{"id":4622,"date":"2016-02-05T00:33:14","date_gmt":"2016-02-05T05:33:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/alianza\/"},"modified":"2016-02-05T00:33:14","modified_gmt":"2016-02-05T05:33:14","slug":"alianza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/alianza\/","title":{"rendered":"ALIANZA"},"content":{"rendered":"<p>v. Convenio, Pacto<br \/>\nExo 23:32 no har\u00e1is a con ellos, ni con sus dioses<br \/>\nJos 9:6 haced, pues, ahora a con nosotros<br \/>\n1Ki 15:19 a entre nosotros .. y rompe tu pacto<br \/>\n2Ki 11:4 hizo con ellos a, jurament\u00e1ndolos en<br \/>\n2Ch 16:3 haya a entre t\u00fa y yo, como la hubo<br \/>\n2Ch 23:1 se anim\u00f3 Joiada, y tom\u00f3 consigo en a a<\/p>\n<hr>\n<p>Las Sagradas Escrituras son esencialmente, la historia de la A. entre Dios y el hombre. Dios eligi\u00f3 un pueblo y le hizo una promesa,  elecci\u00f3n y promesa garantizadas por una alianza, y mantenidas a pesar de las continuas infidelidades del hombre. Esta alianza es una iniciativa de Dios por puro amor al hombre, porque no es un pacto entre iguales.<\/p>\n<p>Cuando Dios creo al hombre estableci\u00f3 con este una alianza, un pacto,  aunque estas palabras no se mencionan expl\u00ed\u00adcitamente en el texto sagrado. Dios se manifiesta en la creaci\u00f3n, la cual pone al servicio del hombre, adem\u00e1s lo coloca en el para\u00ed\u00adso Gn 2, 8, le da a la mujer por compa\u00f1\u00ed\u00ada Gn 2, 18-25, para que tenga una descendencia santa Gn 1, 2628,  es decir, se establece una relaci\u00f3n arm\u00f3nica entre el hombre y la naturaleza, entre el hombre y la hembra, entre el Creador y el hombre,  pero Dios le pide al hombre obediencia Gn 2, 9-17, santidad. El primer hombre rompe esta alianza, as\u00ed\u00ad la llama el profeta Oseas en el cap\u00ed\u00adtulo 6,  7, cuyo castigo es la expulsi\u00f3n del para\u00ed\u00adso y la p\u00e9rdida de la familiaridad con Dios Gn, 3, 24. Sin embargo, despu\u00e9s de la ca\u00ed\u00adda de Ad\u00e1n y Eva,  Yahv\u00e9h promete al hombre la salvaci\u00f3n anunci\u00e1ndole el Mes\u00ed\u00adas Gn 3, 15.<\/p>\n<p> Pero el hombre sigue pecando a los ojos de Dios y lo castiga con el diluvio universal, despu\u00e9s del cual le promete a No\u00e9 tambi\u00e9n la salvaci\u00f3n y un orden nuevo en el mundo, promesa que es garantizada mediante un pacto o alianza de Dios con No\u00e9, cuya se\u00f1al visible es el arco iris Gn 8,  21 y 9, 1-17. Esta es la primera alianza expl\u00ed\u00adcita que encontramos en las Sagradas Escrituras.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s Dios llama a Abraham a quien promete darle la tierra de Cana\u00e1n y una descendencia innumerable. Esta promesa es garantizada por un alianza cuyo signo es el horno humeante y el fuego que pas\u00f3 por entre los animales partidos Gn 15. Luego, en Gn 17, encontramos otro relato de la alianza. Yahv\u00e9h se aparece a Abram, le cambia el nombre por Abraham, es decir, padre de una muchedumbre de pueblos, descendencia a la que se extiende la promesa y la alianza, de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n,  a perpetuidad, pero con la obligaci\u00f3n de andar en la presencia del Se\u00f1or y ser perfectos, y como signo de la alianza la circuncisi\u00f3n, se\u00f1al que indica que se pertenece al pueblo escogido. La promesa y la alianza se ratifican posteriormente en Isaac y Jacob y en su descendencia Gn 32, 29. Luego,  Estando el pueblo de Israel esclavo en Egipto, Dios se aparece a Mois\u00e9s en el monte Horeb, el mismo Sana\u00ed\u00ad, en la zarza ardiente, y le comunica su plan divino: sacar a Israel \u2014naci\u00f3n descendiente de Abraham y elegida de entre las dem\u00e1s\u2014 de la esclavitud y llevarlo a la tierra prometida con alianza a Abraham, Isaac y Jacob, para cuya ejecuci\u00f3n llam\u00f3 a Mois\u00e9s Ex 3 y 6, 2-6. Pero aqu\u00ed\u00ad, la alianza se desarrolla en la ley,  los estatutos, los mandamientos, los preceptos y ritos que debe cumplir y seguir el pueblo Ex 19, 5-6; 20; 24, 7-8; Dt 32. Como se\u00f1al de esta alianza el Se\u00f1or estableci\u00f3 la observancia del s\u00e1bado Ex 31, 16-17. Lo dicho hasta aqu\u00ed\u00ad sobre la alianza, est\u00e1 en el Pentateuco, obviamente antes de la conquista de la tierra de Cana\u00e1n, es decir, en el Pentateuco se encuentra la promesa y ya con Josu\u00e9 parece que se cumple con la toma de la tierra prometida Jos 23 y 24; pero el pueblo vuelve a pecar y es deportado a Babilonia, cumpli\u00e9ndose as\u00ed\u00ad las palabras de Mois\u00e9s cuando orden\u00f3 poner el libro de la Ley junto al arca de la alianza, por conocer que Israel era un pueblo rebelde Dt 31, 26-27. Toda esta historia de la alianza desemboca en Cristo, el Mes\u00ed\u00adas prefigurado en Gn 3, 15, el     segundo Ad\u00e1n 1 Co 15, 45-58, quien la llena de sentido, cuesti\u00f3n que aclara perfectamente el ap\u00f3stol Pablo en Ga 3, 15-29. La nueva alianza,  anunciada por Jerem\u00ed\u00adas en el cap\u00ed\u00adtulo 31, 31-40, se da con Cristo 2 Co 1,  19-20, en El se resumen y se cumplen las promesas Lc 1, 54-55 y 72-75,  y el fundamento de la misma es la sangre de su mediador, Cristo, Mt 26,  27-29; Mc 14, 24; Lc 22, 20; Hb 12, 24. Esta nueva alianza, como la llama san Pablo, no contradice la antigua, es decir, no hay oposici\u00f3n entre el Nuevo y el Antiguo Testamento 2 Co 3, 7-18. No es que Cristo anule la antigua ley, sino que la perfecciona Mt 5, 17-18; Ga 4. La nueva alianza exige fundamentalmente las mismas obligaciones de santidad y fidelidad al Se\u00f1or que la antigua, pero ya la se\u00f1al de la alianza no ser\u00e1 la circuncisi\u00f3n por mano del hombre sino la de Cristo Col 2, 11-12; Flp 3,  3, es decir, la se\u00f1al de la nueva alianza es el bautismo, por el cual ya no hay una sola naci\u00f3n escogida, todos somos llamados a ser Israel Ef 1, 11 23 y 2, 11-22; Hch 15, 1, 21, a formar parte de la Iglesia universal.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>ver PACTO<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(Pacto, testamento).<\/p>\n<p> Es un contrato que hace Dios con los hombres. Hizo alianzas con Ad\u00e1n, Abraham, Jacob, Isaac, Mois\u00e9s, David. La Nueva Alianza, o Nuevo Testamento es grandiosamente maravillosa: Dios se compromete a perdonarnos y limpiarnos nuestros pecados, si creemos en Jesucristo. Los t\u00e9rminos est\u00e1n escritos en en Heb 8:10-12, tal como lo hab\u00ed\u00ada profetizado Jer 31:31-34. El nombre \u00abTestamento\u00bb, lo dijo Jes\u00fas al celebrar la Eucarist\u00ed\u00ada, en Mat 26:28, en el que Cristo es el testador, quien lo firma con su propia Sangre. y adem\u00e1s El, en persona, es el Testamento; la herencia que nos deja, es a s\u00ed\u00ad mismo. Ver \u00abTestamento\u00bb.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>\u2020\u00a2Pacto.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, LEYE<\/p>\n<p>ver, PACTO Se traduce as\u00ed\u00ad la palabra \u00abberit\u00bb en el AT en diversas ocasiones, cuando se trata de un acuerdo entre un hombre y su semejante, o entre naci\u00f3n y naci\u00f3n. La mayor parte de las veces se traduce pacto con el doble sentido aqu\u00ed\u00ad se\u00f1alado, y tambi\u00e9n siempre que se trata de pactos entre Dios y los hombres. (Ver PACTO)<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[910]<\/p>\n<p>    Es el pacto que Dios establece con los hombres y los hombres establecen con Dios. Es concepto b\u00e1sico en el pensamiento cristiano y, por lo tanto, en la formaci\u00f3n religiosa. Se le usa en su significado fundamental o en sus equivalentes: testamento, tratado, convenio, pacto, acuerdo, v\u00ed\u00adnculo.<\/p>\n<p>    En el Antiguo Testamento se habla con frecuencia de la Alianza de Dios con su Pueblo (Ad\u00e1n, No\u00e9, Abraham, Isaac, Jacob, Mois\u00e9s, Josu\u00e9&#8230;) Se emplea el t\u00e9rmino \u00abberit\u00bb (lo que trae paz) aludiendo a una relaci\u00f3n de amor divino y a una llamada cuya respuesta humana se encargan de activar los profetas.<\/p>\n<p>    En el Nuevo Testamento la \u00abAlianza\u00bb (2. Cor. 3. 6 ; Rom. 7.6. Gal. 4.6) cambia de signo. Supone \u00abdon o regalo de Dios por medio de Cristo\u00bb, m\u00e1s que \u00abconvenio del hombre\u00bb. Por eso se la llama \u00abnueva\u00bb&#8230; y se la basa en la voluntad del mismo Jes\u00fas de hacer otro pacto de amor con el nuevo pueblo elegido.<\/p>\n<p>    Los t\u00e9rminos dia-zeken (33 veces) y dia-tizemai (7 veces) se emplean como regalo, don, encuentro, pacto,  y se hallan siempre referidos a las acci\u00f3n de Jes\u00fas encarnado en el mundo.<\/p>\n<p>    En Catequesis se va a usar con frecuencia la idea de Antiguo y Nuevo Testamento. Conviene ofrecer pronto el mensaje del amistad, elecci\u00f3n, salvaci\u00f3n a trav\u00e9s de Jes\u00fas, con el Padre, con Dios, m\u00e1s que el de acuerdo, pacto o testamento. La alianza con Dios es la esencia del cristianismo, es decir del mensaje de salvaci\u00f3n, conseguida por la Nueva Alianza hecha mediante la sangre (la muerte en cruz) de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>    Al catequizando hay que hacerle ver lo que hay detr\u00e1s del Nuevo Testamento. Se halla el pacto de salvaci\u00f3n querido por Jes\u00fas. No est\u00e1 en el Sina\u00ed\u00ad sino en el Calvario. No est\u00e1 en el templo de Jerusal\u00e9n sino en el universo. Ya no se habla de Israel sino de la Iglesia universal. Sin estos valores de base no hay catequesis aut\u00e9ntica.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>El \u00abpacto\u00bb o Alianza esponsal de Dios con la humanidad<\/p>\n<p>\tLa elecci\u00f3n del Pueblo por parte de Dios se concreta en un pacto (\u00abBerit\u00bb) o Alianza esponsal. Con este pacto se indican los v\u00ed\u00adnculos estrechos de relaci\u00f3n amorosa entre Dios y la humanidad. El origen de esta elecci\u00f3n, como Alianza inicial, se puede remontar hasta Ad\u00e1n y No\u00e9 (Gen 3,15; 9,8-17), y se concreta en las promesas hechas por Dios a los primeros padres (Gen cap. 1-12), que son un patrimonio de toda la familia humana, por referirse al \u00abSalvador\u00bb que vencer\u00e1 el mal en beneficio de todos los descendientes de Ad\u00e1n y Eva (Gen 3,15). La misma creaci\u00f3n es ya el inicio de un amor de benevolencia de parte de Dios.<\/p>\n<p>\tPara el pueblo de Israel como tal, que vivi\u00f3 y vive su identidad por medio de la Alianza, la elecci\u00f3n comienza con Abraham (Gen 12,1-3; 15,18; 17,1-14), y pasa a su descendencia (por Isaac y Jacob), como una actualizaci\u00f3n peculiar de la primera Alianza. Las promesas hechas a Abraham y a su descendencia son tambi\u00e9n una bendici\u00f3n para \u00abtodas las familias de la tierra\u00bb (Gen 12,2-3). Esta misma Alianza se renueva en tiempos de Mois\u00e9s (Ex 19-24) y se concreta en la Ley (Deut 4,32-39; 6-7 etc). El momento definitivo de esta Alianza es el \u00abpaso\u00bb (Pascua) de Egipto hacia el desierto del Negeb y el Sina\u00ed\u00ad (Horeb), bajo la gu\u00ed\u00ada de Mois\u00e9s, para renovar la Alianza divina y poder entrar en Palestina (Cana\u00e1n), la tierra prometida por Dios (Ex 19-23).<\/p>\n<p>\tHacia la Pascua y la Nueva Alianza<\/p>\n<p>\tLa Antigua Alianza se reafirmaba anualmente en la fiesta de la Pascua. Los profetas subrayan m\u00e1s el aspecto amoroso o el \u00abamor\u00bb esponsal y misericordioso (\u00abhesed\u00bb) (Is 63,7; Os 2,21; Jer 16,5). Jerem\u00ed\u00adas habla de una futura nueva Alianza (Jer 11,1-14; 31,31-34), abriendo los horizontes a toda la humanidad. Entonces la ley estar\u00e1 escrita en el coraz\u00f3n (Jer 31,33).<\/p>\n<p>\tLa Alianza es para siempre \u00abYo os har\u00e9 mi pueblo y ser\u00e9 vuestro Dios\u00bb (Ex 6,7; Jer 31,33). Por esto Dios exige un amor sincero y fiel de parte de su pueblo. El pacto se ratifica con \u00absangre\u00bb (Ex 24,4-8). La sangre simbolizaba la vida Dios y el pueblo se un\u00ed\u00adan para siempre en una sola vida. Dios, que escoge a su pueblo en \u00abpropiedad personal\u00bb, quiere una adhesi\u00f3n libre por medio de una respuesta p\u00fablica de fidelidad \u00abHaremos todo cuanto ha dicho el Se\u00f1or\u00bb (Ex 19,3-8; 24,3).<\/p>\n<p>\tJes\u00fas y la Nueva Alianza<\/p>\n<p>\tJes\u00fas es \u00abel Mediador de la Nueva Alianza\u00bb (Heb 9,5). Las promesas se hacen realidad gracias a la encarnaci\u00f3n y redenci\u00f3n de Cristo. La Alianza antigua sigue siendo irrevocable (Gal 3,15-18), pero se renueva y se hace definitiva en Cristo (Gal 4-5).  Mar\u00ed\u00ada, la Madre de Jes\u00fas, en las bodas de Can\u00e1, que simbolizan la Nueva Alianza, invitar\u00e1 a dar la misma respuesta \u00abHaced lo que \u00e9l os diga\u00bb (Jn 2,5; cfr. Ex 24,7).<\/p>\n<p>\tLa Nueva Alianza ratifica y ampl\u00ed\u00ada la perspectiva universal hacia \u00abtodos los pueblos\u00bb (Is 52,10; cfr. Is 45,22). La Alianza, que es siempre expresi\u00f3n de amor esponsal por parte de Dios, ahora es ya expl\u00ed\u00adcitamente la Alianza de Dios Amor, Padre de todos, por medio del sacrificio de su Hijo Jesucristo. En realidad, la misma creaci\u00f3n tuvo inicio en un acto de amor de Dios y en relaci\u00f3n con Cristo Salvador, \u00abpor quien todo ha sido creado\u00bb (Jn 1,3) y \u00abtodo fue creado por \u00e9l y para \u00e9l\u00bb (Col 1,16).<\/p>\n<p>\tJes\u00fas, el Mes\u00ed\u00adas prometido, realizar\u00e1 el paso a la \u00abNueva Alianza\u00bb anunciada por Jerem\u00ed\u00adas (Jer 31,31), dando \u00abcumplimiento\u00bb a la ley antigua con el serm\u00f3n de la monta\u00f1a (cfr. Mt 5.1-48) y haciendo de su vida inmolada (\u00absangre derramada\u00bb) el sacrificio eucar\u00ed\u00adstico de la Pascua definitiva (Lc 22,20), ofrecido \u00abpor todos\u00bb (Mt 26,28; Mc 14,24; Lc 22,20; 1Cor 11,25), para hacer de todos un pueblo nuevo.<\/p>\n<p>Referencias Abraham, Antiguo Testamento, creaci\u00f3n, elecci\u00f3n, Eucarist\u00ed\u00ada, Israel, Jesucristo, Nuevo Testamento, Pascua, Pueblo de Dios.<\/p>\n<p>Lectura de documentos CEC 55-64, 288, 577-580, 610-611, 762.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada AA.VV., Per una teologia del patto nell&#8217;Antico Testamento (Torino, Marietti, 1972); A. BONORA, Alianza, en Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica (Madrid, Paulinas, 1990) 44-60; P. BUIS, La notion d&#8217;alliance dans l&#8217;Ancien testament (Paris 1976); J. ESQUERDA BIFET, Hemos visto su estrella ( BAC, Madrid, 1996) cap.6; J. HASPRECKER, Alianza, en Conceptos Fundamentales de Teolog\u00ed\u00ada (Madrid, Cristiandad, 1979) I, 48-55; J. VERMEYLEN, El Dios de la promesa y el Dios de la alianza (Santander, Sal Terrae, 1990); G. VON RAD, Teolog\u00ed\u00ada del Antiguo Testamento, Teolog\u00ed\u00ada de las tradiciones hist\u00f3ricas de Israel (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1972). Ver otros estudios en Antiguo Testamento, Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nLa Alianza es el centro de gravitaci\u00f3n de la historia de la salvaci\u00f3n y, por tanto, de toda la Biblia. Todo el pensamiento religioso del A. T. gira en torno a la Alianza, la cual adquiere su plenitud en el N. T. como asunto fundamental en el misterio de Jesucristo. Las relaciones sociopol\u00ed\u00adticas de los hombres y de los pueblos se reg\u00ed\u00adan por alianzas o pactos (heb. berit),previamente establecidos y concordados. Partiendo de este hecho humano, Dios decide establecer con el hombre relaciones \u00ed\u00adntimas y amistosas que se resuelven en la salvaci\u00f3n del hombre. Y todo esto lo quiere llevar a cabo por medio de un pacto bilateral en el que ambas partes contratantes adquieren mutuos compromisos. Dios se compromete a velar por el pueblo, por la subsistencia del pueblo; le ofrece su amor, su gracia y su justicia salvadora. Dios ser\u00e1 siempre fiel a estos compromisos. El pueblo, como contrapartida, compromete ante Dios su obediencia, su fe, su amor y su fidelidad. La Alianza se inicia y se proclama solemnemente en el Sina\u00ed\u00ad.<\/p>\n<p>Tiene como interlocutor humano a Mois\u00e9s, que acaba de liberar al pueblo de la esclavitud de Egipto. Se sella y se rubrica con la sangre del sacrificio, que Mois\u00e9s ofrece. Por eso la Alianza debe ser m\u00e1s fuerte que la misma vida, pues la sangre estaba considerada como la sede de la vida (Ex 24). La obediencia del hombre se debe concretar en el cumplimiento de la ley, que all\u00ed\u00ad mismo se promulga. Las consecuencias se sintetizan en esta frase, varias veces repetida en la Biblia: \u00abVosotros ser\u00e9is mi pueblo y yo ser\u00e9 vuestro Dios\u00bb. Israel pasa a ser el pueblo de Dios, el pueblo consagrado a Dios, un pueblo de sacerdotes para servir y dar culto a Dios. La Alianza se renueva con frecuencia, como el hecho que da sentido a Israel y que debe informar su vida entera. Los profetas ponen de relieve el sentido profundo de la Alianza, insistiendo en el amor de Dios y en su fidelidad como pastor y esposo de Israel. El pueblo y Dios, unidos en matrimonio espiritual, se han ligado con los lazos m\u00e1s fuertes, el amor y la fidelidad. La infidelidad, por parte del pueblo siempre, es un adulterio, una prostituci\u00f3n sagrada y vergonzosa al propio tiempo. Y esta verg\u00fcenza se dio muchas veces en el pueblo, que fue impenitente incumplidor de la Ley, que abandon\u00f3 a su Dios, el Unico y se fue a dar culto a dioses extra\u00f1os, que no eran nada, porque eran \u00ed\u00addolos hechos de le\u00f1o labrado, piedra esculpida o metal fundido. Por eso los profetas, ante el frecuente fracaso de la Alianza sina\u00ed\u00adtica, anuncian ya para el futuro, para los tiempos mesi\u00e1nicos, una nueva Alianza, m\u00e1s interior y espiritual, que va a quedar grabada en el coraz\u00f3n del hombre y que va a ser realizada por los sufrimientos del \u00abSiervo de Yahv\u00e9\u00bb (es decir, de Jesucristo), que ser\u00e1 \u00abAlianza del pueblo y luz de las naciones\u00bb (Is 42,6). Esta Alianza nueva -plenitud de la antigua-, realizada por Jes\u00fas y rubricada con su propia sangre, est\u00e1 tambi\u00e9n en el trasfondo de todo el N. T. Los textos de la \u00faltima cena (Mt 26,26-30; Lc 22, 15-20; Mc 14,22-26; 1 Cor 11,23-25) dejan todo esto bien claro: \u00abTomad y bebed todos de \u00e9l, porque \u00e9ste es el c\u00e1liz de mi sangre, sangre de la Alianza antigua y nueva, que ser\u00e1 derramada por vosotros y por todos los hombres para el perd\u00f3n de los pecados\u00bb. Desde ahora, el pueblo de Dios, pueblo cristiano ya, \u00abel nuevo Israel\u00bb, pasa a ser pueblo sacerdotal, naci\u00f3n consagrada, propiedad absoluta de Dios. En esta Alianza definitiva y nueva lo importante es el amor. Jes\u00fas por amor muri\u00f3, y los cristianos al amor se deben y por el amor deben estar dispuestos a morir. Un amor en el que la infidelidad no puede tener cabida alguna. La palabra hebrea (alianza) est\u00e1 traducida en la versi\u00f3n griega de los LXX por (testamento), interpretando perfectamente la naturaleza de la alianza sina\u00ed\u00adtica, porque en realidad no se trata de un pacto bilateral, en el que las dos partes se sit\u00faan en el mismo nivel. All\u00ed\u00ad, en realidad, de lo que se trat\u00f3 fue de la generosidad infinita de Dios, que ofreci\u00f3 al pueblo su ayuda salvadora, aunque, como es natural, exigiendo la correspondencia del amor. La iniciativa y la consumaci\u00f3n de la Alianza se debe enteramente a Dios, que ofrece al pueblo el testamento de su gracia redentora. Con m\u00e1s claridad ocurre esto en el N. T. Jesucristo, poco antes de morir por los hombres, nos ofrece su testamento de amor firmado con su propia sangre. M\u00e1s que de alianza o de pacto, estamos ante un testamento, en el que el Testador lo da todo, pidi\u00e9ndonos a cambio que le recordemos tambi\u00e9n con amor -la Eucarist\u00ed\u00ada es el memorial de todo esto-, que vivamos en su amor y que al amor nos entreguemos. Por todas estas razones, la Biblia est\u00e1 dividida en dos bloques, denominados A. y N. T., debido a estos dos grandes acontecimientos, uno realizado por Dios en el Sina\u00ed\u00ad y otro por Jes\u00fas en el Calvario. > pascua; sacrificio; eucarist\u00ed\u00ada; cena.<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>(-> pacto, mandamientos, eucarist\u00ed\u00ada). Gran parte de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica puede entenderse a partir del paso o camino que ha llevado a los israelitas desde el plano de la solidaridad \u00abnatural\u00bb en que viv\u00ed\u00adan (como pueblo o grupo sociol\u00f3gico) a la vinculaci\u00f3n voluntaria y personal, que se expresa en forma de alianza. Aqu\u00ed\u00ad evocamos el tema de la alianza desde una perspectiva israelita. La visi\u00f3n cristiana est\u00e1 m\u00e1s vinculada con la eucarist\u00ed\u00ada*.<\/p>\n<p>(1) Dios y pueblo en alianza. La alianza es una instituci\u00f3n social que est\u00e1 en el principio de la historia israelita, pues ella es la base de la federaci\u00f3n* de tribus. Especial importancia tiene la alianza con Dios, en la que se definen tanto Dios como el pueblo israelita. (a) El Dios de la alianza. Los israelitas no se llaman s\u00f3lo hijos o pueblo de Dios porque han nacido de los doce Patriarcas, sino porque han renacido de la esclavitud de Egipto, recibiendo de Dios y estableciendo con \u00e9l un pacto de fidelidad perpetua sobre el monte Sina\u00ed\u00ad, por mano de Mois\u00e9s. El Dios de la alianza de Mois\u00e9s sigue vinculado al Dios* de los padres, de manera que empieza diciendo: \u00abYo soy el Dios de tu padre, de Abrah\u00e1n, Isaac y Jacob\u00bb (Ex 3,6), pero despu\u00e9s a\u00f1ade \u00abSoy el que Soy\u00bb (soy Yahv\u00e9: Ex 3,14), el Dios que hace un pacto con vosotros, para que se\u00e1is testimonio o ejemplo de mi vida y de mi gracia en medio de los pueblos. En este contexto podemos afirmar que los jud\u00ed\u00ados son el pueblo que ha pactado con Dios y que sabe que s\u00f3lo por pacto o alianza se puede vivir sobre el mundo (cf. Ex 19,4-5). (b) Israel, pueblo de la alianza. La religi\u00f3n de la Biblia es religi\u00f3n de alianza, es decir, de pacto o compromiso de solidaridad. Con cada israelita nace de nuevo el pueblo y se establece de nuevo el pacto. Cada israelita escucha y asume como propia la antigua palabra: \u00abSi o\u00ed\u00ads mi voz y guard\u00e1is mi  pacto, vosotros ser\u00e9is mi propiedad especial entre todos los pueblos; porque m\u00ed\u00ada es toda la tierra vosotros ser\u00e9is para m\u00ed\u00ad un reino de sacerdotes, un pueblo santo\u00bb (Ex 19,5-6). (c) Dios y pueblo. La alianza se define en forma de comunicaci\u00f3n y pertenencia mutua, como experiencia de vinculaci\u00f3n personal permanente: \u00abYo ser\u00e9 vuestro Dios y vosotros ser\u00e9is mi pueblo\u00bb (Jr 11,4; Ez 36,28). El Dios de la alianza no es alguien que se cierra en s\u00ed\u00ad mismo, sino que existe en apertura y comunicaci\u00f3n hacia los hombres. Tampoco los israelitas existen como pueblo cerrado en s\u00ed\u00ad, sino que son en su relaci\u00f3n con Dios. Esta relaci\u00f3n est\u00e1 en el principio de la vida del pueblo, que no existe por s\u00ed\u00ad mismo, sino que nace por voluntad de amor de Dios. Pero, al mismo tiempo, ella es principio de exigencia: \u00abYahv\u00e9, tu Dios, te manda hoy que cumplas estos estatutos y decretos; cuida, pues, de ponerlos por obra con todo tu coraz\u00f3n y con toda tu alma. Has declarado solemnemente hoy que Yahv\u00e9 es tu Dios, que andar\u00e1s en sus caminos, que guardar\u00e1s sus estatutos, sus mandamientos y sus decretos, y que escuchar\u00e1s su voz. Y Yahv\u00e9 ha declarado hoy que t\u00fa eres pueblo suyo, de su exclusiva posesi\u00f3n&#8230; para que seas un pueblo consagrado a Yahv\u00e9, tu Dios, como \u00e9l ha dicho\u00bb (Dt 26,16-19).<\/p>\n<p>(2) Sina\u00ed\u00ad, la alianza b\u00e1sica. Puede hablarse de la alianza de Dios con No\u00e9 (Gn 9) y con Abrah\u00e1n (Gn 15), pero la fundamental, la que define a Israel, es la del Sina\u00ed\u00ad, que constituye (tras el \u00e9xodo* o paso por el mar Rojo) el momento fundante de nacimiento del pueblo. Este es el esquema de conjunto y \u00e9stos los elementos del texto donde se inscribe la celebraci\u00f3n: (a) Teofan\u00ed\u00ada. La alianza es posible porque Dios se manifiesta al pueblo a trav\u00e9s de una serie de signos tomados simb\u00f3licamente de los fen\u00f3menos c\u00f3smicos: \u00abAl tercer d\u00ed\u00ada, al rayar el alba, hubo truenos y rel\u00e1mpagos y una densa nube sobre el monte, mientras el toque de la trompeta crec\u00ed\u00ada en intensidad. Y todo el pueblo que estaba en el campamento se ech\u00f3 a temblar. Mois\u00e9s hizo salir al pueblo del campamento para ir al encuentro de Dios&#8230; Todo el Sina\u00ed\u00ad humeaba, porque Yahv\u00e9 hab\u00ed\u00ada descendido sobre \u00e9l en forma de fuego. Sub\u00ed\u00ada el humo como de un horno y todo el monte retemblaba con violencia. El so nido de la trompeta se hac\u00ed\u00ada cada vez m\u00e1s fuerte; Mois\u00e9s hablaba y Dios le respond\u00ed\u00ada con el trueno\u00bb (Ex 19,1620). (b) Ley. Mandamientos. De los signos c\u00f3smicos, propios de las religiones de la naturaleza, el texto nos lleva a la palabra, en la que Dios se manifiesta como persona, en el contexto propio de Israel: \u00abDios pronunci\u00f3 todas estas palabras diciendo: Yo soy Yahv\u00e9, tu Dios, que te saqu\u00e9 de Egipto, de la esclavitud. No tendr\u00e1s otros dioses frente a m\u00ed\u00ad. No te har\u00e1s \u00ed\u00addolos, figura alguna&#8230; No pronunciar\u00e1s el nombre de Yahv\u00e9, tu Dios, en falso. F\u00ed\u00adjate en el s\u00e1bado para santificarlo&#8230;\u00bb. Esta es la alianza de Dios y en ella se escucha y acoge su palabra (Ex 20,1-8). En contra de lo que sucede en el sacrificio griego de Prometeo, aqu\u00ed\u00ad no hay envidia entre Dios y los hombres, ni hay tampoco disputa sobre el reparto de los diversos elementos del toro: a Dios se le ofrece la sangre (que aparece como vida del toro) y con ella, con la misma sangre, se roc\u00ed\u00ada el libro de su mandamientos. Los israelitas empiezan a ser pueblo de Dios, de un Dios misterioso, cuyo rostro no ven, pero que les habla (cf. Ez 28,12-13). Misterioso es Dios y misterioso seguir\u00e1 siendo a los largo de la historia israelita. Pero su m\u00e1s honda realidad se ha revelado ya en unos mandamientos que vienen a presentarse como documento de alianza: testimonio donde se refleja la voluntad creadora de Dios para con su pueblo y compromiso de acci\u00f3n (de actuaci\u00f3n) del mismo pueblo.<\/p>\n<p>(3) El C\u00f3digo de la Alianza. Las palabras de los mandamientos se hacen c\u00f3digo, libro de la alianza. S\u00f3lo all\u00ed\u00ad donde hay palabra puede haber pacto, es decir, di\u00e1logo amoroso y firme, promesa efectiva: s\u00f3lo un Dios que promete y unos hombres que prometen pueden ratificar un compromiso de alianza. En este contexto el hombre se define no s\u00f3lo como aquel que puede prometer en general, sino como aquel que puede prometer al mismo Dios. En este contexto ha transmitido la Biblia la primera de sus \u00abconstituciones\u00bb, llamada precisamente el C\u00f3digo de la Alianza (cf. Ex 20,22-23,19). Este sigue siendo el primero y m\u00e1s sagrado de los \u00ablibros\u00bb israelitas, contenido actualmente en el Exodo: \u00abMois\u00e9s baj\u00f3 y cont\u00f3 al pueblo todo lo que le hab\u00ed\u00ada dicho Yahv\u00e9, todos sus mandatos; y el pueblo  contest\u00f3 a una: \u00c2\u00a1Haremos todo lo que manda Yahv\u00e9! Entonces Mois\u00e9s puso por escrito todas las palabras de Yahv\u00e9&#8230;\u00bb (cf. Ex24,l-8). Se trata, portanto, de un libro que va a fijar las relaciones de Dios con el pueblo, ratificadas en forma de pacto. Todo lo anterior viene a condensarse en un texto o libro de pacto en el que Mois\u00e9s lo ha escrito recogiendo las palabras de Dios para leerlas despu\u00e9s ante el pueblo. Esto significa que el pacto se hace libro: texto escrito de palabras que expresan el sentido de la acci\u00f3n\/norma de Dios y fundan un espacio de existencia consciente para el pueblo (24,7-8). Misterioso se muestra aqu\u00ed\u00ad Dios y misterioso seguir\u00e1 siendo a lo largo de la historia israelita. Pero su m\u00e1s honda realidad se ha revelado ya en forma de libro (= seper). No es un texto de cantos de guerra, ni un poema que recoge antiguas tradiciones. El libro que aparece aqu\u00ed\u00ad como revelaci\u00f3n de Dios y palabra constitutiva de la identidad israelita es documento de alianza: testimonio donde se refleja la voluntad creadora de Dios para su pueblo y compromiso de acci\u00f3n (de actuaci\u00f3n) del mismo pueblo.<\/p>\n<p>(4) Sacrificio y sangre de la alianza. \u00abMois\u00e9s puso por escrito todas las palabras de Yahv\u00e9, madrug\u00f3 y levant\u00f3 un altar en la falda del monte y doce estelas por las doce tribus de Israel. Mand\u00f3 a algunos j\u00f3venes israelitas que ofrecieran holocaustos e inmolaran novillos como sacrificio de comuni\u00f3n para Yahv\u00e9. Entonces puso la mitad de la sangre en vasijas y la otra mitad la derram\u00f3 sobre el altar. Despu\u00e9s tom\u00f3 el libro de la alianza y lo ley\u00f3 en alto al pueblo, que respondi\u00f3: \u00c2\u00a1Haremos todo lo que manda Yahv\u00e9 y le obedeceremos! Mois\u00e9s tom\u00f3 el resto de la sangre y roci\u00f3 con ella al pueblo, diciendo: Esta es la sangre de la alianza que Yahv\u00e9 establece con nosotros por medio de todos estos mandatos\u00bb (Ex 24,4-8). Esta es la fiesta de la constituci\u00f3n del pueblo, el sacrificio de la alianza, donde se ratifica y culmina la pascua. Es una alianza llena de violencia, simbolizada en la sangre* de los animales sacrificados, que se derrama sobre el altar. S\u00f3lo el animal sacrificado garantiza la fidelidad y uni\u00f3n de aquellos que celebran la alianza. De esa forma, la m\u00e1s honda experiencia de la religi\u00f3n israelita viene a quedar ratificada en el signo de la sangre, que as\u00ed\u00ad viene a mostrarse como elemento cen tral de la experiencia religiosa. Esta es, sin duda, una experiencia hermosa: la experiencia de un pueblo que se sabe vinculado a Dios por una ley* que se expresa a trav\u00e9s de unos mandamientos* concretos que Dios mismo ha revelado al pueblo para que viva en libertad. Es como si una misma sangre, potencial de vida, pasara por las venas de Dios y de su pueblo. Por eso se elevan en la falda del monte doce estelas, recordando que el pacto de Dios vincula por encima de las vicisitudes hist\u00f3ricas a las doce tribus del viejo Israel hist\u00f3rico cuyos herederos ser\u00e1n, con matices distintos, jud\u00ed\u00ados y cristianos. Para completar el gesto, ofreciendo en nombre de todos su palabra autorizada, Mois\u00e9s sube al monte con Aar\u00f3n, sus hijos sacerdotes (representantes de eso que pudi\u00e9ramos llamar poder sacral) y los setenta dirigentes (zeqenim o ancianos) que forman el Consejo legal\/ejecutivo (= Senado, Sanedr\u00ed\u00adn) del pueblo israelita (24,9-10). Todos aceptan el pacto de sangre de la alianza y as\u00ed\u00ad lo ratifican los representantes legales (sacerdotes y ancianos). Queda as\u00ed\u00ad constituido el pueblo israelita con valor y responsabilidad jur\u00ed\u00addica ante Dios.<\/p>\n<p>(5) Ruptura y renovaci\u00f3n de la alianza. En la base de la alianza sigue estando la sangre*, como signo de sacralidad originaria, que hallamos tambi\u00e9n en otros pueblos (en casi todas las religiones de la tierra). Pues bien, a pesar del compromiso de la sangre de ellos, el Pentateuco afirma que los israelitas han roto la alianza, de manera que cuando Mois\u00e9s desciende de la monta\u00f1a con las tablas de la ley, que ratifican y recuerdan la alianza, tiene que romperlas, porque encuentra a los israelitas bailando ante el becerro de oro (cf. Ex 32,1-20). Ellos han roto la alianza, pero Dios la renueva, en gesto de misericordia (cf. Ex 34). Varios profetas han condenado a Israel, porque ha negado la alianza (no ha respondido a Dios), pero anuncian una nueva: \u00abHe aqu\u00ed\u00ad que vienen d\u00ed\u00adas, dice Yahv\u00e9, en los cuales har\u00e9 nueva alianza con la casa de Israel y con la casa de Jud\u00e1. No como la alianza que hice con sus padres el d\u00ed\u00ada que tom\u00e9 su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque yo fui un marido para ellos, dice Yahv\u00e9. Pero \u00e9ste es el pacto que har\u00e9 con la casa de Israel despu\u00e9s de aquellos d\u00ed\u00adas: infund\u00ed\u00adr\u00e9 mi ley en su mente, y la escribir\u00e9 en su coraz\u00f3n; y yo ser\u00e9 su Dios y ellos ser\u00e1n mi pueblo\u00bb (Jr 31,31; cf. Ez 37,26).<\/p>\n<p>(6) Aplicaciones. Jud\u00ed\u00ados y cristianos, pueblo de la alianza. La exigencia de la fidelidad a la alianza ha definido y distinguido a los israelitas a lo largo de los siglos, pero se ha expresado de formas distintas. El Dios israelita de Ex 19-24 sigue siendo se\u00f1or de teofan\u00ed\u00ada c\u00f3smica: por eso se recuerda su presencia en el volc\u00e1n y fuego de la monta\u00f1a sagrada. Pero su verdad m\u00e1s honda no se expresa ya por el prodigio del fuego admirable, sino en la ley de vida que ofrece\/revela a los humanos para establecer con ellos una alianza. Para cumplir mejor la alianza se separaron algunos y viv\u00ed\u00adan separados, como los fariseos y esenios de Qumr\u00e1n. Por su parte, el judaismo rab\u00ed\u00adnico ha condensado el cumplimiento de la alianza en el estudio y cumplimiento de la Ley, entendida de un modo nacional. Tambi\u00e9n Jes\u00fas y sus seguidores cristianos han querido renovar (actualizar) y extender la alianza israelita a las naciones: ellos vincularon la alianza con la \u00absangre de Jes\u00fas\u00bb, es decir, con su entrega a favor del Reino. As\u00ed\u00ad pudieron hablar de una \u00abalianza nueva\u00bb retomando y actualizando motivos del Antiguo Testamento (cf. Ex 34,1-13; Jr 31,31). Esa nueva alianza cristiana puede verse como una profundizaci\u00f3n de la antigua, que sigue teniendo valor (en esa l\u00ed\u00adnea parecen situarse los textos eucar\u00ed\u00adsticos: Mc 14,24 par; 1 Cor 11,25), aunque algunos de ellos parecen presentarla como una sustituci\u00f3n, pues la antigua ha terminado (cf. 2 Cor 3,6; Heb 9,9; 8,13; 9,15; 12,24).<\/p>\n<p>Cf. K. BALTZER, Das Bundesformular, WMANT 4, Neukirchen 1964; W. EICHRODT, Teolog\u00ed\u00ada del Antiguo Testamento I-II, Cristiandad, Madrid 1975; R. LOHFINK, La alianza nunca derogada. Reflexiones exegeticas para el di\u00e1logo entre jud\u00ed\u00ados y cristianos, Herder, Barcelona 1992; D. MCCARTHY, Treaty and Covenant, AnBib 21, Roma 1963; J. PLASTARAS, Creaci\u00f3n y Alianza. G\u00e9nesis y Exodo, Sal Terree, Santander 1969; R. DE VAUX, Historia antigua de Israel II, Cristiandad, Madrid 1975, 379-430; J. VERMEYLEN, El Dios de la promesa y el Dios de la Alianza, Sal Terree, Santander 1990.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>La alianza es el v\u00ed\u00adnculo profundo que un\u00ed\u00ada al antiguo Israel con Dios y lo hac\u00ed\u00ada ser \u00absu pueblo\u00bb; el don de Cristo sacrificado por nosotros tiene como finalidad la creaci\u00f3n del nuevo pueblo de Dios.  La alianza recuerda el incansable amor con el que Dios, desde la creaci\u00f3n, ha tratado al hombre como un amigo, ha prometido una salvaci\u00f3n despu\u00e9s del pecado, ha elegido a los patriarcas, ha liberado a Israel de Egipto, lo ha acompa\u00f1ado en su caminar por el desierto, lo ha introducido en la tierra prometida, signo de los misteriosos bienes futuros, y lo ha abierto a la esperanza con la promesa del Mes\u00ed\u00adas y del Esp\u00ed\u00adritu.  Por tanto, en la concepci\u00f3n b\u00ed\u00adblica, la alianza es el principio que constituye y configura toda la vida del pueblo. Acogida mediante el culto y la ley, va plasmando, momento a momento, toda la existencia. Prometida como \u00abnueva\u00bb alianza en la predicaci\u00f3n prof\u00e9tica, se contempla como principio divino que habita en las profundidades del coraz\u00f3n  y desde dentro mueve, orienta, e influye en toda la vida.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>En las culturas y en las religiones del Medio Oriente antiguo, la alianza indica el pacto, estipulado entre personas o entre grupos, con que los contratantes se obligan a una fidelidad mutua y a una relaci\u00f3n de benevolencia. de paz, de solidaridad. de concordia. En las relaciones humanas, la alianza tiene como consecuencia el establecimiento de una especie de familiaridad entre los contrayentes parecida a la que existe entre personas ligadas por lazos de parentesco. Mientras que la igualdad entre los contrayentes no es un elemento esencial de la alianza, tiene mucha importancia el juramento, con el que se invoca a Dios mismo como testigo y garant\u00ed\u00ada de lo  que va a realizarse. De aqu\u00ed\u00ad se deriva una cierta sacralidad de la alianza misma, que introduce a los contrayentes en una condici\u00f3n nueva y los mueve a compromisos mutuos que obligan moralmente.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la Biblia comprendi\u00f3 la relaci\u00f3n entre Dios e Israel recurriendo al concepto de alianza: este concepto resulta adem\u00e1s tan adecuado que se convierte incluso en la categor\u00ed\u00ada que expresa todo el conjunto de la historia de la salvaci\u00f3n y de los libros que la atestiguan (Antiguo y Nuevo Testamento o Alianza).<\/p>\n<p>En el Antiguo Testamento, la alianza (b\u00e9rit) aparece claramente como el fundamento de la vida social, moral y religiosa del pueblo de Israel. Los profetas aluden indirectamente a ella para se\u00f1alar la singularidad de los v\u00ed\u00adnculos que unen a Dios con su pueblo y con la imagen de la alianza nueva alimentan la esperanza y la ilusi\u00f3n de un futuro de bienes, de paz y de familiaridad profunda entre Yahveh e Israel. A la luz del Antiguo Testamento se puede decir muy bien que \u2020\u0153Israel vivi\u00f3 de la alianza\u00bb (A. Gonz\u00e1lez Lamadrid) y que \u00abDios es el Dios de la alianza, que pronuncia palabras de alianza al pueblo de la alianza y hace culminar estas relaciones en una suprema alianza\u00bb (J Muilenburg). El Antiguo Testamento resalta continuamente y con energ\u00ed\u00ada tanto la gratuidad de la alianza que tiene como fundamento exclusivo la benevolencia divina, como sus efectos salv\u00ed\u00adficos (redenci\u00f3n, perd\u00f3n, solicitud, providencia, misericordia) y la necesidad de la adhesi\u00f3n libre del hombre a la misma. Del encuentro entre la libertad de Dios y la de Israel (del hombre) se derivan frutos de bien, de paz, de armon\u00ed\u00ada, en una palabra, la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Seg\u00fan los autores del Nuevo Testamento, la alianza (diath\u00e9ke) asume un car\u00e1cter de novedad, de plenitud y de definitividad gracias al don del Hijo y del Esp\u00ed\u00adritu que hace el Padre a la humanidad. En la sangre de Cristo se estipula el pacto nuevo y eterno que liga a los hombres con Dios, haci\u00e9ndolos un pueblo Nuevo, llamado a vivir en comuni\u00f3n con su Se\u00f1or. Por este motivo, la realidad de la alianza encuentra su manifestaci\u00f3n hist\u00f3rica en la Eucarist\u00ed\u00ada, sacrificio agradable que elimina el pecado y restablece la comuni\u00f3n perdida.<\/p>\n<p>En la Biblia, el concepto de creaci\u00f3n  va estrechamente unido al de alianza ya que la creaci\u00f3n no consiste simple mente en \u00abdar la existencia a las cosas\u00bb, sino en comenzar un v\u00ed\u00adnculo de benevolencia entre Dios y las criaturas.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la creaci\u00f3n y la alianza tienen  una sola ra\u00ed\u00adz: el amor. De \u00e9l procede la alianza y \u00e9l es tambi\u00e9n la raz\u00f3n suficiente de la creaci\u00f3n, entendida como llamada gratuita a la existencia de unos seres, personales e impersonales, distintos de Dios. Por eso, es natural afirmar que, seg\u00fan la Biblia, Dios crea con vistas a la alianza: gracias a ella, la creaci\u00f3n alcanza su cumplimiento. A su vez, la alianza puede entenderse como una \u00abnueva creaci\u00f3n\u00bb de las cosas que existen o como vocaci\u00f3n a la comuni\u00f3n m\u00e1s profunda de los hombres con el Creador.<\/p>\n<p>La estrecha conexi\u00f3n que hay entre  la creaci\u00f3n y la alianza se percibe mejor todav\u00ed\u00ada a la luz de Cristo: en efecto, el Hijo eterno del Padre, hecho criatura en la plenitud de los tiempos (Jn 1,14: G\u00e1l 4.4), es el ce,.7tro de la realidad precisamente por ser el principio y el modelo, a cuya imagen todo ha sido creado (Col 1,15) y el fi,.7 hacia el que todo tiende (Col 1,16). Adem\u00e1s, el Hijo creador es tambi\u00e9n aquel que ha hecho nuevas todas las cosas por medio de su propio sacrificio: en \u00e9l vive todo cuanto existe, por la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu, en comuni\u00f3n con el Padre de la misericordia.<\/p>\n<p> G. M. Salvati<\/p>\n<p> Bibl.: J Haspecker, Alianza, en CFT 1, 63 72; 1. Krinetzki, Der Bund Gottes mit dell Menschen nach dem AT und NT DUsseldorf 1963: E. Elorduv, La teolog\u00ed\u00ada de la alianza . y la Escritura, Es~ Ecl. 36 (1961) 335-376.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO<br \/>\nI. El tema de la alianza hoy.<br \/>\nII. Antiguo Testamento.<\/p>\n<p>1. La promesa a los padres;<br \/>\n2. La alianza sina\u00ed\u00adtica (Ex 19-24):<br \/>\n    a) Alianza y banquete sagrado (Ex 24 1.9-11),<br \/>\n    b) La sangre y el parentesco (Exo 24:3-8),<br \/>\n    c) Alianza y palabra (Exo 19:3-8);<br \/>\n3. El tratado de alianza en el Deuteronomio;<br \/>\n4. La liturgia de la alianza (Jos 24);<br \/>\n5. La alianza real con David;<br \/>\n6. Alianza de amor en los profetas;<br \/>\n7. La alianza de Dios con el mundo<br \/>\n8. La \u00e9poca posex\u00ed\u00adlica;<br \/>\n9. Conclusi\u00f3n.<br \/>\nIII. Nuevo Testamento:<br \/>\n1. Eucarist\u00ed\u00ada y alianza;<br \/>\n2. Pablo y la alianza;<br \/>\n3. Carta a los Hebreos.<br \/>\nIV. Alianza y creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>1. EL TEMA DE LA ALIANZA HOY. En el lenguaje com\u00fan de hoy, alianza es un t\u00e9rmino que evoca ordinariamente situaciones pol\u00ed\u00adticas o b\u00e9licas. Muchas veces expresa un estado de pacificaci\u00f3n entre dos o m\u00e1s partes que antes eran enemigas o estaban en conflicto. Tambi\u00e9n a veces alianza indica un \u00abpacto de guerra\u00bb entre sujetos (naciones) que se unen contra un enemigo com\u00fan. Esta acepci\u00f3n del t\u00e9rmino puede crear dificultades en la comprensi\u00f3n del tema b\u00ed\u00adblico de la alianza. Para superar estas posibles dificultades de comunicaci\u00f3n entre el lenguaje b\u00ed\u00adblico y el de la gente de hoy, quiz\u00e1 convenga insistir en dos aspectos del t\u00e9rmino-concepto de alianza: a) la alianza es una superaci\u00f3n de un estado de hostilidad y de divisi\u00f3n mediante un acto de pacificaci\u00f3n y de reconciliaci\u00f3n; b) la alianza es siempre, de diversas formas, una situaci\u00f3n de comuni\u00f3n o de uni\u00f3n en cierto modo \u00abfraternal\u00bb.<\/p>\n<p>Parece ser que hoy existe una notable apertura y sensibilidad respecto a estos dos aspectos. En efecto, est\u00e1 muy difundida -aunque a menudo mezclada con ambig\u00fcedades y con tradicciones- la aspiraci\u00f3n a la pacificaci\u00f3n, a la superaci\u00f3n de las enemistades. Adem\u00e1s, el tema de la fraternidad entre los hombres es incluso un tema de conversaci\u00f3n habitual.<\/p>\n<p>Lo que hace antip\u00e1tico a la cultura contempor\u00e1nea el concepto b\u00ed\u00adblico de alianza parece ser, m\u00e1s bien, la idea de que Dios haga alianza con un hombre. Se trata de una dificultad que no depende de las resonancias eventuales del t\u00e9rmino \u00abalianza\u00bb, sino m\u00e1s bien de la idea de Dios que prejuzga la comprensi\u00f3n del mensaje b\u00ed\u00adblico.<\/p>\n<p>Entre las dificultades del lector moderno de la Biblia est\u00e1 tambi\u00e9n el debate exeg\u00e9tico que, sobre todo por los a\u00f1os sesenta de nuestro siglo, enfrent\u00f3 a muchos eruditos y produjo una copiosa literatura. Desde 1931 V. Korosec hab\u00ed\u00ada dirigido la publicaci\u00f3n de \u00abtratados\u00bb pol\u00ed\u00adticos hititas del segundo milenio a.C., que luego compar\u00f3 con el derecho de Israel y con el relato de los acontecimientos sina\u00ed\u00adticos el escritor americano G. Mendenhall (en el 1960). El alem\u00e1n KI. Baltzer afin\u00f3 la investigaci\u00f3n, llegando a se\u00f1alar (1960), tambi\u00e9n en la Biblia, un Bundesformular (formulario de la alianza). Los estudios de E. Kutsch (a partir de 1973) pusieron en discusi\u00f3n la versi\u00f3n tradicional del t\u00e9rmino hebreo berit por \u00abalianza\u00bb, proponiendo en su lugar el sentido de \u00abobligaci\u00f3n-compromiso\u00bb de una sola de las partes contrayentes. A su vez, L. Perlitt, en un brillante estudio de 1969, se ocup\u00f3 del problema de la dataci\u00f3n del uso teol\u00f3gico de ber\u00eet, sosteniendo que no era anterior al movimiento deuteronomista del siglo vii a. C.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, W. Eichrodt dio un impulso a la investigaci\u00f3n sobre la \u00abalianza\u00bb con su Teolog\u00ed\u00ada del A. T. (19331), estructurada en torno al tema de la alianza como \u00abcategor\u00ed\u00ada\u00bb adecuada para unificar el mensaje teol\u00f3gico veterotestamentario.<\/p>\n<p>Mientras que los tratados hititas del segundo milenio a.C. les parec\u00ed\u00adan a algunos demasiado alejados cronol\u00f3gicamente de la \u00e9poca de la formaci\u00f3n de los textos b\u00ed\u00adblicos, lleg\u00f3 un nuevo impulso gracias al reciente descubrimiento (1955) de los tratados de vasallaje de Asarad\u00f3n y del tratado de vasallaje entre Assurbanipal y las tribus de Kedar (publicado en 1968), todos ellos del per\u00ed\u00adodo neoasirio, y por tanto contempor\u00e1neos del movimiento deuteron\u00f3mlco. Una obra fundamental, que tiene en cuenta todo el debate contempor\u00e1neo sobre \u00abalianza y tratado\u00bb, es el estudio de D. McCarthy (19631; 19782, completamente reelaborada), que seguimos en nuestro estudio.<\/p>\n<p>La Biblia presenta una compleja tipolog\u00ed\u00ada de la alianza, y tanta variedad de formas y de tipos hace dif\u00ed\u00adcil una definici\u00f3n que las abarque a todas. Asumimos como concepto heur\u00ed\u00adstico el hecho de que la alianza es un estado o situaci\u00f3n de uni\u00f3n entre dos o m\u00e1s partes, sin que sea necesaria una expresi\u00f3n verbal. Finalmente, es importante tener en cuenta que la realidad de la alianza es operante y tiene vigencia incluso en donde no se usan los t\u00e9rminos berit o diath\u00e9k\u00e9, con tal que se indique una comuni\u00f3n o una relaci\u00f3n unilateral que est\u00e1 pidiendo una respuesta.<\/p>\n<p>II. ANTIGUO TESTAMENTO. Nos ocuparemos tan s\u00f3lo del \u00e1mbito teol\u00f3gico en que se utiliza el t\u00e9rmino-concepto de \u00abalianza\u00bb, pero no del \u00e1mbito de las relaciones interhumanas que tambi\u00e9n se definen en el AT como \u00abalianza\u00bb en muchas ocasiones, como, p.ej., el pacto entre Isaac y Abimelec (G\u00e9n 26:28), entre Josu\u00e9 y los gabaonitas (Jos 9:8.11), el pacto de amistad entre Jonat\u00e1n y David ( I Sam 18,3) o el pacto entre Salom\u00f3n y el rey Jir\u00e1n de Tiro (I Apo 5:26).<\/p>\n<p>Mantenemos constantemente el t\u00e9rmino \u00abalianza\u00bb para traducir el hebreo ber\u00eet; aunque de hecho la palabra hebrea toma connotaciones variadas y diferentes (juramento, promesa, compromiso, tratado), se trata siempre -intencionalmente- de una relaci\u00f3n entre las partes entendida como totalidad, y el juramento, la promesa, etc., son uno de sus elementos o acciones constitutivas, no el todo. El t\u00e9rmino \u00abalianza\u00bb permite no reducir el todo, es decir; la relaci\u00f3n entre las partes, a un elemento parcial.<\/p>\n<p>I. LA PROMESA A LOS PADRES. Siguiendo el orden establecido por la Biblia, comenzamos por la alianza con l Abrah\u00e1n, documentada en un texto (G\u00e9n 15:18) atribuido por muchos a la tradici\u00f3n yahvista. En G\u00e9n 15 se refiere un rito muy extra\u00f1o para nosotros. Abrah\u00e1n, cayendo en un profundo sue\u00f1o -obviamente, no un sue\u00f1o natural, sino una condici\u00f3n ext\u00e1tica en la que recibe una revelaci\u00f3n divina-, tiene la visi\u00f3n de unos animales partidas por la mitad y colocadas una parte frente a otra; por en medio de los animales pasa \u00abuna hornilla humeante y una llama de fuego\u00bb (v. 17), s\u00ed\u00admbolo de Dios. El misterioso rito de los animales partidos. se explica en G\u00e9n 15:18 : \u00abAquel d\u00ed\u00ada el Se\u00f1or hizo (parti\u00f3) un pacto con Abr\u00e1n en estos t\u00e9rminos: `A tu descendencia doy esta tierra\u00bb&#8216;. Se trata de una promesa hecha con juramento. Sin embargo, la promesa expresa tambi\u00e9n un compromiso vinculante de Dios, que quiere establecer con Abrah\u00e1n y su descendencia un v\u00ed\u00adnculo estable, d\u00e1ndole una tierra.<\/p>\n<p>La divisi\u00f3n de los animales tiene un sentido simb\u00f3lico, recordado tambi\u00e9n por el verbo \u00abpartir la berit\u00bb Como si se dijera: \u00abQue me suceda lo mismo que ha ocurrido con estos animales si soy infiel a la promesa hecha\u00bb. La promesa divina compromete a Abrah\u00e1n y a su descendencia a la fidelidad, instituye una vinculaci\u00f3n y una obligaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Abrah\u00e1n no realiza ninguna acci\u00f3n, no hace ning\u00fan gesto y no dice ni una palabra para expresar este compromiso de su parte. Se le invita a contar las estrellas, es decir, a reconocer que es una pobre criatura incapaz de enumerar y de contar las obras de Dios. As\u00ed\u00ad pues, la promesa de Dios es pura gracia, entrega sin l\u00ed\u00admites ni condiciones; pero adem\u00e1s entrega totalmente inmerecida, que no presupone absolutamente nada en Abrah\u00e1n.<\/p>\n<p>La alianza con Abrah\u00e1n se menciona tambi\u00e9n en un texto de la tradici\u00f3n sacerdotal (Gen 17). Se trata siempre de una iniciativa de Dios, que dice: \u00abEste es mi pacto contigo\u00bb (v. 4). La alianza implica tres compromisos de Dios para con Abrah\u00e1n: a) \u00abTe multiplicar\u00e9 inmensamente; yo har\u00e9 que de ti salgan pueblos y nazcan reyes\u00bb (v. 6); b) Yo te dar\u00e9 a ti y a tu descendencia despu\u00e9s de ti en posesi\u00f3n perpetua la tierra en la que habitas ahora como extranjero, toda la tierra de Cana\u00e1n\u00bb (v. 8); c) \u00abYo ser\u00e9 vuestro Dios\u00bb (v. 8).<\/p>\n<p>Abrah\u00e1n es el destinatario de un don gratuito de amor de Dios, que no solamente promete dones, sino que promete una relaci\u00f3n personal con \u00e9l mismo. Es la alianza de Dios, y no la alianza de Abrah\u00e1n.<\/p>\n<p>Dios mismo, adem\u00e1s, quiere y ordena que Abrah\u00e1n y su descendencia realicen un signo de su alianza, la circuncisi\u00f3n (G\u00e9n 17:9-14), puesto el cual se realiza la alianza con Dios, que permanece ya irrevocable para siempre (t5lam, v. 13). La circuncisi\u00f3n no es una prestaci\u00f3n de uno de los contrayentes, ni una condici\u00f3n querida por Abrah\u00e1n, sino un signo querido por Dios; de forma que cuando los israelitas lo practiquen, expresar\u00e1n su voluntad de ser part\u00ed\u00adcipes de la alianza de Yhwh.<\/p>\n<p>La alianza con Abrah\u00e1n se menciona, finalmente, en Neh 9:7-8 : Dios escogi\u00f3 a Abrah\u00e1n, lo hizo salir de Ur, le dio el nombre de Abrah\u00e1n en vez de Abr\u00e1n, lo encontr\u00f3 fiel y estableci\u00f3 con \u00e9l una alianza, es decir, la promesa de darle la tierra de Cana\u00e1n.<\/p>\n<p>En la ra\u00ed\u00adz de la alianza con Abrah\u00e1n est\u00e1, por consiguiente, la voluntad amorosa y magn\u00e1nima de Dios, o -por decirlo en otras palabras- su entrega gratuita para la salvaci\u00f3n de los hombres, a los que desea situar en una relaci\u00f3n de proximidad y de comuni\u00f3n con \u00e9l.<\/p>\n<p>2. LA ALIANZA SINAITICA (EX 1924). Los relatos del Exodo relativos a los acontecimientos localizados en el monte Sina\u00ed\u00ad son ciertamente el testimonio m\u00e1s denso y m\u00e1s antiguo del concepto de alianza. Los cap\u00ed\u00adtulos 19-24 del Exodo son literaria y teol\u00f3gicamente muy complejos, reflejando diversas tradiciones de tiempos y de lugares diferentes. Aqu\u00ed\u00ad nos ocuparemos de ellos tan s\u00f3lo en lo que se refere al tema de la alianza.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino berit aparece solamente en Exo 19:5 y 24,7 en la locuci\u00f3n sefer habberit (rollo de la alianza). Este rollo o c\u00f3digo de la alianza (Exo 20:2223, Exo 20:19) contiene una serie de prescripciones o mandamientos divinos que el pueblo se compromete a observar. Parece suponer una situaci\u00f3n sedentaria de Israel, y por eso es probablemente de \u00e9poca tard\u00ed\u00ada, cuando Israel viv\u00ed\u00ada ya en Cana\u00e1n. En este contexto, \u00abc\u00f3digo de la alianza\u00bb no designa propiamente la alianza, sino una serie de obligaciones para Israel.<\/p>\n<p>Estos cap\u00ed\u00adtulos de Exodo ofrecen una visi\u00f3n compleja de la realidad de la alianza, expresada en formas diferentes, y no s\u00f3lo mediante el t\u00e9rmino berit. La alianza es realmente una condici\u00f3n, \u00c2\u00a1no una palabra!<br \/>\na) Alianza y banquete sagrado (Exo 24:1.9-11). Consideremos en primer lugar este trozo, que es sin duda el m\u00e1s antiguo y no puede atribuirse a ninguna de las fuentes tradicionales del Pentateuco. Mois\u00e9s, junto con Aar\u00f3n, Nadab, Abih\u00fa y los setenta ancianos, representantes de todo el pueblo, \u00abvieron a Dios, comieron y bebieron\u00bb.<\/p>\n<p>La idea de la adoraci\u00f3n de Dios en la monta\u00f1a corresponde a una tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica muy extendida (cf Jue 5:4-5; Abd 3:3) y guarda relaci\u00f3n con el tema de la peregrinaci\u00f3n (p.ej., 1 Re 19). Recordemos adem\u00e1s que es una caracter\u00ed\u00adstica de los n\u00f3madas sellar una alianza con un banquete. Despu\u00e9s de que Isaac y Abimelec decidieron establecer un pacto entre s\u00ed\u00ad, el patriarca \u00ables dio un banquete, y comieron y bebieron\u00bb (G\u00e9n 26:30). Del mismo modo el pacto entre Jacob y Lab\u00e1n lleva consigo un banquete: \u00abJacob ofreci\u00f3 un sacrificio sobre el monte e invit\u00f3 a su gente a comer; comieron y pasaron la noche en el monte\u00bb (G\u00e9n 31:54).<\/p>\n<p>Celebrar un banquete en presencia de Dios es la se\u00f1al de que uno est\u00e1 en comuni\u00f3n con \u00e9l y se pone bajo su protecci\u00f3n. Es una forma de comunicaci\u00f3n no verbal. Dios es el que hace vivir al que est\u00e1 en su presencia, estableciendo con \u00e9l una relaci\u00f3n vital simbolizada en la comida.<\/p>\n<p>En este texto se presenta la alianza como una relaci\u00f3n entre el due\u00f1o de casa y sus amigos, a los que invita y admite a comer en su presencia. El monte se presenta como un templo, en donde se celebra el banquete sagrado con el que Dios acoge a sus fieles como protector y como padre. En este trozo la alianza se caracteriza como un v\u00ed\u00adnculo casi familiar, sin necesidad de estipulaciones con unas condiciones concretas.<\/p>\n<p>b) La sangre y el parentesco (Exo 24:3-8). Mois\u00e9s construye un altar al pie del monte Sina\u00ed\u00ad, y luego encarga a unos j\u00f3venes que ofrezcan sacrificios de comuni\u00f3n. Mois\u00e9s derrama parte de la sangre de los animales sacrificados sobre el altar y ,con la otra parte roc\u00ed\u00ada al pueblo, diciendo: \u00abEsta es la sangre de la alianza que el Se\u00f1or ha hecho con vosotros mediante todas estas palabras\u00bb (v. 8). Se alude aqu\u00ed\u00ad a las palabras del Se\u00f1or (v. 3), proclamadas por Mois\u00e9s ante el pueblo, que respondi\u00f3 a una sola voz: \u00abCumpliremos todo lo que ha dicho el Se\u00f1or y obedeceremos\u00bb.<\/p>\n<p>El rito se describe seg\u00fan la costumbre antigua de una cultura agr\u00ed\u00adcola, puesto que no se alude a los sacerdotes, sino m\u00e1s bien a los j\u00f3venes que ofrecen el sacrificio. Por otra parte, aparecen algunos elementos de \u00e9poca tard\u00ed\u00ada, como la menci\u00f3n del altar estable y la terminolog\u00ed\u00ada sacrificial que se utiliza. Parece tratarse de un trozo independiente de las tradiciones cl\u00e1sicas (J-E) del l Pentateuco.<\/p>\n<p>Adquiere un significado particular el rito de la aspersi\u00f3n del altar -s\u00ed\u00admbolo de Dios- y del pueblo con la sangre de los sacrificios. La sangre, que entre los israelitas simbolizaba la vida, une a Dios y al pueblo en una inaudita comuni\u00f3n de vida, en un v\u00ed\u00adnculo casi familiar. El v\u00ed\u00adnculo que as\u00ed\u00ad se establece no es natural, de naturaleza biol\u00f3gica. En efecto, la lectura del rollo de la alianza da a conocer las condiciones para que subsista y permanezca la comuni\u00f3n de Dios con su pueblo. La palabra interpreta y confirma el rito. Por tanto, el rito no es un acto m\u00e1gico, sino que adquiere valor solamente en el contexto de la proclamaci\u00f3n del c\u00f3digo de la alianza; el rito y la palabra constituyen una unidad indisoluble. La sangre, como s\u00ed\u00admbolo de vida, pertenece a Dios que, mediante Mois\u00e9s, hace al pueblo part\u00ed\u00adcipe de ella: tambi\u00e9n los sacrificios de comuni\u00f3n (v. 5) crean una uni\u00f3n entre Dios y el pueblo. La alianza se establece bien a trav\u00e9s del rito de la sangre, bien a trav\u00e9s de la aceptaci\u00f3n de la palabra de Dios.<\/p>\n<p>El car\u00e1cter personal de la alianza se pone de manifiesto en el compromiso expl\u00ed\u00adcito del pueblo (v. 3). La comuni\u00f3n con Dios se significa visiblemente en la ofrenda de los sacrificios (v. 8).<\/p>\n<p>Resumiendo, podemos decir que los elementos constitutivos de la alianza son: la palabra de Dios, la acogida por el pueblo de esa palabra, el rito de los sacrificios y de la aspersi\u00f3n con la sangre. Pero estos elementos no son \u00fanicamente una premisa o un presupuesto, sino que son constitutivos de la misma relaci\u00f3n de Dios con su pueblo. La alianza sina\u00ed\u00adtica, en este trozo, no se presenta como un tratado, sino como un v\u00ed\u00adnculo casi familiar: Yhwh y el pueblo est\u00e1n unidos por la misma sangre, es decir, por la misma vida; son como miembros de una sola familia. La alianza crea realmente un v\u00ed\u00adnculo de fraternidad. Los \u00abhijos de Israel\u00bb (v. 5) se convierten, en virtud de esta uni\u00f3n, en `am, que significa propiamente, no \u00abpueblo\u00bb, sino \u00abfamilia\u00bb. Es la familia de Yhwh.<\/p>\n<p>c) Alianza y palabra (Exo 19:3-8). Se trata de un trozo de estilo hier\u00e1tico, solemne, finamente estudiado, que supone ciertamente una profunda reflexi\u00f3n sobre el sentido de los acontecimientos sina\u00ed\u00adticos. Es un trozo de poes\u00ed\u00ada lit\u00fargica, probablemente anterior a la obra deuteronomista, pero que se resiente ya del estilo del Deuteronomio. Es dominante el motivo de la terrible presencia de Yhwh en un marco lit\u00fargico. En efecto, la delimitaci\u00f3n del recinto sagrado, los ritos de purificaci\u00f3n (lavar los vestidos, abstenci\u00f3n de las relaciones sexuales), el sonido del s\u00f3far y del cuerno evocan el ambiente cultual. La nube, signo de la presencia divina, evoca la nube de incienso del templo; el fuego, s\u00ed\u00admbolo de Dios, recuerda el que se encend\u00ed\u00ada sobre el altar del templo; el s\u00f3far y el cuerno son instrumentos lit\u00fargicos. La misma introducci\u00f3n del vers\u00ed\u00adculo 1(\u00aben aquel d\u00ed\u00ada\u00bb) hace referencia a un d\u00ed\u00ada concreto de fiesta. El acontecimiento del Sina\u00ed\u00ad se piensa a partir de la experiencia cultual, para decir que el sentido del acontecimiento no est\u00e1 lejos, cerrado en el pasado, sino que es tambi\u00e9n el sentido de la celebraci\u00f3n continua del culto, en donde se revive y se actualiza la alianza sina\u00ed\u00adtica como v\u00ed\u00adnculo entre Dios y su pueblo, a trav\u00e9s de la palabra de Dios.<\/p>\n<p>Este trozo se diferencia de los dem\u00e1s porque falta en \u00e9l todo tipo de acci\u00f3n (sacrificio, rito de la sangre, banquete sagrado). La presencia de Dios se identifica en su palabra dirigida a Mois\u00e9s que, en su calidad de profeta, la anuncia al pueblo. La acci\u00f3n divina est\u00e1 totalmente absorbida en la palabra dirigida al pueblo, que a su vez responde con la palabra. Podr\u00ed\u00adamos decir que se trata de una \u00abliturgia de la palabra\u00bb.<\/p>\n<p>En los vers\u00ed\u00adculos 7-8 leemos: \u00abMois\u00e9s vino, llam\u00f3 a los ancianos del pueblo y les expuso todas estas cosas que el Se\u00f1or le hab\u00ed\u00ada ordenado. Y todo el pueblo, a una, respondi\u00f3: `Nosotros haremos todo lo que el Se\u00f1or ha dicho&#8217;. Mois\u00e9s refiri\u00f3 al Se\u00f1or las palabras del pueblo\u00bb. Se trata de una alianza constituida por la palabra de Dios, acogida y asumida por los israelitas y referida a Dios como palabra del pueblo. El t\u00e9rmino berit, que aparece en el vers\u00ed\u00adculo 5, no designa un pacto o una alianza, sino que, como est\u00e1 en paralelismo con \u00abmi voz\u00bb, indica las exigencias de la palabra de Dios, que promete a Israel hacerlo propiedad suya particular, un reino con una funci\u00f3n sacerdotal respecto al mundo entero, un pueblo consagrado a \u00e9l. Pero se trata de una promesa condicionada: \u00abSi escuch\u00e1is atentamente mi voz y guard\u00e1is mi alianza (berit)\u00bb (v. 5). La condici\u00f3n que hay que cumplir no es una prestaci\u00f3n del hombre para equilibrar la promesa divina; es simplemente acogida de la voz de Dios y adhesi\u00f3n a su promesa.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n el l Dec\u00e1logo de Exo 20:117 debe relacionarse con las \u00abpalabras\u00bb pronunciadas por Dios a trav\u00e9s de Mois\u00e9s; en efecto, en el vers\u00ed\u00adculo 1 se introduce de este modo el Dec\u00e1logo: \u00abDios pronunci\u00f3 todas estas palabras\u00bb. Por tanto, no parece plausible que el Dec\u00e1logo tenga que entenderse, como han propuesto algunos autores, a la luz de los tratados hititas del segundo milenio a.C. Ha de colocarse m\u00e1s bien en el marco de la teofan\u00ed\u00ada (Ex 19), en la que Dios manifiesta al pueblo su voluntad. La estructura del Dec\u00e1logo puede explicarse tambi\u00e9n sin recurrir a la analog\u00ed\u00ada con los tratados de vasallaje; ni \u00e9ste es de suyo suficiente para constituir el formulario completo del tratado ya que falta un aut\u00e9ntico pr\u00f3logo hist\u00f3rico, no hay bendiciones ni maldiciones, ni la f\u00f3rmula apod\u00ed\u00adctica (\u00abno hacer&#8230; esto y lo otro&#8217; pertenece exclusivamente a la tradici\u00f3n de los tratados.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, podemos decir que el acontecimiento sina\u00ed\u00adtico que se narra en Ex 19-24 -que es probablemente la s\u00ed\u00adntesis de diversas experiencias religiosas hechas por grupos y en tiempos distintos- no tiene la estructura del tratado; sin embargo, la realidad de la alianza est\u00e1 ciertamente presente, tanto en la forma de un banquete sagrado como en la uni\u00f3n de la sangre y en la del compromiso-promesa mediado por la palabra. La palabra y los gestos rituales-simb\u00f3licos remiten_aqu\u00ed\u00ad a la celebraci\u00f3n cultual, con la que se actualiza y se vive de nuevo el v\u00ed\u00adnculo estable y la relaci\u00f3n vital con Dios. La experiencia vivida de la liberaci\u00f3n del \u00e9xodo y la celebraci\u00f3n cultual de la misma se unen entre s\u00ed\u00ad en la conciencia de una permanente relaci\u00f3n de comuni\u00f3n de Dios con su pueblo.<\/p>\n<p>3. EL TRATADO DE ALIANZA EN EL DEUTERONOMIO. En el per\u00ed\u00adodo que va de la ca\u00ed\u00adda de Samar\u00ed\u00ada (722 a.C.) a la muerte de Jos\u00ed\u00adas (609 a.C.) nace y se desarrolla la corriente de pensamiento que dio origen al Deuteronomio y a la escuela deuteronomista, que continuar\u00ed\u00ada luego dando tambi\u00e9n sus frutos en la \u00e9poca del destierro de Babilonia. Era la \u00e9poca (s. vil a.C.)del dominio asirio y de la decadencia progresiva del reino de Jud\u00e1, que solamente bajo Jos\u00ed\u00adas -cuando ya Asiria daba los primeros signos de su incipiente ocaso- conoci\u00f3 un respiro y un desahogo, que en realidad se agot\u00f3 muy pronto.<\/p>\n<p>Enfrentada con la cultura asiria que la oprim\u00ed\u00ada desp\u00f3ticamente, la teolog\u00ed\u00ada deuterocan\u00f3nica es la empresa atrevida -\u00c2\u00a1aut\u00e9nticamente teol\u00f3gica!- de asumir una categor\u00ed\u00ada y un formulario t\u00ed\u00adpicamente asirios para reafirmar y al mismo tiempo reformular la fe de Israel, y por tanto su identidad espec\u00ed\u00adfica. Efectivamente, en el mundo asirio se hab\u00ed\u00ada convertido en una costumbre muy difundida hacer juramentos y estipular contratos: era una caracter\u00ed\u00adstica de la cultura asiria. La idea del \u00abtratado\u00bb se transfiri\u00f3 tambi\u00e9n al \u00e1mbito de las relaciones entre los reyes, entre el pueblo y la divinidad. \u00abQue los autores del Deuteronomio estaban influidos en su teolog\u00ed\u00ada de la alianza por esquemas de pensamiento y por instituciones asirias, est\u00e1 suficientemente demostrado por muchos paralelismos en la terminolog\u00ed\u00ada y por la dependencia directa de Deu 28:28-33 de un tratado asirio. Tenemos aqu\u00ed\u00ad el fen\u00f3meno de una reorganizaci\u00f3n de las antiguas tradiciones de Israel con la ayuda de un sistema que proviene de la cultura enemiga dominante\u00bb (N. Lohfink).<\/p>\n<p>La secci\u00f3n central del Deuteronomio, es decir 4,44-28,68, que es el segundo discurso de Mois\u00e9s, constituye el n\u00facleo primitivo y fundamental, al que se a\u00f1adieron luego las otras partes. Pues bien, todo este segundo discurso mosaico est\u00e1 estructurado sobre el esquema de los tratados asirios. Pero la voluntad de seguir este esquema es tambi\u00e9n evidente en las otras partes.<\/p>\n<p>La estructura es la siguiente: 1) ambientaci\u00f3n (4,44-49); 2) pr\u00f3logo hist\u00f3rico-paren\u00e9tico (5-I l); 3) estipulaciones (12,1-26,15), 4) invocaci\u00f3n-declaraci\u00f3n (26,16-19); bendiciones y maldiciones (28,1-46).<\/p>\n<p>Hoy se conocen unos treinta tratados de vasallaje diseminados cronol\u00f3gicamente entre los siglos xviii y vii a. C. y procedentes de Siria y de los pa\u00ed\u00adses vecinos (hititas e imperio asirio). La estructura referida anteriormente es considerada por muchos como com\u00fan a todos los tratados, aunque no en todos aparezca siempre con claridad en todas sus partes. De todas formas, parece cierto que, al menos para el Deuteronomio, se da un v\u00ed\u00adnculo muy estrecho con los tratados asirios, que utilizan un formulario muy diferente del de los tratados hititas.<\/p>\n<p>El esquema del tratado hace resaltar la iniciativa y la soberan\u00ed\u00ada de Yhwh sobre su pueblo: Dios y el pueblo se comprometen rec\u00ed\u00adprocamente, aunque no en el mismo plano, como si fuesen contratantes iguales, y se intercambian las declaraciones con que sellan esta alianza, como en Deu 26:17-19 : \u00abHoy has comprometido al Se\u00f1or para que sea tu Dios, a condici\u00f3n de seguir sus caminos, guardar sus mandamientos, leyes y preceptos y obedecer su voz. Y el Se\u00f1or te ha comprometido a ti para que seas su pueblo propio, como te ha dicho, a condici\u00f3n de que observes sus mandamientos. El te elevar\u00e1 sobre todas las naciones -como ya lo ha hecho- en gloria, fama y honor, y ser\u00e1s un pueblo consagrado al Se\u00f1or, tu Dios, como \u00e9l te lo ha dicho\u00bb.<\/p>\n<p>La traducci\u00f3n anteriormente propuesta pone de relieve la doble y rec\u00ed\u00adproca acci\u00f3n-compromiso. La alianza es un compromiso-obligaci\u00f3n bilateral libremente asumido y sellado con una solemne declaraci\u00f3n.<\/p>\n<p>El esquema del tratado se sigue igualmente en Dt 29-30: 1) ambientaci\u00f3n (Deu 28:69); 2) pr\u00f3logo hist\u00f3rico (Deu 29:1b-8); 3) lista de las partes (Deu 29:9-14); 4) estipulaci\u00f3n (Deu 29:15-18); 5) maldiciones (Deu 29:19-27); 6) bendiciones (Deu 30:1-10); 7) exhortaci\u00f3n ( Deu 30:11-14); 8) maldici\u00f3n-bendici\u00f3n ( Deu 30:15-19); 9) testigos (Deu 30:19); 10) exhortaci\u00f3n (Deu 30:19b-20).<\/p>\n<p>En el esquema del tratado, seg\u00fan Dt 29-30, se han introducido algunos elementos extra\u00f1os, sobre todo la parte exhortativa, en la cual se ofrece una esperanza en el caso de que el tratado quede roto; en efecto, la ley es accesible y practicable (Deu 30:11-14), e Israel tiene siempre la posibilidad de elegir de nuevo a Yhwh, su vida, escuchando su voz y adhiri\u00e9ndose a \u00e9l (Deu 30:19b-20).<\/p>\n<p>En Deuteronomio el tratado de alianza se inserta dentro de un discurso persuasivo y exhortativo, que apela a las emociones, a los recuerdos del pasado y al \u00abcoraz\u00f3n\u00bb de Israel para inducirlo a un consentimiento interior, convencido y obediente. La misma forma de \u00abtestamento espiritual\u00bb de Mois\u00e9s le quita al esquema jur\u00ed\u00addico del contrato toda apariencia de fr\u00ed\u00ada declaraci\u00f3n legal.<\/p>\n<p>En el contexto del tratado se explica adem\u00e1s c\u00f3mo el amor al Se\u00f1or, entendido como lealtad y fidelidad, puede ser objeto de un mandato y por qu\u00e9 se insiste tanto en el servicio exclusivo al Se\u00f1or. El amor y el servicio exclusivo son temas b\u00e1sicos de la teolog\u00ed\u00ada del Deuteronomio. Pero hay igualmente otros t\u00e9rminos-conceptos que resultan m\u00e1s comprensibles si se los coloca dentro del esquema del tratado.<\/p>\n<p>Aun utilizando el esquema del tratado, Deuteronomio no ve nunca la relaci\u00f3n entre Dios y el hombre de una forma puramente legalista o con mentalidad leguleya. El tratado se refiere a una relaci\u00f3n personal, interior y social, entre Dios y su pueblo. El tratado nace de la libertad amorosa y acogedora de Dios, como se afirma en Dt-7,7-9: \u00abEl Se\u00f1or se fij\u00f3 en vosotros y oS-,gligi\u00f3, no por ser el pueblo m\u00e1s numeroso entre todos los pueblos, ya que sois el m\u00e1s peque\u00f1o de todos. Porque el Se\u00f1or os am\u00f3 y porque ha querido cumplir el juramento hecho a vuestros padres os ha sacado de Egipto con mano poderosa y os ha liberado de la casa de la esclavitud, de la mano del fara\u00f3n, rey de Egipto. Reconoce, por tanto que el Se\u00f1or, tu Dios, es el verdadero Dios, el Dios fiel, que guarda la alianza y la misericordia hasta mil generaciones a los que lo aman y cumplen sus mandamientos\u00bb.<\/p>\n<p>La forma del tratado pone tambi\u00e9n de relieve la responsabilidad del pueblo y de cada uno de sus individuos, el libre compromiso asumido mediante juramento y hasta invocando maldiciones en el caso de infidelidad a las promesas hechas. La alianza como tratado de un vasallo (Israel) con su Se\u00f1or (Yhwh) hace comprender que Israel es una sociedad de hermanos bajo un solo Se\u00f1or, el cual demuestra su amor en la elecci\u00f3n de tal pueblo como aliado \u00absuyo\u00bb. Israel se convierte, por tanto, en una sociedad consagrada a Yhwh, puesta aparte por \u00e9l; en un modelo alternativo y contrapuesto de sociedad para todos los pueblos.<\/p>\n<p>4. LA LITURGIA DE LA ALIANZA (JOS 24). En Siqu\u00e9n, donde ya los cananeos adoraban al Dios de la alianza (El-berit), se celebra una asamblea popular dirigida por Josu\u00e9. El relato tiene la forma de un \u00abdi\u00e1logo\u00bb entre Josu\u00e9 y el pueblo. El acento recae con insistencia en los motivos del servicio exclusivo a Yhwh. Es un discurso dirigido al \u00abcoraz\u00f3n\u00bb, con la finalidad de persuadir y de mover a hacer una opci\u00f3n existencial por Yhwh. Se trata de un texto muy parecido a la mentalidad y al estilo deuteron\u00f3mico, no s\u00f3lo por el predominio del tono paren\u00e9tico, sino tambi\u00e9n por &#8216;_is elementos del g\u00e9nero alianzatratado que est\u00e1n presentes en \u00e9l (pr\u00f3logo paren\u00e9tico, amenaza y promesa, estipulaci\u00f3n). Sin embargo resulta dif\u00ed\u00adcil ver en \u00e9l la estructura completa del tratado. Podr\u00ed\u00ada hablarse m\u00e1s bien de la forma de un compromiso: \u00abEscoged hoy a qui\u00e9n quer\u00e9is servir\u00bb (v. 15). Como si dijera: Escoged con qui\u00e9n quer\u00e9is comprometeros. Y el pueblo responde por tres veces: \u00ab\u00c2\u00a1Queremos servir al Se\u00f1or!\u00bb (vv. 19.21.24).<\/p>\n<p>Josu\u00e9 describe las consecuencias del compromiso asumido por el pueblo: \u00abSI abandon\u00e1is al Se\u00f1or para servir a dioses extra\u00f1os, \u00e9l se volver\u00e1 contra vosotros y, despu\u00e9s de haberos hecho tanto bien, os har\u00e1 el mal y os exterminar\u00e1\u00bb (v. 20). El pueblo sabe que se compromete con plena conciencia y libertad; \u00e9l mismo se convierte en testigo de que ha realizado una opci\u00f3n por Yhwh (v. 22).<\/p>\n<p>El signo visible y el testimonio inconfundible del compromiso del pueblo es una estela: \u00abEsta piedra ser\u00e1 testigo contra vosotros, porque ella ha o\u00ed\u00addo todas las palabras que el Se\u00f1or nos ha dirigido; ser\u00e1 testigo contra vosotros para que no negu\u00e9is a vuestro Dios\u00bb (v. 27).<\/p>\n<p>La hip\u00f3tesis de que Siqu\u00e9n era el santuario central de la anfiction\u00ed\u00ada de las tribus suele rechazarse actualmente por casi todos los autores. Por eso no puede aceptarse que la asamblea de Jos 24 tenga que entenderse como celebraci\u00f3n anficti\u00f3nica de la alianza. Tampoco es probable que el llamado \u00abcredo hist\u00f3rico\u00bb (Jos 24:2=13) sea un dato lit\u00fargico antiguo, ya que refleja con claridad una hechura deuteronomista. Se trata de un texto de car\u00e1cter lit\u00fargico, proto-deuteronomista, que refleja algunos elementos de la tradici\u00f3n de la alianza como tratado. Pero en el vers\u00ed\u00adculo 25 el t\u00e9rmino berit no parece designar m\u00e1s que el juramento- ritual del pueblo: \u00abAquel d\u00ed\u00ada Josu\u00e9 hizo un pacto con el pueblo, le impuso leyes y preceptos en Siqu\u00e9n\u00bb. Sin embargo, no hay que considerar solamente el t\u00e9rmino berit, sino todo el campo sem\u00e1ntico presente en la per\u00ed\u00adcopa examinada. La elecci\u00f3n del pueblo no es m\u00e1s que la respuesta a una elecci\u00f3n por parte de Dios de Israel-(vv. 2-13); m\u00e1s a\u00fan, es la recepci\u00f3n de una gracia concedida gratuitamente, sin que a\u00f1ada a ella nada positivo. La elecci\u00f3n de Dios no se realiza sin el consenso de la libertad humana, pero no es de la libertad humana de donde viene la determinaci\u00f3n positiva de la relaci\u00f3n con Dios, sino exclusivamente de la iniciativa divina.<\/p>\n<p>5. LA ALIANZA REAL CON DAVID. Yhwh le hace a David una promesa mediante el profeta Nat\u00e1n: ` Te hago saber, adem\u00e1s, que te dar\u00e9 una dinast\u00ed\u00ada\u00bb (2Sa 7:1 l). En la profec\u00ed\u00ada de Nat\u00e1n no aparece el t\u00e9rmino berit; pero basta con leer el Sal 89:27-38 para ver c\u00f3mo interpret\u00f3 Israel este or\u00e1culo: Dios es el gran rey, que hace una concesi\u00f3n al rey inferior, el cual se compromete a guardar fidelidad a su soberano y a observar determinadas normas. Nat\u00e1n hace una promesa a la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica, mientras que el salmo aplica a David las mismas promesas.<\/p>\n<p>La promesa divina a David se define como ber\u00c2\u00a3t en 2Sa 23:1-7; Sal 89:4.29.35.40; Sal 132:12; Jer 33:20-21; Isa 55:1-5. En los libros de las Cr\u00f3nicas la alianza con David se relaciona con la alianza con los patriarcas y con la del Sina\u00ed\u00ad; se trata, evidentemente, de una \u00abpromesa\u00bb o de un \u00abcompromiso unilateral\u00bb de Dios con el rey elegido y con el pueblo del que es responsable ese rey.<\/p>\n<p>En el trasfondo de la alianza real con David est\u00e1 ciertamente la ideolog\u00ed\u00ada real, que ve\u00ed\u00ada al rey como representante de la divinidad, de la que recib\u00ed\u00ada el encargo y la fuerza de gobernar y de establecer en el mundo el orden c\u00f3smico: En efecto, el rey era considerado como mediador entre Dios y el pueblo.<\/p>\n<p>La utilizaci\u00f3n simult\u00e1nea tanto de la ideolog\u00ed\u00ada real como de la teor\u00ed\u00ada de la alianza es caracter\u00ed\u00adstica de la concepci\u00f3n israelita de la realeza. La alianza con David tiene la funci\u00f3n de legitimar su dinast\u00ed\u00ada y la vida misma de la naci\u00f3n, hasta el punto de que los libros de las Cr\u00f3nicas, cuando ya no hab\u00ed\u00ada rey, no se refieren ni a la ideolog\u00ed\u00ada real ni a la alianza sina\u00ed\u00adtica ya rota, sino que apelan a la promesa hecha a David como garant\u00ed\u00ada permanente de la continuidad de la vida religiosa y nacional.<\/p>\n<p>Con ocasi\u00f3n de la investidura de un nuevo rey se renovaba la celebraci\u00f3n de la alianza, como se dice en 2Re 11 17: \u00abYehoyad\u00e1 sell\u00f3 un pacto entre el Se\u00f1or, el rey y el pueblo, por el cual se compromet\u00ed\u00adan a ser el pueblo del Se\u00f1or\u00bb. Estaba previsto un rito particular: \u00abLuego (el rey), de pie en el estrado, sell\u00f3 ante la presencia del Se\u00f1or el pacto de seguir al Se\u00f1or, guardar sus mandatos, sus instrucciones y sus leyes con todo el coraz\u00f3n y toda el alma, y de cumplir las cl\u00e1usulas de la alianza escritas en aquel libro. Y todo el pueblo ratific\u00f3 la alianza\u00bb (2Re 23:3).<\/p>\n<p>-La alianza real no se identifica simplemente con un tratado de vasallaje; sin embargo, el redactor deuteronomista ha visto sin m\u00e1s en el rey un vasallo aliado con Yhwh. A diferencia de la tradici\u00f3n del tratado, la alianza real es una promesa de Dios, que se compromete y garantiza su protecci\u00f3n, incluso en el caso de que el rey no permanezca fiel. Esto significa que el redactor deuteronomista no hace coincidir al \u00abpueblo\u00bb con el \u00abEstado\u00bb: Yhwh es un Dios no ligado a un Estado, no es un Dios nacional. La promesa divina no se refiere a la perennidad del Estado de Israel, sino a la protecci\u00f3n y al compromiso divinos en favor de la sociedad de Dios, que se edifica sobre la base de la torah. Tambi\u00e9n cabe pensar-que la alianza de David se concibi\u00f3, por parte del mismo David, como un instrumento de propaganda de su concepci\u00f3n de uni\u00f3n e identificaci\u00f3n entre el pueblo de Dios y el Estado. Sin embargo, en los textos actuales del AT se trata de una alianza de Dios con su pueblo: el rey mismo no es m\u00e1s que un hermano entre los hermanos (cf Deu 17:14-20), cuyo \u00abderecho\u00bb est\u00e1 sometido a la tor\u00e1h.<\/p>\n<p>6. ALIANZA DE AMOR EN LOS PROFETAS. En la literatura prof\u00e9tica, el t\u00e9rmino berit se evita normalmente, ya que pod\u00ed\u00ada entenderse de modo equivocado, es decir, como una garant\u00ed\u00ada de estabilidad que librase de las responsabilidades y del compromiso de fidelidad y de obediencia: Los profetas desarrollan una \u00abteolog\u00ed\u00ada del coraz\u00f3n\u00bb, con la finalidad de inducir a sus oyentes a un asentimiento interior, convencido y personal, de amar a Yhwh y de seguir sus caminos.<\/p>\n<p>La idea de alianza aparece por primera vez, y bien destacada, en el profeta Oseas. Compara la relaci\u00f3n entre Yhwh e Israel con el v\u00ed\u00adnculo esponsal entre \u00e9l mismo y su esposa infiel. Lo mismo que \u00e9l permanece fiel, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n Dios mantiene su amor a Israel.<\/p>\n<p>El matrimonio israelita era un verdadero contrato, y por eso el parang\u00f3n entre alianza y matrimonio est\u00e1 dominado por la idea de contrato. Sin embargo, la alianza est\u00e1 constituida para Oseas por un \u00abamor de alianza\u00bb (hesed), no contradice ni es inconciliable con la naturaleza del contrato. El amor de Dios a Israel es la \u00abraz\u00f3n\u00bb y el fundamento por el que Dios aguarda de Israel una respuesta de amor. En Oseas berit no tiene a\u00fan el sentido concreto de \u00abtratado\u00bb, que adquirir\u00e1, como se ha visto, en Deuteronomio.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino berit aparece en Ose 2:20; Ose 6:7; Ose 8:1; Ose 10:4; Ose 12:2. Nunca se especifica a qu\u00e9 alianza se refiere. Pero cuando Oseas denuncia la ruptura de la alianza con Yhwh parece referirse a todo el conjunto de relaciones entre Yhwh y su pueblo. Israel ha abandonado a su Dios: \u00abHan violado mi alianza, han quebrantado mi ley\u00bb (Ose 8:1). La alianza consiste en la elecci\u00f3n de Israel por pura gracia de Dios, pero tambi\u00e9n en la entrega exclusiva de Israel a Yhwh. Oseas denuncia la ruptura de esta mutua pertenencia.<\/p>\n<p>Es necesario enfrentarse aqu\u00ed\u00ad con otro texto prof\u00e9tico muy importante: Jer 11 y 31. Jer 11:1-14 es un pasaje redactado en el estilo deuteronomista y concebido a la luz de la teolog\u00ed\u00ada deuteronomista. La f\u00f3rmula \u00ablas prescripciones de esta alianza\u00bb (vv. 2. 3.6.8) tiene que interpretarse en el sentido de Deu 28:69; 29 8; 2Re 23:3, esto es, designar la ley deuteron\u00f3mica, que se puso en vigor con la reforma de Jos\u00ed\u00adas (2Re 23). Aparece tambi\u00e9n la f\u00f3rmula de la alianza: \u00abEntonces ser\u00e9is mi pueblo y yo ser\u00e9 vuestro Dios\u00bb (v. 4). La obediencia de Israel es la condici\u00f3n para que se realice la relaci\u00f3n de la alianza. La berit es una obligaci\u00f3n que vincula a las dos partes, tanto a Dios como al pueblo.<\/p>\n<p>En Jer 31:31-34 se promete una alianza nueva. Dios, por su libre iniciativa, establecer\u00e1 un nuevo orden de relaciones con Israel: \u00abPondr\u00e9 mi ley (t\u00f3rah) en su interior, la escribir\u00e9 en su coraz\u00f3n, y ser\u00e9 su Dios y ellos ser\u00e1n mi pueblo\u00bb (v. 33). La t\u00f3rah sina\u00ed\u00adtica no ser\u00e1 ya una revelaci\u00f3n inaferrable para el hombre, distante (cf Deu 30:11-14); la t\u00f3rah est\u00e1 cerca del hombre, en su coraz\u00f3n y en sus labios. La inscripci\u00f3n de la t\u00f3rah en el coraz\u00f3n del hombre produce una \u00abidentificaci\u00f3n\u00bb del pensamiento humano y de la voluntad divina. \u00abEscribir en el coraz\u00f3n\u00bb corresponde a lo que Deu 30:6 llama la \u00abcircuncisi\u00f3n\u00bb del coraz\u00f3n. La interiorizaci\u00f3n de la t\u00f3rah por obra de Dios garantiza la uni\u00f3n de voluntades entre Israel y Dios. Por eso la alianza ser\u00e1 \u00abnueva\u00bb, en el sentido de que ser\u00e1 la alianza de un \u00abhombre nuevo\u00bb. Pero Jer 31:3134 dice m\u00e1s que una simple restauraci\u00f3n de la alianza sina\u00ed\u00adtica, ya que la antigua alianza queda superada y sustituida sobre la base de la t\u00f3rah sina\u00ed\u00adtica, que ahora ser\u00e1 asimilada y practicada. No se trata de una ley nueva, sino de una situaci\u00f3n antropol\u00f3gica nueva. La interioridad de la t\u00f3rah, que hace \u00abnueva\u00bb la alianza, es la posibilidad de un contacto directo e inmediato del individuo con su Dios y con su t\u00f3rah.<\/p>\n<p>La nueva alianza es obra de Dios, es una promesa incondicionada de Dios, expresi\u00f3n de su \u00abamor irrevocable\u00bb (Jer 31:3). Es la absoluta bondad y fidelidad de Yhwh, que llevar\u00e1 a cabo la nueva alianza, es decir, dar\u00e1 a conocer a Dios mismo y dar\u00e1 la capacidad de obedecer a su voluntad.<\/p>\n<p>7. LA ALIANZA DE DIOS CON EL MUNDO. Cuando hablamos de la alianza con Abrah\u00e1n [l supra, II, 1], anticipamos ya la concepci\u00f3n caracter\u00ed\u00adstica de la tradici\u00f3n P. Aqu\u00ed\u00ad tomamos en consideraci\u00f3n el texto de G\u00e9n 9:8-17 (P). Lo hemos dejado para el final, ya que nos parece un pasaje no s\u00f3lo cronol\u00f3gicamente tard\u00ed\u00ado, sino tambi\u00e9n porque puede representar una especie de cima de la teolog\u00ed\u00ada del AT.<\/p>\n<p>Solamente Dios es sujeto de acciones en esta per\u00ed\u00adcopa: s\u00f3lo \u00e9l habla, establece la berit (vv. 9.11.17), da la berit (v. 12), pone el arco sobre las nubes (v. 13a), recuerda la berit (vv. 15.16), ve el arco iris (v. 16). No\u00e9 y la tierra son totalmente pasivos: no hacen ning\u00fan gesto ni pronuncian palabra alguna. El centro de la per\u00ed\u00adcopa es el vers\u00ed\u00adculo 13b: \u00abEl ser\u00e1 la se\u00f1al de la alianza (berit) entre m\u00ed\u00ad y la tierra\u00bb. Dios interviene en favor del mundo, anunciando que el diluvio ya no volver\u00e1 a repetirse. Pues bien, el diluvio es la anticreaci\u00f3n, ya que devuelve al mundo al caos acuoso primordial (cf G\u00e9n 1:2). Por consiguiente, la berit est\u00e1 dirigida a garantizar la estabilidad y la vida del mundo. La berit designa aqu\u00ed\u00ad la lib\u00e9rrima iniciativa divina, el libre compromiso-promesa de Dios creador, que salva al mundo y a la humanidad del caos del diluvio. La vida del mundo creado y de la humanidad no puede realizarse positivamente m\u00e1s que bajo el signo de la libre berit divina. Cada vez que la violencia tiende a devolver el mundo al caos (cf G\u00e9n 6:11.13), Dios interviene con su compromiso-promesa para garantizar el orden c\u00f3smico, para salvar el mundo de la destrucci\u00f3n. Por tanto, puede decirse que en virtud de esta ber\u00eetel mundo est\u00e1 bajo el signo visible (arco iris) de una promesa de salvaci\u00f3n. El arco iris es un \u00absigno\u00bb (\u00f3t). El t\u00e9rmino \u00absigno\u00bb indica frecuentemente en los profetas el mismo mensaje prof\u00e9tico. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad es un signo prof\u00e9tico, la primera gran promesa de salvaci\u00f3n para la humanidad y para el mundo entero, el primer anuncio prof\u00e9tico dirigido a todos los hombres. De Dios no viene m\u00e1s que una voluntad de salvaci\u00f3n para el mundo; la amenaza de destrucci\u00f3n del mundo no viene, por tanto, de fuera, sino de dentro del mundo mismo.<\/p>\n<p>8. LA EPOCA POSEX\u00ed\u008dLICA. Tras la dolorosa cat\u00e1strofe del destierro, el pueblo de Dios concentr\u00f3 sus energ\u00ed\u00adas en la reconstrucci\u00f3n del templo como centro de una \u00absociedad religiosa\u00bb renovada. El car\u00e1cter central del culto indujo a poner en primer plano la funci\u00f3n del sacrificio como medio para establecer una relaci\u00f3n con Dios. Adem\u00e1s, la ley se convirti\u00f3, junto con el culto, en la fuente y la norma de la vida religiosa de los jud\u00ed\u00ados. El juda\u00ed\u00adsmo se fue caracterizando cada vez m\u00e1s como custodia, estudio y observancia obediente de la ley.<\/p>\n<p>Disminuye el uso del t\u00e9rmino ber\u00eeten los libros posex\u00ed\u00adlicos, pero tambi\u00e9n pierde inter\u00e9s el tema de la alianza. En el contexto de una solemne liturgia de expiaci\u00f3n, Neh 9:8 hace menci\u00f3n de la berit (promesa) de Dios a Abrah\u00e1n, que el pueblo es invitado a recordar (cf ICr\u00f3n 16,1517); en 2Cr 6:14 y Neh 1:5; Neh 9:32, se invoca a Dios como aquel que mantiene la promesa, probablemente (se sobrentiende) la dirigida a Abrah\u00e1n. En 2Cr 13:5 se hace referencia a la alianza con David (cf tambi\u00e9n 27,7).<\/p>\n<p>Ben Sir\u00e1 usa el t\u00e9rmino diath\u00e9k\u00e9 o berit para indicar una promesa divina a No\u00e9 (Sir 44:18), a Abrah\u00e1n (Sir 44:20), a los patriarcas (Sir 44:22), a David (Sir 44:25), a Aar\u00f3n (Sir 45:15) y a Fine\u00e9s (Sir 45:24).<\/p>\n<p>Durante el per\u00ed\u00adodo posex\u00ed\u00adlico permanece viva la convicci\u00f3n de que la promesa a los patriarcas es irrevocable, pero por otra parte se tiende a una identificaci\u00f3n de la alianza con la ley. La ley encarna concretamente la promesa y la gracia divina; la circuncisi\u00f3n, signo de la alianza divina con Abrah\u00e1n y distintivo del piadoso jud\u00ed\u00ado, se convierte en el presupuesto para el compromiso de la observancia de la t\u00f3rah (cf G\u00e1l 5:3).<\/p>\n<p>9. CONCLUSI\u00ed\u201cN. La variedad de los tiempos y de las experiencias religiosas en el AT condujo a Israel a elaborar concepciones diferentes y variadas de la alianza. Semejante multiplicidad de alianzas tiene, de todas formas, un denominador com\u00fan: la absoluta, libre y gratuita iniciativa de Dios de salvar al hombre, estableciendo con \u00e9l un v\u00ed\u00adnculo que implique la adhesi\u00f3n libre del hombre. Con su voluntad de alianza con su pueblo y con el mundo entero Dios manifiesta y quiere realizar su plan de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, la alianza es una categor\u00ed\u00ada teol\u00f3gica vinculada a la historia de Israel. No hay una idea unitaria de la alianza, ya que la alianza no es un principio abstracto, sino m\u00e1s bien un instrumento hermen\u00e9utico, un esquema interpretativo de las relaciones vividas entre Dios y su pueblo dentro de la historia. La alianza significa propiamente no una idea, sino una estructura de relaciones que tiene una \u00abhistoria\u00bb. Es una estructura intersubjetiva, que se modula y se conjuga seg\u00fan la variedad de situaciones y de sujetos humanos que se comprometen. La alianza es gracia libre y exigente de Dios, que se da al hombre.<\/p>\n<p>III. NUEVO TESTAMENTO. La menci\u00f3n de la alianza en el NT no es frecuente. El t\u00e9rmino que corresponde al hebreo ber\u00eetes diath\u00e9k\u00e9 (33 veces en el NT), en dependencia del uso de la versi\u00f3n de los LXX. \u00bfPor qu\u00e9 los LXX y el NT prefieren usar diath\u00e9k\u00e9 en vez de sunth\u00e9k\u00e9? Probablemente porque diath\u00e9k\u00e9 es un t\u00e9rmino que evoca menos un pacto pol\u00ed\u00adtico, entendido -como lo hace el NT- no en el sentido t\u00e9cnico de \u00abtestamento\u00bb, sino en el sentido de \u00abdisposici\u00f3n\u00bb. De suyo, \u00abdisposici\u00f3n\u00bb no prejuzga del car\u00e1cter unilateral o bilateral de la relaci\u00f3n, en la que est\u00e1 en juego la libre adhesi\u00f3n o no adhesi\u00f3n del hombre. En casi la mitad de los casos en que aparece el t\u00e9rmino diath\u00e9k\u00e9, se trata de citas del AT o de referencias a las alianzas del AT. Por tanto, no se trata de una \u00abcategor\u00ed\u00ada\u00bb teol\u00f3gica privilegiada por el NT.<\/p>\n<p>1. EUCARIST\u00ed\u008dA Y ALIANZA. Mientras que berit es una noci\u00f3n central en el AT, en el NT no se encuentra una nueva s\u00ed\u00adntesis teol\u00f3gica sobre la base de la noci\u00f3n de alianza; tampoco los primeros cristianos utilizaron la categor\u00ed\u00ada \u00abalianza\u00bb para interpretar sistem\u00e1ticamente la vida de la Iglesia.<\/p>\n<p>Es sobre todo en relaci\u00f3n con la eucarist\u00ed\u00ada como aparece el t\u00e9rmino diath\u00e9k\u00e9 (Mat 26:28; Mar 14:24; Luc 22:20; 1Co 11:25). Al mismo tiempo se hace menci\u00f3n de la \u00absangre\u00bb, recordando evidentemente a Exo 24:8. El sacrificio de los animales queda sustituido por la entrega de la vida de Jes\u00fas, que establece un v\u00ed\u00adnculo nuevo y definitivo entre el hombre y Dios. El sacrificio real que Jes\u00fas hace de s\u00ed\u00ad mismo es un sacrificio de expiaci\u00f3n (cf Isa 53:10) por \u00abmuchos\u00bb.<\/p>\n<p>Los relatos eucar\u00ed\u00adsticos, por consiguiente, ponen juntas tanto la idea de la alianza como la idea de la expiaci\u00f3n vicaria. La muerte de Jes\u00fas (sangre derramada) se ve como la \u00abdivina disposici\u00f3n\u00bb (alianza) de una nueva salvaci\u00f3n (nueva alianza): \u00abEste c\u00e1liz es la nueva alianza sellada con mi sangre\u00bb (1Co 11:25).<\/p>\n<p>Sin m\u00e9rito alguno y sin poder exigirla, Israel recibe la nueva alianza de manos de Dios, que ha hecho de la muerte de su Hijo Jes\u00fas la \u00abdisposici\u00f3n\u00bb de su amor fiel e irrevocable a Israel (\u00abpor muchos&#8217;. Sin embargo, la f\u00f3rmula \u00abpor muchos\u00bb es una f\u00f3rmula abierta: todos los hombres pueden hacerse part\u00ed\u00adcipes de la salvaci\u00f3n que se ha realizado en Jes\u00fas por el pueblo de Dios, que es Israel (tambi\u00e9n en Heb 13:12 se ve la muerte de Jes\u00fas como muerte por Israel).<\/p>\n<p>La eucarist\u00ed\u00ada es la alianza nueva, en cuanto que es la entrega definitiva a irrevocable de Dios en Jesucristo por nosotros. Ella nos comunica, mediante el don del Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas, u\u00f1a autodonaci\u00f3n tal de Jes\u00fas que nos hace capaces de vivir y de morir, tal como \u00e9l vivi\u00f3 y muri\u00f3. Por consiguiente, en la eucarist\u00ed\u00ada se \u00abcumple\u00bb de forma sublime toda la historia veterotestamentaria de las alianzas de Dios con su pueblo: de la eucarist\u00ed\u00ada nace un pueblo nuevo, la Iglesia.<\/p>\n<p>2. PABLO Y LA ALIANZA. El ap\u00f3stol Pablo, en pol\u00e9mica con los cristianos judaizantes, que consideraban necesaria la observancia de la ley mosaica, argumenta de este modo: \u00abHermanos, voy a hablar a lo humano. Si un hombre hace un testamento (diath\u00e9k\u00e9) en regla, nadie puede anularlo o modificarlo. Ahora bien, Dios hizo las promesas a Abrah\u00e1n y a su descendencia. No dice `a tus descendientes&#8217;, como si fueran muchos, sino `a tu descendencia&#8217;, refiri\u00e9ndose a Cristo. Lo que quiere decir es esto: Dios hizo un pacto con Abrah\u00e1n en toda regla; por tanto, una ley, que vino cuatrocientos a\u00f1os despu\u00e9s, no pudo anularlo ni dejar sin valor la promesa (diath\u00e9k\u00e9) de Dios. Pues si la herencia depende del cumplimiento de la ley, ya no se debe a la promesa; pero la verdad es que Dios prometi\u00f3 a Abrah\u00e1n d\u00e1rsela gratuitamente\u00bb (G\u00e1l 3:15-18).<\/p>\n<p>La diath\u00e9k\u00e9 irrevocable, v\u00e1lida para siempre y cumplida en Cristo, es el don de gracia o promesa de Dios a Abrah\u00e1n. \u00abLas alianzas\u00bb fueron un privilegio y un don de Dios a Israel (Rom 9:4), al que eran extra\u00f1os los paganos (Efe 2:12). Pero la alianza establecida por Jesucristo es \u00abnueva\u00bb, superior; las dos esposas de Abrah\u00e1n son un s\u00ed\u00admbolo de las dos alianzas; pero una es libre y la otra esclava (G\u00e1l 4:21-31). Los cristianos son hijos de la esposa libre liberados por Cristo para alcanzar la libertad (G\u00e1l 5:1). En efecto, Jesucristo trajo la realidad de la verdadera y definitiva alianza, porque haciendo al hombre libre lo hace verdaderamente hombre, es decir, hijo de Dios.<\/p>\n<p>El \u00abfavor\u00bb divino, o sea, su alianza, se nos da de forma plena y definitiva en Jesucristo. Y no es una alianza que presuponga la existencia del hombre, sino todo lo contrario: es ella la que constituye al hombre como \u00abdestinado\u00bb a hacerse hijo de Dios, libre (Efe 1:5). Es la \u00abnueva alianza\u00bb, no la de la letra, sino la del Esp\u00ed\u00adritu (2Co 3:6).<\/p>\n<p>3. CARTA A LOS HEBREOS. Es el escrito del NT en el que aparece con mayor frecuencia la terminolog\u00ed\u00ada de la alianza.<\/p>\n<p>Jes\u00fas \u00abes el mediador de una nueva alianza, a fin de que, consiguiendo con su muerte el perd\u00f3n de los delitos cometidos en el tiempo de la primera alianza, aquellos que son llamados reciban la herencia eterna prometida\u00bb (2Co 9:15). La alianza de Jes\u00fas es \u00abm\u00e1s excelente\u00bb que la del AT, puesto que \u00abest\u00e1 fundada en promesas m\u00e1s ventajosas\u00bb (2Co 8:6). \u00abPromesa\u00bb, es decir, compromiso divino libre y gratuito, se ha convertido en sin\u00f3nimo de \u00abalianza\u00bb. Efectivamente, las promesas, no ya la parte legislativa o las bendiciones-maldiciones, se ven como constitutivas de la alianza. Hebreos considera una sola alianza anterior a Jesucristo, la del Sina\u00ed\u00ad: \u00abPor eso, ni siquiera la primera alianza fue inaugurada sin derramamiento de sangre. En efecto, Mois\u00e9s, despu\u00e9s de haber promulgado ante el pueblo todos los mandamientos seg\u00fan estaban escritos en la ley, tom\u00f3 la sangre de machos cabr\u00ed\u00ados y de becerros, con agua, lana escarlata y el hisopo, y roci\u00f3 con ella el libro mismo y a todo el pueblo, diciendo: Esta es la sangre de la alianza que Dios ha establecido para vosotros\u00bb (2Co 9:18-20; cf tambi\u00e9n 8,9). Pues bien, Jesucristo ha tra\u00ed\u00addo una alianza nueva, de forma que ha quedado anticuada toda alianza anterior (8,13).<\/p>\n<p>La nueva alianza se instituye, no mediante el sacrificio de animales como la antigua (9,20; cf Exo 24:8), sino mediante la muerte de Jes\u00fas, que derram\u00f3 su sangre por nuestra salvaci\u00f3n (Exo 9:11-14). \u00ab\u00bfDe cu\u00e1nto mayor castigo pens\u00e1is vosotros que ser\u00e1 digno quien haya pisoteado al Hijo de Dios y haya tratado como cosa profana la sangre de la alianza por la cual fue santificado, y haya ultrajado el Esp\u00ed\u00adritu de la gracia?\u00bb (Exo 10:29). La muerte de Jes\u00fas no fue un sacrificio ritual, sino el don real de s\u00ed\u00ad mismo, que hace perfecto, en su conciencia, al oferente (9,9). Y la perfecci\u00f3n de Cristo es una perfecci\u00f3n que se comunica: \u00abNosotros somos santificados, de una vez para siempre, por la ofrenda del cuerpo de Jesucristo\u00bb (10,10). Esta ofrenda lleva a su plena realizaci\u00f3n el proyecto de Dios, el de restablecer una comuni\u00f3n de vida entre \u00e9l y nosotros (10,10; cf 2Co 5:18-19).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, el mismo Cristo es la nueva alianza, en cuanto que arrastra en su ofrenda sacrificial toda nuestra existencia y la transforma, d\u00e1ndonos su Esp\u00ed\u00adritu para una adhesi\u00f3n total a Dios y una entrega sincera de amor a los hermanos.<\/p>\n<p>IV. ALIANZA Y CREACI\u00ed\u201cN. Nuestra breve rese\u00f1a sobre el sentido de la \u00abalianza\u00bb tanto en el AT como en el NT nos parece que confirma la definici\u00f3n propuesta al comienzo, seg\u00fan la cual la alianza es una situaci\u00f3n de comuni\u00f3n con Dios. La iniciativa de establecer una comuni\u00f3n semejante es un acto lib\u00e9rrimo de amor de Dios al hombre, que culmina en la muerte-resurrecci\u00f3n de Jesucristo, hecha presente a cada uno de los hombres de todos los tiempos en la autoentrega eucar\u00ed\u00adstica. La comuni\u00f3n que Dios intenta establecer con el hombre no afecta solamente al individuo como tal, sino que est\u00e1 ordenada intencionalmente a crear una nueva comunidad, la. familia de los hijos de Dios. Esta nueva comunidad tiene como ley fundamental la t\u00f3rah o evangelio, en el que est\u00e1 depositado el testimonio inspirado de la voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios por el hombre. Dios da su ley-evangelio con vistas a la creaci\u00f3n de una comunidad que entre en comuni\u00f3n con \u00e9l y viva la comuni\u00f3n fraterna. Tanto en el AT (cf, p.ej., la alianza nueva de Jerem\u00ed\u00adas o el tema de \u00abcircuncisi\u00f3n del coraz\u00f3n\u00bb en Deuteronomio) como en el NT (cf como texto recapitulativo Jua 6:45 : \u00abEst\u00e1 escrito en los profetas: `Todos ser\u00e1n ense\u00f1ados por Dios&#8217;. Todo el que escucha al Padre y acepta su ense\u00f1anza viene a m\u00ed\u00ad&#8217;), la situaci\u00f3n de comuni\u00f3n-alianza con Dios implica un \u00ed\u00adntimo conocimiento o relaci\u00f3n experiencial-personal con Dios, producido por la misma acci\u00f3n divina. Esto significa que la ley-evangelio de la nueva comunidad en alianza con Dios es una sociedad de hombres renovados y transformados interiormente por Dios mismo. Esta renovaci\u00f3n antropol\u00f3gica, que introduce en la alianza con Dios y en la comunidad de la alianza, culmina y se cumple definitivamente por obra del Esp\u00ed\u00adritu de Cristo, que hace de los creyentes en Cristo verdaderos hijos de Dios.<\/p>\n<p>Este es el plan divino que se nos ha revelado y que ha aparecido tambi\u00e9n en nuestro estudio sobre la noci\u00f3n de alianza. Junto con la noci\u00f3n de alianza habr\u00ed\u00ada sido oportuno estudiar tambi\u00e9n el tema de la creaci\u00f3n. o, mejor a\u00fan, estudiar la relaci\u00f3n entre creaci\u00f3n y alianza. Nos hemos limitado, sin embargo, a G\u00e9n 9:8-17 [l supra, II, 7], en donde aparece el t\u00e9rmino berit. Pero esto podr\u00ed\u00ada inducir al grave error de pensar que la creaci\u00f3n y la alianza tengan simplemente que yuxtaponerse. Por eso es oportuno aludir por lo menos a esta problem\u00e1tica.<\/p>\n<p>Dios crea para hacer alianza, es decir, crea con la finalidad de hacer entrar a los hombres en comuni\u00f3n con \u00e9l como hijos de Dios. As\u00ed\u00ad pues, la alianza impregna toda la creaci\u00f3n como su fin, y no es solamente una modificaci\u00f3n accidental que \u00abse a\u00f1ada\u00bb a una creaci\u00f3n en s\u00ed\u00ad consistente y dotada de sentido. Como se dice en el Sal 136, la actividad salv\u00ed\u00adfica de Dios, que brota de su \u00abmisericordia\u00bb, hace que exista lo creado y el hombre, a fin de concederle a este \u00faltimo sus dones e introducirlo en la comuni\u00f3n con Dios. Dios cre\u00f3 al hombre y a la mujer \u00aba imagen\u00bb de Dios (G\u00e9n 1:27), es decir, como seres abiertos y capaces de encuentro y comuni\u00f3n con Dios. La alianza de Dios con el hombre es posible solamente porque Dios cre\u00f3 al hombre como \u00abimagen\u00bb suya, es decir, con la finalidad de hacer alianza con \u00e9l. Como se vio m\u00e1s arriba, seg\u00fan G\u00e9n 9:8-17 la \u00abalianza\u00bb de Dios revela el sentido de la creaci\u00f3n: Dios salva al mundo del diluvio, s\u00ed\u00admbolo del caos primordial o anticreaci\u00f3n, es decir, \u00abcrea\u00bb el mundo (cf G\u00e9n 9:1-7 y la \u00abrepetici\u00f3n\u00bb de las palabras creativas de G\u00e9n 1:2829) para ofrecerle su alianza absolutamente gratuita.<\/p>\n<p>En la tradici\u00f3n sacerdotal, la creaci\u00f3n llega a su cumplimiento con la alianza, o sea, cuando el pueblo llega a la tierra prometida (cf G\u00e9n 1:28 : \u00abPoblad la tierra y sometedla\u00bb), y por medio de la tienda de la reuni\u00f3n Dios est\u00e1 presente en medio de su pueblo: \u00abToda la comunidad israelita se reuni\u00f3 en Silo y establecieron all\u00ed\u00ad la tienda de la reuni\u00f3n. El pa\u00ed\u00ads estaba sometido\u00bb (Jos 18:1). N. Lohfink lo comenta as\u00ed\u00ad: \u00abEn J\u00f3s 18,1 el ejemplo del pueblo de Israel ilustra la consecuci\u00f3n de este fin connatural a la misma creaci\u00f3n, es decir, la realizaci\u00f3n de una fase de desarrollo completo del mundo. Hab\u00ed\u00ada crecido un pueblo y hab\u00ed\u00ada entrado en su tierra, de la que tom\u00f3 posesi\u00f3n. El que la creaci\u00f3n haya llegado aqu\u00ed\u00ad a su Cumplimiento y el que Israel haya llegado a la salvaci\u00f3n es la misma cosa. La salvaci\u00f3n, al menos en lo que se refiere a su primer elemento, la \u00abtierra\u00bb, no es algo que s\u00e9 yuxtaponga a la creaci\u00f3n; es el cumplimiento de la creaci\u00f3n misma. Cuando la realidad humana sea tal como la quiso el Dios creador, entonces estar\u00e1 presente la salvaci\u00f3n&#8230; Una preocupaci\u00f3n por la salvaci\u00f3n que no se identifique con la preocupaci\u00f3n responsable por el cumplimiento de la creaci\u00f3n divina es, en este estado de nuestras investigaciones, extra\u00f1a a la teolog\u00ed\u00ada sacerdotal\u00bb.<\/p>\n<p>La posesi\u00f3n de la tierra es tambi\u00e9n la realizaci\u00f3n de la promesa (berit) a Abrah\u00e1n. Por tanto, la creaci\u00f3n encuentra su cumplimiento en la actuaci\u00f3n de la alianza-promesa. Por consiguiente, no hay creaci\u00f3n que no tienda y no se oriente a la alianza, ni hay alianza (o salvaci\u00f3n) fuera y sin relaci\u00f3n con la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Del NT nos limitamos a mencionar a Col 1:15-17 : \u00abCristo es imagen de Dios invisible, primog\u00e9nito de toda la creaci\u00f3n, porque por \u00e9l mismo fueron creadas todas las cosas, las de los cielos y las de la tierra, lo invisible y lo visible, tanto los tronos como las dominaciones, los principados como las potestades; absolutamente todo fue creado por \u00e9l y para \u00e9l; y \u00e9l mismo existe antes que todas las cosas, y todas subsisten en \u00e9l\u00bb.<\/p>\n<p>Puesto que Jes\u00fas es la imagen de Dios, el hombre creado \u00aba imagen de Dios\u00bb (G\u00e9n 1) es el hombre creado conforme a Jesucristo, que es tambi\u00e9n la nueva alianza. Todo existe por medio de \u00e9l, en \u00e9l y con vistas a \u00e9l. Por tanto, la alianza, \u00faltimamente Jesucristo, es el plan misterioso y salv\u00ed\u00adfico de Dios, dentro del cual hay que colocar la acci\u00f3n creadora divina. No es posible pensar correctamente en la actividad creadora de Dios fuera de su voluntad de alianza con el hombre.<\/p>\n<p>El himno de Efe 1:4-6 sintetiza de esta manera la relaci\u00f3n alianza-creaci\u00f3n: \u00abEl (Dios) nos ha elegido en Cristo antes de crear el mundo, para que fu\u00e9semos santos e irreprochables a sus ojos. Por puro amor reos ha predestinado a ser sus hijos adoptivos, por medio de Jesucristo y conforme al benepl\u00e1cito de su voluntad, para hacer resplandecer la gracia maravillosa que nos ha concedido,por medio de su querido Hijo\u00bb. -El designio secreto de .Dios que se nos ha manifestado en Cristo coincide intencionalmente con la predestinaci\u00f3n a ser sus hijos en Cristo. Incluso antes de la creaci\u00f3n, Dios nos predestin\u00f3 a ser hijos en Cristo; nos ha creado para llevar a cabo su proyecto salv\u00ed\u00adfico. La alianza en Cristo y por medio de Cristo es la \u00abraz\u00f3n\u00bb y el fin por el que nos ha creado.<\/p>\n<p>A. Bonora<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>Uni\u00f3n de diferentes grupos, familias, personas o estados, ya sea por matrimonio, acuerdo mutuo o convenio legal, con el fin de conseguir ciertos beneficios mutuos o para la b\u00fasqueda conjunta de un prop\u00f3sito deseado. El t\u00e9rmino hebreo ja\u00c2\u00b7v\u00e1r, cuyo significado literal es \u2020\u0153unir\u2020\u009d, se usa en sentido figurado con el significado de \u2020\u0153aliarse; asociarse\u2020\u009d. (Ex 28:7; Sl 94:20; 2Cr 20:35.) Otro t\u00e9rmino af\u00ed\u00adn al anterior, ja\u00c2\u00b7v\u00e9r, comunica el concepto de un aliado o socio. (Jue 20:11; Sl 119:63.)<br \/>\nAbrah\u00e1n form\u00f3 una alianza con los amorreos Mamr\u00e9, Escol y Aner poco despu\u00e9s de su llegada a Cana\u00e1n. Aunque no se especifica la naturaleza de esa confederaci\u00f3n, el registro dice que se unieron a Abrah\u00e1n para rescatar a su sobrino Lot de unos reyes invasores. (G\u00e9 14:13-24.) En aquel entonces Abrah\u00e1n resid\u00ed\u00ada como forastero en una tierra de peque\u00f1os reinos, y quiz\u00e1s tuvo que hacer alg\u00fan tipo de declaraci\u00f3n formal a manera de pacto para poder vivir pac\u00ed\u00adficamente en medio de ellos. No obstante, Abrah\u00e1n evit\u00f3 comprometerse sin necesidad con esos gobernantes pol\u00ed\u00adticos, tal como se manifiesta en su declaraci\u00f3n al rey de Sodoma registrada en G\u00e9nesis 14:21-24. M\u00e1s tarde, el rey filisteo Abim\u00e9lec le record\u00f3 a Abrah\u00e1n en Guerar su condici\u00f3n de forastero en la tierra de Filistea y que resid\u00ed\u00ada all\u00ed\u00ad gracias a su consentimiento, por lo que le pidi\u00f3 que hiciese un juramento como garant\u00ed\u00ada de su fidelidad. Abrah\u00e1n consinti\u00f3 y, m\u00e1s tarde, despu\u00e9s de discutir sus derechos con respecto a un pozo de agua, hizo un pacto con Abim\u00e9lec. (G\u00e9 20:1, 15; 21:22-34.)<br \/>\nIsaac, el hijo de Abrah\u00e1n, tambi\u00e9n lleg\u00f3 a morar en Guerar, aunque con el tiempo Abim\u00e9lec le pidi\u00f3 que se mudara de aquellas inmediaciones, a lo que accedi\u00f3. Volvieron a surgir disputas en cuanto a sus derechos sobre el agua, por lo que Abim\u00e9lec y sus principales asociados m\u00e1s tarde le pidieron a Isaac que hiciese un \u2020\u0153juramento de obligaci\u00f3n\u2020\u009d y un pacto, seguramente como renovaci\u00f3n del que hab\u00ed\u00adan hecho con Abrah\u00e1n. Ambas partes hicieron declaraciones juradas, asegur\u00e1ndose rec\u00ed\u00adprocamente que observar\u00ed\u00adan una conducta pac\u00ed\u00adfica. (G\u00e9 26:16, 19-22, 26-31; comp\u00e1rese con G\u00e9 31:48-53.) El ap\u00f3stol Pablo dice que estos patriarcas primitivos declararon en p\u00fablico que eran extra\u00f1os y residentes temporales en la tierra, esperando una ciudad que tiene fundamentos verdaderos, cuyo edificador y hacedor es Dios. (Heb 11:8-10, 13-16.)<br \/>\nLa situaci\u00f3n era distinta cuando la naci\u00f3n de Israel entr\u00f3 en Cana\u00e1n, la Tierra Prometida. El Dios Soberano le hab\u00ed\u00ada concedido el derecho total a esa tierra, en cumplimiento de la promesa que hab\u00ed\u00ada hecho a sus antepasados, y por lo tanto, no entrar\u00ed\u00adan en ella como residentes forasteros. Por consiguiente, Jehov\u00e1 prohibi\u00f3 que hicieran alianzas con las naciones paganas de esa tierra. (Ex 23:31-33; 34:11-16.) Solo se sujetar\u00ed\u00adan a las leyes y estatutos de Dios, no a los de aquellas naciones destinadas a desaparecer. (Le 18:3, 4; 20:22-24.) Se les advirti\u00f3 en especial que no formaran alianzas matrimoniales con tales naciones, ya que dichas alianzas no solo propiciar\u00ed\u00adan el matrimonio con esposas paganas, sino que adem\u00e1s los vincular\u00ed\u00adan con parientes paganos y con sus pr\u00e1cticas y costumbres religiosas falsas, lo que resultar\u00ed\u00ada en apostas\u00ed\u00ada y en un lazo. (Dt 7:2-4; Ex 34:16; Jos 23:12, 13.)<\/p>\n<p>Alianzas matrimoniales. El verbo hebreo ja\u00c2\u00b7th\u00e1n, traducido \u2020\u0153forma una alianza matrimonial\u2020\u009d, est\u00e1 relacionado con los t\u00e9rminos jo\u00c2\u00b7th\u00e9n (suegro), ja\u00c2\u00b7th\u00e1n (yerno, novio), jo\u00c2\u00b7th\u00e9\u00c2\u00b7neth (suegra) y jathun\u00c2\u00b7n\u00e1h (casamiento). (1Sa 18:22; Ex 3:1; 4:25; G\u00e9 19:14; Dt 27:23; Can 3:11.)<br \/>\nAbrah\u00e1n hab\u00ed\u00ada insistido en que Isaac no tomase esposa de entre los cananeos (G\u00e9 24:3, 4), y este dio instrucciones similares a Jacob. (G\u00e9 28:1.) Despu\u00e9s que Siquem el heveo viol\u00f3 a Dina, Hamor, el padre de este, inst\u00f3 a la familia de Jacob a entrar en alianzas matrimoniales con su tribu. Aunque los hijos de Jacob fingieron aceptar esa propuesta, no cumplieron con sus t\u00e9rminos, pues m\u00e1s tarde, despu\u00e9s de vengar el honor de Dina, se llevaron cautivos a las mujeres y los ni\u00f1os heveos. (G\u00e9 34:1-11, 29.) Tiempo despu\u00e9s, Jud\u00e1 se cas\u00f3 con una mujer cananea (G\u00e9 38:2); Jos\u00e9, con una egipcia (G\u00e9 41:50), y Mois\u00e9s, con una madianita, Zipor\u00e1, seguramente la \u2020\u0153cusita\u2020\u009d mencionada en N\u00fameros 12:1. (Ex 2:16, 21.) Estos matrimonios se contrajeron antes de que se diera la Ley, as\u00ed\u00ad que no se les podr\u00ed\u00ada considerar como una violaci\u00f3n de esta.<br \/>\nEn la batalla contra Madi\u00e1n, los israelitas solo conservaron vivas a las mujeres y muchachas v\u00ed\u00adrgenes. (N\u00fa 31:3, 18, 35.) La Ley permit\u00ed\u00ada tomar como esposas a esas mujeres hu\u00e9rfanas y cautivas de guerra. (Dt 21:10-14.) En cambio, en la Tierra de Promisi\u00f3n con frecuencia se pas\u00f3 por alto la advertencia de Dios concerniente a las alianzas matrimoniales con paganos, lo que result\u00f3 en dificultades y apostas\u00ed\u00ada. (Jue 3:5, 6.)<br \/>\nLas alianzas matrimoniales a veces ten\u00ed\u00adan por objeto el logro de determinados fines, como cuando Sa\u00fal invit\u00f3 a David a formar una alianza matrimonial con \u00e9l tomando a su hija Mical por esposa. (1Sa 18:21-27.) Una de las seis esposas que m\u00e1s tarde le dio hijos a David en Hebr\u00f3n fue la hija del rey de Guesur. (2Sa 3:3.) Hay quien opina que ese enlace era una alianza matrimonial en la que David entr\u00f3 con el prop\u00f3sito de debilitar la posici\u00f3n de su rival Is-b\u00f3set, puesto que Guesur era un peque\u00f1o reino situado al N. de Mahanaim, la capital de este. A comienzos de su reinado, el rey Salom\u00f3n form\u00f3 una alianza matrimonial con Fara\u00f3n tomando a su hija como esposa. (1Re 3:1; 9:16.) Este matrimonio y los dem\u00e1s que contrajo con esposas paganas (moabitas, ammonitas, edomitas, sidonias e hititas) con el tiempo hicieron que Salom\u00f3n sucumbiera a la pr\u00e1ctica de la idolatr\u00ed\u00ada. (1Re 11:1-6.) La alianza matrimonial del rey Acab con el rey de Sid\u00f3n al casarse con Jezabel, hija de este \u00faltimo, le trajo resultados desastrosos similares al reino septentrional de Israel. (1Re 16:31-33.) Tiempo despu\u00e9s, el rey Jehosafat entr\u00f3 en una alianza matrimonial imprudente con la casa idol\u00e1trica de Acab, con consecuencias perjudiciales perdurables para el reino de Jud\u00e1. (2Cr 18:1; 21:4-6; 22:2-4.)<br \/>\nDespu\u00e9s del exilio, Esdras se escandaliz\u00f3 al descubrir que incluso los sacerdotes y los levitas hab\u00ed\u00adan hecho alianzas matrimoniales con los cananeos y otros pueblos, situaci\u00f3n a la que se puso fin de inmediato. (Esd 9:1-3, 12-14; 10:1-5, 10-14, 44.) Sin embargo, en tiempos de Nehem\u00ed\u00adas, Tob\u00ed\u00adas el ammonita se vali\u00f3 de alianzas matrimoniales para unirse a la familia sacerdotal de Jerusal\u00e9n, y de este modo consigui\u00f3 muchos aliados entre los nobles de Jud\u00e1, hasta el extremo de lograr que, contrario a lo que mandaba la Ley (Dt 23:3), el sacerdote Eliasib hiciese un comedor para \u00e9l en el patio del templo. No obstante, Nehem\u00ed\u00adas arroj\u00f3 con indignaci\u00f3n todos sus muebles fuera del comedor. (Ne 6:18; 13:4-9, 25-27; v\u00e9ase MATRIMONIO.)<\/p>\n<p>Pactos. Otro tipo de alianzas, aparte de las matrimoniales, eran los pactos. Aunque el pacto que Israel hizo con los gabaonitas se debi\u00f3 a un enga\u00f1o (Jos 9:3-15), una vez hecho, Israel lo respet\u00f3 y estuvo dispuesto a pelear para proteger a los gabaonitas. (Jos 9:19-21; 10:6, 7.) Entre Jonat\u00e1n y David existi\u00f3 una alianza personal mediante un pacto (1Sa 18:3; 20:11-17), una relaci\u00f3n que Sa\u00fal conden\u00f3 por considerarla una conspiraci\u00f3n. (1Sa 22:8.) El rey Hiram de Tiro fue amigable con David cuando este sucedi\u00f3 a Sa\u00fal como rey, y lleg\u00f3 a ser un \u2020\u0153amador de David\u2020\u009d. (2Sa 5:11; 1Re 5:1.) Las relaciones amistosas continuaron, y cuando Salom\u00f3n subi\u00f3 al trono, hizo una alianza con el rey Hiram a fin de que le suministrara muchos de los materiales que se necesitaban para la construcci\u00f3n del templo. (1Re 5:2-18.) Por este contrato se permiti\u00f3 que miles de trabajadores israelitas entraran en el L\u00ed\u00adbano y sus bosques. Hiram incluso se dirigi\u00f3 a Salom\u00f3n como \u2020\u0153hermano m\u00ed\u00ado\u2020\u009d. (1Re 9:13.) Tiro provey\u00f3 marineros para la flota de naves de Salom\u00f3n que ten\u00ed\u00ada su base en Ezi\u00f3n-gu\u00e9ber. (1Re 9:26, 27.) Cuando, m\u00e1s tarde, el reino de Tiro se volvi\u00f3 contra Israel y entreg\u00f3 a los exiliados israelitas a Edom, se le acus\u00f3 de haber violado el \u2020\u0153pacto de hermanos\u2020\u009d. (Am 1:9.)<\/p>\n<p>Alianzas imprudentes con otras naciones. En tiempos de peligro, o movidos por ambici\u00f3n, los reyes de Jud\u00e1 e Israel con frecuencia pasaron por alto las fuertes advertencias de los profetas de Dios contra formar alianzas con otras naciones. (Isa 30:2-7; Jer 2:16-19, 36, 37; Os 5:13; 8:8-10; 12:1.) Los siguientes ejemplos muestran que este proceder nunca produjo buenos resultados.<br \/>\nEl rey As\u00e1 de Jud\u00e1 us\u00f3 los tesoros reales para conseguir que el rey Ben-hadad I de Siria rompiera su pacto con el rey Baas\u00e1 de Israel. (1Re 15:18-20.) Debido a que As\u00e1 \u2020\u02dcse apoy\u00f3 en Siria\u2020\u2122 m\u00e1s bien que en Jehov\u00e1, el profeta Hanan\u00ed\u00ad le reprendi\u00f3 con las palabras: \u2020\u0153Has actuado tontamente respecto a esto, pues desde ahora en adelante existir\u00e1n guerras contra ti\u2020\u009d. (2Cr 16:7-9.) M\u00e1s tarde, el rey Acab de Israel hizo un pacto con Ben-hadad, a quien hab\u00ed\u00ada derrotado, y recibi\u00f3 una condenaci\u00f3n similar de un profeta de Dios. (1Re 20:34, 42.) Jehosafat se ali\u00f3 con Acab para atacar a Siria, y despu\u00e9s del fracaso de este ataque, el profeta Jeh\u00fa le pregunt\u00f3: \u2020\u0153\u00bfEs a los inicuos a quienes se ha de dar ayuda, y es para los que odian a Jehov\u00e1 para quienes debes tener amor? Y por esto hay indignaci\u00f3n contra ti procedente de la persona de Jehov\u00e1\u2020\u009d. (2Cr 18:2, 3; 19:2.) M\u00e1s tarde, Jehosafat colabor\u00f3 con el inicuo rey Ocoz\u00ed\u00adas de Israel en la construcci\u00f3n de naves; por esta acci\u00f3n se le conden\u00f3 prof\u00e9ticamente, condena que se cumpli\u00f3 cuando las naves fueron destrozadas. (2Cr 20:35-37.) En obediencia al consejo divino, Amas\u00ed\u00adas de Jud\u00e1 decidi\u00f3 sabiamente no hacer uso de las tropas mercenarias de Israel, a pesar de que eso le signific\u00f3 perder los cien talentos de plata (660.600 d\u00f3lares [E.U.A.]) que les hab\u00ed\u00ada pagado. (2Cr 25:6-10.)<br \/>\nCuando en el siglo VIII a. E.C. Asiria comenz\u00f3 a sobresalir como potencia mundial, su sombra amenazante llev\u00f3 a los reinos m\u00e1s peque\u00f1os a muchas alianzas y conspiraciones. (Comp\u00e1rese con Isa 8:9-13.) Las naciones construyeron nuevas armas de guerra, y eso tambi\u00e9n aument\u00f3 el temor. (Comp\u00e1rese con 2Cr 26:14, 15.) Menahem de Israel soborn\u00f3 a su atacante, el rey Pul (Tiglat-pil\u00e9ser III) de Asiria. (2Re 15:17-20.) Rez\u00ed\u00adn de Siria y P\u00e9qah de Israel se aliaron para conspirar contra Acaz de Jud\u00e1, quien, a su vez, us\u00f3 los tesoros reales y los del templo para comprar la protecci\u00f3n de Tiglat-pil\u00e9ser III de Asiria, lo que result\u00f3 en la ca\u00ed\u00adda de la ciudad siria de Damasco. (2Re 16:5-9; 2Cr 28:16.) Con la vana esperanza de librarse del yugo del rey asirio Salmanasar V, Hosea de Israel conspir\u00f3 contra \u00e9l, para lo que se ali\u00f3 con el rey So de Egipto. A pesar de todo, Israel cay\u00f3 ante los asirios en 740 a. E.C. (2Re 17:3-6.) En contraste, el fiel Ezequ\u00ed\u00adas de Jud\u00e1, aunque se le acus\u00f3 falsamente de cifrar su confianza en Egipto, solo se apoy\u00f3 en Jehov\u00e1 y se le salv\u00f3 del ataque de Senaquerib de Asiria. (2Re 18:19-22, 32-35; 19:14-19, 28, 32-36; comp\u00e1rese con Isa 31:1-3.)<br \/>\nEn sus \u00faltimos a\u00f1os, el reino de Jud\u00e1 fluctu\u00f3 entre Egipto y Babilonia, \u2020\u02dcprostituy\u00e9ndose\u2020\u2122 con ambas potencias. (Eze 16:26-29; 23:14.) Lleg\u00f3 a estar bajo la dominaci\u00f3n de Egipto durante el reinado de Jehoiaquim (2Re 23:34), pero pronto fue hecho s\u00fabdito de Babilonia. (2Re 24:1, 7, 12-17.) El \u00faltimo rey, Sedequ\u00ed\u00adas, intent\u00f3 in\u00fatilmente liberar a Jud\u00e1 de Babilonia mediante una alianza con Egipto, pero este intento result\u00f3 en la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n. (2Re 24:20; Eze 17:1-15.) No hab\u00ed\u00adan aceptado el consejo inspirado de Isa\u00ed\u00adas: \u2020\u0153Por volver y descansar se salvar\u00e1n ustedes. Su poder\u00ed\u00ado resultar\u00e1 estar simplemente en mantenerse sosegados y en confianza plena\u2020\u009d. (Isa 30:15-17.)<br \/>\nDurante el tiempo de los macabeos se hicieron muchos tratados y alianzas con los sirios y los romanos a fin de obtener beneficios pol\u00ed\u00adticos, pero Israel no consigui\u00f3 liberarse de su servidumbre. En un per\u00ed\u00adodo posterior, los religiosos saduceos se distinguieron por buscar la colaboraci\u00f3n pol\u00ed\u00adtica como medio de conseguir la independencia de la naci\u00f3n. Ni ellos ni los fariseos aceptaron el mensaje del Reino proclamado por Cristo Jes\u00fas, sino que se aliaron con Roma, y declararon: \u2020\u0153No tenemos m\u00e1s rey que C\u00e9sar\u2020\u009d. (Jn 19:12-15.) No obstante, su alianza religioso-pol\u00ed\u00adtica con Roma termin\u00f3 definitivamente en la desastrosa destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n en 70 E.C. (Lu 19:41-44; 21:20-24.)<br \/>\nLos simbolismos de Revelaci\u00f3n 17:1, 2, 10-18; 18:3 tienen que ver con alianzas pol\u00ed\u00adticas y religiosas. (Comp\u00e1rese con Snt 4:1-4.) De modo que todo el registro b\u00ed\u00adblico pone de relieve el principio declarado por Pablo: \u2020\u0153No lleguen a estar unidos bajo yugo desigual con los incr\u00e9dulos. Porque, \u00bfqu\u00e9 consorcio tienen la justicia y el desafuero? \u00bfO qu\u00e9 participaci\u00f3n tiene la luz con la oscuridad? [&#8230;], s\u00e1lganse de entre ellos, y sep\u00e1rense\u2020\u009d. (2Co 6:14-17.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>Sumario: 1. El tema de la alianza hoy. II. Antiguo Testamento: 1. La promesa a los padres; 2. La alianza sina\u00ed\u00adtica (Ex 19-24):<br \/>\na) Alianza y banquete sagrado (Ex 24,!.9-11),<br \/>\nb) La sangre y el parentesco (Ex 24,3-8),<br \/>\nc) Alianza y palabra (Ex 19,3-8); 3. El tratado de alianza en el Deuteronomio; 4. La liturgia de la alianza Jos 24); 5. La alianza real con David; 6. Alianza de amor en los profetas; 7. La alianza de Dios con el mundo; 8. La \u00e9poca posex\u00ed\u00adlica; 9. Conclusi\u00f3n. III. Nuevo Testamento: 1. Eucarist\u00ed\u00ada y alianza; 2. Pablo y la alianza; 3. Carta a los Hebreos. IV. Alianza y creaci\u00f3n.<br \/>\n77<br \/>\n1. EL TEMA DE LA ALIANZA HOY.<br \/>\nEn el lenguaje com\u00fan de hoy, alianza es un t\u00e9rmino que evoca ordinariamente situaciones pol\u00ed\u00adticas o b\u00e9licas. Muchas veces expresa un estado de pacificaci\u00f3n entre dos o m\u00e1s partes que antes eran enemigas o estaban en conflicto. Tambi\u00e9n a veces alianza indica un \u2020\u0153rjacto de euerra\u2020\u2122 entre sujetos (naciones) que se unen contra un enemigo com\u00fan. Esta acepci\u00f3n del t\u00e9rmino puede crear dificultades en la comprensi\u00f3n del tema b\u00ed\u00adblico de la alianza. Para superar estas posibles dificultades de comunicaci\u00f3n entre el lenguaje b\u00ed\u00adblico y el de la gente de hoy, quiz\u00e1 convenga insistir en dos aspectos del t\u00e9rmino-concepto de alianza: a) la alianza es una superaci\u00f3n de un estado de hostilidad y de divisi\u00f3n mediante un acto de pacificaci\u00f3n y de reconciliaci\u00f3n; b) la alianza es siempre, de diversas formas, una situaci\u00f3n de comuni\u00f3n o de uni\u00f3n en cierto modo fraternal.<br \/>\nParece ser que hoy existe una notable apertura y sensibilidad respecto a estos dos aspectos. En efecto, est\u00e1 muy difundida -aunque a menudo mezclada con ambig\u00fcedades y contradicciones- la aspiraci\u00f3n a la pacificaci\u00f3n, a la superaci\u00f3n de las enemistades. Adem\u00e1s, el tema de la fraternidad entre los hombres es incluso un tema de conversaci\u00f3n habitual.<\/p>\n<p>Lo que hace antip\u00e1tico a la cultura contempor\u00e1nea el concepto b\u00ed\u00adblico de alianza parece ser, m\u00e1s bien, la idea de que Dios haga alianza con un hombre. Se trata de una dificultad que no depende de las resonancias eventuales del t\u00e9rmino alianza, sino m\u00e1s bien de la idea de Dios que prejuzga la comprensi\u00f3n del mensaje b\u00ed\u00adblico.<br \/>\nEntre las dificultades del lector moderno de la Biblia est\u00e1 tambi\u00e9n el debate exeg\u00e9tico que, sobre todo por los a\u00f1os sesenta de nuestro siglo, enfrent\u00f3 a muchos eruditos y produjo una copiosa literatura. Desde 1931 V. Korosee hab\u00ed\u00ada dirigido la publicaci\u00f3n de \u2020\u0153tratados\u2020\u009d pol\u00ed\u00adticos hititas del segundo milenio a.C, que luego compar\u00f3 con el derecho de Israel y con el relato de los acontecimientos sina\u00ed\u00adticos el escritor americano G. Mendenhall (en el 1960). El alem\u00e1n Kl. Baltzer afin\u00f3 la investigaci\u00f3n, llegando a se\u00f1alar (1960), tambi\u00e9n en la Biblia, un Bundesformular (formulario de la alianza). Los estudios de E. Kutsch (a partir de 1973) pusieron en discusi\u00f3n la versi\u00f3n tradicional del t\u00e9rmino hebreo ber\u00ed\u00adt por \u2020\u0153alianza\u2020\u2122, proponiendo en su lugar el sentido de \u2020\u0153obligaci\u00f3n-compromiso\u2020\u009d de una sola de las partes contrayentes. A su vez, L. Perlitt, en un brillante estudio de 1969, se ocup\u00f3 del problema de la dataci\u00f3n del uso teol\u00f3gico de ber\u00ed\u00adt, sosteniendo que no era anterior al movimiento deuteronomista del siglo vn a.C.<br \/>\nDesde el punto de vista de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, W. Eichrodt dio un impulso a la investigaci\u00f3n sobre la \u2020\u0153alianza\u2020\u009d con su Teolog\u00ed\u00ada delA. T. (19331), estructurada en torno al tema de la alianza como \u2020\u0153categor\u00ed\u00ada\u2020\u009d adecuada para unificar el mensaje teol\u00f3gico veterotestamentario.<br \/>\nMientras que los tratados hititas del segundo milenio a.C. les parec\u00ed\u00adan a algunos demasiado alejados cronol\u00f3gicamente de la \u00e9poca de la formaci\u00f3n de los textos b\u00ed\u00adblicos,\u2020\u2122 lleg\u00f3 un nuevo impulso gracias al reciente descubrimiento (1955) de los tratados de vasallaje de Asarad\u00f3n y del tratado de vasallaje entre Assurbanipal y las tribus de Kedar (publicado en 1968), todos ellos del per\u00ed\u00adodo neo-asirio, y por tanto contempor\u00e1neos del movimiento deuteron\u00f3mico. Una obra fundamental, que tiene en cuenta todo el debate contempor\u00e1neo sobre \u2020\u0153alianza y tratado\u2020\u2122, es el estudio de D. McCarthy (19631; 19782, completamente reelaborada), que seguimos en nuestro estudio.<br \/>\nLa Biblia presenta una compleja tipolog\u00ed\u00ada de la alianza, y tanta variedad de formas y de tipos hace dif\u00ed\u00adcil una definici\u00f3n que las abarque a todas. Asumimos como concepto heur\u00ed\u00adstico el hecho de que la alianza es un estado o situaci\u00f3n de uni\u00f3n entre dos o m\u00e1s partes, sin que sea necesaria una expresi\u00f3n verbal. Finalmente, es importante tener en cuenta que la realidad de la alianza es operante y tiene vigencia incluso en donde no se usan los t\u00e9rminos ber\u00ed\u00adt o diath\u00e9k\u00e9, con tal que se indique una comuni\u00f3n o una relaci\u00f3n unilateral que est\u00e1 pidiendo una respuesta.<br \/>\n78<br \/>\nII. ANTIGUO TESTAMENTO.<br \/>\nNos ocuparemos tan s\u00f3lo del \u00e1mbito teol\u00f3gico en que se utiliza el t\u00e9rmino-concepto de \u2020\u0153alianza\u2020\u009d, pero no del \u00e1mbito de las relaciones interhumanas que tambi\u00e9n se definen en el AT como \u2020\u0153alianza\u2020\u009d en muchas ocasiones, como, p.ej., el pacto entre Isaac y Abimelec (Gn 26,28), entre Josu\u00e9 y los gabaonitas (Jos 9,8; Jos 9,11), el pacto de amistad entre Jonat\u00e1n y David (IS 18,3) o el pacto entre Salom\u00f3n y el rey Jir\u00e1n de Tiro (IR 5,26).<br \/>\nMantenemos constantemente el t\u00e9rmino \u2020\u0153alianza\u2020\u009d para traducir el hebreo ber\u00ed\u00adt; aunque de hecho la palabra hebrea toma connotaciones variadas y diferentes (juramento, promesa, compromiso, tratado), se trata siempre -intencionalmente- de una relaci\u00f3n entre las partes entendida como totalidad, y el juramento, la promesa, etc., son uno de sus elementos o acciones constitutivas, no el todo. El t\u00e9rmino \u2020\u0153alianza\u2020\u009d permite no reducir el todo, es decir, la relaci\u00f3n entre las partes, a un elemento parcial.<br \/>\n79<br \/>\n1. La promesa a los padres.<br \/>\nSiguiendo el orden establecido por la Biblia, comenzamos por la alianza con \/ Abrah\u00e1n, documentada en un texto (Gn 15,18) atribuido por muchos a la tradici\u00f3n yahvista. En Gen 15 se refiere un rito muy extra\u00f1o para nosotros. Abrah\u00e1n, cayendo en un profundo sue\u00f1o -obviamente, no un sue\u00f1o natural, sino una condici\u00f3n ext\u00e1tica en la que recibe una revelaci\u00f3n divina-, tiene la visi\u00f3n de unos animales partidos por la mitad y colocadas una parte frente a otra; por en medio de los animales pasa \u2020\u0153una hornilla humeante y una llama de fuego\u2020\u009d (y. 17), s\u00ed\u00admbolo de Dios. El misterioso rito de los animales partidos se explica en Gen 15,18: \u2020\u0153Aquel d\u00ed\u00ada el Se\u00f1or hizo (parti\u00f3) un pacto con Abr\u00e1n en estos t\u00e9rminos: ? tu descendencia doy esta tierra\u2020\u009d. Se trata de una promesa hecha conjuramento. Sin embargo, la promesa expresa tambi\u00e9n un compromiso vinculante de Dios, que quiere establecer con Abrah\u00e1n y su descendencia un v\u00ed\u00adnculo estable, d\u00e1ndole una tierra.<\/p>\n<p>La divisi\u00f3n de los animales tiene un sentido simb\u00f3lico, recordado tambi\u00e9n por el verbo \u2020\u0153partir la berit\u2020\u009d. Como si se dijera: \u2020\u0153Que me suceda lo mismo que ha ocurrido con estos animales si soy infiel a la promesa hecha\u2020\u009d. La promesa divina compromete a Abrah\u00e1n y a su descendencia a la fidelidad, instituye una vinculaci\u00f3n y una obligaci\u00f3n.<br \/>\nAbrah\u00e1n no realiza ninguna acci\u00f3n, no hace ning\u00fan gesto y no dice ni una palabra para expresar este compromiso de su parte. Se le invita a contar las estrellas, es decir, a reconocer que es una pobre criatura incapaz de enumerar y de contar las obras de Dios. As\u00ed\u00ad pues, la promesa de Dios es pura gracia, entrega sin l\u00ed\u00admites ni condiciones; pero adem\u00e1s entrega totalmente inmerecida, que no presupone absolutamente nada en Abrah\u00e1n.<br \/>\nLa alianza con Abrah\u00e1n se menciona tambi\u00e9n en un texto de la tradici\u00f3n sacerdotal (Gn 17). Se trata siempre de una iniciativa de Dios, que dice: \u2020\u0153Este es mi pacto contigo\u2020\u009d (y. 4). La alianza implica tres compromisos de Dios para con Abrah\u00e1n: a) \u2020\u0153Te multiplicar\u00e9 inmensamente; yo har\u00e9 que de ti salgan pueblos y nazcan reyes\u2020\u009d (y. 6); b) Yo te dar\u00e9 a ti y a tu descendencia despu\u00e9s de ti en posesi\u00f3n perpetua la tierra en la que habitas ahora como extranjero, toda la tierra de Cana\u00e1n\u2020\u009d (y. 8); c) \u2020\u0153Yo ser\u00e9 vuestro Dios\u2020\u009d (y. 8).<br \/>\nAbrah\u00e1n es el destinatario de un don gratuito de amor de Dios, que no solamente promete dones, sino que promete una relaci\u00f3n personal con \u00e9l mismo. Es la alianza de Dios, y no la alianza de Abrah\u00e1n.<br \/>\nDios mismo, adem\u00e1s, quiere y ordena que Abrah\u00e1n y su descendencia realicen un signo de su alianza, la circuncisi\u00f3n (Gn 17,9-14), puesto el cual se realiza la alianza con Dios, que permanece ya irrevocable para siempre (\u2020\u02dc\u00f3lam, y. 13). La circuncisi\u00f3n no es una prestaci\u00f3n de uno de los contrayentes, ni una condici\u00f3n querida por Abrah\u00e1n, sino un signo querido por Dios; de forma que cuando los israelitas lo practiquen, expresar\u00e1n su voluntad de ser part\u00ed\u00adcipes de la alianza de Yhwh.<br \/>\nLa alianza con Abrah\u00e1n se menciona, finalmente, en Neh 9,7-8: Dios escogi\u00f3 a Abrah\u00e1n, lo hizo salir de Ur, le dio el nombre de Abrah\u00e1n en vez de Abr\u00e1n, lo encontr\u00f3 fiel y estableci\u00f3 con \u00e9l una alianza, es decir, la promesa de darle la tierra de Cana\u00e1n.<br \/>\nEn la ra\u00ed\u00adz de la alianza con Abrah\u00e1n est\u00e1, por consiguiente, la voluntad amorosa y magn\u00e1nima de Dios, o<br \/>\n-por decirlo en otras palabras- su entrega gratuita para la salvaci\u00f3n de los hombres, a los que desea situar en una relaci\u00f3n de proximidad y de comuni\u00f3n con \u00e9l.<br \/>\n80<br \/>\n2. La alianza sina\u00ed\u00adtica ((Ex 19-24(rn).<br \/>\nLos relatos del Exodo relativos a los acontecimientos localizados en el monte Sina\u00ed\u00ad son ciertamente el testimonio m\u00e1s denso y m\u00e1s antiguo del concepto de alianza. Los cap\u00ed\u00adtulos 19-24 del Exodo son literaria y teol\u00f3gicamente muy complejos, reflejando diversas tradiciones de tiempos y de lugares diferentes. Aqu\u00ed\u00ad nos ocuparemos de ellos tan s\u00f3lo en lo que se refiere al tema de la alianza.<br \/>\nEl t\u00e9rmino berit aparece solamente en Ex 19,5 y 24,7 en la locuci\u00f3n sefer habberit (rollo de la alianza! Este rollo o c\u00f3digo de la alianza (Ex 20,22-23,19) contiene una serie de prescripciones o mandamientos divinos que el pueblo se compromete a observar. Parece suponer una situaci\u00f3n sedentaria de Israel, y por eso es probablemente de \u00e9poca tard\u00ed\u00ada, cuando Israel viv\u00ed\u00ada ya en Cana\u00e1n. En este contexto, \u2020\u0153c\u00f3digo de la alianza\u2020\u009d no designa propiamente la alianza, sino una serie de obligaciones para Israel.<br \/>\nEstos cap\u00ed\u00adtulos de Exodo ofrecen una visi\u00f3n compleja de la realidad de la alianza, expresada en formas diferentes, y no s\u00f3lo mediante el t\u00e9rmino ber\u00ed\u00adt. La alianza es realmente una condici\u00f3n, flO una palabra!<br \/>\n81<br \/>\na) Alianza y banquete sagrado (Ex 24,1; Ex 24,9-11).<br \/>\nConsideremos en primer lugar este trozo, que es sin duda el m\u00e1s antiguo y no puede atribuirse a ninguna de las fuentes tradicionales del Pentateuco. Mois\u00e9s, junto con Aar\u00f3n, Nadab, Abih\u00fa y los setenta ancianos, representantes de todo el pueblo, \u2020\u0153vieron a Dios, comieron y bebieron\u2020\u009d.<br \/>\nLa idea de la adoraci\u00f3n de Dios en la monta\u00f1a corresponde a una tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica muy extendida<br \/>\nJc 5,4-5; Ab 3,3) y guarda relaci\u00f3n con el tema de la peregrinaci\u00f3n (p .ej. IR 19). Recordemos adem\u00e1s<br \/>\nque es una caracter\u00ed\u00adstica de los n\u00f3madas sellar una alianza con un banquete. Despu\u00e9s de que Isaac y<br \/>\nAbimelec decidieron establecer un pacto entre s\u00ed\u00ad, el patriarca \u2020\u0153les dio un banquete, y comieron y bebieron\u2020\u009d (Gn 26,30). DeI mismo modo el pacto entre Jacob y Lab\u00e1n lleva consigo un banquete: \u2020\u0153Jacob ofreci\u00f3 un<br \/>\nsacrificio sobre el monte e invit\u00f3 a su gente a comer; comieron y pasaron la noche en el monte\u2020\u009d (Gn 31,54<br \/>\nCelebrar un banquete en presencia de Dios es la se\u00f1al de que uno est\u00e1 en comuni\u00f3n con \u00e9l y se pone bajo su protecci\u00f3n. Es una forma de comunicaci\u00f3n no verbal. Dios es el que hace vivir al que est\u00e1 en su presencia, estableciendo con \u00e9l una relaci\u00f3n vital simbolizada en la comida.<br \/>\nEn este texto se presenta la alianza como una relaci\u00f3n entre el due\u00f1o de casa y sus amigos, a los que invita y admite a comer en su presencia. El monte se presenta como un templo, en donde se celebra el banquete sagrado con el que Dios acoge a sus fieles como protector y como padre. En este trozo la alianza se caracteriza como un v\u00ed\u00adnculo casi familiar, sin necesidad de estipulaciones con unas condiciones concretas.<br \/>\n82<br \/>\nb) La sangre y el parentesco (Ex 24,3-8).<br \/>\nMois\u00e9s construye un altar al pie del monte Sina\u00ed\u00ad, y luego encarga a unos j\u00f3venes que ofrezcan sacrificios de comuni\u00f3n. Mois\u00e9s derrama parte de la sangre de los animales sacrificados sobre el altar y con la otra parte roc\u00ed\u00ada al pueblo, diciendo: \u2020\u0153Esta es la sangre de la alianza que el Se\u00f1or ha hecho con vosotros mediante todas estas palabras\u2020\u009d (y. 8). Se alude aqu\u00ed\u00ad a las palabras del Se\u00f1or (y. 3), proclamadas por Mois\u00e9s ante el pueblo, que respondi\u00f3 a una sola voz: \u2020\u0153Cumpliremos todo lo que ha dicho el Se\u00f1or y obedeceremos.<br \/>\nEl rito se describe seg\u00fan la costumbre antigua de una cultura agr\u00ed\u00adcola, puesto que no se alude a los sacerdotes, sino m\u00e1s bien a los j\u00f3venes que ofrecen el sacrificio. Por otra parte, aparecen algunos elementos de \u00e9poca tard\u00ed\u00ada, como la menci\u00f3n del altar estable y la terminolog\u00ed\u00ada sacrificial que se utiliza. Parece tratarse de un trozo independiente de las tradiciones cl\u00e1sicas (J-E) del \/ Pentateuco.<br \/>\nAdquiere un significado particular el rito de la aspersi\u00f3n del altar -s\u00ed\u00admbolo de Dios- y del pueblo con la sangre de los sacrificios. La sangre, que entre los israelitas simbolizaba la vida, une a Dios y al pueblo en una inaudita comuni\u00f3n de vida, en un v\u00ed\u00adnculo casi familiar. El v\u00ed\u00adnculo que as\u00ed\u00ad se establece no es natural, de naturaleza biol\u00f3gica. En efecto, la lectura del rollo de la alianza da a conocer las condiciones para que subsista y permanezca la comuni\u00f3n de Dios con su pueblo. La palabra interpreta y confirma el rito. Por tanto, el rito no es un acto m\u00e1gico, sino que adquiere valor solamente en el contexto de la proclamaci\u00f3n del c\u00f3digo de la alianza; el rito y la palabra constituyen una unidad indisoluble. La sangre, como s\u00ed\u00admbolo de vida, pertenece a Dios que, mediante Mois\u00e9s, hace al pueblo part\u00ed\u00adcipe de ella: tambi\u00e9n los sacrificios de comuni\u00f3n (y. 5) crean una uni\u00f3n entre Dios y el pueblo. La alianza se establece bien a trav\u00e9s del rito de la sangre, bien a trav\u00e9s de la aceptaci\u00f3n de la palabra de Dios.<br \/>\nEl car\u00e1cter personal de la alianza se pone de manifiesto en el compromiso expl\u00ed\u00adcito del pueblo (y. 3). La comuni\u00f3n con Dios se significa visiblemente en la ofrenda de los sacrificios (y. 8).<br \/>\nResumiendo, podemos decir que los elementos constitutivos de la alianza son: la palabra de Dios, la acogida por el pueblo de esa palabra, el rito de los sacrificios y de la aspersi\u00f3n con la sangre. Pero estos elementos no son \u00fanicamente una premisa o un presupuesto, sino que son constitutivos de la misma relaci\u00f3n de Dios con su pueblo. La alianza sina\u00ed\u00adtica, en este trozo, no se presenta como un tratado, sino como un v\u00ed\u00adnculo casi familiar: Yhwh y el pueblo est\u00e1n unidos por la misma sangre, es decir, por la misma vida; son como miembros de una sola familia. La alianza crea realmente un v\u00ed\u00adnculo de fraternidad. Los \u2020\u0153hijos de Israel\u2020\u009d (y. 5) se convierten, en virtud de esta uni\u00f3n, en \u2020\u02dcam, que significa propiamente, no \u2020\u0153pueblo, sino \u2020\u0153familia. Es la familia de Yhwh.<br \/>\n83<br \/>\nc) Alianza y palabra (Ex 19,3-8).<br \/>\nSe trata de un trozo de estilo hier\u00e1tico, solemne, finamente estudiado, que supone ciertamente una profunda reflexi\u00f3n sobre el sentido de los acontecimientos sina\u00ed\u00adticos. Es un trozo de poes\u00ed\u00ada lit\u00fargica, probablemente anterior a la obra deuteronomista, pero que se resiente ya del estilo del Deuteronomio. Es dominante el motivo de la terrible presencia de Yhwh en un marco lit\u00fargico. En efecto, la delimitaci\u00f3n del recinto sagrado, los ritos de purificaci\u00f3n (lavar los vestidos, abstenci\u00f3n de las relaciones sexuales), el sonido del safar y del cuerno evocan el ambiente cultual. La nube, signo de la presencia divina, evoca la nube de incienso del templo; el fuego, s\u00ed\u00admbolo de Dios, recuerda el que se encend\u00ed\u00ada sobre el altar del templo; el s\u00f3fary el cuerno son instrumentos lit\u00fargicos. La misma introducci\u00f3n del vers\u00ed\u00adculo 1 (en aquel d\u00ed\u00ada) hace referencia a un d\u00ed\u00ada concreto de fiesta. El acontecimiento del Sina\u00ed\u00ad se piensa a partir de la experiencia cultual, para decir que el sentido del acontecimiento no est\u00e1 lejos, cerrado en el pasado, sino que es tambi\u00e9n el sentido de la celebraci\u00f3n continua del culto, en donde se revive y se actualiza la alianza sina\u00ed\u00adtica como v\u00ed\u00adnculo entre Dios y su pueblo, a trav\u00e9s de la palabra de Dios.<br \/>\nEste trozo se diferencia de los dem\u00e1s porque falta en \u00e9l todo tipo de acci\u00f3n (sacrificio, rito de la sangre, banquete sagrado). La presencia de Dios se identifica en su palabra dirigida a Mois\u00e9s que, en su calidad de profeta, la anuncia al pueblo. La acci\u00f3n divina est\u00e1 totalmente absorbida en la palabra dirigida al pueblo, que a su vez responde con la palabra. Podr\u00ed\u00adamos decir que se trata de una \u2020\u0153liturgia de la palabra.<br \/>\nEn los vers\u00ed\u00adculos 7-8 leemos: \u2020\u0153Mois\u00e9s vino, llam\u00f3 a los ancianos del pueblo y les expuso todas estas cosas que el Se\u00f1or le hab\u00ed\u00ada ordenado. Y todo el pueblo, a una, respondi\u00f3: Nosotros haremos todo lo que el Se\u00f1or ha dicho\u2020\u2122. Mois\u00e9s refiri\u00f3 al Se\u00f1or las palabras del pueblo. Se trata de una alianza constituida por la palabra de Dios, acogida y asumida por los israelitas y referida a Dios como palabra del pueblo. El t\u00e9rmino berit, que aparece en el vers\u00ed\u00adculo 5, no designa un pacto o una alianza, sino que, como est\u00e1 en paralelismo con \u2020\u0153mi voz\u2020\u2122, indica las exigencias de la palabra de Dios, que promete a Israel hacerlo propiedad suya particular, un reino con una funci\u00f3n sacerdotal respecto al mundo entero, un pueblo consagrado a \u00e9l. Pero se trata de una -promesa condicionada: \u2020\u0153Si escuch\u00e1is atentamente mi voz y guard\u00e1is mi alianza (berit)\u2020\u009d (y. 5). La condici\u00f3n que hay que cumplir no es una prestaci\u00f3n del hombre para equilibrar la promesa divina; es simplemente acogida de la voz de Dios y adhesi\u00f3n a su promesa.<br \/>\nTambi\u00e9n el \/ Dec\u00e1logo de Ex 20,1 -17 debe relacionarse con las \u2020\u0153palabras\u2020\u009d pronunciadas por Dios a trav\u00e9s de Mois\u00e9s; en efecto, en el vers\u00ed\u00adculo 1 se introduce de este modo el Dec\u00e1logo: \u2020\u0153Dios pronunci\u00f3 todas estas palabras\u2020\u2122. Por tanto, no parece plausible que el Dec\u00e1logo tenga que entenderse, como han propuesto algunos autores, a la luz de los tratados hititas del segundo milenio a.C. Ha de colocarse m\u00e1s bien en el marco de la teofan\u00ed\u00ada (Ex 19), en la que Dios manifiesta al pueblo su voluntad. La estructura del Dec\u00e1logo puede explicarse tambi\u00e9n sin recurrir a la analog\u00ed\u00ada con los tratados de vasallaje; ni \u00e9ste es de suyo suficiente para constituir el formulario completo del tra-itado, ya que falta un aut\u00e9ntico pr\u00f3logo hist\u00f3rico, no hay bendiciones ni maldiciones, ni la f\u00f3rmula apod\u00ed\u00adctica (\u2020\u0153no hacer&#8230; esto y lo otro\u2020\u2122) pertenece exclusivamente a la tradici\u00f3n de los tratados.<br \/>\nEn conclusi\u00f3n, podemos decir que ?el acontecimiento sina\u00ed\u00adtico que se nacra en Ex 19-24 -que es probablemente la s\u00ed\u00adntesis de diversas experiencias religiosas hechas por grupos y en tiempos distintos- no tiene la estructura del tratado; sin embargo, la realidad de la alianza est\u00e1 ciertamente presente, tanto en la forma de un banquete sagrado como en la uni\u00f3n de la sangre y en la del compromiso-promesa mediado por la palabra. La palabra y los gestos ri-tuales-simb\u00f3licos-remileiLaqu\u00ed\u00ad a la celebraci\u00f3n cultual, con la que se actualiza y se vive de nuevo el v\u00ed\u00adnculo estable y la relaci\u00f3n vital con Dios. La experiencia vivida de la liberaci\u00f3n del \u00e9xodo y la celebraci\u00f3n cultual de la misma se unen entre s\u00ed\u00ad en la conciencia de una permanente relaci\u00f3n de comuni\u00f3n de Dios con su pueblo.<br \/>\n84<br \/>\n3. El tratado de alianza en el Deuteronomio.<br \/>\nEn el per\u00ed\u00adodo que va de la ca\u00ed\u00adda de Samar\u00ed\u00ada (722 a.C.) a la muerte de Jos\u00ed\u00adas (609 a.C.) nace y se desarrolla la corriente de pensamiento que dio origen al Deuteronomio y a la escuela deuteronomista, que continuar\u00ed\u00ada luego dando tambi\u00e9n sus frutos en la \u00e9poca del destierro de Babilonia. Era la \u00e9poca (s. vil a.C.) del dominio asirio y de la decadencia progresiva del reino de Jud\u00e1, que solamente bajo Jos\u00ed\u00adas<br \/>\n-cuando ya Asir\u00ed\u00ada daba los primeros signos de su incipiente ocaso- conoci\u00f3 un respiro y un desahogo, que en realidad se agot\u00f3 muy pronto.<br \/>\nEnfrentada con la cultura asir\u00ed\u00ada que la oprim\u00ed\u00ada desp\u00f3ticamente, la teolog\u00ed\u00ada deuteron\u00f3mica es la empresa atrevida -jaut\u00e9nticamente teol\u00f3gica!- de asumir una categor\u00ed\u00ada y un formulario t\u00ed\u00adpicamente asirios para reafirmar y al mismo tiempo refor-mular la fe de Israel, y por tanto su identidad espec\u00ed\u00adfica. Efectivamente, en el mundo asirio se hab\u00ed\u00ada convertido en una costumbre muy difundida hacer juramentos y estipular contratos: era una caracter\u00ed\u00adstica de la cultura asir\u00ed\u00ada. La idea del \u2020\u0153tratado\u2020\u2122 se transfiri\u00f3 tambi\u00e9n al \u00e1mbito de las relaciones entre los reyes, entre el pueblo y la divinidad. \u2020\u0153Que los autores del Deuteronomio estaban influidos en su teolog\u00ed\u00ada de la alianza por esquemas de pensamiento y por instituciones asir\u00ed\u00adas, est\u00e1 suficientemente demostrado por muchos paralelismos en la terminolog\u00ed\u00ada y por la dependencia directa de Dt 28,28-33 de un tratado asirio. Tenemos aqu\u00ed\u00ad el fen\u00f3meno de una reorganizaci\u00f3n de las antiguas tradiciones de Israel con la ayuda de un sistema que proviene de la cultura enemiga dominante\u2020\u009d (N. L\u00f3hfink).<br \/>\nLa secci\u00f3n central del Deuteronomio, es decir 4,44-28,68, que es el segundo discurso de Mois\u00e9s, constituye el n\u00facleo primitivo y fundamental, al que se a\u00f1adieron luego las otras partes. Pues bien, todo este segundo discurso mosaico est\u00e1 estructurado sobre el esquema de los tratados asirios. Pero la voluntad de seguir este esquema es tambi\u00e9n evidente en las otras partes.<br \/>\nLa estructura es la siguiente: 1) ambientaci\u00f3n (4,44-49); 2) pr\u00f3logo hist\u00f3rico-paren\u00e9tico (5-1 1); 3) estipulaciones (12,1-26,15); 4)\u00ed\u00adnvoca-ci\u00f3n-declaraci\u00f3n (26,16-19); bendiciones y maldiciones (28,1-46).<br \/>\nHoy se conocen unos treinta tratados de vasallaje diseminados cronol\u00f3gicamente entre los siglos XVIII y vil a.C. y procedentes de Siria y de los pa\u00ed\u00adses vecinos (hititas e imperio asirio). La estructura referida anteriormente es considerada por muchos como com\u00fan a todos los tratados, aunque no en todos aparezca siempre con claridad en todas sus partes. De todas formas, parece cierto que, al menos para el Deuteronomio, se da un v\u00ed\u00adnculo muy estrecho con los tratados asirios, que utilizan un formulario muy diferente del de los tratados hititas.<br \/>\n85<br \/>\nEl esquema del tratado hace resaltar la iniciativa y la soberan\u00ed\u00ada de Yhwh sobre su pueblo: Dios y el pueblo se comprometen rec\u00ed\u00adprocamente, aunque no en el mismo plano, como si fuesen contratantes iguales, y se intercambian las declaraciones con que sellan esta alianza, como en Dt 26,17-19: \u2020\u0153Hoy has comprometido al Se\u00f1or para que sea tu Dios, a condici\u00f3n de seguir sus caminos, guardar sus mandamientos, leyes y preceptos y obedecer su voz. Y el Se\u00f1or te ha comprometido a ti para que seas su pueblo propio, como te ha dicho, a condici\u00f3n de que observes sus mandamientos. El te elevar\u00e1 sobre todas las naciones -como ya lo ha hecho- en gloria, fama y honor, y ser\u00e1s un pueblo consagrado al Se\u00f1or, tu Dios, como \u00e9l te lo ha dicho\u2020\u2122.<br \/>\nLa traducci\u00f3n anteriormente propuesta pone de relieve la doble y rec\u00ed\u00adproca acci\u00f3n-compromiso. La alianza es un compromiso-obligaci\u00f3n bilateral libremente asumido y sellado con una solemne declaraci\u00f3n.<br \/>\nEl esquema del tratado se sigue igualmente en Dt 29-30: 1) ambientaci\u00f3n (28,69); 2) pr\u00f3logo hist\u00f3rico<br \/>\n(29,lb-8); 3) lista de las partes (29,9-14); 4) estipulaci\u00f3n (29,15-1 8); 5) maldiciones (29,19-27); 6)<br \/>\nbendiciones (30,1-10); 7) exhortaci\u00f3n (30, 11-14); 8) maldici\u00f3n-bendici\u00f3n (30, 15-19); 9) testigos (30,19);<br \/>\n10) exhortaci\u00f3n (30,19b-20).<br \/>\nEn el esquema del tratado, seg\u00fan Dt 29-30, se han introducido algunos elementos extra\u00f1os, sobre todo la parte exhortativa, en la cual se ofrece una esperanza en el caso de que el tratado quede roto; en efecto, la ley es accesible y practicable (30,11-14), e Israel tiene siempre la posibilidad de elegir de nuevo a Yhwh, su vida, escuchando su voz y adhiri\u00e9ndose a \u00e9l (30,19b-20).<br \/>\nEn Deuteronomio el tratado de alianza se inserta dentro de un discurso persuasivo y exhortativo, que apela a las emociones, a los recuerdos del pasado y al \u2020\u0153coraz\u00f3n\u2020\u2122 de Israel para inducirlo a un consentimiento interior, convencido y obediente. La misma forma de \u2020\u0153testamento espiritual\u2020\u009d de Mois\u00e9s le quita al esquema jur\u00ed\u00addico del contrato toda apariencia de fr\u00ed\u00ada declaraci\u00f3n legal.<br \/>\nEn el contexto del tratado se explica adem\u00e1s c\u00f3mo el amor al Se\u00f1or, entendido como lealtad y fidelidad, puede ser objeto de un mandato y por qu\u00e9 se insiste tanto en el servicio exclusivo al Se\u00f1or. El amor y el servicio exclusivo son temas b\u00e1sicos de la teolog\u00ed\u00ada del Deuteronomio. Pero hay igualmente otros t\u00e9rminos- conceptos que resultan m\u00e1s comprensibles si se los coloca dentro del esquema del tratado.<br \/>\nAun utilizando el esquema del tratado, Deuteronomio no ve nunca la relaci\u00f3n entre Dios y el hombre de una forma puramente legalista o con mentalidad leguleya. El tratado se refiere a una relaci\u00f3n personal, interior y social, entre Dios y su pueblo. El tratado nace de la libertad amorosa y acogedora de Dios, como se afirma en Dt 7,7-9: \u2020\u0153El Se\u00f1or se fij\u00f3 en vosotros y \u00f3s eligi\u00f3, no por ser el pueblo m\u00e1s numeroso entre todos los pueblos, ya que sois el m\u00e1s peque\u00f1o de todos. Porque el Se\u00f1or os am\u00f3 y porque ha querido cumplir el juramento hecho a vuestros padres, os ha sacado de Egipto con mano poderosa y os ha liberado de la casa de la esclavitud, de la mano del fara\u00f3n, rey de Egipto. Reconoce, por tanto, que el Se\u00f1or, tu Dios, es el verdadero Dios, el Dios fiel, que guarda la alianza y la misericordia hasta mil generaciones a los que lo aman y cumplen sus mandamientos\u2020\u2122.<br \/>\nLa forma del tratado pone tambi\u00e9n de relieve la responsabilidad del pueblo y de cada uno de sus individuos, el libre compromiso asumido mediante juramento y hasta invocando maldiciones en el caso de infidelidad a las promesas hechas. La alianza como tratado de un vasallo (Israel) con su Se\u00f1or (Yhwh) hace comprender que Israel es una sociedad de hermanos bajo un solo Se\u00f1or, el cual demuestra su amor en la elecci\u00f3n de tal pueblo como aliado \u2020\u0153suyo\u2020\u2122. Israel se convierte, por tanto, en una sociedad consagrada a Yhwh, puesta aparte por \u00e9l; en un modelo alternativo y contrapuesto de sociedad para todos los pueblos.<br \/>\n86<br \/>\n4. La liturgia de la alianza ((Jos 24).<br \/>\nEn Siqu\u00e9n, donde ya los cananeos adoraban al Dios de la alianza (??-berit), se celebra una asamblea popular dirigida por Josu\u00e9. El relato tiene la forma de un \u2020\u0153di\u00e1logo\u2020\u2122 entre Josu\u00e9 y el pueblo. El acento recae con insistencia en los motivos del servicio exclusivo a Yhwh. Es un discurso dirigido al \u2020\u0153coraz\u00f3n\u2020\u2122, con la finalidad de persuadir y de mover a hacer una opci\u00f3n existencial por Yhwh. Se trata de un texto muy parecido a la mentalidad y al estilo deu-teron\u00f3mico, no s\u00f3lo por el predominio del tono paren\u00e9tico, sino tambi\u00e9n por js elementos del g\u00e9nero alianza-tratado que est\u00e1n presentes en \u00e9l (pr\u00f3logo paren\u00e9tico, amenaza y promesa, estipulaci\u00f3n). Sin embargo, resulta dif\u00ed\u00adcil ver en \u00e9l la estructura completa del tratado. Podr\u00ed\u00ada hablarse m\u00e1s bien de la forma de un compromiso: \u2020\u0153Escoged hoy a qui\u00e9n quer\u00e9is servir\u2020\u009d (y. 15). Como si dijera: Escoged con qui\u00e9n quer\u00e9is comprometeros. Y el pueblo responde por tres veces:<br \/>\n\u2020\u02dciQueremos servir al Se\u00f1or!\u2020\u009d (Vv. 19.21 .24).<br \/>\nJosu\u00e9 describe las consecuencias del compromiso asumido por el pueblo: \u2020\u0153Si abandon\u00e1is al Se\u00f1or para servir a dioses extra\u00f1os, \u00e9l se volver\u00e1 contra vosotros y, despu\u00e9s de haberos hecho tanto bien, os har\u00e1 el mal y os exterminar\u00e1\u2020\u009d (y. 20). El pueblo sabe que se compromete con plena conciencia y libertad; \u00e9l mismo se convierte en testigo de que ha realizado una opci\u00f3n por Yhwh (y. 22).<br \/>\nEl signo visible y el testimonio inconfundible del compromiso del pueblo es una estela: \u2020\u0153Esta piedra ser\u00e1 testigo contra vosotros, porque ella ha o\u00ed\u00addo todas las palabras que el Se\u00f1or nos ha dirigido; ser\u00e1 testigo contra vosotros para que no negu\u00e9is a vuestro Dios\u2020\u009d (y. 27).<br \/>\nLa hip\u00f3tesis de que Siqu\u00e9n era el santuario central de la anfiction\u00ed\u00ada de las tribus suele rechazarse actualmente por casi todos los autores. Por eso no puede aceptarse que la asamblea de Jos 24 tenga que entenderse como celebraci\u00f3n anficti\u00f3nica de la alianza. Tampoco es probable que el llamado \u2020\u0153credo hist\u00f3rico\u2020\u2122 (Jos 24,2-13) sea un dato lit\u00fargico antiguo, ya que re-flej a con claridad una hechura deuteronomista. Se trata de un texto de car\u00e1cter lit\u00fargico, proto-deuterono-mista, que refleja algunos elementos de la tradici\u00f3n de la alianza como tratado. Pero en el vers\u00ed\u00adculo 25 el t\u00e9rmino berit no parece designar m\u00e1s que el juramento ritual del pueblo: \u2020\u0153Aquel d\u00ed\u00ada Josu\u00e9 hizo un pacto con el pueblo, le impuso leyes y preceptos en Siqu\u00e9n\u2020\u009d. Sin embargo, no hay que considerar solamente el t\u00e9rmino berit, sino todo el campo sem\u00e1ntico presente en la per\u00ed\u00adcopa examinada. La elecci\u00f3n del pueblo no es m\u00e1s que la respuesta a una elecci\u00f3n por parte de Dios de Israel (vv. 2-13); m\u00e1s a\u00fan, es la recepci\u00f3n de una gracia concedida gratuitamente, sin que a\u00f1ada a ella nada positivo. La elecci\u00f3n de Dios no se realiza sin el consenso de la libertad humana, pero no es de la libertad humana de donde viene la determinaci\u00f3n positiva de la relaci\u00f3n con Dios, sino exclusivamente de la iniciativa divina.<br \/>\n87<br \/>\n5. La alianza real con David.<br \/>\nYhwh le hace a David una promesa mediante el profeta Nat\u00e1n: \u2020\u0153Te hago saber, adem\u00e1s, que te daj\u00e9 una dinast\u00ed\u00ada\u2020\u009d (2S 7,11). En la profec\u00ed\u00ada de Nat\u00e1n no aparece el t\u00e9rmino berit; pero basta con leer el Ps 89,27-38 para ver c\u00f3mo interpret\u00f3 Israel este or\u00e1culo: Dios es el gran rey, que hace una concesi\u00f3n al rey inferior, el cual se compromete a guardar fidelidad a su soberano y a observar determinadas normas. Nat\u00e1n hace una promesa a la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica, mientras que el salmo aplica a David las mismas promesas.<br \/>\nLa promesa divina a David se define como beriten 2S 23,1-7; Ps 89,4.29.35.40; 132,12; Jer 33,20-21; Is 55,1-5. En los libros de las Cr\u00f3nicas la alianza con David se relaciona con la alianza con los patriarcas y con la del Sina\u00ed\u00ad; se trata, evidentemente, de una \u2020\u0153promesa\u2020\u2122 o de un \u2020\u0153compromiso unilateral\u2020\u2122 de Dios con el rey elegido y con el pueblo del que es responsable ese rey.<br \/>\nEn el trasfondo de la alianza real con David est\u00e1 ciertamente la ideolog\u00ed\u00ada real, que ve\u00ed\u00ada al rey como representante de la divinidad, de la que recib\u00ed\u00ada el encargo y la fuerza de gobernar y de establecer en el mundo el orden c\u00f3smico: En efecto, el rey era considerado como mediador entre Dios y el pueblo.<br \/>\nLa utilizaci\u00f3n simult\u00e1nea tanto de la ideolog\u00ed\u00ada real como de la teor\u00ed\u00ada de la alianza es caracter\u00ed\u00adstica de la concepci\u00f3n israelita de la realeza. La alianza con David tiene la funci\u00f3n de legitimar su dinast\u00ed\u00ada y la vida misma de la naci\u00f3n, hasta el punto de que los libros de las Cr\u00f3nicas, cuando ya no hab\u00ed\u00ada rey, no se refieren ni a la ideolog\u00ed\u00ada real ni a la alianza sina\u00ed\u00adtica ya rota, sino que apelan a la promesa hecha a David como garant\u00ed\u00ada permanente de la continuidad de la vida religiosa y nacional.<br \/>\nCon ocasi\u00f3n de la investidura de un nuevo rey se renovaba la celebraci\u00f3n de la alianza, como se dice en 2R 11,17: \u2020\u0153Yehoyad\u00e1 sell\u00f3 un pacto entre el Se\u00f1or, el rey y el pueblo, por el cual se compromet\u00ed\u00adan a ser el pueblo del Se\u00f1or. Estaba previsto un rito particular: \u2020\u0153Luego (el rey), de pie en el estrado, sell\u00f3 ante la presencia del Se\u00f1or el pacto de seguir al Se\u00f1or, guardar sus mandatos, sus instrucciones y sus leyes con todo el coraz\u00f3n y toda el alma, y de cumplir las cl\u00e1usulas de la alianza escritas en aquel libro. Y todo el pueblo ratific\u00f3 la alianza\u2020\u009d (2R 23,3).<br \/>\nLa alianza real no se identifica simplemente con un tratado de vasallaje; sin embargo, el redactor deuterono-mista ha visto sin m\u00e1s en el rey un vasallo aliado con Yhwh. A diferencia de la tradici\u00f3n del tratado, la alianza real es una promesa de Dios, que se compromete y garantiza su protecci\u00f3n, incluso en el caso de que el rey no permanezca fiel. Esto significa que el redactor deuteronomista no hace coincidir al \u2020\u0153pueblo\u2020\u009d con el \u2020\u0153Estado\u2020\u009d: Yhwh es un Dios no ligado a un Estado, no es un Dios nacional. La promesa divina no se refiere a la perennidad del Estado de Israel, sino a la protecci\u00f3n y al compromiso divinos en favor de la sociedad de Dios, que se edifica sobre la base de la to-r\u00e1h. Tambi\u00e9n cabe pensar- que la alianza de David se concibi\u00f3, por parte del mismo David, como un instrumento de propaganda de su concepci\u00f3n de uni\u00f3n e identificaci\u00f3n entre el pueblo de Dios y el Estado. Sin embargo, en los textos actuales del AT se trata de una alianza de Dios con su pueblo: el rey mismo no es m\u00e1s que un hermano entre los hermanos (Dt 17,14-20), cuyo \u2020\u0153derecho\u2020\u009d est\u00e1 sometido a la tor\u00e1h.<br \/>\n88<br \/>\n6. Alianza de amor en los profetas.<br \/>\nEn la literatura prof\u00e9tica, el t\u00e9rmino berit se evita normalmente, ya que pod\u00ed\u00ada entenderse de modo equivocado, es decir, como una garant\u00ed\u00ada de estabilidad que librase de las responsabilidades y del compromiso de fidelidad y de obediencia. Los profetas desarrollan una \u2020\u0153teolog\u00ed\u00ada del coraz\u00f3n\u2020\u009d, con la finalidad de inducir a sus oyentes a un asentimiento interior, convencido y personal, de amar a Yhwh y de seguir sus caminos.<br \/>\nLa idea de alianza aparece por primera vez, y bien destacada, en el profeta Oseas. Compara la relaci\u00f3n entre Yhwh e Israel con el v\u00ed\u00adnculo esponsal entre \u00e9l mismo y su esposa infiel. Lo mismo que \u00e9l permanece fiel, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n Dios mantiene su amor a Israel.<br \/>\nEl matrimonio israelita era un verdadero contrato, y por eso el parang\u00f3n entre alianza y matrimonio est\u00e1 dominado por la idea de contrato. Sin embargo, la alianza est\u00e1 constituida para Oseas por un \u2020\u0153amor de alianza\u2020\u009d (hesed), no contradice ni es inconciliable con la naturaleza del contrato. El amor de Dios a Israel es la \u2020\u0153raz\u00f3n\u2020\u009d y el fundamento por el que Dios aguarda de Israel una respuesta de amor. En Oseas berit no tiene a\u00fan el sentido concreto de \u2020\u0153tratado\u2020\u009d, que adquirir\u00e1, como se ha visto, en Deu-teronomio.<br \/>\nEl t\u00e9rmino berit aparece en Os 2,20; 6,7; 8,1; 10,4; 12,2. Nunca se especifica a qu\u00e9 alianza se refiere. Pero cuando Oseas denuncia la ruptura de la alianza con Yhwh parece referirse a todo el conjunto de relaciones entre Yhwh y su pueblo. Israel ha abandonado a su Dios: \u2020\u0153Han violado mi alianza, han quebrantado mi ley\u2020\u009d (8,1). La alianza consiste en la elecci\u00f3n de Israel por pura gracia de Dios, pero tambi\u00e9n en la entrega exclusiva de Israel a Yhwh. Oseas denuncia la ruptura de esta mutua pertenencia.<br \/>\nEs necesario enfrentarse aqu\u00ed\u00ad con otro texto prof\u00e9tico muy importante: Jer 11 y 31. Jer 11,1-14 es un pasaje redactado en el estilo deuteronomista y concebido a la luz de la teolog\u00ed\u00ada deuteronomista. La f\u00f3rmula \u2020\u0153las prescripciones de esta alianza\u2020\u009d (vv. 2. 3.6.8) tiene que interpretarse en el sentido de Dt 28,69; 29,8; 2R 23,3, esto es, designar la ley deuteron\u00f3mica, que se puso en vigor con la reforma de Jos\u00ed\u00adas<br \/>\n2R 23). Aparece tambi\u00e9n la f\u00f3rmula de la alianza: \u2020\u0153Entonces ser\u00e9is mi pueblo y yo ser\u00e9 vuestro Dios\u2020\u009d.<br \/>\n4). La obediencia de Israel es la condici\u00f3n para que se realice la relaci\u00f3n de la alianza. La berites una obligaci\u00f3n que vincula a las dos partes, tanto a Dios como al pueblo.<br \/>\nEn Jer 31,31-34 se promete una alianza nueva. Dios, por su libre iniciativa, establecer\u00e1 un nuevo orden de relaciones con Israel: \u2020\u0153Pondr\u00e9 mi ley (t\u00f3rah) en su interior, la escribir\u00e9 en su coraz\u00f3n, y ser\u00e9 su Dios y ellos ser\u00e1n mi pueblo\u2020\u009d (y. 33). La t\u00f3rah sina\u00ed\u00adtica no ser\u00e1 ya una revelaci\u00f3n inaferrable para el hombre, distante (Dt 30,11-14); la t\u00f3rah est\u00e1 cerca del hombre, en su coraz\u00f3n y en sus labios. La inscripci\u00f3n de la t\u00f3rah en el coraz\u00f3n del hombre produce una \u2020\u0153identificaci\u00f3n\u2020\u009d del pensamiento humano y de la voluntad divina. \u2020\u0153Escribir en el coraz\u00f3n\u2020\u009d corresponde a lo que Dt 30,6 llama la \u2020\u0153circuncisi\u00f3n\u2020\u009d del coraz\u00f3n. La interiorizaci\u00f3n de la t\u00f3rah por obra de Dios garantiza la uni\u00f3n de voluntades entre Israel y Dios. Por eso la alianza ser\u00e1 \u2020\u0153nueva\u2020\u009d, en el sentido de que ser\u00e1 la alianza de un \u2020\u0153hombre nuevo\u2020\u009d. Pero Jer 31,31-34 dice m\u00e1s que una simple restauraci\u00f3n de la alianza sina\u00ed\u00adtica, ya que la antigua alianza queda superada y sustituida sobre la base de la t\u00f3rah sina\u00ed\u00adtica, que ahora ser\u00e1 asimilada y practicada. No se trata de una ley nueva, sino de una situaci\u00f3n antropol\u00f3gica nueva. La interioridad de la t\u00f3rah, que hace \u2020\u0153nueva\u2020\u009d la alianza, es la posibilidad de un contacto directo e inmediato del individuo con su Dios y con su t\u00f3rah.<br \/>\nLa nueva alianza es obra de Dios, es una promesa incondicionada de Dios, expresi\u00f3n de su \u2020\u0153amor irrevocable\u2020\u009d (Jr31,3). Es la absoluta bondad y fidelidad de Yhwh, que llevar\u00e1 a cabo la nueva alianza, es decir, dar\u00e1 a conocer a Dios mismo y dar\u00e1 la capacidad de obedecer a su voluntad.<\/p>\n<p>7. La alianza de Dios con el mundo.<br \/>\nCuando hablamos de la alianza con Abrah\u00e1n [\/supra, II, 11, anticipamos ya la concepci\u00f3n caracter\u00ed\u00adstica de la tradici\u00f3n P. Aqu\u00ed\u00ad tomamos en consideraci\u00f3n el texto de Gen 9,8-17 (P). Lo hemos dejado para el final, ya que nos parece un pasaje no s\u00f3lo cronol\u00f3gicamente tard\u00ed\u00ado, sino tambi\u00e9n porque puede representar una especie de cima de la teolog\u00ed\u00ada del AT.<br \/>\nSolamente Dios es sujeto de acciones en esta per\u00ed\u00adcopa: s\u00f3lo \u00e9l habla, establece la berit(vv. 9.11.17), da la berit (y. 12), pone el arco sobre las nubes (y. 13a), recuerda la berit (Vv. 15.16), ve el arco iris (y. 16). No\u00e9 y la tierra son totalmente pasivos: no hacen ning\u00fan gesto ni pronuncian palabra alguna. El centro de la per\u00ed\u00adcopa es el vers\u00ed\u00adculo 13b: \u2020\u0153El ser\u00e1 la se\u00f1al de la alianza (berit) entre m\u00ed\u00ad y la tierra\u2020\u009d. Dios interviene en favor del mundo, anunciando que el diluvio ya no volver\u00e1 a repetirse. Pues bien, el diluvio es la anticreaci\u00f3n, ya que devuelve al mundo al caos acuoso primordial (Gn 1,2). Por consiguiente, la beri est\u00e1 dirigida a garantizar la estabilidad y la vida del mundo. La beri designa aqu\u00ed\u00ad la lib\u00e9rrima iniciativa divina, el libre compromiso-promesa de Dios creador, que salva al mundo y a la humanidad del caos del diluvio. La vida del mundo creado y de la humanidad no puede realizarse positivamente m\u00e1s que bajo el signo de la libre beri divina. Cada vez que la violencia tiende a devolver el mundo al caos (Gn 6,11; Gn 6,13), Dios interviene con su compromiso-promesa para garantizar el orden c\u00f3smico, para salvar el mundo de la destrucci\u00f3n. Por tanto, puede decirse que en virtud de esta beri el mundo est\u00e1 bajo el signo visible (arco iris) de una promesa de salvaci\u00f3n. El arco iris es un \u2020\u0153signo\u2020\u009d (\u00f3t). El t\u00e9rmino \u2020\u0153signo\u2020\u009d indica frecuentemente en los profetas el mismo mensaje prof\u00e9tico. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad es un signo prof\u00e9tico, la primera gran promesa de salvaci\u00f3n para la humanidad y para el mundo entero, el primer anuncio prof\u00e9tico dirigido a todos los hombres. De Dios no viene m\u00e1s que una voluntad de salvaci\u00f3n para el mundo; la amenaza de destrucci\u00f3n del mundo no viene, por tanto, de fuera, sino de dentro del mundo mismo.<br \/>\n9fl<br \/>\n8. La \u00e9poca posex\u00ed\u00adlica.<br \/>\nTras la dolorosa cat\u00e1strofe del destierro, el pueblo de Dios concentr\u00f3 sus energ\u00ed\u00adas en la reconstrucci\u00f3n del templo como centro de una \u2020\u0153sociedad religiosa\u2020\u009d renovada. El car\u00e1cter central del culto indujo a poner en primer plano la funci\u00f3n del sacrificio como medio para establecer una relaci\u00f3n con Dios. Adem\u00e1s, la ley se convirti\u00f3, junto con el culto, en la fuente y la norma de la vida religiosa de los jud\u00ed\u00ados. El judaismo se fue caracterizando cada vez m\u00e1s como custodia, -estudio y observancia obediente de la ley.<br \/>\nDisminuye el uso del t\u00e9rmino beri en los libros posex\u00ed\u00adlicos, pero tambi\u00e9n pierde inter\u00e9s el tema de la alianza. En el contexto de una solemne liturgia de expiaci\u00f3n, Neh 9,8 hace menci\u00f3n de la beri (promesa) de Dios a Abrah\u00e1n, que el pueblo es invitado a recordar (cf ICr\u00f3n 16,15-17); en 2Ch 6,14 y Neh 1,5; 9,32, se invoca a Dios como aquel que mantiene la promesa, probablemente (se sobrentiende) la dirigida a Abrah\u00e1n. En 2Ch 13,5 se hace referencia a la alianza con David (cf tambi\u00e9n 27,7). .\u2020\u02dc Ben Sir\u00e1 usa el t\u00e9rmino diatheke o beri para indicar una promesa divina a No\u00e9 (Si 44,18), a Abrah\u00e1n (44,20), a los patriarcas (44,22), a David (44,25), a Aar\u00f3n (45,15) y a Fi-ne\u00e9s (45,24).<br \/>\nDurante el per\u00ed\u00adodo posex\u00ed\u00adlico permanece viva la convicci\u00f3n de que la promesa a los patriarcas es irrevocable, pero por otra parte se tiende a una identificaci\u00f3n de la alianza con la ley. La ley encarna concretamente la promesa y la gracia divina; la circuncisi\u00f3n, signo de la alianza divina con Abrah\u00e1n y distintivo del piadoso jud\u00ed\u00ado, se convierte en el presupuesto para el compromiso de la observancia de la t\u00f3rah (Ga 5,3).<br \/>\n91<br \/>\n9. Conclusi\u00f3n.<br \/>\nLa variedad de los tiempos y de las experiencias religiosas en el AT condujo a Israel a elaborar concepciones diferentes y variadas de la alianza. Semejante multiplicidad de alianzas tiene, de todas formas, un denominador com\u00fan: la absoluta, libre y gratuita iniciativa de Dios de salvar al hombre, estableciendo con \u00e9l un v\u00ed\u00adnculo que implique la adhesi\u00f3n libre del hombre. Con su voluntad de alianza con su pueblo y con el mundo entero Dios manifiesta y quiere realizar su plan de salvaci\u00f3n.<br \/>\nAs\u00ed\u00ad pues, la alianza es una categor\u00ed\u00ada teol\u00f3gica vinculada a la historia de Israel. No hay una idea unitaria de la alianza, ya que la alianza no es un principio abstracto, sino m\u00e1s bien un instrumento hermen\u00e9utico, un esquema interpretativo de las relaciones vividas entre Dios y su pueblo dentro de la historia. La alianza significa propiamente no una idea, sino una estructura de relaciones que tiene una \u2020\u0153historia\u2020\u009d. Es una estructura intersubjetiva, que se modula y se conjuga seg\u00fan la variedad de situaciones y de sujetos humanos que se comprometen. La alianza es gracia libre y exigente de Dios, que se da al hombre.<br \/>\n92<br \/>\nIII. NUEVO TESTAMENTO.<br \/>\nLa menci\u00f3n de la alianza en el NT no es frecuente. El t\u00e9rmino que corresponde al hebreo berit es diatheke (33 veces en el NT), en dependencia del uso de la versi\u00f3n de los LXX. \u00bfPor qu\u00e9 los LXX y el NT prefieren usar diatheke en vez de sunth\u00e9k\u00e9? Probablemente porque diatheke es un t\u00e9rmino que evoca menos un pacto pol\u00ed\u00adtico, entendido -como lo hace el NT- no en el sentido t\u00e9cnico de \u2020\u0153testamento\u2020\u009d, sino en el sentido de \u2020\u0153disposici\u00f3n\u2020\u009d. De suyo, \u2020\u0153disposici\u00f3n\u2020\u009d no prejuzga del car\u00e1cter unilateral o bilateral de la relaci\u00f3n, en la que est\u00e1 enjuego l\u00e1 libre adhesi\u00f3n o no adhesi\u00f3n del hombre. En casi la mitad de los casos en que aparece el t\u00e9rmino diatheke, se trata de citas del AT o de referencias a las alianzas del AT. Por tanto, no se trata de una \u2020\u0153categor\u00ed\u00ada\u2020\u009d teol\u00f3gica privilegiada por el NT.<br \/>\n93<br \/>\n1. Eucarist\u00ed\u00ada y alianza.<br \/>\nMientras que berit es una noci\u00f3n central en el AT, en el NT no se encuentra una nueva s\u00ed\u00adntesis teol\u00f3gica sobre la base.de la noci\u00f3n de alianza; tampoco los primeros cristianos utilizaron la categor\u00ed\u00ada \u2020\u0153alianza\u2020\u009d para interpretar sistem\u00e1ticamente la vida de la Iglesia.<br \/>\nEs sobre todo en relaci\u00f3n con la eucarist\u00ed\u00ada como aparece el t\u00e9rmino diatheke (Mt 26,28; Mc 14,24; Lc 22,20; ICo 11,25). Al mismo tiempo se hace menci\u00f3n de la \u2020\u0153sangre\u2020\u009d, recordando evidentemente a Ex 24,8. El sacrificio de los animales queda sustituido por la entrega de la vida de Jes\u00fas, que establece un v\u00ed\u00adnculo nuevo y definitivo entre el hombre y Dios. El sacrificio real que Jes\u00fas hace de s\u00ed\u00ad mismo es un sacrificio de expiaci\u00f3n (Is 53,10) porr\u2020\u009dmuchos\u2020\u009d.<br \/>\nLos relatos eucar\u00ed\u00adsticos, por consiguiente, ponen juntas tanto la idea de la alianza como la idea de la expiaci\u00f3n vicaria. La muerte de Jes\u00fas (sangre derramada) se ve como la \u2020\u0153divina disposici\u00f3n\u2020\u009d (alianza) de una nueva salvaci\u00f3n (nueva alianza): \u2020\u0153Este c\u00e1liz es la nueva alianza sellada con mi sangre\u2020\u009d (1Co 11,25).<br \/>\nSin m\u00e9rito alguno y sin poder exigirla, Israel recibe la nueva alianza de manos de Dios, que ha hecho de la muerte de su Hijo Jes\u00fas la \u2020\u0153disposici\u00f3n\u2020\u009d de su amor fiel e irrevocable a Israel (\u2020\u0153por muchos\u2020\u009d)! Sin embargo, la f\u00f3rmula \u2020\u0153por muchos\u2020\u009d es una f\u00f3rmula abierta: todos los hombres pueden hacerse part\u00ed\u00adcipes de la salvaci\u00f3n que se ha realizado en Jes\u00fas por el pueblo de Dios, que es Israel (tambi\u00e9n en Hb 13,12 se ve la muerte de Jes\u00fas como muerte por Israel).<br \/>\nLa eucarist\u00ed\u00ada es la alianza nueva, en cuanto que es la entrega definitiva a irrevocable de Dios en Jesucristo por nosotros. Ella nos comunica, mediante el don del Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas, una autodonaci\u00f3n tal de Jes\u00fas que nos hace capaces de vivir y de morir, tal como \u00e9l vivi\u00f3 y muri\u00f3. Por consiguiente, en la eucarist\u00ed\u00ada se \u2020\u0153cumple\u2020\u009d de forma sublime toda la historia ve-terotestamentaria de las alianzas de Dios con su pueblo: de la eucarist\u00ed\u00ada nace un pueblo nuevo, la Iglesia.<br \/>\n94<br \/>\n2. Pablo y la alianza.<br \/>\nEl ap\u00f3stol Pablo, en pol\u00e9mica con los cristianos judaizantes, que consideraban necesaria la observancia de la ley mosaica, argumenta de este modo: \u2020\u0153Hermanos, voy a hablar a lo humano. Si un hombre hace un testamento (diatheke) en regla, nadie puede anularlo o modificarlo. Ahora bien, Dios hizo las promesas a Abrah\u00e1n y a su descendencia. No dice \u2020\u02dca tus descendientes\u2020\u2122, como si fueran muchos, sino \u2020\u02dca tu descendencia\u2020\u2122, refiri\u00e9ndose a Cristo. Lo que quiere decir es esto: Dios hizo un pacto con Abrah\u00e1n en toda regla; por tanto, una ley, que vino cuatrocientos a\u00f1os despu\u00e9s, no pudo anularlo ni dejar sin valor la promesa (diatheke) de Dios. Pues si la herencia depende del cumplimiento de la ley, ya no se debe a la promesa; pero la verdad es que Dios prometi\u00f3 a Abrah\u00e1n d\u00e1rsela gratuitamente\u2020\u009d (Ga 3, 15-18).<br \/>\nLa diatheke irrevocable, v\u00e1lida para siempre y cumplida en Cristo, es el don de gracia o promesa de Dios a Abrah\u00e1n. \u2020\u0153Las alianzas\u2020\u009d fueron un privilegio y un don de Dios a Israel (Rm 9,4), al que eran extra\u00f1os los paganos (Ef 2,12). Pero la alianza establecida por Jesucristo es \u2020\u0153nueva\u2020\u009d, superior; las dos esposas de Abrah\u00e1n son un s\u00ed\u00admbolo de las dos alianzas; pero una es libre y la otra esclava (Ga 4,21-31). Los cristianos son hijos de la esposa libre, liberados por Cristo para alcanzar la libertad (Ga 5,1). En efecto, Jesucristo trajo la realidad de la verdadera y definitiva alianza, porque haciendo al hombre libre lo hace verdaderamente hombre, es decir, hijo de Dios.<\/p>\n<p>El \u2020\u0153favor\u2020\u2122 divino, o sea, su alianza, se nos da de forma plena y definitiva en Jesucristo. Y no es una alianza que presuponga la existencia del hombre, sino todo lo contrario: es ella la que constituye al hombre como \u2020\u0153destinado\u2020\u009d a hacerse hijo de Dios, libre (Ef 1,5). Es la \u2020\u0153nueva alianza\u2020\u2122, no la de la letra, sino la del Esp\u00ed\u00adritu (2Co 3,6).<br \/>\n95<br \/>\n3. Carta a los Hebreos.<br \/>\nEs el escrito del NT en el que aparece con mayor frecuencia la terminolog\u00ed\u00ada de la alianza. Jes\u00fas \u2020\u0153es el mediador de una nueva alianza, a fin de que, consiguiendo con su muerte el perd\u00f3n de los delitos cometidos en el tiempo de la primera alianza, aquellos que son llamados reciban la herencia eterna prometida\u2020\u009d (9,15). La alianza de Jes\u00fas es \u2020\u02dcm\u00e1s excelente\u2020\u009d que la del AT, puesto que \u2020\u0153est\u00e1 fundada en promesas m\u00e1s ventajosas\u2020\u2122 (8,6). \u2020\u0153Promesa\u2020\u2122, es decir, compromiso divino libre y gratuito, se ha convertido en sin\u00f3nimo de \u2020\u0153alianza\u2020\u009d. Efectivamente, las promesas, no ya la parte legislativa o las bendiciones- maldiciones, se ven como constitutivas de la alianza. Hebreos considera una sola alianza anterior a Jesucristo, la del Sina\u00ed\u00ad: \u2020\u0153Por eso, ni siquiera la primera alianza fue inaugurada sin derramamiento de sangre. En efecto, Mois\u00e9s, despu\u00e9s de haber promulgado ante el pueblo todos los mandamientos seg\u00fan estaban escritos en la ley, tom\u00f3 la sangre de machos cabr\u00ed\u00ados y de becerros, con agua, lana escarlata y el hisopo, y roci\u00f3 con ella el libro mismo y a todo el pueblo, diciendo: Esta es la sangre de la alianza que Dios ha establecido para vosotros\u2020\u009d (9,18-20; cf tambi\u00e9n 8,9). Pues bien, Jesucristo ha tra\u00ed\u00addo una alianza nueva, de forma que ha quedado anticuada toda alianza anterior (8,13).<br \/>\n96<br \/>\nLa nueva alianza se instituye, no mediante el sacrificio de animales como la antigua (9,20; Ex 24,8), sino mediante la muerte de Jes\u00fas, que derram\u00f3 su sangre por nuestra salvaci\u00f3n (9,11-14). \u2020\u0153,De cu\u00e1nto mayor castigo pens\u00e1is vosotros que ser\u00e1 digno quien haya pisoteado al Hijo de Dios y haya tratado como cosa profana la sangre de la alianza por la cual fue santificado, y haya ultrajado el Esp\u00ed\u00adritu de la gracia?\u2020\u2122 (10,29). La muerte de Jes\u00fas no fue un sacrificio ritual, sino el don real de s\u00ed\u00ad mismo, que hace perfecto, en su conciencia, al oferente (9,9). Y la perfecci\u00f3n de Cristo es una perfecci\u00f3n que se comunica: \u2020\u0153Nosotros somos santificados, de una vez para siempre, por la ofrenda del cuerpo de Jesucristo\u2020\u009d (10,10). Esta ofrenda lleva a su plena realizaci\u00f3n el proyecto de Dios, el de restablecer una comuni\u00f3n de vida entre \u00e9l y nosotros (10,10; 2Co 5,18-19).<br \/>\nAs\u00ed\u00ad pues, el mismo Cristo es la nueva alianza, en cuanto que arrastra en su ofrenda sacrificial toda nuestra existencia y la transforma, d\u00e1ndonos su Esp\u00ed\u00adritu para una adhesi\u00f3n total a Dios y una entrega sincera de amor a los hermanos.<br \/>\n97<br \/>\nIV. ALIANZA Y CREACION.<br \/>\nNuestra breve rese\u00f1a sobre el sentido de la \u2020\u0153alianza\u2020\u009d tanto en el AT como en el NT nos parece que confirma la definici\u00f3n propuesta al comienzo, seg\u00fan la cual la alianza es una situaci\u00f3n de comuni\u00f3n con Dios. La iniciativa de establecer una comuni\u00f3n semejante es un acto lib\u00e9rrimo de amor de Dios al hombre, que culmina en la muerte-resurrecci\u00f3n de Jesucristo, hecha presente a cada uno de los hombres de todos los tiempos en la autoen-trega eucar\u00ed\u00adstica. La comuni\u00f3n que Dios intenta establecer con el hombre no afecta solamente al individuo como tal, sino que est\u00e1 ordenada in-tencionalmente a crear una nueva comunidad, la familia de los hijos de Dios. Esta nueva comunidad tiene como ley fundamental la t\u00f3rah o evangelio, en el que est\u00e1 depositado el testimonio inspirado de la voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios por el hombre. Dios da su ley-evangelio con vistas a la creaci\u00f3n de una comunidad que entre en comuni\u00f3n con \u00e9l y viva la comuni\u00f3n fraterna. Tanto en el AT (cf, p.ej., la alianza nueva de Jerem\u00ed\u00adas o el tema de \u2020\u0153circuncisi\u00f3n del coraz\u00f3n\u2020\u009d en Deuteronomio) como en el NT (cf como texto recapitulativo Jn 6,45, \u2020\u0153Est\u00e1 escrito en los profetas: Todos ser\u00e1n ense\u00f1ados por Dios\u2020\u2122. Todo el que escucha al Padre y acepta su ense\u00f1anza viene a m\u00ed\u00ad\u2020\u2122), la situaci\u00f3n de comuni\u00f3n-alianza con Dios implica un \u00ed\u00adntimo conocimiento o relaci\u00f3n experiencial-personal con Dios, producido por la misma acci\u00f3n divina. Esto significa que la ley- evangelio de la nueva comunidad en alianza con Dios es una sociedad de hombres renovados y transformados interiormente por Dios mismo. Esta renovaci\u00f3n antropol\u00f3gica, que introduce en la alianza con Dios y en la comunidad de la alianza, culmina y se cumple definitivamente por obra del Esp\u00ed\u00adritu de Cristo, que hace de los creyentes en Cristo verdaderos hijos de Dios.<br \/>\nEste es el plan divino que se nos ha revelado y que ha aparecido tambi\u00e9n en nuestro estudio sobre la noci\u00f3n de alianza. Junto con la noci\u00f3n de alianza habr\u00ed\u00ada sido oportuno estudiar tambi\u00e9n el tema de la creaci\u00f3n, o, mejor a\u00fan, estudiar la relaci\u00f3n entre creaci\u00f3n y alianza. Nos hemos limitado, sin embargo, a Gen 9,8-17 [1 supra, II, 7], en donde aparece el t\u00e9rmino berit. Pero esto podr\u00ed\u00ada inducir al grave error de pensar que la creaci\u00f3n y la alianza tengan simplemente que yuxtaponerse. Por eso es oportuno aludir por lo menos a esta problem\u00e1tica.<br \/>\nDios crea para hacer alianza, es decir, crea con la finalidad de hacer entrar a los hombres en comuni\u00f3n con \u00e9l como hijos de Dios. As\u00ed\u00ad pues, la alianza impregna toda la creaci\u00f3n como su fin, y no es solamente una modificaci\u00f3n accidental que \u2020\u0153se a\u00f1ada\u2020\u009d a una creaci\u00f3n en s\u00ed\u00ad consistente y dotada de sentido. Como se dice en el Ps 136, la actividad salv\u00ed\u00adfica de Dios, que brota de su \u2020\u0153misericordia\u2020\u009d, hace que exista lo creado y el hombre, a fin de concederle a este \u00faltimo sus dones e introducirlo en la comuni\u00f3n con Dios. Dios cre\u00f3 al hombre y a la mujer \u2020\u0153a imagen\u2020\u009d de Dios (Gn 1,27), es decir, como seres abiertos y capaces de encuentro y comuni\u00f3n con Dios. La alianza de Dios con el hombre es posible solamente porque Dios cre\u00f3 al hombre como \u2020\u0153imagen\u2020\u009d suya, es decir, con la finalidad de hacer alianza con \u00e9l. Como se vio m\u00e1s arriba, seg\u00fan Gen 9,8-17 la \u2020\u0153alianza\u2020\u009d de Dios revela el sentido de la creaci\u00f3n: Dios salva al mundo del diluvio, s\u00ed\u00admbolo del caos primordial o anticreaci\u00f3n, es decir, \u2020\u0153crea\u2020\u009d el mundo (Gn 9,1-7 y la \u2020\u0153repetici\u00f3n\u2020\u009d de las palabras creativas de Gn 1,28-29) para ofrecerle su alianza absolutamente gratuita.<br \/>\nEn la tradici\u00f3n sacerdotal, la creaci\u00f3n llega a su cumplimiento con la alianza, o sea, cuando el pueblo llega a la tierra prometida (Gn 1,28, \u2020\u0153Poblad la tierra y sometedla\u2020\u009d), y por medio de la tienda de la reuni\u00f3n Dios est\u00e1 presente en medio de su pueblo: \u2020\u0153Toda la comunidad israelita se reuni\u00f3 en Silo y establecieron all\u00ed\u00ad la tienda de la reuni\u00f3n. El pa\u00ed\u00ads estaba sometido\u2020\u009d (Jos 18,1). N. Lohfink lo comenta as\u00ed\u00ad: \u2020\u0153En Jos 18,1 el ejemplo del pueblo de Israel ilustra la consecuci\u00f3n de este fin connatural a la misma creaci\u00f3n, es decir, la realizaci\u00f3n de una fase de desarrollo completo del mundo. Hab\u00ed\u00ada crecido un pueblo y hab\u00ed\u00ada entrado en su tierra, de la que tom\u00f3 posesi\u00f3n. El que la creaci\u00f3n haya llegado aqu\u00ed\u00ad a su cumplimiento y el que Israel haya llegado a la salvaci\u00f3n es la misma cosa. La salvaci\u00f3n, al menos en lo que se refiere a su primer elemento, la \u2020\u0153tierra\u2020\u009d, no es algo que se yuxtaponga a la creaci\u00f3n; es el cumplimiento de la creaci\u00f3n misma. Cuando la realidad humana sea tal como la quiso el Dios creador, entonces estar\u00e1 presente la salvaci\u00f3n&#8230; Una preocupaci\u00f3n por la salvaci\u00f3n que no se identifique con la preocupaci\u00f3n responsable por el cumplimiento de la creaci\u00f3n divina es, en este estado de nuestras investigaciones, extra\u00f1a a la teolog\u00ed\u00ada sacerdotal\u2020\u009d.<br \/>\nLa posesi\u00f3n de la tierra es tambi\u00e9n la realizaci\u00f3n de la promesa (ber\u00ed\u00adt) a Abrah\u00e1n. Por tanto, la creaci\u00f3n encuentra su cumplimiento en la actuaci\u00f3n de la alianza-promesa. Por consiguiente, no hay creaci\u00f3n que no tienda y no se oriente a la alianza, ni hay alianza (o salvaci\u00f3n) fuera y sin relaci\u00f3n con la creaci\u00f3n.<br \/>\nDel NT nos limitamos a mencionar a Col 1,15-17: \u2020\u0153Cristo es imagen de Dios invisible, primog\u00e9nito de toda la creaci\u00f3n, porque por \u00e9l mismo fueron creadas todas las cosas, las de los cielos y las de la tierra, lo invisible y lo visible, tanto los tronos como las dominaciones, los principados como las potestades; absolutamente todo fue creado por \u00e9l y para \u00e9l; y \u00e9l mismo existe antes que todas las cosas, y todas subsisten en \u00e9l\u2020\u009d.<br \/>\nPuesto que Jes\u00fas es la imagen de Dios, el hombre creado \u2020\u0153a imagen de Dios\u2020\u009d (Gn 1) es el hombre creado conforme a Jesucristo, que es tambi\u00e9n la nueva alianza. Todo existe por medio de \u00e9l, en \u00e9l y con vistas a \u00e9l. Por tanto, la alianza, \u00faltimamente Jesucristo, es el plan misterioso y salv\u00ed\u00adfico de Dios, dentro del cual hay que colocar la acci\u00f3n creadora divina. No es posible pensar correctamente en la actividad creadora de Dios fuera de su voluntad de alianza con el hombre.<br \/>\nEl himno de Ep 1,4-6 sintetiza de esta manera la relaci\u00f3n alianza-creaci\u00f3n: \u2020\u0153El (Dios) nos ha elegido en Cristo antes de crear el mundo, para que fu\u00e9semos santos e irreprochables a sus ojos. Por puro amor nos ha predestinado a ser sus hijos adoptivos, por medio de Jesucristo y conforme al benepl\u00e1cito de su voluntad, para hacer resplandecer la gracia maravillosa que nos ha concedido por medio de su querido Hijo\u2020\u009d. El designio secreto de Dios que se nos ha manifestado en Cristo coincide in-tencionalmente con la predestinaci\u00f3n a ser sus hijos en Cristo. Incluso antes de la creaci\u00f3n, Dios nos predestin\u00f3 a ser hijos en Cristo; nos ha creado para llevar a cabo su proyecto salv\u00ed\u00adfico. La alianza en Cristo y por medio de Cristo es la \u2020\u0153raz\u00f3n\u2020\u009d y el fin por el que nos ha creado.<br \/>\n98<br \/>\nBIBL.: AA.W., Questions disput\u00e9es dAT. M\u00e9thodes et Th\u00e9ologie, Gembloux-Lovaina 1974; Barr J., Sorne Sernantic Notes on the Covenan, en Beitrage zuralttestarnenhlichen Th\u00e9ologie, Festschr. f\u00fcr W. Zirnrnerli, Gotinga 1977, 23-38; Beauchamp P., Propositions sur Valliance de VATcornrne siructure c\u00e9ntrale, en \u2020\u0153RSR\u2020\u009d 58(1976)161-194; Bonora ?., La pro-rnessa-irnpegno di Dio con ilmondo (Gn 9,8-17), en \u2020\u0153Teolog\u00ed\u00ada\u2020\u009d 7 (1982) 37-45; Buis P., La notion dalliance dans VAT, Par\u00ed\u00ads 1976; Colombo G., Creaci\u00f3n, en Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada 1 (a cargo de G. Barbaglio-S. 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Bonora<br \/>\n99<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>Sumario: 1. El tema de la alianza hoy. II. Antiguo Testamento: 1. La promesa a los padres; 2. La alianza sina\u00ed\u00adtica (Ex 19-24):<br \/>\na) Alianza y banquete sagrado (Ex 24,1.9-11),<br \/>\nb) La sangre y el parentesco (Ex 24,3-8),<br \/>\nc) Alianza y palabra (Ex 19,3-8); 3. El tratado de alianza en el Deuteronomio; 4. La liturgia de la alianza Jos 24); 5. La alianza real con David; 6. Alianza de amor en los profetas; 7. La alianza de Dios con el mundo; 8. La \u00e9poca posex\u00ed\u00adlica; 9. Conclusi\u00f3n. III. Nuevo Testamento: 1. Eucarist\u00ed\u00ada y alianza; 2. Pablo y la alianza; 3. Carta a los Hebreos. IV. Alianza y creaci\u00f3n.<br \/>\n77<br \/>\n1. EL TEMA DE LA ALIANZA HOY.<br \/>\nEn el lenguaje com\u00fan de hoy, alianza es un t\u00e9rmino que evoca ordinariamente situaciones pol\u00ed\u00adticas o b\u00e9licas. Muchas veces expresa un estado de pacificaci\u00f3n entre dos o m\u00e1s partes que antes eran enemigas o estaban en conflicto. Tambi\u00e9n a veces alianza indica un \u2020\u0153rjacto de euerra\u2020\u009d entre sujetos (naciones) que se unen contra un enemigo com\u00fan. Esta acepci\u00f3n del t\u00e9rmino puede crear dificultades en la comprensi\u00f3n del tema b\u00ed\u00adblico de la alianza. Para superar estas posibles dificultades de comunicaci\u00f3n entre el lenguaje b\u00ed\u00adblico y el de la gente de hoy, quiz\u00e1 convenga insistir en dos aspectos del t\u00e9rmino-concepto de alianza: a) la alianza es una superaci\u00f3n de un estado de hostilidad y de divisi\u00f3n mediante un acto de pacificaci\u00f3n y de reconciliaci\u00f3n; b) la alianza es siempre, de diversas formas, una situaci\u00f3n de comuni\u00f3n o de uni\u00f3n en cierto modo \u2020\u0153fraternal\u2020\u009d.<br \/>\nParece ser que hoy existe una notable apertura y sensibilidad respecto a estos dos aspectos. En efecto, est\u00e1 muy difundida -aunque a menudo mezclada con ambig\u00fcedades y contradicciones- la aspiraci\u00f3n a la pacificaci\u00f3n, a la superaci\u00f3n de las enemistades. Adem\u00e1s, el tema de la fraternidad entre los hombres es incluso un tema de conversaci\u00f3n habitual.<br \/>\nLo que hace antip\u00e1tico a la cultura contempor\u00e1nea el concepto b\u00ed\u00adblico de alianza parece ser, m\u00e1s bien, la idea de que Dios haga alianza con un hombre. Se trata de una dificultad que no depende de las resonancias eventuales del t\u00e9rmino \u2020\u0153alianza\u2020\u009d, sino m\u00e1s bien de la idea de Dios que prejuzga la comprensi\u00f3n del mensaje b\u00ed\u00adblico.<br \/>\nEntre las dificultades del lector moderno de la Biblia est\u00e1 tambi\u00e9n el debate exeg\u00e9tico que, sobre todo por los a\u00f1os sesenta de nuestro siglo, enfrent\u00f3 a muchos eruditos y produjo una copiosa literatura. Desde 1931 V. Korosee hab\u00ed\u00ada dirigido la publicaci\u00f3n de \u2020\u0153tratados\u2020\u009d pol\u00ed\u00adticos hititas del segundo milenio a.C, que luego compar\u00f3 con el derecho de Israel y con el relato de los acontecimientos sina\u00ed\u00adticos el escritor americano G. Mendenhall (en el 1960). El alem\u00e1n Kl. Baltzer afin\u00f3 la investigaci\u00f3n, llegando a se\u00f1alar (1960), tambi\u00e9n en la Biblia, un Bundesformular (formulario de la alianza). Los estudios de E. Kutsch (a partir de 1973) pusieron en discusi\u00f3n la versi\u00f3n tradicional del t\u00e9rmino hebreo ber\u00ed\u00adt por \u2020\u0153alianza\u2020\u009d, proponiendo en su lugar el sentido de \u2020\u0153obligaci\u00f3n-compromiso\u2020\u009d de una sola de las partes contrayentes. A su vez, L. Perlitt, en un brillante estudio de 1969, se ocup\u00f3 del problema de la dataci\u00f3n del uso teol\u00f3gico<br \/>\n 78 5<br \/>\nde ber\u00ed\u00adt, sosteniendo que no era anterior al movimiento deuteronomista del siglo vn a.C.<br \/>\nDesde el punto de vista de la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, W. Eichrodt dio un impulso a la investigaci\u00f3n sobre la \u2020\u0153alianza\u2020\u009d con su Teolog\u00ed\u00ada delA. T. (19331), estructurada en torno al tema de la alianza como \u2020\u0153categor\u00ed\u00ada\u2020\u009d adecuada para unificar el mensaje teol\u00f3gico veterotestamentario.<br \/>\nMientras que los tratados hititas del segundo milenio a.C. les parec\u00ed\u00adan a algunos demasiado alejados cronol\u00f3gicamente de la \u00e9poca de la formaci\u00f3n de los textos b\u00ed\u00adblicos, lleg\u00f3 un nuevo impulso gracias al reciente descubrimiento (1955) de los tratados de vasallaje de Asarad\u00f3n y del tratado de vasallaje entre Assurbanipal y las tribus de Kedar (publicado en 1968), todos ellos del per\u00ed\u00adodo neo-asirio, y por tanto contempor\u00e1neos del movimiento deuteron\u00f3mico. Una obra fundamental, que tiene en cuenta todo el debate contempor\u00e1neo sobre \u2020\u0153alianza y tratado\u2020\u2122, es el estudio de D. McCarthy (19631; 19782, completamente reelaborada), que seguimos en nuestro estudio.<br \/>\nLa Biblia presenta una compleja tipolog\u00ed\u00ada de la alianza, y tanta variedad de formas y de tipos hace dif\u00ed\u00adcil una definici\u00f3n que las abarque a todas. Asumimos como concepto heur\u00ed\u00adstico el hecho de que la alianza es un estado o situaci\u00f3n de uni\u00f3n entre dos o m\u00e1s partes, sin que sea necesaria una expresi\u00f3n verbal. Finalmente, es importante tener en cuenta que la realidad de la alianza es operante y tiene vigencia incluso en donde no se usan los t\u00e9rminos ber\u00ed\u00adt o diath\u00e9k\u00e9, con tal que se indique una comuni\u00f3n o una relaci\u00f3n unilateral que est\u00e1 pidiendo una respuesta.<br \/>\n78<br \/>\nII. ANTIGUO TESTAMENTO.<br \/>\nNos ocuparemos tan s\u00f3lo del \u00e1mbito teol\u00f3gico en que se utiliza el t\u00e9rmino-concepto de \u2020\u0153alianza\u2020\u009d, pero no del \u00e1mbito de las relaciones interhumanas que tambi\u00e9n se definen en el AT como \u2020\u0153alianza\u2020\u009d en muchas ocasiones, como, p.ej., el pacto entre Isaac y Abimelec (Gn 26,28), entre Josu\u00e9 y los gabaonitas (Jos 9,8; Jos 9,11), el pacto de amistad entre Jonat\u00e1n y David (IS 18,3) o el pacto entre Salom\u00f3n y el rey Jir\u00e1n de Tiro (IR 5,26).<br \/>\nMantenemos constantemente el t\u00e9rmino \u2020\u0153alianza\u2020\u009d para traducir el hebreo ber\u00ed\u00adt; aunque de hecho la palabra hebrea toma connotaciones variadas y diferentes (juramento, promesa, compromiso, tratado), se trata siempre -intencionalmente- de una relaci\u00f3n entre las partes entendida como totalidad, y el juramento, la promesa, etc., son uno de sus elementos o acciones constitutivas, no el todo. El t\u00e9rmino \u2020\u0153alianza\u2020\u009d permite no reducir el todo, es decir, la relaci\u00f3n entre las partes, a un elemento parcial.<br \/>\n79<br \/>\n1. La promesa a los padres.<br \/>\nSiguiendo el orden establecido por la Biblia, comenzamos por la alianza con \/ Abrah\u00e1n, documentada en un texto (Gn 15,18) atribuido por muchos a la tradici\u00f3n yahvista. En Gen 15 se refiere un rito muy extra\u00f1o para nosotros. Abrah\u00e1n, cayendo en un profundo sue\u00f1o -obviamente, no un sue\u00f1o natural, sino una condici\u00f3n ext\u00e1tica en la que recibe una revelaci\u00f3n divina-, tiene la visi\u00f3n de unos animales partidos por la mitad y colocadas una parte frente a otra; por en medio de los animales pasa \u2020\u0153una hornilla humeante y una llama de fuego\u2020\u009d (y. 17), s\u00ed\u00admbolo de Dios. El misterioso rito de los animales partidos se explica en Gen 15,18: \u2020\u0153Aquel d\u00ed\u00ada el Se\u00f1or hizo (parti\u00f3) un pacto con Abr\u00e1n en estos t\u00e9rminos: ? tu descendencia doy esta tierra\u2020\u009d. Se trata de una promesa hecha conjuramento. Sin embargo, la promesa expresa tambi\u00e9n un compromiso vinculante de Dios, que quiere establecer con Abrah\u00e1n y su descendencia un v\u00ed\u00adnculo estable, d\u00e1ndole una tierra.<br \/>\nLa divisi\u00f3n de los animales tiene un sentido simb\u00f3lico, recordado tambi\u00e9n por el verbo \u2020\u0153partir la berit\u2020\u009d. Como si se dijera: \u2020\u0153Que me suceda lo mismo que ha ocurrido con estos animales si soy infiel a la promesa hecha\u2020\u2122. La promesa divina compromete a Abrah\u00e1n y a su descendencia a la fidelidad, instituye una vinculaci\u00f3n y una obligaci\u00f3n.<br \/>\nAbrah\u00e1n no realiza ninguna acci\u00f3n, no hace ning\u00fan gesto y no dice ni una palabra para expresar este compromiso de su parte. Se le invita a contar las estrellas, es decir, a reconocer que es una pobre criatura incapaz de enumerar y de contar las obras de Dios. As\u00ed\u00ad pues, la promesa de Dios es pura gracia, entrega sin l\u00ed\u00admites ni condiciones; pero adem\u00e1s entrega totalmente inmerecida, que no presupone absolutamente nada en Abrah\u00e1n.<br \/>\nLa alianza con Abrah\u00e1n se menciona tambi\u00e9n en un texto de la tradici\u00f3n sacerdotal (Gn 17). Se trata siempre de una iniciativa de Dios, que dice: \u2020\u0153Este es mi pacto contigo\u2020\u009d (y. 4). La alianza implica tres compromisos de Dios para con Abrah\u00e1n: a) \u2020\u0153Te multiplicar\u00e9 inmensamente; yo har\u00e9 que de ti salgan pueblos y nazcan reyes\u2020\u009d (y. 6); b) Yo te dar\u00e9 a ti y a tu descendencia despu\u00e9s de ti en posesi\u00f3n perpetua<br \/>\n 80 6<br \/>\nla tierra en la que habitas ahora como extranjero, toda la tierra de Cana\u00e1n\u2020\u009d (y. 8); c) \u2020\u0153Yo ser\u00e9 vuestro Dios\u2020\u009d (y. 8).<br \/>\nAbrah\u00e1n es el destinatario de un don gratuito de amor de Dios, que no solamente promete dones, sino que promete una relaci\u00f3n personal con \u00e9l mismo. Es la alianza de Dios, y no la alianza de Abrah\u00e1n.<br \/>\nDios mismo, adem\u00e1s, quiere y ordena que Abrah\u00e1n y su descendencia realicen un signo de su alianza, la circuncisi\u00f3n (Gn 17,9-14), puesto el cual se realiza la alianza con Dios, que permanece ya irrevocable para siempre (\u2020\u02dc\u00f3Iam, y. 13). La circuncisi\u00f3n no es una prestaci\u00f3n de uno de los contrayentes, ni una condici\u00f3n querida por Abrah\u00e1n, sino un signo querido por Dios; de forma que cuando los israelitas lo practiquen, expresar\u00e1n su voluntad de ser part\u00ed\u00adcipes de la alianza de Yhwh.<br \/>\nLa alianza con Abrah\u00e1n se menciona, finalmente, en Neh 9,7-8: Dios escogi\u00f3 a Abrah\u00e1n, lo hizo salir de Ur, le dio el nombre de Abrah\u00e1n en vez de Abr\u00e1n, lo encontr\u00f3 fiel y estableci\u00f3 con \u00e9l una alianza, es decir, la promesa de darle la tierra de Cana\u00e1n.<br \/>\nEn la ra\u00ed\u00adz de la alianza con Abrah\u00e1n est\u00e1, por consiguiente, la voluntad amorosa y magn\u00e1nima de Dios, o<br \/>\n-por decirlo en otras palabras- su entrega gratuita para la salvaci\u00f3n de los hombres, a los que desea situar en una relaci\u00f3n de proximidad y de comuni\u00f3n con \u00e9l.<br \/>\n80<br \/>\n2. La alianza sina\u00ed\u00adtica ((Ex 19-24().<br \/>\nLos relatos del Exodo relativos a los acontecimientos localizados en el monte Sina\u00ed\u00ad son ciertamente el testimonio m\u00e1s denso y m\u00e1s antiguo del concepto de alianza. Los cap\u00ed\u00adtulos 19-24 del Exodo son literaria y teol\u00f3gicamente muy complejos, reflejando diversas tradiciones de tiempos y de lugares diferentes. Aqu\u00ed\u00ad nos ocuparemos de ellos tan s\u00f3lo en lo que se refiere al tema de la alianza.<br \/>\nEl t\u00e9rmino berit aparece solamente en Ex 19,5 y 24,7 en la locuci\u00f3n sefer habberit (rollo de la alianza! Este rollo o c\u00f3digo de la alianza (Ex 20,22-23,19) contiene una serie de prescripciones o mandamientos divinos que el pueblo se compromete a observar. Parece suponer una situaci\u00f3n sedentaria de Israel, y por eso es probablemente de \u00e9poca tard\u00ed\u00ada, cuando Israel viv\u00ed\u00ada ya en Cana\u00e1n. En este contexto, \u2020\u0153c\u00f3digo de la alianza\u2020\u009d no designa propiamente la alianza, sino una serie de obligaciones para Israel.<br \/>\nEstos cap\u00ed\u00adtulos de Exodo ofrecen una visi\u00f3n compleja de la realidad de la alianza, expresada en formas diferentes, y no s\u00f3lo mediante el t\u00e9rmino ber\u00ed\u00adt. La alianza es realmente una condici\u00f3n, \u00c2\u00a1no una palabra!<br \/>\n81<br \/>\na) Alianza y banquete sagrado (Ex 24,1; Ex 24,9-11).<br \/>\nConsideremos en primer lugar este trozo, que es sin duda el m\u00e1s antiguo y no puede atribuirse a ninguna de las fuentes tradicionales del Pentateuco. Mois\u00e9s, junto con Aar\u00f3n, Nadab, Abih\u00fa y los setenta ancianos, representantes de todo el pueblo, \u2020\u0153vieron a Dios, comieron y bebieron\u2020\u2122.<br \/>\nLa idea de la adoraci\u00f3n de Dios en la monta\u00f1a corresponde a una tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica muy extendida Jc 5,4-5; Ab 3,3) y guarda relaci\u00f3n con el tema de la peregrinaci\u00f3n (p .ej. IR 19). Recordemos adem\u00e1s que es una caracter\u00ed\u00adstica de los n\u00f3madas sellar una alianza con un banquete. Despu\u00e9s de que Isaac y Abimelec decidieron establecer un pacto entre s\u00ed\u00ad, el patriarca \u2020\u0153les dio un banquete, y comieron y bebieron\u2020\u2122 (Gn 26,30). Del mismo modo el pacto entre Jacob y Lab\u00e1n lleva consigo un banquete: \u2020\u0153Jacob ofreci\u00f3 un sacrificio sobre el monte e invit\u00f3 a su gente a comer; comieron y pasaron la noche en el monte\u2020\u009d (Gn 31,54<br \/>\nCelebrar un banquete en presencia de Dios es la se\u00f1al de que uno est\u00e1 en comuni\u00f3n con \u00e9l y se pone bajo su protecci\u00f3n. Es una forma de comunicaci\u00f3n no verbal. Dios es el que hace vivir al que est\u00e1 en su presencia, estableciendo con \u00e9l una relaci\u00f3n vital simbolizada en la comida.<br \/>\nEn este texto se presenta la alianza como una relaci\u00f3n entre el due\u00f1o de casa y sus amigos, a los que invita y admite a comer en su presencia. El monte se presenta como un templo, en donde se celebra el banquete sagrado con el que Dios acoge a sus fieles como protector y como padre. En este trozo la alianza se caracteriza como un v\u00ed\u00adnculo casi familiar, sin necesidad de estipulaciones con unas condiciones concretas.<br \/>\n82<br \/>\n 83 7<br \/>\nb) La sangre y el parentesco (Ex 24,3-8).<br \/>\nMois\u00e9s construye un altar al pie del monte Sina\u00ed\u00ad, y luego encarga a unos j\u00f3venes que ofrezcan sacrificios de comuni\u00f3n. Mois\u00e9s derrama parte de la sangre de los animales sacrificados sobre el altar y con la otra parte roc\u00ed\u00ada al pueblo, diciendo: \u2020\u0153Esta es la sangre de la alianza que el Se\u00f1or ha hecho con vosotros mediante todas estas palabras\u2020\u009d (y. 8). Se alude aqu\u00ed\u00ad a las palabras del Se\u00f1or (y. 3), proclamadas por Mois\u00e9s ante el pueblo, que respondi\u00f3 a una sola voz: \u2020\u0153Cumpliremos todo lo que ha dicho el Se\u00f1or y obedeceremos.<br \/>\nEl rito se describe seg\u00fan la costumbre antigua de una cultura agr\u00ed\u00adcola, puesto que no se alude a los sacerdotes, sino m\u00e1s bien a los j\u00f3venes que ofrecen el sacrificio. Por otra parte, aparecen algunos elementos de \u00e9poca tard\u00ed\u00ada, como la menci\u00f3n del altar estable y la terminolog\u00ed\u00ada sacrificial que se utiliza. Parece tratarse de un trozo independiente de las tradiciones cl\u00e1sicas (J-E) del \/ Pentateuco.<br \/>\nAdquiere un significado particular el rito de la aspersi\u00f3n del altar -s\u00ed\u00admbolo de Dios- y del pueblo con la sangre de los sacrificios. La sangre, que entre los israelitas simbolizaba la vida, une a Dios y al pueblo en una inaudita comuni\u00f3n de vida, en un v\u00ed\u00adnculo casi familiar. El v\u00ed\u00adnculo que as\u00ed\u00ad se establece no es natural, de naturaleza biol\u00f3gica. En efecto, la lectura del rollo de la alianza da a conocer las condiciones para que subsista y permanezca la comuni\u00f3n de Dios con su pueblo. La palabra interpreta y confirma el rito. Por tanto, el rito no es un acto m\u00e1gico, sino que adquiere valor solamente en el contexto de la proclamaci\u00f3n del c\u00f3digo de la alianza; el rito y la palabra constituyen una unidad indisoluble. La sangre, como s\u00ed\u00admbolo de vida, pertenece a Dios que, mediante Mois\u00e9s, hace al pueblo part\u00ed\u00adcipe de ella: tambi\u00e9n los sacrificios de comuni\u00f3n (y. 5) crean una uni\u00f3n entre Dios y el pueblo. La alianza se establece bien a trav\u00e9s del rito de la sangre, bien a trav\u00e9s de la aceptaci\u00f3n de la palabra de Dios.<br \/>\nEl car\u00e1cter personal de la alianza se pone de manifiesto en el compromiso expl\u00ed\u00adcito del pueblo (y. 3). La comuni\u00f3n con Dios se significa visiblemente en la ofrenda de los sacrificios (y. 8).<br \/>\nResumiendo, podemos decir que los elementos constitutivos de la alianza son: la palabra de Dios, la acogida por el pueblo de esa palabra, el rito de los sacrificios y de la aspersi\u00f3n con la sangre. Pero estos elementos no son \u00fanicamente una premisa o un presupuesto, sino que son constitutivos de la misma relaci\u00f3n de Dios con su pueblo. La alianza sina\u00ed\u00adtica, en este trozo, no se presenta como un tratado, sino como un v\u00ed\u00adnculo casi familiar: Yhwh y el pueblo est\u00e1n unidos por la misma sangre, es decir, por la misma vida; son como miembros de una sola familia. La alianza crea realmente un v\u00ed\u00adnculo de fraternidad. Los \u2020\u0153hijos de Israel\u2020\u009d (y. 5) se convierten, en virtud de esta uni\u00f3n, en \u2020\u02dcam, que significa propiamente, no \u2020\u0153pueblo, sino \u2020\u0153familia. Es la familia de Yhwh.<br \/>\n83<br \/>\nc) Alianza y palabra (Ex 19,3-8).<br \/>\nSe trata de un trozo de estilo hier\u00e1tico, solemne, finamente estudiado, que supone ciertamente una profunda reflexi\u00f3n sobre el sentido de los acontecimientos sina\u00ed\u00adticos. Es un trozo de poes\u00ed\u00ada lit\u00fargica, probablemente anterior a la obra deuteronomista, pero que se resiente ya del estilo del Deuteronomio. Es dominante el motivo de la terrible presencia de Yhwh en un marco lit\u00fargico. En efecto, la delimitaci\u00f3n del recinto sagrado, los ritos de purificaci\u00f3n (lavar los vestidos, abstenci\u00f3n de las relaciones sexuales), el sonido del safar y del cuerno evocan el ambiente cultual. La nube, signo de la presencia divina, evoca la nube de incienso del templo; el fuego, s\u00ed\u00admbolo de Dios, recuerda el que se encend\u00ed\u00ada sobre el altar del templo; el s\u00f3fary el cuerno son instrumentos lit\u00fargicos. La misma introducci\u00f3n del vers\u00ed\u00adculo 1 (en aquel d\u00ed\u00ada) hace referencia a un d\u00ed\u00ada concreto de fiesta. El acontecimiento del Sina\u00ed\u00ad se piensa a partir de la experiencia cultual, para decir que el sentido del acontecimiento no est\u00e1 lejos, cerrado en el pasado, sino que es tambi\u00e9n el sentido de la celebraci\u00f3n continua del culto, en donde se revive y se actualiza la alianza sina\u00ed\u00adtica como v\u00ed\u00adnculo entre Dios y su pueblo, a trav\u00e9s de la palabra de Dios.<br \/>\nEste trozo se diferencia de los dem\u00e1s porque falta en \u00e9l todo tipo de acci\u00f3n (sacrificio, rito de la sangre, banquete sagrado). La presencia de Dios se identifica en su palabra dirigida a Mois\u00e9s que, en su calidad de profeta, la anuncia al pueblo. La acci\u00f3n divina est\u00e1 totalmente absorbida en la palabra dirigida al pueblo, que a su vez responde con la palabra. Podr\u00ed\u00adamos decir que se trata de una \u2020\u0153liturgia de la palabra.<br \/>\nEn los vers\u00ed\u00adculos 7-8 leemos: \u2020\u0153Mois\u00e9s vino, llam\u00f3 a los ancianos del pueblo y les expuso todas estas cosas que el Se\u00f1or le hab\u00ed\u00ada ordenado. Y todo el pueblo, a una, respondi\u00f3: Nosotros haremos todo lo que el Se\u00f1or ha dicho\u2020\u2122. Mois\u00e9s refiri\u00f3 al Se\u00f1or las palabras del pueblo. Se trata de una alianza constituida por la palabra de Dios, acogida y asumida por los israelitas y referida a Dios como palabra del pueblo. El t\u00e9rmino berit, que aparece en el vers\u00ed\u00adculo 5, no designa un pacto o una alianza, sino que, como est\u00e1 en paralelismo con \u2020\u0153mi voz\u2020\u2122, indica las exigencias de la palabra de Dios, que promete a Israel hacerlo propiedad suya particular, un reino con una funci\u00f3n sacerdotal respecto al mundo entero, un pueblo<br \/>\n 84 8<br \/>\nconsagrado a \u00e9l. Pero se trata de una -promesa condicionada: \u2020\u0153Si escuch\u00e1is atentamente mi voz y guard\u00e1is mi alianza (berit)\u2020\u009d (y. 5). La condici\u00f3n que hay que cumplir no es una prestaci\u00f3n del hombre para equilibrar la promesa divina; es simplemente acogida de la voz de Dios y adhesi\u00f3n a su promesa.<br \/>\nTambi\u00e9n el \/ Dec\u00e1logo de Ex 20,1 -17 debe relacionarse con las \u2020\u0153palabras\u2020\u009d pronunciadas por Dios a trav\u00e9s de Mois\u00e9s; en efecto, en el vers\u00ed\u00adculo 1 se introduce de este modo el Dec\u00e1logo: \u2020\u0153Dios pronunci\u00f3 todas estas palabras. Por tanto, no parece plausible que el Dec\u00e1logo tenga que entenderse, como han propuesto algunos autores, a la luz de los tratados hititas del segundo milenio a.C. Ha de colocarse m\u00e1s bien en el marco de la teofan\u00ed\u00ada (Ex 19), en la que Dios manifiesta al pueblo su voluntad. La estructura del Dec\u00e1logo puede explicarse tambi\u00e9n sin recurrir a la analog\u00ed\u00ada con los tratados de vasallaje; ni \u00e9ste es de suyo suficiente para constituir el formulario completo del tra-itado, ya que falta un aut\u00e9ntico pr\u00f3logo hist\u00f3rico, no hay bendiciones ni maldiciones, ni la f\u00f3rmula apod\u00ed\u00adctica (no hacer&#8230; esto y lo otro\u2020\u2122) pertenece exclusivamente a la tradici\u00f3n de los tratados.<br \/>\nEn conclusi\u00f3n, podemos decir que ?el acontecimiento sina\u00ed\u00adtico que se nacra en Ex 19-24 -que es probablemente la s\u00ed\u00adntesis de diversas experiencias religiosas hechas por grupos y en tiempos distintos- no tiene la estructura del tratado; sin embargo, la realidad de la alianza est\u00e1 ciertamente presente, tanto en la forma de un banquete sagrado como en la uni\u00f3n de la sangre y en la del compromiso-promesa mediado por la palabra. La palabra y los gestos ri-tuales-simb\u00f3licos-remileiLaqu\u00ed\u00ad a la celebraci\u00f3n cultual, con la que se actualiza y se vive de nuevo el v\u00ed\u00adnculo estable y la relaci\u00f3n vital con Dios. La experiencia vivida de la liberaci\u00f3n del \u00e9xodo y la celebraci\u00f3n cultual de la misma se unen entre s\u00ed\u00ad en la conciencia de una permanente relaci\u00f3n de comuni\u00f3n de Dios con su pueblo.<br \/>\n84<br \/>\n3. El tratado de alianza en el Deuteronomio.<br \/>\nEn el per\u00ed\u00adodo que va de la ca\u00ed\u00adda de Samar\u00ed\u00ada (722 a.C.) a la muerte de Jos\u00ed\u00adas (609 a.C.) nace y se desarrolla la corriente de pensamiento que dio origen al Deuteronomio y a la escuela deuteronomista, que continuar\u00ed\u00ada luego dando tambi\u00e9n sus frutos en la \u00e9poca del destierro de Babilonia. Era la \u00e9poca (s. vil a.C.) del dominio asirio y de la decadencia progresiva del reino de Jud\u00e1, que solamente bajo Jos\u00ed\u00adas<br \/>\n-cuando ya Asir\u00ed\u00ada daba los primeros signos de su incipiente ocaso- conoci\u00f3 un respiro y un desahogo, que en realidad se agot\u00f3 muy pronto.<br \/>\nEnfrentada con la cultura asir\u00ed\u00ada que la oprim\u00ed\u00ada desp\u00f3ticamente, la teolog\u00ed\u00ada deuteron\u00f3mica es la empresa atrevida -jaut\u00e9nticamente teol\u00f3gica!- de asumir una categor\u00ed\u00ada y un formulario t\u00ed\u00adpicamente asirios para reafirmar y al mismo tiempo refor-mular la fe de Israel, y por tanto su identidad espec\u00ed\u00adfica. Efectivamente, en el mundo asirio se hab\u00ed\u00ada convertido en una costumbre muy difundida hacer juramentos y estipular contratos: era una caracter\u00ed\u00adstica de la cultura asir\u00ed\u00ada. La idea del \u2020\u0153tratado\u2020\u009d se transfiri\u00f3 tambi\u00e9n al \u00e1mbito de las relaciones entre los reyes, entre el pueblo y la divinidad. \u2020\u0153Que los autores del Deuteronomio estaban influidos en su teolog\u00ed\u00ada de la alianza por esquemas de pensamiento y por instituciones asir\u00ed\u00adas, est\u00e1 suficientemente demostrado por muchos paralelismos en la terminolog\u00ed\u00ada y por la dependencia directa de Dt 28,28-33 de un tratado asirio. Tenemos aqu\u00ed\u00ad el fen\u00f3meno de una reorganizaci\u00f3n de las antiguas tradiciones de Israel con la ayuda de un sistema que proviene de la cultura enemiga dominante (N. L\u00f3hfink).<br \/>\nLa secci\u00f3n central del Deuteronomio, es decir 4,44-28,68, que es el segundo discurso de Mois\u00e9s, constituye el n\u00facleo primitivo y fundamental, al que se a\u00f1adieron luego las otras partes. Pues bien, todo este segundo discurso mosaico est\u00e1 estructurado sobre el esquema de los tratados asirios. Pero la voluntad de seguir este esquema es tambi\u00e9n evidente en las otras partes.<br \/>\nLa estructura es la siguiente: 1) ambientaci\u00f3n (4,44-49); 2) pr\u00f3logo hist\u00f3rico-paren\u00e9tico (5-1 1); 3) estipulaciones (12,1-26,15); 4)\u00ed\u00adnvoca-ci\u00f3n-declaraci\u00f3n (26,16-19); bendiciones y maldiciones (28,1-46).<br \/>\nHoy se conocen unos treinta tratados de vasallaje diseminados cronol\u00f3gicamente entre los siglos XVIII y vil a.C. y procedentes de Siria y de los pa\u00ed\u00adses vecinos (hititas e imperio asirio). La estructura referida anteriormente es considerada por muchos como com\u00fan a todos los tratados, aunque no en todos aparezca siempre con claridad en todas sus partes. De todas formas, parece cierto que, al menos para el Deuteronomio, se da un v\u00ed\u00adnculo muy estrecho con los tratados asirios, que utilizan un formulario muy diferente del de los tratados hititas.<br \/>\n85<br \/>\nEl esquema del tratado hace resaltar la iniciativa y la soberan\u00ed\u00ada de Yhwh sobre su pueblo: Dios y el pueblo se comprometen rec\u00ed\u00adprocamente, aunque no en el mismo plano, como si fuesen contratantes iguales, y se intercambian las declaraciones con que sellan esta alianza, como en Dt 26,17-19: \u2020\u0153Hoy has comprometido al Se\u00f1or para que sea tu Dios, a condici\u00f3n de seguir sus caminos, guardar sus<br \/>\n 86 9<br \/>\nmandamientos, leyes y preceptos y obedecer su voz. Y el Se\u00f1or te ha comprometido a ti para que seas su pueblo propio, como te ha dicho, a condici\u00f3n de que observes sus mandamientos. El te elevar\u00e1 sobre todas las naciones -como ya lo ha hecho- en gloria, fama y honor, y ser\u00e1s un pueblo consagrado al Se\u00f1or, tu Dios, como \u00e9l te lo ha dicho\u2020\u2122.<br \/>\nLa traducci\u00f3n anteriormente propuesta pone de relieve la doble y rec\u00ed\u00adproca acci\u00f3n-compromiso. La alianza es un compromiso-obligaci\u00f3n bilateral libremente asumido y sellado con una solemne declaraci\u00f3n.<br \/>\nEl esquema del tratado se sigue igualmente en Dt 29-30: 1) ambientaci\u00f3n (28,69); 2) pr\u00f3logo hist\u00f3rico<br \/>\n(29,lb-8); 3) lista de las partes (29,9-14); 4) estipulaci\u00f3n (29,15-1 8); 5) maldiciones (29,19-27); 6)<br \/>\nbendiciones (30,1-10); 7) exhortaci\u00f3n (30, 11-14); 8) maldici\u00f3n-bendici\u00f3n (30, 15-19); 9) testigos (30,19);<br \/>\n10) exhortaci\u00f3n (30,19b-20).<br \/>\nEn el esquema del tratado, seg\u00fan Dt 29-30, se han introducido algunos elementos extra\u00f1os, sobre todo la parte exhortativa, en la cual se ofrece una esperanza en el caso de que el tratado quede roto; en efecto, la ley es accesible y practicable (30,11-14), e Israel tiene siempre la posibilidad de elegir de nuevo a Yhwh, su vida, escuchando su voz y adhiri\u00e9ndose a \u00e9l (30,19b-20).<br \/>\nEn Deuteronomio el tratado de alianza se inserta dentro de un discurso persuasivo y exhortativo, que apela a las emociones, a los recuerdos del pasado y al \u2020\u0153coraz\u00f3n\u2020\u2122 de Israel para inducirlo a un consentimiento interior, convencido y obediente. La misma forma de \u2020\u0153testamento espiritual\u2020\u009d de Mois\u00e9s le quita al esquema jur\u00ed\u00addico del contrato toda apariencia de fr\u00ed\u00ada declaraci\u00f3n legal.<br \/>\nEn el contexto del tratado se explica adem\u00e1s c\u00f3mo el amor al Se\u00f1or, entendido como lealtad y fidelidad, puede ser objeto de un mandato y por qu\u00e9 se insiste tanto en el servicio exclusivo al Se\u00f1or. El amor y el servicio exclusivo son temas b\u00e1sicos de la teolog\u00ed\u00ada del Deuteronomio. Pero hay igualmente otros t\u00e9rminos- conceptos que resultan m\u00e1s comprensibles si se los coloca dentro del esquema del tratado.<br \/>\nAun utilizando el esquema del tratado, Deuteronomio no ve nunca la relaci\u00f3n entre Dios y el hombre de una forma puramente legalista o con mentalidad leguleya. El tratado se refiere a una relaci\u00f3n personal, interior y social, entre Dios y su pueblo. El tratado nace de la libertad amorosa y acogedora de Dios, como se afirma en Dt 7,7-9: \u2020\u0153El Se\u00f1or se fij\u00f3 en vosotros y \u00f3s eligi\u00f3, no por ser el pueblo m\u00e1s numeroso entre todos los pueblos, ya que sois el m\u00e1s peque\u00f1o de todos. Porque el Se\u00f1or os am\u00f3 y porque ha querido cumplir el juramento hecho a vuestros padres, os ha sacado de Egipto con mano poderosa y os ha liberado de la casa de la esclavitud, de la mano del fara\u00f3n, rey de Egipto. Reconoce, por tanto, que el Se\u00f1or, tu Dios, es el verdadero Dios, el Dios fiel, que guarda la alianza y la misericordia hasta mil generaciones a los que lo aman y cumplen sus mandamientos\u2020\u2122.<br \/>\nLa forma del tratado pone tambi\u00e9n de relieve la responsabilidad del pueblo y de cada uno de sus individuos, el libre compromiso asumido mediante juramento y hasta invocando maldiciones en el caso de infidelidad a las promesas hechas. La alianza como tratado de un vasallo (Israel) con su Se\u00f1or (Yhwh) hace comprender que Israel es una sociedad de hermanos bajo un solo Se\u00f1or, el cual demuestra su amor en la elecci\u00f3n de tal pueblo como aliado \u2020\u0153suyo\u2020\u2122. Israel se convierte, por tanto, en una sociedad consagrada a Yhwh, puesta aparte por \u00e9l; en un modelo alternativo y contrapuesto de sociedad para todos los pueblos.<br \/>\n86<br \/>\n4. La liturgia de la alianza ((Jos 24(rn).<br \/>\nEn Siqu\u00e9n, donde ya los cananeos adoraban al Dios de la alianza (??-berit), se celebra una asamblea popular dirigida por Josu\u00e9. El relato tiene la forma de un \u2020\u0153di\u00e1logo\u2020\u2122 entre Josu\u00e9 y el pueblo. El acento recae con insistencia en los motivos del servicio exclusivo a Yhwh. Es un discurso dirigido al \u2020\u0153coraz\u00f3n\u2020\u2122, con la finalidad de persuadir y de mover a hacer una opci\u00f3n existencial por Yhwh. Se trata de un texto muy parecido a la mentalidad y al estilo deu-teron\u00f3mico, no s\u00f3lo por el predominio del tono paren\u00e9tico, sino tambi\u00e9n por js elementos del g\u00e9nero alianza-tratado que est\u00e1n presentes en \u00e9l (pr\u00f3logo paren\u00e9tico, amenaza y promesa, estipulaci\u00f3n). Sin embargo, resulta dif\u00ed\u00adcil ver en \u00e9l la estructura completa del tratado. Podr\u00ed\u00ada hablarse m\u00e1s bien de la forma de un compromiso: \u2020\u0153Escoged hoy a qui\u00e9n quer\u00e9is servir\u2020\u009d (y. 15). Como si dijera: Escoged con qui\u00e9n quer\u00e9is comprometeros. Y el pueblo responde por tres veces:<br \/>\n\u2020\u0153jQueremos servir al Se\u00f1or!\u2020\u2122 (vv. 19.21 .24).<br \/>\nJosu\u00e9 describe las consecuencias del compromiso asumido por el pueblo: \u2020\u0153Si abandon\u00e1is al Se\u00f1or para servir a dioses extra\u00f1os, \u00e9l se volver\u00e1 contra vosotros y, despu\u00e9s de haberos hecho tanto bien, os har\u00e1 el mal y os exterminar\u00e1\u2020\u009d (y. 20). El pueblo sabe que se compromete con plena conciencia y libertad; \u00e9l mismo se convierte en testigo de que ha realizado una opci\u00f3n por Yhwh (y. 22).<br \/>\nEl signo visible y el testimonio inconfundible del compromiso del pueblo es una estela: \u2020\u0153Esta piedra ser\u00e1<br \/>\n 87 0<br \/>\ntestigo contra vosotros, porque ella ha o\u00ed\u00addo todas las palabras que el Se\u00f1or nos ha dirigido; ser\u00e1 testigo contra vosotros para que no negu\u00e9is a vuestro Dios\u2020\u009d (y. 27).<br \/>\nLa hip\u00f3tesis de que Siqu\u00e9n era el santuario central de la anfiction\u00ed\u00ada de las tribus suele rechazarse actualmente por casi todos los autores. Por eso no puede aceptarse que la asamblea de Jos 24 tenga que entenderse como celebraci\u00f3n anficti\u00f3nica de la alianza. Tampoco es probable que el llamado \u2020\u0153credo hist\u00f3rico\u2020\u2122 (Jos 24,2-13) sea un dato lit\u00fargico antiguo, ya que re-flej a con claridad una hechura deuteronomista. Se trata de un texto de car\u00e1cter lit\u00fargico, proto-deuterono-mista, que refleja algunos elementos de la tradici\u00f3n de la alianza como tratado. Pero en el vers\u00ed\u00adculo 25 el t\u00e9rmino berit no parece designar m\u00e1s que el juramento ritual del pueblo: \u2020\u0153Aquel d\u00ed\u00ada Josu\u00e9 hizo un pacto con el pueblo, le impuso leyes y preceptos en Siqu\u00e9n\u2020\u2122. Sin embargo, no hay que considerar solamente el t\u00e9rmino berit, sino todo el campo sem\u00e1ntico presente en la per\u00ed\u00adcopa examinada. La elecci\u00f3n del pueblo no es m\u00e1s que la respuesta a una elecci\u00f3n por parte de Dios de Israel (vv. 2-13); m\u00e1s a\u00fan, es la recepci\u00f3n de una gracia concedida gratuitamente, sin que a\u00f1ada a ella nada positivo. La elecci\u00f3n de Dios no se realiza sin el consenso de la libertad humana, pero no es de la libertad humana de donde viene la determinaci\u00f3n positiva de la relaci\u00f3n con Dios, sino exclusivamente de la iniciativa divina.<br \/>\n87<br \/>\n5. La alianza real con David.<br \/>\nYhwh le hace a David una promesa mediante el profeta Nat\u00e1n: \u2020\u0153Te hago saber, adem\u00e1s, que te daj\u00e9 una dinast\u00ed\u00ada\u2020\u009d (2S 7,11). En la profec\u00ed\u00ada de Nat\u00e1n no aparece el t\u00e9rmino berit; pero basta con leer el Ps 89,27-38 para ver c\u00f3mo interpret\u00f3 Israel este or\u00e1culo: Dios es el gran rey, que hace una concesi\u00f3n al rey inferior, el cual se compromete a guardar fidelidad a su soberano y a observar determinadas normas. Nat\u00e1n hace una promesa a la dinast\u00ed\u00ada dav\u00ed\u00addica, mientras que el salmo aplica a David las mismas promesas.<br \/>\nLa promesa divina a David se define como beriten 2S 23,1-7; Ps 89,4.29.35.40; 132,12; Jer 33,20-21; Is 55,1-5. En los libros de las Cr\u00f3nicas la alianza con David se relaciona con la alianza con los patriarcas y con la del Sina\u00ed\u00ad; se trata, evidentemente, de una \u2020\u0153promesa\u2020\u2122 o de un \u2020\u0153compromiso unilateral\u2020\u2122 de Dios con el rey elegido y con el pueblo del que es responsable ese rey.<br \/>\nEn el trasfondo de la alianza real con David est\u00e1 ciertamente la ideolog\u00ed\u00ada real, que ve\u00ed\u00ada al rey como representante de la divinidad, de la que recib\u00ed\u00ada el encargo y la fuerza de gobernar y de establecer en el mundo el orden c\u00f3smico: En efecto, el rey era considerado como mediador entre Dios y el pueblo.<br \/>\nLa utilizaci\u00f3n simult\u00e1nea tanto de la ideolog\u00ed\u00ada real como de la teor\u00ed\u00ada de la alianza es caracter\u00ed\u00adstica de la concepci\u00f3n israelita de la realeza. La alianza con David tiene la funci\u00f3n de legitimar su dinast\u00ed\u00ada y la vida misma de la naci\u00f3n, hasta el punto de que los libros de las Cr\u00f3nicas, cuando ya no hab\u00ed\u00ada rey, no se refieren ni a la ideolog\u00ed\u00ada real ni a la alianza sina\u00ed\u00adtica ya rota, sino que apelan a la promesa hecha a David como garant\u00ed\u00ada permanente de la continuidad de la vida religiosa y nacional.<br \/>\nCon ocasi\u00f3n de la investidura de un nuevo rey se renovaba la celebraci\u00f3n de la alianza, como se dice en 2R 11,17: \u2020\u0153Yehoyad\u00e1 sell\u00f3 un pacto entre el Se\u00f1or, el rey y el pueblo, por el cual se compromet\u00ed\u00adan a ser el pueblo del Se\u00f1or. Estaba previsto un rito particular: \u2020\u0153Luego (el rey), de pie en el estrado, sell\u00f3 ante la presencia del Se\u00f1or el pacto de seguir al Se\u00f1or, guardar sus mandatos, sus instrucciones y sus leyes con todo el coraz\u00f3n y toda el alma, y de cumplir las cl\u00e1usulas de la alianza escritas en aquel libro. Y todo el pueblo ratific\u00f3 la alianza\u2020\u009d (2R 23,3).<br \/>\nLa alianza real no se identifica simplemente con un tratado de vasallaje; sin embargo, el redactor deuterono-mista ha visto sin m\u00e1s en el rey un vasallo aliado con Yhwh. A diferencia de la tradici\u00f3n del tratado, la alianza real es una promesa de Dios, que se compromete y garantiza su protecci\u00f3n, incluso en el caso de que el rey no permanezca fiel. Esto significa que el redactor deuteronomista no hace coincidir al \u2020\u0153pueblo\u2020\u009d con el \u2020\u0153Estado\u2020\u2122: Yhwh es un Dios no ligado a un Estado, no es un Dios nacional. La promesa divina no se refiere a la perennidad del Estado de Israel, sino a la protecci\u00f3n y al compromiso divinos en favor de la sociedad de Dios, que se edifica sobre la base de la to-r\u00e1h. Tambi\u00e9n cabe pensar- que la alianza de David se concibi\u00f3, por parte del mismo David, como un instrumento de propaganda de su concepci\u00f3n de uni\u00f3n e identificaci\u00f3n entre el pueblo de Dios y el Estado. Sin embargo, en los textos actuales del AT se trata de una alianza de Dios con su pueblo: el rey mismo no es m\u00e1s que un hermano entre los hermanos (Dt 17,14-20), cuyo \u2020\u0153derecho\u2020\u2122 est\u00e1 sometido a la tor\u00e1h.<br \/>\n88<br \/>\n6. Alianza de amor en los profetas.<br \/>\n 89 1<br \/>\nEn la literatura prof\u00e9tica, el t\u00e9rmino berit se evita normalmente, ya que pod\u00ed\u00ada entenderse de modo equivocado, es decir, como una garant\u00ed\u00ada de estabilidad que librase de las responsabilidades y del compromiso de fidelidad y de obediencia. Los profetas desarrollan una \u2020\u0153teolog\u00ed\u00ada del coraz\u00f3n\u2020\u009d, con la finalidad de inducir a sus oyentes a un asentimiento interior, convencido y personal, de amar a Yhwh y de seguir sus caminos.<br \/>\nLa idea de alianza aparece por primera vez, y bien destacada, en el profeta Oseas. Compara la relaci\u00f3n entre Yhwh e Israel con el v\u00ed\u00adnculo esponsal entre \u00e9l mismo y su esposa infiel. Lo mismo que \u00e9l permanece fiel, as\u00ed\u00ad tambi\u00e9n Dios mantiene su amor a Israel.<br \/>\nEl matrimonio israelita era un verdadero contrato, y por eso el parang\u00f3n entre alianza y matrimonio est\u00e1 dominado por la idea de contrato. Sin embargo, la alianza est\u00e1 constituida para Oseas por un \u2020\u0153amor de alianza\u2020\u009d (hesed), no contradice ni es inconciliable con la naturaleza del contrato. El amor de Dios a Israel es la \u2020\u0153raz\u00f3n\u2020\u009d y el fundamento por el que Dios aguarda de Israel una respuesta de amor. En Oseas berit no tiene a\u00fan el sentido concreto de \u2020\u0153tratado\u2020\u009d, que adquirir\u00e1, como se ha visto, en Deu-teronomio.<br \/>\nEl t\u00e9rmino berit aparece en Os 2,20; 6,7; 8,1; 10,4; 12,2. Nunca se especifica a qu\u00e9 alianza se refiere. Pero cuando Oseas denuncia la ruptura de la alianza con Yhwh parece referirse a todo el conjunto de relaciones entre Yhwh y su pueblo. Israel ha abandonado a su Dios: \u2020\u0153Han violado mi alianza, han quebrantado mi ley\u2020\u009d (8,1). La alianza consiste en la elecci\u00f3n de Israel por pura gracia de Dios, pero tambi\u00e9n en la entrega exclusiva de Israel a Yhwh. Oseas denuncia la ruptura de esta mutua pertenencia.<br \/>\nEs necesario enfrentarse aqu\u00ed\u00ad con otro texto prof\u00e9tico muy importante: Jer 11 y 31. Jer 11,1-14 es un pasaje redactado en el estilo deuteronomista y concebido a la luz de la teolog\u00ed\u00ada deuteronomista. La f\u00f3rmula \u2020\u0153las prescripciones de esta alianza\u2020\u009d (Vv. 2. 3.6.8) tiene que interpretarse en el sentido de Dt 28,69; 29,8; 2R 23,3, esto es, designar la ley deuteron\u00f3mica, que se puso en vigor con la reforma de Jos\u00ed\u00adas<br \/>\n2R 23). Aparece tambi\u00e9n la f\u00f3rmula de la alianza: \u2020\u0153Entonces ser\u00e9is mi pueblo y yo ser\u00e9 vuestro Dios\u2020\u009d (y.<br \/>\n4). La obediencia de Israel es la condici\u00f3n para que se realice la relaci\u00f3n de la alianza. La berites una obligaci\u00f3n que vincula a las dos partes, tanto a Dios como al pueblo.<br \/>\nEn Jer 31,31-34 se promete una alianza nueva. Dios, por su libre iniciativa, establecer\u00e1 un nuevo orden de relaciones con Israel: \u2020\u0153Pondr\u00e9 mi ley (t\u00f3rah) en su interior, la escribir\u00e9 en su coraz\u00f3n, y ser\u00e9 su Dios y ellos ser\u00e1n mi pueblo\u2020\u009d (y. 33). La t\u00f3rah sina\u00ed\u00adtica no ser\u00e1 ya una revelaci\u00f3n inaferrable para el hombre, distante (Dt 30,11-14); la t\u00f3rah est\u00e1 cerca del hombre, en su coraz\u00f3n y en sus labios. La inscripci\u00f3n de la t\u00f3rah en el coraz\u00f3n del hombre produce una \u2020\u0153identificaci\u00f3n\u2020\u009d del pensamiento humano y de la voluntad divina. \u2020\u0153Escribir en el coraz\u00f3n\u2020\u009d corresponde a lo que Dt 30,6 llama la \u2020\u0153circuncisi\u00f3n\u2020\u009d del coraz\u00f3n. La interiorizaci\u00f3n de la t\u00f3rah por obra de Dios garantiza la uni\u00f3n de voluntades entre Israel y Dios. Por eso la alianza ser\u00e1 \u2020\u0153nueva\u2020\u009d, en el sentido de que ser\u00e1 la alianza de un \u2020\u0153hombre nuevo\u2020\u009d. Pero Jer 31,31-34 dice m\u00e1s que una simple restauraci\u00f3n de la alianza sina\u00ed\u00adtica, ya que la antigua alianza queda superada y sustituida sobre la base de la t\u00f3rah sina\u00ed\u00adtica, que ahora ser\u00e1 asimilada y practicada. No se trata de una ley nueva, sino de una situaci\u00f3n antropol\u00f3gica nueva. La interioridad de la t\u00f3rah, que hace \u2020\u0153nueva\u2020\u009d la alianza, es la posibilidad de un contacto directo e inmediato del individuo con su Dios y con su t\u00f3rah.<br \/>\nLa nueva alianza es obra de Dios, es una promesa incondicionada de Dios, expresi\u00f3n de su \u2020\u0153amor irrevocable\u2020\u009d (Jr31,3). Es la absoluta bondad y fidelidad de Yhwh, que llevar\u00e1 a cabo la nueva alianza, es decir, dar\u00e1 a conocer a Dios mismo y dar\u00e1 la capacidad de obedecer a su voluntad.<br \/>\n89<br \/>\n7. La alianza de Dios con el mundo.<br \/>\nCuando hablamos de la alianza con Abrah\u00e1n [\/supra, II, 1], anticipamos ya la concepci\u00f3n caracter\u00ed\u00adstica de la tradici\u00f3n P. Aqu\u00ed\u00ad tomamos en consideraci\u00f3n el texto de Gen 9,8-17 (P). Lo hemos dejado para el final, ya que nos parece un pasaje no s\u00f3lo cronol\u00f3gicamente tard\u00ed\u00ado, sino tambi\u00e9n porque puede representar una especie de cima de la teolog\u00ed\u00ada del AT.<br \/>\nSolamente Dios es sujeto de acciones en esta per\u00ed\u00adcopa: s\u00f3lo \u00e9l habla, establece la berit(vv. 9.11.17), da la berit (y. 12), pone el arco sobre las nubes (y. 13a), recuerda la berit (vv. 15.16), ve el arco iris (y. 16). No\u00e9 y la tierra son totalmente pasivos: no hacen ning\u00fan gesto ni pronuncian palabra alguna. El centro de la per\u00ed\u00adcopa es el vers\u00ed\u00adculo 13b: \u2020\u0153El ser\u00e1 la se\u00f1al de la alianza (berit) entre m\u00ed\u00ad y la tierra\u2020\u009d. Dios interviene en favor del mundo, anunciando que el diluvio ya no volver\u00e1 a repetirse. Pues bien, el diluvio es la anticreaci\u00f3n, ya que devuelve al mundo al caos acuoso primordial (Gn 1,2). Por consiguiente, la beri est\u00e1 dirigida a garantizar la estabilidad y la vida del mundo. La beri designa aqu\u00ed\u00ad la lib\u00e9rrima iniciativa divina, el libre compromiso-promesa de Dios creador, que salva al mundo y a la humanidad del caos del diluvio.<br \/>\n 90 2<br \/>\nLa vida del mundo creado y de la humanidad no puede realizarse positivamente m\u00e1s que bajo el signo de la libre berit divina. Cada vez que la violencia tiende a devolver el mundo al caos (Gn 6,11; Gn 6,13), Dios interviene con su compromiso-promesa para garantizar el orden c\u00f3smico, para salvar el mundo de la destrucci\u00f3n. Por tanto, puede decirse que en virtud de esta berit el mundo est\u00e1 bajo el signo visible (arco iris) de una promesa de salvaci\u00f3n. El arco iris es un signo (\u2020\u02dc\u00ed\u201ct). El t\u00e9rmino signo indica frecuentemente en los profetas el mismo mensaje prof\u00e9tico. Tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad es un signo prof\u00e9tico, la primera gran promesa de salvaci\u00f3n para la humanidad y para el mundo entero, el primer anuncio prof\u00e9tico dirigido a todos los hombres. De Dios no viene m\u00e1s que una voluntad de salvaci\u00f3n para el mundo; la amenaza de destrucci\u00f3n del mundo no viene, por tanto, de fuera, sino de dentro del mundo mismo.<br \/>\n90<br \/>\n8. La \u00e9poca posex\u00ed\u00adlica.<br \/>\nTras la dolorosa cat\u00e1strofe del destierro, el pueblo de Dios concentr\u00f3 sus energ\u00ed\u00adas en la reconstrucci\u00f3n del templo como centro de una \u2020\u0153sociedad religiosa\u2020\u2122 renovada. El car\u00e1cter central del culto indujo a poner en primer plano la funci\u00f3n del sacrificio como medio para establecer una relaci\u00f3n con Dios. Adem\u00e1s, la ley se convirti\u00f3, junto con el culto, en la fuente y la norma de la vida religiosa de los jud\u00ed\u00ados. El judaismo se fue caracterizando cada vez m\u00e1s como custodia, -estudio y observancia obediente de la ley.<br \/>\nDisminuye el uso del t\u00e9rmino berit en los libros posex\u00ed\u00adlicos, pero tambi\u00e9n pierde inter\u00e9s el tema de la alianza. En el contexto de una solemne liturgia de expiaci\u00f3n, Neh 9,8 hace menci\u00f3n de la berit (promesa) de Dios a Abrah\u00e1n, que el pueblo es invitado a recordar (cf ICr\u00f3n 16,15-1 7); en 2Ch 6,14 y Neh 1,5; 9,32, se invoca a Dios como aquel que mantiene la promesa, probablemente (se sobrentiende) la dirigida a Abrah\u00e1n. En 2Ch 13,5 se hace referencia a la alianza con David (cf tambi\u00e9n 27,7). .\u2020\u02dc Ben Sir\u00e1 usa el t\u00e9rmino diatheke o berit para indicar una promesa divina a No\u00e9 (Si 44,18), a Abrah\u00e1n (44,20), a los patriarcas (44,22), a David (44,25), a Aar\u00f3n (45,15) y a Fi-ne\u00e9s (45,24).<br \/>\nDurante el per\u00ed\u00adodo posex\u00ed\u00adlico permanece viva la convicci\u00f3n de que la promesa a los patriarcas es irrevocable, pero por otra parte se tiende a una identificaci\u00f3n de la alianza con la ley. La ley encarna concretamente la promesa y la gracia divina; la circuncisi\u00f3n, signo de la alianza divina con Abrah\u00e1n y distintivo del piadoso jud\u00ed\u00ado, se convierte en el presupuesto para el compromiso de la observancia de la t\u00f3rah (Ga 5,3).<br \/>\n91<br \/>\n9. Conclusi\u00f3n.<br \/>\nLa variedad de los tiempos y de las experiencias religiosas en el AT condujo a Israel a elaborar concepciones diferentes y variadas de la alianza. Semejante multiplicidad de alianzas tiene, de todas formas, un denominador com\u00fan: la absoluta, libre y gratuita iniciativa de Dios de salvar al hombre, estableciendo con \u00e9l un v\u00ed\u00adnculo que implique la adhesi\u00f3n libre del hombre. Con su voluntad de alianza con su pueblo y con el mundo entero Dios manifiesta y quiere realizar su plan de salvaci\u00f3n.<br \/>\nAs\u00ed\u00ad pues, la alianza es una categor\u00ed\u00ada teol\u00f3gica vinculada a la historia de Israel. No hay una idea unitaria de la alianza, ya que la alianza no es un principio abstracto, sino m\u00e1s bien un instrumento hermen\u00e9utico, un esquema interpretativo de las relaciones vividas entre Dios y su pueblo dentro de la historia. La alianza significa propiamente no una idea, sino una estructura de relaciones que tiene una \u2020\u0153historia. Es una estructura intersubjetiva, que se modula y se conjuga seg\u00fan la variedad de situaciones y de sujetos humanos que se comprometen. La alianza es gracia libre y exigente de Dios, que se da al hombre.<br \/>\n92<br \/>\nIII. NUEVO TESTAMENTO.<br \/>\nLa menci\u00f3n de la alianza en el NT no es frecuente. El t\u00e9rmino que corresponde al hebreo berit es diatheke (33 veces en el NT), en dependencia del uso de la versi\u00f3n de los LXX. \u00bfPor qu\u00e9 los LXX y el NT prefieren usar diatheke en vez de sunth\u00e9k\u00e9? Probablemente porque diatheke es un t\u00e9rmino que evoca menos un pacto pol\u00ed\u00adtico, entendido -como lo hace el NT- no en el sentido t\u00e9cnico de \u2020\u0153testamento, sino en el sentido de \u2020\u0153disposici\u00f3n\u2020\u2122. De suyo, \u2020\u0153disposici\u00f3n\u2020\u009d no prejuzga del car\u00e1cter unilateral o bilateral de la relaci\u00f3n, en la que est\u00e1 enjuego l\u00e1 libre adhesi\u00f3n o no adhesi\u00f3n del hombre. En casi la mitad de los casos en que aparece el t\u00e9rmino diatheke, se trata de citas del AT o de referencias a las alianzas del AT. Por tanto, no se trata de una \u2020\u0153categor\u00ed\u00ada\u2020\u009d teol\u00f3gica privilegiada por el NT.<br \/>\n 93 3<br \/>\n93<br \/>\n1. Eucarist\u00ed\u00ada y alianza.<br \/>\nMientras que berit es una noci\u00f3n central en el AT, en el NT no se encuentra una nueva s\u00ed\u00adntesis teol\u00f3gica sobre la base.de la noci\u00f3n de alianza; tampoco los primeros cristianos utilizaron la categor\u00ed\u00ada \u2020\u0153alianza\u2020\u009d para interpretar sistem\u00e1ticamente la vida de la Iglesia.<br \/>\nEs sobre todo en relaci\u00f3n con la eucarist\u00ed\u00ada como aparece el t\u00e9rmino diatheke (Mt 26,28; Mc 14,24; Lc 22,20; ICo 11,25). Al mismo tiempo se hace menci\u00f3n de la \u2020\u0153sangre\u2020\u009d, recordando evidentemente a Ex 24,8. El sacrificio de los animales queda sustituido por la entrega de la vida de Jes\u00fas, que establece un v\u00ed\u00adnculo nuevo y definitivo entre el hombre y Dios. El sacrificio real que Jes\u00fas hace de s\u00ed\u00ad mismo es un sacrificio de expiaci\u00f3n (Is 53,10) porr\u2020\u009dmuchos\u2020\u009d.<br \/>\nLos relatos eucar\u00ed\u00adsticos, por consiguiente, ponen juntas tanto la idea de la alianza como la idea de la expiaci\u00f3n vicaria. La muerte de Jes\u00fas (sangre derramada) se ve como la \u2020\u0153divina disposici\u00f3n\u2020\u009d (alianza) de una nueva salvaci\u00f3n (nueva alianza): \u2020\u0153Este c\u00e1liz es la nueva alianza sellada con mi sangre\u2020\u009d (1Co 11,25).<br \/>\nSin m\u00e9rito alguno y sin poder exigirla, Israel recibe la nueva alianza de manos de Dios, que ha hecho de la muerte de su Hijo Jes\u00fas la \u2020\u0153disposici\u00f3n\u2020\u009d de su amor fiel e irrevocable a Israel (\u2020\u0153por muchos\u2020\u009d)! Sin embargo, la f\u00f3rmula \u2020\u0153por muchos\u2020\u009d es una f\u00f3rmula abierta: todos los hombres pueden hacerse part\u00ed\u00adcipes de la salvaci\u00f3n que se ha realizado en Jes\u00fas por el pueblo de Dios, que es Israel (tambi\u00e9n en Hb 13,12 se ve la muerte de Jes\u00fas como muerte por Israel).<br \/>\nLa eucarist\u00ed\u00ada es la alianza nueva, en cuanto que es la entrega definitiva a irrevocable de Dios en Jesucristo por nosotros. Ella nos comunica, mediante el don del Esp\u00ed\u00adritu de Jes\u00fas, una autodonaci\u00f3n tal de Jes\u00fas que nos hace capaces de vivir y de morir, tal como \u00e9l vivi\u00f3 y muri\u00f3. Por consiguiente, en la eucarist\u00ed\u00ada se \u2020\u0153cumple\u2020\u009d de forma sublime toda la historia ve-terotestamentaria de las alianzas de Dios con su pueblo: de la eucarist\u00ed\u00ada nace un pueblo nuevo, la Iglesia.<br \/>\n94<br \/>\n2. Pablo y la alianza.<br \/>\nEl ap\u00f3stol Pablo, en pol\u00e9mica con los cristianos judaizantes, que consideraban necesaria la observancia de la ley mosaica, argumenta de este modo: \u2020\u0153Hermanos, voy a hablar a lo humano. Si un hombre hace un testamento (diatheke) en regla, nadie puede anularlo o modificarlo. Ahora bien, Dios hizo las promesas a Abrah\u00e1n y a su descendencia. No dice \u2020\u02dca tus descendientes\u2020\u2122, como si fueran muchos, sino \u2020\u02dca tu descendencia\u2020\u2122, refiri\u00e9ndose a Cristo. Lo que quiere decir es esto: Dios hizo un pacto con Abrah\u00e1n en toda regla; por tanto, una ley, que vino cuatrocientos a\u00f1os despu\u00e9s, no pudo anularlo ni dejar sin valor la promesa (diatheke) de Dios. Pues si la herencia depende del cumplimiento de la ley, ya no se debe a la promesa; pero la verdad es que Dios prometi\u00f3 a Abrah\u00e1n d\u00e1rsela gratuitamente\u2020\u009d (Ga 3, 15-18).<br \/>\nLa diatheke irrevocable, v\u00e1lida para siempre y cumplida en Cristo, es el don de gracia o promesa de Dios a Abrah\u00e1n. \u2020\u0153Las alianzas\u2020\u009d fueron un privilegio y un don de Dios a Israel (Rm 9,4), al que eran extra\u00f1os los paganos (Ef 2,12). Pero la alianza establecida por Jesucristo es \u2020\u0153nueva\u2020\u009d, superior; las dos esposas de Abrah\u00e1n son un s\u00ed\u00admbolo de las dos alianzas; pero una es libre y la otra esclava (Ga 4,21-31). Los cristianos son hijos de la esposa libre, liberados por Cristo para alcanzar la libertad (Ga 5,1). En efecto, Jesucristo trajo la realidad de la verdadera y definitiva alianza, porque haciendo al hombre libre lo hace verdaderamente hombre, es decir, hijo de Dios.<br \/>\nEl \u2020\u0153favor\u2020\u009d divino, o sea, su alianza, se nos da de forma plena y definitiva en Jesucristo. Y no es una alianza que presuponga la existencia del hombre, sino todo lo contrario: es ella la que constituye al hombre como \u2020\u0153destinado\u2020\u009d a hacerse hijo de Dios, libre (Ef 1,5). Es la \u2020\u0153nueva alianza\u2020\u009d, no la de la letra, sino la del Esp\u00ed\u00adritu (2Co 3,6).<br \/>\n95<br \/>\n3. Carta a los Hebreos.<br \/>\nEs el escrito del NT en el que aparece con mayor frecuencia la terminolog\u00ed\u00ada de la alianza. Jes\u00fas \u2020\u0153es el mediador de una nueva alianza, a fin de que, consiguiendo con su muerte el perd\u00f3n de los delitos cometidos en el tiempo de la primera alianza, aquellos que son llamados reciban la herencia eterna prometida\u2020\u009d (9,15). La alianza de Jes\u00fas es \u2020\u0153m\u00e1s excelente\u2020\u009d que la del AT, puesto que \u2020\u0153est\u00e1 fundada en promesas m\u00e1s ventajosas\u2020\u009d (8,6). \u2020\u0153Promesa\u2020\u009d, es decir, compromiso divino libre y gratuito, se ha convertido en sin\u00f3nimo de \u2020\u0153alianza\u2020\u009d. Efectivamente, las promesas, no ya la parte legislativa o las bendiciones-<br \/>\n 96 4<br \/>\nmaldiciones, se ven como constitutivas de la alianza. Hebreos considera una sola alianza anterior a Jesucristo, la del Sina\u00ed\u00ad: \u2020\u0153Por eso, ni siquiera la primera alianza fue inaugurada sin derramamiento de sangre. En efecto, Mois\u00e9s, despu\u00e9s de haber promulgado ante el pueblo todos los mandamientos seg\u00fan estaban escritos en la ley, tom\u00f3 la sangre de machos cabr\u00ed\u00ados y de becerros, con agua, lana escarlata y el hisopo, y roci\u00f3 con ella el libro mismo y a todo el pueblo, diciendo: Esta es la sangre de la alianza que Dios ha establecido para vosotros\u2020\u009d (9,18-20; cf tambi\u00e9n 8,9). Pues bien, Jesucristo ha tra\u00ed\u00addo una alianza nueva, de forma que ha quedado anticuada toda alianza anterior (8,13).<br \/>\n96<br \/>\nLa nueva alianza se instituye, no mediante el sacrificio de animales como la antigua (9,20; Ex 24,8), sino mediante la muerte de Jes\u00fas, que derram\u00f3 su sangre por nuestra salvaci\u00f3n (9,11-14). \u2020\u0153cDe cu\u00e1nto mayor castigo pens\u00e1is vosotros que ser\u00e1 digno quien haya pisoteado al Hijo de Dios y haya tratado como cosa profana la sangre de la alianza por la cual fue santificado, y haya ultrajado el Esp\u00ed\u00adritu de la gracia?\u2020\u009d (10,29). La muerte de Jes\u00fas no fue un sacrificio ritual, sino el don real de s\u00ed\u00ad mismo, que hace perfecto, en su conciencia, al oferente (9,9). Y la perfecci\u00f3n de Cristo es una perfecci\u00f3n que se comunica: \u2020\u0153Nosotros somos santificados, de una vez para siempre, por la ofrenda del cuerpo de Jesucristo\u2020\u009d (10,10). Esta ofrenda lleva a su plena realizaci\u00f3n el proyecto de Dios, el de restablecer una comuni\u00f3n de vida entre \u00e9l y nosotros (10,10; 2Co 5,18-19).<br \/>\nAs\u00ed\u00ad pues, el mismo Cristo es la nueva alianza, en cuanto que arrastra en su ofrenda sacrificial toda nuestra existencia y la transforma, d\u00e1ndonos su Esp\u00ed\u00adritu para una adhesi\u00f3n total a Dios y una entrega sincera de amor a los hermanos.<br \/>\n97<br \/>\nIV. ALIANZA Y CREACION.<br \/>\nNuestra breve rese\u00f1a sobre el sentido de la \u2020\u0153alianza\u2020\u009d tanto en el AT como en el NT nos parece que confirma la definici\u00f3n propuesta al comienzo, seg\u00fan la cual la alianza es una situaci\u00f3n de comuni\u00f3n con Dios. La iniciativa de establecer una comuni\u00f3n semejante es un acto lib\u00e9rrimo de amor de Dios al hombre, que culmina en la muerte-resurrecci\u00f3n de Jesucristo, hecha presente a cada uno de los hombres de todos los tiempos en la autoen-trega eucar\u00ed\u00adstica. La comuni\u00f3n que Dios intenta establecer con el hombre no afecta solamente al individuo como tal, sino que est\u00e1 ordenada in-tencionalmente a crear una nueva comunidad, la familia de los hijos de Dios. Esta nueva comunidad tiene como ley fundamental la t\u00f3rah o evangelio, en el que est\u00e1 depositado el testimonio inspirado de la voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios por el hombre. Dios da su ley-evangelio con vistas a la creaci\u00f3n de una comunidad que entre en comuni\u00f3n con \u00e9l y viva la comuni\u00f3n fraterna. Tanto en el AT (cf, p.ej., la alianza nueva de Jerem\u00ed\u00adas o el tema de \u2020\u0153circuncisi\u00f3n del coraz\u00f3n\u2020\u009d en Deuteronomio) como en el NT (cf como texto recapitulativo Jn 6,45, \u2020\u0153Est\u00e1 escrito en los profetas: Todos ser\u00e1n ense\u00f1ados por Dios\u2020\u2122. Todo el que escucha al Padre y acepta su ense\u00f1anza viene a m\u00ed\u00ad\u2020\u009d), la situaci\u00f3n de comuni\u00f3n-alianza con Dios implica un \u00ed\u00adntimo conocimiento o relaci\u00f3n experiencial-personal con Dios, producido por la misma acci\u00f3n divina. Esto significa que la ley- evangelio de la nueva comunidad en alianza con Dios es una sociedad de hombres renovados y transformados interiormente por Dios mismo. Esta renovaci\u00f3n antropol\u00f3gica, que introduce en la alianza con Dios y en la comunidad de la alianza, culmina y se cumple definitivamente por obra del Esp\u00ed\u00adritu de Cristo, que hace de los creyentes en Cristo verdaderos hijos de Dios.<br \/>\nEste es el plan divino que se nos ha revelado y que ha aparecido tambi\u00e9n en nuestro estudio sobre la noci\u00f3n de alianza. Junto con la noci\u00f3n de alianza habr\u00ed\u00ada sido oportuno estudiar tambi\u00e9n el tema de la creaci\u00f3n, o, mejor a\u00fan, estudiar la relaci\u00f3n entre creaci\u00f3n y alianza. Nos hemos limitado, sin embargo, a Gen 9,8-17 [1 supra, II, 7], en donde aparece el t\u00e9rmino berit. Pero esto podr\u00ed\u00ada inducir al grave error de pensar que la creaci\u00f3n y la alianza tengan simplemente que yuxtaponerse. Por eso es oportuno aludir por lo menos a esta problem\u00e1tica.<br \/>\nDios crea para hacer alianza, es decir, crea con la finalidad de hacer entrar a los hombres en comuni\u00f3n con \u00e9l como hijos de Dios. As\u00ed\u00ad pues, la alianza impregna toda la creaci\u00f3n como su fin, y no es solamente una modificaci\u00f3n accidental que \u2020\u0153se a\u00f1ada\u2020\u009d a una creaci\u00f3n en s\u00ed\u00ad consistente y dotada de sentido. Como se dice en el Ps 136, la actividad salv\u00ed\u00adfica de Dios, que brota de su \u2020\u0153misericordia\u2020\u009d, hace que exista lo creado y el hombre, a fin de concederle a este \u00faltimo sus dones e introducirlo en la comuni\u00f3n con Dios. Dios cre\u00f3 al hombre y a la mujer \u2020\u0153a imagen\u2020\u009d de Dios (Gn 1,27), es decir, como seres abiertos y capaces de encuentro y comuni\u00f3n con Dios. La alianza de Dios con el hombre es posible solamente porque Dios cre\u00f3 al hombre como \u2020\u0153imagen\u2020\u009d suya, es decir, con la finalidad de hacer alianza con \u00e9l. Como se vio m\u00e1s arriba, seg\u00fan Gen 9,8-17 la \u2020\u0153alianza\u2020\u009d de Dios revela el sentido de la creaci\u00f3n: Dios salva al mundo del diluvio, s\u00ed\u00admbolo del caos primordial o anticreaci\u00f3n, es decir, \u2020\u0153crea\u2020\u009d el mundo (Gn 9,1-7 y la \u2020\u0153repetici\u00f3n\u2020\u009d de las palabras creativas de Gn 1,28-29) para ofrecerle su alianza absolutamente gratuita.<br \/>\nEn la tradici\u00f3n sacerdotal, la creaci\u00f3n llega a su cumplimiento con la alianza, o sea, cuando el pueblo<br \/>\n 98 5<br \/>\nllega a la tierra prometida (Gn 1,28, \u2020\u0153Poblad la tierra y sometedla\u2020\u009d), y por medio de la tienda de la reuni\u00f3n Dios est\u00e1 presente en medio de su pueblo: \u2020\u0153Toda la comunidad israelita se reuni\u00f3 en Silo y establecieron all\u00ed\u00ad la tienda de la reuni\u00f3n. El pa\u00ed\u00ads estaba sometido\u2020\u009d (Jos 18,1). N. Lohfink lo comenta as\u00ed\u00ad: \u2020\u0153En Jos 18,1 el ejemplo del pueblo de Israel ilustra la consecuci\u00f3n de este fin connatural a la misma creaci\u00f3n, es decir, la realizaci\u00f3n de una fase de desarrollo completo del mundo. Hab\u00ed\u00ada crecido un pueblo y hab\u00ed\u00ada entrado en su tierra, de la que tom\u00f3 posesi\u00f3n. El que la creaci\u00f3n haya llegado aqu\u00ed\u00ad a su cumplimiento y el que Israel haya llegado a la salvaci\u00f3n es la misma cosa. La salvaci\u00f3n, al menos en lo que se refiere a su primer elemento, la \u2020\u0153tierra\u2020\u009d, no es algo que se yuxtaponga a la creaci\u00f3n; es el cumplimiento de la creaci\u00f3n misma. Cuando la realidad humana sea tal como la quiso el Dios creador, entonces estar\u00e1 presente la salvaci\u00f3n&#8230; Una preocupaci\u00f3n por la salvaci\u00f3n que no se identifique con la preocupaci\u00f3n responsable por el cumplimiento de la creaci\u00f3n divina es, en este estado de nuestras investigaciones, extra\u00f1a a la teolog\u00ed\u00ada sacerdotal\u2020\u009d.<br \/>\nLa posesi\u00f3n de la tierra es tambi\u00e9n la realizaci\u00f3n de la promesa (ber\u00ed\u00adt) a Abrah\u00e1n. Por tanto, la creaci\u00f3n encuentra su cumplimiento en la actuaci\u00f3n de la alianza-promesa. Por consiguiente, no hay creaci\u00f3n que no tienda y no se oriente a la alianza, ni hay alianza (o salvaci\u00f3n) fuera y sin relaci\u00f3n con la creaci\u00f3n.<br \/>\nDel NT nos limitamos a mencionar a Col 1,15-17: \u2020\u0153Cristo es imagen de Dios invisible, primog\u00e9nito de toda la creaci\u00f3n, porque por \u00e9l mismo fueron creadas todas las cosas, las de los cielos y las de la tierra, lo invisible y lo visible, tanto los tronos como las dominaciones, los principados como las potestades; absolutamente todo fue creado por \u00e9l y para \u00e9l; y \u00e9l mismo existe antes que todas las cosas, y todas subsisten en \u00e9l\u2020\u009d.<br \/>\nPuesto que Jes\u00fas es la imagen de Dios, el hombre creado \u2020\u0153a imagen de Dios\u2020\u009d (Gn 1) es el hombre creado conforme a Jesucristo, que es tambi\u00e9n la nueva alianza. Todo existe por medio de \u00e9l, en \u00e9l y con vistas a \u00e9l. Por tanto, la alianza, \u00faltimamente Jesucristo, es el plan misterioso y salv\u00ed\u00adfico de Dios, dentro del cual hay que colocar la acci\u00f3n creadora divina. No es posible pensar correctamente en la actividad creadora de Dios fuera de su voluntad de alianza con el hombre.<br \/>\nEl himno de Ep 1,4-6 sintetiza de esta manera la relaci\u00f3n alianza-creaci\u00f3n: \u2020\u0153El (Dios) nos ha elegido en Cristo antes de crear el mundo, para que fu\u00e9semos santos e irreprochables a sus ojos. Por puro amor nos ha predestinado a ser sus hijos adoptivos, por medio de Jesucristo y conforme al benepl\u00e1cito de su voluntad, para hacer resplandecer la gracia maravillosa que nos ha concedido por medio de su querido Hijo\u2020\u009d. El designio secreto de Dios que se nos ha manifestado en Cristo coincide in-tencionalmente con la predestinaci\u00f3n a ser sus hijos en Cristo. Incluso antes de la creaci\u00f3n, Dios nos predestin\u00f3 a ser hijos en Cristo; nos ha creado para llevar a cabo su proyecto salv\u00ed\u00adfico. La alianza en Cristo y por medio de Cristo es la \u2020\u0153raz\u00f3n\u2020\u009d y el fin por el que nos ha creado.<br \/>\n98<br \/>\nBIBL.: AA.W., Questions disput\u00e9es dAT. M\u00e9thodes et Th\u00e9ologie, Gembloux-Lovaina 1974; Barr J., Sorne Sernantic Notes on the Covenan, en Beitrage zuralttestarnenhlichen Th\u00e9ologie, Festschr. f\u00fcr W. Zirnrnerli, Gotinga 1977, 23-38; Beauchamp P., Propositions sur Valliance de VATcornrne siructure c\u00e9ntrale, en \u2020\u0153RSR\u2020\u009d 58 (1976) 161-194; Bonora ?., La pro-rnessa-irnpegno di Dio con u rnondo (Gn 9,8-17), en \u2020\u0153Teolog\u00ed\u00ada\u2020\u009d 7 (1982) 37-45; Buis P., La notion dalliance dans VAT, Par\u00ed\u00ads 1976; Colombo G., Creaci\u00f3n, en Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada 1 (a cargo de G. Barbaglio-S. 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Bonora<br \/>\n99<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>1. Antes de la revelaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica<br \/>\nLa idea de una a. que ligara a la divinidad con el hombre es extra\u00f1a a los paganos del antiguo oriente. Pero ellos saben que hay relaciones entre el hombre y su dios. La divinidad no s\u00f3lo es testigo y garante de los pactos que ligan a los hombres, sino que ella misma interviene en la vida del hombre. Escucha las oraciones y las s\u00faplicas. Puede curar y otorgar largos a\u00f1os de vida. Tiene sus exigencias, no siempre claras, y se irrita contra el que las infringe y cae por ello en el infortunio. Tiene sus favoritos y sus elegidos, con frecuencia predestinados desde hace mucho tiempo, y les concede poder y descendencia. Los adopta, pues los hombres, como los dioses, pueden ser sus hijos. Los hace vivir, los gu\u00ed\u00ada revel\u00e1ndose en sue\u00f1os o de otra manera y los salva del peligro y de la enfermedad. El paganismo religioso de Babilonia, de Egipto y de Siria culmina en esta filiaci\u00f3n mal definida, en la que el dios pariente, hermano, padre o madre, penetra la vida humana, aunque sin elevarla verdaderamente hasta \u00e9l, pues &#8211; nos dice la epopeya de Gilgamesh -, \u00abcuando los dioses crearon la humanidad, le dieron la muerte en patrimonio, conservando en sus manos la inmortalidad\u00bb. Para el paganismo, la uni\u00f3n entre Dios y el hombre no pasa de cierta participaci\u00f3n com\u00fan en el dominio de la tierra y en las fuerzas naturales divinizadas.<\/p>\n<p>2. Los patriarcas<br \/>\nMientras los dioses de los reyes y creyentes paganos desaparecer\u00e1n de la historia unos tras otros, el Dios de Abraham seguir\u00e1 siendo un Dios vivo; m\u00e1s a\u00fan, siendo Dios personal, vendr\u00e1 a ser el Dios de un dan, de una naci\u00f3n, de una Iglesia. Pero en los comienzos, la manera como los patriarcas honran a su Dios difiere poco de la manera como sus contempor\u00e1neos honran a los suyos. Reciben de \u00e9l promesas repetidas (G\u00e9n 12, 1; 13 15; 15, 1&#8230; ), con ocasi\u00f3n de las cuales les da Dios sus directrices (G\u00e9n 26, 2; 46, 3&#8230;). El verdadero Dios se liga estrechamente con Abraham (G\u00e9n 15, 18), del mismo modo que se admit\u00ed\u00ada entonces que el ilu (dios) Gilgamesh se hab\u00ed\u00ada hecho el asociado (tappu) del hombre Enkidu, recibiendo de \u00e9ste ofrendas de asociaci\u00f3n como el dios Apsukka las recibe de un cierto Takhulu (Ugarit, s. xiir a.C.). Pero los tratados de \u00abalianza\u00bb concluidos por Abraham (G\u00e9n 21) e Isaac (26, 28) hasta David (2 Sam 5, 3) son m\u00e1s bien tratados entre hombres, con la divinidad por testigo; son tratados de vasallaje, de los cuales tenemos numerosos ejemplos fuera de la Biblia.<\/p>\n<p>3. Mois\u00e9s y la alianza<br \/>\nLa a. que Dios pacta con su pueblo por medio de Mois\u00e9s va m\u00e1s lejos que su asociaci\u00f3n con los patriarcas, aun cuando el redactor b\u00ed\u00adblico habla tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad de bers\u00bbt como hablaba en G\u00e9n 15, 18 en el caso de Abraham. Esta a. se nos ha conservado en dos tradiciones fusionadas; la una el pacto de la a. en el Sina\u00ed\u00ad (Ex 19, 1.2.18; 34, 2), y la otra la del Horeb (Ex 17, 6; 33, 6; cf. Ex 3, 12). De ah\u00ed\u00ad resulta un relato completo. Sin entrar en detalles, notemos que la a. del Sina\u00ed\u00ad se presenta sobre todo como una comida sagrada en presencia de Dios (Ex 24, 12. 9s) y que ella es sancionada mediante un decreto del Se\u00f1or (10-28), por el cual Dios, a la manera de los reyes de la \u00e9poca, reglamenta el culto, los sacrificios y las fiestas anuales en que el pueblo viene a su presencia, \u00aba la casa de Yahveh> (v. 26). En el otro relato la a. se presenta m\u00e1s como un contrato sobre la base del dec\u00e1logo (Ex 20, 1-17); Mois\u00e9s repite al pueblo las palabras del Se\u00f1or, y el pueblo se compromete solemnemente a observarlas despu\u00e9s de haber realizado un rito en el que, delante de las doce estelas que representan a las doce tribus, se derrama la sangre de las v\u00ed\u00adctimas sobre el altar y a la vez se roc\u00ed\u00ada con ella al pueblo. Parece ser que este rito se renov\u00f3 en el santuario de Gilgal, en el que hab\u00ed\u00ada erigidas doce estelas (Jos 4, 20). En todo caso, en las dos tradiciones es Mois\u00e9s quien pone por escrito la orden de Dios como condici\u00f3n de la bendici\u00f3n dada a su pueblo. La a. de Israel no es una mera a. en la sangre, como era usual entre parientes, sino una a. que impone obligaciones, que obliga al pueblo a respetar ciertas exigencias de orden religioso y moral.<\/p>\n<p>4. De Josu\u00e9 a David<br \/>\nJosu\u00e9 es el heredero de Mois\u00e9s, y este efraimita es quien pone a Israel en posesi\u00f3n de las monta\u00f1as cisjordanas. Su acci\u00f3n culmina en Siquem, en el templo del \u00abDios de la ber\u00ed\u00adt\u00bb (Jue 9, 4). Se concluye una a. solemne, en la que los suyos se comprometen, lo mismo que otras poblaciones para las cuales la fidelidad ser\u00e1 m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil, a obedecer al Se\u00f1or al que deb\u00ed\u00adan servir. Se erige una gran piedra como testigo (Jos 24, 26) cerca del roble del santuario (cf. Jue 9, 6), la misma, a lo que parece, sobre la que Josu\u00e9 escribe el texto llamado Maldiciones de Siquem (en Jos 8, 32 se habla de \u00abpiedras\u00bb en plural) seg\u00fan la prescripci\u00f3n de Mois\u00e9s en Dt 27, 4ss. En adelante se a\u00f1aden ciertas maldiciones a las promesas patriarcales, a las palabras del Horeb-Sina\u00ed\u00ad, y a las bendiciones de las doce tribus (Dt 23, se ha de relacionar con Gilgal). En Siquem se re\u00fane lo que se ha llamado la anfiction\u00ed\u00ada de las tribus de Israel, donde renuevan anualmente su a. y cada tribu se encarga por un mes del cuidado del santuario central. Esta vida de la \u00e9poca de los jueces est\u00e1 jalonada por las infidelidades, el castigo, el recurso al Se\u00f1or y el reagrupamiento en torno al Dios guerrero que domina sobre el arca de la alianza y que libera a su pueblo. E1 peligro se acentu\u00f3 en la \u00e9poca de Samuel cuando se realiz\u00f3, no sin oposici\u00f3n, el paso de la anfictiton\u00ed\u00ada a la monarqu\u00ed\u00ada, del juez al rey ungido. La amenaza ven\u00ed\u00ada de los filisteos. El monarca en el antiguo oriente ten\u00ed\u00ada la funci\u00f3n de salvar y de hacer prosperar al pueblo en nombre del Dios nacional. Sa\u00fal y luego David fueron escogidos como n\u00e1gid, pastores del pueblo de Dios; pero la instituci\u00f3n real s\u00f3lo directamente depend\u00ed\u00ada de la a. Sobre todo en textos m\u00e1s tard\u00ed\u00ados se hablar\u00e1 de la a. pactada por Dios con David (Sal 89, 4).<\/p>\n<p>5. La alianza bajo la monarqu\u00ed\u00ada<br \/>\nSin embargo, para la teolog\u00ed\u00ada de la a. tiene importancia capital el establecimiento de la monarqu\u00ed\u00ada. David, en efecto, instala en su palacio el arca de la a., que ocupar\u00e1 el lugar m\u00e1s sagrado en el templo nacional que construir\u00e1 su hijo. En un vers\u00ed\u00adculo dif\u00ed\u00adcil (2&#8242; Sam 23, 5) se dice ya a prop\u00f3sito de la \u00abcasa de David\u00bb que Dios \u00abha establecido para m\u00ed\u00ad (David) una a. eterna\u00bb. La monarqu\u00ed\u00ada introduce en la noci\u00f3n de la a. un elemento de perennidad, o mejor de estabilidad, manifestada por la permanencia del santuario nacional din\u00e1stico que atrae hacia \u00e9l las peregrinaciones festivas nacionales. El conjunto de Israel podr\u00e1, s\u00ed\u00ad, abandonar la dinast\u00ed\u00ada a la muerte de Salom\u00f3n; pero el arca de la a., asociada a las tablas de la Ley, da a los fieles una posibilidad permanente de hallar al verdadero Dios; Isa\u00ed\u00adas lo recordar\u00e1 (8, 14-18). El arca de la a. est\u00e1 confiada a un sacerdocio (2 Sam 8, 17), reducido bajo Salom\u00f3n a Sadoc y a sus hijos (1 Re 2, 35). Quiz\u00e1 es a este sacerdocio al que se debe la conservaci\u00f3n de las tradiciones nacionales en la s\u00ed\u00adntesis que la cr\u00ed\u00adtica llama el documento J del &#8211;> Pentateuco. Como en 1 Sam 7, aqu\u00ed\u00ad se trata m\u00e1s de promesas y de bendiciones que de a., pero las exigencias de Dios est\u00e1n indicadas en la ley sobre la Pascua (Ex 13) y en el c\u00f3digo de Ex 34, 17-27.<\/p>\n<p>6. Los profetas<br \/>\nCorrespondi\u00f3 a los profetas, al ocaso de la monarqu\u00ed\u00ada, desarrollar todas las virtualidades latentes en la a. mosaica. Pero estaba comenzando una crisis que conducir\u00ed\u00ada a la revelaci\u00f3n de una \u00abnueva alianza\u00bb despu\u00e9s de la ruptura de la antigua. La una no negar\u00e1 la otra, puesto que Dios es el autor de las dos; sin embargo, de ah\u00ed\u00ad se seguir\u00e1 una profunda mutaci\u00f3n en la estructura del Israel de Dios.<\/p>\n<p>La crisis estall\u00f3 primeramente en el reino del norte, m\u00e1s agitado por las corrientes internacionales de la \u00e9poca. La continuidad din\u00e1stica se ha roto constantemente y, desde el s. ix, cuando las guerras arameas, con El\u00ed\u00adas y Eliseo aparecen los profetas como los gu\u00ed\u00adas religiosos del pueblo en lugar de una monarqu\u00ed\u00ada languideciente. Ellos se apoyaron en las tradiciones del pasado. El\u00ed\u00adas hizo la peregrinaci\u00f3n del Horeb, y probablemente se elabor\u00f3 entonces con esp\u00ed\u00adritu prof\u00e9tico una nueva s\u00ed\u00adntesis de las tradiciones nacionales: es el documento E de la cr\u00ed\u00adtica. M\u00e1s all\u00e1 de la monarqu\u00ed\u00ada y de la conquista, se busc\u00f3 apoyo en la tradici\u00f3n mosaica, cuyo depositario era el clero lev\u00ed\u00adtico, especialmente el clero de Dan, que descend\u00ed\u00ada de Mois\u00e9s, y quiz\u00e1 tambi\u00e9n el de Betel. Pero este \u00faltimo, que a trav\u00e9s de Pinej\u00e1s proced\u00ed\u00ada de Aar\u00f3n (Jue 20, 26-28), estaba m\u00e1s contaminado.<\/p>\n<p>La a. es un contrato desigual, concebido a la manera de los tratados de vasallaje, en los que el pueblo se compromete bajo juramento a cumplir las estipulaciones de Yahveh, su Dios. Este compromiso solemne fue precedido de una historia, en la que Dios, soberano protector, \u00abescudo de Abraham\u00bb (G\u00e9n 15, 1), protegi\u00f3 a los patriarcas y a sus descendientes contra todos los poderes con los que los israelitas se ve\u00ed\u00adan tentados a entrar en alianza. Pero el Yahveh del Horeb es el \u00fanico Dios que da al pueblo sus bienes (Os 2), y no los Baales, con los que se \u00abprostituir\u00ed\u00ada\u00bb Israel, como una esposa infiel a su marido. Israel es infiel desde los or\u00ed\u00adgenes (Os 11), pero la a. lleva consigo la penitencia y el arrepentimiento (Ex 33, 5-6), como la familia de Jacob se hab\u00ed\u00ada purificado antes de ir a Betel \u00abalejando los dioses extranjeros\u00bb (G\u00e9n 35, 2-5). Las viejas maldiciones de Siquem se transforman en un castigo. liste le cuesta a Yahveh: de ah\u00ed\u00ad los gritos desgarradores de Oseas y de Isa\u00ed\u00adas (cap. 1). El ruge desde Si\u00f3n, dice Am\u00f3s (1, 2), irritado por las injusticias y las transgresiones. El Dios de Miqueas, verdadero Dios de Israel, interpela a los pr\u00ed\u00adncipes de la casa de Jacob, que deber\u00ed\u00adan conocer el derecho y se revelan enemigos del bien y amigos del mal (3, 1).<\/p>\n<p>Hasta tal punto es Yahveh jefe de Israel que, seg\u00fan Ezequiel, \u00e9l lleg\u00f3 incluso a darle decretos que no eran buenos y costumbres que no fomentaban la vida (20, 25), permitiendo que se matara a los primog\u00e9nitos y que penetraran las crueles costumbres extranjeras. En vez de dejar que el pueblo vaya a la ruina por sus faltas, Dios, en su fidelidad a la alianza, toma a su cuenta la desgracia y la convierte en un castigo para conducir al pueblo al arrepentimiento y a la penitencia.<\/p>\n<p>El mal es, sin embargo, tan profundo, y Jerusal\u00e9n es una ciudad tan \u00abherrumbrosa\u00bb, que ya no se le puede quitar la herrumbre (Ez 24, 6); y los profetas hablan francamente de una ruptura de la a. Ya seg\u00fan Am\u00f3s (9, 1), Yahveh est\u00e1 sobre el altar y destruye el santuario. En lugar de esta imagen cultual, Oseas habla del divorcio entre Yahveh e Israel. Los israelitas pueden acusar a su madre \u00abporque ya no es mi mujer ni yo eoy su marido\u00bb, dice Yahveh (2, 4). Miqueas ve la monta\u00ed\u00ad\u00ed\u00ada del templo transformada en un bre\u00ed\u00ad\u00ed\u00adal (3, 12). El m\u00e1s expl\u00ed\u00adcito es jerem\u00ed\u00adas. Tomando de Oseas la imagen del divorcio, recuerda que en virtud de la ley registrada en Dt 24, 1-4, no debiera ser posible un nuevo matrimonio (3, 1): la naci\u00f3n ha cambiado de dioses (2, 11). \u00abLa casa de Israel y la casa de Jud\u00e1 han roto la a. que yo hab\u00ed\u00ada hecho con sus padres\u00bb (11, 10). Jerem\u00ed\u00adas, al comienzo de su ministerio, cree que todav\u00ed\u00ada es posible el retorno y la penitencia (3, 6-18; 18, 8), pero \u00e9sta le parece cada vez m\u00e1s imposible (13, 33 ). Dios le retira el derecho de interceder (14, 11). Ser\u00e1 necesaria una nueva alianza (31, 31-34). Ezequiel adopta la misma actitud (16, 59-63). La a. se ha roto (59), pero Dios se acordar\u00e1 (z\u00e1kar, muy importante para la teolog\u00ed\u00ada del \u00abmemorial\u00bb de la a.) y suscitar\u00e1 (heq\u00ed\u00adm) una a. eterna (60), en la que tendr\u00e1n participaci\u00f3n Sodoma y Samar\u00ed\u00ada, \u00abmas no ya por el pacto hecho contigo\u00bb (61).<\/p>\n<p>Finalmente, para el D\u00e9utero-Isa\u00ed\u00adas, como para Jerem\u00ed\u00adas (Jer 30, 17 ), Israel es una esposa abandonada (Is 54, 1.6), pero Dios la rescata; su amor es inquebrantable y tiene ya para su esposa una \u00abalianza de paz\u00bb (shalom, plenitud) igualmente inquebrantable (54, 10); esta a. eterna est\u00e1 fundada en \u00ablos beneficios perpetuos hechos a David\u00bb (55, 3), en los que participar\u00e1n las naciones (\u00c2\u00a1bid., 4), con la sola condici\u00f3n de que el hombre se vuelva hacia Yahveh, Dios de Israel (\u00c2\u00a1bid., 7), dejando sus malos caminos.<\/p>\n<p>7. Hacia la nueva alianza<br \/>\nAs\u00ed\u00ad los profetas orientaron la teolog\u00ed\u00ada de la alianza hacia nuevos horizontes y sobre una nueva base. Ella, m\u00e1s que un pacto, es un don gratuito de Dios; y est\u00e1 fundada, no tanto en el compromiso, cuanto en la promesa. Aunque sigan en pie las exigencias de justicia del dec\u00e1logo de Mois\u00e9s, la alianza estar\u00e1 fundada ahora en la gracia hecha a David. Para Ezequiel el buen pastor no ser\u00e1 un rey cualquiera, sino un nuevo David suscitado \u00abpor Dios\u00bb para \u00abpactar la a. de paz\u00bb (Ez 34, 23-25).<\/p>\n<p>El Deuteronomio, tan pr\u00f3ximo a jerem\u00ed\u00adas, se apropia ya estas nuevas concepciones. Cierto que en este libro la alianza es todav\u00ed\u00ada un pacto del tipo de aquellos tratados que llevan consigo estipulaciones, compromiso, bendiciones y maldiciones. Pero es ante todo un acto gratuito de Dios (7, 7ss), fundado en las promesas hechas a los patriarcas. Su ejecuci\u00f3n supone ante todo el amor (6, 4ss), la memoria de los actos de Yahveh (6, 12) y la fidelidad. El rey es un hermano que se inspira constantemente en la Ley (17, 14-20), y Mois\u00e9s es m\u00e1s un profeta que un legislador (18, 15). Como para jerem\u00ed\u00adas y para Ezequiel, la fidelidad es esencialmente una cuesti\u00f3n personal de cada uno delante de su Dios (24, 16), m\u00e1s que una a. nacional colectiva; as\u00ed\u00ad lo que se pide es m\u00e1s la circuncisi\u00f3n del coraz\u00f3n que la circuncisi\u00f3n de la carne (10, 16). Pero el fin de esta a. es una vida con Dios entre hermanos, a la que tienen acceso hasta los extranjeros, e incluso los mismos egipcios (23, 9).<\/p>\n<p>Los textos llamados sacerdotales del Pentateuco profundizan y ampl\u00ed\u00adan poderosamente esta noci\u00f3n de a. bajo el influjo de Ezequiel. Los textos no hablan ya de \u00abestablecer\u00bb a. o, mejor dicho, alianzas (G\u00e9n 6, 18; 9, 11; 17, 7.19; Ex 6, 4), sino de su \u00aberecci\u00f3n\u00bb o su \u00abdonaci\u00f3n\u00bb. Pablo recordar\u00e1 en efecto que el AT conoce \u00abalianzas\u00bb (Rom 9, 4 ). Cada una comprend\u00ed\u00ada un don, una petici\u00f3n, un signo. La a. de No\u00e9 la erigi\u00f3 Dios para toda la humanidad. Dios sigui\u00f3 conservando la vida a pesar de las cat\u00e1strofes c\u00f3smicas, aunque s\u00f3lo para los que no derramaban la sangre; y el signo era de \u00ed\u00adndole c\u00f3smica: el arco iris en tiempo de tormenta. La segunda a. fue la de Abraham; era una a. eterna, por la que Dios daba fecundidad. Exig\u00ed\u00ada un comportamiento fiel (timin) ante Dios, y su signo era la circuncisi\u00f3n en la carne (17, lss). La tercera a. fue la de Mois\u00e9s en el Sina\u00ed\u00ad (19, 5; aunque discutido, cf. Lev 26, 45) en recuerdo de la a. de los patriarcas (Ex 6, 4ss). Esta hizo de Israel un reino de sacerdotes y una naci\u00f3n santa por la elecci\u00f3n de Aar\u00f3n y la instituci\u00f3n del sacerdocio y del santuario. Por el pacto con No\u00e9 la a. se extend\u00ed\u00ada a todos los pueblos. La a. de Aar\u00f3n, a. de sal (N\u00fam 18, 19) y por tanto incorruptible, era superior en santidad y consagraci\u00f3n. Como don y acto unilateral de Dios, aun pidiendo a cada uno una disposici\u00f3n personal para vivir en ella, la a. mereci\u00f3 traducirse por diatheke en la versi\u00f3n alejandrina. Esta diatheke divina -transmisi\u00f3n de bienes a favor de un heredero, o bien dep\u00f3sito de un escrito en un lugar santo-, es en el libro de Daniel la a. santa que muchos van a abandonar en la persecuci\u00f3n (Dan 11, cf. 9, 4).<\/p>\n<p>En el Eclesi\u00e1stico (ben-Sir\u00e1) la palabra traduce tanto berit como h\u00f3q (ley, decreto), y designa todo lo que concierne a la voluntad de Dios sobre el hombre, en particular la fecha de su muerte (14, 12.17; 16, 22 ), sin dejar por eso de significar la a. eterna, la ley de vida (17, 11.12), los mandamientos dados por Dios (41, 19; 44, 20; 45, 5); y Aar\u00f3n es beneficiario de la a. eterna (45, 15) de paz (\u00c2\u00a1bid., 17), mientras que David recibe de Dios una a. regia, h\u00f3q mamleket (47, 11). Tambi\u00e9n ben-Sir\u00e1 habla de alianzas, en plural, pero s\u00f3lo hay un \u00ablibro de la alianza\u00bb, la Ley promulgada por Mois\u00e9s (24, 23). Se la identifica con la sabidur\u00ed\u00ada que particip\u00f3 en la acci\u00f3n creadora del Alt\u00ed\u00adsimo y se enraiz\u00f3 en el pueblo en que reside la gloria divina (\u00c2\u00a1bid., 11), sabidur\u00ed\u00ada lit\u00fargica que oficia en el tabern\u00e1culo santo (\u00c2\u00a1bid., 10). Ella es fuente de alimento y vida (\u00c2\u00a1bid., 19), y restaura el para\u00ed\u00adso primitivo (\u00c2\u00a1bid., 24-30), alimentado por el r\u00ed\u00ado vivificador de Ezequiel (47), el cual a su vez brota tambi\u00e9n del templo.<\/p>\n<p>8. La a. del NT<br \/>\nEl NT habla relativamente poco de diath\u00e9ke: 33 casos, de los cuales 17 en la ep\u00ed\u00adstola a los Hebreos, mientras que el t\u00e9rmino se repite con frecuencia en los escritos de -> Qumr\u00e1n. Estos \u00faltimos hablan de la \u00abalianza nueva\u00bb no s\u00f3lo en el escrito de Damasco, sino, casi con seguridad, tambi\u00e9n en el comentario (peser) de Habacuc. La regla de la Congregaci\u00f3n de los \u00abhombres de la alianza\u00bb (I QSa) contiene un reglamento de las comidas, en las que no se pod\u00ed\u00ada participar sino despu\u00e9s de dos a\u00f1os de prueba (1QSa 6, 20-21s), y de las que uno pod\u00ed\u00ada ser excluido por faltas.<\/p>\n<p>Mientras la palabra a. no aparece ni una sola vez en los escritos de Juan (salvo una cita del AT en el Apocalipsis), la ep\u00ed\u00adstola a los Hebreos, tan lit\u00fargica, es la que m\u00e1s habla de ella. Jes\u00fas de Nazaret es el mediador de la nueva a. (9, 15) y es el garante ( \u00e9YYuos) de una a. mejor que la primera, que la establecida con los padres. E1 Se\u00f1or jes\u00fas ha venido a ser \u00abpor la sangre de una a. eterna\u00bb el gran Pastor de las ovejas (13, 20). Por su muerte, que expi\u00f3 las transgresiones de la primera a., ha dado la prometida herencia eterna (9, 1516). La alusi\u00f3n a \u00abla muerte del testador\u00bb (v. 17) no deja lugar a equ\u00ed\u00advoco. Por su propia sangre, no por la de los machos cabr\u00ed\u00ados, entra con nuestra humanidad en el santuario eterno, no hecho por manos de hombre (9, lls), y purifica nuestra conciencia de las obras muertas para que tributemos culto al Dios vivo. Esta a. estaba prometida por Dios, y la Ep\u00ed\u00adstola cita concretamente a Jer 31, 31 (8, 8) al mismo tiempo que evoca la sangre de la a. del Sina\u00ed\u00ad (9, 20). Para santificar al pueblo con su propia sangre, jes\u00fas padeci\u00f3 \u00abfuera de la puerta\u00bb (13, 12). Los fieles deben salir fuera del campamento (v. 13) para ofrecer el sacrificio de alabanza (15), pues ellos poseen un altar ( 9uaL\u00bbaT~-p&#8212;) del que \u00abno tienen derecho a comer los servidores del tabern\u00e1culo\u00bb (v. 10).<\/p>\n<p>Las ep\u00ed\u00adstolas paulinas oponen igualmente entre s\u00ed\u00ad los dos testamentos o las dos a. (G\u00e1l 4, 24). La verdadera 8cocNxrj es aquella disposici\u00f3n firme que est\u00e1 fundamentada en la promesa divina (Ef 2, 12) y que la donaci\u00f3n de la ley no ha podido invalidar (G\u00e1l 3, 15.17). Mas, no obstante, se trata de una \u00abalianza nueva\u00bb, cuyos servidores son Pablo y los ap\u00f3stoles (2 Cor 3, 6). Cristo descubri\u00f3 el velo que ocultaba el rostro de Mois\u00e9s e imped\u00ed\u00ada que se comprendiera la \u00abalianza antigua\u00bb (\u00c2\u00a1bid., 5, 14), la cual era solamente una a. de circuncisi\u00f3n (Act 7, 8).<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de leer la carta a los Hebreos no nos sorprender\u00e1 que el gran acto de instauraci\u00f3n de la nueva a. fuera la Cena. \u00abEste c\u00e1liz es la nueva alianza en mi sangre, haced esto como memorial m\u00ed\u00ado\u00bb (1 Cor 11, 25). Esta traducci\u00f3n propuesta por J. Jerem\u00ed\u00adas es la que se halla m\u00e1s en la l\u00ed\u00adnea de los textos rituales del AT que hemos visto antes. El relato de Lucas acerca de la Cena, como el de Pablo, contiene la misma menci\u00f3n del \u00abmemorial\u00bb (22, 19) y de la \u00abnueva al\u00ed\u00adanza\u00bb. Mateo (26, 28) y Marcos (14, 24) hablan igualmente de la \u00absangre de la alianza\u00bb en una f\u00f3rmula que evoca, como la de Pablo y la de Lucas, el sacrificio de Ex 24, 8. Pero -lo aqu\u00ed\u00ad llamado \u00abnuevo\u00bb es el vino, fruto de la vid, bebido por Cristo con los Ap\u00f3stoles en el ya instaurado reino de Dios. Como en Juan (6, 54s), la cena \u00abeucar\u00ed\u00adst\u00ed\u00adca\u00bb (Mc 14, 22 y par.) es la comida en la que Cristo \u00abdespierta\u00bb a su fieles para la vida eterna en los \u00faltimos d\u00ed\u00adas o en los \u00faltimos tiempos (Heb 1, 2), una vez instaurado ya el reino por la muerte con la efusi\u00f3n de la sangre y por la resurrecci\u00f3n; a partir de este momento (&#038;n&#8217;\u00e1prt Mt 26, 64; &#038;7ra ~ov v\u00fav Lc 22, 18) est\u00e1 dado e] signo de Daniel, y el tr\u00e1nsito de la antigua a. a la nueva se ha hecho realidad incluso antes de que pasara \u00abesta generaci\u00f3n\u00bb (Mc 13, 30; Mt 24, 34; Lc 21, 32). Sobre el aspecto teol\u00f3gico de la a., historia de la -> salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Henri Cazelles<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p>(diath\u00e9k\u00e9)<\/p>\n<p>   En el contexto b\u00ed\u00adblico, la alianza designa una iniciativa del Se\u00f1or que se compromete como compa\u00f1ero de su pueblo para arrancarlo de una condici\u00f3n alienada y, una vez liberado, conducirlo hasta el objetivo de todas las promesas: una participaci\u00f3n plena en su amor.<\/p>\n<p>   En Pablo no hay un empleo general de \u00abalianza\u00bb; este t\u00e9rmino interviene en algunos momentos neur\u00e1lgicos, cuando Pablo describe la articulaci\u00f3n dolorosa entre el pacto establecido en otros tiempos con Israel y su ampliaci\u00f3n actual a las naciones. Con la adopci\u00f3n, la ley, el culto, los padres. Cristo, etc. -otros tantos beneficios otorgados por el aliado divino-, las \u00abalianzas\u00bb se ven como el privilegio de Israel (Rom 9,4) o, al rev\u00e9s, como aquello de lo que las naciones estaban privadas antes de la llegada de Cristo (Ef 2,12). Si hay dualidad entre Israel y las naciones, esa dualidad no conduce a la derrota de uno de los dos. En Rom 11,27, Pablo, citando a Isa\u00ed\u00adas 59,20s, anuncia que la alianza de gracia  es tanto para Israel como para las naciones.<\/p>\n<p>   La mayor parte de las veces, la ant\u00ed\u00adtesis opone una antigua y una nueva alianza, aunque sin llegar a poner nunca en contradicci\u00f3n un Antiguo y un Nuevo Testamento. La dial\u00e9ctica poderosa y sutil de Pablo consiste, efectivamente, en mostrar que la tensi\u00f3n existe ya en el seno de la Escritura. Hay dos percepciones de la alianza figuradas por la promesa, por un lado, y por la ley, por otro (tomada en el sentido peyorativo de \u00ablegalismo\u00bb). En eso radica el meollo dram\u00e1tico de la Carta a los G\u00e1latas. La alianza de gracia, sellada en Cristo, participa del empuje inicial: la promesa hecha a Abrah\u00e1n; \u00e9sta tiene la misma validez que un testamento, y la ley que surgi\u00f3 en tiempos del \u00e9xodo no puede abrogarla. Pablo establece una atrevida alegor\u00ed\u00ada comparando estas dos formas con las dos mujeres de Abrah\u00e1n: la esclava, identificada con la Jerusal\u00e9n actual, da a luz esclavos destinados al yugo de la ley; Sara, la mujer libre, identificada con la Jerusal\u00e9n \u00abde arriba\u00bb engendra hijos para la libertad (Gal 4,22-31).<\/p>\n<p>   Este contraste se repite en 2 Cor 3 en donde se oponen la alianza nueva, la del Esp\u00ed\u00adritu Santo, y la antigua, la de la \u00abletra\u00bb; \u00e9sta est\u00e1 grabada en la piedra, aqu\u00e9lla se inscribe en el coraz\u00f3n (cf. Jr 31,31-34). Mois\u00e9s y el ap\u00f3stol son figuras emblem\u00e1ticas y sus ministerios resultan ser en el primer caso una condenaci\u00f3n y en el segundo una justicia\/justificaci\u00f3n; uno es pasajero, el otro definitivo; uno est\u00e1 cubierto por un velo, el otro es el encargado del desvelamiento revelador.<\/p>\n<p>   En 1 Cor 11,25, Pablo narra la instituci\u00f3n de la Cena y recoge las palabras de Jes\u00fas sobre la sangre, precisando, como lo hace tambi\u00e9n Lucas, que esa sangre es la de la alianza nueva  (Mc y Mt s\u00f3lo hablan de alianza;  comp\u00e1rese con Ex 24,3-8).<\/p>\n<p>M. B.<\/p>\n<p>AA. VV., Vocabulario de las ep\u00ed\u00adstolas paulinas, Verbo Divino, Navarra, 1996<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p>Dios quiere llevar a los hombres a una vida de comuni\u00f3n con \u00e9l. Esta idea, fundamental para la doctrina de la *salvaci\u00f3n, es la que expresa el tema de la alianza. En el AT di-rige todo el pensamiento religioso, pero se ve c\u00f3mo con el tiempo se va profundizando. En el NT adquiere una plenitud sin igual, pues ahora tiene ya por contenido todo el misterio de Jesucristo.<\/p>\n<p>AT. La alianza (berit), antes de referirse a las relaciones de los hombres con Dios, pertenece a la experiencia social de los hombres. Estos se ligan entre s\u00ed\u00ad con pactos y contratos. Acuerdos entre grupos o individuos iguales que quieren prestarse ayuda : son las alianzas de paz (G\u00e9n 14,13; 21,22ss; 26,28; 31,43ss; 1Re 5,26; 15,19), las alianzas de hermanos (Am 1,9), los pactos de amistad (lSa 23,18), e incluso el matrimonio (Mal 2,14). Tratados desiguales, en que el poderoso promete su protecci\u00f3n al d\u00e9bil, mientras que \u00e9ste se compromete a servirle: el antiguo Oriente practicaba corrientemente estos pactos de vasallaje, y la historia b\u00ed\u00adblica ofrece diversos ejemplos de ellos (Jos 9,11-15; lSa 11,1; 2Sa 3,12 ss). En estos casos el inferior puede solicitar la alianza; pero el poderoso la otorga seg\u00fan su benepl\u00e1cito y dicta sus condiciones (cf. Ez 17,13s). La conclusi\u00f3n del pacto se hace seg\u00fan un ritual consagrado por el uso. Las partes se comprometen con juramento. Se cortan animales en dos y se pasa por entre los trozos pronunciando imprecaciones contra los eventuales transgresores (cf. Jer 34,18). Final-mente, se establece un memorial: se planta un \u00e1rbol o se erige una piedra, que en . adelante ser\u00e1n los testigos del pacto (G\u00e9n 21,33; 31,48ss). Tal es la experiencia fundamental, a partir de la cual Israel se represent\u00f3 sus relaciones con Dios.<\/p>\n<p>I. LA ALIANZA DEL SINA\u00ed\u008d. El tema de la alianza no tard\u00f3 en introducirse en el AT: forma el punto de partida de todo el pensamiento religioso. En el Sina\u00ed\u00ad, el pueblo libertado entr\u00f3 en alianza con Yahveh y as\u00ed\u00ad fue como el culto de Yahveh vino a ser su religi\u00f3n nacional. Evidentemente, la alianza en cuesti\u00f3n no es un pacto entre iguales; es an\u00e1loga a los tratados de vasallaje: Yahveh decide con soberana libertad otorgar su alianza a Israel y \u00e9l mismo dicta sus condiciones. Sin embargo, no se lleva demasiado lejos la comparaci\u00f3n, pues la alianza sina\u00ed\u00adtica, dado que es cosa de Dios, es de un orden particular: de golpe revela un aspecto esencial del designio divino.<\/p>\n<p>1. La alianza en el designio de Dios. Ya en la visi\u00f3n de la zarza que ard\u00ed\u00ada revel\u00f3 Yahveh a un mismo tiempo a Mois\u00e9s su nombre y su designio para con Israel: quiere libertar a Israel de Egipto para asentarlo en la tierra de Cana\u00e1n (Ex 3,7-10.16s), pues Israel es \u00absu pueblo\u00bb (3,10), al que quiere dar la tierra prometida a sus padres (cf. G\u00e9n 12,7; 13,15). Esto supone ya que por parte de Dios es Israel objeto de *elecci\u00f3n y depositario de una *promesa. El *\u00e9xodo viene luego a confirmarla revelaci\u00f3n del Horeb: al libertar Dios efectivamente a su pueblo muestra que es el Se\u00f1or y que es capaz de imponer su voluntad ; as\u00ed\u00ad, el pueblo libertado responde al acontecimiento con su *fe (Ex 14,31). Ahora, una vez adquirido este punto, puede Dios ya revelar su designio de alianza: \u00abSi escuch\u00e1is mi voz y observ\u00e1is mi alianza, ser\u00e9is mi propiedad entre todos los pueblos; porque m\u00ed\u00ada es toda la tierra, pero vosotros ser\u00e9is para m\u00ed\u00ad un reino de sacerdotes y una naci\u00f3n consagrada\u00bb (Ex 19,5s). Estas .palabras subrayan la gratuidad de la elecci\u00f3n divina: Dios escogi\u00f3 a Israel sin m\u00e9ritos por su parte (Dt 9,4ss), porque lo ama y quer\u00ed\u00ada mantener el juramento hecho a sus padres (Dt 7,6ss). Habi\u00e9ndolo separado de las *naciones paganas, se lo reserva exclusivamente: Israel ser\u00e1 su *pueblo, le servir\u00e1 con su *culto, vendr\u00e1 a ser su *reino. Por su parte, Yahveh le garantiza ayuda y protecci\u00f3n : \u00bfno lo hab\u00ed\u00ada ya en tiempos del \u00e9xodo \u00abllevado sobre alas de \u00e1guila y tra\u00ed\u00addo a s\u00ed\u00ad\u00bb (Ex 19,4)? Y ahora, frente al porvenir, le renueva sus promesas: el *\u00e1ngel de Yahveh caminar\u00e1 delante de \u00e9l para facilitarle la conquista de la *tierra prometida; all\u00ed\u00ad le colmar\u00e1 Dios de sus *bendiciones y le garantizar\u00e1 la *vida y la *paz (Ex 23,20-31). La alianza, momento capital en el designio de Dios, domina as\u00ed\u00ad toda la evoluci\u00f3n futura, cuyos detalles, sin embargo, no se revelan totalmente desde el comienzo.<\/p>\n<p>2. Las cl\u00e1usulas de la alianza. *Dios, al otorgar su afianza a Israel y hacerle promesas, le impone tambi\u00e9n condiciones que Israel deber\u00e1 observar. Los relatos que se entrelazan en el Pentateuco ofrecen varias formulaciones de estas cl\u00e1usulas que reglamentan el pacto y constituyen la *ley. La primera concierne al culto del \u00fanico Yahveh y la proscripci\u00f3n de la *idolatr\u00ed\u00ada (Ex 20,3ss; Dt 5,7ss). De aqu\u00ed\u00ad se desprende inmediatamente la repulsa de toda alianza con las *naciones paganas (cf. Ex 23,24; 34,12-16). Pero tambi\u00e9n se sigue que Israel deber\u00e1 aceptar todas las *voluntades divinas, que en-volver\u00e1n su existencia entera en una red tupida de prescripciones: \u00abMois\u00e9s expuso todo lo que le hab\u00ed\u00ada prescrito Yahveh. Entonces todo el pueblo respondi\u00f3: \u00abTodo lo que ha di-cho Yahveh, lo observaremos\u00bb\u00bb (Ex 19,7s). Compromiso solemne, cuyo respeto condicionar\u00e1 para siempre el destino hist\u00f3rico de Israel. El pueblo de Israel se halla en el cruee de los caminos. Si *obedece, tiene aseguradas las *bendiciones divinas; si falta a su palabra, \u00e9l mismo se condena a las *maldiciones (cf. Ex 23, 20-33; Dt 28; Lev 26).<\/p>\n<p>3. La conclusi\u00f3n de la alianza. El relato complejo del Exodo conserva dos rituales diferentes de la conclusi\u00f3n de la alianza. En el primero, Mois\u00e9s, Aar\u00f3n y los ancianos de Israel toman una comida sagrada en presencia de Yahveh, al que contemplan (Ex 24,1s.9ss). El segundo pa-rece reproducir una tradici\u00f3n lit\u00fargica conservada en los santuarios del norte. Mois\u00e9s erige doce estelas para las doce tribus y un *altar para el sacrificio. Ofrece sacrificios, derrama parte de la sangre sobre el altar y roc\u00ed\u00ada con ella al pueblo para indicar la uni\u00f3n que se establece entre Yahveh e Israel. Entonces el pueblo se compromete solemnemente a observar las cl\u00e1usulas de la alianza (Ex 24,3-8). La *sangre de la alianza desempe\u00f1a un papel esencial en este ritual.<\/p>\n<p>Una vez concluido el pacto, diversos objetos perpetuar\u00e1n su recuerdo, atestiguando a trav\u00e9s de los siglos el compromiso inicial de Israel, El *arca de la alianza es un escri\u00f1o en el que se depositan las \u00abtablas del testimonio\u00bb (es decir, de la ley); ella es el memorial de la alianza y el signo de la presencia de Dios en Israel (Ex 25,10-22; N\u00fam 10,33-36). La tienda en que se la coloca, esbozo del *templo futuro, es el lugar del encuentro de Yahveh y su pueblo (Ex 33,7-11). Arca de alianza y tienda de &#8216;la cita marcan el lugar de culto central, en el que la confederaci\u00f3n de las tribus aporta a Yahveh el homenaje oficial del pueblo que \u00e9l se ha escogido, sin perjuicio de los otros lugares de culto. Con esto se indica el enlace perpetuo del culto israelita con el acto inicial que fund\u00f3 la naci\u00f3n : la alianza del Sina\u00ed\u00ad. Este enlace es el que da a los rituales israelitas su sentido particular, pese a todos los pr\u00e9stamos que en \u00e9l se observan, as\u00ed\u00ad como la ley entera no tiene sentido sino en funci\u00f3n de la alianza, cuyas cl\u00e1usulas enuncia.<\/p>\n<p>4. Sentido y l\u00ed\u00admites de la alianza sina\u00ed\u00adtica. La alianza sina\u00ed\u00adtica revel\u00f3 en forma definitiva un aspecto esencial del designio de salvaci\u00f3n : Dios quiere asociarse los hombres haciendo de ellos una comunidad cultual entregada a su servicio, regida por su ley, depositaria de sus promesas. El NT realizar\u00e1 en su plenitud este proyecto divino. En el Sina\u00ed\u00ad comienza la realizaci\u00f3n, pero en diversos aspectos queda todav\u00ed\u00ada ambigua e imperfecta. Aun cuando la alianza es un libre *don de Dios a Israel, su forma contractual parece ligar el designio de salud con el destino hist\u00f3rico de Israel y se expone a presentar la salvaci\u00f3n como el salario de una *fidelidad humana. Adem\u00e1s, su limitaci\u00f3n a una sola naci\u00f3n se compagina mal con el universalismo del designio de Dios, aunque por lo de-m\u00e1s tan claramente afirmado. Final-mente, la garant\u00ed\u00ada material temporal de las promesas divinas (la felicidad terrestre de Israel) podr\u00ed\u00ada tambi\u00e9n disimular el objetivo religioso de la alianza: el establecimiento del reinado de Dios en Israel, y por Israel en el mundo entero. A pesar de es-tos l\u00ed\u00admites, la alianza sina\u00ed\u00adtica do-minar\u00e1 la vida de Israel en lo sucesivo y el desarrollo ulterior de la revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>II. LA ALIANZA EN LA VIDA Y EN EL PENSAMIENTO DE ISRAEL. 1. Las renovaciones de la alianza. Ser\u00ed\u00ada imprudente afirmar que la alianza se renovaba anualmente en el culto israelita. Sin embargo, conserva fragmentos de una liturgia que supone una renovaci\u00f3n de este g\u00e9nero, con el enunciado de las maldiciones rituales (Dt 27,2-26) y la lectura solemne de la ley (Dt 31,9-13.24-27; 32,45ss); pero este \u00faltimo punto est\u00e1 previsto solamente para cada siete a\u00f1os (31,10), y no hay modo de verificar su pr\u00e1ctica en \u00e9poca antigua. Es m\u00e1s f\u00e1cil comprobar una renovaci\u00f3n efectiva de la alianza en ciertos puntos cruciales de la historia. Josu\u00e9 la renueva en Siquem, y el pueblo reitera su compromiso para con Yahveh (Jos 8,30-35; 24,1-28). El pacto de *David con los ancianos de Israel (2Sa 5,3) va seguido de una promesa divina: Yahveh otorga su alianza a David y a su dinast\u00ed\u00ada (Sal 89,4ss. 20-38; cf. 2Sa 7,8-16; 23,5), a condici\u00f3n \u00fanicamente de que la alianza del Sina\u00ed\u00ad sea fielmente observada (Sal 89,31ss; 132,12; cf. 2Sa 7,14). La oraci\u00f3n y la bendici\u00f3n de Salom\u00f3n en el momento de la inauguraci\u00f3n del *templo enlazan a la vez con esta alianza dav\u00ed\u00addica y con la del Sina\u00ed\u00ad, cuyo memorial conserva el templo (1 Re 8,14-29.52-61). Las mismas renovaciones bajo Jo\u00e1s (2Re 11,17), y sobre todo bajo Jos\u00ed\u00adas, que sigue el ritual deuteron\u00f3mico (2Re 23,1ss; cf. Ex 24,3-8). La lectura solemne de la ley por Esdras presenta un contexto muy semejante (Neh 8). As\u00ed\u00ad el pensamiento de la alianza se mantiene como idea directriz que sirve de base a todas las reformas religiosas.<\/p>\n<p>2. La reflexi\u00f3n prof\u00e9tica. El mensaje de las profec\u00ed\u00adas se refiere a ella constantemente. Si denuncian los profetas un\u00e1nimemente la infidelidad de Israel a Dios, si anuncian las cat\u00e1strofes que amenazan al pueblo pecador, lo hacen en funci\u00f3n del pacto del Sina\u00ed\u00ad, de sus exigencias y de las maldiciones que formaban parte de su tenor. Pero para conservar viva la doctrina de alianza en el esp\u00ed\u00adritu de sus contempor\u00e1neos, los profetas hacen aparecer en ella aspectos nuevos que la tradici\u00f3n antigua conten\u00ed\u00ada s\u00f3lo en estado virtual. Originariamente se presentaba la alianza sobre todo en un aspecto jur\u00ed\u00addico: un pacto entre Yahveh y su pueblo. Los profetas la cargan con notas afectivas, buscando en la experiencia humana otras analog\u00ed\u00adas para explicar las relaciones mutuas entre Dios y su pueblo. Israel es el reba\u00f1o y Yahveh el *pastor, Israel es la *vi\u00f1a y Yahveh el vi\u00f1ador. Israel es el *hijo de Yahveh y Yahveh el *padre, Israel es la esposa y Yahveh el *esposo. Estas im\u00e1genes, sobre todo la \u00faltima, hacen aparecer la alianza sina\u00ed\u00adtica como un asunto de *amor (cf. Ez 16,6-14): amor que previene y amor gratuito de Dios, que reclama por su parte un amor que se traducir\u00e1 en *obediencia. La espiritualidad deuteron\u00f3mica recoge el fruto de esta profundizaci\u00f3n: si recuerda sin cesar las exigencias, las promesas y las amenazas de la alianza, es para subrayar mejor el amor de Dios (Dt 4,37; 7,8; 10,15), que aguarda el amor de Israel (Dt 6,5; 10,12s; 11,1). Tal es el fondo sobre el que se destaca ya la f\u00f3rmula fundamental de la alianza: \u00abVosotros sois mi pueblo y yo soy vuestro Dios.\u00bb<br \/>\n3. Las s\u00ed\u00adntesis de la historia sagrada. Paralelamente a la predicaci\u00f3n de los profetas, la reflexi\u00f3n de los historiadores sagrados sobre el pasado de Israel tiene como punto de partida la doctrina de la alianza. Ya el yahvista enlazaba la alianza del Sina\u00ed\u00ad con la alianza m\u00e1s antigua concluida por *Abraham, marco de las primeras promesas (G\u00e9n 15). Los escribas deuteronomistas, describiendo la historia acaecida desde los tiempos de Mois\u00e9s hasta la ruina de Jerusal\u00e9n (de Jos a 2Re), no tienen otro fin sino el de hacer resaltar en los hechos la aplicaci\u00f3n del pacto sina\u00ed\u00adtico: Yahveh cumpli\u00f3 sus pro-mesas; pero la infidelidad de su pueblo le oblig\u00f3 a infligirle tambi\u00e9n los castigos previstos. Tal es el sentido de la doble ruina de Samaria (2Re 17,7-23) y de Jerusal\u00e9n (2Re 23,26s). Cuando durante la cautividad, el historiador sacerdotal des-cribe el designio de Dios desde la creaci\u00f3n hasta la \u00e9poca mosaica, la alianza divina le sirve de hilo conductor: despu\u00e9s del primer fracaso del designio creador y la cat\u00e1strofe del diluvio, la alianza de No\u00e9 adquiere una amplitud universal (G\u00e9n 9,1-17); despu\u00e9s del segundo fracaso y la dispersi\u00f3n de Babel, la alianza de Abraham restringe el designio de Dios a la sola descendencia del patriarca (G\u00e9n 17,1-14); despu\u00e9s de la prueba de Egipto, la alianza sina\u00ed\u00adtica prepara el porvenir fundando el pueblo de Dios. Israel comprende as\u00ed\u00ad el sentido de su historia refiri\u00e9ndose al pacto del Sina\u00ed\u00ad.<\/p>\n<p>III. HACIA LA NUEVA ALIANZA. 1. La ruptura de la antigua alianza. Los profetas no s\u00f3lo profundizaron la doctrina de la alianza subrayando las implicaciones del pacto sina\u00ed\u00adtico. Volviendo los ojos hacia el porvenir, presentaron en su conjunto el drama del pueblo de Dios que se cierne en tomo a \u00e91. A consecuencia de la infidelidad de Israel (Jer 22,9), el antiguo pacto queda roto (Jer 31,32), como un *matrimonio que se des-hace a causa de los adulterios de la esposa (Os 2,4; Ez 16,15-43). Dios no ha tomado la iniciativa de esta ruptura, pero saca las consecuencias de ella: Israel sufrir\u00e1 en su historia el justo castigo de su infidelidad; tal ser\u00e1 el sentido de sus *pruebas nacionales: ruina de *Jerusal\u00e9n, *cautividad, *dispersi\u00f3n.<\/p>\n<p>2. Promesa de la nueva alianza. A pesar de todo esto, el designio de alianza revelado por Dios subsiste invariable (Jer 31,35ss; 33,20s). Habr\u00e1, pues, al final de los tiempos, una alianza nueva. Oseas la evoca bajo los rasgos de nuevos esponsales que comportar\u00e1n a la esposa *amor, *justicia, *fidelidad,. *conocimiento de Dios, y que restablecer\u00e1n la *paz entre el hombre y la creaci\u00f3n entera (Os 2,20-24). Jerem\u00ed\u00adas precisa que entonces ser\u00e1n cambiados los *corazones humanos, puesto que se inscribir\u00e1 en ellos la ley de Dios (Jer 31,33s; 32,37-41). Ezequiel anuncia la conclusi\u00f3n de una alianza eterna, de una alianza de paz (Ez 6,26), que renovar\u00e1 la del Sina\u00ed\u00ad (Ez 16,60) y la de David (34,23s), y que comportar\u00e1 el cambio de los corazones y el don del *Esp\u00ed\u00adritu divino (36,26ss). As\u00ed\u00ad se realizar\u00e1 el programa esboza-do en otro tiempo: \u00abVosotros ser\u00e9is mi pueblo y yo ser\u00e9 vuestro Dios\u00bb (Jer 31,33; 32,38; Ez 36,28; 37,27).<\/p>\n<p>En el mensaje de consolaci\u00f3n adopta esta alianza de nuevo los rasgos de las nupcias de Yahveh y de la nueva Jerusal\u00e9n (Is 54); alianza inquebrantable como la que se hab\u00ed\u00ada jurado a No\u00e9 (54,9s), alianza hecha de las gracias prometidas a David (55,3). Tiene por art\u00ed\u00adfice al misterioso *siervo, al que Dios constituye como \u00abalianza del *pueblo y luz de las *naciones\u00bb (42,6; 49,6ss). As\u00ed\u00ad la visi\u00f3n se ampl\u00ed\u00ada magn\u00ed\u00adficamente. El designio de alianza que domina toda la historia humana hallar\u00e1 su punto culminante al final de los tiempos. Revelado en forma imperfecta en la alianza patriarcal, mosaica, dav\u00ed\u00addica, se realizar\u00e1 finalmente en una forma perfecta, a la vez interior y universal, por la mediaci\u00f3n del siervo de Yahveh. Cierto, la historia de Israel proseguir\u00e1 su curso. En consideraci\u00f3n del pacto del Sina\u00ed\u00ad, las instituciones jud\u00ed\u00adas llevar\u00e1n el nombre de alianza santa (Dan 11,28ss). Pero esta historia estar\u00e1 de hecho dirigida hacia el porvenir, hacia la nueva alianza, hacia el Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>NT. Los Setenta, utilizando la pa-labra diatheke para traducir el hebreo berit, hac\u00ed\u00adan una elecci\u00f3n significativa, que hab\u00ed\u00ada de tener considerable influencia en el vocabulario cristiano. En la lengua del derecho helen\u00ed\u00adstico, esta palabra designaba el pacto por el cual alguien dispone de sus bienes (testamento) o declara las disposiciones que en-tiende imponer. El acento no recae tanto sobre la naturaleza de la convenci\u00f3n jur\u00ed\u00addica como sobre la autoridad del que con ella fija el curso de las cosas. Las traducciones griegas, al utilizar este vocablo, subrayan a la vez la trascendencia divina y la condescendencia que forma el origen del pueblo de Israel y de su ley. 1. CONCLUSI\u00ed\u201cN DE LA NUEVA ALIANZA POR JESGS. La palabra diatheke figura en los cuatro relatos de la \u00faltima Cena; en un contexto de importancia \u00fanica. Jes\u00fas, despu\u00e9s de tomar el pan y de distribuirlo diciendo: \u00abTomad y comed, \u00e9ste es mi cuerpo\u00bb, toma el c\u00e1liz de vino, lo bendice y lo hace circular.<\/p>\n<p>La f\u00f3rmula m\u00e1s breve nos ha sido conservada por Marcos: \u00abEsta es mi sangre, la sangre de la alianza, que ser\u00e1 derramada por una multitud\u00bb (Mc 14,24); Mateo a\u00f1ade: \u00abpara la remisi\u00f3n de los pecados\u00bb (Mt 26,28). Lucas y Pablo dicen: \u00abEste c\u00e1liz es la nueva alianza de mi sangre\u00bb (Lc 22,20; iCor 11,25), y Lucas solo : \u00abque ser\u00e1 derramada por vosotros\u00bb. La distribuci\u00f3n del c\u00e1liz es un gesto ritual. Las palabras pronunciadas la enlazan con el gesto que Jes\u00fas est\u00e1 a punto de realizar: su muerte aceptada libremente por la *redenci\u00f3n de la multitud.<\/p>\n<p>En este \u00faltimo rasgo se ve que Jes\u00fas se considera como el *siervo doliente (Is S3,11s) y comprende su muerte como un sacrificio expiatorio (cf. 53,10). Con esto viene a ser el *mediador de alianza que deja entrever el mensaje de consolaci\u00f3n (Is 42,6). Pero la \u00absangre de la alianza\u00bb recuerda tambi\u00e9n que la alianza del<br \/>\nSina\u00ed\u00ad se hab\u00ed\u00ada concluido en la *sangre (Ex 24,8): los sacrificios de animales son sustituidos por un sacrificio nuevo, cuya sangre realiza eficazmente una uni\u00f3n definitiva entre Dios y los hombres. As\u00ed\u00ad se cumple la promesa de la \u00abnueva alianza\u00bb enunciada por Jerem\u00ed\u00adas y Ezequiel: gracias a la sangre de Jes\u00fas ser\u00e1n cambiados los corazones humanos y se dar\u00e1 el Esp\u00ed\u00adritu de Dios. La muerte de Cristo, a la vez sacrificio de pascua, sacrificio de alianza y sacrificio expiatorio, llevar\u00e1 a su cumplimiento las *figuras del AT, que la esbozaban de diversas maneras. Y puesto que este acto se har\u00e1 en adelante presente en un gesto ritual que Jes\u00fas ordena \u00abrehacer en *memoria suya\u00bb, mediante la participaci\u00f3n *eucar\u00ed\u00adstica realizada con fe se unir\u00e1n los fieles en la forma m\u00e1s estrecha con el misterio de la nueva alianza y beneficiar\u00e1n as\u00ed\u00ad de sus gracias.<\/p>\n<p>II. REFLEXI\u00ed\u201cN CRISTIANA SOBRE LA NUEVA ALIANZA. 1. San Pablo. El tema de la alianza, situado por Jes\u00fas mismo en el coraz\u00f3n del culto cristiano, constituye el trasfondo de todo el NT, incluso donde no se indica expl\u00ed\u00adcitamente. Pablo, en su argumentaci\u00f3n contra los judaizantes, que tienen por necesaria la observancia de la ley dada por la alianza sina\u00ed\u00adtica, dice que aun antes de que viniera la ley, otra disposici\u00f3n (diatheke) divina se hab\u00ed\u00ada enunciado en buena y debida forma : la *promesa hecha a Abraham. La ley no ha podido anular esta disposici\u00f3n. Ahora bien, Cristo es el cumplimiento de la promesa (G\u00e1l 3,15-18). As\u00ed\u00ad pues, por la *fe en \u00e9l se obtiene la salvaci\u00f3n, no por la observancia de la ley. Esta visi\u00f3n de las cosas subraya un hecho: la antigua alianza misma se insertaba en una econom\u00ed\u00ada gratuita, una econom\u00ed\u00ada de promesa, que Dios hab\u00ed\u00ada instituido libremente. El NT es el punto en que desemboca aquella econom\u00ed\u00ada. Pablo no discute que la \u00abdisposici\u00f3n\u00bb fundada en el Sina\u00ed\u00ad viniera de Dios: las \u00abalianzas\u00bb renovadas eran uno de los privilegios de *Israel (Rom 9,4), al que las *naciones eran hasta entonces extra\u00f1as (Ef 2,12). Pero cuando se compara esta disposici\u00f3n con la que Dios acaba de revelar en Cristo, se ve la superioridad de la nueva alianza sobre la antigua (G\u00e1l 4,24ss; 2Cor 3,6ss). En la nueva alianza se quitan los pecados (Rom 11,27); Dios habita entre los hombres (2Cor 6,16); cambia el coraz\u00f3n de los hombres y pone en ellos su esp\u00ed\u00adritu (Rom 5,5; cf. 8,4-16). Ya no es, pues, la alianza de la letra, sino la del esp\u00ed\u00adritu (2Cor 3,6), la que aporta consigo la *libertad de los hijos de Dios (G\u00e1l 4,24). Alcanza a las naciones como al pueblo de Israel, pues la sangre de Cristo ha rehecho la *unidad del g\u00e9nero humano (Ef 2,12ss). Pablo, reasumiendo las perspectivas de las promesas prof\u00e9ticas, que ve cumplidas en Cristo, elabora as\u00ed\u00ad un cuadro general de la historia humana, en el que el tema de la alianza constituye el hilo conductor.<\/p>\n<p>2. La ep\u00ed\u00adstola a los hebreos, en una \u00f3ptica un tanto diferente, opera una s\u00ed\u00adntesis paralela de los mismos elementos. Por la *cruz, Cristo sacerdote entr\u00f3 en el santuario del cielo. Est\u00e1 all\u00ed\u00ad para siempre delante de Dios, intercediendo por nosotros e inaugurando nuestra comuni\u00f3n con \u00e9l. As\u00ed\u00ad se realiza la nueva alianza anunciada por Jerem\u00ed\u00adas (Heb 8,8-12; Jer 31,31-34); una alianza \u00abmejor\u00bb, dada la calidad eminente de su mediador (Heb 8,6; 12,24); un:s alianza sellada en la sangre como la primera (Heb 9,20; Ex 24,8), no ya en sangre de animales, sino en la de Cristo mismo, derramada por nuestra *redenci\u00f3n (9,lls). Esta nueva disposici\u00f3n hab\u00ed\u00ada sido preparada por la precedente, pero ha hecho a \u00e9sta caduca, y ser\u00ed\u00ada vano aferrarse a lo que va a desaparecer (8,13). As\u00ed\u00ad como una disposici\u00f3n testamentaria entra en vigor con la muerte del testador, as\u00ed\u00ad la muerte de Jes\u00fas nos ha puesto en posesi\u00f3n de la *herencia prometida (Heb 9,15ss). La antigua alianza era, pues, imperfecta, ya que se manten\u00ed\u00ada en el plano de las sombras y de las *figuras, aseguran-do s\u00f3lo imperfectamente el encuentro de los hombres con Dios. Por el contrario, la nueva es perfecta, puesto que Jes\u00fas, nuestro sumo sacerdote, nos asegura para siempre el acceso cerca de Dios (Heb 10,1-22). Cancelaci\u00f3n de los pecados, uni\u00f3n de los hombres con Dios: tal es el resultado obtenido por Jesucristo, que \u00abpor la sangre de una alianza eterna ha venido a ser el *pastor supremo de las ovejas\u00bb (Heb 13,20).<\/p>\n<p>3. Otros textos. Sin necesidad de citar expl\u00ed\u00adcitamente el AT, los otros libros del NT evocan los frutos de la cruz de Cristo en t\u00e9rminos que recuerdan el tema de la alianza. Mejor que Israel en el Sina\u00ed\u00ad, nosotros hemos venido a ser \u00abun *sacerdocio regio y una naci\u00f3n santa\u00bb (1 Pe 2,9; cf. Ex 19,5s). Este privilegio se extiende ahora a una comunidad, de la que forman parte hombres \u00abde toda raza, lengua, pueblo y naci\u00f3n\u00bb (Ap 5,9s). Es cierto que aqu\u00ed\u00ad en la tierra la realizaci\u00f3n de la nueva alianza comporta todav\u00ed\u00ada limitaciones. .Hay, pues, que contemplarla en la perspectiva escatol\u00f3gica de la *Jerusal\u00e9n celestial: en esta \u00abmorada de Dios con los hombres\u00bb \u00abellos ser\u00e1n su pueblo, y \u00e9l, Dios con ellos, ser\u00e1 su Dios\u00bb (Ap 21,3). La nueva alianza se consuma en las nupcias del *cordero y de la *Iglesia, su esposa (Ap 21,2.9).<\/p>\n<p>Al t\u00e9rmino del desarrollo doctrinal, el tema de la alianza recubre as\u00ed\u00ad todos los que, del AT al NT, hab\u00ed\u00adan servido para definir las relaciones de Dios y de los hombres. Para hacer que aparezca su contenido, hay que hablar de *filiaci\u00f3n, de *amor, de *comuni\u00f3n. Sobre todo, hay que referirse al acto por el que Jes\u00fas fund\u00f3 la nueva alianza : por el *sacrificio de su cuerpo y de su sangre derramada hizo de los hombres su *cuerpo. El AT no conoc\u00ed\u00ada todav\u00ed\u00ada este don de Dios; sin embargo, su historia y sus instituciones esbozaban oscuramente sus rasgos, puesto que all\u00ed\u00ad todo concern\u00ed\u00ada ya a la alianza entre Dios y los hombres.<\/p>\n<p>-> Amor &#8211; Eucarist\u00ed\u00ada &#8211; Ley &#8211; Mediador &#8211; Sacrificio.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. 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