{"id":4531,"date":"2016-02-05T00:30:15","date_gmt":"2016-02-05T05:30:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/agape\/"},"modified":"2016-03-15T18:30:08","modified_gmt":"2016-03-15T23:30:08","slug":"agape","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/agape\/","title":{"rendered":"AGAPE"},"content":{"rendered":"<p>\u00ed\u0081gape (gr. ag\u00e1p&#8217;, generalmente traducido \u00abamor\u00bb; pero el t\u00e9rmino tambi\u00e9n se usaba para una fiesta de amor y caridad como la que se describe abajo). Comida en com\u00fan, conectada con sus cultos religiosos, que ten\u00ed\u00adan los cristianos primitivos para fomentar el amor fraternal. Parece que, en los primeros tiempos, en relaci\u00f3n con esa comida tambi\u00e9n se celebraba la Cena del Se\u00f1or. Es muy probable que todo el culto se dirigiera a rememorar la \u00faltima Pascua que Jes\u00fas celebr\u00f3 con sus disc\u00ed\u00adpulos, en la que instituy\u00f3 el rito de la Cena del Se\u00f1or. Aparentemente, Pablo reprende a los corintios por los abusos cometidos en relaci\u00f3n con esta costumbre (1Co 11:17-34). La expresi\u00f3n aparece s\u00f3lo una vez (Jud_12), aunque se pueden citar evidencias textuales importantes al respecto tambi\u00e9n en 2Pe 2:13 (cf Act 2:46). V\u00e9ase Amor.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>griego amor. Se refiere a las cenas fraternales de los cristianos de la Iglesia primitiva, celebradas como s\u00ed\u00admbolo de amor y solidaridad entre los miembros de la comunidad eclesial en conmemoraci\u00f3n de la Cena del Se\u00f1or. Estas cenas de hermanos, con el tiempo, degeneraron en comilonas, borracheras, desuni\u00f3n e inmoralidades, que fueron duramente criticadas por los ap\u00f3stoles 1 Co 11; Judas 12. \u00c2\u00ae Eucarist\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &amp; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>(gr., agape). La m\u00e1s frecuente de dos palabras usadas en el NT al referirse al amor, que implica lo inapreciable del ser amado. Se usa en Jud 1:12 (quiz\u00e1 tambi\u00e9n en Act 20:11; 1Co 11:21-22, 1Co 11:33-34; 2Pe 2:13) con referencia a comidas comunitarias que fomentaban el amor fraternal entre creyentes. La cena del Se\u00f1or, observada correctamente, era distinta del fest\u00ed\u00adn de amor.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(Amor, compartir, fiesta de amor).<\/p>\n<p>Esta palabra griega es la que se usa en la Biblia para expresar el amor de Dios y del cristiano. Es \u00abcompartir\u00bb, \u00abdarse\u00bb, como Jes\u00fas en el Calvario, que nos dio toda su sangre. \u00c2\u00a1Eso es amor, \u00e1gape!: &#8211; La Eucarist\u00ed\u00ada debe ser una \u00abfiesta de amor\u00bb. Es Dios que se nos da, y el cristiano que se da a Dios, a trav\u00e9s del hermano, 1 Vor. 11:20-34, Jud 1:12.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>(Amor).Palabra que se utiliza en el NT para se\u00f1alar al amor divino, que busca por gracia el bien de la persona amada. A veces, cuando el \u00e1. lo expresa un ser humano, se traduce caridad (1 Co. 13). Entre los primeros cristianos se hizo costumbre celebrar una comida de amor o \u00e1., en la cual se practicaba la confraternidad cristiana y se prove\u00ed\u00adan alimentos para los necesitados. Parece ser que originalmente esta actividad se relacion\u00f3 con la celebraci\u00f3n de la Santa Cena (Hch 2:42, Hch 2:46; Hch 20:11). Los abusos contra los cuales Pablo escribe en 1 Co. 11 puede que aludan a ello. Hay otros se\u00f1alamientos en el NT sobre esos abusos, como en 2Pe 2:13 y Jud 1:11-12. Quiz\u00e1s por esa raz\u00f3n poco tiempo despu\u00e9s, los creyentes separaron ambas cosas.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, COST<\/p>\n<p>ver, SANTA CENA, BANQUETE Una de las cuatro palabras que en griego b\u00ed\u00adblico expresan el vocablo que en las Biblias castellanas se traduce por \u00abamor\u00bb. En el Nuevo Testamento se emplea para designar el amor que los creyentes deben sentir los unos por los otros; se da ese mismo nombre a una cena fraternal que los primeros cristianos celebraban (1 Co. 11:17- 34). Desgraciadamente surgieron abusos graves en estas fiestas, por lo que fueron desapareciendo, al menos como celebraci\u00f3n con motivo de la Santa Cena. (V\u00e9ase) No obstante, contin\u00faan celebr\u00e1ndose fiestas fraternales en la mayor\u00ed\u00ada de iglesias cristianas. (V\u00e9ase BANQUETE)<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[423]<\/p>\n<p>Es un t\u00e9rmino griego (\u00e1gape), que recoge la idea de \u00abamor\u00bb. Unas 115 veces aparece en forma de acci\u00f3n de amar, o amor; y son 143 las veces que se usa en forma de verbo amar. En 62 se usa el adjetivo de amado. Entre los cristianos de finales del siglo I y desde el II dominaron las ideas y las expresiones del amor a los hermanos y se identific\u00f3 el \u00abencuentro eucar\u00ed\u00adstico\u00bb con la Cena de Jes\u00fas en la \u00faltima noche de su vida. Por eso se practicaron los \u00e1gapes o comidas festivas fraternales con mucha devoci\u00f3n.<\/p>\n<p>Algunos, interpretando a S. Pablo (1 Cor. 11. 17-34) pretenden ver en el t\u00e9rmino \u00e1gape la idea de una comida eucar\u00ed\u00adstica, o celebraci\u00f3n fraterna, previa a la \u00abfracci\u00f3n del pan\u00bb lit\u00fargica, a la que se llamar\u00ed\u00ada \u00abCena del Se\u00f1or\u00bb. (Hech. 2 42-47; 4. 36; 6. 1-6; 20. 7-11). Es dudoso que entre los cristianos primero se separara el \u00e1gape fraterno del \u00abbanquete sacrificial\u00bb, en el contexto del cual se proclamaba la consagraci\u00f3n del pan y ldel vino y la comuni\u00f3n por medio del mismo. No se desprende tal separaci\u00f3n de textos como 2 Pedr. 2.13 y Jud. 12.<\/p>\n<p>De lo que no hay duda es de que, desde el siglo II, se disipa la duda y se llamaba \u00e1gape a la comida de fraternidad en donde los ricos ayudaban a los pobres y en cuyo contexto se celebraba la cena del Se\u00f1or, como aparece en Tertuliano (Apolog\u00e9ticos cap. 39) y en otros escritores.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>La palabra griega agap\u00e9 designa en el Nuevo Testamento al amor que viene de Dios y que ha de ser compartido fraternalmente por los cristianos 1. Un modo de mostrar este amor era comer juntos, tal como, seg\u00fan 1Cor 11,1734, se hac\u00ed\u00ada antes de la eucarist\u00ed\u00ada. Ya a finales del per\u00ed\u00adodo apost\u00f3lico se dio el nombre de \u00ab\u00e1gape\u00bb, entendido como \u00abconvite de amor\u00bb, a las comidas comunitarias no siempre id\u00e9nticas a la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada y acompa\u00f1adas de oraciones (cf Jds 12). As\u00ed\u00ad en la comunidad de la Didach\u00e9 (9 10) 2 se celebraba la eucarist\u00ed\u00ada con una comida en com\u00fan. &gt;Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada hace referencia a \u00ab\u00e1gapes\u00bb, pero al parecer en un contexto sacramental y con la necesaria presencia del obispo 3. Pero aqu\u00ed\u00ad, como en otros textos primitivos, no es f\u00e1cil saber si se est\u00e1 hablando de la eucarist\u00ed\u00ada misma, de la comida anterior a la eucarist\u00ed\u00ada o durante la cual se celebra la eucarist\u00ed\u00ada, o de una comida enteramente distinta de la eucarist\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>En la &gt;tradici\u00f3n apost\u00f3lica hay tres comidas que tienen caracter\u00ed\u00adsticas de agap\u00e9. Hay una comida presidida por el obispo, que bendice el pan y el vino y que instruye y responde a las preguntas. Tanto el silencio como la alabanza son caracter\u00ed\u00adsticos de esta comida. Luego se env\u00ed\u00ada comida a los pobres y a los enfermos. No se trata de la eucarist\u00ed\u00ada (26-29\/26,117). Hay tambi\u00e9n una comida vespertina solemne, durante la cual el di\u00e1cono enciende una l\u00e1mpara. El obispo debe estar presente. Se recitan salmos. Es una comida que puede combinarse con la eucarist\u00ed\u00ada (25\/ 26,18-32). En tercer lugar, hay una comida para las viudas, en la que no se requiere la presencia del obispo (27\/30). Desde los tiempos de &gt;Cipriano, si no antes, la eucarist\u00ed\u00ada se celebra por la ma\u00f1ana, con una comida en com\u00fan que a veces tiene lugar por la tarde.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, se constata que desde muy antiguo el t\u00e9rmino t\u00e9cnico \u00ab\u00e1gape\u00bb se convirti\u00f3 en sin\u00f3nimo de \u00abcomuni\u00f3n\u00bb (koinon\u00ed\u00ada), que puede incluir la eucarist\u00ed\u00ada, con una clara dimensi\u00f3n de amor servicial como realizaci\u00f3n de las palabras de Jes\u00fas relacionadas con la \u00faltima cena: \u00abque os am\u00e9is los unos a los otros\u00bb (Jn 13,34). Esta comprensi\u00f3n socio-caritativa -equivalente a la limosna- se prolong\u00f3 hasta los inicios de la Edad media, tal como se puede constatar en la Plegaria sobre el \u00ed\u0081gape para los pobres-5 y en la Oratio super eos qui agape vel elemosynas faciunt 6, testimonio de una eclesiolog\u00ed\u00ada que ten\u00ed\u00ada muy presente la profunda relaci\u00f3n entre liturgia y \u00abdiakon\u00ed\u00ada\u00bb, especialmente con los m\u00e1s necesitados 7.<\/p>\n<p>NOTAS: 1 Cf W G\u00dcNTER-H. G. LINK, Amor, en L. COENEN-E. BEYREUTHER-H. BIENTENHARD (eds.), Diccionario teol\u00f3gico del Nuevo Testamento 1, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1980, 111-124; S. A. PANIMOLLE, Amor, en P. ROSSANOG. RAVASi-A. GIRLANDA (dirs.), Nuevo diccionario de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 2001 2, 60-93; G. QUELL-E. STAUFFER, apapa\u00f3, apa\u00e9, en TWNT 1, 20ss.; G. M. SALVATI, Agape, en L. PACOMIO (ed.), Diccionario teol\u00f3gico enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Estella 1995, 27. &#8211; 2 Cf D. Ruiz BUENO, Padres apost\u00f3licos, BAC, Madrid 1993, 86-88. &#8211; 3 Ad Smyrn 8: D. Ruiz BUENO, Padres apost\u00f3licos, o.c., 493. &#8211; 4 J. M. HANSSENS, L&#8217;agape et l&#8217;eucharistie, Ephemerides liturgicae 41 (1927) 525-548; 42 (1928) 545-574; 43 (1929) 177-198, 520-529; P. VISENTIN, Eucarist\u00ed\u00ada, en D. SARTORE-A. M. TRIACCA-J. M. CANALS (dirs.), Nuevo diccionario de liturgia, San Pablo, Madrid 1996&#8242;, 729-758; G. Dix, The Shape of the Liturgy, Westminster 1945, 82-102. &#8211; 5 Sacramentario Gregoriano, n 210. &#8211; 6 Sacramentario Ueronense, n 1422-1428. -7 Cf H. BALz-G. SCHNEiDER (dirs.), Diccionario exeg\u00e9tico del Nuevo Testamento 1, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1996, 36; P. M. GY, Agape, en J. Y. LACOSTE (ed.), Dictionnaire critique de th\u00e9ologie, Par\u00ed\u00ads 1998, 11 s.<br \/>\nDicEC<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p>(v. amor, caridad, Dios Amor, Juan evangelista)<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n, BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>En el Antiguo y en el Nuevo Testamento, la agap\u00e9 (el amor) indica aquella fuerza espiritual o sentimiento que mueve a una persona a entregarse al amado, o bien a apropiarse de la realidad amada, o bien a realizar aquello por lo que se siente alg\u00fan placer o deleite. La agap\u00e9 no se limita a la esfera profana o natural de la experiencia humana, sino que comprende tambi\u00e9n la relaci\u00f3n hombre-Dios. Seg\u00fan el Antiguo Testamento, el amor de Dios al hombre se caracteriza por la espontaneidad, la gratuidad, la fuerza, la virtud unitiva, el impulso a compartir la vida, la fidelidad, la tendencia a ser exclusivo, la capacidad de renovarse en el perd\u00f3n; y la agap\u00e9 del hombre a Dios se caracteriza por el gozo, la entrega de s\u00ed\u00ad mismo, la fidelidad, la observancia de la ley.<\/p>\n<p>Jes\u00fas de Nazaret. con su praxis, muestra en concreto la profundidad, la imprevisibilidad y la desmesura de la agap\u00e9 de Dios. Hablando de la agap\u00e9 del hombre a Dios, Jes\u00fas subraya su radicalidad, que mueve al crevente a no dejarse seducir por las riquezas y las ambiciones y a no desanimarse ante las persecuciones. De la agap\u00e9 para con el pr\u00f3jimo, Cristo subrava la disponibilidad a atender al necesitado, as\u00ed\u00ad como la obligaci\u00f3n de amar incluso a los enemigos. La agap\u00e9 es una especie de \u00bb unidad de medida\u00bb de la vida presente del creyente: y es tambi\u00e9n lo que permite (y permitir\u00e1 hasta el fin de los tiempos) hacer una seria discriminaci\u00f3n entre los hijos dignos y los hijos indignos del Padre celestial- que ama sin l\u00ed\u00admites y sin medida.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n Pablo es un cantor de la agap\u00e9 de Dios, que se manifiesta en el env\u00ed\u00ado del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu. en la muerte en la cruz de Cristo y en la elecci\u00f3n universal: para el ap\u00f3stol, la agap\u00e9 es la anticipaci\u00f3n del futuro: es la virtud que permanece m\u00e1s all\u00e1 de la muerte. En la carta de Santiago se recuerda que la agap\u00e9 es la ley del Reino, que se traduce en fidelidad a los mandamientos y en obras de bien para con los hermanos. En Juan, la agap\u00e9 tiene siempre un car\u00e1cter \u00bb descendente \u00bb : del Padre al Hijo&#8217; del Hijo a los hombres, del hombre a los dem\u00e1s hombres.<\/p>\n<p>Como resumiendo toda la ense\u00f1anza b\u00ed\u00adblica, la Iglesia primitiva considera la agap\u00e9 como \u00bb la quintaesencia del modo de obrar de Dios con el hombre y de la redenci\u00f3n de Cristo\u00bb (E. Stauffer) y, consiguientemente, como la regla principal de la praxis de los creventes, sobre todo en las relaciones mutuas. No es una casualidad que \u00e1gape sea tambi\u00e9n el nombre que dio la Iglesia primitiva al banquete eucar\u00ed\u00adstico, que constituye el momento en que con mayor claridad se hacen presentes tanto el- amor de Dios a la humanidad, concretado en el don del Hijo y en el misterio pascual, como la comuni\u00f3n profunda que se ha establecido entre los elegidos de Dios, en virtud de la fe, de la esperanza y del bautismo.<\/p>\n<p>G. M. Salvaii<\/p>\n<p>Bibl.: W GUnter H. G. Link, Amor en DTNT 1,. III-124; G. Quell E. stauffer, agapaO, agap\u00e9, en TWNT 1, 20ss; A. Nygren, Eros. y agap\u00e9, Sagitario, Barcelona 1969.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<div><span lang=\"es\">V\u00e9ase <\/span><i><span lang=\"es\">Fiesta De Amor<\/span><\/i><span lang=\"es\">.<\/span><\/div>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span lang=\"ES\">El deber cristiano de amarnos unos a otros se ha expresado siempre en reuniones fraternales. Esa fraternidad se realizaba desde antiguo mediante la participaci\u00f3n en una comida en com\u00fan, y las fiestas de amor, o <\/span>agapai<span lang=\"ES\">, se mencionan en Judas (v. 12; cf. 2 P. 2.13, <\/span><span lang=\"ES\" style=\"font-size: 10.0pt; ; color: green; text-transform: uppercase;\">\u00b0vrv2<\/span><span lang=\"ES\"> mg). Entre los jud\u00edos las comidas para expresar comuni\u00f3n y hermandad eran comunes, y entre los gentiles se realizaban reuniones similares. Resultaba natural, por consiguiente, que los cristianos, tanto jud\u00edos como gentiles, adoptasen tales pr\u00e1cticas. Posteriormente se le dio a la comida que expresaba dicha comuni\u00f3n el nombre de <\/span>agap\u0113<span lang=\"ES\">. Resultaba anacr\u00f3nico, empero, aplicarlo en su sentido posterior a las condiciones que se describen en Hch. y 1 Co. El \u201cpartimiento del pan\u201d a que se alude en Hch. 2.42, 46 puede describirse como una comida en com\u00fan que inclu\u00eda tanto el \u00e1gape como la eucarist\u00eda (v\u00e9ase F. F. Bruce, <i>Acts of the Apostles<\/i>, 1951). El relato de San Pablo (en 1 Co. 11.17\u201334) sobre la administraci\u00f3n de la eucarist\u00eda la muestra ubicada en el contexto de una cena fraternal. Su discurso de despedida en Troas, que continu\u00f3 hasta la medianoche, fue pronunciado en una de estas comidas en el primer d\u00eda de la semana, en la que estaba incluida la eucarist\u00eda (Hch. 20.7ss).<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: .0001pt; text-indent: 18.0pt; line-height: normal;\"><span lang=\"ES\">Si bien la costumbre de realizar comidas de confraternidad entre los jud\u00edos puede haber constituido fundamento suficiente para el \u00e1gape primitivo, algunos querr\u00edan hacer retroceder la pr\u00e1ctica a las circunstancias mismas de la \u00faltima cena. Este sacramento se instituy\u00f3 en el curso de una comida pascual. Algunos entendidos est\u00e1n a favor de otro tipo de comida fraternal que se celebraba en las reuniones del <\/span>qidd\u016bsh<span lang=\"ES\"> y la <\/span>\u1e25a\u1e07\u016br\u0101h<span lang=\"ES\">. Los primeros disc\u00edpulos probablemente reprodujeron el marco de la primera eucarist\u00eda, precedi\u00e9ndola de una comida de ese tipo. La separaci\u00f3n de la comida o \u00e1gape de la eucarist\u00eda es ajena a los tiempos del NT. En general no se acepta la teor\u00eda de Lietzmann de que la eucarist\u00eda y el \u00e1gape pueden originarse en dos tipos distintos de observancia sacramental en el NT (* <span style=\"text-transform: uppercase;\">Cena del Se\u00f1or, La<\/span>).<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: .0001pt; text-indent: 18.0pt; line-height: normal;\"><span lang=\"ES\">Para la evoluci\u00f3n posterior del \u00e1gape y la eucarist\u00eda, v\u00e9ase la carta de Plinio a Trajano, <\/span>Didaj\u00e9<span lang=\"ES\">, Justino M\u00e1rtir, <i>Apol.<\/i> 1. 67, Tertuliano, <i>de Corona<\/i> 3.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: .0001pt; line-height: normal;\"><span lang=\"ES\" style=\"; text-transform: uppercase;\">Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=\"ES\"> W. Maxwell, <i>El culto cristiano<\/i>, 1963; J. J. von Allmen, <i>El culto cristiano<\/i>, 1968; E. Shweizer, A. D\u00edez Macho, <i>La iglesia primitiva<\/i>, 1974; J. Roloff, <i>Hechos de los Ap\u00f3stoles<\/i>, 1984.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"margin-bottom: .0001pt; text-indent: 18.0pt; line-height: normal;\"><span lang=\"ES\">J. H. Kelly, <i>Love Feasts: A History of the Christian Agape<\/i>, 1916; J. H. Srawley, <i>Early History of the Liturgy<\/i>, 1947; G. Dix, <i>Shape of the Liturgy<\/i>, 1944.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" style=\"text-align: right; line-height: normal;\" align=\"right\"><span lang=\"ES\" style=\"font-family: 'Tahoma',sans-serif;\"><\/span><span lang=\"ES\" style=\"font-size: 10.0pt; ;color: green;\">R.J.C.<\/span><span lang=\"ES\" style=\"font-family: 'Tahoma',sans-serif;\"><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La celebraci\u00f3n de fiestas f\u00fanebres en honor de las fechas de los difuntos, casi retrocede a los comienzos del culto de los que partieron, es decir, a los tiempos m\u00e1s primitivos. Se pensaba que el muerto, m\u00e1s all\u00e1 de su tumba, recib\u00eda alegr\u00edas y una condici\u00f3n m\u00e1s favorable por estas ofrendas. La misma convicci\u00f3n explica la existencia del mobiliario f\u00fanebre para uso del fallecido. Las armas, vasijas, y vestuario, como objetos no sujetos a corrupci\u00f3n, no necesitaban ser renovados, excepto los alimentos, dentro de las fiestas y en \u00e9pocas establecidas. Pero el cuerpo de los que partieron no ganaba alivio por las ofrendas hechas a su sombra, a menos que fueran acompa\u00f1adas, enarbolando los ritos obligatorios. Todav\u00eda la fiesta f\u00fanebre no era meramente una conmemoraci\u00f3n, sino una verdadera comuni\u00f3n y la significaci\u00f3n de la comida tra\u00edda por los invitados era realmente para uso de los que partieron. La leche y el vino se derramaban fuera, sobre la tierra, alrededor de la tumba, mientras la comida s\u00f3lida pasaba al cad\u00e1ver por medio de una abertura en el sepulcro.<br \/>\nEl uso de la fiesta f\u00fanebre fue casi universal en el mundo greco-romano. Muchos autores antiguos pueden citarse dando testimonio de esta pr\u00e1ctica en tierras cl\u00e1sicas. Entre los jud\u00edos, opuestos por gustos y razones a toda costumbre extranjera, hallamos el equivalente a un banquete f\u00fanebre, aunque no el mismo rito. Las colonias jud\u00edas de la Dispersi\u00f3n, menos impermeables a las influencias circundantes, adoptaron la pr\u00e1ctica de los banquetes fraternales. Si estudiamos los textos relativos a la Cena, la \u00faltima comida solemne tomada por Nuestro Se\u00f1or con Sus disc\u00edpulos, encontraremos que fue la Cena de Pascua, con los cambios forjados por el tiempo en el ritual primitivo, pues tuvo lugar por la tarde y con los invitados, alrededor de la mesa. Cuando la comida lit\u00fargica est\u00e1 finalizando, el Organizador introduce un nuevo rito, invitando a los presentes a reiterarla cuando \u00c9l deje de estar con ellos. Hecho esto, cantan el himno habitual y se retiran. Tal es la comida que Nuestro Se\u00f1or habr\u00eda renovado. Es evidente que \u00c9l no orden\u00f3 la repetici\u00f3n de la Cena de Pascua durante el a\u00f1o, pues no podr\u00eda tener significado alguno, excepto en la propia Fiesta. Pero los primeros cap\u00edtulos de los Actos de los Ap\u00f3stoles manifiestan que la comida de la Ruptura de Pan, tuvo lugar muy a menudo, quiz\u00e1s diariamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La que se repiti\u00f3 no fue, por lo tanto, la fiesta lit\u00fargica del ritual jud\u00edo, sino el evento introducido por Nuestro Se\u00f1or en esta fiesta, cuando tras beber la cuarta copa, \u00c9l instituy\u00f3 la Ruptura de Pan, la Eucarist\u00eda. En qu\u00e9 grado, este nuevo rito repetido por el creyente, sali\u00f3 del rito y f\u00f3rmula de la Cena de Pascua, no tenemos los medios en la actualidad para determinarlo. Es probable, sin embargo, que repetir la Eucarist\u00eda, se estim\u00f3 adecuada para preservar ciertas partes de la Cena de Pascua, tanto por respeto a lo que hab\u00eda tenido lugar en el C\u0153naculum, como por la imposibilidad de romper bruscamente con el rito de Pascua jud\u00edo, tan \u00edntimamente ligado por las circunstancias, con el Eucar\u00edstico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto, en su origen, est\u00e1 claramente marcado su intenci\u00f3n como funeraria, un hecho autenticado por los testimonios m\u00e1s antiguos, que han llegado hasta nosotros. Nuestro Se\u00f1or, instituyendo la Eucarist\u00eda, us\u00f3 estas palabras: \u00abToda vez que ustedes coman de este Pan y beban de este c\u00e1liz, estar\u00e1n representando en adelante la Muerte del Se\u00f1or\u00bb. Nada podr\u00eda estar m\u00e1s claro. Nuestro Se\u00f1or generalmente escogi\u00f3 los recursos utilizados en Su tiempo, a saber: el banquete f\u00fanebre. Unir a aquellos que permanecieron fiel a la memoria de \u00c9l, que al mismo tiempo se hab\u00eda ido. Nosotros debemos, sin embargo, estar en guardia y en contra de asociar la idea de tristeza con la Cena Eucar\u00edstica, al contemplarla desde esta perspectiva. Si el recuerdo de la Pasi\u00f3n del Maestro hizo a la conmemoraci\u00f3n de estas \u00faltimas horas, en alguna medida, triste, el pensamiento glorioso de la Resurrecci\u00f3n dio a esta reuni\u00f3n de hermanos, su aspecto gozoso. La cristiana asamblea se llev\u00f3 a cabo por la tarde, y continu\u00f3 lejos en la noche. La cena, la predicaci\u00f3n, la oraci\u00f3n com\u00fan, la ruptura del pan, supuso varias horas. La reuni\u00f3n comenz\u00f3 el s\u00e1bado y concluy\u00f3 el domingo, pasando as\u00ed de la conmemoraci\u00f3n de las tristes horas, al momento victorioso de la Resurrecci\u00f3n y el banquete Eucar\u00edstico, verdaderamente \u00abmostrando la pr\u00f3xima Muerte del Se\u00f1or\u00bb, tal como ser\u00e1 hasta que \u00c9l venga\u00bb. El mandato de nuestro Se\u00f1or fue comprendido y obedecido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ciertos textos se refieren a las reuniones de los fieles en los primeros tiempos. Dos, de la Ep\u00edstola de San Pablo a los corintios (I Cor., xi, 18, 20 &#8211; 22, 33, 34), nos permiten delinear las siguientes conclusiones: los hermanos est\u00e1n en libertad para comer antes de ir a la reuni\u00f3n; todos los presentes deben estar en dispuesta condici\u00f3n para celebrar la Cena del Se\u00f1or, aunque no deben comer de la cena f\u00fanebre hasta que todos estuvieran juntos. Nosotros sabemos, de dos textos del primer siglo, que estas reuniones no permanecieron mucho tiempo dentro de los l\u00edmites convenientes. El \u00e1gape, tal como debemos comprenderlo, estuvo destinado, durante los pocos siglos que dur\u00f3, a caer de vez en cuando en abusos. El creyente, unido en cuerpos, hermandades, compa\u00f1\u00edas o \u00abcollegia\u00bb, admiti\u00f3 hombres vulgares e inmoderados que degradaron el car\u00e1cter de las asambleas. \u00c9stos \u201ccollegia\u201c cristianos parecen haber diferido, sino poco, de aqu\u00e9llos de los paganos, respecto a todo evento, de las obligaciones impuestas por las reglas de incorporaci\u00f3n. No hay ninguna evidencia disponible para mostrar que los primeros collegia se encargaran del entierro de los miembros difuntos; aunque parece probable que as\u00ed hicieran en un per\u00edodo anterior.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El establecimiento de tales universidades di\u00f3, a los cristianos, la oportunidad de reuni\u00f3n, de igual modo que hac\u00edan los paganos, siempre sometidas a los muchos obst\u00e1culos que la ley impon\u00eda. Peque\u00f1as fiestas fueron realizadas, donde cada uno de los invitados aport\u00f3 su parte, y la cena con que terminaban las reuniones pudieron, muy bien, haber sido consentidas por las autoridades, como funerarias. En la realidad y no obstante, para todo creyente digno del nombre, era una asamblea lit\u00fargica. Los textos, que ser\u00eda demasiado extenso citar, no nos permite afirmar que todas estas reuniones concluyeron con una celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda. En tales temas deben evitarse generalizaciones aplastantes. En principio debe manifestarse que ning\u00fan texto afirma que la cena f\u00fanebre de las universidades (o colegios) cristianas, siempre y en todas partes debe ser identificada con el \u00e1gape, tampoco texto alguno nos dice que el \u00e1gape, siempre y en todas partes, estuvo conectado con la celebraci\u00f3n de la Eucarist\u00eda. Pero sujetos a estas reservas, podemos inferir que, bajo ciertas circunstancias, el \u00e1gape y la Eucarist\u00eda parecen formar parte de una misma funci\u00f3n lit\u00fargica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La comida, tal como fue entendida por los cristianos, constituy\u00f3 una verdadera cena que segu\u00eda a la Comuni\u00f3n. Un monumento importante, una pintura al fresco del segundo siglo conservada en el cementerio de Santa Priscila, en Roma, nos muestra una compa\u00f1\u00eda de fieles cenando y comulgando. Los invitados reclinados sobre un lecho que les sirve de asiento, si bien est\u00e1n en posici\u00f3n de cenar, la comida aparece como concluida. Ellos han alcanzado el momento de la comuni\u00f3n Eucar\u00edstica, simbolizada en el fresco por el pez m\u00edstico y el c\u00e1liz. (Ver PEZ; EUCARIST\u00cdA; SIMBOLISMO.)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tertuliano ha descrito en extensi\u00f3n (Apolog., vii &#8211; ix) estas cenas cristianas, el misterio que confundi\u00f3 los paganos, dando un detallado informe del \u00e1gape que fue tema de tanta calumnia; Informe que nos ofrece una visi\u00f3n interna del ritual del \u00e1gape en \u00c1frica, en el segundo siglo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La oraci\u00f3n introductoria.<br \/>\nLos invitados reclinados sobre los lechos.<br \/>\nUna comida durante la que se habla sobre temas piadosos.<br \/>\nEl lavado de manos.<br \/>\nEl sal\u00f3n iluminado.<br \/>\nCantos de salmos y elevados himnos.<br \/>\nOraci\u00f3n final y partida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La hora de reuni\u00f3n no est\u00e1 especifica, pero el uso de antorchas muestra, bastante claramente, que debe de haber sido en la tarde o en la noche. El documento conocido como los \u00abC\u00e1nones de Hip\u00f3lito\u00bb parece haber sido escrito en tiempos de Tertuliano, pero su origen, romano o egipcio, permanece en duda. Contiene regulaciones muy precisas con respecto al \u00e1gape, similares a aqu\u00e9llas que pueden deducirse de otros textos. Inferimos que los invitados estaban en libertad de comer y beber seg\u00fan la necesidad de cada uno. El \u00e1gape, como fue prescrito a los Smyrn\u00e6ans por San Ignacio de Antioquia, era presidido por el obispo. Seg\u00fan los \u00abC\u00e1nones de Hip\u00f3lito\u00bb, estaban excluidos los catec\u00famenos, regulaci\u00f3n que parece indicar que la reuni\u00f3n cansaba, en su aspecto lit\u00fargico. Un ejemplo de los salones, o espacios, en los que los creyentes se reun\u00edan para celebrar el \u00e1gape, puede observarse en el vest\u00edbulo de la Catacumba de Domitila. Un banco redondo domina este gran vest\u00edbulo, sobre el cual los invitados tomaban lugar. Puede compararse, una inscripci\u00f3n encontrada en Cherchel, Argelia, registrando el donativo hecho a la iglesia local de una parcela de tierra y una construcci\u00f3n, proyectada como lugar de reuni\u00f3n, para la corporaci\u00f3n o hermandad de los cristianos. Desde el siglo cuarto en adelante, el \u00e1gape perdi\u00f3 r\u00e1pidamente su car\u00e1cter original.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La libertad pol\u00edtica otorgada a la Iglesia hizo posible a las reuniones, desarrollarse m\u00e1s, involucrando un abandono de la primitiva sencillez. El banquete f\u00fanebre continu\u00f3 siendo practicado, pero dio lugar a abusos flagrantes y intolerables. San Paulino de Nola, habitualmente apacible y amable, estuvo obligado a admitir que la multitud, reunida para honrar la fiesta de un cierto m\u00e1rtir, tom\u00f3 posesi\u00f3n de la bas\u00edlica y atrio, y all\u00ed comi\u00f3, alimentos que se hab\u00edan repartido en grandes cantidades. El Concilio de Laodicea (363) ved\u00f3, al clero y laicidad que deb\u00edan estar presentes en un \u00e1gape, convertirlo en un medio de abastecimiento, o para llevarse comida de \u00e9l y al mismo tiempo prohibi\u00f3 la instalaci\u00f3n de mesas en las iglesias. En el quinto siglo, el \u00e1gape es de ocurrencia poco frecuente, y entre el sexto y el octavo desaparece completamente de las iglesias. En realidad, en relaci\u00f3n con un tema al presente tan estudiado y discutido parece haberse establecido m\u00e1s all\u00e1 de la cuesti\u00f3n a saber, que el \u00e1gape nunca fue una instituci\u00f3n universal. Si se encontr\u00f3 en un lugar, no hay siquiera se\u00f1al en otro, ni cualquier raz\u00f3n para suponer que alguna vez existi\u00f3 all\u00ed. El banquete f\u00fanebre inspir\u00f3 un sentimiento de veneraci\u00f3n para los muertos, sentimiento, estrechamente semejante a la inspiraci\u00f3n Cristiana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La muerte no fue considerada como el fin total del hombre, sino como el comienzo de un nuevo y misterioso lapso de vida. La \u00faltima comida de Cristo con Sus Ap\u00f3stoles apunt\u00f3 a esta fe, de la vida despu\u00e9s de la muerte, pero le a\u00f1adi\u00f3 algo nuevo e incomparable, la comuni\u00f3n Eucar\u00edstica. Ser\u00eda in\u00fatil buscar analog\u00edas entre el banquete f\u00fanebre y la cena Eucar\u00edstica pues no debe olvidarse que \u00e9sta fue, fundamentalmente, un conmemorativo funerario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BATIFFOL, Etudes d&#8217;histoire et de th\u00e9ologie positive (Paris, 1902), 277-311; FUNK in the Revue d&#8217;histoire eccl\u00e9siastique (15 January, 1903); KEATIING, The Agape and the Eucharist in the Early Church (London, 1901); LECLERCQ in Dict. d&#8217;arch\u00e9ol. chr\u00e9t. et de lit., I, col. 775-848.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">H. LECLERCQ<br \/>\nTranscrito por Vernon Bremberg<br \/>\nDedicado a las Monjas Dominicanas Enclaustradas en el Monasterio del Ni\u00f1o Jes\u00fas, Lufkin, Texas<br \/>\nTraducido por Jos\u00e9 Luis Anastasio<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: . Amor, amar. -2. Necesidad del amor. \u2013 3. El amor cristiano. -4. El amor de Dios y de Jesucristo. 4.1. El amor del Padre y del Hijo. 4.2. El amor de Dios y de Jes\u00fas al hombre. \u2013 5. El amor a Dios y a Jesucristo. \u2013 6. El amor fraterno. 6.1. El amor &#8211; comuni\u00f3n. 6.2. El amor universal. \u2013 7. Dos cantares al amor.<\/p>\n<p>1. Agape, agapan<br \/>\nEn griego hay tres t\u00e9rminos para expresar el substantivo : Phil\u00ed\u00ada significa amor, amistad, afecto, cari\u00f1o. En el N. T. se refiere a los lazos de parentesco (amor familiar) y a las relaciones amistosas. , que no aparece en el N. T., expresa el amor concupiscente-pasional-entre hombres y mujeres. Agape en el griego cl\u00e1sico es sin\u00f3nimo de \u00ed\u00ada, pero en el N. T. se refiere al amor de Dios o al amor al pr\u00f3jimo basado en el amor divino.<\/p>\n<p>Agape aparece en el N. T. 108 veces. 70 en Pablo, por lo que podemos decir que es una palabra paulina; una vez en Mateo (24, 12), una en Lucas (11, 42), cinco en Juan (5, 49; 13, 35; 15, 9. 13; 17, 20), doce en 1 Jn, una en 2Jn, una en 3 Jn y dos en Ap. Agape se suele traducir por caridad, aqu\u00ed\u00ad preferimos emplear la palabra amor.<\/p>\n<p>El verbo amar, agapan, aparece en el N. T. 107 veces. 17 en los evangelios sin\u00f3pticos, ocho en Mateo, cuatro en Marcos, 47 en el Corpus Jo\u00e1nico (28 en el evangelio, 16 en la primera carta, dos en la segunda y una en la tercera. 30 en el Corpus Paulino, dos en Heb, cuatro en Sant, cuatro en 1 Pe, una en 2 Pe y dos en Ap. Por tanto, podemos decir que agapan es un verbo fundamentalmente jo\u00e1nico.<\/p>\n<p>2. Necesidad del amor<br \/>\nEl amor abarca una gran complejidad de sentimientos: pasionales, carnales, religiosos, espirituales, m\u00ed\u00adsticos. Es la fuerza motriz del hombre, la m\u00e1s noble y rica esencia de la persona. La grandeza del hombre se mide por su capacidad de amar.<\/p>\n<p>El amor brota espont\u00e1neamente de la naturaleza humana. Oponerse a su nacimiento y a su curso es querer impedir el desarrollo de la persona, la cual se realiza en plenitud amando a Dios y amando a los hombres.<\/p>\n<p>El hombre y la mujer se han hecho para amar y para ser amados. \u00abPara este fin de amor fuimos criados\u00bb (S. Juan de la Cruz, CB, 38,3). Sin amor todo se reduce a la nada, nada tiene sentido, ni la misma vida.<\/p>\n<p>La Biblia no es otra cosa que una historia de amores y desamores entre Dios y el hombre. Amores y lealtades por parte de Dios y amores e infidelidades por partedel hombre, aunque tambi\u00e9n l\u00e1grimas y arrepentimientos, a los que responde siempre el amor misericordioso y perdonador por parte de Dios. \u00bfQu\u00e9 es el evangelio y la vida de Jes\u00fas, sino la predicaci\u00f3n y la manifestaci\u00f3n m\u00e1s sublime del amor?<br \/>\n3. El amor cristiano<br \/>\nPara hablar del amor cristiano, hay que partir de esta definici\u00f3n de Dios: \u00abDios es amor\u00bb (1 Jn 4, 8; 2 Cor 13, 11). Dios y amor son sin\u00f3nimos, pues Dios es el amor mismo, tanto en su ser, como en su obrar.<\/p>\n<p>San Juan lleg\u00f3 a esa definici\u00f3n psicol\u00f3gica de Dios a trav\u00e9s de las innumerables manifestaciones divinas motivadas por el amor. Las obras expresan la naturaleza del que las realiza: sequitur esse.<\/p>\n<p>El cristiano, como hijo de Dios, participa de su propia naturaleza, es decir, tiene una naturaleza de amor, es la encarnaci\u00f3n del amor de Dios. Un cristiano, sin amor, es una contradicci\u00f3n en sus t\u00e9rminos, es un imposible. Este amor tiene su fundamento y su culminaci\u00f3n en la fe, la cual se manifiesta en el amor, el cual, a su vez, da vida a la fe. Sin fe no hay vida nueva, pero, sin amor, la fe se muere.<\/p>\n<p>En la Biblia conocer es amar. S\u00f3lo desde el amor se alcanza el conocimiento perfecto del misterio de Dios (Col 2, 2).<\/p>\n<p>La caridad teol\u00f3gica, el amor cristiano, consiste en amar a Dios por s\u00ed\u00ad mismo y al pr\u00f3jimo por Dios y desde Dios.<\/p>\n<p>La mejor definici\u00f3n del cristiano puede ser esta: \u00abUna persona que ama\u00bb. Existe porque ama. Si no ama es un cad\u00e1ver espiritual. Un cristiano en el l\u00ed\u00admite es s\u00f3lo amor, se gu\u00ed\u00ada por el amor, todo lo hace por amor, como San Agust\u00ed\u00adn que dec\u00ed\u00ada esto: \u00abQuocumque feror, amore feror\u00bb.<\/p>\n<p>La ley constituyente de la Iglesia es el amor) el mandamiento nuevo (Jn 13, 34). La Iglesia es una comunidad de amor, est\u00e1 integrada por personas que aman y se aman, se desarrolla con el amor (1 Cor 8, 1), crece a medida que el amor aumenta y se propaga (Ef 4, 15-16).<\/p>\n<p>4. El amor de Dios y de Jesucristo<br \/>\n4.1. \/ amor del Padre y del Hijo<br \/>\nEl amor m\u00e1s grande constatado en los evangelios es el amor de Dios Padre a su Hijo Jesucristo. Un amor eterno que Jes\u00fas se complace en proclamar reiteradamente: \u00abAntes de la creaci\u00f3n del mundo ya me amabas\u00bb (Jn 17, 24). Por encima del amor de Dios a todas sus criaturas, est\u00e1 el amor a su Hijo querido, el predilecto, el m\u00e1s amado. As\u00ed\u00ad lo proclam\u00f3 el Padre en el bautismo (Mc 1, 11) y en la transfiguraci\u00f3n (Mc 9, 7), y as\u00ed\u00ad aparece en la par\u00e1bola de los vi\u00f1adores (Mc 12, 6) y en el Siervo de Yav\u00e9 que prefiguraba al Mes\u00ed\u00adas (Mt 12, 18).<\/p>\n<p>El Padre ama tanto al Hijo que ha puesto en \u00e9l todas las cosas (Jn 3, 35), y le ha hecho heredero absoluto de todo (Heb 1, 2). Le ama y le muestra todo lo que hace (Jn 5, 20). Y le ama, sobre todo, porque Jes\u00fas es capaz de dar su vida, porque as\u00ed\u00ad lo quiere \u00e9l (Jn 10, 17). La reciprocidad del amor de Jes\u00fas para con el Padre, se manifiesta en que no busca su querer, sino el querer del Padre (Jn 5, 30); su alimento es hacer la voluntad del Padre (Jn 4, 34), vino a este mundo, no para hacer su propia voluntad, sino la del Padre (Jn 6, 38) que cumpli\u00f3 hasta el final, hasta su muerte en cruz (Mt 26, 42). As\u00ed\u00ad dio al mundo la muestra m\u00e1s grande de su amor infinito a su Padre querido: \u00abDebe ser as\u00ed\u00ad para que el mundo conozca lo que yo amo al Padre\u00bb (Jn 14, 31).<\/p>\n<p>Jes\u00fas dijo siempre lo que hab\u00ed\u00ada o\u00ed\u00addo al Padre (Jn 8, 26), hizo en todo momento lo que el Padre le ordenaba (Jn 12, 49-50).<\/p>\n<p>4.2. amor de Dios y de Jes\u00fas hombre<br \/>\nDios ama al hombre. Pero, \u00bfc\u00f3mo \u00e9l, el infinito, el Santo, puede tener tanta generosidad, hasta abajarse para amar al que es la nada y el pecado? Esto s\u00f3lo puede ser debido a que \u00abDios es amor\u00bb (1 Jn 4, 8. 10), \u00abel Dios del amor \u00bb (2 Cor 3, 11), la fuente del amor (1 Jn 4, 7), el amor mismo. Dios tiene necesariamente que amar. Si dejara de amar, dejar\u00ed\u00ada de ser Dios.<\/p>\n<p>Dios ama a todos, sin distinci\u00f3n de raza, de sexo e incluso de religi\u00f3n. Nos ama tanto que nos ha hecho hijos suyos (1 Jn 3, 1), nos ha hecho hijos en el Hijo, y a trav\u00e9s de la muerte del Hijo: \u00abTanto am\u00f3 Dios al mundo que entreg\u00f3 a su Hijo \u00fanico para que quien crea en \u00e9l no perezca; sino que tenga vida eterna\u00bb (Jn 3, 16).<\/p>\n<p>Esto significa que el amor de Dios al hombre se encuentra en Cristo; que la prueba de ese amor est\u00e1 en el hecho hist\u00f3rico de la encarnaci\u00f3n de su Hijo (Jn 3, 35; 10, 17; 15, 9), el cual, con su venida a este mundo abre un tiempo de amor misericordioso, la proclamaci\u00f3n de un a\u00f1o de gracia, perdonador y liberador, que durar\u00e1 hasta su segunda venida en gloria (Lc 4, 18-19).<\/p>\n<p>El amor de Dios entra en el coraz\u00f3n del hombre a trav\u00e9s del coraz\u00f3n de Cristo: \u00abDios nos ha manifestado su amor en Cristo Jes\u00fas Se\u00f1or nuestro\u00bb (Rom 8, 39). Quiere que le devolvamos ese amor a trav\u00e9s de su Hijo: \u00abEl Padre os ama, porque vosotros me hab\u00e9is amado\u00bb (Jn 16, 27).<\/p>\n<p>Jesucristo nos ama igual que nos ama el Padre le ama a \u00e9l (Jn 15, 9). Am\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos, a los que llam\u00f3 amigos (Jn 15, 14-15); am\u00f3 al joven rico aunque no se atreviera a dejar por \u00e9l sus riquezas (Mc 10, 17-21); am\u00f3 a los publicanos y a los pecadores (Mc 2, 13-16), ellos eran sus amigos (Mt 11, 19); am\u00f3 a la pecadora (Lc 7, 36-50), a las prostitutas (Mt 21, 32).<\/p>\n<p>Es el Buen Pastor que conoce por su nombre a cada una de sus ovejas, es decir, las ama de tal manera que est\u00e1 dispuesto a dar su vida por ellas (Jn 10, 1-6); que busca con amor a la oveja extraviada (Lc 15, 4). Ama a todos, pero tiene predilecci\u00f3n por algunos: entre sus disc\u00ed\u00adpulos hay tres preferidos (Pedro, Santiago y Juan: Lc 9, 28; Mc 14, 33) y uno que es el m\u00e1s amado (Jn 13, 23; 19, 26; 21, 7. 20); am\u00f3 de manera especial a Marta, a Mar\u00ed\u00ada y a su amigo L\u00e1zaro (Jn 11, 5). No se substrae a lo que pertenece a la esencia del amor: las preferencias concretas por alguno.<\/p>\n<p>Jes\u00fas se siente amado por el Padre y se lo ha manifestado a sus disc\u00ed\u00adpulos para que el amor que Dios le tiene est\u00e9 tambi\u00e9n en ellos, juntamente con \u00e9l (Jn 17, 26), para que se realice la triple inmanencia, del Padre, del Hijo y de los hijos. As\u00ed\u00ad el mundo reconocer\u00e1 que el Padre ama a los hombres como ama a su propio Hijo (Jn 17, 23).<\/p>\n<p>La cruz es la expresi\u00f3n del amor perfecto, pues nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos (Jn 15, 13). Y eso hizo Jes\u00fas: \u00abAm\u00f3 a los suyos hasta el colmo\u00bb (Jn 13, 1). La locura de la cruz es la locura del amor. Jes\u00fas muri\u00f3 en la cruz perdonando a los que dictaron su sentencia de muerte y a los que la ejecutaron, perdonando a todos, porque el amor todo lo perdona (Lc 23, 34).<\/p>\n<p>5. El amor a Dios y a Jesucristo<br \/>\nEl objeto primero del amor es Dios, de quien procede todo bien. Este es el mandamiento principal: \u00abAmar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma y con todas tus fuerzas\u00bb (Mt 6, 5; Mt 12, 28-30. 33). Hay que amarle con el coraz\u00f3n, no s\u00f3lo con los labios, como hac\u00ed\u00adan los fariseos: \u00abMuy bien profetiz\u00f3 Isa\u00ed\u00adas de vosotros, hip\u00f3critas, seg\u00fan est\u00e1 escrito: Este pueblo me honra con los labios, pero su coraz\u00f3n est\u00e1 lejos de m\u00ed\u00ad\u00bb (Mc 7, 6). \u00abYo s\u00e9 bien que no am\u00e1is a Dios\u00bb (Jn 5, 42), \u00abpag\u00e1is el diezmo&#8230; y olvid\u00e1is el amor\u00bb (Lc 11, 42). No tienen a Dios por Padre, por eso no le aman (Jn 8, 42).<\/p>\n<p>Nuestro amor a Dios es una consecuencia del amor que \u00e9l nos tiene. \u00abLe amamos, porque \u00e9l nos am\u00f3 primero\u00bb (1 Jn 4, 19). \u00abDios nos ama para que le amemos mediante el amor que nos tiene\u00bb (San Juan de la Cruz, Cta. 32). \u00abAmar Dios al alma es meterla en cierta manera en s\u00ed\u00ad mismo igual\u00e1ndola consigo, y as\u00ed\u00ad ama el alma en s\u00ed\u00ad consigo, con el mismo amor con que \u00e9l se ama\u00bb (CB 32, 6). El amor a Dios es, por tanto, un don que \u00e9l nos regala y que Jesucristo le pide para sus disc\u00ed\u00adpulos: \u00abLes he manifestado tu nombre para que el amor que t\u00fa me tienes est\u00e9 en ellos y yo en ellos\u00bb (Jn 17, 26).<\/p>\n<p>Mediante al amor el hombre entra en comuni\u00f3n con Dios y se hace uno con \u00e9l: \u00abLa cosa amada se hace una cosa con el amante, y as\u00ed\u00ad hace Dios con quien le ama\u00bb (San Juan de la Cruz, Cta. 11).<\/p>\n<p>Jes\u00fas quiere que le amemos a \u00e9l por encima de la propia familia: \u00abEl que ama a su padre o a su madre, a sus hijos o a sus hijas, m\u00e1s que a m\u00ed\u00ad, no es digno de m\u00ed\u00ad\u00bb (Mt 10, 37; Lc 14, 26). Quiere que le amemos incluso por encima de nuestra propia vida: \u00abEl que ama a su vida, la perder\u00e1, y el que odia su vida en este mundo, la guardar\u00e1 para la vida eterna\u00bb (Jn 14, 25). El se nos da por entero, pero exige, en reciprocidad, la misma radical entrega. Hay que dejarlo todo por \u00e9l, no s\u00f3lo los bienes de este mundo, el dinero, el Dios Mammona, incompatible con el Dios de la Biblia, sino a la misma familia (Mc 10, 7), hay que negarse a s\u00ed\u00ad mismo y cargar con la cruz por amor a \u00e9l que carg\u00f3 con todas las cruces del mundo (Lc 9, 23).<\/p>\n<p>Modelo de amor a Jes\u00fas es la Magdalena, la disc\u00ed\u00adpula amada, que le sigui\u00f3 en entrega absoluta durante su vida p\u00fablica (Lc 8, 2), que le llor\u00f3 en la cruz (Jn 19, 25), que fue la m\u00e1s madrugadora para ir al sepulcro (Jn 20, 1) y la primera a la que Cristo se aparece y constituye en el primer testigo de la resurrecci\u00f3n y en ap\u00f3stol de los mismos ap\u00f3stoles (Jn 20, 11-18).<\/p>\n<p>Modelo de amor es el disc\u00ed\u00adpulo amado (Jn 13, 23) que le sigui\u00f3 hasta el calvario (Jn 18, 15) y fue el primero, entes que Pedro, al llegar al sepulcro tras el anuncio de la Magdalena (Jn 20, 4).<\/p>\n<p>Y es tambi\u00e9n un modelo de amor la pecadora arrepentida (Lc 7, 3650) que le am\u00f3 mucho m\u00e1s, m\u00e1s que nadie, porque le hab\u00ed\u00ada perdonado mucho, pues a m\u00e1s pecado, m\u00e1s perd\u00f3n y a m\u00e1s perd\u00f3n, m\u00e1s amor: \u00abA quien se le perdona mucho ama mucho y al que se le perdona poco ama poco\u00bb (Lc 7, 47).<\/p>\n<p>Seguramente el modelo m\u00e1s grande es Pedro que ama a Jes\u00fas m\u00e1s que los dem\u00e1s disc\u00ed\u00adpulos y as\u00ed\u00ad lo profesa por tres veces (Jn 21, 1517). El sobrenombre de \u00abroca\u00bb que le impone Jes\u00fas (Mt 16, 18), es el s\u00ed\u00admbolo de su amor firme, total e inconmovible hacia \u00e9l.<\/p>\n<p>El amor a Jes\u00fas se demuestra cumpliendo sus mandamientos: \u00abSi me am\u00e1is, guardar\u00e9is mis mandamientos\u00bb (Jn 14, 15. 21), haciendo de sus ense\u00f1anzas norma de vida (Jn 14, 23), para permanecer en su amor, igual que \u00e9l cumple los mandamientos de su Padre y permanece en su amor (Jn 15, 9-10).<\/p>\n<p>El que ama a Jes\u00fas es amado por Dios y se convierte en santuario de la Trinidad Augusta (Jn 14,23).<\/p>\n<p>6. El amor fraterno<br \/>\nLos hombres tienen la obligaci\u00f3n de amarse, como una consecuencia de su naturaleza de amor.<\/p>\n<p>\u00abEl que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios; el que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor\u00bb (1 Jn 4, 7-8). Sin amor a los hombres, no hay amor a Dios. Y el amor a los hombres, hay que hacerlo desde el amor a Dios. \u00abQuien a su pr\u00f3jimo no ama, a Dios aborrece\u00bb (San Juan de la Cruz, A 176).<\/p>\n<p>El fundamento de nuestro amor es, al mismo tiempo, el amor que Dios nos tiene: \u00abSi Dios nos ha amado, tambi\u00e9n nosotros debemos amarnos unos a otros\u00bb (1 Jn 4, 11), y el amor que nosotros debemos tenerle a \u00e9l: \u00abHemos recibido de \u00e9l este mandato: que el que ama a Dios, ame tambi\u00e9n a su hermano\u00bb (1 Jn 4,21).<\/p>\n<p>6.1. amor-comuni\u00f3n<br \/>\nEste es el mandamiento de Jes\u00fas: \u00abAmaos los unos a los otros como yo os he amado\u00bb (Jn 15, 12. 17). Es su mandamiento nuevo. Y es nuevo, porque nadie, hasta Jes\u00fas, hab\u00ed\u00ada llegado tan lejos en la formulaci\u00f3n del amor, por su motivaci\u00f3n y por sus exigencias. Nos amamos porque \u00e9l nos ha amado, y debemos amarnos co\u00e9l nos ha amado. Esta es una caracter\u00ed\u00adstica propia del IV evangelio.<\/p>\n<p>El mandamiento nuevo es la s\u00ed\u00adntesis de todo el evangelio. El amor es un don del Padre que nos trae el Hijo para que se lo devolvamos al Padre a trav\u00e9s de sus hijos, nuestros hermanos. La vida cristiana exige pensar en los dem\u00e1s y en Dios hasta olvidarse de uno mismo.<\/p>\n<p>San Juan nos da una metaf\u00ed\u00adsica del amor que avanza de la siguiente manera: Dios es amor. Por tanto, todo lo que lleva el sello del amor presencializa al mismo Dios (1 Jn 4, 8). Dios ama al Hijo (Jn 3, 35; 10, 19). El Hijo nos ama a nosotros con ese mismo amor (Jn 13, 1; 15, 9). El Padre nos ama tambi\u00e9n porque nosotros amamos al Hijo (Jn 16, 20). Y como una consecuencia de estos amores, surge el amor fraterno (Jn 15, 12). La comuni\u00f3n con Cristo, mediante el amor, es el fundamento de la comuni\u00f3n con los hermanos tambi\u00e9n en el amor. El que ama a Dios tiene que amar a los hijos de Dios (1 Jn 5, 1).<\/p>\n<p>Seg\u00fan esto, la novedad del mandamiento nuevo radica en la nueva vida conseguida por el amor. Por eso, San Juan insiste en el comuni\u00f3n. El amor nos unifica unos y a otros, como unifica al Padre y al Hijo (Jn 17, 23-26). El amor cristiano se presenta como una derivaci\u00f3n de la fe. Vivir seg\u00fan la fe (caminar en la verdad) es vivir en el amor fraterno (caminar en el amor).<\/p>\n<p>San Juan lo ve todo en el plano de la uni\u00f3n con Cristo, de la vida nueva. Para entender el mandamiento nuevo, hay que tener en cuenta la dicotom\u00ed\u00ada de los dos mundos que \u00e9l distingue: el mundo de arriba y el mundo de abajo. El mandamiento nuevo se centra y tiene sus exigencias en el mundo de arriba, en el nacimiento nuevo. Este comuni\u00f3n no se extiende al mundo de abajo, no es un amor universal, sino un amor puramente cristiano referido a los hermanos en la fe, a los que tienen tambi\u00e9n el nacimiento nuevo mediante su uni\u00f3n con Cristo.<\/p>\n<p>Pero en este mundo de arriba, el amor tiene unos postulados absolutos, las mismas dimensiones que tiene el amor de Cristo. Tenemos que amarnos como \u00e9l nos am\u00f3, hasta morir unos por otros. Esa es la situaci\u00f3n l\u00ed\u00admite del cristiano con referencia a los dem\u00e1s cristianos. \u00abHemos conocido el amor en que \u00e9l ha dado su vida por nosotros; y nosotros debemos dar tambi\u00e9n la vida por nuestros hermanos\u00bb (1 Jn 3, 16).<\/p>\n<p>Esta disponibilidad a dar la vida por los hermanos es una fuerza que el cristiano posee por estar unido a Jes\u00fas y vivir en su amor. La apertura del amor queda as\u00ed\u00ad limitada al mundo de arriba. De una manera negativa San Juan advierte a los cristianos que no amen al mundo de abajo, ni a las cosas que hay en \u00e9l. Porque \u00absi alguno ama al mundo, el amor del Padre no est\u00e1 en \u00e9l\u00bb (1 Jn 2, 15).<\/p>\n<p>De todo esto se deduce que el amor fraterno cristiano difiere esencialmente del amor fraterno mundano. Porque el cristiano parte de un principio sobrenatural: pertenece a una familia de creyentes, en la que est\u00e1 integrado en plenitud, hasta dar su vida por los dem\u00e1s miembros.<\/p>\n<p>Estas motivaciones del amor nos enclaustran en el c\u00ed\u00adrculo de los cristianos, de los que viven en el mundo nuevo, y as\u00ed\u00ad podr\u00ed\u00adamos hablar del exclusivismo que San Juan pone en el amor. Es verdad que San Juan habla tambi\u00e9n del amor universal, pues el \u00abmundo\u00bb, con su complejidad de significado, al que tambi\u00e9n hay que amar, significa, a veces, el campo enemigo. Pero este amar desinteresado, que se impone sin motivaci\u00f3n alguna, es tan reducido que pr\u00e1cticamente queda eclipsado por el comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>En todo caso, cuando San Juan habla del comuni\u00f3n, est\u00e1 hablando de la fuerza vital que sostiene e impulsa la marcha religiosa del cristianismo, de la vida interior de la Iglesia. La Iglesia se mantiene viva por el amor y en el amor.<\/p>\n<p>San Juan habla de una manera positiva y no restrictiva. El no excluye nunca el otro amor, el amor a los que no tienen comuni\u00f3n con los cristianos. Por otra parte este amor, motivado desde la fe, se abre a la universalidad, pues el mandamiento nuevo se promulga en una perspectiva escatol\u00f3gica. Jes\u00fas lo proclama como su testamento, en un discurso que se refiere \u00ed\u00adntegramente al mundo futuro, en el que hay cabida para todos los hombres, al que todos est\u00e1n llamados y en el que todos deben realmente entrar. La universalidad del amor est\u00e1 impl\u00ed\u00adcita en que Cristo muri\u00f3 \u00abpor los pecados del mundo entero\u00bb (1 Jn 2, 2).<\/p>\n<p>Hay que decir, por fin, que para San Juan la se\u00f1al inequ\u00ed\u00advoca de poseer ya la vida eterna est\u00e1 en el amor: \u00abSabemos que hemos pasado de la muerte a la vida en que amamos a los hermanos; el que no ama permanece en la muerte\u00bb (1 Jn 3, 14; Jn 13, 35). Esta misma idea la repite bajo el s\u00ed\u00admbolo de la luz y de las tinieblas. Unas veces en lenguaje positivo: \u00abEl que ama a sus hermanos permanece en la luz\u00bb (1 Jn 2, 10) y otras de manera negativa: \u00abEl que odia a su hermano est\u00e1 en las tinieblas\u00bb (1 Jn 2, 11). El que no ama no es disc\u00ed\u00adpulo de Cristo, pues un cristiano que no ama es un imposible.<\/p>\n<p>6.2. amor universal<br \/>\nCuando los evangelios sin\u00f3pticos hablan del amor, parten de la ley mos\u00e1ica: \u00abAmar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n y con todas tus fuerzas&#8230; amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo, \u00e9stos dos mandamientos se resume toda la ley y los profetas\u00bb (Dt 6, 5; Mt 22, 38-39).<\/p>\n<p>Pero en el A. T. se entiende, en general, que el \u00abpr\u00f3jimo\u00bb es el conciudadano, el israelita: \u00abNo tomar\u00e1s venganza, ni guardar\u00e1s rencor a los de tu pueblo. Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb (Lev 19, 18). En el concepto de \u00abpr\u00f3jimo\u00bb ten\u00ed\u00ada tambi\u00e9n cabida el extranjero residente que estuviera plenamente incorporado a Israel, mediante un conocimiento perfecto de la ley y el compromiso de cumplirla, que hubiera sido circuncidado y hubiera recibido el bautismo, con lo que quedaba igualado a cualquier ciudadano israelita. El extranjero de paso, por el contario, era considerado como un gentil, al que hay que odiar y cuyo trato hay que evitar.<\/p>\n<p>Para los fariseos, \u00abpr\u00f3jimo\u00bb era s\u00f3lo un fariseo, todos los dem\u00e1s quedaban excluidos. Para muchos, los ap\u00f3statas, los herejes y los delatores no eran considerados como pr\u00f3jimos: \u00abOh Se\u00f1or, \u00bfno odio yo a quien te odia? \u00bfNo desprecio a quienes se alzan contra ti? S\u00ed\u00ad, los odio con un odio implacable, los tengo para m\u00ed\u00ad como enemigos\u00bb (Sal 139, 21-22). Para la generalidad tampoco lo eran, como lo demuestran estas palabras: \u00abSab\u00e9is que se dijo: Ama a tu pr\u00f3jimo y odia a tu enemigo\u00bb (Mt 5, 43); aunque la frase \u00abodia a tu enemigo\u00bb no est\u00e1 en el original de Lev 19, 18, expresa el com\u00fan sentir del pueblo jud\u00ed\u00ado.<\/p>\n<p>Los esenios mandaban \u00abamar a todos los hijos de la luz y odiar a todos los hijos de las tinieblas\u00bb.<\/p>\n<p>Para Pablo la ley se resume en un solo precepto: \u00abAmar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb (Gal 5, 14; Rom 13, 9). Amar al hombre es ya amar a Dios. Para \u00e9l, como para los Evangelios Sin\u00f3pticos, \u00abpr\u00f3jimo\u00bb son todos los seres humanos, jud\u00ed\u00ados y gentiles. El amor cristiano est\u00e1 abierto al mundo entero.<\/p>\n<p>Pero, \u00bfqui\u00e9n es mi pr\u00f3jimo? Esta es la pregunta que el doctor de la ley hizo a Jesucristo, el cual le contest\u00f3 con la par\u00e1bola del Buen Samaritano (Lc 10, 30-37). Pr\u00f3jimo es cualquier persona, sea de la nacionalidad que sea, todo el que est\u00e9 necesitado y al que hay obligaci\u00f3n de socorrer, como aquel hombre al que los bandidos dejaron medio muerto en el camino y al que s\u00f3lo atendi\u00f3 el samaritano, un enemigo mortal de los jud\u00ed\u00ados, y, en cierto sentido, un extranjero, pues los samaritanos eran jud\u00ed\u00ados con sangre pagana, unos renegados de la fe \u00fanica en Yav\u00e9 y de la pureza \u00e9tnica jud\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Pr\u00f3jimo, al que hay que amar, es tambi\u00e9n el enemigo: \u00abAmad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen\u00bb (Mt 5, 44). \u00abAmad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os calumnian\u00bb (Lc 6, 27-28). Jes\u00fas da tres razones para este amor a nuestros enemigos, perseguidores y calumniadores: 1) Dios distribuye sus bienes, el sol y la lluvia, sobre todos, sin distinci\u00f3n alguna, buenos y malos, justos y pecadores (Mt 5, 45). 2) Si amamos s\u00f3lo a los que nos aman, \u00bfqu\u00e9 m\u00e9rito podemos tener? \u00bfNo es eso proceder de manera ego\u00ed\u00adsta? \u00bfNo hacen eso los publicanos y los gentiles? 3) Si los publicanos y los gentiles, a los que se les consideraba como pecadores p\u00fablicos, habr\u00e1 que proceder de otra manera, habr\u00e1 que imitar a nuestro Padre que est\u00e1 en los cielos, obrar con imparcialidad, pues as\u00ed\u00ad demostrar\u00e1n que son efectivamente hijos de Dios.<\/p>\n<p>En los evangelios sin\u00f3pticos el amor es desinteresado, no est\u00e1 motivado como en Juan. Hay que amar, sin m\u00e1s. Se fijan, acaso con espectacularidad, en el amor a los enemigos, en el samaritano, en la oveja perdida, en la pecadora, en los publicanos, en las prostitutas. Juan se fija en L\u00e1zaro, en Marta, en Mar\u00ed\u00ada, en los disc\u00ed\u00adpulos. En Juan el c\u00ed\u00adrculo se reduce, pero el lazo de amor se aprieta, pues por los hermanos en la fe hay que dar la vida, exigencia que no piden los Sin\u00f3pticos.<\/p>\n<p>Del amor universal habla tambi\u00e9n el juicio final (Mt 25, 31-36). \u00abA la tarde te examinar\u00e1n en el amor\u00bb (San Juan de la Cruz, Av 59), del amor y del desamor, para con todo el mundo, pero concretado en los m\u00e1s necesitados y desfavorecidos. El juicio final es el examen sobre el serm\u00f3n de la monta\u00f1a, en el que Jes\u00fas proclam\u00f3 el amor universal. El amor operativo a todo el mundo, realizado o no realizado, decidir\u00e1 la suerte eterna.<\/p>\n<p>Se ha dicho que el acento hay que ponerlo en la motivaci\u00f3n del amor o del desamor, como si se tratara \u00fanicamente del amor al pr\u00f3jimo por amor a Dios, y no simplemente de amar, sin m\u00e1s referencias, contraponiendo el amor cristiano a la mera filantrop\u00ed\u00ada. Esto puede ser as\u00ed\u00ad, pero el texto no admite esa diferenciaci\u00f3n. El hombre es juzgado \u00fanicamente por su comportamiento con el pr\u00f3jimo, sin hacer referencia alguna a Dios. Dios, adem\u00e1s, no necesit\u00f3 nada del hombre. O si se quiere, lo necesita todo, pero en el hombre necesitado que es su propia imagen. El texto dice claramente que el que atiende al necesitado est\u00e1 atendiendo a Jesucristo, aunque esto no se le pase por la imaginaci\u00f3n. El hombre es imagen de Dios, en cierto sentido, la encarnaci\u00f3n de Dios. Por tanto, lo que se hace con el hombre, con cualquier hombre, pero de una manera especial con los m\u00e1s pobres, a los que Jesucristo, en este texto, nombra sus vicarios (\u00abtuve hambre y me disteis de comer&#8230;\u00bb), se hace con Dios.<\/p>\n<p>Advirtamos, por fin, que la condenaci\u00f3n es una consecuencia del desamor, de un pecado de omisi\u00f3n: \u00abTuve hambre y no me disteis de comer&#8230;\u00bb. Esto significa que, en definitiva, todos los pecados lo son contra el amor. El pecado est\u00e1 en no amar. Sin amor operativo no hay salvaci\u00f3n. No hay nada que pueda suplir a este amor pr\u00e1ctico.<\/p>\n<p>La perfecci\u00f3n cristiana no est\u00e1 en el cumplimiento de ciertos legalismos y f\u00f3rmulas externas de car\u00e1cter religioso que terminar\u00ed\u00adan por asfixiar el esp\u00ed\u00adritu aut\u00e9ntico de la vida espiritual, sino en la pr\u00e1ctica constante del amor fraterno. Esta perenne fidelidad al amor es la se\u00f1al de la pertenencia a Jesucristo: \u00abEn esto conocer\u00e1n que sois mis disc\u00ed\u00adpulos, en que os am\u00e1is unos a otros\u00bb (Jn 13, 35). El carnet de identidad del cristiano es el amor.<\/p>\n<p>7. Dos cantares al amor<br \/>\nEn el A. T. tenemos el \u00abCantar de los Cantares\u00bb, el poema m\u00e1s bello, el \u00fanico, porque es un canto al amor en todas sus dimensiones. El amor, que no encuentra nunca la expresi\u00f3n exacta de lo que es, recurre en \u00abEl Cantar\u00bb a las m\u00e1s extra\u00f1as y atrevidas ocurrencias de la fantas\u00ed\u00ada: un conjunto de bellas met\u00e1foras que entretienen con el juego del amor que nace y que muere, que recomienza y que se pierde, que se va trenzando y destrenzando caprichosamente, como ocurre sin cesar en la vida de los hombres. Y todo para decirnos que las relaciones de unos con otros y de todos con Dios se tienen que centrar en el amor. Sin \u00abEl Cantar de los Cantares\u00bb a la Biblia la faltar\u00ed\u00ada el coraz\u00f3n, no ser\u00ed\u00ada la Biblia, la Palabra de Dios.<\/p>\n<p>En el N. T. tenemos el himno al amor de 1 Cor 13, al que se le ha llamado \u00abEl Cantar de los Cantares\u00bb de la Nueva Alianza, una p\u00e1gina bell\u00ed\u00adsima que nos describe la naturaleza del amor, desde lo que no es a lo que es. El amor est\u00e1 por encima de todas las sabidur\u00ed\u00adas, de todos los poderes, de todas las virtudes y de todos los carismas.<\/p>\n<p>El amor no es envidioso, se alegra de la prosperidad ajena, no es jactancioso, no es altanero, no se cree superior a los dem\u00e1s; no es descort\u00e9s, no traspasa el decoro; no busca su inter\u00e9s, no codicia el dinero, est\u00e1 siempre disponible; no se irrita, no se altera, no guarda rencor; no tiene en cuenta el mal, todo lo perdona, todo lo olvida; no se alegra de las injusticias, de la lesi\u00f3n de los derechos humanos.<\/p>\n<p>El amor es paciente, lo aguanta, lo soporta todo; es benigno, amable, tranquilo, dulce, ama y es amable, se hace amar se alegra con la verdad, es decir, con la justicia social que es la verdad puesta en acto; todo lo excusa, no juzga a nadie, pues el juicio es cosa de Dios; todo lo cree, no es receloso, suspicaz o desconfiado, se f\u00ed\u00ada de los dem\u00e1s, no piensa mal de nadie; todo lo espera, espera, sobre todo, el triunfo del bien, de la justicia y de la verdad; todo lo soporta, no se deja abatir por el mal y por el sufrimiento, lo sufre todo con paciencia y con fortaleza; es el vinculo de la perfecci\u00f3n, en el que confluyen todas las virtudes. El amor es el lazo de uni\u00f3n de unos con otros y de todos con Dios. Donde se dice amor se puede poner Dios y Jes\u00fas de Nazareth. &gt; amor; amistad; fe; esperanza; mandamientos; pr\u00f3jimo; pecadores; enemigos; samaritano; extranjero; hermano.<\/p>\n<p>BIBL. \u2014 Z. J. ZEBRET, de la caridad, Herder, Barcelona, 1961; M. GARC\u00ed\u008dA CORDERO, \u00ed\u00ada de la Biblia, vol. III, BAC, Madrid, 1972; R. BuLTMANN, mandamiento cristiano del amor al pr\u00f3jimo, en y comprender 1, Studium, Madrid, 1974; C. CARRETO, que importa es amar, ed. Paulinas, Madrid, 1974; C. SPIcQ, en el Nuevo Testamento. An\u00e1lisis de textos, ed CARES, Madrid, 1977; S. RAMiREZ, esencia de la caridad, ed. San Esteban, Salamanca 1978; G. GEYER, , ed. Argos &#8211; Vergara, Barcelona, 1979; S. DE GUIDI, y amor, Diccionario Teol\u00f3gico Interdisciplinar, Salamanca, 1982; H. U. VON BALTHASAR, S\u00f3lo amor es digno de fe, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca, 1990.<\/p>\n<p><strong>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00ed\u0081gape (gr. ag\u00e1p&#8217;, generalmente traducido \u00abamor\u00bb; pero el t\u00e9rmino tambi\u00e9n se usaba para una fiesta de amor y caridad como la que se describe abajo). Comida en com\u00fan, conectada con sus cultos religiosos, que ten\u00ed\u00adan los cristianos primitivos para fomentar el amor fraternal. Parece que, en los primeros tiempos, en relaci\u00f3n con esa comida tambi\u00e9n &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/agape\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abAGAPE\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-4531","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4531","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4531"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4531\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4531"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4531"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4531"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}