{"id":4101,"date":"2016-02-05T00:14:45","date_gmt":"2016-02-05T05:14:45","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sion\/"},"modified":"2016-02-05T00:14:45","modified_gmt":"2016-02-05T05:14:45","slug":"sion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sion\/","title":{"rendered":"SION"},"content":{"rendered":"<p>v. Jerusal\u00e9n<br \/>\n2Sa 5:7; 1Ch 11:5 David tom\u00f3 la fortaleza de S<br \/>\nPsa 2:6 yo he puesto mi rey sobre S, mi santo<br \/>\nPsa 9:11 cantad a Jehov\u00e1, que habita en S<br \/>\nPsa 14:7; 53:6<\/p>\n<hr>\n<p>Sion    (heb. Ts\u00eey\u00f4n, quiz\u00e1 \u00abposte de se\u00f1alizaci\u00f3n\u00bb o \u00abelevado\u00bb; gr. Sion).  Originalmente fue el nombre del monte o de la colina sudoriental de la ciudad que con el tiempo llegar\u00ed\u00ada a ser Jerusal\u00e9n, y sobre la cual se hallaba la antigua fortaleza jebusea que tom\u00f3 David y a la cual le dio el nuevo nombre de Ciudad de David (2Sa 5:7; 1Ki 8:1).  Se encuentra entre los valles del Cedr\u00f3n y Tirope\u00f3n, al sur de la colina donde estaba emplazado el templo.  Cuando David traslad\u00f3 el arca a su nueva capital, Sion lleg\u00f3 a ser especialmente el nombre del lugar donde Dios moraba.  Por tanto, se lo us\u00f3 para referirse a la colina nororiental despu\u00e9s que Salom\u00f3n construy\u00f3 el templo all\u00ed\u00ad y traslad\u00f3 el arca hasta ese lugar (ls. 2:3; 8:18; etc.).  De vez en cuando, sin embargo, el nombre Sion se aplicaba a toda la ciudad (33:20; 60:14), e inclusive a toda la naci\u00f3n de Israel (ls. 40 9;  Zec 9:13).  Tambi\u00e9n se le daba a los habitantes de la ciudad de Jerusal\u00e9n el nombre de \u00abhijos e hijas de Sion\u00bb (Psa 48:11, 12; Isa 1:8; 10:32; Jl. 2:23; Zec 9:13; etc.). Se dice que la iglesia del NT, la leg\u00ed\u00adtima sucesora del pueblo de Dios del AT, se ha acercado al \u00abmonte de Sion\u00bb (Heb 12: 22, 23; cf 1Pe 2:5, 6), y finalmente se le da ese nombre al lugar donde Juan vio a los 144.000 que estaban con el \u00abCordero\u00bb (Rev 14:1).  Desgraciadamente, desde la Edad Media el nombre Sion ha sido atribuido por error a la colina sudoccidental de Jerusal\u00e9n (la \u00abCiudad Alta\u00bb).  Esta aplicaci\u00f3n del nombre hay que atribuirla a las tradiciones de aquel tiempo. Los jud\u00ed\u00ados se basaban en la descripci\u00f3n que hace Josefo de los muros de la ciudad, y los cristianos, en la ubicaci\u00f3n de la iglesia denominada Santa Sion, construida en el lugar donde, seg\u00fan la tradici\u00f3n, se habr\u00ed\u00ada encontrado el cen\u00e1culo -es decir, el aposento alto en el cual Jes\u00fas celebr\u00f3 la Santa Cena-, y que de all\u00ed\u00ad en adelante fue por un buen tiempo el centro de las actividades de los cristianos en Jerusal\u00e9n.  Sin embargo, las excavaciones practicadas durante los \u00faltimos 75 a\u00f1os prueban que la ciudad de David estaba confinada a la colina sudoriental, y que la sudoccidental no lleg\u00f3 a formar parte de la ciudad hasta el reinado de Ezequ\u00ed\u00adas o de Manas\u00e9s (fig 260, con la colina a la izquierda; figs 122, 278, 279).  Mapa XVIII.  En cuanto a la Sion original, v\u00e9ase David, Ciudad de.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>nombre de la fortaleza de los jebuseos, primitivos habitantes de Jerusal\u00e9n, situada en la colina m\u00e1s oriental de la antigua ciudad de Jerusal\u00e9n, la cual fue conquistada por David, ca. 1000 a. C., despu\u00e9s de ser ungido rey de Israel, pues ya hab\u00ed\u00ada sido proclamado rey de Juda, 2 S 5, 6-7; 1 Cro 11, 5. El rey le dio el nombre de Ciudad de David, convirti\u00e9ndola en el centro pol\u00ed\u00adtico y religioso del reino unificado, pues en ella se instal\u00f3 e hizo el santuario en el que alberg\u00f3 el Arca, 2 S 6, 12; 1 Cro 15. Como se identifica al monte S. como el sitio donde Salom\u00f3n construy\u00f3 el Templo, se le considera el monte sagrado, lugar de la morada de Dios, donde estableci\u00f3 su casa, Sal 74 (73), 2; 76 (75), 3; 99 (98), 2; Is 8, 18.  S. tambi\u00e9n se usa en la Biblia para referirse a la ciudad de Jerusal\u00e9n, Is 1,  27; Sal 2, 6; tambi\u00e9n llamada por el profeta \u2020\u0153hija de S.\u2020\u009d, Is 1, 8. Para indicar a los habitantes de la ciudad, Sal 149, 2; Is 3, 16-17; 4, 4; Za 9, 13.<\/p>\n<p>En el N. T.  S. es la nueva Jerusal\u00e9n, la Jerusal\u00e9n celestial, la ciudad escatol\u00f3gica, Hb 12, 22; Ap 14, 1.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>(heb., tsiyon; gr., Sion, probablemente fortaleza). Uno de los montes sobre los cuales se hallaba Jerusal\u00e9n. Se lo menciona por primera vez en el AT como una fortaleza jebusita (2Sa 5:6-9). David la captur\u00f3 y la llam\u00f3 la ciudad de David (1Ki 8:1; 2Ch 5:2; 2Ch 32:30; 2Ch 33:14). David trajo el arca a Sion, y el monte fue sagrado desde entonces (2Sa 6:10-12). Cuando m\u00e1s tarde Salom\u00f3n traslad\u00f3 el arca al templo sobre el cercano monte Moriah, el nombre Sion se extendi\u00f3 para incluir el templo (Isa 8:18; Isa 18:7; Isa 24:23; Joe 3:17; Mic 4:7). Sion vino a significar todo Jerusal\u00e9n (2Ki 19:21; Salmo 48; 2Ki 69:35; 2Ki 133:3; Isa 1:8). El nombre se usa con frecuencia en forma figurada para designar la iglesia, constituci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica jud\u00ed\u00ada (Psa 126:1; Psa 129:5; Isa 33:14; Isa 34:8; Isa 49:14; Isa 52:8) y el cielo (Heb 12:22; comparar Rev 14:1).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>No se identifica con la colina suroriental de Jerusal\u00e9n (la ciudad de David). Por Si\u00f3n hay que entender m\u00e1s bien la altura que, con la ampliaci\u00f3n salom\u00f3nica, qued\u00f3 incorporada a la ciudad por la parte norte. En aquella altura se encontraba ya antes probablemente el santuario o lugar sagrado de los sacrificios de la ciudad yebusea, de tal modo que la incorporaci\u00f3n del monte a la ciudad se debi\u00f3 tambi\u00e9n a la tradici\u00f3n religiosa. Todav\u00ed\u00ada Isa\u00ed\u00adas distingue Jerusal\u00e9n de Si\u00f3n (Isa 10:12). Pero el nombre de \u2020\u0153Si\u00f3n\u2020\u009d se revel\u00f3 con tanta fuerza que pronto design\u00f3 tambi\u00e9n con frecuencia a la ciudad de David (por ejemplo, 1Re 8:1). Aunque con el paso del tiempo esa designaci\u00f3n fue suplantada cada vez m\u00e1s por el nombre de \u2020\u0153Monte del santuario.\u2020\u009d<br \/>\nEl top\u00f3nimo \u2020\u0153Si\u00f3n\u2020\u009d probablemente en sus or\u00ed\u00adgenes no era un nombre cargado de significaci\u00f3n, sino un simple top\u00f3nimo menor. As\u00ed\u00ad como siyya y sayon significa \u2020\u0153terreno seco\u2020\u009d o \u00e1rido, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n siyyon no indica otra cosa que una \u2020\u0153colina rocosa,\u2020\u009d o algo similar.<br \/>\nEl monte que en la actualidad se llama \u2020\u0153Si\u00f3n,\u2020\u009d y en el que se encuentran los venerables lugares del Cen\u00e1culo (v\u00e9ase despu\u00e9s) y la iglesia de la Dormitio Mariae que regentan los benedictinos, no se identifica con la colina denominada originariamente \u2020\u0153Si\u00f3n.\u2020\u009d Esa nueva colina de Si\u00f3n se encuentra m\u00e1s bien en la zona que pertenec\u00ed\u00ada a la ciudad alta, al oeste del Valle de los queseros o Tirope\u00f3n (v\u00e9ase supra). Para evitar la confusi\u00f3n se habla cada vez m\u00e1s en este caso de \u2020\u0153Si\u00f3n cristiana.\u2020\u009d<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Geograf\u00eda de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>(elevado).<\/p>\n<p> El Monte Si\u00f3n es uno de los montes donde se enclava la ciudad de Jerusal\u00e9n. El templo estaba situado en el Monte Si\u00f3n.<\/p>\n<p> &#8211; Originariamente era una fortaleza jebusea: (2Sa 5:6-9).<\/p>\n<p> &#8211; Fue capturada por David, quien llevo all\u00ed\u00ad el Arca, y la convirti\u00f3 en la capital del Reino, 2 52Cr 6:10-12.<\/p>\n<p> &#8211; M\u00e1s adelante el nombre de \u00abSi\u00f3n\u00bb incluy\u00f3 tambi\u00e9n el monte Moriah, otro monte de Jerusal\u00e9n, y, posteriormente, a toda Jerusal\u00e9n: (Isa 8:18, l8:7, 24:23, Miq 4:7, 2Re 19:21, Sal 48,2Re 69:35).<\/p>\n<p> &#8211; En forma figurada, se refiere a la iglesia jud\u00ed\u00ada y a la constituci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica: (Sal 126:1, Sal 129:5). y al Cielo: (Heb 12:22, Rev 14:1).<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Nombre de lugares del AT.<\/p>\n<p>1.     Antiguo nombre del monte \u2020\u00a2Herm\u00f3n (Deu 4:48).<\/p>\n<p>.     La antigua fortaleza de los jebuseos, erigida al SE de Jerusal\u00e9n. Cuando fue capturada por David se le llam\u00f3 \u2020\u0153Ciudad de David\u2020\u009d (2 S. 5, 7, 9; 1Re 8:1). En el lenguaje po\u00e9tico se aplic\u00f3 luego el nombre a toda Jerusal\u00e9n (\u2020\u0153Porque de S. saldr\u00e1 la ley, y de Jerusal\u00e9n la palabra de Jehov\u00e1\u2020\u009d [Isa 2:3]). Los t\u00e9rminos \u2020\u0153hija de S.\u2020\u009d (Isa 1:8) y \u2020\u0153la virgen hija de S.\u2020\u009d (Isa 37:22) son tambi\u00e9n alusiones a Jerusal\u00e9n. En algunas ocasiones se hace metonimia con el nombre S., se\u00f1alando a toda Judea (\u2020\u0153Pueblo m\u00ed\u00ado, morador de S., no temas de Asiria\u2020\u009d [Isa 10:24]; \u2020\u0153Ciertamente volver\u00e1n los redimidos de Jehov\u00e1; volver\u00e1n a S. cantando\u2020\u009d [Isa 51:11]); o al pueblo jud\u00ed\u00ado (\u2020\u0153&#8230; diciendo a S.: Pueblo m\u00ed\u00ado eres t\u00fa\u2020\u009d [Isa 51:16]).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s que Salom\u00f3n construy\u00f3 el \u2020\u00a2templo sobre el monte Mor\u00ed\u00adah, el nombre de S. vino a ser aplicado tambi\u00e9n a esa zona. Muchas menciones de S., entonces, son una referencia directa al monte del templo (\u2020\u0153&#8230; yo soy Jehov\u00e1 vuestro Dios, que habito en S., mi santo monte\u2020\u009d [Joe 3:17]).<br \/>\nel NT se hallan citas del AT que mencionan a S. (Mat 21:5; Jua 12:15; Rom 9:33; 1Pe 2:6). En el libro a los Hebreos se se\u00f1ala a la nueva Jerusal\u00e9n con el nombre de S. (\u2020\u0153&#8230; os hab\u00e9is acercado al monte de S., a la ciudad del Dios vivo, Jerusal\u00e9n la celestial\u2020\u009d [Heb 12:22]). En las visiones de Juan aparece el Cordero \u2020\u0153en pie sobre el monte S.\u2020\u009d (Apo 14:1).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, MONT CIUD<\/p>\n<p>ver, JERUSALEN<\/p>\n<p>sit, a4, 177, 246<\/p>\n<p>vet, (a) Una de las colinas sobre las que se eleva la ciudad de Jerusal\u00e9n. El nombre de Si\u00f3n (Zi&#8217;un) figura por vez primera en el AT para designar una fortaleza jebusea situada sobre esta eminencia. David se apoder\u00f3 de ella, y le dio el nombre de \u00abciudad de David\u00bb (2 S. 5:7; 1 Cr. 11:5). All\u00ed\u00ad llev\u00f3 el arca. Desde entonces, el monte fue considerado santo (2 S. 6:10-12). Salom\u00f3n puso el arca en el Templo que hizo construir sobre el monte Moria (1 R. 8:1; 2 Cr. 3:1; 5:2). Estos dos pasajes demuestran que Sion y Moria eran dos colinas diferentes. (Para la localizaci\u00f3n de Si\u00f3n, v\u00e9ase JERUSALEN b, A.) (b) Despu\u00e9s de la construcci\u00f3n del Templo de Salom\u00f3n sobre el monte Moria y el transporte del arca a este lugar, el nombre de Sion vino tambi\u00e9n a designar el Templo (Is. 8:18; 18:7; 24:23; Jl. 3:17; Mi. 4:7). Esta es la raz\u00f3n de que el AT mencione Sion un gran n\u00famero de veces, en tanto que Moria s\u00f3lo aparece dos veces (Gn. 22:2; 2 Cr. 3:1). (c) El nombre de Sion se usa frecuentemente para designar el conjunto de Jerusal\u00e9n (2 R. 19:21; Sal. 48; 69:35; 133:3; Is. 1:8; 3:16; 4:3; 10:24; 52:1; 60:14). (d) Los israelitas piadosos y la naci\u00f3n jud\u00ed\u00ada (Sal. 126:1; 129:5; Is. 33:14; 34:8; 49:14; 52:8). (e) La Jerusal\u00e9n de arriba (He. 12:22; cfr. Ap. 14:1). (f) Heb. \u00abSi&#8217;um\u00bb, \u00abelevado\u00bb. Es uno de los nombres de la cadena del Herm\u00f3n, o de una de sus cumbres (Dt. 4:48).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[012]<br \/>\n Colina de Jerusal\u00e9n, en el SO de la ciudad antigua, en la cual se construy\u00f3 la llamada \u00abCiudad de David\u00bb, que complet\u00f3 este rey para convertir la ciudadela o fortaleza conquistada a los jebuseos en la capital del Reino.<\/p>\n<p>    El t\u00e9rmino Si\u00f3n se convirti\u00f3, por ello, en emblema o modelo de la Jerusal\u00e9n b\u00ed\u00adblica, centro del culto yaweh\u00ed\u00adsta. Por eso aparece frecuentemente aludido en los Salmos, en los Profetas y en los dem\u00e1s textos b\u00ed\u00adblicos.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Nombre de la ciudad que David conquist\u00f3 a los jebuseos, llamada por eso y desde entonces la \u00abciudad de David\u00bb (2 Sam 5,7), situada entre el torrente Cedr\u00f3n y el Tirope\u00f3n, en la parte sudeste de la actual Jerusal\u00e9n. David traslad\u00f3 all\u00ed\u00ad el Arca de la Alianza y la constituy\u00f3 capital del reino. Al norte de Si\u00f3n se hizo la gran explanada, donde Salom\u00f3n construy\u00f3 el templo. Los profetas y los salmistas hablan indistintamente de Si\u00f3n y de Jerusal\u00e9n (Is 4,3; 46,13; Sof 3,14; Jer 3,14; Sal 14,7; 97,8). Si\u00f3n pas\u00f3 a ser el monte santo por excelencia, desde donde reinar\u00e1 el Mes\u00ed\u00adas Rey Sacerdote (Sal 110,2), s\u00ed\u00admbolo de la Jerusal\u00e9n celeste y de la Iglesia terrenal (Is 2,2-4; Mt 21,5; Jn 12,15; Rom 9,33; 11,26; Ap 14,1). M\u00e1s tarde el nombre de monte Si\u00f3n pas\u00f3 a la colina occidental de Jerusal\u00e9n, donde se sit\u00faa el Cen\u00e1culo, lugar de la Eucarist\u00ed\u00ada y del acontecimiento de Pentecost\u00e9s (el monte Si\u00f3n cristiano).<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>1. Monte y ciudad de Dios<\/p>\n<p>(-> Jerusal\u00e9n). No es claro el sentido primitivo (= etimolog\u00ed\u00ada) de Si\u00f3n, aunque es posible que tenga algo que ver con altozano, lugar fortificado y seco, situado encima de una fuente de aguas. Se ha convertido con el tiempo en forma po\u00e9tica de hablar de Jerusal\u00e9n y en signo religioso de gran profundidad.<\/p>\n<p>(1) Acepciones principales. A lo largo de los siglos, ese t\u00e9rmino, que aparece 154 veces en la Biblia hebrea, ha tomado cuatro acepciones principales: (a) Es el monte sobre el cual hab\u00ed\u00ada una peque\u00f1a, pero importante, ciudad fortificada que permaneci\u00f3 en manos de jebuseos no israelitas, hasta que la conquist\u00f3 David, hacia el a\u00f1o 1000 a.C., haci\u00e9ndola capital de su reino y dinast\u00ed\u00ada (cf. 2 Sm 5,7.9). (b) Por extensi\u00f3n se llamar\u00e1 de esa manera el templo que Salom\u00f3n construir\u00e1 algo m\u00e1s tarde, ligeramente al norte de la vieja ciudad y monte de Si\u00f3n. (c) Si\u00f3n significa tambi\u00e9n toda la ciudad de Jerusal\u00e9n, la capital y ciudad m\u00e1s importante del reino de Jud\u00e1, lugar donde se unen trono y templo, (d) Finalmente, Si\u00f3n se ha  convertido en s\u00ed\u00admbolo del pueblo entero, especialmente de Jud\u00e1; pero tambi\u00e9n se aplica a veces al conjunto de Israel. En sentido general, Jerusal\u00e9n y Si\u00f3n se identifican de manera que se pueden tomar como intercambiables. Conservan, sin embargo, unos matices significativos. Jerusal\u00e9n tiene un sentido m\u00e1s neutral, como ciudad inmersa en los avatares pol\u00ed\u00adticos del mundo. Por el contrario, Si\u00f3n tiene un sentido m\u00e1s religioso y se utiliza para indicar el car\u00e1cter sagrado de la monta\u00f1atemplo-ciudad-pueblo de ese nombre. El s\u00ed\u00admbolo de Si\u00f3n, unido al de la alianza, constituye uno de los dos elementos configuradores de la identidad israelita o, quiz\u00e1 mejor, jud\u00ed\u00ada. Dando al t\u00e9rmino Si\u00f3n un sentido tambi\u00e9n pol\u00ed\u00adtico, se suele hablar actualmente de \u00absionismo\u00bb, como ideolog\u00ed\u00ada que justifica religiosamente la formaci\u00f3n del Estado de Israel.<\/p>\n<p>(2) Monta\u00f1a sagrada. La tradici\u00f3n pagana en general y, de una forma especial, la cananea se refieren desde antiguo a ciertas monta\u00f1as sagradas, concebidas como centro y culmen de la creaci\u00f3n o, mejor dicho, de la acci\u00f3n organizadora de (un) dios, (a) Las monta\u00f1as de Dios son el lugar donde se unen lo m\u00e1s alto (est\u00e1n arriba, cerca de las aguas superiores del cielo) y lo m\u00e1s hondo (por debajo de ellas discurren las corrientes subterr\u00e1neas, como discurre y nace el Guij\u00f3n bajo Jerusal\u00e9n); en ellas se vinculan tierra y cielo, los dioses y los hombres. Existe estabilidad, hay orden sobre el mundo porque las monta\u00f1as sagradas vinculan simb\u00f3licamente todos los aspectos de la realidad. Los profetas han utilizado el s\u00ed\u00admbolo del monte sagrado, pero en sentido negativo, para referirse tambi\u00e9n a las ciudades enemigas: Babilonia (Is 14,12-15) y Tiro (Ez 28,12-16). Ambas \u00abhan ca\u00ed\u00addo\u00bb, las dos eran expresi\u00f3n de idolatr\u00ed\u00ada\u00bb: ellas se tomaban como monta\u00f1as de Dios, expresi\u00f3n de la unidad de cielo y tierra; pero s\u00f3lo eran un signo de la soberbia in\u00fatil de los hombres. Pues bien, frente a esas monta\u00f1as falsas, se eleva la monta\u00f1a santa de Yahv\u00e9 (liar qodes, liar YHWH: Is 2,3; 27,13; 30,20; Miq 4,2; Sal 87,1). Conforme a la tradici\u00f3n antigua, asumida en el mismo Pentateuco (Ex 19-24; 31-34), la presencia de Yahv\u00e9 hab\u00ed\u00ada estado relacionada con la monta\u00f1a del Sina\u00ed\u00ad-Horeb, donde se manifest\u00f3 al principio, pero despu\u00e9s esa monta\u00f1a ha perdido su importancia, (b) Si\u00f3n, monta\u00f1a de Dios. Para los jud\u00ed\u00ados posteriores, la monta\u00f1a c\u00f3smica de la creaci\u00f3n y revelaci\u00f3n de Dios se identifica con Si\u00f3n, conforme a un tema que posiblemente tiene ra\u00ed\u00adces cananeas: \u00abGrande es Yahv\u00e9 y muy digno de alabanza en la ciudad de nuestro Dios, su monte Santo, altura hermosa, alegr\u00ed\u00ada de toda la tierra, monte Si\u00f3n, v\u00e9rtice de Saf\u00f3n, ciudad del Gran Rey\u00bb (Sal 48,2-3). Si\u00f3n es, ante todo, una monta\u00f1a en su doble sentido de altura terrestre (lugar donde se asienta la ciudad\/templo del mundo) y altura celeste (o lugar de presencia\/reinado de Dios, s\u00ed\u00admbolo del cielo). Dios mismo la ha fundado (creado: cf. Sal 48,9), ofreciendo all\u00ed\u00ad (en Salem-Si\u00f3n) su estabilidad a las criaturas, pues el Dios de Si\u00f3n aparece desde el principio como \u00abcreador de los cielos y la tierra\u00bb (cf. Gn 14,19-22). El caos de las aguas primigenias sigue amenazando a los hombres, pero la monta\u00f1a permanece firme y desde su base brotan los torrentes de aguas fertilizadoras (cf. Sal 46,2-8; 65,78). En una perspectiva neutral, profana, la Monta\u00f1a de Si\u00f3n era peque\u00f1a; un lugar perdido en la imponente geograf\u00ed\u00ada de la tierra. Sin embargo, para aquellos hombres religiosos que hicieron all\u00ed\u00ad su experiencia de Dios, ella vino a convertirse en signo de presencia o sacramento de Dios, hierofan\u00ed\u00ada fundadora. Otras monta\u00f1as sagradas han existido entre los pueblos: muchas de ellas han perdido su importancia, pero la de Si\u00f3n sigue siendo a\u00fan lugar de referencia \u00abespiritual\u00bb para jud\u00ed\u00ados, cristianos y musulmanes.<\/p>\n<p>(3) Lugar elegido por Dios. Para los jud\u00ed\u00ados creyentes, la santidad de Si\u00f3n est\u00e1 vinculada a un hecho hist\u00f3rico: David ha colocado all\u00ed\u00ad el arca*, signo de presencia de Yahv\u00e9 (2 Sm 6), y Salom\u00f3n, su Hijo, construy\u00f3 para ella el templo* (1 Re 6-8). La tradici\u00f3n del Deuteronomio interpretar\u00e1 teol\u00f3gicamente este dato, identificando el templo (construido por iniciativa pol\u00ed\u00adtica) con el lugar sagrado (maqom) que Dios mismo hab\u00ed\u00ada escogido para que morara all\u00ed\u00ad su nombre (le shakan shemo: Dt 12,11), porque Yahv\u00e9 ha escogido Si\u00f3n, all\u00ed\u00ad ha deseado morar: \u00ab\u00e9sta es mi mansi\u00f3n para siempre; aqu\u00ed\u00ad morar\u00e9 porque lo he deseado\u00bb (Sal 132,13-14). Lo que era sacralidad natural (monta\u00f1a santa) se vuelve signo de presencia salvadora en la historia. En esa l\u00ed\u00adnea, la santidad de la monta\u00f1a en  s\u00ed\u00ad misma, como realidad c\u00f3smica, pasa a segundo plano, de manera que lo que importa es la voluntad de Dios, que ha querido manifestarse all\u00ed\u00ad. De todas formas, siempre queda en el fondo la experiencia de una monta\u00f1a que era sagrada por s\u00ed\u00ad misma, en su sentido c\u00f3smico. Ciertamente, el conjunto del Pentateuco y de la Biblia han dado m\u00e1s importancia a la elecci\u00f3n de Dios y a su alianza que a la monta\u00f1a en cuanto tal (cf. Ex 33,16; Dt 30); pero el tema de la alianza y de la elecci\u00f3n no ha logrado oscurecer del todo el motivo de la sacralidad c\u00f3smica, vinculado al signo de la monta\u00f1a sagrada, al templo originario: Dios habita en Si\u00f3n y desde all\u00ed\u00ad ofrece\/expande su presencia sobre el mundo. Por eso, el mismo Isa\u00ed\u00adas puede hablar: \u00abde parte de Yahv\u00e9 Sebaot, que habita en el monte Si\u00f3n\u00bb (Is 8,18). Por eso, el orante, estremecido por la ruina de su ciudad y de su templo, puede decirle a Dios: \u00abrecuerda&#8230; el monte de Si\u00f3n en el cual has puesto tu morada\u00bb (Sal 74,2). La ruina de Si\u00f3n y de su templo s\u00f3lo puede ser temporal \u00abporque Dios habita (yoseb) en Si\u00f3n\u00bb (Sal 9,11), expresando all\u00ed\u00ad su reino eterno (Sal 146,10). \u00abPuso en Salem su tienda, su habitaci\u00f3n en Si\u00f3n\u00bb (Sal 76,3). Si\u00f3n aparece as\u00ed\u00ad como un monte y una ciudad humanizada: un monte convertido en templo o tabern\u00e1culo (tienda) de un Dios que ha descendido y de alguna forma se ha encarnado en el mundo. Este es un tema de gozo y belleza: \u00abDesde Si\u00f3n, dechado de hermosura, resplandece Dios\u00bb (Sal 50,2), un Dios que goza habitando en su monta\u00f1a (cf. Sal 78,68-69). Llegando hasta el l\u00ed\u00admite en esa l\u00ed\u00adnea, se puede afirmar que Si\u00f3n (monta\u00f1a-ciudad-morada) tiene un car\u00e1cter sobrehumano: \u00abDios fund\u00f3 en Si\u00f3n su morada\u00bb; hizo la Monta\u00f1a, quiso habitar por siempre en ella y no vacila (cf. Sal 125,1).<\/p>\n<p>(4) Hija-Si\u00f3n, madre de pueblos. Por ampliaci\u00f3n normal, el nombre Si\u00f3n, que se aplicaba al monte\/templo (morada) de Dios, vino a entenderse como expresi\u00f3n de toda la ciudad (Jerusal\u00e9n) y de su pueblo o gente, no s\u00f3lo de los que viv\u00ed\u00adan all\u00ed\u00ad, sino de los que ven\u00ed\u00adan para adorar a Dios. M\u00e1s a\u00fan, en esa l\u00ed\u00adnea, Si\u00f3n se entiende como si fuera una persona a la que se le aplica el t\u00ed\u00adtulo de Hija (bat). Los antiguos semitas, y de un modo especial los israelitas, han destacado el aspecto filial de la vida, de manera que un hombre o mujer es, ante todo, \u00abhijo-de\u00bb o \u00abhija-de\u00bb. Pues bien, a trav\u00e9s de un proceso de inversi\u00f3n muy significativa, los habitantes de una ciudad unificada (guardada, amurallada) tienden a llamarla hija, como si fuera una persona. As\u00ed\u00ad se puede hablar, dentro de la misma Biblia hebrea, de la Hija de Tiro, es decir, de la Hija-Tiro, de la Hija-Babel o de la Hija-Tarsis (cf. Sal 137,8). Preferimos hablar de la HijaSi\u00f3n, no de la Hija de Si\u00f3n, pues la frase hebrea se encuentra en \u00abestado constructo\u00bb y no alude a \u00abuna hija de Si\u00f3n\u00bb, sino a la misma ciudad como \u00abhijaSi\u00f3n\u00bb, en clave femenina. La misma Si\u00f3n que en otro contexto aparece como monte\/morada de Dios viene a presentarse ahora de manera consecuente como Hija. En este contexto hay que distinguir entre las hijas de Si\u00f3n (cf. Is 3,16.17: Cant 3,11) y la Hija-Si\u00f3n. En el primer caso se trata de las mujeres de Si\u00f3n, entendidas de forma colectiva y vistas como hijas (habitantes) de la misma ciudad madre (del monte\/templo santo). En el segundo es la misma Si\u00f3n la que viene a presentarse como \u00abhija\u00bb: una ciudad\/templo a la que se toma como mujer joven que tiene relaciones de vinculaci\u00f3n especial con Dios. \u00bfDe qui\u00e9n es Hija? Evidentemente, es hija de Dios. En torno al 700 a.C. el ej\u00e9rcito asirio de Senaquerib intentaba conquistar Jerusal\u00e9n, pero Isa\u00ed\u00adas comenta: \u00abLa virgen, Hija-Si\u00f3n, te desprecia, se burla de ti [= de Senaquerib], menea la cabeza tras de ti la Hija Jerusal\u00e9n. \u00bfA qui\u00e9n has ultrajado e insultado, contra qui\u00e9n has levantado la voz y alzado los ojos? \u00c2\u00a1Contra el Santo de Israel!\u00bb (Is 37,22-23; cf. Re 19,21-22). Senaquerib, rey supremo, se atreve a combatir contra aquello que parece lo m\u00e1s fr\u00e1gil del mundo: una doncella. Pero ella es Hija en el sentido fuerte, Hija de Dios, que la defiende. Yahv\u00e9 ha fundado a Si\u00f3n; all\u00ed\u00ad ofrece lugar para los pobres, desvalidos y oprimidos (cf. Is 14,30-32). En esa l\u00ed\u00adnea se sigue diciendo que \u00abal final de los tiempos se alzar\u00e1 (asentar\u00e1) el monte de la casa de Yahv\u00e9 sobre la cumbre de los montes; se alzar\u00e1 sobre los collados. Afluir\u00e1n hacia all\u00ed\u00ad todos los pueblos e ir\u00e1n pueblos numerosos, diciendo: Venid, subamos al monte de Yahv\u00e9, a la Casa del Dios de Jacob; \u00e9l nos ense\u00f1ar\u00e1 sus caminos y andaremos por sus sendas, porque de Si\u00f3n saldr\u00e1 la ley, de Jerusal\u00e9n la Palabra de Yahv\u00e9\u00bb (Is 2,2-3; Miq  4,1-3). La Hija-Si\u00f3n aparece as\u00ed\u00ad como lugar de refugio para todos los que quieren aprender a vivir en paz. En este contexto se podr\u00ed\u00ada decir que la ciudadhija se vuelve madre. No es madre primera (en nacimiento original, en el origen de los tiempos), sino madre escatol\u00f3gica: en ella han de nacer, han de inscribirse y encontrar lugar de vida todos los pueblos de la tierra: \u00abSus fundamentos sobre las Santas Monta\u00f1as. Ama Yahv\u00e9 las puertas de Si\u00f3n m\u00e1s que todas las moradas de Jacob. Cosas grandiosas se dicen de ti, ciudad de Dios [= de Elohim], Contar\u00e9 a Rahab y Babel entre los que me reconocen, Filistea, Tiro y Etiop\u00ed\u00ada han nacido all\u00ed\u00ad. Y de Si\u00f3n se dir\u00e1: Este y \u00e9ste han nacido en ella y el mismo Elyon [Alt\u00ed\u00adsimo] la ha fundado. Yahv\u00e9 escribir\u00e1 en el registro de los pueblos: Este ha nacido all\u00ed\u00ad. As\u00ed\u00ad cantan y danzan: Todas tus fuentes est\u00e1n en ti\u00bb (Sal 87,2-7). Si\u00f3n aparece as\u00ed\u00ad como s\u00ed\u00admbolo de la ciudad primigenia donde el mismo Dios ha querido asentar su creaci\u00f3n y llevar a su culmen la historia de los pueblos. Se vinculan de esta forma protolog\u00ed\u00ada (\u00c2\u00a1el monte de Si\u00f3n es principio y lugar de consistencia de la tierra!) y escatolog\u00ed\u00ada (all\u00ed\u00ad encuentran sentido y alcanzan paz los pueblos). En Si\u00f3n descubre su verdad y se transforma la historia perversa de los pueblos (representados por Babel*) e incluso los poderes c\u00f3smicos perversos (Rahab*). Tanto Babel como Rahab (\u00bfmonstruo m\u00ed\u00adtico, Egipto?) dependen de la \u00abmadre Si\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Cf. J. GONZ\u00ed\u0081LEZ ECHEGARAY, Pisando tus umbrales. Historia antigua de la ciudad, Verbo Divino, Estella 2005; R. J. Z. WERBLOWSKY, El significado de Jerusalem para jud\u00ed\u00ados, cristianos y musulmanes, Jerusal\u00e9n 1994.<\/p>\n<p>SI\u00ed\u201cN<br \/>\n2. Pecadora y perdonada, signo de paz<\/p>\n<p>Los grandes profetas han criticado a Si\u00f3n, descubriendo en ella el signo de la perversi\u00f3n humana, pero, al mismo tiempo, ellos la han visto como expresi\u00f3n y garant\u00ed\u00ada del perd\u00f3n de Dios y de la esperanza humana.<\/p>\n<p>(1) Si\u00f3n, ciudad pecadora. Condena prof\u00e9tica. La profec\u00ed\u00ada preex\u00ed\u00adlica ha puesto de relieve el pecado de Si\u00f3n, elevando en contra de ella su denuncia m\u00e1s fuerte, (a) Isa\u00ed\u00adas. Es profeta de un tipo de esperanza m\u00e1s honda, pero \u00e9l sabe, al mismo tiempo, que Si\u00f3n es ciudad de injusticia, contra la que tiene que luchar el mismo Dios (cf. Is 29,1-3). Todo nos permite suponer que, conforme a la visi\u00f3n original de Isa\u00ed\u00adas, humanamente hablando, no queda salvaci\u00f3n ni futuro para la monta\u00f1a\/ciudad santa: \u00abAy de la gente pecadora, de la naci\u00f3n cargada de culpa&#8230;, vuestra tierra desolada, vuestras ciudades incendiadas&#8230;, y la Hija-Si\u00f3n ha quedado como choza de vi\u00f1edo, como caba\u00f1a en melonar, como ciudad sitiada\u00bb (Is 1,4.7.8). Estas palabras nos sit\u00faan en los a\u00f1os duros de la guerra siroefraimita o de la invasi\u00f3n asiria (a finales del VIII a.C.). Muchos confiaban de manera m\u00e1gica en el Dios de Si\u00f3n. Pero el profeta, que ha sentido la presencia del Dios\/fuego en medio de su templo (cf. Is 6,1-4), sabe que ese mismo Dios le llama para quebrar la vana esperanza del pueblo (Is 6,10). \u00bfHasta cu\u00e1ndo? Esta pregunta queda abierta, de manera enigm\u00e1tica: \u00c2\u00a1hasta que las ciudades, y entre ellas Si\u00f3n, queden sin habitantes!&#8230; (6,11). En este contexto se habla de un ej\u00e9rcito que est\u00e1 llegando ya \u00abcontra el monte de la Hija-Si\u00f3n, contra la altura de Jerusal\u00e9n, para destruirla\u00bb (cf. Is 10,32). (b) Miqueas afirma tambi\u00e9n que no existe ya salida humana: el Dios de la justicia (el protector de los pobres) tiene que elevarse en contra de las opresiones e \u00abidolatr\u00ed\u00adas\u00bb de la Hija-Si\u00f3n, \u00abporque en ella [= en ti] se hallaban las prevaricaciones de Israel\u00bb (Miq 1,13). El pecado (idolatr\u00ed\u00ada, entendida como injusticia y\/o adoraci\u00f3n de dioses falsos) ha empezado a extenderse desde otras ciudades (como Laquis) y culmina en la Hija-Si\u00f3n, hasta destruirla. De ella se dir\u00e1, en f\u00f3rmula sorprendente: \u00abSi\u00f3n ser\u00e1 como un campo que se ara, Jerusal\u00e9n una ruina, el monte del templo un altozano lleno de matorrales\u00bb (Miq 3,12). Si\u00f3n ha edificado su grandeza sobre la sangre de los inocentes; por eso no puede mantenerse en pie (Miq 3,10). Se ha construido con sangre la torre del reba\u00f1o; la colina elevada (ofel) de la Hija-Si\u00f3n (4,8) se ha fundado sobre bases de injusticia; por eso no puede sostenerse. La imagen de la ciudad-hija pervertida a la que el mismo Dios ha rechazado (3,12) se completa con la imagen de la ciudad madura a la que se le dice: \u00abretu\u00e9rcete y estrem\u00e9cete como parturienta, HijaSi\u00f3n, pues habitar\u00e1s en descampado e  ir\u00e1s a Babilonia&#8230;\u00bb (Miq 4,10). Es posible que estas palabras hayan sido reelaboradas en tiempos posteriores, pues aluden al peligro babilonio (tras el 600 a.C.) y no al asirio (hacia el 700, en tiempos de la vida del profeta), pero ellas reflejan la visi\u00f3n m\u00e1s honda de la profec\u00ed\u00ada de Miqueas.<\/p>\n<p>(2) Dios lucha contra Si\u00f3n. Jerem\u00ed\u00adas se mantiene en la l\u00ed\u00adnea anterior cuando dice, refiri\u00e9ndose al templo de Jerusal\u00e9n: \u00abTe tratar\u00e9 como he tratado a Silo\u00bb (cf. Jr 7,12-15). El mismo Dios, que en otro tiempo conden\u00f3 a la ruina a Silo con su templo, condena ahora a Si\u00f3n: \u00abUn ej\u00e9rcito viene desde el norte, surge un pueblo grande del extremo de la tierra&#8230; su voz resuena como el mar, sobre caballos cabalgan, armados como hombres de guerra, en contra de ti, Hija-Si\u00f3n\u00bb (Jr 6,22-23). La Hija-Si\u00f3n no es a una monta\u00f1a sagrada, ni un templo material, sino un pueblo amenazado al que se puede comparar con una madre que llora, pues con la muerte de su hijo pierde todo lo que tiene. La Hija-Si\u00f3n aparece as\u00ed\u00ad como mujer fracasada: \u00abEn vano te embelleces, tus amantes te desprecian, atentan contra tu vida. \u00c2\u00a1Oigo un grito, un grito de parturienta, angustias de primeriza: es la voz de la Hija-Si\u00f3n que gime y extiende los brazos: \u00c2\u00a1Ay de m\u00ed\u00ad que desfallezco, me matan los asesinos!\u00bb (Jr 4,30-31). La Hija-Si\u00f3n se ha vuelto amante fracasada: ha confiado en unos pueblos (amantes, dioses) que s\u00f3lo han querido utilizarla, maltratarla. Aqu\u00ed\u00ad no aparecen los temas del mito (monta\u00f1a sagrada, templo eterno) y s\u00f3lo queda la desgracia de la ciudad, antes querida, hija de Dios, que vuelve a ser estepa, lugar de pastores n\u00f3madas: \u00abHe destruido, a la Hija-Si\u00f3n. Vienen hacia ella pastores y reba\u00f1os, plantan junto a ella las tiendas en c\u00ed\u00adrculo, apacienta cada uno su porci\u00f3n, cada uno por su lado\u00bb (Jr 6,4). Se invierte as\u00ed\u00ad la historia, en imagen fuerte de guerra destructora. Fue Si\u00f3n lugar amable, tierra hermosa y deseada donde la misma cultura (vida social y sacral) era signo de Dios. Pero el tiempo discurre hacia atr\u00e1s y Si\u00f3n vuelve a ser un lugar deshabitado donde s\u00f3lo pueden encontrarse por un tiempo los pastores que vagan por la estepa. Estamos cerca de la imagen de Is 1,7-8 (Si\u00f3n es como una choza de vi\u00f1edo), que ahora aparece en contexto pastoril (quiz\u00e1 como en Miq 4,8). Jerusal\u00e9n de ja de ser una ciudad, Dios mismo ha luchado contra ella (\u00c2\u00a1contra Ariel, su capital!: Is 29,2), y de esa forma lo que era ciudad de Dios y de los hombres vuelve a ser estepa, un campo abierto donde llevan sus reba\u00f1os los pastores.<\/p>\n<p>(3) Si\u00f3n, ciudad perdonada, ciudad pura. Segundo Isa\u00ed\u00adas (Lamentaciones*, Sofon\u00ed\u00adas*, Zacar\u00ed\u00adas*). La imagen de la Hija-Si\u00f3n cobra nuevo impulso en la profec\u00ed\u00ada postex\u00ed\u00adlica. Sabemos por EsdrasNehem\u00ed\u00adas y Cr\u00f3nicas que el judaismo oficial de los siglos V-IV a.C. ha girado en tomo a Jerusal\u00e9n, constituy\u00e9ndose en forma de comunidad del templo. En ese contexto se han fijado los textos del Pentateuco, pero, significativamente, en ellos no aparece el nombre de Si\u00f3n, pues sus autores quieren situar sus textos, literariamente, en un tiempo anterior a la monarqu\u00ed\u00ada y a la conquista israelita de Jerusal\u00e9n. Sin embargo, el nombre y signo de Si\u00f3n aparece en los grandes profetas postex\u00ed\u00adlicos y de un modo especial en el Segundo Isa\u00ed\u00adas (Is 41-55). En el centro de su mensaje est\u00e1 el rnebasser o portador del evangelio* de salvaci\u00f3n. Parec\u00ed\u00ada Si\u00f3n abandonada, mujer sin marido; pero Dios ha vuelto a quererla, haci\u00e9ndola esposa y madre de muchos hijos (cf. Is 49,1421). \u00abDespierta, despierta, v\u00ed\u00adstete de tu fuerza, Si\u00f3n; pon tus vestiduras m\u00e1s hermosas, Jerusal\u00e9n, ciudad santa, porque no entrar\u00e1 m\u00e1s en ti incircunciso ni impuro. Sac\u00fadete el polvo, lev\u00e1ntate y toma asiento, Jerusal\u00e9n, desata las correas de tu cuello, cautiva HijaSi\u00f3n\u00bb (Is 51,1-2). Cautiva, ca\u00ed\u00adda en el suelo, vestida de harapos, atada e impura se hallaba la Hija-Si\u00f3n: como escoria del mundo, mujer de impureza, ciudad despreciable. Pero la voz del profeta la eleva, anunciando as\u00ed\u00ad una verdadera resurrecci\u00f3n: la ciudad se hallaba muerta, derribada por tierra y desechada. Ahora puede alzarse como esposa, mujer pura, a la que anuncian el gozo de Dios que reina dentro de ella (Is 52,7-8). Es significativa en este contexto la insistencia en la pureza (propia de los estratos m\u00e1s tard\u00ed\u00ados del Segundo Isa\u00ed\u00adas). Estamos en un tiempo donde se da mucha importancia a la limpieza social (de raza jud\u00ed\u00ada, de circuncisi\u00f3n) y a la perfecci\u00f3n ritual, propia de los sacerdotes y de aquellos que est\u00e1n en condiciones de participar en el culto. Esto es algo nuevo en la historia israelita, algo que se encuentra asociado a la  reforma de Esdras*-Nehem\u00ed\u00adas. La cautiva Hija-Si\u00f3n, la que se hallaba en manos de poderes de opresi\u00f3n y de impureza, viene a convertirse en ciudad sagrada, comunidad de separados, ocupados en cumplir la ley ritual, en las ceremonias y el culto del templo.<\/p>\n<p>(4) Tercer Isa\u00ed\u00adas (Is 56-66). Una ciudad dominadora. M\u00e1s que la exigencia de pureza del texto anterior ha destacado el aspecto materno de Si\u00f3n, vinculado a la esperanza de la gran peregrinaci\u00f3n de los pueblos, que puede interpretarse en forma de salvaci\u00f3n universal, en medio de las grandes crisis de la historia: seguir\u00e1n viniendo y recibir\u00e1n su recompensa los que vengan y se unan al Dios Yahv\u00e9, el santo de Israel, en su ciudad de Si\u00f3n (Is 60,14). Esta ser\u00e1 una salvaci\u00f3n jerarquizada: Si\u00f3n ser\u00e1 madre abundante (\u00c2\u00a1madre divina!) para sus hijos israelitas (cf. 66,1-11); los que acojan y sirvan a Israel podr\u00e1n salvarse, los dem\u00e1s ser\u00e1n aniquilados (cf. Is 66,15-24). Se desposa Dios con Si\u00f3n, despliega en ella (con ella) su amor pleno. Todos los restantes pueblos (los que no hayan sido aniquilados) ser\u00e1n siervos de los israelitas: \u00abse presentar\u00e1n extranjeros y apacentar\u00e1n vuestros reba\u00f1os; los forasteros ser\u00e1n vuestros labradores y vi\u00f1adores\u00bb (Is 61,5). Esta es la palabra del nuevo evangelio nacionalista de Si\u00f3n: \u00abHe aqu\u00ed\u00ad que Yahv\u00e9 hace o\u00ed\u00adr su voz hasta el extremo de la tierra: \u00c2\u00a1Decid a la Hija-Si\u00f3n: mira que llega tu Salvador; con \u00e9l llega su premio, su recompensa le precede. Entonces los llamar\u00e1n el Pueblo Santo, redimidos de Yahv\u00e9; y a ti te llamar\u00e1n Buscada, Ciudad no Abandonada\u00bb (Is 62,11-12). As\u00ed\u00ad pasamos de la imagen de la filiaci\u00f3n a la del matrimonio. La Hija-Si\u00f3n, antigua ciudad del mito sagrado de Jerusal\u00e9n, ha venido a mostrarse como Esposa-Si\u00f3n, pues Dios ha decidido celebrar con ella sus bodas, en gesto de majestad llena de amor. El Dios-Esposo dominar\u00e1 a los pueblos y har\u00e1 que sean siervos de su esposa, la Hija-Si\u00f3n, convertida ya en Se\u00f1ora del mundo. El pasaje anterior del Segundo Isa\u00ed\u00adas (Is 52,1-2) supon\u00ed\u00ada que los extranjeros no pod\u00ed\u00adan entrar en Si\u00f3n, no manchar\u00ed\u00adan su pureza. Por el contrario, el Tercer Isa\u00ed\u00adas (Is 62,22-12) supone que los pueblos (los incircuncisos) pueden entrar en Si\u00f3n, pero lo har\u00e1n como servidores sometidos bajo el dominio sagrado y pol\u00ed\u00adtico de la ciudad esposa.<\/p>\n<p>(5) Si\u00f3n, ciudad de la guerra final. En un momento dado a partir de la construcci\u00f3n del templo* de Salom\u00f3n, las tradiciones yahvistas se han vinculado con la ideolog\u00ed\u00ada sagrada de Jerusal\u00e9n, con el monte Si\u00f3n entendido como s\u00ed\u00admbolo de paz. Monta\u00f1a y ciudad, templo y monarqu\u00ed\u00ada aparecen como lugar de Yahv\u00e9 que defiende a sus fieles (cf. Sal 48; 110; Is 14,12-15; Ez 27,12-16), en la l\u00ed\u00adnea de un mito pagano de tipo teom\u00e1quico: Dios derrota a los poderes abismales del caos (Tiamat*, Tehom*), representados hist\u00f3ricamente por los enemigos de Si\u00f3n\/Yahv\u00e9: \u00abGrande es el Se\u00f1or y muy digno de alabanza, en la ciudad de nuestro Dios, su monte santo&#8230; Mirad, los reyes se aliaron para atacarla juntos, pero al verla quedaron aterrados, huyeron despavoridos. El correr de las acequias alegra la ciudad de Dios&#8230;, los pueblos se amotinan, los reyes se rebelan, pero \u00e9l lanza su trueno y se tambalea la tierra&#8230;\u00bb (Sal 48,2-5; 46,57). El tema de la guerra de los pueblos desemboca en la intervenci\u00f3n de Yahv\u00e9, que asiste y defiende a los suyos desde Si\u00f3n. Desde esa base se puede hablar de una guerra santa: los creyentes proyectan su defensa sobre Dios, sacralizando la pol\u00ed\u00adtica del rey, que act\u00faa como beneficiario y protector del templo y se dispone a luchar en defensa de Si\u00f3n. Pero tambi\u00e9n se puede hablar de una renuncia de la guerra, asumiendo la tradici\u00f3n israelita de un pacifismo sagrado, que desemboca en la condena de la guerra: \u00ab\u00c2\u00a1Ay! de los que bajan a Egipto por auxilio, confiados en su caballer\u00ed\u00ada&#8230; Porque los egipcios son hombres y no dioses; sus caballos son carne, y no esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Is 31,1-3). El profeta condena as\u00ed\u00ad el poder\u00ed\u00ado militar en cuanto tal, la confianza de los hombres en un ej\u00e9rcito m\u00e1s fuerte, en este caso el de Egipto. Lo contrario a Dios, lo peligroso, antidivino, es el imperio de Egipto, no el culto de sus templos o sus \u00ed\u00addolos aislados. Idolatr\u00ed\u00ada es el ej\u00e9rcito, las armas de conquista que pretenden dominar la tierra. Por eso, la asistencia de Yahv\u00e9, su guerra santa, implica el rechazo de caballos y carros (cf. Is 2,7-9) que condensan la violencia de la historia. As\u00ed\u00ad cuando los reyes de Damasco y Samar\u00ed\u00ada amenazan a Si\u00f3n, para tomarla, el profeta advierte: \u00abTen cuidado, est\u00e1 tranquilo, no temas, ni desmaye tu coraz\u00f3n&#8230; He aqu\u00ed\u00ad que la doncella concebir\u00e1 y dar\u00e1 a luz un hijo y le pondr\u00e1n por nombre Emmanuel,  Dios con nosotros\u00bb (cf. Is 7,4-14). En el fondo sigue estando el tema de la guerra* santa, pero con una diferencia: antes hab\u00ed\u00ada fe en la guerra (las tribus luchaban confiadas, sabiendo que Dios les dar\u00ed\u00ada la victoria); ahora, el profeta pide fe sin guerra, reinterpretando as\u00ed\u00ad los motivos b\u00e1sicos de Ex 14-15: los creyentes desarmados han de poner su defensa en el Dios de Si\u00f3n, como Isa\u00ed\u00adas quer\u00ed\u00ada en el tiempo de la invasi\u00f3n de Senaquerib (cf. Is 36-37). Armamento y guerra expresan la falta de fe en Dios; la defensa armada es idolatr\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>(6) El pacifismo de la Hija-Si\u00f3n. En este ambiente surgen y se entienden las palabras m\u00e1s realistas y ut\u00f3picas, exigentes y esperanzadoras del Antiguo Testamento: el poder\u00ed\u00ado militar de los imperios resulta antidivino. No se necesita ej\u00e9rcito* del pueblo, no se apela a las armas, pues la obra de Dios se realiza s\u00f3lo por medios de paz, como sab\u00ed\u00ada ya Oseas, rechazando los pactos militares que ponen la confianza del pueblo en el poder de los ej\u00e9rcitos de los grandes imperios: \u00abAsir\u00ed\u00ada no nos salvar\u00e1, no montaremos a caballo; ni llamaremos dios a la obra de nuestras manos\u00bb (Os 14,4). Los dioses que destruyen la vida y dignidad del pueblo son el imperio militar de Asir\u00ed\u00ada y las armas con que intenta defenderse el Estado israelita. Por eso, cuando Dios se manifiesta, ellos acaban: \u00abAl final de los tiempos estar\u00e1 firme el monte de la casa del Se\u00f1or&#8230; hacia \u00e9l confluir\u00e1n naciones, caminar\u00e1n pueblos numerosos. Dir\u00e1n: venid, subamos al monte del Se\u00f1or; \u00e9l nos instruir\u00e1 en sus caminos y marcharemos por sus sendas&#8230; Ser\u00e1 el \u00e1rbitro de las naciones, el juez de pueblos numerosos. De las espadas forjar\u00e1n arados, de las lanzas, podaderas. No alzar\u00e1 la espada pueblo contra pueblo, no se adiestrar\u00e1n para la guerra\u00bb (Is 2,2-5; cf. Miq 4,lss). Sobre la monta\u00f1a del templo de Si\u00f3n se revela Yahv\u00e9, ense\u00f1ando a los humanos la ley de paz por siempre: dejar\u00e1n las t\u00e1cticas de guerra, licenciar\u00e1n los ej\u00e9rcitos, convertir\u00e1n las armas en aperos de trabajo, culminando as\u00ed\u00ad la esperanza de Si\u00f3n: \u00abVenid a ver las obras del Yahv\u00e9, sus prodigios en la tierra: pone fin a la guerra hasta el extremo del orbe, rompe los arcos, quiebra las lanzas, prende fuego a los escudos. Yahv\u00e9 es conocido en Jud\u00e1; su fama es grande en Israel, su refugio est\u00e1 en Jerusal\u00e9n; su morada, en Si\u00f3n. All\u00ed\u00ad quebr\u00f3 los rel\u00e1m pagos del arco, el escudo, la espada, la guerra\u00bb (Sal 46,9-10; 76,2-4). Los ej\u00e9rcitos son idolatr\u00ed\u00ada: poder hecho violencia, realidad andivina. El verdadero Dios se manifiesta en Si\u00f3n por encima de la violencia y perversi\u00f3n del mundo, creando as\u00ed\u00ad una paz sin armas. En ese sentido se podr\u00e1 decir que Si\u00f3n es ciudad de paz: \u00ab\u00c2\u00a1Qu\u00e9 hermosos son, sobre los montes, los pies del que trae buenas nuevas, del que anuncia la paz, del que trae buenas nuevas del bien, del que anuncia la salvaci\u00f3n, del que dice a Si\u00f3n: \u00c2\u00a1Tu Dios reina!\u00bb.<\/p>\n<p>Cf. J. Jerem\u00ed\u00adas, La promesa de Jesils para los paganos, Fax, Madrid 1974; J. L. Sicre, Los dioses olvidados, Cristiandad, Madrid 1979.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>Originalmente era una fortaleza jebusea, que con el tiempo se llam\u00f3 \u2020\u0153la Ciudad de David\u2020\u009d. (1Re 8:1; 1Cr 11:5.) Despu\u00e9s de tomar el monte Si\u00f3n, David fij\u00f3 all\u00ed\u00ad su residencia real. (2Sa 5:6, 7, 9; v\u00e9ase DAVID, CIUDAD DE.) Las palabras de Jehov\u00e1: \u2020\u0153Yo, s\u00ed\u00ad, yo, he instalado a mi rey sobre Si\u00f3n, mi santa monta\u00f1a\u2020\u009d (Sl 2:6), se refieren a David como el ungido de Dios que gobernaba desde Si\u00f3n. Esta monta\u00f1a lleg\u00f3 a ser especialmente santa para Jehov\u00e1 cuando David hizo que se trasladase all\u00ed\u00ad el arca sagrada. (2Sa 6:17.) M\u00e1s tarde, la designaci\u00f3n \u2020\u0153Si\u00f3n\u2020\u009d abarc\u00f3 tambi\u00e9n el recinto del templo, ubicado en el monte Moria (adonde se llev\u00f3 el Arca durante el reinado de Salom\u00f3n), y, en realidad, ese t\u00e9rmino se aplicaba a toda la ciudad de Jerusal\u00e9n. (Comp\u00e1rese con Isa 1:8; 8:18; v\u00e9ase MONTA\u00ed\u2018A DE REUNI\u00ed\u201cN.) Como el Arca estaba relacionada con la presencia de Jehov\u00e1 (Ex 25:22; Le 16:2) y Si\u00f3n era un s\u00ed\u00admbolo de realidades celestiales, se hablaba de Si\u00f3n como el lugar de la morada de Dios (Sl 9:11; 74:2; 76:2; 78:68; 132:13, 14; 135:21) y el lugar de donde proceder\u00ed\u00ada la ayuda, la bendici\u00f3n y la salvaci\u00f3n. (Sl 14:7; 20:2; 50:2; 53:6; 134:3.)<br \/>\nJehov\u00e1 permiti\u00f3 que los babilonios desolaran Si\u00f3n, o Jerusal\u00e9n, debido a su infidelidad a El. (Lam 2:1, 4, 6, 8, 10, 13.) M\u00e1s tarde, en cumplimiento de la profec\u00ed\u00ada, Jehov\u00e1 repatri\u00f3 a un resto de su pueblo arrepentido a Si\u00f3n o Jerusal\u00e9n. (Isa 35:10; 51:3; 52:1-8; Jer 50:4, 5, 28; 51:10, 24, 35.) Esto hizo posible que Jesucristo entrara en Jerusal\u00e9n cabalgando sobre un pollino y se presentara como rey en Si\u00f3n, en cumplimiento de la profec\u00ed\u00ada de Zacar\u00ed\u00adas. (Zac 9:9; Mt 21:5; Jn 12:15.) Solo un resto respondi\u00f3 de manera favorable. Los l\u00ed\u00adderes religiosos no solo rechazaron a Jes\u00fas como rey, sino que hasta procuraron matarlo. Como consecuencia, la Jerusal\u00e9n o Si\u00f3n terrestre sufri\u00f3 calamidad y Dios la abandon\u00f3. (Mt 21:33-46.)<br \/>\nComo Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada sido rechazado en la Jerusal\u00e9n terrestre, no pod\u00ed\u00ada ser all\u00ed\u00ad donde Jehov\u00e1 colocara a su Hijo como \u2020\u0153una piedra probada, el precioso \u00e1ngulo de un fundamento seguro\u2020\u009d. (Isa 28:16; Ro 9:32, 33; 1Pe 2:6.) M\u00e1s bien, tuvo que ser en la Si\u00f3n de la que se dijo a los cristianos hebreos: \u2020\u0153Mas ustedes se han acercado a un monte Si\u00f3n y a una ciudad del Dios vivo, a Jerusal\u00e9n celestial, y a mir\u00ed\u00adadas de \u00e1ngeles, en asamblea general, y a la congregaci\u00f3n de los primog\u00e9nitos que han sido matriculados en los cielos, y a Dios el Juez de todos, y a las vidas espirituales de justos que han sido perfeccionados, y a Jes\u00fas el mediador de un nuevo pacto\u2020\u009d. (Heb 12:22-24.) Es evidentemente sobre este monte Si\u00f3n celestial que el Cordero, Cristo Jes\u00fas, est\u00e1 de pie junto con los 144.000 que han sido comprados de la Tierra. (Rev 14:1-3; v\u00e9anse JERUSALEN; NUEVA JERUSALEN.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Geogr\u00e1ficamente Sion designa, como se sostiene generalmente hoy en d\u00eda, el cerro o colina oriental m\u00e1s bajo de Jerusal\u00e9n. Excavaciones recientes han confirmado esta ubicaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hist\u00f3ricamente, Sion empez\u00f3 seg\u00fan la historia b\u00edblica lo cuenta, cuando David captur\u00f3 la fortaleza de los jebuseos y la hizo ensanchar y la llam\u00f3 \u00abciudad de David\u00bb, la capital de su reino (2 S. 5:6\u201310). Tres factores geogr\u00e1ficos realzan su significancia hist\u00f3rica: (1) su fuerte posici\u00f3n; (2) su ubicaci\u00f3n central; (3) su ubicaci\u00f3n fuera de los territorios de las doce tribus. Sion lleg\u00f3 a su fin predicho (Jer. 26:18; Mi. 3:12) cuando Jerusal\u00e9n fue destruida (70 d.C.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Figurativamente, Sion, bajo descripciones tales como \u00abhijas de Sion\u00bb (Is. 3:16s.), \u00abhijos de Sion\u00bb (Jl. 2:23), etc., representa, por una figura llamada sin\u00e9cdoque, la ciudad de Jerusal\u00e9n o toda la naci\u00f3n hebrea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">T\u00edpica y espiritualmente, Sion (acumulando significaci\u00f3n de su trasfondo geogr\u00e1fico, hist\u00f3rico y figurativo) se transforma, en los Salmos y en los profetas, en el equivalente espiritual de la ciudad literal. La teolog\u00eda de la \u00abespiritualizaci\u00f3n\u00bb de Sion ha sido apenas explorada por los expositores. Unos pocos tesoros de este territorio deben bastar: (1) La Sion literal era una fortaleza fuerte (2 S. 5:7); la Sion espiritual es inmovible (Sal. 125:1). (2) La Sion literal lleg\u00f3 a ser el asiento del trono de David (2 S. 5:9, 12); la Sion espiritual es el lugar del trono mesi\u00e1nico (Sal. 2:6). (3) La Sion literal lleg\u00f3 a ser el lugar de nacimiento de los hijos de David (2 S. 5:13); la Sion espiritual es el lugar de nacimiento del elegido de Dios (Sal. 87:5s.; Is. 66:8). (4) La Sion literal fue el lugar donde David recibi\u00f3 la promesa de una casa y un trono eterno (2 S. 7); la Sion espiritual es el lugar donde se establece \u00abel pacto eterno\u00bb (Jer. 50:5; cf. Heb. 8:6\u201310). (5) La Sion literal, en contraste con el ceremonialismo de Sina\u00ed, hosped\u00f3 el arca en una singular forma de adoraci\u00f3n (1 R. 8:1ss.); la Sion espiritual lleg\u00f3 a ser la personificaci\u00f3n eterna de la verdadera adoraci\u00f3n a Dios \u00aben esp\u00edritu y en verdad\u00bb (Jn. 4:23s.; cf. Am. 9:11s.; Hch. 15:15ss.; Heb. 12:22ss.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Wick Broomall<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (581). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>Sin\u00f3nimo de mte. Herm\u00f3n (Dt. 4.48), o parte del mismo. Es probable que sea otra forma del nombre \u201cSiri\u00f3n (Dt. 3.9; <\/span><etiqueta id=\"#_ftn989\" name=\"_ftnref989\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;; color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vrv3<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=''> \u201cSiry\u00f3n\u201d); precisamente aqu\u00ed la <etiqueta id=\"#_ftn990\" name=\"_ftnref990\" title=\"\">Pes. reza \u201cSiri\u00f3n\u201d, como lo hacen <\/etiqueta><\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vrv3<\/span><span lang=ES style=''> y <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vp<\/span><span lang=ES style=' '>. Debe distinguirse de la Si\u00f3n jerosolimitana.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn991\" name=\"_ftnref991\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>J.D.D.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify\">Fue, originalmente, el nombre de una fortaleza jebusea conquistada por el rey David situada en la actual Jerusal\u00e9n. La fortaleza se situaba en una colina del lado sureste de Jerusal\u00e9n, el Monte Sion, y es ya mencionado en la Biblia como centro espiritual y \u00abmadre de todos los pueblos\u00bb (Salmo 87, 2).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Si\u00f3n es un t\u00e9rmino arcaico que originalmente se refiere a un secci\u00f3n de Jerusal\u00e9n, la cual, por definici\u00f3n b\u00edblica, es la Ciudad de David. Tras la muerte de David, el t\u00e9rmino comenz\u00f3 a usarse para definir la colina en que se situaba el templo de Salom\u00f3n. M\u00e1s tarde, Sion comienza a usarse para hacer referencia al templo y a sus propios cimientos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tal y como hace la Biblia en numerosos pasajes, este nombre se ha seguido utilizando a lo largo del tiempo como referencia no tanto a la ciudad como a la idea de Jerusal\u00e9n en tanto centro espiritual del pueblo jud\u00edo y, por extensi\u00f3n, a la llamada Tierra de Israel.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El t\u00e9rmino fue adoptado en el siglo XIX por el sionismo, que es el movimiento de liberaci\u00f3n nacional del pueblo jud\u00edo, y se mantuvo el uso para designar no solo a Jerusal\u00e9n, su capital, sino a toda la Tierra de Israel.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Jerusal\u00e9n 2Sa 5:7; 1Ch 11:5 David tom\u00f3 la fortaleza de S Psa 2:6 yo he puesto mi rey sobre S, mi santo Psa 9:11 cantad a Jehov\u00e1, que habita en S Psa 14:7; 53:6 Sion (heb. Ts\u00eey\u00f4n, quiz\u00e1 \u00abposte de se\u00f1alizaci\u00f3n\u00bb o \u00abelevado\u00bb; gr. Sion). Originalmente fue el nombre del monte o de la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/sion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abSION\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-4101","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4101","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4101"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4101\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4101"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4101"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4101"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}