{"id":4731,"date":"2016-02-05T00:36:36","date_gmt":"2016-02-05T05:36:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/becerro-de-oro\/"},"modified":"2016-02-05T00:36:36","modified_gmt":"2016-02-05T05:36:36","slug":"becerro-de-oro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/becerro-de-oro\/","title":{"rendered":"BECERRO DE ORO"},"content":{"rendered":"<p>cuando Mois\u00e9s subi\u00f3 al monte Sina\u00ed\u00ad, para recibir las tablas de la Ley, debido a la demora de \u00e9ste, le pidieron a Aar\u00f3n que les hiciera un dios que los guiase. Aar\u00f3n recogi\u00f3 los objetos de oro del pueblo e hizo fundir un becerro al que se le erigi\u00f3 un altar y se le ofrecieron sacrificios,  de los cuales comi\u00f3 el pueblo Ex 32, 1-6, lo que desat\u00f3 la ira de Yahv\u00e9h Ex 32, 7-10. Mois\u00e9s, una vez baj\u00f3 del Sina\u00ed\u00ad, rompi\u00f3 las tablas de la ley, ech\u00f3 al fuego el becerro de oro, lo moli\u00f3 y lo esparci\u00f3 en el agua e hizo beber de ella a los israelitas Ex 32, 19-20; Dt 9, 15-21. Mois\u00e9s, entonces, orden\u00f3 a los hijos de Lev\u00ed\u00ad que matara cada uno a su hermano, su amigo o su pariente; as\u00ed\u00ad, cayeron unos tres mil hombres, Ex 32, 25-28, y Yahv\u00e9h castig\u00f3 a los israelitas Ex 32, 35. Sobre este episodio se vuelve en varios lugares de la Escritura, Ne 9, 18; Sal 106 (105), 19; Hch 7, 41.<\/p>\n<p>Tras la divisi\u00f3n del reino de Israel  al ser proclamado rey del norte Jeroboam I, 931 al 910 a. C., residi\u00f3 \u00e9ste en Tirs\u00e1, y estableci\u00f3 cultos al b. de oro en Dan y Betel 1 R 12, 26-33; 2 Cro 11, 13-15; 13, 8. Yahv\u00e9h castig\u00f3 al rey y al pueblo por este pecado 2 R 17, 20-23.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>\u00ed\u008ddolo confeccionado por Aar\u00f3n cuando Mois\u00e9s estuvo cuarenta d\u00ed\u00adas con sus noches en el monte Sina\u00ed\u00ad. El pueblo, viendo que \u2020\u0153Mois\u00e9s tardaba en descender\u2020\u009d, pidi\u00f3 a Aar\u00f3n que les hiciera dioses que fueran delante de ellos. Se tomaron los zarcillos de oro de las mujeres, ni\u00f1os y ni\u00f1as. Con ellos se hizo \u2020\u0153un becerro de fundici\u00f3n\u2020\u009d. El pueblo lo ador\u00f3 y se dedic\u00f3 a hacer festejos, en franca violaci\u00f3n a la prohibici\u00f3n que Dios hab\u00ed\u00ada hecho al respecto (Exo 20:4-5).<\/p>\n<p>Siempre se ha levantado la pregunta: \u00bfPor qu\u00e9 un becerro? Lo m\u00e1s l\u00f3gico es pensar que no fue algo inventado en el momento, sino que estaba relacionado con cosas que los israelitas hab\u00ed\u00adan visto antes. Los israelitas cayeron en la idolatr\u00ed\u00ada en Egipto, antes del \u00e9xodo (Eze 20:7-8). En aquel pa\u00ed\u00ads se adoraba al buey o toro Apis. Lo m\u00e1s probable es que la confecci\u00f3n del b. de o. se tratara de un retorno, una evocaci\u00f3n de ese culto.<br \/>\nbuey Apis era considerado como una deidad proveniente de Osiris y Phtah. Se le seleccionaba tomando en consideraci\u00f3n ciertas cualidades y una vez declarado como sagrado se le trataba como a un dios. Se constru\u00ed\u00ada una casa para \u00e9l y all\u00ed\u00ad se le consultaba. Sus respuestas depend\u00ed\u00adan de a cu\u00e1l habitaci\u00f3n se iba despu\u00e9s de la consulta o si aceptaba alimento de la mano del consultante. Aun cuando mor\u00ed\u00ada el buey Apis, se le conced\u00ed\u00adan grandes homenajes. Como Apis era \u2020\u0153la m\u00e1s completa expresi\u00f3n de la divinidad bajo forma animal viviente entre los antiguos egipcios\u2020\u009d (Enc. Espasa Calpe), era natural que los israelitas cuando quisieron confeccionar un dios, pensaran en \u00e9l.<br \/>\ntiempo despu\u00e9s, el rey \u2020\u00a2Jeroboam I hizo \u2020\u0153dos b. de o.\u2020\u009d y puso \u2020\u0153uno en Bet-el y el otro en Dan\u2020\u009d con el prop\u00f3sito de que los habitantes del Reino del Norte (Israel) no fueran a Jerusal\u00e9n a adorar (1Re 12:26-30). Jeroboam constituy\u00f3 un sacerdocio para estos santuarios y estableci\u00f3 fiestas religiosas sustitutivas de las que se hac\u00ed\u00adan en el \u2020\u00a2templo. Esto fue causa de la ira de Dios, anunciada por los profetas, porque \u2020\u0153dejaron todos los mandamientos de Jehov\u00e1 su Dios, y se hicieron im\u00e1genes fundidas de dos becerros\u2020\u009d (2Re 17:16). Dijo Oseas: \u2020\u0153Tu b., oh Samaria, te hizo alejarte\u2020\u009d (Ose 8:5).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, DIOS<\/p>\n<p>vet, Encontramos el becerro de oro en dos ocasiones importantes de la historia de Israel: Aar\u00f3n, el hermano de Mois\u00e9s, obligado por el pueblo, erige uno en el desierto despu\u00e9s del \u00e9xodo (Ex. 32:1-7), y Jeroboam levanta dos: uno en Bet-el y otro en Dan con ocasi\u00f3n de la divisi\u00f3n del reino (1 R. 12:28-29). La fiesta que ocasion\u00f3 la hechura del becerro de oro en el desierto estuvo acompa\u00f1ada de org\u00ed\u00adas (Hch. 7:41). La representaci\u00f3n del Dios trascendente por una imagen que los hebreos hab\u00ed\u00adan visto en Egipto indign\u00f3 a Mois\u00e9s y el legislador castig\u00f3 sever\u00ed\u00adsimamente a los culpables. Aar\u00f3n pudo salvar su vida gracias a que su participaci\u00f3n en la rebeli\u00f3n fue obligada. La construcci\u00f3n de los becerros de oro en tiempos de la monarqu\u00ed\u00ada tuvo lugar en el siglo X cuando ya el pueblo estaba establecido en la tierra prometida y el monarca del norte quiso evitar que el pueblo viniese a Jerusal\u00e9n. Esta adoraci\u00f3n de una imagen hecha por hombres es condenada por los profetas (Os. 8:5-6; 13:2). En todo el Oriente antiguo (Babilonia, Sumeria, Egipto) el toro, por su fuerza y fecundidad, era considerado s\u00ed\u00admbolo de la divinidad. La religi\u00f3n de Mois\u00e9s conden\u00f3 esta pr\u00e1ctica.<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>(-> Baal, toro). Los toros (sh\u00f3r) pertenecen a la simbolog\u00ed\u00ada religiosa de la mayor parte de los pueblos conocidos, desde la India (donde son signo supremo de Indra, el poderoso), hasta Egipto (con Apis y Osiris) y Grecia (donde aparecen vinculados con Zeus). Las excavaciones de Palestina han mostrado que, hasta tiempos bastante recientes (por lo menos hasta el exilio), una parte considerable de los israelitas (que quiz\u00e1 en el santuario de Jerusal\u00e9n veneraban s\u00f3lo a Yahv\u00e9, Dios sin esposa ni imagen) segu\u00ed\u00adan adorando en otros santuarios al Dios dual, que es Madre divina (Ashera* de grandes pechos) y padre animal (representado por el signo del Toro, m\u00e1s propio de El y Baal*, dioses cananeos, que del Yahv\u00e9 israelita). Ese Toro divino constituye una figura poderosa. Es un animal que puede engendrar en un plano biol\u00f3gico, pero es incapaz de ofrecer cari\u00f1o y cuidado personal a los hombres y mujeres concretos. El toro que, conforme al relato paradigm\u00e1tico de Ex 32, fue fundido por Aar\u00f3n y adorado por los israelitas en el desierto, es un animal joven, un becerro Cegel), y \u00e9sta es la palabra que m\u00e1s ha utilizado la tradici\u00f3n posterior (cf. 1 Re 12,28). Por eso la empleamos aqu\u00ed\u00ad, aunque el t\u00e9rmino y signo del toro* sea m\u00e1s universal.<\/p>\n<p>(1) El relato del becerro de oro. El toro es signo de poder\u00ed\u00ado, engendramiento y riqueza (es de oro), como indica el texto central donde se recuerda su construcci\u00f3n y adoraci\u00f3n, precisamente en el momento de la salida de Egipto (Ex 32). Mois\u00e9s est\u00e1 en el monte de Dios, recibiendo las leyes de Yahv\u00e9. El pueblo se cansa de su ausencia (de la ausencia de Dios). Por eso, Aar\u00f3n, el gran sacerdote, funde un BecerroToro, lo eleva sobre una peana sagrada y festeja su grandeza jubilosa en gesto de banquete y baile. \u00abAl ver el pueblo que Mois\u00e9s tardaba en descender del monte, se acercaron a Aar\u00f3n y le dijeron: Lev\u00e1ntate, haznos dioses que vayan delante de nosotros, porque a Mois\u00e9s, ese hombre que nos sac\u00f3 de la tierra de Egipto, no sabemos qu\u00e9 le haya acontecido. Aar\u00f3n les dijo: Quitad los zarcillos de oro que est\u00e1n en las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas, y tra\u00e9dmelos. Entonces todo el pueblo se quit\u00f3 los zarcillos de oro que ten\u00ed\u00adan en sus orejas y los trajeron a Aar\u00f3n. El los recibi\u00f3 de sus manos, le dio forma con un buril e hizo de ello un becerro de fundici\u00f3n. Entonces ellos dijeron: \u00c2\u00a1Israel, \u00e9stos son tus dioses, que te sacaron de la tierra de Egipto!\u00bb (Ex 32,1-4). Es evidente que en el fondo de este relato  simb\u00f3lico ha influido el culto de los toros sagrados del reino israelita del Norte que la tradici\u00f3n prof\u00e9tica y el Deuteronomio tomaron, como signo idol\u00e1trico, a pesar de que el Rey Jeroboam los hab\u00ed\u00ada identificado con el Dios que \u00absac\u00f3 a los israelitas de Egipto\u00bb (1 Re 12,28-30). Pero nuestro relato no s\u00f3lo critica al Dios-Toro del reino de Israel (del Norte), sino que se opone tambi\u00e9n a una tendencia idol\u00e1trica constante de los habitantes de Israel y de Jud\u00e1, quienes, por lo menos hasta el siglo VI a.C., a pesar de las protestas prof\u00e9ticas, segu\u00ed\u00adan adorando a toros divinos (de Baal o de Yahv\u00e9) y a las asheras* (grandes madres), signos de la diosa. Entre los rasgos principales de este relato y condena del Dios-Toro podemos citar algunos m\u00e1s significativos.<\/p>\n<p>(2) Mois\u00e9s y Aar\u00f3n. Dos confesiones de fe. Mois\u00e9s refleja el poder de la palabra, el di\u00e1logo con Dios, la religi\u00f3n de la ley y los profetas, el yahvismo sin im\u00e1genes. Por el contrario, Aar\u00f3n es sacerdote: m\u00e1s que la palabra le interesa el culto; m\u00e1s que la libertad de los fieles le importa el poder de lo sagrado, reflejado por el toro. Por eso, est\u00e1 dispuesto a ceder a las peticiones idol\u00e1tricas del pueblo, como han hecho muchas veces los sacerdotes de Jerusal\u00e9n y de otros santuarios de Israel. No podemos olvidar que los israelitas pod\u00ed\u00adan confesar y a veces confesaban su fe ante el Dios-Toro: \u00abIsrael, \u00e9ste es tu Dios, que te sac\u00f3 de Egipto\u00bb (Ex 32,4). El Toro representa el vigor sexual y la paternidad vital en casi todos los pueblos antiguos: con esa figura se han mostrado Indra y Zeus, Baal y Hadad, lo mismo que otros muchos dioses de oriente y occidente. En esa l\u00ed\u00adnea, muchos israelitas hab\u00ed\u00adan querido presentar al mismo toro como imagen de Yahv\u00e9, Dios poderoso, que ha sacado al pueblo de Egipto. Pero otros muchos israelitas, superando ese nivel del Yahv\u00e9-Toro, han confesado su fe en un Yahv\u00e9 exclusivista, que proh\u00ed\u00adbe todas las im\u00e1genes, incluso la del toro, como se dice en el comienzo del dec\u00e1logo*: \u00abYo soy Yahv\u00e9, tu Dios, que te he sacado de Egipto&#8230; No te har\u00e1s im\u00e1genes de Dios&#8230; No te inclinar\u00e1s ante ellas\u00bb (Ex 20,2-5). Superando ese nivel de paternidad dominadora, representada por el Toro, los creadores de la nueva religi\u00f3n israelita (profetas y sacerdo tes) han interpretado a Dios como Se\u00f1or trascendente y Presencia personal, superando as\u00ed\u00ad y negando todos los signos sacrales del toro.<\/p>\n<p>(3) Signos divinos del Dios-toro. Teniendo presente lo anterior, queremos poner de relieve algunos rasgos sagrados de la religi\u00f3n del Becerro de oro. (a) El toro es signo de poder divino. No es la expresi\u00f3n de una ley de libertad que conduce a los hombres hacia el desarrollo de su autonom\u00ed\u00ada, sino que representa a Dios como potencia que sobrecoge, como energ\u00ed\u00ada vital que les mantiene sometidos. Situado ante ese signo de poder, el hombre pierde su libertad y se convierte en esclavo de un tipo de misterio vital, pues para la Biblia el toro es signo idol\u00e1trico, ya que no representa al Dios verdadero, sino a las fuerzas irracionales de la naturaleza y de la vida, (b) El toro est\u00e1 vinculado al sexo: representa a un Dios generador, simbolizado por la fecundidad animal. Por eso es \u00abmacho\u00bb: est\u00e1 dotado de atributos sexuales, en la l\u00ed\u00adnea del culto de la vida; l\u00f3gicamente, el texto contin\u00faa diciendo que, despu\u00e9s de haber adorado al toro, el pueblo \u00abse puso a comer y a beber y despu\u00e9s se levant\u00f3 a danzar\u00bb (Ex 32,6). Seg\u00fan eso, el Dios-Toro se manifiesta y se celebra en la abundancia de la tierra que produce a\u00f1o tras a\u00f1o su cosecha, en la uni\u00f3n del macho-hembra como fuente de existencia&#8230; Estamos en la l\u00ed\u00adnea del toro de los cultos de Baal que aparecen en el sacrificio del Carmelo (cf. 1 Re 18). (c) El becerro es de oro. As\u00ed\u00ad representa la riqueza de la tierra, que se vuelve principio de poder. Ciertamente, tambi\u00e9n la cubierta del arca de Yahv\u00e9 es de oro (cf. Ex 25,17), pero es oro que refleja una gloria que no puede traducirse en forma de poderes econ\u00f3micos. Por el contrario, en el becerro, el oro es signo de riqueza. Dios mismo tiende a convertirse en principio de poder econ\u00f3mico, no en palabra de ley y de esperanza.<\/p>\n<p>(4) La idolatr\u00ed\u00ada israelita. Disputa de dioses. La historia del becerro de oro recoge simb\u00f3licamente y sit\u00faa en el contexto fundante de la alianza y renovaci\u00f3n de la alianza del Sina\u00ed\u00ad (Ex 19-34) el pecado fundamental de los israelitas, que una y otra vez han abandonado a su Dios-Yahv\u00e9 y adorado a los \u00ed\u00addolos, representados por el DiosToro. Terminada la celebraci\u00f3n, des  pu\u00e9s que los setenta representantes de Israel vieron a Dios en la monta\u00f1a y comieron ante \u00e9l (Ex 24,9-12), Mois\u00e9s penetr\u00f3 a\u00fan m\u00e1s en el misterio, en medio de la nube de fuego, para recibir el texto completo del pacto, el c\u00f3digo del culto, donde se instituyen y fijan los elementos primordiales del rito sagrado, centrado en el tabern\u00e1culo de Dios con sus utensilios, los sacerdotes y los sacrificios (Ex 25-31). Pues bien, mientras Mois\u00e9s recibe en la monta\u00f1a la revelaci\u00f3n m\u00e1s alta, que se ocupa precisamente de los sacrificios de Yahv\u00e9 (Ex 29), el resto del pueblo, que acaba de celebrar y ratificar la alianza* de la sangre (cf. Ex 24), se desentiende del Mois\u00e9s de la monta\u00f1a, olvida el pacto de Dios y pide a Aar\u00f3n, hermano de Mois\u00e9s y sumo sacerdote (cf. Ex 32,1), que esculpa sobre el llano un becerro de oro, diciendo que \u00ab\u00e9ste es el Dios que ha sacado a los israelitas de Egipto\u00bb (Ex 32,8). Entre el Dios de Mois\u00e9s y el Dios-Toro hay una sutil pero inmensa diferencia. El Dios de Mois\u00e9s (del Israel can\u00f3nico) est\u00e1 vinculado a la monta\u00f1a de la Ley; no tiene rostro ni figura, no puede ser fijado en ning\u00fan signo idol\u00e1trico (cf. Ex 20,1-3); se le puede y debe honrar matando el toro, pero no es toro, pues no tiene rostro alguno, ni animal ni vegetal. Por el contrario, el Dios de los israelitas del llano, dirigidos por Aar\u00f3n y los sacerdotes, puede tomar un rostro y revelarse como un toro (poder animal, fuerza del sexo), hecho de oro (econom\u00ed\u00ada controlada por los sacerdotes). De uno y otro Dios se puede decir casi lo mismo, de manera que a los ojos de gran parte del pueblo no se diferencian; pero uno (Yahv\u00e9 de la monta\u00f1a) abre un camino de humanizaci\u00f3n intensa, en l\u00ed\u00adnea de la fidelidad \u00e9tica radical, m\u00e1s all\u00e1 de todas las figuras idol\u00e1tricas del sexo, fuerza y dinero; el otro (Yahv\u00e9 del llano) tiende a situar al hombre en el nivel de la naturaleza (toro) y del sistema econ\u00f3mico social.<\/p>\n<p>(5) Disputa de dioses, disputa de grupos. La historia de Israel, y en el fondo, de todo Occidente sigue estando dominada por el enfrentamiento y lucha entre esas dos maneras de entender al mismo Dios a quien unos y otros (los del monte y los del llano) dan el nombre de Yahv\u00e9 (El que es). Los del monte apelan con Mois\u00e9s* a su trascendencia y Ley sagrada; los del llano apelan con Aar\u00f3n* a su inmediatez vital. Hoy es f\u00e1cil decir que la raz\u00f3n religiosa estaba representada por la l\u00ed\u00adnea de Mois\u00e9s y la Ley (como dicen jud\u00ed\u00ados, cristianos y musulmanes). Pero debemos reconocer las razones que ten\u00ed\u00adan los israelitas del llano, los del toro que se toca (figura concreta del poder), los del oro que se adora. Ellos quieren un Dios inmediato, que se sienta y palpe, un Dios ante el que todos puedan comer, beber y danzar, en gesto carism\u00e1tico intenso (cf. Ex 32,6). Evidentemente, los sacerdotes, profesionales de la religi\u00f3n, se pondr\u00e1n de parte del pueblo que m\u00e1s grita, es decir, de la mayor\u00ed\u00ada sedienta de vida inmediata, que quiere comer, beber y danzar, expresando en la excitaci\u00f3n de su vida la Vida de Dios, sin problemas ni exigencias morales (cf. Ex 32,21-23). Otros fundadores religiosos (Buda, Jes\u00fas) habr\u00ed\u00adan reaccionado quiz\u00e1 de forma pac\u00ed\u00adfica para superar con su palabra y testimonio esa religi\u00f3n del toro sagrado. Pero el Mois\u00e9s b\u00ed\u00adblico acude a la espada.<\/p>\n<p>(6) El castigo de los id\u00f3latras. En este momento de la historia de Israel, el Mois\u00e9s b\u00ed\u00adblico no encontr\u00f3 m\u00e1s salida que la violencia sagrada, como sigue mostrando el texto: \u00abAl ver Mois\u00e9s que el pueblo estaba desenfrenado, por culpa de Aar\u00f3n que lo hab\u00ed\u00ada expuesto al ataque de sus enemigos, se puso a la puerta del campamento y dijo: Quien est\u00e9 de parte de Yahv\u00e9, \u00fanase conmigo [= A m\u00ed\u00ad los de Yahv\u00e9], Y se unieron a \u00e9l todos los hijos de Lev\u00ed\u00ad. El les dijo: As\u00ed\u00ad ha dicho Yahv\u00e9, el Dios de Israel: Que cada uno se ci\u00f1a su espada, regrese al campamento y vaya de puerta en puerta matando cada uno a su hermano, a su amigo y a su pariente. Los hijos de Lev\u00ed\u00ad actuaron conforme a lo dicho por Mois\u00e9s, y cayeron del pueblo en aquel d\u00ed\u00ada como tres mil hombres. Entonces Mois\u00e9s dijo: Hoy os hab\u00e9is consagrado a Yahv\u00e9, pues cada uno se ha consagrado matando a su hijo y a su hermano, para que \u00e9l os d\u00e9 hoy la bendici\u00f3n\u00bb (Ex 32,25-29). Este pasaje se sit\u00faa en la l\u00ed\u00adnea del sacrificio de Elias* (1 Re 18), pero Mois\u00e9s no mata s\u00f3lo a los profetas de Baal, sino a un grupo muy importante de israelitas, hermanos suyos, quienes, significativamente, parece que no se resisten.<\/p>\n<p>(7) Matanza religiosa, fidelidad yahvista. Estamos ante la primera gran matanza religiosa realizada por hom  bres (no por una supuesta intervenci\u00f3n directa de Dios), dentro de un mismo pueblo, en un tipo de guerra civil religiosa, seg\u00fan la Biblia. El texto puede concebirse como una continuaci\u00f3n de la matanza de los primog\u00e9nitos, en el Exodo de Egipto, que se celebra en la fiesta de pascua* (cf. Ex 12-14). Pero hay varias diferencias. En el Exodo se dec\u00ed\u00ada que mataba el mismo Dios, a trav\u00e9s de su peste o de las aguas del mar Rojo, destruyendo as\u00ed\u00ad a los enemigos del pueblo, para liberar a los hebreos oprimidos. Ahora, ante la monta\u00f1a de Dios, son unos israelitas los que matan a otros (en un tipo de inquisici\u00f3n religiosa), a trav\u00e9s de una masacre en la que cada uno de los guerreros de Dios tiene que estar dispuesto a matar y mata a los miembros m\u00e1s cercanos de su grupo (hermanos, hijos, parientes&#8230;). Los del partido del Yahv\u00e9 de Mois\u00e9s se estructuran y act\u00faan como ej\u00e9rcito de Dios, al servicio de la fidelidad religiosa, que est\u00e1 por encima de todas las restantes fidelidades familiares o sociales. Evidentemente, son unos fan\u00e1ticos en el sentido m\u00e1s radical de la palabra. Los de Yahv\u00e9 del llano, los del toro fundido y el oro, no forman partido, no se organizan ni defienden, sino que se dejan matar. Un pasaje como \u00e9ste, que en principio es m\u00e1s simb\u00f3lico que hist\u00f3rico, ha influido de forma enorme en la historia de Occidente, llena de guerras religiosas.<\/p>\n<p>Cf. E. HAAG (ed.), Gott der Einzige. Znr Enststehimg des biblischen Monotheismus, Herder, Friburgo 1985; O. KEEL (ed.), Monotheismus im alten Israel und seiner Umwelt, BibBeitr 14, Friburgo (Suiza) 1980; B. LANG, Monotheismus and the Prophetic Minority, Sheffield 1980; X. PIKAZA, Violencia y religi\u00f3n en la historia de occidente, Tirant lo Blanch, Valencia 2005; M. Smith. Palestinian Parties and Politics that Shaped the O\u00ed\u00add Testament, Columbia University Press, Nueva York 1971.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>1. La imagen de oro que hicieron Aar\u00f3n y los israelitas en el Sina\u00ed, despu\u00e9s del \u00e9xodo, mientras Mois\u00e9s se encontraba en la monta\u00f1a. Al descubrir que estaban sumidos en la idolatr\u00eda, ador\u00e1ndola como si fuese Dios, con sacrificios, festejos y org\u00edas, Mois\u00e9s la destruy\u00f3 (Ex. 32.4\u20138, 18\u201325, 35; Dt. 9.16, 21; Neh. 9.18; Sal. 106.19\u201320; Hch. 7.41). A veces se piensa que este \u00eddolo era el buey Apis <etiqueta id=\"#_ftn202\" name=\"_ftnref202\" title=\"\">egp. de Menfis (v\u00e9ase<\/etiqueta><i> IBA,<\/i> pp. 39, <etiqueta id=\"#_ftn203\" name=\"_ftnref203\" title=\"\">fig(s). 33), o el toro Mnevis de Heli\u00f3polis, pero ambas focalidades est\u00e1n demasiado lejos de Gos\u00e9n como para que los hebr<\/etiqueta>eos se hubiesen podido familiarizar realmente con estos \u00eddolos. Adem\u00e1s, hab\u00eda varios cultos al toro, bastante similares a los mencionados, en el delta oriental, y mucho m\u00e1s cerca de los hebreos en Gos\u00e9n, que pueden haber imitado en Sina\u00ed. Al <etiqueta id=\"#_ftn204\" name=\"_ftnref204\" title=\"\">SO de *Gos\u00e9n (<\/etiqueta>zona de Tumilat), en el 10\u00ba nomo o provincia del Egipto inferior, llamado \u201cel Toro Negro\u201d, exist\u00eda una mezcla de culto a Horus y de culto al toro o al becerro; m\u00e1s hacia el N, y extendi\u00e9ndose al <etiqueta id=\"#_ftn205\" name=\"_ftnref205\" title=\"\">NO de Gos\u00e9n mismo, el 11\u00ba nomo del Egipto inferior tambi\u00e9n co<\/etiqueta>ntaba con un culto al toro, relacionado con la adoraci\u00f3n a Horus; tambi\u00e9n hay indicios de otros casos similares. (V\u00e9ase E. Otto,<i> Beitr\u00e4ge zur Geschichte der Stierkulte in Aegypten<\/i>, 1938, pp. 6\u20138, 32\u201333.) En Egipto, el toro o becerro era s\u00edmbolo de fertilidad en la naturaleza y de fuerza f\u00edsica (cf. Otto, <etiqueta id=\"#_ftn206\" name=\"_ftnref206\" title=\"\">op. cit., pp. 1\u20132, 24s, y <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn207\" name=\"_ftnref207\" title=\"\">pass.), y, como en otros lugares del Cercano Oriente, puede incluso haber tenido relaci\u00f3n con la adoraci\u00f3n de las huestes celestiales. (cf. Wainwright,<\/etiqueta><i> JEA<\/i> 19, 1933, pp. 42\u201352, esp. pp. 44\u201346. Para ciertas reservas, vease Otto, op. cit., pp. 7, <etiqueta id=\"#_ftn208\" name=\"_ftnref208\" title=\"\">n. 4. Quiz\u00e1s cf. <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn209\" name=\"_ftnref209\" title=\"\">tamb. Hch. 7.41\u201342 en conjunci\u00f3n [?]).<\/etiqueta><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En la vecina Cana\u00e1n, sin embargo, el toro y el becerro eran animales de Baal o Hadad, dios(es) de la tormenta, la fertilidad, y la vegetaci\u00f3n, y al igual que en Egipto, simbolizaban la fertilidad y la fuerza. Si tenemos en cuenta los estrechos v\u00ednculos entre Cana\u00e1n y el delta oriental egipcio (* <span style='text-transform:uppercase'>Egipto<\/span>; * <span style='text-transform:uppercase'>Moises<\/span>), y la presencia de muchos semitas en el delta, adem\u00e1s de los israelitas, es posible considerar el caso de idolatr\u00eda en el Sina\u00ed como una mezcla de cultos a toros y becerros, contempor\u00e1neos y populares, egipcios y cananeos por igual, con el acento puesto en la fortaleza y la fertilidad naturales. De todos modos, representaba la reducci\u00f3n del Dios de Israel (cf. \u201cfiesta para Jehov\u00e1\u201d, Ex. 32.5) al nivel de un dios amoral de la naturaleza (con tendencia a ser inmoral), como los que exist\u00edan en las naciones circundantes, y significaba que pod\u00eda entonces ser f\u00e1cilmente colocado al mismo nivel que los baales. Esto fue rechazado por Dios, al negarse a aceptar cualquier equiparaci\u00f3n con el dios del becerro, condenando as\u00ed la acci\u00f3n como la adoraci\u00f3n de \u201cotro\u201d dios, y por lo tanto, \u201dcomo idolatr\u00eda (Ex. 32.8).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>2. Cuando se produjo la divisi\u00f3n del reino hebreo, el primer rey de Israel Jeroboam I, en su af\u00e1n de contrarrestar la gran atracci\u00f3n que ejerc\u00eda el templo de Jerusal\u00e9n en Jud\u00e1, erigi\u00f3 dos becerros de oro, en Bet-el y en Dan, como centros de adoraci\u00f3n de Yahv\u00e9h en Israel (1 R. 12.28\u201333; 2 R. 17.16; 2 Cr. 11.14\u201315; 13.8). En Siropalestina com\u00fanmente se consideraba que los dioses Baal y Hadad estaban en pie sobre un toro o becerro (y as\u00ed se los representaba), como emblema de sus poderes de fertilidad y fuerza (v\u00e9ase<i> <etiqueta id=\"#_ftn210\" name=\"_ftnref210\" title=\"\">ANET,<\/etiqueta><\/i> pp. 170, 179, fig(s). 500, 501 y 531). La acci\u00f3n de Jeroboam tuvo consecuencias tan desastrosas como el becerro de oro de Aar\u00f3n: la reducci\u00f3n de Yahv\u00e9h al nivel de un dios de la naturaleza, y su posterior equiparaci\u00f3n con los baales de Cana\u00e1n. Esto traer\u00eda aparejado el trastocamiento de las normas de rectitud y justicia, como tambi\u00e9n de un patr\u00f3n moral ejemplar, para dar lugar a consideraciones puramente f\u00edsicas y materiales, lo que llevar\u00eda f\u00e1cilmente a la inmoralidad con respaldo religioso, con desintegraci\u00f3n social, y a una p\u00e9rdida total de todo sentido de la misi\u00f3n divina del pueblo elegido en un mundo entenebrecido. Todo esto envolv\u00eda la idolatr\u00eda representada por \u201cel pecado de Jeroboam hijo de Nabat\u201d.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Jeh\u00fa (2 R. 10.29) desterr\u00f3 de Israel las manifestaciones m\u00e1s evidentes y expl\u00edcitas del culto a Baal, no as\u00ed los becerros de un Yahv\u00e9h baalizado. Oseas (8.5\u20136; 13.2) profetiz\u00f3 el inminente fin de dicho \u201cculto\u201d.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> A. Lods,<i> Israel<\/i>, 1956, pp. 264\u2013265; G. B\u00e1ez-Camargo,<i> Comentario arqueol\u00f3gico de la Biblia<\/i>, 1979, pp. 121; G. von Rad,<i> Teolog\u00eda del Antiguo Testamento<\/i>, 1975, pp. 88ss; P. Ellis, \u201c1 y 2 Reyes\u201d,<i> Comentario b\u00edblico \u201cSan Jer\u00f3nimo\u201d<\/i>, 1971, t(t). I, pp. 521\u201322; J. Castelot, \u201cInstituciones religiosas de Israel\u201d,<i> Comentario b\u00edblico \u201cSan Jer\u00f3nimo\u201d<\/i>, t(t). V, pp. 559\u2013560.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn211\" name=\"_ftnref211\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>K.A.K.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Objeto de culto entre los hebreos, cuya menci\u00f3n ocurre principalmente en \u00c9xodo 32, donde se narra la historia del becerro fundido de Aar\u00f3n, y en 1 Rey. 12 (cf. Cr\u00f3n. 11), en relaci\u00f3n con la pol\u00edtica de Jeroboam despu\u00e9s del cisma de las diez tribus.   Varias razones hacen probable que la interpretaci\u00f3n \u201cbecerro\u201d no se deba tomar en su sentido estricto, pues el t\u00e9rmino hebreo tiene un significado m\u00e1s amplio, y es probable que en el presente caso se trate de un buey joven casi llegando a su madurez.  .\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dejando a un lado toda la discusi\u00f3n cr\u00edtica sobre las fuentes contenidas en \u00c9xodo 32, los principales rasgos de la presente narraci\u00f3n son los siguientes:  Al impacientarse por la larga estad\u00eda de Mois\u00e9s en el monte, el pueblo le pidi\u00f3 a Aar\u00f3n que les hiciera un dios o dioses que fueran delante de ellos.  \u00c9l cede a su pedido, y haciendo uso de los pendientes de oro de las mujeres y los ni\u00f1os, hizo un molde e hizo un  \u201cbecerro fundido\u201d o toro.  Poco despu\u00e9s de su hechura regres\u00f3 Mois\u00e9s, y movido por la ira y la indignaci\u00f3n, destruy\u00f3 el \u00eddolo, lo redujo a polvo, lo esparci\u00f3 en el agua y se lo dio a beber a los israelitas.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s del cisma de las diez tribus, Jeroboam, temiendo que las peregrinaciones regulares de la gente del reino del norte a Jerusal\u00e9n pusieran en peligro su alianza pol\u00edtica con \u00e9l, recurri\u00f3 al expediente natural de proveerles con un sustituto para el santuario del Templo (1 Ry. 12); y fij\u00f3 dos becerros dorados, uno en Betel y otro en Dan.  No hay informaci\u00f3n sobre su construcci\u00f3n, pero es probable que fuesen de figuras de tama\u00f1o normal construidas al modo del mencionado arriba.  Tambi\u00e9n parece probable que estuviesen hechos como s\u00edmbolos de Yahveh pues considerado as\u00ed, ser\u00edan m\u00e1s efectivos en atraer a los israelitas piadosos que estaban acostumbrados a ir a Jerusal\u00e9n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchos escritores han aceptado la opini\u00f3n de Filo Judeo y los primeros Padres que consideraban el culto a los becerros dorados como tomado de Egipto, y a favor de esta opini\u00f3n est\u00e1 el hecho de que tanto Aar\u00f3n como Jeroboam vivieron en Egipto poco antes de construir sus respectivos \u00eddolos; esta opini\u00f3n, sin embargo, tiene sus dificultades, entre las cuales est\u00e1 la improbabilidad de que una deidad egipcia fuera puesta como un dios \u201cque sac\u00f3 a Israel de la tierra de Egipto\u201d.  De ah\u00ed que algunos eruditos se inclinan a buscar el origen del culto hebreo al toro en las condiciones y alrededores de los israelitas como pueblo agr\u00edcola, para quienes el toro era naturalmente un s\u00edmbolo apropiado de fuerza y energ\u00eda vital.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente:<\/b>  Driscoll, James F. \u00abGolden Calf.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 6. New York: Robert Appleton Company, 1909. <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/06628b.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>cuando Mois\u00e9s subi\u00f3 al monte Sina\u00ed\u00ad, para recibir las tablas de la Ley, debido a la demora de \u00e9ste, le pidieron a Aar\u00f3n que les hiciera un dios que los guiase. Aar\u00f3n recogi\u00f3 los objetos de oro del pueblo e hizo fundir un becerro al que se le erigi\u00f3 un altar y se le ofrecieron &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/becerro-de-oro\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abBECERRO DE ORO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-4731","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4731","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4731"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4731\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4731"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4731"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4731"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}