{"id":4403,"date":"2016-02-05T00:24:28","date_gmt":"2016-02-05T05:24:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/verdad\/"},"modified":"2016-02-05T00:24:28","modified_gmt":"2016-02-05T05:24:28","slug":"verdad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/verdad\/","title":{"rendered":"VERDAD"},"content":{"rendered":"<p>v. Fidelidad<br \/>\nGen 32:10 menor soy que .. toda la v que has<br \/>\nExo 18:21 temerosos de Dios, varones de v, que<br \/>\nDeu 32:4 Dios de v, y sin ninguna iniquidad en \u00e9l<br \/>\n1Ki 17:24 la palabra de Jehov\u00e1 es v en tu boca<br \/>\n2Ch 9:5 v es lo que hab\u00eda o\u00eddo en mi tierra<br \/>\nPsa 25:5 encam\u00edname en tu v, y ens\u00e9\u00f1ame, porque<br \/>\nPsa 40:11 tu misericordia y tu v me guarden<br \/>\nPsa 43:3 env\u00eda tu luz y tu v; \u00e9stas me guiar\u00e1n<br \/>\nPsa 51:6 he aqu\u00ed, t\u00fa amas la v en lo \u00edntimo, y en<br \/>\nPsa 60:4 has .. bandera que alcen por causa de la v<br \/>\nPsa 85:10 la misericordia y la v se encontraron<br \/>\nPsa 86:11 ens\u00e9\u00f1ame .. caminar\u00e9 yo en tu v; afirma<br \/>\nPsa 89:24 mi v y mi misericordia estar\u00e1n con \u00e9l<br \/>\nPsa 91:4 estar\u00e1s seguro; escudo y adarga es su v<br \/>\nPsa 98:3 acordado de .. de su v para con la casa<br \/>\nPsa 100:5 Jehov\u00e1 .. su v por todas las generaciones<br \/>\nPsa 111:7 las obras de sus manos son v y juicio<br \/>\nPsa 119:30 escog\u00ed el camino de la v; he puesto<br \/>\nPsa 119:86 todos tus mandamientos son v; sin<br \/>\nPro 8:7 mi boca hablar\u00e1 v .. impiedad abominan<br \/>\nPro 12:17 el que habla v declara justicia; mas el<br \/>\nPro 20:6 pero hombre de v \u00bfqui\u00e9n lo hallar\u00e1?<br \/>\nPro 22:21 la certidumbre de las palabras de v<br \/>\nPro 23:23 compra la v, y no la vendas; la<br \/>\nPro 28:20 hombre de v tendr\u00e1 muchas bendiciones<br \/>\nIsa 25:1 tus consejos antiguos son v y firmeza<br \/>\nIsa 42:3 ca\u00f1a .. por medio de la v traer\u00e1 justicia<br \/>\nIsa 48:1 hacen memoria del Dios .. mas no en v<br \/>\nIsa 59:14 la v tropez\u00f3 en la plaza, y la equidad<br \/>\nJer 4:2 vive Jehov\u00e1, en v, en juicio y en justicia fue<br \/>\nJer 7:28 pereci\u00f3 la v, y de la boca de ellos<br \/>\nJer 9:3 no se fortalecieron para la v en la tierra<br \/>\nJer 33:6 les revelar\u00e9 abundancia de paz y de v<br \/>\nDan 8:12 ech\u00f3 por tierra la v. e hizo cuanto quiso<br \/>\nHos 4:1 porque no hay v, ni misericordia, ni<br \/>\nZec 7:9 diciendo: Juzgad conforme a la v, y haced<br \/>\nZec 8:3 y Jerusal\u00e9n se llamar\u00e1 Ciudad de la v<br \/>\nZec 8:16 hablad v cada cual .. juzgad seg\u00fan la v<br \/>\nMat 22:16 sabemos que eres amante de la v, y que<br \/>\nLuk 1:4 para que conozcas bien la v de las cosas<br \/>\nJoh 1:14 vimos su gloria .. lleno de gracia y de v<br \/>\nJoh 1:17 y la v vinieron por medio de Jesucristo<br \/>\nJoh 3:21 el que practica la v viene a la luz, para<br \/>\nJoh 4:24 en esp\u00edritu y en v es necesario que adoren<br \/>\nJoh 5:33 a Juan, y \u00e9l dio testimonio de la v<br \/>\nJoh 8:32 conocer\u00e9is la v, y la v os har\u00e1 libres<br \/>\nJoh 8:40 matarme a m\u00ed .. que os he hablado la v<br \/>\nJoh 8:46 si digo la v, \u00bfpor qu\u00e9 vosotros no me<br \/>\nJoh 10:41 pero todo lo que Juan dijo de \u00e9ste, era v<br \/>\nJoh 14:6 yo soy el camino, y la v, y la vida; nadie<br \/>\nJoh 16:13 el Esp\u00edritu de v, \u00e9l os guiar\u00e1 a toda la v<br \/>\nJoh 17:17 santif\u00edcalos en tu v; tu palabra es v<br \/>\nJoh 18:38 le dijo Pilato: \u00bfQu\u00e9 es la v? Y cuando<br \/>\nAct 26:25 que hablo palabras de v y de cordura<br \/>\nRom 1:25 cambiaron la v de Dios por la mentira<br \/>\nRom 2:2 el juicio de Dios contra los .. es seg\u00fan v<br \/>\nRom 2:8 ira y enojo a los que .. no obedecen a la v<br \/>\nRom 3:7 si por mi mentira la v de Dios abund\u00f3 para<br \/>\nRom 9:1 v digo en Cristo, no miento, y mi<br \/>\n1Co 5:8 sino con panes .. de sinceridad y de v<br \/>\n1Co 13:6 no .. de la injusticia, mas se goza de la v<br \/>\n2Co 4:2 no .. sino por la manifestaci\u00f3n de la v<br \/>\n2Co 6:7 en palabra de v, en poder de Dios, con<br \/>\n2Co 7:14 nuestro gloriarnos con Tito result\u00f3 v<br \/>\n2Co 13:8 nada podemos .. contra la v, sino por la v<br \/>\nGal 2:5 para que la v del evangelio permaneciese<br \/>\nGal 3:1; Gal 5:7 \u00bfqui\u00e9n .. para no obedecer a la v<br \/>\nGal 4:16 vuestro enemigo, por deciros la v?<br \/>\nEph 1:13 vosotros, habiendo o\u00eddo la palabra de v<br \/>\nEph 4:15 siguiendo la v en amor, crezcamos en<br \/>\nEph 4:21 o\u00eddo .. conforme a la v que est\u00e1 en Jes\u00fas<br \/>\nEph 4:25 desechando la mentira, hablad v cada uno<br \/>\nEph 5:9 el fruto del Esp\u00edritu es en .. justicia y v<br \/>\nEph 6:14 firmes, ce\u00f1idos vuestros lomos con la v<br \/>\n2Th 2:12 condenados .. que no creyeron a la v<br \/>\n1Ti 2:4 salvos y vengan al conocimiento de la v<br \/>\n1Ti 2:7 digo v .. maestro de los gentiles en fe y v<br \/>\n1Ti 3:15 la iglesia .. columna y baluarte de la v<br \/>\n1Ti 6:5 disputas .. de hombres .. privados de la v<br \/>\n2Ti 3:7 nunca .. llegar al conocimiento de la v<br \/>\n2Ti 3:8 as\u00ed tambi\u00e9n \u00e9stos resisten a la v; hombres<br \/>\n2Ti 4:4 apartar\u00e1n de la v el o\u00eddo y se volver\u00e1n a<br \/>\nHeb 10:26 haber recibido el conocimiento de la v<br \/>\nJam 5:19 si alguno de .. se ha extraviado de la v<br \/>\n1Pe 1:22 por la obediencia de la v, mediante el<br \/>\n2Pe 1:12 las sep\u00e1is, y est\u00e9is confirmados en la v<br \/>\n2Pe 2:2 cuales el camino de la v ser\u00e1 blasfemado<br \/>\n1Jo 1:6 si .. mentimos, y no practicamos la v<br \/>\n1Jo 1:8 si decimos que .. la v no est\u00e1 en nosotros<br \/>\n1Jo 2:4 dice .. es mentiroso, y la v no est\u00e1 en \u00e9l<br \/>\n1Jo 2:21 no os he escrito como si ignorareis la v<br \/>\n1Jo 2:21 porque ninguna mentira procede de la v<br \/>\n1Jo 3:18 no amemos de palabra ni de .. sino .. en v<br \/>\n1Jo 3:19 en esto conocemos que somos de la v<br \/>\n1Jo 4:6 en esto conocemos el esp\u00edritu de v y el<br \/>\n2Jo 1:2 a causa de la v que permanece en nosotros 4 he hallado a algunos de .. andando en la v<br \/>\n3Jo 1:4 gozo .. el oir que mis hijos andan en la v<\/p>\n<hr>\n<p>Verdad    (heb. zemeth, \u00abalgo firme [s\u00f3lido, v\u00e1lido, aut\u00e9ntico]\u00bb; gr. aletheia).  Seg\u00fan los cl\u00e1sicos griegos: \u00abno ocultaci\u00f3n\u00bb (a-l&#8217;thes) o \u00ablo visto (expresado, indicado) como realmente es\u00bb.  Seg\u00fan el NT: \u00ablo que tiene certidumbre (certeza, fuerza)\u00bb o \u00abaquello en que se puede confiar\u00bb.  Aletheia se refiere a la \u00abverdad\u00bb en cuanto al amor de Dios el Padre por los pecadores tal como se revel\u00f3 en el plan de salvaci\u00f3n y en el Salvador encamado.  Por tanto, aletheia se corresponde con el heb. zemeth cuando \u00e9ste tiene el significado de \u00abfidelidad\u00bb, \u00abconfiabilidad\u00bb.  T\u00e9rminos relacionados con aletheia son al&#8217;thes (que cuando se refiere a personas significa \u00abgenuino [verdadero]\u00bb, \u00abhonrado\u00bb, \u00absin maldad\u00bb; en el NT se aplica a Jes\u00fas y a Dios pero no a los seres humanos. excepto 2Co 6:8), al&#8217;thin\u00f3s (\u00abreal\u00bb, \u00abaut\u00e9ntico\u00bb, \u00abverdadero\u00bb, \u00abdigno de confianza\u00bb) y al&#8217;thos (\u00aben verdad [verdaderamente]\u00bb, \u00abciertamente\u00bb, \u00aben realidad\u00bb).  zEmeth, en la mayor\u00ed\u00ada de los casos no se refiere a la verdad doctrinal, es decir, a un conjunto de creencias.  M\u00e1s bien se refiere al principio de la \u00abfidelidad\u00bb.  Cuando se aplica a Dios quiere decir que \u00e9l es leal consigo mismo, que act\u00faa en armon\u00ed\u00ada con sus propios atributos divinos (el vocablo deriva del verbo heb. z\u00e2man, \u00abser seguro\u00bb, \u00abser firme\u00bb).  Un vocablo \u00ed\u00adntimamente relacionado con zemeth es zemunah (\u00abfirmeza\u00bb, \u00abfidelidad\u00bb), que muchas veces es traducido como \u00abverdad\u00bb, pues s\u00f3lo lo que es verdad puede ser digno de una confianza plena y firme.  La Biblia es clara en cuanto al tema de la verdad; no se tolera otra cosa. Dios es el \u00abDios de verdad\u00bb (Isa 65:16; Psa 31:5; Deu 32:4), el Hijo es verdad (Joh 14:6) y el Esp\u00ed\u00adritu es verdad (1 Joh 5:6).  La Palabra es verdad (Joh 17:17) y la ley es verdad (Psa 119:142). Todas las obras de Dios son verdad (Dan 4:37), sus consejos son verdad (ls. 25:1) y sus juicios son verdad (Rom 2:2).  Jerusal\u00e9n es la    ciudad de verdad (Zec 8:3) y la iglesia es columna y valuarte de la verdad (1 Tit 3:15).  Los seres humanos deben llegar al conocimiento 1192 de la verdad (2:4) y los que no la creen ser\u00e1n condenados (2Th 2:12).  Dios no s\u00f3lo desea una conformidad exterior con la verdad; desea que haya verdad \u00aben lo \u00ed\u00adntimo\u00bb, en el coraz\u00f3n (Psa 51:6; 15:2).  Pero es evidente que las Escrituras est\u00e1n m\u00e1s interesadas en la demostraci\u00f3n viviente de la verdad que en una presentaci\u00f3n sistem\u00e1tica y te\u00f3rica de la verdad.  Por tanto, dice que el hijo de Dios debe ser motivado por una pasi\u00f3n por la verdad; es un representante del Dios de verdad.  En primer lugar, debe amar la    verdad, porque ella le da libertad (Joh 8:32).  Habiendo llegado al conocimiento de la verdad (1 Tit 2:4), por medio de la obediencia a la verdad (1Pe 1:22), debe ser santificado por la verdad (Joh 17:19).  El Esp\u00ed\u00adritu lo guiar\u00e1 a toda verdad (16:13) y, como lo hiciera Cristo, tambi\u00e9n \u00e9l dar\u00e1 testimonio de la verdad (18:37).  Su testimonio por la verdad ser\u00e1 presentado en amor (Eph 4:15), y el amor ser\u00e1 el amor de la verdad (2Th 2:10).  La persona que est\u00e9 llena del amor a la verdad ser\u00e1 veraz en todo cuanto haga.  Odiar\u00e1 y evitar\u00e1 toda clase de simulaci\u00f3n e hipocres\u00ed\u00ada; sus motivos nunca ser\u00e1n dudosos.  Su \u00abs\u00ed\u00ad\u00bb ser\u00e1 \u00abs\u00ed\u00ad\u00bb, y su \u00abno\u00bb ser\u00e1 \u00abno\u00bb (Jam 5:12).  No se enorgullecer\u00e1 de su franqueza, ni herir\u00e1 innecesariamente a otros, pero con humildad corregir\u00e1 a \u00ablos que se oponen\u00bb (2 Tit 2:25).  Ser\u00e1 considerada como una persona en cuya palabra se puede confiar.  Si bien existen diversas especulaciones filos\u00f3ficas acerca de la naturaleza de la verdad, en las Sagradas Escrituras se la concibe estrechamente vinculada con la salvaci\u00f3n del ser humano (Eph 1:13).  Seg\u00fan este \u00faltimo concepto, \u00abverdad\u00bb es mucho m\u00e1s que una simple colecci\u00f3n de afirmaciones que, como es obvio, no pueden tener en s\u00ed\u00ad mismas la salvaci\u00f3n.  Finalmente, la verdad debe llevarnos a quien es \u00abel camino, y la verdad, y la vida\u00bb (Joh 14:6), porque todo impulso noble que surge en el alma, ya sea de cristianos o de no creyentes, deriva de esa Fuente.  Para que haya una verdadera recepci\u00f3n de la verdad, es necesaria la influencia del Esp\u00ed\u00adritu Santo (1Co 2:12-15).  La palabra escrita o hablada, como la semilla que cae en tierra poco f\u00e9rtil, no tiene poder para cambiar la vida a menos que est\u00e9 acompa\u00f1ada de la Palabra viviente, \u00abla Verdad\u00bb, e \u00abinspirada\u00bb por el Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>lat\u00ed\u00adn, veritas; griego al\u00e9theia; hebreo \u2020\u02dcemet. Este es un t\u00e9rmino que se encuentra en todas partes, en todas las culturas y \u00e9pocas, en la vida cotidiana; en la ciencia, en el derecho, en la historia. Pero en el campo donde m\u00e1s se trata es en el filos\u00f3fico, y a trav\u00e9s de la historia se han dado infinidad de definiciones de la v., lo que constituye a la filosof\u00ed\u00ada en el esfuerzo humano por encontrarla. Una de las definiciones cl\u00e1sicas de la v. la dio el fil\u00f3sofo de Estagira, Arist\u00f3teles, en el siglo IV a. C, y fue retomada por Santo Tom\u00e1s, en el siglo XIII, ad\u00e6quatio intellectus et rei,  concordancia entre el intelecto y la realidad.<\/p>\n<p>En las Escrituras  la v. no es un concepto intelectual, es completamente religioso, que describe las relaciones de Dios con el hombre a la luz de Dios. El t\u00e9rmino hebreo \u2020\u02dcemet, v., procede del verbo \u2020\u02dcaman, que significa \u2020\u0153ser firme, s\u00f3lido, seguro, digno de confianza\u2020\u009d. De aqu\u00ed\u00ad que la  v. en la Escritura deba relacionarse con la palabra fidelidad, pues la fidelidad da confianza. As\u00ed\u00ad, la v. es un atributo de Dios, que se encuentra en sus intervenciones en la historia a favor de su pueblo, en la Alianza: \u2020\u0153Has de saber, pues, que Yahv\u00e9h tu Dios es el Dios, el Dios fiel que guarda su alianza y su favor por mil generaciones con los que le aman\u2020\u009d,  Dt 7, 9; es Dios de lealtad, Dt 32, 4; Dios nunca ha faltado a la Alianza,  Ex 34, 6; Sal 138 (137), 2; as\u00ed\u00ad lo canta el salmista, Sal 89 (88). La fidelidad de Dios va unida, en otros lugares de la Escritura, a los atributos de justicia, Os 2, 21-22; Ne 9, 33; Za 8, 8. La v. de Dios, su fidelidad, es refugio y protecci\u00f3n para el justo, por eso se le llama roca, escudo,  baluarte, Sal 9, 10; 18 (17), 3\/32\/47; 31 (30), 3; 43, 2; 54 (53), 7; 59 (58),  17; 61, 8; 91 (90).<\/p>\n<p>La v. es tambi\u00e9n una caracter\u00ed\u00adstica de la palabra de Dios  de sus mandamientos, de la Ley, como lo proclama el salmista, Sal 19 (18), 10; 111 (110), 7; 119 (118), 86\/138\/142\/151\/160.<\/p>\n<p>La verdad del hombre tambi\u00e9n tiene en la Escritura la connotaci\u00f3n de  fidelidad, \u2020\u0153hombres de verdad\u2020\u009d, a lo cual se asocia el temor de Dios, Ex 18, 21; Ne 7, 2; es decir, la v. est\u00e1 en la fidelidad a la Alianza, Jos 24, 14; caminando en la presencia del Se\u00f1or, 1 R 2, 4; 3, 6; con coraz\u00f3n \u00ed\u00adntegro,  2 R 20, 3; Is 38, 3; dentro de la justicia y el derecho, Ez 18, 9. En las relaciones entre los hombres, v. tiene la connotaci\u00f3n de lealtad, actuar con sinceridad y fidelidad, Gn 42, 16; 47, 29; Jos 2, 14; \u2020\u0153Los labios veraces permanecen por siempre, s\u00f3lo un instante, la lengua embustera\u2020\u009d,  Pr 12, 19; aqu\u00ed\u00ad tambi\u00e9n se da la idea de estar firme, de la v. como lo s\u00f3lido, lo permanente, \u2020\u02dcemet.<\/p>\n<p>En los textos sapienciales  la v. es sin\u00f3nimo de sabidur\u00ed\u00ada, \u2020\u0153Adquiere verdad y no la vendas; tambi\u00e9n sabidur\u00ed\u00ada, educaci\u00f3n e inteligencia\u2020\u009d, Pr 23, 23; \u2020\u0153Qoh\u00e9let trabaj\u00f3 sin descanso inventando frases felices, y escribiendo con acierto sentencias ver\u00ed\u00addicas\u2020\u009d, Qo 12, 10; \u2020\u0153Lucha por la verdad hasta la muerte, y el Se\u00f1or combatir\u00e1 por ti\u2020\u009d, Si 4, 28. En la literatura apocal\u00ed\u00adptica la v. es el designio de Dios, su querer, Sb 3, 9; en el Libro de la V., dice el profeta Daniel est\u00e1 escrito el designio, la v. de Dios, Dn 10, 21.<\/p>\n<p>En el N. T.  para el ap\u00f3stol Pablo la v. est\u00e1 en el Evangelio, que para los jud\u00ed\u00ados estaba en la Ley, Rm 2, 20; por lo que habla de la \u2020\u0153v. del Evangelio\u2020\u009d, Ga 2, 5-14; que es \u2020\u0153palabra de v.\u2020\u009d, Col 1, 5; Ef 1, 13; Ga 1,   6. Pues, seg\u00fan el ap\u00f3stol Juan, Jes\u00fas, el verbo, el logos, escuch\u00f3 la palabra del Padre y fue enviado a proclamar su v., Jn 8, 26\/40 y 45-58; de la cual vino a dar testimonio, Jn 18, 37.<\/p>\n<p>Esta \u2020\u0153v. del Evangelio\u2020\u009d se resume en lo que Cristo respondi\u00f3 a Tom\u00e1s  cuando le pregunt\u00f3 c\u00f3mo conocer el camino; le dijo Jes\u00fas: \u2020\u0153Yo soy el Camino, la \u00c2\u00aedad y la Vida. Nadie va al Padre sino por m\u00ed\u00ad\u2020\u009d, Jn 14, 5-6.<\/p>\n<p>En el ap\u00f3stol Pablo la al\u00e9theia  tiene tambi\u00e9n el significado de fidelidad de Dios a las promesas, Rm 3, 3; que se cumplen plenamente en Cristo,  Rm 15, 8; \u2020\u0153Pues todas las promesas hechas por Dios han tenido su s\u00ed\u00ad en \u00e9l; y por eso decimos por \u00e9l \u2020\u02dcAm\u00e9n\u2020\u2122\u2020\u009d, 2 Co 1, 18-20. Este am\u00e9n es de la misma ra\u00ed\u00adz hebrea \u2020\u02dcaman, y significa \u2020\u0153es firme, digno de confianza\u2020\u009d.   Al\u00e9theia tambi\u00e9n la emplea el Ap\u00f3stol en el sentido de v. moral, lo opuesto a la injusticia, Ef 5, 9; 6, 14.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>La palabra verdad, aletheia en el NT, y una variedad de palabras, principalmente \u2020\u2122emeth en el AT, que tienen siempre la connotaci\u00f3n de<br \/>\n( 1 )  la consistencia interrelacionada de declaraciones y su correspondencia con los hechos reales, y<br \/>\n( 2 )  los hechos mismos.<\/p>\n<p>El uso b\u00ed\u00adblico de la palabra tiene ricos significados sugestivos que van m\u00e1s all\u00e1 de las connotaciones lit. En Exo 18:21, hombres \u00ed\u00adntegros que aborrezcan las ganancias deshonestas sugiere integridad de car\u00e1cter, es decir, cierta confiabilidad que va m\u00e1s all\u00e1 del significado lit. para incluir aquellos aspectos de la conducta personal que parecen estar implicados en el amor a la verdad. Se asume que el concepto de verdad deriva del car\u00e1cter de Dios (Heb 6:8; comparar Exo 18:21; 2Ti 2:13; Tit 1:2).<\/p>\n<p>Jes\u00fas se refiere al evangelio de la gracia de Dios como la verdad (Joh 8:31-32; Joh 17:17).<\/p>\n<p>Una de las escenas m\u00e1s tristes en la Biblia (Joh 18:37-38) es aquella en que Pilato pregunta a Jes\u00fas: \u00bfQu\u00e9 es la verdad?, y ni siquiera espera una respuesta. Aquellos que son incr\u00e9dulos al evangelio son moralmente reprensibles delante de Dios (Joh 3:18-19, Joh 3:36; 2Th 2:10-12). Cristo es la verdad.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(dar lo que se ve).<\/p>\n<p> Es la conformidad de lo que se dice con lo que se siente o piensa; la conformidad de las cosas con el entendimiento, de la idea con su objeto.<\/p>\n<p> &#8211; Jesucristo es la verdad, el camino y la vida, Jua 14:6, Jua 1:14, Jua 1:17, Jua 3:21, Jua 8:32, Jua 8:40, Jua 8:46, Mat 22:16.<\/p>\n<p> &#8211; El Esp\u00ed\u00adritu Santo es la verdad, y nos gu\u00ed\u00ada a la verdad, Jua 16:13.<\/p>\n<p> &#8211; E1 Padre es la verdad, Jua 17:17, Sal 25:5, Sal 40:11, Sal 89:24, Sal 100:5, Sal 111:7, Sal 119:86, 1Jn 1:8, 1Jn 2:4, 1Jn 3:19.<\/p>\n<p> &#8211; El cristiano tiene que vivir en la verdad, y decir siempre la verdad y nunca la mentira, porque Satan\u00e1s es el \u00abpadre de la mentira\u00bb: Jua 8:32, Jua 8:44, Rom 1:25, Rom 2:8, 2Co 6:7, Efe 1:13, Efe 4:15, Efe 4:25, Efe 5:9, Efe 6:14, 2Ti 3:7, 1Jn 2:4, 3:18-I9, 4:6, Stg 5:19.<\/p>\n<p> &#8211; El evangelio, es el Evangelio de la verdad, Gal 2:5.<\/p>\n<p> &#8211; La Iglesia, Jerusal\u00e9n, ser\u00e1 llamada Ciudad de la Verdad, Zac 8:3.<\/p>\n<p> &#8211; Satan\u00e1s es el padre de la mentira, J n.8:44.<\/p>\n<p> &#8211; La herej\u00ed\u00ada m\u00e1s sutil y perniciosa de nuestros tiempos es decir que la \u00abverdad moral\u00bb no existe: Ver \u00abRelativismo Moral\u00bb.<\/p>\n<p> Verdadero y Fie: Jesucristo es el \u00abVerdadero y fiel\u00bb, Rev 3:7, Rev 3:14, Rev 19:11, Rev 21:5, Jua 7:18, Jua 7:28, Jua 8:14, Jua 8:17, Jua 8:26, Jua 17:3, Jua 19:35.<\/p>\n<p> &#8211; Los verdaderos adoradores, Jua 4:23<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>En hebreo, el t\u00e9rmino aman tiene diferentes sentidos, seg\u00fan el contexto (confirmar, apoyar, mantener, ser fiel, estar seguro, creer en). De \u00e9l se derivan otros, como \u2020\u00a2am\u00e9n (ciertamente, verdaderamente, que as\u00ed\u00ad sea, as\u00ed\u00ad es) y emet (firmeza, cierto). Este \u00faltimo es el que m\u00e1s frecuentemente se traduce como v. en el AT. Es aquello de lo cual se tiene certidumbre, que es seguro y de lo cual se puede depender.<\/p>\n<p>La v. es uno de los atributos personales de Dios (\u2020\u0153\u00c2\u00a1Jehov\u00e1! fuerte, misericordioso &#8230; grande en misericordia y v.\u2020\u009d [Exo 34:6]). \u00e9l es el \u2020\u0153Dios de v.\u2020\u009d (Deu 32:4; Sal 31:5). Todo lo verdadero, entonces, procede de Dios, de su naturaleza. Su palabra es v., porque viene de \u00e9l (\u2020\u0153Todos tus mandamientos son v.\u2020\u009d [Sal 119:86]). \u00e9l es \u2020\u0153Jehov\u00e1, Dios de v.\u2020\u009d (Sal 31:5); \u2020\u0153&#8230; el Dios verdadero; \u00e9l es Dios vivo y Rey eterno\u2020\u009d (Jer 10:10). Por eso David dice: \u2020\u0153Tu justicia es justicia eterna, y tu ley la v.\u2020\u009d (Sal 119:142). Ante la existencia del polite\u00ed\u00adsmo y la idolatr\u00ed\u00ada, se nos habla del Dios verdadero (\u2020\u0153Mas Jehov\u00e1 es el Dios verdadero, \u00e9l es Dios vivo\u2020\u009d [Jer 10:10]). Cuando se habla de este atributo divino en su actuar en la salvaci\u00f3n de los hombres, se a\u00f1aden otros t\u00e9rminos, como \u2020\u0153misericordia\u2020\u009d (\u2020\u0153Todas las sendas de Jehov\u00e1 son misericordia y v.\u2020\u009d [Sal 25:10]), o paz (\u2020\u0153&#8230; y les revelar\u00e9 abundancia de paz y de v.\u2020\u009d [Jer 33:6]). Dios mismo, en su revelaci\u00f3n a Mois\u00e9s se proclama como \u2020\u0153grande en misericordia y v.\u2020\u009d (Exo 34:6).<br \/>\nlas relaciones entre el Dios y el hombre, \u00e9ste debe corresponder a la fidelidad de Dios con su propia fidelidad, con el sentido de sinceridad y v. \u2020\u00a2Ezequ\u00ed\u00adas or\u00f3 a Dios dici\u00e9ndole: \u2020\u0153Te ruego, oh Jehov\u00e1, te ruego que hagas memoria de que he andado delante de ti en v. y con \u00ed\u00adntegro coraz\u00f3n\u2020\u009d (2Re 20:3). Emet se utiliza con un sentido muy religioso (\u2020\u0153La suma de tu palabra es v.\u2020\u009d [Sal 119:160; 2Sa 7:28]). Por lo cual, la vida piadosa consiste en andar seg\u00fan la v. de Dios (\u2020\u0153Encam\u00ed\u00adname en tu v., y ens\u00e9\u00f1ame, porque t\u00fa eres el Dios de mi salvaci\u00f3n\u2020\u009d [Sal 25:5]).<br \/>\ncuanto a las relaciones entre seres humanos se aplica el mismo principio. Dios orden\u00f3 a Mois\u00e9s: \u2020\u0153&#8230; escoge t\u00fa de entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de v.\u2020\u009d (Exo 18:21). Se dice de \u2020\u00a2Hanan\u00ed\u00adas que \u2020\u0153era var\u00f3n de v. y temeroso de Dios\u2020\u009d (Neh 7:2). La corrupci\u00f3n impera cuando \u2020\u0153no hay v., ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra\u2020\u009d (Ose 4:1). Sin embargo, el sentido m\u00e1s corriente de v., que es aquello que se contrapone a lo falso o a lo mentiroso, se expresa tambi\u00e9n con la palabra emet. \u2020\u00a2Jos\u00e9 dijo a sus hermanos: \u2020\u0153&#8230; vuestras palabras sean probadas, si hay v. en vosotros\u2020\u009d (Gen 42:16). Con este sentido se usa emet para hablar de las relaciones entre seres humanos, donde debe prevalecer la v.<br \/>\nel NT la palabra al\u00ebtheia se traduce como v. Algunos eruditos comentan que en la mentalidad hebrea la v. se conceb\u00ed\u00ada como firmeza y estabilidad, mientras que en la griega se usa para enfatizar lo cierto sobre lo falso o aparente. En realidad, no es f\u00e1cil se\u00f1alar con certeza cu\u00e1ndo el uso del NT conserva la idea hebrea o la griega, o si mezcla ambas. En los \u2020\u00a2sin\u00f3pticos, mayormente en Lucas, el Se\u00f1or Jes\u00fas apenas usa el t\u00e9rmino (\u2020\u0153En verdad os digo&#8230;\u2020\u009d [Luc 4:25; Luc 9:27; Luc 12:44; Luc 21:3]). Algunos piensan que esta es una forma que Lucas usaba para traducir el t\u00e9rmino am\u00e9n. En todos los sin\u00f3pticos los ataques del Se\u00f1or contra la hipocres\u00ed\u00ada y la mentira son evidentes (Mat 22:15; Mar 12:14). El Se\u00f1or Jes\u00fas, seg\u00fan testimonio de Juan, era \u2020\u0153lleno de gracia y de v.\u2020\u009d (Jua 1:14). \u2020\u0153La ley por medio de Mois\u00e9s fue dada, pero la gracia y la v. vinieron por medio de Jesucristo\u2020\u009d (Jua 1:17). El Se\u00f1or ense\u00f1\u00f3 que ser disc\u00ed\u00adpulo de \u00e9l consist\u00ed\u00ada en permanecer en su palabra (\u2020\u0153Si vosotros permaneciereis en mi palabra, ser\u00e9is verdaderamente mis disc\u00ed\u00adpulos; y conocer\u00e9is la v., y la v. os har\u00e1 libres\u2020\u009d [Jua 8:31-32]). Tambi\u00e9n dijo: \u2020\u0153Si permanec\u00e9is en m\u00ed\u00ad, y mis palabras permanecen en vosotros&#8230;\u2020\u009d (Jua 15:7). De manera que creer, obedecer y vivir de acuerdo con la palabra de Cristo significa estar en \u00e9l, quien es el \u2020\u0153camino, y la v. y la vida\u2020\u009d (Jua 14:6). Debe recordarse siempre que la v. como un absoluto es una persona: Jesucristo. Eso no quiere decir que los hombres no puedan descubrir \u2020\u0153verdades\u2020\u009d, es decir, aspectos parcelados de la v. de Dios. \u00e9l lo permite en su gracia, de lo cual la ciencia es una prueba.<br \/>\nrecurre a menudo en sus escritos al t\u00e9rmino al\u00ebtheia. Dice que los hombres \u2020\u0153detienen con injusticia la v.\u2020\u009d y \u2020\u0153cambiaron la v. de Dios por la mentira\u2020\u009d (Rom 1:18, Rom 1:25), por lo cual viene la ira de Dios contra ellos. El \u00e9nfasis del t\u00e9rmino algunas veces parece estar puesto en el sentido de aquello que es la norma v\u00e1lida, como en Efe 4:21 (\u2020\u0153&#8230; hab\u00e9is sido por \u00e9l ense\u00f1ados, conforme a la v. que est\u00e1 en Jes\u00fas\u2020\u009d), o en Gal 2:5 (&#8230;a los cuales ni por un momento accedimos a someternos, para que la v. del evangelio permaneciese con vosotros\u00bb). En otras ocasiones el sentido de fidelidad usado en el AT es el que se emplea (\u2020\u0153&#8230; la v. de Dios abund\u00f3 para su gloria\u2020\u009d [Rom 3:7]); \u2020\u0153Cristo Jes\u00fas vino a ser siervo de la circuncisi\u00f3n para mostrar la v. de Dios, para confirmar las promesas hechas a los padres\u2020\u009d (Rom 15:8).<br \/>\nPadre es \u2020\u0153el \u00fanico Dios verdadero\u2020\u009d (Jua 17:3). El Se\u00f1or Jes\u00fas es \u2020\u0153la v., y la vida\u2020\u009d (Jua 14:6) y el Esp\u00ed\u00adritu Santo es \u2020\u0153el Esp\u00ed\u00adritu de v.\u2020\u009d (Jua 16:13), mientras que \u2020\u00a2Satan\u00e1s es \u2020\u0153mentiroso y padre de mentira\u2020\u009d (Jua 8:44). Los creyentes son hijos de Dios y \u2020\u0153ninguna mentira procede de la v.\u2020\u009d (1Jn 2:21), por lo cual se les exhorta: \u2020\u0153&#8230; desechando la mentira, hablad v. cada uno con su pr\u00f3jimo\u2020\u009d (Efe 4:25), porque en el cielo \u2020\u0153no entrar\u00e1 &#8230; ninguna cosa inmunda, o que hace abominaci\u00f3n y mentira\u2020\u009d (Apo 21:27). La iglesia es \u2020\u0153columna y baluarte de la v.\u2020\u009d (1Ti 3:15).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>ver, MENTIRA<\/p>\n<p>vet, Conformidad entre lo que se expresa y aquello que es objeto de la comunicaci\u00f3n. A trav\u00e9s de las Escrituras aparece lo que Dios designa como \u00abla verdad\u00bb. Es divina, y est\u00e1 por encima de las opiniones de los hombres, por prudentes y piadosos que \u00e9stos sean. En el AT se da la amonestaci\u00f3n: \u00abCompra la verdad, y no la vendas\u00bb (Pr. 23:23). \u00abLa verdad\u00bb debe referirse a Dios, el cual es verdadero, pero que como Dios no es llamado \u00abla verdad\u00bb. Esta comprende todo lo que pueda ser conocido de Dios, sea declarada por la creaci\u00f3n o dada a conocer por revelaci\u00f3n. La verdad no es simplemente lo que se mantiene como dogma, sino que tiene que ser recibida en el alma. Pablo pregunt\u00f3 a los g\u00e1latas qui\u00e9n los hab\u00ed\u00ada estorbado para que no obedecieran a la verdad (cfr. G\u00e1. 5:7). El juicio caer\u00e1 sobre la Cristiandad, \u00abpor cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos\u00bb (2 Ts. 2:10). La verdad es el camino real a la libertad: \u00abla verdad os har\u00e1 libres\u00bb (Jn. 8:32; cfr. v. 36). La verdad no puede ser separada del Se\u00f1or Jes\u00fas que es \u00abel camino, y la verdad, y la vida\u00bb. El es la verdad, por cuanto es la revelaci\u00f3n personal de Dios al hombre. Ello, objetivamente. Subjetivamente, el Esp\u00ed\u00adritu es la verdad, al venir del Cristo glorificado. En las tres Ep\u00ed\u00adstolas de Juan \u00abla verdad\u00bb es constantemente mencionada, y se advierte a una dama cristiana a que no acepte a nadie en su casa, ni le diga \u00ab\u00c2\u00a1Bienvenido!\u00bb a no ser que mantenga las doctrinas ense\u00f1adas por los ap\u00f3stoles, en otras palabras, \u00abla verdad\u00bb, que est\u00e1 en Jes\u00fas (2 Jn. 10, 11; Ef. 4:21). (V\u00e9ase MENTIRA).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[380]<\/p>\n<p>     El octavo mandamiento de la ley de Dios se enuncia tradicionalmente como \u00abNo mentir\u00bb, expresi\u00f3n que sintetiza el texto del Exodo: \u00abNo dar\u00e1s falso testimonio contra tu pr\u00f3jimo\u00bb (Ex.19.16), repetido en el Deuteronomio con las mismas palabras (Dt. 5.20)<\/p>\n<p>    La tradici\u00f3n ha desarrollado ampliamente el concepto de mentira como oposici\u00f3n a la verdad, y ha reclamado la atenci\u00f3n \u00e9tica de los creyentes en torno a diversas acciones y actitudes que perjudican el derecho que los dem\u00e1s tienen a la verdad.<\/p>\n<p>    Se puede presentar el deber de la verdad como una consecuencia natural de ser criaturas de un Dios que es la verdad por excelencia y la condena de la mentira como oposici\u00f3n a esa afinidad divina.<\/p>\n<p>    Por otra parte, en clave cristiana, ser\u00e1 importante el identificar la verdad con el mismo Cristo que se proclam\u00f3 \u00abcamino, verdad y vida\u00bb (Jn. 14.6). Y reclam\u00f3 a sus seguidores el alejamiento del maligno, pues el fue el \u00abpadre de la mentira\u00bb (Jn. 8.44).<\/p>\n<p>    Se debe juzgar la mentira como un alejamiento esencial de ese Jes\u00fas  que vino \u00abpara dar testimonio de la verdad\u00bb, de modo que la moral cristiana ser\u00e1 siempre hacerse eco de esa disposici\u00f3n fundamental de sinceridad, veracidad, fidelidad y transparencia.<\/p>\n<p> 1. La verdad como ideal<br \/>\n    Jes\u00fas se present\u00f3 como el gran promotor de la verdad de Dios. Ante Pilato, Cristo proclam\u00f3 que hab\u00ed\u00ada \u00abHe venido al mundo para dar testinonio de la verdad\u00bb (Jn. 18.37).<\/p>\n<p>     Y el mismo Jes\u00fas resalt\u00f3 este deber fundamental de sus seguidores: decir la verdad y cumplir la palabra dada a Dios y dada a los hombres: \u00abSe dijo a los antepasados: No jurar\u00e1s en falso, sino que cumplir\u00e1s al Se\u00f1or tus juramentos&#8230; Pero yo os digo: no jur\u00e9is ni por el cielo ni por la tierra&#8230; ni por Jerusal\u00e9n ni por tu cabeza&#8230; Decid sencillamente s\u00ed\u00ad, s\u00ed\u00ad, o no, no, que lo que de ah\u00ed\u00ad pasa, viene del maligno\u00bb (Mt. 5. 37).<\/p>\n<p>     El mandamiento cristiano de la verdad, es algo m\u00e1s que el de \u00abno mentir\u00bb. Es el que de forma positiva dice: vive en la verdad y habla la verdad. El seguidor de Cristo debe vivir el ideal de la verdad de su Maestro. La visi\u00f3n positiva es la mejor perspectiva evang\u00e9lica, porque \u00abDios es la verdad\u00bb (Jn. 3.33 y 8. 26) seg\u00fan el testimonio de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>   De las 182 veces en que se usa el concepto verdad o verdadero (alezeia), 27 veces est\u00e1n en los textos evang\u00e9licos y unas 30 en la Ep\u00ed\u00adstolas, se alude a ser una prerrogativa divina.<\/p>\n<p>    Es normal que en la doctrina cristiana se vincule la verdad con el deber de imitar a Dios y se considere la ausencia de verdad como un signo de alejamiento divino. Por eso, la mentira no s\u00f3lo perturba el orden social y la pac\u00ed\u00adfica convivencia entre los hombres. Pero, sobre todo, destruye la adhesi\u00f3n a Dios.<\/p>\n<p>    1.1. El concepto de mentira<br \/>\n    Mentir es ocular la verdad injustamente o enga\u00f1ar a quien tiene derecho natural a saber la realidad de las cosas o de las personas. Mentir tiene un sentido positivo. Una cosa es mentir y otra ocultar la verdad.<\/p>\n<p>    El mentir es una deficiencia moral. Pero, a veces, hay que ocultar la verdad, cuando es conveniente que se mantenga sin manifestarse. Nadie est\u00e1 obligado a revelar una verdad a quien no tiene derecho de conocerla.<\/p>\n<p>    La base de la convivencia humana est\u00e1 en la confianza en las interrelaciones. Por eso es un deber natural no actuar con fingimiento en la comunicaci\u00f3n interpersonal. La concordancia entre palabra y pensamiento es condici\u00f3n de vida entre los seres inteligentes.<\/p>\n<p>    Entre los bienes que posee el hombre est\u00e1 posibilidad de comunicar los pensamientos y afectos mediante la palabra. El buen empleo de la palabra es un deber y, si el interlocutor tiene derecho a saber la verdad, es adem\u00e1s deber de justicia.<\/p>\n<p>    Pero no es la materialidad de las palabras lo que esconde un desorden moral en torno a la sinceridad, sino la intencionalidad que las aliente. Cuando se tiene intenci\u00f3n de enga\u00f1ar, se miente. Cuando se tiene otra intencionalidad al hablar o al callar no se miente, aunque cuando el interlocutor se lleve a enga\u00f1o en aquello que no debe saber.<\/p>\n<p>    Tambi\u00e9n es bueno recordar que no se puede considerar como mentira \u00e9tica el uso jocoso del lenguaje, cuando se bromea y se exagera en un intercambio f\u00e1cilmente identificable por parte de los oyentes.<\/p>\n<p>    1.2. Formas de verdad<br \/>\n    Precisamente por la abundancia de formas ling\u00fc\u00ed\u00adsticas se pueden diferenciar diversas formas \u00e9ticas de adherirse a la verdad o de carecer de ella. El vocabulario expresivo de esa adhesi\u00f3n es m\u00faltiple en los idiomas, pero se sostiene sobre el com\u00fan denominador de la concordancia entre palabra y pensamiento.<\/p>\n<p>    1.2.1. Nobleza, franqueza<br \/>\n    Es la actitud general de la persona que la inclina a actuar y hablar con transparencia en las comunicaciones o en cuanto pueda poner al interlocutor en comunicaci\u00f3n con la realidad.<\/p>\n<p>    Lo contrario se denomina hipocres\u00ed\u00ada o permanente ocultaci\u00f3n de lo que se es o de lo que se piensa.<\/p>\n<p>    1.2.2. Sinceridad<br \/>\n    Alude a la intencionalidad del que comunica algo y ajusta sus palabras a sus pensamientos con la intenci\u00f3n de que el receptor de los mensajes no se equivoque al recibirlos. Lo contrario es el enga\u00f1o o deseo de que se reciba el objeto de forma err\u00f3nea.<\/p>\n<p>    1.2.3. Lealtad<br \/>\n    Cuando existe una vinculaci\u00f3n especial de tipo comprometedor con la persona a la que se comunica con palabras o con obras una actitud, una promesa o un compromiso, se habla de lealtad. Con ella se deja claro que la adhesi\u00f3n es firme y se reclama la confianza en que se realizara lo que se insin\u00faa o promete.<\/p>\n<p>    Si falla esa consonancia, se habla de deslealtad, de traici\u00f3n, de felon\u00ed\u00ada, de farsa, de embuste o de trampa.<\/p>\n<p>    1.2.4. Honradez, rectitud<br \/>\n    La actitud permanente de decir la verdad y obrar en consecuencia se define como integridad, rectitud y honradez. Se alude con estos t\u00e9rminos, al modo de ser y no s\u00f3lo al modo de actuar o hablar. Si se da lo contrario se habla de  fingimiento, de doblez o de astucia.<\/p>\n<p>    1.2.5. Fidelidad<br \/>\n    Si la verdad se encierra en la palabra firme y en su cumplimiento, se alude al concepto de fidelidad. Se relaciona ordinariamente con la amistad, con el amor matrimonial o con los compromisos adquiridos. Hablamos de infidelidad o traici\u00f3n al quebrantamiento de la palabra dada.<\/p>\n<p>    1.2.6. Integridad, probidad<br \/>\n    En cuanto constituye el amor a la verdad un modo \u00e9tico de ser de las personas o de los grupos, se habla de integridad, de honestidad, de dignidad. Y si fallan los comportamientos por el ocultamiento de las disposiciones o intenciones, se habla de dolo, equ\u00ed\u00advoco, torpeza, o vergonzoso incumplimiento del deber o del compromiso.<\/p>\n<p>    1.2.7. Veracidad<\/p>\n<p>     Cuando aludimos preferentemente a la palabra escrita o hablada, aludimos a la veracidad, o \u00abmanifestaci\u00f3n de la verdad\u00bb, como la disposici\u00f3n a convertir en hechos reales lo que se pronuncia con palabras. Si se tiene la actitud contraria, un torrente de t\u00e9rminos define a quien piensa una cosa y dice intencionada y conscientemente otra: cuentos, chismes infundios, trampas, enredos, etc.<\/p>\n<p>     2. La mentira<br \/>\n    Tantas formas de expresar la verdad, o de no acertar a expresarla, se condensan en la palabra castellana de mentira.  Interesa tambi\u00e9n analizar a fondo el alcance de la expresi\u00f3n \u00abno mentir\u00bb<br \/>\n    2.1. Carencia de la verdad<br \/>\n    La verdad es la oferta de la realidad tal cual es a quien tiene derecho a ella. La mentira es \u00abdecir lo contrario de lo que se piensa con intenci\u00f3n de enga\u00f1ar\u00bb. Implica ocultar, desviar, provocar el error, hablar u obrar contra la palabra que se da o emplea. La mentira es tratar de que los dem\u00e1s caigan en el error.<\/p>\n<p>    En s\u00ed\u00ad misma, si es aut\u00e9ntica, lesiona los derechos de Dios sobre sus criaturas, pues siendo El la verdad, los hombres deben imitarle y amar la verdad. Quien miente se separa de Dios, suprema verdad.<\/p>\n<p>    El derecho y el deber que se asocia a la comunicaci\u00f3n de la verdad no es absoluto. Para que haya autentica mentira y la palabra tenga el alcance \u00e9tico de lesi\u00f3n a la verdad, se ha de presuponer que el receptor de los mensajes tiene derecho natural a conocer la realidad.<\/p>\n<p>    De lo contrario no se puede hablar de mentira. No tenemos obligaci\u00f3n de revelar todo lo que sabemos a todo el que lo desea conocer, si a ello no le asiste el derecho natural. Por eso no es mentir el \u00abocultar la verdad\u00bb, por el callar o por el disimular, si tal ocultamiento es m\u00e1s conveniente que la manifestaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Callar puede ser virtud o pecado seg\u00fan lo que exige cada situaci\u00f3n. Se debe discernir desde el amor al pr\u00f3jimo y  desde el respeto a la verdad, si conviene o no revelar la realidad a qui\u00e9n pide descubrirla. El bien y la seguridad del pr\u00f3jimo, el respeto a la vida privada, el bien com\u00fan son razones para callar lo que no debe ser conocido.<\/p>\n<p>    Es precisamente la conciencia del hombre libre la que determina cuando el derecho ajeno a saber obliga a comunicar hechos o datos y cu\u00e1ndo la obligaci\u00f3n est\u00e1 en el no comunicar.<\/p>\n<p>     2.2. Rechazo a la mentira  en el Evangelio<br \/>\n    En el Antiguo Testamento se presenta a Dios como fuente de toda verdad. Su \u00abPalabra es verdad\u00bb y \u00absu Ley es la verdad\u00bb (Prov  8. 7). O como el autor dice: \u00abTu verdad de edad en edad.\u00bb (Sal. 119. 90)<\/p>\n<p>    Pero es el mismo Jes\u00fas, seg\u00fan el relato de los evangelistas, el que m\u00e1s fustiga la hipocres\u00ed\u00ada. Basta recoger las condenas a los fariseos y escribas (Mat. Cap. 23) para entender lo que para Jes\u00fas es el mentir.<\/p>\n<p>    El Se\u00f1or denunci\u00f3 la mentira como obra diab\u00f3lica: \u00abVuestro Padre es el diablo&#8230; porque no hay verdad en \u00e9l; cuando dice la mentira, dice lo que le sale de dentro, porque es mentiroso y padre de la mentira.\u00bb (Jn. 8,44)<\/p>\n<p>    En Jesucristo la verdad de Dios se manifest\u00f3 en plenitud: \u00abLleno de gracia y de verdad.\u00bb (Jn. 1.14). Se proclam\u00f3 la \u00abLa luz del mundo.\u00bb (Jn. 8. 12) Y con frecuencia se present\u00f3 como \u00abmensajero de la verdad\u00bb. (Jn. 14.6)<\/p>\n<p>    El mensaje fue recibido y desarrollado por los seguidores del Mes\u00ed\u00adas. Cada disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas descubri\u00f3 el deber de ense\u00f1ar la verdad y de luchar contra la mentira: \u00abNo nos predicamos a nosotros mismos, sino a Cristo Jes\u00fas como Se\u00f1or, y a nosotros como siervos vuestros por Jes\u00fas.  Pues el mismo Dios que dijo: De las tinieblas ha hecho brillar la luz en nuestros corazones, para irradiar el conocimiento de la gloria de Dios que est\u00e1 en la faz de Cristo.<\/p>\n<p>    Pero llevamos este tesoro en recipientes de barro, para que parezca que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no de nosotros.\u00bb (2 Cor. 4. 5-7)<\/p>\n<p>    A lo largo de los siglos, tal mensaje defini\u00f3 a los cristianos de todos los tiempos: desde San Policarpo, que dec\u00ed\u00ada al morir: \u00abTe bendigo por haberme juzgado digno de este d\u00ed\u00ada y esta hora, digno de ser contado en el n\u00famero de los m\u00e1rtires&#8230; Has cumplido tu promesa, Dios de la fidelidad y de la verdad. Por esta gracia y por todo te alabo, te bendigo, te glorifico por el eterno y celestial Sumo Sacerdote, Jesucristo, tu Hijo amado. Por El, que est\u00e1 contigo y con el Esp\u00ed\u00adritu, te sea dada gloria ahora y en los siglos venideros. Am\u00e9n.\u00bb (Actas de los m\u00e1rtires); hasta el Papa Juan Pablo II dos milenios despu\u00e9s (6 Agosto 1993), que escrib\u00ed\u00ada una Enc\u00ed\u00adclica sobre la Verdad, comenzando con estas permanentes palabras: \u00abEl esplendor de la verdad brilla en todas las obras del Creador, de modo especial en el hombre, creado a su imagen y semejanza.\u00bb (Veritatis Splendor 1)<\/p>\n<p>      3. Formas de mentira<\/p>\n<p>      Las formas de mentira son muchas, como muchas son las palabras y las intenciones de los hombres.<\/p>\n<p>      El cristiano debe siempre \u00abrechazar toda malicia y todo enga\u00f1o, hipocres\u00ed\u00adas, envidias y toda clase de maledicencias\u00bb. (1  Pedr. 2. 1) Pero debe conocer los diversos modos de caer en el pecado de la mentira para evitarlos por igual.<\/p>\n<p>    3.1. Falso testimonio<br \/>\n    Es el uso de la palabra para afirmar en perjuicio o beneficio de otro lo que no es hecho o realidad. Con todo se precisa con esta expresi\u00f3n el testimonio que no responde a la realidad y perjudica a una persona en aspectos graves.<\/p>\n<p>    Unas veces se hace en la vida ordinaria, usando la palabra o el escrito. Y en ocasiones puede realizarse en actos p\u00fablicos como declaraciones, denuncias, testimonios judiciales, etc. que tienen car\u00e1cter de oficialidad.<\/p>\n<p>    3.2. Perjurio.<\/p>\n<p>    Si el testimonio va refrendado por un juramento o alusi\u00f3n a Dios presente, con la intenci\u00f3n de imponer mayor solemnidad o credibilidad a lo que se dice, entonces se habla de perjurio o juramento, imprecaci\u00f3n o dictamen, en el que la palabra humana queda matizada de significaci\u00f3n religiosa en quien lo pronuncia, en quien lo recibe o en ambos.<\/p>\n<p>    Una afirmaci\u00f3n contraria a la verdad posee una gravedad particular cuando se hace p\u00fablicamente. Pero, si se reclama a Dios por testigo, entonces se a\u00f1ade el sacrilegio a la falsedad. Y si la falsedad se pronuncia ante un tribunal, es grave falso testimonio. En la misma Escritura se recuerda la gravedad de tal acci\u00f3n: \u00abEl testigo falso no quedar\u00e1 impune, el que profiere mentiras perecer\u00e1\u00bb. (Prov. 19.9)<\/p>\n<p>    3.3. Juicio temerario<br \/>\n    Si el juicio no se exterioriza, pero queda en la persona que lo formula o en su c\u00ed\u00adrculo \u00ed\u00adntimo de afines, sin trascendencia social, se suele llama \u00abjuicio temerario\u00bb, imprudente, ligero o banal.<\/p>\n<p>    Ni siquiera en el fuero interno de la mente puede el cristiano juzgar mal a los hermanos, no s\u00f3lo por el respeto que el pr\u00f3jimo merece como hombre, sino por el especial v\u00ed\u00adnculo de la fe entre cristianos hijos del mismo Padre.<\/p>\n<p>    Es una forma de faltar a la verdad, y de herir la caridad huyendo con ligereza de la verdad, incluso aunque no haya trascendencia en las acciones.<\/p>\n<p>    El juicio temerario se evita con el cultivo de la benevolencia y de la presunci\u00f3n de inocencia, interpretando, en cuanto sea posible, en sentido favorable los pensamientos, palabras y acciones del pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>    3.4. Maledicencia:<\/p>\n<p>    Si los juicios se traducen en palabras, escritas o habladas, comunicadas a terceros y sin fundamento, motivo o necesidad, entonces se habla de maldecir o de hablar mal.<\/p>\n<p>    Incluso aunque el objeto de la comunicaci\u00f3n sea verdadero o real, la discreci\u00f3n y caridad reclama el silencio si no existe motivo justo para la comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    Es maledicente el que, sin raz\u00f3n objetivamente v\u00e1lida, manifiesta los defectos y las faltas de otros a personas que los ignoran con el \u00e1nimo de perjudicar su reputaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    La raz\u00f3n est\u00e1 en la carencia de necesidad o conveniencias para revelar lo oculto perjudicial y el perjuicio para la reputaci\u00f3n y el honor del pr\u00f3jimo<br \/>\n    Con todo, si la comunicaci\u00f3n se hace por un motivo superior al perjuicio que origina, como ser\u00ed\u00ada evitar un mal, prevenir un peligro, denunciar una situaci\u00f3n injusta, no es maledicencia, sino denuncia evang\u00e9lica, la cual puede llegar hasta ser un deber.<\/p>\n<p>    3.5. La murmuraci\u00f3n<br \/>\n    Una forma de maledicencia es la murmuraci\u00f3n, que es el h\u00e1bito de hablar mal del pr\u00f3jimo en ausencia suya, sobre contenido verdadero o falsos, pero sin necesidad o conveniencia en el hacerlo. Ya el Eclesi\u00e1stico 21. 28 dec\u00ed\u00ada: \u00abEl murmurador mancha su propia alma, y es detestado por el vecindario.\u00bb<br \/>\n    Es deber la reserva y la discreci\u00f3n, aunque el objeto de la comunicaci\u00f3n sea verdadero, sean p\u00fablicas o secretas la cosas reveladas. Si son p\u00fablicas, no se comunica nada nuevo a los oyentes, pero se hiere el respeto y la caridad con los ausentes. Si son secretas, salta la barrera de la murmuraci\u00f3n para  entrar en la calumnia.<\/p>\n<p>    El que fomenta con sus actitudes o sus comentarios la murmuraci\u00f3n tambi\u00e9n contribuye a herir la verdad, la caridad y la justicia.<\/p>\n<p>    3.6. La calumnia<br \/>\n    Si el objeto de la maledicencia es falso y a sabiendas se hace p\u00fablico con perjuicio material o moral del pr\u00f3jimo, la acci\u00f3n de la comunicaci\u00f3n se denomina calumnia. Entonces no se hiere s\u00f3lo la verdad, sino la justicia (por el objeto) y la caridad (por la persona).<\/p>\n<p>    La calumnia est\u00e1 entre las carencias m\u00e1s graves \u00e9ticamente en relaci\u00f3n a la verdad. Se haga por ligereza, por malicia o por intereses materiales, lesiona la justicia con respecto a las personas y deja siempre la posterior obligaci\u00f3n de la reparaci\u00f3n. La reparaci\u00f3n debe ser proporcional al da\u00f1o causado.<\/p>\n<p>    3.7. Contumelia<br \/>\n    Cuando la calumnia se realiza de forma ofensiva e hiriente, en la misma presencia de la persona,  a la ofensa verbal se a\u00f1ade la lesi\u00f3n moral o f\u00ed\u00adsica para quien la recibe. Es la contumelia, que es una forma especialmente grave de calumnia.<\/p>\n<p>    3.8. La adulaci\u00f3n<br \/>\n    Aunque sea frecuente, no deja de ser una falta a la verdad el halago, que es decir a otro lo que le es grato, o la adulaci\u00f3n, que es mentir a la cara para sacar beneficios. Se cae en este vicio por buscar un inter\u00e9s: una influencia, un servicio, una amistad, evitar un problema&#8230;<\/p>\n<p>    3.9. Vanagloria<br \/>\n    Es la jactancia del propio valer u obrar, exagerando los propios m\u00e9ritos y public\u00e1ndolos de forma inoportuna o exagerada, llegando incluso a la megaloman\u00ed\u00ada o exageraci\u00f3n en los m\u00e9ritos. Lo contrario es la iron\u00ed\u00ada, que trata de infravalorar con menosprecio o caricaturas mal\u00e9volas los m\u00e9ritos ajenos.<\/p>\n<p> Cabeza de Juan Bautista, (Villabrille) defensor de la Verdad<br \/>\n    4. Educaci\u00f3n en la verdad<br \/>\n    Educar en la verdad es fomentar el af\u00e1n de la sencillez en las palabras, de la objetividad en los mensajes y de la moderaci\u00f3n, delicadeza y oportunidad en las manifestaciones.<\/p>\n<p>    Nadie esta obligado a revelar una verdad a quien no tiene derecho a conocerla. Pero es necesario promover, como estilo ordinario del vivir, el clima de verdad y de veracidad. Con \u00e9l, se desarrolla la personalidad sana  con disposiciones siempre limpias, rectas y convenientes.<\/p>\n<p>    En un mundo inclinado a los adornos literarios y a las im\u00e1genes ficticias propias de los fugaces medios audiovisuales de comunicaci\u00f3n, la educaci\u00f3n en el esp\u00ed\u00adritu de verdad y de sinceridad se convierte en una necesidad imperiosa.<\/p>\n<p>    Hay que ense\u00f1ar a los ni\u00f1os y a los j\u00f3venes a pensar y a hablar con verdad, lo cual no es f\u00e1cil, pero s\u00ed\u00ad posible, si hay buena voluntad.<\/p>\n<p>    Esto supone diversos y adecuados compromisos:  &#8211; Hay que ense\u00f1ar a lograr el equilibrio justo entre lo que debe ser expresado y lo que debe ser callado, entre la comunicaci\u00f3n noble y la reserva, entre el secreto y la palabra oportuna.<\/p>\n<p>  &#8211; Los estilos de vida sincera se logran con los h\u00e1bitos de la verdad, que son mucho m\u00e1s efectivos que los actos pasajeros de sinceridad.<\/p>\n<p>   &#8211; Hay dos cualidades que deben ser cultivadas con inter\u00e9s desde los primeros a\u00f1os: la discreci\u00f3n en el hablar, la prudencia en el callar.<\/p>\n<p>  4.1. Discreci\u00f3n<br \/>\n    Es la virtud que mueve a decir la verdad cuando debe ser dicha y a callarla cuando es m\u00e1s conveniente el silencio. Esta virtud exige fortaleza, gobierno de s\u00ed\u00ad mismo, serenidad y reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p>    Se consigue con el ejercicio constante y con experiencias prudentes. La espontaneidad ingenua del ni\u00f1o se va transformando en reflexi\u00f3n discreta a medida que la experiencia enriquece la vida y la reflexi\u00f3n se adue\u00f1a de la persona.<\/p>\n<p>    Educar en la discreci\u00f3n es ense\u00f1ar a mantenerse a igual distancia entre la locuacidad superficial y la reserva desconfiada, distinguiendo materias y personas, momentos y circunstancias.<\/p>\n<p>    Se debe guardar la justa reserva respecto a la vida privada de las personas o de los grupos. No siempre es f\u00e1cil, sobre todo en nuestra cultura que se halla muy impresionada por la noticia de prensa o el flash de Televisi\u00f3n, campos en donde la discreci\u00f3n ciertamente no brilla por su presencia<br \/>\n    La manipulaci\u00f3n de la informaci\u00f3n puede inducir a la persona d\u00e9bil, como es la infantil, a asumir una forma ligera de comunicaci\u00f3n estructuralmente falsa. Por eso es tan importante educar desde los primeros a\u00f1os en actitud cr\u00ed\u00adtica e inteligente ante los estilos exagerados de la comunicaci\u00f3n social: ante la noticia sensacionalista, ante las ofertas del anuncio comercial, ante los programas pol\u00ed\u00adticos partidistas, ante las modas o los reclamos mercantiles, ante las manipulaciones de grupos, sectas, espect\u00e1culos, en donde la moral puede quedar diluida en el pragmatismo de los resultados inmediatos.<\/p>\n<p>    4.2. El secreto<br \/>\n    La educaci\u00f3n recta de la nobleza exige fomentar desde los primeros a\u00f1os la fidelidad a la palabra dada, el respeto al secreto prometido, la prudencia reflexiva en el hablar, aunque estos estilos no sean f\u00e1ciles en los primeros a\u00f1os.<\/p>\n<p>    Al ni\u00f1o hay que ense\u00f1arle que determinadas situaciones o hechos conocidos por cada persona exigen el secreto natural, sobre todo si perjudica a terceros su manifestaci\u00f3n. Hay que ense\u00f1ar a tener control de la propia palabra y a huir por igual del miedo a la comunicaci\u00f3n y del gusto a la maledicencia.<\/p>\n<p>    El guardar secreto cuando se debe hacer es un instrumento de formaci\u00f3n de la voluntad y de la inteligencia. Sin inclinarse por estilos secretistas en educaci\u00f3n, s\u00ed\u00ad conviene recordar que las actitudes de la sinceridad, lealtad y fidelidad son posibles en ni\u00f1os y j\u00f3venes. Y son compatibles con la responsabilidad en el hablar, tanto cuando es deber el comunicar una situaci\u00f3n perjudicial para otros como cuando hay que guardar un secreto para s\u00ed\u00ad.<\/p>\n<p>    Saber conservar un secreto confiado y aceptado, rechazar las manifestaciones indebidas de otros compa\u00f1eros, apreciar la propia intimidad y ser respetuoso con la ajena, son medios de fomentar la dignidad, la fortaleza interior, la reflexi\u00f3n y la prudencia en las relaciones sociales.<\/p>\n<p>     5. Catequesis de la verdad<br \/>\n    Adem\u00e1s de los aspectos pedag\u00f3gicos en general, conviene reconocer que el deber de la sinceridad y de la veracidad debe convertirse en un objetivo importante de la educaci\u00f3n religiosa desde la primera infancia.<\/p>\n<p>    Hay aspectos relacionados con la verdad y la franqueza que superan los meros criterios pedag\u00f3gicos y llegan a sincronizar con el mismo mensaje evang\u00e9lico de Jes\u00fas. Esos aspectos son los que constituyen el entramado de la catequesis de la verdad.<\/p>\n<p>    1. La catequesis de la verdad comienza por descubrir progresivamente la realidad divina de la verdad misma, en cuanto Jes\u00fas se define como Verdad revelada al mundo.<\/p>\n<p>    Poco a poco hay que saber presentar en cada edad lo que implica que Cristo es la Verdad, el Verbo, la Palabra hecha carne. S\u00f3lo desde la identidad misteriosa de Cristo, se pueden descubrir las razones profundas para valorar la verdad. Estas son: \u00abDios es la verdad\u00bb (Pedr. 8.7), \u00abla Palabra de Dios es la verdad\u00bb (Salmos 119 y 142), Cristo mismo \u00abes la verdad\u00bb (Jn 8.12 y 146), etc. es lo que lleva a entender y vivir el mensaje cristiano como gesto de amor a la verdad.<\/p>\n<p>    2. Pero la verdad es mucho m\u00e1s que una palabra. Es una vida que hay que desarrollar desde los primeros a\u00f1os: se dice la verdad por que Dios lo pide, se exige la verdad por que a Dios refleja, se vive la verdad porque a Dios acerca.<\/p>\n<p>    Esa vida en la verdad se cultiva a base de experiencias positivas o negativas. Las positivas se fundan en el placer reforzador que conlleva la declaraci\u00f3n de la verdad cuando los dem\u00e1s reconocen su existencia y conf\u00ed\u00adan en quien la dice. Las negativas tienen que ver con los efectos desagradables y nocivos que implica la mentira, el enga\u00f1o, el fingimiento y el rechazo de la desconfianza.<\/p>\n<p>    En la mente del ni\u00f1o hay que relacionar la verdad con la voluntad de Jes\u00fas y la mentida con el alejamiento de la amistad de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>   3. Hay que perfilar una catequesis de la verdad con planes de continuidad. No basta una instrucci\u00f3n pasajera sobre el deber de decir la verdad, sino que se reclama el promover la sincera aceptaci\u00f3n de la realidad. Conseguir esa actitud de veracidad no siempre es f\u00e1cil. El ni\u00f1o esta inclinado en los primero a\u00f1os a la simulaci\u00f3n, unas veces por exceso de fantas\u00ed\u00ada (etapa de la fabulaci\u00f3n entre 3 y 6 a\u00f1os) y con m\u00e1s frecuencia como forma de autodefensa (6 a 9 a\u00f1os). Los resultados desagradables del decir la verdad pueden en ocasiones llevarle a mentir, disimular, incumplir, enga\u00f1ar&#8230;<\/p>\n<p>    La catequesis debe ense\u00f1ar a arrepentirse de las mentiras y debe ensalzar los ideales de vida que reflejan quienes nunca mienten. M\u00e1s que dif\u00ed\u00adcil, es una  catequesis paciente, constante,<br \/>\n    4. La catequesis de la sinceridad debe apoyarse en modelos m\u00e1s que en sentencias. El ejemplo de Jes\u00fas, de Mar\u00ed\u00ada su Madre, de los Ap\u00f3stoles y santos, sobre todo de los m\u00e1rtires, es imprescindible para descubrir el sentido evang\u00e9lico de la veracidad. Saber y entender que hay quien prefiere la muerte a mentir sobre la propia fe, es algo que impresiona y suscita la imitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    5. Aunque es conveniente una buena sistematizaci\u00f3n de la educaci\u00f3n moral en lo relativo al octavo mandamiento, el que manda amar la verdad y evitar la mentira, no es la dimensi\u00f3n te\u00f3rica sino la pr\u00e1ctica cotidiana lo que m\u00e1s contribuye a una buena catequesis en este terreno.<\/p>\n<p>    Es importante que se desarrolle en los primeros a\u00f1os, ya que los h\u00e1bitos negativos arraigados al principio, configuran un modo de ser que luego resulta dif\u00ed\u00adcil desarraigar si se han hecho estilo de vida o preferencia de persona.<\/p>\n<p>   Por eso importa que esa catequesis reclame la exigencia en determinados ambientes o situaciones vitales: decir la verdad siempre a los padres, la lealtad con los amigos, la sinceridad en la vida escolar y de estudios, la transparencia de la conciencia y sobre todo la nobleza con uno mismo.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>El entendimiento humano busca siempre la verdad, as\u00ed\u00ad como la voluntad busca siempre el bien. La verdad es objetiva, indicando aquello que es en realidad en el cosmos, en el mismo hombre, en Dios. Pero la verdad de las cosas proviene de la primera verdad y fuente de la verdad que es Dios (Sal 119,90). Dios es siempre \u00abVeraz\u00bb (Rom 3,4). Hay un plan de Dios, lleno de sabidur\u00ed\u00ada, que el hombre puede descubrir en la creaci\u00f3n y en su propio coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>\tAdem\u00e1s de esta verdad de las cosas o de los seres, que el entendimiento puede ir descubriendo, existe la verdad divina que Dios mismo va manifestando por medio de la revelaci\u00f3n. Ya no es, pues, s\u00f3lo que el entendimiento va descubriendo una verdad (sobre el cosmos, el hombre y Dios), sino que Dios va manifestando su verdad m\u00e1s \u00ed\u00adntima por medio de su Palabra pronunciada en los acontecimientos de la historia salv\u00ed\u00adfica, especialmente en el misterio de la Encarnaci\u00f3n del Verbo. Esta \u00abrevelaci\u00f3n\u00bb (que va \u00abdescorriendo el velo\u00bb de la intimidad divina) tiende a la manifestaci\u00f3n plena y definitiva en la visi\u00f3n de Dios, en el m\u00e1s all\u00e1.<\/p>\n<p>\tLa vocaci\u00f3n de todo hombre es la de buscar, honrar y atestiguar la verdad y el bien. El derecho a la verdad incluye una recta informaci\u00f3n o comunicaci\u00f3n. Se trata de la verdad entera, \u00abla verdad acerca de Dios, la verdad acerca del hombre y de su misterioso destino, la verdad acerca del mundo\u00bb (EN 78). A la luz de la fe, apoyada en le revelaci\u00f3n, el creyente busca vivir \u00abla verdad del evangelio\u00bb (Gal 2,14). La verdad no s\u00f3lo es objeto del conocimiento humano, sino que es recibida por el hombre como don de Dios en la revelaci\u00f3n. Entonces es la verdad que proviene de Dios \u00abpara nuestra salvaci\u00f3n\u00bb (DV 11).<\/p>\n<p>\tCuando el entendimiento llega a la verdad y la expresa con ideas o tambi\u00e9n por medio de palabras y de otros signos, entonces la verdad es tambi\u00e9n subjetiva. Si las palabras y los hechos corresponden a lo que uno piensa, se llama veracidad, sinceridad, franqueza. Pero, a veces, el entendimiento se equivoca al querer expresar la verdad. O tambi\u00e9n el hombre no quiere decir la verdad que piensa e incluso obra seg\u00fan conveniencias y no por convicci\u00f3n. Entonces existe falsedad, mentira, hipocres\u00ed\u00ada, adulaci\u00f3n, enga\u00f1o, calumnia&#8230; El octavo mandamiento prohibe la mentira y todo pecado contra la veracidad, incluso de pensamiento (juicio temerario).<\/p>\n<p>\tLa \u00abverdad\u00bb forma parte del anuncio evang\u00e9lico. Es Jes\u00fas mismo, \u00ablleno de gracia y de verdad\u00bb (Jn 1,14) quien se presenta como \u00abcamino, verdad y vida\u00bb (Jn 14,6). En efecto, si \u00abla ley fue dada por medio de Mois\u00e9s, la gracia y la verdad vinieron por Jesucristo\u00bb (Jn 1,17). Por esto el Se\u00f1or invita a \u00abconocer la verdad\u00bb para llegar a la libertad (cfr. Jn 8,32). Ante un tribunal romano, Jes\u00fas declar\u00f3 que hab\u00ed\u00ada venido \u00abpara dar testimonio de la verdad\u00bb (Jn 18,37).<\/p>\n<p>\tEl Esp\u00ed\u00adritu Santo, enviado por Jes\u00fas, \u00abconduce a la verdad plena\u00bb (Jn 16,13), que ser\u00e1 realidad perfecta s\u00f3lo en la escatolog\u00ed\u00ada (en la visi\u00f3n de Dios). La verdad de Jes\u00fas santifica (cfr. Jn 17,17). Por esto, \u00abde todo evangelizador se espera que posea el culto a la verdad, puesto que la verdad que \u00e9l profundiza y comunica no es otra que la verdad revelada y, por tanto, m\u00e1s que ninguna otra, forma parte de la verdad primera que es el mismo Dios\u00bb (EN 78).<\/p>\n<p>\tTodo cristiano est\u00e1 llamado a expresar la verdad con su \u00abs\u00ed\u00ad\u00bb o con su \u00abno\u00bb (Mt 5,37). La vocaci\u00f3n cristiana consiste en \u00abobrar conforme a la verdad\u00bb (1Jn 1,6), con la disposici\u00f3n de dar testimonio de ella con la propia vida (martirio). \u00abEl predicador del Evangelio ser\u00e1 aquel que, aun a costa de renuncias y sacrificios, busca siempre la verdad que debe transmi-tir a los dem\u00e1s. No vende ni disimula jam\u00e1s la verdad por el deseo de agradar a los hombres, de causar asombro, ni por originalidad o deseo de aparentar. No rechaza nunca la verdad. No obscurece la verdad revelada por pereza de buscarla, por comodidad, por miedo. No deja de estudiarla. La sirve generosamente sin avasal\u00c2\u00aclarla\u00bb (EN 78).<\/p>\n<p>Referencias Anuncio, ciencia y fe, conciencia, Dec\u00e1logo, di\u00e1logo, libertad, Palabra de Dios, predicaci\u00f3n, profetismo, revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lectura de documentos DV 11; DH 2; EN 78; VS 1-2; CEC 2464-2513.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada H. U. Von BALTHASAR, La verdad es sinf\u00f3nica (Madrid, Encuentro, 1979); J. GNILKA, Verdad, en Conceptos Fundamentales de Teolog\u00ed\u00ada (Madrid, Cristiandad, 1979) II, 862-867; I. DE LA POTTERIE, Historia y verdad, en AA.VV., Problemas y perspectivas de teolog\u00ed\u00ada fundamental (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1982) 130-159; P. RICOEUR, Historia y verdad (Madrid, Encuentro, 1990).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>En hebreo, la palabra emeth significa fidelidad, verdad; su ra\u00ed\u00adz significa firmeza, estabilidad, solidez; corresponde al \u00abam\u00e9n\u00bb. La verdad es un atributo divino, porque Dios es estable, siempre constante, el mismo siempre. La verdad es tambi\u00e9n la palabra de Dios (Jn 17,17); es Cristo Jes\u00fas (Jn 14,6); es el Esp\u00ed\u00adritu Santo (1 Jn 5,6); ser de la verdad es ser de Jesucristo, creer en \u00e9l, conseguir la vida (Jn 14,6). El testimonio de los cristianos es el testimonio de la verdad (3 Jn 12), y su religiosidad debe ser en esp\u00ed\u00adritu y en verdad (Jn 4,23); el que es de la verdad, escucha la palabra de Dios y la practica (Jn 18,37), y el que obra la verdad (Jn 3,21), el que practica el bien (Jn 5,29), debe andar siempre por el camino de la luz (Jn 3,21) y caminar por la vida con esp\u00ed\u00adritu, no de miedo ni de esclavitud, sino con esp\u00ed\u00adritu de libertad: los que siguen a Jesucristo no son esclavos, sino hijos: la verdad hace libre al hombre (Jn 8,31-32).<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>Pro ven\u00ed\u00adate adversa diligere et prospera formidando declinare: por la verdad amad las adversidades y sed cautos y vigilantes ante el \u00e9xito. Lo cierto es que cada uno de nosotros tiende m\u00e1s bien a hacer todo lo contrario de lo que nos aconseja san Gregorio. Nosotros amamos el triunfo, deseamos la aprobaci\u00f3n de todos, y nos molesta cuando nos critican y nos llevan la contraria. Somos m\u00e1s propensos a tener los temores de don Abundio que el valor del cardenal Federigo. S\u00f3lo la gracia de! evangelio, la que triunfa sobre el miedo a la muerte, es capaz de hacernos superar todo respeto humano, haci\u00e9ndonos contemplar la verdad de Dios, manifestada en Cristo Jes\u00fas y hecha nuestra en el Esp\u00ed\u00adritu Santo. El Esp\u00ed\u00adritu transforma nuestra vida y nos hace capaces de amar tanto la22  verdad del evangelio que, por amor a ella, seamos incluso capaces de superar el miedo al fracaso. S\u00f3lo a partir de un coraz\u00f3n tan liberado se puede practicar la justicia hasta ei fondo, amando incluso a los que no nos aman, saludando a los que no nos saludan, perdonando las ofensas y rezando por aquellos que no nos entienden o est\u00e1n en contra nuestra. Es esta verdad evang\u00e9lica la que nos libera de la contaminaci\u00f3n del af\u00e1n posesivo, de la ambici\u00f3n y del orgullo, y que nos hace ser capaces de servir a los hermanos con prontitud y desinter\u00e9s.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>Teol\u00f3gicamente, se entiende por verdad la revelaci\u00f3n de Dios que culmina en Jesucristo y que se transmite hasta nuestros d\u00ed\u00adas. En el Antiguo Testamento, la verdad se expresa como emet , pero este mismo t\u00e9rmino es el resultado de un progresivo desarrollo sem\u00e1ntico; en efecto, en los textos m\u00e1s antiguos emet indica \u00abser s\u00f3lido\u00bb, \u00abestable\u00bb, \u00abfiel\u00bb; despu\u00e9s del destierro, sin embargo, asume una connotaci\u00f3n m\u00e1s gnoseol\u00f3gica indicando el \u00abplan de Dios\u00bb su \u00absabidur\u00ed\u00ada\u00bb, la \u00abdoctrina\u00bb que Yahveh da a los hombres. En el Nuevo Testamento se lleva a cabo el paso de la verdad de la \u00abley\u00bb a la verdad del \u00abevangelio\u00bb (cf. G\u00e1l 2,5.14).<\/p>\n<p>Las teolog\u00ed\u00adas neotestamentarias expresan, cada una con su peculiaridad, un aspecto esencial de la verdad; para Pablo seguir\u00e1 estando presente el influjo de la concepci\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica jud\u00ed\u00ada, mientras que para Juan se explicita la dimensi\u00f3n hist\u00f3rico-personal. Para el cuarto evangelista, la verdad se identifica con la persona misma de Jes\u00fas de Nazaret (Jn 14,6), va que en \u00e9l se cumple el misterio d\u00e9 la encarnaci\u00f3n de Dios; \u00e9l est\u00e1 \u00ablleno de gracia y de verdad\u00bb (Jn 1,14). La novedad radical que representa la concepci\u00f3n de Juan no deja de tener consecuencias en la formaci\u00f3n del pensamiento cristiano.<\/p>\n<p>Respecto a la verdad llegan a enfrentarse dos concepciones fundamentales: la griega-filos\u00f3fica y la cristiana-teol\u00f3gica. Para ambas concepciones, la verdad est\u00e1 en el ser mismo y -, por tanto, en su manifestaci\u00f3n; pero en el concepto de manifestaci\u00f3n-revelaci\u00f3n, las dos perspectivas difieren radicalmente. En efecto, en el primer caso la verdad en cuanto propiedad del ser puede darse en la contemplaci\u00f3n del entendimiento; para los cristianos, por el contrario, es la revelaci\u00f3n de Dios en un acontecimiento hist\u00f3rico y lleva consigo las caracter\u00ed\u00adsticas de \u00ed\u00ada tensi\u00f3n escatol\u00f3gica. Por consiguiente, la verdad no es s\u00f3lo aletheia como \u00abdesvelamiento\u00bb, sino m\u00e1s bien como aut\u00e9ntica \u00abrevelaci\u00f3n\u00bb dada en la dial\u00e9ctica hist\u00f3rica que, al mismo tiempo, revela y esconde hasta la plenitud de la revelaci\u00f3n \u00faltima. En la concepci\u00f3n cristiana la verdad, por primera vez. llega a estar unida a las categor\u00ed\u00adas hist\u00f3rico-personales: esto implica inevitablemente su dimensi\u00f3n como de un conocimiento siempre progresivo y nunca exhaustivo, hasta la plenitud escatol\u00f3gica.<\/p>\n<p>La inserci\u00f3n de la verdad en la historia permite mantener en pie un principio teol\u00f3gico ulterior: la presencia del Esp\u00ed\u00adritu de Cristo resucitado que en la fatiga de esta historia, pero dentro de la fidelidad a la misma, conduce din\u00e1micamente a su Iglesia \u00abhasta la verdad completa\u2020\u009d (Jn 16,131. Los creyentes, por tanto, viven en una verdad que es la de la revelaci\u00f3n de Dios dada en Jesucristo y confiada a la Iglesia, pero en camino hacia un descubrimiento y una formulaci\u00f3n que permita un conocimiento cada vez m\u00e1s adecuado de la misma y \u00fanica verdad.<\/p>\n<p>El concilio Vaticano II, superando una concepci\u00f3n t\u00ed\u00adpicamente gnoseol\u00f3gica de verdad mantenida en diversos niveles por la teolog\u00ed\u00ada escol\u00e1stica, recupera fuertemente el fundamento y la densidad b\u00ed\u00adblica de verdad. Quiz\u00e1s el texto m\u00e1s importante en este sentido sea el del n. 11 de la Constituci\u00f3n Dei Verbum, donde el concilio afirma que la verdad de la Escritura, antes de ser una verdad contra el error, consiste en su valor revelativo y salv\u00ed\u00adfico: \u00abLos libros de la Escritura afirman con certeza, fielmente y sin error, la verdad que Dios quiso que se entregara a las sagradas Escrituras para nuestra salvaci\u00f3n\u00bb.<br \/>\nR, Fisichella<\/p>\n<p>Bibl.: H. K. Link, Verdad, en DTNT, 1V 332344: 1. de la Potterie, Verdad, en DTF, 16091616: \u00ed\u008dd., Historia y verdad, en R. Latourelle &#8211; G. O&#8217; Collins, Problemas y perspectivas de teolog\u00ed\u00ada fundamental, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1982, 130-159: P.Ricoeur, Historia y verdad, Ed. Encuentro. Madrid 1990.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Introducci\u00f3n. II. La verdad en el A T y en el juda\u00ed\u00adsmo: 1. La verdad de Dios; 2. La verdad de los hombres; 3. La verdad en el juda\u00ed\u00adsmo. III. La verdad en el NT: 1. Herencia b\u00ed\u00adblica; 2. La verdad del evangelio: a) La verdad y la fe, b) Verdad y vida cristiana, c) La sana doctrina y el error, d) Cristo y la verdad; 3. La verdad en san Juan: a) La palabra del Padre y Cristo-verdad, b) El esp\u00ed\u00adritu de la verdad, c) Verdad y santidad. IV. Verdad b\u00ed\u00adblica y verdad cristiana.<\/p>\n<p>I. INTRODUCCI\u00ed\u201cN. La noci\u00f3n de verdad ocupa un puesto fundamental, no s\u00f3lo en todos los sistemas filos\u00f3ficos yen todas las grandes culturas. Es ya de uso corriente en la vida cotidiana: se dice que un pensamiento o un modo de juzgar es verdadero cuando est\u00e1 conforme con la realidad; o bien se llama verdadero a lo que es real, genuino, no falsificado (un hecho verdadero, un arrepentimiento verdadero). Se habla tambi\u00e9n de verdad en un nivel m\u00e1s alto del saber humano: se emplea la noci\u00f3n de verdad en la ciencia (es verdadero lo que se ha verificado), en el derecho (un delito verdadero), en la historiograf\u00ed\u00ada (un hecho hist\u00f3rico). Pero, obviamente, en el campo de la filosof\u00ed\u00ada es donde con mayor frecuencia se habla de la verdad. Desgraciadamente, la noci\u00f3n de verdad ha asumido a trav\u00e9s de los siglos m\u00faltiples significados, hasta el punto de que se ha dicho con raz\u00f3n: se puede considerar la historia de la filosof\u00ed\u00ada como historia de la b\u00fasqueda de la verdad. Una definici\u00f3n cl\u00e1sica de la verdad es la de Arist\u00f3teles, recogida por santo Tom\u00e1s: adaequatio intellectus et rei. En nuestro tiempo ocupa un puesto central en la ontolog\u00ed\u00ada de Heidegger la noci\u00f3n de verdad como revelaci\u00f3n o desvelamiento: es una concepci\u00f3n que ha tenido gran influjo en la ex\u00e9gesis juanista de Bultmann.<\/p>\n<p>Pero es importante observar que existe tambi\u00e9n una noci\u00f3n espec\u00ed\u00adficamente b\u00ed\u00adblica de verdad, diversa de todas las que se han mencionado hasta ahora. Es un concepto esencialmente religioso, que describe las relaciones del hombre con Dios o la vida del hombre a la luz de Dios. Esta noci\u00f3n ha pasado, sin embargo, por una notable evoluci\u00f3n; mientras que en el AT la verdad es principalmente la fidelidad a la \/ alianza, en el NT se convierte en la plenitud de la revelaci\u00f3n realizada en \/ Jesucristo.<\/p>\n<p>II. LA VERDAD EN EL AT Y EN EL JUDA\u00ed\u008dSMO. El verbo hebreo `aman (cf el am\u00e9n lit\u00fargico: 2Co 1:20), del cual se form\u00f3 `emet (verdad), significa fundamentalmente ser s\u00f3lido, seguro, digno de confianza; por tanto, la verdad es la cualidad de lo que es estable, probado, aquello en lo que podemos apoyarnos. Una paz de verdad (Jer 14:13) es una paz s\u00f3lida, duradera; un camino de verdad (G\u00e9n 24:48) es un camino que conduce seguramente a la meta; \u00aben verdad\u00bb significa a veces (Isa 16:3): de modo estable, para siempre. Aplicada a Dios y a los hombres, habr\u00e1 que traducir frecuentemente la palabra por \u00abfidelidad\u00bb: la fidelidad de alguien nos invita a confiar plenamente en \u00e9l.<\/p>\n<p>1. LA VERDAD DE DIOS. La emet de Dios est\u00e1 ligada a su intervenci\u00f3n en la historia en favor de su pueblo. Yhwh es el Dios fiel (Deu 7:9; Deu 32:4; Sal 31:6; Isa 49:7). La importancia de este atributo no se explica bien m\u00e1s que en el contexto de la alianza y de las promesas: \u00abEl Se\u00f1or, tu Dios, es Dios, el Dios fiel que conserva su alianza y su amor por mil generaciones a los que le aman\u00bb (Deu 7:9). A menudo `emet va asociado a hesed (p.ej., Sal 89; Deu 138:2) para indicar la actitud fundamental de Dios en la alianza: es una alianza de gracia, a la que Dios no ha faltado nunca (Exo 34:6s; cf G\u00e9n 24:27; 2Sa 2:6; 2Sa 15:20). En otras partes la fidelidad va unida a los atributos de justicia (Ose 2:21s; Neh 9:33; Zac 8:8) o de santidad (Sal 71:22), y asume un significado m\u00e1s general, sin referencia a la alianza. En varios salmos la estabilidad divina es presentada como una protecci\u00f3n, un refugio para el justo que implora el socorro divino; de ah\u00ed\u00ad la imagen del baluarte, de la armadura, del escudo (Sal 91), que ponen de manifiesto la firmeza del apoyo divino (cf Sal 40:12; Sal 43:2s; Sal 54:7; Sal 61:8).<br \/>\nLa `emet caracteriza tambi\u00e9n a la palabra de Dios y a su ley. Los salmos celebran la verdad de la ley divina (Sal 19:10; Sal 111:7s; Sal 119:86.138.142. 151.160); seg\u00fan el texto citado en \u00faltimo lugar, la verdad es lo que hay de esencial, de fundamental en la palabra de Dios; es irrevocable, permanece para siempre.<\/p>\n<p>2. LA VERDAD DE LOS HOMBRES. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad se trata de una actitud fundamental de fidelidad (cf Ose 4:2). \u00abHombres de verdad\u00bb(Exo 18:21; Neh 7:2) son hombres de confianza; pero ambos textos a\u00f1aden: \u00abtemerosos de Dios\u00bb, lo cual une esta apreciaci\u00f3n moral con el texto religioso del yahvismo. Ordinariamente, la \u00abverdad\u00bb de los hombres designa directamente su fidelidad a la alianza y a la ley divina. Por tanto, describe el conjunto del comportamiento de los justos: de ah\u00ed\u00ad el paralelismo con perfecci\u00f3n (Jos 24:14), coraz\u00f3n \u00ed\u00adntegro (2Re 20:3), el bien y el derecho (2Cr 31:30), derecho y justicia (Isa 59:14; cf Sal 45:5), santidad (Zac 8:3). \u00abHacer la verdad\u00bb (2Cr 31:30; Eze 18:9) y \u00abcaminar en la verdad\u00bb (1Re 2:4; 1Re 3:6; 2Re 20:3; Isa 38:3) quiere decir ser fieles observantes de la ley del Se\u00f1or (cf Tob 3:5).<\/p>\n<p>Para las relaciones de los hombres entre s\u00ed\u00ad reaparece la f\u00f3rmula \u00abhacer la bondad y la verdad\u00bb (G\u00e9n 47:29; Jos 2:14): significa obrar con benevolencia y lealtad, con una bondad fiel. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad se encuentra el matiz fundamental de solidez: una lengua sincera \u00abpermanece para siempre\u00bb (Pro 12:19).<\/p>\n<p>3. LA VERDAD DEL MISTERIO REVELADO. En la tradici\u00f3n m\u00e1s reciente, sapiencial y apocal\u00ed\u00adptica, la noci\u00f3n de verdad adopta un sentido parcialmente nuevo, que prepara el NT: designa la doctrina de sabidur\u00ed\u00ada, la verdad revelada. En algunos salmos (Pro 25:5; Pro 26:3; Pro 86:11), la expresi\u00f3n \u00abcaminar en la verdad de Dios\u00bb da a entender que esta verdad no es simplemente el comportamiento moral, sino la ley misma que Dios ense\u00f1a a observar. Los sacerdotes deben transmitir \u00abuna doctrina de verdad\u00bb (Mal 2:6): es la ense\u00f1anza que viene de Dios. As\u00ed\u00ad pues, \u00abverdad\u00bb se convierte en sin\u00f3nimo de t sabidur\u00ed\u00ada: \u00abHazte con la verdad y no la vendas; con la sabidur\u00ed\u00ada, la instrucci\u00f3n y la inteligencia\u00bb (Pro 23:23; cf 8,7; 22,21; Qo 12,10); \u00abHasta la muerte lucha por la verdad\u00bb (Sir 4:28 LXX).<\/p>\n<p>La palabra \u00abverdad\u00bb, por indicar el designio y el querer de Dios, es tambi\u00e9n af\u00ed\u00adn a \/ misterio (Tob 12:11; Sab 6:22). En el momento del juicio, los justos \u00abcomprender\u00e1n la verdad\u00bb (Sab 3:9); no en el sentido sem\u00ed\u00adtico de que deber\u00e1n experimentar la fidelidad de Dios a sus promesas, ni tampoco en el sentido griego de que ver\u00e1n el ser de Dios, que es verdad, sino en el sentido apocal\u00ed\u00adptico: comprender\u00e1n el designio providencial de Dios sobre los hombres. Para Daniel, \u00abel libro de la verdad\u00bb (Dan 10:31) es aquel en el que est\u00e1 escrito el designio de Dios: la verdad de Dios es la revelaci\u00f3n de su designio (Dan 9:13); es tambi\u00e9n una visi\u00f3n celestial y la explicaci\u00f3n de su significado (Dan 8:26; Dan 10:1; Dan 11:20), es la verdadera fe, la religi\u00f3n de Israel (Dan 8:12).<\/p>\n<p>4. LA VERDAD EN EL JUDA\u00ed\u008dSMO. Este uso del t\u00e9rmino se observa en el juda\u00ed\u00adsmo apocal\u00ed\u00adptico y sapiencial. En Qumr\u00e1n \u00abla inteligencia de la verdad de Dios\u00bb es el conocimiento del misterio (1QH 7,26s), pero que se obtiene mediante la interpretaci\u00f3n verdadera de la ley: \u00abconvertirse a la verdad\u00bb (1QS 6,15) significa \u00abconvertirse a la ley de Mois\u00e9s\u00bb (5,8). Doctrina revelada, la verdad tiene tambi\u00e9n un alcance moral, se opone a la iniquidad: los \u00abhijos de la verdad\u00bb (4,5) son los que siguen \u00ablos caminos de la verdad\u00bb (4,17). La verdad termina as\u00ed\u00ad por designar en Qumr\u00e1n el conjunto de las concepciones religiosas de los hijos de la alianza.<\/p>\n<p>III. LA VERDAD EN EL NT. 1. HERENCIA B\u00ed\u008dBLICA. En Pablo, m\u00e1s que en ninguna otra parte del NT, la noci\u00f3n de verdad (al\u00e9theia) presenta los matices que ten\u00ed\u00ada en los LXX. El ap\u00f3stol se sirve de ella en el sentido de sinceridad (2Co 7:14; 2Co 11:10; Flp 1:18; ICor 5,8) o en la expresi\u00f3n \u00abdecir la verdad\u00bb (Rom 9:1; 2Co 12:6; Efe 4:25; lTim 2,7). Profundamente b\u00ed\u00adblica es la f\u00f3rmula \u00abla verdad de Dios\u00bb para designar la fidelidad de Dios a sus promesas (Rom 3:7; cf 3,3; 15,8; 2Co 1:18ss: las promesas de Dios fiel tienen su \u00abs\u00ed\u00ad\u00bb en Cristo); igualmente al\u00e9theia, en el sentido de verdad moral, de rectitud: opuesta a la injusticia (Efe 5:9; Efe 6:14), caracteriza el comportamiento que Pablo espera de sus cristianos (Col 1:6; 2Co 13:8). El juicio de Dios se caracterizar\u00e1 tambi\u00e9n por la verdad y la justicia (Rom 2:2).<\/p>\n<p>La ant\u00ed\u00adtesis entre \u00abla verdad de Dios\u00bb y la mentira de los \u00ed\u00addolos (Rom 1:25; cf lTes 1,9) se inspira en la pol\u00e9mica jud\u00ed\u00ada contra la idolatr\u00ed\u00ada pagana (Jer 10:14; Jer 13:25; Bar 6:7.47.50): el verdadero Dios es el Dios vivo, con el cual se puede contar, el que escucha a su pueblo y lo salva.<\/p>\n<p>2. LA VERDAD DEL EVANGELIO. Aqu\u00ed\u00ad aparece la noci\u00f3n de verdad cristiana. Enlaza con el tema sapiencial y apocal\u00ed\u00adptico de verdad revelada. Los jud\u00ed\u00ados se hac\u00ed\u00adan la ilusi\u00f3n de poseer en su ley la expresi\u00f3n misma de la verdad (Rom 2:20), de encontrar en ella depositada toda la voluntad de Dios (Rom 2:18). Pablo sustituye la expresi\u00f3n jud\u00ed\u00ada \u00abla verdad de la ley\u00bb por \u00abla verdad del evangelio\u00bb (G\u00e1l 2:5.14) o \u00abla palabra de verdad\u00bb(Col 1:5; Efe 1:13; 2Ti 2:15). Objeto de una revelaci\u00f3n (2Co 4:2) exactamente como el misterio (Rom 16:26; Col 1:26; Col 4:3), es la palabra de Dios predicada por el ap\u00f3stol (2Co 4:3.5).<\/p>\n<p>a) La verdad y la fe. Los hombres a los que va dirigido este mensaje deben escuchar la palabra (Efe 1:13; Rom 10:14), deben convertirse para llegar al conocimiento de la verdad (2Ti 2:25). La aceptaci\u00f3n de la verdad del evangelio tiene lugar mediante la fe (2Ts 2:13; Tit 1:1; 2Ts 2:12; G\u00e1l 5:7; Rom 2:8); pero esta fe exige al mismo tiempo el amor de la verdad (2Ts 2:10). \u00abLlegar al conocimiento de la verdad\u00bb es en los textos posteriores (lTim 2,4; 2Ti 3:7; cf Heb 10:26) una expresi\u00f3n estereotipada para decir adherirse al evangelio, abrazar el cristianismo, porque los fieles son precisamente los que conocen la verdad (lTim 4,3); \u00e9sta no es otra cosa que la fe cristiana (Tit 1:1).<\/p>\n<p>b) Verdad y vida cristiana. Seg\u00fan las cartas cat\u00f3licas, los fieles han sido engendrados a la nueva vida por la palabra de verdad (Stg 1:18; 1Pe 1:23); han santificado sus almas mediante la obediencia a la verdad en el momento del bautismo (1Pe 1:22). Por eso no hay que extraviarse alej\u00e1ndose de esta verdad una vez abrazada (Stg 5:19), reforz\u00e1ndose en la verdad presente con vistas a la parus\u00ed\u00ada (2Pe 1:12); hay que continuar deseando esta leche de la palabra a fin de crecer para la salvaci\u00f3n (IPe 2,2). De ese modo el cristiano, a\u00f1ade Pablo, se reviste del hombre nuevo y realiza la santidad que exige la verdad (Efe 4:24).<br \/>\nc) La sana doctrina y el error. En las pastorales la pol\u00e9mica contra los herejes confiere al tema un matiz nuevo; la verdad es ahora la buena doctrina (1Ti 1:10; 1Ti 4:6; 2Ti 4:3; Tit 1:9; Tit 2:1), opuesta a las f\u00e1bulas (lTim 1,4; 4,7; 2Ti 4:4; Tit 1:14) de los doctores de la mentira (lTim 4,2). Estos han vuelto la espalda a la verdad (Tit 1:14; cf 1. Tim 6,5; 2Ti 2:18; 2Ti 4:4); se alzan incluso contra ella (2Ti 3:8). Pero la Iglesia del Dios vivo es \u00abla columna y el fundamento de la verdad\u00bb (lTim 3,15).<br \/>\nd) Cristo y la verdad. Entre la verdad y la persona de Cristo existe un lazo estrech\u00ed\u00adsimo. El objeto del mensaje del ap\u00f3stol no es una doctrina abstracta, sino la persona misma de Cristo (2Co 4:5; cf G\u00e1l 1:16; 1Co 1:23; 2Co 1:19; 2Co 11:4; Efe 4:20; Flp 1:15): Cristo \u00abmanifestado en la carne&#8230;, proclamado a los paganos, cre\u00ed\u00addo en el mundo\u00bb, es la verdad, de la cual la Iglesia es guardiana; es el misterio de la piedad (1Ti 3:16). El Cristo-verdad anunciado por el evangelio no es, pues, un ser celestial en el sentido gn\u00f3stico, sino el Jes\u00fas de la historia, muerto y resucitado por nosotros: \u00abLa verdad est\u00e1 en Jes\u00fas\u00bb (Efe 4:2).<\/p>\n<p>3. LA VERDAD EN SAN JUAN. En la teolog\u00ed\u00ada de Juan, que es ante todo una teolog\u00ed\u00ada de \/ revelaci\u00f3n, la noci\u00f3n de verdad ocupa un puesto notable. Se interpreta frecuentemente la al\u00e9theia juanista en el sentido dualista metaf\u00ed\u00adsico, plat\u00f3nico o gn\u00f3stico, de ser subsistente y eterno, de realidad que se desvela. Pero Juan no llama nunca a Dios mismo la verdad, lo cual ser\u00ed\u00ada esencial seg\u00fan estos sistemas. En realidad, no hace m\u00e1s que desarrollar el tema apocal\u00ed\u00adptico y sapiencial de la verdad revelada recogido en otras partes del NT, pero insistiendo m\u00e1s en el car\u00e1cter revelado de la verdad, en su nexo con Cristo y en la fuerza interior que suscita en el creyente.<\/p>\n<p>a) La palabra del Padre y el Cristo-verdad. Para Juan la verdad no es el ser mismo de Dios, sino la palabra del Padre (Jua 17:17; cf 1Jn 1:8 : \u00abLa verdad no est\u00e1 en vosotros\u00bb, y 1,10: \u00abSu palabra no est\u00e1 en vosotros\u00bb). La palabra que Cristo ha escuchado del Padre (Jua 8:26.40; cf 3,33) es la verdad que \u00e9l viene a \u00abproclamar\u00bb (8,40.45s) y de la cual viene a \u00abdar testimonio\u00bb (18,37; cf 5,33). Por tanto, la verdad es al mismo tiempo la palabra del Padre y la palabra que el mismo Cristo nos dirige y que debe llevarnos a creer en \u00e9l (8,31s.45s). La diferencia entre esta revelaci\u00f3n y la del AT se subraya fuertemente: \u00abLa ley fue dada por Mois\u00e9s, pero la gracia y la verdad nos ha venido por Jesucristo\u00bb (1,17), porque con \u00e9l y en \u00e9l ha aparecido la revelaci\u00f3n total, definitiva. Mientras que el demonio es el padre de la mentira (8,44), Cristo proclama la verdad (8,45), est\u00e1 \u00ablleno de la gracia y de la verdad\u00bb (1,14). La gran novedad cristiana es \u00e9sta: Cristo mismo es la verdad (14,6); lo es no por poseer la naturaleza divina, sino porque, Verbo hecho carne, nos revela al padre al revelarse a s\u00ed\u00ad mismo como el Hijo unig\u00e9nito (1,18). Jes\u00fas mismo explica el sentido de este t\u00ed\u00adtulo, uni\u00e9ndolo a otros dos: \u00e9l es \u00abel camino, la verdad y la vida\u00bb; es el camino que conduce al Padre precisamente porque \u00e9l, el hombre Jes\u00fas, en cuanto verdad, nos transmite en s\u00ed\u00ad mismo la revelaci\u00f3n del Padre (17,8.14.17) y de ese modo nos comunica la vida divina (1,14; 3,16; 6,40.47.63; 17,2; lJn 5,1 lss). As\u00ed\u00ad pues, este t\u00ed\u00adtulo revela indirectamente la persona divina en Cristo; si Jes\u00fas, \u00fanico entre los hombres, puede ser para nosotros la verdad, es porque ha vivido como Hijo unig\u00e9nito, \u00abvuelto al seno del Padre\u00bb (1,18), y por revelar as\u00ed\u00ad en s\u00ed\u00ad mismo \u00abal Verbo dirigido hacia Dios\u00bb (1,2), \u00abla vida eterna vuelta hacia el Padre\u00bb (Un 1,2); en una palabra, Jes\u00fas es la verdad, la plenitud de la revelaci\u00f3n, porque se revela como el Hijo unig\u00e9nito venido de junto al Padre (1,14).<\/p>\n<p>b) El Esp\u00ed\u00adritu de la verdad. Una vez terminada la revelaci\u00f3n al mundo (Jua 12:50), Jes\u00fas anuncia a sus disc\u00ed\u00adpulos la venida del Par\u00e1clito, el Esp\u00ed\u00adritu de la verdad (Jua 14:17; Jua 15:26; Jua 16:13). Para Juan, la funci\u00f3n fundamental del Esp\u00ed\u00adritu es dar testimonio de Cristo (Jua 15:26; Un 5,6), llevar a los disc\u00ed\u00adpulos a toda la verdad (16,13), traerles a la memoria todo lo que Jes\u00fas les hab\u00ed\u00ada dicho, es decir, hacerles comprender su verdadero sentido (14,26). Consistiendo su funci\u00f3n en hacer comprender en la fe la verdad de Cristo, el Esp\u00ed\u00adritu es llamado tambi\u00e9n \u00abla verdad\u00bb (1Jn 5:6); \u00e9l es en la Iglesia \u00abel que da testimonio\u00bb, suscitando con ello nuestra fe en Cristo.<\/p>\n<p>c) Verdad y santidad. Juan subraya con fuerza la funci\u00f3n de la verdad en la vida de los cristianos. El fiel debe \u00abser de la verdad\u00bb(Jua 18:37; Un 3,19); despu\u00e9s de adherirse de una vez para siempre a la nueva vida mediante la fe (cf Stg 1:18; IPe 1,22s), el cristiano debe nacer del Esp\u00ed\u00adritu (Jua 3:5.8) y esforzarse por estar habitualmente bajo el influjo de la verdad que permanece en \u00e9l (2Jn 1:4), a fin de ser un hombre nacido del Esp\u00ed\u00adritu (Jua 3:5.8). Solamente el que permanece as\u00ed\u00ad en la palabra de Jes\u00fas llegar\u00e1 a conocer la verdad y a ser liberado internamente del pecado mediante esta verdad (Jua 8:31s): porque si la fe purifica (Heb 15:9), tambi\u00e9n la palabra de Cristo hace puro (Jua 15:3); ella nos permite vencer al maligno (1Jn 2:14); cuando el fiel permite que la palabra \u00abpermanezca\u00bb activamente en \u00e9l, se hace impecable (Un 3,9), se santifica en la verdad (Jua 17:17.19).<\/p>\n<p>Juan ve, pues, en la al\u00e9theia el principio interior de la vida moral y confiere a las antiguas expresiones b\u00ed\u00adblicas una novedad de sentido cristiano: \u00abhacer la verdad\u00bb quiere decir acoger en s\u00ed\u00ad y hacer propia la verdad de Jes\u00fas (Jua 3:21) o convertirse en \u00e9l, reconoci\u00e9ndose pecador (1Jn 1:6); \u00abcaminar en la verdad\u00bb (2Jn 1:4; 3Jn 1:3s) significa caminar a la luz del precepto del amor (2Jn 1:6), dejarse dirigir en la propia acci\u00f3n por la verdad, por la fe. Amar a los hermanos \u00aben la verdad\u00bb (2Jn 1:1; 3Jn 1:1) significa amarlos con la fuerza de la verdad que permanece en nosotros (2Jn lss; cf 1Jn 3:18); la adoraci\u00f3n \u00aben el Esp\u00ed\u00adritu y en la verdad\u00bb (Jua 4:23ss) es una adoraci\u00f3n que brota de dentro; es un culto inspirado por el Esp\u00ed\u00adritu y por la verdad de Jes\u00fas, que el Esp\u00ed\u00adritu de verdad hace activos en los que ha hecho renacer; Jes\u00fas-verdad se convierte as\u00ed\u00ad en el nuevo templo, en el ambiente de comuni\u00f3n en el cual se practica la oraci\u00f3n distintiva de los tiempos mesi\u00e1nicos. Finalmente, la verdad implica tambi\u00e9n para el fiel obligaciones apost\u00f3licas: colaborar con la verdad (3Jn 1:8) significa cooperar con la fuerza interna de la verdad que est\u00e1 en nosotros para realizar la expansi\u00f3n del mensaje evang\u00e9lico en el amor fraterno.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, la verdad en sentido cristiano no es el campo inmenso de lo real, ni tampoco el mundo divino de las ideas (la \u00abllanura de la verdad\u00bb) que tendr\u00ed\u00adamos que conquistar con un esfuerzo de pensamiento o de contemplaci\u00f3n, como en el platonismo, sino que es la verdad del evangelio, la palabra reveladora que viene del Padre, que est\u00e1 presente en Jes\u00fas-verdad y que es iluminada por el Esp\u00ed\u00adritu de la verdad; es aquella verdad que debemos acoger en la fe, a fin de que nos transforme en hijos de Dios. Esta verdad de la revelaci\u00f3n resplandece siempre para nosotros en la persona de Cristo, que es el mediador y al mismo tiempo la plenitud de toda la revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>IV. VERDAD B\u00ed\u008dBLICA Y VERDAD CRISTIANA. La noci\u00f3n b\u00ed\u00adblica de verdad, que es diversa de la griega, ha permanecido viva en toda la tradici\u00f3n de la Iglesia (en los padres que no experimentaron el influjo plat\u00f3nico, en la liturgia y en los documentos del magisterio); pero aqu\u00ed\u00ad reviste acentos diversos. El t\u00e9rmino verdad designa la revelaci\u00f3n cristiana, la verdadera fe; Para san Ireneo, la verdad es \u00abla doctrina del Hijo de Dios\u00bb (Adv. Haer III, 1,1: SCR 211,20); regula veritatis es para \u00e9l casi sin\u00f3nimo de regula fidei. San Cromacio de Aquilea observa que el alma fiel se nutre \u00abde la divina Escritura, del alimento de la fe y de la palabra de verdad\u00bb (Sermo 12,6: CCL 9A,55). Seg\u00fan san Gregorio, viven siempre en la Iglesia \u00abalmas que irradian la luz de la verdad\u00bb (Moralia 19,17: PL 76,106). En los textos lit\u00fargicos vuelven diversas veces las f\u00f3rmulas siguientes: la verdad del evangelio, la luz de la verdad, la verdad cristiana (o cat\u00f3lica), etc. El Vat. II permanece fiel a esta tradici\u00f3n: a la luz de la fe hay que \u00abescudri\u00f1ar toda la verdad encerrada en el misterio de Cristo\u00bb (DV 24); y en un texto largamente discutido, el concilio dice que \u00ablos libros de la Sagrada Escritura ense\u00f1an aquella verdad que para nuestra salvaci\u00f3n quiso Dios que quedara consignada en las letras sagradas\u00bb (DV 11).<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., Al\u00e9theia, en GLNT 1, 625-674; AUGUSTINOVI\u00e9 A., Al\u00e9theia nel IV Vangelo, en \u00abStudii biblici Franciscani liber annuus\u00bb 1 (1950-51) 161-190; BENOIT P., La v\u00e9rit\u00e9 dans la Bible, en \u00abVie spirituelle\u00bb 114 (1966) 386-416; DE LA POTrERIE I., Ges\u00fa Verit\u00e1, Marietti, Tur\u00ed\u00adn 1973; ID, La v\u00e9rit\u00e9 dans Saint Jean, 2 vols., Istituto Biblico, Roma 1977; Io, Storia e verit\u00e1, en AA.VV., Problemi e Prospettive di Teologia Fondamentale, Queriniana, Brescia 1980; GIBLET J., Aspectos de la verdad en el NT, en \u00abConcilium\u00bb 83 (1973) 338-347; GNILKA J., Verdad, en Conceptos Fund. de Teolog\u00ed\u00ada II, Cristiandad, Madrid 1979,, 862-867; GUILLET J., Th\u00e9mes bibliques, cc. 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Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>En la cultura contempor\u00e1nea, despu\u00e9s de Marx y de Nietzsche, dicen los fil\u00f3sofos que nos encontramos frente a una \u00abinmensa crisis de la idea de verdad\u00bb (A, del Noce), que asistimos a una aut\u00e9ntica \u00abeliminaci\u00f3n de la verdad\u00bb (F.M. Sciacca). Tambi\u00e9n algunos te\u00f3logos abundan en esta idea, especialmente en el contexto del reto de las religiones: para poder participar del \/di\u00e1logo interreligioso, sienten algunos la tentaci\u00f3n de considerar s\u00f3lo el valor salv\u00ed\u00adfico de las diversas religiones y de poner entre par\u00e9ntesis el problema de su verdad (o eventualmente de sus errores). La pregunta por la verdad, sin embargo, es insoslayable si se quiere evitar el peligro de caer en el sincretismo o de reducir el di\u00e1logo a una simple fenomenolog\u00ed\u00ada de las religiones (l Religi\u00f3n: fenomenolog\u00ed\u00ada). Pues bien, si uno se interroga por la verdad de las religiones, debe honestamente hacerlo tambi\u00e9n con el cristianismo. Pero \u00bfcu\u00e1l ser\u00e1 su punto de referencia? Para un. cristiano s\u00f3lo puede serlo la verdad cristiana. Pero \u00bfqu\u00e9 significa esta expresi\u00f3n? Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad es necesaria la reflexi\u00f3n cristiana, pues se corre el peligro de reducir la verdad al dogma (para el cat\u00f3lico) o bien de identificarla con las propias tradiciones teol\u00f3gicas (para todos los cristianos); es decir, con ciertos sistemas de nociones que no necesariamente pertenecen a la esencia del cristianismo.<\/p>\n<p>Para hacer esta valoraci\u00f3n se necesita, por tanto; &#8216;un criterio: hay que partir de una cierta idea de verdad. En la historia de la filosof\u00ed\u00ada existen muchas concepciones diversas sobre la verdad (recordamos, p.ej.: Arist\u00f3teles, santo Tom\u00e1s, Hegel, Marx, Nietzsche, Kierkegaard, Heidegger). Pero en el campo de la teolog\u00ed\u00ada, por desgracia, muchos te\u00f3logos no parecen siquiera saber que existe una concepci\u00f3n propiamente cristiana de la verdad, y que \u00e9sta debe ser la norma fundamental para todo el trabajo teol\u00f3gico. \u00bfQu\u00e9 es entonces la verdad cristiana? Dec\u00ed\u00adamos que ser\u00ed\u00ada excesivo querer identificarla con el dogma: la verdad es m\u00e1s amplia que el dogma, aun cuando lo comprende. La concepci\u00f3n &#8211; cristiana de la verdad s\u00f3lo puede ser la de la misma l revelaci\u00f3n, la de la Sagrada Escritura, que se encarga luego de recoger y actualizar la tradici\u00f3n, a veces con nuevos acentos, que han de valorarse siempre a la luz de la concepci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, dado que la Sagrada Escritura, por ser la palabra de Dios, tiene que ser siempre \u00abcomo el alma de la teolog\u00ed\u00ada\u00bb (cf DV 24).<\/p>\n<p>En resumen, puede decirse que seg\u00fan la Sagrada Escritura, la verdad es precisamente la revelaci\u00f3n, es decir, la revelaci\u00f3n hist\u00f3rica y progresiva del plan salv\u00ed\u00adfico de Dios, que culmina en Jesucristo. Esta concepci\u00f3n, preparada ya en el AT, es elaborada en el NT, en donde se dice que Jesucristo mismo es \u00abla verdad\u00bb (Jn 14,6) y que su obra se prolonga gracias a la acci\u00f3n del. Esp\u00ed\u00adritu de la verdad en la Iglesia.<\/p>\n<p>1. LA CONCEPCI\u00ed\u201cN B\u00ed\u008dBLICA DE LA VERDAD. a) Antiguo Testamento. En los libros del AT la palabra hebrea `emet (verdad) ha tenido una clara evoluci\u00f3n sem\u00e1ntica. En los libros m\u00e1s antiguos significaba fundamentalmente solidez, estabilidad, y tambi\u00e9n, por tanto, fidelidad (la fidelidad a la alianza). Pero despu\u00e9s del destierro, especialmente en la tradici\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica y en la sapiencial, \u00abverdad\u00bb va tomando progresivamente un sentido nuevo, que prepara el NT: -designa la revelaci\u00f3n del designio de Dios; y luego tambi\u00e9n la sabidur\u00ed\u00ada, la doctrina de la salvaci\u00f3n, seg\u00fan la cual tienen que vivir los hombres.<\/p>\n<p>Es significativo que el sustantivo \u00abverdad\u00bb aparezca varias.veces yuxtapuesto a \u00abmisterio\u00bb y se utilice con los verbos: no esconder, manifestar, revelar. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, en Tob 12,11: \u00abOs voy a decir toda la verdad, y no os ocultar\u00e9 nada&#8230; Es bueno guardar el secreto del rey y hay que celebrar y publicar las obras de Dios\u00bb. En uno de los himnos de Qumr\u00e1n, el autor habla del \u00absecreto de la verdad\u00bb; dirigi\u00e9ndose a Dios, habla de sus \u00abmaravillosos misterios\u00bb (1QH 11,9-10). Se comprende, por tanto, que esta concepci\u00f3n de la verdad, como revelaci\u00f3n del misterio, se encuentre especialmente en la tradici\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica y sapiencial. En las visiones de Daniel sobre el mundo celestial, \u00abel libro de la verdad\u00bb (10,21) es el libro divino en el que est\u00e1 escrito el proyecto divino para el tiempo de la salvaci\u00f3n (que sigue estando escondido). El libro de la Sabidur\u00ed\u00ada anuncia que, en tiempos del juicio escatol\u00f3gico, los justos \u00abcomprender\u00e1n la verdad\u00bb (Sab 3,9): entonces se revelar\u00e1 plenamente a sus ojos la sabidur\u00ed\u00ada del designio providencial de Dios, que durante su vida segu\u00ed\u00ada siendo para ellos \u00abla paradoja de la salvaci\u00f3n\u00bb (5,2).<\/p>\n<p>b) Nuevo Testamento. 1) A partir de este trasfondo sapiencial, apocal\u00ed\u00adptico y escatol\u00f3gico se fue formando progresivamente la noci\u00f3n cristiana de verdad. El paso de la concepci\u00f3n jud\u00ed\u00ada ala cristiana aparece claramente en un texto de Pablo: denuncia la ilusi\u00f3n de los jud\u00ed\u00ados que se jactan de \u00abtener en la ley la norma de la ciencia y de la verdad\u00bb (Rom 2,20), es decir, de encontrar en la ley. mosaica toda la revelaci\u00f3n de la voluntad de Dios. Para Pablo, \u00abla verdad de la ley\u00bb ha sido sustituida ahora por la \u00abverdad del evangelio\u00bb (G\u00e1l 2,5.14): la \u00abpalabra de la verdad\u00bb (Ef 1,13; cf Col 1,5; 2Tim 2;15) es \u00abel evangelio de vuestra salvaci\u00f3n\u00bb. Los cristianos que \u00abhan aprendido de Cristo\u00bb (Ef 4,20) saben ahora que \u00abla verdad est\u00e1 en Jes\u00fas\u00bb (4,21). Pero despu\u00e9s de su partida, es decir, desde el momento en que Cristo fue \u00abasumido en la gloria\u00bb, los cristianos saben tambi\u00e9n que \u00e9l sigue estando con ellos hasta el final de los tiempos (ef Mt 28,20). En todo este tiempo escatol\u00f3gipo, el \u00abmisterio de la piedad\u00bb, es decir, el misterio (pasado) de la manifestaci\u00f3n de Dios en la carne (1 Tim 3,16), es proclamado en la \u00abIglesia del Dios vivo\u00bb, que por-eso mismo sigue siendo para los creyentes \u00abla columna y el fundamento de la verdad\u00bb(1 Tim 3,15). Pero esta verdad cristiana est\u00e1 destinada a todos: en efecto, Dios \u00abquiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad\u00bb (2Tim 2,4-6).<\/p>\n<p>En algunos de estos textos del NT se percibe todav\u00ed\u00ada su origen apocal\u00ed\u00adptico; para Pablo se trataba de su experiencia del camino de Damasco, cuando se le revel\u00f3 el Hijo de Dios (cf G\u00e1l 1,16). All\u00ed\u00ad vio \u00abel esplendor del evangelio en la gloria de Cristo, imagen de Dios\u00bb; lo vio brillar \u00aben el rostro de Cristo\u00bb (2Cor 4,4.6); por eso pod\u00ed\u00ada decir que predicaba s\u00f3lo a \u00abJes\u00fas mes\u00ed\u00adas Se\u00f1or\u00bb (4,5); no hab\u00ed\u00ada \u00abfalseado la palabra de Dios\u00bb; su ministerio hab\u00ed\u00ada sido siempre \u00abla manifestaci\u00f3n de la verdad\u00bb (2Cor 4,1-2); esa verdad era la verdad de Cristo.<\/p>\n<p>2) Esto nos introduce directamente en san Juan. A diferencia del mundo cl\u00e1sico o del mito, gn\u00f3stico, Juan no coloca nunca la verdad en lo absoluto del ser, en la trascendencia de Dios. Para \u00e9l, la verdad-revelaci\u00f3n va siempre ligada a la misi\u00f3n temporal de Jes\u00fas, a su palabra y al don del Esp\u00ed\u00adritu, y luego tambi\u00e9n a la acogida de esa verdad por parte de los creyentes. \u00abAquel que es la Palabra se hizo carne&#8230;, lleno de gracia y de verdad\u00bb (Jn 1,14); \u00abla gracia de la verdad fue manifestada por Jesucristo\u00bb (1,17). El mismo declar\u00f3 en la \u00faltima cena: \u00abYo soy la verdad\u00bb (14,6).<\/p>\n<p>La novedad y la audacia de una afirmaci\u00f3n semejante fueron subrayadas por san Jer\u00f3nimo: \u00abEn ninguno de los patriarcas, en ninguno de los profetas, en ninguno de los ap\u00f3stoles existi\u00f3 la verdad. S\u00f3lo en Jes\u00fas. Los dem\u00e1s conoc\u00ed\u00adan en parte&#8230;, ve\u00ed\u00adan como en un espejo, confusamente. La verdad de Dios se apareci\u00f3 s\u00f3lo en Jes\u00fas, que dijo sin vacilaci\u00f3n alguna: Yo soy la verdad\u00bb (In Eph., 4,21: PL 26,507A). El hombre Jes\u00fas es verdaderamente para nosotros \u00abla verdad\u00bb, ya que en \u00e9l se ha manifestado el misterio de su filiaci\u00f3n divina, de la que estamos llamados a ser part\u00ed\u00adcipes; la verdad de que hablaba Jes\u00fas era \u00abla manifestaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo a los hombres y, por medio del conocimiento de s\u00ed\u00ad mismo, el don que se les hac\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n\u00bb (Apolinar de Laodicea).<\/p>\n<p>La verdad que nos ha tra\u00ed\u00addo el Jes\u00fas hist\u00f3rico sigue estando presente, tambi\u00e9n para Juan, despu\u00e9s del momento en que dej\u00f3 el mundo para ir al Padre (cf Jn 16,28): se actualiza en la Iglesia por obra del Esp\u00ed\u00adritu. Por eso Juan puede escribir: \u00abEl Esp\u00ed\u00adritu es la verdad\u00bb (Un 5,6); y regularmente utiliza en sus escritos (y s\u00f3lo \u00e9l en el NT) la expresi\u00f3n \u00abel Esp\u00ed\u00adritu de la verdad\u00bb (Jn 14,17; 15,26; 16,13; Un 4,6). El Esp\u00ed\u00adritu, hab\u00ed\u00ada dicho Jes\u00fas \u00abos guiar\u00e1 a la verdad completa\u00bb (Jn 16,13). No es que \u00e9l traiga una nueva verdad, distinta de la de Jes\u00fas (Joaqu\u00ed\u00adn de Fiore), sino que tenemos necesidad del Esp\u00ed\u00adritu de la verdad que es el Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas (cf 1,33; 7,38-39; 19,34; 20,23) para que nos recuerde y nos haga comprender todo lo que \u00e9l ha dicho (Jn 14,26), haci\u00e9ndonos penetrar as\u00ed\u00ad en la verdad completa (16,13): Por eso la verdad tendr\u00e1 necesariamente un papel decisivo en la vida nueva del creyente. Vivir cristianamente, para Juan, significa vivir \u00aben la verdad y en el amor\u00bb (2Jn 3). Esa verdad es siempre la verdad de Cristo, pero actualizada por el Esp\u00ed\u00adritu. El camino de la vida cristiana es descrito por Juan con muchas f\u00f3rmulas diversas: cuando por primera vez un hombre se ve enfrentado con la verdad de Cristo, tiene ante todo que \u00abhacer la verdad\u00bb, es decir hacerla entrar dentro de s\u00ed\u00ad mismo; bajo el influjo de la verdad que \u00abpermanece en \u00e9l\u00bb, podr\u00e1 luego progresivamente \u00abconocer la verdad\u00bb, dejarse guiar en su comportamiento por aquella verdad interior, esto es \u00abser de la verdad\u00bb; la vida del verdadero cristiano consistir\u00e1 entonces en \u00abvivir en la verdad\u00bb: la verdad inspirar\u00e1 todo su camino: su amor a los hermanos, su adoraci\u00f3n del Padre, su santificaci\u00f3n. Cuanto m\u00e1s se haga disc\u00ed\u00adpulo de Jes\u00fas y cooperador de la verdad, tanto m\u00e1s ser\u00e1 un hombre \u00abliberado por la verdad\u00bb, es decir, liberado por el mismo Cristo, por el hijo de Dios.<\/p>\n<p>3) Lo esencial de esta ense\u00f1anza b\u00ed\u00adblica sobre la verdad ha sido felizmente condensado por algunos autores antiguos: \u00abEl que persevera en el recuerdo de Jes\u00fas est\u00e1 en la verdad\u00bb (apotegma); \u00abnuestro t\u00ed\u00adtulo de hijos (de Dios) expresa la primavera de toda nuestra vida: la verdad que hay en nosotros no envejece; y toda nuestra manera de ser queda regada por esa verdad\u00bb (Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada).<\/p>\n<p>2. LA VERDAD EN LA TRADICI\u00ed\u201cN CRISTIANA. Se abre aqu\u00ed\u00ad ante nosotros un campo inmenso de investigaci\u00f3n, que est\u00e1 a\u00fan por explotar. Por eso nos limitaremos a indicar brevemente las corrientes principales de la tradici\u00f3n cristiana en que se usaba el t\u00e9rmino verdad.<\/p>\n<p>a) El encuentro con el helenismo. Cuando el cristianismo se difundi\u00f3 por el mundo helenista, se encontr\u00f3 con la noci\u00f3n griega, especialmente plat\u00f3nica, de la verdad. En la filosof\u00ed\u00ada griega la verdad es una noci\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica: la verdad designa la sustancia del ser, la naturaleza \u00faltima de las cosas; seg\u00fan el platonismo, se encuentra en el mundo de las ideas, en el mundo trascendente de lo divino, que era llamado \u00abla llanura de la verdad\u00bb (Fedro, 248b). La tradici\u00f3n plat\u00f3nica identifica as\u00ed\u00ad a Dios con la verdad. Se comprende entonces que algunos padres digan que \u00abla verdad es Dios\u00bb (GREGORIO DE NISA, Vita Moysis II, 19). Tambi\u00e9n Agust\u00ed\u00adn habla varias veces de la aeterna veritas o de Deus veritas. Santo Tom\u00e1s recoge esta concepci\u00f3n incluso al comentar el vers\u00ed\u00adculo de Jn 14,6, donde habla Jes\u00fas (\u00abEgo sum&#8230; veritas\u00bb): \u00abEl (Cristo) es al mismo tiempo el camino y el t\u00e9rmino: el camino seg\u00fan su humanidad y el t\u00e9rmino seg\u00fan su divinidad. Por eso, como hombre, dice: Yo soy el camino; y como Dios a\u00f1ade: la verdad y la vida\u00bb (In Joh., 1868). Pero Juan no dice nunca en sentido ontol\u00f3gico que Dios sea verdad; para \u00e9l, la verdad-revelaci\u00f3n viene a nosotros en el hombre-Jes\u00fas, en su automanifestaci\u00f3n como hijo de Dios. Por eso, observaba agudamente un te\u00f3logo ortodoxo, \u00abel \u00fanico punto de partida para una concepci\u00f3n cristiana de la verdad es la cristolog\u00ed\u00ada\u00bb (J.D. Zizioulas).<\/p>\n<p>Otra influencia del mundo griego se manifiesta, especialmente en la Edad Media, cuando se utiliza en teolog\u00ed\u00ada la definici\u00f3n aristot\u00e9lico-tomista de la verdad: \u00abadaequatio re\u00c2\u00a1 et intellectus\u00bb. Se llega as\u00ed\u00ad en la teolog\u00ed\u00ada postridentina a hablar de la verdad de las proposiciones de la fe, o sea, en plural, de \u00ablas verdades cristianas\u00bb. Pero no puede identificarse rac\u00ed\u00adonalmente el cristianismo con una lista de verdades (incluso dogm\u00e1ticas). Esta manera de hablar era desconocida de toda la tradici\u00f3n antigua, y ha sido abandonada por el Vaticano Il, que ha vuelto a la concepci\u00f3n b\u00ed\u00adblica: \u00abomnem veritatem in mysterio Christi conditam\u00bb (DV 26).<\/p>\n<p>b) La idea b\u00ed\u00adblica de la verdad presente en la tradici\u00f3n. Junto al uso de la noci\u00f3n de verdad que proven\u00ed\u00ada de la filosof\u00ed\u00ada griega, se encuentra tambi\u00e9n en la tradici\u00f3n, en algunos padres y en la liturgia, una recuperaci\u00f3n y un desarrollo de la concepci\u00f3n b\u00ed\u00adblica de la verdad, pero a veces con una mayor acentuaci\u00f3n de su aspecto doctrinal. En general, la verdad designa entonces la fe cristiana, esto es, la revelaci\u00f3n divina, tal como se ha transmitido en la Iglesia. En este sentido hemos de comprender la f\u00f3rmula regula veritatis (sin\u00f3nimo de regula fidei), usada especialmente en el siglo In. Ireneo dec\u00ed\u00ada que la verdad es \u00abla ense\u00f1anza del Hijo de Dios\u00bb (Adv. haer. Ill, praef.), pero la identificaba con el mismo Cristo: \u00abNuestro Se\u00f1or Jesucristo es la verdad\u00bb (III, 5,1); en otro lugar identifica la verdad con \u00abla predicaci\u00f3n de la Iglesia\u00bb (I, 27,4) o con \u00abla tradici\u00f3n\u00bb (Ill, 2,1). Los gn\u00f3sticos, por el contrario, eran para \u00e9l transfiguratores veritatis (III, 4,2), porque \u00abse han apartado de la verdad\u00bb (III, 4,2); de forma semejante, Cerinto era llamado \u00abel enemigo de la verdad\u00bb (IIl, 3,4).<\/p>\n<p>En el mundo latino se observa un uso an\u00e1logo en Tertuliano, pero con una nota m\u00e1s apolog\u00e9tica y pol\u00e9mica: para \u00e9l son equivalentes de veritas los conceptos doctrina Christi, doctrina catholica, traditio, praedicatio; en el debate con los no cristianos utiliza con orgullo la expresi\u00f3n veritas nostra (ApoL, 4,3; 46,2), porque los cristianos son veritatis cultores (15,8). Algunos autores descubren la dimensi\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica de la verdad; Lactancio la designa con las expresiones: \u00abel secreto del Dios supremo\u00bb (De div. Inst. I, 1,5), \u00abel misterio de la verdad\u00bb (V, 18,11), \u00abla verdad revelada\u00bb (VI, 18,2). Arnobio destaca la importancia de la verdad para el encuentro entre cristianos y no cristianos: \u00abLa religi\u00f3n cristiana se ha introducido en el mundo y ha manifestado los secretos (sacramenta) de la verdad escondida\u00bb (Adv. nat. I, 3). Citemos, finalmente, a Gregorio Magno: para introducir una frase de Cristo en los evangelios, usa de ordinario la f\u00f3rmula Veritas dixit, en lugar de las tradicionales Jesus (o Christus) dixit (es una costumbre que se mantendr\u00e1 durante toda la Edad Media). La orientaci\u00f3n general del pensamiento de Gregorio es pastoral, a menudo espiritual y a veces m\u00ed\u00adstica. Desea mostrar la importancia de la verdad para la vida cristiana: la designa para ello con las expresiones veritatis eloquium, doctrina veritatis, lumen veritatis, pabulum veritatis. Se subraya fuertemente el v\u00ed\u00adnculo entre verdad y fe: \u00abTodos nosotros, cuando en plenitud de la fe queremos hacer-resonar algo sobre Dios, somos instrumentos de la verdad (organa veritatis sumus)\u00bb(Mor., 30,81). Los cristianos que han llegado a la perfecci\u00f3n de la contemplaci\u00f3n, explica Gregorio, realizan la experiencia de una aut\u00e9ntica revelatio veritatis (In 1 Reg., 3,20). Las almas santas de la Iglesia, dice tambi\u00e9n maravillosamente Gregorio, son veritatis luce splendentes animae (Mor., 19,17).<\/p>\n<p>Hagamos tambi\u00e9n alguna referencia a la liturgia antigua, que es \u00abel arca santa de la tradici\u00f3n (Y. Congar). Cuando se dirigen a Dios, las oraciones de la Iglesia utilizan a menudo la expresi\u00f3n veritas tua para designar la revelaci\u00f3n que viene de Dios para la salvaci\u00f3n de las almas: \u00abOh Dios, que muestras a los que yerran la luz de tu verdad para que puedan volver al camino recto&#8230;\u00bb(lunes, 3.a semana del tiempo pascual). La identificaci\u00f3n de la luz de la verdad con Cristo aparece en una oraci\u00f3n del viernes santo (agnita veritatis tuae luce quae Christus est). Pero es especialmente en el contexto de la vida cristiana donde aparece en diversas f\u00f3rmulas la palabra verdad: verbum veritatis, evangelica veritas, divinae veritatis praeconium, confessio veritatis, veritatis assertor. El aspecto de interiorizaci\u00f3n de la verdad que tiene que iluminar desde dentro espiritualmente a la vida cristiana est\u00e1 tambi\u00e9n presente en algunas oraciones: \u00abOh Dios, que nos has hecho hijos de la luz por la gracia de la adopci\u00f3n, haz que no nos veamos arrastrados a las tinieblas del error, sino que permanezcamos siempre transparentes al esplendor de la verdad\u00bb (13.er domingo del tiempo ordinario);esta oraci\u00f3n, muy antigua, parece estar inspirada en el \u00faltimo texto de Gregorio antes citado.<\/p>\n<p>Una palabra m\u00e1s sobre el Vaticano II. En los textos del concilio el t\u00e9rmino verdad se utiliza de nuevo en su sentido b\u00ed\u00adblico y seg\u00fan el uso de la tradici\u00f3n antigua; encontramos a menudo las f\u00f3rmulas siguientes: veritas Dei, veritas revelata, evangelica veritas, christiana veritas, veritas salutaris. Con este t\u00e9rmino se designa la revelaci\u00f3n divina que \u00abbrilla para nosotros en Cristo\u00bb (DV 2). La concentraci\u00f3n cristol\u00f3gica de la verdad aparece en varias ocasiones: \u00abCristo es la verdad y el camino, que manifiesta a todos la predicaci\u00f3n evang\u00e9lica\u00bb (AG 8; cf DH 14; DV 24). Pero el concilio habla especialmente de la verdad a prop\u00f3sito de la Sagrada Escritura. Ha quedado ya superada la antigua problem\u00e1tica de la \u00abinmunidad absoluta del error en toda la sagrada Escritura\u00bb (DV 12, esquema preconciliar), que estaba inspirada en la concepci\u00f3n escol\u00e1stica de la verdad; en el texto definitivo la constituci\u00f3n sobre la divina revelaci\u00f3n declara: \u00abLos libros de la Escritura ense\u00f1an con certeza, fielmente y sin error la verdad que Dios quiso que fuera consignada en las sagradas letras para nuestra salvaci\u00f3n\u00bb (DV 11). La verdad de la Escritura est\u00e1 en el hecho de que, siendo el instrumento de la palabra de Dios, propone la divina revelaci\u00f3n. La veritas salutaris de la Biblia no consiste en la inerrancia absoluta de cada una de las proposiciones, sino en el hecho de que la Escritura entera est\u00e1 ordenada a la revelaci\u00f3n del \u00fanico plan salv\u00ed\u00adfico de Dios. La verdad de la Escritura est\u00e1 en su valor de revelaci\u00f3n, a trav\u00e9s del desarrollo progresivo de la historia de la salvaci\u00f3n. Esta concepci\u00f3n din\u00e1mica de la verdad aparece a\u00fan con mayor claridad en un texto de inspiraci\u00f3n claramente b\u00ed\u00adblica (cf Jn 16,13): \u00abLa Iglesia, a lo largo de los siglos, tiende incesantemente a la plenitud de la palabra divina, hasta que se cumplan en ella las palabras de Dios\u00bb (DV 8).<\/p>\n<p>3. PROBLEMAS DE HOY. As\u00ed\u00ad pues, lo que la Iglesia busca es \u00abla verdad divina\u00bb, la verdad revelada, que es tambi\u00e9n \u00abnuestra verdad\u00bb (Tertuliano). Esta es la invitaci\u00f3n urgente de la Iglesia a la teolog\u00ed\u00ada contempor\u00e1nea, que se encuentra inmersa en un mundo secularizado. Observan los fil\u00f3sofos que la verdad cient\u00ed\u00adfica y el sentido de la historia son \u00ablos dos grandes mitos del siglo xx\u00bb (J. Brun); alg\u00fan otro se pregunta si, desde el punto de vista de la ciencia, \u00abes posible la verdad\u00bb (E. Agazzi) \u00bfNo habr\u00e1 que decir m\u00e1s bien que el conocimiento cient\u00ed\u00adfico es hoy \u00abla \u00fanica fuente de una verdad aut\u00e9ntica\u00bb? (J. Monod). Por otra parte la teolog\u00ed\u00ada que se ha considerado siempre como \u00abla ciencia de la fe\u00bb Udes quaerens intellectum); la verdad que el te\u00f3logo intenta comprender no es s\u00f3lo la verdad hist\u00f3rica o la verdad humana, sino la verdad revelada, la verdad de la fe, que s\u00f3lo se puede comprender dentro de la fe. Dec\u00ed\u00ada Juan Pablo II en un discurso en Colonia (15 de noviembre de 1980): \u00abEn una cultura dominada por la t\u00e9cnica&#8230;, el concepto de verdad resulta casi superfluo e incluso a veces es rechazado expresamente\u00bb. Ciertamente, el te\u00f3logo de hoy tiene que mantenerse informado de los grandes progresos de las ciencias humanas y del conocimiento hist\u00f3rico, pero ha de saber que su objeto formal es distinto: tiene que intentar comprender cada vez mejor la divina revelaci\u00f3n, la palabra de Dios (Dei Verbum), tiene que busaar constantemente la forma de \u00abllegar al conocimiento de la verdad\u00bb (2Tim 3,7). Por eso, la verdadera teolog\u00ed\u00ada tiene que considerar siempre la Sagrada Escritura como \u00abel alma de la teolog\u00ed\u00ada\u00bb; la moral cristiana debe ser siempre \u00abuna moral de la fe\u00bb (Pablo VI); la ex\u00e9gesis b\u00ed\u00adblica, del mismo modo, tiene que ir siempre m\u00e1s all\u00e1 de la investigaci\u00f3n meramente filol\u00f3gica e hist\u00f3rica, para comprender cada vez mejor, en la fe; lo que Pablo llamaba \u00abel misterio del evangelio\u00bb (Ef 6,18). El mundo del inmanentismo moderno, encerrado en s\u00ed\u00ad mismo, espera quiz\u00e1 oscuramente de los creyentes que sepan, por lo menos ellos, como Juan Bautista, \u00abdar testimonio de la verdad\u00bb (Jn 5,33), y que ayuden a los hombres de nuestro tiempo a encontrar de nuevo aquel \u00abgaudium de veritate\u00bb (Conf., 10,33) con el que durante toda su vida so\u00f1\u00f3 tan ardientemente san Agust\u00ed\u00adn.<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., \u00abAl\u00e9theia&#8217; en GLNTI, 625674; AGAZZI E., hIINAZZI F. y GEYMONAT L., Filosofa, scienza e verit\u00e1. Mil\u00e1n 1989; BEIERWALTES W., Deus est veritas. 2ur Rezeption des griechischen Wahrheitsbegriffes in derfr\u00fchgriechischen Theologie, en E. DASSMANN y K. Suso (eds.), Pietas, M\u00fcnster 1980 15-29&#8242; BROMILEY G. W., History and Truth: a Study of the Axiom of Lessing, en \u00abEvQ\u00bb 18 (1946) 191-198; BULTMANN R., Untersuchungen zum Johannesevangelium. 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(Ex 18:21; 34:6; Dt 13:14; 17:4; 22:20; Jos 2:12; 2Cr 18:15; 31:20; Ne 7:2; 9:33; Est 9:30; Sl 15:2; Ec 12:10; Jer 9:5.) La palabra griega a\u00c2\u00b7le\u00c2\u00b7thei\u00c2\u00b7a contrasta con la falsedad o la injusticia y denota lo que se conforma a los hechos o lo que es justo y correcto. (Mr 5:33; 12:32; Lu 4:25; Jn 3:21; Ro 2:8; 1Co 13:6; Flp 1:18; 2Te 2:10, 12; 1Jn 1:6, 8; 2:4, 21.) Hay otras expresiones en los idiomas originales que, seg\u00fan el contexto, tambi\u00e9n se traducen \u2020\u0153verdad\u2020\u009d.<\/p>\n<p>Jehov\u00e1, el Dios de la verdad. Jehov\u00e1 es el \u2020\u0153Dios de la verdad\u2020\u009d. (Sl 31:5.) Es fiel en su manera de actuar. Sus promesas son seguras, pues no puede mentir. (N\u00fa 23:19; 1Sa 15:29; Sl 89:35; Tit 1:2; Heb 6:17, 18.) Juzga seg\u00fan la verdad, es decir, seg\u00fan como las cosas son realmente, y no sobre la base de la apariencia exterior. (Ro 2:2; comp\u00e1rese con Jn 7:24.) Todo lo que emana de El es puro y sin defecto. Sus decisiones judiciales, su ley, sus mandamientos y su palabra son verdad. (Ne 9:13; Sl 19:9; 119:142, 151, 160.) Siempre son correctos y apropiados, y se oponen a toda injusticia y error.<\/p>\n<p>El testimonio de la creaci\u00f3n. Las obras de la creaci\u00f3n testifican de la existencia de Dios. No obstante, seg\u00fan el ap\u00f3stol Pablo, hasta algunos de los que \u2020\u0153conocieron a Dios\u2020\u009d suprimieron esa verdad, y en lugar de servir a Dios en armon\u00ed\u00ada con la verdad de su poder eterno y divinidad, se hicieron \u00ed\u00addolos y los adoraron. Como los \u00ed\u00addolos no son verdaderos dioses, son una mentira, una falsedad. (Jer 10:14.) Por lo tanto, estas personas cambiaron la verdad de Dios que pose\u00ed\u00adan por \u2020\u0153la mentira y veneraron y rindieron servicio sagrado a la creaci\u00f3n m\u00e1s bien que a Aquel que cre\u00f3\u2020\u009d. El volverse a la falsedad de la idolatr\u00ed\u00ada los condujo a la degradaci\u00f3n de todo tipo. (Ro 1:18-31.)<\/p>\n<p>En contraste con la pecaminosidad del hombre. Las pr\u00e1cticas degradadas de los no jud\u00ed\u00ados y la desobediencia de los jud\u00ed\u00ados a la ley de Dios no le ocasionaron al Creador ning\u00fan perjuicio. Al contrario, su veracidad, santidad y justicia se destacaron a\u00fan m\u00e1s, lo que result\u00f3 en su gloria. Pero el que las malas acciones del hombre hagan resaltar a\u00fan m\u00e1s la justicia de Dios, no da base alguna para afirmar que Dios es injusto al ejecutar juicio adverso contra los malhechores. Como creaci\u00f3n de Dios, la persona no tiene ning\u00fan derecho de perjudicarse a s\u00ed\u00ad misma por medio del pecado.<br \/>\nEste fue el argumento que Pablo utiliz\u00f3 en su carta a los Romanos cuando dijo: \u2020\u0153Si nuestra injusticia hace resaltar la justicia de Dios, \u00bfqu\u00e9 diremos? Dios no es injusto cuando descarga su ira, \u00bfverdad? (Estoy hablando como lo hace un hombre.) \u00c2\u00a1Jam\u00e1s suceda eso! \u00bfC\u00f3mo, de otro modo, juzgar\u00e1 Dios al mundo? No obstante, si con motivo de mi mentira [comp\u00e1rese con Sl 62:9] la verdad de Dios se ha hecho m\u00e1s prominente para gloria de \u00e9l, \u00bfpor qu\u00e9, tambi\u00e9n, todav\u00ed\u00ada se me juzga como pecador? \u00bfY por qu\u00e9 no decir, as\u00ed\u00ad como lo que se nos imputa falsamente y as\u00ed\u00ad como declaran algunos que decimos: \u2020\u02dcHagamos las cosas malas para que vengan las cosas buenas\u2020\u2122? El juicio contra tales hombres est\u00e1 en armon\u00ed\u00ada con la justicia\u2020\u009d. (Ro 3:5-8.) Dios no ha librado a su pueblo para que siga un proceder de pecado, sino para una vida de justicia, para que le pueda glorificar. Por eso el ap\u00f3stol Pablo dice m\u00e1s adelante en su carta: \u2020\u0153Tampoco sigan presentando sus miembros al pecado como armas de la injusticia, sino pres\u00e9ntense a Dios como aquellos vivos de entre los muertos; tambi\u00e9n sus miembros a Dios como armas de la justicia\u2020\u009d. (Ro 6:12, 13.)<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 significa la afirmaci\u00f3n de que Jesucristo mismo es \u2020\u0153la verdad\u2020\u009d?<br \/>\nAl igual que su Padre, Jehov\u00e1, Jesucristo est\u00e1 \u2020\u0153lleno de bondad inmerecida y verdad\u2020\u009d. (Jn 1:14; Ef 4:21.) Mientras estuvo en la Tierra, siempre habl\u00f3 la verdad tal como la hab\u00ed\u00ada recibido de su Padre. (Jn 8:40, 45, 46.) \u2020\u0153No cometi\u00f3 pecado, ni en su boca se hall\u00f3 enga\u00f1o.\u2020\u009d (1Pe 2:22.) Represent\u00f3 las cosas como realmente eran. Adem\u00e1s de estar \u2020\u02dclleno de verdad\u2020\u2122, \u00e9l mismo era \u2020\u0153la verdad\u2020\u009d, y la verdad vino por medio de \u00e9l. El declar\u00f3: \u2020\u0153Yo soy el camino y la verdad y la vida\u2020\u009d. (Jn 14:6.) Y el ap\u00f3stol Juan escribi\u00f3: \u2020\u0153La Ley fue dada por medio de Mois\u00e9s, la bondad inmerecida y la verdad vinieron a ser por medio de Jesucristo\u2020\u009d. (Jn 1:17.)<br \/>\nLas palabras de Juan no significan que la Ley transmitida mediante Mois\u00e9s fuese err\u00f3nea. Tambi\u00e9n era verdad y se conformaba a la norma de Dios en cuanto a santidad, justicia y bondad. (Sl 119:151; Ro 7:10-12.) Sin embargo, la Ley serv\u00ed\u00ada de tutor que conduc\u00ed\u00ada a Cristo (G\u00e1l 3:23-25) y ten\u00ed\u00ada una sombra o cuadro prof\u00e9tico de realidades mayores. (Heb 8:4, 5; 10:1-5.) Prove\u00ed\u00ada una sombra, por lo que, aunque veraz, no era la verdad plena y ten\u00ed\u00ada que dar paso a las realidades que prefigur\u00f3. Pablo recalc\u00f3 este punto en su carta a los Colosenses: \u2020\u0153Que nadie los juzgue en el comer y beber, o respecto de una fiesta, o de una observancia de la luna nueva, o de un s\u00e1bado; porque esas cosas son una sombra de las cosas por venir, pero la realidad pertenece al Cristo\u2020\u009d. (Col 2:16, 17.) Por consiguiente, la \u2020\u02dcverdad vino a ser por medio de Jesucristo\u2020\u2122 en el sentido de que materializ\u00f3 las cosas prefiguradas por la Ley. Como Jes\u00fas no era una sombra, sino la realidad, \u00e9l era \u2020\u0153la verdad\u2020\u009d. Jes\u00fas tambi\u00e9n fue \u2020\u02dcun ministro a favor de la veracidad de Dios\u2020\u2122 en el sentido de que cumpli\u00f3 las promesas que Dios hab\u00ed\u00ada hecho a los antepasados de los jud\u00ed\u00ados ministrando a los jud\u00ed\u00ados y los pros\u00e9litos circuncisos. (Ro 15:8; v\u00e9ase JESUCRISTO [\u2020\u02dcDar testimonio acerca de la verdad\u2020\u2122].)<br \/>\nDe manera similar, la referencia del ap\u00f3stol Pablo a la \u2020\u02dcverdad en la Ley\u2020\u2122 no implica que hubiese alguna falsedad en ella (Ro 2:20), solo muestra que la Ley no era la verdad completa.<\/p>\n<p>\u2020\u0153El esp\u00ed\u00adritu de la verdad.\u2020\u009d El esp\u00ed\u00adritu que procede de Jehov\u00e1 Dios es puro y santo. Es el \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu de la verdad\u2020\u009d. (Jn 14:17; 15:26.) Jesucristo dijo a sus disc\u00ed\u00adpulos: \u2020\u0153Tengo muchas cosas que decirles todav\u00ed\u00ada, pero no las pueden soportar ahora. Sin embargo, cuando llegue aquel, el esp\u00ed\u00adritu de la verdad, \u00e9l los guiar\u00e1 a toda la verdad, porque no hablar\u00e1 por su propio impulso, sino que hablar\u00e1 las cosas que oye, y les declarar\u00e1 las cosas que vienen\u2020\u009d. (Jn 16:12, 13.)<br \/>\nEl esp\u00ed\u00adritu de Dios les ense\u00f1ar\u00ed\u00ada todo lo que necesitaran saber para llevar a cabo su obra, record\u00e1ndoles y haci\u00e9ndoles entender cosas que hab\u00ed\u00adan o\u00ed\u00addo previamente a Jes\u00fas, pero que no hab\u00ed\u00adan entendido. (Jn 14:26.) El esp\u00ed\u00adritu de Dios tambi\u00e9n les declarar\u00ed\u00ada \u2020\u0153las cosas que vienen\u2020\u009d. Estas \u2020\u0153cosas\u2020\u009d pudieran incluir el revelar el significado de la muerte y resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, pues estos acontecimientos en aquel entonces todav\u00ed\u00ada estaban en el futuro y entre las cosas que sus disc\u00ed\u00adpulos no entend\u00ed\u00adan. (Mt 16:21-23; Lu 24:6-8, 19-27; Jn 2:19-22; 12:14-16; 20:9.) Por supuesto, el esp\u00ed\u00adritu de Dios despu\u00e9s tambi\u00e9n permiti\u00f3 que los seguidores de Cristo predijesen sucesos futuros. (Hch 11:28; 20:29, 30; 21:11; 1Ti 4:1-3.) El esp\u00ed\u00adritu santo de Dios, como \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu de la verdad\u2020\u009d, nunca podr\u00ed\u00ada ser fuente de error, sino que proteger\u00ed\u00ada a los seguidores de Cristo de falsedades doctrinales. (Comp\u00e1rese con 1Jn 2:27; 4:1-6.) Dar\u00ed\u00ada testimonio acerca de la verdad concerniente a Jesucristo. Desde el Pentecost\u00e9s de 33 E.C. en adelante, el esp\u00ed\u00adritu de Dios dio testimonio al ayudar a los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas a entender las profec\u00ed\u00adas que probaban con claridad que Jes\u00fas era el Hijo de Dios. Sobre la base de estas profec\u00ed\u00adas, los disc\u00ed\u00adpulos dieron testimonio a otras personas. (Jn 15:26, 27; comp\u00e1rese con Hch 2:14-36; Ro 1:1-4.) Incluso antes del Pentecost\u00e9s, \u2020\u0153el esp\u00ed\u00adritu de la verdad\u2020\u009d hab\u00ed\u00ada estado dando testimonio de que Jes\u00fas es el Hijo de Dios (1Jn 5:5-8), ya que mediante este esp\u00ed\u00adritu Jes\u00fas fue ungido y capacitado para realizar obras poderosas. (Jn 1:32-34; 10:37, 38; Hch 10:38; v\u00e9ase ESP\u00ed\u008dRITU.)<\/p>\n<p>La Palabra de Dios es la verdad. La Palabra de Dios presenta las cosas tal como realmente son, revelando los atributos, prop\u00f3sitos y mandamientos de Jehov\u00e1, as\u00ed\u00ad como la verdadera situaci\u00f3n en que se encuentra la humanidad. La Palabra de verdad de Dios muestra lo que se requiere para que una persona sea santificada o hecha santa, apartada para ser utilizada por Jehov\u00e1 en su servicio y luego permanecer en una condici\u00f3n santificada. Por consiguiente, Jes\u00fas pod\u00ed\u00ada orar con respecto a sus seguidores: \u2020\u0153Santif\u00ed\u00adcalos por medio de la verdad; tu palabra es la verdad\u2020\u009d. (Jn 17:17; comp\u00e1rese con Snt 1:18.) Su obediencia a la verdad revelada de la Palabra de Dios les llevaba a la santificaci\u00f3n, y la verdad era el medio por el que purificaban sus almas. (1Pe 1:22.) De ese modo se distingu\u00ed\u00adan por no ser \u2020\u02dcparte de un mundo\u2020\u2122 que no se adher\u00ed\u00ada a la verdad de Dios. (Jn 17:16.)<\/p>\n<p>\u2020\u02dcAndar en la verdad.\u2020\u2122 Los que desean conseguir la aprobaci\u00f3n de Dios tienen que andar en su verdad y servirle con verdad. (Jos 24:14; 1Sa 12:24; Sl 25:4, 5; 26:3-6; 43:3; 86:11; Isa 38:3.) Esto significa cumplir con los requisitos de Dios y servirle con fidelidad y sinceridad. Jesucristo dijo a una mujer samaritana: \u2020\u0153La hora viene, y ahora es, en que los verdaderos adoradores adorar\u00e1n al Padre con esp\u00ed\u00adritu y con verdad, porque, en realidad, el Padre busca a los de esa clase para que lo adoren. Dios es un Esp\u00ed\u00adritu, y los que lo adoran tienen que adorarlo con esp\u00ed\u00adritu y con verdad\u2020\u009d. (Jn 4:23, 24.) Tal adoraci\u00f3n no pod\u00ed\u00ada basarse en la imaginaci\u00f3n, sino que tendr\u00ed\u00ada que conformarse a lo que est\u00e1 en armon\u00ed\u00ada con la realidad, en consonancia con lo que Dios ha revelado en cuanto a s\u00ed\u00ad mismo y sus prop\u00f3sitos.<br \/>\nEl cristianismo es \u2020\u0153el camino de la verdad\u2020\u009d (2Pe 2:2), y los que ayudan a otros a adelantar los intereses del cristianismo se convierten en \u2020\u0153colaboradores en la verdad\u2020\u009d. (3Jn 8.) El conjunto de ense\u00f1anzas cristianas, que m\u00e1s tarde form\u00f3 parte de la Palabra escrita de Dios, es \u2020\u0153la verdad\u2020\u009d o \u2020\u0153la verdad de las buenas nuevas\u2020\u009d. Adherirse a esta verdad, \u2020\u02dcandar\u2020\u2122 en ella, es esencial para que una persona consiga la salvaci\u00f3n. (Ro 2:8; 2Co 4:2; Ef 1:13; 1Ti 2:4; 2Ti 4:4; Tit 1:1, 14; Heb 10:26; 2Jn 1-4; 3Jn 3, 4.) En el caso de los que se comportan de modo correcto, la verdad \u2014la conformidad de sus caminos a la Palabra de Dios y los mismos resultados de su proceder\u2014 da testimonio de que son ejemplos dignos de imitar. (3Jn 11, 12.) Por otro lado, una persona que se aparta de las ense\u00f1anzas fundamentales del cristianismo, sea por comportarse de manera impropia o por abogar a favor de una doctrina falsa, ya no est\u00e1 \u2020\u0153andando\u2020\u009d en la verdad. Esta era la situaci\u00f3n de los que insist\u00ed\u00adan en que la circuncisi\u00f3n era necesaria para conseguir la salvaci\u00f3n. Su ense\u00f1anza era contraria a la verdad cristiana, y los que la aceptaban dejaban de obedecer la verdad o de andar en ella. (G\u00e1l 2:3-5; 5:2-7.) De manera similar, cuando el ap\u00f3stol Pedro, por su manera de actuar, hizo una distinci\u00f3n impropia entre los jud\u00ed\u00ados y los no jud\u00ed\u00ados, el ap\u00f3stol Pablo le corrigi\u00f3 por no \u2020\u02dcandar\u2020\u2122 en armon\u00ed\u00ada con \u2020\u0153la verdad de las buenas nuevas\u2020\u009d. (G\u00e1l 2:14.)<\/p>\n<p>\u2020\u0153Columna y apoyo de la verdad.\u2020\u009d La congregaci\u00f3n cristiana sirve de \u2020\u0153columna y apoyo de la verdad\u2020\u009d, pues protege la pureza de la verdad, la defiende y la hace respetar. (1Ti 3:15.) Por esta raz\u00f3n es especialmente importante que aquellos a los que se ha confiado la superintendencia en la congregaci\u00f3n puedan manejar \u2020\u0153la palabra de la verdad\u2020\u009d correctamente. El uso apropiado de la Palabra de Dios les permite combatir la ense\u00f1anza falsa en la congregaci\u00f3n, instruyendo \u2020\u0153a los que no est\u00e1n favorablemente dispuestos, ya que Dios quiz\u00e1s les d\u00e9 arrepentimiento que conduzca a un conocimiento exacto de la verdad\u2020\u009d. (2Ti 2:15-18, 25; comp\u00e1rese con 2Ti 3:6-8; Snt 5:13-20.) No todos est\u00e1n capacitados para dar esta clase de instrucci\u00f3n o ense\u00f1anza en la congregaci\u00f3n. Hombres que tienen celos amargos y son contenciosos no pueden jactarse de que son aptos para ense\u00f1ar, y, por lo tanto, lo que alegan ser\u00ed\u00ada falso. Por eso, el disc\u00ed\u00adpulo Santiago escribi\u00f3: \u2020\u0153\u00bfQui\u00e9n es sabio y entendido entre ustedes? Que muestre por su conducta excelente sus obras con una apacibilidad que pertenece a la sabidur\u00ed\u00ada. Pero si ustedes tienen en el coraz\u00f3n amargos celos y esp\u00ed\u00adritu de contradicci\u00f3n, no anden haciendo alardes y mintiendo contra la verdad\u2020\u009d. (Snt 3:13, 14.)<br \/>\nPara que la congregaci\u00f3n sea \u2020\u0153columna y apoyo de la verdad\u2020\u009d, sus miembros tienen que manifestar la verdad en su vida por medio de conducta excelente. (Ef 5:9.) Han de ser consecuentes y constantes en su buena conducta, como si estuviesen \u2020\u0153ce\u00f1idos con la verdad\u2020\u009d. (Ef 6:14.) Adem\u00e1s de mantener pureza personal, los cristianos deben interesarse en la pureza de la congregaci\u00f3n. Al destacar la necesidad de mantener la congregaci\u00f3n cristiana limpia de la contaminaci\u00f3n de los desaforados, el ap\u00f3stol Pablo escribi\u00f3: \u2020\u0153Quiten la levadura vieja, para que sean una masa nueva, seg\u00fan est\u00e9n libres de fermento. Porque, en realidad, Cristo nuestra pascua ha sido sacrificado. Por consiguiente, guardemos la fiesta, no con levadura vieja, ni con levadura de maldad e iniquidad, sino con tortas no fermentadas de sinceridad y verdad\u2020\u009d. (1Co 5:7, 8.) Puesto que Jesucristo fue sacrificado solo una vez (comp\u00e1rese con Heb 9:25-28) como aquel en quien se hac\u00ed\u00ada realidad el cordero pascual, todo el derrotero de vida del cristiano, que se compara a la fiesta de las tortas no fermentadas, deber\u00ed\u00ada estar libre de nocividad e iniquidad. Tiene que haber un deseo de eliminar lo que es pecaminoso para mantener la pureza personal y de la congregaci\u00f3n, y as\u00ed\u00ad \u2020\u02dcguardar la fiesta con tortas no fermentadas de sinceridad y verdad\u2020\u2122.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>Sumario: 1. Introducci\u00f3n. II. La verdad en el ATyen el judaismo:. LaverdaddeDios;2. La verdad de los hombres; 3. La verdad en el judaismo. III. La verdad en el NT: 1. Herencia b\u00ed\u00adblica; 2. La verdad del evangelio: a) La verdad y la fe, b) Verdad y vida cristiana, c) La sana doctrina y el error, d) Cristo y la verdad; 3. La verdad en san Juan: a) La palabra del Padre y Cristo-verdad, b) El esp\u00ed\u00adritu de la verdad, c) Verdad y santidad. IV. Verdad b\u00ed\u00adblica y verdad cristiana.<br \/>\n3348<br \/>\n1. INTRODUCCION.<br \/>\nLa noci\u00f3n de verdad ocupa un puesto fundamental, no s\u00f3lo en todos los sistemas filos\u00f3ficos y en todas las grandes culturas. Es ya de uso corriente en la vida cotidiana: se dice que un pensamiento o un modo de juzgar es verdadero cuando est\u00e1 conforme con la realidad; o bien se llama verdadero a lo que es real, genuino, no falsificado (un hecho verdadero, un arrepentimiento verdadero). Se habla tambi\u00e9n de verdad en un nivel m\u00e1s alto del saber humano: se emplea la noci\u00f3n de verdad en la ciencia (es verdadero lo que se ha verificado), en el derecho (un delito verdadero), en la historiograf\u00ed\u00ada (un hecho hist\u00f3rico). Pero, obviamente, en el campo de la filosof\u00ed\u00ada es donde con mayor frecuencia se habla de la verdad. Desgraciadamente, la noci\u00f3n de verdad ha asumido a trav\u00e9s de los siglos m\u00faltiples significados, hasta el punto de que se ha dicho con raz\u00f3n: se puede considerar la historia de la filosof\u00ed\u00ada como historia de la b\u00fasqueda de la verdad. Una definici\u00f3n cl\u00e1sica de la verdad es la de Arist\u00f3teles, recogida por santo Tom\u00e1s:<br \/>\nadaequatio intellectus et re\u00ed\u00ad. En nuestro tiempo ocupa un puesto central en la ontolog\u00ed\u00ada de Heidegger la noci\u00f3n de verdad como revelaci\u00f3n o desvelamiento: es una concepci\u00f3n que ha tenido gran influjo en la ex\u00e9-gesisjuanista de Bultmann.<br \/>\nPero es importante observar que existe tambi\u00e9n una noci\u00f3n espec\u00ed\u00adficamente b\u00ed\u00adblica de verdad, diversa de todas las que se han mencionado hasta ahora. Es un concepto esencialmente religioso, que describe las relaciones del hombre con Dios o la vida del hombre a la luz de Dios. Esta noci\u00f3n ha pasado, sin embargo, por una notable evoluci\u00f3n; mientras que en el AT la verdad es principalmente la fidelidad a la \/ alianza, en el NT se convierte en la plenitud de la revelaci\u00f3n realizada en \/ Jesucristo.<br \/>\n3349<br \/>\nII. LA VERDAD EN EL AT Y EN EL JUDAISMO.<br \/>\nEl verbo hebreo \u2020\u02dcaman (cf el am\u00e9n lit\u00fargico: 2Co 1,20), del cual se form\u00f3 \u2020\u02dceme! (verdad), significa fundamentalmente ser s\u00f3lido, seguro, digno de confianza; por tanto, la verdad es la cualidad de lo que es estable, probado, aquello en lo que podemos apoyarnos. Una paz de verdad (Jr 14,13) es una paz s\u00f3lida, duradera; un camino de verdad (Gn 24,48) es un camino que conduce seguramente a la meta; \u2020\u0153en verdad\u2020\u2122 significa a veces (Is 16,3): de modo estable, para siempre. Aplicada a Dios y a los hombres, habr\u00e1 que traducir frecuentemente la palabra por \u2020\u0153fidelidad\u2020\u2122: la fidelidad de alguien nos invita a confiar plenamente en \u00e9l.<br \/>\n3350<br \/>\n1. La verdad de Dios.<br \/>\nLa \u2020\u02dcemet de Dios est\u00e1 ligada a su intervenci\u00f3n en la historia en favor de su pueblo. Yhwh es el Dios fiel Dt 7,9; Dt 32,4; SaI 31,6; Is 49,7). La importancia de este atributo no se explica bien m\u00e1s que en el contexto de la alianza y de las promesas: \u2020\u0153El Se\u00f1or, tu Dios, es Dios, el Dios fiel que conserva su alianza y su amor por mil generaciones a los que le aman\u2020\u009d (Dt 7,9). A menudo \u2020\u02dcemetva asociado a hesed (p.ej. SaI 89; SaI 138,2) para indicar la actitud fundamental de Dios en la alianza: es una alianza de gracia, a la que Dios no ha faltado nunca (Ex 34,6s; Gn 24,27; 2S 2,6; 2S 15,20). En otras partes la fidelidad va unida a los atributos de justicia (Os 2,21s; Ne 9,33; Za 8,8) o de santidad (SaI 71,22), y asume un significado m\u00e1s general, sin referencia a la alianza. En varios salmos la estabilidad divina es presentada como una protecci\u00f3n, un refugio para el justo que implora el socorro divino; de ah\u00ed\u00ad la imagen del baluarte, de la armadura, del escudo (SaI 91), que ponen de manifiesto la firmeza del apoyo divino (SaI 40,12 43,2s; SaI 54,7; SaI 61,8).<br \/>\nLa \u2020\u02dcemet caracteriza tambi\u00e9n a la palabra de Dios y a su ley. Los salmos celebran la verdad de la ley divina (SaI 19,10 lll,7s; SaI 119,86; SaI 119,138; SaI 119,142; SaI 119,151; SaI 119,160); seg\u00fan el texto citado en \u00faltimo lugar, la verdad es lo que hay de esencial, de fundamental en la palabra de Dios; es irrevocable, permanece para siempre.<br \/>\n3351<br \/>\n2. La verdad de los hombres.<br \/>\nTambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad se trata de una actitud fundamental de fidelidad (Os 4,2). \u2020\u0153Hombres de verdad\u2020\u2122 (Ex 18,21; Ne 7,2) son hombres de confianza; pero ambos textos a\u00f1aden: \u2020\u0153temerosos de Dios, lo cual une esta apreciaci\u00f3n moral con el texto religioso del yah-vismo. Ordinariamente, la \u2020\u0153verdad\u2020\u2122 de los hombres designa directamente su fidelidad a la alianza y a la ley divina. Por tanto, describe el conjunto del comportamiento de los justos: de ah\u00ed\u00ad el paralelismo con perfecci\u00f3n (Jos 24,14), coraz\u00f3n \u00ed\u00adntegro (2R 20,3), el bien y el derecho (2Cr 31,30), derecho y justicia (Is 59,14; SaI 45,5), santidad (Za 8,3). \u2020\u0153Hacer la verdad\u2020\u2122 (2Cr 31,30; Ez 18,9) y \u2020\u0153caminar en la verdad\u2020\u2122 (IR 2,4; IR 3,6; 2R 20,3; Is 38,3) quiere decir ser fieles observantes de la ley del Se\u00f1or (Tb 3,5).<br \/>\nPara las relaciones de los hombres entre s\u00ed\u00ad reaparece la f\u00f3rmula \u2020\u0153hacer la bondad y la verdad\u2020\u2122 (Gn 47,29; Jos 2,14): significa obrar con benevolencia y lealtad, con una bondad fiel. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad se encuentra el matiz fundamental de solidez: una lengua sincera \u2020\u0153permanece para siempre\u2020\u2122 (Pr 12,19).<br \/>\n3352<br \/>\n3. La verdad del misterio revelado.<br \/>\nEn la tradici\u00f3n m\u00e1s reciente, sapiencial y apocal\u00ed\u00adptica, la noci\u00f3n de verdad adopta un sentido parcialmente nuevo, que prepara el NT: designa la doctrina de sabidur\u00ed\u00ada, la verdad revelada. En algunos salmos (25,5; 26,3; 86,11), la expresi\u00f3n \u2020\u0153caminar en la verdad de Dios\u2020\u009d da a entender que esta verdad no es simplemente el comportamiento moral, sino la ley misma que Dios ense\u00f1a a observar. Los sacerdotes deben transmitir \u2020\u0153una doctrina de verdad\u2020\u2122 (MI 2,6): es la ense\u00f1anza que viene de Dios. As\u00ed\u00ad pues, \u2020\u0153verdad\u2020\u2122 se convierte en sin\u00f3nimo de \u00c2\u00a1sabidur\u00ed\u00ada: \u2020\u0153Hazte con la verdad y no la vendas; con la sabidur\u00ed\u00ada, la instrucci\u00f3n y la inteligencia\u2020\u009d (Pr 23,23 cf Pr 8,7; Pr 22,21; Qo 12,10); \u2020\u0153Hasta la muerte lucha por la verdad\u2020\u2122 (Si 4,28 LXX)<br \/>\nLa palabra \u2020\u0153verdad\u2020\u2122, por indicar el designio y el querer de Dios, es tambi\u00e9n af\u00ed\u00adn a \/ misterio (Tb 12,11; Sb 6,22). En el momento del juicio, los justos \u2020\u0153comprender\u00e1n la verdad\u2020\u2122 (Sb 3,9); no en el sentido sem\u00ed\u00adtico de que deber\u00e1n experimentar la fidelidad de Dios a sus promesas, ni tampoco en el sentido griego de que ver\u00e1n el ser de Dios, que es verdad, sino en el sentido apocal\u00ed\u00adptico: comprender\u00e1n el designio providencial de Dios sobre los hombres. Para Daniel, \u2020\u0153el libro de la verdad\u2020\u2122 (Dn 10,31) es aquel en el que est\u00e1 escrito el designio de Dios: la verdad de Dios es la revelaci\u00f3n de su designio (9,13); es tambi\u00e9n una visi\u00f3n celestial y la explicaci\u00f3n de su significado (8,26; 10,1; 11,20), es la verdadera fe, la religi\u00f3n de Israel (8,12).<br \/>\n3353<br \/>\n4. La verdad en el judaismo.<br \/>\nEste uso del t\u00e9rmino se observa en el judaismo apocal\u00ed\u00adptico y sapiencial. En Qumr\u00e1n \u2020\u0153la inteligencia de la verdad de Dios\u2020\u009d es el conocimiento del misterio (1QH 7,26s), pero que se obtiene mediante la interpretaci\u00f3n verdadera de la ley: \u2020\u0153convertirse a la verdad\u2020\u2122 (1QS 6,15) significa \u2020\u0153convertirse a la ley de Mois\u00e9s\u2020\u009d (5,8). Doctrina revelada, la verdad tiene tambi\u00e9n un alcance moral, se opone a la iniquidad: los \u2020\u0153hijos de la verdad\u2020\u009d (4,5) son los que siguen \u2020\u0153los caminos de la verdad\u2020\u009d (4,17). La verdad termina as\u00ed\u00ad por designar en Qumr\u00e1n el conjunto de las concepciones religiosas de los hijos de la alianza.<br \/>\n3354<br \/>\nIII. LA VERDAD EN EL NT.<br \/>\n3355<br \/>\n1. Herencia b\u00ed\u00adblica.<br \/>\nEn Pablo, m\u00e1s que en ninguna otra parte del NT, la noci\u00f3n de verdad (al\u00e9theia) presenta los matices que ten\u00ed\u00ada en los LXX. El ap\u00f3stol se sirve de ella en el sentido de sinceridad (2Co 7,14; 2Co 11,10; Flp 1,18; ico 5,8) o en la expresi\u00f3n \u2020\u0153decir la verdad\u2020\u009d (Rm 9,1; 2Co 12,6; Ef 4,25; lTm 2,7). Profundamente b\u00ed\u00adblica es la f\u00f3rmula \u2020\u0153la verdad de Dios\u2020\u009d para designar la fidelidad de Dios a sus promesas (Rm 3,7 cf Rm 3,3; Rm 15,8 2Co l,l8ss: las promesas Dios fiel tienen su \u2020\u0153s\u00ed\u00ad\u2020\u009d en Cristo); igualmente al\u00e9theia, en el sentido de verdad moral, de rectitud: opuesta a la injusticia (Ef 5,9; Ef 6,14), caracteriza el comportamiento que Pablo espera de sus cristianos (Col 1,6; 2Co 13,8). El juicio de Dios se caracterizar\u00e1 tambi\u00e9n por la verdad y la justicia (Rm 2,2).<br \/>\nLa ant\u00ed\u00adtesis entre \u2020\u0153la verdad de Dios\u2020\u009d y la mentira de los \u00ed\u00addolos (Rm 1,25; ITs 1,9) se inspira en la pol\u00e9mica jud\u00ed\u00ada contra la idolatr\u00ed\u00ada pagana (Jr 10,14; Jr 13,25; Ba 6,7; Ba 6,47; Ba 6,50): el verdadero Dios es el Dios vivo, con el cual se puede contar, el que escucha a su pueblo y lo salva.<br \/>\n3356<br \/>\n2. La verdad del evangelio.<br \/>\nAqu\u00ed\u00ad aparece la noci\u00f3n de verdad cristiana. Enlaza con el tema sapiencial y apocal\u00ed\u00adptico de verdad revelada. Los jud\u00ed\u00ados se hac\u00ed\u00adan la ilusi\u00f3n de poseer en su ley la expresi\u00f3n misma de la verdad (Rm 2,20), de encontraren ella depositada toda la voluntad de Dios (2,18). Pablo sustituye la expresi\u00f3n jud\u00ed\u00ada \u2020\u0153la verdad de la ley\u2020\u009d por \u2020\u0153la verdad del evangelio\u2020\u009d (Ga 2,5; Ga 2,14) o \u2020\u0153la palabra de verdad \u2020\u0153(Col 1,5; Ef 1,13; 2Tm 2,15). Objeto de una revelaci\u00f3n (2Co 4,2) exactamente como el misterio (Rm 16,26; Col 1,26; Col 4,3 ), es la palabra de Dios predicada por el ap\u00f3stol (2Co 4,3; 2Co 4,5).<br \/>\n3357<br \/>\na) La verdad y la fe. Los hombres a los que va dirigido este mensaje deben escuchar la palabra (Ef 1,13; Rm 10,14), deben convertirse para llegar al conocimiento de la verdad (2Tm 2,25). La aceptaci\u00f3n de la verdad del evangelio tiene lugar mediante la fe (2Ts 2,13; Tt 1,1; 2Ts 2,12; Ga 5,7; Rm 2,8); pero esta fe exige al mismo tiempo el amor de la verdad (2Ts 2,10). \u2020\u0153Llegar al conocimiento de la verdad\u2020\u009d es en los textos posteriores (lTm 2,4; 2Tm 37 Hb 10,26) una expresi\u00f3n estereotipada para decir adherirse al evangelio, abrazar el cristianismo, porque los fieles son precisamente los que conocen la verdad (lTm 4,3 ); \u00e9sta no es otra cosa que la fe cristiana (Tt 1,1).<br \/>\n3358<br \/>\nb) Verdad y vida cristiana. Seg\u00fan las cartas cat\u00f3licas, los fieles han sido engendrados a la nueva vida por la palabra de verdad (St 1,18; IP 1,23); han santificado sus almas mediante la obediencia a la verdad en el momento del bautismo (IP 1,22). Por eso no hay que extraviarse alej\u00e1ndose de esta verdad una vez abrazada (St 5, 19), reforz\u00e1ndoseen la verdad presente con vistas a la paru-s\u00ed\u00ada (2P 1,12); hay que continuar deseando esta leche de la palabra a fin de crecer para la salvaci\u00f3n (IP 2,2). De ese modo el cristiano, a\u00f1ade Pablo, se reviste del hombre nuevo y realiza la santidad que exige la verdad (Ef 4,24).<br \/>\n3359<br \/>\nc) La sana doctrina y el error. En las pastorales la pol\u00e9mica contra los herejes confiere al tema un matiz nuevo; la verdad es ahora la buena doctrina (lTm 1,10; lTm 4,6; 2Tm 4,3; Tt 1,9; Tt2,1), opuesta a las f\u00e1bulas (lTm 1,4; lTm 4,7; 2Tm 4,4; Tt 1,14)de los doctores de la mentira (lTm 4,2). Estos han vuelto la espalda a la verdad (Tt 1,14; lTm 6,5; 2Tm 2,18; 2Tm 4,4); se alzan incluso contra ella (2Tm 3,8). Pero la Iglesia del Dios vivo es \u2020\u0153la columna y el fundamento de la verdad\u2020\u2122 (lTm 3,15).<br \/>\n3360<br \/>\nd) Cristo y la verdad. Entre la verdad y la persona de Cristo existe un lazo estrech\u00ed\u00adsimo. El objeto del mensaje del ap\u00f3stol no es una doctrina abstracta, sino la persona misma de Cristo (2Co 4,5; Ga 1,16; ico 1,23; 2Co 1,19; 2Co 11,4; Ef 4,20; Flp 1,15): Cristo \u2020\u0153manifestado en la carne&#8230;, proclamado a los paganos, cre\u00ed\u00addo en el mundo\u2020\u009d, es la verdad, de la cual la Iglesia es guardiana; es el misterio de la piedad lTm 3,16). El Cristo-verdad anunciado por el evangelio no es, pues, un ser celestial en el sentido gn\u00f3stico, sino el Jes\u00fas de la historia, muerto y resucitado por nosotros: \u2020\u0153La verdad est\u00e1 en Jes\u00fas\u2020\u009d (Ef4,2).<br \/>\n3361<br \/>\n3. La verdad en San Juan.<br \/>\nEn la teolog\u00ed\u00ada de Juan, que es ante todo una teolog\u00ed\u00ada de \/ revelaci\u00f3n, la noci\u00f3n de verdad ocupa un puesto notable. Se interpreta frecuentemente la a\/\u00e9theiajuanista en el sentido dualista metaf\u00ed\u00adsico, plat\u00f3nico o gn\u00f3stico, de ser subsistente y eterno, de realidad que se desvela. Pero Juan no llama nunca a Dios mismo la verdad, lo cual ser\u00ed\u00ada esencial seg\u00fan estos sistemas. En realidad, no hace m\u00e1s que desarrollar el tema apocal\u00ed\u00adptico y sapiencial de la verdad revelada recogido en otras partes del NT, pero insistiendo m\u00e1s en el car\u00e1cter revelado de la verdad, en su nexo con Cristo y en la fuerza interior que suscita en el creyente.<br \/>\n3362<br \/>\na) La palabra del Padre y el Cristo-verdad. Para Juan la verdad no es el ser mismo de Dios, sino la palabra del Padre (Jn 17,17 cf Un Jn 1,8, \u2020\u0153La verdad no est\u00e1 en vosotros\u2020\u009d, y Jn 1,10, \u2020\u0153Su palabra no est\u00e1 en vosotros\u2020\u009d). La palabra que Cristo ha escuchado del Padre (Jn 8,26; Jn 8,40 cf Jn 3,33) es la verdad que \u00e9l viene a \u2020\u0153proclamar\u2020\u009d (8,40.45s) y de la cual viene a \u2020\u0153dar testimonio\u2020\u009d (18,37; cf 5,33). Por tanto, la verdad es al mismo tiempo la palabra del Padre y la palabra que el mismo Cristo nos dirige y que debe llevarnos a creer en \u00e9l (8,31s.45s). La diferencia entre esta revelaci\u00f3n y la del AT se subraya fuertemente:<br \/>\n\u2020\u0153La ley fue dada por Mois\u00e9s, pero la gracia y la verdad nos ha venido por Jesucristo\u2020\u009d (1,17), porque con \u00e9l y en \u00e9l ha aparecido la revelaci\u00f3n total, definitiva. Mientras que el demonio es el padre de la mentira (8,44), Cristo proclama la verdad (8,45), est\u00e1 \u2020\u0153lleno de la gracia y de la verdad\u2020\u009d (1,14). La gran novedad cristiana es \u00e9sta: Cristo mismo es la verdad (14,6); lo es no por poseer la naturaleza divina, sino porque, Verbo hecho carne, nos revela al padre al revelarse a s\u00ed\u00ad mismo como el Hijo unig\u00e9nito (1,18). Jes\u00fas mismo explica el sentido de este t\u00ed\u00adtulo, uni\u00e9ndolo a otros dos: \u00e9l es \u2020\u0153el camino, la verdad y la vida\u2020\u009d; es el camino que conduce al Padre precisamente porque \u00e9l, el hombre Jes\u00fas, en cuanto verdad, nos transmite en s\u00ed\u00ad mismo la revelaci\u00f3n del Padre (17,8.14.17)y de ese modo nos comunica la vida divina (1,14; 3,16; 6,40.47.63; 17,2; 1Jn5,llss). As\u00ed\u00ad pues, este t\u00ed\u00adtulo revela indirectamente la persona divina en Cristo; si Jes\u00fas, \u00fanico entre los hombres, puede ser para nosotros la verdad, es porque ha vivido como Hijo unig\u00e9nito, \u2020\u0153vuelto al seno del Padre\u2020\u009d (1,18), y por revelar as\u00ed\u00ad en s\u00ed\u00ad mismo \u2020\u0153al Verbo dirigido hacia Dios\u2020\u009d (1,2), \u2020\u0153la vida eterna vuelta hacia el Padre\u2020\u009d (1Jn 1,2); en una palabra, Jes\u00fas es la verdad, la plenitud de la revelaci\u00f3n, porque se revela como el Hijo unig\u00e9nito venido de junto al Padre (1,14).<br \/>\n3363<br \/>\nb) El Esp\u00ed\u00adritu de la verdad. Una vez terminada la revelaci\u00f3n al mundo (Jn 12,50), Jes\u00fas anuncia a sus disc\u00ed\u00adpulos la venida del Par\u00e1clito, el Esp\u00ed\u00adritu de la verdad (14,17; 15,26; 16,13). Para Juan, la funci\u00f3n fundamental del Esp\u00ed\u00adritu es dar testimonio de Cristo (15,26; Un 5,6), llevar a los disc\u00ed\u00adpulos a toda la verdad (16,13), traerles a la memoria todo lo que Jes\u00fas les hab\u00ed\u00ada dicho, es decir, hacerles comprender su verdadero sentido (14,26). Consistiendo su funci\u00f3n en hacer comprender en la fe la verdad de Cristo, el Esp\u00ed\u00adritu es llamado tambi\u00e9n \u2020\u0153la verdad\u2020\u009d (1Jn 5,6); \u00e9l es en la Iglesia \u2020\u0153el que da testimonio\u2020\u009d, suscitando con ello nuestra fe en Cristo.<br \/>\n3364<br \/>\nc) Verdad y santidad. Juan subraya con fuerza la funci\u00f3n de la verdad en la vida de los cristianos. El fiel debe \u2020\u0153ser de la verdad \u2020\u0153(Jn 18,37 Un Jn 3,19); despu\u00e9s de adherirse de una vez para siempre a la nueva vida mediante la fe (St 1,18 1 Pe 1,22s), el cristiano debe nacer del Esp\u00ed\u00adritu (Jn 3,5; Jn 3,8) y esforzarse por estar habi-tualmente bajo el influjo de la verdad que permanece en \u00e9l (2Jn 4), a fin de ser un hombre nacido del Esp\u00ed\u00adritu (Jn 3,5; Jn 3,8). Solamente el que permanece as\u00ed\u00ad en la palabra de Jes\u00fas llegar\u00e1 a conocer la verdad y a ser liberado internamente del pecado mediante esta verdad (Jn 8,3 Is): porque si la fe purifica (Hch 15,9), tambi\u00e9n la palabra de Cristo hace puro (Jn 15,3); ella nos permite vencer al maligno (1Jn 2,14); cuando el fiel permite que la palabra \u2020\u0153permanezca\u2020\u009d activamente en \u00e9l, se hace impecable (1Jn 3,9), se santifica en la verdad (Jn 17,17; Jn 17,19).<br \/>\nJuan ve, pues, en la al\u00e9theia el principio interior de la vida moral y confiere a las antiguas expresiones b\u00ed\u00adblicas una novedad de sentido cristiano: \u2020\u0153hacer la verdad\u2020\u009d quiere decir acoger en s\u00ed\u00ad y hacer propia la verdad de Jes\u00fas (3,21)0 convertirse en \u00e9l, reconoci\u00e9ndose pecador (1Jn 1,6); \u2020\u0153caminar en la verdad\u2020\u009d 2Jn 4 3Jn 3s) significa caminar a la luz del precepto del amor (2Jn 6), dejarse dirigir en la propia acci\u00f3n por la verdad, por la fe. Amar a los hermanos \u2020\u0153en la verdad\u2020\u009d (2Jn 1; 3Jn 1) significa amarlos con la fuerza de la verdad que permanece en nosotros (2Jn lss; cf Un 3,18); la adoraci\u00f3n \u2020\u0153en el Esp\u00ed\u00adritu y en la verdad\u2020\u009d (Jn 4,23ss) es una adoraci\u00f3n que brota de dentro; es un culto inspirado por el Esp\u00ed\u00adritu y por la verdad de Jes\u00fas, que el Esp\u00ed\u00adritu de verdad hace activos en los que ha hecho renacer; Jes\u00fas-verdad se convierte as\u00ed\u00ad en el nuevo templo, en el ambiente de comuni\u00f3n en el cual se practica la oraci\u00f3n distintiva de los tiempos mesi\u00e1nicos. Finalmente, la verdad implica tambi\u00e9n para el fiel obligaciones apost\u00f3licas: colaborar con la verdad (3Jn 8) significa cooperar con la fuerza interna de la verdad que est\u00e1 en nosotros para realizar la expansi\u00f3n del mensaje evang\u00e9lico en el amor fraterno.<br \/>\nAs\u00ed\u00ad pues, la verdad en sentido cristiano no es el campo inmenso de lo real, ni tampoco el mundo divino de las ideas (la \u2020\u0153llanura de la verdad\u2020\u009d) que tendr\u00ed\u00adamos que conquistar con un esfuerzo de pensamiento o de contemplaci\u00f3n, como en el platonismo, sino que es la verdad del evangelio, la palabra reveladora que viene del Padre, que est\u00e1 presente en Jes\u00fas-verdad y que es iluminada por el Esp\u00ed\u00adritu de la verdad; es aquella verdad que debemos acoger en la fe, a fin de que nos transforme en hijos de Dios. Esta verdad de la revelaci\u00f3n resplandece siempre para nosotros en la persona de Cristo, que es el mediador y al mismo tiempo la plenitud de toda la revelaci\u00f3n.<br \/>\n3365<\/p>\n<p>IV. VERDAD BIBLICA Y VERDAD CRISTIANA.<\/p>\n<p>La noci\u00f3n b\u00ed\u00adblica de verdad, que es diversa de la griega, ha permanecido viva en toda la tradici\u00f3n de la Iglesia (en los padres que no experimentaron el influjo plat\u00f3nico, en la liturgia y en los documentos del magisterio); pero aqu\u00ed\u00ad reviste acentos diversos. El t\u00e9rmino verdad designa la revelaci\u00f3n cristiana, la verdadera fe. Para san Ireneo, la verdad es \u2020\u0153la doctrina del Hijo de Dios\u2020\u009d (Adv. HaerlIl, 1,1: SCR211,20); regula veritatis es para \u00e9l casi sin\u00f3nimo de regula fidel. San Cromado de Aquilea observa que el alma fiel se nutre \u2020\u0153de la divina Escritura, del alimento de la fe y de la palabra de verdad\u2020\u009d (Sermo 12,6: CCL 9A,55). Seg\u00fan san Gregorio, viven siempre en la Iglesia \u2020\u0153almas que irradian la luz de la verdad\u2020\u009d (Moralia 19,17: PL 76,106). En los textos lit\u00fargicos vuelven diversas veces las f\u00f3rmulas siguientes: la verdad del evangelio, la luz de la verdad, la verdad cristiana (o cat\u00f3lica), etc. El Vat. II permanece fiel a esta tradici\u00f3n: a la luz de la fe hay que \u2020\u0153escudri\u00f1ar toda la verdad encerrada en el misterio de Cristo\u2020\u009d (DV 24); y en un texto largamente discutido, el concilio dice que \u2020\u0153los libros de la Sagrada Escritura ense\u00f1an aquella verdad que para nuestra salvaci\u00f3n quiso Dios que quedara consignada en las letras sagradas\u2020\u009d (DV 11).<\/p>\n<p>BIBL.: AA.W., Al\u00e9theia, en GLNT 1, 625-674; Augustinovic ?., Al\u00e9theia neIlV Vangelo, en \u2020\u0153Stud\u00fc biblici<br \/>\nFranciscani liber annuus\u2020\u009d 1(1950-51)161-190; Benoit P., La v\u00e9rit\u00e9 dansia B\u00ed\u00ad6fe,en\u2020\u009dViespirituelle\u2020\u009d<br \/>\n114(1966)386-416; De la Potterie 1., Ges\u00fa Venta, Marietti, Tur\u00ed\u00adn 1973; Id, La v\u00e9nit\u00e9 dans Saint Jean, 2<br \/>\nvols., Is-tituto B\u00ed\u00adblico, Roma 1977; Id, Stoniae venta, en AA.W., Problemie Prospettive di Teolog\u00ed\u00ada<br \/>\nFundam\u00e9ntale, Queriniana, Brescia 1980; Giblet J., Aspectos de la verdad en eINT, en \u2020\u0153Conci-lium\u2020\u009d 83<br \/>\n(1973) 338-347; Gnilka J., Verdad, en Conceptos Fund. de Teolog\u00ed\u00ada II, Cristiandad, Madrid 19792, 862-<br \/>\n867; Guillet J., Themes bi-bliques, ce. 11-111, Aubier, Par\u00ed\u00ads 1951; Haacker Kl., II concelto b\u00ed\u00adblico di venta,<br \/>\nen \u2020\u0153Studi di teolog\u00ed\u00ada\u2020\u009d 2 (1979) 4-36; lbuki Y., Die Wahrheitim Johannesevangelium, Bonn 1972; 1Jnk H.G., Verdad (al\u00e9theia), en DTNT IV, 332-340; Marchesi G., La venta nel Vangelo di Giovanni, en \u2020\u0153Civilt\u00e1<br \/>\nCattolica\u2020\u009d 129 (1978\/1)348-363; Murphy-O\u2020\u2122ConnorJ., La \u2020\u0153v\u00e9rit\u00e9\u2020\u009d chez saint Paul eta Qumr\u00e1n, en \u2020\u0153RB\u2020\u009d 72<br \/>\n(1965) 29-76; Porubcan 5., La radice \u2020\u02dcmn nell\u2020\u2122AT, en \u2020\u0153RBit\u2020\u009d 8 (1960) 324-336; 9 (1961) 173-183.221-224;<br \/>\nTheron D.J., Al\u00e9theia in the Pauline Corpus, en \u2020\u0153Evangelical Quarterly\u2020\u009d26 (1954) 3-18.<br \/>\n1. de la Potterie<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>A) Naturaleza de la verdad.<\/p>\n<p>B) Aspecto \u00e9tico de la verdad.<\/p>\n<p>A) NATURALEZA DE LA VERDAD<br \/>\n1. Visi\u00f3n hist\u00f3rica<br \/>\n1. Antiguo Testamento<br \/>\nPara el desarrollo del problema de la v. en la filosof\u00ed\u00ada occidental son decisivas dos fuentes: el Antiguo Testamento y la filosof\u00ed\u00ada griega. La palabra &#8216;emet significa en el AT ser firme, estar firme, ser fiable. Por ello, aplicada a Yahveh, significa la actitud de Dios por la que \u00e9l hace perdurar su bondad. En este sentido &#8216;emet puede traducirse por fidelidad. La palabra de Dios es &#8216;emet (2 Sam 7, 28; Sal 119, 160). En el Salmo 132, 11 leemos: \u00abYahveh ha jurado &#8216;emet a David, no retractar\u00e1 su promesa.\u00bb Aqu\u00ed\u00ad &#8216;emet significa, pues, no simplemente fidelidad, sino fidelidad y constancia. Esta fidelidad de Dios es al mismo tiempo refugio y seguridad (Sal 40, 12; 54, 7; 61, 8, etc.). La fidelidad de Dios se menciona expresamente en Dt 7, 9; Dt 32, 4; Is 49, 7 y Sal 31, 6. &#8216;emes afirmada de hombres significa la fidelidad del pueblo para con Dios (Jos 24, 14; 2 Re 20, 3; Is 38, 2; 2 Par 31, 20). Las expresiones \u00abcaminar en la v.\u00bb (1 Re 2, 4; 3, 6; 2 Re 20, 3; Is 38, 3; Sal 26, 3; 86, 11) y \u00abhacer la v.\u00bb significan la fidelidad vivida a la ley de Dios. Sin embargo, en el AT se encuentra tambi\u00e9n la significaci\u00f3n de &#8216;emet como coincidencia de una afirmaci\u00f3n con la realidad (as\u00ed\u00ad 3 Re 10, 6; 22, 16). En el juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado la ley de Dios aparece como &#8216;emet. La acci\u00f3n de la v. (p. ej., Tob 4, 6 y 13, 6; Eclo 27, 9b) se distingue del servicio a la mentira y al enga\u00f1o, y es vista como actitud del hombre que observa la ley de Dios.<\/p>\n<p>2. Nuevo Testamento<br \/>\nEn el NT \u00e1l\u00e9theia es la fidelidad y la confianza que merece Dios (Rom 3, 1-7), la autenticidad y la obligatoriedad del evangelio (Ef 4, 21; G\u00e1l 2, 5.14; Rom 2, 8; 2 Cor 4, 2; G\u00e1l 5, 7), de la palabra de Dios (2 Cor 4, 2; G\u00e1l 5, 7), lo revelado en Dios (Rom 1, 18), la sinceridad humana (2 Cor 7, 14; Flp 1, 18; 1 Tim 2, 7; 2 Jn 1), la verdad de una afirmaci\u00f3n (Act 26, 25; Mc 12, 14.32; Lc 4, 25), pero tambi\u00e9n, como ha destacado Bultmann, la doctrina autoritativa (as\u00ed\u00ad 1 Tim 6, 5; 2 Tim 2, 18; 3, 8; 4, 4; Tit 1, 14). La proclamaci\u00f3n del evangelio es palabra de la v. (Ef 1, 13; Col 1, 5; 2 Cor 6, 7, etc.). Hacer la v. significa ahora (Jn 3, 21; 1 Jn 1, 6), en analog\u00ed\u00ada con el AT, cumplir la ley de Cristo. Lo mismo puede decirse de la expresi\u00f3n \u00abcaminar en la v.\u00bb (2 Jn 4; 3 Jn 3s). Juan une en el concepto de \u00e1l\u00e9theia las m\u00e1s distintas significaciones recibidas, pero refiere estas significaciones a la realidad revelada en Jes\u00fas. La v. hace libre como realidad de la salvaci\u00f3n (Jn 8, 32). Santifica (Jn 17, 17ss). Cristo es el camino, la v. y la vida (Jn 14, 6). Como Esp\u00ed\u00adritu de v., el Par\u00e1clito contin\u00faa la obra de Cristo, da testimonio de \u00e9l y lo glorifica. En el NT es decisivo que, tanto en Juan como en las cartas paulinas, la v. se convierte en v. cristol\u00f3gica.<\/p>\n<p>3. Antig\u00fcedad<br \/>\nEn la antig\u00fcedad el problema de la v. se manifiesta por primera vez en el poema doctrinal de Parm\u00e9nides: la diosa ense\u00f1a el camino de la v., que est\u00e1 en oposici\u00f3n a la doxa, a la opini\u00f3n enga\u00f1osa de los mortales (Fragm. 1, 28ss). El conocimiento de la v. consiste en que el ser es, y el no ser no es (Fragm. 2 [4], 3ss). Plat\u00f3n opone el \u00e1mbito de la v. al hablar y opinar cotidiano, que puede caer en el enga\u00f1o (pseudos). El mito de la caverna (Pol. 7, 514ss) describe la irrupci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu humano que conoce en la v. Esta v. es para Plat\u00f3n el originario revelarse del ser verdadero, de las ideas (-> idea); as\u00ed\u00ad la v. es pensada como manifestaci\u00f3n, como descubrimiento. Ya en Plat\u00f3n aparece la relaci\u00f3n entre logos, ente y verdad: el logos \u00abque expresa el ente tal como es, es verdadero, y el que lo expresa como no es, es falso\u00bb (Crat. 385 B; cf. Sof. 263 B). Arist\u00f3teles investiga detalladamente esta relaci\u00f3n y llega a su definici\u00f3n: la v. es v. del juicio (Met. ix, 10, 1051b 3-5). V. es la relaci\u00f3n de los conceptos unidos en el juicio con la -> realidad. En el platonismo medio las ideas se convierten en pensamientos ejemplares de Dios. Dios es la v., que est\u00e1 por encima de las ideas (cf. ALBINO, Isagog\u00e9 10). Fil\u00f3n de Alejandr\u00ed\u00ada une el mito plat\u00f3nico de la creaci\u00f3n con la narraci\u00f3n veterotestamentaria de la creaci\u00f3n: las ideas son productos del esp\u00ed\u00adritu de Dios mismo, que lo crea todo por su pensamiento, el cual es a la vez acci\u00f3n. Para Plotino, el fundador del -> neoplatonismo, el primer origen s\u00f3lo se puede determinar negativamente. El segundo Dios es el no\u00fas, que contiene en s\u00ed\u00ad el k\u00f3smos noet\u00f3s plat\u00f3nico y con ello, en su dial\u00e9ctica de no\u00fas y noein, de noo\u00fan y noo\u00famenon (Enn. 5, 5), se convierte en el lugar de la verdad. Al alma que reflexiona se le revela la v. por la presencia del vo\u00fas en ella (5, 1, 3; 3, 4).<\/p>\n<p>4. Patr\u00ed\u00adstica y escol\u00e1stica<br \/>\nClemente de Alejandr\u00ed\u00ada llama a Dios \u00abcanon para la v. del ente\u00bb (Protr. vI: PG 8, 173 BC). Con ello comienza el intento de unir el pensamiento griego y el neotestamentario. Fueron decisivos a este respecto, en el mundo griego, Or\u00ed\u00adgenes, los capadocios y el Pseudo-Dionisio; entre los latinos especialmente Agust\u00ed\u00adn, que une el Logos de Juan con el no\u00fas neoplat\u00f3nico (Conf. vil 9). El Hijo es v. por cuanto, como palabra, revela al Padre (De trin, vii 3). Mediante su referencia al cogito del sujeto, Agust\u00ed\u00adn justifica la v. frente al escepticismo (Solil. Ti 1, 2). Acent\u00faa la necesidad de la v., que no es creada por la raz\u00f3n humana, sino hallada por ella como algo previamente existente (De vera rel. 39, 72). El escrito De libero arbitrio desarrolla el ascenso a la v., por la que est\u00e1 determinada nuestra raz\u00f3n. Esta v. es absoluta, eterna e invariable (11 15, 39). Para el conocimiento de la v. m\u00e1s alta Agust\u00ed\u00adn exige una iluminaci\u00f3n de Dios. Lo mismo que Arist\u00f3teles, Boecio ordena la v. al juicio, porque \u00e9ste es expresado secundum complexionem (p. ej., In Cat. Arist. Iv: PL 64, 278; In libr. De int. ed. prim.: ib. 300). Sin embargo, de las afirmaciones de la Consolatio philosophiae se desprende una concepci\u00f3n plat\u00f3nica (Cons. iv pr. 4; v pr. 6). Anselmo de Cant\u00f3rbery reflexiona expresamente sobre una ordinaci\u00f3n de la v. l\u00f3gica a la ontol\u00f3gica. La v. l\u00f3gica es un efecto de la summa veritas por mediaci\u00f3n de las criaturas (De ver., c. 10). Con ello el orden del ser est\u00e1 bajo la regla de la v. como rectitudo sola mente perceptibilis (ibid., c. 11). Se reconoce al hablar una disposici\u00f3n general a la verdad (ibid., c. 2). Hugo de San V\u00ed\u00adctor conoce una ordenaci\u00f3n de la v. a las ciencias (In Hier. cael. i 1). La doctrina de la doble v. pasa como t\u00ed\u00adpica de los averro\u00ed\u00adstas latinos, pero no fue defendida expresamente por ellos.<\/p>\n<p>En Tom\u00e1s de Aquino la v. significa, por un lado, la apertura originaria del ser (ens et verum convertuntur) y, por otro, la v. del juicio: adaequatio intellectus et rei (S.c.G. i 59; De ver. 1, 2). Para Tom\u00e1s Dios es la v. originaria y la fundamentaci\u00f3n de toda v. La v. trascendental (-> trascendentales) en sentido tomista significa, primeramente, una relaci\u00f3n interna del ser con el esp\u00ed\u00adritu y por tanto con el alma espiritual y, por otra parte, una orientaci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu al ser (De ver. 1, 1). Tom\u00e1s elabora el pensamiento aristot\u00e9lico de que el -> alma es en cierto sentido todos los entes (Art., De an. 431b) juntamente con el pensamiento de la v. de las cosas (Met 993b), y pone la problem\u00e1tica total as\u00ed\u00ad lograda, influida tambi\u00e9n por la l\u00ed\u00adnea agustiniana, en el contexto de su doctrina del -> ser. El concepto de v. en Buenaventura ostenta el sello agustiniano; Duns Escoto reconoce una v. ontol\u00f3gica y una v. l\u00f3gica.<\/p>\n<p>Por lo que se refiere a la problem\u00e1tica medieval, no podemos silenciar la relaci\u00f3n entre v. y -> lenguaje. Esa relaci\u00f3n est\u00e1 cimentada en el neoplatonismo y en Agust\u00ed\u00adn. Una reflexi\u00f3n sobre el lenguaje se encuentra en Anselmo de Cant\u00f3rbery, especialmente en el Monologion y en De veritate. Para la patr\u00ed\u00adstica y la escol\u00e1stica esta relaci\u00f3n est\u00e1 fundamentada trinitariamente, por cuanto Cristo es el Verbo del Padre. El hecho humano del lenguaje y la vida intratrinitaria son puestos en relaci\u00f3n por Agust\u00ed\u00adn y Tom\u00e1s. El verbo interno es en Tom\u00e1s el revelarse de lo conocido en el cognoscente (S.c.G. iv 11; De pot. 9, 5; ST r q. 28 a, 4 ad 1). Aqu\u00ed\u00ad se muestran indicios de una superaci\u00f3n de la tensi\u00f3n objeto-sujeto en el acto de la palabra. Para la relaci\u00f3n entre v. y fe fue caracter\u00ed\u00adstica la definici\u00f3n, que procede probablemente de Guillermo de Auxerre: Credere est assentire primae veritati propter se et super omnia. La prima veritases revelaci\u00f3n del ser y a la vez firmeza; por eso puede convertirse en auctoritas.<\/p>\n<p>Con Guillermo de Ockham se produce un giro frente a la alta edad media. Ya no es la v. de Dios, sino su omnipotencia lo que ocupa el centro del pensamiento teol\u00f3gico. Los trascendentales quedan reducidos a conceptos. El problema de la v. se convierte cada vez m\u00e1s en cuesti\u00f3n de epistemolog\u00ed\u00ada. Roberto Holkot, un disc\u00ed\u00adpulo de Ockham, separa totalmente la v. filos\u00f3fica y la teol\u00f3gica.<\/p>\n<p>5. Principio de la edad moderna<br \/>\nHall\u00e1ndose en la tradici\u00f3n negativa del Pseudo-Dionisio, Nicol\u00e1s de Cusa considera a Dios y su v. (la v. divina es para el Cusano id\u00e9ntica con el Verbo encarnado) como incognoscibles en su exactitud (aequalitas praecisa), aunque est\u00e1n siempre dados al conocer humano como meta de sus esfuerzos cognoscitivos: s\u00f3lo en la manera de la docta ignorantia se da la v. al intellectus (De doc. ign. 1 3). Donde m\u00e1s especulativamente se produce la copia de la v. divina incognoscible es en la dial\u00e9ctica del non-aliud. La contradicci\u00f3n entre la v. filos\u00f3fica y la teol\u00f3gica, fuertemente acentuada por Lutero y atenuada por Melanchton, el humanismo y la ilustraci\u00f3n, se convierte en un problema decisivo de la teolog\u00ed\u00ada protestante, a trav\u00e9s de Kierkegaard hasta Barth, Bultmann y Tillich. En general el problema teol\u00f3gico de la v. se sit\u00faa por la reforma en una nueva perspectiva. La palabra de Dios como aut\u00e9ntica autoridad pasa a ser la v. originaria. La palabra de Dios proclamada (la Escritura en la realizaci\u00f3n de su propia interpretaci\u00f3n) es fuente de la fe justificante.<\/p>\n<p>Con Descartes el problema ontol\u00f3gico-l\u00f3gico de la v. se convierte en problema de certeza. Verdadero es lo que yo percibo clara y distintamente (Med. rii 4). El primer principio met\u00f3dico fundamental es: No puede tenerse por verdadero lo que no se conoce con evidencia (Disc. 2, 14). Descartes no conoce una verdad ontol\u00f3gica. Pero Dios es garante de la v., porque el hombre no puede ser creador de una idea infinita. De Descartes depende el ocasionalismo; la obra principal de Malebranche lleva por t\u00ed\u00adtulo: Recherche de la v\u00e9rit\u00e9. El aut\u00e9ntico conocimiento de la v. se da por la intuici\u00f3n de las ideas divinas. Frente al nominalismo de Hobbes, Leibniz trata el problema l\u00f3gico de la v. (Obras completas, edici\u00f3n Gerhardt vii 190ss). Entre signo y objeto hay que presuponer un sistema constante de relaci\u00f3n. Notas caracter\u00ed\u00adsticas del concepto de v. en Leibniz son, por un lado, la radicaci\u00f3n de la v. originaria en Dios (Theod. II \u00c2\u00a7 184) y, por otro lado, la relaci\u00f3n de las verdades de raz\u00f3n con el principio de contradici\u00f3n, que es considerado como b\u00e1sico (Disc. de m\u00e9t. n.0 13). Con ello se introduce una visi\u00f3n l\u00f3gico-gnoseol\u00f3gica del concepto de v., que ha seguido siendo decisiva para determinadas direcciones de la edad moderna hasta la actualidad. Hobbes rechaza expresamente la verdad ontol\u00f3gica: Veritas in dicto, non in re consistit (Op. phil. i 32); tambi\u00e9n Espinosa conoce s\u00f3lo la v. del enunciado (Opp. 1246s). La tesis de la coincidencia de la cosa con su idea o definici\u00f3n se encuentra, por influencia de Descartes, en Clauberg (Op. phil. II 648). Christian Wolff reconoce ciertamente una v. trascendental, pero la fundamenta por los dos primeros principios, el de contradicci\u00f3n y el de raz\u00f3n suficiente (Phil. pr. \u00c2\u00a7 498). Wolff exige, en contraposici\u00f3n a los escol\u00e1sticos, un concepto \u00abdistinto\u00bb de v. Con ello se ha dado un paso decisivo hacia la logizaci\u00f3n de la metaf\u00ed\u00adsica, cosa que se expresa todav\u00ed\u00ada m\u00e1s fuertemente en Baumgarten, disc\u00ed\u00adpulo de Wolff (Met. \u00c2\u00a7 \u00c2\u00a7 89-93).<\/p>\n<p>6. Desde Kant hasta la actualidad<br \/>\nKant considera la v., de acuerdo con el giro copernicano, como \u00abcoincidencia con las leyes del entendimiento\u00bb. Con ello se da una nueva formulaci\u00f3n trascendental-filos\u00f3fica a la antigua definici\u00f3n de la adaequatio. Como s\u00ed\u00adntesis emp\u00ed\u00adrica, la experiencia tiene v. por el hecho de que contiene aquello que es necesario para la unidad sint\u00e9tica de la experiencia en general. La antigua v. ontol\u00f3gica se ha convertido en s\u00ed\u00adntesis originaria de la apercepci\u00f3n trascendental. Un enunciado adecuado a las leyes del pensamiento y de la experiencia es objetivo. Esta idea es recogida por Fichte (Obras, edici\u00f3n I.H. Fichte 6, 19), que sin embargo, la elabora de nuevo por el hecho de que en la s\u00ed\u00adntesis de yo y no-yo adquiere viva importancia el concepto del yo absoluto, y con ello el problema de la v. pasa a ser una base para la interpretaci\u00f3n del pensamiento dial\u00e9ctico. Cuando Schelling habla de la v. como identidad absoluta de lo objetivo y lo subjetivo (Obras, edici\u00f3n KF.A. Schelling, vi 497), reflexiona sobre la v. del juicio de cara a su base absoluta. Esta significaci\u00f3n recibe su coronaci\u00f3n en Hegel, para quien lo verdadero es el todo, el concepto absoluto, la idea absoluta. Hegel reconoce la v. como coincidencia de la representaci\u00f3n con el objeto, pero esto es s\u00f3lo la v. en el entendimiento subjetivo. Una nueva visi\u00f3n del problema de la v., que podr\u00ed\u00ada denominarse como platonismo mitigado, se encuentra en Bolzano (verdades en s\u00ed\u00ad) y Lotze (las verdades no existen, valen), un pensamiento que tambi\u00e9n Husserl destaca en las Investigaciones l\u00f3gicas y que se ha hecho caracter\u00ed\u00adstico para la filosof\u00ed\u00ada de los valores.<\/p>\n<p>Contra Hegel se alza Feuerbach, para quien la existencia es el concepto originario de v. (Esencia del cristianismo, pr\u00f3logo a la 3.a ed., 1848). Esta v. es el hombre. Para Marx, toda disputa acerca de la realidad y de la no realidad del pensamiento que est\u00e1 aislado de la praxis, es una cuesti\u00f3n puramente escol\u00e1stica. \u00abEn la praxis es donde el hombre debe probar la v., es decir, la realidad, el poder, y la fuerza de su pensamiento en la tierra\u00bb (2.a tesis sobre Feuerbach). Con ello Marx rechaza tanto el idealismo como el materialismo antiguo. No hay ninguna v. en general, la v. se realiza por la orientaci\u00f3n de nuestro pensamiento a la praxis. La teor\u00ed\u00ada se convierte en una generalizaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica de la praxis; \u00e9sta, como realizaci\u00f3n social, pasa a ser el criterio de la v. (-> socialismo). Con ello el camino hacia la verdad objetiva es un proceso social: \u00abPor el camino de la teor\u00ed\u00ada marxista nos acercamos m\u00e1s y m\u00e1s a la v. objetiva (sin agotarla jam\u00e1s); pero por cualquier otro camino no podemos llegar m\u00e1s que a la confusi\u00f3n y a la mentira\u00bb (LENIN, Materialismus und Empiriokritizismus, Obras, ed. alemana, 13, p\u00e1gina 132; -> materialismo dial\u00e9ctico). Contra Hegel se vuelve tambi\u00e9n Kierkegaard. La v. es vista igualmente aqu\u00ed\u00ad como realizaci\u00f3n, como acci\u00f3n del individuo, cuyo fundamento es el existir (-> existencia). Puesto que la existencia contradice a la fe, \u00e9sta como realizaci\u00f3n de la v. es parad\u00f3jica. Y por ello el cristianismo nunca puede entenderse a partir de la idea. Igualmente contra Hegel y la metaf\u00ed\u00adsica, Nietzche intenta una destrucci\u00f3n del concepto tradicional de v. Lo que se llama \u00ed\u00addolo es lo que hasta ahora se llamaba v. La v. es la forma m\u00e1s d\u00e9bil de conocimiento. Por el hecho de que se ha eliminado el mundo verdadero, se ha eliminado tambi\u00e9n el mundo aparente. Nietzsche exige una v. que debe crearse y que da el nombre a un proceso. Voluntad de v. es una forma de voluntad de poder.<\/p>\n<p>Jaspers ha tratado el problema de la v. en la amplia obra Von der Wahrheit (Mn 1947). Distingue la v. de lo envolvente que somos nosotros (conciencia, existencia, esp\u00ed\u00adritu) y la v. de lo envolvente que es el ser mismo (mundo, trascendencia). De la trascendencia hablamos en cifras, para las cuales no basta ninguna interpretaci\u00f3n expresable. El ser no se puede separar del ser verdadero, del ser para nosotros, y por ello tampoco es posible separarlo de la comunicabilidad (-> existencialismo). En Heidegger la v. es, en el marco del an\u00e1lisis del Dasein, la apertura de \u00e9ste como cuidado y ser para la muerte y, con ello, historicidad del -> ser (-> historia e historicidad). Sin embargo, esta problem\u00e1tica est\u00e1 determinada de antemano por la cuesti\u00f3n del ser. As\u00ed\u00ad la v. es un abrirse del ser. Y puesto que con este abrirse se produce un cerrarse, la v. va unida originariamente con la no-verdad. El ser se nos anuncia como historicidad y como lenguaje. Por consiguiente aqu\u00ed\u00ad la v., frente a los anteriores planteamientos metaf\u00ed\u00adsicos y trascendental-filos\u00f3ficos, es pensada hist\u00f3ricamente y determina este pensar mismo.<\/p>\n<p>Contra todas estas direcciones (metaf\u00ed\u00adsica, marxismo, existencialismo) se vuelve el -> positivismo moderno, que, con ayuda de la l\u00f3gica o de la log\u00ed\u00adstica, quiere someter nuevamente a reflexi\u00f3n el enfoque del -> empirismo antiguo. El problema de la v. es visto aqu\u00ed\u00ad en relaci\u00f3n con la cuesti\u00f3n del sentido v de la verificaci\u00f3n. Encauzaron esa l\u00ed\u00adnea por un lado el c\u00ed\u00adrculo de Viena y por otro, Wittgenstein. La verificaci\u00f3n, exigida por Carnap, en la confirmaci\u00f3n mediante la percepci\u00f3n emp\u00ed\u00adrica. V. significa verificabilidad. Lo que queda refutado por la realidad es falso. Los juicios metaf\u00ed\u00adsicos no son ni verdaderos ni falsos, carecen de -> sentido. Tambi\u00e9n para Wittgenstein en su primera \u00e9poca la frontera entre lo experimentable y lo no experimentable es asimismo el l\u00ed\u00admite entre sentido y sin sentido. Las preguntas con sentido siempre pueden contestarse: \u00abel enigma no existe\u00bb (Tractatus 6, 5). M\u00e1s tarde Wittgenstein mismo ha criticado esta filosof\u00ed\u00ada suya y la ha corregido en puntos importantes. En su filosof\u00ed\u00ada posterior la significacion de una palabra se identifica con su uso en el lenguaje (Phil. Unters. 43). Es el uso el que da vida a los signos (ibid. 432). Significaci\u00f3n y sentido, y con ello tambi\u00e9n el problema de la v., se reducen al uso ling\u00fc\u00ed\u00adstico, a los llamados juegos ling\u00fc\u00ed\u00adsticos.<\/p>\n<p>II. Planteamiento actual del problema<br \/>\nEl problema de la v. est\u00e1 determinado hoy ante todo por dos direcciones. Una ve el problema de la v. hermen\u00e9uticamente, y se apoya en Dilthey y Heidegger. Esta direcci\u00f3n tambi\u00e9n ha influido poderosamente en la teolog\u00ed\u00ada moderna (Bultmann y su escuela). La otra visi\u00f3n es la del positivismo o logicismo, que \u00fanicamente conoce la verdad del juicio y rechaza radicalmente no s\u00f3lo toda metaf\u00ed\u00adsica, sino tambi\u00e9n el plantea miento hermen\u00e9utico como autorreflexi\u00f3n del sujeto. Ha de tenerse en cuenta, evidentemente, que no toda consideraci\u00f3n log\u00ed\u00adstica del problema de la v. tiene que ser forzosamente positivista. El estudio de los functores del valor veritativo y de la evoluci\u00f3n de este valor es un cometido l\u00f3gico; no implica una determinada interpretaci\u00f3n ontol\u00f3gica, pero tampoco la excluye.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n de la historicidad y no historicidad o suprahistoricidad de la v. es hoy especialmente actual tanto en filosof\u00ed\u00ada como en teolog\u00ed\u00ada. La historicidad de la v. no implica necesariamente un relativismo. Aqu\u00ed\u00ad se trata m\u00e1s bien de la reflexi\u00f3n sobre el acontecimiento fundamental de la v., es decir, sobre el acontecer que posibilita el ser humano. Pensamos este acontecer como lenguaje originario, por el que nosotros quedamos afectados. Semejante visi\u00f3n no permanece simplemente en el marco de una filosof\u00ed\u00ada personal dialog\u00ed\u00adstica (v. como encuentro), sino que reflexiona sobre la posibilitaci\u00f3n de tal encuentro de cara al lenguaje y desde \u00e9l, y as\u00ed\u00ad llega a la problem\u00e1tica fundamental de ser y lenguaje. Teol\u00f3gicamente queda caracterizada con ello la revelaci\u00f3n como originario acontecer ling\u00fc\u00ed\u00adstico, que va dirigido a nosotros los hombres, y al que nosotros respondemos como hombres. Simult\u00e1neamente en tal visi\u00f3n las antiguas determinaciones de la v. l\u00f3gica y ontol\u00f3gica son examinadas de nuevo con miras a su posibilitaci\u00f3n. El problema hermen\u00e9utico lleva a una nueva reflexi\u00f3n sobre lo que es propiamente el factum y sobre c\u00f3mo se presenta la cuesti\u00f3n de su conocimiento. Nosotros conocemos cualquier acontecer s\u00f3lo en un horizonte determinado. Por ello todo conocimiento humano de la v. permanece unilateral. Ciertamente somos capaces de reflexionar sobre esta \u00abunilateralidad\u00bb por la trascendencia de la raz\u00f3n, pero sin poder pensar y conocer a Dios de otro modo que a la manera humana. Por eso no hay formulaci\u00f3n humana que sea insuperable. Pues toda formulaci\u00f3n ling\u00fc\u00ed\u00adstica se hace en determinados horizontes, que sin duda puedan significar el todo del que se trata, pero sin traducirlo jam\u00e1s completamente al lenguaje. El descubrimiento de la v. se produce siempre dialog\u00ed\u00adsticamente.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: P. Wilpen, Das Problem der Wahrheitssicherung bei Thomas von Aquin: BGPhMA 30, 3 (1931); G. Quell &#8211; G. 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Una exposici\u00f3n tanto cr\u00ed\u00adtica como sint\u00e9tica de la \u00e9tica de la v. se halla ante la dificultad de que el concepto de v. en filosof\u00ed\u00ada y en teolog\u00ed\u00ada es usado en forma muy diferenciada, sin duda, porque, aun estando el hombre referido y vinculado a la v., sin embargo, \u00e9sta no es algo de lo que \u00e9l puede disponer, sino algo a lo que \u00e9l debe servir. Una mirada a la historia de la comprensi\u00f3n de la v. muestra, adem\u00e1s, que el concepto de v. depende en gran parte de principios y presupuestos epistemol\u00f3gicos cambiantes y de decisiones previas debidas a la concepci\u00f3n del mundo (-> historia e historicidad). La \u00e9tica de la v. se forma siempre en el horizonte de esta comprensi\u00f3n previa, y est\u00e1, en consecuencia, condicionada siempre por la historia y es m\u00e1s o menos unilateral.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, si por v. se entiende preferentemente la v. del juicio, la \u00e9tica de la v. se ver\u00e1 sobre todo ante la tarea de esforzarse por un saber material objetivo, por hacer de \u00e9ste el canon de la propia acci\u00f3n y por reproducir con fidelidad la v. conocida objetivamente, es decir, entonces la \u00e9tica de la v. hallar\u00e1 su expresi\u00f3n preferentemente en una \u00e9tica material de responsabilidad.<\/p>\n<p>Supongamos, en cambio, que por v. se entienda primariamente la v. ontol\u00f3gica y, en este contexto, Dios sea concebido como v. originaria, como v. cognoscible, pero incomprensible, y que el hombre se entienda como un ser de tal manera ordenado al conocimiento y al amor de Dios, que encuentra su salvaci\u00f3n en la felicidad que Dios le da y en la entrega a \u00e9l. Entonces se considerar\u00e1 como tarea principal de la \u00e9tica de la v. el abrirse lo m\u00e1s incondicionalmente posible a la v., dondequiera que el hombre la encuentre, y el obrar incondicionalmente en correspondencia con la v. conocida, es decir, la \u00e9tica de la v. hallar\u00e1 entonces su expresi\u00f3n sobre todo en una \u00e9tica formal de actitud.<\/p>\n<p>2. Si se intenta acercar en una ponderada relaci\u00f3n mutua esos dos tipos de \u00e9tica, hay que partir de las reflexiones siguientes.<\/p>\n<p>La verdad se abre al hombre en su propia conciencia, que llega a s\u00ed\u00ad misma por la ordenaci\u00f3n al entorno social y mundano y, a trav\u00e9s de esto, a Dios, y que est\u00e1 configurada por la gracia. En consecuencia, para la \u00e9tica de la v. es esencial la reflexi\u00f3n sobre la v. del propio yo y sus implicaciones. En correspondencia con ello la \u00e9tica de la v. considerar\u00e1 como criterio formal y definitivo para el enjuiciamiento de su decisi\u00f3n valorativa la ordenaci\u00f3n del sujeto agente a la v. en general y, como criterio transitorio y material, la dependencia, reconocida como verdadera, respecto del mundo circundante y, a trav\u00e9s de \u00e9l, respecto de Dios. Esto exige que el hombre reconozca su dependencia de Dios y del mundo circundante en el hallazgo de la v. y en la orientaci\u00f3n de su vida seg\u00fan la verdad hallada. As\u00ed\u00ad el cat\u00f3lico tendr\u00e1 en cuenta la doctrina de la Iglesia (-> magisterio eclesi\u00e1stico), de acuerdo con sus -> calificaciones teol\u00f3gicas, como criterio de v. Todos deber\u00ed\u00adan guardarse de una excesiva estimaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo y de una desmedida valoraci\u00f3n del contenido de v. que hay en las propias convicciones. La orientaci\u00f3n de ese \u00e1mbito de la \u00e9tica a la v. del mundo circundante exige adem\u00e1s que se tenga en cuenta la ley propia del orden objetivo, tal como \u00e9ste es descubierto en las distintas ciencias, de modo que la \u00e9tica de la v. ser\u00ed\u00ada unilateral sin el reconocimiento de la importancia de la ciencia para el conocimiento de la verdad.<\/p>\n<p>Por tanto, una \u00e9tica de la v. as\u00ed\u00ad entendida consiste formalmente en la obligaci\u00f3n del hombre de buscar la v. y de regirse por ella dondequiera que la encuentre. La v. que aqu\u00ed\u00ad es buscada y sirve de fundamento no es originariamente una v. dada u objetiva, sino un valor, que en su ser en s\u00ed\u00ad es independiente del sujeto, pero subjetivamente s\u00f3lo puede ser norma de la acci\u00f3n en la medida en que es aprehendido. En consecuencia la \u00e9tica de la v. consiste materialmente en la ordenaci\u00f3n a las v. conocidas objetivamente, en cuanto \u00e9stas, por encima de s\u00ed\u00ad mismas, apuntan simplemente a la v. que no es un objeto. Por tanto, las v. objetivables s\u00f3lo han de prejuzgar la b\u00fasqueda de la v. propiamente dicha (y la acci\u00f3n adecuada a la v.) en la medida en que pueden ponerse en relaci\u00f3n con la v. envolvente, pero no comprendida. En consecuencia el canon inmediato para la \u00e9tica de la v. y para la importancia de las v. objetivas particulares dentro de la \u00e9tica de la v., est\u00e1 sometido a cambio constante, puesto que nuestro conocimiento real de las v. objetivables depende del sujeto y est\u00e1 condicionado por la historia. Pero el canon definitivo &#8211; la v. propiamente dicha &#8211; no est\u00e1 sometido a ning\u00fan cambio. Seg\u00fan esto, la \u00e9tica de la v. de ning\u00fan modo es absolutamente relativista, pero debe contar con que s\u00f3lo condicionadamente est\u00e1 ordenada a la v. absoluta, y as\u00ed\u00ad puede dejar de alcanzar esta v., y hasta cierto grado la desfigura siempre. Con ello se evita tanto el -> indiferentismo como el -> integrismo.<\/p>\n<p>3. Por eso, para alcanzar la ordenaci\u00f3n a la v. absoluta de la manera m\u00e1s perfecta posible, hemos de pensar adem\u00e1s que el hallazgo de la v. no s\u00f3lo depende del amor a ella y del conocimiento objetivo, sino que est\u00e1 condicionado tambi\u00e9n por la realizaci\u00f3n pr\u00e1ctica de la v., que a su vez es exigida por la v. hallada. Pues, en virtud de sus prejuicios y decisiones previas, el hombre siempre busca la v. parcialmente y reprime ciertos conocimientos menos gratos. \u00abHaciendo\u00bb la v. en la medida de sus posibilidades, el hombre corrige estos prejuicios y decisiones previas, que hab\u00ed\u00adan llevado a parcialidades y represiones, y alcanza una disposici\u00f3n \u00f3ptima para inclinarse ante la v. y obrar en conformidad con ella. S\u00f3lo as\u00ed\u00ad puede conseguirse que no se absolutice la v. alcanzada y que se mantenga la din\u00e1mica hacia la v. propiamente dicha. Y s\u00f3lo as\u00ed\u00ad se impide tambi\u00e9n la fijaci\u00f3n en v. agradables con menosprecio de verdades que obligan a una conversi\u00f3n constante.<\/p>\n<p>Por el contrario, cuanto menos se \u00abhace la v.\u00bb, tanto m\u00e1s se cierra el acceso a la v. absoluta. Pues la funcionalizaci\u00f3n de la acci\u00f3n por criterios que se oponen a la v. propiamente dicha, absolutiza entonces v. parciales. En consecuencia se les atribuye una importancia indebida, e incluso absoluta, para el propio hallazgo del hombre, al que sirve la \u00e9tica de la v. As\u00ed\u00ad el hombre queda falseado, porque se orienta arbitraria y exclusivamente por v. limitadas, subjetivamente agradables, y con ello se orienta por la apariencia y no por la v. total aprehendida por \u00e9l, aunque no comprendida, la cual le obliga.<\/p>\n<p>Seg\u00fan esto, la ordenaci\u00f3n a la v. por antonomasia s\u00f3lo se alcanza en la mejor forma posible cuando el hombre, mediante una decisi\u00f3n responsable, atribuye a la v. aprehendida conceptualmente el valor subordinado que le corresponde de cara a la v. propiamente dicha, en cuanto \u00e9sta se abre.<\/p>\n<p>4. La obligaci\u00f3n de veracidad para con el pr\u00f3jimo ha de determinarse desde la obligaci\u00f3n del hombre de esforzarse con veracidad por la v., de inclinarse ante ella y de obrar en conformidad con la misma. Al tratar la \u00e9tica de la v. en general, esta problem\u00e1tica ocupa el primer plano del inter\u00e9s. En general aqu\u00ed\u00ad se parte de la persuasi\u00f3n m\u00e1s o menos refleja de que uno ha de ser veraz por lo menos en s\u00ed\u00ad mismo y, normalmente, en su comunicaci\u00f3n con el pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>El fundamento para la obligaci\u00f3n de la veracidad est\u00e1 en que sin ella ser\u00ed\u00adan imposibles el respeto a la dignidad de la persona, la vida comunitaria y la religi\u00f3n. Pues el desarrollo humanamente digno de la persona en todas sus dimensiones se ver\u00ed\u00ada impedido si el hombre no fuera veraz ante s\u00ed\u00ad mismo, ante el pr\u00f3jimo y ante Dios.<\/p>\n<p>Por otro lado, la protecci\u00f3n de la esfera personal \u00ed\u00adntima, as\u00ed\u00ad como de ciertos secretos en inter\u00e9s de los individuos (-> persona) y del -> bien com\u00fan, exige que la v. no se comunique a cualquiera que quiera saberla o que, en determinadas circunstancias, pretenda incluso obtenerla a la fuerza con medios il\u00ed\u00adcitos. El inter\u00e9s de la defensa propia parece sugerir que en ciertas circunstancias es l\u00ed\u00adcito enga\u00f1ar al adversario, porque s\u00f3lo as\u00ed\u00ad se puede, p. ej., proteger eficazmente los secretos.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad no es de extra\u00f1ar que en el transcurso de la historia el inter\u00e9s capital de la \u00e9tica de la v. se dirigiera a la cuesti\u00f3n de c\u00f3mo ha de juzgarse el acto de hablar con falsedad, es decir, la mentira.<\/p>\n<p>5. Los griegos rechazan el pse\u00fcdos, que significa tanto error como mentira, con la fundamentaci\u00f3n frecuente de que el no saber es un mal, pues la virtud consiste en el saber. En esta visi\u00f3n el error es peor que la mentira, puesto que en \u00e9l la ignorancia es mayor. Pero la v. es la que gu\u00ed\u00ada hacia el bien; el no alcanzar este fin es kak\u00ed\u00ada por antonomasia, parafrosyne (delirio, locura); la mentira se permite para alejar un mal, y es obligatoria para m\u00e9dicos y pol\u00ed\u00adticos (S\u00f3crates, Plat\u00f3n).<\/p>\n<p>Arist\u00f3teles ve que s\u00f3lo puede hablarse de acci\u00f3n moral en un acto consciente. Por ello es esencial para \u00e9l la distinci\u00f3n entre pse\u00fcdos a sabiendas o con ignorancia. S\u00f3lo la mentira consciente es inmoral. Ella es mala en s\u00ed\u00ad; la veracidad, por el contrario, es algo bueno y loable. El fundamento est\u00e1 en que \u00e9sta sirve al trato humano, mientras que la mentira debilita la confianza. Pero si se halla en juego un inter\u00e9s jur\u00ed\u00addico o p\u00fablico, entonces la mentira puede estar justificada, pues la veracidad como mera virtud de trato social no incluye el \u00e1mbito de la justicia. Por tanto, no todo hablar con falsedad es intr\u00ed\u00adnsecamente malo, puesto que el fin supremo de la \u00e9tica de Arist\u00f3teles es la eudaimonia del hombre particular, la cual, a su vez, s\u00f3lo puede alcanzarse en la eudaimonia de la comunidad, de la polis.<\/p>\n<p>Los latinos, en cambio, gracias a su idioma conocen la distinci\u00f3n fundamental entre error (error) y mentira (mendacium). En correspondencia con ello desplazan el centro de gravedad desde el fen\u00f3meno objetivo del hablar falsamente a la mentira con intenci\u00f3n subjetiva; en consecuencia la rechazan con m\u00e1s decisi\u00f3n que los griegos. Entre los latinos la repulsa a la mentira ha encontrado su expresi\u00f3n m\u00e1s consecuente en Cicer\u00f3n, para quien el verdadero provecho y la moralidad est\u00e1n siempre unidos. Cicer\u00f3n condena la mentira incluso cuando la exige el bien com\u00fan (De Officiis 14-32). El concepto \u00abenga\u00f1o doloso\u00bb (dolus malus), que ha penetrado en la historia del derecho, es creaci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu romano.<\/p>\n<p>6. Seg\u00fan el AT, el israelita debe \u00abcaminar en la v. de Dios\u00bb (Sal 25, 5; 26, 3; 86, 11), \u00abhacer la v.\u00bb (Tob 4, 6; 13, 6). Con ello se significa tambi\u00e9n el \u00abhacer la v.\u00bb para con el pr\u00f3jimo. Por otro lado se extienden el perjurio y la mentira, el asesinato y otros cr\u00ed\u00admenes (cf. Os 4, 11). El octavo mandamiento (Ex 20, 16; Dt 5, 20) literalmente prohibe la mentira s\u00f3lo en cuanto perjudica al pr\u00f3jimo y a la comunidad. Sin embargo, el AT proh\u00ed\u00adbe la mentira en la forma m\u00e1s radical (Lev 19, 11; Prov 30, 8; Eclo 7, 13; cf. Prov. 6, 16ss; Eclo 4, 25).<\/p>\n<p>Seg\u00fan el NT, Cristo ha venido al mundo para traer la v. plena y para dar testimonio de ella (Jn 1, 14; 8, 40; 18, 37). Santificados por y para la v., debemos amarla (1 Cor 13, 6) y \u00abhacerla\u00bb (Jn 3, 21; 1 Jn 1, 6); y entonces la v. nos har\u00e1 libres (Jn 8, 32). Para ello es necesario despojarse de la mentira y hablar verazmente (Ef 4, 25; cf. 1 Pe 2, 1). Entonces no es necesario jurar (Mt 5, 34ss), pero tampoco arrojar las perlas a los cerdos (Mt 7, 6). Hemos de ser sencillos como las palomas y, sin embargo, astutos como las serpientes (Mt 10, 16). As\u00ed\u00ad las palabras disimuladoras pueden ser totalmente leg\u00ed\u00adtimas (cf. Mt 13, lOss). En oposici\u00f3n a ello, la mentira est\u00e1 absolutamente de parte del diablo (Jn 8, 44); es signo de la no redenci\u00f3n del hombre viejo (Col 3, 9). Los \u00abembusteros\u00bb reciben su parte en el lago de fuego (Ap 21, 8; cf. Ap 21, 27; 22, 15; 1 Tim 1, 10).<\/p>\n<p>7. Interpretaci\u00f3n de la mentira por la intenci\u00f3n de enga\u00f1ar y por la esencia del lenguaje. Para la doctrina cristiana acerca de la mentira tuvieron una importancia fundamental los escritos de Agust\u00ed\u00adn, que ha sido el primer occidental que ha escrito una obra especial sobre la mentira (De mendacio [hacia el 395] y Contra mendacium ad Consentium [hacia el 420]). Describe la mentira como falsa significatio cum voluntate fallendi. Se discute si, seg\u00fan su opini\u00f3n, la intenci\u00f3n de enga\u00f1ar pertenece a la esencia de la mentira. En realidad Agust\u00ed\u00adn no quiso dar una definici\u00f3n estricta de la mentira; esto se desprende de que \u00e9l se pregunta si s\u00f3lo el que miente tiene intenci\u00f3n de enga\u00f1ar. En todo caso, \u00e9l tiene la mentira por intr\u00ed\u00adnsecamente mala, pero deja indeterminada hasta cierto punto su opini\u00f3n subjetivamente segura. Esto se pone de manifiesto por el hecho de que no considera la mentira como igualmente prohibida en cada situaci\u00f3n. El motivo formal de la maldad es para \u00e9l la intenci\u00f3n de enga\u00f1ar, o sea, una desordenada relaci\u00f3n trascendente con otro. Seg\u00fan esto, la mentira s\u00f3lo puede estar prohibida en todas las circunstancias si esta maldad referida a los otros est\u00e1 contenida en toda declaraci\u00f3n falsa. Agust\u00ed\u00adn no se atreve a afirmar esto.<\/p>\n<p>En la alta edad media se impone cada vez m\u00e1s la persuasi\u00f3n de que el hablar con falsedad es ya en s\u00ed\u00ad mentira, o sea, de que la voluntad de enga\u00f1ar se da eo ipso cuando uno dice conscientemente algo falso. As\u00ed\u00ad la mentira es definida como contra mentem loqui. Alberto Magno es el primero que ve claramente la esencia de la mentira ex parte indebitae materiae, a saber, en la perversi\u00f3n de la finalidad del lenguaje, que por esencia est\u00e1 ordenado al fin bueno en s\u00ed\u00ad de la v. En consecuencia la mentira es mala en s\u00ed\u00ad. De manera semejante Tom\u00e1s de Aquino ve en la mentira una conducta que contradice a la naturaleza del lenguaje. Pero, seg\u00fan \u00e9l, la mentira es mala, es decir, se opone al amor, porque est\u00e1 ordenada esencialmente a otros. Independientemente de esta relaci\u00f3n, el hablar con falsedad no parece absolutamente malo, y parece l\u00ed\u00adcito en caso de necesidad (II-II q. 110 a. 3 ad 4).<\/p>\n<p>8. Interpretaci\u00f3n unilateralmente formal de la mentira. Con la edad moderna y su giro hacia lo subjetivo, pas\u00f3 a primer plano del inter\u00e9s el problema de la posibilidad de conciliar la prohibici\u00f3n de la mentira con las necesidades de la vida. En este contexto, en los autores m\u00e1s ligados al agustinismo y al protestantismo se desarrolla una teor\u00ed\u00ada de la mentira que acent\u00faa parcialmente su car\u00e1cter social. De manera puramente formalista, la esencia de la mentira se determina exclusivamente por el derecho a la v. de aqu\u00e9l a quien se habla. Maquiavelo permite toda mentira para un fin bueno. Lutero considera l\u00ed\u00adcita la mentira \u00fatil en inter\u00e9s del pr\u00f3jimo y la mentira por necesidad en leg\u00ed\u00adtimo inter\u00e9s propio, y s\u00f3lo tiene por mala la mentira que causa un da\u00f1o injusto al pr\u00f3jimo (lo mismo ense\u00f1a Ch. Wolff). La m\u00e1s conocida es la sentencia de H. Grocio, que distingue entre hablar con falsedad y mentira. El define la mentira como sermo repugnans cum iure existente ac manente illius quem alloqueris. El derecho que puede lesionarse por un juicio falso es el derecho a la libertad de juicio. Seg\u00fan Tanquerey, s\u00f3lo el derecho a no ser enga\u00f1ado fundamenta la obligaci\u00f3n de la veracidad. Protestantes y moralistas no te\u00f3logos defienden hoy con frecuencia teor\u00ed\u00adas semejantes, que en circunstancias consideran permitido el hablar en falso, cuando el interlocutor no tiene derecho a la verdad o lo ha perdido.<\/p>\n<p>Todas las teor\u00ed\u00adas que parten unilateralmente del derecho del interlocutor olvidan el hecho de que corresponde a la ley propia del lenguaje el estar ordenado a la comunicaci\u00f3n; con lo cual el lenguaje se ordena a la comunicaci\u00f3n no s\u00f3lo subjetivamente, sino tambi\u00e9n en s\u00ed\u00ad, objetivamente. En consecuencia, la obligaci\u00f3n de la veracidad debe determinarse a partir del deber del que habla y no a partir del derecho de aquel a quien se habla. Pero estas teor\u00ed\u00adas ven correctamente que el hablar es dialog\u00ed\u00adstico por esencia y, por eso, tambi\u00e9n est\u00e1 determinado en su ley por el interlocutor, de modo que el fin de un discurso no puede establecerse en forma exclusivamente objetiva y, con ello, independientemente de los interlocutores.<\/p>\n<p>9. Interpretaci\u00f3n unilateralmente material de la mentira. As\u00ed\u00ad en general los autores cat\u00f3licos acent\u00faan tambi\u00e9n que, al deber de la veracidad por parte del que habla, de suyo no corresponde ning\u00fan derecho a la comunicaci\u00f3n por parte de aquel a quien se habla. La veracidad es una obligaci\u00f3n del locuente que brota del amor y no del derecho. Por esto, Tom\u00e1s de Aquino incluye la veracidad no entre las virtudes subjetivas que forman parte de la justicia, sino entre las potenciales.<\/p>\n<p>En la filosof\u00ed\u00ada escol\u00e1stica se quiso resolver el planteamiento moderno del problema buscando caminos para ocultar la v. y proteger eficazmente el secreto, pero sin que surgiera una contradicci\u00f3n entre el entendimiento y las palabras expresadas. Es decir, se parti\u00f3 de un enfoque m\u00e1s material de la esencia de la mentira.<\/p>\n<p>En el curso de la decadencia de la escol\u00e1stica, dicha esencia se vio en la contradicci\u00f3n de la afirmaci\u00f3n externa con el juicio interno. As\u00ed\u00ad, para atenuar o suprimir esta contradicci\u00f3n, primero se recomendaron palabras ambiguas, y m\u00e1s tarde las llamadas restricciones mentales. En ellas el juicio interno se acomoda a la afirmaci\u00f3n externa mediante una correcci\u00f3n mental, de manera que ambos se comportan como el todo con la parte. En correspondencia con esto se distingui\u00f3 entre un mandato prohibitivo de veracidad, el cual prohibe el abuso del lenguaje, y un mandato afirmativo, que exige la comunicaci\u00f3n veraz. Este \u00faltimo obliga, como todos los mandatos afirmativos, semper non pro semper, es decir, no tiene que ser actualizado en todo tiempo. As\u00ed\u00ad poco a poco la doctrina cl\u00e1sica de la mentira fue abandonada en el s. xvii por un gran numero de te\u00f3logos importantes de todas las escuelas. Pero, a causa de numerosas cr\u00ed\u00adticas, la restricci\u00f3n mental fue condenada luego por Inocencio xi (Dz 1176ss).<\/p>\n<p>El defecto m\u00e1s grave de esa doctrina puramente individualista est\u00e1 en que s\u00f3lo atiende a la relaci\u00f3n inmanente entre conocimiento y enunciado en el locuente, y excluye totalmente la relaci\u00f3n transcendente del que habla con el oyente.<\/p>\n<p>Con todo, tambi\u00e9n en la \u00e9poca siguiente la prohibici\u00f3n de la mentira se fundament\u00f3 en el abuso del lenguaje, pero \u00e9ste fue entendido como una capacidad natural con ordenaci\u00f3n clara a la comunicaci\u00f3n. En correspondencia con las concepciones predominantes del derecho natural, la prohibici\u00f3n de la mentira se ense\u00f1\u00f3 en el sentido de que el hombre no puede obrar contra la ley del lenguaje, pero, para proteger secretos, puede usarlo de modo que mediante una cierta forma de hablar se impida la comunicaci\u00f3n de verdades que deben mantenerse secretas. Como medio para ello se permitieron principalmente las palabras ambiguas (restricciones mentales en sentido amplio), en las cuales por las circunstancias o por las palabras mismas puede verse que no se quiere contestar a la pregunta. Objetivamente se trata aqu\u00ed\u00ad de restricciones no mentales, sino vocales, por las cuales se expresa de alg\u00fan modo al interlocutor que se deniega la informaci\u00f3n deseada.<\/p>\n<p>El inconveniente de esta concepci\u00f3n consiste en que a veces &#8211; especialmente en quienes tienen escaso don de palabra &#8211; no se garantiza suficientemente la custodia de secretos. Adem\u00e1s, por un lado, se rechaza ah\u00ed\u00ad la locuci\u00f3n falsa como intr\u00ed\u00adnsecamente mala, la cual, sin embargo, a veces parece necesaria, p. ej., en un esp\u00ed\u00ada que est\u00e1 al servicio de una protecci\u00f3n eficaz del Estado; y, por otro lado, se permite el enga\u00f1o real del adversario mediante las expresiones ambiguas. A esto se a\u00f1ade que dicha concepci\u00f3n parte de un concepto del derecho natural abandonado en parte, a saber, de un concepto en virtud del cual el hombre debe someterse incondicionalmente a un orden de cosas determinable en forma puramente objetiva. En su \u00faltima consecuencia, esta teor\u00ed\u00ada camina hacia la tesis de que no es admisible ni la m\u00e1s m\u00ed\u00adnima manifestaci\u00f3n falsa, ni siquiera cuando con ella pudieran evitarse perjuicios para s\u00ed\u00ad mismo y para otros procedentes de un abuso de la verdad.<\/p>\n<p>10. Las dificultades inherentes a esta posici\u00f3n rigurosa y la nueva reflexi\u00f3n, motivada en parte por ellas, sobre el derecho natural, han hecho que en el s. xx buen n\u00famero de moralistas permitan las manifestaciones falsas en situaciones de excepci\u00f3n, como acto de defensa en caso de necesidad (con distintas fundamentaciones, p. ej., Vermeersch, Lindworsky, Ledrus, Latos).<\/p>\n<p>Si partimos de que la significaci\u00f3n concreta del hablar como realidad intersubjetiva debe determinarse no s\u00f3lo desde el que habla, sino tambi\u00e9n desde el oyente, hemos de conceder que a veces las palabras tienen significaci\u00f3n opuesta seg\u00fan que se miren en la perspectiva del que habla o bajo la del que escucha. Esto supuesto, si el lenguaje no ha de perjudicar a uno de los interlocutores, a su dignidad y sus intereses leg\u00ed\u00adtimos, debe permitirse una manifestaci\u00f3n falsa en la medida que es necesaria para defenderse de ataques injustificados, precisamente porque la veracidad en el hablar s\u00f3lo tiene sentido en cuanto sirve a la comunicaci\u00f3n de las personas que dialogan, pero no lo tiene en cuanto se abusa de \u00e9l para la opresi\u00f3n de uno de los interlocutores y con ello se impide una comunicaci\u00f3n humanamente digna. Si s\u00f3lo mediante una manifestaci\u00f3n falsa puede evitarse la opresi\u00f3n del que habla por su interlocutor, seg\u00fan esto aqu\u00e9lla se presenta como un medio necesario para impedir el abuso del lenguaje. Pero esto significa tambi\u00e9n que la manifestaci\u00f3n falsa, tan pronto como sobrepasa la medida de lo necesario, se convierte eo ipso en enga\u00f1o, porque se abusa conscientemente del lenguaje para inducir sin necesidad ni justificaci\u00f3n a error al interlocutor. Por tanto, el inducir conscientemente a error s\u00f3lo est\u00e1 justificado formalmente en tanto es el \u00fanico medio eficaz para defender valores personales contra ataques injustificados, supuesto que estos valores tengan por lo menos igual rango y urgencia que los lesionados materialmente por el error causado a trav\u00e9s del lenguaje.<\/p>\n<p>Seg\u00fan esto, el criterio definitivo para el enjuiciamiento moral de las palabras expresadas no debe ser la ordenaci\u00f3n material a la comunicaci\u00f3n, que tambi\u00e9n existe en la manifestaci\u00f3n falsa, sino la importancia concreta de tales palabras para el bien de los interlocutores. Pero esta importancia depende tambi\u00e9n del sentido intersubjetivo que los dialogantes dan a las palabras, de manera que el valor moral del lenguaje en principio no puede determinarse independientemente de este sentido intersubjetivo y concreto.<\/p>\n<p>La gravedad del pecado de la mentira debe, pues, juzgarse en forma distinta seg\u00fan que el desarrollo humanamente digno de las personas afectadas por ella se vea impedido esencialmente, o s\u00f3lo accidentalmente.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: Cf. la bibl. de -> verdad y los manuales de teolog\u00ed\u00ada moral. &#8211; K. H\u00e4uller, Die L\u00fcge in der neueren Ethik (Erl 1912); J. Jakobovits, Die L\u00fcge im Urteil der neuesten deutschen Ethiker (Pa 1914); F. Nietzsche, \u00dcber Wahrheit und L\u00fcge im au\u00dfermoralischen Sinne (St 1919); A. Vermeersch, De mendacio et necessitatibus commercii humani: Gr 1 (1920) 11-40 425-474; idem, Suplementum duarum priorum partium: ibid. 279-285; O. Lipmann &#8211; P. Plaut (dir.), Die L\u00fcge in psychologischer, philosophischer, juristischer, p\u00e4dagogischer, historischer, soziologischer, sprach- und literaturwissenschaftlicher Betrachtung (L 1927); A. Kern, Die L\u00fcge (Graz 1930); E. Emmerich, Wahrheit und Wahrhaftigkeit in der Philosophie Nietzsches (HI 1933); F. Manthey, Die Sprachphilosophie des heiligen Thomas von Aquin und ihre Anwendung auf Probleme der Theologie (Pa 1937); P. Wilpert, Die Wahrhaftigkeit in der aristotelischen Ethik: PhJ 53 (1940) 324-338; M. Ledrus, De mendacio: PerRMCL 32 (1943) 5-58 123-171, 33 (1944) 5-60, 34 (1945) 157-206; idem, Summarium de mendacio: ibid. 35 (1946) 271-274; M. Laros, Seid klug wie die Schlangen und einf\u00e4ltig wie die Tauben (F 1951): W. Molinski, Das Wesen der L\u00fcge (tesis mecanogr. I 1951); K. H\u00fcrmann, Wahrheit und L\u00fcge (W 1953); J. Ebbinghaus, Kants Ableitung des Verbotes der L\u00fcge aus dem Rechte der Menschheit: Revue internationale de Philosophie 8 (Bru 1954) 409; C. M\u00fcller, Die Wahrhaftigkeitspflicht und die Problematik der L\u00fcge (Fr 1962) (Wbl.); J. Blank, Der johanneische Wahrheitsbegriff: BZ 7 (1963) 163-173; M. A. Klopfenstein, Die L\u00fcge nach dem AT. Ihr Begriff, ihre Bedeutung und ihre Beurteilung (Z &#8211; F 1964); M. Brunec, Mendacium &#8211; intrinsece malum &#8211; sed non absolute: Salesianum 26 (R 1964) 608-682; K. B\u00fccklinger, Die Verpflichtung zur Wahrheit beim Steuerbekenntnis: ThPQ 113 (1965) 33-36; H. Weinrich, Linguistik der L\u00fcge (Hei 1966); Rahner VII 59-83 (Honestidad intelectual y fe cristiana), 245-274 (Sobre la veracidad); S. Kutz, Reflexiones sobre la virtud de la veracidad: Concilium n.\u00c2\u00b0 25 (1967) 255-261; H. Huning, Augustinus&#8217; Liebe zur Wahrheit als Triebkraft seines Glaubens: WiWei 31 (1968) 1-12; H. lang, Sinceridad y veracidad (Herder Ba 21970); J. L\u00f3pez, La mentira (Nascimento S de Chile 1966); J. Spieler, Las mentiras de los ni\u00f1os (Ed Paulinas M\u00e9x 1967).<\/p>\n<p>Waldemar Molinski<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">El primer te\u00f3logo cristiano que intent\u00f3 una exposici\u00f3n sistem\u00e1tica del concepto de la verdad fue Agust\u00edn. Su objetivo inmediato fue refutar el escepticismo. Si la mente del hombre no es capaz de comprender la verdad, particularmente, si el hombre no es capaz de comprender la verdad acerca de Dios, entonces la moralidad y la teolog\u00eda son imposibles. (V\u00e9ase el art\u00edculo <em>Conocimiento<\/em>. Para un an\u00e1lisis de la epistemolog\u00eda agustiniana, v\u00e9ase B.B. Warfield, <em>Studies in Tertullian and Augustine<\/em>). Agust\u00edn distingui\u00f3 cuatro sentidos en el t\u00e9rmino verdad. Primero, verdad es la afirmaci\u00f3n de lo que es; p. ej. tres veces tres es nueve, y David fue rey de Israel. Segundo, toda realidad (particularmente las ideas inmutables, suprasensibles) puede considerarse como una afirmaci\u00f3n de s\u00ed misma: es real cuando merece el nombre que reclama. En este sentido la belleza y la sabidur\u00eda son verdaderas. Tercero, la Palabra de Dios, Jesucristo, es la Verdad porque \u00e9l expresa al Padre. Y cuarto, en el reino de los objetos sensibles, tales como las plantas y animales, existe un reflejo, pero s\u00f3lo un reflejo, de las realidades primarias del punto segundo se\u00f1alado antes. Estrictamente hablando, un \u00e1rbol visible no es un verdadero \u00e1rbol. Pero como el reflejo es real, incluso los objetos sensibles tienen un grado de verdad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Varios estudiosos contempor\u00e1neos de la Biblia, temiendo que Agust\u00edn u otros est\u00e9n demasiado influenciados por la filosof\u00eda griega, intentan especificar los varios sentidos en que el t\u00e9rmino \u00abverdad\u00bb se usa en la Escritura. Hoskyns y Davey, <em>The Riddle of the New Testament<\/em> (Rev. ed. pp. 33ss.), despu\u00e9s de citar Efesios 4:20\u201324, buscan una concepci\u00f3n de la verdad que \u00abno tenga un efecto intelectual, sino moral y espiritual sobre ellos\u00bb. La concepci\u00f3n com\u00fan de la verdad como \u00abun hecho\u00bb o \u00ablo que es real\u00bb, afirman ellos, \u00abno tiene un significado moral o espiritual\u00bb. La noci\u00f3n hebrea de la verdad, con su estrecha relaci\u00f3n a Dios, es considerada no griega. As\u00ed tambi\u00e9n, Gerhard Kittel (<em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">TWNT<\/a><\/em>, Vol. I, pp. 240ss.) distingue, m\u00e1s cuidadosamente quiz\u00e1, entre el uso griego y el hebreo, citando varios pasajes de los di\u00e1logos plat\u00f3nicos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, deber\u00eda tenerse en cuenta que los conceptos t\u00e9cnicos de los fil\u00f3sofos dif\u00edcilmente son usados por la mayor\u00eda de la poblaci\u00f3n tanto en la antigua Grecia como en la moderna Am\u00e9rica. La Biblia est\u00e1 tambi\u00e9n escrita en un lenguaje coloquial, y los sentidos en que usa el t\u00e9rmino \u00abverdad\u00bb no difieren del uso coloquial en cualquier lugar.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n se deber\u00eda considerar que la verdad moral y espiritual es tan cierta como la verdad matem\u00e1tica, cient\u00edfica e hist\u00f3rica. Es igualmente \u00abintelectual\u00bb. La verdad no intelectual es impensable. No es cierto que la concepci\u00f3n com\u00fan de la verdad como un hecho o como aquello que es real \u00abno tenga un significado moral o espiritual\u00bb. Solamente tenemos que recordar que Dios entreg\u00f3 los Diez Mandamientos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s aun, los fil\u00f3sofos griegos no divorciaron la verdad de los valores morales y espirituales. Plat\u00f3n lleg\u00f3 al punto de decir, para consternaci\u00f3n de muchos lectores, que el conocimiento de la verdad garantiza autom\u00e1ticamente una vida moral. Tanto el pitagorismo como el neoplatonismo fueron sistemas de salvaci\u00f3n; e incluso los estoicos y epic\u00fareos hicieron de la \u00e9tica la culminaci\u00f3n de la filosof\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las diferencias entre las Escrituras hebreas y las filosof\u00edas griegas deben buscarse primero en la naturaleza y m\u00e9todo de la salvaci\u00f3n proclamada, en los conceptos de pecado, de redenci\u00f3n y en las normas espec\u00edficas de moralidad; y no en el uso de la palabra \u00abverdad\u00bb. La relaci\u00f3n entre Dios y la verdad en las Escrituras es indudablemente diferente de cualquier cosa que se encuentre en la filosof\u00eda griega, principalmente porque el concepto de Dios es muy diferente. Las diferencias importantes deben ubicarse en el contenido teol\u00f3gico, no en el uso filos\u00f3fico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El uso de las palabras en las Escrituras apoya esta conclusi\u00f3n. G\u00e9nesis 42:16 presenta una verdad clara, ordinaria y f\u00e1ctica: \u00abquedad presos, y vuestras palabras ser\u00e1n probadas, si hay verdad en vosotros\u00bb (cf. Dt. 13:14; 17:4; 22:20; Pr. 12:19; Jer. 9:3). Est. 9:30 se\u00f1ala a una informaci\u00f3n legalmente certificada, y Josu\u00e9 2:12 se refiere a un juramento privado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El significado no es distinto, sino el mismo cuando se sostiene la veracidad de la revelaci\u00f3n divina. Dios dice la verdad; nos dice cu\u00e1l es; sus afirmaciones son correctas. Cf. Dn. 8:26; 10:1; 21; Sal. 19:9; 119:160.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Kittel se\u00f1ala seis significados distintos de la palabra \u00abverdad\u00bb en el NT, pero agrega que \u00aben varios casos individuales la distinci\u00f3n no es cierta\u00bb. Uno de los seis significados es \u00ablo que tiene existencia o duraci\u00f3n\u00bb. Es cierto que la verdad existe o permanece, pero no es en este sentido que definen la verdad Ef. 4:21 y G\u00e1. 2:5, 14.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En forma similar, uno pude confiar en la verdad sin definir la verdad como \u00abaquello en lo que un hombre puede confiar\u00bb. Ro. 15:8 no debe usarse as\u00ed; ni se puede usar 2 Co. 7:14, 11:10; y Fil. 1:18 con la connotaci\u00f3n de \u00absinceridad\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">M\u00e1s bien, todos estos usos se derivan del significado b\u00e1sico de \u00abun hecho real\u00bb o de \u00abla verdad como una afirmaci\u00f3n\u00bb. Comp\u00e1rese Mr. 12:14, 32; Lc. 4:25; Hch. 26:25; Ro. 1:18, 25. No existe otro significado del t\u00e9rmino, sino que es el mismo exactamente tanto en el AT como en el NT cuando se lo aplica a la doctrina correcta o a la creencia correcta. Comp\u00e1rese 2 Co. 4:2; 6:7; 13:8; 1 Ti. 2:4; 2 Ti. 3:7.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como otras palabras, la verdad tambi\u00e9n puede usarse figurativamente, como en la metonimia, en la que el efecto se sustituye por la causa. As\u00ed, cuando Cristo dice: \u00abYo soy el camino, la verdad y la vida\u00bb, la palabra verdad es tan figurativa como la palabra vida. Del mismo modo que Cristo es la causa de la vida, as\u00ed \u00e9l es la causa de la verdad. Que el agua se congele y que un pecador sea justificado por la fe, son cuestiones ciertas porque Cristo creativamente dijo, as\u00ed sea.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gordon H. Clark<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><em>TWNT <\/em><\/a><em>Theologisches Woerterbuch zum Neuen Testament<\/em> (Kittel)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (634). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>La palabra verdad, como el vocablo afin *conocimiento, se usa en el AT en dos sentidos: (1) el intelectual, en cuanto a hechos cuya verdad o falsedad puede comprobarse (Dt. 17.4; 1 R. 10.6); (2) mucho m\u00e1s com\u00fanmente, el existencial y moral, de la verdad como atributo de la persona. Los hermanos de Jos\u00e9 son detenidos en la prisi\u00f3n para que \u201cvuestras palabras (sean) probadas, si hay verdad en vosotros\u201d (Gn. 42.16), e. d. si son fiables, consecuentes, de car\u00e1cter fidedigno. Resulta significativo el que de las palabras heb. traducidas \u201cverdad\u201d (<\/span><span style=''>&#722;<sup>e<\/sup>me&#7791;<\/span><span lang=ES style=''>, <\/span><span style=''>&#722;<sup>e<\/sup>m\u00fbn\u00e2<\/span><span lang=ES style=''>), esta \u00faltima a veces se traduzca \u201cfidelidad\u201d (Dt. 32.4, <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0bj<\/span><span lang=ES style=' '> \u201clealtad\u201d; Os. 2.20) (* <span style='text-transform:uppercase'>Am\u00e9n<\/span>). Al AT le interesa mucho m\u00e1s la base de verdad en una persona confiable que los meros hechos del caso. Esta confiabilidad es fundamentalmente atributo de Dios (Sal. 31.5; Jer. 10.10), cuya verdad llega \u201chasta los cielos\u201d (Sal. 108.4). El Dios de la Biblia est\u00e1, as\u00ed, muy alejado de las caprichosas deidades paganas. \u00c9l es verdadero, e. d. consecuente, tanto en el amoroso cuidado que brinda a sus hijos (Gn. 32.9s) como en su implacable hostilidad para con el pecado (Sal. 54.5).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>No hay mucha diferencia entre la verdad como atributo de Dios mismo y como atributo de su actividad. Por ello es que juzga con verdad (Sal. 96.13) e irradia verdad (Sal. 57.3). Su palabra es verdad en el sentido de que es permanentemente v\u00e1lida. \u201cComo t\u00fa eres verdad, as\u00ed es verdad tu palabra, porque est\u00e1 escrito \u2018para siempre, oh Jehov\u00e1, pemanece tu palabra en los cielos\u2019 (Sal. 119.89)\u201d (Rab\u00e1 de \u00c9xodo sobre 29.1). Al hombre se le exige la verdad como su respuesta a Dios en obediencia a la ley (Sal. 119.151) y en su naturaleza m\u00e1s \u00edntima (Sal. 51.6), y ella es la roca s\u00f3lida sobre la que se afirman todas las relaciones humanas (Ex. 20.16; Dt. 5.20).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En la literatura gr. las palabras para verdad (<\/span><span style=''>al&#275;theia<\/span><span lang=ES style=''>, <\/span><span style=''>al&#275;th&#275;s<\/span><span lang=ES style=''>, <\/span><span style=''>alethinos<\/span><span lang=ES style=''>) no tienen la misma connotaci\u00f3n personal y moral. M\u00e1s bien, la verdad es intelectual. Es \u201cel estado de cosas pleno o real \u2026 Como en el lenguaje judicial la <\/span><span style=''>al&#275;theia<\/span><span lang=ES style=''> es el verdadero estado de cosas que se ha de mantener frente a diferentes afirmaciones, as\u00ed los historiadores la usan para denotar acontecimientos reales a diferencia de los mitos, y los fil\u00f3sofos para aludir al ser real y verdadero en el sentido absoluto\u201d (R. Bultmann, <etiqueta id=\"#_ftn57\" name=\"_ftnref57\" title=\"\"><i>TDNT <\/i><\/etiqueta>1, pp. 238).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En el NT estas palabras gr. aparecen con frecuencia, y llevan en s\u00ed tanto sus significados veterotestamentarios, como los significados cl\u00e1sicos y grecohelen\u00edsticos, de modo que con frecuencia resulta sumamente delicado decidir qu\u00e9 matiz predomina. Es posible, no obstante, distinguir tres sentidos amplios en los que se usan las palabras, aun cuando los mismos puedan superponerse parcialmente.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>1. Confiabilidad, veracidad, rectitud de car\u00e1cter (donde predomina el sentido heb.). Se aplica a Dios (Ro. 3.7; 15.8) y a los hombres (2 Co. 7.14; Ef. 5.9) por igual. El uso de la palabra \u201cverdad\u201d misma no es com\u00fan en este sentido, pero la idea de un Dios en el que se puede confiar porque guardar\u00e1 su palabra est\u00e1 impl\u00edcito en todo el NT.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>2. Verdad en el sentido absoluto de lo que es real y completo por oposici\u00f3n a lo que es falso y deficiente (Mr. 5.33; Ef. 4.25). La fe cristiana en particular es la verdad (G\u00e1. 2.5; Ef. 1.13). Jes\u00fas afirmaba que \u00e9l era la verdad personificada (Jn. 14.6; cf. Ef. 4.21). \u00c9l mediatiza la verdad (Jn. 1.17) y el Esp\u00edritu Santo encamina a los hombres hacia ella (Jn. 16.13; cf. 14.17; 1 Jn. 4.6), de modo que los disc\u00edpulos de Jes\u00fas la conocen (Jn. 8.32; 2 Jn. 1), la hacen (Jn. 3.21), permanecen en ella (Jn. 8.44), y su nuevo nacimiento como hijos de Dios descansa sobre ella (Stg. 1.18). Esta verdad es m\u00e1s que una f\u00f3rmula en el credo, es la palabra activa de Dios que debe ser obedecida (Ro. 2.8; G\u00e1. 5.7).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>3. El adjetivo <\/span><span style=' '>al&#275;thinos<\/span><span lang=ES style=''>, especialmente, lleva a veces en s\u00ed el sentido plat\u00f3nico de algo real por oposici\u00f3n a la mera apariencia o copia. As\u00ed, el Cristo es ministro del verdadero tabern\u00e1culo (He. 8.2) en contraste con las sombras del ritual lev\u00edtico (He. 8.4s). En clara alusi\u00f3n a las palabras de instituci\u00f3n de la Cena del Se\u00f1or, Jes\u00fas declara que \u00e9l es el pan verdadero (Jn. 6.32, 35) y la vid verdadera (Jn. 15.1), e. d. que \u00e9l es la realidad eterna simbolizada por el pan y el vino. De igual modo, los verdaderos adoradores (Jn. 4.23) no son tanto sinceros como reales. Su adoraci\u00f3n es un verdadero acercamiento a Dios que es esp\u00edritu, por contraste con el ritual que limita a Dios a Jerusal\u00e9n o al <etiqueta id=\"#_ftn58\" name=\"_ftnref58\" title=\"\">mte. Gerizim (Jn. 4.21), y que cuanto m\u00e1s s\u00f3lo puede simbolizarlo, y cuando menos distorsionarlo.<\/etiqueta><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> \u00b0C. H. Dodd, <i>Interpretaci\u00f3n del cuarto evangelio<\/i>, 1978; J. Mateos, J. Barretos, <i>Vocabulario del Evangelio de Juan<\/i>, 1980; H. G. Link, \u201cVerdad\u201d, <i>\u00b0DTNT<\/i>, t(t). IV, pp. 332\u2013344; H. Wildberger, \u201cFirme, seguro\u201d, <i>\u00b0DTMAT<\/i>, t(t). I, cols. 276\u2013319; Jepsen, \u201cSer firme, verdad, am\u00e9n, fidelidad\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn59\" name=\"_ftnref59\" title=\"\"><i>\u00b0DTAT<\/i><\/etiqueta>, 1978, t(t). I, cols. 310\u2013344.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>R. Bultmann, <i>TDNT <\/i>1, pp. 232\u2013251; C. H. Dodd, <i>The Interpretation of the Fourth Gospel<\/i>, 1953, pp. 139s, 170\u2013178; D. J. Theron, \u201cAletheia in the Pauline Corpus\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn60\" name=\"_ftnref60\" title=\"\"><i>EQ<\/i><\/etiqueta> 26, 1954, pp. 3\u201318; A.C. Thiselton, <i>NIDNTT<\/i> 3, pp. 874\u2013902.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn61\" name=\"_ftnref61\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green'>F.H.P.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify\">La verdad, en ingl\u00e9s truth (del anglosaj\u00f3n tr\u00e9ow, tryw; verdad, conservaci\u00f3n de un s\u00f3lido, basado en el teut\u00f3n Trau, creer) es una relaci\u00f3n que se tiene(1) entre el conocedor y lo conocido\u2014Verdad l\u00f3gica; (2) entre el conocedor y la expresi\u00f3n exterior que da a su conocimiento\u2014Verdad moral; y (3) entre la cosa misma, tal como existe, y la idea de ella, tal como es concebida por Dios\u2014Verdad ontol\u00f3gica. En cada caso esta relaci\u00f3n es, seg\u00fan la teor\u00eda escol\u00e1stica, de correspondencia, conformidad, o concordancia (adaequatio) (Santo Tom\u00e1s, Summa I: 21:2).\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Verdad Ontol\u00f3gica<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Verdad L\u00f3gica\n<ul>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-3\">2.1 La teor\u00eda escol\u00e1stica<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-4\">2.2 La teor\u00eda hegeliana<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-5\">2.3 La teor\u00eda pragm\u00e1tica<\/li>\n<li class=\"toclevel-2 tocsection-6\">2.4 La teor\u00eda del \u201cnuevo\u201d realismo<\/li>\n<\/ul>\n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-7\">3 Verdad Moral o Veracidad<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Verdad Ontol\u00f3gica<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Toda cosa existente es verdadera, en cuanto es la expresi\u00f3n de una idea que existe en la mente de Dios, y es, por as\u00ed decir, el ejemplar conforme al cual ha sido creada o modelada la cosa. Igual que las creaciones humanas\u2014una catedral, una pintura, o un poema \u00e9pico\u2014se ajustan o encarnan las ideas del arquitecto, del artista o del poeta, as\u00ed, s\u00f3lo que de una manera m\u00e1s perfecta, las criaturas de Dios se ajustan y encarnan las ideas de Aquel que les da el ser. (Q.D., De verit.; aa.4; Summa I:16:1 ). Las cosas que existen, adem\u00e1s, son activas tanto como pasivas. Tienden no s\u00f3lo a desarrollarse, y as\u00ed a realizar cada vez m\u00e1s perfectamente la idea para cuya expresi\u00f3n han sido creadas, sino que tienden tambi\u00e9n a reproducirse ellas mismas. La reproducci\u00f3n se consigue dondequiera que hay interacci\u00f3n entre cosas diferentes, pues un efecto, en tanto que procede de una causa dada, debe parecerse a esa causa. Ahora bien, la causa del conocimiento en el hombre es\u2014\u00faltimamente, en cualquier caso\u2014la cosa que es conocida. Mediante sus actividades causa en el hombre una idea que es semejante a la idea encarnada en la cosa misma. De ah\u00ed pues, que se pueda decir que las cosas son ontol\u00f3gicamente verdaderas en cuanto son a la vez el objeto y la causa del conocimiento humano (Cf. IDEALISM; y Summa, I:16:7 y I:16: 8; m 1, periherm., 1. III,; Q.D., I, De veritate, a. 4.)\n<\/p>\n<h2>Verdad L\u00f3gica<\/h2>\n<h3>La teor\u00eda escol\u00e1stica<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">Juzgar que las cosas son lo que son es juzgar verdaderamente. Todo juicio comprende ciertas ideas que se refieren a, o niegan, la realidad. Pero no son esas ideas las que son el objeto de nuestro juicio. Son meramente los instrumentos por medio de los cuales juzgamos. El objeto sobre el cual juzgamos es la realidad misma \u2013o bien cosas concretas que existen, sus atributos y sus relaciones, u otras entidades cuya existencia es meramente conceptual o imaginaria, como en el drama, la poes\u00eda o ficci\u00f3n, pero en cualquier caso entidades que son reales en el sentido de que su ser es otro que nuestro pensamiento presente sobre ellas. La realidad por tanto es una cosa y las ideas y juicios por medio de las cuales pensamos sobre la realidad, otra; una objetiva, y los otros subjetivos. Con todo, diversos como son, la realidad est\u00e1 de alg\u00fan modo presente en ellos, si no presente en la conciencia cuando pensamos, y de alguna manera se revela la naturaleza de la realidad por medio del pensamiento. Siendo \u00e9ste el caso, el \u00fanico t\u00e9rmino adecuado para describir la relaci\u00f3n que existe entre pensamiento y realidad, cuando nuestros juicios sobre esta \u00faltima son juicios verdaderos, parecer\u00eda ser la conformidad o correspondencia. \u201cVeritas logica est adaequatio intellectus et rei\u201d (Summa, I&#160;:21:2). Siempre que la verdad es predicable de un juicio, ese juicio corresponde, o se parece a la realidad, cuya naturaleza o atributos revela. Todo juicio est\u00e1, sin embargo, como hemos dicho, hecho de ideas, y pueden analizarse l\u00f3gicamente como sujeto y predicado, que est\u00e1n unidos por la c\u00f3pula es, o separados por la expresi\u00f3n no es. Si el juicio fuera verdadero, por tanto, estas ideas deben tambi\u00e9n ser verdaderas, esto es, deben corresponder con las realidades que significan. Como, sin embargo, esta referencia objetiva o significaci\u00f3n de las ideas no se reconoce ni se establece excepto en el juicio, las ideas como tales se dice que son s\u00f3lo \u201cmaterialmente\u201d verdaderas. Es solo el juicio el que es formalmente verdadero, puesto que solo el juicio es una referencia hecha formalmente a la realidad, y a la verdad reconocida o afirmada como tal.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El juicio negativo parece a primera vista constituir una excepci\u00f3n a la norma general de que la verdad es una correspondencia; pero no es este realmente el caso. En el juicio afirmativo ambos, sujeto y predicado y la uni\u00f3n entre ellos, de cualquier clase que sea, est\u00e1n referidos a la realidad; pero en el juicio negativo negamos que el predicado tenga realidad en el caso particular a que se refiere el sujeto. Por otro lado, todos esos predicados tienen realidad en alg\u00fan lugar, de otro modo no hablar\u00edamos de ellos. O son cualidades reales o cosas reales, o en cualquier caso alguien los ha concebido como reales. Por consiguiente, puede tambi\u00e9n decirse que el juicio negativo, si es verdadero, corresponde con la realidad, puesto que ambos, sujeto y predicado, ser\u00e1n reales en alguna parte, bien como existentes o bien como concepciones. Lo que negamos, de hecho en el juicio negativo no es la realidad del predicado, sino la realidad de la conjunci\u00f3n mediante la que unimos a sujeto y predicado en la afirmaci\u00f3n que impl\u00edcitamente cuestionamos o negamos. El sujeto y el predicado pueden ambos ser reales, pero si nuestro juicio es verdadero, estar\u00e1n separados, no unidos en la realidad.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pero, \u00bfqu\u00e9 es precisamente esta realidad con la que se dice que los juicios verdaderos y las ideas verdaderas se corresponden? Es bastante f\u00e1cil comprender c\u00f3mo las ideas pueden corresponder con realidades que son ellas mismas conceptuales o ideales, pero la mayor parte de las realidades que conocemos no son de esta clase. Entonces, \u00bfc\u00f3mo pueden las ideas y sus uniones y separaciones, que son de car\u00e1cter ps\u00edquico, corresponderse con realidades que en su mayor parte no son ps\u00edquicas sino materiales? Para resolver este problema debemos retroceder a la verdad ontol\u00f3gica que, como vimos, implica la creaci\u00f3n del universo por Uno que, al crearlo, ha expresado en \u00e9l sus propias ideas mucho m\u00e1s que un arquitecto o un autor expresa sus ideas en las cosas que crea excepto que la creaci\u00f3n en este \u00faltimo caso supone un material ya existente. Nuestra teor\u00eda de la verdad supone que el universo est\u00e1 construido seg\u00fan un plan definido y racional, y que todo en el universo expresa o encarna una parte integrante y esencial de ese plan. De donde se sigue que igual que en un edificio o en una escultura vemos el plan y el designio que se realiza en ella, as\u00ed, en nuestra experiencia de las cosas concretas, por medio de la misma facultad intelectual, aprehendemos las ideas que encarnan o expresan. La correspondencia por tanto, en la que consiste la verdad no es una correspondencia entre ideas y algo material como tal, sino entre ideas tal como existen en nuestra mente y funcionan en nuestros actos de cognici\u00f3n, y la idea que la realidad expresa o encarna\u2014ideas que tienen su origen y prototipo en la mente de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Con respecto a los juicios de tipo m\u00e1s abstracto o general, el funcionamiento de este criterio es bastante simple. Las realidades a las que se refieren los conceptos abstractos no tienen existencia material como tal. No hay tal cosa, por ejemplo, como una acci\u00f3n o reacci\u00f3n en general; ni hay doses o cuatros. Lo que queremos decir cuando decimos que \u201cla acci\u00f3n y la reacci\u00f3n son iguales y opuestas\u201d, o que \u201cdos m\u00e1s dos son cuatro\u201d, es que estas leyes, que por su propia naturaleza son ideales, se realizan o actualizan en el universo material en el que vivimos; o, en otras palabras, que las cosas materiales que vemos a nuestro alrededor se comportan de acuerdo con estas leyes, y por medio de su actividad las hacen manifiestas a nuestras mentes.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Los juicios de percepci\u00f3n, esto es, los juicios que habitualmente acompa\u00f1an y dan expresi\u00f3n a actos de percepci\u00f3n, difieren de los anteriores en que se refieren a objetos que son inmediatamente presentes a nuestros sentidos. Las realidades en este caso, por tanto, son cosas concretas que existen. Es, sin embargo, m\u00e1s bien con la apariencia de tales cosas con la que nuestro juicio se relaciona m\u00e1s que con su naturaleza esencial o constituci\u00f3n interna. As\u00ed, cuando predicamos colores, sonidos, olores, sabores, dureza o blandura, calor o fr\u00edo de este o ese objeto, no hacemos afirmaci\u00f3n alguna sobre la naturaleza de tales cualidades, a\u00fan menos sobre la naturaleza de la cosa que las posee. Lo que afirmamos es que tal y tal cosa existe, y\n<\/p>\n<ul>\n<li> que tiene una cierta cualidad objetiva, que llamamos verde, o pesada, o dulce, o dura, o caliente, para distinguirla de otras cualidades \u2013 roja, o blanda, o amarga, o fr\u00eda \u2013a las que no es id\u00e9ntica; mientras que<\/li>\n<\/ul>\n<ul>\n<li> nuestra afirmaci\u00f3n implica adem\u00e1s que la misma cualidad le parecer\u00e1 de modo similar a cualquier hombre normalmente constituido, esto es, le afectar\u00e1 del mismo modo que nos afecta a nosotros.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: justify\">Seg\u00fan eso, si en el mundo real se consigue tal condici\u00f3n de las cosas\u2014si, esto hay que decirlo, la cosa en cuesti\u00f3n existe y tiene de hecho alguna propiedad distintiva y peculiar por la cual afecta a mis sentidos de una manera peculiar y distinta\u2014mi juicio es verdadero.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La verdad de los juicios de percepci\u00f3n de ning\u00fan modo implica una correspondencia exacta entre lo que se percibe y las im\u00e1genes, o sensaciones complejas por las que percibimos; ni la teor\u00eda escol\u00e1stica necesita de tal criterio. No es la imagen o sensaci\u00f3n compleja, sino la idea, la que en el juicio se refiere a la realidad, y la que nos da el conocimiento de la realidad. El color y otras cualidades de las cosas objetivas son indudablemente percibidas por medio de la sensaci\u00f3n de una cualidad o tono peculiar y distinto, pero nadie imagina que esto presupone similares sensaciones en el objeto percibido. Es por medio de la idea de color y sus diferencias espec\u00edficas que se predican los colores de los objetos, no por medio de las sensaciones. Tal idea no podr\u00eda, en realidad, surgir si no fuera por las sensaciones que la acompa\u00f1an y la condicionan en la percepci\u00f3n; pero la idea misma no es una sensaci\u00f3n, ni forma parte de la sensaci\u00f3n. Las ideas tienen su origen en la experiencia sensible y son indefinibles, en cuanto experiencia inmediata, salvo por referencia a tal experiencia y por diferenciaci\u00f3n de experiencias en las que se presentan otras y diferentes propiedades de los objetos. Concedido, por tanto, que las diferencias en lo que t\u00e9cnicamente se conoce como la \u201ccalidad\u201d de la sensaci\u00f3n corresponden a diferencias en las propiedades objetivas de las cosas, la verdad de los juicios de percepci\u00f3n est\u00e1 asegurada. No se requiere otra correspondencia; pues la correspondencia que la verdad postula es entre la idea y la cosa, no entre la sensaci\u00f3n y la cosa. La sensaci\u00f3n condiciona el conocimiento, pero no es conocimiento como tal. Es, por as\u00ed decir, un enlace entre la idea y la cosa. Las diferencias de sensaci\u00f3n son determinadas por la actividad causal de las cosas; y de la sensaci\u00f3n compleja, o imagen se deriva la idea por un instintivo y casi intuitivo acto de la mente que llamamos abstracci\u00f3n. As\u00ed la idea que inconscientemente expresa la cosa encuentra su expresi\u00f3n consciente en el acto del conocedor, y la vasta combinaci\u00f3n de relaciones y leyes que est\u00e1n de facto encarnadas en el universo material se reproducen a s\u00ed mismas en la conciencia del hombre. La correspondencia entre pensamiento y realidad, idea y cosa, o conocedor y conocido, por tanto, resulta en todos los casos pertenecer a la propia esencia de la relaci\u00f3n de verdad. De ah\u00ed que, dicen los oponentes a nuestra teor\u00eda, en orden a conocer si nuestros juicios son o no verdaderos, debemos compararlos con las realidades que son conocidas \u2013 una comparaci\u00f3n que es obviamente imposible, puesto que la realidad s\u00f3lo puede ser conocida a trav\u00e9s del instrumento del juicio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esta objeci\u00f3n, que se va a encontrar en casi todos los libros no escol\u00e1sticos que traten este asunto, se basa en un grave error de concepto sobre el significado real de la doctrina escol\u00e1stica. Ni Santo Tom\u00e1s ni ning\u00fan otro de los grandes escol\u00e1sticos ha afirmado nunca que la correspondencia sea el criterio escol\u00e1stico de la verdad. Inquirir qu\u00e9 sea la verdad, es una cuesti\u00f3n; preguntar c\u00f3mo conocemos que hemos juzgado verdaderamente, es otra enteramente distinta. De hecho, la posibilidad de responder la segunda se supone por el mero hecho de que se plantea la primera. Para ser capaces de definir la verdad, primero debemos poseerla y saber que la poseemos, esto es, debemos ser capaces de distinguirla del error. No podemos definir lo que no podemos distinguir y hasta cierto punto aislar. La teor\u00eda escol\u00e1stica supone, por tanto, que la verdad ya ha sido distinguida del error, y procede a examinar la verdad con vistas a descubrir en qu\u00e9 consiste precisamente. Este punto de vista es epistemol\u00f3gico, no criteriol\u00f3gico. Cuando dice que la verdad es correspondencia, est\u00e1 afirmando lo que la verdad es, no por medio de qu\u00e9 signos o indicios puede ser distinguida del error. La cuesti\u00f3n de los criterios de la verdad apenas fue tocada por los escol\u00e1sticos antiguos. Discut\u00edan los criterios de razonamiento v\u00e1lido en sus tratados de l\u00f3gica, pero por lo dem\u00e1s dejaban la discusi\u00f3n de los criterios particulares a la metodolog\u00eda de las ciencias particulares. Y lo hac\u00edan correctamente, pues realmente no hay criterios de aplicaci\u00f3n universal. La distinci\u00f3n entre verdad y error es en el fondo intuitiva. No podemos seguir creando criterios ad infinitum. En alg\u00fan punto debemos llegar a lo que es \u00faltimo, o primeros principios o hechos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esto es precisamente lo que afirma la teor\u00eda escol\u00e1stica de la verdad. Por respeto a la moderna demanda de un criterio infalible y universal de verdad, no pocos autores escol\u00e1sticos tard\u00edos han sugerido la evidencia objetiva. La evidencia objetiva, sin embargo, no es nada m\u00e1s que la manifestaci\u00f3n del objeto mismo, directa o indirectamente, a la mente, y de ah\u00ed que no sea estrictamente un criterio de verdad. Como expone el P\u00e8re Geny en su panfleto discutiendo \u201cUne nouvelle th\u00e9orie de la connaissance\u00bb, afirmar que la evidencia es el \u00faltimo criterio de la verdad es equivalente a afirmar que el conocimiento propiamente dicho no tiene necesidad de criterio, puesto que es absurdo un conocimiento que no haga conocer lo que conoce. Una vez aceptado, como deben aceptar todos los que deseen evitar un absoluto escepticismo, que el conocimiento es posible, de ah\u00ed se sigue que, usadas apropiadamente, nuestras facultades deben ser capaces de proporcionarnos la verdad. Sin duda, la coherencia y la armon\u00eda con los hechos son por tanto signos de presencia de la verdad en nuestras mentes; pero lo que necesitamos en la mayor parte de los casos no son signos de verdad, sino signos o criterios de error \u2013 no pruebas por las cuales descubrir cuando nuestras facultades han funcionado bien, sino pruebas por las cuales descubrir cuando han funcionado mal. Nuestros juicios ser\u00e1n verdaderos, esto es, el pensamiento se corresponder\u00e1 con su objeto, con tal de que el objeto mismo, y no alguna otra causa, subjetiva u objetiva, determine el contenido de nuestro pensamiento. Lo que tenemos que hacer, por tanto, es tener cuidado de que nuestra afirmaci\u00f3n se determine por la evidencia con la que estamos confrontados, y por ella sola. Con respecto a los sentidos esto significa que debemos cuidar de que est\u00e9n en buenas condiciones y que las circunstancias en las que est\u00e1n ejerciendo sean normales; con respecto al intelecto lo que no debemos es permitir que consideraciones irrelevantes pesen en nosotros, debemos evitar la precipitaci\u00f3n, y, hasta tanto sea posible, desembarazarse de sesgos, prejuicios, y de una ansiosa voluntad de creer. Si se hace as\u00ed, y dado que haya suficiente evidencia, el juicio resultar\u00e1 necesaria y naturalmente verdadero. La finalidad de la argumentaci\u00f3n y discusi\u00f3n, como de todos los dem\u00e1s procesos que conducen al conocimiento, es precisamente que el objeto en discusi\u00f3n pueda manifestarse en sus diversas relaciones, directa o indirectamente, a la mente. Y el objeto tal como se manifiesta a s\u00ed mismo es lo que los escol\u00e1sticos llaman evidencia. Es el objeto, por tanto, lo que en su opini\u00f3n es la causa determinante de la verdad. Toda clase de procesos, tanto mentales como f\u00edsicos, pueden ser necesarios para preparar el camino para un acto de cognici\u00f3n, pero en \u00faltima instancia un acto tal debe ser determinado en cuanto a su contenido por la actividad causal del objeto, que se hace evidente a s\u00ed mismo produciendo en la mente una idea que es semejante a la idea de la cual su propia existencia es la realizaci\u00f3n.\n<\/p>\n<h3>La teor\u00eda hegeliana<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">En el idealismo de Hegel y en el absolutismo de la Escuela de Oxford ( de la que Mr. Bradley y Mr. Joachim son los m\u00e1s destacados representantes) realidad y verdad son esencialmente una, esencialmente un todo org\u00e1nico. La verdad, de hecho, no es sino realidad qua pensada. Es un acto inteligente en el que el universo es pensado como conjunto de infinitas partes o diferencias, todas org\u00e1nicamente interrelacionadas y de alg\u00fan modo inclinadas a la unidad. Y porque la verdad es as\u00ed org\u00e1nica, cada elemento dentro de ella, cada verdad parcial, se modifica por las otras en tanto que se aparta de ellas, y a su vez apartada del conjunto, no es sino un fragmento distorsionado, una abstracci\u00f3n mutilada que en realidad no es verdad en absoluto. Por consiguiente, puesto que la verdad humana es siempre parcial y fragmentaria, no hay estrictamente tal cosa como una verdad humana. Para nosotros la verdad es ideal, y desde ella nuestras verdades est\u00e1n hasta tal punto separadas que, para convertirlas en la verdad, tendr\u00edan que experimentar un cambio del que no sabemos ni la medida ni el alcance.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">El car\u00e1cter flagrantemente esc\u00e9ptico de esta teor\u00eda es suficientemente obvio, y no hay ning\u00fan intento por parte de sus exponentes de negarlo. Partir de la presunci\u00f3n de que concebir es \u201cmantener muchos elementos juntos en una relaci\u00f3n exigida por sus diversos contenidos\u201d, y que ser concebible es ser un \u201ctodo significativo\u201d, esto es, un todo, \u201ctal que todos sus elementos constituyentes se determinen rec\u00edprocamente unos a otros de forma que sean caracter\u00edsticas contributivas a una \u00fanica significaci\u00f3n concreta\u201d, el Dr. Joachim audazmente identifica lo verdadero con lo concebible (Naturaleza de la verdad, 66 ). Y puesto que ning\u00fan intelecto humano puede concebir en este pleno y magn\u00edfico sentido, \u00e9l admite francamente que ninguna verdad humana pueda ser m\u00e1s que aproximada, y que al margen de error que esta aproximaci\u00f3n implica no se le puede fijar l\u00edmites. La verdad humana se extrae de la verdad absoluta o ideal \u201ccualesquiera esencia y conservabilidad\u201d que posea (Green, \u201cProlegom.\u201d, art\u00edculo 77); pero no es, y nunca puede ser, id\u00e9ntica a la verdad absoluta, ni siquiera a una parte de ella, pues estas partes se modifican una a otra esencial e intr\u00ednsecamente. Por su definici\u00f3n de la verdad humana, por tanto, el absolutista se ve forzado a retroceder a la doctrina escol\u00e1stica de la correspondencia. La verdad humana representa o se corresponde con la verdad absoluta en la medida en que nos presenta esta verdad con m\u00e1s o menos desorden, o en la medida en que nos har\u00eda falta m\u00e1s o menos para convertir la una en la otra (Bradley, \u201cApariencia y realidad\u201d, 363).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Mientras que ambas teor\u00edas se\u00f1alan la correspondencia como caracter\u00edstica esencial de la verdad humana, hay esta fundamental diferencia entre ellas: Para los escol\u00e1sticos esta correspondencia, hasta donde llegue, debe ser exacta; pero para los absolutistas es necesariamente imperfecta, tan imperfecta, en realidad, que \u201cla \u00faltima verdad\u201d de cualquier proposici\u00f3n dada \u201cpuede transformar enteramente su significado original\u201d (Apariencia y realidad, 364). Admitir que la verdad humana es esencialmente representativa es realmente admitir que la concepci\u00f3n es algo m\u00e1s que el mero \u201cmantenimiento de muchos elementos juntos en una relaci\u00f3n exigida por sus diversos contenidos\u201d. Pero la falacia de la \u201cteor\u00eda de la coherencia\u201d no descansa tanto en esto, ni siquiera en la identificaci\u00f3n de lo verdadero y lo concebible, como en su presunci\u00f3n de que la realidad, y por tanto la verdad, es org\u00e1nicamente una. El universo es indudablemente uno, en cuanto que sus partes est\u00e1n interrelacionadas y son interdependientes; y de ah\u00ed se sigue que no podemos conocer cualquier parte completamente salvo que conozcamos el todo; pero no se sigue que no podamos conocer ninguna parte en absoluto salvo que conozcamos el todo. Si cada parte tiene alguna especie propia de ser, entonces puede ser conocida por lo que es, conozcamos sus relaciones con las dem\u00e1s partes o no; y de manera similar alguna de sus relaciones con las dem\u00e1s partes puede ser conocida sin que conozcamos todas ellas. Ni se destruye la individualidad de las partes del universo por su interdependencia; m\u00e1s bien se sostiene por esa raz\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La \u00fanica base que tienen los hegelianos y los absolutistas para negar estos hechos es que no cuadran con su teor\u00eda de que el universo es org\u00e1nicamente uno. Por tanto, ya que es confesadamente imposible explicar la naturaleza de esta unidad o mostrar c\u00f3mo en ella se \u201creconcilian\u201d las muy numerosas diferencias del universo, y puesto que, adem\u00e1s, esta teor\u00eda es reconocida como desesperanzadamente esc\u00e9ptica, es seguramente irracional mantenerla por m\u00e1s tiempo.\n<\/p>\n<h3>La teor\u00eda pragm\u00e1tica<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">La vida es para los pragmatistas esencialmente pr\u00e1ctica. Toda actividad humana tiene una finalidad, y su finalidad es el control de la experiencia humana con vistas a su mejora, tanto en el individuo como en la especie. La verdad no significa sino un medio para este fin. Las ideas, hip\u00f3tesis, y teor\u00edas no son sino instrumentos que el hombre ha \u201cforjado\u201d en orden a mejorarse a s\u00ed mismo y a su medio; y, aunque de tipo espec\u00edfico, como todas las dem\u00e1s formas de la actividad humana existen solamente para este fin, y son \u201cverdaderas\u201d en tanto en cuanto lo cumplen. La verdad es as\u00ed una forma de valor: es algo que funciona satisfactoriamente; algo que \u201csirve a los intereses humanos, finalidades y objetos de deseo\u201d (Estudios de Humanismo, 362). No hay axiomas ni verdades auto-evidentes. Hasta que una idea o un juicio no ha probado su valor en el  manejo de la experiencia concreta, no es sino un postulado o pretensi\u00f3n de verdad. Ni hay verdades absolutas o irreversibles. Una proposici\u00f3n es verdadera hasta el momento en que se prueba \u00fatil, y no m\u00e1s. Con respecto a los rasgos esenciales de esta teor\u00eda de la verdad, W. James, John Dewey, y A. W. Moore en Am\u00e9rica, F.C.S. Schiller en Inglaterra, G. Simmel en Alemania, Papini en Italia, y Henri Bergson, Le Roy y Abel Rey en Francia est\u00e1n sustancialmente de acuerdo. Es, dicen, la \u00fanica teor\u00eda que tiene en cuenta los procesos psicol\u00f3gicos por los que se construye la verdad, y la \u00fanica teor\u00eda que otorga una respuesta satisfactoria a los argumentos de los esc\u00e9pticos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Con respecto a la primera de estas afirmaciones no puede haber duda de que el Pragmatismo se basa en un estudio de la verdad \u201cen construcci\u00f3n\u201d. Pero la cuesti\u00f3n a discutir no es si el inter\u00e9s, la finalidad, la emoci\u00f3n, y la volici\u00f3n juegan de hecho un papel en el proceso de cognici\u00f3n. Esto no se discute. La cuesti\u00f3n es si, al juzgar la validez de una pretensi\u00f3n de verdad, tales consideraciones deben tener peso. Si el objeto de todos los actos cognitivos es conocer la realidad como es, entonces claramente los juicios son verdaderos s\u00f3lo en cuanto satisfacen esta demanda. Pero esto no nos ayuda a decidir qu\u00e9 juicios son verdaderos y cu\u00e1les no,  pues la verdad de un juicio debe ser conocida ya antes de que esta demanda sea satisfecha Lo mismo con respecto a los intereses y finalidades particulares; pues aunque tales intereses y finalidades puedan incitarnos a procurar el conocimiento, no estar\u00e1n satisfechos hasta que conozcamos verdaderamente, o en cualquier caso creamos conocer verdaderamente. La satisfacci\u00f3n de nuestras necesidades, en otras palabras, es posterior a, y presupone ya, la posesi\u00f3n del conocimiento verdadero sobre cualquier cosa que deseemos utilizar como medio para la satisfacci\u00f3n de esas necesidades. Para actuar eficientemente, debemos saber qu\u00e9 es lo que estamos haciendo y cu\u00e1les ser\u00e1n los efectos de la acci\u00f3n contemplada. La verdad de nuestros juicios se verifica por sus consecuencias s\u00f3lo en aquellos casos en que sabemos que tales consecuencias pueden resultar si nuestro juicio es verdadero, y entonces actuar en orden a descubrir si en realidad resultan.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Te\u00f3ricamente, y seg\u00fan los principios escol\u00e1sticos, puesto que cualquier cosa que es verdadera es tambi\u00e9n buena, los juicios verdaderos deben producir consecuencias buenas. Pero, aparte del hecho de que la verdad de nuestro juicio debe en muchos casos ser conocida antes de que debamos actuar seg\u00fan ellos con \u00e9xito, el criterio pragm\u00e1tico es demasiado vago y demasiado variable para ser de utilidad pr\u00e1ctica. \u201cBuenas consecuencias\u201d, \u201coperaciones sobre la realidad con \u00e9xito\u201d, \u201cinteracci\u00f3n ben\u00e9fica con particulares sensibles\u201d denotan experiencias que no son f\u00e1ciles de reconocer o distinguir de otras experiencias menos buenas, de menos \u00e9xito, y menos ben\u00e9ficas. Si tomamos como prueba las valoraciones personales, estas son proverbialmente inestables; mientras que, si son admisibles solas las valoraciones sociales, \u00bfd\u00f3nde vamos a encontrarlas y sobre qu\u00e9 bases ser\u00e1n aceptadas por los individuos? Adem\u00e1s, cuando se ha hecho una valoraci\u00f3n,  \u00bfc\u00f3mo vamos a saber que es exacta? Para esto, parecer\u00eda, se requerir\u00e1n ulteriores valoraciones, y as\u00ed ad infinitum. Claramente los criterios pragm\u00e1ticos de verdad son a la vez poco pr\u00e1cticos y faltos de confianza, especialmente el criterio de la satisfacci\u00f3n sentida, que parece ser el favorito, pues en la determinaci\u00f3n de \u00e9sta no s\u00f3lo el factor personal, sino el humor del momento e incluso las condiciones f\u00edsicas juegan un considerable papel. Por consiguiente la pretensi\u00f3n de los pragmatistas sobre el segundo punto no puede ser aceptada de ning\u00fan modo. La teor\u00eda pragm\u00e1tica no es apenas menos esc\u00e9ptica que la teor\u00eda absolutista que busca desplazar. Si la verdad es relativa a las finalidades e intereses, y si estas finalidades e intereses est\u00e1n, como tienen que admitir que est\u00e1n,  todos ellos matizados por la idiosincrasia personal, entonces lo que es verdadero para un hombre no ser\u00e1 verdadero para otro, y lo que es verdadero ahora no ser\u00e1 verdadero cuando tenga lugar un cambio o bien en el inter\u00e9s que lo ha engendrado o en las circunstancias en las que se ha verificado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Todo esto lo conceden los pragmatistas, pero replican que tal verdad es todo lo que el hombre necesita y todo lo que puede conseguir. Los juicios verdaderos no se corresponden con la realidad, ni en los juicios verdaderos conocemos la realidad como es. La funci\u00f3n de la cognici\u00f3n, en resumen, no es conocer la realidad, sino controlarla. Por esta raz\u00f3n la verdad se identifica con sus consecuencias \u2013 te\u00f3ricas, si la verdad fuera meramente virtual, pero en el fondo pr\u00e1cticas, particulares, concretas. \u201cLa verdad significa operaciones sobre la realidad con \u00e9xito\u201d (Studies in Hum., 118). La  relaci\u00f3n de verdad \u201cconsta de partes intermedias del universo que pueden en cada caso se\u00f1alarse y catalogarse\u201d (Significado de la verdad, 234). \u201cLa cadena de operaciones que una opini\u00f3n establece es la verdad de la opini\u00f3n\u201d (Ib\u00edd., 235). As\u00ed, con vistas a refutar a los esc\u00e9pticos, los pragmatistas cambian la naturaleza de la verdad, redefini\u00e9ndola como el \u00e9xito definidamente experimentable que alcanza el funcionamiento de ciertas ideas y juicios; y al hacerlo as\u00ed acepta precisamente lo que los esc\u00e9pticos buscan probar, a saber, que nuestras facultades cognitivas son incapaces de conocer la realidad como es. (Ver PRAGMATISMO).\n<\/p>\n<h3>La teor\u00eda del \u201cnuevo\u201d realismo<\/h3>\n<p style=\"text-align: justify\">Como es un primer principio de los absolutistas y pragmatistas que la realidad cambia por el mismo acto en que la conocemos, as\u00ed el  principio radical del \u201cNuevo\u201d Realismo es la negaci\u00f3n de esta tesis. En esto los \u201dnuevos\u201d realistas est\u00e1n acordes con los escol\u00e1sticos. La realidad no depende de la experiencia, ni es modificada por la experiencia como tal. Los \u201cnuevos\u201d realistas, sin embargo, no han adoptado hasta ahora la teor\u00eda de la verdad como correspondencia. Consideran tanto la verdad como el conocimiento como relaciones \u00fanicas que se tienen de manera inmediata entre conocedor y conocido, y que son como su naturaleza indefinible. \u201cLa diferencia entre sujeto y objeto de conciencia no es una diferencia de calidad o sustancia, sino una diferencia de funci\u00f3n o lugar en una configuraci\u00f3n\u201d (Journal of Phil.Psychol. and Scientific Meth., VII, 396). La realidad est\u00e1 formada de t\u00e9rminos y sus relaciones, y la verdad es s\u00f3lo una de esa relaciones, sui generis, y por tanto reconocible s\u00f3lo por intuici\u00f3n. Esta versi\u00f3n de la verdad es indudablemente simple, pero hay en cualquier caso un punto que parece ignorarse por completo, a saber, la existencia de juicios e ideas de los que, y no de la mente como tal, es predicable la relaci\u00f3n de verdad. No tenemos por una parte los objetos y por otra la mente desnuda; sino por una parte los objetos y por otra una mente que por medio de los juicios refiere sus propias ideas a objetos \u2013 ideas que como tales, tanto en consideraci\u00f3n a su existencia como a su contenido, pertenecen a la mente que juzga. \u00bfCu\u00e1l es entonces la relaci\u00f3n que existe entre estas ideas y sus objetos cuando nuestros juicios son verdaderos, y tambi\u00e9n cuando son falsos? Seguramente tanto la l\u00f3gica como la criteriolog\u00eda implican que conozcamos algo m\u00e1s sobre tales juicios que meramente que son diferentes. Bertrand Russell, que ha dado su adhesi\u00f3n al \u201cPrograma y Primera Plataforma de seis realistas\u201d redactado y firmado por seis profesores americanos en julio de 1910, modifica un tanto la naivet\u00e9 de su teor\u00eda de la verdad. \u201cTodo juicio\u201d, dice (Philos. Essays, 181), \u201ces una relaci\u00f3n de la mente con varios objetos, uno de los cuales es una relaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">As\u00ed el juicio, \u2018Carlos I muri\u00f3 en el cadalso\u2019, denota varios objetos u \u2018objetivos\u2019 que est\u00e1n relacionados de una manera definida, y la relaci\u00f3n es tan real en este caso como lo son los otros objetivos. El juicio \u2018Carlos I muri\u00f3 en su cama\u2019, por otro lado, denota los objetos, Carlos I, muerte, y cama, y una cierta relaci\u00f3n entre ellos, que en  este caso no relaciona los objetos como se supone que los relaciona. Un juicio por tanto, es verdadero, cuando la relaci\u00f3n que es uno de los objetos relaciona los dem\u00e1s objetos, de otro modo es falso\u201d (loc.cit.). En esta afirmaci\u00f3n sobre la naturaleza de la verdad, la correspondencia entre la mente que juzga y los objetos sobre los que juzga est\u00e1 claramente implicada, y es precisamente esta correspondencia la que consta como signo distintivo de los juicios verdaderos. Russell, sin embargo, parece desafortunadamente estar en desacuerdo con los dem\u00e1s miembros de la escuela neo-realista sobre este punto. G.E. Moore expresamente rechaza la teor\u00eda de la verdad como correspondencia (\u201cMind\u201d, N.S., VIII,179 y s.), y Pritchard, otro realista ingl\u00e9s, afirma expl\u00edcitamente que en el conocimiento no hay nada entre el objeto y nosotros mismos (Teor\u00eda del conocimiento de Kant, 21). Sin embargo, hay que alegrarse de que con respecto a los principales puntos en disputa \u2013 la no alteraci\u00f3n de la realidad por los actos de cognici\u00f3n, la posibilidad de conocerla en algunos aspectos sin conocerla en todos, el desarrollo del conocimiento por \u201cacreci\u00f3n\u201d, el car\u00e1cter no espiritual de algunos de los objetos de experiencia, y la necesidad de descubrir emp\u00edricamente y no por m\u00e9todos a priori, el grado de unidad que se consigue entre las diversas partes del universo \u2013 los \u201cnuevos\u201d realistas y los realistas escol\u00e1sticos est\u00e1n sustancialmente de acuerdo.\n<\/p>\n<h2>Verdad Moral o Veracidad<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify\">Veracidad es la correspondencia de la expresi\u00f3n exterior dada al pensamiento con el pensamiento mismo. No debe ser confundida con la verdad verbal (veritas locutionis), que es la correspondencia de la expresi\u00f3n exterior o verbal con la cosa que se pretende expresar.  Esta \u00faltima supone por parte del que habla no s\u00f3lo la intenci\u00f3n de hablar de manera verdadera, sino tambi\u00e9n la facultad de hacerlo, esto es, supone (1) conocimiento verdadero y (2) un correcto uso de las palabras. La verdad moral, por otra parte, existe siempre que el que habla expresa lo que est\u00e1 en su mente incluso si de facto est\u00e1 equivocado,  a condici\u00f3n de que el diga lo que cree ser verdadero. Esta \u00faltima condici\u00f3n, sin embargo, es necesaria. De ah\u00ed que una definici\u00f3n mejor de la verdad moral ser\u00eda \u201cla correspondencia de la expresi\u00f3n exterior del pensamiento con la cosa tal como es concebida por el que habla\u201d. La verdad moral, por tanto, no implica conocimiento verdadero. Pero, aunque una desviaci\u00f3n de la verdad moral ser\u00eda s\u00f3lo materialmente una mentira, y por tanto no censurable, salvo que el uso de las palabras o signos sea intencionalmente incorrecto, la verdad moral implica la utilizaci\u00f3n correcta de palabras y signos. Una mentira por tanto, es una desviaci\u00f3n intencionada de la verdad moral, y se define como una locutio contra mentem, esto es, es la expresi\u00f3n externa de un pensamiento que es intencionadamente distinto de la cosa tal como es concebida por el que habla.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es importante observar, sin embargo, que la expresi\u00f3n del pensamiento, sea por palabras o mediante signos, debe en todos los casos ser tomada en su contexto; con respecto a ambos, palabras y signos, la costumbre y las circunstancias producen considerables diferencias respecto a su interpretaci\u00f3n. La veracidad, o h\u00e1bito de decir la verdad, es una virtud, y la obligaci\u00f3n de practicarla surge de un origen doble. En primer lugar, \u201cpuesto que el hombre es un animal social, un hombre debe naturalmente a los dem\u00e1s aquello sin lo que una sociedad no perdura. Pero los hombres no pueden vivir juntos si no creen estar dici\u00e9ndose la verdad uno a otro. De ah\u00ed que la virtud de la veracidad est\u00e9 hasta cierto punto dentro del cap\u00edtulo de la justicia [rationem debiti]  (Sto.Tom\u00e1s, Summa, II-II:109:3). La segunda fuente de la obligaci\u00f3n de veracidad surge del hecho de que el habla tiene claramente la finalidad por su propia naturaleza de la comunicaci\u00f3n del conocimiento de uno a otro. Debe utilizarse, por tanto, para la finalidad para la que est\u00e1 naturalmente propuesta, y las mentiras deben ser evitadas. Pues las mentiras no son meramente un mal uso, sino un abuso, del don de la palabra, ya que, al destruir la confianza instintiva del hombre en la veracidad de su pr\u00f3jimo, tienden a destruir la eficacia de ese don.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  Para el escolasticismo ver: tratados escol\u00e1sticos sobre l\u00f3gica mayor, s.v. Veritas; Etudes sur la V\u00e9rit\u00e9 (Par\u00eds, 1909); GENY, Une nouvelle th\u00e9orie de la connaissance (Tournai, 1909); MIVART, On Truth (Londres, 1889); JOHN RICKABY, First Principles af Knowledge; ROUSSELOT, L&#8217;Intellectualisme de St. Thomas (Par\u00eds, 1909); TONQUEDEC, La notion de la v\u00e9rit\u00e9 dans la philosophie nouvelle in Etudes (1907), CX, 721; CXI, 433; CXII, 68, 335; WALKER, Theories of Knowledge (2\u00aa ed., Londres, 1911); HOBHOUSE, The Theory of Knowledge (Londres, 1906).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Absolutismo: BRADLEY, Appearance and Reality (Londres, 1899); IDEM, Articles in Mind, N.S., LT, LXXI, LXXII (1904, 1909, 1910); JOACHIM, The Nature af Truth (Oxford, 1906); TAYLOR, Elements of Metaphysics (Londres, 1903); Art\u00edculos en Mind, N.S., LVII (1906), y Philos. Rev., XIV, 3.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Pragmatismo: BERGSON, L&#8217;Evolution Cr\u00e9atrice (7\u00aa ed., Par\u00eds, 1911); DEWEY, Studies in Logical Theory (Chicago, 1903); JAMES, Pragmatism (Londres, 1907); IDEM, The Meaning af Truth (Londres, 1909); IDEM, Some Problems of Philosophy (Londres, 1911); MOORE, Pragmatism and Its Critics (Chicago, 191O); ABEL REY, La th\u00e9orie de la physique (Par\u00eds, 1907); SCHILLER, Axioms as Postulates in Personal Idealism (Londres, 1902); IDEM Humanism (Londres, 1902); IDEM, Studies in Humanism (Londres 1907); SIMMEL, Die Philosophie des Geldes (Leipzig, 1900), iii. Nuevo Realismo: Art\u00edculos en Journal of Philosophy, Psychology, and Scientific Methods (1910, 1911), especialmente VII, 15 (July 1910); MOORE, The Nature of Judgment in Mind, VIII; PRICHARD, Kant&#8217;s Theory af Knowledge (Oxford, 1910); RUSSELL, Philosophical Essays (Londres, 1910); IDEM, Art\u00edculos en Mind N.S., LX (1906), y en Proceedings of the Aristotelian Society VII.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><b>Fuente<\/b>:   Walker, Leslie. \u00abTruth.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 15. New York: Robert Appleton Company, 1912.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/15073a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Traducido por Francisco V\u00e1zquez\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Fidelidad Gen 32:10 menor soy que .. toda la v que has Exo 18:21 temerosos de Dios, varones de v, que Deu 32:4 Dios de v, y sin ninguna iniquidad en \u00e9l 1Ki 17:24 la palabra de Jehov\u00e1 es v en tu boca 2Ch 9:5 v es lo que hab\u00eda o\u00eddo en mi tierra &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/verdad\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abVERDAD\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-4403","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4403","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4403"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4403\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4403"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4403"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4403"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}