{"id":3898,"date":"2016-02-05T00:08:28","date_gmt":"2016-02-05T05:08:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sangre\/"},"modified":"2016-02-05T00:08:28","modified_gmt":"2016-02-05T05:08:28","slug":"sangre","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sangre\/","title":{"rendered":"SANGRE"},"content":{"rendered":"<p>v. Expiaci\u00f3n, Propiciaci\u00f3n, Vida<br \/>\nGen 4:10 la voz de la s de tu hermano clama a m\u00ed<br \/>\n9:4<\/p>\n<hr>\n<p>Sangre    (heb. d\u00e2m; gr. h\u00e1ima).  Fluido vital que circula por el cuerpo para llevar nutrientes y ox\u00ed\u00adgeno a todas partes del organismo, y a la vez productos de desecho para su eliminaci\u00f3n (Lev 17:11, 14; Deu 12:23).  Los israelitas no estaban al tanto de todos los detalles de estas funciones, pero s\u00ed\u00ad de la \u00ed\u00adntima relaci\u00f3n que hay entre la sangre y la vida, pues la Ley declaraba: \u00abPorque la vida de la carne en la sangre est\u00e1\u00bb (Lev 17:11); tambi\u00e9n les estaba vedado comer sangre (Gen 9:3, 4; Lev 17:10-14; Act 15:20, 29).  Sin duda, esta prohibici\u00f3n ten\u00ed\u00ada bases higi\u00e9nicas, pero tambi\u00e9n debi\u00f3 haber tenido valor como instrucci\u00f3n.  El uso m\u00e1s significativo de la sangre en tiempos del AT se echaba de ver en los sacrificios, y mayormente en los servicios del santuario.  La sangre derramada prefiguraba la sangre de Cristo, la vida inapreciable del Hijo de Dios, quien ir\u00ed\u00ada al sacrificio como la \u00fanica esperanza de una raza ca\u00ed\u00adda y condenada (1Co 10:16; Eph 2:13; Heb 9:14; 10:19; 1P. 1:2; Rev 12:11).  La salvaci\u00f3n por medio de la sangre de Cristo es el tema central del evangelio (Rom 3:25; 5:9; Eph 1:7; Col 1:20; Heb 9:22; Rev 1:5; etc.).  Sangre, Vengador de la.  V\u00e9ase Vengador de la sangre.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>en las Escrituras es la sede del principio vital, y este t\u00e9rmino se emplea como sin\u00f3nimo de vida, tal en Sal 30 (29), 10. Por residir en ella la vida se prohibe comer la s. de los animales, Gn 9, 4; Lv 3, 17; 7, 26; 17, 10; 19, 26; Dt 12, 16 y 23; 15, 23; por la misma raz\u00f3n, toda s. pertenece a Dios, sobre todo la del hombre, hecho a imagen y semejanza suya. Desde antes de la promulgaci\u00f3n del Dec\u00e1logo, estaba prohibido derramar sangre y hacerlo clamaba la venganza divina, Gn 4, 10-11. Incluso en el culto, la s. deb\u00ed\u00ada derramarse alrededor del altar, como expiaci\u00f3n, Lv 17, 11.<\/p>\n<p>En el N. T.  todo el simbolismo cultual de la s., encuentra su cumplimiento en el derramamiento de la s. de Cristo en la cruz: \u2020\u0153Y penetr\u00f3 en el santuario una vez para siempre, no con sangre de machos cabr\u00ed\u00ados ni de novillos, sino con su propia sangre, consiguiendo una liberaci\u00f3n definitiva\u2020\u009d, Hb 9, 11-22. Tal como lo dijo Jes\u00fas en la \u00faltima cena, antes de su pasi\u00f3n, como en el Sina\u00ed\u00ad, Ex 24, 4-8, la s. de las v\u00ed\u00adctimas sell\u00f3 la alianza de Yahv\u00e9h con su pueblo, Jes\u00fas con su s. sella la Nueva Alianza, Mt 26, 27; Mc 14, 22-25; Lc 22, 19-20.  La s. de Cristo es el precio pagado por la redenci\u00f3n del hombre, Ef 1, 7; 1  P 1, 18-19. La s. de Cristo lleva a cabo la purificaci\u00f3n del pecado, por eso el Ap\u00f3stol dice que Dios lo destin\u00f3 como \u2020\u0153instrumento propiciatorio\u2020\u009d, Rm 3, 25, prefigurado en el rito del Gran D\u00ed\u00ada de la Expiaci\u00f3n, Lv 16.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>La palabra se encuentra m\u00e1s de 400 veces en la Biblia y con frecuencia especial en Lev\u00ed\u00adtico, Ezequiel y Hebreos. En su mayor\u00ed\u00ada, las referencias b\u00ed\u00adblicas se dirigen hacia la observaci\u00f3n pr\u00e1ctica de que la p\u00e9rdida de sangre conduce a la p\u00e9rdida de vitalidad y que el desangrarse conduce a la muerte. Gen 9:5 dice lit.: Porque ciertamente por vuestra propia sangre pedir\u00e9 cuentas. Pedir\u00e9 cuentas a todo animal y al hombre. Yo pedir\u00e9 cuentas a cada uno por la vida del hombre. Pedir cuentas, en este v., significa pedir satisfacci\u00f3n. Pedir cuentas por vuestra propia sangre equivale pedir cuentas por la vida; ambas significan exigencia de la pena de muerte.<\/p>\n<p>Cuando se derrama la sangre, se termina la vida y el Se\u00f1or busca satisfacci\u00f3n por el derramamiento de sangre demandando la vida del asesino (Gen 9:5; compararGen 37:26; 2Sa 1:16; Psa 30:9; Psa 58:10). La sangre es la vida de la carne (Gen 9:4; comparar Lev 17:11) porque la carne y la sangre en su uni\u00f3n propia constituyen una criatura viviente, bestia u hombre, pero cuando se les separa, sobreviene la muerte.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>Es algo \u00abcentral\u00bb en toda la Biblia, porque \u00absin derramamiento de sangre, no hay remisi\u00f3n de los pecados\u00bb: (Lev 17:11, Heb 9:22).<\/p>\n<p> En el Antiguo Testamento.<\/p>\n<p> &#8211; Los sacrificios para expiar pecados o alabar a Dios, eran con derramamiento de sangre de animales, Lev.l-8.<\/p>\n<p> &#8211; Estaba prohibido ingerir la sangre de estos animales, Gen 9:4, Lev 7:26, Lev 17:10-16.<\/p>\n<p> En el Nuevo Testamento.<\/p>\n<p> &#8211; Tambi\u00e9n se prohibe ingerir la sangre de animales sacrificados a los \u00ed\u00addolos, Hec 15:20, Hec 21:25.<\/p>\n<p> &#8211; La \u00abSangre de Cristo\u00bb es la que salva y limpia de todo pecado, Efe 1:7, Efe 1:2.<\/p>\n<p> 13, 1 J n.1: 7, Ap. l 5,5:9, 1Pe 1:19.<\/p>\n<p> &#8211; \u00c2\u00a1Y tenemos que beber la Sangre de Cristo!, porque si no comemos su Carne y no bebemos su Sangre, no tendremos vida en nosotros, Jua 6:52-57, Mat 26:27, 1Co 11:25-30.<\/p>\n<p> -?Y debemos tomarla a diario. en la Eucarist\u00ed\u00ada! Es el \u00abpan nuestro de cada dia\u00bb de Mat 6:11 y Jua 6:48-58.<\/p>\n<p> &#8211; La sangre se toma como sin\u00f3nimo de \u00abvida\u00bb, en Ge,Jua 9:5 y Lev 17:14., y Cristo dio su vida por nosotros: (1 Jn.3.<\/p>\n<p> 16)., y la sigue dando cada dia en la Eucarist\u00ed\u00ada: Mat 6:11, Mat 26:27-28, Jua 6:4858, Luc 22:20, Mar 14:24, 1 Cor. l 1:23- 30.<\/p>\n<p> &#8211; Sanaci\u00f3n del flujo de sangre,  Mat 9:20, Mar 5:25, Luc 8:43.<\/p>\n<p> ( Ver Heb.9-10, la sangre de animales y la Sangre -de Cristo).<\/p>\n<p> Ver \u00abEucarist\u00ed\u00ada\u00bb, \u00abMisa\u00bb, \u00abSacrificio\u00bb.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>La palabra hebrea dam se traduce como s. en el AT. Se emplea para referirse a actos de violencia que conducen a la muerte, ya sea en peleas, guerras, asesinatos, etc\u00e9tera, y para se\u00f1alar a su derramamiento en la muerte de animales como un sacrificio a Dios. Algunos eruditos discuten si con el uso de la palabra s. en el contexto de un sacrificio se pone el \u00e9nfasis en la muerte o en la vida de lo sacrificado. Al decir, entonces, que somos salvos \u2020\u0153por la sangre de Cristo\u2020\u009d, se quiere significar que somos salvos por participar de su vida. Pero, en realidad, el \u00e9nfasis de la Escritura cuando habla de s. se relaciona con la idea de muerte. O, para ser m\u00e1s precisos, la idea de una vida ofrecida a trav\u00e9s de la muerte. En el pensamiento hebreo, \u2020\u0153la vida de la carne en la sangre est\u00e1\u2020\u009d (Gen 9:4; Lev 17:11, Lev 17:14). Por eso se prohib\u00ed\u00ada el derramamiento de la sangre humana, o el asesinato ( \u2020\u00a2Vengador de la sangre). Cuando un hombre era culpable de muerte ante Dios por un pecado cometido, se dec\u00ed\u00ada: \u2020\u0153&#8230; su s. ser\u00e1 sobre \u00e9l\u2020\u009d (Lev 20:9-13). En los sacrificios por los pecados, establecidos por Dios, hab\u00ed\u00ada que derramar completamente la sangre de las v\u00ed\u00adctimas en el momento de ser ofrecidas (Lev 1:5; Exo 12:7; Deu 12:24). Se prohib\u00ed\u00ada comer la s. de los animales (Lev 3:17; 1Sa 14:31-35). La idea de sacrificio expiatorio significaba que la vida del animal era entregada en lugar del pecador que merec\u00ed\u00ada la muerte. La s. del animal sustitu\u00ed\u00ada la s. del pecador, que deb\u00ed\u00ada ser derramada.<\/p>\n<p>En el NT el t\u00e9rmino es haima. En unas veinticinco ocasiones el vocablo se utiliza en relaci\u00f3n con la muerte de Cristo en la cruz. De manera que las costumbres sacrificiales del AT son presentados como un tipo, una lecci\u00f3n objetiva que apuntaba hacia el sublime acto que Jes\u00fas consumar\u00ed\u00ada ofreci\u00e9ndose como sacrificio santo por los pecados de todo el mundo. Cristo, \u2020\u0153no por s. de machos cabr\u00ed\u00ados ni de becerros, sino por su propia s.\u2020\u009d obtuvo para nosotros \u2020\u0153eterna redenci\u00f3n\u2020\u009d (Heb 9:12). Se entiende que al mencionar la s. de Cristo, se hace una referencia a su muerte expiatoria (\u2020\u0153&#8230; sin derramamiento de s. no se hace remisi\u00f3n\u2020\u009d [Heb 9:22], por la cual se logra la reconciliaci\u00f3n de los hombres con Dios. Esa muerte establece la paz con Dios y hace posible la comuni\u00f3n con \u00e9l. De ah\u00ed\u00ad que el NT enfatice a menudo sobre el poder de \u2020\u0153la s. de Jesucristo\u2020\u009d (1Pe 1:2; Heb 10:19; 1Jn 1:7), \u2020\u0153la s. de Cristo\u2020\u009d ( 1Co 10:16; Efe 2:13); \u2020\u0153la s. del Se\u00f1or\u2020\u009d (1Co 11:27); y \u2020\u0153la s. del Cordero\u2020\u009d (Apo 7:14; Apo 12:11). Es por la muerte expiatoria del Se\u00f1or Jes\u00fas en la cruz del Calvario que obtenemos perd\u00f3n de pecados, limpieza y entrada a la presencia de Dios.<br \/>\niglesia es propiedad del Se\u00f1or, por cuanto \u00e9l la \u2020\u0153gan\u00f3 por su propia sangre\u2020\u009d (Hch 20:28). Es a esto que el NT llama \u2020\u0153redenci\u00f3n\u2020\u009d (Efe 1:7). Antes de convertirse a Cristo, los seres humanos existen en una \u2020\u0153vana manera de vivir\u2020\u009d, de la cual fueron rescatados los creyentes, \u2020\u0153no con cosas corruptibles como oro o plata, sino con la s. preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminaci\u00f3n\u2020\u009d (1Pe 1:18-19). \u2020\u00a2Expiaci\u00f3n. \u2020\u00a2Redenci\u00f3n.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, LEYE<\/p>\n<p>ver, SACRIFICIO, AHOGADO, CONCILIO DE JERUSALEN, HISTORIA B\u00ed\u008dBLICA<\/p>\n<p>vet, L\u00ed\u00adquido vital que circula por el cuerpo, tan indispensable para su existencia que se puede decir: \u00abPorque la vida de la carne en la sangre est\u00e1\u00bb (Lv. 17:11, 14), o: \u00abLa sangre es la vida\u00bb (Dt. 12:23); este hecho no impide que el salmista atribuya igualmente al soplo de Jehov\u00e1 la vida de los animales (Sal. 104:30). La sangre representa la vida, tan sagrada para Dios que la sangre del Abel asesinado es descrita como clamando venganza desde la tierra (Gn. 4:10). Inmediatamente despu\u00e9s del Diluvio, al dar Dios permiso para comer la carne de los animales, se prohibi\u00f3 sin embargo comer su sangre (Gn. 9:3, 4; Hch. 15:20, 29). Esta ley, dada a No\u00e9, rige por tanto no s\u00f3lo para el juda\u00ed\u00adsmo, sino para toda la raza humana, todas las naciones que surgieron de No\u00e9. Tambi\u00e9n se dio la siguiente orden: \u00abEl que derramare sangre de hombre, por el hombre su sangre ser\u00e1 derramada\u00bb (Gn. 9:6). Seg\u00fan la Ley, la muerte es la paga del pecado. Para obtener el perd\u00f3n era indispensable sacrificar la vida de un sustituto, prefigurando el sacrificio del Calvario (He. 9:22; v\u00e9ase SACRIFICIO). La sangre de los animales sacrificados serv\u00ed\u00ada para hacer la expiaci\u00f3n sobre el altar (Lv. 17:1-14; Dt. 12:15-16), o en el interior del santuario, sobre el propiciatorio (Lv. 8:23, 30; Ex. 24:8; He. 9:18-22). Mediante este s\u00ed\u00admbolo, el sacerdote ven\u00ed\u00ada a decir al Se\u00f1or: \u00abEl hombre (o el pueblo) a quien yo represento hubiera debido morir a causa de su pecado. Pero la sangre aqu\u00ed\u00ad presentada demuestra que una v\u00ed\u00adctima ha sido ofrecida en su lugar. Tu ley queda satisfecha. otorga tu perd\u00f3n seg\u00fan tu promesa.\u00bb En el NT, las expresiones: sangre de Jes\u00fas, sangre de Cristo, sangre del Cordero, sangre del pacto, sangre rociada, son met\u00e1foras que representan la muerte expiatoria del Se\u00f1or Jes\u00fas; fue por el derramamiento de Su sangre que pudo haber salvaci\u00f3n (1 Co. 10:16; Ef. 2:13; He. 9:14; 10:19; 1 P. 1:2, 19; 1 Jn. 1:7; Ap. 7:14; 12:11; Mt. 26:28; He. 12:24). Para un tratamiento m\u00e1s completo de la prohibici\u00f3n de comer sangre, v\u00e9anse AHOGADO, CONCILIO DE JERUSALEN, HISTORIA B\u00ed\u008dBLICA IV, c. Bibliograf\u00ed\u00ada: Darby, J. N.: \u00abThe Blood of the Lamb\u00bb, en The Bible Treasury, dic. 1875 (reimpr., 1969, H. L. Heijkoop, Winschoten, Holanda); Darby, J. N.: \u00abPurged with blood\u00bb, en Bible Treasury, ene. 1869; Fereday, W. W.: \u00abThe Precious Blood\u00bb, en The Bible Treasury, nov. 1894; Kelly, W.: \u00abEating blood prohibited\u00bb, en The Bible Treasury, sept., 1902; v\u00e9ase tambi\u00e9n Chafer, L. S.: \u00abTeolog\u00ed\u00ada Sistem\u00e1tica\u00bb (Publicaciones Espa\u00f1olas, Dalton, 1974).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[272]<\/p>\n<p>     Entre los antiguos se identificaba con la vida, el esp\u00ed\u00adritu del cuerpo y el alma. Por esa era objeto de una veneraci\u00f3n singular (Deut.12.23; Lev. 17.14; Gen. 9.15). Los israelitas ten\u00ed\u00adan prohibido comer la sangre de los animales, cualquiera que fuera (Gen. 9. 3; 1 Sam. 14.31-44; Deut. 12. 16 y  23-25; Jdt. 11.12).<\/p>\n<p>    En el Nuevo Testamento se la cita (haima) 97 veces en diversidad de sentidos, sin el sentido sacral del Antiguo Testamento. Sin embargo se alude a la m\u00e1xima sacralidad de la sangre al aludir a la derramada por Cristo. Son 45 las veces en que se hace referencia expl\u00ed\u00adcita a la sangre de Jes\u00fas ofrecida en la cruz o convertida en el precio del rescate. Por eso se identifica la Sangre de Cristo con su pasi\u00f3n, muerte y crucifixi\u00f3n.<\/p>\n<p>    Es normal que en la Iglesia haya existido siempre una especial devoci\u00f3n a la Sangre de Cristo, aunque se explicita esa devoci\u00f3n lit\u00fargicamente s\u00f3lo en los \u00faltimos siglos. Sobre todo San Pablo la consider\u00f3 como emblema de la pasi\u00f3n de Jes\u00fas: (Rom. 3. 25; Ef. 1. 7; Hebr. 9.10). La Preciosa Sangre de Jes\u00fas, unida a la divinidad, es forma y parte de su humanidad sagrada y por lo tanto carece de sentido diferenciar la parte del todo, cuando se trata de declarar su dignidad y la oportunidad de su culto.<\/p>\n<p>    La Teolog\u00ed\u00ada comenz\u00f3 a plantearse el significado de esta sangre divina hacia el siglo XV, siendo los dominicos defensores de la naturaleza plenamente humana de la sangre y sosteniendo los franciscanos el ser m\u00e1s bien accidental a la naturaleza. El Concilio de Trento (Sess. XIII. c. 3) llam\u00f3 al cuerpo y la sangre de Jes\u00fas \u00abpartes del Se\u00f1or Jes\u00fas\u00bb y las declar\u00f3 objeto de adoraci\u00f3n, al igual que su total humanidad.<\/p>\n<p>    Ante la posibilidad de que algunas partes de esa sangre quedara en la tierra (santo sudario, espinas veneradas, clavos) hizo pensar a algunos te\u00f3logos que no toda la sangre, toda la humanidad, qued\u00f3 resucitada. Al margen de que es un tema marginal e intrascendente y de que las creencias en torno a esas reliquias, dignas de respeto pero no de exigencia dogm\u00e1tica, lo importante es que Jes\u00fas fue hombre y dej\u00f3 restos de sus pisadas en la tierra. Pero es preciso recordar que, resucitado, se halla glorificado y su Preciosa Sangre, como su Coraz\u00f3n Sagrado, sus sagradas llagas y su Humanidad divina, merecen culto de latr\u00ed\u00ada o adoraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Redenci\u00f3n una vida donada en sacrificio<\/p>\n<p>\tJesucristo nos ha redimido con su \u00absangre\u00bb (Ef 1,7), es decir, con su vida donada en sacrificio, para establecer la Nueva Alianza. \u00abLa Redenci\u00f3n nos viene ante todo por la sangre de la cruz, pero este misterio est\u00e1 actuando en toda la vida de Cristo\u00bb (CEC, n.517).<\/p>\n<p>\tEn la Sagrada Escritura, el concepto \u00absangre\u00bb indica el principio vital o la sede de la vida. En este sentido se dice que la \u00absangre\u00bb, es decir, la vida, pertenece s\u00f3lo a Dios, como origen de toda vida. En los sacrificios antiguos se ofrec\u00ed\u00ada a Dios la \u00abvida\u00bb simbolizada por la \u00absangre\u00bb.<\/p>\n<p>\tEl pacto esponsal o Antigua Alianza (Ex 24,4-8) se ratific\u00f3 con la lectura de las palabras del Se\u00f1or, que el pueblo prometi\u00f3 cumplir, mientras se ofrec\u00ed\u00adan sacrificios para sellar el pacto con sangre \u00abEsta es la sangre de la Alianza, que ha hecho Dios con vosotros\u00bb. Puesto que la sangre simbolizaba la vida, Dios y el pueblo se un\u00ed\u00adan para siempre, con Alianza eterna, en una sola vida. Al celebrar anualmente la Pascua, el pueblo conmemoraba esta Alianza y la liberaci\u00f3n de Egipto. El cordero asado recordaba al cordero de la noche de la Pascua, cuya sangre hizo \u00abpasar\u00bb de largo al \u00e1ngel exterminador.<\/p>\n<p>\tJes\u00fas ha realizado la salvaci\u00f3n redentora \u00abmediante su sangre\u00bb (Rom 5,9; Ef 1,7), que es \u00absangre de la Nueva Alianza\u00bb (Lc 22,20; Mt 26,28). De este modo,  ha podido \u00abreconciliar consigo todas las cosas, tanto las del cielo como de la tierra, estableciendo la paz por medio de su sangre\u00bb (Col 1,20).<\/p>\n<p>\tLa vida entera de Jes\u00fas es vida donada en sacrificio \u00abpor todos\u00bb (Mt 26,28). Al realizar su misi\u00f3n, Jes\u00fas era consciente que \u00abten\u00ed\u00ada que padecer para entrar en su gloria\u00bb (Lc 24,26); \u00abhab\u00ed\u00ada de morir&#8230; para congregar a los hijos de Dios que estaban dispersos\u00bb (Jn 11,52).<\/p>\n<p>\tDar la vida por amor<\/p>\n<p>\tEn el evangelio de Juan, Jes\u00fas se presenta como el Buen Pastor que \u00abda la vida\u00bb (Jn 10,11-15). Es la se\u00f1al m\u00e1s fuerte de su amistad (Jn 15,13). El \u00absigno\u00bb de esta realidad de su vida donada en sacrificio, aparece en la \u00absangre\u00bb que brota de su costado abierto, muerto en cruz (Jn 19,35). Esa donaci\u00f3n sacrificial ten\u00ed\u00ada como objetivo poder comunicar el \u00abagua\u00bb viva, que simboliza la vida nueva en el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Del nuevo templo, que es Jes\u00fas, brotan los \u00abtorrentes de agua viva\u00bb (Jn 7,37-39, en relaci\u00f3n con Jn 19,34-35).<\/p>\n<p>\tLa carta a los Hebreos toma este s\u00ed\u00admil para indicar que la \u00absangre\u00bb (o vida donada) de Jes\u00fas est\u00e1 llena de Esp\u00ed\u00adritu Santo; por esto su sacrificio lleva a la perfecci\u00f3n (y trasciende) los sacrificios antiguos (Heb 9,14). Es la \u00fanica sangre que puede penetrar los cielos (sin necesidad de fuego material), para poder derramar el Esp\u00ed\u00adritu Santo. Por esto, los sacrificios antiguos han quedado abolidos.<\/p>\n<p>\tEl sacrificio redentor presente en la Eucarist\u00ed\u00ada<\/p>\n<p>\tCon su sangre derramada, Jes\u00fas es el Mediador de la Nueva Alianza (Heb 12,24). Es el Buen Pastor que consigue la salvaci\u00f3n de su Iglesia con el precio de \u00absu sangre\u00bb (Hech 20,28). Es el \u00abSumo Sacerdote\u00bb que ofrece su sangre como sacrificio de s\u00ed\u00ad mismo (Heb 9,11-14). Es el \u00abSupremo Pastor\u00bb que ha salvado las ovejas con el precio de su sangre (Heb 13,20). Es el \u00abCordero inmaculado\u00bb, con cuya sangre hemos sido adquiridos (1Pe 5,2-4) y cuya inmolaci\u00f3n es la salvaci\u00f3n de toda la humanidad (Apoc 5,9).<\/p>\n<p>\tAl participar en la Eucarist\u00ed\u00ada, se entra \u00aben comuni\u00f3n con la sangre de Cristo\u00bb (1Cor 10,16). Es la salvaci\u00f3n realizada por la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, que libera principalmente del pecado por ser \u00e9ste la ra\u00ed\u00adz de todos los males \u00abcon sus heridas (su sangre) hab\u00e9is sido curados\u00bb (1Pe 2,24). La Iglesia es portadora de este mensaje. La \u00abredenci\u00f3n\u00bb o liberaci\u00f3n total del hombre, s\u00f3lo se obtiene por el sacrificio redentor de Cristo, \u00abpor su sangre\u00bb (Ef 1,7; cfr. Col 1,20). Por esto, \u00abtodas las cosas tienen en \u00e9l su fundamento\u00bb (Col 1,17).<\/p>\n<p>\tDando su vida en sacrificio (=derramando su sangre), Cristo ya nos puede comunicar la vida nueva (=el agua viva). La sangre simboliza m\u00e1s la Eucarist\u00ed\u00ada, mientras el \u00abagua\u00bb indica el bautismo, por el que se recibe la vida nueva. Jes\u00fas resucitado mostr\u00f3 las llagas de sus manos, pies y costado (Jn 20,20; Lc 24,39), como indicando que la vida nueva del Esp\u00ed\u00adritu es fruto de su sufrimiento transformado en amor de donaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\tUna vida donada por su esposa la Iglesia<\/p>\n<p>\tPuesto que su \u00absangre\u00bb, es decir, su vida, fue derramada por nosotros llena de amor del Esp\u00ed\u00adritu Santo (cfr. Heb 9,14), Cristo es el \u00abRedentor\u00bb, el esposo enamorado que libera a la esposa con el precio de su propia sangre \u00abNo hab\u00e9is sido liberados con bienes caducos, el oro o la plata, sino con la sangre preciosa de Cristo\u00bb (1Pe 1,18-19; cfr. Hech 20,28). La Nueva Alianza se ha sellado con la sangre del Hijo de Dios hecho nuestro hermano y \u00abconsorte\u00bb \u00abEsta es la copa de la Nueva Alianza sellada con mi sangre\u00bb (Lc 22,20). Jes\u00fas invita a todos \u00abBebed todos de ella, porque \u00e9sta es mi sangre, la sangre de la alianza, que se derrama por todos para perdonar los pecados\u00bb (Mt 26,27-28).<\/p>\n<p>\tLa Iglesia esposa, en su peregrinar hist\u00f3rico, est\u00e1 llamada a correr la misma suerte de Cristo Esposo, \u00ablavando su t\u00fanica en la sangre del Cordero\u00bb (Apoc 7,14), a fin de construir \u00abel cielo nuevo y la tierra nueva\u00bb (Apoc 21,1), donde reinar\u00e1 el amor y la justicia (cfr. 1Pe 3,13). De este modo llegar\u00e1 a ser \u00abla gran se\u00f1al\u00bb (Apoc 12,1), como la Madre de Jes\u00fas, por haber cre\u00ed\u00addo y haber ayudado a creer (cfr. Lc 1,45; Jn 2,5).<\/p>\n<p>Referencias Alianza, caridad pastoral, Buen Pastor, Coraz\u00f3n de Cristo, Cruz, Eucarist\u00ed\u00ada, Iglesia esposa, Juan evangelista, redenci\u00f3n, sacerdocio, sacrificio.<\/p>\n<p>Lectura de documentos DV 16; LG 3, 9; CEC 517.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada V.M. CAPDEVILA I MONTANER, Liberaci\u00f3n y divinizaci\u00f3n del hombre. La teolog\u00ed\u00ada de la gracia en el evangelio y en las cartas de san Juan (Salamanca, Secretariado Trinitario, 1981); J. ESQUERDA BIFET, Redenci\u00f3n y misi\u00f3n Euntes Docete 37 (1984) 31-64; Idem, Coraz\u00f3n abierto (Barcelona, Balmes, 1984); L. RICHARD, El misterio de la Redenci\u00f3n (Madrid, Pen\u00ed\u00adnsula, 1966); C. SPICQ, L&#8217;Epitre aux h\u00e9breux (Paris, Gabalda, 1977) 143-62 (comentario a Heb 9,1-14 y 9,15-28). Ver estudios en las voces de referencia.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>El A. T. considera que la sangre es la sede del alma, de la vida (G\u00e9n 9,5; Lev 7,11-14; Di 12,23); y como la vida pertenece a Dios, la sangre no puede comerse (Dt 12,16; Act 15,20; 21,19). La sangre de las v\u00ed\u00adctimas se derramaba en el altar de los sacrificios expiatorios (Heb 9,22). La sangre injustamente derramada ten\u00ed\u00ada que ser vengada (G\u00e9n 9,5-6; Ex 21,12; Lev 24,17; N\u00fam 35,16-21), y Dios, ciertamente, vengar\u00e1 la sangre inocentemente vertida (Mt 27,25; Lc 11,5051). La frase \u00absangre y carne\u00bb designa al hombre en su fr\u00e1gil condici\u00f3n terrenal (Mt 16,17; 1 Cor 5,50; G\u00e1l 1,16). La Antigua Alianza fue sellada con sangre de v\u00ed\u00adctimas (Ex 24,8; Heb 9,18-19) y la Nueva lo est\u00e1 tambi\u00e9n con la sangre de Cristo (Mt 26,28; Mc 14,24). La sangre y el agua, que brotan del costado abierto de Jesucristo (Jn 19,34.37), tienen un claro simbolismo: la sangre es propiciaci\u00f3n por nosotros y nos purifica de todo pecado (1 Jn 1,7; Heb 9,22; Ap 7,14); Jesucristo vino por el agua y la sangre (1 Jn 5,6): el agua es el s\u00ed\u00admbolo del bautismo y del Esp\u00ed\u00adritu Santo (Jn 3,5-4,13) y la sangre de la Eucarist\u00ed\u00ada (Jn 6,53-54).<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>(-> vida, eucarist\u00ed\u00ada, pecado, sacrificio). La sangre constituye una de las realidades simb\u00f3licas m\u00e1s importantes para el conjunto de la Biblia. Ella est\u00e1 vinculada a la vida humana y a los sacrificios y recibe, a lo largo de la Biblia, una serie de significados que pueden y deben distinguirse y vincularse con cuidado.<\/p>\n<p>(1) Prohibici\u00f3n de comer sangre de animales. Conforme a la visi\u00f3n de Gn1-2, los hombres eran vegetarianos*. Pues bien, tras el diluvio y el sacrificio de No\u00e9*, Dios les permite comer carne, pero sin sangre: \u00abSed fecundos, multiplicaos y llenad la tierra. Infundir\u00e9is terror y miedo a todos los animales de la tierra, y a todas las aves del cielo, los reptiles del suelo, y los peces del mar&#8230; Todo lo que se mueve y tiene vida os servir\u00e1 de alimento: todo os lo doy, lo mismo que os di la hierba verde. S\u00f3lo dejar\u00e9is de comer la carne con su alma, esto es, con su sangre. Por mi parte, yo reclamar\u00e9 vuestra propia sangre: la reclamar\u00e9 a todos los animales y a todos los humanos&#8230; Quien vertiere sangre humana, otro humano verter\u00e1 su sangre, porque Dios hizo al humano a su imagen. Vosotros, pues, sed fecundos y multiplicaos; llenad la tierra y dominadla\u00bb (Gn 9,1 b-7). Este pasaje ofrece una ley b\u00e1sica: los hombres pueden comer la carne (de los animales), pero no su vida, que es su sangre (Gn 9,4); por eso, tienen que derramar la sangre en la tierra, como si fuera para Dios. Los hombres eran antes se\u00f1ores-civilizadores de animales, a quienes cuidaban, sin poder matarlos (cf. Gn 1,28-30 y 2,19-22). Ahora pueden convertirse, por ley de Dios, en dictadores o depredadores de esos animales, infundiendo en ellos su terror y mat\u00e1ndolos para alimentarse de su carne. Eso significa un cambio en la visi\u00f3n de Dios y de los hombres, que se vinculan sobre la mesa del altar, en gesto sacral (sacrificio de Gn 8,20) y alimenticio (ley de Gn 9,2-3): los hombres comen juntos el animal cuya sangre han sacrificado. La sangre es de Dios, por ser la vida (cf. Gn 9,4-5; Lv 17,11.14), por eso los hombres no pueden comerla (no son due\u00f1os de la vida). Se separa as\u00ed\u00ad la carne (basar) de la sangre (dam), interpretada como vida o alma (nephesh) de los animales. Esta ley pertenece a la estructura fundante de la sacralidad israelita, tal como se encuentra atestiguada en Lv 7,26-27; 17,1-16. La sangre se concibe como vida o alma del animal y esa vida pertenece s\u00f3lo a Dios, por eso hay que respetarla. Esta ley tiene un sentido sacral: ella nos recuerda que en el fondo toda muerte de animal es sacrificio, un tipo de violencia que s\u00f3lo puede expiarse ofreciendo a Dios la sangre, reconoci\u00e9ndole a \u00e9l como Se\u00f1or de toda vida. De esa manera, esa ley act\u00faa como un medio para detener la violencia de unos hombres que aparecen como \u00e1vidos de sangre, deseosos de comer (de apoderarse) de la vida de los animales. Nos hallamos ante unos hom  bres que quieren comer sangre, adue\u00f1arse con violencia de la vida de los animales y los hombres. Frente a ellos se eleva aqu\u00ed\u00ad un Dios de sangre, que corta la violencia porque \u00e9l mismo aparece como due\u00f1o y gestor (garante) de la vida, protector de la sangre. Cada vez que mata a un animal para comerlo, el hombre debe reconocer su violencia (deseo de sangre) y limitarla, imponi\u00e9ndose la moderaci\u00f3n del deseo. Esta prohibici\u00f3n de comer sangre introduce un dualismo parad\u00f3jico: por una parte, se puede matar y comer carne; por otra, se proh\u00ed\u00adbe la comida (bebida) de sangre. En el fondo de esta ley, Dios emerge como se\u00f1or de sangre: cierra el camino a la violencia humana porque El mismo es due\u00f1o y defensor (goel*) de la sangre de todos los vivientes. De esa forma suscita y controla la vida con violencia, impidiendo que ella se expanda de forma imparable. La sangre aparece as\u00ed\u00ad como esencia de la vida (= nephesh), que los hombres no pueden dominar como si fuera suya, pues la vida* es de Dios. La ley de Gn 9,1-7 permite (y de alg\u00fan modo exige) matar y comer animales, pero exige respetar (no comer) su vida\/sangre, para apagar el riesgo de violencia que lleva en s\u00ed\u00ad toda sangre.<\/p>\n<p>(2) No se puede derramar sangre humana: no matar. La ley vincula y distingue las sangres: no se puede comer, pero se puede derramar sangre de animales, mat\u00e1ndolos para ofrecerlos a Dios y para que sirvan de alimento. Pero no se puede derramar sangre humana: \u00abAl que derrame sangre de hombre, otro hombre derramar\u00e1 la suya; porque el hombre ha sido hecho a imagen de Dios\u00bb (Gn 9,6). Los hombres deben derramar y ofrecer a Dios la sangre de los animales, comiendo su carne, pero no pueden derramar la sangre de otros hombres, porque s\u00f3lo Dios es due\u00f1o de la vida de los hombres, como indica tambi\u00e9n el mandamiento del dec\u00e1logo* (cf. Ex 20,12; Dt 5,18). La sangre es la vida del hombre y el hombre pertenece a Dios (que es su pariente cercano). En este contexto se habla del hombre como imagen* de Dios (Gn 1,26-27) y se completa la primera ley de los liberados del diluvio, a los que Dios les pidi\u00f3 que no comieran sangre (Gn 9,4) y que no derramaran sangre humana. Como representante (presencia) de Dios, el humano es inviolable: Dios ha puesto en tomo de \u00e9l una muralla protectora, reprimiendo con violencia la violencia social (Gn 9,6). El texto supone que debe matarse a un animal que haya matado a un hombre, pero no lo afirma expresamente. Por el contrario, el texto dice expresamente que un hombre que mate, derramando la sangre de otro, tiene que morir \u00abporque Dios hizo al Adam (ser humano) a su imagen\u00bb (cf. Gn 1,26-27). El hombre es representante (presencia) de Dios; por eso Dios lo protege como suyo (Gn 9,6b). Esta es la base de toda antropolog\u00ed\u00ada, el respeto a la vida. En el fondo de Gn 9 parece que s\u00f3lo hay una ley: no comer sangre de animales, no derramar sangre humana.<\/p>\n<p>(3) El primer pecado, pecado de sangre. La primera muerte de la Biblia ha sido un asesinato: Ca\u00ed\u00adn ha matado a su hermano y Dios le ha respondido: \u00abLa voz de la sangre de tu hermano clama a m\u00ed\u00ad desde la tierra\u00bb (Gn 4,10-11). La Biblia sabe que la tierra es buena, pero el asesino la pervierte, como sigue diciendo Dios hablando con Ca\u00ed\u00adn: \u00ab\u00bfQu\u00e9 has hecho?&#8230; Ahora, pues, maldito seas t\u00fa de la tierra, que abri\u00f3 su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano. Cuando labres la tierra, no te volver\u00e1 a dar su fuerza; errante y extranjero ser\u00e1s en la tierra\u00bb (Gn 4,1012). Tierra y hombres se encuentran vinculados de forma inseparable, de manera que la voz de la sangre (qol dam) de la primera v\u00ed\u00adctima se eleva a Dios desde la tierra. Lo que era para\u00ed\u00adso de paz se ha vuelto signo de maldades (Gn 4,10). La sangre de las v\u00ed\u00adctimas que piden justicia ser\u00e1 desde ahora el motor m\u00e1s intenso de la historia humana (cf. Ex 2,23-25; 1 Hen 8,4; Ap 6,9-10). Dios sigue diciendo: \u00abMaldita la tierra que ha abierto su boca para recibir la sangre de tu hermano&#8230;\u00bb (Gn 4,11). En esa l\u00ed\u00adnea avanza el mito b\u00e1sico de un ap\u00f3crifo muy importante, 1 Henoc*, que entiende el pecado a manera de violaci\u00f3n y muerte, a partir de una invasi\u00f3n ang\u00e9lica: \u00abTomaron mujeres; cada uno se escogi\u00f3 la suya y comenzaron a convivir y a unirse con ellas, ense\u00f1\u00e1ndoles ensalmos y conjuros&#8230; Ellas concibieron y engendraron enormes gigantes de tres mil codos de talla cada uno. Consum\u00ed\u00adan todo el producto de los hombres, hasta que les fue imposible alimentarse&#8230; Entonces los gigantes se volv\u00ed\u00adan contra  los hombres y los devoraban. Comenzaron a pecar con aves, bestias, reptiles y peces, consumiendo su carne y bebiendo su sangre. Entonces, la tierra se quej\u00f3 de los inicuos\u00bb (1 Hen 7,1-6). Este es el pecado originario, dividido en dos fases: una ang\u00e9lica (violaci\u00f3n) y otra de gigantes que matan y comen la sangre de hombres y animales. Este es un pecado que trasciende a los hombres, un pecado irreparable.<\/p>\n<p>(4) Pascua, fiesta de la sangre (eucarist\u00ed\u00ada*). La sangre ha sido para los israelitas una se\u00f1al sagrada de bendici\u00f3n (es vida: Lv 17,11) y de expiaci\u00f3n (sirve para reconciliar con Dios: Gn 9,4-5; Lv 17,11), siendo, al mismo tiempo, una realidad tab\u00fa, que impurifica y que debe evitarse (cf. Lv 17,11-14). Pues bien, la sangre del sacrificio de pascua* aparece vinculada a la liberaci\u00f3n de los hebreos y a la muerte de los primog\u00e9nitos de Egipto, definiendo el car\u00e1cter hist\u00f3rico de la fiesta israelita. Una misma sangre aparece como signo de muerte para los egipcios y como principio de nacimiento sagrado (violento) para los hebreos. En este contexto se eleva sobre Israel un Dios celoso, que destruye con furor a los primog\u00e9nitos de Egipto (en sacrificio de sangre), salvando a los israelitas (protegidos por la sangre del cordero). As\u00ed\u00ad lo ha fijado el texto del Exodo: \u00abTomar\u00e1 cada uno para s\u00ed\u00ad una res de ganado menor (cordero o cabrito) por familia&#8230; toda la asamblea de la comunidad de los israelitas la inmolar\u00e1 entre dos luces. Luego tomar\u00e1n la sangre y untar\u00e1n las dos jambas y el dintel de las casas donde lo coman. En aquella misma noche comer\u00e1n la carne&#8230; Es Pascua de Yahv\u00e9. Yo pasar\u00e9 esta noche por la tierra de Egipto y herir\u00e9 a todos los primog\u00e9nitos del pa\u00ed\u00ads de Egipto, desde los hombres hasta los ganados, y har\u00e9 justicia de todos los dioses de Egipto. Yo, Yahv\u00e9. La sangre ser\u00e1 vuestra contrase\u00f1a en las casas donde mor\u00e1is. Cuando yo vea la sangre pasar\u00e9 de largo ante vosotros, y no habr\u00e1 entre vosotros plaga exterminadora\u00bb (cf. Ex 12,2-14). La pascua se vuelve as\u00ed\u00ad fiesta de vida para unos y de muerte para otros. Es fiesta de las Suertes, de la inversi\u00f3n terrible y salvadora: mueren los hijos de aquellos que quer\u00ed\u00adan matar a los hebreos, se salvan los que iban a ser sacrificados. L\u00f3gicamente, los israelitas se saben protegidos por la sangre y la carne del animal sacrificado: por la sangre que libera, untada como signo en la jamba de las puertas; por la carne que alimenta en el camino de la vida, con \u00e1zimos y hierbas amargas, a los liberados. Nos hallamos ante el signo m\u00e1s profundo del sacrificio israelita, que expresa el car\u00e1cter sagrado del pueblo, su puesto y tarea en la historia. En ese contexto de la fiesta pascual viene a revelarse en Israel un Dios de sangre, que parece celoso de la vida de los hombres, de forma que destruye con furor a los primog\u00e9nitos de Egipto (en sacrificio de sangre) y salva a los israelitas (protegidos por la sangre del cordero).<\/p>\n<p>(5) Todas las sangres. El pecado universal. La fiesta de pascua mostraba que existe una sangre bien derramada (la del Cordero sacrificado, que se vincula a la sangre de los egipcios muertos) y una sangre mal derramada (la de los hombres asesinados). Pues bien, Jes\u00fas no distingue esas sangres, no habla de unos que matan bien y de otros que matan mal, sino que condena todas las sangres derramadas, que se condensan en la sangre de los profetas perseguidos y asesinados: \u00abPor eso, la misma Sabidur\u00ed\u00ada de Dios dijo: les enviar\u00e9 profetas y ap\u00f3stoles y a unos los matar\u00e1n y a otros los perseguir\u00e1n, de manera que a esta generaci\u00f3n se le pedir\u00e1n cuentas de la sangre de todos los profetas asesinados desde la creaci\u00f3n del mundo, desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacar\u00ed\u00adas, que muri\u00f3 entre el altar y el templo. S\u00ed\u00ad, en verdad os digo, se le pedir\u00e1n cuentas a esta generaci\u00f3n\u00bb (Lc 11,49-51). El sentido principal del texto es claro. \u00abEsta generaci\u00f3n\u00bb est\u00e1 formada por los que edifican los sepulcros de los profetas antiguos mientras matan a los actuales, que la Sabidur\u00ed\u00ada de Dios sigue enviando ahora en nombre de Jes\u00fas. Los miembros de \u00abesta generaci\u00f3n\u00bb son los que se hacen guardianes y testigos del orden sacral (\u00c2\u00a1avalado por Dios!) para oprimir y expulsar con m\u00e1s firmeza a los enviados de Dios sobre la tierra. Estos son los \u00abrenteros\u00bb de la par\u00e1bola de Mc 12: los que piensan que la vida humana se establece en f\u00f3rmulas de imposici\u00f3n, que llevan a la muerte de los profetas y del mismo \u00abhijo querido\u00bb. Desde esta base se distinguen, a juicio del evangelio, las dos actitudes b\u00e1sicas de los hombres, (a) Hay una violencia sacral, representada por aquellos que, con pre  texto de venerar a los m\u00e1rtires antiguos (edificando sus sepulcros), crean nuevos m\u00e1rtires, es decir, siguen matando, lo mismo que Ca\u00ed\u00adn, (b) Hay una impotencia evang\u00e9lica, que es propia de los asesinados como Abel, sean quienes fueren. Toda la historia humana est\u00e1 representada por la sangre de los asesinados, que eleva su voz ante Dios. Esta es la voz de la sangre de todos los asesinados, como Abel y como los profetas. En nombre de todos ellos, como portavoz de la sangre de los oprimidos, eleva su voz Jes\u00fas. Desde esta base tenemos que decir que el Dios de Jes\u00fas \u00abpide cuentas\u00bb de la sangre derramada, no s\u00f3lo de la suya (la de Jes\u00fas, la sangre cristiana), sino tambi\u00e9n de la sangre de los profetas antiguos y de todos los hombres, jud\u00ed\u00ados o no jud\u00ed\u00ados, profetas o no profetas, sacrificados a lo largo de la historia, lo mismo que Abel (que no era jud\u00ed\u00ado, ni cristiano, y que no tuvo m\u00e1s \u00abm\u00e9rito\u00bb que el haber sido asesinado). Esta es la revelaci\u00f3n suprema que s\u00f3lo ha sido posible a trav\u00e9s de la muerte de Jes\u00fas, el justo asesinado. En esta generaci\u00f3n que edifica los sepulcros de los viejos profetas, que mata a Jes\u00fas y persigue a los nuevos profetas del Reino, se vuelve visible la unidad de todos los que matan (cometen un mismo pecado) y la unidad de todos los que mueren (de todos los que han sido asesinados) (cf. Ap 18,24).<\/p>\n<p>(6) La novedad del Evangelio. Este es un descubrimiento desolador y confortante al mismo tiempo, (a) Es desolador, pues, por primera vez en la historia de los hombres, se puede ya decir que somos responsables de todos los asesinatos de la tierra. Es como si todas las cabezas de las v\u00ed\u00adctimas se hubieran unido en la cabeza de Jes\u00fas, como si al matarle mat\u00e1ramos al conjunto de la humanidad. Este es el pecado* original: contribuir de un modo directo o indirecto a la muerte de Jes\u00fas, es decir, a la muerte de los asesinados de la historia humana, (b) Es un descubrimiento consolador, podemos sentirnos resguardados por la sangre de Jes\u00fas que ha muerto por todos, como sangre que da vida. Esta es la \u00faltima generaci\u00f3n y sabe ya el secreto de las cosas. Las anteriores no sab\u00ed\u00adan: se encontraban como hundidas en la dispersi\u00f3n de muchas historias, muchas muertes, sin que pareciera existir una direcci\u00f3n de vida y un sentido unitario sobre el mundo. S\u00f3lo ahora, en torno al sepulcro de Jes\u00fas, formulamos el gran metarrelato que se aplica a todos los hombres, (c) Hay una unidad del mal, vinculada a la ley de la venganza y al orden del sistema, que se expresa en el asesinato de todos los profetas (Lc 11,50) o justos (Mt 23,35), de todos los que han sido y siguen siendo asesinados como Abel, (d) Hay una unidad de bien, pues Jes\u00fas, asesinado con todos y por todos, revela el sentido supremo de la realidad, como amor gratuito y salvador, superando as\u00ed\u00ad la violencia destructora de los hombres.<\/p>\n<p>(7) Sangre eucar\u00ed\u00adstica. S\u00f3lo en este contexto se puede hablar de la sangre eucar\u00ed\u00adstica de Jes\u00fas, expresada por el signo del vino* (eucarist\u00ed\u00ada*). Cenando con sus disc\u00ed\u00adpulos y anticipando el sentido total de su vida y de su muerte, de su pascua y de su presencia en la Iglesia, Jes\u00fas tom\u00f3 el vino y dijo: \u00abEsta es la sangre de mi alianza, derramada por muchos para perd\u00f3n de los pecados\u00bb (Mt 26,28; cf. Mc 14,24; Lc 22,20; 1 Cor 11,25). Jes\u00fas invierte as\u00ed\u00ad la ley de la sangre: no mata a los dem\u00e1s para vivir, no asesina a los otros para mantenerse, sino que entrega su propia vida, como sangre, en gesto de comuni\u00f3n (pacto) y de superaci\u00f3n de la muerte. La ley de la sangre imped\u00ed\u00ada que los hombres comieran sangre animal y, sobre todo, que derramaran sangre humana. Pues bien, a pesar de esa ley, la historia de los hombres se ha construido sobre el asesinato de los justos y profetas y, en sentido estricto, de todos los que son distintos y, de alg\u00fan modo, se oponen al triunfo de los fuertes. La historia humana ha venido a convertirse de esa forma en un inmenso mausoleo: el edificio de nuestra cultura se eleva sobre la sangre de los asesinados o excluidos. Pues bien, invirtiendo ese proceso, Jes\u00fas ha iniciado un movimiento distinto, que se expresa en el don de la vida, en la sangre ofrecida al servicio de los otros, en forma de banquete.<\/p>\n<p>(8) Nota final. Apocalipsis. La sangre tiene en el Apocalipsis dos sentidos b\u00e1sicos: expresa la acci\u00f3n destructora de los hombres (que matan, derramando sangre) y la gracia redentora de Jes\u00fas (que salva ofreciendo vida, sangre, como har\u00e1n los m\u00e1rtires). Estos son sus significados, (a) La sangre es signo de pecado (asesinato). La Prostituta* (Ro  ma) est\u00e1 borracha de la sangre de los m\u00e1rtires de Cristo (Ap 16,6), de los profetas* y de todos los degollados de la tierra (18,24). Este es el pecado central de la humanidad: el lagar de la historia no produce vino sino sangre, inundando el mundo entero (Ap 14,19-20). (b) La sangre de los asesinados. Retomando el motivo de Abel, el Apocalipsis sabe que la sangre de los asesinados pide \u00abjusticia\u00bb, desde el fondo del altar* de la historia (Ap 6,10) y sabe que ese grito ser\u00e1 escuchado: Dios juzgar\u00e1 a los asesinos, en gesto de tali\u00f3n* hist\u00f3rico (har\u00e1 beber sangre a quienes la han derramado: 16,6; 19,2). (c) Juicio destructor. El autor del Apocalipsis interpreta el proceso de la destrucci\u00f3n del mundo como inundaci\u00f3n de sangre, que empieza por la luna (6,12), contin\u00faa como lluvia de muerte (8,7; cf. 8,9; cf. 11,6) y culmina all\u00ed\u00ad donde las aguas todas de la tierra se hacen sangre (Ap 16,3-7), como hab\u00ed\u00ada sucedido en el Nilo (Ex 7,17-20). (d) Principio salvador. Jes\u00fas, Cordero degollado (cf. Ap 12,11), expresa su amor derramando su vida (sangre) para salvaci\u00f3n de los humanos (1,5; 5,9). As\u00ed\u00ad invierte la violencia y supera el pecado: vence la guerra muriendo, empapado el manto con su sangre (19,13). Por la sangre del Cordero pueden triunfar los creyentes, venciendo al Drag\u00f3n (cf. Ap 12,11), blanqueando en gloria celeste sus vestidos (7,14).<\/p>\n<p>Cf. E. ESTEVEZ, El poder de una mujer creyente. Cuerpo, identidad y discipulado en Mc 5,24b-34. Un estudio desde las ciencias sociales, Verbo Divino, Estella 2003; R. GlRARD, La violencia y lo sagrado, Anagrama, Barcelona 1983; J. P. Roux, La sangre. Mitos, s\u00ed\u00admbolos y realidades, Ediciones 62, Barcelona 199\u00ed\u201c; F. VATTIONI (ed.), Sangue e Antropolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica I-II, Centro Studi Sanguis Christi, Roma 1981.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>Fluido maravilloso que circula por el sistema vascular de los seres humanos y de la mayor\u00ed\u00ada de los animales pluricelulares; en hebreo es dam, y en griego, h\u00e1i\u00c2\u00b7ma. La sangre suministra nutrientes y ox\u00ed\u00adgeno a todas las partes del cuerpo, se lleva los desechos y desempe\u00f1a un papel fundamental en proteger al cuerpo de las infecciones. Su composici\u00f3n qu\u00ed\u00admica es tan sumamente compleja que los cient\u00ed\u00adficos a\u00fan desconocen mucho sobre la sangre.<br \/>\nLa sangre est\u00e1 tan enlazada con los procesos de la vida que en la Biblia se dice que el alma est\u00e1 en la sangre: \u2020\u0153Porque el alma de la carne est\u00e1 en la sangre, y yo mismo la he puesto sobre el altar para ustedes para hacer expiaci\u00f3n por sus almas, porque la sangre es lo que hace expiaci\u00f3n en virtud del alma en ella\u2020\u009d. (Le 17:11.) La Biblia relaciona a\u00fan de modo m\u00e1s directo la vida con la sangre al decir: \u2020\u0153El alma de toda clase de carne es su sangre\u2020\u009d. (Le 17:14.) Est\u00e1 claro que la Palabra de Dios trata la vida y la sangre como algo sagrado.<\/p>\n<p>Quitar la vida. Jehov\u00e1 es la fuente de la vida. (Sl 36:9.) El hombre no puede devolver una vida que haya quitado. \u2020\u0153Todas las almas&#8230; a m\u00ed\u00ad me pertenecen\u2020\u009d, dice Jehov\u00e1. (Eze 18:4.) Por lo tanto, quitar una vida es quitar la propiedad de Jehov\u00e1. Todo ser vivo tiene un prop\u00f3sito y un lugar en la creaci\u00f3n de Dios. Ning\u00fan hombre tiene el derecho de quitar una vida excepto cuando Dios lo permite y seg\u00fan la manera como El dice.<br \/>\nDespu\u00e9s del Diluvio, se orden\u00f3 a No\u00e9 y sus hijos, los progenitores de toda la raza humana, que respetaran la vida, la sangre, de sus semejantes. (G\u00e9 9:1, 5, 6.) Por otra parte, Dios tuvo la bondad de permitirles a\u00f1adir la carne animal a su dieta. Sin embargo, ten\u00ed\u00adan que reconocer que la vida de todo animal que mataran para comer pertenec\u00ed\u00ada a Dios, y deb\u00ed\u00adan demostrarlo derramando la sangre en el suelo como agua. Este era un modo de devolverla a Dios y no utilizarla para prop\u00f3sitos personales. (Dt 12:15, 16.)<br \/>\nEl hombre ten\u00ed\u00ada el derecho de disfrutar de la vida que Dios le hab\u00ed\u00ada concedido, y cualquiera que le privara de esa vida ser\u00ed\u00ada responsable ante Dios. Esto se mostr\u00f3 cuando Dios dijo al asesino Ca\u00ed\u00adn: \u2020\u0153La sangre de tu hermano est\u00e1 clamando a m\u00ed\u00ad desde el suelo\u2020\u009d. (G\u00e9 4:10.) Incluso si alguien odiaba a su hermano hasta el grado de desear verlo muerto, o lo calumniaba o daba un falso testimonio contra \u00e9l con el objeto de poner en peligro su vida, se hac\u00ed\u00ada culpable de la sangre de su pr\u00f3jimo. (Le 19:16; Dt 19:18-21; 1Jn 3:15.)<br \/>\nDebido al punto de vista de Dios sobre el valor de la sangre, se dec\u00ed\u00ada que la sangre de una persona asesinada contaminaba la tierra, una contaminaci\u00f3n que solo pod\u00ed\u00ada expiarse si se derramaba la sangre del homicida. Tomando esto como base, la Biblia autorizaba la pena capital para el asesino, la cual se ejecutaba mediante la autoridad debidamente constituida. (N\u00fa 35:33; G\u00e9 9:5, 6.) En el Israel antiguo no estaba permitido aceptar ning\u00fan rescate para librar de la pena de muerte a un asesino deliberado. (N\u00fa 35:19-21, 31.)<br \/>\nEn los casos en que no se pod\u00ed\u00ada descubrir al homicida a pesar de las investigaciones, se consideraba culpable de derramamiento de sangre a la ciudad m\u00e1s cercana al lugar donde se hab\u00ed\u00ada encontrado el cad\u00e1ver. Para eliminar dicha culpabilidad, los ancianos de esa ciudad ten\u00ed\u00adan que efectuar el procedimiento requerido por Dios, negar rotundamente cualquier culpa o conocimiento del asesinato y orar a Dios por su misericordia. (Dt 21:1-9.) Si un homicida involuntario no estaba seriamente preocupado por haber quitado una vida y no segu\u00ed\u00ada el procedimiento fijado por Dios para protegerse huyendo a la ciudad de refugio y permaneciendo all\u00ed\u00ad, el pariente m\u00e1s cercano del muerto, como vengador autorizado, estaba obligado a matarle para eliminar del pa\u00ed\u00ads la culpa de sangre. (N\u00fa 35:26, 27; v\u00e9ase VENGADOR DE LA SANGRE.)<\/p>\n<p>Uso apropiado. El \u00fanico uso de la sangre que Dios aprobaba era el relacionado con los sacrificios. A aquellos que estaban bajo la ley mosaica les mand\u00f3 que ofrecieran sacrificios para hacer expiaci\u00f3n por el pecado. (Le 17:10, 11.) Tambi\u00e9n estuvo en armon\u00ed\u00ada con su voluntad el que su Hijo, Jesucristo, ofreciera su vida humana perfecta como sacrificio por los pecados. (Heb 10:5, 10.)<br \/>\nLa aplicaci\u00f3n de la sangre de Cristo para la salvaci\u00f3n del hombre se prefigur\u00f3 en las Escrituras Hebreas de diversas maneras. Durante la celebraci\u00f3n de la primera Pascua en Egipto, la sangre que se salpic\u00f3 sobre la parte superior de la entrada y sobre los postes de la puerta de los hogares israelitas protegi\u00f3 al primog\u00e9nito que hab\u00ed\u00ada en su interior de morir a manos del \u00e1ngel de Dios. (Ex 12:7, 22, 23; 1Co 5:7.) El pacto de la Ley, que conten\u00ed\u00ada disposiciones expiatorias t\u00ed\u00adpicas, fue validado por medio de la sangre de animales. (Ex 24:5-8.) Los numerosos sacrificios cruentos, en particular los que se ofrec\u00ed\u00adan en el D\u00ed\u00ada de Expiaci\u00f3n, serv\u00ed\u00adan para expiar los pecados de una manera t\u00ed\u00adpica, y representaban la verdadera eliminaci\u00f3n del pecado por medio del sacrificio de Cristo. (Le 16:11, 15-18.)<br \/>\nEl que la sangre tuviera que derramarse al pie o base del altar y ponerse sobre los cuernos del mismo ilustra el poder legal que ten\u00ed\u00ada a la vista de Dios, pues El la aceptaba para fines expiatorios. La expiaci\u00f3n ten\u00ed\u00ada su base o fundamento en la sangre, y la fuerza (representada por los cuernos) del sacrificio radicaba tambi\u00e9n en la sangre. (Le 9:9; Heb 9:22; 1Co 1:18.)<br \/>\nEn las Escrituras Griegas Cristianas se subray\u00f3 a\u00fan con m\u00e1s fuerza la santidad de la sangre. Ya no ten\u00ed\u00ada que ofrecerse m\u00e1s sangre animal, pues aquellas ofrendas animales solo eran una sombra de la realidad: Jesucristo. (Col 2:17; Heb 10:1-4, 8-10.) El sumo sacerdote de Israel introduc\u00ed\u00ada una parte representativa de la sangre en el Sant\u00ed\u00adsimo del santuario terrestre. (Le 16:14.) Jesucristo, como el verdadero sumo sacerdote, no entr\u00f3 en el cielo mismo con su sangre, que hab\u00ed\u00ada sido derramada en el suelo (Jn 19:34), sino con el valor de su vida humana perfecta representada por su sangre. Nunca perdi\u00f3 este derecho a la vida por causa del pecado, sino que lo retuvo para utilizarlo como expiaci\u00f3n de pecados. (Heb 7:26; 8:3; 9:11, 12.) Por estas razones, su sangre clama por mejores cosas que la del justo Abel. Solo la sangre del sacrificio perfecto del Hijo de Dios puede clamar por misericordia, mientras que la de Abel, as\u00ed\u00ad como la de los seguidores de Cristo que han muerto como m\u00e1rtires, clama por venganza. (Heb 12:24; Rev 6:9-11.)<\/p>\n<p>\u00bfA qui\u00e9nes aplica la prohibici\u00f3n de comer sangre?<br \/>\nJehov\u00e1 permiti\u00f3 a No\u00e9 y a sus hijos que a\u00f1adieran la carne animal a su dieta despu\u00e9s del Diluvio, pero les prohibi\u00f3 estrictamente comer sangre. (G\u00e9 9:1, 3, 4.) En ese momento, Dios promulg\u00f3 una ley que no solo aplicaba a No\u00e9 y a su familia inmediata, sino a toda la humanidad desde aquel tiempo, pues todos los que han vivido despu\u00e9s del Diluvio descienden de la familia de No\u00e9.<br \/>\nJoseph Benson escribi\u00f3 sobre la permanencia de esta prohibici\u00f3n: \u2020\u0153Debe observarse que esta prohibici\u00f3n de comer sangre dada a No\u00e9 y a toda su posteridad, y repetida a los israelitas de manera muy solemne bajo la ley mosaica, nunca se ha revocado, sino, al contrario, se ha ratificado bajo el Nuevo Testamento, Hechos XV., y de ese modo se ha convertido en una obligaci\u00f3n perpetua\u2020\u009d. (Notes, de Benson, 1839, vol. 1, p\u00e1g. 43.)<\/p>\n<p>Bajo la ley mosaica. Jehov\u00e1 incorpor\u00f3 en el pacto de la Ley que hizo con la naci\u00f3n de Israel la ley que hab\u00ed\u00ada dado a No\u00e9. Dej\u00f3 bien sentado que se imputaba \u2020\u0153culpa de sangre\u2020\u009d a cualquiera que no prestase atenci\u00f3n al procedimiento estipulado por la ley de Dios incluso cuando se mataba a un animal. (Le 17:3, 4.) La sangre de un animal que se matara para comer ten\u00ed\u00ada que derramarse en el suelo y cubrirse con polvo. (Le 17:13, 14.) Todo el que comiese sangre de cualquier tipo de carne ser\u00ed\u00ada \u2020\u02dccortado de entre su pueblo\u2020\u2122. Quien violara deliberadamente esta ley concerniente a la santidad de la sangre deb\u00ed\u00ada ser cortado, es decir, hab\u00ed\u00ada que darle muerte. (Le 17:10; 7:26, 27; N\u00fa 15:30, 31.)<br \/>\nAl comentar sobre Lev\u00ed\u00adtico 17:11, 12, la Cyclop\u00e6dia (de M\u2020\u2122Clintock y Strong, 1882, vol. 1, p\u00e1g. 834) dice: \u2020\u0153Este mandato estricto no solo aplicaba a los israelitas, sino tambi\u00e9n a los extranjeros que resid\u00ed\u00adan entre ellos. El castigo se\u00f1alado para los que lo transgred\u00ed\u00adan era el de ser \u2020\u02dccortados del pueblo\u2020\u2122, con lo que parece que se quiere dar a entender la pena de muerte (comp. con Heb. X, 28), aunque es dif\u00ed\u00adcil determinar si se inflig\u00ed\u00ada con la espada o por lapidaci\u00f3n\u2020\u009d.<br \/>\nSeg\u00fan Deuteronomio 14:21, se permit\u00ed\u00ada vender a un residente forastero o a un extranjero un animal que hubiera muerto por s\u00ed\u00ad mismo o al que hubiera despedazado una fiera. De este modo se hac\u00ed\u00ada una distinci\u00f3n entre la sangre de tales animales y la de aquellos que se mataban para alimento. (Comp\u00e1rese con Le 17:14-16.) Los israelitas, as\u00ed\u00ad como los residentes forasteros que abrazaban la adoraci\u00f3n verdadera y llegaban a estar bajo el pacto de la Ley, estaban obligados a obedecer los elevados requisitos de aquella Ley. La gente de todas las naciones estaba bajo el requisito de G\u00e9nesis 9:3, 4, pero Jehov\u00e1 esperaba m\u00e1s de los que estaban bajo el pacto de la Ley que de los extranjeros y residentes forasteros que no se hab\u00ed\u00adan hecho adoradores suyos.<\/p>\n<p>En el cristianismo. El cuerpo gobernante de la congregaci\u00f3n cristiana del primer siglo, dirigido por el esp\u00ed\u00adritu santo, tom\u00f3 una decisi\u00f3n sobre el asunto de la sangre. El decreto que emiti\u00f3 dec\u00ed\u00ada: \u2020\u0153Porque al esp\u00ed\u00adritu santo y a nosotros mismos nos ha parecido bien no a\u00f1adirles ninguna otra carga, salvo estas cosas necesarias: que sigan absteni\u00e9ndose de cosas sacrificadas a \u00ed\u00addolos, y de sangre, y de cosas estranguladas, y de fornicaci\u00f3n. Si se guardan cuidadosamente de estas cosas, prosperar\u00e1n. \u00c2\u00a1Buena salud a ustedes!\u2020\u009d. (Hch 15:22, 28, 29.) La prohibici\u00f3n inclu\u00ed\u00ada carne sin desangrar (\u2020\u0153cosas estranguladas\u2020\u009d).<br \/>\nEste decreto se basa en el mandato divino de no comer sangre dado a No\u00e9 y a sus hijos y, por lo tanto, a toda la humanidad. A este respecto, sir Isaac Newton dijo lo siguiente en The Chronology of Antient Kingdoms Amended (Dubl\u00ed\u00adn, 1728, p\u00e1g. 184): \u2020\u0153Esta ley [de abstenerse de la sangre] era anterior a los d\u00ed\u00adas de Mois\u00e9s, pues se dio a No\u00e9 y a sus hijos mucho antes de los d\u00ed\u00adas de Abrah\u00e1n: y, por lo tanto, cuando los ap\u00f3stoles y ancianos del Concilio de Jerusal\u00e9n declararon que los gentiles no estaban obligados a circuncidarse y guardar la ley de Mois\u00e9s, aceptaron esta ley de abstenerse de la sangre y de cosas estranguladas como una ley de Dios anterior, impuesta no solo a Abrah\u00e1n, sino a todas las naciones, mientras viv\u00ed\u00adan juntas en Sinar bajo el dominio de No\u00e9: y de la misma clase es la ley de abstenerse de carnes ofrecidas a los \u00ed\u008ddolos o Dioses falsos, y de la fornicaci\u00f3n\u2020\u009d. (Cursivas suyas.)<\/p>\n<p>Observada desde los tiempos apost\u00f3licos. El concilio de Jerusal\u00e9n envi\u00f3 su decisi\u00f3n a las congregaciones cristianas para que la observaran. (Hch 16:4.) Unos siete a\u00f1os despu\u00e9s de que el concilio de Jerusal\u00e9n emiti\u00f3 el decreto, los cristianos segu\u00ed\u00adan obedeciendo la \u2020\u0153decisi\u00f3n de que se [guardaran] de lo sacrificado a los \u00ed\u00addolos as\u00ed\u00ad como tambi\u00e9n de la sangre y de lo estrangulado y de la fornicaci\u00f3n\u2020\u009d. (Hch 21:25.) Y m\u00e1s de cien a\u00f1os despu\u00e9s, en 177 E.C., en Ly\u00f3n (ahora Francia), cuando los enemigos de los cristianos los acusaron falsamente de comer ni\u00f1os, una mujer llamada B\u00ed\u00adblida dijo: \u2020\u0153\u00bfC\u00f3mo podr\u00ed\u00adan comer a un ni\u00f1o estas gentes si ni siquiera les est\u00e1 permitido comer sangre de animales irracionales?\u2020\u009d. (Historia Eclesi\u00e1stica, de Eusebio, V, I, 26.)<br \/>\nLos cristianos primitivos se abstuvieron de comer sangre de cualquier tipo. A este respecto, Tertuliano (c. 160-230 E.C.) dijo en su obra El Apolog\u00e9tico (ediciones Aspas, Madrid, traducci\u00f3n de Germ\u00e1n Prado, cap. IX [13, 14], p\u00e1gs. 47, 48): \u2020\u0153Rubor\u00ed\u00adcese vuestro error ante los cristianos, los que en nuestros suculentos banquetes ni siquiera admitimos sangre de animales y por esto mismo nos abstenemos de comer animales ahogados o muertos, para no contaminarnos con sangre alguna, aun de la que qued\u00f3 dentro de las carnes. Uno de los medios que emple\u00e1is tambi\u00e9n para someter a prueba a los cristianos es presentarles unas botas [o, seg\u00fan otros traductores, morcillas] llenas de sangre, convencidos de que eso les est\u00e1 vedado y de que es un medio de hacerles salir del recto camino\u2020\u009d. Minucio F\u00e9lix, abogado romano que muri\u00f3 sobre el a\u00f1o 250 E.C., dijo algo parecido: \u2020\u0153A nosotros prohibido nos est\u00e1 presenciar homicidios y el o\u00ed\u00adrlos; y tanto horror nos causa la sangre de nuestros semejantes, que ni siquiera gustamos en los alimentos la de los animales comestibles\u2020\u009d. (El Octavio, ediciones Aspas, Madrid, 1944, traducci\u00f3n de Santos de Domingo, XXX [6], p\u00e1g. 128.)<\/p>\n<p>Integridad implicada. Desde que se inaugur\u00f3 el nuevo pacto sobre la base de la sangre de Jes\u00fas, los cristianos han reconocido el valor dador de vida de esta sangre, que Jehov\u00e1 ha provisto mediante Jes\u00fas como el gran Sumo Sacerdote que \u2020\u0153entr\u00f3 \u2014no, no con la sangre de machos cabr\u00ed\u00ados y de torillos, sino con su propia sangre\u2014 una vez para siempre en el lugar santo, y obtuvo liberaci\u00f3n eterna para nosotros\u2020\u009d. Mediante fe en la sangre de Cristo, los cristianos han limpiado sus conciencias de obras muertas, de modo que pueden rendir servicio sagrado al Dios vivo. Se interesan en su salud f\u00ed\u00adsica, pero les interesa principalmente y mucho m\u00e1s su salud espiritual y su posici\u00f3n ante el Creador. Quieren mantener su integridad al Dios vivo y no negar el sacrificio de Jes\u00fas, no estimarlo como de valor ordinario ni hollarlo bajo sus pies, pues no buscan la vida que es transitoria, sino la vida eterna. (Heb 9:12, 14, 15; 10:28, 29.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>dam (\u00c2\u00b5D; , 1818), \u00absangre\u00bb. Este es un t\u00e9rmino sem\u00ed\u00adtico com\u00fan que tiene cognados en todas las lenguas sem\u00ed\u00adticas. Est\u00e1 constatado unas 360 veces en hebreo b\u00ed\u00adblico y durante todos los per\u00ed\u00adodos. Dam se usa para denotar la \u00absangre\u00bb de animales, aves y seres humanos (nunca de peces). En Gen 9:4 (rva), la \u00absangre\u00bb es sin\u00f3nimo de vida: \u00abPero no comer\u00e9is carne con su vida, es decir, su sangre\u00bb. El alto precio de la vida como don de Dios lleva a la prohibici\u00f3n de ingerir \u00absangre\u00bb: \u00abEste ser\u00e1 un estatuto perpetuo a trav\u00e9s de vuestras generaciones. En cualquier lugar que habit\u00e9is, no comer\u00e9is nada de sebo ni nada de sangre\u00bb (Lev 3:17 rva). Son contadas las veces en que el t\u00e9rmino indica el color \u00abcarmes\u00ed\u00ad\u00bb: \u00abCuando se levantaron temprano por la ma\u00f1ana y el sol resplandeci\u00f3 sobre las aguas, los de Moab vieron desde lejos las aguas rojas como sangre\u00bb (2Ki 3:22 rva). En dos pasajes dam es una met\u00e1fora para \u00abvino\u00bb: \u00abLava en vino su vestidura y en sangre de uvas su manto\u00bb (Gen 49:11 rva; cf. Deu 32:14). Dam tiene varios matices. Primero, puede significar \u00absangre de violencia\u00bb: \u00abNo profanar\u00e9is la tierra donde est\u00e9is, porque la sangre humana profana la tierra. No se puede hacer expiaci\u00f3n por la tierra, debido a la sangre que fue derramada en ella\u00bb (Num 35:33 rva). Por esta raz\u00f3n, puede significar \u00abmuerte\u00bb: \u00abContra vosotros enviar\u00e9 hambre y fieras da\u00f1inas que te privar\u00e1n de hijos. Peste y sangre pasar\u00e1n por en medio de ti, y traer\u00e9 contra ti la espada\u00bb (Eze 5:17 rva). Luego, dam puede connotar \u00abquitar la vida\u00bb o \u00abderramar sangre\u00bb: \u00abSi tienes que juzgar un caso demasiado dif\u00ed\u00adcil para t\u00ed\u00ad, un asunto de sangre\u00bb (Deu 17:8 bj; \u00abentre sangre y sangre\u00bb rv; \u00abentre una clase de homicidio y otra\u00bb rvr). Derramar sangre quiere decir \u00abasesinar\u00bb: \u00abEl que derrame sangre de hombre, su sangre ser\u00e1 derramada por hombre; porque a imagen de Dios El hizo al hombre\u00bb (Gen 9:6 rva). La segunda cita indicada que el asesino debe sufrir la pena capital. En otros pasajes, la frase \u00abderramar sangre\u00bb tiene que ver con la inmolaci\u00f3n no ritual de un animal: \u00abCualquier hombre de la casa de Israel que dentro o fuera del campamento deg\u00fcelle una vaca, un cordero \u2020\u00a6 y no lo traiga a la entrada del tabern\u00e1culo de reuni\u00f3n para ofrecerlo como sacrificio a Jehovah delante del tabern\u00e1culo de Jehovah, ese hombre ser\u00e1 considerado reo de sangre\u00bb (Lev 17:3-4 rva). En t\u00e9rminos jur\u00ed\u00addicos, \u00abponerse contra la sangre del pr\u00f3jimo\u00bb significa presentarse ante un tribunal en contra del demandante, como acusador, testigo o juez: \u00abNo andar\u00e1s chismeando entre tu pueblo. No atentar\u00e1s contra la vida [\u00absangre\u00bb rv] de tu pr\u00f3jimo\u00bb (Lev 19:16). La frase \u00absu sangre sea sobre \u00e9l\u00bb quiere decir que la culpabilidad y la retribuci\u00f3n por un acto de violencia recae sobre el culpable: \u00abCuando alguna persona maldiga a su padre o a su madre, morir\u00e1 irremisiblemente. Ha maldecido a su padre o a su madre; su sangre ser\u00e1 sobre ella\u00bb (Lev 20:9 rva). Indirectamente, y en el contexto de la legislaci\u00f3n jud\u00ed\u00ada, esta frase sugiere que quien castiga a un reo de sangre quit\u00e1ndole la vida no ser\u00e1 culpado de homicidio. En este caso, \u00absangre\u00bb indica responsabilidad por la muerte de otros: \u00abCualquiera que salga fuera de las puertas de tu casa, su sangre caer\u00e1 sobre su propia cabeza, y nosotros quedaremos libres. Pero si alguien pone su mano sobre cualquiera que est\u00e9 en la casa contigo, su sangre caer\u00e1 sobre nuestra cabeza\u00bb (Jos 2:19 rva). La sangre de alg\u00fan animal puede sustituir a la sangre de alg\u00fan pecador en calidad de propiciaci\u00f3n (cobertura) por su pecado: \u00abPorque es la sangre la que hace expiaci\u00f3n por la persona\u00bb (Lev 17:11 rva). El pecado de Ad\u00e1n ameritaba su muerte y acarre\u00f3 la muerte sobre toda su descendencia (Rom 5:12); por eso, el ofrecimiento de la sangre de un animal no solo tipifica la cancelaci\u00f3n de la pena, sino tambi\u00e9n la ofrenda perfecta que dio vida a Ad\u00e1n y a todos los representados por este sacrificio (Heb 10:4). El sacificio animal prefigura o tipol\u00f3gicamente representa la sangre de Cristo, quien realiz\u00f3 el gran y \u00fanico sacrificio sustitutivo y eficaz; su ofrenda es la \u00fanica que da vida a quienes est\u00e1n en El representados. El derramamiento de su \u00absangre\u00bb sella el pacto de vida entre Dios y la humanidad (Mat 26:28).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Antiguo Testamento<\/b><\/p>\n<p>(haima)<\/p>\n<p>   Las expresiones \u00absangre de Cristo\u00bb (Rom 5,9; 1 Cor 10,16), \u00absangre del Se\u00f1or\u00bb (1 Cor 11,27), \u00absu sangre\u00bb (Rom 3,25; Ef 1,7; Col 1,14), \u00abmi sangre\u00bb (1 Cor 11,25), \u00absangre de la cruz\u00bb (Col 1,20), remiten todas ellas a la muerte de Jes\u00fas. La sangre est\u00e1 cargada de un sentido simb\u00f3lico que viene del Antiguo Testamento. All\u00ed\u00ad la sangre es portadora de vida, y en los sacrificios se le ofrece a Dios del que procede toda vida. Jes\u00fas, nuevo cordero pascual, por el don de su sangre, acto purificador y protector, impide la muerte y da la vida. En la \u00faltima cena, Jes\u00fas ofrece una copa a los disc\u00ed\u00adpulos y pronuncia una palabra que nos refiere Pablo en 1 Cor 11,25: Este c\u00e1liz es la nueva alianza en mi sangre derramada por vosotros.  La sangre marca aqu\u00ed\u00ad la conclusi\u00f3n de la alianza como en Ex 24,8.<\/p>\n<p>   De este modo, la sangre de Cristo es casi equivalente a la muerte de Cristo. Dios salva gratuitamente a todos por su bondad en virtud de la redenci\u00f3n de Cristo Jes\u00fas, a quien Dios ha destinado efectivamente para que sirviera de expiaci\u00f3n por su sangre, por medio de la fe  (Rom 3,25). Ahora hemos sido justificados por su sangre  (Rom 5,9). La sangre de Cristo obtiene nuestra liberaci\u00f3n.<\/p>\n<p>   La tradici\u00f3n paulina evoca la liberaci\u00f3n por  sangre de Cristo: En \u00e9l, por su sangre, hemos sido liberados  (Ef 1,7). La adquisici\u00f3n de esta liberaci\u00f3n vale ahora para los paganos: Ahora, en cambio, por Cristo Jes\u00fas y gracias a su sangre, los que antes estabais lejos, os hab\u00e9is acercado  (Ef 2,13). As\u00ed\u00ad todos comprenden que la sangre de Cristo es capaz de transformar la situaci\u00f3n de la humanidad. Esta reconciliaci\u00f3n se llev\u00f3 a cabo por medio de la cruz, por la muerte de Cristo en su cuerpo carnal. De ah\u00ed\u00ad la expresi\u00f3n de Col 1,20: Estableci\u00f3 la paz por la sangre de la cruz.<\/p>\n<p>M. C.<\/p>\n<p>AA. VV., Vocabulario de las ep\u00ed\u00adstolas paulinas, Verbo Divino, Navarra, 1996<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p>En el juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado y en el NT la pareja de palabras \u00ab*carne y sangre\u00bb designa al hombre en su naturaleza perecedera (Eclo 14,18; 17,31; Mt 16,17; Jn 1,13), la condici\u00f3n que asumi\u00f3 el Hijo de Dios al venir a la tierra (Heb 2,14). Pero fuera de este caso apenas si se ocupa la Biblia m\u00e1s que de la sangre derramada (cruor), asociada siempre a la vida perdida o dada, a diferencia del pensamiento griego que asocia la sangre (sanguis) a la generaci\u00f3n y a la emotividad del hombre.<\/p>\n<p>AT. Como todas las religiones antiguas, la religi\u00f3n de Israel reconoc\u00ed\u00ada a la sangre un car\u00e1cter sagrado, pues la sangre es la *vida (Lev 17,11.14; Dt 12,23), y todo lo que afecta a la sangre est\u00e1 en estrecha relaci\u00f3n con Dios, \u00fanico se\u00f1or de la vida. De ah\u00ed\u00ad tres consecuencias: la prohibici\u00f3n del homicidio, la prohibici\u00f3n de la sangre como alimento, el uso de la sangre en el culto.<\/p>\n<p>1. Prohibici\u00f3n del homicidio. El hombre fue hecho a imagen de Dios, por lo cual s\u00f3lo Dios tiene poder sobre su vida: si alguien derrama su sangre, Dios le pedir\u00e1 cuenta de ello (G\u00e9n 9,5s). Esto funda religiosamente el precepto del Dec\u00e1logo : \u00abNo matar\u00e1s\u00bb (Ex 20,13). En caso de homicidio la sangre de la v\u00ed\u00adctima \u00abclama *venganza\u00bb contra el asesino (G\u00e9n 4,10s; cf. 2Sa 21,1; Ez 24,7s; 35,6). El derecho consuetudinario tiene entonces por leg\u00ed\u00adtima la acci\u00f3n del \u00abvengador de la sangre\u00bb (G\u00e9n 9, 6). \u00danicamente trata de evitar la actitud de venganza ilimitada (cf. G\u00e9n 4,15.23s) y de asignarle reglas (Dt 19,6-13; N\u00fam 35,9-34). Por lo de-m\u00e1s, Dios mismo se encarga de esta venganza haciendo recaer la sangre inocente sobre la cabeza de los que la derraman (Jue 9,23s; lRe 2,32). Por eso los fieles perseguidos recurren a \u00e9l para que vengue la sangre de sus servidores (Sal 79,10; 2Mac 8,3; cf. Job 16,18-21), y \u00e9l mismo promete que lo har\u00e1 cuando venga su *d\u00ed\u00ada (Is 63,1-6).<\/p>\n<p>2. Prohibici\u00f3n de la sangre como alimento. La prohibici\u00f3n de comer la sangre y la carne no sangrada ritualmente (Dt 12,16; 15,23; cf. lSa 14,32-35) es muy anterior a la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica (cf. G\u00e9n 9,4). Sea cual fuere su sentido original, en el AT recibe motivaciones precisas: la sangre, como la vida, pertenece s\u00f3lo a Dios; es su parte en los sacrificios (Lev 3,17); el hombre no puede servirse de ella sino para la expiaci\u00f3n (Lev 17,11s). Esta prohibici\u00f3n de la sangre persistir\u00e1 durante alg\u00fan tiempo en los or\u00ed\u00adgenes cristianos, para facilitar la comunidad de mesa entre jud\u00ed\u00ados y paganos convertidos (Act 15,20-29).<\/p>\n<p>3. Uso cultual de la sangre. Finalmente, el car\u00e1cter sagrado de la sangre determina sus diferentes usos cultuales.<\/p>\n<p>a) La *alianza entre Yahveh y su pueblo se sella mediante un rito sangriento: la mitad de la sangre de las v\u00ed\u00adctimas se arroja sobre el *altar, que representa a Dios, y la otra mitad sobre el pueblo. Mois\u00e9s explica el rito: \u00abEsta es la sangre de la alianza que Yahveh ha concluido con vos-otros&#8230;\u00bb (Ex 24,3-8). Con esto se establece un lazo indisoluble entre Dios y su pueblo (cf. Zac 9,11; Heb 9, 16-21).<\/p>\n<p>b) En los *sacrificios es tambi\u00e9n el elemento esencial. Ya se trate del holocausto, del sacrificio de comuni\u00f3n o de los ritos consacratorios, los sacerdotes la derraman sobre el altar y todo alrededor (Lev 1,5.11; 9,12; etc.). En el rito pascual la sangre del *Cordero adquiere otro valor: se pone sobre el dintel y las jambas de la puerta (Ex 12,7.22) para preservar a la casa de los azotes destructores (12,13.23).<\/p>\n<p>c) Los ritos de sangre tienen una importancia excepcional en las liturgias de expiaci\u00f3n, pues \u00abla sangre exp\u00ed\u00ada\u00bb (Lev 17,11). Se derrama en aspersiones (4,6s, etc.). Sobre todo el d\u00ed\u00ada de los perdones entra el sumo sacerdote en el santo de los santos con la sangre de las v\u00ed\u00adctimas ofrecidas por sus pecados y por los del pueblo (16).<\/p>\n<p>d) Finalmente, la sangre sacrificiai tiene valor consacratorio. En&#8217; los ritos de consagraci\u00f3n de los sacerdotes (Ex 29,20s; Lev 8,23s.30) y del altar (Ez 43,20), marca la pertenencia a Dios.<\/p>\n<p>NT. El NT pone fin a los sacrificios sangrientos del culto jud\u00ed\u00ado y abroga las disposiciones legales relativas a la venganza de la sangre, porque reconoce el significado y el valor de la \u00absangre inocente\u00bb, de la \u00absangre preciosa\u00bb (1Pe 1,19), derramada por la redenci\u00f3n de los hombres.<\/p>\n<p>1. Evangelios sin\u00f3pticos. Jes\u00fas, en el momento de afrontar abiertamente la muerte, piensa en la responsabilidad de Jerusal\u00e9n : los profetas de otro tiempo fueron asesinados, \u00e9l mismo va a ser entregado, sus enviados ser\u00e1n muertos a su vez. El juicio de Dios no puede menos de ser severo contra la ciudad culpable: toda la sangre inocente derramada ac\u00e1 en la tierra desde la sangre de Abel recaer\u00e1 sobre esta generaci\u00f3n (Mt 23,29-36). La pasi\u00f3n se inserta en esta perspectiva dram\u00e1tica: Judas reconoce que ha entregado la sangre inocente (27,4), Pilato se lava las manos mientras que la multitud asume la responsabilidad de la misma (27,24s).<\/p>\n<p>Pero el drama tiene tambi\u00e9n otra faceta. En la \u00faltima cena present\u00f3 Jes\u00fas la copa *eucar\u00ed\u00adstica como \u00abla sangre de la alianza derramada por una multitud en remisi\u00f3n de los pecados\u00bb (26,28 p). Su cuerpo ofrecido y su sangre derramada hacen, pues, de su muerte un sacrificio doblemente significativo: sacrificio de alianza, que sustituye por la nueva alianza la alianza del Sina\u00ed\u00ad; sacrificio de *expiaci\u00f3n, seg\u00fan la profec\u00ed\u00ada del *siervo de Yahveh. La sangre inocente injustamente derramada se convierte as\u00ed\u00ad en sangre de la *redenci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. San Pablo. Pablo propende a expresar el sentido de la *cruz de Cristo evocando su sangre redentora. Jes\u00fas, cubierto con su propia sangre, desempe\u00f1a ahora ya para todos los hombres el papel que esbozaba en otro tiempo el propiciatorio en la ceremonia de la *expiaci\u00f3n (Rom 3,25): es el lugar de la presencia divina y asegura el perd\u00f3n de los pecados. Su sangre tiene, en efecto, virtud *saludable: por ella somos *justificados (Rom 5,9), rescatados (Ef 1,7), adquiridos para Dios (Act 20,28); por ella se realiza la *unidad entre los jud\u00ed\u00ados y los paganos (Ef 2,13), entre los hombres y los poderes celestes (Col 1,20). Ahora bien, los hombres pueden comulgar en esta sangre de la nueva alianza cuando beben del c\u00e1liz (*copa) eucar\u00ed\u00adstico (ICor 10,16s; 11, 25-28). Entonces se instaura entre ellos y el Se\u00f1or una uni\u00f3n profunda de car\u00e1cter escatol\u00f3gico: se recuerda la muerte del Se\u00f1or y se anuncia su venida (11,26).<\/p>\n<p>3. Ep\u00ed\u00adstola a los Hebreos. La entrada del sumo sacerdote en el santo de los santos con la sangre expiatoria es considerada por la ep\u00ed\u00adstola a los Hebreos como la *figura prof\u00e9tica de Cristo que entra en el cielo con su propia sangre para obtener nuestra redenci\u00f3n (Heb 9,1-14). Esta imagen se mezcla con la del sacrificio de alianza ofrecido por Mois\u00e9s en el Sina\u00ed\u00ad: la sangre de Jes\u00fas, sangre de la nueva alianza, se ofrece para la remisi\u00f3n de los *pecados de los hombres (Heb 9,18-28). Por ella obtienen los pecadores acceso cerca de Dios (10,19); m\u00e1s elocuente que la de Abel (12,24), asegura su santificaci\u00f3n (10,29; 13,12) y su entrada en el reba\u00f1o del buen pastor (13,20).<\/p>\n<p>4. San Juan. El Apocalipsis hace eco a la doctrina tradicional cuando habla de la sangre del *cordero: esta sangre nos lav\u00f3 de nuestros pecados (Ap 1,5; cf. 7,14) y rescat\u00e1ndonos para Dios hizo de nosotros una realeza de sacerdotes (5,9). Doctrina tanto m\u00e1s importante cuanto que en el momento en que escribe el vidente *Babilonia, la ciudad del mal, se ceba con la sangre de los *m\u00e1rtires (18,24). Los m\u00e1rtires vencieron a Sat\u00e1n gracias a la sangre -del cordero (12,11), pero no por eso su sangre derramada cesa de clamar justicia. Dios la *vengar\u00e1 dando a beber su sangre a los hombres que la han derramado (16,3-7) hasta el d\u00ed\u00ada en que la sangre de esos hombres sea derramada a su vez y se convierta en el ornato triunfal del Verbo justiciero (19,13; cf. Is 63,3).<\/p>\n<p>Muy distinta es la meditaci\u00f3n del evangelista Juan sobre la sangre de Jes\u00fas. Del costado de Cristo traspasado por la lanza vio brotar el agua y la sangre (Jn 19,31-37), doble testimonio del amor de Dios, que corrobora el testimonio del Esp\u00ed\u00adritu (lJn 5,6ss). Ahora bien, este *agua y esta sangre siguen ejerciendo en la Iglesia su poder de vivificaci\u00f3n. El agua es el signo del Esp\u00ed\u00adritu, que hace renacer y que apaga la sed (Jn 3,5; 4,13s). La sangre se distribuye a los hombres en la celebraci\u00f3n *eucar\u00ed\u00adstica: \u00abQuien come mi carne y bebe mi sangre tiene la vida eterna&#8230; [\u00e9l] permanece en m\u00ed\u00ad y yo en \u00e9l\u00bb (Jn 6,53-56).<\/p>\n<p>-> Cordero &#8211; Alianza &#8211; Eucarist\u00ed\u00ada &#8211; Expiaci\u00f3n &#8211; M\u00e1rtir &#8211; Redenci\u00f3n &#8211; Sacrificio &#8211; Vida.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">La palabra sangre se usa tanto en el AT como en el NT para referirse al fluido rojo que corre por las venas de los hombres y animales. Tambi\u00e9n tiene usos metaf\u00f3ricos, como cuando se dice que la luna \u00abse convertir\u00e1 \u2026 en sangre (Joel 2:31). El uso m\u00e1s importante es el que denota una muerte por violencia, uso que es indubitable. En tiempos recientes ha surgido la idea de que la palabra \u00absangre\u00bb tambi\u00e9n se usa para denotar la vida que es liberada de la carne. De esta forma, se toma la sangre del sacrificio como si denotara la vida puesta en libertad para ser ofrecida a Dios. Seg\u00fan este concepto, entonces, el sacrificio de Cristo fue esencialmente el de la vida, una vida vivida en obediencia a su Padre. Por consiguiente, su muerte no ser\u00eda la esencia del sacrificio, sino que s\u00f3lo ser\u00eda su ejemplo supremo. Obviamente, la evidencia debe examinarse con cuidado.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>El AT emplea la palabra hebrea <em>d\u0101m<\/em> (= sangre) 362 veces. De \u00e9stas, 203 se refieren a muerte por violencia y 103 a sacrificios de sangre. Hay siete pasajes que conectan la vida con la sangre, con los cuales, quiz\u00e1, deber\u00edamos colocar tambi\u00e9n otros diecisiete que se refieren a comer carne con sangre. Los treinta y dos ejemplos restantes representan diversos usos que no son importantes para nuestro presente prop\u00f3sito.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estad\u00edsticamente, la palabra est\u00e1 \u00edntimamente ligada con la muerte (lo mismo que en nuestro idioma). La fuerza del argumento que quiere unir la vida con la sangre est\u00e1 en Lv. 17:11 y sus pasajes relacionados: \u00abPorque la vida de la carne en la sangre est\u00e1, y yo os la he dado para hacer expiaci\u00f3n sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre har\u00e1 expiaci\u00f3n de la persona\u00bb. En forma similar Gn. 9:4 y Dt. 12:23 nos dicen que \u00abla sangre es la vida\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se afirma que estos pasajes indican que los hebreos pensaban que la vida resid\u00eda de alguna forma en la sangre, por tanto, cuando se derramaba la sangre de un animal, su vida permanec\u00eda en la sangre. De esta forma, pues, se sostiene que el manejo ceremonial de la sangre en los sacrificios indica que se ofrece a Dios una vida pura. Es desafortunado que este proceso envuelva la muerte del animal, pero no hay otra forma en que los hombres puedan presentar la vida delante de Dios. (Algunos de los que sostienen esta teor\u00eda difieren en que piensan que la muerte es importante, para indicar las consecuencias penales del pecado, pero, enfatizan que lo verdaderamente significativo, no es la muerte, sino la representaci\u00f3n de la vida.)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hay evidencia que apoye este punto de vista. Se sostiene que es autoevidente por pasajes como los ya mencionados y por la reverencia tan generalizada que los pueblos primitivos ten\u00edan hacia la sangre. Este \u00faltimo debe ser descartado, ya que los hombres del AT estaban muy lejos de ser salvajes primitivos. En cuanto al primer argumento, los pasajes escriturales a los que se aluden pueden ser interpretados de una manera diferente. Existe una \u00edntima conexi\u00f3n entre la vida y la sangre: cuando la sangre se derrama, la vida llega a su fin. La manipulaci\u00f3n ceremonial que se hace de la sangre bien podr\u00eda significar nada m\u00e1s que la presentaci\u00f3n ritual de la evidencia que una muerte se ha llevado a cabo en obediencia al mandato del Se\u00f1or.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La evidencia estad\u00edstica est\u00e1 a favor del punto de vista que afirma que la sangre se\u00f1ala a la muerte. El t\u00e9rmino en la gran mayor\u00eda de los casos significa muerte. Los pasajes que la conectan con la vida son excepciones. Tambi\u00e9n tenemos el concepto veterotestamentario que el pecado es algo muy serio, y que trae el castigo m\u00e1s severo. Esto se cristaliza en la sentencia: \u00abel alma que pecare, \u00e9sta morir\u00e1\u00bb (Ez. 18\u201320). El derramamiento de sangre en el sacrificio se entiende mucho m\u00e1s naturalmente si se le conecta con este castigo. Por cierto, la mayor parte de los relatos sobre los sacrificios incluyen alguna menci\u00f3n de la muerte de la v\u00edctima, mientras que nada dicen de su vida. Nuevamente, hablar de la vida como si \u00e9sta continuara despu\u00e9s de haber matado al animal ser\u00eda pasar por alto la estrecha conexi\u00f3n que el pensamiento hebreo hac\u00eda entre el cuerpo y la vida (a tal grado que la vida del hombre despu\u00e9s de la muerte se conecta con la resurreci\u00f3n del cuerpo, y no con la existencia continua de un alma inmortal). Cuando la expiaci\u00f3n no se conecta con la sangre, jam\u00e1s se lleva a cabo por medio de algo que simbolice la vida, aunque podr\u00eda realizarse por medio de la muerte, as\u00ed como cuando Finees mat\u00f3 a Zimri y a Cozbi (Nm. 25:13) o cuando David entreg\u00f3 a siete descendientes de Sa\u00fal para que fuesen ahorcados (2 S. 21:3ss.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La evidencia del AT claramente muestra a la sangre como indicadora de la pena de muerte en el sacrificio, como en todas partes.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>El NT usa la palabra <em>haima<\/em> noventa y ocho veces. Como en el caso del AT, el sentido m\u00e1s usual es el que indica una muerte violenta (totalmente aparte de las referencias a la sangre de Cristo), de lo cual contamos veintid\u00f3s ejemplos (p. ej., Hch. 22:20). En doce ocasiones se hace referencia a la sangre de los animales sacrificados, y, si nuestras conclusiones del AT son v\u00e1lidas, \u00e9stas hacen referencia a la muerte. Hay otros usos diversos, y est\u00e1n tambi\u00e9n los importantes pasajes que se refieren a la sangre de Cristo.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es imposible entender algunos de estos pasajes como si se estuviesen refiriendo a la vida. As\u00ed, Col. 1:20 se refiere a la \u00absangre de su cruz\u00bb. Pues bien, la cruz no ten\u00eda nada que ver dentro del sistema de sacrificios, de manera que este texto s\u00f3lo puede referirse a una muerte violenta. Nuevamente, Ro. 5:9 habla de ser \u00abjustificados por su sangre\u00bb y \u00abpor \u00e9l seremos salvos de la ira\u00bb, afirmaciones paralelas a \u00abreconciliados con Dios por la muerte de su Hijo\u00bb y \u00absalvos por su vida\u00bb (v. 10). El contexto inmediato tiene varias referencias a la muerte, y \u00e9sta tambi\u00e9n parece ser la fuerza del t\u00e9rmino \u00absangre\u00bb. Otros pasajes que tambi\u00e9n se\u00f1alan claramente a la muerte de Cristo son Jn. 6:53ss. (note la separaci\u00f3n de carne y sangre); Hch. 5:28; Ef. 2:13; 1 Jn. 5:6; Ap. 1:5; 19:13. Los pasajes que dicen que los hombres son redimidos por la sangre de Cristo (Hch. 20:28; Ef. 1:7, etc.) posiblemente apunten tambi\u00e9n en la misma direcci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay algunos pasajes donde la sangre de Cristo es mencionada en una forma que da a entender que se hace alusi\u00f3n a los sacrificios (p. ej., Ro. 3:25 con su referencia a <em>hilast\u0113rion<\/em>; 1 P. 1:2 donde \u00abrociados con la sangre\u00bb se refiere al sacrificio ritual). Pero ninguno de estos pasajes estorba nuestra conclusi\u00f3n que cuando el AT menciona la sangre del los sacrificios es para llamar nuestra atenci\u00f3n a la muerte, y algunos la confirman. Es as\u00ed que Heb. 9:14s., se refiere en forma bien clara a la sangre sacrificial, pero se hace menci\u00f3n espec\u00edfica a la \u00abmuerte\u00bb como un hecho consumado. De este modo, en Heb. 12:24 se contrasta la sangre de Cristo con la de Abel. En ambos casos es la muerte la que claramente se tiene en mente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por tanto, el testimonio de la Escritura es claro. S\u00f3lo tomando pasajes aislados, e interpret\u00e1ndolos, insistiendo en uno de sus posibles significados es que podemos defender la idea de que la sangre se refiere a la vida. Cuando se examina toda la evidencia como una unidad, no puede haber ninguna duda. La sangre se\u00f1ala, no a una vida que es indultada, sino a una vida entregada a la muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arndt; <em>BDB<\/em>; J. Behm en <em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">TWNT<\/a><\/em>; F.J. Taylor en <em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">RTWB<\/a><\/em>; H.C. Trumbull, <em>The Blood Covenant<\/em>; S.C. Gayford, <em>Sacrifice and Priesthood<\/em>; A.M. Stibbs, <em>The Meaning of the Word \u201cBlood\u201d in Scripture<\/em>; Leon Morris, <em>The Apostolic Preaching of the Cross<\/em>, chap. 3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Leon Morris<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><em>TWNT <\/em><\/a><em>Theologisches Woerterbuch zum Neuen Testament<\/em> (Kittel)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><em>RTWB <\/em><\/a><em>Richardson\u2019s Theological Word Book<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (556). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>La cuesti\u00f3n principal que hay que determinar es si \u201csangre\u201d en el sentido b\u00edblico se relaciona b\u00e1sicamente con la vida o la muerte. Hay quienes sostienen que en el r\u00e9gimen de sacrificios del AT \u201csangre\u201d representa la vida liberada de las limitaciones del cuerpo y disponible para otros fines. Seg\u00fan este punto de vista el uso ceremonial de la sangre representa la solemne presentaci\u00f3n de la vida a Dios: vida entregada, dedicada, transformada. La muerte ocupa un lugar subordinado o, incluso, no ocupa lugar alguno. Seg\u00fan esta opini\u00f3n \u201cla sangre de Cristo significar\u00eda poco m\u00e1s que \u201cla vida de Cristo\u201d. No obstante, las evidencias no parecen apoyar este parecer.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En primer lugar estan las pruebas estad\u00edsticas. De los 362 pasajes en que aparece la palabra hebrea <\/span><span style=''>dam<\/span><span lang=ES style=' '> en el AT, 203 se refieren a muerte con violencia. S\u00f3lo siete pasajes relacionan la vida y la sangre (diecisiete se refieren al acto de comer carne con su sangre). De esto se deduce claramente que la asociaci\u00f3n m\u00e1s probable que genera el uso del t\u00e9rmino es muerte.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Luego est\u00e1 la falta de pruebas para apoyar la teor\u00eda de la vida. Los que defienden este punto de vista lo consideran evidente por s\u00ed mismo y se apoyan en pasajes tales como Lv. 17.11, \u201cla vida de la carne en la sangre est\u00e1\u201d. Pero los pasajes escriturales pueden interpretarse como que se trata de la vida que se entrega al morir, tanto como que se trata de la vida que se libera.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Es innegable que en algunos lugares se afirma que se ha conseguido la expiaci\u00f3n por medio de la muerte, p. ej. Nm. 35.33, \u201cesta sangre amancillar\u00e1 la tierra, y la tierra no ser\u00e1 expiada de la sangre que fue derramada en ella, sino por la sangre del que la derram\u00f3\u201d. V\u00e9ase tambi\u00e9n Ex. 29.33; Lv. 10.17.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Por lo tanto, el AT no da pie para las afirmaciones tan rotundas que a veces se hacen. La expiaci\u00f3n se consigue por la muerte de una v\u00edctima m\u00e1s bien que por su vida. Esto se proyecta al NT. All\u00ed, como en el AT, la sangre se usa m\u00e1s frecuentemente en el sentido de muerte por violencia que en ning\u00fan otro sentido. Cuando consideramos la sangre de Cristo encontramos algunos pasajes que indican del modo m\u00e1s claro posible que representa su muerte. As\u00ed, por ejemplo, las referencias al ser \u201cjustificados en su sangre\u201d (Ro. 5.9; paralelo al ser \u201creconciliados\u2026 por la muerte de su Hijo\u201d en el vv. 10), la \u201csangre de su cruz\u201d (Col. 1.20), la referencia al hecho de que \u201cvino mediante agua y sangre\u201d (1 Jn. 5.6), y otros.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>A veces se piensa en la muerte de Cristo como un sacrificio p. ej. la sangre del pacto). Pero un cuidadoso an\u00e1lisis de todos los pasajes indica que el t\u00e9rmino se emplea en el mismo sentido que en el AT. Vale decir, se sigue considerando que los sacrificios son eficaces en virtud de la muerte de la v\u00edctima. \u201cLa sangre de Cristo\u201d ha de entenderse, por consiguiente, como la muerte expiatoria del Salvador.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> Coenen, Lothar y otros, <etiqueta id=\"#_ftn420\" name=\"_ftnref420\" title=\"\"><i>\u00b0DTNT<\/i><\/etiqueta>, 1984, t(t). IV; G. Pidoux, <i>El hombre en el Antiguo Testamento<\/i>, 1969; Jenni, Ernest y otros, <etiqueta id=\"#_ftn421\" name=\"_ftnref421\" title=\"\"><i>\u00b0DTMAT<\/i><\/etiqueta>, 1978, t(t). I.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><etiqueta id=\"#_ftn422\" name=\"_ftnref422\" title=\"\"><i><span lang=ES style=''>TDNT <\/span><\/i><\/etiqueta><span lang=ES style=''>1, pp. 172\u2013177; S. C. Gayford, <i>Sacrifice and Priesthood<\/i><sup>2<\/sup>, 1953; L. Morris, <i>The Apostolic Preaching of the Cross<\/i><sup>3<\/sup>, 1965; F. J. Taylor, en <etiqueta id=\"#_ftn423\" name=\"_ftnref423\" title=\"\"><i>TWBR<\/i><\/etiqueta>; H. C. Trumbull, <i>The Blood Covenant<\/i>, 1887; A. M. Stibbs, <i>The Meaning of the Word \u2018Blood\u2019 in Scripture<\/i>, 1947.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn424\" name=\"_ftnref424\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>L.M.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Expiaci\u00f3n, Propiciaci\u00f3n, Vida Gen 4:10 la voz de la s de tu hermano clama a m\u00ed 9:4 Sangre (heb. d\u00e2m; gr. h\u00e1ima). 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