{"id":4825,"date":"2016-02-05T00:39:40","date_gmt":"2016-02-05T05:39:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/conocimiento\/"},"modified":"2016-02-05T00:39:40","modified_gmt":"2016-02-05T05:39:40","slug":"conocimiento","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/conocimiento\/","title":{"rendered":"CONOCIMIENTO"},"content":{"rendered":"<p>v. Ciencia, Entendimiento, Inteligencia, Prudencia, Sabidur\u00eda<br \/>\nJob 21:14 porque no queremos el c de tus caminos<br \/>\nPsa 53:4 \u00bfno tienen c todos los que hacen<br \/>\nPsa 73:11 \u00bfc\u00f3mo sabe .. y hay c en el Alt\u00edsimo?<br \/>\nPsa 139:6 tal c es demasiado maravilloso para m\u00ed<br \/>\nPro 9:10 el c del Sant\u00edsimo es la inteligencia<br \/>\nIsa 11:2 poder, esp\u00edritu de c y de temor de Jehov\u00e1<br \/>\nIsa 11:9 la tierra ser\u00e1 llena del c de Jehov\u00e1, como<br \/>\nIsa 53:11 por su c justificar\u00e1 mi siervo justo a<br \/>\nDan 1:17 estos cuatro muchachos Dios les dio c<br \/>\nHos 4:6 pueblo fue destruido, porque le falt\u00f3 c<br \/>\nHab 2:14 ser\u00e1 llena del c de la gloria de Jehov\u00e1<br \/>\nLuk 1:77 para dar c de salvaci\u00f3n a su pueblo, para<br \/>\nAct 2:23 entregado por .. anticipado c de Dios<br \/>\nAct 25:21 mas como Pablo apel\u00f3 .. el c de Augusto<br \/>\nRom 3:20 por medio de la ley es el c del pecado<br \/>\n1Co 8:1 todos tenemos c. El c envanece, pero<br \/>\n2Co 10:5 altivez que se levanta contra el c de<br \/>\nEph 3:4 cu\u00e1l sea mi c en el misterio de Cristo<br \/>\nEph 3:19 el amor de Cristo, que excede a todo c<br \/>\nEph 4:13 a la unidad de la fe y del c del Hijo de<br \/>\nPhi 1:9 vuestro amor abunde aun m\u00e1s .. en todo c<br \/>\nEph 3:8 por la excelencia del c de Cristo Jes\u00fas<br \/>\nCol 1:9 que se\u00e1is llenos del c de su voluntad en<br \/>\nCol 3:10 cual .. se va renovando hasta el c pleno<br \/>\n1Ti 2:4 sean salvos, y vengan al c de la verdad<br \/>\n2Ti 3:7 nunca pueden llegar al c de la verdad<br \/>\nPhm 1:6 eficaz en el c de todo el bien que est\u00e1 en<br \/>\n2Pe 1:3 mediante el c de aquel que nos llam\u00f3<br \/>\n2Pe 1:5 a\u00f1adid a vuestra fe virtud; a la virtud, c<br \/>\n2Pe 3:18 en la gracia y el c de nuestro Se\u00f1or<\/p>\n<hr>\n<p>Ver Conocer.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>Vanidad del humano: Ecls. 1, I Cor. 1:19, 3:19, 2Co 1:2. El \u00e1rbol del conocimiento y de la ciencia: Gen 2:9.<\/p>\n<p> Conocimiento de Dios: Es \u00abla una sola cosa necesaria\u00bb de Luc 10:41.<\/p>\n<p> Es un don de Dios, un carisma del Esp\u00ed\u00adritu: Isa 11:2, 1Co 12:8, Mat 11:25, Mat 13:11.<\/p>\n<p> Debemos pedirlo y buscarlo: Jua 17:3, Efe 3:18, 1Co 14:1, 2Pe 1:5.<\/p>\n<p> Dios es Dios y es mi Padre, y me ama tanto que envi\u00f3 a su \u00fanico Hijo, para que si creo en \u00e9l no perezca, sino que tenga la vida eterna. y su Hijo Jes\u00fas, que es Dios, me am\u00f3 tanto que derram\u00f3 su sangre por m\u00ed\u00ad, y me sigue amando tant\u00ed\u00adsimo, que me espera cada d\u00ed\u00ada, hecho Pan, en la Eucarist\u00ed\u00ada. \u00c2\u00a1Es para volverse loco de tanto amor! Es la locura de Dios de 1Co 1:25, m\u00e1s sabia que los hombres, y la \u00abflaqueza de Dios, m\u00e1s poderosa que todos los hombres.\u00bb: (Jua 3:16, Gal 2:20, Jua 6:48-58).<\/p>\n<p> Conocimiento de Jes\u00fas, de la fe, de la verdad, del signo de los tiempos. el conocer por la obras. conocer el demonio, el mundo. \u00c2\u00a1esto es conocer!:  Conocimiento de m\u00ed\u00ad mismo. No s\u00f3lo de mi cuerpo, sino de mi alma, de mi esp\u00ed\u00adritu, que es tan grandiosamente maravilloso, que son \u00abtemplo de Dios, \u00abMorada del Padre\u00bb, \u00abSagrario de Cristo\u00bb. y el gran problema, es que cuando me miro al espejo, s\u00f3lo veo mi cara, pero no veo mi esp\u00ed\u00adritu, mi alma, lo que ven Dios y el diablo, por lo que las delicias del mismo Dios no es estar con las estrellas, sino estar con los hombres y mujeres.<\/p>\n<p> (Jua 14:23, 1Co 3:16, Sal 149:4, Jua 3:16).<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>La ra\u00ed\u00adz hebrea yad\u00e1 aparece en las palabras que se utilizan para dar la idea de c., pero tambi\u00e9n se usa con una gran variedad de sentidos, queriendo significar, entre otras cosas, entender, discernir, descubrir, etc\u00e9tera. Como un eufemismo para se\u00f1alar el acto sexual, se usa el t\u00e9rmino c. As\u00ed\u00ad, se dice de \u2020\u00a2Rebeca que \u2020\u0153era de aspecto muy hermoso, virgen, a la que var\u00f3n no hab\u00ed\u00ada conocido\u2020\u009d (Gen 24:16). Sobre Jos\u00e9 y Mar\u00ed\u00ada se dice: \u2020\u0153&#8230;no la conoci\u00f3 hasta que dio a luz a su hijo primog\u00e9nito\u2020\u009d (Mat 1:25).<\/p>\n<p>En el pensamiento hebreo no se hac\u00ed\u00adan especulaciones sobre teor\u00ed\u00ada del c. ni se ten\u00ed\u00ada \u00e9ste como la recepci\u00f3n o acumulaci\u00f3n de datos sobre la realidad. Su preocupaci\u00f3n suprema era el c. de Dios. \u2020\u0153No se alabe el sabio en su sabidur\u00ed\u00ada, ni en su valent\u00ed\u00ada se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas al\u00e1bese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehov\u00e1\u2020\u009d (Jer 9:23-24). Este c. de Dios no era entendido como algo te\u00f3rico o cosa enunciable en f\u00f3rmulas. No se ve\u00ed\u00ada a trav\u00e9s de explicaciones, sino por los resultados que produc\u00ed\u00ada. No era algo expresado o entendido discursivamente, sino que se manifestaba por el comportamiento ante Dios, el cual demostraba la existencia del c. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, cuando \u2020\u00a2Oseas denuncia: \u2020\u0153Esp\u00ed\u00adritu de fornicaci\u00f3n est\u00e1 en medio de ellos, y no conocen a Jehov\u00e1\u2020\u009d (Ose 5:4), est\u00e1 diciendo que no puede existir c. de Dios y pecado al mismo tiempo. Al hablar de que no hab\u00ed\u00ada \u2020\u0153c. de Dios en la tierra\u2020\u009d, a\u00f1ade que \u2020\u0153perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen\u2020\u009d (Ose 4:1-2). Por eso el \u2020\u0153pueblo fue destruido, porque le falt\u00f3 c.\u2020\u009d (Ose 4:6). El contexto indica claramente que se est\u00e1 yendo m\u00e1s all\u00e1 de un simple saber te\u00f3rico. Luego dir\u00e1 que lo que se quer\u00ed\u00ada era \u2020\u0153c. de Dios, m\u00e1s que holocaustos\u2020\u009d (Ose 6:6). De manera que cuando se lee la promesa de que la tierra ser\u00e1 \u2020\u0153llena del c. de Jehov\u00e1\u2020\u009d (Isa 11:9), se nos quiere hablar de una tierra donde \u2020\u0153mora la justicia\u2020\u009d (2Pe 3:13), no una tierra de fil\u00f3sofos y te\u00f3logos.<br \/>\nel sentido de \u2020\u0153saber\u2020\u009d o \u2020\u0153entender\u2020\u009d se usa esta palabra para anunciar los hechos de Jehov\u00e1, a trav\u00e9s de los cuales manifiesta su poder y gloria, que hacen que su pueblo y los pueblos comprendan que \u00e9l es Dios. Este uso es frecuent\u00ed\u00adsimo (71 veces) en Ezequiel, donde se repite \u2020\u0153sabr\u00e9is que yo soy Jehov\u00e1\u2020\u009d (Eze 5:13; Eze 6:7, Eze 6:10, Eze 6:13, etc\u00e9tera). La idea va dirigida a la revelaci\u00f3n. Dios hace cosas en la historia y a trav\u00e9s de ellas entendemos lo que \u00e9l quiere que entendamos.<br \/>\nel NT las palabras gin\u00f6sk\u00f6, epigin\u00f6sk\u00f6 y oida, son las que m\u00e1s se utilizan para comunicar las ideas de conocer, reconocer, saber, entender y ver. Se habla del \u2020\u0153c. de la gloria de Dios\u2020\u009d (2Co 4:6), \u2020\u0153el c. de Dios\u2020\u009d (2Co 10:5), \u2020\u0153el c. del Hijo de Dios\u2020\u009d (Efe 4:13), el c. de la voluntad de Dios (Col 1:9), \u2020\u0153el c. de la verdad\u2020\u009d (1Ti 2:4; 2Ti 3:7), etc\u00e9tera. El sentido general sigue los lineamientos del AT en cuanto al contenido pr\u00e1ctico de lo que se quiere comunicar, pero hay tambi\u00e9n ocasiones en las cuales la referencia es a un c. te\u00f3rico o intelectual, sobre todo cuando se est\u00e1 comparando con la ciencia, filosof\u00ed\u00ada, o sabidur\u00ed\u00ada del mundo. Explica que \u00e9l mismo era \u2020\u0153tosco en la palabra\u2020\u009d, pero \u2020\u0153no en el c.\u2020\u009d (2Co 11:6). Pablo advert\u00ed\u00ada que \u2020\u0153el c. envanece\u2020\u009d (1Co 8:1), que no todos lo tienen (1Co 8:7) y que debemos cuidarnos de no causar problemas a nuestros hermanos por nuestro c. (1Co 8:10-11). Tambi\u00e9n ense\u00f1a que en Cristo \u2020\u0153est\u00e1n escondidos todos los tesoros de la sabidur\u00ed\u00ada y del c.\u2020\u009d (Col 2:3). El ap\u00f3stol consideraba como basura todos sus logros y estaba dispuesto a perderlos por la excelencia del c. de Cristo Jes\u00fas (Flp 3:8-10).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>vet, Son varias las palabras griegas traducidas \u00abconocer\u00bb, siendo las principales: (a) \u00aboida\u00bb, que significa \u00abconocimiento interno consciente\u00bb en la mente; y (b) \u00abginosk\u00f5\u00bb, que significa \u00abconocimiento objetivo\u00bb. Este \u00faltimo pasa a la consciencia, pero no a la inversa. Son varios los pasajes en el NT en que aparecen ambas palabras, y un estudio de ellas (p. ej., en el Nuevo Testamento Interlineal Griego-Espa\u00f1ol, de F. Lacueva, Ed. Cl\u00ed\u00ade; o Diccionario Expositivo de Palabras del Nuevo Testamento, de W. E. Vine) demostrar\u00e1 que estas palabras no se usan de una manera indistinta, y se tienen que considerar de una manera cuidadosa.<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>(-> amor, sabidur\u00ed\u00ada, revelaci\u00f3n). Seg\u00fan la Biblia, m\u00e1s que un \u00abser que conoce\u00bb en sentido abstracto o racional, el hombre es un \u00abser que puede\u00bb (organiza el mundo) y \u00abama\u00bb (se vincula a otros seres humanos). Quiz\u00e1 podamos decir que conocer es poder, es amar, es saber.<\/p>\n<p>(1) Conocer es poder, capacidad de dominio sobre el mundo, en una l\u00ed\u00adnea que puede llevar hasta el l\u00ed\u00admite de una divinizaci\u00f3n idol\u00e1trica. En ese sentido se ha de entender la imagen del \u00e1rbol del conocimiento del bien* y del mal (cf. Gn 2-3), que Dios pone ante el hombre, dici\u00e9ndole que no coma sus frutos. Este es el \u00e1rbol de la raz\u00f3n pr\u00e1ctica, vinculado a la capacidad moral del hombre y, sobre todo, a su poder de su decisi\u00f3n. Este es el \u00e1rbol que lo define, situ\u00e1ndolo ante una frontera que \u00e9l no debe traspasar, pues en el momento en que quiera hacerse due\u00f1o del bien-mal se destruye a s\u00ed\u00ad mismo. En esa misma l\u00ed\u00adnea, aunque de un modo muy distinto, se sit\u00faa el mito griego, cuando pone de relieve el riesgo de aquellos que, como Prometeo, quieren hacerse due\u00f1os absolutos del fuego.<\/p>\n<p>(2) Conocer es amar y engendrar. Seg\u00fan la Biblia, el conocimiento primordial del hombre est\u00e1 vinculado al sexo y a la generaci\u00f3n, de tal forma que Ad\u00e1n y Eva fueron incapaces de comer siempre del \u00e1rbol del conocimiento del bien-mal, pero se conocieron uno al otro: \u00abConoci\u00f3 Ad\u00e1n a su mujer Eva, la cual concibi\u00f3 y dio a luz a Ca\u00ed\u00adn; y ella dijo: por medio de Yahv\u00e9 he adquirido [engendrado] un var\u00f3n\u00bb (Gn 4,1). Esta forma de hablar no es un \u00abeufemismo\u00bb, una forma de evitar las palabras referidas al contacto o comercio sexual, sino un modo muy profundo de evocar la hondura del conocimiento humano que, en sentido radical, s\u00f3lo llega a su plenitud en la relaci\u00f3n total entre personas. Este conocimiento no es un comercio, como a veces se ha dicho (comercio sexual), sino una compenetraci\u00f3n personal: cada uno se conoce a s\u00ed\u00ad mismo en el otro, engendrando de esa forma vida.<\/p>\n<p>(3) Conocer es saber. Ciertamente hay un saber malo, que lleva a la destrucci\u00f3n, como ha destacado 1 Henoc* 6-36 cuando habla de las t\u00e9cnicas de guerra y destrucci\u00f3n que han ido sur  giendo en el mundo. Pero el mismo libro de Henoc sabe que hay un conocimiento bueno, abierto en sue\u00f1os y revelaciones hacia el secreto m\u00e1s profundo del cosmos y la historia. En esa l\u00ed\u00adnea del conocimiento salvador se sit\u00faa Dn 12,3 cuando afirma que los sabios o entendidos (mashkilim) brillar\u00e1n en la gloria de Dios. Entre esos sabios se encuentran, sin duda, los videntes apocal\u00ed\u00adpticos, pero no s\u00f3lo ellos, sino otros muchos que quieren conocer el mundo de Dios, como afirma el autor de Sab 6-9, cuando entiende el conocimiento no s\u00f3lo como don divino, sino tambi\u00e9n como capacidad de interpretaci\u00f3n de la realidad, en una l\u00ed\u00adnea que hoy llamar\u00ed\u00adamos cient\u00ed\u00adfica: \u00ab[Dios] me concedi\u00f3 un conocimiento infalible de los seres, para descubrir la trama del mundo y la fuerza de los elementos; el comienzo, el fin y el medio de los tiempos, las alteraciones de los solsticios y el cambio de las estaciones; los ciclos del a\u00f1o y las posturas de los astros; la naturaleza de los animales y la furia de las fieras, la fuerza de los esp\u00ed\u00adritus y las reflexiones de los hombres, las variedades de las plantas, las virtudes de las ra\u00ed\u00adces. Todo lo conozco: est\u00e9 oculto o manifiesto, porque la Sabidur\u00ed\u00ada, art\u00ed\u00adfice del cosmos, me lo ha ense\u00f1ado\u00bb (Sab 7,17-22). Dios ha dado al hombre la capacidad de conocer los diversos planos de la realidad, no para destruir el mundo con su t\u00e9cnica posesiva (perversa), sino para vivir en armon\u00ed\u00ada con el conjunto de la realidad, como sabe Gn 1,27-28.<\/p>\n<p>(4) Conocer es comunicarse: Padre del Hijo. El Nuevo Testamento supone que el conocimiento m\u00e1s profundo se expresa en el nivel de las relaciones personales, no s\u00f3lo en una l\u00ed\u00adnea de relaci\u00f3n hombre-mujer, sino en la l\u00ed\u00adnea de la comuni\u00f3n entre el Padre y el Hijo: \u00abNadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar\u00bb (Mt 11,27). Conocer es engendrar dando la vida (Padre), conocer es acoger y responder (Hijo). En ese contexto se sit\u00faan las palabras b\u00e1sicas del conocimiento de Jes\u00fas: \u00abEn aquel tiempo, respondiendo Jes\u00fas, dijo: Yo te confieso, Padre, Se\u00f1or de cielo y tierra, porque has ocultado esto a sabios y entendidos, y lo has revelado a los peque\u00f1os. S\u00ed\u00ad, Padre, pues \u00e9sta ha sido tu voluntad\u00bb (Mt 11,25-26). Este es un canto de agradecimiento, una bendici\u00f3n lit\u00fargica que Jes\u00fas eleva ante Dios a quien confiesa por su acci\u00f3n salvadora. Frente a los sabios y entendidos, que en el contexto de Mt est\u00e1n representados por los habitantes orgullosos de Coroza\u00ed\u00adm, Betsaida y Cafarna\u00fan (Mt 11,20-24), se sit\u00faan ahora los peque\u00f1os (n\u00e9pioi), que han acogido la palabra de Jes\u00fas, dirigida precisamente a ellos. Frente a los videntes apocal\u00ed\u00adpticos, sabios y entendidos se sit\u00faan ahora los peque\u00f1os, como portadores del verdadero conocimiento. Frente al Dios de las orgullosas ciudades galileas y de los grandes apocal\u00ed\u00adpticos, aparece aqu\u00ed\u00ad el Dios de los peque\u00f1os que escuchan su Palabra y entienden su misterio. El Dios de los grandes no necesita ser Padre, sino que es Se\u00f1or, es Justo Juez, es responsable del orden y ley de la tierra, dando a cada uno lo que es suyo (de acuerdo a lo que sabe y tiene). Por eso, los defensores de ese Dios han rechazado a Jes\u00fas. Por el contrario, el Dios de los peque\u00f1os aparece necesariamente como Padre que les recibe en amor y con amor les ofrece su m\u00e1s alto conocimiento. Desde esa base se entiende la confesi\u00f3n del conocimiento de Jes\u00fas: \u00abTodo me ha sido entregado por mi Padre y nadie conoce al Hijo, sino el Padre, y nadie conoce al Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo lo quisiere revelar\u00bb (Mt 11,27).<\/p>\n<p>(5) Conocimiento como revelaci\u00f3n. Este es un texto de revelaci\u00f3n: una par\u00e1bola sobre el amor y conocimiento entre Padre e Hijo. Ciertamente, Jes\u00fas podr\u00ed\u00ada haber utilizado otro lenguaje, de car\u00e1cter m\u00e1s doctrinal, empleando signos de amante y amado\/a, de madre e hija, maestro y disc\u00ed\u00adpulo, cada uno con sus riesgos y ventajas. Pues bien, ha preferido la par\u00e1bola del Padre, que concede su propio ser al Hijo y que, al hacerlo, le conoce, siendo respondido por el Hijo, que tambi\u00e9n conoce al Padre. El texto no dice que Jes\u00fas sea ese Hijo, pero es claro que lo est\u00e1 presuponiendo, por todo lo que precede y sigue: el mismo Jes\u00fas Hijo llama a los humanos, para que puedan conocer al Padre (Mt 11,28-29). Este es el lugar y sentido del verdadero conocimiento: el don del padre y la respuesta del hijo que se abre a todos los hermanos. Conocer es amar y darse uno al otro, en donaci\u00f3n personal de generaci\u00f3n y agradecimiento. Dios se define, seg\u00fan  eso, plenamente como Padre y Jes\u00fas como Hijo. En el principio de todos los principios aparece este amor mutuo, abierto a todos los hombres. En ese contexto, asumiendo un motivo de los libros sapienciales (Prov, Eclo, Sab), como si fuera esposa de una humanidad sedienta de amor, Jes\u00fas llama a los hombres y dice: \u00abVenid a m\u00ed\u00ad todos los agotados y cargados, que yo os aliviar\u00e9. Cargad con mi yugo, y aprended de m\u00ed\u00ad, que soy manso y humilde de coraz\u00f3n, y hallar\u00e9is descanso para vuestras vidas, porque mi yugo es suave y mi carga es ligera\u00bb (Mt 11,28-29). Jes\u00fas convoca de un modo especial a los jud\u00ed\u00ados que viv\u00ed\u00adan aplastados por el yugo de la Ley, como sabe la tradici\u00f3n rab\u00ed\u00adnica y el mismo Nuevo Testamento (Hch 15,10). Pero esa llamada est\u00e1 abierta a todos los hombres: el conocimiento de amor del Padre y del Hijo viene a presentarse de esa forma como principio de vinculaci\u00f3n y signo de plenitud universal.<\/p>\n<p>Cf. AA.W., Pensar a Dios, Sec. Trinitario, Salamanca 1996; J. JEREM\u00ed\u008dAS, Abba. El mensaje central del Nuevo Testamento, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1981; W. MARCHEL, Abba, P\u00e9re!, AnBib 19a, Roma 1971; J. SCHLOSSER, El Dios de Jes\u00fas. Estudio Exegetico, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1995.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>Sumario: I. Conocimiento como poder\/conocimiento, como comunicaci\u00f3n.-II. Conocimiento de Dios como praxis de comuni\u00f3n y seguimiento.-III. Conocimiento como experiencia del Dios Trinitario.-IV. Conocimiento como despliegue del Dios Trinitario.-V. Conocimiento y comuni\u00f3n en la Trinidad.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n del conocimiento de Dios, lo mismo que la de su desconocimiento o negaci\u00f3n, del ate\u00ed\u00adsmo, es una cuesti\u00f3n eminentemente pr\u00e1ctica, incluso cuando se la reduce a cuesti\u00f3n meramente te\u00f3rica. Y ello no s\u00f3lo porque en el conocimiento de Dios se juega el hombre creyente su propia realizaci\u00f3n sino porque el conocimiento en cuanto tal es ya una componente esencial del devenir humano. Ahora bien, el conocimiento, y por tanto el conocimiento de Dios, ha sido \u00abconocido\u00bb, es decir, interpretado de formas muy diversas en las diversas culturas, lo que ha conducido a diversas concepciones del modo de realizarse lo humano. Aqu\u00ed\u00ad vamos a considerar fundamentalmente las dos que han determinado nuestra cultura occidental, y en concreto la cuesti\u00f3n del conocimiento de Dios: la hebrea y la griega.<\/p>\n<p>I. Conocimiento como poder\/conocimiento como comuni\u00f3n<br \/>\nEn la tradici\u00f3n que arranca de Grecia y ha determinado el devenir de la cultura -de la historia entera- de Occidente, conocer es hacerse cargo de la realidad, captar sus estructuras, su esencia, para ponerla bajo el dominio del hombre, sujeto cognoscente. Conocer es dominar, doblegar la realidad, hacerla en este sentido humana. Conocer es poder. Siempre lo fue as\u00ed\u00ad en esta tradici\u00f3n ilustrada, pero muy especialmente desde los primeros pasos de la emancipaci\u00f3n moderna de la raz\u00f3n y del nacimiento de la ciencia.<\/p>\n<p>Este modelo de conocimiento ha hecho posible el espectacular desarrollo de la ciencia y la t\u00e9cnica en las sociedades del primer mundo, pero ha conducido tambi\u00e9n a una profunda crisis de sentido que pone hoy en cuesti\u00f3n el proyecto de la Modernidad, incluso el de la entera Ilustraci\u00f3n. El sujeto cognoscente que pretend\u00ed\u00ada dominar el mundo, reducirlo a objeto suyo, se ve cada vez m\u00e1s reducido \u00e9l mismo a objeto de la din\u00e1mica de su propio conocimiento.<\/p>\n<p>Pues bien, los diagn\u00f3sticos m\u00e1s penetrantes de la ra\u00ed\u00adz de esta crisis apuntan al olvido y a la represi\u00f3n, en esta concepci\u00f3n del conocimiento, de la componente de la comunicaci\u00f3n o interacci\u00f3n en favor de la componente de la subjetividad dominante. Raz\u00f3n por la cual la propuesta racional para salir de esta crisis hace referencia a un \u00abcambio de paradigma\u00bb: del paradigma moderno de la subjetividad al paradigma de la comunicaci\u00f3n. Y resulta sintom\u00e1tico que en este nuevo paradigma se vea expresamente un influjo de la otra tradici\u00f3n del conocimiento a la que antes alud\u00ed\u00adamos, y que es la tradici\u00f3n hebrea-jud\u00ed\u00ada de la alianza y de la comuni\u00f3n. En efecto, en la concepci\u00f3n hebrea el conocimiento es fundamentalmente un acto de comuni\u00f3n, de relaci\u00f3n personal y existencial de sujetos, y una acci\u00f3n comunicativa entre sujeto cognoscente y sujeto conocido.<\/p>\n<p>El cambio de paradigma propuesto no implica sin embargo la sustituci\u00f3n de un modelo de conocimiento por otro, lo cual ser\u00ed\u00ada volver a sesgar el conocimiento, sino de integrar el primer modelo, o mejor, la componente del conocimiento objetivo-cient\u00ed\u00adfico en un modelo mal integral que d\u00e9 primac\u00ed\u00ada a la componente de la interacci\u00f3n comunicativa, por tanto a la solidaridad frente al dominio.<\/p>\n<p>II. Conocimiento de Dios como praxis de comuni\u00f3n y seguimiento<br \/>\nEn el conocimiento de Dios seg\u00fan la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica esa dimensi\u00f3n tiene tal primac\u00ed\u00ada que pr\u00e1cticamente se hace exclusiva. En efecto, conocer a Dios es entrar en relaci\u00f3n personal con \u00e9l, contemplar y dejarse calar por sus gestos y sus gestas, sus acciones liberadoras, entrar en su din\u00e1mica, sintonizar con \u00e9l, hacer las obras que \u00e9l hace, es decir, seguirle, caminar por sus caminos, realizar su designio, estar con \u00e9l y donde est\u00e1 \u00e9l. Conocer a Dios, seg\u00fan los profetas, es practicar la justicia y la verdad (Jer 9,23; 22,15-16), es partir el pan con el hambriento y acoger al pobre en el propio hogar (Is 58,5-12), es contemplar sus obras y andar por sus caminos (Is 5,12-13). De modo que Oseas no tiene reparos en afirmar lapidariamente: \u00abNo hay misericordia ni fidelidad, y por tanto no hay conocimiento de Dios en el pa\u00ed\u00ads\u00bb(Os 4,1).<\/p>\n<p>Es verdad que en la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica se contempla tambi\u00e9n un modo de conocimiento de Dios que parece asemejarse m\u00e1s al primer modelo de conocimiento universal-objetivo. En concreto, en el cl\u00e1sico pasaje de Sab 13,1-9 se afirma la posibilidad de un conocimiento de Dios a partir de la realidad de su creaci\u00f3n, un conocimiento, por tanto, m\u00e1s intelectual y menos pr\u00e1ctico que el conocimiento de comuni\u00f3n. Y as\u00ed\u00ad ha sido interpretado, en contra del ate\u00ed\u00adsmo, en el te\u00ed\u00adsmo tradicional y en el mismo Magisterio de la Iglesia. Pero en esta interpretaci\u00f3n sucede lo mismo que con la primera componente del conocimiento: que s\u00f3lo es verdadera si es integrada en la concepci\u00f3n del conocimiento de Dios en cuanto comuni\u00f3n y seguimiento, como ya hiciera Pablo al interpretar el desconocimiento de Dios, en la l\u00ed\u00adnea de los profetas, como injusticia que \u00absubyuga\u00bb la verdad (Rom 1,18-21; Ef 2,12). El conocimiento de Dios no es una mera posibilidad abstracta del intelecto humano, sino una experiencia global que implica a la persona entera y en la que \u00e9sta se juega la plenitud o el fracaso de su existencia.<\/p>\n<p>En este sentido es preciso interpretar todo conocimiento de Dios, el natural y el sobrenatural, si se quiere expresar su significado para la existencia humana. No es suficiente mostrar, ni siquiera demostrar, si ello fuera posible, la capacidad en el hombre de conocer a Dios con las solas fuerzas de su entendimiento y raz\u00f3n naturales a partir de la m\u00faltiple realidad de la creaci\u00f3n, como se hizo en gran medida en el te\u00ed\u00adsmo cl\u00e1sico. Este esfuerzo, a\u00fan siendo hoy tan necesario como ayer, incluso m\u00e1s necesario por cuanto la prueba la debe hoy poner el creyente y no el ateo&#8217;, ha corrido siempre un doble riesgo: el no llegar al Dios espec\u00ed\u00adficamente cristiano, sino s\u00f3lo a un Dios filos\u00f3fico, cuando no a un \u00ed\u00addolo, por una parte, y,por otra, el riesgo de no implicar la persona en ese conocimiento, o de implicarla de manera puramente intelectual y no existencial y socialmente como el conocimiento b\u00ed\u00adblico de Dios&#8217;. Y tampoco es suficiente un conocimiento teol\u00f3gico de Dios que s\u00f3lo en teor\u00ed\u00ada aparezca como componente esencial de la existencia creyente. El conocimiento del Dios Trinitario no puede darse fuera del modelo de conocimiento como comuni\u00f3n y seguimiento, y s\u00f3lo en este modelo se revela plenamente su constitutivo sentido para la existencia cristiana.<\/p>\n<p>III. Conocimiento como experiencia del Dios Trinitario<br \/>\nLa Modernidad concibe el conocimiento como un progresivo proceso de dominio del hombre sobre el mundo exterior y sobre su propio mundo y entiende, en consecuencia, la realizaci\u00f3n de la existencia humana como un progresivo proceso de emancipaci\u00f3n y autonom\u00ed\u00ada, de autoafirmaci\u00f3n, en definitiva, de poder. En ello, la Modernidad no hizo sino sacar, si bien en pol\u00e9mica con la instituci\u00f3n eclesi\u00e1stica como sistema de dominio y subordinaci\u00f3n, las \u00faltimas consecuencias de la misma fe cristiana en la creaci\u00f3n y en el hombre como imagen de Dios. Pero con la fiebre emancipadora el acento de esas dimensiones del conocimiento se dio con olvido y en deterioro de la otra dimensi\u00f3n, la de la comuni\u00f3n, que, seg\u00fan aquella fe, constituye su fundamento y la fuente de su inspiraci\u00f3n. Dios desaparece por eso, en principio, del planteamiento b\u00e1sico de la Modernidad. Elhombre moderno no conoce desde Dios y en comuni\u00f3n con Dios, sino desde s\u00ed\u00ad mismo y para s\u00ed\u00ad mismo. El cogito cartesiano es, en este sentido, emblem\u00e1tico: la existencia se fundamenta desde la autonom\u00ed\u00ada del yo cognoscente, y no desde la comuni\u00f3n con el otro y con el Otro absoluto, con Dios. Y el conocimiento se desarrolla tambi\u00e9n desde el yo aut\u00f3nomo como progresivo proceso de dominio de ese yo sobre el mundo, reducido a objeto suyo.<\/p>\n<p>El hombre moderno pierde, de este modo, la dimensi\u00f3n de pasividad y comuni\u00f3n de su horizonte. El hombre moderno se realiza en cuanto conoce y se conoce, no en tanto que es conocido y reconocido. Y da que pensar el hecho de que esta experiencia se reivindique, por una parte, al mismo tiempo que el conocimiento deja de ser una acci\u00f3n comunicativa y se convierte en proceso objetivo de dominaci\u00f3n y al mismo tiempo, por otra, que Dios desaparece del conocimiento y \u00e9ste deja de ser experiencia de Dios. No es \u00e9ste lugar para entrar en el an\u00e1lisis de las razones que llevaron a este giro copernicano en la concepci\u00f3n del conocimiento y de la existencia humana, pero est\u00e1 ya bien probado que fue un proceso en gran parte liberador, por tanto necesario. No obstante, es un cambio verdaderamente sintom\u00e1tico.<\/p>\n<p>En efecto, seg\u00fan la Escritura el conocimiento de Dios es, como hemos visto, una acci\u00f3n comunicativa, una experiencia de sinton\u00ed\u00ada en la que el hombre es tanto activo como pasivo, sujeto de comuni\u00f3n, no de dominio y poder. Conocer a Dios es conocer la fuente misma de la generosidad y la entrega; por eso, el conocimiento de Dios se realiza en el compromiso por la justicia y en la misericordia. Es decir, en la Escritura el hombre se realiza en un continuo movimiento de salida-de-s\u00ed\u00ad: desde Dios hacia los otros. La autorealizaci\u00f3n personal no se alcanza a trav\u00e9s de la autoafirmaci\u00f3n, sino mediante la autoentrega y la relaci\u00f3n con el otro, como en Dios mismo. La existencia de Jes\u00fas es una existencia radicalmente polarizada, descentrada. Jes\u00fas vive absolutamente del conocimiento de Dios, su Padre: vive ante \u00e9l y desde \u00e9l totalmente para-los-dem\u00e1s, para los hombres, para los humillados y abatidos (Mt 11,25s). Su centro no est\u00e1 en \u00e9l mismo, sino en el Padre, su origen, y su autonom\u00ed\u00ada no es t\u00e9rmino de un acto de autoposici\u00f3n, sino de un acto de completa donaci\u00f3n del Padre (Jn 5,19.30). El conoce al Padre y sabe, por eso, que el Padre le conoce a \u00e9l, es decir, que el Padre le sostiene, que todo lo recibe de \u00e9l, que vive desde \u00e9l (Mt 11,27; Jn 11,14-28; 16, 27-28). Y esta conciencia, este \u00abconocimiento\u00bb le descentra, le saca fuera de s\u00ed\u00ad hacia los otros hasta la entrega total (Lc 22,42)<br \/>\nEsta existencia absolutamente descentrada y polarizada de Jes\u00fas, expresi\u00f3n suprema del conocimiento de Dios, es el criterio y el modelo de la genuina existencia cristiana. El creyente cristiano no existe desde \u00e9l mismo, desde su cogito, sino desde el pensamiento de Dios. No existe porque piensa y conoce, sino porque \u00abes pensado y conocido\u00bb. Su punto de arranque y su centro no est\u00e1n en \u00e9l mismo, sino, \u00abantes\u00bb que \u00e9l, en Dios. Y su horizonte tampoco est\u00e1 en \u00e9l mismo, sino \u00abm\u00e1s all\u00e1\u00bb de \u00e9l, no es su propia autoafirmaci\u00f3n sino la vida del mundo: los otros. Su existencia se realiza por eso, como la de Jes\u00fas, desde y en el conocimiento de Dios: viniendo de \u00e9l y yendo hacia los dem\u00e1s (Mt 16,25).<\/p>\n<p>Conocer a Dios en cristiano es, pues, conocer el secreto de la existencia como donaci\u00f3n, como autoentrega, y vivirla como tal. Es un acto de comuni\u00f3n y de servicio, de gratitud por la existencia recibida y de solidaridad con la existencia da\u00f1ada. \u00bfEstamos en los ant\u00ed\u00adpodas de la Modernidad? \u00bfEs la concepci\u00f3n moderna del conocimiento y de la existencia tan radicalmente opuestas a esta visi\u00f3n cristiana? S\u00ed\u00ad y no, como ya insinuamos. La Modernidad ha pasado por la fe cristiana antes de dejarla atr\u00e1s y abandonarla. Por eso, incluso en el mismo momento en que el conocimiento se emancipa de Dios y reivindica su autofundaci\u00f3n y autoposici\u00f3n, Dios aparece de nuevo en el horizonte como fundamento \u00faltimo del sujeto aut\u00f3nomo y fundante, de su conocimiento y del sentido del mundo. La entera filosof\u00ed\u00ada moderna puede considerarse una traducci\u00f3n y un despliegue secular de la tesis del hombre como imagen de Dios, gracias, precisamente, a su conocimiento y a su actuaci\u00f3n moral. Hasta que en Hegel, donde esta filosof\u00ed\u00ada llega a su madurez, el conocimiento vuelve a ser experiencia de Dios, despliegue del Absoluto mismo. Pero aqu\u00ed\u00ad, por una parte, el Absoluto es considerado rigurosamente como trinitario y el conocimiento, por otra, como un proceso que comienza siendo de contraposici\u00f3n sujeto-objeto y acaba revel\u00e1ndose como di\u00e1logo y comuni\u00f3n de sujetos.<\/p>\n<p>Dios desaparece rigurosamente del horizonte del conocimiento s\u00f3lo cuando se le considera obst\u00e1culo fundamental para su propio despliegue y desarrollo, l\u00ed\u00admite castrador de sus posibilidades. Pero en ese caso se le est\u00e1 considerando esencialmente como instancia de poder y, en cuanto tal, como competidor del sujeto de conocimiento y acci\u00f3n, considerados tambi\u00e9n como despliegue de poder m\u00e1s que como procesos de interacci\u00f3n y di\u00e1logo entre sujetos15. Y esto es lo que resulta sintom\u00e1tico y da que pensar. Donde el conocimiento es considerado como un proceso global y complejo de interacci\u00f3n, como acci\u00f3n comunicativa, el horizonte est\u00e1, al menos, despejado para la verdad religiosa. En este momento, el conocimiento de Dios puede encontrarse con el conocimiento moderno emancipado de \u00e9l. Pero para ello es preciso que se conciba a s\u00ed\u00ad mismo y se exprese tambi\u00e9n como proceso de interacci\u00f3n y di\u00e1logo entre sujetos, que no s\u00f3lo no contradice y limita el conocimiento humano, sino que lo potencia y lo plenifica. Y para ello, a su vez, es necesario recuperar y repensar la verdad originaria de que Dios mismo no es poder, sino di\u00e1logo, interacci\u00f3n y, como tal, fundamento \u00faltimo del genuino conocimiento.<\/p>\n<p>IV. Conocimiento como despliegue del Dios Trinitario<br \/>\nUna de las v\u00ed\u00adas de penetraci\u00f3n teol\u00f3gica en el Misterio de Dios ha partido, desde san Agust\u00ed\u00adn, del hombre, considerado imagen de Dios, y concretamente en cuanto esencia que se expresa y se realiza en un doble movimiento de autoconocimiento y amor,de salida de s\u00ed\u00ad en el conocimiento, de identificaci\u00f3n en lo conocido y de retorno en el amor. Tom\u00e1s de Aquino reformul\u00f3 y sistematiz\u00f3 esta primera intuici\u00f3n de Agust\u00ed\u00adn, concibiendo a Dios como pura acci\u00f3n de conocer. Dios se concibe y reproduce, se genera a s\u00ed\u00ad mismo, su verdad, eternamente en su concepto, en su propia imagen, de modo total y perfecto. Conoci\u00e9ndose, Dios sale de s\u00ed\u00ad, se despliega en su imagen y se reconoce a s\u00ed\u00ad mismo en ella. Dios realiza su ser divino en un eterno movimiento cognoscente. El origen de este movimiento es el Padre; el t\u00e9rmino, el Hijo, su Verbo, su imagen perfecta, su noticia, la expresi\u00f3n acabada de su ser.<\/p>\n<p>Esta interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica, que hizo fortuna sobre todo en Occidente, tiene un rico significado para el tema que nos ocupa. De una parte, convierte el proceso humano del conocimiento en clave de comprensi\u00f3n del ser divino; de otra, y como consecuencia, interpreta ese proceso humano de conocimiento como expresi\u00f3n y realizaci\u00f3n del Misterio trinitario\u00bb. Pero en ambos casos, la condici\u00f3n esencial es que se conciba el conocimiento mismo en el preciso sentido en que aqu\u00ed\u00ad se hace. El conocimiento, en efecto, es concebido aqu\u00ed\u00ad, tanto en el hombre como en Dios, si bien, evidentemente, de forma an\u00e1loga, como un movimiento de salida-de-s\u00ed\u00ad, de descentramiento, de transcendencia, de autoentrega y de comuni\u00f3n, y, s\u00f3lo en cuanto tal, como modo de autopresencia y autoposesi\u00f3n, como realizaci\u00f3n del propio ser. Por tanto, corno un movimiento justamente contrario al movimiento del poder, de dominio sobre el objeto conocido y de posesi\u00f3n de s\u00ed\u00ad individualista. Esto es sumamente importante para el sentido de la analog\u00ed\u00ada. El t\u00e9rmino de comparaci\u00f3n del que se parte es el individuo que se autoposee y realiza en cuanto se conoce, el esp\u00ed\u00adritu humano que est\u00e1 presente a s\u00ed\u00ad mismo sabi\u00e9ndose. Pero este t\u00e9rmino de comparaci\u00f3n puede servir de clave de interpretaci\u00f3n del ser divino trinitario de Dios s\u00f3lo despu\u00e9s de ser interpretado, a su vez, a la luz de la experiencia de Jes\u00fas, revelador de ese ser divino. Y la experiencia de Jes\u00fas, como ya vimos, es la experiencia de una existencia que se autoposee y realiza enteramente desde el otro, sabi\u00e9ndose completamente donado, conoci\u00e9ndose conocido por el Padre, y as\u00ed\u00ad puesto en el ser, afirmado, siendo plenamente \u00e9l mismo, no dominado ni sometido. El dinamismo humano que sirvi\u00f3 de clave a la teolog\u00ed\u00ada latina para la comprensi\u00f3n del ser divino trinitario de Dios no fue, pues, el de la autoafirmaci\u00f3n, por el que se defini\u00f3 despu\u00e9s el individuo moderno, sino el del sujeto humano concebido ya como \u00abimagen de Dios\u00bb, por tanto, interpretado a la luz de la experiencia trinitaria de Dios.<\/p>\n<p>Con todo, la transformaci\u00f3n trinitaria de este t\u00e9rmino de comparaci\u00f3n, y del modelo de conocimiento que le subyace, no debi\u00f3 ser suficiente, pues ya el mismo san Agust\u00ed\u00adn, y tras \u00e9l Tom\u00e1s de Aquino, pero sobre todo Ricardo de san V\u00ed\u00adctor, sintieron la necesidad de abrir otra v\u00ed\u00ada de comprensi\u00f3n del ser divino trinitario de Dios, no desde el individuo que se autoposee conoci\u00e9ndose, sino desde la persona que es d\u00e1ndose al otro, entrando con comuni\u00f3n con \u00e9l, amando y formando as\u00ed\u00ad una esencial comunidad de amantes&#8217;. El amor entraba tambi\u00e9n en aquel modelo, pero como segundo momento de retorno sobre s\u00ed\u00ad del ser que se desplegaba en el conocimiento. El modelo tuvo por eso que resultar excesivamente es-trecho, en definitiva, m\u00e1s individualista que originariamente trinitario. El conocimiento \u00abtrinitario\u00bb es no s\u00f3lo despliegue y salida de s\u00ed\u00ad del ser divino que retorna sobre s\u00ed\u00ad am\u00e1ndose, sino ya \u00e9l mismo comuni\u00f3n, relaci\u00f3n amorosa de las personas, interacci\u00f3n constituyente.<\/p>\n<p>V. Conocimiento y amor en la Trinidad<br \/>\nPartiendo de la experiencia cristiana originaria (1 Jn 4,7-8; He 2,43-47; 4, 32-36) y apoyado en la concepci\u00f3n din\u00e1mica del ser del los Padres griegos, por una parte, y en la analog\u00ed\u00ada personal-comunitaria de san Agust\u00ed\u00adn, por otra, Ricardo de san V\u00ed\u00adctor concibe la realidad de Dios como misterio de comuni\u00f3n de donde surgen y en el que se implican mutuamente las personas. Aqu\u00ed\u00ad no se parte ya de la unidad de esencia divina que, autoconoci\u00e9ndose y am\u00e1ndose, se despliega en Trinidad de personas, sino de la comuni\u00f3n de las personas como realidad originaria de Dios. Con lo cual, Ricardo introdujo una nueva concepci\u00f3n de persona que superaba la noci\u00f3n sustancialista y est\u00e1tica de Boecio, determinante en la comprensi\u00f3n de la Trinidad de la teolog\u00ed\u00ada de Occidente. Para Ricardo de S. V\u00ed\u00adctor la persona viene definida no por la independencia sustancial, sino m\u00e1s bien por la relaci\u00f3n a y con los otros. Persona es esencialmente exsistencia, es decir, relaci\u00f3n, comuni\u00f3n. La persona no se constituye a trav\u00e9s del autoconocimiento, sino a trav\u00e9s de la aperturay de la relaci\u00f3n con los otros; por tanto, no desde s\u00ed\u00ad sino desde los otros. Y ello, porque la \u00absistencia\u00bb (o naturaleza) de Dios es el amor, la comuni\u00f3n. En este sentido, bien puede afirmarse que para Ricardo de S. V\u00ed\u00adctor \u00abDios es trinitario, es decir, comuni\u00f3n de amor, o no es divino\u00bb.<\/p>\n<p>Es evidente que esta concepci\u00f3n de persona responde a la experiencia ext\u00e1tica de Jes\u00fas, a su propuesta de realizaci\u00f3n existencial (Mt 16,25) y a una din\u00e1mica inversa a la de la concepci\u00f3n moderna del sujeto en tanto que autoafirmaci\u00f3n. Sin embargo, en la plenitud de la Modernidad Hegel asumi\u00f3 aquella determinaci\u00f3n de persona y elev\u00f3 la experiencia trinitaria a categor\u00ed\u00ada filos\u00f3fica. Extra\u00f1a por eso que un te\u00f3logo como Rahner quedara m\u00e1s ligado al concepto moderno de persona en cuanto sujeto autoconsciente y autoafirmativo y, en consecuencia, se viera obligado a relativizar notablemente o incluso a prescindir de la noci\u00f3n de persona para la comprensi\u00f3n del Dios Trinitario. Esa concepci\u00f3n de persona como sujeto que se autoposee en conocimiento y acci\u00f3n es ciertamente moderna, aunque sus ra\u00ed\u00adces lleguen hasta Tom\u00e1s de Aquino, pero no por eso es precisamente una noci\u00f3n suficientemente humana y racional, y menos a\u00fan evang\u00e9lica, de persona. Y a pesar de que Rahner insiste en la dimensi\u00f3n de transcendencia que caracteriza al proceso constituyente del autoconocimiento, esa noci\u00f3n sigue siendo m\u00e1s deudora, como se ha hecho notar cr\u00ed\u00adticamente, del individualismo moderno (burgu\u00e9s) que de la originaria experiencia trinitaria. En \u00e9sta, como vio acertadamente Ricardo de S. V\u00ed\u00adctor, las personas se constituyen relacionalmente, en apertura al otro, en comuni\u00f3n con el otro, porque la misma esencia divina es comuni\u00f3n, amor.<\/p>\n<p>La concepci\u00f3n originaria trinitaria de persona disiente, en este sentido, del acento excesivo puesto por la Modernidad en el momento de la autoafirmaci\u00f3n, del despliegue de s\u00ed\u00ad como autoafirmaci\u00f3n, y en el retorno sobre s\u00ed\u00ad como constitutivo de la subjetividad. Este acento ha condicionado todo el proceso moderno del conocimiento, del saber y de la constituci\u00f3n del mundo en la direcci\u00f3n que indic\u00e1bamos en el primer apartado de esta exposici\u00f3n: en la direcci\u00f3n del dominio, en definitiva, del poder. No es casualidad que el conocimiento se haya reducido en esta tradici\u00f3n cultural de Occidente cada vez m\u00e1s a conocimiento cient\u00ed\u00adfico y \u00e9ste, a saber pr\u00e1ctico, a t\u00e9cnica, a raz\u00f3n instrumental. Pero esta cultura empieza ya a tomar conciencia de la unilateralidad de esta concepci\u00f3n y de sus mortales consecuencias, y crece la convicci\u00f3n de que la Modernidad debe recuperar la dimensi\u00f3n perdida u olvidada de la alteridad, de la relaci\u00f3n al otro, de la interacci\u00f3n y de la misma comuni\u00f3n para la propia autoconstituci\u00f3n, para el conocimiento integral y para la constituci\u00f3n humana del mundo.<\/p>\n<p>El pensamiento dial\u00f3gico jud\u00ed\u00ado de M. Buber, F. Rosenzweig y, m\u00e1s cercano, E. L\u00e9vinas adquiere hoy por eso nueva actualidad. Sobre todo este \u00faltimo ha elaborado la dimensi\u00f3n de la alteridad, de la relaci\u00f3n con el otro, y muy especialmente \u00abcon el m\u00e1s otro\u00bb, con el pobre, el extranjero, el d\u00e9bil, m\u00e1s all\u00e1 de la misma relaci\u00f3n yo-t\u00fa, a\u00fan excesivamente cerrada y ego\u00ed\u00adsta,como constitutiva para la propia identidad, para la \u00abipseidad\u00bb: \u00abEl yo humano se implanta en la fraternidad: que todos los hombres sean hermanos no se agrega al hombre como una conquista moral, sino que constituye su ipseidad\u00bb. Y ha situado la cuesti\u00f3n y el conocimiento de Dios decididamente en esta misma perspectiva: \u00abLa proximidad del otro, la proximidad del pr\u00f3jimo, es en el ser un momento ineluctable de la revelaci\u00f3n, de una presencia absoluta&#8230; que se expresa. Su epifan\u00ed\u00ada misma consiste en solicitarnos por su miseria en el rostro del extranjero, de la viuda, del hu\u00e9rfano&#8230; Dios se eleva a su suprema y \u00faltima presencia como correlativo de la justicia hecha a los hombres. La inteligencia directa de Dios es imposible a una mirada dirigida sobre \u00e9l, no porque nuestra inteligencia sea limitada, sino porque la relaci\u00f3n con lo infinito respeta la transcendencia total del Otro&#8230; Dios invisible, esto no significa solamente un Dios inimaginable, sino un Dios accesible en la justicia.\u00bb En este sentido, la salida a la crisis actual de la cultura no reside para \u00e9l en el conocimiento, que es siempre en \u00faltimo t\u00e9rmino inmanente, es decir, mon\u00f3logo, sino en la comuni\u00f3n, en el di\u00e1logo.<\/p>\n<p>No es casualidad que haya sido un pensamiento jud\u00ed\u00ado el que haya desarrollado esta perspectiva. El Dios Trinitario se deja sentir ya en la experiencia del Antiguo Testamento. Lo extra\u00f1o es que no fuera precisamente un pensamiento trinitario el impulsor de esta perspectiva. Con todo, la reflexi\u00f3n trinitaria del pensamiento hegeliano ha cundido tambi\u00e9n, de alg\u00fan modo, en la concepci\u00f3n del interaccionismo simb\u00f3lico y en la misma Teor\u00ed\u00ada de la Acci\u00f3n Comunicativa de un Habermas, en la que tambi\u00e9n se reivindica la alteridad -la interacci\u00f3n- como constitutivo de la identidad personal, y donde se supera expresamente el paradigma moderno de conocimiento desde la subjetividad.<\/p>\n<p>Pero han sido sobre todo te\u00f3logos cristianos del \u00abotro lado\u00bb de la Modernidad, del mundo de los pobres, los que han recuperado nuevamente la perspectiva b\u00ed\u00adblica del conocimiento de Dios ligado a la pr\u00e1ctica de la justicia y a la solidaridad, y los que han fundamentado, a la vez, esta pr\u00e1ctica en el conocimiento de Dios como Dios Trinitario. La perspectiva \u00abpr\u00e1ctico-trinitaria\u00bb del conocimiento no es, pues, premoderna, sino, por lo que se ve, \u00abm\u00e1s que moderna\u00bb. Recuperar esa perspectiva, tanto en el conocimiento como tal cuanto en el conocimiento de Dios, es una de las tareas pendientes de la Modernidad, de la filosof\u00ed\u00ada y de la teolog\u00ed\u00ada modernas. Conocer es reconocer, entrar en comunidad de di\u00e1logo, de interacci\u00f3n, en definitiva, de amor. S\u00f3lo quien ama conoce a Dios, dice San Juan; pero tambi\u00e9n, s\u00f3lo quien ama conoce al hombre, imagen de Dios, que es comunidad de amor, Trinidad.<\/p>\n<p>[ -> Absoluto; Agust\u00ed\u00adn, san; Amor; Analog\u00ed\u00ada; Antropolog\u00ed\u00ada; Ate\u00ed\u00adsmo; Biblia; Comuni\u00f3n; Creaci\u00f3n; Experiencia; Fe; Filosofa; Gracia; Hegelianismo; Idolatr\u00ed\u00ada; Iglesia; Jesucristo; Juda\u00ed\u00adsmo; Liberaci\u00f3n; Misterio; Padre; Pascua; Rahner, K; Relaci\u00f3n, relaciones; Ricardo de san V\u00ed\u00adctor; Te\u00ed\u00adsmo; Teolog\u00ed\u00ada y econom\u00ed\u00ada; Tom\u00e1s de Aquino, santo; Transcendencia; Trinidad; Vida cristiana.]<br \/>\nJ. J. S\u00e1nchez<\/p>\n<p>PIKAZA, Xabier &#8211; SILANES, Nereo,  Diccionario Teol\u00f3gico. El Dios Cristiano,  Ed. Secretariado Trinitario, Salamanca 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico El Dios Cristiano<\/b><\/p>\n<p>B\u00e1sicamente, saber que se consigue mediante la experiencia personal, la observaci\u00f3n o el estudio. Vez tras vez, la Biblia anima a que se busque y atesore el conocimiento exacto, que valora m\u00e1s que el oro. (Pr 8:10; 20:15.) Jes\u00fas recalc\u00f3 la importancia de llegar a un conocimiento verdadero de \u00e9l y de su Padre, y los libros de las Escrituras Griegas Cristianas hablan en repetidas ocasiones del valor del conocimiento. (Jn 17:3; Flp 1:9; 2Pe 3:18.)<\/p>\n<p>La fuente del conocimiento. Jehov\u00e1 es en realidad la fuente principal del conocimiento. De El proviene la vida, y la vida es esencial para poder adquirir cualquier tipo de conocimiento. (Sl 36:9; Hch 17:25, 28.) Adem\u00e1s, Dios cre\u00f3 todas las cosas, de manera que el conocimiento humano se basa en el estudio de Sus obras. (Rev 4:11; Sl 19:1, 2.) Dios tambi\u00e9n inspir\u00f3 su Palabra escrita, de la que el hombre puede aprender Su voluntad y prop\u00f3sitos. (2Ti 3:16, 17.) Por consiguiente, el punto de partida de todo conocimiento verdadero es Jehov\u00e1, y aquel que busque tal conocimiento debe tenerle un temor reverente que le ayude a ejercer el cuidado necesario para no incurrir en su disfavor. Tal temor es el principio del conocimiento. (Pr 1:7.) Este temor piadoso coloca a la persona en v\u00ed\u00adas de conseguir el conocimiento exacto, en tanto que los que no toman en cuenta a Dios, f\u00e1cilmente pueden sacar conclusiones err\u00f3neas de lo que observan.<br \/>\nLa Biblia asocia repetidas veces a Jehov\u00e1 con el conocimiento, llam\u00e1ndole un \u2020\u0153Dios de conocimiento\u2020\u009d y diciendo que es \u2020\u0153perfecto en conocimiento\u2020\u009d. (1Sa 2:3; Job 36:4; 37:14, 16.)<br \/>\nEl papel que Jehov\u00e1 ha asignado a su Hijo en el desenvolvimiento de sus prop\u00f3sitos es de tal importancia que se puede decir de Jes\u00fas: \u2020\u0153Cuidadosamente ocultados en \u00e9l est\u00e1n todos los tesoros de la sabidur\u00ed\u00ada y del conocimiento\u2020\u009d. (Col 2:3.) A menos que una persona ejerza fe en Jesucristo como Hijo de Dios, no puede captar el verdadero significado de las Escrituras ni ver c\u00f3mo progresan los prop\u00f3sitos de Dios en armon\u00ed\u00ada con sus profec\u00ed\u00adas.<br \/>\nEl examen de las palabras hebreas y griegas que suelen traducirse \u2020\u0153conocimiento\u2020\u009d y la observaci\u00f3n de la relaci\u00f3n entre el conocimiento y conceptos como la sabidur\u00ed\u00ada, el entendimiento, la capacidad de pensar y el discernimiento ayuda a apreciar m\u00e1s plenamente el significado y la importancia del conocimiento.<\/p>\n<p>Significado del t\u00e9rmino. Varios sustantivos de las Escrituras Hebreas que se pueden traducir por la palabra \u2020\u0153conocimiento\u2020\u009d est\u00e1n relacionados con el verbo ya\u00c2\u00b7dh\u00e1`, que significa \u2020\u0153conocer (por hab\u00e9rsenos dicho)\u2020\u009d, \u2020\u0153conocer (por observaci\u00f3n)\u2020\u009d, \u2020\u0153conocer (por familiaridad o experiencia personal)\u2020\u009d o \u2020\u0153ser experto, diestro\u2020\u009d. El matiz exacto del t\u00e9rmino, y a menudo la manera de traducir cada una de las palabras, est\u00e1 en funci\u00f3n del contexto. Por ejemplo, Dios dijo que \u2020\u02dcconoc\u00ed\u00ada\u2020\u2122 a Abrah\u00e1n, y, por lo tanto, estaba seguro de que aquel hombre de fe dirigir\u00ed\u00ada correctamente a su prole. Jehov\u00e1 no quer\u00ed\u00ada decir simplemente que era consciente de la existencia de Abrah\u00e1n, sino, m\u00e1s bien, que estaba bien familiarizado con \u00e9l, pues hab\u00ed\u00ada observado por muchos a\u00f1os ya su obediencia e inter\u00e9s en la adoraci\u00f3n verdadera. (G\u00e9 18:19, NM; DK; MK; Mod; Val, 1909; G\u00e9 22:12; comp\u00e1rese con JEHOV\u00ed\u0081 [Uso y significado del Nombre en tiempos antiguos].)<br \/>\nAl igual que ocurre con el verbo ya\u00c2\u00b7dh\u00e1` (conocer), la principal palabra hebrea que se vierte \u2020\u0153conocimiento\u2020\u009d (d\u00e1\u00c2\u00b7`ath) conlleva la idea b\u00e1sica de conocer los hechos o tener informaci\u00f3n, pero a veces incluye m\u00e1s. Por ejemplo, Oseas 4:1, 6 dice que en cierta \u00e9poca no hab\u00ed\u00ada \u2020\u0153conocimiento de Dios\u2020\u009d en Israel. Eso no significa que los israelitas no ten\u00ed\u00adan conciencia de que Jehov\u00e1 era Dios y de que El los hab\u00ed\u00ada liberado y guiado en el pasado (Os 8:2); sin embargo, su proceder \u2014pr\u00e1ctica de asesinato, robo y adulterio\u2014 mostraba que rechazaban el conocimiento verdadero, pues no estaban actuando en armon\u00ed\u00ada con \u00e9l. (Os 4:2.)<\/p>\n<p>Ya\u00c2\u00b7dh\u00e1` a veces se refiere a la relaci\u00f3n sexual, como en G\u00e9nesis 4:17, donde muchos traductores optan por la traducci\u00f3n literal \u2020\u0153conoci\u00f3\u2020\u009d (BJ, NC, Val y otros), mientras que otros prefieren su sentido figurado y dicen que Ca\u00ed\u00adn \u2020\u0153se uni\u00f3\u2020\u009d (LT, NBE, VP), \u2020\u0153tuvo coito\u2020\u009d (NM) o \u2020\u0153tuvo relaciones\u2020\u009d (EMN, 1988; RH), con su esposa. El verbo griego gui\u00c2\u00b7no\u00c2\u00b7sko se usa de manera similar en Mateo 1:25 y Lucas 1:34.<br \/>\nDespu\u00e9s que Ad\u00e1n y Eva comieron del fruto prohibido (G\u00e9 2:17; 3:5, 6), Jehov\u00e1 le dijo a aquel que hab\u00ed\u00ada estado con El en su obra creativa (Jn 1:1-3): \u2020\u0153Mira que el hombre ha llegado a ser como uno de nosotros al conocer lo bueno y lo malo\u2020\u009d. (G\u00e9 3:22.) Esto no significaba simplemente tener conocimiento de lo que era bueno y malo para ellos, pues el primer hombre y la primera mujer ten\u00ed\u00adan tal conocimiento gracias a los mandatos que Dios les hab\u00ed\u00ada dado. Adem\u00e1s, las palabras de Dios registradas en G\u00e9nesis 3:22 no pod\u00ed\u00adan referirse a que entonces supiesen lo que era malo por haberlo experimentado, pues Jehov\u00e1 dijo que hab\u00ed\u00adan llegado a ser como El, y es obvio que El no ha aprendido lo que es malo por experiencia. (Sl 92:14, 15.) Es evidente, pues, que Ad\u00e1n y Eva llegaron a conocer lo bueno y lo malo en un sentido especial: juzgar\u00ed\u00adan por s\u00ed\u00ad mismos qu\u00e9 era bueno y qu\u00e9 era malo. De manera idol\u00e1trica, estaban colocando su juicio por encima del de Dios, y por su proceder de desobediencia se convirtieron, por decirlo as\u00ed\u00ad, en una ley para s\u00ed\u00ad mismos, en lugar de obedecer a Jehov\u00e1, quien tiene el derecho y la sabidur\u00ed\u00ada necesaria para determinar lo bueno y lo malo. Su conocimiento o norma independiente de lo bueno y lo malo no era como el de Jehov\u00e1. Por el contrario, les condujo a la miseria. (Jer 10:23.)<br \/>\nEn las Escrituras Griegas Cristianas aparecen dos palabras que com\u00fanmente se traducen \u2020\u0153conocimiento\u2020\u009d: gno\u00c2\u00b7sis y e\u00c2\u00b7p\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7gno\u00c2\u00b7sis. Ambas est\u00e1n relacionadas con el verbo gui\u00c2\u00b7no\u00c2\u00b7sko, cuyo significado es \u2020\u0153conocer; entender; percibir\u2020\u009d. El uso que se hace de este verbo en la Biblia puede indicar una relaci\u00f3n favorable entre la persona que conoce y aquel que es \u2020\u0153conocido\u2020\u009d. (1Co 8:3; 2Ti 2:19.) En las Escrituras Griegas Cristianas se presenta el conocimiento (gno\u00c2\u00b7sis) como algo muy digno. Sin embargo, no se anima a ir en busca de todo lo que los hombres llaman \u2020\u0153conocimiento\u2020\u009d, porque existen filosof\u00ed\u00adas y puntos de vista que son \u2020\u0153falsamente [llamados] \u2020\u02dcconocimiento\u2020\u2122\u2020\u009d. (1Ti 6:20.) Se nos recomienda adquirir conocimiento de Dios y sus prop\u00f3sitos (2Pe 1:5), lo cual no supone un simple conocimiento de hechos, que aun personas ateas pueden llegar a tener, sino que implica devoci\u00f3n personal a Dios y Cristo. (Jn 17:3; 6:68, 69.) Mientras que el tener conocimiento (solo informaci\u00f3n) pudiera resultar en un sentimiento de superioridad, el conocer \u2020\u0153el amor de Cristo que sobrepuja al conocimiento\u2020\u009d, es decir, conocer este amor por experiencia imitando personalmente sus caminos amorosos, dar\u00e1 direcci\u00f3n saludable y equilibrada al uso de cualquier informaci\u00f3n conseguida. (Ef 3:19.)<br \/>\nEl t\u00e9rmino e\u00c2\u00b7p\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7gno\u00c2\u00b7sis, forma intensificada de gno\u00c2\u00b7sis (e\u00c2\u00b7p\u00ed\u00ad, \u2020\u0153sobre\u2020\u009d; gno\u00c2\u00b7sis, \u2020\u0153conocimiento\u2020\u009d), significa, como a menudo muestra el contexto, \u2020\u0153conocimiento exacto o completo\u2020\u009d. As\u00ed\u00ad, Pablo habl\u00f3 de algunos que estaban aprendiendo (asimilando conocimiento), pero que, \u2020\u0153sin embargo, nunca pueden llegar a un conocimiento exacto [\u2020\u0153pleno conocimiento\u2020\u009d, BAS, BJ, BC, NVI; \u2020\u0153perfecto conocimiento\u2020\u009d, Ga] de la verdad\u2020\u009d. (2Ti 3:6, 7.) Or\u00f3 por los de la congregaci\u00f3n de Colosas \u2014quienes sin duda ten\u00ed\u00adan conocimiento de la voluntad de Dios, pues hab\u00ed\u00adan llegado a ser cristianos\u2014 para que se les llenase \u2020\u0153del conocimiento exacto de su voluntad en toda sabidur\u00ed\u00ada y comprensi\u00f3n espiritual\u2020\u009d. (Col 1:9.) Todos los cristianos deber\u00ed\u00adan buscar este conocimiento exacto (Ef 1:15-17; Flp 1:9; 1Ti 2:3, 4), ya que es importante para vestirse de la \u2020\u0153nueva personalidad\u2020\u009d y conseguir la paz. (Col 3:10; 2Pe 1:2.)<\/p>\n<p>Atributos relacionados. En la Biblia con frecuencia se vincula el conocimiento con otras cualidades, tales como la sabidur\u00ed\u00ada, el entendimiento, el discernimiento y la capacidad de pensar. (Pr 2:1-6, 10, 11.) Cuando se captan las diferencias b\u00e1sicas existentes entre estos t\u00e9rminos, se entienden mejor muchos textos. Sin embargo, hay que partir de la base de que a los t\u00e9rminos originales no siempre les corresponden las mismas palabras en espa\u00f1ol. Tanto el marco como el uso del vocablo afectan su sentido. No obstante, es posible advertir ciertas diferencias apreciables cuando se examinan las referencias b\u00ed\u00adblicas al conocimiento, la sabidur\u00ed\u00ada, el entendimiento, el discernimiento y la capacidad de pensar.<\/p>\n<p>La sabidur\u00ed\u00ada. Es la capacidad de poner por obra, usar o aplicar de manera provechosa lo que se ha aprendido. Pudiera darse el caso de que alguien tuviera considerable conocimiento, pero no supiera c\u00f3mo usarlo por falta de sabidur\u00ed\u00ada. Jes\u00fas relacion\u00f3 la sabidur\u00ed\u00ada con las obras cuando dijo: \u2020\u0153La sabidur\u00ed\u00ada queda probada justa por sus obras\u2020\u009d. (Mt 11:19.) Salom\u00f3n pidi\u00f3 y recibi\u00f3 de Dios no solo conocimiento, sino tambi\u00e9n sabidur\u00ed\u00ada. (2Cr 1:10; 1Re 4:29-34.) En el caso de dos mujeres que reclamaban el mismo ni\u00f1o, Salom\u00f3n, conocedor del apego de una madre por su hijo, demostr\u00f3 su sabidur\u00ed\u00ada usando este conocimiento para zanjar la disputa. (1Re 3:16-28.) \u2020\u0153La sabidur\u00ed\u00ada es la cosa principal\u2020\u009d, pues sin ella, el conocimiento es de poco valor. (Pr 4:7; 15:2.) Jehov\u00e1 abunda tanto en conocimiento como en sabidur\u00ed\u00ada y provee ambas cosas. (Ro 11:33; Snt 1:5.)<\/p>\n<p>El entendimiento. Es la facultad de discernir c\u00f3mo se relacionan entre s\u00ed\u00ad las partes o aspectos de un asunto y de ver la cuesti\u00f3n en su totalidad, no solo los hechos aislados. El verbo ra\u00ed\u00adz hebreo bin tiene el significado b\u00e1sico de \u2020\u0153separar\u2020\u009d o \u2020\u0153distinguir\u2020\u009d, y a menudo se traduce \u2020\u0153entender\u2020\u009d o \u2020\u0153discernir\u2020\u009d. Lo mismo sucede con el t\u00e9rmino griego sy\u00c2\u00b7n\u00ed\u00ad\u00c2\u00b7e\u00c2\u00b7mi. Por esa raz\u00f3n, Hechos 28:26 (citando de Isa 6:9, 10) especifica que los jud\u00ed\u00ados oyeron pero no entendieron, es decir, no relacionaron los hechos presentados por Pablo con lo que las Escrituras dec\u00ed\u00adan, y debido a eso no captaron el cuadro general de modo que tuviera sentido para ellos. Cuando Proverbios 9:10 dice que el \u2020\u0153conocimiento del Sant\u00ed\u00adsimo es lo que el entendimiento es\u2020\u009d, muestra que entender de verdad un asunto implica apreciar su relaci\u00f3n con Dios y sus prop\u00f3sitos. Debido a que una persona con entendimiento puede ir a\u00f1adiendo nueva informaci\u00f3n a lo que ya conoce, al \u2020\u0153entendido el conocimiento es cosa f\u00e1cil\u2020\u009d. (Pr 14:6.) El conocimiento y el entendimiento est\u00e1n relacionados entre s\u00ed\u00ad, y hay que procurar hallarlos. (Pr 2:5; 18:15.)<\/p>\n<p>Discernimiento. La palabra hebrea que con frecuencia se traduce \u2020\u0153discernimiento\u2020\u009d (tevu\u00c2\u00b7n\u00e1h) est\u00e1 relacionada con la palabra bi\u00c2\u00b7n\u00e1h, traducida \u2020\u0153entendimiento\u2020\u009d. Ambas aparecen en Proverbios 2:3, donde dice, seg\u00fan la traducci\u00f3n (en ingl\u00e9s) de la Jewish Publication Society: \u2020\u0153Si clamas por el entendimiento y alzas tu voz por el discernimiento [&#8230;]\u2020\u009d. Al igual que el entendimiento, el discernimiento implica ver o reconocer un asunto, pero resalta el llegar a distinguir los aspectos o componentes del mismo, sopesando y evaluando cada uno a la luz de los dem\u00e1s. La persona que compagina el conocimiento y el discernimiento controla lo que dice y es sereno de esp\u00ed\u00adritu. (Pr 17:27.) El que se opone a Jehov\u00e1 manifiesta falta de discernimiento. (Pr 21:30.) Dios da discernimiento (talento para discernir o una comprensi\u00f3n m\u00e1s profunda) por medio de su Hijo. (2Ti 2:1, 7, NM, NVI, UN.)<\/p>\n<p>Capacidad de pensar. El conocimiento tambi\u00e9n est\u00e1 relacionado con lo que a veces se traduce \u2020\u0153capacidad de pensar\u2020\u009d (heb. mezim\u00c2\u00b7m\u00e1h). La palabra hebrea puede usarse tanto en sentido desfavorable (ideas, estratagemas, proyectos malos) como favorable (perspicacia, sagacidad). (Sl 10:2; Pr 1:4.) Por consiguiente, la mente y los pensamientos pueden dirigirse hacia un fin loable y recto, o justamente lo contrario. Prestando buena atenci\u00f3n a c\u00f3mo hace Jehov\u00e1 las cosas e inclinando los o\u00ed\u00addos a cada uno de los aspectos de su voluntad y prop\u00f3sitos, se salvaguarda la propia capacidad de pensar y se la dirige hacia lo que es correcto. (Pr 5:1, 2.) Cuando la capacidad de pensar se ejerce apropiadamente, en armon\u00ed\u00ada con la sabidur\u00ed\u00ada y el conocimiento divinos, protege a la persona de verse entrampada en tentaciones inmorales. (Pr 2:10-12.)<\/p>\n<p>Precauci\u00f3n al conseguir conocimiento. Salom\u00f3n al parecer le atribuy\u00f3 al conocimiento una influencia negativa cuando dijo: \u2020\u0153Porque en la abundancia de sabidur\u00ed\u00ada hay abundancia de irritaci\u00f3n, de modo que el que aumenta el conocimiento aumenta el dolor\u2020\u009d. (Ec 1:18.) Este punto de vista parece contrario a lo que la Biblia suele decir del conocimiento. Sin embargo, en este pasaje Salom\u00f3n subraya de nuevo la vanidad de los esfuerzos humanos en todos los asuntos que no tienen que ver con llevar a cabo los mandatos de Dios. (Ec 1:13, 14.) As\u00ed\u00ad, un hombre puede conseguir conocimiento y sabidur\u00ed\u00ada en muchos campos, o explorar en profundidad uno en concreto, y el conocimiento y la sabidur\u00ed\u00ada adquiridos pueden ser apropiados en s\u00ed\u00ad mismos, aunque no est\u00e9n directamente relacionados con el prop\u00f3sito declarado de Dios. Sin embargo, el tener m\u00e1s conocimiento y sabidur\u00ed\u00ada puede hacer que se tenga m\u00e1s conciencia de lo limitadas que son las oportunidades de emplear el [contin\u00faa en la p\u00e1gina 545] [viene de la p\u00e1gina 528] conocimiento y la sabidur\u00ed\u00ada debido a la fugacidad de la vida, los problemas existentes y las malas condiciones que presenta la sociedad humana imperfecta. Esto aflige, causa irritaci\u00f3n y un doloroso sentido de frustraci\u00f3n. (Comp\u00e1rese con Ro 8:20-22; Ec 12:13, 14; v\u00e9ase ECLESIASTES, LIBRO DE.) Del mismo modo, el conocimiento obtenido por \u2020\u02dcaplicarse a muchos libros\u2020\u2122 le ser\u00e1 \u2020\u0153fatigoso a la carne\u2020\u009d, a menos que se ponga al servicio del cumplimiento de los mandatos de Dios. (Ec 12:12.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Los problemas de conocimiento que levanta la revelaci\u00f3n b\u00edblica son principalmente dos: primero, cu\u00e1l es la naturaleza del conocimiento de Dios; y, segundo, cu\u00e1l es el conocimiento del hombre, en forma particular, el conocimiento que el hombre tiene acerca de Dios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quiz\u00e1 el resumen m\u00e1s completo del material b\u00edblico sobre el conocimiento de Dios est\u00e1 en la obra de Stephen Charnock, <em>Discourses upon the Existence and Attributes of God<\/em>, Kregel, Grand Rapids, 1958, Cap\u00edtulos VIII y IX, un estudio de m\u00e1s o menos 200 p\u00e1ginas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El punto principal al considerar el conocimiento de Dios es su omnisciencia: \u00abY su entendimiento es infinito\u00bb (Sal. 147:5). La Escritura describe con abundancia los detalles del conocimiento de Dios: acontecimientos pasados, \u00abY se acord\u00f3 Dios de Raquel\u00bb (Gn. 30:22), \u00abY fue escrito libro de memoria delante de \u00e9l\u00bb (Mal. 3:16); acontecimientos presentes, \u00ab\u00bfNo ve \u00e9l mis caminos, y cuenta todos mis pasos? (Job. 30:4); acontecimientos futuros, \u00abEn aquel tiempo habr\u00e1 un manantial abierto\u00bb (Zac. 13:1), y \u00aby reinar\u00e1 sobre la casa de Jacob para siempre\u00bb (Lc. 1:33); y, as\u00edmismo, hechos hipot\u00e9ticos contrarios a la realidad, \u00abY Jehov\u00e1 respondi\u00f3: Os entregar\u00e1n a Saul si te quedas en Keila\u00bb (1 S. 23:12).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No tan expl\u00edcitamente, pero m\u00e1s importante aun, Dios se conoce a s\u00ed mismo. Cuando el ap\u00f3stol dice, \u00abel Esp\u00edritu todo lo escudri\u00f1a, aun lo profundo de Dios\u00bb (1 Co. 2:10), la palabra <em>escudri\u00f1ar<\/em> (que tambi\u00e9n aparece en Ap. 2:23, \u00abyo soy el que escudri\u00f1a la mente y el coraz\u00f3n\u00bb; cf. 1 Cr. 28:9; Ro. 8:27), no quiere decir que Dios era ignorante antes de este escudri\u00f1amiento. En estos casos, escudri\u00f1ar significa conocer exacta y completamente. Adem\u00e1s, que Dios se conoce a s\u00ed mismo es algo deducible de su omnipotencia, gloria y perfecci\u00f3n, cosas que se mencionan en diversos pasajes y en varias maneras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La idea de omnipotencia, perfecci\u00f3n y gloria requiere que Dios conozca todas las cosas siempre. Su conocimiento es eterno. Este conocimiento inmediato e ininterrumpido ha sido llamado con frecuencia, conocimiento <em>intuitivo<\/em>. Es como si Dios viese todas las cosas de una mirada. El no aprende. Jam\u00e1s fue ignorante, y jam\u00e1s llegar\u00e1 a saber m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este conocimiento intuitivo es distinto del conocimiento que el hombre tiene tanto por su razonamiento como por el aprendizaje emp\u00edrico. Un joven de la escuela aprende los axiomas de la geometr\u00eda y con dificultad deduce de all\u00ed teoremas desconocidos como que un tri\u00e1ngulo contiene 180 grados. Dios no razona en esta forma. Esto no quiere decir que Dios no conoce la relaci\u00f3n l\u00f3gica que hay entre teoremas y axiomas. La mente de Dios, esto es, Dios mismo es perfectamente l\u00f3gico. Pero no razona en el sentido de que toma tiempo para pasar de una idea a otra. Es decir, no hay sucesi\u00f3n de ideas en la mente de Dios. El no conoce un objeto para despu\u00e9s conocer otro que antes no conoc\u00eda. Todas las ideas est\u00e1n siempre en su mente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero aun cuando no hay sucesi\u00f3n de ideas en la mente de Dios, esto no quiere decir que no haya idea de sucesi\u00f3n. La sucesi\u00f3n l\u00f3gica de una conclusi\u00f3n en base a una premisa es parte de la omnisciencia. En forma similar, la idea de sucesi\u00f3n en el tiempo es algo conocido para Dios. Dios sabe que dentro del tiempo un acontecimiento sigue a otro. Cristo vino despu\u00e9s de David, y David despu\u00e9s de Mois\u00e9s. Pero las ideas de Dios no siguen una tras otra en tiempo, ya que Cristo fue destinado antes de la fundaci\u00f3n del mundo. De manera que, Dios no aprendi\u00f3 que Cristo fue crucificado o que David vino despu\u00e9s de Mois\u00e9s esperando que la historia se lo mostrase. Dios no depende de la experiencia. Su conocimiento es enteramente <em>a priori<\/em>. De otra forma la profec\u00eda ser\u00eda imposible.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Charnock dice (Vol. I, pp. 456\u2013457, ed. 1873) \u00abAs\u00ed como nada de lo que \u00e9l determina es causa de su voluntad, de la misma forma nada de lo que conoce es causa de su conocimiento; \u00e9l no cre\u00f3 las cosa para conocerlas, sino que las conoce para crearlas \u2026 Si su conocimiento hubiese dependido de las cosas, en ese caso la existencia de las cosas habr\u00eda precedido el conocimiento que Dios tiene de ellas: decir que ellas son la causa del conocimiento de Dios es afirmar que Dios no es la causa de su existir\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A causa de la omnisciencia intuitiva de Dios, como tambi\u00e9n de su omnipotencia y omnipresencia, Dios es incomprensible. No obstante, esta idea hace que el tema se vuelva desde el conocimiento que Dios tiene de s\u00ed mismo al conocimiento que el hombre tiene de Dios. Por supuesto, Dios se comprende a s\u00ed mismo. En este respecto, Dios no solo es comprensible sino que de hecho es conocido, entendido y comprendido. Pero Dios es incomprensible para el hombre.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desafortunadamente, el t\u00e9rmino incomprensible trae consigo connotaciones indeseables. La palabra a veces significa irracional, sin inteligencia, incognoscible. Ahora bien, obviamente, si el hombre no pudiera conocer o entender nada sobre Dios, el cristianismo ser\u00eda imposible. Es absolutamente esencial que mantengamos que la mente humana es capaz de captar la verdad. La incomprensibilidad debe tomarse, por tanto, como queriendo decir que el hombre no puede conocer todo acerca de Dios. Es necesario afirmar que el hombre puede conocer a Dios sin conocer todo lo que Dios sabe. En reacci\u00f3n contra el optimismo del modernismo del siglo diecinueve, la neortodoxia contempor\u00e1nea (v\u00e9ase) insiste en la transcendencia de Dios. Pero ha distorsionado el concepto b\u00edblico de la transcendencia al grado de hacer a Dios completamente desconocido. Algo de su fraseolog\u00eda puede reproducirse aqu\u00ed como ejemplos. Dios ha sido llamado el Completamente Otro. Brunner escribe, \u00abDios puede, cuando quiere, hablar su palabra aun por medio de falsa doctrina\u00bb. Otro autor niega que una proposici\u00f3n pueda tener el mismo significado para el hombre como lo tiene para Dios. \u00abNo vacilamos en decir\u00bb, dicen varios te\u00f3logos, \u00abque su conocimiento (el de Dios) y el nuestro no coinciden ni en un solo punto\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, parece obvio que si un hombre conoce alguna verdad, deber\u00e1 conocer una verdad que Dios conoce, ya que Dios conoce toda verdad. Una oraci\u00f3n debe significar para el hombre precisamente lo que significa para Dios; porque si el hombre no conoce el significado que Dios conoce, entonces no puede conocer el significado de la oraci\u00f3n. De manera que, si el hombre va a conocer alguna cosa, entonces no se puede negar que hay puntos de coincidencia entre el conocimiento humano y divino. As\u00ed tambi\u00e9n, Dios no puede ser el Completamente Otro, ya que esto negar\u00eda que el hombre fue hecho a su imagen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La neortodoxia trata de poner un encuentro personal con Dios en el lugar de un conocimiento conceptual de \u00e9l. Afirma que el pensamiento no puede captar a Dios, ni a nadie. Las personas son encontradas, pero no pensadas. Sin embargo, en las relaciones humanas el encuentro sin palabras no produce amistad. Debe haber un conocimiento del car\u00e1cter, y esto viene principalmente mediante la conversaci\u00f3n inteligible. En forma similar, si Dios no nos da informaci\u00f3n que sea racionalmente entendible, un encuentro personal dejar\u00eda nuestras mentes en un vac\u00edo religioso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los enredos de la teolog\u00eda y la filosof\u00eda son muy complicados. La Epistemolog\u00eda (v\u00e9ase) es terriblemente t\u00e9cnica. Sea que aprendamos s\u00f3lo por la l\u00f3gica como ense\u00f1aron Descartes y Spinoza; o sea que solo aprendamos por la experiencia tal como ense\u00f1aron Berkeley y Hume; o sea que necesitemos las categor\u00edas <em>a priori<\/em> de Kant; o sea que solo podamos recibir la verdad por revelaci\u00f3n\u2014estos son asuntos de interesante discusi\u00f3n acad\u00e9mica. Pero sea como fuere, la Biblia no aprueba el escepticismo. No es antiintelectual; no trata la doctrina como algo sin importancia, falso o \u00abincomprensible\u00bb. M\u00e1s bien hace mucho \u00e9nfasis en la verdad y el entendimiento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00abLa gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo \u2026 y conocer\u00e9is la verdad \u2026 Pero yo os digo la verdad \u2026 Santif\u00edcalos en tu verdad, tu palabra es verdad\u00bb (Jn. 1:17; 8:32; 16:7; 17:17; cf. Jn. 5:33; 8:45; 16:13). En vista de estas afirmaciones es dif\u00edcil entender c\u00f3mo alguien puede decir que podemos ser santificados por la falsa doctrina.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">O, nuevamente, \u00abPero <em>sabemos<\/em> que el Hijo de Dios ha venido, y nos ha dado <em>entendimiento<\/em> para <em>conocer<\/em> al que es verdadero\u00bb (1 Jn. 5:20. Cf. tambi\u00e9n: 1 R. 17:24; Sal. 25:5; 43:3; 86:11; 119:43, 142, 147; Ro. 1:18; 3:7; 2 Co. 6:7; 7:14; 11:10; G\u00e1. 2:5, 14; Ef. 1:13, etc.).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos vers\u00edculos indican que podemos captar el significado de Dios, que la verdad puede ser conocida, y que Dios puede ser conocido. El cristianismo es la religi\u00f3n del Libro; es un mensaje de buenas nuevas; es una revelaci\u00f3n o comunicaci\u00f3n de la verdad que viene de Dios hacia el hombre. S\u00f3lo si las proposiciones de la Biblia se pueden entender racionalmente, s\u00f3lo si el intelecto del hombre puede entender lo que Dios dice, s\u00f3lo si la mente de Dios y la mente del hombre tienen alg\u00fan contenido en com\u00fan, s\u00f3lo as\u00ed el cristianismo puede ser verdad y s\u00f3lo as\u00ed Cristo puede tener alg\u00fan significado para nosotros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V\u00e9ase tambi\u00e9n <em>Epistemolog\u00eda<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gordon H. Clark<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (118). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>El ideal gr. del conocimiento giraba en torno a la contemplaci\u00f3n de la realidad en su naturaleza est\u00e1tica y perdurable; los heb. se interesaban principalmente en la vida en su desenvolvimiento din\u00e1mico, y en consecuencia conceb\u00edan el conocimiento como una toma de contacto palpable con el mundo que le exige al hombre no s\u00f3lo comprensi\u00f3n sino tambi\u00e9n el ejercicio de la voluntad.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. En el Antiguo Testamento<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Es por ello que el AT habla de conocer (<\/span><span style=' '>y&#257;&#7695;a&#723;<\/span><span lang=ES style=''>) lo que significa perder los hijos (Is. 47.8), el quebranto (Is. 53.3), el pecado (Jer. 3.13), la mano de Dios y su poder (Jer. 16.21), su venganza (Ez. 25.14). Se habla de la relaci\u00f3n sexual \u00edntima como el acto de conocer a un hombre o una mujer (p. ej. Gn. 4.1; Jue. 11.39). Sobre todo, conocer a Dios no es simplemente tener conciencia de su existencia; en general esto se da por sentado en los escritos hebreos. Conocerlo es reconocerlo como lo que es, el Se\u00f1or soberano que demanda la obediencia del hombre, y especialmente la de su pueblo Israel, con el que ha hecho un pacto. \u00c9l es el Dios cuya santidad y misericordia se \u201cconocen\u201d en la experiencia de la naci\u00f3n y el individuo. El criterio para este conocimiento es la obediencia, y lo opuesto no es simplemente la ignorancia sino la rebeli\u00f3n, el darle las espaldas voluntariamente a Dios (cf. 1 S. 2.12; 3.7; 2 Cr. 33.13; Is. 1.3; Jer. 8.7; 24.7; 31.34). Adem\u00e1s, el reconocimiento de las demandas del Se\u00f1or comprende el rechazo de los dioses paganos, que sabemos que no son dioses (cf. Is. 41.23).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Del lado de Dios en su relaci\u00f3n con el hombre tambi\u00e9n hay conocimiento. Aqu\u00ed, especialmente, no puede hablarse de observaci\u00f3n te\u00f3rica, porque el hombre y todas las cosas son creaci\u00f3n de Dios. De este hecho surge la omnisciencia de Dios: \u00e9l conoce el mundo y al hombre que lo habita, porque es por su mandato que amhos existen (Job 28.20ss; Sal 139). En particular, Dios conoce a aquellos que ha elegido para que sean sus agentes: su conocimiento se menciona en t\u00e9rminos de elecci\u00f3n (Jer. 1.5; Os. 13.5; Am. 3.2).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. En el Nuevo Testamento<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Hablar de conocimiento en esta forma resulta natural cuando se trata de un pueblo que formalmente cree que Dios existe pero que no reconoce sus demandas. En el uso que hacen el juda\u00edsmo helen\u00edstico y el NT de los vocablos <\/span><span style=''>gin&#333;skein<\/span><span lang=ES style=''>, <\/span><span style=''>eidenai<\/span><span lang=ES style=''>, y sus derivados, encontramos el pensamiento heb. modificado por el hecho de que los gentiles ignoraban hasta la existencia de Dios (* <span style='text-transform:uppercase'>Ignorancia<\/span>). En general, sin embargo, se retiene la concepci\u00f3n hebrea. Todos los hombres deber\u00edan responder a la revelaci\u00f3n en Cristo que ha posibilitado un total conocimiento de Dios, no una mera captaci\u00f3n intelectual, sino obediencia a su prop\u00f3sito revelado, aceptaci\u00f3n de su amor revelado, y comuni\u00f3n con \u00e9l (cf. Jn. 17.3; Hch. 2.36; 1 Co. 2.8; Fil. 3.10). Este conocimiento de Dios es posible solamente porque Dios en su amor ha llamado a los hombres a conocerlo (G\u00e1. 4.9; 1 Co. 13.12; 2 Ti. 2.19). Puede decirse que todo el proceso de iluminaci\u00f3n y aceptaci\u00f3n significa llegar al conocimiento de la verdad (1 Ti. 2.4; 2 Ti. 2.25; 3.7; Tit. 1.1; cf. Jn. 8.32).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Tanto Pablo como Juan escriben por momentos en consciente contraste con (y oposici\u00f3n a) los sistemas del supuesto conocimiento esot\u00e9rico que ofrecen los cultos de misterio y la \u201cfilosof\u00eda\u201d sincretista de su \u00e9poca (cf. 1 Ti. 6.20; Col. 2.8). Para estos \u00faltimos el conocimiento es el resultado de una iniciaci\u00f3n o iluminaci\u00f3n que pone al iniciado en posesi\u00f3n de un discernimiento espiritual m\u00e1s all\u00e1 de la mera raz\u00f3n o la fe. <etiqueta id=\"#_ftn777\" name=\"_ftnref777\" title=\"\">Contra Pelag esto Pablo (particularmente en 1 Co. y Col<\/etiqueta>.) y todos los escritos joaninos recalcan el hecho de que el conocimiento de Dios surge de la fidelidad a Cristo hist\u00f3rico; no se opone a la fe, sino que la completa. No necesitamos otra revelaci\u00f3n que la que se da en Cristo. (* <span style='text-transform:uppercase'>Gnosticismo<\/span> )<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> W. Schottroff, \u201cConocer\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn778\" name=\"_ftnref778\" title=\"\"><i>\u00b0DTMAT<\/i><\/etiqueta>, t(t). I, cols. 942\u2013967; E. D. Schmitz, E. Sch\u00fctz, L. Coenen, <i>\u00b0DTNT<\/i>, t(t). I, pp. 296\u2013315; J. M\u00f6ller, \u201cConocimiento de Dios\u201d, <i>Conceptos fundamentales de teolog\u00eda<\/i>, 1966, t(t). I, pp. 283\u2013296.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>R. Bultmann, en <i>TDNT<\/i> 1, pp. 689\u2013719; E. Sch\u00fctz, E. D. Schmitz, en <i>NIDNTT<\/i> 2, pp. 390\u2013409.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn779\" name=\"_ftnref779\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>M.H.C.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p><h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 Introducci\u00f3n<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 Elementos Esenciales del Conocimiento<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Clases de Conocimiento<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 El Problema del Conocimiento<\/li>\n<\/ul>\n<h2>Introducci\u00f3n<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al ser un hecho primitivo de conciencia, el conocimiento, estrictamente hablando, no puede ser definido; pero la conciencia directa y espont\u00e1nea de conocer puede hacerse m\u00e1s clara al se\u00f1alar sus caracter\u00edsticas esenciales y distintivas.  Primero ser\u00e1 \u00fatil considerar brevemente los usos corrientes del verbo \u201cconocer\u201d.  Decir que conozco a cierto hombre puede simplemente significar que me lo han presentado, y que lo puedo reconocer cuando lo vea de nuevo.  Esto implica la permanencia de la imagen mental que me capacita para distinguir a este hombre de los dem\u00e1s.  Algunas veces, tambi\u00e9n, se denota m\u00e1s que una mera familiaridad con los rasgos externos.  Conocer a un hombre puede significar conocer su car\u00e1cter, sus cualidades internas y profundas, y de ah\u00ed esperar que act\u00fae de cierta manera bajo ciertas circunstancias.  La persona que afirma que conoce que una ocurrencia es un hecho quiere decir que est\u00e1 tan seguro de ello como para no tener ninguna duda respecto a su realidad.  Un alumno conoce su lecci\u00f3n cuando la domina y puede recitarla, y \u00e9ste, seg\u00fan sea el caso, requiere ya sea mera retenci\u00f3n de memoria, o tambi\u00e9n, en adici\u00f3n a esta retenci\u00f3n, la obra intelectual de entendimiento.  Se conoce una ciencia cuando se entienden sus principios, m\u00e9todos y conclusiones, y se coordinan y explican los varios hechos y leyes referentes a ella.  Estos variados significados se pueden reducir a dos clases:  una se refiere principalmente al conocimiento sensorial y al reconocimiento de experiencias particulares; el otro se refiere principalmente al entendimiento de leyes y principios generales.  Esta distinci\u00f3n se expresa en muchos lenguajes por el uso de dos diferentes verbos&#8212; por gn\u00f4nai  y eid\u00e9nai , en griego; por cognoscere y scire, en lat\u00edn, y por sus derivados en las lenguas romances; en alem\u00e1n por kennen y wissen.\n<\/p>\n<h2>Elementos Esenciales del Conocimiento<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1)  Conocimiento es esencialmente la conciencia de un objeto, es decir, de alguna cosa, hecho o principio perteneciente al orden f\u00edsico, mental o metaf\u00edsico, que se puede alcanzar de alg\u00fan modo por las facultades cognitivas.  Un evento, una substancia material, una persona, un teorema geom\u00e9trico, un proceso mental, la inmortalidad del alma, la existencia de la naturaleza y atributos de Dios, pueden ser muchos de los objetos de conocimiento.  As\u00ed el conocimiento implica la ant\u00edtesis de un sujeto cognoscente y un objeto conocido.  Siempre posee un car\u00e1cter objetivo y cualquier proceso que pueda ser considerado como meramente subjetivo no es un proceso cognitivo.  Cualquier intento de reducir el objeto a una experiencia puramente subjetiva podr\u00eda resultar s\u00f3lo en la destrucci\u00f3n del hecho de conocimiento mismo, lo cual implica el objeto, o no ser, tan claramente como lo hace el sujeto, o ser.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2)  El conocimiento supone un juicio impl\u00edcito o expl\u00edcito.  La aprehensi\u00f3n, es decir, la concepci\u00f3n mental de un objeto presente simple, es generalmente contada entre los procesos cognitivos, aun as\u00ed, en s\u00ed misma, no es conocimiento en el sentido estricto, sino s\u00f3lo su punto de partida.  Propiamente hablando, s\u00f3lo conocemos cuando comparamos, identificamos, discriminamos, conectamos; y estos procesos, equivalentes a juicios, se hallan impl\u00edcitamente incluso en el sentido de percepci\u00f3n ordinario.  Inmediatamente se llega a unos pocos juicios, pero por mucho el mayor n\u00famero requiere paciente investigaci\u00f3n.  La mente no es s\u00f3lo pasiva en conocer, no es un espejo o plato sensible en el cual se retratan los objetos; es tambi\u00e9n activa al buscar las condiciones y causas, y en construir ciencia a partir de los materiales que recibe de la experiencia.  As\u00ed que la observaci\u00f3n y el pensamiento son dos factores esenciales del conocimiento.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(3)  Verdad y certeza son condiciones del conocimiento.  Una persona puede confundir el error con la verdad y dar su asentimiento sin reservas a una declaraci\u00f3n falsa.  Puede estar entonces bajo la irresistible ilusi\u00f3n de que conoce, y subjetivamente el proceso es el mismo que el del conocimiento, pero le falta una condici\u00f3n esencial, conformidad del pensamiento con la realidad, de modo que s\u00f3lo hay la apariencia de conocimiento.  Por otro lado, en la medida en que una seria duda permanezca en su mente, la persona no puede decir que conoce.  \u201cPienso tal cosa\u201d est\u00e1 lejos de denotar \u201cconozco tal cosa\u201d; el conocimiento no es una mera opini\u00f3n o asentimiento probable.  La distinci\u00f3n entre conocimiento y creencia es m\u00e1s dif\u00edcil de esbozar, debido principalmente al significado vago de la \u00faltima.  Algunas veces creencia se refiere al asentimiento sin certeza, y denota la actitud de la mente especialmente respecto a asuntos que no est\u00e1n gobernados por leyes estrictas y uniformes como las del mundo f\u00edsico, sino que dependen de muchos factores y circunstancias complejos, como sucede en los asuntos humanos.  Conozco que el agua se congelar\u00e1 cuando llegue a cierta temperatura; creo que una persona es apta para cierto oficio, o que la reforma endosada por un partido pol\u00edtico ser\u00e1 m\u00e1s beneficiosa que la defendida por los otros.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunas veces, tambi\u00e9n, tanto creencia como conocimiento implican certeza, y denotan estados de afirmaci\u00f3n mental de la verdad.  Pero en la creencia la evidencia es m\u00e1s obscura y confusa que en el conocimiento, ya sea porque las bases en que descansa el asentimiento no son claras, o porque la evidencia no es personal, sino basada en el testimonio de testigos, o porque, en adici\u00f3n a la evidencia objetiva que produce el asentimiento, hay condiciones subjetivas que lo predisponen.  La creencia parece depender de muchas grandes influencias, emociones, intereses, ambiente, etc., adem\u00e1s de las razones convincentes por las que el asentimiento es dado a la verdad.  La fe se basa en el testimonio de alguien m\u00e1s&#8212;Dios o el hombre seg\u00fan hablemos de fe divina o fe humana.  Si la autoridad sobre la que descansa tiene todas las garant\u00edas requeridas, la fe da certeza del hecho, el conocimiento de que es verdad; pero en s\u00ed misma, no da la evidencia intr\u00ednseca de por qu\u00e9 es as\u00ed.\n<\/p>\n<h2>Clases de Conocimiento<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">(1)  Es imposible que todo el conocimiento que la persona ha adquirido est\u00e9 presente de una sola vez en la conciencia.  La mayor parte, de hecho todos con excepci\u00f3n de unos pocos pensamientos realmente presentes en la mente, est\u00e1n almacenados en forma de disposiciones latentes que permiten a la mente llamarlos cuando los necesite.  De ah\u00ed que podemos distinguir el conocimiento actual del habitual.  Este \u00faltimo se extiende a todo lo que est\u00e9 en la memoria y es capaz de ser llamado a voluntad.  Esta capacidad de ser llamado puede requerir varias experiencias; una ciencia no es siempre conocida despu\u00e9s que se ha dominado una vez, pues incluso entonces se puede olvidar.  Por conocimiento habitual se entiende el conocimiento listo para venir a la conciencia, y es claro que puede tener diferentes grados de perfecci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(2)  Ya hemos se\u00f1alado la distinci\u00f3n entre conocimiento como reconocimiento y conocimiento como entendimiento.  En la misma conexi\u00f3n se puede mencionar la distinci\u00f3n entre conocimiento particular, o conocimiento de hechos e individuos, y conocimiento general, o conocimiento de leyes y clases.  El primero trata con lo concreto, el \u00faltimo con lo abstracto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">(3)  Seg\u00fan el proceso con que sea adquirido, el conocimiento es intuitivo e inmediato o discursivo y mediato.  El primero viene de la percepci\u00f3n sensorial directa, o la intuici\u00f3n mental directa de la verdad de una proposici\u00f3n, basada por as\u00ed decirlo en sus propios m\u00e9ritos.  La \u00faltima consiste en el reconocimiento de la verdad de una proposici\u00f3n al ver su conexi\u00f3n con otra que ya se sabe que es cierta.  La proposici\u00f3n evidente es de tal naturaleza para ser inmediatamente clara a la mente.  Nadie que entienda los t\u00e9rminos puede fallar en conocer que dos m\u00e1s dos son cuatro, o que el todo es mayor que cualquier de sus partes.  Pero la mayor\u00eda del conocimiento humano se adquiere progresivamente.  El conocimiento inductivo comienza con hechos palmarios, y asciende a leyes y causas.  El conocimiento deductivo procede de proposiciones evidentes generales para descubrir su aplicaci\u00f3n general.  En ambos casos el proceso puede ser largo, dif\u00edcil y complejo.  Uno puede conformarse con concepci\u00f3n negativa y evidencia anal\u00f3gica, y como resultado, el conocimiento ser\u00e1 menos claro, menos certero y m\u00e1s sujeto a error (vea deducci\u00f3n, inducci\u00f3n).\n<\/p>\n<h2>El Problema del Conocimiento<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El asunto del conocimiento pertenece a varias ciencias, cada una de las cuales toma un punto de vista diferente.  La psicolog\u00eda considera el conocimiento como un hecho mental cuyos elementos, condiciones, leyes y crecimiento se han de determinar.  Intenta descubrir la conducta de la mente al conocer, y el desarrollo del proceso cognitivo a partir de sus elementos.  Provee a las otras ciencias la informaci\u00f3n sobre la que deben trabajar.  Entre esta data se encuentran ciertas leyes de pensamiento que la mente debe observar para evitar la contradicci\u00f3n y para alcanzar el conocimiento consistente.  La l\u00f3gica formal tambi\u00e9n toma el punto de vista subjetivo; trata sobre estas leyes de pensamiento, y descuidando el lado objetivo del conocimiento (esto es, sus elementos materiales), estudia s\u00f3lo los elementos formales necesarios para la consistencia y prueba v\u00e1lida.  En el otro extremo la ciencia f\u00edsica o metaf\u00edsica, al postular la validez del conocimiento, o por lo menos obviando este problema, estudia s\u00f3lo los diferentes objetos del conocimiento, su naturaleza y propiedades.  En cuanto a las preguntas cruciales, la validez del conocimiento, sus limitaciones y las relaciones entre el sujeto cognoscente y el objeto conocido, \u00e9stos pertenecen a la provincia de la epistemolog\u00eda.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El conocimiento es esencialmente objetivo.  Tales nombres como \u201cdado\u201d o el \u201ccontenido\u201d del conocimiento pueden ser sustituidos por el de \u201cobjeto\u201d, pero permanece el hecho simple de que conocemos algo externamente, que no est\u00e1 formado por, sino ofrecido a la mente.  Sin embargo, esto no nos debe llevar a pasar por alto otro hecho igualmente evidente.  Las mentes diferentes pueden frecuentemente tendr\u00e1n diferentes opiniones sobre el mismo objeto.  Adem\u00e1s, incluso en la misma mente, el conocimiento sufre grandes cambios con el correr del tiempo; los juicios se modifican constantemente, ampliados o estrechados, seg\u00fan los hechos reci\u00e9n descubiertos y las verdades afirmadas.  La percepci\u00f3n sensorial es influenciada por procesos pasados, asociaciones, contrastes, etc.  En el conocimiento racional se producen una gran diversidad de asentimientos por las disposiciones personales innatas o adquiridas.  En una palabra, el conocimiento claramente depende de la mente.  De ah\u00ed la afirmaci\u00f3n que es hecho s\u00f3lo por la mente, que est\u00e1 condicionado exclusivamente por la naturaleza del sujeto pensante, y que el objeto del conocimiento no est\u00e1 de ning\u00fan modo fuera de la mente cognoscente.  Para usar las palabras de Berkeley, ser es ser conocido (esse est percipi).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, el hecho de la dependencia del conocimiento sobre las condiciones subjetivas, est\u00e1 lejos de ser suficiente para justificar esta conclusi\u00f3n.  Las personas concurren en muchas proposiciones, tanto del orden racional como del emp\u00edrico; no difieren no tanto en los objetos del conocimiento como en los objetos de opini\u00f3n, no tanto sobre lo que realmente conocen como en lo que creen conocer.  Para dos personas con ojos normales, la visi\u00f3n de un objeto, en la medida en que podemos afirmar, es sensiblemente la misma.  Para dos personas con mentes normales, la proposici\u00f3n de que la suma de los \u00e1ngulos en un tri\u00e1ngulo equivale a dos \u00e1ngulos rectos tiene el mismo significado, y tanto para muchas mentes y para la misma mente en tiempos diferentes, el conocimiento de esa proposici\u00f3n es id\u00e9ntico.  Debido a asociaciones y diferencias en actitudes mentales, el margen de la conciencia variar\u00e1 y modificar\u00e1 en algo el estado mental total, pero el \u201cfocus\u201d de la conciencia, el conocimiento mismo, ser\u00e1 esencialmente el mismo.  Santo Tom\u00e1s de Aquino no puede ser acusado de idealismo, y a\u00fan as\u00ed \u00e9l hace de la naturaleza de la mente un factor esencial en el acto de conocer.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cLa presencia del objeto conocido en la mente cognoscente produce el conocimiento.  Pero el objeto est\u00e1 en el conocedor despu\u00e9s que el modo del conocedor; por lo tanto, para cualquier conocedor, el conocimiento es al modo de su propia naturaleza\u201d (Suma Teol., I, Q. XII, a.4).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfQu\u00e9 es esta presencia del objeto en el sujeto?  No es una presencia f\u00edsica, ni incluso en la forma de un retrato, un duplicado o una copia.  No puede ser definido por ninguna comparaci\u00f3n con el mundo f\u00edsico; es \u201csui generis\u201d, una semejanza cognitiva, una \u201cspecies intentionalis\u201d.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando se dice que el conocimiento, ya sea de realidades concretas o de proposiciones abstractas, consiste en la presencia de un objeto en la mente, no podemos denotar por este objeto algo externo en su existencia absoluta e aislada de la mente, porque no podemos pensar fuera de nuestro pensamiento, y la mente no puede conocer lo que no est\u00e1 presente en la mente.  Pero esto no es base suficiente para aceptar el idealismo extremo y considerar el conocimiento como puramente subjetivo.  Si el objeto de un asentimiento o experiencia no puede ser realidad absoluta, no se deduce que para un asentimiento o experiencia no haya una correspondiente realidad; y el hecho de que un objeto se alcance a trav\u00e9s de la concepci\u00f3n de \u00e9l mismo no justifica la conclusi\u00f3n de que la concepci\u00f3n mental es el todo de la realidad del objeto.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es correcto decir que el conocimiento es un proceso consciente, pero es s\u00f3lo parte de la verdad.  Y de esto a inferir, con Locke, que, puesto que podemos estar conscientes s\u00f3lo de lo que se realiza dentro de nosotros mismos, el conocimiento es s\u00f3lo \u201cversado con las ideas\u201d, es tomar una opini\u00f3n exclusivamente psicol\u00f3gica del hecho que se afirma a s\u00ed mismo principalmente como estableciendo una relaci\u00f3n entre la mente y una realidad externa.  El conocimiento se familiariza con las ideas en un proceso posterior, es decir, por la reflexi\u00f3n de la mente sobre su propia actividad.  El subjetivista tiene sus ojos muy abiertos a la dificultad de explicar la transici\u00f3n de la realidad externa la mente, una dificultad, que despu\u00e9s de todo, es s\u00f3lo el misterio de la conciencia misma.  \u00c9l los mantiene obstinadamente cerrados a la imposibilidad ulterior de explicar la construcci\u00f3n que hace la mente de una realidad externa fuera de los meros procesos conscientes.  A pesar de todas las teor\u00edas al contrario, los hechos se imponen que en el conocimiento la mente no es meramente activa, sino tambi\u00e9n pasiva; que se debe conformar no simplemente a sus propias leyes sino a la realidad externa tambi\u00e9n; que no crea hechos y leyes sino que los descubre; y que el derecho a la verdad de reconocimiento persiste incluso cuando es ignorada o violada.  La mente, es cierto, contribuye a su parte del proceso cognitivo, pero para usar la met\u00e1fora de San Agust\u00edn, la generaci\u00f3n del conocimiento requiere otra causa:  \u201cCualquier objeto que conozcamos es un co-factor en la generaci\u00f3n del conocimiento de \u00e9l.  Pues el conocimiento se genera tanto por el sujeto cognoscente como por el objeto conocido\u201d (De Trinitate, IX, XII).  Por lo tanto se puede afirmar que hay realidades distintas de las ideas sin caer en el absurdo de sostener que son conocidas en su existencia absoluta, que es aparte de sus relaciones con la mente cognoscente.  El conocimiento es esencialmente la uni\u00f3n vital de ambos.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se ha dicho arriba que el conocimiento requiere la experiencia y el pensamiento.  El intento de explicar el conocimiento por la experiencia solo prob\u00f3 ser un fracaso, y el favor que el asociacionismo encontr\u00f3 al principio dur\u00f3 poco.  La cr\u00edtica reciente de las ciencias ha acentuado el hecho, que ya ocupaba un lugar central en la filosof\u00eda escol\u00e1stica, que el conocimiento, incluso de los mundos f\u00edsicos y mentales, implica factores que trascienden la experiencia.  El empirismo fracas\u00f3 completamente en su intento de explicar y justificar el conocimiento universal, el conocimiento de las leyes uniformes bajo las cuales los hechos llegan a la unidad.  Sin adiciones racionales, la percepci\u00f3n de lo que es o ha sido nunca podr\u00e1 dar al conocimiento lo que cierta y necesariamente ser\u00e1.  Tan cierto como es esto de las ciencias naturales, es a\u00fan m\u00e1s evidente en las ciencias abstractas y racionales como las matem\u00e1ticas.  Por lo tanto volvemos a las viejas opiniones aristot\u00e9licas y escol\u00e1sticas, que todo conocimiento comienza con una experiencia concreta, pero para poder alcanzar su perfecci\u00f3n requiere otros factores no dados en la experiencia.  Necesita que la raz\u00f3n interprete la data de la observaci\u00f3n, y que abstraiga el contenido de la experiencia a partir de las condiciones que las individualizan en tiempo y espacio, removiendo, por as\u00ed decirlo, la envoltura exterior de lo concreto, y yendo a la m\u00e9dula de la realidad.  As\u00ed el conocimiento no es, como en el criticismo de Kant, una s\u00edntesis de dos elementos, uno externo y otro que depende s\u00f3lo de la naturaleza de la mente; no es el llenado de conchas vac\u00edas&#8212;formas o categor\u00edas mentales a priori&#8212;con la realidad desconocida e irreconocible.  Incluso el conocimiento abstracto revela la realidad, aunque su objeto no puede existir fuera de la mente sin las condiciones de las cuales la mente la despoja en el acto de conocer.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El conocimiento es necesariamente proporcionado o relativo a la capacidad de la mente y las manifestaciones del objeto.  No todos los hombres tienen la misma agudeza de visi\u00f3n o de audici\u00f3n, o las mismas aptitudes intelectuales.  Ni la misma realidad es igualmente brillante desde todos los \u00e1ngulos desde los que puede ser vista.  Adem\u00e1s, mejores ojos que los humanos pueden percibir rayos del espectro m\u00e1s all\u00e1 del rojo y el violeta; intelectos superiores pueden desenredar muchos misterios de la naturaleza, conocerlos m\u00e1s y mejor, con mayor facilidad, certeza y claridad.  El hecho de que no lo sepamos todo, y que nuestro conocimiento es inadecuado, no invalida el conocimiento que poseemos, no m\u00e1s que el horizonte que limita nuestra vista nos impide percibir m\u00e1s o menos claramente los varios objetos dentro de sus l\u00edmites.  La realidad se manifiesta a la mente de diferentes modos y con varios grados de claridad.  Algunos objetos son brillantes en s\u00ed mismos y son percibidos inmediatamente.  Otros son conocidos indirectamente al arrojarles luz tomada de otra parte, al mostrar a modo de causalidad, similitud, analog\u00eda su conexi\u00f3n con lo que ya sabemos.  Esta es esencialmente la condici\u00f3n del progreso cient\u00edfico, hallar conexiones entre varios objetos, proceder de lo conocido a lo desconocido.  Seg\u00fan nos alejamos de lo evidente, la vereda se tornar\u00e1 m\u00e1s dif\u00edcil, y el progreso m\u00e1s lento.  Pero, con los agn\u00f3sticos, es injustificable asignarle fronteras claramente definidas a nuestros poderes cognitivos, pues pasamos gradualmente de un objeto a otro sin pausa, y no hay un l\u00edmite agudo entre la ciencia y la metaf\u00edsica.  Los mismos instrumentos, principios y m\u00e9todos que son reconocidos en las varias ciencias nos llevar\u00e1n m\u00e1s y m\u00e1s alto, incluso al Absoluto, la Primera Causa, la fuente de toda realidad.  La inducci\u00f3n nos llevar\u00e1 del efecto a la causa, de lo imperfecto a lo perfecto, de los contingente a lo necesario, de lo dependiente a lo que tiene existencia propia, de lo finito a lo infinito.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y este mismo proceso por el que conocemos la existencia de Dios no puede fallar en manifestar algo&#8212;aunque peque\u00f1o&#8212;de su naturaleza y perfecciones.  Que lo conocemos imperfectamente, a modo principalmente de negaci\u00f3n y analog\u00eda, no priva a este conocimiento de todo valor.  S\u00f3lo podemos conocer a Dios en la medida en que \u00c9l se manifiesta a trav\u00e9s de sus obras que reflejan vagamente sus perfecciones, y en la medida que nuestra mente finita puede permitir.  Tal conocimiento necesariamente permanecer\u00e1 infinitamente lejos de ser comprensi\u00f3n, pero es s\u00f3lo por una confusi\u00f3n de t\u00e9rminos que induce a error que Spencer identifica lo irreconocible con lo incomprensible, y niega la posibilidad de todo conocimiento del Absoluto porque no podemos tener ning\u00fan conocimiento absoluto.  Ver \u201ca trav\u00e9s de un cristal\u201d y \u201cde modo obscuro\u201d est\u00e1 lejos de la visi\u00f3n \u201ccara a cara\u201d de la cual nuestra mente limitada es incapaz sin una luz especial proveniente de Dios mismo.  Aun as\u00ed es el conocimiento de \u00c9l lo que es la fuente de la inteligibilidad del mundo, de la verdad y de la inteligencia de la mente.  (Vea tambi\u00e9n agnosticismo, certeza, epistemolog\u00eda, fe.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:    Dubray, Charles. \u00abKnowledge.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 8. New York: Robert Appleton Company, 1910.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/08673a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>v. Ciencia, Entendimiento, Inteligencia, Prudencia, Sabidur\u00eda Job 21:14 porque no queremos el c de tus caminos Psa 53:4 \u00bfno tienen c todos los que hacen Psa 73:11 \u00bfc\u00f3mo sabe .. y hay c en el Alt\u00edsimo? 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