{"id":4536,"date":"2016-02-05T00:30:25","date_gmt":"2016-02-05T05:30:25","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/angel\/"},"modified":"2016-02-05T00:30:25","modified_gmt":"2016-02-05T05:30:25","slug":"angel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/angel\/","title":{"rendered":"ANGEL"},"content":{"rendered":"<p>v. Esp\u00edritu, Mensajero, Ministro, Querub\u00edn, Seraf\u00edn<br \/>\nGen 19:1 llegaron, pues, los dos \u00e1 a Sodoma a la<br \/>\nGen 21:17 \u00e1 de Dios llam\u00f3 a Agar desde el cielo<br \/>\nGen 22:11 el \u00e1 de Jehov\u00e1 le dio voces desde el<br \/>\nGen 24:7 Jehov\u00e1 .. \u00e9l enviar\u00e1 su \u00e1 delante de ti<br \/>\nGen 28:12 \u00e1 de Dios que sub\u00edan y descend\u00edan<br \/>\nGen 32:1 y le salieron al encuentro \u00e1 de Dios<br \/>\nGen 48:16 el \u00c1 que me liberta de todo mal, bendiga<br \/>\nExo 3:2 se le apareci\u00f3 el \u00c1 de Jehov\u00e1 en una llama<br \/>\nExo 14:19 y el \u00e1 de Dios que iba delante del<br \/>\nExo 23:20 he aqu\u00ed yo env\u00edo mi \u00e1 delante de ti<br \/>\nNum 22:23 y el asna vio el \u00e1 de Jehov\u00e1, que<br \/>\nJdg 2:1 el \u00e1 de Jehov\u00e1 subi\u00f3 de Gilgal a Boquim<br \/>\nJdg 6:11 vino el \u00e1 de Jehov\u00e1, y se sent\u00f3 debajo<br \/>\nJdg 13:3 a esta mujer apareci\u00f3 el \u00e1 de Jehov\u00e1<br \/>\n1Sa 29:9 bueno ante mis ojos, como un \u00e1 de Dios<br \/>\n2Sa 19:27 mi se\u00f1or el rey es como un \u00e1 de Dios<br \/>\n2Sa 24:16 el \u00e1 extendi\u00f3 su mano sobre Jerusal\u00e9n<br \/>\n1Ki 13:18 un \u00e1 me ha hablado por palabra de<br \/>\n1Ki 19:5 un \u00e1 le toc\u00f3, y le dijo: Lev\u00e1ntate, come<br \/>\n2Ki 1:3 el \u00e1 de Jehov\u00e1 habl\u00f3 a El\u00edas tisbita<br \/>\n2Ki 19:35; Isa 37:36 sali\u00f3 el \u00e1 de Jehov\u00e1, y mat\u00f3<br \/>\n1Ch 21:15 envi\u00f3 Jehov\u00e1 el \u00e1 a Jerusal\u00e9n para<br \/>\nPsa 8:5 le has hecho poco menor que los \u00e1, y lo<br \/>\nPsa 34:7 el \u00e1 de Jehov\u00e1 acampa alrededor de los<br \/>\nPsa 35:5 sean como .. y el \u00e1 de Jehov\u00e1 los acose<br \/>\nPsa 91:11 pues a sus \u00e1 mandar\u00e1 acerca de ti, que<br \/>\nPsa 103:20 bendecid a Jehov\u00e1, vosotros sus \u00e1<br \/>\nPsa 148:2 alabadle, vosotros todos sus \u00e1<br \/>\nEcc 5:6 ni digas delante del \u00e1, que fue ignorancia<br \/>\nIsa 63:9 y el \u00e1 de su faz los salv\u00f3; en su amor<br \/>\nDan 3:28 bendito sea el Dios .. que envi\u00f3 su \u00e1<br \/>\nDan 6:22 mi Dios envi\u00f3 su \u00e1, el cual cerr\u00f3 la<br \/>\nHos 12:4 venci\u00f3 al \u00e1, y prevaleci\u00f3; llor\u00f3, y le<br \/>\nZec 1:9 y me dijo el \u00e1 que hablaba conmigo<br \/>\nZec 3:1 Josu\u00e9 .. estaba delante del \u00e1 de Jehov\u00e1<br \/>\nZec 4:5 el \u00e1 que hablaba .. me dijo: \u00bfNo sabes<br \/>\nMal 3:1 vendr\u00e1 .. el \u00e1 del pacto, a quien dese\u00e1is<br \/>\nMat 1:20 un \u00e1 del Se\u00f1or le apareci\u00f3 en sue\u00f1os<br \/>\nMat 4:6; Luk 4:10 a sus \u00e1 mandar\u00e1 acerca de ti<br \/>\nMat 4:11 le dej\u00f3; y he aqu\u00ed vinieron \u00e1 y le serv\u00edan<br \/>\nMat 13:39 fin del siglo; y los segadores son los \u00e1,<br \/>\nMat 13:41 enviar\u00e1 el Hijo del Hombre a sus \u00e1<br \/>\nMat 16:27 vendr\u00e1 en la gloria de .. con sus \u00e1, y<br \/>\nMat 18:10 sus \u00e1 .. ven siempre el rostro de mi<br \/>\nMat 22:30; Mar 12:25 ser\u00e1n como los \u00e1 de Dios<br \/>\nMat 24:31 enviar\u00e1 sus \u00e1 con gran voz de trompeta<br \/>\nMat 24:36 ni aun los \u00e1 de los cielos, sino s\u00f3lo mi<br \/>\nMat 25:31 el Hijo .. y todos los santos \u00e1 con \u00e9l<br \/>\nMat 26:53 no me dar\u00eda m\u00e1s de doce legiones de \u00e1?<br \/>\nMat 28:2 un \u00e1 del Se\u00f1or descendiendo del cielo<br \/>\nMar 1:13 estaba con las fieras; y los \u00e1 le serv\u00edan<br \/>\nLuk 1:11 y se le apareci\u00f3 un \u00e1 del Se\u00f1or puesto en<br \/>\nLuk 2:9 he aqu\u00ed, se les present\u00f3 un \u00e1 del Se\u00f1or<br \/>\nLuk 15:10 hay gozo delante de los \u00e1 de Dios por<br \/>\nLuk 16:22 muri\u00f3 .. y fue llevado por los \u00e1 al seno<br \/>\nLuk 20:36 pues son iguales a los \u00e1, y son hijos de<br \/>\nLuk 22:43 y se le apareci\u00f3 un \u00e1 del cielo para<br \/>\nLuk 24:23 visi\u00f3n de \u00e1, quienes dijeron que \u00e9l vive<br \/>\nJoh 1:51 los \u00e1 de Dios que suben y descienden<br \/>\nJoh 5:4 un \u00e1 descend\u00eda de tiempo en tiempo al<br \/>\nJoh 12:29 otros dec\u00edan: Un \u00e1 le ha hablado<br \/>\nJoh 20:12 y vio a dos \u00e1 con vestiduras blancas<br \/>\nAct 5:19 un \u00e1 del Se\u00f1or, abriendo de noche las<br \/>\nAct 6:15 vieron su rostro como el rostro de un \u00e1<br \/>\nAct 7:53 recibisteis la ley por disposici\u00f3n de \u00e1<br \/>\nAct 8:26 un \u00e1 del Se\u00f1or habl\u00f3 a Felipe, diciendo<br \/>\nAct 10:3 vio .. que un \u00e1 de Dios entraba donde \u00e9l<br \/>\nAct 12:7 se present\u00f3 un \u00e1 del Se\u00f1or, y una luz<br \/>\nAct 23:8 dicen que no hay .. ni \u00e1, ni esp\u00edritu<br \/>\nAct 27:23 ha estado conmigo el \u00e1 del Dios de<br \/>\nRom 8:38 ni \u00e1, ni principados, ni potestades, ni lo<br \/>\n1Co 4:9 ser espect\u00e1culo al mundo, a los \u00e1 y a los<br \/>\n1Co 6:3 \u00bfo no sab\u00e9is que hemos de juzgar a los \u00e1?<br \/>\n2Co 11:14 Satan\u00e1s se disfraza como \u00e1 de luz<br \/>\nGal 1:8 nosotros, o un \u00e1 .. os anunciare otro<br \/>\nCol 2:18 afectando humildad y culto a los \u00e1<br \/>\n2Th 1:7 se manifieste .. con los \u00e1 de su poder<br \/>\n1Ti 3:16 Dios fue .. visto de los \u00e1, predicado a<br \/>\n1Ti 5:21 te encarezco delante de Dios y .. sus \u00e1<br \/>\nHeb 1:4 hecho tanto superior a los \u00e1, cuanto<br \/>\nHeb 1:7 el que hace a sus \u00e1 esp\u00edritus, y a sus<br \/>\nHeb 2:2 si la palabra dicha por .. los \u00e1 fue firme<br \/>\nHeb 2:7 le hiciste un poco menor que los \u00e1; le<br \/>\nHeb 2:16 porque ciertamente no socorri\u00f3 a los \u00e1<br \/>\nHeb 12:22 a la compa\u00f1\u00eda de muchos millares de \u00e1<br \/>\nHeb 13:2 algunos, sin saberlo, hospedaron \u00e1<br \/>\n1Pe 1:12 cosas en las cuales anhelan mirar los \u00e1<br \/>\n1Pe 3:22 y a \u00e9l est\u00e1n sujetos \u00e1, autoridades y<br \/>\n2Pe 2:4 si Dios no perdon\u00f3 a los \u00e1 que pecaron<br \/>\n2Pe 2:11 \u00e1 .. no pronuncian juicio de maldici\u00f3n<br \/>\nJud 1:6 a los \u00e1 que no guardaron su dignidad, sino<br \/>\nRev 1:20 las siete estrellas son los \u00e1 de las siete<br \/>\nRev 5:2 a un \u00e1 fuerte que pregonaba a gran voz<br \/>\nRev 5:11 o\u00ed la voz de muchos \u00e1 alrededor del trono<br \/>\nRev 7:1 desp\u00faes de esto vi a cuatro \u00e1 en pie sobre<br \/>\nRev 7:2 vi .. a otro \u00e1 que sub\u00eda de donde sale el<br \/>\nRev 7:11 los \u00e1 estaban en pie alrededor del trono<br \/>\nRev 8:2 los siete \u00e1 que estaban en pie ante Dios<br \/>\nRev 9:14 desata a los cuatro \u00e1 que est\u00e1n atados<br \/>\nRev 10:1; Rev 18:1; Rev 20:1 vi descender del cielo a otro \u00e1<br \/>\nRev 12:7 Miguel y sus \u00e1 .. contra .. drag\u00f3n y sus \u00e1<br \/>\nRev 14:6 vi volar .. otra \u00e1, que ten\u00eda el evangelio<br \/>\nRev 15:1 vi .. siete \u00e1 que ten\u00edan las siete plagas<br \/>\nRev 15:6 del templo salieron los siete \u00e1 que ten\u00edan<br \/>\nRev 16:5 o\u00ed al \u00e1 de las aguas, que dec\u00eda: Justo eres<br \/>\nRev 18:21 y un \u00e1 poderoso tom\u00f3 una piedra, como<br \/>\nRev 19:17 vi a un \u00e1 que estaba en pie en el sol<br \/>\nRev 21:12 y en las puertas, doce \u00e1, y nombres<br \/>\nRev 22:8 me postr\u00e9 para adorar a los pies del \u00e1<br \/>\nRev 22:16 he enviado mi \u00e1 para daros testimonio<\/p>\n<hr>\n<p>\u00ed\u0081ngel  (heb. mal&#8217;\u00e2k, \u00abmensajero\u00bb; gr. \u00e1nguelos, \u00abmensajero\u00bb). Ser sobrenatural, creado por Dios y superior al hombre, que act\u00faa como representante o mensajero de Dios.  Hay pasajes b\u00ed\u00adblicos en los que mal&#8217;\u00e2k y \u00e1nguelos no se refieren a seres sobrenaturales, sino a profetas u otras personas que cumpl\u00ed\u00adan las funciones 56 de \u00abmensajeros\u00bb (2Sa 3:14; Eze 23:16; Hag. 1:13; Mat 11:10; Luk 7:24; etc.).  Hay otros textos en los cuales parece que los t\u00e9rminos se aplican a Cristo (Exo 23:20; etc.).  En las versiones espa\u00f1olas a veces se usan expresiones como \u00abvar\u00f3n\u00bb, \u00abmi \u00e1ngel\u00bb y otras similares para los t\u00e9rminos hebreo y griego.  Tambi\u00e9n se emplean frases (ben\u00ea &#8216;El\u00f4h\u00eem, ben\u00ea, &#8216;El\u00eem, \u00abhijos de Dios\u00bb; etc.) para nombrar a los ej\u00e9rcitos ang\u00e9licos. La existencia y actividad de los \u00e1ngeles se da por sentada en toda la Biblia.  En cuanto a su naturaleza se nos dice que son seres espirituales (Heb 1:7, 14), se hacen visibles a los hombres (Jdg 13:6), son poderosos (Psa 103:20), no se casan (Mat 22:30), etc. (sus alas -que los artistas de todos los tiempos han adosado a sus cuerpos- se deducen de pasajes como Isa 6:2-6 y Dan 9:21). Forman el ej\u00e9rcito estelar de Jehov\u00e1 (Psa 148:1-5; Job 38:7; Jdg 5:20; Isa 40:26) y su n\u00famero es incalculable (Dan 7:10, aram. mal&#8217;\u00e2k; Rev 5:11; etc.).  En las Escrituras can\u00f3nicas se mencionan a Miguel* y a Gabriel.* La palabra \u00ab\u00e1ngel\u00bb aparece por primera vez en Gen 16:7-12, donde se describe el ministerio del \u00ab\u00e1ngel de Jehov\u00e1\u00bb* a la fugitiva Agar. Los \u00e1ngeles avisaron a Lot de la destrucci\u00f3n inminente de Sodoma (19:1).  Jacob vio \u00ab\u00e1ngeles de Dios\u00bb que sub\u00ed\u00adan y bajaban entre la tierra y el cielo (28:12), y en su ancianidad reflexion\u00f3 acerca del \u00ab\u00ed\u0081ngel que me liberta de todo mal\u00bb (48:16).  \u00ed\u0081ngeles se le aparecieron a Mois\u00e9s (Exo 3:2), condujeron a Israel (14:19; 23:23), frustraron a Balaam (Num 22:22), dieron una tarea a Gede\u00f3n (Jdg 6:11), prometieron un hijo a Manoa (13:3), amenazaron con destruir al pueblo de David (2Sa 24:16), sirvieron a El\u00ed\u00adas (1Ki 19:5), destruyeron al ej\u00e9rcito asirio (2Ki 19:35), salvaron a Daniel de los leones (Dan 6:22), y dieron mensajes prof\u00e9ticos a Zacar\u00ed\u00adas y a otros profetas (Zec 1:9).  En algunos casos es dif\u00ed\u00adcil distinguir entre la intervenci\u00f3n directa de Dios, Cristo y los \u00e1ngeles, lo que destaca la unidad que existe entre los seres celestiales. Las referencias a \u00e1ngeles en relaci\u00f3n con la vida de Jes\u00fas son muchas.  Los \u00e1ngeles dirigieron a los padres de Jes\u00fas (Mat 1:20; 2:13, 19), cantaron en coro la noche de su nacimiento (Luk 2:13), lo sirvieron en el monte de la Tentaci\u00f3n (Mat 4:11), hicieron rodar la piedra que guardaba su sepultura (28:2) y proclamaron al Cristo resucitado (vs 5-7).  Jes\u00fas se refiri\u00f3 muchas veces a los \u00e1ngeles durante su ense\u00f1anza (Mat 13:41; 18:10; 22:30; 25:41; Luk 15:10), y dej\u00f3 bien en claro que son un orden superior y diferente de seres en comparaci\u00f3n con los hombres (Mat 22:30; Mar 12:25); tambi\u00e9n ense\u00f1\u00f3 acerca de la existencia de \u00e1ngeles malos (Mat 25:41). Los \u00e1ngeles sirvieron a la iglesia cristiana primitiva.  Abrieron las puertas de la c\u00e1rcel (Hch, 5:19; 12:7-11), guiaron las labores misioneras (8:26), impresionaron a los no cristianos para que preguntaran acerca del evangelio (10:1-7), aparecieron a Pablo durante la tormenta en el mar (27:23) y estuvieron junto a Juan durante sus visiones apocal\u00ed\u00adpticas (Rev 1:1). El libro del Apocalipsis menciona a los \u00e1ngeles m\u00e1s de 70 veces.  El autor vio \u00e1ngeles que rodeaban el trono (Rev 5:11), tocaban trompetas (8:2, 6), llevaban mensajes (7:2, 3), ejecutaban juicios (cp 16) y recog\u00ed\u00adan la mies en los d\u00ed\u00adas finales (14:19).  Un gran n\u00famero    de los actores en el drama del Apocalipsis son \u00e1ngeles. Tal vez el texto m\u00e1s definitivo con respecto a los \u00e1ngeles sea Heb 1:7, 14.  Desde el punto de vista del ser humano, el servicio de los \u00e1ngeles al hombre es de la mayor importancia.  La eternidad revelar\u00e1 la amplitud de las funciones de estos seres en relaci\u00f3n con el universo.  La relaci\u00f3n entre los \u00e1ngeles y los hombres en el plan de salvaci\u00f3n indica la posibilidad de una relaci\u00f3n especial entre ellos durante la eternidad.  Los hombres en la eternidad ser\u00e1n como \u00ab\u00e1ngeles\u00bb (Luk 20:36; cf Mat 22:30).  V\u00e9anse \u00ed\u0081ngel de Jehov\u00e1; Querub\u00ed\u00adn; Seraf\u00ed\u00adn. \u00ed\u0081ngel de Jehov\u00e1. Expresi\u00f3n com\u00fan, tanto en el AT como en el NT, para designar a seres sobrenaturales enviados por Dios a los hombres para aconsejarlos, advertirlos, consolarlos, dirigirlos y ayudarlos.  Un \u00ab\u00ed\u0081ngel de Jehov\u00e1\u00bb es, por lo tanto, un mensajero de Dios no s\u00f3lo en el sentido de que pertenece al Se\u00f1or y que es fiel a \u00e9l, sino, m\u00e1s particularmente, de que viene como mensajero enviado por Dios con un mensaje de Dios.  Pareciera que a veces se habla de Cristo como \u00abel \u00e1ngel de Jehov\u00e1\u00bb (Exo 3:2, 4; Zec 3:1, 2; cf Gen 32:24, 30; Exo 23:20, 21; 32:34; 33:14; Jos 5:13-15; Mal 3:1; Act 7:35). V\u00e9ase \u00ed\u0081ngel. \u00ed\u0081ngel del abismo. V\u00e9ase Infierno (I.A). \u00ed\u0081ngulos de la Tierra, Cuatro  (gr. t\u00e1s t\u00e9ssaras g\u00ed\u2021n\u00ed\u00adas tes gues). Frase que, en Rev 7:1 y 20:8, muy probablemente se refiera a los 4 puntos cardinales de la Tierra.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Evang\u00e9lico<\/b><\/p>\n<p>traducci\u00f3n griega, angelos, mensajero, enviado, del t\u00e9rmino hebreo malak, en lat\u00ed\u00adn angelus. Tanto en el A. T. como en el N. T. esta palabra aparece innumerables veces. En algunos casos se usa para significar simplemente un mensajero Jb 1, 14; 1 R 19, 2; 1 S 11, 3; Lc 7,  24 y 9, 52. Se les dice as\u00ed\u00ad a los profetas Is 42, 19; Ag 1, 13. El a. como un esp\u00ed\u00adritu perfecto, sobrenatural, superior al hombre e inferior al Hijo de Dios Hb 1, 5-14, que est\u00e1 al servicio de Dios Jb 4, 18; Is 6, 2-6; Lc 1, 19; mensajero y ejecutor de voluntad divina, intermediario entre Dios y el hombre Jb 33, 23. A los \u00e1ngeles se les llama \u2020\u0153hijos de Dios\u2020\u009d, creados Col 1, 16, antes que el mundo, Jb 1, 6; 2, 1 y 38, 7, seres superiores que forman parte de la corte de Yahv\u00e9h, aunque la versi\u00f3n de los Setenta traduce \u2020\u0153\u00e1ngeles de Dios\u2020\u009d, cf. Gn 6, 1-4 y 28, 12; Sal 29, 1; 82, 1; 89, 7.<\/p>\n<p>Antes de la conquista de Jeric\u00f3 sucedi\u00f3 la teofan\u00ed\u00ada de Josu\u00e9, en que los \u00e1ngeles se llaman el \u2020\u0153ej\u00e9rcito de Yahv\u00e9h\u2020\u009d Jos 5, 14. tambi\u00e9n como los \u2020\u0153santos de Yahv\u00e9h\u2020\u009d, el \u2020\u0153ej\u00e9rcito santo\u2020\u009d Jb 5, 1; Dn 8, 13; Za 14, 5.<\/p>\n<p>El n\u00famero de los \u00e1ngeles es incalculable Dn 7,10; Mt 26, 53; Lc 2, 13; Hb 12, 22-23. De todos los a., s\u00f3lo se mencionan tres por su nombre: Miguel, \u2020\u0153uno de los primeros pr\u00ed\u00adncipes\u2020\u009d, Dn 10, 13; Judas 9; Rafael, el gu\u00ed\u00ada de Tob\u00ed\u00adas, que lo acompa\u00f1\u00f3 bajo el nombre de Azar\u00ed\u00adas, Tb 5, 4 ss y 12, 15; Gabriel, Lc 1, 19 y 26. Existen dentro de los \u00e1ngeles: serafines y querubines, principados y potestades Is 6, 2-6; Ez 10, 1; Col 1, 16, as\u00ed\u00ad como tambi\u00e9n arc\u00e1ngeles 1 Ts 4, 16; Judas 9. En relaci\u00f3n con Cristo, \u00e9ste es llamado el \u00ed\u0081. de la Alianza, es decir, el mensajero del pacto, Ml 3, 1.<\/p>\n<p>Un \u00e1. anunci\u00f3 a Mar\u00ed\u00ada que concebir\u00ed\u00ada a Jesucristo Lc 1  26 ss, asimismo un \u00e1. anunci\u00f3 al mundo el nacimiento del Salvador, Cristo Se\u00f1or, Lc 2, 8   14. Un \u00e1. protegi\u00f3 a Cristo ni\u00f1o cuando Herodes quiso matarlo Mt 2, 13.<\/p>\n<p>Los \u00e1ngeles se acercaron a servir a Cristo cuando el diablo se retir\u00f3  tras tentarlo, Mt 4, 11. Los \u00e1. est\u00e1n a su disposici\u00f3n para defenderlo Mt 26,  53; Jn 18, 36. En la agon\u00ed\u00ada del huerto de los olivos, un \u00e1. lleg\u00f3 a confortar a Jes\u00fas Lc 22, 43. El a. del Se\u00f1or hizo rodar la piedra del sepulcro del Se\u00f1or y anunci\u00f3 a las dos Mar\u00ed\u00adas, que visitaban la tumba el s\u00e1bado, la resurrecci\u00f3n de Cristo Mt 28, 1-8. Dos \u00e1ngeles anuncian a los ap\u00f3stoles la parus\u00ed\u00ada o segunda venida de Cristo Hch 1, 10-11.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con los cristianos los \u00e1ngeles cumples diferentes misiones: como custodios o, como dice la tradici\u00f3n, \u00ed\u0081ngeles de la Guarda, Mt 18,  10; Lc 16, 22; Hch 12, 15; Hb 1, 14; comprometidos en la salvaci\u00f3n de los hombres Lc 15, 7-10; 1 P 1, 12; Mt 13, 39; Ap 14, 6-7. Tambi\u00e9n encontramos en las Escrituras los \u00e1. del mal, que se rebelaron contra Dios y fueron arrojados al infierno Mt 25, 41; 2 Co 12, 7; 2 P 2, 4; Ap 12, 7-9.<\/p>\n<p>Abundante es en la Escritura la expresi\u00f3n \u2020\u0153\u00ed\u0081. de Yahv\u00e9h\u2020\u009d \u2020\u0153\u00ed\u0081. del Se\u00f1or\u2020\u009d,  \u2020\u0153\u00ed\u0081. de Dios\u2020\u009d, para indicar un enviado directo de Dios o la intervenci\u00f3n extraordinaria del Se\u00f1or, cuando el mismo Dios que se presenta en forma visible al hombre. Tal le sucedi\u00f3 a Agar, cuando el \u00ed\u0081. del Se\u00f1or le anunci\u00f3 en el desierto el nacimiento de su hijo Ismael Gn 16, 7-13; y otra vez en el desierto tras haber sido echada de casa de Abraham junto con su hijo Gn 21, 17-20. El \u00ed\u0081. del Se\u00f1or detiene el cuchillo de Abraham cuando \u00e9ste se dispon\u00ed\u00ada a sacrificar a su hijo Isaac por orden de Yahv\u00e9h Gn 22, 11-18. El \u00ed\u0081. de Dios se le apareci\u00f3 en un sue\u00f1o a Jacob, antes de que \u00e9ste huyera de su suegro Lab\u00e1n Gn 31, 11 ss; el \u00ed\u0081. que rescat\u00f3 a Jacob Gn 48-15 ss. El \u00ed\u0081. de Yahv\u00e9h se le aparece a Mois\u00e9s en forma de zarza ardiente Ex 3, 1 ss. El \u00ed\u0081. de Yahv\u00e9h se le aparece a Gede\u00f3n bajo el terebinto de Ofr\u00e1 Jc 6, 11-23.<\/p>\n<p>El \u00ed\u0081. Se\u00f1or se le aparece en sue\u00f1os a Jos\u00e9 para decirle que el fruto del  vientre de Mar\u00ed\u00ada es obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo Mt 1, 20-24.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>(gr., angelos, mensajero). Ser sobrenatural, celestial, un poco m\u00e1s alto en dignidad que el hombre. Su creaci\u00f3n (Psa 148:2-5; Col 1:16) fue por cierto antes de la creaci\u00f3n del hombre (Job 38:7). Los \u00e1ngeles son descritos como esp\u00ed\u00adritus (Heb 1:14). Su inteligencia y fuerza sobrehumana no son ilimitadas (Mat 24:36; 1Pe 1:12; Psa 103:20; 2Th 1:7; 2Pe 2:11). Son distintos del ser humano (1Co 6:3; Heb 1:14) y no se casan ni se mueren (Luk 20:34-36). Siendo una gran multitud (Rev 5:11), son de diversos rangos y dotes (Col 1:16), pero s\u00f3lo uno, Miguel, es llamado arc\u00e1ngel en las Escrituras (Jud 1:9). Tanto los \u00e1ngeles buenos como los malos est\u00e1n muy bien organizados (Rom 8:38; Eph 1:21; Eph 3:10; Col 1:16; Col 2:15).<\/p>\n<p>Los \u00e1ngeles fueron creados santos (Gen 1:31; Jud 1:6), pero algunos cayeron en pecado antes de que Satan\u00e1s tentara a Eva (2Pe 2:4; Jud 1:6). Su ca\u00ed\u00adda fue por su rebeli\u00f3n intencional contra Dios que result\u00f3 en que perdieran su santidad. Se corrompieron y fueron confirmados en la maldad.<\/p>\n<p>Algunos est\u00e1n en el infierno hasta el d\u00ed\u00ada del juicio (2Pe 2:4); a otros se les ha dejado en libertad para oponerse por un tiempo a la obra de Dios (Mat 25:41).<\/p>\n<p>Los \u00e1ngeles buenos est\u00e1n en la presencia de Dios y le adoran (Mat 18:10; Heb 1:6; Rev 5:11). Asisten, protegen y libran al pueblo de Dios (Gen 19:11; Psa 91:11; Dan 3:28; Dan 6:22; Act 5:19; Heb 1:14). Guiaron a Felipe a ir al desierto (Act 8:26) y alentaron a Pablo en Corinto (Act 27:23-24). A veces interpretan la voluntad de Dios al pueblo (Dan 7:16; Dan 10:5, Dan 10:11; Zec 1:9, Zec 1:13-14, Zec 1:19), y ejecutan la voluntad de Dios en individuos y naciones (Gen 19:12-13; 2Sa 24:16; Eze 9:2, Eze 9:5, Eze 9:7; Act 12:23). Los asuntos de las naciones son guiados por ellos (Dan 10:12-13, Dan 10:20). Dios los usa para castigar a sus enemigos (2Ki 19:35; Act 12:23).<\/p>\n<p>Los \u00e1ngeles ocuparon un lugar importante en la vida y ministerio de Cristo. Se aparecieron a Mar\u00ed\u00ada, Jos\u00e9 y los pastores, y ministraron a Jes\u00fas despu\u00e9s de la tentaci\u00f3n (Mat 4:11). Un \u00e1ngel le dio fuerzas en el huerto (Luk 22:43); uno quit\u00f3 la piedra de la tumba (Mat 28:2-7); y con \u00e9l estuvieron en su ascensi\u00f3n (Act 1:10-11).<\/p>\n<p>A fin de contrariar a Dios y de frustrar su voluntad y sus planes, los \u00e1ngeles malos luchan por separar de Dios a los creyentes (Rom 8:38) y presentan oposici\u00f3n a los \u00e1ngeles buenos en su obra (Dan 10:12-13).<\/p>\n<p>Entorpecen el bienestar temporal y eternal del hombre por medio de un control limitado sobre fen\u00f3menos naturales (Job 1:12-13, Job 1:19; Job 2:7), causando enfermedades (Luk 13:11, Luk 13:16; Act 10:38; 2Co 12:7), tentando al hombre para que peque (Mat 4:3; Joh 13:27; 1Pe 5:8) y propagando falsas doctrinas (1Ki 22:21-23; 2Th 2:2; 1Ti 4:1). Pero no pueden ejercer sobre las personas ning\u00fan poder moral independientemente de la voluntad humana, y sea cual fuere el poder que tienen, \u00e9ste se limita a la voluntad permisiva de Dios.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>tip, ANGE DOCT TIPO<\/p>\n<p>ver, TEOFAN\u00ed\u008dA Las palabras \u00abmalac\u00bb (heb.) y \u00abangelos\u00bb (gr.) significan \u00abmensajero\u00bb. Se designan as\u00ed\u00ad los seres espirituales inteligentes un poco superiores al hombre (cp. Sal. 8:6; He. 2:7), que son mencionados constantemente en las Escrituras como mensajeros de Dios, tanto como portadores de buenas nuevas como ejecutores de los juicios de Dios. Poco es lo que sabemos de su naturaleza: \u00abCiertamente de los \u00e1ngeles dice: El que hace a sus \u00e1ngeles esp\u00ed\u00adritus, y a sus ministros llama de fuego\u00bb (He. 1:7). Hay evidentes gradaciones de rango entre ellos, descritas como principados y potestades, de los que Cristo, como Hombre, es ahora la Cabeza (Col. 2:10). En dos ocasiones nos encontramos con \u00abarc\u00e1ngel\u00bb.La voz de un arc\u00e1ngel acompa\u00f1ar\u00e1 el arrebatamiento de la iglesia (1 Ts. 4:16). El arc\u00e1ngel Miguel luch\u00f3 con Satan\u00e1s sobre el cuerpo de Mois\u00e9s (Jud. 9). El con sus \u00e1ngeles luchar\u00e1 contra el drag\u00f3n y sus \u00e1ngeles, arroj\u00e1ndolos fuera del cielo (Ap. 12:7, 8). Gabriel es el \u00fanico otro nombre de un \u00e1ngel que nos haya sido revelado en las Escrituras; se apareci\u00f3 a Daniel, a Zacar\u00ed\u00adas y a Mar\u00ed\u00ada; dijo que estaba en la presencia de Dios (Dn. 8:16; 9:21; Lc. 1:19, 26). Aunque no somos conscientes de la presencia de los \u00e1ngeles, sabemos que son esp\u00ed\u00adritus ministradores enviados para servicio a favor de los que ser\u00e1n herederos de la salvaci\u00f3n (He. 1:14; cp. Sal. 34:7). Tambi\u00e9n sirvieron al Se\u00f1or mientras El anduvo aqu\u00ed\u00ad abajo (Mt. 4:11; Mr. 1:13; Lc. 22:43). Hay \u00abmir\u00ed\u00adadas\u00bb de estos \u00e1ngeles (Mt. 26:53; He. 12:22; Ap. 5:11), y son descritos como \u00abpoderosos\u00bb, \u00absantos\u00bb, \u00abescogidos\u00bb (2 Ts. 1:7; Mr. 8:38; 1 Ti. 5:21); no se casan (Mr. 12:25). No se nos dice cu\u00e1ndo fueron creados, pero es indudable que son ellos los mencionados como los \u00abhijos de Dios\u00bb que clamaban gozosos cuando Dios creaba la tierra (Jb. 38:4-7). La Ley fue dada por ministerio de los \u00e1ngeles (Hch. 7:53; G\u00e1. 3:19; Sal. 68:17); participaron en la proclamaci\u00f3n del nacimiento del Salvador (Lc. 2:8-14); se hallaron presentes en la Resurrecci\u00f3n (Mt. 28:2; Jn. 20:12). Los \u00e1ngeles no son los depositarios de la revelaci\u00f3n ni de los consejos de Dios. Anhelan mirar en las cosas de que da testimonio el Esp\u00ed\u00adritu de Cristo en los profetas, y que han sido anunciadas por los ap\u00f3stoles en el poder del mismo Esp\u00ed\u00adritu (1 P. 1:12). El mundo venidero no ser\u00e1 puesto en sujeci\u00f3n a ellos, sino bajo el hombre en la persona del Hijo del hombre (He. 2:5-8), y los santos juzgar\u00e1n a los \u00e1ngeles (1 Co. 6:3). Es por ello tan s\u00f3lo una falsa humildad la que ense\u00f1ar\u00ed\u00ada a dar culto a los \u00e1ngeles (Col. 2:18). Cuando Juan se postr\u00f3 para adorar al \u00e1ngel en la isla de Patmos, abrumado por las cosas que le hab\u00ed\u00adan sido reveladas, fue refrenado en dos ocasiones de adorar a su \u00abconsiervo\u00bb (Ap. 19:10; 22:9). En Sal. 8:5 la palabra usada es \u00abelohim\u00bb, \u00abDios\u00bb, d\u00e1ndosele este nombre a los \u00e1ngeles como Sus representantes (cp. Sal. 82:6).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nUn ser celestial, que est\u00e1 al servicio de Dios para las misiones que El tenga a bien encomendarle. Los \u00e1ngeles, inaccesibles a la percepci\u00f3n humana, constituyen un mundo misterioso, pero real.<\/p>\n<p>1. El \u00e1ngel de Dios en el A. T. se identifica frecuentemente con el mismo Dios. Se trata, en esos casos, de un modo concreto de teofan\u00ed\u00adas (Gen 24,7; Ex 32,34; Mal 3,1; 2 Sam 24,26). En el N. T. se conservan reminiscencias de estas expresiones (Mt 1,20; 28,2).<\/p>\n<p>2. Los \u00e1ngeles en el A. T. son los servidores de Dios (Job 4,18), son \u00ablos santos\u00bb (Job 5,1), los hijos de Dios (Sal 29,1). Los querubines rodean el trono de Dios (Sal 80,2) y llevan su carro (Ez 10,1), guardan sus dominios (Gen 3,24). Los serafines (los ardientes) cantan su gloria (Is 6,3). Se trata de un ej\u00e9rcito celeste a las \u00f3rdenes de Dios para gobernar el mundo, intermediarios entre el cielo y la tierra. Bajan y suben de un sitio a otro, como lo hicieron en la escala de Jacob (Jn 1,51). Hay \u00e1ngeles buenos y \u00e1ngeles malos, bienhechores y exterminadores. Entre unos y otros existe una clara oposici\u00f3n. Tienen un nombre significativo de la funci\u00f3n que realizan: Rafael (Dios cura), Miguel (\u00bfqui\u00e9n como Dios?), Gabriel (h\u00e9roe de Dios). En el A. T. se formula claramente la existencia de los \u00e1ngeles, pero sus denominaciones y representaciones tienen un marcado signo simb\u00f3lico de dif\u00ed\u00adcil interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p>3. El N. T. habla de arc\u00e1ngeles, querubines, tronos, dominaciones, principados, potestades, virtudes. Los \u00e1ngeles tienen una especial relaci\u00f3n con Jes\u00fas en los momentos importantes de su vida. En la encarnaci\u00f3n (Mt 1,20; Lc 1,26); en el nacimiento (Lc 2,9-10); en las tentaciones (Mt 4,6; Lc 4,3. 10); en la pasi\u00f3n (Lc 22,43; Jn 12,29); en la resurrecci\u00f3n (Mt 28,2. 5). Jes\u00fas ten\u00ed\u00ada un trato \u00ed\u00adntimo con ellos (Mt 4,11; Lc 22,43). Habla de ellos como de seres reales que velan por los hombres (Mt 18,10). Ellos no conocen el d\u00ed\u00ada del juicio final (Mt 24,36), pero en ese d\u00ed\u00ada ser\u00e1n los ejecutores de la sentencia (Mt 13,39-49), apartar\u00e1n a los buenos de los malos (Mt 24,31; 13,41). Se gozan con Dios en el cielo cuando un pecador se arrepiente (Lc 15,10). Acompa\u00f1ar\u00e1n a Jesucristo cuando venga de nuevo (Mt 25,31). Los cristianos deben tener clara conciencia de la existencia y de la presencia auxiliadora de los \u00e1ngeles.<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>Tanto el t\u00e9rmino hebreo mal\u00c2\u00b7\u00c2\u00b4\u00e1kj como el griego \u00e1g\u00c2\u00b7gue\u00c2\u00b7los significan literalmente \u2020\u0153mensajero\u2020\u009d, y aparecen unas cuatrocientas veces en la Biblia. Cuando el mensajero referido es un esp\u00ed\u00adritu, la palabra se traduce \u2020\u0153\u00e1ngel\u2020\u009d, mientras que si es obvio que se trata de una criatura humana, se vierte \u2020\u0153mensajero\u2020\u009d. (G\u00e9 16:7; 32:3; Snt 2:25; Rev 22:8; v\u00e9ase MENSAJERO.) No obstante, en Revelaci\u00f3n, libro lleno de simbolismos, algunas de las referencias a \u00e1ngeles puede que apliquen a criaturas humanas. (Rev 2:1, 8, 12, 18; 3:1, 7, 14.)<br \/>\nAlgunas veces a los \u00e1ngeles se les llama esp\u00ed\u00adritus, por ser invisibles y poderosos. Por ejemplo: \u2020\u0153Sali\u00f3 un esp\u00ed\u00adritu y se par\u00f3 delante de Jehov\u00e1\u2020\u009d; \u2020\u0153\u00bfNo son todos ellos esp\u00ed\u00adritus para servicio p\u00fablico?\u2020\u009d. (1Re 22:21; Heb 1:14.) Dado que tienen cuerpos espirituales invisibles, residen \u2020\u0153en los cielos\u2020\u009d. (Mr 12:25; 1Co 15:44, 50.) Tambi\u00e9n se les llama \u2020\u0153hijos del Dios verdadero\u2020\u009d, \u2020\u0153estrellas de la ma\u00f1ana\u2020\u009d y \u2020\u0153santas mir\u00ed\u00adadas\u2020\u009d (o \u2020\u0153los santos\u2020\u009d). (Job 1:6; 2:1; 38:7; Dt 33:2.)<br \/>\nLos \u00e1ngeles ni se casan ni se reproducen seg\u00fan su g\u00e9nero, sino que Jehov\u00e1 los cre\u00f3 individualmente a trav\u00e9s de su Hijo primog\u00e9nito, \u2020\u0153el principio de la creaci\u00f3n por Dios\u2020\u009d. (Mt 22:30; Rev 3:14.) \u2020\u0153Por medio de \u00e9l [este Hijo primog\u00e9nito, la Palabra] todas las otras cosas fueron creadas en los cielos [&#8230;], las cosas invisibles [&#8230;]. Tambi\u00e9n, \u00e9l es antes de todas las otras cosas y por medio de \u00e9l se hizo que todas las otras cosas existieran.\u2020\u009d (Col 1:15-17; Jn 1:1-3.) Se cre\u00f3 a los \u00e1ngeles mucho antes que al hombre, ya que al \u2020\u02dcfundar la tierra\u2020\u2122, \u2020\u0153las estrellas de la ma\u00f1ana gozosamente clamaron a una, y todos los hijos de Dios empezaron a gritar en aplauso\u2020\u009d. (Job 38:4-7.)<br \/>\nEn cuanto a la cantidad de huestes angelicales que hay en el cielo, Daniel dice que vio \u2020\u0153mil millares que segu\u00ed\u00adan ministr\u00e1ndole [a Dios], y diez mil veces diez mil que segu\u00ed\u00adan de pie directamente delante de \u00e9l\u2020\u009d. (Da 7:10; Heb 12:22; Jud 14.)<\/p>\n<p>Orden y posici\u00f3n. Como en el caso de la creaci\u00f3n visible, tambi\u00e9n en la regi\u00f3n invisible hay orden y posici\u00f3n entre los \u00e1ngeles. El \u00e1ngel principal, tanto en poder como en autoridad, es Miguel, el arc\u00e1ngel. (Da 10:13, 21; 12:1; Jud 9; Rev 12:7; v\u00e9anse ARC\u00ed\u0081NGEL; MIGUEL n\u00fam. 1.) Debido a su preeminencia y por ser \u2020\u0153el gran pr\u00ed\u00adncipe que est\u00e1 plantado a favor de los hijos de tu pueblo [de Dios]\u2020\u009d, se cree que es el \u00e1ngel que condujo a Israel por el desierto. (Ex 23:20-23.) Los serafines disfrutan de una posici\u00f3n muy elevada entre los \u00e1ngeles debido a sus privilegios y honra. (Isa 6:2, 6; v\u00e9ase SERAFINES.) Sin embargo, las Escrituras mencionan con m\u00e1s frecuencia (unas noventa veces) a los querubines, y lo que se dice sobre sus obligaciones y responsabilidades pone de manifiesto que tambi\u00e9n ostentan una posici\u00f3n especial entre los \u00e1ngeles. (G\u00e9 3:24; Eze 10:1-22; v\u00e9ase QUERUB\u00ed\u008dN.) Luego est\u00e1 la gran cantidad de mensajeros ang\u00e9licos que sirven como medio de comunicaci\u00f3n entre Dios y el hombre, si bien, no se limitan sencillamente a transmitir mensajes, sino que, como agentes y comisarios del Dios Alt\u00ed\u00adsimo, son responsables de ejecutar el prop\u00f3sito divino, sea este proteger y liberar al pueblo de Dios o destruir a los inicuos. (G\u00e9 19:1-26.)<\/p>\n<p>No son fuerzas impersonales. Algunas personas opinan que los \u00e1ngeles no son personas concretas, sino, m\u00e1s bien, fuerzas impersonales enviadas para realizar la voluntad de Dios; sin embargo, no es eso lo que ense\u00f1a la Biblia. El tener un nombre personal implica individualidad, y el que en la Biblia se suministren dos nombres de \u00e1ngeles, Miguel y Gabriel, apoya esta conclusi\u00f3n. (Da 12:1; Lu 1:26.) El que no se mencionaran m\u00e1s nombres fue una protecci\u00f3n para que no se les rindiera honra y adoraci\u00f3n indebidamente. Jehov\u00e1 envi\u00f3 a los \u00e1ngeles como agentes para que actuaran en el nombre de El, no en el suyo propio. Por esa raz\u00f3n, cuando Jacob le pregunt\u00f3 su nombre a un \u00e1ngel, \u00e9l rehus\u00f3 d\u00e1rselo (G\u00e9 32:29); cuando Josu\u00e9 le pidi\u00f3 a un \u00e1ngel que se identificara, este solo le contest\u00f3 que era un \u2020\u0153pr\u00ed\u00adncipe del ej\u00e9rcito de Jehov\u00e1\u2020\u009d (Jos 5:14), y cuando los padres de Sans\u00f3n le preguntaron al \u00e1ngel su nombre, tampoco se lo revel\u00f3, sino que dijo: \u2020\u0153\u00bfPrecisamente por qu\u00e9 debes preguntar acerca de mi nombre, cuando es nombre maravilloso?\u2020\u009d. (Jue 13:17, 18.) El ap\u00f3stol Juan hasta trat\u00f3 de adorar a un \u00e1ngel, pero se le reprendi\u00f3 dos veces: \u2020\u0153\u00c2\u00a1Ten cuidado! \u00c2\u00a1No hagas eso! [&#8230;] Adora a Dios\u2020\u009d. (Rev 19:10; 22:8, 9.)<br \/>\nComo seres inteligentes, los \u00e1ngeles pueden comunicarse unos con otros (1Co 13:1), hablar diversos idiomas humanos (N\u00fa 22:32-35; Da 4:23; Hch 10:3-7) y glorificar y alabar a Jehov\u00e1. (Sl 148:2; Lu 2:13.) Los \u00e1ngeles son asexuales porque fueron creados as\u00ed\u00ad, no porque sean fuerzas impersonales. Sin embargo, por lo general se les representa como varones, y al materializarse, siempre adoptaron forma humana masculina, ya que de Dios y de su Hijo siempre se habla tambi\u00e9n en masculino. Cuando en los d\u00ed\u00adas de No\u00e9 ciertos \u00e1ngeles materializados se entregaron a los placeres del sexo, Jehov\u00e1 los expuls\u00f3 de sus cortes celestiales. Con ese proceder demostraron su individualidad. Al igual que la humanidad, los \u00e1ngeles son criaturas con libre albedr\u00ed\u00ado, es decir, con la facultad de hacer una elecci\u00f3n personal entre lo correcto y lo incorrecto. (G\u00e9 6:2, 4; 2Pe 2:4.) El registro b\u00ed\u00adblico muestra que hordas de \u00e1ngeles escogieron voluntariamente unirse a Satan\u00e1s en su rebeli\u00f3n. (Rev 12:7-9; Mt 25:41.)<\/p>\n<p>Facultades y privilegios. Puesto que Dios cre\u00f3 al hombre \u2020\u0153un poco inferior a los \u00e1ngeles\u2020\u009d (Heb 2:7), se entiende que estos tienen una capacidad mental mayor que la del hombre, y que tambi\u00e9n son sobrehumanos en poder. \u2020\u0153Bendigan a Jehov\u00e1, oh \u00e1ngeles suyos, poderosos en potencia, que llevan a cabo su palabra.\u2020\u009d Su conocimiento y poder se manifestaron cuando dos \u00e1ngeles provocaron la destrucci\u00f3n ardiente de Sodoma y Gomorra y en el caso en que un solo \u00e1ngel mat\u00f3 a 185.000 soldados del ej\u00e9rcito asirio. (Sl 103:20; G\u00e9 19:13, 24; 2Re 19:35.)<br \/>\nLos \u00e1ngeles tambi\u00e9n pueden desplazarse a grandes velocidades, velocidades muy superiores a las conocidas en el mundo f\u00ed\u00adsico. Por ejemplo, una de las veces en que Daniel estuvo orando, Dios envi\u00f3 a un \u00e1ngel para contestar su oraci\u00f3n, y este lleg\u00f3 a los pocos instantes, aun antes de que concluyera la oraci\u00f3n. (Da 9:20-23.)<br \/>\nNo obstante, a pesar de su superioridad en capacidad mental y poderes espirituales, los \u00e1ngeles tambi\u00e9n tienen ciertas limitaciones. Jes\u00fas dijo que no sab\u00ed\u00adan el \u2020\u0153d\u00ed\u00ada y hora\u2020\u009d en que este sistema de cosas ser\u00ed\u00ada barrido. (Mt 24:36.) Aunque se interesan profundamente en el desarrollo de los prop\u00f3sitos de Jehov\u00e1, hay algunas cosas que no alcanzan a comprender. (1Pe 1:12.) Se regocijan por el arrepentimiento de un pecador y observan el \u2020\u0153espect\u00e1culo teatral\u2020\u009d de los cristianos aqu\u00ed\u00ad en la escena del mundo. Tambi\u00e9n observan el ejemplo apropiado que ponen las mujeres cristianas que usan una se\u00f1al de autoridad sobre su cabeza. (Lu 15:10; 1Co 4:9; 11:10; v\u00e9ase INMORTALIDAD [A los herederos del Reino se les otorga inmortalidad].)<br \/>\nComo ministros de Jehov\u00e1, han disfrutado de muchos privilegios desde tiempos inmemoriales. Hubo \u00e1ngeles que ministraron a favor de Abrah\u00e1n, Jacob, Mois\u00e9s, Josu\u00e9, Isa\u00ed\u00adas, Daniel, Zacar\u00ed\u00adas, Pedro, Pablo y Juan, por mencionar solo unos cuantos. (G\u00e9 22:11; 31:11; Jos 5:14, 15; Isa 6:6, 7; Da 6:22; Zac 1:9; Hch 5:19, 20; 7:35; 12:7, 8; 27:23, 24; Rev 1:1.) Sus mensajes forman parte del contenido de la Biblia. En Revelaci\u00f3n se menciona a los \u00e1ngeles muchas m\u00e1s veces que en cualquier otro libro b\u00ed\u00adblico. Por ejemplo: se habla de que hay innumerables \u00e1ngeles alrededor del gran trono de Jehov\u00e1; siete tocan las siete trompetas, mientras que otros siete derraman los siete tazones de la c\u00f3lera de Dios; un \u00e1ngel que vuela en medio del cielo tiene \u2020\u0153buenas nuevas eternas\u2020\u009d y otro proclama que \u2020\u0153Babilonia la Grande ha ca\u00ed\u00addo\u2020\u009d. (Rev 5:11; 7:11; 8:6; 14:6, 8; 16:1.)<\/p>\n<p>Respaldan la obra de Cristo y sus seguidores. Los santos \u00e1ngeles de Dios siguieron con sumo inter\u00e9s la vida terrestre de Jes\u00fas de principio a fin. Anunciaron su concepci\u00f3n y nacimiento, y le ministraron despu\u00e9s de su ayuno de cuarenta d\u00ed\u00adas. Un \u00e1ngel lo fortaleci\u00f3 mientras oraba en Getseman\u00ed\u00ad en su \u00faltima noche como ser humano. Cuando la muchedumbre se le acerc\u00f3 para arrestarle, de haberlo querido, hubiera tenido nada menos que doce legiones de \u00e1ngeles a sus \u00f3rdenes. Adem\u00e1s, anunciaron su resurrecci\u00f3n y tambi\u00e9n presenciaron su ascensi\u00f3n al cielo. (Mt 4:11; 26:53; 28:5-7; Lu 1:30, 31; 2:10, 11; 22:43; Hch 1:10, 11.)<br \/>\nDesde entonces en adelante, los mensajeros esp\u00ed\u00adritus de Dios han continuado ministrando a Sus siervos en la Tierra, tal como Jes\u00fas prometi\u00f3: \u2020\u0153No desprecien a uno de estos peque\u00f1os; porque les digo que sus \u00e1ngeles en el cielo siempre contemplan el rostro de mi Padre\u2020\u009d. (Mt 18:10.) \u2020\u0153\u00bfNo son todos ellos esp\u00ed\u00adritus para servicio p\u00fablico, enviados para servir a favor de los que van a heredar la salvaci\u00f3n?\u2020\u009d (Heb 1:14.) Es cierto que estos poderosos mensajeros ang\u00e9licos ya no se muestran visiblemente para intervenir a favor de los siervos terrestres de Jehov\u00e1, como lo hicieron cuando pusieron en libertad a los ap\u00f3stoles de la prisi\u00f3n; no obstante, a los siervos de Dios se les garantiza que el ej\u00e9rcito de criaturas invisibles protectoras, siempre presente, es tan real como las fuerzas angelicales que rodearon al profeta Eliseo y a su servidor. \u2020\u0153Porque \u00e9l dar\u00e1 a sus propios \u00e1ngeles un mandato acerca de ti, para que te guarden en todos tus caminos.\u2020\u009d En efecto: \u2020\u0153El \u00e1ngel de Jehov\u00e1 est\u00e1 acampando todo en derredor de los que le temen, y los libra\u2020\u009d. (Sl 91:11; 34:7; Hch 5:19; 2Re 6:15-17.)<br \/>\nTambi\u00e9n se hace menci\u00f3n de los \u00e1ngeles que acompa\u00f1an a Jesucristo cuando \u00e9l se sienta a juzgar y se efect\u00faa la separaci\u00f3n del \u2020\u0153trigo\u2020\u009d y la \u2020\u0153mala hierba\u2020\u009d y la de las \u2020\u0153ovejas\u2020\u009d y las \u2020\u0153cabras\u2020\u009d. De igual manera, los \u00e1ngeles se unen a Miguel en su guerra contra el drag\u00f3n y sus fuerzas demoniacas al tiempo en que es dado a luz el reino de Dios en los cielos. Adem\u00e1s, luchar\u00e1n al lado del Rey de reyes cuando se inicie la guerra del gran d\u00ed\u00ada de Dios el Todopoderoso. (Mt 13:41; 25:31-33; Rev 12:7-10; 19:14-16.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>I. Introducci\u00f3n<br \/>\nLo propiamente decisivo sobre los \u00e1. lo diremos a continuaci\u00f3n, bajo el t\u00ed\u00adtulo -> angelolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Si hemos de superar el peligro, actualmente grande, de que las afirmaciones sobre los \u00e1. dentro de la doctrina cristiana de fe sean rechazadas como mitolog\u00ed\u00ada inaceptable y as\u00ed\u00ad este cap\u00ed\u00adtulo caiga tambi\u00e9n bajo la guada\u00f1a de la -> desmitizaci\u00f3n, en cada declaraci\u00f3n particular sobre los \u00e1. debe quedar claro que lo dicho en ella es concebido como un momento de una antropolog\u00ed\u00ada teol\u00f3gica y de la cristolog\u00ed\u00ada o, dicho de otro modo, que lo propiamente expresado es el encuadramiento de los \u00e1. en ese contexto, mientras los \u00ab\u00e1. en s\u00ed\u00ad\u00bb son y permanecen lo presupuesto. Lo que la doctrina cristiana revela al hombre sobre los \u00e1. en \u00faltimo t\u00e9rmino es lo siguiente: la situaci\u00f3n del &#8211;> hombre como criatura en orden a la salvaci\u00f3n y condenaci\u00f3n va precedida, antes de que se produzca ninguna decisi\u00f3n propia, por una dimensi\u00f3n profunda que va m\u00e1s all\u00e1 de lo percibido por el saber emp\u00ed\u00adrico de las ciencias naturales; esa dimensi\u00f3n en cuanto tal ya est\u00e1 hist\u00f3ricamente sellada, para el bien o para el mal, en virtud de una libertad creada; y, sin embargo, incluso frente a una situaci\u00f3n de su existencia as\u00ed\u00ad entendida, por la gracia divina el hombre est\u00e1 capacitado y redimido para la libertad de la inmediatez con Dios; de \u00e9l recibe su destino y no de las \u00abpotestades y virtudes\u00bb c\u00f3smicas del orden meramente creado. Y, por tanto, cabe afirmar parad\u00f3jicamente que esa doctrina tendr\u00ed\u00ada algo que decirle al hombre aun en el caso de que no existiera ning\u00fan \u00e1. Por grande, multiforme y poderoso que sea el condicionamiento creado de la existencia y del destino humanos, por m\u00e1s que \u00e9stos se hallen determinados por una \u00absuperior\u00bb voluntad y culpa, no obstante, el hombre conserva la inmediatez con Dios, con el Dios que obra directamente en \u00e9l sin ninguna mediaci\u00f3n propiamente dicha y e, en \u00faltimo t\u00e9rmino, por su au co iunicaci\u00f3n a trav\u00e9s de la -> gracia es su destino y su vida definitiva.<\/p>\n<p>Desde ah\u00ed\u00ad cabe entender tambi\u00e9n la situaci\u00f3n de la hermen\u00e9utica con relaci\u00f3n a las declaraciones b\u00ed\u00adblicas sobre los \u00e1. (y demonios). Ciertamente, ateni\u00e9ndonos a las afirmaciones conciliares contenidas en Dz 428 y 1783, no podemos poner en duda la existencia de \u00e1. Y, por tanto, quedando intacto el derecho a una interpretaci\u00f3n m\u00e1s exacta de las declaraciones particulares de la Escritura sobre los \u00e1. y demonios, las cuales usan tambi\u00e9n material representativo que se halla vinculado a la mitolog\u00ed\u00ada del tiempo (sin que eso confiera al contenido un car\u00e1cter mitol\u00f3gico), hemos de sostener que la existencia de \u00e1. y -> demonios tambi\u00e9n est\u00e1 afirmada en la Escritura, de modo que no constituye una mera hip\u00f3tesis, presupuesta en ella, que nosotros pudi\u00e9ramos abandonar en la actualidad. Pero tambi\u00e9n con relaci\u00f3n a la Escritura hemos de tener en cuenta el aut\u00e9ntico rasgo antropol\u00f3gico-cristiano de todas las declaraciones (cf., p.ej., Jn 12, 31; 16, 11; Rom 8, 38; 1 Cor 2, 8; 8, 5s; 15, 24; Ef 2, 2; 6, 12; Col 2, 8-23), en virtud del cual el mensaje de \u00e9stas es el siguiente: si, y en la medida en que hay \u00e1., s\u00f3lo los buenos son junto con nosotros \u00absiervos\u00bb de Dios (cf. Ap 22, 9); y del dominio de los \u00abmalos\u00bb ya estamos liberados.<\/p>\n<p>A este respecto todav\u00ed\u00ada hemos de tener en cuenta otro pensamiento, a saber: si, por una parte, el mundo en cuanto todo y, consecuentemente, la relaci\u00f3n mutua entre sus momentos tienen una historia real, es decir, son \u00abdin\u00e1micos\u00bb y no est\u00e1ticos, y, por otra parte, los \u00ab\u00e1.\u00bb (buenos y malos) por su esencia natural y, en consecuencia, por su libre autorrealizaci\u00f3n personal son momentos de este mundo, se desprende como conclusi\u00f3n que tambi\u00e9n nuestra relaci\u00f3n con los poderes ang\u00e9licos, buenos y malos, tiene una verdadera historia (dentro de la historia de -> salvaci\u00f3n y de perdici\u00f3n). Lo cual equivale a decir que esa relaci\u00f3n no es siempre la misma, de modo que, p. ej., los \u00e1. ejerc\u00ed\u00adan una mayor funci\u00f3n mediadora para el bien y para el mal antes de Cristo que ahora (G\u00e1l 3, 19). As\u00ed\u00ad, pues, un cierto aumento del \u00abdesinter\u00e9s\u00bb por ellos no tiene por qu\u00e9 ser necesariamente ileg\u00ed\u00adtimo bajo todos los aspectos. Aun cuando todas las dimensiones de la existencia humana conserven siempre cierta importancia salv\u00ed\u00adfica y, por tanto, tambi\u00e9n tengan una importancia de ese tipo las \u00abpotestades y virtudes\u00bb que, como si fueran su \u00abentelequia\u00bb, est\u00e1n supraordenadas a dichas dimensiones, es decir, aun cuando siga habiendo muchos \u00abse\u00f1ores\u00bb y \u00abelementos\u00bb en el mundo (cf. G\u00e1l 4, 1-6; 1 Cor 8, 5; 15, 24; Ef; Col), sin embargo nosotros mismos nos vamos haciendo cada vez m\u00e1s \u00abadultos\u00bb frente a ellos a trav\u00e9s de un proceso hist\u00f3rico de salvaci\u00f3n (cf. G\u00e1l. 4, 1-4), lo cual a su manera tambi\u00e9n puede decirse con relaci\u00f3n a los \u00e1. buenos.<\/p>\n<p>Sobre el \u00abtiempo\u00bb de la creaci\u00f3n de los \u00e1ngeles la revelaci\u00f3n no dice nada (tampoco el simul que leemos en Dz 428 y 1783 dice algo a este respecto). Sin embargo, dada la funci\u00f3n c\u00f3smica de los \u00e1., parece l\u00f3gico pensar, con la tradici\u00f3n escol\u00e1stica, en una creaci\u00f3n simult\u00e1nea de ellos y del mundo material. En la Escritura aparece la representaci\u00f3n de que el n\u00famero de \u00e1. es muy grande (cf. p.ej., Mt 26, 53; Heb 12, 22; Ap 5, 11). Ser\u00e1 dif\u00ed\u00adcil decidir hasta qu\u00e9 punto se trata ah\u00ed\u00ad de una afirmaci\u00f3n o, por el contrario, de una imagen para expresar su poder. Todo lo que sigue debe leerse por consiguiente bajo ese presupuesto, dentro de este contexto.<\/p>\n<p>II. Doctrina de la Escritura<br \/>\n1. Antiguo Testamento<br \/>\nDesde el horizonte de la historia de la religi\u00f3n la fe veterotestamentaria en los \u00e1. tiene sus or\u00ed\u00adgenes en restos de las antiguas creencias del pueblo cananeo, en divinidades extranjeras que se van desvaneciendo hasta someterse al servicio de Yahveh, en representaciones babil\u00f3nicas e ideas tard\u00ed\u00adas del Ir\u00e1n.<\/p>\n<p>La forma de \u00e1. m\u00e1s importante y m\u00e1s constantemente atestiguada es la del \u00e1ngel de Yahveh (mal&#8217;\u00e1k IHWH), al que Dios encomienda una misi\u00f3n. Sobre todo en la fe popular del antiguo Israel ese \u00e1. es considerado como un mensajero auxiliador y bondadoso (2 Sam 14; 2 Re 19, 35; Ex 14, 19, etc.); y la teolog\u00ed\u00ada israelita lo considera como \u00f3rgano de la especial benevolencia de Yahveh para con Israel. En G\u00e9n 16, 7; 21, 17ss, etc., es incluso identificado con Yahveh, lo cual permite reconocer c\u00f3mo por la introducci\u00f3n del \u00e1. en una redacci\u00f3n posterior no se pretend\u00ed\u00ada disminuir en nada la \u00bb transcendencia\u00bb de Yahveh.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s hab\u00ed\u00ada otros seres celestiales, que para los antiguos israelitas eran miembros de la corte celestial; Jacob los vio en la \u00abescalera del cielo\u00bb. Se llaman b`n\u00e9 ha-&#8216;elohim, \u00abhijos de Dios\u00bb o seres divinos, intervienen en la guerra, pero para la fe y el culto s\u00f3lo tienen un papel secundario.<\/p>\n<p>La fe postex\u00ed\u00adlica en los \u00e1. va mat\u00ed\u00adz\u00e1ndose hasta convertirse en una aut\u00e9ntica angelolog\u00ed\u00ada (Job, Daniel). Los \u00e1. reciben nombres, pasan a ser \u00e1. protectores de los pa\u00ed\u00adses, la corte celestial de \u00e1. se hace enormemente grande, ellos son considerados como intermediarios que tienen la funci\u00f3n de interpretar (angelus interpres en Zacar\u00ed\u00adas y Ezequiel). El c\u00f3digo sacerdotal se abstiene (\u00bfpol\u00e9micamente?) de toda declaraci\u00f3n sobre los \u00e1. En Job se habla del l\u00ed\u00admite de su santidad; ante Dios ellos no son inmaculados (4, 18; 5, 15ss). En armon\u00ed\u00ada con la fe en la creaci\u00f3n, Yahveh es el se\u00f1or absoluto de la h\u00ed\u00adstoria, lo cual deja un espacio relativamente peque\u00f1o para la fe en \u00e1. y demonios. Despu\u00e9s de Daniel, por un lado se impone la ilustraci\u00f3n helenista, difundida sobre todo por los saduceos (cf. Fil\u00f3n, Josefo), para los cuales la fe en los \u00e1. es un asunto interno de los esenios; las apariciones de \u00e1. son llamadas fantasmata. Por otro lado, las representaciones acerca de los \u00e1. encontraron un amplio campo de acci\u00f3n en la &#8211;> apocal\u00ed\u00adptica y en la devoci\u00f3n popular de los jud\u00ed\u00ados. Los esenios, el mundo de Qurnr\u00e1n y los rabinos las recogieron, en parte con interpretaciones dualistas, oponi\u00e9ndose as\u00ed\u00ad al racionalismo que irrump\u00ed\u00ada y a la vez conservando rigurosamente la superioridad de Dios. Desde entonces existe la persuasi\u00f3n de que los hombres est\u00e1n asistidos por \u00e1ngeles especiales, los cuales se comportan como guardianes, gu\u00ed\u00adas e intercesores.<\/p>\n<p>2. Nuevo Testamento<br \/>\nEl NT recibe con cierta sobriedad las ideas del AT sobre los \u00e1. Como expresi\u00f3n de la irrupci\u00f3n del reino de Dios los \u00e1. acompa\u00f1an a jes\u00fas, p. ej., en la tentaci\u00f3n, en Getseman\u00ed\u00ad, en la resurrecci\u00f3n. En la anunciaci\u00f3n y en el nacimiento de Jes\u00fas aparece el \u00e1. de Yahveh; a los \u00e1. se les atribuye una intensa participaci\u00f3n en el juicio escatol\u00f3gico (Lc 12, 8; 2 Tes 1, 7, etc., cf. Ap). Mas no aparece all\u00ed\u00ad un inter\u00e9s espec\u00ed\u00adfico por los \u00e1.; m\u00e1s bien, sobre todo Mc 13, 32; G\u00e1l 1, 8; 3,19; Heb 1, 4; 2, 2, etc., acent\u00faan la superioridad de Cristo sobre los \u00e1. La carta a los Colosenses-(1, 16, 2, 18) parece que impugna doctrinas gn\u00f3sticas acerca de los \u00e1.<\/p>\n<p>Junto a la idea tomada del juda\u00ed\u00adsmo sobre los \u00e1. de la guarda, se habla con frecuencia de potestades, virtudes, tronos, principados, dominaciones, sin indicaci\u00f3n de la diferencia exacta entre esos grupos. Algunos \u00e1. tienen atributos demon\u00ed\u00adacos y est\u00e1n en relaci\u00f3n con Satan\u00e1s (1 Cor 15, 24; Ef 6, 2); se habla incluso de \u00e1. del demonio (p. ej., Mt 25, 41) o de \u00e1. ca\u00ed\u00addos (Jds 6; 2 Pe 2, 4). Pero donde m\u00e1s ampliamente se habla de los \u00e1. es en el Apocalipsis, hasta el punto de que \u00e9ste puede compararse con la especulaci\u00f3n jud\u00ed\u00ada. Ellos transmiten al mundo el juicio y los encargos de Dios, e incluso plagas; rodean el trono celestial desde donde reina Dios; a veces son considerados como fuerzas c\u00f3smicas. En cuanto los \u00e1. son de tipo demon\u00ed\u00adaco, en principio Cristo los ha vencido por la muerte y resurrecci\u00f3n, si bien ellos siguen ejerciendo su poder sobre los creyentes hasta el final de los tiempos.<\/p>\n<p>III. Visi\u00f3n sistem\u00e1tica<br \/>\n1. Por lo que se refiere a su esencia, los \u00e1. han de ser concebidos como \u00abpotestades y virtudes\u00bb de \u00ed\u00adndole espiritual y personal (\u00abcreaturae personales\u00bb: Humani generis, Dz 2318). Como tales se les presupone siempre en las declaraciones doctrinales del magisterio (cf. p. ej., Dz 228a, 248; DS 991, Dz 428, 530, 1673, 1783; y adem\u00e1s todo lo que la Iglesia dice sobre el diablo [cf. p. ej., Dz 427s], y su influjo en los pecadores [Dz 711s, 788, 894]). Aunque se presuponga su car\u00e1cter \u00abincorp\u00f3reo\u00bb en comparaci\u00f3n con el hombre (cf. Dz 428, 1783), sin embargo, con ello no queda todav\u00ed\u00ada decidida la pregunta m\u00e1s concreta de su relaci\u00f3n al mundo material. La especulaci\u00f3n tomista sobre la esencia metaf\u00ed\u00adsica del \u00e1. (DS 3607, 3611) es una opini\u00f3n libre. En todo caso su relaci\u00f3n al mundo material y espiritual, as\u00ed\u00ad como a su evoluci\u00f3n, ha de ser concebida de tal modo que ellos se presenten realmente como \u00abpotestades y virtudes\u00bb del cosmos en virtud de su esencia natural (y no simplemente por una decisi\u00f3n arbitraria, contraria a su propia esencia, sin m\u00e1s fundamento que su mera maldad). El resto de la especulaci\u00f3n escol\u00e1stica sobre la esencia espiritual de los \u00e1. procede de las teor\u00ed\u00adas filos\u00f3ficas del neoplatonismo acerca de la pura inmaterialidad o espiritualidad, y no tiene ninguna obligatoriedad teol\u00f3gica. Sin duda lo mismo debe decirse (a pesar del Sal 8, 6) acerca de la superioridad esencial de los \u00e1ngeles sobre los hombres (-> angelolog\u00ed\u00ada). En todas esas teor\u00ed\u00adas, si pretenden ser teol\u00f3gicas, se sobrepasa el punto de partida de toda angelolog\u00ed\u00ada dogm\u00e1tica y, con ello, los l\u00ed\u00admites impuestos a nuestro conocimiento de los \u00e1.<\/p>\n<p>Igualmente, si bien los \u00e1., como todas las realidades concretas de la creaci\u00f3n, han de ser concebidos como distintos entre s\u00ed\u00ad, sin embargo, su clasificaci\u00f3n en determinados \u00abcoros\u00bb y \u00abjerarqu\u00ed\u00adas\u00bb es arbitraria y no tiene un aut\u00e9ntico punto de apoyo en la sagrada Escritura.<\/p>\n<p>2. Tales \u00e1ngeles existen, mas como mera creaci\u00f3n. La profesi\u00f3n de fe del concilio Lateranense iv y la doctrina del Vaticano i sobre la creaci\u00f3n afirman que, adem\u00e1s del hombre, han sido producidas algunas criaturas espirituales, a saber, los \u00e1ngeles (Dz 430, 1783; cf. tambi\u00e9n Dz 2318, y las declaraciones de los s\u00ed\u00admbolos de fe sobre lo \u00abinvisible\u00bb como creaci\u00f3n del Dios \u00fanico). No cabe decir que el sentido de las declaraciones conciliares sea solamente el siguiente: si existen tales \u00abpotestades y virtudes\u00bb personales y espirituales, ellas, como todo lo dem\u00e1s, son criaturas del Dios \u00fanico y absoluto, por m\u00e1s que, en \u00faltimo t\u00e9rmino, sea \u00e9se el sentido decisivo de las declaraciones. De todos modos, la afirmaci\u00f3n de que los \u00e1. son criaturas sit\u00faa de antemano a todos los poderes espirituales y personales del cosmos, as\u00ed\u00ad como su poder\u00ed\u00ado y maldad, en el c\u00ed\u00adrculo de las realidades que est\u00e1n absolutamente sometidas al \u00fanico Dios bueno y santo, y que por su origen son buenas, de forma que no cabe considerarlos como antiprincipios cuasi divinos que act\u00faan independientemente de Dios, cosa que hasta ahora con demasiada frecuencia se hac\u00ed\u00ada inconsciente e impl\u00ed\u00adcitamente en la predicaci\u00f3n vulgar (-> manique\u00ed\u00adsmo, &#8211;> dualismo, &#8211;> diablo; DS 286, 325; Dz 237, 428, 574a, etc.).<\/p>\n<p>Que la corporalidad, el matrimonio, el goce carnal, etc., sean obras del demonio, es una afirmaci\u00f3n que hoy nadie se atrever\u00ed\u00ada a formular as\u00ed\u00ad. Pero lo ah\u00ed\u00ad opinado y rechazado por la Iglesia (cf. Dz 237-244, etc.), todav\u00ed\u00ada hoy sigue siendo una tentaci\u00f3n del hombre, la cual toma cuerpo bajo otras formulaciones. En efecto, \u00e9ste atribuye un car\u00e1cter absoluto en \u00e9I orden de la maldad a los motivos y a las dimensiones de su propia culpa (p. ej., a la \u00abt\u00e9cnica\u00bb, a la \u00absociedad\u00bb, etc\u00e9tera), para despojarse de su responsabilidad moral.<\/p>\n<p>3. Los \u00e1., como el hombre, por la gracia tienen un fin sobrenatural, que consiste en la visi\u00f3n inmediata de Dios (Dz 1001, 1003-1005, 1009; DS 2290). Esta concepci\u00f3n se desprende de la unidad del comportamiento divino con relaci\u00f3n a la criatura espiritual, por el cual Dios, si concede su autocomunicaci\u00f3n gratuita, la concede a todas las criaturas espirituales y personales; y se deduce tambi\u00e9n de aquella idea de la Escritura y tradici\u00f3n seg\u00fan la cual los \u00e1ngeles buenos est\u00e1n con Dios en el cielo, formando su \u00abcorte\u00bb (Dz 228a; DS 991; Dz 430), o sea, gozan igualmente de la visi\u00f3n beat\u00ed\u00adfica. Ellos se han decidido libremente por este fin o contra \u00e9l (cf. DS 286, 325; Dz 211, 427, 428s). La doctrina oficial de la Iglesia no dice nada sobre el momento temporal de esa decisi\u00f3n. Pero, indudablemente, no podemos atribuir a la decisi\u00f3n ang\u00e9lica aquel tipo de temporalidad sucesiva que corresponde al hombre dentro de su historia, sino que hemos de concebirla como una acci\u00f3n \u00fanica y total, la cual desde siempre (desde el principio) codetermina la situaci\u00f3n hist\u00f3rico-salv\u00ed\u00adfica del hombre y se manifiesta en ella.<\/p>\n<p>4. Esta decisi\u00f3n definitiva de los \u00e1. de cara a Dios o de espaldas a \u00e9l no significa una predeterminaci\u00f3n forzosa de la historia humana de salvaci\u00f3n y de perdici\u00f3n (Dz 428, 907), pero es un momento de la situaci\u00f3n en la que nosotros obramos libremente nuestra salvaci\u00f3n o la perdemos (&#8211;> diablo, -> demonios). Esto tambi\u00e9n tiene validez con relaci\u00f3n a los \u00e1ngeles buenos, de modo que es posible y l\u00ed\u00adcito tributarles (lo mismo que a los \u00absantos\u00bb que han alcanzado la bienaventuranza) una cierta veneraci\u00f3n, un cierto culto (DS 3320, 3325; Dz 302; Vaticano li, De Eccl., n\u00famero 50). En consonancia con esto, la liturgia y la tradici\u00f3n piadosa hablan tambi\u00e9n de \u00e1ngeles de la guarda (Mt 18, 10, CatRom iv, 9, 4), es decir, concretan la conexi\u00f3n entre hombres y \u00e1ngeles dentro de la \u00fanica historia de salvaci\u00f3n del \u00fanico mundo poniendo en relaci\u00f3n a determinados \u00e1ngeles con determinados hombres. Mientras esto no d\u00e9 lugar a una descripci\u00f3n demasiado antropom\u00f3rfica o incluso infantil, no hay nada a objetar contra esa manera de presentar concretamente a los \u00e1. en la predicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>IV. Aspecto kerygm\u00e1tico<br \/>\nDesde el punto de vista kerygm\u00e1tico, actualmente no hay ninguna necesidad de poner la verdad de los \u00e1. muy en primer plano de la predicaci\u00f3n y de la ense\u00f1anza. Con todo, hay ocasiones en las cuales el predicador no puede evitar este tema: 1 a, cuando ha de ofrecer al lector de la Biblia una pauta para entender la doctrina de los \u00e1. en la Escritura, a fin de que \u00e9ste pueda entregarse a una lectura creyente de los textos relativos a este tema, sin falsa desmitizaci\u00f3n, pero con una actitud cr\u00ed\u00adtica, es decir, teniendo en cuenta el condicionamiento hist\u00f3rico de la perspectiva y el g\u00e9nero literario de tales textos; 2 .a, cuando se plantea la cuesti\u00f3n de los demonios y del diablo. Entonces la respuesta presupone una doctrina de los \u00e1. rectamente entendida. Pues a trav\u00e9s de ella se har\u00e1 comprensible que las \u00abpotestades y virtudes\u00bb malignas, como presupuesto del car\u00e1cter suprahumano y (relativamente) universal del mal en el mundo, no pueden volatilizarse hasta convertirse en ideas abstractas, pero que estos principios personales, suprahumanos y relativamente universales del mal en el mundo tampoco pueden quedar tan resultados que, a la manera gn\u00f3stica o maniquea, pasen a ser poderes casi tan grandes como el Dios bueno (cosa que sucede frecuentemente en una piedad vulgar poco esclarecida). Ellos no significan ninguna competencia para Dios, sino que son sus \u00abcriaturas\u00bb. Y, lo mismo que en el hombre, tambi\u00e9n en los \u00e1. la libre maldad es (incluso en el estado definitivo) la meramente relativa corrupci\u00f3n de una esencia natural, permanente y dotada de una funci\u00f3n positiva en el mundo, pues un mal absoluto constituir\u00ed\u00ada una contradicci\u00f3n en sus propios t\u00e9rminos.<\/p>\n<p>Karl Rahner<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">El t\u00e9rmino <em>angelos<\/em> del cual se deriva nuestro \u00ab\u00e1ngel\u00bb, es en s\u00ed una palabra bastante descolorida, al igual que su equivalente hebreo, que puede usarse igualmente para mensajeros humanos y celestiales. Pero en el NT se usa casi exclusivamente para seres ang\u00e9licos en el \u00faltimo sentido, y la Vulgata correctamente introduce una distinci\u00f3n entre <em>angelus<\/em> [= \u00e1ngel] y <em>nuntius<\/em> [= mensajero], distinci\u00f3n que ha sido mantenida hasta el uso y la traducci\u00f3n modernas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El t\u00e9rmino que la Biblia usa para describir a los \u00e1ngeles nos da la llave para saber cu\u00e1l es la funci\u00f3n por la que principalmente deben ser conocidos y entendidos. Son los embajadores de Dios. Son parte de su corte y servicio. En el cielo su misi\u00f3n es alabarle (Ap. 8:4, 5) y hacer su voluntad (Sal. 103:20) y en esta tarea contemplan su rostro (Mt. 18:10). Pero ya que el cielo desciende a la tierra, ellos tambi\u00e9n tienen una misi\u00f3n en la tierra: la de acompa\u00f1ar a Dios en sus obras de creaci\u00f3n (Job 38:7), providencia (Dn. 12:1) y reconciliaci\u00f3n especialmente (Gn. 19:1s. y <em>passim<\/em>). En el cumplimiento de su labor su misi\u00f3n es declarar la palabra de Dios (p. ej., Lc. 1:26s.) y hacer su obra (p. ej., Mt. 28:2).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La funci\u00f3n de los \u00e1ngeles se entender\u00e1 mejor viendo el papel que desempe\u00f1an en la misi\u00f3n salvadora de Jes\u00fas. Es natural que estuviesen presentes tanto en su nacimiento como en su resurrecci\u00f3n y ascensi\u00f3n. Lo acompa\u00f1ar\u00e1n tambi\u00e9n en su regreso en gloria (Mt. 24:31). Ellos no llevan a cabo la obra misma de reconciliaci\u00f3n; pero declaran y acompa\u00f1an, al tiempo que invitan a los hombres a participar en su obra de alabanza (cf. Lc. 1:46). Es interesante que entre la natividad y la resurrecci\u00f3n parece que s\u00f3lo hubo dos veces en que los \u00e1ngeles estuvieron presentes durante el ministerio de Jes\u00fas, al principio de su camino hacia la cruz en la tentaci\u00f3n y en su culminaci\u00f3n en Getseman\u00ed. Quiz\u00e1 esto se debe a que Jes\u00fas deb\u00eda caminar a solas este camino, y que en su humillaci\u00f3n fuera hecho poco menor que los \u00e1ngeles (Heb. 2:9).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Biblia nos da muy pocas indicaciones sobre la naturaleza de los \u00e1ngeles. Dado que pertenecen al cielo, no pueden ser concebidos propiamente en t\u00e9rminos terrenales. Casi siempre son descritos en relaci\u00f3n a Dios, como \u00absus \u00e1ngeles\u00bb (p. ej., Sal. 104:4). Aun los nombres Miguel y Gabriel enfatizan esta relaci\u00f3n. En Heb. 1:14 se describen como \u00abesp\u00edritus ministradores\u00bb en una combinaci\u00f3n de las dos partes del Sal. 104:4. En otros lugares, en Job y Salmos, se les llama \u00abcelestiales\u00bb (Sal 29:1), \u00absantos\u00bb, esto es, apartados para el servicio de Dios (Job 5:1), \u00abhijos de Dios\u00bb (Sal. 89:6). Y hasta se les llama \u00abdioses\u00bb (Sal. 82:1). Dado que los cristianos tambi\u00e9n pueden ser llamados \u00abhijos de Dios\u00bb, no debemos deducir de la frase que los \u00e1ngeles son deidades inferiores. En este error cayeron algunos de los apologistas griegos (cf. Aten\u00e1goras, <em>Leg. pro. Christ.<\/em> x y xxiv). Por cierto la Biblia nos advierte de no adorarlos (Col. 2:18).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre las criaturas celestiales se mencionan a los serafines (Is. 6:2) y con m\u00e1s frecuencia a los querubines (Gn. 3:24). Entre los \u00e1ngeles mencionados por nombre, a Miguel se le describe como \u00abel gran pr\u00edncipe\u00bb (Dn. 12:1), y los dem\u00e1s \u00e1ngeles parecen estar dirigidos por \u00e9l (Ap. 12:7). Otra vez, se nos dice que el \u00e1ngel que se le apareci\u00f3 a Josu\u00e9 era el pr\u00edncipe del ej\u00e9rcito de Jehov\u00e1 (Jos. 5:14). Parece que en Ap. 4 y 5 hay otras referencias, pero el significado que tengan los ancianos y los seres vivientes es discutido (v\u00e9ase Seres Vivientes).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Partiendo de las diversas declaraciones que se hacen sobre la naturaleza de los \u00e1ngeles, la teolog\u00eda antigua y medioeval construy\u00f3 una descripci\u00f3n especulativa y compleja del mundo ang\u00e9lico. Pseudo-Dionisio ya hab\u00eda probado ser el pensador m\u00e1s original y constructivo en este campo, ordenando a los \u00e1ngeles en tres grupos ascendentes o descendentes de nueve coros cada uno. Aquino, el doctor ang\u00e9lico, trat\u00f3 el asunto con gran agudeza y plenitud. \u00c9l tambi\u00e9n vio tres jerarqu\u00edas, pero su inter\u00e9s principal se centraba en la naturaleza de los \u00e1ngeles como individuos, substancias espaciales y espirituales entregados principalmente a una obra de iluminaci\u00f3n y siendo capaces de demostraci\u00f3n racional. (<em>Summa contra Gentiles<\/em>, ii.91; <em>S.Th.<\/em> i.50\u201364).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal como Calvino vio las cosas, el error en demasiada angelolog\u00eda estaba en tratar a los \u00e1ngeles en abstracci\u00f3n del testimonio b\u00edblico. Aun en cuanto a la funci\u00f3n de los \u00e1ngeles hab\u00eda una tendencia a racionalizar o concentrar el inter\u00e9s en la idea de \u00e1ngeles guardianes. El resultado inevitable vino en la \u00e9poca de la Ilustraci\u00f3n y el Protestantismo liberal, donde los \u00e1ngeles fueron descartados como simples cosas fant\u00e1sticas o bien colocados bajo un proceso total de neologizaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No obstante, quiz\u00e1 haya algunas deducciones leg\u00edtimas que se puedan sacar de la evidencia b\u00edblica. Los \u00e1ngeles no son seres corp\u00f3reos. Forman una unidad ordenada. El hecho de que sean plurales indica que son m\u00faltiples, y la multiplicidad encierra la existencia de individuos dentro de la totalidad, junto con una posible gradaci\u00f3n en funci\u00f3n, si bien no en naturaleza. Al parecer no tienen una voluntad aut\u00f3noma, sino que dan un servicio perfecto a Dios en el cielo, lo que tambi\u00e9n nosotros debemos orar suceda en la tierra (Mt. 6:10). En relaci\u00f3n con el hombre, tienen la ventaja de pertenecer al cielo y de tener la majestad y privilegio de ser embajadores de Dios. Mas cuando el hombre responde a la obra salvadora de Dios en Cristo, entonces es elevado sobre ellos, goza de su ministerio (Heb. 1:14) y finalmente los juzgar\u00e1 (1 Co. 6:3).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dos problemas detallados reclaman un breve comentario. El primero concierne al \u00c1ngel de Jehov\u00e1, que a menudo (como en Jue. 13:2ss.,) parece ser id\u00e9ntico a Jehov\u00e1 mismo. Desde el d\u00eda de los padres de la iglesia muchos han concluido que por lo menos en el AT se refiere al Logos no encarnado. Los liberales lo explican como la suavizaci\u00f3n de una teofan\u00eda con una angelofan\u00eda, pero sin explicar por qu\u00e9 no se aplica en otros casos. Otra posible explicaci\u00f3n es que por medio del \u00e1ngel Dios habla tan clara y plenamente que es como si \u00e9l mismo hablase. Sea como fuere, el \u00e1ngel de Lc. 2:9 no puede ser identificado con Cristo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Segundo, la Biblia habla de los \u00e1ngeles del diablo y los \u00e1ngeles de Dios, y parece sugerir en pasajes como Judas 6 que hubo una ca\u00edda de \u00e1ngeles. \u00c9sta fue la deducci\u00f3n de Ireneo (<em>A. haer.<\/em> iv. 37.1) y muchos padres apost\u00f3licos; y, aunque no podemos presionar mucho un asunto en el que la Biblia guarda tanto silencio, tenemos que tener en cuenta que en la grotesca y finalmente impotente caricatura de los \u00e1ngeles hay verdaderos principados y potestades (v\u00e9ase) (Ef. 6:12) en un reino de maldad. Estos \u00e1ngeles y su l\u00edder fueron vencidos en la cruz (Col. 2:15) y ser\u00e1n finalmente condenados (Mt. 25:41).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<ol style=\"text-align: justify;\" start=\"19\">\n<li>Barth, <em>Church Dogmatics<\/em>, vol. III, part 3, sec. 51; H. Cremer, H.S. Nash y B. Pick, <em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">SHERK<\/a><\/em>, I, p. 174; A.B. Davidson, <em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">HDB<\/a><\/em>, 1, p. 93; G. Spinner, \u00abDie Engel und Wir\u00bb, <em>Kirchenblatt fuer die reformierte Schweiz<\/em>, pp. 18, 19.<\/li>\n<\/ol>\n<p style=\"text-align: justify;\">Geoffrey W. Bromiley<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><em>SHERK <\/em><\/a><em>The New Schaff-Herzog Encyclopaedia of Religious Knowledge<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><em>HDB <\/em><\/a><em>Hastings\u2019 Dictionary of the Bible<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (30). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>El \u00e1ngel (heb. <\/span><span style=''>mal&#722;&#257;&#7733;<\/span><span lang=ES style=''>, gr. <\/span><span style=''>angelos<\/span><span lang=ES style=''>) b\u00edblico es, por derivaci\u00f3n y funci\u00f3n, un mensajero de Dios que tiene una relaci\u00f3n familiar con \u00e9l cara a cara, siendo por lo tanto un ser superior al hombre. Por cierto que se trata de una criatura, esp\u00edritu e incorrupto en esencia original, pero dotada de libre albedr\u00edo, y por lo tanto no necesariamente impermeable a la tentaci\u00f3n y al pecado. Hay muchas indicaciones de una ca\u00edda ang\u00e9lica, bajo la direcci\u00f3n de Satan\u00e1s (Job. 4.18; Is. 14.12\u201315; Ez. 28.12\u201319; Mt. 25.41; 2 P. 2.4; Ap. 12.9), si bien esto corresponde propiamente al campo de la demonolog\u00eda. Los rollos de Qumr\u00e1n hablan de una doble jerarqu\u00eda de \u00e1ngeles, asociados con seres mortales, si bien esto corresponde a los respectivos reinos de la luz y las tienieblas. Ambos testamentos usan esta misma palabra para hacer referencia tanto a mensajeros mortales como a mensajeros puramente terrenales. El material b\u00edblico se considerar\u00e1 en general seg\u00fan su orden temporal, pero sin discutir problemas cronol\u00f3gicos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. En el Antiguo Testamento<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Aparte quiz\u00e1 del *\u00e1ngel del Se\u00f1or, el ejecutor o, incluso, la manifestaci\u00f3n de Yahv\u00e9h, los \u00e1ngeles son seres espirituales separados de Dios, mas, a menos que hayan ca\u00eddo, de incuestionable integridad, buena voluntad y obediencia a \u00e9l (cf. 1 S. 29.9; 2 S. 14.17, 20; 19.27). Los \u00e1ngeles pueden aparec\u00e9rseles a los hombres como portadores de mandamientos y noticias espec\u00edficos de parte de Dios (Jue. 6.11\u201323; 13.3\u20135, etc.; v\u00e9ase II, <etiqueta id=\"#_ftn558\" name=\"_ftnref558\" title=\"\">inf.). En casos espec\u00edficos pueden socorrer a los siervos mortales de Dios que padecen necesidad (<\/etiqueta>1 R. 19.5\u20137; v\u00e9ase II, inf.). Pueden encargarse de realizar misiones de ayuda militar (2 R. 19.35, etc.) o, menos frecuentemente, encargarse de la acci\u00f3n hostil directa (2 S. 24.16s) contra Israel. Los hombres de Sodoma (Gn. 19 <etiqueta id=\"#_ftn559\" name=\"_ftnref559\" title=\"\">pass.) o cualquier otro obra<\/etiqueta>dor del mal pueden ser castigados por ellos. Su capacidad b\u00e9lica, que est\u00e1 impl\u00edcita en Gn. 32.1s; 1 R. 22.19, se deja ver en forma m\u00e1s espec\u00edfica en Jos. 5.13\u201315; 2 R. 6.17: de aqu\u00ed el t\u00edtulo familiar de la deidad, Yahv\u00e9h Dios de los ej\u00e9rcitos.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En \u00e9pocas primitivas el hombre asociaba a los \u00e1ngeles con las estrellas. Esto dio lugar a uno de los pensamientos po\u00e9ticos de Job, donde los \u00e1ngeles son tambi\u00e9n testigos de la creaci\u00f3n (Job 38.7, v\u00e9ase inf.; cf. Jue. 5.20; Ap. 9.1). El asna de Balaam tiene m\u00e1s conciencia de la presencia del \u00e1ngel del Se\u00f1or que su codicioso y enceguecido amo, que se merece el reproche divino (Nm. 22.21\u201335). Muy familiares resultan las conversiones de los \u00e1ngeles con Abraham (Gn. 18.1\u201316) o en la escalera de Jacob (Gn. 28.12). \u00c1ngeles guardianes individuales aparecen probablemente en el Sal. 91.11; algunos disciernen al \u00e1ngel de la muerte en Job 33.23 (cf. <i>ICC<\/i>, <etiqueta id=\"#_ftn560\" name=\"_ftnref560\" title=\"\">ad loc.. Estas ideas, rudimentarias en el AT, se vuelven fuertes principios especulativos en la literatura rab\u00ednica no inspirad<\/etiqueta>a. La expresi\u00f3n \u201chijos de Dios\u201d significa simplemente \u00e1ngeles y la descendencia que entra\u00f1a es mental o espiritual, no f\u00edsica. Los seres a que as\u00ed se alude pueden ser claramente \u00e1ngeles buenos (Job. 38.7; v\u00e9ase <etiqueta id=\"#_ftn561\" name=\"_ftnref561\" title=\"\">sup.), posiblemente \u00e1ngeles buenos (Job. 1.6;<\/etiqueta> 2.1) o claramente \u00e1ngeles ca\u00eddos (Gn. 6.4). Otro t\u00e9rmino especial es <\/span><span style=''>q<sup>e<\/sup>&#7695;\u00f4\u0161&#305;&#770;m<\/span><span lang=ES style=''>, \u2018seres santos\u2019, <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;; color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vrv2<\/span><span lang=ES style=''> \u201csantos\u201d, <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vm<\/span><span lang=ES style=' '> \u201csantos \u00e1ngeles\u201d (Job 5.1; Sal. 89.5, 7; Dn. 8.13, etc.). Este \u00faltimo t\u00e9rmino tal vez sea ligeramente t\u00e9cnico, porque puede ser usado aun en un contexto de cr\u00edtica potencial (cf. Job. 15.15). La palabra <\/span><span style=''>&#722;<sup>e<\/sup>l&#333;h&#305;&#770;m<\/span><span lang=ES style=''> (Sal. 8.5; cf. He. 2.7) se traduce \u201cDios\u201d (<\/span><etiqueta id=\"#_ftn562\" name=\"_ftnref562\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;; color:green;text-transform:uppercase'>rsv<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=''>), \u201cun dios\u201d (<\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0bj<\/span><span lang=ES style=' '>, <\/span><etiqueta id=\"#_ftn563\" name=\"_ftnref563\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0nbe<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=''>, vv. 6), \u201cdioses\u201d (<\/span><etiqueta id=\"#_ftn564\" name=\"_ftnref564\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0ci<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=' '> mg, vv. 6), \u201cdivino\u201d (<etiqueta id=\"#_ftn565\" name=\"_ftnref565\" title=\"\">Moffatt); en cambio la traducci\u00f3n corriente \u201c\u00e1ngeles\u201d (cf. <\/etiqueta><\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vrv2<\/span><span lang=ES style=''>) sigue siendo discutible. Digno de nota es tambi\u00e9n el t\u00e9rmino <etiqueta id=\"#_ftn566\" name=\"_ftnref566\" title=\"\">arm. de Nabucodonosor \u201cvigilante\u201d (<\/etiqueta><\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vrv2<\/span><span lang=ES style=' '>), \u201cVelador\u201d (<\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vm<\/span><span lang=ES style=' '>), <\/span><span style=' '>&#723;&#305;&#770;r<\/span><span lang=ES style=''>; cf. Dn. 4.13, 17). Cf. tamb. * <span style='text-transform:uppercase'>Querubines<\/span>; * <span style='text-transform:uppercase'>Querubines<\/span>.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Excepto en lo que hace a referencias menores a Dn., el material examinado hasta aqu\u00ed es en general preex\u00edlico, por lo menos en su origen. Aqu\u00ed los \u00e1ngeles siguen siendo ecos de una voluntad superior, faltos de esa personalidad independiente que adquirir\u00e1n en los escritos posteriores.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En los libros posex\u00edlicos, el \u00e1ngel adquiere incuestionablemente firmeza y perfil propios. El \u201cvar\u00f3n\u201d que act\u00faa como gu\u00eda de Ezequiel, divinamente designado para mostrarle el templo ideal, es un concepto intermedio (<etiqueta id=\"#_ftn567\" name=\"_ftnref567\" title=\"\">cap(s). 40ss); su contraparte se transforma expl\u00edcitamente en Zac. 1\u20136 en un \u00e1ngel que interpreta. El ministerio intercesor a favor de Israel en Zac. 1.12 requiere menci\u00f3n especial. Si se tiene presente que en ese contexto \u201csantos\u201d significa \u201c\u00e1ngeles\u201d<\/etiqueta> las \u00faltimas palabras de Zac. 14.5 constituyen lectura interesante a la luz de las predicciones sin\u00f3pticas de la segunda venida.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La angelolog\u00eda del AT alcanza su mayor desarrollo en Daniel, el apocalipsis judaico m\u00e1s antiguo. Aqu\u00ed los \u00e1ngeles primeramente reciben nombres propios, y adquieren una especie de personalidad. Gabriel le explica muchas cosas a Daniel, en forma muy semejante al visitante divino de Zacar\u00edas (Dn. 8.16ss; 9.2ss). En ambos libros el \u00e1ngel es el fluido portavoz de Dios, a quien tambi\u00e9n se puede interrogar; pero el Gabriel de Daniel est\u00e1 m\u00e1s desarrollado y es m\u00e1s convicente. Miguel tiene una funci\u00f3n especial como \u00e1ngel guardi\u00e1n de Israel (Dn. 10.13, 21; 12.1), y otras naciones est\u00e1n equipadas en forma semejante (Dn. 10.20). Esto se hizo un lugar com\u00fan entre los rabinos. Hay una visi\u00f3n pasajera de los lugares celestiales, donde hay incontables legiones de \u00e1ngeles alrededor del trono (Dn. 7.10; cf. Dt. 33.2; Neh. 9.6; Sal. 68.17 para ecos menos marcados).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. En el Nuevo Testamento<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>En buena medida el NT endosa y subraya lo que ense\u00f1a el AT, aun cuando es hist\u00f3ricamente importante el desarrollo en la literatura no inspirada que surgi\u00f3 entre ambos. He. 1.14 define al \u00e1ngel como mensajero de Dios y como ministro al servicio del hombre; el NT sugiere en general la profundizaci\u00f3n de un lazo de simpat\u00eda o afinidad y servicio (cf. Ap. 19.10; Lc. 15.10). El concepto del \u00e1ngel guardi\u00e1n personal se ha agudizado, igual que en la literatura rab\u00ednica (Mt. 18.10; cf .<i>SB<\/i>, ad loc.; y sobre Hch. 12.15). No faltan misiones especiales de comunicaci\u00f3n a individuos: la visita de Gabriel a Daniel puede compararse con la que se efectu\u00f3 a Zacar\u00edas (Lc. 1.11\u201320), y a Mar\u00eda (Lc. 1.26\u201338; cf. tamb. Mt. 1\u20132 pass; Hch. 8.26; 10.3ss; 27.23, etc.). El papel de socorro activo a la humanidad se percibe en Hch. 5.19s; 12.7\u201310, que recuerda a El\u00edas debajo del enebro. El trono de Dios est\u00e1 rodeado de incontables legiones de \u00e1ngeles, como ya lo hab\u00eda declarado Daniel (He. 12.22; Ap. 5.11, etc.).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El AT da a entender que los \u00e1ngeles fueron testigos jubilosos del acto de creaci\u00f3n (Job 38.7), aunque no participaran necesariamente en forma activa. En el NT est\u00e1n \u00edntimamente asociados con la promulgaci\u00f3n de la ley (Hch. 7.53; G\u00e1. 3.19; He. 2.2), y no resulta incongruente vincularlos con el juicio final (Mt. 16.27; Mr. 8.38; 13.27; Lc. 12.8s; 2 Ts. 1.7s, etc.). Quiz\u00e1 sea tambi\u00e9n funci\u00f3n especial de ellos trasladar a los justos al seno de Abraham cuando mueren (Lc. 16.22s). Pocos intentos hay de describir directamente c\u00f3mo son los \u00e1ngeles. Hay insinuaciones sobre rostros y vestimenta brillantes, de una belleza deslumbrante y extraterrestre, que el arte cristiano ha intentado expresar a su modo (Mt. 28.2s y <etiqueta id=\"#_ftn568\" name=\"_ftnref568\" title=\"\">par.; Lc. 2.9; Hch. 1.10). El AT evidencia una reticencia comparable cuando se refiere <\/etiqueta>a los *querubines (Ez. 10) y *querubines (Is. 6). El esplendor del rostro de Esteban cuando fue condenado refleja la hermosura angelical (Hch. 6.15).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El Cristo encarnado recibi\u00f3 el ministerio ang\u00e9lico en varias ocasiones (Mt. 4.11; Lc. 22.43), y hubiera podido tener a sus \u00f3rdenes miles de \u00e1ngeles, en Getseman\u00ed o en cualquier otra parte, si hubiera estado dispuesto a desviarse de la senda del sacrificio que ten\u00eda se\u00f1alada (Mt. 26.53).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Hay una extra\u00f1a atm\u00f3sfera de hostilidad o sospecha para con los \u00e1ngeles en ciertos pasajes. Esto tiene interesantes paralelos, si bien inconexos, en la literatura rab\u00ednica. Ro. 8.38 se refiere a \u00e1ngeles ca\u00eddos, y esto explica tambi\u00e9n el desconcertante pasaje de 1 Co. 11.10, que debe leerse a la luz de Gn. 6.1ss. Para G\u00e1. 1.8 y 1 Co. 13.1 se requiere todav\u00eda una ex\u00e9gesis especial, como tambi\u00e9n para la severa advertencia de Col. 2.18. Fue indudablemente a ra\u00edz de errores doctrinales por parte de sus lectores que el escritor de Hebreos recalc\u00f3 tan enf\u00e1ticamente la superioridad del Hijo con respecto a cualquier \u00e1ngel (He. 1).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El sentido esencial de Jud. 9 (con paralelo parcial en 2 P. 2.10s) parecer\u00eda ser que los \u00e1ngeles ca\u00eddos retienen, de su condici\u00f3n inicial, un nivel y una dignidad tales que ni siquiera sus compa\u00f1eros anteriores que no cayeron pueden denigrarlos, sino que deben dejar a Dios la condenaci\u00f3n final. El incidente a que se refiere Judas se dice que fue registrado en la <i>Asunci\u00f3n de<\/i> <i>Mois\u00e9s<\/i>, un fragmento de midr\u00e1s apocal\u00edptico. All\u00ed Satan\u00e1s pide el cuerpo de Mois\u00e9s para su reino de las tinieblas, porque Mois\u00e9s mat\u00f3 al egipcio (Ex. 2.12), y por lo tanto era homicida, cualesquiera hayan sido sus virtudes posteriores. El triunfo final no es de Satan\u00e1s, pero hasta el arc\u00e1ngel Miguel tuvo que refrenar su lengua ante el enemigo de la humanidad.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''>\u00b0L. Berkhoff, <i>Teolog\u00eda sistem\u00e1tica<\/i>, 1972; L. Miller, <i>Todo sobre los \u00e1ngeles<\/i>, 1974; M. R. De Haan, <i>Los \u00e1ngeles de<\/i> <i>Dios<\/i>; J. Fitzmeyer, <i>Teolog\u00eda de San Pablo<\/i>, 1975; <i>\u00b0DTNT<\/i>; K. Rahner, <i>Sacramentum mundi<\/i>, t(t). I, 1982; H. Fries, <i>Conceptos fundamentales de teolog\u00eda<\/i>, t(t). I, 1966.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>L. Berkhof, <i>Systematic Theology<\/i>, 1949, pp. 141\u2013149, y manuales similares; H. Heppe, <i>Reformed Dogmatics<\/i>, 1950, pp. 201\u2013219; <i>TDNT<\/i> 1, pp. 74\u201387; <i>NIDNTT<\/i> 1, pp. 101\u2013105, 449\u2013454 (con bibliog.). Respecto af trasfondo rab\u00ednico, v\u00e9ase <i>SB<\/i>, bajo pasajes espec\u00edficos del NT; R. A. Stewart, <i>Rabbinic Theology<\/i>, 1961. Para el aspecto relativo a Qumr\u00e1n, Y. Yadin, The Scroll of the War of the Sons of Light against the Sons of <i>Durkness<\/i>, 1962, pp. 229\u2013242.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn569\" name=\"_ftnref569\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>R.A.S.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Esp\u00edritu, Mensajero, Ministro, Querub\u00edn, Seraf\u00edn Gen 19:1 llegaron, pues, los dos \u00e1 a Sodoma a la Gen 21:17 \u00e1 de Dios llam\u00f3 a Agar desde el cielo Gen 22:11 el \u00e1 de Jehov\u00e1 le dio voces desde el Gen 24:7 Jehov\u00e1 .. \u00e9l enviar\u00e1 su \u00e1 delante de ti Gen 28:12 \u00e1 de Dios &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/angel\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abANGEL\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-4536","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4536","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4536"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4536\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4536"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4536"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4536"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}