{"id":4744,"date":"2016-02-05T00:37:00","date_gmt":"2016-02-05T05:37:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/bendicion\/"},"modified":"2016-02-05T00:37:00","modified_gmt":"2016-02-05T05:37:00","slug":"bendicion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/bendicion\/","title":{"rendered":"BENDICION"},"content":{"rendered":"<p>Gen 12:2 y engrandecer\u00e9 tu nombre, y ser\u00e1s b<br \/>\nGen 27:38 \u00bfno tienes m\u00e1s que una sola b, padre<br \/>\nGen 49:25 con b de los cielos .. con b del abismo<br \/>\nExo 32:29 para que \u00e9l d\u00e9 b hoy sobre vosotros<br \/>\nDeu 11:26 yo pongo hoy delante de vosotros la b<br \/>\nDeu 16:17 conforme a la b que Jehov\u00e1 tu Dios te<br \/>\nDeu 28:2 y vendr\u00e1n sobre ti todas estas b, y te<br \/>\nDeu 30:19 la b y la maldici\u00f3n; escoge, pues, la<br \/>\nJos 8:34 ley\u00f3 .. de la ley, las b y las maldiciones<br \/>\nJob 1:10 al trabajo de sus manos has dado b<br \/>\nJob 29:13 la b del que se iba a perder ven\u00eda sobre<br \/>\nPsa 3:8 es de Jehov\u00e1; sobre tu pueblo sea tu b<br \/>\nPsa 21:3 le has salido al encuentro con b de bien<br \/>\nPsa 24:5 \u00e9l recibir\u00e1 b de Jehov\u00e1, y justicia del<br \/>\nPro 10:6 hay b sobre la cabeza del justo; pero<br \/>\nPro 10:22 la b de Jehov\u00e1 es la que enriquece<br \/>\nPro 11:11 por la b de los rectos la ciudad ser\u00e1<br \/>\nPro 24:25 los que .. sobre ellos vendr\u00e1 gran b<br \/>\nPro 28:20 el hombre de verdad tendr\u00e1 muchas b<br \/>\nIsa 19:24 Israel ser\u00e1 tercero con Egipto .. para b<br \/>\nIsa 44:3 derramar\u00e9 .. y mi b sobre tus renuevos<br \/>\nEze 34:26 dar\u00e9 b a ellas .. lluvias de b ser\u00e1n<br \/>\nEze 44:30 para que repose la b en vuestras casas<br \/>\nZec 8:13 de Israel, as\u00ed os salvar\u00e9 y ser\u00e9is b<br \/>\nMal 3:10 derramar\u00e9 sobre vosotros b hasta que<br \/>\nRom 15:29 llegar\u00e9 con .. de la b del evangelio<br \/>\nGal 3:14 la b de Abraham alcanzase a los gentiles<br \/>\nHeb 12:17 deseando heredar la b, fue desechado<br \/>\nJam 3:10 una misma boca proceden b y maldici\u00f3n<br \/>\n1Pe 3:9 fuisteis llamados para que heredaseis b<\/p>\n<hr>\n<p>lat\u00ed\u00adn bene, bien, y discere, decir; traducci\u00f3n del hebreo berak\u00e2h.<\/p>\n<p>La primera bendici\u00f3n proviene de Dios  cuando cre\u00f3 los animales y el hombre, Gn 1, 22-28; 5, 2. Tras el diluvio, Dios hizo alianza con No\u00e9 y le bendijo a \u00e9l y a sus hijos Gn 9, 1. En \u00e9poca de los patriarcas, la b. es la doble promesa hecha por Yahv\u00e9h a Abraham de la descendencia y el don de la tierra Gn 12, 1-3; 15, 18; b. \u00e9sta que une el Antiguo y Nuevo Testamento,  puesto que la descendencia prometida no es la de la carne sino la del esp\u00ed\u00adritu,  y se cumple plenamente en Cristo, Hch 3, 25; Ga 3, 14; Ef 1, 3; 1 P 3,    9. En el Deuteronomio, despu\u00e9s que Mois\u00e9s coloc\u00f3 las tablas de la ley en el Arca de la Alianza, Yahv\u00e9h dice al pueblo que pone ante \u00e9l b. y maldici\u00f3n,  lo que depender\u00e1 de la observancia de los mandamientos y preceptos del Se\u00f1or, Dt 11, 26-28; 30, 1-4; Jos 8, 34.<\/p>\n<p>Yahv\u00e9h le dio a Mois\u00e9s la f\u00f3rmula  para que Aar\u00f3n bendijera a los israelitas,  en la cual se invoca tres veces el nombre divino, Nm 6, 22-27. Yahv\u00e9h apart\u00f3 a los de la tribu de Lev\u00ed\u00ad, para dar la bendici\u00f3n en su nombre, Dt 10, 8; 21, 5.<\/p>\n<p>Los padres bendicen a los hijos. Isaac bendice a Jacob  en vez de Esa\u00fa, que hab\u00ed\u00ada renunciado a su primogenitura, que lo constitu\u00ed\u00ada en heredero de la promesa mesi\u00e1nica, Gn 27, 1-45; Si 44, 23; Hb 12, 16-17. Cuando Jacob parti\u00f3 para Pad\u00e1n Aram, Isaac le dice que El Sadday le d\u00e9 la b. de Abraham Gn 28,  33-4. Jacob adopta y bendice a los hijos de Jos\u00e9 Gn 48; luego llama a sus hijos y los bendice antes de morir Gn 49, 1-28. Salom\u00f3n da la b. a su hijo Absal\u00f3n 2 S 13, 25. Honrar a los padres hace que nos llegue su b. Si 3, 8-9.<\/p>\n<p>Los reyes bendicen a sus s\u00fabditos 2 S 6  18; 1 R 8, 14. Los sacerdotes al pueblo Lv 9, 22; Nm 6, 23-27; 1 S 2, 20.<\/p>\n<p>La bendici\u00f3n del hombre a Dios es una alabanza  adoraci\u00f3n al ser supremo,  Jc 5, 2 y 9; 1 Cro 29, 20; Ne 9, 5; Tb 8, 15; 12, 6 y 16-21; 13, 6; Sal 16 (15),  7; 66 (65), 8; 96 (95), 2; 100 (99), 4; 103 (102), 20-22; 115 (113 B), 18; 134 (133); 135 (134), 19-21; 145 (144), 21; Si 39, 14 y 35; 50, 22; Dn 3, 51-90; Mt 11, 25; Lc 1, 64 y 68; 10, 21.<\/p>\n<p>Jes\u00fas manda bendecir a quienes nos maldigan  Lc 6, 28; Rm 12, 14.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>Biendecir, hablar bien de una persona o cosa. El t\u00e9rmino hebreo es barak y se utiliza en dos sentidos. Por un lado, \u2020\u0153el menor es bendecido por el mayor\u2020\u009d (Heb 7:7). Este acto en que la persona que bendice es superior a la bendecida, supone un beneficio para esta \u00faltima que le vendr\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de las simples palabras o, por lo menos, un privilegio. As\u00ed\u00ad, Dios bendijo a Abraham (Gen 22:17). Por el otro, el menor puede \u2020\u0153biendecir\u2020\u009d del mayor, en cuyo caso este \u00faltimo lo que recibe es alabanza. As\u00ed\u00ad, el siervo de Abraham bendijo a Dios (Gen 24:27). Otro uso consiste en expresar con la palabra el deseo de que Dios beneficie, sea propicio o prospere a una persona. David \u2020\u0153bendijo al pueblo en el nombre de Jehov\u00e1\u2020\u009d (1Cr 16:2). Tambi\u00e9n se usa la palabra para expresar acci\u00f3n de gracias. Los beneficios de Dios concedidos al ser humano son una b. A los creyentes Dios les ha bendecido \u2020\u0153con toda b. espiritual en los lugares celestiales en Cristo\u2020\u009d (Efe 1:3). Por lo cual \u00e9stos bendicen al \u2020\u0153Dios y Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u2020\u009d (1Pe 1:3). \u2020\u00a2Bienaventurado. Bienaventuranza.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, DOCT<\/p>\n<p>vet, Hay dos aplicaciones distintas de la palabra \u00abbendici\u00f3n \/ bendecir\u00bb. Dios bendice a Su pueblo, y el pueblo bendice a su Dios, us\u00e1ndose constantemente la misma palabra para ambos actos. Por ello es evidente que debe usarse en m\u00e1s de dos sentidos. Por una parte leemos que \u00abel menor es bendecido por el mayor\u00bb (He. 7:7), y aunque este pasaje se refiere a Melquisedec bendiciendo a Abraham, lo mismo es cierto con respecto a Dios y Sus criaturas: al conceder favores, es solamente Dios que puede bendecir. El cristiano puede decir: Dios \u00abnos bendijo con toda bendici\u00f3n espiritual en los lugares celestiales en Cristo\u00bb (Ef. 1:3), pero en este mismo vers\u00ed\u00adculo acabado de citar se halla \u00abBendito sea el Dios y Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb, lo cual significa \u00abgracias sean dadas al Dios y Padre de nuestro Se\u00f1or Jesucristo\u00bb. Esto queda adicionalmente clarificado por los registros de la instituci\u00f3n de la cena del Se\u00f1or. En Mateo y Marcos, el Se\u00f1or tom\u00f3 el pan y \u00ablo bendijo\u00bb. En Lucas y 1\u00c2\u00aa Corintios (1 Co. 11:24) tom\u00f3 el pan, \u00aby dio gracias\u00bb. \u00abToda buena d\u00e1diva y todo don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces\u00bb (Stg. 1:17). Esto es la bendici\u00f3n de Dios sobre nosotros, y por la cual nosotros a nuestra vez bendecimos a Dios dando gracias, alabanza y adoraci\u00f3n.<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[473]<\/p>\n<p>     Literalmente es \u00abdecir bien\u00bb o \u00abdesear bienes\u00bb en el contexto hebreo. B\u00ed\u00adblicamente alude al gesto de desear beneficios humanos y divinos a la persona a la que se \u00abbendice\u00bb. En la Historia se ha usado con frecuencia en \u00e1mbitos religiosos y en culturas profanas.<\/p>\n<p>    Cuando la bendici\u00f3n est\u00e1 avalada por alguien con car\u00e1cter jer\u00e1rquico (padres, reyes, autoridades), o por autoridades religiosas (sacerdotes, profetas), la bendici\u00f3n adquiere un sentido religioso.<\/p>\n<p>    Especial significado b\u00ed\u00adblico tiene la bendici\u00f3n del padre moribundo a los hijos, a quienes se transmite con ella su esp\u00ed\u00adritu y su testamento (Abraham,.. Isaac, Jacob&#8230; Gn.  27. 48 -12 y 49. 25)<\/p>\n<p>     En el pueblo cristiano, al igual que en los monote\u00ed\u00adstas, hinduistas, budistas y mahometanos, la bendici\u00f3n se halla te\u00f1ida de sentido religioso o de presencia divina y de invocaci\u00f3n eficaz de la protecci\u00f3n celeste. La Historia eclesial, como la b\u00ed\u00adblica y tambi\u00e9n la evang\u00e9lica, est\u00e1n llenas de bendiciones: invocaciones, buenos deseos, plegarias, aspersiones, ofrendas y reclamos sagrados.<\/p>\n<p>     Entre los cristianos se suele acompa\u00f1ar la bendici\u00f3n de la se\u00f1al o gesto de la cruz (bendici\u00f3n sacerdotal, bendici\u00f3n papal, bendici\u00f3n cuaresmal&#8230;) y afecta tanto a las personas como a los objetos o incluso a los tiempos especiales.<\/p>\n<p>     En sentido negativo, se puede decir todo lo contrario de la maldici\u00f3n, o gesto y palabra de recriminaci\u00f3n.  Por eso conviene educar en el m\u00e1ximo respeto a este sentido de transmisi\u00f3n y comunicaci\u00f3n de beneficios materiales y espirituales. Y es preciso desmitificar muchos de estos gestos, a fin de reducirlos a sus verdaderas dimensiones.<\/p>\n<p>    Con frecuencia las personas malformadas consideran las palabras de los moribundos m\u00e1s all\u00e1 de la prudente interpretaci\u00f3n o temen las maldiciones y los sortilegios como fuerzas m\u00e1gicas cercanas al encantamiento.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>La bendici\u00f3n, m\u00e1s que una o unas palabras, es una acci\u00f3n capaz de transmitir o conferir un don, una gracia. Entre estos dones descuella el don de la vida (G\u00e9n 27,25-30). Bendecir es utilizar una fuerza divina, mediante la cual se comunica un don (N\u00fam 6,24-26; Dt 28,3-6). La bendici\u00f3n era igualmente considerada como una fuerza, que pasa del padre al hijo y que entra\u00f1a transmisi\u00f3n de bienes y de dones (G\u00e9n 27; 48,12-20; 33,11; Dt 28,8). La bendici\u00f3n puede ser heredada, y de hecho lo ha sido, pues los cristianos hemos heredado la bendici\u00f3n de Abrah\u00e1n (G\u00e1l 3,8; 1 Pe 3,9). En el A. T., el \u00fanico que bendice es Dios (G\u00e9n 27,28), pues de El exclusivamente procede todo bien (G\u00e9n 49,25). Pueden darla tambi\u00e9n sus delegados, sus representantes (Dt 33; Jos 14,13; 1 Sam 2,20; 2 Sam 6,18; 1 Re 8,14).<\/p>\n<p>En el N. T. sigue siendo Dios el que, por excelencia, imparte la bendici\u00f3n (Mt 25,34). Jes\u00fas tambi\u00e9n bendice, porque es Dios y a la vez su enviado. Bendice a los ni\u00f1os (Mc 10,16) y a sus disc\u00ed\u00adpulos (Mc 10,16; Lc 24,50). Bendijo los panes, cuando la multiplicaci\u00f3n de los mismos (Mt 14,19; Mc 6,41; Lc 9,16), y, en la \u00faltima cena, pronunci\u00f3 tambi\u00e9n la bendici\u00f3n (Mt 26,26; Mc 14,22; Lc 24,30). Los disc\u00ed\u00adpulos de Jes\u00fas deben devolver bendici\u00f3n&#8217; por maldici\u00f3n (Mt 5,44; Lc 6,28). El hombre, cuando bendice, lo hace en nombre de Dios, el que \u00fanicamente puede bendecir (Lc 1,42). El hombre puede tambi\u00e9n bendecir a Dios, pero en el sentido de alabarle y de engrandecerle (Lc 1,64.68; 24,53). Los hombres piadosos bendec\u00ed\u00adan tambi\u00e9n a Jes\u00fas, es decir, le alababan y, al propio tiempo, reconoc\u00ed\u00adan que estaba bendecido por Dios, que era el bendito de Dios, el Mes\u00ed\u00adas (Mt 21,9; 23,39; Mc 11,9; Lc 13,35; 19,38; Jn 12,13). A la bendici\u00f3n de Dios, el hombre debe responder con la acci\u00f3n de gracias, con la eucarist\u00ed\u00ada (1 Cor 10,16).<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>(-> eucarist\u00ed\u00ada). La bendici\u00f3n y maldici\u00f3n constituyen un elemento b\u00e1sico de la experiencia religiosa israelita y cristiana, desde las grandes representaciones lit\u00fargicas y \u00e9ticas del Antiguo Testamento, como el dodec\u00e1logo* de Siquem y los finales de los c\u00f3digos \u00e9ticos (cf. Dt 28,1-68; Lv 26,2-38; cf. Dt 30,19), hasta Mt 25,31-45: \u00abVenid, benditos de mi Padre, apartaos de m\u00ed\u00ad, malditos\u00bb. Benditos son los salvados, malditos los condenados.<\/p>\n<p>(1) Punto de partida. Tres tipos de bendici\u00f3n. Esta dualidad de bendici\u00f3n y maldici\u00f3n emerge de un campo de experiencia religiosa que desborda el mundo israelita, pudiendo hallarse unida al plano de la magia (los magos bendicen y maldicen, utilizando a la divinidad) o al campo del encuentro personal con el misterio religioso. Aqu\u00ed\u00ad nos interesa la experiencia israelita. Dentro de ella han venido a distinguirse, de manera general, tres estratos o momentos de bendici\u00f3n, (a) El primero, determinado por la religiosidad popular, sit\u00faa la bendici\u00f3n en el campo de la magia: la palabra pronunciada por un hombre dotado de poderes tiene influjo necesario y autom\u00e1tico, de forma que se cumple de manera inexorable. En un estadio de ese tipo se sit\u00faan numerosos relatos de la historia patriarcal o de los tiempos primeros de Israel (Gn 27,1-46; 32,26-32; Nm 22,6; etc.), (b) Un segundo estrato, determinado por la experiencia c\u00faltica, sit\u00faa la bendici\u00f3n en \u00e1mbito de celebraci\u00f3n lit\u00fargica: dejando de ser palabra aut\u00f3noma que cumple fat\u00ed\u00addicamente lo que dice, la bendici\u00f3n se convierte en elemento de un culto regulado y sistematizado para la protecci\u00f3n del individuo y del conjunto de la comunidad; en ese contexto se sit\u00faan los salmos de bendici\u00f3n u otros textos de car\u00e1cter celebrativo (Sal 21,4s; 118,26; 115,12-15; Dt 27,12-13). (c) Hay un tercer estrato que est\u00e1 determinado por la experiencia prof\u00e9tica: la bendici\u00f3n o maldici\u00f3n de Dios no van unidas a un tipo de liturgia, sino a la vida moral de los hombres. En este plano se hallar\u00ed\u00ada el camino que conduce al Nuevo Testamento: un camino que se manifiesta por ejemplo en Prov 3,33 cuando se afirma que la maldici\u00f3n de Dios amenaza a la casa del malvado mientras que el hogar del justo es bendecido (cf. tambi\u00e9n Job 31,30); la actitud cristiana acabar\u00ed\u00ada expres\u00e1ndose a manera de pura bendici\u00f3n sin referencia a maldici\u00f3n alguna (cf. Lc 6,28 par). Esta divisi\u00f3n es buena y nos permite comprender diversos elementos de la historia de Israel. De todas formas, la oposici\u00f3n entre culto (bendici\u00f3n lit\u00fargica) y profec\u00ed\u00ada (bendici\u00f3n moral) resulta quiz\u00e1 unilateral. Profec\u00ed\u00ada y culto no se contraponen de forma tan estricta: la formulaci\u00f3n de bendiciones y maldiciones en contexto de alianza (Dt 28) implica la uni\u00f3n de ambos elementos. Adem\u00e1s, dentro de la visi\u00f3n de conjunto del Antiguo Testamento, la bendici\u00f3n se halla poderosamente ligada a la experiencia de promesa y cumplimiento hist\u00f3rico. Por eso es necesario destacar mejor los tres momentos de la bendici\u00f3n: el c\u00faltico, el hist\u00f3rico y el pactual.<\/p>\n<p>(2)  Bendici\u00f3n y maldici\u00f3n en un contexto c\u00faltico. El pueblo israelita, en su proceso de profundizaci\u00f3n monote\u00ed\u00adsta, ha ido descubriendo progresivamente el car\u00e1cter exclusivamente divino del principio de su vida. En esa l\u00ed\u00adnea, la bendici\u00f3n aparece, de manera cada vez m\u00e1s clara, como signo de la presencia creadora y transformante de Dios. Un objetivo fundamental del culto en Israel ha sido el asegurar, transmitir y aumentar la bendici\u00f3n de Dios entre los hombres. Por eso, los levitas tendr\u00e1n que bendecir en nombre de Yahv\u00e9 (cf. Dt 10,8), diciendo: \u00abEl Se\u00f1or te bendiga y te guarde, el Se\u00f1or te muestre su rostro radiante y tenga piedad de ti, el Se\u00f1or te muestre su rostro y te conceda la paz. As\u00ed\u00ad invocar\u00e1n mi nombre sobre los israelitas y yo los bendecir\u00e9\u00bb (Nm 6,23). Nos encontramos ante una instituci\u00f3n bien fijada (Aar\u00f3n y sus hijos) cuya finalidad consiste en transmitir la bendici\u00f3n de Dios para los dem\u00e1s hombres. Es normal que ese gesto se realice en un servicio c\u00faltico. As\u00ed\u00ad lo indican numerosos salmos que aluden a la bendici\u00f3n del sacerdote sobre la comunidad (Sal 115,12-18; 118,26; etc.) o sobre el individuo (Sal 9; 121). En esta mediaci\u00f3n c\u00faltica ocupa un lugar b\u00e1sico el templo como espacio de presencia de Dios (cf. 1 Re 8), lugar de donde irradia su bendici\u00f3n para el resto del pueblo y de la tierra. Al lado del templo, y en una dimensi\u00f3n m\u00e1s reducida, tambi\u00e9n el rey se ha convertido en mediador de bendici\u00f3n. Actualmente resulta dif\u00ed\u00adcil precisar hasta qu\u00e9 punto la bendici\u00f3n de Dios sobre Israel est\u00e1 ligada a la funci\u00f3n del rey, aunque los dos rasgos (el m\u00e1s religioso del templo y el m\u00e1s pol\u00ed\u00adtico del rey) se encuentran vinculados en el relato de la dedicaci\u00f3n del templo, realizada por Salom\u00f3n (1 Re 8,1-66). En ese sentido se dir\u00e1 que el rey mesi\u00e1nico ser\u00e1 transmisor de bendici\u00f3n (cf. Is 11,1-16).<\/p>\n<p>(3) Bendici\u00f3n de Dios, despliegue de la historia. El texto base es Gn 12,1-3,donde por varias veces se repite la palabra bendici\u00f3n: \u00abvete de tu tierra&#8230; y de esa forma te convertir\u00e9 en un pueblo grande, te bendecir\u00e9, engrandecer\u00e9 tu nombre de manera que seas una bendici\u00f3n. Bendecir\u00e9 a quienes te bendigan, a quienes te hagan mal maldecir\u00e9, a fin de que en ti sean benditas todas las familias de la tierra\u00bb. Dios escoge a Abrah\u00e1n y le separa del conjunto de las gentes, para comenzar una historia de bendici\u00f3n. El texto comienza con la promesa incondicionada y absoluta de Dios, que dice a Abrah\u00e1n: \u00abte bendecir\u00e9\u00bb. Dios act\u00faa as\u00ed\u00ad de manera originaria, fundante, creadora. La bendici\u00f3n, que en contexto m\u00e1gico pod\u00ed\u00ada interpretarse como expresi\u00f3n sacral de los poderes c\u00f3smicos, se convierte en principio de la historia: Dios escoge al pueblo de Israel y le enriquece, le engrandece y le acompa\u00f1a en el camino de la vida. A partir de esa palabra primigenia, Israel se descubre como pueblo de la bendici\u00f3n de Dios: en ella se funda lo que tiene y lo que puede, lo que hace y lo que sufre. Todo se sustenta en esa llamada-bendici\u00f3n, en ese don sin condiciones, en la gracia de un regalo creador que hace posible su existencia. Pero esta bendici\u00f3n incondicionada hacia dentro se convierte en condicionada en relaci\u00f3n con los restantes pueblos. \u00abBendecir\u00e9 a los que te bendigan, maldecir\u00e9 a los que te maldigan. \u00bb Israel penetra de esa forma en el campo de la complejidad de las relaciones hist\u00f3ricas, viniendo a convertirse en mediador de bendici\u00f3n para los pueblos de la tierra, sea en l\u00ed\u00adnea exclusivista (s\u00f3lo los que act\u00faen bien con Israel recibir\u00e1n la bendici\u00f3n; quienes le da\u00f1en llegar\u00e1n a ser malditos), sea en l\u00ed\u00adnea universalista: habiendo recibido la bendici\u00f3n de Dios, que es gracia, Israel no se cierra en s\u00ed\u00ad mismo, sino que ofrece su poder de presencia gratificante de Dios a los restantes pueblos; los que acepten su oferta alcanzar\u00e1n plenitud, los que se opongan ir\u00e1n hacia la muerte. Sea cual fuere el sentido de esa mediaci\u00f3n, hay en el texto un objetivo evidente: \u00aba fin de que en ti sean benditas todas las familias de la tierra\u00bb. La meta de la historia no se encuentra en una especie de dualismo ambivalente en el que equivalen mal y bien, bendici\u00f3n y maldici\u00f3n. Dios ha creado la historia con el fin de que culmine en bendici\u00f3n. Frente a la maldi  ci\u00f3n actual, expresada en un contexto de pecado que proviene de la historia primigenia de los hombres (Gn 2-11), Dios ha inaugurado en Abrah\u00e1n un camino de esperanza que puede ser oscuro y dif\u00ed\u00adcil pero lleva infaliblemente hacia la bendici\u00f3n universal (no a la maldici\u00f3n, ni a una equivalencia sim\u00e9trica entre bendici\u00f3n y maldici\u00f3n). A partir de aqu\u00ed\u00ad, la historia se define como aquel proceso donde, a partir de la bendici\u00f3n original que Dios ofrece a Israel, ha de llegarse a la bendici\u00f3n universal para todos los pueblos.<\/p>\n<p>(4) Bendici\u00f3n y alianza. Bendici\u00f3n y maldici\u00f3n, situadas ya dentro de la historia de Israel, se definen y realizan en funci\u00f3n de la conducta del pueblo. La estructura del tema es bien antigua. Los tratados internacionales de los reyes hititas, concebidos en forma de alianza, terminan con las bendicionesmaldiciones: unas y otras est\u00e1n condicionadas por el cumplimiento o no cumplimiento de los compromisos del pacto. Dentro de Israel hallamos algo semejante: evidentemente, el cumplimiento del pacto se traduce en bendici\u00f3n; la ruptura lleva en s\u00ed\u00ad la maldici\u00f3n para Israel y, de un modo indirecto, para el conjunto de los pueblos. As\u00ed\u00ad lo supone ya Dt 11,29: \u00abCuando el Se\u00f1or, tu Dios, te introduzca en la tierra adonde vas para tomarla en posesi\u00f3n, dar\u00e1s la bendici\u00f3n sobre el monte Garizim y la maldici\u00f3n en el Ebal\u00bb. Seg\u00fan eso, bendici\u00f3n y maldici\u00f3n de Dios se celebran y expresan en un contexto de alianza, de manera que el cumplimiento del amor de Dios (su bendici\u00f3n) ya no depende s\u00f3lo de la pura iniciativa divina, sino que est\u00e1 determinada por la forma de actuar del hombre. Ciertamente, la palabra original es bendici\u00f3n: Dios ha escogido al pueblo para hacerlo crecer, multiplicarse y bendecirlo (Dt 7,12-15). Pero en manos de ese pueblo se halla el riesgo de la maldici\u00f3n. Ante esa dualidad vive Israel (Dt 27,12-13): \u00abSi obedeces y escuchas la voz de Dios&#8230; ir\u00e1n viniendo sobre ti, hasta darte alcance, todas estas bendiciones&#8230;\u00bb (Dt 28,1-2). \u00abPero si no escuchas la voz del Se\u00f1or, tu Dios, poniendo en obra todos los preceptos y mandatos&#8230; ir\u00e1n viniendo hacia ti, hasta darte alcance, todas estas maldiciones\u00bb (28,15). Nada en la vida se escapa de esta dualidad. El israelita ha penetrado en el dualismo de la actuaci\u00f3n de Dios y en ese campo hay bendici\u00f3n (para los fieles) y hay maldici\u00f3n (de los infieles). Esta bendici\u00f3n no es ya incondicionada. Ciertamente, es expresi\u00f3n de la gracia original de Dios; pero se trata de una gracia que est\u00e1 unida a un tipo de respuesta, es gracia que depende del cumplimiento de unas leyes. Bendici\u00f3n y maldici\u00f3n reciben as\u00ed\u00ad su contenido en referencia a la respuesta creadora o destructora de los hombres: la bendici\u00f3n se abre hacia el acto salvador de Dios y culmina en la vida escatol\u00f3gica; por el contrario, la maldici\u00f3n implica ruptura de Israel, quiebra del hombre, condena.<\/p>\n<p>(5) Experiencia escatol\u00f3gica cristiana. Prioridad de la bendici\u00f3n. Gn 12,1-3 ha puesto de relieve el car\u00e1cter primigenio e incondicional de la bendici\u00f3n de Dios y as\u00ed\u00ad puede entenderse como promesa de plenitud para el conjunto de los pueblos, a trav\u00e9s de Israel (a trav\u00e9s de la Iglesia). En esa l\u00ed\u00adnea, que podemos llamar abrah\u00e1mica, se sit\u00faan los textos m\u00e1s significativos del Nuevo Testamento, tanto los del Evangelio (amor incondicional de Dios), como los de Pablo, que habla de la bendici\u00f3n de Dios en Cristo para todos los pueblos de la tierra (cf. Gal 3,14). Esta es la bendici\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, la bendici\u00f3n del Cuerpo y de la Sangre del Se\u00f1or que se ofrece a todos los hombres (cf. 1 Cor 10,6: eucarist\u00ed\u00ada*). Pero desde la perspectiva de la alianza, que est\u00e1 en el fondo de los textos del Deuteronomio, la bendici\u00f3n va siempre unida al riesgo de la maldici\u00f3n, es decir, del rechazo de los hombres, que pueden volverse \u00abmalditos\u00bb, no por un Dios que les rechaza, sino por ellos mismos. Por eso, al final triunfa siempre la bendici\u00f3n. En este contexto debemos recordar que, seg\u00fan la tradici\u00f3n del Nuevo Testamento, Jes\u00fas ha bendecido a los ni\u00f1os (Mc 10,16 par), lo mismo que el pan de las multiplicaciones (cf. Mt 14,19) y el nuevo pan de la eucarist\u00ed\u00ada (Mt 26,26 y par), ofrecido a favor de muchos, es decir, de todos (Mc 14,24 par). En esa l\u00ed\u00adnea, asumiendo la bendici\u00f3n mesi\u00e1nica de la multitud que aclama a Jes\u00fas como rey (cf. Mt 21,9 y par), podemos hablar de la prioridad absoluta de la bendici\u00f3n (que es de Dios) sobre la maldici\u00f3n, que est\u00e1 siempre motivada por la conducta de los hombres, que quieren y pueden separarse de la bendici\u00f3n originaria de un Dios que  quiere seguir ofreci\u00e9ndoles, a pesar de todo, su bendici\u00f3n. Por eso, la palabra final del Nuevo Testamento es siempre \u00abbendecid a los que os maldicen y orad por los que os desprecian\u00bb (cf. Lc 6,26), \u00abbendecid a los que os persiguen, bendecid y no maldig\u00e1is\u00bb (Rom 12,14).<\/p>\n<p>Cf. X. PIKAZA, Hermanos de Jes\u00fas y servidores de los m\u00e1s peque\u00f1os. Alt 25,31-46, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1984, 172-181; C. WesterMANN, Der Segen im bibel nnd im Handeln der Kirche, Kaiser, M\u00fanich 1968.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>El t\u00e9rmino \u00abbendici\u00f3n, bendecir\u00bb tiene una densidad particular en la espiritualidad jud\u00ed\u00ada. Dicha por el hombre, esta palabra significa admiraci\u00f3n, alabanza, agradecimiento. Dicha por Dios significa garant\u00ed\u00ada de bienes, promesa de favores, expresi\u00f3n de benevolencia, compromiso de don. La importancia que reviste en la espiritualidad jud\u00ed\u00ada est\u00e1 muy bien expresada por una par\u00e1bola rab\u00ed\u00adnica, la de las 22 letras del alfabeto. Narra la par\u00e1bola que cuando Dios estaba a punto de crear el mundo con su palabra, cada una de las 22 letras del alfabeto hebreo pretend\u00ed\u00ada que el mundo fuera creado a partir de ella, y cada una aportaba sus razones. El cuento pasa entonces revista a todas las letras empezando por la \u00faltima, la tau (para nosotros ser\u00ed\u00ada la zeta). Sin embargo, las razones aportadas por cada letra son rechazadas porque cada letra encabeza no solamente palabras del bien, sino tambi\u00e9n palabras del mal. Por ejemplo, en espa\u00f1ol, la \u00abc\u00bb es la letra inicial de \u00abcelo\u00bb, pero tambi\u00e9n de \u00abcontienda\u00bb; la \u00abv\u00bb es inicial de \u00abvalor\u00bb, pero tambi\u00e9n de \u00abvenganza\u00bb; y as\u00ed\u00ad sucesivamente.  Al llegar a la letra \u00abb\u00bb, \u00e9sta dice: \u00abSe\u00f1or del mundo, crea el mundo, te lo ruego, por medio de m\u00ed\u00ad, a fin de que todos los habitantes del mundo te alaben cada d\u00ed\u00ada por medio de m\u00ed\u00ad, como est\u00e1 dicho: Bendito sea el Se\u00f1or ahora y por siempre\u00bb.  El Se\u00f1or acogi\u00f3 la petici\u00f3n de la letra \u00abb\u00bb y efectivamente la primera palabra de la Biblia es \u00abbereshit\u00bb, que significa \u00aben el principio\u00bb: \u00abAl principio cre\u00f3 Dios el cielo y la tierra\u00bb. La letra \u00abb\u00bb es tambi\u00e9n inicial de \u00abbendici\u00f3n\u00bb, \u00abbendecir\u00bb, \u00abbendito\u00bb. Bendito seas, Se\u00f1or.  La primac\u00ed\u00ada de la bendici\u00f3n es subrayada por otro dicho hebreo: \u00abEl que utiliza los bienes de este mundo sin pronunciar una bendici\u00f3n, profana una cosa sagrada\u00bb.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>Del lat\u00ed\u00adn benedicere (decir bien). En  la Biblia la bendici\u00f3n es una f\u00f3rmula de oraci\u00f3n, una invocaci\u00f3n dirigida a Dios para que mire con benevolencia a su pueblo y lo socorra en las dificultades. Tienen un valor especial las bendiciones que proceden de un hombre de Dios (patriarca, sacerdote, juez, ~y). Los evangelios cuentan c\u00f3mo bendec\u00ed\u00ada Jes\u00fas: a los ni\u00f1os que le presentaban (Mt 19,13-15), el pan (Mc 6,41; 14,22), a los ap\u00f3stoles antes de subir al cielo (Lc 24,50-51), etc. En las cartas, especialmente en las paulinas, se recogen varias f\u00f3rmulas de bendici\u00f3n.<\/p>\n<p>En la liturgia la bendici\u00f3n es una invocaci\u00f3n que se hace sobre las personas o sobre las cosas por el ministro competente, en nombre de la Iglesia y los m\u00e9ritos de Cristo. Se invoca de su ayuda, sus dones favorables, su santificaci\u00f3n. La Iglesia ha instituido varias formas de bendici\u00f3n: con ellas llama a los hombres a alabar a Dios, les exhorta a pedir su protecci\u00f3n, los induce a merecer su misericordia con la santidad de vida: y eleva plegarias para obtener los beneficios divinos, de  que sus peticiones obtengan el efecto esperado. Seg\u00fan el tipo de bendici\u00f3n var\u00ed\u00ada el ministro (ordenado, instituido, laico). Los signos m\u00e1s usuales son los de extender, levantar, juntar e imponer las manos, la se\u00f1al de la Cruz, la aspersi\u00f3n del agua bendita, la incensaci\u00f3n.<\/p>\n<p> Adem\u00e1s de las bendiciones ya presentes en la misa y en los sacramentos, ~ la liturgia ofrece bendiciones de las (de las familias y de sus miembros, de los enfermos, de los misioneros, de los catequistas; de los asociados para intervenciones de emergencia, de los peregrinos, de los  que se ponen en viaje&#8230;), de los edificios y de actividades variadas (por ejemplo, la primera piedra, una nueva escuela, un nuevo hospital, los medios de transporte, los animales, los campos, la mesa&#8230;), de objetos o instrumentos relacionados con el culto (por ejemplo, el baptisterio, el amb\u00f3n, el sagrario, las campanas, el cementerio&#8230;), de diversos objetos de devoci\u00f3n (por ejemplo, el rosario).<\/p>\n<p> R. Gerardi<\/p>\n<p> Bibl.: A, G. Martimort, La Iglesia en oraci\u00f3n, Herder, Barcelona 1967, 701-717&#8242; J Aldaz\u00e1bal, La bendici\u00f3n, \u00bftiene todav\u00ed\u00ada sentido?, en Phase 121 (19-38); M. Sodi. Bendici\u00f3n, en NDL, 210-230.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Panor\u00e1mica cultural y existencial &#8211; II. Etimolog\u00ed\u00ada: 1. En la latinidad cl\u00e1sica y cristiana; 2. En la literatura griega &#8211; III. La bendici\u00f3n en el AT y en el NT: 1. En el AT: a) La bendici\u00f3n en su significado descendente, b) La bendici\u00f3n en su significado ascendente, 2. En el NT: a) Premisa terminol\u00f3gica, b) Primeros ejemplos neotestamentarios, c) La \u00abbendita entre las mujeres\u00bb, d) Los disc\u00ed\u00adpulos, e) La actitud de Cristo, f) Conclusi\u00f3n &#8211; IV. La bendici\u00f3n en la historia y en la vida de la iglesia: 1. Bendici\u00f3n ascendente; 2. Bendici\u00f3n descendente; 3. El testimonio de la tradici\u00f3n; 4. \u00bfHacia una redefinici\u00f3n? &#8211; V. Para un redescubrimiento teol\u00f3gico de la bendici\u00f3n: 1. El redescubrimiento del sentido b\u00ed\u00adblico de la bendici\u00f3n; 2. La ense\u00f1anza de la iglesia hoy; 3. La praxis de la ekkles\u00ed\u00ada que celebra: a) Rito en la misa con el pueblo, b) Propio del tiempo, e) Propio de los santos, d) Conclusi\u00f3n &#8211; VI. Implicaciones pastorales y catequ\u00e9ticas: 1. Revaloraci\u00f3n del dato b\u00ed\u00adblico; 2. En un contexto eclesial; 3. Mediante una catequesis adecuada &#8211; VII. Conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>I. Panor\u00e1mica cultural y existencial<br \/>\nEl t\u00e9rmino bendici\u00f3n, con su correspondiente verbo bendecir, significa una particular postura religiosa; es decir, una relaci\u00f3n entre el hombre y lo sobrenatural -y viceversa- que se manifiesta en determinados contextos, entre s\u00ed\u00ad distintos, pero que tienden en definitiva a evidenciar una rec\u00ed\u00adproca relaci\u00f3n entre el hombre y lo divino. Parece \u00e9sta una realidad com\u00fan a todas las religiones.<\/p>\n<p>En cualquier diccionario de lengua castellana uno de los primeros significados del t\u00e9rmino es el de \u00abinvocar en favor de alguna persona o cosa la protecci\u00f3n divina\u00bb, en ocasiones a trav\u00e9s de un intermediario&#8217;. Se trata, pues, de una relaci\u00f3n-comunicaci\u00f3n que implica al menos dos modalidades en la acci\u00f3n. Se da ante todo un tipo de intervenci\u00f3n que intenta el hombre realizar dentro o fuera de los c\u00e1nones rituales sobre personas, animales o cosas en virtud de un poder positivo (o negativo) que procede en \u00e9l \u00abde su particular investidura y posici\u00f3n&#8230;, o por los medios que utiliza&#8230;, o por su recurso al orden de lo divino para que su acto&#8230; llegue a ser eficaz\u00bb&#8217;. Pero se da tambi\u00e9n un tipo de intervenci\u00f3n que parte del orden divino, capaz de \u00abdeterminar condiciones de prosperidad en el hombre o en el grupo humano mediante una acci\u00f3n gratuita&#8230; de dicho orden divino, es decir, como consecuencia del comportamiento humano valorado desde la perspectiva de las observancias rituales y \u00e9ticas\u00bb&#8216;. Tanto una como otra forma de intervenci\u00f3n implican una certeza: que la realidad humana, y hasta creatural, pueden modificarse -positiva o negativamente&#8211; en virtud de un poder sobre esa misma realidad. \u00abEl que bendice -escribe De Nola- &#8230; considera posible realizar una modificaci\u00f3n en el estado de la realidad, adecu\u00e1ndolo a las propias exigencias y deseos\u00bb&#8217;.<\/p>\n<p>Que existan seres y potencias de los que proviene el bien, la fuerza, la vida, as\u00ed\u00ad como el mal y la muerte, nos lo confirma la historia de las religiones. Se trata de una de las creencias m\u00e1s antiguas, seg\u00fan la cual semejante forma de transmisi\u00f3n se realiza mediante palabras y gestos, y cuyo efecto es irresistible, a no ser, obviamente, que est\u00e9 contrarrestado por fuerzas no menos eficaces. Se constata, efectivamente, c\u00f3mo aun en las manifestaciones m\u00e1s sencillas del sentimiento religioso, con motivo del poder inherente a la palabra, la bendici\u00f3n constituye una manera de procurar el bien para una persona o una cosa precisamente mediante la palabra. Sobre este poder inherente a la palabra pueden citarse dos ejemplos caracter\u00ed\u00adsticos. Al presentar la bendici\u00f3n de los peregrinos, afirma Righetti que \u00e9stos, \u00abcomo protecci\u00f3n contra el peligro de los enemigos y malhechores del camino se prove\u00ed\u00adan de cartas, consideradas como talismanes. Eran de origen irland\u00e9s y hab\u00ed\u00adan obtenido desde el s. vlll larga difusi\u00f3n entre el pueblo sencillo\u00bb&#8216;; vale la pena conocer al menos uno de tales textos: \u00abOmnes inimici mei et adversarii fugiant ante conspectum maiestatis tuae et per istos angelos corruant, sicut corruit Goliat ante conspectum pueri tui David. Universos angelos deprecor, expellite, si quis immundus spiritus vel si quis obligatio vel si quis maleficia hominum me nocere cupit. Si quis hanc scripturam secum habuerit, non timebit a timore nocturno sive meridiano. Vide ergo, Egipti, ne noceas servos neque antillas dei, non in mare, non in flumine, non in esta, non in potu, non in somno, non extra somno nec in aliquo dolore corporis ledere presumas&#8230;\u00bb&#8216; Una prueba, en sentido negativo, relativa a la maldici\u00f3n, es la que nos ofrecen las defixionum tabellae utilizadas en el mundo griego y romano entre los ss. Ill-v d.C.: la maldici\u00f3n contra un adversario (y\/o sus bienes) est\u00e1 sellada (= grabada, defixa) en planchas met\u00e1licas&#8217; con la intenci\u00f3n de aminorar o destruir sus facultades f\u00ed\u00adsicas o morales.<\/p>\n<p>En ese contexto, el acto y el gesto constituyen una potenciaci\u00f3n de la eficacia inherente a la misma palabra. Es la situaci\u00f3n que, aun con distintas connotaciones, encontramos en el \u00e1mbito cristiano, donde el signo material que acompa\u00f1a a la palabra se convierte en medio, modo e instrumento de transmisi\u00f3n del poder divino y, por tanto, de mediaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica.<\/p>\n<p>Una visi\u00f3n como \u00e9sta del fen\u00f3meno religioso provoca inevitablemente un interrogante: \u00bftiene todav\u00ed\u00ada sentido, en el contexto cultural de hoy, una consideraci\u00f3n de esa naturaleza, una consideraci\u00f3n en la que la relaci\u00f3n entre lo humano y lo divino corre el peligro de confundirse con el de la magia, o al menos de situarse dentro de un contexto similar? El clima de I secularizaci\u00f3n todav\u00ed\u00ada en marcha, aunque con modalidades diversas a las de los a\u00f1os de su aparici\u00f3n, ha incidido hondamente en estas realidades, provocando en ellas una justa purificaci\u00f3n y selecci\u00f3n, no precisamente una eliminaci\u00f3n. Ning\u00fan fen\u00f3meno de secularizaci\u00f3n ni de desacralizaci\u00f3n e, por racional que sea, puede anular esa relaci\u00f3n profunda entre natural y sobrenatural, entre el hombre y Dios, que por su parte la bendici\u00f3n intenta expresar y realizar.<\/p>\n<p>Todo esto nos da ya una primera clave de lectura del hecho cristiano que, aun variando las situaciones ambientales, locales e hist\u00f3ricas, jam\u00e1s ha interrumpido esta comunicaci\u00f3n e invocaci\u00f3n de lo divino, ya que es un dato efectivo inherente a la historia misma de la ecclesia, tanto en la nueva como en la antigua alianza: por lo que el actuar de la una es incomprensible sin hacer referencia a la otra.<\/p>\n<p>II. Etimolog\u00ed\u00ada<br \/>\nBendecir -de ah\u00ed\u00ad bendici\u00f3n-deriva del lat\u00ed\u00adn benedicere: un verbo compuesto de bene dicere, que significa decir bien, y que dentro del lat\u00ed\u00adn cl\u00e1sico se utiliz\u00f3 en esta forma. Efectivamente, la fusi\u00f3n no es originaria: tiene lugar en la tard\u00ed\u00ada latinidad, en la liturgia de la iglesia, al adoptar el t\u00e9rmino las connotaciones que caracterizan al correspondiente eulogh\u00e9\u00f3 en los LXX<br \/>\n1. EN LA LATINIDAD CL\u00ed\u0081SICA Y CRISTIANA. El significado primero e inmediato de bene dicere es: decir buenas palabras, hablar bien de alguien, exaltarlo, alabarlo; agradecer un bien recibido, manifestar la propia gratitud y reconocimiento por personas, cosas o acontecimientos. Forcellini apunta que \u00abbene dicere Deum aut aliquem est laudare\u00bb. Le\u00f3n Magno, en el tercer discurso sobre el ayuno del mes de septiembre, afirma: \u00abMagnum est in conspectu Domini&#8230; valdeque pretiosum&#8230; cum in operibus servorum suorum glorificatur Deus, et totius pietatis auctori in multa gratiarum actione benedicitur&#8230; \u00ab\u00bb Dentro de este contexto, benedictio, presente sobre todo en los escritores eclesi\u00e1sticos, indica: alabanza, exaltaci\u00f3n, praeconium, sobre todo cuando tiene por objeto a Dios. Y con estas caracter\u00ed\u00adsticas es como se usa fundamentalmente el t\u00e9rmino en la Escritura, como veremos m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p>El segundo significado, que llegar\u00ed\u00ada despu\u00e9s a ser caracter\u00ed\u00adstico y t\u00ed\u00adpico del lenguaje religioso y cristiano, es: augurar cosas buenas y favorables, saludar, invocar el favor del hombre, y particularmente el de Dios. Benedictio es entonces la invocaci\u00f3n y\/o la donaci\u00f3n de protecci\u00f3n, de realidades buenas y favorables, sobre personas o cosas; su santificaci\u00f3n&#8217;, por obra de Dios o del hombre. Bendecir, entonces, es tambi\u00e9n la acci\u00f3n de Dios, que manifiesta el propio favor, que concede una protecci\u00f3n especial&#8217;\u00c2\u00b0 Este es, pues, el significado m\u00e1s com\u00fan en el uso y en el lenguaje de la iglesia, al menos durante cierto per\u00ed\u00adodo de su historia.<\/p>\n<p>Por extensi\u00f3n, con benedictio se se\u00f1ala el voto, el deseo de prosperidad, de bienestar, de buena suerte, que se pide al cielo. Es \u00e9sta la forma m\u00e1s sencilla (que puede solamente pensarse, o desearse, o tambi\u00e9n expresarse oralmente) de concretarse la bendici\u00f3n. \u00abEl augurio -escribe De Nola- como expresi\u00f3n dirigida etimol\u00f3gicamente a procurar un incremento f\u00ed\u00adsico&#8230; es, efectivamente, una bendici\u00f3n de car\u00e1cter elemental que, a trav\u00e9s de la palabra (o tambi\u00e9n a trav\u00e9s del pensamiento), tiende a proyectar para s\u00ed\u00ad o para otros la realizaci\u00f3n de una mejora en el estado actual, y de una potenciaci\u00f3n del propio ser, vinculados a veces a eventualidades y empresas espec\u00ed\u00adficas&#8230;\u00bb<br \/>\n2. EN LA LITERATURA GRIEGA. El verbo eulogh\u00e9\u00f3 y el correspondiente sustantivo eulogh\u00ed\u00ada aparecen en la literatura griega con el mismo significado originario de la latina. Literalmente, eul\u00e9ghein significa: hablar bien, usar un bello lenguaje, ya en cuanto al contenido, ya en cuanto a la forma; as\u00ed\u00ad, la eulogh\u00ed\u00ada es la expresi\u00f3n bien construida, elegante, est\u00e9ticamente bella y arm\u00f3nica. Desde el punto de vista de su contenido, el verbo indica: loar, celebrar, engrandecer, generalmente con un movimiento que va del hombre a los dioses, pero que incluye igualmente a las personas y a las cosas. Solamente en un caso son los dioses sujeto de eulogh\u00e9in: en el uso del verbo para expresar beneficios concedidos al hombre; ordinariamente, por el contrario, \u00abes el hombre el que glorifica a la divinidad\u00bb\u00bb. De esta manera no se excluye \u00abel papel de los dioses en su funci\u00f3n de protectores y bienhechores del hombre\u00bb&#8216;\u00bb, pero sin dejar de estar todav\u00ed\u00ada lejos de aquel concepto de bendecir y de bendici\u00f3n que adoptar\u00e1 una forma m\u00e1s precisa y m\u00e1s libre de todo significado m\u00e1gico y mist\u00e9rico con la aparici\u00f3n de los LXX.<\/p>\n<p>III. La bendici\u00f3n en el AT y en el NT<br \/>\nEl uso que de eulogh\u00e9\u00f3 har\u00ed\u00adan los LXX (cerca de cuatrocientas cincuenta veces) est\u00e1 ya indicando no s\u00f3lo la frecuencia y la importancia del concepto de bendici\u00f3n expresado por la ra\u00ed\u00adz barak, sino sobre todo c\u00f3mo en el contexto cultural y cultual judaico ha recibido el t\u00e9rmino una impronta definitiva con respecto a otras culturas del mundo oriental.<\/p>\n<p>1. EN EL AT. Dos son fundamentalmente los aspectos de la bendici\u00f3n que pueden descubrirse en el \u00e1mbito de la praxis veterotestamentaria y que, conforme a su significado, pueden calificarse con los adjetivos descendente y ascendente.<\/p>\n<p>a) La bendici\u00f3n en su significado descendente. El valor fundamental de barak es dotar de virtud salv\u00ed\u00adfica; tal significado comprende al mismo tiempo el gesto de dar y el estado del don. En la bendici\u00f3n se da, pues, originariamente un poder que act\u00faa con autonom\u00ed\u00ada, una fuerza de salvaci\u00f3n que puede transmitirse, as\u00ed\u00ad como hallamos por el lado opuesto el poder de la maldici\u00f3n, que act\u00faa destructivamente En efecto, el hebreo beraka \u00abno significa solamente el acto de bendecir o la palabra de bendici\u00f3n, sino tambi\u00e9n el ser bendito, colmado de bendici\u00f3n, as\u00ed\u00ad como las bendiciones que de ella proceden: fortuna, fuerza, etc.\u00bb Esta fuerza que el hombre puede transmitir constituye el contenido primordial de la bendici\u00f3n, que implica, m\u00e1s en particular, una vida larga y vigorosa y una numerosa descendencia; pero tambi\u00e9n paz, seguridad, felicidad, salvaci\u00f3n. Es t\u00ed\u00adpico, a este prop\u00f3sito, el relato del G\u00e9n 27:1-29 (en particular los vv. 27-29), donde Isaac bendice a Jacob; del G\u00e9n 48:15-16 y de todo el c. 49 (particularmente los vv. 25-26), donde Jacob bendice a Jos\u00e9.<\/p>\n<p>De tales textos se desprende inmediatamente, si bien en forma arcaica, que s\u00f3lo Dios es el depositario y el dispensador de toda bendici\u00f3n; es una constataci\u00f3n que se va haciendo cada vez m\u00e1s certeza en todo el resto del AT, comenzando por el c. 1 del G\u00e9n, donde es Dios mismo, en su misericordia y libertad, el primero en pronunciar y en dar la bendici\u00f3n a las realidades creadas: \u00abY Dios los bendijo diciendo: Creced, multiplicaos y llenad las aguas del mar y multipl\u00ed\u00adquense las aves sobre la tierra&#8230;\u00bb (G\u00e9n 1:22); pero sobre todo al hombre y a la mujer, como criaturas vivientes: \u00abY Dios los bendijo diciendo: Sed prol\u00ed\u00adfccos y multiplicaos, poblad la tierra y sometedla; dominad sobre los peces del mar, sobre las aves del cielo y sobre cuantos animales se mueven sobre la tierra&#8230;\u00bb (G\u00e9n 1:28); y al hombre en su actuar hist\u00f3rico, a quien Dios garantiza su propia presencia: \u00ab&#8230; Yo estar\u00e9 contigo y te bendecir\u00e9&#8230;\u00bb (G\u00e9n 26:3); una presencia que se manifiesta concretamente en Ad\u00e1n, en No\u00e9, en los patriarcas y en Mois\u00e9s, as\u00ed\u00ad como en tantos otros acontecimientos de la historia de la salvaci\u00f3n, y que en la plenitud de los tiempos culminar\u00e1 con la venida misma del Hijo de Dios encarnado entre los hombres y revestido de su misma naturaleza y condici\u00f3n. Con esta venida realizar\u00e1 Dios definitivamente cuanto se hab\u00ed\u00ada preanunciado y prefigurado en G\u00e9n 17:7 : \u00abYo establezco mi alianza contigo y con tu descendencia despu\u00e9s de ti de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n; una alianza perpetua, para ser yo tu Dios y el de tu descendencia, que te seguir\u00e1 despu\u00e9s de ti\u00bb. La condici\u00f3n, pues, para entrar en el dinamismo de la bendici\u00f3n divina queda determinada por la aceptaci\u00f3n de su alianza y por la fidelidad a la misma: \u00ab&#8230; s\u00f3lo quienes guardan los mandamientos de Dios, los justos, los piadosos, participan en los beneficios de su bendici\u00f3n\u00bb como lo recuerda el Sal 24(23),4-5: \u00ab&#8230; Aquel que tiene manos inocentes y puro coraz\u00f3n&#8230; lograr\u00e1 bendici\u00f3n del Se\u00f1or, y justicia del Dios su salvador\u00bb.<\/p>\n<p>Este particular modo de intervenci\u00f3n de Dios en la creaci\u00f3n, en la vida y en la historia del hombre, va progresivamente encontrando en el culto sus formas rituales. Hay quien afirma, como Beyer, que \u00abel culto es tal vez la fuente misma del concepto israel\u00ed\u00adtico de bendici\u00f3n: en el culto el israelita&#8230; est\u00e1 convencido de que lo sustancial de la fuerza de la bendici\u00f3n puede de alguna manera reconocerse continuamente mediante actos sagrados&#8230;\u00bb<br \/>\nEn principio, todos est\u00e1n autorizados a impartir bendiciones. Sin embargo, es en el contexto del culto donde unos hombres particularmente designados para ello (Aar\u00f3n y Mois\u00e9s: Lev 9:22-23; los levitas: Deu 10:8; Deu 21:5; Aar\u00f3n y los levitas: 1Cr 23:13) invocan la bendici\u00f3n del Se\u00f1or, que con el tiempo vendr\u00e1 a ser un privilegio sacerdotal incluso en la liturgia de la sinagoga. El ejemplo m\u00e1s caracter\u00ed\u00adstico a este respecto nos lo ofrece N\u00fam 6:23-27 : se trata de la bendici\u00f3n aaron\u00ed\u00adtica que aparece como f\u00f3rmula fija de la bendici\u00f3n sacerdotal y que se utilizar\u00e1 al final de toda celebraci\u00f3n cultual, sea en el templo 23, sea en la sinagoga, donde a cada invocaci\u00f3n responde la comunidad con el Am\u00e9n. \u00ab&#8230; He aqu\u00ed\u00ad c\u00f3mo habr\u00e9is de bendecir a los hijos de Israel&#8230;: Que el Se\u00f1or te bendiga y te guarde. Que el Se\u00f1or haga resplandecer su faz sobre ti y te otorgue su gracia. Que el Se\u00f1or te vuelva su rostro y te traiga la paz. As\u00ed\u00ad invocar\u00e1n mi nombre los hijos de Israel y yo los bendecir\u00e9\u00bb. Es el texto que con ligeras modificaciones ha adoptado el nuevo Misal Romano y repuesto en el corpus de las bendiciones solemnes sobre el pueblo [-> infra, V, 3, al\u00bb.<\/p>\n<p>Dos son los elementos que intervienen en la actuaci\u00f3n del contenido de la bendici\u00f3n: el primero es la palabra, una palabra cargada de poder divino, acompa\u00f1ada siempre por un gesto -y es el segundo elemento , sobre todo la imposici\u00f3n de la mano, que constituye la convalidaci\u00f3n de lo anunciado con la comunicaci\u00f3n de una fuerza salv\u00ed\u00adfica mediante una acci\u00f3n (de contacto). Son \u00e9stos los elementos que quedar\u00e1n despu\u00e9s, en la liturgia cristiana, como constitutivos de toda acci\u00f3n lit\u00fargicosacramental.<\/p>\n<p>b) La bendici\u00f3n en su significado ascendente. Hasta ahora se ha clarificado un aspecto de la bendici\u00f3n, el propiamente descendente, que se identifica con el favor divino tal como se manifiesta en las relaciones de toda realidad creada. Pero el uso del t\u00e9rmino barak implica tambi\u00e9n una segunda connotaci\u00f3n paralela a la anterior, que podr\u00ed\u00adamos llamar de signo ascendente: no es solamente Dios quien bendice al hombre; es tambi\u00e9n el hombre el que bendice a Dios. La certeza de que la vida entera del hombre est\u00e1 en las manos de Dios impulsa al piadoso israelita a eulogh\u00e9in th\u00e9on; es decir, a expresar la propia fe, la gratitud y la esperanza tributando gloria y alabanza a Dios. El libro de Daniel presenta al respecto uno de los ejemplos m\u00e1s t\u00ed\u00adpicos, ya en 3,26-27, ya sobre todo en el c\u00e1ntico de los tres j\u00f3venes (3,52-90), en donde el verbo bendecir con este espec\u00ed\u00adfico significado aparece claramente treinta y nueve veces.<\/p>\n<p>Tal connotaci\u00f3n nos remite al significado originario adoptado por eulogh\u00e9in en el griego profano: alabar, ensalzar, engrandecer constituyen la actitud del hombre al presentarse ante Dios, reconocido como creador, benigno, misericordioso y justo, y como tal digno de alabanza y de agradecimiento.<\/p>\n<p>Todas las oraciones que comienzan con una alabanza a Dios se denominan, incluso en el juda\u00ed\u00adsmo contempor\u00e1neo de Jes\u00fas, beraka (plural: berak\u00f3th)25. La oraci\u00f3nprincipal es el Shemon\u00e9h-&#8216;esr\u00e9h berak\u00f3th que todo piadoso israelita reza tres veces al d\u00ed\u00ada, y que est\u00e1 constituida por 18 (19) bendiciones\u00bb: entre bendici\u00f3n y bendici\u00f3n, siempre distintas, se va intercalando como estribillo: \u00abLoado (bendito) seas, Se\u00f1or&#8230;\u00bb Con \u00e9sta, que es la principal, se van pronunciando otras muchas oraciones de alabanza (berak\u00f3th), seg\u00fan las diversas circunstancias; pero sobre todo antes, durante y despu\u00e9s de las comidas, como puede constatarse en el ritual de la cena pascual, de suerte que \u00abpara quien, agradecido, recibe los alimentos como un don de Dios, toda la comida se convierte&#8230; en una eulogh\u00ed\u00ada\u00bb. El conjunto nos da, pues, una visi\u00f3n grandiosa: el hombre reconoce que cada uno de los elementos de la creaci\u00f3n es obra y, por tanto, propiedad absoluta de Dios; solamente quien adopta gozoso una actitud de reconocimiento frente a cada una de las realidades con que se beneficia llega a situarse en la forma debida. No orientarse dentro de esta perspectiva es cometer un latrocinio, una infidelidad en los encuentros con Dios\u00bb, ya que s\u00f3lo \u00abdel Se\u00f1or es la tierra y cuanto encierra&#8230;\u00bb (Sal 24:1). Bendecir a Dios es glorificarlo en todas y por todas sus obras; es un agradecerle y darle gloria mediante la propia vida, sea con el culto, sea con la oraci\u00f3n personal, sea en familia. Y todo ello se convierte as\u00ed\u00ad en actitud constante: lo que cambia son las ocasiones y las circunstancias que provocan tal alabanza.<\/p>\n<p>Y este momento de alabanza que bendice a Dios se convierte, a su vez, en el lugar y el momento en que Dios mismo se revela como bendici\u00f3n para el hombre, realiz\u00e1ndose as\u00ed\u00ad aquel admirabile. commercium que, actu\u00e1ndose plenamente en el paschale mysterium de Cristo, espera llegar a su consumaci\u00f3n en la vida de cada uno, en el hoy de la iglesia.<\/p>\n<p>2. EN EL NT. La realidad veterotestamentaria de la bendici\u00f3n sigue estando presente igualmente en el NT, donde bendecir a Dios es alabarlo: loar su nombre sobre todo por su misericordia y bondad, por todo cuanto acaece conforme a su voluntad. Todo lo cual se expresa ya mediante verbos caracter\u00ed\u00adsticos en los LXX: eulogh\u00e9in, exomologh\u00e9in, eucharist\u00e9in.<\/p>\n<p>a) Premisa terminol\u00f3gica. En el conjunto del NT, el verbo eulogh\u00e9in aparece cuarenta y dos veces con el significado m\u00e1s ordinario de: loar, ensalzar, glorificar. Exomologh\u00e9in, en el lenguaje extrab\u00ed\u00adblico, no tiene nunca el significado de loar; en el NT aparece s\u00f3lo diez veces, en las que, entre otras significaciones, expresa tambi\u00e9n proclamar las obras de Dios, ensalzar en sumo grado, alabar, confesar, dar gracias. Eucharist\u00e9in, en cambio, usado un total de treinta y ocho veces, se reserva casi exclusivamente para expresar el agradecimiento a Dios como una actitud fundamental y constante de la vida cristiana. \u00ab&#8230; Eucharist\u00e9in -escribe Ligier-, sin\u00f3nimo frecuente de eulogh\u00e9in en el NT, incluye el significado de este \u00faltimo. Como \u00e9l, significa la simple bendici\u00f3n que saluda, colma de honores y de augurios; pero, debido a su ra\u00ed\u00adz sem\u00ed\u00adtica, expresa en particular la confesi\u00f3n del Dios de la alianza, de sus beneficios, as\u00ed\u00ad como tambi\u00e9n el agradecimiento que \u00e9l merece&#8230;\u00bb\u00bb Pero el verbo adopta igualmente el significado particular de oraci\u00f3n de agradecimiento antes, durante y despu\u00e9s de la comida (cf Mar 8:6 y par.; Heb 27:35; Rom 14:6; 1Co 10:30; y sobre todo Luc 22:17.19; 1Co 11:24). Se trata de las berak\u00f3th de la mesa, que se caracterizan fundamentalmente por la alabanza a Dios a causa de sus beneficios. As\u00ed\u00ad es como \u00ablos primitivos elementos de la alabanza a Dios y de la simple conmemoraci\u00f3n de sus beneficios (an\u00e1mnesis) tuvieron frecuentemente un particular desarrollo mediante la introducci\u00f3n de una espec\u00ed\u00adfica acci\u00f3n de gracias y una s\u00faplica. La bendici\u00f3n encontr\u00f3 amplio uso en la liturgia de la sinagoga y en las comidas familiares de cada d\u00ed\u00ada&#8230;\u00bb\u00bb Nos referiremos dentro de unos instantes a la relaci\u00f3n entre esta particular f\u00f3rmula de bendici\u00f3n y lo que realizar\u00e1 Jes\u00fas especialmente en la \u00faltima cena, con lo que de ah\u00ed\u00ad hab\u00ed\u00ada de derivar para la praxis de la iglesia en todo tiempo y lugar.<\/p>\n<p>Volviendo al significado com\u00fan a eulogh\u00e9in y eucharist\u00e9in (= alabanza, agradecimiento a Dios), observemos cu\u00e1les son las personas que en el NT bendicen o que son objeto de bendici\u00f3n.<\/p>\n<p>b) Primeros ejemplos neotestamentarios. Los primeros y m\u00e1s inmediatos ejemplos de bendici\u00f3n los encontramos en el comportamiento y en las palabras de Zacar\u00ed\u00adas, expresando la propia alabanza y acci\u00f3n de gracias al Dios cuya acci\u00f3n poderosa ha experimentado de forma tan directa y personal: \u00abBendito (eulogh\u00e9t\u00f3s) el Se\u00f1or Dios de Israel, porque&#8230;\u00bb ( Luc 1:68ss).<br \/>\nTambi\u00e9n Sime\u00f3n alaba a Dios por haberle concedido contemplar al Salvador prometido: \u00ab&#8230;lo recibi\u00f3 en sus brazos y bendijo (eul\u00f3gh\u00e9sen) a Dios&#8230;\u00bb (Luc 2:28).<\/p>\n<p>c) La \u00abbendita entre las mujeres\u00bb: Anillo de enlace entre la salvaci\u00f3n anunciada y prefigurada y su realizaci\u00f3n, Mar\u00ed\u00ada expresa su alabanza por lo que Dios ha hechoen ella y por medio de ella: \u00abMi alma glorifica al Se\u00f1or&#8230; porque me ha hecho cosas grandes el Omnipotente&#8230;\u00bb (Luc 1:46ss). Ella misma, por otra parte, viene a ser objeto de bendici\u00f3n, juntamente con el fruto de su vientre: \u00abBendita (eulogh\u00e9m\u00e9n\u00e9) t\u00fa entre las mujeres, y bendito (eulogh\u00e9m\u00e9nos) el fruto de tu vientre\u00bb (Luc 1:42). Mar\u00ed\u00ada es as\u00ed\u00ad la primera y m\u00e1s extraordinaria bendici\u00f3n del Padre: es \u00abbendita\u00bb porque \u00abel Se\u00f1or es contigo\u00bb (Luc 1:28); y, como en Abrah\u00e1n, padre de muchas gentes, la bendici\u00f3n sobre Mar\u00ed\u00ada es fecundidad (cf Luc 1:31).<br \/>\nd) Los disc\u00ed\u00adpulos. Tambi\u00e9n los disc\u00ed\u00adpulos bendicen a Dios. Lucas concluye su evangelio con la imagen de los disc\u00ed\u00adpulos, que \u00abestaban continuamente en el templo bendiciendo (eulogo\u00fantes) a Dios\u00bb (Luc 24:53). As\u00ed\u00ad, la expresi\u00f3n \u00abBendito sea Dios&#8230;\u00bb aparece frecuentemente en las cartas de Pablo (cf, por ejemplo, Rom 1:25; 2Co 1:3; Efe 1:3). Pero los disc\u00ed\u00adpulos deber\u00e1n incluso bendecir a quienes los maldigan: \u00abBendecid (eulogheite) a los que os maldicen&#8230;\u00bb (Luc 6:28); s\u00f3lo as\u00ed\u00ad podr\u00e1n heredar la bendici\u00f3n de Dios: \u00ab&#8230; bendecid siempre (eulogo\u00fcntes), pues para esto hab\u00e9is sido llamados, para ser herederos de la bendici\u00f3n (eulogh\u00ed\u00adan)\u00bb(1Pe 3:9).<br \/>\ne) La actitud de Cristo. Como todo piadoso israelita, Jes\u00fas bendice a algunas personas, como los ni\u00f1os: \u00ab&#8230;los bendijo imponi\u00e9ndoles las manos (kateul\u00f3ghei)\u00bb (Mar 10:16), en l\u00ed\u00adnea con la actitud ordinaria de un padre de familia o de un maestro; los enfermos; los disc\u00ed\u00adpulos en el d\u00ed\u00ada de la ascensi\u00f3n: \u00ab&#8230; alzando las manos, los bendijo (eul\u00f3gh\u00e9sen). Y mientras, se alejaba de ellos e iba subiendo al cielo&#8230;\u00bb (Luc 24:51). Comentando esta conclusi\u00f3n del evangelio de Lucas,afirma Link: \u00abAl despedirse, el Se\u00f1or comunica a su comunidad la fuerza de su bendici\u00f3n, en virtud de la cual queda \u00e9l unido a la comunidad misma. El contenido de la bendici\u00f3n es la presencia del Se\u00f1or ensalzado por su comunidad&#8230;<\/p>\n<p>Pero sobre todo Jes\u00fas bendice (= da gracias) al Padre. Los evangelios nos se\u00f1alan algunas circunstancias: \u00abPadre, te doy gracias (eucharist\u00f3) porque me escuchaste&#8230;\u00bb (Jua 11:41); \u00abYo te alabo\u00bb, Padre, Se\u00f1or del cielo y de la tierra, porque habiendo ocultado&#8230;\u00bb (Luc 10:21). Es interesante observar c\u00f3mo presenta Bouyer este texto a manera de una t\u00ed\u00adpica berakah, ya por la forma, ya sobre todo por el tema: \u00abel conocimiento de Dios\u00bb como respuesta a su palabra. \u00abLa berakah mediante el conocimiento llega en este texto a su plenitud, ya que, en Jes\u00fas, se manifiesta enteramente Dios al hombre, suscitando inmediatamente la respuesta perfecta del hombre. Simult\u00e1neamente, esta berakah por el conocimiento que el Padre tiene del Hijo y por el conocimiento que el Hijo recibe del Padre se desarrolla en una berakah por la comunicaci\u00f3n de esta intimidad singular a los pobres, en el sentido com\u00fan en Israel, es decir, a los que viven solamente de la fe\u00bb.<\/p>\n<p>Este comportamiento de Jes\u00fas en sus relaciones con el Padre resulta todav\u00ed\u00ada m\u00e1s claro y ejemplar cuando, apropi\u00e1ndose las costumbres y los usos de su pueblo, como todo cabeza de familia, toma el pan, pronuncia la acci\u00f3n de gracias (\u00abBendito sea Dios, que ha hecho germinar este pan de la tierra\u00bb; los presentes responden: \u00abAm\u00e9n\u00bb), lo parte y lo distribuye&#8230;: es el ritual que observamos en las dos multiplicaciones de los panes (cf Mar 6:41; Mar 8:6 y par.).<\/p>\n<p>Pero es durante la \u00faltima cena cuando destaca todo esto de manera m\u00e1s clara al tomar Jes\u00fas el pan y pronunciar la bendici\u00f3n&#8230;, al tomar el c\u00e1liz y dar gracias&#8230; Todo el movimiento de bendici\u00f3n y acci\u00f3n de gracias se realiza dentro de ese contexto veterotestamentario que aparece bien sintetizado en Deu 8:10 : \u00abComer\u00e1s hasta saciarte y bendecir\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, en la dichosa tierra que te da\u00bb.<\/p>\n<p>Toda bendici\u00f3n antes y despu\u00e9s de las comidas est\u00e1 siempre dirigida a Dios: es una bendici\u00f3n y acci\u00f3n de gracias al Creador, que dispone de todo, que hace brotar \u00abel pan de la tierra\u00bb, que crea \u00abel fruto de la vid\u00bb&#8230;; y todos los presentes ratifican la bendici\u00f3n con su Am\u00e9n. \u00abTerminada la comida, sigue la comunitaria acci\u00f3n de gracias, la bendici\u00f3n por los alimentos&#8230;; el jefe de la familia (o el hu\u00e9sped de m\u00e1s elevada categor\u00ed\u00ada&#8230;) pronuncia la oraci\u00f3n convival, consistente en cuatro bendiciones&#8230;\u00bb<br \/>\nLo que, dentro de nuestra particular argumentaci\u00f3n, reclama su atenci\u00f3n no es el conjunto de lo que Jes\u00fas ha hecho en la \u00faltima cena, sino el sentido de las expresiones \u00abpronunciada la bendici\u00f3n\u00bb (eulogh\u00e9sas); \u00abdespu\u00e9s de haber dado gracias\u00bb (eucharist\u00e9sas). En el contexto de la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada, uno y otro verbo nos dan la s\u00ed\u00adntesis del doble movimiento ascendente y descendente propio de la bendici\u00f3n. Y a este espec\u00ed\u00adfico contexto se debe que el t\u00e9rmino eucharistia -traducci\u00f3n greco-cristiana de berakah pasase a designar en la tradici\u00f3n cristiana la celebraci\u00f3n completa de la cena del Se\u00f1or, tomada como hecho que recapitula en s\u00ed\u00ad mismo toda bendici\u00f3n divina en los encuentros del pueblo de la alianza; que prefigura el cumplimiento de toda esperanza en Cristo como suprema bendici\u00f3n del Padre, y que, conmemorando in mysteriotoda la redenci\u00f3n, la actualiza enteramente para la salvaci\u00f3n del pueblo de la nueva y definitiva alianza. Y la iglesia da gracias por todo ello bendiciendo a su Se\u00f1or.<\/p>\n<p>f) Conclusi\u00f3n. Cuando, tanto en el AT como en el NT, el t\u00e9rmino bendecir tiene como sujeto a Dios, significa su continua comunicaci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica, y por tanto el don de su amor, de su misericordia, de su paz. Cuando el t\u00e9rmino tiene como sujeto al hombre, indica el comportamiento (alabanza, adoraci\u00f3n, invocaci\u00f3n, acci\u00f3n de gracias) con que el hombre acoge la comunicaci\u00f3n que hace Dios de s\u00ed\u00ad mismo, y se sit\u00faa en la condici\u00f3n salv\u00ed\u00adfica del Exodo. Los dos aspectos aparecen admirablemente fundidos en  Efe 1:3-4, donde Pablo, al presentar el plan divino de la salvaci\u00f3n que proviene del Padre, que se manifiesta y se realiza por el Hijo, que acontece en el Esp\u00ed\u00adritu y que lo reconduce todo al Padre, afirma: \u00abBendito sea Dios&#8230;, que nos bendijo en Cristo con toda suerte de bendiciones espirituales&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>IV. La bendici\u00f3n en la historia y en la vida de la iglesia<br \/>\nAnalizando la praxis lit\u00fargica de la vida de la iglesia, nos encontramos con una progresiva evoluci\u00f3n -hasta identificarse con una verdadera y propia transformaci\u00f3n- del significado y del uso originario de la bendici\u00f3n. Podemos distinguir dos l\u00ed\u00adneas de desarrollo, que a veces se integran y entrecruzan: la oraci\u00f3n de bendici\u00f3n como alabanza y acci\u00f3n de gracias, y la bendici\u00f3n como oraci\u00f3n que se extiende progresivamente hasta los seres inanimados.<\/p>\n<p>1. BENDICI\u00ed\u201cN ASCENDENTE. Considerada en su movimiento ascendente, la bendici\u00f3n entendida como acci\u00f3n de gracias en la tradici\u00f3n lit\u00fargica ir\u00e1 desapareciendo cada vez m\u00e1s de la conciencia y de la pr\u00e1ctica de los fieles, para identificarse casi por completo con la oraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica y encontrar en el prefacio el momento m\u00e1s caracter\u00ed\u00adstico no s\u00f3lo para expresar tal actitud de alabanza en general, sino tambi\u00e9n para dar en ocasiones la motivaci\u00f3n de la misma: Se trata del contenido t\u00ed\u00adpico del embolismo, cuyo fin es dar raz\u00f3n siempre de la particular acci\u00f3n de gracias que la asamblea dirige al Padre por Cristo en el Esp\u00ed\u00adritu. Las antiguas fuentes lit\u00fargicas nos permiten constatar esta riqueza y variedad de expresi\u00f3n, en parte reproducida por los nuevos \/ libros lit\u00fargicos, especialmente por el Misal Romano de Pablo VI.<\/p>\n<p>En los primeros siglos, antes de acentuarse la evoluci\u00f3n de la bendici\u00f3n desde alabanza a Dios hasta santificaci\u00f3n de las realidades creadas, tenemos todav\u00ed\u00ada algunos testimonios de costumbres conformes al esp\u00ed\u00adritu y a la praxis de la tradici\u00f3n hebraica. Ya Pablo en sus cartas nos ofrece una interesante documentaci\u00f3n al abrir su discurso con las distintas comunidades bendiciendo (=dando gracias) a Dios Padre por lo que ha realizado en Cristo Jes\u00fas, especialmente en su muerte y resurrecci\u00f3n, y por lo que obra en todos aquellos que acogen su palabra&#8217;\u00c2\u00b0. Hip\u00f3lito, en la Traditio apostolica \u00ab, atestigua tambi\u00e9n esta costumbre al recomendar la oraci\u00f3n de bendici\u00f3n (= alabanza y acci\u00f3n de gracias) para las m\u00e1s diversas circunstancias: para la ofrenda del aceite (n. 5), del queso y de las aceitunas (n. 6); para el oleum gratiarum actionis aludido en la descripci\u00f3n del bautismo (n. 21); Y para la leche y la miel (n. 21); para la luz (n. 25); para las primicias de los frutos y para las flores (nn. 31-32); en una palabra: \u00abPor todo lo que se toma (como alimento), se dar\u00e1n gracias al Dios santo, tom\u00e1ndolo para su gloria\u00bb (n. 32).<\/p>\n<p>2. BENDICI\u00ed\u201cN DESCENDENTE. La acci\u00f3n del fiel que se dirige al Padre para expresarle su propia acci\u00f3n de gracias constituye la respuesta a la intervenci\u00f3n de Dios en la historia misma y en la vida del hombre. Si el hombre responde, es porque Dios se ha movido antes. Mas esta acci\u00f3n de Dios la pide e invoca el hombre porque sabe que todo depende del mismo Dios.<\/p>\n<p>En este movimiento, que podemos llamar descendente, Dios bendice al hombre y las realidades creadas. Dentro de esta misma perspectiva, sabi\u00e9ndose investida de la autoridad de Cristo, la iglesia bendice con ritos particulares a personas y cosas por medio de sus ministros. As\u00ed\u00ad pues, cuando el hombre bendice a alguien o algo, lo hace en nombre de Dios, el \u00fanico que puede bendecir, es decir, insertar en el flujo de la propia vida.<\/p>\n<p>Esta praxis ha tenido a lo largo de los siglos\u00bb un extraordinario desarrollo en la vida de la iglesia, hasta aparecer el t\u00e9rmino bendici\u00f3n con el casi exclusivo sentido de \u00abacci\u00f3n realizada por un hombre a quien la iglesia ha conferido un poder divino con el fin de invocar, mediante la oraci\u00f3n, el favor divino sobre personas y cosas\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>3. EL TESTIMONIO DE LA TRADICI\u00ed\u201cN. La praxis de la iglesia en cada una de sus comunidades locales se orienta por el ejemplo de Cristo, que bendice a personas y cosas: a los ni\u00f1os, a los ap\u00f3stoles, los panes&#8230; Las fuentes lit\u00fargicas ofrecen una ampl\u00ed\u00adsima gama de. bendiciones que, sobre todo en el medievo, alcanzaron su mayor desarrollo.<\/p>\n<p>\u00abHacia los ss. VIII y Ix -escribe Molien-, la vida cristiana en su conjunto aparece impregnada de bendiciones cuyo uso, iniciado en los monasterios, se hab\u00ed\u00ada de propagar despu\u00e9s entre todas las clases sociales\u00bb<br \/>\nDe una manera general, pueden subdividirse as\u00ed\u00ad: bendiciones concernientes a las personas: obispo, presb\u00ed\u00adtero, di\u00e1cono, lector, virgen, viuda, abad, abadesa, penitente, catec\u00fameno, enfermo&#8230;; los objetos destinados al culto: bas\u00ed\u00adlica, altar, c\u00e1liz, patena, baptisterio, fuente, \u00f3leo, cera, agua, sal, cruz, incienso&#8230;; los elementos para la vida del hombre: semillas, mieses, lluvia, primicias, animales, casa, pozo, vestido&#8230;<\/p>\n<p>Franz adopta una divisi\u00f3n distinta en la obra que recoge las bendiciones de la iglesia en el medievo: 1) el agua bendita; 2) sal y pan; 3) la bendici\u00f3n del vino; 4) aceite; frutos del campo, del jard\u00ed\u00adn y yerbas (achicoria, ruda, yerbas medicinales&#8230;); 5) las bendiciones en el d\u00ed\u00ada de la epifan\u00ed\u00ada (oro, incienso y mirra; piedras preciosas); de las candelas, el 2 de febrero; de san Blas; as\u00ed\u00ad como en otros tiempos; 6) las bendiciones en cuaresma y en el tiempo pascual (ceniza, palmas, fuego, cirio pascual, Agnus Dei en Roma, alimentos en el d\u00ed\u00ada de pascua); 7) casa, granja, oficios (casas, fuentes nuevas o contaminadas, recipientes, objetos para los oficios&#8230;); 8) bendiciones conventuales; 9) fen\u00f3menos de la naturaleza (lluvia y sequ\u00ed\u00ada; temporales y demonios; oraci\u00f3n por el tiempo&#8230;); 10) los animales (ayuda y protecci\u00f3n; defensa&#8230;); 11) matrimonio, madre y ni\u00f1o (matrimonio y fertilidad; para la madre, antes, durante y despu\u00e9s del parto; en la ni\u00f1ez y juventud; en la escuela&#8230;); 12) en los peligros (viajes, peregrinaciones, batallas, juicio de Dios, ordal\u00ed\u00adas&#8230;);13) en las enfermedades (fiebres, ojos&#8230;); 14) para la posesi\u00f3n diab\u00f3lica.<\/p>\n<p>Hoy, por lo general, el estudioso, as\u00ed\u00ad como el pastor, puede disponer de un instrumento que le permite acceder a la mayor colecci\u00f3n de bendiciones pertenecientes a las numerosas tradiciones de la iglesia occidental. Se trata del Corpus Benedictionum Pontificalium, cuyo autor -Moeller- recoge un total de 2.093 bendiciones, siguiendo el orden alfab\u00e9tico de su incipit, ofreciendo adem\u00e1s un util\u00ed\u00adsimo \u00ed\u00adndice de lectura seg\u00fan el Calendarium liturgicum \u00ab. Las bendiciones aparecen seg\u00fan el calendario anterior a la reforma lit\u00fargica del Vat. II; pero se\u00f1ala tambi\u00e9n muy acertadamente el autor la concordancia con el actual calendario. He aqu\u00ed\u00ad el orden de los cap\u00ed\u00adtulos: 1. Proprium de Tempore; II. Commune benedictionum per annum; III. Proprium de Sanctis; IV. Commune Sanctorum; V. Commune defunctorum et Benedictionum votivarum, Ritualis et Pontificalis. Tambi\u00e9n, en este contexto, es obligado recordar la obra m\u00e1s reciente y accesible de E. Lodi, que en el Enchiridion euchologicum recoge cerca de ochenta bendiciones.<\/p>\n<p>Hemos cre\u00ed\u00addo \u00fatil hacer esta digresi\u00f3n, que puede incluso dar la impresi\u00f3n de an\u00e1lisis hist\u00f3rico. Pero el conocimiento de la tradici\u00f3n, adem\u00e1s del enriquecimiento que implica, constituye una gu\u00ed\u00ada segura y una mina a la que el agente pastoral debe saber acercarse con discernimiento e inteligencia. Una mirada siempre atenta a la tradici\u00f3n, considerada globalmente, permite encontrar sugerencias \u00fatiles tambi\u00e9n para las m\u00faltiples y tan variadas situaciones pastorales del mundo contempor\u00e1neo.<\/p>\n<p>Aun a la espera de que la reforma lit\u00fargica ofrezca en el Ritual y en el Pontifical o, mejor, en el -> Bendicional -as\u00ed\u00ad se denominaba el libro con los textos de las bendiciones desde la reforma lit\u00fargica llevada a cabo por san P\u00ed\u00ado V-, una adecuada colecci\u00f3n de bendiciones, el Misal Romano de Pablo VI nos ofrece ya una lista de las mismas para la conclusi\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada en los momentos m\u00e1s significativos del a\u00f1o lit\u00fargico, as\u00ed\u00ad como para otros tiempos lit\u00fargico-sacramentales de la vida del cristiano \u00c2\u00b0\u00bb. El valor lit\u00fargico y pastoral de tales bendiciones es indiscutible: permiten solemnizar las celebraciones y variar la f\u00f3rmula estereotipada de la bendici\u00f3n final mediante textos que brillan por su concisi\u00f3n y riqueza doctrinal y que expresan muy bien el esp\u00ed\u00adritu de la fiesta y el sentido del misterio que se ha celebrado.<\/p>\n<p>4. \u00bfHACIA UNA REDEFINICI\u00ed\u201cN? Algunos padres nos ofrecen definiciones de bendici\u00f3n que sintetizan muy bien la realidad inherente a este gesto. He aqu\u00ed\u00ad dos ejemplos muy significativos. Basilio Magno, en la carta 199 a Anf\u00ed\u00adloco, escribe que \u00ab&#8230; benedictio enim sanctificationis communicatio est&#8230;\u00bb (PG 32, 723D). Ambrosio de Mil\u00e1n, en el c. II de su obra De benedictionibus patriarcharum, al presentar la bendici\u00f3n de Rub\u00e9n m\u00e1s como una profec\u00ed\u00ada que como verdadera y propia bendici\u00f3n, afirma: \u00abProphetia enim annuntiatio futurorum est, benedictio autem sanctificationis et gratiarum votiva collatio\u00bb (PL 14, 676A). El texto define exactamente el objeto: la santificaci\u00f3n, mediante el don de la gracia; y el medio: la oraci\u00f3n de la iglesia (votiva).<\/p>\n<p>Nos encontramos, pues, ante un rito (= oraci\u00f3n + gesto\/ s) instituido por la iglesia y realizado en su nombre por uno de sus ministros para santificar a personas o cosas:para que las personas puedan disfrutar de los frutos de la redenci\u00f3n y las cosas lleguen a ser instrumento de gracia para todos\u00bb. \u00abLa bendici\u00f3n, en sentido lit\u00fargico -escribe Righetti-, es el rito realizado por un ministro sagrado y por el que se invoca a Dios, para que derrame su favor sobre alguna persona o cosa, la cual adquiere por esto una especie de car\u00e1cter sagrado, o bien se pide un beneficio material o espiritual&#8230; En el primer caso tenemos las llamadas Bendiciones constitutivas&#8230;, cuya eficacia queda siempre asegurada por la oraci\u00f3n de la iglesia; en el otro tenemos las llamadas Bendiciones invocativas&#8230;, cuyo efecto depende del fervor del que las recibe y de la voluntad de Dios\u00bb. Las primeras, en efecto, llamadas tambi\u00e9n consecrativas, dan a la persona o al objeto un car\u00e1cter sagrado que los arranca de todo uso puramente com\u00fan (la -> consagraci\u00f3n de las v\u00ed\u00adrgenes, la bendici\u00f3n de los vasos sagrados o de una iglesia [-> Dedicaci\u00f3n de iglesias], etc.); las segundas, por el contrario, no cambian la naturaleza o la finalidad de un objeto (el pan bendito se come; la persona bendita contin\u00faa viviendo su propia vida&#8230;), sino que piden solamente un particular bien espiritual o temporal. Ordinariamente, el efecto temporal o espiritual que se sigue de la bendici\u00f3n depende de las disposiciones del sujeto y de la oraci\u00f3n de la iglesia (\u00abex sua impetratione\u00bb: cf can. 1144 del CDC de 1917), la cual envuelve la vida del hombre como en una atm\u00f3sfera sobrenatural para introducirla cada vez m\u00e1s en el misterio de Cristo, recordando la afirmaci\u00f3n de Pablo: \u00ab&#8230; todo es para vosotros: &#8230; el mundo, la vida, la muerte, el presente, el futuro, ,todo es vuestro, vosotros de Cristo, y Cristo de Dios\u00bb (1Co 3:21-23).<\/p>\n<p>V. Para un redescubrimiento teol\u00f3gico de la bendici\u00f3n<br \/>\nEl nuevo Bendicional, como todos los libros lit\u00fargicos de la reforma promovida por el Vat. II, contiene en sus Praenotanda los elementos de orden b\u00ed\u00adblico-teol\u00f3gicolit\u00fargico y pastoral que constituyen la base para una recuperaci\u00f3n del tema teol\u00f3gico. Un tema que viene exigido por la actual y la futura praxis, en la medida en que se impone una refundamentaci\u00f3n de los motivos de la misma praxis en el contexto social y pastoral de nuestro tiempo. En espera de esas indicaciones precisas, que constituir\u00e1n la l\u00ed\u00adnea fundamental para el desarrollo de dicho tema, podemos citar algunos elementos que, dada su perenne validez, nos parecen constituir la base de todo. Es decir, se trata de descubrir los elementos b\u00ed\u00adblicos que permitan recuperar el aspecto m\u00e1s genuino y m\u00e1s hondo de la bendici\u00f3n, en la l\u00ed\u00adnea de la ense\u00f1anza de la iglesia y de su praxis. Analicemos brevemente estos tres componentes.<\/p>\n<p>1. EL REDESCUBRIMIENTO DEL SENTIDO B\u00ed\u008dBLICO DE LA BENDICI\u00ed\u201cN. Sin necesidad de repetir lo ya dicho m\u00e1s arriba [-> III], creemos, sin embargo, que el fundamento teol\u00f3gico debe volver a moverse en esta l\u00ed\u00adnea. Se trata sin duda de recuperar valores que la secular praxis de la iglesia ha puesto en un segundo plano, pero que el nuevo acento de la dimensi\u00f3n b\u00ed\u00adblica y lit\u00fargica de la vida del cristiano est\u00e1 situando en primera l\u00ed\u00adnea.<\/p>\n<p>Si analizamos la colecci\u00f3n de bendiciones que el Pontifical y el Ritual han mantenido en uso hasta nuestros d\u00ed\u00adas, es f\u00e1cil observar c\u00f3mo se establece en esos textos un movimiento de bendici\u00f3n-s\u00faplica que, partiendo del simbolismo dela vida ordinaria, trata de encontrar un empalme (o un paralelo, una prefiguraci\u00f3n, una alusi\u00f3n, un ejemplo&#8230;) en la historia de la salvaci\u00f3n, haciendo as\u00ed\u00ad que cada elemento de la creaci\u00f3n sirva para la gloria de Dios y para el bien inmediato del hombre.<\/p>\n<p>Est\u00e1 todo ello determinado por el significado de la creaci\u00f3n en la econom\u00ed\u00ada de la salvaci\u00f3n. Verdad es que \u00abvio Dios todo lo que hab\u00ed\u00ada hecho, y he aqu\u00ed\u00ad que todo era bueno\u00bb (G\u00e9n 1:31); pero la realidad del pecado lo invirti\u00f3 y revolucion\u00f3 todo. Escribe Vagaggini: \u00ab&#8230; rota, en cierto modo, la unidad entre el hombre y Dios por el pecado, se rompi\u00f3 tambi\u00e9n, en cierto modo, la unidad entre el hombre y la criatura inferior. Esta, en sus relaciones con el hombre, sigue de alguna manera la suerte de las relaciones del hombre con Dios\u00bb\u00bb. Ahora bien, esta unidad entre el hombre y la criatura infrahumana encuentra el comienzo de su recomposici\u00f3n y realizaci\u00f3n en la liturgia: particularmente en los sacramentos, y subordinadamente en los sacramentales. \u00abEn la vida lit\u00fargica de los sacramentales&#8230; se concretizan y se ponen en obra las grandes realidades de la doctrina y de la vida cristiana: 1) la unidad del cosmos; 2) la universalidad c\u00f3smica de la ca\u00ed\u00adda y del imperio de Satan\u00e1s; 3) la universalidad c\u00f3smica de la redenci\u00f3n en Cristo como liberaci\u00f3n del imperio de Satan\u00e1s; 4) el hombre como microcosmos y nudo del universo; 5) el valor sagrado de las cosas sensibles como don de Dios al hombre e instrumento del hombre para ir a Dios<br \/>\nReleyendo entonces en esta direcci\u00f3n la secular praxis de la iglesia, nos damos cuenta de c\u00f3mo la actitud que ella adopta, si bien aparentemente puede dar paso a un juicio un tanto pesimista sobre lasrealidades de este mundo (cf, por ejemplo, ciertos ! exorcismos&#8230;), sin embargo, y por otra parte, destaca sobre todo su dimensi\u00f3n positiva: hacer que la redenci\u00f3n de Cristo se extienda a todo el cosmos. Tal es el sentido de la bendici\u00f3n de un objeto: que, una vez purificado, sirva al bien material y espiritual del hombre. As\u00ed\u00ad es como cada elemento de la creaci\u00f3n vuelve a contemplarse y situarse en la perspectiva que se le hab\u00ed\u00ada dado en los comienzos de la creaci\u00f3n; y en el contexto de la nueva alianza, vuelve a ser instrumento con que el hombre pueda alcanzar su salvaci\u00f3n. S\u00f3lo en esta perspectiva encuentran significado y, por tanto, lugar en la praxis de la iglesia las bendiciones constitutivas e invocativas (-> supra, IV, 4).<\/p>\n<p>Mas \u00e9ste es s\u00f3lo un primer aspecto, por lo dem\u00e1s parcial, de un segundo movimiento, el ascendente, o de la alabanza y acci\u00f3n de gracias, que se eleva desde lo creado hasta su Creador. Reconducir los elementos de la creaci\u00f3n a su funci\u00f3n originaria comporta necesariamente el reconocimiento de la mens de Dios en la obra misma de la creaci\u00f3n; pero es tambi\u00e9n el punto de partida para llevar la atenci\u00f3n y la sensibilidad del hombre a bendecir a Dios por toda realidad creada. Representa el restablecimiento de esa relaci\u00f3n entre el hombre y Dios que en la tradici\u00f3n. hebraica fue y sigue siendo todav\u00ed\u00ada viv\u00ed\u00adsima mediante el uso de las berak\u00f3th. La evocaci\u00f3n de algunos ejemplos de dicha tradici\u00f3n ilumina mejor todav\u00ed\u00ada el camino recorrido desde sus or\u00ed\u00adgenes por la iglesias&#8217;: antes de comer los frutos: \u00abBendito seas, Se\u00f1or, Dios nuestro, rey del mundo, creador de los frutos del \u00e1rbol\u00bb; al respirar el perfume de una planta arom\u00e1tica: \u00abBendito&#8230; el que cre\u00f3 los \u00e1rboles (las yerbas) que danolor\u00bb; quien bebe agua para apagar la sed dice: \u00abBendito&#8230; aquel por cuya palabra todo ha sido hecho\u00bb (o bien: \u00abel que cre\u00f3 tant\u00ed\u00adsimos seres animados\u00bb); ante un hombre sabio: \u00abBendito aquel que ha hecho part\u00ed\u00adcipes de su sabidur\u00ed\u00ada a quienes lo temen\u00bb; ante unas tumbas: \u00abBendito aquel que conoce el n\u00famero de todos vosotros y en el futuro os har\u00e1 volver a la vida y os har\u00e1 subsistir; bendito aquel que resucita a los muertos\u00bb; frente a los fen\u00f3menos meteorol\u00f3gicos: \u00abBendito aquel cuya fuerza y poder\u00ed\u00ado llenan el mundo\u00bb; quien contempla el cielo l\u00ed\u00admpido dice: \u00abBendito aquel que renueva la obra de la creaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>Una profundizaci\u00f3n de los valores de la oraci\u00f3n eucar\u00ed\u00adstica, que engloba toda esta realidad, as\u00ed\u00ad como de los dem\u00e1s elementos de la oraci\u00f3n de la iglesia, especialmente los Salmos, no dejar\u00ed\u00ada de contribuir a la revalorizaci\u00f3n tanto de la actitud como de los contenidos propios del bendecir a Dios.<\/p>\n<p>2. LA ENSE\u00ed\u2018ANZA DE LA IGLESIA HOY. Hasta hoy no se ha dado a nivel oficial una definici\u00f3n propiamente dicha de bendici\u00f3n. Al insertar las bendiciones en el \u00e1mbito de los ! sacramentales s\u00c2\u00b0, hemos reproducido [\/ supra, IV, 4] alguna definici\u00f3n descriptiva, cuyo contenido puede provechosamente adaptarse y expresarse de nuevo con las palabras de Vagaggini: \u00ab&#8230; un sacramental, en el sentido restringido de hoy, consiste inmediatamente y en primer lugar en una oraci\u00f3n de impetraci\u00f3n por parte de la iglesia, y, mediatamente, es decir, mediante esa oraci\u00f3n de impetraci\u00f3n, en una santificaci\u00f3n que, trat\u00e1ndose del alma, es una santificaci\u00f3n formal, y trat\u00e1ndose del cuerpo o de cosas exteriores es una protecci\u00f3n especial o aceptaci\u00f3n divina para el bien espiritual de quien las posee y las usa con las debidas disposiciones\u00bb<br \/>\nEl Vat. II no alude expl\u00ed\u00adcitamente al significado ni al valor de las bendiciones. Sin embargo, en el c. III de la constituci\u00f3n SC, al tratar de los sacramentos (exceptuada la eucarist\u00ed\u00ada) y de los sacramentales, presenta estos \u00faltimos seg\u00fan su naturaleza, su valor y eficacia. Vale la pena recordar el contenido de los nn. 60 y 61 en orden a una refundamentaci\u00f3n teol\u00f3gica de la bendici\u00f3n: \u00abLa santa madre iglesia instituy\u00f3&#8230; los sacramentales. Estos son signos sagrados creados seg\u00fan el modelo de los sacramentos, por medio de los cuales se expresan efectos, sobre todo de car\u00e1cter espiritual, obtenidos por la intercesi\u00f3n de la iglesia. Por ellos los hombres se disponen a recibir el efecto principal de los sacramentos y se santifican las diversas circunstancias de la vida. Por tanto, la liturgia de los sacramentos y de los sacramentales hace que, en los fieles bien dispuestos, casi todos los actos de la vida sean santificados por la gracia divina que emana del misterio pascual de la pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo, del cual todos los sacramentos y sacramentales reciben su poder, y hace tambi\u00e9n que el uso honesto de las cosas materiales pueda ordenarse a la santificaci\u00f3n del hombre y a la alabanza de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>Podemos ver claramente en este texto una definici\u00f3n que, recordando el significado y la eficacia del sacramental, muestra al mismo tiempo su naturaleza: constituye una prolongaci\u00f3n del simbolismo y de la realidad sacramentaria. Pero, junto con la definici\u00f3n, lo que importa sobre todo es haber reorientado todo este movimiento santificante hasta la fuente de donde dimana toda intervenci\u00f3n salv\u00ed\u00adfica: el misterio pascual de Cristo. En esta direcci\u00f3n se mueven ciertamente las indicaciones teol\u00f3gico-pastorales del nuevo Bendicional.<\/p>\n<p>3. LA PRAXIS DE LA \u00abEKKLES\u00ed\u008dA\u00bb QUE CELEBRA. El tercer elemento para una profundizaci\u00f3n teol\u00f3gico-lit\u00fargica de la bendici\u00f3n brota del an\u00e1lisis de aquellos textos que la iglesia utiliza hoy en diversas circunstancias. Exceptuando todo el corpus praefationum y las plegarias eucar\u00ed\u00adsticas, consideremos, a t\u00ed\u00adtulo de ejemplo, algunos elementos que aparecen en el Misal Romano de Pablo VI.<\/p>\n<p>a) En el rito de la misa con el pueblo, tal como aparece en la edici\u00f3n oficial castellana, encontramos un elemento eucol\u00f3gico nuevo con respecto a toda la tradici\u00f3n anterior. Se trata de las dos bendiciones para el pan y para el vino, que encontramos en el rito de la presentaci\u00f3n de los dones al comienzo de la liturgia eucar\u00ed\u00adstica. El texto para el pan y el vino adopta y desarrolla la estructura y el contenido de la berakah judaica, con la intenci\u00f3n, sin embargo, claramente nueva de reproducir los gestos y las palabras de Jes\u00fas en la \u00faltima cena 57. La asamblea bendice a Dios, reconocido como tal (\u00abSe\u00f1or\u00bb), como creador de todo (\u00abDios del universo\u00bb), como aquel que hace brotar el pan de la tierra y el fruto de la vid. En tal reconocimiento -que es alabanza, admiraci\u00f3n, agradecimiento- se inscribe la breve respuesta de la asamblea pidiendo que esos signos -con lo que implican: toda la actividad humana en el universo- lleguen a ser signo de salvaci\u00f3n (\u00abpan de vida\u00bb y \u00abbebida de salvaci\u00f3n\u00bb). Estas bendiciones, aun dentro de su brevedad, encierran el movimiento interno tan t\u00ed\u00adpico de toda oraci\u00f3ncristiana, sobre todo de la eucar\u00ed\u00adstica; movimiento sintetizable en el memores &#8211; offerimus &#8211; petimus. Es tambi\u00e9n innegable su valor de ejemplaridad.<\/p>\n<p>Como conclusi\u00f3n del rito de la misa propone el nuevo misal un corpus de bendiciones solemnes y oraciones de bendici\u00f3n sobre el pueblo. Tambi\u00e9n ahora nos encontramos ante la feliz recuperaci\u00f3n de un elemento de la tradici\u00f3n que hab\u00ed\u00ada ca\u00ed\u00addo en desuso durante los \u00faltimos siglos. Una recuperaci\u00f3n estimulada no s\u00f3lo por la praxis de otras tradiciones lit\u00fargicas, sino tambi\u00e9n por la revalorizaci\u00f3n de la bendici\u00f3n atestiguada en el AT, cuyo ejemplo m\u00e1s caracter\u00ed\u00adstico es la de Aar\u00f3n (N\u00fam 6:24-26) [1 supra III, 1, a]. Sobre este texto como pauta, el Misal Romano presenta veinte formularios de bendici\u00f3n solemne para los distintos momentos del a\u00f1o lit\u00fargico y veintis\u00e9is oraciones de bendici\u00f3n sobre el pueblo. Mientras en el primer grupo tienen ordinariamente los textos una estructura siempre tripartita (+ la bendici\u00f3n final) y la asamblea responde a cada invocaci\u00f3n con el Am\u00e9n, en el segundo nos hallamos ante una simple oraci\u00f3n de s\u00faplica, con la que el presidente de la asamblea invoca sobre la misma la bendici\u00f3n divina con todo lo que ella comporta: salud del cuerpo y del esp\u00ed\u00adritu, paz, victoria sobre el mal, perd\u00f3n y conversi\u00f3n, deseo de servir al Se\u00f1or, disponibilidad en el servicio del bien, etc.<\/p>\n<p>Rito estrechamente ligado a la celebraci\u00f3n de la eucarist\u00ed\u00ada es el de la aspersi\u00f3n dominical del agua bendita, que el Misal Romano recoge como ap\u00e9ndice\u00bb&#8217;. Aqu\u00ed\u00ad, m\u00e1s que el rito en s\u00ed\u00ad mismo, lo que interesa es sobre todo la larga oraci\u00f3n bendicional del agua. Se invoca la dynamis, el poder divino sobre el agua, a fin de que, as\u00ed\u00ad como ha sido siempre \u00abun signo de la&#8230; bondad\u00bb del Se\u00f1or en el pueblo de la antigua y de la nueva alianza (cf toda la tipolog\u00ed\u00ada con que est\u00e1 entretejido el texto), siga si\u00e9ndolo de la protecci\u00f3n divina sobre todos los bautizados en la pascua de Cristo, nuestro Se\u00f1or. El texto resume, pues, admirablemente la intervenci\u00f3n de Dios en lo humano, pero tambi\u00e9n el reconocimiento de tales intervenciones por parte del hombre: un reconocimiento que lleva a la alabanza y a la gratitud, que, en el domingo, se expresar\u00e1 dentro de la eucarist\u00ed\u00ada, acci\u00f3n de gracias y memorial de toda la obra salv\u00ed\u00adfica.<\/p>\n<p>b) En el propio del tiempo, al comienzo de la cuaresma, aparece la bendici\u00f3n de la ceniza. El Misal Romano trae dos textos breves, de libre elecci\u00f3n, pero que tienen funci\u00f3n y significado distintos. En el primer texto, el presidente invoca la bendici\u00f3n del Se\u00f1or sobre \u00abestos siervos tuyos&#8230; para que, fieles a las pr\u00e1cticas cuaresmales\u00bb, se renueven espiritualmente para poder celebrar dignamente la pascua del Se\u00f1or. Con el segundo texto, en cambio, se invoca la bendici\u00f3n de Dios sobre la ceniza, que recuerda la honda condici\u00f3n humana y el camino de penitencia que debe recorrer el hombre para alcanzar, \u00aba imagen de tu Hijo resucitado, la vida nueva de tu reino\u00bb.<\/p>\n<p>Para la bendici\u00f3n de los ramos en la conmemoraci\u00f3n de la entrada del Se\u00f1or en Jerusal\u00e9n (= domingo de ramos), el Misal Romano ofrece dos textos de libre elecci\u00f3n. En el primero se invoca la bendici\u00f3n de Dios sobre los ramos, para que los fieles que acompa\u00f1an jubilosos a Cristo puedan \u00abentrar en la Jerusal\u00e9n del cielo por medio de \u00e9l\u00bb. La segunda oraci\u00f3n, en cambio, es una simple invocaci\u00f3n a Dios, a fin de que la asamblea produzca \u00abfrutos abundantes de buenas obras\u00bb.<\/p>\n<p>Para la bendici\u00f3n de los \u00f3leos sacramentales realizada por el obispo durante la misa crismal, en la ma\u00f1ana del jueves santo, remitimos al nuevo texto del Ritual de la bendici\u00f3n del \u00f3leo de los catec\u00famenos y enfermos y la consagraci\u00f3n del crisma (= RBO) b1 (se encuentra en el Ritual de Ordenes, en castellano).<\/p>\n<p>La vigilia pascual en la noche santa contiene varios elementos bendicionales; nos atrever\u00ed\u00adamos a afirmar que, globalmente, pueden considerarse como una gran bendici\u00f3n que la iglesia entera dirige a Dios Padre, como l\u00ed\u00adrico y gozoso memorial de lo que \u00e9l ha realizado y sigue realizando en la historia de la salvaci\u00f3n. Profundizar en cada uno de los elementos es algo que no nos compete aqu\u00ed\u00ad y ahora; nos limitamos simplemente a enumerar-los: bendici\u00f3n del fuego; proclamaci\u00f3n del anuncio pascual; bendici\u00f3n del agua bautismal; bendici\u00f3n del agua lustral\u00bb.<\/p>\n<p>c) En el propio de los santos, el formulario de la festividad de la presentaci\u00f3n del Se\u00f1or contiene la bendici\u00f3n de las candelas. Despu\u00e9s de una larga monici\u00f3n que resume el significado del misterio que se va a celebrar, el Misal Romano ofrece dos oraciones de libre elecci\u00f3n. En la primera se invoca la bendici\u00f3n sobre los cirios, signos luminosos de aquella realidad -la \u00abluz eterna\u00bb- a la que los fieles se encaminan. En la segunda, en cambio, se invoca a Dios, \u00abdador&#8230; de la luz\u00bb, a fin de que infunda en cada uno el \u00abesplendor\u00bb de su santidad como condici\u00f3n para el encuentro definitivo con Cristo.<\/p>\n<p>Para la bendici\u00f3n del c\u00e1liz y de la patena remitimos a la voz -> Objetos lit\u00fargicos\/ Vestiduras II, 1, b.<\/p>\n<p>d) Conclusi\u00f3n. Del conjunto de todos estos elementos, como porci\u00f3n viva del patrimonio eucol\u00f3gico de la iglesia de nuestro tiempo, podemos concluir, con palabras de Vagaggini, que todo sacramental -y eso son todas las bendiciones anteriormente recordadas- es un signo demostrativo de la oraci\u00f3n de la iglesia y \u00abde la oraci\u00f3n de Cristo&#8230;, de la que la iglesia no es sino una participaci\u00f3n. Es, por tanto, tambi\u00e9n signo comprometido para quien recita o acepta esta oraci\u00f3n tambi\u00e9n en nombre propio. Es signo rememorativo de las impetraciones de Cristo&#8230; (y de las) dirigidas a Dios despu\u00e9s del pecado de Ad\u00e1n&#8230;, que eran figuras de las que hab\u00ed\u00adan de hacer Cristo y la iglesia. Es, finalmente, signo prof\u00e9tico de la oraci\u00f3n de la Jerusal\u00e9n celeste cuando la impetraci\u00f3n sea cambiada&#8230; en la alabanza c\u00f3smica y eterna\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>VI. Implicaciones pastorales y catequ\u00e9ticas<br \/>\nSin ocultar los aspectos cr\u00ed\u00adticos reales que durante estos a\u00f1os han surgido en torno a la praxis de las bendiciones que, por lo dem\u00e1s, es conveniente recordarlo, no constituyen la parte esencial de la -> liturgia cristiana-, est\u00e1 fuera de toda duda que mantienen su notoria importancia en el plano pastoral y catequ\u00e9tico. El sentido de la unidad c\u00f3smica del reino de Dios y la conciencia de c\u00f3mo tambi\u00e9n la criatura infrahumana est\u00e1 de alguna manera llamada a cooperar en ese reino, implican al hombre con su esperanza y con todo cuanto le rodea. Descubrir entonces el genuino sentido de la bendici\u00f3n supone recobrar los valores de la creaci\u00f3n en su conjunto, reapropiarse ese sentido de lo divino que envuelve todo lo creado y, sobre todo, un reconocimiento de Dios como Se\u00f1or y como Padre. El camino que el agente pastoral est\u00e1 llamado a recorrer es sin duda largo y no exento de dificultades, pero podr\u00e1n superarse en la medida en que se tengan en cuenta los siguientes elementos:<br \/>\n1. REVALORIZACI\u00ed\u201cN DEL DATO B\u00ed\u008dBLICO. Como para los dem\u00e1s sectores de la \/ pastoral lit\u00fargica, la recuperaci\u00f3n de las bendiciones como actitud permanente del cristiano s\u00f3lo puede llegar a ser realidad mediante un redescubrimiento de aquellos elementos que en la biblia caracterizan la bendici\u00f3n: la alabanza y acci\u00f3n de gracias por todo cuanto Dios ha hecho y sigue haciendo en la historia del hombre; el recuerdo (memorial) de sus mirabilla, que orientan al fiel hacia una actitud de oraci\u00f3n y s\u00faplica. Situarse en esta perspectiva ayudar\u00e1 por igual a los pastores y a los fieles a evitar tanto una supervaloraci\u00f3n como una desvalorizaci\u00f3n de la bendici\u00f3n en s\u00ed\u00ad misma. Volver\u00e1 as\u00ed\u00ad a aparecer como lo que realmente es: ni un medio insignificante ni un medio infalible en orden a la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. EN UN CONTEXTO ECLESIAL. Una vez distinguidos los elementos propios de la terminolog\u00ed\u00ada (corriente entre nosotrds), que incluye a veces en una categor\u00ed\u00ada \u00fanica bendici\u00f3n y consagraci\u00f3n, es posible recuperar los valores de la primera y de la segunda. \u00abLa bendici\u00f3n, que viene de Dios y penetra con su fuerza divina todas las bendiciones pronunciadas por el hombre, abarca lo sacro y lo profano\u00bb; en cambio, la consagraci\u00f3n implica \u00abuna invocaci\u00f3n dirigida a Dios para obtener de su misericordia los auxilios y gracias oportunos sobre las personas que se consagran a \u00e9l o sobre cuantos utilicen los objetos reservados al culto, a fin de que su acci\u00f3n sea digna de los santos misterios y fruct\u00ed\u00adfera para cuantos participan en los mismos\u00bb\u00bb.<\/p>\n<p>Del contexto brota a\u00fan m\u00e1s clara la bendici\u00f3n como oraci\u00f3n de cada uno, pero sobre todo de la iglesia. Lo cual implica la presencia de todos los elementos propios de una celebraci\u00f3n comunitaria, como lo son la palabra y algunos gestos que de ella reciben su significado, y, paralelamente, la necesidad de unas disposiciones interiores a fin de que, con respecto al signo, tambi\u00e9n la bendici\u00f3n sea signo de salvaci\u00f3n. Se trata, pues, de un momento lit\u00fargico ordenado a la liturgia de la vida a trav\u00e9s de la cual cada uno y la comunidad intentan resituar toda realidad en el dinamismo de la creaci\u00f3n, que tiene como meta el designio de \u00abrecapitular todas las cosas en Cristo, las de los cielos y las de la tierra\u00bb (Efe 1:10).<\/p>\n<p>3. MEDIANTE UNA \/CATEQUESIS ADECUADA. La ley misma de una catequesis previa, concomitante y subsiguiente a cada una de las acciones lit\u00fargicas vale tambi\u00e9n para las dem\u00e1s formas de culto y para las bendiciones. La oraci\u00f3n bendicional constituye una privilegiada oportunidad para la catequesis, ya que permite redescubrir un dato b\u00ed\u00adblico fundamental: la actitud de alabanza que un fiel debe apropiarse cada vez m\u00e1s como t\u00ed\u00adpico habitus de su coloquio con el Padre, por el Hijo, en el Esp\u00ed\u00adritu, y en comuni\u00f3n con la ekkles\u00ed\u00ada. Una relectura frecuente de los respectivos fragmentos del AT, de la literatura judaica, en particular de los Salmos, y del NT constituir\u00e1 la mejor acci\u00f3n pedag\u00f3gica en este sentido. Paralelamente al dato b\u00ed\u00adblico, deber\u00e1 igualmente centrarse la atenci\u00f3n en los textos eucol\u00f3gicos. El contenido de estas f\u00f3rmulas ense\u00f1a a enmarcar el gesto-actitud de la bendici\u00f3n -de suyo, limitado en el tiempo y en el espacio- en un contexto m\u00e1s amplio del misterio de la salvaci\u00f3n. Todo lo cual contribuir\u00e1 a la actuaci\u00f3n cada vez m\u00e1s plena del misterio de Cristo, que lleva consigo una ampliaci\u00f3n de los valores propios de la esperanza cristiana -cuyo fundamento es la confianza en la sabidur\u00ed\u00ada y poder amoroso del Padre-, para proyectarlos hacia la victoria definitiva sobre el mal. El nuevo Bendicional se adapta tambi\u00e9n a esta perspectiva pastoral y catequ\u00e9tica.<\/p>\n<p>VII. Conclusi\u00f3n<br \/>\nEn una antigua oraci\u00f3n de v\u00ed\u00adsperas, seg\u00fan lo atestigua el sacramentario Gelasiano, la asamblea pide ser, a trav\u00e9s de la propia vida, una perenne alabanza al Padre: \u00ab&#8230;ut nos omni tempore habeas laudatores\u00bb (n. 1594). El descubrimiento y uso de la bendici\u00f3n nos orientan en esta direcci\u00f3n. Es Dios mismo -el Dios visible en sus obras- quien suscita la respuesta de alabanza por parte de todo lo creado; y en alabar al Se\u00f1or reside la gloria y la salvaci\u00f3n de todos aquellos \u00abque \u00e9l se adquiri\u00f3 para alabanza de su gloria\u00bb (Efe 1:14).<\/p>\n<p>M. Sodi<\/p>\n<p>D. Sartore &#8211; A, M. Triacca (eds.), Nuevo Diccionario de Liturgia, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Liturgia<\/b><\/p>\n<p>Hacer o pronunciar santo; una solicitud a Dios para la concesi\u00f3n de favor divino; otorgar bondad; favor; ensalzar como santo; glorificar; hablar bien de; proteger o guardar del mal; traer felicidad.<br \/>\nLas distintas palabras hebreas que por lo general se traducen \u2020\u0153bendecir\u2020\u009d o \u2020\u0153bendici\u00f3n\u2020\u009d aparecen unas cuatrocientas veces en las Escrituras. El verbo ba\u00c2\u00b7r\u00e1kj se suele traducir \u2020\u0153bendecir\u2020\u009d. En algunos pasajes el t\u00e9rmino se traduce \u2020\u0153desear el bien\u2020\u009d (1Sa 25:14), \u2020\u02dcfelicitar\u2020\u2122 (1Cr 18:10), \u2020\u02dcsaludar\u2020\u2122 (2Re 4:29). El sustantivo de este t\u00e9rmino hebreo se encuentra en el nombre de la llanura baja de Berac\u00e1 (que significa \u2020\u0153Bendici\u00f3n\u2020\u009d), pues fue en ese lugar donde Jehosafat y su pueblo bendijeron a Jehov\u00e1. (2Cr 20:26.) Un verbo de la misma ra\u00ed\u00adz se traduce \u2020\u02dcarrodillarse\u2020\u2122 o \u2020\u0153hincarse de rodillas\u2020\u009d. (G\u00e9 24:11; 2Cr 6:13; Sl 95:6.)<br \/>\nLos soferim jud\u00ed\u00ados, o escribas, enmendaron varios pasajes para que leyeran \u2020\u02dcbendecir\u2020\u2122 en vez de \u2020\u02dcmaldecir\u2020\u2122 (1Re 21:10, 13; Job 1:5, 11; 2:5, 9), porque pensaban que era blasfemo hasta mencionar que alguien maldijese a Dios. (V\u00e9ase ap\u00e9ndice de NM, p\u00e1g. 1568.)<br \/>\nEl significado literal del verbo griego eu\u00c2\u00b7lo\u00c2\u00b7gu\u00e9\u00c2\u00b7o es \u2020\u0153hablar bien de\u2020\u009d. El vocablo eu\u00c2\u00b7lo\u00c2\u00b7gu\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7a (literalmente, \u2020\u0153bendici\u00f3n\u2020\u009d) se usa en Romanos 16:18 en un sentido desfavorable como \u2020\u0153habla lisonjera\u2020\u009d que seduce el coraz\u00f3n.<br \/>\nEn la Biblia se usan las palabras \u2020\u0153bendecir\u2020\u009d y \u2020\u0153bendici\u00f3n\u2020\u009d al menos en relaci\u00f3n con cuatro aspectos principales: 1) Jehov\u00e1 bendice al hombre, 2) el hombre bendice a Jehov\u00e1, 3) el hombre bendice a Cristo y 4) el hombre bendice a su semejante.<\/p>\n<p>Jehov\u00e1 bendice al hombre. \u2020\u0153La bendici\u00f3n de Jehov\u00e1&#8230; eso es lo que enriquece, y \u00e9l no a\u00f1ade dolor con ella.\u2020\u009d (Pr 10:22.) Jehov\u00e1 bendice a los que aprueba al protegerlos, favorecerlos, guiarlos, hacer que prosperen y cubrir sus necesidades, con el consecuente beneficio para esas personas.<br \/>\nLa buena voluntad de Jehov\u00e1 para con sus criaturas terrestres se manifest\u00f3 cuando El las produjo. En el caso de los g\u00e9neros animales creados en el quinto d\u00ed\u00ada, la bendici\u00f3n de Dios fue una declaraci\u00f3n de su prop\u00f3sito con respecto a ellos. (G\u00e9 1:22.) La bendici\u00f3n de Dios sobre Ad\u00e1n y Eva al fin del sexto d\u00ed\u00ada les hubiera permitido, de haber permanecido obedientes, continuar en su favor, porque El hizo provisi\u00f3n para la satisfacci\u00f3n de todas sus necesidades espirituales y f\u00ed\u00adsicas. (G\u00e9 1:28; 2:9; 5:2.)<br \/>\nCuando Jehov\u00e1 termin\u00f3 su obra creativa terrestre en los seis d\u00ed\u00adas creativos, no faltaba nada para el bienestar de su creaci\u00f3n. (G\u00e9 1:31.) Entonces procedi\u00f3 a descansar, es decir, dej\u00f3 de trabajar en este respecto, bendijo el s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada y lo declar\u00f3 sagrado, santo. La creaci\u00f3n humana ten\u00ed\u00ada ante s\u00ed\u00ad la perspectiva de felicidad y bendiciones indefinidas. (G\u00e9 2:3; Ex 20:11.)<br \/>\nCuando No\u00e9 y su familia salieron del arca, Jehov\u00e1 los vio con favor, los bendijo y les dio a conocer Su voluntad para ellos. Si hac\u00ed\u00adan la voluntad de Jehov\u00e1, prosperar\u00ed\u00adan con su favor y protecci\u00f3n. (G\u00e9 9:1.)<br \/>\nLa bendici\u00f3n de Abrah\u00e1n y su descendencia es de vital importancia para toda la humanidad. (G\u00e9 12:3; 18:18; 22:18.) Jehov\u00e1 bendijo a Abrah\u00e1n y Sara al reavivar sus facultades reproductivas milagrosamente, lo que les permiti\u00f3 tener un hijo en su vejez. (G\u00e9 17:16; 21:2.) Hizo que Abrah\u00e1n prosperara y lo us\u00f3 de manera pict\u00f3rica para prefigurar cosas mayores. (G\u00e1l 4:21-26.) Por consiguiente, el que Dios bendijera a Abrah\u00e1n d\u00e1ndole un hijo cobra mayor significado en la promesa de bendici\u00f3n de gente de todas las naciones por medio de aquel a quien Isaac prefigur\u00f3, Jesucristo. (G\u00e1l 3:8, 14; Hch 3:25, 26; Heb 6:13-20.)<br \/>\nLa bendici\u00f3n de Jehov\u00e1 sobre una persona o un pueblo depende de la obediencia a El. (Ex 23:25.) Los marcados contrastes se\u00f1alados en los cap\u00ed\u00adtulos 27 y 28 del libro de Deuteronomio muestran con claridad que la maldici\u00f3n de Jehov\u00e1, que resulta en castigo severo, est\u00e1 sobre los desobedientes, mientras que su bendici\u00f3n descansa sobre los obedientes. Cuando recae sobre estos, la bendici\u00f3n de Jehov\u00e1 produce prosperidad espiritual y cubre sus necesidades materiales, siendo manifiesta en sus hogares, su tierra, su prole, sus animales, el suministro de alimento, sus viajes y cada uno de sus actos. \u2020\u0153Las bendiciones son para la cabeza del justo.\u2020\u009d (Pr 10:6, 7.) Cuando el pueblo de Jehov\u00e1 es fiel y obediente, El se complace en \u2020\u02dcabrir las compuertas de los cielos y realmente vaciar una bendici\u00f3n hasta que no haya m\u00e1s carencia\u2020\u2122. (Mal 3:10.)<\/p>\n<p>El hombre bendice a Jehov\u00e1. Esencialmente, el hombre bendice a Jehov\u00e1 al alabarle. Tambi\u00e9n se le bendice por medio de expresiones de gratitud, reconoci\u00e9ndolo como Aquel de quien fluyen todas las bendiciones, hablando bien de El en toda ocasi\u00f3n, ador\u00e1ndole y sirvi\u00e9ndole. (Sl 26:12.) Otra forma de bendecir a Jehov\u00e1 es predicando las buenas nuevas, ya que as\u00ed\u00ad se alaba su nombre y sus prop\u00f3sitos. (Mt 24:14; Heb 13:15.)<br \/>\nEl hombre ha bendecido a Jehov\u00e1 por librar a su pueblo de la opresi\u00f3n (Ex 18:9, 10); por satisfacer sus necesidades (Dt 8:10); por su dignidad, poder, gobernaci\u00f3n y belleza como Cabeza de todo (1Cr 29:10-12, 20); por impulsar a su pueblo a apoyar su adoraci\u00f3n (2Cr 31:8); en oraci\u00f3n de confesi\u00f3n por guardar su pacto y su misericordia (Ne 9:5, 31, 32); por dar sabidur\u00ed\u00ada y poder (Da 2:19-23), y por proteger a sus siervos y demostrar su soberan\u00ed\u00ada (Da 3:28; 4:34). El libro de los Salmos bendice constantemente a Jehov\u00e1 y pide a todos en los cielos y en la Tierra que alaben su nombre por sus muchas cualidades magn\u00ed\u00adficas. El hombre tambi\u00e9n bendice a Jehov\u00e1 por la d\u00e1diva de su Hijo Jesucristo. (Sl 16:7; 103:1, 20-22; 145:2, 10; Jn 3:16; comp\u00e1rese con Hch 2:8-11; Rev 7:11, 12; 14:6, 7.)<\/p>\n<p>El hombre bendice a Cristo. A Jes\u00fas mismo tambi\u00e9n han de bendecirlo todos. Elisabet bendijo a la madre de Jes\u00fas, Mar\u00ed\u00ada, y al fruto de su vientre a\u00fan no nacido. (Lu 1:42.) El origen celestial de Jes\u00fas, su venida en el nombre de Jehov\u00e1 como su Hijo, su ministerio, su sacrificio, su sacerdocio, su realeza y su bondad inmerecida hacen que con justicia sea aclamado como alguien bendito. (Jn 12:13; 2Co 8:9; Heb 1:2; 7:24-26.) En cumplimiento del Salmo 118:26, la muchedumbre lo aclam\u00f3 como el bendito de Jehov\u00e1 en su entrada triunfal en Jerusal\u00e9n. (Mt 21:9.) Todas las criaturas ang\u00e9licas y terrestres han de bendecirle. (Rev 5:12, 13.)<\/p>\n<p>El hombre bendice a su semejante. A diferencia de Jehov\u00e1, quien en toda ocasi\u00f3n cumple las bendiciones que expresa, el hombre no siempre puede cumplir las bendiciones que pronuncia en favor de otras personas. Cuando en la Biblia un hombre pronuncia una bendici\u00f3n, suele significar un ruego por la bendici\u00f3n divina, aunque no se exprese necesariamente en una oraci\u00f3n. As\u00ed\u00ad, aunque el objeto de tal bendici\u00f3n sea otra persona, la Fuente es ciertamente Dios mismo. En otros casos, el que un hombre bendiga a su semejante constituye una expresi\u00f3n de gratitud, es decir, un reconocimiento de buenas cualidades o de un trabajo bien hecho.<br \/>\nCon relaci\u00f3n a tener la autoridad de Dios para bendecir o la facultad de cumplir la bendici\u00f3n, Pablo expuso el siguiente principio al hablar de la superioridad del sacerdocio de Melquisedec sobre el de Lev\u00ed\u00ad: \u2020\u0153Ahora bien, sin disputa alguna, lo menor es bendecido por lo mayor\u2020\u009d. (Heb 7:7.) Al ser rey y sacerdote de Dios, Melquisedec pudo hablar de Su parte con autoridad y de manera prof\u00e9tica cuando bendijo a Abrah\u00e1n. (G\u00e9 14:18-20; Heb 7:1-4.)<br \/>\nSe ha bendecido a las personas que de alg\u00fan modo han contribuido a la alabanza de Jehov\u00e1. Mois\u00e9s bendijo a Bezalel y a los dem\u00e1s trabajadores cuando terminaron la construcci\u00f3n del tabern\u00e1culo. (Ex 39:43.) A los sacerdotes y levitas, los l\u00ed\u00adderes espirituales de la naci\u00f3n, se les comision\u00f3 para bendecir al pueblo en numerosas ocasiones. (N\u00fa 6:23-27; Le 9:22, 23; Dt 10:8; 21:5; 1Cr 23:13; 2Cr 30:27.) El sumo sacerdote El\u00ed\u00ad bendijo a los padres de Samuel por la d\u00e1diva de su hijo para el servicio del tabern\u00e1culo. (1Sa 2:20, 21.) David bendijo al pueblo despu\u00e9s de llevar el Arca a Jerusal\u00e9n (2Sa 6:18; 1Cr 16:2), y Salom\u00f3n con sabidur\u00ed\u00ada sigui\u00f3 el mismo proceder cuando dedic\u00f3 el templo a Jehov\u00e1. (1Re 8:14, 55.) Sime\u00f3n, ya anciano, bendijo a los padres de Jes\u00fas (Lu 2:34), quien a su vez bendijo a los ni\u00f1os que acud\u00ed\u00adan a \u00e9l. (Mr 10:16.)<\/p>\n<p>Ocasiones para bendecir. En oraci\u00f3n, una persona, alaba a Dios, le da gracias y lo bendice; tambi\u00e9n se expresa en favor de los compa\u00f1eros de fe y de los que buscan a Dios, y los bendice. Por lo general se dice o pide una bendici\u00f3n sobre los alimentos que se van a compartir antes de una comida mediante una oraci\u00f3n. Con tal oraci\u00f3n se le dan a Jehov\u00e1 las gracias y la alabanza por sus provisiones espirituales y materiales, y se le pide que el alimento beneficie a los que lo comparten y les d\u00e9 fuerzas para servirle. (1Sa 9:13; Mt 14:19; Lu 9:16.) Al bendecir el pan y el vino en la Cena del Se\u00f1or, se le dan a Dios las gracias y la alabanza, al tiempo que se le pide que todos los que participen puedan beneficiarse en sentido espiritual de lo que los emblemas simbolizan y puedan permanecer en unidad e integridad como cuerpo de Cristo. (Mt 26:26; 1Co 10:16.)<br \/>\nEn la sociedad patriarcal, el padre sol\u00ed\u00ada bendecir a sus hijos poco antes de morirse. Esta bendici\u00f3n era de gran importancia y se ten\u00ed\u00ada en alta estima. Por ejemplo, Isaac bendijo a Jacob \u2014pensando que era el primog\u00e9nito, Esa\u00fa\u2014 con mayor favor y prosperidad que a su hermano, y seguramente pidi\u00f3 a Jehov\u00e1 que cumpliese esta bendici\u00f3n, pues \u00e9l era ya ciego y viejo. (G\u00e9 27:1-4, 23-29; 28:1, 6; Heb 11:20; 12:16, 17.) M\u00e1s tarde, Isaac confirm\u00f3 y ampli\u00f3 su bendici\u00f3n, sabiendo en esta ocasi\u00f3n a qui\u00e9n bendec\u00ed\u00ada. (G\u00e9 28:1-4.) Antes de morir, Jacob bendijo primero a los dos hijos de Jos\u00e9 y despu\u00e9s a los suyos propios. (G\u00e9 48:9, 20; 49:1-28; Heb 11:21.) De manera similar, antes de su muerte, Mois\u00e9s bendijo a la entera naci\u00f3n de Israel. (Dt 33:1.) En todos estos casos los resultados prueban que se hab\u00ed\u00ada hablado prof\u00e9ticamente. En algunas ocasiones, al pronunciar tales bendiciones, la mano del que bendec\u00ed\u00ada se colocaba sobre la cabeza del que recib\u00ed\u00ada la bendici\u00f3n. (G\u00e9 48:13, 14.)<br \/>\nEl que un hombre bendijera a otro a modo de saludo indicaba un deseo de bienestar para esa persona. Jacob bendijo a Fara\u00f3n cuando se le llev\u00f3 ante su presencia. (G\u00e9 47:7; v\u00e9ase tambi\u00e9n 1Sa 13:10; 25:14; 1Re 1:47; 2Re 10:15.) Las bendiciones se pod\u00ed\u00adan dar al partir. Por ejemplo, la familia de Rebeca la bendijo cuando se march\u00f3 de casa para casarse con Isaac. (G\u00e9 24:60; v\u00e9ase tambi\u00e9n G\u00e9 28:1; 2Sa 19:39; 1Re 8:66.)<br \/>\nA veces las bendiciones implicaban dar regalos (G\u00e9 33:11; Jos 14:13; 15:18, 19), por eso el regalo mismo pod\u00ed\u00ada llamarse una bendici\u00f3n, de ah\u00ed\u00ad la expresi\u00f3n \u2020\u0153regalo de bendici\u00f3n\u2020\u009d. Los regalos pod\u00ed\u00adan ofrecerse como una expresi\u00f3n de buenos deseos hacia un ser querido, en un esfuerzo por conseguir su favor o en prueba de gratitud. (1Sa 25:27; 30:26.)<br \/>\nLas alabanzas pod\u00ed\u00adan ser a su vez bendiciones. Boaz alab\u00f3 a Rut por su bondad amorosa, y esta alabanza fue una bendici\u00f3n. (Rut 3:10.) A los hombres que se ofrec\u00ed\u00adan para realizar un servicio a favor de la adoraci\u00f3n de Jehov\u00e1 el pueblo los bendec\u00ed\u00ada. (Ne 11:2.) Los hijos tambi\u00e9n deben bendecir a sus padres. (Pr 30:11.)<br \/>\nUna bendici\u00f3n puede significar asimismo habla favorable o edificante. Jes\u00fas exhort\u00f3 a que continuaran \u2020\u0153bendiciendo a los que los maldicen\u2020\u009d. (Lu 6:28.) Pablo a\u00f1adi\u00f3: \u2020\u0153Sigan bendiciendo a los que los persiguen; est\u00e9n bendiciendo, y no maldiciendo\u2020\u009d. (Ro 12:14.) Esto no significa alabar a los opositores, sino tratarlos bien y hablarles de modo amable, considerado y veraz, lo que puede ayudarlos a cambiar de actitud. (1Co 4:12; 1Pe 3:9.) El conseguir que alguien se vuelva de su proceder inicuo es una bendici\u00f3n, pues favorece a la persona y adem\u00e1s trae alabanza a Jehov\u00e1. (Hch 3:26.) Tambi\u00e9n debe tenerse en cuenta la manera y el momento de decir las cosas. (Pr 27:14.)<\/p>\n<p>Ser una bendici\u00f3n para otros. Una persona puede ser una bendici\u00f3n para su pr\u00f3jimo si sigue un proceder de obediencia a Dios. La asociaci\u00f3n con aquellos a quienes Jehov\u00e1 bendice hace que uno mismo reciba bendiciones. Por ejemplo, se bendijo a Lab\u00e1n porque Jacob cuidaba de sus reba\u00f1os. (G\u00e9 30:27, 30.) La casa y el campo de Potifar prosperaron debido a la supervisi\u00f3n de Jos\u00e9. (G\u00e9 39:5.) La presencia de diez ciudadanos justos hubiese hecho que Dios perdonase a Sodoma. (G\u00e9 18:32.) El siervo dedicado de Dios puede conseguir Su favor para su c\u00f3nyuge no creyente y para sus hijos peque\u00f1os. (1Co 7:14.) Jes\u00fas dijo que cuando aconteciese la mayor tribulaci\u00f3n del mundo, \u2020\u02dcaquellos d\u00ed\u00adas se acortar\u00ed\u00adan por causa de los escogidos\u2020\u2122, de otra manera \u2020\u0153ninguna carne se salvar\u00ed\u00ada\u2020\u009d. (Mt 24:21, 22; comp\u00e1rese con Isa 65:8.) El imitar el ejemplo de aquellos a quien Dios bendice es fuente de mayores bendiciones. (G\u00e1l 3:9; Heb 13:7; 1Co 11:1; 2Te 3:7.) Por hacer el bien a los hermanos de Cristo, es decir, a los \u2020\u0153escogidos\u2020\u009d de Dios, Jehov\u00e1 derrama bendiciones sobre las \u2020\u0153ovejas\u2020\u009d, con la recompensa de vida eterna. (Mt 25:31-34, 40, 46.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>1 Abrah\u00e1n II, II Alianza II, 1<br \/>\n354<br \/>\nBIBLIA Y CULTURA<br \/>\nLa relaci\u00f3n entre la Biblia y la cultura es muy compleja y articulada. En efecto, la palabra de Dios se encarna en unas coordenadas culturales concretas, asumiendo y creando formas y modelos. En las tres voces siguientes, \u2020\u0153ejemplares\u2020\u009d y l\u00f3gicamente no exhaustivas, se quiere describir esta relaci\u00f3n teniendo presente sobre todo los aspectos culturales actuales. Existe una propia y verdadera \/ \u2020\u0153ex\u00e9-gesis\u2020\u009den sentido amplio, que realizan los poetas, los pintores, los escultores, los m\u00fasicos sobre el texto b\u00ed\u00adblico, considerado no s\u00f3lo como un inmenso repertorio iconogr\u00e1fico y simb\u00f3lico [1 S\u00ed\u00admbolo], sino tambi\u00e9n como uno de los c\u00f3digos fundamentales de referencia expresiva y espiritual. La Biblia ofrece, por consiguiente, un lenguaje, y el arte vuelve sobre la Biblia para reinterpretarla.<br \/>\nLa primera voz, \/ Biblia y arte, esboza ante todo una reflexi\u00f3n \u2020\u0153est\u00e9tica\u2020\u009d b\u00ed\u00adblica, y sucesivamente describe algunos de los modelos adoptados por el arte de todos los tiempos y de todo el Occidente para releer y actualizar el texto b\u00ed\u00adblico. La segunda voz, \/ Biblia y literatura, busca, a trav\u00e9s de una l\u00ed\u00adnea diacr\u00f3nica que va desde los or\u00ed\u00adgenes de nuestra lengua hasta hoy, identificar la continua presencia de la Biblia en el \u00e1rea literaria castellana. La tercera voz est\u00e1 dedicada a la relaci\u00f3n entre \/ Biblia y m\u00fasica; en torno al texto b\u00ed\u00adblico se ha tejido a lo largo de los siglos una trama musical muy rica, que ha dado origen a algunas etapas fundamentales en la mis\u00bb-ma historia de la m\u00fasica.<br \/>\nNaturalmente, esta fecunda interacci\u00f3n entre el arte y la Biblia -seg\u00fan se indica con im\u00e1genes y ejemplos en la primera voz- podr\u00ed\u00ada \u2020\u0153seguirse\u2020\u009d dentro de otras artes antiguas y nuevas: la pintura, la escultura, el teatro, la cinematograf\u00ed\u00ada, el c\u00f3mic, etc\u00e9tera. Lo importante es captar esta fuerza de creaci\u00f3n y de transformaci\u00f3n que la Biblia posee, y comprender c\u00f3mo la \u2020\u0153gran ex\u00e9gesis\u2020\u009d requiere tambi\u00e9n un trabajo de \u2020\u0153Wirkungs-geschichte\u2020\u009d, seg\u00fan la expresi\u00f3n recientemente introducida en la ciencia b\u00ed\u00adblica. Es decir, exige considerar tambi\u00e9n la aportaci\u00f3n hermen\u00e9utica de toda la tradici\u00f3n, incluido el arte.<br \/>\nG. Ravasi<br \/>\nBBIRLIA Y CULTURA: 1. Biblia y arta<br \/>\n 355 0<br \/>\nBBIBLIA Y CULTURA: 1. Biblia y arte<br \/>\nSumario. 1. La Biblia sobre el arte: 1. \u2020\u0153T\u00f1b\u2020\u2122: una est\u00e9tica \u2020\u0153circular; 2. El mar, un rebelde encadenado: la est\u00e9tica del ser; 3. \u2020\u0153Como una bolsa de mirra\u2020\u009d: la est\u00e9tica del \u2020\u0153eros\u2020\u009d; 4. El hombre, pastor y liturgo de la creaci\u00f3n; 5. El \u2020\u0153alfabeto abigarrado\u2020\u009d de los s\u00ed\u00admbolos; 6. Ni iconoclastas ni adoradores del becerro; 7. La danza de Dios. II. La Biblia es arte: 1. El microscopio filol\u00f3gico; 2. \u2020\u0153Lo gramatical y lo verdaderamente teol\u00f3gico\u2020\u009d; 3. El jard\u00ed\u00adn de los s\u00ed\u00admbolos; 4. El ricino, el gusano, el viento: el relato b\u00ed\u00adblico. III. La Biblia y el arte: 1. Entre los giros del viento y en escalas de luz; 2. La sed de la cierva: el modelo reinterpretativo; 3. All\u00e1 arriba, en el monte Mona: el modelo actualizante; 4. El \u2020\u0153Dios alienante\u2020\u009d de Aar\u00f3n y de Mois\u00e9s: el modelo degenerativo; 5. \u2020\u0153La\u00fadate Dominum om-nes gentes\u2020\u009d: el modelo transfigurativo.<br \/>\nSi vamos m\u00e1s all\u00e1 de su desnudez y de su claridad, incluso estereotipada, el t\u00ed\u00adtulo Biblia y arte resulta casi imposible y dram\u00e1tico. En efecto, se trata de identificar la trama de relaciones que se dan entre dos mundos muy fluidos y complejos. La Biblia, por un lado, recoge un arco literario que, despu\u00e9s de una indefinible prehistoria oral, fue cristalizando al menos durante doce siglos, desde las soberbias odas del siglo XX a.C. (p.ej. Jc 5; Sal 29) hasta los escritos de literatura menuda que son los evangelios, nacidos en plena \u00e9poca imperial romana. Por otro lado, hablar de arte, de su estatuto constitutivo y de sus manifestaciones es algo as\u00ed\u00ad -por usar una imagen de Or\u00ed\u00adgenes- como fiarse de un peque\u00f1o madero para cruzar un oc\u00e9ano de misterios. Pero entre estos dos mundos se ha desarrollado una secuencia ininterrumpida de comunicaciones y de choques, bien porque la Biblia misma se presenta como producto art\u00ed\u00adstico dotado de su propia teor\u00ed\u00ada est\u00e9tica, bien porque el arte de todos los siglos se ha ido repetidas veces abrevando de la iconolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, como de su referente principal. La inmensidad del oc\u00e9ano nos invita a reducir nuestro itinerario s\u00f3lo al AT, un \u00e1rea literaria e hist\u00f3rica ya de suyo muy amplia y quiz\u00e1 menos conocida actualmente en el campo cristiano de lo que era antiguamente.<br \/>\n355<br \/>\n1. LA BIBLIA SOBRE EL ARTE.<br \/>\nLa \u2020\u0153dramaticidad \u2020\u0153de la confrontaci\u00f3n aparece ya de antemano cuando se intenta un esbozo de la teor\u00ed\u00ada est\u00e9tica que presupone la Biblia. La perspectiva b\u00ed\u00adblica es en este sentido rigurosamente simb\u00f3lica, unitaria y compacta, y por tanto sumamente densa en significados y nutrida de interrelaciones [1 Belleza].<br \/>\n356<br \/>\n1. \u2020\u0153TOB\u2020\u009d: UNA ESTETICA \u2020\u0153CIRCULAR\u2020\u009d.<br \/>\nComo modelo descriptivo podemos tomar el vocablo est\u00e9tico fundamental, el hebreo t\u00f3b, que se repite 741 veces en el AT (presente sobre todo en la l\u00ed\u00adrica de los salmos: 68 veces). Si intentamos aislar su significado recurriendo a un buen l\u00e9xico, nos encontramos con esta (u otra parecida) letan\u00ed\u00ada simb\u00f3lica:<br \/>\n\u2020\u0153agradable, satisfactorio, gustoso, \u00fatil, funcional, recto, hermoso, bravo, verdadero, benigno, bello, correcto, h\u00e1bil&#8230;\u2020\u2122. Lo bello b\u00ed\u00adblico y sem\u00ed\u00adtico es circular. Supone ciertamente la belleza propia y verdadera:<br \/>\nbello es lo creado, seg\u00fan Gen 1; bella es la tierra de la libertad que Dios ofrece a Israel (Ex 3,8; Dt 1,35; Dt 3,25; Dt 4,21; Dt 4,22; Dt 6,17; Dt 8,7; Dt 8,10; Dt 9,6; Dt 11,17). Pero tambi\u00e9n es t\u00f3b la celebraci\u00f3n de la bondad \u00e9tica, como se ve frecuentemente en la literatura sapiencial, sobre todo la proverbial, y por ejemplo, como se dice en el anuncio de un rey bueno a Israel, despu\u00e9s de Sa\u00fal (lSam 15,28).<br \/>\nT\u00f3b es tambi\u00e9n la expresi\u00f3n de la santidad divina, de su trascendencia abierta hacia el hombre a trav\u00e9s de la alianza, como se canta a menudo en el Salterio (Sal 25,8; Sal 34,9; Sal 73,1; Sal 86,5; Sa1419,68; Sal 135,3; Sal 145,9). T\u00f3b es el agrado sensorial de un paisaje encantador (Ez 17,8) y la ternura de sentimientos que siente Elcan\u00e1 por Ana, la futura madre de Samuel (IS 1,8). T\u00f3b es la verdad, pero concebida seg\u00fan la gnoseolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, que conoce inte-lectualmente, volitivamente, pasionalmente y efectivamente (Sal 111,10; Sal 119,71; Sal 119,72; Pr 15,23; Pr 17,5; Pr 17,26; Pr 18,5; Qo 5,17; Pr 3,14; Pr 8,11;Pr 8,19; Pr 12,9; Pr 15,16-1 7; Pr16,8; Pr16,16; Pr16, etc. ). T\u00f3bes una categor\u00ed\u00ada din\u00e1mica, operativa, creativa, vital (\u2020\u0153hacer el t\u00f3b\u2020\u009d en Is 5,20; Jr 13,23; Am 5,15 Miq Am 3,2; Sal 14,1; Sal 14,3; Sal 34; Sal 15; Sal 37,3; Sal 37,27; Sal 38,2). Por esto los LXX usaron con esmero por lo menos tres registros l\u00e9xicos para traducir el c\u00ed\u00adrculo sem\u00e1ntico de t\u00f3b: desde kal\u00f3s, hermoso, hasta agat-h\u00f3s, bueno, y el m\u00e1s indefinidoyre\u00ed\u00ad-t\u00f3s, \u00fatil, agradable.<br \/>\nA esta luz t\u00f3b es, ante todo, Dios. Se trata de una belleza-bondad que puede experimentarse casi f\u00ed\u00adsicamente, como dice la densa expresi\u00f3n del Ps 34,9: \u2020\u0153Gustad y saboread cuan t\u00f3b es el Se\u00f1or\u2020\u009d Sal 27,13 con el verbo contemplar). T\u00f3b es tambi\u00e9n lo creado, como se repite en cada una de las obras<br \/>\n 357 1<br \/>\ndel hexamer\u00f3n sacerdotal dt Gen 1: \u2020\u0153Vio Dios que era bueno\u2020\u009d cada uno de los seres creados. Para el hombre se utiliza el superlativo t\u00f3b me\u2020\u2122od, puesto que es la hermos\u00ed\u00adsima imagen y semejanza de Dios Gn 1,31). En el NT, Cristo, imagen del Padre (Col 1,15), se revelar\u00e1 en todo su esplendor como resplandor de la gloria divina (Hb 1,3). Y en Jn 10,11.14 \u00e9l mismo afirmar\u00e1 curiosamente: \u2020\u0153Yo soy el pastor ka\u2020\u2122 los\u2020\u009d: tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad una belleza b\u00ed\u00adblica, circular, que comprende la gracia, la belleza, la fascinaci\u00f3n, la plenitud, la eficacia, la salvaci\u00f3n.<br \/>\n357<br \/>\n2. El mar, un rebelde encadenado: LA ESTETICA DEL SER.<br \/>\nEsta est\u00e9tica global que nos ofrece la Biblia abre evidentemente muchas cuestiones. Pone de nuevo sobre el tapete las disputas eternas de las relaciones entre est\u00e9tica y \u00e9tica, entre humanismo y ciencia. Y sobre todo es el preludio para una reflexi\u00f3n simb\u00f3lica sobre el ser. En efecto, la Biblia contiene su propio proyecto de representaci\u00f3n de la dial\u00e9ctica del ser, precisamente a trav\u00e9s de la intuici\u00f3n simb\u00f3lica y po\u00e9tica [1 S\u00ed\u00admbolo]. Siente un desconcierto abismal delante del mar, imagen de la nada y del caos, expresi\u00f3n del an\u00fa-t\u00f3b, del ra es decir, del mal y de lo feo. Las p\u00e1ginas incandescentes de Jb 40-41, citadas casi \u00ed\u00adntegramente en el Moby Dick de Melville, ponen en escena a los dos monstruos ca\u00f3ticos Behemot y Leviat\u00e1n, semejantes a m\u00e1quinas horribles terio-m\u00f3rficas, que atentan contra el esplendor de la creaci\u00f3n. La estrofa de Jb 38,8-12 representa a Dios fajando con pa\u00f1ales \u00e9l mar, como si fuera un ni\u00f1o rebelde, y encerr\u00e1ndolo luego con puertas y cerrojos invisibles a lo largo del acantilado.<br \/>\nSin embargo, la Biblia est\u00e1 convencida de que, a pesar de esta lucha, existe un \u2020\u02dcesah, es decir, un proyecto operativo arm\u00f3nico, a trav\u00e9s del cual Dios da sentido y belleza al ser sin abandonarlo al abismo. Pensamos en el sentido que se deriva de esa gran orquestaci\u00f3n de la \u2020\u0153semana c\u00f3smica\u2020\u009d de Gen 1, en que la masa indefinida de las aguas, del viento y de las tinieblas, del t\u00f3h\u00fc wab\u00f3h\u00fc (semejante al que representa el Bosco en los paneles externos del tr\u00ed\u00adptico de Madrid) se separa y se adorna para constituir la arquitectura admirable del cosmos. Es verdad que la tensi\u00f3n permanece: seguimos estando suspendidos sobre la nada y el caos; la creaci\u00f3n est\u00e1 siempre en vilo, y el diluvio (Gn 6,9) es el testimonio del l\u00ed\u00admite y de la fealdad del universo, la prueba de la oscilaci\u00f3n del hombre hacia el silencio del ser y hacia el mal. En este sentido es perfectamente b\u00ed\u00adblico el maridaje entre la creaci\u00f3n y el juicio realizado por Miguel Angel en la Six-tina; bastar\u00ed\u00ada con leer el salmo 65, que conjuga una s\u00faplica por el perd\u00f3n de los pecados con un himno a la naturaleza primaveral. Pero esta tensi\u00f3n bipolar entre el ser y la nada, entre el bien y el mal, entre lo bello y lo feo est\u00e1 siempre inscrita dentro del plan de aquel que simb\u00f3licamente afirma (contra toda tentaci\u00f3n dualista y disociativa del ser): \u2020\u0153Yo soy el Se\u00f1or, no hay ning\u00fan otro&#8230; Yo formo la luz y creo las tinieblas; doy la dicha y produzco la desgracia; soy yo, el Se\u00f1or, quien hace todo esto\u2020\u009d Is 45,5-7).<br \/>\nEl Dios de Israel puede entonces decir y querer como un \u2020\u02dcyo\u2020\u2122 personal, puede edificar proyectos arm\u00f3nicos y dise\u00f1ar mapas hist\u00f3ricos. Por el contrario, el dios sumerio Enlil es todo oscuridad: \u2020\u0153Enlil<br \/>\n-canta un himno sumerio-, tus muchas perfecciones nos vuelven at\u00f3nitos; su naturaleza secreta es como una madeja enredada que nadie sabe devanar, es un embrollo de hilos de los que no se ve el cabo\u2020\u2122. La lectura de la historia por parte de la Biblia corresponde al descubrimiento de una trayectoria arm\u00f3nica con una proyecci\u00f3n mesi\u00e1-nica. Para el antiguo Oriente, por el contrario, era una cadena c\u00ed\u00adclica, representada lit\u00fargicamente en la fiesta del akitu, el comienzo del a\u00f1o babilonio, donde, a trav\u00e9s de una pantomima sagrada, se pon\u00ed\u00ada un ritmo c\u00fal-tico al ciclo anual. Las tres solemnidades fundamentales de Israel, sin embargo, a saber: la pascua, las semanas y las chozas, se transforman de fiestas estacionales (primavera, verano, oto\u00f1o) en fiestas hist\u00f3ricas, abandonan el mecanismo c\u00ed\u00adclico naturalista para confiarse a la sorpresa del Dios liberador del \u00e9xodo y de la alianza.<br \/>\nEl t\u00f3b es entonces el descubrimiento de esta armon\u00ed\u00ada entre el ser y la nada, de este equilibrio hist\u00f3rico entre el bien y el mal, equilibrio dirigido por Dios y abierto aoin t\u00f3b mesi\u00e1nico en donde \u2020\u0153elTnar ya no existir\u00e1&#8230; y no habr\u00e1 m\u00e1s muerte, ni luto, ni llanto, ni pena\u2020\u009d(Ap 21,1; Ap 21,44). C. Magris ha tomado recientemente el \u2020\u0153anillo de Clarisse\u2020\u009d (Tur\u00ed\u00adn 1984) como emblema sugestivo de una visi\u00f3n est\u00e9tica y \u00e9tica sin centro; en efecto, Clarisse es el personaje femenino en el que Robert Musil ha impreso los rasgos de Nietzsche como poeta del nihilismo. El anillo que ella se saca del dedo no tiene centro, como tampoco tienen centro ni fin la vida, la historia, el ser. Para la Biblia, por el contrario, el compendio simb\u00f3lico del ser est\u00e1 en la Si\u00f3n que celebra el salmo 46. A trav\u00e9s del simbolismo del seno maternal, la \u2020\u0153metr\u00f3poli\u2020\u009d fecunda es como un centro c\u00f3smico y un hortus conclusus paradis\u00ed\u00adaco, recorrido por arroyos y r\u00ed\u00ados: \u2020\u0153Un r\u00ed\u00ado y sus canales alegran la ciudad de Dios, la m\u00e1s santa morada del Alt\u00ed\u00adsimo\u2020\u2122 (y. 5). Todos los pueblos de la tierra \u2020\u0153bailan y cantan a coro: \u2020\u02dcEn ti est\u00e1n tollas mis fuentes\u2020\u009d (Sal 87,7); Sin embargo, fuera de Si\u00f3n se desencadena la tempestad planetaria del caos, de la nada y del mal: \u2020\u0153Sus aguas rugen y se encrespan sus DIAS, ellas se alborotan y los montes retiemblan&#8230; Braman las naciones, vacilan los reinos, la tierra se deshace\u2020\u009d (Sal 46,4; Sal 46,7). No obstante, siempre hay un equilibrio entre el terremoto y la roca de Si\u00f3n,<br \/>\n 358 2<br \/>\nun equilibrio arm\u00f3nico que corresponde al proyecto c\u00f3smico de Dios. \u2020\u0153Por eso no tememos, aunque la tierra se conmueva y los montes se desplomen en el fondo del mar\u2020\u009d (y. 3).<br \/>\n358<br \/>\n3. \u2020\u0153Como una bolsa de mirra\u2020\u009d: LA ESTETICA DEL \u2020\u0153EROS.<br \/>\nEl t\u00f3b b\u00ed\u00adblico ignora todo angelismo, todo dualismo; rechaza la visi\u00f3n del platonismo popular, seg\u00fan la cual el soma es serna, sepulcro y c\u00e1rcel del alma. La belleza de la persona es global, seg\u00fan la conocida uni\u00f3n psicof\u00ed\u00adsica de la antropolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica. Si es verdad que \u2020\u0153el discurso sobre el cuerpo del hombre sigue sufriendo a\u00fan antiguos recelos\u2020\u009d (y. Melchiorre), no nacen ciertamente de la Biblia en cuanto tal. Si se quiere adoptar la ya c\u00e9lebre distinci\u00f3n entre el Korper, el cuerpo-objeto, y el Leib, es decir, el sentirse cuerpo, \u2020\u0153el sentimiento fundamental del propio yo\u2020\u009d (Rosmini), hemos de decir que la Biblia sigue sin vacilaciones la segunda perspectiva, llegando incluso a considerar el cuerpo -es decir, el hombre y su trama de relaciones ad extra- como \u2020\u0153sacrificio vivo, santo y agradable a Dios\u2020\u009d. Y s\u00f3lo esto es el verdadero culto espiritual (Rrn 12,1). Bajo esta luz la belleza del cuerpo se despoja de todo fisicismo objetual pornogr\u00e1fico y el eros aut\u00e9ntico se despliega gozoso, haci\u00e9ndose signo de comunicaci\u00f3n, abierto a la perfecci\u00f3n necesaria del amor.<br \/>\nAc aqu\u00ed\u00ad dos ejemplos iluminadores sacados de una de las obras m\u00e1s fascinantes del AT, el Cantar de los Cantares. Despu\u00e9s de haber buscado por las pistas polvorientas de los pastores, la esposa del Cantar ha encontrado finalmente a su mozo y est\u00e1 ahora abrazada a \u00e9l en un palacio creado por la misma naturaleza: \u2020\u0153Vigas de nuestra casa son los cedros; cipreses, los artesonados\u2020\u009d(l,17). Los dos est\u00e1n estrecha y cari\u00f1osamente unidos: \u2020\u0153Su izquierda est\u00e1 bajo mi cabeza, y su diestra me tiene abrazada\u2020\u009d (2,6). Y la mujer exclama: \u2020\u0153Bol-sita de mirra es mi amor para m\u00ed\u00ad, que reposa entre mis pechos\u2020\u009d (1,13). La mirra, resma olorosa preciosa, era llevada por las mujeres en una bolsita colgada sobre el pecho, de forma que envolviera con su perfume penetrante todo el cuerpo. El hombre, apretado en un abrazo, es visto por aquella mujer como aquella bolsa de mirra; en contacto con su piel, \u00e9l se ha convertido casi en su verdadero perfume. Es admirable, entre otras cosas, el original, que literalmente describe al amado como aquel que pernocta en los senos de la esposa. Es la descripci\u00f3n de un refugio sereno y dulc\u00ed\u00adsimo, en donde los temores se disipan y se tiene la impresi\u00f3n de estar en un jard\u00ed\u00adn de delicias y de aromas. El eros de esta imagen no pod\u00ed\u00ada pasar inobservado. Y he aqu\u00ed\u00ad que fueron los padres de la Iglesia los primeros en demoler este sabroso sentido primario afirmando que los dos senos son el AT y el NT, a cuyo estudio consagra sus noches el investigador!<br \/>\nEl otro texto ejemplar es el c\u00e9lebre canto al cuerpo, presente en Cant 4. En \u00e9l el autor convoca todo el panorama de Palestina para descubrir sutiles alusiones al esplendor f\u00ed\u00adsico de la mujer. Los ojos brillan a trav\u00e9s del velo; el velo esconde y revela al mismo tiempo en un juego alusivo lleno de fascinaci\u00f3n. Pero dejemos la palabra al poeta: \u2020\u0153Como cinta de escarlata tus labios, tu boca encantadora. Tus mejillas, mitades de granada a trav\u00e9s de tu velo. Como torre de David tu cuello, edificado como fortaleza; mil escudos de ella penden, todos los paveses de los h\u00e9roes. Tus pechos, como dos cr\u00ed\u00adas mellizas de gacela que pacen entre lirios\u2020\u009d (4,3-5).<br \/>\nY tambi\u00e9n, en el segundo canto al cuerpo del cap\u00ed\u00adtulo 7, donde la sula-mita es captada en los movimientos de la danza: su retrato parte de sus pies para ir subiendo hasta la cabeza sin reparos pudorosos: \u2020\u0153Tu ombligo es un \u00e1nfora redonda, donde no falta vino arom\u00e1tico. Tu vientre, un c\u00famulo de trigo, rodeado de lirios\u2020\u009d (7,3).<br \/>\nContra todo intento de reducir la belleza del Cantar a mera apariencia recurriendo a excesos aleg\u00f3ricos, deber\u00ed\u00adamos recordar las palabras de un m\u00ed\u00adstico persa, Al-Kashiani, muerto por el 1330: \u2020\u0153El verdaderamente bello es Dios, y todo lo que hay de gracioso y bello en el mundo es una manifestaci\u00f3n de su belleza. Y como Dios ha creado al hombre a su imagen -bello e inteligente-, cada vez que descubre un ser bello, las pupilas de su entendimiento se sienten atra\u00ed\u00addas hacia \u00e9l y en direcci\u00f3n a \u00e9l se inclina su vida \u00ed\u00adntima\u2020\u009d. Sobre este tema del \u2020\u0153gozo\u2020\u009d est\u00e9tico de Dios volveremos m\u00e1s tarde.<br \/>\n359<br \/>\n4. El hombre, pastor y liturGO de la creaci\u00f3n.<br \/>\nEn la armon\u00ed\u00ada fundamental que revela el horizonte del ser, el arte tiene una funci\u00f3n hermen\u00e9utica decisiva. Es curioso advertir que, dada la incapacidad con-g\u00e9nica sem\u00ed\u00adtica para la abstracci\u00f3n, la tradici\u00f3n yahvista para indicar simb\u00f3licamente la nada recurre a la ausencia del hombre: en Gen 2,5-6 el mundo no existe porque \u2020\u0153no hab\u00ed\u00ada hombre que cultivase el suelo\u2020\u009d haciendo salir de la tierra el agua de los canales para regar el suelo. Por eso la primera criatura seg\u00fan la misma tradici\u00f3n esel hombre (Gn 2,7). Sin el<br \/>\n 360 3<br \/>\nhombre el mundo est\u00e1 mudo: para la Biblia es como el pastor del ser, el liturgo de la creaci\u00f3n a trav\u00e9s de su contemplaci\u00f3n y de su acci\u00f3n, a trav\u00e9s de su arte y de su ciencia (el dar nombre a los animales en Gn 2,19-20 es un s\u00ed\u00admbolo sapiencial para indicar la conquista cient\u00ed\u00adfica y cultural). El lenguaje es en cierto sentido la casa del ser y el templo de la alabanza.<br \/>\nResulta sumamente sugestivo el Ps 148, \u2020\u0153una liturgia c\u00f3smica en la que el nombre es sacerdote, cantor universal y predicador y poeta\u2020\u009d (F. De-litzsch). El es el art\u00ed\u00adfice de una coreograf\u00ed\u00ada c\u00f3smica, el director del coro en que participan los monstruos marinos, los abismos, los cielos, el fuego, el granizo, la nieve, la niebla, el hurac\u00e1n, los montes, las colinas, los \u00e1rboles frutales, los cedros, las fieras, los animales dom\u00e9sticos, los reptiles, las aves. En el salmo 150, a la orquesta del templo de Jerusal\u00e9n se asociar\u00e1 en la alabanza \u2020\u0153todo cuanto vive\u2020\u009d (y. 6). Por eso el hombre, \u2020\u0153llam\u00e1ndolos por su nombre, pone en orden a los seres: en el cielo, dos astros seg\u00fan los tiempos y, aparte, las estrellas; por un lado los \u00e1rboles frutales, por otro los cedros; en un plano los reptiles y en otro las aves; aqu\u00ed\u00ad los pr\u00ed\u00adncipes y all\u00ed\u00ad los pueblos; y en dos filas, d\u00e1ndose quiz\u00e1 la mano, los j\u00f3venes y las muchachas. Dios los ha establecido d\u00e1ndoles un puesto y una funci\u00f3n; el hombre los acoge, d\u00e1ndoles un lugar en el lenguaje, y as\u00ed\u00ad dispuestos los conduce a la celebraci\u00f3n lit\u00fargica\u2020\u009d (L. Alonso Sch\u00f3kel). El hombre participa en la construcci\u00f3n de la gran obra maestra del cosmos con su lenguaje y su contemplaci\u00f3n.<br \/>\n360<br \/>\n5. EL \u2020\u0153ALFABETO ABIGARRADO\u2020\u009d DE LOS SIMBOLOS.<br \/>\nPara la Biblia, como para toda manifestaci\u00f3n del arte, el s\u00ed\u00admbolo con su fuerza un\u00ed\u00adfi-cadora, con su reto a la expresi\u00f3n de lo inefable, con su reconstrucci\u00f3n arm\u00f3nica de todos los hilos de la trama del ser, es por excelencia el gran instrumento est\u00e9tico y teol\u00f3gico. Escrib\u00ed\u00ada atinadamente C. Geifr\u00e9: \u2020\u0153Si por dogm\u00e1tica se entiende la inteligencia de la fe, quiz\u00e1 habr\u00ed\u00ada que dejar de pensar en que s\u00f3lo el lenguaje formal es \u2020\u02dcserio\u2020\u2122en teolog\u00ed\u00ada. Idealmente, una teolog\u00ed\u00ada simb\u00f3lica deber\u00ed\u00ada recoger en un bello discurso las referencias simb\u00f3licas, la reflexi\u00f3n especulativa y la presencia del debate contempor\u00e1neo\u2020\u009d. En este sentido teolog\u00ed\u00ada y arte son ciencias hermanas, y la Biblia es Si, testimonio supremo de esta \u2020\u0153fraternidad\u2020\u009d.<br \/>\nEn estos \u00faltimos a\u00f1os las investigaciones sobre el material simb\u00f3lico b\u00ed\u00adblico se han hecho especialmente matizadas, recurriendo muchas veces a algunos m\u00e9todos de an\u00e1lisis como el que presenta G. Durand, basado en una constelaci\u00f3n de tipo antropol\u00f3gico: la postura erecta ascensional (cabeza, cima, alba, \u00e1ngel, cielo, Padre&#8230;) y descendente (pies, noche, tierra, ca\u00ed\u00adda, pozo, infierno&#8230;), la horizontalidad y el acurrucamiento fetal (sue\u00f1o, maternidad, intimidad, l\u00ed\u00adquido, casa, albergue, nutrici\u00f3n&#8230;), el dinamismo c\u00ed\u00adclico del tiempo (ciclos lunares, estaciones, muerte-resurrecci\u00f3n, rotaciones agr\u00ed\u00adcDIAS&#8230;) y el separador (luz-tinieblas, agua-seco, el opus separationis de Gen 1,4-13, el fuego, la espada&#8230;). Lo cierto es que estas estructuras simb\u00f3licas coordinadoras experimentan dentro del marco de la literatura b\u00ed\u00adblica asimilaciones, aclimataciones, reelaboraciones, connotaciones de todo tipo. De todas formas \u00e9ste sigue siendo uno de los terrenos m\u00e1s f\u00e9rtiles en donde proseguir las excavaciones del texto b\u00ed\u00adblico. Desde este \u00e1mbito se puede reconstruir mejor la teor\u00ed\u00ada est\u00e9tica b\u00ed\u00adblica y su relativa capacidad de provocaci\u00f3n, de comunicaci\u00f3n y de intuici\u00f3n en el terreno del arte. En efecto, la Biblia ha sido la cantera de donde han salido tantas estatuas del arte cristiano, la \u2020\u0153mina de la que se han extra\u00ed\u00addo\u2020\u009d tantos motivos y tantos materiales figurativos (Is 51,1). Durante siglos, ella ha sido el mayor repertorio simb\u00f3lico e iconogr\u00e1fico de la humanidad; ha sido, como dec\u00ed\u00ada Chagall, \u2020\u0153el alfabeto de color de la esperanza\u2020\u009d, el \u2020\u0153jard\u00ed\u00adn de la imaginaci\u00f3n\u2020\u009d (Eliot), las vidrieras transparentes de nuestro apocalipsis (Clau-del), el atlas de toda la tradici\u00f3n art\u00ed\u00adstica occidental.<br \/>\n361<br \/>\n6. Ni ICONOCLASTAS NI ADORADORES del becerro.<br \/>\n\u2020\u0153No te har\u00e1s escultura ni imagen alguna de lo que hay arriba en el cielo, o aqu\u00ed\u00ad abajo en la tierra, o en el agua bajo tierra\u2020\u009d. Esta disposici\u00f3n del primer mandamiento (Ex 20,4) ha recorrido todos los siglos de la historia veterotesta-mentaria, ramific\u00e1ndose en el Israel posterior, que s\u00f3lo en el siglo m d.C, con la admirable sinagoga \u2020\u0153perif\u00e9rica\u2020\u009d de Dura Europos (ahora en el museo de Damasco) o con la necr\u00f3polis galilea de Bet She\u2020\u2122arim tendr\u00e1 el coraje de infringir alegremente este mandato. Es un precepto que penetr\u00f3 con sumo rigor en el islam, el cual recurrir\u00e1 a las secretas magias de los \u2020\u0153arabescos\u2020\u009d para expresar complicadas iconograf\u00ed\u00adas del esp\u00ed\u00adritu. Es un precepto que mezclar\u00e1 las instancias pol\u00ed\u00adticas con las excitaciones religiosas en la iconoclasia de Oriente y que llegar\u00e1 a salpicar tambi\u00e9n al Occidente en ciertos aspectos de la reforma protestante. Esta opci\u00f3n sublime y tr\u00e1gica del silencio anic\u00f3nico tiene en Israel un sentido negativo y positivo a la vez. Es el rechazo de la materializaci\u00f3n de lo sagrado, de la reducci\u00f3n inmanentista de Dios a objeto manipulable; es la consecuencia de una mentalidad rigurosamente simb\u00f3lica y sint\u00e9tica, que no distingue entre sujeto e imagen, entre divinidad y estatua,<br \/>\n 362 4<br \/>\nentre persona y retrato, confiada como est\u00e1 en la eficacia del s\u00ed\u00admbolo.<br \/>\nPero, positivamente, Israel sustituye la imagen divina por la Palabra y por la Vida. En efecto, la Palabra, que cristaliz\u00f3 luego en el Libro, se convierte en la expresi\u00f3n m\u00e1s viva de Dios, y el hombre viviente se transforma en la \u2020\u0153imagen\u2020\u009d -en hebreo sel em, estatua; en griego eik\u00f3n, imagen- de Dios (Gn 1,26-27). Israel rechaza la representaci\u00f3n inmanente, prefiriendo el signo de la palabra, que es m\u00e1s trascendente. Es ejemplar en este sentido la escena de Ex 32-34: en el registro superior del relato nos encontramos con Mois\u00e9s en la teofa-n\u00ed\u00ada tempestuosa del Sina\u00ed\u00ad en contacto con la Palabra, que se hace piedra en las tablas de la alianza; en el cuadro inferior de la llanura est\u00e1 el toro fecundador, representaci\u00f3n ba\u00e1lica de Yhwh, reducci\u00f3n del Dios de Israel a los mecanismos biol\u00f3gicos de la fertilidad.<br \/>\nSin embargo, la Biblia no es iconoclasta; no se reduce a una colecci\u00f3n de teoremas abstractos. Es una historia de la salvaci\u00f3n, como se proclama en el \u2020\u0153credo\u2020\u009d de Dt 26,5-9, de Jos 24,1; 13 y del salmo 136; es una revelaci\u00f3n prof\u00e9tica y sapiencial del proyecto de Dios en las obras y en los d\u00ed\u00adas del hombre; es, en Cristo, la celebraci\u00f3n de la encarnaci\u00f3n de lo divino en las coordenadas de lo humano. Por eso el texto b\u00ed\u00adblico est\u00e1 plagado de s\u00ed\u00admbolos, de im\u00e1genes, de escenas c\u00f3smicas, de figuras concretas y vivientes, hasta el punto de que se convierte en un repertorio iconogr\u00e1fico ciertamente m\u00e1s rico que el griego o que el indio. Existe, por tanto, una vigorosa mitolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica en el sentido bultmanniano de la palabra, es decir, una representaci\u00f3n hist\u00f3rico-carnal de la presencia misteriosa de Dios. Pero esto no significa la aceptaci\u00f3n de la mitolog\u00ed\u00ada oriental, una reducci\u00f3n de la divinidad al ciclo de la naturaleza y a las energ\u00ed\u00adas de la historia. Por tanto, ni seguidores de una iconoclasia espiritualista ni adoradores de un becerro materialista.<br \/>\n362<br \/>\n7. La danza de Dios.<br \/>\nObjetivo fundamental de la literatura sapiencial b\u00ed\u00adblica es el de mostrar la \u2020\u0153cos-micidad\u2020\u009d del ser, es decir, su orden armonioso y su belleza debido al hecho de ser la actuaci\u00f3n de un proyecto de la mente de Dios o, mejor dicho, de su sabidur\u00ed\u00ada. Por eso se representa a Dios en su creaci\u00f3n como a un arquitecto que est\u00e1 dise\u00f1ando su obra maestra c\u00f3smica y se abandona a esa creaci\u00f3n con la embriaguez de un artista totalmente conquistado por su criatura. En Sg 7,21 se define expresamente a la sabidur\u00ed\u00ada creadora de Dios como \u2020\u0153arquitecto de todas las cosas\u2020\u2122.<br \/>\nPero la idea de Dios artista est\u00e1 genial y fant\u00e1sticamente elaborada en el arcaico autohimno de la sabidur\u00ed\u00ada presente en Pr 8,22-31. Nuestra atenci\u00f3n se detiene particularmente en los vers\u00ed\u00adculos 30-31: \u2020\u0153Yo estaba a su lado, como \u2020\u02dcam\u00f3n, y era su danza cada d\u00ed\u00ada, danzando todo el d\u00ed\u00ada en su presencia, danzando en su orbe terrestre y encontrando mis delicias con los hijos de los hombres\u2020\u009d. g. La sabidur\u00ed\u00ada divina est\u00e1 personificada en un modelo simb\u00f3lico expresado con el hapax misterioso \u2020\u02dcam\u00f3n, del que se dan dos interpretaciones. La primera, partiendo del contexto ??G31), le da al vocablo el sentido de Afavorito, querido, ni\u00f1o hermoso\u2020\u009d. El jtnismo Miguel Angel, en su Creaci\u00f3n de la Sixtina, introduce a un joyen que representa la sabidur\u00ed\u00ada, la mente creadora de Dios, divirti\u00e9ndose en el inmenso \u2020\u0153atelier\u2020\u2122 de la creaci\u00f3n. La otra versi\u00f3n, por el contrario, bas\u00e1ndose en el ac\u00e1dico ummanu (.\u2020\u02dc,consejero, proyectista\u2020\u009d), prefiere traducir \u2020\u02dcam\u00f3n por \u2020\u0153arquitecto\u2020\u009d. Son posibles los dos sentidos. Pero el primero est\u00e1 aconsejado por la imagen estupenda de la creaci\u00f3n como danza divina: el verbo repetido tres veces (shq) es el que se destina a describir la.danza y la risa de los j\u00f3venes (Za 8g; Jr30,19; Jr31,4; IS 18,7), a representarel juego de los ni\u00f1os (Jb 40,29; Sal 104,26), a definir la danza sagrada del culto (2S 6,21; 2S 1 Cr\u00f3n 2S 15,29). La creaci\u00f3n se interpreta entonces seg\u00fan una analog\u00ed\u00ada \u2020\u0153l\u00fadica\u2020\u009dy \u2020\u0153est\u00e9tica\u2020\u009d (Sal 104,24; Sal 104,29; Jb 40, 25ss), analog\u00ed\u00ada que ha suscitado cierto inter\u00e9s en la teolog\u00ed\u00ada contempor\u00e1nea (H. Cox, H. Rahner, H.U. von Balthasar). Es una intuici\u00f3n que pertenece a muchas culturas; y que se concret\u00f3, por ejemplo, en la danza de los derviches suf\u00ed\u00ades de Konya (Turqu\u00ed\u00ada), seguidores del gran m\u00ed\u00adstico isl\u00e1mico Jalal ed-Din Rumi Mevlana. A trav\u00e9s de la danza, de la contemplaci\u00f3n est\u00e9tica y ext\u00e1tica, del juego libre y creativo, de la celebraci\u00f3n festiva y gozosa, se entra en comuni\u00f3n con el Dios creador, con el Dios alegre, con el Dios sabio, arquitecto y artista del universo.<br \/>\n363<br \/>\nII. LA BIBLIA ES ARTE.<br \/>\nNuestra modesta propuesta de una lectura \u2020\u0153est\u00e9tica\u2020\u009d de la Biblia (en particular del AT) sugiere sustancialmente dos movimientos de an\u00e1lisis. El primero es centr\u00ed\u00adpeto, y supone el retorno al texto antiguo, a su fragancia y a su riqueza casi inagotables. La Biblia se presenta como obra literaria, po\u00e9tica y narrativa, abierta tambi\u00e9n impl\u00ed\u00adcitamente a las otras manifestaciones del.arte. \u00bfC\u00f3mo no sentirse conquistados por la planimetr\u00ed\u00ada urbanista de la Jerusal\u00e9n ut\u00f3pica trazada por Ez 40-48, topograf\u00ed\u00ada de la<br \/>\n 364 5<br \/>\nesperanza de un profeta desterrado \u2020\u0153junto a los r\u00ed\u00ados de Babilonia\u2020\u2122, a millares de kil\u00f3metros de distancia de la ciudad santa? \u00bfC\u00f3mo no sospechar que la arquitectura del templo salom\u00f3nico dibujada por 1R 5-8 y por ICr\u00f3n 22-2Ch 2 no es un compendio cifrado de la bipolaridad entre la trascendencia y la inmanencia divinas? \u00bfC\u00f3mo no vislumbrar en el cuerpo del joven que describe Cant 5, lOss la alusi\u00f3n al perfil de una estatua egipcia con cabeza y manos de oro, vientre tfe marfil, piernas de alabastro sobr\u00e9 un pedestal de oro fino (Dn 2,3 lss)? \u00bfC\u00f3mo no sentir un flujo mel\u00f3dico en la convocatoria de los instrumentos musicales utilizados en el templo seg\u00fan el salmo 150 (el cuerno, el arpa, la c\u00ed\u00adtara, el t\u00ed\u00admpano, las cuerdas, las flautas, los timbales)? \u00bfC\u00f3mo no intuir aunque s\u00f3lo sea un bosquejo de drama cuando en el Cantar se alternan las voces de \u00e9l, de ella y del coro, o cuando en Jb el protagonista forma un contrapunto continuo con los amigos o con Dios? \u00bfC\u00f3mo no compartir, cuando se leen las reflexiones amargas del Qoh\u00e9let o las serenas y esperanzadas del libro de la Sabidur\u00ed\u00ada, la definici\u00f3n de la hiokmah, es decir, de la sabidur\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, que D. Lys ha traducido por \u2020\u0153filosof\u00ed\u00ada\u2020\u009d? \u00bfC\u00f3mo no ver en la acci\u00f3n simb\u00f3lica de Ezequiel con la tablilla de barro sobre la que est\u00e1 dibujada Jerusal\u00e9n sitiada una especie de miniatura primitiva (Ez 4-5)? \u00bfC\u00f3mo no imaginarse en el cuadro esmaltado de la primavera del salmo 65,1 Oss una tabla \u2020\u0153pensada\u2020\u009d y \u2020\u0153so\u00f1ada\u2020\u2122?<br \/>\nPero dejando entre par\u00e9ntesis estos detalles, nos damos cuenta en una primera lectura de que la Biblia se ofrece como un producto literario, po\u00e9tico, \u00e9pico, narrativo, filos\u00f3fico, hist\u00f3rico, etc. Por su misma naturaleza rechaza toda lectura fundamen-talista o literalista; no se contenta con un mero an\u00e1lisis filol\u00f3gico -ciertamente necesario-, sino que postula una ex\u00e9gesis completa, que conozca tambi\u00e9n la dimensi\u00f3n est\u00e9tica en sentido pleno. Desgraciadamente hay que confesar que una Exegese ais Literaturwissenschaft, como dec\u00ed\u00ada el t\u00ed\u00adtulo de un discutido pero interesante volumen de W. Richter, est\u00e1 a\u00fan en sus comienzos; se trata, sin embargo, de un campo espacioso de investigaci\u00f3n en el que empiezan a moverse algunos estudiosos.<br \/>\nLa aportaci\u00f3n que esperamos es coral y m\u00faltiple. Las ciencias ling\u00fc\u00ed\u00adsticas y literarias contempor\u00e1neas hace ya varios a\u00f1os que est\u00e1n ofreciendo instrumentos y m\u00e9todos para una aproximaci\u00f3n sincr\u00f3nica al texto b\u00ed\u00adblico, paralela e independiente respecto a la diacr\u00f3nica de la ex\u00e9gesis hist\u00f3rico-cr\u00ed\u00adtica. Se asiste as\u00ed\u00ad a varias \u2020\u0153lecturas estructuralistas\u2020\u2122 de la Biblia, como la de R. Lack (Roma 1978) o la de Gremas en su Initiation a I\u2020\u2122analyse structurale (Par\u00ed\u00ads 1976) y de los Signosypar\u00e1bolasdel Grupo de Entr\u00e9venles (Tur\u00ed\u00adn 1982). W. Egger, en la obra colectiva Per una Iettura molteplice della Bibbia, aplica el modelo narratol\u00f3gico de C. Bremond, mientras que R. Bar-thes, L. Mar\u00ed\u00adn y J. Starobinski han intervenido en ciertas ocasiones presentando textos b\u00ed\u00adblicos junto con los exegetas tradicionales. Puede decirse que se ha desarrollado ya una peque\u00f1a pero significativa galaxia de estudios exeg\u00e9ticos estructurales [1 Ex\u00e9gesis IV, 2b].<br \/>\nLa poes\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, por otra parte, ofrece un repertorio muy abundante de s\u00ed\u00admbolos, a cuya catalogaci\u00f3n y definici\u00f3n se procede con las citadas metodolog\u00ed\u00adas de an\u00e1lisis simb\u00f3lico. En la \u00e9poca del ordenador tampoco falta el recurso al operador electr\u00f3nico; son conocidos los experimentos de las universidades de Haifa y de Aquisgr\u00e1n sobre el texto de Isa\u00ed\u00adas para la identificaci\u00f3n de las pluralidades l\u00e9xicas y estil\u00ed\u00adsticas, signo de una pluralidad de autores. El trabajo de elaboraci\u00f3n autom\u00e1tica de la Biblia sigue adelante en Par\u00ed\u00ads en el Centro de An\u00e1lisis y de Tratamiento autom\u00e1tico de la Biblia, y con la aportaci\u00f3n de la Association Internationale Bible et Informatique, y en Harn-burgo, con el Deutsches Elektronen Synchroton. Estamos, pues, ante nuevos cap\u00ed\u00adtulos de la ex\u00e9gesis b\u00ed\u00adblica; cap\u00ed\u00adtulos de dif\u00ed\u00adcil descripci\u00f3n, a menudo totalmente desconocidos para el mundo acad\u00e9mico de nuestros ambientes. Se trata de un \u00e1rea en fermentaci\u00f3n, todav\u00ed\u00ada por planificar, pero necesariamente abierta a aportaciones interdisciplinares. Recordando siempre, sin embargo, las palabras de uno de los m\u00e1s grandes m\u00ed\u00adsticos jud\u00ed\u00ados medievales, B. lbn Paquda (siglo Xl) en su obra Los deberes del coraz\u00f3n: \u2020\u0153Es una locura extraer de las p\u00e1ginas b\u00ed\u00adblicas sus sentidos dejando al uno o al otro en libertad. Se trata de un collar de perlas ensartadas; si dejamos libre s\u00f3lo una, el lazo se rompe y se escapan todas las dem\u00e1s Ordena todos esos sentidos, y cada uno ayudar\u00e1 a comprender los otros\u2020\u009d.<br \/>\n364<br \/>\n1. El microscopio filol\u00f3gico.<br \/>\nNuestro breve itinerario panor\u00e1mico en el redescubrimiento de la Biblia como obra de arte intenta ser precisamente la recomposici\u00f3n de una cadena de perlas diversas en su luminosidad. M\u00e1s que formular leyes de teor\u00ed\u00ada literaria, procederemos emp\u00ed\u00adricamente mediante testimonios y ejemplos. Comenzamos nuestra lectura \u2020\u02dcest\u00e9tica\u2020\u2122 de la Biblia con una primera lente, similar a la de un microscopio y destinada, por tanto, a c\u00e9lulas sint\u00e1cticas, l\u00e9xicas y verbales m\u00ed\u00adnimas, es decir, a lo particular. Se trata de la filolog\u00ed\u00ada, instrumento exaltado en el pasado hasta el punto de haber cegado a muchos, y que ahora se desprecia muchas veces por falta de preparaci\u00f3n, pero absolutamente indispensable, aunque integrado en otros instrumentos: \u2020\u0153El exegeta necesita un microscopio para examinar minuciosamente el texto; el cristiano tiene necesidad de un anteojo para discernir en qu\u00e9 direcci\u00f3n apunta el mensaje\u2020\u2122 (J.-P. Charlier).<br \/>\n 365 6<br \/>\nSin la base filol\u00f3gica, el texto se reduce a una superficie plana; pero con la sola filolog\u00ed\u00ada el texto puede quedar atomizado en part\u00ed\u00adculas m\u00ed\u00adnimas o en trozos dispersos. De todas formas, a trav\u00e9s del an\u00e1lisis filol\u00f3gico el texto revela sus matices sutiles, sus polisemias, sus alusiones. Veamos algunos ejemplos. Jb 7,6 contiene en el original una asociaci\u00f3n fon\u00e9tica entre un qallu, \u2020\u0153huyen, y un yiqelu, \u2020\u0153se esfuman; pero sobre todo juega con una homofon\u00ed\u00ada entre dos yqca-blos distintos tiqwah, que significan uno \u2020\u0153esperanza\u2020\u009d y otro \u2020\u0153hilo. Si en la versi\u00f3n es imposible recoger el parentesco fon\u00e9tico entre \u2020\u0153huir\u2020\u009d y \u2020\u0153esfumarse, todav\u00ed\u00ada resulta m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil jugar con la homofon\u00ed\u00ada, ya que \u2020\u0153hilo\u2020\u009d y \u2020\u0153esperanza\u2020\u009d son muy diferentes entre s\u00ed\u00ad; sin embargo, en el texto hebreo los dos significados est\u00e1n presentes al mismo tiempo, evocados por el s\u00ed\u00admbolo (\u2020\u02dcla lanzadera\u2020\u2122) y por el tema (la fragilidad humana). Las ver-siones.castellanas pierden todos estos valores del d\u00ed\u00adstico. <Tambi\u00e9n parece incomprensible, o al menos extra\u00f1a, una comparaci\u00f3n de Cant 7,6. El esposo celebra de esta forma los cabellos de su encantadora esposa: \u2020\u0153La melena de tu cabeza cual la p\u00farpura, un rey en tus canales (rizos, trenzas) est\u00e1 preso\u2020\u2122. La melena ser\u00ed\u00ada de un color rubio subido, parecido a la p\u00farpura, mientras que las trenzas ser\u00ed\u00adan tan fascinantes que un rey (el esposo) se ha dejado prender por tan dulces cadenas. El esposo est\u00e1 enredado en la red de aquellos rizos; pero \u00bfpor qu\u00e9 en el original hebreo se habla de \u2020\u0153canales\u2020\u009d? Ciertamente hay una referencia al movimiento suave, ondulado y leve de los cabellos semejante al correr de las aguas de un canal. Pero en Oriente se preparaba y se te\u00f1\u00ed\u00ada la p\u00farpura en los canales; por eso nace entonces en la mente del poeta la atrevida relaci\u00f3n entre los cabellos y la p\u00farpura, prescindiendo del color de la melena.\nUno de los salmos m\u00e1s arcaicos es ciertamente el salmo 29, que parece construido sobre un entramado l\u00e9xico y sobre una teolog\u00ed\u00ada ligados al mundo cananeo, la cultura ind\u00ed\u00adgena de Palestina. El texto sigue el despliegue de una tempestad y est\u00e1 marcado todo \u00e9l por el ritmo del retumbar de los truenos, de forma que ha sido definido como \u2020\u0153el salmo de los siete truenos\u2020\u009d. En efecto, la sutil fascinaci\u00f3n del poema se deriva del hecho de que en hebreo el t\u00e9rmino ono-matop\u00e9yico q\u00f3l no s\u00f3lo significa \u2020\u0153trueno\u2020\u009d, sino igualmente \u2020\u0153voz\u2020\u009d. Por eso el retumbar del vocablo por siete veces evoca el ruido bronco y el terror de la tempestad. Se oyen los primeros truenos en la lejan\u00ed\u00ada; la tempestad viene del Mediterr\u00e1neo (y. 3). Los truenos se acercan, resuenan sobre la tierra firme, mientras que los cedros alt\u00ed\u00adsimos del L\u00ed\u00adbano y del Herm\u00f3n (Sari\u00f3n), ante aquella implacable irrupci\u00f3n, se ven sacudidos por los rayos, y las cadenas monta\u00f1osas se sobresaltan como animales asustados (Vv. 4-6). La tempestad est\u00e1 ya sobre el espectador (vv. 7-9): los rel\u00e1mpagos ciegan la vista, la estepa meridional se ve envuelta en aquel torbellino que hace parir prematuramente de terror a las ciervas. En Cana\u00e1n la tempestad se consideraba como el orgasmo del dios Baal Hadad, que derramaba su semen (la lluvia) en el seno de la tierra. En Israel, por el contrario, es solamente un signo de la trascendencia y del se\u00f1or\u00ed\u00ado de Yhwh sobre las energ\u00ed\u00adas del cosmos. El \u2020\u0153trueno\u2020\u009d es la \u2020\u0153voz\u2020\u009d del Creador; naturalmente, sin esta continua referencia, imposible en nuestras lenguas, la l\u00ed\u00adrica se empobrece, perdiendo su sentido naturalista o su sentido teol\u00f3gico.\n365\nPor eso el salmo 29 nos introduce en otra dimensi\u00f3n filol\u00f3gica de la poes\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, la de la paronomasia. En efecto, la m\u00e9trica hebrea no es cuantitativa, sino cualitativa; atiende a los efectos sonoros, a las formas l\u00e9xicas reguladas por ritmos \u2020\u0153musicales\u2020\u009d. Es l\u00f3gico que estos valores, que es imposible reconocer sin una buena formaci\u00f3n filol\u00f3gica, se difuminen en cualquier versi\u00f3n. En la oda arcaica de D\u00e9bora se observa el intento atrevido de imitar el golpear de los cascos de los caballos en los \u00e1speros terrenos de la llanura de Yizrael: \u2020\u0153Halem\u00fc \u2020\u02dciqqeb\u00e9-s\u00fcs middahar\u00f3t dahar\u00f3t abi-raw: Los casos de los caballos resonaron al galope, al galope con sus jinetes\u2020\u009d (Jc 5,22).\nPor su parte, resulta sugestivo el sonido -len Cant 5,1, que evoca en hebreo el pronombre de primera persona (\u2020\u0153yo, me, m\u00ed\u00ado\u2020\u009d), acompa\u00f1ado a menudo de tonalidades tiernas, sensuales, seductoras:\nBa \u2020\u02dcti leganni \u2020\u02dcaholl kallah,\n\u2020\u02dcariti m\u00f3ri \u2020\u02dcim-besami,\n\u2020\u02dcakalt\u2020\u2122i ya 1 \u2020\u02dcim-dibsi,\nsatiti y\u00e9ni \u2020\u02dcim-halabi:\n\u2020\u0153Ac entrado en mi jard\u00ed\u00adn, \/ hermana m\u00ed\u00ada, novia m\u00ed\u00ada, \/ he recogido mi b\u00e1lsamo y mi mirra, \/ he comido mi miel y mi panal, \/ he bebido mi vino y mi leche...\u2020\u009d\nEn 4,1 el poeta reproduce casi palpablemente las caricias de las manos en los cabellos de la esposa, evocando al mismo tiempo las caricias sobre la lana de las ovejas: \u2020\u0153jQu\u00e9 hermosa eres, amor m\u00ed\u00ado, \/ qu\u00e9 hermosa eres!... \/ Tu melena, cual reba\u00f1o de cabras! ondulante por las pendientes de Galaad\u2020\u009d.\n 366 7\n366\n2. \u2020\u0153LO GRAMATICAL Y LO VERDADERAMENTE-TEOL\u00ed\u201cGICO\u2020\u2122.\nLa poes\u00ed\u00ada y la prosa, para expresar su l\u00f3gica internaA acuden a los g\u00e9neros literarios, a las t\u00e9cnicas estil\u00ed\u00adsticas, a los m\u00f3dulos estructurales, que no se utilizan, sin embargo, como recept\u00e1culos fr\u00ed\u00ados donde verter la incandescencia de la intuici\u00f3n art\u00ed\u00adstica. El \u00e1rea de los g\u00e9neros literarios ha sido ampliamente explorada, sobre todo a partir de H. Gunkel (1862-1 932), que comenz\u00f3, a prop\u00f3sito de los! Salmos, aquella catalogaci\u00f3n que es ya cl\u00e1sica y que ha sido ulteriormente ampliada y afinada (himnos a la creaci\u00f3n, a Si\u00f3n, a Yhwh rey; s\u00faplicas personales y nacionales; cantos de confianza; salmos de acci\u00f3n de gracias individual y comunitaria; poemas reales; textos did\u00e1ctico-sapienciales; liturgias de entrada; salmos hist\u00f3ricos, etc\u00e9tera). Pero la creatividad de cada artista le da a cada l\u00ed\u00adrica nuevas tonalidades y connotaciones in\u00e9ditas.\nEn 1753 un obispo anglicano, profesor de Oxford, R. Lowth, identificaba una peculiaridad fundamental de la poes\u00ed\u00ada sem\u00ed\u00adtica, y por tanto b\u00ed\u00adblica: el llamado paralelismo, que el iniciador del Sturm und Drang rom\u00e1ntico, J.G. Herder, describir\u00ed\u00ada m\u00e1s tarde como \u2020\u0153DIAS que se suceden unas a otras\u2020\u2122. El. paralelismo es una especie de rima interior, t\u00ed\u00adpica de un proceso ling\u00fc\u00ed\u00adstico mnem\u00f3nico. Pero, lejos de ser una cansina repetici\u00f3n de conceptos, es la explosi\u00f3n de una imagen o de una idea en todas sus dimensiones y virtualidades. Para captar sus matices proponemos como ejemplo el Ps 1,1. No se trata de una triple descripci\u00f3n de la repu isa del mal por parte del justo, sino de la verificaci\u00f3n in crescendo de un proceso interior: \u2020\u0153Dichoso el hombre que no entra en la reuni\u00f3n de los imp\u00ed\u00ados, ni anda por el camino de los extraviados, ni se sienta en el banco de los c\u00ed\u00adnicos\u2020\u009d.\nSon significativos los tres verbos del comportamiento: el primero es un simple \u2020\u0153entrar\u2020\u2122, una entrada curiosa en el lugar en donde se re\u00fanen los imp\u00ed\u00ados; el segundo es ya un \u2020\u0153seguir, un ponerse a escuchar sus teor\u00ed\u00adas; el tercer verbo define ya un consenso duradero con ellos, una participaci\u00f3n total y una connivencia \u2020\u0153sent\u00e1ndose\u2020\u009d en la mesa de sus proyectos:\nPero, aparte de la espiral musical del paralelismo, cuyos giros -como en la m\u00fasica oriental- tienden a arrastrar el o\u00ed\u00addo, la memoria y la adhesi\u00f3n, la poes\u00ed\u00ada y la narrativa b\u00ed\u00adblicas conocen desde su origen t\u00e9cnicas concretas de montaje. Puede verse un ejemplo estupendo en el mencionado c\u00e1ntico de D\u00e9bora, uno de los textos originarios de la pose\u00ed\u00ada hebrea (siglo xi a.C; Jc 5). Despu\u00e9s de cuadros de contrastes fuertes e impresionistas vienen intermedios l\u00ed\u00adricos e invocaciones intensas. No se describe la batalla, sino que se alude a ella en el resonar de los cascos de los caballos, mientras que se oye el grito de batalla:\n\u2020\u0153iDespi\u00e9rtate, despi\u00e9rtate, D\u00e9bora, despi\u00e9rtate!\u2020\u009d En los vers\u00ed\u00adculos 24-27 se contempla una escena independiente, contada dentro del gran desaf\u00ed\u00ado entre Israel y Ca-na\u00e1n. Con una secuencia de acciones rapid\u00ed\u00adsimas (pidi\u00f3, dio, le sirvi\u00f3, cogi\u00f3, le golpe\u00f3, le rompi\u00f3, le atraves\u00f3, se dobleg\u00f3, cay\u00f3, yaci\u00f3\u2020\u009d) otra mujer, Yael (la famosa \u2020\u0153viril Yael\u2020\u009d del Marzo 1821 de Manzoni, pero con una fuerza po\u00e9tica m\u00e1s elevada), celebra el triunfo de la debilidad sostenida por el Se\u00f1or sobre la fuerza del general enemigo Sisara. La violencia del homicidio queda marcada por tres verbos que reproducen casi como en un filme la ca\u00ed\u00adda (\u2020\u0153se dobleg\u00f3, cay\u00f3, yaci\u00f3\u2020\u009d), mientras que la triple repetici\u00f3n de la escena en el vers\u00ed\u00adculo 27 extiende y ampl\u00ed\u00ada al derrumbamiento del guerrero extendiendo sus conf\u00ed\u00adnes y convirti\u00e9ndolo en s\u00ed\u00admbolo del hundimiento de un pueblo entero. Inmediatamente despu\u00e9s, con otro h\u00e1bil montaje, el final de la oda (vv. 28-30) desplazad objetivo hacia otro \u00e1mbito espacial, hacia la corte cananea de Sisara, en donde la madre espera ansiosamente el regreso triunfal del hijo. Mientras \u2020\u0153se asoma a la ventana, mira por entre las celos\u00ed\u00adas\u2020\u009d observando el camino, \u2020\u0153la m\u00e1s avisada de sus damas\u2020\u009d (la iron\u00ed\u00ada es mordaz) le habla del bot\u00ed\u00adn excepcional de mujeres, de vestidos y de joyas que el hijo traer\u00e1 consigo del campo de batalla. El poeta no disipa ese sue\u00f1o con la descripci\u00f3n de la realidad, sino que lo deja en suspenso en su ilusoria necedad, mientras que en la lejan\u00ed\u00ada resuena el grito de victoria de los hebreos (y. 31).\nEl uso de otra t\u00e9cnica, la de la suspensi\u00f3n o del retraso, por la que el final explota de forma sorprendente y en cierto modo desconcertante, est\u00e1 atestiguado sobre todo en la literatura prof\u00e9tica. Es inolvidable el contraste entre el tierno cuadro dom\u00e9stico de la par\u00e1bola de la \u2020\u0153corderilla pronunciada por Nat\u00e1n ante el rey David (2S 12) y la violenta aplicaci\u00f3n final al rey culpable: \u2020\u0153T\u00fa eres ese hombre\u2020\u2122. Todav\u00ed\u00ada est\u00e1 m\u00e1s calibrada la tensi\u00f3n presente en el c\u00e9lebre canto de la vi\u00f1a de Is 5,1-7, una de las mayores obras maestras de la poes\u00ed\u00ada hebrea, nacida de la pluma de Isa\u00ed\u00adas, el Dante de la literatura hebrea. Los oyentes juzgan con acritud a la vi\u00f1a que, tras infinitos cuidados, s\u00f3lo ha sabido producir agrazones. Y el profeta, con un improvisado golpe de escena, revela que la vi\u00f1a es Israel, y de este modo los oyentes se dan cuenta de que han pronunciado su propia condenaci\u00f3n.\n367\nTambi\u00e9n es sorprendente la finura con que la Biblia sabe romper los estereotipos, creando efectos de asombro y de agilidad po\u00e9tica. Es ejemplar la f\u00f3rmula usada por el salmo 8 para pintar el cielo como obra\n 368 8\nde Dios: en vez del manido \u2020\u0153obra de tus manos\u2020\u009d (cf y. 7), el autor de este noble canto \u2020\u0153humanista\u2020\u009d introduce la f\u00f3rmula in\u00e9dita \u2020\u0153obra de tus dedos\u2020\u2122 (y. 4). Dios \u2020\u0153ha fijado, regul\u00e1ndolos con las leyes r\u00ed\u00adgidas de la mec\u00e1nica celestial, las brillantes obras maestras del sol y de los astros; sin embargo, estos cuerpos celestiales han sido creados por Dios con la misma ligereza con que los dedos se mueven al bordar, con la misma delicadeza con que se tocan las cuerdas de un arpa o se trabaja con un cincel. Y precisamente a trav\u00e9s de esta atenci\u00f3n a las \u2020\u0153palabras\u2020\u009d se llega a descubrir en toda su riqueza la \u2020\u0153Palabra\u2020\u2122. Es justa la observaci\u00f3n que hac\u00ed\u00ada Lutero en sus Opera -tiones inpsalmos: \u2020\u0153Queremos poner la atenci\u00f3n ante todo en lo gramatical, precisamente porque es lo verdaderamente teol\u00f3gico\u2020\u2122.\n368\n3. El jard\u00ed\u00adn de los s\u00ed\u00admbolos.\nYa hemos hablado de la posici\u00f3n fundamental que el \/ s\u00ed\u00admbolo ocupa en el arte de todos los tiempos. Privado del s\u00ed\u00admbolo, el hombre se fracciona en la dispersi\u00f3n de an\u00e1lisis fragmentarios, las piedras del mosaico del ser se aglomeran en peque\u00f1os montones dotados de sentidos modestos. El s\u00ed\u00admbolo, especialmente b\u00ed\u00adblico, es un reto a lo inefable, a lo infinito, a ia totalidad en el deseo de \u2020\u0153comprenderlos\u2020\u009d. Por otra parte, la misma gnoseolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica es estruc-turalmente simb\u00f3lica y se manifiesta a trav\u00e9s de \u2020\u0153un conocimiento-experiencia sabrosa, afectiva, operativa\u2020\u009d (J. Maritain).\nNos gustar\u00ed\u00ada ahora introducir al lector, aunque s\u00f3lo sea unos pasos, en el jard\u00ed\u00adn de la imaginaci\u00f3n simb\u00f3lica b\u00ed\u00adblica. Echaremos una mirada a la mayor colecci\u00f3n l\u00ed\u00adrica de la Biblia, el Salterio.\nComencemos nuestro viaje por lo que podr\u00ed\u00adamos llamar la simb\u00f3lica teol\u00f3gica. Utiliza como medio privilegiado de expresi\u00f3n el antropomorfismo y se esfuerza por mantener continuamente en equilibrio la trascendencia y la inmanencia de Dios. Nos encontramos enseguida con la representaci\u00f3n tradicional del \u2020\u0153organismo\u2020\u009d de Dios (rostro, nariz, labios, brazo, mano, pie, ojo, o\u00ed\u00addo, dedo, entra\u00f1as...) y de su \u2020\u0153psicolog\u00ed\u00ada\u2020\u009d (gozo, ira, venganza, imaginaci\u00f3n, indignaci\u00f3n, arrepend \u00ed\u00admiento, amor, odio, embriaguez, tristeza...). En este sentido podr\u00ed\u00ada ser ejemplar el monumental Te Deum real dav\u00ed\u00addico del salmo 18: el coraz\u00f3n de la oda est\u00e1 formado por dos evocaciones de la acci\u00f3n de Yhwh, por la que \u00e9l cae sobre la tierra como un jinete envuelto en el manto de nubes para salvar al fiel n\u00e1ufrago y para adiestrarlo a combatir con \u00e9l. Dios jinete e instructor militar, por consiguiente. La primera imagen es de una fuerza \u00fanica: un gigantesco h\u00e9roe envuelto en un manto tenebroso (cf tambi\u00e9n SaI 35,2-3; SaI 144,1), echando humo por sus narices y despidiendo por su boca un fuego devorador, truena desde el cielo lanzando rayos y agitando el mar, pero dispuesto tambi\u00e9n a levantar al justo de las aguas, llev\u00e1ndolo a tierra firme \u2020\u0153porque lo ama\u2020\u2122. Por su atrevimiento en el uso de los antropomorfismos son tambi\u00e9n c\u00e9lebres las im\u00e1genes de Yhwh llevando en su mano un c\u00e1liz de vino drogado que los imp\u00ed\u00ados tienen que beber hasta las heces (75,9), y de Yhwh ebrio y adormecido por el vino (SaI 78,65). Pero la representaci\u00f3n b\u00ed\u00adblica m\u00e1s violenta de Dios sigue siendo la de Jb 16,9ss, en donde \u00e9l se levanta como una fiera, como un guerrero sanguinario y como un arquero implacable en una s\u00e1dica competici\u00f3n de tiro al blanco contra el hombre Lm 3,12-13): \u2020\u0153Su furia me desgarra y me persigue, \u00c2\u00a1 rechinando sus dientes contra m\u00ed\u00ad. \u00c2\u00a1 Mi adversario aguza contra m\u00ed\u00ad sus ojos, \u00c2\u00a1 abre su boca amenazando... Viv\u00ed\u00ada yo tranquilo y \u00e9l me sacudi\u00f3, \u00c2\u00a1 me agarr\u00f3 por la nuca para despedazarme, \u00c2\u00a1 me ha hecho blanco suyo. \u00c2\u00a1 Sus flechas me acorralan, \u00c2\u00a1traspasa mis entra\u00f1as sin piedad \u00c2\u00a1 y derrama por tierra mi hi\u00e9l. \/ Abre en m\u00ed\u00ad brecha sobre brecha, \u00c2\u00a1 me asalta lo mismo que un guerrero\u2020\u2122 (Jb 16,9; Jb 16,10; Jb 16,12-14).\nTambi\u00e9n en los Salmos la venganza de Dios puede convertirse en alimento terrible para el malvado (17,14). Puede llegar a ser bebida para el imp\u00ed\u00ado (75,9). Puede servestido para el injusto (109,18-19).\n369\nPero el antropomorfismo tambi\u00e9n conoce la delicadeza: pensemos en la aplicaci\u00f3n a Dios de los arquetipos \u2020\u0153psicoanal\u00ed\u00adticos\u2020\u009d paterno y materno (27,10; 103,13; 131,2); o en el dif\u00ed\u00adcil y admirable salmo 139, el himno al Dios infinito, omnisciente, que sigue siempre y por todas partes al hombre para salvarlo. Entre el fiel y Dios se establece un intercambio de miradas: \u2020\u0153Tengo mis ojos fijos en el Se\u00f1or... M\u00ed\u00adrame, Se\u00f1or, y ten piedad de m\u00ed\u00ad\u2020\u009d (25,15-1 6). \u2020\u0153A ti levanto mis ojos... Como est\u00e1n los ojos del esclavo fijos en su se\u00f1or, como est\u00e1n los ojos de la esclava fijos en su se\u00f1ora, as\u00ed\u00ad est\u00e1n nuestros ojos fijos en el Se\u00f1or, nuestro Dios\u2020\u009d (123,1-2). \u2020\u0153Sus ojos est\u00e1n fijos en el mundo, sus miradas exploran a los hombres\u2020\u009d (11,4). \u2020\u0153Aunque es excelso, el Se\u00f1or se fija en el humilde, pero conoce desde lejos al soberbio\u2020\u009d (138,6). \u2020\u0153El ojo de Yhwh est\u00e1 sobre el que lo teme\u2020\u009d (33,18). \u2020\u0153Con sus ojos vigila a las naciones para que no se subleven los rebeldes\u2020\u009d (66,7). El justo dirige sus ojos a lo alto, hacia iSi\u00f3n y hacia el cielo (121,1): \u2020\u0153Los que miran hacia \u00e9l quedan radiantes y su rostro no se sonroja jam\u00e1s\u2020\u009d (34,6). En efecto, \u2020\u0153en tu luz vemos la luz\u2020\u009d (36,10). Todos los seres vivientes tienen fija su mirada en Dios: \u2020\u0153Los ojos de todos est\u00e1n fijos en ti y t\u00fa les das a su tiempo la comida\u2020\u009d (145,15). Y la plegaria m\u00e1s tierna es la del autor del Ps 17,8: \u2020\u0153Gu\u00e1rdame como a la pupila de tus ojos, esc\u00f3ndeme a la sombra de tus alas\u2020\u009d.\n 370 9\nSi para definir el misterio de Dios se apelaba al hombre, para definir el del hombre se utilizan a menudo s\u00ed\u00admbolos animales. La simb\u00f3lica antropol\u00f3gica acude entonces a un aut\u00e9ntico jard\u00ed\u00adn zool\u00f3gico. La cierva que se lamenta por su sed (42,2) o que corre veloz (18,34), la golondrina y el amor a su nido (84,4), el reba\u00f1o que recorre los caminos del desierto (Sal 23), el \u00e1guila (103,5), la sombra de sus alas (36,8-9), la ignorancia cerril del hipop\u00f3tamo (73,22), la soledad del buho y de la lechuza (102,7) son algunas de las im\u00e1genes con que se dibuja la experiencia \u00ed\u00adntima del orante. Por el contrario, otras veces nos vemos transportados a una escena de caza en donde la presa es perseguida, acosada, alcanzada, pisoteada, arrastrada por el polvo (7,6) o cae en una trampa abierta en el terreno (7,16) o en las redes tendidas (31,5; 35,7-8; 57,7). El orante se siente abandonado a las garras de un le\u00f3n que lo quiere despedazar (7,3;\n22,14), a sus fauces abiertas (35,21), a sus dientes que desgarran sus carnes (27,2). Tambi\u00e9n se usan s\u00ed\u00admbolos vegetales, que representan al justo como \u00e1rbol lozano (1,3), como palma y cedro (92,13-1 5), mientras que los \u00e1rboles t\u00ed\u00adpicos del paisaje mediterr\u00e1neo, el olivo y la vid, se convierten en emblemas de la familia ideal (128,3). Hay, adem\u00e1s, una luz solar que envuelve al justo: es una luz que procede de Dios y de la ley (Sal 19), y que aparece a menudo al amanecer, el momento tradicional del or\u00e1culo de acogida de las s\u00faplicas.\n370\nTambi\u00e9n el organismo del hombre, seg\u00fan la visi\u00f3n unitaria de la antropolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, puede transformarse en s\u00ed\u00admbolo de su psicolog\u00ed\u00ada: los huesos que arden como brasas en el sufrimiento, los ojos que se consumen en el llanto, las visceras que se retuercen, el latido del coraz\u00f3n que se acelera, lainapetencia(1 07,18), las llagas p\u00fatridas y malolientes que alejan a los dem\u00e1s (38,6)... Por otro lado, en el AT es muy viva la relaci\u00f3n entre el dolor f\u00ed\u00adsico y el pecado, entre la fisiolog\u00ed\u00ada y la teolog\u00ed\u00ada, como puede verse en la oraci\u00f3n dram\u00e1tica del leproso del salmo 38. Esta fragilidad existen-cial y casi metaf\u00ed\u00adsica est\u00e1 formalizada simb\u00f3licamente por la c\u00e9lebre tesis \u2020\u0153inclusiva\u2020\u009d del Qoh\u00e9let: \u2020\u0153Vanidad de vanidades. Todo es vanidad\u2020\u009d (1,2; 12,8). El t\u00e9rmino simb\u00f3lico hebreo traducido por \u2020\u0153vanidad\u2020\u009d es hebel, que es mucho m\u00e1s intenso y se acerca a nuestro \u2020\u0153nada\u2020\u009d o \u2020\u0153absurdo\u2020\u009d. Alude a la transitoriedad del aliento, del vapor que se disuelve. Estamos ante el descubrimiento de la absoluta in- consistencia de la realidad humana y c\u00f3smica, ante el vac\u00ed\u00ado, ante la nada; m\u00e1s a\u00fan, como dice la forma superlativa hebrea \u2020\u0153vanidad de vanidades\u2020\u009d, ante una nada infinita. Estamos ante la negaci\u00f3n radical de la existencia y de la condici\u00f3n humanas y la denuncia de todos los sistemas tranquilizantes: \u2020\u0153An\u00e1lisis l\u00facido de la condici\u00f3n humana, libro de preguntas, Qoh\u00e9let es un cuestionamiento no tanto de la doctrina tradicional, sino m\u00e1s bien de uno mismo\u2020\u009d (D. Lys). En el Salterio le hace eco al Qoh\u00e9let su hermano espiritual, el autor del salmo 39, que usa por tres veces el mismo t\u00e9rmino hebel para definir la amarga existencia humana y que grita a Dios: \u2020\u0153Aparta tu mirada, que tenga yo un respiro antes de que me vaya y deje de existir\u2020\u009d (y. 14). Jb, desesperado, gritaba todav\u00ed\u00ada m\u00e1s tr\u00e1gicamente: \u2020\u0153Gritoal sepulcro: \u2020\u02dciT\u00fa eres mi padre!\u2020\u2122; a la podre: \u2020\u02dciT\u00fa mi madre y mi hermana!\u2020\u009d (Jb 17,14).\nPor el contrario, el orante del Ps 59,6 imploraba con mayor dulzura: \u2020\u0153T\u00fa registras mis pasos y recoges en tu odre mis l\u00e1grimas: \u00bfno est\u00e1n acaso en tu libro?\u2020\u009d Por tanto, Dios recoge con cuidado todas las l\u00e1grimas de los justos, preciosas a los ojos de Dios, como el agua o la leche que el beduino conserva en su odre. Incluso hay una especie de registro del dolor humano, en el que Dios apunta todos los sufrimientos para no dejarlos caer en el vac\u00ed\u00ado. En la \u2020\u0153oraci\u00f3n de la ma\u00f1ana\u2020\u009d para la navidad de 1943, Bon-hoeffer, en el campo de concentraci\u00f3n nazi, escrib\u00ed\u00ada: \u2020\u0153En m\u00ed\u00ad hay oscuridad, pero en ti hay luz; estoy solo, pero t\u00fa no me abandonas; no tengo coraje, pero t\u00fa eres mi ayuda; estoy inquieto, pero en ti hay paz; hay en m\u00ed\u00ad amargura, en ti paciencia; no comprendo tus senderos, pero t\u00fa sabes cu\u00e1l es mi camino\u2020\u009d. As\u00ed\u00ad pues, el hombre es el eje central del simbolismo de los Salmos, como lo ser\u00e1 tambi\u00e9n en elAfTcTcrTstiano. Lo es en la grandeza de su dolor, pero tambi\u00e9n en la grandeza de su conciencia: \u2020\u0153Son muchas las cosas admirables, pero ninguna es tan admirable como el hombre\u2020\u009d, dir\u00e1 S\u00f3focles. Es \u00e9ste el tema del salmo 8, que anticipa la reflexi\u00f3n pascaliana del hombre, \u2020\u0153ca\u00f1a fr\u00e1gil, pero ca\u00f1a pensante\u2020\u009d (Pens\u00e9es, 264, ed. Chevalier). El escenario es nocturno. En presencia de un cielo tachonado de estrellas, el salmista plantea la eterna pregunta: \u00bfQu\u00e9 es el hombre en medio de lo infinito? La primera respuesta espont\u00e1nea habla de nulidad, de falta de proporci\u00f3n, no s\u00f3lo respecto a la inmensidad espacial de los cielos y de las constelaciones, sino sobre todo respecto a la majestad del Creador. Por eso la primera reacci\u00f3n es de desconcierto, incluso porque el t\u00e9rmino de la comparaci\u00f3n es Dios y el hombre es \u2020\u02dcenos, es decir, un ser fr\u00e1gil y enferm\u00f3les ben \u2020\u02dcadam, es decir, hijo de la tierra. Pero, contin\u00faa el poeta, Dios \u2020\u0153se acuerda\u2020\u009d y \u2020\u0153se preocupa\u2020\u009d del hombre, haci\u00e9ndolo un poco inferior a \u00e9l mismo (y. 6), d\u00e1ndole una posici\u00f3n de rey en el contexto del universo: \u2020\u0153Le diste el se\u00f1or\u00ed\u00ado de la obra de tus manos, bajo sus pies todo lo pusiste\u2020\u009d (y. 7). En las manos fr\u00e1giles y a menudo ego\u00ed\u00adstas del hombre se ha puesto la gama entera de las criaturas. Por eso el salmo 8 es una oraci\u00f3n audaz, y por esta misma audacia la carta a los Hebreos se la aplic\u00f3 al \u2020\u0153hombre nuevo\u2020\u009d, el Cristo Se\u00f1or (Hb 2,7-9).\n371\nLa tercera \u00e1rea simb\u00f3lica es la del cosmos, un \u00e1lbum de maravillas en el que est\u00e1n escritas frases teol\u00f3gicas (Sb 13,1-9) y sobre el que se arroja el hombre como un peregrino asombrado (cf la obra\n 372 0\nmaestra de Jb 38-39). Como ya sabemos, la nada est\u00e1 representada a trav\u00e9s de s\u00ed\u00admbolos te-riom\u00f3rf\u00ed\u00adcos como Rajab y Leviat\u00e1n, signos de la anticreaci\u00f3n que controla Yhwh en su providencia (SaI 74,13-14; SaI 89,10-11; SaI 104,26). Por el contrario, la naturaleza se contempla como compendio de las perfecciones del Creador. Una naturaleza tripartita verticalmente (cielo-tierra-infiernos) y bipartita horizontalmente (tierra-mar), celebrada en p\u00e1ginas soberbias (SaI 8; SaI 19; SaI 65; SaI 104; SaI 148); una naturaleza cuyos horizontes, centrados muchas veces en Jerusal\u00e9n, son espaciosos y libres. Vemos entonces el \u00e1rbol frondoso, plantado a orillas de un riachuelo (SaI 1,3), pero tambi\u00e9n el cielo, la luna, las estrellas, los reba\u00f1os, los animales, las aves del cielo, los peces del mar que recorren los senderos marinos (SaI 8). Vemos el sol, c\u00f3mo un esposo, saliendo al amanecer de su tienda nupcial y comenzando como un atleta su loca carrera por los cielos, calentando todo nuestro planeta (SaI 19). Vemos los cedros del L\u00ed\u00adbano, en los que colocan sus nidos las aves; los cipreses, donde tiene su casa la cig\u00fce\u00f1a; las rocas para las gamuzas. Al caer la noche, las fieras recorren la floresta, mientras que los leoncillos rugen buscando la presa (SaI 104,16-22). Vemos la dorada y perfecta Si\u00f3n: \u2020\u0153Dad vueltas a Si\u00f3n, enumerad sus torres; admirad sus murallas, fijaos en sus palacios\u2020\u009d (SaI 48,13-14). Vemos la tierra de Palestina en primavera, con sus campos ba\u00f1ados por la lluvia, sus reto\u00f1os que despuntan, los pastos del desierto que destilan abundancia, los prados revestidos de verdor y del blanco de los reba\u00f1os, los valles alfombrados de mieses, un panorama en donde todo grita de gozo y entona cantares (SaI 65,10-14).\nPero est\u00e1 tambi\u00e9n la aridez del verano (SaI 90,6), est\u00e1 la tragedia de la sequ\u00ed\u00ada, que Jerem\u00ed\u00adas ha pintado en un cuadro de negras tintas: \u2020\u0153Los ricos mandan a sus siervos a buscar agua; \u00e9stos van a los aljibes, no encuentran agua y vuelven con sus c\u00e1ntaros vac\u00ed\u00ados; quedan consternados, humillados, y se cubren la cabeza. El suelo no da su fruto, porque no hay lluvia en el pa\u00ed\u00ads; los labradores, consternados, se cubren la cabeza. Hasta la cierva, en pleno campo, abandona su carnada por falta de hierba. Los asnos salvajes, tendidos sobre las colinas peladas, aspiran el aire como los chacales, mientras sus ojos palidecen por falta de pasto\u2020\u009d (Jr 14,3-6). Vemos tambi\u00e9n la tierra de Palestina, devastada por un invasor, cuyas tropas son como \u2020\u0153el que blande y mete el hacha en medio de un tupido bosque; a mazazos y hachazos destrozaron todas las esculturas, prendieron fuego a tu santuario\u2020\u009d (SaI 74,5-7). Todo el universo encierra dentro de s\u00ed\u00ad un mensaje est\u00e9tico y teol\u00f3gico que el hombre tiene la obligaci\u00f3n de descifrar: \u2020\u0153Los cielos narran la gloria de Dios, el firmamento pregona la obra de sus manos, un d\u00ed\u00ada comunica el preg\u00f3n al otro d\u00ed\u00ada y una noche transmite la noticia a la otra noche. No es un preg\u00f3n, no son palabras, no son voces que puedan escucharse\u2020\u009d (SaI 19,2-4).\n372\n4. El ricino, el gusano, el VIENTO: EL RELATO B\u00ed\u008dBLICO.\nHemos destacado ante todo la po\u00e9tica b\u00ed\u00adblica, especialmente la s\u00e1lmica. En efecto, Jer\u00f3nimo escrib\u00ed\u00ada:\n\u2020\u0153David es nuestro Sim\u00f3nides, nuestro P\u00ed\u00adndaro, nuestro Alceo, nuestro Flacco, nuestro Catulo y nuestro Sereno. Es la lira que canta a Cristo\u2020\u009d (PL 22,547). Siglos m\u00e1s tarde le hac\u00ed\u00ada eco Lamartine, que en su Voyage en Orient exclamaba con cierta ret\u00f3rica: \u2020\u0153iLeed a Horacio o a P\u00ed\u00adndaro despu\u00e9s de un salmo; yo no ser\u00ed\u00ada capaz de hacerlo!\u2020\u009d Pero una reflexi\u00f3n paralela podr\u00ed\u00ada hacerse tambi\u00e9n sobre el relato b\u00ed\u00adblico, tanto por los mecanismos estil\u00ed\u00adsticos originales que revela como por su fuerza expresiva o por la funci\u00f3n que puede desempe\u00f1ar en la propia catequesis. Pensemos en esa joya que es la narraci\u00f3n sapiencial de Jon\u00e1s, relato ejemplar, sumamente vivaz, impregnado de iron\u00ed\u00ada, que concluye con la espl\u00e9ndida par\u00e1bola del ricino, del gusano y del viento, destinada a ilustrar la pregunta teol\u00f3gica fundamental con que se cierra el libro: \u2020\u0153T\u00fa te enfadas por un ricino que no te ha costado fatiga alguna, que no has hecho t\u00fa crecer, que en una noche ha nacido y en una noche ha muerto, \u00bfy no voy a tener yo compasi\u00f3n de N\u00ed\u00ad-nive, en la que hay m\u00e1s de ciento veinte mil personas...?\u2020\u009d (4,10-11). Se trata de un texto que provoc\u00f3 tambi\u00e9n el inter\u00e9s de Jes\u00fas (Mt 12,39-41) y sobre todo la fantas\u00ed\u00ada del arte cristiano: la historia de Jon\u00e1s con su misterioso cet\u00e1ceo se recoge con gusto, y dentro de la \u00f3ptica cristiana pascual, ya desde la segunda mitad del siglo III, en un delicioso bajorrelieve del sarc\u00f3fago del Museo Lateranense.\nPensemos tambi\u00e9n en aquella epopeya folcl\u00f3rica y tribal que es el ciclo danita de Sans\u00f3n (\u2020\u0153el solar\u2020\u009d) y de su antagonista-amada, la f\u00ed\u00adlistea Dalila (\u2020\u0153la noche\u2020\u009d), presente en Jg 13-16: Rembrandt se fij\u00f3 en ella en varias ocasiones, desde el nacimiento del h\u00e9roe y sus bodas (Gem\u00e1\u2020\u2122ldegalerie de Dresde) hasta el famoso Sans\u00f3n que amenaza a su suegro, del Kaiser Friedrich Museum, de Berl\u00ed\u00adn, por no hablar del c\u00e9lebre corte de sus cabellos, representado tambi\u00e9n por Van Dyck (Londres, Dulwich Art Galle-ry) o por Morone (Poldi Pezzoli). Narrativamente es excepcional el nocturno terrible del delito de Guibe\u00e1, con la transformaci\u00f3n de la mujer del levita, violentada hasta la muerte, en una tr\u00e1gica carta de carne en doce pedazos para el juicio de la tribu de Benjam\u00ed\u00adn (Jc 19-21). Pensemos tambi\u00e9n en la secuencia y en el montaje tan h\u00e1bil del doble delito de David (adulterio con Betsab\u00e9 y asesinato de Ur\u00ed\u00adas), que desemboca en el juicio implacable de Dios manifestado por Nat\u00e1n (2S 11-12). Se trata de un aut\u00e9ntico campo de ejercicio para el arte cristiano, incluso por los aspectos carnales que invaden la narraci\u00f3n.\n 373 1\n373\n374\nIII. LA BIBLIA Y EL ARTE.\n\u2020\u0153Los h\u00e9roes del AT son tan vivos, tan verdaderos y tan humanos en sus debilidades y en sus hero\u00ed\u00adsmos... Nos preceden como hermanos en los caminos jalonados por los beneficios de la Providencia... Todos los episodios de esta aventura simb\u00f3lica vuelven a repetirse en cada periodo del arte europeo; no son todos ellos m\u00e1s que cap\u00ed\u00adtulos de un viaje dram\u00e1tico a trav\u00e9s de las vicisitudes de la vida\u2020\u009d (M. Brion, 16-17). Este viaje por el arte y por la vida constituye el segundo de los dos movimientos anunciados, el que podr\u00ed\u00adamos llamar \u2020\u0153centr\u00ed\u00adfugo\u2020\u009d, porque parte del centro de la Biblia para llegar a la periferia de los siglos sucesivos hasta nuestros d\u00ed\u00adas. La misma Biblia se presenta como una obra abierta; en ciertos aspectos como un work in progress, confiado a la \u2020\u0153tradici\u00f3n\u2020\u009d de los creyentes. Ella es consciente de ser una palabra ardiente como fuego abrasadorque penetra en los huesos del hombre (Jr20,9), de ser fecunda como la lluvia que cae sobre un terreno reseco (Is 55, 10-11), de ser luminosa como la l\u00e1mpara que guia los pasos en la noche (Sal 119,105), de ser viva y eficaz y m\u00e1s aguda que espada de dos filos; ella penetra hasta la divisi\u00f3n del alma y del esp\u00ed\u00adritu, de las articulaciones y de la m\u00e9dula\u2020\u009d (Hb 4,12).\nComo ha subrayado Gadamer, es indispensable la tradici\u00f3n para una hermen\u00e9utica completa de la Biblia. Por eso podemos decir que la gran ex\u00e9gesis de la Biblia tiene que implicar tambi\u00e9n la interpretaci\u00f3n que hace todo el coro de la comunidad creyente y humana de esta palabra viva y abierta. En este sentido hemos de a\u00f1adir a los an\u00e1lisis estrictamente exeg\u00e9ticos la lectura fulgurante o simplificada, inesperada o rutinaria, de la tradici\u00f3n art\u00ed\u00adstica: la literatura, las artes figurativas, la m\u00fasica, el teatro, el cine tambi\u00e9n pueden hacer ex\u00e9gesis. Es verdad que recoger estas lecturas \u2020\u0153art\u00ed\u00adsticas\u2020\u009d de la Biblia es una empresa cicl\u00f3pea, por no decir imposible; se han ido acumulando inmensos materiales desde hace siglos y todav\u00ed\u00ada est\u00e1n esperando ser catalogados.\n375\n1. Entre los giros del viento y en escalas de luz.\nEn realidad, se han intentado ya algunos \u2020\u0153cat\u00e1logos\u2020\u009d. Es, por ejemplo, mod\u00e9lica la obra realizada por la Scuola di per-fezionamento in Archeologia e Sto-ria deII\u2020\u2122Arte y por el Departamento de Ciencias religiosas de la Universidad Cat\u00f3lica de Mil\u00e1n sobre la tipolog\u00ed\u00ada de la \u2020\u0153Jerusal\u00e9n celestial\u2020\u009d en el arte del siglo m al xiv (M.L. Gatti Perer, Gerusalemme celeste, Mil\u00e1n 1983). Por nuestra parte, hemos intentado una investigaci\u00f3n sobre la tradici\u00f3n de Jb, es decir, sobre el influjo que esta obra maestra de la poes\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica y universal ha tenido en las diversas artes (G. Ravasi, Giobbe, 19842). Nos gustar\u00ed\u00ada ahora sugerir algunas ideas para que se multipliquen estas catalogaciones tipol\u00f3gicas, iconogr\u00e1ficas e ideol\u00f3gicas.\nAl pensamiento acude espont\u00e1neamente una obr\u00ed\u00adta veterotestamenta-ria que ya hemos citado, el libro sapiencial que se conoce con el nombre de Qoh\u00e9let, el \u2020\u0153presidente de la asamblea\u2020\u009d (c\u00faltica o sapiencial). Se trata de una obra enigm\u00e1tica por su autor, por su estructura, por su mensaje, \u2020\u0153de cuya lectura nadie sale indemne, sino adulto o pronto para serlo\u2020\u009d (Maillot). Sus reflexiones son indiferentes y atormentadas al mismo tiempo. Su aparente spleen y el talante ir\u00f3nico y sereno del razonamiento ocultan, en realidad, ansias vivas y contradicciones desgarradoras, hasta el punto de que la misma lengua se ve trastornada:\ntras p\u00e1rrafos aristocr\u00e1ticos y refinados vienen l\u00ed\u00adneas banales, plagadas de idiotismos, casi para resaltar tambi\u00e9n all\u00ed\u00ad, en el arte y en la lengua, el hebel, el \u2020\u0153absurdo\u2020\u009d.\nSin embargo, la mente del hombre est\u00e1 condenada a la b\u00fasqueda: \u2020\u0153No se sacia el ojo de ver, ni el o\u00ed\u00addo se harta de o\u00ed\u00adr\u2020\u009d( 1,8). Por 37 veces repite el verbo \u2020\u0153ver\u2020\u009d, por 85 veces insiste en el pronombre personal \u2020\u0153yo\u2020\u009d seg\u00fan un autobiografismo raro en la Biblia. Pero los mil rostros de la existencia no revelan m\u00e1s que miseria y sin-sentido. Hay un esc\u00e1ndalo de Dios, ausente de una historia que es como un disco inexorablemente condenado a un movimiento circular. \u2020\u0153Nada hay nuevo bajo el sol\u2020\u009d. La c\u00e9lebre letan\u00ed\u00ada de las siete parejas de \u2020\u0153movimientos y tiempos\u2020\u009dde 3,1 -15 describe visualmente esta eterna monoton\u00ed\u00ada circular. Todav\u00ed\u00ada m\u00e1s poderoso en este sentido es la comparaci\u00f3n sacada de la contemplaci\u00f3n de los giros del viento: \u2020\u0153Sopla el viento hacia el sur, y luego gira hacia el norte; y gira, gira y retorna sobre su recorrido el viento\u2020\u009d (1,6). Y la conclusi\u00f3n es inevitable: \u2020\u0153Todos los debarim son aburridos\u2020\u009d. Pues bien, en hebreo la palabra debarim significa \u2020\u0153palabras\u2020\u009d o \u2020\u0153hechos\u2020\u009d: las palabras y los sucesos son muchos, cansinos, opacos, aburridos.\nHay un esc\u00e1ndalo del hombre, bestial en su estructura y en su obrar (3,18-4,13), desgraciado y abocado a esa vejez que se describe extraordinariamente en el canto final del castillo agrietado, s\u00ed\u00admbolo del cuerpo humano (12,1-7). \u2020\u0153Detesto la vida\u2020\u009d, exclama el autor en 2,17; \u2020\u0153m\u00e1s vale el d\u00ed\u00ada de la muerte que el d\u00ed\u00ada del\n 376 2\nnacimiento (7,1). Es evidente que estas y otras palabras \u2020\u0153escandalosas\u2020\u009d y tajantes, puestas bajo el signo de la \u2020\u0153revelaci\u00f3n\u2020\u009d han encendido el coraz\u00f3n y la mente de una aut\u00e9ntica escuela qohel\u00e9tica que ha encontrado su lema en el vanitas vanitatum. Por otra parte, como escrib\u00ed\u00ada G. Berna-nos, \u2020\u0153no se alimentan los papagayos con el vino arom\u00e1tico de Jb o del Eclesiast\u00e9s\u2020\u009d (Grandi cimiterisotto la luna, Mil\u00e1n 1967, 145). En el Qoh\u00e9-let, por el contrario, se han inspirado, por ejemplo, Tolstoi, que esmalt\u00f3 sus Confesiones con citas de Qoh\u00e9let hasta llegar a transcribir literalmente los cap\u00ed\u00adtulos 1-2 y 9 (Mil\u00e1n 1979, 84-88); Mirskij en su Historia de la literatura rusa observa que \u2020\u0153las Confesiones de Tolstoi pueden ponerse al lado de dos libros supremos, Jb y el Eclesiast\u00e9s\u2020\u009d. Qoh\u00e9let aparece tambi\u00e9n de forma evidente en estas l\u00ed\u00adneas de uno de los relatos del Mercader de corales, de J. Roth: \u2020\u0153De la sonrisa de la muchacha aprend\u00ed\u00ada que no hay nada interesante bajo el sol... Todo en la vida se hace viejo y caduco: las palabras y las situaciones. Todos los momentos justos ya han pasado. Todas las palabras ya se han dicho. Yo no puedo repetir palabras y situaciones...\u2020\u009d\nPero la investigaci\u00f3n podr\u00ed\u00ada continuar, creciendo con ello el flujo po\u00e9tico e ideol\u00f3gico dejado por Qoh\u00e9let. Podr\u00ed\u00adamos recordar seguramente a Shakespeare: el hombre walking sha -dow del Macbeth, la conclusi\u00f3n de Pr\u00f3spero en la Tempestad: \u2020\u0153Estamos hechos de la misma sustancia de los sue\u00f1os\u2020\u009d. O bien a Quevedo (\u2020\u0153Sue\u00f1o fui ayer, ma\u00f1ana ser\u00e9 polvo. Un poco antes nada, un poco despu\u00e9s humo\u2020\u009d); a Paul Celan (\u2020\u0153Da un sentido a tus palabras: dales sombra. Di la verdad que expresa la sombra\u2020\u009d); a Heming-way (\u2020\u0153Sab\u00ed\u00ada bien que todo es nada, y luego nada; as\u00ed\u00ad pues, oh nada nuestro que est\u00e1s en la nada, que sea nada tu nombre...\u2020\u2122), a 5. Beckett, definido por G. Marmori como \u2020\u0153el extra\u00f1o Eclesiast\u00e9s de Dubl\u00ed\u00adn\u2020\u009d... La investigaci\u00f3n deber\u00ed\u00ada identificar la figura humana que de \u00e9l se deduce, los paradigmas simb\u00f3licos que le dan cuerpo, la visi\u00f3n general del mundo que de all\u00ed\u00ad se deriva, etc.\n376\nMas para definir la influencia decisiva que a menudo tiene la Biblia en el arte, se podr\u00ed\u00ada tambi\u00e9n seguir un procedimiento inverso, partiendo de un artista concreto, de un escritor, de un poeta, hasta de cada uno de sus cuadros o de sus filmes, para aislar su matriz b\u00ed\u00adblica. Nos gustar\u00ed\u00ada sugerir aqu\u00ed\u00ad el modelo de Marc Chagall, que confesaba: \u2020\u0153Yo no he le\u00ed\u00addo la Biblia, siempre la he so\u00f1ado\u2020\u009d. En efecto, su ex\u00e9gesis nace de las lecturas de su madre en Vitebsk, en las heladas tardes de invierno o en los fr\u00e1giles calores estivales de Rusia. \u2020\u0153Desde mi juventud me ha hechizado la Biblia. Siempre me ha parecido y me sigue pareciendo que es la mayor fuente de poes\u00ed\u00ada de todos los tiempos. La Biblia es como una resonancia de la naturaleza e intento transmitir este secreto\u2020\u009d. Un relato has\u00ed\u00addico, nacido en los mismos shtetlde donde proven\u00ed\u00ada Chagall, narraba que el decacor-dio de David fugitivo, colgando de una palmera de Engad\u00ed\u00ad, sonaba por la noche con armon\u00ed\u00adas dulces y desgarradoras, es decir, las melod\u00ed\u00adas salmicas, porque las cuerdas eran movidas por los dedos de los \u00e1ngeles del viento nocturno, y al d\u00ed\u00ada siguiente David no hac\u00ed\u00ada m\u00e1s que transcribirlas. Chagall tiene la misma concepci\u00f3n del arte: se trata s\u00f3lo de transcribir con el pincel lo que ya escribieron los \u00e1ngeles en las p\u00e1ginas b\u00ed\u00adblicas. G. Bachelard dec\u00ed\u00ada: \u2020\u0153Cha-galI lee la Biblia, e inmediatamente los pasajes b\u00ed\u00adblicos se convierten en luz\u2020\u009d. Es la sinton\u00ed\u00ada de la fe con un mensaje que es infinito, pero que es tambi\u00e9n carne, sangre, m\u00fasica, colores, s\u00ed\u00admbolos, aromas, vida.\nPor eso mismo Chagall, aunque recorri\u00f3 casi todo el AT e hizo incursiones en el NT (la pasi\u00f3n de Cristo, el Apocalipsis), quiso destacar aquellos libros en donde m\u00e1s se entrelaza la perfecci\u00f3n intacta de los contrarios, la risa y las l\u00e1grimas: \u2020\u0153La Biblia es para m\u00ed\u00ad poes\u00ed\u00ada pur\u00ed\u00adsima, una tragedia humana. Los profetas me inspiran, Jerem\u00ed\u00adas, Isa\u00ed\u00adas...\u2020\u009d Se abandona al hechizo multicolor del Cantar, en donde todo es gozo, risa, amor, primavera. Le gusta el G\u00e9nesis, sobretodo en el episodio desconcertante de Abrah\u00e1n sacrificando a Isaac o en el de Jacob en las orillas del r\u00ed\u00ado Yaboc. Pero tambi\u00e9n le encanta el alegre final de las bendiciones de Jacob, convertidas en verdaderas obras maestras en las vidrieras de la sinagoga del hospital de Hadas-sah, junto a Jerusal\u00e9n. Tambi\u00e9n aparece en \u00e9l con frecuencia el Exodo con el rostro glorioso de Mois\u00e9s. La Biblia es el canto de la presencia de Dios en medio de estas l\u00e1grimas y de este gozo, y Chagall ve en el dolor y en la infelicidad de la existencia humana la reproducci\u00f3n de la Biblia casi en filigrana, en una genuina \u2020\u0153actualizaci\u00f3n\u2020\u009d.\nEntonces sus personajes son rostros cotidianos, velados incluso por: una p\u00e1tina de vulgaridad o de iron\u00ed\u00ada, o iluminados con los resplandores de la santidad. La Biblia se convierte en el mundo de hoy y el mundo de hoy queda santificado y glorificado por la Biblia. Y como en la antigua historia de la salvaci\u00f3n las teofan\u00ed\u00adas ten\u00ed\u00adan lugar casi en cada una de las encrucijadas de la vida del pueblo elegido, tambi\u00e9n as\u00ed\u00ad ahora, en la Biblia chagalliana del presente, Dios se aparece detr\u00e1s de la casa del zapatero, o bien en los suelos plomizos de \u00ed\u00adas aldeas jud\u00ed\u00adas de Rusia. Nos lo declara el mismo Chagall: \u2020\u0153Ac visto las monta\u00f1as de Sodoma y del Negueb; de sus gargantas salen las sombras de nuestros profetas, con sus h\u00e1bitos amarillentos, del color del pan seco, y he o\u00ed\u00addo las antiguas palabras. Oh Dios, que te escondes en las nubes o detr\u00e1s de la casa del zapatero, haz que se revele mi almajel alma doliente de un ni\u00f1o balbuceante; rev\u00e9lame mi camino. No me gustar\u00ed\u00ada ser como los dem\u00e1s; quiero ver un mundo nuevo\u2020\u009d.\nEste principio interpretativo, sobre el que luego volveremos, supone en \u00faltima instancia que la Biblia ha de renacer en Par\u00ed\u00ads, la ciudad adoptiva de Chagall y la metr\u00f3poli-s\u00ed\u00admbolo del siglo xx. \u2020\u0153No hace mucho fui\n 377 3\na Jerusal\u00e9n para inspirarme y para verificar el esp\u00ed\u00adritu b\u00ed\u00adblico; pero he vuelto a Par\u00ed\u00ads para hacer mi Biblia, ese Par\u00ed\u00ads sin cuyo aire la humanidad puede asfixiarse\u2020\u009d.\n377\nLa ex\u00e9gesis visual de Chagall est\u00e1 dirigida por la fe, y la fe es apertura a lo infinito; es el intento de romper el silencio del misterio. Chagall es el cantor del nuevo d\u00ed\u00ada de la historia de la salvaci\u00f3n, un d\u00ed\u00ada de esperanza y de colores, purificado por las l\u00e1grimas. Apollinaire, en sus Caligramas, hab\u00ed\u00ada escrito de la obra de su amigo Chagall: \u2020\u0153Un d\u00ed\u00ada nuevo, hecho de fragmentos de amarillo, de azul, de verde, de rojo\u2020\u009d. Este nuevo mundo es contemplado por el artista con los ojos de los narradores jud\u00ed\u00ados de mi-drashim, las famosas narraciones ho-mil\u00e9ticas rab\u00ed\u00adnicas. As\u00ed\u00ad sucede, por ejemplo, en la compleja Arca de No\u00e9. Como en un midrash, avanza por este espacio m\u00ed\u00adstico de la salvaci\u00f3n toda la multitud de hombres y de animales: blanco el caballo, amarilla la cierva, rosa el brazo de una mujer, verde el rostro de No\u00e9, pero todos amigos y solidarios. Parece como si en esta aldea de la salvaci\u00f3n se reprodujera una vez m\u00e1s la vida de la aldea jud\u00ed\u00ada rusa con una vaca sacrificada en la otra parte del patio seg\u00fan el rito para la comida kasher, es decir, pura. Pero sobre todos y sobre todo irrumpe la luz del nuevo d\u00ed\u00ada, ba\u00f1ada en vapores blancos, suspendidos, pintados con plena pasta en la que Chagall ha marcado algunos cortes para hacer m\u00e1s vivas las vibraciones de la luz. Y es la luz la \u00faltima palabra de la naturaleza, de Dios y de Chagall. Precisamente como lo hab\u00ed\u00ada intuido el escritor B. Cendrars, amigo y compa\u00f1ero de Chagall, remitiendo a la c\u00e9lebre visi\u00f3n de Jacob (Gn 28): \u2020\u0153Chagall, Chagall, entre escalas de luz...\u2020\u009d\nEn la ex\u00e9gesis coral que hacen las artes sobre el texto b\u00ed\u00adblico es posible se\u00f1alar, pues, unos modelos constantes. Intentemos ahora identificarlos de manera esencial. Como documentaci\u00f3n, dejaremos ahora un poco entre par\u00e9ntesis la literatura, terreno tan vasto que permite numerosas incursiones, campo al que, por otra parte, ya nos hemos referido varias veces.\n378\n2. La sed de la cierva: el modelo reinterpretativo.\nEs sabido que la primera gran reinterpretaci\u00f3n de la Biblia tiene lugar en la misma Biblia. Debido a ese fen\u00f3meno, por ejemplo, los salmos reales de entronizaci\u00f3n (Sal 2; Sal 110) se transforman en poemas mesi\u00e1nicos. Y es \u00e9sa la perspectiva cristol\u00f3gica con que el NT utiliza a menudo citas del AT. Tambi\u00e9n es \u00e9ste uno de los m\u00e9todos hermen\u00e9uticos cl\u00e1sicos del arte cristiano. Pongamos s\u00f3lo alg\u00fan ejemplo indicativo.\nUna de las composiciones l\u00ed\u00adricas m\u00e1s fascinantes del Salterio e$ el Ps 42-43, quiz\u00e1 el canto de nostalgia de un levita recluido obligatoriamente en su domicilio de la alta Galilea. En los primeros compases de su lamento el poeta se representa como una cierva sedienta que, ante un wadi seco, lanza su gemido: \u2020\u0153Como la cierva busca corrientes de agua, as\u00ed\u00ad mi alma te busca a ti, Dios m\u00ed\u00ado\u2020\u009d. La tradici\u00f3n cristiana ha reinterpretado esta sed no s\u00f3lo como una necesidad irresistible de Dios, sino tambi\u00e9n como sed de la eucarist\u00ed\u00ada y del bautismo. La cierva entonces se abreva en la fuente bautismal; es \u00e9ste un motivo iconogr\u00e1fico difundido por toda el \u00e1rea cristiana, incluso la m\u00e1s remota, como en la Si\u00f3n de Ateni, en Georgia oriental (siglo vil; luneta del portal). O bien la cierva tiene sed del c\u00e1liz eucar\u00ed\u00adstico: es el uso del salmo en la liturgia del jueves santo, a la que Pa-lestrina ofrece una melod\u00ed\u00ada pur\u00ed\u00adsima y perfecta (Sicut cervus). Por otra parte, al simbolismo bautismal obedecen muchas reinterpretaciones de escenas veterotestamentarias, sobre todo la del agua que brota de la roca, a la que acude el creyente para ba\u00f1arse en ella y no s\u00f3lo para saciar su sed; pensemos en el fresco de las catacumbas de San Calixto (siglo iv) o en la pintura de Tintoretto para el techo de la Escuela de San Roque, en Venecia (1577), con sus tres saltos de agua casi c\u00f3smicos. Tambi\u00e9n el man\u00e1 se convierte en \u2020\u0153pan de los \u00e1ngeles\u2020\u009d (Sb 16,20), el pan que baja del cielo de la homil\u00ed\u00ada de Jes\u00fas en Cafarna\u00fan (Jn 6); Dirk Bouts (siglo xv), en la iglesia de San Pedro de Lovaina, dispone la escena del man\u00e1 en una mesa junto a la de la \u00faltima cena.\nReinterpretaci\u00f3n cristol\u00f3gica tambi\u00e9n para Jb, seg\u00fan el principio formulado por san Zen\u00f3n de Verona en el siglo IV: \u2020\u0153Jb Christi imaginem praeferebat\u2020\u009d. La Bibliapauperum, entonces, interpreta las burlas de la mujer de Jb en paralelo con la flagelaci\u00f3n de Jes\u00fas tflagellatio linguae); en su camastro, con las manos ca\u00ed\u00addas parece evocar al Cristo golpeado y humillado. En la siller\u00ed\u00ada de la catedral de Amiens y en la de Champeaux (siglo xvi), toda la historia de Jb figura en paralelismo con la de Jes\u00fas. El Carpaccio, por el a\u00f1o 1500, con su Meditaci\u00f3n sobre la Pasi\u00f3n, que es una compleja elegor\u00ed\u00ada sobre la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo, inscribe en el respaldo del trono de piedrague est\u00e1 en el centro la frase hebrea \u2020\u0153Este es mi Redentor vivo\u2020\u009d, sacada de un pasaje oscuro de Jb (19,25), pero fundamental en la teolog\u00ed\u00ada cristiana de la resurrecci\u00f3n. Tambi\u00e9n en el Llanto por la muerte de Cristo el pintor veneciano hab\u00ed\u00ada evocado a Jb en la figura sentada a espaldas de Jes\u00fas.\n379\n 380 4\n3. All\u00ed\u00ad arriba, en el monte mor\u00ed\u00ada: el modelo actualizante.\nUno de los int\u00e9rpretes m\u00e1s destacados de las p\u00e1ginas b\u00ed\u00adblicas en la cultura moderna ha sido sin duda S. Kierkegaard. Le resultan especialmente gratas las p\u00e1ginas de Jb y la \u2020\u0153eloh\u00ed\u00adsta\u2020\u009d de Gen 22 sobre el sacrificio de Isaac. Este \u00faltimo texto, que entre otras cosas es un caballo de batalla de la reinterpretaci\u00f3n cristol\u00f3gica, se transforma en la reflexi\u00f3n del fil\u00f3sofo dan\u00e9s en una representaci\u00f3n de la experiencia constante de cada uno de los creyentes. El terrible y silencioso camino de tres d\u00ed\u00adas de Abrah\u00e1n hacia el monte Mor\u00ed\u00ada, la cima de la prueba, es para Kierkegaard el paradigma de todo itinerario de fe. Es un recorrido oscuro y peligroso, acompa\u00f1ado tan s\u00f3lo de aquella orden implacable: \u2020\u0153Toma ahora a tu hijo, al que tanto amas, Isaac, vete al pa\u00ed\u00ads de Mor\u00ed\u00ada, y ofr\u00e9cemelo all\u00ed\u00ad en holocausto\u2020\u2122(v. 2). Luego, el silencio. Silencio de Dios; silencio de Abrah\u00e1n; silencio del hijo, que s\u00f3lo una vez emprende un di\u00e1logo con ingenuidad desgarradora: \u2020\u0153iPadre! -,Qu\u00e9 quieres, hijo m\u00ed\u00ado? -Llevamos el fuego y la le\u00f1a; pero \u00bfd\u00f3nde est\u00e1 el cordero para el holocausto? -Dios proveer\u00e1, hijo m\u00ed\u00ado\u2020\u009d (vv. 7-8). El texto b\u00ed\u00adblico quiere proponer simb\u00f3licamente la dial\u00e9ctica de la fe, y Kierkegaard, en Temor y temblor, vuelve a proponerla a trav\u00e9s de cuatro reflexiones diversas con distintas hip\u00f3tesis sobre el sentido de la aventura de Abrah\u00e1n, para llegar en un crescendo extraordinario a aquel final en que la fe se ve reducida a su alma m\u00e1s pura, despojada de todo apoyo humano. Como hijo, Isaac ten\u00ed\u00ada que morir para que Abrah\u00e1n renunciase a su paternidad y no tuviese siquiera el apoyo de la paternidad para creer, sino s\u00f3lo el de la palabra divina. Por eso la Palabra le propone la destrucci\u00f3n de su paternidad. As\u00ed\u00ad Abrah\u00e1n, despu\u00e9s de la prueba, no recibe ya a Isaac como a un hijo, sino como la promesa divina. Un gran conocedor del AT, G. von Rad, ha recogido en un precioso li-brito, II sacrificio di Isacco (Brescia 1977), aquella ex\u00e9gesis coral a la que alud\u00ed\u00adamos, uniendo a ella, adem\u00e1s de su trabajo de exegeta profesional, el testimonio de Mart\u00ed\u00adn Lutero en su curso universitario sobre el G\u00e9nesis, el de Kierkegaard y el del fil\u00f3sofo polaco Leszek Kolakowski, as\u00ed\u00ad como la meditaci\u00f3n pict\u00f3rica de Rem-brandt.\nDe este modo la p\u00e1gina b\u00ed\u00adblica se convierte en autobiograf\u00ed\u00ada de todo Ad\u00e1n, del hombre y del creyente, y \u00e9sta es la orientaci\u00f3n continua de la hermen\u00e9utica b\u00ed\u00adblica de Kierkegaard. La cima se alcanza con Jb, le\u00ed\u00addo apasionadamente en el Evangelio de los sufrimientos y convertido en la trama escondida de su obra La reanudaci\u00f3n (1843). En este escrito autobiogr\u00e1fico el protagonista Cons-tantius tiene que romper definitivamente el v\u00ed\u00adnculo que lo ata a una mujer (es transparente la referencia a la novia de Kierkegaard, Regina Ql-sen). Se dirige entonces a Berl\u00ed\u00adn en busca del tiempo perdido para poder \u2020\u0153reanudar\u2020\u009d o \u2020\u0153recuperar\u2020\u009d las decisiones del pasado. All\u00ed\u00ad recibe de un amigo algunas cartas que le comentan el libro de Jb. Sobre la base de este comentario entabla su discusi\u00f3n personal con Dios, comprendiendo que s\u00f3lo Dios puede \u2020\u0153devolverle\u2020\u2122 el pasado, s\u00f3lo Dios puede hacerle \u2020\u0153recuperar\u2020\u009d el tiempo perdido. Y s\u00f3lo en esta visi\u00f3n de fe \u2020\u0153reencuentra a su novia. Y Constantius-Kierkegaard confiesa: \u2020\u0153iSi no hubiera tenido el libro de Jb! No puedo explicaros detallada y sutilmente qu\u00e9 significado y cu\u00e1ntos significados tiene para m\u00ed\u00ad. No lo leo con los ojos como se leen los otros libros, sino que lo meto por as\u00ed\u00ad decirlo en el coraz\u00f3n y en un estado de clairvoyance interpreto cada uno de sus pasajes de la manera m\u00e1s diversa. Lo mjsmo que el ni\u00f1o pone el libro bajo la almohada para estar seguro de que no va a olvidarse de la lecci\u00f3n cuando se despierte por la ma\u00f1ana, tambi\u00e9n yo me llevo a la cama por la noche el libro de Jb. Cada una de sus palabras es alimento, vestido y b\u00e1lsamo para mi pobre alma. Unas veces, despert\u00e1ndome de mi letargo, sus palabras me suscitan nuevas inquietudes; otras veces aplaca la est\u00e9ril furia que hay en m\u00ed\u00ad, pone fin a todas las atrocidades que suscitan los mudos espasmos de la pasi\u00f3n\u2020\u2122.\n380\nDe esta manera Jb se convierte en hermano nuestro, no s\u00f3lo en el dolor, sirvo tambi\u00e9n en la b\u00fasqueda ansiosa de Dios, una b\u00fasqueda liberada de las mediaciones estereotipadas y de los lugares comunes religiosos o de las recetas consolatorias: \u2020\u0153Jb lo soport\u00f3 todo -escribe tambi\u00e9n Kierkegaard en su Diario (1, 829)-; pero cuando llegaron sus amigos te\u00f3logos para consolarle, entonces perdi\u00f3 la paciencia\u2020\u2122. Jb es nuestro contempor\u00e1neo, como dice el t\u00ed\u00adtulo de un ensayo de?. ?. Kent (Jb our contemporary, Grand Rapids 1968), porque en \u00e9l se refleja el existir humano y el creer aut\u00e9ntico y sufrido. Resulta as\u00ed\u00ad contempor\u00e1neo de Goethe, de Dostoyevski, de Mel-ville, de Kafka, de Camus, de Sachs, de Jaspers, de Bloch, de Pomilio... Lo es incluso, a trav\u00e9s del teatro, con el Jb americano de A. McLeish (J.B.), de Neil Sim\u00f3n (God\u2020\u2122sfavorite) y de K. Wojtyla (1985) o a trav\u00e9s del cine con el Jb del h\u00fangaro 1. Gyongyossi (La rebeld\u00ed\u00ada de Jb 1984).\nCada una de las p\u00e1ginas b\u00ed\u00adblicas puede convertirse en palabra para nuestro presente, puede renacer ante nuestros ojos. Es lo que supone, por ejemplo, Gauguin con su cuadro \u2020\u0153bret\u00f3n\u2020\u009d de la Lucha con el \u00e1ngelde Gen 32, tema cl\u00e1sico en el arte de todos los tiempos (pensamos una vez m\u00e1s en el Rembrandt del Museo Kaiser Friedrich, de Berl\u00ed\u00adn). En primer plano aparecen las caracter\u00ed\u00adsticas cofias de algunas mujeres bretonas que acaban de escuchar un serm\u00f3n sobre Gen 32 y est\u00e1n recogidas en oraci\u00f3n (la obra lleva el t\u00ed\u00adtulo espec\u00ed\u00adfico de Visiones despu\u00e9s del serm\u00f3n, National Gallery of Scotland, Edimburgo). En el centro, en medio de un charco de sangre, el \u00e1ngel y Jacob inclinado est\u00e1n terminando su lucha. El misterio de aquella noche de la que habr\u00ed\u00ada de surgir el nuevo Jacob de nombre Israel, reactualizado a trav\u00e9s de la\n 381 5\npredicaci\u00f3n cristiana, se convierte en experiencia de cada d\u00ed\u00ada, en presencia inmediata, en ese nudo divino que enlaza todas las obras dispersas de la jornada.\n381\n4. El \u2020\u0153Dios alienante\u2020\u009d de aar\u00f3n y de mois\u00e9s: el modelo deGENERATIVO.\nEn la misma historia de la ex\u00e9gesis se han verificado desviaciones y degeneraciones en la lectura y en la interpretaci\u00f3n del texto b\u00ed\u00adblico. Por otra parte, cada una de las lecturas de un texto supone una precomprensi\u00f3n y el instrumento hermen\u00e9utico puede ser a veces una lente deformada y deformante. Por eso es natural que tambi\u00e9n la ex\u00e9gesis \u2020\u0153art\u00ed\u00adstica\u2020\u009d haya podido producir algunas desgarraduras en el significado original del texto b\u00ed\u00adblico o, en otros casos, su superaci\u00f3n a trav\u00e9s de la proyecci\u00f3n hacia otros horizontes sem\u00e1nticos. El texto b\u00ed\u00adblico se transforma entonces solamente en un pretexto para crear \u2020\u0153otra cosa\u2020\u009d, \u2020\u0153otro\u2020\u009d, texto, que puede incluso adulterar el significado original. Sobre estas incomprensiones espont\u00e1neas o conscientes se podr\u00ed\u00ada construir casi una ex\u00e9gesis alternativa de toda la Biblia. Escogeremos s\u00f3lo algunos ejemplos significativos.\nEs curioso advertir c\u00f3mo la tradici\u00f3n art\u00ed\u00adstica sobre Jb, fuera de raras excepciones, ha ignorado totalmente la parte fundamental y de alt\u00ed\u00adsima tensi\u00f3n redactada por el poeta (3,1-42,6), para detenerse casi exclusivamente en el pr\u00f3logo-ep\u00ed\u00adlogo de los cap\u00ed\u00adtulos 1-2 y 42,7ss, en prosa, que probablemente recogen una \u2020\u0153par\u00e1bola\u2020\u009d difundida ya antes\/fen Oriente (inscripci\u00f3n de Jar\u00e1n, oraci\u00f3n de Na-b\u00f3nides, etc.), que el autor de Jb asume s\u00f3lo como punto de partida. Pues bien, la finalidad aut\u00e9ntica y la sustancia tem\u00e1tica de la obra se encierran naturalmente en las p\u00e1ginas po\u00e9ticas que se han olvidado: m\u00e1s que de un tratado de teodicea sobre el problema angustioso del mal, se trata de una meditaci\u00f3n aguda y gritada sobre el drama de la fe y sobre la b\u00fasqueda del verdadero rostro de Dios, como lo atestiguan los compases finales: \u2020\u0153S\u00f3lo te conoc\u00ed\u00ada de o\u00ed\u00addas; pero ahora, en cambio, te han visto mis ojos\u2020\u009d (42,5). Pues bien, el arte cristiano, siguiendo una reducci\u00f3n realizada ya por la carta de Santiago (5,11) y por la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada y perfeccionada por Clemente Romano (Ad Corinthios 17,3-4), por el De Poenitentia de Tertuliano, por el De in-terpellatione Jb et David de Ambrosio y por los Moralia de Gregorio Magno, ha transformado a Jb en el modelo del hombre paciente en sus pruebas, el admirandaepatientiae vir, como lo llama el martirologio romano.\nEsta interpretaci\u00f3n reductiva s\u00f3lo es posible si se consideran exclusivamente los cap\u00ed\u00adtulos 1-2, ignorando la \u2020\u0153impaciencia\u2020\u009d de Jb en la protesta torrencial de los cap\u00ed\u00adtulos po\u00e9ticos, que son el verdadero coraz\u00f3n de la obra. Por esto mismo, para Gregorio, Jb es un m\u00e1rtir ante Iitteram; y por eso tambi\u00e9n en los sarc\u00f3fagos de la Galia aparece como un atleta que combate la buena batalla de la fe y del sufrimiento, mientras que las representaciones de Jb en el camastro a partir del fresco de la sinagoga de Dura Europos (siglo m) en adelante, o de Jb atormentado por su mujer a partir del fresco del cementerio de los Santos Pedro y Marcelino, de Roma (siglo m), se convierten en un tema com\u00fan de todo el arte cristiano. Pensemos en los relieves de piedra de Chartres (1230) o de Notre-Dame de Par\u00ed\u00ads; pensemos en los capiteles medievales, en las miniaturas como las de la Biblia de Admont (1130-1150) de la Biblioteca del Estado de Viena, en la c\u00e9lebre y sabrosa tabla de Du-rero en el Museo de Frankfurt (1503-1 504), en el cuadro del maestro de la leyenda de Santa B\u00e1rbara de Colonia (1480-1483), etc. Jb se convierte de esta manera en un campo para ejer-citaciones morales sobre las virtudes humanas de la paciencia, de la constancia y de la fortaleza, con ciertos toques de misoginia, mientras que los tres amigos pasan a ser el signo de los enemigos de la Iglesia, que discuten maliciosamente y atormentan al justo.\n382\nPero la superaci\u00f3n m\u00e1s atrevida y \u2020\u0153degenerativa\u2020\u009d del Jb b\u00ed\u00adblico tiene lugar con la lectura que de \u00e9l hace\n?. G. Jung en su provocadora Respuesta a Jb, publicada en Zurich en 1952. Esta novela-ensayo, ambigua y descifrada de varias maneras, es la descripci\u00f3n de la evoluci\u00f3n \u2020\u0153psicol\u00f3gica\u2020\u009d de Yhwh, sat\u00e1nicamente tentado contra el hombre justo por su omnisciencia y su omnipotencia, que no se preocupa de ser moral o amoral. El justo y paciente Jb, desde su lecho de ceniza y de dolor, consigue suscitar en Dios el sentido de la moralidad y de la responsabilidad, preparando de este modo el motivo de la redenci\u00f3n. Jb se revela moralmente superior a Yhwh, porque es fiel a la alianza \u00e9tica. Yhwh, por el contrario, se deja enredar en una antinomia: por un lado aplasta sin el menor escr\u00fapulo la vida y la felicidad humanas, pero por otro se da cuenta de que necesita del hombre como compa\u00f1ero. Una vez que ha tomado conciencia de su \u2020\u0153inmoralidad\u2020\u009d y de su injusticia a trav\u00e9s del choque con el justo Jb, Yhwh tiene que expiar sus culpas y renovarse. Nace en \u00e9l el deseo de hacerse hombre: la encarnaci\u00f3n y el sufrimiento de Cristo, el Hijo de Dios, se convierten en la verdadera \u2020\u0153respuesta a Jb\u2020\u009d. Cuando siente la tentaci\u00f3n de volver a desafiar al hombre, Yhwh se ve bloqueado por Cristo, que le recuerda que \u2020\u0153no hay que caer en la tentaci\u00f3n, sino que hay que librarse del mal\u2020\u009d. La dureza salvaje de Yhwh volver\u00e1 a aparecer todav\u00ed\u00ada, como nos ense\u00f1a el Apocalipsis; pero de ahora en adelante cabe la esperanza de que Yhwh sabr\u00e1 reconquistar la verdadera sabidur\u00ed\u00ada, encarnada en el Hijo, y podr\u00e1 expulsar para siempre de su cielo a su a\/ter ego sat\u00e1nico.\n 383 6\nEn un terreno similar, incluso por la conexi\u00f3n existente entre los dos autores, podr\u00ed\u00adamos poner como ejemplo significativo de esta \u2020\u0153ex\u00e9gesis\u2020\u009d desenfrenadamente libre los tres ensayos del otro padre del psicoan\u00e1lisis, 5. Freud, sobre Mois\u00e9s yla religi\u00f3n monote\u00ed\u00adsta (Madrid 1975). Fruto de tres semanas de meditaci\u00f3n ante el Mois\u00e9s de Miguel Angel en San Pie-tro in Vincoli de Roma, estos escritos, compuestos en 1913, pero aparecidos s\u00f3lo en 1939, definidos por el mismo Freud como una \u2020\u0153bailarina en equilibrio sobre la punta del pie\u2020\u009d, presentan a Mois\u00e9s como un pr\u00ed\u00adncipe egipcio que \u2020\u0153apretado por el dolor y la soledad crea un pueblo\u2020\u009d, imponiendo a los \u2020\u0153pobres esclavos hebreos\u2020\u009d el dios de su fara\u00f3n fracasado (Ak\u00e9naton, el autor de una famosa reforma \u2020\u0153monote\u00ed\u00adsta\u2020\u009d solar). Un dios de verdad y de justicia, se\u00f1or abstracto e invisible de un imperio c\u00f3smico. Los hebreos, vinculados m\u00e1s a\u00fan con Mois\u00e9s por medio de su \u2020\u0153parricidio\u2020\u009d, atestiguado por su rebeli\u00f3n en el desierto, traducir\u00e1n la lecci\u00f3n de Mois\u00e9s en un valor \u00e9tico, religioso e intelectual que quedar\u00e1 libre de la norma de la evoluci\u00f3n y constituir\u00e1 una especie de excepci\u00f3n espiritual en la historia de la humanidad. Tambi\u00e9n en este caso la Biblia es solamente un pretexto para una reflexi\u00f3n sobre ciertos temas predilectos de Freud (analog\u00ed\u00ada individuo-especie, la \u2020\u0153neurosis\u2020\u009d religiosa, la angustia de los tiempos en que \u2020\u0153el progreso se aliar\u00e1 con la barbarie\u2020\u009d, etc.).\n383\nMois\u00e9s sigue siendo de todos modos una figura decisiva en la historia del arte. Conquist\u00f3 las artes figurativas ya desde las catacumbas de Calixto hasta Miguel Angel y Chagall; conquist\u00f3 la m\u00fasica desde el Israel en Egipto de H\u00e1ndel a los tres Mois\u00e9s de Rossini, M. Bruch y Perosi; conquist\u00f3 la literatura con los tres Mois\u00e9s de Schiller, Chateaubriand y De Vigny; conquist\u00f3 la filosof\u00ed\u00ada con las reflexiones sobre el Exodo del Ate\u00ed\u00adsmo en el cristianismo de Bloch; ha sido un punto de referencia para la teolog\u00ed\u00ada pol\u00ed\u00adtica, para la de la liberaci\u00f3n y de la esperanza. Sobre Mois\u00e9s se han encendido tambi\u00e9n las luces de la producci\u00f3n cinematogr\u00e1fica (dejemos entre par\u00e9ntesis los \u2020\u0153colossals\u2020\u009d a la De Mille), con un filme poco conocido, pero que revela una superaci\u00f3n original y provocativa (y una adulteraci\u00f3n) del texto b\u00ed\u00adblico. Se trata del espl\u00e9ndido Mois\u00e9s y Aar\u00f3n de J.-M. StraubyD. Huillet, basado en la \u00f3pera hom\u00f3nima en tres actos de A. Sch\u00f3nberg (1930-1 932). La pel\u00ed\u00adcula sigue los tres actos de la \u00f3pera de Sch\u00f3nberg: en el primer acto se escenifica la vocaci\u00f3n de Mois\u00e9s, el encuentro en el desierto entre Mois\u00e9s y Aar\u00f3n y el mensaje de Israel; en el segundo acto domina el episodio del becerro de oro, con la presencia de Aar\u00f3n y la ausencia de Mois\u00e9s, que est\u00e1 en el Sina\u00ed\u00ad dialogando con Dios; en el tercer acto Mois\u00e9s condena a Aar\u00f3n. Como hab\u00ed\u00ada declarado Straub en una entrevista de 1975, \u2020\u0153lo que me ha impresionado ha sido el aspecto teol\u00f3gico\u2020\u009d. Efectivamente, en la pel\u00ed\u00adcula se enfrentan dos concepciones de Dios. La de Aar\u00f3n, \u2020\u0153in Bildern\u2020\u009d, en \u2020\u0153im\u00e1genes\u2020\u009d, es la presentaci\u00f3n de un dios humano y demag\u00f3gico, alienante en la locura orgi\u00e1stica. Por el contrario, el dios mosaico, \u2020\u0153in Begriffen\u2020\u009d, en \u2020\u0153conceptos\u2020\u009d, es inhumano, pero parad\u00f3jicamente liberador: libera del ritualismo, rompe las argollas de la esclavitud, pero sigue siendo un enemigo del derecho humano a la plena autodeterminaci\u00f3n. \u2020\u0153Surge as\u00ed\u00ad de la pel\u00ed\u00adcula la invitaci\u00f3n revolucionaria al pueblo para que se desembarace de los dioses, de los gu\u00ed\u00adas, y para que tome en \u2020\u0153sus manos su propio destino\u2020\u009d <L. Bini).\n384\n5. \u2020\u0153La\u00fadate Dominum omnes Gentes\u2020\u009d: el modelo transfigurativo.\nToda operaci\u00f3n art\u00ed\u00adstica es por naturaleza \u2020\u0153transfigurativa\u2020\u009d. Quere-fr\u00ed\u00ados referirnos aqu\u00ed\u00ad a ese proceso seg\u00fan el cual, aun dentro de una fidelidad sustancial, el artista consigue icargar el texto b\u00ed\u00adblico original de resonancias in\u00e9ditas, de emociones nuevas, retranscribi\u00e9ndolo en toda su pureza, pero tambi\u00e9n haciendo germinar en \u00e9l virtualidades insospechadas. Naturalmente, \u00e9ste es un resultado constante en todas las grandes (y tambi\u00e9n peque\u00f1as) operaciones art\u00ed\u00adsticas, pero algunas veces este resultado brilla de manera sorprendente. No se trata de una simple actualizaci\u00f3n de la \u2020\u0153palabra\u2020\u009d, sino de una fidelidad transfigurativa que hace explotar mil ecos.\nPodr\u00ed\u00ada darnos ahora la m\u00fasica un ejemplo muy elocuente. M\u00e1s a\u00fan, observamos que en un per\u00ed\u00adodo hist\u00f3rico concreto, el que va de la segunda mitad del siglo xvn hasta comienzos del xix, la m\u00fasica super\u00f3 a las artes figurativas en su cualidad de int\u00e9rprete de la Biblia: los nombres de Sch\u00fctz, Pachelbel, Bach, Vivaldi, Buxtehude, Telemann, Couperin, Charpentier, H\u00e1ndel, Haydn, Mo-zart atestiguan\ninequ\u00ed\u00advocamente este predominio. Queremos referirnos expresamente a Mozart, debido a su relectura musical de un salmo muy modesto literariamente, el m\u00e1s breve del Salterio (punctum Psalterii), una aut\u00e9nticajaculatoria que hay que poner casi al final de los dem\u00e1s cantos como una especie de Gloria Patri. Se trata del salmo 117(116 Vg), dedicado a la alabanza \u2020\u0153instant\u00e1nea\u2020\u009d de las dos virtudes fundamentales de Dios, el amor (hesed) y la fidelidad (\u2020\u02dcemet).\n\u2020\u0153Alabad al Se\u00f1or todos los pueblos;\naclamadlo todas las naciones;\npues su amor por nosotros\n 385 7\nes muy grande\ny su lealtad dura por siempre\u2020\u2122.\nLa\u00fadate Dominum, omnes gentes, collaudate eum, omnes populi! Quoniam con firmata est super nos misericordia ejus et ventas Domini manet in aeternum.\nMozart ha sabido sacar de esta ant\u00ed\u00adfona esencial, compuesta en hebreo con s\u00f3lo nueve palabras principales, una composici\u00f3n m\u00e1gica, llena de asombro y de paz, de exaltaci\u00f3n y de armon\u00ed\u00ada, el La\u00fadate Dominum en fa menor de las V\u00ed\u00adsperas solemnes de un confesor (K. 339, a\u00f1o 1780). En esta reelaboraci\u00f3n, el esp\u00ed\u00adritu de confianza y de abandono del texto vuelve a crearse de un modo alt\u00ed\u00adsimo, casi supremo. Tras diez compases de orquesta se abre \u2020\u0153una maravillosa cantilena de un soprano solo. En la forma estr\u00f3fica se recoge la melod\u00ed\u00ada por segunda vez en el coro, dentro de una atm\u00f3sfera de inefable ternura ultra-terrena. Despu\u00e9s de las dos estrofas, un breve momento de inmovilidad y de gozo. Y luego la voz del soprano se une al coro en el am\u00e9n final, domin\u00e1ndolo dulcemente\u2020\u009d (M. Vignal). La ex\u00e9gesis \u2020\u0153art\u00ed\u00adstica\u2020\u009d sabe incluso modular aqu\u00ed\u00ad el texto encendi\u00e9ndolo en esplendores inesperados y encendiendo en \u00e9l nuevos rayos. Pavel Flo-renskij (1882-1 946?), el \u2020\u0153Leonardo da Vinci ruso\u2020\u009d por la versatilidad de su ingenio literario, teol\u00f3gico y cient\u00ed\u00adfico, escrib\u00ed\u00ada: \u2020\u0153El oro b\u00e1rbaro y pesado de los iconos, in\u00fatil de suyo a la luz del d\u00ed\u00ada, se anima con la luz temblorosa de una l\u00e1mpara o de una vela haciendo vislumbrar otras luces no terrenales que llenan el espacio celestial\u2020\u009d.\n385\nBIBL. AA.W., Art and meaning: rhetoric in biblicalliterature, Sheffield 1982; Alter R., The art of b\u00ed\u00adblica!\nliterature, en \u2020\u0153Journal for the Studies of the O\u00ed\u00add Testament\u2020\u009d 27 (1983) 75-117; Auerbach E., Mimesis,\nEinaudi, Tur\u00ed\u00adn 198310; Berl\u00ed\u00adn ?., Poetics andinterpretation ofbiblicalnarrative, Sheffield 1983; Brion M., La\nBibbia neIl\u2020\u2122arte, Sansoni, Florencia 1956; Caird G.B., Thelanguageandimagineryofthe Bible, Fila-delfia\n1980; Chevalier J., Gheerbrant ?., Diccionario de los s\u00ed\u00admbolos, Herder, Barcelona 1986; Frye N., II grande\nc\u00f3dice. La Bibbia e la letteratura, Einaudi, Tur\u00ed\u00adn 1986; Heinz-Mohr G., Lessico di iconograf\u00ed\u00ada cristiana, IPL,\nMil\u00e1n 1984, Lanza S., La narrazionein catechesi, Ed. 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Ravasi\n386<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>En el AT la palabra es <\/span><span style=''>b<sup>e<\/sup>r&#257;k\u00e2<\/span><span lang=ES style=''>, y generalmente denota el otorgamiento de un bien, concebido generalmente como algo material (Dt. 11.26; Pr. 10.22; 28.20; Is. 19.24, etc.). Con frecuencia se contrasta con la maldici\u00f3n (Gn. 27.12; Dt. 11.26\u201329; 23.5; 28.2; 33.23), y a veces se usa con referencia a la f\u00f3rmula que constituye la \u201cbendici\u00f3n\u201d (Gn. 27.36, 38, 41; Dt. 33.1). En el NT la palabra <\/span><span style=''>eulogia<\/span><span lang=ES style=''> se usa tamb. en este \u00faltimo sentido (Stg. 3.10), pero adem\u00e1s denota tanto el bien espiritual que aporta el evangelio (Ro. 15.29; Ef. 1.3) como las bendiciones materiales en general (He. 6.7; 12.17; 2 Co. 9.5, \u201cgenerosidad\u201d ; v\u00e9ase <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vm<\/span><span lang=ES style=' '> mg).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> H. W. Beyer,<i> <etiqueta id=\"#_ftn257\" name=\"_ftnref257\" title=\"\">TDNT<\/etiqueta><\/i> 2, pp. 754\u2013764; H.-G. Link, U. Becker,<i> NIDNTT<\/i> 1, pp. 206\u2013218.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn258\" name=\"_ftnref258\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>W.W.W.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gen 12:2 y engrandecer\u00e9 tu nombre, y ser\u00e1s b Gen 27:38 \u00bfno tienes m\u00e1s que una sola b, padre Gen 49:25 con b de los cielos .. con b del abismo Exo 32:29 para que \u00e9l d\u00e9 b hoy sobre vosotros Deu 11:26 yo pongo hoy delante de vosotros la b Deu 16:17 conforme a &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/bendicion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abBENDICION\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-4744","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4744","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4744"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4744\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4744"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4744"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4744"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}