{"id":4751,"date":"2016-02-05T00:37:15","date_gmt":"2016-02-05T05:37:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/bestia\/"},"modified":"2016-02-05T00:37:15","modified_gmt":"2016-02-05T05:37:15","slug":"bestia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/bestia\/","title":{"rendered":"BESTIA"},"content":{"rendered":"<p>v. Animal, Fiera, Ser [sust.]<br \/>\nGen 37:20 y diremos: Alguna mala b lo devor\u00f3<br \/>\nExo 22:19 cualquiera que cohabitare con b, morir\u00e1<br \/>\nJob 18:3 \u00bfpor qu\u00e9 somos tenidos por b .. viles?<br \/>\nPsa 49:12 en honra; es semejante a las b que perecen<br \/>\nPsa 104:14 el hace producir el heno para las b<br \/>\nPsa 147:9 \u00e9l da a la b su mantenimiento, y a los<br \/>\nPro 12:10 el justo cuida de la vida de su b<br \/>\nEcc 3:18 vean que ellos .. son semejantes a las b<br \/>\nDan 4:25 con las b del campo ser\u00e1 tu morada<br \/>\nDan 7:3 y cuatro b grandes, diferentes la una de<br \/>\n1Co 15:39 otra carne la de las b, otra la de los<br \/>\nTit 1:12 los cretenses .. malas b, glotones<br \/>\nJam 3:7 toda naturaleza de b .. se doma y ha<br \/>\n2Pe 2:16 una muda b .. hablando con voz de<br \/>\nRev 11:7 la b que sube del abismo har\u00e1 guerra<br \/>\nRev 13:1 vi subir del mar una b que ten\u00eda siete<br \/>\nRev 13:11 vi otra b que sub\u00eda de la tierra; y<br \/>\nRev 15:2 hab\u00edan alcanzado la victoria sobre la b<br \/>\nRev 17:8 la b que has visto, era, y no es; y est\u00e1<br \/>\nRev 19:20 la b fue apresada, y con ella el falso<\/p>\n<hr>\n<p>animal cuadr\u00fapedo, de carga. Dios cre\u00f3 los animales, entre ellos las bestias, y la Escritura las distingue de las aves, los animales acu\u00e1ticos, los reptiles y dem\u00e1s alima\u00f1as, Gn 1, 24-24 y 26. El t\u00e9rmino se usa para referirse a los animales salvajes, como cuando Yahv\u00e9h le dice a la serpiente del Para\u00ed\u00adso \u2020\u0153maldita seas entre todas las bestias\u2020\u009d Gn 3, 14; Lv 26, 6; Dt 7, 22; Jb 5, 23. Los profetas usan mucho la imagen de la b. salvaje, de las fieras,  en sus or\u00e1culos, cuando anuncian el castigo divino, Is 13,21; 18, 6; Jr 7, 33; 15, 3; 16, 4; 19, 7; 34, 20; Ez 5, 17; 14, 15 y 21; 29, 5; 31, 13; 32, 4; 33, 27; Os 2, 14; 13, 8. Igualmente, para denominar de manera general a los animales dom\u00e9sticos, de carga, o los empleados para la guerra, como los elefantes y los caballos, Gn 34, 23; 36, 6; Nm 31, 11 y 47; 35, 3; 2 R 3, 9; 1 M 6, 35 y 43-45; Is 46, 1; Ap 18, 13.<\/p>\n<p>En la literatura apocal\u00ed\u00adptica es recurrente el uso de la figura de la B.  para significar a los enemigos de Dios, a las naciones paganas y a sus soberanos,  como al emperador romano, en el Apocalipsis de San Juan. Daniel, mientras dorm\u00ed\u00ada, tuvo la visi\u00f3n de las cuatro bestias, Dn 7, 1-7: la primera, el le\u00f3n con alas de \u00e1guila, el imperio de Babilonia; la segunda, un oso, el reino de los medos; la tercera, como un leopardo con cuatro alas y cuatro cabezas, el reino de los persas; la cuarta, con dientes de hierro, ten\u00ed\u00ada diez cuernos, el imperio de Alejandro Magno, Dn 7, 23. En el Apocalipsis, la b. que surge del mar es el Imperio romano, enemigo de Cristo y de su pueblo, instigado por Satan\u00e1s, el drag\u00f3n, Ap 13, 1-10; tambi\u00e9n el emperador romano Ap 11,   7. La otra B. surge de la tierra, tiene dos cuernos de cordero, habla como una serpiente, es el falso profeta, anunciado por Cristo en Mt 24, 24, al servicio del Imperio romano, la b. que surgi\u00f3 del mar Mediterr\u00e1neo, Ap 13,  11-17. Al final de los tiempos, Dios y su Mes\u00ed\u00adas vencen a las bestias y al drag\u00f3n y el consiguiente juicio a Satan\u00e1s y a los poderes enemigos de Dios.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>ver ANIMALES<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(Fuerza bruta opuesta a Dios).<\/p>\n<p> &#8211; Dan. 7: Le\u00f3n, oso, pantera, monstruo.<\/p>\n<p> &#8211; Apocalipsis; Primera bestia.<\/p>\n<p> 13:1-10. Segunda bestia.<\/p>\n<p> 13:11-18.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Animal cuadr\u00fapedo. Hay tres usos b\u00e1sicos en la Biblia para esta palabra. Uno se aplica en sentido general, a los animales tanto limpios como aquellos considerados inmundos. Otro se refiere a animales dom\u00e9sticos, especialmente aquellos que se utilizan para carga. Y tambi\u00e9n se usa el t\u00e9rmino para se\u00f1alar a los animales salvajes. Las b. fueron creadas \u2020\u0153de la tierra\u2020\u009d (Gen 2:19). Dios le dio se\u00f1or\u00ed\u00ado al hombre sobre las b. (Gen 1:24, Gen 1:26). Las b. no deb\u00ed\u00adan trabajar en el s\u00e1bado (Exo 20:10). El ayuntamiento de hombre con una b. era castigado con la muerte ( \u2020\u00a2Bestialidad). Dios quer\u00ed\u00ada que su pueblo tuviese especial cuidado de los animales, especialmente las b. Si una de ellas se extraviaba, el que la encontraba deb\u00ed\u00ada devolverla a su due\u00f1o. Y si era encontrada ca\u00ed\u00adda bajo el peso de la carga, hab\u00ed\u00ada que ayudarla. Los terrenos deb\u00ed\u00adan dejarse descansar en el s\u00e9ptimo a\u00f1o, pues as\u00ed\u00ad \u2020\u0153de lo que quedare comer\u00e1n las bestias del campo\u2020\u009d (Exo 23:4-5, Exo 23:10-12).<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino es usado tambi\u00e9n en sentido figurado, especialmente en visiones prof\u00e9ticas en las cuales aparece un animal de caracter\u00ed\u00adsticas fant\u00e1sticas con una significaci\u00f3n simb\u00f3lica. Daniel ve \u2020\u0153cuatro b. grandes, diferentes la una de la otra\u2020\u009d (Dan 7:3, Dan 7:17) que vienen a representar imperios, reyes y per\u00ed\u00adodos hist\u00f3ricos. Juan tiene varias visiones en las cuales aparecen dos b. con significaciones parecidas (Apo 11:7; Apo 13:1). \u2020\u00a2Animales de la Biblia.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, CUAD LEYE FAUN TIPO<\/p>\n<p>vet, Aparte de su significado normal en castellano, esta palabra es en la Biblia s\u00ed\u00admbolo apocal\u00ed\u00adptico de fuerza bruta, sensual, lasciva, opuesta a Dios. En este sentido aparece en Dn. 7 y en Ap. 13:11-18. En su sentido literal se aplica a los cuadr\u00fapedos. Seg\u00fan Gn. 1:25-28, fueron creadas en la misma etapa que el hombre, pero a \u00e9ste le fue dado dominio sobre ellas, coloc\u00e1ndolo en categor\u00ed\u00ada distinta (1 Co. 15:44-46; Stg. 3:15). Se las considera dotadas de un alma f\u00ed\u00adsica (o \u00abvida\u00bb), residente en la sangre, por lo cual se prohibe comer sangre (Lv. 7:27; 17:10; Hch. 15:29). La principal riqueza de las tribus n\u00f3madas era el ganado, y los reba\u00f1os se mencionan con mucha frecuencia en la bestia (Dt. 32:14; 2 S. 17:29; 2 Cr. 7:5; Sal. 78:52; Is. 53:6; Jn. 10:1-8), haci\u00e9ndoseles objeto de sol\u00ed\u00adcitos cuidados (Nm. 32:16; Is. 53:16; Jer. 33:13). Para la carga se usaba el camello, para montura y labores de campo, el asno, y el caballo s\u00f3lo para la guerra (Gn. 12:16; 2 S. 19:26; 2 R. 2:11; Jer. 12:5). La ley mosaica prohib\u00ed\u00ada maltratar a las bestias (Ex. 23:4, 5, 12; Dt. 25:4), pero el buey que mataba a un hombre a cornadas era tratado como un criminal (Ex. 21:28). Entre las bestias salvajes se mencionan m\u00e1s el le\u00f3n, el oso, el leopardo, el zorro y la hiena o chacal. Algunos pueblos paganos representaban a sus dioses en figura animal, pr\u00e1ctica condenada severamente por la ley y los profetas (Ex. 32; 1 R. 12:28; 13:2). La bestia emplea la figura de animales o bestias fant\u00e1sticas como s\u00ed\u00admbolo de potencias hist\u00f3ricas y espirituales (Nm. 21:8; Ez. 1; Dn. 7; Ap. 4).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>(-> profec\u00ed\u00ada, drag\u00f3n, seis-seis-seis). En sentido estricto, bestia (th\u00e9rion) significa animal salvaje y feroz, con rasgos de monstruo (cf. Ap 6,8). Dn 7,5-11 LXX hab\u00ed\u00ada aplicado este nom  bre a los imperios enemigos de Israel. El autor del Apocalipsis lo recrea, para evocar las dos figuras b\u00e1sicas de la perversi\u00f3n pol\u00ed\u00adtico-ideol\u00f3gica de la humanidad, hablando de su surgimiento (anticipado en Ap 11,7), de su lucha contra los fieles (14,2; 16,2.10), de sus relaciones con la Prostituta* (17,3-17) y de su destrucci\u00f3n por el Jinete de la palabra (19,19-20). La primera Bestia (con rasgos de le\u00f3n, oso y leopardo: Dn 7) es el mal poder pol\u00ed\u00adtico (Ap 13,1-10). La Segunda (el Falso profeta) es el enga\u00f1o personalizado, la religi\u00f3n hecha mentira, para ruina de los hombres (13,11-18). Ambas provienen del Drag\u00f3n* de Ap 12,1-5, que ha sido arrojado a la tierra, para plantear all\u00ed\u00ad su batalla final.<\/p>\n<p>(1) Primera Bestia. (1) Presentaci\u00f3n. \u00abY vi subir del mar una Bestia que ten\u00ed\u00ada diez cuernos y siete cabezas, con una diadema en cada cuerno y un t\u00ed\u00adtulo blasfemo en cada cabeza. La Bestia que vi se parec\u00ed\u00ada a una pantera; ten\u00ed\u00ada patas como de oso y fauces como de le\u00f3n. El Drag\u00f3n le dio su fuerza, su trono y su inmenso poder. Una de sus cabezas parec\u00ed\u00ada haber sido herida de muerte, pero su herida mortal estaba ya curada. La tierra entera corr\u00ed\u00ada fascinada tras la Bestia. Entonces adoraron al Drag\u00f3n, porque hab\u00ed\u00ada dado su poder a la Bestia y adoraron tambi\u00e9n a la Bestia, diciendo: \u00bfQui\u00e9n ser\u00e1 como la Bestia y podr\u00e1 luchar contra ella?\u00bb (Ap 13,1-4: cf. 13,110). Junto al mar primordial se ha colocado el Drag\u00f3n* (Ap 12,18), para iniciar la lucha final, convocando a sus subordinados (bestias y prostituta). Por evocaci\u00f3n m\u00e1gica, llamada por el Drag\u00f3n, sube de all\u00ed\u00ad la gran Bestia. Recordemos que el mar, imagen del abismo, significa para los jud\u00ed\u00ados Occidente: desde la roca de Patmos se mira hacia Oriente la tierra de Asia (segunda Bestia: Ap 13,11), y hacia Occidente, el gran mar insondable que lleva hacia Roma (primera Bestia), (a) En un nivel, la Bestia es una visi\u00f3n literaria, elaborada con im\u00e1genes de profec\u00ed\u00ada y poes\u00ed\u00ada, tomadas de la Biblia israelita, (b) Pero en otro plano, desde la experiencia hist\u00f3rica de Juan, autor del Apocalipsis, la Bestia es el imperio que amenaza a los cristianos. Eso significa que ella tiene una incidencia muy concreta en la vida de los creyentes, (c) Muchos cristianos posteriores han identificado la bestia con los nuevos poderes de opresi\u00f3n sistema tizada (imperio otomano o sovi\u00e9tico, americano o fascista). No es que Juan los cite, pero parece adelantar algunos de sus rasgos, pues \u00e9l ha descubierto la perversi\u00f3n final de una historia que alcanza su maldad suprema al enfrentarse con Jes\u00fas y su Evangelio. Hasta ahora no exist\u00ed\u00ada el mal completo, la opresi\u00f3n total.<\/p>\n<p>(2) Primera Bestia. (2) Rasgos principales. Hab\u00ed\u00adan existido m\u00e1quinas sacrales destructoras, pero m\u00e1s peque\u00f1as, como se dec\u00ed\u00ada en Dn 2 y 7 (con 1 Hen, 2 Bar y 4 Esd). Pues bien, el autor del Apocalipsis ha contemplado la Gran Bestia, de manera que su descripci\u00f3n se ha vuelto modelo de todas las descripciones y experiencias posteriores, (a) Tiene diez cuernos y siete cabezas&#8230; (Ap 13,1). Las cabezas simbolizan la totalidad mundana del mal (son siete), los cuernos son reyes, en signo que recuerda al Drag\u00f3n (cf. Ap 12,3), aunque luego deba interpretarse, para aplicarlo a los emperadores que el autor ha conocido y que le parecen signo de la bestia (cf. 17,11-14). (b) Esta Bestia es todas las bestias (Ap 13,2). Cristo expresa (personaliza) todos los poderes y amores de Dios. De modo anal\u00f3gico y contrario, la Bestia de Roma encarna los falsos poderes antes difusos del Drag\u00f3n (imperios de Dn 2-7), el mal que ha culminado ya y que se expresa como poder antidivino (Mt 6,24 par identifica a la mamona). Los Vivientes*, animales buenos, eran signo de Dios y de la vida (le\u00f3n, toro, hombre, \u00e1guila: Ap 4,7). La Bestia, en cambio, es animal perverso, condensaci\u00f3n suprema de todos los reinos bestiales de Dn 7 (pantera, oso, le\u00f3n: Ap 13,2). (c) Bestia herida, imitadora del Cordero (13,3). En tiempo de Ner\u00f3n y sus inmediatos sucesores, envueltos en dura guerra civil (54-69 d.C.), pudo parecer que el imperio se acababa y muchos en oriente (no s\u00f3lo en Judea y Jerusal\u00e9n) se alegraron. Pero revivi\u00f3, volvi\u00f3 a crecer m\u00e1s fuerte y hubo personas que interpretaron esa curaci\u00f3n como se\u00f1al divina, muestra de la eternidad de Roma. Juan la interpret\u00f3 como signo demon\u00ed\u00adaco: mala imitaci\u00f3n de la muerte y pascua redentora del Cordero degollado. (d) Adoraron al Drag\u00f3n: \u00ab\u00bfQui\u00e9n ser\u00e1 como la Bestia y podr\u00e1 luchar en contra de ella?\u00bb (Ap 13,4). El poder se quiere divinizar: Drag\u00f3n y Bestia unidos, vinculados en d\u00fao sacral, se vuel  ven objeto y centro de la religi\u00f3n del imperio. Es evidente que en Roma y sus provincias hay otros movimientos religiosos, gentes que piensan de un modo distinto. Pero en conjunto, como totalidad social sagrada, Roma se ha hecho Iglesia y Estado de la Bestia, suscitando admiraci\u00f3n por su poder perverso que Juan toma como destructivo. (e) Y se le dio tina boca que profiere arrogancias&#8230; (Ap 13,5-6; cf. Dn 7,8.20). Estas palabras comparan a la Bestia con Ant\u00ed\u00adoco, que fue a los ojos de Israel el gran tirano, que se elev\u00f3 orgulloso, para morir luego impotente, castigado por el mismo Dios a quien hab\u00ed\u00ada despreciado. Ella, la Bestia a quien Sat\u00e1n concede su poder, es el verdadero enemigo de Dios, (f) Tambi\u00e9n se le concedi\u00f3 luchar contra los santos y vencerlos&#8230; y le adorar\u00e1n&#8230; (Ap 13,7-8). El Apocalipsis sigue actualizando los signos de Dn 7,21. Dios ha permitido que el Drag\u00f3n act\u00fae, concediendo a la Bestia su poder contra los santos e instaurando su reinado perverso sobre tribus, pueblos, lenguas y naciones. Ya est\u00e1n enfrentados, desde siempre y para siempre, los que adoran a la Bestia (mayor\u00ed\u00ada pervertida) y los que est\u00e1n inscritos en el Libro* de la vida del Cordero, degollado desde el comienzo del cosmos. En este Libro del Cordero (cf. Ap 5,6), que el profeta ha comido para anunciar el juicio y salvaci\u00f3n de Dios (cf. 10,1-11), s\u00f3lo pueden inscribirse aquellos que no adoran a la Bestia.<\/p>\n<p>(3) Segunda Bestia. (1) El falso profeta (Ap 13,11-18) (profec\u00ed\u00ada*). El Apocalipsis unifica primero las bestias de Dn 7 (todas son una, que se expresa en este tiempo final, a trav\u00e9s de Roma) y despu\u00e9s las dualiza (la Bestia-Roma tiene dos rostros: uno m\u00e1s pol\u00ed\u00adtico, otro m\u00e1s religioso). El segundo rostro de la Bestia, que depende de la primera y est\u00e1 al servicio de ella, tiene rasgos de falso profeta: \u00abVi otra Bestia que surg\u00ed\u00ada de la tierra: ten\u00ed\u00ada dos cuernos como de Cordero pero hablaba como Drag\u00f3n. Ejerc\u00ed\u00ada todo el poder de la primera Bestia en favor de ella, haciendo que la tierra y todos sus habitantes adorasen a la primera Bestia, aquella cuya herida mortal hab\u00ed\u00ada sido curada. Realizaba grandes prodigios, hasta el punto de hacer bajar fuego del cielo sobre la tierra, a la vista de los hombres. Seduc\u00ed\u00ada tambi\u00e9n a los habitantes de la tierra con los prodigios que se le hab\u00ed\u00ada otorgado realizar en favor de la primera Bestia, y los incitaba a levantar una estatua en honor de la Bestia que fue herida de espada y revivi\u00f3\u00bb (Ap 13,11-14; cf. 11,11-18). La acci\u00f3n de la Bestia* del mar (= Occidente, Roma) culmina con esta Bestia de la tierra (religi\u00f3n que viene de oriente), a quien despu\u00e9s se presenta como profeta* falso (cf. Ap 16,13; 19,20; 20,10). Dios se manifiesta por Jes\u00fas a los profetas verdaderos (cf. Ap 1,1-3; 10,7; 22,6-19), que dan testimonio dej\u00e1ndose matar por la primera Bestia (cf. 11,113). En contra de ellos eleva el Drag\u00f3n a los profetas falsos, representados por la segunda Bestia, que ser\u00e1 un s\u00ed\u00admbolo de los sacerdotes y\/o fil\u00f3sofos de la primera Bestia, funcionarios y servidores de su principio de violencia. Ap 6,15 citaba a reyes, nobles, comandantes militares, ricos y poderosos de la tierra, que serv\u00ed\u00adan al poder supremo del mundo y ocultaban su rostro ante Dios y su Cordero. Todos se condensan ahora en esta Bestia, que es la falsa cultura al servicio del imperio. La primera Bestia (Bestia* del mar) era el Poder duro, con rasgos coactivos y militares. Esta segunda Bestia es la religi\u00f3n y\/o cultura opresora al servicio de la primera.<\/p>\n<p>(4) Segunda Bestia. (2) Rasgos principales. Nadie la hab\u00ed\u00ada descubierto ni descrito todav\u00ed\u00ada con la precisi\u00f3n del Apocalipsis, (a) Tiene dos cuernos semejantes a un cordero&#8230; pero habla como Drag\u00f3n (Ap 13,11-12). Act\u00faa al servicio del Drag\u00f3n, para que todos queden admirados de su fuerza y le rindan reverencia. Es inteligencia y palabra vendida a la Bestia, mentira hecha opresi\u00f3n sistematizada. M\u00e1s que el poder de las armas y m\u00e1s que las posibles penurias econ\u00f3micas, al autor del Apocalipsis le preocupa esta Bestia, que es peligrosa porque pone su gran poder al servicio de la primera Bestia, (b) Y hace grandes se\u00f1ales&#8230; (13,13-15), como los profetas falsos, capaces de enga\u00f1ar, si fuera posible, a los mismos elegidos (cf. Mc 13,22 par). Estamos en un mundo hecho feria de ilusiones y mercado de m\u00faltiples enga\u00f1os. Entre ellos resalta nuestro texto dos signos que se oponen a los signos de los aut\u00e9nticos profetas (cf. Ap 11,5.11): Har\u00e1 que baje fuego, posiblemente a trav\u00e9s de trucos t\u00e9cnicos, encendiendo a distancia una llama, en un acto de culto oficial; har\u00e1 que construyan estatuas de la primera  Bestia, pero de tal forma que parezca que est\u00e1n vivas. En el culto imperial de Asia se alude a estatuas parlantes, capaces de emitir sonido cuando el aire las atraviesa. Estamos en un mundo dominado por el deseo de prodigios, de enga\u00f1o pseudorreligiosos, de curiosidad sacral y credulidad supersticiosa. En el fondo de esos trucos, posiblemente marginales, destaca Juan el gran enga\u00f1o: el culto imperial que destruye y esclaviza a los humanos. El Estado se ha convertido en principio de moral. Por eso, su religi\u00f3n es un enga\u00f1o: fuego falso, palabra mentirosa.<\/p>\n<p>(5)  El signo de la Bestia: \u00abY hace que todos, grandes y peque\u00f1os, lleven la se\u00f1al (de la Bestia) en su mano o en su frente, de manera que no pueden comprar ni vender si no la llevan&#8230;\u00bb (13,1617). Pasamos del plano sacral al econ\u00f3mico, donde se expresa el \u00faltimo sentido del saber y de la ciencia, la m\u00e1s honda religi\u00f3n imperial. Quien no lleve el signo de la Bestia, quien no adore su poder, no puede comprar ni vender: queda expulsado del mundo comercial del imperio. Este era el problema discutido en los mensajes o cartas a las iglesias (Ap 2-3): en el fondo de la prostituci\u00f3n* y de los idolocitos* (pactar con el poder, comer de su comida) hay un problema econ\u00f3mico. Todo el comercio est\u00e1 en manos de un imperio estructurado de forma sacral: s\u00f3lo puede disfrutar la econom\u00ed\u00ada y cultura de Asia quien asuma los principios de sacralidad de Roma, defendidos por los fil\u00f3sofos y sacerdotes de la segunda Bestia. Para participar de la vida del Imperio, los cristianos tienen que aceptar la pol\u00ed\u00adtica imperial en sentido externo (orden c\u00ed\u00advico, intercambios econ\u00f3micos) e interno. Para Juan, el Evangelio implica una enmienda a la totalidad pol\u00ed\u00adtica de Roma. Otros grupos cristianos (los de Balaam* y Jezabel de Ap 2-3) entienden las cosas de manera distinta. El Apocalipsis, en cambio, sabe que es aqu\u00ed\u00ad donde se juega la fidelidad de los cristianos (cf. 13,10: quien al exilio al exilio, quien deba morir que muera).<\/p>\n<p>(6) Identidad de la Bestia (seis-seisseis*, Roma). Hay dos bestias, pero la segunda depende de la primera y tiene un sentido m\u00e1s gen\u00e9rico. Por eso, al autor del Apocalipsis y a los investigadores posteriores les ha interesado la identidad de la primera Bestia, tema que sigue intrigando a muchos curio sos, e incluso creyentes, hasta el momento actual. Algunos piensan que en esa identificaci\u00f3n est\u00e1 el secreto no s\u00f3lo del Apocalipsis, sino de toda la Biblia e incluso de la historia humana, le\u00ed\u00adda desde la perspectiva de la acci\u00f3n de Dios. \u00abLas siete cabezas son siete montes sobre los que est\u00e1 sentada la mujer. Son tambi\u00e9n siete reyes, de los que cinco ya perecieron, uno existe todav\u00ed\u00ada, el otro a\u00fan no ha llegado, pero cuando llegue ha de durar poco. En cuanto a la Bestia que era, pero ya no es: ella es el octavo rey, forma parte de los siete y marcha hacia la perdici\u00f3n. Los diez cuernos que has visto son diez reyes que a\u00fan no han recibido reino pero que compartir\u00e1n el poder con la Bestia, como si fueran reyes, durante un breve espacio de tiempo. Estos tendr\u00e1n un solo consejo, y dar\u00e1n su fuerza y su poder a la Bestia. Har\u00e1n la guerra al Cordero, pero el Cordero los vencer\u00e1\u00bb (Ap 17,9-11). Este es sin duda un texto cifrado que sirve para mostrar la identidad de la Bestia, que, de alguna manera, se identifica con el emperador y\/o el Imperio de Roma. Ha de vincularse, sin duda, al n\u00famero misterioso (6-6-6), que aqu\u00ed\u00ad parece estar relacionado con el tema de siete montes (= colinas) de Roma, que se aplican a sus emperadores, pero que no pueden llegar a ser siete (n\u00famero de Dios) y permanecer as\u00ed\u00ad para siempre, en gesto de divinizaci\u00f3n, pues s\u00f3lo Dios permanece. Cinco han pasado ya: son la historia imperial romana, vista desde el Apocalipsis. Est\u00e1 reinando el sexto emperador, que parece muy cruel, pero que no es el \u00faltimo, pues falta a\u00fan lo peor. El reinado del S\u00e9ptimo ser\u00e1 breve: no puede permanecer ni triunfar, porque Siete de verdad es Dios y el imperio s\u00f3lo es un seis que se repite sin cesar, en giro de muerte (13,19). Vendr\u00e1 un Octavo que no puede ser ya nuevo, pues no hay nada tras el falso siete, de manera que puede entenderse como reencarnaci\u00f3n sat\u00e1nica de uno que ha sido ya sat\u00e1nico en el tiempo precedente. Pues bien, para establecer la identidad de la Bestia debemos contar a los emperadores romanos que van desde C\u00e9sar o desde Augusto, hasta el momento en que escribe el autor, en los a\u00f1os de Ner\u00f3n, Vespasiano, Tito o Domiciano, como indicaremos. Entre esos emperadores pueden incluirse o no incluirse Galba, Ot\u00f3n y Vitelio, pues sus reinados fue  ron muy cortos y no estuvieron reconocidos por todos (los autores latinos del tiempo se dividen al respecto). Estas son las cuatro listas posibles, que incluyen, en cada caso, a seis emperadores, el \u00faltimo de los cuales ser\u00ed\u00ada el del tiempo del libro del Apocalipsis: (1) Primera lista: C\u00e9sar (49-44 a.C.), Augusto (31 a.C.-14 d.C.), Tiberio (14-37), Cal\u00ed\u00adgula (37-41), Claudio (41-54), Ner\u00f3n (54-68). (2) Segunda lista: Augusto (31 a.C.-14 d.C.), Tiberio (14-37), Cal\u00ed\u00adgula (37-41), Claudio (41-54), Ner\u00f3n (54-68), Vespasiano (69-79). (3) Tercera lista: Ner\u00f3n (54-68), Galba (68-69), Ot\u00f3n (69), Vitelio (69), Vespasiano (6979), Tito (79-81). (4) Cuarta lista: Ner\u00f3n (54-68), Galba (68-69), Ot\u00f3n (69), Vespasiano (69-79), Tito (79-81), Domiciano (81-96). La primera empieza en C\u00e9sar y acaba en Ner\u00f3n, la segunda empieza en Augusto y acaba en Vespasiano; las dos \u00faltimas empiezan en Ner\u00f3n y pueden acabar en Tito o Vespasiano, seg\u00fan se incluya o no a Vitelio como emperador. Junto a los emperadores (= cabezas) hay otros signos para interpretar el sentido del 6-6-6 de Ap 13,18, partiendo del n\u00famero seis (que estar\u00ed\u00ada vinculado al emperador del tiempo en que escribe Juan).<\/p>\n<p>(7) El n\u00famero de la Bestia. Un tema actual. Tambi\u00e9n nosotros seguimos amenazados por la finitud del mundo y de los imperios (nunca llegar\u00e1n al siete de Dios). Estamos a merced de la furia grande del Drag\u00f3n, a quien queda poco tiempo (cf. Ap 12,12). La Bestia que venga como siete no podr\u00e1 permanecer (s\u00f3lo Dios es Siete). Tras ella, como a reencarnaci\u00f3n de un mal emperador (a nuestro juicio Ner\u00f3n: \u00c2\u00a1siempre estamos bajo un Ner\u00f3n!), volver\u00e1 la gran Bestia: querr\u00e1 retornar, resucitar como Jes\u00fas, para imponer su dominio sobre el mundo, pero no podr\u00e1, porque su tiempo es muerte que acaba. Desde esa perspectiva, leamos las listas de nuevo: Juan escribe desde su tiempo, destacando los signos escatol\u00f3gicos. El enfrentamiento de Bestia imperial y Cristo ha llegado al paroxismo o momento de no retorno: ante la inminencia del fin, desde la plenitud ya conseguida, habiendo descubierto la proximidad del abismo, puede escribir y escribe un libro de esperanza para sus cristianos, (a) No ha querido dar nombres concretos&#8230; Parece que, como en Ap 13,18, le sigue interesando sobre todo el simbo lismo de los n\u00fameros perfectos (siete) e imperfectos (seis&#8230;): nos hallamos siempre al final de un fat\u00ed\u00addico seis, en el l\u00ed\u00admite de un tiempo corto, enfrentados con la brevedad completa (un siete muy peque\u00f1o que no logra mantenerse) y amenazados por el pozo del abismo*, del que brota el octavo, que no es tal, puesto que es reto\u00f1o de la muerte. Ese juego de n\u00fameros, esa experiencia de finitud inestable o muerte que retorna para perecer&#8230; viene a mostrarse como elemento constitutivo de nuestra dura y sangrienta historia humana, (b) Juan parece influido por el mito de un Ner\u00f3n, figura bestial del pasado que vuelve para dominar la historia, pero sin lograrlo, porque en el pasado verdadero est\u00e1 Jes\u00fas, que se hace presente para culminar su camino y celebrar las bodas (Ap 21-22). La Bestia viene de un pasado de muerte, es reencarnaci\u00f3n de lo m\u00e1s perverso de la historia: es un Ner\u00f3n revivido incapaz de triunfar. Con Ner\u00f3n hemos alcanzado la cota suma de maldad: no habr\u00e1 nuevas y m\u00e1s altas perversiones sobre el mundo. Vuelve Ner\u00f3n de la muerte y no podr\u00e1 permanecer, porque es solamente violencia que acaba. Que conf\u00ed\u00aden los cristianos: nadie podr\u00e1 torturarles m\u00e1s que Ner\u00f3n y sobre Ner\u00f3n est\u00e1 el Jes\u00fas Cordero, ya presente.<\/p>\n<p>(8) La verdad del Apocalipsis. Externamente hablando, esa visi\u00f3n de Juan no se ha cumplido&#8230; La historia del imperio ha continuado, indiferente a sus c\u00e1lculos&#8230; Nuevas opresiones, superiores a las antiguas de Ner\u00f3n, han llegado sobre la Iglesia de Jes\u00fas y los humanos. La historia ha seguido y un d\u00ed\u00ada los mismos obispos cristianos y los emperadores romanos terminaron d\u00e1ndose la mano y descubriendo intereses comunes en sus intereses (o tareas) particulares y en sus formas de mandar (servir) sobre la tierra. \u00bfQuiere decir eso que el Ap ha fallado? Evidentemente, en un sentido, el Ap ha fallado: parec\u00ed\u00ada anunciar un fin inminente (tras el siguiente, breve, emperador) y no ha llegado (al menos como parec\u00ed\u00ada anunciar): han seguido existiendo en Roma emperadores y despu\u00e9s de algo m\u00e1s de dos siglos (el autor del Apocalipsis escribe hacia el 95 d.C.) ellos han pactado con la Iglesia (edicto de Mil\u00e1n y pactos sucesivos, al comienzo del siglo IV). Pero en medio de ese no cumplimiento (propio, en otro plano, de Jes\u00fas y Pa  blo, con su espera inmediata de Reino), el Apocalipsis ha podido ofrecernos su experiencia superior, una visi\u00f3n m\u00e1s alta de la complejidad y riqueza de la historia cristiana. Este fallo o error de perspectiva de Juan le ha permitido expresar de modo insuperado el riesgo de ruptura y destrucci\u00f3n de nuestro mundo, abriendo, al mismo tiempo, un camino de esperanza. El Apocalipsis es uno de aquellos libros que m\u00e1s han acertado y siguen acertando: su modo de entender la opresi\u00f3n perversa de la pol\u00ed\u00adtica imperial y de pedir resistencia y fidelidad a los cristianos constituye uno de los m\u00e1s altos testimonios de clarividencia humana.<\/p>\n<p>Cf. R. BAUCKHAM, The Climax of Propliecy: Studies on the Book of Revelation, Clark, Edimburgo 1992; A. Farrer, A Rebirth of Images. The making ofSt. John\u2020\u2122s Apocalypse, Beacon, Boston 1949: S. Giet, El Apocalipsis y la Historia, Taurus, Madrid 1960; X. PiKAZA, Apocalipsis, Verbo Divino, Estella 1999; U. Vanni, El Apocalipsis. Hermen\u00e9utica, ex\u00e9gesis, teolog\u00ed\u00ada, Estudios B\u00ed\u00adblicos, Verbo Divino, Estella 2004; K. Wengst, Pax Romana and the Peace of Jesus Christ, SCM, Londres 1987.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>behema (hm;heB] , 929) \u00abbestia; animal; animal dom\u00e9stico; ganado; corcel; animal salvaje\u00bb. El vocablo tiene un cognado en ar\u00e1bigo. En todos los per\u00ed\u00adodos del hebreo b\u00ed\u00adblico encontramos behema unas 185 veces. En Exo 9:25 el t\u00e9rmino abarca hasta los \u00abanimales\u00bb m\u00e1s grandes, pues son todos los animales de Egipto: \u00abY aquel granizo hiri\u00f3 en toda la tierra de Egipto todo lo que estaba en el campo, as\u00ed\u00ad hombres como bestias\u00bb. Este mismo significado se resalta tambi\u00e9n en Gen 6:7  \u00abRaer\u00e9 de sobre la faz de la tierra a los hombres que he creado, desde el hombre hasta la bestia, y hasta el reptil y las aves del cielo\u00bb. En 1Ki 4:33 el vocablo behema pareciera excluir a las aves, los peces y los reptiles: \u00abAsimismo [Salom\u00f3n] disert\u00f3 sobre los animales, sobre las aves, sobre los reptiles y sobre los peces\u00bb. El t\u00e9rmino puede referirse a todos los animales dom\u00e9sticos y animales exceptuando a los seres humanos: \u00abLuego dijo Dios: Produzca la tierra seres vivientes seg\u00fan su g\u00e9nero, bestias y serpientes y animales de la tierra seg\u00fan su especie\u00bb (Gen 1:24  primer caso). Salmo 8.7 usa behema como paralelismo sin\u00f3nimo a \u00abbueyes\u00bb y \u00abovejas\u00bb, como si ambos fuesen incluidos: \u00abOvejas y bueyes, todo ello, y asimismo las bestias del campo\u00bb. Sin embargo, el vocablo puede referirse \u00fanicamente a ganado: \u00abSu ganado, sus bienes y todas sus bestias ser\u00e1n nuestros\u00bb (Gen 34:23). Una acepci\u00f3n poco usual es cuando significa \u00abcabalgadura\u00bb tal como un caballo o una mula: \u00abMe levant\u00e9 de noche, yo y unos pocos varones conmigo, y no declar\u00e9 a hombre alguno lo que Dios hab\u00ed\u00ada puesto en mi coraz\u00f3n que hiciese en Jerusal\u00e9n; ni hab\u00ed\u00ada cabalgadura conmigo, excepto la \u00fanica en que yo cabalgaba\u00bb (Neh 2:12). Poqu\u00ed\u00adsimas veces behema representa cualquier animal salvaje de cuatro patas o sin domesticar: \u00abY todos sus cad\u00e1veres servir\u00e1n de comida a toda ave del cielo y fiera de la tierra, y no habr\u00e1 quien las espante\u00bb (Deu 28:26).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Antiguo Testamento<\/b><\/p>\n<p>1. therion (qhrivon, 2342) denota casi invariablemente una fiera salvaje. En Act 28:4  \u00abbestia venenosa\u00bb, se usa de la v\u00ed\u00adbora que se prendi\u00f3 de la mano de Pablo. Este vocablo acent\u00faa el elemento bestial, aunque no est\u00e1 siempre presente la idea de un animal de presa. Una vez, en Heb 12:20, se usa de los animales en el campamento de Israel; esto es, de aquellos que estaban se\u00f1alados para el sacrificio. Pero en la LXX therion no se usa nunca de animales sacrificiales; la palabra ktenos (v\u00e9ase m\u00e1s abajo) es la que se usa para los tales. Therion, en el sentido de fiera salvaje, se usa en el Apocalipsis de los dos potentados anticristianos que est\u00e1n destinados a controlar los asuntos de las naciones con un poder sat\u00e1nico en el per\u00ed\u00adodo final de nuestra era presente (11.7; 13.1-8; 14.9,11; 15.2; 16.2, 10, 13; 17.3-17; 19.19-20; 20.4,10). 2. ktenos (kth`no\u00bb, 2934) denota primariamente algo pose\u00ed\u00addo (el verbo relacionado con este t\u00e9rmino es ktaomai, y significa poseer); y de ah\u00ed\u00ad, propiedad en manadas y reba\u00f1os. En las Escrituras significa: (a) una bestia de carga, \u00abcabalgadura\u00bb (Act 23:24); (b) bestias de todo tipo, aparte de los significados por therion (v\u00e9ase el p\u00e1rrafo anterior) (1Co 15:39; Rev 18:13); (c) animales para el sacrificio; este significado no se halla en el NT, pero es muy frecuente en la LXX.\u00c2\u00b6 3. upozugion (uJpozuvgion, 5268), v\u00e9ase ASNO, N\u00c2\u00ba 2.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p><div><span lang=\"es\">V\u00e9ase <\/span><i><span lang=\"es\">Anticristo<\/span><\/i><span lang=\"es\">.<\/span><\/div>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>Si bien se usa bastante en las vss. modernas, la palabra \u201cbestia\u201d es pr\u00e1cticamente obsoleta actualmente como termino preciso. Viene del <etiqueta id=\"#_ftn283\" name=\"_ftnref283\" title=\"\">lat., y \u201canimal\u201d, que en general la reemplaza en la actualidad, tambi\u00e9n proviene del lat. La palabra bestia se sigue usando en la expresi\u00f3n bestia de carga\u201d<\/etiqueta> p. ej. De otro modo se la encuentra \u00fanicamente en obras literarias o con sentido figurado, e. d. una persona cruel o ruda es una bestia, y su comportamiento es bestial.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Dos palabras heb. se traducen generalmente \u201cbestia\u201d; <\/span><span style=''>b<sup>e<\/sup>h&#275;ma<\/span><span style=''> <span lang=ES>(col.) tambi\u00e9n se traduce *ganado: <\/span><\/span><span style=' '>&#7717;ayy\u00e2<\/span><span lang=ES style=''> se trad. \u201cbestia\u201d preferentemente, pero en algunos pasajes se trad. con una diversidad de palabras. <\/span><span style=''>b<sup>e<\/sup>&#723;&#305;&#770;r<\/span><span lang=ES style=''> se trad. generalmente \u201cbestia\u201d.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En algunos pasajes <\/span><span style=' '>b<sup>e<\/sup>h&#275;m\u00e2<\/span><span lang=ES style=''> y <\/span><span style=''>&#7717;ayy\u00e2<\/span><span lang=ES style=''> son dif\u00edciles de diferenciar, como, por ejemplo, cuando en el mismo cap\u00edtulo (Lv. 11) y en contextos muy similares se usan ambas palabras con referencia a animales limpios: vv. 2 \u201clos animales (<\/span><span style=' '>&#7717;ayy\u00e2<\/span><span lang=ES style=''>) que comer\u00e9is\u201d, pero vv. 39 \u201csi alg\u00fan animal (<\/span><span style=''>b<sup>e<\/sup>h&#275;m\u00e2<\/span><span lang=ES style=''>) que tuviereis para comer\u201d. En el vv. 47 <\/span><span style=' '>&#7717;ayy\u00e2<\/span><span lang=ES style=''> tiene un sentido m\u00e1s amplio, de modo que con frecuencia se traduce \u201cseres vivientes\u201d, pero esto se invierte en el vv. 2: \u201cEstos son los animales (<\/span><span style=' '>&#7717;ayy\u00e2<\/span><span lang=ES style=''>) que comer\u00e9is de entre todos los animales (<\/span><span style=''>b<sup>e<\/sup>h<sup>e<\/sup>m\u00e2<\/span><span lang=ES style=''>) que hay sobre la tierra\u201d.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>En el NT el gr. <\/span><span style=' '>z&#333;on<\/span><span lang=ES style=' '> se trad. \u201canimal\u201d en <\/span><etiqueta id=\"#_ftn284\" name=\"_ftnref284\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vrv1<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=''> pero \u201cseres vivientes\u201d en <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vrv2<\/span><span lang=ES style=''> en Ap. 4.6. Para <\/span><span style=''>kt&#275;nos<\/span><span lang=ES style=''> (animal dom\u00e9stico, especialmente bestia de carga) y <\/span><span style=' '>th&#275;rion<\/span><span lang=ES style=''> (animal salvaje) <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vrv2<\/span><span lang=ES style=' '> usa las palabras \u201ccabalgadura\u201d (Hch. 23.24), \u201cv\u00edbora\u201d (Hch. 28.4\u20135), \u201cbestia\u201d (1 Co. 15.39), \u201ccuadr\u00fapedo\u201d (Hch. 10.12), \u201cbestia de carga\u201d (Ap. 18.13, <\/span><span lang=ES style='font-size: 10.0pt;;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vm<\/span><span lang=ES style=''>), \u201cfiera\u201d (Ap. 6.8), mientras otras vss. retienen la palabra \u201cbestia\u201d en estos casos. <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green; text-transform:uppercase'>\u00b0vrv2<\/span><span lang=ES style=' '> distingue correctamente entre los cuatro seres vivientes, por una parte, y la bestia de Ap. 11.7 y todos los pasajes literales, por otra.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La palabra \u201canimal\u201d tiene dos usos actualmente. Estrictamente es cualquier ser viviente con sensaci\u00f3n y movimientos voluntarios, e. d. el reino animal en contraste con el reino vegetal; m\u00e1s popularmente se refiere a los cuadr\u00fapedos, y de ellos con frecuencia s\u00f3lo a los mam\u00edferos, en contraste con el hombre, las aves, etc. En el AT la palabra \u201canimal\u201d es traducci\u00f3n de diversos vocablos heb., mayormente con referencia a mam\u00edferos, si bien falta uniformidad. En el NT la situaci\u00f3n es similar, donde representa los vocablos gr. <\/span><span style='font-family: \"Charis SIL\"'>th&#275;rioe, tetrapous, kt&#275;nos<\/span><span lang=ES style=''> y <\/span><span style=''>z&#333;on<\/span><span lang=ES style=''>. (*<span style='text-transform:uppercase'>Animales<\/span> )<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn285\" name=\"_ftnref285\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>G.S.C.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Animal, Fiera, Ser [sust.] Gen 37:20 y diremos: Alguna mala b lo devor\u00f3 Exo 22:19 cualquiera que cohabitare con b, morir\u00e1 Job 18:3 \u00bfpor qu\u00e9 somos tenidos por b .. viles? 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