{"id":4674,"date":"2016-02-05T00:34:55","date_gmt":"2016-02-05T05:34:55","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ascension\/"},"modified":"2016-02-05T00:34:55","modified_gmt":"2016-02-05T05:34:55","slug":"ascension","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/ascension\/","title":{"rendered":"ASCENSION"},"content":{"rendered":"<p>En la \u00faltima aparici\u00f3n de Cristo a los disc\u00ed\u00adpulos  fue llevado al cielo Lc 24, 50-51; Mc 16, 19-20, para retornar al Padre de donde hab\u00ed\u00ada venido Jn 7, 33, tal como lo hab\u00ed\u00ada anunciado el propio Jes\u00fas a sus disc\u00ed\u00adpulos,  Mt 26, 64; Jn 6, 62 y 12, 32. Este hecho hist\u00f3rico se dio en unas circunstancias muy precisas, como consta en algunos pasajes del N. T.,  cuarenta d\u00ed\u00adas despu\u00e9s de resucitar Hch 1, 3, en el monte de los Olivos Hch 1,  12, en las proximidades de Betania Lc 24, 50, habiendo dado a sus disc\u00ed\u00adpulos las \u00faltimas instrucciones y ense\u00f1anzas, Jes\u00fas fue levantado delante de ellos, y una nube le ocult\u00f3 a sus ojos Hch 1, 9. Tras la a., es anunciada la segunda venida de Cristo Hch 1, 11. Sin embargo, al subir al cielo, Jes\u00fas va a prepararnos un lugar junto al Padre Jn 14, 2-3 y 17, 24; Hb 9, 24.<\/p>\n<p>Con la ascensi\u00f3n de Jes\u00fas  termina su presencia f\u00ed\u00adsica en la tierra, y se inicia su glorificaci\u00f3n y todas las cosas le son sometidas Hch 2, 36; Ef 1,  20-23; 4, 10; Flp 2, 9-11; Col 2, 15; 1 Tm 3, 16; Hb 1, 3-4; 4,14; 1 P 3, 22.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>T\u00e9rmino que no aparece en la Biblia, pero que se utiliza para hacer referen-cia al hecho de que el Se\u00f1or Jes\u00fas ascendi\u00f3 a los cielos cuarenta d\u00ed\u00adas despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n. Lucas escribi\u00f3 sobre \u2020\u0153todas las cosas que Jes\u00fas comenz\u00f3 a hacer y a ense\u00f1ar, hasta el d\u00ed\u00ada en que fue recibido arriba\u2020\u009d (Hch 1:2). Narra que estando en el monte de los Olivos, despu\u00e9s de ratificar a sus disc\u00ed\u00adpulos la promesa del Esp\u00ed\u00adritu Santo, \u2020\u0153vi\u00e9ndolo ellos, fue alzado, y le recibi\u00f3 una nube que le ocult\u00f3 de sus ojos\u2020\u009d (Hch 1:9).<\/p>\n<p>Muchas personas han levantado cr\u00ed\u00adticas a la cr\u00f3nica de Lucas, que es el \u00fanico que da detalles sobre el suceso. La mayor dificultad surge del intento de compatibilizar las ideas que se hacen del cielo, consider\u00e1ndolo como fuera del espacio y el tiempo, una esfera totalmente espiritual, con el hecho de que un hombre de carne y hueso penetr\u00f3 en ella. No encontrando una explicaci\u00f3n l\u00f3gica, prefieren acusar al texto de tener car\u00e1cter legendario. Las Escrituras, sin embargo, hablan de que \u2020\u0153hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual\u2020\u009d (1Co 15:44). Cuando el Se\u00f1or resucit\u00f3 ten\u00ed\u00ada verdadero cuerpo, no era una aparici\u00f3n ni un ente et\u00e9reo (\u2020\u0153Palpad y ved; porque un esp\u00ed\u00adritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo\u2020\u009d [Luc 24:39]). En ese cuerpo el Se\u00f1or Jes\u00fas ascendi\u00f3 a los cielos.<br \/>\nA. se menciona tambi\u00e9n en Luc 24:51 (\u2020\u0153Y aconteci\u00f3 que bendici\u00e9ndolos, se separ\u00f3 de ellos, y fue llevado arriba al cielo\u2020\u009d) y Mar 16:19 (\u2020\u0153Y el Se\u00f1or, despu\u00e9s que les habl\u00f3, fue recibido arriba en el cielo, y se sent\u00f3 a la diestra de Dios\u2020\u009d). Algunos c\u00f3dices antiguos no incluyen estos vers\u00ed\u00adculos, lo cual llev\u00f3 a que se sugiriera que se trata de interpolaciones, pero la mayor\u00ed\u00ada piensa que el relato de Hch. 1 debe ser considerado como una ampliaci\u00f3n de Luc 24:51 en correspondencia con Mar 16:19.<br \/>\nmismo Se\u00f1or Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada hablado a sus disc\u00ed\u00adpulos de que ir\u00ed\u00ada \u2020\u0153adonde estaba primero\u2020\u009d (Jua 6:62). Se habla de \u00e9l como \u2020\u0153el que de arriba viene &#8230; el que viene del cielo\u2020\u009d (Jua 3:31). Hab\u00ed\u00ada dicho: \u2020\u0153Todav\u00ed\u00ada un poco de tiempo estar\u00e9 con vosotros, e ir\u00e9 al que me envi\u00f3\u2020\u009d (Jua 7:33). El que lo envi\u00f3 fue el Padre (\u2020\u0153Tambi\u00e9n el Padre que me envi\u00f3 ha dado testimonio de m\u00ed\u00ad\u2020\u009d [Jua 5:37]). Y ese es el \u2020\u0153Padre nuestro\u2020\u009d que est\u00e1 \u2020\u0153en los cielos\u2020\u009d (Mat 6:9). Esto era necesario para que Cristo fuera glorificado \u2020\u0153con aquella gloria\u2020\u009d que tuvo con el Padre \u2020\u0153antes que el mundo fuese\u2020\u009d (Jua 17:5).<br \/>\nNT presenta al Se\u00f1or Jes\u00fas \u2020\u0153en los lugares celestiales\u2020\u009d (Efe 1:3), pues el poder de Dios \u2020\u0153oper\u00f3 en Cristo, resucit\u00e1ndole de los muertos y sent\u00e1ndole a su diestra\u2020\u009d (Efe 1:20; Efe 2:6). \u00e9l \u2020\u0153subi\u00f3 por encima de todos los cielos\u2020\u009d (Efe 4:8-10). Pedro dice que el Se\u00f1or Jes\u00fas \u2020\u0153habiendo subido al cielo est\u00e1 a la diestra de Dios\u2020\u009d (1Pe 3:22). Es desde all\u00ed\u00ad que regresar\u00e1 a la tierra (\u2020\u0153Porque el Se\u00f1or mismo &#8230; descender\u00e1 del cielo&#8230;\u2020\u009d [1Te 4:16]). \u00e9l se manifestar\u00e1 \u2020\u0153desde el cielo con los \u00e1ngeles de su poder\u2020\u009d (2Te 1:7).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, CALE DOCT ESCA 40 d\u00ed\u00adas despu\u00e9s de la Pascua, Cristo ascendi\u00f3 al cielo en medio de Sus disc\u00ed\u00adpulos, volviendo a Su Padre para ser glorificado a Su diestra (Mr. 16:19; Lc. 24:50-51; Hch. 1:9-12). Este coronamiento de Su obra redentora estaba previsto en el AT (Sal. 68:19; 110:1). Jes\u00fas mismo la hab\u00ed\u00ada anunciado en repetidas ocasiones (Lc. 9:31, 51; 19:12; Jn. 6:62; 7:33; 12:32; 14:12, 28; 16:5, 10, 17, 28; 17:5, 13; 20:17) y Su predicho retorno sobre las nubes del cielo implicaba Su ascensi\u00f3n previa (Mt. 24:30; 26:64). Los ap\u00f3stoles insisten mucho en lo sucedido aquel d\u00ed\u00ada: Pedro (Hch. 2:33-36; 3:21; 1 P. 3:22). Pablo (Ef. 1:20-22; 2:6; 4:8, 10; Fil. 3:20; 1 Ts. 4:16; 2 Ts. 1:7; 1 Ti. 3:16). En Hebreos (He. 1:3, 13; 2:9; 6:20; 9:11-12, 24, 28). Y Juan (en su evangelio ya citado y en Ap. 3:21; 5:6, 13). La Ascensi\u00f3n es el sello y la consecuencia necesaria de la resurrecci\u00f3n de Jesucristo Despu\u00e9s de su humillaci\u00f3n El ha sido ahora soberanamente exaltado (Fil. 2:5-11) Sentado desde entonces a la diestra de Dios ha recibido todo poder en el cielo y sobre la tierra (Mt. 28:18, He. 12:2). Habiendo penetrado en el Sant\u00ed\u00adsimo, esto es, ante la misma presencia de Dios, cumple en nuestro favor Su oficio de intercesor y de sumo sacerdote (Ro. 8:34; He. 7:25; 9:24). Ha recibido del Padre el Esp\u00ed\u00adritu Santo que prometi\u00f3, y lo ha dado a la Iglesia con todos Sus dones (Hch. 2:33). Es nuestro abogado ante Dios, siempre presto a acogernos ante el trono de la gracia (1 Jn. 2:1; He. 4:14-16). All\u00ed\u00ad en lo alto est\u00e1 prepar\u00e1ndonos lugar (Jn. 14:2), esperando El mismo el definitivo triunfo sobre todos Sus enemigos (He. 10:12-13). La Ascensi\u00f3n de Cristo est\u00e1 estrechamente relacionada con Su retorno. El Se\u00f1or volver\u00e1 de la misma manera que subi\u00f3 al cielo (Hch. 1:9-12), esto es: personalmente (Jn. 14:3), corporal y visiblemente (Mt. 24:30; Ap. 1:7), sobre y con las nubes (Ap. 1:7; Dn. 7:13), repentinamente (1 Ts. 5:2-3), en gloria y con Sus \u00e1ngeles (Mt. 16:27; 24:30), sobre el monte de los Olivos (Zac. 14:3-4).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[248]<br \/>\n La Resurrecci\u00f3n de Jes\u00fas implica la culminaci\u00f3n de su anuncio del Reino de Dios en la tierra. Con su vuelta a la vida, el triunfo del bien sobre el mal quedaba asegurado. Su autoridad divina resultaba humanamente deslumbrante y, para los creyentes en su mensaje, tambi\u00e9n era espiritualmente reconfortante.<\/p>\n<p>    Seguir\u00e1 habiendo males sobre la tierra. Pero siempre ser\u00e1n m\u00ed\u00adnimos en comparaci\u00f3n con la gran esperanza del triunfo final que la fe en Jes\u00fas resucitado imprime en el coraz\u00f3n del hombre que la acepta.<\/p>\n<p>    Ese misterio de la Resurrecci\u00f3n encuentra su plenitud en el hecho de su \u00abAscensi\u00f3n a los cielos\u00bb.<\/p>\n<p>    1. La Ascensi\u00f3n del Se\u00f1or<br \/>\n    Es una doctrina de fe, repetida en todas las f\u00f3rmulas y credos cristianos. Jes\u00fas subi\u00f3 a los cielos por su propio poder divino.<\/p>\n<p>    Ese acontecimiento sucedi\u00f3 cuando lleg\u00f3 la hora en los planes de Dios. En ese momento, a los \u00abcuarenta d\u00ed\u00adas de su resurrecci\u00f3n\u00bb, su presencia entre sus seguidores dej\u00f3 de ofrecer signos visibles de apariciones.  Su \u00absubida\u00bb o ascensi\u00f3n a los cielos implicaba que Jes\u00fas glorificado, con su cuerpo y alma, dej\u00f3 de hacerse presente a sus seguidores y, por voluntad divina, se situ\u00f3 en el \u00abel lugar\u00bb de glorificaci\u00f3n que hab\u00ed\u00adan prometido los profetas y que era la expresi\u00f3n del estado pleno al que hab\u00ed\u00ada de llegar despu\u00e9s de su muerte.<\/p>\n<p>    El cambio de la vida terrena por la celeste en Jes\u00fas se present\u00f3 en la doctrina cristiana como el modelo de la glorificaci\u00f3n que esperan los seguidores de Jes\u00fas, cuando los d\u00ed\u00adas de su vida se terminen.<\/p>\n<p>    Los modos de hablar: glorificaci\u00f3n, ascensi\u00f3n, estar sentado a la derecha, el poder y la majestad, hay que entenderlos como expresiones catequ\u00ed\u00adsticas y antropol\u00f3gicas. En la realidad, para Jes\u00fas resucitado, ni hay espacio, ni se est\u00e1 sentado, ni se sufre ni se resplandece. Esos conceptos o t\u00e9rmino, en s\u00ed\u00ad mismos, est\u00e1n m\u00e1s all\u00e1 de toda interpretaci\u00f3n f\u00ed\u00adsica.<\/p>\n<p>    Pero son expresiones correctas y necesarias para comprender y transmitir el mensaje de la glorificaci\u00f3n de Jes\u00fas hombre, en cuanto unido hipost\u00e1ticamente al Verbo Divino o Segunda Persona de la Stma. Trinidad, y en concordancia con los planes del Padre.<\/p>\n<p>   2. Acontecimiento<br \/>\n    El misterio cristiano de la Ascensi\u00f3n, inseparable del de la Resurrecci\u00f3n, debe ser entendido y explicado con lenguaje claro, real y evang\u00e9lico.<\/p>\n<p>    No puede ser igualado con otros hechos o referencias b\u00ed\u00adblicas, como la \u00absubida\u00bb de El\u00ed\u00adas, arrebatado en un carro de fuego (2 Rey. 2.11), o como la \u00abdesaparici\u00f3n\u00bb del Patriarca Enoc, arrebatado por Dios (5. 5.24), ambos figuras que estaban muy latentes en la mentalidad jud\u00ed\u00ada del siglo I.<\/p>\n<p>    La Ascensi\u00f3n de Jes\u00fas fue otra cosa diferente, reflejo de una creencia cristiana sobre su glorificaci\u00f3n como hombre, unido a Dios, pero hombre perfecto y cumplidor de una plan divino en la tierra.<\/p>\n<p>    2.1. Sentido de la \u00abSubida al Cielo\u00bb<\/p>\n<p>     Cuando lleg\u00f3 el momento, seg\u00fan los planes de Dios, Jes\u00fas deb\u00ed\u00ada dejar de hacerse visible a sus seguidores. Entonces se realiz\u00f3 por su parte el gesto de la subida a los cielos, lo cual implic\u00f3 que dejaron de verle en sus Apariciones y que entendieron su deber de anunciar en adelante su mensaje.<\/p>\n<p>     El Evangelista Lucas, tambi\u00e9n autor del libro de los Hechos Apost\u00f3licos, nos lo relata as\u00ed\u00ad: \u00abEn una comida les orden\u00f3: No os march\u00e9is ya de Jerusal\u00e9n. Esperad a que el Padre cumpla la promesa de que os habl\u00e9. Juan bautizaba con agua. Vosotros vais a ser bautizados con el Esp\u00ed\u00adritu Santo dentro de pocos d\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>     Los que estaban con \u00e9l preguntaron: Se\u00f1or, \u00bfes que vas a restablecer ahora el Reino de Israel?<br \/>\n    El contest\u00f3: No os corresponde a vosotros saber de tiempos que el Padre se ha reservado, sino de recibir la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu Santo que os va a capacitar para que deis testimonio de m\u00ed\u00ad en Judea, en Samaria, hasta en el \u00faltimo rinc\u00f3n de la tierra.<\/p>\n<p>    Despu\u00e9s de esto, le vieron elevarse, hasta que una nube le ocult\u00f3 a sus ojos. Estaban todav\u00ed\u00ada mirando al cielo, sin moverse, cuando dos personajes vestidos de blanco se presentaron y les dijeron: Varones de Galilea, \u00bfqu\u00e9 mir\u00e1is al cielo? Ese Jes\u00fas que acab\u00e1is de ver subir de vuestro lado, vendr\u00e1 con toda seguridad de la misma forma que le hab\u00e9is visto partir\u00bb.  (Hch. 1. 4-9)<\/p>\n<p>    As\u00ed\u00ad pues, lleg\u00f3 el momento de apartarse visiblemente de los suyos, de \u00absubir a los cielos\u00bb, para recibir del Padre el honor de la perpetua glorificaci\u00f3n. Y lleg\u00f3 el momento de mantenerse s\u00f3lo por la fe, invisible, en su peregrinar y en su evangelizar por la tierra, seg\u00fan el mandato del mismo Se\u00f1or.<\/p>\n<p>    2.2. Alcance y significado<\/p>\n<p>    Llamamos Ascensi\u00f3n, pues, al fen\u00f3meno visible y comprobable para los seguidores de Jes\u00fas de trasladarse a la gloria de Dios Padre. F\u00ed\u00adsicamente implicaba \u00absubir m\u00e1s all\u00e1 de las nubes\u00bb. Espiritualmente significaba que su ciclo de presencia terrena hab\u00ed\u00ada terminado y comenzaba su presencia invisible a lo largo de la Historia. Superando condicionamientos de tiempo y lugar, Jes\u00fas se march\u00f3 de la vista cotidiana de los disc\u00ed\u00adpulos. Les dej\u00f3 con nitidez un mensaje y sus consignas de fe. Y les dej\u00f3 claro el mandato de anunciar su Reino a todas las naciones de la tierra.<\/p>\n<p>    Los seguidores de Jes\u00fas, fortalecidos con su recuerdo, y ya sin la presencia de su figura viva e invencible, se dispusieron a cumplir con su voluntad salvadora, considerando su testamento como el gran desaf\u00ed\u00ado que deber\u00ed\u00ada ser llevado a los largo de la tierra y de la historia.<\/p>\n<p>     3. La Ascensi\u00f3n preanunciada<\/p>\n<p>     Los seguidores de Jes\u00fas tambi\u00e9n recordaron, tras su \u00abascensi\u00f3n\u00bb, que \u00e9l mismo se lo hab\u00ed\u00ada anunciado. Les hab\u00ed\u00ada hablado de su partida y no lo hab\u00ed\u00adan entendido. Luego recapacitaron, recordaron y entendieron que \u00e9l lo sab\u00ed\u00ada todo y lo ten\u00ed\u00ada todo previsto.<\/p>\n<p>    \u00abOs escandaliz\u00e1is por lo que he dicho. Pues  \u00bfqu\u00e9 ser\u00e1 cuando ve\u00e1is al Hijo del hombre subir donde antes estaba?\u00bb  (Jn. 6. 63)   \u00abNo os angusti\u00e9is. Fiaros de Dios y fiaros de m\u00ed\u00ad. En la casa de mi Padre hay muchas moradas. Yo voy a prepararos lugar. Cuando vaya y os lo prepare, volver\u00e9 para llevaron conmigo. Porque donde est\u00e9 yo, all\u00ed\u00ad estar\u00e9is vosotros\u00bb.  (Jn. 14. 1-2).  \u00abSal\u00ed\u00ad del Padre y vine al mundo. Ahora, dejo el mundo y me vuelvo al Padre.\u00bb  (Jn. 16. 27)<\/p>\n<p>    4. Sentido de la glorificaci\u00f3n<\/p>\n<p>     La Ascensi\u00f3n culmina las jornadas pascuales. Jes\u00fas deja de estar en contacto directo, y hasta visual, con sus seguidores.<\/p>\n<p>    Ellos han quedado confirmados en la fe que deben anunciar a los hombres. Para ello han recibido sus comunicaciones durante un tiempo, que ha sido limitado, seg\u00fan los planes de Dios.<\/p>\n<p>     Con su partida, comienza una nueva etapa en el anuncio del Reino de Dios, tal como lo entendieron los Ap\u00f3stoles y sus seguidores.<\/p>\n<p>    S\u00f3lo quedaba el cumplimiento de la promesa de Jes\u00fas de la inmediata llegada del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>     Al marchar, Jes\u00fas dej\u00f3 a sus Ap\u00f3stoles el mensaje, el mandato y el Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>    4.1. El mensaje.<\/p>\n<p>    Queda en su memoria, pues ellos han o\u00ed\u00addo y han visto qu\u00e9 es lo que el Maestro ha hecho en favor del Reino de Dios que ha anunciado.<\/p>\n<p>    No es una doctrina teol\u00f3gica ni filos\u00f3fica. Es un mensaje de vida y de conversi\u00f3n. Es el mensaje del amor y de la paz, de la salvaci\u00f3n y de la vida.<\/p>\n<p>    El \u00faltimo testimonio sobre el Reino de Dios ha sido el de su muerte.<\/p>\n<p>    4.2. El mandato.<\/p>\n<p>    Lo reciben al marchar Jes\u00fas. Les dice que vayan por todo el mundo, que anuncien el Reino a todos los hombres, que hagan disc\u00ed\u00adpulos nada menos que en favor de un crucificado, que abran el sendero de Dios a todos los hombres de buena voluntad.  Es un mandato gratuito, universal, gozoso, transformador, proyectado hacia la salvaci\u00f3n \u00faltima.<\/p>\n<p>     4.3. El Esp\u00ed\u00adritu<\/p>\n<p>     Es el que recibir\u00e1n con abundancia al llegar el consolador tantas veces prometidos. Entonces se terminar\u00e1n todas las dudas y se superar\u00e1n todas las debilidades. Se entender\u00e1 del todo que \u00abJes\u00fas era el Se\u00f1or\u00bb Dios de Dios, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero\u00bb seg\u00fan el S\u00ed\u00admbolo de Nicea. Su fuerza interior se comunicar\u00e1 a todos los que con ellos se pongan en contacto y muchos ir\u00e1n entrando poco a poco en el Reino de Dios y seguir\u00e1n a lo largo de los siglos y en toda la extensi\u00f3n de la tierra, sembrando la fe y la verdad.<\/p>\n<p>     5. Sentado a la derecha del Padre<\/p>\n<p>    Jes\u00fas subi\u00f3 a los cielos, donde est\u00e1 sentado a la derecha del Padre, con total honor y majestad. Esos conceptos de \u00abderecha del Padre,\u00bb que equivalen el de \u00abglorificaci\u00f3n\u00bb, de \u00abpoder y de majestad\u00bb, \u00abdignidad\u00bb, \u00abhonor\u00bb, son referencias a los Profetas, de modo especial a Isa\u00ed\u00adas (Is. 40. 12; 44, 24; 45. 17; 63. 1; etc.) o a Daniel (Dn. 7. 14). Aparece la expresi\u00f3n en los Salmos (Sal. 109.1). Y es usada reiteradamente por San Pablo: Ef. 4. 8; Hebr. 4. 14; y por otros autores: Lc. 24 .51; Hech. 1. 9 y 1 Petr. 3. 22.<\/p>\n<p>     Aunque a nosotros nos recuerda las dignidades y poderes humanos, no cabe duda de que en los o\u00ed\u00addos de los inmediatos seguidores de Jes\u00fas, como en los o\u00ed\u00addos jud\u00ed\u00ados ilustrados, el sentido era m\u00e1s profundo y misterioso. Indicaba el poder glorioso de Dios Se\u00f1or, el triunfo apote\u00f3sico del Hijo del hombre.<\/p>\n<p>     Por eso la \u00abAscensi\u00f3n a los cielos\u00bb, en el lenguaje cristiano, equivale al reconocimiento de dignidad divina de Jes\u00fas. Ese es el sentido cristiano de la glorificaci\u00f3n de Jes\u00fas \u00aba la derecha del Padre\u00bb, al llegar a la plenitud de su Reino. Al margen de las met\u00e1foras o s\u00ed\u00admbolos triunfales, significa el reconocimiento de la obra salvadora.<\/p>\n<p>     Y de esa forma, Jes\u00fas se convierte en el gran Intercesor de los hombres ante Dios y en el fiel Mediador para que la salvaci\u00f3n se realice. Por eso, en la tierra le miramos como \u00abcamino, como verdad, y como vida\u00bb. Pero en el cielo se presenta como esperanza de los hombres y como garant\u00ed\u00ada de nuestra eterna vida de resucitados.<\/p>\n<p>    La presencia de Jes\u00fas en el cielo es compatible con su permanencia real entre los hombres. El creyente tiene la fe firme de que Jes\u00fas vive entre los hombres en la tierra. Y pone como fundamento de esa fe el hecho cierto y claro de que Jes\u00fas ha resucitado y ha subido a los cielos, desde donde vendr\u00e1 a juzgar con poder y majestad. Sin la fe firme en la Resurrecci\u00f3n, todo el resto de las creencias cristianas quedar\u00ed\u00adan totalmente vac\u00ed\u00adas de contenido. Pero la \u00abresurrecci\u00f3n\u00bb no quedar\u00ed\u00ada l\u00f3gicamente completa, si no se habla de la \u00abglorificaci\u00f3n\u00bb, es decir si Jes\u00fas no llega a su Reino, si no hay \u00abAscensi\u00f3n\u00bb a los cielos.<\/p>\n<p>    5. Expresiones escatol\u00f3gicas<br \/>\n    En referencia a la Ascensi\u00f3n, el mensaje cristiano multiplica sus alusiones escatol\u00f3gicas, cuyo sentido es muy profundo y misterioso, pero cuya formulaci\u00f3n apenas si puede realizarse si no es por medio de met\u00e1foras.<\/p>\n<p>     El texto b\u00ed\u00adblico y, por lo tanto la relgi\u00f3n cristiana, usa frecuentemente expresiones y conceptos necesarios para explicar el mensaje de Jes\u00fas. A veces esas expresiones precisan aclaraciones que se mueven entre el simbolismo del lenguaje y la abstracci\u00f3n de los conceptos.<\/p>\n<p>     Debemos hacer un esfuerzo para entender lenguaje y conceptos, sobre todo cuando se trata de formar las conciencias y las inteligencias de los ni\u00f1os y j\u00f3venes. Y debemos ponernos a igual distancia de los relatos ingenuos y de las explicaciones m\u00ed\u00adsticas, simb\u00f3licas o esot\u00e9ricas.<\/p>\n<p>      Debemos hablar con terminolog\u00ed\u00adas plenamente evang\u00e9licas.<\/p>\n<p>   &#8211; Que Jes\u00fas \u00absubi\u00f3 a los cielos\u00bb, hay que entenderlo como un modo de decir que lleg\u00f3 a la gloria y al honor que, por ser Dios, merece de todas las criaturas.<\/p>\n<p>    El concepto \u00abastron\u00f3mico\u00bb de firmamento, o de cosmos, debe ser identificado con el de \u00abpatria eterna, gloria, para\u00ed\u00adso, estado de uni\u00f3n con Dios\u00bb. Es preciso superar la simple idea de elevaci\u00f3n f\u00ed\u00adsica por encima de las nubes.<\/p>\n<p>    Hemos de hacer un esfuerzo para no quedarnos en interpretaciones ingenuas, como si, por encima de los montes y de las nubes, existiera otro mundo en el cual se puede calcular la distancia o el tiempo.<\/p>\n<p>   &#8211;  La expresi\u00f3n \u00abderecha del Padre\u00bb, y no \u00abizquierda\u00bb, expresa la idea de preferencia, de supremac\u00ed\u00ada, de plenitud, y no alude a la simple posici\u00f3n material,<br \/>\n    Jes\u00fas se encuentra desde su Ascensi\u00f3n en la dignidad divina que le corresponde. En ella estaba antes de su venida al mundo, cuando se encarn\u00f3 en el seno de Mar\u00ed\u00ada Sant\u00ed\u00adsima, y en ella vuelve al resucitar de entre los muertos y volver al lugar de donde ha salido.<\/p>\n<p>    En esa situaci\u00f3n se halla como Dios, pero tambi\u00e9n como hombre glorificado que sigue unido a la divinidad.<\/p>\n<p>   &#8211; El que est\u00e9 \u00absentado\u00bb, implica la permanencia definitiva, es decir la situaci\u00f3n de estabilidad, de estabilidad absoluta, que da la seguridad a sus seguidores de su fidelidad, de su perseverancia, de su inmutabilidad divina.<\/p>\n<p>   &#8211; El t\u00e9rmino mismo de \u00abjuzgar a los vivos y a los muertos\u00bb por parte de Cristo en su gloria, se halla por encima de cualquier dimensi\u00f3n material, jur\u00ed\u00addica o reivindicativa.<\/p>\n<p>    Cristo en su Reino se convierte en la referencia de todo ser humano, por el cual el dio la vida y luego la recuper\u00f3 para poseerla para siempre.<\/p>\n<p>    Esa referencia con Jes\u00fas en su Reino es la cumbre de las otras referencias: en el trabajo, en el sufrimiento, en la solidaridad, en la confianza, en las alegr\u00ed\u00adas del mundo, etc. Cristo es modelo en su vida terrena. Pero la cumbre de esa \u00abejemplaridad\u00bb se halla en su vida glorificada, paradigma y anhelo de todo cristiano.<\/p>\n<p>   &#8211; Y que juzgar\u00e1 \u00abcon poder y majestad\u00bb quiere decir que no se ha terminado la Historia de la salvaci\u00f3n, sino que continua mientras sus seguidores caminan por la tierra en espera de su venida, para dar culminaci\u00f3n a la vida de los hombres.<\/p>\n<p>   &#8211;  Su \u00abpoder y su majestad\u00bb no expresan fortaleza f\u00ed\u00adsica o predominio social, sino plenitud divina en referencia a los hombres a los que am\u00f3 hasta el final. Hay en Jes\u00fas, subido a los cielos, una cierta tonalidad de espera serena e indefinida, en la cual no cuentan los a\u00f1os, las razas o los anhelos, sino las actitudes salvadoras. Jes\u00fas subi\u00f3 a los cielos para volver, no s\u00f3lo para quedarse all\u00ed\u00ad. Los seguidores del Se\u00f1or reclaman de cuando en cuando en cuando su venida y claman \u00abVen Se\u00f1or Jes\u00fas<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nLa Ascensi\u00f3n de Jes\u00fas narrada s\u00f3lo en Hch 1,4-12, (las alusiones en Lc 24,51 y Mc 16,19 no son narraciones de la Ascensi\u00f3n) no debe considerarse un hecho hist\u00f3rico. Adem\u00e1s de razones hoy d\u00ed\u00ada claras como por ejemplo que el cielo no est\u00e1 realmente \u00abarriba\u00bb, ni de que una subida f\u00ed\u00adsica de Jes\u00fas no es comparable a la de un cohete espacial ni le acercar\u00ed\u00ada m\u00e1s a Dios, etc., est\u00e1 la m\u00e1s b\u00e1sica, de car\u00e1cter teol\u00f3gico, de que el Resucitado no est\u00e1, realmente, en nuestro espacio y tiempo de manera que en un momento dado haya de trasladarse de este mundo a otro lugar. La terminolog\u00ed\u00ada de \u00absubir\u00bb, igual que su paralelo \u00abbajar\u00bb, es uno de los tantos lenguajes metaf\u00f3ricos para hablar de lo divino y en concreto de la Encarnaci\u00f3n en todos sus aspectos.<\/p>\n<p>La narraci\u00f3n lucana es fundamentalmente simb\u00f3lica, lo mismo que otros relatos evang\u00e9licos, de los cuales unos contienen elementos hist\u00f3ricos en mayor o menor grado y otros, como \u00e9ste, pr\u00e1cticamente ning\u00fan dato f\u00e1ctico, a excepci\u00f3n de que las experiencias postpascuales de los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas, pasado un cierto tiempo, cesaron.<\/p>\n<p>El significado principal de la Ascensi\u00f3n es poner de relieve la total exaltaci\u00f3n y glorificaci\u00f3n de Jes\u00fas. El triunfo de Jes\u00fas sobre la muerte y todos los poderes que lo condujeron a ella tiene, sobre todo, lugar en la Resurrecci\u00f3n. La Ascensi\u00f3n prolonga ese triunfo a\u00f1adiendo dimensiones supraterrenas y c\u00f3smicas. Es un modo de representar, por un lado, la falta de presencia f\u00ed\u00adsica y perceptible de Jes\u00fas en este mundo y, por otro, su elevaci\u00f3n sobre todo lo mundano y su total asimilaci\u00f3n a Dios, expresada tambi\u00e9n con las palabras que siguen a la afirmaci\u00f3n de la Ascensi\u00f3n en la confesi\u00f3n de fe: \u00abest\u00e1 sentado a la derecha del Padre\u00bb<br \/>\nEl relato de la Ascensi\u00f3n no tiene ninguna conexi\u00f3n soteriol\u00f3gica expl\u00ed\u00adcita, es decir, no se relaciona directamente con la salvaci\u00f3n de los seres humanos, sino parece referirse \u00fanicamente a Jes\u00fas. Pero, si se tiene en cuenta que la toda la persona de Jes\u00fas, solidaria con el ser humano, tiene como funci\u00f3n b\u00e1sica nuestra salvaci\u00f3n, tambi\u00e9n este relato habr\u00e1 de entenderse en ese sentido. Desde esta perspectiva la Ascensi\u00f3n de Jes\u00fas es un adelanto del destino humano seg\u00fan los planes divinos perfectamente realizados en su Hijo Jes\u00fas. Todos los dem\u00e1s esperamos seguir ese camino y tenemos la seguridad de lograrlo, puesto que nuestra cabeza ya ha llegado al final. ->; resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pastor<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>(-> resurrecci\u00f3n, exaltaci\u00f3n, sentado a la derecha del Padre). La tradici\u00f3n m\u00e1s antigua de la Iglesia relaciona pascua y glorificaci\u00f3n: Jes\u00fas ha nacido (rena  cido) como Hijo de Dios, en poder, por la resurrecci\u00f3n de entre los muertos (Rom 1,1-3); Dios le ha exaltado, d\u00e1ndole el Poder supremo, de manera que al nombre de Jes\u00fas se postren todos los poderes del cielo y de la tierra (Flp 2,9-11). En esta concepci\u00f3n triunfal del Cristo ha jugado un papel muy importante el Salmo 110, que la Iglesia ha interpretado en clave cristol\u00f3gica: \u00abDijo el Se\u00f1or a mi Se\u00f1or: si\u00e9ntate a mi derecha, hasta que ponga a tus enemigos como escabel de tus pies\u00bb (Sal 110; cf. Hch 2,34-35; Mt 22,44 par). El mismo Dios Yahv\u00e9, que ahora se viene a desvelar como Padre, ha entronizado a su derecha al Hijo, que es Se\u00f1or y Cristo de los cielos y la tierra (cf. Mc 14,62 par).<\/p>\n<p>(1)  El tema en Lucas-Hechos. En esta l\u00ed\u00adnea ha dado un paso m\u00e1s el autor de Lucas-Hechos, interpretando la victoria mesi\u00e1nica del Cristo en forma de Ascensi\u00f3n. En sentido estricto, el s\u00ed\u00admbolo de la Ascensi\u00f3n constituye una forma de expresar la resurrecci\u00f3n y glorificaci\u00f3n de Jes\u00fas y, en ese sentido, est\u00e1 latente en el conjunto del Nuevo Testamento, pero Lucas lo ha desarrollado de forma expl\u00ed\u00adcita, al final de su Evangelio (Lc 24,50-53) y al comienzo de los Hechos (Hch 1,1-11), para culminar de esa manera las apariciones de la pascua y para se\u00f1alar que el Cristo no sigue actuando en la forma antigua sobre el mundo. Por representar las cosas de esa forma, Lucas ha tenido que poner un l\u00ed\u00admite temporal a las apariciones pascuales. En un primer momento no era necesario trazar unas fronteras entre el tiempo de pascua y el comienzo de la vida de la Iglesia (cf. 1 Cor 15). Por eso, lo mismo que se hab\u00ed\u00ada mostrado en el principio a las mujeres y a Pedro con los disc\u00ed\u00adpulos, Jes\u00fas pod\u00ed\u00ada seguirse revelando para abrir nuevos caminos y experiencias dentro de la Iglesia. Pero, en un determinado momento, una vez que los creyentes fueron tomando distancia en relaci\u00f3n con los principios de la Iglesia, resultaba necesario precisar las fronteras del primer tiempo de pascua, para distinguirlo de las etapas posteriores.<\/p>\n<p>(2) Tiempo de Pascua y Ascensi\u00f3n. As\u00ed\u00ad lo ha hecho Lucas-Hechos de una forma can\u00f3nica, ofreciendo el esquema de la liturgia posterior de la Iglesia, (a) Hubo un tiempo de pascua, centrado en los cuarenta d\u00ed\u00adas de las apariciones de Jes\u00fas a los ap\u00f3stoles. Aqu\u00e9llos fueron d\u00ed\u00adas de nacimiento: tiempo de gran recreaci\u00f3n y de ense\u00f1anza final para los disc\u00ed\u00adpulos antiguos, como un idilio de comunicaci\u00f3n entre Jes\u00fas y sus disc\u00ed\u00adpulos. Los que tuvieron la fortuna de vivir aquellos d\u00ed\u00adas participaron de un acontecimiento \u00fanico que ya no volver\u00e1 a repetirse nunca m\u00e1s dentro de la historia (cf. Hch 1,1-5). (b) Este tiempo ha culminado y terminado en la Ascensi\u00f3n. Termin\u00f3 el tiempo fundante y Jes\u00fas tuvo que dejar su antigua forma de presencia. As\u00ed\u00ad aparece claramente en el gesto solemne del ascenso al cielo, desde el monte de los Olivos (Lc 24,50-53; Hch 1,6-11). De ahora en adelante los cristianos ya no pueden apelar a nuevas formas de revelaci\u00f3n fundante de Jes\u00fas. El tiempo de pascua ha terminado. Ya no pueden darse m\u00e1s apariciones normativas del Se\u00f1or resucitado, porque la \u00e9poca pascual ha pasado.<\/p>\n<p>(3) Relato de la Ascensi\u00f3n. Posiblemente, el autor de Lucas-Hechos ha reelaborado tradiciones anteriores que hablaban de una aparici\u00f3n de Jes\u00fas en la monta\u00f1a, en la l\u00ed\u00adnea de Mt 28,16-20. Pero no ha situado esa monta\u00f1a en Galilea (en un lugar desconocido), sino al lado de Jerusal\u00e9n, en el monte de los Olivos, lugar por donde pasan y paran gran parte de los peregrinos para ver la Ciudad Santa (cf. Mc 13,3). Pues bien, Jes\u00fas sube con sus disc\u00ed\u00adpulos a esa monta\u00f1a, pero no para quedarse all\u00ed\u00ad o volver a Galilea, sino para Ascender al misterio de Dios, a la plenitud de la gloria, para sentarse a la derecha de Dios Padre (cf. Hch 2,33). De esa forma, la aparici\u00f3n en la monta\u00f1a se convierte en \u00faltima aparici\u00f3n, la visi\u00f3n pascual se vuelve experiencia de despedida: \u00abJes\u00fas les dirigi\u00f3 fuera (de la ciudad), hacia Betania, y levantando las manos les bendijo. Y sucedi\u00f3 que al bendecirles se separ\u00f3 de ellos y se elevaba hacia el cielo\u00bb (Lc 24,50-51).<\/p>\n<p>(4) Ascensi\u00f3n y reino de Dios. El libro de los Hechos ha precisado el tema, introduciendo una \u00faltima conversaci\u00f3n de Jes\u00fas con sus disc\u00ed\u00adpulos: \u00abLos disc\u00ed\u00adpulos le preguntaron diciendo: \u00bfEs \u00e9ste el tiempo en que debes restablecer el reino de Israel? Jes\u00fas les dijo: no os es dado conocer los tiempos y se\u00f1ales, pues el Padre los ha puesto bajo su dominio; pero recibir\u00e9is la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu Santo que vendr\u00e1 sobre vosotros y ser\u00e9is mis testigos en  Jerusal\u00e9n, en toda Judea, en Samar\u00ed\u00ada y hasta los confines de la tierra\u00bb (Hch 1,6-8). Los disc\u00ed\u00adpulos comienzan situ\u00e1ndose en un plano de triunfo nacional jud\u00ed\u00ado. Quieren la victoria de Israel sobre los pueblos. Jes\u00fas no ha rechazado ese deseo, no les ha negado lo que piden. Pero pone su camino y la verdad de su reinado a la luz del poder y del amor del Padre. Desde ese mismo fondo ofrece su promesa: la venida del Esp\u00ed\u00adritu, el camino de la Iglesia. Eso significa que el poder del Reino debe traducirse en forma de mensaje universal de salvaci\u00f3n. Jes\u00fas no viene a imponer su ley por fuerza, sino a ofrecer su salvaci\u00f3n gratuita a todos los que buscan gracia sobre el mundo. Este ha sido su mensaje, \u00e9ste el sentido de su vida. As\u00ed\u00ad lo muestra a sus disc\u00ed\u00adpulos, mientras \u00abretorna\u00bb hacia el Padre. \u00abY diciendo estas cosas, mientras ellos le miraban, fue elevado y una nube lo arrebat\u00f3 de su mirada. Y miraban hacia el cielo, viendo c\u00f3mo se elevaba; y he aqu\u00ed\u00ad que aparecieron ante ellos dos varones, vestidos de blanco. Y les dijeron: varones galileos, \u00bfqu\u00e9 hac\u00e9is mirando al cielo? Este mismo Jes\u00fas que ha sido elevado de vosotros al cielo volver\u00e1 de nuevo, en la forma en que le hab\u00e9is visto subir hacia los cielos\u00bb (Hch 1,9-11). Este es el texto b\u00e1sico de la Ascensi\u00f3n de Jes\u00fas, que significa plenitud y cumplimiento: ha terminado su misi\u00f3n; por eso tiene que marchar, dejando espacio a sus disc\u00ed\u00adpulos. La Ascensi\u00f3n aparece as\u00ed\u00ad como Despedida (fin del tiempo pascual), como Elevaci\u00f3n (queda acogido en el misterio de Dios) y como Promesa (env\u00ed\u00ada el Esp\u00ed\u00adritu a los suyos y volver\u00e1 al fin de los tiempos). Jes\u00fas ha subido hacia la altura de Dios, desbordando el plano de historia y geograf\u00ed\u00ada de la tierra, para culminar el despliegue de su vida (evangelio de Le) de manera que puede comenzar el tiempo de la Iglesia (Hechos). Literariamente, la Ascensi\u00f3n marca el fin de la historia de Jes\u00fas y se expande como promesa de retorno. El mismo Jes\u00fas que ha subido volver\u00e1. De esa forma, entre ascenso y retorno del Cristo se abre un tiempo nuevo, propio de la misi\u00f3n y tarea de la Iglesia. En una l\u00ed\u00adnea convergente se sit\u00faa el testamento de Juan (Jn 14-16), donde Jes\u00fas afirma que conviene que \u00e9l se vaya, para culminar su tarea y enviarnos su Esp\u00ed\u00adritu. Esta es la experiencia que est\u00e1 en la base de los primeros discursos pascuales de Hechos: \u00abDios ha resucitado a este Jes\u00fas, de lo cual todos nosotros damos testimonio. Pues bien, elevado a la derecha de Dios, (Jes\u00fas) ha recibido del Padre el Esp\u00ed\u00adritu Santo prometido y lo ha derramado (sobre la comunidad, sobre los hombres). Esto es lo que vosotros observ\u00e1is y escuch\u00e1is\u00bb (Hch 2,32-33).<\/p>\n<p>(5) Ascensi\u00f3n de Cristo, asunci\u00f3n humana. Entre ascenso y retorno del Cristo se abre un tiempo de acci\u00f3n para los hombres. Jes\u00fas se eleva al cielo y as\u00ed\u00ad deja un hueco para que los hombres puedan ser plenamente humanos, haci\u00e9ndose cristianos. Ellos ya no pueden andar buscando sin fin el ser de Cristo, en una especie de experiencia m\u00ed\u00adstica ansiosa. De esa manera, la elevaci\u00f3n de Cristo abre para los creyentes un tiempo y espacio nuevo de creatividad universal en el Esp\u00ed\u00adritu. Al celebrar la fiesta de Jes\u00fas que culmina su revelaci\u00f3n pascual en el principio de la Iglesia y sube al cielo, nuestro texto lo vincula a todos los creyentes que recorren su camino, completan su tarea y suben igualmente a su gloria. Desde este contexto se suelen distinguir dos palabras, (a) Ascensi\u00f3n: ha quedado reservada para Jes\u00fas y resalta el car\u00e1cter activo de su gesto: sube o se eleva por s\u00ed\u00ad mismo. (b) Asunci\u00f3n: se emplea para la madre de Jes\u00fas y puede utilizarse tambi\u00e9n para el resto de los fieles. La Madre de Jes\u00fas y todos los creyentes pueden subir y suben tambi\u00e9n como Jes\u00fas, siendo ascendidos a la gloria de la plena humanidad. Jes\u00fas no ha subido simplemente al lugar o estado anterior (como si fuera un ser divino que simplemente baja para volver luego a la altura donde estaba previamente); a trav\u00e9s de su ascensi\u00f3n, elevaci\u00f3n o cumplimiento pascual, Jes\u00fas ha venido a ocupar (a suscitar) un lugar (estado, forma de ser) que previamente no exist\u00ed\u00ada, culminando as\u00ed\u00ad la creaci\u00f3n. En ese sentido decimos que vuelve (est\u00e1 volviendo) para ofrecer su lugar a los creyentes, como supone Jn 14,1-10.<\/p>\n<p>Cf. M.-E. BOISMARD, \u00bfEs necesario a\u00fan hablar de Resurrecci\u00f3n?, Descl\u00e9e de Brouwer, Bilbao 1996; X. LEON-DUFOUR, Resurrecci\u00f3n de Jesils y mensaje pascual. S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1973; V. LARRA\u00ed\u2018AGA, La Ascensi\u00f3n del Se\u00f1or en el Nuevo Testamento, CSIC, Madrid 1943; G. LOHFINK, Die Himmelfalirt Jesu, SANT 16, M\u00fanich 1971.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>La ascensi\u00f3n de Cristo a los cielos  designa la exaltaci\u00f3n de la humanidad de Jesucristo a la gloria de la vida divina. Es uno de los misterios de Cristo, estrechamente relacionado con el de la resurrecci\u00f3n y el del env\u00ed\u00ado del Esp\u00ed\u00adritu Santo, pero \u00e9on una significaci\u00f3n teo16gica propia.<\/p>\n<p>Este t\u00e9rmino se deriva del lat\u00ed\u00adn ascendere, que significa subir, dirigirse hacia arriba. En el original griego se usan varias palabras que captan este % acontecimiento desde perspectivas diversas. En las fuentes del Nuevo Testamento se encuentran las siguientes expresiones: fue \u00abexaltado\u00bb junto a Dios (cf Flp 2,9; Hch 2,33. Jn 12,32.34); fue (,glorificado\u00bb (cf. Jn 39. 17 1); &#8216;(entr\u00f3 en su gloria\u00bb (Lc 24,26); \u00abvoy &#8211; (pore\u00faomai) al Padre\u00bb (Jn 16,28); \u00absubo (anaba\u00ed\u00adno) al Padre\u00bb (Jn 20,17); \u00abfue llevado (anel\u00e9m\u00f1he) al cielo y se sent\u00f3 a la derecha de Dios\u00bb (Mc 16,19); \u00abhabita en el cielo\u00bb (Ef 2,20); &#8216;(penetr\u00f3 en los cielos y est\u00e1 sentado a la derecha del Padre\u00bb (Heb 12,2). Hav . que se\u00f1alar la doble narraci\u00f3n de Lucas: al final del evangelio se dice que el Resucitado \u00bb se separ\u00f3 (di\u00e9ste) de ellos y fue llevado (anef\u00e9reto) hacia el cielo (Lc 24,5051); al comienzo de los hechos se afirma que \u00abfue tomado (anelemfyhe\u00ed\u00ads) de entre vosotros hacia el cielo (y) volver\u00e1 alg\u00fan d\u00ed\u00ada\u00bb (Hch 1,11). Mateo no habla expresamente de la ascensi\u00f3n; la supone y subraya la continua presencia del Se\u00f1or resucitado en medio de los suyos hasta el final del mundo (cf. Mt 28,20).<\/p>\n<p>Del conjunto de estos pasajes se deduce lo siguiente: se habla de un acontecimiento que no se identifica formalmente con la resurrecci\u00f3n como victoria de Jes\u00fas sobre la muerte; la exaltaci\u00f3n junto a Dios, a la derecha del Padre, se atribuye algunas veces directa y activamente a Jes\u00fas (\u00absubo\u00bb, \u00abvoy\u00bb, \u00abentr\u00f3\u00bb), mientras que otras veces, en la forma pasiva, se le atribuye a Dios por la fuerza de su Esp\u00ed\u00adritu (\u2020\u0153fue levantado\u00bb, \u00abfue llevado hacia el cielo\u00bb, etc.). La mayor parte de los exegetas ven en la ascensi\u00f3n una dimensi\u00f3n del paso de Jes\u00fas desde este mundo hasta la vida eterna de Dios a trav\u00e9s de la resurrecci\u00f3n y consideran el texto de Hch 1,3- 11, donde se habla de la ascensi\u00f3n despu\u00e9s de cuarenta d\u00ed\u00adas de haber resucitado, como un pasaje en el que Lucas desea relacionar el tiempo de Cristo con el de la Iglesia y habla del \u00faltimo encuentro sensible del resucitado con los disc\u00ed\u00adpulos.<\/p>\n<p>La predicaci\u00f3n cristiana ha incluido  siempre en su anuncio de Cristo la ascensi\u00f3n. Hay muchos textos del Magisterio que r\u00e9cuerdan este contenido de fe (cf. especialmente DS 11; 30; 72; 150; etc.). Desde el s. 1V la Iglesia cele bra adem\u00e1s una solemnidad lit\u00fargica dedicada a la misma.<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada de los Padres ha valora do este misterio de Cristo en perspectiva: a) cristol\u00f3gica: con la ascensi\u00f3n se alcanz\u00f3 la cima de la encarnaci\u00f3n (cf., sobre esto, especialmente Hilario de Poitiers, De rrin. XI); b) antropol\u00f3gica: el hombre ha sido glorificado en \u00e9l y ha sido llevado a la dignidad m\u00e1s sub\u00ed\u008dime (cf. especialmente Le\u00f3n 1, Serm. de ascensione, 73ss); c) antign\u00f3stica: la carne, la corporeidad, se ha salvado y ha sido introducida plena y definitivamente en la vida eterna del Dios incorruptible e inmortal (sobre esto cf. especialmente Ireneo, Adv. Haer. 1, lO, 1).<\/p>\n<p>Entre los te\u00f3logos escol\u00e1sticos se distingue santo Tom\u00e1s de Aquino por el hecho de atribuir con claridad un valor salv\u00ed\u00adfico al acontecimiento de la ascensi\u00f3n de Jes\u00fas a los cielos; este acontecimiento es causa de salvaci\u00f3n para el hombre, porque alimenta la fe y la esperanza en Cristo, fundamento y meta de la salvaci\u00f3n plena, escatol\u00f3gica (cf. 5. rh. III, 57, 1 y 6).<\/p>\n<p>La teolog\u00ed\u00ada contempor\u00e1nea dedica una especial atenci\u00f3n al contenido teol\u00f3gico de la ascensi\u00f3n. Algunos te\u00f3logos, sobre todo del \u00e1rea de la Reforma, tienden a ver en los textos neotestamentarios unas narraciones mitol\u00f3gicas que intentan \u00abexplicar\u00bb la resurrecci\u00f3n (W. Elert, P. Althaus, W Joest, etc.). Sin embargo, la mavor parte de ellos ve all\u00ed\u00ad el testimonio de un elemento particular del acontecimiento de la glorificaci\u00f3n de Cristo y pone de relieve lo que significa la ascensi\u00f3n para la esperanza cristiana.<\/p>\n<p>Podemos recoger los resultados m\u00e1s significativos de la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica m\u00e1s reciente:<\/p>\n<p>1. El cambio de la imagen del mundo en la \u00e9poca moderna y la problem\u00e1tica de la desmitificaci\u00f3n de los textos b\u00ed\u00adblicos y de las afirmaciones de la predicaci\u00f3n cristiana tradicional, que de aqu\u00ed\u00ad se ha derivado, han estimulado a la teolog\u00ed\u00ada a centrarse \u00fanicamente en el contenido de fe del acontecimiento de la ascensi\u00f3n y a relativizar las im\u00e1genes y las categor\u00ed\u00adas culturales con que se ha revestido. Esto se refiere tanto al \u00abtraslado\u00bb espacial y temporal del Cristo glorioso como tambi\u00e9n a las im\u00e1genes con que se ha representado la realidad de la salvaci\u00f3n expresada en \u00e9l: por ejemplo, en el \u00abcielo\u00bb se ve a Dios y la esfera de su vida divina gloriosa y beatificante, no ya el estrato superior del edificio cosmol\u00f3gico del mundo; la ((derecha de Dios\u00bb es la vida, la dignidad y el honor divino, etc.<\/p>\n<p>2. La ascensi\u00f3n tiene que relacionarse \u00ed\u00adntimamente con la resurrecci\u00f3n como paso de Jes\u00fas de la situaci\u00f3n de existencia de este mundo (kata sarka) a la del mundo nuevo, escatol\u00f3gico, impregnada de la fuerza vivificante y glorificante del Esp\u00ed\u00adritu (kata pn\u00e9\u00dama).<\/p>\n<p>Sin embargo, expresa un momento y un aspecto espec\u00ed\u00adfico de la glorificaci\u00f3n de la humanidad de Cristo, es decir, su colocaci\u00f3n junto a Dios, su elevaci\u00f3n a la participaci\u00f3n de la vida de Dios en comuni\u00f3n eterna con \u00e9l, su exaltaci\u00f3n por encima de todas las criaturas.<\/p>\n<p>3. La ascensi\u00f3n no es un \u00bb alejamiento\u00bb de Jesucristo de su Iglesia, de su Cuerpo, de la historia humana y del mundo, sino m\u00e1s bien su entrada y su permanencia en una condici\u00f3n nueva de existencia, gracias a las cuales, por la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu divino del que est\u00e1 totalmente impregnada su humanidad, puede estar realmente presente a ellos a lo largo de los tiempos, aunque de una forma misteriosa, en la espera de su luminosa manifestaci\u00f3n a todos los hombres con su venida gloriosa (cf. Flp 3,21).<\/p>\n<p>4. La valoraci\u00f3n de las diversas perspectivas resaltadas por la tradici\u00f3n cristiana, especialmente por los Padres, ha estimulado a la teolog\u00ed\u00ada actual a ilustrar el contenido doctrinal de la ascensi\u00f3n en la \u00f3ptica eclesiol\u00f3gica, antropol\u00f3gica y c\u00f3smica. Por lo que se refiere a la perspectiva antropol\u00f3gica, la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica actual muestra que la corporeidad del hombre, que tanto se exalta y hasta se idolatra hoy bajo algunos aspectos, mientras que en otros aspectos se la profana y se la vive con tanta superficialidad, recibe de la verdad de fe de la ascensi\u00f3n una poderosa inyecci\u00f3n de sentido y de esperanza. Y por lo que se refiere a la perspectiva c\u00f3smica, indica que la inserci\u00f3n del hombre en el cosmos, que hoy tanto se siente, incluso a nivel de conciencia ecol\u00f3gica, encuentra una motivaci\u00f3n profunda en la perspectiva de salvaci\u00f3n garantizada y prometida por Dios en la corporeidad humana de Jes\u00fas, l\u00ed\u00admite de este mundo.<\/p>\n<p>G.lammarrone<\/p>\n<p>Bibl.: P Benoit. L&#8217;Ascension, en RB 56 (1949) 1~1-203: E, Schillebeeckx, Ascension and Pentecost, Worship 35 (1960- 196 1 ) 336ss; J A, Fitzmeyer The Ascension of Christ and Pentecost, en &#8216;ThSt 45 (1984) 409440; G. Lohfink, Die Himmelf~hrt Jesu. M\u00fanich 1971; Y Szaxer, Ascensi\u00f3n, en DPAC, 1, 239-240.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>Regreso de Jesucristo al cielo cuarenta d\u00ed\u00adas despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n.<br \/>\nEl escenario de la ascensi\u00f3n de Jes\u00fas fue el monte de los Olivos (Hch 1:9, 12), cerca de Betania (Lu 24:50), localidad que se hallaba en la ladera oriental de ese monte. Solo fueron testigos de la ascensi\u00f3n un grupo limitado, sus ap\u00f3stoles fieles. (Hch 1:2, 11-13.) El testimonio b\u00ed\u00adblico dice que \u2020\u0153estando ellos mirando, fue elevado, y una nube se lo llev\u00f3\u2020\u009d de su vista. Continuaron mirando hacia lo alto hasta que los \u00e1ngeles les advirtieron: \u2020\u0153Este Jes\u00fas que fue recibido de entre ustedes arriba al cielo, vendr\u00e1 as\u00ed\u00ad de la misma manera como lo han contemplado irse al cielo\u2020\u009d. (Hch 1:9-11.)<br \/>\nDebe se\u00f1alarse que los \u00e1ngeles se refirieron a la \u2020\u0153manera\u2020\u009d de marchar Jes\u00fas (gr. tr\u00f3\u00c2\u00b7pos), no a la forma (gr. mor\u00c2\u00b7fe). Cuando lo alcanz\u00f3 una nube, se hizo invisible al ojo humano. A este respecto, el libro de Hechos muestra que su ascensi\u00f3n no fue un acontecimiento ostentoso, acompa\u00f1ado de gran bullicio, sino que solo la vieron un pu\u00f1ado de seguidores fieles, sus ap\u00f3stoles, que \u00fanicamente presenciaron el comienzo. De ese modo, solo observaron c\u00f3mo ascendi\u00f3 Jes\u00fas, lo que les permitir\u00ed\u00ada ser testigos de ese hecho, como lo eran de su resurrecci\u00f3n. (Hch 1:3.) En consecuencia, \u00e9l no \u2020\u02dcdesapareci\u00f3\u2020\u2122 simplemente de delante de ellos, como lo hab\u00ed\u00ada hecho antes con dos de sus disc\u00ed\u00adpulos en Ema\u00fas o como lo hab\u00ed\u00ada hecho el \u00e1ngel que se le apareci\u00f3 a Gede\u00f3n y que \u2020\u0153desapareci\u00f3 de su vista\u2020\u009d. (Lu 24:31; Jue 6:21, 22.) En cierto modo, su ascensi\u00f3n se asemej\u00f3 m\u00e1s a la del \u00e1ngel que se le apareci\u00f3 a Man\u00f3ah y a su esposa. Este hizo que ellos prepararan un sacrificio, y \u2020\u0153al ascender la llama de sobre el altar hacia el cielo, entonces el \u00e1ngel de Jehov\u00e1 ascendi\u00f3 en la llama del altar mientras Man\u00f3ah y su esposa estaban mirando\u2020\u009d. (Jue 13:20.)<br \/>\nSeg\u00fan Hechos 1:3-9, la ascensi\u00f3n de Jes\u00fas aconteci\u00f3 cuarenta d\u00ed\u00adas despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n, de modo que hubo un lapso de tiempo entre los hechos citados en Lucas 24:1-49, acaecidos el d\u00ed\u00ada de su resurrecci\u00f3n, y el momento de la ascensi\u00f3n, referido en el vers\u00ed\u00adculo 51 de ese mismo cap\u00ed\u00adtulo. Tambi\u00e9n ha de mencionarse que las palabras \u2020\u0153comenz\u00f3 a ser llevado arriba al cielo\u2020\u009d, que aparecen en ese vers\u00ed\u00adculo, no se incluyen en algunos manuscritos antiguos, de modo que algunas traducciones modernas las han puesto entre corchetes (GR, SA). No obstante, s\u00ed\u00ad aparecen en el Papiro Bodmer (P75), en el Manuscrito Alejandrino y en el Manuscrito Vaticano n\u00fam. 1209, as\u00ed\u00ad como en otros manuscritos antiguos.<\/p>\n<p>Qu\u00e9 efecto tuvo en los disc\u00ed\u00adpulos. Hasta el d\u00ed\u00ada de la ascensi\u00f3n de Jes\u00fas los disc\u00ed\u00adpulos todav\u00ed\u00ada pensaban en un reino terrestre en manos de \u00e9l, como se desprende de sus palabras de Hechos 1:6. Al iniciar su ascensi\u00f3n y permitir que sus disc\u00ed\u00adpulos fuesen testigos de los primeros momentos, Jes\u00fas les dej\u00f3 constancia de que su reino era celestial y de que, a diferencia de David, que \u2020\u0153no ascendi\u00f3 a los cielos\u2020\u009d, su posici\u00f3n a partir de entonces estar\u00ed\u00ada a \u2020\u0153la diestra de Dios\u2020\u009d, como Pedro testific\u00f3 valerosamente en el d\u00ed\u00ada del Pentecost\u00e9s. (Hch 2:32-36.)<br \/>\nAsimismo, dicha acci\u00f3n les har\u00ed\u00ada recordar y comprender muchas de las declaraciones previas de Jes\u00fas que alud\u00ed\u00adan a tal posici\u00f3n celestial. El hab\u00ed\u00ada escandalizado a algunos con las palabras: \u2020\u0153\u00bfQu\u00e9 hay, pues, si contemplaran al Hijo del hombre ascender a donde estaba antes?\u2020\u009d (Jn 6:62); igualmente hab\u00ed\u00ada dicho a los jud\u00ed\u00ados: \u2020\u0153Ustedes son de las regiones de abajo; yo soy de las regiones de arriba\u2020\u009d. (Jn 8:23.) En la noche de su postrera reuni\u00f3n con los ap\u00f3stoles, les hab\u00ed\u00ada comentado que \u2020\u02dcsegu\u00ed\u00ada su camino al Padre para prepararles un lugar\u2020\u2122 (Jn 14:2, 28); mientras estaba con ellos en su \u00faltima noche de vida como humano, le inform\u00f3 a su Padre que hab\u00ed\u00ada \u2020\u02dcterminado la obra sobre la tierra\u2020\u2122 que se le hab\u00ed\u00ada asignado, y or\u00f3: \u2020\u0153Glorif\u00ed\u00adcame al lado de ti mismo con la gloria que ten\u00ed\u00ada al lado de ti antes que el mundo fuera\u2020\u009d, para luego a\u00f1adir: \u2020\u0153Yo voy a ti\u2020\u009d. (Jn 17:4, 5, 11.) Al ser detenido, hizo un comentario similar ante el Sanedr\u00ed\u00adn. (Mt 26:64.) Despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n, dijo a Mar\u00ed\u00ada Magdalena: \u2020\u0153Deja de colgarte de m\u00ed\u00ad. Porque todav\u00ed\u00ada no he ascendido al Padre. Pero ponte en camino a mis hermanos y diles: \u2020\u02dcAsciendo a mi Padre y Padre de ustedes y a mi Dios y Dios de ustedes\u2020\u2122\u2020\u009d. (Jn 20:17.) No obstante, pese a todo, est\u00e1 claro que los ap\u00f3stoles no llegaron a entender con claridad el significado de estas manifestaciones hasta el momento de la ascensi\u00f3n. M\u00e1s tarde, Esteban tuvo una visi\u00f3n de Jes\u00fas a la diestra de Dios (Hch 7:55, 56) y Pablo, por su parte, experiment\u00f3 el efecto de la gloria celestial de Jes\u00fas. (Hch 9:3-5.)<\/p>\n<p>La inauguraci\u00f3n de un \u2020\u0153camino nuevo y vivo\u2020\u009d. Si bien Jes\u00fas inici\u00f3 su ascenso en forma f\u00ed\u00adsica \u2014lo que hizo posible que sus ap\u00f3stoles le vieran\u2014, no hay base para suponer que retuviera la misma forma despu\u00e9s de interponerse la nube. El ap\u00f3stol Pedro afirma que Jes\u00fas muri\u00f3 en la carne, pero que fue resucitado \u2020\u0153en el esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d. (1Pe 3:18.) Pablo expone la siguiente regla: \u2020\u0153Carne y sangre no pueden heredar el reino de Dios\u2020\u009d. (1Co 15:50; comp\u00e1rese tambi\u00e9n la declaraci\u00f3n de Jes\u00fas en Jn 12:23, 24 con 1Co 15:35-45.) Pablo asemeja la ascensi\u00f3n de Jes\u00fas ante la presencia de Dios en los cielos a la entrada del sumo sacerdote en el compartimiento Sant\u00ed\u00adsimo del tabern\u00e1culo en el D\u00ed\u00ada de Expiaci\u00f3n, y especifica que en tal ocasi\u00f3n el sumo sacerdote solo llevaba la sangre (no la carne) de las v\u00ed\u00adctimas sacrificadas. (Heb 9:7, 11, 12, 24-26.) Entonces compara la cortina \u2014que separaba el primer compartimiento del siguiente, el Sant\u00ed\u00adsimo\u2014 a la carne de Cristo. El sumo sacerdote no se llevaba la cortina consigo cuando entraba en el Sant\u00ed\u00adsimo ante la presencia t\u00ed\u00adpica de Dios, sino que pasaba a trav\u00e9s de esa barrera, de manera que esta quedaba a sus espaldas. Por eso, Pablo manifiesta que \u2020\u0153tenemos denuedo respecto al camino de entrada al lugar santo por la sangre de Jes\u00fas, el cual \u00e9l nos inaugur\u00f3 como camino nuevo y vivo a trav\u00e9s de la cortina, es decir, su carne\u2020\u009d. (Heb 9:3, 24; 10:10, 19, 20; comp\u00e1rese con Jn 6:51; Heb 6:19, 20.)<br \/>\nLa ascensi\u00f3n de Jes\u00fas al cielo para presentar ante Jehov\u00e1 el valor redentor de su sangre derramada inaugur\u00f3 un \u2020\u0153camino nuevo y vivo\u2020\u009d de acceso a Dios en oraci\u00f3n, pero tambi\u00e9n abri\u00f3 el camino a la vida celestial, lo que armoniza con lo que Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada dicho a este respecto con anterioridad: \u2020\u0153Ning\u00fan hombre ha ascendido al cielo sino el que descendi\u00f3 del cielo, el Hijo del hombre\u2020\u009d. (Jn 3:13.) Por consiguiente, nadie, ni Enoc ni El\u00ed\u00adas, ni siquiera David, hab\u00ed\u00ada inaugurado ese camino. (G\u00e9 5:24; 2Re 2:11; Hch 2:34.) Como dijo Pablo: \u2020\u0153El esp\u00ed\u00adritu santo aclara que el camino al lugar santo todav\u00ed\u00ada no se hab\u00ed\u00ada puesto de manifiesto entre tanto que estaba en pie la primera tienda\u2020\u009d. (Heb 9:8; v\u00e9anse EL\u00ed\u008dAS n\u00fam. 1; ENOC n\u00fam. 2.)<\/p>\n<p>Exactitud de la expresi\u00f3n. Hay quien objeta que el relato de la ascensi\u00f3n transmite el concepto primitivo de que el cielo est\u00e1 encima de la Tierra, lo que manifestar\u00ed\u00ada ignorancia en cuanto a la estructura del universo y la rotaci\u00f3n terrestre. Ahora bien, si hubiese que satisfacer a esos cr\u00ed\u00adticos, se deber\u00ed\u00adan eliminar del lenguaje las palabras \u2020\u0153arriba\u2020\u009d, \u2020\u0153encima\u2020\u009d y otras semejantes. Sin embargo, aun en esta era del espacio se puede decir que, por ejemplo, un transbordador espacial tripulado por astronautas ha realizado un \u2020\u0153ascenso\u2020\u009d de m\u00e1s de 900.000 pies de altura para entrar en \u00f3rbita, cuando en realidad sabemos que, t\u00e9cnicamente, se separ\u00f3 o alej\u00f3 de la superficie de la Tierra esa distancia. Es interesante notar que sobre el grupo de \u00e1ngeles que anunci\u00f3 a coro el nacimiento de Jes\u00fas se dijo que una vez que concluyeron su misi\u00f3n, \u2020\u02dcpartieron de ellos al cielo\u2020\u2122. (Lu 2:15; comp\u00e1rese con Hch 12:10.) De modo que si bien la partida de Jes\u00fas comenz\u00f3 con un movimiento ascendente desde el lugar donde se hallaban sus disc\u00ed\u00adpulos, pudo haber tomado despu\u00e9s cualquier direcci\u00f3n que le condujese ante la presencia de su Padre celestial. Fue una ascensi\u00f3n no solo en sentido direccional, sino, y esto es m\u00e1s importante, en lo que respecta al campo de actividad y al nivel de existencia que a partir de entonces tendr\u00ed\u00ada Jes\u00fas en la regi\u00f3n espiritual y ante la elevada presencia del Dios Alt\u00ed\u00adsimo, un dominio que no se rige por el sentido de direcci\u00f3n y dimensi\u00f3n humanos. (Comp\u00e1rese con Heb 2:7, 9.)<\/p>\n<p>Por qu\u00e9 fue esencial. La ascensi\u00f3n de Jes\u00fas al reino celestial fue esencial por diversas razones o prop\u00f3sitos. El hab\u00ed\u00ada declarado que deb\u00ed\u00ada \u2020\u02dcseguir su camino\u2020\u2122 a fin de poder enviar el esp\u00ed\u00adritu santo de Dios como ayudante para sus disc\u00ed\u00adpulos. (Jn 16:7-14.) El que Jes\u00fas derramara ese esp\u00ed\u00adritu en el d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s suministr\u00f3 a los disc\u00ed\u00adpulos una prueba rotunda de que hab\u00ed\u00ada alcanzado la presencia de Dios y hab\u00ed\u00ada presentado ante El su sacrificio de rescate. (Hch 2:33, 38.) Esta presentaci\u00f3n del valor de su sangre tambi\u00e9n hizo que la ascensi\u00f3n fuera vital, pues dicha presentaci\u00f3n no habr\u00ed\u00ada de hacerse sobre la Tierra en el Sant\u00ed\u00adsimo del templo de Jerusal\u00e9n, sino \u00fanicamente en \u2020\u0153el cielo mismo, [&#8230;] delante de la persona de Dios\u2020\u009d. (Heb 9:24.) De igual manera, fue necesaria debido a que a Jes\u00fas se le asign\u00f3 y glorific\u00f3 como el \u2020\u0153gran sumo sacerdote que ha pasado por los cielos\u2020\u009d. (Heb 4:14; 5:1-6.) Pablo explica que \u2020\u0153si estuviera sobre la tierra, no ser\u00ed\u00ada sacerdote\u2020\u009d, pero que habi\u00e9ndose \u2020\u0153sentado a la diestra del trono de la Majestad en los cielos\u2020\u009d, Jes\u00fas ahora \u2020\u0153ha obtenido un servicio p\u00fablico m\u00e1s admirable, de modo que tambi\u00e9n es mediador de un pacto correspondientemente mejor\u2020\u009d. (Heb 8:1-6.) Debido a esto, como los cristianos est\u00e1n sujetos al pecado heredado, se sienten consolados al saber que tienen \u2020\u0153un ayudante para con el Padre, a Jesucristo, uno que es justo\u2020\u009d. (1Jn 2:1; Ro 8:34; Heb 7:25.)<br \/>\nFinalmente, la ascensi\u00f3n fue necesaria para que Jes\u00fas administrara el reino del que lleg\u00f3 a ser heredero, \u2020\u0153y \u00e1ngeles y autoridades y poderes fueron sujetados a \u00e9l\u2020\u009d. (1Pe 3:22; Flp 2:6-11; 1Co 15:25; Heb 10:12, 13; comp\u00e1rese con Da 7:14.) Habiendo \u2020\u0153vencido al mundo\u2020\u009d (Jn 16:33), particip\u00f3 en el cumplimiento de la profec\u00ed\u00ada registrada en el Salmo 68:18 al \u2020\u02dcascender a lo alto y llevarse cautivos\u2020\u2122, profec\u00ed\u00ada cuyo significado explica Pablo en Efesios 4:8-12.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>analempsis (ajnavlhmyi\u00bb, 354), que significa \u00abser recibido arriba\u00bb, se traduce como \u00abascensi\u00f3n\u00bb en la LBA, y tambi\u00e9n en la N\u00e1car Colunga. V\u00e9ase en ARRIBA, N\u00c2\u00ba 3, Nota 4, y en RECIBIR.\u00c2\u00b6<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p>Es de fe que Cristo resucitado entr\u00f3 en la gloria, pero esto es un misterio que trasciende la experiencia sensible y no puede circunscribirse, a lo que parece, a la sola escena del monte de los Olivos, donde los ap\u00f3stoles vieron como su maestro los abandonaba para retornar a Dios. De hecho los textos sagrados se expresan sobre el sentido, el momento, el modo de la exaltaci\u00f3n celestial de Cristo, con una variedad, cuya riqueza es instructiva. A la luz de estos textos vamos a tratar de percibir la realidad profunda del misterio a trav\u00e9s de la g\u00e9nesis de su expresi\u00f3n literaria.<\/p>\n<p>I EL TRAYECTO ENTRE CIELO Y TIERRA<br \/>\nSeg\u00fan una concepci\u00f3n espont\u00e1nea y universal adoptada tambi\u00e9n por la Biblia, el *cielo es la morada de la divinidad, hasta tal punto que este t\u00e9rmino sirve de met\u00e1fora para significar a *Dios. La *tierra, su escabel (Is 66,1), es la residencia de los hombres (Sal 115,16; Ecl 5,1). As\u00ed\u00ad pues, para visitar a \u00e9stos \u00abdesciende\u00bb Dios del cielo (G\u00e9n 11 ,5; Ex 19, 11ss; Miq 1,3; Sal 144.5) y \u00abasciende\u00bb de nuevo a \u00e9l (G\u00e9n 17.22). La *nube es su veh\u00ed\u00adculo (N\u00fam 11. 25; Sal 18.10; Is 19.1). El *Espiritu enviado por Dios debe tambi\u00e9n descender (Is 32.15; Mt 3.16; IPe 1.12); asimismo la *palabra, la cual vuelve a \u00e9l una vez realizada su obra (Is 55,10s; Sab 18,15). Los *\u00e1ngeles por su parte, que habitan el cielo con Dios (IRe 22,19; Job 1,6; Tob 12,15; Mt 18,10), descienden para desempe\u00f1ar sus misiones (Dan 4,10; Mt 28,2; Lc 22,43) y luego vuelven a ascender (Jue 13,20; Tob 12,20); subida y bajada que establecen el enlace entre cielo y tierra (G\u00e9n 28. 12; Jn 1,51).<\/p>\n<p>Para los hombres, el trayecto es en s\u00ed\u00ad imposible. Hablar de subir al cielo equivale a expresar la b\u00fasqueda de lo inaccesible (Dt 30,12; Sal 139.8; Prov 30,4; Bar 3,29), cuando no es ya la pretensi\u00f3n de una soberbia insensata (G\u00e9n 11,4; Is 14, 14; Jer 51,53; Job 20,6; Mt 11,23). Ya es mucho que las oraciones suban al cielo (Tob 12,12; Eclo 35,16s; Act 10,4) y que Dios d\u00e9 cita a los hombres en la cima de *monta\u00f1as, a las que \u00e9l desciende, mientras ellos suben, como el Sina\u00ed\u00ad (Ex 19,20) o el monte Si\u00f3n (Is 2.3 y 4,5). S\u00f3lo elegidos, como Henoc (G\u00e9n 5,24; Eclo 44,16; 49,14) o El\u00ed\u00adas (2Re 2.11; Eclo 48,9-12; I Mac 2,58) tuvieron el privilegio de ser arrebatados al cielo por el poder divino. En Dan 7,13 la venida del *Hijo del hombre se efect\u00faa hacia el anciano de dias, lo cual sugiere tambi\u00e9n una subida, si bien su punto de partida es misterioso y las nubes del cielo son quiz\u00e1 aqu\u00ed\u00ad, no un veh\u00ed\u00adculo, sino \u00fanicamente la decoraci\u00f3n de la morada divina.<\/p>\n<p>Il. LA SUBIDA DE CRISTO AL CIELO.<\/p>\n<p>Seg\u00fan esta cosmolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, Jes\u00fas exaltado por la *resurrecci\u00f3n a la *diestra de Dios (Act 2,34; Rom 8.34; Ef 1.20s; IPe 3.22; cf. Mc 12.35ss p; 14,62 p), donde se\u00f1orea como *rey (Ap I,5: 3.21: 5,6; 7. 17), debi\u00f3 \u00absubir\u00bb al cielo. De hecho, su ascensi\u00f3n aparece en las primeras afirmaciones de la fc, no tanto como un fen\u00f3meno considerado por si mismo cuanto como la expresi\u00f3n indispensable de la exaltaci\u00f3n celestial de Cristo (cf. Act 2,34; Mc 16,19; IPe 3,22). Pero, con el progreso de la revelaci\u00f3n y la explicitaci\u00f3n de la fe, ha ido adquiriendo una individualidad teol\u00f3gica e hist\u00f3rica cada vez m\u00e1s marcada.<\/p>\n<p>1. Bajada y vuelta a subir. La preexistencia de Cristo, impl\u00ed\u00adcita en los albores de la fe, se fue explicitando, en cuanto que la preexistencia escrituristica ayud\u00f3 a percibir la preexistencia ontol\u00f3gica. Jes\u00fas, antes de vivir en la tierra, estaba junto a Dios como hijo, verbo, sabidur\u00ed\u00ada. Consiguientemente, su exaltaci\u00f3n celestial no fue s\u00f3lo el triunfo de un hombre elevado al rango divino, como podia sugerirlo una cristolog\u00ed\u00ada primitiva (Act 2,22-36; 10,36-42), sino el retorno al mundo celestial, de donde hab\u00ed\u00ada venido. Fue Juan quien expres\u00f3 en la forma m\u00e1s clara esta bajada del cielo (Jn 6,33.38.41s.50s. 58) y puso en relaci\u00f3n con ella la nueva subida de la ascensi\u00f3n (Jn 3, 13; 6,62). Aqu\u00ed\u00ad no se puede invocar a Rom 10,6s, pues el movimiento que all\u00ed\u00ad sigue a la bajada de la encarnaci\u00f3n es el resurgimiento del mundo de los muertos m\u00e1s bien que la subida al cielo. En cambio, Ef 4,9s expone una trayectoria m\u00e1s amplia, en la que la bajada a las regiones inferiores de la tierra va seguida de una nueva subida que lleva a Cristo por encima de todos los cielos. Es tambi\u00e9n la misma trayectoria supuesta en el himno de Flp 2,6-11.<\/p>\n<p>2. Triunfo de orden c\u00f3smico. Otro motivo deb\u00ed\u00ada concurrir a especificar la ascensi\u00f3n como etapa glorificadora distinta de la *resurrecci\u00f3n y de la sesi\u00f3n celeste: la solicitud por expresar mejor la supremac\u00ed\u00ada c\u00f3smica de Cristo. Como la herej\u00ed\u00ada colosense hab\u00ed\u00ada amenazado con rebajar a Cristo a un rango subalterno entre las jerarqu\u00ed\u00adas ang\u00e9licas, Pablo reitera en forma m\u00e1s categ\u00f3rica lo que hab\u00ed\u00ada dicho ya sobre su triunfo sobre los poderes celestiales (ICor 15, 24), afirmando que este triunfo ha sido ya adquirido por la *cruz (Col 2,15), que desde ahora ya Cristo se\u00f1orea en los cielos por encima de los poderes, cualesquiera que sean (Ef 1,20s); y entonces es cuando utiliza el Sal 68,19 para mostrar que la subida de Cristo por encima de todos los cielos fue su toma de posesi\u00f3n del universo, al que \u00e9l \u00abllena\u00bb (Ef 4.10), como lo \u00abrecapitula\u00bb (Ef 1, 10) en calidad de cabeza. El mismo horizonte c\u00f3smico aparece en el himno de ITim 3,16: la elevaci\u00f3n a la gloria viene aqu\u00ed\u00ad despu\u00e9s de la manifestaci\u00f3n a los \u00e1ngeles y al mundo. La ep\u00ed\u00adstola a los Hebreos vuelve a su vez a pensar la subida de Cristo en funci\u00f3n de su perspectiva de un mundo celestial, en el que se hallan las realidades de la salvaci\u00f3n y hacia el que peregrinan los humanos. Para estar all\u00ed\u00ad sentado a la diestra de Dios (Heb 1,3; 8,1; 10,12s; 12,2) por encima de los \u00e1ngeles (1,4-13; 2,7ss), el sumo sacerdote subi\u00f3 el primero, atravesando los cielos (4,14) y penetrando detr\u00e1s del velo (6,19s) en el santuario, donde intercede en presencia de Dios (9,24).<\/p>\n<p>3. Momento de la ascensi\u00f3n. La subida de Cristo al cielo, distinguida de la salida del sepulcro a titulo de manifestaci\u00f3n c\u00f3smica, deb\u00ed\u00ada todavia distanciarse de ella por la necesidad pedag\u00f3gica de contar en el tiempo de los hombres un acontecimiento que lo trasciende y tambi\u00e9n para tener cuenta con el periodo de las apariciones. Ciertamente nada impide, y todo m\u00e1s bien lo postula, que al manifestarse Jes\u00fas a sus discipulos volviese para ello del mundo de la *gloria, en el que hab\u00ed\u00ada entrado desde el instante de su resurrecci\u00f3n; en efecto, es dif\u00ed\u00adcil ver d\u00f3nde hubiera podido hallarse en el intervalo de estas manifestaciones, y, sin duda alguna, lo que les muestra es su estado ya glorificado. De hecho, Mt parece concebir as\u00ed\u00ad las cosas: no habla de la ascensi\u00f3n, pero da a entender por la declaraci\u00f3n de Jes\u00fas acerca del poder de que dispone en el cielo y en la tierra (Mt 28,18), que la toma de posesi\u00f3n del trono celestial hab\u00ed\u00ada tenido ya lugar al momento de la aparici\u00f3n en la monta\u00f1a de Galilea: si Jes\u00fas advierte a sus disc\u00ed\u00adpulos por medio de Maria Magdalena que sube al Padre (Jn 20,17), esto indica que habr\u00e1 ya subido y vuelto a bajar cuando les aparezca la tarde misma (20,19). Esta dilaci\u00f3n de algunas horas entre resurrecci\u00f3n y ascensi\u00f3n es absolutamente pedag\u00f3gica y da a Jes\u00fas la oportunidad de inculcar a Maria Magdalena que entra en un estado nuevo, en el que quedar\u00e1n espiritualizados (6,58 y 62) los contactos de otro tiempo (comp. 20,17 y 11,2; 12,3).<\/p>\n<p>En otros textos el momento de la ascensi\u00f3n se distingue todav\u00ed\u00ada m\u00e1s del de la resurrecci\u00f3n: Lc 24,50s, que viene despu\u00e9s de los vv. 13.33. 36.44, da la sensaci\u00f3n de que la ascensi\u00f3n se sit\u00faa la tarde del domingo de pascua, despu\u00e9s de diversas conversaciones de Jes\u00fas con sus discipulos. En el final de Mc 16,19, que depende en gran parte de Lc, se cuenta la ascensi\u00f3n despu\u00e9s de las manifestaciones sucesivas, que no se ve si ocuparon s\u00f3lo un d\u00ed\u00ada o varios. Finalmente, seg\u00fan Act 1,3-11, fue al final de cuarenta d\u00ed\u00adas de apariciones y conversaciones cuardo Jes\u00fas abandon\u00f3 a los suyos para subir al cielo. La ascensi\u00f3n contada por esos tres textos pretende evidentemente clausurar el periodo de las apariciones; no quiere describir, despu\u00e9s de una dilaci\u00f3n variable e inexplicable, la primera entrada de Cristo en la gloria, sino m\u00e1s bien la \u00faltima partida que pone fin a su manifestaci\u00f3n en la tierra. La incertidumbre misma de la dilaci\u00f3n se explica mejor en raz\u00f3n de este t\u00e9rmino contingente; en los Hechos, el *n\u00famero de 40 se escogi\u00f3 sin duda en funci\u00f3n de los 50 d\u00ed\u00adas de *pentecost\u00e9s: si Jes\u00fas regresa definitivamente al cielo, es para enviar su Espiritu, que en adelante le reemplazar\u00e1 cerca de sus discipulos.<\/p>\n<p>En una palabra, la ense\u00f1anza variada de los textos sagrados invita a reconocer en este misterio dos aspectos conexos, pero distintos: por una parte, la glorificaci\u00f3n celestial de Cristo que coincidi\u00f3 con su resurrecci\u00f3n y, por otra parte, su \u00faltima partida despu\u00e9s de un periodo de apariciones, partida y retorno a Dios, de que fueron testigos en el monte de los Olivos y que se celebra m\u00e1s particularmente la fiesta de la Ascensi\u00f3n.<\/p>\n<p>4 Modo de la ascensi\u00f3n. Act 1,9 es el \u00fanico texto can\u00f3nico que da alguna descripci\u00f3n de la subida de Jes\u00fas al cielo, y su extremada discreci\u00f3n muestra que no pretende dise\u00f1ar la primera entrada de Cristo en la gloria. Este cuadro tan sobrio no se parece en nada a las apoteosis de h\u00e9roes paganos, como R\u00f3mulo o Mitra, ni siquiera al precedente biblico de *El\u00ed\u00adas. Hace intervenir la nube estereotipada de las teofan\u00ed\u00adas y una palabra ang\u00e9lica que explica la escena, renunciando a dar una descripci\u00f3n del misterio, realista y de dudoso gusto, como la inventar\u00e1n algunos ap\u00f3crifos, y limit\u00e1ndose a los datos esenciales que evocan su significado. No es que esta escena localizada en forma precisa en el monte de los Olivos no represente un recuerdo hist\u00f3rico, ni que Jes\u00fas no pudiera conceder a sus disc\u00ed\u00adpulos cierta experiencia sensible de su retorno cerca de Dios; pero la intenci\u00f3n del relato no es ciertamente describir un triunfo que de hecho tuvo lugar ya en el instante de la resurrecci\u00f3n, sino \u00fanicamente ense\u00f1ar que despu\u00e9s de un cierto periodo de coloquios familiares con los disc\u00ed\u00adpulos, el resucitado retir\u00f3 del mundo su *presencia manifiesta para no restituirla hasta el fin de los tiempos.<\/p>\n<p>lll. LA ASCENSI\u00ed\u201cN, PRELUDIO DE LA PARUS\u00ed\u008dA.<\/p>\n<p>\u00abEse Jes\u00fas que ha sido llevado de entre vosotros al cielo vendr\u00e1 as\u00ed\u00ad como le hab\u00e9is visto ir al cielo\u00bb (Act 1,11). Esta palabra ang\u00e9lica, adem\u00e1s de explicar la economia del relato de la ascensi\u00f3n, establece un vinculo profundo entre la subida de Cristo al cielo y su retorno al final de los tiempos. Como \u00e9ste se hace esperar, la permanencia de Cristo en el cielo, de suyo definitiva por lo que a \u00e9l respecta, resulta como una etapa transitoria en la economia general de la salvaci\u00f3n: Cristo se mantiene all\u00ed\u00ad oculto a los hombres en espera de su manifestaci\u00f3n \u00faltima (Col 3,1-4), en el momento de la restauraci\u00f3n universal (Act 3, 21; I Tes 1,10). Entonces retornar\u00e1 de la manera que parti\u00f3 (Act 1,11), bajando del cielo (ITes 4,16; 2Tes 1,7) sobre las nubes (Ap 1,7; cf: 14,14ss), mientras que sus escogidos subir\u00e1n a su encuentro, tambi\u00e9n sobre nubes (ITes 4,17), como los dos testigos del Apocalipsis (Ap 11,12). Es siempre la misma presentaci\u00f3n cosmol\u00f3gica, inherente a nuestra imaginaci\u00f3n humana, aunque, por otra parte, reducida a su m\u00ed\u00adnima expresi\u00f3n.<\/p>\n<p>La afirmaci\u00f3n profunda que se desprende de todos estos temas es que Cristo, triunfando de la muerte, inaugur\u00f3 un nuevo modo de vida cerca de Dios. EI penetr\u00f3 el primero para preparar un puesto a sus elegidos; luego retornar\u00e1 y los introducir\u00e1 para que est\u00e9n siempre con \u00e9l (Jn 14,2s).<\/p>\n<p>IV. ESPIRITUALIDAD CRISTIANA DE LA ASCENSI\u00ed\u201cN.<\/p>\n<p>Los cristianos, mientras esperan este t\u00e9rmino, deben mantenerse unidos por la fe y los sacramentos con su Se\u00f1or glorificado. Ya desde ahora *resucitados y hasta sentados en los cielos con \u00e9l (Ef 2,6) buscan \u00ablas cosas de arriba\u00bb, pues su verdadera *vida est\u00e1 \u00abescondida con Cristo en Dios\u00bb (Col 3,1ss). Su ciudad se halla en los cielos (Flp 3,20), la casa celestial que los espera y de la que aspiran a revestirse (2Cor 5,1ss), no es sino el mismo Cristo glorioso (Flp 3.21), el \u00abhombre celestial\u00bb (ICor 15,45-49).<\/p>\n<p>De ah\u00ed\u00ad brota toda una espiritualidad de ascensi\u00f3n a base de *esperanza, pues desde ahora hace vivir al cristiano en la realidad del mundo nuevo en que reina Cristo. Pero no por eso es arrancado del mundo antiguo, que todav\u00ed\u00ada le retiene, sino, por el contrario, tiene misi\u00f3n y poder de vivir en \u00e9l en forma nueva, que eleva a este mundo a la transformaci\u00f3n de gloria a que Dios lo llama. -> Cielo &#8211; Gloria &#8211; Monta\u00f1a &#8211; Nube &#8211; Resurrecci\u00f3n &#8211; Rey<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Con el t\u00e9rmino \u00abascensi\u00f3n\u00bb se quiere se\u00f1alar a aquel acto del Dios-hombre por medio del cual puso fin a sus apariciones en las que se present\u00f3 a sus disc\u00edpulos despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n, y por la que tambi\u00e9n parti\u00f3 dej\u00e1ndoles sin su presencia f\u00edsica y pas\u00f3 al otro mundo, a fin de quedarse all\u00ed hasta su segunda venida (Hch. 3:21). Lucas describe este hecho con pocas palabras en Lc. 24:51 y m\u00e1s extensamente en Hch. 1:9. Aun si las palabras \u00aby fue llevado arriba al cielo\u00bb no fueran parte del texto verdadero de Lc. 24:51 tenemos buenas razones para decir, a la luz de las claras e inequ\u00edvocas palabras del segundo tratado de Lucas, que las palabras dudosas de Lc. 24:51 expresan lo que \u00e9l ten\u00eda en mente. En conformidad con el testimonio oral de los ap\u00f3stoles, Lucas lleva su historia de la vida de Jes\u00fas \u00abhasta el d\u00eda en que de entre nosotros fue recibido arriba\u00bb (Hch. 1:22).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Seg\u00fan el Cuarto Evangelio, el Se\u00f1or habl\u00f3 en tres oportunidades de su ascensi\u00f3n al cielo (Jn. 3:13; 6:62; 20:17). Pablo habla de que Cristo ascendi\u00f3 por sobre todos los cielos para llenar todo el universo con su presencia y poder (Ef. 4:10). Frases tales como \u00abrecibido arriba en gloria\u00bb (1 Ti. 3:16), \u00absubi\u00f3 al cielo\u00bb (1 P. 3:22) y \u00abtraspas\u00f3 los cielos\u00bb (Heb. 4:14) apuntan al mismo acontecimiento. Pablo exhorta a los colosenses a buscar \u00ablas cosas de arriba donde est\u00e1 Cristo sentado a la diestra de Dios\u00bb (Col. 3:1), y \u00e9sta como todas las numerosas referencias que el NT hace al hecho de que Cristo est\u00e1 sentado a la diestra de Dios, presuponen la ascensi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Ef. 1:20ss., Pablo pasa directamente de la resurrecci\u00f3n a la exaltaci\u00f3n de Cristo, al lugar de poder y autoridad supremos sobre el universo. En pasajes como Ro. 8:34 y Col. 3:1 parece que el sentarse fuera un resultado inmediato de su resurrecci\u00f3n de los muertos, sin dejar espacio (tal como algunos han argumentado) para la ascensi\u00f3n como un acontecimiento distinto; pero es dif\u00edcil encontrarle alguna fuerza a cualquier argumento que se derive del silencio de Pablo en estos pasajes, cuando en Ef. 4:10 \u00e9l afirma tan enf\u00e1ticamente su creencia en la ascensi\u00f3n. Todas la veces que el Se\u00f1or se apareci\u00f3 despu\u00e9s de su resurrecci\u00f3n mostraron sin duda alguna que \u00e9l ya pertenec\u00eda al otro mundo de luz y gloria; pero con su ascensi\u00f3n, las cortas visitas que hizo a sus disc\u00edpulos desde ese mundo llegaron a su fin, y los cielos lo recibieron ocult\u00e1ndolo de la mirada de ellos. Sin embargo, mediante la morada del Esp\u00edritu Santo llegar\u00edan a estar mucho m\u00e1s cerca de \u00e9l que nunca antes, y \u00e9l estar\u00eda con ellos para siempre (Jn. 14:16\u201318).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Objetar el relato de la ascensi\u00f3n de Cristo al cielo que implica un concepto infantil y anticuado del universo, es, en el mejor de los casos, una bagatela fr\u00edvola. Aunque debemos concordar con Westcott cuando dice que \u00abel cambio que Cristo dio a conocer no era un cambio de lugar sino de estado, no local sino espiritual\u00bb (Westcott, <em>The Revelation of the Risen Lord<\/em>, Macmillan &amp; Co., London, 1898, p. 180); por otro lado, no somos poco cient\u00edficos cuando pensamos en la tierra donde \u00abel Rey es visto en toda su gloria sin velo alguno\u00bb como aquel mundo superior de luz y gloria, muy por encima de nosotros, as\u00ed como el bien est\u00e1 sobre el mal y la bendici\u00f3n est\u00e1 sobre la miseria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Catecismo de Heidelberg habla de tres beneficios que nosotros recibimos de la ascensi\u00f3n. (1) Que \u00e9l es nuestro intercesor o abogado en el cielo delante del Padre (Ro. 8:34; 1 Jn. 2:1; Heb. 7:25). Como nuestro Sumo Sacerdote \u00e9l ofreci\u00f3 en la cruz el \u00fanico sacrificio perfecto y final por los pecados una vez para siempre (Heb. 10:12), y ahora, habi\u00e9ndose sentado a la diestra de Dios, entr\u00f3 en su ministerio sacerdotal en el cielo. Como nuestro Rey-Sacerdote comunica, por medio del Esp\u00edritu Santo, a todos los creyentes los dones y bendiciones que \u00e9l gan\u00f3 para ellos con su muerte. Un predicador escoc\u00e9s llamado Traill, dijo as\u00ed: \u00abLa intercesi\u00f3n de Cristo en el cielo es un recordar a su pueblo en una forma bondadosa y poderosa, y un recordar de todo lo que les conviene, administrando con grandeza y majestad; no como aqu\u00e9l que suplica postrado en el esca\u00f1uelo, sino como un pr\u00edncipe coronado que se sienta en su trono, a la diestra del Padre\u00bb. (2) Tenemos nuestra carne en el cielo, de tal forma que, como dijo el penetrante pensador escoc\u00e9s, \u00abRab\u00ed\u00bb Duncan, \u00abel polvo de la tierra est\u00e1 en el trono de la majestad en lo alto\u00bb. Y como el Catecismo de Heidelberg lo ha dicho, para que por ellos, como una garant\u00eda, estemos seguros de que, siendo El nuestra cabeza, nos atraer\u00e1 a s\u00ed como miembros suyos\u00bb. (3) Nos env\u00eda su Esp\u00edritu como prenda de la herencia prometida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tercer beneficio que mencionamos es de suma importancia. El Esp\u00edritu Santo no se dio, en la plenitud de su obra de gracia en las almas de los hombres, hasta que Jes\u00fas fue glorificado (Jn. 7:39). \u00abAs\u00ed que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Esp\u00edritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y o\u00eds. Porque David no subi\u00f3 a los cielos\u00bb. (Hch. 2:33, 34a). Como Zahn lo ha expresado, de esta forma se demostr\u00f3 al universo que \u00abel Se\u00f1or resucitado vive en una comuni\u00f3n celestial con su Padre y el nuestro, y que tom\u00f3 parte activa en el ejercicio del poder y la gracia de Dios en este mundo\u00bb (Zahn, <em>The Apostles\u00b4 Creed<\/em>, trad. ingl.; Hodder &amp; Stoughton, London, 1899, p. 162). James Denney escribi\u00f3, \u00abno puede haber duda de que en este pasaje Pedro contempla a Jes\u00fas en su exaltaci\u00f3n como formando junto con Dios su Padre una sola causalidad divina que opera a trav\u00e9s del Esp\u00edritu para la salvaci\u00f3n de los hombres\u00bb (Denney, <em>Jesus and the Gospel<\/em>, Hodder &amp; Houghton, London 1913, p. 19).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El Se\u00f1or exaltado est\u00e1 presente con nosotros aqu\u00ed en la batalla (Mr. 16:19\u201320), y sabemos que ha subido al cielo \u00abpara asegurar nuestra entrada y prepararnos morada\u00bb (Jn. 14:2; Heb. 6:20).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">HDAC<\/a><\/em>; <em><a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">HDB<\/a><\/em>; <em><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">HDCG<\/a><\/em>; W. Milligan, <em>The Ascension and Heavenly Priesthood of Our Lord<\/em>; Swete y Zahn en <em>The <\/em><em>Apostles\u2019 Creed<\/em>; A.M. Ramsey en <em>Studiorum Novi Testamenti Societas<\/em>, Bulletin II, (1951).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alexander Ross<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><em>HDAC <\/em><\/a><em>Hastings\u2019 Dictionary of the Apostolic Church<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><em>HDB <\/em><\/a><em>Hastings\u2019 Dictionary of the Bible<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><em>HDCG <\/em><\/a><em>Hastings\u2019 Dictionary of Christ and the Gospels<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (61). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>El relato de la ascensi\u00f3n del Se\u00f1or Jesucristo aparece en Hch. 1.4\u201311. En Lc. 24.51 las palabras \u201cy fue llevado arriba al cielo\u201d no est\u00e1n tan bien confirmadas, y lo mismo vale para la descripci\u00f3n en Mr. 16.19. No hay sugerencia alternativa en el <etiqueta id=\"#_ftn1082\" name=\"_ftnref1082\" title=\"\">NT de ninguna otra finalizaci\u00f3n de las apariciones posteriores a la resurrecci\u00f3n, y el hecho de la ascensi\u00f3n siempre se da por sentado en las frecuentes referencias a Cristo a la diestra de Dios, y a su regreso del cielo. No ser\u00eda razonable suponer que Lu<\/etiqueta>cas estaba crasamente equivocado en cuanto a un hecho tan importante, o que estaba inventando, cuando todav\u00eda hab\u00eda ap\u00f3stoles que pod\u00edan enterarse de lo que hab\u00eda escrito. Para otras alusiones a la ascensi\u00f3n v\u00e9ase Jn. 6.62; Hch. 2.33\u201334; 3.21; Ef. 4.8\u201310; 1 Ts. 1.10; He. 4.14; 9.24; 1 P. 3.22; Ap. 5.6.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Se hacen objeciones al relato tomando como base el hecho de que se apoya en ideas anticuadas sobre el cielo como un lugar por encima de nuestras cabezas. Estas objeciones no tienen peso por las siguientes razones:<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>1. El acto de la ascensi\u00f3n podr\u00eda haber sido una par\u00e1bola actuada para los disc\u00edpulos que ten\u00edan dicha idea del cielo. De este modo Jes\u00fas indicaba concluyentemente que el per\u00edodo de las apariciones posteriores a la resurrecci\u00f3n hab\u00edan terminado, y que su regreso al cielo hab\u00eda de inaugurar la era de la presencia del Esp\u00edritu Santo en la iglesia. Un simbolismo actuado de este modo resulta perfectamente natural.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>2. El t\u00e9rmino \u201ccielo\u201d y la expresi\u00f3n \u201cla diestra del Padre\u201d tienen cierto significado necesariamente relacionado con esta tierra, y dicho significado puede expresarse mejor con referencia a \u201carriba\u201d. As\u00ed, Jes\u00fas levantaba los ojos al cielo cuando oraba (Jn. 17.1; cf. 1 Ti. 2.8), y nos ense\u00f1\u00f3 a orar diciendo, \u201cPadre nuestro que est\u00e1s en los cielos \u2026 H\u00e1gase tu voluntad, como en el cielo, as\u00ed tambi\u00e9n en la tierra\u201d. En un sentido el cielo est\u00e1 lejos de esta tierra, cualquiera sea su naturaleza en t\u00e9rminos de una dimensi\u00f3n diferente. Al pasar del estado terrenal de espacio y tiempo al estado celestial, pudo observarse que Jes\u00fas se alejaba de la tierra, as\u00ed como cuando se produzca su segunda venida se lo podr\u00e1 observar acerc\u00e1ndose a la tierra. Esta doctrina de la ausencia corporal se equilibra en el NT con la doctrina de la presencia espiritual (* <span style='text-transform:uppercase'>Esp\u00edritu Santo<\/span>). As\u00ed, la Cena del Se\u00f1or es en memoria de aquel que est\u00e1 corporalmente ausente, \u201chasta que \u00e9l venga\u201d (1 Co. 11.26), mas, como en todas las reuniones de cristianos, el Se\u00f1or resucitado est\u00e1 presente espiritualmente (Mt. 18.20).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El concepto de que Dios est\u00e1 arriba, sentado en el trono, alude en forma especial a la diferencia entre Dios y el hombre, y a la forma en que el pecador se acerca a Dios, ya que su pecado le impide el acceso a la presencia del Rey. De modo que podemos considerar el prop\u00f3sito de la ascensi\u00f3n como sigue:<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>1. \u201cVoy a preparar lugar para vosotros\u201d (Jn. 14.2).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>2. Jesucristo est\u00e1 sentado, se\u00f1al de que su obra de expiaci\u00f3n est\u00e1 completa y es definitiva. Los que creen que como sacerdote Cristo sigue ofreci\u00e9ndose al Padre dicen que no debemos mezclar las dos met\u00e1foras del rey y el sacerdote. Sin embargo esto es justamente lo que se hace en He. 10.11\u201314 para demostrar el car\u00e1cter definitivo del sacrificio de Cristo.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>3. Cristo intercede por los suyos (Ro. 8.34; He. 7.25), aunque en ninguna parte del NT se dice que se sigue ofreciendo a s\u00ed mismo en el cielo. La palabra gr. que significa interceder, <\/span><span style=''>entynjan&#333;<\/span><span lang=ES style=''>, denota la idea de ocuparse de los intereses de alguien.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>4. Cristo est\u00e1 esperando que sus enemigos sean sometidos, y ha de volver como acto final en el establecimiento del reino de Dios (1 Co. 15.24\u201326).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''>W. Milligan, <i>The Ascension and Heavenly Priesthood of our Lord<\/i>, 1891; H. B. Swete, <i>The Ascended Christ<\/i>, 1910; C. S. Lewis, <i>Miracles<\/i>, <etiqueta id=\"#_ftn1083\" name=\"_ftnref1083\" title=\"\">cap(s). 16, 1947; M. L. Loane, <\/etiqueta><i>Our Risen Lord<\/i>, cap(s). 9, 1965.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn1084\" name=\"_ftnref1084\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size: 10.0pt;;color:green'>J.S.W.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p>\n    Ver tambi\u00e9n: Fiesta de la Ascensi\u00f3n. <\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La elevaci\u00f3n de Cristo al cielo por su propio poder en presencia de sus disc\u00edpulos el cuadrag\u00e9simo d\u00eda despu\u00e9s de Su Resurrecci\u00f3n. Es narrado en Mc. 16,19,  Lucas 24,51, y en el primer cap\u00edtulo de los Hechos de los Ap\u00f3stoles.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque el lugar de la Ascensi\u00f3n no se establece claramente, parecer\u00eda seg\u00fan los Hechos que fue en el Monte de los Olivos; ya que se describe que despu\u00e9s de la Ascensi\u00f3n los disc\u00edpulos regresaron a Jerusal\u00e9n desde el monte llamado Olivet, que est\u00e1 cerca a Jerusal\u00e9n, el espacio de un camino sab\u00e1tico.  La Tradici\u00f3n ha consagrado este sitio como el Monte de la Ascensi\u00f3n y la piedad cristiana ha conmemorado el evento erigiendo all\u00ed una bas\u00edlica. Santa Helena construy\u00f3 el primer monumento, el cual fue destruido por los persas en el a\u00f1o 614, reconstruido en el siglo VIII, y fue destruido de nuevo, pero reconstruido por segunda vez por los cruzados.  Los musulmanes destruyeron \u00e9sta tambi\u00e9n tambi\u00e9n, dejando s\u00f3lo la estructura octagonal que rodea la piedra que se dice tiene la huella de los pies de Cristo y que se usa ahora como oratorio.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El hecho de la Ascensi\u00f3n es relatado no solamente en los pasajes de la Escritura citados arriba, sino tambi\u00e9n es predicho y mencionado en otros lugares como un hecho establecido. Por ejemplo, en Juan 6,62, Cristo pregunta a los jud\u00edos: \u00ab\u00bfY cuando ve\u00e1is al Hijo del Hombre subir a donde estaba antes?\u201d y en 20,17, dice a Mar\u00eda Magdalena: \u00abNo me toques, porque a\u00fan no he subido al Padre, pero ve a mis hermanos y diles:  Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y vuestro Dios.\u00bb Adem\u00e1s en Efesios 4,8-10, y en Tm. 3,16, se habla de la Ascensi\u00f3n de Cristo como un hecho aceptado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El lenguaje empleado por los Evangelistas para describir la Ascensi\u00f3n debe ser interpretado de acuerdo al uso. Decir que fue elevado o que ascendi\u00f3, no necesariamente implica que localizan el cielo directamente encima de la tierra; de la misma manera que las palabras \u00absentado a la derecha del Padre\u00bb no significan que esa sea realmente su postura. Al desaparecer de su vista \u00abFue arrebatado a vista de ellos y una nube lo sustrajo de sus ojos\u00bb (Hch. 1,9), y entrando en la gloria permanece con el Padre en el honor y poder denotado en la frase de la Escritura.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente:<\/b>  Wynne, John. \u00abAscension.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 1. New York: Robert Appleton Company, 1907.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/01767a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Javier L. Ochoa M.  L H M\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la \u00faltima aparici\u00f3n de Cristo a los disc\u00ed\u00adpulos fue llevado al cielo Lc 24, 50-51; Mc 16, 19-20, para retornar al Padre de donde hab\u00ed\u00ada venido Jn 7, 33, tal como lo hab\u00ed\u00ada anunciado el propio Jes\u00fas a sus disc\u00ed\u00adpulos, Mt 26, 64; Jn 6, 62 y 12, 32. 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