{"id":4651,"date":"2016-02-05T00:34:15","date_gmt":"2016-02-05T05:34:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/anunciacion\/"},"modified":"2016-02-05T00:34:15","modified_gmt":"2016-02-05T05:34:15","slug":"anunciacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/anunciacion\/","title":{"rendered":"ANUNCIACION"},"content":{"rendered":"<p>en el mes sexto, como lo refiere el evangelista Lucas, y se entiende despu\u00e9s de la concepci\u00f3n del Precursor Juan Bautista, le fue enviado por Dios a Mar\u00ed\u00ada el \u00e1ngel Gabriel, estando \u00e9sta en Nazaret, a anunciarle que ser\u00ed\u00ada la madre del Salvador del mundo Lc 1, 26-38.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>La palabra en s\u00ed\u00ad no aparece en las Escrituras pero es el nombre que se le da al anuncio que hizo el \u00e1ngel Gabriel a Mar\u00ed\u00ada de que concebir\u00ed\u00ada y dar\u00ed\u00ada a luz un hijo que ser\u00ed\u00ada llamado Jes\u00fas (Luk 1:26-38).<\/p>\n<p>Se usa la palabra tambi\u00e9n para el festival que se realiza el 25 de marzo (9 meses antes de Navidad) para celebrar la visitaci\u00f3n de Gabriel a la virgen Mar\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>[253]<\/p>\n<p>    Misterio que recoge S. Lucas (Lc. 1. 26-38) sobre el anuncio que Mar\u00ed\u00ada recibe sobre su elecci\u00f3n como Madre del Mes\u00ed\u00adas que en ella se iba a encarnar.<\/p>\n<p>    Lit\u00fargicamente alude a la fiesta conmemorativa que se celebra en la Iglesia Occidental el 25 de Marzo.  (Ver Mariana, devoci\u00f3n.7)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>El anuncio del \u00e1ngel<\/p>\n<p>\tLa \u00abanunciaci\u00f3n\u00bb del \u00e1ngel a Mar\u00ed\u00ada se\u00f1ala la llegada de \u00abla plenitud de los tiempos\u00bb (Gal 4,4). Las palabras del \u00e1ngel indican algunas circunstancias del misterio de la Encarnaci\u00f3n, puesto que Mar\u00ed\u00ada concebir\u00e1 al Hijo del Alt\u00ed\u00adsimo por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo (Lc 1,35; Mt 1,20), a quien pondr\u00e1 por nombre \u00abJes\u00fas\u00bb, es decir, Salvador. Al mismo tiempo, a Mar\u00ed\u00ada se la llama \u00abllena de gracia\u00bb (Lc 1,28), como amada por Dios de modo especial. La escena de la anunciaci\u00f3n termina con el \u00abs\u00ed\u00ad\u00bb (fiat) de Mar\u00ed\u00ada \u00abH\u00e1gase en m\u00ed\u00ad seg\u00fan tu palabra\u00bb (Lc 1,38).<\/p>\n<p>\tLa narraci\u00f3n seg\u00fan San Lucas tiene el trasfondo de otros pasajes del Antiguo Testamento, como para indicar la clave de lectura de un hecho que aconteci\u00f3 as\u00ed\u00ad, y que ahora es presentado con indicaciones literarias y teol\u00f3gicas para mejor comprensi\u00f3n de su lectura Sof 3,14ss (el gozo de la Hija de Si\u00f3n Lc 1,28ss), Is 9,6 (el Mes\u00ed\u00adas Rey; Lc 1,32-33), Ex 40,35 (la nube de la gloria de Dios Lc 1,35), etc.<\/p>\n<p>\tLa Hija de Si\u00f3n, la \u00abllena de gracia\u00bb<\/p>\n<p>\tHay que notar especialmente el paralelo de Mar\u00ed\u00ada con \u00abla Hija de Si\u00f3n\u00bb (Sof 3,14ss), porque recibe con fidelidad al Salvador y Rey que trae el gozo salv\u00ed\u00adfico. En efecto, el Salvador es para todas las generaciones (Lc 1,50) y para todo el pueblo (Lc 2,10). El \u00abgozo\u00bb que Mar\u00ed\u00ada canta en el Magnificat (Lc 1,47), es anuncio de la buena nueva (anuncio gozoso, \u00abeu-angello\u00bb) para todas las gentes. Mar\u00ed\u00ada personifica a la comunidad mesi\u00e1nica que recibe al Salvador para anunciarlo y comunicarlo a toda la humanidad. Su capacidad contemplativa ante la palabra se convierte en transparencia del misterio de Cristo para todos los pueblos (Lc 2, 19-20).<\/p>\n<p>\tEl t\u00ed\u00adtulo de \u00abllena de gracia\u00bb (kejaritomene) (Lc 1,,28) significa que ha sido plenamente \u00abtransformada\u00bb por la acci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica y gratuita de Dios. El don (\u00abgracia\u00bb), que ha recibido es conforme a su misi\u00f3n de Madre de Dios y de asociada a Cristo (seg\u00fan los planes salv\u00ed\u00adficos de Dios), como amada y elegida por Dios de modo permanente. Mar\u00ed\u00ada es \u00abtoda santa\u00bb, sin pecado personal ni original, siempre fiel y abierta a la acci\u00f3n de la gracia.<\/p>\n<p>\tMar\u00ed\u00ada, modelo de fe para la Iglesia<\/p>\n<p>\tMar\u00ed\u00ada, seg\u00fan el texto de Lucas, es consciente de la misi\u00f3n que se le ha anunciado, sobre el Hijo del Alt\u00ed\u00adsimo que ser\u00e1 concebido virginalmente en su seno por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo, seg\u00fan las promesas mesi\u00e1nicas del Antiguo Testamento. Su conocimiento era sapiencial, a la luz de la fe, no en el campo de los conceptos t\u00e9cnicos. Por esto, su \u00abs\u00ed\u00ad\u00bb es plenamente libre y voluntario, tambi\u00e9n respecto a la virginidad (cfr. Lc 1,34-35; Is 7,14).<\/p>\n<p>\tDesde la Anunciaci\u00f3n, Mar\u00ed\u00ada aparece como modelo de la fe de la comunidad eclesial personificada en la Hija de Si\u00f3n (cfr. Lc 1,45; Sof 3,14), especialmente por su \u00abs\u00ed\u00ad\u00bb a la nueva Alianza (cfr. Lc 1,38; Ex 24,7), por su alabanza a Dios (Magnificat en relaci\u00f3n con los salmos), por la contemplaci\u00f3n de la palabra en su coraz\u00f3n (Lc 2,19.51), por su vida escondida con Cristo en Nazaret (Lc 2, 39-52)), por su presencia en medio de la comunidad eclesial (Hech 1,14). En el evangelio seg\u00fan San Juan, la relaci\u00f3n con la Iglesia se expresa con el t\u00ed\u00adtulo de \u00abla mujer\u00bb que es fiel a la Alianza esponsal (Can\u00e1 y Calvario). \u00abA partir del \u00abfiat\u00bb de la humilde esclava del Se\u00f1or, la humanidad comienza su retorno a Dios\u00bb (MC 28).<\/p>\n<p>Referencias Ave Mar\u00ed\u00ada, Encarnaci\u00f3n, Jesucristo, Magn\u00ed\u00adficat, Mar\u00ed\u00ada, Tipo de la Iglesia.<\/p>\n<p>Lectura de documentos LG 56; MC 28; CEC 484-486, 494, 721-726, 2617.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada R.E. BROWN, The Birth of the Messiah A Commentary on the Infancy Narratives in Matthew and Luke (Garden City, Doubleday, 1977); J. DANIELOU, Les Evangiles de l&#8217;Enfance (Paris 1967); O. DA SPINETOLI, Introduzione ai Vangeli dell&#8217;Infanzia (Brescia 1967); I. DE LA POTTERIE, Mary in the Mystery of the Covenant (New Yok, Alba House, 1992 (parte 1\u00c2\u00aa, cap.1); A. FEUILLET, Le Saveur m\u00e9ssianique et sa m\u00e8re dans les r\u00e9cits de l&#8217;enfance de saint Matthieu et de saint Luc (Lib. Edit. Vaticana 1990); J. FITZMYER, Luca teologo, aspetti del suo insegnamento (Brescia, Queriniana, 1991); A. GUERET, L&#8217;engendrement d&#8217;un r\u00e9cit. L&#8217;Evangile de l&#8217;Enfance s\u00e9lon saint Luc (Paris, Cerf, 1983; R. LAURENTIN, Structure et th\u00e9ologie de Luc I-II (Paris 1957); E.G. MORI, Anunciaci\u00f3n del Se\u00f1or, en Nuevo Diccionario de Mariolog\u00ed\u00ada (Madrid, Paulinas, 1988) 143-153; S. MU\u00ed\u2018OZ IGLESIAS, Los evangelios de la infancia (Madrid 1983-1987); A. ORBE, Annunciaci\u00f3n ( BAC, Madrid, 1976); A. SERRA, E c&#8217;era la Madre di Ges\u00f9&#8230;, saggi di esegesi biblico-mariana (1978-1988) (Roma, Marianum, 1989); Idem, Nato da Donna&#8230;, ricerche bibliche su Maria di Nazaret (1989-1992) (Roma, Marianum, 1992).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>1. Zacar\u00ed\u00adas<\/p>\n<p> (-> Juan Bautista). Hay en el Antiguo Testamento diversos relatos en los que se anuncia el nacimiento y se presenta la figura de algunos personajes importantes, como Ismael (Gn 16,10-12), Isaac (Gn 18,9-15), Sans\u00f3n (Je 13), Samuel (1 Sm 1) e incluso Gede\u00f3n (Je 6,11-24). Las anunciaciones suelen seguir un esquema semejante, en el que se incluyen estos momentos: presentaci\u00f3n del sujeto, aparici\u00f3n de un ser celeste, turbaci\u00f3n del sujeto, mensaje del ser celeste, pregunta del sujeto, signo y despedida o marcha del ser celeste. Por la importancia que tienen para el cristianismo evocamos dos anunciaciones del Nuevo Testamento: la de Zacar\u00ed\u00adas y la de Mar\u00ed\u00ada, la madre de Jes\u00fas. La primera es la de Zacar\u00ed\u00adas (Lc 1,5-25), un relato ejemplar que sirve para introducir el nacimiento y misi\u00f3n de Juan Bautista.<\/p>\n<p>(1) Presentaci\u00f3n. Espacio sagrado. Zacar\u00ed\u00adas es sacerdote. Su lugar es el templo. \u00abHubo en los d\u00ed\u00adas de Herodes, rey de Judea, un sacerdote llamado Zacar\u00ed\u00adas, de la clase de Ab\u00ed\u00adas; su mujer era de las hijas de Aar\u00f3n y se llamaba Isabel. Ambos eran justos delante de Dios y andaban irreprensibles en todos los mandamientos y ordenanzas del Se\u00f1or. Pero no ten\u00ed\u00adan hijos, porque Isabel era est\u00e9ril. Ambos eran ya de  edad avanzada. Aconteci\u00f3 que ejerciendo Zacar\u00ed\u00adas el sacerdocio delante de Dios, seg\u00fan el orden de su clase, le toc\u00f3 en suerte entrar, conforme a la costumbre del sacerdocio, en el santuario del Se\u00f1or para ofrecer el incienso\u00bb (Lc 1,5-9). Zacar\u00ed\u00adas, sacerdote est\u00e9ril, oficia sobre el santuario. Lc ha tocado el turno (pertenece a la clase sacerdotal de Ab\u00ed\u00adas, la octava de las veinticuatro: cf. 1 Cr 24,10) y en nombre de los restantes sacerdotes de Israel, signo del pueblo entero, como liturgo de una humanidad que alaba a Dios, debe oficiar con el incensario dentro del templo. No penetra en el Santo de los Santos, donde s\u00f3lo el Sumo Sacerdote puede introducirse una vez al a\u00f1o, intercediendo de un modo oficial por los pecados del pueblo entero (cf. Lv 16), sino en el naos o Santo, el espacio de alabanza y plegaria cotidiana de los sacerdotes. La gente queda fuera. Participa del culto en aquello que el culto tiene de visible para los israelitas varones que pueden acercarse al patio de los sacrificios. Todos contribuyen en el culto diario, pero s\u00f3lo el sacerdote con vestidos sagrados penetra en el Santo, naos de Dios, con el incensario de la gloria y perfume, del fuego sacral, balance\u00e1ndose en sus manos. All\u00ed\u00ad entra Zacar\u00ed\u00adas y all\u00ed\u00ad le espera el \u00e1ngel* de Dios, rostro visible del mismo ser divino, que se abre hacia los hombres para comunicarles su misterio. Zacar\u00ed\u00adas sabe que Dios habita en ese espacio sacral, pero no ha esperado a su \u00e1ngel de esa forma. Por eso teme. Desde el lugar de Dios habla su \u00e1ngel. Es como si todo el Antiguo Testamento viniera a culminar en su palabra.<\/p>\n<p>(2) Palabra del \u00e1ngel: \u00c2\u00a1tendr\u00e1s un hijo! El culto de Israel se concentra y culmina en ese gesto del \u00e1ngel que habla. \u00abNo temas, Zacar\u00ed\u00adas, porque ha sido escuchada tu plegaria y tu mujer engendrar\u00e1 un hijo para ti y le pondr\u00e1s por nombre Juan\u00bb (Lc 1,13). La sacralidad del templo se pone al servicio de ese hijo. En un primer momento podemos suponer que Dios mismo ratifica desde el santuario la esperanza del anciano sacerdote, d\u00e1ndole un v\u00e1stago que pueda renovar el \u00e1rbol muerto de su genealog\u00ed\u00ada. En esa l\u00ed\u00adnea ha de entenderse la expresi\u00f3n \u00abengendrar\u00e1 un hijo para ti\u00bb (soi): en el centro de atenci\u00f3n emerge la funci\u00f3n geneal\u00f3gica, sacerdotal del viejo padre. La preocu paci\u00f3n de Zacar\u00ed\u00adas era no tener descendencia. Si todos los sacerdotes de Israel (con sus esposas) resultaran est\u00e9riles, el mundo sacral acabar\u00ed\u00ada: no podr\u00ed\u00adan elevarse sacrificios sobre el templo; cesar\u00ed\u00ada la liturgia, el mismo pueblo israelita vendr\u00ed\u00ada a terminarse. Por eso se destaca desde antiguo la promesa de la descendencia sacerdotal en los levitas y en los hijos de Aar\u00f3n. De esa forma puede mantenerse, tambi\u00e9n a trav\u00e9s de Zacar\u00ed\u00adas y su hijo (por supuesto, un var\u00f3n), la alianza eterna de Dios con Lev\u00ed\u00ad, con Aar\u00f3n, con los sacerdotes (cf. Nm 3; 1 Cr 6.9). La escena resultaba hasta ahora transparente: es como si el mismo Dios ratificara la esperanza sacral de su pueblo. La promesa del \u00e1ngel podr\u00ed\u00ada haber terminado aqu\u00ed\u00ad. Todo habr\u00ed\u00ada recibido as\u00ed\u00ad pleno sentido, dentro de la estructura sacral israelita. Pero el \u00e1ngel contin\u00faa con palabra sorprendente.<\/p>\n<p>(3) Un nazareo*, hijo profeta. \u00abY ser\u00e1 alegr\u00ed\u00ada y gozo y muchos se alegrar\u00e1n en su nacimiento, pues ser\u00e1 grande delante del Se\u00f1or, y no beber\u00e1 vino ni sidra, y le llenar\u00e1 el Esp\u00ed\u00adritu Santo desde el vientre de su madre; y convertir\u00e1 a muchos israelitas al Se\u00f1or su Dios; y \u00e9l mismo ir\u00e1 delante del Se\u00f1or, con el esp\u00ed\u00adritu y fuerza de Elias, para hacer que los hijos tengan el coraz\u00f3n de los padres y los rebeldes la sensatez de los justos, para preparar al Se\u00f1or un pueblo bien dispuesto\u00bb (Lc 1,14-17). El hijo esperado del buen sacerdote no ser\u00e1 ya sacerdote, no destacar\u00e1 por sus rasgos sacrales. Desaparece la funci\u00f3n del templo, no se habla ya de sacrificios ni de incienso. El hijo del anciano sacerdote ser\u00e1 nazareo y profeta, (a) Nazareo, consagrado, es alguien que renuncia por ascesis fuerte al vino y la bebida fermentada (= sidra); se aparta de la vida ordinaria del pueblo, no asiste a los banquetes, no crea comuni\u00f3n de amor con otros fieles (cf. Nm 6,2-21). El hijo del sacerdote ser\u00e1 nazareo, duro asceta que prepara con su misma vida la llegada de Dios sobre la tierra: vivir\u00e1 al servicio de la transformaci\u00f3n del pueblo entero, comprometido incluso a participar en lo que suele llamarse guerra santa o combate en favor de Yahv\u00e9 y de sus principios religiosos, (b) Profeta es quien habla y act\u00faa al servicio de la causa de Dios. El hijo del sacerdote ser\u00e1 profeta como Elias (cf. 1 Re 17-19; 2 Re 1-2), portador de conversi\u00f3n y fue  go. Amplios c\u00ed\u00adrculos del judaismo esperaban la vuelta de Elias, escondido o raptado en Dios (no muerto), que vendr\u00e1 para transformar al pueblo y preparar la llegada de Dios. Esa esperanza est\u00e1 en el fondo de una visi\u00f3n popular de Jes\u00fas (cf. Mc 6,15; 8,28) y ha sido ratificada por el mismo Evangelio al presentar a Elias con Mois\u00e9s como testigos de Jes\u00fas en el Tabor (cf. Mc 9,2-8).<\/p>\n<p>(4) Zacar\u00ed\u00adas, un hombre de frontera. Zacar\u00ed\u00adas se inscribe dentro de la espera sacerdotal israelita, en el contexto de la alianza de Aar\u00f3n. Pero al mismo tiempo desborda ese nivel: necesita y quiere la conversi\u00f3n de su pueblo; de la vena m\u00e1s profunda de su vida y pensamiento sacral ha brotado esta palabra que le anuncia el \u00e1ngel en el templo. En la frontera donde sacerdocio y profec\u00ed\u00ada se vinculan, all\u00ed\u00ad donde el sacerdote abre su esp\u00ed\u00adritu y tiende por un lado hacia la transformaci\u00f3n apocal\u00ed\u00adptica y por otro hacia la guerra santa, en defensa de su pueblo, nos sit\u00faa este sacerdote. Por un lado, Lucas le presenta sobre el templo de Jerusal\u00e9n, ratificando de esa forma la continuidad del templo y de sus sacerdotes leg\u00ed\u00adtimos, en contra del rechazo y condena de algunos grupos de renovaci\u00f3n, como los de Qumr\u00e1n. Por otro lado, aun vincul\u00e1ndose al culto oficial del templo, donde Dios le habla por su \u00e1ngel, Zacar\u00ed\u00adas aparece vinculado a una esperanza que desborda los l\u00ed\u00admites del templo y que se expresa por su hijo prometido, que ser\u00e1 nazir y profeta de Dios.<\/p>\n<p>Cf. M. COLERIDGE, Nueva lectura de la infancia de Jesils. La narrativa como cristolog\u00ed\u00ada en Lucas 1-2, El Almendro, C\u00f3rdoba 2000; C. ESCUDERO FREIRE, Devolver el evangelio a los pobres. Aprop\u00f3sito de Lc 1-2, BEB 19, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1978; S. MU\u00ed\u2018OZ IGLESIAS, Los Evangelios de la Infancia I-IV, BAC, Madrid 1987.<\/p>\n<p>ANUNCIACI\u00ed\u201cN<br \/>\n2. Mar\u00ed\u00ada<\/p>\n<p>Lucas ha redactado la Anunciaci\u00f3n a Mar\u00ed\u00ada (Lc 1,26-38) en paralelo con la anunciaci\u00f3n a Zacar\u00ed\u00adas. El texto comienza as\u00ed\u00ad: \u00abAl sexto mes, el \u00e1ngel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un var\u00f3n que se llamaba Jos\u00e9, de la casa de David; y el nombre de la virgen era Mar\u00ed\u00ada. Entrando el \u00e1ngel en el lugar donde ella estaba, dijo: \u00c2\u00a1Al\u00e9grate, agraciada de Dios! El Se\u00f1or es contigo; bendita t\u00fa entre las mujeres&#8230;\u00bb (Lc 1,26-28). Las diferencias con respecto a la anunciaci\u00f3n de Zacar\u00ed\u00adas son claras: estamos en Nazaret, no en el templo de Jerusal\u00e9n; estamos ante una mujer, no ante un sacerdote&#8230; Sobre esa base puede entenderse el conjunto del texto, que dividimos como sigue.<\/p>\n<p>(1) Introducci\u00f3n (Lc 1,27-28). El \u00e1ngel de Dios que se llama Gabriel (que significa \u00abpoder de Dios\u00bb), que aqu\u00ed\u00ad no es un \u00e1ngel separado (como en Dn 8,16; 9,21), sino el mismo Dios (es el Angelos Kyrioti, el Malak Yahv\u00e9 o Dios mensajero del Antiguo Testamento), saluda a Mar\u00ed\u00ada (\u00c2\u00a1Ave, al\u00e9grate!) y ella se extra\u00f1a y turba porque ese saludo rompe los esquemas normales de palabra y cortes\u00ed\u00ada de este mundo. Suele ser el inferior el que comienza presentando sus respetos; aqu\u00ed\u00ad es Dios, ser Supremo, quien se inclina ante Mar\u00ed\u00ada y le ofrece su presencia.<\/p>\n<p>(2) Promesa y objeci\u00f3n (Lc 1,29-34). Ella se turba y Dios le tranquiliza (\u00c2\u00a1no temas!), prometi\u00e9ndole precisamente aquello que Mar\u00ed\u00ada, como buena israelita y madre, hab\u00ed\u00ada deseado m\u00e1s que nada sobre el mundo: \u00ab\u00c2\u00a1Concebir\u00e1s, tendr\u00e1s un hijo, ser\u00e1 grande, y Dios mismo le dar\u00e1 el trono de David su padre!\u00bb. Su hijo cumplir\u00e1 la esperanza de Israel, el sue\u00f1o y deseo de la humanidad entera. Pero Mar\u00ed\u00ada se atreve a objetar al mismo Dios: \u00ab\u00c2\u00a1no conozco var\u00f3n!\u00bb. De esa forma se coloca en manos de Dios, desde su misma carencia, que se convierte aqu\u00ed\u00ad en plenitud. Mar\u00ed\u00ada supera el deseo m\u00e1s normal de muchas mujeres que, como Eva, ansian al marido, siendo dominadas por \u00e9l (cf. Gn 3,16). Mar\u00ed\u00ada no conoce (\u00bfno quiere conocer?) var\u00f3n, estando, sin embargo, desposada; desde esa situaci\u00f3n parad\u00f3jica trasciende el nivel en que se sit\u00faa el deseo de la mujer hacia el hombre, de manera que pudi\u00e9ramos pensar que ella desea al mismo Dios a quien dice que no conoce var\u00f3n.<\/p>\n<p>(3) Esp\u00ed\u00adritu de Dios y voluntad de Mar\u00ed\u00ada (Lc 1,35-38). Dios acepta el argumento de Mar\u00ed\u00ada. Ella le ha dicho que no se ha situado (\u00bfno quiere situarse?) en la l\u00ed\u00adnea de generaciones de la historia, como una mujer m\u00e1s en la espiral de deseos y conocimiento de varones. Dios acepta y responde a Mar\u00ed\u00ada dici\u00e9ndole que ponga su vida a la luz del m\u00e1s hondo deseo y poder de Dios: \u00abEl Esp\u00ed\u00ad  ritu Santo vendr\u00e1 sobre ti&#8230;\u00bb. Al escuchar esa propuesta, ella responde libremente: \u00ab\u00c2\u00a1H\u00e1gase en m\u00ed\u00ad seg\u00fan tu palabra!\u00bb. Voluntad de Dios (Esp\u00ed\u00adritu Santo) y voluntad de Mar\u00ed\u00ada se han unido: Mar\u00ed\u00ada ha dejado que Dios haga (genoito), que cumpla por medio de ella su Palabra. Ellos ya no son dos seres separados, cada uno por su rumbo, Dios por un lado, Mar\u00ed\u00ada por otro. Dios y Mar\u00ed\u00ada comparten un camino a trav\u00e9s del Esp\u00ed\u00adritu. De esa manera se ha unido el deseo de Dios y el deseo de Mar\u00ed\u00ada: Dios quiere como Padre que su Hijo nazca en la historia de los hombres; para eso necesita y busca la colaboraci\u00f3n libre de Mar\u00ed\u00ada; Mar\u00ed\u00ada pone su m\u00e1s honda fecundidad de mujer, persona y madre, al servicio de la manifestaci\u00f3n salvadora de Dios. Se han juntado as\u00ed\u00ad dos voluntades, dos deseos, dos palabras: la de Dios y la de Mar\u00ed\u00ada. As\u00ed\u00ad han colaborado: Dios todopoderoso necesita que Mar\u00ed\u00ada le escuche, que conf\u00ed\u00ade y responda con toda su persona (cuerpo y alma) para que su Hijo se encarne entre los hombres; Mar\u00ed\u00ada necesita que Dios se revele, que act\u00fae a trav\u00e9s de ella (con ella), para realizar de esa manera su m\u00e1s hondo deseo de mujer y de persona.<\/p>\n<p>(4) Ampliaci\u00f3n. La gracia de Dios en Mar\u00ed\u00ada. Las reflexiones anteriores han vinculado esta anunciaci\u00f3n con el relato de la creaci\u00f3n y ca\u00ed\u00adda de Gn 2-3. Pues bien, ahora podemos decir que el pecado original de Gn 2-3 era el mismo deseo de hombre que se escinde de Dios y que se encierra en un c\u00ed\u00adrculo de falso endiosamiento que termina siendo fuente de ruptura personal y de angustia que conduce hacia la muerte. Pues bien, ahora se expresa la gracia original: Dios y el hombre (Mar\u00ed\u00ada) han dialogado en libertad, se han unido los dos en un mismo deseo, poniendo cada uno lo m\u00e1s hondo de su vida en manos del otro. Dios como Padre ha confiado en Mar\u00ed\u00ada, entreg\u00e1ndole su tesoro m\u00e1s hondo y perfecto, la riqueza y gracia de su vida, el Hijo eterno. Por su parte, Mar\u00ed\u00ada ha puesto en manos de Dios lo que ella es (como mujer, persona) y lo que ella puede engendrar (su mismo hijo). En este trueque o intercambio, que la liturgia cat\u00f3lica suele presentar como admirable comercio, Dios se expresa plenamente como divino (Padre) sobre el mundo y Mar\u00ed\u00ada viene a realizarse en plenitud como persona huma na en gracia. En esa l\u00ed\u00adnea, los cat\u00f3licos se atreven a decir, partiendo de este mismo pasaje (Lc 1,26-38), que Mar\u00ed\u00ada es Inmaculada, es decir, que ella supera, por gracia de Dios, el pecado de la historia humana, abriendo un camino a trav\u00e9s del cual otros muchos, como ella, pueden tambi\u00e9n superar el pecado. Quiz\u00e1 podamos decir que se va haciendo Inmaculada al dialogar con Dios en plenitud, sin ego\u00ed\u00adsmo. All\u00ed\u00ad donde un fr\u00e1gil ser humano (una mujer y no una diosa, una persona de la tierra y no una especie de monstruosa potencia sobrehumana) puede escuchar a Dios en libertad y dialogar con \u00e9l en transparencia surge el gran milagro: nace el ser humano desde Dios, el mismo Hijo divino puede ya existir en nuestra tierra. No quiere Dios el sometimiento de Mar\u00ed\u00ada, no busca su silencio, ni se impone sobre ella como los dioses griegos violadores de mujeres (sobre todo Zeus). Dios la quiere a ella, en persona: desea su colaboraci\u00f3n; por eso le habla y espera su respuesta. Por eso, esta escena de Anunciaci\u00f3n podr\u00ed\u00ada titularse \u00abdi\u00e1logo de consentimiento mutuo\u00bb: Mar\u00ed\u00ada ha respondido a Dios en gesto de confianza sin fisuras; ha confiado en \u00e9l, le ha dado su palabra de mujer, persona y madre. Por su parte, Dios ha confiado en Mar\u00ed\u00ada. Ella y Dios se han vinculado a trav\u00e9s del Hijo com\u00fan, que es hijo de Dios, siendo hijo de la misma historia humana (de Mar\u00ed\u00ada). Este es el misterio, \u00e9ste el enigma: que Dios puede querer, con su propio ser divino e infinito, lo que quiere una mujer; y que una Mujer pueda desear en cuerpo y alma (en carne y sangre, en esp\u00ed\u00adritu y en gracia) aquello que Dios quiere. Ciertamente son distintos, pero ambos se han unido para compartir una misma historia de amor y gracia, la historia del Hijo eterno y Cristo de los hombres.<\/p>\n<p>Cf. R. E. Brown, El nacimiento del Mes\u00ed\u00adas, Cristiandad, Madrid 1982; J. McHugh, La Madre de Jes\u00fas en el Nuevo Testamento, Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1978; Ch. Perrot, Los relatos de la infancia de Jes\u00fas. Mt 1-2 y Lc 1-2, CB 18, Verbo Divino, Estella 1987.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>Designa el anuncio (lat\u00ed\u00adn nuntium) del \u00e1ngel Gabriel a Mar\u00ed\u00ada de la intenci\u00f3n que Dios ten\u00ed\u00ada de insertarla en su proyecto de salvaci\u00f3n de la humanidad a trav\u00e9s de su consentimiento para hacer miembro de la familia humana al Mes\u00ed\u00adas, Hijo del Alt\u00ed\u00adsimo. Para algunos autores, m\u00e1s que de anuncio se tratar\u00ed\u00ada de una revelaci\u00f3n (apocalipsis) de las intenciones divinas definitivas de salvaci\u00f3n a Mar\u00ed\u00ada y a la humanidad; para otros, habr\u00ed\u00ada que hablar m\u00e1s bien de vocaci\u00f3n de Mar\u00ed\u00ada a ser Madre de Cristo. Estos tres aspectos no se excluyen, sino que se integran de forma admirable.<\/p>\n<p>S\u00f3lo Lucas nos narra el episodio (cf. Lc 1,26-38), d\u00e1ndole una forma literariamente sugestiva y carg\u00e1ndolo de significados teol\u00f3gicos profundos, El evangelista introdujo este trozo al principio de su evangelio, donde narra el nacimiento y la infancia de Aquel a quien la comunidad cristiana despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n confesaba clara y abiertamente como Se\u00f1or e Hijo de Dios. El texto est\u00e1 lleno de alusiones y recuerdos de las esperanzas mesi\u00e1nicas del Antiguo Testamento, vistas como ya realizadas plenamente en el hijo que Mar\u00ed\u00ada se ve invitada a concebir. El objeto central del episodio est\u00e1 constituido por el anuncio de la concepci\u00f3n del Mes\u00ed\u00adas de Dios; es por tanto de car\u00e1cter cristol\u00f3gico; pero ya que Mar\u00ed\u00ada, como Madre suya, se ve intima e indisolublemente implicada en aquel gran acontecimiento, su misi\u00f3n sublime y su dignidad de Madre de Dios const\u00ed\u00adtuyen un segundo tema fundamental, aunque subordinado.<\/p>\n<p>Elementos destacados del episodio.a) El anuncio de la llegada de los tiempos mesi\u00e1nicos, caracterizados por la realizaci\u00f3n de la salvaci\u00f3n de Dios que llena de gozo a la humanidad: as\u00ed\u00ad aparece en la invitaci\u00f3n dirigida por el \u00e1ngel a Mar\u00ed\u00ada: \u00abal\u00e9grate\u00bb (gr. chaire), que es un eco de otras invitaciones an\u00e1logas dirigidas por algunos profetas a la \u00abHija de Si\u00f3n\u00bb (Israel) en su anuncio de los tiempos mesi\u00e1nicos en nombre de Dios (cf. Sof3,14; Zacg,g; J12,21.27. etc.).<\/p>\n<p>b) La concepci\u00f3n y el nacimiento del Hijo del Alt\u00ed\u00adsimo, &#8211; del Mes\u00ed\u00adas, hijo de David, e incluso -m\u00e1s radicalmente- Hijo de Dios, gracias a una intervenci\u00f3n extraordinaria del poder del Esp\u00ed\u00adritu de Dios (cf. Lc 2,30-35). Con una clara referencia al vaticinio mesi\u00e1nico del profeta Nat\u00e1n a David (cf. 2 Sm 7 12-16) y a la profec\u00ed\u00ada de 1s 7 14 sobre la \u00abvirgen\u00bb (almah) que dar\u00e1 a luz a un hijo, el \u00e1ngel anuncia a Mar\u00ed\u00ada la maternidad mesi\u00e1nica; m\u00e1s a\u00fan, refiri\u00e9ndose a la bajada y ~ a la presencia santificadora de Dios a su pueblo con su sombra en el tabern\u00e1culo (cf. Ex 40,35; Nm 8,18.22; 10,34) y con su nube en el templo (cf. 1 Re ~,10-l3. 2 Cr 5,13-14; 6,1; Lv 16.1-2), le comunica que quedar\u00e1 cubierta por la sombra del Esp\u00ed\u00adritu divino, y que por eso concebir\u00e1 y dar\u00e1 a luz, de una forma totalmente extraordinaria, a un hijo que ser\u00e1 el \u00abSanto&#8217;, o bien el Hijo de Dios de modo absolutamente distinto de como se le entend\u00ed\u00ada en el contexto de las esperanzas mesi\u00e1nicas del juda\u00ed\u00adsmo.<\/p>\n<p>c) La predilecci\u00f3n singular de Dios por Mar\u00ed\u00ada y la misi\u00f3n particular que le conf\u00ed\u00ada. La Joven de Nazaret es la \u00abllena de gracia\u00bb (kecharitom\u00e9ne, de la ra\u00ed\u00adz charis, gracia, favor), o mejor, la \u00abagraciada\u00bb, la \u00abprivilegiada\u00bb, la \u00abfavorecida&#8217; de manera \u00fanica por Dios (cf.<\/p>\n<p>2,28), destinada por \u00e9l para abrir la era mesi\u00e1nica. El participio \u00abprivilegiada\u00bb se\u00f1ala, por as\u00ed\u00ad decirlo, el nombre nuevo que Dios da a Mar\u00ed\u00ada a trav\u00e9s del \u00e1ngel; indica un favor y un amor divino singular\u00ed\u00adsimo para con ella. Esto constituir\u00e1 la base de toda la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica sobre Mar\u00ed\u00ada a lo largo de los siglos.<\/p>\n<p>d) El consentimiento de la \u2020\u0153sierva del Se\u00f1or\u2020\u009d con esp\u00ed\u00adritu de obediencia y de fe en los designios del Alt\u00ed\u00adsimo:<br \/>\n\u00abAqu\u00ed\u00ad est\u00e1 la esclava del Se\u00f1or, que me suceda seg\u00fan dices\u2020\u009d (Lc 1,38). La respuesta afirmativa de Mar\u00ed\u00ada constituye la cima del di\u00e1logo entre ella y el enviado divino. Es el f\u00ed\u00adat de la Virgen a su Dios, con el que se coloca en aquella serie tan numerosa de siervos del Se\u00f1or de su pueblo y se declara totalmente disponible ljara la realizaci\u00f3n de los designios de Dios sobre ella y sobre la humanidad entera, poniendo la libertad humana en sinton\u00ed\u00ada con la urgente invitaci\u00f3n del amor divino, para  que por medio de una alianza semejante Dios vuelva a ser el Se\u00f1or de la vida del hombre y \u00e9ste pueda experimentar la salvaci\u00f3n, la redenci\u00f3n y la esperanza que Dios le ofrece. De este modo Mar\u00ed\u00ada realiza de la forma m\u00e1s aut\u00e9ntica y plena la substancia de la \u00abfe\u00bb en la perspectiva b\u00ed\u00adblica; con ello comienza un camino de fe, que la llevar\u00e1 a compartir con su Hijo los gozos y los sufrimientos (cf. Jn 19,25-27) incluidos en la realizaci\u00f3n de la obra de salvaci\u00f3n del Padre.<\/p>\n<p>La Anunciaci\u00f3n es el acontecimiento que abre el Nuevo Testamento. En \u00e9l Dios dice su s\u00ed\u00ad definitivo y m\u00e1s alto a la humanidad, y \u00e9sta en Mar\u00ed\u00ada inaugura su historia de amor con su Dios hecho carne en ella y . por ella (Jn 1,14; G\u00e1l 4,4), el \u00abDios con nosotros\u00bb, de una forma infinitamente m\u00e1s alta que las esperanzas del profeta lsa\u00ed\u00adas (1s 7 14).<\/p>\n<p>El cielo besa definitivamente a la tierra  y \u00e9sta se abre al abrazo divino en Mar\u00ed\u00ada, comenzando aquel camino de uni\u00f3n \u00ed\u00adntima de amor con Dios, que encontrar\u00e1 su cumplimiento en el establecimiento pleno y definitivo del Reino mesi\u00e1nico del Hijo de la Virgen (cf. 1s 2,33), t\u00e9rmino de aquel camino de fe que es disponibilidad para dejarse guiar por Dios y para construir la propia historia sobre la confianza puesta en su palabra. La piedad y la teolog\u00ed\u00ada de la Iglesia a lo largo de los siglos han visto en la Anunciaci\u00f3n estos profundos contenidos de fe y han colocado en el centro este acontecimiento de gracia divina y de disponibilidad y obediencia humanas. A partir de la Edad Media el acontecimiento de la Anunciaci\u00f3n ha sido uno de los temas preferidos de la representaci\u00f3n art\u00ed\u00adstica cristiana.<\/p>\n<p>Por lo que se refiere a la Anunciaci\u00f3n como fiesta lit\u00fargica, hay que decir que la comunidad cristiana celebr\u00f3 desde el s. VI la Natividad de Jesucristo y correlativamente hizo memoria del mensaje del \u00e1ngel a Mar\u00ed\u00ada. Antes del s. VII no tenemos noticias de una celebraci\u00f3n de la fiesta de la Anunciaci\u00f3n un d\u00ed\u00ada determinado, e125 de marzo. Es interesante la variedad de designaciones de este d\u00ed\u00ada festivo: \u00abAnunciaci\u00f3n de la bienaventurada virgen Mar\u00ed\u00ada\u00bb, \u00abAnunciaci\u00f3n del \u00e1ngel a la bienaventurada virgen Mar\u00ed\u00ada\u00bb,..\u00bbAnunciaci\u00f3n del Se\u00f1or\u00bb, \u00abAnunciaci\u00f3n de Cristo\u00bb, \u00abConcepci\u00f3n de Cristo\u00bb. En los \u00faltimos siglos ha prevalecido \u00abAnunciaci\u00f3n de la bienaventurada virgen Mar\u00ed\u00ada\u00bb, se\u00f1al de que se ha entendido esta fiesta principalmente en una perspectiva mariana. En la reforma lit\u00fargica propuesta por el Vaticano II se le ha dado a la fiesta el nombre de \u00abAnunciaci\u00f3n del Se\u00f1or>&#8217; y por tanto, un valor eminentement\u00e9 cristol\u00f3gico; esta designaci\u00f3n es acertada, ya que, como hemos dicho, el tema central del episodio y de la narraci\u00f3n correspondiente de la Anunciaci\u00f3n es la encarnaci\u00f3n del Hijo de Dios; la veneraci\u00f3n cristiana de Mar\u00ed\u00ada tiene su ra\u00ed\u00adz precisamente en el hecho de que la grandeza de su misi\u00f3n y de su persona consiste en haber sido incorporada por pura gracia singular divina al misterio de Jesucristo como Madre del Mes\u00ed\u00adas Hijo de Dios (cf. LG 67).<\/p>\n<p> G. Iammarrone<\/p>\n<p> Bibl.: L, F Garc\u00ed\u00ada-Viana, Evangelio SEg\u00dan  san LucaS, Verbo Divino, Estella 21992; E.<\/p>\n<p>G. Mori, Anunciaci\u00f3n dEl SE&#8217;ior, en NDM,  143- 153; \u00ed\u008dd., Figlia di Sione SE~a di JahvE Bolonia 1970; R. Laurentin, StructurE et thEologiE dE Luc 1-II Par\u00ed\u00ads 1970.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Tres personas recibieron un <em>annuntiatio<\/em> (<em>euangelismos<\/em>) en los Evangelios, esto es, Zacar\u00edas (Lc. 1:13), Jos\u00e9 (Mt. 1:20) y Mar\u00eda (Lc. 1:26ss.); sin embargo, el t\u00e9rmino normalmente se\u00f1ala al \u00faltimo caso. La informaci\u00f3n de Lucas debi\u00f3 derivarse originalmente de Mar\u00eda, posiblemente a trav\u00e9s de Juana (v\u00e9ase Sanday); su narraci\u00f3n da muestras de una dignidad y delicadeza ausente en los mitos paganos (cf. Enoc. 15:86). Lucas nos relata la anunciaci\u00f3n que el \u00e1ngel Gabriel hab\u00eda hecho a Mar\u00eda en su casa de Nazaret. Mateo entrega un relato del anuncio del nacimiento y nombre de Jes\u00fas que fue dado a Jos\u00e9 en un sue\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mensaje es triple: (1) <em>Chaire kecharit\u014dmen\u0113<\/em> (\u00abSalud, favorecida\u00bb). Esta frase griega es traducida por la Vulgata en esta forma, <em>Ave, gratia plena<\/em> [= \u00abSalve, llena de gracia\u00bb, as\u00ed <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">NC<\/a>], como si Mar\u00eda misma estuviese llena de gracia y pudiera dar dones. Pero el contexto describe a Mar\u00eda como un mero recipiente de la gracia de Dios, \u00abmuy favorecida\u00bb, dice Bengel, \u00abno como madre de la gracia, sino como hija de la gracia\u00bb. La <a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">TA<\/a> correctamente no coloca en su texto del v. 28 (cf. Jue. 6:12) la frase \u00abbendita t\u00fa entre las mujeres\u00bb que aparece en la <a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">RV60<\/a>. Esta frase no pertenece al original del v. 28, y fue tomada del v. 42. La modestia de Mar\u00eda agit\u00f3 su coraz\u00f3n, pero recurri\u00f3 a la meditaci\u00f3n (cf. 2:19). (2) Ahora pasamos a los vv. 30\u201333. \u00abNo temas\u00bb (cf. Zacar\u00edas en el v. 13). El nombre Jes\u00fas (= Josu\u00e9), que significaba \u00abJehov\u00e1 salva\u00bb, era dado con frecuencia a los ni\u00f1os de padres que esperaban un hijo que fuera el Mes\u00edas. Pero ahora por mandamiento de Dios es dado a aquel que era el cumplimiento del Sal. 2:7 e Is. 9:7. La palabra griega <em>basileia<\/em> quiere decir \u00absoberan\u00eda\u00bb. El ms. \u00abb\u00bb de la versi\u00f3n Antigua Latina (o, \u00cdtala) omite el v. 34; pero Creed ha rechazado la pretensi\u00f3n de Streeter en cuanto a qu\u00e9 semejante evidencia escu\u00e1lida pueda probar que el nacimiento virginal es una interpolaci\u00f3n en el texto. La palabra griega <em>gin\u014dsk\u014d<\/em> (en heb. <em>y\u0101\u1e0fa\u02bf<\/em>), esto es, \u00abconocer\u00bb, se usaba para referirse a las relaciones sexuales (cf. Gn. 19:8); con todo, el tiempo del verbo en Lc. 1:34 no est\u00e1 en futuro, como si Mar\u00eda tomara sobre s\u00ed una virginidad perpetua, sino en presente. (3) Pasamos ahora a los vv. 35\u201337. El Evangelio seg\u00fan los Hebreos tambi\u00e9n remite la concepci\u00f3n al Esp\u00edritu. Jes\u00fas no <em>lleg\u00f3 a ser<\/em> el Hijo Santo de Dios (cf. Lc. 3:22) por esta concepci\u00f3n sobrenatural, sino que es <em>reconocido<\/em> como tal. La se\u00f1al es (cf. Is. 7:14) la pre\u00f1ez de Elisabet. La sumisi\u00f3n de Mar\u00eda sigui\u00f3 adelante a pesar de lo que podr\u00eda ser esc\u00e1ndalo p\u00fablico y un dilema para Jos\u00e9.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Fiesta de la Anunciaci\u00f3n es un \u00abd\u00eda marcado con letras rojas\u00bb (25 de marzo) en <a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">BCP<\/a>, fechado en base al 25 de diciembre para la Natividad, o adapt\u00e1ndose al festival pagano de Cibeles. Algunos afirman que su origen es m\u00e1s antiguo, y que viene de Atanasio o Gregorio Taumaturgo. La referencia antigua m\u00e1s cierta es la del d\u00e9cimo S\u00ednodo de Toledo (656 d.C.). En el calendario eti\u00f3pico se le llama \u00abla Concepci\u00f3n de Cristo\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\">HDCG<\/a><\/em>; Geldenhuys en Luke, pp. 74\u201380; <em>ODCC<\/em>; <em><a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">Exp.<\/a><\/em>, April, 1903, p. 297.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Denis H. Tongue<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn7\" name=\"_ftnref7\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">NC <\/a>Biblia N\u00e1car-Colunga<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">TA <\/a>Biblia Torres de Amat<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">RV60 <\/a>Reina-Valera, Revisi\u00f3n 1960<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">BCP <\/a><em>Book of Common Prayer<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\"><em>HDCG <\/em><\/a><em>Hastings\u2019 Dictionary of Christ and the Gospels<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\"><em>Exp. <\/em><\/a><em>The Expositor<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref7\" name=\"_ftn7\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (40). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>La visi\u00f3n de Mar\u00eda (Lc. 1.26\u201338) \u201canuncia\u201d la concepci\u00f3n de un Hijo-Mes\u00edas y describe con im\u00e1genes po\u00e9ticas el car\u00e1cter humano (Lc. 1.32) y divino (Lc. 1.34s) del Mes\u00edas, y la naturaleza eterna de su reino (Lc. 1.33). Machen y Daube ofrecen el tratamiento m\u00e1s \u00fatil de las cuestiones literarias. V\u00e9ase <etiqueta id=\"#_ftn657\" name=\"_ftnref657\" title=\"\">tamb. * <\/etiqueta><span style='text-transform: uppercase'>Nacimiento virginal<\/span>; * <span style='text-transform:uppercase'>Encarnacion<\/span>.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style='; text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> \u00b0R. E. Brown, <i>El nacimiento del Mes\u00edas<\/i>, 1982; J. Schmidt, <i>El evangelio seg\u00fan san Lucas<\/i>, 1968.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>R. E. Brown, <i>The Birth of the Messiah<\/i>, 1977; D. Daube, <i>The New Testament and Rabbinic Judaism<\/i>, 1956; E. E. Ellis, <i>The Gospel of Luke<\/i>\u00b2, 1974; J. G. Machen, <i>The Virgin Birth<\/i>, 1931; J. McHugh, <i>The Mother of Jesus in the New Testament<\/i>, 1975; <i>DCG; <etiqueta id=\"#_ftn658\" name=\"_ftnref658\" title=\"\">ODCC<\/etiqueta><\/i>.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn659\" name=\"_ftnref659\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>E.E.E.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>en el mes sexto, como lo refiere el evangelista Lucas, y se entiende despu\u00e9s de la concepci\u00f3n del Precursor Juan Bautista, le fue enviado por Dios a Mar\u00ed\u00ada el \u00e1ngel Gabriel, estando \u00e9sta en Nazaret, a anunciarle que ser\u00ed\u00ada la madre del Salvador del mundo Lc 1, 26-38. Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/anunciacion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abANUNCIACION\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-4651","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4651","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4651"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4651\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4651"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4651"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4651"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}