{"id":4794,"date":"2016-02-05T00:38:37","date_gmt":"2016-02-05T05:38:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/carisma\/"},"modified":"2016-02-05T00:38:37","modified_gmt":"2016-02-05T05:38:37","slug":"carisma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/carisma\/","title":{"rendered":"CARISMA"},"content":{"rendered":"<p>griego j\u00e1risma, regalo, don generoso, gratuito. En el N. T., don especial concedido espec\u00ed\u00adficamente a un cristiano por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, para bien del que lo recibe y de la comunidad. Estos dones son diversos, 1 Co 12,  4, los carismas son diferentes, Rm 12, 6. Aqu\u00ed\u00ad se pone el s\u00ed\u00admil del cuerpo humano, para explicar la diversidad de carismas, que es uno solo pero con diferentes miembros y cada uno tiene una funci\u00f3n, 1 Co 12, 12-30.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>[235]<br \/>\n    Gracia que se otorga para bien de los dem\u00e1s. Etimol\u00f3gicamente significa don o regalo (jaris, en griego). Teol\u00f3gica y asc\u00e9ticamente se ha ido imponiendo en la terminolog\u00ed\u00ada eclesial el sentido de \u00abregalo divino dado a un seguidor de Jes\u00fas en orden de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>    En el Nuevo Testamento aparece el t\u00e9rmino 156 veces en forma simple y otras 98 en composici\u00f3n con otros prefijos o sufijos. Tal frecuencia expresa la conciencia clara de los evangelistas de que el cristiano vive del don divino de la salvaci\u00f3n, no s\u00f3lo para s\u00ed\u00ad, sino para la humanidad entera. En consecuencia hay que descubrir los dones como \u00abcarismas\u00bb, no como \u00abregalos personales\u00bb.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>DicEc<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nLa palabra carisma y su funci\u00f3n dieron lugar a un enfrentamiento de posturas en el segundo per\u00ed\u00adodo de sesiones del Vaticano II. El cardenal E. Ruffini objet\u00f3 contra el \u00e9nfasis puesto en el carisma en la Constituci\u00f3n sobre la Iglesia. Mantuvo una postura, denominada \u00abdispensacionalista\u00bb, seg\u00fan la cual el carisma, aunque difundido en la Iglesia primitiva, ces\u00f3 tras los primeros siglos para quedar reservado a casos y personas excepcionales. La concepci\u00f3n opuesta era la manifestada por el cardenal L. J. Suenens en un discurso notable pronunciado el 22 de octubre de 1963. Su concepci\u00f3n de que el carisma pertenec\u00ed\u00ada a la naturaleza de la Iglesia era reflejo de importantes escritos de la d\u00e9cada de 1950; esta concepci\u00f3n acab\u00f3 imponi\u00e9ndose en el concilio. La ense\u00f1anza del concilio reclama una cuidadosa relectura de los datos del Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>La palabra \u00abcarisma\u00bb (en griego charisma,  plural charismata)  deriva de la palabra griega charis,  que significa \u00abgracia\u00bb. Su significaci\u00f3n exacta se desprende en cada caso del contexto. En Pablo puede significar el don fundamental de la redenci\u00f3n y la vida eterna (por ejemplo, Rom 5,15-16) o dones particulares como los concedidos al pueblo de Israel (Rom 11,29). El uso paulino espec\u00ed\u00adfico es en plural y se refiere principalmente a los dones conferidos dentro del cuerpo o comunidad. En lPe 4,10-11 los distintos dones se dividen en dos grupos: dones de palabra y dones de servicio. Ambos deben usarse en beneficio de los dem\u00e1s y para gloria de Dios. Est\u00e1 supuesta adem\u00e1s la idea de que cada persona ha recibido un don, presuposici\u00f3n que aparece tambi\u00e9n en Pablo (cf ICor 7,7; 12,7.11). Pablo se muestra extremadamente positivo respecto de los carismas, a pesar de la confusi\u00f3n y desorden que estos ocasionan en Corinto (lCor 12-14): \u00abAspirad a los dones espirituales\u00bb (pneumatika,  ICor 14,1).<\/p>\n<p>Hay cuatro listas de carismas en el Nuevo Testamento. La Iglesia de Corinto estaba particularmente favorecida por ellos (lCor 1,4-7; cf lCor 12,4-11; lCor 12,27-30). Antes de visitar Roma (Rom 1,10-13; 15,24. 32), Pablo hab\u00ed\u00ada o\u00ed\u00addo hablar de los dones carism\u00e1ticos de esta Iglesia, o esperaba encontrarlos en ella (Rom 12,4-8). Finalmente, hay tambi\u00e9n una lista en Ef 4,11-13. El contexto de estos carismas es el \u00abcuerpo\u00bb, que es enriquecido por su diversidad. Su finalidad es el \u00abbeneficio\u00bb (pros to sumpheron,  ICor 12,7; cf 14,12), es decir, la edificaci\u00f3n de la comunidad. No hay ninguna raz\u00f3n para pensar que el Nuevo Testamento presente en ninguna parte una lista exhaustiva de los carismas; Pablo habla de los carismas que existen de hecho en Corinto y de los que espera encontrar en Roma. Tampoco se establece un orden de valoraci\u00f3n entre los carismas, aunque se hacen algunas indicaciones sobre su importancia relativa: los ap\u00f3stoles y los profetas aparecen en primer lugar; la profec\u00ed\u00ada est\u00e1 por encima del don de lenguas, que viene despu\u00e9s (cf 1Cor 12,10.28 con 14,1-5). No siempre est\u00e1 claro en las listas del Nuevo Testamento d\u00f3nde est\u00e1 hablando el autor de un oficio eclesial con su don correspondiente y d\u00f3nde se trata de una mera referencia al don. El amor no se enumera entre los dones; es \u00abun camino m\u00e1s excelente\u00bb, en el cual los carismas encuentran su sentido (lCor 12,31\u201413,10). Como muestra la experiencia de la Iglesia en Corinto, la posesi\u00f3n de carisma no garantiza la santidad personal. Los portadores de carisma (pneumatikoi,  lCor 3,1-3; 14,37) y la comunidad carism\u00e1tica en su conjunto dan all\u00ed\u00ad amplias pruebas de su condici\u00f3n pecadora y fr\u00e1gil. Por otro lado, en la \u00e9poca de Mateo (ca. 85) a algunos portadores de poderosos carismas se les advierte que su conducta personal puede colocarlos fuera del reino escatol\u00f3gico (Mt 7,21-23). En Marcos la presencia de carisma se asocia a la fe (pisteusasin,  16,17). El don se da a los que creen y ha de usarse en la fe; las personas indignas moralmente pueden tambi\u00e9n ejercer dones aut\u00e9nticos. Aunque san Pablo habla de un carisma de discernimiento (lCor 12,10, diakriseis pneumat\u00f3n),  pronto encontramos, por ejemplo en la >Didach\u00e9,  un discernimiento de los dones, en particular la profec\u00ed\u00ada, basado en gran medida en la conducta de sus detentadores.<\/p>\n<p>Los carismas aparecen tambi\u00e9n en el per\u00ed\u00adodo posterior al Nuevo Testamento. La Didach\u00e9  establece normas para los ap\u00f3stoles y los profetas. El \u00fanico carisma mencionado por >Ignacio de Antioqu\u00ed\u00ada es el de una profec\u00ed\u00ada pronunciada por \u00e9l mismo. Los habitantes de Esmirna recuerdan a Policarpo como un maestro apost\u00f3lico y prof\u00e9tico. Varios escritores antiguos hablan del \u00abesp\u00ed\u00adritu prof\u00e9tico\u00bb refiri\u00e9ndose al Esp\u00ed\u00adritu Santo, que inspir\u00f3 tanto a los profetas del Antiguo como a los del Nuevo Testamento. La primera parte, perdida, de la >Tradici\u00f3n apost\u00f3lica,  del siglo III, era un tratado sobre los carismas. La idea de un carisma de oficio (Amtscharisma)  aparece de modo incipiente en esta obra, pero ser\u00e1n Cipriano, Firmiliano y otros quienes la desarrollen. Ireneo conoc\u00ed\u00ada carismas al modo de los que aparecen en el Nuevo Testamento, especialmente los de profec\u00ed\u00ada y curaci\u00f3n Usa las palabras charisma, charis y d\u00f3rea  para designar todo don de la gracia divina, incluido el mismo Esp\u00ed\u00adritu Santo. Insiste en el v\u00ed\u00adnculo vital existente entre el Esp\u00ed\u00adritu Santo y la Iglesia. Los charismata  del Esp\u00ed\u00adritu est\u00e1n situados en la Iglesia y s\u00f3lo se encuentran en su seno. Or\u00ed\u00adgenes encontraba s\u00f3lo vestigios (ichn\u00e9)  de los carismas del Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>Pero poco a poco los carismas fueron declinando: el montanismo hizo a la Iglesia precavida ante los fen\u00f3menos extraordinarios; el episcopado se hizo m\u00e1s fuerte y asumi\u00f3 la mayor\u00ed\u00ada de las iniciativas de la vida de la Iglesia. En tiempos de Agust\u00ed\u00adn los carismas ten\u00ed\u00adan poco relieve. En una obra temprana observaba que el Esp\u00ed\u00adritu Santo ya no se hac\u00ed\u00ada visible en el momento de la >imposici\u00f3n de manos; interpretaba adem\u00e1s el don de lenguas como el gran n\u00famero de lenguas habladas de hecho en la Iglesia, extendida a lo largo y ancho del mundo. Pero en sus obras posteriores dice que ha o\u00ed\u00addo hablar de numerosas curaciones en su regi\u00f3n.<\/p>\n<p>En la Edad media podemos considerar a santo Tom\u00e1s de Aquino como una figura representativa. En De veritate,  q.27 (1258-1259) distingue la gratia gratum faciens  (la gracia que hace santo o gracia santificante) de la gratia gratis datum  (la gracia dada libremente, es decir, para los dem\u00e1s). Dentro de esta \u00faltima coloca los carismas. Trata de ellos en diferentes obras, tratando de poner en relaci\u00f3n las ense\u00f1anzas de la Escritura con la Iglesia primitiva y con la Iglesia que \u00e9l conoc\u00ed\u00ada; inevitablemente en este \u00faltimo caso su experiencia y, por consiguiente, su comprensi\u00f3n son limitadas, aunque no deja de haber en \u00e9l profundas intuiciones y perspicaces observaciones.<\/p>\n<p>La eclesiolog\u00ed\u00ada institucional del per\u00ed\u00adodo de la Reforma y de la pos-Reforma deja poco espacio a la reflexi\u00f3n sobre el carisma; se insiste principalmente en la autoridad y en la visibilidad de la Iglesia. El carisma pertenece m\u00e1s a la hagiograf\u00ed\u00ada que a la eclesiolog\u00ed\u00ada. En el siglo XX, R. Sohm (1841-1917) consider\u00f3 la Iglesia como un cuerpo puramente espiritual y carism\u00e1tico, y rechaz\u00f3 el derecho can\u00f3nico como una renuncia al primitivo ideal del cristianismo. M. Weber (1864-1920) estudi\u00f3 el carisma primariamente desde el punto de vista sociol\u00f3gico, pero aplic\u00f3 sus hallazgos tambi\u00e9n a la religi\u00f3n. La autoridad puede ser de tres tipos: tradicional, basada en el pasado; racional, basada en la necesidad de administraci\u00f3n; carism\u00e1tica, basada en la inspiraci\u00f3n de un l\u00ed\u00adder. A medida que avanza el siglo, el carisma y la instituci\u00f3n se consideran cada vez m\u00e1s en oposici\u00f3n. En la ense\u00f1anza de P\u00ed\u00ado XII hay dos referencias importantes al carisma: en la enc\u00ed\u00adclica Mystici corporis  (1943) y con ocasi\u00f3n de la canonizaci\u00f3n de P\u00ed\u00ado X, se\u00f1ala la tentaci\u00f3n de ver en la Iglesia dos \u00f3rdenes de actividad, la jer\u00e1rquica y la carism\u00e1tica (a menudo llamada prof\u00e9tica); ambos est\u00e1n previstos y ordenados por Cristo y ambos est\u00e1n igualmente configurados por el Esp\u00ed\u00adritu Santo<br \/>\nEn el Vaticano II se hacen algunas referencias generales al carisma: el Esp\u00ed\u00adritu Santo instruye y dirige a la Iglesia a trav\u00e9s de una diversidad de dones, tanto jer\u00e1rquicos como carism\u00e1ticos (LG 4; cf LG 7). El tema se aborda principalmente en LG 12: el Esp\u00ed\u00adritu Santo santifica a la Iglesia aparte de los sacramentos, los ministerios y las virtudes, porque \u00abtambi\u00e9n distribuye gracias especiales entre los fieles de cualquier condici\u00f3n, \u00abdistribuyendo a cada uno seg\u00fan quiere\u00bb (1 Cor 12,11) sus dones, con los que les hace aptos y prontos para ejercer las diversas obras y deberes que sean \u00fatiles para la renovaci\u00f3n y la mayor edificaci\u00f3n de la Iglesia, seg\u00fan aquellas palabras: \u00abA cada uno&#8230; se le otorga la manifestaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu para com\u00fan utilidad\u00bb (1Cor 12,7)\u00bb. El texto sigue hablando de los dones que son extraordinarios o m\u00e1s simples y m\u00e1s ampliamente difundidos, y a\u00f1ade: \u00abEl juicio de su autenticidad (de los carismas) y de su ejercicio razonable pertenece a quienes tienen la autoridad en la Iglesia, a los cuales compete ante todo no sofocar el Esp\u00ed\u00adritu, sino probarlo todo y retener lo que es bueno (cf ITes 5,12.19-21)\u00bb. Se llaman gracias \u00abespeciales\u00bb por el modo  en que son dadas: directamente por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, y por su finalidad,  que es el servicio de la Iglesiay del mundo. Mientras que los carismas en el Nuevo Testamento pueden describirse como \u00abdones libres del Esp\u00ed\u00adritu encaminados a la edificaci\u00f3n de la Iglesia, el cuerpo de Cristo\u00bb, en los documentos del concilio, de manera m\u00e1s amplia, el carisma puede describirse como \u00abuna capacidad libremente otorgada y una disposici\u00f3n para cierto tipo de servicios que contribuyen a la renovaci\u00f3n y edificaci\u00f3n de la Iglesia\u00bb.<\/p>\n<p>Hay otros dos textos sobre el carisma referidos particularmente a los laicos: \u00abExaminando (los sacerdotes) si los esp\u00ed\u00adritus son de Dios, descubran con sentido de fe, reconozcan con gozo y fomenten con diligencia los multiformes carismas de los laicos, tanto los humildes como los m\u00e1s altos\u00bb (PO 9). \u00abEs la recepci\u00f3n de estos carismas, incluso de los m\u00e1s sencillos, la que confiere a cada creyente el derecho y el deber de ejercitarlos para bien de la humanidad y edificaci\u00f3n de la Iglesia en el seno de la propia Iglesia y en medio del mundo\u00bb (AA 3; cf AG 28). Los cl\u00e9rigos no han de considerar los carismas de los laicos como una amenaza, sino como un don para la Iglesia, que han de fomentar y servir.<\/p>\n<p>En la revisi\u00f3n del C\u00f3digo de Derecho can\u00f3nico  estos textos est\u00e1n sorprendentemente ausentes de la lista de derechos y deberes de los fieles laicos (cc. 208-231), especialmente a la luz del documento de Juan Pablo II Sacrae disciplinae leges,  que, al introducir el C\u00f3digo,  afirma que este establece un orden para el ejercicio fruct\u00ed\u00adfero del amor, la gracia y los carismas. El carisma figura en los borradores de la ley hasta 1982, fecha en que es suprimido; se consideraque AA 3 est\u00e1 bien, pero no es jur\u00ed\u00addico, con lo cual el tema del carisma se queda en la Introducci\u00f3n del C\u00f3digo.<br \/>\nDesde el Vaticano II ha habido una literatura abundant\u00ed\u00adsima sobre el carisma. Parte de esta literatura procede de la >renovaci\u00f3n carism\u00e1tica y refleja el redescubrimiento en la vida de la Iglesia de los carismas enumerados en el Nuevo Testamento. Las >Iglesias pentecostales tienen una vasta experiencia de los carismas y han reflexionado mucho sobre su uso adecuado e inadecuado. Pero la discusi\u00f3n se ha centrado principalmente en la tensi\u00f3n existente entre carisma e instituci\u00f3n u oficio. Esta tensi\u00f3n se encuentra ya en el Nuevo Testamento. En el primer libro del Nuevo Testamento (ca. 50) Pablo exhorta a los tesalonicenses a discernir entre los dones, pero tambi\u00e9n los anima a no ahogar el Esp\u00ed\u00adritu ni rechazar la profec\u00ed\u00ada (1Tes 5,19-21). Por otro lado, como alguien que tiene autoridad en la Iglesia de Corinto, establece criterios para el discernimiento y ordena el uso de los carismas en esta Iglesia (1Cor 14).<\/p>\n<p>A principios del siglo XX R. Sohm concibi\u00f3 la Iglesia como primariamente carism\u00e1tica. Consider\u00f3 los elementos institucionales, y especialmente el derecho, como profanos y antievang\u00e9licos, como una prueba de hecho de la corrupci\u00f3n del catolicismo (>Protocatolicismo). Aunque las posturas de Sohm rara vez se encuentran en nuestros d\u00ed\u00adas en todo su rigor, el problema planteado por \u00e9l permanece subyacente en las eclesiolog\u00ed\u00adas que expresan claramente su preferencia por el modelo de Iglesia de Corinto frente a otros modelos, particularmente el de las ep\u00ed\u00adstolas pastorales.<\/p>\n<p>Algunos autores, en su af\u00e1n de salvaguardar y promover el papel del carisma, no dicen lo suficiente acerca del papel de la instituci\u00f3n. Pero de hecho es mucho m\u00e1s com\u00fan el defecto contrario: no se le concede al carisma su papel propio y pleno en la Iglesia, especialmente en el \u00e1mbito local. En algunas de las >teolog\u00ed\u00adas de la liberaci\u00f3n y,  en general, en las Iglesias, tanto las protestantes como la cat\u00f3lica, existe la conciencia de este problema. Se plantean problemas tanto pr\u00e1cticos como teol\u00f3gicos. Hay en la pr\u00e1ctica gran necesidad de conversi\u00f3n por parte de los pastores para poder aceptar y fomentar los dones carism\u00e1ticos de los laicos (PO 9; AA 3) y  reconocer su ministerio en la Iglesia. Incluso cuando los pastores tienen una visi\u00f3n clara de la cuesti\u00f3n existe el peligro de la clericalizaci\u00f3n de su actitud. Los laicos tampoco est\u00e1n libres de una mentalidad clerical cuando acuden a los pastores para que inicien, dirijan o aprueben su labor en \u00e1reas en las que ellos tienen la vocaci\u00f3n, la competencia y los carismas adecuados. Es probable que la mayor\u00ed\u00ada de los que no ponen un especial empe\u00f1o en evitar la clericalizaci\u00f3n est\u00e9n infectados de ella.<\/p>\n<p>El problema te\u00f3rico estriba en la relaci\u00f3n entre carisma e instituci\u00f3n. La soluci\u00f3n reside en la afirmaci\u00f3n vigorosa de que tanto la instituci\u00f3n como el carisma proceden del mismo Esp\u00ed\u00adritu Santo. De hecho, si no existe tensi\u00f3n entre el carisma y la instituci\u00f3n, es que probablemente, o se ha suprimido el carisma, o no se concede a las instituciones de la Iglesia la oportunidad de desempe\u00f1ar su funci\u00f3n, procedente tambi\u00e9n del Esp\u00ed\u00adritu. La Iglesia como instituci\u00f3n tiene que ser naturalmente conservadora; en cuanto tal necesita del carisma y de la actividad del Esp\u00ed\u00adritu Santo para vivificarla (AG 4). Por otro lado, los pastores tienen que discernir los carismas (LG 12; PO 9; AA 3). Pero, a su vez, los pastores necesitan del carisma para desempe\u00f1ar su propia funci\u00f3n. El carisma, conocido antes como \u00abla gracia de oficio\u00bb, es la garant\u00ed\u00ada \u00faltima de que la autoridad y la instituci\u00f3n desempe\u00f1an una funci\u00f3n salut\u00ed\u00adfera en la Iglesia. La autoridad, por ejemplo, se da verdaderamente en la Iglesia, pero s\u00f3lo el carisma asegura que esta se ejerce en general en el amor. Por \u00faltimo, hay que subrayar que la oposici\u00f3n inicial entre la autoridad de la Iglesia y un presunto carisma no significa que el carisma no sea aut\u00e9ntico, o que no sea obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo. La historia tiene muchas lecciones que darnos en esta materia: la Iglesia cat\u00f3lica ignor\u00f3 durante d\u00e9cadas el movimiento ecum\u00e9nico; muchos santos y figuras heroicas del pasado pasaron su vida en la penumbra, o fueron activamente perseguidos, como san Juan de la Cruz, santa Juana de Arco, Newmann y algunos destacados te\u00f3logos de la d\u00e9cada de 1950. El discernimiento mismo es un carisma, pero puede usarse mal. El \u00fanico criterio definitivo es el proporcionado por las palabras del Se\u00f1or: \u00abPor sus obras los conocer\u00e9is\u00bb (Mt 7,20). Es posible que durante un per\u00ed\u00adodo el poseedor de un carisma sea incomprendido y tenga que sufrir pacientemente. La tensi\u00f3n entre carisma e instituci\u00f3n nunca se resolver\u00e1, sino que se mantendr\u00e1 creativamente movida por el Esp\u00ed\u00adritu, que es de quien proceden estos dos dones de la Iglesia.<\/p>\n<p>Christopher O\u00c2\u00b4Donell &#8211; Salvador Pi\u00e9-Ninot, Diccionario de Eclesiolog\u00ed\u00ada, San Pablo, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Eclesiolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p>Carisma, en sentido estricto, es un don, una gracia que Dios da a una persona concreta, para que \u00e9sta lo ponga al servicio de la comunidad (Rom 12,6; 1 Cor 1,7; 1 Tim 4,14). Dios lo concede en atenci\u00f3n a la comunidad y no por los m\u00e9ritos de la persona que lo recibe. En la primitiva Iglesia hab\u00ed\u00ada abundancia de carismas: ap\u00f3stoles, profetas, evangelistas, doctores, pastores, taumaturgos, diacon\u00ed\u00ada, glosolalia, don de interpretaci\u00f3n, etc. (Rom 12,6-8; 1 Cor 12,28-30; Ef 4,11), todos ellos para edificaci\u00f3n del cuerpo de Cristo y como servicio a la caridad fraterna (1 Cor 12,4-30). Esto lo anunci\u00f3 ya el profeta Joel (JI 3,1) y lo vio realizado San Marcos (Mc 16, 17). Todos los carismas provienen del mismo Esp\u00ed\u00adritu (1 Cor 12,11), que los reparte como quiere; por encima de todos ellos est\u00e1 la caridad (1 Cor 13).<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>Se entiende por carisma un don espiritual concedido por Dios a un creyente, el cual, viviendo una experiencia religiosa de especial intensidad, es capaz de condicionar de manera extraordinaria la vida espiritual de un grupo o de una \u00e9poca hist\u00f3rica.<\/p>\n<p>Este ((don\u00bb se presenta como una novedad y guarda relaci\u00f3n con la misma ra\u00ed\u00adz de charis (gracia).<\/p>\n<p>De aqu\u00ed\u00ad nace su triple caracter\u00ed\u00adstica: -don que procede de la gracia de Dios\u00bb &#8211; don con car\u00e1cter de utilidad p\u00fablica, &#8211; don que se remonta al Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>       &#8211; Don que procede de la gracia.- El \u00abdon\u00bb es una manifestaci\u00f3n de la acci6n del Esp\u00ed\u00adritu en la Iglesia. La gracia en su aspecto divinizante presenta un car\u00e1cter eminentente hist\u00f3rico-dialogal: el hombre es libre a pesar del pecado original (originado) y de la concupiscencia. Por eso acoge libremente o rechaza la gracia que se le ofrece.<\/p>\n<p>       &#8211; Don con car\u00e1cter de utilidad p\u00fablica.- El hombre transformado por la gracia puede hacer el bien (G\u00e1l 6,9), \u00abhacer obras buenas\u00bb (Mt 5,16: 1 Tim 6,18; Tit 3,8-14), \u00abvencer el mal con el bien\u00bb (Rom 12,21). A este bien corresponde un \u00abdeber ser\u00bb que no suprime, sino que presupone la libertad, y llama a una decisi\u00f3n determinada en su contenido.<\/p>\n<p>       &#8211; Don que se remonta al Esp\u00ed\u00adritu. La vida en el Esp\u00ed\u00adritu es una vida en la fe; es una experiencia real y una certeza concreta, porque es la experiencia de una presencia. Sin embargo, todos los carismas \u00bb desde los relativamente externos (el don de las lenguas o de curaci\u00f3n: 1 Cor 12,28: 14,12) hasta los \u00abdones superiores\u00bb (1 Cor 12,31) de fe, de esperanza y de caridad, est\u00e1n al ser vicio del evangelio, del que dan testimonio.<\/p>\n<p>A. A. Tozzi<\/p>\n<p>Bibl.: J Alonso, Los carisl71as en la Iglesia ~, su evoluci\u00f3n, Madrid 1978; L. Sartori, Carismas y ministerios, en DTI, 11, 9-24; A, VanhoYe. Carisma, en NDTB, 282-287.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Actualidad del tema. II. Sentido del t\u00e9rmino: 1. Del griego al castellano; 2. Sentido general 3. Sentido espec\u00ed\u00adfico; 4. Aspectos principales; 5. Listas de carismas. III. Realidad de los carismas: 1. En el AT; 2. En la Iglesia primitiva. IV. Problemas: 1. Peligros; 2. Carisma y autoridad; 3. Carismas y ministerios; 4. Estructura de la Iglesia.<\/p>\n<p>I. ACTUALIDAD DEL TEMA. Por diversas razones se ha puesto de actualidad el tema de los carismas. En el concilio Vaticano II hubo discusiones bastante vivas en este sentido. Se opon\u00ed\u00adan dos conceptos: el carisma como don extraordinario, milagroso, concedido por Dios de forma excepcional, y el carisma como don de gracia capaz de formas muy variadas y difundido abundantemente en la vida de la Iglesia. Prevaleci\u00f3 el segundo concepto (LG 12 ).Antes del concilio, e incluso despu\u00e9s, algunos te\u00f3logos propugnaron la idea de una estructura carism\u00e1tica de la Iglesia, oponi\u00e9ndola m\u00e1s o menos claramente a la estructura jer\u00e1rquica. Por otra parte, un movimiento de renovaci\u00f3n espiritual, convencido de que hab\u00ed\u00ada vuelto a encontrar los carismas m\u00e1s espec\u00ed\u00adficos de la Iglesia primitiva, tom\u00f3 el nombre de \u00abrenovaci\u00f3n carism\u00e1tica\u00bb, mientras que las diversas congregaciones religiosas consideran que deben su origen y su especificidad a un carisma particular. El uso de la palabra se extendi\u00f3 adem\u00e1s al mundo pol\u00ed\u00adtico, que utiliza en var\u00ed\u00adas ocasiones las expresiones \u00abl\u00ed\u00adder carism\u00e1tico\u00bb y \u00abautoridad carism\u00e1tica\u00bb.<\/p>\n<p>El punto de partida de todo esto se encuentra en el NT. Pero no hay que confundir el punto de partida con la evoluci\u00f3n posterior. La teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica no puede pretender el estudio en toda su amplitud de la cuesti\u00f3n de los carismas. Su tarea se limita a la aportaci\u00f3n del NT en este campo. Hay que distinguir los problemas del lenguaje: si en el NT la palabra griega j\u00e1risma posee ya un sentido t\u00e9cnico y a qu\u00e9 clase de dones se aplica, y los problemas de la realidad: qu\u00e9 relaciones se pueden discernir en el NT entre carismas y ministerios, entre carismas y autoridad en la Iglesia, y en qu\u00e9 sentido se puede atribuir a la Iglesia una estructura carism\u00e1tica.<\/p>\n<p>II. SENTIDO DEL TERMINO. No resulta f\u00e1cil definir el sentido preciso de carisma, ya que este t\u00e9rmino goza de una situaci\u00f3n compleja.<\/p>\n<p>1. DEL GRIEGO AL CASTELLANO. La palabra j\u00e1risma en griego es de formaci\u00f3n tard\u00ed\u00ada. En los escritos profanos no aparece antes de Cristo. Aparece pocas veces en los escritos judeo-helenistas. En el AT griego s\u00f3lo es posible encontrarla en dos variantes del Sir\u00e1cida (Sir 7:33 Sinaiticus; Sir 38:30 Vaticanus).Fil\u00f3n la utiliza tres veces (Legum Alleg. 3,78). Por el contrario, en el NT es relativamente frecuente: se utiliza 17 veces, de ellas 16 en las cartas paulinas y una en 1Pe 4:10.<\/p>\n<p>El sentido general de j\u00e1risma no era oscuro para los griegos, ya que esta palabra est\u00e1 formada de una ra\u00ed\u00adz muy conocida y un sufijo corriente. Se trata de un sustantivo derivado del verbo jar\u00ed\u00adzomai, que significa mostrarse amable y generoso, regalar algo. El sufijo -ma indica el producto de la acci\u00f3n. As\u00ed\u00ad pues, j\u00e1risma significa \u00abdon generoso\u00bb, \u00abregalo\u00bb. Un papiro antiguo utiliza este t\u00e9rmino para designar los regalos ofrecidos a los marineros. Existe un parentesco entre j\u00e1risma y el nombre griego de la gracia\u00bb, j\u00e1ris.<\/p>\n<p>\u00abCarisma\u00bb en nuestra lengua es la transcripci\u00f3n de la palabra griega. Pero hay que observar que la situaci\u00f3n sem\u00e1ntica es distinta, por el hecho de que en espa\u00f1ol \u00abcarisma\u00bb es una palabra extra\u00f1a, trasplantada aisladamente a nuestro idioma. En griego j\u00e1risma no ten\u00ed\u00ada necesariamente un sentido t\u00e9cnico, mientras que en castellano \u00abcarisma\u00bb se usa solamente como t\u00e9rmino t\u00e9cnico. El parentesco significativo entre j\u00e1risma y j\u00e1ris no aparece ni mucho menos en nuestras palabras \u00abcarisma\u00bb y \u00abgracia\u00bb.<\/p>\n<p>2. SENTIDO GENERAL. En varios pasajes del NT jarisma tiene su sentido general de \u00abdon generoso\u00bb y no puede traducirse por \u00abcarisma\u00bb sin provocar un equ\u00ed\u00advoco. En Rom 5:15-16, por ejemplo, el t\u00e9rmino designa el don divino de la redenci\u00f3n por medio de Cristo, don que Pablo contrapone al pecado de Ad\u00e1n: \u00abEl delito de Ad\u00e1n no puede compararse con el don de gracia&#8230; El delito de uno solo no puede compararse con el don de gracia, pues por un solo delito vino la condenaci\u00f3n, y por el don de gracia, a pesar de muchos delitos, vino la absoluci\u00f3n\u00bb. En Rom 6:23 este mismo t\u00e9rmino se aplica a una realidad todav\u00ed\u00ada m\u00e1s amplia: \u00abEl don de Dios es la vida eterna en Cristo Jes\u00fas, Se\u00f1or nuestro\u00bb. En Rom 11:29 el plural indica una gran diversidad de favores divinos: \u00ablos dones y el llamamiento de Dios son irrevocables\u00bb. En 2Co 1:11 Pablo utiliza j\u00e1risma para aludir a un favor divino determinado, es decir, la liberaci\u00f3n de un peligro de muerte. En tres pasajes de 1 Cor, el doble plural jar\u00ed\u00adsmata iam\u00e1t\u00f3n, \u00abdones de curaci\u00f3n\u00bb (1Co 12:9.2$.30) sirve para designar las curaciones debidas a un don especial de Dios. En todos estos casos no se puede hablar de un sentido t\u00e9cnico para la palabra griega. S\u00f3lo hay que indicar que en el NT j\u00e1risma no sirve nunca para designar un regalo hecho por un hombre, sino que se aplica solamente a los dones de Dios.<\/p>\n<p>3. SENTIDO ESPECIFICO. En algunos textos, pocos pero importantes (Rom 12:6; ICor 12,4.31; 1Pe 4:10), es posible discernir una tendencia a darle a j\u00e1risma un sentido espec\u00ed\u00adfico. Estos textos han dado origen al sentido t\u00e9cnico de carisma. Pero este sentido t\u00e9cnico no est\u00e1 a\u00fan claramente definido en \u00e9l NT.<\/p>\n<p>El rasgo principal del sentido espec\u00ed\u00adfico es la diversidad de esos carismas: \u00abHay diversidad de dones\u00bb (lCor 12,4); \u00abtenemos carismas diferentes\u00bb (Rom 12:6). Esta diversidad debe entenderse en el sentido de que no todos tienen tal o cual carisma (cf 1Co 12:29-30). As\u00ed\u00ad pues, los carismas no forman parte de las gracias fundamentales, necesarias a todo cristiano. Son dones particulares, distribuidos seg\u00fan el benepl\u00e1cito de Dios para el bien de cada. uno y la utilidad de todos.<\/p>\n<p>De aqu\u00ed\u00ad se sigue la distinci\u00f3n entre carismas y virtudes, en particular entre carismas y caridad. Si tomamos j\u00e1risma en su sentido m\u00e1s general, podemos y debemos decir que la caridad es un j\u00e1risma, es decir, un don de Dios; m\u00e1s a\u00fan, el don m\u00e1s bello de Dios. Pero si tomamos j\u00e1risma en el sentido espec\u00ed\u00adfico de don especial, atribuido a tal cristiano y no a tal otro, entonces no podemos aplicar este t\u00e9rmino a la caridad. La caridad no es un carisma particular; la necesitan todos. Algunos autores siembran la confusi\u00f3n al no establecer esta distinci\u00f3n elemental.<\/p>\n<p>4. ASPECTOS PRINCIPALES. Los dos textos m\u00e1s expl\u00ed\u00adcitos sobre los carismas (lCor 12; Rom 12) utilizan la comparaci\u00f3n del cuerpo humano para explicar el sentido de la diversidad de los carismas. \u00abPorque el cuerpo no es un miembro, sino muchos\u00bb (1Cor 12 14). Entre los miembros del cuerpo, la diversidad es normal, incluso necesaria. No se opone a la unidad del cuerpo, sino que, por el contrario, hace posible la unidad por medio de la complementariedad mutua. \u00abY si todos fueran un solo miembro, \u00bfd\u00f3nde estar\u00ed\u00ada el cuerpo? Hay muchos miembros, pero un solo cuerpo\u00bb (lCor 12,19s). Todos los cristianos son los miembros diversos del \u00fanico cuerpo de Cristo.<\/p>\n<p>Pablo en Rom 12:6 y Pedro en 1Pe 4:10 manifiestan una relaci\u00f3n estrecha entre carismas y gracia de Dios. Los carismas son una expresi\u00f3n de la \u00abmultiforme gracia divina\u00bb. Se sugiere, por tanto, una distinci\u00f3n entre los carismas, que pertenecen al orden de la gracia, y los talentos humanos, que pertenecen al orden de la naturaleza.<\/p>\n<p>Afirmado con claridad el origen divino de los carismas, no se expresa siempre, sin embargo, del mismo modo. El pasaje de ICor 12,4-11 subraya fuertemente la relaci\u00f3n entre carismas y Esp\u00ed\u00adritu Santo: \u00abTodo esto lo lleva a cabo el \u00fanico y mismo Esp\u00ed\u00adritu, repartiendo a cada uno sus dones como quiere\u00bb (lCor 12,11). Los dem\u00e1s textos, sin embargo, no hacen menci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo. En 1Co 12:28 el que se menciona es Dios; y de forma parecida en 1Pe 4:10 y 2Ti 1:6.<\/p>\n<p>A menudo los te\u00f3logos definen los carismas o \u00abgratiae gratis datae\u00bb como dones destinados a la utilidad de los dem\u00e1s. La frase de 1Co 12:7, en la que se basan, no expresa este detalle, sino que habla solamente de utilidad; y otros pasajes del mismo discurso muestran que seg\u00fan Pablo es posible que un carisma no sirva a la utilidad de los dem\u00e1s, sino s\u00f3lo a la de la misma persona. Tal es el caso del hablar en lenguas: \u00abEl que habla en lenguas extra\u00f1as se aprovecha a s\u00ed\u00ad mismo\u00bb (lCor 14,4). No obstante, hay que reconocer que la mayor parte de los textos insiste en el deber de poner los propios carismas al servicio de los dem\u00e1s. De esta manera ser\u00e1n tambi\u00e9n plenamente \u00fatiles a la propia persona, que se servir\u00e1 de ellos para crecer en la caridad.<\/p>\n<p>No hay ning\u00fan texto que exprese una contraposici\u00f3n entre carisma e instituci\u00f3n. Lejos de poner por una parte los carismas y por otra las posiciones oficiales, Pablo declara en la misma frase que Dios ha establecido una jerarqu\u00ed\u00ada de posiciones en la Iglesia y otros dones no jer\u00e1rquicos (1Co 12:28). El v\u00ed\u00adnculo que establecen las cartas pastorales entre un rito de imposici\u00f3n de manos y la concesi\u00f3n de un carisma de ministerio no puede extra\u00f1arnos, ya que se sit\u00faa en la misma l\u00ed\u00adnea que el v\u00ed\u00adnculo entre el \/bautismo y el don del \/Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>5. LISTAS DE CARISMAS. Algunos textos presentan una lista de carismas. Pera nunca se trata de una enumeraci\u00f3n sistem\u00e1tica. La lista de 1Co 12:8 no se introduce como una lista de carismas, sino como una serie de formas diversas de \u00abmanifestaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (1Co 12:7). La frase de 1Co 12:28 comienza con una enumeraci\u00f3n de posiciones fijadas por Dios en la Iglesia, y luego relaciona con ellas otros dones. En Rom 12:6s Pablo pasa de una lista de carismas a una serie de exhortaciones que valen para todos. En 1Pe 4:10s Pedro se contenta con indicar dos grandes categor\u00ed\u00adas, una para el hablar y la otra para el actuar, sin entrar en detalles sobre las numerosas formas que pueden tomar los carismas. As\u00ed\u00ad pues, no es posible determinar a partir del NT una lista precisa y completa de los carismas.<\/p>\n<p>Entre los carismas enumerados encontramos dones sensacionales (hablar en lenguas, hacer milagros), dones ordinarios (ense\u00f1anza, servicio), ministerios jer\u00e1rquicos (lCor 12 28; cf Efe 4:11) y actividades diversas (beneficencia, exhortaci\u00f3n). Los dones sensacionales, mencionados en las listas de 1 Cor 12, provocan algunas advertencias, especialmente el hablar en lenguas. La lista de Rom 12 no alude ya al hablar en lenguas ni a los milagros; la de 1Pe 4:10s es a\u00fan m\u00e1s discreta. Se nota, por tanto, una tendencia progresiva a insistir m\u00e1s en los dones menos vistosos, que son de utilidad constante para la vida de la comunidad cristiana.<\/p>\n<p>III. REALIDAD DE LOS CARISMAS. Para tratar de forma m\u00e1s completa la cuesti\u00f3n de los carismas, es necesario prolongar la investigaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de los pocos textos b\u00ed\u00adblicos que utilizan la palabra j\u00e1risma.<\/p>\n<p>1. EN EL AT. En muchos pasajes del AT aparecen dones especiales de Dios, an\u00e1logos a los carismas. \/Mois\u00e9s, profeta sin igual ( Deu 34:10ss), libertador de su pueblo y mediador de la ley, puede muy bien ser considerado como un gran carism\u00e1tico. Su carisma de jefe fue comunicado parcialmente a los 70 ancianos que habr\u00ed\u00adan de ayudarle a \u00abllevar el peso del pueblo\u00bb (N\u00fam 11:16-25), es decir, a gobernar y a administrar justicia. En tiempos de los \/Jueces Dios suscit\u00f3 para Israel otros jefes carism\u00e1ticos, de los que se dice que \u00abel esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or estaba sobre ellos\u00bb: as\u00ed\u00ad Otoniel (Jue 3:10), Gede\u00f3n (Jue 6:34), Jeft\u00e9 (Jue 11:29), Sans\u00f3n (Jue 13:25; Jue 14:6; etc.). El otro carisma de Mois\u00e9s, el carisma prof\u00e9tico, se manifest\u00f3 a menudo de forma impresionante en la historia de Israel; en algunos casos iba acompa\u00f1ado del don de hacer milagros (historia de \/El\u00ed\u00adas y de Eliseo: 1Re 17; 2Re 2). Pero se puede hablar tambi\u00e9n de carismas para dones menos extraordinarios; por ejemplo en el caso de Besalel, encargado de fabricar la tienda de la reuni\u00f3n y todos los objetos destinados al culto divino (Exo 31:2-6; Exo 35:31-35). A veces aparece cierta tensi\u00f3n entre carismas e instituciones, especialmente en el caso de los profetas, que critican duramente a los dirigentes, a los sacerdotes, el culto. Pero no se trata de oposici\u00f3n sistem\u00e1tica. En efecto, los carismas pueden estar ligados a un rito: imposici\u00f3n de las manos (Deu 34:9) o unci\u00f3n (1San1 16,13).<\/p>\n<p>2. EN LA IGLESIA PRIMITIVA. El carisma atestiguado con mayor frecuencia entre los profetas es el prof\u00e9tico, es decir, el don de la inspiraci\u00f3n. El d\u00ed\u00ada de pentecost\u00e9s Pedro proclama el cumplimiento de la predicci\u00f3n de Joel, en la que Dios anunciaba: \u00abDerramar\u00e9 mi esp\u00ed\u00adritu sobre todos los hombres, vuestros hijos y vuestras hijas profetizar\u00e1n\u00bb (JI 3,1; Heb 2:17). Los Hechos de los Ap\u00f3stoles mencionan numerosos casos de inspiraci\u00f3n prof\u00e9tica, a veces colectiva (Heb 19:6), pero ordinariamente individual. Hay profetas cristianos en Jerusal\u00e9n (Heb 11:27) y en Antioqu\u00ed\u00ada (Heb 13:1). La palabra de Dios se hace sentir por medio de ellos bajo la forma de predicci\u00f3n (Heb 11:28; Heb 21:10s) o de comunicaci\u00f3n de la voluntad de Dios (Heb 13:2). El don de profec\u00ed\u00ada se manifiesta tambi\u00e9n entre las mujeres (Heb 21:9; cf Luc 2:36; Exo 15:20; Jue 4:4;  2Re 22:14). Las cartas paulinas demuestran igualmente la importancia del don de la profec\u00ed\u00ada en las primeras comunidades cristianas. Ya en 1Ts 5:20 Pablo alude a \u00e9l, y luego lo coloca regularmente en sus listas (1Co 12:10.28; Rom 12:6; Efe 4:11). Tambi\u00e9n las mujeres pueden tener inspiraciones prof\u00e9ticas (1Co 11:5). Pablo destaca fuertemente el valor del don de profec\u00ed\u00ada para la edificaci\u00f3n de la Iglesia (1Cor 14). En las asambleas cristianas, lo prefiere al hablar en lenguas.<\/p>\n<p>El hablar en lenguas o glosolalia es presentado de forma distinta por Pablo y por Lucas. En Heb 2:4-11 Lucas indica que se trataba de reconocer lenguas extra\u00f1as. Lucas no establece una clara diferencia entre \u00abhablar en lenguas\u00bb y \u00abprofetizar\u00bb (Heb 19:6). Pablo, por el contrario, los distingue con claridad (1Cor 14): el \u00abhablar en lenguas\u00bb consiste en pronunciar palabras nuevas, que no pertenecen a ninguna lengua conocida. El que las escucha no comprende su sentido concreto (Heb 14:2.16), como tampoco el que las dice (Heb 14:14). Solamente es clara la intenci\u00f3n general: se trata de alabar a Dios, de darle gracias, de orar (Heb 14:13-16). Es posible comparar la glosolalia con la m\u00fasica, medio de expresi\u00f3n que utiliza los sonidos sin llegar a hacer un discurso racional.<\/p>\n<p>El don de los milagros se manifiesta en muchas ocasiones. Lucas refiere que \u00ablos ap\u00f3stoles hac\u00ed\u00adan muchos milagros y prodigios en el pueblo (Heb 5:12), y cuenta detalladamente varios milagros realizados por Pedro (Heb 3:6ss; Heb 9:32-42) y por Pablo (Heb 14:8ss; Heb 20:9ss). En sus cartas el mismo Pablo habla de los milagros que acompa\u00f1aban a su predicaci\u00f3n (2Co 12:12; Rom 15:19) y de los que Dios obraba en las comunidades cristianas (G\u00e1l 3:5; .1Co 12:9s).<\/p>\n<p>Como es natural, no se subrayan los dones menos vistosos. Entre \u00e9stos hay que citar la \u00abfirmeza\u00bb y el coraje con que proclamaban la palabra de Dios (Heb 4:33), fruto de la oraci\u00f3n y de la intervenci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo. El don de \u00abasistir a los necesitados\u00bb (1Co 12:28) puede reconocerse en la vida de Tabita (Heb 9:36-39) y de muchas mujeres cristianas; el \u00abdon de gobernar\u00bb (1Co 12:28), en la solicitud de muchos dirigentes de la Iglesia (1Ts 5:12; 1Co 15:15s); el \u00abservicio\u00bb (Rom 12:7; 1Pe 4:11) tiene muchas formas posibles. La Iglesia primitiva se caracteriza por su abundante floraci\u00f3n de carismas.<\/p>\n<p>IV. PROBLEMAS. Como cualquier forma viva, los carismas tienen ante todo un aspecto positivo, pero pueden tambi\u00e9n crear problemas. Tienen que encontrar su puesto justo en la vida espiritual del individuo y de la comunidad.<\/p>\n<p>1. PELIGROS. Los carismas vistosos suscitan f\u00e1cilmente un entusiasmo desmesurado, que puede llevar a graves ilusiones. Un texto sumamente severo de Mateo pone en guardia contra estas ilusiones: es posible hacer milagros y otras cosas extraordinarias y olvidar al mismo tiempo los aspectos esenciales de la vida cristiana (Mat 7:22-23). Pablo se sit\u00faa en esta misma perspectiva cuando observa que sin la caridad carecen totalmente de utilidad los carismas m\u00e1s impresionantes (1Co 13:1-3). Una insistencia excesiva en los carismas puede crear serios malestares en la comunidad provocando complejos de inferioridad (1Co 12:15s) por una parte y actitudes de soberbia (1Co 12:21) por otra, poniendo as\u00ed\u00ad en peligro la uni\u00f3n de todos. En las asambleas cristianas, la sobreabundancia de las manifestaciones carism\u00e1ticas puede provocar una atm\u00f3sfera nociva de rivalidad, desorden y confusi\u00f3n.<\/p>\n<p>2. CARISMAS Y AUTORIDAD. En 1Cor 14 interviene Pablo con autoridad para imponer reglas concretas sobre el uso de los carismas en las reuniones de la comunidad cristiana. Limita de forma muy estricta el uso de la glosolalia; si en la asamblea no hay nadie que sea capaz de interpretar el discurso misterioso del que habla en lenguas, Pablo no admite ese discurso; si hay un int\u00e9rprete, permite que dos o todo lo m\u00e1s tres se expresen en lenguas (1Co 14:27s). Estas limitaciones no manifiestan un desprecio de la glosolalia en s\u00ed\u00ad misma -Pablo la considera como un don de Dios muy \u00fatil para la oraci\u00f3n personal (1Co 14:18)-, sino que se fijan desde el punto de vista de la utilidad comunitaria. Se dan preceptos an\u00e1logos para el uso del don de profec\u00ed\u00ada (1Co 14:29ss). Tambi\u00e9n en los otros pasajes, Pablo (Ron,1Co 12:3) y Pedro (1Pe 4:10s) dan instrucciones a prop\u00f3sito de los carismas. De aqu\u00ed\u00ad resulta evidente que los carismas individuales no pueden ser un motivo para sustraerse de la obediencia a los dirigentes de la Iglesia. Pablo usa un lenguaje muy severo a este prop\u00f3sito (1Co 14:37s).<\/p>\n<p>3. CARISMAS Y MINISTERIOS. Las relaciones entre carismas y ministerios se muestran complejas. No todo carisma guarda relaci\u00f3n con un ministerio determinado. La glosolalia, por ejemplo, no est\u00e1 ligada a ning\u00fan ministerio, seg\u00fan 1Cor 14. Pero las cartas pastorales afirman un v\u00ed\u00adnculo entre el carisma pastoral y un rito de ordenaci\u00f3n (1Tim 4;14; 2Ti 1:6). Junto a los carismas pastorales hay otros carismas, no ligados a ministerios ordenados, pero util\u00ed\u00adsimos a la vida y a la expansi\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n<p>4. ESTRUCTURA DE LA IGLESIA. La oposici\u00f3n que algunos afirman entre una Iglesia institucional de cu\u00f1o judeo-cristiano y una Iglesia carism\u00e1tica de cu\u00f1o paulino no tiene fundamento v\u00e1lido en los textos del NT. Al contrario, se observa una conexi\u00f3n estrecha entre los dos aspectos. El mismo Pablo insiste siempre en la inserci\u00f3n necesaria de los carismas en el cuerpo eclesial, y su forma de hablar con autoridad a los carism\u00e1ticos demuestra claramente que \u00e9l no considera los carismas como dones que den derecho a un ministerio aut\u00f3nomo en la Iglesia. El conjunto de los textos del NT nos lleva m\u00e1s bien a afirmar en la fe la existencia de una estructura carism\u00e1tico-institucional de la Iglesia, cuyo fundamento y modelo se encuentra en la instituci\u00f3n de los doce, escogidos por Jes\u00fas (Mar 3:13ss) y llenos del Esp\u00ed\u00adritu Santo (Heb 2:4) para formar la Iglesia de Dios.<\/p>\n<p>La Iglesia no es una gran m\u00e1quina administrativa, sino un organismo vivo, \u00abcuerpo de Cristo\u00bb (1Co 12:27; Rom 12:5; Efe 4:12), animado por el Esp\u00ed\u00adritu Santo (1Co 12:3s; Rom 5:5; Efe 2:21s). Para realizar correctamente cualquier tarea de responsabilidad en la Iglesia no basta la habilidad humana, sino que se necesita la docilidad personal al Esp\u00ed\u00adritu Santo. Esta docilidad lleva consigo una actitud positiva respecto a las diversas manifestaciones del Esp\u00ed\u00adritu. La jerarqu\u00ed\u00ada de la Iglesia no pretende tener el monopolio de los dones del Esp\u00ed\u00adritu, sino que reconoce con gozo que todos los fieles reciben dones de gracia, cuya diversidad es un gran bien para la Iglesia y para el mundo (LG 12).<\/p>\n<p>BIBL. ALLo E.B., Saint Paul. Premi\u00e9re \u00e9pttre aux Corinthiens, Gabalda, Par\u00ed\u00ads 1934; AuoE M. (y otros), Carisma e instituzione. Lo Spirito interroga i religiosi, Ed. Rogate, Roma 1963; BEHM J., gl\u00f3ssa, en GLNT II, 534-564; CHEVALLIER M.A., Esprit de Dieu, paroles dhrommes. Le r\u00f3le de PEsprit dans les minist\u00e9res de la parole selon I \u00e1p\u00f3tre Paul, Delachaux Niestl\u00e9, Neuch\u00e1tel 1966; CONZELMANN H., ch\u00e1risma, en GLNT XV; GARCIA MANZANEDO V., Carismaministerio en el Concilio Vaticano II, Madrid 1982; GRASso D., Los carismas en la Iglesia, Cristiandad, Madrid 1984; ID, Il carisma della profezia, Ed. Paoline, Roma 1978; JACONO V., Le epistole di s. Paolo at Romani, ai Corinti e ai Galati, Marietti, Tur\u00ed\u00adn 1951; K\u00ed\u00ad7NG H., La estructura carism\u00e1tica de la Iglesia, en \u00abCon\u00bb 4 (1965) 44-65; ROBLES L. Jerarqu\u00ed\u00ada y carismas en la Iglesia naciente en \u00abRET\u00bb 29 (1969) 419-444; R\u00f3DENAs A., Teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica de los carismas en \u00abEstBib.\u00bb 30 (1971) 345-360; SCIPPA V., La glossolalia nel Nuovo Testamento, D&#8217;Auria, N\u00e1poles 1982; SULLIVAN F.A., Charims and Charismatical Renewal. A B\u00ed\u00adblica\u00c2\u00a1 and Theological Study, Servant Books, Ann Arbor Michigan 1982; TURRADO L., Carisma y ministerio en san Pablo, en \u00abSalmanticensis\u00bb 2 (1927) 323-353.<\/p>\n<p>A. Vanhoye<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>Puesto que el t\u00e9rmino \u00abcarisma\u00bb procede del vocabulario del NT, es necesario comenzar su estudio con el examen de los textos neotestamentarios que lo contienen para poder exponer luego la problem\u00e1tica teol\u00f3gica de los carismas.<\/p>\n<p>1. J\u00e1risma es un sustantivo griego derivado del verbo jar\u00ed\u00adzesthai, que tiene el sentido de \u00abmostrarse agradable\u00bb, \u00abhacer un favor\u00bb. El sufijo -ma indica el efecto de la acci\u00f3n (p.ej., kt\u00ed\u00adsma, \u00abcriatura\u00bb; efecto de kt\u00ed\u00adzefn, \u00abcrear&#8217;. As\u00ed\u00ad pues, el sentido de j\u00e1risma es \u00abdon generoso\u00bb, \u00abregalo\u00bb. Este t\u00e9rmino no aparece en el griego cl\u00e1sico y se presenta pocas veces en los papiros griegos; se encuentra en dos variantes del Sir\u00e1cida (Si 7,33 Sinaiticus; 38,30 Vaticanus) y en dos pasajes de Fil\u00f3n, con el sentido de \u00abdon\u00bb. Es m\u00e1s frecuente en el NT: diecis\u00e9is veces en las cartas paulinas (Rom, seis veces; ICor, siete veces; una vez en 2Cor, ITim y 2Tim) y una vez en 1 Pe 4,10.<\/p>\n<p>2. El primer problema sobre este t\u00e9rmino se refiere a un posible sentido t\u00e9cnico de j\u00e1risma en estos textos. Se observa cierta especializaci\u00f3n: el t\u00e9rmino aparece siempre en un contexto teol\u00f3gico; nunca designa un don hecho por un hombre a otro, sino siempre un don divino. En varias ocasiones j\u00e1risma aparece relacionado con j\u00e1ris (la gracia de Dios): Rom 5,15-16; 12,6; ICor 1,4-7; 1Pe 4,10. Pero en este terreno j\u00e1risma conserva muchas veces su sentido general y no puede traducirse por \u00abcarisma\u00bb-palabra castellana con sentido t\u00e9cnico-, sino m\u00e1s bien como \u00abdon generoso\u00bb. As\u00ed\u00ad en Rom 5,15-16, en donde califica a la redenci\u00f3n; en Rom 6,23, donde se aplica a la vida eterna, \u00abdon generoso de Dios\u00bb. En 2Cor 1,11 j\u00e1risma se refiere a un favor de Dios ocasional, la liberaci\u00f3n de un peligro de muerte, obtenida gracias a las oraciones de la comunidad. As\u00ed\u00ad pues, su sentido no corresponde a lo que nosotros entendemos por \u00abcarisma\u00bb.<\/p>\n<p>Sin embargo, en otros textos la palabra se aplica a una realidad m\u00e1s espec\u00ed\u00adfica, es decir, a ciertos dones de gracia que no forman parte de las gracias fundamentales, necesarias para todos, sino que se distribuyen seg\u00fan el benepl\u00e1cito de Dios. \u00abPero tenemos carismas (jar\u00ed\u00adsmata) diferentes\u00bb (Rom 12,6); \u00abCada uno tiene de Dios su propio don (j\u00e1risma): unos de una manera y otros de otra\u00bb (1 Cor 7,7). Pedro habla a este prop\u00f3sito de poner al servicio de los dem\u00e1s los dones (car\u00ed\u00adsmata) que haya recibido\u00bb (1Pe 4,10).<\/p>\n<p>Algunos textos presentan una lista de estos \u00abdones\u00bb, sin pretender nunca que esta lista sea completa. En 1Cor 12,8-10, Pablo habla al principio de algunos dones m\u00e1s bien modestos (\u00abhablar con sabidur\u00ed\u00ada\u00bb, \u00abhablar con conocimiento profundo&#8217;; pasa luego a dones m\u00e1s impresionantes (\u00abpoder de curar a los enfermos\u00bb, \u00abdon de hacer milagros\u00bb) y acaba con los dones sensacionales de la \u00abprofec\u00ed\u00ada\u00bb y de \u00abhablar lenguas extra\u00f1as\u00bb, que causaban cierta confusi\u00f3n en las reuniones de la comunidad (cf 14,26). La distribuci\u00f3n de todos estos dones se le atribuye al \u00ab\u00fanico y mismo Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (12,11). En un p\u00e1rrafo posterior, (12,28) Pablo no habla ya del Esp\u00ed\u00adritu, sino que se lo atribuye todo a Dios y presenta una lista distinta, que comienza con una jerarqu\u00ed\u00ada de puestos (\u00abY as\u00ed\u00ad Dios ha puesto en la Iglesia en primer lugar a los ap\u00f3stoles; en segundo lugar, a los profetas; en tercero, a los maestros&#8217; y contin\u00faa con diversos dones (\u00abpoder de hacer milagros\u00bb, \u00abdon de curar, de asistir a los necesitados, de gobernar, de hablar lenguas extra\u00f1as&#8217;. En otra lista (Rom 12,6-8), Pablo omite cualquier alusi\u00f3n al hablar en lenguas, a las curaciones y a los milagros; pone al principio la profec\u00ed\u00ada y luego menciona solamente las actividades ordinarias, \u00fatiles a la vida eclesial: el servicio o el ministerio, la ense\u00f1anza, la exhortaci\u00f3n, las actividades caritativas, la presidencia, la misericordia. M\u00e1s esquem\u00e1tico, Pedro indica s\u00f3lo dos grandes categor\u00ed\u00adas: la del servicio y la de la palabra (lPe 4,10). Dos textos de las cartas pastorales hablan de j\u00e1risma a prop\u00f3sito del ministerio pastoral y precisan que se trata de un don recibido por medio de una imposici\u00f3n de manos (1Tim 4,14; 2Tim 1,6).<\/p>\n<p>Las divergencias que se observan entre estos textos muestran que el t\u00e9rmino j\u00e1risma no ten\u00ed\u00ada todav\u00ed\u00ada en el NT el sentido t\u00e9cnico que se le da a \u00abcarisma\u00bb en la teolog\u00ed\u00ada posterior. Mas a\u00fan: el Patristic Greek Lexicon, de G.W.H. Lampe, nos manifiesta que tampoco se hab\u00ed\u00ada especializado este t\u00e9rmino en la patrolog\u00ed\u00ada griega; en efecto, sus aplicaciones son muy variadas: se designa como j\u00e1risma al Espir\u00ed\u00adtu Santo, al bautismo, a la eucarist\u00ed\u00ada, al sacerdocio, al perd\u00f3n de los pecados, a la castidad y, naturalmente, a la profec\u00ed\u00ada y a los milagros.<\/p>\n<p>3. No obstante, sigue siendo posible buscar en algunos textos del NT el fundamento del concepto teol\u00f3gico de \u00abcarisma\u00bb. La verdad es que en la teolog\u00ed\u00ada latina este concepto se elabor\u00f3 a partir de ciertos textos y no de la palabra j\u00e1risma, por la sencilla raz\u00f3n de que la Biblia latina no conten\u00ed\u00ada esta palabra, excepto en un solo pasaje poco significativo:, \u00abAemulamini charismata meliora\u00bb (ICor 12, 31). En los dem\u00e1s pasajes la Vulgata no traduce j\u00e1risma de manera uniforme, sino con tres t\u00e9rminos diversos: \u00abgratia\u00bb (once veces), \u00abdonum\u00bb (tres veces), donatio (dos veces). As\u00ed\u00ad pues, la teolog\u00ed\u00ada latina medieval no usaba el t\u00e9rmino \u00abcarisma\u00bb, sino que, inspir\u00e1ndose sobre todo en 1Cor. 12,4-1 1, hablaba de \u00abgracias\u00bb particulares. Se hac\u00ed\u00ada una distinci\u00f3n entre la \u00abgratia gratum faciens\u00bb, que santificando al alma la hace grata a Dios, y las \u00abgratiae gratis datae\u00bb; dones sobrenaturales que no tienen de suyo ese efecto interior (SANTO TOM\u00ed\u0081S, S.Th. I-II, q. 111, a. 1). Tom\u00e1s de Aquino ve en I Cor 12,8-10, no sin forzar un poco las cosas, una lista completa y sistem\u00e1tica de estas \u00abgratiae gratis datae\u00bb (I-II, q. 111, a. 4). Trata ampliamente de ellas en la IIII, q. 171-178, donde distingue los dones que se refieren al saber (profec\u00ed\u00ada, fe, sabidur\u00ed\u00ada, discernimiento de esp\u00ed\u00adritus, ciencia), al hablar (don de lenguas, y \u00abgratia sermonis\u00bb) y al obrar (don de hacer milagros).<\/p>\n<p>Para definir el objetivo de las gracias \u00abgratis datae\u00bb, santo Tom\u00e1s se refiere a la afirmaci\u00f3n de ICor 12,7: \u00abA cada cual se le da la manifestaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu para la utilidad\u00bb ; complet\u00e1ndola, sin embargo, en el sentido de la utilidad de los dem\u00e1s: \u00abad utilitatem, scilicet, aliorum\u00bb : La gracia gratis dada es una gracia \u00abmediante la cual un hombre ayuda a otro a volver a Dios\u00bb (I-II, q. 111,a. 1, responden; a. 4 responden). Esta opini\u00f3n se ha hecho tradicional y los traductores la introducen en el texto de ICor 12,7, donde hablan de utilidad com\u00fan. Pero Pablo no escribi\u00f3 \u00abcom\u00fan\u00bb, y la forma con que luego se expresa a prop\u00f3sito de la glosolalia demuestra que la utilidad de ciertos dones puede muy bien no ser muy com\u00fan, sino s\u00f3lo personal: \u00abEl que habla en lenguas extra\u00f1as se aprovecha a s\u00ed\u00ad mismo&#8230;; si yo fuera a veros y os hablara en lenguas extra\u00f1as, \u00bfqu\u00e9 os aprovechar\u00ed\u00ada?\u00bb (ICor 14,4-6). Pablo manifiesta un gran aprecio por el don de la glosolalia (14,5.18), pero no la considera de utilidad com\u00fan; por eso no admite su manifestaci\u00f3n en las asambleas cristianas, a no ser que haya un int\u00e9rprete que pueda revelar su sentido (14,27-28). Para ser fieles a la ense\u00f1anza paulina hay que renunciar, por tanto, a la precisi\u00f3n restrictiva que limita a la utilidad de los dem\u00e1s la importancia de las gracias gratis dadas o de los carismas. En efecto, son frecuentes los carismas \u00fatiles a la oraci\u00f3n personal o al progreso personal en la virtud.<\/p>\n<p>Dicho esto, hay que reconocer que el mayor n\u00famero de dones enumerados por Pablo tienen una utilidad com\u00fan, y que Pedro invita a cada uno de los fieles a poner al servicio de los dem\u00e1s el don de gracia que haya recibido (1Pe 4,10): Por otra parte, es posible que una gracia gratis dada no sea para nada \u00fatil al que la ha recibido, sino s\u00f3lo a otras personas. Pero esto no corresponde a la intenci\u00f3n divina; sucede por culpa del individuo. En el evangelio de Mateo se recogen algunas palabras muy severas de Jes\u00fas dirigidas a algunos grandes \u00abcarism\u00e1ticos\u00bb que realizaron muchos prodigios y hasta echaron demonios, pero que no fueron personalmente d\u00f3ciles a Dios; ser\u00e1n rechazados por el Se\u00f1or como \u00abagentes de injusticias\u00bb (Mt 7,21-23). Pablo adopta una perspectiva an\u00e1loga cuando observa que sin la caridad los carismas m\u00e1s impresionantes no tienen la m\u00e1s m\u00ed\u00adnima utilidad para quien los ejerce (1 Cor 13,1-3). Por s\u00ed\u00ad sola, una actividad carism\u00e1tica no garantiza, ni mucho menos, una relaci\u00f3n aut\u00e9ntica con Cristo y con Dios.<\/p>\n<p>4. En los tiempos modernos, el t\u00e9rmino j\u00e1risma ha entrado en el vocabulario teol\u00f3gico de la Iglesia latina. El concilio Vaticano II lo ha empleado catorce veces en sus textos oficiales. Por otra parte, la cuesti\u00f3n de los dones carism\u00e1ticos ha adquirido una nueva actualidad con la aparici\u00f3n de los movimientos pentecostales y carism\u00e1ticos. El movimiento pentecostal, caracterizado ante todo por fen\u00f3menos de glosolalia, comenz\u00f3 en una Iglesia metodista de Kansas el 1 de enero de 1901 y se extendi\u00f3 luego por los Estados Unidos y por Europa (pa\u00ed\u00adses escandinavos, Gran Breta\u00f1a, Alemania). Sus excesos provocaron una fuerte oposici\u00f3n (cf Die Berliner Erkldrung de 1909), que no consigui\u00f3 acabar con \u00e9l. El movimiento se extendi\u00f3 a la Iglesia cat\u00f3lica despu\u00e9s del concilio, a partir de 1967; la primera manifestaci\u00f3n carism\u00e1tica cat\u00f3lica tuvo lugar en los Estados Unidos, en Pittsburgh. Su propagaci\u00f3n fue muy r\u00e1pida. En 1975 un congreso internacional reuni\u00f3 en Roma a 10.000 participantes de m\u00e1s de 60 pa\u00ed\u00adses.<\/p>\n<p>5. Durante el concilio hubo un debate muy vivo que opuso dos conceptos de carisma: el carisma como don extraordinario, milagroso, concedido por Dios de forma excepcional, y el carisma como don de gracia ordinario, concedido por Dios para la edificaci\u00f3n de la comunidad eclesial. El cardenal Ruffini defend\u00ed\u00ada el primer concepto, considerado como \u00abtradicional\u00bb, mientras que el cardenal Suenens sosten\u00ed\u00ada el segundo (cf Acta Synodalia Vaticani II, Vaticano 1972, vols. 2-3, 175-178). Al final prevaleci\u00f3 la posici\u00f3n de Suenens, y el concilio adopt\u00f3 un texto sobre los carismas en el p\u00e1rrafo que trata del oficio \u00abprof\u00e9tico\u00bb del pueblo de Dios (LG 12). Los carismas se definen all\u00ed\u00ad como \u00abgracias especiales\u00bb que el Esp\u00ed\u00adritu Santo \u00abdistribuye entre los fieles de cualquier condici\u00f3n\u00bb y \u00abcon los que les hace aptos y prontos para ejercer las diversas obras y deberes que sean \u00fatiles para la renovaci\u00f3n y la mayor edificaci\u00f3n de la Iglesia\u00bb.<\/p>\n<p>El concilio se\u00f1ala adem\u00e1s que los carismas pueden ser muy llamativos o bien m\u00e1s sencillos y comunes (`Quae charismata, sive clarissima, sive etiam simpliciora et latius diffusa&#8217;). Con esta precisi\u00f3n, el concilio se niega a restringir el concepto de carisma a los dones extraordinarios y milagrosos, aplic\u00e1ndolo tambi\u00e9n a dones m\u00e1s modestos y menos raros, como los que se enumeran en Rom 12,6-8. En su discurso, el cardenal Suenens hab\u00ed\u00ada hablado de \u00abpersonas dotadas por el Esp\u00ed\u00adritu Santo con diversos carismas en el campo de la catequesis, de la evangelizaci\u00f3n, de la acci\u00f3n apost\u00f3lica de varias maneras, en las obras sociales y en la actividad caritativa\u00bb. Podr\u00ed\u00adan a\u00f1adirse otros ejemplos.<\/p>\n<p>6. Inspir\u00e1ndose en la distinci\u00f3n teol\u00f3gica entre \u00abgratia gratum faciens\u00bby \u00abgratiae gratis datae\u00bb, el concilio presenta los carismas como dones funcionales que capacitan a los fieles de cualquier condici\u00f3n para desempe\u00f1ar varios cargos y realizar diversas obras para el bien de la Iglesia (LG 12). Estas expresiones aluden a la relaci\u00f3n entre carismas y ministerios, que es una cuesti\u00f3n discutida. A finales del siglo XIX, A. Harnack propon\u00ed\u00ada la distici\u00f3n de dos especies de ministerios en la Iglesia primitiva, los carism\u00e1ticos y los administrativos (Die Lehre der zw61f Apostel, Leipzig 1884, 96ss; Das Wesen des Christentums, Leipzig 1900, 129). El daba la preferencia a los ministerios carism\u00e1ticos. Otros autores, m\u00e1s radicales, afirmaron que la Iglesia al principio era s\u00f3lo carism\u00e1tica, perdiendo luego su naturaleza aut\u00e9ntica y convirti\u00e9ndose en una instituci\u00f3n jur\u00ed\u00addica. La discusi\u00f3n contin\u00faa. En su art\u00ed\u00adculo Amt und Gemeinde, E. K\u00e1semann afirma que Pablo \u00abopuso su doctrina de los carismas a la idea de oficio institucionalmente garantizado\u00bb (en Exegetische Versuche und Besinnungen, vol. I, Gottinga, 1960, 126). Insipir\u00e1ndose en este art\u00ed\u00adculo, H. K\u00fcng describe a la comunidad de Corinto como un claro ejemplo de \u00aborganizaci\u00f3n carism\u00e1tica\u00bb, expresi\u00f3n de la \u00abconstituci\u00f3n paulina de la Iglesia\u00bb (\u00abConcilium\u00bb 4 [1965] 45-65; Estructuras de la Iglesia,. Barcelona 1965, 158-167, 213-223).<\/p>\n<p>En realidad, esta tesis es inconsistente. Lo demuestra la actitud misma de Pablo cuando se dirige a los carism\u00e1ticos de Corinto. En efecto, el ap\u00f3stol no admite la expansi\u00f3n libre de los carismas individuales, sino que impone a los inspirados de Corinto ciertas reglas concretas y estrictas (1Cor 14,27-29). Lejos de expresar un contraste entre inspiraci\u00f3n e instituci\u00f3n, Pablo declara en la misma frase que Dios ha establecido una jerarqu\u00ed\u00ada de puestos y una multiplicidad de dones (1Cor 12,28). Por eso el art\u00ed\u00adculo j\u00e1risma en el TWNT concluye acertadamente que \u00abla famosa distinci\u00f3n entre los carism\u00e1ticos y las autoridades de la Iglesia no tiene punto de apoyo\u00bb (vol. IX, 396), y en el DBS, Cothenet observa que \u00aboponer carisma y jerarqu\u00ed\u00ada significa salirse de las categor\u00ed\u00adas paulinas\u00bb (DBS VIII, 1302).<\/p>\n<p>Cabe, ciertamente, la posibilidad de distinguir en las realidades eclesiales aspectos institucionales y aspectos carism\u00e1ticos, pero no es posible separar por completo estos diversos aspectos, ni mucho menos pretender que son incompatibles. La Iglesia es cuerpo de Cristo y, en cuanto tal, es templo del Esp\u00ed\u00adritu Santo. El aspecto institucional del cuerpo, \u00abtrabado y unido por medio de todos sus ligamentos, seg\u00fan la actividad propia de cada miembro\u00bb (Ef 4,16; cf 2,20-21), es la condici\u00f3n concreta de la aut\u00e9ntica comuni\u00f3n \u00aben el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb (Ef 2,22). Por tanto, la Iglesia tiene una estructura carism\u00e1tico-institucional formada por medio de los sacramentos, en los que la instituci\u00f3n y la gracia est\u00e1n estrechamente unidas en virtud del misterio de la encarnaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los carismas de los fieles laicos tienen su fuente en el bautismo y en la confirmaci\u00f3n, aunque no son efectos necesarios de estos sacramentos, sino que dependen de la libre iniciativa del Esp\u00ed\u00adritu, que se recibe por medio de ellos. Los carismas pastorales tienen su fuente en la ordenaci\u00f3n presbiteral o episcopal, como atestiguan dos pasajes de las cartas pastorales (1Tim 4,14; 2Tim 1 6). Cuando el concilio declara que el Esp\u00ed\u00adritu instruye y dirige a la Iglesia con diversos dones jer\u00e1rquicos y carism\u00e1ticos (LG 4), conviene evitar el error de una interpretaci\u00f3n que separe las dos categor\u00ed\u00adas; en efecto, los dones jer\u00e1rquicos van generalmente acompa\u00f1ados de diversos dones carism\u00e1ticos, que hacen a los pastores \u00abaptos y prontos para asumir\u00bb, de forma espiritualmente personalizada, sus responsabilidades eclesiales. Los fieles laicos reciben otros carismas, que los hacen aptos y prontos para otros servicios en la Iglesia y en el mundo.<\/p>\n<p>El concilio ha evitado, naturalmente, decir que un carisma determinado d\u00e9 derecho a un ministerio correspondiente. La adopci\u00f3n de una tesis semejante, b\u00e1sica para el concepto de \u00abestructura carism\u00e1tica\u00bb, engendrar\u00ed\u00ada la m\u00e1s completa confusi\u00f3n en el cuerpo de la Iglesia, dejando el campo abierto a todos los ambiciosos e iluminados, a costa de los fieles aut\u00e9nticos. Pues bien, como dice Pablo, \u00abDios es Dios de paz y no de confusi\u00f3n\u00bb (1Cor 14,33). Dicho esto, la praxis de la Iglesia, estimulada por el concilio, consiste en acoger \u00abcon gratitud y consuelo\u00bb los diversos carismas (LG 12) y en tenerlos muy en cuenta para la admisi\u00f3n en la ordenaci\u00f3n y la atribuci\u00f3n de los ministerios.<\/p>\n<p>7. La ense\u00f1anza y la praxis de san Pablo demuestran que el hecho de haber recibido alg\u00fan carisma no dispensa, ni mucho menos, del deber de someterse a los pastores de la Iglesia. El aut\u00e9ntico carism\u00e1tico no se encierra obstinadamente en la convicci\u00f3n subjetiva de su propia inspiraci\u00f3n, sino que se mantiene abierto a las otras manifestaciones del designio de Dios respecto a \u00e9l. En particular, acoge como gracia la expresi\u00f3n de la voluntad del Se\u00f1or que le viene a trav\u00e9s de la autoridad de la Iglesia (cf 1 Cor 14,37). A prop\u00f3sito de los carismas \u00abextraordinarios\u00bb, el concilio declara que \u00abel juicio de su autenticidad y de su ejercicio razonable pertenece a quienes tienen autoridad en la Iglesia, a los cuales compete ante todo no sofocar el Esp\u00ed\u00adritu, sino probarlo todo y retener lo que es bueno (cf 1Tes 5,12 y 19-2I)\u00bb (LG 12).<\/p>\n<p>Una aplicaci\u00f3n relativamente frecuente de esta norma se refiere al carisma de los visionarios que se dicen favorecidos con revelaciones especiales. Otra se refiere tambi\u00e9n al carisma de los fundadores o fundadoras de nuevos institutos de vida consagrada.<\/p>\n<p>Un rasgo particular de este \u00faltimo g\u00e9nero de carisma, l\u00f3gicamente no atestiguado en el NT, es su influencia, extendida a numerosas personas a trav\u00e9s de largos per\u00ed\u00adodos de tiempo. Efectivamente, la orientaci\u00f3n espiritual y apost\u00f3lica adquirida por el fundador se comunica a los miembros del instituto fundado. Para la renovaci\u00f3n de la vida religiosa, el concilio ha dado como norma \u00abun retorno constante a&#8230; la primigenia inspiraci\u00f3n de los institutos\u00bb y la fidelidad \u00abal esp\u00ed\u00adritu y prop\u00f3sito propios de los fundadores\u00bb (PC 2). A estas diversas espiritualidades el concilio aplica las expresiones paulinas que contienen el t\u00e9rmino j\u00e1risma y sirven de fundamento a la teolog\u00ed\u00ada de los carismas (Rom 12,5-8 y 1 Cor 12,4, citados en PC 8). El concepto de carisma pasa as\u00ed\u00ad de un sentido individual (cf 1Cor 12,7-10: \u00aba uno&#8230;, a otro&#8230;, a otro&#8230;\u00bb a un sentido comunitario y adquiere la posibilidad de una duraci\u00f3n indefinida, ligada a una instituci\u00f3n. Fiel a la ense\u00f1anza del concilio, el nuevo derecho can\u00f3nico, promulgado en 1983, aplica de forma semejante a los institutos de vida consagrada la expresi\u00f3n de Rom 12,6 sobre la diversidad de carismas y exige de los miembros de cada instituto la fidelidad al esp\u00ed\u00adritu del fundador (CIC, c\u00e1ns. 577-578). De esta forma se ha logrado alcanzar un acuerdo fundamental entre las normas jur\u00ed\u00addicas y la inspiraci\u00f3n carism\u00e1tica, lo cual corresponde a la estructura carism\u00e1tico-institucional de la Iglesia.<\/p>\n<p>Sin embargo, el hecho de que se haya llegado a un acuerdo fundamental no significa que hayan desaparecido los problemas concretos, a veces muy agudos. Es inevitable que se manifieste a menudo en la Iglesia una cierta tensi\u00f3n entre los aspectos institucionales, m\u00e1s o menos r\u00ed\u00adgidos, y los impulsos carism\u00e1ticos, m\u00e1s o menos aut\u00e9nticos. Se trata, sin embargo, de una tensi\u00f3n necesaria para la vida de la Iglesia. La soluci\u00f3n de los problemas requiere un atento discernimiento y un esfuerzo sincero de mutua acogida, en la docilidad a la revelaci\u00f3n de Cristo y al dinamismo del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>BIBL.: AA. VV., Carisma e Istituzione. Lo Spirito interroga i religiosi, Roma. 1983; BAUMERT N., Charisma und Amt be\u00c2\u00a1 Paulus, en A. VAnHOY1:(ed.), L \u00e1p\u00f3tre Paul, BETL 73, Lovaina 1986, 203-228; In, Zur Semantik von charisma be\u00c2\u00a1 den fr\u00fchen V\u00fctern, en \u00abThPh\u00bb 63 (1988) 6078; BaocKewus U., Charisma und Ana. 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Yanhoye<\/p>\n<p>LATOURELLE &#8211; FISICHELLA, Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, Paulinas, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Fundamental<\/b><\/p>\n<p>Sumario: 1. Actualidad del tema. II. Sentido del t\u00e9rmino: 1. Del griego al castellano; 2. Sentido general; 3.<br \/>\nSentido espec\u00ed\u00adfico; 4. Aspectos principales; 5. Listas de carismas. III. Realidad de los carismas: 1. En el<br \/>\nAT; 2. En la Iglesia primitiva. IV. Problemas: 1. Peligros; 2. Caris-ma y autoridad; 3. Carismas y<br \/>\n 487 8<br \/>\nministerios; 4. Estructura de la Iglesia.<br \/>\n487<br \/>\n1. ACTUALIDAD DEL TEMA.<br \/>\nPor diversas razones se ha puesto de actualidad el tema de los caris-mas. En el concilio Vaticano II hubo discusiones bastante vivas en este sentido. Se opon\u00ed\u00adan dos conceptos: el carisma como don extraordinario, milagroso, concedido por Dios de forma excepcional, y el carisma como don de gracia capaz de formas muy variadas y difundido abundantemente en la vida de la Iglesia. Prevaleci\u00f3 el segundo concepto (LG 12). Antes del concilio, e incluso despu\u00e9s, algunos te\u00f3logos propugnaron la idea de una estructura carism\u00e1tica de la Iglesia, oponi\u00e9ndola m\u00e1s o menos claramente a la estructura jer\u00e1rquica. Por otra parte, un movimiento de renovaci\u00f3n espiritual, convencido de que hab\u00ed\u00ada vuelto a encontrar los carismas m\u00e1s espec\u00ed\u00adficos de la Iglesia primitiva, tom\u00f3 el nombre de \u2020\u0153renovaci\u00f3n carism\u00e1tica\u2020\u2122, mientras que las diversas congregaciones religiosas consideran que deben su origen y su especificidad a un carisma particular. El uso de la palabra se extendi\u00f3 adem\u00e1s al mundo pol\u00ed\u00adtico, que utiliza en varias ocasiones las expresiones \u2020\u0153l\u00ed\u00adder carism\u00e1tico\u2020\u2122 y \u2020\u0153autoridad carism\u00e1tica\u2020\u2122.<br \/>\nEl punto de partida de todo esto se encuentra en el NT. Pero no hay que confundir el punto de partida con la evoluci\u00f3n posterior. La teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica no puede pretender el estudio en toda su amplitud de la cuesti\u00f3n de los carismas. Su tarea se limita a la aportaci\u00f3n del NT en este campo.<br \/>\nHay que distinguir los problemas del lenguaje: si en el NT la palabra griega jdrisma posee ya un sentido t\u00e9cnico y a qu\u00e9 clase de dones se aplica, y los problemas de la realidad: qu\u00e9 relaciones se pueden discernir en el NT entre carismas y ministerios, entre carismas y autoridad en la Iglesia, y en qu\u00e9 sentido se puede atribuir a la Iglesia una estructura carism\u00e1tica.<br \/>\n488<br \/>\nII. SENTIDO DEL TERMINO.<br \/>\nNo resulta f\u00e1cil definir el sentido preciso de carisma, ya que este t\u00e9rmino goza de una situaci\u00f3n compleja.<br \/>\n489<br \/>\n1. Del griego al castellano.<br \/>\nLa palabra jdrisma en griego es de formaci\u00f3n tard\u00ed\u00ada. En los escritos profanos no aparece antes de Cristo. Aparece pocas veces en los escritos judeo-helenistas. En el AT griego s\u00f3lo es posible encontrarla en dos variantes del Sir\u00e1cida (Si 7,33 Sinai-ticus; 38,30 Vaticanus). Fil\u00f3n la utiliza tres veces (Legum AIIeg. 3,78). Por el contrario, en el NT es relativamente frecuente: se utiliza 17 veces, de ellas 16 en las cartas paulinas y una en 1 Pe4,1O.<br \/>\nEl sentido general de c\u00e1risma no era oscuro para los griegos, ya que esta palabra est\u00e1 formada de una ra\u00ed\u00adz muy conocida y un sufijo corriente. Se trata de un sustantivo derivado del verbo jar\u00ed\u00adzomal, que significa mostrarse amable y generoso, regalar algo. El sufijo -ma indica el producto de la acci\u00f3n. As\u00ed\u00ad pues,c\u00e1risma significa \u2020\u0153don generoso, \u2020\u0153regalo\u2020\u009d. Un papiro antiguo utiliza este t\u00e9rmino para designarlos regalos ofrecidos a los marineros. Existe un parentesco entre j\u00e1risma y el nombre griego de la \u2020\u0153gracia\u2020\u2122, j\u00e1ris.<br \/>\n\u2020\u0153Carisma\u2020\u2122 en nuestra lengua es la transcripci\u00f3n de la palabra griega. Pero hay que observar que la situaci\u00f3n sem\u00e1ntica es distinta, por el hecho de que en espa\u00f1ol \u2020\u0153carisma\u2020\u009d es una palabra extra\u00f1a, trasplantada aisladamente a nuestro idioma. En griego c\u00e1risma no ten\u00ed\u00ada necesariamente un sentido t\u00e9cnico, mientras que en castellano \u2020\u0153carisma\u2020\u009d se usa solamente como t\u00e9rmino t\u00e9cnico. El parentesco significativo entre c\u00e1risma yj\u00e1ris no aparece ni mucho menos en nuestras palabras \u2020\u0153carisma\u2020\u009d y \u2020\u0153gracia\u2020\u009d.<br \/>\n490<br \/>\n2. Sentido general.<br \/>\nEn varios pasajes del NT C\u00e1risma tiene su sentido general de \u2020\u0153don generoso\u2020\u009d y no puede traducirse por \u2020\u0153carisma\u2020\u009d sin provocar un equ\u00ed\u00advoco. En Rom 5,15-16, por ejemplo, el t\u00e9rmino designa el don divino de la redenci\u00f3n por medio de Cristo, don que Pablo contrapone al pecado de Ad\u00e1n: \u2020\u0153El delito de Ad\u00e1n.no puede compararse con el don de gracia&#8230; El delito de uno solo no puede compararse con el don de gracia, pues por un solo delito vino la condenaci\u00f3n, y por el don de gracia, a pesar de muchos delitos, vino la absoluci\u00f3n\u2020\u009d. En Rom 6,23 este mismo t\u00e9rmino se aplica a una realidad todav\u00ed\u00ada m\u00e1s amplia: \u2020\u0153El don de Dios es la vida eterna en Cristo Jes\u00fas, Se\u00f1or nuestro\u2020\u009d. En Rom 11,29 el plural indica una gran diversidad de favores divinos: \u2020\u0153los dones y el llamamiento de Dios son irrevocables\u2020\u009d. En 2Co 1,11 Pablo utiliza, c\u00e1risma para aludir a un favor divino determinado, es decir, la liberaci\u00f3n de un peligro de muerte. En tres pasajes de 1 Cor, el doble plural jar\u00ed\u00adsmata iam\u00e1-ton, \u2020\u0153dones de curaci\u00f3n\u2020\u009d (1Co 12,9; ICo 12,28; ICo 12,30 sirve para designar las curaciones debidas a un don especial de Dios. En todos estos casos no se puede hablar de un sentido t\u00e9cnico para la palabra griega. S\u00f3lo hay que indicar que en el NT c\u00e1risma no sirve nunca para designar un regalo hecho por un hombre, sino que se aplica solamente a los dones de Dios.<br \/>\n491<br \/>\n3. Sentido espec\u00ed\u00adfico.<br \/>\nEn algunos textos, pocos pero importantes (Rm 12,6; ICo 12,4; ICo 12,31; IP 4,10), es posible discernir una tendencia a darle ?c\u00e1risma un sentido espec\u00ed\u00adfico. Estos textos han dado origen al sentido t\u00e9cnico de carisma. Pero este sentido t\u00e9cnico no est\u00e1 a\u00fan claramente definido en el NT.<br \/>\nEl rasgo principal del sentido espec\u00ed\u00adfico es la diversidad de esos ca-rismas: \u2020\u0153Hay diversidad de dones\u2020\u009d ICo 12,4); \u2020\u0153tenemos carismas diferentes\u2020\u009d (Rm 12,6). Esta diversidad debe entenderse en el sentido de que no todos tienen tal o cual carisma (1Co 12,29-30). As\u00ed\u00ad pues, los carismas no forman parte de las gracias fundamentales, necesarias a todo cristiano. Son dones particulares, distribuidos seg\u00fan el benepl\u00e1cito de Dios para el bien de cada uno y la utilidad de todos.<br \/>\nDe aqu\u00ed\u00ad se sigue la distinci\u00f3n entre carismas y virtudes, en particular entre carismas y caridad. Si tomamos c\u00e1risma en su sentido m\u00e1s general, podemos y debemos decir que la caridad es un c\u00e1risma, es decir, un don de Dios; m\u00e1s a\u00fan, el don m\u00e1s bello de Dios. Pero si tomamos c\u00e1risma en el sentido espec\u00ed\u00adfico de don especial, atribuido a tal cristiano y no a tal otro, entonces no podemos aplicar este t\u00e9rmino a la caridad. La caridad no es un carisma particular; la necesitan todos. Algunos autores siembran la confusi\u00f3n al no establecer esta distinci\u00f3n elemental.<br \/>\n492<br \/>\n4. Aspectos principales.<br \/>\nLos dos textos m\u00e1s expl\u00ed\u00adcitos sobre los carismas (1Co 12; Rm 12) utilizan la comparaci\u00f3n del cuerpo humano para explicar el sentido de la diversidad de los carismas. \u2020\u0153Porque el cuerpo no es un miembro, sino muchos\u2020\u009d (1Co 12,14). Entre los miembros del cuerpo, la diversidad es normal, incluso necesaria. No se opone a la unidad del cuerpo, sino que, por el contrario, hace posible la unidad por medio de la complementariedad mutua. \u2020\u0153Y si todos fueran un solo miembro, \u00bfd\u00f3nde estar\u00ed\u00ada el cuerpo? Hay muchos miembros, pero un solo cuerpo\u2020\u009d (1Co 12,19s). Todos los cristianos son los miembros diversos del \u00fanico cuerpo de Cristo.<br \/>\nPablo en Rom 12,6 y Pedro en 1 Pe 4,10 manifiestan una relaci\u00f3n estrecha entre carismas y gracia de Dios. Los carismas son una expresi\u00f3n de la \u2020\u0153multiforme gracia divina\u2020\u009d. Se sugiere, por tanto, una distinci\u00f3n entre los carismas, que pertenecen al orden de la gracia, y los talentos humanos, que pertenecen al orden de la naturaleza.<br \/>\nAfirmado con claridad el origen divino de los carismas, no se expresa siempre, sin embargo, del mismo modo. El pasaje de 1 Co 12,4-11 subraya fuertemente la relaci\u00f3n entre carismas y Esp\u00ed\u00adritu Santo: \u2020\u0153Todo esto lo lleva a cabo el \u00fanico y mismo Esp\u00ed\u00adritu, repartiendo a cada uno sus dones como quiere\u2020\u009d (1Co 12,11 ). Los dem\u00e1s textos, sin embargo, no hacen menci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo. En iCo 12,28 el que se menciona es Dios; y de forma parecida en 1 P 4,1 Oy2Tim 1,6.<br \/>\nA menudo los te\u00f3logos definen los carismas o \u2020\u0153gratiae gratis datae\u2020\u009d como dones destinados a la utilidad de los dem\u00e1s. La frase de iCo 12,7, en la que se basan, no expresa este detalle, sino que habla solamente de utilidad; y otros pasajes del mismo discurso muestran que seg\u00fan Pablo es posible que un carisma no sirva a la utilidad de los dem\u00e1s, sino s\u00f3lo a la de la misma persona. Tal es el caso del hablar en lenguas: \u2020\u0153El que habla en lenguas extra\u00f1as se aprovecha a s\u00ed\u00ad mismo\u2020\u009d (1Co 14,4). No obstante, hay que reconocer que la mayor parte de los textos insiste en el deber de poner los propios carismas al servicio de los dem\u00e1s. De esta manera ser\u00e1n tambi\u00e9n plenamente \u00fatiles a la propia persona, que se servir\u00e1 de ellos para crecer en la caridad.<br \/>\nNo hay ning\u00fan texto que exprese una contraposici\u00f3n entre carisma e instituci\u00f3n. Lejos de poner por una parte los carismas y por otra las posiciones oficiales, Pablo declara en la misma frase que Dios ha establecido una jerarqu\u00ed\u00ada de posiciones en la Iglesia y otros dones no jer\u00e1rquicos (1Co 12,28). El v\u00ed\u00adnculo que establecen las cartas pastorales entre un rito de imposici\u00f3n de manos y la concesi\u00f3n de un carisma de ministerio no puede extra\u00f1arnos, ya que se sit\u00faa en la misma l\u00ed\u00adnea que el v\u00ed\u00adnculo entre el \/ bautismo y el don del \/ Esp\u00ed\u00adritu Santo.<br \/>\n493<br \/>\n5. Listas de carismas.<br \/>\nAlgunos textos presentan una lista de carismas. Pero nunca se trata de una enumeraci\u00f3n sistem\u00e1tica. La lista de iCo 12,8 no se introduce como una lista de carismas, sino como una serie de formas diversas de \u2020\u0153manifestaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu\u2020\u009d (12,7). La frase de iCo 12,28 comienza con una enumeraci\u00f3n de posiciones fijadas por Dios en la Iglesia, y luego relaciona con ellas otros dones. En Rom 12,6s Pablo pasa de una lista de carismas a una serie de exhortaciones que valen para todos. En 1P 4,lOs Pedro se contenta con indicar dos grandes categor\u00ed\u00adas, una para el hablar y la otra para el actuar, sin entrar en detalles sobre las numerosas formas que pueden tomar los carismas. As\u00ed\u00ad pues, no es posible determinar a partir del NT una lista precisa y completa de los carismas.<br \/>\nEntre los carismas enumerados encontramos dones sensacionales (hablar en lenguas, hacer milagros), dones ordinarios (ense\u00f1anza, servicio), ministerios jer\u00e1rquicos (1Co 12,28; Ef 4,11) y actividades diversas (beneficencia, exhortaci\u00f3n). Los dones sensacionales, mencionados en las listas de 1 Co 12, provocan algunas advertencias, especialmente el hablar en lenguas. La lista de Rom 12 no alude ya al hablar en lenguas ni a los milagros; la de 1 P 4,1 Os es a\u00fan m\u00e1s discreta. Se nota, por tanto, una tendencia progresiva a insistir m\u00e1s en los dones menos vistosos, que son de utilidad constante para la vida de la comunidad cristiana.<br \/>\n494<br \/>\nIII. REALIDAD DE LOS CARISMAS.<br \/>\nPara tratar de forma m\u00e1s completa la cuesti\u00f3n de los carismas, es necesario prolongar la investigaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de los pocos textos b\u00ed\u00adblicos que utilizan la palabra j\u00e1-risma.<br \/>\n495<br \/>\n1. En ELAT.<br \/>\nEn muchos pasajes del NT aparecen dones especiales de Dios, an\u00e1logos a los carismas. \/ Mois\u00e9s, profeta sin igual (Dt 34, lOss), libertador de su pueblo y mediador de la ley, puede muy bien ser considerado como un gran carism\u00e1-tico. Su carisma de jefe fue comunicado parcialmente a los 70 ancianos que habr\u00ed\u00adan de ayudarle a \u2020\u0153llevar el peso del pueblo\u2020\u009d (Nm 11,16-25), es decir, a gobernar y a administrar justicia. En tiempos de los \/ Jueces Dios suscit\u00f3 para Israel otros jefes caris-m\u00e1ticos, de los que se dice que \u2020\u0153el esp\u00ed\u00adritu del Se\u00f1or estaba sobre ellos\u2020\u009d: as\u00ed\u00ad Otoniel (Jc 3,10), Gede\u00f3n (6,34), Jeft\u00e9 (11,29), Sans\u00f3n (13,25; 14,6; etc.). El otro carisma de Mois\u00e9s, el carisma prof\u00e9tico, se manifest\u00f3 a menudo de forma impresionante en la historia de Israel; en algunos casos iba acompa\u00f1ado del don de hacer milagros (historia del Elias y de Eh-seo: IR 17; 2R 2). Pero se puede hablar tambi\u00e9n de carismas para dones menos extraordinarios; por ejemplo, en el caso de Besalel, encargado de fabricar la tienda de la reuni\u00f3n y todos los objetos destinados al culto divino (Ex 31,2-6; Ex 35,31-35). A veces aparece cierta tensi\u00f3n entre carismas e instituciones, especialmente en el caso de los profetas, que critican duramente a los dirigentes, a los sacerdotes, el culto. Pero no se trata de oposici\u00f3n sistem\u00e1tica. En efecto, los cansinas pueden estar ligados a un rito: imposici\u00f3n de las manos (Dt34,9) o unci\u00f3n (IS 16,13).<br \/>\n496<br \/>\n2. En la Iglesia primitiva.<br \/>\nEl carisma atestiguado con mayor frecuencia entre los profetas es el prof\u00e9-tico, es decir, el don de la inspiraci\u00f3n. El d\u00ed\u00ada de pentecost\u00e9s Pedro proclama el cumplimiento de la predicci\u00f3n de Joel, en la que Dios anunciaba: \u2020\u0153Derramar\u00e9 mi esp\u00ed\u00adritu sobre todos los hombres, vuestros hijos y vuestras hijas profetizar\u00e1n\u2020\u009d JI 3,1; Hch 2,17). Los Hechos de los Ap\u00f3stoles mencionan numerosos casos de inspiraci\u00f3n prof\u00e9tica, a veces colectiva (Hch 19,6), pero ordinariamente individual. Hay profetas cristianos en Je-rusal\u00e9n (11,27) y en Antioqu\u00ed\u00ada (13,1). La palabra de Dios se hace sentir por medio de ellos bajo la forma de predicci\u00f3n (11,28; 21,lOs)o de comunicaci\u00f3n de la voluntad de Dios (13,2). El don de profec\u00ed\u00ada se manifiesta tambi\u00e9n entre las mujeres (21,9; Lc 2,36; Ex 15,20; Jc 4,4; 2R 22,14). Las cartas paulinas demuestran igualmente la importancia del don de la profec\u00ed\u00ada en las primeras comunidades cristianas. Ya en lTh 5,20 Pablo alude a \u00e9l, y luego lo coloca regularmente en sus listas (1Co 12,10; ICo 12,28; Rm 12,6; Ef 4,11). Tambi\u00e9n las mujeres pueden tener inspiraciones pro-f\u00e9ticas (1Co 11,5). Pablo destaca fuertemente el valor del don de profec\u00ed\u00ada para la edificaci\u00f3n de la Iglesia (1Co 14). En las asambleas cristianas, lo prefiere al hablar en lenguas.<br \/>\nEl hablar en lenguas o glosolalia es presentado de forma distinta por Pablo y por Lucas. En Ac 2,4-1 1 Lucas indica que se trataba de reconocer lenguas extra\u00f1as. Lucas no establece una clara diferencia entre \u2020\u0153hablar en lenguas\u2020\u009d y \u2020\u0153profetizar\u2020\u009d (Hch 19,6). Pablo, por el contrario, los distingue con claridad (1Co 14):<br \/>\nel \u2020\u0153hablar en lenguas\u2020\u009d consiste en pronunciar palabras nuevas, que no pertenecen a ninguna lengua conocida. El que las escucha no comprende su sentido concreto (14,2.16), como tampoco el que las dice (14,14). Solamente es clara la intenci\u00f3n general: se trata de alabar a Dios, de darle gracias, de orar (14,13- 16). Es posible comparar la glosolalia con la m\u00fasica, medio de expresi\u00f3n que utiliza los sonidos sin llegar a hacer un discurso racional.<br \/>\nEl don de los milagros se manifiesta en muchas ocasiones. Lucas refiere que \u2020\u0153los ap\u00f3stoles hac\u00ed\u00adan muchos milagros y prodigios en el pueblo (Hch 5,12), y cuenta detalladamente varios milagros realizados por Pedro (Ac 3,6ss; 9,32-42) y por Pablo (14,8ss; 20,9ss). En sus cartas el mismo Pablo habla de los milagros que acompa\u00f1aban a su predicaci\u00f3n (2Co 12,12; Rm 15,19) y de los que Dios obraba en las comunidades cristianas (Ga 3,5 iCo 12,9s).<br \/>\nComo es natural, no se subrayan los dones menos vistosos. Entre \u00e9stos hay que citar la \u2020\u0153firmeza\u2020\u009d y el coraje con que proclamaban la palabra de Dios (Hch 4,33), fruto de la oraci\u00f3n y de la intervenci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo. El don de \u2020\u0153asistir a los necesitados\u2020\u2122 (1Co 12,28) puede reconocerse en la vida de Tabita Hch 9,36-39) y de muchas mujeres cristianas; el \u2020\u0153don de gobernar\u2020\u009d (1Co 12,28), en la solicitud de muchos dirigentes de la Iglesia (1 Ts 5,12 1 Co 15,1 5s); el \u2020\u0153servicio (Rm 12,7; IP 4,11) tiene muchas formas posibles. La Iglesia primitiva se caracteriza por su abundante floraci\u00f3n de carismas.<br \/>\n497<br \/>\nIV. PROBLEMAS.<br \/>\nComo cualquier forma viva, los carismas tienen ante todo un aspecto positivo, pero pueden tambi\u00e9n crear problemas. Tienen que encontrar su puesto justo en la vida espiritual del individuo y de la comunidad.<br \/>\n498<br \/>\n1. Peligros.<br \/>\nLos carismas vistosos suscitan f\u00e1cilmente un entusiasmo desmesurado, que puede llevar a graves ilusiones. Un texto sumamente severo de Mateo pone en guardia contra estas ilusiones: es posible hacer milagros y otras cosas extraordinarias y olvidar al mismo tiempo los aspectos esenciales de la vida cristiana (Mt 7,22-23). Pablo se sit\u00faa en esta misma perspectiva cuando observa que sin la caridad carecen totalmente de utilidad los carismas m\u00e1s impresionantes (1Co 13,1-3). Una insistencia excesiva en los carismas puede crear serios malestares en la comunidad, provocando complejos de inferioridad (1 Cor 12,15s) por una parte y actitudes de soberbia (12,21) por otra, poniendo as\u00ed\u00ad en peligro la uni\u00f3n de todos. En las asambleas cristianas, la sobreabundancia de las manifestaciones carism\u00e1ticas puede provocar una atm\u00f3sfera nociva de rivalidad, desorden y confusi\u00f3n.<br \/>\n499<br \/>\n2. Carismas y autoridad.<br \/>\nEn iCo 14 interviene Pablo con autoridad para imponer reglas concretas sobre el uso de los carismas en las reuniones de la comunidad cristiana. Limita de forma muy estricta el uso de la glosolalia; si en la asamblea no hay nadie que sea capaz de interpretar el discurso misterioso del que habla en lenguas, Pablo no admite ese discurso; si hay un int\u00e9rprete, permite que dos o todo lo m\u00e1s tres se expresen en lenguas (14,27s). Estas limitaciones no manifiestan un desprecio de la glosolalia en s\u00ed\u00ad misma -Pablo la considera como un don de Dios muy \u00fatil para la oraci\u00f3n personal (14,18)-, sino que se fijan desde el punto de vista de la utilidad comunitaria. Se dan preceptos an\u00e1logos para el uso del don de profec\u00ed\u00ada (14,29ss). Tambi\u00e9n en los otros pasajes, Pablo (Rm 12,3) y Pedro (1P 4,lOs) dan instrucciones a prop\u00f3sito de los carismas. De aqu\u00ed\u00ad resulta evidente que los carismas individuales no pueden ser un motivo para sustraerse de la obediencia a los dirigentes de la Iglesia. Pablo usa un lenguaje muy severo a este prop\u00f3sito (1 Co 1 4,37s).<br \/>\n500<\/p>\n<p>3. Carismas y ministerios.<br \/>\nLas relaciones entre carismas y ministerios se muestran complejas. No todo carisma guarda relaci\u00f3n con un ministerio determinado. La glosolalia, por ejemplo, no est\u00e1 ligada a ning\u00fan ministerio, seg\u00fan iCo 14. Pero las cartas pastorales afirman un v\u00ed\u00adnculo entre el carisma pastoral y un rito d\u00e9 ordenaci\u00f3n (lTim 4,14; 2Tm 1,6). Junto a los carismas pastorales hay otros carismas, no ligados a ministerios ordenados, pero \u00fatil\u00ed\u00adsimos a la vida y a la expansi\u00f3n de la Iglesia.<br \/>\n501<br \/>\n4. Estructura de la Iglesia.<br \/>\nLa oposici\u00f3n que algunos afirman entre una Iglesia institucional de cu\u00f1o judeo-cristiano y una Iglesia carism\u00e1tica de cu\u00f1o paulino no tiene fundamento v\u00e1lido en los textos del NT. Al contrario, se observa una conexi\u00f3n estrecha entre los dos aspectos. El mismo Pablo insiste siempre en la inserci\u00f3n necesaria de los caris-mas en el cuerpo eclesial, y su forma de hablar con autoridad a los caris-m\u00e1ticos demuestra claramente que \u00e9l no considera los carismas como dones que den derecho a un ministerio aut\u00f3nomo en la Iglesia. El conjunto de los textos del NT nos lleva m\u00e1s bien a afirmar en la fe la existencia de una estructura carism\u00e1tico-institucio-nal de la Iglesia, cuyo fundamento y modelo se encuentra en la instituci\u00f3n de los doce, escogidos por Jes\u00fas (Mc 3,l3ss)y llenos del Esp\u00ed\u00adritu Santo (Hch 2,4) para formar la Iglesia de Dios.<br \/>\nLa Iglesia no es una gran m\u00e1quina administrativa, sino un organismo vivo, \u2020\u0153cuerpo de Cristo\u2020\u009d (1Co 12,27; Rm 12,5; Ef 4,12), animado por el Esp\u00ed\u00adritu Santo (1Co 12,3s; Rm 5,5 Ep2,21s). Para realizar correctamente cualquier tarea de responsabilidad en la Iglesia no basta la habilidad humana, sino que se necesita la docilidad personal al Esp\u00ed\u00adritu Santo. Esta docilidad lleva consigo una actitud positiva respecto a las diversas manifestaciones del Esp\u00ed\u00adritu. La jerarqu\u00ed\u00ada de la Iglesia no pretende tener el monopolio de los dones del Esp\u00ed\u00adritu, sino que reconoce con gozo que todos los fieles reciben dones de gracia, cuya diversidad es un gran bien para la Iglesia y para el mundo (LG 12).<br \/>\nBIBL. Alio E.B., Saint Paul. Premi\u00e9re \u00e9p\u00ed\u00ad-treaux Corinthiens, Gabalda, Par\u00ed\u00ads 1934; Auge M. (y otros), Carisma e instituzione. Lo Spirito interroga \u00c2\u00a1 religiosi, Ed. Rogate, Roma 1963; Behm J., gl\u00f3ssa, en GLNT II, 534-564; Chevallier?. ?., Esprit de Dieu, paro\/es dhom-mes. Le role de I\u2020\u2122Esprit dans les minist\u00e9res de la paro\/e selon \u00c2\u00a1\u2020\u02dcapotre Paul, Delachaux Niesti\u00e9, Neuch\u00e1tel 1966; Conzelmann H., ch\u00e1risma, en GLNTXV; Garc\u00ed\u00ada Manzanedo V., Carisma-ministerio en el Concilio Vaticano II, Madrid 1982; Grasso D., Los carismas en la Iglesia, Cristiandad, Madrid 1984; Id, II carisma della profezia, Ed. 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Vanhoye<br \/>\n502<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>(ch\u00e1risma)<\/p>\n<p>   Nombre en -ma,  que indica el resultado de la acci\u00f3n, ch\u00e1risma  se deriva del verbo griego charizomai \u00abcomplacer, conceder un favor\u00bb (de la ra\u00ed\u00adz charis,  \u00abdon gracioso, favor\u00bb). De formaci\u00f3n tard\u00ed\u00ada, charisma,  muy raro en los Setenta, aparece dos veces en Fil\u00f3n de Alejandr\u00ed\u00ada, en el sentido de \u00abdon ben\u00e9fico de Dios\u00bb.<\/p>\n<p>   Los ejemplos m\u00e1s elocuentes se encuentran en 1 Corintios y en Romanos, donde vemos funcionar la relaci\u00f3n charis I charisma: teniendo dones diferentes seg\u00fan la  gracia que se nos ha dado  (Rom 12,6). La gracia (charis),  lo que Dios comunica de su vida y de su acci\u00f3n, se concreta en diversos dones (char\u00ed\u00ads-mata),  como son la profec\u00ed\u00ada, la ense\u00f1anza, el servicio, la fe&#8230;, repartidos en la comunidad.<\/p>\n<p>   Entre estos dones, los corintios mostraban su preferencia por los fen\u00f3menos propiamente espirituales que les fascinaban: la profec\u00ed\u00ada y el hablar en lenguas (1 Cor 12,1). Pablo evita la expresi\u00f3n \u00abhechos espirituales\u00bb (pneum\u00e1tika)  y prefiere utilizar el t\u00e9rmino \u00abcarisma\u00bb, mucho m\u00e1s amplio, afirmando con energ\u00ed\u00ada que cada uno de los carismas diferentes se debe a la actividad de un mismo y \u00fanico Esp\u00ed\u00adritu (1 Cor 12,4-11). Los carismas son clasificados por Pablo en Rom 12,6-8 y 1 Cor 12,28-30. Se muestran complementarios: todo cristiano es portador de un carisma y no hay un a priori  de superioridad del uno sobre los otros. Sin embargo, \u00bfno podr\u00e1n destacarse los dones m\u00e1s humildes, como signos de Cristo que se humill\u00f3 haci\u00e9ndose servidor (12,24s)? Sea de ello lo que sea, el reconocimiento de cada uno por los dem\u00e1s como amado de Cristo es lo que funda el amor (agap\u00e9), ese  v\u00ed\u00adnculo de amor en Cristo que une a los miembros de la comunidad: Aspirad a los carismas m\u00e1s valiosos. Pero a\u00fan, os voy a mostrar un camino que los supera a todos  (12,31).<\/p>\n<p>   Despu\u00e9s de Pablo, parece ser que los carismas se organizaron en la Iglesia-instituci\u00f3n y uno de ellos se presenta como \u00abdon particular\u00bb que se hace a los encargados del buen funcionamiento de la comunidad, acompa\u00f1ado de la imposici\u00f3n de manos del presbiterio (1 Tim 4,14; 2 Tim 1,6).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, la sociolog\u00ed\u00ada moderna corre el riesgo de caer en un extra\u00f1a aberraci\u00f3n, cuando establece un oposici\u00f3n entre el \u00abhombre carism\u00e1tico\u00bb, profeta y l\u00ed\u00adder de un movimiento religioso, y la instituci\u00f3n presentada como forma degradada y etiquetada del entusiasmo original. Porque el carisma paulino se presta poco a entusiastas (1 Cor 14); no es ni mucho menos privilegio de uno solo, sino el don diferente dado a cada uno para el bien de todos. Tampoco se opone a la instituci\u00f3n, ya que los mismos responsables son portadores de un carisma que es, ante todo, un servicio a la comunidad.<\/p>\n<p>R. D.<\/p>\n<p>AA. VV., Vocabulario de las ep\u00ed\u00adstolas paulinas, Verbo Divino, Navarra, 1996<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p>La palabra carisma es un calco del griego kharisma, que significa \u00abdon gratuito\u00bb y se relaciona con la misma ra\u00ed\u00adz que kharis, \u00abgracia\u00bb. En el NT no tiene siempre la palabra un sentido t\u00e9cnico. Puede designar todos los dones de Dios, que son sin arrepentimiento (Rom 11,29), particularmente ese \u00abdon de gracia\u00bb que nos viene por Cristo (Rom 5,15s) y que florece en vida eterna (Rom 6, 23). En Cristo, en efecto, Dios nos ha \u00abcolmado de gracia)) (Ef 1,6: kharito-\u00f3) y nos \u00abotorgar\u00e1 toda suerte de dones\u00bb (Rom 8,32: knariz\u00f3). Pero el primero de estos dones es el Esp\u00ed\u00adritu Santo mismo, que se derrama en nuestros corazones y pone en ellos la caridad (Rom 5,5; cf. 8,15). El uso t\u00e9cnico de la palabra kharisma se entiende esencialmente en la perspectiva de esta presencia del Esp\u00ed\u00adritu, que se manifiesta por todas suertes de \u00abdones gratuitos\u00bb. El uso de estos dones plantea problemas que se examinan sobre todo en las ep\u00ed\u00adstolas paulinas.<\/p>\n<p>1. LA EXPERIENCIA DE LOS DONES DEL ESP\u00ed\u008dRITU. Ya en el AT, la presencia del *Esp\u00ed\u00adritu de Dios se manifestaba en los hombres a los que inspiraba, por *dones extraordinarios, que iban de la clarividencia prof\u00e9tica (1Re 22, 28) a los arrobamientos (Ez 3,12) y a los raptos misteriosos (1Re 18,12). En un orden m\u00e1s general, Isa\u00ed\u00adas relacionaba tambi\u00e9n con el Esp\u00ed\u00adritu los dones prometidos al Mes\u00ed\u00adas (Is 11,2), y Ezequiel, el cambio de los corazones humanos (Ez 36,26s), mientras que Joel anunciaba la universalidad de su efusi\u00f3n sobre los hombres (J1 3,1s). Hay que tener presentes estas *promesas escatol\u00f3gicas para comprender la experiencia de los dones del Esp\u00ed\u00adritu en la Iglesia primitiva, que es, en efecto, la realizaci\u00f3n de las mismas.<\/p>\n<p>1. En los Hechos de los ap\u00f3stoles se manifiesta el Esp\u00ed\u00adritu el d\u00ed\u00ada de *pentecost\u00e9s cuando publican los ap\u00f3stoles en todas las *lenguas las maravillas de Dios (Act 2,4.8-11), conforme a las Escrituras (2,15-21). Es la se\u00f1al de que Cristo, exaltado por la diestra de Dios, ha recibido del Padre el Esp\u00ed\u00adritu prometido y lo ha derramado sobre los hombres (Act 2,33). En lo sucesivo la presencia del Esp\u00ed\u00adritu se muestra de diferentes maneras: por la repetici\u00f3n de los signos de pentecost\u00e9s (Act 4, 31. 10,44ss), particularmente despu\u00e9s del bautismo y de la imposici\u00f3n de las manos (Act 8,17s; 19,6); por la acci\u00f3n de los *profetas (11,27s; 15, 32. 21,10s), de los doctores (13,1s), de filos anunciadores del Evangelio (6,8ss); por los *milagros (6,8; 8, 5ss) y las visiones (7,55). Estos carismas particulares son otorgados en primer lugar a los ap\u00f3stoles, pero tambi\u00e9n se encuentran entre las gen-tes de su contorno, a veces en conexi\u00f3n con el ejercicio de ciertas funciones oficiales (Esteban, Felipe, Bernab\u00e9), siempre destinados al bien de la comunidad, que crece bajo el influjo del Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>2. En las iglesias paulinas, los mismos dones del Esp\u00ed\u00adritu Santo forman parte de la experiencia corriente. La predicaci\u00f3n del Ap\u00f3stol va acompa\u00f1ada de Esp\u00ed\u00adritu y de obras de *poder, es decir, de milagros (lTes 1,5; iCor 2,4); \u00e9l mismo habla en lenguas (ICor 14,18) y tiene visiones (2Cor 12,1-4). Las comunidades reconocen que se les ha dado el Esp\u00ed\u00adritu, en ,las maravillas que realiza en su seno (G\u00e1l 3,2-5), en los dones m\u00e1s diversos que les otorga (ICor 1,7). Pablo, desde el comienzo de su apostolado, tiene en alta estima estos dones del Esp\u00ed\u00adritu; \u00fanicamente se preocupa de discernir cu\u00e1les son aut\u00e9nticos: \u00abNo apagu\u00e9is al Esp\u00ed\u00adritu, no despreci\u00e9is las profec\u00ed\u00adas. Probadlo todo y quedaos con lo bueno. Absteneos hasta de la apariencia de mal\u00bb (ITes 5,19-22). Estos consejos se ampliar\u00e1n m\u00e1s cuando se enfrente Pablo con ele problema pastoral planteado por los carismas.<\/p>\n<p>II. EL PROBLEMA DE LOS CARISMAS EN LA IGLESIA. El problema se plante\u00f3 en la comunidad de Corinto debido a la pr\u00e1ctica intemperante de \u00abhablar en *lenguas\u00bb (ICor 12-14). Este entusiasmo religioso, que se traduce por discursos \u00aben diversas lenguas\u00bb (cf. Act 2,4), no carece de ambig\u00fcedad. La embriaguez causada por el Esp\u00ed\u00adritu se expone a ser confundida por los espectadores con la embriaguez del vino (Act 2,13), y has-ta con la extravagancia de la locura (iCor 14,23). Semejante en apariencia a los transportes entusiastas que practican los paganos en ciertos cultos orgi\u00e1sticos, puede incluso arrastrar a inconsecuencias a los fieles que no distinguen la influencia del Esp\u00ed\u00adritu divino de sus falsificaciones (1Cor 12,1ss). Pero Pablo, al zanjar esta cuesti\u00f3n pr\u00e1ctica, eleva el de-bate y propone una doctrina muy general.<\/p>\n<p>1. Unidad y diversidad de los carismas. Los dones del Esp\u00ed\u00adritu son de lo m\u00e1s diversos, como son diversos los *ministerios en la Iglesia y las operaciones de los hombres. Lo que constituye su *unidad profunda es el venir del \u00fanico Esp\u00ed\u00adritu, como los ministerios vienen del \u00fanico *Se\u00f1or, y las operaciones del \u00fanico *Dios (iCor 12,4ss). Los hombres son, cada uno seg\u00fan su carisma, los administradores de una *gracia divina \u00fanica y multiforme ()Ye 4,10). La comparaci\u00f3n del cuerpo humano sirve para entender m\u00e1s f\u00e1cilmente la referencia de todos los dones di-vinos al mismo fin: son dados con miras al bien com\u00fan (iCor 12,7); todos juntos concurren a la utilidad de la *Iglesia, *cuerpo de Cristo, as\u00ed\u00ad como todos los miembros concurren al bien del cuerpo humano, cada uno seg\u00fan su funci\u00f3n (12,12-27). La distribuci\u00f3n de los dones es a la vez asunto del Esp\u00ed\u00adritu (12,11) y asunto de Cristo, que da la gracia divina como bien le parece (Ef 4,7-10). Pero en el uso de estos dones cada cual debe pensar ante todo en el bien com\u00fan.<\/p>\n<p>2. Clasificaci\u00f3n de los carismas. Pablo no se preocup\u00f3 de darnos una clasificaci\u00f3n razonada de los carismas, aun cuando los enumera repetidas veces (iCor 12,8ss28ss; Rom 12,6ss; Ef 4,11; cf. iPe 4,11). Pero es posible reconocer los diferentes campos de aplicaci\u00f3n en que hallan lugar los dones del Esp\u00ed\u00adritu. En primer lugar ciertos carismas son relativos a las funciones del ministerio (cf. Ef 4,12): los de los *ap\u00f3stoles, de los *profetas, de los doctores, de los evangelistas, de los pastores (ICor 12,28; Ef 4,11). Otros conciernen a las diversas actividades \u00fatiles a la comunidad: servicio, ense\u00f1anza, exhortaci\u00f3n, obras de misericordia (Rom 12,7s), palabra de sabidur\u00ed\u00ada o de ciencia, fe eminente, don de curar o de obrar milagros, hablar en lenguas, discernimiento de los esp\u00ed\u00adritus (lCor 12,8ss)&#8230;<\/p>\n<p>Estas operaciones carism\u00e1ticas, que manifiestan la presencia activa del Esp\u00ed\u00adritu, no constituyen evidente-mente funciones eclesi\u00e1sticas particulares, y se las puede hallar en los titulares de otras funciones: as\u00ed\u00ad Pablo, el Ap\u00f3stol, habla en lenguas y obra milagros. La *profec\u00ed\u00ada se menciona unas veces como una actividad abierta a todos (1Cor 14,29ss. 39ss) y otras se la presenta como una funci\u00f3n (iCor 12,28; Ef 4,11). Las *vocaciones particulares de los cristianos est\u00e1n igualmente fundadas en los carismas : uno es llamado al celibato, otro recibe otro don (ICor 7,7). Finalmente, la pr\u00e1ctica de la *caridad, esta primera virtud cristiana, es tambi\u00e9n un don del Esp\u00ed\u00adritu Santo (iCor 12,31-14,1). Como se ve, los carismas no son cosa excepcional, aun cuando algunos de ellos sean dones fuera de serie, como el poder de hacer milagros. Toda la vida de los cristianos y todo el funcionamiento de las instituciones de Iglesia depende enteramente de ellos. De esta forma gobierna el Esp\u00ed\u00adritu de Dios al nuevo pueblo, sobre el que se ha derramado en abundancia, dando a los unos poder y gracia para desempe\u00f1ar sus funciones, a los otros poder y gracia para responder a su vocaci\u00f3n propia y para ser \u00fatiles a la comunidad, a fin de que se edifique el cuerpo de Cristo (Ef 4,12).<\/p>\n<p>3. Reglas de uso. Si es necesario no \u00abapagar el Esp\u00ed\u00adritu\u00bb, hay, sin embargo, que comprobar la autenticidad de los carismas (lTes 5,19s). Este discernimiento, que es tambi\u00e9n fruto de la gracia (iCor 14,10), es  esencial. Pablo y Juan sientan sobre este punto una primera regla que da un criterio absoluto: los verdaderos dones del Esp\u00ed\u00adritu se reconocen en que uno confiesa que *Jes\u00fas es el Se\u00f1or (ICor 12,3), que Jesucristo, venido en la carne, es de Dios (iJn 4,1ss). Esta regla permite eliminar a todo falso profeta que est\u00e9 animado del esp\u00ed\u00adritu del *anticristo (lJn 4,3; cf. iCor 12,3). Adem\u00e1s, el uso de los carismas debe subordinarse al bien com\u00fan; as\u00ed\u00ad debe respetar su jerarqu\u00ed\u00ada. Las funciones eclesi\u00e1sticas se clasifican seg\u00fan cierto orden de importancia, en cabeza del cual se hallan los ap\u00f3stoles (lCor 12,28; Ef 4,11). Las actividades a que pueden aspirar todos los fieles deben ser tambi\u00e9n aprecia-das, no seg\u00fan su car\u00e1cter espectacular, sino seg\u00fan su utilidad efectiva. Todos deben buscar primero la caridad, luego los otros *dones espirituales. Entre \u00e9stos, la *profec\u00ed\u00ada viene en primer lugar (lCor 14,1). Pablo se detiene largamente a mostrar su superioridad sobre el hablar en lenguas, porque, en tanto el entusiasmo religioso se manifiesta en forma ininteligible, la comunidad no es *edificada por ello; ahora bien, la edificaci\u00f3n de todos es lo esencial (lCor 14,2-25). Incluso los carismas aut\u00e9nticos deben someterse a reglas pr\u00e1cticas para que reine el buen orden en las asambleas religiosas (lCor 14,33). As\u00ed\u00ad Pablo da a la comunidad de Corinto consignas gtle se han de observar estrictamente (lCor 14,26-38).<\/p>\n<p>4. Los carismas y la autoridad eclesi\u00e1stica. Esta intervenci\u00f3n del Ap\u00f3stol en un terreno en que se manifiesta la actividad del Esp\u00ed\u00adritu, muestra que en todo estado de cosas los carismas est\u00e1n sometidos a la autoridad eclesi\u00e1stica. Mientras est\u00e1n en vida los *ap\u00f3stoles, su poder en esta materia viene del hecho. de que el apostolado es el primero de los carismas. Pero, despu\u00e9s de ellos, tambi\u00e9n sus delegados participan de la misma *autoridad, como lo muestran las consignas recogidas en las ep\u00ed\u00adstolas pastorales (particularmente ITim 1,18-4,16). Es que estos mismos delegados han recibido un don particular del Esp\u00ed\u00adritu por la *imposici\u00f3n de las manos (lTim 4,14; 2Tim 1,6). Si no pueden poseer el carisma de los ap\u00f3stoles, no por eso carecen de un carisma de gobierno, que les confiere el derecho de prescribir y de ense\u00f1ar (lTim 4,11) y que nadie debe despreciar (lTim 4,12). As\u00ed\u00ad en la Iglesia todo est\u00e1 so-metido a una jerarqu\u00ed\u00ada de gobierno, la cual tambi\u00e9n es de orden carism\u00e1tico.<\/p>\n<p>-> Ap\u00f3stol &#8211; Amor &#8211; Autoridad &#8211; Don &#8211; Iglesia &#8211; Esp\u00ed\u00adritu de Dios &#8211; Gracia &#8211; Lengua &#8211; Milagro &#8211; Profetas.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>griego j\u00e1risma, regalo, don generoso, gratuito. En el N. T., don especial concedido espec\u00ed\u00adficamente a un cristiano por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, para bien del que lo recibe y de la comunidad. Estos dones son diversos, 1 Co 12, 4, los carismas son diferentes, Rm 12, 6. Aqu\u00ed\u00ad se pone el s\u00ed\u00admil del cuerpo humano, para &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/carisma\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abCARISMA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-4794","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4794","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4794"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4794\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4794"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4794"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4794"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}