{"id":4257,"date":"2016-02-05T00:20:20","date_gmt":"2016-02-05T05:20:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/templanza\/"},"modified":"2016-02-05T00:20:20","modified_gmt":"2016-02-05T05:20:20","slug":"templanza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/templanza\/","title":{"rendered":"TEMPLANZA"},"content":{"rendered":"<p>Templanza    (gr. enkr\u00e1teia, \u00abdominio propio\u00bb; enkrat\u00e9uomai, \u00abejercer dominio propio\u00bb; enkrates, \u00abque tiene dominio propio\u00bb; sofr\u00ed\u2021n,  \u00abprudente\u00bb o \u00abque tiene dominio propio\u00bb; s\u00ed\u2021 fronism\u00f3s, s\u00ed\u2021fr\u00f3n\u00ed\u2021s, s\u00ed\u2021fros\u00fan&#8217; ).  T\u00e9rmino, m\u00e1s bien arcaico, que aparece en la RVR con el sentido de \u00abtemperancia\u00bb, \u00abdominio propio\u00bb y \u00abque tiene dominio propio\u00bb.  El dominio propio es una de las grandes gracias cristianas (G\u00e1. 5:23; 2Pe 1:6; etc.).  Es esencial para lograr la victoria en la carrera cristiana, como lo es en una competencia atl\u00e9tica (1Co 9:25).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>Dominio propio (Act 24:25; Gal 5:23; 2Pe 1:6); disciplina (1Co 9:25). No se limita a la abstinencia de licor. En Act 24:25 se refiere a castidad. En 1Ti 3:2, 1Ti 3:11; Tit 2:2 (sobrio) es lo opuesto a embriagado.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>Ver \u00abSobriedad\u00bb.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>\u2020\u00a2Dominio propio.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>[327]<br \/>\n  Virtud que gobierna el apetito o deseo humano del placer y de la satisfacci\u00f3n sensible. Es una de las cuatro virtudes cardinales y se la entiende configurada por el dominio de diversas tendencias corporales: la reproductora por la castidad, la de la comida por la abstinencia, la de la bebida por la sobriedad, la de las posesiones por el desprendimiento, la de otros gozos o placeres por la austeridad y la penitencia.<\/p>\n<p>     La templanza se halla vinculada estrechamente con la fortaleza y supone una educaci\u00f3n oportuna y adecuada a la edad y a las circunstancias.<\/p>\n<p>   (Ver Virtudes. Cardinales)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. virtudes).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>La exigencia de disciplinar virtuosamente el comportamiento, moderando los impulsos y las pasiones humanas m\u00e1s intensas, es com\u00fan al mundo antiguo. Se\u00f1alada con diversos vocablos por los varios autores, tiene un amplio campo sem\u00e1ntico dirigido a destacar, bien sea el aspecto de moderaci\u00f3n en actos espec\u00ed\u00adficos (virtud especial), bien el de moderaci\u00f3n en la actitud general (virtud general), algo as\u00ed\u00ad como una condici\u00f3n de existencia para otras virtudes.<\/p>\n<p>En el mundo griego se habla de enkr\u00e1teia (de enkrac\u00e9o: ,&#8217;soy due\u00f1o, domino\u00bb) o de sophrosyne (de sophroneo. \u00abno soy sabio, moderado, continente\u00bb (Plat\u00f3n, Rep\u00fablica, 1V, 430-431 b). Arist\u00f3teles (Ethica Nicomachea, 11, 7. III, 13) destaca m\u00e1s bien el car\u00e1cter de mesOtes, de \u00abt\u00e9rmino medio\u00bb de la templanza.<\/p>\n<p>La Escol\u00e1stica (que pone la templanza entre las cuatro virtudes cardinales, despu\u00e9s de la prudencia, la justicia y la fortaleza) hace un esfuerzo por armonizar el patrimonio cl\u00e1sico con los aspectos estrictamente cristianos, de tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica (Rom 12,3.16; 1 Pe 4,7. Tit 2,6) y patr\u00ed\u00adstica (san Agust\u00ed\u00adn, De moribus Ecclesiae, XV; san Ambrosio, De of\u00ed\u00adiciis, XLIII), contribuyendo a una caracterizaci\u00f3n ulterior d\u00e9 la virtud de la templanza.<\/p>\n<p>En la tradici\u00f3n teol\u00f3gica la templanza como virtud particular tiene como objeto los impulsos (passiones) de la corporeidad y, m\u00e1s concretamente, de la afectividad (vis appetitiva sensiciva de los escol\u00e1sticos) hacia los placeres inherentes a determinados actos: la nutrici\u00f3n y la generaci\u00f3n. Se trata de impulsos arraigados en la esfera de los instintos con finalidades diversas, que pueden reducirse a la agresividad (appeticus irascibilis, al que correponde la virtud de la fortaleza) y a la conservaci\u00f3n del individuo y d\u00e9 la especie (appeticus concupiscibilis, moderado por la templanza).<\/p>\n<p>La condici\u00f3n de posibilidad de la virtud de la templanza reside en la capacidad estructural, constitutiva de la esfera de los instintos, de ser guiada y orientada por la raz\u00f3n. Esta intuici\u00f3n fundamental era ya patrimonio de los antiguos (la elabor\u00f3 especialmente Arist\u00f3teles en su doctrina sobre la divisi\u00f3n del alma) , y es hoy un dato adquirido de las ciencias etol\u00f3gicas y antropol\u00f3gicas. As\u00ed\u00ad pues, la templanza, como virtud, hace referencia a la raz\u00f3n, pero su operatividad depende de la estructura del instinto humano capaz de regulaci\u00f3n, de modificaci\u00f3n, de orientaci\u00f3n y de organizaci\u00f3n (es lo que Gehlen &#8211; llama \u00abplasticidad de los instintos\u00bb).<\/p>\n<p>La templanza est\u00e1 constituida por un conjunto de virtudes, algunas de las cuales regulan el \u00e1mbito espec\u00ed\u00adficamente nutritivo y reproductivo (por ejemplo, la sobriedad, la castidad), y otras moderan diversos \u00e1mbitos del comportamiento general (por ejemplo, el pudor, la honradez, la clemencia, la modestia, etc&#8230;).<\/p>\n<p>Muchas de las virtudes anejas a la templanza que aparecen en los tratados escol\u00e1sticos y en los manuales posteriores pueden estar muy alejadas del horizonte actual, en el que se habla de la templanza. En realidad, la creciente diferenciaci\u00f3n de las ciencias biol\u00f3gicas y humanas (etolog\u00ed\u00ada, antropolog\u00ed\u00ada) en su objeto espec\u00ed\u00adfico impone considerar la templanza a la luz de la ciencia de la alimentaci\u00f3n, de la teor\u00ed\u00ada de los instintos, de las teor\u00ed\u00adas axiol\u00f3gicas.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista moral, este nuevo planteamiento implica la exigencia de se\u00f1alar esmeradamente el objeto particular de la templanza en los diversos \u00e1mbitos.<\/p>\n<p>T Rossi<\/p>\n<p>Bibl.: Tom\u00e1s de Aquino, Summa Theologiae, De temperantia, 11-11. qq, 141-170: U, Rocco, Templanza, en DE, III, 458-459: S, Canals, Asc\u00e9tica medisada, Rialp, Madrid 1974: Y Marcozzi, Ascesis y Psique, Raz\u00f3n y Fe. Madrid 1961: J Pieper, Prudencia y templanza, Rialp, Madrid 1969.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>\n        (Del lat\u00edn temperare: mezclar en proporciones correctas; restringir). <\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En el presente art\u00edculo la templanza se considera como una de las cuatro virtudes cardinales. Se puede definir como el h\u00e1bito recto que permite que el hombre pueda dominar sus apetitos naturales de placeres de los sentidos de acuerdo a la norma prescrita por la raz\u00f3n. En cierto sentido, la templanza puede ser considerada como una caracter\u00edstica de todas las virtudes morales, pues la moderaci\u00f3n que ella trae aparejada es central para cada una de ellas. Tambi\u00e9n Santo Tom\u00e1s de Aquino (II-II:141:2) la considera una virtud especial.  As\u00ed, es la virtud que gobierna la concupiscencia o la que controla el deseo de los placeres y deleites que con m\u00e1s fuerza atraen el coraz\u00f3n humano. Estos se pueden clasificar en tres tipos: los que est\u00e1n asociados con la preservaci\u00f3n del individuo humano, los que se relacionan con la perpetuaci\u00f3n de la raza, y los que se vinculan con el bienestar y el confort de la vida humana.  En este aspecto, la templanza tiene otras virtudes subordinadas: la abstinencia, la castidad y la modestia. La abstinencia prescribe el control que debe ser empleado al comer y beber. Obviamente, la medida de tal auto control no es ni constante ni invariable. Var\u00eda de acuerdo a las personas y a los diferentes fines que se persigan. La dieta de un anacoreta no sirve para un campesino o un obrero. La abstinencia se opone a los vicios de la gula y embriaguez. El desorden de \u00e9stas consiste en que la comida y la bebida son consumidas de tal manera que perjudican en lugar de beneficiar la salud corporal; por lo tanto, se dice que la gula y la embriaguez son intr\u00ednsecamente malas.  Sin embargo, esto no significa que siempre constituyan pecados graves. La glotoner\u00eda raramente lo es; la embriaguez s\u00ed lo es cuando es completa, es decir, cuando destruye el uso de raz\u00f3n durante el tiempo que dura.  La castidad, como parte de la templanza, regula las satisfacciones sensuales conectadas con la perpetuaci\u00f3n de la especie. El vicio contrario es la lujuria.  Como estos placeres apelan con especial vehemencia sobre la naturaleza humana, la funci\u00f3n de la castidad es imponer sobre ellos la fuerza de la raz\u00f3n. As\u00ed, ella decidir\u00e1 si esos placeres deber\u00e1n ser totalmente refrenados en obediencia a una vocaci\u00f3n superior, o si deber\u00e1n ser avalados exclusivamente en referencia a los prop\u00f3sitos del matrimonio.  (Para ver el pensamiento del Magisterio de la Iglesia al respecto, Cfr. Enc\u00edclicas \u201cCasti connubi\u201d de Pio XI, \u00abEvangelium vitae\u00bb y \u00abFamiliaris consortio\u00bb de Juan Pablo II y \u00abDeus caritas est\u00bb de Benedicto XVI, y las catequesis de los primeros cuatro a\u00f1os del pontificado de Juan Pablo II, que constituyen el cuerpo de la as\u00ed llamada \u00abTeolog\u00eda del Cuerpo\u00bb. Adem\u00e1s, Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, 3\u00aa Parte, 2\u00aa Secci\u00f3n, cap\u00edtulo 2\u00b0. N.T.). La castidad no es fanatismo, ni mucho menos falta de sensibilidad. Es simplemente la obediencia a un mandato de templanza en un \u00e1rea donde tal poder de estabilizaci\u00f3n se necesita agudamente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La virtud de la modestia, regulada por la templanza, tiene como funci\u00f3n el tener bajo la rienda de la raz\u00f3n las pasiones humanas menos violentas. Ella se sirve de la humildad para poner en orden el interior del hombre. Al permear de verdad sus juicios, e incrementar el conocimiento de s\u00ed mismo, lo protege contra la malicia radical del orgullo. Es contraria a la pusilanimidad, que nace de percepciones inferiores y de una voluntad malvada. En lo tocante al gobierno del exterior del hombre, la modestia intenta que \u00e9ste se conforme con las exigencias de la decencia y el decoro (honestas). De esa manera toda la apariencia exterior, la conducta y el estilo de vida caen bajo su jurisdicci\u00f3n. Cosas como la vestimenta, la forma de hablar y la forma de vida deben estar encuadradas en sus normas. Obviamente, esto nunca podr\u00e1 ser reglamentado por medio de normas inflexibles y elementales. Las costumbres tendr\u00e1n siempre algo que decir al respecto, pero a su vez tendr\u00e1n su propiedad determinada por la modestia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Santo Tom\u00e1s enumera otras virtudes subordinadas a la templanza en cuanto que ellas implican moderaci\u00f3n en el manejo de alguna pasi\u00f3n. Debe tenerse en cuenta, empero, que en su sentido primario y generalmente entendido la templanza tiene que ver con aquello que es dif\u00edcil para el hombre, no en cuanto que \u00e9ste es un ser racional, sino en cuanto que es animal (tambi\u00e9n sobre este punto se recomienda referirse a los documentos sugeridos m\u00e1s arriba. N.T.). Los deberes m\u00e1s arduos para la carne y la sangre son precisamente el dominio de s\u00ed mismo en el uso de bebidas, comidas y los placeres sexuales que acompa\u00f1an a la propagaci\u00f3n de la especie. Es por ello que la abstinencia y la castidad deben ser reconocidas como las fases principales y ordinarias de esta virtud. Todo lo dicho hasta aqu\u00ed recibe mayor sustento si aceptamos que el dominio de s\u00ed mismo exigido por la templanza se mide no \u00fanicamente por la norma de la raz\u00f3n, sino tambi\u00e9n por la Ley Divina. Es llamada virtud cardinal porque la moderaci\u00f3n requerida para cada h\u00e1bito recto encuentra un desaf\u00edo especialmente elevado en la pr\u00e1ctica de la templanza. Las satisfacciones sobre las que debe gobernar son a la vez totalmente naturales y necesarias en el orden presente de la existencia humana. A pesar de ello, no es la mayor de las virtudes morales. Ese lugar lo ocupa la prudencia; luego vienen la justicia, la fortaleza, y por \u00faltimo la templanza.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<b>Fuente:<\/b>  Delany, Joseph. \u00abTemperance.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 14. New York: Robert Appleton Company, 1912.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/14481a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Traducido por Javier Algara Coss\u00edo.  L H M\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Selecci\u00f3n de im\u00e1genes: Jos\u00e9 G\u00e1lvez Kr\u00fcger\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Templanza (gr. enkr\u00e1teia, \u00abdominio propio\u00bb; enkrat\u00e9uomai, \u00abejercer dominio propio\u00bb; enkrates, \u00abque tiene dominio propio\u00bb; sofr\u00ed\u2021n, \u00abprudente\u00bb o \u00abque tiene dominio propio\u00bb; s\u00ed\u2021 fronism\u00f3s, s\u00ed\u2021fr\u00f3n\u00ed\u2021s, s\u00ed\u2021fros\u00fan&#8217; ). T\u00e9rmino, m\u00e1s bien arcaico, que aparece en la RVR con el sentido de \u00abtemperancia\u00bb, \u00abdominio propio\u00bb y \u00abque tiene dominio propio\u00bb. 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