{"id":4407,"date":"2016-02-05T00:24:36","date_gmt":"2016-02-05T05:24:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/vida\/"},"modified":"2016-02-05T00:24:36","modified_gmt":"2016-02-05T05:24:36","slug":"vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/vida\/","title":{"rendered":"VIDA"},"content":{"rendered":"<p>v. Inmortalidad, Resurrecci\u00f3n, Sangre, Vida Eterna<br \/>\nGen 2:7 Dios .. sopl\u00f3 en su nariz aliento de v<br \/>\nGen 2:9 el \u00e1rbol de vida en medio del huerto, y el<br \/>\nGen 44:30 como su v est\u00e1 ligada a la v de \u00e9l<br \/>\nLev 17:11 la v de la carne en la sangre est\u00e1, y yo<br \/>\nDeu 12:23 la sangre es la v, y no comer\u00e1s la v<br \/>\nDeu 30:15 he puesto delante de ti hoy la v y el<br \/>\nDeu 30:20 es v para ti, y prolongaci\u00f3n de tus d\u00edas<br \/>\nJos 2:13 salvar\u00e9is la v a mi padre y a mi madre<br \/>\n1Sa 2:6 Jehov\u00e1 mata, y \u00e9l da v; \u00e9l hace<br \/>\nJob 2:4 todo lo que el hombre tiene dar\u00e1 por su v<br \/>\nJob 2:6 \u00e9l est\u00e1 en tu mano; mas guarda su v<br \/>\nJob 3:23 \u00bfpor qu\u00e9 se da v al hombre que no sabe<br \/>\nJob 7:1 \u00bfno es acaso brega la v del hombre sobre<br \/>\nJob 7:7 acu\u00e9rdate que mi v es un soplo y que<br \/>\nJob 10:1 est\u00e1 mi alma hastiada de mi v; dar\u00e9<br \/>\nJob 11:17 la v te ser\u00e1 m\u00e1s clara que el mediod\u00eda<br \/>\nJob 33:4 y el soplo del Omnipotente me dio v<br \/>\nJob 36:6 no otorgar\u00e1 v al imp\u00edo, pero a los<br \/>\nPsa 16:11 me mostrar\u00e1s la senda de la v; en tu<br \/>\nPsa 21:4 la v te demand\u00f3, y se la diste; largura de<br \/>\nPsa 30:3 me diste v, para que no descendiese a la<br \/>\nPsa 34:12 \u00bfqui\u00e9n es el hombre que desea v, que<br \/>\nPsa 63:3 porque mejor es tu misericordia que la v<br \/>\nPsa 64:1 voz .. guarda mi v del temor del enemigo<br \/>\nPsa 71:20 t\u00fa, que .. voler\u00e1s a darme v, y de nuevo<br \/>\nPsa 85:6 \u00bfno volver\u00e1s a darnos v, para que tu<br \/>\n103:4<\/p>\n<hr>\n<p>Vida    (heb. jayy\u00eem [del verbo j\u00e2y\u00e2h, \u00abvivir\u00bb]; gr.  z\u00ed\u2021e, b\u00ed\u00ados).  El fen\u00f3meno de la vida, en la Biblia, se presenta como un todo unitario, sin que haya distinci\u00f3n entre la vida f\u00ed\u00adsica, intelectual o espiritual.  Cabe destacar que, siempre dentro de este concepto, z\u00ed\u2021e; se refiere a la vida en su aspecto biol\u00f3gico, y b\u00ed\u00ados a la vida     en sentido moral o \u00e9tico (g\u00e9nero de vida).  Pero aun as\u00ed\u00ad, la vida en el hombre se da como un todo y m\u00e1s bien se la describe gr\u00e1ficamente en vez de conceptualizarla con rigor te\u00f3rico.  As\u00ed\u00ad se habla del aliento y de la sangre como manifestaciones de la vida (Gen 2:7; Lev 7:11); vida que se concreta con las im\u00e1genes del agua y de la luz (Gen 2:5; Isa 58:8).   Dios es el Viviente por excelencia, la fuente de la vida (Eze 17:19; 33:11; Deu 33:15).  La distancia que existe entre Dios y la vida creada la cubre el Esp\u00ed\u00adritu (heb. R\u00faaj; gr. Pn\u00e9uma); todo cuanto lleva vida en el cosmos la tiene en virtud del R\u00faaj de Dios (Psa 104:30).  El concepto cristiano de vida sostiene que Cristo, el prototipo de la vida verdadera (1Co. 15:23), es la fuente de la misma (1Co 15:45; Joh 14:6).  En Cristo es donde se opera para la humanidad el aut\u00e9ntico vivir ante Dios, la verdadera direcci\u00f3n religiosa de la vida. Esta vida cristiana es una penetraci\u00f3n de vida en todas las esferas del ser humano: una nueva creaci\u00f3n que da impulso de nuevo a toda otra clase de vida (2Co 5:17; G\u00e1. 2:20).  Sobre el futuro de la vida gravita la esperanza cristiana (Tit 1:2; 3:7); vida eterna que vencer\u00e1 a la muerte* gracias a que Cristo, Dios, es la vida y la resurrecci\u00f3n (Joh 11:25), la vida y  la inmortalidad (Heb 7:16; Rev 20:14).  Vidente.  V\u00e9ase Profeta.  Vidrio.  Traducci\u00f3n del:  1. Heb. z\u00eak\u00fbk\u00eeth (Job 28:17; \u00abdiamante\u00bb, RVR; \u00abvidrio\u00bb, BJ, NBE; \u00abcristal\u00bb,* DHH).  Este vocablo hebreo casi    seguramente significa \u00abvidrio\u00bb, como lo indican los significados de palabras similares que encontramos en otros idiomas emparentados con el hebreo.  En Egipto se conoc\u00ed\u00ada la fabricaci\u00f3n de vidrio desde antes del Exodo, pero los hebreos del AT lo usaron muy poco, como lo indican los descubrimientos arqueol\u00f3gicos.  2. Gr. h\u00faalos (Rev 4:6; 15:2; 21:18, 21).  En la \u00e9poca del Imperio Romano circulaban objetos de vidrio sumamente hermosos, y se los usaba much\u00ed\u00adsimo.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>lat\u00ed\u00adn vita. Estado de actividad de los seres org\u00e1nicos que se manifiesta en el crecimiento, la capacidad de renovarse, relacionarse y reproducirse. En las Escrituras, no existe un concepto abstracto sobre la   v. Esta se toma de manera existencial, como un fen\u00f3meno concreto. La v. propiamente tal se da en el hombre y en el animal, que son designados como nefes hajjah, lo que significa \u2020\u0153seres que respiran y viven\u2020\u009d. Los hebreos ve\u00ed\u00adan como causa natural de la v., la respiraci\u00f3n, y que \u00e9sta circulaba por la sangre, y la sangre era para ellos la sede la v. Es decir,  donde no hay sangre ni aliento, no hay v. Como en los vegetales, no hay vida en el verdadero sentido de la palabra, como en el hombre; ni los animales, el verbo hebreo hajjah siempre tiene como sujeto al hombre.<\/p>\n<p>Por otra parte  en el A. T. no existe distinci\u00f3n ni divisi\u00f3n entre la v. f\u00ed\u00adsica y la v. espiritual, la v. humana, por el contrario, es un todo.<\/p>\n<p>La v. proviene de Dios  quien le da al hombre el aliento, nefes, y es un ser viviente, Gn 2, 7. Por tanto, si Dios da la v., \u00e9l es el due\u00f1o de ella y el hombre no puede disponer de la misma a su arbitrio; \u2020\u0153Yahv\u00e9h da v. y muerte\u2020\u009d, 1 S 2, 6. La v., es parad\u00f3jica, el h. desea prolongarla al m\u00e1ximo,  da por tenerla lo que sea, Jb 2, 4; sin embargo, es ef\u00ed\u00admera, por lo que a veces se da cierto pesimismo en los autores sagrados; para algunos la v. pasa como una sombra, Jb 8, 9; Sal 39 (38), 7; 10, 20; son contados los d\u00ed\u00adas e la v. del hombre, Qo 2, 3; la v. es corta y triste, Sb 2, 1; el vivir es vano, Qo 6, 12; casi todos los a\u00f1os del hombre son de fatiga y vanidad,  Sal 90 (89), 9-10.<\/p>\n<p>La longevidad es se\u00f1al de benevolencia de Dios  Gn 15, 15. En el A. T.,  no se ten\u00ed\u00ada un concepto de v. de ultratumba, de v. una doctrina de la retribuci\u00f3n, del fin distinto del justo y del malvado. Seg\u00fan el A. T., quien muere, bueno o malo va al  \u00c2\u00ae seol, no ten\u00ed\u00adan el concepto de  \u00c2\u00ae resurrecci\u00f3n; en el seol, lugar l\u00fagubre la v. se reduce a su m\u00e1s m\u00ed\u00adnima expresi\u00f3n, los que est\u00e1n all\u00ed\u00ad ni siquiera pueden alabar a Dios. Con el tiempo este pensamiento cambi\u00f3 y en los finales de la \u00e9poca veterotestamentaria se encuentran textos en los que se afirma la resurrecci\u00f3n de la carne, Sb 4, 14; Dn 12, 2; 2 M 7, 36.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>Puede denotar la vida f\u00ed\u00adsica o natural, as\u00ed\u00ad sea animal (Gen 1:20; Gen 6:17; Rev 8:9) o humana (Lev 17:14; Mat 2:20; Luk 12:22). Es el principio vital que Dios imparti\u00f3 al ser humano (Gen 2:7). Esta vida es un don precioso y el tomar la vida est\u00e1 prohibido (Gen 9:5; Exo 20:13; Lev 24:17). Puede significar el per\u00ed\u00adodo de la existencia terrenal de una persona, el lapso de vida de uno (Gen 23:1; Gen 25:7; Luk 16:25), o las relaciones, actividades y experiencias que constituyen la vida (Exo 1:14; Deu 32:47; Job 10:1; Luk 12:15). En algunas ocasiones significa la manera de vida de uno (1Ti 2:2; 1Jo 2:16) o los medios para mantener la vida (Deu 24:6; 1Jo 3:17). Es el don de Dios, mediado por fe en Jesucristo (Joh 3:36; Joh 5:24; Rom 5:10; Rom 6:23; 1Jo 5:12). Involucrando el impartir una nueva naturaleza (2Pe 1:3-4), la nueva vida es transmitida al creyente ahora, con el resultado de que \u00e9ste tiene comuni\u00f3n con Dios en Cristo, la cual no es interrumpida por la muerte f\u00ed\u00adsica (1Th 5:10). Encontrar\u00e1 su perfecci\u00f3n y bendita realidad completa con Dios en la vida venidera (Rom 2:7; 2Co 5:4). Como Dios vivo (Deu 5:26; Psa 42:2; 1Th 1:9; 1Ti 3:15), el eterno y autoexistente, Dios posee vida absoluta en s\u00ed\u00ad mismo (Joh 5:26) y es la fuente y padre de toda vida (Psa 36:9; Joh 1:4; Joh 17:3; 1Jo 1:1-2; 1Jo 5:21).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>En la Biblia se usan 3 palabras para expresar \u00abvida\u00bb.<\/p>\n<p> 1- \u00abBios\u00bb: Es la vida f\u00ed\u00adsica, biol\u00f3gica, Luc 8:14, 1Ti 2:2, 1Jn 2:16.<\/p>\n<p> 2- \u00abPsyj\u00e9\u00bb: Vida ps\u00ed\u00adquica, \u00abalma\u00bb, lo que hace que el cuerpo no sea un cad\u00e1ver, Mat 2:20, Mat 8:35, Rom 11:3.<\/p>\n<p> 3- \u00abZo\u00e9\u00bb: Que abarca toda la vida, f\u00ed\u00adsica y sobrenatural. Se usa unas 180 veces en el N.T. y es la que se usa para decir \u00abvida eterna\u00bb, Jua 5:24-26, Luc 16:25, Rom 8:38.<\/p>\n<p> Hay 4 clases de \u00abvida\u00bb, al menos.<\/p>\n<p> 1- \u00abVida f\u00ed\u00adsica\u00bb: La que vivimos en la tierra, a la que morimos por la separaci\u00f3n del alma del cuerpo, y a la que se muere s\u00f3lo una vez, y despu\u00e9s, el juicio, Heb 9:27.<\/p>\n<p> 2- \u00abVida espiritual\u00bb: Que es la uni\u00f3n de la persona con Dios, a la que se muere por el \u00abpecado\u00bb, separ\u00e1ndose la persona de Dios, Gen 2:18, Rom 5:12, Rom 8:6, Col 3:3, Jua 3:16, Jua 3:36.<\/p>\n<p> 3- \u00abVida Eterna\u00bb: Vida divina del Cielo, eterna, que comienza ya aqu\u00ed\u00ad, en la tierra, por la fe, Jua 3:36, Jua 5:24.<\/p>\n<p> 3- \u00abCondenaci\u00f3n eterna\u00bb: Es una vida terrible, en el infierno, y comienza ya aqu\u00ed\u00ad, en la tierra, para los que no tienen fe, Jua 3:18, Jua 3:36.<\/p>\n<p> (\u00abInfierno\u00bb).<\/p>\n<p> Cristo es la fuente de toda la vida, y la vida misma, Jua 50:4, Jua 11:25, Jua 14:6.<\/p>\n<p> &#8211; El \u00ab\u00e1rbol de la vida\u00bb: Gen 2:9, Rev 2:7Rev 22:1-2.<\/p>\n<p> &#8211; El \u00ablibro de la vida\u00bb: Rev 4:3, Rev 20:1215, Luc 10:20, Fii.4:3.<\/p>\n<p> &#8211; El agua de la vida es gratis, Ap.22.<\/p>\n<p> 1,17, 21:6, Jua 4:14, Jua 7:37-38.<\/p>\n<p> Esta \u00abvida terrena\u00bb.<\/p>\n<p> &#8211; es como un soplo, Stg 4:14, Sal 39, Job 7:7, Gen 2:7.<\/p>\n<p> &#8211; una peregrinaci\u00f3n, Gen 47:9.<\/p>\n<p> &#8211; un suspiro, Sal 90:9.<\/p>\n<p> &#8211; un correo ligero, Job 9:25.<\/p>\n<p> &#8211; un sueno o ensueno, Sal 73:20, Sal 90:5.<\/p>\n<p> &#8211; una sombra, Eclt\u00e9s.6:12.<\/p>\n<p> &#8211; una flor o hierba, Job 14:2, 1 Ped.<\/p>\n<p> 24, Mat 5:25-33.<\/p>\n<p> Se describe.<\/p>\n<p> &#8211; como vana, Ect\u00e9s.6:12.<\/p>\n<p> &#8211; limitada, Job 7:1, Job 14:5.<\/p>\n<p> &#8211; corta, Job 14:1, Sal 189:47.<\/p>\n<p> &#8211; incierta, Stg 4:13-15.<\/p>\n<p> &#8211; llena de trabajos y luchas, Job 7:1, Job 7:14 : l, Efe 6:6.<\/p>\n<p> La \u00abvida eterna\u00bb: (ver \u00abCielo\u00bb).<\/p>\n<p> Es maravillosa, 1Co 3:9.<\/p>\n<p> &#8211; Es Cristo, Jua 11:25, Jua 14:6, 1 Jn. l 2.<\/p>\n<p> &#8211; Consiste en conocer a Dios y a Jesucristo, Jua 17:3.<\/p>\n<p> &#8211; Es dada por Dios, Jua 3:16, Rom 6:23. Por Cristo, Jua 6:27, Jua 10:28.<\/p>\n<p> &#8211; Es gratis, Rev 21:6, Rev 22:17, Jua 4:14.<\/p>\n<p> Se obtiene de gracia, por la \u00abfe\u00bb en Cristo o en Dios, Jua 3:15-16, 36,Jua 5:24 . \u00abcreen en Dios\u00bb los que cumplen sus mandamientos: (Deut.28), y \u00abcreen en Cristo\u00bb quienes hacen lo que El nos manda: (]n.14:15,21,23, 15:9,14).<\/p>\n<p> &#8211; Es el premio a las \u00abbuenas obras\u00bb hechas con la \u00abfe\u00bb, Mat 25:31-46, Rom 2:5-11, 1Co 2:5, Rev 20:11-15,  Efe 2:8-10, Jua 5:29, Mat 16:27.<\/p>\n<p> &#8211; Viviendo en la Iglesia, bautiz\u00e1ndose, con la Eucarist\u00ed\u00ada, Confesi\u00f3on, Mc.l6.<\/p>\n<p> 16, Jua 3:3, Jua 6:53, Jua 20:23.<\/p>\n<p> &#8211; Vendi\u00e9ndolo \u00abtodo\u00bb, Mat 19:16-21.<\/p>\n<p> &#8211; Aborreciendo nuestra vida, Jua 12:2425.<\/p>\n<p> Ver \u00abVida Eterna\u00bb a continuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>El t\u00e9rmino hebreo hayyim se traduce como v. en el AT. El origen de la v. est\u00e1 en Dios (\u2020\u0153&#8230; contigo est\u00e1 el manantial de la v.\u2020\u009d [Sal 36:9]). Uno de sus nombres es \u2020\u0153el Dios viviente\u2020\u009d (Deu 5:26; Jos 3:10), con el cual se le distingue de los \u00ed\u00addolos, dioses muertos, o que no son dioses. \u00e9l es el Dios que act\u00faa, el cual \u2020\u0153no desfallece ni se fatiga con cansancio\u2020\u009d (Isa 40:28). La v. es movimiento, acci\u00f3n. Los hebreos no ten\u00ed\u00adan el concepto de una v. contemplativa, sino aquella que se expresaba en actividad. Dios es quien da vida a todas las cosas. La v. aparece en la \u00faltima fase de la \u2020\u00a2creaci\u00f3n, cuando Dios cre\u00f3 \u2020\u0153los grandes monstruos marinos, y todo ser viviente que se mueve\u2020\u009d (Gen 1:21) y tambi\u00e9n al ser humano (\u2020\u0153&#8230; y sopl\u00f3 en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente\u2020\u009d [Gen 2:7]), concebido en el pensamiento hebreo como un cuerpo animado, un todo que no separa los conceptos de cuerpo y alma. La \u2020\u00a2muerte se introduce en la historia como consecuencia de la \u2020\u00a2ca\u00ed\u00adda. Dios hizo al hombre para vivir y la provisi\u00f3n para ello estaba en el \u2020\u00a2\u00e1rbol de la vida.<\/p>\n<p>La posesi\u00f3n de la v. es algo inestimable en el hombre (\u2020\u0153Piel por piel, todo lo que el hombre tiene dar\u00e1 por su v.\u2020\u009d [Job 2:4]; \u2020\u0153A\u00fan hay esperanza para todo aquel que est\u00e1 entre los vivos; porque mejor es perro vivo que le\u00f3n muerto\u2020\u009d [Ecl 9:4]). En la mente hebrea la v. no se pensaba como fen\u00f3meno, sino como la duraci\u00f3n del tiempo que Dios le permit\u00ed\u00ada al hombre estar en este mundo. Se consideraba que una larga v. constitu\u00ed\u00ada una bendici\u00f3n especial de Dios (\u2020\u0153&#8230; para que viv\u00e1is y os vaya bien, y teng\u00e1is largos d\u00ed\u00adas en la tierra que hab\u00e9is de poseer\u2020\u009d [Deu 5:33]; \u2020\u0153&#8230; lo saciar\u00e9 de larga v.\u2020\u009d [Sal 91:16]). As\u00ed\u00ad, se habla bien de Abraham, que \u2020\u0153muri\u00f3 &#8230; en buena vejez, anciano y lleno de a\u00f1os\u2020\u009d (Gen 25:8). Se expresa en diversos lugares la opini\u00f3n de los hombres sobre la brevedad de la v. (\u2020\u0153El hombre nacido de mujer, corto de d\u00ed\u00adas, y hastiado de sinsabores\u2020\u009d [Job 14:1]; \u2020\u0153El hombre es semejante a la vanidad; sus d\u00ed\u00adas son como la sombra que pasa\u2020\u009d [Sal 144:4]). Con todo, en momentos de desesperaci\u00f3n, cuando la mente est\u00e1 obnubilada por el dolor, es posible para el hombre llegar a aborrecer su vida, como le pas\u00f3 a Job (\u2020\u0153&#8230; abomino de mi vida; no he de vivir para siempre\u2020\u009d [Job 7:16]). La v. humana es un don de Dios, por lo cual se proh\u00ed\u00adbe el homicidio (\u2020\u0153Porque ciertamente demandar\u00e9 la sangre de vuestras v&#8230;. de mano del var\u00f3n su hermano demandar\u00e9 la v. del hombre\u2020\u009d [Gen 9:5]; \u2020\u0153No matar\u00e1s\u2020\u009d [Exo 20:13]).<br \/>\nel NT, la palabra es z\u00f6\u00eb, equivalente a v. El uso que se hace del t\u00e9rmino es muchas veces parecido al del AT, pero en algunas ocasiones el sentido incluye ideas que parecen provenir de la cultura griega. Dios es el dador de la vida (Rom 4:17). \u00e9l es \u2020\u0153quien da a todos vida y aliento y todas las cosas\u2020\u009d (Hch 17:25). \u00e9l es el \u2020\u0153Dios viviente\u2020\u009d (Mat 16:16) quien, al mismo tiempo, \u2020\u0153no es Dios de muertos, sino de vivos\u2020\u009d (Mat 22:32).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, LEYE<\/p>\n<p>ver, MUERTE, SEOL<\/p>\n<p>vet, Vida es aquello por lo cual un ser creado disfruta del lugar en el que el Creador lo ha puesto. Dios sopl\u00f3 en la nariz del hombre aliento de vida, \u00aby fue el hombre un ser viviente\u00bb (Gn. 2:7). Al entrar el pecado, el hombre pierde el derecho a esta vida, y Dios la reclama, diciendo: \u00abCiertamente demandar\u00e9 la sangre de vuestras vidas; de mano de todo animal la demandar\u00e9, y de mano del hombre; de mano del var\u00f3n su hermano demandar\u00e9 la vida del hombre\u00bb (Gn. 9:5) En ello se instituye la pena capital por el asesinato, nunca abrogada o alterada. En las Escrituras se reconoce la diferencia entre la \u00abvida\u00bb en un sentido moral y la \u00abexistencia\u00bb. Ello se ve en este pasaje: \u00ab\u00bfQui\u00e9n es el hombre que desea vida, que desea muchos d\u00ed\u00adas para ver el bien?\u00bb (Sal. 34:12). Aqu\u00ed\u00ad se ve al hombre deseando vida, deseando gozarla. Ello responde a la objeci\u00f3n de los que intentan negar el castigo eterno, afirmando que \u00abvivir para siempre\u00bb s\u00f3lo se afirma de los creyentes, como en Jn. 6:51, 58. Esto es cierto, pero muchos otros pasajes de las Escrituras demuestran que los malvados tendr\u00e1n existencia eterna. (V\u00e9ase CATIGO ETERNO, y su Bibliograf\u00ed\u00ada). El hombre, en su estado natural, es considerado moralmente muerto en pecados, y necesitando ser vivificado por el poder de Dios; o como viviendo en pecados, y necesitando aceptar la muerte a fin de poder vivir en Cristo (cfr. Ef. 2:1; Ro. 6:2, 11). Bibliograf\u00ed\u00ada: Pollock, A. J.:\u00bbEl Hades y el castigo eterno\u00bb (Ed. Buenas Nuevas, s\/f).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>La dignidad de la vida humana<\/p>\n<p>\tCuando decimos \u00abvida\u00bb nos referimos a esa realidad que nos circunda, en las plantas, animales y seres humanos. Pero ordinariamente nos referimos a la vida humana, aunque siempre con referencia a la fuente de la vida que es Dios. El ser humano, desde el primer momento de su concepci\u00f3n, es ya vida humana. El embri\u00f3n humano tiene ya la programaci\u00f3n de toda su vida posterior.<\/p>\n<p>\tEsa vida humana no es s\u00f3lo la de una realidad de animal racional, sino un \u00abmisterio\u00bb en todas sus fases, un don de Dios, un reflejo de la vida divina, creado a \u00abimagen\u00bb del mismo Dios (cfr. Gen 1,26-27). El hombre ha sido \u00abcoronado de gloria y esplendor\u00bb (Sal 86). En el ser humano podemos distinguir la vida personal, familiar, social, cultural, espiritual, moral&#8230; Ninguna autoridad humana tiene poder de quitar directamente la vida a los hermanos; la defensa de los inocentes y de la misma sociedad puede realizarse sin la pena de muerte (cfr. VS 56; CEC 2266-2267).<\/p>\n<p>\tLa vida es hermosa porque Dios creador es bueno, y merece vivirse porque en cualquier circunstancia puede convertirse en donaci\u00f3n. \u00abLa vida encuentra su centro, su sentido y su plenitud cuando se entrega\u00bb (EV 51). En todas las fases de su existir, el ser humano, cualquiera que sea su debilidad, puede hacerse donaci\u00f3n y contribuir al bien de toda la humanidad y de todo el cosmos. A pesar de las sombras de la noche, nosotros podemos participar de la mirada de Dios \u00abVio Dios que todo era muy bueno\u00bb (Gen 1,31).<\/p>\n<p>\tEl valor de la vida presente se mide por su trascendencia, pero es ya valor en s\u00ed\u00ad mismo. \u00abLa gloria de Dios es el hombre viviente y la vida del hombre es la visi\u00f3n de Dios\u00bb (San Ireneo, Adv. Haer., lib. IV 20,7,184). El fin \u00faltimo de la vida humana est\u00e1 en Dios. La espera de la vida eterna estimula \u00abla preocupaci\u00f3n de perfeccionar esta tierra\u00bb (GS 39). Por esta tensi\u00f3n hacia el m\u00e1s all\u00e1, la vida humana trasciende la muerte.<\/p>\n<p>\tLa Iglesia, pueblo de la vida<\/p>\n<p>\tLa Iglesia, como familia de creyentes en Cristo, es \u00abel pueblo de la vida y para la vida\u00bb (EV 78). Ella tiene como misi\u00f3n anunciar \u00abel Evangelio de la vida\u00bb (EV 50). Todo ser humano ha sido redimido por Cristo \u00abel autor de la vida\u00bb (Hech 3,15). Este evangelio ha de llegar al coraz\u00f3n de todo hombre, reforz\u00e1ndole en la esperanza. Hay que \u00abreconocer en cada rostro humano el rostro de Cristo\u00bb (EV 81). Este reconocimiento se realiza por la actitud del mandato del amor y de los servicios de caridad.<\/p>\n<p>\tA la vida se la descubre s\u00f3lo con \u00abmirada contemplativa\u00bb (EV 83), es decir, intuyendo el misterio de Dios escondido en ella. La vida humana es hermosa porque es capaz de libertad, responsabilidad, gratuidad, donaci\u00f3n. Toda vida humana o todo rostro humano es \u00abuna llamada a la mutua consideraci\u00f3n, al di\u00e1logo y a la solidaridad\u00bb (EV 83). Cada persona que se cruza en el camino de los hombres es un hermano confiado a la responsabilidad de todos.<\/p>\n<p>\tMisi\u00f3n, cultura de la vida<\/p>\n<p>\tLa cultura emergente a escala universal tiende a la valoraci\u00f3n de la eficacia, de la ganancia, del poseer y dominar, con detrimento de los valores \u00e9ticos permanentes. A veces se producen fen\u00f3menos que pueden calificarse de cultura de la muerte aborto, eutanasia, suicidio con colaboraci\u00f3n \u00ablegal\u00bb, opresi\u00f3n de pueblos pobres, imposici\u00f3n de anticonceptivos, esterilizaci\u00f3n etc. Esta realidad reclama un cambio cultural la cultura de la vida, la cultura del amor, \u00abla primac\u00ed\u00ada del ser sobre el tener\u00bb (EV 98).<\/p>\n<p>\tTodo creyente est\u00e1 llamado a actuar en favor de la vida, especialmente en sus fases m\u00e1s d\u00e9biles, a nivel personal, familiar, social e internacional. \u00abEl Evangelio pretende transformar desde dentro, renovar la misma humanidad; es como levadura que fermenta toda la masa (cfr. Mt 13,33) y, como tal, est\u00e1 destinado a impregnar todas las culturas y a animarlas desde dentro, para que expresen la verdad plena sobre el hombre y sobre su vida\u00bb (EV 95). La Madre de Jes\u00fas, que es la Vida, \u00abal dar a luz esta Vida, regener\u00f3 en cierto modo, a todos los que deb\u00ed\u00adan vivir por ella\u00bb (EV 102).<\/p>\n<p>Referencias Ancianos, espiritualidad (vida espiritual), familia, gloria de Dios, gracia (vida divina), hombre, infancia, juventud, matrimonio, muerte, persona-personalidad, salvaci\u00f3n, salud, tiempo.<\/p>\n<p>Lectura de documentos GS 14, 51; CEC 2258-2262; 2270-2275 (aborto); CEC 2276-2279 (eutanasia); EV 78-101 (y todo el documento).<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada H.J. LINK, Vida, en Diccionario Teol\u00f3gico del Nuevo Testamento (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1980-1984) IV, 354-364; F. MUSSNER, Vida, en Conceptos fundamentales de la Teolog\u00ed\u00ada (Madrid, Cristiandad, 1979) II, 868-873; A. SARMIENTO, El don de la vida ( BAC, Madrid, 1996). Ver referencias.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>El ideal del hombre es, para los evangelios sin\u00f3pticos, entrar en el reino de los cielos; para San Juan, conseguir la vida. Los sin\u00f3pticos no suelen utilizar el concepto de \u00abvida\u00bb o \u00abvida eterna\u00bb, y si lo hacen es en sentido escatol\u00f3gico (Mt 7,14; Mc 9,43). Por el contrario, San Juan habla s\u00f3lo dos veces del reino y tambi\u00e9n en sentido escatol\u00f3gico (Jn 3,35; 18,36). El cristiano debe estar decidido a perder la propia vida con tal de poseer la vida eterna (Jn 12,25). Pero \u00bfen qu\u00e9 consiste y c\u00f3mo se consigue esta vida? El Dios del A. T. es el Dios viviente, como una r\u00e9plica ir\u00f3nica a los \u00ed\u00addolos, que carecen de vida, que est\u00e1n muertos (1 Sam 20,3; 25,26; Sal 42,2). Dios es el origen de la vida y tiene sobre cualquier vida un poder omn\u00ed\u00admodo (Sal 36,10; 1 Sam 2,6; Sab 16,13). La vida es de Dios y en El est\u00e1 (Dt 30,19). Pero el Padre le dio al Hijo tener tambi\u00e9n la vida (Jn 5,11.26). El Hijo vive por el Padre (Jn6,58). Jesucristo es el dador de toda vida, material y espiritual (Jn 1,3-4), pues es el Dios verdadero, la vida eterna (Jn 5,20), y ha venido para que todos tengan vida abundante (Jn 10,10). El que tiene al Hijo, tiene la vida (1 Jn 5,12), y el que no vaya a El, no tendr\u00e1 vida (Jn 5,40); Jesucristo es el agua de la vida (Jn 4,14) y el pan de vida (Jn 6,48); por la resurrecci\u00f3n es la vida (Jn 11,25); tiene palabras de vida eterna (Jn 6,68), sus palabras son esp\u00ed\u00adritu y vida (Jn 6,63); por consiguiente, para poseer la vida, hay que recibir sus ense\u00f1anzas (Jn 5,24), y el que guarde su palabra, nunca ver\u00e1 la muerte (Jn 8,51). La vida que nos da Jesucristo es la vida eterna (Jn 5,24), una vida espiritual, la vida de la gracia; una vida que radica en el tiempo con una proyecci\u00f3n eterna, que la poseemos ya y que eternamente seguiremos posey\u00e9ndola (Jn 5,24), exactamente igual que la muerte espiritual est\u00e1 ya en el momento presente (Jn 5,24). Esta vida se posee con la fe en Jesucristo; el que no cree en El, permanece en la muerte (Jn 3,14).<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>(-> luz, logos). La Biblia puede interpretarse como el Libro de la Vida, es decir, como expresi\u00f3n de aquel proceso en que los hombres van descubriendo la vida de Dios y viviendo humanamente en ella, por ella.<\/p>\n<p>(1) Del Dios de la vida a Jes\u00fas, que es la Vida. El Dios b\u00ed\u00adblico se define como el Viviente (Elohim Havvim, Elohim Hay: 1 Sm 17,26.36; 2 Re i9,4; Is 37,17; etc.). Esa vida de Dios se expresa en el mundo entero, en las plantas y animales, pero sobre todo en el hombre en cuanto viviente del cosmos. En esa l\u00ed\u00adnea, la Biblia ha puesto de relieve otro tipo de vida espec\u00ed\u00adficamente humana (divina) que se interpreta como \u00abgracia*\u00bb, como expresi\u00f3n de una creatividad personal y de un encuentro amoroso con los dem\u00e1s. La antropolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica est\u00e1 vinculada desde el princi  pi\u00f3 al tema de la Vida, simbolizado en Gn 2-3 por el \u00ab\u00e1rbol* del centro del para\u00ed\u00adso\u00bb. Quiz\u00e1 pudi\u00e9ramos decir que el tema b\u00e1sico de la antropolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica es la b\u00fasqueda de la vida, tal como aparece por ejemplo en 1 Henoc y Sab, para expresarse plenamente en el mensaje de Jes\u00fas (el reino de Dios es la Vida) y en la experiencia de pascua* (Jes\u00fas es el Viviente). En el fondo, la vida del hombre se identifica con Dios, de tal forma que para los creyentes b\u00ed\u00adblicos la fe en Dios puede interpretarse como un tipo de fe en la Vida. S\u00f3lo en este contexto se puede hablar de Vida eterna. En el Nuevo Testamento esa misma vida que es Dios se identifica con Jes\u00fas, que es el camino, la verdad y la vida (cf. Jn 14,6). Para el evangelio de Juan, el atributo fundamental de Jes\u00fas es la vida, pues \u00e9l ha venido \u00abpara que los hombres tengan vida y la tengan en abundancia\u00bb (Jn 10,10).<\/p>\n<p>(2) Apocalipsis. El Apocalipsis puede interpretarse como Libro de la vida, tanto por la forma de entender a Dios y a Cristo como por el modo de expresar sus grandes signos. Dios aparece como aquel que Vive por los siglos (Ap 4,9), de forma que podemos llamarle el que Era, Es y Vendr\u00e1 (Ap 1,4.8). Juan le define como el Viviente (ds\u00f3n: 4,10) o quiz\u00e1 mejor el Dios que Vive (7,2; 15,7), en palabra que proviene del Antiguo Testamento. Jes\u00fas se muestra como aquel que estaba muerto y vive (cf. 1,18; 2,8), de manera que su mismo ser es resurrecci\u00f3n o victoria sobre la muerte, en contra de la Bestia que parece revivir (13,14), pero va a la perdici\u00f3n (17,8). La vida es Agua que el mismo Cordero Jes\u00fas, convirti\u00e9ndose en pastor, ofrece a sus ovejas (7,17), gratuitamente, desde el fondo de s\u00ed\u00ad mismo (21,6; 22,17), pues ella brota como un r\u00ed\u00ado que fluye del Trono que \u00e9l comparte (= es) con Dios, en la plaza de la gran Ciudad (22,1-5) La vida es Arbol, que Jes\u00fas tambi\u00e9n ha prometido (2,7) y que crece a los lados del r\u00ed\u00ado que fecunda la Ciudad para\u00ed\u00adso, ofreciendo sus frutos a modo de comida y sus hojas como medicina para los que vienen sin estar a\u00fan purificados (22,2.14.19). La vida es Corona de gloria y premio que el mismo Jes\u00fas ofrece a quienes se mantienen firmes en la gran tribulaci\u00f3n (2,10).<\/p>\n<p>Cf. J. R. Flecha, La vida en Cristo. Fundamentos de moral cristiana, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 2001.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>He aqu\u00ed\u00ad c\u00f3mo el ap\u00f3stol describe con pocas palabras la vida nueva que a todos nos gustar\u00ed\u00ada vivir y que esperamos pueda convertirse en la regla general de la humanidad: \u00abVivir con sobriedad, justicia y piedad en este mundo\u00bb.  En el centro de las tres caracter\u00ed\u00adsticas de la vida nueva est\u00e1 la justicia: la justicia es conformarse a todo lo que es justo, a las leyes divinas y humanas, es portarse como es debido en cualquier circunstancia, es dar a cada cual lo que le corresponde. La justicia es, por tanto, la virtud reguladora de todas las relaciones. En ella est\u00e1 la ra\u00ed\u00adz de la paz. Vivir en la justicia significa vivir hallando siempre la regla de conducta respecto a los valores, las personas, las situaciones y los objetivos.  La piedad significa tener familiaridad con Dios,    sentir su intimidad, con gusto y con alegr\u00ed\u00ada. Significa vivir las relaciones de justicia no con un rigor fr\u00ed\u00ado, sino como transparencia de la bondad y la ternura de Dios en la vida diaria, en todas las horas del d\u00ed\u00ada y no solamente durante la oraci\u00f3n.  Finalmente, la sobriedad es la templanza, la sabia utilizaci\u00f3n de los bienes de este mundo. No se trata de rechazar ning\u00fan bien temporal: m\u00e1s bien estamos llamados a valorar las cosas seg\u00fan su importancia y su m\u00e9rito, a saber ejercer el control y la disciplina sobre nuestros deseos: disciplina de los sentidos, del cuerpo, del esp\u00ed\u00adritu, de la vida, orden en las cosas, de forma que podamos vivir la justicia en el calor de la familiaridad con Dios.  Siguiendo con el texto de san Pablo, nos preguntamos: \u00bfes posible vivir estas realidades \u00aben este mundo\u00bb, en esta sociedad, en todo momento?  San Pablo responde: \u00abSe nos ha manifestado la gracia de Dios\u00bb. Es decir, la vida nueva es un don, una concesi\u00f3n gratuita que Dios nos hace. No es simplemente un ideal que nos propongamos y del que sabemos inexorablemente que estamos muy lejos: es una gracia que se nos ha manifestado.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>Es una realidad anal\u00f3gica. En el \u00e1mbito de las ciencias naturales no es posible definir la vida a trav\u00e9s de par\u00e1metros espec\u00ed\u00adficos. Es propio de la vida: la autos\u00ed\u00adntesis, es decir, tener un propio programa y la capacidad de desarrollarlo; la autoduplicaci\u00f3n, es decir, la capacidad de duplicar el programa; la adaptaci\u00f3n, es decir, la capacidad de adaptarse al ambiente (o de reaccionar a los est\u00ed\u00admulos ambientales) de manera que se haga posible la realizaci\u00f3n del programa. Desde el punto de vista filos\u00f3fico se puede decir que son propias de la vida la espontaneidad y la inmanencia. El ciclo vital tiene su principio en el mismo viviente y se concluye en \u00e9l tanto m\u00e1s \u00ed\u00adntimamente cuanto m\u00e1s alta es la forma de vida. Es propio del viviente tanto el poseerse a s\u00ed\u00ad mismo como el abrirse a su ambiente. En Dios la vida se identifica con su ser en cuanto plenitud de perfecci\u00f3n siempre en acto.<\/p>\n<p>A la luz de la revelaci\u00f3n, la vida en Dios es plenitud de conocimiento y de amor entre las tres divinas Personas, pose\u00ed\u00adda y comunicada. La vida divina participada a las criaturas espirituales en Cristo y en el Esp\u00ed\u00adritu constituye la vida eterna, iniciada va durante la existencia terrena.<\/p>\n<p>En el \u00e1mbito de la filosof\u00ed\u00ada griega, Arist\u00f3teles se\u00f1ala el principio de los seres vivos en el alma, \u00abentelequia primera de un cuerpo org\u00e1nico\u00bb distinguiendo diversos grados de vida: vegetativa, animal y finalmente el hombre, en quien se une al pensamiento (nous) como esp\u00ed\u00adritu que proviene de fuera. La vida plena y perfecta es la del motor inm\u00f3vil, \u00abpensamiento del pensamiento\u00bb.<\/p>\n<p>En la Biblia, en el Antiguo Testamento se emplea el t\u00e9rmino hajjah (griego, zoe) y mef\u00e9sh (griego, psych\u00e9). La vida se relaciona con la respiraci\u00f3n, con la sangre, con el movimiento. Para el hebreo es el bien mayor, a pesar de su brevedad. Llegar a \u00ed\u00ada vejez es una bendici\u00f3n especial (Job 42,17). Despu\u00e9s del pecado la vida sana y plena no es ya la vida real: el dolor y la muerte la hacen penosa, pero la vida es siempre un don de Dios al hombre, que tiene la finalidad de que \u00e9ste se una al Creador en el cumplimiento de su ley (Dt 4,1: Jr 2,13). La vida que trasciende la muerte aparece al hablar de los justos (2 Mac 723; Sab 3,1). En el Nuevo Testamento la principal novedad reside en el hecho de que Cristo es la vida (Jn 14,6). Por amor al Padre y a los suyos, \u00e9l \u2020\u0153da la vida\u00bb (Jn 10,11-15), pero la vuelve a tomar en la resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>El sentido de la vida se ensancha hasta llegar a indicar la vida eterna. En relaci\u00f3n con ella, la vida en la tierra queda relativizada (Mt 16,25). Para el cristiano, ya desde ahora su vida est\u00e1 escondida con Cristo en Dios (Col 3,3). La resurrecci\u00f3n final es el triunfo definitivo de la vida sobre la muerte (Ap 21,4; 20,14), va que entonces Dios ser\u00e1 todo en todos (1 Cor 15,28).<\/p>\n<p>Los pensadores cristianos de los primeros siglos trataron el tema de la vida a la luz de la relaci\u00f3n del hombre con Dios. Bajo el influjo neoplat\u00f3nico Agust\u00ed\u00adn se plantea el tema de la vida bienaventurada: Dios es la vida bienaventurada y, cuando el hombre se une a \u00e9l, vive en toda su plenitud y felicidad. San Bernardo (1090- 1 153) desarrolla una idea semejante. Distingue entre ser, sentir, vivir y vivir de forma bienaventurada. Solamente el alma humana es vida a semejanza del Verbo: vive en s\u00ed\u00ad misma y es fuente de vida. Despu\u00e9s del pecado est\u00e1 en un estado de \u00abmuerte vital\u00bb, del que s\u00f3lo puede resurgir con la ayuda del Verbo (Super camtica, 81,2,3 &#8211; 3,5).<\/p>\n<p>En el pensamiento escol\u00e1stico, santo Tom\u00e1s se enfrenta con el tema de la vida a partir de las categor\u00ed\u00adas aristot\u00e9licas, pero las trasciende. El alma humana, \u00fanica forma del cuerpo, le comunica la vida y el ser. Dios es vida espont\u00e1nea e inmanente, en sumo grado (S. Th. 1, q. 18, a. 3). El pensamiento moderno no mantiene la unidad sustancial del hombre y el dualismo cartesiano abre el camino a concepciones unilaterales de la vida como pura materia o puro esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>En el \u00e1mbito teol\u00f3gico contempor\u00e1neo, Teilhard de Chardin (1881-1955) ha concebido la evoluci\u00f3n c\u00f3smica como paso de la materia a la biosfera, y de \u00e9sta a la noosfera. El v\u00e9rtice de la evoluci\u00f3n se consigue a trav\u00e9s de la discontinuidad de la muerte por un paroxismo de vida, que lleva consigo la cristificaci\u00f3n del hombre y de todo el universo. Su posici\u00f3n fue Objeto de un Monitum del Santo Oficio (AAS 53 119.521 526).<\/p>\n<p>El Vaticano II subraya la importancia de la vida humana, tanto en su unidad de cuerpo y alma (GS t4) como en todas las dimensiones : social, familiar pol\u00ed\u00adtica, econ\u00f3mica, cultural (GS 46] 90).<\/p>\n<p>Actualmente se ha desarrollado un inter\u00e9s teol\u00f3gico particular por la vida humana en su corporeidad y en su relaci\u00f3n con el ambiente (ecolog\u00ed\u00ada).<\/p>\n<p>E. C Rava<\/p>\n<p>Bibl.: P. Sardi, Vida, en DTI, 1V, 615-637; F Mussner, Vida, en CFT, 1V 451-458; H. J: Link, Vida, en DTNT 1V 354-364; Cl. Tresmontant, Ensayo sobre el pensamiento hebreo, Madrid 1962; J L. Ruiz de la Pe\u00f1a, El problema alma-cuerpo, en Imagen de Dios, Sal Terrae, Santander 1988. 91-151.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. La vida y su desarrollo: 1. El fen\u00f3meno de la vida; 2. La vida, don de Dios; 3. El respeto de la vida. II. La vida en Cristo: 1. Jes\u00fas ante la realidad de la vida; 2. La experiencia de una vida transformada en la comunidad apost\u00f3lica; 3. La vida en Cristo seg\u00fan Pablo: a) Una vida escatol\u00f3gicamente determinada, b) Salvados por gracia, c) La vida nueva en Cristo, d) Una vida por el cosmos; 4. El don de la vida seg\u00fan Juan. III. La vida despu\u00e9s de la muerte: 1. Premisas veterotestamentarias; 2. Estar para siempre con el Se\u00f1or. IV. C\u00f3mo vive el cristiano: 1. Renacidos en el bautismo; 2. El Esp\u00ed\u00adritu en nuestros corazones; 3. No vivir ya como los paganos; 4. Una vida santa.<\/p>\n<p>I. LA VIDA Y SU DESARROLLO. De la vida se puede hablar en abstracto; pero es tambi\u00e9n antes que nada un hecho, un fen\u00f3meno concreto. Sin embargo, cada instante de vida se vive, incluso sin darse cuenta de ello, de manera refleja, a la luz de precomprensiones, de criterios de juicio, de sistemas de valoraci\u00f3n y de jerarqu\u00ed\u00adas de valores que forman parte de una determinada cultura. Por eso es posible preguntarse qu\u00e9 \u00abcultura\u00bb de la vida est\u00e1 presente en la Biblia, aunque falta en ella una teorizaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita, y los principios subyacentes hay que recabarlos de la presentaci\u00f3n concreta de los hechos -y de las reacciones humanas ante ellos- tal como est\u00e1 formulada en los textos, seg\u00fan el diverso g\u00e9nero literario.<\/p>\n<p>Por esta raz\u00f3n la investigaci\u00f3n sobre el sentido de la vida seg\u00fan la Biblia se abre con una panor\u00e1mica fenomenol\u00f3gico-descriptiva. La fuente es sobre todo el AT a causa de su riqueza de datos y de acontecimientos. El NT se citar\u00e1 en esta primera secci\u00f3n s\u00f3lo cuando su visi\u00f3n se aleja de la del AT.<\/p>\n<p>1. EL FEN\u00ed\u201cMENO DE LA VIDA. La ciencia contempor\u00e1nea nos ha habituado a observar tambi\u00e9n las formas m\u00e1s elementales de vida, como las de las bacterias y de los virus. El hombre del AT no sab\u00ed\u00ada nada de todo esto. Vida en sentido pleno era s\u00f3lo la del \/ hombre y de los \/ animales, y subordinadamente la de las plantas. Es verdad que el \u00e1rbol provocaba tambi\u00e9n entonces estupor por su vitalidad: puede durar siglos y de su tronco pueden brotar reto\u00f1os. En comparaci\u00f3n con \u00e9l, la vida humana puede parecer m\u00e1s fr\u00e1gil (Job 14:7-10). Por eso los \u00e1rboles grandes se convierten, como en los santuarios de los lugares altos (cananeos e israelitas), en el s\u00ed\u00admbolo de la fuerza vital universal y se lo puede utilizar como imagen de la perennidad de una dinast\u00ed\u00ada o de un pueblo (Isa 11:1). Sin embargo, la Biblia sabe que la del \u00e1rbol no es propiamente vida. Es significativo al respecto que, en el relato P de la creaci\u00f3n, se haga germinar y producir directamente de la tierra la hierba verde, las gramin\u00e1ceas y los \u00e1rboles frutales (G\u00e9n 1:11s), sin que tengan necesidad de la bendici\u00f3n divina para desarrollarse, como se dice, en cambio, de los animales. Estos \u00faltimos, como el hombre, son llamados nefes\u00bb hajjah, es decir, \u00abseres que respiran y viven\u00bb, justamente porque la causa natural de la vida se ve en la respiraci\u00f3n, que a su vez probablemente se cre\u00ed\u00ada que circulaba por la sangre, considerada tambi\u00e9n sede de la vida. Donde no hay sangre ni aliento, como en las plantas, no existe vida en sentido verdadero, es decir, vida como la del hombre. M\u00e1s a\u00fan; quiz\u00e1 se deba reconocer que ni siquiera los animales son considerados vivientes al igual que el hombre, si se admite que el verbo hebreo vivir (hajjah) no tiene nunca como sujeto activo animales, sino siempre al hombreo, m\u00e1s raramente, a Dios. Aun temiendo ir m\u00e1s all\u00e1 de lo debido, se tiene la sospecha de que ya el AT comprendi\u00f3 que la esencia de la vida aut\u00e9ntica est\u00e1 en pensar y en querer, es decir, justamente en esas complejas actividades humanas que no dejan nunca de suscitar aquellas significativas variaciones de la respiraci\u00f3n que han permitido a la lengua hebrea expresar casi todas las emociones y sentimientos que calificamos nosotros de espirituales con adjetivaciones y variantes de la terminolog\u00ed\u00ada de la respiraci\u00f3n [\/ Corporeidad II, 1].<\/p>\n<p>El verbo hebreo que equivale a vivir se puede usar tambi\u00e9n para significar reponerse o curar. Esto confirma que por vida, en sentido verdadero, se entiende habitualmente la vida sana, activa y plena. La enfermedad que debilita es considerada ya un anticipo real de la muerte, que ocupa el puesto de energ\u00ed\u00adas y espacios vitales. El \u00e1rbol de la vida, al cual el hombre no tiene ya acceso, era justamente el \u00e1rbol de la vida plena; no necesariamente de la inmortalidad, sino de la vida buena, la que el rey, en cuanto \u00abhijo\u00bb de Dios, estaba llamado a conservar y promover con su buen gobierno. Por eso la proclamaci\u00f3n \u00abviva el rey\u00bb en el rito de entronizaci\u00f3n quer\u00ed\u00ada significar la esperanza de que de su plenitud de poderes y de fuerza vital se le pudiese comunicar al pa\u00ed\u00ads y al pueblo la buena vida sin l\u00ed\u00admites.<\/p>\n<p>Con todo, esta vida fuerte, rica y plena no se puede disfrutar ya normalmente. El jard\u00ed\u00adn de los or\u00ed\u00adgenes es inaccesible y la edad de los hombres se ha abreviado mucho (G\u00e9n 6:3), el trabajo se ha vuelto fatigoso y poco productivo, el amor y la fecundidad est\u00e1n rodeados de contradicciones (G\u00e9n 3:16-24). El dolor, como anticipaci\u00f3n de la \/ muerte, domina la vida. S\u00f3lo rara vez se realiza el ideal de una vida Iargamente gozada (Qo 11,8) y de \u00abmorir despu\u00e9s de una ancianidad feliz, viejo y harto de a\u00f1os\u00bb (G\u00e9n 25:8), como Abrah\u00e1n. La vuelta final al polvo proyecta sobre el presente la conciencia de una disminuci\u00f3n irreparable de la fuerza vital; ahora es justamente la imagendel polvo lo que puede indicar qu\u00e9 es el hombre. La vida se ha convertido en un \u00abduro servicio\u00bb, como el del mercenario (Job 7:1). Se toca cada d\u00ed\u00ada con la mano la distancia entre una vida ideal y la fatiga de la vida real. Sin embargo, nadie duda, en todo el curso de la historia b\u00ed\u00adblica, desde Ad\u00e1n hasta Jes\u00fas, que esta vida justamente como es debe ser vivida, amada y custodiada. El deseo de la muerte no es permitido sino como desahogo de un \u00e1nimo exacerbado como el de Job, que, por lo dem\u00e1s, lo supera dial\u00e9cticamente con la voluntad de vivir a toda costa para encontrar a Dios y recibir de \u00e9l el don de la rehabilitaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n Jon\u00e1s desea morir. Considera moralmente insoportable la vida porque tiene un concepto equivocado de Dios y de sus planes. El final ir\u00f3nico de su suerte quiere recordar que al hombre le puede ocurrir siempre considerar humanamente intolerable la vida porque ignora cu\u00e1l es verdaderamente su sentido y lo que Dios intenta y puede sacar de ella. Esta capacidad del mundo b\u00ed\u00adblico de obedecer siempre al mandamiento de vivir por respeto al misterio de la vida y de Dios que la gobierna puede decirle mucho al hombre contempor\u00e1neo, que corre el riesgo de incurrir en el mismo error de Jon\u00e1s suponiendo la posibilidad de desear o incluso de provocar la muerte por presunta piedad o caridad.<\/p>\n<p>Como para toda la antig\u00fcedad, no tenemos la posibilidad de formular estad\u00ed\u00adsticas precisas y fiables sobre la duraci\u00f3n media de la vida, sobre la incidencia de epidemias y enfermedades, sobre la mortalidad infantil. Solamente podemos suponer -lo confirma tambi\u00e9n el cuadro evang\u00e9lico de multitudes de enfermos que asediaban a Jes\u00fas- que los disminuidos y enfermos eran muy numerosos y que, al vivir mezclados con la gente, comunicaban de manera inmediata a todos el sentido de lo precario y pesado del vivir. De ah\u00ed\u00ad viene la comprobaci\u00f3n de que la vida es breve, una sombra y un soplo (Job 14:1; Sal 144:4); aunque el c\u00e9lebre dicho del Sal 90:10, que fija el m\u00e1ximo de la ancianidad en los setenta-ochenta a\u00f1os, hace pensar que la longevidad no era infrecuente. Sin embargo, la comprobaci\u00f3n ah\u00ed\u00ad expresada de que \u00aben su mayor parte no son m\u00e1s que trabajos y miseria\u00bb, junto con la frecuente exhortaci\u00f3n sapiencia) a no descuidar la posibilidad que s\u00f3lo la juventud puede ofrecer, lleva a concluir que vivir deb\u00ed\u00ada sentirse m\u00e1s una obligaci\u00f3n y un deber que un placer espont\u00e1neo e ilimitado. La alegr\u00ed\u00ada de vivir era objeto de esperanza y de oraci\u00f3n, pero la mayor\u00ed\u00ada de la gente se contentaba probablemente con ir tirando cada d\u00ed\u00ada, sin detenerse demasiado a pensar si la vida val\u00ed\u00ada la pena vivirla. Esta reflexi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica, tan fuerte en el mundo moderno, probablemente estaba ausente de la cultura popular de la antig\u00fcedad b\u00ed\u00adblica [\/ Mal\/ Dolor].<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 se esperaba de la vida y qu\u00e9 la hac\u00ed\u00ada buena y hermosa? Tampoco a esta pregunta sobre los valores m\u00e1s deseados y buscados podemos responder sino con gran aproximaci\u00f3n. Las reflexiones de los sabios parecen poner en primer lugar la tranquilidad de la vida familiar: una mujer callada y d\u00f3cil, hijos respetuosos, una cosecha segura, aunque no muy abundante. La riqueza es una bendici\u00f3n, pero basta tambi\u00e9n con poco, con tal de que haya seguridad y paz. En la vida social no se mira a destacar o dominar, sino que se busca m\u00e1s bien lo que hoy llamar\u00ed\u00adamos un vivir tranquilo, para cuya consecuci\u00f3n hay que atender sobre todo a hablar con prudencia y a no irritar a los poderosos. Aun a riesgo de simplificar demasiado, se podr\u00ed\u00adan recordar como s\u00ed\u00adntesis de la buena vida los dos ideales, muy modestos y un tanto ge\u00f3rgicos, de<br \/>\nMiq 4:4 : \u00abCada cual se sentar\u00e1 bajo su parra, a la sombra de su higuera, y ninguno vendr\u00e1 a turbar su paz\u00bb, y de Zac 8:4 : \u00abAncianos y ancianas se sentar\u00e1n en las plazas de Jerusal\u00e9n; tendr\u00e1n un bast\u00f3n en la mano a causa de sus muchos a\u00f1os, y las calles de la ciudad estar\u00e1n llenas de ni\u00f1os y ni\u00f1as que jugar\u00e1n en sus plazas\u00bb. Darse por satisfecho con poco y contentarse incluso con el m\u00ed\u00adnimo parece ser el ideal del buen vivir tambi\u00e9n en la Palestina del NT si, como dice Jes\u00fas, \u00abla vida vale m\u00e1s que el alimento y el cuerpo m\u00e1s que el vestido\u00bb (Mat 6:25).<\/p>\n<p>Moderaci\u00f3n, sencillez, capacidad de gozar de lo poco y aceptaci\u00f3n serena y confiada del mandamiento divino de vivir a pesar de la agitaci\u00f3n y las dificultades, parecen ser, pues, los ideales m\u00e1s com\u00fanmente difundidos en todo el lapso de tiempo de la historia b\u00ed\u00adblica.<\/p>\n<p>2. LA VIDA, DON DE DIOS. El vivo sentido de la fragilidad y de lo precario de la vida se conjuga f\u00e1cilmente con la convicci\u00f3n de que la \u00fanica verdadera fuente y protecci\u00f3n de la vida est\u00e1 en Dios.<\/p>\n<p>La experiencia primaria de esta dependencia de Dios en el vivir se hizo probablemente a nivel comunitario antes que individual.<\/p>\n<p>El \u00e9xodo fue la experiencia de que el pueblo no ten\u00ed\u00ada en s\u00ed\u00ad mismo la fuerza de defender su identidad, y las vicisitudes del mar Rojo y del desierto revelaron la impotencia del pueblo ante la amenaza de la muerte. Alguna vez el miedo a morir de los israelitas fugitivos roz\u00f3 el p\u00e1nico, y la epopeya del \u00e9xodo es toda una demostraci\u00f3n de que s\u00f3lo Dios mantuvo con vida al pueblo exhausto y le hizo llegar a la meta. El desaliento ante las dificultades en la conquista de la tierra fue otra prueba de la impotencia del pueblo.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde la reflexi\u00f3n sobre la vida de los patriarcas puso en claro que tambi\u00e9n ellos hab\u00ed\u00adan experimentado continuas amenazas de muerte: Abrah\u00e1n se ve continuamente amenazado de perder al \u00fanico descendiente; y Jacob vivir\u00e1 con terror el encuentro con Esa\u00fa, que podr\u00ed\u00ada matarlo para vengar la primogenitura arrebatada a traici\u00f3n. Tambi\u00e9n la historia de Jos\u00e9 es una serie de continuas variaciones sobre el tema del peligro de muerte. Al final, la permanencia de la vida y de la descendencia aparece como fruto de una benevolencia gratuita de Dios; como objeto de una promesa que, por el hecho de ser divina, mantiene la esperanza con su car\u00e1cter irrevocable; pero que, por otro lado, le recuerda continuamente al hombre que no tiene \u00e9l el poder ni siquiera de conservar la vida que ha recibido como don. La historia de la monarqu\u00ed\u00ada se mueve en la misma l\u00ed\u00adnea: el reino de Jud\u00e1 est\u00e1 en el mayor peligro de caer justamente cuando se esfuerza en encontrar por s\u00ed\u00ad solo, a trav\u00e9s de alianzas pol\u00ed\u00adtico-militares, la fuerza para defenderse. Lo demuestran los sucesos ejemplares de Acaz, reducido al m\u00ed\u00adnimo justamente por haber invocado la ayuda de Asiria, con la cual intentaba salvarse, en vez de pedir el signo que Dios promet\u00ed\u00ada (Is 7). Al final, la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n en el 586 ser\u00e1 provocada precisamente por los intentos de autonom\u00ed\u00ada puestos en pr\u00e1ctica insensatamente durante el decenio siguiente a la primera derrota. La historia del pueblo es toda ella una demostraci\u00f3n anticipada del dicho del Se\u00f1or de que \u00abel que quiera salvar su vida la perder\u00e1\u00bb (Mat 16:25). La redacci\u00f3n de los libros prof\u00e9ticos, especialmente de Jerem\u00ed\u00adas y Ezequiel, pone de manifiesto justamente este principio fundamental: el reino ha ca\u00ed\u00addo por haber buscado la defensa de su supervivencia en algo que no era el \u00fanico verdadero Dios.<\/p>\n<p>De esta visi\u00f3n de la historia -sin excluir la aportaci\u00f3n de experiencias complementarias sacadas de la vida de los individuos- nace la conciencia de que la vida es don de Dios. Esta verdad se expresa de la forma m\u00e1s neta en el relato J de la creaci\u00f3n mediante la imagen de la infusi\u00f3n del aliento vital, el \u00fanico que hace al hombre animal viviente (G\u00e9n 2:7). Las concepciones biol\u00f3gicas del tiempo se utilizan aqu\u00ed\u00ad para expresar no tanto la modalidad del origen del hombre cuanto su total dependencia en el ser y en el obrar de Dios.<\/p>\n<p>Es posible que tradiciones a\u00fan m\u00e1s antiguas, de las que puede quedar una reliquia en G\u00e9n 9:6, expresaran una intuici\u00f3n an\u00e1loga explotando la tem\u00e1tica de la sangre, com\u00fan con otras culturas del Oriente antiguo. Tambi\u00e9n la tradici\u00f3n P, cuando habla del hombre \u00abcreado a imagen y semejanza de Dios\u00bb, expresa bien sea la dignidad del hombre -pero siempre como dada-, bien la conciencia de que s\u00f3lo su relaci\u00f3n dialogal con Dios lo hace tal. En la misma tradici\u00f3n P se expresa la dependencia total de la vida animal y humana (la vida verdadera, seg\u00fan se ha visto antes) de Dios por la necesidad de la bendici\u00f3n (G\u00e9n 1:22.28), a fin de que esas criaturas puedan ser fecundas y multiplicarse. No s\u00f3lo la vida en su esencia, sino tambi\u00e9n la buena vida, de la que hemos hablado, no es fruto, seg\u00fan J, de esfuerzos humanos. Pues est\u00e1 garantizada por el jard\u00ed\u00adn que Dios hab\u00ed\u00ada plantado y, en particular, por el \u00e1rbol de la vida. A \u00e9l se contrapone justamente, como precursor de muerte, el otro \u00e1rbol, el del conocimiento aut\u00f3nomo y universal, a cuyos frutos se accede no por obediencia a Dios, sino por instigaci\u00f3n de \u00abotro\u00bb (que no hay necesidad de precisar aqu\u00ed\u00ad qui\u00e9n es), el cual est\u00e1 en discordia y competencia con Dios. Detr\u00e1s de esta riqu\u00ed\u00adsima y docta simbolog\u00ed\u00ada se lee la afirmaci\u00f3n de que la vida del hombre est\u00e1 colocada ya desde el principio -y por tanto por su esencia- bajo el signo de la ambivalencia y del riesgo. Ning\u00fan automatismo o magia puede garantizarla, ni ninguna sabidur\u00ed\u00ada adquirida en fuentes que no sean Dios mismo puede desvelar el secreto que asegure su permanencia y su crecimiento. La vida viene de la libertad y la bendici\u00f3n de Dios; y cuando alcanza su culminaci\u00f3n en el hombre, se manifiesta como don que se juega en el \u00e1mbito de la libertad. S\u00f3lo su aceptaci\u00f3n como don, del que hay que renunciar a disponer aut\u00f3nomamente, reconoci\u00e9ndolo con gratitud y obediencia como proveniente de la libre benevolencia de Dios, hace que la vida pueda crecer como buena. La libre sumisi\u00f3n al mandato de Dios es, pues, la regla pr\u00e1ctica en la cual se traduce de manera inmediata la percepci\u00f3n profunda de la esencia de la vida como participaci\u00f3n en el don gratuito del Dios trascendente. El hecho de que la vida contin\u00fae, aunque entre trabajos y dolor, incluso despu\u00e9s de haber fallado completamente la libertad humana su cometido, demuestra a\u00fan m\u00e1s claramente que s\u00f3lo la libre decisi\u00f3n de Dios de estar a\u00fan m\u00e1s ben\u00e9volamente dispuesto hacia el hombre es el origen de la posibilidad que se le ofrece de seguir viviendo. Y tambi\u00e9n la urgencia de respetar el mandato se hace m\u00e1s fuerte.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad tiene su origen la concepci\u00f3n b\u00ed\u00adblica fundamental seg\u00fan la cual los mandamientos de Dios son la senda de la vida. Esta integraci\u00f3n ineludible de la \u00e9tica en la concepci\u00f3n de la vida es absolutamente central a todo el pensamiento b\u00ed\u00adblico. Encuentra expresi\u00f3n en formas diversas seg\u00fan las circunstancias hist\u00f3ricas y culturales. En<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>Estado de actividad. Existencia animada de un ser o duraci\u00f3n de esa existencia. Las formas de vida terrestres por lo general poseen la facultad de crecer, metabolizar, responder a est\u00ed\u00admulos externos y reproducirse. La palabra hebrea de la que se traduce vida en las Escrituras es jai\u00c2\u00b7y\u00ed\u00adm, y la griega, zo\u00c2\u00b7e. Tambi\u00e9n se utiliza el t\u00e9rmino hebreo n\u00e9\u00c2\u00b7fesch y el griego psy\u00c2\u00b7kje \u2014ambos significan \u2020\u0153alma\u2020\u009d\u2014 para hacer referencia a la vida, no en sentido abstracto, sino a la vida como persona o animal. (Comp\u00e1rese el uso que se les da a las palabras \u2020\u0153alma\u2020\u009d y \u2020\u0153vida\u2020\u009d en Job 10:1; Sl 66:9; Pr 3:22.) La vegetaci\u00f3n tiene vida en el sentido de que posee la facultad de crecer, reproducirse y adaptarse, pero no tiene vida como alma. En lo que respecta a la creaci\u00f3n inteligente, la vida en el sentido pleno equivale a existencia en estado perfecto y el derecho a disfrutarla.<\/p>\n<p>Jehov\u00e1 Dios es la fuente. La vida siempre ha existido porque Jehov\u00e1 Dios es el Dios vivo, la Fuente de la vida, y su existencia no tiene ni principio ni fin. (Jer 10:10; Da 6:20, 26; Jn 6:57; 2Co 3:3; 6:16; 1Te 1:9; 1Ti 1:17; Sl 36:9; Jer 17:13.) Dio vida a la primera de sus creaciones, la Palabra, su Hijo unig\u00e9nito. (Jn 1:1-3; Col 1:15.) Por medio de este Hijo, cre\u00f3 otros hijos ang\u00e9licos. (Job 38:4-7; Col 1:16, 17.) M\u00e1s tarde lleg\u00f3 a existir el universo f\u00ed\u00adsico (G\u00e9 1:1, 2), y en el tercero de los \u2020\u0153d\u00ed\u00adas\u2020\u009d creativos de la Tierra aparecieron las primeras formas de vida f\u00ed\u00adsica: la hierba, la vegetaci\u00f3n y los \u00e1rboles frutales. En el quinto d\u00ed\u00ada cre\u00f3 las primeras almas vivientes: los animales marinos y las criaturas voladoras aladas. En el sexto d\u00ed\u00ada llegaron a existir los animales terrestres y, finalmente, el hombre. (G\u00e9 1:11-13, 20-23, 24-31; Hch 17:25; v\u00e9anse CREACI\u00ed\u201cN; D\u00ed\u008dA.)<br \/>\nPor consiguiente, la aparici\u00f3n de la vida en la Tierra no tuvo que esperar a que se produjera una combinaci\u00f3n fortuita de elementos qu\u00ed\u00admicos en ciertas condiciones id\u00f3neas. Tal cosa no se ha observado jam\u00e1s y, de hecho, es imposible. La vida en la Tierra vino a la existencia como resultado de un mandato directo de Jehov\u00e1 Dios, la Fuente de la vida, y por la acci\u00f3n directa de su Hijo al llevar a cabo ese mandato. Solo la vida puede engendrar vida. El relato b\u00ed\u00adblico dice en todos los casos que lo creado produjo prole a su semejanza o \u2020\u0153seg\u00fan su g\u00e9nero\u2020\u009d. (G\u00e9 1:12, 21, 25; 5:3.) Los cient\u00ed\u00adficos se han dado cuenta de que verdaderamente existen marcadas divisiones entre los diferentes \u2020\u0153g\u00e9neros\u2020\u009d, y, adem\u00e1s de la cuesti\u00f3n de su origen, este ha sido el principal obst\u00e1culo a su teor\u00ed\u00ada de la evoluci\u00f3n. (V\u00e9ase GENERO.)<\/p>\n<p>Fuerza de vida y aliento. En las criaturas terrestres o \u2020\u0153almas\u2020\u009d se conjugan la fuerza activa de vida, o \u2020\u0153esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d que las anima, y el aliento que sustenta esa fuerza de vida. Tanto el esp\u00ed\u00adritu (fuerza de vida) como el aliento son provisiones de Dios; El puede destruir la vida quitando cualquiera de estas dos cosas. (Sl 104:29; Isa 42:5.) En el tiempo del Diluvio, los animales y los humanos se ahogaron; su aliento ces\u00f3 y la fuerza de vida se extingui\u00f3. \u2020\u0153Todo lo que ten\u00ed\u00ada activo en sus narices el aliento de la fuerza de vida [literalmente, \u2020\u0153todo en lo que [hab\u00ed\u00ada] el aliento de la fuerza activa (esp\u00ed\u00adritu) de vida en sus narices\u2020\u009d], a saber, cuanto hab\u00ed\u00ada en el suelo seco, muri\u00f3.\u2020\u009d (G\u00e9 7:22, nota; comp\u00e1rese con ATI, BAS, CI, CJ, DK, Mod, SA, Val; v\u00e9ase ESP\u00ed\u008dRITU.)<\/p>\n<p>Organismo. Todo lo que tiene vida, sea espiritual o carnal, posee un organismo o cuerpo. La vida en s\u00ed\u00ad misma es impersonal e incorp\u00f3rea, y simplemente constituye el principio vital. Al hablar de la clase de cuerpo con el que volver\u00ed\u00adan las personas resucitadas, el ap\u00f3stol Pablo explica que en la creaci\u00f3n hay diferentes clases de cuerpos, en funci\u00f3n del ambiente para el que hayan sido creados. Dice en cuanto a los que viven en la Tierra: \u2020\u0153No toda carne es la misma carne, sino que hay una de la humanidad, y hay otra carne del ganado, y otra carne de las aves, y otra de los peces\u2020\u009d. Tambi\u00e9n menciona que \u2020\u0153hay cuerpos celestes, y cuerpos terrestres; mas la gloria de los cuerpos celestes es de una clase, y la de los cuerpos terrestres es de una clase diferente\u2020\u009d. (1Co 15:39, 40.)<br \/>\nLa Encyclop\u00e6dia Britannica (edici\u00f3n de 1942, vol. 14, p\u00e1g. 42) dice con respecto a la diferencia de la carne de los diversos cuerpos terrestres: \u2020\u0153Otra caracter\u00ed\u00adstica es la individualidad qu\u00ed\u00admica que se manifiesta en todas partes, pues cada tipo distinto de organismo parece tener alguna prote\u00ed\u00adna propia y distintiva, y un ritmo o tasa de metabolismo que le caracteriza. As\u00ed\u00ad que, considerando la cualidad general de la persistencia en el metabolismo continuo, hay tres hechos fundamentales: 1) la s\u00ed\u00adntesis de prote\u00ed\u00adnas que compensa la descomposici\u00f3n de las mismas, 2) la aparici\u00f3n de dichas prote\u00ed\u00adnas en un estado coloidal y 3) su car\u00e1cter espec\u00ed\u00adfico entre los diferentes tipos\u2020\u009d. (Bastardillas nuestras.)<\/p>\n<p>La transmisi\u00f3n de la fuerza de vida. Jehov\u00e1 dio origen a la fuerza de vida de las primeras criaturas de cada \u2020\u0153g\u00e9nero\u2020\u009d (por ejemplo: de la primera pareja humana), fuerza de vida que podr\u00ed\u00ada transmitirse despu\u00e9s a la prole por medio de la reproducci\u00f3n. Tras la concepci\u00f3n, los mam\u00ed\u00adferos le aportan ox\u00ed\u00adgeno y otros nutrientes a la criatura hasta el momento de su nacimiento, cuando esta ya empieza a respirar por s\u00ed\u00ad misma, lactar y, finalmente, comer.<br \/>\nCuando Dios cre\u00f3 a Ad\u00e1n, form\u00f3 su cuerpo, que necesitaba tanto el esp\u00ed\u00adritu (fuerza de vida) como la respiraci\u00f3n para poder vivir y mantenerse vivo. En G\u00e9nesis 2:7 se dice que Dios procedi\u00f3 a \u2020\u0153soplar en sus narices el aliento [forma de nescha\u00c2\u00b7m\u00e1h] de vida, y el hombre vino a ser alma viviente\u2020\u009d. La expresi\u00f3n \u2020\u0153aliento de vida\u2020\u009d debe referirse a algo m\u00e1s que el mero hecho de respirar. Dios puso en Ad\u00e1n el esp\u00ed\u00adritu o germen de vida, as\u00ed\u00ad como el sistema respiratorio para sostenerla. Fue entonces cuando Ad\u00e1n se convirti\u00f3 en persona viviente y pudo dar expresi\u00f3n a las caracter\u00ed\u00adsticas de su personalidad, como tambi\u00e9n demostrar mediante la facultad del habla y sus acciones que era superior a los animales, que era un \u2020\u0153hijo de Dios\u2020\u009d, hecho a Su imagen y semejanza. (G\u00e9 1:27; Lu 3:38.)<br \/>\nLa vida del hombre y de los animales depende de la fuerza de vida iniciada en el primer ejemplar de cada especie y de la funci\u00f3n de la respiraci\u00f3n, esencial para sostenerla. La ciencia biol\u00f3gica da testimonio de este hecho por la distinci\u00f3n que hace entre muerte som\u00e1tica o real (tambi\u00e9n llamada muerte cl\u00ed\u00adnica), que es el cese absoluto de las funciones del cerebro, sistema circulatorio y respiratorio (el cuerpo como una unidad organizada est\u00e1 muerto), y la muerte de los tejidos (tambi\u00e9n llamada muerte biol\u00f3gica o muerte absoluta), que significa la desaparici\u00f3n de toda actividad biol\u00f3gica en los tejidos y c\u00e9lulas del cuerpo. As\u00ed\u00ad que aunque se haya producido la muerte som\u00e1tica, la fuerza de vida todav\u00ed\u00ada subsiste en las c\u00e9lulas de los tejidos del cuerpo, hasta que finalmente toda c\u00e9lula muere por completo (muerte de los tejidos).<\/p>\n<p>Muerte y envejecimiento. Tanto la vida vegetal como animal son transitorias. Sin embargo, para los cient\u00ed\u00adficos subsiste un interrogante: \u00bfpor qu\u00e9 envejece y muere el hombre?<br \/>\nCierto sector de la ciencia supone que toda c\u00e9lula tiene una duraci\u00f3n de vida determinada gen\u00e9ticamente. En apoyo de esta idea se remiten a experimentos realizados con c\u00e9lulas cultivadas artificialmente cuya mitosis se detuvo despu\u00e9s de la quincuag\u00e9sima divisi\u00f3n. No obstante, hay cient\u00ed\u00adficos que afirman que dichos experimentos no explican por qu\u00e9 envejece todo el organismo. Aun se barajan otras explicaciones, como, por ejemplo, la teor\u00ed\u00ada de que el cerebro libera hormonas que desempe\u00f1an un importante papel en el proceso de envejecimiento y muerte. Sin embargo, el comentario del m\u00e9dico Roy L. Walford respecto a este tema pone de manifiesto la necesidad de ser cautos a la hora de mostrar preferencia por una u otra explicaci\u00f3n. Walford dijo: \u2020\u0153No debe alarmar, ni siquiera sorprender, el hecho de que pueda demostrarse que el paradigma de Hayflick [la teor\u00ed\u00ada de que el envejecimiento es un factor gen\u00e9tico intraconstruido en la c\u00e9lula] est\u00e1 errado o pueda reemplazarse por otro mejor, que en \u00faltima instancia tambi\u00e9n podr\u00ed\u00ada ser falso. Toda teor\u00ed\u00ada puede ser cierta en su momento\u2020\u009d (Maximun Life Span, 1983, p\u00e1g. 75).<br \/>\nCuando se analizan los descubrimientos y conclusiones a las que llega la ciencia, se puede ver que la mayor\u00ed\u00ada de los cient\u00ed\u00adficos no atribuyen el origen de la vida al Creador, y esperan descubrir por sus propios medios el secreto del envejecimiento y de la muerte con la intenci\u00f3n de prolongar la esperanza de vida indefinidamente. Pasan por alto que fue el propio Creador quien sentenci\u00f3 a muerte a la primera pareja humana e hizo que esa sentencia se cumpliese de un modo que al hombre no le es posible comprender plenamente. De manera parecida, Dios reserva el premio de la vida eterna a todo aquel que ejerza fe en su Hijo. (G\u00e9 2:16, 17; 3:16-19; Jn 3:16.)<\/p>\n<p>Ad\u00e1n perdi\u00f3 la vida para s\u00ed\u00ad mismo y para su prole. Cuando Dios cre\u00f3 a Ad\u00e1n, puso en el jard\u00ed\u00adn de Ed\u00e9n el \u2020\u0153\u00e1rbol de la vida\u2020\u009d. (G\u00e9 2:9.) El fruto de este \u00e1rbol no ten\u00ed\u00ada ninguna cualidad intr\u00ed\u00adnseca que impartiese vida; m\u00e1s bien, representaba la garant\u00ed\u00ada de vivir \u2020\u0153hasta tiempo indefinido\u2020\u009d que Dios otorgar\u00ed\u00ada a aquel que recibiese su permiso para comer del fruto. Como Dios coloc\u00f3 el \u00e1rbol en el jard\u00ed\u00adn con alg\u00fan prop\u00f3sito, a Ad\u00e1n sin duda se le hubiese permitido comer de su fruto una vez que hubiera demostrado su fidelidad hasta un grado que Dios considerara satisfactorio y suficiente. Despu\u00e9s que Ad\u00e1n transgredi\u00f3, se le impidi\u00f3 comer del \u00e1rbol. Jehov\u00e1 dijo: \u2020\u0153Ahora, para que no alargue la mano y efectivamente tome fruto tambi\u00e9n del \u00e1rbol de la vida y coma y viva hasta tiempo indefinido&#8230;\u2020\u009d. Seguidamente hizo valer su palabra; no permitir\u00ed\u00ada que alguien indigno de la vida viviese en el jard\u00ed\u00adn que hab\u00ed\u00ada sido creado para personas justas y comiese del \u00e1rbol de la vida. (G\u00e9 3:22, 23.)<br \/>\nAd\u00e1n, que hab\u00ed\u00ada disfrutado de vida perfecta \u2014cuya continuidad estaba condicionada a su obediencia a Jehov\u00e1 (G\u00e9 2:17; Dt 32:4)\u2014, experiment\u00f3 entonces la operaci\u00f3n del pecado y su fruto: la muerte. Sin embargo, segu\u00ed\u00ada teniendo gran energ\u00ed\u00ada vital. Incluso en su triste situaci\u00f3n, aislado de Dios y de la verdadera espiritualidad, vivi\u00f3 novecientos treinta a\u00f1os antes de que lo abatiese la muerte. Mientras tanto, pudo transmitir a sus descendientes una medida de vida, no su plenitud, que permiti\u00f3 a muchos de ellos vivir de setecientos a novecientos a\u00f1os. (G\u00e9 5:3-32.) Santiago, el medio hermano de Jes\u00fas, explica el proceso que se dio en Ad\u00e1n: \u2020\u0153Cada uno es probado al ser provocado y cautivado por su propio deseo. Entonces el deseo, cuando se ha hecho fecundo, da a luz el pecado; a su vez, el pecado, cuando se ha realizado, produce la muerte\u2020\u009d. (Snt 1:14, 15.)<\/p>\n<p>Lo que el hombre necesita para vivir. La inmensa mayor\u00ed\u00ada de los investigadores cient\u00ed\u00adficos no solo pasan por alto la raz\u00f3n por la que muere la humanidad, sino, lo que es m\u00e1s importante, desconoce cu\u00e1l es el requisito principal para alcanzar la vida eterna. Si bien es necesario que el cuerpo humano se alimente con regularidad, respire, beba y coma, hay algo mucho m\u00e1s importante para la conservaci\u00f3n de la vida. Jehov\u00e1 hizo referencia a esto en su Palabra al decir: \u2020\u0153No solo de pan vive el hombre, sino que de toda expresi\u00f3n de la boca de Jehov\u00e1 vive el hombre\u2020\u009d. (Dt 8:3.) Jesucristo repiti\u00f3 este mismo principio y dijo adem\u00e1s: \u2020\u0153Mi alimento es hacer la voluntad del que me envi\u00f3 y terminar su obra\u2020\u009d. (Jn 4:34; Mt 4:4.) En otra ocasi\u00f3n dijo: \u2020\u0153As\u00ed\u00ad como me envi\u00f3 el Padre viviente y yo vivo a causa del Padre, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n el que se alimenta de m\u00ed\u00ad, s\u00ed\u00ad, ese mismo vivir\u00e1 a causa de m\u00ed\u00ad\u2020\u009d. (Jn 6:57.)<br \/>\nCuando Dios cre\u00f3 al hombre, lo hizo a su imagen, seg\u00fan su semejanza. (G\u00e9 1:26, 27.) Como es natural, no a Su imagen y semejanza f\u00ed\u00adsica, pues Dios es un esp\u00ed\u00adritu y el hombre es de carne. (G\u00e9 6:3; Jn 4:24.) Es decir, el hombre, a diferencia de los \u2020\u0153animales irracionales\u2020\u009d (2Pe 2:12), pod\u00ed\u00ada ejercer la facultad de la raz\u00f3n, tendr\u00ed\u00ada atributos como los de Dios: amor, sentido de justicia, sabidur\u00ed\u00ada y poder. (Comp\u00e1rese con Col 3:10.) Pod\u00ed\u00ada entender el porqu\u00e9 de su existencia y lo que el Creador requer\u00ed\u00ada de \u00e9l. Por consiguiente, a diferencia de los animales, ten\u00ed\u00ada capacidad espiritual, pod\u00ed\u00ada expresar su aprecio por el Creador y adorarlo. Esta capacidad cre\u00f3 una necesidad en Ad\u00e1n: necesitaba algo m\u00e1s que alimento f\u00ed\u00adsico; necesitaba sustento espiritual. Y para poder disfrutar de bienestar mental y f\u00ed\u00adsico, ten\u00ed\u00ada que ejercitar su espiritualidad.<br \/>\nDe manera que no puede haber una continuidad indefinida de la vida independientemente de Jehov\u00e1 Dios y sus provisiones espirituales. Jes\u00fas dijo sobre vivir para siempre: \u2020\u0153Esto significa vida eterna, el que est\u00e9n adquiriendo conocimiento de ti, el \u00fanico Dios verdadero, y de aquel a quien t\u00fa enviaste, Jesucristo\u2020\u009d. (Jn 17:3.)<\/p>\n<p>Regeneraci\u00f3n. Con el fin de que el hombre pueda recuperar la perfecci\u00f3n corporal y la perspectiva de vivir para siempre, Jehov\u00e1 ha provisto la verdad, \u2020\u0153la palabra de vida\u2020\u009d. (Jn 17:17; Flp 2:16.) El seguir la verdad proporcionar\u00e1 un conocimiento de la provisi\u00f3n que Dios ha hecho de Jesucristo, que se dio a s\u00ed\u00ad mismo \u2020\u0153en rescate en cambio por muchos\u2020\u009d. (Mt 20:28.) \u00danicamente a trav\u00e9s de esta provisi\u00f3n se puede restablecer al hombre a la plenitud en sentido espiritual y f\u00ed\u00adsico. (Hch 4:12; 1Co 1:30; 15:23-26; 2Co 5:21; v\u00e9ase RESCATE.)<br \/>\nPor lo tanto, la regeneraci\u00f3n a la vida viene por medio de Jesucristo. Se dice que \u00e9l es \u2020\u0153el \u00faltimo Ad\u00e1n [&#8230;] un esp\u00ed\u00adritu dador de vida\u2020\u009d. (1Co 15:45.) Se le llama prof\u00e9ticamente \u2020\u0153Padre Eterno\u2020\u009d (Isa 9:6), y se le identifica como el que \u2020\u0153derram\u00f3 su alma hasta la mism\u00ed\u00adsima muerte\u2020\u009d y que la \u2020\u02dcpuso como ofrenda por la culpa\u2020\u2122. Como tal \u2020\u0153Padre\u2020\u009d, puede regenerar a la humanidad, dando as\u00ed\u00ad vida a los que son obedientes y ejercen fe en la ofrenda de su alma. (Isa 53:10-12.)<\/p>\n<p>La esperanza de los hombres de tiempos antiguos. Los fieles de la antig\u00fcedad ten\u00ed\u00adan la esperanza de vivir. El ap\u00f3stol Pablo hace notar este hecho. Se remonta al tiempo de la prole de Abrah\u00e1n antes de que se diera la Ley y habla de s\u00ed\u00ad mismo, un hebreo, como si estuviese vivo entonces, en el sentido de que era un descendiente en potencia de sus antepasados. Dice: \u2020\u0153Yo estaba vivo en otro tiempo aparte de ley; mas cuando lleg\u00f3 el mandamiento, el pecado revivi\u00f3, pero yo mor\u00ed\u00ad. Y el mandamiento que era para vida, este hall\u00e9 que fue para muerte\u2020\u009d. (Ro 7:9, 10; comp\u00e1rese con Heb 7:9, 10.) Hombres como Abel, Enoc, No\u00e9 y Abrah\u00e1n esperaban en Dios. Cre\u00ed\u00adan en la \u2020\u0153descendencia\u2020\u009d o simiente que magullar\u00ed\u00ada la cabeza de la serpiente, lo que significar\u00ed\u00ada liberaci\u00f3n (G\u00e9 3:15; 22:16-18); esperaban que llegase el Reino de Dios, la \u2020\u0153ciudad que tiene fundamentos verdaderos\u2020\u009d, y cre\u00ed\u00adan en una resurrecci\u00f3n de los muertos. (Heb 11:10, 16, 35.)<br \/>\nJehov\u00e1 dijo cuando dio la Ley: \u2020\u0153Tienen que guardar mis estatutos y mis decisiones judiciales, los cuales, si el hombre los hace, entonces tendr\u00e1 que vivir por medio de ellos\u2020\u009d. (Le 18:5.) Seguramente, cuando los israelitas recibieron la Ley, la aceptaron como una v\u00ed\u00ada que abr\u00ed\u00ada ante ellos la esperanza de la vida. La Ley era \u2020\u02dcsanta y justa\u2020\u2122, y todo aquel que pudiese cumplir a plenitud sus normas quedar\u00ed\u00ada marcado como persona absolutamente justa. (Ro 7:12.) No obstante, en lugar de dar vida, puso de manifiesto la condici\u00f3n imperfecta y pecaminosa de los israelitas, as\u00ed\u00ad como de la humanidad en general. Adem\u00e1s, la Ley condenaba a muerte a los jud\u00ed\u00ados. (G\u00e1l 3:19; 1Ti 1:8-10.) Pablo dijo: \u2020\u0153Cuando lleg\u00f3 el mandamiento, el pecado revivi\u00f3, pero yo mor\u00ed\u00ad\u2020\u009d. Por consiguiente, la Ley no pod\u00ed\u00ada dar vida.<br \/>\nEl ap\u00f3stol razona: \u2020\u0153Si se hubiera dado una ley capaz de dar vida, la justicia realmente habr\u00ed\u00ada sido por medio de ley\u2020\u009d. (G\u00e1l 3:21.) Entonces, como la Ley hab\u00ed\u00ada condenado a los jud\u00ed\u00ados, estos ya no solo eran pecadores como prole de Ad\u00e1n, sino que tambi\u00e9n estaban bajo una incapacidad adicional. Por esta raz\u00f3n Cristo muri\u00f3 en un madero de tormento. Pablo dijo: \u2020\u0153Cristo, por compra, nos libr\u00f3 de la maldici\u00f3n de la Ley, llegando a ser una maldici\u00f3n en lugar de nosotros, porque est\u00e1 escrito: \u2020\u02dcMaldito es todo aquel que es colgado en un madero\u2020\u2122\u2020\u009d. (G\u00e1l 3:13.) Al remover este obst\u00e1culo (la maldici\u00f3n que se acarrearon los jud\u00ed\u00ados por quebrantar la Ley), Jesucristo quit\u00f3 de delante de los jud\u00ed\u00ados la barrera que les imped\u00ed\u00ada alcanzar la vida, d\u00e1ndoles as\u00ed\u00ad la oportunidad de conseguirla. De este modo, su rescate pod\u00ed\u00ada beneficiarles a ellos y tambi\u00e9n a otras personas.<\/p>\n<p>La vida eterna: recompensa de Dios. En todo el registro b\u00ed\u00adblico se manifiesta que la esperanza de los siervos de Jehov\u00e1 ha sido la de recibir vida eterna de Su parte. Esta esperanza los ha animado a mantener fidelidad. No es una expectativa ego\u00ed\u00adsta. El ap\u00f3stol escribe: \u2020\u0153Adem\u00e1s, sin fe es imposible serle de buen agrado, porque el que se acerca a Dios tiene que creer que \u00e9l existe y que llega a ser remunerador de los que le buscan sol\u00ed\u00adcitamente\u2020\u009d. (Heb 11:6.) Dios es remunerador, y esa es una de las cualidades por las que merece la plena devoci\u00f3n de sus criaturas.<\/p>\n<p>Inmortalidad, incorrupci\u00f3n, vida divina. La Biblia dice que Jehov\u00e1 es inmortal e incorruptible. (1Ti 1:17.) Su Hijo ha sido la primera criatura a la que El ha concedido estos dones. Cuando el ap\u00f3stol Pablo escribi\u00f3 a Timoteo, Cristo era el \u00fanico que hab\u00ed\u00ada recibido la inmortalidad. (1Ti 6:16.) No obstante, tambi\u00e9n se les ha prometido a los hermanos espirituales de Cristo. (Ro 2:7; 1Co 15:53, 54.) Ellos tambi\u00e9n llegan a ser part\u00ed\u00adcipes de la \u2020\u0153naturaleza divina\u2020\u009d, part\u00ed\u00adcipes con Cristo en su gloria. (2Pe 1:4.) Los \u00e1ngeles son criaturas celestiales, pero no son inmortales, pues los que se vuelven demonios ser\u00e1n destruidos. (Mt 25:41; Lu 4:33, 34; Rev 20:10, 14; v\u00e9anse INCORRUPCI\u00ed\u201cN; INMORTALIDAD.)<\/p>\n<p>Vida terrestre sin corrupci\u00f3n. \u00bfCon qu\u00e9 esperanza cuenta el resto de la humanidad que no recibe vida celestial? Jes\u00fas dijo: \u2020\u0153Porque tanto am\u00f3 Dios al mundo que dio a su Hijo unig\u00e9nito, para que todo el que ejerce fe en \u00e9l no sea destruido, sino que tenga vida eterna\u2020\u009d. (Jn 3:16.) En la par\u00e1bola de las ovejas y las cabras, las personas de las naciones que han sido juzgadas como ovejas y separadas a la diestra de Jes\u00fas parten \u2020\u0153a la vida eterna\u2020\u009d. (Mt 25:46.) Pablo habla de los \u2020\u0153hijos de Dios\u2020\u009d y \u2020\u0153coherederos con Cristo\u2020\u009d, y dice que \u2020\u0153la expectaci\u00f3n anhelante de la creaci\u00f3n aguarda la revelaci\u00f3n de los hijos de Dios\u2020\u009d. Luego pasa a decir: \u2020\u0153La creaci\u00f3n misma tambi\u00e9n ser\u00e1 libertada de la esclavitud a la corrupci\u00f3n y tendr\u00e1 la gloriosa libertad de los hijos de Dios\u2020\u009d. (Ro 8:14-23.) Cuando Ad\u00e1n fue creado como humano perfecto, era un \u2020\u0153hijo de Dios\u2020\u009d. (Lu 3:38.) La visi\u00f3n prof\u00e9tica de Revelaci\u00f3n 21:1-4 se\u00f1ala al tiempo en el que existir\u00e1 \u2020\u0153un nuevo cielo\u2020\u009d y \u2020\u0153una nueva tierra\u2020\u009d, y promete que entonces \u2020\u0153la muerte no ser\u00e1 m\u00e1s, ni existir\u00e1 ya m\u00e1s lamento ni clamor ni dolor\u2020\u009d. Como esta no es una promesa para las criaturas celestiales, sino espec\u00ed\u00adficamente para \u2020\u0153la humanidad\u2020\u009d, da la garant\u00ed\u00ada de que habr\u00e1 una nueva sociedad humana terrestre que vivir\u00e1 bajo el \u2020\u0153nuevo cielo\u2020\u009d y experimentar\u00e1 el restablecimiento de la mente y el cuerpo hasta tener salud completa y vida eterna como \u2020\u0153hijos de Dios\u2020\u009d terrestres.<br \/>\nEn el mandato que Dios dio a Ad\u00e1n estaba impl\u00ed\u00adcito que Ad\u00e1n no morir\u00ed\u00ada si obedec\u00ed\u00ada. (G\u00e9 2:17.) Lo mismo es cierto de la humanidad obediente; cuando su \u00faltimo enemigo, la muerte, sea reducida a la nada, no habr\u00e1 en el cuerpo de la persona obediente ning\u00fan pecado que obre en \u00e9l para ocasionarle la muerte. Vivir\u00e1 hasta tiempo indefinido. (1Co 15:26.) La muerte ser\u00e1 reducida a la nada al final del reinado de Cristo, que, seg\u00fan el libro de Revelaci\u00f3n, durar\u00e1 mil a\u00f1os. En este libro se dice que los que ser\u00e1n reyes y sacerdotes con Cristo \u2020\u02dcllegar\u00e1n a vivir, y reinar\u00e1n con el Cristo por mil a\u00f1os\u2020\u2122. \u2020\u0153Los dem\u00e1s de los muertos\u2020\u009d, que no llegar\u00e1n a vivir \u2020\u02dchasta que se terminen los mil a\u00f1os\u2020\u2122, tienen que ser los que sigan con vida al fin de los mil a\u00f1os, pero antes de que Satan\u00e1s sea liberado del abismo y traiga la prueba decisiva para la humanidad. Al fin de los mil a\u00f1os, las personas de la Tierra habr\u00e1n alcanzado la perfecci\u00f3n humana y estar\u00e1n en la misma condici\u00f3n en que se hallaban Ad\u00e1n y Eva antes de pecar. Entonces podr\u00e1 decirse que verdaderamente tienen vida en perfecci\u00f3n. Los que despu\u00e9s pasen la prueba, cuando Satan\u00e1s sea soltado por un corto per\u00ed\u00adodo de tiempo, podr\u00e1n disfrutar de esa condici\u00f3n de vida para siempre. (Rev 20:4-10.)<\/p>\n<p>El camino a la vida. Jehov\u00e1, la Fuente de la vida, ha revelado cu\u00e1l es el camino de la vida por medio de su Palabra de verdad. El Se\u00f1or Jesucristo \u2020\u0153ha arrojado luz sobre la vida y la incorrupci\u00f3n mediante las buenas nuevas\u2020\u009d. (2Ti 1:10.) Dijo a sus disc\u00ed\u00adpulos: \u2020\u0153El esp\u00ed\u00adritu es lo que es dador de vida; la carne no sirve para nada. Los dichos que yo les he hablado son esp\u00ed\u00adritu y son vida\u2020\u009d. Un poco despu\u00e9s, pregunt\u00f3 a sus ap\u00f3stoles si le iban a dejar como ya hab\u00ed\u00adan hecho otros. Pedro respondi\u00f3: \u2020\u0153Se\u00f1or, \u00bfa qui\u00e9n nos iremos? T\u00fa tienes dichos de vida eterna\u2020\u009d. (Jn 6:63, 66-68.) El ap\u00f3stol Juan llam\u00f3 a Jes\u00fas \u2020\u0153la palabra de la vida\u2020\u009d, y dijo: \u2020\u0153Por medio de \u00e9l era vida\u2020\u009d. (1Jn 1:1, 2; Jn 1:4.)<br \/>\nLas palabras de Jes\u00fas hacen patente que los esfuerzos humanos por prolongar la vida de manera indefinida son f\u00fatiles, al igual que las teor\u00ed\u00adas de que ciertas dietas o reg\u00ed\u00admenes traer\u00e1n vida a la humanidad. Como m\u00e1ximo, pueden mejorar la salud temporalmente. El \u00fanico camino a la vida es la obediencia a las buenas nuevas, es decir, a \u2020\u0153la palabra de vida\u2020\u009d. (Flp 2:16.) Para conseguir vida, la persona debe mantener su mente fija \u2020\u0153en las cosas de arriba, no en las cosas sobre la tierra\u2020\u009d. (Col 3:1, 2.) Jes\u00fas dijo a sus oyentes: \u2020\u0153El que oye mi palabra y cree al que me envi\u00f3 tiene vida eterna, y no entra en juicio, sino que ha pasado de la muerte a la vida\u2020\u009d. (Jn 5:24; 6:40.) Ya no son pecadores condenados que est\u00e1n en el camino de la muerte. El ap\u00f3stol Pablo escribi\u00f3: \u2020\u0153Por lo tanto, no tienen condenaci\u00f3n los que est\u00e1n en uni\u00f3n con Cristo Jes\u00fas. Porque la ley de ese esp\u00ed\u00adritu que da vida en uni\u00f3n con Cristo Jes\u00fas te ha libertado de la ley del pecado y de la muerte\u2020\u009d. (Ro 8:1, 2.) Juan dice que un cristiano sabe que ha \u2020\u0153pasado de muerte a vida\u2020\u009d si ama a sus hermanos. (1Jn 3:14.)<br \/>\nEl que busca la vida debe seguir a Cristo, pues \u2020\u0153no hay otro nombre debajo del cielo que se haya dado entre los hombres mediante el cual tengamos que ser salvos\u2020\u009d. (Hch 4:12.) Jes\u00fas mostr\u00f3 que hay que tener conciencia de la necesidad espiritual y tener hambre y sed de justicia. (Mt 5:3, 6.) No solo debe o\u00ed\u00adr las buenas nuevas, sino que tambi\u00e9n ha de ejercer fe en Jesucristo e invocar el nombre de Jehov\u00e1 por medio de \u00e9l. (Ro 10:13-15.) Siguiendo el ejemplo de Jes\u00fas, tal persona debe bautizarse en agua. (Mt 3:13-15; Ef 4:5.) Luego tiene que seguir buscando el Reino y la justicia de Jehov\u00e1. (Mt 6:33.)<\/p>\n<p>Ha de salvaguardarse el coraz\u00f3n. La persona que se hace disc\u00ed\u00adpulo de Jesucristo debe mantenerse en el camino de la vida. De hecho, se le advierte: \u2020\u0153El que piensa que est\u00e1 en pie, cu\u00ed\u00addese de no caer\u2020\u009d. (1Co 10:12.) Adem\u00e1s, se le aconseja: \u2020\u0153M\u00e1s que todo lo dem\u00e1s que ha de guardarse, salvaguarda tu coraz\u00f3n, porque procedentes de \u00e9l son las fuentes de la vida\u2020\u009d. (Pr 4:23.) Jes\u00fas explic\u00f3 que del coraz\u00f3n emanan razonamientos inicuos, adulterios, asesinatos y otras malas inclinaciones, tendencias que podr\u00ed\u00adan culminar en muerte. (Mt 15:19, 20.) La persona puede salvaguardarse de esa clase de razonamientos si procura llenar el coraz\u00f3n con alimento espiritual vivificante \u2014la verdad de la Fuente pura de la vida\u2014 y as\u00ed\u00ad protegerlo de una inclinaci\u00f3n impropia que podr\u00ed\u00ada resultar en que se apartase del camino de la vida. (Ro 8:6; v\u00e9ase CORAZ\u00ed\u201cN.)<br \/>\nSalvaguardar la vida protegiendo el coraz\u00f3n incluye tener la lengua controlada, pues \u2020\u0153muerte y vida est\u00e1n en el poder de la lengua, y el que la ama comer\u00e1 su fruto\u2020\u009d. (Pr 18:21.) Jes\u00fas dio la explicaci\u00f3n al decir: \u2020\u0153Las cosas que proceden de la boca salen del coraz\u00f3n, y esas cosas contaminan al hombre\u2020\u009d. (Mt 15:18; Snt 3:5-10.) No obstante, el que da buen uso a la lengua, para alabar a Dios y hablar sobre cosas constructivas, podr\u00e1 mantenerse en el camino de la vida. (Sl 34:12-14; 63:3; Pr 15:4.)<\/p>\n<p>La vida presente. El rey Salom\u00f3n prob\u00f3 todo lo que esta vida le pod\u00ed\u00ada ofrecer en cuanto a riquezas, casas, jardines y otros placeres, y tras ello lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n: \u2020\u0153Odi\u00e9 la vida, porque el trabajo que se ha hecho bajo el sol era calamitoso desde mi punto de vista, porque todo era vanidad y un esforzarse tras viento\u2020\u009d. (Ec 2:17.) Salom\u00f3n no odi\u00f3 la vida en s\u00ed\u00ad, pues es una \u2020\u02dcd\u00e1diva buena y don perfecto de arriba\u2020\u2122. (Snt 1:17.) Lo que odi\u00f3 fue la vida calamitosa y vana que resulta de vivir como lo hace el mundo sujeto a futilidad. (Ro 8:20.) En la conclusi\u00f3n de su libro, dio la exhortaci\u00f3n de temer al Dios verdadero y guardar sus mandamientos, que es el camino a la verdadera vida. (Ec 12:13, 14; 1Ti 6:19.) El ap\u00f3stol Pablo dijo de s\u00ed\u00ad mismo y de sus compa\u00f1eros cristianos que si, despu\u00e9s de su vigorosa predicaci\u00f3n, en la que dieron testimonio acerca de Cristo y de la resurrecci\u00f3n, \u2020\u02dcsolo en esta vida hab\u00ed\u00adan esperado en Cristo, de todos los hombres eran los m\u00e1s dignos de l\u00e1stima\u2020\u2122. \u00bfPor qu\u00e9? Porque habr\u00ed\u00adan confiado en una esperanza falsa. \u2020\u0153Sin embargo \u2014continu\u00f3 Pablo\u2014, ahora Cristo ha sido levantado de entre los muertos.\u2020\u009d \u2020\u0153Por consiguiente, amados hermanos m\u00ed\u00ados, h\u00e1ganse constantes, inmovibles, siempre teniendo mucho que hacer en la obra del Se\u00f1or, sabiendo que su labor no es en vano en lo relacionado con el Se\u00f1or.\u2020\u009d (1Co 15:19, 20, 58.)<\/p>\n<p>\u00ed\u0081rboles de la vida. Adem\u00e1s de la referencia al \u00e1rbol de la vida que hubo en Ed\u00e9n (G\u00e9 2:9), del que ya se ha tratado anteriormente, la expresi\u00f3n \u2020\u0153\u00e1rbol[es] de la vida\u2020\u009d aparece en varias ocasiones en las Escrituras, y siempre en un sentido figurado o simb\u00f3lico. Se dice que la sabidur\u00ed\u00ada es \u2020\u0153\u00e1rbol de vida a los que se asen de ella\u2020\u009d, por cuanto les suministrar\u00e1 lo que necesitan \u2014no solo para disfrutar de la vida presente, sino tambi\u00e9n de la vida eterna\u2014, es decir, conocimiento de Dios, discernimiento y buen juicio para obedecer sus mandamientos. (Pr 3:18; 16:22.)<br \/>\n\u2020\u0153El fruto del justo es un \u00e1rbol de vida, y el que est\u00e1 ganando almas es sabio\u2020\u009d, dice otro proverbio. (Pr 11:30.) El justo gana almas por su habla y ejemplo, es decir, que las personas que le escuchan consiguen alimento espiritual, se las conduce a servir a Dios y reciben la vida que El provee. De manera similar, \u2020\u0153la calma de la lengua es \u00e1rbol de vida, pero el torcimiento en ella significa un quebrantamiento del esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d. (Pr 15:4.) El habla calmada de la persona sabia ayuda y reconforta el esp\u00ed\u00adritu de los que le oyen, fomenta en ellos buenas cualidades y les ayuda a proseguir en el camino de la vida; pero la torcedura de la lengua es como un fruto podrido, trae problemas y des\u00e1nimo, y da\u00f1a a los que escuchan lo que dice.<br \/>\nProverbios 13:12 dice: \u2020\u0153La expectaci\u00f3n pospuesta enferma el coraz\u00f3n, pero la cosa deseada es \u00e1rbol de vida cuando s\u00ed\u00ad viene\u2020\u009d. El cumplimiento de un deseo que se ha esperado por mucho tiempo es fortalecedor y reconfortante, y renueva las energ\u00ed\u00adas.<br \/>\nEl glorificado Jesucristo promete al cristiano que venza que le conceder\u00e1 comer del \u2020\u0153\u00e1rbol de la vida, que est\u00e1 en el para\u00ed\u00adso de Dios\u2020\u009d (Rev 2:7), y en los \u00faltimos vers\u00ed\u00adculos del libro de Revelaci\u00f3n leemos de nuevo: \u2020\u0153Y si alguien quita algo de las palabras del rollo de esta profec\u00ed\u00ada, Dios le quitar\u00e1 su porci\u00f3n de los \u00e1rboles de la vida y de la santa ciudad, cosas de las cuales se ha escrito en este rollo\u2020\u009d. (Rev 22:19.) En el contexto de estos dos pasajes b\u00ed\u00adblicos, Cristo Jes\u00fas est\u00e1 hablando a los que vencen, a aquellos que no \u2020\u02dcrecibir\u00e1n da\u00f1o de la muerte segunda\u2020\u2122 (Rev 2:11), a quienes se dar\u00e1 \u2020\u0153autoridad sobre las naciones\u2020\u009d (Rev 2:26), se har\u00e1 una \u2020\u0153columna en el templo de mi Dios\u2020\u009d (Rev 3:12) y que se sentar\u00e1n con Cristo en su trono celestial. (Rev 3:21.) Por lo tanto, el \u00e1rbol o los \u00e1rboles no pueden ser literales, pues los que venzan y coman de dichos \u00e1rboles son participantes del llamamiento celestial (Heb 3:1) y tienen lugares reservados para ellos en el cielo. (Jn 14:2, 3; 2Pe 1:3, 4.) De modo que deben simbolizar la provisi\u00f3n de Dios para vida ininterrumpida, en este caso, la vida celestial e inmortal que se concede a los fieles como vencedores con Cristo.<br \/>\nEn Revelaci\u00f3n 22:1, 2 se habla de \u2020\u0153\u00e1rboles de vida\u2020\u009d en un contexto diferente. Se muestra que las naciones comen las hojas de los \u00e1rboles con prop\u00f3sitos curativos. Estas personas se encuentran a lo largo del r\u00ed\u00ado que fluye del templo-palacio de Dios, donde est\u00e1 su trono. Ese cuadro aparece despu\u00e9s de verse establecer el nuevo cielo y la nueva tierra y o\u00ed\u00adrse la declaraci\u00f3n de que \u2020\u0153la tienda de Dios est\u00e1 con la humanidad\u2020\u009d. (Rev 21:1-3, 22, 24.) Este ser\u00ed\u00ada, pues, un simbolismo de las provisiones curativas y sustentadoras de la vida para la humanidad a fin de que esta finalmente pueda vivir para siempre. Estas provisiones proceden del trono real de Dios y del Cordero Jesucristo.<br \/>\nSe hacen varias referencias al \u2020\u0153rollo de la vida\u2020\u009d o al \u2020\u0153libro\u2020\u009d de Dios, en el que deben hallarse los nombres de todos aquellos que debido a su fe pueden esperar que se les conceda el premio de la vida, bien en el cielo o sobre la Tierra. Contiene los nombres de todos los siervos de Jehov\u00e1 \u2020\u0153desde la fundaci\u00f3n del mundo\u2020\u009d, el mundo de la humanidad redimible. Parece ser que el nombre de Abel fue el primero en escribirse. (Rev 17:8; Mt 23:35; Lu 11:50, 51.)<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 significa el que el nombre de una persona se escriba en el \u2020\u0153libro\u2020\u009d o \u2020\u0153rollo de la vida\u2020\u009d de Dios?<br \/>\nEl que el nombre de una persona se escriba en \u2020\u0153el libro de la vida\u2020\u009d no significa que esa persona queda predestinada a la vida eterna. Para que su nombre permanezca escrito, la persona tiene que ser obediente. De ah\u00ed\u00ad que Mois\u00e9s rogara a Jehov\u00e1 a favor de Israel, diciendo: \u2020\u0153Pero ahora si perdonas su pecado&#8230;, y si no, b\u00f3rrame, por favor, de tu libro que has escrito\u2020\u009d. Jehov\u00e1 respondi\u00f3: \u2020\u0153Al que haya pecado contra m\u00ed\u00ad, lo borrar\u00e9 de mi libro\u2020\u009d. (Ex 32:32, 33.) De modo que la lista habr\u00ed\u00ada de experimentar ciertos cambios debido a la desobediencia de algunos, por lo que sus nombres ser\u00ed\u00adan \u2020\u02dcborrados\u2020\u2122 o \u2020\u02dctachados\u2020\u2122 del \u2020\u0153libro\u2020\u009d. (Rev 3:5.)<br \/>\nEn la escena de juicio que aparece en Revelaci\u00f3n 20:11-15 se ve que durante el reinado milenario de Cristo se abre \u2020\u0153el rollo de la vida\u2020\u009d para que se apunten nuevos nombres en \u00e9l, y tambi\u00e9n se abren otros rollos que contienen instrucciones. Aquellos que vuelven a la vida gracias a la \u2020\u02dcresurrecci\u00f3n de los injustos\u2020\u2122 tendr\u00e1n entonces la oportunidad de conseguir que sus nombres sean escritos en \u2020\u0153el libro de la vida\u2020\u009d, siempre y cuando cumplan obedientemente con las instrucciones que se hallan escritas en los rollos. (Hch 24:15.) Como cabe esperar, los siervos fieles de Dios que vuelvan en la \u2020\u02dcresurrecci\u00f3n de los justos\u2020\u2122 ya tendr\u00e1n sus nombres escritos en \u2020\u0153el rollo de la vida\u2020\u009d. Su obediencia leal a las instrucciones divinas har\u00e1 posible que sus nombres permanezcan escritos en \u00e9l.<br \/>\n\u00bfC\u00f3mo puede lograr una persona que su nombre sea inscrito permanentemente en \u2020\u0153el libro de la vida\u2020\u009d? Aquellos cuya esperanza es la vida celestial consiguen la inscripci\u00f3n permanente de sus nombres \u2020\u02dcvenciendo\u2020\u2122 al mundo mediante su fe y demostrando fidelidad \u2020\u0153hasta la misma muerte\u2020\u009d. (Rev 2:10; 3:5.) En cambio, quienes tienen esperanza de vivir sobre la Tierra deber\u00e1n demostrar su lealtad a Jehov\u00e1 durante la prueba final y decisiva que tendr\u00e1 lugar al fin del reinado milenario de Cristo. (Rev 20:7, 8.) Una vez conseguido, habr\u00e1n logrado que Dios retenga sus nombres permanentemente en \u2020\u0153el libro de la vida\u2020\u009d, lo que significar\u00e1 que Jehov\u00e1 habr\u00e1 reconocido que son justos en todo sentido y merecedores del derecho a la vida eterna sobre la Tierra. (Ro 8:33.)<\/p>\n<p>\u2020\u02dcEl rollo del Cordero.\u2020\u2122 \u2020\u0153El rollo de la vida del Cordero\u2020\u009d es un rollo aparte. Parece ser que solo contiene los nombres de los que acompa\u00f1an al Cordero, Jesucristo, aquellos con quienes \u00e9l comparte su gobierno del Reino, lo que incluye a los que a\u00fan est\u00e1n en la Tierra a la espera de su herencia celestial. (Rev 13:8; comp\u00e1rese con Rev 14:1, 4.) Se dice que los que tienen sus nombres en el \u2020\u02dcrollo del Cordero\u2020\u2122 entran en la santa ciudad, la Nueva Jerusal\u00e9n, y llegan a formar parte del Reino mesi\u00e1nico celestial. (Rev 21:2, 22-27.) Sus nombres se hallan tanto en \u2020\u02dcel rollo del Cordero\u2020\u2122 como en \u2020\u0153el libro de la vida\u2020\u009d de Dios. (Flp 4:3; Rev 3:5.)<\/p>\n<p>El r\u00ed\u00ado de agua de vida. En la visi\u00f3n registrada en el libro de Revelaci\u00f3n, Juan vio \u2020\u0153un r\u00ed\u00ado de agua de vida, claro como el cristal, que flu\u00ed\u00ada desde el trono de Dios y del Cordero\u2020\u009d por en medio del camino ancho de la santa ciudad, la Nueva Jerusal\u00e9n. (Rev 22:1, 2; 21:2.) El agua es esencial para la vida. La visi\u00f3n nos traslada a un tiempo posterior al establecimiento de \u2020\u0153un nuevo cielo y una nueva tierra; porque el cielo anterior y la tierra anterior hab\u00ed\u00adan pasado\u2020\u009d. (Rev 21:1.) El contexto sit\u00faa el fluir de este r\u00ed\u00ado despu\u00e9s de la destrucci\u00f3n del presente sistema de cosas. La visi\u00f3n muestra que a lo largo del r\u00ed\u00ado hay \u00e1rboles que producen fruto y cuyas hojas son para la curaci\u00f3n de las naciones. De modo que estas aguas vivificantes deben ser las provisiones para la vida que Jehov\u00e1 ha hecho por medio del Cordero, Jesucristo, a favor de todos los que recibir\u00e1n vida.<br \/>\nDespu\u00e9s de explicar otros detalles de la revelaci\u00f3n inspirada, Juan escribi\u00f3: \u2020\u0153Y el esp\u00ed\u00adritu y la novia siguen diciendo: \u2020\u02dc\u00c2\u00a1Ven!\u2020\u2122\u2020\u009d, y a\u00f1adi\u00f3 que dicho esp\u00ed\u00adritu ordenaba a todo aquel que oyese, que dijera \u2020\u0153\u00c2\u00a1Ven!\u2020\u009d. Adem\u00e1s, en el mismo relato se extiende la invitaci\u00f3n a cualquiera que tenga sed para \u2020\u0153[tomar] gratis el agua de la vida\u2020\u009d. Aun antes de que este inicuo sistema de cosas llegue a su fin, el esp\u00ed\u00adritu y la novia invitan a la gente a empezar a beber de las provisiones de Dios para conseguir vida eterna por medio del Cordero de Dios, pero, adem\u00e1s, tambi\u00e9n pueden esperar beber del r\u00ed\u00ado de agua de vida para su curaci\u00f3n completa, mediante los servicios del Cordero y su novia, tras la destrucci\u00f3n de este viejo sistema. (Rev 22:17.)<\/p>\n<p>\u2020\u02dcLa humedad de la vida.\u2020\u2122 En el Salmo 32:1-5, David muestra la felicidad que se experimenta cuando hay perd\u00f3n, aunque tambi\u00e9n revela la angustia que se siente antes de confesar a Jehov\u00e1 las transgresiones y recibir Su perd\u00f3n. Antes de su confesi\u00f3n mientras intentaba ocultar su error, al salmista le remordi\u00f3 la conciencia y dijo: \u2020\u0153La humedad de mi vida se ha cambiado como en el calor seco del verano\u2020\u009d. Le agot\u00f3 intentar reprimir una conciencia culpable, y la angustia debilit\u00f3 su vigor tal como un \u00e1rbol puede perder su humedad vivificante durante una sequ\u00ed\u00ada o en el intenso calor seco del verano. Las palabras de David pueden indicar sufrimiento mental y f\u00ed\u00adsico, o, al menos, la p\u00e9rdida de gozo en la vida por no haber confesado su pecado. El perd\u00f3n y el alivio solo vendr\u00ed\u00adan como resultado de confesar su pecado a Jehov\u00e1. (Pr 28:13.)<\/p>\n<p>\u2020\u0153La bolsa de la vida.\u2020\u009d Cuando Abigail suplic\u00f3 a David que no se vengase de Nabal y de este modo le libr\u00f3 de incurrir en culpa de sangre, le dijo: \u2020\u0153Cuando se levante un hombre para ir en seguimiento de ti y para buscar tu alma, el alma de mi se\u00f1or ciertamente resultar\u00e1 estar envuelta en la bolsa de la vida con Jehov\u00e1 tu Dios; pero, en cuanto al alma de tus enemigos, la lanzar\u00e1 como de dentro del hueco de la honda\u2020\u009d. (1Sa 25:29-33.) Tal como una persona envuelve algo valioso para protegerlo y conservarlo, la vida de David estaba en las manos del Dios vivo, quien lo salvar\u00ed\u00ada de sus enemigos si esperaba en El y no intentaba conseguir la salvaci\u00f3n por sus propios medios. Por otra parte, Dios desechar\u00ed\u00ada el alma de los enemigos de David.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>Sumario:<br \/>\nI. La vida y su desarrollo: 1. El fen\u00f3meno de la vida; 2. La vida, don de Dios; 3. El respeto de la vida.<\/p>\n<p>II. La vida en Cristo: 1. Jes\u00fas ante la realidad de la vida; 2. La experiencia de una vida transformada en la comunidad apost\u00f3lica; 3. La vida en Cristo seg\u00fan Pablo: a) Una vida escatql\u00f3gicamente determinada, b) Salvados por gracia, c) La vida nueva en Cristo, di Una vida por el cosmos; 4. El don de la vida seg\u00fan Juan.<\/p>\n<p>III. La vida despu\u00e9s de la muerte: 1. Premisas veterotestamentarias; 2. Estar para siempre con el Se\u00f1or.<\/p>\n<p>IV. C\u00f3mo vive el cristiano: 1. Renacidos en el bautismo; 2. El Esp\u00ed\u00adritu en nuestros corazones; 3. No vivir ya como los paganos; 4. Una vida santa.<\/p>\n<p>1. LA VIDA Y SU DESARROLLO.<br \/>\nDe la vida se puede hablar en abstracto; pero es tambi\u00e9n antes que nada un hecho, un fen\u00f3meno concreto. Sin embargo, cada instante de vida se vive, incluso sin darse cuenta de ello, de manera refleja, a la luz de precomprensiones, de criterios de juicio, de sistemas de valoraci\u00f3n y de jerarqu\u00ed\u00adas de valores que forman parte de una determinada cultura. Por eso es posible preguntarse qu\u00e9 \u2020\u0153cultura\u2020\u009d de la vida est\u00e1 presente en la Biblia, aunque falta en ella una teorizaci\u00f3n expl\u00ed\u00adcita, y los principios subyacentes hay que recabarlos de la presentaci\u00f3n concreta de los hechos -y de las reacciones humanas ante ellos- tal como est\u00e1 formulada en los textos, seg\u00fan el diverso g\u00e9nero literario.<br \/>\nPor esta raz\u00f3n la investigaci\u00f3n sobre el sentido de la vida seg\u00fan la Biblia se abre con una panor\u00e1mica fenomenol\u00f3gico-descriptiva. La fuente es sobre todo el AT a causa de su riqueza de datos y de acontecimientos. El NT se citar\u00e1 en esta primera secci\u00f3n s\u00f3lo cuando su visi\u00f3n se aleja de la del AT.<br \/>\n3370<br \/>\n1. El fen\u00f3meno de la vida.<br \/>\nLa ciencia contempor\u00e1nea nos ha habituado a observar tambi\u00e9n las formas m\u00e1s elementales de vida, como las de las bacterias y de los virus. El hombre del AT no sab\u00ed\u00ada nada de todo esto. Vida en sentido pleno era s\u00f3lo la del \/ hombre y de los \/ animales, y subordinadamente la de las plantas. Es verdad que el \u00e1rbol provocaba tambi\u00e9n entonces estupor por su vitalidad: puede durar siglos y de su tronco pueden brotar reto\u00f1os. En comparaci\u00f3n con \u00e9l, la vida humana puede parecer m\u00e1s fr\u00e1gil (Jb 14,7-10). Por eso los \u00e1rboles grandes se convierten, como en los santuarios de los lugares altos (cananeos e israelitas), en el s\u00ed\u00admbolo de la fuerza vital universal y se lo puede utilizar como imagen de la perennidad de una dinast\u00ed\u00ada o de un pueblo (Is \u00ed\u00ad 1,1). Sin embargo, la Biblia sabe que la del \u00e1rbol no es propiamente vida. Es significativo al respecto que, en el relato ? de la creaci\u00f3n, se haga germinar y producir directamente de la tierra la hierba verde, las gramin\u00e1ceas y los \u00e1rboles frutales (Gn 1,1 Is), sin que tengan necesidad de la bendici\u00f3n divina para desarrollarse, como se dice, en cambio, de los animales. Estos \u00faltimos, como el hombre, son llamados nefes hajjah, es decir, \u2020\u0153seres que respiran y viven\u2020\u009d, justamente porque la causa natural de la vida se ve en la respiraci\u00f3n, que a su vez probablemente se cre\u00ed\u00ada que circulaba por la sangre, considerada tambi\u00e9n sede de la vida. Donde no hay sangre ni aliento, como en las plantas, no existe vida en sentido verdadero, es decir, vida como la del hombre. M\u00e1s a\u00fan; quiz\u00e1 se deba reconocer que ni siquiera los animales son considerados vivientes al igual que el hombre, si se admite que el verbo hebreo vivir (hajjah) no tiene nunca como sujeto activo animales, sino siempre al hombre o, m\u00e1s raramente, a Dios. Aun temiendo ir m\u00e1s all\u00e1 de lo debido, se tiene la sospecha de que ya el AT comprendi\u00f3 que la esencia de la vida aut\u00e9ntica est\u00e1 en pensar y en querer, es decir, justamente en esas complejas actividades humanas que no dejan nunca de suscitar aquellas significativas variaciones de la respiraci\u00f3n que han permitido a la lengua hebrea expresar casi todas las emociones y sentimientos que calificamos nosotros de espirituales con adjetivaciones y variantes de la terminolog\u00ed\u00ada de la respiraci\u00f3n [1 Corporeidad II, 11.<br \/>\nEl verbo hebreo que equivale a vivir se puede usar tambi\u00e9n para significar reponerse o curar. Esto confirma que por vida, en sentido verdadero, se entiende habitualmente la vida sana, activa y plena. La enfermedad que debilita es considerada ya un anticipo real de la muerte, que ocupa el puesto de energ\u00ed\u00adas y espacios vitales. El \u00e1rbol de la vida, al cual el hombre no tiene ya acceso, era justamente el \u00e1rbol de la vida plena; no necesariamente de la inmortalidad, sino de la vida buena, la que el rey, en cuanto \u2020\u0153hijo\u2020\u009d de Dios, estaba llamado a conservar y promover con su buen gobierno. Por eso la proclamaci\u00f3n \u2020\u0153viva el rey\u2020\u009d en el rito de entronizaci\u00f3n quer\u00ed\u00ada significar la esperanza de que de su plenitud de poderes y de fuerza vital se le pudiese comunicar al pa\u00ed\u00ads y al pueblo la buena vida sin l\u00ed\u00admites.<br \/>\n7 1<br \/>\nCon todo, esta vida fuerte, rica y plena no se puede disfrutar ya normalmente. El jard\u00ed\u00adn de los or\u00ed\u00adgenes es inaccesible y la edad de los hombres se ha abreviado mucho (Gn 6,3), el trabajo se ha vuelto fatigoso y poco productivo, el amor y la fecundidad est\u00e1n rodeados de contradicciones (Gn 3,16-24). El dolor, como anticipaci\u00f3n de la \/ muerte, domina la vida. S\u00f3lo rara vez se realiza el ideal de una vida largamente gozada (Qo 11,8) y de \u2020\u0153morir despu\u00e9s de una ancianidad feliz, viejo y harto de a\u00f1os\u2020\u009d (Gn 25,8), como Abrah\u00e1n. La vuelta final al polvo proyecta sobre el presente la conciencia de una disminuci\u00f3n irreparable de la fuerza vital; ahora es justamente la imagen del polvo lo que puede indicar qu\u00e9 es el hombre. La vida se ha convertido en un \u2020\u0153duro servicio\u2020\u009d, como el del mercenario (Jb 7,1). Se toca cada d\u00ed\u00ada con la mano la distancia entre una vida ideal y la fatiga de la vida real. Sin embargo, nadie duda, en todo el curso de la historia b\u00ed\u00adblica, desde Ad\u00e1n hasta Jes\u00fas, que esta vida justamente como es debe ser vivida, amada y custodiada. El deseo de la muerte no es permitido sino como desahogo de un \u00e1nimo exacerbado como el de Jb, que, por lo dem\u00e1s, lo supera dial\u00e9cticamente con la voluntad de vivir a toda costa para encontrar a Dios y recibir de \u00e9l el don de la rehabilitaci\u00f3n.<br \/>\nTambi\u00e9n Jon\u00e1s desea morir. Considera moralmente insoportable la vida porque tiene un concepto equivocado de Dios y de sus planes. El final ir\u00f3nico de su suerte quiere recordar que al hombre le puede ocurrir siempre considerar humanamente intolerable la vida porque ignora cu\u00e1l es verdaderamente su sentido y lo que Dios intenta y puede sacar de ella. Esta capacidad del mundo b\u00ed\u00adblico de obedecer siempre al mandamiento de vivir por respeto al misterio de la vida y de Dios que la gobierna puede decirle mucho al hombre contempor\u00e1neo, que corre el riesgo de incurrir en el mismo error de Jon\u00e1s suponiendo la posibilidad de desear o incluso de provocar la muerte por presunta piedad o caridad.<br \/>\nComo para toda la antig\u00fcedad, no tenemos la posibilidad de formular estad\u00ed\u00adsticas precisas y fiables sobre la duraci\u00f3n media de la vida, sobre la incidencia de epidemias y enfermedades, sobre la mortalidad infantil. Solamente podemos suponer -lo confirma tambi\u00e9n el cuadro evang\u00e9lico de multitudes de enfermos que asediaban a Jes\u00fas- que los disminuidos y enfermos eran muy numerosos y que, al vivir mezclados con la gente, comunicaban de manera inmediata a todos el sentido de lo precario y pesado del vivir. De ah\u00ed\u00ad viene la comprobaci\u00f3n de que la vida es breve, una sombra y un soplo (Jb 14,1; SaI 144,4); aunque el c\u00e9lebre dicho del Ps 90,10, que fija el m\u00e1ximo de la ancianidad en los setenta-ochenta a\u00f1os, hace pensar que la longevidad no era infrecuente. Sin embargo, la comprobaci\u00f3n ah\u00ed\u00ad expresada de que \u2020\u0153en su mayor parte no son m\u00e1s que trabajos y miseria\u2020\u009d, junto con la frecuente exhortaci\u00f3n sapiencial a no descuidar la posibilidad que s\u00f3lo la juventud puede ofrecer, lleva a concluir que vivir deb\u00ed\u00ada sentirse m\u00e1s una obligaci\u00f3n y un deber que un placer espont\u00e1neo e ilimitado. La alegr\u00ed\u00ada de vivir era objeto de esperanza y de oraci\u00f3n, pero la mayor\u00ed\u00ada de la gente se contentaba probablemente con ir tirando cada d\u00ed\u00ada, sin detenerse demasiado a pensar si la vida val\u00ed\u00ada la pena vivirla. Esta reflexi\u00f3n cr\u00ed\u00adtica, tan fuerte en el mundo moderno, probablemente estaba ausente de la cultura popular de la antig\u00fcedad b\u00ed\u00adblica [\/Mal\/Dolor].<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 se esperaba de la vida y qu\u00e9 la hac\u00ed\u00ada buena y hermosa? Tampoco a esta pregunta sobre los valores m\u00e1s deseados y buscados podemos responder sino con gran aproximaci\u00f3n. Las reflexiones de los sabios parecen poner en primer lugar la tranquilidad de la vida familiar: una mujer callada y d\u00f3cil, hijos respetuosos, una cosecha segura, aunque no muy abundante. La riqueza es una bendici\u00f3n, pero basta tambi\u00e9n con poco, con tal de que haya seguridad y paz. En la vida social no se mira a destacar o dominar, sino que se busca m\u00e1s bien lo que hoy llamar\u00ed\u00adamos un vivir tranquilo, para cuya consecuci\u00f3n hay que atender sobre todo a hablar con prudencia y a no irritar a los poderosos. Aun a riesgo de simplificar demasiado, se podr\u00ed\u00adan recordar como s\u00ed\u00adntesis de la buena vida los dos ideales, muy modestos y un tanto ge\u00f3rgicos, de Miq 4,4: \u2020\u0153Cada cual se sentar\u00e1 bajo su parra, a la sombra de su higuera, y ninguno vendr\u00e1 a turbar su paz\u2020\u009d, y de Za 8,4: \u2020\u0153Ancianos y ancianas se sentar\u00e1n en las plazas de Jerusal\u00e9n; tendr\u00e1n un bast\u00f3n en la mano a causa de sus muchos a\u00f1os, y las calles de la ciudad estar\u00e1n llenas de ni\u00f1os y ni\u00f1as que jugar\u00e1n en sus plazas\u2020\u009d. Darse por satisfecho con poco y contentarse incluso con el m\u00ed\u00adnimo parece ser el ideal del buen vivir tambi\u00e9n en la Palestina del NT si, como dice Jes\u00fas, \u2020\u0153la vida vale m\u00e1s que el alimento y el cuerpo m\u00e1s que el vestido\u2020\u009d (Mt 6,25). Moderaci\u00f3n, sencillez, capacidad de gozar de lo poco y aceptaci\u00f3n serena y confiada del mandamiento divino de vivir a pesar de la agitaci\u00f3n y las dificultades, parecen ser, pues, los ideales m\u00e1s com\u00fanmente difundidos en todo el lapso de tiempo de la historia b\u00ed\u00adblica.<br \/>\n3372<br \/>\n2. La vida, don de Dios.<br \/>\nEl vivo sentido de la fragilidad y de lo precario de la vida se conjuga f\u00e1cilmente con la convicci\u00f3n de que la \u00fanica verdadera fuente y protecci\u00f3n de la vida est\u00e1 en Dios.<br \/>\nLa experiencia primaria de esta dependencia de Dios en el vivir se hizo probablemente a nivel comunitario antes que individual.<br \/>\nEl \u00e9xodo fue la experiencia de que el pueblo no ten\u00ed\u00ada en s\u00ed\u00ad mismo la fuerza de defender su identidad, y las vicisitudes del mar Rojo y del desierto revelaron la impotencia del pueblo ante la amenaza de la muerte. Alguna vez el miedo a morir de los israelitas fugitivos roz\u00f3 el p\u00e1nico, y la epopeya del \u00e9xodo es toda una demostraci\u00f3n de que s\u00f3lo Dios mantuvo con vida al pueblo exhausto y le hizo llegar a la meta. El desaliento ante las dificultades en la conquista de la tierra fue otra prueba de la impotencia del pueblo.<br \/>\nM\u00e1s tarde la reflexi\u00f3n sobre la vida de los patriarcas puso en claro que tambi\u00e9n ellos hab\u00ed\u00adan experimentado continuas amenazas de muerte: Abrah\u00e1n se ve continuamente amenazado de perder al \u00fanico descendiente; y Jacob vivir\u00e1 con terror el encuentro con Esa\u00fa, que podr\u00ed\u00ada matarlo para vengar la primogenitura arrebatada a traici\u00f3n. Tambi\u00e9n la historia de Jos\u00e9 es una serie de continuas variaciones sobre el tema del peligro de muerte. Al final, la permanencia de la vida y de la descendencia aparece como fruto de una benevolencia gratuita de Dios; como objeto de una promesa que, por el hecho de ser divina, mantiene la esperanza con su car\u00e1cter irrevocable; pero que, por otro lado, le recuerda continuamente al hombre que no tiene \u00e9l el poder ni siquiera de conservar la vida que ha recibido como don. La historia de la monarqu\u00ed\u00ada se mueve en la misma l\u00ed\u00adnea: el reino de Jud\u00e1 est\u00e1 en el mayor peligro de caer justamente cuando se esfuerza en encontrar por s\u00ed\u00ad solo, a trav\u00e9s de alianzas pol\u00ed\u00adtico-militares, la fuerza para defenderse. Lo demuestran los sucesos ejemplares de Acaz, reducido al m\u00ed\u00adnimo justamente por haber invocado la ayuda de Asi-ria, con la cual intentaba salvarse, en vez de pedir el signo que Dios promet\u00ed\u00ada (Is 7). Al final, la ca\u00ed\u00adda de Jerusal\u00e9n en el 586 ser\u00e1 provocada precisamente por los intentos de autonom\u00ed\u00ada puestos en pr\u00e1ctica insensatamente durante el decenio siguiente a la primera derrota. La historia del pueblo es toda ella una demostraci\u00f3n anticipada del dicho del Se\u00f1or de que \u2020\u0153el que quiera salvar su vida la perder\u00e1\u2020\u009d (Mt 16,25). La redacci\u00f3n de los libros prof\u00e9ticos, especialmente de Jerem\u00ed\u00adas y Ezequiel, pone de manifiesto justamente este principio fundamental: el reino ha ca\u00ed\u00addo por haber buscado la defensa de su supervivencia en algo que no era el \u00fanico verdadero Dios.<br \/>\n3373<br \/>\nDe esta visi\u00f3n de la historia -sin excluir la aportaci\u00f3n de experiencias complementarias sacadas de la vida de los individuos- nace la conciencia de que la vida es don de Dios. Esta verdad se expresa de la forma m\u00e1s neta en el relato J de la creaci\u00f3n mediante la imagen de la infusi\u00f3n del aliento vital, el \u00fanico que hace al hombre animal viviente (Gn 2,7). Las concepciones biol\u00f3gicas del tiempo se utilizan aqu\u00ed\u00ad para expresar no tanto la modalidad del origen del hombre cuanto su total dependencia en el ser y en el obrar de Dios.<br \/>\nEs posible que tradiciones a\u00fan m\u00e1s antiguas, de las que puede quedar una reliquia en Gen 9,6, expresaran una intuici\u00f3n an\u00e1loga explotando la tem\u00e1tica de la sangre, com\u00fan con otras culturas del Oriente antiguo. Tambi\u00e9n la tradici\u00f3n P, cuando habla del hombre \u2020\u0153creado a imagen y semejanza de Dios\u2020\u009d, expresa bien sea la dignidad del hombre -pero siempre como dada-, bien la conciencia de que s\u00f3lo su relaci\u00f3n dialogal con Dios lo hace tal. En la misma tradici\u00f3n ? se expresa la dependencia total de la vida animal y humana (la vida verdadera, seg\u00fan se ha visto antes) de Dios por la necesidad de la bendici\u00f3n (Gn 1,22; Gn 1,28), a fin de que esas criaturas puedan ser fecundas y multiplicarse. No s\u00f3lo la vida en su esencia, sino tambi\u00e9n la buena vida, de la que hemos hablado, no es fruto, seg\u00fan J, de esfuerzos humanos.<br \/>\nPues est\u00e1 garantizada por el jard\u00ed\u00adn que Dios hab\u00ed\u00ada plantado y, en particular, por el \u00e1rbol de la vida. A \u00e9l se contrapone justamente, como precursor de muerte, el otro \u00e1rbol, el del conocimiento aut\u00f3nomo y universal, a cuyos frutos se accede no por obediencia a Dios, sino por instigaci\u00f3n de \u2020\u0153otro\u2020\u009d (que no hay necesidad de precisar aqu\u00ed\u00ad qui\u00e9n es), el cual est\u00e1 en discordia y competencia con Dios. Detr\u00e1s de esta riqu\u00ed\u00adsima y docta simbolog\u00ed\u00ada se lee la afirmaci\u00f3n de que la vida del hombre est\u00e1 colocada ya desde el principio -y por tanto por su esencia- bajo el signo de la ambivalencia y del riesgo. Ning\u00fan automatismo o magia puede garantizarla, ni ninguna sabidur\u00ed\u00ada adquirida en fuentes que no sean Dios mismo puede desvelar el secreto que asegure su permanencia y su crecimiento. La vida viene de la libertad y la bendici\u00f3n de Dios; y cuando alcanza su culminaci\u00f3n en el hombre, se manifiesta como don que se juega en el \u00e1mbito de la libertad. S\u00f3lo su aceptaci\u00f3n como don, del que hay que renunciar a disponer aut\u00f3nomamente, reconoci\u00e9ndolo con gratitud y obediencia como proveniente de la libre benevolencia de Dios, hace que la vida pueda crecer como buena. La libre sumisi\u00f3n al mandato de Dios es, pues, la regla pr\u00e1ctica en la cual se traduce de manera inmediata la percepci\u00f3n profunda de la esencia de la vida como participaci\u00f3n en el don gratuito del Dios trascendente. El hecho de que la vida contin\u00fae, aunque entre trabajos y dolor, incluso despu\u00e9s de haber fallado completamente la libertad humana su cometido, demuestra a\u00fan m\u00e1s claramente que s\u00f3lo la libre decisi\u00f3n de Dios de estar a\u00fan m\u00e1s ben\u00e9volamente dispuesto hacia el hombre es el origen de la posibilidad que se le ofrece de seguir viviendo. Y tambi\u00e9n la urgencia de respetar el mandato se hace m\u00e1s fuerte.<br \/>\nAqu\u00ed\u00ad tiene su origen la concepci\u00f3n b\u00ed\u00adblica fundamental seg\u00fan la cual los mandamientos de Dios son la senda de la vida. Esta integraci\u00f3n ineludible de la \u00e9tica en la concepci\u00f3n de la vida es absolutamente central a todo el pensamiento b\u00ed\u00adblico. Encuentra expresi\u00f3n en formas diversas seg\u00fan las circunstancias hist\u00f3ricas y culturales. En Jos escritos deuteronornistas, y de forma a\u00fan m\u00e1s esquem\u00e1tica en los del cronista, se expresa en el nexo -casi autom\u00e1tico en su enunciaci\u00f3n narrativa- entre observancia y premio y entre desobediencia y castigo. En muchos \/ salmos (pi\u00e9nsese en el 1 9B o en el 119) se expresa m\u00e1s noblemente en una serie casi infinita de alabanzas apasionadas del valor de la ley para el gozo y la plenitud de toda experiencia de la vida. La literatura sapiencial oscila entre estos dos polos con m\u00faltiples matices.<br \/>\nEn la fase tard\u00ed\u00ada de esa literatura asume la idea su forma m\u00e1s elevada. La misma \u00c2\u00a1sabidur\u00ed\u00ada de Dios adquiere figurativamente los rasgos de una mujer amante (se\u00f1al ya por eso de fecundidad, de gozo y de amor gratificante) que llama a un banquete suntuoso y gratuito. Esta sabidur\u00ed\u00ada es presentada como part\u00ed\u00adcipe de la acci\u00f3n divina de la creaci\u00f3n, tiene en s\u00ed\u00ad todos los frutos y aromas del jard\u00ed\u00adn primordial, se da a los hombres como palabra y, en Si 24, como \u2020\u0153ley\u2020\u2122 que mora en Jerusal\u00e9n. Se re\u00fanen en esta mujer todas las mediaciones salv\u00ed\u00adficas: celestiales, reales, prof\u00e9ticas, sacerdotales y legales, para decir que s\u00f3lo de ella viene la vida y la vida buena, comprendido el buen gobierno que la garantiza. Los textos cl\u00e1sicos en los que se encuentran esos temas son! Pr 8, \/ Si y! Sg 1-9.<br \/>\nEsta visi\u00f3n grandiosa alcanzar\u00e1 su desarrollo, seg\u00fan se ver\u00e1, en la aplicaci\u00f3n a Cristo, pero ya hab\u00ed\u00ada tenido numerosos antecedentes en otros estratos de la literatura veterotesta-mentaria. Baste aqu\u00ed\u00ad aludir a la figura de la Jerusal\u00e9n mujer, esposa y madre del Segundo y Tercer Isa\u00ed\u00adas (p.ej. Is 54; Is 60 y, sobre todo, Is 62), que proseguir\u00e1 luego en Ap 20-21.<br \/>\nLa caracter\u00ed\u00adstica com\u00fan a estos textos es doble: por un lado asumen toda la simbolog\u00ed\u00ada de la fecundidad y de la vida, como los temas de la tierra, del agua, del \u00e1rbol, de la mujer, etc., y, por otro, los concentran en personificaciones o figuras humanas, como la ciudad, la \u2020\u0153casa\u2020\u009d de Israel o la Sabidur\u00ed\u00ada-mujer, las cuales, por decisi\u00f3n y don divino, son las depositar\u00ed\u00adas de la totalidad de los s\u00ed\u00admbolos vitales y los ofrecen al pueblo para una libre aceptaci\u00f3n. Con esta operaci\u00f3n, en formas literarias variadas, pero an\u00e1loga en el enfoque, se comunica el principio fundamental de que s\u00f3lo Dios es la fuente gratuita de la recuperaci\u00f3n y de la mejora de la vida hist\u00f3ricamente deteriorada por la desobediencia humana al mandato. La gracia de la salvaci\u00f3n es tal porque le comunica al hombre aquella capacidad de obediencia de la cual nace la vida.<br \/>\n3374<br \/>\nComo conclusi\u00f3n de todo lo expuesto se puede citar ahora coherentemente el dicho de Dt 8,2-3:<br \/>\n\u2020\u0153Acu\u00e9rdate del camino que el Se\u00f1or te ha hecho andar durante cuarenta a\u00f1os a trav\u00e9s del desierto con el fin de humillarte, probarte y conocer los sentimientos de tu coraz\u00f3n y ver si guardabas o no sus mandamientos. Te ha humillado y te ha hecho sentir hambre para alimentarte luego con el man\u00e1&#8230;, para que aprendieras que no s\u00f3lo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boca del Se\u00f1or. La cita del \u00faltimo aserto en Mt 4,4 confirma su valor de axioma primario en lo que concierne a la concepci\u00f3n b\u00ed\u00adblica de la vida. En efecto, lo que est\u00e1 enjuego en las tentaciones de Jes\u00fas es justamente el \u00e9xito de su misi\u00f3n y de su vida. Al escoger la confianza obediente en Dios, Jes\u00fas se presenta como nuevo Ad\u00e1n, que anula la pretensi\u00f3n de autosuficiencia independiente, causa de pecado y de muerte, y pone por obra aquella opci\u00f3n de libertad que se le ped\u00ed\u00ada a todo hombre desde el principio y que es tanto m\u00e1s necesaria cuanto m\u00e1s el influjo de la pretensi\u00f3n adam\u00ed\u00adtica corrompe la historia.<br \/>\nEl que escucha la palabra de Dios vivir\u00e1. Como dec\u00ed\u00adamos, este axioma se ha concretizado en algunos estratos de la revelaci\u00f3n en el esquema de la retribuci\u00f3n a corto plazo, en el curso de la vida del individuo o de los grupos, o al menos en el \u00e1mbito de una descendencia tambi\u00e9n larga, pero perceptible siempre hist\u00f3ricamente como unitaria. Pero no es s\u00f3lo \u00e9sta la deducci\u00f3n posible del principio, el cual permanece v\u00e1lido, en su generalidad, aun cuando la misma Biblia somete a revisi\u00f3n la concepci\u00f3n de la retribuci\u00f3n.<br \/>\nA la fe de siempre el principio b\u00ed\u00adblico fundamental le proporciona en primer lugar la certeza de que la dependencia de la vida de Dios no se ha de concebir de modo te\u00ed\u00adsta como mera dependencia de origen, sino como dependencia continua y total en el ser y en el obrar.<br \/>\nPero, en segundo lugar, el mismo principio permanece indisolublemente ligado a la idea de libertad de Dios y de promesa, por lo cual abre el camino a aquella obediencia total a Dios que sabe aceptar como camino de la vida tambi\u00e9n el que pasa a trav\u00e9s de la muerte, y la muerte de cruz. Pues el Dios de la vida da, custodia, manda, redime la vida; aquella vida de la cual es fuente en cuanto Dios vivo (para este t\u00ed\u00adtulo ver, p.ej., N\u00fam 14,21; Jr22,24; Ez 5,11), pero no es id\u00e9ntico a aquella vida que da a las criaturas. No hay en la Biblia ninguna deificaci\u00f3n de las fuerzas vitales naturales, sino m\u00e1s bien la certeza de que la vida divina trasciende infinitamente el fen\u00f3meno vida, que ella libremente pone en la existencia y alimenta.<br \/>\nHay siempre un m\u00e1s en Dios que puede crear vida incluso en la muerte.<br \/>\n3375<br \/>\n3. El respeto de la vida.<br \/>\nDe esta convicci\u00f3n de que la vida es don de Dios nace en la cultura del mundo b\u00ed\u00adblico un sentido no s\u00f3lo de respeto, sino de admiraci\u00f3n por la vida. Pi\u00e9nsese, por ejemplo, en la costumbre de que la madre diga una palabra de complacencia por el hijo que nace, que se encuentra ya en labios de Eva por el nacimiento de Ca\u00ed\u00adn (Gn 4,1). Aunque estos dichos etimol\u00f3gicos de las madres se refieren habitualmente a hijos que tendr\u00e1n un triste destino, manifiestan, sin embargo, la sorpresa reconocida por el don de la vida, que est\u00e1 presente incluso en los momentos de crisis m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil. Es t\u00ed\u00adpico a este respecto el caso de la mujer de Fine\u00e9s, narrado en lSam4,19-22. La necesidad de muchos hijos para cubrir las necesidades del trabajo agr\u00ed\u00adcola y pastoril, lo mismo que para la defensa militar, lleva a apreciar cada vez m\u00e1s el don de la fecundidad. Como la fe hebrea no ve en ello el resultado casi autom\u00e1tico de un sistema general de fecundidad, como ocurre, en cambio, en la mitolog\u00ed\u00ada cananea, el nacimiento de un hijo puede ser visto cada vez como un don libre hecho personalmente por el Se\u00f1or a la pareja que ama y protege. As\u00ed\u00ad todo nacimiento puede convertirse en signo de una relaci\u00f3n interpersonal entre el Se\u00f1or, dador de la vida, y el hombre que lo reconoce como tal. La conciencia de que la vida es dif\u00ed\u00adcil y de que, sobre todo, el pueblo de Dios tiene una misi\u00f3n hist\u00f3rica que perseguir permite comprender que no basta nacer, sino que es preciso nacer dotado de cuanto es necesario para ser fiel a los dones de Dios. De este modo se convierte en objeto de admiraci\u00f3n de fe cada vez m\u00e1s profunda el nacimiento extraordinario del carism\u00e1tico capaz de conocer los caminos de Dios y de guiar a su pueblo. As\u00ed\u00ad se explican aquellos himnos a la vida sobreentendidos en los relatos de vocaci\u00f3n y de nacimiento de los personajes m\u00e1s importantes en la historia del pueblo, desde Mois\u00e9s y Sans\u00f3n hasta el Bautista y Jes\u00fas. Son narraciones que revelan una sensibilidad difundida y profundamente arraigada en la cultura del pueblo, que concibe el vivir como algo m\u00e1s que un simple dato de hecho, es decir, como un cometido, una vocaci\u00f3n; si se quiere, una aventura que recorrer bajo la mano de Dios.<br \/>\nLa vida que viene de Dios est\u00e1 protegida de toda amenaza de corrupci\u00f3n y de muerte. Las culturas antiguas sienten fuertemente el peligro de muerte y lo ven aflorar en muchos aspectos del vivir: el derramamiento de sangre, el flujo de l\u00ed\u00adquidos org\u00e1nicos, ciertas enfermedades inexplicables, el contacto con animales muertos. De ah\u00ed\u00ad nacen los tab\u00faes, que tienden a levantar una cerca de protecci\u00f3n en torno al misterio fr\u00e1gil y precioso de la vida. El pueblo hebreo los vive y los siente como otros pueblos, pero a\u00f1ade el sentido profundo de la dependencia de Dios. Los tab\u00faes se deben observar porque la vida que viene del Dios santo ha de ser mantenida en una esfera de protecci\u00f3n absoluta de toda contaminaci\u00f3n, debe ser salvaguardada y respetada. Obviamente, con el tiempo cambiar\u00e1n las modalidades de ejercitar esta funci\u00f3n protectora; pero quedar\u00e1 perennemente v\u00e1lido el principio de que la vida hay que rodearla de cautelas y cuidados, no tanto para preservarla de contagios naturales de muerte (en los cuales piensa la higiene) cuanto para conseguir mantenerla en relaci\u00f3n profunda con el Dios de la vida. Y esto se consigue en la mentalidad hebrea justamente por la transformaci\u00f3n del tab\u00fa en ley revelada, a la cual se ha de obedecer en conciencia, con libertad interior, por respeto al Dios santo y a sus caminos secretos de comunicaci\u00f3n de la vida. En una palabra, el tab\u00fa, en la legislaci\u00f3n veterotestamentaria, se modifica en obediencia libre, en aceptaci\u00f3n del principio de que, como hemos dicho, s\u00f3lo el mandamiento aceptado y practicado es el medio que garantiza la uni\u00f3n con el Dios de la vida.<br \/>\nNo es f\u00e1cil decir si el AT supo sacar de esta visi\u00f3n general de las cosas tambi\u00e9n una capacidad m\u00e1s aguda de discernir los peligros que la maldad humana coloca al discurrir positivo de la vida, e indicar reglas de comportamiento m\u00e1s humanitarias y favorables a la vida que las existentes en otros pueblos. Parece que se puede encontrar algo en este sentido, seg\u00fan algunos estudiosos, en la legislaci\u00f3n deuteronomista, en la instituci\u00f3n de las ciudades de refugio para evitar la cadena de las venganzas tribales y familiares, en la instituci\u00f3n del a\u00f1o sab\u00e1tico para defender la supervivencia de los m\u00e1s pobres, en la solicitud por los hu\u00e9rfanos, las viudas y los extranjeros, en la norma de dejar en el campo los restos de la cosecha para la subsistencia de los m\u00e1s d\u00e9biles. Es un hecho que existen estas normas y que tienen un sentido que va en la direcci\u00f3n de una percepci\u00f3n inicial de que el respeto y la admiraci\u00f3n por la vida deben traducirse en normas de comportamiento. Quiz\u00e1 esper\u00e1ramos algo m\u00e1s, como una severa condena de todo homicidio, que, sin embargo, no se encuentra, ya que tambi\u00e9n el AT admite la guerra, el exterminio de los enemigos en ciertas ocasiones y tambi\u00e9n en el quinto mandamiento prohibe, literalmente, s\u00f3lo el homicidio ileg\u00ed\u00adtimo y no justificado. Algunos estudiosos piensan, adem\u00e1s, que tambi\u00e9n las normas humanitarias enumeradas antes son, m\u00e1s que una pr\u00e1ctica hist\u00f3rica vivida, una especie de ideal, caso posex\u00ed\u00adlico, de vida nunca llevado a la pr\u00e1ctica en realidad. Debemos reconocer, y ello est\u00e1 dentro de la l\u00f3gica del progreso hist\u00f3rico de la revelaci\u00f3n, que el AT ciertamente contiene las premisas para que se defienda el car\u00e1cter sagrado de la vida sin reservas y de manera absoluta, pero no consigue llegar a conclusiones pr\u00e1cticas totalmente eficaces, como por lo dem\u00e1s no ha llegado tampoco el mundo actual, seg\u00fan lo demuestran las incerti-dumbres morales relativas a la guerra, al aborto y a la eutanasia.<br \/>\n3376<br \/>\nEn todo caso es cierto que ya el AT, al menos en algunos momentos, llega a formular el principio de que la vida humana, cualquiera que sea la forma en que se manifieste, incluso la m\u00e1s humillante o absurda, es un valor que hay que admirar y salvar a toda costa. Cuando el Tercer Isa\u00ed\u00adas dice que en la restauraci\u00f3n tambi\u00e9n los eunucos, \u2020\u0153los \u00e1rboles secos\u2020\u2122, tendr\u00e1n en la nueva Jerusal\u00e9n \u2020\u0153un memorial mejor que hijos e hijas, un nombre eterno que nunca m\u00e1s se borrar\u00e1\u2020\u2122 (Is 56,4s), afirma indirectamente el principio de que el valor absoluto es el hombre que vive, y nada m\u00e1s. An\u00e1logamente, toda la predicaci\u00f3n pro-f\u00e9tica hab\u00ed\u00ada anunciado que la \u00fanica condici\u00f3n para ser salvados por el Se\u00f1or es ayudar a los pobres (ver, p.ej. Is 58 sobre el verdadero ayuno), y estaba de acuerdo en la misma intuici\u00f3n de que la vida se salva donde se la reconoce -donde quiera que aparezca, incluso en la forma m\u00e1s miserable- como el valor supremo al que debe estar subordinada cualquier otra cosa, porque all\u00ed\u00ad se encuentra Dios mismo y se le puede rendir culto.<br \/>\nCuando Jes\u00fas afirme que \u2020\u0153el s\u00e1bado se ha hecho para el hombre y no el hombre para el s\u00e1bado\u2020\u009d (Mc 2,27 llevar\u00e1 a su m\u00e1s evidente claridad el principio que ya se insinuaba en algunos estratos del AT: que el hombre vivo es el fin de todas las dem\u00e1s realidades creadas y nunca el medio, y que salvar una vida es la \u00fanica obra que puede pretender ser llamada obra de Dios. El valor de la caridad y del servicio y la misma teolog\u00ed\u00ada del servidor radican en este descubrimiento del valor de la vida y la traducen en una realizaci\u00f3n coherente.<br \/>\n3377<br \/>\nII. LA VIDA EN CRISTO.<br \/>\nLa revelaci\u00f3n neotestamentaria es en este tema central, y el AT, que fue la fuente principal para el p\u00e1rrafo precedente, proporciona el apoyo de la prefiguraci\u00f3n y de la anticipaci\u00f3n. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad la vivencia precedi\u00f3 a la reflexi\u00f3n, por lo cual el tratamiento partir\u00e1 del an\u00e1lisis de los acontecimientos, sigui\u00e9ndole la presentaci\u00f3n de las reflexiones de fe.<br \/>\n3378<br \/>\n1. Jes\u00fas ante la realidad de la vida.<br \/>\nToda teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica sobre la vida debe partir del an\u00e1lisis de ese dato fundamental: \u00bfqu\u00e9 posici\u00f3n adopt\u00f3 Jes\u00fas ante la realidad de la vida humana? Anticipando la conclusi\u00f3n, se puede afirmar enseguida, para mayor claridad, que Jes\u00fas demostr\u00f3 al mismo tiempo una solicitud sin reservas por las necesidades de la vida concreta de cuantos encontraba, y a ia vez una profunda y radical relativizaci\u00f3n del apego humano a la vida misma.<br \/>\nEl cuidado por la vida se manifiesta indudablemente en el hecho de las curaciones realizadas por Jes\u00fas. Seg\u00fan la triple tradici\u00f3n sin\u00f3ptica, termin\u00f3 por ser, al menos en el per\u00ed\u00adodo galileo, literalmente asediado por enfermos y necesitados. En la jornada t\u00ed\u00adpica de Cafarna\u00fan cur\u00f3 a muchos enfermos y arroj\u00f3 muchos demonios (Mc 1,33) o incluso san\u00f3 a \u2020\u0153todos\u2020\u009d los enfermos, seg\u00fan Mt 8,16. Aunque puso condiciones y orient\u00f3 su actividad taumat\u00fargica hacia finalidades kerigm\u00e1ticas, no se sigue que Jes\u00fas rehusara jam\u00e1s \u2020\u0153salvar una vida. La decisi\u00f3n de hacer curaciones tambi\u00e9n o justamente en d\u00ed\u00ada de s\u00e1bado quer\u00ed\u00ada indicar que \u2020\u0153salvar la vida\u2020\u009d era justamente la obra de Dios que \u00e9l estaba llamado a realizar (Mc 3,4), como lo explicitar\u00e1 m\u00e1s claramente Juan en 5,17. Tambi\u00e9n la misi\u00f3n de los primeros disc\u00ed\u00adpulos comprende como orden taxativa: \u2020\u0153Curad a los enfermos, resucitad a los muertos, limpiad a los leprosos, arrojad a los demonios (Mt 10,8). El que todo eso sea tambi\u00e9n signo del kerigma del reino no quita nada a la Verdad y valor del hecho de que la presencia activa y decisiva de Dios en la historia se manifiesta en Jes\u00fas como curaci\u00f3n y potenciaci\u00f3n de la vida humana, amenazada por el pecado y por el demonio, que la debilitan hasta el l\u00ed\u00admite de la enfermedad incurable y, por la mar-ginaci\u00f3n que se sigue, deshumanizan-te. Jes\u00fas, al menos seg\u00fan la tradici\u00f3n lucana, se alegra de devolver la salud tambi\u00e9n a los que, sin comprender la dimensi\u00f3n de signo, no consiguen acceder al umbral de la salvaci\u00f3n, como los nueve leprosos de Lc 17,11- 19. De modo similar, la multiplicaci\u00f3n de los panes, aunque rebosante de sentido hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfico y eucar\u00ed\u00ads-tico, es, sin embargo, tambi\u00e9n una acci\u00f3n de pronta intervenci\u00f3n con personas que corr\u00ed\u00adan peligro de \u2020\u0153desfallecer en el camino\u2020\u2122 (Mc 8,3).<br \/>\nEsta atenci\u00f3n a las necesidades de la vida va acompa\u00f1ada en Jes\u00fas por el supremo desapego del ansia de la vida propia, que lo hace disponible para la cruz y para la afirmaci\u00f3n de principio, colocada justamente ya por Marcos en el momento central en el que la misi\u00f3n de Jes\u00fas es definida y purificada de todo posible equ\u00ed\u00advoco, de que para salvar la vida hay que perderla (Mc 8,35). En la ense\u00f1anza de Jes\u00fas este principio es desarrollado con la m\u00e1xima coherencia y radicalidad en ulteriores aplicaciones respecto a la pobreza, a la renuncia al poder, a la castidad, a la mortificaci\u00f3n. La caracter\u00ed\u00adstica com\u00fan de esta relativizaci\u00f3n de todo lo que el hombre considera esencial para la vida est\u00e1 en la conexi\u00f3n con la venida del reino. Seg\u00fan Jes\u00fas, hay que renunciar tambi\u00e9n a las riquezas, al poder, a s\u00ed\u00ad mismo enteramente, no por un principio asc\u00e9tico abstracto o por una \u00e9tica metaf\u00ed\u00adsica particular, sino porque en estos tiempos que son los \u00faltimos Dios ha inaugurado en la historia su dominio escatol\u00f3gico. No se trata tampoco de la deducci\u00f3n de una noci\u00f3n de tipo general o metaf\u00ed\u00ad-sico de dependencia de Dios. La raz\u00f3n por la cual para salvar la vida es necesario perderla reside en el hecho de que el pecado ha transformado la riqueza, la fuerza, la fecundidad y hasta la vitalidad del propio cuerpo en obst\u00e1culo posible y real para el acceso salv\u00ed\u00adfico a Dios, es decir, para usar la terminolog\u00ed\u00ada de Mt 6,29-30, en \u2020\u0153esc\u00e1ndalo\u2020\u2122. La intervenci\u00f3n decisiva de Dios, cuando se asoma a esta historia de pecado, que es la \u00fanica historia realmente vivible, exige una elecci\u00f3n radical de sumisi\u00f3n a la soluci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica extrema, que hay que cumplir con aquella determinaci\u00f3n absolutamente neta y hasta violenta (Mt 11,12) que se llama met\u00e1-noia o conversi\u00f3n. Para salvarse, la vida humana ha de ser arrancada, como con un golpe de espada, de todos los lazos que la visi\u00f3n humana de las cosas considera protectores y promocionales de la vida (entre los cuales est\u00e1 incluso la familia: Mt 10,34-39) para anclarse total y exclusivamente en Dios, que ahora se revela y obra en la vida y en la misi\u00f3n de Jes\u00fas.<br \/>\n3379<br \/>\nEl Jes\u00fas de la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica no nos dice, como lo har\u00ed\u00ada en cambio un fil\u00f3sofo, qu\u00e9 es la vida en s\u00ed\u00ad, sino que nos advierte, sin dejar lugar a dudas, que el hombre, tal como se ha reducido en su historia de pecado, no tiene posibilidad alguna en s\u00ed\u00ad mismo de salvaguardar aut\u00e9nticamente y de manera cumplida su vida, la de los otros y la del mundo. Ni siquiera la religi\u00f3n antigua es suficiente: Jes\u00fas debe decir palabras diversas a las dichas a los antiguos y tiene que cuestionar la confianza en la ley y en el culto (p.ej. Mt 5,17-48; Mt 21,12-16). Esto significa que no hay ya nada en los solos sistemas humanos de referencia a lo que poder recurrir para salvar la vida. La \u00fanica esperanza y la \u00fanica referencia es el reino, es decir, el hecho real de que ahora, justamente en Jes\u00fas, Dios toma posesi\u00f3n y la direcci\u00f3n de la historia humana. La aceptaci\u00f3n del reino es la vida: pero de hecho s\u00f3lo puede producirse a condici\u00f3n de perder todo punto de apoyo anterior. C\u00f3mo, por este camino, se puede recibir todo a cambio, no se nos describe; s\u00f3lo se dice que se conceder\u00e1 el c\u00e9ntuplo ya en esta vida, adem\u00e1s de la vida eterna, de la que se hablar\u00e1 m\u00e1s adelante (Mc 10,29-30). El cuidado por la vida de los dem\u00e1s, del cual Jes\u00fas dio ejemplo y que orden\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos, no s\u00f3lo no est\u00e1 en contradicci\u00f3n con la concepci\u00f3n de la renuncia por el reino, sino que le es absolutamente coherente. Por un lado, esta preocupaci\u00f3n por los que se encuentran al margen de la vida revela que los modelos usuales para medir el grado de posesi\u00f3n y de goce de la vida son falsos:<br \/>\nvidas perdidas son salvadas, y otras que parec\u00ed\u00adan seguras se pierden. Este cuestio-namiento del sentido com\u00fan es ya saludable; pero, adem\u00e1s, en esta misericordia por los perdidos se revela justamente que la intenci\u00f3n de Dios es que nadie se pierda, siendo por tanto apoyo para la fe y aliento para la conversi\u00f3n. Jes\u00fas, que pierde su vida y salva la de los dem\u00e1s, se convierte en el signo y el principio (el sacramento) del reino, es decir, del hecho de que s\u00f3lo la entrega total de la historia a la acci\u00f3n resucitadora de Dios puede sanar aquellas potencialidades que el pecado ha hecho instrumento de muerte.<br \/>\n3380<br \/>\n2. La experiencia de una vida transformada en la comunidad apost\u00f3lica.<br \/>\nContinuando el an\u00e1lisis de los acontecimientos, hemos de tomar nota de las nuevas experiencias de vida verificadas en la comunidad apost\u00f3lica. Sin entrar en detalles exe-g\u00e9ticos no indispensables para esta finalidad, podemos limitarnos a considerar algunos datos de hecho que destacan con seguridad hist\u00f3rica suficiente tanto de los Hechos como del epistolario paulino.<br \/>\nLa vida de los primeros cristianos experimenta cambios significativos desde los or\u00ed\u00adgenes. Aunque Lucas puede que haya idealizado la primera comunidad jerosolimitana, lo cierto es que los primeros creyentes eligieron una forma de vida comunitaria que antes no hab\u00ed\u00adan adoptado, caracterizada por la oraci\u00f3n y la fracci\u00f3n del pan, por compartir los bienes y por aquella actitud m\u00e1s profunda y motivadora que Lucas define como \u2020\u0153tener un coraz\u00f3n y un alma sola\u2020\u009d (Hch 4,32). Estos cristianos no pod\u00ed\u00adan menos de sentirse \u2020\u0153salvados de esta generaci\u00f3n perversa\u2020\u2122 (Hch 1,40) y se ve\u00ed\u00adan como colocados en una situaci\u00f3n de vida nueva, final y definitivamente salvada.<br \/>\nOtra experiencia fundamental fue la de la misi\u00f3n. No s\u00f3lo predicadores particulares, sino la comunidad entera se sabe involucrada en el compromiso misionero, porque de su seno, por sus oraciones, por sugerencia de sus profetas y por encargo suyo parten los misioneros como Pablo y Bernab\u00e9 de Antioqu\u00ed\u00ada Hch 13,1-3). Esta responsabilidad por el mundo que anima a una comunidad entera es un hecho que no puede menos de influir en la determinaci\u00f3n del sentido y del valor de la vida. En el \u00e1mbito de la misi\u00f3n encuentran sitio tambi\u00e9n los fen\u00f3menos milagrosos y los de las lenguas. Ambos revelan la presencia activa de Dios en el seno de la comunidad para potenciar su capacidad de obrar y sobre todo de comunicar. El \u00e9xito del todo inesperado de la predicaci\u00f3n a los paganos revel\u00f3 a los primeros creyentes que estaba realmente en marcha una nueva econom\u00ed\u00ada, que Dios estaba cambiando el ritmo de la evoluci\u00f3n de la historia. En estas condiciones, la meta final no pod\u00ed\u00ada menos de aparecer tan segura que se presentaba incluso pr\u00f3xima en el tiempo. De todo esto deb\u00ed\u00ada de nacer una convivencia confusa pero penetrante de lo que significaba vivir ahora, en los \u00faltimos tiempos.<br \/>\nLos carismas, con su multiplicidad y hasta con su confusi\u00f3n, debieron de dar tambi\u00e9n la sensaci\u00f3n de que Dios, con su Esp\u00ed\u00adritu, estaba muy cercano a estas comunidades creyentes; m\u00e1s de lo que lo hab\u00ed\u00ada estado al pueblo de los padres. La eucarist\u00ed\u00ada atestiguaba una igual presencia del Se\u00f1or en medio de los suyos, y todo cuanto ocurr\u00ed\u00ada en las Iglesias y en las zonas de mundo que encontraban confirmaba la impresi\u00f3n de la novedad y del cambio. Pobreza, desprendimiento, martirio eran experiencias frecuentes, y poco a poco iban trazando un nuevo estilo de vida determinado por la obra de salvaci\u00f3n que Dios hab\u00ed\u00ada llevado a cabo en Cristo resucit\u00e1ndolo de entre los muertos. En estas experiencias y en su inmediata conexi\u00f3n con el misterio de la resurrecci\u00f3n se funda la reflexi\u00f3n sobre la naturaleza de la nueva vida en Cristo que encontramos en Pablo y en Juan.<br \/>\n3381<br \/>\n3. La vida en Cristo seg\u00fan Pablo.<br \/>\nPablo es el primero que reflexiona sobre las experiencias de vida suyas y de las Iglesias, y elabora una descripci\u00f3n de las transformaciones que el acontecimiento Cristo ha introducido en la vida.<br \/>\nNo es f\u00e1cil extraer cuanto se refiere al tema de la vida de los escritos paulinos, evitando englobar, como hace \u00e9l, tem\u00e1ticas cristol\u00f3gicas y ecle-siol\u00f3gicas. Se pueden enumerar los puntos siguientes.<br \/>\n3382<br \/>\na) Una vida escatol\u00f3gicamente determinada. En las cartas m\u00e1s antiguas, como las de los Tesalonicenses, es predominante la comprensi\u00f3n de la vida cristiana en referencia a la parus\u00ed\u00ada, estimada a\u00fan como inminente. Los cristianos han sido salvados por la \u2020\u0153palabra\u2020\u009d y han cambiado la orientaci\u00f3n de vida, abandonando los \u00ed\u00addolos \u2020\u0153para servir al Dios vivo y verdadero y para esperar de los cielos a su Hijo, al que resucit\u00f3 de entre los muertos, Jes\u00fas, que nos libra de la ira venidera\u2020\u009d (1 Tes 1,10).<br \/>\nLa referencia al Resucitado apunta hacia la meta final; le da a la vida humana un impulso hacia la meta m\u00e1s all\u00e1 de la historia. Se podr\u00ed\u00ada decir con una imagen que la resurrecci\u00f3n de Cristo es como una corriente que lleva a los cristianos exclusivamente hacia el fin, hasta el punto de que ello provoca en algunos un desinter\u00e9s por el presente, que Pablo, por lo dem\u00e1s, corrige decididamente. Sin embargo, la terminolog\u00ed\u00ada de estas cartas gira alrededor de palabras como \u2020\u0153santos, puros, irreprensibles\u2020\u009d para la venida de nuestro Se\u00f1or Jesucristo. Esta orientaci\u00f3n es-catol\u00f3gica permanece tambi\u00e9n en las otras cartas, pero se enriquece con perspectivas que hoy llamar\u00ed\u00adamos de escatolog\u00ed\u00ada anticipada. De todos modos, determina un principio fundamental de toda visi\u00f3n cristiana de la vida: la vida se orienta al futuro y los comportamientos se juzgan por la conformidad con \u00e9l. Del pasado se toma s\u00f3lo lo que en \u00e9l ha entrado de escatol\u00f3gico, es decir, el Cristo resucitado y lo que lo prefigura y prepara en la historia del pueblo de Dios. El resto es pasado ya muerto, que se abandona o se subordina al acontecimiento Cristo.<br \/>\n3383<br \/>\nb) Salvados por gracia. El tema fundamental de las cartas a los G\u00e1la-tas y a los Romanos -la salvaci\u00f3n por la sola \u00c2\u00a1fe- revela que el modo de vivir de todos los hombres sin excepci\u00f3n est\u00e1 totalmente corrompido por el pecado y que s\u00f3lo se puede salvar por el perd\u00f3n gratuito de Dios y la renovaci\u00f3n que su Esp\u00ed\u00adritu produce en el hombre. Con sus sDIAS fuerzas, el hombre no puede hacer nada: tambi\u00e9n la fe con la cual acoge el don de Dios es fruto de la gracia externa de la predicaci\u00f3n y de la moci\u00f3n interior del Esp\u00ed\u00adritu. La vida que el hombre cree vivir por s\u00ed\u00ad solo, en realidad no es vida, sino muerte, es decir, fracaso, perdici\u00f3n, ruina progresiva, una situaci\u00f3n sin caminos positivos de salida -prescindiendo, se entiende, de Cristo-, tal como se describe en Rom 7,14-21. La alienaci\u00f3n de Dios desgarra tan profundamente al ser humano que solamente se puede usar la categor\u00ed\u00ada de \u2020\u0153muerte\u2020\u009d para expresar cumplidamente lo que hist\u00f3ricamente ha llegado a ser la vida. La potencia del \u00c2\u00a1 pecado es tal que incluso la \u00c2\u00a1 ley, buena y proveniente de Dios, es transformada en instrumento de muerte, y an\u00e1logamente las fuerzas vitales del hombre (energ\u00ed\u00adas, pasiones, sentimientos, capacidad racional) se convierten en \u2020\u0153carne\u2020\u009d, es decir, en cierre a la intervenci\u00f3n de Dios, en aislamiento ego\u00ed\u00adsta, en instrumentos de divisi\u00f3n y de autodestrucci\u00f3n.<br \/>\nEl diagn\u00f3stico de Pablo no es me-taf\u00ed\u00adsico, sino hist\u00f3rico; \u00e9l no habla de la naturaleza del hombre en s\u00ed\u00ad, sino de c\u00f3mo el hombre ha llegado y est\u00e1 en la situaci\u00f3n hist\u00f3rica real en la que libre, pero inevitablemente, se coloca a partir de Ad\u00e1n. Por eso puede decir que por gracia puede el hombre resucitar, renacer, revestirse de Cristo, dejarse guiar por el Esp\u00ed\u00adritu y no por la carne. El punto fundamental es, pues, que el hombre debe tener conciencia de haber sido recreado por la total dependencia de Dios en Cristo. La concepci\u00f3n b\u00ed\u00adblica tradicional seg\u00fan la cual la vida es don de Dios y vivir equivale a depender de \u00e9l se profundiza en Pablo en clave hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica. Esta dependencia debe reafirmarse y reconstruirse mediante la aceptaci\u00f3n concreta del evangelio de Cristo, muerto y resucitado; debe concebirse como la aplicaci\u00f3n a cada uno de la misma acci\u00f3n resucitadora con la que el Padre ha resucitado a Jes\u00fas de entre los muertos. Para la concepci\u00f3n cristiana de la vida \u00e9ste es otro principio fundamental: vivir en la realidad de la historia es posible s\u00f3lo si se acepta la nueva creaci\u00f3n en Cristo. Cada vez que el hombre pretende crearse islas de las cuales queda excluido el acontecimiento Cristo, a pesar de las apariencias se encuentra realmente en la muerte. El primer cometido de la predicaci\u00f3n evang\u00e9lica es justamente desenmascarar esta ilusi\u00f3n.<br \/>\n3384<br \/>\nc) La vida nueva en Cristo. La vida nueva del cristiano est\u00e1 en dependencia continua del Padre, del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu. Es conocida la presencia de la dimensi\u00f3n trinitaria en todas las descripciones paulinas de la experiencia cristiana. Dones, carismas, pero tambi\u00e9n actitudes normales se derivan de las tres personas divinas. La uni\u00f3n con Cristo resucitado se sintetiza en las tres famosas preposiciones: en, por, con. Pablo habla de un ser o vivir en Cristo, que es tan real que ha hecho pensar a algunos estudiosos en una fusi\u00f3n m\u00ed\u00adstica con absorci\u00f3n de la personalidad humana en una especie de Cristo universal. No es \u00e9sta la visi\u00f3n paulina; el ap\u00f3stol insiste, al contrario, en el hecho de que la uni\u00f3n objetiva y real con Cristo debe convertirse, por obra del Esp\u00ed\u00adritu de Dios, que se une a nuestro esp\u00ed\u00adritu, en adquisici\u00f3n y manifestaci\u00f3n de nuestra personalidad humana. El cristiano debe saber, comprender, querer las mismas cosas que piensa y quiere Cristo. Esta es su nueva vida, que se traduce luego en obras coherentes. Limit\u00e1ndonos a un solo texto sint\u00e9tico, se puede pensaren Ep 1,15-21; 3,14-19.<br \/>\nPero m\u00e1s esclarecedor es todav\u00ed\u00ada ver c\u00f3mo traduce Pablo los principios de fe enunciados en la carta a los Romanos en su vida personal.<br \/>\nLa carta a los Filipenses es a este respecto el documento m\u00e1s interesante; aqu\u00ed\u00ad se ve c\u00f3mo se transforma en vivencia el principio teol\u00f3gico. El vivir en Cristo y de Cristo se convierte aqu\u00ed\u00ad en una forma concreta de existencia. El hecho de que Pablo afronte la posibilidad de la muerte hace m\u00e1s profundo y sincero el testimonio. En sustancia, Pablo muestra c\u00f3mo al encontrar a Cristo se ha convertido en un hombre diverso y ha comenzado a pensar y a hacer cosas diversas: ha juzgado una p\u00e9rdida lo que antes consideraba una ventaja en comparaci\u00f3n con la ciencia sublime de Cristo, \u2020\u0153por quien -dice- he sacrificado todas las cosas y las tengo por basura con tal de ganar a Cristo y encontrarme en \u00e9l; no en posesi\u00f3n de mi justicia, la que viene de la ley, sino de la que se obtiene por la fe en Cristo, la justicia de Dios, que se funda en la fe, a fin de conocerle a \u00e9l y la virtud de su resurrecci\u00f3n y la participaci\u00f3n de sus padecimientos, configur\u00e1ndome con su muerte para alcanzar la resurrecci\u00f3n de los muertos\u2020\u009d (Flp 3,8-11);<br \/>\nEl p\u00e1rrafo citado se puede considerar una de las descripciones m\u00e1s sint\u00e9ticas y m\u00e1s complejas de lo que se entiende por vida cristiana, dependiente exclusivamente de Cristo, consciente del pecado del mundo y situada en el horizonte de la meta escatol\u00f3gica. Es la respuesta a la pregunta de lo que es la vida para un cristiano: es el servicio consciente y constante al Se\u00f1or Jes\u00fas, que nos ha salvado de la muerte y es el \u00fanico sentido y valor de la existencia.<br \/>\n3385<br \/>\nd) Una vida por el cosmos. Un \u00faltimo aspecto de la vida emerge de las llamadas cartas de la cautividad; es la conexi\u00f3n entre la existencia cristiana y la salvaci\u00f3n del cosmos. Como es sabido, en Ep y Col se desarrolla el tema de la preexistencia de la Iglesia antes de la creaci\u00f3n, y se refleja en el misterio de la recapitulaci\u00f3n de todas las cosas como \u2020\u0153primun in intentione et ultimun in executio-ne\u2020\u009d. La Iglesia -y no la Iglesia en abstracto, sino la constituida por cada una de las comunidades locales- es concebida como signo y medio de la reunificaci\u00f3n en el orden, bajo la \u00fanica cabeza Cristo, de las cosas del cielo y de las de la tierra.<br \/>\nLa reunificaci\u00f3n del cosmos en la paz encuentra su anticipaci\u00f3n y su mediaci\u00f3n eficaz en la unidad creada por Cristo entre los hombres, en el hecho de que ahora los jud\u00ed\u00ados y paganos est\u00e1n unidos en una \u00fanica comunidad, en el hecho de que marido y mujer se aman como Cristo ama a la Iglesia, de que amos y esclavos, padres e hijos se respetan en el orden; en el hecho, finalmente, de que todos los cristianos siguen en su vida el principio de subordinarse los unos a los otros. En estos acontecimientos plenamente humanos y concretos ve la carta a los Efesios el signo y el medio de la verificaci\u00f3n de una salvaci\u00f3n que trasciende los l\u00ed\u00admites de lo meramente humano para contemplar todo el universo.<br \/>\nA la luz de esto hay que afirmar entonces otra caracter\u00ed\u00adstica del vivir cristiano: su constituci\u00f3n como signo y principio de la salvaci\u00f3n universal. No se puede limitar el discurso sobre el hombre y sobre la vida ni al individuo ni a la sola sociedad humana. Cometidos y responsabilidades c\u00f3smicos se insertan por pura gracia, y por tanto no como pretexto para autoexaltaciones soberbias, en la experiencia de vida de cada uno en la Iglesia. La importancia de estas tem\u00e1ticas para la vida en el umbral del a\u00f1o 2000, recargada con responsabilidades planetarias, est\u00e1 a\u00fan por valorar; aqu\u00ed\u00ad s\u00f3lo se puede aludir a ello como est\u00ed\u00admulo para la meditaci\u00f3n.<br \/>\n3386<br \/>\n4. El don de la vida seg\u00fan Juan.<br \/>\nEl t\u00e9rmino \u2020\u0153vida\u2020\u009d se encuentra 36 veces en los escritos juanistas, y la ra\u00ed\u00adz z\u00e9n -de donde viene zo\u00e9 (vivir\/vida)- es casi un t\u00e9rmino t\u00e9cnico, distinto de b\u00ed\u00ados, para indicar la vida que da Dios en Cristo a los creyentes, distinta de la vida puramente natural de los seres. Vida y vida eterna son en los escritos juanistas intercambiables entre s\u00ed\u00ad. A su vez, eterna no significa primariamente lo contrario de temporal, como en nuestro lenguaje teol\u00f3gico, sino que se refiere a la contraposici\u00f3n jud\u00ed\u00ada entre los dos eones, el de la creaci\u00f3n y el de Dios. Por eso vida eterna es sin\u00f3nimo de vida divina, vida de la esfera propia de Dios, que se puede describir como superior a nuestros confines espaciales y ulterior respecto a nuestros l\u00ed\u00admites temporales, pero sin que estas determinaciones constituyan la esencia de la eternidad, la cual consiste m\u00e1s bien en la participaci\u00f3n de la vida misma de Dios.<br \/>\nA veces, tambi\u00e9n en Juan, la noci\u00f3n de vida eterna est\u00e1 ligada a los temas de la resurrecci\u00f3n final y del juicio, por lo cual tiene una connotaci\u00f3n escatol\u00f3gica tambi\u00e9n en sentido temporal (v\u00e9ase p.ej. Jn 3,14-21; Jn 3,36; Jn 5,21-30; Jn 12,5 etc. ). La caracter\u00ed\u00adstica propia del pensamiento juanista es, sin embargo, mostrar la presencia actual en los creyentes de esta vida. En el discurso del cap\u00ed\u00adtulo 6 se afirma que comer la carne y la sangre de Jes\u00fas da desde ahora la vida eterna, a la cual seguir\u00e1 en el \u00faltimo d\u00ed\u00ada la resurrecci\u00f3n.<br \/>\nAn\u00e1logamente se afirma en 5,24 que el que escucha a Jes\u00fas \u2020\u0153tiene la vida eterna y no ser\u00e1 condenado, sino que ha pasado de la muerte a la vida\u2020\u009d. La contraposici\u00f3n muerte-vida se refiere aqu\u00ed\u00ad a algo m\u00e1s amplio y profundo que el morir f\u00ed\u00adsico y el resucitar; se trata de la liberaci\u00f3n de la alienaci\u00f3n de Dios, que desemboca no tanto en la muerte, sino en la muerte sin esperanza, para gozar de su comuni\u00f3n vivificante en todos los sentidos.<br \/>\nLa posibilidad de tener ya en el presente esta vida viene del hecho de que es sustancialmente una realidad cristol\u00f3gica. Cristo no es s\u00f3lo la fuente de la vida, sino la vida misma, como se dice ya en 1,4. La narraci\u00f3n juanista expresa esta idea con mucha coherencia utilizando diversas categor\u00ed\u00adas. En una primera serie de expresiones se usan los s\u00ed\u00admbolos de las realidades m\u00e1s esenciales para la vida humana, como el agua, el pan, la luz, y se aplican a Cristo, fuente del agua viva (Jn 4), pan de vida (Jn 6) y luz del mundo (1,9; 8,12). Otros s\u00ed\u00admbolos de vida se toman de la tradici\u00f3n particular del pueblo jud\u00ed\u00ado, como el de la serpiente (Jn 3,14). Finalmente, el s\u00ed\u00admbolo del pastor(Jn 10) recoge el antiguo tema del buen gobierno como s\u00ed\u00admbolo y medio para una buena vida. El uso de esta simbolog\u00ed\u00ada elemental, ligada a las necesidades primordiales del vivir, sigue manteniendo, a pesar de la aparente dificultad del lenguaje juanista, una inmediatez de sentido para los hombres de todos los tiempos. A todos les dice Juan que Jes\u00fas apaga la sed, sacia el hambre, da la alegr\u00ed\u00ada, asegura la gu\u00ed\u00ada que se necesita para que crezca la vida y se desarrolle. El hombre no debe buscaren otra parte (ini siquiera en la Escritura humanamente interpretada!: Jn 5,39) las defensas de su vida; s\u00f3lo las puede encontrar plenamente en Jes\u00fas.<br \/>\n3387<br \/>\nUna segunda categor\u00ed\u00ada es la del milagro, transformado en signo. El valor de los gestos de Jes\u00fas como revelador del don de la vida resalta con claridad sobre todo en la curaci\u00f3n del hijo del oficial (en los vv. 50.51.53 est\u00e1 presente el verbo vivir); en el comentario a la curaci\u00f3n del paral\u00ed\u00adtico (\u2020\u0153Pues como el Padre resucita a los muertos y los hace revivir, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n el Hijo da la vida a los que quiere, 5,21), y sobre todo en el \u00faltimo signo, que es la resurrecci\u00f3n de L\u00e1zaro, donde se llega a declarar: \u2020\u0153Yo soy la resurrecci\u00f3n y la vida\u2020\u009d (11,25). Los milagros realizados por Jes\u00fas no tienen ya en Juan car\u00e1cter epis\u00f3dico o anecd\u00f3tico: son una manifestaci\u00f3n coherente y progresiva de su ser y de su misi\u00f3n, y lo revelan justamente como el que, siendo la vida, la da en abundancia. Pues los signos manifiestan la gloria de Jes\u00fas, es decir la presencia en \u00e9l de la revelaci\u00f3n divina. Es sabido que tambi\u00e9n el modo juanista de narrar la pasi\u00f3n y la muerte de Jes\u00fas tiende a poner de manifiesto que su humillaci\u00f3n es ya en realidad potencia y gloria, y que su muerte es ya plenitud de vida. En el Cristo elevado sobre la tierra son atra\u00ed\u00addos todos para tener la vida (3,14-16; 12,32s).<br \/>\nFinalmente, la identificaci\u00f3n de Cristo con la vida se hace en el texto juanista en afirmaciones expl\u00ed\u00adcitas, muchas de ellas introducidas como comentario de los s\u00ed\u00admbolos y de los signos. Para esto puede bastar aqu\u00ed\u00ad el c\u00e9lebre dicho de 14,6: \u2020\u0153Yo soy el camino, la verdad y la vida\u2020\u009d.<br \/>\nHay que insistir en que, seg\u00fan Juan, no hay vida aut\u00e9ntica sino por medio de Cristo. Adem\u00e1s de las contraposiciones, como luz-tinieblas, muerte-vida, convergen en esta afirmaci\u00f3n las calificaciones de bueno y verdadero, atribuidas a Jes\u00fas; por ejemplo: \u2020\u0153comida verdadera\u2020\u009d, \u2020\u0153buen pastor\u2020\u009d, \u2020\u0153luz verdadera\u2020\u009d. Ellas indican que s\u00f3lo en \u00e9l se realiza plenamente lo que las correspondientes categor\u00ed\u00adas humanas indican s\u00f3lo aproximativamente y sin eficacia real.<br \/>\n3388<br \/>\nCristo es, seg\u00fan Juan, la fuente \u00fanica de la vida verdadera, porque viene del Padre y est\u00e1 unido a \u00e9l; esta identidad es el fundamento de su valor salv\u00ed\u00adfico; de donde se deduce que la vida que \u00e9l comunica a los creyentes es verdadera justamente porque viene de Dios y es de Dios. La intuici\u00f3n veterotestamentaria, seg\u00fan la cual la dependencia de Dios es la esencia de la vida, alcanza aqu\u00ed\u00ad su culminaci\u00f3n. En cambio, es nueva la afirmaci\u00f3n de que esta vida s\u00f3lo se puede dar porque y en cuanto que jes\u00fas afronta la pasi\u00f3n y la muerte y da su vida en sentido martirial. La cruz es el medio hist\u00f3rico mediante el cual la participaci\u00f3n de la vida divina se actualiza en la situaci\u00f3n concreta de pecado en que el hombre se encuentra. Pues es la vida, retomada por Cristo justamente en cuanto totalmente dada, la que es ofrecida a todos los hombres como don supremo del amor de Dios (Jn 10,17-18). En ello se descubre que el alma de esta vida nueva es el amor concretamente introducido en la realidad de la historia, amor al mismo tiempo eternamente divino y, permaneciendo tal, hist\u00f3ricamente configurado y condicionado. Tambi\u00e9n por esto la vida nueva se expresa, incluso en los creyentes, sobre todo como amor a los hermanos en la m\u00e1xima concretez de los hechos, como lo demuestra toda la primera carta. El haber conjugado lo absoluto del amor divino con lo concreto de la realidad, quiz\u00e1 sea la caracter\u00ed\u00adstica m\u00e1s aguda de la visi\u00f3n juanista. La vida eterna de Juan es vida verdadera vivida en la realidad banal de cada d\u00ed\u00ada, al mismo tiempo est\u00e1 preservada de vaciarse en la contingencia y en lo epis\u00f3dico, justamente porque traduce en la \u2020\u0153carne, es decir, en lo humano concreto e hist\u00f3rico, la plenitud del amor divino. En esta l\u00ed\u00adnea se puede decir que la concepci\u00f3n juanista de la vida no es m\u00e1s que una variante de su teolog\u00ed\u00ada de la encarnaci\u00f3n seg\u00fan se expresa en la f\u00f3rmula de 1,14: \u2020\u0153El Verbo se hizo carne: el amor se hizo cruz, la vida de Dios se hizo vida humana. Los creyentes que acogen esta vida experimentan, seg\u00fan Juan, como un conocimiento y un mutuo permanecer de Cristo y del Padre en los disc\u00ed\u00adpulos, y de \u00e9stos en ellos. Es justamente lo que se dec\u00ed\u00ada antes: la comunicaci\u00f3n y el intercambio entre lo eterno de Dios y lo concreto de la historia. El Hijo viene y permanece en los disc\u00ed\u00adpulos, y por tanto se introduce en su experiencia terrena, lava los pies a los disc\u00ed\u00adpulos. Al mismo tiempo los disc\u00ed\u00adpulos, al lavarse los pies los unos a los otros, encarnan en su existencia la eternidad trascendente del amor de Dios.<br \/>\nPor eso la fe que da la vida \u2020\u0153vence al mundo\u2020\u2122 (Jn 5,4), es decir, supera la ilusi\u00f3n de poder valorarse a s\u00ed\u00ad mismo contraponi\u00e9ndose a Dios en la b\u00fasqueda yana de una autonom\u00ed\u00ada de juicio y de acci\u00f3n.<br \/>\nLa imagen sint\u00e9tica de la teolog\u00ed\u00ada juanista de la vida puede ser la alegor\u00ed\u00ada de la vid y los sarmientos, justamente interpretada sobre la base del AT. La vid representa a Israel; por tanto, aqu\u00ed\u00ad se habla del nuevo pueblo de Dios para afirmar que s\u00f3lc la uni\u00f3n con Cristo lo hace verdaderamente tal y capaz de dar fruto. La vida verdadera es ese modo nuevo de ponerse y de obrar en el mundo que el Verbo de Dios ha iniciado en su \u2020\u0153carne\u2020\u009d para extenderlo, mediante el Esp\u00ed\u00adritu, a cuantos conf\u00ed\u00adan en \u00e9l.<br \/>\n3389<br \/>\nIII. LA VIDA DESPUES DE LA MUERTE.<br \/>\nTratamos aparte este tema por la importancia que ha tenido y tiene en la teolog\u00ed\u00ada; pero en los textos b\u00ed\u00adblicos de ordinario est\u00e1 estrechamente unido al tema de la vida en Cristo, tratado en el p\u00e1rrafo precedente.<br \/>\n3390<br \/>\n1. Premisas veterotestamentarias<br \/>\nEs una especie de dogma en la ex\u00e9gesis corriente del AT que la fe hebrea no tuvo idea alguna de una vida despu\u00e9s de la muerte hasta comienzos del siglo II a.C. La cuesti\u00f3n se presenta habitualmente en estos t\u00e9rminos. La idea de una resurrecci\u00f3n que devuelve a la vida a los muertos o a algunos muertos se encuentra expresada de modo expl\u00ed\u00adcito s\u00f3lo en tres textos: Dan 12,1-3; 2M 7; 12. Aparte tenemos Sg 2-5, para la cual es previamente necesario determinar si adopta la concepci\u00f3n de la inmortalidad del alma o si ense\u00f1a la doctrina de la resurrecci\u00f3n de todo el hombre en su totalidad. Los textos de Dan y 2M nacen en el contexto del martirio; habr\u00ed\u00ada sido esta experiencia la que habr\u00ed\u00ada hecho madurar la esperanza en una plena participaci\u00f3n en la restauraci\u00f3n de Israel justamente en aquellos que hab\u00ed\u00adan dado por ella la vida fieles a la ley. Antecedentemente, la fe de Israel habr\u00ed\u00ada contenido las premisas, y s\u00f3lo las premisas, que hicieron posible tal evoluci\u00f3n, sin que sea necesario postular dependencias de culturas extrab\u00ed\u00adbli-cas. En particular habr\u00ed\u00adan contribuido a formar el fondo de la fe en la resurrecci\u00f3n, ya sea la certeza del dominio absoluto del Se\u00f1or, Dios vivo, sobre todas las realidades, comprendida la muerte, ya sea la esperanza, presente ya en Jer y Ez, de una resurrecci\u00f3n del pueblo, aunque entendida metaf\u00f3ricamente como renacimiento social y pol\u00ed\u00adtico. Esta visi\u00f3n de fe hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica le habr\u00ed\u00ada permitido a Israel considerar posible, cuando asom\u00f3 la intuici\u00f3n, una idea de resurrecci\u00f3n de la muerte tambi\u00e9n de los individuos. Sin embargo, algunos estudiosos han expuesto el problema de si no se debe reconsiderar todo este planteamiento. Estudiando a nivel estrictamente filos\u00f3fico el significado de ciertas expresiones, como, por ejemplo, \u2020\u0153los pastos verdosos\u2020\u2122, \u2020\u0153el valle oscuro, \u2020\u0153la mesa\u2020\u009d del Ps 23, se han preguntado si no pueden tener tambi\u00e9n en el hebreo preex\u00ed\u00adlico el mismo valor que tienen, por ejemplo, en la lengua ugar\u00ed\u00adtica, de im\u00e1genes de la bienaventuranza de ultratumba. De ser as\u00ed\u00ad, se podr\u00ed\u00ada pensar que la idea de una bienaventuranza despu\u00e9s de la muerte es en Israel mucho m\u00e1s antigua, aunque matizada con tonos m\u00ed\u00adticos, que lo que hasta ahora se hab\u00ed\u00ada cre\u00ed\u00addo. De todos modos, hay que considerar cierto, por ahora al menos, cuanto queda dicho: que la fe del AT contiene todas las premisas para la afirmaci\u00f3n de que Dios, el Se\u00f1or de la vida, puede hacer que los suyos superen la barrera de la muerte.<br \/>\n3391<br \/>\n2. Estar para siempre con el Se\u00f1or.<br \/>\nEsta posibilidad aparece como certeza en el NT. La deducci\u00f3n que la corriente de los piadosos (de los cuales se deriva el grupo de los fariseos) hab\u00ed\u00ada elaborado en el curso de la crisis de las guerras macabeas es asumida por Jes\u00fas como verdadera en contraposici\u00f3n a la visi\u00f3n m\u00e1s conservadora y cerrada del ambiente saduceo (Mc 12,18-27). El aspecto m\u00e1s importante de esta fe neotesta-mentaria en la vida despu\u00e9s de la muerte es ciertamente el cristol\u00f3gico. Pues esta vida es afirmada como consecuencia de la fe fundamental de que nuestro estar con el Se\u00f1or, por ser el acontecimiento salv\u00ed\u00adfico completamente escatol\u00f3gico, es tan decisivo y definitivo, m\u00e1s a\u00fan, tan divino, que no admite rupturas o disminuciones por parte de Dios. Una vez revelado en la \/ resurrecci\u00f3n de Cristo que el plan salv\u00ed\u00adfico de Dios no s\u00f3lo no es detenido por la realidad de la muerte, sino que se sirve de ella y la asume, con ciertas condiciones, como salv\u00ed\u00adfica, queda abierto el camino a la fe de que la muerte no es solamente fin, como aparece humanamente, sino que puede ser principio. La celebraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, en cuanto memorial de una salvaci\u00f3n llevada a cabo no s\u00f3lo a pesar de, sino mediante la muerte de Jes\u00fas, puede haber sido decisiva para la formaci\u00f3n de esta certeza.<br \/>\nPor esta raz\u00f3n el \u2020\u0153estar siempre con ei Se\u00f1or\u2020\u009d de lTh 4,17 se puede considerar la mejor f\u00f3rmula de fe en el m\u00e1s all\u00e1, porque evita toda materializaci\u00f3n fantasiosa y expresa la esencia del mensaje neotestamentario. Con el Se\u00f1or estar\u00e1 el hombre entero, id\u00e9ntico a s\u00ed\u00ad mismo, aunque completamente diverso del que es ahora en cuanto al modo de estructurarse su ser creado. Los criterios para hablar de la situaci\u00f3n vital de este hombre colocado para siempre en el Se\u00f1or son los de 1 Co 15: absoluta identidad personal en la m\u00e1s completa transformaci\u00f3n, que haga posible la superaci\u00f3n de la corruptibilidad a que ahora est\u00e1 sujeta la criatura. Hay que afirmar contempor\u00e1neamente la identidad y con qu\u00e9 condiciones debe ocurrir el cambio; pero cualquier pretensi\u00f3n de describir concretamente el resultado de la transformaci\u00f3n queda excluida por principio. Hay que a\u00f1adir que este hombre transformado lo es en el Se\u00f1or, en cuanto miembro de su cuerpo. Por eso la vida despu\u00e9s de la muerte lleva a su cumplimiento aquel lazo con los otros y con el mundo humano establecido ya en el cuerpo eclesial de Cristo. C\u00f3mo se configuran estas relaciones, es imposible precisarlo. Queda como cierto un solo principio: que la \u00e1gape es la estructura fundamental y permanente del estar con y en el Se\u00f1or, lo que autoriza a suponer una forma suprema de amor interpersonal como estructura fundamental de la vida despu\u00e9s de la muerte (1Co 13,13).<br \/>\nEl estar en el Se\u00f1or incluye la dimensi\u00f3n trinitaria de la vida despu\u00e9s de la muerte. Si en la descripci\u00f3n de la vida cristiana en su fase terrena, la primera persona que hay que mencionar, por ser la que est\u00e1 en contacto m\u00e1s inmediato con el hombre, es el Esp\u00ed\u00adritu, cuando se habla de la vida despu\u00e9s de la muerte surge con ins\u00f3lita claridad la idea de una relaci\u00f3n directa con el mismo Dios Padre. Se introduce aqu\u00ed\u00ad la tem\u00e1tica, presente en algunos textos del NT (Mt 5,8; ico 13,12; 2Co 5,7 Un 2Co 3,2; Hb 12,14;Ap 22,4-5 ), de la visi\u00f3n de Dios, que ser\u00e1 central en la descripci\u00f3n teol\u00f3gica medieval de la vida despu\u00e9s de la muerte como \u2020\u0153visi\u00f3n beat\u00ed\u00adfica\u2020\u009d. El ver b\u00ed\u00adblico, como el conocer, indica ciertamente una experiencia intelectual, pero no solamente \u00e9sa (por algo est\u00e1 en paralelo justamente con vida; Jn 17,3); indica una experiencia completa, que abarca todo el ser y todas las facultades. La f\u00f3rmula \u2020\u0153estar con el Se\u00f1or\u2020\u009d conduce as\u00ed\u00ad a la otra expresi\u00f3n paulina de ico 15,28: \u2020\u0153a fin de que Dios sea todo en todos\u2020\u2122.<br \/>\n3392<br \/>\nIV. COMO VIVE EL CRISTIANO.<br \/>\nHemos partido de la vivencia y a ella volvemos. La descripci\u00f3n del fen\u00f3meno de la vida, que se hab\u00ed\u00ada basado sobre todo en el AT, con la cual se abr\u00ed\u00ada la exposici\u00f3n, se puede recoger ahora para intentar decir qu\u00e9 cambia en lo concreto de la existencia cotidiana para un disc\u00ed\u00adpulo de Cristo que ha descubierto los nuevos valores y el nuevo enfoque que Dios ha dado en Cristo al fen\u00f3meno de la vida. Naturalmente, no describiremos todos los comportamientos del cristiano tal como se desprenden del NT, pues en ese caso tendr\u00ed\u00adamos que hacer un verdadero tratado de moral neotestamentaria; nos limitaremos a algunas observaciones esenciales.<br \/>\n3393<br \/>\n1. Renacidos en el bautismo.<br \/>\nEl punto de partida para comprender la novedad de vida del cristiano es la experiencia bautismal. Este es el signo m\u00e1s evidente de que la vida verdadera comienza desde Dios nuevamente. En el caso del adulto, que es el caso t\u00ed\u00adpico, aunque hoy el menos frecuente, la escucha de la predicaci\u00f3n precede al \/ bautismo, en lo cual se revela ya con claridad que la renovaci\u00f3n de la vid a humana depende de un gesto de Dios que precede a toda decisi\u00f3n del hombre. Es un gesto que se ha verificado en Cristo, pero que ahora llega hasta el individuo a trav\u00e9s de la mediaci\u00f3n de una comunidad creyente y predicadora preexistente, querida y puesta en la existencia por Dios. Hay, pues, un doble signo claro de precedencia: Dios y la Iglesia est\u00e1n ante el individuo como algo que se ofrece y que no comienza por \u00e9l. Ya en esto aparece el don. La predicaci\u00f3n anuncia que el hombre pecador est\u00e1 totalmente perdido si no acoge este don; le presenta la imagen b\u00ed\u00adblica fundamental del paso de la muerte a la vida mediante un nuevo nacimiento. A diferencia del jud\u00ed\u00ado, que se encontraba ya inserto en el pueblo de Dios por el hecho de haber nacido tal, y que por lo mismo ignoraba el concepto riguroso de un nuevo nacimiento, el futuro cristiano se encuentra desde el principio instado a una libre decisi\u00f3n frente al don de Dios. As\u00ed\u00ad la vida nueva del cristiano nace de esta oferta de Dios, que suscita en el hombre una posibilidad de libre decisi\u00f3n que antes le era completamente desconocida.<br \/>\nEl cristiano renace en este \u00e1mbito de libertad creado exclusivamente por la palabra de Dios, \u00e1mbito que no existe fuera del acontecimiento de la predicaci\u00f3n. Por eso el cristiano nace como un hombre liberado en Cristo y por Cristo. Su misma libertad se le aparece como don nuevo, no como un dato simplemente natural, y mucho menos como una herencia recibida de la historia humana que le ha precedido y en la cual est\u00e1 llamado a obrar como persona. En realidad, la predicaci\u00f3n le revela justamente que esta historia est\u00e1 toda ella colocada bajo la esclavitud del pecado y que la que se cree ser la libertad es, en cambio, experiencia ilusoria de una falsa autonom\u00ed\u00ada que conduce a la muerte. En este proceso que es la conversi\u00f3n, el cristiano aprende que en la historia tal como est\u00e1 configurada s\u00f3lo del don de Dios le viene la posibilidad de abrirse libremente a una aut\u00e9ntica posibilidad de crecer como hombre. Aprende, en una palabra, que puede ser regenerado por Dios. Cuando se dispone a recibir el bautismo, acepta exactamente eso: renacer de Dios para poder ser libre.<br \/>\nEl hecho de que no baste su decisi\u00f3n de fe, sino que se le exija recibir una admisi\u00f3n, ser f\u00ed\u00adsicamente tocado por un rito de iniciaci\u00f3n, le demuestra sensiblemente la prioridad y la necesidad de la dependencia de Dios. M\u00e1s concretamente a\u00fan, el bautismo le revela que la nueva vida que va a vivir tiene un nombre; ha sido ya vivida, y se llama Jes\u00fas de Nazaret. El no muere para renacer en lo desconocido, sino para asimilar una existencia que le ha precedido y que ha originado ya una comunidad que se llama la Iglesia. Su reconquistada libertad ser\u00e1 de ahora en adelante libertad de obedecer o de imitar, es decir, de revivir con plena originalidad, pero en una escucha fiel, lo que en Cristo ha sido ya vivido; no, obviamente, en la crudeza de las circunstancias concretas, sino en la sustancia de los valores, de las motivaciones y de los fines.<br \/>\nNo ser\u00e1 superfluo a\u00f1adir que cuanto se ha dicho hasta ahora debe considerarse una simple par\u00e1frasis de textos neotestamentarios, como, por ejemplo, Rom 6,3s: \u2020\u0153,No sab\u00e9is que al quedar unidos a Cristo mediante el bautismo hemos quedado unidos a su muerte? Por el bautismo fuimos sepultados con Cristo y morimos, para que as\u00ed\u00ad como Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n nosotros caminemos en nueva vida\u2020\u2122.<br \/>\n3394<br \/>\n2. El Esp\u00ed\u00adritu en nuestros corazones.<br \/>\nEn el bautismo comienza una vida que es continuamente construida por Dios mismo, el cual env\u00ed\u00ada a nuestros corazones al \/ Esp\u00ed\u00adritu de su Hijo, que nos asimila a su imagen. La acci\u00f3n primaria del Esp\u00ed\u00adritu consiste en atestiguar eficazmente a nuestro esp\u00ed\u00adritu humano que el Padre intenta verdaderamente extender a nosotros, a cada uno de nosotros, la misma actitud de acogida ben\u00e9vola que ha demostrado a su Hijo, mostr\u00e1ndonos el camino de la vida justamente dentro del camino humano que la historia del pecado ha convertido en camino de muerte. De esta acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu nace aquella confianza, nunca lograda antes, por la cual, como dice Pablo en Gal 4,4, resuena en nuestros corazones el nombre de Abba, Padre. Este descubrimiento de lo esencial que funda de nuevo nuestra vida en Dios revela que nosotros somos en nuestras aspiraciones humanas \u2020\u02dccarne\u2020\u009d, es decir, ego\u00ed\u00adsmo, ignorancia, equ\u00ed\u00advoco, posibilidad de muerte solamente. Al fin nos abrimos al descubrimiento de la igualdad fundamental de todos los hombres y de la vanidad de toda estructura de privilegio o de divisi\u00f3n basada s\u00f3lo en lo humano o, peor, en lo religioso. El mensaje de G\u00e1latas y Efesios est\u00e1 de acuerdo: es evidenciar esta triple esfera de acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu hacia Dios, hacia nosotros y hacia los dem\u00e1s.<br \/>\nEl efecto de esta infusi\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu es una existencia filial. El t\u00e9rmino se ha de tomar en la riqueza de sus connotaciones b\u00ed\u00adblicas. Hijo es, en primer lugar, el que recibe de un padre vida, educaci\u00f3n, bienes para vivir y posici\u00f3n en la sociedad. Pero es tambi\u00e9n el que est\u00e1 siempre con su padre, lo escucha, le obedece y es fiel ejecutor de sus planes. El hijo es la persona de la que el padre puede fiarse incondicionalmente, que puede representarlo y realizar sus encargos. Todo esto est\u00e1 detr\u00e1s de las expresiones usadas por Jes\u00fas: el Hijo querido, en el cual el Padre se ha complacido (Mc 1,11). Cuando se habla de los cristianos como de personas que reciben el don de ser hijos, se alude a una situaci\u00f3n an\u00e1loga justamente porque en ellos se extiende aquella paternidad de Dios dirigida inicial-mente a Jes\u00fas.<br \/>\nUna posible objeci\u00f3n a esta visi\u00f3n de la existencia cristiana no vendr\u00e1 tanto del temor de que no est\u00e9 suficientemente fundada en la Escritura, sino m\u00e1s bien de la experiencia del vivir cristiano. Muchos podr\u00ed\u00adan decir que ya han le\u00ed\u00addo muchas veces cosas parecidas en el NT y en los libros de teolog\u00ed\u00ada, pero que nunca se han percatado, aunque han intentado vivir como buenos cristianos, de esta acci\u00f3n m\u00faltiple y decisiva del Esp\u00ed\u00adritu. La objeci\u00f3n es m\u00e1s seria de lo que puede parecer, ya que oculta la sospecha de que ya en el lenguaje del NT se infiltra una especie de gnosis o de lucubraci\u00f3n abstracta, que amplifica cada vez m\u00e1s la descripci\u00f3n de esta nueva vida \u2020\u0153oculta con Cristo en Dios\u2020\u009d, como dice Col 3,3, sin que ello tenga verdadera correspondencia con la realidad, mucho m\u00e1s modesta, de la vida cristiana com\u00fan. \u00bfSon, pues, experiencias de unos pocos elegidos o exageraciones mistificantes o, peor, propagand\u00ed\u00adsticas las visiones juanis-tas y paulinas de una vida en la cual las Personas divinas est\u00e1n tan dentro de las personas humanas que habitan en ellas y las mueven en cada una de sus acciones y aspiraciones?<br \/>\nNo es tan sencillo dar una respuesta. Por un lado se puede decir, como se ha dicho, que, mientras no se conozca y crea la elevaci\u00f3n a la que est\u00e1 llamada la vida cristiana, el hombre permanecer\u00e1 sordo e incapaz de percibirla. Por otro lado -y \u00e9sta parece la serie de consideraciones m\u00e1s v\u00e1lida- habr\u00e1 que recordar que la presencia de Dios en fundar de nuevo la vida de los disc\u00ed\u00adpulos de Cristo, aunque es verdaderamente acci\u00f3n del Padre por medio del Hijo en el Esp\u00ed\u00adritu, sin embargo est\u00e1 profundamente encarnada en la humildad y en lo terreno de las experiencias cotidianas del hombre. Entonces no habr\u00e1 que ir a buscar acontecimientos sobrehumanos o espectaculares, contra los cuales ya Pablo pon\u00ed\u00ada en guardia a los corintios, sino mirar el simple acontecer de la vida y sin sucesos llamativos aparentes de un aut\u00e9ntico cristiano, aunque sea un cristiano medio.<br \/>\nEste Esp\u00ed\u00adritu que hace hijos de Dios ser\u00e1 entonces reconocido en las peque\u00f1as ideas nuevas y diversas que circulan en los ambientes cristianos, en los impulsos que nacen dentro de la comunidad a realizar gestos nuevos de caridad o solidaridad, en la capacidad proporcionada a cada individuo de dominar sus instintos y de valorar cr\u00ed\u00adticamente las aspiraciones humanas corrientes. Habr\u00e1 que recordar quiz\u00e1 que el Esp\u00ed\u00adritu obra seg\u00fan la ley del reino como la peque\u00f1a semilla que crece en silencio (Mc 4,26-29), por lo cual el poco de fe, esperanza y caridad que va circulando en toda comunidad cristiana y que produce probablemente m\u00e1s frutos de lo que normalmente parece que se puede comprobar se ha de reconocer como aquella realidad de la que habla Rom 8 o Ep 4. Por lo dem\u00e1s, tambi\u00e9n Pablo inserta sus discursos sobre el Esp\u00ed\u00adritu dentro de apremiantes exhortaciones a comprender, reconocer y obedecer. Las dos l\u00ed\u00adneas de respuesta a la objeci\u00f3n expuesta se funden entonces: es necesario creer m\u00e1s para experimentar; pero no -al menos en principio- para experimentar cansinas o dones excepcionales, sino modificaciones peque\u00f1as y graduales de la actitud interior respecto a la vida, que cambian las cosas de ra\u00ed\u00adz frecuentemente all\u00ed\u00ad donde el cambio es microsc\u00f3pico y poco visible, pero no por eso menos verdadero y eficaz. Probablemente esta visi\u00f3n de las cosas podr\u00ed\u00ada dar una nueva dimensi\u00f3n tambi\u00e9n al presunto esc\u00e1ndalo de los dos mil a\u00f1os de cristianismo que no habr\u00ed\u00adan cambiado el mundo.<br \/>\n3395 3. NO VIVIR YA COMO LOS PAGANOS.<br \/>\nConscientes de haber sido salvados de la muerte mediante un verdadero renacimiento y de poder pensar y obrar correctamente s\u00f3lo dependiendo de la gu\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu, los cristianos comienzan finalmente a pensar, amar y obrar de modo nuevo, a vivir la nueva vida recibida en don.<br \/>\nEl primer punto se refiere justamente al pensar, a las actividades del entendimiento y del juicio: \u2020\u0153No viv\u00e1is como viven los paganos, con sus vanos pensamientos y su mente oscurecida, apartados de la vida de Dios por su ignorancia y la dureza de su coraz\u00f3n\u2020\u009d (Ep 4,17s). Frecuentemente no se subraya bastante la importancia de la renovaci\u00f3n obrada por Dios en la mente del cristiano. M\u00e1s all\u00e1 del vers\u00ed\u00adculo citado est\u00e1 el hecho de enorme alcance de la predicaci\u00f3n de una \u2020\u0153palabra\u2020\u009d, de la narraci\u00f3n de una historia, de una catequesis, de un nuevo lenguaje para la oraci\u00f3n y la comunicaci\u00f3n. La vida cristiana comprende una revoluci\u00f3n antes de nada en el modo de pensar y comprender el encuentro con aquella realidad nov\u00ed\u00adsima y provocadora que es la palabra de Dios. De ah\u00ed\u00ad vienen los instrumentos y el principio de una nueva vida intelectual guiada por el Esp\u00ed\u00adritu, la sabidur\u00ed\u00ada de 1 Co 2,6ss y de Ep 1,17s. Justamente el hecho de tratarse de la sabidur\u00ed\u00ada de la cruz, necedad y esc\u00e1ndalo para el hombre, demuestra que en el cristiano nace una nueva vida de la mente fundada en Dios y que cada uno debe hacer propia generando nuevos criterios de juicio.<br \/>\nA la pregunta de cu\u00e1l es el pensamiento dominante que gu\u00ed\u00ada la praxis cristiana, no es evidentemente f\u00e1cil responder. Es sabido lo dif\u00ed\u00adcil que resulta encontrar un principio unifi-cador de las listas de exhortaciones morales de los finales de las cartas paulinas. Sin pretender invadir el campo de la teolog\u00ed\u00ada moral, quiz\u00e1 podamos limitarnos a recordar la prioridad absoluta de una regla b\u00e1sica de vida que procede de los labios mismos de Jes\u00fas: la mencionada por Mc 8,34 como exigencia primera para poder ser disc\u00ed\u00adpulo del Se\u00f1or:<br \/>\n\u2020\u0153Si alguien quiere venir en pos de m\u00ed\u00ad, que se niegue a s\u00ed\u00ad mismo, tome su cruz y me siga\u2020\u009d. Se puede estimar muy luminosa la feliz traducci\u00f3n adoptada por la interconfesional Palabra del Se\u00f1or, que en lugar de \u2020\u0153nieg\u00faese\u2020\u009d escribe: \u2020\u0153deje de pensaren s\u00ed\u00ad mismo\u2020\u009d. Probablemente est\u00e1 aqu\u00ed\u00ad la ra\u00ed\u00adz del vivir cristiano. Dejar de pensar en s\u00ed\u00ad mismo quiere decir traducir en motivaci\u00f3n de vida la libertad adquirida en el bautismo. El que no piensa en s\u00ed\u00ad mismo no s\u00f3lo es verdaderamente libre, sino que tiene tiempo y fuerza para vivir tambi\u00e9n con la cruz sobre los hombros. El mandamiento de vivir, es decir, de moverse, obrar, encontrar personas, arriesgarse y hasta producir, pero sobre todo ayudar y promover todo tipo de desarrollo, se funda en la libertad de la preocupaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo y del miedo a perder o arruinar la vida propia. S\u00f3lo se puede ser \u2020\u0153hombre para los dem\u00e1s\u2020\u009d dejando de pensar en s\u00ed\u00ad mismo.<br \/>\nDe este modo se adquiere por gracia la voluntad y hasta la alegr\u00ed\u00ada de vivir en cualquier condici\u00f3n y circunstancia. Quiz\u00e1 por esto la moral paulina, como es sabido, no logra a\u00fan percibir la urgencia de modificar situaciones dolorosas e injustas como la esclavitud.<br \/>\nEl hecho de que no haya sido la sola experiencia cristiana la que ha hecho sentir estas exigencias de reforma de las estructuras, sino la evoluci\u00f3n socio-cultural (aunque juntamente con la percepci\u00f3n de los valores cristianos), es quiz\u00e1 un testimonio de que el vivir cristiano no tiene necesidad en absoluto de que se modifique la estructura de este mundo, pues le basta la libertad de la obsesi\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismo. El cristiano se compromete a modificar las estructuras no porque de otro modo se sentir\u00ed\u00ada perdido o ahogado, sino por amor a la justicia y por benevolencia para con el que sufre. El no lucha para salvarse, porque ya est\u00e1 salvado por gracia. No lucha tampoco, estrictamente hablando, para salvar, porque sabe que la salvaci\u00f3n viene solamente de Dios. Simplemente vive como un ser libre, y por eso reacciona con lucidez ante las circunstancias guiado por la caridad.<br \/>\nNo pensaren s\u00ed\u00ad mismo no es, evidentemente, el principio de una libertad vac\u00ed\u00ada de perspectivas. Es una liberaci\u00f3n del miedo adam\u00ed\u00adtico a perder la vida y del ansia de salvaguardarla a toda costa para abandonarse totalmente a aquella forma de existencia que ha aparecido en Cristo. Por algo en Mc el dicho sobre la negaci\u00f3n termina con \u2020\u0153s\u00ed\u00adgame\u2020\u009d. Aunque el t\u00e9rmino puede ser discutible, la imitaci\u00f3n de Cristo es el contenido positivo que llena el vac\u00ed\u00ado saludable dejado libre por la desaparici\u00f3n del \u2020\u0153nosotros mismos\u2020\u009d o de la \u2020\u0153carne\u2020\u009d.<br \/>\n3396<br \/>\nEl no pensar en s\u00ed\u00ad mismo es tambi\u00e9n equivalente a la dimensi\u00f3n esca-tol\u00f3gica de la vida cristiana. Realmente, esta \u00faltima consiste en colocar en primer lugar no el futuro que podemos presumir construir, sino el misterio futuro que Dios le prepara a la historia.<br \/>\nLa escatolog\u00ed\u00ada no es, en el fondo, m\u00e1s que la proyecci\u00f3n en clave temporal del primado de Dios. Decidir en el presente no bas\u00e1ndose en el ahora o en nuestro ma\u00f1ana inmediato, sino en el futuro de Dios, es sencillamente otra precisi\u00f3n del m\u00e1s general no pensaren s\u00ed\u00ad mismo.<br \/>\nEn el plano m\u00e1s inmediatamente pr\u00e1ctico, esta libertad respecto a la ansiedad del ma\u00f1ana se ha traducido en pobreza y castidad. Ser pobre significa exactamente creer que \u2020\u0153la vida vale m\u00e1s que el alimento y el cuerpo m\u00e1s que el vestido\u2020\u009d (Mt 6,25), y por tanto sentirse libre de vivir de cualquier modo, habiendo aprendido \u2020\u0153a sentirse harto y a tener hambre, a nadar en la abundancia y a experimentar estrecheces\u2020\u009d (Flp 4,12). La m\u00e1xima pobreza es la traducci\u00f3n pr\u00e1ctica del principio que Pablo enuncia en el vers\u00ed\u00adculo siguiente: \u2020\u0153Todo lo puedo en aquel que me conforta\u2020\u009d. An\u00e1logamente es ahora posible para el cristiano prescindir del amor conyugal y de los hijos (considerados tan necesarios en el AT), porque se sabe que la ra\u00ed\u00adz del vivir est\u00e1 en Dios, que da el Esp\u00ed\u00adritu del Hijo.<br \/>\nPuede ser simplista, pero creo posible sintetizar la norma esencial de la vida nueva en esta suma libertad de sentirse satisfecho en cualquier circunstancia y situaci\u00f3n, no por resignaci\u00f3n o cinismo, sino por la firme convicci\u00f3n de haber sido creados y salvados inmediatamente por el Padre, que piensa incluso en los lirios del campo.<br \/>\n3397<br \/>\n4. Una vida santa.<br \/>\nEl t\u00ed\u00adtulo de este p\u00e1rrafo se ha escogido adrede justamente para superar un concepto no b\u00ed\u00adblico de santidad. La vida de los cristianos es santa porque pertenecen a Dios, han sido por \u00e9l predestinados y llamados (Ef 1,4). En esta pertenencia a Dios consiste ciertamente el fin de la vida. Pero no hay que olvidar que el Dios santo es el que santifica, en el sentido de que quiere re-conducir a s\u00ed\u00ad a todos los que est\u00e1n perdidos y divididos. El Dios santo es el que reunifica y hace la paz, comenzando por unir a los jud\u00ed\u00ados y paganos con vistas a la recapitulaci\u00f3n de todas las cosas en Cristo.<br \/>\nLos cristianos santos est\u00e1n insertados en este designio, y su vida, por el hecho mismo de estar escondida en Dios y buscar las cosas de arriba donde Cristo se sienta a la derecha de Dios, es vida que busca y promueve la recuperaci\u00f3n y la salvaci\u00f3n de todos los hombres, es vida que va en busca de los que est\u00e1n perdidos y se preocupa de no dar esc\u00e1ndalo a los peque\u00f1os por los cuales ha muerto Cristo. La misi\u00f3n no es un deber que se a\u00f1ade al ser cristiano; no es s\u00f3lo una vocaci\u00f3n especial, sino que es otra cara de la uni\u00f3n total con Dios, en la cual consiste la esencia misma de la vida. Jes\u00fas llama a s\u00ed\u00ad a los disc\u00ed\u00adpulos \u2020\u0153a fin de que brille su luz delante de los hombres, y \u00e9stos, viendo sus obras buenas, glorifiquen al Padre que est\u00e1 en los cielos\u2020\u009d (Mt 5,16).<br \/>\nLa vida cristiana es p\u00fablica, mundial y c\u00f3smica, aunque se desarrolle en una forma privada lo m\u00e1s escondida, porque es asumida en el plan de Dios que santifica, o sea, que une a s\u00ed\u00ad a toda criatura.<br \/>\nNaturalmente, los cristianos cuidar\u00e1n tambi\u00e9n de establecer estructuras adecuadas de relaci\u00f3n con el mundo y de comunicaci\u00f3n \u2020\u0153para anunciar las grandezas del que os ha llamado de las tinieblas a su luz maravillosa\u2020\u009d (IP 2,9). Pero, adem\u00e1s y antes de esto, toda vida cristiana, vivida con aquella libertad que se ha dicho y que hace iglesia tambi\u00e9n m\u00e1s all\u00e1 de las estructuras visibles, es evangelio ofrecido al mundo.<br \/>\nPara el que ha comprendido su renacimiento bautismal, el anuncio del evangelio en todas sus formas posibles es el \u00fanico modo de pertenecer a Dios, y por tanto de ser uno mismo, hombre que vive para la gloria de Dios.<br \/>\n3398<br \/>\nBIBL.: Bourgeois J., Je crois a la resurrection ducorps, Descl\u00e9e, Par\u00ed\u00ads 1981; Festorazzi F., La dimensione salv\u00ed\u00adfica del binomio morte-vita, en \u2020\u0153RBit\u2020\u009d XXX (1982) 91-1 09; Frey J.B., Le con-ceptde \u2020\u0153vie\u2020\u009ddans l\u2020\u2122Evanglle de St. Jean, en \u2020\u0153Bib\u2020\u009d 1 (1920) 37-58,211-239; D\u00e9la Potteriel., Lyonnet S., La vita secondo lo Spirito, condi-zione del cristiano, Ave, Roma 1967; Link H-G., z\u00e1\u00f3, en DTNTIV, 351-360; MussnerF., ZOH, Die Anschauung vom \u2020\u0153Leben\u2020\u009dim vierten Evangelium unter Ber\u00fccksichtigung der Johan-nesbriefe, Munich 1952; Id, Vida, en Conceptos fundamentales de Teolog\u00ed\u00ada II, Sig\u00faeme, Salamanca 19792, 868-873; Rad G. von., Bultmann R., z\u00e1\u00f3, en GLNT1II, 1365-1480; Sardi P., Vida, en Dice. Teol. lnterdisciplinarlV, Sig\u00faeme, Salamanca 1983, 615-637. Del concepto de vida tratan tambi\u00e9n las obras de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica y los comentarios a cada uno de los libros, para los cuales se remite a las listas bibliogr\u00e1ficas de las respectivas voces.<br \/>\nR. Cavedo<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>I. Concepto de vida en las ciencias naturales y en la filosof\u00ed\u00ada de la naturaleza<\/p>\n<p>1. Dentro de las ciencias naturales no puede darse a\u00fan una respuesta definitiva a la cuesti\u00f3n sobre la v., pero son posibles amplias caracterizaciones de lo t\u00ed\u00adpico de la misma. La v. est\u00e1 ligada al protoplasma, que es la m\u00e1s alta forma conocida de organizaci\u00f3n de la -> materia. El protoplasma consta fundamentalmente de un complicado sistema de estructuras y funciones, que se presentan en alb\u00faminas, \u00e1cidos nucleicos, hidratos de carbono, grasas, hormonas y enzimas. Esta materia viva no se presenta nunca informe, ni siquiera en sus etapas m\u00e1s sencillas, sino que siempre aparece en una organizaci\u00f3n celular. Ese esquema celular hace que la vida s\u00f3lo exista individualizada. En la c\u00e9lula, cuyo tama\u00f1o var\u00ed\u00ada entre 0,001 mm hasta 500 mm, puede distinguirse una membrana, un n\u00facleo y un cuerpo celular, con sus organoides. Los elementos m\u00e1s importantes dentro de la c\u00e9lula son el plasma fundamental (hialoplasma), con sus inclusiones, que son de gran importancia para los procesos qu\u00ed\u00admicos, y el plasma nuclear (carioplasma). Juntamente con el agua y los iones de compuestos inorg\u00e1nicos, otros diversos compuestos org\u00e1nicos, generalmente como alb\u00faminas, constituyen el hialoplasma. Estas \u00faltimas alb\u00faminas proceden de las innumerables posibilidades combinatorias de los (aproximadamente) 20 amino\u00e1cidos, que, por su n\u00famero y ordenaci\u00f3n (secuencia), dan las m\u00e1s diversas estructuras macrocelulares y as\u00ed\u00ad pueden producir cualquier modalidad espec\u00ed\u00adfica de las alb\u00faminas. El carioplasma, con estructuras de trabajo y de transporte, est\u00e1 construido por alb\u00faminas y por los \u00e1cidos t\u00ed\u00adpicos del n\u00facleo: el desoxirribonucleico (ADN) y el ribonucleico (RNA). Las unidades fundamentales de los \u00e1cidos nucleicos son los llamados nucle\u00f3tidos, que constan de un grupo de las pentosas (az\u00facar), de un gru po de \u00e1cido ortofosf\u00f3rico y de una de las cuatro bases org\u00e1nicas del grupo pir\u00ed\u00addico y pur\u00ed\u00adnico. Sobre 1000 000 de tales nucle\u00f3tidos se polimerizan en polinucle\u00f3tidos y en esta asociaci\u00f3n constituyen innumerables posibilidades de variaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Gracias al llamado modelo Watson-Crick, ha sido posible representarse m\u00e1s precisamente la estructura de estos polinucle\u00f3tidos; seg\u00fan ese modelo, los polinucle\u00f3tidos constan de dos cadenas que se unen a manera de h\u00e9lice en torno a un eje com\u00fan. Cada una de estas cadenas se ajusta a la otra, como cerradura y llave, por las bases nucleares que en cada caso se presentan \u00fanicamente en determinadas posibilidades de emparejamiento. Estos polinucle\u00f3tidos del n\u00facleo, al pasar de la forma de trabajo a la de divisi\u00f3n, experimentan un cambio de forma, y se hacen microsc\u00f3picamente visibles como cromosomas en algunos estadios de divisi\u00f3n de las c\u00e9lulas. El n\u00famero y forma de los cromosomas es constante en la especie.<\/p>\n<p>Sobre estas y con estas estructuras celulares, (de las que s\u00f3lo hemos mencionado una selecci\u00f3n) se desarrollan los procesos de la v., cuya base est\u00e1 formada por el metabolismo celular, que se divide a su vez en anabolismo (metabolismo de materia) y catabolismo (metabolismo de energ\u00ed\u00ada). El anabolismo produce la asimilaci\u00f3n de materias extra\u00f1as y las convierte en materias del propio cuerpo. Aqu\u00ed\u00ad se da por lo general una s\u00ed\u00adntesis de materias sencillas en otras m\u00e1s complicadas. De la mitad hasta dos tercios de estos productos sint\u00e9ticos son alb\u00faminas de las enzimas. La restante alb\u00famina sintetizada sirve de materia constructiva y est\u00e1 en lo sucesivo sujeta a constantes transformaciones y finalmente a una destrucci\u00f3n. Este proceso de asimilaci\u00f3n representa un consumo de energ\u00ed\u00ada, que es alimentado por el catabolismo. Agente y fuente de la energ\u00ed\u00ada necesaria es la adenina trifosfato (ATP). El m\u00e1s importante proveedor de energ\u00ed\u00ada es la respiraci\u00f3n celular o la oxidaci\u00f3n biol\u00f3gica, por la cual los medios de nutrici\u00f3n recibidos de manera aut\u00f3trofa (plantas) o beter\u00f3trofa (animales), en la medida que no se consumen en el anabolismo, se traducen en la forma de energ\u00ed\u00ada adecuada a la vida.<\/p>\n<p>Por el metabolismo celular el organismo est\u00e1 en constante relaci\u00f3n con su medio, y puede desarrollar y mantener frente a \u00e9ste las aptitudes importantes para la conservaci\u00f3n de la v., que en s\u00ed\u00adntesis pueden caracterizarse como sigue. La materia viva forma un sistema temporalmente continuo, tanto en el plano individual como en el de la especie. Por el anabolismo se opera entre otras cosas un crecimiento del plasma fiel al modelo originario, lo cual constituye la base de nuevas formaciones celulares por el proceso de la divisi\u00f3n de la c\u00e9lula. Pero la materia viva es continua tambi\u00e9n en su proceso de propagaci\u00f3n, por el que es potencialmente \u00abinmortal\u00bb. El ADN es el agente principal de las informaciones hereditarias, que producen la identidad, y puede transmitirlas exactamente copiadas por la id\u00e9ntica reduplicaci\u00f3n dentro del proceso de divisi\u00f3n de la c\u00e9lula y de su propagaci\u00f3n. Sin embargo, la constancia de las informaciones hereditarias del ADN, la cual produce la constancia de la especie, no es absoluta, sino que est\u00e1 sometida al proceso de mutaci\u00f3n, por el cual las disposiciones hereditarias, en proporciones estad\u00ed\u00adsticamente captadas, se modifican a saltos, aunque generalmente por peque\u00f1os pasos; lo cual constituye el punto de partida para la -> evoluci\u00f3n de los seres vivos. Por el metabolismo celular el ser vivo se hace activamente movible; es m\u00e1s, se hace capaz de contraer sus partes macromoleculares, contracci\u00f3n que es la base de toda movilidad activa del organismo. La movilidad misma se especifica seg\u00fan la diferenciaci\u00f3n y las consecuencias funcionales de las c\u00e9lulas. El fundamento es la transformaci\u00f3n en energ\u00ed\u00ada mec\u00e1nica de la energ\u00ed\u00ada qu\u00ed\u00admica puesta a disposici\u00f3n por la ATP.<\/p>\n<p>Otra propiedad de la materia viva es la respuesta espec\u00ed\u00adfica al est\u00ed\u00admulo. Por esta respuesta el organismo puede afirmarse como individuo o como especie frente al medio,aunque dentro de l\u00ed\u00admites determinados. En el sistema vivo no hay oposici\u00f3n o mera yuxtaposici\u00f3n de estructura y funci\u00f3n; lo vivo es un fluir constante; las figuras vivas no son, sino que se hacen, constituyen un constante fluir de materia, energ\u00ed\u00ada e informaci\u00f3n. Este fluir se mantiene en armon\u00ed\u00ada mediante un ordenado equilibrio de fluencia. Por ese equilibrio el organismo vivo se convierte en un sistema abierto que est\u00e1 en constante intercambio material, energ\u00e9tico e informativo con su medio y, sin embargo, permanece constante a largo plazo (an\u00e1logos sistemas abiertos pueden encontrarse tambi\u00e9n fuera de lo t\u00ed\u00adpicamente vivo). Este equilibrio de fluencia, con su movimiento de entrada y salida, domina todos los estadios de lo vivo, hasta los modos de comportamiento \u00abps\u00ed\u00adquico\u00bb. En tal equilibrio el organismo puede adaptarse y garantizar as\u00ed\u00ad su persistencia y su evoluci\u00f3n individual y espec\u00ed\u00adfica. El acontecer en este sistema abierto es irreversible. El segundo principio termodin\u00e1mico en su forma corriente no tiene vigor aqu\u00ed\u00ad, pues dicho sistema recibe y debe recibir una afluencia constante de energ\u00ed\u00ada. De este modo es capaz de realizar un trabajo constante. Causas no esclarecidas a\u00fan completamente conducen en los individuos de organizaci\u00f3n superior a la destrucci\u00f3n del sistema, que es la muerte. Este equilibrio de fluencia s\u00f3lo se mantiene por un complicado sistema de regulaci\u00f3n, que, como lo pone cada vez m\u00e1s en claro la actual investigaci\u00f3n, obedece a leyes cibern\u00e9ticas, y en el que desempe\u00f1an un papel importante las enzimas (y el sistema nervioso, en la medida en que se da). Una r\u00ed\u00adgida direcci\u00f3n maquinal ocurre relativamente pocas veces. Predomina la regulaci\u00f3n por medio de c\u00ed\u00adrculos de acoplamiento reactivo que se enlazan entre s\u00ed\u00ad de muchas maneras. Sin este principio originario de regulaci\u00f3n por acoplamiento reactivo no parece que pueda concebirse la vida.<\/p>\n<p>2. La cuesti\u00f3n sobre la v. en la filosof\u00ed\u00ada de la naturaleza se ha restringido hist\u00f3ricamente al aspecto espec\u00ed\u00adfico de una cuesti\u00f3n \u00f3ntica: Frente a las estructuras materiales y funcionales inorg\u00e1nicas, \u00bfconstituyen los organismos un peculiar estrato \u00f3ntico, no deductible de estratos inferiores; o bien la delimitaci\u00f3n de los organismos es puramente convencional, y as\u00ed\u00ad se hace con el \u00fanico fin de trazar l\u00ed\u00admites entre las disciplinas por raz\u00f3n de la praxis investigadora? \u00bfPosee como v. leyes propias o est\u00e1 sometida exclusivamente a leyes extra\u00f1as? \u00bfBastan los \u00faltimos presupuestos de la teor\u00ed\u00ada de lo inorg\u00e1nico para explicar las caracter\u00ed\u00adsticas t\u00ed\u00adpicas de lo org\u00e1nico, o hay que admitir aqu\u00ed\u00ad presupuestos especiales que no entran en la teor\u00ed\u00ada general f\u00ed\u00adsicoqu\u00ed\u00admica?<br \/>\nEsta cuesti\u00f3n acerca del grado \u00f3ntico de la v. por raz\u00f3n de su \u00ed\u00adntimo nexo con cuestiones ideol\u00f3gicas generales (p. ej., el problema cuerpo-alma, el monismo, el dualismo, la teleolog\u00ed\u00ada, la \u00e9tica), en la contienda secular ha adquirido una peculiar profundidad, que seguramente no le conviene aisladamente. El gran abanico de respuestas a estas cuestiones se polariza en torno a las dos posiciones claves del mecanicismo y del vitalismo.<\/p>\n<p>El mecanicismo se ha decidido a considerar las leyes fisio-qu\u00ed\u00admicas tambi\u00e9n como leyes eficientes de la v., y con frecuencia juzga que el origen de la primera v. puede explicarse tambi\u00e9n por un tr\u00e1nsito continuo desde lo inorg\u00e1nico. El vitalismo reconoce en la v. un principio de operaci\u00f3n exclusivamente suyo, que no puede identificarse con las leyes inorg\u00e1nicas, y niega consiguientemente que la v. tenga un origen inorg\u00e1nico. Ninguna de estas tendencias filos\u00f3ficas ha logrado demostrar sus tesis ni por an\u00e1lisis emp\u00ed\u00adrico ni por an\u00e1lisis l\u00f3gico. La discusi\u00f3n, a menudo acalorada, ha sufrido frecuentemente de escasa separaci\u00f3n metodol\u00f3gica entre lo que es una caracter\u00ed\u00adstica de la v. y lo que es una explicaci\u00f3n de la misma. El mecanicismo corre el peligro de descuidar ciertos fen\u00f3menos en el marco emp\u00ed\u00adrico de referencia de los procesos de la v., o de despreciarlos por carecer de importancia o por hallarse fuera del campo de la investigaci\u00f3n. En cambio el vitalismo corre el peligro de creer que, con se\u00f1alar caracter\u00ed\u00adsticas de la v., ha demostrado ya su singularidad indisoluble.<\/p>\n<p>El argumento m\u00e1s importante contra la contienda, y contra las posiciones extremas que en ella se toman, est\u00e1 sin duda en que la norma de comparaci\u00f3n para el orden org\u00e1nico, a saber, la teor\u00ed\u00ada de lo inorg\u00e1nico con su concepto de la materia, ha estado sometida a fuerte cambio y hoy d\u00ed\u00ada no puede definirse con precisi\u00f3n en su significaci\u00f3n para la realidad \u00f3ntica. Una disputa entre mecanicismo y vitalismo es hoy d\u00ed\u00ada anacr\u00f3nica, aun cuando deba mantenerse vivala situaci\u00f3n psicol\u00f3gica de la investigaci\u00f3n que caracteriz\u00f3 en parte la contienda hist\u00f3rica, para que, de una parte, por un precipitado recorte no se desconozca la importancia de una investigaci\u00f3n anal\u00ed\u00adtica de las causas y se abran de par en par las puertas a una loca construcci\u00f3n y especulaci\u00f3n al estilo de la filosof\u00ed\u00ada rom\u00e1ntica de la -> naturaleza, y, de otra parte, por una exclusiva orientaci\u00f3n hacia el an\u00e1lisis fisicoqu\u00ed\u00admico no se pase por alto lo t\u00ed\u00adpico de los procesos vitales.<\/p>\n<p>Frente a estos modos de ver, la m\u00e1s reciente biolog\u00ed\u00ada te\u00f3rica entra por un camino que evita las cegueras ante el problema y est\u00e1 caracterizada por principios heur\u00ed\u00adsticos m\u00e1s que por enunciados sobre la \u00abrealidad\u00bb. Evita una fijaci\u00f3n metaf\u00ed\u00adsica de la ciencia experimental en una determinada forma de interpretar la realidad, y toma los enunciados, anta\u00f1o \u00abontol\u00f3gicos\u00bb, sobre los \u00abestratos del ser\u00bb como una caracterizaci\u00f3n meramente provisional de distintos \u00ab\u00f3rdenes \u00f3nticos\u00bb, manteniendo abierto el problema de la explicaci\u00f3n. La tarea de la filosof\u00ed\u00ada de la naturaleza ante el problema de la v. no consiste hoy d\u00ed\u00ada tanto en una posici\u00f3n m\u00e1s o menos fundada en pro de una de las explicaciones cl\u00e1sicas de la v., cuanto en mantener abiertos los problemas, pues s\u00f3lo as\u00ed\u00ad se tiene suficientemente en cuenta al hombre aun dentro de la investigaci\u00f3n de la v. El hombre representa, en efecto, una forma de v. que va desde los procesos inorg\u00e1nicos hasta la conducta \u00e9tica, determinada por los valores y adoptada con conciencia de responsabilidad.<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: H. Driesch, Geschichte des Vitalismus (L 1922); idem, Ordnungslehre (Je 21923); M. Hartmann, Biologie und Philosophie (B 1925); H. Driesch, Philosophie des Organischen L &#8216;1928); idem, Wirklichkeitslehre (L 31930); E. Ungerer, Kennzeichnung und Erkl\u00e4rung des organischen Lebens: Proceed. VI. International Congress of Philosophy 1930 (0 1931); L. v. Bertalanffy, Theoretische Biologie I (B 1932); E. B\u00fcnning, Mechanismus, Vitalismus und Teleologie (G\u00f6 1932); M. Hartmann, Allgemeine Biologie (L 21933); O. Koeh-1er, Das Ganzheitsproblem in der Biologie: Schriften der K\u00f6nigsberger Gelehrten Gesellschaft, Naturwissenschaftliche Klasse 9 fasc. 7 (K\u00f6nigsberg 1933); P. Jordan, Physik und Leben (Brau 1935); E. 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Berralanffy, Die Biophysik offener Systeme: Natur-wissenschaftliche Rundschau 18 (St 1965) 469; Materie und Leben (= Naturwissenschaft und Theologie fase. 7) (Fr &#8211; Mn 1966); H. Sch\u00e4fer, Die Automatik des Lebens (B &#8211; F 1967); F. M. Bergounioux, Origen y destino de la vida (Taurun Ma); J. Carles, Los or\u00ed\u00adgenes de la vida (Eudeba B Aires); L. Hogben, LQu\u00e9 es la materia viva? (E Calpe Ma); J. Mu\u00f1oz, C\u00f3mo naci\u00f3 la vida (S Terrae Sant); J. Pujiula, La vida y su evoluci\u00f3n filogen3tica (Casals Ba).<\/p>\n<p>Werner Br\u00f6ker<\/p>\n<p>Il. Problemas morales<\/p>\n<p>1. El derecho a la vida y el deber de vivir<br \/>\nUna reflexi\u00f3n de la teolog\u00ed\u00ada moral sobre el derecho a la v. humana y el deber de conservarla, sobre la necesidad que \u00e9sta tiene de ser protegida y hasta qu\u00e9 punto merece serlo, debe examinar la manera c\u00f3mo la v. se pone suficiente y \u00f3nticamente al servicio del propio desarrollo en armon\u00ed\u00ada con el amor al pr\u00f3jimo y a Dios. Hay que partir de que en el sentido b\u00ed\u00adblico y teol\u00f3gico la v. debe entenderse como participaci\u00f3n del hombre en la v. de Dios, y ello de manera que por la vida terrena del hombre se hace posible y se prepara la participaci\u00f3n en la v. eterna de Dios. Como la salvaci\u00f3n definitiva presupone la maduraci\u00f3n de la v. terrena (-> gracia y libertad, -> m\u00e9rito, -> obras meritorias), \u00e9sta es un factor interno del desarrollo religioso y \u00e9tico de la persona. Consiguientemente, la v. no tiene un valor absoluto, sino s\u00f3lo un valor relativo, en cuanto est\u00e1 al servicio de la personalidad religiosa y moral y de la salvaci\u00f3n definitiva de la misma (cf. Mc 8, 35). Comoquiera que la v. es dada por Dios como oferta de salvaci\u00f3n y el hombre no puede disponer arbitraria-mente sobre el momento en que quiera de-volverla a Dios, en principio todos los hombres en la relaci\u00f3n de unos con otros tienen igual derecho a la v. (derechos del -> hombre) y el deber de conservarla mientras est\u00e9 razonablemente al servicio del desarrollo personal.<\/p>\n<p>Ese derecho tiene sus l\u00ed\u00admites en los derechos de los dem\u00e1s hombres y sobre todo en el derecho de Dios, \u00fanico a quien compete disponer aut\u00f3nomamente de la v. Esta debe, consiguientemente, conservarse mientras pueda estar razonablemente al servicio del amor. Como la necesidad de poner la v. al servicio del amor tiene importancia y urgencia distinta, existe tambi\u00e9n una obligaci\u00f3n graduada de conservar la vida.<\/p>\n<p>Por tanto, en principio todos los hombres tienen igual derecho a una asistencia sanitaria tan amplia como la sociedad, de acuerdo con su evoluci\u00f3n correspondiente, pueda prestarla razonablemente a cada uno. Cada uno adem\u00e1s, en el marco de sus posibilidades individuales, puede atender a su salud, con tal que no lo haga a costa de sus obligaciones sociales. Una obligaci\u00f3n en este sentido s\u00f3lo existe dentro del marco de lo razonablemente posible para cada uno.<\/p>\n<p>La justificaci\u00f3n de la prolongaci\u00f3n de una v. condenada a muerte debe, consiguientemente, medirse siempre por la posibilidad de que la prolongaci\u00f3n de la v. del moribundo est\u00e9 al servicio de su persona en armon\u00ed\u00ada con su relaci\u00f3n y obligaci\u00f3n sociales, es decir, es l\u00ed\u00adcito conservar la v. mientras ello sea conveniente para el moribundo y no se haga a costa de los dem\u00e1s. As\u00ed\u00ad, una prolongaci\u00f3n artificial de la v., en cuanto no sea carga excesiva para el moribundo, puede ser oportuna al servicio de la ciencia. Pero, en otros casos, una prolongaci\u00f3n artificial que s\u00f3lo puede lograrse a costa de la necesaria atenci\u00f3n a los dem\u00e1s hombres, no ser\u00e1 aconsejable si \u00e9stos necesitan urgentemente de ayuda. En ese contexto se examinar\u00e1, p. ej., si el enorme gasto para trasplantes de \u00f3rganos es compatible con las necesidades de la asistencia sanitaria a los hombres del tercer mundo.<\/p>\n<p>Los experimentos para obtener artificialmente v. humana, lo mismo que la inseminaci\u00f3n artificial, est\u00e1n prohibidas en cuanto, seg\u00fan previsi\u00f3n humana, no se abren a la v. as\u00ed\u00ad generada las condiciones adecuadas para un desarrollo digno del hombre (matrimonio, -> familia, control de la -> natalidad).<\/p>\n<p>Pero, as\u00ed\u00ad como la generaci\u00f3n responsable en el matrimonio no representa un atentado a la soberan\u00ed\u00ada de Dios sobre la v., tampoco los ensayos responsables de la ciencia para investigar las leyes biol\u00f3gicas de los organismos vivos deben considerarse como tentativa prohibida de invadir el terreno de la competencia de Dios. Lo \u00fanico que con ello hace el hombre es apropiarse los planes estructurales introducidos por Dios en la v. y ponerlos a servicio de la v. misma. Tales intentos s\u00f3lo est\u00e1n prohibidos cuando conducen a una manipulaci\u00f3n de la v. que no se halla ya al servicio de un desarrollo digno de la -> persona humana.<\/p>\n<p>2. Ilicitud del homicidio<br \/>\nDe todo ello se sigue que el hombre s\u00f3lo puede disponer sobre la v. terrena cuando su conservaci\u00f3n no es razonablemente compatible con el amor. Por eso, el quinto mandamiento (Dt 5, 17), tal como lo interpretan la Iglesia y sus te\u00f3logos, prohibe en todo caso como incompatible con las exigencias del amor poner fin por iniciativa propia a la vida de un hombre. Eso debe calificarse de homicidio o suicidio y es siempre pecado grave, porque atenta por propia cuenta contra la soberana decisi\u00f3n de Dios, interrumpiendo una v., de la que el hombre no sabe por cu\u00e1nto tiempo quiera Dios conservarla.<\/p>\n<p>Si no se reconoce esta referencia de la v. terrena a la v. del m\u00e1s all\u00e1, la ilicitud del homicidio s\u00f3lo se fundar\u00e1 partiendo del igual derecho a la v. para todos los hombres sin distinci\u00f3n de personas. La prohibici\u00f3n de la llamada eutanasia y del suicidio s\u00f3lo se explicar\u00e1 entonces por raz\u00f3n de obligaciones eventualmente existentes para con los otros, y por la reflexi\u00f3n de que es insensato desaprovechar incalculables oportunidades de realizarse a s\u00ed\u00ad mismo.<\/p>\n<p>Tal fundamentaci\u00f3n puramente inmanente de la prohibici\u00f3n del homicidio, de la eutanasia y del suicidio, carece de la contundencia de la demostraci\u00f3n teol\u00f3gica. Por eso no es f\u00e1cil, si no es imposible, lograr en dif\u00ed\u00adciles cuestiones l\u00ed\u00admites, puntos de vista comunes a no creyentes y a creyentes sobre el enjuiciamiento moral de la muerte dada a hombres cuya v., seg\u00fan previsi\u00f3n humana, no merece ya ser protegida o no es digna de vivirse. P. ej., no resulta evidente para los no creyentes la ilicitud moral de la eutanasia en caso de asentimiento del que va amorir, as\u00ed\u00ad como del suicidio en casos extremos.<\/p>\n<p>3. Homicidio indirecto<br \/>\nNo todo acto de dar muerte voluntariamente a un hombre es un asesinato. Si uno defiende su propia v. o la de otro contra agresiones injustas, y la defiende incluso dando la muerte al agresor injusto, caso de que no exista otro medio eficaz, entonces no se prefiere arbitrariamente un v. a la otra, sino que se decide en favor de la v. inocente contra la v. del agresor injusto. Este homicidio se llama indirecto, pues directamente est\u00e1 al servicio de la protecci\u00f3n de la v. inocente. Est\u00e1 aprobado por la tradici\u00f3n teol\u00f3gica, pues se halla en consonancia con el amor el proteger contra una destrucci\u00f3n sin sentido, y en caso de necesidad, aun a costa de la v. del agresor.<\/p>\n<p>Esta argumentaci\u00f3n es tanto m\u00e1s contundente cuantos m\u00e1s hombres pueden protegerse as\u00ed\u00ad contra una muerte injusta; p. ej., en caso de un sanguinario armado, existe el deber de matarlo antes de permitir que mate a muchos otros sin resistencia. Sin embargo, de esta argumentaci\u00f3n no puede deducirse el deber de matar a agresor injusto antes que dejarse matar por \u00e9l, porque el amor bien ordenado no necesita preferir la propia v. a la v. del otro. M\u00e1s bien invita, siguiendo el ejemplo de Cristo, a entregar la propia v. antes que quit\u00e1rsela al otro (Jn 15, 13; cf. Mt 16, 25; Jn 12, 25). Pero sin duda queda en pie el derecho de preferir la propia v. a la v. del agresor injusto. Ahora bien, es ya problem\u00e1tico si se puede permitir la muerte de un hombre inocente cuando ser\u00ed\u00ada posible impedirla por la muerte del agresor injusto.<\/p>\n<p>Incluso permitir la muerte de dos inocentes, cuando ninguno ataca al otro y uno de ellos podr\u00ed\u00ada salvarse por la muerte del otro, aparece problem\u00e1tico partiendo de ah\u00ed\u00ad. Cierto que el Santo Oficio declar\u00f3 (Dz 1889 1890a-c; cf. P\u00ed\u00ado xi, Casti connubii: P\u00ed\u00ado xii: AAS 43 [1951] 838s 857ss) que no puede ense\u00f1arse con seguridad (tuto doceri non potest) la licitud de la muerte dada en el caso de una indicaci\u00f3n vital y especialmente de la craneotom\u00ed\u00ada misma, aun cuando se prevea con certeza la muerte de la madre y del ni\u00f1o; pero con ello puso tambi\u00e9n indirectamente en claro que la prohibici\u00f3n de la craneotom\u00ed\u00ada en ese caso no debe verse como segura. Recientemente han surgido para la moral problemas semejantes, en relaci\u00f3n con la cuesti\u00f3n de hasta qu\u00e9 limites merece defenderse la v., por el hecho de que, por una parte, no puede asegurarse con certeza plena cuando cesa la v. terrena y, por otra parte, \u00f3rganos de muertos o moribundos necesarios para la v. y capaces de vivir pueden ser puestos eficazmente al servicio de la conservaci\u00f3n de otras v. por medio de su trasplante.<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n racional parece sugerir en estos casos que tiene sentido y est\u00e1 al servicio de la v. matar una v. condenada inmediata e ineludiblemente a la muerte, cuando, seg\u00fan previsi\u00f3n humana, esa v. no puede ser ya base de una existencia digna, a fin de salvar otra v. que as\u00ed\u00ad, y s\u00f3lo as\u00ed\u00ad, puede todav\u00ed\u00ada conservarse. Por otra parte, parece que de este modo se arroga el hombre la decisi\u00f3n sobre v. y muerte. La cuesti\u00f3n de cu\u00e1ndo exactamente la aplicaci\u00f3n aut\u00f3noma y responsable de la raz\u00f3n se convierte en disposici\u00f3n arbitraria sobre la v., apenas puede decidirse en estos casos extremos; es decir, te\u00f3ricamente est\u00e1 claro el l\u00ed\u00admite entre homicidio directo de inocentes, que se proh\u00ed\u00adbe siempre, y homicidio indirecto, que en principio puede estar permitido al servicio de la v.; pero ese l\u00ed\u00admite no puede trazarse limpiamente en la pr\u00e1ctica. En todo caso, el acto de matar una v. s\u00f3lo est\u00e1 justificado en la medida en que se ponga al servicio del desarrollo m\u00e1ximo de la v. y, al mismo tiempo, no conserve arbitrariamente una v. a costa de otra. Si tal es el caso en la craneotom\u00ed\u00ada y en determinados trasplantes de \u00f3rganos, es punto que apenas puede responderse definitivamente.<\/p>\n<p>Puesto que el derecho a la v. no es de origen humano, y puesto que los hombres tienen el deber de ponerse lo m\u00e1s posible al servicio de la v., las muertes requeridas por motivos de leg\u00ed\u00adtima defensa s\u00f3lo deber\u00ed\u00adan darse dentro de lo absolutamente necesario, es decir, en cuanto sirvan al mejor desarrollo de la v. en su totalidad. Por eso, incluso una guerra defensiva se torna injusta en el caso de que, la defensa de los derechos a la v. por parte de los atacados, no est\u00e9 en proporci\u00f3n con el aniquilamiento de vidas producido por la guerra. Por la misma raz\u00f3n es preferible la resistencia pasiva a la revoluci\u00f3n violenta, que sin embargo, ser\u00e1 l\u00ed\u00adcita cuando por ella pueda evitarse un terror mayor. De lo dicho se desprende igualmente que no est\u00e1 justificada la pena de muerte como castigo regular.<\/p>\n<p>. Protecci\u00f3n de la vida en germen<br \/>\nLa protecci\u00f3n de la v. humana plantea problemas particulares en la v. en germen. As\u00ed\u00ad, se discute desde el punto de vista de las ciencias naturales si ya el \u00f3vulo fecundado o s\u00f3lo el implantado en la cavidad uterina posee individualidad biol\u00f3gica y debe, consiguientemente ser considerado como v. individual. En el primer caso, los medios de regulaci\u00f3n de la natalidad que posibilitan la fecundaci\u00f3n, pero impiden la implantaci\u00f3n del \u00f3vulo, no deben calificarse como medios para impedir la concepci\u00f3n, sino como medios de aborto.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista antropol\u00f3gico cabe preguntar adem\u00e1s si la v. biol\u00f3gicamente individual es ya una persona humana, pues seg\u00fan una concepci\u00f3n de Arist\u00f3teles, defendida por te\u00f3logos medievales y que gana hoy d\u00ed\u00ada m\u00e1s y m\u00e1s terreno, una animaci\u00f3n sucesiva corresponder\u00ed\u00ada mejor a un pensamiento evolutivo (cf. J. FEINER: MySal II 581). La cuesti\u00f3n sobre el momento en que tiene lugar la animaci\u00f3n del feto humano, no ha sido decidida por el magisterio de la Iglesia (cf. G. SIEGMUND, Beseelung der Leibesfrucht: LThK2 II 294). El papa Inocencio xi conden\u00f3, en 1679, la sentencia seg\u00fan la cual la animaci\u00f3n no tiene lugar hasta el momento del nacimiento (Dz 1185); y Le\u00f3n xiii, en 1887, conden\u00f3 la opini\u00f3n de Rosmini sobre la animaci\u00f3n en el momento del primer acto intelectual del ni\u00f1o (Dz 1910). Hoy d\u00ed\u00ada se oye a veces la opini\u00f3n de que el comienzo de la v. personal s\u00f3lo puede suponerse en el momento en que el cerebro est\u00e1 ya tan desarrollado, que puede servir de substrato para los comportamientos espec\u00ed\u00adficamente humanos. Y lo mismo deber\u00ed\u00ada decirse sobre la duraci\u00f3n de la v. personal terrena.<\/p>\n<p>Ser\u00ed\u00ada, sin embargo, equivocado sacar de ah\u00ed\u00ad consecuencias pr\u00e1cticas para una ampliaci\u00f3n de la licitud del aborto en determinados casos (cf. CIC can. 2350 \u00c2\u00a7 1). Por raz\u00f3n de la absoluta defensa que merece la persona humana, deber\u00ed\u00ada ser en efecto pr\u00e1cticamente cierto que en el feto no se trata de una persona humana cuando no se le conceden ya todos los derechos a la integridad personal. En otro caso la muerte dada a un feto implicar\u00ed\u00ada la disposici\u00f3n a sacrificar, en ciertas circunstancias, la v. de una persona a valores no necesarios para la v. Ahora bien, de ning\u00fan modo tenemos la certeza de que en el feto no se trata de una persona humana en el momento de la fecundaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, se ve con raz\u00f3n una diferencia, que cambia las circunstancias, entre la muerte de una v. no nacida y la de una v. nacida, pues en la v. no nacida hay una dependencia de la madre cualitativamente distinta de la que se da en la v. nacida, y no hay certeza de que en el momento de la fecundaci\u00f3n se produzca ya una animaci\u00f3n humana. As\u00ed\u00ad, el aborto en general no es un pecado tan grave como el asesinato. Por eso, el derecho civil mismo concede generalmente a la v. nacida una protecci\u00f3n legal m\u00e1s cualificada que a la no nacida. Sin embargo, la renuncia del Estado a perseguir penalmente la muerte arbitraria de una v. en germen, apenas puede justificarse ni a la luz del derecho pol\u00ed\u00adtico, ni a la de la moral.<\/p>\n<p>De todos modos, el derecho estatal y la moral de la Iglesia debieran dejar abierta la posibilidad de producir un aborto indirecto, que directamente salvar\u00ed\u00ada precisamente una v. Porque no s\u00f3lo es discutida la cuesti\u00f3n de si realmente no es l\u00ed\u00adcito provocar un aborto cuando existe peligro de que mueran la madre y el ni\u00f1o, sino que la Iglesia tampoco puede dar una respuesta evidente a la pregunta sobre la medida en que el uso del derecho a la propia conservaci\u00f3n justifica un aborto indirecto, p. ej., por medicamentos que tienen como efecto secundario el aborto. A la conciencia responsable se le plantea aqu\u00ed\u00ad una grave tarea. En principio s\u00f3lo puede decirse que en ning\u00fan caso es l\u00ed\u00adcito sacrificar el derecho a la v. de uno al mero bienestar de otro. Las situaciones econ\u00f3micas y sociales de necesidad deben eliminarse por medidas econ\u00f3micas y sociales, pero no justifican la eliminaci\u00f3n de una v. existente, aunque dependiente. Tambi\u00e9n la v. que procede de violaci\u00f3n viene de Dios, y tiene su derecho propio a desarrollarse libremente. Su eliminaci\u00f3n irresponsable es pecado.<\/p>\n<p>5. Principios de la ponderaci\u00f3n de bienes<br \/>\nSi la v. es el presupuesto de toda actuaci\u00f3n del hombre en la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n eterna, s\u00ed\u00adguese que ocupa a la postre el primer orden de valores, y que debe protegerse con preferencia a otros valores cuya realizaci\u00f3n no es necesaria para lograr la salvaci\u00f3n eterna, es decir, la protecci\u00f3n y el desarrollo de la v. moralmente justificables exigen siempre una ponderaci\u00f3n de bienes. Consecuentemente, el hombre debe renunciar a la v. cuando su conservaci\u00f3n le pondr\u00ed\u00ada en contradicci\u00f3n inmediata con el logro de su salvaci\u00f3n eterna. Tal ser\u00ed\u00ada el caso si uno, para conservar su v., tuviera que apartarse de Dios o cometer cualquier otro pecado formal contra el amor y, consiguientemente, pecar directamente. En esta situaci\u00f3n el hombre debe estar dispuesto al martirio, porque ser\u00ed\u00ada insensato querer conservar la v. terrena al precio de la v. eterna.<\/p>\n<p>A la inversa, no puede el hombre actuar ni siquiera altos valores morales a costa de la conservaci\u00f3n de su v., caso que la realizaci\u00f3n de \u00e9stos no sea inmediatamente necesaria. As\u00ed\u00ad, debe rechazarse el duelo, por el que se pone m\u00e1s o menos en peligro la v., como medio leg\u00ed\u00adtimo para defender el propio honor, aun cuando el honor personal represente un bien m\u00e1s alto que la v. terrena. Para defenderse contra las ofensas, basta que los ofensores sean convenientemente castigados por los tribunales ordinarios y otras medidas de defensa que est\u00e1n en el marco de lo necesario y de lo razonable. El duelo entre estudiantes (Mensur) es de condenar, porque favorece el duelo propiamente dicho y expone la salud a un peligro innecesario (cf. CIC can. 2351 1240 \u00c2\u00a7 1; DS 2022 2130 2571-2575).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, en orden a la conservaci\u00f3n y el desarrollo de la v. no debe el hombre conservar y desarrollar lo \u00fatil y agradable a costa de lo necesario. As\u00ed\u00ad, la v. misma puede protegerse a costa de grandes valores objetivos, a condici\u00f3n de que la p\u00e9rdida de estos valores no signifique mediatamente la renuncia a lo necesario para la v. en un n\u00famero mayor de hombres. Debe sobre todo renunciarse al lujo en favor de lo necesario para la v. de otros, aunque ha de considerarse aqu\u00ed\u00ad que cierto nivel de v. puede estar al servicio del desarrollo \u00f3ptimo de la v. en general (-> propiedad).<\/p>\n<p>La conservaci\u00f3n y el desarrollo \u00f3ptimos de la v. s\u00f3lo son posibles cuando, adem\u00e1s, se est\u00e1 dispuesto a cargar con los riesgos racionalmente calculados de la p\u00e9rdida y del m\u00e1ximo desenvolvimiento de la v. La recta ponderaci\u00f3n de los bienes debe tener en cuenta esto. As\u00ed\u00ad, p. ej., el viajar en auto, el deporte y otras actividades pueden estar al servicio de la v., y, a la vez, no son posibles sin poner m\u00e1s o menos en peligro la v. y la salud corporal. Consiguientemente, deben ponderarse en la medida de lo razonable y posible sus efectos sobre la v. y la salud, y luego, a base de esa consideraci\u00f3n, hemos de estar dispuestos a riesgos m\u00e1s o menos graves de la v. en la medida en que \u00e9stos pueden ponerse \u00f3ptimamente al servicio de la v. en conjunto. Por eso, no debe el hombre enfrentarse ni muy a la ligera ni muy angustiosamente con el problema de la conservaci\u00f3n de su v., pues una y otra cosa ser\u00ed\u00adan perjudiciales para su mejor conservaci\u00f3n. Las reglas que en tal c\u00e1lculo de riesgos debieran considerarse, han sido hasta ahora objeto de reflexi\u00f3n en medida relativamente escasa (cf. sistemas morales [-> moral, B], -> \u00e9tica [D] de situaci\u00f3n).<\/p>\n<p>BIBLIOGRAF\u00ed\u008dA: J. M. Sailer, \u00fcber den Selbstmord (reimpr. Fr 1919); K. Binding &#8211; A. Hoche, Die Freigabe der Vernichtung lebensunwerten Leben (L 1920); W. Stockums, Historisch-Kritisches \u00fcber die Frage: \u00abWann entsteht die geistige Seele?\u00bb: PhJ 37 (1924) 225-252; H. Rost, Bibliographie des Selbstmordes (Au 1927); M. Gierens, Ehre, Duell, Mensur (Pa 1928); G. Cl\u00e9ment, Le droit de l&#8217;enfant \u00e4 naitre (Brujas 1931) (bibl.); H. Friedel, Der Tyrannenmord in Gesetzgebung und Volksmeinung der Griechen (St 1937); E. Grassi, Verteidigung des individuellen Leben (Berna 1946); W. Leibbrand, Um die Menschenrechte der Geisteskranken (N\u00fc 1946); O. Vannini, Delitti contro la vita (Mi 1946); A. 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Rahner (ed.), Sacramentum Mundi &#8211; Enciclopedia Teol\u00f3gica, Herder, Barcelona 1972-1975, 6 vols.<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p>V\u00e9anse VIVIR, VIVIFICAR, VIDA, VIVIENTE, VIVIFICANTE, VIVO.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p>Dios, que vive, nos llama a la vida eterna. De un extremo a otro de la Biblia un sentido profundo de la vida en todas sus formas y un sentido muy puro de Dios nos revelan en la vida, que el hombre persigue con una esperanza infatigable, un don sagrado en el que Dios hace brillar su misterio y su generosidad.<\/p>\n<p>I. EL DIOS VIVIENTE. Invocar \u00abal Dios viviente\u00bb (Jos 3,10; Sal 42,3&#8230;), presentarse como el \u00abservidor del Dios viviente\u00bb (Dan 6,21; lRe 18,10.15), jurar \u00abpor el Dios viviente\u00bb (Jue 8, 19; ISa 19,6&#8230;) es no s\u00f3lo proclamar que el Dios de Israel es un *dios poderoso y activo, es tambi\u00e9n darle uno de los *nombres que m\u00e1s estima (N\u00fam 14,21; Jer 22,24; cf. Ez 5, 11&#8230;), es evocar su extraordinaria vitalidad, su ardor devorador \u00abque no se fatiga ni se cansa\u00bb (Is 40,28), \u00abel rey eterno&#8230; ante cuya *ira se es impotente\u00bb (Jer 10,10), el \u00abque perdura para siempre&#8230; que salva y libera, obra signos y maravillas en los cielos y en la tierra\u00bb (Dan 6,27s). La estima que la Biblia asigna a este nombre es signo del valor que para ella tiene la vida.<\/p>\n<p>II. VALOR DE LA VIDA. 1. La vida es cosa preciosa. La vida aparece en las \u00faltimas etapas de la creaci\u00f3n para coronarla. El d\u00ed\u00ada quinto nacen los \u00abmonstruos marinos, los seres vivos que bullen en las aguas)) (G\u00e9n 1,21) y las aves. La tierra a su vez produce otros seres vivos (1,24). Finalmente Dios crea a su imagen al m\u00e1s perfecto de los vivientes, al *hombre. Y para garantizar la continuidad y el *crecimiento a esta vida *naciente le hace Dios el don de su *bendici\u00f3n (1,22.28). As\u00ed\u00ad, aun cuando la vida es un tiempo de servicio penoso (Job 7,1), el hombre est\u00e1 pronto a sacrificarlo todo por salvar-la (2,4). La suerte del *alma en los infiernos aparece tan lamentable que desear la *muerte no puede ser sino el contragolpe de una desgracia inaudita y desquiciante (Job 7,15; Jon 4, 3). El ideal es gozar largos a\u00f1os de la existencia presente (cf. Ecl 10,7; 11,8s) en \u00abla tierra de los vivos\u00bb (Sal 27,13) y morir como Abraham \u00aben una vejez dichosa, de edad avanzada y saciado de d\u00ed\u00adas\u00bb (G\u00e9n 25,8; 35, 29; Job 42,17). Si la posteridad es ardientemente deseada (cf. G\u00e9n 15, 1-6; 2Re 4,12-17), es porque los hijos son el sost\u00e9n de los padres (cf. Sal 127; 128) y prolongan en cierto modo su vida. Tambi\u00e9n gusta ver numerosos en las plazas p\u00fablicas a los ancianos de edad avanzada y a los ni\u00f1os peque\u00f1os (cf. Zac 8,4s).<\/p>\n<p>2. La vida es cosa fr\u00e1gil. Todos los seres vivos, sin excluir al hombre, poseen la vida s\u00f3lo a t\u00ed\u00adtulo precario. Est\u00e1n por naturaleza sujetos a la muerte. En efecto, esta vida de-pende de la respiraci\u00f3n, es decir, de un soplo fr\u00e1gil, independiente de la voluntad y que una cosilla de nada es capaz de extinguir (cf. *esp\u00ed\u00adritu). Este soplo, don de Dios (Is 42,5), depende incesantemente de \u00e9l (Sal 104,28ss), \u00abque da la muerte y da la vida\u00bb (Dt 32,39). Efectivamente, la vida es corta (Job 14,1 ; Sal 37,36), s\u00f3lo humo (Sab 2,2), una *sombra (Sal 144,4), una nada (Sal 39,6). Pa-rece incluso haber disminuido constantemente desde los or\u00ed\u00adgenes (cf. G\u00e9n 47,8s). Ciento veinte, cien a\u00f1os, y hasta setenta u ochenta han venido a ser el m\u00e1ximo (cf. G\u00e9n 6,3; Eclo 18,9; Sal 90,10).<\/p>\n<p>3. La vida es cosa sagrada. Toda vida viene de Dios, pero el h\u00e1lito del hombre viene de Dios en forma muy especial: para hacerlo alma viva insufl\u00f3 Dios en sus narices un soplo de vida (G\u00e9n 2,7; Sab 15,11) que vuelve a retirar en el instante de la muerte (Job 34,14s; Ecl 12,7, despu\u00e9s de la vacilaci\u00f3n de 3,19ss). Por esto toma Dios bajo su protecci\u00f3n la vida del hombre y prohibe el homicidio (G\u00e9n 9,5s; Ex 20,13), aun-que sea el de Ca\u00ed\u00adn (G\u00e9n 4,11-15). Hasta la vida del *animal tiene algo sagrado; el hombre puede alimentar-se con su *carne, a condici\u00f3n de que se haya vaciado toda la *sangre, pues \u00abla vida de la carne est\u00e1 en la sangre\u00bb (Lev 17,11), sede del alma viva que respira (G\u00e9n 9,4); y por esta sangre entra el hombre en con-tacto con Dios en los *sacrificios.<\/p>\n<p>III. LAS PROMESAS DE VIDA. 1. Fracaso de la vida. Dios, \u00abque no se complace en la muerte de nadie\u00bb (Ez 18,32), no hab\u00ed\u00ada creado al hombre para dejarlo morir, sino para que viviera (Sab 1,13s; 2,23); por eso le hab\u00ed\u00ada destinado el *para\u00ed\u00adso terrenal y el *\u00e1rbol de la vida, cuyo fruto deb\u00ed\u00ada hacerle \u00abvivir para siempre\u00bb (G\u00e9n 3,22). Aun despu\u00e9s de haber debido vedar el acceso al \u00e1rbol de vida al hombre pecador, que pensaba hallarlo por sus propias fuerzas, no renuncia Dios a garantizar al hombre la vida. Antes de que llegue a d\u00e1rsela por la muerte de su Hijo, propone a su pueblo \u00ablos *caminos de la vida\u00bb (Prov 2,19&#8230;; Sal 16,11; Dt 30,15; Jer 21,8).<\/p>\n<p>2. La ley de vida. Estos caminos son \u00ablas *leyes y costumbres\u00bb de Yahveh; \u00abquien las cumpla hallar\u00e1 en ellas la vida\u00bb (Lev 18,5; Dt 4,1; cf. Ex 15,26); ver\u00e1 \u00abconsumarse el n\u00famero de sus d\u00ed\u00adas\u00bb (Ex 23,26); hallar\u00e1 \u00abd\u00ed\u00adas y vida largos, luz de los ojos y paz\u00bb (Bar 3,14). Porque estos caminos son los de la *justicia, y \u00abla justicia conduce a la vida\u00bb (Prov 11,19; cf. 2,19s&#8230;), \u00abel justo vivir\u00e1 por su *fidelidad\u00bb (Hab 2,4), mientras que los imp\u00ed\u00ados ser\u00e1n borrados del *libro de la vida (cf. Sal 69,29).<\/p>\n<p>Durante largo tiempo esta vida no es, en la esperanza de Israel, sino una vida en la tierra; pero, como su *tierra es la que Dios ha dado en don a su pueblo, \u00abla vida y los d\u00ed\u00adas largos\u00bb que Dios le reserva, si es fiel (Dt 4,40&#8230;; cf. Ex 20,12), representan una felicidad \u00fanica en el mundo, \u00absuperior a la de todas las naciones de la tierra\u00bb (Dt 28,1).<\/p>\n<p>3. Dios, fuente de vida. Esta vida, aun cuando se vive enteramente en la tierra, no se nutre, sin embargo, en primer lugar de los bienes de la tierra, sino de la adhesi\u00f3n a Dios. El es \u00abla fuente de agua viva\u00bb (Jer 2,13; 17,13), \u00abla fuente de vida\u00bb (Sal 36,10; cf. Prov 14,27) y \u00absu amor vale m\u00e1s que la vida\u00bb (Sal 63,4). Por eso los mejores acaban por preferir a cualquier otro bien la dicha de habitar toda su vida en su templo, donde un solo d\u00ed\u00ada pasado delante de su *rostro y consagrado a celebrarlo \u00abvale m\u00e1s que mil\u00bb (Sal 84,11; cf. 23,6; 27,4). Para los profetas la vida est\u00e1 en \u00ab*buscar a Yahveh\u00bb (Am 5, 4s; Os 6,1s).<\/p>\n<p>4. Vida m\u00e1s all\u00e1 de la muerte. M\u00e1s que de la vida dichosa en su tierra hizo Israel pecador la experiencia de la *muerte, pero desde el seno mismo de la muerte descubre que Dios persiste en llamarlo a la vida. Desde el fondo del exilio proclama Ezequiel que Dios \u00abno se complace en la muerte del malvado\u00bb, sino que lo llama a \u00abconvertirse y a vivir\u00bb (Ez 33,11); sabe que Israel es como un pueblo de cad\u00e1veres, pero anuncia que sobre estas osamentas \u00e1ridas insuflar\u00e1 Dios su *esp\u00ed\u00adritu, y revivir\u00e1n (37,11-14). Todav\u00ed\u00ada desde el exilio el segundo Isa\u00ed\u00adas contempla al *siervo de Yahveh : \u00abArrancado de la tierra de los vivos&#8230; por el malhecho de su pueblo\u00bb (Es 53,8), \u00abofrece su vida en *sacrificio de expiaci\u00f3n\u00bb y m\u00e1s all\u00e1 de la muerte \u00abve una descendencia y prolonga sus d\u00ed\u00adas\u00bb (53,10). Subsiste, pues, una fisura en la asociaci\u00f3n fatal pecado\/muerte: uno puede morir por sus *pecados y aguardar todav\u00ed\u00ada algo de la vida, uno puede morir por otra cosa que por sus pecados y hallar la vida muriendo.<\/p>\n<p>Las persecuciones de Ant\u00ed\u00adoco Ep\u00ed\u00adfanes vinieron a confirmar estas visiones prof\u00e9ticas mostrando que se pod\u00ed\u00ada morir para ser *fiel a Dios. Esta muerte aceptada por Dios no pod\u00ed\u00ada separar de \u00e9l, no pod\u00ed\u00ada conducir sino a la vida por la *resurrecci\u00f3n: \u00abDios les devolver\u00e1 el esp\u00ed\u00adritu y la vida&#8230; Beben de la vida que no se agota\u00bb (2Mac 7,23.36). Dei polvo en que duermen \u00abdespertar\u00e1n&#8230; resplandecer\u00e1n como el esplendor del firmamento\u00bb, mientras que sus perseguidores se sumergir\u00e1n \u00aben el horror eterno\u00bb (Dan 12,2s). En el libro de la Sabidur\u00ed\u00ada esta esperanza se ampl\u00ed\u00ada y transforma toda la vida de los justos: mientras que los imp\u00ed\u00ados, \u00abapenas nacidos dejan de ser\u00bb (Sab 5,13), son muertos vivos, los justos est\u00e1n desde ahora \u00aben la mano de Dios\u00bb (3,1) y de ella recibir\u00e1n \u00abla vida eterna&#8230; la corona real de *gloria\u00bb (5,15s).<\/p>\n<p>IV. JESUCRISTO: YO SOY LA VIDA. Con la venida del Salvador las promesas se convierten en realidad.<\/p>\n<p>1. Jes\u00fas anuncia la vida. Para Jes\u00fas es la vida cosa preciosa, \u00abm\u00e1s que el alimento\u00bb (Mt 6,25); \u00absalvar una vida\u00bb prevalece incluso sobre el *s\u00e1bado (Mc 3,4 p), porque \u00abDios no es un Dios de muertos sino de vivos\u00bb (Me 12,27 p). El mismo cura y devuelve la vida, como si no pudiera tolerar la presencia de la muerte: si hubiera estado all\u00ed\u00ad, L\u00e1zaro no habr\u00ed\u00ada muerto (Jn 11,15.21). Este poder de dar la vida es el signo de que tiene poder sobre el pecado (Mt 9,6) y de que aporta la vida que no muere, la \u00abvida eterna\u00bb (19,16 p; 19, 29 p). Es la verdadera vida, y hasta se puede decir que es \u00abla vida\u00bb a secas (7,14; 18,8s p&#8230;). Para entrar en ella y poseerla hay que seguir el *camino estrecho, sacrificar todas las *riquezas, y hasta los propios miembros y la vida presente (cf. Mt 16, 25s).<\/p>\n<p>2. En Jes\u00fas est\u00e1 la vida. Cristo, Verbo eterno, pose\u00ed\u00ada la vida desde toda la eternidad (Jn 1,4). Encarnado, es \u00abel Verbo de vida\u00bb (lJn 1,1); dispone de la vida en plena propiedad (Jn 5,26) y la da con superabundancia (10,10) a todos los que le ha dado su Padre (17,2). El es \u00abel camino, la verdad y la vida\u00bb (14,6), \u00abla resurrecci\u00f3n y la vida\u00bb (11,25). \u00ab*Luz de la vida\u00bb (8,12), da un *agua viva que en el que la recibe se convierte en \u00abuna fuente que brota en vida eterna\u00bb (4,14). \u00ab*Pan de vida\u00bb, al que come su *cuerpo le otorga vivir por \u00e9l, como \u00e9l vive por el Padre (6,27-58). Lo cual supone la *fe: \u00abel que viva y crea en m\u00ed\u00ad no morir\u00e1\u00bb (11,25s); de lo contrario \u00abno ver\u00e1 nunca la vida\u00bb (3,36); una fe que recibe sus palabras y las ejecuta, como \u00e9l mismo obedece a su Padre, porque \u00absu orden es vida eterna\u00bb (12,47-50).<\/p>\n<p>3. Jesucristo, pr\u00ed\u00adncipe de la vida. Lo que Jes\u00fas pide lo hace \u00e9l el primero ; lo que anuncia, lo da. Libremente, por amor del Padre y de los suyos, como el Buen *pastor por sus ovejas, \u00abda su vida\u00bb (= \u00absu *alma\u00bb, Jn 10,11.15.17s; lJn 3,16). Pero es \u00abpara volverla a tomar\u00bb (Jn 10,17s) y, despu\u00e9s de tomada, hecho \u00abesp\u00ed\u00adritu vivificante\u00bb (lCor 15,45), hacer don de la vida a todos los que crean en \u00e9l. Jesucristo, muerto y resucitado, es \u00abel pr\u00ed\u00adncipe de la vida\u00bb (Act 3,15), y la Iglesia tiene por misi\u00f3n \u00abanunciar osadamente al pueblo&#8230; esta vida\u00bb (Act 5,20): tal es la primera experiencia cristiana.<\/p>\n<p>4. Vivir en Cristo. Este paso de la muerte a la vida se repite en quien cree en Cristo (Jn 5,24) y, \u00ab*bautizado en su muerte\u00bb (Rom 6,3), \u00abretornado de la muerte\u00bb (6,13), \u00abvive en adelante para Dios en Cristo Jes\u00fas\u00bb (6,10s). Ahora *conoce con un conocimiento vivo al Padre y al Hijo al que el Padre ha enviado, lo cual es la vida eterna (Jn 17,3; cf. 10,14). Su \u00abvida est\u00e1 escondida con Cristo en Dios\u00bb (Col 3,3), el Dios vivo cuyo templo es (2Cor 6,16). As\u00ed\u00ad participa de la vida de Dios, a la que en otro tiempo era extra\u00f1o (*extranjero) (cf. Ef 4,18), y por tanto de su naturaleza (2Pe 1,4). Habiendo recibido de Cristo el Esp\u00ed\u00adritu de Dios, su propio esp\u00ed\u00adritu es vida (Rom 8,10). No est\u00e1 ya sometido a la sujeci\u00f3n de la carne; puede atravesar indemne la muerte y vivir para siempre (cf. 8, 11.38), no ya para s\u00ed\u00ad mismo, \u00absino para aqu\u00e9l que ha muerto y resucitado\u00bb por \u00e9l (2Cor 5,15); para \u00e9l \u00abla vida es Cristo\u00bb (Flp 1,21).<\/p>\n<p>5. La muerte absorbida por la vida. Ya en esta tierra, cuanto mayor participaci\u00f3n tiene el cristiano en la *muerte de Cristo y cuanto m\u00e1s lleva en s\u00ed\u00ad sus *sufrimientos, tanto m\u00e1s manifiesta su vida aun en su *cuerpo (2Cor 4,10). Es necesario, en efecto, que la muerte sea absorbida por la vida (2Cor 5,4); lo que es corruptible debe revestirse de la inmortalidad, cambio que casi para todos supone la muerte corporal (cf. lCor 15,35-55). Esta, lejos de significar un fracaso en la vida, la fija y la dilata en Dios, absorbiendo a la muerte en su *victoria (15,54s).<\/p>\n<p>El Apocalipsis ve ya a las almas de los m\u00e1rtires en el cielo (Ap 6,9) y Pablo desea morir para \u00abestar con Cristo\u00bb (Flp 1,23; cf. 2Cor 5,8). La vida con Cristo, esperada de la *resurrecci\u00f3n (cf. lTes 5,10), es, pues, posible inmediatamente despu\u00e9s de la muerte. Entonces puede uno ser semejante a Dios y *verle tal como es (1Jn 3,2), cara a cara (*rostro) (lCor 13,12), lo cual es la esencia de la vida eterna.<\/p>\n<p>Esta vida no tendr\u00e1, sin embargo, toda su perfecci\u00f3n sino el d\u00ed\u00ada en que tambi\u00e9n el cuerpo, resucitado y glorioso, tenga participaci\u00f3n en ella, cuando se manifieste \u00abnuestra vida, Cristo\u00bb (Col 3,4), en la Jerusal\u00e9n celeste, \u00abmorada de Dios con los hombres\u00bb (Ap 21,3), donde brotar\u00e1 el r\u00ed\u00ado de vida, donde crecer\u00e1 el *\u00e1rbol de vida (22.1s; 22,14.19). Entonces ya no habr\u00e1 muerte (21,4), ser\u00e1 \u00abarrojada al estanque de fuego\u00bb (20, 14). Todo quedar\u00e1 plenamente sometido a Dios, que \u00abser\u00e1 todo en todos\u00bb (lCor . 15,28). Ser\u00e1 un nuevo *para\u00ed\u00adso, donde los santos *gustar\u00e1n para siempre la vida misma de Dios en Cristo Jes\u00fas.<\/p>\n<p>-> Alma &#8211; Bendici\u00f3n &#8211; Agua &#8211; Fecundidad &#8211; Luz &#8211; Muerte &#8211; Resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">El AT tiene dos palabras principales para vida, ambas muy frecuentes: (1) <em>\u1e25ayy\u00eem<\/em>, \u00abvida f\u00edsica\u00bb (Dt. 28:66), pero con referencia especial a (a) la duraci\u00f3n de la vida (1 R. 4:21); (b) su contenido \u00e9tico, como en Gn. 27:46, \u00abfastidio tengo de mi vida\u00bb, esto es, las condiciones de sufrimiento en las que viv\u00eda. La verdadera vida no se consideraba como una mera existencia f\u00edsica, sino como la que uno goza del favor de Dios junto con su consecuente bienestar espiritual y material. Dt. 30:15\u201320 deja en claro las alternativas, la vida y el bien, la muerte y el mal\u00bb (cf. Sal. 30:5; 42:8, \u00abel Dios de mi vida\u00bb). Este significado de <em>\u1e25ayy\u00eem<\/em> es frecuente en Proverbios. (2) <em>nep\u0304e\u0161<\/em>: la traducci\u00f3n m\u00e1s frecuente de <em>nep\u0304e\u0161<\/em> en la <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">RV60<\/a> es \u00abalma\u00bb, pero no debe de tenerse como una identidad espiritual separada, sino que la vida individual que pertenece a cada hombre o animal; por esto la RV60 la traduce tambi\u00e9n por \u00abvida\u00bb. Su significado etimol\u00f3gico significa \u00abaliento\u00bb, y H. Wheeler Robinson lo considera como el alma-que-respira, que depende del aliento para su vitalidad pero sin identificarse con \u00e9l (<em>The Christian Doctrine of Man<\/em>, T. &amp; T. Clark, Edimburgo, 3rd Ed., 1926, p. 15). Tanto el hombre como los animales se describen como \u00abalmas vivientes\u00bb, <em>nep\u0304e\u0161 \u1e25ayy\u00eem<\/em>, en Gn. 2:7, 19 combinando las dos palabras para vida. Se consideraba este <em>nep\u0304e\u0161<\/em> como si tuviera una \u00edntima asociaci\u00f3n con la sangre como centro de la vida (Lv. 17:11\u201314), de tal forma que la vida f\u00edsica del hombre era una uni\u00f3n de lo inmaterial con lo corp\u00f3reo. Toda vida depende de Dios para su iniciaci\u00f3n y su mantenimiento (Gn. 2:7, 19; Sal. 104:27\u201330).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abVida\u00bb se designa en el NT por <em>ds\u014d\u0113<\/em>, <em>bios<\/em> y <em>psuche<\/em>. Los autores paganos usan <em>ds\u014d\u0113<\/em> para la vida f\u00edsica como opuesta a la muerte, pero en el NT este sentido f\u00edsico no es com\u00fan (p. ej., Ro. 8:38; 1 Co. 3:22; Fil. 1:20; Hch. 17:25; \u00abvida\u00bb en el sentido de \u00abdurante todo el curso de tu vida\u00bb en Lc. 16:25). En la mayor\u00eda de los casos <em>ds\u014d\u0113<\/em> se refiere a esa cualidad de vida que se deriva de Dios y que caracteriza la personalidad de Jesucristo y de aquellos que vienen a Dios por \u00e9l. Declara \u00abla gloria de Dios y la gloria de la criatura en comuni\u00f3n con \u00e9l\u00bb (<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">Trench<\/a>). Esta vida se deriva de Cristo (Jn. 1:4), se imparte a aquellos que est\u00e1n unidos a \u00e9l por la fe (Ro. 6:4; 1 Jn. 5:12) y llega a trav\u00e9s de la muerte f\u00edsica a la eternidad (2 Co. 5:4; 2 Ti. 1:10). De esta forma el \u00e9nfasis de <em>ds\u014d\u0113<\/em> est\u00e1 en la cualidad espiritual y moral de la vida dada a los creyentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Bios<\/em>, por otro lado, se refiere a las condiciones de nuestra presente vida terrenal (Lc. 8:14; 1 Ti. 2:2; 2 Ti. 2:4); o a su cualidad (\u00abel orgullo de la vida\u00bb, 1 Jn. 2:16), estando su \u00e9nfasis, con excepci\u00f3n de 1 Ti. 2:2, en su naturaleza mundana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Psuche<\/em>, que a menudo se traduce \u00abalma\u00bb, corresponde a <em>nep\u0304e\u0161<\/em> al representar la vida que corresponde a cada individuo, como en Mt. 2:20; 10:39, \u00abEl que halle su vida, la perder\u00e1\u00bb, o Mr. 10:45, \u00abdar su vida en rescate por muchos\u00bb. Aun la frase: \u00ab\u00bfno es la vida m\u00e1s que el alimento?\u00bb (Mt. 6:25), aun cuando contrasta el valor de lo espiritual con lo material, se refiere la vida del individuo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V\u00e9ase tambi\u00e9n <em>Vida Eterna<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arndt; Trench.<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\">\n<li>Clement Connell<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">RV60 <\/a>Reina-Valera, Revisi\u00f3n 1960<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">Trench <\/a>Trench\u2019s <em>Synonyms of the New Testament<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (638). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span ><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>I. En el Antiguo Testamento<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. T\u00e9rminos y conceptos<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>1. Forma parte inherente de lo que entendemos por \u201cvida\u201d (heb. <\/span><span style=''>&#7717;ayy&#305;&#770;m<\/span><span lang=ES style=''>) la idea de actividad. La vida es \u201ctodo lo que se mueve\u201d (Gn. 7.21s; Sal. 69.34; cf. Hch. 17.28), por contraste con el estado latente o inerte de la no vida (cf. Ro. 7.8; Stg. 2.17, 20). El agua que corre es \u201cagua viva\u201d, o sea que tiene \u201cvida\u201d (Gn. 26.19), y el alumbramiento r\u00e1pido indica el \u201cgrado de vida\u201d de la madre (Ex. 1.19). La frecuente forma plural del t\u00e9rmino pone de manifiesto la intensidad del concepto. Se relaciona la vida con la luz, la alegr\u00eda, la plenitud, el orden y el desplegar actividad (Sal. 27.1; Job 33.25ss; Pr. 3.16; Gn. 1) y se la contrasta con las tinieblas, el dolor, el vac\u00edo, el caos y el silencio que son caracter\u00edsticos de la muerte y lo inanimado (Ec. 11.8; Sal. 115.17).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>2. El alma (heb. <\/span><span style=' '>nefe\u0161<\/span><span lang=ES style=' '>), como \u201cser\u201d o como aquello que denota existencia, es com\u00fan al hombre y las bestias, a los vivos y a los muertos (Lv. 21.11; Job 12.10; Ap. 8.9; 16.3). Pero el estado significativo es \u201cser viviente\u201d (<\/span><span style=''>nefe\u0161 &#7717;ayy\u00e2<\/span><span lang=ES style=''>, Gn. 2.7) y, en consecuencia, simplemente puede significar \u201cvida\u201d. Morir es exhalar el alma, y revivir es cuando el alma retorna (Jer. 15.9; 1 R. 17.21; cf. Hch. 20.10); o, como est\u00e1 en la sangre, se \u201cderrama\u201d en el momento de la muerte (Lv. 17.11; Lm. 2.12; Is. 53.12). Si bien el alma puede continuar en la sangre derramada (Ap. 6.9; Gn. 4.10), o en forma corporativa en el nombre o los descendientes de la persona, \u201cvida\u201d y \u201cyo\u201d tienen un paralelismo tan estrecho que perder la vida significa virtualmente perder el propio yo (Pedersen, pp. 151ss; Job 2.4; Ez. 18).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>3. En forma similar, esp\u00edritu (heb. <\/span><span style=''>r\u00fba&#7717;<\/span><span lang=ES style=''>) o aliento (<\/span><span style=''>n<sup>e<\/sup>\u0161&#257;m\u00e2<\/span><span lang=ES style=''>), como el principio que distingue a los vivos de los muertos, a menudo puede traducirse vida (1 S. 30.12; Job 27.3s). Morir es perder el aliento o el esp\u00edritu (Job 27.3; Sal. 104.29s; cf. Mt. 27.50); revivir es cuando \u201cel esp\u00edritu vuelve\u201d (cf. Lc. 8.55; Ap. 11.11; 13.15).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>4. El hombre recibe la vida como unidad psicosom\u00e1tica en la que \u201cno existen nuestras propias distinciones entre vida f\u00edsica, intelectual y espiritual\u201d (von Allmen, pp. 231s); podemos entender el concepto veterotestamentario del hombre como \u201ccuerpo animado\u201d (Robinson, pp. 27). As\u00ed, podemos equiparar el alma con la carne (Sal. 63.1; cf. Mt. 6.25; Hch. 2.31), la vida (Job 33.28) o el esp\u00edritu (Sal. 77.2s; cf. Lc. 1.46s), y considerar que todos los t\u00e9rminos equivalen al ego o al \u201cyo\u201d. Es el \u201cyo\u201d el que vive y el que muere (cf. Gn. 7.21; Ez. 18.4).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. La vida expuesta a la muerte<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>1. \u00bfQu\u00e9 dar\u00e1 el hombre por su vida (Job 2.4; cf. Mr. 8.37)? El hombre no s\u00f3lo es un ser unificado sino que vive amenazado por la muerte: es mortal (Job 4.17), le ha sido prohibido comer del \u00e1rbol de la vida (Gn. 3.24), existe como la hierba que ha sido cortada o la niebla de la ma\u00f1ana (Job 7.9; Sal. 39.4s; 90.5s; cf. 1 P. 1.24; Stg. 4.14). La muerte se manifiesta en medio de la vida misma, y la vida, por lo tanto, es una continua batalla contra la disoluci\u00f3n que opera la muerte, es un proceso de flujo y reflujo, que se posee en mayor o menor grado. El esclavo cansado reposa y \u201ctoma refrigerio\u201d (Ex. 23.12, <\/span><etiqueta id=\"#_ftn104\" name=\"_ftnref104\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0bc<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=''> \u201crespira\u201d). Liberarse de una enfermedad, de un enemigo o del dolor es librarse de la muerte, mientras que estar enfermo o apenado es estar en el Seol (Nm. 21.8s; Jos. 5.8; Sal. 30.2s; cf. Sal. 71.20; 86.13). No es que sean equivalentes a la muerte, sino que todo lo que amenaza la vida se considera como una invasi\u00f3n de la muerte sobre el alma. Por ello, Ad\u00e1n y Eva \u201cmurieron\u201d cuando desobedecieron (Gn. 2.17); Abimelec, que disgust\u00f3 a Dios, es \u201chombre muerto\u201d (Gn. 20.3); y Jon\u00e1s (2.2) en el vientre del pez se encuentra en el Seol. Podemos vernos en esta perspectiva cuando estamos bajo amenaza de muerte (cf. Lc. 9.60).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>2. De manera similar, la vida larga es un don de la Sabidur\u00eda o de Dios (Pr. 3.16; Dt. 5.16), y lleva impl\u00edcita la idea de vida buena. \u201cHe puesto delante de ti hoy la vida y el bien, la muerte y el mal\u201d (Dt. 30.15). \u201c\u00a1Viva el rey!\u201d (1 S. 10.24) no significa simplemente larga vida, sino reinado de paz, prosperidad y victoria. La muerte del justo en la *ancianidad y en la plenitud de sus a\u00f1os es una bendici\u00f3n en el sentido de que se ha vivido la vida al m\u00e1ximo y que, con la bendici\u00f3n de Dios, sus descendientes dan continuidad a su nombre (Gn. 25.8; Nm. 23.10).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>3. Sin embargo, esta vida es vida expuesta a la muerte. \u201c\u00bfQu\u00e9 hombre vivir\u00e1 y no ver\u00e1 muerte? \u00bfLibrar\u00e1 su vida del poder del Seol?\u201d (Sal. 89.48). El hombre fue moldeado con arcilla; su aliento vuelve a Dios, el hombre muere y vuelve al polvo (Gn. 3.19; Job 10.9; Sal. 144.4; Ec. 12.7). Uno puede seguir \u201cviviendo\u201d en su nombre y su descendencia (Sal. 72.17; Is. 66.22), y en un sentido muy real se considera a esta \u00faltima como continuaci\u00f3n corporativa de la propia alma (Pedersen, pp. 254ss). Pero la vida de esa persona termina, y el ser que esa persona representa deja de pertenecer a la \u201ctierra de los vivos\u201d (cf. Sal. 52.5; Jer. 11.19). Vivir es hablar de <i>mi<\/i> vida; en la muerte perecen los planes del hombre, quien retorna al polvo com\u00fan y se une a sus padres y duerme con ellos (Gn. 25.8; 37.35; Dt. 31.16). La vida del hombre es como \u201caguas derramadas por tierra, que no pueden volver a recogerse\u201d (2 S. 14.14).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>4. La muerte no es simplemente el hecho moment\u00e1neo de morir; es el estado de muerte, e. d. el Seol. El Seol est\u00e1 \u201cen el polvo\u201d (Job 17.13ss), y probablemente podamos entenderla mejor gen\u00e9ricamente como \u201cel sepulcro\u201d. Como sin\u00f3nimo de muerte es la meta com\u00fan y lo que finalmente nivela todo lo que tiene vida: hombres y animales, justos y malvados, sabios y necios (Job 3.13ss; Sal. 49; Ec. 2.14; 3.19). Es un estado de sue\u00f1o, descanso, oscuridad, y silencio, sin pensamientos ni memoria (Job 3.16s; 17.13ss; Sal. 6.5; Ec. 9.5, 10), en el que no se alaba a Dios y del que no se vuelve (2 S. 12.23; Job 7.9; Sal. 30.9; Is. 38.18). Es como un monstruo insaciable, y la perspectiva que ofrece, excepto en las situaciones m\u00e1s desesperadas, causa temor (Hab. 2.5; cf. 2 S. 22.5s).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Algunas veces se describe al Seol como un sepulcro masivo en el que, en medio de los gusanos, se prolonga una especie de debilitada vida fantasmal (Ez. 31\u201332; Is. 14.4ss) de la cual se puede hacer surgir la \u201csombra\u201d de la persona (1 S. 28.8ss). Si bien los dos primeros pasajes encierran un evidente simbolismo po\u00e9tico, la sesi\u00f3n con la m\u00e9dium de Endor refleja una pr\u00e1ctica com\u00fan, a pesar de tratarse de algo prohibido. No es representativo de la perspectiva veterotestamentaria general, que entiende la vida y la muerte como realidades contrapuestas (opini\u00f3n contraria Johnson, pp. 89).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Aunque no es estrictamente el no ser, el Seol es el fin de la existencia significativa, y es una \u201cvirtual aniquilaci\u00f3n\u201d (Johnson, pp. 93). \u201cLos senderos de la gloria llevan a la tumba\u201d, y esta conclusi\u00f3n en cuanto a la vida humana da lugar al refr\u00e1n del Predicador: \u201cVanidad de vanidades \u2026 todo es vanidad\u201d (Ec. 12.8; Sal. 89.47). El AT ofrece una respuesta de esperanza ante esta victoria de la muerte, respuesta que no reside en la naturaleza del hombre sino en el poder del Dios viviente.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>c. El Dios vivo<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>1. La f\u00f3rmula com\u00fan de los juramentos, \u201cvive Jehov\u00e1\u201d (cf. Nm. 14.21, 28; 1 S. 14.39), destaca el hecho de que Dios es el Dios que habla y act\u00faa porque es \u201cel Dios vivo\u201d. Esta cualidad distingue a Yahv\u00e9h de todos los \u00eddolos, y atestigua no solamente su propia vitalidad, sino tambi\u00e9n su poder creativo y su actividad providencial (Jos. 3.10; Jer. 10.10; Is. 46.5ss). \u00c9l es la fuente y el sost\u00e9n de la vida, el manantial de agua viva Jer. 17.13; Sal. 36.9s), que da su aliento al hombre, y que al liberarlo del Seol lo lleva por la senda de la vida (Gn. 2.7; Sal. 16.11; Pr. 5.6). Dios es el Dios que da vida y que mata (Gn. 6.17; Dt. 32.39; Jue. 13.3, 23; 1 S. 2.6; 2 R. 5.7).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>2. Tal es el grado en que el hombre depende de Dios para la vida, que puede llamarse al h\u00e1lito o esp\u00edritu del hombre h\u00e1lito de Dios y esp\u00edritu de Dios (Job 27.3s; 33.4; Gn. 6.3; Is. 42.5). Dios dio el man\u00e1 en el desierto a fin de que Israel pudiera aprender que aun la vida f\u00edsica depende de \u201ctodo lo que sale de la boca de Jehov\u00e1\u201d (Dt. 8.3; cf. Mt. 4.4; Lc. 12.15, 20). Dios imparte aliento y el hombre vive (Gn. 2.7; cf. Ap. 11.11); si Dios \u201crecogiese \u2026 su esp\u00edritu y su aliento, toda carne perecer\u00eda juntamente, el hombre volver\u00eda al polvo\u201d (Job 34.14s; cf. Ec. 12.7; Sal. 90.3; 104.29s). El hombre recibe la vida en pr\u00e9stamo por voluntad de Dios; y la verdadera vida consiste, no en la vida transitoria y aun pr\u00f3spera de los malvados, sino en tener a Dios como \u201cmi porci\u00f3n para siempre\u201d (Sal. 73.17, 26). Nuestra vida est\u00e1 asegurada si est\u00e1 \u201cligada en el haz de los que viven delante de Jehov\u00e1\u201d (1 S. 25.29).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>3. Como la vida es \u201cvida en relaci\u00f3n con Dios\u201d, la vida y la muerre son alternativas morales. El destino del individuo y de la naci\u00f3n, ya sea bendici\u00f3n y vida o infortunio y muerte, depende de la justicia o pecaminosidad de cada uno, de su obediencia o desobediencia a Yahv\u00e9h (Dt. 30.15ss; Jue. 2.18ss; Ez. 18). Se considera que la muerte universal (cuando se llega a pensar en ella) es un juicio sobre el pecado; a causa de su desobediencia se prohibi\u00f3 al hombre comer del \u201c\u00e1rbol de la vida\u201d (Gn. 3.17ss; cf. Job 14.1ss, 16s; contrastar con Sal. 89.47). Aunque no siempre resulta aparente la justicia tiende a la vida y el mal a la muerte (cf. Sal. 73.17; Pr. 11.19); la justicia es un \u201cmodo de vida\u201d, y por medio de ella nos libramos de las amenazas del Seol (Am. 5.4, 14; Pr. 6.23; Hab. 2.4).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>4. Dios no tiene relaci\u00f3n alguna con el Seol o con los que se encuentran en \u00e9l. Pero no debemos confundir esto con la noci\u00f3n err\u00f3nea de que Dios no tiene poder en el Seol. Concepto b\u00e1sico de la fe veterotestamentaria\u2014tal como se expresa en todos los niveles de la literatura\u2014es que Yahv\u00e9h, el Dios viviente, reina sobre la muerte y\/o el Seol. Los actos de curaci\u00f3n (2 R. 5.7, 14), la restauraci\u00f3n de muertos (1 R. 17.20ss; 2 R. 4.16, 33ss), la liberaci\u00f3n de Israel de la muerte nacional (Jue. 7.2ss; Os. 13.14; Ez. 37), la concepci\u00f3n en una mujer est\u00e9ril (Gn. 17.15ss; Jue. 13.2s; 1 S. 1.19s; 2.6): todos estos hechos revelan el poder de Dios sobre el Seol, porque las enfermedades son ellas mismas invasiones de la muerte ante las que Dios interpone su poder de resurrecci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Aunque el poder de Dios para liberar a las personas del Seol est\u00e1 impl\u00edcito en todo el AT, su intenci\u00f3n de ejercer dicho poder aparece en forma expl\u00edcita en pocos pasajes, relativamente (cf. Is. 25.8; 26.19; Job 19.26; Sal. 16.8\u201311; 49.14s; Dn. 12.2). Cuando ello ocurre, sin embargo, la convicci\u00f3n es completa y no se trata, al parecer, de una innovaci\u00f3n (W. O. E. Oesterley, <i>The Jews and Judaism during the Greek Period<\/i>, 1941, pp. 183). Este concepto se relaciona con (adem\u00e1s de ser quiz\u00e1s inferencia basada en): (i) la expresa relaci\u00f3n de Dios con los justos que han muerto, y (ii) la redenci\u00f3n de Israel por parte de Dios vista desde la perspectiva de una \u201cpersonalidad corporativa\u201d en la que se preserva la realidad del individuo en la realidad del todo. Posteriormente Jesucristo, al igual que otros rabinos, insisti\u00f3 en lo primero como la clave para la correcta comprensi\u00f3n del AT en este punto (Mt. 22.31s; Lc. 20.37s; cf. <etiqueta id=\"#_ftn105\" name=\"_ftnref105\" title=\"\"><i>SB<\/i><\/etiqueta>, 1, pp. 893ss): (i) Dios le dice a Mois\u00e9s: \u201cYo soy el Dios de Abraham.\u201d (ii) Abraham est\u00e1 en el Seol. (iii) Dios es el Dios de los vivos y no tiene relaciones con el Seol. (iv) En consecuencia, debe inferirse que Dios resucitar\u00e1 a Abraham del Seol.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>5. La vida de resurrecci\u00f3n se describe (como en el juda\u00edsmo intertestamentario) en t\u00e9rminos materialistas. Es vida restaurada en la que se multiplica \u201cla vida\u201d, e. d. la prosperidad, la paz, la plenitud, y se eliminan las amenazas del Seol (Is. 27; cf. Ap. 21\u201322). Su realizaci\u00f3n (en Is. 26.19; Dn. 12.2) pertenece a la futura liberaci\u00f3n mesi\u00e1nica y, como que es vida creada, no es m\u00e1s que resultado del acto creador, soberano y benevolente, de Dios. Dios, que por medio de su palabra creadora llam\u00f3 al hombre a la vida, nuevamente llama al polvo a que adquiera vida por medio de la resurrecci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. En el Nuevo Testamento<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>a. T\u00e9rminos y conceptos<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>1. Vida (<etiqueta id=\"#_ftn106\" name=\"_ftnref106\" title=\"\">gr. <\/etiqueta><\/span><span style=''>bios<\/span><span lang=ES style=''>) significa \u201ccurso de la vida\u201d o \u201cnecesidades para el mantenimiento de la vida\u201d (Mr. 12.44; 1 Ti. 2.2; 1 Jn. 3.17). Mientras <\/span><span style='font-family: \"Charis SIL\"'>z&#333;&#275;<\/span><span lang=ES style=' '> caracter\u00edsticamente (y siempre en la literatura joanina) describe la vida de resurrecci\u00f3n, tambi\u00e9n denota \u201ccurso de la vida\u201d (Lc. 16.25; Fil. 1.20; cf. Lc. 15.13; Ro. 6.2), vida del alma o vitalidad natural (Hch. 8.33; 17.25; Fil. 1.20; 1 Ti. 4.8; cf. Jn. 4.50), y duraci\u00f3n de la vida (Stg. 4.14). Alma (<\/span><span style=' '>psij&#275;<\/span><span lang=ES style=' '>) y esp\u00edritu (<\/span><span style=''>pneuma<\/span><span lang=ES style=''>) siguen teniendo su ambiguo papel de \u201cego\u201d y \u201cvida\u201d . Como vida, alma es simplemente \u201cel ser\u201d, \u201cla vida natural\u201d (Lc. 9.25; Mr. 8.36). Puede preservarse hasta la vida de resurrecci\u00f3n (Jn. 12.25), pero por el momento existe como vitalidad natural, que se pierde en la muerte (Mt. 2.20; Jn. 15.13; Hch. 20.10; 1 Jn. 3.16), o, lo que es m\u00e1s importante, como vida ad\u00e1nica, vida de la ancianidad, vida bajo el juicio divino (Lc. 12.20; cf. 1 Co. 2.14; 15.44ss; Stg. 3.15). Si bien esp\u00edritu puede significar, como en la antigua Israel, principio vitalizador de la vida ad\u00e1mica (Jn. 19.30; Hch. 7.59), tiende a asociarse con la vida de resurrecci\u00f3n y, como tal, contrasta con la vida del alma, e. d. la vida sujeta a juicio (cf. Jud. 19; Jn. 6.63; 1 Co. 15.45).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>2. Al igual que en el AT, la vida y el ser del hombre, aunque considerados desde diferentes aspectos, forman una unidad psicosom\u00e1tica (cf. Bultmann). El dualismo gr. alma-cuerpo se refleja, incidentalmente, en la par\u00e1bola de Lc. 16.19ss, pero no concuerda con el punto de vista general del <etiqueta id=\"#_ftn107\" name=\"_ftnref107\" title=\"\">NT ni su ense\u00f1anza.<\/etiqueta><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>b. La vida bajo la muerte<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>1. Contin\u00faa el punto de vista veterotestamentario. (i) La vida es prestada, transitoria, depende de Dios y est\u00e1 a su disposici\u00f3n (cf. Mt. 4.4). El hombre no puede prolongar la vida de su alma ni destruirla (Mt. 6.25ss; Lc. 12.25; Stg. 4.15); Dios puede dejar que se pierda o puede redimirla convirti\u00e9ndola en vida de resurrecci\u00f3n (Mt. 10.28; Lc. 12.20; 1 Co. 15.44; 1 Jn. 5.16; cf. Stg. 5.20). (ii) La vida es un proceso de flujo y reflujo: vivir significa vivir con salud (Jn. 4.50).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>2. Como desenlace radical del pensamiento veterotestamentario, la atenci\u00f3n se centra en forma marcada en la cualidad moral de la vida entendida como relaci\u00f3n con Dios. El que est\u00e1 relacionado con Dios, aunque est\u00e9 muerto, puede considerar que \u201cvive\u201d (Lc. 20.38). Por otra parte, la vida del esp\u00edritu separada de la vida de Dios (Ef. 4.18) no es vida en absoluto. Los que se encuentran en esa condici\u00f3n\u2014no solamente aquellos que se encuentran en peligro inmediato del Seol (Mr. 5.23; cf. Mt. 9.18)\u2014pueden considerarse \u201cmuertos\u201d (Lc. 9.60; Ro. 8.10; 1 Jn. 3.14; Ap. 3.1; cf. Lc. 15.24). Aun cuando se le llame vida, \u201cesta vida\u201d se contrasta con la vida verdadera (1 Co. 15.19; 1 Ti. 6.19), y solamente tiene significado en relaci\u00f3n con la vida de la era venidera (G\u00e1. 2.20; Fil. 1.22; 1 Ti. 4.8).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>3. El llamado de Juan el Bautista, \u201carrepent\u00edos\u201d, establece el tono del NT (Mt. 3.2; cf. Hch. 11.18; 17.30s). Toda la vida se encuentra bajo juicio inminente, y se demanda decisi\u00f3n a todos los que desean compartir la vida de la era por venir. El criminal que es sometido a una ejecuci\u00f3n ignominiosa no es un pecador especial: \u201cantes si no os arrepent\u00eds, todos perecer\u00e9is igualmente\u201d (Lc. 13.3). Tampoco puede considerarse que la prosperidad sea prueba del favor de Dios: en medio del bienestar del hombre, Dios dice: \u201cNecio, esta noche vienen a pedirte tu alma\u201d (Lc. 12.20). Aunque est\u00e1 presente esta perspectiva (veterotestamentaria) del juzgamiento de la vida an\u00edmica por medio de la muerte f\u00edsica, m\u00e1s a menudo el centro de gravedad del juicio se desplaza hacia la consumaci\u00f3n escatol\u00f3gica\u2014la parus\u00eda (Mt. 24.36ss; 25.31ss), la resurrecci\u00f3n para el juicio (Jn. 5.28s), la muerte segunda (Ap. 21.8)\u2014en la que Dios destruye \u201cel alma y el cuerpo\u201d en el infierno (Mt. 10.28). La vida an\u00edmica (<\/span><span style=''>psij&#275;<\/span><span lang=ES style=''>), en contraste con la vida de resurrecci\u00f3n (<\/span><span style=' '>zo&#275;<\/span><span lang=ES style=' '>), es vida ad\u00e1mica, vida sujeta a juicio, que sin <\/span><span style=''>zo&#275;<\/span><span lang=ES style=''> debe perecer (Jn. 3.16). Evidentemente el hombre \u201ccon h\u00e1lito\u201d es un hombre que dirige su vida hacia la ancianidad perecedera, y el cuerpo \u201ccon h\u00e1lito\u201d es un cuerpo controlado por el poder del Seol que domina la ancianidad (1 Co. 2.14; 15.44; Stg. 3.15; Jud. 19).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>4. El juicio de la muerte se ejecuta corporativamente y representativamente en Jesucristo, el Ad\u00e1n escatol\u00f3gico (1 Co. 15.45), que \u201cse hace pecado\u201d y voluntariamente entrega su alma al Seol \u201ccomo rescate\u201d (Mr. 10.45; Jn. 10.15; 2 Co. 5.21; cf. Mr. 14.34; Is. 53.6, 10; Hch. 8.32ss; 1 P. 2.24) para dar vida de resurrecci\u00f3n al mundo (Jn. 6.51). Sin embargo, el alma de Cristo no permanece en el Seol; en la victoria de la resurrecci\u00f3n retoma nuevamente su alma (Hch. 2.31; Jn. 10.17). Y por el poder de una \u201cvida indestructible\u201d se convierte en \u201cesp\u00edritu de vida\u201d y comparte su victoria a la vez que imparte vida de resurrecci\u00f3n seg\u00fan su benepl\u00e1cito (He. 7.3; 1 Co. 15.45; Ef. 4.8; Jn. 5.21; 17.2). Por ello Cristo quita para siempre la amenaza del Seol del alma de los hombres.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>5. En consecuencia, no es necesario que el hombre pierda su vida an\u00edmica. Si la ama o quiere preservarla la perder\u00e1, pero si la pierde o la entrega por amor a Cristo, el evangelio o los hermanos, le ser\u00e1 preservada y ver\u00e1 la vida de resurrecci\u00f3n (Mr. 8.35s; Jn. 12.25; 1 Jn. 3.16; 2 Co. 12.15; Fil. 2.30; Ap. 12.11). Creer, o convertir a un pecador, es salvar un alma de la muerte (He. 10.39; Stg. 1.21; 5.20; 1 P. 1.9). El que cree nunca conocer\u00e1 la verdadera muerte (Jn. 8.51s; 11.26; cf. Jn. 10.28; Mr. 9.1), porque en Cristo la muerte se transforma en un temporario \u201cdormir en Jes\u00fas\u201d (1 Ts. 4.14; cf. Mr. 5.39; Jn. 11.11). La vida an\u00edmica la vida de resurrecci\u00f3n son la vida del yo, del hombre total. Esta \u00faltima no desplaza a la primera, sino que la preserva y transforma.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><i><span lang=ES style=''>c. La vida de resurrecci\u00f3n<\/span><\/i><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>1. El ideal veterotestamentario de la buena vida tiene su cumplimiento escatol\u00f3gico en el NT como vida de resurrecci\u00f3n (<\/span><span style=''>z&#333;&#275;<\/span><span lang=ES style=''>). Como es la \u00fanica vida verdadera, puede llam\u00e1rsele simplemente \u201cvida\u201d (Hch. 5.20; 11.18; Ro. 5.17; 2 P. 1.3; 1 Jn. 5.16). Est\u00e1 relacionada con la luz (Jn. 8.12), la gloria (1 P. 5.1, 4; cf. Stg. 1.12), el honor (Ro. 2.7), la abundancia (Jn. 10.10), la inmortalidad (2 Ti. 1.10), la resurrecci\u00f3n (Jn. 6.40; 11.25), la vida eterna, el reino de Dios (Col. 1.13; Mt. 25), la santidad (Ro. 6.22s), el gozo (1 Ts. 2.19), el esp\u00edritu (Jn. 6.63; cf. 1 Co. 15.45), lo imperecedero (He. 7.16; 1 P. 1.23); y contrasta con las tinieblas (Col. 1.13), el deshonor (Ro. 2.7), la muerte (1 Jn. 3.14), la mortalidad (2 Co. 5.4), la destrucci\u00f3n (Mt. 7.13s), el juicio (Jn. 5.28s), la corrupci\u00f3n (G\u00e1. 6.8), la ira (Ro. 2.7s; Jn. 3.36), el castigo eterno (Mt. 25.46). Tener vida es \u201cpermanecer\u201d (Jn. 6.27). No tenerla significa marchitarse y ser quemado como una rama separada del tronco (Mt. 7.13, 19; Lc. 3.9; cf. Jn. 15.6) y ser destruido en el infierno (Mt. 10.28; Mr. 9.43ss; Ap. 20.14s).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>2. Al igual que en el AT, la vida es, correctamente, vida de Dios, o sea de aquel que vive para siempre (Ro. 5.21; Ap. 4.9), que tiene vida en s\u00ed mismo, el \u00fanico que tiene inmortalidad (Jn. 5.26; 1 Ti. 6.16). \u00c9l puede dar vida y puede matar (Ro. 4.17; 2 Co. 1.9; 1 Ti. 6.13; Mt. 10.28s; Stg. 4.14s; Lc. 12.20).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>3. Esta vida de Dios se manifiesta en Jesucristo. En los evangelios sin\u00f3pticos Jes\u00fas simplemente asegura a los que le siguen que tendr\u00e1n la vida de resurrecci\u00f3n (Mr. 8.34ss; 9.41ss; 10.29s; Mt. 25.46) y evidencia su poder para darla: curar significa \u201csalvar almas\u201d (Lc. 6.9) y dar \u201cvida\u201d (Mr. 5.23). Cristo despoja al mismo Seol mediante su palabra creadora (Mr. 5.39ss; Lc. 7.14s; cf. Jn. 11.43). El cuarto evangelio y las ep\u00edstolas, escritos con la resurrecci\u00f3n de Cristo vista desde una perspectiva m\u00e1s serena, son m\u00e1s expl\u00edcitos y profundos: Cristo es \u201cel verdadero Dios, y la vida eterna\u201d (1 Jn. 5.20; Jn. 1.4; 14.6), \u201cAutor de la vida\u201d (Hch. 3.15), a quien el Padre ha concedido el \u201ctener vida en s\u00ed mismo\u201d (Jn. 5.26). \u00c9l es \u201cla resurrecci\u00f3n y la vida\u201d (Jn. 11.25), \u201cel pan de vida\u201d (Jn. 6.35), y sus palabras son \u201cesp\u00edritu y son vida\u201d (Jn. 6.63). Por su resurrecci\u00f3n se manifiesta como Se\u00f1or y Juez de vivos y muertos (Mt. 25.31ss; Mr. 14.62; Jn. 5.27ss; Hch. 10.42; 17.31; Ro. 10.9s; 14.9; 2 Ti. 4.1; cf. 1 P. 4.5; Ap. 11.18). En la resurrecci\u00f3n de Jesucristo se ha actualizado la vida inmortal en el plano de la historia. Su resurrecci\u00f3n se convierte en fundamento de toda resurrecci\u00f3n, y toda resurrecci\u00f3n debe entenderse en funci\u00f3n de ella (cf. 1 Co. 15; Col. 3.4; 1 Jn. 3.2). La esperanza de la resurrecci\u00f3n ya no descansa, como ocurr\u00eda en el AT, simplemente sobre la visi\u00f3n prof\u00e9tica o sobre inferencias basadas en las relaciones pactuales de Dios. Ya no debemos definir la resurrecci\u00f3n simplemente como vida reanudada fuera del Seol. La vida de resurrecci\u00f3n encuentra su expresi\u00f3n ahora en la imagen de Jesucristo (Ro. 8.29).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>4. Por consiguiente, para el hombre la verdadera vida est\u00e1 fundada en Jesucristo, que \u201cfue hecho \u2026 esp\u00edritu vivificante\u201d (1 Co. 15.45; cf. Jn. 6.63; 2 Co. 3.17). La m\u00e9dula de la proclamaci\u00f3n del evangelio es que el que muri\u00f3 \u201cvive para siempre\u201d (Hch. 2.31ss; 1 Co. 15.3ss; Ap. 1.5, 18), y por el poder de una vida indestructible da vida al mundo (He. 7.16; Jn. 6.33). Si Cristo no hubiera resucitado de los muertos, deber\u00edamos escribir <\/span><span style=''>finis<\/span><span lang=ES style=''> sobre la tumba de los cristianos que mueren (1 Co. 15.18, 32). Pero Cristo resucit\u00f3, y tiene las \u201cllaves del Seol\u201d; porque el Seol no pudo conquistarlo ni tampoco puede prevalecer contra su iglesia (Mt. 16.18; Ap. 1.18). Su vida se mediatiza al creyente por el arrepentimiento, la fe y el bautismo (Hch. 11.18; Jn. 3.16; 11.25s; Ro. 6.4); por medio de ella uno es \u201csalvo\u201d (Ro. 5.10). En la muerte y la resurrecci\u00f3n de Cristo Dios penetra radicalmente en el mundo del hombre para hacerle ver la fatalidad del pecado y la gracia total de la nueva vida que viene de Dios en un acto de salvaci\u00f3n insondable, inesperado y gratuitamente otorgado.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>5. La vida de resurrecci\u00f3n, como la vida an\u00edmica ad\u00e1mica, se imparte y sostiene por la palabra creadora de Dios. El hombre no puede controlarla. Puede heredarla, recibirla o entrar en ella (Mr. 9.43ss; 10.17, 30; Tit. 3.7; 1 P. 3.7). A causa de sus malas acciones o su rechazo del evangelio puede juzgarse a s\u00ed mismo indigno de ella (Hch. 13.46; cf. Ro. 1.32), o inversamente, por medio del Esp\u00edritu puede realizar actos que llevan a la vida eterna (Mr. 10.17ss; Jn. 5.28s; Ro. 2.7; 2 Co. 5.10; G\u00e1. 5.22; 6.8). Tales actos son posibles solamente por una relaci\u00f3n con Cristo basada en la fe (Ro. 1.17; Jn. 20.31) que imparte vida (Jn. 6.53s; Ro. 6.23; Col. 3.3; 1 Jn. 3.14; 5.13). Dios da vida seg\u00fan su voluntad (Jn. 1.13; 5.21), a los que han sido ordenados para ella y que desde la fundaci\u00f3n del mundo est\u00e1n inscritos en el libro de la vida Hch. 13.48; Ro. 9.11; Fil. 4.3; Ap. 17.8; 20.12ss). La nueva vida es una resurrecci\u00f3n, un nuevo nacimiento, un acto soberano de la gracia de Dios el creador (Jn. 5.24s; Ro. 6.4; Col. 3.1ss; Ef. 2.1ss; Jn. 1.13).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>6. En los evangelios sin\u00f3pticos siempre se considera la vida como algo futuro, y se la relaciona con el reino venidero de Dios (Mr. 10.17, 23; 9.43, 47; Mt. 25.46). El camino hacia ella est\u00e1 bloqueado por el pecado y pocos lo descubren; sin embargo, alcanzar la vida es la mayor meta posible, y es digna de cualquier sacrificio (Mr. 9.42ss; Mt. 7.14; 13.44ss), porque solamente as\u00ed puede preservarse el alma (Mr. 8.34ss; cf. Jn. 12.25).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>7. En la literatura joanina y paulina contin\u00faa esta perspectiva asociada con la parus\u00eda (Jn. 5.24, 28s; 6.40; 11.24; 14.3, 6, 19; Ro. 5.10; 6.22; 2 Co. 5.4; 13.4; Fil. 3.10s; cf. 1 Co. 15.52ss), pero tambi\u00e9n se considera que la vida de resurrecci\u00f3n ya es posesi\u00f3n del creyente. Uno pasa \u201cde la muerte a la vida\u201d en la conversi\u00f3n (1 Jn. 3.14; cf. Jn. 5.24; Ef. 2.1ss), y aun podemos hablar en tiempo pasado de haber sido crucificados, resucitados a novedad de vida, introducidos en el reino de Cristo y glorificados, y de que se nos ha hecho sentar en el cielo (G\u00e1. 2.20; Ef. 2.5s; Col. 1.13; Ro. 8.30). No obstante, en Pablo (y posiblemente en Juan) esto siempre se considera como participaci\u00f3n corporativa en la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo (Ro. 6.4; 8.2; 2 Ti. 1.1; cf. Jn. 6.33, 51ss) garantizada por el Esp\u00edritu, la \u201cprimicia\u201d de la vida de la nueva era (cf. 2 Co. 4.12; 5.5). Nuestra vida est\u00e1 escondida con Cristo (Col. 3.3), y tener vida significa simplemente tener a Cristo (1 Jn. 5.11s). Individualmente, la vida de resurrecci\u00f3n se lleva a cabo ahora en la renovaci\u00f3n \u00e9tica y la transformaci\u00f3n psicol\u00f3gica (Ro. 8.10; 12.1; G\u00e1. 5.22s; Col. 3.1ss, 9s; Ef. 4.18ss); pero el yo en su mortalidad queda sujeta a la muerte. Solamente en la parus\u00eda ser\u00e1 destruida la muerte y vencido el poder del Seol (1 Co. 15.26, 52ss; 2 Co. 5.4; cf. Ap. 20.13). Por el momento se actualiza personalmente la victoria solamente en Jesucristo, \u201cprimicias de los que durmieron\u201d, \u201cprimog\u00e9nito entre muchos hermanos\u201d (1 Co. 15.20; Ro. 8.29).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>8. Como en la antigua Israel, el problema de la muerte encuentra su respuesta, no en la especulaci\u00f3n filos\u00f3fica sobre la inmortalidad o en la subvida del Seol, sino en la liberaci\u00f3n del Seol; ser hijo de Dios significa ser hijo de la resurrecci\u00f3n (Lc. 20.36). Y es el Hijo de Dios resucitado el que imparte esta victoria a su iglesia; en Ad\u00e1n todos mueren, y en Cristo todos ser\u00e1n vivificados (1 Co. 15.22). No se trata de decir \u201cven, dulce muerte\u201d, como escribiera Juan Sebasti\u00e1n Bach, sino, como dice Juan, \u201cven, Se\u00f1or Jes\u00fas\u201d, lo cual expresa la actitud neotestamentaria para con la muerte.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La vida de resurrecci\u00f3n es vida corporal; es la vida del hombre completo (Lc. 24.39ss; Jn. 5.28s; 1 Co. 15; Fil. 3.21; Ap. 20.13). Significa estar con Cristo (Jn. 14.3; Col. 3.4; 1 Ts. 4.17), tener una visi\u00f3n completa de Dios (1 Co. 13.12; 2 Co. 5.7; 1 Jn. 3.2; Ap. 22.4), entrar en el reino (Mt. 25.34, 46), disfrutar del cumplimiento de la \u201cjusticia, paz y gozo en el Esp\u00edritu Santo\u201d (Ro. 14.17; cf. Ap. 21\u201322) en la que desaparecen todas las amenazas del Seol.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La vida de resurrecci\u00f3n ser\u00e1 \u201cmi vida\u201d. Nuestra continuidad personal no descansa, sin embargo, en la m\u00f3nada residual de Leibnitz ni en el alma que se escapa de Plat\u00f3n. Descansa en Dios, en cuya mente \u201ctodos viven\u201d (Lc. 20.38), el que \u201cda vida a los muertos, y llama las cosas que no son, como si fuesen\u201d (Ro. 4.17).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> \u00b0J.-J. von Allmen, <i>Vocabulario b\u00edblico<\/i>, 1973; \u00b0R. Bultmann, <i>Teolog\u00eda del Nuevo Testamento<\/i>, 1981; H. G. Link, \u201c <span style='text-transform:uppercase'>Vida<\/span> \u201d, <i>\u00b0DTNT<\/i>, t(t). IV, pp. 354\u2013364; G. Gerleman, \u201cVivir\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn108\" name=\"_ftnref108\" title=\"\"><i>\u00b0DTMAT<\/i><\/etiqueta>, t(t). I, cols. 765\u2013776; W. Eichrodt, <i>Teolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/i>, 1975, t(t). II, pp. 491\u2013523; K. H. Schelkle,<i> Teolog\u00eda del Nuevo Testamento<\/i>, 1975, t(t). III, pp. 329\u2013346; J. Mateos, J. Barreto, <i>Vocabulario teol\u00f3gico del evangelio de Juan<\/i>, 1980; H. Ridderbos, <i>El pensamiento del ap\u00f3stol Pablo<\/i>, 1979, pp. 219\u2013266; E. Jacob, <i>Teolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/i>, 1969, pp. 170ss; R. de Vaux, <i>Instituciones del Antiguo Testamento<\/i>, 1985.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>J.-J. von Allmen (<etiqueta id=\"#_ftn109\" name=\"_ftnref109\" title=\"\">eds.), <\/etiqueta><i>Vocabulary of the Bible<\/i>, 1958, pp. 231\u2013237; R. Bultmann, <i>The Theology of the New Testament<\/i>, 1955, 1, pp. 291\u2013227, 324\u2013329; E. de W. Burton, <i>Spirit, Soul and Flesh<\/i>, 1918; H. C. C. Cavallin, <i>Life after Death \u2026 in 1 Cor. 15<\/i>, 1, 1974; 2, en preparaci\u00f3n; C. E. B. Cranfield, \u201cOn Rom. viii. 19\u201321\u201d, en <i>Reconciliation and Hope<\/i>, eds. R. Banks, 1974, pp. 224\u2013230; O. Cullmann, <i>Immortality of the Soul or Resurrection of the Dead?<\/i>, 1958; <etiqueta id=\"#_ftn110\" name=\"_ftnref110\" title=\"\">id., <\/etiqueta><i>The Early Church<\/i>, 1956, pp. 165\u2013173; C. H. Dodd, <i>The Interpretation of the Fourth Gospel<\/i>, 1954, pp. 144\u2013150, 201ss; E. E. Ellis,<i> Paul and his Recent Interpreters<\/i>, 1961, pp. 35\u201348; id., <etiqueta id=\"#_ftn111\" name=\"_ftnref111\" title=\"\"><i>NTS<\/i><\/etiqueta> 10, 1963\u201364, pp. 274\u2013279; id., <i>Eschatology in Luke<\/i>, 1972; R. H. Gundry, <i>S\u00f5ma in Biblical Theology<\/i>, 1976; K. Hanhart, <i>The Intermediate State in the New Testament<\/i>, 1966; F. G. Lang, 2. <i>Korintherbrief<\/i> 5, 1\u201310 <i>in der neueren Forschung<\/i>, 1973; H.-G. Link, <etiqueta id=\"#_ftn112\" name=\"_ftnref112\" title=\"\"><i>NIDNTT<\/i><\/etiqueta> 2, pp. 474\u2013484; <etiqueta id=\"#_ftn113\" name=\"_ftnref113\" title=\"\"><i>TDNT<\/i><\/etiqueta> 2, pp. 832\u2013872; 8, pp. 359\u2013451; 9, pp. 617\u2013656; A. R. Johnson, <i>The Vitality of the Individual in the Thought of Ancient Israel<\/i>, 1949; J. Pedersen, <i>Israel<\/i>: <i>Its Life and Culture<\/i>, 1, 1926, pp. 99\u2013181, 453\u2013496; H. W. Robinson, <i>Corporate Personality in Ancient Israel<\/i>, 1964.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn114\" name=\"_ftnref114\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>E.E.E.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Inmortalidad, Resurrecci\u00f3n, Sangre, Vida Eterna Gen 2:7 Dios .. sopl\u00f3 en su nariz aliento de v Gen 2:9 el \u00e1rbol de vida en medio del huerto, y el Gen 44:30 como su v est\u00e1 ligada a la v de \u00e9l Lev 17:11 la v de la carne en la sangre est\u00e1, y yo Deu &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/vida\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abVIDA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-4407","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4407","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4407"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4407\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4407"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4407"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4407"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}