{"id":4636,"date":"2016-02-05T00:33:46","date_gmt":"2016-02-05T05:33:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/animales\/"},"modified":"2016-02-05T00:33:46","modified_gmt":"2016-02-05T05:33:46","slug":"animales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/animales\/","title":{"rendered":"ANIMALES"},"content":{"rendered":"<p>fueron creados por Dios, peces del mar, aves del cielo, bestias y alima\u00f1as terrestres y sierpes del suelo Gn 1, 24-26, es decir, aves,  cuadr\u00fapedos, reptiles y peces, 1 R 5, 13; Ez 38, 20. Todos los animales fueron puestos por Dios bajo el dominio del hombre Gn 1, 28; 9, 2 ss. Sin embargo, esto no significa un poder absoluto del hombre sobre los a.,  pues, por ejemplo, el mandato de guardar el s\u00e1bado y el a\u00f1o sab\u00e1tico tambi\u00e9n cuenta para los a. Ex 20, 10; 23, 11. Para evitar las pr\u00e1cticas m\u00e1gicas, la Escritura prohibe el cruce de diversas especies de a. Lv 19, 19. En las Sagradas Escrituras se mencionan alrededor de ciento cuarenta especies de a., clasificados en puros e impuros, es decir, aquellos que pod\u00ed\u00ada el hombre usar para su alimentaci\u00f3n y los que deb\u00ed\u00ada rechazar por sucios Lv 11; Dt 14, 3-21.<\/p>\n<p>La Escritura divide los a. acu\u00e1ticos entre los que tienen aletas y escamas  que son puros, y los carecen de ellas, impuros, Lv 11, 10. En Gn 1, 21 se habla, tambi\u00e9n, de grandes monstruos marinos.  Animales alados son las aves y dem\u00e1s seres voladores Gn 7, 14. Dentro de los alados, aquellos bichos que andan sobre cuatro patas son impuros,  a excepci\u00f3n de los que adem\u00e1s de las cuatro patas tienen zancas para saltar, como la langosta, Lv 11, 20-23. En cuanto a los a. terrestres, est\u00e1n las bestias y los del campo Gn 3, 14; los a. grandes y las alima\u00f1as; los que rumian o tienen la pezu\u00f1a partida y los no rumiantes que no tienen la pezu\u00f1a hendida Lv 11, 3 y 26, \u00e9stos tenidos por impuros Lv 11, 27.<\/p>\n<p>Dentro de los bichos peque\u00f1os que se arrastran por el suelo como la  salamandra, la comadreja, el cocodrilo, el topo, el rat\u00f3n, el lagarto en sus diversas especies, son impuros Lv 11, 29-30.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>Este art\u00ed\u00adculo trata todo tipo de vida animal que aparece en la Biblia, con la excepci\u00f3n de las aves. La palabra animal misma es usada en G\u00e9nesis 7 con referencia a todas las criaturas salvajes que entraron en el arca de No\u00e9. Ver AVES.<\/p>\n<p>Abeja, Avispa. La descripci\u00f3n \u2020\u0153avispa\u2020\u009d se aplica a varias especies grandes y sociales de la familia Vespidae. Aunque hay escasa evidencia de que los hebreos de la antig\u00fcedad criaran abejas para producci\u00f3n de miel, la conexi\u00f3n era obvia. Las abejas habr\u00ed\u00adan sido abundantes en cualquier tierra que fluye leche y miel, como ciertamente siempre ha sido el caso de Palestina. La abundancia de flora en el campo aseguraba una comunidad abundante de abejas.<\/p>\n<p>Las referencias b\u00ed\u00adblicas indican que Dios us\u00f3 la avispa para hacer huir a los enemigos de Israel (Exo 23:28; Deu 7:20; Jos 24:12). A veces, los enemigos de Israel eran comparados con un enjambre de abejas, p. ej., los amorreos (Deu 1:44) y otras naciones (Psa 118:12). Sans\u00f3n encontr\u00f3 un enjambre de abejas y miel en el cad\u00e1ver de un le\u00f3n, descubrimiento que dio lugar a una de las adivinanzas m\u00e1s famosas de la historia (Jdg 14:8-14).<\/p>\n<p>Ara\u00f1a. El que se olvida de Dios tiene una esperanza tan fr\u00e1gil como la tela de ara\u00f1a (Job 8:14) y encuentra su propia fabricaci\u00f3n in\u00fatil (Isa 59:5).<\/p>\n<p>En Pro 30:28, algunas versiones emplean el t\u00e9rmino \u2020\u0153ara\u00f1a\u2020\u009d como traducci\u00f3n de un vocablo que la RVA traduce como lagartija.<\/p>\n<p>Asno. Este peque\u00f1o mam\u00ed\u00adfero, del g\u00e9nero equus, con rasgos similares al caballo (aunque generalmente m\u00e1s peque\u00f1o), ha servido a la humanidad por miles de a\u00f1os. El viaje de la prueba de Abraham, con su hijo Isaac, fue usando un asno (Gen 22:3, Gen 22:5). Al asna de Balaam se le concedi\u00f3 temporariamente el poder de hablar para reprender al necio profeta (Num 22:21-33).<\/p>\n<p>Los asnos eran parte fundamental de la econom\u00ed\u00ada, y la riqueza de un hombre era medida por la cantidad que pose\u00ed\u00ada. A veces se obten\u00ed\u00adan los asnos en batalla al saquear, como cuando los israelitas capturaron unos 61.000 que eran de los madianitas (Num 31:34). Pero los israelitas recibieron el mandato de no codiciar un asno ni de tratar de arar con un asno y buey juntos (Deu 5:21; Deu 22:10).<\/p>\n<p>Los asnos hac\u00ed\u00adan trabajos pesados en el campo, pero tambi\u00e9n eran usados como transporte personal. La entrada triunfal de Jes\u00fas a Jerusal\u00e9n, que se celebra el Domingo de Ramos en el calendario eclesi\u00e1stico, fue cumplimiento de la profec\u00ed\u00ada (Zec 9:9). Montar un asno era considerado apropiado para una procesi\u00f3n importante (Mat 21:2-7).<\/p>\n<p>La mula es el cruzamiento entre un asno y una yegua, y es est\u00e9ril. Los israelitas ten\u00ed\u00adan prohibido criar mulas bajo una prohibici\u00f3n general de cruzar animales de distintas especies (Lev 19:19), pero las mulas eran adquiridas al comerciar y eran usadas como animal de carga y de transporte personal (2Sa 13:29; 2Sa 18:9).<\/p>\n<p>Ballena. La RVA llama grandes animales acu\u00e1ticos a lo que la RV-1909 llama ballenas (Gen 1:21), monstruos marinos (Job 7:12) y monstruo de los mares (Eze 32:2). La mayor\u00ed\u00ada de las versiones b\u00ed\u00adblicas describen al animal que trag\u00f3 a Jon\u00e1s como \u2020\u0153un gran pez\u2020\u009d (Jon 1:17), otras lo llaman \u2020\u0153ballena\u2020\u009d.<\/p>\n<p>Behemot. La descripci\u00f3n gr\u00e1fica en Job 40:15-24 podr\u00e1 referirse a un hipop\u00f3tamo o a un elefante.<\/p>\n<p>Bestia. Esta descripci\u00f3n gen\u00e9rica se deriva de unas 13 palabras heb. y cinco gr., dentro del siguiente criterio:<br \/>\n1. Un mam\u00ed\u00adfero, excluyendo al hombre y claramente diferente de los p\u00e1jaros y los peces y a veces tambi\u00e9n de los reptiles (p. ej., Gen 1:30).<\/p>\n<p>2. Un animal salvaje que no ha sido domesticado (Lev 26:22; Isa 13:21; Isa 34:14; Mar 1:13).<\/p>\n<p>3.<\/p>\n<p>Cualquiera de los animales inferiores, en relaci\u00f3n con la definici\u00f3n mosaica de los animales ceremonialmente limpios y los inmundos o bestias (p. ej., Ecc 3:19; Act 28:5).<\/p>\n<p>4.<\/p>\n<p>S\u00ed\u00admbolo apocal\u00ed\u00adptico de una fuerza bruta, opuesta al gobierno de Dios y por lo tanto a los mejores intereses del hombre. En Dan 7:3 cuatro grandes bestias simbolizan cuatro imperios mundiales sucesivos: Babilonia, Media y Persia, Grecia y Roma. Muchos consideran que la bestia que sale de la tierra (Rev 13:11-18) habr\u00e1 de ser el anticristo.<\/p>\n<p>5.<\/p>\n<p>Seres celestiales que adoran a Dios, reflejan sus cualidades y llevan a cabo su voluntad (Rev 4:6-9; Rev 5:6, Rev 5:8, Rev 5:11, Rev 5:14; Rev 6:1, Rev 6:3, Rev 6:5-7; Rev 7:11; Rev 14:3; Rev 15:7; Rev 19:4).<\/p>\n<p>Caballo. La mayor\u00ed\u00ada de las 150 referencias b\u00ed\u00adblicas se relacionan con el uso del caballo en la guerra, aunque alg\u00fan significado religioso se le da a la apariencia del caballo (Rev 6:1-8; Rev 9:17-19). El hecho de que Salom\u00f3n acumulara carros y caballos (1Ki 10:26) involucraba la importaci\u00f3n de caballos de Egipto y Coa, a un alto precio que, sumado al apartarse de sus convicciones morales anteriores, habr\u00ed\u00ada sido una afrenta a los profetas (Isa\u00ed\u00adas 31).<\/p>\n<p>Los caballos eran usados con frecuencia en la agricultura (Isa 28:24-29), para llevar mensajes (2Ki 9:18), en procesiones reales (Est 6:8-11) y en la adoraci\u00f3n del sol (2Ki 23:11). Los israelitas holgazanes eran comparados con caballos de cr\u00ed\u00ada relinchando por la mujer de su pr\u00f3jimo (Jer 5:8; compararJer 50:11). Los corceles eran grandes y fuertes y eran usados como s\u00ed\u00admbolos del poder enemigo. Los israelitas usaron corceles en batalla contra Egipto (Jer 46:4) y contra los filisteos (Jer 47:3).<\/p>\n<p>Camello, Dromedario. La importancia del camello en la vida en las tierras b\u00ed\u00adblicas se confirma por las muchas referencias (m\u00e1s de 60) a \u00e9l en las Escrituras. Se encuentran dos formas b\u00e1sicas: el dromedario con una sola joroba y el camello bactriano de andar m\u00e1s lento con dos jorobas. El dromedario tiene patas m\u00e1s largas y puede andar bastante m\u00e1s ligero que el otro. Con una carga que puede llegar a 182 kg., el camello bactriano puede cubrir un poco m\u00e1s de 50 km. por d\u00ed\u00ada; el dromedario, con poca carga, puede cubrir hasta 250 km. As\u00ed\u00ad, las dos formas se complementan: el dromedario para transporte personal o para llevar mensajes importantes, el camello bactriano para el comercio.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 la referencia al camello m\u00e1s conocida sea la de Mat 19:24 donde Jes\u00fas compara lo dif\u00ed\u00adcil que es para un rico entrar al reino de Dios con lo dif\u00ed\u00adcil que es para un camello pasar por el ojo de una aguja. Algunos int\u00e9rpretes tomaron esto como la peque\u00f1a puerta por la que pod\u00ed\u00adan pasar los viajeros al entrar en una ciudad despu\u00e9s que las puertas principales hab\u00ed\u00adan sido cerradas.<\/p>\n<p>Para pasar por la puertecilla, el camello ten\u00ed\u00ada que ponerse de rodillas, se le quitaba la carga y luego lo empujaban y tiraban de \u00e9l haci\u00e9ndolo pasar de rodillas. (Nota del Editor: esta es una interpretaci\u00f3n tard\u00ed\u00ada, no del tiempo de Jes\u00fas.) Los camellos figuran bastante en el AT y se mencionan entre las posesiones de Abraham (Gen 12:16; Gen 12:24), tanto como de Jacob (Gen 30:43) y las de Job (Job 1:3; Job 42:12). Era un animal ceremonialmente impuro (Lev 11:4).<\/p>\n<p>Caracol, Babosa. La acci\u00f3n de la babosa se describe en el Psa 58:8.<\/p>\n<p>El caracol era prohibido como comida (Lev 11:30 RV-1909).<\/p>\n<p>Cerdo. El cerdo, aunque un animal inmundo (Lev 11:7; Deu 14:8; Isa 65:4), parece haber abundado en Palestina.<\/p>\n<p>Un hato de cerdos fue destruido cuando los esp\u00ed\u00adritus malos de un hombre endemoniado se refugiaron en ellos al sanarlo Jes\u00fas (Mar 5:1-17; Luk 8:27-39). La par\u00e1bola del hijo pr\u00f3digo demuestra la situaci\u00f3n desesperada del joven diciendo que tuvo que apacentar cerdos (Luk 15:15), ocupaci\u00f3n denigrante para cualquier israelita que es respetado.<\/p>\n<p>Jes\u00fas advirti\u00f3 en contra de dar perlas a los cerdos (Mat 7:6), ya que ser\u00ed\u00adan pisoteadas por su falta de discernimiento. Salom\u00f3n compar\u00f3 a una mujer hermosa pero indiscreta a un anillo de oro en el hocico de un cerdo (Pro 11:22). Pedro escribe de una puerca lavada que vuelve a revolcarse en el barro (2Pe 2:22).<\/p>\n<p>La \u00fanica referencia a un jabal\u00ed\u00ad aparece en el Psa 80:13, donde habla de las acciones devastadoras de los jabal\u00ed\u00ades salvajes.<\/p>\n<p>Comadreja. La comadreja es un mam\u00ed\u00adfero peque\u00f1o, carn\u00ed\u00advoro, clasificado como inmundo (Lev 11:29).<\/p>\n<p>Coral. El coral rojo se desarrollaba en el Mediterr\u00e1neo occidental y fue grandemente cotizado en tiempos antiguos. Se usaba para fabricar joyas y se menciona en Job 28:18; Eze 27:16; Pro 24:7 (aqu\u00ed\u00ad traducido muy alta).<\/p>\n<p>Drag\u00f3n. La RV-1909 contiene unas 35 referencias a dragones. Revisiones posteriores traducen varias de ellas como \u2020\u0153chacal\u2020\u009d. A veces se traduce como monstruo (Psa 74:13; Eze 32:2). Satan\u00e1s es presentado como un drag\u00f3n en Rev 12:13; Rev 20:2.<\/p>\n<p>Escorpi\u00f3n. Presente en la vasta, sedienta tierra del peregrinaje por el desierto, el escorpi\u00f3n (Deu 8:15) es notorio por la picadura venenosa de su cola larga y segmentada. Roboam neciamente amenaz\u00f3 castigar al pueblo con escorpiones (1Ki 12:11, 1Ki 12:14). Jes\u00fas dio a sus disc\u00ed\u00adpulos autoridad para pisar escorpiones (Luk 10:19), poder relacionado con la obra del reino de Dios, y menciona al escorpi\u00f3n en una pregunta ret\u00f3rica (Luk 11:12).<\/p>\n<p>Esponja. Una esponja, animal acu\u00e1tico, fue llenada de vinagre y ofrecida a Jes\u00fas en la cruz (Mat 27:48; Mar 15:36). Dicho uso de la esponja para proveer refresco l\u00ed\u00adquido era com\u00fan en tiempos b\u00ed\u00adblicos.<\/p>\n<p>Fieras del desierto. Expresi\u00f3n usada en las profec\u00ed\u00adas contra Babilonia (Isa 13:21; Jer 50:39), Tiro (Isa 23:13) y Edom (Isa 34:14).<\/p>\n<p>Gacela. a veces se traduce como corzo (ver Venado). Adem\u00e1s, la gacela Dorcas era conocida en las tierras b\u00ed\u00adblicas, un ant\u00ed\u00adlope de correr r\u00e1pido cuyo h\u00e1bitat era el \u00e1rido desierto. Su carne era considerada como un manjar (Deu 12:15, Deu 12:22). La lista de provisiones de Salom\u00f3n inclu\u00ed\u00ada gacelas (1Ki 4:23). Uno de los hijos de Sarvia era ligero de pies como un venado (2Sa 2:18).<\/p>\n<p>El ant\u00ed\u00adlope se incluye entre los animales que se pod\u00ed\u00adan comer (Deu 14:5) al igual que el \u00ed\u00adbice (Deu 14:5).<\/p>\n<p>Ganado(vacuno).<\/p>\n<p>El ganado es mencionado en el primer cap. de la Biblia, simb\u00f3lico de su importancia para el bienestar de la raza humana. Los patriarcas contaban su riqueza mayormente en base a la cantidad de ganado que ten\u00ed\u00adan, como en el caso de Abraham (Gen 13:2; compararGen 32:15). El destino de Jos\u00e9 se empez\u00f3 a cumplir con el sue\u00f1o que el fara\u00f3n tuvo de siete vacas hermosas y gordas y luego siete vacas feas y flacas (Gen 41:1-7), simb\u00f3licas de los a\u00f1os de abundancia seguidos por los de escasez. El relato de la vida de Jos\u00e9 como primer ministro y su relaci\u00f3n con sus hermanos que hab\u00ed\u00adan estado separados incluyen referencias a su ganado (Gen 45:10; Gen 46:34).<\/p>\n<p>Mois\u00e9s advirti\u00f3 a los egipcios (Exo 9:1-7) de la destrucci\u00f3n de su ganado como parte del juicio de Dios. M\u00e1s adelante, el triunfo de Mois\u00e9s sobre los madianitas result\u00f3 en un abundante saqueo, incluyendo 72.000 cabezas de ganado.<\/p>\n<p>Los becerros (terneros o terneras) eran cotizados como alimento al igual que como sacrificios (Lev 9:3, Lev 9:8) y eran adorados (Exo 32:19). Las cenizas de la vaca roja eran usadas para quitar la impureza ceremonial, la purificaci\u00f3n de los leprosos o de quien hubiera tocado un cad\u00e1ver (Num 19:9). Un ternero tierno y bueno fue elegido por Abraham para agasajar a sus tres misteriosos visitantes (Gen 18:7). Las visiones dadas a Isa\u00ed\u00adas, Ezequiel y Juan inclu\u00ed\u00adan el becerro y Jes\u00fas concluy\u00f3 su historia del hijo pr\u00f3digo con un gran fest\u00ed\u00adn para el cual fue preparado un becerro como apropiado para una celebraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los bueyes, adem\u00e1s de ser usados como comida y en ceremonias religiosas, eran obreros importantes de la comunidad agr\u00ed\u00adcola. Seis carros cubiertos y 12 bueyes fueron presentados para la obra del Se\u00f1or en ocasi\u00f3n de la dedicaci\u00f3n del tabern\u00e1culo (Num 7:3) para que sean para el servicio del tabern\u00e1culo de reuni\u00f3n (Num 7:5). Los derechos de propiedad relacionados con los bueyes, al igual que con otros animales fueron estipulados por el Se\u00f1or (Exo 22:1). Jes\u00fas se refiri\u00f3 al cuidado de los bueyes en el d\u00ed\u00ada s\u00e1bado (Luk 13:15). Eliseo estaba arando con 12 yuntas de bueyes cuando lo encontr\u00f3 El\u00ed\u00adas (1Ki 19:19), de la misma manera que Am\u00f3s estaba detr\u00e1s del arado cuando oy\u00f3 el llamado de Dios. Uno de los cuatro seres vivientes ten\u00ed\u00ada el rostro de un buey (Eze 1:10).<\/p>\n<p>El unicornio, mencionado en la RV-1909, distinto de la figura mitol\u00f3gica del mismo nombre, era probablemente el extinto uro. Visto de perfil, parec\u00ed\u00ada tener un solo cuerno en lugar de dos y en su tiempo era com\u00fan en las tierras b\u00ed\u00adblicas.<\/p>\n<p>Versiones posteriores dicen toro salvaje o b\u00fafalo (RVA, BJ, RVR-1960, BA), (Num 23:22; Deu 33:17).<\/p>\n<p>Hiena. Este animal carn\u00ed\u00advoro era com\u00fan en Palestina. La profec\u00ed\u00ada de Isa\u00ed\u00adas contra Babilonia habla de hienas que a\u00fallan en las mansiones de la ciudad ca\u00ed\u00adda (Isa 13:22), desgracia reservada para las ciudadelas de Edom (Isa 34:14; comparar Jer 50:39).<\/p>\n<p>Hormiga. Las hormigas son un ejemplo excelente (Pro 6:6; Pro 30:25), especialmente para los holgazanes, sobre lo sabio de prepararse para el futuro.<\/p>\n<p>Insectos que se desplazan. Entre todos los seres vivos que perecieron durante el diluvio estaban criaturas que se desplazaban sobre la tierra (Gen 7:21). Era prohibido comer insectos que se desplazan (Lev 11:20).<\/p>\n<p>Lagarto. Lev\u00ed\u00adtico (Lev 11:29-30) clasifica como inmundo toda clase de lagartos grandes, el camale\u00f3n, el cocodrilo, el lagarto, la lagartija y el calam\u00f3n. Pro 30:28 se refiere a la presencia de lagartijas en el palacio del rey, t\u00e9rmino que en algunas versiones se traduce ara\u00f1as.<\/p>\n<p>Langosta, Cigarra, C\u00ed\u00adcada. Las langostas son los insectos mencionados con m\u00e1s frecuencia en la Biblia, y al hombre a veces se lo compara con ellos en t\u00e9rminos de su insignificancia ante poderosos enemigos (Num 13:33) o a los ojos de Dios (Isa 40:22). El desarrollo doloroso de la langosta es usado como ejemplo de la propia mortandad humana (Ecc 12:5).<\/p>\n<p>Las langostas ten\u00ed\u00adan una significaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 del orden natural, habiendo sido enviadas muchas veces como juicio de Dios (Exo 10:4). El aspecto sorprendente y el poder de las langostas, vistos en Rev 9:3, Rev 9:7, es algo totalmente ajeno a la experiencia humana. El autor del libro conoc\u00ed\u00ada bien la tradici\u00f3n de las langostas como una manifestaci\u00f3n del juicio de Dios. Joel describi\u00f3 la destrucci\u00f3n devastadora que causaban las langostas (Joe 1:4), present\u00e1ndolas como un gran ej\u00e9rcito (Joe 2:1-11).<\/p>\n<p>Por otro lado, las langostas no dejaban de beneficiar a la raza humana y representaban una dieta \u00fatil para los pobres, es decir en tiempos normales (Lev 11:21-22). Juan el Bautista com\u00ed\u00ada langostas y miel silvestre (Mar 1:6), dieta que no era rara entre sus contempor\u00e1neos. La oruga, el estado larval de la langosta (Joe 1:4; Joe 2:25; Nah 3:15-16) es a veces tambi\u00e9n llamada salt\u00f3n (RVR-1960).<\/p>\n<p>Le\u00f3n. Hoy se encuentran leones en Africa al sur del Sahara y en el noroeste de India, pero en los tiempos b\u00ed\u00adblicos abarcaban extensiones mucho mayores.<\/p>\n<p>Exist\u00ed\u00adan en Grecia tanto como en Asia Menor, Ir\u00e1n e Iraq, Siria y Turqu\u00ed\u00ada. Las Escrituras asocian al le\u00f3n tanto con la protecci\u00f3n de Dios (Jdg 14:5-6; 1Sa 17:34-37; Daniel 6) como con el juicio de Dios (1Ki 13:24-28).<\/p>\n<p>El poder, la rapidez y la ferocidad del le\u00f3n eran comparados con los de los enemigos de Israel. A trav\u00e9s de las Escrituras el le\u00f3n era usado como s\u00ed\u00admbolo de poder. Jacob compar\u00f3 a su hijo Jud\u00e1 con un le\u00f3n (Gen 49:9) y el Se\u00f1or Jesucristo es llamado con frecuencia el Le\u00f3n de la tribu de Jud\u00e1 (o el Le\u00f3n de Jud\u00e1). Daniel describe a Babilonia como un le\u00f3n alado, s\u00ed\u00admbolo religioso usado en el mundo pagano de la antig\u00fcedad, mientras que Pedro advirti\u00f3 a sus contempor\u00e1neos que el diablo acecha como un le\u00f3n rugiente (1Pe 5:8).<\/p>\n<p>Leona.<\/p>\n<p>El lamento de Ezequiel sobre los pr\u00ed\u00adncipes de Israel hace referencia a la leona como madre de ellos (Eze 19:2), cuyos cachorros se dispersan (Job 4:11). La profec\u00ed\u00ada de Joel (Joe 1:6) habla de las muelas de la leona como una caracter\u00ed\u00adstica de la naci\u00f3n invasora.<\/p>\n<p>Leopardo. La referencia a los montes de los leopardos (Cantar de los Son 4:8) nos recuerda que estos poderosos animales eran bien conocidos en Palestina por su ferocidad e inteligencia. El leopardo era considerado como un instrumento del juicio de Dios sobre los malos (Jer 5:6) y era tambi\u00e9n usado figuradamente (Dan 7:6; Rev 13:2).<\/p>\n<p>Leviat\u00e1n. El leviat\u00e1n era fuerte y probablemente muy grande (Job 41:1), quiz\u00e1 un ser marino (Job 3:8; Psa 74:14; Psa 104:26). Sin embargo, no todas las alusiones al leviat\u00e1n se refieren a especies peligrosas. El Psa 104:26 los describe jugando en el mar, quiz\u00e1 una referencia al cachalote.<\/p>\n<p>Liebre.<\/p>\n<p>La liebre era clasificada como inmunda (Lev 11:6; Deu 14:7) porque no ten\u00ed\u00ada la pezu\u00f1a partida.<\/p>\n<p>Lobo. Un mam\u00ed\u00adfero carn\u00ed\u00advoro, inteligente, del g\u00e9nero Canis, el lobo por lo general caza en manada y ataca sin miedo a animales m\u00e1s fuertes. Mencionado 13 veces en las Escrituras, el lobo era un peligro com\u00fan para los pastores, especialmente en Palestina con sus bosques. Los falsos profetas eran descritos como lobos rapaces vestidos de ovejas (Mat 7:15), mientras que la tribu de Benjam\u00ed\u00adn era como un lobo hambriento (Gen 49:27). La figura que Isa\u00ed\u00adas presenta del milenio incluye al lobo viviendo con el cordero (Isa 11:6; Isa 65:25).<\/p>\n<p>Mono. La flota de Salom\u00f3n obten\u00ed\u00ada monos (probablemente los monos rhesus de la India) de Tarsis cada tres a\u00f1os (1Ki 10:22; 2Ch 9:21).<\/p>\n<p>Monstruo. La palabra antes significaba poco m\u00e1s que grande o extenso. El debate de Job habla del monstruo marino (Job 7:12), mientras que otras referencias sugieren grandes prodigios de la creaci\u00f3n en lugar de una bestia temible o agresiva (comparar Gen 1:21; Lam 4:3).<\/p>\n<p>Mosca. Esta especie tan generalizada incluye no s\u00f3lo la mosca com\u00fan, sino tambi\u00e9n la mosca tsets\u00e9, el mosquito que produce la malaria. La ruina de Egipto por las moscas (posiblemente mosquitos, porque la palabra original en heb. significa chupar) fue uno de los juicios de Dios descrito como plaga de moscas (Exo 8:20-32), despu\u00e9s de la plaga de piojos descrita en los vv. anteriores. Adem\u00e1s de un peligro para la salud, las moscas pod\u00ed\u00adan arruinar los cultivos. La p\u00e9rdida de la cosecha de las olivas (Deu 28:40) fue por culpa de la mosca de las olivas. Dicha p\u00e9rdida es predicha en Mic 6:15 (comparar Hab 3:17).<\/p>\n<p>El peligro para Egipto profetizado por Jerem\u00ed\u00adas (Jer 46:20) es descrito como una destrucci\u00f3n en la RVR-1960, pero como un moscard\u00f3n en la RVA. Es una pesadez que pica y molesta. De S\u00f3crates dec\u00ed\u00adan que era el moscard\u00f3n de Atenas, lo que muestra que los antiguos bien sab\u00ed\u00adan de los ataques persistentes de los moscardones.<\/p>\n<p>El piojo fue usado como uno de los juicios sobre Egipto, aunque los piojos (Exo 8:16-18) pueden haber sido alg\u00fan tipo de jej\u00e9n con una picadura muy dolorosa. Jes\u00fas reprendi\u00f3 a los maestros de la ley por colar el mosquito, pero tragarse el camello (Mat 23:24). La insignificancia del hombre es enfatizada en Job 25:6 diciendo que es una larva. La muerte de Herodes (Act 12:23) se describe como causada por el hecho de que fue comido por gusanos (probablemente de la especie callitroga) como juicio debido a su orgullo y su pretensi\u00f3n de ser un dios.<\/p>\n<p>La presencia de gusanos en el cuerpo humano, vivo (Job 7:5) o muerto (Job 17:14; Job 21:26; Isa 14:11; Isa 66:24), era un recordatorio m\u00e1s de lo transitoria que es la naturaleza de la vida. En el infierno el gusano no muere (Mar 9:48).<\/p>\n<p>Murci\u00e9lago. La Biblia clasifica al murci\u00e9lago como inmundo (Lev 11:19; Deu 14:18) mientras que la visi\u00f3n de Isa\u00ed\u00adas de los \u00faltimos tiempos hace referencia al pueblo arrojando sus diversos \u00ed\u00addolos hechos de metales preciosos a los topos y a los murci\u00e9lagos (Isa 2:20).<\/p>\n<p>Oso. El oso muerto por David (1Sa 17:34-37) era un oso pardo sirio, Ursus syriacus, la especie mencionada en otras partes en el AT. La osa a la que han quitado su cr\u00ed\u00ada es feroz (2Sa 17:8), quiz\u00e1 ilustrado en un ataque contra 42 j\u00f3venes que hab\u00ed\u00adan estado burl\u00e1ndose de Eliseo por su calvicie (2Ki 2:23-25). El oso simboliza poderes nacionales en la visiones dadas a Isa\u00ed\u00adas, Daniel y Juan.<\/p>\n<p>Oveja. Este animal es el mencionado con mayor frecuencia en las Escrituras, quiz\u00e1 por su importancia en la econom\u00ed\u00ada de la \u00e9poca. La figura m\u00e1s familiar de Jesucristo es quiz\u00e1 la del Buen Pastor, la par\u00e1bola recordada con m\u00e1s facilidad es la de la oveja perdida.<\/p>\n<p>En las tierras b\u00ed\u00adblicas las ovejas eran usadas por su leche m\u00e1s que por su carne.<\/p>\n<p>Las ceremonias religiosas inclu\u00ed\u00adan el sacrificio de ovejas y los cuernos de carneros eran usados como trompeta para llamar a la congregaci\u00f3n. La vida de los pastores y sus reba\u00f1os es mencionada en varios lugares (G\u00e9nesis 29; Exo 22:1, Exo 22:4; Num 31:36). A las ovejas se les daba agua al mediod\u00ed\u00ada, y el pozo lleg\u00f3 a ser un lugar importante de reuni\u00f3n. Las mujeres tambi\u00e9n trabajaban como pastoras, como en el caso de las siete hijas del sacerdote de Madi\u00e1n (Exo 2:16).<\/p>\n<p>Varias palabras heb. han sido traducidas como oveja, es decir, la hembra del carnero. Siete corderas fueron apartadas por Abraham para obsequiar a Abimelec (Gen 21:28-29) a fin de sellar un tratado. Los presentes de Jacob a Esa\u00fa inclu\u00ed\u00adan 200 ovejas y 20 carneros (Gen 32:14). El uso de una cordera sin defecto era permitido como ofrenda por el pecado (Lev 4:32). La par\u00e1bola de Nat\u00e1n (2Sa 12:3) hace referencia a un hombre que ten\u00ed\u00ada una sola corderita que por un hombre rico y ego\u00ed\u00adsta le fue quitada.<\/p>\n<p>La lista de alimentos inmundos en Deu 14:5 incluye el carnero mont\u00e9s (RVR-1960) o gamuza (RVA), un mam\u00ed\u00adfero rumiante que parece un cruzamiento entre una cabra y un ant\u00ed\u00adlope; se encuentra por lo general en las regiones monta\u00f1osas de Europa y el sudoeste de Asia.<\/p>\n<p>El carnero, el macho cornudo de la oveja, era usado para cr\u00ed\u00ada. La mayor\u00ed\u00ada de los referencias b\u00ed\u00adblicas son del papel del carnero en las ceremonias o los sacrificios sacerdotales (Gen 15:9; \u00e9xodo 29; N\u00fameros 7).<\/p>\n<p>Perro. Las 40<br \/>\nreferencias b\u00ed\u00adblicas a los perros no son muy favorables a estos animales considerados inmundos. Pro 26:11 refleja una opini\u00f3n contempor\u00e1nea de que los perros vuelven a sus propios v\u00f3mitos. Job ten\u00ed\u00ada perros ovejeros (Job 30:1) y a los perros les era permitido comer de las migajas de la mesa de sus amos (Mat 15:26-27).<\/p>\n<p>Pez. En G\u00e9nesis 1, a Ad\u00e1n se le instruy\u00f3 ejercer dominio sobre los peces del mar y las Escrituras contienen muchas referencias a los peces y la manera de pescarlos. La figura de un pez lleg\u00f3 a ser un s\u00ed\u00admbolo de la iglesia primitiva. No se mencionan especies espec\u00ed\u00adficas.<\/p>\n<p>El pescado era una parte importante de la dieta de Israel (Num 11:5).<\/p>\n<p>Un gran pez (quiz\u00e1 una ballena) se trag\u00f3 a Jon\u00e1s (Jon 1:17). Cuando Jes\u00fas aliment\u00f3 milagrosamente a 5.000 us\u00f3 dos pescados (Mat 14:17).<\/p>\n<p>Hubo una pesca milagrosa despu\u00e9s de la resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas, cuando los anteriormente desalentados pescadores arrojaron sus redes en obediencia a su Se\u00f1or (Juan 21).<\/p>\n<p>Polilla, Mariposa. Ambas pertenecen al orden Lepidoptera, distingui\u00e9ndose la polilla de la mariposa por su actividad nocturna, su antena que parece un hilo y alas que se envuelven alrededor de su cuerpo (la mayor\u00ed\u00ada de las mariposas cierran sus alas verticalmente).<\/p>\n<p>La polilla de las Escrituras es generalmente la que come la ropa, de la gran familia Tineidae. La fragilidad del hombre es como la de la polilla (Job 4:19). El desgastarse del hombre es comparado con el vestido comido por las polillas (Psa 39:11; Isa 50:9; Isa 51:8). La casa del hombre es como el capullo de una polilla (Job 27:18 RVR1960).<\/p>\n<p>Aunque es insignificante y fr\u00e1gil (Hos 5:12), la polilla com\u00fan no por eso es menos capaz dedestruir las posesiones transitorias a las que se aferra el hombre (Mat 6:19).<\/p>\n<p>Pulga. Com\u00fan en las tierras b\u00ed\u00adblicas, igual que en el resto del mundo, la pulga es mencionada en 1Sa 24:14; 1Sa 26:20. La pulga es cualquiera del orden Afaniptera, insecto peque\u00f1o, sin alas con un cuerpo achatado y patas muy desarrolladas para saltar. Se estima que existen unas 500 especies de pulgas que son un peligro tanto porque es una irritaci\u00f3n para la humanidad, como porque su picadura transmite enfermedades, sobre todo la peste bub\u00f3nica. El tifus end\u00e9mico tambi\u00e9n es transmitido por las pulgas.<\/p>\n<p>La pregunta ret\u00f3rica de David (1Sa 24:14) se refiere a la necedad de perseguir una pulga y luego (1Sa 26:20) compara la tarea de buscar una pulga con la de cazar una perdiz en las monta\u00f1as.<\/p>\n<p>Rana. La rana ten\u00ed\u00ada alg\u00fan significado religioso para los egipcios, por lo que la significaci\u00f3n de la plaga no habr\u00e1 pasado desapercibida (\u00e9xodo 8; Psa 78:45; Psa 105:30). Rev 16:13 cuenta de esp\u00ed\u00adritus malos con la apariencia de ranas, posiblemente teniendo en mente la narraci\u00f3n de la plaga.<\/p>\n<p>Rata. Las ratas (ratones en RVR1960, RVA) eran animales inmundos (Lev 11:29) y aparecen en la narraci\u00f3n de la plaga sobre los filisteos (1 Samuel 6). Isa\u00ed\u00adas profetiz\u00f3 contra los que segu\u00ed\u00adan la pr\u00e1ctica pagana de comer carne de cerdo y de ratones (Isa 66:17).<\/p>\n<p>Sanguijuela. La palabra se deriva de una expresi\u00f3n heb. que significa \u2020\u0153chupar\u2020\u009d (Pro 30:15) Seres que se arrastran. Esta descripci\u00f3n es usada en varias versiones para referirse a varios animales que viven en la tierra.<\/p>\n<p>Serpiente. La serpiente tiene una importancia especial en el AT. Una de la se\u00f1ales de autoridad dadas a Mois\u00e9s fue el hecho de que su vara se convirtiera en serpiente al ser arrojada al suelo (Exo 4:3-4). Serpientes venenosas invadieron el campamento israelita cuando el pueblo se quej\u00f3 contra Dios y Mois\u00e9s. Fueron sanados cuando miraron el emblema de una serpiente de bronce que hiciera Mois\u00e9s (N\u00fameros 21). El s\u00ed\u00admbolo de una serpiente sobre una vara es hasta hoy el emblema de curaci\u00f3n usado por la profesi\u00f3n m\u00e9dica.<\/p>\n<p>En la era del milenio la cobra y la v\u00ed\u00adbora ser\u00e1n compa\u00f1eras inofensivas de los ni\u00f1os (Isa 11:8), una confirmaci\u00f3n m\u00e1s de la reconciliaci\u00f3n del hombre con el orden natural luego de la renovaci\u00f3n de la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>No se identifica ninguna especie al usar la palabra serpiente, pero el significado es de una criatura astuta y sumamente peligrosa, aunque muy persuasiva. Era un s\u00ed\u00admbolo de maldad (G\u00e9nesis 3), pero Dios la pudo traspasar (Job 26:13).<\/p>\n<p>Pablo se refiri\u00f3 a la astucia de la serpiente (2Co 11:3). La RVA prefiere la palabra \u2020\u0153serpiente\u2020\u009d en lugar de v\u00ed\u00adbora.<\/p>\n<p>Simio. Las versiones ReinaValera (1Ki 10:22; 2Ch 9:21) traducen pavos reales. (Los pavos reales fueron por generaciones adornos de las cortes reales.) Los simios se encuentran mayormente en Africa, pero el simio \u00e1rabe era considerado sagrado por los egipcios.<\/p>\n<p>Tej\u00f3n. La palabra incierta usada para las coberturas utilizadas en el tabern\u00e1culo (Exo 25:5; Num 4:6) aparece de diversas maneras:<br \/>\ncueros de carnero RV-1909, pieles de carnero RVA, BA.<\/p>\n<p>El conejo era un animal inmundo (Lev 11:5) y vive en las piedras (por lo tanto, quiz\u00e1 fuera el tej\u00f3n de piedra). Es vegetariano y se parece a la liebre, excepto por no tener cola y patas y orejas relativamente cortas.<\/p>\n<p>Topo. La RVa en Isa 2:20 se refiere a \u2020\u0153topos\u2020\u009d mientras que algunas otras versiones dicen rat\u00f3n o roedor. Isa\u00ed\u00adas est\u00e1 profetizando que en el d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or los hombres arrojar\u00e1n sus \u00ed\u00addolos de plata y oro a los innobles roedores.<\/p>\n<p>En la RVA Lev 11:30 los llama camale\u00f3n.<\/p>\n<p>Venado. Los venados se pod\u00ed\u00adan comer (Deu 14:5) y estaban incluidos en la lista de provisiones diarias de Salom\u00f3n (1Ki 4:23).<\/p>\n<p>Ciertas cualidades especiales del venado son elogiadas como modelo para los seres humanos. David compara los pies de ellos con los de \u00e9l (2Sa 22:34) y dice que el ansia de ellos por las corrientes de las aguas es como su sed de Dios (Psa 42:1).<\/p>\n<p>El ciervo (RVR-1960) era el venado colorado de Europa y Asia (Cervus elefus) o el venado de Siria (Cervus barbatus). El primero es similar al alce americano, pero m\u00e1s peque\u00f1o. Los ciervos son machos, la palabra cervatillo aparece s\u00f3lo tres veces (Cantar de los Son 2:9, Son 2:17; Son 8:14).<\/p>\n<p>Zorro. Las nueve referencias en las Escrituras son al zorro com\u00fan de Palestina, Vulpes vulgaris, un carn\u00ed\u00advoro salvaje de la familia canina, viviendo por lo general de una dieta de peque\u00f1os animales y fruta. La astucia del zorro fue enfatizada en la descripci\u00f3n que nuestro Se\u00f1or hizo de Herodes (Luk 13:32).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>tip, FAUN LEYE<\/p>\n<p>ver, FAUNA PALESTINA Los animales, tanto salvajes como dom\u00e9sticos, aparecen frecuentemente en las p\u00e1ginas de la Biblia. Hab\u00ed\u00ada animales puros e impuros y se los conoc\u00ed\u00ada por las clasificaciones detalladas de la ley de Mois\u00e9s y que cada israelita ciertamente conoc\u00ed\u00ada bien. El ganado, especialmente, era cosa de la vida diaria del pueblo hebreo. Antes de la invenci\u00f3n de la moneda la riqueza se med\u00ed\u00ada por la cantidad de reba\u00f1os que se pose\u00ed\u00adan. Abraham ten\u00ed\u00ada tantos reba\u00f1os que entr\u00f3 en dificultades con su pariente Lot por el control de los pastos (Gn. 16:6). Ya cuando el pueblo de Dios estaba establecido en la tierra de Cana\u00e1n cada familia ten\u00ed\u00ada una porci\u00f3n de terreno en la cual apacentar los animales. Un hombre justo se preocupaba por \u00abla vida de sus animales\u00bb (Pr. 12:10). Mois\u00e9s hace una simple clasificaci\u00f3n de los animales en cuatro categor\u00ed\u00adas, bas\u00e1ndose \u00fanicamente en su sistema de locomoci\u00f3n: (a) Cuadr\u00fapedos: Todos los cuadr\u00fapedos terrestres, exceptuando aquellos cuyas patas no les dan la suficiente altura y parece que se arrastran, como el lagarto y el cocodrilo. (b) Aves: Todos los animales que poseen alas, incluidos los insectos alados. (c) Peces: Cuantos animales nadan en el agua, entre ellos los cet\u00e1ceos. (d) Reptiles: Todos los reptiles y los animales que, sin serlo, parecen que se arrastran, como ratones, topos, etc. (V\u00e9ase FAUNA PALESTINA).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nEl reino animal, al que el pueblo hebreo era muy sensible, es el m\u00e1s cercano al hombre. Las religiones paganas (extra-b\u00ed\u00adblicas) consideran a los animales con respeto sagrado, como seres extrahumanos, llegando incluso a divinizarlos. El A. T. fustiga esta aberrante concepci\u00f3n (cf. Sab 15-16). El hombre debe ser amigo de los animales, debe ayudarles. No\u00e9 salva a una pareja de cada especie animal. El animal puede ayudar al hombre. La burra ayuda a Bala\u00e1n (N\u00fam 22, 22-35); unos cuervos llevan alimento a El\u00ed\u00adas (1 Re 17,6); un pez salva a Jon\u00e1s (Jon 2). Deben ser tratados con humanidad; el descanso tambi\u00e9n les incluye a ellos (Ex 23,12). Los animales peligrosos y criminales deben ser castigados (Gen 9,5; Ex 21,28-32). Pero el hombre es netamente superior a los animales. Ad\u00e1n les pone un nombre, con lo que se indica su claro dominio sobre ellos (Gen 2,20). El hombre puede matarlos para que le sirvan de alimento (Gen 9,2). Antes del pecado parece que todos los animales estaban pac\u00ed\u00adficamente sometidos al hombre. Despu\u00e9s de \u00e9l aparece una clara divisi\u00f3n en animales salvajes y dom\u00e9sticos. Hay, pues, una situaci\u00f3n conflictiva, de riesgo, entre el hombre y las bestias. Toda la creaci\u00f3n, incluso el reino animal, est\u00e1, despu\u00e9s del pecado, en estado de corrupci\u00f3n. Fruto de la redenci\u00f3n mesi\u00e1nica, cuando el universo est\u00e9 de nuevo reunificado y restituido a su pr\u00ed\u00adstino estado, todo ser\u00e1 nuevamente restaurado y sometido, y el mundo animal, la naturaleza entera, dejar\u00e1 el estado de rebeli\u00f3n. La divisi\u00f3n que se hizo en Israel de animales puros e impuros, que se pod\u00ed\u00adan o no comer, influy\u00f3 de alguna manera en la divisi\u00f3n de la humanidad en dos partes: los buenos y los malos. Jes\u00fas tuvo relaci\u00f3n con los animales; en el desierto estaba con ellos (Mc 1,13); a ellos se refiri\u00f3 como punto de comparaci\u00f3n para describir su propia situaci\u00f3n (Mt 8,20; Lc 9,58). Se sirvi\u00f3 de la actitud de los animales para expresar ciertas actitudes humanas (Mt 3,7; 7,15; 10,16; 12,34; Lc 10,3; 13,32; Jn 10,12). Quiso hacer su entrada triunfal en Jerusal\u00e9n montado en un asno (Mt 21,5). El mismo quiso presentarse como un ganadero, como un pastor que cuida de las ovejas (Jn 10).<\/p>\n<p>Los evangelios hablan de las zorras (Mt 8,20), del lobo (Mt 7,15; 10,16; Lc 10,3; Jn 10,12), del camello (Mt 3,4; 10,24; 23,24; Mc 1,6; 10,25; Lc 18,25), del asno (Mt 21,5; 18,6 Mc 9,42; Lc 13,15; 14,5; Jn 12,14-15), del buey (Lc 13,15; 14,5. 19; Jn 2,14-15), del cordero (Lc 10,3; Jn 1,29. 36; 21,15), de la oveja (Mt 7,15; 10,6; 12,11; 15,24; 18,12; 25,32; 26,31; Mc 6,34; 14,27; Lc 15,4. 6; Jn 10; 21,16-17), del cabrito (Mt 25,32-33; Lc 15,29), del cerdo (Mt 7,6; 8,30-32; Mc 5,11-13; Lc 8,32-33; 15,15-16), del perro (Mt 7,6; 15,26-27; Mc 7,2728; Lc 16,21), de las aves (Mt 6,26; 8,20; 13,4; Mc 4,4; Lc 8,5; 9,58; 12,24), de la gallina (Mt 23,37; Lc 13,34), de los pollos (Mt 23,37; Lc 2,24; 13,34), de la paloma (Mt 3,16; 10,16, 21,12; Mc 1,10; 11,15; Le 2,24; 3,22; Jn 1,32; 2,14-16), de los p\u00e1jaros (Mt 10,29; Lc 12,6-7), del cuervo (Lc 12,24), del \u00e1guila (Mt 24,28; Lc 17,37), de monstruos marinos (Mt 12,40), del pez (Mt 7,10; 14,17; 15,34; Mc 6,38. 41. 43; 8,7; Lc 5,6. 9; 9,13. 16; 11,11; 24,42; Jn 21,6. 8), de la serpiente (y de la v\u00ed\u00adbora) (Mt 3,7; 7,10; 10,16; 12,34; 23,33; Mc 16,18; Lc 3,7; 10,19; 11,11; Jn 3,14), del escorpi\u00f3n (Lc 10,19; 11,12), de la langosta (Mt 3,4; Mc 1,6), de la polilla (Mt 6,19-20; Lc 12,33), del gusano (Mc 9,48), del mosquito (Mt 23,24), de la abeja (Lc 24,42).<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>(-> sacrificios, comida, vegetarianos, ecolog\u00ed\u00ada, vivientes). La teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica resulta inseparable de la visi\u00f3n de los animales, como entorno vital y compa\u00f1\u00ed\u00ada (aunque insuficiente) para los hombres. Conforme a Gn 1-3, el hombre es \u00abse\u00f1or\u00bb de los animales, pero no los puede matar, sino que debe guiarlos y dirigirlos. Signo especial del car\u00e1cter ambiguo de algunos animales es la serpiente* de Gn 2, que simboliza la tentaci\u00f3n y que m\u00e1s tarde se convierte en expresi\u00f3n del Diablo. El car\u00e1cter \u00absagrado\u00bb de los animales se pone de relieve en los sacrificios, que, de alg\u00fan modo, suponen que ellos tienen un rasgo superior, que est\u00e1n relacionados con la divinidad. En esa l\u00ed\u00adnea, algunos pueblos como los egipcios han tomado a los animales como revelaci\u00f3n de Dios (zoolatr\u00ed\u00ada). Por su parte, el libro de Job ofrece una visi\u00f3n numinosa de algunos animales de gran poder como Leviat\u00e1n* y Behemot (que puede identificarse con el cocodrilo y el hipop\u00f3tamo). De todas formas, el conjunto de la Biblia sabe que los animales son criaturas al servicio del hombre. El libro de la Sabidur\u00ed\u00ada ha condenado de un modo especial la zoolatr\u00ed\u00ada*, defendiendo as\u00ed\u00ad la singularidad del hombre.<\/p>\n<p>(1) Creaci\u00f3n. Gn 1,26-30 ha vinculado a los hombres y a los animales (sobre todo a los terrestres, en un mismo espacio y tiempo). En esa l\u00ed\u00adnea avanza Gn 2,18-20: \u00abEntonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y tenga potestad (= domine) sobre los peces del mar, las aves de los cielos y las bestias, sobre toda la tierra y sobre todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y cre\u00f3 Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo cre\u00f3; var\u00f3n y hembra los cre\u00f3. Los bendijo Dios y les dijo: Creced y multiplicaos; llenad la tierra y sometedla; ejerced se\u00f1or\u00ed\u00ado sobre los peces del mar, las aves de los cielos y todas las bestias que se mueven sobre la tierra. Despu\u00e9s dijo Dios: Mirad, os he dado toda planta que da semilla, que est\u00e1 sobre toda la tierra, as\u00ed\u00ad como todo \u00e1rbol en que hay fruto y da semilla. De todo esto podr\u00e9is comer. Pero a toda bestia de la tierra, a todas las aves de los cielos y a todo lo que tiene vida y se arrastra sobre la tierra, les doy toda planta verde para comer\u00bb (Gn 1,2630). As\u00ed\u00ad podemos decir que los animales emergen sobre el hueco de la soledad humana. Dios se dice: no es bueno que Adam est\u00e9 aparte (separado) o solo. El texto supone que Adam habla con Dios y posee un jard\u00ed\u00adn del que vive, pero en sentido profundo sigue estando solitario. Por eso, Dios decide darle un auxiliar o amigo (un compa\u00f1ero) semejante a \u00e9l, pues Dios no es para Adam otro como \u00e9l, pero puede ofrecerle un \u00abotro\u00bb: otro ser humano con quien mantener comunicaci\u00f3n (encuentro), superando as\u00ed\u00ad su soledad. Los animales est\u00e1n ah\u00ed\u00ad para empezar a remediar la soledad del hombre, aunque s\u00f3lo pueden ofrecerle una compa\u00f1\u00ed\u00ada limitada. Dios crea a los animales, pero Adam los recrea al darles un nombre que implica se\u00f1or\u00ed\u00ado y comunicaci\u00f3n, en gesto de dominio o domesticaci\u00f3n. De alg\u00fan modo, los animales forman parte de la domus o  casa del hombre, como sus \u00abdom\u00e9sticos\u00bb, pero no le ofrecen compa\u00f1\u00ed\u00ada plena, ni sacian su soledad. Adam puede llamarles y ellos de alg\u00fan modo le responden. Poner un nombre es m\u00e1s que clasificar al animal (en la serie de Linneo); es llamarle de manera que nos pueda responder y acompa\u00f1ar en un trecho de la vida (como har\u00e1 el camello o el perro, la oveja o la vaca). Los animales no son \u00e1rboles de un jard\u00ed\u00adn que el hombre cultiva para su provecho (comida), sino sus compa\u00f1eros. Por eso el hombre les puede llamar, iniciando con ellos un di\u00e1logo.<\/p>\n<p>(2) El hombre, rey de los vivientes. Hombres y animales comparten un mismo nicho ecol\u00f3gico, presidido por el hombre. Un tipo de biolog\u00ed\u00ada cient\u00ed\u00adfica puede afirmar que los hombres son un accidente, seres fortuitos, que han surgido en el despliegue muy complejo del azar y necesidad de la vida, dominando por un tiempo sobre los restantes animales, pero que terminar\u00e1n un d\u00ed\u00ada, cuando las condiciones c\u00f3smicas se vuelvan diferentes. La Biblia, en cambio, se sit\u00faa en una perspectiva antropol\u00f3gica o antr\u00f3pica y supone que el proceso de la creaci\u00f3n ha culminado en los hombres, concebidos como se\u00f1ores de la creaci\u00f3n, que durar\u00e1n para siempre. Los hombres son se\u00f1ores, pero no d\u00e9spotas que pueden utilizar a su capricho la vida de los animales; son delegados de Dios que deben cuidar su creaci\u00f3n, para que pueda existir en armon\u00ed\u00ada, siendo cada uno lo que es. En este momento primero, la Biblia supone que el hombre, rey pac\u00ed\u00adfico, organiza y vincula bien a los animales, incluso a los reptiles. No parece que con esto se quiera aludir a los m\u00e9todos y ejemplos de domesticaci\u00f3n de serpientes, que se conoc\u00ed\u00adan ya por entonces en oriente, sino al hecho del dominio general del hombre sobre la naturaleza. Una visi\u00f3n semejante se expresa en otras culturas del entorno, como Grecia, con Artemisa, Potnia Ther\u00f3n, Se\u00f1ora de los animales, y con Orfeo, que les amansa con su lira. El hombre es as\u00ed\u00ad rey: se eleva sobre los animales, en cuyo espacio habita, no para destruirlos, sino para organizados en armon\u00ed\u00ada. En esa l\u00ed\u00adnea, varios pueblos del entorno (cananeos y egipcios&#8230;) han divinizado algunos animales (toro, cocodrilo&#8230;), para mostrar su parentesco con los dioses (zoolatr\u00ed\u00ada*). En contra de eso, la Bi blia es m\u00e1s sobria. Sabe que los animales son signo de Dios, pero a\u00f1ade que s\u00f3lo el hombre es su imagen y semejanza pacificadora sobre el mundo.<\/p>\n<p>(3) Bestiario. El conjunto de la Biblia, y de un modo especial el Apocalipsis, incluyen un amplio bestiario, en el que figuran animales reales (\u00e1guila*, serpiente*, cordero*, toro*, caballo*) y simb\u00f3licos (drag\u00f3n, serpientes voladoras, monstruos marinos). Fij\u00e1ndonos de un modo especial en el bestiario del Apocalipsis, podemos destacar algunos de sus signos, (a) Vivientes o tetramorfo (Ap 4,7; figuras tomadas de Ez 1,5-1). Representan la vida originaria que brota de Dios y le alaba. Son le\u00f3n, toro, humano y \u00e1guila, que la tradici\u00f3n relaciona con el Cordero e identifica con los cuatro evangelistas, (b) Escorpi\u00f3n. Vinculado a la cola destructora de las langostas (Ap 9,3.5.10). Lleva veneno de muerte, (c) Langosta (Ap 9,3.7; cf. J1 1-2). Poder del abismo que destruye toda vida sobre el mundo, (d) Le\u00f3n. Animal poderoso, peligroso, pavoroso (Ap 9,8.17), vinculado a la Bestia (13,2). Pero, al mismo tiempo, aparece en sentido positivo: es uno de los Vivientes, signo de la fuerza original de Dios (4,7), y t\u00ed\u00adtulo de Cristo (Le\u00f3n de Jud\u00e1, rey de los animales: Ap 5,5). Como le\u00f3n que ruge, as\u00ed\u00ad es la voz del \u00e1ngel del Libro (10,3; cf. Am 1,2). (e) P\u00e1jaros. Aves nocturnas, vinculadas a los esp\u00ed\u00adritus impuros, a las ciudades muertas, signo de Babel (18,2). Realizan tambi\u00e9n funci\u00f3n de carro\u00f1eras, devoradoras de los cad\u00e1veres de hombres y animales: celebran su fiesta tras la batalla y destrucci\u00f3n del ej\u00e9rcito de las bestias (Ap 19,17.21). (f) Ranas. Son en muchos pueblos signo positivo de lluvia y\/o resurrecci\u00f3n. En Ap 16,13 representan en cambio la impureza y perversi\u00f3n.<\/p>\n<p>Cf. F. Froger y J. P. Durand, Lc bestiaire de la Bible, Deslris, Par\u00ed\u00ads 1994.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO<br \/>\nI. Introducci\u00f3n.<br \/>\nII. Los animales en el plan de Dios:<br \/>\n1. Los animales en el contexto de la creaci\u00f3n;<br \/>\n2. La historia de la salvaci\u00f3n:<br \/>\n    a) El animal, compa\u00f1ero de viaje del hombre,<br \/>\n    b) La misericordia de Dios con los animales,<br \/>\n    c) Los animales, instrumentos de bendici\u00f3n y de castigo;<br \/>\n3. Los tiempos escatol\u00f3gicos.<br \/>\nIII. Los animales en la vida religiosa de Israel:<br \/>\n1. Contra la tentaci\u00f3n de divinizar a los animales<br \/>\n2. Animales puros e impuros;<br \/>\n3. Los animales en el culto.<br \/>\nIV. Los animales en el lenguaje simb\u00f3lico:<br \/>\n1 . Im\u00e1genes y met\u00e1foras;<br \/>\n2. S\u00ed\u00admbolos religiosos;<br \/>\n3. Las potencias del mal.<br \/>\nV. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>I. INTRODUCCI\u00ed\u201cN.<br \/>\nEntre todos los seres que componen el universo, el animal es el que m\u00e1s se acerca al hombre. Desde siempre el hombre ha tenido que compartir con los animales o disputarles a ellos su espacio vital. Por tanto, es natural que el animal haya asumido respectivamente en relaci\u00f3n con el hombre los rasgos del enemigo, del amigo o simplemente del medio \u00fatil para alcanzar determinados objetivos. De aqu\u00ed\u00ad se deriva igualmente el significado simb\u00f3lico que se atribuye a determinados animales debido a su forma y al papel que juegan en relaci\u00f3n con los hombres. En la Edad Media exist\u00ed\u00adan incluso libros llamados \u00abbestiarios\u00bb. donde se se\u00f1alaban las propiedades reales o simb\u00f3licas de los diversos tipos de animales.<\/p>\n<p>En nuestros tiempos la progresiva desaparici\u00f3n de los animales feroces ha dado origen a una nueva sensibilidad respecto a los animales, a los que se ve sobre todo como amigos con los que hay que vivir y que hay que defender contra los abusos y vejaciones. Por otro lado, los estudios de car\u00e1cter ecol\u00f3gico han subrayado la importancia de cada una de las especies animales para la conservaci\u00f3n del ambiente y de su equilibrio.<\/p>\n<p>En el contexto de esta nueva mentalidad surge espont\u00e1nea la pregunta de si la revelaci\u00f3n reconoce a los animales cierta dignidad y cierto papel espec\u00ed\u00adfico en el plan salv\u00ed\u00adfico de Dios y si asienta algunos principios que exijan su defensa respecto al hombre. No cabe duda de que la Biblia no ofrece ninguna reflexi\u00f3n expl\u00ed\u00adcita sobre los animales. Pero en ella se encuentran numerosas referencias al mundo animal: a veces se considera al animal en s\u00ed\u00ad mismo, dentro del plan salv\u00ed\u00adfico de Dios; otras veces, por el contrario, se habla del animal como de un instrumento de Dios y del hombre en sus relaciones mutuas; no faltan, finalmente, casos en que los animales se convierten en s\u00ed\u00admbolos de realidades naturales o sobrenaturales. De la s\u00ed\u00adntesis de todas estas indicaciones dispersas por la Biblia se pueden deducir principios perfectamente v\u00e1lidos para una correcta relaci\u00f3n del hombre con el animal.<\/p>\n<p>II. LOS ANIMALES EN EL PLAN DE DIOS.<br \/>\nEl di\u00e1logo de la salvaci\u00f3n tiene lugar exclusivamente entre Dios y el hombre, pero hace sentir su influencia sobre todo lo creado, que est\u00e1 tambi\u00e9n afectado tanto por el pecado del hombre como por la redenci\u00f3n que Dios le ha concedido. As\u00ed\u00ad pues, dentro del plan salv\u00ed\u00adfico de Dios es donde hay que buscar ante todo el significado y el papel que la revelaci\u00f3n asigna a los animales.<\/p>\n<p>1. LOS ANIMALES EN EL CONTEXTO DE LA CREACI\u00ed\u201cN. Una reflexi\u00f3n expl\u00ed\u00adcita sobre el puesto que se les reserva a los animales en el plan de Dios se encuentra exclusivamente en los relatos que tienen por objeto los or\u00ed\u00adgenes del mundo y del hombre. El relato yahvista de la creaci\u00f3n (G\u00e9n 2:4b-25), que es tambi\u00e9n el m\u00e1s antiguo, habla de los animales inmediatamente despu\u00e9s de haber narrado el erigen del hombre, su colocaci\u00f3n en el jard\u00ed\u00adn de Ed\u00e9n y la prohibici\u00f3n impuesta por Dios de comer de los frutos del \u00e1rbol del conocimiento del bien y del mal. Precisamente en este punto es donde Dios, para alejar al hombre de la soledad en que se encuentra, decide darle una ayuda adecuada. Para ello modela de la tierra todos los animales, todas las fieras de la estepa y todas las aves del cielo, y los conduce al hombre, que les va imponiendo nombre; pero en ninguno de ellos reconoce una ayuda adecuada para \u00e9l (vv. 18-20). Entonces Dios, empleando una costilla del hombre, modela a la mujer, en la que Ad\u00e1n encuentra finalmente lo que Dios hab\u00ed\u00ada proyectado para \u00e9l (vv. 21-23).<\/p>\n<p>De este relato se deduce con claridad que los animales son superiores a todos los dem\u00e1s seres inanimados y se acercan al hombre hasta el punto de que comparten con \u00e9l el apelativo de \u00abseres vivientes\u00bb (lit. \u00abalmas vivientes\u00bb: cf G\u00e9n 2:7.19) y hacen sospechar que entre ellos podr\u00ed\u00ada el hombre encontrar a alguien semejante. Pero al mismo tiempo aparece inequ\u00ed\u00advocamente la inferioridad y la sumisi\u00f3n del animal al hombre, significadas en el hecho de que es \u00e9ste el que les da nombre, mientras que su soledad s\u00f3lo encuentra remedio en un ser totalmente igual a \u00e9l, salvada la diferencia de sexo.<\/p>\n<p>El relato sacerdotal de la creaci\u00f3n (G\u00e9n 1:1-2, 4a) explica el origen de los animales de una forma ligeramente distinta. El autor sit\u00faa la creaci\u00f3n de las aves, junto con la de los animales acu\u00e1ticos, que no se mencionan en el otro relato, en el d\u00ed\u00ada quinto (obra sexta: vv. 20-22). A su vez, en el d\u00ed\u00ada sexto, inmediatamente antes de la creaci\u00f3n del hombre, se narra la creaci\u00f3n de los animales terrestres, distinguidos en tres categor\u00ed\u00adas: ganados, reptiles y bestias salvajes (obra s\u00e9ptima: vv. 24-25).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en el relato sacerdotal se subraya la semejanza de los animales con el hombre, ya que tambi\u00e9n ellos son considerados como parte del gran mundo de \u00abseres vivientes\u00bb y reciben como el hombre una bendici\u00f3n que garantiza su fecundidad; esta bendici\u00f3n se les confiere de modo directo a los peces y a las aves, mientras que para los dem\u00e1s animales est\u00e1 incluida en la bendici\u00f3n pronunciada por Dios al final del d\u00ed\u00ada sexto. Pero al mismo tiempo los animales se presentan como claramente inferiores al hombre, ya que son creados antes de \u00e9l y con vistas a \u00e9l, y son producidos s\u00f3lo indirectamente por Dios en virtud del poder que dio a las aguas y a la tierra; adem\u00e1s, no llevan como el hombre la imagen de Dios y est\u00e1n sometidos a su poder (vv. 26-28).<\/p>\n<p>El poder que tiene el hombre sobre los animales no incluye, sin embargo, seg\u00fan la tradici\u00f3n sacerdotal, la facultad de matarlos y de alimentarse de su carne, facultad que se les niega adem\u00e1s a los animales respecto a los otros animales y con mayor raz\u00f3n respecto al hombre; as\u00ed\u00ad pues, tanto el hombre como los animales son vegetarianos (vv. 29-30). Este detalle pone de relieve la profunda armon\u00ed\u00ada que reinaba en la creaci\u00f3n antes del pecado del hombre. La facultad de matar a los animales y de comer su carne se le dio al hombre s\u00f3lo despu\u00e9s del diluvio (G\u00e9n 9:2-3), como consecuencia de la violencia que hab\u00ed\u00ada causado la aparici\u00f3n de aquel terrible castigo (cf G\u00e9n 6:13). Pero a los animales se les niega un poder an\u00e1logo respecto al hombre (G\u00e9n 9:5). No obstante, tambi\u00e9n para el hombre hay una restricci\u00f3n: Dios le proh\u00ed\u00adbe que coma la carne que conserva su sangre (G\u00e9n 9:4), ya que \u00e9sta, por ser sede de la vida, s\u00f3lo puede ser usada con fines cultuales (Lev 17:11; Deu 12:16.23-25). Es \u00e9sta una forma pr\u00e1ctica de reconocer el poder absoluto de Dios sobre toda vida.<\/p>\n<p>Finalmente, la tradici\u00f3n sacerdotal incluye en la alianza establecida por Dios a trav\u00e9s de No\u00e9 no s\u00f3lo a la humanidad, sino tambi\u00e9n a los animales (G\u00e9n 9:9-11).<\/p>\n<p>Los dos relatos de la creaci\u00f3n ponen de manifiesto, aunque de diversas maneras, una verdad muy importante: los animales son inferiores al hombre y est\u00e1n sometidos a \u00e9l; sin embargo, proceden de Dios y, por el hecho de poseer la vida, mantienen con \u00e9l una relaci\u00f3n especial que el hombre tiene que reconocer y respetar.<\/p>\n<p>2. LA HISTORIA DE LA SALVACI\u00ed\u201cN. El lugar que los relatos de la creaci\u00f3n reconocen a los animales en el plan de Dios es el mismo que se vislumbra tambi\u00e9n en los textos que trazan el desarrollo de la historia de la salvaci\u00f3n. De ellos se deduce que los animales est\u00e1n continuamente insertos en la tupida trama de relaciones que vinculan el hombre a Dios, el cual, aunque los pone al servicio de la humanidad y de su pueblo, muestra una atenci\u00f3n especial por ellos y se sirve de ellos como instrumentos tanto de bendici\u00f3n como de castigo.<\/p>\n<p>a) El animal, compa\u00f1ero de viaje del hombre. En la Biblia las vicisitudes de la historia humana se entrecruzan a menudo con la vida de los animales con los que conviven. En primer lugar impresionan los textos en que se subraya la profunda semejanza y continuidad que existe entre el reino animal y el humano: \u00abLa suerte de los hombres y la suerte de las bestias es la misma; la muerte del uno es como la del otro; ambos tienen un mismo aliento; y la superioridad del hombre sobre la bestia es nula, porque todo es vanidad. Ambos van al mismo lugar; ambos vienen del polvo y ambos vuelven al polvo. \u00bfQui\u00e9n sabe si el aliento del hombre sube arriba y el de las bestias desciende bajo la tierra?\u00bb(Qo 3,19-21; cf Sal 49:13.21). Tanto el hombre como el animal volver\u00ed\u00adan inmediatamente al polvo si Dios apartase de ellos su aliento (Job 34 14-15). Por la precariedad de su vida los hombres no son, por tanto, distintos de los animales. Pero esto no quita que \u00e9stos sean claramente inferiores al hombre y le est\u00e9n sometidos (ef Sal 8:7-9; Sir 17:4; Mat 12:12).<\/p>\n<p>El contacto tan estrecho que existe entre el hombre y los animales hace que entre el uno y los otros se establezcan relaciones que asumen connotaciones diversas seg\u00fan las circunstancias. A menudo se capta en las p\u00e1ginas de la Biblia el miedo que suscita en el hombre el animal salvaje, que domina sin reservas en donde el hombre est\u00e1 ausente o de donde ha sido eliminado (Exo 23:29; Deu 7:22; Isa 13:21-22; Isa 34:11-15; Sof 2:14-15). A veces, por el contrario, el animal representa para el hombre una ayuda preciosa, como sucede en el caso de Bala\u00e1n, salvado por su burra (N\u00fam 22:22-35), de Jon\u00e1s salvado por el pez (Jon 2:1.11) o de El\u00ed\u00adas alimentado por los cuervos (I Apo 17:6); o bien es el hombre el que acude a socorrer a los animales, como sucedi\u00f3 con ocasi\u00f3n del diluvio (G\u00e9n 7:2-3.8).<\/p>\n<p>Finalmente, otras veces los hombres y los animales son solidarios del mismo destino, como sucede tambi\u00e9n en el caso del diluvio (G\u00e9n 6:17; G\u00e9n 7:23), de la matanza de los primog\u00e9nitos de Egipto (Exo 11:5; Exo 12:29) o de la destrucci\u00f3n de una ciudad (Deu 13:16; cf 1Sa 15:3; Jer 21:6; Eze 14:13);tambi\u00e9n puede ocurrir que, en caso de pecado, los animales se asocien a la penitencia de los hombres (Joe 3:7-8).<\/p>\n<p>b) La misericordia de Dios con los animales. Los animales, aunque normalmente est\u00e1n afectados por el destino del hombre, son tambi\u00e9n objeto de una atenci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica por parte de Dios. En efecto, Dios extiende a todos los animales su providencia paternal y amorosa, d\u00e1ndoles el alimento y todo lo que necesitan para su existencia (Job 38:39-39, 30; Sal 36:7; Sal 104:11-30; Sal 147:9). Jes\u00fas se refiere a esta intuici\u00f3n b\u00ed\u00adblica cuando afirma: \u00abMirad las aves del cielo: no siembran ni siegan, ni recogen en graneros, y vuestro Padre celestial las alimenta. \u00bfNo val\u00e9is vosotros m\u00e1s que ellas?\u00bb (Mat 6:26; cf Luc 12:24). Dios no s\u00f3lo tiene piedad de los hombres, sino tambi\u00e9n de los animales (Jon 4 11). Estos, por su parte, se llenan de terror cuando se desencadena la ira divina (Eze 38:20); junto con los hombres, son tambi\u00e9n ellos llamados a alabar el nombre de Yhwh (Sal 148:10; cf Dan 3:79-81).<\/p>\n<p>Suscitan especial inter\u00e9s las normas de la ley mosaica relativas a los animales o que se formulan en su favor. Los primog\u00e9nitos de los animales est\u00e1n reservados para Dios, lo mismo que los de los hombres (Exo 13:12-13). Los animales que trabajan para el hombre est\u00e1n tambi\u00e9n sujetos a la observancia del s\u00e1bado (Exo 20:10; Exo 23:12; cf Deu 5:14); el a\u00f1o sab\u00e1tico, los frutos de la tierra est\u00e1n a disposici\u00f3n no s\u00f3lo de los pobres, sino tambi\u00e9n de los animales salvajes (Exo 23:11; Ley 25,7). Est\u00e1 prohibido el apareamiento de hombres y animales (Exo 22:18; Deu 27:21; Lev 18:23) y de animales de diversa especie (Lev 19:19).<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, no se pueden uncir al mismo carro animales de diversa especie (Deu 22:10); no es l\u00ed\u00adcito poner el bozal al buey mientras est\u00e1 trillando (Deu 25:4; cf 1Co 9:9), ni cocer al cabrito en la leche de su madre (Exo 23:19; Exo 34:26; Deu 14:21), ni matar el mismo d\u00ed\u00ada a una vaca o una oveja y a su cr\u00ed\u00ada (Lev 22:28). Se recomienda aliviar al asno sometido a un peso excesivo (Exo 23:5), levantarlo si se ha ca\u00ed\u00addo (Deu 22:4) y devolver a su amo el asno o el buey que se ha perdido (Exo 23:4; Deu 22:1-3). Cuando se encuentra un nido, est\u00e1 prohibido tomar a la madre junto con sus polluelos o los huevos que est\u00e1 incubando (Deu 22:6-7). Existe incluso el caso de un animal sometido a la pena de muerte, como el buey que mata a una persona (Exo 21:28-32) o el animal con el que alguien ha cometido actos sexuales (Lev 20:15-16).<\/p>\n<p>Algunas de estas normas, aunque realmente tuvieron origen en culturas muy diversas, adquieren en la Biblia el significado de una protecci\u00f3n de los animales querida e impuesta por Dios, y sirven para inculcar en el hombre un sentimiento de bondad y de moderaci\u00f3n para con ellos (cf Pro 12:10).<\/p>\n<p>c) Los animales, instrumentos de bendici\u00f3n y de castigo. Dios no s\u00f3lo se interesa por los animales, sino que los llama a desarrollar una funci\u00f3n en sus relaciones con Israel, el cual, en virtud de la alianza, se ha convertido en su pueblo predilecto. En efecto, a menudo los animales son mencionados como instrumentos de los que Dios se sirve para otorgar sus bendiciones en favor de su pueblo o para castigarlo en caso de infidelidad.<\/p>\n<p>La bendici\u00f3n divina incluye abundancia y fecundidad en el ganado que Israel necesita, especialmente como instrumento de trabajo o como alimento (Deu 7:13-14; Deu 28:4.11; Deu 32:14; Sal 144:13); por eso la desaparici\u00f3n de los animales se mira como un signo del castigo divino (Deu 28:18.31; JI 1,18; Ose 4:3). Tambi\u00e9n forma parte de las bendiciones divinas la defensa de Israel contra los animales feroces (Lev 26:6; Sal 91:11-13; Dan 6:17-23; Dan 14:31-42; cf Heb 28:3-6), que, por el contrario, se lanzan contra el pueblo en caso de infidelidad (Deu 28:26.42; Deu 32:24; Lev 26:22; Jer 15:3). Como ejemplos de azotes provocados por los animales se pueden recordar las mordeduras de las serpientes venenosas (N\u00fam 21:5-7; cf Sab 16:10), la invasi\u00f3n de las langostas (Am\u00f3 4:9; Am\u00f3 7:1-2; J1 1,4; 2,3-9; Apo 9:3-5) y el ataque de los leones (2Re 17:25-26).<\/p>\n<p>Finalmente, los animales son usados a veces por Yhwh para castigar a los enemigos de su pueblo. Recordemos, por ejemplo, a los animales que intervienen contra los egipcios (,28; Exo 10:1-20; cf Sab 16:19), los que act\u00faan en contra de las poblaciones cananeas (Exo 23:28; Deu 7:20; Jos 24:12; cf Sab 12:8) y los llamados a devorar las carnes de los enemigos de Dios y de su pueblo (Eze 39:4.17-20; Apo 19:17-18.21). El libro de la Sabidur\u00ed\u00ada afirma que los id\u00f3latras ser\u00e1n atormentados por los mismos animales que adoraron (Apo 11:1516; Apo 16:1).<\/p>\n<p>La historia de la salvaci\u00f3n pone claramente de relieve que el animal est\u00e1 sometido al hombre y representa un papel positivo respecto a \u00e9l s\u00f3lo si \u00e9l se somete a su vez a Dios; de lo contrario, el animal se subleva contra \u00e9l para destruirlo. Por consiguiente, el choque entre los animales y el hombre es una de las muchas se\u00f1ales que manifiestan la presencia del pecado en el mundo.<\/p>\n<p>3. LOS TIEMPOS ESCATOL\u00ed\u201cGICOS. La tensi\u00f3n y el mutuo enfrentamiento que existen entre los animales y el hombre se presentan en la Biblia como una realidad provisional, que en los \u00faltimos tiempos est\u00e1 destinada a dejar su lugar a una profunda armon\u00ed\u00ada no s\u00f3lo entre el hombre y Dios, sino tambi\u00e9n entre el hombre y el reino animal.<\/p>\n<p>En el universo renovado desaparecer\u00e1n los animales salvajes (Eze 34:25), o bien -seg\u00fan otros textos se har\u00e1n pac\u00ed\u00adficos: \u00abEl lobo habitar\u00e1 con el cordero, el leopardo se acostar\u00e1 junto al cabrito; ternero y leoncillo pacer\u00e1n juntos, un chiquillo los podr\u00e1 cuidar. La vaca y la osa pastar\u00e1n en compa\u00f1\u00ed\u00ada, juntos reposar\u00e1n sus cachorros, y el le\u00f3n como un buey comer\u00e1 hierba. El ni\u00f1o de pecho jugar\u00e1 junto al agujero de la v\u00ed\u00adbora; en la guarida del \u00e1spid meter\u00e1 su mano el destetado\u00bb (Isa 11:6-8; cf 65,25); una vez eliminada la violencia que ha corrompido al mundo, las animales salvajes se har\u00e1n de nuevo vegetarianos, como lo eran al principio (cf G\u00e9n 1:30), lo cual ser\u00e1 un signo del retorno a la armon\u00ed\u00ada original.<\/p>\n<p>La reconciliaci\u00f3n entre los hombres y los animales se presenta como el cumplimiento de la alianza establecida un d\u00ed\u00ada con No\u00e9: \u00abAquel d\u00ed\u00ada har\u00e9 en su favor un pacto con las bestias salvajes, con las aves del cielo y con los reptiles de la tierra; romper\u00e9 en el pa\u00ed\u00ads arco, espada y lanza y har\u00e9 que duerman tranquilos\u00bb (Ose 2:20). En el contexto de esta renovaci\u00f3n final tambi\u00e9n los animales dar\u00e1n alabanza a Dios por sus obras maravillosas, realizadas en favor de su pueblo (Isa 43:20).<\/p>\n<p>La esperanza de la reconciliaci\u00f3n final del hombre con los animales encuentra su cumplimiento anticipado, aunque parcial, en el NT: la convivencia de Jes\u00fas con las fieras, despu\u00e9s de su bautismo (Me 1,13), parece aludir realmente a la paz paradis\u00ed\u00adaca anunciada por Isa\u00ed\u00adas; la misma esperanza parece verificarse en el hecho de que los disc\u00ed\u00adpulos, enviados por Jes\u00fas a predicar el evangelio en todo el mundo, no podr\u00e1n recibir da\u00f1o alguno de los animales venenosos (Me 16,18; cf Lev 10:19).<\/p>\n<p>Al final de este examen se puede concluir que en el plan divino, tal como est\u00e1 trazado en la Biblia, el animal, a pesar de estar subordinado al hombre, conserva cierta dignidad que el hombre tiene que respetar. Esta dignidad se deriva en \u00faltimo an\u00e1lisis del don de la vida, que lo sit\u00faa en el mismo nivel que al hombre y lo pone en relaci\u00f3n especial con Dios. La ferocidad de ciertos animales es considerada como una consecuencia del pecado del hombre, destinada a desaparecer cuando llegue a su cumplimiento el plan salv\u00ed\u00adfico de Dios.<\/p>\n<p>III. LOS ANIMALES EN LA VIDA RELIGIOSA DE ISRAEL.<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n sobre el papel que los animales representan en el plan salv\u00ed\u00adfico de Dios camina a la par con $u utilizaci\u00f3n en la esfera del culto y en la de una vida sometida a la voluntad divina. Son distintos los ambientes en que hacen su aparici\u00f3n los animales, ejerciendo unas funciones que son a veces negativas y a veces altamente positivas.<\/p>\n<p>1. CONTRA LA TENTACI\u00ed\u201cN DE DIVINIZAR A LOS ANIMALES. La religi\u00f3n israelita se desarroll\u00f3 en un contexto cultural en el que la divinidad se asociaba frecuentemente a determinados animales que, como el novillo o la serpiente, pon\u00ed\u00adan de relieve una caracter\u00ed\u00adstica espec\u00ed\u00adfica, a saber: la de conferir la fecundidad. Parece cierto que la estatua no era identificada con la divinidad, sino que era considerada m\u00e1s bien como el lugar en donde la divinidad se hac\u00ed\u00ada presente entre los hombres. A trav\u00e9s de la estatua los hombres pod\u00ed\u00adan entrar, por consiguiente, en relaci\u00f3n con la divinidad y hacerse con su poder extraordinario.<\/p>\n<p>En el AT no s\u00f3lo se prohibe la adoraci\u00f3n de cualquier otra divinidad fuera de Yhwh sino que llega a excluirse toda representaci\u00f3n del mismo Yhwh: \u00abNo vay\u00e1is a prevaricar haci\u00e9ndoos im\u00e1genes talladas de cualquier forma que sean: de hombre o de mujer,, de animales o de aves, de reptiles o peces\u00bb (Deu 4:16-18; cf Exo 20:4). Seg\u00fan la tradici\u00f3n deuteronomista, el simple hecho de asociar a Yhwh con la estatua de un animal significaba ponerlo en el mismo nivel que a las divinidades cananeas, cayendo as\u00ed\u00ad en un paganismo pr\u00e1ctico no menos peligroso que el teol\u00f3gico.<\/p>\n<p>Israel cedi\u00f3 con frecuencia a la tentaci\u00f3n de representar a Yhwh bajo la forma de un animal, sobre todo el novillo (Exo 32:1-6; 1Re 12:28-32; Ose 8:5; Ose 10:5; Sal 106:20) y la serpiente (2Re 18:4; cf Eze 8:10). Despu\u00e9s del destierro la adoraci\u00f3n de im\u00e1genes de animales es vista como la caracter\u00ed\u00adstica de los paganos (Sab 13:10.14), especialmente de los egipcios (Sab 15:18-19; Sab 11:15; Sab 12:24). Se contaba c\u00f3mo Daniel hab\u00ed\u00ada matado a un drag\u00f3n considerado como una divinidad (Dan 14:23-27) para poner en rid\u00ed\u00adculo las creencias de los paganos. Pablo describe de este modo la idolatr\u00ed\u00ada: \u00abCambiaron la gloria del Dios inmortal por la imagen del hombre mortal, de aves, de cuadr\u00fapedos y de reptiles\u00bb (Rom 1:23).<\/p>\n<p>2. ANIMALES PUROS E IMPUROS. En la vida religiosa y social del pueblo de Israel adquiri\u00f3 una importancia primordial la distinci\u00f3n entre animales puros e impuros. Son considerados como impuros tanto los animales que no tienen la pezu\u00f1a partida y son rumiantes (o son considerados como tales), como los que, teniendo la pezu\u00f1a partida, no rumian. Sobre la base de esta regla, son declarados expresamente impuros el camello, la liebre, el tej\u00f3n y el cerdo. Los animales acu\u00e1ticos son impuros si no tienen aletas ni escamas; tambi\u00e9n son impuras las aves de presa y los p\u00e1jaros rapaces, as\u00ed\u00ad como los insectos alados que caminan a cuatro patas, a excepci\u00f3n de las langostas, los saltamontes, las caballetas y los grillos; y, finalmente, los reptiles, entre los que se enumera tambi\u00e9n a los topos, la comadreja, el rat\u00f3n, la tortuga, etc. (Deu 14:3-21; Lev \u00ed\u00ad l). Finalmente son tambi\u00e9n impuros los animales muertos de muerte natural o que han sido matados por otros animales (Lev 17:15).<\/p>\n<p>La distinci\u00f3n entre animales puros e impuros se remonta para los autores de la Biblia a los or\u00ed\u00adgenes del mundo; en efecto, a No\u00e9 se le orden\u00f3 que hiciera entrar en el arca siete parejas de animales puros y una sola pareja de animales impuros (G\u00e9n 7:23=J). El verdadero origen de esta discriminaci\u00f3n no se conoce: se piensa generalmente que los animales impuros eran usados en el contexto de cultos o de pr\u00e1cticas paganas, y que por eso eran excluidos del culto israelita (cf G\u00e9n 8:20); se prohibi\u00f3 comer de sus carnes y tocar sus cad\u00e1veres.<\/p>\n<p>Estas prescripciones asumieron una importancia especial durante el tiempo del destierro, cuando la abstenci\u00f3n de ciertos tipos de carne fue considerada por los israelitas como un medio dispuesto por Dios para mantenerse separados de los pueblos en medio de los cuales viv\u00ed\u00adan y que no ten\u00ed\u00adan las mismas costumbres (cf Lev 20:25-26; Deu 14:2-3). A continuaci\u00f3n este uso se explic\u00f3 de modo aleg\u00f3rico, como un medio a trav\u00e9s del cual se inculca una lecci\u00f3n de car\u00e1cter moral (Aristeas 150-166).<\/p>\n<p>En el NT la distinci\u00f3n entre animales puros e impuros, con todas las consecuencias que esto acarreaba en el terreno alimenticio, se fue eliminando progresivamente (Me 7,15-19; Heb 10:9-16; cf Rom 14:14-20;  Col 2:16.20-21; 1Ti 4:3-4; Heb 9:10); a la luz de la salvaci\u00f3n realizada por Cristo, resulta claro que s\u00f3lo la fe es capaz de reconciliar al hombre con Dios, frente al cual no existe ninguna discriminaci\u00f3n de personas (cf G\u00e1l 2:16; Heb 10:28) [l Comida III].<\/p>\n<p>3. LOS ANIMALES EN EL CULTO. Los animales en el culto hacen sobre todo su aparici\u00f3n en los ritos en que se ratifica la alianza. l Abrah\u00e1n recibe de Dios la orden de tomar una ternera, una cabra, un carnero, una t\u00f3rtola y una paloma, de partirlos a todos ellos (menos a las aves) en dos partes y de poner una parte frente a otra; luego Dios pasa por medio de ellas bajo forma de fuego (G\u00e9n 15:910.17-18); se trata de un antiguo rito imprecatorio mediante el cual los contrayentes, en este caso Dios solamente, desean sufrir la misma suerte que los animales si no son fieles a los compromisos adquiridos (cf Jer 34:18). l Mois\u00e9s, por su parte, hace inmolar unos terneros y derrama la mitad de su sangre sobre el altar y la otra mitad sobre el pueblo (Exo 24:5-8), significando con ello la uni\u00f3n tan estrecha que mediante la l alianza se ha llevado a cabo entre Dios e Israel, que se han convertido as\u00ed\u00ad en part\u00ed\u00adcipes de la misma vida, que est\u00e1 contenida en la sangre (cf Lev 17:11). Seg\u00fan otro texto, Mois\u00e9s ratifica la alianza mediante un banquete consumido por los jefes del pueblo en presencia de Yhwh (Exo 24:11): este rito es an\u00e1logo al que ten\u00ed\u00ada lugar en los sacrificios de comuni\u00f3n.<\/p>\n<p>Los sacrificios ofrecidos por los israelitas eran el holocausto, el sacrificio de comuni\u00f3n y los sacrificios expiatorios (cf Lev 1-7). Los animales usados como v\u00ed\u00adctimas eran reses de ganado bovino (terneros y bueyes) o de ganado lanar (ovejas y cabras). El rito se abr\u00ed\u00ada con la imposici\u00f3n de manos sobre la v\u00ed\u00adctima por parte del oferente, que con este gesto reconoc\u00ed\u00ada que el animal era suyo y que lo dedicaba a la divinidad. Luego se inmolaba la v\u00ed\u00adctima y el sacerdote realizaba el rito de la sangre, que consist\u00ed\u00ada en aplicar la sangre a los objetos m\u00e1s sagrados del culto, es decir, seg\u00fan los casos, el propiciatorio, el velo del santo de los santos, el altar del incienso o el altar de los holocaustos; la finalidad de este rito era la de significar la restauraci\u00f3n de la comuni\u00f3n de vida con la divinidad, interrumpida por el pecado. Finalmente, en los holocaustos se quemaba toda la carne de la v\u00ed\u00adctima en honor de la divinidad, mientras que en los otros sacrificios se quemaba una parte, y la parte restante era consumida por los sacerdotes; y en los sacrificios de comuni\u00f3n era tambi\u00e9n consumida una parte por los oferentes como signo de comuni\u00f3n con Dios [l Lev\u00ed\u00adtico lI,1].<\/p>\n<p>Junto a los sacrificios normales hay que recordar tambi\u00e9n el rito del cordero pascual, que despu\u00e9s del destierro era inmolado en el templo y su carne era consumida en las casas como-recuerdo de la salida de Egipto (Exo 12:1-11) [! Pascua]. Finalmente, vale la pena recordar el rito del chivo expiatorio en el \u00abd\u00ed\u00ada de la expiaci\u00f3n\u00bb, que era cargado con los pecados del pueblo y enviado luego a Azazel, en el desierto (Lev 16:20-22), como para significar la eliminaci\u00f3n del pecado del pueblo [\/Lev\u00ed\u00adtico II, 4].<\/p>\n<p>Dentro mismo de la Biblia surgi\u00f3 una fuerte corriente de pensamiento en contra de los sacrificios (Ose 6:6; Am\u00f3 5:22; Isa 1:10-16; Sal 40:7-9; Sal 50:815, etc.). Pero esta corriente no se debe a un mayor respeto de los animales, sino m\u00e1s bien al hecho de que los sacrificios se hab\u00ed\u00adan convertido en pr\u00e1cticas vac\u00ed\u00adas y meramente formales, a las que no correspond\u00ed\u00ada ya la fidelidad a Dios y la observancia de los mandamientos.<\/p>\n<p>En la religi\u00f3n hebrea, el hecho de que ciertos animales puedan ser ofrecidos como don a la divinidad representa un reconocimiento de su dignidad y de su importancia. Ellos no son divinidades ni pueden ser usados como im\u00e1genes de Dios, pero son criaturas que Dios ha concedido al hombre para que \u00e9ste pueda remontarse a \u00e9l a trav\u00e9s de ellas.<\/p>\n<p>IV. LOS ANIMALES EN EL LENGUAJE SIMB\u00ed\u201cLICO.<br \/>\nLos animales aparecen con frecuencia en la Biblia como im\u00e1genes o s\u00ed\u00admbolos de las realidades m\u00e1s diversas, con las que el hombre entra en contacto, bien en su vida cotidiana, bien en su experiencia religiosa.<\/p>\n<p>1. IM\u00ed\u0081GENES Y MET\u00ed\u0081FORAS. El animal, en cuanto ser irracional, se convierte f\u00e1cilmente en s\u00ed\u00admbolo de un comportamiento est\u00fapido e irracional (Sa173,22; Tit 1:12; 2Pe 2:12; Jdt 10; cf Dan 4:13); los enemigos son comparados pn una manada de toros, de leones feroces o con una jaur\u00ed\u00ada de perros (Sa122,13-14.17); un ej\u00e9rcito invasor es descrito como una plaga de langostas (Jer 51:27; Nah 3:15-17); los fariseos son llamados raza de v\u00ed\u00adboras (Mat 3:7; Mat 12:34; Mat 23:33). La serpiente, al ser una divinidad cananea hacia la que Israel se sinti\u00f3 atra\u00ed\u00addo con frecuencia, se convierte en el s\u00ed\u00admbolo de la tentaci\u00f3n (G\u00e9n 3); el carnero o el macho cabr\u00ed\u00ado, por su fuerza y vitalidad, se convierten en s\u00ed\u00admbolo del rey (Dan 8); un pueblo dividido es descrito como un reba\u00f1o sin pastor (Isa 53:6; cf Me 6,34), y la destrucci\u00f3n de los enemigos de Israel, como una gran hecatombe de animales para el sacrificio (Is 34 6-7; Eze 39:17-20). Los sufrimientos de Pablo en Efeso son representados como una lucha sostenida en el circo contra las fieras (1Co 15:32).<\/p>\n<p>2. S\u00ed\u008dMBOLOS RELIGIOSOS. Son numerosos los s\u00ed\u00admbolos religiosos sacados del mundo animal. Resulta particularmente eficaz la representaci\u00f3n de Yhwh como un le\u00f3n (Ose 5:14) que ruge desde Jerusal\u00e9n (Am\u00f3 1:2; Joe 4:16; Jer 25:30). Israel, en cuanto pueblo de Dios, es simbolizado a veces por la paloma (Ose 7:11; Ose 11:11; Sal 68:14; Isa 60:8; Cnt 2:14; Cnt 5:2; Cnt 6:9; 4Esd 5:2527); probablemente en el bautismo de Jes\u00fas se aparece el Esp\u00ed\u00adritu Santo en forma de paloma (Mar 1:10 par) para significar que la obra a la que guiar\u00ed\u00ada a Jes\u00fas habr\u00ed\u00ada de ser la reuni\u00f3n escatol\u00f3gica del pueblo de Dios.<\/p>\n<p>El pueblo de Israel es representado igualmente como un reba\u00f1o que ha sido conducido fuera de su camino por sus pastores, pero que alg\u00fan d\u00ed\u00ada ser\u00e1 guiado por Dios mismo (Jer 23:1-3; Jer 31:10; Eze 34:1-22; cf Zac 11:417; Sal 23); esta misma imagen la emplea Jes\u00fas para indicar la misericordia de Dios, pastor bueno, con los pecadores (Mat 18:12-14; Luc 15:3-7), y para designar la comunidad de sus disc\u00ed\u00adpulos y el papel \u00fanico que \u00e9l desempe\u00f1a dentro de ella (Lc 12 32; Jua 10:1-8; cf 21,15-17; Heb 13:20; 2Pe 2:25).<\/p>\n<p>Otra imagen sacada del mundo animal es la del cordero, que se aplica al siervo de Yhwh debido a su mansedumbre (ls 53,7; cf Jer 11:19) e, impl\u00ed\u00adcitamente como v\u00ed\u00adctima para el sacrificio (Isa 53:10). A partir de la figura del siervo de Yhwh se comprende la designaci\u00f3n joanea de Jes\u00fas como cordero de Dios (Jua 1:29-36) y como cordero degollado al que se le ha concedido poder abrir el libro de los siete sellos (Apo 5:6; Apo 14:1). En el origen de esta simbolog\u00ed\u00ada quiz\u00e1 no haya que excluir una referencia al cordero pascual, que era s\u00ed\u00admbolo de la liberaci\u00f3n de Israel de Egipto.<\/p>\n<p>Recordemos, finalmente, los cuatro animales que, seg\u00fan Ezequiel, transportan la carroza del Se\u00f1or (Eze 1:5-12): recuerdan a los karibu asirios, seres con cabeza humana, cuerpo de le\u00f3n, patas de toro y alas de \u00e1guila, cuyas estatuas custodiaban los palacios de Babilonia. Las caracter\u00ed\u00adsticas de estos cuatro animales vuelven a encontrarse en los cuatro seres vivientes del Apocalipsis (Apo 4:7-8), que representan a los cuatro \u00e1ngeles que presiden el gobierno del mundo f\u00ed\u00adsico. La tradici\u00f3n ha visto en ellos los s\u00ed\u00admbolos de los cuatro evangelistas.<\/p>\n<p>3. LAS POTENCIAS DEL MAL. En los mitos de Babilonia se presenta la creaci\u00f3n como el efecto de la lucha victoriosa de la divinidad contra un monstruo marino que personifica el caos primordial. Esta concepci\u00f3n queda negada expresamente en la Biblia, que describe a Dios creando el mundo con su palabra y que presenta a los grandes monstruos marinos (tanninim) como criaturas de Dios (G\u00e9n 1:21). El libro de Job identifica al monstruo marino por excelencia, a Leviat\u00e1n, con el cocodrilo y muestra su total sumisi\u00f3n a Dios (Job 40:2541 26; cf Sal 104:26; Sal 148:7).<\/p>\n<p>A pesar de la forma diferente de concebir la creaci\u00f3n, la Biblia, sin embargo, no ha abandonado por completo la idea de la lucha de Dios contra el drag\u00f3n primitivo. Efectivamente, en varios textos po\u00e9ticos encontramos la idea seg\u00fan la cual el monstruo primordial, llamado Leviat\u00e1n o Rahab, ha sido vencido y encadenado por Dios (Job 7:12; Job 9:13; Job 26:12-13; Sal 74:13-14; Sal 89:10-11); por consiguiente existe todav\u00ed\u00ada y puede ser evocado de nuevo en algunas ocasiones (cf Job 3:8; Am\u00f3 9:3). En el D\u00e9utero-Isa\u00ed\u00adas la victoria divina sobre el drag\u00f3n primordial se utiliza para ilustrar el milagro del paso del mar Rojo y es considerada como una garant\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n final del pueblo (Is 51,9-I1). De esta manera se abre camino la tendencia a simbolizar en el monstruo primordial, identificado con el cocodrilo, a Egipto (Isa 30:7; cf Sal 87:4; Eze 29:3; Eze 32:2), como poder enemigo de Dios, dejando para el fin de los tiempos su destrucci\u00f3n y la de todas las potencias adversarias de Dios (Isa 27:1).<\/p>\n<p>En la l apocal\u00ed\u00adptica se desarrolla ulteriormente el tema del monstruo primordial. En Daniel los cuatro monstruos marinos representan los grandes imperios de la antig\u00fcedad, que se oponen a Dios y son destruidos por \u00e9l (Dan 7:2-12.17). En el Apocalipsis de Juan aparece un gran drag\u00f3n que combate contra la mujer y su descendencia (Apo 12:1-6.13-17); contra \u00e9l combaten Miguel y sus \u00e1ngeles (Ap 12 7-12). El monstruo, que es identificado con la \u00abantigua serpiente\u00bb (cf G\u00e9n 3:1), se hace representar en la tierra por una bestia, que simboliza al Imperio romano (Apo 13:1-10; 17 1-14); con ella se asocia una segunda bestia (Apo 13:11-18), que representa a la ideolog\u00ed\u00ada al servicio del poder pol\u00ed\u00adtico. A1 final, tanto la bestia como el drag\u00f3n quedan aniquilados (Apo 19:19-20; Apo 20:1-3.710) y comienza el reino de Dios y del Cordero, es decir, el reino de Cristo (Ap 21-22).<\/p>\n<p>En la concepci\u00f3n del monstruo marino identificado con el demonio se inspira tambi\u00e9n el episodio evang\u00e9lico del endemoniado de Gerasa (Mar 5:1-20): los demonios, a trav\u00e9s de los puercos, animales impuros por excelencia, son arrojados a su elemento primordial, es decir, las aguas del mar.<\/p>\n<p>Los s\u00ed\u00admbolos sacados del mundo animal muestran c\u00f3mo en \u00e9l est\u00e1n continuamente presentes dos elementos antit\u00e9ticos, uno positivo que hay que valorar y otro negativo contra el que hay que combatir. El animal puede ser el mejor amigo que recuerda las realidades m\u00e1s nobles o el enemigo con el que se identifican los males que amenazan continuamente a la existencia humana.<\/p>\n<p>V. CONCLUSI\u00ed\u201cN.<br \/>\nLos animales ocupan un lugar importante en la Biblia. Pero la Biblia no ofrece indicaciones detalladas y precisas sobre la actitud que ha de mantener el hombre frente a ellos. Todo lo m\u00e1s, es posible deducir de ella algunas l\u00ed\u00adneas de reflexi\u00f3n que pueden tener importantes consecuencias de car\u00e1cter pr\u00e1ctico.<\/p>\n<p>Ante todo, es claro que el animal pertenece al hombre, que puede servirse de \u00e9l como alimento o como instrumento de trabajo. A diferencia de otros sistemas religiosos, la Biblia reconoce, por tanto, como l\u00ed\u00adcita la muerte del animal, no s\u00f3lo por fines defensivos, sino por cualquier otro fin de utilidad para el hombre.<\/p>\n<p>Pero al mismo tiempo la Biblia sugiere el respeto al animal en cuanto criatura de Dios y sometida a \u00e9l. La explotaci\u00f3n excesiva, la tortura, la eliminaci\u00f3n met\u00f3dica de especies animales no est\u00e1n ciertamente legitimadas por la Biblia, aunque este tema se trate expresamente en muy raras ocasiones.<\/p>\n<p>Pero, sobre todo, lo que es caracter\u00ed\u00adstico del pensamiento b\u00ed\u00adblico es la tensi\u00f3n hacia una armon\u00ed\u00ada total entre el hombre, los animales y el ambiente. Esta armon\u00ed\u00ada, realizada ya en el momento de los or\u00ed\u00adgenes y destruida luego por el pecado del hombre, es vista como el punto de llegada de toda la historia y encuentra sus premisas y una anticipaci\u00f3n parcial en la salvaci\u00f3n realizada por Cristo. En esta perspectiva surge para el hombre el deber de eliminar toda instrumentalizaci\u00f3n de los animales por fines ego\u00ed\u00adstas y de darles la posibilidad de desarrollar su propia funci\u00f3n en un ambiente nuevamente saneado.<\/p>\n<p>A. Sacchi<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>Almas vivientes no humanas. (Comp\u00e1rese con N\u00fa 31:28.) El t\u00e9rmino hebreo behe\u00c2\u00b7m\u00e1h se emplea con referencia a cuadr\u00fapedos grandes, por lo general animales dom\u00e9sticos, aunque de vez en cuando tambi\u00e9n se usa para referirse a animales salvajes. En el texto b\u00ed\u00adblico se traduce por \u2020\u02dcanimal dom\u00e9stico\u2020\u2122, \u2020\u02dcbestia\u2020\u2122 y \u2020\u0153ganado\u2020\u009d. (G\u00e9 1:26; 9:10; 34:23; Sl 107:38.) La palabra hebrea r\u00e9\u00c2\u00b7mes se utiliza para \u2020\u0153animales movientes\u2020\u009d o \u2020\u0153cosas que se arrastran\u2020\u009d. Proviene de la ra\u00ed\u00adz ra\u00c2\u00b7m\u00e1s, que significa \u2020\u0153moverse; reptar\u2020\u009d. (G\u00e9 6:20; Eze 8:10; G\u00e9 1:28, nota.) Por otra parte, el t\u00e9rmino hebreo jai\u00c2\u00b7y\u00e1h, cuyo significado literal es \u2020\u0153[criatura] viviente\u2020\u009d, se emplea con referencia a \u2020\u0153bestias salvajes\u2020\u009d o \u2020\u0153animales salvajes\u2020\u009d. (G\u00e9 1:28; 3:14; Isa 56:9.) El t\u00e9rmino griego paralelo, zoi\u00c2\u00b7on ([criatura] viviente), se traduce asimismo por \u2020\u02dcanimal\u2020\u2122. (Rev 4:7; 2Pe 2:12.)<br \/>\nJehov\u00e1 Dios hizo a todos los animales, creando para cada familia gen\u00e9rica a sus primeros progenitores, pues el registro b\u00ed\u00adblico afirma que Dios hizo a cada uno \u2020\u0153seg\u00fan su g\u00e9nero\u2020\u009d. (G\u00e9 1:25.) En este art\u00ed\u00adculo se va a tratar en particular de los animales terrestres.<br \/>\nEn vista de que Dios le concedi\u00f3 al hombre perfecto el dominio o mayordom\u00ed\u00ada sobre las diversas criaturas de la Tierra, era muy apropiado que Ad\u00e1n tuviera el privilegio de darles nombre. (G\u00e9 1:26; 2:19, 20.) El hombre siempre tendr\u00ed\u00ada que rendir cuentas a Dios por este dominio sobre los animales. (Lu 12:48.)<br \/>\nSe cre\u00f3 a los animales de manera que estuviesen bajo la sujeci\u00f3n y el dominio del hombre como alguien superior. (G\u00e9 9:2, 3.) Seg\u00fan los naturalistas, las criaturas salvajes, como el leopardo y la cobra real, por lo general prefieren retirarse de la presencia del hombre, aunque atacan cuando se las provoca, hiere, acorrala o asusta. Existe la opini\u00f3n de que, por ejemplo, los tigres \u2020\u0153devoradores de hombres\u2020\u009d se han visto obligados a comer carne humana por diversas circunstancias, como: vejez o heridas serias que limitan de modo importante sus posibilidades de conseguir su caza normal, o la disminuci\u00f3n de esta por las cacer\u00ed\u00adas del hombre.<br \/>\nAunque antes del Diluvio, el hombre mataba ya animales para hacerse ropa y ofrecer sacrificios (G\u00e9 3:21; 4:4), no fue sino hasta despu\u00e9s de este que No\u00e9 y su familia recibieron permiso de Jehov\u00e1 para incluir la carne en su alimentaci\u00f3n, aunque se les estipul\u00f3 que la desangraran. (G\u00e9 9:3, 4.) Esta concesi\u00f3n hizo permisible matar animales para alimento; no obstante, no se dio autorizaci\u00f3n para la matanza innecesaria por la mera emoci\u00f3n de cazar o el af\u00e1n de ostentaci\u00f3n, como debi\u00f3 ser el caso de Nemrod, \u2020\u0153poderoso cazador en oposici\u00f3n a Jehov\u00e1\u2020\u009d. (G\u00e9 10:9.)<br \/>\nSe ha afirmado que la presencia de animales en islas remotas, como Australia y Nueva Zelanda, es una prueba de que no perecieron en el Diluvio todos los animales terrestres que se quedaron fuera del arca. Sin embargo, los hallazgos de los ocean\u00f3grafos muestran que en un tiempo hab\u00ed\u00ada cordilleras de tierra seca que conectaban lo que ahora son zonas de tierra aisladas. Por ejemplo, seg\u00fan los estudios oceanogr\u00e1ficos de la plataforma submarina, es posible que antiguamente la dorsal media del Atl\u00e1ntico cruzara en sentido longitudinal ese oc\u00e9ano por encima de su superficie. Cabe la posibilidad de que tambi\u00e9n haya habido otras cordilleras, de modo que los animales emigraran por estas antes de que se sumergieran en el oc\u00e9ano. Otros estudios oceanogr\u00e1ficos han hallado indicios de que en un tiempo existi\u00f3 en el Pac\u00ed\u00adfico Sur un enorme continente que abarcaba Australia y muchas de las islas de Ocean\u00ed\u00ada. En tal caso, los animales no habr\u00ed\u00adan tenido ninguna dificultad en emigrar a estas tierras.<\/p>\n<p>Animales limpios e inmundos. En las instrucciones que Dios le dio a No\u00e9 se observa una diferenciaci\u00f3n entre los animales que ten\u00ed\u00ada que introducir en el arca: siete ejemplares de cada bestia limpia y dos de cada bestia inmunda. (G\u00e9 7:2, 3, 8, 9.) Puesto que todav\u00ed\u00ada no se hab\u00ed\u00ada autorizado el comer carne, esta diferencia entre lo limpio y lo inmundo probablemente estaba en funci\u00f3n de lo que le era aceptable a Jehov\u00e1 como sacrificio. Por lo tanto, al salir del arca, No\u00e9 supo qu\u00e9 criaturas eran limpias y apropiadas para ofrecer sobre el altar. (G\u00e9 8:20.) Cuando Jehov\u00e1 les autoriz\u00f3 a incluir carne en su dieta, no puso ninguna restricci\u00f3n con respecto a la clase de animales que No\u00e9 y su familia pod\u00ed\u00adan comer, pues dijo: \u2020\u0153Todo animal moviente que est\u00e1 vivo puede servirles de alimento\u2020\u009d. (G\u00e9 9:3.)<br \/>\nPosteriormente, la ley que Dios dio a los israelitas introdujo una nueva diferenciaci\u00f3n al especificar que ciertos animales eran apropiados para comer mientras que otros eran inmundos y prohibidos. La Ley dec\u00ed\u00ada: \u2020\u0153Toda criatura que tiene pezu\u00f1a partida y hendidura formada en las pezu\u00f1as y que rumia entre las bestias, eso es lo que podr\u00e1n comer\u2020\u009d. (Le 11:3.) Y tambi\u00e9n: \u2020\u0153No debes comer cosa detestable de clase alguna. Esta es la clase de bestia que ustedes podr\u00e1n comer: el toro, la oveja y la cabra, el ciervo y gacela y corzo y cabra mont\u00e9s y ant\u00ed\u00adlope y oveja salvaje y gamuza; y toda bestia de pezu\u00f1a partida y que tiene formados con la hendidura dos pesu\u00f1os, que rumia entre las bestias\u2020\u009d. (Dt 14:3-6.)<br \/>\nLos que estaban bajo el pacto de la Ley no pod\u00ed\u00adan comer animales que carecieran de las dos caracter\u00ed\u00adsticas antes mencionadas. Entre los animales prohibidos se encontraban el dam\u00e1n, la liebre, el cerdo y el camello. Tambi\u00e9n estaban prohibidas las criaturas \u2020\u02dcque andan sobre sus garras\u2020\u2122, expresi\u00f3n con la que indudablemente se alud\u00ed\u00ada a animales como el le\u00f3n, el oso y el lobo. (Le 11:4-8, 26, 27; Dt 14:7, 8.)<br \/>\nEstas limitaciones alimentarias solo aplicaban a los que estaban bajo la ley mosaica, pues la declaraci\u00f3n registrada en Lev\u00ed\u00adtico 11:8 dice: \u2020\u0153Son inmundos para ustedes\u2020\u009d, es decir, para los israelitas. Con la derogaci\u00f3n de la Ley sobre la base de la muerte sacrificatoria de Cristo Jes\u00fas, se cancel\u00f3 la prohibici\u00f3n, y una vez m\u00e1s los humanos pod\u00ed\u00adan considerarse bajo la misma provisi\u00f3n amplia anunciada despu\u00e9s del Diluvio. (Col 2:13-17; G\u00e9 9:3, 4.)<br \/>\nDado que la restricci\u00f3n con respecto a los alimentos inmundos fue abolida junto con el resto de la Ley, cabe preguntarse por qu\u00e9 Pedro todav\u00ed\u00ada no hab\u00ed\u00ada comido ninguna criatura \u2020\u0153inmunda\u2020\u009d unos tres a\u00f1os y medio m\u00e1s tarde. (Hch 10:10-15.) Debe recordarse que la derogaci\u00f3n de la Ley result\u00f3 en grandes cambios en el modo de vivir de los seguidores de Cristo, y l\u00f3gicamente les tom\u00f3 alg\u00fan tiempo comprender el alcance de esos cambios.<\/p>\n<p>Uso simb\u00f3lico. Los escritores de la Biblia hacen referencia a los rasgos distintivos de los animales para simbolizar diversas cualidades y aptitudes. Las caracter\u00ed\u00adsticas animales pueden representar cualidades excelentes, tanto divinas como humanas. (Eze 1:10, 11; Rev 4:6, 7.) Tambi\u00e9n se utiliza a algunos animales para representar a potencias gobernantes salvajes y bestiales que oprimen y aplastan a los pueblos. (Da 7:2-7; 8:5-8, 20, 21; Rev 13:1-17; v\u00e9ase BESTIAS SIMB\u00ed\u201cLICAS.)<\/p>\n<p>Uso y punto de vista equilibrado de la creaci\u00f3n animal. Con relaci\u00f3n a la adoraci\u00f3n bajo la ley mosaica, las reses vacunas, las ovejas y las cabras estaban entre las criaturas aceptables para los sacrificios. Tales animales deb\u00ed\u00adan estar sanos, y no era admisible ning\u00fan animal castrado. (Le 22:23-25.) Estaba prohibido usar sangre animal para alimento o para cualquier otro prop\u00f3sito que no fuera el de presentarla en sacrificio. (Le 17:13, 14.) Tambi\u00e9n estaba estrictamente prohibido adorar a cualquier representaci\u00f3n de un animal o de otra cosa creada. (Ex 20:4, 5.)<br \/>\nLa Biblia dice que se debe tratar a las criaturas inferiores de manera justa y misericordiosa. Jehov\u00e1 habla de s\u00ed\u00ad mismo como el que provee amorosamente todo lo necesario para la vida y el bienestar de estas criaturas. (Pr 12:10; Sl 145:15, 16.) La ley mosaica exig\u00ed\u00ada que se cuidara apropiadamente a los animales dom\u00e9sticos. Si alguien encontraba un animal dom\u00e9stico extraviado, deb\u00ed\u00ada devolverlo sano y salvo a su due\u00f1o; si estaba siendo aplastado bajo una carga, lo ten\u00ed\u00ada que liberar. (Ex 23:4, 5.) Hab\u00ed\u00ada que tener consideraci\u00f3n al hacerlos trabajar. (Dt 22:10; 25:4.) Al igual que el hombre, los animales dom\u00e9sticos deb\u00ed\u00adan beneficiarse de los descansos sab\u00e1ticos. (Ex 20:10; 23:12; Dt 5:14.) Sin embargo, a los animales que eran peligrosos se les deb\u00ed\u00ada controlar o matar. (G\u00e9 9:5; Ex 21:28, 29.) Tambi\u00e9n estaba prohibido \u2020\u02dcaparear animales de tipos diferentes para producir h\u00ed\u00adbridos\u2020\u2122. (Le 19:19.)<br \/>\nLos hombres temerosos de Dios consideran a los animales como parte de la generosa provisi\u00f3n divina para el bienestar humano. Los animales le han servido al hombre como portadores de carga, fuente de alimento y vestido, agentes de saneamiento y ayudantes en los indispensables trabajos de arar y cosechar. Su variedad de forma y color ha sido un deleite para la vista; sus h\u00e1bitos e instintos han suministrado, y todav\u00ed\u00ada suministran, un extenso campo para la investigaci\u00f3n de las maravillas del poder creativo de Dios. Aunque los animales mueren del mismo modo que los hombres, no comparten la esperanza de la resurrecci\u00f3n. (2Pe 2:12; v\u00e9anse los respectivos animales seg\u00fan sus nombres; v\u00e9anse tambi\u00e9n INSECTOS; P\u00ed\u0081JAROS; PECES.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>Sumario: 1. Introducci\u00f3n. II. Los animales en el plan de Dios: 1. Los animales en el contexto de la creaci\u00f3n; 2. La historia de la salvaci\u00f3n:<br \/>\na) El animal, compa\u00f1ero de viaje del hombre,<br \/>\nb) La misericordia de Dios con los animales,<br \/>\nc) Los animales, instrumentos de bendici\u00f3n y de castigo; 3. Los tiempos escatol\u00f3gicos. III. Los animales en la vida religiosa de Israel: 1. Contra la tentaci\u00f3n de divinizar a los animales; 2. Animales puros e impuros; 3. Los animales en el culto. IV. Los animales en el lenguaje simb\u00f3lico: 1. Im\u00e1genes y met\u00e1foras; 2. S\u00ed\u00admbolos religiosos; 3. Las potencias del mal. V. Conclusi\u00f3n.<br \/>\n204<br \/>\n1. INTRODUCCION.<br \/>\nEntre todos los seres que componen el universo, el animal es el que m\u00e1s se acerca al nombre. Desde siempre el hombre ha tenido que compartir con los animales o disputarles a ellos su espacio vital. Por tanto, es natural que el animal haya asumido respectivamente en relaci\u00f3n con el hombre los rasgos del<br \/>\n 205 0<br \/>\nenemigo, del amigo o simplemente del medio \u00fatil para alcanzar determinados objetivos. De aqu\u00ed\u00ad se deriva igualmente el significado simb\u00f3lico que se atribuye a determinados animales debido a su forma y al papel que juegan en relaci\u00f3n con los hombres. En la Edad Media exist\u00ed\u00adan incluso libros llamados \u2020\u0153bestiarios\u2020\u009d, donde se se\u00f1alaban las propiedades reales o simb\u00f3licas de los diversos tipos de animales.<br \/>\nEn nuestros tiempos la progresiva desaparici\u00f3n de los animales feroces ha dado origen a una nueva sensibilidad respecto a los animales, a los que se ve sobre todo como amigos con los que hay que vivir y que hay que defender contra los abusos y vejaciones. Por otro lado, los estudios de car\u00e1cter ecol\u00f3gico han subrayado la importancia de cada una de las especies animales para la conservaci\u00f3n del ambiente y de su equilibrio.<br \/>\nEn el contexto de esta nueva mentalidad surge espont\u00e1nea la pregunta de si la revelaci\u00f3n reconoce a los animales cierta dignidad y cierto papel espec\u00ed\u00adfico en el plan salv\u00ed\u00adfico de Dios y si asienta algunos principios que exijan su defensa respecto al hombre. No cabe duda de que la Biblia no ofrece ninguna reflexi\u00f3n expl\u00ed\u00adcita sobre los animales. Pero en ella se encuentran numerosas referencias al mundo animal:<br \/>\na veces se considera al animal en s\u00ed\u00ad mismo, dentro del plan salv\u00ed\u00adfico de Dios; otras veces, por el contrario, se habla del animal como de un instrumento de Dios y del hombre en sus relaciones mutuas; no faltan, finalmente, casos en que los animales se convierten en s\u00ed\u00admbolos de realidades naturales o sobrenaturales. De la s\u00ed\u00adntesis de todas estas indicaciones dispersas por la Biblia se pueden deducir principios perfectamente v\u00e1lidos para una correcta relaci\u00f3n del hombre con el animal.<br \/>\n205<br \/>\nII. LOS ANIMALES EN EL PLAN DE DIOS.<br \/>\nEl di\u00e1logo de la salvaci\u00f3n tiene lugar exclusivamente entre Dios y el hombre, pero hace sentir su influencia sobre todo lo creado, que est\u00e1 tambi\u00e9n afectado tanto por el pecado del hombre como por la redenci\u00f3n que Dios le ha concedido. As\u00ed\u00ad pues, dentro del plan salv\u00ed\u00adfico de Dios es donde hay que buscar ante todo el significado y el papel que la revelaci\u00f3n asigna a los animales.<br \/>\n206<br \/>\n1. LOS ANIMALES EN EL CONTEXTO DE la creaci\u00f3n.<br \/>\nUna reflexi\u00f3n expl\u00ed\u00adcita sobre el puesto que se les reserva a los animales en el plan de Dios se encuentra exclusivamente en los relatos que tienen por objeto los or\u00ed\u00adgenes del mundo y del hombre. El relato yahvista de la creaci\u00f3n (Gn 2,4-25), que es tambi\u00e9n el m\u00e1s antiguo, habla de los animales inmediatamente despu\u00e9s de haber narrado el erigen del hombre, su colocaci\u00f3n en el jard\u00ed\u00adn de Ed\u00e9n y la prohibici\u00f3n impuesta por Dios de comer de los frutos del \u00e1rbol del conocimiento del bien y del mal. Precisamente en este punto es donde Dios, para alejar al hombre de la soledad en que se encuentra, decide darle una ayuda adecuada. Para ello modela de la tierra todos los animales, todas las fieras de la estepa y todas las aves del cielo, y los conduce al hombre, que les va imponiendo nombre; pero en ninguno de ellos reconoce una ayuda adecuada para \u00e9l (Vv. 18-20). Entonces Dios, empleando una costilla del hombre, modela a la mujer, en la que Ad\u00e1n encuentra finalmente lo que Dios hab\u00ed\u00ada proyectado para \u00e9l<br \/>\n(Vv. 21-23).<br \/>\nDe este relato se deduce con claridad que los animales son superiores a todos los dem\u00e1s seres inanimados y se acercan al hombre hasta el punto de que comparten con \u00e9l el apelativo de \u2020\u0153seres vivientes\u2020\u009d (lit. \u2020\u0153almas vivientes\u2020\u009d: Gn 2,7; Gn 2,19) y hacen sospecharque entre ellos podr\u00ed\u00ada el hombre encontrar a alguien semejante. Pero al mismo tiempo aparece inequ\u00ed\u00advocamente la inferioridad y la sumisi\u00f3n del animal al hombre, significadas en el hecho de que es \u00e9ste el que les da nombre, mientras que su soledad s\u00f3lo encuentra remedio en un ser totalmente igual a \u00e9l, salvada la diferencia de sexo.<br \/>\nEl relato sacerdotal de la creaci\u00f3n (Gen l,1-2,4a) explica el origen de los animales de una forma ligeramente distinta. El autor sit\u00faa la creaci\u00f3n de las aves, junto con la de los animales acu\u00e1ticos, que no se mencionan en el otro relato, en el d\u00ed\u00ada quinto (obra sexta: vv. 20-22). A su vez, en el d\u00ed\u00ada sexto, inmediatamente antes de la creaci\u00f3n del hombre, se narra la creaci\u00f3n de los animales terrestres, distinguidos en tres categor\u00ed\u00adas: ganados, reptiles y bestias salvajes (obra s\u00e9ptima: vv. 24-25).<br \/>\nTambi\u00e9n en el relato sacerdotal se subraya la semejanza de los animales con el hombre, ya que tambi\u00e9n ellos son considerados como parte del gran mundo de \u2020\u0153seres vivientes\u2020\u009d y reciben como el hombre una bendici\u00f3n que garantiza su fecundidad; esta bendici\u00f3n se les confiere de modo directo a los peces y a las aves, mientras que para los dem\u00e1s animales est\u00e1 incluida en la bendici\u00f3n pronunciada por Dios al final del d\u00ed\u00ada sexto. Pero al mismo tiempo los animales se presentan como claramente inferiores al hombre, ya que son creados antes de \u00e9l y con vistas a \u00e9l, y son producidos s\u00f3lo indirectamente por Dios en virtud del<br \/>\n 207 1<br \/>\npoder que dio a las aguas y a la tierra; adem\u00e1s, no llevan como el hombre la imagen de Dios y est\u00e1n sometidos a su poder (vv. 26-28).<br \/>\nEl poder que tiene el hombre sobre los animales no incluye, sin embargo, seg\u00fan la tradici\u00f3n sacerdotal, la facultad de matarlos y de alimentarse de su carne, facultad que se les niega adem\u00e1s a los animales respecto a los otros animales y con mayor raz\u00f3n respecto al hombre; as\u00ed\u00ad pues, tanto el hombre como los animales son vegetarianos (vv. 29-30). Este detalle pone de relieve la profunda armon\u00ed\u00ada que reinaba en la creaci\u00f3n antes del pecado del hombre. La facultad de matar a los animales y de comer su carne se le dio al hombre s\u00f3lo despu\u00e9s del diluvio (Gn 9,2-3), como consecuencia de la violencia que hab\u00ed\u00ada causado la aparici\u00f3n de aquel terrible castigo (Gn 6,13). Pero a los animales se les niega un poder an\u00e1logo respecto al hombre (9,5). No obstante, tambi\u00e9n para el hombre hay una restricci\u00f3n: Dios le prohibe que coma la carne que conserva su sangre (9,4), ya que \u00e9sta, por ser sede de la vida, s\u00f3lo puede ser usada con fines cultuales (Lv 17,11; Dt 12,16; Dt 12,23-25). Es \u00e9sta una forma pr\u00e1ctica de reconocer el poder absoluto de Dios sobre toda vida.<br \/>\nFinalmente, la tradici\u00f3n sacerdotal incluye en la alianza establecida por Dios a trav\u00e9s de No\u00e9 no s\u00f3lo a la humanidad, sino tambi\u00e9n a los animales (Gn 9,9-11).<br \/>\nLos dos relatos de la creaci\u00f3n ponen de manifiesto, aunque de diversas maneras, una verdad muy importante: los animales son inferiores al hombre y est\u00e1n sometidos a \u00e9l; sin embargo, proceden de Dios y, por el hecho de poseer la vida, mantienen con \u00e9l una relaci\u00f3n especial que el hombre tiene que reconocer y respetar.<br \/>\n207<br \/>\n2. La historia de la salvaci\u00f3n.<br \/>\nEl lugar que los relatos de la creaci\u00f3n reconocen a los animales en el plan de Dios es el mismo que se vislumbra tambi\u00e9n en los textos que trazan el desarrollo de la historia de la salvaci\u00f3n. De ellos se deduce que los animales est\u00e1n continuamente insertos en la tupida trama de relaciones que vinculan el hombre a Dios, el cual, aunque los pone al servicio de la humanidad y de su pueblo, muestra una atenci\u00f3n especial por ellos y se sirve de ellos como instrumentos tanto de bendici\u00f3n como de castigo.<br \/>\n208<br \/>\na) El animal, compa\u00f1ero de viaje del hombre. En la Biblia las vicisitudes de la historia humana se entrecruzan a menudo con la vida de los animales con los que conviven. En primer lugar impresionan los textos en que se subraya la profunda semejanza y continuidad que existe entre el reino animal y el humano: \u2020\u0153La suerte de los hombres y la suerte de las bestias es la misma; la muerte del uno es como la del otro; ambos tienen un mismo aliento; y la superioridad del hombre sobre la bestia es nula, porque todo es vanidad. Ambos van al mismo lugar; ambos vienen del polvo y ambos vuelven al polvo. \u00bfQui\u00e9n sabe si el aliento del hombre sube arriba y el de las bestias desciende bajo la tierra?\u2020\u009d (Qo 3,19-21; Sal 49,13; Sal 49,21). Tanto el hombre como el A animal volver\u00ed\u00adan inmediatamente al 1 polvo si Dios apartase de ellos su aliento (Jb 34,14-15). Por la precariedad de su vida los hombres no son, por tanto, distintos de los animales. Pero esto no quita que \u00e9stos sean claramente inferiores al hombre y le est\u00e9n sometidos Sal 8,7-9; Si 17,4; Mt 12,12).<br \/>\nEl contacto tan estrecho que existe entre el hombre y los animales hace que entre el uno y los otros se establezcan relaciones que asumen connotaciones diversas seg\u00fan las circunstancias. A menudo se capta en las p\u00e1ginas de la Biblia el miedo que suscita en el hombre el animal salvaje, que domina sin reservas en donde el hombre est\u00e1 ausente o de donde ha sido eliminado (Ex 23,29; Dt 7,22; Is 13,2 1-22; Is 34,11-15; So 2,14-15). A veces, por el contrario, el animal representa para el hombre una ayuda preciosa, como sucede en el caso de Bala\u00e1n, salvado por su burra (Nm 22,22-35), de Jon\u00e1s salvado por el pez (Jon 2,1; Jon 2,11) o de Elias alimentado por los cuervos (IR 17,6); o bien es el hombre el que acude a socorrer a los animales, como sucedi\u00f3 con ocasi\u00f3n del diluvio (Gn 7,2-3; Gn 7,8).<br \/>\nFinalmente, otras veces los hombres y los animales son solidarios del mismo destino, como sucede tambi\u00e9n en el caso del diluvio (Gn 6,17; Gn 7,23), de la matanza de los primog\u00e9nitos de Egipto (Ex 11,5; Ex 12,29) o de la destrucci\u00f3n de una ciudad (Dt 13,16; IS 15,3 Jer2l ,6; Ez 14,13); tambi\u00e9n puede ocurrir que, en caso de pecado, los animales se asocien a la penitencia de los hombres (JI 3,7-8).<br \/>\n209<br \/>\nb) La misericordia de Dios con los animales. Los animales, aunque normalmente est\u00e1n afectados por el destino del hombre, son tambi\u00e9n objeto de una atenci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica por parte de Dios. En efecto, Dios extiende a todos los animales su providencia paternal y amorosa, d\u00e1ndoles el alimento y todo lo que<br \/>\n 210 2<br \/>\nnecesitan para su existencia (Jb 38,39-39,30; Sal 36,7; Sal 104,11-30; Sal 147,9). Jes\u00fas se refiere a esta intuici\u00f3n b\u00ed\u00adblica cuando afirma: \u2020\u0153Mirad las aves del cielo: no siembran ni siegan, ni recogen en graneros, y vuestro Padre celestial las alimenta. \u00bfNo val\u00e9is vosotros m\u00e1s que ellas?\u2020\u009d (Mt 6,26; Lc 12,24). Dios no s\u00f3lo tiene piedad de los hombres, sino tambi\u00e9n de los animales (Jon 4,11). Estos, por su parte, se llenan de terror cuando se desencadena la ira divina (Ez 38,20); junto con Jos hombres, son tambi\u00e9n ellos llamados a alabar el nombre de Yhwh (Sal 148,10; Dn 3,79-81).<br \/>\nSuscitan especial inter\u00e9s las normas de la ley mosaica relativas a los animales o que se formulan en su favor. Los primog\u00e9nitos de los animales est\u00e1n reservados para Dios, lo mismo que los de los hombres Ex 13,12-13). Los animales que trabajan para el hombre est\u00e1n tambi\u00e9n sujetos a la observancia del s\u00e1bado (Ex 20,10; Ex 23,12; Dt5,14); el a\u00f1o sab\u00e1tico, los frutos de la tierra est\u00e1n a disposici\u00f3n no s\u00f3lo de los pobres, sino tambi\u00e9n de los animales salvajes (Ex 23,11; Lv 25,7). Est\u00e1 prohibido el apareamiento de hombres y animales (Ex 22,18; Dt 27,21; Lv 18,23) y de animales de diversa especie (Lv 19,19).<br \/>\nAdem\u00e1s, no se pueden uncir al mismo carro animales de diversa especie (Dt 22,10); no es l\u00ed\u00adcito poner el bozal al buey mientras est\u00e1 trillando (Dt 25,4; ICo 9,9), ni cocer al cabrito en la leche de su madre Ex 23,19; Ex 34,26; Dt 14,21), ni matar el mismo d\u00ed\u00ada a una vaca o una oveja y a su cr\u00ed\u00ada (Lv 22,28). Se recomienda aliviar al asno sometido a un peso excesivo (Ex 23,5), levantarlo si se ha ca\u00ed\u00addo (Dt 22,4) y devolver a su amo el asno o el buey que se ha perdido (Ex 23,4; Dt 22,1-3). Cuando se encuentra un nido, est\u00e1 prohibido tomar a la madre junto con sus polluelos o los huevos que est\u00e1 incubando (Dt 22,6-7). Existe incluso el caso de un animal sometido a la pena de muerte, como el buey que mata a una persona Ex 21,28-32) o el animal con el que alguien ha cometido actos sexuales (Lv 20,15-16).<br \/>\nAlgunas de estas normas, aunque realmente tuvieron origen en culturas muy diversas, adquieren en la Biblia el significado de una protecci\u00f3n de los animales querida e impuesta por Dios, y sirven para inculcar en el hombre un sentimiento de bondad y de moderaci\u00f3n para con ellos (Pr 12,10).<br \/>\n210<br \/>\nc) Los animales, instrumentos de bendici\u00f3n y de castigo. Dios no s\u00f3lo se interesa por los animales, sino que los llama a desarrollar una funci\u00f3n en sus relaciones con Israel, el cual, en virtud de la alianza, se ha convertido en su pueblo predilecto. En efecto, a menudo los animales son mencionados como instrumentos de los que Dios se sirve para otorgar sus bendiciones en favor de su pueblo o para castigarlo en caso de infidelidad.<br \/>\nLa bendici\u00f3n divina incluye abundancia y fecundidad en el ganado que Israel necesita, especialmente como instrumento de trabajo o como alimento (Dt 7,13-14; Dt 28,4; Dt 28,11; Dt 32,14; Sal 144,13); por eso la desaparici\u00f3n de los animales se mira como un signo del castigo divino (Dt 28,18; Dt 28,31; JI 1,18; Os 4,3). Tambi\u00e9n forma parte de las bendiciones divinas la defensa de Israel contra los animales feroces Lv 26,6; Sal 91,11-13; Dn 6,17-23; Dn 14,31-42; Hch 28,3-6), que, por el contrario, se lanzan contra el pueblo en caso de infidelidad (Dt 28,26; Dt 28,42; Dt 32,24; Lv 26,22; Jr 15,3). Como ejemplos de azotes provocados por los animales se pueden recordar las mordeduras de las serpientes venenosas (Nm 21,5-7; Sb 16,10), la invasi\u00f3n de las langostas (Am 4,9; Am 7,1-2; JI 1,4; JI 2,3-9; Ap 9,3-5) y el ataque de los leones (2R 17,25-26).<br \/>\nFinalmente, los animales son usados a veces por Yhwh para castigar a los enemigos de su pueblo. Recordemos, por ejemplo, a los animales que intervienen contra los egipcios (Ex 7,26-8,28; 10,1-20; Sb 16,1-9), los que act\u00faan en contra de las poblaciones cananeas (Ex 23,28; Dt 7,20; Jos 24,12; Sb 12,8) y los llamados a devorar las carnes de los enemigos de Dios y de su pueblo (Ez 39,4; Ez 39,17-20; Ap 19,17-18;Ap 19,21). El libro de la Sabidur\u00ed\u00ada afirma que los id\u00f3latras ser\u00e1n atormentados por los mismos animales que adoraron (11,15-16; 16,1).<br \/>\nLa historia de la salvaci\u00f3n pone claramente de relieve que el animal est\u00e1 sometido al hombre y representa un papel positivo respecto a \u00e9l s\u00f3lo si \u00e9l se somete a su vez a Dios; de lo contrario, el animal se subleva contra \u00e9l para destruirlo. Por consiguiente, el choque entre los animales y el hombre es una de las muchas se\u00f1ales que manifiestan la presencia del pecado en el mundo.<br \/>\n211<br \/>\nIII. LOS TIEMPOS ESCATOL\u00ed\u201cGICOS.<br \/>\nLa tensi\u00f3n y el mutuo enfrentamiento que existen entre los animales y el hombre se presentan en la Biblia como una realidad provisional, que en los \u00faltimos tiempos est\u00e1 destinada a dejar su lugar a una profunda armon\u00ed\u00ada no s\u00f3lo entre el hombre y Dios, sino tambi\u00e9n entre el hombre y el reino animal.<br \/>\n 212 3<br \/>\nEn el universo renovado desaparecer\u00e1n los animales salvajes (Ez 34,25), o bien -seg\u00fan otros textos- se har\u00e1n pac\u00ed\u00adficos: \u2020\u0153El lobo habitar\u00e1 con el cordero, el leopardo se acosta-r\u00e1junto al cabrito; ternero y leoncillo pacer\u00e1n juntos, un chiquillo los podr\u00e1 cuidar. La vaca y la osa pastar\u00e1n en compa\u00f1\u00ed\u00ada, juntos reposar\u00e1n sus cachorros, y el le\u00f3n como un buey comer\u00e1 hierba. El ni\u00f1o de pecho jugar\u00e1 junto al agujero de la v\u00ed\u00adbora; en la guarida del \u00e1spid meter\u00e1 su mano el destetado\u2020\u009d (Is 11,6-8 cf Is 65,25); una vez eliminada la violencia que ha corrompido al mundo, los animales salvajes se har\u00e1n de nuevo vegetarianos, como lo eran al principio (Gn 1,30), lo cual ser\u00e1 un signo del retorno a la armon\u00ed\u00ada original.<br \/>\nLa reconciliaci\u00f3n entre los hombres y los animales se presenta como el cumplimiento de la alianza establecida un d\u00ed\u00ada con No\u00e9: \u2020\u0153Aquel d\u00ed\u00ada har\u00e9 en su favor un pacto con las bestias salvajes, con las aves del cielo y con los reptiles de la tierra; romper\u00e9 en el pa\u00ed\u00ads arco, espada y lanza y har\u00e9 que duerman tranquilos\u2020\u009d (Os 2,20). En el contexto de esta renovaci\u00f3n final tambi\u00e9n los animales dar\u00e1n alabanza a Dios por sus obras maravillosas, realizadas en favor de su pueblo (Is 43,20).<br \/>\nLa esperanza de la reconciliaci\u00f3n final del hombre con los animales encuentra su cumplimiento anticipado, aunque parcial, en el NT: la convivencia de Jes\u00fas con las fieras, despu\u00e9s de su bautismo Mc 1,13), parece aludir realmente a la paz paradis\u00ed\u00adaca anunciada por Isa\u00ed\u00adas; la misma esperanza parece verificarse en el hecho de que los disc\u00ed\u00adpulos, enviados por Jes\u00fas a predicar el evangelio en todo el mundo, no podr\u00e1n recibir da\u00f1o alguno de los animales venenosos (Mc 16,18; Lc 10,19).<br \/>\nAl final de este examen se puede concluir que en el plan divino, tal como est\u00e1 trazado en la Biblia, el animal, a pesar de estar subordinado al hombre, conserva cierta dignidad que el hombre tiene que respetar. Esta dignidad se deriva en \u00faltimo an\u00e1lisis del don de la vida, que lo sit\u00faa en el mismo nivel que al hombre y lo pone en relaci\u00f3n especial con Dios. La ferocidad de ciertos animales es considerada como una consecuencia del pecado del hombre, destinada a desaparecer cuando llegue a su cumplimiento el plan salv\u00ed\u00adfico de Dios.<br \/>\n212<br \/>\nIV. LOS ANIMALES EN LA VIDA RELIGIOSA DE ISRAEL.<br \/>\nLa reflexi\u00f3n sobre el papel que los animales representan en el plan salv\u00ed\u00adfico de Dios camina a la par con su utilizaci\u00f3n en la esfera del culto y en la de una vida sometida a la voluntad divina. Son distintos los ambientes en que hacen su aparici\u00f3n los animales, ejerciendo unas funciones que son a veces negativas y a veces altamente positivas.<br \/>\n213<br \/>\n1. Contra la tentaci\u00f3n de divinizar a los animales.<br \/>\nLa religi\u00f3n israelita se desarroll\u00f3 en un contexto cultural en el que la divinidad se asociaba frecuentemente a determinados animales que, como el novillo o la serpiente, pon\u00ed\u00adan de relieve una caracter\u00ed\u00adstica espec\u00ed\u00adfica, a saber: la de conferir la fecundidad. Parece cierto que la estatua no era identificada con la divinidad, sino que era considerada m\u00e1s bien como el lugar en donde la divinidad se hac\u00ed\u00ada presente entre los hombres. A trav\u00e9s de la estatua los hombres pod\u00ed\u00adan entrar, por consiguiente, en relaci\u00f3n con la divinidad y hacerse con su poder extraordinario.<br \/>\nEn el AT no s\u00f3lo se prohibe la adoraci\u00f3n de cualquier otra divinidad fuera de Yhwh sino que llega a excluirse toda representaci\u00f3n del mismo Yhwh: \u2020\u0153No vay\u00e1is a prevaricar haci\u00e9ndoos im\u00e1genes talladas de cualquier forma que sean: de hombre o de mujer, de animales o de aves, de reptiles o peces\u2020\u009d (Dt 4,16-18; Ex 20,4). Seg\u00fan la tradici\u00f3n deuterono-mista, el simple hecho de asociar a Yhwh con la estatua de un animal significaba ponerlo en el mismo nivel que a las divinidades cananeas, cayendo as\u00ed\u00ad en un paganismo pr\u00e1ctico no menos peligroso que el teol\u00f3gico.<br \/>\nIsrael cedi\u00f3 con frecuencia a la tentaci\u00f3n de representar a Yhwh bajo la forma de un animal, sobre todo el novillo (Ex 32,1-6; IR 12,28-32; Os 8,5; Os 10,5; SaI 106,20) y la serpiente (2R 18,4; Ez 8,10). Despu\u00e9s del destierro la adoraci\u00f3n de im\u00e1genes de animales es vista como la caracter\u00ed\u00adstica de los paganos Sb 13,10; Sb 13,14), especialmente de los egipcios (Sb 15,18-19; Sb 11,15; Sb 12,24). Se contaba c\u00f3mo Daniel hab\u00ed\u00ada matado a un drag\u00f3n considerado como una divinidad (Dn 14,23-27) para poner en rid\u00ed\u00adculo las creencias de los paganos. Pablo describe de este modo la idolatr\u00ed\u00ada: \u2020\u0153Cambiaron la gloria del Dios inmortal por la imagen del hombre mortal, de aves, de cuadr\u00fapedos y de reptiles\u2020\u009d (Rm 1,23).<br \/>\n214<br \/>\n 215 4<br \/>\n2. Animales puros e impuros.<br \/>\nEn la vida religiosa y social del pueblo de Israel adquiri\u00f3 una importancia primordial la distinci\u00f3n entre animales puros e impuros. Son considerados como impuros tanto los animales que no tienen la pezu\u00f1a partida y son rumiantes (o son considerados como tales), como los que, teniendo la pezu\u00f1a partida, no rumian. Sobre la base de esta regla, son declarados expresamente impuros el camello, la liebre, el tej\u00f3n y el cerdo. Los animales acu\u00e1ticos son impuros si no tienen aletas ni escamas; tambi\u00e9n son impuras las aves de presa y los p\u00e1jaros rapaces, as\u00ed\u00ad como los insectos alados que caminan a cuatro patas, a excepci\u00f3n de las langostas, los saltamontes, las caballetas y los grillos; y, finalmente, los reptiles, entre los que se enumera tambi\u00e9n a los topos, la comadreja, el rat\u00f3n, la tortuga, etc. (Dt 14,3-21; Lv 11). Finalmente son tambi\u00e9n impuros los animales muertos de muerte natural o que han sido matados por otros animales (Lv 17,15).<br \/>\nLa distinci\u00f3n entre animales puros e impuros se remonta para los autores de la Biblia a los or\u00ed\u00adgenes del mundo; en efecto, a No\u00e9 se le orden\u00f3 que hiciera entrar en el arca siete parejas de animales puros y una sola pareja de animales impuros (Gn 7,2-3 = J). El verdadero origen de esta discriminaci\u00f3n no se conoce:<br \/>\nse piensa generalmente que los animales impuros eran usados en el contexto de cultos o de pr\u00e1cticas paganas, y que por eso eran excluidos del culto israelita (Gn 8,20); se prohibi\u00f3 comer de sus carnes y tocar sus cad\u00e1veres.<br \/>\nEstas prescripciones asumieron una importancia especial durante el tiempo del destierro, cuando la abstenci\u00f3n de ciertos tipos de carne fue considerada por los israelitas como un medio dispuesto por Dios para mantenerse separados de los pueblos en medio de los cuales viv\u00ed\u00adan y que no ten\u00ed\u00adan las mismas costumbres (Lv 20,25-26; Dt 14,2-3). A continuaci\u00f3n este uso se explic\u00f3 de modo aleg\u00f3rico, como un medio a trav\u00e9s del cual se inculca una lecci\u00f3n de car\u00e1cter moral (Aristeas 150-166).<br \/>\nEn el NT la distinci\u00f3n entre animales puros e impuros, con todas las consecuencias que esto acarreaba en el terreno alimenticio, se fue eliminando progresivamente (Mc 7,15-19; Hch 10,9-16; Rm 14,14-20; Col 2,16; Col 2,20-21; 1 Tm 4,3-4; Hb 9,10); ala luz de la salvaci\u00f3n realizada por Cristo, resulta claro que s\u00f3lo la fe es capaz de reconciliar al hombre con Dios, frente al cual no existe ninguna discriminaci\u00f3n de personas (Ga 2,16; Hch 10,28) [1 Comida III].<br \/>\n215<br \/>\n3. LOS ANIMALES EN EL CULTO.<br \/>\nLos animales en el culto hacen sobre todo su aparici\u00f3n en los ritos en que se ratifica la alianza. \/ Abrah\u00e1n recibe de Dios la orden de tomar una ternera, una cabra, un carnero, una t\u00f3rtola y una paloma, de partirlos a todos ellos (menos a las aves) en dos partes y de poner una parte frente a otra; luego Dios pasa por medio de ellas bajo forma de fuego (Gn 15,9-10; Gn 15,17-18); se trata de un antiguo rito imprecatorio mediante el cual los contrayentes, en este caso Dios solamente, desean sufrir la misma suerte que los animales si no son fieles a los compromisos adquiridos (Jr 34,18). \/ Mois\u00e9s, por su parte, hace inmolar unos terneros y derrama la mitad de su sangre sobre el altar y la otra mitad sobre el pueblo (Ex 24,5-8), significando con ello la uni\u00f3n tan estrecha que mediante la \/ alianza se ha llevado a cabo entre Dios e Israel, que se han convertido as\u00ed\u00ad en part\u00ed\u00adcipes de la misma vida, que est\u00e1 contenida en la sangre (Lv 17,11 ). Seg\u00fan otro texto, Mois\u00e9s ratifica la alianza mediante un banquete consumido por los jefes del pueblo en presencia de Yhwh (Ex 24,11): este rito es an\u00e1logo al que ten\u00ed\u00ada lugar en los sacrificios de comuni\u00f3n.<br \/>\nLos sacrificios ofrecidos por los israelitas eran el holocausto, el sacrificio de comuni\u00f3n y los sacrificios expiatorios (Lv 1-7). Los animales usados como v\u00ed\u00adctimas eran reses de ganado bovino (terneros y bueyes) o de ganado lanar (ovejas y cabras). El rito se abr\u00ed\u00ada con la imposici\u00f3n de manos sobre la v\u00ed\u00adctima por parte del oferente, que con este gesto reconoc\u00ed\u00ada que el animal era suyo y que lo dedicaba a la divinidad. Luego se inmolaba la v\u00ed\u00adctima y el sacerdote realizaba el rito de la sangre, que consist\u00ed\u00ada ;en aplicar la sangre a los objetos m\u00e1s sagrados del culto, es decir, seg\u00fan los casos, el propiciatorio, el velo del santo de los santos, el altar del incienso o el altar de los holocaustos; la finalidad de este rito era la de significar la restauraci\u00f3n de la comuni\u00f3n de vida con la divinidad, interrumpida por el pecado. Finalmente, en los holocaustos se quemaba toda Ja carne de la v\u00ed\u00adctima en honor de la divinidad, mientras que en los otros sacrificios se quemaba una parte, y la parte restante era consumida por los sacerdotes; y en los sacrificios de co-.muni\u00f3n era tambi\u00e9n consumida una .parte por los oferentes como signo de comuni\u00f3n con Dios [1 Lev\u00ed\u00adtico II, 1].<br \/>\nJunto a los sacrificios normales hay que recordar tambi\u00e9n el rito del cordero pascual, que despu\u00e9s del destierro era inmolado en el templo y su carne era consumida en las casas como recuerdo de la salida de Egipto (Ex 12,1-11) [1 Pascua]. Finalmente, vale la pena recordar el rito del chivo .expiatorio en el \u2020\u0153d\u00ed\u00ada de la expiaci\u00f3n\u2020\u009d, que era cargado con los pecados del pueblo y enviado luego a Azazel, en el desierto<br \/>\n 216 5<br \/>\nLv 16,20-22), como para significar la eliminaci\u00f3n del pecado del pueblo [1 Lev\u00ed\u00adtico II, 4].<br \/>\nDentro mismo de la Biblia surgi\u00f3 una fuerte corriente de pensamiento en contra de los sacrificios (Os 6,6; Am 5,22; Isl,10-16; SaI 40,7-9 50,8-J5, etc. ). Pero esta corriente no se idebe a un mayor respeto de los ani-.males, sino m\u00e1s bien al hecho de que Jos sacrificios se hab\u00ed\u00adan convertido en pr\u00e1cticas vac\u00ed\u00adas y meramente for-jnales, a las que no correspond\u00ed\u00ada ya la fidelidad a Dios y la observancia de los mandamientos.<br \/>\nEn la religi\u00f3n hebrea, el hecho de que ciertos animales puedan ser ofrecidos como don a la divinidad representa un reconocimiento de su dignidad y de su importancia. Ellos no son divinidades ni pueden ser usados como im\u00e1genes de Dios, pero son criaturas que Dios ha concedido al hombre para que \u00e9ste pueda remontarse a \u00e9l a trav\u00e9s de ellas.<br \/>\n216<br \/>\nIV. LOS ANIMALES EN EL LENGUAJE SIMBOLICO.<br \/>\nLos animales aparecen con frecuencia en la Biblia como im\u00e1genes o s\u00ed\u00admbolos de las realidades m\u00e1s diversas, con las que el hombre entra en contacto, bien en su vida cotidiana, bien en su experiencia religiosa.<br \/>\n217<br \/>\n1. Im\u00e1genes y met\u00e1foras.<br \/>\nEl animal, en cuanto ser irracional, se convierte f\u00e1cilmente en s\u00ed\u00admbolo de un comportamiento est\u00fapido e irracional (SaI 73,22; Tt 1,12; 2P 2,12; Jdt 10; Dn 4,13); los enemigos son comparados??? una manada de toros, de leones feroces o con una jaur\u00ed\u00ada de perros (SaI 22,13-14; SaI 22,17); un ej\u00e9rcito invasor es descrito como una plaga de langostas (Jr51,27 Nah Jr3,15-17); los fariseos son llamados raza de v\u00ed\u00adboras (Mt 3,7; Mt 12,34; Mt 23,33). La serpiente, al ser una divinidad ca-nanea hacia la que Israel se sinti\u00f3 atra\u00ed\u00addo con frecuencia, se convierte en el s\u00ed\u00admbolo de la tentaci\u00f3n (Gn 3); el carnero o el macho cabr\u00ed\u00ado, por su fuerza y vitalidad, se convierten en s\u00ed\u00admbolo del rey (Dn 8); un pueblo dividido es descrito como un reba\u00f1o sin pastor (Is 53,6; Mc 6,34), y la destrucci\u00f3n de los enemigos de Israel, como una gran hecatombe de animales para el sacrificio (Is 34,6-7; Ez 39,17-20). Los sufrimientos de Pablo en Efeso son representados como una lucha sostenida en el circo contra las fieras (1Co 15,32).<br \/>\n218<br \/>\n2. S\u00ed\u00admbolos religiosos.<br \/>\nSon numerosos los s\u00ed\u00admbolos religiosos sacados del mundo animal. Resulta particularmente eficaz la representaci\u00f3n de Yhwh como un le\u00f3n (Os 5,14) que ruge desde Jerusal\u00e9n (Am 1,2; JI 4,16; Jr 25,30). Israel, en cuanto pueblo de Dios, es simbolizado a veces por la paloma (Os 7,11; Os 11,11; SaI 68,14; Is 60,8; Ct 2,14; Ct 5,2; Ct 6,9 4Esd Ct 5,25-27); probablemente en el bautismo de Jes\u00fas se aparece el Esp\u00ed\u00adritu Santo en forma de paloma (Mc 1,10 par) para significar que la obra a la que guiar\u00ed\u00ada a Jes\u00fas habr\u00ed\u00ada de ser la reuni\u00f3n escatol\u00f3gica del pueblo de Dios.<br \/>\nEl pueblo de Israel es representado igualmente como un reba\u00f1o que ha sido conducido fuera de su camino por sus pastores, pero que alg\u00fan d\u00ed\u00ada ser\u00e1 guiado por Dios mismo (Jr 23,1-3; Jr 31,10; Ez 34,1-22; Za 11,4-17; SaI 23); esta misma imagen la emplea Jes\u00fas para indicar la misericordia de Dios, pastor bueno, con los pecadores (Mt 18,12-14; Lc 15,3-7), y para designar la comunidad de sus disc\u00ed\u00adpulos y el papel \u00fanico que \u00e9l desempe\u00f1a dentro de ella (Lc 12,32; Jn 10,1-8 cf Jn 21,15-17; Hb 13,20; 2P 2,25).<br \/>\nOtra imagen acada del mundo animal es la del cordero, que se aplica al siervo de Yhwh debido a su mansedumbre (Is 53,7; Jr 11,19) e, impl\u00ed\u00adcitamente, como v\u00ed\u00adctima para el sacrificio (Is 53,10). A partir de la figura del siervo de Yhwh se comprende la designaci\u00f3n joanea de Jes\u00fas como cordero de Dios Jn 1,29-36) y como cordero degollado al que se le ha concedido poder abrir el libro de los siete sellos Ap 5,6; Ap 14,1). En el origen de esta simbolog\u00ed\u00ada quiz\u00e1 no haya que excluir una referencia al cordero pascual, que era s\u00ed\u00admbolo de la liberaci\u00f3n de Israel de Egipto.<br \/>\nRecordemos, finalmente, los cuatro animales que, seg\u00fan Ezequiel, transportan la carroza del Se\u00f1or Ez 1,5-12): recuerdan a los kar\u00ed\u00adbu asi-rios, seres con cabeza humana, cuerpo de le\u00f3n, patas de toro y alas de \u00e1guila, cuyas estatuas custodiaban los palacios de Babilonia. Las caracter\u00ed\u00adsticas de estos cuatro animales vuelven a encontrarse en los cuatro seres vivientes del Apocalipsis (Ap 4,7-8), que representan a los cuatro \u00e1ngeles que presiden el gobierno del mundo f\u00ed\u00adsico. La tradici\u00f3n ha visto en ellos los s\u00ed\u00admbolos<br \/>\n 219 6<br \/>\nde los cuatro evangelistas.<br \/>\n219<br \/>\n3. Las potencias del mal.<br \/>\nEn los mitos de Babilonia se presenta la creaci\u00f3n como el efecto de la lucha victoriosa de la divinidad contra un monstruo marino que personifica el caos primordial. Esta concepci\u00f3n queda negada expresamente en la Biblia, que describe a Dios creando el mundo con su palabra y que presenta a los grandes monstruos marinos (tan-ninim) como criaturas de Dios (Gn 1,21). El libro de Jb identifica al monstruo marino por excelencia, a Leviat\u00e1n, con el cocodrilo y muestra su total sumisi\u00f3n a Dios (Jb 40,25-<br \/>\n41,26; SaI 104,26; SaI 148,7).<br \/>\nA pesar de la forma diferente de concebir la creaci\u00f3n, la Biblia, sin embargo, no ha abandonado por completo la idea de la lucha de Dios contra el drag\u00f3n primitivo. Efectivamente, en varios textos po\u00e9ticos encontramos la idea seg\u00fan la cual el monstruo primordial, llamado Leviat\u00e1n o Rahab, ha sido vencido y encadenado por Dios (Jb 7,12; Jb 9,13; Jb 26,12-13; SaI 74,13-14; SaI 89,10-11); por consiguiente, existe todav\u00ed\u00ada y puede ser evocado de nuevo en algunas ocasiones (Jb 3,8; Am 9,3). En el D\u00e9utero-lsa\u00ed\u00adas la victoria divina sobre el drag\u00f3n primordial se utiliza para ilustrar el milagro del paso del mar Rojo y es considerada como una garant\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n final del pueblo (Is 51,9-11). De esta manera se abre camino la tendencia a simbolizar en el monstruo primordial, identificado con el cocodrilo, a Egipto (Is 30,7; SaI 87,4; Ez 29,3; Ez 32,2), como poder enemigo de Dios, dejando para el fin de los tiempos su destrucci\u00f3n y la de todas las potencias adversarias de Dios (Is 27,1).<br \/>\nEn la \/ apocal\u00ed\u00adptica se desarrolla ulteriormente el tema del monstruo primordial. En Daniel los cuatro monstruos marinos representan los grandes imperios de la antig\u00fcedad, que se oponen a Dios y son destruidos por \u00e9l (Dn 7,2-12; Dn 7,17). En el Apocalipsis de Juan aparece un gran drag\u00f3n que combate contra la mujerysudescendencia(Ap 12,1-6; Ap 12,13-17); contra\u00e9l combaten Miguelysus\u00e1ngeles( Ap 12,7-12). El monstruo, que es identificado con la \u2020\u0153antigua serpiente\u2020\u009d (Gn 3,1), se hace representaren la tierra por una bestia, que simboliza al Imperio romano (Ap 13,1-10;Ap 17,1-14); con ella se asocia una segunda bestia (Ap 13,11-18), que representa a la ideolog\u00ed\u00ada al servicio del poder pol\u00ed\u00adtico. Al final, tantola bestia como el drag\u00f3n quedan aniquilados (Ap 19,19-20; Ap 20,1-3; Ap 20,7-10) y comienza el reino de Dios y del Cordero, es decir, el reino de Cristo (Ap 21-22).<br \/>\nEn la concepci\u00f3n del monstruo marino identificado con el demonio se inspira tambi\u00e9n el episodio evang\u00e9lico del endemoniado de Gerasa (Mc 5,1-20): los demonios, a trav\u00e9s de los puercos, animales impuros por excelencia, son arrojados a su elemento primordial, es decir, las aguas del mar.<br \/>\nLos s\u00ed\u00admbolos sacados del mundo animal muestran c\u00f3mo en \u00e9l est\u00e1n continuamente presentes dos elementos antit\u00e9ticos, uno positivo que hay que valorar y otro negativo contra el que hay que combatir. El animal puede ser el mejor amigo, que recuerda las realidades m\u00e1s nobles o el enemigo con el que se identifican los males que amenazan continuamente a la existencia humana.<br \/>\n220<br \/>\ny. CONCLUSION.<br \/>\nLos animales ocupan un lugar importante en la Biblia. Pero la Biblia no ofrece indicaciones detalladas y precisas sobre la actitud que ha de mantener el hombre frente a ellos. Todo lo m\u00e1s, es posible deducir de ella algunas l\u00ed\u00adneas de reflexi\u00f3n que pueden tener importantes consecuencias de car\u00e1cter pr\u00e1ctico.<br \/>\nAnte todo, es claro que el animal pertenece al hombre, que puede servirse de \u00e9l como alimento o como instrumento de trabajo. A diferencia de otros sistemas religiosos, la Biblia reconoce, por tanto, como l\u00ed\u00adcita la muerte del animal, no s\u00f3lo por fines defensivos, sino por cualquier otro fin de utilidad para el hombre.<br \/>\nPero al mismo tiempo la Biblia sugiere el respeto al animal en cuanto criatura de Dios y sometida a \u00e9l. La explotaci\u00f3n excesiva, la tortura, la eliminaci\u00f3n met\u00f3dica de especies animales no est\u00e1n ciertamente legitimadas por la Biblia, aunque este tema se trate expresamente en muy raras ocasiones.<br \/>\nPero, sobre todo, lo que es caracter\u00ed\u00adstico del pensamiento b\u00ed\u00adblico es la tensi\u00f3n hacia una armon\u00ed\u00ada total entre el hombre, los animales y el ambiente. Esta armon\u00ed\u00ada, realizada ya en el momento de los or\u00ed\u00adgenes y destruida luego por el pecado del hombre, es vista como el punto de llegada de toda la historia y encuentra sus premisas y una anticipaci\u00f3n parcial en la salvaci\u00f3n realizada por Cristo. En esta perspectiva surge para el hombre el deber de eliminar toda instru-mentalizaci\u00f3n de los animales por fines ego\u00ed\u00adstas y de darles la posibilidad de desarrollar su propia funci\u00f3n en un ambiente nuevamente saneado.<br \/>\n 221 7<br \/>\n221<br \/>\nBI BL.: AA.W., Dizionario di teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, Marietti, Tur\u00ed\u00adn 19714, 68-71; AA.W., Schede bibliche pastorali: 16. Animali: 40. Bestia\/bestie, EDB, Bolonia; BauderW., An\u00ed\u00admale, en DCBNT, 120-121; Foerster W., Ther\u00ed\u00adon, en GLNTIV, 501-508; Many 5., Animaux, en DB 1, 603-624; Mckenzie J.L., Dizionario b\u00ed\u00adblico, Cittadella, As\u00ed\u00ads 19814; Ohler?., Elementimi-tologicinell\u2020\u2122AT, Marietti, Tur\u00ed\u00adn 1970; Rad G. von, El libro del G\u00e9nesis. Texto y comentario, Salamanca 1977; Id, Teolog\u00ed\u00ada delAntiguo Testamento 1. Teolog\u00ed\u00ada de las tradiciones hist\u00f3ricas de Israel, Salamanca 1978; Wikenhauser ?., El Apocalipsis de San Juan, Barcelona 1969.<br \/>\nA. Sacchi<br \/>\n222<br \/>\nANUNCIARIPREDICAR<br \/>\n\u00c2\u00a1 Ap\u00f3stollDisc\u00ed\u00adpulo 1, 3-4 \u00c2\u00a1 Evangelio 1 ,2a; II, 2 \u00c2\u00a1Iglesia II! Jesucristo II, 1 \u00c2\u00a1 Palabra II, 1; IV, 1; VI, 2<br \/>\nAPOCALIPSIS (Libro del)<br \/>\nAp 1-22<br \/>\nSumario: 1. Ambientaci\u00f3n hist\u00f3rica: 1. La escuela apocal\u00ed\u00adptica; 2. El \u2020\u02dcc\u00ed\u00adrculo joaneo\u2020\u009d. II. El Apocalipsis como hecho literario: 1. La estructura literaria; 2. La lengua y el estilo; 3. El autor. III. La teolog\u00ed\u00ada: 1. Dios; 2. Cristo; 3. El Esp\u00ed\u00adritu; 4. La Iglesia; 5. La escatolog\u00ed\u00ada; 6. Teolog\u00ed\u00ada de la historia; 7. El tema teol\u00f3gico de fondo: la Iglesia, purificada, vislumbra su hora; 8. El Apocalipsis en la vida de la Iglesia: los diversos m\u00e9todos de lectura.<br \/>\n223<br \/>\n1. AMBIENTACION HISTORICA.<br \/>\nEl llamado Apocalipsis de Juan presenta su propia originalidad, tanto en el aspecto literario como en el teol\u00f3gico, hasta el punto de constituir una obra maestra en el g\u00e9nero seg\u00fan la opini\u00f3n com\u00fan. Pero no es fruto de un genio solitario. Tanto por su forma literaria como por su mensaje, el Apocalipsis se sit\u00faa en el \u00e1mbito de la escuela apocal\u00ed\u00adptica y, m\u00e1s espec\u00ed\u00adficamente, del \u2020\u0153c\u00ed\u00adrculo joaneo\u2020\u009d, al que se atribuyen el cuarto evangelio y las cartas que figuran bajo el nombre de Juan [\/Juan, Evangelio; \/ Juan, Cartas].<br \/>\n224<br \/>\n1. La escuela apocal\u00ed\u00adptica. \u00bfPuede hablarse de una verdadera y propia escuela apocal\u00ed\u00adptica? La falta de una documentaci\u00f3n hist\u00f3rica en este caso impide la identificaci\u00f3n de un grupo apocal\u00ed\u00adptico, dentro del \u00e1mbito del AT y del NT, con la misma precisi\u00f3n con que podemos se\u00f1alar, por ejemplo, el grupo fariseo, los saduceos, el grupo de los esenios de Qumr\u00e1n. Resulta realmente dif\u00ed\u00adcil, en el estado actual de las investigaciones, decir si exist\u00ed\u00ada realmente un grupo apocal\u00ed\u00adptico, con una actividad espec\u00ed\u00adfica, o al menos con una importancia hist\u00f3rico-sociol\u00f3gica apreciable. Sin embargo, la existencia de un material escrito t\u00ed\u00adpico, relativamente amplio y difundido -el \u2020\u0153corpus apocalypticum\u2020\u009d [1 Apocal\u00ed\u00adptica 1]- ha hecho que se piense as\u00ed\u00ad con cierto fundamento. En efecto, a partir del siglo ua.C. hasta el siglo m d.C. por lo menos encontramos un verdadero florecimiento de este g\u00e9nero literario, con unas caracter\u00ed\u00adsticas propias tanto en la forma literaria como en el contenido.<br \/>\nEstas formas caracter\u00ed\u00adsticas se pueden reducir a dos: la expresi\u00f3n simb\u00f3lica, particularmente elaborada hasta el artificio, y, por lo que se refiere al contenido, una atenci\u00f3n especial a los hechos concretos de la historia puestos en relaci\u00f3n con las promesas de Dios. Cuando tambi\u00e9n en el \u00e1mbito del NT se hizo sentir la exigencia de una confrontaci\u00f3n de los valores religiosos que aportaba la comunidad cristiana con el cuadro de la historia en que viv\u00ed\u00ada, naci\u00f3 y se desarroll\u00f3 la apocal\u00ed\u00adptica cristiana. La confrontaci\u00f3n con los hechos, aunque no represent\u00f3 respecto a la comunidad cristiana primitiva aquel papel decisivo y en sentido \u00fanico que se le ha atribuido a veces a la apocal\u00ed\u00adptica (E. K\u00e1seman la ha denominado la \u2020\u0153madre de la teolog\u00ed\u00ada cristiana\u2020\u009d), no cabe duda de que dio un impulso decisivo a la toma de conciencia, siempre por parte de la comunidad, del contenido de la fe y de las implicaciones aplicativas a la historia que supone.<br \/>\n225<br \/>\n2. El \u2020\u0153c\u00ed\u00adrculo joaneo\u2020\u009d. \u00bfD\u00f3nde naci\u00f3 y se desarroll\u00f3 la apocal\u00ed\u00adptica cristiana? No es posible dar una<br \/>\ndeterminaci\u00f3n geogr\u00e1fica concreta. Dada la presencia de escritos de estilo apocal\u00ed\u00adptico en el \u00e1mbito de<br \/>\n 226 8<br \/>\ntextos diferentes por su \u00ed\u00adndole y por su origen, se puede hablar de un conjunto de tendencias que cristalizaron en grupos existentes dentro de las diversas comunidades cristianas primitivas. La apocal\u00ed\u00adptica es casi una escuela dentro de otra escuela. Esto vale de manera especial para aquella gran escuela de cristianismo que floreci\u00f3 en Asia Menor en la segunda mitad del siglo i, y que ha sido denominada, con una terminolog\u00ed\u00ada de O. Cull-mann, como el \u2020\u0153c\u00ed\u00adrculo joaneo\u2020\u2122. Son expresiones de esta escuela el cuarto evangelio, las tres cartas de Juan y el Apocalipsis. Aun dentro de la diversidad de su formulaci\u00f3n literaria, tienen un trasfondo teol\u00f3gico com\u00fan indudable; y, especialmente en lo que se refiere al cuarto evangelio y al Apocalipsis, pueden se\u00f1alarse muchos puntos de contacto -relativos sobre todo a la cristolog\u00ed\u00ada-, as\u00ed\u00ad como un movimiento evolutivo que parte del cuarto evangelio y desemboca en el Apocalipsis.<br \/>\nEl Apocalipsis se habr\u00ed\u00ada formado gradualmente en el \u00e1mbito del c\u00ed\u00adrculo joaneo y habr\u00ed\u00ada sido redactado definitivamente, seg\u00fan el testimonio de Ireneo, del 90 al 95, \u2020\u0153a finales del reinado de Domiciano\u2020\u009d (asesinado en el a\u00f1o 96). Aunque Domiciano es conocido por su actitud hostil contra los cristianos, no parece que, a finales de su reinado, hubiera en Asia Menor una persecuci\u00f3n en regla. La experiencia, a partir de Ner\u00f3n, ense\u00f1aba a los cristianos que su confrontaci\u00f3n con la historia originaba f\u00e1cilmente tensiones y hasta persecuciones, que en cierto sentido eran de esperar.<br \/>\n226<br \/>\nII. EL APOCALIPSIS COMO HECHO LITERARIO.<br \/>\nLos estudios relativos a los diversos y complejos aspectos literarios del Apocalipsis, desde la lengua que emplea hasta la estructura del libro, se han multiplicado y permiten determinar algunos puntos con un grado suficiente de aproximaci\u00f3n.<br \/>\n227<br \/>\n1. La estructura literaria.<br \/>\nCiertos elementos literarios t\u00ed\u00adpicos que se van encontrando a lo largo del libro -como frases que se repiten igual; frases que se repiten ampliadas progresivamente; concatenaciones t\u00ed\u00adpicas, como las series septenarias y los tr\u00ed\u00adpticos; las referencias al autor, las celebraciones doxol\u00f3gicas-, estudiados de cerca y sumando sus resultados, sugieren este cuadro de conjunto, que vale la pena examinar en detalle para una comprensi\u00f3n del Apocalipsis: 1,1-3 nos presenta el t\u00ed\u00adtulo ampliado del libro y nos permite vislumbrar en la relaci\u00f3n t\u00ed\u00adpica entre \u2020\u0153uno que lee\u2020\u009d y muchos \u2020\u0153que escuchan\u2020\u009d(l,3) la asamblea lit\u00fargica cristiana como protagonista activa del libro. Viene luego una primera parte (Ap 1,4-3,22), caracterizada por un mensaje a siete Iglesias del Asia Menor, que geogr\u00e1ficamente giraban en torno a Efeso. Esta primera parte se desarrolla en tres fases sucesivas: un di\u00e1logo lit\u00fargico inicial entre el lector y la asamblea cristiana (1,4-8); un encuentro particularmente detallado, y enmarcado en el \u2020\u0153d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\u2020\u009d, con Cristo resucitado (1,9-20); un mensaje en siete misivas, que Cristo resucitado dirige a las siete Iglesias del Asia Menor (2,1-3,22).<br \/>\nLa segunda parte es mucho m\u00e1s compleja (Ap 4-22,5). Los indicios literarios antes se\u00f1alados permiten formular su articulaci\u00f3n en cinco secciones: una secci\u00f3n introductoria (4,1-5,11); tres secciones centrales, a saber: la secci\u00f3n de los sellos (6,1-7,17), la secci\u00f3n de las trompetas (8,1-11,14) y la secci\u00f3n de las tres se\u00f1ales (11,15-16,16); viene, por \u00faltimo, la secci\u00f3n final o conclusi\u00f3n (16,17-22,5).<br \/>\nEstas cinco secciones est\u00e1n atravesadas por un eje de desarrollo hacia adelante, preparado por la secci\u00f3n introductoria, puntualizado en las tres secciones centrales, sintetizado y concluido en la secci\u00f3n final. En torno al eje principal giran diversos elementos literarios desvinculados, a trav\u00e9s de un sutil pero evidente juego de tiempos verbales, del desarrollo hacia adelante. Hay que se\u00f1alar adem\u00e1s, para una primera aproximaci\u00f3n a cada una de las secciones, sus caracter\u00ed\u00adsticas propias. La secci\u00f3n introductoria se desarrolla en tres fases: un redescubrimiento de Dios; la toma de conciencia de un plan de Dios relativo al hombre y a la historia, pero totalmente en manos de Dios y desesperadamente inaccesible, y, finalmente, la intervenci\u00f3n de Cristo como cordero (arnion), que hace legible, a trav\u00e9s de su pasi\u00f3n y de su revelaci\u00f3n, el libro de los destinos humanos. En las tres secciones centrales se presentan, con repeticiones m\u00e1s o menos ligeramente variadas, ciertos paradigmas interpretativos, que podr\u00e1n servir al grupo de oyentes para hacer una lectura sapiencial de su historia. La secci\u00f3n conclusiva, al presentar la destrucci\u00f3n de la gran prostituta y el triunfo de la ciudad esposa, ilumina con una luz retroactiva el camino actual del cristiano. Finalmente, en el di\u00e1logo lit\u00fargico final, la explicitaci\u00f3n de todos los protagonistas de la experiencia apocal\u00ed\u00adptica ya concluida -Juan, el \u00e1ngel int\u00e9rprete, Jes\u00fas, el Esp\u00ed\u00adritu y la \u2020\u0153esposa\u2020\u009d- confirma al grupo de oyentes en la situaci\u00f3n que se ha ido madurando.<br \/>\n228<\/p>\n<p>2. La lengua y el estilo.<br \/>\nEn una primera lectura del Apocalipsis surgen ya dos caracter\u00ed\u00adsticas de fondo: un sustrato sem\u00ed\u00adtico evidente y una serie de anomal\u00ed\u00adas, gramaticales y sint\u00e1cticas, que rozan el l\u00ed\u00admite de lo inexpresable.<br \/>\nA este problema, tal como lo hemos planteado, se han dado respuestas diversas. Se ha dicho que el texto actual del Apocalipsis es una traducci\u00f3n desma\u00f1ada del arameo (Torrey) o del hebreo (Schott), capaz de mostrar todav\u00ed\u00ada ciertas huellas sin absorber del texto original; el autor piensa en hebreo y escribe en griego (Charles), hasta el punto de que muchas de sus anomal\u00ed\u00adas se pueden explicar precisamente por la permanencia de estructuras gramaticales hebreas en un contexto griego (Lancellotti).<br \/>\nPero estas soluciones no convencen si se aplican al conjunto. El autor del Apocalipsis tiene una personalidad desconcertante, incluso desde el punto de vista literario: fuerza deliberadamente la gram\u00e1tica, con la intenci\u00f3n de chocar al lector y de provocar de este modo su reacci\u00f3n.<br \/>\nEl estilo -Boismard lo define como \u2020\u0153inimitable\u2020\u009d- ejerce una seducci\u00f3n excepcional. Es dif\u00ed\u00adcil precisar sus caracter\u00ed\u00adsticas. Hay un ritmo particular que, aunque no obedece a las leyes fijas del car\u00e1cter m\u00e9trico, arrastra inmediatamente al lector en su marcha.<br \/>\nEl autor tiene una notable capacidad evocativa. Sugiere ciertas ideas, que luego el lector desarrolla espont\u00e1neamente. Es t\u00ed\u00adpico en este sentido su modo de usar el AT: no tiene nunca una cita expl\u00ed\u00adcita, pero inserta, a menudo literalmente, con alg\u00fan ligero retoque, expresiones enteras vete-rotestamentarias, haciendo revivir el contexto del AT con la perspectiva que le a\u00f1adi\u00f3 el NT.<br \/>\nTambi\u00e9n el estilo del autor tiene su propio refinamiento; lo vemos en el uso insistente, pero nunca mec\u00e1nico, de los esquemas (p.ej., los septenarios); en los elegantes juegos de palabras; en el recurso a los criptogramas (cf 13,18); en el uso del simbolismo, que aparece al mismo tiempo muy atrevido y muy mesurado.<br \/>\n229<br \/>\n3. El autor.<br \/>\nResulta problem\u00e1tica la atribuci\u00f3n del Apocalipsis al ap\u00f3stol Juan. La encontramos atestiguada en la antig\u00fcedad por Justino, Ireneo, Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada y Tertuliano, los cuales, sin embargo, se limitan a dar las noticias que podemos sacar del propio Apocalipsis. Ya en la antig\u00fcedad la negaron algunos, por razones muy diversas; entre ellos est\u00e1n Gayo y Dionisio de Alejandr\u00ed\u00ada. Los puntos de contacto, evidentes y estimulantes, entre el Apocalipsis y el cuarto evangelio permiten opinar actualmente que las dos obras han nacido del mismo ambiente teol\u00f3gico-cultural, el c\u00ed\u00adrculo joaneo. Las diferencias impresionantes de vocabulario y de estilo, y especialmente la diversa formulaci\u00f3n y organizaci\u00f3n de los s\u00ed\u00admbolos, hacen pensar, todo lo m\u00e1s, en dos autores distintos, en el \u00e1mbito de la misma escuela.<br \/>\nEl uso de la pseudonimia, t\u00ed\u00adpico de la apocal\u00ed\u00adptica, confirma esta posici\u00f3n; precisamente porque se presenta en primera persona como Juan -y hay que pensar en Juan el ap\u00f3stol-, el autor real no es \u00e9l, sino un admirador, un disc\u00ed\u00adpulo, que, sinti\u00e9ndose en sinton\u00ed\u00ada con el ap\u00f3stol Juan, pone sus palabras en su boca.<br \/>\n230<br \/>\nIII. LA TEOLOGIA.<br \/>\nEn el marco de la teolog\u00ed\u00ada del Apocalipsis resaltan ante todo algunos temas generales. Son comunes a todos los escritos del NT. Por lo que concierne al Apocalipsis, constituyen como otros tantos puntos de cristalizaci\u00f3n caracter\u00ed\u00adsticos y especifican ya su mensaje: \u00c2\u00a1 Dios, \u00c2\u00a1 Jes\u00fas, el \u00c2\u00a1 Esp\u00ed\u00adritu, la \u00c2\u00a1Iglesia.<br \/>\n231<br \/>\n1. Dios.<br \/>\nEl apelativo \u2020\u0153Dios\u2020\u009d (ho Th\u00e9os), sin a\u00f1adidos, es el t\u00ed\u00adtulo m\u00e1s frecuente (65 veces); evoca y actualiza la carga, incluso emotiva, que se tiene generalmente cuando en el AT se habla de Dios.<br \/>\nEntre los atributos que se le dan a Dios se impone particularmente a la atenci\u00f3n el de kath\u00e9menos, \u2020\u0153sentado en el trono\u2020\u009d: inculca la capacidad de dominio de Dios sobre la historia.<br \/>\nAlrededor de Dios sentado en el trono (cf Ap 4,2ss) hay todo un contorno misterioso, pero significativo:<br \/>\nencontramos a los \u2020\u0153veinticuatro ancianos\u2020\u009d, que representan con toda probabilidad esquemas relativos a personajes del AT y del NT, los cuales, llegados ya personalmente a la meta escatol\u00f3gica, ayudan a la Iglesia todav\u00ed\u00ada en camino. Son nuestros santos. Junto a los ancianos, siempre alrededor del trono de Dios, est\u00e1n los \u2020\u0153cuatro vivientes\u2020\u2122: figuras simb\u00f3licas sumamente complejas, sacadas de Ezequiel, pero repensadas creativamente por el autor para expresar muy probablemente un movimiento ascendente y descendente de intercambio entre la trascendencia de Dios y la zona de los hombres. Y del trono sale continuamente un impulso por parte de Dios hacia la historia (cf 4,5).<\/p>\n<p>Pero el Apocalipsis no nos presenta un Dios visto s\u00f3lo en su funcionalidad: invita atrevidamente a realizar de \u00e9l una experiencia en cierto sentido dirigida a contemplarlo (cf 4,3). Dios, sobre todo, es el \u2020\u0153Padre de Cristo\u2020\u009d: este ep\u00ed\u00adteto se encuentra bajo la forma de \u2020\u0153mi Padre, y est\u00e1 en labios de Cristo (Ap 1,6; Ap 2,28; Ap 3,5; Ap 3,21; Ap 14,1): Cristo es y se expresa como Hijo del Padre, en el sentido trascendente de la palabra. Pero Dios, Padre de Cristo, se sit\u00faa tambi\u00e9n en relaci\u00f3n con los cristianos: ellos son \u2020\u0153sacerdotes para su Dios y Padre\u2020\u009d (1,6); Cristo reconocer\u00e1 su nombre \u2020\u0153delante de mi Padre\u2020\u009d (3,5); los cristianos llevan escrito en su frente el nombre de Dios junto con el de Cristo (cf 14,1), grabados por el mismo Cristo (cf 3,12).<br \/>\nEn una visi\u00f3n sint\u00e9tica: Dios es \u2020\u02dcel que es, el que era yel que viene\u2020\u009d (Ap 1,8; Ap 4,8; Ap 11,17; Ap 16,5 tiene s\u00f3lo: \u2020\u0153el que es, el que era\u2020\u009d). Domin\u00e1ndolo todo con su poder, pone en movimiento todo su proyecto y lo hace desarrollar en el tiempo. Pero Dios act\u00faa en la historia por medio de Cristo.<br \/>\n232<br \/>\n2. Cristo.<br \/>\nLa cristolog\u00ed\u00ada del Apocalipsis ha sido calificada como la m\u00e1s rica del NT (Bossuet). Esto aparece, sobre todo, en las denominaciones.<br \/>\nEmpezando por el nombre, se observa cierta frecuencia en el uso de \u2020\u0153Jes\u00fas\u2020\u009d, que aparece sin m\u00e1s aditamentos en siete ocasiones (Ap 1,9; Ap 12,17; Ap 14,12; Ap 17,6; Ap 19,10; Ap 20,4; Ap 22,16). Es una frecuencia apreciable, que nos remite o al Jes\u00fas hist\u00f3rico (Charles, Comblin) o, preferiblemente, al Jes\u00fas de la liturgia de la comunidad cristiana primitiva. \u2020\u0153Cristo\u2020\u009d, solo, aparece en cuatro ocasiones (11,15; 12,10; 20,4.6), y se refiere expresamente a la funci\u00f3n mesi\u00e1nica, con una relaci\u00f3n especial al reino. En el t\u00ed\u00adtulo del libro y en el saludo final (1,1.2.5; 22,21)encontramos la combinaci\u00f3n de los dos nombres.<br \/>\nJes\u00fas es sentido y concebido en el nivel de Dios. Es el \u2020\u0153Hijo de Dios\u2020\u009d en el sentido m\u00e1s fuerte de la expresi\u00f3n (Ap 2,18). Pero se le ve especialmente en relaci\u00f3n con los hombres y con su historia: actualiza en s\u00ed\u00ad mismo las prerrogativas del \u2020\u0153Hijo del hombre\u2020\u009d de Daniel (Dn 7,13), incluida la de juzgar al final sobre el bien y el mal que se han realizado en la tierra (cf 1,12; 14,14). Es el \u2020\u0153viviente\u2020\u009d (1,18), el resucitado, pero despu\u00e9s de haber compartido la suerte de los hombres, la muerte; siempre en relaci\u00f3n con los hombres, es \u2020\u0153el testigo fiel\u2020\u009d (1,5; 3,14) de las promesas de Dios; es \u2020\u0153el que dice la verdad\u2020\u009d a su Iglesia. El desarrollo de la historia de la salvaci\u00f3n est\u00e1, como ejecuci\u00f3n, en sus manos. Los atributos de Dios en el AT, especialmente los din\u00e1micos, se le aplican tambi\u00e9n a \u00e9l: \u00e9l es \u2020\u0153el primero y el \u00faltimo\u2020\u2122, \u2020\u0153el alfa y la omega\u2020\u2122(\u00ed\u00ad,7; 2,8; 22,13); se encuentra al comienzo y al final de la serie homog\u00e9nea de la historia de la salvaci\u00f3n. Precisamente cuando realiza su conclusi\u00f3n es cuando se manifiesta en todo su alcance; su nombre es entonces \u2020\u0153la palabra de Dios\u2020\u009d (ho Lagos to\u00fa Theo\u00fc)(9,?>), probablemente en el sentido de una actuaci\u00f3n de todas las promesas de la palabra de Dios, que se realizan en \u00e9l. Habiendo superado las fuerzas terrenales hostiles a Dios, Cristo es \u2020\u0153rey de reyes\u2020\u009d: con esto se manifiesta como equivalente a Dios y le correspondeel t\u00ed\u00adtulo divino de \u2020\u0153Se\u00f1orde los se\u00f1ores\u2020\u009d (17,14; 19,16).<br \/>\n233<br \/>\nEn la segunda parte del Apocalipsis se impone a la atenci\u00f3n el t\u00ed\u00adtulo de \u2020\u0153cordero\u2020\u009d (arn\u00ed\u00adon). Se trata de una construcci\u00f3n simb\u00f3lica t\u00ed\u00adpica del autor. Seg\u00fan su estilo, la primera vez que habla de \u00e9l (5,6) presenta un cuadro completo: el \u2020\u0153cordero\u2020\u009d es el Cristo preparado por el AT en la doble l\u00ed\u00adnea del Exodo y del Segundo Isa\u00ed\u00adas, juntamente muerto y resucitado, con todo el poder mesi\u00e1nico que le corresponde, con la plenitud del Esp\u00ed\u00adritu que ha de enviar sobre la tierra. Las otras 28 veces que encontramos el t\u00ed\u00adtulo de \u2020\u0153cordero\u2020\u009d habr\u00e1 que recordar expresamente todo este cuadro teol\u00f3gico para comprender adecuadamente el sentido del contexto.<br \/>\nPodr\u00ed\u00adamos continuar este an\u00e1lisis; la cristolog\u00ed\u00ada del Apocalipsis es realmente inagotable. Cristo est\u00e1 presente en cada una de las p\u00e1ginas del libro bajo alg\u00fan aspecto nuevo. Muerto y resucitado, dotado de todas las prerrogativas de Dios, vivo en su Iglesia y para ella, Cristo la tiene s\u00f3lidamente asida de su mano y la impulsa hacia adelante. La juzga con su palabra, purific\u00e1ndola desde dentro (cc. 1-3); la ayuda luego a discernir su hora, su relaci\u00f3n con las fuerzas hist\u00f3ricas hostiles. Las derrota junto a ella, convirti\u00e9ndola as\u00ed\u00ad por completo en su esposa. De esta manera Cristo sube al trono de Dios, prolongando en la realizaci\u00f3n hist\u00f3rica de la Iglesia la que hab\u00ed\u00ada sido su victoria personal, obtenida con la muerte y la<br \/>\n 234 1<br \/>\nresurrecci\u00f3n.<br \/>\n234<br \/>\n3. El Esp\u00ed\u00adritu.<br \/>\nLa teolog\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu en eLApocalipsis se presenta con indicaciones sobrias, descarnadas a primera vista, pero que, agrumadas, constituyen un cuadro\u2020\u2122 especialmente interesante.<br \/>\nEl Esp\u00ed\u00adritu, como suele suceder generalmente en el AT, pertenece a Dios, es una prerrogativa suya; el Esp\u00ed\u00adritu de Dios est\u00e1 en su plenitud delante de \u00e9l (los \u2020\u0153siete Esp\u00ed\u00adritus de Dios, seg\u00fan una interpretaci\u00f3n probable de 1,4; 4,5). El Esp\u00ed\u00adritu de Dios en la totalidad de sus manifestaciones concretas se convierte<br \/>\n-como parece indicar adem\u00e1s el complejo simbolismo de los \u2020\u0153vivientes\u2020\u2122- en una energ\u00ed\u00ada que parte de la trascendencia divina y act\u00faa a nivel de la historia humana; es la energ\u00ed\u00ada que invade al autor del Apocalipsis (cf 1,10; 17,3; 21,10), que da la vida de la resurrecci\u00f3n (11,11).<br \/>\nEl Esp\u00ed\u00adritu, totalidad de la energ\u00ed\u00ada divina trascendente, que entra en contacto con la historia humana, pertenece a Cristo, que \u2020\u0153tiene los siete Esp\u00ed\u00adritus de Dios\u2020\u009d (3,1), el Esp\u00ed\u00adritu en su totalidad, y lo env\u00ed\u00ada a la tierra (cf 5,6).<br \/>\nEnviado a la tierra, el Esp\u00ed\u00adritu se manifiesta y act\u00faa como persona, convirti\u00e9ndose simplemente en \u2020\u0153el Esp\u00ed\u00adritu (t\u00f3 pn\u00e9uma). Pero esto se verifica en contacto con la Iglesia: el Esp\u00ed\u00adritu revela (14,13), \u2020\u0153habla\u2020\u009d continuamente \u2020\u0153a las Iglesias\u2020\u2122 (2,7.11. 17.29; 3,6.13.22), anima a la Iglesia en su amor de esposa y sostiene su esperanza escatol\u00f3gica (22,6).<br \/>\n235<br \/>\n4. La Iglesia.<br \/>\nDios se revela, se expresa en Cristo, testigo fiel; Cristo env\u00ed\u00ada su Esp\u00ed\u00adritu, que es recibido en la Iglesia; de este modo se pasa de Dios a Cristo, al Esp\u00ed\u00adritu, a la Iglesia, sin soluci\u00f3n de continuidad.<br \/>\nEl autor conoce y usa el t\u00e9rmino ekkl\u00e9s\u00ed\u00ada; designa para \u00e9l la Iglesia local, bien identificada en su circunscripci\u00f3n geogr\u00e1fica (Ap 2,1, etc.). Pero habla de \u2020\u0153Iglesias, tambi\u00e9n en plural (cf 22,16), y entonces el discurso se hace m\u00e1s general. Incluso cuando insiste en las determinaciones locales expresa mediante el n\u00famero 7 una totalidad generalizada: \u2020\u0153las siete Iglesias de Asia\u2020\u009d (1,4.11.20) constituyen el conjunto perenne de la Iglesia m\u00e1s all\u00e1 de las concreciones espacio-temporales.<br \/>\nSon caracter\u00ed\u00adsticas del autor del Apocalipsis algunas im\u00e1genes que expresan o ilustran su concepto de Iglesia: la Iglesia es una totalidad lit\u00fargica, en la que est\u00e1 presente Cristo (los siete candelabros de oro:<br \/>\n1,20; 2,1); la Iglesia terrestre tiene su propia dimensi\u00f3n trascendente (\u00e1ngeles de las siete Iglesias: cf 1,20, etc.); la Iglesia celestial y terrestre al mismo tiempo tiene que expresar, en la tensi\u00f3n de las persecuciones, a su Cristo (la mujer vestida de sol: cf 12,lss). La Iglesia es el conjunto del pueblo de Dios, con toda la carga que este concepto tiene en el AT, tanto en el estado de peregrinaci\u00f3n por el desierto (12,6) como en la situaci\u00f3n final: es la Jerusal\u00e9n terrestre (cf c. 11)y la Jerusal\u00e9n nueva (21,1-22,5), fundada sobre los ap\u00f3stoles del Cordero (cf 21,14); est\u00e1 unida a Cristo con un v\u00ed\u00adnculo indisoluble de amor; es la novia que se convierte en esposa (cf 21,2.9; 22,17).<br \/>\n236<br \/>\nEn la uni\u00f3n de estas dos im\u00e1genes, ciudad y esposa, se realiza (Ap 21,2: \u2020\u0153&#8230; como una esposa\u2020\u009d; Ap 22,9-10: la ciudad-esposa) la s\u00ed\u00adntesis de la eclesiolog\u00ed\u00ada del Apocalipsis: la Iglesia est\u00e1 unida a Cristo con un amor que no debe caer de nivel (cf 2,4), que debe ir creciendo hasta la intimidad familiar (3,20), venciendo todas las nega-tividades interiores: es el aspecto m\u00e1s ipersonal, que interesa a cada uno de \u2020\u02dclos individuos; pero la Iglesia es tambi\u00e9n ciudad: tiene un aspecto social que se desarrolla en su l\u00ed\u00adnea, venciendo las negatividades hostiles exteriores.<br \/>\nCuando acabe este doble proceso, interno y externo, entonces y s\u00f3lo entonces se alcanzar\u00e1 la s\u00ed\u00adntesis perfecta entre las dos: la Iglesia \u2020\u0153santa\u2020\u2122, \u2020\u0153amada\u2020\u009d, esposa capaz de amar, ser\u00e1 la ciudad en la que no podr\u00e1 entrar nada contaminado. Estaremos en la fase escatol\u00f3gica final.<br \/>\n237<br \/>\n5. La escatolog\u00ed\u00ada.<br \/>\nLa eclesiolog\u00ed\u00ada desemboca en la escatolog\u00ed\u00ada. La escatolog\u00ed\u00ada es, en opini\u00f3n universal, uno de los temas<br \/>\n 238 2<br \/>\nteol\u00f3gicos m\u00e1s caracter\u00ed\u00adsticos del Apocalipsis: la insistencia en el tiempo que pasa y que ya no tiene dilaci\u00f3n, las amenazas, el simbolismo de las convulsiones c\u00f3smicas, el desarrollo literario hacia adelante con vistas a una conclusi\u00f3n final, etc., todo esto nos est\u00e1 hablando de escatolog\u00ed\u00ada.<br \/>\nNo es f\u00e1cil recoger estos elementos dispersos en una s\u00ed\u00adntesis concreta. Pero podemos determinar al menos algunos rasgos fundamentales.<br \/>\nEl arco de la historia de la salvaci\u00f3n abarca expresamente, en el Apocalipsis, todos los tiempos: el presente, el pasado y el futuro. Esto es lo que se expresa, entre otras cosas, por la frase caracter\u00ed\u00adstica: \u2020\u0153el que es, el que era y el que viene\u2020\u2122 (cf 1,4.8, etc.).<br \/>\nExiste en el Apocalipsis una tensi\u00f3n hacia una meta final; nos lo indica el an\u00e1lisis de la estructura literaria, que nos revela una sucesi\u00f3n creciente de las diversas secciones; nos lo dice igualmente el tiempo que, seg\u00fan la concepci\u00f3n del Apocalipsis, tiene un ritmo veloz de desarrollo: \u2020\u0153el tiempo est\u00e1 cerca\u2020\u009d (1,3). \u2020\u0153El gran d\u00ed\u00ada(16,14) nos presentad punto de llegada de todo.<br \/>\nEl mal, visto bajo las formas concretas que podr\u00e1 asumir en el arco de la historia -la ra\u00ed\u00adz demon\u00ed\u00adaca; el Estado que se hace adorar, simbolizado por el primer monstruo; la propaganda que le da vida, simbolizada por el segundo; los \u2020\u0153reyes de la tierra\u2020\u2122, que corresponden a los centros de poder, y, finalmente, \u2020\u0153Babilonia\u2020\u2122, la ciudad secular por excelencia, expresi\u00f3n de un sistema terrenal cerrado a la trascendencia de Dios-, quedar\u00e1 superado de forma irreversible. Vendr\u00e1 luego la renovaci\u00f3n general, con la convivencia, al nivel vertiginoso de un amor paritario, entre Dios, Cristo-Cordero y el Esp\u00ed\u00adritu, por una parte, y, por otra, los hombres unidos entre s\u00ed\u00ad. As\u00ed\u00ad ser\u00e1 la Jerusal\u00e9n nueva (cf 21,1-22,5).<br \/>\nRespecto a esta fase cronol\u00f3gica final existe una anticipaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n reservada a una parte del pueblo de Dios, pero funcional respecto al conjunto, que es expresada por los 144.000 salvados con el \u2020\u0153Cordero\u2020\u009d en el monte Si\u00f3n (14,1-5), por los \u2020\u0153dos testigos\u2020\u009d (11,1-13) y por los que participan del reinado milenario de Cristo (20,1-6).<br \/>\n238<br \/>\n6. Teolog\u00ed\u00ada de la historia.<br \/>\nLa escatolog\u00ed\u00ada del Apocalipsis, con esta riqueza y complejidad de elementos, no permite una huida hacia adelante respecto a la realidad en que vive la Iglesia. La escatolog\u00ed\u00ada est\u00e1 anclada en la historia.<br \/>\nEn efecto, el Apocalipsis tiene como su materia espec\u00ed\u00adfica \u2020\u02dclo que va a ocurrir\u2020\u009d, la historia, entendida precisamente en su contenido concreto. \u00bfQu\u00e9 historia? La historia contempor\u00e1nea del autor, dicen con diversos matices G\u00ed\u00adet (guerra de los jud\u00ed\u00ados), Touilleux (culto a Cibeles, culto al emperador), Feuillet (conflicto con el judaismo, con el paganismo, triunfo posterior), etc. El Apocalipsis expresa una interpretaci\u00f3n religiosa de esa historia: la comunidad que escucha estar\u00e1 en disposici\u00f3n de comprenderla y apreciarla.<br \/>\nLa historia futura, la historia universal de la Iglesia, nos dicen Joaqu\u00ed\u00adn de Fiore y Nicol\u00e1s de Lira. El Apocalipsis es una profec\u00ed\u00ada en el sentido habitual de la palabra: revela las grandes constantes hist\u00f3ricas concretas, nos instruye sobre lo que ha de ser el desarrollo evolutivo de los grandes per\u00ed\u00adodos. La comunidad eclesial de cada \u00e9poca podr\u00e1 por tanto, escuchando, prever el desarrollo de hecho de la historia y sacar de este modo sus conclusiones.<br \/>\nSon innegables en el Apocalipsis algunas evocaciones y referencias concretas a hechos contempor\u00e1neos del autor, tanto en la primera como en la segunda parte. Pero no parece que el autor se detenga en ellos. El simbolismo arranca estos hechos de su concreci\u00f3n hist\u00f3rica aislada y les da al mismo tiempo una lectura teol\u00f3gica paradigm\u00e1tica. De aqu\u00ed\u00ad surgen ciertas \u2020\u0153formas\u2020\u009d de inteligibilidad teol\u00f3gica. Estas \u2020\u0153formas\u2020\u009d tienen como tras-fondo gen\u00e9rico el eje del desarrollo lineal de la historia de la salvaci\u00f3n, y en este sentido se refieren al futuro de todos los tiempos; pero, tomadas singularmente, pueden desplazarse hacia adelante y hacia atr\u00e1s respecto al desarrollo cronol\u00f3gico; tomadas en su conjunto, constituyen como un gran paradigma de inteligibilidad teol\u00f3gica capaz de aplicarse de la realidad hist\u00f3rica concreta.<br \/>\nPor consiguiente, la historia concreta no es el contenido propio del Apocalipsis; por el contrario, se contjfineii en \u00e9l ciertas formas de inteligibilidad, casi a priori respecto al hecho hist\u00f3rico; m\u00e1s tarde tendr\u00e1n que llenarse con el contenido hist\u00f3rico concreto, ilumin\u00e1ndolo, para volver a desvanecerse en seguida.<br \/>\nLa comunidad eclesial que escucha sabr\u00e1 aplicar esas formas de inteligibilidad a la materia de la historia.<br \/>\n239<br \/>\n 240 3<br \/>\n7. El tema teol\u00f3gico de fondo: la Iglesia, purificada, vislumbra su hora.<br \/>\nLa comunidad eclesial, situada en el desarrollo lineal de la historia entre el \u2020\u0153ya\u2020\u009d y el \u2020\u0153todav\u00ed\u00ada no\u2020\u009d, se pone en primer lugar en un estado de purificaci\u00f3n interior, someti\u00e9ndose al \u2020\u0153juicio\u2020\u009d de la palabra de Cristo. Se renueva, se tonifica interiormente, se va adaptando a la percepci\u00f3n (\u2020\u0153El que tenga o\u00ed\u00addos&#8230;\u2020\u009d: 1,7&#8230;) de la voz del Esp\u00ed\u00adritu.<br \/>\nEn esta situaci\u00f3n interior se siente invitada a subir al cielo (cf Ap 4,1) y a considerar desde all\u00ed\u00ad los hechos que la afectan desde fuera.<br \/>\nAplicando a los hechos los esquemas de inteligibilidad correspondientes, la Iglesia estar\u00e1 en disposici\u00f3n de comprender, mediante un tipo de reflexi\u00f3n sapiencial, su propia hora en relaci\u00f3n con las realidades hist\u00f3ricas simult\u00e1neas.<br \/>\nEsta reflexi\u00f3n sapiencial y actualizante es el \u00faltimo paso en la hermen\u00e9utica del Apocalipsis (sigue al desciframiento del s\u00ed\u00admbolo) y se realiza en el contexto lit\u00fargico de la asamblea que escucha y discierne (cf 1,3; 13,18, etc.).<br \/>\nEs \u00e9ste el punto focal, la clave de b\u00f3veda del edificio teol\u00f3gico del Apocalipsis.<br \/>\nEl autor lo pone de relieve con el car\u00e1cter marcadamente lit\u00fargico que imprime a todo el libro: los elementos lit\u00fargicos m\u00e1s externos (\u2020\u0153d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\u2020\u009d: 1,10) son llevados por el autor a una profundidad de experiencia lit\u00fargica sin precedentes: la liturgia se desarrolla en la tierra, pero tiene una influencia decisiva en el cielo; constituye la expresi\u00f3n de la comunidad eclesial, consciente de la presencia de Cristo y del Esp\u00ed\u00adritu (cf el \u2020\u0153di\u00e1logo lit\u00fargico\u2020\u009d de 22,6-21).<br \/>\nEn esta situaci\u00f3n lit\u00fargica, la Iglesia se purifica y discierne su hora. Esto significa la posibilidad y la capacidad de una lectura religiosa, en profundidad, de la historia simult\u00e1nea. La historia simult\u00e1nea, a su vez, se encuadra dentro del gran contexto de la escatolog\u00ed\u00ada.<br \/>\nM\u00e1s en general, en esta acci\u00f3n de purificaci\u00f3n, primero, de discernimiento, despu\u00e9s, la comunidad eclesial descubre su identidad con todas las implicaciones y toma conciencia de ella; comprende que est\u00e1 animada por el Esp\u00ed\u00adritu; descubre entonces al Cristo del misterio pascual presente, que la purifica, la ilumina, lucha a su lado y vence con ella; reconoce, a trav\u00e9s de Cristo y de su obra, la inmensidad inefable del Dios \u2020\u0153sant\u00ed\u00adsimo\u2020\u009d, \u2020\u0153que lo domina todo\u2020\u009d, pero que es al mismo tiempo Padre de Cristo y Padre nuestro.<br \/>\n240<br \/>\n8. El Apocalipsis en la vida de la iglesia: los diversos m\u00e9todos de lectura.<br \/>\nAunque al principio surgieron algunas dificultades por parte de la Iglesia oriental para acoger el Apocalipsis dentro del canon de los libros inspirados, su presencia en el \u00e1mbito de la vida de la Iglesia ha sido siempre especialmente estimulante. Pero no siempre del mismo modo. Algunos estudios detallados sobre el desarrollo de la presencia del Apocalipsis en la vida de la Iglesia (Maier) han puesto de relieve dos aspectos que est\u00e1n en tensi\u00f3n entre s\u00ed\u00ad: por un lado, la influencia profunda que ejerci\u00f3 siempre el libro del Apocalipsis; por otro, los diversos m\u00e9todos de lectura a los que se le ha sometido.<br \/>\nNo nos han llegado verdaderos y aut\u00e9nticos comentarios del Apocalipsis de los tres primeros siglos cristianos. Las muchas citas que encontramos de \u00e9l en Justino, Ireneo, Hip\u00f3lito, Tertuliano, Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada y Or\u00ed\u00adgenes permiten, sin embargo, se\u00f1alar dos aspectos: les interesa de manera especial la per\u00ed\u00adco-pa 20,1-10, donde se habla de un reino de Cristo que durar\u00e1 mil a\u00f1os. Este reino es interpretado literalmente; tenemos entonces el llamado \u2020\u0153qui-liasmo\u2020\u009d (de ch\u00ed\u00adlioi, mil) o milenaris-mo: se le atribuye al Apocalipsis la previsi\u00f3n de un reinado de Cristo sobre la tierra antes de la conclusi\u00f3n escatol\u00f3gica de la historia. Cada autor lo entiende de manera distinta como plazo y como duraci\u00f3n. Esta perspectiva literal supon\u00ed\u00ada una interpretaci\u00f3n realista y de alcance inmediato, con una referencia prevalente al Imperio romano, de los s\u00ed\u00admbolos m\u00e1s caracter\u00ed\u00adsticos, como la bestia del cap\u00ed\u00adtulo 13.<br \/>\nEsta perspectiva -es el segundo aspecto que hay que se\u00f1alar- tiende a ser superada, en el \u00e1mbito de la escuela alejandrina, as\u00ed\u00ad como la interpretaci\u00f3n literal del milenio. Or\u00ed\u00adgenes ya no es milenarista.<br \/>\nLos primeros comentarios completos del Apocalipsis son los de Victorino y Ticonio, redactados en lat\u00ed\u00adn. Victorino es todav\u00ed\u00ada milenarista, pero sienta expresamente un principio que llevar\u00e1 a la superaci\u00f3n del milenarismo: la recapitulaci\u00f3n. El Apocalipsis no se refiere a una serie continuada de acontecimientos futuros, sino que apela a los acontecimientos mismos bajo diversas formas. Ticonio formular\u00e1 de manera m\u00e1s precisa -en siete reglas, comentadas por Agust\u00ed\u00adn- la teor\u00ed\u00ada exeg\u00e9-tica de la recapitulaci\u00f3n, y con \u00e9l puede decirse que se ha superado ya el milenarismo: el reinado de Cristo del cap\u00ed\u00adtulo 20 es la victoria de<br \/>\n 241 4<br \/>\nCristo desde la encarnaci\u00f3n en adelante.<br \/>\nJer\u00f3nimo y Agust\u00ed\u00adn, aunque no comentan expresamente el Apocalipsis, demuestran que aprecian adec\u00faadamente su importancia. Su ex\u00e9gesis parece moverse en la l\u00ed\u00adnea de la recapitulaci\u00f3n. Una vez rechazado radicalmente el milenarismo -definido como una \u2020\u0153f\u00e1bula\u2020\u2122-, se afirma en ambos la tendencia a una interpretaci\u00f3n amplia y polivalente. \u2020\u0153Tiene tantos significados secretos como palabras, escribe Jer\u00f3nimo a Paulino (Carta Lili, 8). La influencia de Jer\u00f3nimo y de Agust\u00ed\u00adn deja sentir sus efectos. Tenemos una serie de comentarios que siguen siempre sustancial-mente la teor\u00ed\u00ada de la recapitulaci\u00f3n, profundizando atinadamente en el conjunto del libro y en sus detalles. Encontramos as\u00ed\u00ad el primer comentario, griego que nos ha llegado: el de Andr\u00e9s de Ces\u00e1rea, que destaca el sentido espiritual, entendido como aplicaci\u00f3n inmediata del texto a la experiencia de la vida de la Iglesia. En el mundo latino encontramos los comentarios de Primasio, Beda el Venerable, Beato de Li\u00e9bana, Ricardo de San V\u00ed\u00adctor y Alberto Magno.<br \/>\nEste per\u00ed\u00adodo tranquilo e intenso recibi\u00f3 una brusca sacudida en la segunda mitad del siglo XII con Joaqu\u00ed\u00adn de Flore. Encuadrando el Apocalipsis en los tres per\u00ed\u00adodos de la historia del mundo (AT de 42 generaciones; primera fase del NT, tambi\u00e9n de 42 generaciones; el reino milenario a partir del 1200: Cristo vuelve a aparecer en la tierra, vence al anticristo y conduce a los fieles a la vida contemplativa), lo refiere a la historia de los dos \u00faltimos per\u00ed\u00adodos, distribuy\u00e9ndolo en ocho visiones de acontecimientos sucesivos, desde la persecuci\u00f3n de los ap\u00f3stoles hasta el juicio universal y la visi\u00f3n de Dios. En esta estrecha concatenaci\u00f3n con una interpretaci\u00f3n hist\u00f3rica de los s\u00ed\u00admbolos no queda ya lugar para la recapitulaci\u00f3n:<br \/>\nJoaqu\u00ed\u00adn, con un gran artificio, intenta buscar ese lugar: las cinco primeras visiones -la historia hasta los tiempos de Joaqu\u00ed\u00adn-, adem\u00e1s de expresar su objeto principal, resumen cada una de ellas las fases anteriores.<br \/>\nEn la misma l\u00ed\u00adnea, pero de una forma m\u00e1s en consonancia con los acontecimientos, se mueve Nicol\u00e1s de Lira (primera mitad del s. xiv): se ve y se interpreta el Apocalipsis como una profec\u00ed\u00ada continuada y sin repeticiones de la historia de la Iglesia, desde Juan hasta el fin del mundo.<br \/>\n241<br \/>\nEsta tendencia, seductora e insidiosa, a descubrir en el Apocalipsis acontecimientos hist\u00f3ricos precisos, llev\u00f3 a una proliferaci\u00f3n de interpretaciones fant\u00e1sticas, subjetivas y parciales; es t\u00ed\u00adpica la identificaci\u00f3n, en los comentaristas protestantes, del papado con la bestia, identificaci\u00f3n que parece dominar casi sin contraste alguno.<br \/>\nSe estaba gestando, sin embargo, una reacci\u00f3n, que confluy\u00f3 en los grandes comentarios de Ribeira (1591), Pereyra (1606) y su escuela: el Apocalipsis se refiere a los acontecimientos del comienzo de la Iglesia y a los del final de la historia, no a los intermedios. Otra l\u00ed\u00adnea, igualmente en reacci\u00f3n contra las fantasmagor\u00ed\u00adas precedentes, pero paralela a la anterior, considera que el Apocalipsis se refiere al conflicto sostenido por la Iglesia naciente, primero contra los jud\u00ed\u00ados y luego contra los paganos. El representante m\u00e1s notable es el comentario de Alc\u00e1zar(1614, 1619), que ejerci\u00f3 un influjo decisivo desde Grocio (1644) hasta Bos-suet (1689). Hasta mediados del siglo XIX no hay novedades interesantes.<br \/>\nLos comentarios, que siguen apareciendo en buen n\u00famero, se mueven sustancialmente en la l\u00ed\u00adnea de Ribeira o en la de Alc\u00e1zar-Bossuet. No faltan algunos resabios milenaristas: el representante m\u00e1s original, Bengel(1741, 18342), con su historia de los dos milenios -el de Satan\u00e1s atado: 1836-2836; el de Cristo:<br \/>\n2836-3836; y luego el juicio- lleva la convicci\u00f3n milenarista hasta sus \u00faltimas consecuencias. Es interesante la tendencia, presente en toda una serie de autores (Abauzit, Harduin, Wettstein, J.G. Herder), a referir todo el Apocalipsis \u00e1 la descripci\u00f3n figurada de la suerte de Jerusal\u00e9n y de los jud\u00ed\u00ados.<br \/>\nSe lleva a cabo un giro aut\u00e9ntico en la segunda mitad del siglo xix, determinado por el desarrollo de la cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica y literaria. Apoy\u00e1ndose en la una y en la otra, se presenta una actitud nueva: se estudia y se pondera el texto, con una mentalidad t\u00ed\u00adpicamente racionalista, en su contenido y en su forma. Uno de los representantes m\u00e1s ilustres, siempre en lo referente al Apocalipsis, es E. Ren\u00e1n (publica en el 1873 su libro Ant\u00e9christ), seguido por Holtz-mann (1891) y otros: el contenido del Apocalipsis se refiere constantemente o a fen\u00f3menos naturales o a hechos hist\u00f3ricos de la \u00e9poca, que habr\u00ed\u00adan sido recogidos por Juan para sensibilizar respecto a la venida de Cristo, que se consideraba inminente.<br \/>\nAl lado de esta actitud cr\u00ed\u00adtica de car\u00e1cter hist\u00f3rico se desarrolla, quiz\u00e1 en dependencia de la misma, otra actitud paralela de tipo literario. La multiplicidad de los hechos hist\u00f3ricos a los que alude, la heterogeneidad de estilo y las numerosas anomal\u00ed\u00adas gramaticales llevan a formular varias hip\u00f3tesis sobre la composici\u00f3n del libro: la hip\u00f3tesis redaccional (Volter, Erbes, J. We\u00ed\u00ads, Loisy) piensa que al n\u00facleo primitivo se fue a\u00f1adiendo un material sucesivo, mediante un trabajo complejo de reelaboraci\u00f3n; por el contrario, la hip\u00f3tesis de las fuentes considera que el Apocalipsis es el resultado de un conjunto de escritos independientes (Spitta, Briggs, Schmidt, etc.), que es posible identificar todav\u00ed\u00ada; la hip\u00f3tesis de los<br \/>\n 242 5<br \/>\nfragmentos piensa que el Apocalipsis es obra de un solo autor, pero que habr\u00ed\u00ada incorporado a su escrito toda una multitud de fragmentos m\u00e1s antiguos (Weizsdcker, Sabatier, Brus-ton, etc.).<br \/>\nEl desplazamiento de perspectiva caracter\u00ed\u00adstico de este m\u00e9todo hist\u00f3ri-co-cr\u00ed\u00adtico no dej\u00f3 de difundirse y fue madurando poco a poco. La expansi\u00f3n se produjo cuando se pas\u00f3 de las referencias hist\u00f3ricas judeocristia-nas a una atenci\u00f3n a las aportaciones del ambiente cultural de la \u00e9poca en el Asia Menor (otras religiones, corrientes, pr\u00e1cticas o creencias astrol\u00f3gicas). Hubo adem\u00e1s un desarrollo en profundidad: el desmembramiento del Apocalipsis de la primera cr\u00ed\u00adtica literaria apareci\u00f3 en contraste con la personalidad literaria del autor; las referencias a la historia contempor\u00e1nea fueron valoradas con vistas a una comprensi\u00f3n m\u00e1s adecuada del mensaje. De esta forma fueron apareciendo algunos comentarios del Apocalipsis que siguen a\u00fan siendo cl\u00e1sicos: Swete, Bousset, Charles, Alio, Lohmeyer.<br \/>\nEl desarrollo en extensi\u00f3n y en profundidad del m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico, una vez superadas las asperezas ingenuas del racionalismo primitivo, sigue a\u00fan vigente. Es el m\u00e9todo que prevalece en la ex\u00e9gesis actual. Cada vez se atiende m\u00e1s -es el desarrollo en extensi\u00f3n- a todos los elementos que pueden haber influido en el autor del Apocalipsis dentro de su ambiente cultural (elementos jud\u00ed\u00ados, elementos del cristianismo primitivo, con especial referencia a la liturgia; aspectos sociol\u00f3gicos y pol\u00ed\u00adticos; comparaci\u00f3n con otros escritos apocal\u00ed\u00adpticos). Igualmente -es el desarrollo visto m\u00e1s desde dentro- se valoran cada vez m\u00e1s los aspectos literarios, desde la estructura hasta el estilo y el lenguaje simb\u00f3lico. Todo esto ha llevado en el per\u00ed\u00adodo de los \u00faltimos veinte a\u00f1os a una profundi-zaci\u00f3n notable del aspecto teol\u00f3gico-b\u00ed\u00adblico, como demuestran las monograf\u00ed\u00adas relativas a los temas m\u00e1s interesantes del libro (Dios, Cristo, el Esp\u00ed\u00adritu, la Iglesia, el sacerdocio, etc\u00e9tera).<br \/>\n242<br \/>\nBIBL.: Alio E.B., L\u2020\u2122Apocalypse, Par\u00ed\u00ads 19333; Cerfaux L., El apocalipsis de San Juan le\u00ed\u00addo a los cristianos,<br \/>\nFAX, Madrid 1968; Charles R. H., A CriticalandExegetical Commentary on \u00c2\u00a1he Revelation o\/Sl. John, 2<br \/>\nvols., Edimburgo 1920; C0RSiNi. Apocalisse prima e dopo, SEI, Tur\u00ed\u00adn 1980; Equipo \u2020\u0153Cahiers Evangeu\u2020\u2122, El<br \/>\nApocalipsis, Verbo Divino, Estella 1977; Gonz\u00e1lez Ruiz J.M., Apocalipsis de Juan. El libro del testimonio<br \/>\ncristiano, Cristiandad, Madrid 1987; Kraft H., Die Offenbarungdes Johannes, Tubinga 1974; Lancellotti ?.,<br \/>\nApocalisse, Ed. Paoline, Roma 19815; Maier G., Die Johanne-soffenbarung und die Kirche, Tubinga 1981;<br \/>\nPr\u00e9vostJ.P., Para terminar con el miedo. El Apocalipsis, Ed. Paulinas, Madrid 1987; Prigent P.,<br \/>\nL\u2020\u2122Apocalypse de St. Jean, Lausana-Par\u00ed\u00ads 1981; Swete H.B., Commentaryon Revelation, Grand Rapids<br \/>\n1977; Vanni U., Apocalipsis. Una asamblea lit\u00fargica interpreta la historia, Verbo Divino, Estella 1982;<br \/>\nWikenhauser ?., El Apocalipsis de Juan, Barcelona 1969.<br \/>\nU. Vanni<br \/>\n243<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>Sumario: 1. Introducci\u00f3n. II. Los animales en el plan de Dios: 1. Los animales en el contexto de la creaci\u00f3n; 2. La historia de la salvaci\u00f3n:<br \/>\na) El animal, compa\u00f1ero de viaje del hombre,<br \/>\nb) La misericordia de Dios con los animales,<br \/>\nc) Los animales, instrumentos de bendici\u00f3n y de castigo; 3. Los tiempos escatol\u00f3gicos. III. Los animales en la vida religiosa de Israel: 1. Contra la tentaci\u00f3n de divinizar a los animales; 2. Animales puros e impuros; 3. Los animales en el culto. IV. Los animales en el lenguaje simb\u00f3lico: 1. Im\u00e1genes y met\u00e1foras; 2. S\u00ed\u00admbolos religiosos; 3. Las potencias del mal. V. Conclusi\u00f3n.<br \/>\n204<br \/>\n1. INTRODUCCION.<br \/>\nEntre todos los seres que componen el universo, el animal es el que m\u00e1s se acerca al nombre. Desde siempre el hombre ha tenido que compartir con los animales o disputarles a ellos su espacio vital. Por tanto, es natural que el animal haya asumido respectivamente en relaci\u00f3n con el hombre los rasgos del enemigo, del amigo o simplemente del medio \u00fatil para alcanzar determinados objetivos. De aqu\u00ed\u00ad se deriva igualmente el significado simb\u00f3lico que se atribuye a determinados animales debido a su forma y al papel que juegan en relaci\u00f3n con los hombres. En la Edad Media exist\u00ed\u00adan incluso libros llamados \u2020\u0153bestiarios\u2020\u2122, donde se se\u00f1alaban las propiedades reales o simb\u00f3licas de los diversos tipos de animales.<br \/>\nEn nuestros tiempos la progresiva desaparici\u00f3n de los animales feroces ha dado origen a una nueva sensibilidad respecto a los animales, a los que se ve sobre todo como amigos con los que hay que vivir y que hay que defender contra los abusos y vejaciones. Por otro lado, los estudios de car\u00e1cter ecol\u00f3gico han subrayado la importancia de cada una de las especies animales para la conservaci\u00f3n del ambiente y de su equilibrio.<br \/>\nEn el contexto de esta nueva mentalidad surge espont\u00e1nea la pregunta de si la revelaci\u00f3n reconoce a los animales cierta dignidad y cierto papel espec\u00ed\u00adfico en el plan salv\u00ed\u00adfico de Dios y si asienta algunos principios que exijan su defensa respecto al hombre. No cabe duda de que la Biblia no ofrece ninguna reflexi\u00f3n expl\u00ed\u00adcita sobre los animales. Pero en ella se encuentran numerosas referencias al mundo animal:<br \/>\na veces se considera al animal en s\u00ed\u00ad mismo, dentro del plan salv\u00ed\u00adfico de Dios; otras veces, por el contrario, se habla del animal como de un instrumento de Dios y del hombre en sus relaciones mutuas; no faltan, finalmente, casos en que los animales se convierten en s\u00ed\u00admbolos de realidades naturales o sobrenaturales. De la s\u00ed\u00adntesis de todas estas indicaciones dispersas por la Biblia se pueden deducir principios perfectamente v\u00e1lidos para una correcta relaci\u00f3n del hombre con el animal.<br \/>\n 205 3<br \/>\n205<br \/>\nII. LOS ANIMALES EN EL PLAN DE DIOS.<br \/>\nEl di\u00e1logo de la salvaci\u00f3n tiene lugar exclusivamente entre Dios y el hombre, pero hace sentir su influencia sobre todo lo creado, que est\u00e1 tambi\u00e9n afectado tanto por el pecado del hombre como por la redenci\u00f3n que Dios le ha concedido. As\u00ed\u00ad pues, dentro del plan salv\u00ed\u00adfico de Dios es donde hay que buscar ante todo el significado y el papel que la revelaci\u00f3n asigna a los animales.<br \/>\n206<br \/>\n1. LOS ANIMALES EN EL CONTEXTO DE la creaci\u00f3n.<br \/>\nUna reflexi\u00f3n expl\u00ed\u00adcita sobre el puesto que se les reserva a los animales en el plan de Dios se encuentra exclusivamente en los relatos que tienen por objeto los or\u00ed\u00adgenes del mundo y del hombre. El relato yahvista de la creaci\u00f3n (Gn 2,4-25), que es tambi\u00e9n el m\u00e1s antiguo, habla de los animales inmediatamente despu\u00e9s de haber narrado el erigen del hombre, su colocaci\u00f3n en el jard\u00ed\u00adn de Ed\u00e9n y la prohibici\u00f3n impuesta por Dios de comer de los frutos del \u00e1rbol del conocimiento del bien y del mal. Precisamente en este punto es donde Dios, para alejar al hombre de la soledad en que se encuentra, decide darle una ayuda adecuada. Para ello modela de la tierra todos los animales, todas las fieras de la estepa y todas las aves del cielo, y los conduce al hombre, que les va imponiendo nombre; pero en ninguno de ellos reconoce una ayuda adecuada para \u00e9l (Vv. 18-20). Entonces Dios, empleando una costilla del hombre, modela a la mujer, en la que Ad\u00e1n encuentra finalmente lo que Dios hab\u00ed\u00ada proyectado para \u00e9l (vv. 21-23).<br \/>\nDe este relato se deduce con claridad que los animales son superiores a todos los dem\u00e1s seres inanimados y se acercan al hombre hasta el punto de que comparten con \u00e9l el apelativo de \u2020\u0153seres vivientes\u2020\u009d (lit. \u2020\u0153almas vivientes\u2020\u009d: Gn 2,7; Gn 2,19) y hacen sospecharque entre ellos podr\u00ed\u00ada el hombre encontrar a alguien semejante. Pero al mismo tiempo aparece inequ\u00ed\u00advocamente la inferioridad y la sumisi\u00f3n del animal al hombre, significadas en el hecho de que es \u00e9ste el que les da nombre, mientras que su soledad s\u00f3lo encuentra remedio en un ser totalmente igual a \u00e9l, salvada la diferencia de sexo.<br \/>\nEl relato sacerdotal de la creaci\u00f3n (Gen l,1-2,4a) explica el origen de los animales de una forma ligeramente distinta. El autor sit\u00faa la creaci\u00f3n de las aves, junto con la de los animales acu\u00e1ticos, que no se mencionan en el otro relato, en el d\u00ed\u00ada quinto (obra sexta: vv. 20-22). A su vez, en el d\u00ed\u00ada sexto, inmediatamente antes de la creaci\u00f3n del hombre, se narra la creaci\u00f3n de los animales terrestres, distinguidos en tres categor\u00ed\u00adas: ganados, reptiles y bestias salvajes (obra s\u00e9ptima: vv. 24-25).<br \/>\nTambi\u00e9n en el relato sacerdotal se subraya la semejanza de los animales con el hombre, ya que tambi\u00e9n ellos son considerados como parte del gran mundo de \u2020\u0153seres vivientes\u2020\u009d y reciben como el hombre una bendici\u00f3n que garantiza su fecundidad; esta bendici\u00f3n se les confiere de modo directo a los peces y a las aves, mientras que para los dem\u00e1s animales est\u00e1 incluida en la bendici\u00f3n pronunciada por Dios al final del d\u00ed\u00ada sexto. Pero al mismo tiempo los animales se presentan como claramente inferiores al hombre, ya que son creados antes de \u00e9l y con vistas a \u00e9l, y son producidos s\u00f3lo indirectamente por Dios en virtud del poder que dio a las aguas y a la tierra; adem\u00e1s, no llevan como el hombre la imagen de Dios y est\u00e1n sometidos a su poder (vv. 26-28).<br \/>\nEl poder que tiene el hombre sobre los animales no incluye, sin embargo, seg\u00fan la tradici\u00f3n sacerdotal, la facultad de matarlos y de alimentarse de su carne, facultad que se les niega adem\u00e1s a los animales respecto a los otros animales y con mayor raz\u00f3n respecto al hombre; as\u00ed\u00ad pues, tanto el hombre como los animales son vegetarianos (vv. 29-30). Este detalle pone de relieve la profunda armon\u00ed\u00ada que reinaba en la creaci\u00f3n antes del pecado del hombre. La facultad de matar a los animales y de comer su carne se le dio al hombre s\u00f3lo despu\u00e9s del diluvio (Gn 9,2-3), como consecuencia de la violencia que hab\u00ed\u00ada causado la aparici\u00f3n de aquel terrible castigo (Gn 6,13). Pero a los animales se les niega un poder an\u00e1logo respecto al hombre (9,5). No obstante, tambi\u00e9n para el hombre hay una restricci\u00f3n: Dios le prohibe que coma la carne que conserva su sangre (9,4), ya que \u00e9sta, por ser sede de la vida, s\u00f3lo puede ser usada con fines cultuales (Lv 17,11; Dt 12,16; Dt 12,23-25). Es \u00e9sta una forma pr\u00e1ctica de reconocer el poder absoluto de Dios sobre toda vida.<br \/>\nFinalmente, la tradici\u00f3n sacerdotal incluye en la alianza establecida por Dios a trav\u00e9s de No\u00e9 no s\u00f3lo a la humanidad, sino tambi\u00e9n a los animales (Gn 9,9-11).<br \/>\nLos dos relatos de la creaci\u00f3n ponen de manifiesto, aunque de diversas maneras, una verdad muy importante: los animales son inferiores al hombre y est\u00e1n sometidos a \u00e9l; sin embargo, proceden de Dios<br \/>\n 207 4<br \/>\ny, por el hecho de poseer la vida, mantienen con \u00e9l una relaci\u00f3n especial que el hombre tiene que reconocer y respetar.<br \/>\n207<br \/>\n2. La historia de la salvaci\u00f3n.<br \/>\nEl lugar que los relatos de la creaci\u00f3n reconocen a los animales en el plan de Dios es el mismo que se vislumbra tambi\u00e9n en los textos que trazan el desarrollo de la historia de la salvaci\u00f3n. De ellos se deduce que los animales est\u00e1n continuamente insertos en la tupida trama de relaciones que vinculan el hombre a Dios, el cual, aunque los pone al servicio de la humanidad y de su pueblo, muestra una atenci\u00f3n especial por ellos y se sirve de ellos como instrumentos tanto de bendici\u00f3n como de castigo.<br \/>\n208<br \/>\na) El animal, compa\u00f1ero de viaje del hombre. En la Biblia las vicisitudes de la historia humana se entrecruzan a menudo con la vida de los animales con los que conviven. En primer lugar impresionan los textos en que se subraya la profunda semejanza y continuidad que existe entre el reino animal y el humano: \u2020\u0153La suerte de los hombres y la suerte de las bestias es la misma; la muerte del uno es como la del otro; ambos tienen un mismo aliento; y la superioridad del hombre sobre la bestia es nula, porque todo es vanidad. Ambos van al mismo lugar; ambos vienen del polvo y ambos vuelven al polvo. \u00bfQui\u00e9n sabe si el aliento del hombre sube arriba y el de las bestias desciende bajo la tierra?\u2020\u009d (Qo 3,19-21; Sal 49,13; Sal 49,21). Tanto el hombre como el A animal volver\u00ed\u00adan inmediatamente al 1 polvo si Dios apartase de ellos su aliento (Jb 34,14-15). Por la precariedad de su vida los hombres no son, por tanto, distintos de los animales. Pero esto no quita que \u00e9stos sean claramente inferiores al hombre y le est\u00e9n sometidos Sal 8,7-9; Si 17,4; Mt 12,12).<br \/>\nEl contacto tan estrecho que existe entre el hombre y los animales hace que entre el uno y los otros se establezcan relaciones que asumen connotaciones diversas seg\u00fan las circunstancias. A menudo se capta en las p\u00e1ginas de la Biblia el miedo que suscita en el hombre el animal salvaje, que domina sin reservas en donde el hombre est\u00e1 ausente o de donde ha sido eliminado (Ex 23,29; Dt 7,22; Is 13,2 1-22; Is 34,11-15; So 2,14-15). A veces, por el contrario, el animal representa para el hombre una ayuda preciosa, como sucede en el caso de Bala\u00e1n, salvado por su burra (Nm 22,22-35), de Jon\u00e1s salvado por el pez (Jon 2,1; Jon 2,11) o de Elias alimentado por los cuervos (IR 17,6); o bien es el hombre el que acude a socorrer a los animales, como sucedi\u00f3 con ocasi\u00f3n del diluvio (Gn 7,2-3; Gn 7,8).<br \/>\nFinalmente, otras veces los hombres y los animales son solidarios del mismo destino, como sucede tambi\u00e9n en el caso del diluvio (Gn 6,17; Gn 7,23), de la matanza de los primog\u00e9nitos de Egipto (Ex 11,5; Ex 12,29) o de la destrucci\u00f3n de una ciudad (Dt 13,16; IS 15,3 Jer2l ,6; Ez 14,13); tambi\u00e9n puede ocurrir que, en caso de pecado, los animales se asocien a la penitencia de los hombres (JI 3,7-8).<br \/>\n209<br \/>\nb) La misericordia de Dios con los animales. Los animales, aunque normalmente est\u00e1n afectados por el destino del hombre, son tambi\u00e9n objeto de una atenci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica por parte de Dios. En efecto, Dios extiende a todos los animales su providencia paternal y amorosa, d\u00e1ndoles el alimento y todo lo que necesitan para su existencia (Jb 38,39-39,30; SaI 36,7; SaI 104,11-30; SaI 147,9). Jes\u00fas se refiere a esta intuici\u00f3n b\u00ed\u00adblica cuando afirma: \u2020\u0153Mirad las aves del cielo: no siembran ni siegan, ni recogen en graneros, y vuestro Padre celestial las alimenta. \u00bfNo val\u00e9is vosotros m\u00e1s que ellas?\u2020\u009d (Mt 6,26; Lc 12,24). Dios no s\u00f3lo tiene piedad de los hombres, sino tambi\u00e9n de los animales (Jon 4,11). Estos, por su parte, se llenan de terror cuando se desencadena la ira divina (Ez 38,20); junto con Jos hombres, son tambi\u00e9n ellos llamados a alabar el nombre de Yhwh (SaI 148,10; Dn 3,79-81).<br \/>\nSuscitan especial inter\u00e9s las normas de la ley mosaica relativas a los animales o que se formulan en su favor. Los primog\u00e9nitos de los animales est\u00e1n reservados para Dios, lo mismo que los de los hombres Ex 13,12-13). Los animales que trabajan para el hombre est\u00e1n tambi\u00e9n sujetos a la observancia del s\u00e1bado (Ex 20,10; Ex 23,12; Dt5,14); el a\u00f1o sab\u00e1tico, los frutos de la tierra est\u00e1n a disposici\u00f3n no s\u00f3lo de los pobres, sino tambi\u00e9n de los animales salvajes (Ex 23,11; Lv 25,7). Est\u00e1 prohibido el apareamiento de hombres y animales (Ex 22,18; Dt 27,21; Lv 18,23) y de animales de diversa especie (Lv 19,19).<br \/>\nAdem\u00e1s, no se pueden uncir al mismo carro animales de diversa especie (Dt 22,10); no es l\u00ed\u00adcito poner el bozal al buey mientras est\u00e1 trillando (Dt 25,4; ICo 9,9), ni cocer al cabrito en la leche de su madre Ex 23,19; Ex 34,26; Dt 14,21), ni matar el mismo d\u00ed\u00ada a una vaca o una oveja y a su cr\u00ed\u00ada (Lv 22,28). Se recomienda aliviar al asno sometido a un peso excesivo (Ex 23,5), levantarlo si se ha ca\u00ed\u00addo (Dt 22,4) y devolver a su amo el asno o el buey que se ha perdido (Ex 23,4; Dt 22,1-3). Cuando se encuentra un nido,<br \/>\n 210 5<br \/>\nest\u00e1 prohibido tomar a la madre junto con sus polluelos o los huevos que est\u00e1 incubando (Dt 22,6-7).<br \/>\nExiste incluso el caso de un animal sometido a la pena de muerte, como el buey que mata a una persona<br \/>\nEx 21,28-32) o el animal con el que alguien ha cometido actos sexuales (Lv 20,15-16).<br \/>\nAlgunas de estas normas, aunque realmente tuvieron origen en culturas muy diversas, adquieren en la Biblia el significado de una protecci\u00f3n de los animales querida e impuesta por Dios, y sirven para inculcar en el hombre un sentimiento de bondad y de moderaci\u00f3n para con ellos (Pr 12,10).<br \/>\n210<br \/>\nc) Los animales, instrumentos de bendici\u00f3n y de castigo. Dios no s\u00f3lo se interesa por los animales, sino que los llama a desarrollar una funci\u00f3n en sus relaciones con Israel, el cual, en virtud de la alianza, se ha convertido en su pueblo predilecto. En efecto, a menudo los animales son mencionados como instrumentos de los que Dios se sirve para otorgar sus bendiciones en favor de su pueblo o para castigarlo en caso de infidelidad.<br \/>\nLa bendici\u00f3n divina incluye abundancia y fecundidad en el ganado que Israel necesita, especialmente como instrumento de trabajo o como alimento (Dt 7,13-14; Dt 28,4; Dt 28,11; Dt 32,14; Sal 144,13); por eso la desaparici\u00f3n de los animales se mira como un signo del castigo divino (Dt 28,18; Dt 28,31; JI 1,18; Os 4,3). Tambi\u00e9n forma parte de las bendiciones divinas la defensa de Israel contra los animales feroces Lv 26,6; Sal 91,11-13; Dn 6,17-23; Dn 14,31-42; Hch 28,3-6), que, por el contrario, se lanzan contra el pueblo en caso de infidelidad (Dt 28,26; Dt 28,42; Dt 32,24; Lv 26,22; Jr 15,3). Como ejemplos de azotes provocados por los animales se pueden recordar las mordeduras de las serpientes venenosas (Nm 21,5-7; Sb 16,10), la invasi\u00f3n de las langostas (Am 4,9; Am 7,1-2; JI 1,4; JI 2,3-9; Ap 9,3-5) y el ataque de los leones (2R 17,25-26).<br \/>\nFinalmente, los animales son usados a veces por Yhwh para castigar a los enemigos de su pueblo. Recordemos, por ejemplo, a los animales que intervienen contra los egipcios (Ex 7,26-8,28; 10,1-20; Sb 16,1-9), los que act\u00faan en contra de las poblaciones cananeas (Ex 23,28; Dt 7,20; Jos 24,12; Sb 12,8) y los llamados a devorar las carnes de los enemigos de Dios y de su pueblo (Ez 39,4; Ez 39,17-20; Ap 19,17-18;Ap 19,21). El libro de la Sabidur\u00ed\u00ada afirma que los id\u00f3latras ser\u00e1n atormentados por los mismos animales que adoraron (11,15-16; 16,1).<br \/>\nLa historia de la salvaci\u00f3n pone claramente de relieve que el animal est\u00e1 sometido al hombre y representa un papel positivo respecto a \u00e9l s\u00f3lo si \u00e9l se somete a su vez a Dios; de lo contrario, el animal se subleva contra \u00e9l para destruirlo. Por consiguiente, el choque entre los animales y el hombre es una de las muchas se\u00f1ales que manifiestan la presencia del pecado en el mundo.<br \/>\n211<br \/>\nIII. LOS TIEMPOS ESCATOL\u00ed\u201cGICOS.<br \/>\nLa tensi\u00f3n y el mutuo enfrentamiento que existen entre los animales y el hombre se presentan en la Biblia como una realidad provisional, que en los \u00faltimos tiempos est\u00e1 destinada a dejar su lugar a una profunda armon\u00ed\u00ada no s\u00f3lo entre el hombre y Dios, sino tambi\u00e9n entre el hombre y el reino animal.<br \/>\nEn el universo renovado desaparecer\u00e1n los animales salvajes (Ez 34,25), o bien -seg\u00fan otros textos- se har\u00e1n pac\u00ed\u00adficos: \u2020\u0153El lobo habitar\u00e1 con el cordero, el leopardo se acosta-r\u00e1junto al cabrito; ternero y leoncillo pacer\u00e1n juntos, un chiquillo los podr\u00e1 cuidar. La vaca y la osa pastar\u00e1n en compa\u00f1\u00ed\u00ada, juntos reposar\u00e1n sus cachorros, y el le\u00f3n como un buey comer\u00e1 hierba. El ni\u00f1o de pecho jugar\u00e1 junto al agujero de la v\u00ed\u00adbora; en la guarida del \u00e1spid meter\u00e1 su mano el destetado\u2020\u009d (Is 11,6-8 cf Is 65,25); una vez eliminada la violencia que ha corrompido al mundo, los animales salvajes se har\u00e1n de nuevo vegetarianos, como lo eran al principio (Gn 1,30), lo cual ser\u00e1 un signo del retorno a la armon\u00ed\u00ada original.<br \/>\nLa reconciliaci\u00f3n entre los hombres y los animales se presenta como el cumplimiento de la alianza establecida un d\u00ed\u00ada con No\u00e9: \u2020\u0153Aquel d\u00ed\u00ada har\u00e9 en su favor un pacto con las bestias salvajes, con las aves del cielo y con los reptiles de la tierra; romper\u00e9 en el pa\u00ed\u00ads arco, espada y lanza y har\u00e9 que duerman tranquilos\u2020\u009d (Os 2,20). En el contexto de esta renovaci\u00f3n final tambi\u00e9n los animales dar\u00e1n alabanza a Dios por sus obras maravillosas, realizadas en favor de su pueblo (Is 43,20).<br \/>\nLa esperanza de la reconciliaci\u00f3n final del hombre con los animales encuentra su cumplimiento anticipado, aunque parcial, en el NT: la convivencia de Jes\u00fas con las fieras, despu\u00e9s de su bautismo Mc 1,13), parece aludir realmente a la paz paradis\u00ed\u00adaca anunciada por Isa\u00ed\u00adas; la misma esperanza parece verificarse en el hecho de que los disc\u00ed\u00adpulos, enviados por Jes\u00fas a predicar el evangelio en todo el mundo, no podr\u00e1n recibir da\u00f1o alguno de los animales venenosos (Mc 16,18; Lc 10,19).<br \/>\n 212 6<br \/>\nAl final de este examen se puede concluir que en el plan divino, tal como est\u00e1 trazado en la Biblia, el animal, a pesar de estar subordinado al hombre, conserva cierta dignidad que el hombre tiene que respetar. Esta dignidad se deriva en \u00faltimo an\u00e1lisis del don de la vida, que lo sit\u00faa en el mismo nivel que al hombre y lo pone en relaci\u00f3n especial con Dios. La ferocidad de ciertos animales es considerada como una consecuencia del pecado del hombre, destinada a desaparecer cuando llegue a su cumplimiento el plan salv\u00ed\u00adfico de Dios.<br \/>\n212<br \/>\nIV. LOS ANIMALES EN LA VIDA RELIGIOSA DE ISRAEL.<br \/>\nLa reflexi\u00f3n sobre el papel que los animales representan en el plan salv\u00ed\u00adfico de Dios camina a la par con su utilizaci\u00f3n en la esfera del culto y en la de una vida sometida a la voluntad divina. Son distintos los ambientes en que hacen su aparici\u00f3n los animales, ejerciendo unas funciones que son a veces negativas y a veces altamente positivas.<br \/>\n213<br \/>\n1. Contra la tentaci\u00f3n de divinizar a los animales.<br \/>\nLa religi\u00f3n israelita se desarroll\u00f3 en un contexto cultural en el que la divinidad se asociaba frecuentemente a determinados animales que, como el novillo o la serpiente, pon\u00ed\u00adan de relieve una caracter\u00ed\u00adstica espec\u00ed\u00adfica, a saber: la de conferir la fecundidad. Parece cierto que la estatua no era identificada con la divinidad, sino que era considerada m\u00e1s bien como el lugar en donde la divinidad se hac\u00ed\u00ada presente entre los hombres. A trav\u00e9s de la estatua los hombres pod\u00ed\u00adan entrar, por consiguiente, en relaci\u00f3n con la divinidad y hacerse con su poder extraordinario.<br \/>\nEn el AT no s\u00f3lo se prohibe la adoraci\u00f3n de cualquier otra divinidad fuera de Yhwh sino que llega a excluirse toda representaci\u00f3n del mismo Yhwh: \u2020\u0153No vay\u00e1is a prevaricar haci\u00e9ndoos im\u00e1genes talladas de cualquier forma que sean: de hombre o de mujer, de animales o de aves, de reptiles o peces\u2020\u009d (Dt 4,16-18; Ex 20,4). Seg\u00fan la tradici\u00f3n deuterono-mista, el simple hecho de asociar a Yhwh con la estatua de un animal significaba ponerlo en el mismo nivel que a las divinidades cananeas, cayendo as\u00ed\u00ad en un paganismo pr\u00e1ctico no menos peligroso que el teol\u00f3gico.<br \/>\nIsrael cedi\u00f3 con frecuencia a la tentaci\u00f3n de representar a Yhwh bajo la forma de un animal, sobre todo el novillo (Ex 32,1-6; IR 12,28-32; Os 8,5; Os 10,5; SaI 106,20) y la serpiente (2R 18,4; Ez 8,10). Despu\u00e9s del destierro la adoraci\u00f3n de im\u00e1genes de animales es vista como la caracter\u00ed\u00adstica de los paganos Sb 13,10; Sb 13,14), especialmente de los egipcios (Sb 15,18-19; Sb 11,15; Sb 12,24). Se contaba c\u00f3mo Daniel hab\u00ed\u00ada matado a un drag\u00f3n considerado como una divinidad (Dn 14,23-27) para poner en rid\u00ed\u00adculo las creencias de los paganos. Pablo describe de este modo la idolatr\u00ed\u00ada: \u2020\u0153Cambiaron la gloria del Dios inmortal por la imagen del hombre mortal, de aves, de cuadr\u00fapedos y de reptiles\u2020\u009d (Rm 1,23).<br \/>\n214<br \/>\n2. Animales puros e impuros.<br \/>\nEn la vida religiosa y social del pueblo de Israel adquiri\u00f3 una importancia primordial la distinci\u00f3n entre animales puros e impuros. Son considerados como impuros tanto los animales que no tienen la pezu\u00f1a partida y son rumiantes (o son considerados como tales), como los que, teniendo la pezu\u00f1a partida, no rumian. Sobre la base de esta regla, son declarados expresamente impuros el camello, la liebre, el tej\u00f3n y el cerdo. Los animales acu\u00e1ticos son impuros si no tienen aletas ni escamas; tambi\u00e9n son impuras las aves de presa y los p\u00e1jaros rapaces, as\u00ed\u00ad como los insectos alados que caminan a cuatro patas, a excepci\u00f3n de las langostas, los saltamontes, las caballetas y los grillos; y, finalmente, los reptiles, entre los que se enumera tambi\u00e9n a los topos, la comadreja, el rat\u00f3n, la tortuga, etc. (Dt 14,3-21; Lv 11). Finalmente son tambi\u00e9n impuros los animales muertos de muerte natural o que han sido matados por otros animales (Lv 17,15).<br \/>\nLa distinci\u00f3n entre animales puros e impuros se remonta para los autores de la Biblia a los or\u00ed\u00adgenes del mundo; en efecto, a No\u00e9 se le orden\u00f3 que hiciera entrar en el arca siete parejas de animales puros y una sola pareja de animales impuros (Gn 7,2-3 = J). El verdadero origen de esta discriminaci\u00f3n no se conoce:<br \/>\nse piensa generalmente que los animales impuros eran usados en el contexto de cultos o de pr\u00e1cticas paganas, y que por eso eran excluidos del culto israelita (Gn 8,20); se prohibi\u00f3 comer de sus carnes y tocar sus cad\u00e1veres.<br \/>\n 215 7<br \/>\nEstas prescripciones asumieron una importancia especial durante el tiempo del destierro, cuando la abstenci\u00f3n de ciertos tipos de carne fue considerada por los israelitas como un medio dispuesto por Dios para mantenerse separados de los pueblos en medio de los cuales viv\u00ed\u00adan y que no ten\u00ed\u00adan las mismas costumbres (Lv 20,25-26; Dt 14,2-3). A continuaci\u00f3n este uso se explic\u00f3 de modo aleg\u00f3rico, como un medio a trav\u00e9s del cual se inculca una lecci\u00f3n de car\u00e1cter moral (Aristeas 150-166).<br \/>\nEn el NT la distinci\u00f3n entre animales puros e impuros, con todas las consecuencias que esto acarreaba en el terreno alimenticio, se fue eliminando progresivamente (Mc 7,15-19; Hch 10,9-16; Rm 14,14-20; Col 2,16; Col 2,20-21; 1 Tm 4,3-4; Hb 9,10); ala luz de la salvaci\u00f3n realizada por Cristo, resulta claro que s\u00f3lo la fe es capaz de reconciliar al hombre con Dios, frente al cual no existe ninguna discriminaci\u00f3n de personas (Ga 2,16; Hch 10,28) [1 Comida III].<br \/>\n215<br \/>\n3. LOS ANIMALES EN EL CULTO.<br \/>\nLos animales en el culto hacen sobre todo su aparici\u00f3n en los ritos en que se ratifica la alianza. \/ Abrah\u00e1n recibe de Dios la orden de tomar una ternera, una cabra, un carnero, una t\u00f3rtola y una paloma, de partirlos a todos ellos (menos a las aves) en dos partes y de poner una parte frente a otra; luego Dios pasa por medio de ellas bajo forma de fuego (Gn 15,9-10; Gn 15,17-18); se trata de un antiguo rito imprecatorio mediante el cual los contrayentes, en este caso Dios solamente, desean sufrir la misma suerte que los animales si no son fieles a los compromisos adquiridos (Jr 34,18). \/ Mois\u00e9s, por su parte, hace inmolar unos terneros y derrama la mitad de su sangre sobre el altar y la otra mitad sobre el pueblo (Ex 24,5-8), significando con ello la uni\u00f3n tan estrecha que mediante la \/ alianza se ha llevado a cabo entre Dios e Israel, que se han convertido as\u00ed\u00ad en part\u00ed\u00adcipes de la misma vida, que est\u00e1 contenida en la sangre (Lv 17,11 ). Seg\u00fan otro texto, Mois\u00e9s ratifica la alianza mediante un banquete consumido por los jefes del pueblo en presencia de Yhwh (Ex 24,11): este rito es an\u00e1logo al que ten\u00ed\u00ada lugar en los sacrificios de comuni\u00f3n.<br \/>\nLos sacrificios ofrecidos por los israelitas eran el holocausto, el sacrificio de comuni\u00f3n y los sacrificios expiatorios (Lv 1-7). Los animales usados como v\u00ed\u00adctimas eran reses de ganado bovino (terneros y bueyes) o de ganado lanar (ovejas y cabras). El rito se abr\u00ed\u00ada con la imposici\u00f3n de manos sobre la v\u00ed\u00adctima por parte del oferente, que con este gesto reconoc\u00ed\u00ada que el animal era suyo y que lo dedicaba a la divinidad. Luego se inmolaba la v\u00ed\u00adctima y el sacerdote realizaba el rito de la sangre, que consist\u00ed\u00ada ;en aplicar la sangre a los objetos m\u00e1s sagrados del culto, es decir, seg\u00fan los casos, el propiciatorio, el velo del santo de los santos, el altar del incienso o el altar de los holocaustos; la finalidad de este rito era la de significar la restauraci\u00f3n de la comuni\u00f3n de vida con la divinidad, interrumpida por el pecado. Finalmente, en los holocaustos se quemaba toda Ja carne de la v\u00ed\u00adctima en honor de la divinidad, mientras que en los otros sacrificios se quemaba una parte, y la parte restante era consumida por los sacerdotes; y en los sacrificios de co-.muni\u00f3n era tambi\u00e9n consumida una parte por los oferentes como signo de comuni\u00f3n con Dios [1 Lev\u00ed\u00adtico II, 11.<br \/>\nJunto a los sacrificios normales hay que recordar tambi\u00e9n el rito del cordero pascual, que despu\u00e9s del destierro era inmolado en el templo y su carne era consumida en las casas como recuerdo de la salida de Egipto (Ex 12,1-11) [1 Pascua]. Finalmente, vale la pena recordar el rito del chivo .expiatorio en el \u2020\u0153d\u00ed\u00ada de la expiaci\u00f3n, que era cargado con los pecados del pueblo y enviado luego a Azazel, en el desierto Lv 16,20-22), como para significar la eliminaci\u00f3n del pecado del pueblo [1 Lev\u00ed\u00adtico II, 4].<br \/>\nDentro mismo de la Biblia surgi\u00f3 una fuerte corriente de pensamiento en contra de los sacrificios (Os 6,6; Am 5,22; Isl,10-16; Sal 40,7-9 50,8-J5, etc. ). Pero esta corriente no se idebe a un mayor respeto de los ani-.males, sino m\u00e1s bien al hecho de que Jos sacrificios se hab\u00ed\u00adan convertido en pr\u00e1cticas vac\u00ed\u00adas y meramente for-jnales, a las que no correspond\u00ed\u00ada ya la fidelidad a Dios y la observancia de los mandamientos.<br \/>\nEn la religi\u00f3n hebrea, el hecho de que ciertos animales puedan ser ofrecidos como don a la divinidad representa un reconocimiento de su dignidad y de su importancia. Ellos no son divinidades ni pueden ser usados como im\u00e1genes de Dios, pero son criaturas que Dios ha concedido al hombre para que \u00e9ste pueda remontarse a \u00e9l a trav\u00e9s de ellas.<br \/>\n216<br \/>\nIV. LOS ANIMALES EN EL LENGUAJE SIMBOLICO.<br \/>\nLos animales aparecen con frecuencia en la Biblia como im\u00e1genes o s\u00ed\u00admbolos de las realidades m\u00e1s diversas, con las que el hombre entra en contacto, bien en su vida cotidiana, bien en su experiencia<br \/>\n 217 8<br \/>\nreligiosa.<br \/>\n217<br \/>\n1. Im\u00e1genes y met\u00e1foras.<br \/>\nEl animal, en cuanto ser irracional, se convierte f\u00e1cilmente en s\u00ed\u00admbolo de un comportamiento est\u00fapido e irracional (SaI 73,22; Tt 1,12; 2P 2,12; Jdt 10; Dn 4,13); los enemigos son comparados??? una manada de toros, de leones feroces o con una jaur\u00ed\u00ada de perros (SaI 22,13-14; SaI 22,17); un ej\u00e9rcito invasor es descrito como una plaga de langostas (Jr51,27 Nah Jr3,15-17); los fariseos son llamados raza de v\u00ed\u00adboras (Mt 3,7; Mt 12,34; Mt 23,33). La serpiente, al ser una divinidad ca-nanea hacia la que Israel se sinti\u00f3 atra\u00ed\u00addo con frecuencia, se convierte en el s\u00ed\u00admbolo de la tentaci\u00f3n (Gn 3); el carnero o el macho cabr\u00ed\u00ado, por su fuerza y vitalidad, se convierten en s\u00ed\u00admbolo del rey (Dn 8); un pueblo dividido es descrito como un reba\u00f1o sin pastor (Is 53,6; Mc 6,34), y la destrucci\u00f3n de los enemigos de Israel, como una gran hecatombe de animales para el sacrificio (Is 34,6-7; Ez 39,17-20). Los sufrimientos de Pablo en Efeso son representados como una lucha sostenida en el circo contra las fieras (1Co 15,32).<br \/>\n218<br \/>\n2. S\u00ed\u00admbolos religiosos.<br \/>\nSon numerosos los s\u00ed\u00admbolos religiosos sacados del mundo animal. Resulta particularmente eficaz la representaci\u00f3n de Yhwh como un le\u00f3n (Os 5,14) que ruge desde Jerusal\u00e9n (Am 1,2; JI 4,16; Jr 25,30). Israel, en cuanto pueblo de Dios, es simbolizado a veces por la paloma (Os 7,11; Os 11,11; SaI 68,14; Is 60,8; Ct 2,14; Ct 5,2; Ct 6,9 4Esd Ct 5,25-27); probablemente en el bautismo de Jes\u00fas se aparece el Esp\u00ed\u00adritu Santo en forma de paloma (Mc 1,10 par) para significar que la obra a la que guiar\u00ed\u00ada a Jes\u00fas habr\u00ed\u00ada de ser la reuni\u00f3n escatol\u00f3gica del pueblo de Dios.<br \/>\nEl pueblo de Israel es representado igualmente como un reba\u00f1o que ha sido conducido fuera de su camino por sus pastores, pero que alg\u00fan d\u00ed\u00ada ser\u00e1 guiado por Dios mismo (Jr 23,1-3; Jr 31,10; Ez 34,1-22; Za 11,4-17; SaI 23); esta misma imagen la emplea Jes\u00fas para indicar la misericordia de Dios, pastor bueno, con los pecadores (Mt 18,12-14; Lc 15,3-7), y para designar la comunidad de sus disc\u00ed\u00adpulos y el papel \u00fanico que \u00e9l desempe\u00f1a dentro de ella (Lc 12,32; Jn 10,1-8 cf Jn 21,15-17; Hb 13,20; 2P 2,25).<br \/>\nOtra imagen acada del mundo animal es la del cordero, que se aplica al siervo de Yhwh debido a su mansedumbre (Is 53,7; Jr 11,19) e, impl\u00ed\u00adcitamente, como v\u00ed\u00adctima para el sacrificio (Is 53,10). A partir de la figura del siervo de Yhwh se comprende la designaci\u00f3n joanea de Jes\u00fas como cordero de Dios Jn 1,29-36) y como cordero degollado al que se le ha concedido poder abrir el libro de los siete sellos Ap 5,6; Ap 14,1). En el origen de esta simbolog\u00ed\u00ada quiz\u00e1 no haya que excluir una referencia al cordero pascual, que era s\u00ed\u00admbolo de la liberaci\u00f3n de Israel de Egipto.<br \/>\nRecordemos, finalmente, los cuatro animales que, seg\u00fan Ezequiel, transportan la carroza del Se\u00f1or Ez 1,5-12): recuerdan a los karibu asi-rios, seres con cabeza humana, cuerpo de le\u00f3n, patas de toro y alas de \u00e1guila, cuyas estatuas custodiaban los palacios de Babilonia. Las caracter\u00ed\u00adsticas de estos cuatro animales vuelven a encontrarse en los cuatro seres vivientes del Apocalipsis (Ap 4,7-8), que representan a los cuatro \u00e1ngeles que presiden el gobierno del mundo f\u00ed\u00adsico. La tradici\u00f3n ha visto en ellos los s\u00ed\u00admbolos de los cuatro evangelistas.<br \/>\n219<br \/>\n3. Las potencias del mal.<br \/>\nEn los mitos de Babilonia se presenta la creaci\u00f3n como el efecto de la lucha victoriosa de la divinidad contra un monstruo marino que personifica el caos primordial. Esta concepci\u00f3n queda negada expresamente en la Biblia, que describe a Dios creando el mundo con su palabra y que presenta a los grandes monstruos marinos (tan-ninim) como criaturas de Dios (Gn 1,21). El libro de Jb identifica al monstruo marino por excelencia, a Leviat\u00e1n, con el cocodrilo y muestra su total sumisi\u00f3n a Dios (Jb 40,25-<br \/>\n41,26; SaI 104,26; SaI 148,7).<br \/>\nA pesar de la forma diferente de concebir la creaci\u00f3n, la Biblia, sin embargo, no ha abandonado por completo la idea de la lucha de Dios contra el drag\u00f3n primitivo. Efectivamente, en varios textos po\u00e9ticos encontramos la idea seg\u00fan la cual el monstruo primordial, llamado Leviat\u00e1n o Rahab, ha sido vencido y encadenado por Dios (Jb 7,12; Jb 9,13; Jb 26,12-13; SaI 74,13-14; SaI 89,10-11); por consiguiente, existe todav\u00ed\u00ada y puede ser evocado de nuevo en algunas ocasiones (Jb 3,8; Am 9,3). En el D\u00e9utero-lsa\u00ed\u00adas la<br \/>\n 220 9<br \/>\nvictoria divina sobre el drag\u00f3n primordial se utiliza para ilustrar el milagro del paso del mar Rojo y es considerada como una garant\u00ed\u00ada de la liberaci\u00f3n final del pueblo (Is 51,9-11). De esta manera se abre camino la tendencia a simbolizar en el monstruo primordial, identificado con el cocodrilo, a Egipto (Is 30,7; Sal 87,4; Ez 29,3; Ez 32,2), como poder enemigo de Dios, dejando para el fin de los tiempos su destrucci\u00f3n y la de todas las potencias adversarias de Dios (Is 27,1).<br \/>\nEn la \/ apocal\u00ed\u00adptica se desarrolla ulteriormente el tema del monstruo primordial. En Daniel los cuatro monstruos marinos representan los grandes imperios de la antig\u00fcedad, que se oponen a Dios y son destruidos por \u00e9l (Dn 7,2-12; Dn 7,17). En el Apocalipsis de Juan aparece un gran drag\u00f3n que combate contra la mujerysudescendencia(Ap 12,1-6; Ap 12,13-17); contra\u00e9l combaten Miguelysus\u00e1ngeles( Ap 12,7-12). El monstruo, que es identificado con la \u2020\u0153antigua serpiente\u2020\u009d (Gn 3,1), se hace representaren la tierra por una bestia, que simboliza al Imperio romano (Ap 13,1-10;Ap 17,1-14); con ella se asocia una segunda bestia (Ap 13,11-18), que representa a la ideolog\u00ed\u00ada al servicio del poder pol\u00ed\u00adtico. Al final, tantola bestia como el drag\u00f3n quedan aniquilados (Ap 19,19-20; Ap 20,1-3; Ap 20,7-10) y comienza el reino de Dios y del Cordero, es decir, el reino de Cristo (Ap 21-22).<br \/>\nEn la concepci\u00f3n del monstruo marino identificado con el demonio se inspira tambi\u00e9n el episodio evang\u00e9lico del endemoniado de Gerasa (Mc 5,1-20): los demonios, a trav\u00e9s de los puercos, animales impuros por excelencia, son arrojados a su elemento primordial, es decir, las aguas del mar.<br \/>\nLos s\u00ed\u00admbolos sacados del mundo animal muestran c\u00f3mo en \u00e9l est\u00e1n continuamente presentes dos elementos antit\u00e9ticos, uno positivo que hay que valorar y otro negativo contra el que hay que combatir. El animal puede ser el mejor amigo, que recuerda las realidades m\u00e1s nobles o el enemigo con el que se identifican los males que amenazan continuamente a la existencia humana.<br \/>\n220<br \/>\ny. CONCLUSION.<br \/>\nLos animales ocupan un lugar importante en la Biblia. Pero la Biblia no ofrece indicaciones detalladas y precisas sobre la actitud que ha de mantener el hombre frente a ellos. Todo lo m\u00e1s, es posible deducir de ella algunas l\u00ed\u00adneas de reflexi\u00f3n que pueden tener importantes consecuencias de car\u00e1cter pr\u00e1ctico.<br \/>\nAnte todo, es claro que el animal pertenece al hombre, que puede servirse de \u00e9l como alimento o como instrumento de trabajo. A diferencia de otros sistemas religiosos, la Biblia reconoce, por tanto, como l\u00ed\u00adcita la muerte del animal, no s\u00f3lo por fines defensivos, sino por cualquier otro fin de utilidad para el hombre.<br \/>\nPero al mismo tiempo la Biblia sugiere el respeto al animal en cuanto criatura de Dios y sometida a \u00e9l. La explotaci\u00f3n excesiva, la tortura, la eliminaci\u00f3n met\u00f3dica de especies animales no est\u00e1n ciertamente legitimadas por la Biblia, aunque este tema se trate expresamente en muy raras ocasiones.<br \/>\nPero, sobre todo, lo que es caracter\u00ed\u00adstico del pensamiento b\u00ed\u00adblico es la tensi\u00f3n hacia una armon\u00ed\u00ada total entre el hombre, los animales y el ambiente. Esta armon\u00ed\u00ada, realizada ya en el momento de los or\u00ed\u00adgenes y destruida luego por el pecado del hombre, es vista como el punto de llegada de toda la historia y encuentra sus premisas y una anticipaci\u00f3n parcial en la salvaci\u00f3n realizada por Cristo. En esta perspectiva surge para el hombre el deber de eliminar toda instru-mentalizaci\u00f3n de los animales por fines ego\u00ed\u00adstas y de darles la posibilidad de desarrollar su propia funci\u00f3n en un ambiente nuevamente saneado.<br \/>\n221<br \/>\nBI BL.: AA.W., Dizionario di teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, Marietti, Tur\u00ed\u00adn 19714, 68-71; AA.W., Schede bibliche pastorali: 16. Animali: 40. Bestia\/bestie, EDB, Bolonia; BauderW., An\u00ed\u00admale, en DCBNT, 120-121; Foerster W., Ther\u00ed\u00adon, en GLNTIV, 501-508; Many 5., Animaux, en DB 1, 603-624; Mckenzie J.L., Dizionario b\u00ed\u00adblico, Cittadella, As\u00ed\u00ads 19814; Ohler?., Elementimi-tologicinell\u2020\u2122AT, Marietti, Tur\u00ed\u00adn 1970; Rad G. von, El libro del G\u00e9nesis. Texto y comentario, Salamanca 1977; Id, Teolog\u00ed\u00ada delAntiguo Testamento 1. Teolog\u00ed\u00ada de las tradiciones hist\u00f3ricas de Israel, Salamanca 1978; Wikenhauser ?., El Apocalipsis de San Juan, Barcelona 1969.<br \/>\nA. Sacchi<br \/>\n222<br \/>\nANUNCIARIPREDICAR<br \/>\n1 Ap\u00f3stollDisc\u00ed\u00adpulo 1, 3-4 1 Evangelio 1 ,2a; II, 2 \u00c2\u00a1Iglesia II! Jesucristo II, 1 1 Palabra II, 1; IV, 1; VI, 2<br \/>\n 223 0<br \/>\nAPOCALIPSIS (Libro del)<br \/>\nAp 1-22<br \/>\nSumario: 1. Ambientaci\u00f3n hist\u00f3rica: 1. La escuela apocal\u00ed\u00adptica; 2. El \u2020\u0153c\u00ed\u00adrculo joaneo. II. El Apocalipsis como hecho literario: 1. La estructura literaria; 2. La lengua y el estilo; 3. El autor. III. La teolog\u00ed\u00ada: 1. Dios; 2. Cristo; 3. El Esp\u00ed\u00adritu; 4. La Iglesia; 5. La escatolog\u00ed\u00ada; 6. Teolog\u00ed\u00ada de la historia; 7. El tema teol\u00f3gico de fondo: la Iglesia, purificada, vislumbra su hora; 8. El Apocalipsis en la vida de la Iglesia: los diversos m\u00e9todos de lectura.<br \/>\n223<br \/>\n1. AMBIENTACION HISTORICA.<br \/>\nEl llamado Apocalipsis de Juan presenta su propia originalidad, tanto en el aspecto literario como en el teol\u00f3gico, hasta el punto de constituir una obra maestra en el g\u00e9nero seg\u00fan la opini\u00f3n com\u00fan. Pero no es fruto de un genio solitario. Tanto por su forma literaria como por su mensaje, el Apocalipsis se sit\u00faa en el \u00e1mbito de la escuela apocal\u00ed\u00adptica y, m\u00e1s espec\u00ed\u00adficamente, del \u2020\u0153c\u00ed\u00adrculo joaneo\u2020\u2122, al que se atribuyen el cuarto evangelio y las cartas que figuran bajo el nombre de Juan [\/Juan, Evangelio; \/ Juan, Cartas].<br \/>\n224<br \/>\n1. La escuela apocal\u00ed\u00adptica. \u00bfPuede hablarse de una verdadera y propia escuela apocal\u00ed\u00adptica? La falta de una documentaci\u00f3n hist\u00f3rica en este caso impide la identificaci\u00f3n de un grupo apocal\u00ed\u00adptico, dentro del \u00e1mbito del AT y del NT, con la misma precisi\u00f3n con que podemos se\u00f1alar, por ejemplo, el grupo fariseo, los saduceos, el grupo de los esenios de Qumr\u00e1n. Resulta realmente dif\u00ed\u00adcil, en el estado actual de las investigaciones, decir si exist\u00ed\u00ada realmente un grupo apocal\u00ed\u00adptico, con una actividad espec\u00ed\u00adfica, o al menos con una importancia hist\u00f3rico-sociol\u00f3gica apreciable. Sin embargo, la existencia de un material escrito t\u00ed\u00adpico, relativamente amplio y difundido -el \u2020\u0153corpus apocalypticum\u2020\u009d [1 Apocal\u00ed\u00adptica 1]- ha hecho que se piense as\u00ed\u00ad con cierto fundamento. En efecto, a partir del siglo ua.C. hasta el siglo m d.C. por lo menos encontramos un verdadero florecimiento de este g\u00e9nero literario, con unas caracter\u00ed\u00adsticas propias tanto en la forma literaria como en el contenido.<br \/>\nEstas formas caracter\u00ed\u00adsticas se pueden reducir a dos: la expresi\u00f3n simb\u00f3lica, particularmente elaborada hasta el artificio, y, por lo que se refiere al contenido, una atenci\u00f3n especial a los hechos concretos de la historia puestos en relaci\u00f3n con las promesas de Dios. Cuando tambi\u00e9n en el \u00e1mbito del NT se hizo sentir la exigencia de una confrontaci\u00f3n de los valores religiosos que aportaba la comunidad cristiana con el cuadro de la historia en que viv\u00ed\u00ada, naci\u00f3 y se desarroll\u00f3 la apocal\u00ed\u00adptica cristiana. La confrontaci\u00f3n con los hechos, aunque no represent\u00f3 respecto a la comunidad cristiana primitiva aquel papel decisivo y en sentido \u00fanico que se le ha atribuido a veces a la apocal\u00ed\u00adptica (E. K\u00e1seman la ha denominado la \u2020\u0153madre de la teolog\u00ed\u00ada cristiana\u2020\u009d), no cabe duda de que dio un impulso decisivo a la toma de conciencia, siempre por parte de la comunidad, del contenido de la fe y de las implicaciones aplicativas a la historia que supone.<br \/>\n225<br \/>\n2. El \u2020\u0153c\u00ed\u00adrculo joaneo\u2020\u009d. \u00bfD\u00f3nde naci\u00f3 y se desarroll\u00f3 la apocal\u00ed\u00adptica cristiana? No es posible dar una determinaci\u00f3n geogr\u00e1fica concreta. Dada la presencia de escritos de estilo apocal\u00ed\u00adptico en el \u00e1mbito de textos diferentes por su \u00ed\u00adndole y por su origen, se puede hablar de un conjunto de tendencias que cristalizaron en grupos existentes dentro de las diversas comunidades cristianas primitivas. La apocal\u00ed\u00adptica es casi una escuela dentro de otra escuela. Esto vale de manera especial para aquella gran escuela de cristianismo que floreci\u00f3 en Asia Menor en la segunda mitad del siglo i, y que ha sido denominada, con una terminolog\u00ed\u00ada de O. Cull-mann, como el \u2020\u0153c\u00ed\u00adrculo joaneo\u2020\u009d. Son expresiones de esta escuela el cuarto evangelio, las tres cartas de Juan y el Apocalipsis. Aun dentro de la diversidad de su formulaci\u00f3n literaria, tienen un trasfondo teol\u00f3gico com\u00fan indudable; y, especialmente en lo que se refiere al cuarto evangelio y al Apocalipsis, pueden se\u00f1alarse muchos puntos de contacto -relativos sobre todo a la cristolog\u00ed\u00ada-, as\u00ed\u00ad como un movimiento evolutivo que parte del cuarto evangelio y desemboca en el Apocalipsis.<br \/>\nEl Apocalipsis se habr\u00ed\u00ada formado gradualmente en el \u00e1mbito del c\u00ed\u00adrculo joaneo y habr\u00ed\u00ada sido redactado definitivamente, seg\u00fan el testimonio de Ireneo, del 90 al 95, \u2020\u0153a finales del reinado de Domiciano\u2020\u009d (asesinado en el a\u00f1o 96). Aunque Domiciano es conocido por su actitud hostil contra los cristianos, no parece que, a finales de su reinado, hubiera en Asia Menor una persecuci\u00f3n en regla. La experiencia, a partir de Ner\u00f3n, ense\u00f1aba a los cristianos que su confrontaci\u00f3n con la historia originaba f\u00e1cilmente tensiones y hasta persecuciones, que en cierto sentido eran de esperar.<br \/>\n 226 1<br \/>\n226<br \/>\nII. EL APOCALIPSIS COMO HECHO LITERARIO.<br \/>\nLos estudios relativos a los diversos y complejos aspectos literarios del Apocalipsis, desde la lengua que emplea hasta la estructura del libro, se han multiplicado y permiten determinar algunos puntos con un grado suficiente de aproximaci\u00f3n.<br \/>\n227<br \/>\n1. La estructura literaria.<br \/>\nCiertos elementos literarios t\u00ed\u00adpicos que se van encontrando a lo largo del libro -como frases que se repiten igual; frases que se repiten ampliadas progresivamente; concatenaciones t\u00ed\u00adpicas, como las series septenarias y los tr\u00ed\u00adpticos; las referencias al autor, las celebraciones doxol\u00f3gicas-, estudiados de cerca y sumando sus resultados, sugieren este cuadro de conjunto, que vale la pena examinar en detalle para una comprensi\u00f3n del Apocalipsis: 1,1-3 nos presenta el t\u00ed\u00adtulo ampliado del libro y nos permite vislumbrar en la relaci\u00f3n t\u00ed\u00adpica entre \u2020\u0153uno que lee\u2020\u009d y muchos \u2020\u0153que escuchan\u2020\u009d(l,3) la asamblea lit\u00fargica cristiana como protagonista activa del libro. Viene luego una primera parte (Ap 1,4-3,22), caracterizada por un mensaje a siete Iglesias del Asia Menor, que geogr\u00e1ficamente giraban en torno a Efeso. Esta primera parte se desarrolla en tres fases sucesivas: un di\u00e1logo lit\u00fargico inicial entre el lector y la asamblea cristiana (1,4-8); un encuentro particularmente detallado, y enmarcado en el \u2020\u0153d\u00ed\u00ada del Se\u00f1or\u2020\u009d, con Cristo resucitado (1,9-20); un mensaje en siete misivas, que Cristo resucitado dirige a las siete Iglesias del Asia Menor (2,1-3,22).<br \/>\nLa segunda parte es mucho m\u00e1s compleja (Ap 4-22,5). Los indicios literarios antes se\u00f1alados permiten formular su articulaci\u00f3n en cinco secciones: una secci\u00f3n introductoria (4,1-5,11); tres secciones centrales, a saber: la secci\u00f3n de los sellos (6,1-7,17), la secci\u00f3n de las trompetas (8,1-11,14) y la secci\u00f3n de las tres se\u00f1ales (11,15-16,16); viene, por \u00faltimo, la secci\u00f3n final o conclusi\u00f3n (16,17-22,5).<br \/>\nEstas cinco secciones est\u00e1n atravesadas por un eje de desarrollo hacia adelante, preparado por la secci\u00f3n introductoria, puntualizado en las tres secciones centrales, sintetizado y concluido en la secci\u00f3n final. En torno al eje principal giran diversos elementos literarios desvinculados, a trav\u00e9s de un sutil pero evidente juego de tiempos verbales, del desarrollo hacia adelante. Hay que se\u00f1alar adem\u00e1s, para una primera aproximaci\u00f3n a cada una de las secciones, sus caracter\u00ed\u00adsticas propias. La secci\u00f3n introductoria se desarrolla en tres fases: un redescubrimiento de Dios; la toma de conciencia de un plan de Dios relativo al hombre y a la historia, pero totalmente en manos de Dios y desesperadamente inaccesible, y, finalmente, la intervenci\u00f3n de Cristo como cordero (arnion), que hace legible, a trav\u00e9s de su pasi\u00f3n y de su revelaci\u00f3n, el libro de los destinos humanos. En las tres secciones centrales se presentan, con repeticiones m\u00e1s o menos ligeramente variadas, ciertos paradigmas interpretativos, que podr\u00e1n servir al grupo de oyentes para hacer una lectura sapiencial de su historia. La secci\u00f3n conclusiva, al presentar la destrucci\u00f3n de la gran prostituta y el triunfo de la ciudad esposa, ilumina con una luz retroactiva el camino actual del cristiano. Finalmente, en el di\u00e1logo lit\u00fargico final, la explicitaci\u00f3n de todos los protagonistas de la experiencia apocal\u00ed\u00adptica ya concluida -Juan, el \u00e1ngel int\u00e9rprete, Jes\u00fas, el Esp\u00ed\u00adritu y la \u2020\u0153esposa\u2020\u009d- confirma al grupo de oyentes en la situaci\u00f3n que se ha ido madurando.<br \/>\n228<br \/>\n2. La lengua y el estilo.<br \/>\nEn una primera lectura del Apocalipsis surgen ya dos caracter\u00ed\u00adsticas de fondo: un sustrato sem\u00ed\u00adtico evidente y una serie de anomal\u00ed\u00adas, gramaticales y sint\u00e1cticas, que rozan el l\u00ed\u00admite de lo inexpresable.<br \/>\nA este problema, tal como lo hemos planteado, se han dado respuestas diversas. Se ha dicho que el texto actual del Apocalipsis es una traducci\u00f3n desma\u00f1ada del arameo (Torrey) o del hebreo (Schott), capaz de mostrar todav\u00ed\u00ada ciertas huellas sin absorber del texto original; el autor piensa en hebreo y escribe en griego (Charles), hasta el punto de que muchas de sus anomal\u00ed\u00adas se pueden explicar precisamente por la permanencia de estructuras gramaticales hebreas en un contexto griego (Lancellotti).<br \/>\nPero estas soluciones no convencen si se aplican al conjunto. El autor del Apocalipsis tiene una personalidad desconcertante, incluso desde el punto de vista literario: fuerza deliberadamente la gram\u00e1tica, con la intenci\u00f3n de chocar al lector y de provocar de este modo su reacci\u00f3n.<br \/>\nEl estilo -Boismard lo define como \u2020\u0153inimitable\u2020\u009d- ejerce una seducci\u00f3n excepcional. Es dif\u00ed\u00adcil precisar sus caracter\u00ed\u00adsticas. Hay un ritmo particular que, aunque no obedece a las leyes fijas del car\u00e1cter m\u00e9trico, arrastra inmediatamente al lector en su marcha.<br \/>\n 229 2<br \/>\nEl autor tiene una notable capacidad evocativa. Sugiere ciertas ideas, que luego el lector desarrolla espont\u00e1neamente. Es t\u00ed\u00adpico en este sentido su modo de usar el AT: no tiene nunca una cita expl\u00ed\u00adcita, pero inserta, a menudo literalmente, con alg\u00fan ligero retoque, expresiones enteras vete-rotestamentarias, haciendo revivir el contexto del AT con la perspectiva que le a\u00f1adi\u00f3 el NT.<br \/>\nTambi\u00e9n el estilo del autor tiene su propio refinamiento; lo vemos en el uso insistente, pero nunca mec\u00e1nico, de los esquemas (p.ej., los septenarios); en los elegantes juegos de palabras; en el recurso a los criptogramas (cf 13,18); en el uso del simbolismo, que aparece al mismo tiempo muy atrevido y muy mesurado.<br \/>\n229<br \/>\n3. El autor.<br \/>\nResulta problem\u00e1tica la atribuci\u00f3n del Apocalipsis al ap\u00f3stol Juan. La encontramos atestiguada en la antig\u00fcedad por Justino, Ireneo, Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada y Tertuliano, los cuales, sin embargo, se limitan a dar las noticias que podemos sacar del propio Apocalipsis. Ya en la antig\u00fcedad la negaron algunos, por razones muy diversas; entre ellos est\u00e1n Gayo y Dionisio de Alejandr\u00ed\u00ada. Los puntos de contacto, evidentes y estimulantes, entre el Apocalipsis y el cuarto evangelio permiten opinar actualmente que las dos obras han nacido del mismo ambiente teol\u00f3gico-cultural, el c\u00ed\u00adrculo joaneo. Las diferencias impresionantes de vocabulario y de estilo, y especialmente la diversa formulaci\u00f3n y organizaci\u00f3n de los s\u00ed\u00admbolos, hacen pensar, todo lo m\u00e1s, en dos autores distintos, en el \u00e1mbito de la misma escuela.<br \/>\nEl uso de la pseudonimia, t\u00ed\u00adpico de la apocal\u00ed\u00adptica, confirma esta posici\u00f3n; precisamente porque se presenta en primera persona como Juan -y hay que pensar en Juan el ap\u00f3stol-, el autor real no es \u00e9l, sino un admirador, un disc\u00ed\u00adpulo, que, sinti\u00e9ndose en sinton\u00ed\u00ada con el ap\u00f3stol Juan, pone sus palabras en su boca.<br \/>\n230<br \/>\nIII. LA TEOLOGIA.<br \/>\nEn el marco de la teolog\u00ed\u00ada del Apocalipsis resaltan ante todo algunos temas generales. Son comunes a todos los escritos del NT. Por lo que concierne al Apocalipsis, constituyen como otros tantos puntos de cristalizaci\u00f3n caracter\u00ed\u00adsticos y especifican ya su mensaje: \u00c2\u00a1 Dios, \u00c2\u00a1 Jes\u00fas, el \u00c2\u00a1 Esp\u00ed\u00adritu, la \u00c2\u00a1Iglesia.<br \/>\n231<br \/>\n1. Dios.<br \/>\nEl apelativo \u2020\u0153Dios\u2020\u009d (ho Th\u00e9os), sin a\u00f1adidos, es el t\u00ed\u00adtulo m\u00e1s frecuente (65 veces); evoca y actualiza la carga, incluso emotiva, que se tiene generalmente cuando en el AT se habla de Dios.<br \/>\nEntre los atributos que se le dan a Dios se impone particularmente a la atenci\u00f3n el de kath\u00e9menos, \u2020\u0153sentado en el trono\u2020\u2122: inculca la capacidad de dominio de Dios sobre la historia.<br \/>\nAlrededor de Dios sentado en el trono (cf Ap 4,2ss) hay todo un contorno misterioso, pero significativo:<br \/>\nencontramos a los \u2020\u0153veinticuatro ancianos\u2020\u2122, que representan con toda probabilidad esquemas relativos a personajes del AT y del NT, los cuales, llegados ya personalmente a la meta escatol\u00f3-gica, ayudan a la Iglesia todav\u00ed\u00ada en camino. Son nuestros santos. Junto a los ancianos, siempre alrededor del trono de Dios, est\u00e1n los \u2020\u0153cuatro vivientes\u2020\u2122: figuras simb\u00f3licas sumamente complejas, sacadas de Ezequiel, pero repensadas creativamente por el autor para expresar muy probablemente un movimiento ascendente y descendente de intercambio entre la trascendencia de Dios y la zona de los hombres. Y del trono sale continuamente un impulso por parte de Dios hacia la historia (cf 4,5).<br \/>\nPero el Apocalipsis no nos presenta un Dios visto s\u00f3lo en su funcionalidad: invita atrevidamente a realizar de \u00e9l una experiencia en cierto sentido dirigida a contemplarlo (cf 4,3). Dios, sobre todo, es el \u2020\u0153Padre de Cristo\u2020\u009d: este ep\u00ed\u00adteto se encuentra bajo la forma de \u2020\u0153mi Padre\u2020\u2122, y est\u00e1 en labios de Cristo (Ap 1,6; Ap 2,28; Ap 3,5; Ap 3,21; Ap 14,1): Cristo es y se expresa como Hijo del Padre, en el sentido trascendente de la palabra. Pero Dios, Padre de Cristo, se sit\u00faa tambi\u00e9n en relaci\u00f3n con los cristianos: ellos son \u2020\u0153sacerdotes para su Dios y Padre\u2020\u009d (1,6); Cristo reconocer\u00e1 su nombre \u2020\u0153delante de mi Padre\u2020\u009d (3,5); los cristianos llevan escrito en su frente el nombre de Dios junto con el de Cristo (cf 14,1), grabados por el mismo Cristo (cf 3,12).<br \/>\nEn una visi\u00f3n sint\u00e9tica: Dios es\u2020\u009del que es, el que era yel que viene\u2020\u009d (Ap 1,8; Ap 4,8; Ap 11,17; Ap 16,5 tiene s\u00f3lo: \u2020\u0153el que es, el que era\u2020\u2122). Domin\u00e1ndolo todo con su poder, pone en movimiento todo su proyecto<br \/>\n 232 3<br \/>\ny lo hace desarrollar en el tiempo. Pero Dios act\u00faa en la historia por medio de Cristo.<br \/>\n232<br \/>\n2. Cristo.<br \/>\nLa cristolog\u00ed\u00ada del Apocalipsis ha sido calificada como la m\u00e1s rica del NT (Bossuet). Esto aparece, sobre todo, en las denominaciones.<br \/>\nEmpezando por el nombre, se observa cierta frecuencia en el uso de \u2020\u0153Jes\u00fas\u2020\u009d, que aparece sin m\u00e1s aditamentos en siete ocasiones (Ap 1,9; Ap 12,17; Ap 14,12; Ap 17,6; Ap 19,10; Ap 20,4; Ap 22,16). Es una frecuencia apreciable, que nos remite o al Jes\u00fas hist\u00f3rico (Charles, Comblin) o, preferiblemente, al Jes\u00fas de la liturgia de la comunidad cristiana primitiva. \u2020\u0153Cristo\u2020\u009d, solo, aparece en cuatro ocasiones (11,15; 12,10; 20,4.6), y se refiere expresamente a la funci\u00f3n mesi\u00e1nica, con una relaci\u00f3n especial al reino. En el t\u00ed\u00adtulo del libro y en el saludo final (1,1.2.5; 22,21)encontramos la combinaci\u00f3n de los dos nombres.<br \/>\nJes\u00fas es sentido y concebido en el nivel de Dios. Es el \u2020\u0153Hijo de Dios\u2020\u009d en el sentido m\u00e1s fuerte de la expresi\u00f3n (Ap 2,18). Pero se le ve especialmente en relaci\u00f3n con los hombres y con su historia: actualiza en s\u00ed\u00ad mismo las prerrogativas del \u2020\u0153Hijo del hombre\u2020\u009d de Daniel (Dn 7,13), incluida la de juzgar al final sobre el bien y el mal que se han realizado en la tierra (cf 1,12; 14,14). Es el \u2020\u0153viviente\u2020\u009d (1,18), el resucitado, pero despu\u00e9s de haber compartido la suerte de los hombres, la muerte; siempre en relaci\u00f3n con los hombres, es \u2020\u0153el testigo fiel\u2020\u009d (1,5; 3,14) de las promesas de Dios; es \u2020\u0153el que dice la verdad\u2020\u009d a su Iglesia. El desarrollo de la historia de la salvaci\u00f3n est\u00e1, como ejecuci\u00f3n, en sus manos. Los atributos de Dios en el AT, especialmente los din\u00e1micos, se le aplican tambi\u00e9n a \u00e9l: \u00e9l es \u2020\u0153el primero y el \u00faltimo\u2020\u009d, \u2020\u0153el alfa y la omega\u2020\u009d(\u00ed\u00ad,7; 2,8; 22,13); se encuentra al comienzo y al final de la serie homog\u00e9nea de la historia de la salvaci\u00f3n. Precisamente cuando realiza su conclusi\u00f3n es cuando se manifiesta en todo su alcance; su nombre es entonces \u2020\u0153la palabra de Dios\u2020\u009d (ho Lagos to\u00fa Theo\u00fc)(9,?>), probablemente en el sentido de una actuaci\u00f3n de todas las promesas de la palabra de Dios, que se realizan en \u00e9l. Habiendo superado las fuerzas terrenales hostiles a Dios, Cristo es \u2020\u0153rey de reyes\u2020\u009d: con esto se manifiesta como equivalente a Dios y le correspondeel t\u00ed\u00adtulo divino de \u2020\u0153Se\u00f1orde los se\u00f1ores\u2020\u009d (17,14; 19,16).<br \/>\n233<br \/>\nEn la segunda parte del Apocalipsis se impone a la atenci\u00f3n el t\u00ed\u00adtulo de \u2020\u0153cordero\u2020\u009d (arn\u00ed\u00adon). Se trata de una construcci\u00f3n simb\u00f3lica t\u00ed\u00adpica del autor. Seg\u00fan su estilo, la primera vez que habla de \u00e9l (5,6) presenta un cuadro completo: el \u2020\u0153cordero\u2020\u009d es el Cristo preparado por el AT en la doble l\u00ed\u00adnea del Exodo y del Segundo Isa\u00ed\u00adas, juntamente muerto y resucitado, con todo el poder mesi\u00e1nico que le corresponde, con la plenitud del Esp\u00ed\u00adritu que ha de enviar sobre la tierra. Las otras 28 veces que encontramos el t\u00ed\u00adtulo de \u2020\u0153cordero\u2020\u009d habr\u00e1 que recordar expresamente todo este cuadro teol\u00f3gico para comprender adecuadamente el sentido del contexto.<br \/>\nPodr\u00ed\u00adamos continuar este an\u00e1lisis; la cristolog\u00ed\u00ada del Apocalipsis es realmente inagotable. Cristo est\u00e1 presente en cada una de las p\u00e1ginas del libro bajo alg\u00fan aspecto nuevo. Muerto y resucitado, dotado de todas las prerrogativas de Dios, vivo en su Iglesia y para ella, Cristo la tiene s\u00f3lidamente asida de su mano y la impulsa hacia adelante. La juzga con su palabra, purific\u00e1ndola desde dentro (cc. 1-3); la ayuda luego a discernir su hora, su relaci\u00f3n con las fuerzas hist\u00f3ricas hostiles. Las derrota junto a ella, convirti\u00e9ndola as\u00ed\u00ad por completo en su esposa. De esta manera Cristo sube al trono de Dios, prolongando en la realizaci\u00f3n hist\u00f3rica de la Iglesia la que hab\u00ed\u00ada sido su victoria personal, obtenida con la muerte y la resurrecci\u00f3n.<br \/>\n234<br \/>\n3. El Esp\u00ed\u00adritu.<br \/>\nLa teolog\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu en eLApocalipsis se presenta con indicaciones sobrias, descarnadas a primera vista, pero que, agrumadas, constituyen un cuadro\u2020\u009d especialmente interesante.<br \/>\nEl Esp\u00ed\u00adritu, como suele suceder generalmente en el AT, pertenece a Dios, es una prerrogativa suya; el Esp\u00ed\u00adritu de Dios est\u00e1 en su plenitud delante de \u00e9l (los \u2020\u0153siete Esp\u00ed\u00adritus de Dios\u2020\u009d, seg\u00fan una interpretaci\u00f3n probable de 1,4; 4,5). El Esp\u00ed\u00adritu de Dios en la totalidad de sus manifestaciones concretas se convierte<br \/>\n-como parece indicar adem\u00e1s el complejo simbolismo de los \u2020\u0153vivientes\u2020\u009d- en una energ\u00ed\u00ada que parte de la trascendencia divina y act\u00faa a nivel de la historia humana; es la energ\u00ed\u00ada que invade al autor del Apocalipsis (cf 1,10; 17,3; 21,10), que da la vida de la resurrecci\u00f3n (11,11).<br \/>\nEl Esp\u00ed\u00adritu, totalidad de la energ\u00ed\u00ada divina trascendente, que entra en contacto con la historia humana, pertenece a Cristo, que \u2020\u0153tiene los siete Esp\u00ed\u00adritus de Dios\u2020\u009d (3,1), el Esp\u00ed\u00adritu en su totalidad, y lo env\u00ed\u00ada a la<br \/>\n 235 4<br \/>\ntierra (cf 5,6).<br \/>\nEnviado a la tierra, el Esp\u00ed\u00adritu se manifiesta y act\u00faa como persona, convirti\u00e9ndose simplemente en \u2020\u0153el Esp\u00ed\u00adritu (t\u00f3 pn\u00e9uma). Pero esto se verifica en contacto con la Iglesia: el Esp\u00ed\u00adritu revela (14,13), \u2020\u0153habla\u2020\u009d continuamente \u2020\u0153a las Iglesias\u2020\u2122 (2,7.11. 17.29; 3,6.13.22), anima a la Iglesia en su amor de esposa y sostiene su esperanza escatol\u00f3gica (22,6).<br \/>\n235<br \/>\n4. La Iglesia.<br \/>\nDios se revela, se expresa en Cristo, testigo fiel; Cristo env\u00ed\u00ada su Esp\u00ed\u00adritu, que es recibido en la Iglesia; de este modo se pasa de Dios a Cristo, al Esp\u00ed\u00adritu, a la Iglesia, sin soluci\u00f3n de continuidad.<br \/>\nEl autor conoce y usa el t\u00e9rmino ekkl\u00e9s\u00ed\u00ada; designa para \u00e9l la Iglesia local, bien identificada en su circunscripci\u00f3n geogr\u00e1fica (Ap 2,1, etc.). Pero habla de \u2020\u0153Iglesias, tambi\u00e9n en plural (cf 22,16), y entonces el discurso se hace m\u00e1s general. Incluso cuando insiste en las determinaciones locales expresa mediante el n\u00famero 7 una totalidad generalizada: \u2020\u0153las siete Iglesias de Asia\u2020\u009d (1,4.11.20) constituyen el conjunto perenne de la Iglesia m\u00e1s all\u00e1 de las concreciones espacio-temporales.<br \/>\nSon caracter\u00ed\u00adsticas del autor del Apocalipsis algunas im\u00e1genes que expresan o ilustran su concepto de Iglesia: la Iglesia es una totalidad lit\u00fargica, en la que est\u00e1 presente Cristo (los siete candelabros de oro:<br \/>\n1,20; 2,1); la Iglesia terrestre tiene su propia dimensi\u00f3n trascendente (\u00e1ngeles de las siete Iglesias: cf 1,20, etc.); la Iglesia celestial y terrestre al mismo tiempo tiene que expresar, en la tensi\u00f3n de las persecuciones, a su Cristo (la mujer vestida de sol: cf 12,lss). La Iglesia es el conjunto del pueblo de Dios, con toda la carga que este concepto tiene en el AT, tanto en el estado de peregrinaci\u00f3n por el desierto (12,6) como en la situaci\u00f3n final: es la Jerusal\u00e9n terrestre (cf c. ll)y la Jerusal\u00e9n nueva (21,1-22,5), fundada sobre los ap\u00f3stoles del Cordero (cf 21,14); est\u00e1 unida a Cristo con un v\u00ed\u00adnculo indisoluble de amor; es la novia que se convierte en esposa (cf 21,2.9; 22,17).<br \/>\n236<br \/>\nEn la uni\u00f3n de estas dos im\u00e1genes, ciudad y esposa, se realiza (Ap 21,2: \u2020\u0153&#8230; como una esposa\u2020\u009d; Ap 22,9-10: la ciudad-esposa) la s\u00ed\u00adntesis de la eclesiolog\u00ed\u00ada del Apocalipsis: la Iglesia est\u00e1 unida a Cristo con un amor que no debe caer de nivel (cf 2,4), que debe ir creciendo hasta la intimidad familiar (3,20), venciendo todas las nega-tividades interiores: es el aspecto m\u00e1s ipersonal, que interesa a cada uno de \u2020\u02dclos individuos; pero la Iglesia es tambi\u00e9n ciudad: tiene un aspecto social que se desarrolla en su l\u00ed\u00adnea, venciendo las negatividades hostiles exteriores.<br \/>\nCuando acabe este doble proceso, interno y externo, entonces y s\u00f3lo entonces se alcanzar\u00e1 la s\u00ed\u00adntesis perfecta entre las dos: la Iglesia \u2020\u0153santa\u2020\u2122, \u2020\u0153amada\u2020\u009d, esposa capaz de amar, ser\u00e1 la ciudad en la que no podr\u00e1 entrar nada contaminado. Estaremos en la fase escatol\u00f3gica final.<br \/>\n237<br \/>\n5. La escatolog\u00ed\u00ada.<br \/>\nLa eclesiolog\u00ed\u00ada desemboca en la escatolog\u00ed\u00ada. La escatolog\u00ed\u00ada es, en opini\u00f3n universal, uno de los temas teol\u00f3gicos m\u00e1s caracter\u00ed\u00adsticos del Apocalipsis: la insistencia en el tiempo que pasa y que ya no tiene dilaci\u00f3n, las amenazas, el simbolismo de las convulsiones c\u00f3smicas, el desarrollo literario hacia adelante con vistas a una conclusi\u00f3n final, etc., todo esto nos est\u00e1 hablando de escatolog\u00ed\u00ada.<br \/>\nNo es f\u00e1cil recoger estos elementos dispersos en una s\u00ed\u00adntesis concreta. Pero podemos determinar al menos algunos rasgos fundamentales.<br \/>\nEl arco de la historia de la salvaci\u00f3n abarca expresamente, en el Apocalipsis, todos los tiempos: el presente, el pasado y el futuro. Esto es lo que se expresa, entre otras cosas, por la frase caracter\u00ed\u00adstica: \u2020\u0153el que es, el que era y el que viene\u2020\u009d (cf 1,4.8, etc.).<br \/>\nExiste en el Apocalipsis una tensi\u00f3n hacia una meta final; nos lo indica el an\u00e1lisis de la estructura literaria, que nos revela una sucesi\u00f3n creciente de las diversas secciones; nos lo dice igualmente el tiempo que, seg\u00fan la concepci\u00f3n del Apocalipsis, tiene un ritmo veloz de desarrollo: \u2020\u0153el tiempo est\u00e1 cerca\u2020\u009d (1,3). \u2020\u0153El gran d\u00ed\u00ada\u2020\u009d(16,14) nos presentad punto de llegada de todo.<br \/>\nEl mal, visto bajo las formas concretas que podr\u00e1 asumir en el arco de la historia -la ra\u00ed\u00adz demon\u00ed\u00adaca; el Estado que se hace adorar, simbolizado por el primer monstruo; la propaganda que le da vida, simbolizada por el segundo; los \u2020\u0153reyes de la tierra\u2020\u009d, que corresponden a los centros de poder, y,<br \/>\n 238 5<br \/>\nfinalmente, \u2020\u0153Babilonia\u2020\u009d, la ciudad secular por excelencia, expresi\u00f3n de un sistema terrenal cerrado a la trascendencia de Dios-, quedar\u00e1 superado de forma irreversible. Vendr\u00e1 luego la renovaci\u00f3n general, con la convivencia, al nivel vertiginoso de un amor paritario, entre Dios, Cristo-Cordero y el Esp\u00ed\u00adritu, por una parte, y, por otra, los hombres unidos entre s\u00ed\u00ad. As\u00ed\u00ad ser\u00e1 la Jerusal\u00e9n nueva (cf 21,1-22,5).<br \/>\nRespecto a esta fase cronol\u00f3gica final existe una anticipaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n reservada a una parte del pueblo de Dios, pero funcional respecto al conjunto, que es expresada por los 144.000 salvados con el \u2020\u0153Cordero\u2020\u2122 en el monte Si\u00f3n (14,1-5), por los \u2020\u0153dos testigos\u2020\u2122 (11,1-13) y por los que participan del reinado milenario de Cristo (20,1-6).<br \/>\n238<br \/>\n6. Teolog\u00ed\u00ada de la historia.<br \/>\nLa escatolog\u00ed\u00ada del Apocalipsis, con esta riqueza y complejidad de elementos, no permite una huida hacia adelante respecto a la realidad en que vive la Iglesia. La escatolog\u00ed\u00ada est\u00e1 anclada en la historia.<br \/>\nEn efecto, el Apocalipsis tiene como su materia espec\u00ed\u00adfica \u2020\u02dclo que va a ocurrir\u2020\u2122, la historia, entendida precisamente en su contenido concreto. \u00bfQu\u00e9 historia? La historia contempor\u00e1nea del autor, dicen con diversos matices G\u00ed\u00adet (guerra de los jud\u00ed\u00ados), Touilleux (culto a Cibeles, culto al emperador), Feuillet (conflicto con el judaismo, con el paganismo, triunfo posterior), etc. El Apocalipsis expresa una interpretaci\u00f3n religiosa de esa historia: la comunidad que escucha estar\u00e1 en disposici\u00f3n de comprenderla y apreciarla.<br \/>\nLa historia futura, la historia universal de la Iglesia, nos dicen Joaqu\u00ed\u00adn de Fiore y Nicol\u00e1s de Lira. El Apocalipsis es una profec\u00ed\u00ada en el sentido habitual de la palabra: revela las grandes constantes hist\u00f3ricas concretas, nos instruye sobre lo que ha de ser el desarrollo evolutivo de los grandes per\u00ed\u00adodos. La comunidad eclesial de cada \u00e9poca podr\u00e1 por tanto, escuchando, prever el desarrollo de hecho de la historia y sacar de este modo sus conclusiones.<br \/>\nSon innegables en el Apocalipsis algunas evocaciones y referencias concretas a hechos contempor\u00e1neos del autor, tanto en la primera como en la segunda parte. Pero no parece que el autor se detenga en ellos. El simbolismo arranca estos hechos de su concreci\u00f3n hist\u00f3rica aislada y les da al mismo tiempo una lectura teol\u00f3gica paradigm\u00e1tica. De aqu\u00ed\u00ad surgen ciertas \u2020\u0153formas\u2020\u2122 de inteligibilidad teol\u00f3gica. Estas \u2020\u0153formas\u2020\u2122 tienen como tras-fondo gen\u00e9rico el eje del desarrollo lineal de la historia de la salvaci\u00f3n, y en este sentido se refieren al futuro de todos los tiempos; pero, tomadas singularmente, pueden desplazarse hacia adelante y hacia atr\u00e1s respecto al desarrollo cronol\u00f3gico; tomadas en su conjunto, constituyen como un gran paradigma de inteligibilidad teol\u00f3gica capaz de aplicarse de la realidad hist\u00f3rica concreta.<br \/>\nPor consiguiente, la historia concreta no es el contenido propio del Apocalipsis; por el contrario, se contjfineii en \u00e9l ciertas formas de inteligibilidad, casi a priori respecto al hecho hist\u00f3rico; m\u00e1s tarde tendr\u00e1n que llenarse con el contenido hist\u00f3rico concreto, ilumin\u00e1ndolo, para volver a desvanecerse en seguida.<br \/>\nLa comunidad eclesial que escucha sabr\u00e1 aplicar esas formas de inteligibilidad a la materia de la historia.<br \/>\n239<br \/>\n7. El tema teol\u00f3gico de fondo: la Icilesia. purificada, vislumbra su hora.<br \/>\nLa comunidad eclesial, situada en el desarrollo lineal de la historia entre el \u2020\u0153ya\u2020\u009d y el \u2020\u0153todav\u00ed\u00ada no\u2020\u2122, se pone en primer lugar en un estado de purificaci\u00f3n interior, someti\u00e9ndose al \u2020\u0153juicio\u2020\u2122 de la palabra de Cristo. Se renueva, se tonifica interiormente, se va adaptando a la percepci\u00f3n (El que tenga o\u00ed\u00addos&#8230;\u2020\u009d: 1,7&#8230;) de la voz del Esp\u00ed\u00adritu.<br \/>\nEn esta situaci\u00f3n interior se siente invitada a subir al cielo (cf Ap 4,1) y a considerar desde all\u00ed\u00ad los hechos que la afectan desde fuera.<br \/>\nAplicando a los hechos los esquemas de inteligibilidad correspondientes, la Iglesia estar\u00e1 en disposici\u00f3n de comprender, mediante un tipo de reflexi\u00f3n sapiencial, su propia hora en relaci\u00f3n con las realidades hist\u00f3ricas simult\u00e1neas.<br \/>\nEsta reflexi\u00f3n sapiencial y actualizante es el \u00faltimo paso en la hermen\u00e9utica del Apocalipsis (sigue al desciframiento del s\u00ed\u00admbolo) y se realiza en el contexto lit\u00fargico de la asamblea que escucha y discierne (cf 1,3; 13,18, etc.).<br \/>\nEs \u00e9ste el punto focal, la clave de b\u00f3veda del edificio teol\u00f3gico del Apocalipsis.<br \/>\n 240 6<br \/>\nEl autor lo pone de relieve con el car\u00e1cter marcadamente lit\u00fargico que imprime a todo el libro: los elementos lit\u00fargicos m\u00e1s externos (\u2020\u02dcd\u00ed\u00ada del Se\u00f1or: 1,10) son llevados por el autor a una profundidad de experiencia lit\u00fargica sin precedentes: la liturgia se desarrolla en la tierra, pero tiene una influencia decisiva en el cielo; constituye la expresi\u00f3n de la comunidad eclesial, consciente de la presencia de Cristo y del Esp\u00ed\u00adritu (cf el \u2020\u0153di\u00e1logo lit\u00fargico\u2020\u009d de 22,6-21).<br \/>\nEn esta situaci\u00f3n lit\u00fargica, la Iglesia se purifica y discierne su hora. Esto significa la posibilidad y la capacidad de una lectura religiosa, en profundidad, de la historia simult\u00e1nea. La historia simult\u00e1nea, a su vez, se encuadra dentro del gran contexto de la escatolog\u00ed\u00ada.<br \/>\nM\u00e1s en general, en esta acci\u00f3n de purificaci\u00f3n, primero, de discernimiento, despu\u00e9s, la comunidad eclesial descubre su identidad con todas las implicaciones y toma conciencia de ella; comprende que est\u00e1 animada por el Esp\u00ed\u00adritu; descubre entonces al Cristo del misterio pascual presente, que la purifica, la ilumina, lucha a su lado y vence con ella; reconoce, a trav\u00e9s de Cristo y de su obra, la inmensidad inefable del Dios \u2020\u0153sant\u00ed\u00adsimo\u2020\u009d, \u2020\u0153que lo domina todo\u2020\u2122, pero que es al mismo tiempo Padre de Cristo y Padre nuestro.<br \/>\n240<br \/>\n8. El Apocalipsis en la vida de la iglesia: los diversos m\u00e9todos de lectura.<br \/>\nAunque al principio surgieron algunas dificultades por parte de la Iglesia oriental para acoger el Apocalipsis dentro del canon de los libros inspirados, su presencia en el \u00e1mbito de la vida de la Iglesia ha sido siempre especialmente estimulante. Pero no siempre del mismo modo. Algunos estudios detallados sobre el desarrollo de la presencia del Apocalipsis en la vida de la Iglesia (Maier) han puesto de relieve dos aspectos que est\u00e1n en tensi\u00f3n entre s\u00ed\u00ad: por un lado, la influencia profunda que ejerci\u00f3 siempre el libro del Apocalipsis; por otro, los diversos m\u00e9todos de lectura a los que se le ha sometido.<br \/>\nNo nos han llegado verdaderos y aut\u00e9nticos comentarios del Apocalipsis de los tres primeros siglos cristianos. Las muchas citas que encontramos de \u00e9l en Justino, Ireneo, Hip\u00f3lito, Tertuliano, Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada y Or\u00ed\u00adgenes permiten, sin embargo, se\u00f1alar dos aspectos: les interesa de manera especial la per\u00ed\u00adco-pa 20,1-10, donde se habla de un reino de Cristo que durar\u00e1 mil a\u00f1os. Este reino es interpretado literalmente; tenemos entonces el llamado \u2020\u0153qui-liasmo\u2020\u009d (de ch\u00ed\u00adlioi, mil) o milenaris-mo: se le atribuye al Apocalipsis la previsi\u00f3n de un reinado de Cristo sobre la tierra antes de la conclusi\u00f3n escatol\u00f3gica de la historia. Cada autor lo entiende de manera distinta como plazo y como duraci\u00f3n. Esta perspectiva literal supon\u00ed\u00ada una interpretaci\u00f3n realista y de alcance inmediato, con una referencia prevalente al Imperio romano, de los s\u00ed\u00admbolos m\u00e1s caracter\u00ed\u00adsticos, como la bestia del cap\u00ed\u00adtulo 13.<br \/>\nEsta perspectiva -es el segundo aspecto que hay que se\u00f1alar- tiende a ser superada, en el \u00e1mbito de la escuela alejandrina, as\u00ed\u00ad como la interpretaci\u00f3n literal del milenio. Or\u00ed\u00adgenes ya no es milenarista.<br \/>\nLos primeros comentarios completos del Apocalipsis son los de Victorino y Ticonio, redactados en lat\u00ed\u00adn. Victorino es todav\u00ed\u00ada milenarista, pero sienta expresamente un principio que llevar\u00e1 a la superaci\u00f3n del milenarismo: la recapitulaci\u00f3n. El Apocalipsis no se refiere a una serie continuada de acontecimientos futuros, sino que apela a los acontecimientos mismos bajo diversas formas. Ticonio formular\u00e1 de manera m\u00e1s precisa -en siete reglas, comentadas por Agust\u00ed\u00adn- la teor\u00ed\u00ada exeg\u00e9-tica de la recapitulaci\u00f3n, y con \u00e9l puede decirse que se ha superado ya el milenarismo: el reinado de Cristo del cap\u00ed\u00adtulo 20 es la victoria de Cristo desde la encarnaci\u00f3n en adelante.<br \/>\nJer\u00f3nimo y Agust\u00ed\u00adn, aunque no comentan expresamente el Apocalipsis, demuestran que aprecian adec\u00faadamente su importancia. Su ex\u00e9gesis parece moverse en la l\u00ed\u00adnea de la recapitulaci\u00f3n. Una vez rechazado radicalmente el milenarismo -definido como una \u2020\u0153f\u00e1bula\u2020\u009d-, se afirma en ambos la tendencia a una interpretaci\u00f3n amplia y polivalente. \u2020\u0153Tiene tantos significados secretos como palabras\u2020\u009d, escribe Jer\u00f3nimo a Paulino (Carta Lili, 8). La influencia de Jer\u00f3nimo y de Agust\u00ed\u00adn deja sentir sus efectos. Tenemos una serie de comentarios que siguen siempre sustancial-mente la teor\u00ed\u00ada de la recapitulaci\u00f3n, profundizando atinadamente en el conjunto del libro y en sus detalles. Encontramos as\u00ed\u00ad el primer comentario, griego que nos ha llegado: el de Andr\u00e9s de Ces\u00e1rea, que destaca el sentido espiritual, entendido como aplicaci\u00f3n inmediata del texto a la experiencia de la vida de la Iglesia. En el mundo latino encontramos los comentarios de Primasio, Beda el Venerable, Beato de Li\u00e9bana, Ricardo de San V\u00ed\u00adctor y Alberto Magno.<br \/>\nEste per\u00ed\u00adodo tranquilo e intenso recibi\u00f3 una brusca sacudida en la segunda mitad del siglo XII con Joaqu\u00ed\u00adn de Fiore. Encuadrando el Apocalipsis en los tres per\u00ed\u00adodos de la historia del mundo (AT de 42 generaciones; primera fase del NT, tambi\u00e9n de 42 generaciones; el reino milenario a partir del 1200: Cristo vuelve a aparecer en la tierra, vence al anticristo y conduce a los fieles a la vida contemplativa), lo refiere<br \/>\n 241 7<br \/>\na la historia de los dos \u00faltimos per\u00ed\u00adodos, distribuy\u00e9ndolo en ocho visiones de acontecimientos sucesivos, desde la persecuci\u00f3n de los ap\u00f3stoles hasta el juicio universal y la visi\u00f3n de Dios. En esta estrecha concatenaci\u00f3n con una interpretaci\u00f3n hist\u00f3rica de los s\u00ed\u00admbolos no queda ya lugar para la recapitulaci\u00f3n:<br \/>\nJoaqu\u00ed\u00adn, con un gran artificio, intenta buscar ese lugar: las cinco primeras visiones -la historia hasta los tiempos de Joaqu\u00ed\u00adn-, adem\u00e1s de expresar su objeto principal, resumen cada una de ellas las fases anteriores.<br \/>\nEn la misma l\u00ed\u00adnea, pero de una forma m\u00e1s en consonancia con los acontecimientos, se mueve Nicol\u00e1s de Lira (primera mitad del s. xiv): se ve y se interpreta el Apocalipsis como una profec\u00ed\u00ada continuada y sin repeticiones de la historia de la Iglesia, desde Juan hasta el fin del mundo.<br \/>\n241<br \/>\nEsta tendencia, seductora e insidiosa, a descubrir en el Apocalipsis acontecimientos hist\u00f3ricos precisos, llev\u00f3 a una proliferaci\u00f3n de interpretaciones fant\u00e1sticas, subjetivas y parciales; es t\u00ed\u00adpica la identificaci\u00f3n, en los comentaristas protestantes, del papado con la bestia, identificaci\u00f3n que parece dominar casi sin contraste alguno.<br \/>\nSe estaba gestando, sin embargo, una reacci\u00f3n, que confluy\u00f3 en los grandes comentarios de Ribeira (1591), Pereyra (1606) y su escuela: el Apocalipsis se refiere a los acontecimientos del comienzo de la Iglesia y a los del final de la historia, no a los intermedios. Otra l\u00ed\u00adnea, igualmente en reacci\u00f3n contra las fantasmagor\u00ed\u00adas precedentes, pero paralela a la anterior, considera que el Apocalipsis se refiere al conflicto sostenido por la Iglesia naciente, primero contra los jud\u00ed\u00ados y luego contra los paganos. El representante m\u00e1s notable es el comentario de Alc\u00e1zar(1614, 1619), que ejerci\u00f3 un influjo decisivo desde Grocio (1644) hasta Bos-suet (1689). Hasta mediados del siglo XIX no hay novedades interesantes.<br \/>\nLos comentarios, que siguen apareciendo en buen n\u00famero, se mueven sustancialmente en la l\u00ed\u00adnea de Ribeira o en la de Alc\u00e1zar-Bossuet. No faltan algunos resabios milenaristas: el representante m\u00e1s original, Bengel(1741, 18342), con su historia de los dos milenios -el de Satan\u00e1s atado: 1836-2836; el de Cristo:<br \/>\n2836-3836; y luego el juicio- lleva la convicci\u00f3n milenarista hasta sus \u00faltimas consecuencias. Es interesante la tendencia, presente en toda una serie de autores (Abauzit, Harduin, Wettstein, J.G. Herder), a referir todo el Apocalipsis \u00e1 la descripci\u00f3n figurada de la suerte de Jerusal\u00e9n y de los jud\u00ed\u00ados.<br \/>\nSe lleva a cabo un giro aut\u00e9ntico en la segunda mitad del siglo xix, determinado por el desarrollo de la cr\u00ed\u00adtica hist\u00f3rica y literaria. Apoy\u00e1ndose en la una y en la otra, se presenta una actitud nueva: se estudia y se pondera el texto, con una mentalidad t\u00ed\u00adpicamente racionalista, en su contenido y en su forma. Uno de los representantes m\u00e1s ilustres, siempre en lo referente al Apocalipsis, es E. Ren\u00e1n (publica en el 1873 su libro Ant\u00e9christ), seguido por Holtz-mann (1891) y otros: el contenido del Apocalipsis se refiere constantemente o a fen\u00f3menos naturales o a hechos hist\u00f3ricos de la \u00e9poca, que habr\u00ed\u00adan sido recogidos por Juan para sensibilizar respecto a la venida de Cristo, que se consideraba inminente.<br \/>\nAl lado de esta actitud cr\u00ed\u00adtica de car\u00e1cter hist\u00f3rico se desarrolla, quiz\u00e1 en dependencia de la misma, otra actitud paralela de tipo literario. La multiplicidad de los hechos hist\u00f3ricos a los que alude, la heterogeneidad de estilo y las numerosas anomal\u00ed\u00adas gramaticales llevan a formular varias hip\u00f3tesis sobre la composici\u00f3n del libro: la hip\u00f3tesis redaccional (Volter, Erbes, J. Weis, Loisy) piensa que al n\u00facleo primitivo se fue a\u00f1adiendo un material sucesivo, mediante un trabajo complejo de reelaboraci\u00f3n; por el contrario, la hip\u00f3tesis de las fuentes considera que el Apocalipsis es el resultado de un conjunto de escritos independientes (Spitta, Briggs, Schmidt, etc.), que es posible identificar todav\u00ed\u00ada; la hip\u00f3tesis de los fragmentos piensa que el Apocalipsis es obra de un solo autor, pero que habr\u00ed\u00ada incorporado a su escrito toda una multitud de fragmentos m\u00e1s antiguos (Weizsdcker, Sabatier, Brus-ton, etc.).<br \/>\nEl desplazamiento de perspectiva caracter\u00ed\u00adstico de este m\u00e9todo hist\u00f3ri-co-cr\u00ed\u00adtico no dej\u00f3 de difundirse y fue madurando poco a poco. La expansi\u00f3n se produjo cuando se pas\u00f3 de las referencias hist\u00f3ricas judeocristia-nas a una atenci\u00f3n a las aportaciones del ambiente cultural de la \u00e9poca en el Asia Menor (otras religiones, corrientes, pr\u00e1cticas o creencias astrol\u00f3gicas). Hubo adem\u00e1s un desarrollo en profundidad: el desmembramiento del Apocalipsis de la primera cr\u00ed\u00adtica literaria apareci\u00f3 en contraste con la personalidad literaria del autor; las referencias a la historia contempor\u00e1nea fueron valoradas con vistas a una comprensi\u00f3n m\u00e1s adecuada del mensaje. De esta forma fueron apareciendo algunos comentarios del Apocalipsis que siguen a\u00fan siendo cl\u00e1sicos: Swete, Bousset, Charles, Alio, Lohmeyer.<br \/>\nEl desarrollo en extensi\u00f3n y en profundidad del m\u00e9todo hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtico, una vez superadas las asperezas ingenuas del racionalismo primitivo, sigue a\u00fan vigente. Es el m\u00e9todo que prevalece en la ex\u00e9gesis actual. Cada vez se atiende m\u00e1s -es el desarrollo en extensi\u00f3n- a todos los elementos que pueden haber influido en el autor del Apocalipsis dentro de su ambiente cultural (elementos jud\u00ed\u00ados, elementos del cristianismo primitivo, con especial referencia a la liturgia; aspectos sociol\u00f3gicos y pol\u00ed\u00adticos; comparaci\u00f3n con otros escritos apocal\u00ed\u00adpticos). Igualmente -es el desarrollo visto m\u00e1s desde dentro- se valoran cada vez m\u00e1s los<br \/>\n 242 8<br \/>\naspectos literarios, desde la estructura hasta el estilo y el lenguaje simb\u00f3lico. Todo esto ha llevado en el per\u00ed\u00adodo de los \u00faltimos veinte a\u00f1os a una profundi-zaci\u00f3n notable del aspecto teol\u00f3gico-b\u00ed\u00adblico, como demuestran las monograf\u00ed\u00adas relativas a los temas m\u00e1s interesantes del libro (Dios, Cristo, el Esp\u00ed\u00adritu, la Iglesia, el sacerdocio, etc\u00e9tera).<br \/>\n242<br \/>\nBIBL.: Alio E.B., L\u2020\u2122Apocalypse, Par\u00ed\u00ads 19333; Cerfaux L., El apocalipsis de San Juan le\u00ed\u00addo a los cristianos,<br \/>\nFAX, Madrid 1968; Charles R. H., A CriticalandExegetical Commentary on \u00c2\u00a1he Revelation o\/Sl. John, 2<br \/>\nvols., Edimburgo 1920; C0RSiNi. Apocalisse prima e dopo, SEI, Tur\u00ed\u00adn 1980; Equipo \u2020\u0153Cahiers Evangeu\u2020\u009d, El<br \/>\nApocalipsis, Verbo Divino, Estella 1977; Gonz\u00e1lez Ruiz J.M., Apocalipsis de Juan. El libro del testimonio<br \/>\ncristiano, Cristiandad, Madrid 1987; Kraft H., Die Offenbarungdes Johannes, Tubinga 1974; Lancellotti ?.,<br \/>\nApocalisse, Ed. Paoline, Roma 19815; Maier G., Die Johanne-soffenbarung und die Kirche, Tubinga 1981;<br \/>\nPr\u00e9vostJ.P., Para terminar con el miedo. El Apocalipsis, Ed. Paulinas, Madrid 1987; Prigent P.,<br \/>\nL\u2020\u2122Apocalypse de St. Jean, Lausana-Par\u00ed\u00ads 1981; Swete H.B., Commentaryon Revelation, Grand Rapids<br \/>\n1977; Vanni U., Apocalipsis. Una asamblea lit\u00fargica interpreta la historia, Verbo Divino, Estella 1982;<br \/>\nWikenhauser ?., El Apocalipsis de Juan, Barcelona 1969.<br \/>\nU. Vanni<br \/>\n243<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>El mundo animal constituye la parte de la naturaleza m\u00e1s pr\u00f3xima al hombre. Este parentesco, que a veces podr\u00ed\u00ada pasarnos inadvertido, era sentido de modo particular por los hebreos, que viv\u00ed\u00adan m\u00e1s que nosotros en contacto permanente con los animales. Por esta raz\u00f3n la Biblia utiliza con bastante frecuencia para ilustrar sus descripciones la aptitud de los animales para expresar ciertas actitudes humanas: al enemigo se le llama perro (p.e., Sal 22,17); a una tropa de invasi\u00f3n se la represanta como una nube de langosta (p.e., Is 33,4); se describe como un le\u00f3n, ora a Dios, ora al enemigo (en la ambivalencia de ciertos simbolos hay que ver la ambig\u00fcedad de este mundo animal, del que formamos parte, capaz tanto de lo mejor como de lo peor); a menudo se compara al pueblo con un reba\u00f1o (p.e., la par\u00e1bola de Nat\u00e1n: 2Sa 12, 1-4; Jer 23,1-8; Ez 34; Jn 10,1-16); el *cordero sirve incluso para representar a Cristo (Jn 1,29; Ap 5, 6&#8230;) y la paloma al *Espiritu Santo (Mt 3,16 p).<\/p>\n<p>Pero por encima de estas notaciones espor\u00e1dicas hay que seguir en la Biblia el esfuerzo por la toma de conciencia, de aquellos hombres enfrentados con la potencia del mundo animal. \u00bfQui\u00e9n saldr\u00e1 victorioso?<br \/>\nM\u00e1s a\u00fan: hablando de este mundo animal en el que participan y sobre el que proyectan, m\u00e1s o menos conscientemente, su propia situaci\u00f3n, los autores sagrados revelan, a fin de cuentas, el drama de los hombres y de la creaci\u00f3n entera que aspiran a la redenci\u00f3n.<\/p>\n<p>I. LOS ANIMALES Y EL HOMBRE EN LA CREACI\u00ed\u201cN.<\/p>\n<p>1. Los animales \u00bfsuperiores el hombre? El culto de los animales, sea lo que fuere del significado y de los diferentes aspectos de la zoolatr\u00ed\u00ada, muestra con qu\u00e9 sagrado respeto ciertas religiones primitivas, como la de los egipcios, consideraban a estos seres extrahumanos. Israel sucumbe a veces (Ex 32; IRe 12,28-32) a esta tentaci\u00f3n de divinizar a los animales o de adorar a su imagen. Sin embargo, la ley de Mois\u00e9s, las amonestaciones de los profetas, los consejos de la sabidur\u00ed\u00ada retraen a los hebreos de esta direcci\u00f3n degradante (p.e., Sab 15, 18s; cf. Rom 1,23). En cuanto a los enemigos id\u00f3latras, lejos de ser preservados por los animales adorados, ser\u00e1n castigados por ellos (Sab 15-16; Ez 39,4. 1 7-20; Ap 1 9, 1 7s.21).<\/p>\n<p>2. Nexo entre el animal y el hombre. La semejanza del hombre con el animal, especialmente su origen com\u00fan a partir del polvo y su manera com\u00fan de acabar en la fosa, se expresa a veces en forma brutal (Ecl 3,19ss; Sal 49,13). M\u00e1s a menudo y m\u00e1s discretamente se une con un lazo fraterno a estas dos criaturas, reunidas bajo la com\u00fan denominaci\u00f3n de \u00abvivientes\u00bb. Unas veces el hombre ayuda al animal: No\u00e9 salva de las aguas a una pareja de cada especie viva; otras veces el animal ayuda al hombre: la burra clarividente salva a Bala\u00e1n (N\u00fam 22,22-35); unos cuervos alimentan a El\u00ed\u00adas (IRe 17,6); un gran pez salva a Jon\u00e1s recalcitrante y le hace volver al buen camino (Jan 2). Por su perfecci\u00f3n inducen los animales a Job a reconocer la omnipotencia del Creador (Job 38,39-39,30; 40,15-41,26). Finalmente recuerdan a los hombres que Dios no cesa de derramar sus beneficios sobre todos los seres vivos (p.e., Sal 104,27; 147,9; Mt 6,26).<\/p>\n<p>Est\u00e1n tan pr\u00f3ximos al hombre que forman parte de la alianza concluida entre Dios y No\u00e9 (G\u00e9n 9,9ss) y que ellos mismos vienen a estar sujetos a la ley mosaica&#8230; El s\u00e1bado se aplica tanto al buey como al servidor (Ex 23,12; Dt 5,14). Y para con ellos est\u00e1 prescrita una actitud de humanidad (Ex 23,5; Dt 22,6s; 25,4; cf. ICor 9,9; ITim 5,18). En cuanto a los animales criminales, ser\u00e1n castigados (G\u00e9n 9,5; Lev 20, 15s); en ciertos casos ser\u00e1n incluso lapidados (Ex 21,28-32). En fin, son asociados tanto a la penitencia de los hombres (Jan 3,7) como a su castigo (Ex 11,5).<\/p>\n<p>3. Superioridad del hombre sobre el animal. Sin embargo, en el relato de los origenes, ciertas notaciones muy claras indican la percepci\u00f3n neta de cierta superioridad del hombre sobre el animal. Ad\u00e1n *nombra a los animales, afirmando as\u00ed\u00ad su dominio (G\u00e9n 2,20). Por lo dem\u00e1s, ninguno de ellos puede constituir para el hombre \u00abuna ayuda que le sea adecuada\u00bb (G\u00e9n 2,18-23), y la bestialidad es severamente castigada (Ex 22,18; Dt 27,21; Lev 18,23). Adem\u00e1s, el animal puede ser muerto por el hombre y servirle de alimento (G\u00e9n 9,2s). Finalmente, se afirma la superioridad del hombre con un lirismo que resuena como el canto de victoria de una triunfante toma de conciencia (G\u00e9n 1,26-30; Sal 8,6-9). Viceversa, para castigar la sinraz\u00f3n de Nabacodonosor \u00abse le dar\u00e1 un coraz\u00f3n de *bestia\u00bb (Dan 4,13), simbolizando la bestialidad humana la rebeli\u00f3n contra el esp\u00ed\u00adritu y finalmente contra Dios.<\/p>\n<p>Sin embargo, algo queda de la superioridad de los animales en la imaginaci\u00f3n de los autores sagrados, que no vacilan en hablar de animales fabulosos. Estos, sea cual fuere el origen de tales representaciones, simbolizan un m\u00e1s all\u00e1 de la naturaleza, sea en la esfera de un poder sobrehumano (Dan 7; Ap 9,3-11), que frisa en lo demoniaco (Ap 12; 13; 16,1 3s;20,1 ss), sea en la esfera de lo divino (Ez 1,14-24; Ap 4,6ss).<\/p>\n<p>II. LOS ANIMALES Y EL HOMBRE EN LA REDENCI\u00ed\u201cN.<\/p>\n<p>1. La rebeli\u00f3n y la sumisi\u00f3n de los animales. La divisi\u00f3n de los animales en salvajes y dom\u00e9sticos realiza y representa la rebeli\u00f3n de la naturaleza contra el hombre y el desorden que se introdujo en el mundo. Esta situaci\u00f3n es resultado del pecado del hombre. En efecto, antes de la desobediencia de Ad\u00e1n, todos los animales parecen estar sometidos al que les hab\u00ed\u00ada dado su nombre. Pero a causa del pecado toda la creaci\u00f3n, y por consiguiente el mundo animal, es ahora esclavo de la corrupci\u00f3n (cf. Rom 8.19-22). Sin embargo, por anticipaci\u00f3n, o por gracia mesi\u00e1nica, en ciertos casos privilegiados, los animales vencidos recobran su docilidad primera (Dan 6,17-25; 14,3142; Sal 91,13; Mc 1,13; 16,18; Act 28,3-6). Al fin de los tiempos, cuando el mundo sea totalmente purificado de sus pecados, desaparecer\u00e1n los animales salvajes (Lev 26,6; Ez 34,25) o se volver\u00e1n pacificos (Os 2.20; Is 11,5ss; 65,25). En el universo reunificado, la naturaleza no conocer\u00e1 ya rebeli\u00f3n. Y lo que hay de animal en el hombre (cf. Sant 3,2-8) ser\u00e1 tambi\u00e9n enteramente sometido y transformado (ICor 15.44ss)<br \/>\n2. M\u00e1s all\u00e1 de la divisi\u00f3n en puro e impuro. La divisi\u00f3n de los animales en *puros e impuros, por muy antigua que sea, vino a fomentar en el juda\u00ed\u00adsmo su divisi\u00f3n de la humanidad en dos partes: los israelitas puros y los paganos impuros. Entre estos dos mundos la imposibilidad de comer a una misma mesa y de tener as\u00ed\u00ad contactos familiares fue, si ya no creada, por lo menos reforzada por las prescripciones sobre la alimentaci\u00f3n, concernientes a los animales impuros. En esta perspectiva se comprende mejor la visi\u00f3n de Pedro en Jaffa (Act 10), en la que la abolici\u00f3n de la divisi\u00f3n puro-impuro en los animales significa que esta divisi\u00f3n no existe tampoco ya entre los hombres. En este s\u00ed\u00admbolo animal estaban en juego la unidad de los hombres y la catolicidad de la Iglesia.<\/p>\n<p>3. Los animales y el culto divino. No s\u00f3lo los animales hab\u00ed\u00adan venido a estar sujetos a la ley mosaica y participaban en la penitencia de los hombres, sino que adem\u00e1s fueron juzgados dignos de constituir ordinariamente la materia de los *sacrificios y de prefigurar as\u00ed\u00ad la victima divina de la nueva alianza (G\u00e9n 22,13; Ex 13,12s). Aun as\u00ed\u00ad, hubiera convenido que a trav\u00e9s del signo constituido por estas victimas animales, los israelitas mismos tomaran partido con todo su ser y aspiraran a la perfecci\u00f3n de la realidad venidera (Sal 40,7ss; 51,18s; Heb 10,1-18). S\u00f3lo el sacrificio de Jes\u00fas, semejante al cordero que se lleva al matadero (Is 53.7), podia adquirir la redenci\u00f3n eterna (Heb 9,12).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad, a trav\u00e9s de los animales de la Biblia, se halla representado, y a veces hasta vivido todo el drama de la salvaci\u00f3n: divisi\u00f3n y rebeli\u00f3n; idolatr\u00ed\u00ada; distinci\u00f3n puro-impuro; obediencia a la ley mosaica; penitencia; ofrendas y sacrificios; participaci\u00f3n en la salvaci\u00f3n en el arca de No\u00e9; sumisi\u00f3n escatol\u00f3gica. La creaci\u00f3n, desfigurada por la serpiente demon\u00ed\u00adaca, amenazada por el drag\u00f3n sat\u00e1nico, es salvada y ser\u00e1 finalmente transformada gracias al sacrifiicio de aquel que es el *cordero de Dios. -> Bestia y bestias &#8211; Creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>fueron creados por Dios, peces del mar, aves del cielo, bestias y alima\u00f1as terrestres y sierpes del suelo Gn 1, 24-26, es decir, aves, cuadr\u00fapedos, reptiles y peces, 1 R 5, 13; Ez 38, 20. Todos los animales fueron puestos por Dios bajo el dominio del hombre Gn 1, 28; 9, 2 ss. 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