2 S.2 -a 24.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>El \u00faltimo de los jueces de Israel. El relato de S. comienza con el prodigio de su nacimiento, que fue en respuesta a la oraci\u00f3n de su madre \u2020\u00a2Ana, que era est\u00e9ril. Cuando el ni\u00f1o nace, su madre lo cr\u00ed\u00ada hasta destetarlo, lo llev\u00f3 entonces al sacerdote \u2020\u00a2El\u00ed\u00ad y lo consagr\u00f3 al Se\u00f1or (1Sa 1:28). \u2020\u0153El joven S. ministraba a Jehov\u00e1 en la presencia de El\u00ed\u00ad\u2020\u009d (1Sa 3:1). Los hijos de El\u00ed\u00ad ten\u00ed\u00adan un mal comportamiento en la casa de Dios. S. recibi\u00f3 un llamamiento divino, que inclu\u00ed\u00ada un mensaje de juicio sobre la casa de El\u00ed\u00ad. Conjurado por \u00e9ste, se lo revel\u00f3 (1Sa 3:1-21).<\/p>\n<p>En una de las muchas batallas que se libraban con los filisteos, los israelitas salieron derrotados. Pensaron entonces en llevar el arca con ellos a la pelea, lo cual hicieron. Fueron derrotados de nuevo y el arca cay\u00f3 en manos de los filisteos. Al saber la noticia El\u00ed\u00ad muri\u00f3. Por una plaga enviada por Dios los filisteos devolvieron el arca. Desde entonces Samuel qued\u00f3 como sacerdote y juez de Israel. Pero cuando envejeci\u00f3, sus hijos ten\u00ed\u00adan mala fama y el pueblo no los quer\u00ed\u00ada. Por lo cual pidieron un d\u00ed\u00ada: \u2020\u0153Constit\u00fayenos ahora un rey que nos juzgue, como tienen todas las naciones\u2020\u009d (1Sa 8:5). Siguiendo \u00f3rdenes divinas, S. ungi\u00f3 a \u2020\u00a2Sa\u00fal como rey de los israelitas (1Sa 8:1-22; 1Sa 9:1-27; 1Sa 10:1-27).<br \/>\nalgunas victorias iniciales, Sa\u00fal tuvo un gran fracaso cuando no cumpli\u00f3 las \u00f3rdenes de Dios en el asunto de la destrucci\u00f3n de los amalecitas. S. se dio cuenta de que estaba incapacitado para ser un buen rey y le anunci\u00f3 que Dios hab\u00ed\u00ada escogido a otro. Debido a la suerte de su protegido, S. vivi\u00f3 lamentando por Sa\u00fal (\u2020\u0153Y nunca despu\u00e9s vio S. a Sa\u00fal en toda su vida; y S. lloraba a Sa\u00fal\u2020\u009d [1Sa 15:35]), hasta que, guiado por Dios, ungi\u00f3 a David como futuro rey de Israel. Tendr\u00ed\u00ada luego que aconsejarlo en los momentos en que Sa\u00fal le persegu\u00ed\u00ada.<br \/>\nenviado el rey a matar a David, que se escond\u00ed\u00ada en casa de S., los soldados se encontraron con \u2020\u0153una compa\u00f1\u00ed\u00ada de profetas que profetizaban, y a S. que estaba all\u00ed\u00ad y los presid\u00ed\u00ada. Y vino el Esp\u00ed\u00adritu de Dios sobre los mensajeros de Sa\u00fal, y ellos tambi\u00e9n profetizaron\u2020\u009d. Avisado el rey, vino personalmente, pero tambi\u00e9n le pas\u00f3 lo mismo (1Sa 19:20). S. muri\u00f3 en Ram\u00e1, donde fue sepultado (1Sa 25:1).<br \/>\nmenciona a S. como levita (1Cr 6:28), organizador de los porteros en el \u2020\u00a2tabern\u00e1culo (1Cr 9:22), vidente (1Sa 9:19), y profeta (Hch 13:20). Su prestigio en la historia de Israel es tal que se le compara con Mois\u00e9s y Aar\u00f3n (\u2020\u0153Mois\u00e9s y Aar\u00f3n entre sus sacerdotes, y S. entre los que invocaron su nombre\u2020\u009d [Sal 99:6; Jer 15:1]). S. fue el hombre clave en un momento muy cr\u00ed\u00adtico: el paso de los israelitas de la condici\u00f3n de simple conjunto de tribus a constituir un reino centralizado.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, BIOG PROF JUEZ HOMB HOAT<\/p>\n<p>ver, FILISTEOS, SAMUEL (Libros), ALTAR<\/p>\n<p>vet, = \u00abpedido a Dios\u00bb. Profeta de Israel (1 Cr. 6:33), fue el primer gran profeta posterior a Mois\u00e9s, y el \u00faltimo de los Jueces. Su padre, Elcana, era un levita de la familia de Coat, de la casa de Izhar, que descend\u00ed\u00ada de Zuf (1 S. 1:1; 1 Cr. 6:26, 35). Esta familia hab\u00ed\u00ada recibido su heredad en el monte de Efra\u00ed\u00adn (Jos. 21:5; 1 Cr. 6:26, 35). Elcana viv\u00ed\u00ada en Ram\u00e1 (1 S. 1:1, 19; 2:11). Elcana ten\u00ed\u00ada dos esposas: Penina y Ana. Esta \u00faltima, que era est\u00e9ril, suplic\u00f3 al Se\u00f1or que le concediera un hijo, e hizo el voto de consagr\u00e1rselo toda la vida, aparentemente como nazareo, ya que ella dijo: \u00abY no pasar\u00e1 navaja sobre su cabeza\u00bb (1 S. 1:11; cfr. Nm. 6:1-5). Dios otorg\u00f3 esta petici\u00f3n. Ana llam\u00f3 al reci\u00e9n nacido Samuel. Cuando lo hubo destetado, lo llev\u00f3 al Tabern\u00e1culo, en Silo, confi\u00e1ndolo a El\u00ed\u00ad, el sumo sacerdote, a fin de que lo formara para el servicio del Se\u00f1or (1 S. 1; 2:1-17). El ni\u00f1o Samuel llevaba a cabo su tarea en presencia del Se\u00f1or; vest\u00ed\u00ada un simple efod de lino, vestidura de los sacerdotes cuando oficiaban, y tambi\u00e9n de los levitas (1 S. 2:18). El ni\u00f1o dorm\u00ed\u00ada en una estancia contigua al Tabern\u00e1culo, y por la ma\u00f1ana abr\u00ed\u00ada las puertas de la casa de Jehov\u00e1, y ayudaba a El\u00ed\u00ad (1 S. 3:1, 3, 15). Samuel era s\u00f3lo un joven cuando el Se\u00f1or le revel\u00f3 el juicio que caer\u00ed\u00ada sobre la casa de El\u00ed\u00ad, a causa de la insensata indulgencia del padre hacia sus indignos hijos (1 S. 3:1-18). Josefo dice que Samuel ten\u00ed\u00ada entonces doce a\u00f1os (Ant. 5:10, 14), estimaci\u00f3n probablemente correcta, pero de la que se desconoce la fuente. Cuando Samuel lleg\u00f3 a ser un hombre joven, todo Israel, de Dan a Beerseba, reconoc\u00ed\u00ada que era un profeta, porque el Se\u00f1or se le revel\u00f3 en Silo (1 S. 3:20, 21). Poco despu\u00e9s ca\u00ed\u00ada el juicio predicho sobre la casa de El\u00ed\u00ad y sobre Israel: los dos hijos de El\u00ed\u00ad murieron sobre el campo de batalla, los filisteos se apoderaron del arca, y El\u00ed\u00ad muri\u00f3 al saber esto (1 S. 4:1-22). Los filisteos tuvieron que devolver el arca a los israelitas, sin embargo, ante las plagas de Dios, y qued\u00f3 depositada en Quiriat-jearim, en casa de Abinadab. El nivel espiritual del pueblo era entonces sumamente bajo. Despu\u00e9s de la muerte de El\u00ed\u00ad, Samuel ejerci\u00f3 la autoridad, y se esforz\u00f3 en rectificar las costumbres; veinte a\u00f1os despu\u00e9s de la restituci\u00f3n del arca, hab\u00ed\u00ada llegado a conseguirlo en cierta medida. Convoc\u00f3 entonces a los israelitas a Mizpa, cerca del lugar en el que hab\u00ed\u00ada sido arrebatada el arca del pacto. El profeta les orden\u00f3 confesar sus pecados, ayunar delante de Jehov\u00e1 e implorar Su misericordia. Al saber esto, los filisteos atacaron a los israelitas, que pidieron a Samuel que suplicara el socorro divino. El Se\u00f1or otorg\u00f3 la ayuda pedida mandando sobre los filisteos una terrible tormenta, bajo la que sufrieron una tremenda derrota. Mientras Samuel estuvo al frente de los israelitas, los filisteos renunciaron a atacar (1 S. 7:3-14). (V\u00e9anse FILISTEOS, SAMUEL [LIBROS DE].). Samuel fue a la vez juez y profeta. En el ejercicio de estas funciones, iba cada a\u00f1o a Bet-el, Gilgal y Mizpa. Su residencia era Ram\u00e1, donde se hallaba una comunidad de profetas que lo ayudaban en su obra de reforma (1 S. 7:15-17; 19:18-20). En Ram\u00e1 erigi\u00f3 un altar, por cuanto Dios hab\u00ed\u00ada abandonado Silo. El arca no estaba a disposici\u00f3n del culto p\u00fablico, el pacto con Dios hab\u00ed\u00ada quedado suspendido por la idolatr\u00ed\u00ada y los sacrilegios de los israelitas. Samuel era considerado como el representante de Jehov\u00e1 (v\u00e9ase ALTAR). Bajo su en\u00e9rgica direcci\u00f3n, el pa\u00ed\u00ads fue preservado de la dominaci\u00f3n extranjera. A su vejez, Samuel estableci\u00f3 en Beerseba a sus dos hijos como jueces sobre Israel. Sin embargo, \u00e9stos se mostraron indignos de tan alto cargo, dej\u00e1ndose sobornar y pisoteando la justicia. A causa de la malvada gesti\u00f3n de ellos y de la amenazadora actitud de las naciones paganas a su alrededor, los ancianos y el pueblo pidieron la instauraci\u00f3n de la monarqu\u00ed\u00ada. Dios orden\u00f3 al profeta que ungiera a Sa\u00fal como rey, y despu\u00e9s a David, tras de que Sa\u00fal hubiera sido rechazado (v\u00e9ase SAMUEL [LIBROS DE]). Samuel muri\u00f3 mientras David, huido de Sa\u00fal, se hallaba en el desierto de En-gadi. Fue sepultado en Ram\u00e1; todo Israel lo llor\u00f3 (1 S. 25:1). La noche antes de la batalla de Gilboa, Sa\u00fal pidi\u00f3 a una adivina que evocara a Samuel del Seol (1 S. 28:3-25). (V\u00e9ase SA\u00daL, b.). Hem\u00e1n, uno de los cantores de David, era nieto de Samuel (1 Cr. 6:33; cfr. v. 28). Samuel figura entre los h\u00e9roes de la fe del AT (He. 11:32).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[012]<br \/>\n  El primer gran vidente y profeta de Israel, despu\u00e9s del establecimiento del pueblo en la tierra prometida. Es la figura central del primero de los llamados libros de Samuel. (Ver Profetas 3)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Cuestiones historiogr\u00e1ficas. II. El mapa del relato: 1. Siete cuadros; 2. Tres grandes actores; 3. Tres grandes cantos. III. La teolog\u00ed\u00ada de la historia: 1. La alianza \u00abmesi\u00e1nica\u00bb con la \u00abcasa\u00bbdav\u00ed\u00addica; 2. La elecci\u00f3n del \u00faltimo; 3. El juicio sobre el pecado.<\/p>\n<p>I. CUESTIONES HISTORIOGR\u00ed\u0081FICAS. Reunidos en un volumen \u00fanico en el TM (la divisi\u00f3n en dos libros s\u00f3lo aparece con la edici\u00f3n de D. Bomberg en 1516-17), pero ya articulados en dos partes (A y B) por los LXX, donde se los denominaba \u00abde los Reyes\u00bb (1-2Re, a los que segu\u00ed\u00adan 3-4Re, es decir, los respectivos 1-2Re del TM), estos dos libros b\u00ed\u00adblicos son, obviamente, una obra compacta, que desemboca l\u00f3gicamente en 1-2Re que les siguen. Su origen est\u00e1 ligado, como es sabido, a la tradici\u00f3n deuteronomista (Dt, Jos, Jue, 1-2Sam, 1-2Re), y en el lenguaje del canon hebreo pertenecen a los \u00abprofetas anteriores\u00bb. Por algo el Talmud consideraba 1-2Sam obra de Samuel, Nat\u00e1n y Gad. M. Not, bas\u00e1ndose en la uniformidad de estilo de estos siete libros, de su cadencia estructural y de su organicidad hist\u00f3rica, ha formulado la hip\u00f3tesis de una unidad verdadera y profunda de redacci\u00f3n, incluso cronol\u00f3gica, despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n. Ahora, en cambio, se tiende a pensar que esta redacci\u00f3n homog\u00e9nea tuvo lugar en dos fases distintas, la primera en la \u00e9poca del rey Jos\u00ed\u00adas (muerto en el 609 a.C.) y la segunda durante el destierro. La determinaci\u00f3n de esta duplicidad s\u00f3lo se puede hacer a trav\u00e9s de operaciones redaccionales complejas y pormenorizadas.<\/p>\n<p>Desde este punto de vista, 1-2Sam se los puede leer divididos en dos grandes secciones. La primera es la de 1 Sam 1-15, y describe la transici\u00f3n no indolora de la instituci\u00f3n de los jueces (Samuel) a la instituci\u00f3n mon\u00e1rquica. Los materiales antiguos han sido coordinados en un \u00fanico hilo narrativo, a pesar de que presentaban evidentes discrepancias (p.ej., las dos relaciones antit\u00e9ticas sobre los or\u00ed\u00adgenes de la monarqu\u00ed\u00ada, sobre las cuales volveremos). Las reconstrucciones de esta actividad redaccional, llevadas a cabo por los estudiosos, son- m\u00faltiples y dispares (M. Noth, H.J. B\u00f3cker, A. Weiser, H. Seebass, T. Veijola, etc.), y los resultados a\u00fan provisionales.<\/p>\n<p>La segunda gran \u00e1rea es la que tiene por protagonista a David, y desde 1 Sam llega a l Re 2, con la subida de Salom\u00f3n al trono. Esta \u00abhistoria de David\u00bb se articula netamente en dos sectores distintos por contenido y por forma literaria: la subida al trono de David (1Sam 16-2Sam 5) y la sucesi\u00f3n (2Sam 7-1Re 2). En el centro est\u00e1 intercalado 2Sam 6, con el tema del arca en Si\u00f3n. Contrariamente a L. Rost, el cual consideraba casi contempor\u00e1nea de los acontecimientos la narraci\u00f3n de la sucesi\u00f3n, ahora se piensa en una redacci\u00f3n m\u00e1s reciente, que ha desarrollado el motivo mesi\u00e1nico ya presente en el relato de la subida al trono. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad los an\u00e1lisis para definir las vicisitudes de esta redacci\u00f3n son m\u00faltiples y varios (E. W\u00fcrthwein, T. Veijola, F. Langlamet, E. Cortese, etc.), y los resultados son a\u00fan provisionales. Dada la finalidad de nuestra presentaci\u00f3n, nos contentamos con se\u00f1alar la complejidad de la aproximaci\u00f3n historiogr\u00e1fica y literaria. Sin embargo, la homogeneidad final del texto b\u00ed\u00adblico nos permite en todo caso trazar un discurso teol\u00f3gico muy org\u00e1nico.<\/p>\n<p>II. EL MAPA DEL RELATO. A partir de A. Gunkel, si bien dentro de los l\u00ed\u00admites de su teor\u00ed\u00ada literaria deudora de los modelos de la cr\u00ed\u00adtica rom\u00e1ntica alemana, cada vez se est\u00e1 m\u00e1s convencidos de que el relato, sobre todo en \u00e1mbitos culturales orales, no es un simple veh\u00ed\u00adculo que expresa los acontecimientos, sino una verdadera y aut\u00e9ntica hermen\u00e9utica hist\u00f3rica. El relato popular, con su \u00abacci\u00f3n de presentaci\u00f3n\u00bb, su \u00abreacci\u00f3n\u00bb, sus protagonistas asistidos por h\u00e9roes secundarios, no constituye un fen\u00f3meno s\u00f3lo narrativo y literario, sino aut\u00e9nticamente historiogr\u00e1fico. Lo mismo vale para la \u00ableyenda\u00bb (entendida en el sentido t\u00e9cnico de relato etiol\u00f3gico), que tiene por fin establecer el origen hist\u00f3rico de una praxis, de un recuerdo, de una memoria topogr\u00e1fica o c\u00faltica (pensemos en la \u00ableyenda real\u00bb). Nosotros, considerada la finalidad de nuestro an\u00e1lisis, nos contentamos ahora con aislar tres elementos significativos de la deliciosa narraci\u00f3n de 1-2Sam. Pues la redacci\u00f3n deuteronomista sabe coordinar en un tejido literario homog\u00e9neo la complejidad de las fuentes y de los materiales.<\/p>\n<p>1. SIETE CUADROS. El primer dato que debemos se\u00f1alar es el estructural. Sin entrar en la cuesti\u00f3n de las varias hip\u00f3tesis &#8216;y de la compleja organizaci\u00f3n de los detalles, podemos notar, sin embargo, ya en la superficie del texto, algunas demarcaciones bastante n\u00ed\u00adtidas. Cada una de las \u00e1reas resultantes est\u00e1 preferentemente confiada a un \u00abh\u00e9roe\u00bb protagonista rodeado de una multitud de personajes menores; en alg\u00fan caso el protagonista es doble, trat\u00e1ndose de un aut\u00e9ntico duelo o d\u00fao (Sa\u00fal-David).<\/p>\n<p>El primer cuadro se contiene en ISam 1-7, y tiene como actor dominante a Samuel, que es seguido desde el nacimiento f\u00ed\u00adsico (c. 1) y espiritual (c. 3) hasta los comienzos del gran cambio institucional. El fondo est\u00e1 recorrido por sombras y pesadillas (los filisteos, el arca en el templo de Dag\u00f3n). Con el cap\u00ed\u00adtulo 8 y hasta el cap\u00ed\u00adtulo 15 se abre el segundo cuadro, se desarrolla y concluye con la copresencia de dos actores, Samuel y Sa\u00fal. Como veremos, la mezcla de las dos relaciones sobre el nacimiento de la monarqu\u00ed\u00ada hace que, junto a escenas luminosas (victorias de Sa\u00fal, cc. 10-11), haya p\u00e1ginas negativas (c. 15). Con el cap\u00ed\u00adtulo 16 de 1 Sam hasta 2Sam 1 nos encontramos con una cerrada confrontaci\u00f3n entre Sa\u00fal y David. El relato en este tercer cuadro es muy rico, lleno de golpes de escena y de personajes diversos (Goliat, Jonat\u00e1n, Nabal, Abiga\u00ed\u00adl, los sacerdotes de Nob, Aqu\u00ed\u00ads, rey de Gat, etc.), y culmina en la tr\u00e1gica escena final de Sa\u00fal, que se suicida en los montes de Gelbo\u00e9.<\/p>\n<p>Con el cuarto cuadro entra plenamente en escena la figura de David, el protagonista de 2Sam entero. En los cap\u00ed\u00adtulos 2-6, David asume oficialmente el reino poniendo sitio a Hebr\u00f3n, con la conquista de Jerusal\u00e9n y con el traslado del arca a la nueva capital, mientras que en el horizonte se adivina la sombr\u00ed\u00ada presencia de Joab, el omnipotente y sanguinario sobrino de David, que tanta parte tendr\u00e1 en la gesti\u00f3n pol\u00ed\u00adtica del reino. Los cap\u00ed\u00adtulos 7-12 del quinto cuadro son los m\u00e1s densos y tensos a nivel teol\u00f3gico, pues la narraci\u00f3n gira en torno a la promesa divina y al pecado de David, a los esplendores y a las miserias de esta figura. Pero el relato se precipita luego en el drama con el sexto cuadro (2Sam 13-20), dedicado a la revoluci\u00f3n de Absal\u00f3n que, entre otras cosas, revela la fragilidad del reino (traiciones, esp\u00ed\u00adasde doble juego, maniobras de poder de Joab, esc\u00e1ndalos de har\u00e9n, sangre, la rebeli\u00f3n de Seb\u00e1&#8230;). El texto de 2Sam se cierra en los cap\u00ed\u00adtulos 21-24, con un s\u00e9ptimo cuadro muy heterog\u00e9neo, que tiene el sabor de un ap\u00e9ndice y cuya finalidad es armonizar la narraci\u00f3n de la vida de David con la de Salom\u00f3n. En este ap\u00e9ndice se reconocen al menos seis per\u00ed\u00adcopas: una s\u00ed\u00adntesis de datos diversos (carest\u00ed\u00ada y guerras contra los filisteos: 21,1-14), una primera lista de los \u00abvalientes\u00bb de David (21,15-22), la cita del Sal 18 (c. 22), otro c\u00e1ntico con el \u00abtestamento\u00bb de David (23,1-7), una segunda lista de los \u00abvalientes\u00bb (23,8-39), el censo, la peste, el altar, prefiguraci\u00f3n del templo salom\u00f3nico (c. 24).<\/p>\n<p>2. TRES GRANDES ACTORES. Dentro de este relato que corre opulento, aunque muy \u00e1gil, se suceden in crescendo tres h\u00e9roes, alrededor de los cuales se ordena y desarrolla toda la trama literaria (y teol\u00f3gica). El primero es, naturalmente, Samuel, prototipo de los profetas (con Abrah\u00e1n y Mois\u00e9s), \u00faltimo de los jueces, padrino poco entusiasta del giro institucional de la monarqu\u00ed\u00ada, sacerdote del santuario de Silo (pero ver 1Cr 6:22.28). Entre par\u00e9ntesis, a prop\u00f3sito del culto notamos que en 1-2Sam asistimos impl\u00ed\u00adcitamente al proceso de centralizaci\u00f3n c\u00faltico tan querido del Dt (1Cr 12:2-12): Silo, Misp\u00e1 (1Sa 7:5-12; 1Sa 10:17), G\u00e1lgala (lSam 11,14; 13,4-14; 15,12) y Hebr\u00f3n (2Sa 2:4; 2Sa 5:3; 2Sa 15:7-9), cl\u00e1sicos santuarios locales, son suplantados con el traslado del arca a Si\u00f3n (2Sam 6).<\/p>\n<p>Samuel tiene su \u00abevangelio de la infancia\u00bb en lSam 1-3, en el cual encontramos los elementos tradicionales de la madre est\u00e9ril, del anuncio, del c\u00e1ntico de acci\u00f3n de gracias por el nacimiento, de la vocaci\u00f3n descrita seg\u00fan un curioso esquema \u00abpedag\u00f3gico\u00bb de etapas progresivas (c. 3; cf l Apo 19:9-18 para la segunda vocaci\u00f3n de El\u00ed\u00adas). Dentro del esp\u00ed\u00adritu de la judicatura est\u00e1 su funci\u00f3n p\u00fablica, sobre todo en el confuso per\u00ed\u00adodo de las primeras ofensivas filisteas; dentro del esp\u00ed\u00adritu del sacerdocio est\u00e1 su misi\u00f3n de consagrador del nuevo rey (ISam 10); dentro del esp\u00ed\u00adritu de la profec\u00ed\u00ada est\u00e1 su cr\u00ed\u00adtica del poder, sobre todo seg\u00fan los c\u00e1nones del kerigma prof\u00e9tico, que exig\u00ed\u00ada coherencia entre culto y vida, entre fe y justicia: \u00ab\u00bfSe complace tanto el Se\u00f1or en los holocaustos y sacrificios como en la obediencia a sus palabras? La obediencia vale m\u00e1s que el sacrificio, y la docilidad m\u00e1s que las grasas de los carneros\u00bb (lSam 15,22). Y desde ese momento, su palabra ser\u00e1 s\u00f3lo de juicio, y se transformar\u00e1 en silencio hasta la c\u00e9lebre noche de la nigromante de Endor, cuando el espectro de Samuel se alce para anunciar sobre Sa\u00fal y sobre su reino la sentencia definitiva.<\/p>\n<p>Sa\u00fal es la otra figura central del relato, descrita con vivos colores y con una buena dosis de simpat\u00ed\u00ada humana, a pesar de la sombr\u00ed\u00ada tragedia que le envuelve. Mas no es el h\u00e9roe solitario imaginado en la hom\u00f3nima tragedia de V. Alfieri. Su l\u00facida locura; el contraste no s\u00f3lo man\u00ed\u00adaco, sino pol\u00ed\u00adtico con David, al que, sin embargo, est\u00e1 ligado por v\u00ed\u00adnculos de simpat\u00ed\u00ada y de parentesco; su crep\u00fasculo desolado buscando consuelo en la magia; el fin en un abrazo suicida con su misma espada plantada en el suelo (1Sam 31) no son realmente elementos \u00abpat\u00e9ticos\u00bb o \u00e9picos, sino antes de nada teol\u00f3gicos, destinados a ilustrar la cr\u00ed\u00adtica a la monarqu\u00ed\u00ada y a abrir el horizonte a David.<\/p>\n<p>Y es justamente en conexi\u00f3n con el advenimiento de la monarqu\u00ed\u00ada, que tiene en \u00e9l su primera y desafortunada realizaci\u00f3n, donde Sa\u00fal reviste una importancia particular. Como queda dicho, el nacimiento de la monarqu\u00ed\u00ada est\u00e1 representado en lSam de acuerdo con dos registros opuestos y discordantes. El primero, antimon\u00e1rquico, es parad\u00f3jicamente conservador y nost\u00e1lgico, y est\u00e1 presente en 1Sa 8:1-22; 1Sa 10:17-25; 12; 15. Se trata de una acerba cr\u00ed\u00adtica a la nueva instituci\u00f3n, formulada en perspectiva prof\u00e9tica y deuteronomista, pero anclada en el hecho hist\u00f3rico de la antigua estructura tribal, que perdurar\u00e1 en formas diversas incluso en \u00e9pocas sucesivas. La novedad mon\u00e1rquica es vista como una veleidad del pueblo infiel a Dios y cansado de su reino justo; es vista como imitaci\u00f3n idol\u00e1trica de los otros pueblos, gobernados justamente por reg\u00ed\u00admenes mon\u00e1rquicos. Samuel insiste en que Dios es el \u00fanico rey de Israel, y su \u00fanico intermediario visible es el profeta. Renunciar a esta estructura significa quitarle la confianza a Dios para atribu\u00ed\u00adrsela a un hombre, y por tanto confiar la garant\u00ed\u00ada de la justicia a un individuo desp\u00f3tico y prepotente. Iluminadora en este sentido es la carta de los derechos reales proclamada por Samuel en 8,11-18; en ella resuena continuamente el pronombre posesivo de tercera persona, porque todo lo que era de la tribu es ahora suyo, del rey absoluto, como eran justamente todos los soberanos de Oriente. Los derechos reales legalizan en la pr\u00e1ctica lo que prohib\u00ed\u00adan el noveno y el d\u00e9cimo mandamiento (Exo 20:17): los tres cap\u00ed\u00adtulos fundamentales de la propiedad tribal: la familia, las tierras y los productos, quedan sometidos a la depredaci\u00f3n legal del fisco real y, al final, Israel es descrito como cuando era un pueblo esclavo en Egipto y clamaba a Dios para que lo liberara.<\/p>\n<p>A esta versi\u00f3n se yuxtapone en el relato una serie de p\u00e1ginas en las cuales se exalta el nuevo r\u00e9gimen como una innovaci\u00f3n providencial bendecida por Dios (9,1-10,16; 11,1-15; 13; 14). Es \u00e9sta la orientaci\u00f3n m\u00e1s \u00ablaica y progresista\u00bb, que quer\u00ed\u00ada reestructurar el poder sacerdotal y religioso, y asegurar, a trav\u00e9s de la l\u00ed\u00adnea din\u00e1stica, una continuidad de poder, mientras que la unificaci\u00f3n de las tribus bajo un gobierno central har\u00ed\u00ada m\u00e1s s\u00f3lido al Estado contra los asaltos hostiles, sobre todo filisteos: \u00abSa\u00fal hizo la guerra a todos sus enemigos de alrededor, y siempre sal\u00ed\u00ada victorioso. Hizo verdaderas proezas, y libr\u00f3 a Israel de las bandas de salteadores\u00bb (1Sa 14:47-48). El advenimiento de la monarqu\u00ed\u00ada marcar\u00ed\u00ada, pues, una era de triunfos militares y de libertad (ver al respecto la salmograf\u00ed\u00ada real: Sal 2; 72; 110) [\/ Pol\u00ed\u00adtica 1].<\/p>\n<p>El centro del libro lo ocupa, naturalmente, el tercer \u00abh\u00e9roe\u00bb, sobre cuyas radicales onom\u00e1sticas (dwd) se construir\u00e1n preciosismos aleg\u00f3ricos ya en la Biblia; pensemos en d\u00f3d\u00ed\u00ad, \u00abmi amado\u00bb, que recorre todo el Cant y que Isa\u00ed\u00adas coloca al principio de su \u00abc\u00e1ntico de la vi\u00f1a\u00bb (Isa 7:1); pensemos en el n\u00famero 14, de acuerdo con el cual se distribuye la genealog\u00ed\u00ada de Jes\u00fas en Mt, evocaci\u00f3n simb\u00f3lica del valor num\u00e9rico de las tres letras hebreas de dwd&#8230; Su figura, desde el punto de vista estrictamente hist\u00f3rico, aparece en 1-2Sam fuertemente reestructurada: pensemos en sus miserias morales, subrayadas sin empacho (2Sam 10-12; 24); en las tragedias familiares (Absal\u00f3n), en el poder paralelo de Joab frente al cual el rey s\u00f3lo puede augurar una venganza p\u00f3stuma (2Sal 19,23; 1Re 2:5-6), en la dif\u00ed\u00adcil sucesi\u00f3n y en las venganzas sangrientas que recorren todo su reinado. Las Cr\u00f3nicas sentir\u00e1n la exigencia de purificar esta imagen de todas estas miserias, ofreci\u00e9ndonos un retrato de David mucho m\u00e1s hagiogr\u00e1fico, dentro del esp\u00ed\u00adritu de la tradici\u00f3n sucesiva.<\/p>\n<p>En realidad, como veremos, David entrar\u00e1 en la teolog\u00ed\u00ada como un \u00abtipo\u00bb, como un modelo idealizado de la perfecci\u00f3n y de la esperanza mesi\u00e1nica.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la tradici\u00f3n cristiana lo rodear\u00e1 de una interpretaci\u00f3n cristol\u00f3gica (Mt l,lss; Luc 1:32-33; Luc 3:31-35; Mar 11:10; Mar 12:35; Jua 13:18-19; Heb 1:15-20; etc.). El arte cristiano lo exaltar\u00e1 en todos los momentos de su existencia: David ungido por Samuel del Veron\u00e9s, David tocando el arpa para Sa\u00fal de Rembrandt, el David perfecto de Miguel Angel y de Donatello, el David con la cabeza de Goliat de Caravaggio, las infinitas miniaturas sobre los salterios&#8230; Por eso la mayor importancia de este fundador de la dinast\u00ed\u00ada del reino de Jud\u00e1 ha de buscarse en el plano teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>3. TRES GRANDES CANTOS. Intercalados en la narraci\u00f3n de 1-2Sam se encuentran tres espl\u00e9ndidas composiciones, que merecen, incluso por su riqueza espiritual, menci\u00f3n aparte. El primero es el c\u00e1ntico de Ana, la madre de Samuel (ISam 2,1-10), puesto en sus labios a causa del vers\u00ed\u00adculo 5b (\u00abLa mujer est\u00e9ril tiene siete hijos, y la madre fecunda se marchita\u00bb). En realidad, se trata de un salmo real de victoria del rey hebreo contra enemigos m\u00e1s poderosos, que forma un tr\u00ed\u00adptico con los Sal 20 y 21. El motivo teol\u00f3gico es el cl\u00e1sico del d\u00e9bil que vence por la intervenci\u00f3n de Dios. El rey, inferior militarmente a los reyes id\u00f3latras, y la mujer est\u00e9ril consiguen vencer a las superpotencias y a las rivales fecundas, celebrando as\u00ed\u00ad la fidelidad de Dios, que interviene en la historia humana. Pero la victoria divina supera tambi\u00e9n la historia y se extiende m\u00e1s all\u00e1 del cosmos y del mismo se ol: \u00abYhwh hace morir y vivir, bajar al Se &#8216;o1 y salir de \u00e9l\u00bb (v. 6). Que el salmo es real es del todo manifiesto en el final lit\u00fargico, donde se a\u00f1ade una jaculatoria por el rey mes\u00ed\u00adas (v. 10). Recordemos, entre otras cosas, que el c\u00e1ntico, obra antol\u00f3gica basada sobre todo en el salterio, servir\u00e1 de modelo literario y tem\u00e1tico para el Magn\u00ed\u00adficat de Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Sublime es, en cambio, la eleg\u00ed\u00ada f\u00fanebre de David por la muerte de Sa\u00fal y de Jonat\u00e1n, \u00abque se ha de ense\u00f1ar a los hijos de Jud\u00e1\u00bb (2Sa 1:19-27; cf 3,33-34). Sobre el panorama de los montes de Gelbo\u00e9, los de la muerte de los dos h\u00e9roes, sobre el j\u00fabilo fren\u00e9tico de las \u00abhijas de los filisteos\u00bb en medio de las calles de Gat y de Ascal\u00f3n, David hace descender el velo de sus l\u00e1grimas que todo lo cubren de niebla y lo ofuscan. Su grito angustiado, marcado por el \u00ab\u00bfpor qu\u00e9?\u00bbde las s\u00faplicas, que indica el ritmo del poema como una ant\u00ed\u00adfona: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 han ca\u00ed\u00addo los h\u00e9roes?\u00bb (vv. 19.25.27). Toda la qinah (lamentaci\u00f3n) por el rey enemigo pero amado, Sa\u00fal, est\u00e1 sostenida por pares de sustantivos: roc\u00ed\u00ado y lluvia, sangre y \u00f3leo, arco y espada, \u00e1guila y leones. Pero sobre todo resuenan dos nombres, Sa\u00fal y Jonat\u00e1n, espasm\u00f3dicamente invocados por cuatro veces.<\/p>\n<p>Finalmente, hay que citar el monumental y dif\u00ed\u00adcil Sal 17 (18), reeditado en 2Sam 22, verdadero y aut\u00e9ntico Te Deum de David (la atribuci\u00f3n es muy probable), oda real de liberaci\u00f3n y de victoria (una s\u00ed\u00adntesis aparece tambi\u00e9n en Sal 144:1-11). Basada en una variedad creativa de g\u00e9neros (lamentaci\u00f3n, teofan\u00ed\u00ada, profesi\u00f3n de inocencia, agradecimiento, salmo real), esta composici\u00f3n l\u00ed\u00adrica contiene fragmentos po\u00e9ticos y religiosos inolvidables. Pensemos en Yhwh representado como el misterioso caballero envuelto en el manto negro de las nubes que, cabalgando sobre un querub\u00ed\u00adn y desatando una tempestad, se inclina sobre las aguas del oc\u00e9ano para recoger a su fiel \u00abhaci\u00e9ndolo salir de las aguas caudalosas porque le ama\u00bb (vv. 5-20). Pensemos tambi\u00e9n en el simbolismo de Dios roca, fortaleza, refugio, escudo, baluarte, fuerza, liberador, potencia, con que se abre el salmo (vv. 2-3), o en la particularmente sugestiva del Dios instructor militar de su fiel: \u00abAdiestra mis manos para la lucha y mis brazos para tensar arcos de bronce&#8230;\u00bb (v. 35). \u00abEste admirable canto de victoria, incluso en su rudeza, es susceptible de una trasposici\u00f3n cristiana. El sentimiento del poder victorioso de que nos reviste el triunfo de Cristo sobre el mundo y sobre la muerte constituye uno de los elementos esenciales de toda espiritualidad cristiana\u00bb (E. Beaucamp).<\/p>\n<p>III. LA TEOLOG\u00ed\u008dA DE LA HISTORIA. Naturalmente, la historia deuteronomista posee una perspectiva precisa, desde la cual lee todo acontecimiento y cada documento recibido de la tradici\u00f3n. Tres son las pautas teol\u00f3gicas que presiden esta hermen\u00e9utica de la historia: la promesa-alianza con David, la elecci\u00f3n del \u00faltimo, el juicio sobre el pecado. Intentemos definir ahora estos tres nudos hermen\u00e9uticos a trav\u00e9s de algunas p\u00e1ginas t\u00ed\u00adpicas.<\/p>\n<p>1. LA ALIANZA \u00abMESI\u00ed\u0081NICA\u00bb CON LA \u00abCASA\u00bb DAV\u00ed\u008dDICA. El texto fundamental es el c\u00e9lebre or\u00e1culo de Nat\u00e1n, registrado en 2Sam 7 y elaborado po\u00e9ticamente tambi\u00e9n por el Sal 89 (es dif\u00ed\u00adcil decidir su mutua correlaci\u00f3n o su eventual dependencia de una fuente preexistente). Al deseo de David de poseer un templo en la capital reci\u00e9n constituida, Jerusal\u00e9n, as\u00ed\u00ad como de tener por ciudadano de su reino tambi\u00e9n a Yhwh, Nat\u00e1n opone la inesperada decisi\u00f3n de Dios. El Se\u00f1or, m\u00e1s que ser encuadrado en el espacio sagrado de la \u00abcasa\u00bb del templo (bajit), prefiere estar presente en la realidad que m\u00e1s afecta al hombre, a saber, la historia, expresada en la \u00abcasa\u00bb din\u00e1stica (bajit) de David: \u00abYhwh te har\u00e1 grande, porque una casa te har\u00e1 Yhwh\u00bb (v. 11). \u00abAfirmar\u00e9 tu dinast\u00ed\u00ada para siempre\u00bb (Sal 89:5). Tenemos aqu\u00ed\u00ad la configuraci\u00f3n de dos grandes quicios de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica.<\/p>\n<p>El primero define estructuralmente una de las cualidades fundamentales: la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica conoce como campo privilegiado la historia y la existencia del hombre. El segundo es, en cambio, el mesi\u00e1nico. El or\u00e1culo de Nat\u00e1n, que anuncia una presencia especial de Dios en la estirpe de David, constituye el texto base de la esperanza mesi\u00e1nica real. Dentro de este hilo din\u00e1stico, a menudo retorcido y oscuro, se entrev\u00e9 la promesa de un \u00abhijo de David\u00bb perfecto, que sea verdaderamente \u00abEmanuel\u00bb: \u00abDios con nosotros\u00bb, presencia suprema de Dios y de su palabra en la historia.<\/p>\n<p>A esta luz, el texto de 2Sam 7 se proyecta sobre muchas p\u00e1ginas b\u00ed\u00adblicas a partir justamente del retrato dav\u00ed\u00addico de 2Sam. El motivo aparece en el \u00abtestamento de David\u00bb de 2Sam 23: \u00abMi casa es estable junto a Dios, porque hizo conmigo un pacto eterno bien reglamentado y garantizado en todo\u00bb (v. 5). Es celebrado por todo \u00abel libro del Emanuel\u00bb de Is 7-11, tiene una reformulaci\u00f3n en Jer 23:5-6 (=Jer 33:15; cf Zac 3:8; Zac 6:12) y una repetici\u00f3n en 33,20-22, donde se evocan tambi\u00e9n las alianzas c\u00f3smicas (G\u00e9n 9) y abraham\u00ed\u00adtica (G\u00e9n 15:5; 17; G\u00e9n 22:17). El motivo reaparece en el Segundo Isa\u00ed\u00adas (G\u00e9n 55:3); es muy querido tambi\u00e9n del cronista (2Cr 13:5; 2Cr 21:7) y, seg\u00fan se ha dicho, en el Sal 89. Ser\u00e1 esta p\u00e1gina la que sostenga a Israel incluso en los momentos tenebrosos: el \u00abconsagrado\u00bb de Dios es el heredero de la promesa divina; promesa que no puede extinguirse, porque nace de Dios y se puede realizar incluso por caminos inesperados (Sal 132). Con el fin de la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica en el 586 a.C. se abre entonces un nuevo horizonte para el or\u00e1culo de Nat\u00e1n: la genealog\u00ed\u00ada del mes\u00ed\u00adas dav\u00ed\u00addico no ser\u00e1 ya necesariamente biol\u00f3gica y din\u00e1stica, sino espiritual y teol\u00f3gica [\/ Alianza II, 5; \/ Mesianismo III, 2].<\/p>\n<p>2. LA ELECCI\u00ed\u201cN DEL \u00daLTIMO. Las extra\u00f1as elecciones de Dios, que dan la preferencia al d\u00e9bil, al menor, a la est\u00e9ril, al pobre, son una constante dentro de toda la Biblia, naturalmente tambi\u00e9n en el mundo neotestamentario: \u00abDios eligi\u00f3 lo que el mundo tiene por necio para humillar a los sabios; lo d\u00e9bil, para humillar a los fuertes; lo vil, lo despreciable, lo que es nada, para anular a los que son algo\u00bb (1Co 1:27-28). Este planteamiento es particularmente querido de la teolog\u00ed\u00ada deuteronomista, que lo usa casi como un hilo teol\u00f3gico sutil en toda su obra (Jue, Jos, 1-2Sam, 1-2Re). T\u00ed\u00adpica en este sentido es la p\u00e1gina del duelo entre David y Goliat (lSam 17,40-51), que, en su vigorosa escenificaci\u00f3n, parece ser justamente la demostraci\u00f3n simb\u00f3lica de la tesis.<\/p>\n<p>Guerrero frente a pastor, violento frente a peque\u00f1o (v. 42), ideal humano e ideal divino se enfrentan en esta escena ejemplar. El discurso contenido en los vers\u00ed\u00adculos 45-47 es una profesi\u00f3n de fe que hace a Dios aliado invencible del hombre. A las tres armas del filisteo -espada, lanza y venablo- se contrapone la realidad del Se\u00f1or expresada a trav\u00e9s de sus tres nombres, el nombre por excelencia (Yhwh) y sus dos t\u00ed\u00adtulos antiguos m\u00e1s famosos: \u00abSe\u00f1or de los ej\u00e9rcitos\u00bb y \u00abSe\u00f1or de las huestes de Israel\u00bb (v. 45). Desde aquel momento, detr\u00e1s de David se alza el Se\u00f1or, que se convierte en el verdadero \u00e1rbitro de la lucha (v. 47).<\/p>\n<p>Pero este tema puede seguirse muy a menudo. Pensemos en el contraste inicial de 1 Sam: entre Ana, la est\u00e9ril, y la orgullosa Penin\u00e1, la fecunda. Pensemos en el citado c\u00e1ntico de Ana (lSam 2), presidido justamente por el tema del poder del Se\u00f1or, que en sus opciones prefiere al d\u00e9bil y al humilde. Pero sobre todo pensemos en la oposici\u00f3n David-Sa\u00fal. El segundo es \u00abbuen mozo. No hab\u00ed\u00ada entre los israelitas quien le superase; a todos les sacaba la cabeza\u00bb (lSam 9,2). En cambio, el primero es peque\u00f1o y olvidado incluso por su padre. En efecto, es significativo el relato de lSam 16,1-13, cuando, en presencia de Samuel, Jes\u00e9 hace pasar a sus hijos mayores. Pero \u00abel Se\u00f1or dijo a Samuel: `No consideres su aspecto ni su alta estatura, porque yo lo he descartado. El hombre no ve lo que Dios ve; el hombre ve las apariencias y Dios ve el coraz\u00f3n'\u00bb (v. 7). Y tambi\u00e9n en el contraste b\u00e9lico entre David \u00abpartisano\u00bb en el desierto de Jud\u00e1 y el ej\u00e9rcito de Sa\u00fal, el acento recae siempre en la bondad y en la magnanimidad del primero (1Sam 23-24). Tambi\u00e9n cuando David haya alcanzado el nivel supremo de la realeza, el narrador estar\u00e1 siempre atento a subrayar su debilidad, e incluso su pecado, para hacer resaltar el primado de Dios, que puede usar tambi\u00e9n instrumentos imperfectos para la realizaci\u00f3n de su proyecto.<\/p>\n<p>De este modo se perfila otro tema teol\u00f3gico que ahora desarrollaremos. Pero dentro de \u00e9l aparece una vez m\u00e1s el esquema de la elecci\u00f3n del d\u00e9bil: la v\u00ed\u00adctima Ur\u00ed\u00adas, herido por la prevaricaci\u00f3n del poder de David, no es olvidada, porque la voz de Dios a trav\u00e9s del profeta Nat\u00e1n le da satisfacci\u00f3n y le hace justicia. Pero esto aparece m\u00e1s netamente en el breve an\u00e1lisis que vamos a hacer ahora de lSam 11-12.<\/p>\n<p>3. EL JUICIO SOBRE EL PECADO. Or\u00ed\u00adgenes escribi\u00f3 que el rostro de David irradiaba luz como el de Mois\u00e9s, pero que esta luminosidad estaba atravesada por franjas de sombras, es decir, por el pecado. Tambi\u00e9n Sa\u00fal es colocado muy pronto bajo el signo del pecado (lSam 15). Pero es curioso que la narraci\u00f3n de 1-2Sam insista tanto en presentar la vida de David como surcada por el pecado. En efecto, su historia de rey est\u00e1 rodeada, en inclusi\u00f3n, por dos grandes cuadros de pecado.<\/p>\n<p>El primero es el de los cap\u00ed\u00adtulos 11-12, construidos h\u00e1bilmente a nivel literario en nueve peque\u00f1as escenas recitadas siempre por dos actores (11,1-5: David y Betsab\u00e9; 11,6-13: David y Ur\u00ed\u00adas; 11,14-17: David y Joab; 11,18-25: David y Joab; 11,26-27: David y Betsab\u00e9; 12,1-14: David y Nat\u00e1n; 12,15-16: David y Dios; 12,17-23: David y los ministros; 12,24-25: David y Betsab\u00e9). El pecado de adulterio con Betsab\u00e9 y del asesinato de Ur\u00ed\u00adas, justificado por el poder, est\u00e1 bajo el juicio de Dios, que se coloca siempre del lado de la justicia violada: \u00abPero esto que hizo David desagrad\u00f3 al Se\u00f1or\u00bb (11,27). En medio del silencio c\u00f3mplice y adulador de los s\u00fabditos se alza acusadora la voz de la profec\u00ed\u00ada, que adopta el conocido m\u00e9todo de implicar al pecador en un caso externo, que al final se revela estrictamente personal: de espectador que condena, el pecador se convierte en el autocondenado. Es el caso de la estupenda par\u00e1bola del pobre y de su \u00abcorderilla\u00bb (12,1-4). En el fuerte grito: \u00abT\u00fa eres ese hombre\u00bb se oculta la implacable denuncia de Dios de las injusticias de los poderosos.<\/p>\n<p>El que juzga entonces es Dios mismo, que es tambi\u00e9n la parte civil; porque no es s\u00f3lo Ur\u00ed\u00adas el herido, sino el mismo Se\u00f1or, defensor de los d\u00e9biles. La condena est\u00e1 formulada seg\u00fan el canon de la justicia del tali\u00f3n: \u00abMataste con la espada&#8230; no se apartar\u00e1 nunca la espada de tu casa&#8230; Por haber tomado por esposa a la mujer de Ur\u00ed\u00adas&#8230;, tomar\u00e9 ante tus propios ojos a tus mujeres y se las dar\u00e9 a tu pr\u00f3jimo\u00bb (12,9-11). David, vuelto a la sinceridad de la conciencia, se abre a Dios en la confesi\u00f3n: \u00abHe pecado contra el Se\u00f1or\u00bb (12,13; cf Sal 51). Pero Dios, aunque perdona la culpa, debe ser el garante de la justicia, por lo cual ha de dar curso a la pena: David ser\u00e1 castigado como padre perdiendo el hijo tenido de Betsab\u00e9. La muerte del hijo -en la visi\u00f3n veterotestamentaria- se convierte casi en el s\u00ed\u00admbolo de la muerte del rey pecador justamente en su misma carne. Pero el nacimiento de Salom\u00f3n ser\u00e1 la se\u00f1al del \u00abrenacimiento\u00bb de David y de su vuelta a la comuni\u00f3n con Dios y con su justicia.<\/p>\n<p>El pecado aparece tambi\u00e9n al final del relato de 2Sam. El cap\u00ed\u00adtulo 24 est\u00e1 tambi\u00e9n presidido por el esquema pecado-arrepentimiento-perd\u00f3n. El censo (vv. 1-9) es visto como un acto de orgullo por parte de David, acto instigado por Dios mismo seg\u00fan la arcaica concepci\u00f3n por la que a Dios se atribuye todo, bien y mal, para evitar el dualismo (ver, en cambio, lCr\u00f3n 21,1). La peste (vv. 10-15) es el juicio de Dios por el pecado del rey; la s\u00faplica y la conversi\u00f3n de David tienen como exvoto el altar, que anticipar\u00e1 idealmente el templo salom\u00f3nico (vv. 16-25). En todo caso, en las palabras de David aparece un fuerte sentido del pecado: \u00abHe cometido un gran pecado por haber hecho esto. Se\u00f1or, perdona el pecado de tu siervo, porque he obrado como un insensato\u00bb (v. 10). Se introduce tambi\u00e9n el principio de la responsabilidad personal frente al tradicional de la culpa comunitaria, siendo el rey s\u00ed\u00admbolo de la naci\u00f3n: \u00abYo soy quien ha pecado y ha obrado mal; pero estos otros, el reba\u00f1o, \u00bfqu\u00e9 han hecho? Que tu mano caiga sobre m\u00ed\u00ad y sobre mi familia\u00bb (v. 17).<\/p>\n<p>BIBL.: Auzou G., La danza ante el arca, Fax Madrid 1971; BbcKER H.J., Die Beurteilungder Anfdnge des K\u00f3nigtums in den deuteronomistischen Ahschnitten des 1 Samuelbuches. Ein Beitrag zum Problem des \u00abdeuteronomistische Geschichtswerks\u00bb, Neukirchener Verlag, Neukirchen-Vluyn 1969; BRESSAN G., Samuele, Marietti, Tur\u00ed\u00adn 1954; CAMPBELL A.F., Yahweh and the ark: a case study in narrative, en \u00abJBL\u00bb 97 (1979)31-43; CAZELLES H. 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Su padre, Elqan\u00e1, era un levita de la familia no sacerdotal de Qohat. (1Cr 6:27, 28, 33-38.) Samuel tuvo tres hermanos y dos hermanas carnales. (1Sa 2:21.)<br \/>\nComo Ana hab\u00ed\u00ada prometido antes de concebir a su hijo que lo dar\u00ed\u00ada al servicio de Jehov\u00e1 como nazareo (1Sa 1:11), llev\u00f3 a Samuel al tabern\u00e1culo de Sil\u00f3 una vez destetado (quiz\u00e1s, como m\u00ed\u00adnimo, a la edad de tres a\u00f1os; comp\u00e1rese con 2Cr 31:16), donde lo dej\u00f3 al cuidado del sumo sacerdote El\u00ed\u00ad. (1Sa 1:24-28.) As\u00ed\u00ad pues, ce\u00f1ido con un efod de lino, Samuel \u2020\u02dcministraba delante de Jehov\u00e1\u2020\u2122 mientras era solo un muchacho. Todos los a\u00f1os su madre le llevaba una vestidura sin mangas nueva cuando lo visitaba. (1Sa 2:18, 19.) A medida que crec\u00ed\u00ada, Samuel se hac\u00ed\u00ada \u2020\u0153m\u00e1s agradable, tanto desde el punto de vista de Jehov\u00e1 como del de los hombres\u2020\u009d. (1Sa 2:26.)<\/p>\n<p>Llega a ser profeta a una edad temprana. Por la noche Samuel dorm\u00ed\u00ada en el \u2020\u0153templo de Jehov\u00e1, donde estaba el arca de Dios\u2020\u009d, y parece ser que su primera asignaci\u00f3n por la ma\u00f1ana era abrir \u2020\u0153las puertas de la casa de Jehov\u00e1\u2020\u009d. (1Sa 3:3, 15.) Obviamente, las palabras \u2020\u0153donde estaba el arca de Dios\u2020\u009d aplicaban al recinto del tabern\u00e1culo, y no debe interpretarse por ello que Samuel dorm\u00ed\u00ada en el Sant\u00ed\u00adsimo. Como levita qohatita no sacerdotal, no ten\u00ed\u00ada derecho a ver el Arca ni el mobiliario sagrado que hab\u00ed\u00ada dentro del santuario. (N\u00fa 4:17-20.) La \u00fanica parte de la casa de Jehov\u00e1 a la que Samuel ten\u00ed\u00ada acceso era el patio del tabern\u00e1culo. Por lo tanto, debieron ser las puertas que conduc\u00ed\u00adan al patio las que abr\u00ed\u00ada, y es posible que fuese all\u00ed\u00ad donde dorm\u00ed\u00ada. Durante el per\u00ed\u00adodo en que el tabern\u00e1culo estuvo ubicado permanentemente en Sil\u00f3, es probable que se levantasen algunos anexos, uno de los cuales pudo haber servido de dormitorio para Samuel.<br \/>\nUna noche, despu\u00e9s de haberse retirado, Samuel oy\u00f3 una voz que le llamaba por su nombre. Imaginando que le hablaba el sumo sacerdote El\u00ed\u00ad, corri\u00f3 a verle. Despu\u00e9s de ocurrir lo mismo tres veces, El\u00ed\u00ad discerni\u00f3 que Jehov\u00e1 estaba llamando a Samuel, y le dio instrucciones sobre qu\u00e9 hacer. Luego Jehov\u00e1 le hizo saber a Samuel su juicio contra la casa de El\u00ed\u00ad. Temeroso, Samuel no quer\u00ed\u00ada darle ninguna informaci\u00f3n concerniente a la palabra de Jehov\u00e1, hasta que El\u00ed\u00ad le pidi\u00f3 que lo hiciese. As\u00ed\u00ad empez\u00f3 la obra prof\u00e9tica de Samuel, y con el tiempo todo Israel se dio cuenta de que era en verdad el profeta de Jehov\u00e1. (1Sa 3:2-21.)<\/p>\n<p>Conduce a Israel a la adoraci\u00f3n verdadera. Veinte a\u00f1os m\u00e1s tarde, los israelitas abandonaron la adoraci\u00f3n idol\u00e1trica y se pusieron a servir \u00fanicamente a Jehov\u00e1, debido a la exhortaci\u00f3n de Samuel. Posteriormente, Samuel reuni\u00f3 a los israelitas en Mizp\u00e1. Los filisteos se aprovecharon de la situaci\u00f3n para invadir la tierra. Temerosos, los hijos de Israel le pidieron a Samuel que invocase a Jehov\u00e1 por ayuda. Samuel lo hizo, y adem\u00e1s ofreci\u00f3 un corderito lechal en sacrificio. (1Sa 7:2-9.) Por supuesto, como levita qohatita no sacerdotal, Samuel no estaba autorizado para oficiar en el altar del santuario (N\u00fa 18:2, 3, 6, 7), y no hay registro de que alguna vez lo hiciese. Sin embargo, como representante de Jehov\u00e1 y profeta, pod\u00ed\u00ada ofrecer sacrificios en otros lugares si as\u00ed\u00ad se lo indicaba Dios, como hicieron Gede\u00f3n (Jue 6:25-28) y El\u00ed\u00adas. (1Re 18:36-38.) La respuesta de Jehov\u00e1 a la oraci\u00f3n de Samuel caus\u00f3 confusi\u00f3n entre los filisteos, lo que permiti\u00f3 que los israelitas obtuvieran una victoria decisiva. Para conmemorar este hecho, Samuel erigi\u00f3 una piedra entre Mizp\u00e1 y Jesan\u00e1, a la que llam\u00f3 Eben\u00e9zer (que significa \u2020\u0153Piedra de Ayuda\u2020\u009d). (1Sa 7:10-12.) Seguramente Samuel apart\u00f3 algo del bot\u00ed\u00adn de esta guerra y de otras como cosas santas para el mantenimiento del tabern\u00e1culo. (1Cr 26:27, 28.)<br \/>\nLos d\u00ed\u00adas de Samuel se caracterizaron, por un lado, por el hecho de que los filisteos sufrieron m\u00e1s reveses (1Sa 7:13, 14), y, por otro, por las sobresalientes celebraciones de la Pascua que hubo. (2Cr 35:18.) Parece ser que Samuel tambi\u00e9n organiz\u00f3 alg\u00fan programa para los porteros levitas que quiz\u00e1s sirvi\u00f3 de base para la organizaci\u00f3n de David. (1Cr 9:22.) Desde su casa en Ram\u00e1, en la regi\u00f3n monta\u00f1osa de Efra\u00ed\u00adn, Samuel hac\u00ed\u00ada anualmente el circuito de Betel, Guilgal y Mizp\u00e1, juzgando a Israel en esos lugares. (1Sa 7:15-17.) Nunca abus\u00f3 de su posici\u00f3n, y su registro fue sin tacha. (1Sa 12:2-5.) Sin embargo, sus hijos, Joel y Ab\u00ed\u00adas, \u2020\u0153pervert\u00ed\u00adan el juicio\u2020\u009d. (1Sa 8:2, 3.)<\/p>\n<p>Unge a Sa\u00fal por rey. La infidelidad de los hijos de Samuel, unida a la amenaza de guerra con los ammonitas, impuls\u00f3 a los ancianos de Israel a solicitar a Samuel que nombrase un rey sobre ellos. (1Sa 8:4, 5; 12:12.) La respuesta de Jehov\u00e1 a la oraci\u00f3n de Samuel fue que, si bien la petici\u00f3n del pueblo mostraba falta de fe en la gobernaci\u00f3n de Jehov\u00e1, el profeta deb\u00ed\u00ada acceder a ello y advertirles de lo que implicaba el \u2020\u0153debido derecho del rey\u2020\u009d. Aunque Samuel les inform\u00f3 que la monarqu\u00ed\u00ada resultar\u00ed\u00ada en la p\u00e9rdida de ciertas libertades, insistieron en tener un rey. Despu\u00e9s que Samuel despidi\u00f3 a los hombres de Israel, Jehov\u00e1 dirigi\u00f3 los asuntos para que Samuel ungiese rey al benjamita Sa\u00fal. (1Sa 8:6\u201310:1.) M\u00e1s tarde, Samuel hizo que los israelitas se congregaran en Mizp\u00e1, y all\u00ed\u00ad se design\u00f3 como rey a Sa\u00fal mediante suertes. (1Sa 10:17-24.) Samuel se refiri\u00f3 de nuevo al derecho que le correspond\u00ed\u00ada al rey, y lo hizo constar por escrito. (1Sa 10:25.)<br \/>\nDespu\u00e9s de la victoria de Sa\u00fal sobre los ammonitas, Samuel hizo que los israelitas se reunieran en Guilgal para volver a confirmar la realeza. En esa ocasi\u00f3n, repas\u00f3 su propio registro, as\u00ed\u00ad como la historia pasada de Israel, y les mostr\u00f3 que tanto el rey como el pueblo ten\u00ed\u00adan que obedecer a Jehov\u00e1 para que pudiesen contar con la aprobaci\u00f3n divina. A fin de grabar en ellos la seriedad de haber rechazado a Jehov\u00e1 como rey, Samuel or\u00f3 para que hubiese una tormenta de lluvia y truenos fuera de temporada. La respuesta de Jehov\u00e1 a esa petici\u00f3n hizo que el pueblo reconociese su seria transgresi\u00f3n. (1Sa 11:14\u201312:25.)<br \/>\nPosteriormente, Samuel tuvo que censurar en dos ocasiones a Sa\u00fal por desobedecer la direcci\u00f3n divina. En la primera le anunci\u00f3 que su reinado no durar\u00ed\u00ada debido a su presuntuosa precipitaci\u00f3n al hacer un sacrificio y no esperar como se le hab\u00ed\u00ada ordenado. (1Sa 13:10-14.) El rechazo de Sa\u00fal como rey fue el segundo mensaje condenatorio que Samuel le entreg\u00f3 en nombre de Jehov\u00e1, por haber desobedecido y conservado vivo al rey Agag y lo mejor del ganado lanar y vacuno de los amalequitas. En respuesta a la s\u00faplica de Sa\u00fal, Samuel compareci\u00f3 junto a \u00e9l delante de los ancianos de Israel y del pueblo. Despu\u00e9s orden\u00f3 que le llevaran a Agag, y a continuaci\u00f3n \u2020\u0153se puso a tajar[le] en pedazos [&#8230;] delante de Jehov\u00e1 en Guilgal\u2020\u009d. (1Sa 15:10-33.)<\/p>\n<p>Unge a David. Despu\u00e9s que los dos hombres se separaron, no volvieron a tener m\u00e1s relaci\u00f3n. No obstante, Samuel se puso de duelo por Sa\u00fal. Jehov\u00e1 Dios interrumpi\u00f3 ese per\u00ed\u00adodo de duelo cuando lo comision\u00f3 para que fuese a Bel\u00e9n a ungir a uno de los hijos de Jes\u00e9 por futuro rey de Israel. Para evitar cualquier sospecha de Sa\u00fal que pudiese resultar en la muerte de Samuel, Jehov\u00e1 hizo que este llevase una vaca para sacrificarla. Tal vez por temor a que Samuel hubiese ido para reprender o castigar alg\u00fan mal, los ancianos de Bel\u00e9n se pusieron a temblar. Samuel les asegur\u00f3 que su visita significaba paz, y luego dispuso que Jes\u00e9 y sus hijos participasen en la comida sacrificatoria. Impresionado por la apariencia de Eliab, el primog\u00e9nito de Jes\u00e9, supuso que deb\u00ed\u00ada ser el escogido de Jehov\u00e1 para reinar. Pero Jehov\u00e1 no hab\u00ed\u00ada escogido ni a Eliab ni a ninguno de los otros seis hijos de Jes\u00e9 presentes. De modo que ante la insistencia de Samuel, llamaron a David, el hijo m\u00e1s joven, que estaba apacentando las ovejas, y Samuel lo ungi\u00f3 en medio de sus hermanos. (1Sa 15:34\u201316:13.)<br \/>\nM\u00e1s tarde, despu\u00e9s que el rey Sa\u00fal atent\u00f3 varias veces contra David, este huy\u00f3 a Samuel en Ram\u00e1. Luego ambos fueron a Nayot, donde David permaneci\u00f3 hasta que Sa\u00fal fue personalmente a buscarlo. (1Sa 19:18\u201320:1.) Durante el tiempo en que David estaba todav\u00ed\u00ada bajo restricci\u00f3n debido a Sa\u00fal, \u2020\u0153muri\u00f3 Samuel; y todo Israel procedi\u00f3 a juntarse y a pla\u00f1irlo y a enterrarlo en su casa, en Ram\u00e1\u2020\u009d. (1Sa 25:1.) Por consiguiente, Samuel muri\u00f3 como un siervo aprobado de Jehov\u00e1 Dios despu\u00e9s de una vida de servicio fiel. (Sl 99:6; Jer 15:1; Heb 11:32.) Hab\u00ed\u00ada demostrado persistencia en cumplir con su comisi\u00f3n (1Sa 16:6, 11), devoci\u00f3n a la adoraci\u00f3n verdadera (1Sa 7:3-6) y honradez en sus tratos (1Sa 12:3), as\u00ed\u00ad como valor y firmeza en anunciar y apoyar los juicios de Jehov\u00e1 y sus decisiones (1Sa 10:24; 13:13; 15:32, 33).<br \/>\nEn cuanto al relato sobre la petici\u00f3n de Sa\u00fal a la m\u00e9dium espiritista de En-dor para que hiciese subir a Samuel, v\u00e9ase SA\u00daL.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>IS 1-31 2S 1-24<br \/>\nSumario: 1. Cuestiones historiogrgficas.U. El mapa del relato: 1. Siete cuadros; 2. Tres grandes actores; 3.<br \/>\nTres grandes cantos. IfI. La teolog\u00ed\u00ada de la historia: 1. La alianza \u2020\u0153mesi\u00e1nica\u2020\u009d conla\u2020\u2122casa\u2020\u2122dav\u00ed\u00addica; 2. La<br \/>\nelecci\u00f3n del \u00faltimo; 3. El juicio sobre el pecado.<br \/>\n3035<br \/>\n1. CUESTIONES HISTORIO-GRAFICAS.<br \/>\nReunidos en un volumen \u00fanico en el TM (la divisi\u00f3n en dos libros s\u00f3lo aparece con la edici\u00f3n de D. Bomberg en 1516-1 7), pero ya articulados en dos partes (A y B) por los LXX, donde se los denominaba \u2020\u0153de los Reyes\u2020\u009d (l-2R, a los que segu\u00ed\u00adan 3-4Re, es decir, los respectivos l-2R del TM), estos dos libros b\u00ed\u00adblicos son, obviamente, una obra compacta, que desemboca l\u00f3gicamente en l-2R que les siguen. Su origen est\u00e1 ligado, como es sabido, a la tradici\u00f3n deuteronomista (Dt, Jos, Jg, l-2S, l-2R), y en el lenguaje del canon hebreo pertenecen a los \u2020\u0153profetas anteriores\u2020\u2122. Por algo el Talmud consideraba l-2S obra de Samuel, Nat\u00e1n y Gad. M. Not, bas\u00e1ndoseen la uniformidad de estilo de estos siete libros, de su cadencia estructural y de su organicidad hist\u00f3rica, ha formulado la hip\u00f3tesis de una unidad verdadera y profunda de redacci\u00f3n, incluso cronol\u00f3gica, despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n. Ahora, en cambio, se tiende a pensar que esta redacci\u00f3n homog\u00e9nea tuvo lugar en dos fases distintas, la primera en la \u00e9poca del rey Jos\u00ed\u00adas (muerto en el 609 a.C.) y la segunda durante el destierro. La determinaci\u00f3n de esta duplicidad s\u00f3lo se puede hacer a trav\u00e9s de operaciones redaccionales complejas y pormenorizadas.<br \/>\nDesde este punto de vista, l-2S se los puede leer divididos en dos grandes secciones. La primera es la de 1 S 1-15, y describe la transici\u00f3n no indolora de la instituci\u00f3n de los jueces (Samuel) a la instituci\u00f3n mon\u00e1rquica. Los materiales antiguos han sido coordinados en un \u00fanico hilo narrativo, a pesar de que presentaban evidentes discrepancias (p.ej., las dos relaciones antit\u00e9ticas sobre los or\u00ed\u00adgenes de la monarqu\u00ed\u00ada, sobre las cuales volveremos). Las reconstrucciones de esta actividad redac-cional, llevadas a cabo por los estudiosos, son- m\u00faltiples y dispares (M. Noth, H.J. B\u00f3cker, A. Weiser, H. Seebass, T. Veijola, etc.), y los resultados a\u00fan provisionales.<br \/>\nLa segunda gran \u00e1rea es la que tiene por protagonista a David, y desde 1S llega a 1 R 2, con la subida de Salom\u00f3n al trono. Esta \u2020\u0153historia de David\u2020\u2122 se articula netamente en dos sectores distintos por contenido y por forma literaria: la subida al trono de David (1S 16-2S 5) y la sucesi\u00f3n (2S 7-1R 2). En el centro est\u00e1 intercalado 2S 6, con el tema del arca en Si\u00f3n. Contrariamente a L. Rost, el cual consideraba casi contempor\u00e1nea de los acontecimientos la narraci\u00f3n de la sucesi\u00f3n, ahora se piensa en una redacci\u00f3n m\u00e1s reciente, que ha desarrollado el motivo mesi\u00e1nico ya presente en el relato de la subida al trono. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad los an\u00e1lisis para definir las vicisitudes de esta redacci\u00f3n son m\u00faltiples y varios (E. W\u00fcrthwein, T. Veijola, F. Langlamet, E. C\u00f3rtese, etc.), y los resultados son a\u00fan provisionales. Dada la finalidad de nuestra presentaci\u00f3n, nos contentamos con se\u00f1alar la complejidad de la aproximaci\u00f3n historiogr\u00e1fica y literaria. Sin embargo, la homogeneidad final del texto b\u00ed\u00adblico nos permite en todo caso trazar un discurso teol\u00f3gico muy org\u00e1nico.<br \/>\n3036<br \/>\nII. EL MAPA DEL RELATO.<br \/>\nA partir de A. Gunkel, si bien dentro de los l\u00ed\u00admites de su teor\u00ed\u00ada literaria deudora de los modelos de la cr\u00ed\u00adtica rom\u00e1ntica alemana, cada vez se est\u00e1 m\u00e1s convencidos de que el relato, sobre todo en \u00e1mbitos culturales orales, no es un simple veh\u00ed\u00adculo que expresa los acontecimientos, sino una verdadera y aut\u00e9ntica hermen\u00e9utica hist\u00f3rica. El relato popular, con su \u2020\u0153acci\u00f3n de presentaci\u00f3n\u2020\u009d, su \u2020\u0153reacci\u00f3n\u2020\u2122, sus protagonistas asistidos por h\u00e9roes secundarios, no constituye un fen\u00f3meno s\u00f3lo narrativo y literario, sino aut\u00e9nticamente historiogr\u00e1-fico. Lo mismo vale para la \u2020\u0153leyenda\u2020\u009d (entendida en el sentido t\u00e9cnico de relato etiol\u00f3gico), que tiene por fin establecer el origen hist\u00f3rico de una praxis, de un recuerdo, de una memoria topogr\u00e1fica o c\u00faltica (pensemos en la \u2020\u0153leyenda real\u2020\u2122). Nosotros, considerada la finalidad de nuestro an\u00e1lisis, nos contentamos ahora con aislar tres elementos significativos de la deliciosa narraci\u00f3n de l-2S. Pues la redacci\u00f3n deuteronomista sabe coordinar en un tejido literario homog\u00e9neo la complejidad de las fuentes y de los materiales.<br \/>\n3037<br \/>\n1. Siete cuadros.<br \/>\nEl primer dato que debemos se\u00f1alar es el estructural. Sin entrar en la cuesti\u00f3n de las varias hip\u00f3tesis y de la compleja organizaci\u00f3n de los detalles, podemos notar, sin embargo, ya en la superficie del texto, algunas demarcaciones bastante n\u00ed\u00adtidas. Cada una de las \u00e1reas resultantes est\u00e1 preferentemente confiada a un \u2020\u0153h\u00e9roe\u2020\u009d protagonista rodeado de una multitud de personajes menores; en alg\u00fan caso el protagonista es doble, trat\u00e1ndose de un aut\u00e9ntico duelo o d\u00fao (Sa\u00fal-David).<br \/>\nEl primer cuadro se contiene en 1 S 1-7, y tiene como actor dominante a Samuel, que es seguido desde el nacimiento f\u00ed\u00adsico (c. 1) y espiritual (c. 3) hasta los comienzos del gran cambio institucional. El fondo est\u00e1 recorrido por sombras y pesadillas (los filisteos, el arca en el templo de Dag\u00f3n). Con el cap\u00ed\u00adtulo 8 y hasta el cap\u00ed\u00adtulo 15 se abre el segundo cuadro, se desarrolla y concluye con la copresencia de dos actores, Samuel y Sa\u00fal. Como veremos, la mezcla de las dos relaciones sobre el nacimiento de la monarqu\u00ed\u00ada hace que, junto a escenas luminosas (victorias de Sa\u00fal, ce. 10-1 1), haya p\u00e1ginas negativas (c. 15). Con el cap\u00ed\u00adtulo 16 de 1S hasta 2S 1 nos encontramos con una cerrada confrontaci\u00f3n entre Sa\u00fal y David. El relato en este tercer cuadro es muy rico, lleno de golpes de escena y de personajes diversos (Goliat, Jonat\u00e1n, Nabal, Abiga\u00ed\u00adl, los sacerdotes de Nob, Aqu\u00ed\u00ads, rey de Gat, etc.), y culmina en la tr\u00e1gica escena final de Sa\u00fal, que se suicida en los montes de Gelbo\u00e9.<br \/>\nCon el cuarto cuadro entra plenamente en escena la figura de David, el protagonista de 2S entero. En los cap\u00ed\u00adtulos 2-6, David asume oficialmente el reino poniendo sitio a Hebr\u00f3n, con la conquista de Jerusa-l\u00e9n y con el traslado del arca a la nueva capital, mientras que en el horizonte se adivina la sombr\u00ed\u00ada presencia de Joab, el omnipotente y sanguinario sobrino de David, que tanta parte tendr\u00e1 en la gesti\u00f3n pol\u00ed\u00adtica del reino. Los cap\u00ed\u00adtulos 7-12 del quinto cuadro son los m\u00e1s densos y tensos a nivel teol\u00f3gico, pues la narraci\u00f3n gira en torno a la promesa divina y al pecado de David, a los esplendores y a las miserias de esta figura. Pero el relato se precipita luego en el drama con el sexto cuadro (2S 13-20), dedicado a la revoluci\u00f3n de Absal\u00f3n que, entre otras cosas, revela la fragilidad del reino (traiciones, esp\u00ed\u00adas de doble juego, maniobras de poder de Joab, esc\u00e1ndalos de har\u00e9n, sangre, la rebeli\u00f3n de Seb\u00e1&#8230;). El texto de 2S se cierra en los cap\u00ed\u00adtulos 21 -24, con un s\u00e9ptimo cuadro muy heterog\u00e9neo, que tiene el sabor de un ap\u00e9ndice y cuya finalidad es armonizar la narraci\u00f3n de la vida de David con la de Salom\u00f3n. En este ap\u00e9ndice se reconocen al menos seis per\u00ed\u00adcopas: una s\u00ed\u00adntesis de datos diversos (carest\u00ed\u00ada y guerras contra los filisteos: 21,1-14), una primera lista de los \u2020\u0153valientes\u2020\u009d de David (21,15-22), la cita del Ps 18 (c. 22), otro c\u00e1ntico con el \u2020\u0153testamento\u2020\u009d de David (23,1-7), una segunda lista de los \u2020\u0153valientes\u2020\u009d (23,8-39), el censo, la peste, el altar, prefiguraci\u00f3n del templo salom\u00f3nico (c. 24).<br \/>\n3038<br \/>\n2. Tres grandes actores.<br \/>\nDentro de este relato que corre opulento, aunque muy \u00e1gil, se suceden in crescendo tres h\u00e9roes, alrededor de los cuales se ordena y desarrolla toda la trama literaria (y teol\u00f3gica). El primero es, naturalmente, Samuel, prototipo de los profetas (con Abrah\u00e1n y Mois\u00e9s), \u00faltimo de los jueces, padrino poco entusiasta del giro institucional de la monarqu\u00ed\u00ada, sacerdote del santuario de Silo (pero ver ICr\u00f3n 6,22.28). Entre par\u00e9ntesis, a prop\u00f3sito del culto notamos que en l-2S asistimos impl\u00ed\u00adcitamente al proceso de centralizaci\u00f3n c\u00faltico tan querido del Dt(12,2-12): Silo, Misp\u00e1 (IS 7,5-12; IS 10,17), G\u00e1lgala(lSam 11,14; 13,4-14; 15,12) y Hebr\u00f3n (2S 2,4; 2S 5,3; 2S 15,7-9), cl\u00e1sicos santuarios locales, son suplantados con el traslado del arca a Si\u00f3n (2S 6).<br \/>\nSamuel tiene su \u2020\u0153evangelio de la infancia\u2020\u009d en 1S 1-3, en el cual encontramos los elementos tradicionales de la madre est\u00e9ril, del anuncio, del c\u00e1ntico de acci\u00f3n de gracias por el nacimiento, de la vocaci\u00f3n descrita seg\u00fan un curioso esquema \u2020\u0153pedag\u00f3gico\u2020\u009d de etapas progresivas (c. 3; IR 19,9-18 parala segunda vocaci\u00f3n de Elias). Dentro del esp\u00ed\u00adritu de la judicatura est\u00e1 su funci\u00f3n p\u00fablica, sobre todo en el confuso per\u00ed\u00adodo de las primeras ofensivas filisteas; dentro del esp\u00ed\u00adritu del sacerdocio est\u00e1 su misi\u00f3n de consagrador del nuevo rey (IS 10); dentro del esp\u00ed\u00adritu de la profec\u00ed\u00ada est\u00e1 su cr\u00ed\u00adtica del poder, sobre todo seg\u00fan los c\u00e1nones del kerig-ma prof\u00e9tico, que exig\u00ed\u00ada coherencia entre culto y vida, entre fe y justicia: \u2020\u0153,Se complace tanto el Se\u00f1or en los holocaustos y sacrificios como en la obediencia a sus palabras? La obediencia vale m\u00e1s que el sacrificio, y la docilidad m\u00e1s que las grasas de los carneros\u2020\u009d (IS 15,22). Y desde ese momento, su palabra ser\u00e1 s\u00f3lo de juicio, y se transformar\u00e1 en silencio hasta la c\u00e9lebre noche de la nigromante de Endor, cuando el espectro de Samuel se alce para anunciar sobre Sa\u00fal y sobre su reino la sentencia definitiva.<br \/>\nSa\u00fal es la otra figura central del relato, descrita con vivos colores y con una buena dosis de simpat\u00ed\u00ada humana, a pesar de la sombr\u00ed\u00ada tragedia que le envuelve. Mas no es el h\u00e9roe solitario imaginado en la hom\u00f3nima tragedia de V. Alfieri. Su l\u00facida locura; el contraste no s\u00f3lo man\u00ed\u00adaco, sino pol\u00ed\u00adtico con David, al que, sin embargo, est\u00e1 ligado por v\u00ed\u00adnculos de simpat\u00ed\u00ada y de parentesco; su crep\u00fasculo desolado buscando consuelo en la magia; el fin en un abrazo suicida con su misma espada plantada en el suelo (IS 31) no son realmente elementos \u2020\u0153pat\u00e9ticos\u2020\u009d o \u00e9picos, sino antes de nada teol\u00f3gicos, destinados a ilustrar la cr\u00ed\u00adtica a la monarqu\u00ed\u00ada y a abrir el horizonte a David.<br \/>\nY es justamente en conexi\u00f3n con el advenimiento de la monarqu\u00ed\u00ada, que tiene en \u00e9l su primera y desafortunada realizaci\u00f3n, donde Sa\u00fal reviste una importancia particular. Como queda dicho, el nacimiento de la monarqu\u00ed\u00ada est\u00e1 representado en 1S de acuerdo con dos registros opuestos y discordantes. El primero, antimon\u00e1rquico, es parad\u00f3jicamente conservador y nost\u00e1lgico, y est\u00e1 presente en 1S 8,1-22; 10,17-25; 12; 15. Se trata de una acerba cr\u00ed\u00adtica a la nueva instituci\u00f3n, formulada en perspectiva prof\u00e9tica y deuteronomista, pero anclada en el hecho hist\u00f3rico de la antigua estructura tribal, que perdurar\u00e1 en formas diversas incluso en \u00e9pocas sucesivas. La novedad mon\u00e1rquica es vista como una veleidad del pueblo infiel a Dios y cansado de su reino justo; es vista como imitaci\u00f3n idol\u00e1trica de los otros pueblos, gobernados justamente por reg\u00ed\u00admenes mon\u00e1rquicos. Samuel insiste en que Dios es el \u00fanico rey de Israel, y su \u00fanico intermediario visible es el profeta. Renunciar a esta estructura significa quitarle la confianza a Dios para atribu\u00ed\u00adrsela a un hombre, y por tanto confiar la garant\u00ed\u00ada de la justicia a un individuo desp\u00f3tico y prepotente. Iluminadora en este sentido es la carta de los derechos reales proclamada por Samuel en 8,11-18; en ella resuena continuamente el pronombre posesivo de tercera persona, porque todo lo que era de la tribu es ahora suyo, del rey absoluto, como eran justamente todos los soberanos de Oriente. Los derechos reales legalizan en la pr\u00e1ctica lo que prohib\u00ed\u00adan el noveno y el d\u00e9cimo mandamiento Ex 20,17): los tres cap\u00ed\u00adtulos fundamentales de la propiedad tribal: la familia, las tierras y los productos, quedan sometidos a la depredaci\u00f3n legal del fisco real y, al final, Israel es descrito como cuando era un pueblo esclavo en Egipto y clamaba a Dios para que lo liberara.<\/p>\n<p>A esta versi\u00f3n se yuxtapone en el relato una serie de p\u00e1ginas en las cuales se exalta el nuevo r\u00e9gimen como una innovaci\u00f3n providencial bendecida por Dios (9,1-10,16; 11,1-15; 13; 14). Es \u00e9sta la orientaci\u00f3n m\u00e1s \u2020\u0153laica y progresista\u2020\u2122, que quer\u00ed\u00ada reestructurar el poder sacerdotal y religioso, y asegurar, a trav\u00e9s de la l\u00ed\u00adnea din\u00e1stica, una continuidad de poder, mientras que la unificaci\u00f3n de las tribus bajo un gobierno central har\u00ed\u00ada m\u00e1s s\u00f3lido al Estado contra los asaltos hostiles, sobre todo filisteos: \u2020\u0153Sa\u00faI hizo la guerra a todos sus enemigos de alrededor, y siempre sal\u00ed\u00ada victorioso. Hizo verdaderas proezas, y libr\u00f3 a Israel de las bandas de salteadores (IS 14,4 7-48). El advenimiento de la monarqu\u00ed\u00ada marcar\u00ed\u00ada, pues, una era de triunfos militares y de libertad (ver al respecto la salmo-graf\u00ed\u00ada real: Sal 2; Sal 72; Sal 110) [\/Pol\u00ed\u00adtica 1].<br \/>\nEl centro del libro lo ocupa, naturalmente, el tercer \u2020\u0153h\u00e9roe\u2020\u2122, sobre cuyas radicales onom\u00e1sticas (dwd) se construir\u00e1n preciosismos aleg\u00f3ricos ya en la Biblia; pensemos en d\u00f3d\u00ed\u00ad, \u2020\u0153mi amado\u2020\u2122, que recorre todo el Cant y que Isa\u00ed\u00adas coloca al principio de su \u2020\u0153c\u00e1ntico de la vi\u00f1a\u2020\u009d (Is 7,1); pensemos en el n\u00famero 14, de acuerdo con el cual se distribuye la genealog\u00ed\u00ada de Jes\u00fas en Mt, evocaci\u00f3n simb\u00f3lica del valor num\u00e9rico de las tres letras hebreas de dwd&#8230; Su figura, desde el punto de vista estrictamente hist\u00f3rico, aparece en l-2S fuertemente reestructurada: pensemos en sus miserias morales, subrayadas sin empacho (2S 10-12; 2S 24 ); en las tragedias familiares (Absal\u00f3n), en el poder paralelo de Joab frente al cual el rey s\u00f3lo puede augurar una venganza postuma (2Sal 19,23; IR 2,5-6), en la dif\u00ed\u00adcil sucesi\u00f3n y en las venganzas sangrientas que recorren todo su reinado. Las Cr\u00f3nicas sentir\u00e1n la exigencia de purificar esta imagen de todas estas miserias, ofreci\u00e9ndonos un retrato de David mucho m\u00e1s ha-giogr\u00e1fico, dentro del esp\u00ed\u00adritu de la tradici\u00f3n sucesiva.<br \/>\nEn realidad, como veremos, David entrar\u00e1 en la teolog\u00ed\u00ada como un \u2020\u0153tipo\u2020\u009d, como un modelo idealizado de la perfecci\u00f3n y de la esperanza mesi\u00e1nica.<br \/>\nTambi\u00e9n la tradici\u00f3n cristiana lo rodear\u00e1 de una interpretaci\u00f3n cristol\u00f3gica (Mt l.lss; Lc 1,32-33;<br \/>\nLc 3,31-35; Mc 11,10; Mc 12,35; Jn 13,18-19; Hch 1,15-20 etc. ). El arte cristiano lo exaltar\u00e1 en todos los momentos de su existencia: David ungido por Samuel del Veron\u00e9s, David tocando el arpa para Sa\u00fal de Rembrandt, el David perfecto de Miguel Angel y de Donatello, el David con la cabeza de Goliat de Caravaggio, las infinitas miniaturas sobre los salterios&#8230; Por eso la mayor importancia de este fundador de la dinast\u00ed\u00ada del reino de Jud\u00e1 ha de buscarse en el plano teol\u00f3gico.<br \/>\n3039<br \/>\n3. Tres grandes cantos.<br \/>\nIntercalados en la narraci\u00f3n de l-2S se encuentran tres espl\u00e9ndidas composiciones, que merecen, incluso por su riqueza espiritual, menci\u00f3n aparte. El primero es el c\u00e1ntico de Ana, la madre de Samuel (IS 2,1-10 ), puesto en sus labios a causa del vers\u00ed\u00adculo 5b (\u2020\u0153La mujer est\u00e9ril tiene siete hijos, y la madre fecunda se march ita\u2020\u009d). En realidad, se trata de un salmo real de victoria del rey hebreo contra enemigos m\u00e1s poderosos, que forma un tr\u00ed\u00adptico con los Ps 20 y 21. El motivo teol\u00f3gico es el cl\u00e1sico del d\u00e9bil que vence por la intervenci\u00f3n de Dios. El rey, inferior militarmente a los reyes id\u00f3latras, y la mujer est\u00e9ril consiguen vencer a las superpoten-cias y a las rivales fecundas, celebrando as\u00ed\u00ad la fidelidad de Dios, que interviene en la historia humana. Pero la victoria divina supera tambi\u00e9n la historia y se extiende m\u00e1s all\u00e1 del cosmos y del mismo se ??: \u2020\u0153Yhwh hace morir y vivir, bajar al se\u2020\u2122ol y salir de \u00e9l\u2020\u009d (y. 6). Que el salmo es real es del todo manifiesto en el final lit\u00fargico, donde se a\u00f1ade una jaculatoria por el rey mes\u00ed\u00adas(v. 10). Recordemos, entre otras cosas, que el c\u00e1ntico, obra antol\u00f3gica basada sobre todo en el salterio, servir\u00e1 de modelo literario y tem\u00e1tico para el Magn\u00ed\u00adficat de Mar\u00ed\u00ada.<br \/>\nSublime es, en cambio, la eleg\u00ed\u00ada f\u00fanebre de David por la muerte de Sa\u00faly de Jonat\u00e1n, \u2020\u0153que se ha de ense\u00f1ar a los hijos de Jud\u00e1\u2020\u2122 (2S 1,19-27 cf 2S 3,33-34). Sobre el panorama de los montes de Gelbo\u00e9, los de la muerte de los dos h\u00e9roes, sobre el j\u00fabilo fren\u00e9tico de las \u2020\u0153hijas de los filisteos\u2020\u009d en medio de las calles de Gat y de Ascal\u00f3n, David hace descender el velo de sus l\u00e1grimas que todo lo cubren de niebla y lo ofuscan. Su grito angustiado, marcado por el \u2020\u02dc,por qu\u00e9?\u2020\u009d de las s\u00faplicas, que indica el ritmo del poema como una ant\u00ed\u00adfona: \u2020\u02dc,Por qu\u00e9 han ca\u00ed\u00addo los h\u00e9roes?\u2020\u2122 (vv. 19.25.27). Toda la qinah (lamentaci\u00f3n) por el rey enemigo pero amado, Sa\u00fal, est\u00e1 sostenida por pares de sustantivos: roc\u00ed\u00ado y lluvia, sangre y \u00f3leo, arco y espada, \u00e1guila y leones. Pero sobre todo resuenan dos nombres, Sa\u00fal y Jonat\u00e1n, espasm\u00f3dica-mente invocados por cuatro veces.<br \/>\nFinalmente, hay que citar el monumental y dif\u00ed\u00adcil Ps 18, reeditado en 2S 22, verdadero y aut\u00e9ntico Te Deum de David (la atribuci\u00f3n es muy probable), oda real de liberaci\u00f3n y de victoria (una s\u00ed\u00adntesis aparece tambi\u00e9n en Sal 144,1-II). Basada en una variedad creativa de g\u00e9neros (lamentaci\u00f3n, teofan\u00ed\u00ada, profesi\u00f3n de inocencia, agradecimiento, salmo real), esta composici\u00f3n l\u00ed\u00adrica contiene fragmentos po\u00e9ticos y religiosos inolvidables. Pensemos en Yhwh representado como el misterioso caballero envuelto en el manto negro de las nubes que, cabalgando sobre un querub\u00ed\u00adn y desatando una tempestad, se inclina sobre las aguas del oc\u00e9ano para recoger a su fiel \u2020\u0153haci\u00e9ndolo salir de las aguas caudalosas porque le ama\u2020\u009d (Vv. 5-20). Pensemos tambi\u00e9n en el simbolismo de Dios roca, fortaleza, refugio, escudo, baluarte, fuerza, liberador, potencia, con que se abre el salmo (vv. 2-3), o en la particularmente sugestiva del Dios instructor militar de su fiel: \u2020\u0153Adiestra mis manos para la lucha y mis brazos para tensar arcos de bronce&#8230;\u2020\u009d (y. 35). \u2020\u0153Este admirable canto de victoria, incluso en su rudeza, es susceptible de una trasposici\u00f3n cristiana. El sentimiento del poder victorioso de que nos reviste el triunfo de Cristo sobre el mundo y sobre la muerte constituye uno de los elementos esenciales de toda espiritualidad cristiana\u2020\u009d (E. Beaucamp).<br \/>\n3040<br \/>\nIII. LA TEOLOGIA DE LA HISTORIA.<br \/>\nNaturalmente, la historia deuteronomista posee una perspectiva precisa, desde la cual lee todo acontecimiento y cada documento recibido de la tradici\u00f3n. Tres son las pautas teol\u00f3gicas que presiden esta hermen\u00e9utica de la historia: la promesa-alianza con David, la elecci\u00f3n del \u00faltimo, el juicio sobre el pecado. Intentemos definir ahora estos tres nudos hermen\u00e9uticos a trav\u00e9s de algunas p\u00e1ginas t\u00ed\u00adpicas.<br \/>\n3041<br \/>\n1. La alianza \u2020\u0153mesi\u00e1nica\u2020\u009d con la \u2020\u0153casa\u2020\u009d dav\u00ed\u00addica.<br \/>\nEl texto fundamental es el c\u00e9lebre or\u00e1culo de Nat\u00e1n, registrado en 2S 7 y elaborado po\u00e9ticamente tambi\u00e9n por el Ps 89 (es dif\u00ed\u00adcil decidir su mutua correlaci\u00f3n o su eventual dependencia de una fuente preexistente). Al deseo de David de poseer un templo en la capital reci\u00e9n constituida, Jeru-sal\u00e9n, as\u00ed\u00ad como de tener por ciudadano de su reino tambi\u00e9n a Yhwh, Nat\u00e1n opone la inesperada decisi\u00f3n de Dios. El Se\u00f1or, m\u00e1s que ser encuadrado en el espacio sagrado de la \u2020\u0153casa\u2020\u009d del templo (bajit), prefiere estar presente en la realidad que m\u00e1s afecta al hombre, a saber, la historia, expresada en la \u2020\u0153casa\u2020\u009d din\u00e1stica (bajit) de David: \u2020\u0153Yhwh te har\u00e1 grande, porque una casa te har\u00e1 Yhwh\u2020\u009d (y. 11). \u2020\u0153Afirmar\u00e9 tu dinast\u00ed\u00ada para siempre\u2020\u009d (SaI 89,5). Tenemos aqu\u00ed\u00ad la configuraci\u00f3n de dos grandes quicios de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica.<br \/>\nEl primero define estructuralmen-te una de las cualidades fundamentales: la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica conoce como campo privilegiado la historia y la existencia del hombre. El segundo es, en cambio, el mesi\u00e1nico. El or\u00e1culo de Nat\u00e1n, que anuncia una presencia especial de Dios en la estirpe de David, constituye el texto base de la esperanza mesi\u00e1nica real. Dentro de este hilo din\u00e1stico, a menudo retorcido y oscuro, se entrev\u00e9 la promesa de un \u2020\u0153hijo de David\u2020\u009d perfecto, que sea verdaderamente \u2020\u0153Emanuel\u2020\u009d: \u2020\u0153Dios con nosotros\u2020\u009d, presencia suprema de Dios y de su palabra en la historia.<br \/>\nA esta luz, el texto de 2S 7 se proyecta sobre muchas p\u00e1ginas b\u00ed\u00adblicas a partir justamente del retrato dav\u00ed\u00addico de 2S. El motivo aparece en el \u2020\u0153testamento de David\u2020\u009d de 2S 23: \u2020\u0153Mi casa es estable junto a Dios, porque hizo conmigo un pacto eterno bien reglamentado y garantizado en todo\u2020\u009d (y. 5). Es celebrado por todo \u2020\u0153el libro del Emanuel\u2020\u009d deIs 7-11, tiene una reformulaci\u00f3n en Jer23,5-6 (= 33,15; Za 3,8; Za 6,l2)y una repetici\u00f3n en 33,20-22, donde se evocan tambi\u00e9n las alianzas c\u00f3smicas (Gn 9) y abraham\u00ed\u00adtica Gn 15,5; Gn 17; Gn 22,17). El motivo reaparece en el Segundo Isa\u00ed\u00adas (55,3); es muy querido tambi\u00e9n del cronista (2Cr 13,5; 2Cr21,7) y, seg\u00fan se ha dicho, en el Ps 89. Ser\u00e1 esta p\u00e1gina la que sostenga a Israel incluso en los momentos tenebrosos: el \u2020\u0153consagrado\u2020\u009d de Dios es el heredero de la promesa divina; promesa que no puede extinguirse, porque nace de Dios y se puede realizar incluso por caminos inesperados (SaI 132). Con el fin de la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica en el 586 a.C. se abre entonces un nuevo horizonte para el or\u00e1culo de Nat\u00e1n: la genealog\u00ed\u00ada del mes\u00ed\u00adas dav\u00ed\u00addico no ser\u00e1 ya necesariamente biol\u00f3gica y din\u00e1stica, sino espiritual y teol\u00f3gica [1 Alianza II, 5; \/ Mesianismo III, 2].<br \/>\n3042<br \/>\n2. La elecci\u00f3n del ultimo.<br \/>\nLas extra\u00f1as elecciones de Dios, que dan la preferencia al d\u00e9bil, al menor, a la est\u00e9ril, al pobre, son una constante dentro de toda la Biblia, naturalmente tambi\u00e9n en el mundo neotestamen-tario: \u2020\u0153Dios eligi\u00f3 lo que el mundo tiene por necio para humillar a los sabios; lo d\u00e9bil, para humillar a los fuertes; lo vil, lo despreciable, lo que es nada, para anular a los que son algo\u2020\u009d (1Co 1,27-28). Este planteamiento es particularmente querido de la teolog\u00ed\u00ada deuteronomista, que lo usa casi como un hilo teol\u00f3gico sutil en toda su obra (Jg, Jos, 1-2S, l-2R). T\u00ed\u00adpica en este sentido es la p\u00e1gina del duelo entre David y Goliat (IS 17,40-51 ), que, en su vigorosa escenificaci\u00f3n, parece ser justamente la demostraci\u00f3n simb\u00f3lica de la tesis.<br \/>\nGuerrero frente a pastor, violento frente a peque\u00f1o (y. 42), ideal humano e ideal divino se enfrentan en esta escena ejemplar. El discurso contenido en los vers\u00ed\u00adculos 45-47 es una profesi\u00f3n de fe que hace a Dios aliado invencible del hombre. A las tres armas del filisteo -espada, lanza y venablo- se contrapone la realidad del Se\u00f1or expresada a trav\u00e9s de sus tres nombres, el nombre por excelencia (Yhwh) y sus dos t\u00ed\u00adtulos antiguos m\u00e1s famosos: \u2020\u0153Se\u00f1or de los ej\u00e9rcitos\u2020\u009d y \u2020\u0153Se\u00f1or de las huestes de Israel\u2020\u009d (y. 45). Desde aquel momento, detr\u00e1s de David se alza el Se\u00f1or, que se convierte en el verdadero arbitro de la lucha (y.<br \/>\n47).<br \/>\nPero este tema puede seguirse muy a menudo. Pensemos en el contraste inicial de 1S: entre Ana, la est\u00e9ril, y la orgullosa Penin\u00e1, la fecunda. Pensemos en el citado c\u00e1ntico de Ana (IS 2), presidido justamente por el tema del poder del Se\u00f1or, que en sus opciones prefiere al d\u00e9bil y al humilde. Pero sobre todo pensemos en la oposici\u00f3n David-Sa\u00fal. El segundo es \u2020\u0153buen mozo. No hab\u00ed\u00ada entre los israelitas quien le superase; a todos les sacaba la cabeza\u2020\u009d (IS 9,2). En cambio, el primero es peque\u00f1o y olvidado incluso por su padre. En efecto, es significativo el relato de 1S 16,1-13, cuando, en presencia de Samuel, Jes\u00e9 hace pasar a sus hijos mayores. Pero \u2020\u0153el Se\u00f1or dijo a Samuel: \u2020\u02dcNo consideres su aspecto ni su alta estatura, porque yo lo he descartado. El hombre no ve lo que Dios ve; el hombre ve las apariencias y Dios ve el coraz\u00f3n\u2020\u009d (y. 7). Y tambi\u00e9n en el contraste b\u00e9lico entre David \u2020\u0153partisano\u2020\u009d en el desierto de Jud\u00e1 y el ej\u00e9rcito de Sa\u00fal, el acento recae siempre en la bondad y en la magnanimidad del primero (IS 23-24). Tambi\u00e9n cuando David haya alcanzado el nivel supremo de la realeza, el narrador estar\u00e1 siempre atento a subrayar su debilidad, e incluso su pecado, para hacer resaltar el primado de Dios, que puede usar tambi\u00e9n instrumentos imperfectos para la realizaci\u00f3n de su proyecto.<br \/>\nDe este modo se perfila otro tema teol\u00f3gico que ahora desarrollaremos. Pero dentro de \u00e9l aparece una vez m\u00e1s el esquema de la elecci\u00f3n del d\u00e9bil: la v\u00ed\u00adctima U r\u00ed\u00adas, herido por la prevaricaci\u00f3n del poder de David, no es olvidada, porque la voz de Dios a trav\u00e9s del profeta Nat\u00e1n le da satisfacci\u00f3n y le hace justicia. Pero esto aparece m\u00e1s netamente en el breve an\u00e1lisis que vamos a hacer ahora de 1S 11-12.<br \/>\n3043<br \/>\n3. El juicio sobre el pecado.<br \/>\nOr\u00ed\u00adgenes escribi\u00f3 que el rostro de David irradiaba luz como el de Mois\u00e9s, pero que esta luminosidad estaba atravesada por franjas de sombras, es decir, por el pecado. Tambi\u00e9n Sa\u00fal es colocado muy pronto bajo el signo del pecado (IS 15). Pero es curioso que la narraci\u00f3n de 1 -2S insista tanto en presentar la vida de David como surcada por el pecado. En efecto, su historia de rey est\u00e1 rodeada, en inclusi\u00f3n, por dos grandes cuadros de pecado.<br \/>\nEl primero es el de los cap\u00ed\u00adtulos 11-12, construidos h\u00e1bilmente a nivel literario en nueve peque\u00f1as escenas recitadas siempre por dos actores (11,1-5: David y Betsab\u00e9; 11,6-13: David y Ur\u00ed\u00adas; 11,14-17:<br \/>\nDavid yJoab; 11,18-25: David yJoab; 11,26-27: David y Betsab\u00e9; 12,1-14: David y Nat\u00e1n; 12,15-16:<br \/>\nDavid y Dios; 12,17-23: David y los ministros; 12,24-25: David y Betsab\u00e9). El pecado de adulterio con Betsab\u00e9 y del asesinato de Ur\u00ed\u00adas, justificado por el poder, est\u00e1 bajo el juicio de Dios, que se coloca siempre del lado de la justicia violada: \u2020\u0153Pero esto que hizo David desagrad\u00f3 al Se\u00f1or\u2020\u009d (11,27). En medio del silencio c\u00f3mplice y adulador de los subditos se alza acusadora la voz de la profec\u00ed\u00ada, que adopta el conocido m\u00e9todo de implicar al pecador en un caso externo, que al final se revela estrictamente personal:<br \/>\nde espectador que condena, el pecador se convierte en el autocondenado. Es el caso de la estupenda par\u00e1bola del pobre y de su \u2020\u0153corderilla\u2020\u009d (12,1-4). En el fuerte grito: \u2020\u0153T\u00fa eres ese hombre\u2020\u009d se oculta la implacable den uncia de Dios de las injusticias de los poderosos.<br \/>\nEl que juzga entonces es Dios mismo, que es tambi\u00e9n la parte civil; porque no es s\u00f3lo Ur\u00ed\u00adas el herido, sino el mismo Se\u00f1or, defensor de los d\u00e9biles. La condena est\u00e1 formulada seg\u00fan el canon de la justicia del ta-li\u00f3n: \u2020\u0153Mataste con la espada&#8230; no se apartar\u00e1 nunca la espada de tu casa&#8230; Por haber tomado por esposa a la mujer de Ur\u00ed\u00adas&#8230;, tomar\u00e9 ante tus propios ojos a tus mujeres y se las dar\u00e9 a tu pr\u00f3jimo\u2020\u009d (12,9- 11). David, vuelto a la sinceridad de la conciencia, se abre a Dios en la confesi\u00f3n: \u2020\u0153Ac pecado contra el Se\u00f1or\u2020\u009d (12,13; SaI 51). Pero Dios, aunque perdona la culpa, debe ser el garante de la justicia, por lo cual ha de dar curso a la pena: David ser\u00e1 castigado como padre perdiendo el hijo tenido de Betsab\u00e9. La muerte del hijo -en la visi\u00f3n veterotestamentaria- se convierte casi en el s\u00ed\u00admbolo de la muerte del rey pecador justamente en su misma carne. Pero el nacimiento de Salom\u00f3n ser\u00e1 la se\u00f1al del \u2020\u0153renacimiento\u2020\u009d de David y de su vuelta a la comuni\u00f3n con Dios y con su justicia. El pecado aparece tambi\u00e9n al final del relato de 2S. El cap\u00ed\u00adtulo 24 est\u00e1 tambi\u00e9n presidido por el esquema pecado-arrepentimiento-perd\u00f3n. El censo (Vv. 1-9) es visto como un acto de orgullo por parte de David, acto instigado por Dios mismo seg\u00fan la arcaica concepci\u00f3n por la que a Dios se atribuye todo, bien y mal, para evitar el dualismo (ver, en cambio, ICr\u00f3n 21,1). La peste (Vv. ??? 5) es el juicio de Dios por el pecado del rey; la s\u00faplica y la conversi\u00f3n de David tienen como exvoto el altar, que anticipar\u00e1 idealmente el templo salom\u00f3nico (Vv. 16- 25). En todo caso, en las palabras de David aparece un fuerte sentido del pecado: \u2020\u0153Ac cometido un gran pecado por haber hecho esto. Se\u00f1or, perdona el pecado de tu siervo, porque he obrado como un insensato\u2020\u009d (y. 10). Se introduce tambi\u00e9n el principio de la responsabilidad personal frente al tradicional de<br \/>\nla culpa comunitaria, siendo el rey s\u00ed\u00admbolo de la naci\u00f3n: \u2020\u0153Yo soy quien ha pecado y ha obrado mal; pero estos otros, el reba\u00f1o, \u00bfqu\u00e9 han hecho? Que tu mano caiga sobre m\u00ed\u00ad y sobre mi familia\u2020\u2122 (y. 17).<\/p>\n<p>BIBL.: Auzou G., La danza ante el arca, Fax Madrid 1971; BOcker H.J., Dic Beurteilung derAnf\u00e1nge des Konigtums in den deuteronomis\u00fc-schen Abschnitten des ISamuelbuches. Em Bei-trag zum Problem des \u2020\u0153deuteronomistische Ge-schichtswerks, Neukirchener Verlag, Neukir-chen-Vluyn 1969; Bressan G., Samuele, Mariet-ti, Turin 1954; Campbell A.F., Yahweh andthe ark: a case studyin narrative, en JBL 97 (1979) 31-43; Cazelles H. 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Ravasi<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>(heb. <\/span><span style=''>\u0161<sup>e<\/sup>m\u00fb&#722;&#275;l<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018nombre de Dios\u2019 (?). 1. Jefe simeonita (Nm. 34.20) en <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0nbe<\/span><span lang=ES style=' '>; en otras *Semuel. 2. Nieto de Isacar (1 Cr. 7.2), en <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;; color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0nbe<\/span><span lang=ES style=''>; en <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vrv2<\/span><span lang=ES style=' '> *Semuel. 3. El profeta, contempor\u00e1neo de Sa\u00fal y David, cuya carrera vemos relatada en 1 S., y que dio su nombre a los dos libros de Samuel. Hch. 3.24 lo considera como el primero de los profetas, Hch. 13.20 como el \u00faltimo de los jueces.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. Su vida<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Samuel naci\u00f3 en el seno de una familia efraimita de Ram\u00e1 (aunque de estirpe lev\u00edtica, seg\u00fan 1 Cr. 6.33s). Sus padres fueron Elcana y Ana; su madre hab\u00eda sido est\u00e9ril anteriormente, y antes del nacimiento de su hijo lo dedic\u00f3 como *nazareo. Por lo tanto, despu\u00e9s de ser destetado fue llevado al templo de Silo donde lo crio El\u00ed (1 S. 1). Mientras fue muchacho experiment\u00f3 el llamamiento prof\u00e9tico, y en su momento \u201cfue establecido como profeta por el Se\u00f1or\u201d (1 S. 3).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Como resultado de una importante victoria filistea estos capturaron el arca del pacto, El\u00ed muri\u00f3, y el sacerdocio fue transferido de *Silo (1 S. 4); no hay indicios de los movimientos de Samuel en ese per\u00edodo. Posteriormente reuni\u00f3 a las tropas israelitas en Mizpa y obtuvo una victoria sobre los filisteos (* <span style='text-transform:uppercase'>Eben-ezer<\/span>). Desde ese momento cumpli\u00f3 el papel de juez en Israel, con jurisdicci\u00f3n sobre Bet-el, Gilgal, Mizpa y Ram\u00e1 (1 S. 7).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Ya anciano los jefes de las tribus se opusieron a su liderazgo y pidieron rey. Al principio Samuel se opuso, pero contando con la gu\u00eda divina accedi\u00f3 a su pedido (1 S. 8). Luego conoci\u00f3 a *Sa\u00fal, y Dios le orden\u00f3 que lo ungiera; en una compleja serie de acontecimientos, Samuel presidi\u00f3 la instituci\u00f3n de la monarqu\u00eda israelita, aunque no sin advertir severamente al rey y al pueblo (1 S. 9\u201312).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>No pas\u00f3 mucho tiempo antes de que se produjera un desacuerdo entre Samuel y Sa\u00fal, cuando este \u00faltimo decidi\u00f3 ofrecer sacrificio antes de la batalla (1 S. 13). El desacuerdo se torn\u00f3 absoluto cuando Sa\u00fal viol\u00f3 un solemne juramento al perdonar la vida al rey amalecita Agag. Samuel mat\u00f3 personalmente a Agag, y luego se retir\u00f3 a Ram\u00e1. Expl\u00edcitamente rechaz\u00f3 a Sa\u00fal, y nunca m\u00e1s volvi\u00f3 a tener trato con \u00e9l (1 S. 15). Su acto final fue la unci\u00f3n privada de David como pr\u00f3ximo rey de Israel (1 S. 16). Muri\u00f3 en Ram\u00e1 y fue sepultado all\u00ed (1 S. 25.1). Aun despu\u00e9s de su muerte un Sa\u00fal desesperado trat\u00f3 de determinar la voluntad de Dios por su intermedio (1 S. 28).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. Evaluaci\u00f3n cr\u00edtica<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Las evaluaciones cr\u00edticas recientes de Samuel tienden a ser negativas. El punto de vista que m\u00e1s disminuye su figura tiende a verlo como vidente local, a quien Sa\u00fal nunca conoci\u00f3, sobre la base de 1 S. 9.6, 18. No obstante, pocos eruditos negar\u00edan que no solamente supervis\u00f3 la instituci\u00f3n de la monarqu\u00eda, sino que tambi\u00e9n rompi\u00f3 posteriormente con Sa\u00fal y lo repudi\u00f3. La inseguridad posterior de Sa\u00fal constituye un fuerte apoyo al cuadro b\u00edblico de Samuel como persona de influencia y poder.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='text-indent:18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Los principales argumentos que se esgrimen contra su historicidad son: (i) el car\u00e1cter \u201clegendario\u201d de algunas de las historias (p. ej. el relato de la infancia), (ii) el hecho de que Samuel aparece en tal diversidad de papeles (profeta, juez, jefe militar, l\u00edder de la naci\u00f3n, y quiz\u00e1s tambi\u00e9n sacerdote), y (iii) el problema de hacer concordar los diferentes papeles con supuestas fuentes literarias o tradiciones no escritas que sirven de base a 1 Samuel. El primero de estos argumentos no admite criterios objetivos en vista de la ausencia de datos extrab\u00edblicos sobre Samuel. Adem\u00e1s, el tercer problema no ofrece base segura para el juicio en vista de que existe tan poca certidumbre en cuanto a las fuentes empleadas en los *libros de Samuel. En consecuencia, el segundo problema es el principal. Dos cosas pueden afirmarse en cuanto a los papeles que se dice desempe\u00f1\u00f3 Samuel. En primer lugar, si bien podemos admitir que diferentes estratos literarios pueden haber realzado o dado preeminencia a papeles diversos, no es menos cierto que los mismos no fueron tan dispares como podr\u00eda parecer: el libro de Jueces muestra que en la Israel de la antig\u00fcedad pod\u00edan combinarse las funciones de jefe guerrero, l\u00edder nacional, y juez (en sentido judicial); y tenemos indicaciones, tanto internas como externas, de que a veces la *profec\u00eda comprend\u00eda papeles relacionados con los sacrificios, y que a veces los profetas nombraban y repudiaban a los reyes. En segundo lugar, Samuel vivi\u00f3 en una \u00e9poca de crisis y transici\u00f3n, y en ausencia de otra figura prominente bien podr\u00edan los israelitas haberlo elegido para que cumpliera un papel excepcional. B\u00e1sicamente combina los oficios de juez y profeta. D\u00e9bora ofrece una analog\u00eda de menor envergadura (cf. Jue. 4.4).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> A. Weiser, <i>Samuel: seine geschchtliche Ausgabe und religi\u00f6se Bedeatung<\/i> (<etiqueta id=\"#_ftn369\" name=\"_ftnref369\" title=\"\"><i>FRLANT<\/i><\/etiqueta> 81), 1962; J. L. McKenzie, \u201cThe Four Samuels\u201d, <i>Biblical Research<\/i> 7, 1962, <etiqueta id=\"#_ftn370\" name=\"_ftnref370\" title=\"\">pp. 3\u201318. V\u00e9anse <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn371\" name=\"_ftnref371\" title=\"\">t<\/etiqueta>amb. historias corrientes de Israel y comentarios corrientes.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn372\" name=\"_ftnref372\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>D.F.P.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nace, 1Sa 1:19-20; es dedicado a Jehov\u00e1, 1Sa 1:21-28; ministra ante Jehov\u00e1, 1Sa 2:11, 18-21 Samuel (heb. Shem\u00fb&#8217;\u00eal, quiz\u00e1s \u00abo\u00ed\u00addo por Dios\u00bb, \u00abpedido a Dios\u00bb o \u00abDios ha o\u00ed\u00addo\u00bb; gr. Samouel). Por interpretaci\u00f3n se le ha dado el significado de \u00abNombre de Dios\u00bb; pero parece que su madre quiso significar \u00abDios ha o\u00ed\u00addo\u00bb, una combinaci\u00f3n &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/samuel\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSAMUEL\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-3895","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3895","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3895"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3895\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3895"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3895"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3895"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}