{"id":4280,"date":"2016-02-05T00:20:54","date_gmt":"2016-02-05T05:20:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/tiempo\/"},"modified":"2016-02-05T00:20:54","modified_gmt":"2016-02-05T05:20:54","slug":"tiempo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/tiempo\/","title":{"rendered":"TIEMPO"},"content":{"rendered":"<p>v. D\u00eda, Eternidad, Generaci\u00f3n, Hora, Siglo<br \/>\n2Ki 21:6; 2Ch 33:6 se dio a observar los t, y fue<br \/>\nJob 24:1 no son ocultos los t al Todopoderoso<br \/>\nPsa 31:15 en tu mano est\u00e1n mis t; l\u00edbrame de la<br \/>\n34:1<\/p>\n<hr>\n<p>Tiempo    (heb. \u00eath,att\u00e2h, m\u00f4\u00ead, meat, \u00f4l\u00e2m, etc.; aram.  Zem\u00e2n; gr. kair\u00f3s, jr\u00f3nos).  Las declaraciones b\u00ed\u00adblicas en que aparece esta palabra contienen distintos t\u00e9rminos con diferentes significadHos_1 Como per\u00ed\u00adodo: \u00abAndando el tiempo\u00bb (Gen 4:3; Jdg 11:4);  \u00abEl n\u00famero de los d\u00ed\u00adas [tiempo] que David habit\u00f3 en la tierra\u00bb (1Sa 27:7). 2. Como medida cronol\u00f3gica, v\u00e9anse A\u00f1o; D\u00ed\u00ada; Hora; Mes; Noche; Semana; Tarde.  Para disponer de informaci\u00f3n acerca de los antiguos m\u00e9todos de medir el tiempo, v\u00e9anse Cronolog\u00ed\u00ada I; Edad; Era. 3. Como momento definido: \u00abA la hora de la tarde\u00bb (Gen 24:11); \u00abFara\u00f3n&#8230; dej\u00f3 pasar el tiempo se\u00f1alado\u00bb (Jer 46:17). 4. Como momento indefinido: \u00abInstar\u00bb (gr. ep\u00ed\u00adkeimai, \u00abser urgente\u00bb, \u00aburgir\u00bb; Luk 23:23); \u00abConstante\u00bb (gr. proskarter\u00e9\u00ed\u2021, \u00abpersistir en\u00bb; Rom 12:12); \u00abInsistir\u00bb (gr.  ef\u00ed\u00adst&#8217;mi, \u00abser diligente [r\u00e1pido] \u00ab, \u00abestar disponible [dispuesto]\u00bb; 2 Tit 4:2). 5. Como per\u00ed\u00adodo o \u00e9poca: \u00abLleg\u00f3 el tiempo, y los santos recibieron el reino\u00bb (Dan 7:22); \u00abEn el tiempo de la prueba se apartan\u00bb (Luk 8:13); \u00abEn tiempo aceptable\u00bb (2Co 6:2).  Para los per\u00ed\u00adodos hist\u00f3ricos, v\u00e9ase Cronolog\u00ed\u00ada. 6. Tiempo prof\u00e9tico.  Los tiempos prof\u00e9ticos a veces son literales (como los 70 a\u00f1os de la cautividad predichos por Jerem\u00ed\u00adas) y a veces son figurados (como en las profec\u00ed\u00adas simb\u00f3licas).  En \u00e9stas, en las que bestias, cuernos, etc., representan algo diferente, podemos esperar tambi\u00e9n que los per\u00ed\u00adodos de tiempo no sean literales.  De Num 14:34 y Eze 4:6 se desprende el principio de que 1 d\u00ed\u00ada simb\u00f3lico representa 1 a\u00f1o literal.  As\u00ed\u00ad, en los per\u00ed\u00adodos prof\u00e9ticos se entiende que los d\u00ed\u00adas equivalen a a\u00f1os literales (por ejemplo: 1.260 d\u00ed\u00adas = 1.260 a\u00f1os).  En las profec\u00ed\u00adas encontramos otras palabras adem\u00e1s de \u00abd\u00ed\u00ada\u00bb; por ejemplo, una profec\u00ed\u00ada menciona \u00abla hora, d\u00ed\u00ada, mes y a\u00f1o\u00bb (Rev 9:15).  Una hora es ciertamente la 24a parte de 1 d\u00ed\u00ada.  La clave con respecto a la cantidad de d\u00ed\u00adas que hay que asignarle a un mes o un a\u00f1o prof\u00e9ticos se encuentra en el uso de la palabra \u00abtiempo\u00bb en otras profec\u00ed\u00adas relacionadas con \u00e9sta (Dan 7:25; 11:13; 12:7; Rev 12:14; etc.).  Un \u00abtiempo\u00bb en la profec\u00ed\u00ada equivale a 1 \u00aba\u00f1o\u00bb (\u00abtiempos\u00bb son 2 a\u00f1os; \u00abmedio tiempo\u00bb son 6 meses o 1\/2 a\u00f1o).  Esto se descubre al comparar los per\u00ed\u00adodos de tiempo en el Apocalipsis, donde 3 1\/2 a\u00f1os equivalen a 1.260 d\u00ed\u00adas 1157 (12:6, 14) y 42 meses tambi\u00e9n equivalen a 1.260 d\u00ed\u00adas (11:2, 3).  Por tanto, 3 1\/2 \u00abtiempos\u00bb equivalen a los 42 meses (que son 3 1\/2 a\u00f1os de 12 meses).  Adem\u00e1s, del total de 1.260 d\u00ed\u00adas de este per\u00ed\u00adodo se puede deducir que 1 \u00abtiempo\u00bb, o a\u00f1o, tiene 360 d\u00ed\u00adas, y que los 42 meses tienen 30 d\u00ed\u00adas cada uno.  Ahora bien, 1 a\u00f1o de 12 meses de 30 d\u00ed\u00adas no corresponde a ning\u00fan calendario conocido de los tiempos b\u00ed\u00adblicos.  Por eso surge la pregunta:  \u00bfPor qu\u00e9 se utiliza en la profec\u00ed\u00ada un sistema tan poco usual?  Quiz\u00e1 porque en los calendarios lunares usados por jud\u00ed\u00ados, babilonios y otros pueblos, nadie pod\u00ed\u00ada predecir con exactitud la cantidad de d\u00ed\u00adas de cualquier serie de meses o a\u00f1os del futuro, sin saber no s\u00f3lo a qu\u00e9 clase de calendario correspond\u00ed\u00adan sino tambi\u00e9n qu\u00e9 meses o a\u00f1os definidos estaban impl\u00ed\u00adcitos en el c\u00e1lculo.  El a\u00f1o pod\u00ed\u00ada ser uno lunar com\u00fan, de 354 d\u00ed\u00adas (sin variaciones de d\u00ed\u00adas que dependieran de la Luna), o uno \u00abbisiesto\u00bb, de 384 d\u00ed\u00adas m\u00e1s o menos, cuando se le a\u00f1ad\u00ed\u00ada 1 mes extra para compensar la diferencia entre los 12 meses lunares y el a\u00f1o solar.  Incluso un egipcio, cuyo a\u00f1o de 365 d\u00ed\u00adas (12 meses de 30 d\u00ed\u00adas cada uno, m\u00e1s 5 d\u00ed\u00adas extras al fin de cada a\u00f1o), no pod\u00ed\u00ada decir con exactitud cu\u00e1ntos d\u00ed\u00adas abarcaban 3 1\/2 a\u00f1os, a menos que supiera que ese per\u00ed\u00adodo comprend\u00ed\u00ada 3 \u00f3 4 per\u00ed\u00adodos de 5 d\u00ed\u00adas extras.  Por eso, 3 1\/2 a\u00f1os, o 42 meses, no pod\u00ed\u00adan representar un per\u00ed\u00adodo definido de tiempo para un lector jud\u00ed\u00ado, a menos que supiera a qu\u00e9 clase de calendario se estaba refiriendo la declaraci\u00f3n correspondiente.  El a\u00f1o, entonces, en la profec\u00ed\u00ada simb\u00f3lica, es un per\u00ed\u00adodo de 360 d\u00ed\u00adas simb\u00f3licos.  Un d\u00ed\u00ada simb\u00f3lico en la profec\u00ed\u00ada, como ya lo hemos visto, es 1 a\u00f1o real cuando lo trasladamos a tiempo literal.  (Algunos expositores de la profec\u00ed\u00ada se han confundido en esto, porque se olvidaron de que el mes de 30 d\u00ed\u00adas y el a\u00f1o de 360 d\u00ed\u00adas no corresponden a calendarios reales, y han tratado de calcular los 1.260 d\u00ed\u00adas simb\u00f3licos, por ejemplo, multiplicando 1.260 por 360 d\u00ed\u00adas literales en lugar de considerarlos 1.260 a\u00f1os reales.)  Ahora bien, \u00bfqu\u00e9 es un a\u00f1o real, literal?  Obviamente es un verdadero a\u00f1o solar; incluso el variable calendario lunar, tal como el que usaban Daniel y Juan, o los jud\u00ed\u00ados hasta el d\u00ed\u00ada de hoy, se calcula tomando en cuenta a\u00f1os \u00abbisiestos\u00bb para ponerlo al d\u00ed\u00ada con el a\u00f1o solar, de manera que 1.260 d\u00ed\u00adas jud\u00ed\u00ados son 1.260 a\u00f1os reales.  El a\u00f1o (o tiempo) prof\u00e9tico, simb\u00f3lico, calculado sobre la base de 1 mes de 30 d\u00ed\u00adas y 1 a\u00f1o de 360 d\u00ed\u00adas, no es 1 a\u00f1o real, sino te\u00f3rico; pero el d\u00ed\u00ada simb\u00f3lico representa 1 a\u00f1o real, y el a\u00f1o real no es 1 a\u00f1o de 360 d\u00ed\u00adas, sino el verdadero a\u00f1o solar de aproximadamente 365 1\/4 d\u00ed\u00adas.  De manera que los 3 1\/2 a\u00f1os de la profec\u00ed\u00ada simb\u00f3lica son 1.260 d\u00ed\u00adas simb\u00f3licos, que a su vez representan 1.260 a\u00f1os literales; un \u00abtiempo\u00bb o a\u00f1o, en la profec\u00ed\u00ada simb\u00f3lica, representa 360 d\u00ed\u00adas simb\u00f3licos, que a su vez representan 360 a\u00f1os solares verdaderos.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>Ver a\u00f1o.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>(como estado atmosf\u00e9rico). No hay palabra hebreo que corresponda a tiempo. En la cumbre de Herm\u00f3n (2.813 m. sobre el nivel del mar) hay nieve sobre el suelo durante todo el a\u00f1o. La temperatura de gran parte de Palestina es comparable con la de zonas en el norte de M\u00e9xico. Desde mediados de noviembre hasta mediados de enero cae mucha lluvia, la lluvia temprana o tard\u00ed\u00ada, asegurando as\u00ed\u00ad buenas cosechas. En la \u00e9poca del AT hab\u00ed\u00ada una estrecha relaci\u00f3n entre la condici\u00f3n espiritual de la gente y el tiempo (1Ki 8:35-36; Joe 1:17-20). El pecado tra\u00ed\u00ada castigo f\u00ed\u00adsico en hombres, plagas de insectos y tormentas. En las tierras altas, como en Jerusal\u00e9n, se tornaba bastante fr\u00ed\u00ado en invierno (Ezr 10:9, Ezr 10:13), debido especialmente a que las casas no ten\u00ed\u00adan calefacci\u00f3n adecuada (Jer 36:22).<\/p>\n<p> (Como medida horaria).<br \/>\nEl d\u00ed\u00ada romano empezaba a la medianoche y ten\u00ed\u00ada 12 horas (Joh 11:19). El d\u00ed\u00ada hebreo se contaba desde la puesta del sol. Hab\u00ed\u00ada el fresco del d\u00ed\u00ada (Gen 3:8) o el anochecer (Job 24:15). A la media ma\u00f1ana el sol estaba caliente (1Sa 11:9). El mediod\u00ed\u00ada era el pleno calor del d\u00ed\u00ada (Gen 18:1). La noche se divid\u00ed\u00ada en vigilias, de modo que el largo de cada d\u00ed\u00ada variaba con el cambio de las estaciones. La primera vigilia ven\u00ed\u00ada como a las 15:30. A medianoche era la vigilia intermedia (Jdg 7:19). La vigilia de la ma\u00f1ana comenzaba como a las 9:30 (Exo 14:24). En d\u00ed\u00adas del NT se la llamaba el canto del gallo (Mat 26:34; Mar 13:35). La vigilia se llamaba as\u00ed\u00ad debido al cambio de vig\u00ed\u00adas, y no era un per\u00ed\u00adodo muy definido (Psa 90:4; Psa 119:148; Jer 51:12). La influencia romana caus\u00f3 una revisi\u00f3n de las vigilias, de modo que en los d\u00ed\u00adas de Cristo hab\u00ed\u00ada cuatro divisiones de la noche (Mat 14:25; Mar 6:48), las cuales se marcaban aprox. a las 19.00, 21.30, medianoche, 2.30 y 5.00.<\/p>\n<p>En las Escrituras, las palabras traducidas tiempo tienen varias connotaciones.<\/p>\n<p>Un per\u00ed\u00adodo asignado para un objeto, tarea o causa especial, era su tiempo (Ecc 3:1; Ecc 8:6). Un per\u00ed\u00adodo especial de vida era un tiempo, como un per\u00ed\u00adodo de concepci\u00f3n (Gen 18:10, Gen 18:14) o los d\u00ed\u00adas de embarazo (1Sa 1:20); cualquier fiesta o celebraci\u00f3n (Psa 81:3); una ocasi\u00f3n para la consumaci\u00f3n de planes divinos (Job 24:1; Jer 2:27; Joh 7:6, Joh 7:8; Act 3:21; Rom 8:22-23; 1Ti 6:15). Un tiempo para mostrar afecto (Ecc 3:8; Eze 16:8).<\/p>\n<p>La dispensaci\u00f3n de la gracia es el tiempo de salvaci\u00f3n (Psa 69:13; Isa 49:8; 2Co 6:2).<\/p>\n<p>El a\u00f1o griego comenzaba el primer d\u00ed\u00ada de enero. En Asia Menor el a\u00f1o empezaba con el equinoccio de oto\u00f1o. Las fechas en Lucas de eventos cuando Juan el Bautista comenz\u00f3 su ministerio (2Co 1:5; 2Co 2:1-2; 2Co 3:1) constituyen el \u00fanico hecho definitivo sobre el cual determinar los tiempos de Jes\u00fas con cualquier certeza.<\/p>\n<p>Los hebreos usaban hechos grandes y bien conocidos, como el \u00e9xodo, el exilio babil\u00f3nico, la edificaci\u00f3n del templo y el terremoto (Amo 1:1) como puntos fijos para indicar la fecha de otros eventos. En la \u00e9poca de los macabeos el comienzo de la era sel\u00e9ucida (312 a. de J.C.) lleg\u00f3 a ser un punto de partida.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>El vocablo et puede traducirse de varias maneras, pero la mayor\u00ed\u00ada de las veces significa t., o una oportunidad, o una estaci\u00f3n (\u2020\u0153He aqu\u00ed\u00ad que ma\u00f1ana a estas horas yo har\u00e9 llover granizo muy pesado\u2020\u009d [Exo 9:18]; \u2020\u0153&#8230; porque ma\u00f1ana a esta hora yo entregar\u00e9 a todos ellos muertos delante de Israel\u2020\u009d [Jos 11:6]). Puede referirse tambi\u00e9n a una extensi\u00f3n de t. (\u2020\u0153Pero los dejar\u00e1 hasta el t. que d\u00e9 a luz la que ha de dar a luz\u2020\u009d [Miq 5:3]). O para se\u00f1alar la exactitud con la cual Dios controla todas las cosas (\u2020\u0153Todos ellos esperan en ti, para que les des su comida a su t.\u2020\u009d [Sal 104:27]). Para per\u00ed\u00adodos que se pueden medir se utiliza yom.<\/p>\n<p>La Biblia presenta a Dios como el creador de la historia y el que la llevar\u00e1 a su fin o culminaci\u00f3n. Habla de un principio (\u2020\u0153En el principio cre\u00f3 Dios los cielos y la tierra\u2020\u009d [Gen 1:1]) y un fin (\u2020\u0153Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin\u2020\u009d [Apo 1:8]). En efecto, las Escrituras no se dedican a realizar una elaboraci\u00f3n abstracta de Dios, al estilo filos\u00f3fico, sino que le presenta siempre actuando en el t., en la historia. En las teogon\u00ed\u00adas paganas se especulaba sobre acontecimientos anteriores a las cosas materiales. En ese sentido, entonces, se supon\u00ed\u00ada la existencia de un t. anterior a la creaci\u00f3n, una especie de historia divina. El AT, por su parte, s\u00f3lo conoce el t. a partir del acto creador de Dios, que comienza el t. y la historia.<br \/>\nforma progresiva en que Dios va actuando en la creaci\u00f3n es, de por s\u00ed\u00ad, una introducci\u00f3n a la idea que se desarrollar\u00e1 por todas las Escrituras: que Dios act\u00faa en el t. llevando todo hacia una culminaci\u00f3n. Se ve un sentido, un prop\u00f3sito, un final. No como pensaban los paganos con su idea de que el t. era una especie de c\u00ed\u00adrculo vicioso, el eterno retorno. El concepto b\u00ed\u00adblico de t. es lineal y progresivo hacia un fin, aunque a la vista del hombre, como se expresa en \u2020\u00a2Eclesiast\u00e9s, los acontecimientos parecen como un ciclo que nunca termina.<br \/>\nDios actuante en el t. no est\u00e1, sin embargo, sujeto a \u00e9l, sino que lo trasciende. \u00e9l era antes de crear. En el hebreo se usa un t\u00e9rmino especial para se\u00f1alar esto. Es olam, que se refiere a una continuaci\u00f3n infinita, tanto en el pasado como en el futuro. As\u00ed\u00ad se usa en Gen 21:33 (\u2020\u0153Y plant\u00f3 Abraham un \u00e1rbol tamarisco en Beerseba, e invoc\u00f3 all\u00ed\u00ad el nombre de Jehov\u00e1 Dios eterno [olam]\u2020\u009d. La palabra olam tambi\u00e9n se usa para indicar un tiempo remoto, pero espec\u00ed\u00adfico. Como no era de por s\u00ed\u00ad suficiente para expresar el concepto de eternidad se repet\u00ed\u00ada: olam, olam (\u2020\u0153Bendito sea Jehov\u00e1 Dios de Israel, de eternidad a eternidad\u2020\u009d [1Cr 16:36]). En el NT se usa la palabra aion, dici\u00e9ndose: \u2020\u0153por los siglos de los siglos\u2020\u009d (Gal 1:5).<br \/>\nel NT, se usa la palabra kairos para indicar t., oportunidad, \u00e9poca (\u2020\u0153No os toca a vosotros saber los t. o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad\u2020\u009d [Hch 1:7]; \u2020\u0153En t. aceptable te he o\u00ed\u00addo, y en d\u00ed\u00ada de salvaci\u00f3n te he socorrido. He aqu\u00ed\u00ad ahora el t. aceptable&#8230;\u2020\u009d [2Co 6:2]). Tambi\u00e9n el vocablo cronos (\u2020\u0153Pero acerca de los t. y de las ocasiones, no ten\u00e9is necesidad, hermanos, de que yo os escriba\u2020\u009d [1Te 5:1]).<br \/>\nen el AT no se habla de nada anterior a la creaci\u00f3n, en el NT, por el contrario, se ense\u00f1a que antes que el universo fuera, ya Dios hab\u00ed\u00ada tomado la decisi\u00f3n de alcanzar con su gracia a los creyentes (\u2020\u0153&#8230; seg\u00fan el prop\u00f3sito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jes\u00fas antes de los tiempos de los siglos\u2020\u009d [2Ti 1:9]). La historia de la salvaci\u00f3n, entonces, es anterior a la historia de la creaci\u00f3n. El Se\u00f1or Jes\u00fas fue \u2020\u0153destinado desde antes de la fundaci\u00f3n del mundo\u2020\u009d para ser causa de nuestra salvaci\u00f3n (1Pe 1:20). El NT levanta en algo el velo de lo que era antes de la creaci\u00f3n del universo. En el principio ya \u2020\u0153era el Verbo, y el Verbo era con Dios y el Verbo era Dios\u2020\u009d (Jua 1:1). El Se\u00f1or Jes\u00fas habla del amor del Padre hacia \u00e9l \u2020\u0153desde antes de la fundaci\u00f3n del mundo\u2020\u009d (Jua 17:24).<br \/>\nsentido que interesaba mucho a los jud\u00ed\u00ados se relaciona con la esperanza de la llegada del \u2020\u00a2Mes\u00ed\u00adas. Son muchas las promesas prof\u00e9ticas que dicen: \u2020\u0153En aquel t.\u2020\u009d, o \u2020\u0153en lo postrero de los tiempos\u2020\u009d (Isa 2:2; Isa 4:1; Isa 10:20; Jer 3:17). El advenimiento del Se\u00f1or Jes\u00fas fue el verdadero cumplimiento del t. en los planes de Dios (\u2020\u0153&#8230;cuando vino el cumplimiento del t., Dios envi\u00f3 a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley\u2020\u009d [Gal 4:4]). Estamos ahora \u2020\u0153en la dispensaci\u00f3n del cumplimiento de los t.\u2020\u009d (Efe 1:10).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, CALE<\/p>\n<p>ver, S\u00ed\u0081BADO, DANIEL (Libro), RELOJ DE SOL, VIDA ETERNA, D\u00ed\u008dA, MES, SEMANA, NOCHE, A\u00ed\u2018O<\/p>\n<p>vet, El tiempo puede ser descrito como \u00abla medida del movimiento\u00bb; su medici\u00f3n se efect\u00faa en principio por los movimientos de los cuerpos celestes (Gn. 1:14). Las divisiones de tiempo constituyen el marco en el que se insertan los acontecimientos y circunstancias de la Biblia, que es un libro eminentemente hist\u00f3rico, cuya acci\u00f3n se desarrolla en un marco claramente cronol\u00f3gico, firmemente relacionado con el tiempo y el espacio. Las principales divisiones del tiempo, en la Biblia, son: (a) D\u00ed\u00ada. Ver D\u00ed\u008dA. (b) Noche. Per\u00ed\u00adodo de oscuridad (Gn. 1:5), dividido en tres vigilias de cuatro horas cada una: desde la puesta del sol hasta medianoche; desde la medianoche hasta el canto del gallo; desde el canto del gallo hasta la salida del sol (Ex. 14:24; Jue. 7:19; Lm. 2:19). En la \u00e9poca del NT se distingu\u00ed\u00adan cuatro vigilias, seg\u00fan la usanza griega y romana (Mr. 6:48; Lc. 12:38); los romanos contaban 12 horas nocturnas, desde la puesta hasta la salida del sol (cfr. Hch. 23:23). (V\u00e9ase NOCHE). (c) Semana. V\u00e9ase SEMANA. (d) Mes. V\u00e9ase MES. (e) A\u00f1o. El a\u00f1o hebreo se compon\u00ed\u00ada de doce meses lunares (1 R. 4:7; 1 Cr. 27:1-15); consiguientemente, con la duraci\u00f3n actual del mes lunar, deb\u00ed\u00ada contar probablemente 354 d\u00ed\u00adas, 8 horas, 48 minutos y 34 segundos. Las fiestas anuales estaban en relaci\u00f3n estrecha con los trabajos agr\u00ed\u00adcolas y con las estaciones. Un a\u00f1o basado estrictamente en el sistema lunar habr\u00ed\u00ada causado un retraso constante de estas fiestas al no sincronizar de manera exacta un n\u00famero de meses lunares con el a\u00f1o. Al hacerse necesario coordinar el a\u00f1o lunar con el solar de 365 d\u00ed\u00adas se estableci\u00f3 un mes intercalar, que se a\u00f1ad\u00ed\u00ada cada dos o tres a\u00f1os despu\u00e9s del duod\u00e9cimo mes; se le daba el nombre de \u00abVe&#8217;adar\u00bb y constaba de 29 d\u00ed\u00adas. En la Biblia no se menciona esta costumbre. As\u00ed\u00ad, el ciclo lunar posterior a las perturbaciones c\u00f3smicas de Josu\u00e9 y Ezequ\u00ed\u00adas (v\u00e9ase apartado anterior (d), Mes) constaba de diecinueve a\u00f1os; los a\u00f1os 3\u00c2\u00ba, 6\u00c2\u00ba, 8\u00c2\u00ba, 11\u00c2\u00ba, 14\u00c2\u00ba, 17\u00c2\u00ba y 19\u00c2\u00ba ten\u00ed\u00adan un mes intercalar. El a\u00f1o religioso comenzaba con el mes de Abib, llamado tambi\u00e9n Nis\u00e1n (Ex. 12:2; 23:15; Est. 3:7). Comenzaba con la luna nueva, inmediatamente antes o despu\u00e9s del equinoccio de primavera, cuando el sol se hallaba en la constelaci\u00f3n de Aries (Ant. 3:8, 4; 10:5). Pero desde la \u00e9poca m\u00e1s remota, los hebreos observaban tambi\u00e9n el a\u00f1o civil, basado en los trabajos agr\u00ed\u00adcolas, y que comenzaba en oto\u00f1o (cfr. Ex. 23:16; 34:22; Lv. 25:4, 9 ss.). Esta naci\u00f3n de agricultores estaba evidentemente interesada en hacer coincidir el inicio del a\u00f1o civil con la labranza y la siembra, y su fin con la siega. Indicaban frecuentemente las fechas por los trabajos agr\u00ed\u00adcolas entonces en curso, en lugar de por el n\u00famero del mes (cfr. Nm. 13:20; Rt. 1:22). Un cierto tiempo despu\u00e9s del retorno del cautiverio de Babilonia, empezaron a celebrar el A\u00f1o Nuevo en la luna nueva del mes s\u00e9ptimo, Tisri. Esta costumbre seguramente no proviene de los acontecimientos registrados en Esd. 3:6 y Neh. 2, aunque hayan contribuido a su establecimiento. (f) El tiempo y la eternidad. Anterior y rebasando de una manera infinita el tiempo humano y sus divisiones, la eternidad b\u00ed\u00adblica es presentada como un atributo propio de Dios. \u00abJehov\u00e1 es Rey eternamente y para siempre\u00bb (Sal. 10:16). \u00abDesde la eternidad hasta la eternidad, t\u00fa eres Dios\u00bb (Sal. 90:2, V.M.). \u00ab\u00c2\u00a1T\u00fa eres desde la eternidad!\u00bb (Sal. 93:2, V.M.). Es por ello que para El mil a\u00f1os son como un d\u00ed\u00ada, y un d\u00ed\u00ada como mil a\u00f1os (2 P. 3:8). De la misma manera, Dios domina el tiempo con Su omnisciencia. El pasado, presente y futuro no existen realmente para el Eterno; conoce todo antes de que llegue a ser (Ex. 3:14; Jn. 8:58; Is. 48:5-7). Al hablar de Israel emplea constantemente \u00abel pasado prof\u00e9tico\u00bb, esto es, considera ya cumplidos los acontecimientos que para los hombres se hallan todav\u00ed\u00ada escondidos en el, para ellos, impenetrable manto del futuro. Los tiempos verbales hebreos se prestan admirablemente a la expresi\u00f3n de estas nociones. Al hablar del Dios eterno, Alfa y Omega, creador y consumador de todas las cosas, la Biblia nos presenta tres edades: (A) la eternidad anterior a la creaci\u00f3n, \u00abantes de los siglos\u00bb (1 Co. 2:7; cfr. Ef. 3:11; 1 P. 1:20; Col. 1:26; Hch. 15:18); (B) el \u00abpresente siglo\u00bb (o edad, gr. \u00abai\u00f5n\u00bb), que va desde la creaci\u00f3n hasta la gloriosa venida del Se\u00f1or (G\u00e1. 1:4; Ef. 1:21; Tit. 2:12). La primera venida de Cristo tuvo lugar en el centro de este periodo y por consiguiente en el centro de todos los tiempos. (C) el \u00absiglo venidero\u00bb, esto es, la eternidad que tenemos delante de nosotros (Ef. 1:21, 2:7; He. 6:5; Mt. 12:32; Mr. 10:30, etc.). Para el AT, lo mismo que para el NT, la diferencia entre el tiempo y la eternidad no tiene que ver con su naturaleza, sino en la duraci\u00f3n; la eternidad es un tiempo sin l\u00ed\u00admites, cuya l\u00ed\u00adnea infinita coincide por un breve per\u00ed\u00adodo con la historia que constituye el horizonte temporal humano. Esta noci\u00f3n es totalmente opuesta al especulativo concepto griego que representaba el tiempo como un c\u00ed\u00adrculo en el que se daba un eterno retorno (cfr. con la inexorable rueda de reencarnaciones hind\u00faes). \u00abLa expresi\u00f3n simb\u00f3lica del tiempo b\u00ed\u00adblico se expresa con una l\u00ed\u00adnea ascendente, porque la l\u00ed\u00adnea que parte de la creaci\u00f3n tiene su fin&#8230; en Dios\u00bb (A. Lamorte, \u00abLe Probl\u00e8me du Temps dans le Proph\u00e9tisme Biblique\u00bb, Beatenberg, 1960, p. 108 ss.). Este fin \u00abimprime al conjunto de la historia, que se desarrolla a todo lo largo de esta l\u00ed\u00adnea, un movimiento de elevaci\u00f3n hacia El\u00bb (O. Cullmann, \u00abChrist et le Temps, Delachaux\u00bb 1947) El Dios eterno, el \u00abRey de los siglos\u00bb (1 Ti. 1:17; Sal. 145:13) al crear al hombre a Su imagen \u00abha puesto eternidad en el coraz\u00f3n de ellos\u00bb (Ec. 3:11). Por la encarnaci\u00f3n, El se humill\u00f3 hasta nosotros en el tiempo, para llevarnos a participar con El por toda la eternidad (Sal. 133:3). (V\u00e9ase VIDA ETERNA.). La oraci\u00f3n del creyente es que el Se\u00f1or lo conduzca en el camino eterno (Sal. 139:24). El Se\u00f1or acoger\u00e1 a los Suyos en Su gracia en Su reino eterno (2 P. 1:11).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[022]<br \/>\n Concepto amplio y complejo que alude a diversidad de formas, pero que siempre ha suscitado curiosidad pedag\u00f3gica. El concepto hist\u00f3rico: duraci\u00f3n, sucesi\u00f3n, proceso, etapa, per\u00ed\u00adodo, fase, lapso, continuaci\u00f3n, ha sido base de un lenguaje narrativo que va desde las cosas m\u00e1s sencillas de la vida hasta los grandes acontecimientos de la Historia, incluida la Historia de la Salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Con todo hay otros conceptos m\u00e1s teol\u00f3gicos que tienen que ver con la vida, con el tiempo de acci\u00f3n y de libertad que le ha sido concedida al hombre para cumplir con su fin.<\/p>\n<p>    La asc\u00e9tica siempre ha visto el tiempo como un don de Dios, al final del cual se ha de pedir cuenta al hombre de lo que ha hecho y de lo que no ha hecho. En ese sentido se hace presente tambi\u00e9n en los textos de la Sagrada Escritura.<\/p>\n<p>    En m\u00e1s de medio millar de veces se emplea la idea de tiempo, con diversos significados, en el Nuevo Testamento: tiempo f\u00ed\u00adsico (jronos, 56 veces) tiempo humano, duraci\u00f3n de algo (kairos o proskairos, 101 veces), referencias cronol\u00f3gica al ma\u00f1ana (aurion, 31 veces), al presente (arti, 42 veces), al ahora (nyn, 95 veces), al futuro (mello, 19 veces), al antes (proteron, 11 veces), al principio (proton, o protos, 159 veces), al momento (euzeos, euzys, 87 veces). Basta esta proliferaci\u00f3n de la idea y de los vocablos para entender que es una realidad profundamente vinculada con lo religioso y que precisa especial consideraci\u00f3n educativa.<\/p>\n<p>     La asc\u00e9tica cristiana se ha encargado de resaltar el sentido de este alcance espiritual y recordar el valor que se le debe dar, ya que la duraci\u00f3n, el tiempo, de la vida humana, es muy breve y es preciso aprovecharlo mientras existe.<\/p>\n<p> &#8211; Tiene algo de misterioso: \u00abNo os toca a vosotros conocer el tiempo que ha fijado el Padre\u00bb. (Mc. 13.33; Hech. 1.7; 1 Tes. 5.1; Mc. 13.33) &#8211; Hay que \u00abvivir el tiempo que se tiene seg\u00fan la voluntad de Dios.\u00bb (1 Pedr.4.2; Jn. 7.33;) &#8211; \u00abEl tiempo es corto\u00bb y la vida es breve para obrar el bien. (1 Cor. 7.29; Jn. 12. 35; Apoc. 2,21) &#8211; La \u00abplenitud de los tiempos\u00bb (Gal. 4.4; Hech. 3.21; Rom. 16.25; 1 Pedr. 1.20)<\/p>\n<p>    El tiempo es una de las magnitudes b\u00e1sicas f\u00ed\u00adsicas sin la cual no podemos situarnos ante la realidad. Ha sido objeto de m\u00faltiples an\u00e1lisis y medidas, con criterio astron\u00f3mico (rotaci\u00f3n diaria de la tierra, movimiento alrededor del sol) o con otros procedimientos m\u00e1s sofisticados y dependientes de las teor\u00ed\u00adas f\u00ed\u00adsicas (Newton, Einstein, Heisenberg)<\/p>\n<p>     El horario oficial se establece en la ciencia astron\u00f3mica  en funci\u00f3n del paso solar por el meridiano de Greenwich. Tal modo internacional de hablar fue acordado en 1883 para poder confluir en los lenguajes sociales.<\/p>\n<p>     Pero es evidente que los 24 husos horarios numerados a partir del que pasa por el Real Observatorio de Greenwich es una ficci\u00f3n de c\u00e1lculo. Y la realidad del a\u00f1o solar no es precisa o exacta, sino que desde el comienzo de la primavera al siguiente paso por el equinocio se pasa, no una a\u00f1o siempre equivalente, sino un tiempo de 365 d\u00ed\u00adas, 6 horas, 9 minutos y 9,54 segundos, lo que obliga a variar algo los c\u00e1lculos para que con los siglos no se acumulen retrasos. Cada a\u00f1o la variaci\u00f3n es s\u00f3lo de 1 a 2 segundos. Adem\u00e1s la tierra va frenando su ritmo algo (una mil\u00e9sima de segundo cada 100 a\u00f1os). El segundo se mide desde 1967, como la duraci\u00f3n de 9.192.631.770 per\u00ed\u00adodos de la radiaci\u00f3n (transici\u00f3n entre dos niveles hiperfinos, dicen los microf\u00ed\u00adsicas) del \u00e1tomo de Cesio 133.<\/p>\n<p>     Estas sutilezas cient\u00ed\u00adficas sobre el valor del tiempo se escapan en la vida humana normal. Pero todos saben que su per\u00ed\u00adodo de desarrollo es limitado y algo dice en el interior que conviene aprovechar al m\u00e1ximo lo que se tiene, que nunca el hombre sabe, pero que Dios tiene se\u00f1alado pues es el Se\u00f1or del tiempo y de l a Historia.<\/p>\n<p>    En este sentido es en el que hay que educar la conciencia y el esp\u00ed\u00adritu de los educandos, como siempre hizo la Iglesia al recordar en su liturgia que el d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or esta siempre cerca y que lo importante es aprovechar lo que se tienen para vivir conforme al plan de Dios esperando la llegada del Se\u00f1or con vigilancia, con obras buenas y con amor al pr\u00f3jimo<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>(v. a\u00f1o lit\u00fargico, historia, historia de la evangelizaci\u00f3n, historia de salvaci\u00f3n, tercer milenio)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>El tiempo c\u00f3smico, que se mide por el ritmo de la naturaleza, se cuenta en d\u00ed\u00adas, meses y a\u00f1os, seg\u00fan el calendario, lunar y solar, que Israel tom\u00f3 de los pueblos vecinos. El tiempo hist\u00f3rico se mide por per\u00ed\u00adodos, por acontecimientos, por generaciones (Mc 13,20), por etapas, por \u00e9pocas y por reinados. En la Biblia hay ocho grandes per\u00ed\u00adodos: 1) Protohistoria (G\u00e9n 1-11); 2) per\u00ed\u00adodo patriarcal (G\u00e9n 12-50); 3) per\u00ed\u00adodo mosaico (entre el 1300-1230: Ex y Dt); 4) premon\u00e1rquico (Jos y Jue: 1230-1025); 5) mon\u00e1rquico (1 y 2 Sam; 1 y 2 Re: 1025-587); 6) Exilio (Ez y 2 Is: 587-538); 7) Postex\u00ed\u00adlico (Esd-Neh: 538-6); 8) neotestamentario (Nuevo Testamento: 6 a. de C. al 100 d. de C.). Con la venida de Jesucristo al mundo, su muerte y su resurrecci\u00f3n, \u00abse cumplen los tiempos\u00bb (Mc 1,15), es decir, se ha llegado a la plenitud de los tiempos (G\u00e1l 4,4). Todo el tiempo anterior tend\u00ed\u00ada a Jesucristo y todo el tiempo que vendr\u00e1 despu\u00e9s de \u00e9l deriva de Jesucristo. El tiempo que media entre Jesucristo y el fin del mundo es el llamado tiempo de la Iglesia, que quedar\u00e1 definitivamente concluido con el \u00abd\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\u00bb. \u2014>escatolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>\u00abEl guarda tus idas y venidas, ahora y por siempre.\u00bb El Dios de la Biblia cuida el tiempo del hombre y vela por nosotros a lo largo de los acontecimientos humanos: \u00abY como vel\u00e9 sobre ellos para arrancar y arrasar, para derribar y destruir y para acarrear calamidades, as\u00ed\u00ad velar\u00e9 sobre ellos para edificar y plantar\u00bb. Cada fragmento del tiempo es custodiado y velado por la fidelidad de su amor.  La vigilancia de Dios sobre el tiempo, su ser guardi\u00e1n del tiempo, le confiere a \u00e9ste una dignidad y un valor indecibles. El tiempo del hombre es el s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada de Dios, que el relato de la creaci\u00f3n proclama santo: \u00abBendijo Dios el d\u00ed\u00ada s\u00e9ptimo y lo consagr\u00f3\u00bb. \u00c2\u00a1Es el tiempo del Padre que vela esperando el regreso del hijo que se ha alejado, para que no se sienta definitivamente perdido! El tiempo no es entonces un espacio vac\u00ed\u00ado, un lugar neutro, sino una participaci\u00f3n en la vida divina, algo que procede de Dios, algo en lo que Dios se hace presente y que est\u00e1 abierto a Dios en cada instante; algo que refleja la procedencia, la presencia y el porvenir del Amor eterno.  El tiempo viene de la Trinidad, ha sido creado con la creaci\u00f3n del mundo; se desarrolla en el seno de la Trinidad, porque todo cuanto existe, en Dios existe: en \u00e9l vivimos, nos movemos y existi01  mos; est\u00e1 destinado a la gloria de la Trinidad, cuando todo sea recapitulado en el Hijo y entregado al Padre, para que sea todo en todos. Vivir seriamente el tiempo significa, por tanto, vivir en la Trinidad; intentar evadirse del tiempo es huir del regazo divino que nos envuelve. El cristianismo no es la religi\u00f3n que nos salva del tiempo y de la historia, es la que salva el tiempo y la historia.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Observaciones preliminares: 1. El vocabulario; 2. La perspectiva del presente art\u00ed\u00adculo. II. Areas de referencia de la terminolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica acerca de la categor\u00ed\u00ada tiempo: 1. El espacio temporal del hombre y del cosmos, medido y definido por los ritmos de la naturaleza creada: a) Las dimensiones de tiempo m\u00e1s consistentes, b) El d\u00ed\u00ada, c) La hora; 2. El tiempo de las vicisitudes humanas; 3. El tiempo como momento denso y ocasi\u00f3n propicia de ser alcanzados por Dios que salva: a) En el AT, b) En el NT; 4. La dimensi\u00f3n temporal de la vida humana involucrada por el tiempo de Dios: a) En el AT, b) En el NT. III. La experiencia y la expresi\u00f3n de fe del pueblo de Dios acerca del tiempo: 1. Algunas observaciones preliminares; 2. Historia de la salvaci\u00f3n e historia del mundo: a) Dos experiencias fundamentales y dos expresiones correspondientes de fe, b) El sentido nuevo de la historia seg\u00fan el NT, c) El fin del tiempo; 3. La existencia del hombre: a) La fuente de la vida, b) La muerte, c) M\u00e1s all\u00e1 de la muerte; 4. El cristiano en el tiempo; 5. El tiempo es de Dios. IV. Algunas grandes categor\u00ed\u00adas teol\u00f3gicas b\u00ed\u00adblicas: 1. El s\u00e1bado, a) El s\u00e1bado para el Israel preex\u00ed\u00adlico, b) Concepci\u00f3n sacerdotal posex\u00ed\u00adlica del s\u00e1bado, c) El sentido nuevo del s\u00e1bado en el cristianismo; 2. Cristo, se\u00f1or del nuevo tiempo: a) La plenitud del tiempo en Cristo, b) Nueva comprensi\u00f3n de la historia humana y c\u00f3smica a partir del acontecimiento Cristo. V. Algunas conclusiones: 1. Exigencias de la fidelidad a la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica del tiempo; 2. Posibilidad de una doble tentaci\u00f3n; 3. El mensaje b\u00ed\u00adblico acerca del tiempo.<\/p>\n<p>I. OBSERVACIONES PRELIMINARES. El \u00e1rea sem\u00e1ntica b\u00ed\u00adblica destinada a expresar la concepci\u00f3n de tiempo es muy varia y compleja. Para el mundo hebreo y cristiano se trata, en realidad, de una experiencia espiritual y de una teolog\u00ed\u00ada unidas con la misma antropolog\u00ed\u00ada y con aquel di\u00e1logo de revelaci\u00f3n que a menudo ha tematizado la dimensi\u00f3n humana.<\/p>\n<p>1. EL VOCABULARIO. La investigaci\u00f3n filol\u00f3gica se presenta rica en pistas de profundizaci\u00f3n; tanto m\u00e1s que los libros b\u00ed\u00adblicos pertenecen a diferentes per\u00ed\u00adodos de la historia y de los influjos culturales de Israel. Pi\u00e9nsese en los contactos entre el mundo israelita y el cananeo; o bien en las relaciones posibles y efectivas de dependencia de los escritos hebreos de la literatura y del pensamiento mesopot\u00e1micos, egipcios, helen\u00ed\u00adsticos y de otras \u00e1reas culturales.<\/p>\n<p>No obstante, hay que apresurarse a afirmar que la concepci\u00f3n hebrea del tiempo, incluso con las inevitables dependencias y enriquecimientos respecto a las culturas circunstantes, tiene su historia aut\u00f3noma y original de sentido y de mensaje teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Documentan \u00fatilmente este proceso sem\u00e1ntico de la categor\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica de tiempo los art\u00ed\u00adculos dedicados a esta voz y a las de su \u00e1rea en los diccionarios tanto del AT como del NT (I Bibl.). A trav\u00e9s de ellos es posible estar informado tambi\u00e9n de las posibles conexiones con las culturas extrab\u00ed\u00adblicas y de las ulteriores variantes de interpretaci\u00f3n de nuestro tema, presentes en las traducciones oficiales del AT en arameo (Targum) yen griego (Setenta), durante el tiempo constitutivo de la revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. LA PERSPECTIVA DEL PRESENTE ART\u00ed\u008dCULO. La elecci\u00f3n de campo que se propone a trav\u00e9s de esta contribuci\u00f3n no est\u00e1 en el \u00e1mbito estrictamente filol\u00f3gico, aunque este \u00faltimo constituye un punto de partida y de referencia indispensable. Se piensa m\u00e1s bien en captar el pensamiento y el mensaje de los escritos b\u00ed\u00adblicos acerca del tiempo tal como Israel y la primitiva comunidad cristiana lo vivieron y expresaron. Adem\u00e1s parece muy \u00fatil para la penetraci\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica acerca del tiempo distinguir y escuchar separadamente a algunos autores en el contexto cultural y teologal que les fue propio. Se evitan as\u00ed\u00ad sistematizaciones arbitrarias de un mensaje tan rico, que ha tenido, en tiempos y hombres diferentes, experiencias e interpretaciones completamente propias y originales.<\/p>\n<p>No es cometido (directo) de la presente contribuci\u00f3n ir m\u00e1s all\u00e1 de la penetraci\u00f3n y de la orientaci\u00f3n hacia el tema b\u00ed\u00adblico y cristiano del tiempo. Pero no le es ajeno hacer entrever que los textos escriturarios en los que tiene su origen y fundamento la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica propuesta siguen siendo en el pueblo de Dios fuente y llamada a una experiencia y una expresi\u00f3n que permanecen originales y siempre nuevas, a condici\u00f3n de que sustituya la escucha a la investigaci\u00f3n; o mejor cuando, a trav\u00e9s de las adquisiciones de la investigaci\u00f3n y de la formulaci\u00f3n teol\u00f3gica, se encuentran mejores disponibilidades a escuchar ulteriormente al Dios que habla a\u00fan de su tiempo en conexi\u00f3n con el del hombre.<\/p>\n<p>II. \u00ed\u0081REAS DE REFERENCIA DE LA TERMINOLOG\u00ed\u008dA B\u00ed\u008dBLICA ACERCA DE LA CATEGOR\u00ed\u008dA TIEMPO. La lista de los vocablos hebreos (para el AT) y griegos (para los Setenta y para el NT) que expresan aspectos varios de la categor\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica del tiempo es muy larga; y es notable la variedad de significados que presentan semejantes vocablos en los diferentes escritos en que se emplean. Se trata, en efecto, de un \u00e1mbito sem\u00e1ntico muy cercano a la vida de fe del pueblo de Dios, y por ello sujeto a los acentos siempre nuevos que aporta la experiencia religiosa. De ah\u00ed\u00ad la dificultad -como se ha observado- de fijar a un vocablo un sentido \u00fanico o prevaleciente. De ah\u00ed\u00ad tambi\u00e9n la notable variedad de propuestas de los diccionarios b\u00ed\u00adblicos y la consiguiente incertidumbre o diversidad en las traducciones de la Biblia cuando se trata de interpretar textos relativos al tema tiempo e historia de Dios y de los hombres. Existen, sin embargo, \u00e1reas en las cuales las diferentes familias o grupos de vocablos expresan una preferencia de significado, dando as\u00ed\u00ad origen a cap\u00ed\u00adtulos distintos de la experiencia hebro-cristiana y de la revelaci\u00f3n divina en torno a la dimensi\u00f3n tiempo.<\/p>\n<p>1. EL ESPACIO TEMPORAL DEL HOMBRE Y DEL COSMOS, MEDIDO Y DEFINIDO POR LOS RITMOS DE LA NATURALEZA CREADA. Se trata de aquellas unidades diferentes del tiempo astron\u00f3mico, que desde siempre se han usado en todos los pueblos, aunque con diferentes criterios de c\u00e1lculo. En el inter\u00e9s cultural y religioso hebreo y cristiano, tal como est\u00e1 registrado en la Biblia, no todos estos espacios de tiempo astron\u00f3mico tienen la misma importancia. Lo que aqu\u00ed\u00ad interesa evidenciar es que todos est\u00e1n unidos a la experiencia de fe.<\/p>\n<p>a) Las dimensiones de tiempo m\u00e1s consistentes. Adem\u00e1s de unidad de la existencia del hombre y del universo, representan tambi\u00e9n \u00abtiempos de Dios\u00bb y de la relaci\u00f3n del hombre con \u00e9l. Nos referimos expresamente a: 1) El a\u00f1o: es el espacio en el cual Israel (pero tambi\u00e9n el cristianismo) vive y evoca en un crescendo continuo los encuentros con Dios que salva y se manifiesta. A\u00f1o tras a\u00f1o el pueblo de Dios celebra en una novedad continua y progresiva -no con el car\u00e1cter \u00abc\u00ed\u00adclico\u00bb de la naturaleza y de la mitolog\u00ed\u00ada- las sorpresas de la historia de la salvaci\u00f3n hacia un tiempo final que resumir\u00e1 su camino a trav\u00e9s de la historia. De ah\u00ed\u00ad la importancia del calendario religioso anual y jubilar, con sus paradas ante el Se\u00f1or, lo cual aparece desde las m\u00e1s remotas teolog\u00ed\u00adas hebreas del tiempo (cf Exo 34:23s; Deu 15:1-11; Deu 16:1-17; Lev 23:4-44). 2) El mes y la semana: unidades temporales menos importantes, en proporci\u00f3n a las otras, en la cultura y en la teolog\u00ed\u00ada hebreas. Ver, sin embargo, la fiesta de la luna nueva (cf N\u00fam 28:11-15); las semanas de festividad para pascua (cf Lev 23:6-8), tiendas (cf Lev 23:34-36), etc. M\u00e1s adelante volveremos sobre el tema del s\u00e1bado (\/ IV, 1).<\/p>\n<p>b) El d\u00ed\u00ada. Es \u00e9sta una medida de tiempo que aparece mucho en el AT (se encuentran m\u00e1s de 2.300 usos del vocablo). La referencia es al espacio astron\u00f3mico de veinticuatro horas que comprende el per\u00ed\u00adodo de luz (desde el alba al ocaso) y el de las tinieblas (de la noche a la ma\u00f1ana). El comienzo de la jornada para el mundo hebreo (al menos despu\u00e9s del destierro babil\u00f3nico) es por la noche; v\u00e9ase de hecho el comienzo mismo de las festividades y del s\u00e1bado: uso que fue luego admitido tambi\u00e9n en la liturgia cristiana. Partiendo idealmente de la interpretaci\u00f3n sacerdotal de cada uno de los d\u00ed\u00adas de la semana de la creaci\u00f3n (cf G\u00e9n 1), la Biblia dispone que tambi\u00e9n Israel d\u00e9 comienzo la tarde precedente a sus tiempos para Dios (cf Exo 12:18; Lev 23:32). Una alusi\u00f3n al fin del reposo sab\u00e1tico despu\u00e9s de la puesta del sol puede verse en el principio de las curaciones de Jes\u00fas en Cafarna\u00fan, en la evocaci\u00f3n de su \u00abjornada\u00bb en aquella ciudad (cf Mar 1:32-35). Pero en su abundant\u00ed\u00adsimo uso del t\u00e9rmino d\u00ed\u00ada, la Biblia dedica un notable n\u00famero de textos a la transcripci\u00f3n simb\u00f3lica y teol\u00f3gica de esta dimensi\u00f3n del tiempo, refiri\u00e9ndose sobre todo a las intervenciones decisivas de Dios dentro de los d\u00ed\u00adas de los hombres. As\u00ed\u00ad se han de examinar las f\u00f3rmulas (cuya historia de significados ser\u00ed\u00ada muy densa): \u00abal fin de los d\u00ed\u00adas\u00bb (cf Isa 2:2; Jer 23:2); \u00abvendr\u00e1n d\u00ed\u00adas\u00bb (cf Am\u00f3 4:2; Am\u00f3 8:11; Am\u00f3 9:13; Jer 31:27.31.38); \u00abEl d\u00ed\u00ada de Yhwh\u00bb (cf Am\u00f3 5:18ss; Isa 2:12-17; Isa 13:6-13; Sof 1:14-18).<\/p>\n<p>c) La hora. Es la distribuci\u00f3n m\u00e1s peque\u00f1a del tiempo astron\u00f3mico hebreo: unidad de tiempo inferior a la del d\u00ed\u00ada y m\u00e1s determinada que \u00e9l, al menos en el uso com\u00fan. Ver, por ejemplo, la f\u00f3rmula \u00abma\u00f1ana (dentro de un d\u00ed\u00ada) a esta misma hora\u00bb (cf Exo 9:18; Jos 11:6; IRe 19,2), que generalmente expresa la omnipotencia divina cuando se compromete con los hombres de manera puntual y extraordinaria. Hora puede significar en ciertos casos casi tambi\u00e9n el espacio preciso de sesenta minutos; as\u00ed\u00ad en algunos textos evang\u00e9licos, como Mat 20:1-16 (par\u00e1bola de los obreros de la vi\u00f1a empleados a todas las horas), Mar 14:37 (\u00abSim\u00f3n, \u00bfno has podido velar una hora?\u00bb), Jua 11:9 (\u00ab\u00bfNo son doce las horas del d\u00ed\u00ada?\u00bb), etc. Un uso metaf\u00f3rico bien conocido del t\u00e9rmino \u00abhora\u00bb se encuentra en los evangelios (especialmente en Juan) a prop\u00f3sito de la pasi\u00f3n de Jes\u00fas: \u00c2\u00a1su hora! La dispuesta por el Padre, aquella en la que triunfan provisionalmente las tinieblas, aquella que Jes\u00fas ha esperado de acuerdo con la voluntad de su Padre (cf Luc 22:53; Jua 7:30; Jua 8:20; Jua 12:27s; Jua 13:1; Jua 17:1).1853<br \/>\n2. EL TIEMPO DE LAS VICISITUDES HUMANAS. El t\u00e9rmino griego -que no tiene en la lengua hebrea un vocablo \u00fanico correspondiente- que hay que recordar aqu\u00ed\u00ad es el de jr\u00f3nos. Est\u00e1 ya presente en los LXX (un centenar de veces) y luego en el NT (otras 54 veces). La variedad de las aplicaciones es notable, pero algunas constantes antropol\u00f3gicas y teol\u00f3gicas ayudan a fijar un \u00e1rea de significados al t\u00e9rmino y un cap\u00ed\u00adtulo de la concepci\u00f3n del tiempo en el mundo b\u00ed\u00adblico. Podemos sintetizar la tem\u00e1tica prevaleciente expresada por jr\u00f3nos en los puntos siguientes: a) Hay un tiempo del hombre y de su existencia hist\u00f3rica. Las f\u00f3rmulas (fundadas por el uso en los LXX de nuestro t\u00e9rmino griego) son del tipo de: \u00abtiempos [d\u00ed\u00adas en hebreo] de No\u00e9\u00bb(Isa 54:9); \u00abtiempos de Abrah\u00e1n\u00bb (G\u00e9n 26:1.15). b) En el NT encontramos: \u00abTodo el tiempo que el Se\u00f1or estuvo con nosotros\u00bb (Heb 1:21); \u00abla mujer&#8230; todo el tiempo que vive su marido\u00bb (1Co 7:39); \u00abdurante todo el tiempo en que el heredero es menor\u00bb (G\u00e1l 4:1); \u00abtiempo de vuestro paso por la tierra\u00bb (1Pe 1:17); \u00abtiempo para arrepentirse\u00bb (Apo 2:21). c) \u00c2\u00a1Pero en el tiempo de los hombres est\u00e1 inscrito el de Cristo! Su aparici\u00f3n ha llevado a la \u00abplenitud del tiempo\u00bb (de los hombres: G\u00e1l 4:4). Su presencia ha sido para los disc\u00ed\u00adpulos la del esposo mesi\u00e1nico (cf Mar 2:18ss). El acontecimiento y el tiempo (hist\u00f3rico) de Cristo han distinguido en los tiempos de los hombres el pasado en la ignorancia y el pecado del que queda, despu\u00e9s de \u00e9l, para la salvaci\u00f3n de la historia humana (cf Heb 17:30; 1Pe 1:20; 1Pe 4:1-3). Y \u00e9l volver\u00e1 en el \u00abtiempo de la restauraci\u00f3n de todas las cosas\u00bb (Heb 3:21).<br \/>\n3. EL TIEMPO COMO MOMENTO DENSO Y OCASI\u00ed\u201cN PROPICIA DE SER ALCANZADOS POR DIOS QUE SALVA. Junto a usos gen\u00e9ricos en cuanto al significado, dos vocablos -uno hebreo (&#8216;et) y el otro griego (kair\u00f3s)-ofrecen como predominante un \u00e1rea de referencias expresivas: dentro del tiempo lineal de los hombres se encuadra (por iniciativa divina) un tiempo de Dios y de su acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica. El tema exigir\u00ed\u00ada un prolongado y diligente examen textual de los empleos seg\u00fan los diferentes escritos y las teolog\u00ed\u00adas del AT y del NT. En todo caso, los dos t\u00e9rminos indicados no aparecen nunca, en ning\u00fan autor b\u00ed\u00adblico, con un sentido tan fijo que no tenga como paralelos otros usos y aplicaciones. S\u00f3lo se puede hablar de una tendencia marcada y significativa (que es preciso verificar cada vez en cada uno de los textos y contextos).<\/p>\n<p>a) En el AT. El t\u00e9rmino &#8216;et aparece 296 veces; le corresponde como adverbio su derivado `atta (ahora), unas 260 veces. El significado prevaleciente es el de tiempo puntual, determinado, justo. Junto a los usos prof\u00e9ticos, que acercan nuestro t\u00e9rmino al de \u00abd\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\u00bb (cf Jer 3:17; Jer 4:11; Jer 8:1; Dan 12:1), hay que recordar aqu\u00ed\u00ad la dimensi\u00f3n sapiencial y teol\u00f3gica unida a menudo al vocablo &#8216;et cuando se hace que exprese el \u00abtiempo justo\u00bb, el del encuentro con Dios. Ver los textos c\u00e9lebres de Isa 28:23-29; Jer 8:7; Eze 16:8, y, entre todos, la gran reflexi\u00f3n de Qo 3.<br \/>\nb) En el NT. El t\u00e9rmino kair\u00f3s se encuentra unas 85 veces en los escritos neotestamentarios. Pero no son poco importantes las expresiones adverbiales correspondientes: \u00e1rti (ahora), 36 veces; euthys, euth\u00e9\u00f3s (enseguida), 87 veces, y sobre todo nyn (ahora), unas 150 veces.<\/p>\n<p>Junto a usos del t\u00e9rmino kair\u00f3s que indican gen\u00e9ricamente un tiempo m\u00e1s o menos largo, y considerado por parte de los hombres sobre todo (cf Mar 10:30; Luc 21:24; Rom 8:18; Efe 2:12), est\u00e1n bien presentes textos que aluden (a trav\u00e9s de nuestro t\u00e9rmiro) al \u00e1rea teol\u00f3gica del tiempo de Dios dentro del tiempo humano; 1) Con el advenimiento de Cristo tiene lugar un tiempo particular de acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica divina. A ella hay que convertirse, reconociendo ese kair\u00f3s de llamamiento y ajustando la vida a las intervenciones y a los ritmos del tiempo de Dios: Luc 19:44 (Israel no reconoci\u00f3 el momento providencial de la \u00abvisita de Dios\u00bb); Mar 1:14s (el tiempo de Dios est\u00e1 en su pleno cumplimiento); Luc 12:54ss (es preciso \u00abjuzgar&#8230; lo que es justo\u00bb, intentando comprender este tiempo providencial); Rom 13:8ss; 2Co 6:1s; G\u00e1l 6:10; Efe 5:16; Col 4:5. 2) Respecto a los tiempos pasados de b\u00fasqueda y espera, este tiempo de salvaci\u00f3n es presente, ahora (nyn): Rom 3:21; Rom 16:25ss; Efe 3:8ss; Col 1:26; 1Pe 1:10ss. 3) El tiempo providencial presente se abre a la perspectiva del futuro; pero no sin una tensi\u00f3n y una ruptura con las experiencias humanas que lo caracterizan:  Luc 6:20-26; Luc 12:49-53; Jua 16:21-24; 1Co 13:12; 2Ts 2:6ss; 1Pe 1:3-9.<\/p>\n<p>4. LA DIMENSI\u00ed\u201cN TEMPORAL DE LA VIDA HUMANA INVOLUCRADA POR EL TIEMPO DE Dlos. Otra familia de vocablos hebreos (\u00f3lam) y griegos (al\u00f3n), con sus derivados y sin\u00f3nimos, lleva a considerar una nueva \u00e1rea cultural y teol\u00f3gica de la Biblia acerca de la categor\u00ed\u00ada de tiempo. Un examen detallado de los dos vocablos fundamentales, a trav\u00e9s de los usos que se hacen de ellos en per\u00ed\u00adodos y autores b\u00ed\u00adblicos sucesivos (y en la traducci\u00f3n, tan importante para la b\u00fasqueda del sentido del AT, de los LXX), pondr\u00ed\u00ada en claro una amplia gama de significados literarios, y consiguientemente tem\u00e1ticos, asignados a nuestros dos t\u00e9rminos. Justamente partiendo de tales investigaciones es posible fijar un predominio de sentido, atribuido por los que utilizan en el AT y en el NT `\u00f3lam y ai\u00f3n: estos t\u00e9rminos no dicen tanto \u00abeternidad\u00bb (en el sentido abstracto y separado del tiempo de los hombres) cuando m\u00e1s bien una dimensi\u00f3n temporal, unida con la existencia humana, pero que la trasciende, yendo m\u00e1s all\u00e1 que ella hacia el pasado o hacia el futuro; y esto por una implicaci\u00f3n m\u00e1s o menos directa con el tiempo de Dios. Precisemos algunos elementos.<\/p>\n<p>a) En el A T. El vocablo `\u00f3lam aparece en total unas 460 veces en los escritos del AT, mientras que el correspondiente ai\u00f3n en los LXX est\u00e1 presente 450 veces (y 160 su adjetivo derivado ai\u00f3nios). La referencia literaria y cultural que parece ser m\u00e1s antigua es la de espacio de la vida humana o de las \u00abgeneraciones\u00bb humanas (cf 1Sa 1:22; 1Sa 27:12; Sal 18:51). Precisando ulteriormente: 1) `Olam se usa a menudo con las preposiciones que indican un tiempo hacia el pasado, o bien hacia el futuro, como si se dijese: desde tiempo lejano (= desde lo eterno, m\u00e1s all\u00e1 de las generaciones humanas), hacia un tiempo lejano (= a lo eterno, despu\u00e9s de las actuales generaciones humanas). Muy cargadas de sentido son las doxolog\u00ed\u00adas a Dios, expresadas en el momento indicado arriba: desde siempre (m\u00e1s all\u00e1 de estos tiempos) y para siempre (despu\u00e9s de estos tiempos). Ver lCr\u00f3n 16,36; Dan 2:20; Sal 41:14; Sal 90:2; Sal 102:25-29; Sal 106:48. 2) En f\u00f3rmulas que expresan el intento religioso humano de decir el tiempo de Dios a partir de la experiencia humana, encontramos en el AT el intensivo le &#8216;\u00f3lam wa&#8217;ed (literalmente, m\u00e1s all\u00e1 de los tiempos y de los momentos de los hombres): Exo 15:18; Miq 4:5; Sal 9:6; Sal 10:16; Sal 45:18; Sal 145:1.2.21. 3) No hay que olvidar luego aqu\u00ed\u00ad la dens\u00ed\u00adsima f\u00f3rmula de fe -fundada en el anuncio de Exo 34:5-8 y en una larga experiencia teologal- expresada por le \u00f3lam hasd\u00f3 (literalmente, m\u00e1s all\u00e1 de los tiempos humanos est\u00e1 su misericordia): lCr\u00f3n 16,34.41; 2Cr 7:1-6; Sal 100:5; Sal 106:1; Sal 107:1; Sal 118:1-4.29; y entre todos \u00c2\u00a1el Sal 136! En este horizonte teol\u00f3gicamente denso resalta la confrontaci\u00f3n entre tiempo breve del hombre y tiempo de Dios. Respecto a la celeridad percibida por todos -y a veces de modo dram\u00e1tico (cf Sal 88)- de la existencia humana (cf Sal 90), resaltan los \u00abtiempos largos\u00bb de Dios. Pero el creyente los ve como signo y ocasi\u00f3n de encuentro con la paciencia misericordiosa del Dios que espera para salvar al hombre (cf Sal 86; 103; Sir 18:7-18).<\/p>\n<p>b) En el NT. Del AT le llega a la Iglesia apost\u00f3lica una teolog\u00ed\u00ada del tiempo (de acento \u00abhebreo\u00bb m\u00e1s que filos\u00f3fico-griego o de influjo persa): m\u00e1s all\u00e1 de las generaciones humanas hay una prolongaci\u00f3n del tiempo, pero no de significado gen\u00e9rico y abstracto; se trata de la continuidad indefinida de la relaci\u00f3n concreta y rec\u00ed\u00adproca entre el Dios vivo y el hombre que es fiel a \u00e9l.<\/p>\n<p>Junto a esta concepci\u00f3n fundamental, el t\u00e9rmino ai\u00f3n (m\u00e1s de 100 veces en el NT y otras 70 para su derivado ai\u00f3nios) parece sacar de la apocal\u00ed\u00adptica del juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado otra dimensi\u00f3n espacio-temporal (e\u00f3n-cosmos): Mar 4:19; ICor 2,6; Heb 1:2; Heb 11:3 : el e\u00f3n-siglo-mundo actual o futuro.<\/p>\n<p>Con mucha frecuencia tambi\u00e9n aparece ai\u00f3n, lo mismo que en el AT, en uso preposicional: desde tiempos lejanos (cf Luc 1:70; Heb 3:21; Heb 15:8), hacia tiempos lejanos (esta \u00faltima expresi\u00f3n se halla presente unas 30 veces en el NT: cf Mat 21:19; Mar 3:29; Luc 1:55; Jua 13:8; Heb 1:8). Pero m\u00e1s interesante es el uso nominal que se hace de al\u00f3n en el NT. Precisando algunos cap\u00ed\u00adtulos: 1) Algunos escritos del NT (sobre todo Pablo y los sin\u00f3pticos; nunca Juan) distinguen entre el \u00abe\u00f3n\u00bb presente y el futuro, a manera de dos per\u00ed\u00adodos hist\u00f3ricos o dos mundos sucesivos probablemente bajo el influjo de la apocal\u00ed\u00adptica del juda\u00ed\u00adsmo (cf Mar 4:19; Mat 12:32; Mat 13:36-43; lCor 1,20; 2,6; 3,19). En ese sentido el primer evangelista habla del \u00abfin del e\u00f3n mundo\u00bb (Mat 24:3; Mat 28:20). Ning\u00fan dualismo teol\u00f3gico corresponde a la distinci\u00f3n de los dos \u00abeones\u00bb (tiempos-mundos): Satan\u00e1s asedia el tiempo presente, pero Dios lo ha redimido en Cristo; y la nueva creaci\u00f3n ya ha comenzado (cf G\u00e1l 1:4; G\u00e1l 4:4). 2) Por tanto, la \u00abvida eterna\u00bb es la del \u00abe\u00f3n\u00bb futuro (cf Rom 2:7; Rom 6:22-23; G\u00e1l 6:8; Mat 25:36; Mar 10:17.30). Pero Juan precisa: esta vida eterna (definitiva despu\u00e9s del \u00abe\u00f3n\u00bb presente) es ya actual, y la muerte no la detendr\u00e1 m\u00e1s: Jua 3:15s; Jua 5:24; Jua 17:3 (cf 11,25s).<\/p>\n<p>III. LA EXPERIENCIA Y LA EXPRESI\u00ed\u201cN DE FE DEL PUEBLO DE DIOS ACERCA DEL TIEMPO. El pueblo jud\u00ed\u00ado-cristiano, que ve en la Biblia la historia de sus experiencias de fundaci\u00f3n (adem\u00e1s del testimonio oficial de la palabra de su Dios), tiene a sus espaldas un largo proceso de profundizaciones y de expresiones de la dimensi\u00f3n temporal.<\/p>\n<p>1. ALGUNAS OBSERVACIONES PRELIMINARES. M\u00e1s que un tratado sistem\u00e1tico, filos\u00f3fico o teol\u00f3gico, el libro sagrado del pueblo de Dios es una fuente de indicaciones y propuestas m\u00faltiples que tienden a hacer captar y vivir la categor\u00ed\u00ada de tiempo. Depende mucho, para el que desee recibir el mensaje, del nivel de investigaci\u00f3n y de escucha del texto en el que nos detenemos y con el que nos contentamos: ya a nivel filol\u00f3gico-sem\u00e1ntico se encuentran numerosas orientaciones acerca del sentido cultural y religioso del tiempo.<\/p>\n<p>Luego, en tal investigaci\u00f3n, podr\u00ed\u00ada resultar no poco interesante el examen gramatical y sint\u00e1ctico del uso de los tiempos verbales para expresar el pasado, el presente y el futuro. Partiendo de la posibilidad de las dos lenguas usadas -el hebreo y el griego-, los autores sagrados recurren a veces a delicadas precisiones literarias y teol\u00f3gicas para expresar mejor el sentido misterioso de la relaci\u00f3n entre tiempo de los hombres y tiempo de Dios. Sumamente interesante ser\u00ed\u00ada, por ejemplo, el examen de ciertos escritos del NT (en particular los de Juan).<\/p>\n<p>Un nivel ulterior de la investigaci\u00f3n y de la escucha del mensaje b\u00ed\u00adblico acerca del tiempo se podr\u00ed\u00ada conseguir a trav\u00e9s del examen de las varias teolog\u00ed\u00adas sobre este tema, seg\u00fan los autores o las escuelas de los escritos b\u00ed\u00adblicos.<\/p>\n<p>Con un fin meramente orientador, para este \u00e1mbito de la investigaci\u00f3n se pueden ver dos cap\u00ed\u00adtulos del Pentateuco (la t\u00f3rah de los hebreos) acerca de nuestro argumento: a) El inicio del tiempo de los hombres es presentado por los autores de las primeras p\u00e1ginas de la Biblia unido al tiempo de Dios: \u00abEn el d\u00ed\u00ada en que Yhwh hizo la tierra y el cielo&#8230;\u00bb (G\u00e9n 2:4b = J); \u00abAl principio cre\u00f3 Dios el cielo y la tierra&#8230;\u00bb (G\u00e9n 1:1 = P). As\u00ed\u00ad, del d\u00ed\u00ada de Dios (J) o de su semana (P) tiene origen y forma el tiempo de los hombres. Y ambos te\u00f3logos indicar\u00e1n a menudo escrupulosamente las coincidencias de tiempos entre el obrar divino y el humano (cf G\u00e9n 8:20ss = J; G\u00e9n 17:1-22= P; etc.). b) Pasado y presente en el \u00abhoy\u00bb del Dt: en el poderoso balance hecho por la escuela deuteronomista, una nota central se refiere tambi\u00e9n a la concepci\u00f3n del tiempo: las prescripciones y las orientaciones dadas a los padres en el Sina\u00ed\u00ad se proponen a\u00fan hoy a Israel (cf Deu 5:1-5; Deu 7:11). La actualizaci\u00f3n no es ficticia, al menos por dos motivos: porque Dios habla a su pueblo en un eterno presente; porque el nosotrosdel pueblo de Dios lo liga en continuidad de generaciones a su pasado (y a su futuro). Este \u00faltimo dato cultural y teol\u00f3gico es muy singular y significativo: las vicisitudes de Israel en la historia -lo mismo para bien que para mal- siguen un ritmo creciente de continuidad, que se convierte a la vez en su riqueza y en su responsabilidad. El \u00abhacer memoria\u00bb es experimentar la pertenencia a la historia (que adem\u00e1s es \u00abhistoria de la salvaci\u00f3n\u00bb de Dios), hecho espiritual m\u00e1s importante que no la pertenencia al espacio territorial. Ver los varios \u00abnosotros \u00e9ramos&#8230;\u00bb de las confesiones de fe deuteronom\u00ed\u00adsticas (Deu 6:21-24; Deu 26:5b-10a; y las f\u00f3rmulas del memorial en el rito de la pascua hebrea).<\/p>\n<p>2. HISTORIA DE LA SALVACI\u00ed\u201cN E HISTORIA DEL MUNDO. La experiencia religiosa vivida por el pueblo de Dios y testimoniada en los escritos del AT y del NT se expresa en una concepci\u00f3n del todo propia -respecto a la de las culturas contempor\u00e1neas de Israel- relativamente a la historia.<\/p>\n<p>a) Dos experiencias fundamentales y dos expresiones correspondientes de fe. Hay una profunda conexi\u00f3n para Israel entre la interpretaci\u00f3n de su historia y la mirada de fe en Yhwh: 1) El acontecimiento de la salida de Egipto es en Israel el recuerdo de una cita con Dios en el tiempo: \u00abYhwh nos libr\u00f3 con mano poderosa y brazo extendido&#8230;\u00bb (Deu 6:22s; Deu 26:8; cf Exo 15:1). La sucesiva alianza sina\u00ed\u00adtica no fue m\u00e1s que la segunda parte de una \u00fanica experiencia hist\u00f3rica (cf Exo 19:3-6). Las formulaciones teol\u00f3gicas del acontecimiento se multiplicar\u00e1n en el tiempo sucesivo; pero ello no se debi\u00f3 solamente a lucubraciones literarias sobre el acontecimiento pascual, sino a su conexi\u00f3n con nuevas experiencias de liberaci\u00f3n y alianza. Estas \u00faltimas requer\u00ed\u00adan ser expresadas y empujaban a una doble claridad de fe que hab\u00ed\u00ada que formular: el rostro divino es el de Yhwh que libra y salva (porque es esposo, padre y \u00abredentor debido al lazo de parentesco\u00bb, o sea go &#8216;el); la historia de Israel es una cadena de liberaciones (salvaciones) y alianzas con Yhwh. Ver sobre todo esto tambi\u00e9n la teolog\u00ed\u00ada de la historia en la tradici\u00f3n deuteronomista. 2) Otra experiencia hist\u00f3rico-religiosa caracteriza la fe y su expresi\u00f3n en el pueblo de Dios: la fundada en Yhwh que gu\u00ed\u00ada a su pueblo, entra en guerra y combate contra el que oprime a Israel (las \u00abguerras de Yhwh\u00bb, cf Dt 20); da a este \u00faltimo la tierra de Cana\u00e1n porque \u00e9l solo es Se\u00f1or de toda la tierra (cf Exo 19:5; Deu 10:14s), y, finalmente, pide a su pueblo, al que ha elegido como suyo y exclusivo, que le sirva y reconozca como \u00fanico Se\u00f1or y rey (cf Deu 7:1-10; Deu 10:12-22). Es dif\u00ed\u00adcil fijar el acontecimiento originario del que parti\u00f3 tal experiencia y profesi\u00f3n de fe. La tradici\u00f3n deuteronomista atribuye esta teolog\u00ed\u00ada al tiempo de la conquista, o sea de los \u00abjueces\u00bb (cf Jue 5; 6-8; ISam 8).<\/p>\n<p>La historia es, pues, para el antiguo pueblo de Dios teatro de las liberaciones y alianzas por parte de Yhwh y \u00e1mbito en el cual se manifiesta como se\u00f1or y rey del universo.<\/p>\n<p>La expresi\u00f3n teol\u00f3gica de esta doble experiencia hist\u00f3rica de la fe tiene en Israel al menos dos sedes distintas y complementarias: el culto (santuarios, fiestas, f\u00f3rmulas de credo) y los profetas. Justamente en los escritos de estos \u00faltimos se expresa el sentido de los acontecimientos hist\u00f3ricos y se intentan siempre nuevas y adecuadas \u00abteolog\u00ed\u00adas\u00bb de ellos, en la l\u00ed\u00adnea de la liberaci\u00f3n-alianza (cf Os, Jer) o en la l\u00ed\u00adnea del se\u00f1or\u00ed\u00ado-realeza divina (cf Am, Is, Miq). Son tambi\u00e9n los profetas los que dan al sentido de historia de salvaci\u00f3n dimensiones universales con sus \u00abor\u00e1culos sobre los pueblos\u00bb (as\u00ed\u00ad Am 1-2; Is 13-23; Jer 46-51; Ez 25-33; Jon\u00e1s; etc.).<\/p>\n<p>b) El sentido nuevo de la historia seg\u00fan el NT. Los himnos y las primeras profesiones de fe cristianas declaran a Jes\u00fas centro y sentido \u00faltimo de la historia humana (cf lTim 3,16; Rom 1:3s; Jua 1:1-18). El tiempo de Dios alcanza su sentido pleno y salv\u00ed\u00adfico con la venida de Jes\u00fas de Nazaret; su presencia en la historia resume pasado y futuro y se convierte en revelaci\u00f3n del rostro misterioso de Dios (cf Heb 13:8; Apo 1:17s). De esa novedad y de ese car\u00e1cter central de Cristo se\u00f1or de la historia dice el NT: 1) Este era ya el plan divino que los profetas vislumbraban en sus or\u00e1culos y que Dios iba preparando: as\u00ed\u00ad lo manifiesta el mismo resucitado a los disc\u00ed\u00adpulos (cf Luc 24:25ss.44-47) y luego las teolog\u00ed\u00adas apost\u00f3licas (cf IPe 1,10ss; Rom 1:2; Rom 11:25; Efe 3:8-12). 2) La de Cristo es la hora decisiva para pertenecer a la historia de la salvaci\u00f3n: Lucas subraya ese anuncio con sus \u00abhoy\u00bb del encuentro con Cristo (cf Luc 2:11; Luc 19:41-44); pero el tema aparece puntual y solemne en casi todos los escritores inspirados del NT (cf 2Co 6:2; Rom 3:21; Heb 3:7; Jua 4:23) [\/ Liberaci\u00f3n\/Libertad; \/ Redenci\u00f3n].<br \/>\nc) El fin del tiempo. El dominio de Dios (y el de Cristo) en la historia va hacia un tiempo final, en el cual el orden de la \u00abprimac\u00ed\u00ada\u00bb divina ser\u00e1 pleno y definitivo. Es el gran cap\u00ed\u00adtulo de la \u00abescatolog\u00ed\u00ada\u00bb b\u00ed\u00adblica. La serie de las liberaciones (salvaciones) parciales avanza hacia la que ser\u00e1 la que resuma las precedentes. As\u00ed\u00ad tambi\u00e9n las formas temporales y limitadas de la realeza divina sobre los hombres y sobre el cosmos tienden hacia una presencia divina total, \u00abcuando Dios lo sea todo en todos\u00bb (lCor 15,28); 1) Ya desde el AT la profec\u00ed\u00ada sobre la historia hab\u00ed\u00ada sido impulsada hacia dimensiones apocal\u00ed\u00adpticas acerca del \u00abd\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\u00bb (cf Am\u00f3 5:18; Isa 2:6-22) y hacia una soluci\u00f3n final de la historia presente (cf Ez 38-39). 2) Con la venida y el mensaje de Jes\u00fas se hace m\u00e1s precisa la distinci\u00f3n entre el tiempo presente, que es ya de salvaci\u00f3n iniciada y de \u00abreino de Dios\u00bb en acto (cf Mar 1:14s), y el fin del mismo (cf Mat 13:7; 1Co 15:24). 3) Ese \u00abd\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\u00bb final de la historia humana no ser\u00e1 otro que el \u00abd\u00ed\u00ada de Jesucristo\u00bb (F1p 1,6.10), cuando \u00e9l vuelva glorioso, despu\u00e9s de haber padecido mucho y haber sido rechazado por los hombres (cf Lev 17:20-33). Por eso hay que vivir esper\u00e1ndolo, bien dispuestos y vigilantes (cf ,30; 1Ti 6:13-16).<\/p>\n<p>3. LA EXISTENCIA DEL HOMBRE. Si los profetas consideran preferentemente la historia de Israel y de la humanidad, la atenci\u00f3n principal de los escritos sapienciales se centra en el hombre delante de Dios.<\/p>\n<p>a) La fuente de la \/ vida. En la fe del pueblo de Dios, tal como se registra en la Biblia, el origen de la vida es Dios: \u00e9l solo es el viviente y el que vivifica el universo y al hombre. Son numerosas las expresiones en las cuales se declara que Yhwh es un Dios vivo en pol\u00e9mica con el culto a los \u00ed\u00addolos. Ver sobre todo los escritos posex\u00ed\u00adlicos: Isa 40:12-31; Dan 6 y 14. Pero tambi\u00e9n en textos precedentes aparece esta forma de profesi\u00f3n de fe (cf 1Re 18:24.39; Jer 4:1s; Jer 22:24; Eze 5:11; Eze 14:16.18.20). Por tanto, es Yhwh el que da la vida al hombre; m\u00e1s a\u00fan, el que ha tejido y construido el cuerpo con sus varios miembros, infundi\u00e9ndoles aliento vital: Job 10:3.8-12; Sal 139:12-16; Sal 119:73. Y para el israelita, como lo anuncia repetidamente el Deuteronomio, la fuente de la vida est\u00e1 en la t\u00f3rah: el que ponga en pr\u00e1ctica los preceptos del Se\u00f1or vivir\u00e1 mucho tiempo y ser\u00e1 feliz y bendecido por Dios: Deu 4:40; 6,Iss; Deu 11:8s; Deu 30:15-20.<\/p>\n<p>b) La muerte. Una larga serie de textos y temas b\u00ed\u00adblicos se refiere al fin de la existencia humana en la tierra. Se trata ante todo del car\u00e1cter dram\u00e1tico de una existencia que termina, mientras que la vida es vista efectivamente como un bien y un valor. Est\u00e1 luego el anticipo doloroso de la muerte, que es la enfermedad, con el progresivo debilitamiento de la vida y de las relaciones con los otros seres vivientes. Y esta \u00faltima experiencia es tanto m\u00e1s amarga cuando a la disminuci\u00f3n de las presencias junto al enfermo o al anciano acompa\u00f1an juicios sobre lo irrecuperable de la vida o, peor a\u00fan, de conexi\u00f3n entre enfermedad y pecado cometido. Otro elemento -nada secundario para el hombre de la Biblia- es la consideraci\u00f3n de que la muerte forma parte de una historia con Dios, del cual se ha recibido tambi\u00e9n la vida. \u00bfQu\u00e9 sentido tienen, pues, la enfermedad y la muerte?<br \/>\nLas p\u00e1ginas b\u00ed\u00adblicas m\u00e1s significativas y que m\u00e1s impulsan a buscar sentido al misterio de la vida que se extingue hay que buscarlas en los escritos sapienciales y en los salmos. \/ Job tiene como tema el porqu\u00e9 del dolor y de la enfermedad (y, por tanto, de la existencia humana); y el di\u00e1logo del protagonista (no hebreo) con los amigos, que refieren las soluciones teol\u00f3gicas que circulan en Israel, subraya que s\u00f3lo Dios, autor de la vida, puede explicar tambi\u00e9n su sentido y destino. Pero pueden verse tambi\u00e9n otras p\u00e1ginas sapienciales (cf Qo 9,1-10; Sir 10:10; Sir 14:17; Sir 41:1-4) y de los Salmos (cf Sal 22; 39; 88; 90).<\/p>\n<p>c) M\u00e1s all\u00e1 de la muerte. Tambi\u00e9n la b\u00fasqueda de sentido y de mensaje que se desprende de la Biblia es muy larga. En general, puede decirse que la mirada a ultratumba se fue iluminando para Israel a medida que su descubrimiento de Dios se hac\u00ed\u00ada m\u00e1s penetrante. Las expresiones m\u00e1s antiguas de tal exploraci\u00f3n sobre el m\u00e1s all\u00e1 parecen depender parcialmente de otras culturas del tiempo: despu\u00e9s de la muerte est\u00e1 prevista una existencia menor, de tristeza y monoton\u00ed\u00ada, que har\u00e1 que se llore la primera parte de la vida (cf Isa 14:9-21; Eze 31:14-18; Eze 32:17-32; Job 3:13-19, Sal 88:11ss).<\/p>\n<p>Pero hay que renunciar a fijar de una manera precisa descubrimientos progresivos del m\u00e1s all\u00e1 b\u00ed\u00adblico. En textos tambi\u00e9n muy antiguos (o al menos contempor\u00e1neos de los arriba recordados) se habla de una existencia futura con Dios, no mejor definida, reservada al hombre que le es fiel, pues Dios lo \u00abasume\u00bb (larah) consigo. Al menos cuatro veces se registra o anuncia esta conclusi\u00f3n de la vida terrena: G\u00e9n 5:24 (de Henoc); 2Re 2:3.5 (de El\u00ed\u00adas); Sal 49:16; Sal 73:24 (del que es fiel en la prueba). Hacia el final del AT se multiplican las referencias a una vida con Dios despu\u00e9s de la terrena. El lenguaje usado para expresarla no es muy preciso a\u00fan, pero junto al s\u00ed\u00ad del credo en esta segunda parte de la existencia, Israel recurre tambi\u00e9n a un lenguaje teol\u00f3gico (al que no parece extra\u00f1o el influjo del helenismo). Ver ls 26,19; Ose 2:2; Sab 3; 2Mac 7; Dan 12:2; etc.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 Jes\u00fas el que lleve a su pleno sentido el misterio del m\u00e1s all\u00e1 humano con sus ense\u00f1anzas (cf Mar 12:18-27) y con su muerte y resurrecci\u00f3n (cf ICor 15; ,10; Flp 1:23; Flp 3:7-11) [\/ Vida III; \/ Retribuci\u00f3n; \/ Resurrecci\u00f3n; \/ Apocal\u00ed\u00adptica IV, 3].<\/p>\n<p>4. EL CRISTIANO EN EL TIEMPO. A la luz de la m\u00e1s plena palabra de Dios acerca del tiempo, que el cristiano reconoce en el acontecimiento de Jes\u00fas y en la escucha de su mensaje, la existencia actual est\u00e1 en este mundo (e\u00f3n), pero no pertenece a \u00e9l. Es m\u00e1s, despu\u00e9s de conocer y experimentar la sabidur\u00ed\u00ada del evangelio -que es, en definitiva, la de la cruz de Cristo hay que evitar la ilusi\u00f3n de hacerse una sabidur\u00ed\u00ada de este mundo (1Co 3:18ss). De ah\u00ed\u00ad una cierta distancia del e\u00f3n presente, sugerida reiteradamente por los escritos apost\u00f3licos: hay que resistir a la tentaci\u00f3n de atenerse al modelo de vida y a la mentalidad del tiempo actual (Rom 12:2). Y el motivo de esa ense\u00f1anza con reserva dentro de este \u00faltimo viene del hecho de que nuestro salvador Jesucristo ha revelado el tiempo futuro y ha indicado el camino para alcanzarlo, e incluso para vivir ya desde ahora sus exigencias ( Tit 2:11-14).<\/p>\n<p>Tres precisiones ulteriores de la predicaci\u00f3n apost\u00f3lica hay que subrayar para comprender el proyecto de la existencia cristiana: a) El haber llegado al conocimiento del futuro y haber experimentado los valores y el equilibrio m\u00e1s profundo no debe hacer que el disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas est\u00e9 ausente de la historia humana, a la cual tambi\u00e9n pertenece. Hay \u00abobras buenas\u00bb que hacer mientras se vive en este tiempo (cf Tit 2:14). Hay que \u00abaprovechar\u00bb el kair\u00f3s presente, es decir, las \u00abvisitas\u00bb de Dios y sus sorpresas de salvaci\u00f3n, que hacen de la historia de los hombres una preparaci\u00f3n del tiempo final (cf Col 4:5; Efe 5:16). En este \u00abtiempo breve\u00bb (mejor, \u00ababreviado\u00bb o \u00abcontra\u00ed\u00addo\u00bb: cf 1Co 7:29) de la existencia creatural, el creyente es invitado a la disciplina del desprendimiento y de lo provisional (cf 1Co 7:29-31). Pero se trata tambi\u00e9n de un tiempo providencial y \u00abfavorable\u00bb, en el que Dios otorga la salvaci\u00f3n (cf 2Co 6:1-2). b) Adem\u00e1s, si la vida presente le hace sentir al cristiano toda su precariedad -que repercute tambi\u00e9n en las fragilidades f\u00ed\u00adsicas y morales (\u00abla vida seg\u00fan la carne\u00bb, o sea seg\u00fan criterios humanos y caducos)-, ya la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo sobre el hombre \u00abjustificado\u00bb crea momentos y vibraciones de un orden m\u00e1s arm\u00f3nico y definitivo, que anticipa ya desde ahora la condici\u00f3n futura y engendra la esperanza y, juntamente con ella, una cierta reconciliaci\u00f3n con la existencia presente. Todo esto falta, en cambio, en los que a\u00fan no creen, los cuales por lo mismo piden sentido y confianza a los que poseen las \u00abprimicias del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb(cf Rom 8:18-30). c) Es, pues, \u00e9ste un tiempo de esperanza, de equilibrio entre \u00abvida seg\u00fan la carne\u00bb y \u00abvida seg\u00fan el esp\u00ed\u00adritu\u00bb (para cuyo discernimiento ofrece el ap\u00f3stol criterios precisos de valoraci\u00f3n: cf G\u00e1l 5:16-26; Rom 8:5-17); pero es tambi\u00e9n un tiempo de vigilancia y de fidelidad tenaz (hypomon\u00e9), de espera y de sobriedad y sabidur\u00ed\u00ada, de asiduidad en la oraci\u00f3n (cf Rom 5:3ss; Rom 12:12; 1Pe 1:13-16; 1Pe 4:7). Del \u00faltimo kair\u00f3s divino -el final de la historia de los hombres, que inaugurar\u00e1 el tiempo-e\u00f3n definitivo- el cristiano sabe s\u00f3lo que el Padre guarda el proyecto (cf Lev 19:44; Heb 1:7; 1Ti 6:15). Por tanto, ni vivir este tiempo con desinter\u00e9s y sin compromiso respecto a su conclusi\u00f3n (2Pe 3:1-13), ni dejarse llevar por una fiebre apocal\u00ed\u00adptica que aparte de los deberes del tiempo presente (2Ts 2:1-12).<\/p>\n<p>5. EL TIEMPO ES DE DIOS. La profesi\u00f3n de fe del pueblo de la Biblia es precisa y constante: el tiempo es de Dios; don suyo son la existencia humana presente y la futura. Todo el complejo vocabulario del AT y del NT, que -seg\u00fan se ha aludido-transcribe las diferentes dimensiones y experiencias del tiempo (presente y futuro; astron\u00f3mico y antropol\u00f3gico; en el sentido de duraci\u00f3n y en el de acontecimiento puntual, etc.), tiene en la Biblia su fuente en Dios: de \u00e9l viene el mensaje; en \u00e9l se percibe su valor; \u00e9l es el que lo sustrae a la monoton\u00ed\u00ada c\u00ed\u00adclica y lo rehace continuamente de nuevo con sus interferencias sorprendentes. En esta profesi\u00f3n de fe arraiga el sentido profundo de la esperanza cristiana. Pero tambi\u00e9n est\u00e1 aqu\u00ed\u00ad la fuente de la aut\u00e9ntica profec\u00ed\u00ada respecto a la falsa y tambi\u00e9n respecto a sus deformaciones (magia y adivinaci\u00f3n: cf Deu 19:9-20; Lev 19:31): el profeta de Yhwh participa del consejo de Dios, donde se proyecta la historia de los hombres (cf Jer 23:18).<\/p>\n<p>Veamos algunas p\u00e1ginas significativas de la profesi\u00f3n de fe del pueblo de Dios acerca del dominio divino sobre el tiempo: a) D\u00ed\u00ada y noche, estaciones del a\u00f1o y cualquier otra forma del tiempo astron\u00f3mico le vienen como don divino al hombre, un don gratuito y absoluto: G\u00e9n 1:3-5.14-19 (al principio); G\u00e9n 8:21s (despu\u00e9s del diluvio); Sal 104:19-23. b) El don de la vida y de los medios de subsistencia en el tiempo son \u00abbendiciones\u00bb consiguientes a la observancia de la alianza y de sus cl\u00e1usulas: Deu 11:13s; Deu 28:1-14; Lev 26:3-13; Sal 1,lss. c) Muy denso de temas sobre el dominio divino de la vida y del tiempo es el Sal 90: \u00abPor todas las edades, t\u00fa has sido, Se\u00f1or&#8230;, mil a\u00f1os ante ti son como el ayer que ya pas\u00f3&#8230;\u00bb d) Como las otras criaturas, tambi\u00e9n el tiempo est\u00e1 en las manos de Dios: \u00abSu mirada se extiende desde los or\u00ed\u00adgenes hasta el fin de los tiempos, y no hay sorpresa alguna para \u00e9l\u00bb: Sir 39:20 (cf Sab 7:16-20). M\u00e1s a\u00fan, el mismo Yhwh dispone los acontecimientos y su verificaci\u00f3n en el tiempo debido: Isa 22:11; Isa 42:21-24.<\/p>\n<p>IV. ALGUNAS GRANDES CATEGOR\u00ed\u008dAS TEOL\u00ed\u201cGICAS B\u00ed\u008dBLICAS. No se anda lejos de la verdad afirmando que cada libro de la Biblia -o al menos cada grupo de escritos, cuando se trata de una \u00fanica escuela que lo ha producido- propone una interpretaci\u00f3n o matiz particular acerca de la concepci\u00f3n del tiempo. Una investigaci\u00f3n teol\u00f3gica sobre este tema nos llevar\u00ed\u00ada lejos si la extendi\u00e9semos a sectores de los escritos b\u00ed\u00adblicos, como los Salmos, los escritos sapienciales, el epistolario paulino, etc.<\/p>\n<p>Entre las unidades tem\u00e1ticas mayores relativas a la categor\u00ed\u00ada tiempo hay que recordar ciertamente: la escatolog\u00ed\u00ada en la literatura \/ apocal\u00ed\u00adptica; la \/ vida y la \/ muerte del hombre [\/ Mal\/ Dolor]; el s\u00e1bado a la luz de la experiencia hebrea, y luego en la cristiana; la concepci\u00f3n del tiempo a partir del acontecimiento de Cristo. Sobre estos dos \u00faltimos temas proponemos algunas l\u00ed\u00adneas de profundizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>1. EL S\u00ed\u0081BADO. El precepto del s\u00e1bado se cuenta entre los m\u00e1s documentados y constantes en el AT. Se lo encuentra en todas las redacciones de la t\u00f3rah, desde las m\u00e1s remotas en el tiempo (cf Exo 23:12; Exo 34:21) a las dos redacciones actuales del \/ dec\u00e1logo -que, sin embargo, presuponen una f\u00f3rmula apod\u00ed\u00adctica negativa m\u00e1s antigua (cf Exo 20:8-11; Deu 5:12-15)-, hasta las ediciones sucesivas de la escuela sacerdotal (cf Lev 19:3; Lev 23:3; Lev 26:2; Exo 31:12-17; Exo 35:1ss).<\/p>\n<p>Se han formulado varias hip\u00f3tesis acerca del origen cultural y religioso del s\u00e1bado hebreo, sin poder concluir dependencias directas de experiencias y costumbres no hebreas bien precisas (\u00bfde la antigua Mesopotamia?, \u00bfde los cananeos?). En cambio, parece evidente el sentido fundamental de este d\u00ed\u00ada- semanal hebreo, diferente de los otros: \u00abEl s\u00e1bado (es) para Yhwh, tu Dios\u00bb(Exo 20:10; Deu 5:14). Mas \u00bfpor qu\u00e9 \u00abacordarse\u00bb del s\u00e1bado para Dios? \u00bfY c\u00f3mo vivir y concebir este d\u00ed\u00ada para el Se\u00f1or? En la experiencia del s\u00e1bado del mundo b\u00ed\u00adblico se pueden ver tres grandes momentos.<\/p>\n<p>a) El s\u00e1bado para el Israel preex\u00ed\u00adlico. Por el examen de los textos b\u00ed\u00adblicos y del contexto hist\u00f3rico en el que fueron expresados, el s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada de la semana hebrea deb\u00ed\u00ada tener como caracter\u00ed\u00adstica la abstenci\u00f3n del trabajo. \u00bfCu\u00e1l es su significado profundo? He aqu\u00ed\u00ad algunas orientaciones para percibir su dimensi\u00f3n teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>1) El dominio de Dios sobre el tiempo. El Se\u00f1or le pide al hombre el \u00abdiezmo\u00bb del tiempo que le ha dado como don, de acuerdo con los otros \u00abdiezmos\u00bb sobre cosas y personas (cf el primog\u00e9nito, la tribu de Levi), que manifiestan la \u00abprimac\u00ed\u00ada\u00bb del que al exigirlo afirma su propiedad originaria. Antes incluso que un tiempo para el culto y la oraci\u00f3n a Dios, el s\u00e1bado es un \u00abtiempo de Dios\u00bb, que el hombre le restituye; es una profesi\u00f3n de fe concreta y vivencial. Eco y prolongaci\u00f3n de esa visi\u00f3n teol\u00f3gica del s\u00e1bado son tambi\u00e9n las normas acerca del a\u00f1o sab\u00e1tico y del jubileo; porque tambi\u00e9n \u00abla tierra es de Dios\u00bb, por eso puede \u00e9l ponerla a disposici\u00f3n de quien quiera (de los pobres, sobre todo, y de los desheredados), haciendo as\u00ed\u00ad que el israelita que la posee tenga la experiencia pr\u00e1ctica de \u00abresidente y hu\u00e9sped\u00bb en ella (cf Lev 25; Deu 15:1-11). Tambi\u00e9n en la l\u00ed\u00adnea de una profesi\u00f3n de fe en Yhwh, que obra en el tiempo y que \u00abdescansa\u00bb el s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada, est\u00e1 la motivaci\u00f3n paren\u00e9tica sobre el reposo sab\u00e1tico que se lee en Exo 28:8-11 (que recuerda el texto del G\u00e9nesis sobre la semana de la creaci\u00f3n: G\u00e9n 2:2s; cf Exo 31:17): el israelita es invitado as\u00ed\u00ad a imitar a Dios cuando act\u00faa en el tiempo.<\/p>\n<p>2) Motivaciones sociales del reposo sab\u00e1tico. Desde las formulaciones m\u00e1s antiguas del precepto sobre el s\u00e1bado, aparece constantemente en el AT la otra par\u00e9nesis sobre el descanso sab\u00e1tico: un d\u00ed\u00ada de descanso para todos, incluso para el esclavo y el forastero. As\u00ed\u00ad en Exo 23:12 y Deu 5:12-15. El recuerdo de la liberaci\u00f3n de la esclavitud de Egipto ha de profesarlo Israel concretamente (y no s\u00f3lo en los ritos de pascua): devolviendo la libertad a los esclavos con ocasi\u00f3n del jubileo y del a\u00f1o sab\u00e1tico (cf Deu 15:12-15; Lev 25:47-55); haciendo part\u00ed\u00adcipes de las fiestas familiares y religiosas tambi\u00e9n a los forasteros y esclavos (cf Deu 12:12.18); librando, en fin, del peso del trabajo a los esclavos en d\u00ed\u00ada de s\u00e1bado. As\u00ed\u00ad el s\u00e1bado es para todos una liberaci\u00f3n del trabajo, un peque\u00f1o \u00ab\u00e9xodo semanal\u00bb (cf N. Negretti, Il settimo giorno, 146), recuerdo del primer \u00e9xodo de la servidumbre egipcia y anuncio del s\u00e1bado final.<\/p>\n<p>3) Hay que subrayar, finalmente, que en el s\u00e1bado hebreo preex\u00ed\u00adlico, junto a la abstenci\u00f3n del trabajo, se prev\u00e9n sacrificios en el templo (cf Isa 1:13; Ose 2:13). Sin embargo, no son profanaci\u00f3n del descanso sab\u00e1tico ni el gesto de David en Nob (1Sa 21:2-7) ni la revuelta contra Atal\u00ed\u00ada por parte del sacerdote Yehoyad\u00e1 para coronar rey al joven Jo\u00e1s (cf 2Re 11:5-16).<\/p>\n<p>b) Concepci\u00f3n sacerdotal posex\u00ed\u00adlica del s\u00e1bado. A diferencia de la par\u00e9nesis y de la teolog\u00ed\u00ada preex\u00ed\u00adlica sobre el s\u00e1bado, la posterior al destierro -de timbre sacerdotal- est\u00e1 dominada por una legislaci\u00f3n rigurosa. El s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada est\u00e1 \u00abconsagrado\u00bb a Dios, y su profanaci\u00f3n es causa de desgracias (cf Eze 20:13.20.21); no se debe dejar sin castigo al que trabaje en s\u00e1bado (cf Exo 31:15; N\u00fam 15:32-36). Por tanto, la \u00absantificaci\u00f3n\u00bb del d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or prev\u00e9: 1) La supresi\u00f3n rigurosa de todo trabajo, aunque sea para proveerse de alimento (cf Exo 16:22-30), encender fuego (cf Exo 35:3), llevar pesos (cf Jer 17:19-27), comerciar y viajar (cf Isa 58:13s; Neh 10:32; Neh 13:15-22), etc. 2) La afirmaci\u00f3n del primado de Dios transforma el descanso sab\u00e1tico en una rigurosa legislaci\u00f3n cultual (cf Eze 46:1-10; N\u00fam 28:9s). 3) No faltan en la tradici\u00f3n P indicaciones paren\u00e9ticas m\u00e1s profundas: el s\u00e1bado es signo de la alianza entre Yhwh e Israel; se ha creado para vivir una pertenencia m\u00e1s aut\u00e9ntica y exclusiva al Se\u00f1or. Pero se esperar\u00ed\u00ada un desarrollo mayor en la l\u00ed\u00adnea de la experiencia de la fe de semejantes principios. Jes\u00fas acusar\u00e1 a sus contempor\u00e1neos de infidelidad y de falta de sinton\u00ed\u00ada con lo que hab\u00ed\u00ada sido al principio el d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or y a la vez el d\u00ed\u00ada del hombre y de sus experiencias de fiesta y de liberaci\u00f3n [\/ Trabajo].<\/p>\n<p>c) El sentido nuevo del s\u00e1bado en el cristianismo. Cuando Jes\u00fas comienza la predicaci\u00f3n del reino de Dios, la observancia del s\u00e1bado estaba recargada de normas que alejaban de la palabra divina originaria acerca del s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada. Los evangelios registran varias intervenciones innovadoras de Jes\u00fas con el intento de hacer que el pueblo de Israel adquiera una visi\u00f3n teologal y humana de este signo de la religiosidad b\u00ed\u00adblica.<\/p>\n<p>Dos episodios son comunes a los tres sin\u00f3pticos: el de las espigas arrancadas en s\u00e1bado (cf Mar 2:23-28), para cuyo gesto Jes\u00fas aduce la legitimaci\u00f3n del antiguo acto de David en Nob (cf 1Sa 21:2-7), pero esa acci\u00f3n estaba tambi\u00e9n permitida por la legislaci\u00f3n deuterocan\u00f3nica (cf Deu 23:26); el otro episodio es la curaci\u00f3n realizada por Jes\u00fas mismo en d\u00ed\u00ada de s\u00e1bado (cf Mar 3:1-5), respecto a la cual Jes\u00fas afirma que forma parte de las intervenciones de liberaci\u00f3n y salvaci\u00f3n que Dios (y \u00e9l, Jes\u00fas) puede siempre llevar a cabo. Por lo dem\u00e1s, el mismo israelita realiza acciones del s\u00e1bado, y menos urgentes que \u00e9sta.<\/p>\n<p>Los dos episodios, que Lucas tiene de m\u00e1s sobre Mateo y Marcos (cf Luc 13:10-17; Luc 14:1-6), subrayan ulteriormente el tema precedente: Jes\u00fas reivindica para s\u00ed\u00ad (y para Dios) el derecho de \u00ablibrar\u00bb de las servidumbres f\u00ed\u00adsicas y espirituales al hombre, y ello justamente en el \u00abd\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\u00bb. Por lo dem\u00e1s, Lucas est\u00e1 atento a notar que el anuncio del reino de Dios (y del mensaje de liberaci\u00f3n y salvaci\u00f3n que contiene) es hecho por Jes\u00fas expresamente en s\u00e1bado: en Nazaret (cf Luc 4:15-30) y en otras partes (cf Luc 6:6; Luc 13:10).<\/p>\n<p>M\u00e1s claramente a\u00fan subraya Juan el significado de liberaci\u00f3n y salvaci\u00f3n que ha adquirido el s\u00e1bado con Jes\u00fas (cf Jua 5:1-9; Jua 9:1-41). Justamente a trav\u00e9s de este evangelista adquiere una claridad de mensaje nuevo y misterioso el dicho de Jes\u00fas acerca de \u00abel Hijo del hombre, Se\u00f1or del s\u00e1bado\u00bb (Mar 2:28): en s\u00e1bado \u00abobra el Padre y tambi\u00e9n yo obro\u00bb. Ver adem\u00e1s Jua 7:19-24 (aparte de la dens\u00ed\u00adsima p\u00e1gina de Jua 5:19-47).<\/p>\n<p>2. CRISTO, SE\u00ed\u2018OR DEL TIEMPO. En continuidad con el tema precedente, la fe apost\u00f3lica ha desarrollado notablemente la teolog\u00ed\u00ada acerca del tiempo de la l Iglesia y del dominio de \/ Jesucristo sobre \u00e9l. Se remite a las voces respectivas de este Diccionario, cap\u00ed\u00adtulos muy importantes: la concepci\u00f3n lucana del tiempo y del car\u00e1cter central de Cristo en \u00e9l [\/ Lucas III]; la \u00abhora\u00bb de Jes\u00fas en la perspectiva teol\u00f3gica del cuarto evangelio [\/ Juan, Evangelio de]; la revelaci\u00f3n del orden final de la historia, confiada al Cordero y Se\u00f1or de la Iglesia, seg\u00fan el mensaje del \/ Apocalipsis [III]. En todo caso, el tema es amplio y central en los escritos del NT. Recordemos solamente algunos elementos esenciales.<\/p>\n<p>a) La plenitud del tiempo en Cristo. Las afirmaciones del NT formuladas con pl\u00e9r\u00f3ma y pl\u00e9r\u00f3\u00f3 son muy numerosas. Expresan cumplimiento respecto a espera y promesa, plenitud respecto a parcialidad y provisoriedad, car\u00e1cter definitivo respecto a incompletez y aplazamiento. Ver, entre otros textos, los de Mar 1:15; G\u00e1l 4:4; Efe 1:10; Col 1:19.<\/p>\n<p>En la profesi\u00f3n de fe del NT la referencia a Cristo es decisiva para comprender el nuevo equilibrio de la historia y el desplazamiento de acento de la esperanza cristiana respecto a la jud\u00ed\u00ada. Precisando: 1) La concepci\u00f3n lineal de la historia ha sido ya afirmada por la fe hebrea, nacida con el \u00e9xodo y la alianza sina\u00ed\u00adtica. Ya el AT distingu\u00ed\u00ada el tiempo-e\u00f3n presente del tiempo-e\u00f3n final; y la espera y esperanza estaba orientada hacia aquel giro decisivo (escatol\u00f3gico) entre los dos tiempos. Como nota O. Cullmann en Cristo y el tiempo (pp. 107-112), Jes\u00fas desplaza el equilibrio de la historia: el kair\u00f3s definitivo ha llegado ya a su plenitud (cf Mar 1:15) con el anuncio del reino de Dios y con la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo (cf Efe 3:5; Rom 16:25s). Por eso ya durante el \u00abtiempo presente\u00bb (que va hacia su consumaci\u00f3n) se ha iniciado el tiempo futuro. 2) Consiguientemente, entre el acontecimiento de Cristo y el fin de este \u00abe\u00f3n\u00bb el cristiano es invitado a vivir con el \u00e1nimo del que ya pertenece al tiempo definitivo, aunque siga ligado a la historia humana y c\u00f3smica que camina hacia su consumaci\u00f3n. En los escritos del NT se designa de dos maneras esta doble pertenencia: tiempo de la Iglesia y de sumisi\u00f3n en el mundo (ver los mandatos misioneros del resucitado a sus disc\u00ed\u00adpulos: Mat 28:18ss) y reino de Cristo (cf 1Co 15:23-28; Col 1:13) ordenado a someterlo todo a la iniciativa real de Dios Padre al final de este tiempo de Iglesia.<\/p>\n<p>b) Nueva comprensi\u00f3n de la historia humana y c\u00f3smica a partir del acontecimiento Cristo. La fe y la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica de la Iglesia apost\u00f3lica descubren en el hecho de la encarnaci\u00f3n y de la pasi\u00f3n y resurrecci\u00f3n del Hijo de Dios la clave para interpretar toda la historia. \u00abUna vez por todas\u00bb (h\u00e1pax), Cristo ha salvado al mundo, realizando su liberaci\u00f3n y salvaci\u00f3n y contemplando el pleno cumplimiento de tal acontecimiento al final del e\u00f3n presente con su segunda venida gloriosa (cf Rom 6:10; Heb 9:12.28; Heb 10:10; l Pe 3,18). De ese modo la mirada de fe de la historia lleva a una doble afirmaci\u00f3n: 1) el tiempo que precede al hecho redentor se ha de comprender a partir de su acontecimiento culminante: todo ha sido creado por medio de Cristo y con vistas a \u00e9l (cf Jua 1:1-5; ICor 8,6; Col 1:15ss; Heb 1:2.10-14); 2) el tiempo sucesivo a la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo sigue buscando en su pascua contenidos hacia los cuales encaminarse y esperar (cf Rom 8:11; 1Cor 15; y ver la fundamentaci\u00f3n cristoc\u00e9ntrica del mensaje del Apocalipsis). Por tanto, es decisivo para la fe cristiana vivir esta doble dimensi\u00f3n de su historicidad, a fin de reconciliarse con el tiempo presente (sin fugas \u00abgn\u00f3sticas\u00bb); y, sin embargo, evitando identificarse con \u00e9l, porque, envuelta ya por el tiempo final, debe saber tambi\u00e9n distanciarse de los \u00abpr\u00ed\u00adncipes y de las potencias\u00bb de este e\u00f3n, destinado a desaparecer (cf ICor 2,8; Efe 6:10-17) [\/ Cosmos].<\/p>\n<p>V. ALGUNAS CONCLUSIONES. El examen del tema b\u00ed\u00adblico del tiempo en sus m\u00faltiples expresiones de vocabulario y de teolog\u00ed\u00ada pone de manifiesto hasta qu\u00e9 punto pertenece a la experiencia m\u00e1s profunda de la tradici\u00f3n de fe jud\u00ed\u00ada y cristiana. Pero los mismos textos b\u00ed\u00adblicos advierten sobre las dificultades de permanecer fieles a un nivel ortodoxo del mensaje divino sobre el tiempo: las fugas hacia una concepci\u00f3n c\u00ed\u00adclica y no lineal del tiempo de Dios y de los hombres, la tendencia a condicionar las \u00abinserciones\u00bb del tiempo de Dios dentro del de los hombres son siempre una asechanza a la aut\u00e9ntica experiencia del pueblo de Dios sobre el modo de usar del tiempo y pertenecer a la historia.<\/p>\n<p>1. EXIGENCIAS DE LA FIDELIDAD A LA REVELACI\u00ed\u201cN B\u00ed\u008dBLICA DEL TIEMPO. Recordando la obra de los grandes gu\u00ed\u00adas espirituales del antiguo Israel y la de Jes\u00fas y los ap\u00f3stoles, parece que es siempre de gran actualidad una doble exigencia: a) Anunciar el kair\u00f3s de Dios y de su iniciativa real (cf Mar 1:14-15) dentro del tiempo de los hombres. Es preciso renovar continuamente la atenci\u00f3n y la aceptaci\u00f3n de estas intervenciones sorprendentes de Dios, que, despu\u00e9s del acontecimiento de Cristo, tienden a implicar y a recuperar la historia presente dentro de y hacia la historia final. b) Dejar sitio a la profec\u00ed\u00ada, es decir, a la indicaci\u00f3n de las conexiones efectivas y concretas entre la cr\u00f3nica de los hombres y las novedades y sorpresas del tiempo de Dios y de su \u00abprovidencia\u00bb. Obviamente, la aut\u00e9ntica profec\u00ed\u00ada requiere en el que hace de voz suya haber participado previamente en el \u00abconsejo de Dios\u00bb y no conectar las dos l\u00ed\u00adneas hist\u00f3ricas arbitrariamente (cf Jer 23:16-23).<\/p>\n<p>2. POSIBILIDAD DE UNA DOBLE TENTACI\u00ed\u201cN. Las experiencias en el tiempo de la Iglesia de los comienzos revelan como posibles dos antiguas tentaciones respecto a la fe b\u00ed\u00adblica sobre la dimensi\u00f3n del tiempo: a) Los escritos juanistas y la carta a los Hebreos ponen en guardia contra una primera asechanza. Como lo subraya bien O. Cullmann en la obra citada (cf pp. 78-79), se trata de la tendencia \u00abgn\u00f3stica\u00bb a modificar la profesi\u00f3n de fe cristiana acerca de la salvaci\u00f3n como hecho hist\u00f3rico. En efecto, en el gnosticismo (al menos el que se organiz\u00f3 y expres\u00f3 m\u00e1s tarde) tenemos una aceptaci\u00f3n de la concepci\u00f3n griega del tiempo: c\u00ed\u00adclico, no lineal, tendente a alejarse de la \u00abhistoria de la salvaci\u00f3n\u00bb. Consiguientemente, en la teolog\u00ed\u00ada gn\u00f3stica se encuentran: el rechazo del AT (que presenta la salvaci\u00f3n a trav\u00e9s de una serie de acontecimientos hist\u00f3ricos); la exclusi\u00f3n (de cu\u00f1o docetista) en el acontecimiento Cristo de cualquier valor salv\u00ed\u00adfico en cuanto acontecimiento en el tiempo; la sustituci\u00f3n de la sucesi\u00f3n temporal entre e\u00f3n presente y e\u00f3n futuro por la m\u00e1s griega entre \u00abaqu\u00ed\u00ad abajo\u00bb y \u00aball\u00e1 arriba\u00bb. F\u00e1cilmente se puede percibir en los escritos b\u00ed\u00adblicos indicados antes la denuncia y la reprobaci\u00f3n de semejantes desviaciones de la recta profesi\u00f3n de fe cristiana (cf ,13; ,13; Heb 13:8-15; 1Jn 4:1-6; 2Jn 1:7-11. b) En el epistolario paulino encontramos denunciada, en cambio, la otra tentaci\u00f3n respecto a la experiencia cristiana del tiempo: la distinci\u00f3n entre tiempos sagrados y tiempos profanos. Maestros de sincretismo religioso (una \u00abfilosof\u00ed\u00ada\u00bb toda suya, como la denuncia Pablo: cf Col 2:6ss) piden a los reci\u00e9n convertidos al cristianismo que guarden una r\u00ed\u00adgida observancia de los d\u00ed\u00adas festivos (adem\u00e1s de abstenerse de ciertos alimentos) en nombre de una obediencia a los \u00abelementos constitutivos\u00bb (stoicheia) del mundo (cf Col 2:16; G\u00e1l 4:10). De la cima de libertad en Cristo experimentada en la conversi\u00f3n se vuelve a nuevas y antiguas esclavitudes. En particular, a una observancia meticulosa de \u00abfiestas, novilunios y s\u00e1bados\u00bb, cuya p\u00e9rdida de significado originario hab\u00ed\u00ada denunciado ya Jes\u00fas por parte del mundo jud\u00ed\u00ado de su tiempo: el hombre para el s\u00e1bado una vez m\u00e1s, y no el s\u00e1bado para el hombre (cf Mar 2:27).<\/p>\n<p>3. EL MENSAJE B\u00ed\u008dBLICO ACERCA DEL TIEMPO. A partir de estas dos asechanzas contra la aut\u00e9ntica experiencia hebreo-cristiana del tiempo se pueden entrever las notas t\u00ed\u00adpicas del anuncio b\u00ed\u00adblico que las provocan: a) El encuentro entre Dios y el hombre ocurre en el tiempo del hombre: dentro de \u00e9l habla, obra y manifiesta su \u00abprovidencia\u00bb, o sea el modo como ha ordenado y dispuesto la relaci\u00f3n entre su tiempo y el humano. b) Historia humana e historia de la salvaci\u00f3n no se oponen ni la una marcha separada de la otra, pero tampoco hay que considerarlas identificadas o superpuestas entre s\u00ed\u00ad; corresponde a la fe y a la profec\u00ed\u00ada captar su reciprocidad dentro de la distinci\u00f3n y sus llamadas hacia un encuentro final. c) Respecto al anuncio ya ofrecido por el AT, Cristo ha revelado con mayor claridad y con nuevos acentos la tendencia \u00faltima del tiempo de los hombres; la recuperabilidad de la historia presente dentro de la divina de salvaci\u00f3n (escatolog\u00ed\u00ada); la vocaci\u00f3n de todo hombre a ver transformada su existencia en el tiempo dentro de la \u00abvida eterna\u00bb gracias a la resurrecci\u00f3n de Cristo (antropolog\u00ed\u00ada cristiana) [\/ Hombre; \/ Corporeidad].<\/p>\n<p>BIBL.: Por lo que concierne al vocabulario [\/ supra, I, 1], remitimos al lector a los conocidos instrumentos de trabajo: DTAT, voces &#8216;ahar = despu\u00e9s (E. JENNI), y\u00f3m=d\u00ed\u00ada (E. JENNI), &#8216;\u00f3lam=eternidad (E. JENNI), &#8216;et=tiempo (E. JENNI); GLNT, voces al\u00f3n= tiempo largo (H. SASSE),, hem\u00e9ra=d\u00ed\u00ada (G. VON RAD, G. DELLING), Kair\u00f3s = momento determinado y decisivo (G. DELLING), nyn=ahora (G. STAHLIN), s\u00e9meron=hoy (E. FucHS), chr\u00f3nos = tiempo y h\u00f3ra = hora; para los t\u00e9rminos del NT, puede verse tambi\u00e9n DTNT (S\u00ed\u00adgueme, Salamanca): ai\u00f3n (J. GUHRT, IV, 262-267), hem\u00e9ra (III, 295), kair\u00f3s (H. HANHN, IV, 267-272), nyn (ib), s\u00e9meron (ib), chr\u00f3nos (IV, 272-276); ASENSIO F., Trayectoria teol\u00f3gica de la vida en el Antiguo Testamento y su proyecci\u00f3n en el Nuevo, CSIC, Madrid 1968; CULLMANN O., Cristo y el tiempo, Estela, Barcelona 1968; DARLAP A., Tiempo, en Conceptos fundamentales de Teolog\u00ed\u00ada II, Cristiandad, Madrid 19792, 779-785; LOHSE E., Sabbaton, en GLNT XI (1977)1021-1106; NEGRETTI, II Settimo giorno, PIB, Roma 1975; NEHER A., L&#8217;essenza del profetismo, Marietti, Tur\u00ed\u00adn 1984; SCHELKLE K.H., Teolog\u00ed\u00ada del Nuevo Testamento 1, Creaci\u00f3n-Tiempo, Herder, Barcelona 1975, 95-115; SCHLIER, La fine del tempo, Paideia, Brescia 1974; SCHNACKENBURG R., La existencia cristiana seg\u00fan el NT, Verbo Divino, Estella 19732; SEGRE A., Il Sabato nella storia e nella tradizione ebraica, en AA.VV., L&#8217;uomo nella Bibbia (a cargo de A.B.I.), Paideia, Brescia 1975, 79-145; WOLFF H.W., Antropolog\u00ed\u00ada del Antiguo Testamento, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1975.<\/p>\n<p>A. Marangon<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>1. La cuesti\u00f3n teol\u00f3gica del t. y de la temporalidad est\u00e1 en el contexto de un acontecer salv\u00ed\u00adfico de una promesa de salvaci\u00f3n al hombre, de una llamada a su decisi\u00f3n para que acepte la salvaci\u00f3n con la acci\u00f3n de su libertad. Seg\u00fan esto, dicha cuesti\u00f3n teol\u00f3gica no parte de la comprensi\u00f3n del t. propia de las ciencias naturales, sino que se refiere a una autointeligencia del hombre como ser necesitado y capaz de salvaci\u00f3n, la cual es anterior a la interpretaci\u00f3n que el hombre se da a s\u00ed\u00ad mismo en las ciencias naturales y t\u00e9cnicas.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n teol\u00f3gica del t. y de la temporalidad es as\u00ed\u00ad la pregunta por la condici\u00f3n de posibilidad de la historia de la -> libertad y, con ello, de la historia de la -> salvaci\u00f3n (B) de la humanidad y de cada uno. En la concepci\u00f3n que la teolog\u00ed\u00ada cat\u00f3lica tiene de la relaci\u00f3n entre -> salvaci\u00f3n (A) y realidad natural, entre gracia y naturaleza, entre historia de la salvaci\u00f3n e historia del mundo, la realidad previa o inferior a la gracia est\u00e1 integrada en el acontecer envolvente de la historia de la salvaci\u00f3n. Pero no pierde sus estructuras en dicha totalidad, sino que, con apoyo en su potencia obediencial, es liberada de sus l\u00ed\u00admites para que realice la posibilidad suprema, y as\u00ed\u00ad se conserva transformada en la totalidad de la salvaci\u00f3n. En correspondencia con ello, tambi\u00e9n en el acontecer de la historia de la salvaci\u00f3n se da el concepto de t. \u00abnatural\u00bb y, por ser t. del hombre, el concepto de un t. interpersonal y dialog\u00ed\u00adstico. Pues la salvaci\u00f3n no puede \u00abdesmitizarse\u00bb tanto que el curso emp\u00ed\u00adrico del t. \u00abprofano\u00bb ya no tenga ninguna importancia para esta historia de la salvaci\u00f3n. En tal tesis se afirmar\u00ed\u00ada que ciertas dimensiones de la realidad no tienen de antemano ninguna significaci\u00f3n para la salvaci\u00f3n o que quedan suprimidas, es decir, la salvaci\u00f3n y la justificaci\u00f3n no ocurrir\u00ed\u00adan all\u00ed\u00ad donde hay mundo, t. y cuerpo. Pero el cristianismo como acontecer salv\u00ed\u00adfico tiende a la salvaci\u00f3n del hombre concreto en todas sus dimensiones.<\/p>\n<p>2. La fe cristiana confiesa la -> creaci\u00f3n del mundo como un \u00abprincipio\u00bb temporal y rechaza como her\u00e9tica la idea de un \u00abmundo eternamente existente\u00bb (Dz 428 501-503 1783). Confiesa igualmente una historia \u00fanica e irreversible de -> salvaci\u00f3n o perdici\u00f3n, y rechaza el \u00abeterno retorno de todas las cosas\u00bb. Afirma el car\u00e1cter salv\u00ed\u00adfico de todos los hechos de la historia y espera el final de toda historia (-> escatolog\u00ed\u00ada). Atribuye al hombre una historia hecha con libertad, que no tiene la posibilidad de una repetici\u00f3n arbitraria y de una revisi\u00f3n infinita, sino el car\u00e1cter de establecimiento de lo definitivo, por lo cual el t. como transcurso desemboca en su resultado definitivo, que la misma fe llama \u00abvida eterna\u00bb. La Escritura utiliza el concepto de \u00abplenitud de los tiempos\u00bb (-> encarnaci\u00f3n, -> Jesucristo), el de kairos como posibilidad enviada y dada una vez a la libertad con miras a la salvaci\u00f3n, el concepto del Efapax , es decir, del evento singular que, aun aconteciendo en forma hist\u00f3rica, determina ineludiblemente la historia para siempre. Pero la fe conoce tambi\u00e9n el t. externo, que transcurre como fuerza esclavizante, del cual el hombre es liberado por la gracia de Dios en Cristo; y conoce el t. de la salvaci\u00f3n, en el que el hombre por la gracia es capaz de hacer lo que permanece v\u00e1lido para siempre.<\/p>\n<p>A la fe en cuanto actividad pertenece como momento interno la virtud de la -> esperanza, que es acci\u00f3n y expectaci\u00f3n hacia un -> futuro abierto que el hombre nunca puede dominar de lleno mediante una planificaci\u00f3n aut\u00f3noma. La fe confiesa la -> providencia divina, en virtud de la cual Dios no s\u00f3lo es Se\u00f1or del t., sino que garantiza tambi\u00e9n un \u00faltimo sentido para el t. de la historia. En la afirmaci\u00f3n de la encarnaci\u00f3n de Logos la fe sabe que el t. se convierte en predicado del Dios inmutable \u00aben s\u00ed\u00ad\u00bb, que \u00aben el mundo mismo\u00bb acepta y experimenta su propia historia en el t. En la articulaci\u00f3n de la historia de la -> revelaci\u00f3n de los > dogmas, quedan confrontados el t. y la realidad de la revelaci\u00f3n. Aqu\u00ed\u00ad aparece claro que el t. no s\u00f3lo es una determinaci\u00f3n de la realidad material f\u00ed\u00adsica, sino tambi\u00e9n una determinaci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu mismo. En cuanto la esencia de la historia de la naturaleza y de la -> historia universal est\u00e1 determinada por la historia de la libertad, se pone de manifiesto c\u00f3mo el t. que transcurre no es el poder que domina al hombre, sino un momento particular y deficiente del t. de la libertad personal-dialog\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>3. En todas estas afirmaciones se usa una concepci\u00f3n del t. dada con la experiencia general del hombre, la cual no es descrita ulteriormente sino que se presupone. Ahora bien, porque y en cuanto la revelaci\u00f3n no deja de lado la originalidad trascendental del hombre, la cual se realiza a s\u00ed\u00ad misma y con ello se interpreta, y no suprime su horizonte; en consecuencia la teolog\u00ed\u00ada, al cerciorarse de su logos, puede apoyarse en el horizonte de la mismidad humana que siempre est\u00e1 esbozado \u00abfilos\u00f3ficamente\u00bb. El apoyo de la teolog\u00ed\u00ada en la realidad de la experiencia \u00abnatural\u00bb del hombre debe tener en cuenta, evidentemente, c\u00f3mo la unidad &#8211; dada en la realidad de la revelaci\u00f3n, que ha llegado a su fin &#8211; entre experiencia trascendental de s\u00ed\u00ad mismo (del propio t.) y experiencia hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica, escatol\u00f3gica, de la revelaci\u00f3n por parte del hombre, por primera vez en -> Jesucristo desata la realidad \u00abnatural\u00bb en sus propias dimensiones y la hace aparecer en su propia mismidad, mientras que una autointerpretaci\u00f3n \u00abs\u00f3lo\u00bb trascendental del hombre \u00ababrevia\u00bb con necesidad. Pues esta auto-interpretaci\u00f3n no tiene claramente en s\u00ed\u00ad misma su propio criterio hist\u00f3rico, epocal; sino que la experiencia categorial del t. en principio se produce en la dimensi\u00f3n en la que acontece la historia de la revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>4. Los enunciados del mensaje cristiano no podr\u00e1n renunciar a ninguno de los distintos momentos de la comprensi\u00f3n del t., aun cuando \u00e9stos en su manera de darse refiejamente tienen todav\u00ed\u00ada su \u00abhistoria\u00bb en la interpretaci\u00f3n que el hombre hace de s\u00ed\u00ad mismo. Sobre todo dos momentos son teol\u00f3gicamente importantes.<\/p>\n<p>a) La \u00absucesi\u00f3n\u00bb (el \u00abmovimiento\u00bb) objetivista, cosmoc\u00e9ntrica en una duraci\u00f3n temporal, tal como la tradici\u00f3n hel\u00e9nica occidental entiende el t. \u00abexterno\u00bb. El t. se entiende ah\u00ed\u00ad como un espacio de suyo vac\u00ed\u00ado, homog\u00e9neo y continuo, cuantitativo y medido, proyecto desde la secuencia del ahora (en el cual cada momento tiene la misma significaci\u00f3n y vive de la supresi\u00f3n del anterior). En tal espacio se produce el movimiento de lo terreno y, por consiguiente, del hombre. Aqu\u00ed\u00ad \u00e9ste se halla sometido al t., que lo domina como un poder c\u00f3smico; y as\u00ed\u00ad \u00e9l propiamente no forma t., ni individual ni socialmente. La formulaci\u00f3n cl\u00e1sica de esa concepci\u00f3n se encuentra en la definici\u00f3n de Arist\u00f3teles (desarrollada desde el punto de vista f\u00ed\u00adsico y objetivo de la realidad: el tiempo parece ser n\u00famero del movimiento en el horizonte de lo que antecede y lo que sigue]; F\u00ed\u00ads. iv 11, 219br [cf. tambi\u00e9n PLAT\u00ed\u201cN, Tim 37, 10-17] la cual despu\u00e9s se hizo predominante en la filosof\u00ed\u00ada y en la teolog\u00ed\u00ada de la edad media, p. ej., en Alberto Magno (Summa Theologiae I, 21, 2) y Tom\u00e1s de Aquino (ST r q. 10 a. 1-6; Contra Gellt. t 15, 55; In Phys. tv, 15-23). La versi\u00f3n subjetivista de este concepto griego de t. (como \u00abuna forma de intuici\u00f3n dada con la subjetividad\u00bb [Kant], como negatividad [Hegel]: t. como negatividad que existe para s\u00ed\u00ad, como lo negativo en s\u00ed\u00ad mismo, como la existencia del constante suprimirse, corno la negaci\u00f3n que se refiere a s\u00ed\u00ad misma) no modifica nada esencial en \u00e9l.<\/p>\n<p>b) Seg\u00fan lo dicho, es teol\u00f3gicamente importante ante todo el t. (como suceso) \u00abinterno\u00bb, lleno, cualitativo, con dimensiones antropol\u00f3gicas. Est\u00e1 formado por la libre maduraci\u00f3n total de la \u00abexistencia\u00bb interpersonal; es t. como acontecer del suceso singular de la libre constituci\u00f3n definitiva de la existencia ante Dios. Este momento del tiempo \u00fanico del hombre pasa a ser tema expl\u00ed\u00adcito por primera vez en la experiencia espec\u00ed\u00adficamente cristiana de la existencia. Solo por el hecho de que la revelaci\u00f3n como historia determina epocalmente la trascendencia de la existencia, el car\u00e1cter de suceso de la revelaci\u00f3n se convierte en \u00abrevelaci\u00f3n\u00bb de la historia. Este concepto de t. muestra su faz por primera vez en la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica de Agust\u00ed\u00adn, que deduce el t. de la interpretaci\u00f3n que la existencia hace de s\u00ed\u00ad misma (Conf. XI, 13-29). Despu\u00e9s, en la edad media, queda latente, y sale nuevamente a la luz all\u00ed\u00ad donde el hombre es concebido como individuo, como -> persona insustituible, como aquel a cuya esencia pertenece el darse su propia realidad, y a cuya realidad pertenece el tener que encontrar su propia esencia: as\u00ed\u00ad, ejemplarmente en Pascal, en el romanticismo, en Schelling (filosof\u00ed\u00ada de la libertad, de la positividad, de la realidad), en Kierkegaard, en Heidegger (que lleva al plano ontol\u00f3gico la concepci\u00f3n del hombre como ser hist\u00f3rico, procedente de W. Dilthey y de P. Yorck von Wartenburg; y explica el t. y la temporalidad existencialmente como historia del ser; cf. historia e historicidad).<\/p>\n<p>En la -> antropolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica como afirmaci\u00f3n de que el hombre es \u00ab-> esp\u00ed\u00adritu\u00bb y \u00ab-> cuerpo\u00bb, se da tambi\u00e9n la diferencia y la unidad de estos dos momentos del t. \u00fanico del hombre plural. En correspondencia con ello, las afirmaciones dogm\u00e1ticas sobre el t. no pueden renunciar a ninguno de los dos momentos.<\/p>\n<p>5. El caso y la determinaci\u00f3n ontol\u00f3gicamente primeros y fundamentales del t. dado al hombre radican en la existencia misma y en su realizaci\u00f3n. Seg\u00fan esto, t. es en una comprensi\u00f3n originaria la manera del devenir de la libertad finita y corp\u00f3rea: la procedencia de un -> principio no disponible, la actualizaci\u00f3n libre de la propia realidad, experimentada como posibilidad, y la llegada a la irrevocable consumaci\u00f3n singular de esa actualizaci\u00f3n. La unidad y separaci\u00f3n de esos momentos es el t. de esta existencia, el cual, por ello, no es la pura alineaci\u00f3n sucesiva de cosas distintas, sino que forma una figura temporal. La sucesi\u00f3n de las experiencias y la experiencia de esta sucesi\u00f3n de los momentos de t. no es \u00abexplicable\u00bb, o sea, no puede edificarse en una s\u00ed\u00adntesis a base de momentos de otro tipo, porque el ser y la experiencia de tales elementos distintos estar\u00ed\u00adan a su vez en el horizonte de esta temporalidad. Pero precisamente esta existencia de una temporalidad interna produce el fruto de su -3 eternidad poni\u00e9ndose fuera en lo otro de un mundo \u00abexterno\u00bb, en su \u00abhistoria\u00bb y, por ello, en un t. que la caracteriza. Eso est\u00e1 dado ya con la unidad y pluralidad esenciales al hombre de trascendentalidad y aposterioridad, por las cuales la existencia, a pesar de su principio aut\u00e9ntico y de su temporalidad interna, est\u00e1 cimentada en el mundo y en su t. externo. Por eso ella s\u00f3lo puede realizar su t. interno asumiendo el t. del mundo, sin que por esto ambas dimensiones del \u00fanico t. del hombre puedan ser concebidas como id\u00e9nticas. El t. interno del hombre est\u00e1 alienado dentro del t. exterior y, sin embargo, \u00e9l s\u00f3lo encuentra su t. interno en el t. externo del mundo.<\/p>\n<p>6. All\u00ed\u00ad donde el t. interno, experimentado ya, pero todav\u00ed\u00ada no sometido a reflexi\u00f3n, como mera peculiaridad del t. externo se diluye totalmente en \u00e9l, ese t. externo pasa a ser una sucesi\u00f3n infinita de formas temporales cerradas en s\u00ed\u00ad, un eterno retorno de lo mismo, un t. c\u00ed\u00adclico (\u00e9ste es el concepto del pensamiento m\u00ed\u00adtico [-> mito]). Pero en cuanto el t. interno debe ser entendido como unidad de principio y fin ante Dios (como salida de Dios y retorno a \u00e9l), el modelo c\u00ed\u00adclico del t. tiene su justificaci\u00f3n inalienable, puesto que el origen \u00abtrascendental\u00bb y el fin \u00abtrascendental\u00bb deben representarse necesariamente en forma categorial y, efectivamente, se operan en un t. externo. Ahora bien, en cuanto el t. externo, en \u00faltimo t\u00e9rmino, s\u00f3lo puede ser pensado como condici\u00f3n de posibilidad de la temporalidad interna de la existencia, que tiene un aut\u00e9ntico final (como consumaci\u00f3n del t.); en consecuencia la interpretaci\u00f3n lineal del t. externo es la verdad \u00faltima tambi\u00e9n de este tiempo. Por eso, ambas peculiaridades del t., la c\u00ed\u00adclica y la lineal, son teol\u00f3gicamente imprescindibles. Finalmente, de las tres dimensiones de nuestra experiencia del t. ninguna puede desaparecer en favor de las otras. Ciertamente, las acentuaciones condicionadas por la \u00e9poca se dan no s\u00f3lo de hecho, sino tambi\u00e9n con pleno derecho. Pero, en todo caso, debe resaltarse la compenetraci\u00f3n de las tres dimensiones. El \u00abahora\u00bb del \u00abt. de gracia\u00bb lleva al recuerdo y apropiaci\u00f3n del pasado hecho salv\u00ed\u00adfico y a la gratitud por \u00e9l; y esto como realizaci\u00f3n de la esperanza de la presencia plena de dicha apropiaci\u00f3n en el -> futuro.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAFiA: M. Heidegger, El ser y el tiempo (F de C Econ M\u00e9x 1962); E. Husserl, Vorlesungen zur t h\u00e4nomenologie des inneren Zeitbewul0tseins (Halle 1928); ti. U. Wendland, Geschichtsausiegung und Geschichtsbewubtsein im \u00c2\u00a1NI (GO 1938); Ph Dessauer, Der Anfang und das Ende (L 1939); \u00dc. Dentng, Das Zeitverst\u00e4ndnis des NI&#8217; (Gil 1944)); L. Lavelle, Du temps et de 1&#8217;eternit\u00e9 (P 1945); H. 1. Marrou, L&#8217;ambivalence du temps de 1&#8217;Histoire chez St. Augustin (P 1950); H. Conrad-Martius, Die Zeit (Mn 1954); C. H. Ratschow, Anmerkungen zur theol. Auffssung des Zeitproblems: ZThK 51 (1954) 360-387; E. Fink, Zur ontologischen Fr\u00fchgeschichte von Raum, Zeit und Bewegung (La Haya 1957); A. V\u00f6gtle, Zeit und Zeit\u00fcberlegenheit im bibl. Verst\u00e4ndnis (Fr 1961); O. Cullmann, Cristo y el tiempo (Estela Ba 1968); F. K\u00fcmmel, \u00dcber den Begriff der Zeit (T 1962); R. Schaeffer, Die Struktur der Geschichtzeit (F 1963); W. Mayer (dir.), Das Zeitproblem im 20. Jh. (Berna 1964); R. Wallis, Le temps, quatrieme dimension de l&#8217;esprit (P 1966); W. Kern, Interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica de la fe en la creaci\u00f3n: MySal 1I-I 514-601 (bibl.); M. Heidegger, Zeit und Sein: L&#8217;endurance de la Pens\u00e9e (ho-menaje a J. Beaufret) (P 1968) 12-69; Raln:er IX (Ei 1969) Reflexiones teol\u00f3gicas sobre el concepto de tiempo; J. Pemartin, Introducci\u00f3n a una filosof\u00ed\u00ada de lo temporal. Doce lecciones sobre espacio, tiempo y causalidad (Espasa-Calpe Ma); E. A. Levy-Valonsi, El tiempo en la vida psicol\u00f3gica (Marfil Alcoy 1966); H. Poincar\u00e9, El espacio y el tiempo (UNAM M\u00e9x); A. N. Whitehead, La organizaci\u00f3n del pensamiento; anatom\u00ed\u00ada de algunas ideas cient\u00ed\u00adficas; el espacio, el tiempo, la relatividad (UNAM M\u00e9x); 1. F. Askin, El problema del tiempo, su interpretaci\u00f3n filos\u00f3fica (1&#8242; Unidos Montev 1968); T. y C. Bell, El enigma del tiempo (Acure B. Aires).<\/p>\n<p>Adolf Darlap<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p>A. Nombre >et (t[e , 6256), \u00abtiempo; per\u00ed\u00adodo; tiempo determinado, propicio o apropiado; estaci\u00f3n\u00bb. El vocablo tambi\u00e9n se encuentra en fenicio, hebreo posb\u00ed\u00adblico, ar\u00e1bigo (los mismos radicales constituyen un verbo cuyo significado es \u00abaparecer\u00bb) y ac\u00e1dico (cuyos radicales conforman un adverbio que significa \u00abel tiempo en que\u00bb). >Et aparece unas 290 veces en todos los per\u00ed\u00adodos de la Biblia. B\u00e1sicamente el nombre connota el \u00abtiempo\u00bb, como oportunidad o estaci\u00f3n. Primero, el t\u00e9rmino significa un tiempo o per\u00ed\u00adodo designado, fijo o determinado. Esto es lo que los astr\u00f3logos dec\u00ed\u00adan poder discernir: \u00abEntonces el rey \u2020\u00a6 pregunt\u00f3 a los sabios conocedores de los tiempos\u00bb (Est 1:13 rva). Sin embargo, solo Dios conoce y revela estos \u00abtiempos determinados\u00bb: \u00abEn el tiempo de su castigo tropezar\u00e1n, ha dicho Jehov\u00e1\u00bb (Jer 8:12 rva). El nombre se usa adem\u00e1s para indicar el concepto de un tiempo \u00abpropicio o apropiado\u00bb. Este matiz se aplica al \u00abtiempo\u00bb que Dios design\u00f3 para que muramos: \u00abNo hagas mucho mal, ni seas insensato. \u00bfPor qu\u00e9 habr\u00e1s de morir antes de tu tiempo?\u00bb (Ec 7.17). Se usa respecto al \u00abtiempo apropiado o adecuado\u00bb para alguna acci\u00f3n en la vida: \u00abTodo lo hizo hermoso en su tiempo\u00bb (Ec 3.11; cf. Psa 104:27). Por \u00faltimo, >et se\u00f1ala el \u00abtiempo determinado\u00bb para el juicio divino: \u00abSe\u00f1or, ya es tiempo de que act\u00faes, pues tu ley est\u00e1 siendo quebrantada\u00bb (Psa 119:126 nvi). Un tercer uso connota \u00abestaci\u00f3n\u00bb, un per\u00ed\u00adodo fijo como la primavera: \u00abEntonces dijo: De cierto volver\u00e9 a ti; y seg\u00fan el tiempo de la vida, he aqu\u00ed\u00ad que Sara tu mujer tendr\u00e1 un hijo\u00bb (Gen 18:10). De manera similar se usa el t\u00e9rmino en relaci\u00f3n a la \u00abestaci\u00f3n\u00bb lluviosa (Esd 10.13), el \u00abtiempo\u00bb de la siega (Jer 50:16), la \u00abtemporada\u00bb en que las aves emigran (Jer 8:7) y el \u00abper\u00ed\u00adodo\u00bb de apareamiento de los animales (Gen 31:10). El nombre tambi\u00e9n se aplica a otras \u00abextensiones de tiempo\u00bb. La primera vez que se encuentra en la Biblia, por ejemplo, >et indica el \u00abtiempo\u00bb (u hora del d\u00ed\u00ada) de la puesta del sol: \u00abLa paloma volvi\u00f3 a \u00e9l a la hora (o tiempo) de la tarde\u00bb (Gen 8:11). Se usa el vocablo para indicar ocasiones especiales como el alumbramiento de un ni\u00f1o (Mic 5:3) o para se\u00f1alar per\u00ed\u00adodos en que ciertas condiciones persisten (Exo 18:22; Dan 12:11). B. Verbo >anah significa \u00abejercitarse, preocuparse\u00bb. Puede que el nombre >et se derive de este verbo que solo aparece 3 veces en la literatura po\u00e9tica b\u00ed\u00adblica (cf. Ec 1.13). Tambi\u00e9n, puede tener relaci\u00f3n con una ra\u00ed\u00adz ar\u00e1biga que significa \u00abestar inquieto o perturbado\u00bb, o bien con una ra\u00ed\u00adz eti\u00f3pica y tambi\u00e9n del temprano ar\u00e1bigo meridional que significa \u00abpreocuparse o inquietarse\u00bb. En hebreo tard\u00ed\u00ado el t\u00e9rmino significa \u00abestar preocupado\u00bb.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Antiguo Testamento<\/b><\/p>\n<p>A. NOMBRES 1. cronos (crovno\u00bb, 5550), de donde provienen los t\u00e9rminos castellanos que comienzan con cron\u2013, denota un lapso de tiempo, sea largo o corto: (a) implica duraci\u00f3n, ya sea m\u00e1s larga (p.ej., Act 1:21  \u00abtodo el tiempo\u00bb; Act 13:18  \u00abpor un tiempo\u00bb; 20.18: \u00abtodo el tiempo\u00bb); o m\u00e1s corta (p.ej., Luk 4:5, VM: \u00abun momento de tiempo\u00bb); (b) en ocasiones se refiere a la fecha de un acontecimiento, sea pasado (p.ej., Mat 2:7), o futuro (p.ej., Act 3:21; 7.17). V\u00e9anse EDAD, ENTRE TANTO, MIENTRAS, POCO, TEMPORADA. Nota: Para el contraste entre cronos y kairos, v\u00e9ase bajo N\u00c2\u00ba 2 a continuaci\u00f3n. 2. kairos (kairov\u00bb, 2540), primariamente una medida apropiada, una proporci\u00f3n ajustada. Cuando se empleaba del tiempo significaba un per\u00ed\u00adodo fijo o definido, una saz\u00f3n; en ocasiones un tiempo oportuno en saz\u00f3n (p.ej., Rom 5:6  \u00aba su tiempo\u00bb; Gl 6.10: \u00aba su tiempo\u00bb). En Mc 10.30 y Luk 18:30  \u00aben este tiempo\u00bb (kairos), esto es, en esta vida, se da en contraste con el \u00absiglo venidero\u00bb (v\u00e9ase SIGLO). En 1Th 5:1  \u00ablos tiempos y las ocasiones\u00bb (VM: \u00ablos tiempos y las sazones\u00bb) \u00ablos tiempos\u00bb (cronos) se refiere a la duraci\u00f3n del intervalo anterior a la parus\u00ed\u00ada de Cristo y el intervalo de tiempo que esta tomar\u00e1 (v\u00e9ase ADVENIMIENTO, bajo el encabezamiento  a la mitad del primer p\u00e1rrafo), as\u00ed\u00ad como a otros per\u00ed\u00adodos; \u00ablas sazones\u00bb se refiere a las caracter\u00ed\u00adsticas de estos per\u00ed\u00adodos. Ve\u00e1nse OPORTUNIDAD. Hablando en t\u00e9rminos generales, cronos expresa la duraci\u00f3n de un per\u00ed\u00adodo, kairos destaca su caracterizaci\u00f3n por ciertas peculiaridades; as\u00ed\u00ad en Act 1:7  \u00abel Padre puso en su sola potestad\u00bb tanto lo tiempos (cronos), las duraciones de los per\u00ed\u00adodos, como las sazones (kairos), \u00e9pocas caracterizadas por ciertos acontecimientos; en 1Th 5:1  \u00abtiempos\u00bb se refiere a la duraci\u00f3n del intervalo antes que tenga lugar la parus\u00ed\u00ada (la presencia de Cristo con los santos cuando venga a recibirlos a s\u00ed\u00ad mismo en el arrebatamiento), y a la duraci\u00f3n del tiempo que tomar\u00e1 la parus\u00ed\u00ada; \u00absazones\u00bb se refiere a las caracter\u00ed\u00adsticas especiales del per\u00ed\u00adodo antes, durante y despu\u00e9s de la parus\u00ed\u00ada. Cronos marca cantidad; kairos, calidad. En ocasiones la distinci\u00f3n entre las dos palabras no queda claramente distinguida, como p.ej., 2Ti 4:6, aunque incluso aqu\u00ed\u00ad la \u00abpartida\u00bb del ap\u00f3stol da car\u00e1cter al tiempo (kairos). Las palabras aparecen juntas en la LXX solo en Dan 2:21 y Ec 3.1. En Luk 23:8 se emplea con jikanos en forma plural: \u00abHac\u00ed\u00ada tiempo que deseaba verle\u00bb, lit.: \u00abdesde muchas temporadas\u00bb. En Rev 10:6 cronos tiene el significado de \u00abdilaci\u00f3n\u00bb (VM), importante traducci\u00f3n para el entendimiento del pasaje (estando la palabra relacionada con cronizo, tomarse tiempo, demorarse, tardar, Mat 24:48; 25.5; Luk 1:21; 12.45; Heb 10:37\u00c2\u00b6). V\u00e9anse DEMORAR, TARDAR, B, N\u00c2\u00ba 3. 3. jora (wra, 5610), primariamente cualquier tiempo o per\u00ed\u00adodo fijado por la naturaleza. Se traduce \u00abpor un tiempo\u00bb en Joh 5:35 (RV: \u00abun poco\u00bb); \u00abalg\u00fan tiempo\u00bb (2Co 7:8; Flm 15); \u00abel \u00faltimo tiempo\u00bb (1 Joh 2:18, dos veces); v\u00e9anse HORA, N\u00c2\u00ba 1, MOMENTO, A, N\u00c2\u00ba 2. 4. prothesmia (proqesmiva, 4287), es la sustantivaci\u00f3n del adjetivo prothesmios, que denota se\u00f1alado de antemano (pro, antes, tithemi, poner, disponer; v\u00e9ase PONER, N\u00c2\u00ba 1). Se emplea como nombre (prothesmia es gramaticalmente femenino, sobrentendi\u00e9ndose jemera, d\u00ed\u00ada), como en el derecho griego, un d\u00ed\u00ada se\u00f1alado de antemano (Gl 4.2: \u00abel tiempo se\u00f1alado\u00bb; Besson: \u00abplazo fijado\u00bb; LBA: \u00abedad se\u00f1alada\u00bb), esto es, \u00abuna fecha estipulada\u00bb.\u00c2\u00b6 5. eudia (eujdiva, 2105), denota buen clima, buen tiempo (Mat 16:2), de eudios, sereno; de eu, bueno, y dios, divino, entre los griegos paganos, relacionado con el nombre para el dios Zeus o J\u00fapiter. Algunos derivan Dios y el t\u00e9rmino latino deus (dios) y dies (d\u00ed\u00ada) de una ra\u00ed\u00adz que significa resplandeciente. Cf. el t\u00e9rmino latino sub divo, \u00abbajo un cielo abierto, resplandeciente\u00bb.\u00c2\u00b6 B. Adverbios 1. akairos (ajkaivrw\u00bb, 171), denota \u00abfuera de saz\u00f3n\u00bb, inoportunamente; relacionado con akairos, inoportuno, a, privativo, y A, N\u00c2\u00ba 2, (2Ti 4:2  \u00abfuera de tiempo\u00bb).\u00c2\u00b6 2. eukairos (eujkaivrw\u00bb, 2122), \u00aben saz\u00f3n\u00bb, oportunamente; de eu, bien, y A, N\u00c2\u00ba 2 (2Ti 4:2  \u00aba tiempo\u00bb), aparece tambi\u00e9n en Mc 14.11: \u00aboportunamente\u00bb (VM); v\u00e9ase OPORTUNIDAD, D.\u00c2\u00b6 3. jama (ama, 260), al mismo tiempo. Se traduce as\u00ed\u00ad en Col 4:3; v\u00e9ase JUNTAMENTE, N\u00c2\u00ba 2. 4. oligon (ojlivgon, 3641), neutro del adjetivo oligos, y empleado adverbialmente. Se traduce \u00abpor un poco de tiempo\u00bb en 1Pe 1:6; \u00abbreve tiempo\u00bb en Rev 17:10: V\u00e9ase POCO, B, N\u00c2\u00ba 2, y tambi\u00e9n BREVE, BREVEMENTE, PEQUE\u00ed\u2018O. 5. palai (pavlai, 3819), hace mucho tiempo. Se traduce \u00abtiempo ha\u00bb (Mat 11:21; Luk 10:13; \u00aben otro tiempo\u00bb, Heb 1:1); v\u00e9anse ANTES, ANTIGUO, MUCHO, OTRO, YA. 6. ekpalai (e[kpalai, 1597), de antiguo, desde un tiempo antiguo (ek, desde, y N\u00c2\u00ba 3). Se emplea en 2Pe 2:3  \u00abde largo tiempo\u00bb; 3.5: \u00aben el tiempo antiguo\u00bb.\u00c2\u00b6 7. pote (potev, 4218), denota una vez, en otro tiempo (p.ej., Rom 7:9; Gl 1.23, dos veces; 2.6), donde la referencia es probablemente a la asociaci\u00f3n de los doce ap\u00f3stoles con el Se\u00f1or durante su ministerio sobre la tierra; sobre ello los adversarios de Pablo basaban sus afirmaciones de la exclusiva autoridad de estos ap\u00f3stoles, exclusividad que Pablo repudi\u00f3 vigorosamente; en Eph 5:8  \u00aben otro tiempo\u00bb. V\u00e9anse FIN, B, Notas (4), OTRO, Notas (23), UNA VEZ. Notas: (1) Genea, v\u00e9ase EDAD, N\u00c2\u00ba 1, se traduce \u00abtiempos antiguos\u00bb en Act 15:21; (2) jote es una conjunci\u00f3n temporal, mayormente traducida \u00abcuando\u00bb, se traduce \u00abel tiempo en que\u00bb (Luk 13:35); v\u00e9ase MIENTRAS; (3) pante se deriva de pas, todo, y se emplea en Act 24:3, de tiempo: \u00aben todo tiempo\u00bb (RV: \u00absiempre\u00bb). V\u00e9anse SIEMPRE, TODO; (4) polumeros, que significa \u00aben muchas partes\u00bb o porciones, extra\u00f1amente se traduce como \u00aben muchos tiempos\u00bb en Heb 1:1 (RVR: \u00abmuchas veces\u00bb; VM: \u00aben diferentes ocasiones\u00bb); lit.: significa \u00aben muchos fragmentos\u00bb; v\u00e9ase VEZ y tambi\u00e9n MUCHO, Notas (10);\u00c2\u00b6 para tote, traducido \u00aben otro tiempo\u00bb en Gl 4.8, v\u00e9anse ENTONCES, N\u00c2\u00ba 1, OTRO, Notas (24).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p>La Biblia, revelaci\u00f3n del Dios trascendente, se abre y se cierra con notaciones temporales: \u00abEn el principio cre\u00f3 Dios el cielo y la tierra\u00bb (G\u00e9n 1,1), \u00abS\u00ed\u00ad, vengo pronto)) (Ap 22,20). Por tanto en ella no se capta a Dios en abstracto, en su esencia eterna, como sucede en Plat\u00f3n o en Arist\u00f3teles, sino en sus intervenciones ac\u00e1 en la tierra, que hacen de la historia del mundo una historia sagrada. Por eso puede la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica responder a las cuestiones que la con-ciencia humana, marcada por el devenir, se plantea a prop\u00f3sito del tiempo, ya que ella misma es de estructura hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>INTRODUCCI\u00ed\u201cN. 1. \u00abAl principio.\u00bb El G\u00e9nesis, para comenzar, evoca el acto creador de Dios. Este acto marca un comienzo absoluto, de modo que a partir de \u00e9l toda duraci\u00f3n pertenece al orden de las cosas creadas. Esta manera de ver se distingue en un todo de la concepci\u00f3n del \u00abcomienzo\u00bb que se nota en los paganismos vecinos. Por ejemplo, en el poema babil\u00f3nico de la creaci\u00f3n se ve al dios Marduk establecer los marcos del tiempo c\u00f3smico y humano: astros, constelaciones, ciclos de la naturaleza; entonces comienza el tiempo astron\u00f3mico, mensurable. Pero antes de esto, en un tiempo primordial que es el modelo del otro, los dioses hab\u00ed\u00adan tenido ya una historia, la \u00fanica historia sagrada que conoce el pensamiento babil\u00f3nico y que es del orden del mito. De una pareja divina primitiva, Apsu y Tiamat, hab\u00ed\u00adan salido genealog\u00ed\u00adas sucesivas; una lucha hab\u00ed\u00ada hecho venir a las manos a los dioses entre s\u00ed\u00ad; la aparici\u00f3n del mundo y de los hombres era el resultado de esta lucha. Por consiguiente los dioses se ven englobados en una misma g\u00e9nesis con el cosmos entero, como si ellos s\u00f3lo es-tuvieran sustra\u00ed\u00addos imperfectamente a la categor\u00ed\u00ada del tiempo.<\/p>\n<p>Por el contrario, en el G\u00e9nesis b\u00ed\u00adblico se afirma en forma radical la trascendencia de Dios: \u00abEn el principio cre\u00f3 Dios&#8230;\u00bb (G\u00e9n 1,1); \u00abEl d\u00ed\u00ada en que Yahveh Dios hizo la tierra y el cielo&#8230;\u00bb (2,5). No hay un tiempo primordial en que se desarrollara historia divina. El acto creador marca el comienzo absoluto de nuestro tiempo; pero Dios preexist\u00ed\u00ada a este tiempo. Lo que se desarroll\u00f3 en el tiempo fue su propio *designio, ordenando primero toda la creaci\u00f3n con miras al hombre, dirigiendo luego el destino del hombre con miras a un fin misterioso.<\/p>\n<p>2. Tiempo y eternidad.<\/p>\n<p>a) El tiempo. El tiempo, obra de Dios, sirve, pues, de marco a una historia que nos ata\u00f1e. Esto se nota ya desde el relato b\u00ed\u00adblico de la *creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los siete d\u00ed\u00adas del G\u00e9nesis tienen sin duda una justificaci\u00f3n pedag\u00f3gica: inculcan la santificaci\u00f3n del *s\u00e1bado. Pero ofrecen tambi\u00e9n una visi\u00f3n religiosa de la duraci\u00f3n en que poco a poco se completa el universo. Dios inserta progresivamente a sus criaturas en el tiempo ; poco a poco se va llenando el marco que acoger\u00e1 finalmente al hombre, cuya aparici\u00f3n dar\u00e1 sentido a todo lo que le hab\u00ed\u00ada precedido. Con esto se ve que el tiempo no es una forma vac\u00ed\u00ada, una pura sucesi\u00f3n de instantes yuxtapuestos. Es la medida de la duraci\u00f3n terrenal, tal como se presenta concretamente: primero una duraci\u00f3n c\u00f3smica, polarizada por la venida del hombre, luego una duraci\u00f3n hist\u00f3rica, marcado su ritmo por *generaciones, en la que la humanidad caminar\u00e1 hacia su fin.<\/p>\n<p>b) La eternidad. Dios es trascendente respecto a esta doble duraci\u00f3n. El hombre vive en el tiempo; Dios, en la eternidad. La palabra hebrea &#8216;olam, diversamente traducida (siglo, eternidad, mundo&#8230;), designa una duraci\u00f3n que rebasa la medida humana: Dios vive \u00abpara siempre\u00bb, \u00abpor los siglos de los siglos\u00bb. La Biblia, para hacer comprender la naturaleza de esta duraci\u00f3n de la que no tenemos experiencia, la opone al car\u00e1cter transitorio del tiempo c\u00f3smico (\u00abMil a\u00f1os son a tus ojos como el d\u00ed\u00ada de ayer, que ya pas\u00f3; como una vigilia de la noche\u00bb, Sal 90,4) y del tiempo humano (\u00abMis d\u00ed\u00adas son como la sombra que declina&#8230;, pero t\u00fa, Yahveh, reinas eternamente\u00bb, Sal 102,12s). Una meditaci\u00f3n de este g\u00e9nero aguza el sentido de la trascendencia divina, que se ve expresada netamente en los textos tard\u00ed\u00ados. Mientras que el G\u00e9nesis miraba a Dios \u00aben el principio\u00bb, en su acto creador, los Proverbios lo contemplan antes del tiempo, \u00abdesde la eternidad\u00bb, cuando no hab\u00ed\u00ada cerca de \u00e9l m\u00e1s que la Sabidur\u00ed\u00ada (Prov 8,22ss). Esta eternidad confunde a Job (Job 38,4), y el salmista proclama: \u00abDe la eternidad a la eternidad t\u00fa eres Dios\u00bb (Sal 90,2). La Biblia logra por tanto conciliar la conciencia de la trascendencia de Dios con la certeza de su intervenci\u00f3n en la historia. Se sustrae as\u00ed\u00ad a una doble tentaci\u00f3n: la de divinizar al tiempo (el dios Khronos del pante\u00f3n griego), o la de negarle frente a Dios todo significado, como lo hace el Islam.<\/p>\n<p>AT. Dos aspectos se superponen en la experiencia humana del tiempo : el que regula los ciclos de la naturaleza .(tiempo c\u00f3smico) y el &#8216;que se desarrolla a lo largo de los acontecimientos (tiempo hist\u00f3rico). A ambos los dirige Dios y los orienta juntos hacia un mismo fin.<\/p>\n<p>I. EL TIEMPO C\u00ed\u201cSMICO. 1. Medidas del tiempo. El Dios creador estableci\u00f3 tambi\u00e9n los ritmos a que obedece la naturaleza : la su-cesi\u00f3n del d\u00ed\u00ada y de la noche (G\u00e9n 1,5), el movimiento de los *astros que rige al uno y a la otra (1,14), la vuelta de las estaciones (8,22). Que estos ciclos se reproduzcan a intervalos regulares es signo del orden que el creador puso en su creaci\u00f3n (cf. Eclo 43). Todos los pueblos han tomado estos ciclos como base para la medida del tiempo. Desde este punto de vista el calendario jud\u00ed\u00ado no tiene ninguna originalidad, si no es el uso de la *semana con su *s\u00e1bado final. Por lo dem\u00e1s, est\u00e1 hecho de pr\u00e9stamos y parece haber variado mucho en el transcurso de las edades. En el AT oscila entre el c\u00f3mputo solar y el c\u00f3mputo lunar. La divisi\u00f3n del a\u00f1o en doce meses corresponde al ciclo solar. Pero el mes, por su nombre y sus divisiones, sigue el ciclo lunar, puesto que comienza con la neomenia o luna nueva (Eclo 43,6ss). El a\u00f1o israelita comenz\u00f3 primero en oto\u00f1o, en Tisri (Ex 23,16; 34,22), luego en primavera, en Nis\u00e1n (Ex 12,2). En cuanto a los a\u00f1os, en un principio se contaron atendiendo a acontecimientos salientes: reinados (Is 6,1), accidentes naturales (Am 1,1). En \u00e9poca tard\u00ed\u00ada se vino a adoptar una era: la era de los sel\u00e9ucidas (lMac 1,10; 14,1; 16,14), luego la era jud\u00ed\u00ada a partir de la creaci\u00f3n del mundo, en \u00e9poca rab\u00ed\u00adnica.<\/p>\n<p>2. Sacralizaci\u00f3n del tiempo. El tiempo c\u00f3smico medido por el calendario no es una cosa puramente profana. Todas las religiones antiguas lo sacralizan. Reconocen a los ciclos de la naturaleza una significaci\u00f3n sagrada porque, seg\u00fan creen, est\u00e1n regidos por poderes divinos que se manifiestan a trav\u00e9s de ellos. Esta sacralizaci\u00f3n m\u00ed\u00adtica determina el establecimiento del calendario de las *fiestas: \u00e9stas siguen el ritmo de las estaciones y de los meses. Tal concepci\u00f3n de los tiempos sagrados constituy\u00f3 para Israel una tentaci\u00f3n permanente, que denunciaron los profetas (Os 2,13). Pero el AT, al eliminar de su calendario religioso todas las referencias a los mitos polite\u00ed\u00adstas, no por eso desech\u00f3 la sacralidad natural de los ciclos c\u00f3smicos.<\/p>\n<p>Conserv\u00f3 la celebraci\u00f3n de la luna nueva (1Sa 20,5; Am 8,5; Is 1,13) y la pascua de los n\u00f3madas en primavera (Ex 12). Respet\u00f3 los usos agrarios del calendario can\u00e1neo: fiestas de los \u00e1zimos en primavera, al comienzo de la siega de la cebada (Ex 23,15; cf. Dt 16,8); ofrenda de las *primicias (Dt 26,1) y de la primera gavilla (Lev 23,10s); fiesta de !a siega, llamada de las semanas o de pentecost\u00e9s (Ex 23,16; 34,22; Lev 23,16), fiesta de la recolecci\u00f3n en oto\u00f1o, con los regocijos de fin de estaci\u00f3n (Ex 23,16; Dt 16,13; Lev 23,34-43). Pero a estas celebraciones tradicionales fue d\u00e1ndoles poco a poco la revelaci\u00f3n un contenido nuevo, que transform\u00f3 su car\u00e1cter sagrado; hizo de ellas memoriales de los grandes actos de Dios en la historia. La *pascua y los \u00e1zimos recordaron la salida de Egipto (Ex 12,17.26s) y la entrada en Cana\u00e1n (Jos 5,10ss); *pentecost\u00e9s, la alianza del Sina\u00ed\u00ad; la fiesta de oto\u00f1o, la estancia en el desierto (Lev 23,43). Luego otras fiestas nuevas vinieron a conmemorar otros recuerdos de la historia sagrada (p.e. la dedicaci\u00f3n: lMac 4,36-59).<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 del a\u00f1o se sit\u00faan otros ciclos m\u00e1s largos: diezmos trienales(Dt 14,28s), a\u00f1o sab\u00e1tico y jubilar (Lev 25). De una fiesta a otra se su-cede el ciclo regular de las semanas. Finalmente, la consagraci\u00f3n religiosa del tiempo penetra en el ciclo cotidiano, en el que los rituales se\u00f1alan sacrificios, ofrendas y oraciones a horas fijas (2Re 16,15; Ez 46,13s; N\u00fam 28,3-8). Toda la existencia del hombre est\u00e1 as\u00ed\u00ad incluida en una red de ritos que la santifican. El calendario ocupa un lugar tan importante en la vida de Israel que el rey perseguidor Ant\u00ed\u00adoco Ep\u00ed\u00adfanes, atentando contra \u00e9l se alzar\u00e1 contra Dios mismo (Dan 7,25; lMac 1,39.43.55), puesto que querr\u00e1 substituir la sacralizaci\u00f3n del tiempo sancionada por la revelaci\u00f3n por u\u00f1a sacralizaci\u00f3n pagana.<\/p>\n<p>II. EL TIEMPO HIST\u00ed\u201cRICO. 1. Ciclos c\u00f3smicos y tiempo hist\u00f3rico. El tiempo c\u00f3smico es de naturaleza c\u00ed\u00adclica. Al pensamiento oriental y griego impresion\u00f3 la inserci\u00f3n de la vida humana en estos ciclos del cosmos, que del retorno eterno de las cosas hizo la ley fundamental del tiempo. Sin llegar hasta esta conclusi\u00f3n de orden metaf\u00ed\u00adsico, el Eclesiast\u00e9s est\u00e1 vivamente impresionado por el mismo hecho: la vida humana est\u00e1 dominada por tiempos ineludibles (\u00abtiempo de dar a luz y tiempo de morir\u00bb, Ecl 3,1-8), por una repetici\u00f3n incesante de los mismos acontecimientos (\u00ablo que fue ser\u00e1, lo que se ha hecho se volver\u00e1 a hacer\u00bb,, 1,9; 3,15). As\u00ed\u00ad se marcan los l\u00ed\u00admites del esfuerzo humano, e incluso la dificultad de percibir la acci\u00f3n del gobierno divino en el perpetuo retorno de las cosas. Pero este pesimismo es excepci\u00f3n, pues la Biblia est\u00e1 dominada por otra concepci\u00f3n del tiempo que corresponde a su representaci\u00f3n de la historia.<\/p>\n<p>La historia no obedece a la ley del eterno retorno. En su fondo est\u00e1 orientada por el *designio de Dios que en ella se desarrolla y se manifiesta; est\u00e1 jalonada por acontecimientos que tienen car\u00e1cter \u00fanico y no se repiten, que se depositan en las *memorias. La humanidad, as\u00ed\u00ad enriquecida poco a poco por su experiencia de la duraci\u00f3n, se hace capaz de progreso. De esta manera el tiempo hist\u00f3rico difiere cualitativamente del tiempo c\u00f3smico, al que asume transfigur\u00e1ndolo a imagen del hombre. Tiene sus medidas particulares de grandeza, que est\u00e1n en relaci\u00f3n con la vida humana. Primitivamente ten\u00ed\u00ada Israel una noci\u00f3n familiar de la duraci\u00f3n: se contaba por *generaciones (y la misma palabra toled\u00f3t designa pr\u00e1cticamente la historia, G\u00e9n 2,4; 5,1; etc.). A partir de la monarqu\u00ed\u00ada se cuenta por reinados. M\u00e1s tarde vendr\u00e1n las eras. En estas suputaciones hist\u00f3ricas se manifiesta m\u00e1s de una vez cierto gusto por las cifras. Sin embargo, por falta de puntos seguros de referencia, los *n\u00fameros citados no corresponden siempre a lo que actualmente esperamos de la historia. Algunos de ellos son aproximativos o esquem\u00e1ticos (los 400 a\u00f1os de G\u00e9n 15,13). Otros tienen valor simb\u00f3lico (los 365 a\u00f1os de la vida de Enoc, G\u00e9n 5,23).. Pero no por eso dejan de revelar el empe\u00f1o que pusieron los autores sagrados en mostrar la revelaci\u00f3n encuadrada en el tiempo.<\/p>\n<p>2. Sacralizaci\u00f3n del tiempo hist\u00f3rico. En las religiones paganas el tiempo hist\u00f3rico s\u00f3lo tiene sacralidad en la medida en que un acontecimiento particular reproduce la historia primordial de los dioses, como lo hacen los ciclos de la naturaleza. Se trata de una sacralidad m\u00ed\u00adtica. En este punto la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica introduce una innovaci\u00f3n radical. En efecto, en ella se manifiesta Dios por medio de la historia sagrada: los acontecimientos de que est\u00e1 tejida \u00e9sta son sus actos ac\u00e1 en la tierra. Por esta raz\u00f3n el tiempo en que se inscriben estos acontecimientos tiene por s\u00ed\u00ad mismo valor sagrado: no ya en cuanto que repite el tiempo primordial, en el que Dios cre\u00f3 el mundo de una vez para siempre, sino en lo nuevo que aporta a medida que se van sucediendo las etapas del designio de Dios, cada una de las cuales tiene significaci\u00f3n particular. Lo que confiere sentido a todos estos puntos del tiempo no es, por lo dem\u00e1s, la red de los factores hist\u00f3ricos que en ellos se entrecruzan, por lo cual la Biblia tampoco presta gran atenci\u00f3n a este aspecto de las cosas. Exclusivamente la intenci\u00f3n divina es la que las orienta hacia un fin misterioso, en que el tiempo alcanzar\u00e1 su t\u00e9rmino a la vez que su plenitud.<\/p>\n<p>III. EL TERMINO DEL TIEMPO. 1. El comienzo y el fin. La historia sagrada, que engloba todo el destino del pueblo de Dios, se inscribe entre dos t\u00e9rminos correlativos: un comienzo y un fin. El pensamiento antiguo, cuando se representaba la perfecci\u00f3n humana, la situaba general-mente en los or\u00ed\u00adgenes, como una edad de oro seguida de una degradaci\u00f3n progresiva del tiempo. A veces previ\u00f3 una reviviscencia de aquella edad de oro con el retorno del gran a\u00f1o (iv \u00e9gloga de Virgilio), lo cual estaba todav\u00ed\u00ada en relaci\u00f3n con una concepci\u00f3n c\u00ed\u00adclica del tiempo.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la Biblia sit\u00faa en los or\u00ed\u00adgenes humanos una perfecci\u00f3n primitiva (G\u00e9n 2). Pero para ella la p\u00e9rdida de este estado inicial no es debida en modo alguno a un proceso natural de evoluci\u00f3n c\u00f3smica; el *pecado del hombre fue el que caus\u00f3 todo el drama. Desde entonces est\u00e1 la historia influenciada por dos movimientos contrarios. Por una parte se observa en ella un desarrollo progresivo del mal, una decadencia espiritual, que reclama infaliblemente el *juicio de Dios. As\u00ed\u00ad sucedi\u00f3 en la prehistoria, desde los or\u00ed\u00adgenes hasta el *Diluvio, que fue un juicio tipo; as\u00ed\u00ad sucede tambi\u00e9n en el transcurso de los siglos, tanto que los apocalipsis pueden extender al presente y al futuro esta interpretaci\u00f3n catastr\u00f3fica del tiempo (Dan 2; 7). Pero por otro lado se observa tambi\u00e9n una progresi\u00f3n hacia el bien, que prepara infaliblemente la *salvaci\u00f3n de los hombres. As\u00ed\u00ad sucedi\u00f3 ya en la prehistoria, cuando Dios escogi\u00f3 a No\u00e9 para salvarlo y hacer alianza con \u00e9l. As\u00ed\u00ad suceder\u00e1 finalmente cuando la perfecci\u00f3n primitiva vuelva ac\u00e1 en la tierra al t\u00e9rmino de la historia sagrada; no ya por un mero proceso de vuelta autom\u00e1tica a los principios, sino por un acto soberano de Dios, que realizar\u00e1 juntamente el juicio del mundo pecador y la salvaci\u00f3n de los justos. Para sustraer a Israel al atractivo del paganismo con su concepci\u00f3n de la duraci\u00f3n humana insistir\u00e1n los profetas en el t\u00e9rmino del tiempo y en las preparaciones morales que requiere.<\/p>\n<p>2. Lo que ser\u00e1 el fin. El *d\u00ed\u00ada de Yahveh, primera noci\u00f3n escatol\u00f3gica claramente expresada (Am 5,18; Is 2,12), aparece primero como una amenaza constantemente inminente suspendida sobre el mundo pecador. Sin embargo, su fecha, fijada en los secretos de Dios, es desconocida. Para designarla hablan sencillamente los profetas del \u00abfin de los d\u00ed\u00adas\u00bb (Is 2,2); o bien oponen al \u00abprimer tiempo\u00bb, el pasado, un \u00ab\u00faltimo tiempo\u00bb que har\u00e1 contraste con \u00e9l (Is 8,23). El per\u00ed\u00adodo actual, el del mundo pecador, se cerrar\u00e1 con un juicio definitivo. Entonces comenzar\u00e1 una nueva era, de la que los textos nos dan descripciones fascinadoras: edad de justicia y de felicidad, que reintroducir\u00e1 en la tierra la perfecci\u00f3n del *para\u00ed\u00adso (Os 2,20ss; Is 11,1-9). El porvenir no tendr\u00e1, pues, proporci\u00f3n con el tiempo presente; sin embargo, al principio no establec\u00ed\u00adan los profetas dis continuidad radical entre los dos: los tiempos nuevos, de duraci\u00f3n indefinida (Is 9,6), coronar\u00ed\u00adan la historia sin salirse del plano en que actualmente se desarrolla. Despu\u00e9s del exilio se acent\u00faa progresivamente la diferencia entre el \u00absiglo (o el *mundo) presente\u00bb y el \u00absiglo venidero\u00bb: ,\u00e9ste se inaugurar\u00e1 con la *creaci\u00f3n de los \u00abnuevos cielos\u00bb y de la \u00abnueva tierra\u00bb (Is 65,17); con otras palabras, se situar\u00e1 en un plano radicalmente *nuevo, el de los *misterios divinos, cuya *revelaci\u00f3n constituye el objeto propio de los apocalipsis.<\/p>\n<p>3. \u00bfCu\u00e1ndo llegar\u00e1 el fin? En efecto, los apocalipsis miran con pasi\u00f3n hacia este t\u00e9rmino (Dan 9,2), hacia este \u00abtiempo del fin\u00bb (11,40), que la *esperanza jud\u00ed\u00ada aguarda con impaciencia. Lo entrev\u00e9n siempre en un futuro pr\u00f3ximo, que suceder\u00e1 sin transici\u00f3n a la acuciante actualidad. Pero los \u00abtiempos y momentos\u00bb fijados por Dios son su secreto (cf. Act 1,7).<\/p>\n<p>Las especulaciones *num\u00e9ricas que se proponen a este objeto son del orden del s\u00ed\u00admbolo, de los 70 a\u00f1os de Jerem\u00ed\u00adas (Jer 29,10) a las 70 semanas de a\u00f1os de Daniel (Dan 9), per\u00ed\u00adodos cuya significaci\u00f3n es correlativa con la del a\u00f1o *sab\u00e1tico y del a\u00f1o jubilar (cf. Is 61,2; Lev 25,10). El anuncio b\u00ed\u00adblico de los \u00faltimos tiempos se distingue as\u00ed\u00ad totalmente de las especulaciones escatol\u00f3gicas a que siempre dieron lugar los per\u00ed\u00adodos turbulentos. Lo que ofrece el AT no es una determinaci\u00f3n matem\u00e1tica de la fecha en que nacer\u00e1 Jesucristo o en que tendr\u00e1 lugar el fin del mundo. Es una visi\u00f3n en profundidad, de la totalidad del tiempo &#8211; pasado, presente y futuro &#8211; que descubre su orientaci\u00f3n secreta y revela as\u00ed\u00ad su sentido. El hombre no puede sacar de ah\u00ed\u00ad ninguna satisfacci\u00f3n de su curiosidad inquieta, sino \u00fanicamente una conciencia de las exigencias espirituales que comporta el tiempo en que vive.<\/p>\n<p>NT. 1. JES\u00daS Y EL TIEMPO. 1. Jes\u00fas vive en el tiempo hist\u00f3rico. Con Jes\u00fas lleg\u00f3 el fin hacia el que estaban orientados los tiempos preparatorios. Este acto \u00faltimo de Dios se inserta en forma precisa en la duraci\u00f3n hist\u00f3rica : Jes\u00fas nace \u00aben los d\u00ed\u00adas del rey Heredes\u00bb (Mt 2,1); la predicaci\u00f3n de Juan comienza \u00abel a\u00f1o 15 del reinado de Tiberio C\u00e9sar\u00bb (Lc 3,1); Jes\u00fas \u00abda su bello testimonio bajo Poncio Pilato\u00bb (iTim 6,13). Dado que este \u00faltimo hecho es el acontecimiento por excelencia de la historia sagrada, acaecido \u00abuna vez por todas\u00bb (Rom 6,10; Heb 9,12), todas las confesiones de fe cristianas retienen el momento en que se situ\u00f3 en el tiempo humano. Por lo dem\u00e1s Jes\u00fas, durante su vida en la tierra, acept\u00f3 las etapas normales que exige toda maduraci\u00f3n humana (Le 2,40.52). Particip\u00f3, pues, plenamente en nuestra experiencia del tiempo. \u00danicamente su conciencia prof\u00e9tica le hace dominar el curso de los acontecimientos, tanto que vive con los ojos fijos en la muerte a la que \u00abtiene que\u00bb llegar para luego resucitar (Mc 8,31; 9,31; 10,33s p). Esa es su *hora (in 17,1), que la obediencia al Padre no le permite anticipar (2,4).<\/p>\n<p>2. El tiempo de Jes\u00fas, plenitud de los tiempos. Es esencial comprender el significado de este tiempo de Jes\u00fas. Por lo dem\u00e1s, desde el comienzo de su predicaci\u00f3n lo proclama clara-mente: \u00abSe han cumplido los tiempos y el reino de Dios est\u00e1 pr\u00f3ximo\u00bb (Mc 1,15; cf. Lc 4,21). Tambi\u00e9n, a todo lo largo de su ministerio apremia luego a sus oyentes para que comprendan los signos del tiempo en que viven (Mt 16,1ss). Finalmente, llorar\u00e1 sobre Jerusal\u00e9n que no ha sabido reconocer el tiempo en que Dios la *visitaba (Lc 19,44). Jes\u00fas corona, pues, la expectativa jud\u00ed\u00ada. Con \u00e9l ha llegado \u00abla *plenitud de los tiempos\u00bb (G\u00e1l 4,4; Ef 1,10). Introdujo en la historia de Israel ese elemento definitivo que la predicaci\u00f3n del Evangelio pondr\u00e1 plenamente en claro: \u00abAhora, sin la ley, se ha manifestado la justicia de Dios atestiguada por la ley y por los profetas\u00bb (Rom 3,21). En el desarrollo del designio de Dios se ha producido un acontecimiento en funci\u00f3n del cual todo se define en t\u00e9rminos de \u00abantes\u00bb y de \u00abdespu\u00e9s\u00bb: \u00aben otro tiempo estabais sin Cristo. ajenos a las alianzas de la promesa\u00bb (Ef 2,12); \u00abahora, \u00e9l os ha reconciliado en su cuerpo de carne\u00bb (Col 1,22). El tiempo de Jes\u00fas no est\u00e1. pues, solamente en medio de la duraci\u00f3n terrena: llevando al tiempo a su cumplimiento lo domina entera-mente.<\/p>\n<p>II. EL TIEMPO DE LA IGLESIA. 1. Prolongaci\u00f3n de la escatolog\u00ed\u00ada. En la \u00f3ptica del AT se enfocaba el fin en forma global: el designio de Dios llegar\u00ed\u00ada a su t\u00e9rmino instituyendo a la vez en la tierra el juicio y la salvaci\u00f3n. El NT introduce una complejidad en el interior de este fin. Con Jes\u00fas ha tenido lugar el acontecimiento decisivo del tiempo, pero todav\u00ed\u00ada no ha llevado todos sus frutos. Los \u00faltimos tiempos est\u00e1n solamente inaugurados, pero a partir de la resurrecci\u00f3n se dilatan en una forma que no hab\u00ed\u00adan previsto expl\u00ed\u00adcitamente los profetas y los apocalipsis. Jes\u00fas, en las par\u00e1bolas, hab\u00ed\u00ada dejado ya entrever la marcha del *reino hacia una plenitud futura, le cual supon\u00ed\u00ada un cierto lapso de tiempo (Mt 13,30 p; Mc 4,26-29). Despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n la misi\u00f3n que da a los ap\u00f3stoles supone la misma prolongaci\u00f3n de la escatolog\u00ed\u00ada (Mt 28,19s; Act 1,6ss). Finalmente, la escena de la *ascensi\u00f3n distingue netamente el momento en que Jes\u00fas toma asiento \u00aba la *diestra de Dios\u00bb de aquel en que retornar\u00e1 en gloria para consumar la realizaci\u00f3n de las *promesas prof\u00e9ticas (Act 1,11). Entre los dos se situar\u00e1 un tiempo intermedio, cualitativa-mente diferente, tanto del \u00abtiempo de la ignorancia\u00bb en que estaban sumidos los paganos (Act 17,30), como del tiempo de la pedagog\u00ed\u00ada en que viv\u00ed\u00ada hasta entonces el pueblo de Israel (G\u00e1l 3,23ss; 4,lss). Es el tiempo de la Iglesia.<\/p>\n<p>2. Significaci\u00f3n del tiempo de la Iglesia. Este tiempo de la Iglesia es una \u00e9poca privilegiada. Es el tiempo del Esp\u00ed\u00adritu (Jn 16,5-15; Rom 8,15ss), el tiempo en que el Evangelio es notificado a todos los hombres, jud\u00ed\u00ados o paganos, para que todos puedan participar de la salvaci\u00f3n. Situaci\u00f3n verdaderamente parad\u00f3jica. Por una parte, este tiempo pertenece al orden definitivo de cosas que anunciaban las Escrituras: para nosotros, que hemos entrado en \u00e9l por el bautismo, ha llegado el \u00abfin de los tiempos\u00bb (ICor 10,11). Pero por otra parte, coexiste con el \u00absiglo presente\u00bb (Tit 2,12), que debe pasar como pasa la figura de este mundo (lCor 7,29ss). La conversi\u00f3n al Evangelio de Jesucristo representa para todo hombre un cambio de ser: es un paso del \u00abmundo presente\u00bb al \u00abmundo venidero\u00bb, del tiempo antiguo que se precipita hacia su ruina, al tiempo nuevo que camina hacia su plena expansi\u00f3n. La importancia del tiempo de la Iglesia viene de que hace posible este paso. Es \u00abel tiempo favorable, el d\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n\u00bb, puesto ahora ya al alcance de todos (2Cor 6,1s). Es el \u00abhoy\u00bb de Dios, durante el cual cada hombre es invitado a la *conversi\u00f3n y en el que es importante volverse atentos a la voz divina (Heb 3,7-4,11).<\/p>\n<p>Y as\u00ed\u00ad como en el AT el designio de salvaci\u00f3n se desarrollaba seg\u00fan las voluntades misteriosas de Dios, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n el tiempo de la Iglesia obedece a un plan, cuya econom\u00ed\u00ada la dejan entrever algunos textos. Habr\u00e1 en primer lugar un \u00abtiempo de los paganos\u00bb que comportar\u00e1 dos aspectos: por una parte, \u00ab*Jerusal\u00e9n [s\u00ed\u00admbolo del antiguo Israel entero] ser\u00e1 hollada por los paganos\u00bb (Le 21,24); por otra parte, estos mismos paganos se convertir\u00e1n progresivamente al Evangelio (Rom 11,25). Luego vendr\u00e1 el tiempo de *Israel: entonces a su vez \u00abtodo Israel ser\u00e1 salvo\u00bb (Rom 11,26) y habr\u00e1 llegado el fin. Tal es, en su desenvolvimiento completo, el misterio del tiempo que recubre la entera historia humana. Jes\u00fas, que lo domina, es el \u00fanico capaz de abrir el *libro con siete sellos, en el que est\u00e1n escritos los destinos del mundo (Ap 5).<\/p>\n<p>3. Sacralizaci\u00f3n del tiempo de la Iglesia. El tiempo de la Iglesia es por s\u00ed\u00ad mismo sagrado, por el mero hecho de que pertenece al \u00abmundo venidero\u00bb. Es sabido, sin embargo, que para que sea efectiva la sacralizaci\u00f3n del tiempo por los hombres debe ir marcada de signos visibles: los \u00abtiempos sagrados\u00bb y las *fiestas religiosas cuyo retorno anual se adapta a los ritmos del tiempo c\u00f3smico. Ya el AT hab\u00ed\u00ada buscado para estos signos una nueva fuente de sacralidad en la conmemoraci\u00f3n de los grandes hechos de la historia sagrada. Desde la venida de Jes\u00fas a la tierra estos mismos hechos no tienen ya sino un valor de *figuras, puesto que el acontecimiento de la salvaci\u00f3n se ha encuadrado en el tiempo hist\u00f3rico. Este acontecimiento \u00fanico es, pues, lo que la Iglesia actualiza ahora en los ciclos de su calendario lit\u00fargico a fin de santificar el tiempo humano. Cada domingo, *d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or (Ap 1,10; Act 20,7; lCor 16,2), viene a ser en el marco de la semana una celebraci\u00f3n de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas. La celebraci\u00f3n adquiere un car\u00e1cter m\u00e1s solemne cuando retorna anualmente la fiesta de *pascua, la fiesta por excelencia (lCor 5,8), aniversario de la muerte y de la resurrecci\u00f3n del Se\u00f1or (cf. 5,7). As\u00ed\u00ad se hallan en el NT los primeros lineamentos de los ciclos lit\u00fargicos cristianos, que se desarrollar\u00e1n en la Iglesia. Toda la vida humana se pondr\u00e1 as\u00ed\u00ad en relaci\u00f3n con el misterio de salvaci\u00f3n advenido en la historia, verdadero tiempo ejemplar que finalmente ha sustituido al \u00abtiempo primordial\u00bb de las mitolog\u00ed\u00adas paganas.<\/p>\n<p>IIl. LA CONSUMACI\u00ed\u201cN DE LOS SIGLOS. 1. La escatolog\u00ed\u00ada cristiana. No obstante el tiempo de la Iglesia no se basta a s\u00ed\u00ad mismo. En relaci\u00f3n con el AT forma ya parte de los \u00ab\u00faltimos tiempos\u00bb, pero no por eso deja de tender hacia una plenitud futura, no deja de estar orientado hacia un t\u00e9rmino que es el \u00abd\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\u00bb. Ahora que se ha dado el *Esp\u00ed\u00adritu a los hombres, la creaci\u00f3n entera aspira a la revelaci\u00f3n final de los hijos de Dios, a la *redenci\u00f3n de su cuerpo (Rom 8,18-24). S\u00f3lo entonces se con-sumar\u00e1 la obra de Cristo, que es el alfa y omega, \u00abel que es, que era y que viene\u00bb (Ap 1,8). En ese d\u00ed\u00ada \u00absiglo presente\u00bb y tiempo de la Iglesia acabar\u00e1n conjuntamente. El primero hundi\u00e9ndose en una cat\u00e1strofe definitiva cuando el s\u00e9ptimo \u00e1ngel derrame su copa y se oiga una voz que grite: .(Hecho est\u00e1\u00bb (16,17). El segundo, llegando a su total transfiguraci\u00f3n, cuando aparezcan los \u00abnuevos cielos y la nueva tierra\u00bb (21,1). Entonces no habr\u00e1 ya ni sol ni luna que marquen el tiempo como en el mundo antiguo (21,23), puesto que los hombres habr\u00e1n entrado en la eternidad de Dios.<\/p>\n<p>2. \u00bfCu\u00e1ndo llegar\u00e1 el fin? Jes\u00fas no dio a conocer la fecha en que ha de verificarse esta consumaci\u00f3n de los siglos, este fin del mundo: es un secreto del Padre solo (Mc 13,32 p), y no pertenece a los hombres conocer los tiempos y los momentos que \u00e9l ha fijado por su propia autoridad (Act 1,7). La Iglesia naciente, en su ardiente esperanza de la parus\u00ed\u00ada del Se\u00f1or, vivi\u00f3 bajo la constante impresi\u00f3n de su proximidad: \u00abEl tiempo es corto\u00bb (lCor 7,9); \u00abla salvaci\u00f3n est\u00e1 ahora m\u00e1s pr\u00f3xima que cuando vinimos a la fe, la *noche avanza, el *d\u00ed\u00ada est\u00e1 pr\u00f3ximo\u00bb (Rom 13,11s). La impresi\u00f3n era tan fuerte que Pablo, aun empleando este lenguaje, hubo de poner en guardia a los tesalonicenses contra todo c\u00e1lculo preciso de la fecha fat\u00ed\u00addica (2Tes 2,lss). S\u00f3lo poco a poco, bajo la presi\u00f3n de la experiencia, se adquiri\u00f3 conciencia de la prolongaci\u00f3n de los \u00ab\u00faltimos tiempos\u00bb. Pero la inminencia del retorno del Se\u00f1or sigui\u00f3 siendo un componente esencial en la psicolog\u00ed\u00ada de la *esperanza: el Hijo del hombre viene como un ladr\u00f3n de noche (Mt 24,43; lTes 5,2; Ap 3,3). El tiempo de la Iglesia, que se desarrolla a nuestros ojos, est\u00e1 tambi\u00e9n marcado con signos precursores del fin (2Tes 2,3-12; Ap 6-19). As\u00ed\u00ad el NT completa la visi\u00f3n prof\u00e9tica de la historia humana que hab\u00ed\u00ada esbozado el AT.<\/p>\n<p>-> Culto &#8211; Designio de Dios &#8211; D\u00ed\u00ada del Se\u00f1or &#8211; Hora &#8211; Memoria &#8211; Nuevo &#8211; Plenitud &#8211; Tradici\u00f3n.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Uno de los problemas m\u00e1s engorrosos de la filosof\u00eda es la definici\u00f3n del tiempo (<em>chronos<\/em>). La Biblia presenta una concepci\u00f3n distintiva del tiempo, lo cual se refleja especialmente por el uso particular que hace de los t\u00e9rminos <em>kairos<\/em> y <em>ai\u014dn<\/em>. En lugar de mirar el tiempo en una manera abstracta como un problema, se plantea el tiempo como una esfera creada en la que se actualiza el plan redentor de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el uso secular, <em>kairos<\/em>, se refiere a un punto definido de tiempo especialmente apropiado para una iniciativa dada (Hch. 24:25), <em>ai\u014dn<\/em> se refiere, por su parte, a una extensi\u00f3n de tiempo (estipulado o no). El NT se basa en este t\u00e9rmino y toma en cuenta ante todo la historia de la redenci\u00f3n (Jn. 7:6), en la cual la determinaci\u00f3n divina (Hch. 1:7), no la deliberaci\u00f3n humana, constituyen en un momento o edad el tiempo apropiado de la obra de Dios. \u00abPorque \u2026 el plan divino de la salvaci\u00f3n est\u00e1 limitado a ciertos puntos de tiempo o <em>kairoi<\/em> escogidos por Dios \u2026 es que es \u2026 <em>historia<\/em> redentiva. No todos los fragmentos de tiempo constituyen historia redentiva en el sentido espec\u00edfico, m\u00e1s bien \u2026 estos <em>kairoi<\/em> se distinguen del tiempo como un todo\u00bb (Oscar Cullmann, <em>Christ and Time<\/em>, pp. 40s.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque el NT da una amplia cabida al <em>kairoi<\/em> futuro asociado con el drama escatol\u00f3gico, su <em>kairos<\/em> central es la vida, muerte y resurrecci\u00f3n del Cristo encarnado, lo cual es decisivamente significativo para el reino de Dios. Los t\u00e9rminos \u00abd\u00eda (del Se\u00f1or)\u00bb, \u00abhora\u00bb, \u00abahora\u00bb y \u00abhoy\u00bb ganan un significado dram\u00e1tico en el contexto del NT donde el orden eterno y la historia redentiva afectan la extensi\u00f3n de los eventos ordinarios. El <em>kairoi<\/em> redentivo interconectado provee del nexo en la historia de la salvaci\u00f3n. Sin embargo, el <em>kairoi<\/em> divino, al mismo tiempo secretamente envuelve todo el movimiento secular del tiempo (Hch. 17:26) para el cumplimiento, a veces inadvertido, del prop\u00f3sito final de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la misma manera que <em>kairos<\/em> es una revelaci\u00f3n moment\u00e1nea decisiva de lo eternal, as\u00ed tambi\u00e9n <em>ai\u014dn<\/em> revela al Se\u00f1or de las edades quien divide los grandes per\u00edodos de tiempo seg\u00fan su propio prop\u00f3sito. Los <em>kairoi<\/em> son puntos decisivos dentro del grande <em>ai\u014dna<\/em>. La Biblia encierra la historia en una visi\u00f3n que va desde la edad de la promesa, la edad del cumplimiento y la edad venidera.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La transici\u00f3n del hombre al orden eternal no lo envolver\u00e1 en un reemplazo de la experiencia temporal, ya que, aunque redimido, \u00e9l permanece como criatura (Ap. 10:6, \u00abel tiempo no ser\u00e1 m\u00e1s\u00bb, no ense\u00f1a la cesaci\u00f3n del tiempo, sino que ya no habr\u00e1 m\u00e1s oportunidad. La palabra \u00abtiempo\u00bb aqu\u00ed quiere decir \u00abdilaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La filosof\u00eda moderna, caracter\u00edsticamente, afirma que toma el tiempo m\u00e1s seriamente que lo que lo hizo la filosof\u00eda antigua o medieval. El pensamiento cl\u00e1sico griego disolvi\u00f3 el significado del mundo temporal, describi\u00e9ndolo como una sombra ilusoria junto a las formas e ideas eternales (cf. <em>Eternidad<\/em>). La influencia del pensamiento plat\u00f3nico y aristot\u00e9lico sobre los pensadores medievales los apart\u00f3 del singular punto de vista b\u00edblico de la historia para concentrarse m\u00e1s en las verdades reveladas en la religi\u00f3n judeocristiana, aunque la importancia de la revelaci\u00f3n hist\u00f3rica y la redenci\u00f3n permanecen como centrales en los grandes credos. El idealismo filos\u00f3fico moderno reh\u00faye lo hist\u00f3rico y temporal d\u00e1ndole un significado eternal en cualquier punto y, por lo tanto, ha sido hostil, aunque en una manera disimulada a las doctrinas de la singular encarnaci\u00f3n y expiaci\u00f3n de Cristo. Conducido por Hegel, sin embargo, el idealismo moderno ubica el tiempo y la historia en la misma naturaleza de lo Absoluto. De esta manera, minimiz\u00f3 la singularidad de la historia b\u00edblica a la vez que exager\u00f3 la espiritualidad de la historia en general al ver todo esto como un proceso divino. Sin embargo, esta especulaci\u00f3n profundamente antib\u00edblica mantiene una deuda con el punto de vista b\u00edblico. La deuda se manifiesta en dos formas. Primero, el idealismo est\u00e1 en contra de menospreciar lo temporal como lo hace la antigua filosof\u00eda cl\u00e1sica. Por el contrario, enfatiza el agresivo inter\u00e9s de Dios en la historia. Segundo, en lugar de fomentar una visi\u00f3n c\u00edclica de la historia, como un proceso de edades recurrentes, pone el \u00e9nfasis en que el proceso del tiempo se mueve hacia una meta perfecta.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El naturalismo evolucionista regres\u00f3 al esquema cosmoc\u00e9ntrico griego, a expensas de las interpretaciones te\u00edstas de la realidad. Pero es muy significativo que tambi\u00e9n el evolucionismo recurra a conceptos evolucionistas modernos y as\u00ed le d\u00e9 al tiempo a una importancia decisiva. Su noci\u00f3n de que el tiempo mismo actualiza nuevas formas de vida fue sostenida m\u00e1s popularmente en la primera parte del siglo despu\u00e9s de Darwin, que lo que es hoy en d\u00eda, porque actualmente el inter\u00e9s especulativo en la evoluci\u00f3n emergente est\u00e1 creciendo. Los dos enfoques generalmente retienen la expectaci\u00f3n de una meta superior hacia la que se dirige el proceso temporal. Esto quiere decir que las teor\u00edas modernas de progreso est\u00e1n t\u00e1citamente en deuda con la doctrina b\u00edblica del reino de Dios, cuyas exposiciones especulativas le quitan su caracter\u00edstica sobrenatural.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aparte de la corriente de la teolog\u00eda b\u00edblica, virtualmente todo el movimiento de la religi\u00f3n y filosof\u00eda antigua despreci\u00f3 el significado del orden temporal. No todas las religiones orientales, sin embargo, compartieron la noci\u00f3n de nirvana, que es peculiar al budismo, con su \u00e9nfasis sobre la historia y la existencia personal como malignas y con su expectaci\u00f3n de bienaventuranza por medio de la aniquilaci\u00f3n o por medio de la absorci\u00f3n en la divinidad en lugar de una redenci\u00f3n hist\u00f3rica. Pero ninguna de ellas apunt\u00f3 al \u00e9nfasis b\u00edblico de que la historia refleja un movimiento con prop\u00f3sito, hacia una meta inteligente y moral. Las religiones no b\u00edblicas y las especulaciones de la antig\u00fcedad no pudieron librarse de la teor\u00eda c\u00edclica de la historia como una serie de edades recurrentes; de hecho, esta concepci\u00f3n fue algunas veces espiritualizada por medio de llamarle \u00abDios\u00bb al proceso, en conformidad con los postulados pante\u00edstas. Mientras que el zoroastrismo (v\u00e9ase) dedic\u00f3 m\u00e1s espacio a la teleolog\u00eda \u00e9tica a trav\u00e9s de su insistencia en los dos principios eternos, el Bien y el Mal, su dualismo absoluto le neg\u00f3 a la historia un significado permanente. En efecto, aunque evit\u00f3 la noci\u00f3n de una repetici\u00f3n eterna, el zoroastrismo dividi\u00f3 el movimiento del mundo en cuatro per\u00edodos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En ninguna otra parte, que no sea la Biblia, se le da al tiempo su verdadera importancia. Si bien el tiempo no tiene car\u00e1cter decisivo, Dios lo ha creado como la esfera en la que acontece su obra preservadora y redentora, y es el \u00e1mbito en el que el hombre toma sus decisiones de camino a su destino eterno. La historia se mueve hacia una meta divina abarcando la redenci\u00f3n de los elegidos por el Creador y Se\u00f1or del universo. Dentro de esta matriz hist\u00f3rica, cada pensamiento, palabra y hecho tiene repercusiones en el orden moral eterno. Richard Kroner sintetiza acertadamente la filosof\u00eda b\u00edblica: \u00abLa historia tiene un comienzo en Dios, tiene su centro en Cristo y su t\u00e9rmino en la consumaci\u00f3n y juicio final\u00bb (<em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">ER<\/a><\/em>: \u00abPhilosophy of History\u00bb, p. 582. New York: The Philosophical Library, 1945). Oscar Cullmann enfatiza esto cuando se opone a la concepci\u00f3n jud\u00eda de la historia lineal que a\u00fan espera su cl\u00edmax (el Cristo-evento coincidiendo con la Parusia); en el enfoque cristiano, el centro de la historia descansa en un evento pasado en vez de un futuro escatol\u00f3gico (la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas de Nazaret controlan decididamente la l\u00ednea del tiempo despu\u00e9s de eso).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cullmann advierte apropiadamente contra la excesiva separaci\u00f3n del tiempo y la eternidad por parte de Kierkegaard, Barth, Brunner y Bultmann. Pero su propia alternativa debilita la unicidad de la eternidad de Dios (v\u00e9ase <em>Eternidad<\/em>). M\u00e1s aun, el realismo b\u00edblico de Cullmann se ve amenazado por las concesiones a la noci\u00f3n del \u00abmito temporal, no hist\u00f3rico\u00bb a lo que \u00e9l reduce mucho de la narrativa b\u00edblica del comienzo y del fin. Si tales mitos preservan la continuidad de la l\u00ednea temporal, \u00bfpor qu\u00e9 no deber\u00edan reducirse todos los acontecimientos b\u00edblicos a esta condici\u00f3n? \u00bfPor qu\u00e9 no reducir al segundo Ad\u00e1n al patr\u00f3n supuestamente mitol\u00f3gico del primer Ad\u00e1n?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Barth, <em>Church Dogmatics<\/em>, III, 2, \u00a747; O. Cullmann, <em>Christ and Time<\/em>; J. Marsh, \u00abTime\u00bb, en <em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">RTWB<\/a><\/em>; E. Trocm\u00e9, \u00abTime\u00bb, <em><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">CB<\/a><\/em>.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Carl. F.H. Henry<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><em>ER <\/em><\/a><em>An Encyclopaedia of Religion<\/em>, Vergilius Ferm, ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><em>RTWB <\/em><\/a><em>Richardson\u2019s Theological Word Book<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><em>CB <\/em><\/a><em>Companion to the Bible<\/em>, J. J. Von Allmen, ed.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (607). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>Los vocablos b\u00edblicos para indicar tiempo no constituyen en s\u00ed mismos base segura para reflexionar sobre los conceptos b\u00edblicos del tiempo. Estos deben colegirse de los contextos en que aparecen dichas palabras.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. Tiempos y sazones<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Los hebreos ten\u00edan sus modos de medir el paso del tiempo (* <span style='text-transform: uppercase'>Calendario<\/span>) pero los contextos m\u00e1s frecuentes de las palabras traducidas \u201ctiempos\u201d y \u201csazones\u201d sugieren una preocupaci\u00f3n por los tiempos se\u00f1alados, el momento apropiado, la oportunidad para que se produjese alg\u00fan acontecimiento o se realizase alguna acci\u00f3n. La palabra m\u00e1s com\u00fan es <\/span><span style=''>&#723;&#275;&#7791;<\/span><span lang=ES style=''> (cf. Ec. 3.1ss para un uso caracter\u00edstico); <\/span><span style=' '>z<sup>e<\/sup>m&#257;n<\/span><span lang=ES style=''> tiene el mismo significado. <\/span><span style=''>m\u00f4&#723;&#275;&#7695;<\/span><span lang=ES style=''> viene de una ra\u00edz que significa \u201cse\u00f1alar\u201d y se usa para los per\u00edodos naturales tales como la luna nueva (<etiqueta id=\"#_ftn383\" name=\"_ftnref383\" title=\"\">p. ej. Sal. 104.19; cf. <\/etiqueta><\/span><etiqueta id=\"#_ftn384\" name=\"_ftnref384\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vp<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=' '>, <\/span><span lang=ES style='font-size: 10.0pt;;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vm<\/span><span lang=ES style=''>) y para las fiestas se\u00f1aladas (p. ej. Nm. 9.2). En particular, todas estas palabras se usan para hacer referencia a los tiempos se\u00f1alados por Dios, las oportunidades dadas por \u00e9l (p. ej. Dt. 11.14; Sal. 145.15; Is. 49.8; Jer. 18.23). En el NT el <etiqueta id=\"#_ftn385\" name=\"_ftnref385\" title=\"\">gr. <\/etiqueta><\/span><span style=''>kairos<\/span><span lang=ES style=''> aparece con frecuencia en contextos similares, si bien en s\u00ed mismo este vocablo no significa \u201cmomento decisivo\u201d (cf. Lc. 19.44; Hch. 17.26; Tit. 1.3; 1 P. 1.11).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>As\u00ed, la Biblia no recalca la continuidad abstracta del tiempo sino m\u00e1s bien el origen divino del contenido de ciertos momentos de la historia. Esta perspectiva del tiempo podr\u00eda denominarse \u201clineal\u201d, por contraste con la perspectiva c\u00edclica del tiempo que era com\u00fan en el mundo antiguo; los prop\u00f3sitos de Dios se dirigen hacia una consumaci\u00f3n; no es que las cosas sigan andando o vuelvan al punto de partida porque s\u00ed. Pero si decimos que la perspectiva b\u00edblica es \u201clineal\u201d no debemos suponer por ello que el tiempo y la historia se desenvuelvan en una inevitable sucesi\u00f3n de acontecimientos; m\u00e1s bien la Biblia destaca la existencia de \u201ctiempos\u201d, momentos en los cuales Dios mismo lleva a cabo sus prop\u00f3sitos en el mundo (* <span style='text-transform: uppercase'>D\u00eda de Jehov\u00e1<\/span>).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Dios es soberano en la determinaci\u00f3n de dichos tiempos, de modo que ni siquiera el Hijo, durante su ministerio terrenal, sab\u00eda el d\u00eda y la hora de la consumaci\u00f3n (Mr. 13.32; Hch. 1.7). La soberan\u00eda de Dios se extiende tambi\u00e9n a los tiempos de cada vida individual (Sal. 31.15).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En el arameo del libro de Daniel el t\u00e9rmino <\/span><span style=''>&#723;idd&#257;n<\/span><span lang=ES style=''> se refiere a per\u00edodos cronol\u00f3gicos de tiempo (p. ej. 2.9; 3.15), con frecuencia, aparentemente, un a\u00f1o (p. ej. 4.16; 7.25, aunque no todos los int\u00e9rpretes est\u00e1n de acuerdo en que se trata de a\u00f1os en estos casos). No se deja de recalcar la soberan\u00eda de Dios (2.21).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El vocablo <\/span><span style=' '>jronos<\/span><span lang=ES style=' '> a veces se refiere, en el NT como en el gr. secular, simplemente al paso del tiempo (p. ej. Lc. 20.9; Hch. 14.28). El contexto podr\u00eda darle el sentido de \u201cdemora\u201d, \u201ctiempo de demorar o esperar\u201d (p. ej. Hch. 18.20, 23); es probable que este sea el significado de Ap. 10.6 y no \u201cque el tiempo no ser\u00eda m\u00e1s\u201d.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. La eternidad<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>El heb. tiene los t\u00e9rminos <\/span><span style=''>&#723;a&#7695;<\/span><span lang=ES style=''> y <\/span><span style=''>&#723;\u00f4l&#257;m<\/span><span lang=ES style=''> para el tiempo prolongado o remoto tal como el que da t\u00e9rmino a la vida del hombre (cf. 1 S. 1.22, 28) o la edad de los montes (Gn. 49.26). Sobre todo, estos vocablos se aplican a Dios, cuyo ser es ilimitado, y no est\u00e1 sujeto a ning\u00fan l\u00edmite de Tiempo (Sal. 90.2). Esta ausencia de l\u00edmite temporal es inherente tambi\u00e9n a todos los atributos de Dios y a su gracia para con su pueblo (cf. Jer. 31.3; 32.40; Os. 2.19). Para expresar m\u00e1s intensamente la convicci\u00f3n de que Dios no se limita a ning\u00fan lapso de tiempo fijo el heb. usa un plural po\u00e9tico de intensidad (p. ej. Sal. 145.13; Dn. 9.24) o una forma doble (p. ej. Sal 132.14).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El uso neotestamentario de <\/span><span style=''>ai&#333;n<\/span><span lang=ES style=''> es similar; puede usarse para toda una vida (1 Co. 8.13, cf. <\/span><etiqueta id=\"#_ftn386\" name=\"_ftnref386\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0nbe<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=''>, <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vm<\/span><span lang=ES style=' '>), para un tiempo remoto en el pasado (Lc. 1.70), o para el futuro (Mr. 11.14). Se usa en forma intensiva en frases tales como <\/span><span style=''>eis tous ai&#333;nas t&#333;n ai&#333;n&#333;n<\/span><span lang=ES style=''> (p. ej. G\u00e1. 1.5); el que tales usos son intensivos m\u00e1s que verdaderos plurales que contemplan una serie de per\u00edodos mundiales, \u201clos siglos de los siglos\u201d (<\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vm<\/span><span lang=ES style=' '>), lo sugiere He. 1.8, donde el genitivo est\u00e1 en singular. Tambi\u00e9n se describe a Dios como activo <\/span><span style=''>pro t&#333;n ai&#333;n&#333;n<\/span><span lang=ES style=''>, \u201cantes de los siglos (1 Co. 2.7).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Estos usos, tanto en el <etiqueta id=\"#_ftn387\" name=\"_ftnref387\" title=\"\">AT como en el NT, se corresponden con el uso de \u201ceterno, eternidad\u201d en castellano para se\u00f1alar aquello que siempre ha existido y existir\u00e1; el<\/etiqueta> lenguaje que se usa en la Biblia no determina por s\u00ed mismo las cuestiones filos\u00f3ficas relativas al tiempo y la eternidad, que se describen brevemente m\u00e1s abajo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El adjetivo <\/span><span style=' '>ai&#333;nios<\/span><span lang=ES style=''> corresponde al uso de <\/span><span style=''>ai&#333;n<\/span><span lang=ES style=''> con referencia a Dios, y por lo tanto agrega a su sentido temporal de \u201ceterno, imperecedero\u201d una nota cualitativa de \u201cdivinidad\/inmortalidad\u201d. A esta tendencia contribuye el hecho de que en el heb. tard\u00edo <\/span><span style=''>&#723;\u00f4l&#257;m<\/span><span lang=ES style=''> se usa en el sentido espacial de \u201cel mundo\u201d; cf. la traducci\u00f3n de <\/span><span style=''>ai&#333;n<\/span><span lang=ES style=''> por \u201cmundo\u201d en <\/span><etiqueta id=\"#_ftn388\" name=\"_ftnref388\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>av<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=' '> en, p. ej., Mr. 10.30; Ef. 1.21.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>III. Las dos eras<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>El NT destaca uno de los tiempos se\u00f1alados por Dios como decisivo. La primera nota de la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas dec\u00eda \u201cel tiempo se ha cumplido\u201d (Mr. 1.15). La vida y obras de Jes\u00fas marcan la crisis de los prop\u00f3sitos de Dios (Ef. 1.10). Esta es la gran oportunidad (2 Co. 6.2) que los cristianos deben aprovechar plenamente (Ef. 5.16; Col. 4.5). Dentro del per\u00edodo del ministerio terrenal de Jes\u00fas hay una concentraci\u00f3n adicional de la atenci\u00f3n en el momento de su muerte y resurrecci\u00f3n (cf. Mt. 26.18; Jn. 7.6).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Es el hecho de que ese tiempo o momento decisivo ya ha pasado lo que marca la diferencia entre la esperanza jud\u00eda y la cristiana en cuanto al futuro; el jud\u00edo espera la decisiva intervenci\u00f3n de Dios en el futuro; el cristiano puede tener una expectativa aun m\u00e1s aguda de la consumaci\u00f3n de todas las cosas porque sabe que el momento decisivo ha pasado \u201cuna vez por todas\u201d. Los \u00faltimos tiempos est\u00e1n ya con nosotros (Hch. 2.17; He. 1.2; 1 Jn. 2.18; 1 P. 1.20).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El NT hace una notable modificaci\u00f3n de la divisi\u00f3n jud\u00eda del tiempo en esa \u00e9poca, dividi\u00e9ndolo en era presente y era por venir. Hay por delante un punto de transici\u00f3n en el futuro entre \u201ceste tiempo\u201d y \u201cel siglo venidero\u201d (Mr. 10.30; Ef. 1.21; Tit. 2.12\u201313), pero hay una anticipaci\u00f3n de la consumaci\u00f3n, porque en Jes\u00fas el prop\u00f3sito de Dios se ha cumplido decididamente. El don del Esp\u00edritu es la marca de dicho anticipo, este gustar de los poderes del siglo venidero (Ef. 1.14; He. 6.4\u20136; cf. Ro. 8.18\u201323; G\u00e1. 1.4). Por ello Juan recalca sistem\u00e1ticamente que ahora tenemos vida eterna, <\/span><span style=''>z&#333;&#275; ai&#333;nios<\/span><span lang=ES style=''> (p. ej. Jn. 3.36). No es simplemente que <\/span><span style=' '>ai&#333;nios<\/span><span lang=ES style=''> tenga connotaciones cualitativas; m\u00e1s bien Juan est\u00e1 destacando el hecho de que los cristianos ya tienen esa vida en la que ingresar\u00e1n plenamente por la resurrecci\u00f3n (Jn. 11.23\u201325). Esta \u201csuperposici\u00f3n parcial\u201d de las dos edades posiblemente sea lo que ten\u00eda presente Pablo en 1 Co. 10.11.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>IV. El tiempo y la eternidad<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Muchos fil\u00f3sofos cristianos han sostenido que el lenguaje intensivo de la Biblia con respecto al tiempo se\u00f1ala aspectos del ser de Dios que en filosof\u00eda pueden expresarse mejor en funci\u00f3n de una eternidad que de alg\u00fan modo sea cualitativamente diferente del tiempo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Otros han sostenido que cualquier consideraci\u00f3n del ser de Dios como intemporal deja de ser escritural; que nuestro lenguaje est\u00e1 necesariamente referido al tiempo y que no podemos hablar de un ser intemporal sin correr el riesgo de abstraerlo tanto del mundo que no se pueda pensar que influya en la vida del mundo para nada en forma directa. As\u00ed, si se ha de mantener la perspectiva cristiana de Dios como activo en la historia, debemos valernos del lenguaje b\u00edblico antes que usar alguna terminolog\u00eda plat\u00f3nica que contrasta el mundo del tiempo \u201caqu\u00ed\u201d con un mundo de eternidad \u201call\u00ed\u201d. No obstante, el NT va m\u00e1s all\u00e1 de una simple ant\u00edtesis entre este mundo y el pr\u00f3ximo, \u201cahora\u201d y \u201centonces\u201d, con su doctrina de la anticipaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Cualquiera sea el resultado del debate filos\u00f3fico, la Escritura afirma lisamente que Dios no est\u00e1 limitado por el tiempo como lo estamos nosotros, que \u00e9l es \u201cel Rey de los siglos\u201d (1 Ti. 1.17; cf. 2 P. 3.8).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> \u00b0O. Cullmann, <i>Cristo y el tiempo<\/i>, 1968; \u00b0H. W. Wolff, <i>Antropolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/i>, 1975; H.-C. Hahn, \u201cTiempo\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn389\" name=\"_ftnref389\" title=\"\"><i>\u00b0DTNT<\/i><\/etiqueta>, <etiqueta id=\"#_ftn390\" name=\"_ftnref390\" title=\"\">t(t). IV, pp. 262\u2013284; C. F. H. Henry, \u201cTiempo\u201d, <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn391\" name=\"_ftnref391\" title=\"\"><i>\u00b0DT<\/i><\/etiqueta>, 1985, pp. 523\u2013525; G. von Rad, <i>Teolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/i>, 1976, t(t). II, pp. 131\u2013148; K. H. Schelkle, <i>Teolog\u00eda del Nuevo Testamento<\/i>, 1975, t(t). I, pp. 95\u2013115; E. Jenni, \u201cTiempo\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn392\" name=\"_ftnref392\" title=\"\">\u00b0DTMAT, t(t). Il, cols. 447\u2013450; <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn393\" name=\"_ftnref393\" title=\"\">id., \u201cEternidad\u201d, <\/etiqueta><i>\u00b0DTMAT<\/i>, t(t). II, cols. 296\u2013315.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>J. Barr, <i>Biblical Words for Time<\/i>, 1962; O. Cullmann, <i>Christ and Time<\/i>, 1951; H. Sasse, <etiqueta id=\"#_ftn394\" name=\"_ftnref394\" title=\"\"><i>TDNT<\/i><\/etiqueta> 1, pp. 197\u2013209; H. W. Wolff, <i>Anthropolopy of the OT<\/i>, 1973, cap(s). 10; J. Guhrt, H.-C. Hahn, <etiqueta id=\"#_ftn395\" name=\"_ftnref395\" title=\"\"><i>NIDNTT<\/i><\/etiqueta> 3, pp. 826\u2013850.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn396\" name=\"_ftnref396\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>M.H.C.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify\">El problema del tiempo es uno de los m\u00e1s dif\u00edciles y fuertemente debatidos en el campo de la filosof\u00eda natural.  Para llegar a una orientaci\u00f3n satisfactoria respecto a esta discusi\u00f3n, es importante distinguir dos preguntas:\n<\/p>\n<ul>\n<li> \u00bfCu\u00e1les son las notas o elementos que componen nuestra representaci\u00f3n subjetiva del tiempo?<\/li>\n<li> \u00bfA qu\u00e9 realidad externa corresponde esta representaci\u00f3n?<\/li>\n<\/ul>\n<h2>El tiempo como un Concepto Subjetivo<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">En cuanto a la primera pregunta, los fil\u00f3sofos y cient\u00edficos en general concuerdan en esto:  que la noci\u00f3n o concepto de tiempo contiene tres ideas distintas fundidas en un todo indivisible.\n<\/p>\n<ul>\n<li> Primero est\u00e1 la idea de sucesi\u00f3n.  Toda mente distingue en tiempo el pasado, presente y futuro, o sea, partes que excluyen esencialmente la simultaneidad y pueden ser percibidas s\u00f3lo una detr\u00e1s de la otra.  <\/li>\n<li> Adem\u00e1s, tiempo implica continuidad.  Hablando de eventos aqu\u00ed abajo, en nuestra propia vida, no podemos concebir la posibilidad de un intervalo de duraci\u00f3n, aunque sea corto, en el cual dejemos de envejecer, o en el cual un momento deje de seguir a otro momento.  La marcha del tiempo no conoce pausa ni interrupci\u00f3n. <\/li>\n<li> Por \u00faltimo, una sucesi\u00f3n continua no puede ser una sucesi\u00f3n continua de nada.  Por lo tanto el concepto de tiempo representa para nosotros una realidad cuyas partes se suceden de forma continua.  Importa poco aqu\u00ed si esta realidad es puramente ideal, o si se percibe fuera de nosotros, pues estamos tratando s\u00f3lo con el concepto de tiempo. <\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify\">Tales son los tres elementos esenciales de la representaci\u00f3n subjetiva.  De estas consideraciones parece que la pregunta de tiempo pertenece al dominio de la cosmolog\u00eda.  Debido a su car\u00e1cter de continuo, sucesivo, divisible y medible, el tiempo pertenece a la categor\u00eda de cantidad, que es un atributo general de los cuerpos, y la cosmolog\u00eda tiene como su objeto la esencia y atributos generales de la materia.\n<\/p>\n<h2>El Tiempo como una Realidad Objetiva<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">La segunda pregunta, relativa a la objetividad del concepto de tiempo, es una sobre la que tanto fil\u00f3sofos como cient\u00edficos est\u00e1n divididos; se pueden enumerar no menos de quince diferentes opiniones; \u00e9stas, sin embargo, pueden ser agrupadas en tres clases.  Una clase abarca las opiniones subjetivas, de las cuales Kant es el representante principal; \u00e9stas consideran el tiempo completamente como una creaci\u00f3n del sujeto cognoscente.  Para Kant y sus seguidores el tiempo es una forma a priori, una disposici\u00f3n natural por virtud de la cual el sentido interno viste los actos de los sentidos externos, y en consecuencia el fen\u00f3meno que estos actos representan, con las caracter\u00edsticas distintivas de tiempo.  A trav\u00e9s de esta forma captamos los fen\u00f3menos internos y externos como simult\u00e1neos o sucesivos, anteriores o posteriores entre s\u00ed, y son sometidos a los juicios de tiempo universales y necesarios.  A esta clase pertenecen tambi\u00e9n un grupo de opiniones que, sin ser tan minuciosamente subjetivas, le atribuyen al tiempo s\u00f3lo una existencia conceptual.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para Leibniz y otros el tiempo es \u201cel orden de las sucesiones\u201d, o una relaci\u00f3n entre las cosas que se suceden entre s\u00ed; pero si estas cosas son reales, la mente las percibe bajo la forma de instantes entre los cuales establece una relaci\u00f3n que es puramente mental.  Seg\u00fan Balmes, el tiempo es una relaci\u00f3n entre ser y no ser; el tiempo subjetivo es la percepci\u00f3n de esta relaci\u00f3n; el tiempo objetivo es la relaci\u00f3n misma en las cosas.  Aunque las dos ideas de ser y no ser se hallan en toda sucesi\u00f3n, la relaci\u00f3n entre estas dos ideas no puede representar para nosotros una continuidad real, y por lo tanto permanece en el orden ideal.  Locke considera el tiempo como una parte de la duraci\u00f3n infinita, expresada por medidas peri\u00f3dicas tal como la revoluci\u00f3n de la tierra alrededor del sol.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Seg\u00fan Spencer, un tiempo particular es la relaci\u00f3n entre dos en la serie de estados de conciencia.  La noci\u00f3n abstracta de una relaci\u00f3n de posiciones agregadas entre los estados de conciencia constituye la noci\u00f3n de tiempo en general.  Spencer le atribuye a esta relaci\u00f3n un car\u00e1cter esencialmente relativo, y le atribuye objetividad relativa al tiempo psicol\u00f3gico solamente.  Para Bergson el tiempo homog\u00e9neo no es ni una propiedad de las cosas ni una condici\u00f3n esencial de nuestra facultad cognoscitiva; es un esquema abstracto de sucesi\u00f3n en general, una pura ficci\u00f3n, que sin embargo hace posible para nosotros actuar sobre la materia.  Pero adem\u00e1s de este tiempo homog\u00e9neo, Bergson reconoce una duraci\u00f3n real, o m\u00e1s bien, una multiplicidad de duraciones de elasticidades desiguales que pertenecen a los actos de nuestra conciencia as\u00ed como a las cosas externas.  Los sistemas de Ren\u00e9 Descartes y de Baumann tambi\u00e9n deben ser clasificados como idealistas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En oposici\u00f3n a esta clase de opiniones que representan la existencia del tiempo como puramente conceptual, una segunda clase lo representa como algo que tiene realidad completa fuera de nuestras mentes.  Estas opiniones pueden justamente ser descritas como ultra-realistas.  Ciertos fil\u00f3sofos, notablemente Gassendi y los antiguos materialistas griegos, consideran el tiempo como un ser sui generis, independiente de todas las cosas creadas y capaz de sobrevivir la destrucci\u00f3n de todas ellas.  Infinito en su extensi\u00f3n, es el recept\u00e1culo en el cual est\u00e1n contenidos todos los eventos de este mundo.  Siempre id\u00e9ntico a s\u00ed mismo, permea todas las cosas, regula su curso y preserva en el flujo continuo de sus partes un modo de sucesi\u00f3n absolutamente regular.  Otros fil\u00f3sofos, por ejemplo, Clarke y Newton, identifican el tiempo con la eternidad de Dios o lo consideran como un resultado inmediato y necesario de la existencia de Dios, de modo que, incluso si no hubiese cosas creadas, la continuidad de la existencia Divina incluir\u00eda como su consecuencia la duraci\u00f3n o tiempo.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Estos fil\u00f3sofos ultra-realistas hacen al tiempo real; otros adem\u00e1s lo hacen un ser completo, pero del orden accidental.  Para De San el tiempo es un accidente sui generis, distinto de todos los accidentes ordinarios; es constituido como el movimiento local de partes que se suceden entre s\u00ed de forma continua, pero con uniformidad perfecta; por este accidente, que es siempre inherente a la substancia, los seres y los accidentes del ser contin\u00faan su existencia envueltos en una sucesi\u00f3n que es uniforme siempre y por doquier.  Por \u00faltimo, seg\u00fan el Dr. Hallez, la existencia substancial de los seres mismos aumenta intr\u00ednsecamente sin cesar, y este aumento continuo y regular no es de ning\u00fan modo ocasional o transitorio, sino que permanece siempre como una adquisici\u00f3n verdadera para el ser que es su sujeto.  El tiempo es la representaci\u00f3n de este incremento cuantitativo.  Para resumir, todos los sistemas de esta segunda clase tienen como su caracter\u00edstica distintiva la afirmaci\u00f3n de una realidad concreta externa&#8212;ya sea substancial o accidental&#8212;que corresponde adecuadamente al concepto abstracto de tiempo, de modo que nuestra representaci\u00f3n del tiempo es s\u00f3lo una copia de la realidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Entre estas dos clases extremas de opiniones est\u00e1 el sistema propuesto por la mayor\u00eda de los escol\u00e1sticos, antiguos y modernos.  Para ellos el concepto del tiempo es en parte subjetivo y en parte objetivo.  Se vuelve concreto en el movimiento continuo, notablemente en el local; pero el movimiento se convierte en tiempo s\u00f3lo con la intervenci\u00f3n de nuestra inteligencia.  Definen el tiempo como la medida de movimiento seg\u00fan un orden de anterioridad y posterioridad (numerous motus secundum prius et posterius).  Una vez el pensamiento divide el movimiento local en partes, todos los elementos del concepto de tiempo se hallan en \u00e9l.  Siendo el movimiento algo objetivamente distinto del resto, es algo real; est\u00e1 dotado con la verdadera continuidad; sin embargo, en la medida en que es dividido por la inteligencia, contiene partes sucesivas realmente distintas entre s\u00ed&#8212;algunas anteriores, otras posteriores&#8212;entre las que colocamos un presente fugaz.  Por lo tanto, en la elaboraci\u00f3n de la idea de tiempo, el movimiento le provee a la inteligencia con una realidad continua y sucesiva que es el objeto real del concepto, mientras que la inteligencia lo concibe en lo que tiene en com\u00fan con todo movimiento&#8212;o sea, sin sus notas espec\u00edficas e individuales&#8212;y lo hace formalmente tiempo, al dividir la continuidad del movimiento, haciendo real esa distinci\u00f3n de partes que el movimiento posee s\u00f3lo potencialmente.  De hecho, dicen los escol\u00e1sticos, nunca percibimos el tiempo aparte del movimiento, y todas nuestras medidas de duraci\u00f3n temporal se toman prestadas del movimiento local, particularmente el movimiento aparente de los cielos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Cualquiera sea su objetividad, el tiempo posee tres propiedades inalienables.  Primera, es irreversible; la uni\u00f3n de sus partes, o el orden de su sucesi\u00f3n, no puede ser cambiado; el pasado no vuelve.  Seg\u00fan Kant, la raz\u00f3n de esta propiedad se halla en la aplicaci\u00f3n del tiempo al principio de causalidad.  Como las partes del tiempo, dice \u00e9l, poseen entre s\u00ed la relaci\u00f3n de causa y efecto, y como la causa es esencialmente antecedente a su efecto, es imposible revertir esa relaci\u00f3n.  Seg\u00fan los escol\u00e1sticos, esta inmutabilidad est\u00e1 basada en la misma naturaleza del movimiento concreto, del cual una parte es esencialmente anterior a la otra.  Segundo, el tiempo es la medida de los eventos en este mundo.  Esto levanta un problema espinoso, que hasta ahora no ha sido te\u00f3ricamente resuelto.  El tiempo puede ser una medida permanente s\u00f3lo si es concretado en el movimiento uniforme.  Ahora bien, para conocer la uniformidad de un movimiento, debemos conocer no s\u00f3lo el espacio atravesado, sino la velocidad del tr\u00e1nsito, que es el tiempo.  Aqu\u00ed hay incuestionablemente un c\u00edrculo vicioso.  Por \u00faltimo, para aquellos que concretizan tiempo en movimiento, una pregunta mucho m\u00e1s debatida es, si el tiempo o movimiento pueden ser infinitos, o sea, sin comienzo.  Santo Tom\u00e1s de Aquino y algunos de los escol\u00e1sticos no ven en esto una imposibilidad absoluta, pero muchos pensadores modernos tienen una opini\u00f3n diferente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<b>Fuente<\/b>:  Nys, D\u00e9sir\u00e9. \u00abTime.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 14. New York: Robert Appleton Company, 1912.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/14726a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. D\u00eda, Eternidad, Generaci\u00f3n, Hora, Siglo 2Ki 21:6; 2Ch 33:6 se dio a observar los t, y fue Job 24:1 no son ocultos los t al Todopoderoso Psa 31:15 en tu mano est\u00e1n mis t; l\u00edbrame de la 34:1 Tiempo (heb. \u00eath,att\u00e2h, m\u00f4\u00ead, meat, \u00f4l\u00e2m, etc.; aram. Zem\u00e2n; gr. kair\u00f3s, jr\u00f3nos). 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