{"id":4586,"date":"2016-02-05T00:32:10","date_gmt":"2016-02-05T05:32:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/agnus-dei\/"},"modified":"2016-02-05T00:32:10","modified_gmt":"2016-02-05T05:32:10","slug":"agnus-dei","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/agnus-dei\/","title":{"rendered":"AGNUS DEI"},"content":{"rendered":"<p>expresi\u00f3n latina que corresponde a  \u00c2\u00ae Cordero de Dios.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>Cordero de Dios, de Jua 1:29 y 36. En Apocalipsis se menciona 28 veces. Es el t\u00ed\u00adtulo que con m\u00e1s frecuencia se da a Cristo en el Apocalipsis, empezando en Rev 5:6, el Cordero en pie, como degollado, que est\u00e1 en el centro del Trono de Dios, y es la raz\u00f3n de todos los gozos y c\u00e1nticos de los bienaventurados. En Is. 53 ya se hab\u00ed\u00ada profetizado que este Codero cargar\u00ed\u00ada con todos los pecados del mundo.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Es el nombre que se da a la f\u00f3rmula que el sacerdote recita por triplicado en la Misa seg\u00fan el rito romano (excepto el Vernes y S\u00e1bado Santos). Se ubica al fin del canon, despu\u00e9s de la oraci\u00f3n \u201chaec comixtio\u201d, etc. Una vez concluida esta oraci\u00f3n, el sacerdote tapa el c\u00e1liz con la palia, hace una genuflexi\u00f3n, se levanta, inclina su cabeza (no su cuerpo) profundamente hacia el altar y, juntas sus manos a la altura del pecho (o sea, sin colocarlas sobre el altar), dice en voz alta: \u201cAgnus dei, qui tollis peccata mundi, miserere nobis\u201d (Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten misericordia de nosotros), repite la f\u00f3rmula una vez m\u00e1s, sin modificarla, y otra vez, substituyendo el \u201cmiserere nobis\u201d por las palabras \u201cdona nobis pacem\u201d (danos la paz), golpe\u00e1ndose el pecho con la mano derecha  a cada \u201cmiserere nobis\u201d y al \u201cdona nobis pacem\u201d (mientras la mano izquierda reposa sobre el altar). En las misas de r\u00e9quiem, sin embargo, si bien la f\u00f3rmula se repite en la misma parte de la Misa, se dice \u201cdona eis requiem\u201d (dales el descanso) en vez de \u201cmiserere nobis\u201d y \u201cdona eis requiem sempiternam\u201d (dales el descanso eterno) en lugar de \u201cdona nobis pacem\u201d. En este caso, el sacerdote no se golpea el pecho, sino que permanece con las manos juntas durante toda la recitaci\u00f3n. Estos detalles de la r\u00fabrica se dan aqu\u00ed porque ambos: la f\u00f3rmula y las ceremonias que la acompa\u00f1an, han sufrido varios cambios a trav\u00e9s de las \u00e9pocas y los diversos lugares. No hace falta aqu\u00ed entrar en las razones simb\u00f3licas de la pr\u00e1ctica que aqu\u00ed se describe.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La f\u00f3rmula parece haber sido tomada directamente del antiqu\u00edsimo canto del \u201cGloria in excelsis\u201d, con una sola palabra cambiada: peccata por peccatum (aunque peccatum aparece en otras fuentes, tales como el Misal de Stowe y otros manuscritos ingleses, y el Antifonario de Bangor). En el texto de los ritos romano y ambrosiano: \u201cAgnus Dei, Filius Patris, qui tollis peccata mundi, miserere nobis; qui tollis peccata mundi, suscipe deprecationem nostram; qui sedes ad dexteram Patris, miserere nobis (Cordero de Dios, Hijo del Padre, que quitas los pecados del mundo, ten piedad de nosotros; que quitas los pecados del mundo, recibe nuestra s\u00faplica; que est\u00e1s sentado a la diestra del Padre, ten piedad de nosotros, N.T.)\u201d, que contienen todas las palabras de la f\u00f3rmula original del Agnus Dei, podemos encontrar la fuente inmediata de su texto. Su f\u00f3rmula m\u00e1s remota es la declaraci\u00f3n del Bautista: \u201cEcce Agnus Dei, ecce qui tollit peccatum mundi (Nota del traductor: He aqu\u00ed al Cordero de Dios, he aqu\u00ed al que quita el pecado del mundo)\u201d (Jn 1, 29), reforzado por el grito de los dos ciegos (Mt  9, 27): \u201cMiserere nostri, Fili David (Nota del Traductor: Ten misericordia de nosotros, Hijo de david.)\u201d. El origen escritur\u00edstico de la f\u00f3rmula es evidente a primera vista. Su simbolismo se puede rastrear hasta el Apocalipsis con sus m\u00e1s de treinta referencias al \u201cCordero degollado desde el inicio del mundo\u201d (13, 8), \u201cla sangre del Cordero\u201d (12, 11), \u201cest\u00e1n escritas en el libro de la vida del Cordero\u201d (21, 27), y en los siguientes: 5,6; 7, 10, 17; 14, 4, 10; 15, 3; 19, 9; 21, 23; 22, 1, 3. Del Apocalipsis, podemos seguir buscando en la Primera Carta de San Pedro (1,19): \u201cCon una sangre preciosa, como de cordero sin tacha y sin mancilla\u201d. Tambi\u00e9n en la lectura perpleja del eunuco de la reina Candace (Hech 8, 32-33): \u201cFue llevado como una oveja al matadero; y como cordero mudo delante del que lo trasquila, as\u00ed \u00e9l no abre la boca\u201d. Y finalmente, al gran cap\u00edtulo mesi\u00e1nico de Isa\u00edas (53, 7-12), que constituye el objeto de la pregunta del eunuco: \u201dTe ruego me digas de qui\u00e9n dice esto el profeta: \u00bfde si mismo o de otro?. Felipe, entonces, partiendo de este texto de la escritura, se puso a anunciarle la buena nueva de Jes\u00fas\u201d (Hech 8, 34-35). Si Isa\u00edas fue quien compar\u00f3 a Nuestro Salvador con un cordero, el Bautista fue el primero que aplic\u00f3 ese nombre a Nuestro Se\u00f1or- \u201cHe aqu\u00ed al Cordero de Dios\u201d- y sin duda lo hizo siguiendo un cierto sentido derivado de alg\u00fan antiguo modelo y profec\u00eda. Los cristianos podemos recordar algunas instancias del Antiguo Testamento en que se menciona al cordero pascual de los jud\u00edos, \u201cel animal ser\u00e1 sin defecto, macho, de un a\u00f1o\u201d (Ex 12, 5), cuya sangre, rociada en las puertas, los proteger\u00eda del \u00e1ngel exterminador. Era una figura del Cordero Inmaculado cuya sangre habr\u00eda de vencer a la muerte y abrir para la humanidad las puertas de la verdadera tierra prometida. Tambi\u00e9n del sacrificio perpetuo en el altar de la Nueva Alianza. El Bautista a\u00f1ade, a las ideas de pureza inmaculada, de amabilidad, de rescate y sacrificio eucar\u00edstico, la de universalidad de prop\u00f3sito: \u201cEl que quita los pecados del mundo\u201d, y no \u00fanicamente de Israel. Del Bautista tom\u00f3 el otro Juan la totalidad del simbolismo y lo repiti\u00f3 de tal forma en los cap\u00edtulos cuarto y quinto del Apocalipsis  que prefiguraron los esplendores de la Misa solemne: el Cordero sobre el altar, como sobre un trono; el clero participante como los ancianos sentados en derredor, vestidos de t\u00fanicas blancas; el canto del \u201cSanctus, sanctus, sanctus\u201d; el incienso que sube de los incensarios dorados y la m\u00fasica de las arpas; y luego, como un cambio repentino, en medio de todo, \u201cun cordero de pie, como degollado\u201d (5, 6). Naturalmente, el simbolismo de los tipos y figuras del Antiguo Testamento, la profec\u00eda mesi\u00e1nica de Isa\u00edas, la declaraci\u00f3n del Bautista y las revelaciones m\u00edsticas del Apocalipsis desde muy antiguo fueron conmemorados en el himno matutino del \u201cGloria in excelsis\u201d. Este originalmente formaba parte del oficio de maitines. En forma algo distinta se encuentra tambi\u00e9n en las \u201cConstituciones apost\u00f3licas\u201d y en los ap\u00e9ndices de la Biblia en el \u201cCodex Alexandrinus\u201d del siglo V. Aparece utilizado por primera vez, muy apropiadamente, en Roma, en la Misa de la Natividad. El Papa San S\u00edmaco (498-514) extendi\u00f3 su uso a la misa episcopal. Sin embargo, la forma distinta y condensada del Agnus Dei, en si misma, no fue introducida en la Misa hasta el a\u00f1o 687, cuando el Papa Sergio I decret\u00f3 que durante la fracci\u00f3n de la Hostia tanto el clero como el pueblo deber\u00edan entonarla: \u201cHic statuit ut tempore confractionis dominici corporis Agnus Dei, qui tollis peccata mundi, miserere nobis, a clero et a populo decantetur (Nota del Traductor: Aqu\u00ed se determin\u00f3 que al momento de la fracci\u00f3n del cuerpo del Se\u00f1or se cantase por el clero y el pueblo \u201cAgnus Dei, qui tollis peccata mundi, miserere nobis.)\u00bb (Liber Pontificalis, ed. Duchesne, I, 381, nota 42). Duchesne acepta la postura del Cardenal Bona sobre las razones de Sergio: \u00abil n&#8217;est pas defendu de voir, dans ce d\u00e9cret de Sergius, une protestation contre le canon 82 du concile in Trullo, qui proscrivit la representation symbolique du Sauveur sous forme d&#8217;agneau (Nota del traductor: Es posible ver, en este decreto de Sergio, una protesta en contra del canon 82 del Concilio in Trullo, que prohib\u00eda la representaci\u00f3n simb\u00f3lica del Salvador bajo la forma de un cordero)\u00bb.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la liturgia de Santiago, al hacer la se\u00f1al de la cruz sobre el pan, antes de comulgar \u00e9l, el sacerdote dice \u201cHe aqu\u00ed el Cordero de Dios, el Hijo del Padre, que quita el pecado del mundo, sacrificado por la vida y la salvaci\u00f3n del mundo\u201d. Esa f\u00f3rmula se recita una sola vez. En un momento parecido, en la liturgia de San Juan Cris\u00f3stomo, el celebrante divide la Hostia en cuatro partes, \u201ccon cuidado y reverencia\u201d (en el lenguaje de la r\u00fabrica) y dice: \u201cEl Cordero de Dios es partido y distribuido. Aquel que est\u00e1 partido no est\u00e1 dividido en partes. Comido, mas nunca consumido, santifica a los que comulgan\u201d (Neale, History of the Holy Eastern Church, Introducci\u00f3n, 650). Sin embargo, esas palabras est\u00e1n ausentes de la antigua Misa del Santo (siglo IX). En el Oficio de Prothesis (una especie de ceremonia preparatoria de la misa, tambi\u00e9n llamada \u201cproskomedia\u201d, que significa \u201cpreparaci\u00f3n\u201d, y que se lleva a cabo en la mesa de la oblaci\u00f3n en la que se prepara el \u201cPan santo\u201d o \u201cCordero santo\u201d, como le llaman) que se usa hoy d\u00eda, se hace referencia m\u00e1s detallada a la profec\u00eda de Isa\u00edas en el ceremonial. Finalmente, el di\u00e1cono, coloca el \u201cCordero\u201d sobre el disco y dice al sacerdote: \u201c\u00a1Sacrifica, Se\u00f1or!\u201d, a lo que el sacerdote responde, al tiempo que lo divide oblicuamente: \u201cel Cordero de Dios es sacrificado. El que quita el pecado del mundo, para vida y salvaci\u00f3n del mundo\u201d (Neale, loc. Cit., 343,344). Aunque es verdad que, a diferencia de otras liturgias, la romana no ordena ning\u00fan canto para la fracci\u00f3n de la Hostia, el Agnus Dei- si bien no es propiamente una oraci\u00f3n- llena cabalmente ese vac\u00edo. Se puede afirmar que esta f\u00f3rmula aparece en la Misa Romana, en forma m\u00e1s condensada que en la de Santiago y distinta a la ya mencionada de San Cris\u00f3stomo, con toda la simetr\u00eda del ceremonial y del simbolismo m\u00e1s apropiado posible a una liturgia.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las palabras del \u201cLiber Pontificalis\u201d (a clero et a populo decantetur) abren la interrogante de si antes era el coro solo quien cantaba la f\u00f3rmula, como afirma Mabillon, y era el caso durante el siglo IX y en tiempos de Inocencio III (+ 1216). Originalmente el celebrante no la recitaba \u00e9l mismo, dado que las otras funciones ocupaban su atenci\u00f3n, pero ciertamente ya en el siglo XIII era com\u00fan la introducci\u00f3n de esta recitaci\u00f3n, y Durandus hace notar que algunos sacerdotes lo hac\u00edan con las manos colocadas sobre el altar y otros con las manos juntas ante el pecho. Martene muestra que, aunque al inicio solamente se recitaba una vez, en algunas iglesias se ordenaba que se recitara tres veces. Ejemplo de ello es la iglesia de Tours, antes del a\u00f1o 1000, y un can\u00f3nigo de Paris, Jean Beleth, en un escrito del siglo XII, dice: \u201cAgnus Dei ter canitur\u201d (Nota del traductor: El Agnus Dei se canta tres veces). Por esa misma \u00e9poca se introdujo la costumbre de substituir \u201cdona nobis pacem\u201d por el tercer \u201cmiserere nobis\u201d, aunque a modo de excepci\u00f3n el tercer \u201cmiserere\u201d \u00fanicamente se dec\u00eda el Jueves Santo (quiz\u00e1s porque ese d\u00eda no se acostumbra el \u201c\u00f3sculo de paz\u201d). Una buena raz\u00f3n para la substituci\u00f3n del \u201cdona nobis pacem\u201d se puede encontrar en su car\u00e1cter preparatorio para el \u201c\u00f3sculo de la paz\u201d (la Pax) que le sucede, a pesar de que Inocencio III explica su introducci\u00f3n haciendo referencia los disturbios y calamidades que afectaban a la Iglesia. La bas\u00edlica Lateranense, empero, conserva la costumbre antigua del triple \u201cmiserere\u201d. No hay huella del \u201cAgnus Dei\u201d en la Misa Romana del Misal de Bobbio, ni en el de Stowe. Tampoco en el Moz\u00e1rabe, ni en el Gelasiano, ni el Ambrosiano (excepto en las misas ambrosianas de r\u00e9quiem, en las que aparece en su forma de triple invocaci\u00f3n, como en el Misal Romano, pero a\u00f1adiendo a la tercera las palabras \u201cet locum indulgentiae cum sanctis tuis in gloria\u201d) (Nota del traductor: y un lugar de indulgencia con tus santos en la gloria). Se ha dicho arriba que el Agnus Dei sigue hoy d\u00eda a la oraci\u00f3n \u201cHaec commixtio\u201d.  En los manuscritos de los siglos IX a XIII eso acontec\u00eda con tanta frecuencia que un liturgista piensa que esa oraci\u00f3n era la conclusi\u00f3n ordinaria del canon de la Misa en la Edad Media. Al igual que en el caso del \u201cKyrie eleison\u201d y de otros textos del Ordinario de la Misa (e.gr. el Gloria, la secuencia, el Santo, el Hosanna, el Ite Missa est), las palabras del Agnus Dei fueron con frecuencia considerablemente alargados por los tropos (Nota del traductor: figuras del lenguaje en donde hay una mutaci\u00f3n o traslaci\u00f3n de significado, bien en lo interno- pensamiento- o en lo externo-  palabra.) acostumbrados por los Festivae laudes romanas (ignorantes, quiz\u00e1s, de su origen griego). Estas adiciones estaban constituidas por prefacios, o intercalamientos, o frases conclusivas, que en ocasiones ten\u00edan una relaci\u00f3n estricta con el significado del texto, y a veces eran simples composiciones individuales con una relaci\u00f3n puramente titular con el texto. El Cardenal Bona nos dej\u00f3 un ejemplo interesante:\n<\/p>\n<p>Agnus Dei, qui tollis peccata mundi,<br \/>\nCrimina tollis, aspera molis, Agnus honoris,<br \/>\nMiserere nobis.<br \/>\nAgnus Dei, qui tollis peccata mundi,<br \/>\nVulnera sanas, ardua planas, Agnus amoris,<br \/>\nMiserere nobis.<br \/>\nAgnus Dei, qui tollis peccata mundi,<br \/>\nSordida mundas, cuncta foecundas, Agnus odoris,<br \/>\nDona nobis pacem. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Nota del traductor:\n<\/p>\n<p>Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,<br \/>\nque quitas los cr\u00edmenes, emparejas lo \u00e1spero, Cordero de honor,<br \/>\nten piedad de nosotros.<br \/>\nCordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,<br \/>\nSanas las heridas, enderezas las dificultades, Cordero de amor,<br \/>\nTen piedad de nosotros.<br \/>\nCordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,<br \/>\nLimpias lo sucio, todo lo fecundas, Cordero de fragancia,<br \/>\nDanos la paz.)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El cardenal no menciona la fecha de su fuente, pero el poema es citado tambi\u00e9n por Blume y Bannister en su \u201cTropi graduales\u201d [Analecta Hymnica (Leipzig, 1905), XLVII, 398], junto con varias referencias a manuscritos fechados. Esta formidable colecci\u00f3n contiene no menos de 97 tropos del Agnus Dei. El siguiente tropo del siglo X nos mostrar\u00e1 otra forma, en hex\u00e1metros cl\u00e1sicos, de la cual hay muchos ejemplos:\n<\/p>\n<p>Agnus Dei, qui tollis peccata mundi,<br \/>\nOmnipotens, aeterna Dei Sapientia, Christe,<br \/>\nmiserere nobis, Agnus Dei. . . peccata mundi,<br \/>\nVerum subsistens veo de lumine lumen,<br \/>\nmiserere nobis. Agnus Dei. . . peccata mundi,<br \/>\nOptima perpetuae concedens gaudia vitae,<br \/>\ndona nobis pacem. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Nota del traductor:\n<\/p>\n<p>Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo,<br \/>\nCristo Omnipotente, Sabidur\u00eda eterna de Dios,<br \/>\nten piedad de nosotros, Cordero de Dios&#8230; los pecados del mundo.<br \/>\nVerdad que procedes de la verdadera luz,<br \/>\nten piedad de nosotros, Cordero de Dios&#8230;los pecados del mundo.<br \/>\nQue concedes los mejores gozos de la vida eterna,<br \/>\ndanos la paz.) <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A veces los tropos no se basaban en la medida, ya fuera cl\u00e1sica o acentuada, sino simplemente en un tipo primitivo de prosa r\u00edtmica o, mejor, asonante, como el siguiente (siglo X), que contiene el triple \u201cmiserere nobis\u201d en vez del \u201cdona&#8230;\u201d:<br \/>\nAgnus Dei. . .peccata mundi,<br \/>\nOmnipotens, pie,<br \/>\nte precamur assidue,<br \/>\nmiserere nobis.<br \/>\nAgnus Dei. . .peccata mundi,<br \/>\nQui cuncta creasti,<br \/>\nNobis semper (te) adiunge,<br \/>\nmiserere nobis.<br \/>\nAgnus Dei. . .peccata mundi,<br \/>\nRedemptor, Christe,<br \/>\nExoramus te supplices,<br \/>\nmiserere nobis.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Nota del Traductor: Cordero de Dios&#8230; los pecados del mundo,<br \/>\nomnipotente,  piadoso,<br \/>\nte suplicamos perseverantes,<br \/>\nten misericordia de nosotros.<br \/>\nCordero de Dios&#8230; los pecados del mundo,<br \/>\nque todo lo creaste,<br \/>\n\u00fanenos siempre a Ti,<br \/>\nten piedad de nosotros.<br \/>\nCordero de Dios&#8230; los pecados del mundo,<br \/>\nCristo redentor,<br \/>\nTe exhortamos suplicantes,<br \/>\nten piedad de nosotros).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En ocasiones eran breves; a veces extensos, como el siguiente (del que por causa de espacio s\u00f3lo incluimos una estrofa) del siglo XIII:\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Agnus Dei,<br \/>\nSine peccati macula<br \/>\nsolus permanens<br \/>\ncuncta per saecula,<br \/>\nnostra crimina dele,<br \/>\nqui tollis peccata mundi;<br \/>\nHaec enim gloria soli<br \/>\nDomino est congrua;<br \/>\nMiserere nobis.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(Nota del Traductor:<br \/>\nCordero de Dios,<br \/>\nsin la mancha del pecado<br \/>\npermaneces solo,<br \/>\nborra todos nuestros cr\u00edmenes<br \/>\na trav\u00e9s de los siglos,<br \/>\nT\u00fa quitas los pecados del mundo.<br \/>\nPues la gloria s\u00f3lo pertenece al Se\u00f1or,<br \/>\nTen piedad de nosotros.)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Brevemente podemos mencionar otros dos usos del Agnus Dei. Primero, antes de distribuir la comuni\u00f3n, ya sea durante o fuera de la Misa, el sacerdote toma una part\u00edcula y la muestra a los fieles, diciendo: \u201cEcce Agnus Dei, ecce qui tollit peccata mundi. Domine non sum dignus\u00bb, etc. El uso de la f\u00f3rmula en este sentido parece ser de reciente aparici\u00f3n. Antiguamente, la f\u00f3rmula usada era simplemente \u201cCorpus Christi\u201d, \u201cSanguis Christi\u201d, a lo que los fieles respond\u00edan \u201cAm\u00e9n\u201d, semejante a la f\u00f3rmula usada en la liturgia de San Marcos: \u201cEl Santo Cuerpo\u201d, \u201cLa preciosa Sangre de Nuestro Se\u00f1or y Dios y Salvador\u201d. En segundo lugar, al fin de las letan\u00edas la f\u00f3rmula aparece como sigue: \u00abAgnus Dei qui tollis peccata mundi, Parce nobis, Domine\u00bb (Perd\u00f3nanos, Se\u00f1or). \u201cAgnus Dei qui tollis peccata mundi, Exaudi nos, Domine\u00bb (Esc\u00fachanos, Se\u00f1or). \u201cAgnus Dei qui tollis peccata mundi, miserere nobis\u00bb (Ten piedad de nosotros).  As\u00ed se usaba en la letan\u00eda de los santos y en la de Loreto. La letan\u00eda del Sant\u00edsimo Nombre de Jes\u00fas a\u00f1ade la palabra \u201cJesu\u201d a la \u00faltima palabra, y substituye \u201cJesu\u201d por \u201cDomine\u201d en las dos terminaciones anteriores.  En la as\u00ed llamada \u201cLitania Romana\u201d, encontrada en un antiguo manuscrito del sacramentario de San Gregorio Magno, la f\u00f3rmula aparece una sola vez, y eso en las palabras de la f\u00f3rmula utilizada en la Misa: \u201cAgnus Dei&#8230; mundi, miserere nobis\u201d. Su uso en las letan\u00edas es de fecha relativamente reciente.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00danicamente queda decir algo respecto a los acompa\u00f1amientos musicales del Agnus Dei en la Misa. Claro que en los inicios la melod\u00eda era en tono recto, indudablemente sencilla y sil\u00e1bica. Subsecuentemente adopt\u00f3 formas m\u00e1s ricas. Estudios recientes de paleolog\u00eda musical han rescatado del olvido las antiguas melod\u00edas. En el \u201cKyriale\u201d Vaticano (1905) encontramos veinte composiciones que reproducen los antiguos textos en forma substancial.  Dichas melod\u00edas van desde lo sil\u00e1bico, a trav\u00e9s de varios grados de lo florido, hasta lo moderadamente melism\u00e1tico. Se puede obtener una idea general de las formas mel\u00f3dicas considerando que hay 18 s\u00edlabas en el texto de alguna de las tres invocaciones, y que el n\u00famero de notas que acompa\u00f1an a cada invocaci\u00f3n de 18 s\u00edlabas va de 19 (en cuyo caso \u00fanicamente una de las s\u00edlabas puede recibir dos notas) a 61 (como en el n\u00famero V del \u201cKyriale\u201d). En el n\u00famero V, sin embargo, la primera s\u00edlaba tiene cinco notas y una mera enumeraci\u00f3n de las notas no basta para describir el car\u00e1cter y el flujo de la melod\u00eda, aunque tal enumeraci\u00f3n ayudar\u00eda a formarse una idea de la riqueza o de la pobreza mel\u00f3dica. La conocida melod\u00eda del Agnus Dei de la Misa de R\u00e9quiem, con sus 20 notas para 18 s\u00edlabas, describe un canto puramente sil\u00e1bico y ayuda a explicar su car\u00e1cter de apoyo en los d\u00edas penitenciales, tales como las ferias de Cuaresma y Adviento, o los d\u00edas de rogativas y vigilias, a los que normalmente los asigna el \u201cKyriale\u201d. En lo tocante a la variedad de melod\u00edas ofrecidas en la triple invocaci\u00f3n, encontramos seis misas (I, V, VI, XVIII, XIX, XX) en las que la melod\u00eda permanece id\u00e9ntica en las tres- lo que puede categorizarse como forma a, a, a. Hay 12 misas en las que la melod\u00eda del primer y tercer Agnus Dei es id\u00e9ntica y distinta a la del segundo- lo que podr\u00eda clasificarse como a, b, a. Y una misa en la que son iguales las dos primeras, con diferencias en la tercera (n\u00famero VIII): a, a, b.  Sin embargo, en las de tipo a, b, a pueden hallarse correspondencias mel\u00f3dicas en algunas partes del texto en a y b. Por el contrario, en la forma a, b, c la melod\u00eda del \u201cnobis\u201d es com\u00fan a las tres. Podemos percibir en todo ello la operaci\u00f3n de excelentes trabajos de simetr\u00eda y forma en medio de una gran variedad mel\u00f3dica. Las melod\u00edas llanas del Agnus Dei (como la de otros cantos, de entre los cuales los Kyries muestran una obvia y semejante simetr\u00eda, mientras que los cantos m\u00e1s melism\u00e1ticos del propio de la Misa producen resultados sorprendentemente bellos una vez analizados t\u00e9cnicamente) son signos que ilustran el hecho de que los antiguos compositores, si bien trabajaban bajo conceptos de m\u00fasica diversos de los que se tienen hoy d\u00eda, ten\u00edan una percepci\u00f3n muy clara de la forma en el arte musical y reglas de construcci\u00f3n y criticismo que nosotros, muy probablemente, no hemos llegado a\u00fan a apreciar. [Wagner, \u00abEinfuhrung in die Gregorianischen Melodien\u00bb (Friburgo, Schweiz, 1895), 247-250; tambi\u00e9n en la revista trimestral de Filadelfia, \u00abChurch Music\u00bb, Junio 1906, 362-380, dos art\u00edculos sobre el introito \u00abGaudeamus omnes in Domino\u00bb, y marzo, 1906, 222-232, el art\u00edculo sobre el \u00abHaec dies\u00bb].\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El texto del Agnus Dei, con su triple repetici\u00f3n, y en posesi\u00f3n de derechos de simetr\u00eda textual, era muy respetado por los compositores medievales. El hecho que, en ese sentido, distingue las formas de tratamiento de estos \u00faltimos de las usadas por los maestros compositores de m\u00fasica sacra moderna es la ausencia de cualquier tratamiento del \u201cDona nobis pacem\u201d, ese movimiento de grand finale en el que los modernos han acostumbrado reunir todas sus energ\u00edas t\u00e9cnicas, voces, e instrumentos, y al que le asignan un movimiento enteramente distinto al que le precede. Ejemplos conocidos de \u00e9sto se encuentran en la gran misa en Si menor de Bach, donde los dos primeros Agnus Dei son solos altos, seguidos por el \u201cDona\u201d en una fuga de cuatro partes. Muy caracter\u00edstico de la elevaci\u00f3n musical y lit\u00fargica del \u201cDona\u201d del Agnus Dei en esta composici\u00f3n es el hecho de que no existe el tercer Agnus Dei.  En la misa monumental en Re de Beethoven, el solista y el coro cantan el adagio \u201cAgnus&#8230; nobis\u201d tres veces, con el \u201cDona\u201d constituyendo un movimiento nuevo en allegretto vivace que requiere m\u00e1s del triple de p\u00e1ginas que el triple \u201cAgnus\u201d. Ocurre lo mismo en su misa en Do, donde el \u201cDona\u201d, en allegro ma non troppo, ocupa tres veces m\u00e1s p\u00e1ginas que todo el texto precedente en poco andante. Cosa id\u00e9ntica se observa en el \u201cDona\u201d de la tercera misa de Hayden, en allegro vivace, que requiere el doble de p\u00e1ginas que el restante adagio. Y en su primera, en el adagio para cuerdas solamente del \u201cAgnus\u201d; en el \u201cDona\u201d, en alegro, para oboe, trompeta , y cuerdas; en la sexta, con el \u201cAgnus\u201d en adagio, \u00be, y el \u201cDona\u201d, allegro con spiritu, 4\/4; en la Decimasexta,  el \u201cAgnus\u201d, en adagio, 4\/4, para cuerdas, clarinetes, trompetas, t\u00edmpanos, y \u00f3rgano. Los ejemplos se pueden multiplicar si acudimos a otras misas, de Mozart, Schubert y otros. Una excepci\u00f3n muy interesante se encuentra en las misas de Gounod (lo cual es de esperarse, habida cuenta de su entrenamiento y estudios polif\u00f3nicos), respecto a la triple simetr\u00eda del texto, y as\u00ed encontramos en su \u201cAgnus\u201d una simetr\u00eda parecida a la del canto llano primitivo. Su misa segunda de los \u201cOrfeonistas\u201d nos da un tipo a, a, b (que concuerda, extra\u00f1amente, con el \u00fanico ejemplo de ese tipo en el \u201cKyriale\u201d, al tener una \u00fanica f\u00f3rmula musical para los dos \u201cnobis\u201d y el \u201cDona\u201d). Su misa del \u201cSagrado Coraz\u00f3n\u201d es del tipo a, b, a, con ligeras variaciones; su \u201cSanta Cecilia\u201d (que omite las interpolaciones del \u201cDomine non sum dignus\u201d), es del tipo a, a, a, con una peque\u00f1a variaci\u00f3n. Gounod interpola el \u201cDomine no sum dignus\u201d lo que le ha valido severas cr\u00edticas de haber violado la liturgia. De hecho s\u00ed lo hizo, pero es interesante notar ah\u00ed un eco de la costumbre medieval de la que se habl\u00f3 en la parte anterior de este art\u00edculo, al hablar de los tropos en los textos lit\u00fargicos. El tropo de Gounod es obra de su fantas\u00eda, pero al menos se apeg\u00f3 al esp\u00edritu lit\u00fargico al seleccionar el texto intercalado. Tambi\u00e9n es muy apropiado a la parte de la misa en donde fue colocado: la comuni\u00f3n del sacerdote y del pueblo. No merece atenci\u00f3n, por otra parte, el tratamiento casi dram\u00e1tico que se le ha dado al Agnus Dei en tiempos modernos (e.g., la misa de Hayden in tempore belli, la misa en Do de Beethoven, con redoble de tambores acentuando las bendiciones de la paz en contraste con los horrores de la guerra), o los arreglos que han desfigurado de tal modo la belleza de los textos lit\u00fargicos, a causa de las omisiones, inserciones y adiciones de palabras, o a causa de las interposiciones de palabras, que casi desaparece el sentido original. Ejemplo de ello es la Misa en Sol de Poniatowski, simplemente para elegir una, que indiscriminadamente a\u00f1ade a cada \u201cAgnus&#8230; mundi\u201d una mezcla de \u201cmiserere\u201d y \u201cDona\u201d, y cuyo simbolismo no queda claro. Estos excesos lit\u00fargicos son el resultado del instinto dram\u00e1tico que opera en el campo de la m\u00fasica sacra.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fuente:  Henry, Hugh. \u00abAgnus Dei (in Liturgy).\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/01221a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Javier Algara Coss\u00edo\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>expresi\u00f3n latina que corresponde a \u00c2\u00ae Cordero de Dios. Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003 Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital Cordero de Dios, de Jua 1:29 y 36. En Apocalipsis se menciona 28 veces. 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