{"id":4826,"date":"2016-02-05T00:39:44","date_gmt":"2016-02-05T05:39:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/conversion\/"},"modified":"2016-02-05T00:39:44","modified_gmt":"2016-02-05T05:39:44","slug":"conversion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/conversion\/","title":{"rendered":"CONVERSION"},"content":{"rendered":"<p>lat\u00ed\u00adn conversio, vuelta, cambio. Cuando el hombre o el pueblo de Israel se aparta de Yahv\u00e9h, es decir, peca, y vuelve de nuevo a \u00e9l, el camino que le ha trazado, se habla, entonces, de c. En la Escritura se habla de c. colectiva, de la comunidad, Dt 30, 2; Josu\u00e9 reuni\u00f3 a las tribus en Siquem, en donde en acto p\u00fablico la comunidad se convirti\u00f3 a Yahv\u00e9h, tras lo cual se hizo un monumento conmemorativo, Jos 24. El rey y los habitantes de la ciudad de N\u00ed\u00adnive se convirtieron a Yahv\u00e9h,  hicieron penitencia, ayunaron, y se vistieron de saco, Jn 3, 1-9; as\u00ed\u00ad como de la individual, tal la c. de Manas\u00e9s, 2 Cro 33, 12-13; la de Heliodoro, 2M 3, 35-36. Es tema central en las predicaciones de los profetas, Is 30,  15; 59, 20; en Jr 18, 8 encontramos la expresi\u00f3n volver atr\u00e1s, para significar la c.; Oseas llama a Israel a volver a Dios, Os 14, 2-3; Sofon\u00ed\u00adas llama a los sin verg\u00fcenza a convertirse antes de ser aventados como el     tamo, So 2, 1-2; 3, 9-10; en Za 1, 1-6, Yahv\u00e9h, por su profeta, le dice al pueblo que se vuelva a \u00e9l, y entonces el Se\u00f1or volver\u00e1 a su pueblo, y les pide no ser tercos como sus antepasados. En Ez 33, 11, se dice que Dios no quiere la muerte del malvado sino que se convierta y viva.<\/p>\n<p>En el N. T.  el Precursor Juan Bautista pide a los fariseos y saduceos frutos de c., pues no basta ante el Se\u00f1or decir \u2020\u0153tenemos por padre a Abraham\u2020\u009d, Mt 3, 8; as\u00ed\u00ad mismo predicaba un bautismo de c. para la remisi\u00f3n de los pecados Mc 1, 4; Lc 3, 3. Se menciona un s\u00f3lo caso de c.,  el de Pedro, Lc 22, 32. Jes\u00fas nos exige la c., Mc 1, 15; a la vez que se alegra cuando un pecador se convierte, Lc 15, 7; y envi\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos al mundo a anunciar a todas las naciones la c., Lc 24, 47.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>(heb., shuv, gr., epistrophe). Una vuelta, lit. o figurada, \u00e9tica o religiosa, ya sea de Dios o, m\u00e1s frecuentemente, a Dios. Implica tanto una vuelta de como una vuelta a algo. En el NT algunas veces est\u00e1 asociada con el arrepentimiento (Act 3:19; Act 26:20) y fe (Act 11:21); negativamente vuelta del pecado y positivamente creencia en Cristo (Act 20:21). Aunque la conversi\u00f3n es un acto del hombre, la causa el poder de Dios (Act 3:26).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>(Tornar, volverse). \u00abVolverse a Dios\u00bb, es el primer paso de la \u00absalvaci\u00f3n\u00bb, y est\u00e1 \u00ed\u00adntimamente legada con el arrepentimiento.<\/p>\n<p> (Ver \u00abArrepentiemiento\u00bb).<\/p>\n<p> Tiene dos aspectos:  &#8211; Negativo: Volverse del pecado.<\/p>\n<p> &#8211; Positivo: Fe en Dios: (Jua 3:36, Jua 5:14, Hec 16:16, Hec 20:21, Hec 26:20.<\/p>\n<p> Es un acto del hombre que se logra con el poder de Dios: (Hec 3:36).<\/p>\n<p> Es necesaria: Mat 18:3 :  &#8211; Predicada por el Bautista: (Mat 3:2), por Jes\u00fas: (Mar 1:15), y los ap\u00f3stoles: (Mar 6:12, Hch. 2:Hec 38:39).<\/p>\n<p> &#8211; Dios hace fiesta en el cielo por cada conversi\u00f3n de un pecador: Luc 15:7, Luc 15:11-32.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>Es el cambio de un estado pecaminoso a uno de santidad, de un comportamiento de corrupci\u00f3n a uno de pureza, de un sometimiento a Satan\u00e1s al dominio de Dios. Supone una profunda convicci\u00f3n de pecado, el \u2020\u00a2arrepentimiento, la confesi\u00f3n de Jes\u00fas como Se\u00f1or y la recepci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo. Lleva a una vida nueva, al servicio a Dios y a la esperanza de la manifestaci\u00f3n de Cristo. Los tesalonicenses se convirtieron \u2020\u0153de los \u00ed\u00addolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero\u2020\u009d (1Te 1:9). Desde el AT, las ideas de arrepentimiento, obediencia y fructificaci\u00f3n aparecen unidas a la de c. (\u2020\u0153&#8230;te arrepintieres en medio de todas las naciones &#8230; y te convirtieres a Jehov\u00e1 tu Dios, y obedecieres&#8230;\u2020\u009d [Deu 30:1-2]). Esa fue la exhortaci\u00f3n constante de los profetas (\u2020\u0153Convi\u00e9rtase ahora cada uno de su mal camino, y mejore sus caminos y sus obras\u2020\u009d [Jer 18:11]). Unas veces se trata de un retorno a Dios despu\u00e9s de haber ca\u00ed\u00addo en la idolatr\u00ed\u00ada. En otras ocasiones ese regreso est\u00e1 visto en un sentido m\u00e1s amplio: es una vuelta a la ley que incluye una separaci\u00f3n de aquellos que viven en el pecado.<\/p>\n<p>En el NT el mensaje tambi\u00e9n une los dos conceptos (\u2020\u0153Arrepent\u00ed\u00ados y convert\u00ed\u00ados, para que sean borrados vuestros pecados\u2020\u009d [Hch 3:19]). Cada uno debe convertirse \u2020\u0153de su maldad\u2020\u009d (Hch 3:26), \u2020\u0153de los \u00ed\u00addolos\u2020\u009d (1Te 1:9), \u2020\u0153al Se\u00f1or\u2020\u009d (Hch 9:35), \u2020\u0153al Dios vivo\u2020\u009d (Hch 14:15), \u2020\u0153de las tinieblas a la luz\u2020\u009d (Hch 26:18).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, DOCT<\/p>\n<p>vet, (gr. \u00abepistroph\u00eb\u00bb = \u00abvolverse a\u00bb). En las Escrituras es el efecto que acompa\u00f1a al nuevo nacimiento, un volverse hacia Dios. Se expresa, magnamente en el caso de los tesalonicenses, mostrando c\u00f3mo \u00abos convertisteis de los \u00ed\u00addolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero\u00bb (1 Ts. 1:9). Pablo y Bernab\u00e9 pudieron informar a los santos en Jerusal\u00e9n de \u00abla conversi\u00f3n de los gentiles\u00bb (Hch. 15:3). En el discurso de Pedro a los jud\u00ed\u00ados dice \u00e9l: \u00abAs\u00ed\u00ad que, arrepent\u00ed\u00ados y convert\u00ed\u00ados, para que sean borrados vuestros pecados\u00bb (Hch. 3:19). Sin convertirse, no podr\u00ed\u00adan entrar en el reino de los cielos (Mt. 18:3). Se usa este t\u00e9rmino en un sentido algo distinto con respecto al mismo Pedro. Sabiendo el Se\u00f1or que Pedro iba a caer bajo las sacudidas de Satan\u00e1s, le dijo: \u00abY t\u00fa, una vez vuelto, confirma a tus hermanos\u00bb; esto es, cuando hubiera vuelto en contrici\u00f3n, o hubiera sido restaurado. En el AT los t\u00e9rminos hebreos que significan lo mismo, \u00abser vuelto\u00bb, \u00abvolverse\u00bb, aparecen en pasajes como Sal. 51:13; Is. 6:10; 60:5; cp. 1:27.<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[432]<\/p>\n<p>     Literalmente significa cambio de vida, y religiosamente expresa la vuelta hacia Dios y hacia el bien. Es el mensaje inicial de Juan el Bautista y del mismo Jes\u00fas (Mc. 1.15; Mt. 10.7; Mc. 6.12; Lc. 9. 2 y ss.). El t\u00e9rmino metanoia con el que se expresa en griego aparece 56 veces en el Nuevo Testamento (34 en forma de verbo metanoeo, y 22 en forma de sustantivo, metanoia).<\/p>\n<p>    Y los t\u00e9rminos paralelos de arrepentirse (metamelomai) 7 veces, de volverse hacia Dios (ana-strefo) 19 veces y el de cambiar de pensar (metamelomai) 18 veces.<\/p>\n<p>     Todo ello indica que la conversi\u00f3n, el arrepentimiento, el cambio de vida es un concepto esencial en el mensaje cristiano. Es el com\u00fan denominador de Juan el Bautista y de los profetas. Es el que asume Jes\u00fas como emblema de su venida para lograr la redenci\u00f3n, la vuelta a la vida, la conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>     En consecuencia debe ser uno de los elementos b\u00e1sicos de la educaci\u00f3n religiosa. Quienes vean en esa actitud una dimensi\u00f3n peligrosa, fronteriza con lo patol\u00f3gico de la culpabilidad o de la represi\u00f3n, no entender\u00e1n nada del cristianismo: que parte de la cruz para llegar a la resurrecci\u00f3n, que se apoya en el sepulcro vac\u00ed\u00ado para invitar a la plenitud luminosa del Reino de Dios.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>La misi\u00f3n de Jes\u00fas llamada a la conversi\u00f3n y a la fe<\/p>\n<p>\tEl anuncio de la cercan\u00ed\u00ada del Reino, que es tema central en el mensaje de Jes\u00fas, porque \u00abya se ha cumplido el tiempo\u00bb (Mc 1,15), es una llamada urgente a un cambio radical de mentalidad y de conducta (\u00abconversi\u00f3n\u00bb). Es la actitud previa para \u00abcreer\u00bb. Jes\u00fas llama a la conversi\u00f3n, al perd\u00f3n y a la fe \u00abEl Reino de Dios est\u00e1 cerca; arrepent\u00ed\u00ados y creed en la buena nueva\u00bb (ib\u00ed\u00addem).<\/p>\n<p>\tJes\u00fas envi\u00f3 a los Ap\u00f3stoles con este mismo encargo de anunciar el Reino, llamando a la conversi\u00f3n y a la fe (Mt 10,7ss; Mc 6,12; Lc 9,2ss). En el env\u00ed\u00ado final, el d\u00ed\u00ada de la ascensi\u00f3n, se concreta el encargo o la misi\u00f3n de \u00abense\u00f1ar\u00bb y de \u00abbautizar\u00bb (Mt 28,19; Mc 16,16; Lc 24,17ss). \u00abLa conversi\u00f3n a Cristo est\u00e1 relacionada con el bautismo, no s\u00f3lo por la praxis de la Iglesia, sino por la voluntad del mismo Cristo, que envi\u00f3 a hacer disc\u00ed\u00adpulos a todas las gentes y a bautizarlas\u00bb (RMi 47).<\/p>\n<p>\tLa llamada que hizo San Pedro el d\u00ed\u00ada de Pentecost\u00e9s, tiene las mismas caracter\u00ed\u00adsticas. Todo creyente es invitado a \u00ababrirse\u00bb a los nuevos planes de Dios (\u00abconversi\u00f3n\u00bb), para \u00abbautizarse\u00bb y \u00abconfigurarse\u00bb con Cristo, en un proceso permanente de fe, esperanza y caridad, pensando, valorando las cosas y amando como \u00e9l (cfr. Hech 2,38). La conversi\u00f3n forma parte integrante del \u00abkerigma\u00bb o primer anuncio, y no se puede imponer por ning\u00fan motivo. Es una gacia que suscita la actitud previa al perd\u00f3n de los pecados.<\/p>\n<p>\tSignificado salv\u00ed\u00adfico de la conversi\u00f3n<\/p>\n<p>\tLa palabra y el significado de la \u00abconversi\u00f3n\u00bb o penitencia (\u00abmetanoia\u00bb, cambio de mentalidad), indican diversos aspectos \u00abPenitencia significa el cambio profundo de coraz\u00f3n bajo el influjo de la Palabra de Dios y en la perspectiva del Reino&#8230; la penitencia es la conversi\u00f3n que pasa del coraz\u00f3n a las obras y, consiguientemente, a la vida entera del cristiano\u00bb (RP 4). Incluye un cambio de mentalidad (en criterios, motivaciones, actitudes) y supone un despego de todo lo que sea contrario al amor (el pecado y el ego\u00ed\u00adsmo). La conversi\u00f3n es un don de Dios (Jn 6,44), y este mismo don hace posible que la persona responda libre y generosamente. Por esto es \u00abadhesi\u00f3n plena y sincera a Cristo y a su evangelio mediante la fe\u00bb (RMi 46).<\/p>\n<p>\tSe anuncia a Cristo llamando a la conversi\u00f3n y al bautismo<\/p>\n<p>\tCuando se anuncia a Cristo muerto y resucitado, entonces se llama a una adhesi\u00f3n de fe, esperanza y caridad, por la conversi\u00f3n y el bautismo. \u00abLa Iglesia llama a la conversi\u00f3n&#8230; para que El Reino sea acogido y crezca entre los hombres\u00bb (RMi 20). Esta actitud se traduce en un proceso permanente de renovaci\u00f3n en la vida personal, comunitaria e institucional, por parte de todos los bautizados. \u00abLa evangelizaci\u00f3n y, por tanto, la nueva evangelizaci\u00f3n comporta tambi\u00e9n el anuncio y la propuesta moral. Jes\u00fas mismo, al predicar precisamente el Reino de Dios y su amor salv\u00ed\u00adfico, ha hecho una llamada a la fe y a la conversi\u00f3n\u00bb (VS 107).<\/p>\n<p>\tLa conversi\u00f3n del evangelizador y de los evangelizandos<\/p>\n<p>\tPara el ap\u00f3stol que anuncia la conversi\u00f3n, su proceso de cambio radical y su testimonio forman parte del signo. La acci\u00f3n evangelizadora es un proceso de conversi\u00f3n por parte de los mismos evangelizadores. La \u00abrenovaci\u00f3n de la Iglesia\u00bb (UR 6) y la \u00abconversi\u00f3n interior\u00bb (UR 7) se traducen en actitudes de humildad y caridad, y en plena confianza en la acci\u00f3n eficaz de Cristo resucitado y del Esp\u00ed\u00adritu Santo, para ir dejando de lado todo lo que no tenga verdadero valor evang\u00e9lico.<\/p>\n<p>\tLa conversi\u00f3n, cuando abarca al evangelizador y al evangelizado, recupera su significado m\u00e1s profundo abrirse de todo coraz\u00f3n a los nuevos planes de Dios Amor, por Cristo y en el Esp\u00ed\u00adritu, para toda la humanidad. De esta llamada a la conversi\u00f3n nadie queda excluido. A partir de la adhesi\u00f3n vivencial del ap\u00f3stol a Cristo, otros, que ya poseen las \u00absemillas del Verbo\u00bb, descubrir\u00e1n mejor las \u00abhuellas\u00bb del mismo Verbo Encarnado.<\/p>\n<p>\tHabr\u00e1 que hacer un mismo camino con las personas que realizan la conversi\u00f3n, para descubrir que la conversi\u00f3n es un proceso permanente propio de toda la comunidad eclesial \u00abLa Iglesia, recibiendo en su propio seno a los pecadores, santa al mismo tiempo que necesitada de purificaci\u00f3n constante, busca sin cesar la penitencia y la renovaci\u00f3n\u00bb (LG 8).<\/p>\n<p>\tEl evangelizador y toda la comunidad eclesial se encuentran ante el misterio de la conversi\u00f3n, puesto que se trata de un don que Dios acostumbra a comunicar sin l\u00f3gica, con preferencia a los m\u00e1s pobres y de manera sorprendente, aunque quiere la colaboraci\u00f3n de todos. Cuando la persona ha dado el paso a la conversi\u00f3n, se encuentra con las limitaciones eclesiales que le cuestionan sobre la oportunidad del paso que ha dado. \u00abCada convertido es un don hecho a la Iglesia y comporta una grave responsabilidad para ella&#8230; porque, especialmente si es adulto, lleva consigo como una energ\u00ed\u00ada nueva, el entusiasmo de la fe, el deseo de encontrar en la Iglesia el Evangelio vivido. Ser\u00ed\u00ada una desilusi\u00f3n para \u00e9l, si despu\u00e9s de ingresar en la comunidad eclesial encontrase en la misma una vida que carece de fervor y sin signos de renovaci\u00f3n. No podemos predicar la conversi\u00f3n, si no nos convertimos nosotros mismos cada d\u00ed\u00ada\u00bb (RMi 47).<\/p>\n<p>Referencias Bautismo, penitencia, reconciliaci\u00f3n, Reino, renovaci\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n<p>Lectura de documentos AG 13; UR 7; EN 18, 36; RMi 46-47; CEC 1426-1439, 1888.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada AA.VV., La conversi\u00f3n Rev. Agustiniana 27 (1986) nn.82-83; AA.VV., Chemins de la conversion (Brujas, Descl\u00e9e, 1975); G. BARDY, La conversi\u00f3n al cristinaismo durante los primeros siglos (Bilbao 1961); E. BUENO, La conversi\u00f3n en la teolog\u00ed\u00ada contempor\u00e1nea Rev. Agustiniana 27 (1986) 185-230; R. GARZIA, Conversione e missione (Bologna, EMI, 1984); M. GODMAN, Mission and conversion (Oxford, Clarendon Press, 1994); T. GOFFI, Nuevo Diccionario de Espiritualidad (Madrid, Paulinas, 1991) 356-362; G. RAVAGLIA, Decidersi per Cristo, riconoscersi Chiesa. Ricerca sulla pastorale della conversione (Bologna, EFB, 1988); K. RAHNER, Conversi\u00f3n, en Sacramentum mundi (Barcelona, Herder, 1972) I, 976-985; J.C. SAGNE, Conflit, changement, conversion (Paris 1974); P. TREVIJANO, Pecado, conversi\u00f3n y perd\u00f3n en el Nuevo Testamento Scriptorium Victoriense 41 (1994) 127-170; S. VERGES, La conversi\u00f3n cristiana en San Pablo (Salamanca, Secret. Trinitario, 1981).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nSUMARIO: 1. conversi\u00f3n como evangelio. En el AT. a) Misericordia constituyente. b) Misericordia reconstituyente. Jes\u00fas, misericordioso de Dios. &#8211; 2. La conversi\u00f3n Dios: Aspecto . &#8211; 3. Dimensiones de la conversi\u00f3n: Aspectos . 3.1. Ruptura-Apertura. Ruptura. a) Con pecado (amartia). b) Con la autosuficiencia (anom\u00ed\u00ada). c) Con injusticia (adik\u00ed\u00ada). d) Con la (psgysma). Apertura. 3.2. \u00f3n existencial frente al Otro, los otros lo otro. 3.3. \u00f3n cristol\u00f3gica. 3.4. antropolog\u00ed\u00ada. 3.5. de maduraci\u00f3n y discernimiento. 3.6. Instancia permanente, a nivel personal y eclesial. 3.7. \u00f3n al hermano. &#8211; 4. Conversi\u00f3n y cosmovisi\u00f3n. &#8211; 5. Conversi\u00f3n y fiesta.- . Estructura sacramental de la conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>1. La conversi\u00f3n como evangelio<br \/>\nAl abordar el tema de la conversi\u00f3n desde una perspectiva b\u00ed\u00adblica, el primer elemento a destacar es que se trata de \u00abbuena noticia\u00bb, de que es \u00abevangelio\u00bb y coraz\u00f3n del evangelio. Lo que la caracteriza no es la llamada al hombre para que se convierta -elemento com\u00fan a todas las religiones- sino la proclamaci\u00f3n de la conversi\u00f3n de Dios al hombre hasta convertirse en conversi\u00f3n del hombre. Este es el elemento distintivo de la conversi\u00f3n evang\u00e9lica.<\/p>\n<p>Conceder el mismo peso a los enunciados \u00e9ticos que a los teol\u00f3gicos, al abordar el tema de la conversi\u00f3n en la propuesta de Jes\u00fas, supone una desnaturalizaci\u00f3n de la misma. La confesi\u00f3n no es llamada al \u00abesfuerzo\u00bb sino oferta de \u00abgracia\u00bb. Y de aqu\u00ed\u00ad se derivar\u00e1n las ulteriores urgencias de la conversi\u00f3n para el hombre, urgencias del \u00abamor primero\u00bb (cf. I Co 5, 14; Apo 2, 4), que habr\u00e1n de resolverse desde esa plataforma, pues \u00abHemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos cre\u00ed\u00addo en \u00e9l (1 Jn 4, 16).<\/p>\n<p>A. EN EL AT.<\/p>\n<p>Ya en el AT. se contempla este protagonismo de Dios bajo el tema de la misericordia. Una de las experiencias m\u00e1s antiguas y profundas de Israel es la de que Yahv\u00e9h es un \u00abDios clemente y m\u00ed\u00adsericordioso\u00bb. El texto de Ex 34, 6 puede aducirse a este respecto como paradigm\u00e1tico en el frontispicio de su historia, texto en el que aparecen los vocablos t\u00ed\u00adpicos de la misericordia: \u00abYahv\u00e9h, Yahv\u00e9h, Dios misericordioso (rahum) y clemente (hanun), tardo a la c\u00f3lera y rico en amor (hesed) y fidelidad (hemet), que mantiene su amor por mil generaciones, que perdona la rebeld\u00ed\u00ada y el pecado\u00bb. Y del que se hace eco el sal 103, 8.<\/p>\n<p>Experiencia que ampl\u00ed\u00ada con otra no menos significativa: el mismo, Israel, se autocomprende como una realidad surgida hist\u00f3ricamente de la iniciativa misericordiosa de Dios -\u00abBien vista tengo la aflicci\u00f3n de mi pueblo en Egipto&#8230; He bajado para libarle de la mano de los Egipcios \u00ab(Ex 7, 7ss)- y mantenida en la existencia gracias a ella, pues \u00abSi el Se\u00f1or no hubiera estado con nosotros, nos habr\u00ed\u00adan tragado vivos\u00bb (Sal 124, 1-2). Y si es cierto que Israel descubre la misericordia divina desde el propio pecado y la propia desgracia (Sal 51, 1ss), esa misericordia, sin embargo, pertenece a la esencia \u00ed\u00adntima de Dios y supera cualquier otra fuerza en \u00e9l (cf Os 11,8 ss). Es el crisol donde se funden todos los matices del amor divino: el de padre (Is, 63, 16; Os 11, 1 ss; Sal 103, 13), el de esposo (Os 2, 3) y el de madre (Is 49, 14-15). Es el rostro m\u00e1s com\u00fan de Dios, que llega a ser definido como \u00abel Misericordioso\u00bb Eclo 50, 19). Es, adem\u00e1s, la revelaci\u00f3n de su omnipotencia y envuelve a toda la creaci\u00f3n, ya que \u00abla misericordia del hombre es para su pr\u00f3jimo, pero la de Dios es para toda carne\u00bb (Eclo 18, 13), y as\u00ed\u00ad \u00abtienes misericordia de todos porque todo lo puedes\u00bb (Sab 11, 23) y procediendo as\u00ed\u00ad \u00abte haces respetar\u00bb (Sal 130, 4).<\/p>\n<p>Israel celebrar\u00e1, proclamar\u00e1, invocar\u00e1 y se acoger\u00e1 a esa misericordia, protagonista de su historia, que es toda ella \u00abhistoria de salvaci\u00f3n \u00ab. Dios irrumpe en ella para salvar y permanece como en ella como salvador.<\/p>\n<p>Un acercamiento a esta denominaci\u00f3n del amor salvador de Dios, que es su misericordia, nos permitir\u00e1 descubrir los siguientes aspectos:<\/p>\n<p>* misericordia constituyente (misericordia y elecci\u00f3n \/ creaci\u00f3n<br \/>\n* misericordia reconstituyente (misericordia y perd\u00f3n)<br \/>\n* misericordia estimulante (misericordia y futuro).<\/p>\n<p>) Misericordia constituyente. Lo apuntaba al principio: Israel emerge entre los pueblos como una decisi\u00f3n de la misericordia de Dios: \u00abCuando era un ni\u00f1o, yo lo am\u00e9; de Egipto llam\u00e9 a mi hijo\u00bb (Os 11, 1). Y todos sus ulteriores progresos se deber\u00e1n no a su poder o al n\u00famero de sus gentes, sino a una intervenci\u00f3n gratuita y generosa del Se\u00f1or. \u00abCuando se tu ganado&#8230;. que no se \u00ed\u00ada tu coraz\u00f3n ni te olvides del Se\u00f1or tu . Fue \u00e9l quien te sac\u00f3 Egipto&#8230;; quien te ha conducido a trav\u00e9s de ese y terrible desierto&#8230; fue \u00e9l hizo brotar agua ti de la roca y te ha alimentado en el desierto con el man\u00e1&#8230; Y no digas: con mis propias fuerzas he conseguido todo esto\u00bb (Dt 8, 13-17). Y en t\u00e9rminos parecidos se expresa el Sal 44, 4-5. Josu\u00e9, por su parte, en el discurso de despedida insistir\u00e1 en esta lectura: la historia de Israel es una historia pilotada, protagonizada por la misericordia de Dios (Jos 24, 1 ss). Pero no s\u00f3lo la realidad de Israel, sino toda la realidad creada emerge de ese amor benevolente de Dios, amas todo cuanto existe, no aborreces de lo que hiciste; pues, odiaras algo, no lo habr\u00ed\u00adas creado. \u00bfC\u00f3mo subsistir\u00ed\u00ada si t\u00fa no lo quisieras? \u00bfC\u00f3mo permanecer\u00ed\u00ada si t\u00fa no lo hubieras creado? Pero t\u00fa eres con todas cosas, todas tuyas, Se\u00f1or, amigo de la vida\u00bb (Sab 11, 24-26).<\/p>\n<p>b) reconstituyente. Pero ese amor primero no se vio correspondido. Los testimonios b\u00ed\u00adblicos al respecto son abundantes. \u00abDesde d\u00ed\u00ada en que saliste pa\u00ed\u00ads de Egipto hasta llegasteis a este hab\u00e9is sido rebeldes al Se\u00f1or\u00bb (Dt 9, 7). \u00abCuando Israel era un ni\u00f1o, yo lo am\u00e9&#8230; Cuanto m\u00e1s los llamaba, m\u00e1s se de m\u00ed\u00ad.. Yo ense\u00f1\u00e9 a andar a Efraim y lo llev\u00e9 en mis brazos. Pero no han comprendido que era yo los cuidaba\u00bb (Os 11, 1-3).<\/p>\n<p>El profeta Ezequiel subrayar\u00e1 esa falta permanente de correspondencia (Ez 20, 5ss), y Jerem\u00ed\u00adas mostrar\u00e1 su extra\u00f1eza ante un hecho sin precedentes ni analog\u00ed\u00adas en la historia de los pueblos: \u00abId hasta las costas de a investigar, enviad observadores a Cadar para a ver si ha sucedido algo semejante&#8230; Pasde ello, cielos, temblad llenos de terror. Que mi pueblo ha cometido un doble crimen: me han abandonado a m\u00ed\u00ad, fuente de agua viva, para hacerse algibes, algibes agrietados, que no retienen el agua (Jr 2, 10-13).<\/p>\n<p>Sin embargo, esa actitud negativa del pueblo no bloquea ni paraliza el dinamismo del amor de Dios, que no s\u00f3lo es el primero, sino \u00abdura por siempre\u00bb (Sal 52, 3), pues se cada ma\u00f1ana\u00bb (Lm 3, 22-23). \u00abMi pueblo est\u00e1 a su infidelidad. \u00bfC\u00f3mo te \u00e9 Efraim? \u00bfAcaso abandonarte, Israel? El coraz\u00f3n me da un vuelco, todas entra\u00f1as se &#8230; No dejar\u00e9 el ardor de mi ira&#8230;, porque soy Dios, no un hombre\u00bb (Os 11, 7-9).<\/p>\n<p>) Misericordia estimulante. El pecado hundi\u00f3 a Israel en el desaliento, borr\u00f3 de su horizonte la alegr\u00ed\u00ada. Los mensajes de los profetas Ezequiel y Deutero Isa\u00ed\u00adas, junto a ciertos salmos de lamentaci\u00f3n, radiograf\u00ed\u00adan con justeza esta experiencia de una comunidad empobrecida y desanimada. La casa de Israel anda diciendo: \u00abSe han secado nuestros ; se ha desvanuestra esperanza, se ha terpara nosotros\u00bb (Ez 37, 11). \u00c2\u00a1Esa es la palabra de Israel!; muy distinta de la de Dios. \u00abHe aqu\u00ed\u00ad que yo voy a abrir vuestros sepulcros&#8230; Sabr\u00e9is yo soy Yahv\u00e9h cuando abra sepulcros y os haga salir de ellos, pueblo m\u00ed\u00ado. Infundir\u00e9 mi esp\u00ed\u00adritu en vosotros y vivir\u00e9is\u00bb (Ez 37, 12-14). Y todo porque Dios no puede desentenderse, es el \u00abredentor\u00bb por derecho, \u00abel goel de Israel, y con semejante, \u00abgoel\u00bb \u00bfqu\u00e9 podr\u00e1 temer? (cf Rom 8, 31).<\/p>\n<p>Israel tiene futuro s\u00f3lo porque el futuro es Dios y de Dios. Dios tiene la \u00faltima palabra, la misericordia, y en ella reside el futuro de Israel.<\/p>\n<p>B. JES\u00daS, ROSTRO MISERICORDIOSO DE DIOS<br \/>\n\u00abDe una manera fragmentaria y de muchos modos habl\u00f3 Dios en el pasado a nuestros padres medio de los profetas; en estos \u00faltimos tiempos nos ha hapor su Hijo\u00bb (Hb 1, 1-2), tambi\u00e9n en el tema de la conversi\u00f3n de Dios al hombre. A pesar de la densidad e intensidad con que lo revela el AT., estamos a\u00fan en el campo de lo fragmentario. Es en Cristo, de Dios e impronta de su ser\u00bb (Hb 1, 3), donde brilla con mayor perfecci\u00f3n el rostro del de las y Dios de todo consuelo\u00bb (II Co 1, 3).<\/p>\n<p>Jes\u00fas irrumpe en la historia como encarnaci\u00f3n y proclamaci\u00f3n de esa realidad, por eso con \u00e9l se alcanza \u00abla plenitud de los tiempos\u00bb (Gal 4, 4). Los tiempos del hombre se agotaron sin renovar al hombre; comienza el tiempo de Dios que se inaugura con la mayor osad\u00ed\u00ada: la conversi\u00f3n de Dios en hombre y con la llamada de ese Dios convertido a la conversi\u00f3n. Por eso, la conversi\u00f3n en Jes\u00fas es prioritariamente del designio salvador de Dios; implica , porque ese designio tiene sus incompatibilidades: la entrada en ese mundo nuevo, en ese tiempo nuevo exige arrojar lastres o, si se prefiere, exige \u00abliberaciones\u00bb; y, finalmente, comporta de todo aquello, y de todos aqu\u00e9llos, que obstaculiza(n) o paraliza(n) ese plan salvador.<\/p>\n<p>Jes\u00fas para ser , evangelio de conversi\u00f3n, \u00abse \u00f3\u00bb (Flp 2,6ss) renuncia- y puso al descubierto las resistencias surgidas ante su proyecto evangelizador denuncia-.<\/p>\n<p>En este sentido, conviene advertir un matiz importante. Entre Juan Bautista y Jes\u00fas existe una gran diferencia: Juan es predicador de conversi\u00f3n a Dios, Jes\u00fas encarna la conversi\u00f3n de Dios. En Juan predomina el aspecto \u00e9tico-asc\u00e9tico, en Jes\u00fas, el teol\u00f3gico-celebrativo.<\/p>\n<p>2. La conversi\u00f3n en Dios: Aspecto contemplativo.<\/p>\n<p>Un acercamiento atento a la Sagrada Escritura nos advierte de que la conversi\u00f3n del pueblo es posible porque es querida por Dios. Es su voluntad, pues \u00abDios, Salvador, quiere que todos los hombres se y lleguen al conocimiento de la (1 Tm 2, 4; cf. Ez 18, 23); \u00e9l es el agente principal: &#8216;Te a seducir; la llevar\u00e9 al desierto y hablar\u00e9 coraz\u00f3n&#8230;. y ella me responder\u00e1 como en los d\u00ed\u00adas de su &#8216; (Os 2,16-17), por eso: \u00f1or, haznos para que seamos salvados (Sal 80, 4), pues \u00abnadie a m\u00ed\u00ad si el Padre no lo atrae\u00bb (Jn 6, 44), ya que \u00abes Dios obra en el querer y el obrar\u00bb (Flp 2, 13); y es la meta: \u00abBuscadme a m\u00ed\u00ad y vivir\u00e9is\u00bb (Ami 5, 4); pero, sobre todo, es el paradigma, el modelo de la conversi\u00f3n (Jn 3, 16; FIp 2, 6ss). S\u00ed\u00ad, Jes\u00fas es la visibilizaci\u00f3n, el sacramento de la conversi\u00f3n de Dios al hombre y del hombre a Dios. Y como en \u00e9l la conversi\u00f3n de Dios al hombre es total y sin reservas, as\u00ed\u00ad ha de ser la conversi\u00f3n del hombre a Dios, total y sin reservas (Mt 10, 37 ss). No puede ser dubitativa ni fragmentaria, sino decisiva y radical. El encama el s\u00ed\u00ad de Dios al hombre y el s\u00ed\u00ad del hombre a Dios, pues \u00abel de Dios, Cristo Jes\u00fas fue s\u00ed\u00ad y no; en \u00e9l no hubo m\u00e1s que s\u00ed\u00ad. Pues todas promesas hechas por Dios han tenido su s\u00ed\u00ad en \u00e9l\u00bb (II Co 1, 19-20). \u00abSed&#8230; como Padre\u00bb (Mt 5, 48; cf Lc 6, 36); \u00abAprended de m\u00ed\u00ad\u00bb (Mt 11, 29). Pablo recomendar\u00e1: \u00abTened entre vosotros los mismos sentimientos que tuvo Cristo\u00bb (FIp 2, 5).<\/p>\n<p>3. Dimensiones de la conversi\u00f3n: Aspectos operativos<br \/>\nLa consideraci\u00f3n de la conversi\u00f3n hasta ahora contemplada quedar\u00ed\u00ada incompleta si se eleminara de ella o se silenciara la necesidad de respuesta-acogida a esa iniciativa de Dios. El anuncio de la conversi\u00f3n es verdadero evangelio para el hombre con tal que \u00e9ste se conciencie de su situaci\u00f3n y se apreste a recibir la salvaci\u00f3n que le es ofrecida, porque \u00abheprobado que nos hallamos todos bajo el pecado\u00bb (Rom 3, 9). Este proceso de acogida supone dos momentos fundamentales: de ruptura y de apertura.<\/p>\n<p>3.1. RUPTURA-APERTURA<\/p>\n<p>a) el pecado (amarla). Conversi\u00f3n supone rechazo del pecado, no s\u00f3lo en cuanto acto aislado sino tambi\u00e9n en cuanto actitud global y program\u00e1tica para la vida. Rescatar el pecado de la dimensi\u00f3n anecd\u00f3tica, circunstancial y cuantificable (aunque esto no se ignore) es la primera exigencia para una recta comprensi\u00f3n del mismo.<\/p>\n<p>En el NT, especialmente en el Evangelio de s. Juan, resulta clara la dial\u00e9ctica entre pecado (actitud) y pecados (actos); entre pecado (potencia configurante) y pecados (concreciones hist\u00f3ricas). Jes\u00fas, participando de esa dial\u00e9ctica, opta preferentemente contra el pecado actitud y fuerza configurante (Jn 1, 29; 16, 8).<\/p>\n<p>La atomizaci\u00f3n moralizante de la vida, reflejada en una moral casuista, es el alto precio pagado, que de rechazo, directa o indirectamente, ha contribuido a una interpretaci\u00f3n y vivencia reductiva del sacramento de la penitencia.<\/p>\n<p>) Con la autosuficiencia (anom\u00ed\u00ada). Si quiere percibirse lo esencial de la conversi\u00f3n, hay que tener presentes las palabras de Jes\u00fas cuando insiste en la necesidad de cambio: \u00abhacerse como ni\u00f1os\u00bb, es decir, renunciar a la autosalvaci\u00f3n para percibir y recibir la gracia de la salvaci\u00f3n (Ef 2, 5).<br \/>\nLa aut\u00e9ntica conversi\u00f3n se da cuando el hombre se descentra, para ser centrado por Dios; cuando no quiere operar su salvaci\u00f3n por sus propias fuerzas, sino que deja de mirar a s\u00ed\u00ad mismo y conf\u00ed\u00ada audazmente en Dios y de \u00e9l espera todo bien. El reconocimiento por parte del hombre de su incapacidad salv\u00ed\u00adfica supone la posibilidad de recibir la salvaci\u00f3n de Dios como gracia. Con esto no se est\u00e1 postulando ni defendiendo una delegaci\u00f3n de responsabilidades, una alienaci\u00f3n en la exterioridad (Dios es \u00abm\u00e1s \u00ed\u00adntimo a m\u00ed\u00ad mismo que yo mismo\u00bb afirma san Agust\u00ed\u00adn), sino una descentralizaci\u00f3n ego\u00ed\u00adsta que descubra (revele) al hombre su dimensi\u00f3n relacional.<\/p>\n<p>) Con la injusticia (adik\u00ed\u00ada). El convertido ha de redimensionar todo el sistema de relaciones personales con Dios, con los otros (personas y cosas) y consigo mismo, para rescatarlo de infiltraciones y tergiversaciones ego\u00ed\u00adstas.<\/p>\n<p>Una exigencia fundamental de la conversi\u00f3n es la pr\u00e1ctica de la justicia, entendida como, \u00abcaminar en la presencia del Se\u00f1or\u00bb con todas las implicaciones de esa opci\u00f3n.<\/p>\n<p>Justicia es una categor\u00ed\u00ada central en la Biblia. Es atributo de Dios, y en cuanto tal significa primordialmente salvaci\u00f3n. Y es vocaci\u00f3n del hombre, consistiendo en su justa relaci\u00f3n con la creaci\u00f3n y particularmente dentro de ella con el hombre y con el Creador. Es un t\u00e9rmino de relaci\u00f3n interhumana (Is 16-17 Lc 6, 36-38) intercreatural (Is 11, 5-9 = Rom 8, 18-26) y del hombre con Dios (Is 1, 11-20 Mt 7, 21-23). Convertirse, en este sentido, significa \u00abvolverse\u00bb con una nueva actitud a Dios, al hombre y al mundo.<\/p>\n<p>d) Con mentira (psgysma). La mentira, como actitud existencial contra la Verdad, es uno de los principales obst\u00e1culos de la conversi\u00f3n y, consecuentemente, una de las rupturas impuestas a todo aquel que busca la luz (Jn 3, 20).<\/p>\n<p>La conversi\u00f3n aporta una nueva filiaci\u00f3n. El diablo es de la mentira\u00bb (Jn 8, 44 mientras que el convertido est\u00e1 llamado a ser \u00abhijo de la luz\u00bb Jn 12, 36; y Tes 5, 5) y, en consecuencia, a vivir como tal (Ef 5, 8).<\/p>\n<p>La conversi\u00f3n es liberaci\u00f3n, pues para ser libres nos liber\u00f3 Cristo, y s\u00f3lo la Verdad hace libres (Jn 8,32).<\/p>\n<p>rt<br \/>\nLa conversi\u00f3n no se comprende s\u00f3lo ni principalmente desde las rupturas que impone; la \u00abbuena noticia\u00bb de Jes\u00fas no es una resta, una sustraci\u00f3n a la vida del hombre (\u00abNo he a abolir, sino a dar plenitud\u00bb Mt 5, 17). No es una cadena interminable de \u00abno es\u00bb, sino un SI (II Co 1, 19), fundamental y global a Dios Padre. SI que reviste la modalidad de un retorno. Con una peculiaridad: el camino no lo recorre en su totalidad el hombre solo; tambi\u00e9n Dios se ha puesto en camino para facilitar y posibilitar el reencuentro. M\u00e1s a\u00fan, Dios nos precede en ese camino (Lc 15, 20).<\/p>\n<p>La conversi\u00f3n a Dios, escribe Juan Pablo II, consiste siempre en su misericordia, es decir, ese amor que es paciente y benigno (cf 1 Co 13,4) a medida del Creador y Padre&#8230; La conversi\u00f3n a Dios es siempre fruto del \u00abreencuentro\u00bb de este Padre, rico en misericordia. El aut\u00e9ntico conocimiento de Dios, Dios de la misericordia y del amor benigno, es una constante e inagotable fuente de conversi\u00f3n, no s\u00f3lo como moment\u00e1neo acto interior, sino tambi\u00e9n como disposici\u00f3n estable, como estado de \u00e1nimo. Quienes llegan a conocer de este modo a Dios, quienes lo \u00abven\u00bb as\u00ed\u00ad, no pueden vivir sino convirti\u00e9ndose sin cesar a \u00e9l\u00bb (Dives in misericordia, n.\u00c2\u00b0 13).<\/p>\n<p>Los t\u00e9rminos b\u00ed\u00adblicos que objetivan la realidad de la conversi\u00f3n arrojan cierta luz sobre su modalidad (volver) y meta(pensar-m\u00e1s \u00e1).<\/p>\n<p>Con el verbo se designa el retorno de la cautividad a la tierra patria, a la casa del Padre; el camino existencial del hombre no s\u00f3lo ha de corregir en unos grados su orientaci\u00f3n, ha de girar completamente para recuperar la libertad. Con (transmentatio) se quiere indicar que el hombre no s\u00f3lo tiene que enriquecer su pensamiento con algunos elementos nuevos sino que tiene que trascenderse a s\u00ed\u00ad mismo, para \u00abllegar a cu\u00e1l es anchura y la longitud, la altura y la profundidad, y conocer el amor de Cristo que excede a todo conocimiento\u00bb (Ef 3, 18-19). No se trata s\u00f3lo de adquirir una mentalidad, sino de tener mentalidad de Cristo (1 Co 2, 16). Y esta reorientaci\u00f3n s\u00f3lo es posible con la gracia de Dios (2Co 5, 18), ofrecida de manera multiforme en Jesucristo, Camino para posibilitar nuestros pasos y Verdad para iluminar nuestros pensamientos.<\/p>\n<p>La conversi\u00f3n, pues, supone un \u00ab\u00e9xodo\u00bb, una \u00absalida\u00bb de esas servidumbres fundamentales (pecado, autosuficiencia, injusticia y mentira) y una \u00abentrada\u00bb en espacios explorados s\u00f3lo por el amor de Dios y explorables s\u00f3lo desde ese amor.<\/p>\n<p>3.2. REORIENTACI\u00ed\u201cN EXISTENCIAL FRENTE AL OTRO, LOS OTROS Y LO OTRO<br \/>\nLo hemos indicado m\u00e1s arriba: la conversi\u00f3n recupera, restaura las justas relaciones rotas por el pecado, entendido \u00e9ste fundamentalmente como \u00abdesorientaci\u00f3n\u00bb existencial y \u00abfractura\u00bb violenta de la solidaridad entre los seres y los estados de la creaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Efectivamente, el pecado \u00abdesorient\u00f3\u00bb al hombre. \u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1s?\u00bb (Gn 3, 9), es la pregunta de Dios a un Ad\u00e1n que antes de perder el Para\u00ed\u00adso ya se hab\u00ed\u00ada perdido en \u00e9l. Al pecar se confundi\u00f3, por eso, desorientado, \u00abme \u00ed\u00ad\u00bb (Gn 3, 10), e introdujo una fractura violenta en las relaciones interhumanas e intercreaturales (Gn 3, 14-19; Rom 8, 20).<\/p>\n<p>La conversi\u00f3n a Cristo, \u00ab\u00faltimo Ad\u00e1n\u00bb (1Co 15, 45), reordenador y recapitulador de la creaci\u00f3n, \u00abpues en \u00e9l creadas todas las cosas, en los y en la tierra&#8230; todo fue creado \u00e9l y para \u00e9l&#8230; todo tiene \u00e9l su consistencia\u00bb (Col 1, 15ss, Ef 1, 10) implica la recuperaci\u00f3n de esa armon\u00ed\u00ada original &#8211; \u00abcielos y tierra nueva\u00bb (II Pe 3, 13) por la que gimen la creaci\u00f3n y el mismo hombre (Rom 8, 20s).<\/p>\n<p>La conversi\u00f3n devuelve al hombre la orientaci\u00f3n y la relaci\u00f3n original, que nunca debi\u00f3 perder.<\/p>\n<p>3.3. CONFIGURACI\u00ed\u201cN CRISTOL\u00ed\u201cGICA<br \/>\nLa llamada a la conversi\u00f3n hecha por Jes\u00fas se concreta en \u00abcreed en el evange\u00bb (Mc 1, 15), que es \u00abJesucristo, Hijo de Dios\u00bb (Mc 1, 1). Por eso, creer en el evangelio se resuelve en el seguimiento de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>Seguir no es imitar, ni repetir, sino hacer avanzar; perseguir y proseguir el camino, el proyecto, la causa de Jes\u00fas. Desde aqu\u00ed\u00ad se entiende el dicho evang\u00e9lico: \u00abYo os : el que cree m\u00ed\u00ad, har\u00e1 \u00e9l tambi\u00e9n las obras yo hago, y a\u00fan mayores\u00bb (Jn 14, 12), y las afirmaciones paulinas sobre la aportaci\u00f3n positiva del creyente a la obra de Cristo (Col 1, 24) que si no es insuficiente en s\u00ed\u00ad misma, no est\u00e1, sin embargo, completada hasta que no incluya, desde la libertad, a todo el proyecto creatural de Dios (Cf Col 1, 15-20).<\/p>\n<p>Seguir a Jes\u00fas exige conocer y vivenciar su mensaje y su recorrido existencial; asumirlo como propuesta alternativa para la existencia propia y ajena&#8217;, pues \u00abquien que permanece en \u00e9l, debe vivir como vivi\u00f3 \u00e9l\u00bb (1 Jn 2, 6); asumir su estilo y su contenido.<\/p>\n<p>Seguimiento que implica esfuerzo (Lc 13, 24), violencia (Mt 11, 12), pero que no es forzoso ni violento, sino propuesto y abrazado desde la libertad: que quiera&#8230; (Mc 8, 34). Seguimiento que es un camino interior hacia el interior de Cristo.<\/p>\n<p>Seducido por Cristo, Pablo aparece como un claro exponente de esta realidad. \u00abPara m\u00ed\u00ad, vivir es \u00bb (FIp 1, 21) \u00abcon Cristo estoy ; vivo yo, pero no , es quien vive en m\u00ed\u00ad\u00bb (Gal 2,19-20).<\/p>\n<p>No se trata de ninguna despersonalizaci\u00f3n ni enajenaci\u00f3n del Ap\u00f3stol, sino de una personalizaci\u00f3n de Cristo, admitido conscientemente como referente existencial primordial. Pablo siente y consiente con Cristo; vive y convive con Cristo; existe y coexiste en Cristo. Se trata de una configuraci\u00f3n que redimensiona a la persona entera: sentimientos (Flp 2, 5ss) y mentalidad (IICo 2, 16).<\/p>\n<p>Desde esta configuraci\u00f3n personal, la actuaci\u00f3n del cristiano reviste la modalidad de una acci\u00f3n de Jes\u00fas, porque \u00abes quien vive en m\u00ed\u00ad\u00bb (Gal 2, 20). Eso es, precisamente, lo que significa llevar \u00ablas se\u00f1ales de Jes\u00fas\u00bb (Gal 6, 17): afrontar la vida arrostrando las implicaciones del seguimiento, escuchando la llamada de la conversi\u00f3n, que es la llamada urgente del amor (IICo 5, 14).<\/p>\n<p>\u00abCorramos con constancia en la competici\u00f3n que se nos presenta, los ojos el pionero de \/a fe, Jes\u00fas\u00bb (Hb 12, 1-2).<\/p>\n<p>El cristiano nunca debe perder de vista a Jesucristo como referencia primordial de la vida, so pena de despistarse, adentr\u00e1ndose por caminos equivocados y est\u00e9riles: caminos que no conducen a ninguna parte.<\/p>\n<p>Se trata de \u00abtomar conciencia de su persona\u00bb (Flp 3, 10), de \u00abincorporarse a \u00e9l\u00bb (Flp 3, 9), de personalizar \u00absu misma actitud\u00bb (FIp 2, 5), de \u00abvivir como \u00e9l vivi\u00f3\u00bb (Jn 2, 6), de mantener vivo y abierto su recuerdo (2 Tm 2, 8 ss)&#8230;, y eso no se improvisa.<\/p>\n<p>Al \u00abseguimiento cristiano\u00bb le es imprescindible ese talante contemplativo e interiorizador de la persona de Cristo, hasta el punto de experimentar su presencia como una seducci\u00f3n permanente (Flp 3, 12), inspiradora de los mayores radicalismos (Flp 8, 8). \u00c2\u00a1No perderle de vista! Y esto significa reconocerle como \u00abmemoria din\u00e1mica y dinamizadora\u00bb, descubrirle como inspiraci\u00f3n permanente de las opciones concretas del hombre.<\/p>\n<p>3.4. NUEVA ANTROPOLOG\u00ed\u008dA<br \/>\nLa cristificaci\u00f3n, el ser y existir en Cristo, no es sino \u00abla criatura nueva\u00bb, pues \u00abel est\u00e1 Cristo, es una nueva\u00bb (IICo 5, 17).<\/p>\n<p>La conversi\u00f3n alumbra al hombre nuevo (Ef 2, 15), habitante de \u00ablos nuevos y la tierra nueva donde habita la justicia\u00bb (II Pe 3, 13). Esto significa presentar a Cristo como la verdadera referencia antropol\u00f3gica. De hecho, la cristolog\u00ed\u00ada es el punto de partida de la verdadera antropolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>\u00abHagamos hombre\u00bb (Gn 1, 26), fue la primera decisi\u00f3n solemne de Dios, su gran proyecto. Y para plasmarla, se mir\u00f3 a s\u00ed\u00ad mismo: \u00aba nuestra y semejanza\u00bb (Gn 1, 26). Expresi\u00f3n a\u00fan no desentra\u00f1ada satisfactoriamente, porque quiz\u00e1 ah\u00ed\u00ad resida todo el \u00abmisterio\u00bb del hombre; expresi\u00f3n que, en todo caso, encierra una ineludible del hombre a Dios, y una y preferencia indestructible de Dios en y por el hombre.<\/p>\n<p>A partir de ah\u00ed\u00ad, Dios y el hombre son compa\u00f1eros de camino. Y todo ese itinerario ha sido un acompa\u00f1amiento humanizador, no exento de dramatismo. Pues si el proyecto humano de \u00abera muy bueno\u00bb (Gn 1, 31), la materia con que fue amasado (Gn 2, 7) muy pronto mostr\u00f3 su fragilidad. La Biblia nos habla, casi a rengl\u00f3n seguido, de un profundo desencanto (Gn 6, 6). Pero, inaccesible al desaliento, Dios no cej\u00f3 en su prop\u00f3sito, hacer al hombre y hacerlo es gran tarea la historia de la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El NT hablar\u00e1 de Cristo como \u00abnuevo Ad\u00e1n\u00bb (1 Co 15, 45ss); ah\u00ed\u00ad descansa la obra humanizadora de Dios. S\u00f3lo ah\u00ed\u00ad logra el hombre ser del Dios invisible (Col 1, 15). Mientras tanto, no hay reposo.<\/p>\n<p>Hoy la ex\u00e9gesis no olvida, al considerar el texto de la creaci\u00f3n del hombre, la perspectiva prof\u00e9tico-escatol\u00f3gica del mismo. All\u00ed\u00ad, \u00bfse cierra o se abre un proyecto? El Ad\u00e1n de G\u00e9nesis y su circunstancia, \u00bffueron una realidad o una profec\u00ed\u00ada?<br \/>\nYa te\u00f3logos medievales pon\u00ed\u00adan en duda, o negaban sin m\u00e1s, que aquel estado paradis\u00ed\u00adaco hubiera tenido lugar.<\/p>\n<p>En cualquier caso, san Pablo es bastante claro: \u00abAs\u00ed\u00ad es dice la Escritura: Fue hecho el primer hombre, Ad\u00e1n, alma viviente; el \u00faltimo Ad\u00e1n, esp\u00ed\u00adritu que da vida. No es el espiritual, sino el animal; despu\u00e9s el espiritual. El primer hombre, salido de la tierra, es ; el segundo, viene del cielo. el terreno, as\u00ed\u00ad son los hombres terrenos; como el celeste, as\u00ed\u00ad ser\u00e1n los celestes\u00bb (1 Co 15, 45-48).<\/p>\n<p>No es que haya dos hombres, dos proyectos humanos independientes salidos de las manos de Dios. S\u00f3lo hay uno, que pasa de lo animal a lo espiritual, gracias a la intervenci\u00f3n de Dios mismo. As\u00ed\u00ad, el primer hombre es tipo del que hab\u00ed\u00ada de venir; Ad\u00e1n es profec\u00ed\u00ada o anuncio de Cristo, el antitipo (Rom 5, 14).<\/p>\n<p>Los escritos neotestamentarios presentan a Jes\u00fas como verdadero hombre y paradigma del hombre verdadero (Jn 19, 5): es el horizonte y la utop\u00ed\u00ada humanos; nuestra tensi\u00f3n y nuestra inspiraci\u00f3n, pero, adem\u00e1s, el protagonista y el espacio de ese nuevo y definitivo perfil del hombre, \u00abporque \u00e9l&#8230; de los pueblos hizo uno&#8230; para crear s\u00ed\u00ad mismo de los dos, solo hombre nuevo\u00bb (Ef 2, 14-15).<\/p>\n<p>El cristiano, por la conversi\u00f3n, unido a Aqu\u00e9l que tom\u00f3 un cuerpo de carne (Col 1, 22) ha muerto al pecado (Rom 8, 10) por la incorporaci\u00f3n a la muerte de Cristo en el bautismo (Rom 6, 5s), de donde tiene origen el nuevo nacimiento (Tit 3, 5) a una nueva dimensi\u00f3n existencial: \u00abser hechura de Dios\u00bb (Ef 2, 10). \u00abPues si est\u00e1 en Cristo, es criatura nueva; el ser antiguo desaparecido, hay un ser nuevo\u00bb (IICo 5, 17; Gal 6, 15). Novedad que comporta : \u00abVivid seg\u00fan Cristo, el Se\u00f1or; enraizados en \u00e9l, dej\u00e1os y construir por \u00e9l\u00bb (Col 2, 6) abandono: `Despoj\u00e1os del hombre viejo&#8230; y revest\u00ed\u00ados del hombre nuevo, creado \u00fan Dios\u00bb (Ef 4, 22-24).<\/p>\n<p>La conversi\u00f3n encarna y visibiliza la categor\u00ed\u00ada de la novedad a nivel antropol\u00f3gico y creacional en general.<\/p>\n<p>La llamada de Jes\u00fas a la conversi\u00f3n es la propuesta de una nueva humanidad. El proyecto humano revelado y encarnado en \u00e9l difer\u00ed\u00ada cualitativamente de los modelos considerados en su tiempo como \u00abcan\u00f3nicos\u00bb; de ah\u00ed\u00ad la exigencia: \u00abA nuevo, odres nuevos\u00bb (Mc 2, 22). Jes\u00fas trae esa inaudita posibilidad: no se trata de m\u00e1s de lo mismo -m\u00e1s vino del mismo vino-, sino de \u00abotro\u00bb vino, \u00abel mejor\u00bb (Jn 2, 10), extra\u00ed\u00addo de su propia Vid (Jn 15, 1). \u00c2\u00a1Con Jes\u00fas, lleg\u00f3 el cambio!<br \/>\n3.5. PROCESO DE MADURACI\u00ed\u201cN Y DISCERNIMIENTO<br \/>\nSi la conversi\u00f3n no puede ser fragmentaria ni dubitativa, sino, desde el primer momento, decisiva, tampoco puede ser autom\u00e1tica: es un camino, una transformaci\u00f3n. No es un hecho aislado ni aislable.<\/p>\n<p>Herederos de una mentalidad y espiritualidad fixistas, no estamos habituados a entender y vivir la fe, y la conversi\u00f3n, como un proceso, como una realidad abierta, in fieri. Eso significa que el hecho cristiano, y el hecho de la conversi\u00f3n, es decisivo pero no se agota en una sola decisi\u00f3n; al algo din\u00e1mico, m\u00f3vil, que nunca est\u00e1 en el mismo punto.<\/p>\n<p>En este sentido, pueden aplicarse al proceso de conversi\u00f3n lo que Pablo afirma de s\u00ed\u00ad mismo respecto de su proyecto cristiano: \u00abNo es lo tenga ya conseo que sea perfecto, sino que contin\u00fao mi carrera si logro alcanzarlo, habiendo sido yo mismo alcanzado por Cristo Jes\u00fas (\u00c2\u00a1estupenda definici\u00f3n de la conversi\u00f3n-vocaci\u00f3n!). , hermanos, no creo alcanzado todav\u00ed\u00ada. Por eso, olvido lo que dej\u00e9 atr\u00e1s me lanzo a lo que est\u00e1 delante, corriendo hacia la meta&#8230; As\u00ed\u00ad pues, los perfectos (convertidos) tengamos estos \u00bb (Flp 3, 12-15).<\/p>\n<p>La conversi\u00f3n se inserta en un proceso de maduraci\u00f3n personal protagonizado por el Esp\u00ed\u00adritu Santo; implica un ejercicio permanente de discernimiento respecto de los valores aut\u00e9nticos: \u00abNo os amold\u00e9is a este (ruptura), antes transmediante la renovaci\u00f3n de vuesmente, de modo que pod\u00e1is discernir (apertura) cu\u00e1l la voluntad de Dios: lo bueno, agradable y perfecto\u00bb (Rom 12, 2); y exige el trabajo de la propia estructura personal para adecuarla a la nueva situaci\u00f3n (Ef 4, 1 ss; Col 3, 1 ss).<\/p>\n<p>Tal proceso generar\u00e1 nuevas referencias: de una existencia centrada en uno mismo a una existencia referida a Dios \u00abninguno vive para s\u00ed\u00ad mismo ni muere para s\u00ed\u00ad mismo. Si vivimos, vivimos para el Se\u00f1or\u00bb (Rom 14, 8)-, a Cristo \u00abmientras vivo en este de la fe en Hijo de Dios, que me am\u00f3 y se entreg\u00f3 por m\u00ed\u00ad\u00bb (Gal 2, 20)- y a su proyecto hist\u00f3rico: el Reino (Mt 6, 33).<\/p>\n<p>3.6. INSTANCIA PERMANENTE, A NIVEL PERSONAL Y ECLESIAL<br \/>\nLa llamada a la conversi\u00f3n no es la \u00abprimera\u00bb llamada, sino la \u00ab\u00fanica\u00bb llamada: no hay otras llamadas, ni llamadas a otra cosa. La conversi\u00f3n es la \u00fanica propuesta existencial de Jes\u00fas, y es la que renovar\u00e1n los disc\u00ed\u00adpulos despu\u00e9s de la pascua (Hch 2, 3 7).<\/p>\n<p>Vivir en estado y actitud de conversi\u00f3n, atentos al Dios que est\u00e1 a la puerta, llamando (Ap 3, 20) e invita a la vigilancia (Mt 24, 42; 1 Pe 4, 7). Una instancia permanente a nivel personal (Lc 13, 1 ss) y a nivel eclesial, como recuerda el juicio a las iglesias en el libro del Apocalipsis (Ap 2-3).<\/p>\n<p>3.7. CONVERSI\u00ed\u201cN AL HERMANO<br \/>\nEs \u00e9ste uno de los aspectos operativos m\u00e1s importantes de la conversi\u00f3n en la Sagrada Escritura, como correctivo a una evasi\u00f3n espiritualista, \u00abpues a nadie \/o ha visto\u00bb (1 Jn 4, 12; cf. Ex 3, 20).<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 hermano?\u00bb (Gn 4, 9) es la pregunta que pende sobre toda pretendida conversi\u00f3n a Dios. Ya el libro de Isa\u00ed\u00adas denunciaba la equivocaci\u00f3n de confundir la voluntad de Dios con elaboraciones lit\u00fargicas y asc\u00e9ticas (Is 58), hechas a medida de los deseos y gustos de la religi\u00f3n m\u00e1s que de la verdadera fe.<\/p>\n<p>La mediaci\u00f3n humana es indispensable para el encuentro con Dios (1 Jn 3, 11-24), y las necesidades humanas determinan el juicio divino sobre el hombre (Mt 25, 34-46). Convertirse a Dios exige convertirse al hermano; m\u00e1s a\u00fan, en hermano.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 es ser hermano? Ante todo, una revelaci\u00f3n: \u00abTodos vosotros sois hermanos\u00bb (Mt 23, 8), porque \u00abuno solo es Padre\u00bb (Mt 23, 9). Pero tambi\u00e9n un quehacer. Es reconocer otra existencia con las mismas ra\u00ed\u00adces, pero con desarrollos aut\u00f3nomos. Ser hermano es un hecho referencial y diferencial, plural y solidario. Es reconocer que la vida no s\u00f3lo se recibe y se vive, sino que se convive; que el hombre no es pleno en plena soledad, sino en plena comuni\u00f3n. Es vocaci\u00f3n de acercamiento al otro, y de integraci\u00f3n respetuosa del otro en m\u00ed\u00ad y de m\u00ed\u00ad en el otro, de lo mejor de ambos; es saberse mitad de una realidad que s\u00f3lo es completa en el encuentro. Es llegar a creer en la posibilidad del trasvase de corazones, es ampliar las capacidades de entrega y acogida, sintiendo al otro corno piedra viva en la construcci\u00f3n de la propia vida y sienti\u00e9ndose piedra viva en la construcci\u00f3n del otro (Cf II Pe 2,5ss).<\/p>\n<p>Conversi\u00f3n matizada por tres rasgos fundamentales: conversi\u00f3n corno reconci\u00f3n como y como \u00f3n.<\/p>\n<p>\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abSi al presentar tu ofrenda ante el altar&#8230;\u00bb (Mt 5, 23s). La conversi\u00f3n a Dios no puede ser una coartada, ni compatible con la ruptura de comuni\u00f3n con el hermano, a quien no s\u00f3lo habr\u00e1 de perdonarse siete veces (Mt 18, 2lss).<\/p>\n<p>Reconciliar no significa anular ni eliminar la alteridad o la diversidad, sino buscar los puntos comunes para, desde ellos, potenciar la cohesi\u00f3n y la comuni\u00f3n; volver a conciliar, a recuperar el principio sano de la relaci\u00f3n, con una indeclinable voluntad de llegar a \u00abla en el amor\u00bb (Ef 4, 15).<\/p>\n<p>:<br \/>\nEl principio de la conversi\u00f3n de Dios al hombre es la misericordia, y la conversi\u00f3n del hombre al hombre debe inspirarse en el mismo principio.<\/p>\n<p>San Pablo invita a revestirse de entra\u00f1as de misericordia (Col 3, 12) y a practicarla con alegr\u00ed\u00ada (Rom 12, 8). Una misericordia operativa: el juicio final versar\u00e1 sobre la misericordia practicada u omitida (Mt 25, 31-46; St 2, 13).<\/p>\n<p>Es la tarea confiada a la Iglesia (IICo 5, 18-19), que no s\u00f3lo \u00abdebe profesar y proclamar la divina misericordia en toda su verdad\u00bb (Dives in misericordia, n\u00c2\u00b0 13), sino visibilizaria.<\/p>\n<p>\u00f3n:<\/p>\n<p>\u00abAcoged bien al que es d\u00e9bil en la fe, discutir opiniones&#8230; Dejemos, por tanto de juzgarnos los unos a los ; juzgar m\u00e1s bien, que no se debe tropiezo o esc\u00e1ndalo hermano&#8230; Procuremos, por tanto, que fomenta la paz y la mutua edificaci\u00f3n&#8230;; acogeos mutuamente como os acogi\u00f3 \u00bb (Rom 14, 15-17).<\/p>\n<p>Estas recomendaciones de Pablo son un avance de aquellas otras de Francisco de As\u00ed\u00ads formuladas en la Regla bulada. \u00abAconsejo, amonesto y exhorto a mis hermanos en el Se\u00f1or Jesucristo que, cuando van por el mundo, no litiguen, ni contiendan con palabras, ni juzguen a los otros; mas sean benignos, pac\u00ed\u00adficos, mansos y humildes, honestamente hablando a todos\u00bb (cap 3), y \u00abque no desprecien ni juzguen a los otros que vieren vestidos de vestiduras blandas y de color, usar manjares y bebidas delicados, mas cada uno j\u00fazguese y despreci\u00e9se a s\u00ed\u00ad mismo\u00bb (cap. 2).<\/p>\n<p>4. Conversi\u00f3n y cosmovisi\u00f3n<br \/>\nLa conversi\u00f3n es un principio generador y regenerador de perspectivas; posibilita otra visi\u00f3n de la realidad: m\u00e1s fraterna (Mt 23, 8), m\u00e1s confiada (Mt 6, 25 ss), redimida por el amor de Dios (Jn 3, 16), centrada en Cristo, piedra angular y clave de b\u00f3veda (Ef 1, 3ss; Col 1, 15ss), alfa y omega (Apo 1, 8), y tambi\u00e9n m\u00e1s cr\u00ed\u00adtica (Rom 12, 2).<\/p>\n<p>La conversi\u00f3n introduce un \u00abantes\u00bb y un \u00abdespu\u00e9s\u00bb no s\u00f3lo a nivel personal el que est\u00e1 en es nueva creaci\u00f3n; pas\u00f3 viejo, todo es \u00bb (IICo 5, 17) sino tambi\u00e9n a nivel creatural \u00abcielos nuevos y tierra nueva\u00bb (II Pe 3, 13).<\/p>\n<p>El convertido recupera la visi\u00f3n original de Dios sobre el mundo (Gn 1, 31), generando un sano optimismo (Rom 8, 28-39; 1 Co 3, 21), descubriendo la plusval\u00ed\u00ada de sentido existente en toda criatura (Sab 11, 24-26) y revalid\u00e1ndola (Sal 8; 103).<\/p>\n<p>Esa fue la experiencia de Francisco de As\u00ed\u00ads. Al mirar retrospectivamente su vida, distingue dos per\u00ed\u00adodos netamente diferenciados: \u00abcuando estaba envuelto en pecados y cuando el Se\u00f1or me concedi\u00f3 la gracia de hacer penitencia\u00bb. Al primero corresponde la siguiente lectura de la vida: \u00abme era muy amargo ver leprosos\u00bb; al segundo: \u00ablo que antes me parec\u00ed\u00ada amargo se me convirti\u00f3 en dulzura del alma y del cuerpo\u00bb (Test. 1-3). S\u00f3lo desde su conversi\u00f3n al Evangelio, redescubre Francisco, o mejor, se le revela el rostro fraterno de la creaci\u00f3n (canto de la criaturas). Y es que la conversi\u00f3n supone un cambio de visi\u00f3n.<\/p>\n<p>5. Conversi\u00f3n y fiesta<br \/>\nQuiz\u00e1 se pasa por alto este dato con demasiada facilidad y frecuencia: la conversi\u00f3n es una propuesta alegre y de alegr\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>En su anuncio de la conversi\u00f3n, Jes\u00fas se expresa en clave de fiesta. Las im\u00e1genes del banquete (Lc 14, 16), de las bodas (Mt 22, 2) visualizan la llamada a la conversi\u00f3n como la invitaci\u00f3n a una fiesta, la fiesta que Dios ha preparado para el hombre.<\/p>\n<p>Se subraya que la conversi\u00f3n provoca \u00abalegr\u00ed\u00ada en cielos\u00bb (Lc 15, ) entre los \u00e1ngeles cielo\u00bb (Lc 15, 10); y deber\u00ed\u00ada provocar tambi\u00e9n alegr\u00ed\u00ada entre los hombres \u00abHijo, deber\u00ed\u00adas alegrarte\u00bb (Lc 15, 32).<\/p>\n<p>Tras la conversi\u00f3n, el eunuco, puntualiza el libro de los Hechos, \u00absigui\u00f3 su camino\u00bb (Hch 8, 39); y tras la proclamaci\u00f3n de la Buena Nueva en Sainar\u00ed\u00ada, \u00abhuuna gran alegr\u00ed\u00ada en aquella ciudad\u00bb (Hch 8, 8).<\/p>\n<p>La conversi\u00f3n no puede formularse ni envolverse en tonos negros o morados. \u00abEstad alegres&#8230;\u00bb (Flp 4, 4; 1 Te 5, 16). \u00c2\u00a1Encontrarse con Dios no es para menos! Y ha de visibilizarse en formas significativas de esa realidad, a lo que no contribuyen la \u00ablobreguez\u00bb de ciertos espacios y la \u00abrigurosidad\u00bb de ciertas f\u00f3rmulas.<\/p>\n<p>6. Estructura sacramental de la conversi\u00f3n<br \/>\nEs \u00e9ste un aspecto fundamental al que, sin embargo, no voy m\u00e1s que aludir, pues, de otra manera, supondr\u00ed\u00ada entrar en una lectura profunda de la teolog\u00ed\u00ada sacramental. Una cosa es clara, la conversi\u00f3n cristiana se visibiliza y actualiza sacra. As\u00ed\u00ad ocurre con la de Dios al hombre, visibilizada en Cristo, sacramento de conversi\u00f3n, del encuentro de Dios con el hombre y del hombre con Dios (IICo 5, 18). eclesialmente. Es un asunto personal, pero no individual, con profundas implicaciones comunitarias.<\/p>\n<p>En este sentido, el bautismo es el sacramento fundamental y primario de la conversi\u00f3n, de la incorporaci\u00f3n a Cristo (Rom 6, 3-11) y de la configuraci\u00f3n existencial con \u00e9l (Gal 2, 19, 3, 27), as\u00ed\u00ad como de la incorporaci\u00f3n a la comunidad (Ef 4, 5), Por otra parte, se subraya la idea de fuerza regeneradora, debida a la acci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu (Tit 3, 5; Jn 3, 1-8).<\/p>\n<p>A partir de esta presentaci\u00f3n en el NT, particularmente en los escritos paulinos, se desarrolla una exigente par\u00e9nesis. As\u00ed\u00ad, una correcta inteligencia del bautismo excluye el abuso de la abundante gracia de Dios (1 Co 10, 1-13), exige la m\u00e1s dura lucha contra la concupiscencia y las pasiones pecaminosas (Rom 6, 12-14.19; Gal 5, 24) y ofrece m\u00faltiples motivos para el esfuerzo moral (Ef 5, 6-14; Fip 2,15s; Col 3, 12-17; 1 Tes 4, 3-8; 1 Jn 2, 6; 3, 6)&#8230;<\/p>\n<p>eucarist\u00ed\u00ada desempe\u00f1a tambi\u00e9n un papel importante como estructura sacramental de conversi\u00f3n. No es s\u00f3lo pan y vino convertidos en cuerpo y sangre de Cristo (1 Co 11, 23-25), es tambi\u00e9n alimento de los convertidos a Cristo (1 Co 11, 26-30; Jn 6, 34) y de conversi\u00f3n en Cristo (Jn 6, 53-58). Por otra parte, no conviene olvidar la eucarist\u00ed\u00ada como \u00e1mbito y urgencia de conversi\u00f3n al hermano (1 Co 11, 17-22. 33).<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, una estructura sacramental donde visibilizar la conversi\u00f3n como actitud permanente es la del llamado sacramento de la \u00f3n en cuanto concreci\u00f3n del perd\u00f3n de la Iglesia y en la Iglesia (St 5, 16; Jn 20, 23). Una estructura sacramental \u00e9sta marcada hoy por una profunda crisis, que est\u00e1 urgiendo, quiz\u00e1, un replanteamiento o una revisi\u00f3n profunda de la misma. \u2014> ; arrepentimiento; perd\u00f3n; reino; pecadores.<\/p>\n<p>Montero<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>Nos preguntamos en qu\u00e9 consiste cambiar de vida, qu\u00e9 es la conversi\u00f3n \u2014en griego met\u00e1noia\u2014, el cambio de mentalidad o de horizonte.  En s\u00ed\u00adntesis, creo que se puede responder que la conversi\u00f3n incluye tres aspectos, tres realidades: una conversi\u00f3n religiosa, una conversi\u00f3n \u00e9tica y una conversi\u00f3n intelectual.  &#8211; La conversi\u00f3n religiosa es la decisi\u00f3n de poner a Dios por encima de todo. No significa llegar a ser santos en seguida, pero indica la decisi\u00f3n radical de poner a Dios por encima de todo y someternos a \u00e9l. Se trata de un cambio de horizontes fundamental e important\u00ed\u00adsimo. Mi vida tiene en cuenta la primac\u00ed\u00ada de Dios y de \u00e9l dependo en el bien y en el mal, en la enfermedad, en la muerte.  &#8211; La conversi\u00f3n \u00e9tica es la manifestaci\u00f3n externa de la conversi\u00f3n religiosa: consiste en la de  cisi\u00f3n de no servir a los \u00ed\u00addolos, de no ser esclavos de \u00ed\u00addolos antiguos o paganos o de \u00ed\u00addolos permanentes, como son el dinero, el placer, el \u00e9xito, el poder. En otras palabras, la conversi\u00f3n moral consiste en subordinar nuestro inter\u00e9s inmediato a la justicia.  Esta conversi\u00f3n es un don, no es fruto \u00fanicamente de mi esfuerzo, es don de Dios, es el Esp\u00ed\u00adritu Santo en nosotros, es Cristo que vive en nosotros. Por tanto, la decisi\u00f3n consiste en aceptar la idea de someternos a la gu\u00ed\u00ada del Esp\u00ed\u00adritu Santo y de vivir una vida seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu.  El hombre verdaderamente convertido en el aspecto religioso y en el aspecto moral es el hombre de las bienaventuranzas, entendidas no solamente como las nueve bienaventuranzas de Mateo, sino tambi\u00e9n como la bienaventuranza de la pr\u00e1ctica de la Palabra, la de la fe, y la de Hechos 20,35: \u00abHay m\u00e1s felicidad en dar que en recibir\u00bb.  Doce bienaventuranzas \u2014tambi\u00e9n podr\u00ed\u00adan citarse otras\u2014 que forman una unidad, que se condicionan mutuamente, que nos ofrecen el cuadro del hombre que ha aceptado el camino de la conversi\u00f3n.  &#8211; La conversi\u00f3n intelectual no es tomada directamente en consideraci\u00f3n por las Escrituras, ya que se trata de una actitud, de alguna manera, previa.  Es la sabidur\u00ed\u00ada humana que ha llegado a comprender que el hombre no puede vivir de apariencias inmediatas, sino que tiene que tener la fuerza de razonar seg\u00fan la b\u00fasqueda de la evidencia intr\u00ed\u00adnseca y de las razones profundas de lo verdadero y de lo falso.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>La conversi\u00f3n (hebr. teSubah, gr. metanoia, lat. conversio, poenitentia) es propiamente el retorno a Dios, una continua renovaci\u00f3n del esp\u00ed\u00adritu. El primer enunciado fundamental sobre el Reino de Dios es: \u00abEl Reino de Dios est\u00e1 llegando. Convert\u00ed\u00ados (metanoeite) y creed en el Evangelio\u00bb (Mc 1,15). De manera especial es el alejamiento de la idolatr\u00ed\u00ada, que es el estado m\u00e1s alejado y m\u00e1s contrario a Dios y fuente de otros pecados (Rom 1,18-32; Hch 26,18; 1 Tes 1,9), El sujeto de la conversi\u00f3n es la persona, va que s\u00f3lo la persona es capaz de una determinaci\u00f3n libre por el bien.<\/p>\n<p>S\u00f3lo la persona, en el lenguaje b\u00ed\u00adblico, tiene un \u00abcoraz\u00f3n\u00bb en el que convertirse y un esp\u00ed\u00adritu en el que renovarse (ROm 12,2). En la Escritura se habla de la conversi\u00f3n de los pecadores. que debe considerarse como un cambio total y sincero de mente y de coraz\u00f3n. El Nuevo Testamento habla de resurrecci\u00f3n espiritual, de renacimiento, de regeneraci\u00f3n, de salida de las tinieblas a la luz, de pasar del poder de Satan\u00e1s a las manos de Dios, de transici\u00f3n del estado de ira al estado de gracia (Hch 26,18; Ef 2,3-6; Jn 3,5).<\/p>\n<p>El contenido de la conversi\u00f3n es tambi\u00e9n una persona: Cristo. Nos convertimos creyendo en el Evangelio, acogiendo a Jesucristo en cuanto que es Hijo del hombre (Dn 13,7) y Siel~ C) de Yahveh (1s 53) y en cuanto tal, nuestro modelo moral y el \u00bb camino \u00bb hacia la conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>Gracias a esta fusi\u00f3n te\u00e1ndrica, la obra redentora del Mes\u00ed\u00adas, entendida a lo largo del Antiguo Testamento sobre todo en sentido pol\u00ed\u00adtico como victoria sobre los enemigos, se transforma radicalmente en el sentido de una redenci\u00f3n realizada mediante el humilde servicio: \u00abEl Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por todos \u00bb (M~2O,28; Mc 10,45). De este n\u00facleo se derivan las bienaventuranzas como \u00abcarta magna\u00bb de la restauraci\u00f3n de la escala de valores. La sequela Christi exige que el disc\u00ed\u00adpulo sea manso, pobre, puro de coraz\u00f3n, art\u00ed\u00adfice de paz, ya que tiene que aprender de \u00e9l, que es \u00absencillo y humilde de coraz\u00f3n\u00bb (Mt 1 1,29). La conversi\u00f3n, que es fruto de la gracia, consiste en la relaci\u00f3n interpersonal con Jes\u00fas: \u00bb Sin m\u00ed\u00ad no pod\u00e9is hacer nada\u00bb (Jn 15,5); \u00abNadie puede aceptarme si el Padre, que me envi\u00f3, no se lo concede\u00bb (Jn 6,44); \u00abNadie puede llegar hasta el Padre, sino por m\u00ed\u00ad\u00bb (Jn 14,6). De estos presupuestos evang\u00e9licos operativos nacen las notas caracter\u00ed\u00adsticas de la conversi\u00f3n, a saber, el reconocimiento del pecado, el arrepentimiento, la fe en Jesucristo, el cumplimiento de la voluntad divina y la observancia de sus mandamientos.<\/p>\n<p>Tan s\u00f3lo desde la cima de las conversiones personales de los disc\u00ed\u00adpulos se puede proceder a la transformaci\u00f3n de las estructuras, entendidas m\u00e1s bien como estructuras religiosas que como pol\u00ed\u00adticas y sociales.<\/p>\n<p>La familia se libera de todas las superestructuras parasitarias (divorcio, levirato, bigamia) introducidas por causa de la dureza del coraz\u00f3n humano y vuelve a la estructura original (Mt 19,1 -9). El sacerdocio entra en crisis debido a su vac\u00ed\u00ado formalismo (cf. Lc 15, el episodio del buen samaritano). Lo mismo sucede con el templo, no va en cuanto casa de oraci\u00f3n (Mt 5,23), Sino en cuanto lugar de privilegios, de comercio y de tradiciones humanas.<\/p>\n<p>Estos episodios s\u00f3lo a primera vista pueden dar la impresi\u00f3n de la escasa importancia pol\u00ed\u00adtica aparente del Evangelio. Jes\u00fas no se interesa directamente por las estructuras pol\u00ed\u00adticas, pero sus opiniones en funci\u00f3n del Reino de Dios, del que la Iglesia es la estructura religiosa particular, implican fuertes consecuencias pol\u00ed\u00adticas. La llamada de Jes\u00fas a la conversi\u00f3n en funci\u00f3n del Reino de Dios incluye en s\u00ed\u00ad misma una invitaci\u00f3n a renovar igualmente las relaciones de los hombres entre s\u00ed\u00ad y no s\u00f3lo en el plano sobrenatural de la caridad, sino tambi\u00e9n en el plano pol\u00ed\u00adtico de la convivencia humana.<\/p>\n<p>Pues bien, la vida de Jes\u00fas se desarrolla entre dos condenaciones pol\u00ed\u00adticas, ambas capitales: la de Herodes en el momento de nacer y la de Pilato al final de su vida. Las dos tienen como base la misma motivaci\u00f3n: rey de los jud\u00ed\u00ados\u00bb. Jes\u00fas preocupa, y delante de \u00e9l, el poder pol\u00ed\u00adtico no se siente ya seguro y se empe\u00f1a en reaccionar. E1 motivo se encuentra en el mensaje mismo de Jes\u00fas: la metanoia, para entrar en el Reino. Jes\u00fas libera y salva a la conciencia, inscribiendo en ella una escala de valores nuevos, basados en la libertad de los hijos de Dios respecto a la escala de valores mundanos sobre la que se basa el poder pol\u00ed\u00adtico. El acontecimiento pascual de la muerte y resurrecci\u00f3n reviste una importancia decisiva: all\u00ed\u00ad se hace objetivamente posible para el hombre la liberaci\u00f3n predicada por Jes\u00fas. En el misterio pascual de Jes\u00fas se ve implicada toda la creaci\u00f3n en la espera de que \u00bb se manifieste lo que ser\u00e1n los hijos de Dios\u00bb (Rom 8,19).<\/p>\n<p>\u00abEl mundo grecorromano no se convirti\u00f3 a ninguna de las religiones orientales que, por turno o simult\u00e1neamente, solicitaron su adhesi\u00f3n; no se comvirti\u00f3 a la filosof\u00ed\u00ada, a pesar de la predicaci\u00f3n y de los ejemplos de los estoicos y de los c\u00ed\u00adnicos; no se convirti\u00f3 al juda\u00ed\u00adsmo, a pesar de la propaganda de la ley mosaica, sino que se convirti\u00f3 al cristiamismo\u00bb (G. Bardv). La maravillosa conversi\u00f3n de Pabjo, los relatos conmovedores de la revelaci\u00f3n de Jesucristo que sacudi\u00f3 y cambi\u00f3 su vida (Hch9,1-19;22,3-21;26,9-20. G\u00e1l 1,III7) son un comienzo maravilloso de esa fila innumerable de convertidos al cristianismo que influyeron en la conversi\u00f3n del mundo grecorromano. Tan s\u00f3lo unos treinta a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte del Se\u00f1or, encontramos en la comunidad de Roma una multitud inmensa de m\u00e1rtires. Los testimonios de personas instruidas, literatos. fil\u00f3sofo como Justino, Taciano, Cipriano, Commodiano, Firmio Materno, Agust\u00ed\u00adn, Hilario de Poitiers y otros muchos nos muestran la novedad excepcional del cristianismo que cambi\u00f3 sus vidas.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n hay otros muchos entre la gente pobre, los esclavos, los comerciantes, los marineros, conquistados por la cruz de Cristo, de cuya conversi\u00f3n no tenemos testimonios, pero que son para nosotros insignes testigos de c\u00f3mo se fueron propagando las conversiones al cristianismo.<\/p>\n<p>De las razones principales que atrajeron a los esp\u00ed\u00adritus antiguos hacia el cristianismo, la primera es el deseo de verdad. Este deseo llev\u00f3 al catolicismo a Agust\u00ed\u00adn, a Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada, a Justino, a Taciano. Todos ellos se hab\u00ed\u00adan dirigido antes a la filosof\u00ed\u00ada, que fue una especie de proped\u00e9utica (Clemente) o \u00absemina Verbi\u00bb (Justino) para descubrir la verdad. Otro motivo que atrajo a las almas para que abrazaran la religi\u00f3n cristiana fue la liberaci\u00f3n de la fatalidad y . del pecado. Los esp\u00ed\u00adritus de los griegos y de los romanos estaban obsesionados por un cierto determinismo que tiene subyugado al hombre. Los mismos t\u00e9rminos: heimann\u00e9ne (fatalidad), tvch\u00e9 (mala suerte), anagk\u00e9 (destino),- fattem (hado), indican el estado de \u00e1nimo tan pavoroso de los que pensaban en su propio futuro. Por esto, el recurso a la astrolog\u00ed\u00ada gozaba de una confianza casi universal en la antig\u00fcedad pagana. Sin embargo, el hombre de la antig\u00fcedad no encontraba ni en la filosof\u00ed\u00ada ni en las religiones paganas el sost\u00e9n tan poderoso que daba a los jud\u00ed\u00ados y a los cristianos la fe en la Providencia. Una de las palabras m\u00e1s frecuentes en el Nuevo Testamento es la de la libertad interior ofrecida a todos, y sobre todo la libertad de la esclavitud del pecado y de la muerte.<\/p>\n<p>Desde que se fij\u00f3 el ritual del bautismo, se multiplicaron las ceremonias que expresaban la liberaci\u00f3n. En el momento crucial antes del bautismo, en Mopsuestia, el reci\u00e9n convertido, vestido s\u00f3lo con un sayal, arrodillado con las manos extendidas y los ojos elevados al cielo, renunciaba solemnemente al demonio. La santidad de los cristianos es otro elemento que atrajo a muchos al cristianismo. No s\u00f3lo las primeras generaciones se sorprendieron ante el espect\u00e1culo de las comunidad naciente de Jerusal\u00e9n (Hch 2,4445; 4,32-34). Las conversiones asc\u00e9ticas de los grandes monjes (por ejemplo, Antonio y Basilio) y todo el programa de vida (le las comunidades mon\u00e1sticas antiguas se basaban en la santidad y en la koinonia de la Iglesia primitiva.<br \/>\nT. Z. Tensek<\/p>\n<p>Bibl.: G. Bardy La conversi\u00f3n al cristianismo durante los primeros siglos. DDB. Bilbao 1961: K. Rahner. Conversi\u00f3n, en SM, 1, 976985; D, Mongilio, Conversi\u00f3n. en DTI, 11. 121-139.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Conversi\u00f3n antropol\u00f3gica &#8211; II. Conversi\u00f3n de los paganos &#8211; III. Conversi\u00f3n del cristiano &#8211; IV. Conversi\u00f3n en la acci\u00f3n pastoral &#8211; V. Conversi\u00f3n a la vida m\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino \u00abconversi\u00f3n\u00bb es polivalente; se usa en m\u00faltiples acepciones. En sentido general indica cambio de vida; dejar el comportamiento habitual de antes para emprender otro nuevo; prescindir de la b\u00fasqueda ego\u00ed\u00adsta de uno mismo para ponerse al servicio del Se\u00f1or. Conversi\u00f3n es toda decisi\u00f3n o innovaci\u00f3n que de alguna manera nos acerca o nos conforma m\u00e1s con la vida divina.<\/p>\n<p>Al implicar la conversi\u00f3n el abandono del modo anterior de vida para adentrarse en una experiencia nueva, incluye la penitencia como momento irrenunciable de ella (cf He 8,22; 2 Cor 12,21; Ap 2,21). Aqu\u00ed\u00ad, sin embargo, se prescinde de toda referencia a la penitencia, porque ha sido ya tratada expl\u00ed\u00adcitamente en otra parte [>Penitente].<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino conversi\u00f3n no goza de preferencias, ya que no gusta a la cultura dominante; no es, pues, una palabra de moda. Hoy todos quieren ser aut\u00f3nomos, saber disponer libre y responsablemente de s\u00ed\u00ad mismos, ser creativos con iniciativa propia. Convertirse suscita la impresi\u00f3n de encerrarse en un comportamiento obligado, siguiendo con una adhesi\u00f3n de fe a un maestro, expresando fidelidad a sus prescripciones religiosas, aceptando ciegamente dict\u00e1menes magisteriales, viviendo por lo general con un esp\u00ed\u00adritu religiosamente pietista.<\/p>\n<p>Es preciso recordar que la conversi\u00f3n no dice relaci\u00f3n a un momento particular de la propia existencia. Aunque se puede tomar una decisi\u00f3n repentina capaz de innovar del todo el propio comportamiento habitual, tal decisi\u00f3n por lo regular no se inscribe en un espacio restringido de tiempo. Una conversi\u00f3n aut\u00e9ntica se va estructurando dentro de un fluir continuo y se profundiza a trechos sucesivos.<\/p>\n<p>1. Conversi\u00f3n antropol\u00f3gica<br \/>\nQuien observa la evoluci\u00f3n de la persona humana, quien examina su maduraci\u00f3n, observa que est\u00e1 llamada a una conversi\u00f3n lenta, pero fundamental. La persona debe saber superar su actitud inicial de amor captativo, volcado enteramente en s\u00ed\u00ad mismo, y pasar a un amor oblativo, que se expresa en el servicio de los dem\u00e1s. El yo, que se asoma a la vida como encerrado en la ambici\u00f3n de poseer personas y cosas para su propia ventaja, debe convertirse al don de s\u00ed\u00ad en favor de la comunidad.<\/p>\n<p>Hacerse adulto en la capacidad afectiva significa recibir un perfeccionamiento creativo ulterior, haber adquirido un nuevo don de vida de parte de Dios. Los modos de vida humana brotan de Dios como de su fuente (1 Jn 4,16). Un ser creado puede crecer en el amor al estar capacitado para acercarse a una mayor conformidad con la vida divina. El que madura hacia un amor oblativo demuestra que ha sido objeto del amor creador del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>Existen dos modos de crecer en la capacidad de amar: uno, en el plano humano afectivo; otro, en el orden sobrenatural caritativo. Dios promueve la capacidad humana de amar de los individuos no con una intervenci\u00f3n directa e inmediata, sino sirvi\u00e9ndose de la trama de las relaciones interpersonales existentes entre los hombres. Las personas que por ser adultas saben amar con un amor oblativo (como los padres, por vocaci\u00f3n) son los cooperadores naturales de Dios en la promoci\u00f3n de los otros dentro del plano afectivo. La conversi\u00f3n antropol\u00f3gica afectiva, aunque en \u00faltima instancia de Dios, es una pr\u00e1ctica asc\u00e9tica confiada a los hombres y generada por ellos. En este caso, uno se convierte a un amor m\u00e1s alto por su disponibilidad personal, que se integra en las relaciones comunitarias.<\/p>\n<p>La maduraci\u00f3n personal en la caridad tiene lugar de modo diferente. Es \u00e9sta una capacidad de amar que participa de la existente entre las Personas divinas. Se trata de una conversi\u00f3n no dentro de la capacidad antropol\u00f3gica ordinaria, sino en una perspectiva de vida sobrenatural. La conversi\u00f3n al amor caritativo la despierta directamente el Esp\u00ed\u00adritu: \u00abEl amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por obra del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que nos ha sido dado\u00bb (Rom 5,5). Para adquirir la conversi\u00f3n a la caridad es preciso un encuentro personal con el Esp\u00ed\u00adritu de Cristo. Es verdad que tambi\u00e9n en este caso somos introducidos en la caridad por mediaci\u00f3n de la comunidad de los creyentes, pero en cuanto vemos transparentarse en ellos la Trinidad. Emile van Broeckhoven, sacerdote obrero, rezaba: \u00abSe\u00f1or, hazme conocer la verdadera intimidad del otro, aquella tierra inexplorada que es Dios en nosotros\u00bb.<\/p>\n<p>Por el hecho de ser toda conversi\u00f3n al amor un don de Dios ofrecido con la colaboraci\u00f3n de los hermanos, tenemos el deber de ejercitar ese amor entre los hermanos como respuesta al don recibido de Dios. En todo acto de amor al otro realizamos a la vez un cierto encuentro con el Se\u00f1or; impl\u00ed\u00adcitamente testimoniamos en \u00e9l el reconocimiento por su don; nos manifestamos como convertidos al amor por su gracia. Nuestra relaci\u00f3n con Dios a trav\u00e9s de los hermanos se hace m\u00e1s intima cada vez que somos gratificados con una ulterior capacidad de amor caritativo.<\/p>\n<p>II. Conversi\u00f3n de los paganos<br \/>\nTodo hombre est\u00e1 llamado a convertirse a Dios, a unirse a \u00e9l con fe y amor, a establecer con \u00e9l un coloquio de intimidad. Pero no es posible encontrar a Dios si \u00e9l mismo no viene a nuestro encuentro. Poder conocerle y amarle es un don del Esp\u00ed\u00adritu. El profeta Jerem\u00ed\u00adas suplicaba: \u00abRecl\u00e1manos a ti, oh Yahv\u00e9, y nos convertiremos\u00bb (Lam 5,21).<\/p>\n<p>El don de la fe, que nos pone en comunicaci\u00f3n con Dios, se puede ofrecer en grados diversos. La Palabra recuerda algunos modos principales del don de la conversi\u00f3n a Dios. La vacuidad humana crea ruptura entre nosotros y Dios. \u00abDice en su coraz\u00f3n el insensato: No existe Dios\u00bb (Sal 14,1; 53,1). La primera conversi\u00f3n se verifica al admitir la existencia de la divinidad, quiz\u00e1 imaginada seg\u00fan una concepci\u00f3n idol\u00e1trica: un dios hecho a la medida de la miseria humana. Mediante una conversi\u00f3n m\u00e1s aut\u00e9ntica, el hombre pasa de la idolatr\u00ed\u00ada a una afirmaci\u00f3n monote\u00ed\u00adsta de Dios: una adoraci\u00f3n racional de Dios percibido como creador y medida reguladora de todo el universo. La creaci\u00f3n exige que el hombre se muestre razonable elev\u00e1ndose a su Creador (Sab 13). \u00abToda la tierra se prosterne ante ti y te cante\u00bb (Sal 66,4).<\/p>\n<p>La revelaci\u00f3n ofreci\u00f3 a los patriarcas la posibilidad de un encuentro m\u00e1s \u00ed\u00adntimo con Dios; invit\u00f3 a convivir en alianza con \u00e9l. A trav\u00e9s de Abrah\u00e1n, todos los pueblos son llamados a esta conversi\u00f3n (G\u00e9n 12,3; 22,18), aun cuando Dios no pretendi\u00f3 realizar semejante vocaci\u00f3n universal m\u00e1s que con la venida entre nosotros de su Mes\u00ed\u00adas (Is 11,10-12; Jer 3,17; Sof 2,11). Sin embargo, aun antes de la venida del Mes\u00ed\u00adas todos los pueblos ten\u00ed\u00adan la posibilidad de reconocer a Yahv\u00e9 como sumamente omnipotente en sus obras maravillosas (Sal 47,2s; 138,4s).<\/p>\n<p>En el NT, Jes\u00fas, de hecho, anuncia la nueva alianza con Dios Padre s\u00f3lo a los israelitas (Mt 10,6; 15,24; Mc 7,27); manda a sus disc\u00ed\u00adpulos que hagan pros\u00e9litos entre todos los pueblos (Mt 28,19). El Esp\u00ed\u00adritu de Cristo resucitado lleva a la Iglesia entre los gentiles para acogerlos filialmente, seg\u00fan las ense\u00f1anzas evang\u00e9licas (Mt 21,43; 22,7-10; Jn 10,15). La comunidad cristiana es iniciada en su catolicidad mediante experiencias bastante ejemplares (v. gr., bautismo de Cornelio, He 10, y de los paganos de Antioqu\u00ed\u00ada, He 11,20s), lo mismo que a trav\u00e9s de declaraciones program\u00e1ticas solemnes (concilio de los ap\u00f3stoles en Jerusal\u00e9n, He 15). Pablo, en particular, tiene la misi\u00f3n de \u00ababrir los ojos\u00bb de los gentiles, \u00abpara que pasen de las tinieblas a la luz\u00bb (He 26,18).<\/p>\n<p>En la historia salvifica sucesiva, la Iglesia continu\u00f3 con formas apost\u00f3licas nuevas la misi\u00f3n de convertir a los paganos a la nueva alianza. Al presente, la Iglesia vive su condici\u00f3n misionera cat\u00f3lica testimoniando respeto a toda creencia religiosa (AG 13), invitando a todos los pueblos que llegan a la fe cristiana a inculturar la propia experiencia evang\u00e9lica dentro de su propia civilizaci\u00f3n (AG 21). Considera que los mismos creyentes de otras religiones \u00abno pocas veces reflejan destellos de aquella Verdad que ilumina a todos los hombres\u00bb (NA 2). Por eso intenta comprender y proponer sus propias verdades y sus propios valores integr\u00e1ndolos en una visi\u00f3n comparativa con las otras religiones, aunque sin renunciar al intento de hacer crecer todo lo que hay de bueno en las otras religiones, estimando que s\u00f3lo en su seno, en el Esp\u00ed\u00adritu de Cristo, \u00ablos hombres encuentran la plenitud dela vida religiosa y en quien Dios reconcili\u00f3 consigo todas las cosas\u00bb (NA 2). [Para la conversi\u00f3n de miembros de confesiones cristianas no cat\u00f3licas >Ecumenismo espiritual; >Protestantismo].<\/p>\n<p>III. Conversi\u00f3n del cristiano<br \/>\nEn el antiguo pueblo elegido, la conversi\u00f3n implicaba el alejamiento de la mala vida seguida para atenerse a los dict\u00e1menes inculcados por la ley. El jud\u00ed\u00ado suplicaba: \u00abCond\u00facenos, Padre nuestro, a tu torah y ll\u00e9vanos a una completa conversi\u00f3n en tu presencia\u00bb.<\/p>\n<p>Si el AT sugiere la conversi\u00f3n (shub) sobre todo como cambio del camino desviado seguido, el NT propone la conversi\u00f3n (metanoia) como cambio total del propio modo de pensar y de obrar, como renovaci\u00f3n integral del yo. La conversi\u00f3n en el AT (como en san Juan Bautista) se exig\u00ed\u00ada para enderezar una conducta incorrecta (as\u00ed\u00ad, por haber pecado de idolatr\u00ed\u00ada, por faltas sociales): en el NT se pide para adaptarnos a una alianza de intimidad con Dios. Si para Juan Bautista hab\u00ed\u00ada que convertirse mediante el bautismo de penitencia, a fin de evitar la ira de Dios (Mc 1,4), para Jes\u00fas es necesario convertirse a fin de penetrar en el nuevo reino. S\u00f3lo abandon\u00e1ndose a Dios hasta dejarse transformar enteramente por \u00e9l y permanecer amistosamente abrazado a \u00e9l, es posible esperar salvarse. \u00abSi no cambi\u00e1is y os hac\u00e9is como ni\u00f1os, no entrar\u00e9is en el reino de los cielos\u00bb (Mt 18,3).<\/p>\n<p>El evangelio parte de una perspectiva realista; sabe que respecto al hombre no se puede hablar de conversi\u00f3n a Dios si el hombre no es rescatado del pecado en que yace (Lc 24,47; He 3,19). Pero la conversi\u00f3n evang\u00e9lica no se limita a superar el estado pecaminoso; es pasar del estado de pecado a una vida del todo nueva. Al decir de san Pablo, esta nueva existencia se caracteriza como un \u00abser en Cristo\u00bb, un \u00abmorir y resucitar del hombre con Cristo\u00bb, un \u00abser una nueva criatura\u00bb, un \u00abrevestirse del hombre nuevo\u00bb. Tambi\u00e9n san Juan habla de \u00abrenacimiento\u00bb, de un paso de las tinieblas a la luz, de la muerte a la vida, del odio al amor, de la mentira a la verdad. Se trata de una conversi\u00f3n no s\u00f3lo del estado de pecador, sino de la condici\u00f3n humana a la de resucitados seg\u00fan el Esp\u00ed\u00adritu. El m\u00f3vil de la conversi\u00f3n no es tanto la amenaza de un castigo, cuanto la fascinaci\u00f3n de penetrar en la vida del amor trinitario divino. Jes\u00fas invita a la conversi\u00f3n no s\u00f3lo a los publicanos y las prostitutas que permanecen al margen de la comunidad salv\u00ed\u00adfica, sino tambi\u00e9n a los fariseos y a las personas ricas observantes de la ley. Jes\u00fas pone a todo hombre, bueno o delincuente, ante la necesidad de convertirse al reino de Dios: \u00abEl que intente salvar su vida, la perder\u00e1; y quien la pierda, la conservar\u00e1\u00bb (Lc 17,33; Mc 8,35; Mt 10,39).<\/p>\n<p>Esta conversi\u00f3n tan total no puede ser obra del hombre: es una tarea que supone don y gracia. Seg\u00fan la ense\u00f1anza b\u00ed\u00adblica, s\u00f3lo puede llevarse a cabo como participaci\u00f3n del misterio pascual de Cristo. En esta perspectiva se justifica la misma vida eclesial: \u00abDel misterio pascual de la pasi\u00f3n, muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo obtienen su eficacia todos los sacramentos y los sacramentales\u00bb (SC 61). La conversi\u00f3n se realiza s\u00f3lo en la fe; se propone como respuesta a la llamada de Dios, como correspondencia a la gracia redentora.<\/p>\n<p>Cuando un hombre ha recibido la gracia de la conversi\u00f3n al Esp\u00ed\u00adritu de Cristo y luego abandona la fe, \u00bfpuede esperar recibir otra vez el don de la conversi\u00f3n? El hagi\u00f3grafo afirma: \u00abSi han ca\u00ed\u00addo, es imposible renovarlos una segunda vez, llev\u00e1ndolos a la conversi\u00f3n\u00bb (Heb 6,6). No afirma que no exista la posibilidad de una segunda conversi\u00f3n. Su prop\u00f3sito es recordar el sentido totalitario, propio de la conversi\u00f3n, y c\u00f3mo \u00e9sta es don gratuito de Dios (Heb 12,17); el arrepentimiento renovado no es fruto de nuestro empe\u00f1o, sino una gracia. Nadie sabe merecer la vuelta a la fe de la que ha renegado. Pero el retorno a ella es posible porque el deseo de Dios es que \u00abnadie perezca, sino que todos alcancen el arrepentimiento\u00bb (2 Pe 3,9).<\/p>\n<p>La conversi\u00f3n es un aspecto que caracteriza la vida cristiana entera. Es un reconocerse pecador, dispuesto a recibir el don de Dios que sana; es secundar la gracia que nos pone en el camino de vuelta a la casa del Padre; es creer que somos hechos capaces de amar de nuevo a Dios con una relaci\u00f3n \u00ed\u00adntima y filial: es sentirse en comuni\u00f3n gozosa con Cristo para realizar juntos la voluntad del Padre; es participar del misterio pascual, que introduce en la vida nueva de los hijos de Dios; es renacer continuamente a una vida resucitada con el Se\u00f1or.<\/p>\n<p>La vida cristiana es conversi\u00f3n continua. No es s\u00f3lo purificarse del estado pecaminoso, sino progresar en la v\u00ed\u00ada de la ascesis; es volverse cada vez m\u00e1s pneum\u00e1tico, hasta sentirse comprometido con una opci\u00f3n fundamental en la adquisici\u00f3n de una vida caritativa. Un cristiano se siente peregrino; como un hombre que vive bajo la tienda en condici\u00f3n provisional; como una persona que yace bajo la ley fundamental de la conversi\u00f3n siempre m\u00e1s profunda; como un ser enteramente inserto en la din\u00e1mica del misterio pascual de muerte y resurrecci\u00f3n.<\/p>\n<p>IV. Conversi\u00f3n en la acci\u00f3n pastoral<br \/>\nLa tarea primaria de la pastoral eclesial reside en la evangelizaci\u00f3n: comprometer al pueblo de Dios a practicar una conversi\u00f3n continuada. A este fin est\u00e1n presentes en la Iglesia el Esp\u00ed\u00adritu, la Palabra y los sacramentos. De hecho, a veces parece que la cura pastoral se limita a favorecer una actitud moral socialmente legalizada. Basta observar c\u00f3mo se administran los mismos sacramentos, que teol\u00f3gicamente se califican como una iniciaci\u00f3n a la conversi\u00f3n cristiana. El bautismo se confiere por lo general a ni\u00f1os; la eucarist\u00ed\u00ada y la confirmaci\u00f3n se administran en los a\u00f1os de la primera infancia. La pr\u00e1ctica sacramental de la confesi\u00f3n se fija generalmente dentro de las modalidades infantiles en que se la ha practicado inicialmente. La vida sacramental tiende a cristalizar en formalidades can\u00f3nicas, de acuerdo con prescripciones rubricistas, a nivel de una costumbre religiosa exteriorizada. Falta la experiencia de una conversi\u00f3n continua hacia una iniciaci\u00f3n progresivamente m\u00ed\u00adstica.<\/p>\n<p>La cura pastoral est\u00e1 llamada a hacer asumir el salto cualitativo de una vida cristiana; a realizar pr\u00e1cticamente una opci\u00f3n evang\u00e9lica fundamental para la propia existencia. Ser cristiano incluye una conversi\u00f3n, no tanto desdici\u00e9ndose de actitudes pecaminosas pasadas, cuanto adquiriendo conciencia de una vida radicalmente nueva. En una sociedad pluralista y secularizada tiene una importancia fundamental ser introducido en la comprensi\u00f3n de la originalidad de la propia fe-caridad vivida, y en testimoniarla.<\/p>\n<p>La pastoral cat\u00f3lica ha sido siempre consciente de la necesidad de realizar la mistagogia, no abandonando a lacristiandad a un puro sacramentalismo ni al conformismo legalista eclesi\u00e1stico. La cura pastoral es una p\u00e1gina gloriosa de la Iglesia cat\u00f3lica, en la cual ella misma se muestra convertida a la evangelizaci\u00f3n. Puede recordarse a este respecto el catecumenado; pero, asimismo, todos los dem\u00e1s m\u00e9todos pastorales de misi\u00f3n popular, de ejercicios espirituales, de retiros, de jornadas de oraci\u00f3n sobre la Palabra, de cuaresmas y similares. Hay que hacer menci\u00f3n en particular del neocatecumenado. Todo esto expresa la voluntad eclesial de convertir a los fieles al Se\u00f1or por la escucha de la Palabra y la acogida de los dones del Esp\u00ed\u00adritu. En la \u00e9poca actual, la pastoral ha intentado individualizar las situaciones que inician una nueva responsabilidad personal, a fin de vincular a ellas un reclamo eficaz a la conversi\u00f3n espiritual renovada; as\u00ed\u00ad, al entrar en la pubertad, en el noviazgo, al comenzar la vida profesional, la tercera edad [>Anciano] y otras similares.<\/p>\n<p>V. Conversi\u00f3n a la vida m\u00ed\u00adstica<br \/>\nEscrib\u00ed\u00ada Clemente Alejandrino: \u00abMe parece que existe una primera conversi\u00f3n del paganismo a la fe; y una segunda, de la fe a la gnosis\u00bb (Stromata VII, 10, PG IX, 481 a). La gnosis es el cumplimiento, ya especulativo ya pr\u00e1ctico, de la fe. Los espiritualistas han recogido la afirmaci\u00f3n de Clemente Alejandrino, insistiendo en el hecho de que el cristiano est\u00e1 llamado a experimentar una segunda conversi\u00f3n. \u00bfDe qu\u00e9 se trata? No existe una respuesta un\u00e1nime entre los espiritualistas, dado que depende de c\u00f3mo se conciba la evoluci\u00f3n de la vida espiritual. Seg\u00fan unos, la segunda conversi\u00f3n ser\u00ed\u00ada el estado proficiente o iluminado del asceta, el estado que reemplaza a la ascesis incipiente purificativa; para otros ser\u00ed\u00ada la consagraci\u00f3n del sujeto a Dios en el estado religioso o clerical. En general, la segunda conversi\u00f3n indica dedicarse uno por entero a la perfecci\u00f3n; la voluntad que, de manera irrevocable, quiere progresar espiritualmente, enfrent\u00e1ndose con cualquier sacrificio; el hecho de buscar \u00fanicamente lo que agrada al Se\u00f1or. El alma no se contenta con permanecer en el h\u00e1bito de una conducta honestamente buena, ni dentro de una pr\u00e1ctica virtuosa mediocre. Ambiciona ponerse en camino espiritualmente experimentando la pr\u00e1ctica de lo mejor;intenta avanzar de una manera continua en darse con generosidad al Se\u00f1or. Para favorecer el paso a esta segunda conversi\u00f3n, las personas religiosas o consagradas recurren a menudo a la pr\u00e1ctica del \u00abtercer a\u00f1o de probaci\u00f3n\u00bb, tal como se propone entre los jesuitas (cf Statuta generalia, adnexa Const. Apost. Sedes Sapientiae, 31 de mayo de 1956, art. 51-53) o a la pr\u00e1ctica del mes ignaciano de los >Ejercicios espirituales.<\/p>\n<p>La segunda conversi\u00f3n, que hace pasar de una conducta mediocremente buena a otra encaminada a la perfecci\u00f3n, puede indicarse con una precisi\u00f3n espiritual m\u00e1s apropiada. Si en la primera conversi\u00f3n el cristiano se capacita para vivir por la gracia en Cristo y para expresarse siguiendo una conducta moralmente honesta, en su segunda conversi\u00f3n no atiende ya al esfuerzo de vivir en armon\u00ed\u00ada con la ley moral; el alma aparece toda inmersa en la experiencia del misterio pascual de Cristo. La palabra del Se\u00f1or y la participaci\u00f3n en su hecho salvlfico se perciben no ya como una realidad de fe ala que prestar adhesi\u00f3n, sino como hecho interior del que uno se siente \u00ed\u00adntegramente part\u00ed\u00adcipe. Se gusta el misterio del Se\u00f1or como interiorizado; se entiende la vida cristiana como un carisma presente en la propia intimidad; se capta el sentido del amor caritativo gustado en su novedad. No se trata ya de conocimiento por aprehensi\u00f3n racional, sino por experiencia presente; no se trata de adhesi\u00f3n puramente intelectual al Se\u00f1or, sino que se le capta viviendo en su misterio pascual. Las verdades evang\u00e9licas aparecen en una nueva luz; las acciones espirituales tienen un sentido profundo y nuevo.<\/p>\n<p>Santa Teresita de Lisieux escribe a la madre Mar\u00ed\u00ada de Gonzaga en junio de 1897: \u00abEste a\u00f1o, querida Madre, el buen Dios me ha hecho la gracia de comprender lo que es la caridad\u00bb. Afirma que ha experimentado una ulterior conversi\u00f3n en la caridad, que consiste en ver concretamente c\u00f3mo su amor a sus cohermanas es realizado en ella por el mismo Jes\u00fas: \u00abS\u00ed\u00ad, lo siento; cuando soy caritativa, es Jes\u00fas solo el que obra en m\u00ed\u00ad; cuanto m\u00e1s unida estoy a \u00e9l, m\u00e1s amo a todas mis hermanas\u00bb. Y san Francisco de As\u00ed\u00ads comienza as\u00ed\u00ad su testamento: \u00abEl Se\u00f1or me dio as\u00ed\u00ad a m\u00ed\u00ad, hermano Francisco, la gracia de comenzar a hacer penitencia: &#8230; lo que antes me parec\u00ed\u00ada amargo, pronto se me torn\u00f3 en dulzura de alma y cuerpo\u00bb. La segunda conversi\u00f3n es una iniciaci\u00f3n a la vida m\u00ed\u00adstica, por lo cual san Pablo pod\u00ed\u00ada afirmar: \u00abEstoy crucificado con Cristo, y ya no vivo yo, pues es Cristo el que vive en m\u00ed\u00ad\u00bb (G\u00e1l 2,20).<\/p>\n<p>[Sobre la conversi\u00f3n como \u00abconversi\u00f3n a la unidad de los cristianos\u00bb >.Ecumenismo espiritual 111, 1].<\/p>\n<p>T. Goffi<br \/>\nBIBL.-AA. VV., Convertidos del siglo XX, Studium, Madrid 1966.-Antony, 0, Entre dos fuegos, Clic, Tarrasa 1979.-Baden, H. J, Literatura y conversi\u00f3n, Guadarrama, Madrid 1969.-Bardy, G, La conversi\u00f3n al cristianismo durante los primeros siglos, Descl\u00e9e, Bilbao 196L-Barra, J, Psicolog\u00ed\u00ada de los convertidos, Paulinas, Bilbao 1965.-Campo Villegas. G, Los hombres nacen dos veces, Flora, Barcelona 1963.-Carr\u00e9, A. M, La conversi\u00f3n de cada d\u00ed\u00ada, Narcea, Madrid 1971.-Dhotel, J. C. La conversi\u00f3n al Evangelio, Marova, Madrid 1980.-Frossard, A, Dios existe: yo me lo encontr\u00e9, Rialp, Madrid 19815.-Giordani, 1, Los grandes conversos, Casulleras, Barcelona 1955.-Grasso, D, G\u00e9nesis y psicolog\u00ed\u00ada de la conversi\u00f3n, Librer\u00ed\u00ada Religiosa, Barcelona 1956.-Moltmann, J, Conversi\u00f3n al futuro, Marova, Madrid 1974.-Montcheuil, Y. de, La conversi\u00f3n del mundo, Fontanella, Barcelona 1963.-Newman, J. H, Apolog\u00ed\u00ada \u00abpro vita sua\u00bb. Historia de mis ideas religiosas, Ed. Cat\u00f3lica, Madrid 1977.-Nicolau, M, Psicolog\u00ed\u00ada y pedagog\u00ed\u00ada de la fe, Raz\u00f3n y Fe, Madrid 1963.-Stehman, S, El Dios que yo ignoraba, Narcea, Madrid 1971.-Verg\u00e9s, S, La conversi\u00f3n cristiana en Pablo, Secr. Trinitario, Salamanca 1981.-V\u00e9ase bibl. de las voces Penitente y Pecador\/pecado.<\/p>\n<p>S. de Fiores &#8211; T. Goffi &#8211; Augusto Guerra, Nuevo Diccionario de Espiritualidad, Ediciones Paulinas, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Espiritualidad<\/b><\/p>\n<p>En el lenguaje teol\u00f3gico, conversi\u00f3n significa normalmente un impulso espiritual hacia Dios tal como se comunica a s\u00ed\u00ad mismo en Cristo y en el Esp\u00ed\u00adritu Santo.<\/p>\n<p>1. DATOS B\u00ed\u008dBLICOS. El concepto del NT hunde sus ra\u00ed\u00adces principalmente no en la noci\u00f3n filos\u00f3fica griega de conversi\u00f3n, que es primordialmente intelectual, sino m\u00e1s bien en el concepto s\u00fab (volverse hacia, volver la espalda a, regresar) del AT. Los profetas miran a Israel como quien ha vuelto la espalda a Yhwh y necesita convertirse a \u00e9l para escapar al castigo colectivo (Os 7,10-12; Am 4,6.11). Seg\u00fan Is 6,10, tal como se interpreta en los LXX y en el NT, los israelitas ser\u00ed\u00adan sanados si fueran capaces de ver, o\u00ed\u00adr y convertirse; su ceguera y sordera son castigos por el pecado. Jerem\u00ed\u00adas y Ezequiel enfatizan la dimensi\u00f3n interior y personal de la conversi\u00f3n como una aceptaci\u00f3n de la alianza de Dios grabada en el coraz\u00f3n (Jer 31,33; 32,37-41; Ez 11,19; 18,19-32).<\/p>\n<p>Juan el Bautista y Jes\u00fas hacen de la conversi\u00f3n individual (met\u00e1noia) un tema b\u00e1sico de su proclamaci\u00f3n. Juan llama al arrepentimiento y a las buenas obras ante la inminencia del juicio de Dios (Mt 3,1-2; Me 1,1-8; Le 3,1-20). Jes\u00fas a\u00f1ade al mensaje de Juan la buena noticia de que Dios est\u00e1 ya estableciendo su reino a trav\u00e9s del amor y la misericordia. La conversi\u00f3n es para Jes\u00fas una condici\u00f3n para la fe, el discipulado y la salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los t\u00e9rminos epistroph\u00e9 y met\u00e1noia son frecuentes en Lucas y Hechos, que unen la conversi\u00f3n con la misericordia (Lc 10,37; 24,47; He 3,19), la fe (He 2,38; 10,43), el bautismo (He 2,38; 10,47), la paz interior y el gozo (Lc 7,50; 15,32; 17,6), el don del Esp\u00ed\u00adritu Santo (He 2,38; 10,45; 11,15-18), la vida (He 11,18) y la salvaci\u00f3n (Lc 8,12; 19,9). Pablo y Bernab\u00e9 exhortan a los paganos a apartarse de los \u00ed\u00addolos hacia el Dios vivo (He 14,15). La conversi\u00f3n de Pablo, tres veces descrita en Hechos, implica tanto la iluminaci\u00f3n personal como una vocaci\u00f3n al apostolado (He 9,1-19; 22,346; 26,9-18).<\/p>\n<p>Pablo utiliza ocasionalmente t\u00e9rminos como met\u00e1noia (Rom 2,4; 2Cor 7,9-10; cf 12,21) y epistroph\u00e9 (1Tes 1,9; cf 2Cor 3,16); pero \u00e9l expresa mucho m\u00e1s a menudo la idea de conversi\u00f3n por medio de met\u00e1foras, como la de morir y resucitar de nuevo y la de lograr un cambio de vida (Rom 6,4; 1Cor 6,11). Habla de una progresiva transformaci\u00f3n hacia nuevos grados de gloria (2Cor 3,18). Para Juan, al igual que para Pablo, llegar a la fe implica la idea de conversi\u00f3n; es un paso de la muerte a la vida, de la oscuridad a la luz. En el Apocalipsis,-la conversi\u00f3n se considera como una condici\u00f3n para el perd\u00f3n (Ap 2,16.22; 3,3). Se trata de abrir el propio coraz\u00f3n a Jes\u00fas, que llama y desea entrar (3,19). El puesto central de la conversi\u00f3n en la catequesis primitiva est\u00e1 se\u00f1alado en Heb 6,1 en un contexto que subraya la necesidad de perseverancia (Heb 6,4-6).<\/p>\n<p>2. HISTORIA DE LA IGLESIA. La r\u00e1pida expansi\u00f3n del cristianismo durante los primeros siglos tuvo lugar principalmente por medio de las conversiones. El \u00e9xito del cristianismo para atraer conversos se debi\u00f3 a su sacramentalismo, que rivalizaba con el atractivo de las religiones mist\u00e9ricas; a su respetabilidad como filosof\u00ed\u00ada, que superaba a las escuelas griegas; a los lazos comunitarios de amor y compa\u00f1erismo y a la integridad moral de sus partidarios. Las historias de la conversi\u00f3n de Justino, Clemente de Alejandr\u00ed\u00ada y Agust\u00ed\u00adn demuestran hasta qu\u00e9 punto estaban interrelacionadas las motivaciones filos\u00f3ficas, religiosas y morales.<\/p>\n<p>Las modernas concepciones de conversi\u00f3n est\u00e1n profundamente marcadas por los escritos de predicadores evangelistas americanos (J. Edwards), metodistas brit\u00e1nicos (J. Wesley), santos cat\u00f3licos (Ignacio de Loyola) y l\u00ed\u00adderes espirituales que entraron en la Iglesia ya adultos (J.H. Newman, T. Merton, D. Day).<\/p>\n<p>3. ENSE\u00ed\u2018ANZA Y LITURGIA DE LA IGLESIA OFICIAL. Varios concilios de Occidente han configurado de modo decisivo la doctrina cat\u00f3lica sobre la conversi\u00f3n. El segundo concilio de Orange (529), confirmando algunas posturas antipelagianas de Agust\u00ed\u00adn, ense\u00f1\u00f3 la absoluta necesidad de la gracia y de la iluminaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu Santo para efectuar el asentimiento a la predicaci\u00f3n del evangelio e incluso para el deseo de la fe y el bautismo (DS 373-377).<\/p>\n<p>El concilio de Trento, en su decreto sobre la justificaci\u00f3n (1547), declar\u00f3 tanto la libertad de la conversi\u00f3n como la primac\u00ed\u00ada de la gracia de Dios (con citas de Zac 1,3 y Lam 5,21; cf DS 1525). En su descripci\u00f3n de los actos mediante los cuales la gente se dispone para la justificaci\u00f3n, Trento mencionaba la fe, el temor de la justicia de Dios, la esperanza en la misericordia de Dios, el amor incipiente, la abominaci\u00f3n del pecado y el arrepentimiento que conduce al deseo del bautismo y a una determinaci\u00f3n de obedecer a los mandamientos de Dios (DS 1526). Trento se\u00f1alaba tambi\u00e9n que la conversi\u00f3n contin\u00faa a lo largo de la vida a medida que se progresa en la fe, esperanza y caridad por la pr\u00e1ctica de buenas obras (DS 1535).<\/p>\n<p>El concilio Vaticano I (18691870) declar\u00f3 que mientras la Iglesia, \u00abcomo estandarte levantado entre las naciones\u00bb, invita hacia s\u00ed\u00ad a todos los que todav\u00ed\u00ada no creen, el Se\u00f1or incita y ayuda con su gracia a aquellos que andan buscando la luz de la verdad, conduci\u00e9ndoles hacia la fe cat\u00f3lica (DS 3014). La fe cristiana y cat\u00f3lica, aunque es siempre un don de Dios, es un asentimiento razonable y no ciego (DS 3009-3110).<\/p>\n<p>Para el concilio Vaticano II (1962-1965), la conversi\u00f3n comienza con ser \u00abarrancado del pecado e introducido en el misterio del amor de Dios, quien lo llama a iniciar una comunicaci\u00f3n personal con \u00e9l en Cristo\u00bb (AG 13). La conversi\u00f3n debe ser moral y f\u00ed\u00adsicamente libre; han de evitarse t\u00e1cticas de proselitismo indignas. Las motivaciones de los conversos deben ser examinadas y, si fuera necesario, purificadas (AG 13; cf DH 1l). El concilio utiliz\u00f3 el t\u00e9rmino \u00abconversi\u00f3n\u00bb al hablar de la actividad misionera dirigida a los no cristianos; pero al referirse a los cristianos que vienen a la Iglesia cat\u00f3lica habl\u00f3 m\u00e1s bien de \u00abel trabajo de preparaci\u00f3n y reconciliaci\u00f3n de cuantos desean la plena comuni\u00f3n cat\u00f3lica\u00bb (UR 4).<\/p>\n<p>En orden a facilitar la plena conversi\u00f3n de las personas que entran en la Iglesia, el Vaticano II decret\u00f3 que se restaurara el catecumenado de adultos (SC 64-66; AG 14). El nuevo Ritual de iniciaci\u00f3n cristiana de adultos, con sus varias etapas sucesivas, est\u00e1 dise\u00f1ado para garantizar una sincera renuncia al mal y una participaci\u00f3n comprometida en la muerte y resurrecci\u00f3n de Cristo, as\u00ed\u00ad como una integraci\u00f3n social dentro de la Iglesia como comunidad de fe y culto.<\/p>\n<p>4. TEOLOG\u00ed\u008dA. En la teolog\u00ed\u00ada cl\u00e1sica (Agust\u00ed\u00adn, Tom\u00e1s de Aquino), la conversi\u00f3n es el proceso por el que un individuo se vuelve a Dios y llega a unirse m\u00e1s estrechamente a \u00e9l. Este proceso es una respuesta libre a la autodonaci\u00f3n de Dios en Cristo y en el Esp\u00ed\u00adritu Santo. La conversi\u00f3n se realiza normalmente de forma gradual, pero algunas veces se manifiesta en experiencias de m\u00e1xima intensidad y en un cambio radical de los propios horizontes mentales y emocionales.<\/p>\n<p>Atendiendo a los objetivos previstos, se puede distinguir entre tipos de conversi\u00f3n como los siguientes: te\u00ed\u00adsta (a Dios como realidad trascendente), cristiana (a Jesucristo como la suprema manifestaci\u00f3n de Dios), eclesial (a la Iglesia como comunidad de fe) y personal (a un estilo de vida en el que el propio compromiso es vivido hasta el fin). Estos tipos a veces, coinciden en parte o coinciden sencillamente; por ejemplo, cuando alguien encuentra a Dios y a Cristo en la aceptaci\u00f3n de un nuevo modo de vida dentro de la Iglesia.<\/p>\n<p>Para B. Lonergan la conversi\u00f3n religiosa es un estado din\u00e1mico de enamoramiento espiritual en respuesta al amor de Dios, derramado en nuestros corazones por el Esp\u00ed\u00adritu Santo (cf Rom 5,5). La conversi\u00f3n religiosa produce nuevos grados de autotrascendencia cognitiva, moral y afectiva. Algunos te\u00f3logos de la escuela de Lonergan, haciendo uso de la psicolog\u00ed\u00ada evolutiva, han distinguido etapas de conversi\u00f3n que corresponden a grados de apropiaci\u00f3n personal de la fe y a grados de liberaci\u00f3n del egocentrismo.<\/p>\n<p>En el lenguaje contempor\u00e1neo, el t\u00e9rmino \u00abconversi\u00f3n\u00bb se aplica de modo especial a los r\u00e1pidos e inesperados progresos que implica a veces el paso de la alienaci\u00f3n a la reconciliaci\u00f3n. Los movimientos hacia Dios leves, graduales y continuos se designan con otros t\u00e9rminos. La adopci\u00f3n de una fe cristiana expl\u00ed\u00adcita puede con propiedad llamarse conversi\u00f3n, ya que nos capacita para relacionarnos con Dios de una manera radicalmente nueva, agradeciendo y confiando en \u00e9l a causa de lo que \u00e9l ha hecho por nosotros en Cristo: El proceso de conversi\u00f3n, por tanto, no deber\u00ed\u00ada separarse de la transmisi\u00f3n del evangelio.<\/p>\n<p>5. . Desde un determinado punto de vista, la teolog\u00ed\u00ada fundamental puede ser entendida como una reflexi\u00f3n sistem\u00e1tica sobre las estructuras de la conversi\u00f3n y, m\u00e1s espec\u00ed\u00adficamente, sobre la conversi\u00f3n a la fe cristiana. La g\u00e9nesis de la fe no puede ser captada adecuadamente si no se toman en cuenta las obras de la gracia tal como son conocidas por la revelaci\u00f3n. La teolog\u00ed\u00ada fundamental deber\u00ed\u00ada, as\u00ed\u00ad mismo, explicar detalladamente el discernimiento racional por el que el evangelio se distingue de sistemas que son incoherentes, supersticiosos o fraudulentos. Las pretensiones cristianas se sostienen, o caen, vista su capacidad de arrojar luz sobre cuestiones de sentido \u00faltimo y de ofrecer riqueza, significado y direcci\u00f3n a la vida humana. Las palabras, hechos y vidas transformados de creyentes comprometidos son factores cruciales para hacer cre\u00ed\u00adble el evangelio. La teolog\u00ed\u00ada de la conversi\u00f3n deber\u00ed\u00ada tomar en cuenta la conexi\u00f3n org\u00e1nica entre la decisi\u00f3n de creer y la inclinaci\u00f3n a unirse a una espec\u00ed\u00adfica comunidad de fe.<\/p>\n<p>BIBL.: CONN W.E. (ed.), Conversi\u00f3n: perspectives on Personal and Social Transformation, Staten Island, N.Y. 1978; CONN W., Christian Conversion: A Developmental Interpretation of Autonomy and Surrender, Nueva York 1986; DUGGAN R. (ed.), Conversion and the Catechumenate, Nueva York 1984; DULLEs A., Fundamental Theology and the Dynamics of Conversion, en \u00abThomist\u00bb45 (1981) 175-193; LONERGAN B., M\u00e9todo en teolog\u00ed\u00ada, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1988.<\/p>\n<p>A. Dulles<\/p>\n<p>LATOURELLE &#8211; FISICHELLA, Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada Fundamental, Paulinas, Madrid, 1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Fundamental<\/b><\/p>\n<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL<\/p>\n<p>SUMARIO<\/p>\n<p>I. Conversi\u00f3n moral en la experiencia de fe:<br \/>\n1. Vida de fe y conversi\u00f3n;<br \/>\n2. Problem\u00e1tica pastoral de la conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>II. Notas de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica:<br \/>\n1. Vocabulario b\u00ed\u00adblico sobre la conversi\u00f3n;<br \/>\n2. Exodo y Sina\u00ed\u00ad<br \/>\n3. Historia de pecado y llamada de Dios;<br \/>\n4. Dimensi\u00f3n interior y exterior de la conversi\u00f3n;<br \/>\n5. Perd\u00f3n y conversi\u00f3n en Jesucristo;<br \/>\n6. Seguimiento de Cristo.<\/p>\n<p>III. Reflexi\u00f3n sistem\u00e1tica:<br \/>\n1. Conocimiento de Dios:<br \/>\n    a) Gratitud,<br \/>\n    b) Sentido del pecado personal,<br \/>\n    c) Entrega al Se\u00f1or,<br \/>\n    d) Oraci\u00f3n;<br \/>\n2. B\u00fasqueda del bien:<br \/>\n    a) Sinceridad,<br \/>\n    b) Objetividad,<br \/>\n    c) Conversi\u00f3n continua,<br \/>\n    d) Comuni\u00f3n en el bien;<br \/>\n3. Renuncia necesaria:<br \/>\n    a) Pecado y concupiscencia,<br \/>\n    b) La cruz,<br \/>\n    c) Las limitaciones humanas;<br \/>\n4. Hacia una madurez de la conciencia cristiana.<\/p>\n<p>I. Conversi\u00f3n moral en la experiencia de fe<\/p>\n<p>Cuando se aborda este tema conviene precisar enseguida el \u00e1mbito sem\u00e1ntico del t\u00e9rmino \u00abconversi\u00f3n\u00bb en su uso habitual contempor\u00e1neo, indicando as\u00ed\u00ad cu\u00e1l es la realidad de la experiencia a la que nos referimos. Se dice que una persona se convierte cuando se quiere indicar su paso a la fe cristiana; suele atribuirse a una persona adulta que antes viv\u00ed\u00ada con una fe distinta o sin fe alguna (expl\u00ed\u00adcita). En otro sentido conversi\u00f3n indica el paso de una vida pecaminosa a una vida moralmente buena; en particular se dice del paso del estado de pecado mortal al estado de gracia. En ambas acepciones, si consideramos la condici\u00f3n del sujeto y su dinamismo de conciencia, se pueden distinguir dos niveles en el significado del t\u00e9rmino: conversi\u00f3n como cambio de la l opci\u00f3n fundamental de la persona; conversi\u00f3n como progresiva consolidaci\u00f3n y gradual realizaci\u00f3n de la opci\u00f3n fundamental misma.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad hablaremos de conversi\u00f3n moral en la vida de un persona creyente, teniendo en cuenta su momento \u00abinicial\u00bb o fundamental, pero atendiendo sobre todo a su evoluci\u00f3n hacia la plenitud en la vida de los creyentes.<\/p>\n<p>El tema, pues, afecta ciertamente a la intimidad de la conciencia personal, pero afecta tambi\u00e9n a la realidad concreta de los comportamientos y a la dimensi\u00f3n social de la vida. Una pregunta que brota a partir de m\u00faltiples experiencias de dolor: la divisi\u00f3n y oposici\u00f3n entre una persona y otra, lo mismo que la divisi\u00f3n y dispersi\u00f3n interior; el sentido de la lejan\u00ed\u00ada de Dios, incluso para la persona creyente, y que no es sino nuestra lejan\u00ed\u00ada de \u00e9l, como ruptura entre vida y fe.<\/p>\n<p>1. VIDA DE FE Y CONVERSI\u00ed\u201cN. La ra\u00ed\u00adz y el fundamento de la vida cristiana es la realidad del encuentro con Dios en Jesucristo, comprendido y asumido como determinante para toda la existencia. La vida moral, pues, con sus principios y sus valores, con los criterios inspiradores de las decisiones cotidianas, no puede ser algo que est\u00e1 \u00abal lado\u00bb de la vida de fe; \u00e9sta necesariamente se encarna y se expresa en aqu\u00e9lla. En la unidad de experiencia de la conciencia personal, la verdad de la relaci\u00f3n con Dios no se puede comprender y vivir al margen de la verdad de las m\u00faltiples relaciones que afectan a la libertad y la responsabilidad. La fidelidad a Dios comporta la fidelidad a la conciencia, cuya \u00abvoz\u00bb solemos interpretar los creyentes como \u00abvoluntad de Dios\u00bb. Negativamente, el compromiso con la propia conciencia introduce siempre un .velo de mentira en la relaci\u00f3n con Dios. Positivamente, el crecimiento en la adhesi\u00f3n a la fe lleva consigo una capacidad mayor de transparencia de conciencia.<\/p>\n<p>2. PROBLEM\u00ed\u0081TICA PASTORAL DE LA CONVERSI\u00ed\u201cN. El modo en que la conversi\u00f3n es unida al sacramento de la \/penitencia resulta a veces un poco simplista. Sin querer disminuir la importancia del momento sacramental, o incluso llamando la atenci\u00f3n sobre el modo de prepararlo y celebrarlo, hay,que recordar que el problema \u00e9tico y religioso de la conversi\u00f3n plantea la exigencia pastoral de una formaci\u00f3n cristiana personal cuidada y profunda. Todav\u00ed\u00ada existe en la mentalidad cristiana contempor\u00e1nea una comprensi\u00f3n muy legalista de la conversi\u00f3n. Ciertamente que es importante que una persona en estado de pecado mortal pida la reconciliaci\u00f3n con Dios; como es tambi\u00e9n importante la actitud pastoral de \u00abcomprensi\u00f3n\u00bb ante posibles reca\u00ed\u00addas, incluso cuando son razonablemente previsibles. Esto es v\u00e1lido tambi\u00e9n, an\u00e1logamente, para los pecados no mortales, incluida la venialidad habitual. Pero no es indiferente la intencionalidad pastoral ante estas situaciones, como tampoco lo es la actitud espiritual respecto al propio pecado.<\/p>\n<p>El momento de la celebraci\u00f3n sacramental necesita integrarse en una atenci\u00f3n espiritual y pastoral continua, en la que se traduzca la atenci\u00f3n a una conversi\u00f3n real y profunda, a una continua profundizaci\u00f3n de la vida de fe y a un afinamiento igualmente continuo y conexo de la sensibilidad \u00e9tica y de la capacidad de elecci\u00f3n moral positiva. Entre los muchos problemas a los que la vida y el testimonio de los cristianos deben hacer frente hoy, est\u00e1 la necesidad de ser y ayudara ser personas verdaderamente adultas en la fe, con una conciencia moral formada y arraigada en la experiencia del encuentro con el Se\u00f1or, lo cual no se puede considerar secundario ni subordinado a otras preocupaciones. Sobre todo en un contexto pluralista a nivel cultural, religioso y moral, el que se preocupa por contribuir a \u00abmejorar\u00bb la vida religiosa y moral no debe hacerse ilusiones sobre la eficacia de los \u00abajustes pr\u00e1cticos\u00bb o de las pr\u00e1cticas acordes con ciertas orientaciones, aunque sean justas e importantes. Una \u00abmejora\u00bb real debe contar con la dimensi\u00f3n personal interior de la conversi\u00f3n, con la capacidad de una verdadera y profunda decisi\u00f3n de fe y tambi\u00e9n con una profunda y aut\u00e9ntica libertad y responsabilidad de conciencia. Una conversi\u00f3n as\u00ed\u00ad no puede apoyarse en un sentido espiritual y pastoral regulado por las m\u00ed\u00adnimas exigencias necesarias. Incluso la prudente sabidur\u00ed\u00ada que sabe apreciar los peque\u00f1os avances hechos con sentido realista de lo posible necesita estar animada por una intencionalidad que busque con confianza la \u00abrealizaci\u00f3n\u00bb de una \u00abjusticia mayor\u00bb (Mat 5:17.20). Se cuestiona la verdad y la sinceridad de la vida de fe cristiana, as\u00ed\u00ad como la autenticidad de la experiencia moral que se vive y se entiende desde la relaci\u00f3n personal con Dios, y la posibilidad de un testimonio aut\u00e9ntico y cre\u00ed\u00adble en nuestro mundo.<\/p>\n<p>II. Notas de teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica<\/p>\n<p>Quien quiera realizar una investigaci\u00f3n sobre el tema de la conversi\u00f3n en los textos b\u00ed\u00adblicos debe ante todo enfrentarse con el lenguaje que lo expresa. Ya en este primer nivel, el panorama que se nos presenta, dada la enorme producci\u00f3n de estudios especializados, es realmente complejo. No nos encontramos con un solo t\u00e9rmino, sino con distintas agrupaciones de palabras que son complementarias entre s\u00ed\u00ad y que no guardan una correspondencia exacta entre el texto hebreo del AT y su traducci\u00f3n griega, ni entre \u00e9sta y el texto griego del NT. De ah\u00ed\u00ad la diversidad tanto en la traducci\u00f3n como en la interpretaci\u00f3n y las posteriores referencias a los textos de la revelaci\u00f3n por parte de las tradiciones espirituales y teol\u00f3gicas cristianas.<\/p>\n<p>La reflexi\u00f3n hermen\u00e9utica est\u00e1 empe\u00f1ada, a trav\u00e9s de un gran esfuerzo para precisar el valor exacto de los t\u00e9rminos utilizados, en interpretar el concepto y el tema de la conversi\u00f3n dentro del marco global de los textos revelados, resaltando su relaci\u00f3n con otros conceptos y temas que se refieren a la vida moral, tal como se ha vivido y comprendido en la fe a lo largo de la historia, y que las tradiciones b\u00ed\u00adblicas nos presentan.<\/p>\n<p>1. VOCABULARIO B\u00ed\u008dBLICO SOBRE LA CONVERSI\u00ed\u201cN. En el AT el t\u00e9rmino m\u00e1s utilizado en relaci\u00f3n con la conversi\u00f3n es el verbo .f\u00fcb y sus derivados: proviene de la experiencia humana, no de la espec\u00ed\u00adficamente religiosa ni \u00e9tica; significa \u00abvolver\u00bb, lleva consigo la idea de un camino y supone una direcci\u00f3n previa de marcha contraria. Otros t\u00e9rminos hebreos que se refieren al tema proceden de la ra\u00ed\u00adz nhm: en ellos aparece m\u00e1s reflejada una actitud interior, la de arrepentimiento.<\/p>\n<p>En la traducci\u00f3n griega de los LXX al primer t\u00e9rmino y sus derivados les corresponde generalmente epistrephe\u00ed\u00adn u otros varios compuestos, de streph\u00f3; al segundo corresponde normalmente metanoein y otros compuestos de noe\u00f3. Tambi\u00e9n estos dos grupos de palabras griegas tienen su origen en la experiencia profana, sin un significado espec\u00ed\u00adficamente \u00e9tico: streph\u00f3 indica cambio y el movimiento del cambio, que sus compuestos precisar\u00e1n como inversi\u00f3n o retorno (ana ), alejarse de (apo-), volverse hacia (epi-), distorsi\u00f3n o subversi\u00f3n (dia-),- los compuestos de noe\u00f3 tienen en su origen un especial acento en el reconocimiento intelectual, incluso cuando se trata de un caer en la cuenta despu\u00e9s (meta-), que implica el cambio de opini\u00f3n y la pesadumbre por haberse equivocado. Traduciendo los t\u00e9rminos hebreos del AT, por la traslaci\u00f3n significativa que el sentido original permite, asumen el valor \u00e9tico o religioso que el contexto cada vez tiene. Cuando los mismos t\u00e9rminos se utilicen en el NT, tendr\u00e1n ya una significaci\u00f3n mediatizada por el contexto \u00e9tico y religioso jud\u00ed\u00ado.<\/p>\n<p>Los t\u00e9rminos espec\u00ed\u00adficos, aun considerados en su mutua integraci\u00f3n, debe comprenderse en referencia al vocabulario m\u00e1s amplio que expresa la relaci\u00f3n con Dios, y por lo tanto el sentido de la vida humana a la luz de la revelaci\u00f3n. Esto es v\u00e1lido especialmente para el NT. Referidos a Jes\u00fas y a su mensaje, los distintos elementos que indican la conversi\u00f3n van unidos muy intensamente -incluso a nivel ling\u00fc\u00ed\u00adstico- con la fe: creer es convertirse. En Pablo y en Juan los t\u00e9rminos espec\u00ed\u00adficos de la conversi\u00f3n ceden el puesto al vocabulario de la fe, en la cual la conversi\u00f3n se considera incluida.<\/p>\n<p>2. EXODO Y SINA\u00ed\u008d. Los acontecimientos de la liberaci\u00f3n de Egipto y de la alianza de Mois\u00e9s constituyen la experiencia fundamental de toda la historia de fe y de costumbres morales de Israel. En el recuerdo que las distintas tradiciones literarias presentan, la referencia al \u00e9xodo y al Sina\u00ed\u00ad es la que les sirve para interpretar la existencia de las personas y la historia del pueblo. La autocomprensi\u00f3n de Israel y todo su proceso hist\u00f3rico de maduraci\u00f3n en la fe se presentan arraigados en la comprensi\u00f3n de aquellos acontecimientos y en la personal aceptaci\u00f3n de su significado, as\u00ed\u00ad como en la acogida del plan divino que en ellos se manifiesta. Ese es el testimonio del \u00abcredo hist\u00f3rico\u00bb: \u00abEl Se\u00f1or nos hizo salir de Egipto con mano fuerte y con brazo extendido, nos condujo a este lugar y nos dio este pa\u00ed\u00ads donde mana leche y miel\u00bb (Dt 26 8-9).<\/p>\n<p>La novedad de Cristo que caracteriza al NT se integra tambi\u00e9n en esta historia. Lo mismo ocurre con la experiencia y la comprensi\u00f3n de la conversi\u00f3n. La historia de su significado sigue muy de cerca la evoluci\u00f3n de la experiencia del camino que Israel hace hacia la \u00abtierra\u00bb. Ya en el m\u00e1s antiguo recuerdo de Israel el encuentro con el Se\u00f1or cercano y salvador se vive como experiencia de conversi\u00f3n: la salida de Egipto es experiencia de cambio de lugar y de perspectiva de existencia, de \u00e9xodo, de conversi\u00f3n. Es Dios el que ve la situaci\u00f3n de su pueblo, se acuerda de la alianza hecha con los padres, se presenta para hacer salir y as\u00ed\u00ad liberar y crearse un pueblo que es \u00absuyo\u00bb s\u00f3lo porque \u00e9l lo quiere y quiere que sea as\u00ed\u00ad. Ya el comienzo es un don. Es solamente la generosidad gratuita de Yhwh la que abre un camino nuevo a quienes antes viv\u00ed\u00adan en una situaci\u00f3n de esclavitud y opresi\u00f3n, de alienaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad mismos, del mundo y de Dios, a quien pod\u00ed\u00adan hacer llegar s\u00f3lo el grito de la existencia como forma de oraci\u00f3n (Exo 2:23-25). Desde el comienzo este \u00absalir de\u00bb no es un mero andar. A pesar de no conocer el futuro, es un caminar hacia una meta, una salida dirigida a un encuentro, a un servicio (Exo 3:12), a un reconocimiento; es un dirigirse a la alianza con Dios, y por eso un continuo andar hacia la tierra. El significado de su conversi\u00f3n a Dios en la experiencia de Israel obtiene su sentido profundo no de una reflexi\u00f3n conceptual, sino de una experiencia hist\u00f3rica vivida: el encuentro con Dios en la alianza, el conocimiento de Dios en el don que \u00e9l le ofrece de uni\u00f3n eterna y absoluta con su pueblo. En el \u00e9xodo Israel \u00abpasa\u00bb de la condici\u00f3n de nopueblo a ser \u00abconvertido\u00bb por Dios en pueblo. Yhwh no se conforma con llevarlo fuera de Egipto; su incesante b\u00fasqueda del hombre se entiende como voluntad de comuni\u00f3n: \u00abCarilinar\u00e9 en medio de vosotros, ser\u00e9 vuestro .Dios y vosotros ser\u00e9is mi pueblo\u00bb (Lev 26:12). El don de Dios crea la posibilidad de una existencia humana verdaderamente libre.<\/p>\n<p>Precisamente esta posibilidad, experimentada como condici\u00f3n de la existencia en el caminar a lo largo del desierto, se transforma en exigencia de responsabilidad. Yhwh que se da liberando a su pueblo pide que se le responda con la misma gratuidad. El paso del don a la exigencia no se hace seg\u00fan el esquema del \u00abdo ut des\u00bb. La pascua de la alianza es el don eterno y radical de la posibilidad de vivir gratuitamente \u00abcomo\u00bb Dios, en comuni\u00f3n con \u00e9l y con los hombres; en una comuni\u00f3n de pueblo: Dios es su garant\u00ed\u00ada para siempre, la tierra recibida ser\u00e1 su sello (Exo 19:3-6; cf G\u00e9n 12:1-3).<\/p>\n<p>En el camino de formaci\u00f3n de la propia identidad de pueblo, Israel ha reconocido siempre el don de la uni\u00f3n entre manifestaci\u00f3n de Dios (el Dios liberador) y nacimiento de la comuni\u00f3n humana, entre elecci\u00f3n por parte de Dios y pertenencia a \u00e9l como comunidad de la alianza. Desde siempre, sin embargo, en la conciencia religiosa b\u00ed\u00adblica, mientras se proclama la realidad de este don, se afirma tambi\u00e9n que \u00abse est\u00e1 haciendo\u00bb, que pertenece a la promesa, es t\u00e9rmino de esperanza, est\u00e1 confiado a la fidelidad de Dios como un futuro que viene de \u00e9l. Es necesario un camino de familiaridad con Dios y de conocimiento de \u00e9l. Es necesario que en este camino, reconociendo a Dios, Israel mismo se reconozca, deduciendo de aquella relaci\u00f3n un conocimiento propio m\u00e1s aut\u00e9ntico (Deu 8:2-16).<\/p>\n<p>La fidelidad de Dios hace posible, sostiene y garantiza este camino. Dios no \u00abse arrepiente\u00bb de su amor a su pueblo; no deja de dirigirse a \u00e9l, educ\u00e1ndolo y ayud\u00e1ndole en su maduraci\u00f3n. En su sentido \u00faltimo la historia de la conversi\u00f3n queda modelada por la historia de este camino, en el que Dios, lentamente y sin cansarse, gu\u00ed\u00ada a un peque\u00f1o \u00abresto\u00bb a que conf\u00ed\u00ade siempre en \u00e9l; lo gu\u00ed\u00ada a la tierra en donde se realizar\u00e1 la alianza: \u00abAunque tus dispersos se encuentren en los confines del cielo, el Se\u00f1or, tu Dios, te reunir\u00e1, te recoger\u00e1 all\u00ed\u00ad; el Se\u00f1or, tu Dios, te traer\u00e1 a la tierra, circuncidar\u00e1 tu coraz\u00f3n y el de tus descendientes para que ames al Se\u00f1or, tu Dios, con todo el coraz\u00f3n y con toda el alma, y as\u00ed\u00ad vivas\u00bb (Deu 30:4-6).<\/p>\n<p>La tierra es siempre para Israel el s\u00ed\u00admbolo de su adhesi\u00f3n a Dios, viviendo conscientemente el don que Dios hace de s\u00ed\u00admismo. La \u00abtierra\u00bb es lo que Yhwh y el pueblo han trabajado \u00abjuntos\u00bb en la gratuidad (cf Deu 28:1-4; Deu 30:15-20; Exo 35:21-35). Gracias a la mediaci\u00f3n de Israel, la tierra es totalmente don de relaci\u00f3n de Dios con todo hombre; a la vez es obra de la autonom\u00ed\u00ada de la conciencia, de la inteligencia, de la proyecci\u00f3n del hombre, ya que Dios ha hecho al. hombre capaz de todo eso y as\u00ed\u00ad lo vuelve a hacer en cada intervenci\u00f3n liberadora: \u00abLes dio discernimiento, lengua, ojos, orejas y coraz\u00f3n para que razonaran. Puso la mirada en sus corazones para mostrarles la grandeza de sus obras\u00bb (Sir 17:5.7). La tierra es el lugar del recuerdo y de la promesa de que la conversi\u00f3n a Dios es posible: por eso es vida, es paz, es shalom para siempre.<\/p>\n<p>Pero el camino de conversi\u00f3n a Dios no es lineal, no es uniformemente progresivo. La conciencia b\u00ed\u00adblica coloca, junto al recuerdo perenne \u00abde generaci\u00f3n en generaci\u00f3n\u00bb del don (liberaci\u00f3n y alianza) y precisamente por la fuerza de esta \u00abmemoria\u00bb, la otra conciencia tambi\u00e9n existencialmente experimentada de la propia resistencia a Dios, la experiencia reconocida del pecado.<\/p>\n<p>3. HISTORIA DE PECADO Y LLAMADA DE Dios. En la experiencia de fe del AT el pecado del hombre no es visto y no se le conoce como un incidente o un obst\u00e1culo ocasional y provisional. En este sentido se puede recordar el l\u00facido testimonio que aparece en el kerigma del yavista. Precisamente en un contexto de gracia, y queriendo anunciar la preeminencia de la gracia y de la bendici\u00f3n (a trav\u00e9s de la mediaci\u00f3n de Abrah\u00e1n y de su descendencia), el yavista expresa la conciencia de la seriedad del pecado. La pregunta sobre el mal presente hace madurar la reflexi\u00f3n sobre el porqu\u00e9 del pecado. La interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica expresada en G\u00e9n 3 quedar\u00e1 como punto de referencia y como provocaci\u00f3n para las generaciones siguientes: Israel deber\u00e1 hablar de la misericordia de Dios siempre que hable de la vida del hombre. La intensa conciencia de la incidencia hist\u00f3rica del pecado est\u00e1 presente en todo el marco de la experiencia b\u00ed\u00adblica. Basta recordar los Salmos las narraciones de las obras de Dios, la palabra prof\u00e9tica, la experiencia sapiencial. Siempre est\u00e1 presente la conciencia del pecado del individuo como persona, pero como algo que le supera y le condiciona; que se exterioriza en las formas de convivencia, en los modelos de comportamiento que hacen posible la comprensi\u00f3n y la decisi\u00f3n por unos valores en las instituciones humanas, civiles o religiosas (cf 2Sa 12:1-14; Neh 9:1636; Dan 9:1-19). Est\u00e1 presente la conciencia de un pecado que afecta al coraz\u00f3n del hombre, a la ra\u00ed\u00adz profunda de su existir y de su conocer, a su capacidad de libertad responsable, a su confianza, sus proyectos, su forma de relacionarse con los otros.<\/p>\n<p>La narraci\u00f3n del pecado original (G\u00e9n 3) presenta los resultados experimentales de una historia y de una condici\u00f3n de pecado, visible en la vida de Israel a pesar de su elecci\u00f3n y de la abundancia de dones que marca el per\u00ed\u00adodo dav\u00ed\u00addico-salom\u00f3nico en el que nace el texto: divisi\u00f3n y hostilidad entre unas personas y otras en una tierra disputada por la posesi\u00f3n de sus frutos, en actitud radical de no aceptar a Dios y su proyecto (2Sam 11; 13; 1Re 21:1-26). Tanto al comienzo como al final se puede reconocer el resultado de la actuaci\u00f3n de Dios: crea al hombre en comuni\u00f3n (con Dios y con las personas; en un jard\u00ed\u00adn\u00bb que es lugar y posibilidad de armon\u00ed\u00ada y comuni\u00f3n); promete la reconstrucci\u00f3n de la comuni\u00f3n. Ahora la condici\u00f3n humana est\u00e1 marcada radicalmente por el pecado. Pero Dios sigue haci\u00e9ndose presente y revel\u00e1ndose. Su palabra, a la vez que impulsa al reconocimiento del pecado, se hace promesa. Por eso la conversi\u00f3n es siempre un \u00abvolver a dirigirse\u00bb, una vuelta que implica el distanciamiento de algo. Es alejarse de lo que nos tiene lejos de Dios, y es retorno a \u00e9l (cf 1Re 8:33-40; Jer 26:3; Ose 14:2-5).<\/p>\n<p>En realidad es una historia de resistencia a Dios lo que motiva la necesidad de conversi\u00f3n. Dios no permanece indiferente ni disminuye su compromiso de alianza: \u00abNo le quitar\u00e9 mi gracia y no disminuir\u00e9 en mi fidelidad. No violar\u00e9 mi alianza, no cambiar\u00e9 mi promesa\u00bb (Sal 89:3435). La fidelidad de Dios se expresa como solicitud para que Israel vuelva a depositar su confianza en \u00e9l. As\u00ed\u00ad la imagen de la fidelidad de Dios y de la conversi\u00f3n del hombre, que Dios hace posible, se expresar\u00e1 en el \u00abtiempo\u00bb de Cristo como par\u00e1bola del padre, que desde lejos, con su confianza silenciosa, atrae hacia s\u00ed\u00ad al hijo y lo espera (Luc 15:11-32).<\/p>\n<p>4. DIMENSI\u00ed\u201cN INTERIOR Y EXTERIOR DE LA CONVERSI\u00ed\u201cN. Quiz\u00e1 no sea casual que el verbo \u00c2\u00a7\u00fab y sus derivados aparezcan la mayor parte de las veces en los escritos prof\u00e9ticos (sobre todo en Jerem\u00ed\u00adas) y tambi\u00e9n en el G\u00e9nesis, en 1Reyes y en los Salmos. El verbo indica un cambio que en su sentido original es movimiento espacial (el retorno del exilio est\u00e1 indicado con este t\u00e9rmino). Y precisamente este significado de movimiento se usa con valor simb\u00f3lico: dirigirse a los \u00ed\u00addolos es signo de distanciamiento de Dios, de apostas\u00ed\u00ada; la conversi\u00f3n a Dios es dirigirse a \u00e9l, \u00abretornar\u00bb (cf Ose 6:1-6; Jer 3:12-13). Asumiendo un significado \u00e9tico y religioso, el t\u00e9rmino indica la dimensi\u00f3n interior de la existencia humana; hace referencia al coraz\u00f3n de la persona; habla del cambio de todo el ser humano, un cambio global de direcci\u00f3n en la conducci\u00f3n de la propia vida. No est\u00e1 en juego una simple actitud o un contenido concreto de decisi\u00f3n; no se trata de desatender por alg\u00fan tiempo algo a lo que se estaba dedicado; se trata de orientarse \u00ed\u00adntegramente uno mismo a alguien, desplazando la direcci\u00f3n misma del propio caminar. Una idea as\u00ed\u00ad del cambio de direcci\u00f3n, sobre todo en la \u00e9poca tard\u00ed\u00ada, ir\u00e1 asociada a la de \u00abarrepentimiento\u00bb de quien reconoce el propio error anterior y su propia responsabilidad en \u00e9l, lo que se expresa de un modo m\u00e1s expl\u00ed\u00adcito en el vocabulario relacionado con nhm (cf Jer 8:6; G\u00e1l 2:12-13).<\/p>\n<p>La necesidad de convertirse arrepinti\u00e9ndose y volviendo a Dios es central en el mensaje prof\u00e9tico, especialmente atento a la verdad interior. En el AT, hacer penitencia se expresa de dos modos. El primero es el cultual-ritual, y no es espec\u00ed\u00adfico de Israel. Suele expresarse en el ayunto p\u00fablico, acompa\u00f1ado por otras formas externas (vestirse de sayal, echarse ceniza en la cabeza, etc.) y de oraciones penitenciales. Con ellas se pretende alejar el mal y se pide a Dios que aplaque su ira. Quiz\u00e1 en estas oraciones domine la necesidad de alejar el miedo y de detener el juicio de condena considerado inevitable (2Cr 20:3; Job 3:4-9). El segundo modo, propio de Israel, est\u00e1 indicado en los profetas. Para ellos la necesidad de penitencia se sit\u00faa dentro de la relaci\u00f3n entre Yhwh y el hombre. Domina la idea de una relaci\u00f3n que hay que restablecer. La cr\u00ed\u00adtica prof\u00e9tica a la forma de penitencia exclusivamente cultual-ritual la motiva su falta de interioridad en el coraz\u00f3n del hombre: Dios quiere fidelidad y piedad, experiencia y conocimiento de \u00e9l, no \u00abobras\u00bb externas de penitencia (Ose 6:1-3; Isa 58:5-7; etc\u00e9tera). De este modo los profetas indican tanto el aspecto interior de la conversi\u00f3n (confianza-obediencia-fidelidad) como el aspecto personal del pecado y de la vuelta a Dios: \u00abNo se apoyar\u00e1n en quien les ha confundido, sino que se apoyar\u00e1n en el Se\u00f1or, el santo de Israel, con lealtad\u00bb (Isa 10:20). El pecado aleja a Dios porque no afecta s\u00f3lo a una acci\u00f3n individual del hombre, sino a la orientaci\u00f3n de su vida, lo que \u00e9l busca y aquello en lo que conf\u00ed\u00ada, en lo que se apoya para vivir. Al mismo tiempo los profetas reclaman tambi\u00e9n la dimensi\u00f3n social del pecado en sus consecuencias inmediatas y en la solidaridad en el mal, que llega hasta la estructuraci\u00f3n pecaminosa de la vida en com\u00fan (cf Am\u00f3 6:1-7; Isa 2:1-20; Eze 22:27-31).<\/p>\n<p>Fue precisamente la palabra y la experiencia prof\u00e9tica (sobre todo Jerem\u00ed\u00adas y los profetas del exilio y del posexilio) lo que indic\u00f3 el horizonte de la conversi\u00f3n en el que se integrar\u00e1 el anuncio del reino en la persona de Jes\u00fas. En primer lugar los profetas indican la doble polarizaci\u00f3n en que se expresa la realidad del pecado: personal y social, fundamental y concreto. La visibilidad del gesto concreto reclama la interioridad del coraz\u00f3n que en \u00e9l se expresa y de \u00e9l vive. El car\u00e1cter personal del pecado reclama un contexto social que tiende a justificarlo con la l\u00f3gica de sus estructuras vitales y al hacerlo deseable con el ejemplo corriente en los comportamientos habituales; a su vez, el pecado personal contribuye a reforzar la eficacia hist\u00f3rica del pecado en su dimensi\u00f3n social. La conversi\u00f3n deber\u00e1 afectar, por tanto, a lo interior y a lo exterior, a la dimensi\u00f3n personal y a la social: la conversi\u00f3n afecta a la unidad de la existencia y en ella se expresa. La dimensi\u00f3n exterior de la conversi\u00f3n es verificable en la relaci\u00f3n interpersonal y social: \u00ab\u00bfNo es \u00e9ste el ayuno que quiero: desatar las cadenas inicuas, romper las ataduras del yugo, volver a liberar a los oprimidos y deshacer todo tipo de sometimiento? \u00bfNo consiste acaso en compartir el pan con el hambriento, en meter en la propia casa a los que carecen de techo, en el vestir a quien veas desnudo?\u00bb(Isa 58:7-8). Las dimensiones interior y exterior de la conversi\u00f3n muestran sus frutos en los cambios de las condiciones de vida. De esa manera Jerem\u00ed\u00adas anuncia a su desconfiado pueblo lo que constituir\u00e1 el signo visible de la nueva y definitiva alianza: \u00abEn este lugar del que dec\u00ed\u00ads que est\u00e1 en ruinas, sin hombres ni ganado, todav\u00ed\u00ada se escuchar\u00e1 la voz alegre y la voz gozosa, la voz del novio y de la esposa, la voz de los que cantan: dad gracias al Se\u00f1or de los ej\u00e9rcitos, porque es bueno, porque es eterno su amor\u00bb ( Jer 33:10-11).<\/p>\n<p>Una segunda perspectiva reclamada por los profetas es la del camino, de la \u00absenda\u00bb que hay que preparar al Se\u00f1or. Se trata de allanar el camino del encuentro con \u00e9l, y que \u00e9l mismo ha abierto con la gracia (Isa 40:1-5). Convertirse al Se\u00f1or significa decidirse a orientar la propia existencia hacia \u00e9l: la obediencia hecha con la escucha interior es el milagro que \u00e9l mismo hace posible (Jer 31:31-34; Sof 3, I 1-13. Se renueva as\u00ed\u00ad el antiguo milagro de la salvaci\u00f3n, expresado en la historia de los padres como paso a trav\u00e9s de las aguas y el desierto, reinterpretado ahora como victoria sobre la aridez del coraz\u00f3n del hombre, al que Dios hace capaz de conocer y esperar en \u00e9l. Es el perd\u00f3n ofrecido: \u00abBuscad al Se\u00f1or mientras se deja, invocadlo mientras est\u00e1 cerca. Que el imp\u00ed\u00ado abandone su marcha y el hombre inicuo sus pensamientos; que retorne al Se\u00f1or, que tendr\u00e1 misericordia de \u00e9l, y a nuestro Dios, que perdona inmensamente\u00bb (Isa 55:6-7). Para Israel y para cualquier hombre es posible orientarse hacia Dios porque el Padre mismo se orienta hacia el hombre: en la \u00abplenitud de los tiempos\u00bb esto suceder\u00e1 por la \u00abv\u00ed\u00ada\u00bb de la encarnaci\u00f3n hist\u00f3rica del Hijo. El ser\u00e1 el centro y la culminaci\u00f3n del camino de conversi\u00f3n. Lo ser\u00e1 para todos los pueblos.<\/p>\n<p>El or\u00e1culo de Jer 31:31-34 y el de Eze 36:24-28 pueden considerarse como la cima de la idea de conversi\u00f3n en el AT: la eficacia hist\u00f3rica de un pueblo que vive coherente con la alianza ser\u00e1 el resultado de una renovaci\u00f3n interior: \u00abPondr\u00e9 mi ley en su pecho, la escribir\u00e9 en su coraz\u00f3n. Yo ser\u00e9 su Dios y ellos ser\u00e1n mi pueblo\u00bb (Jer 31:33). \u00abOs dar\u00e9 un coraz\u00f3n nuevo, pondr\u00e9 dentro de vosotros un esp\u00ed\u00adritu nuevo, arrancar\u00e9 de vosotros el coraz\u00f3n de piedra y os pondr\u00e9 un coraz\u00f3n de carne; vosotros ser\u00e9is mi pueblo y yo ser\u00e9 vuestro Dios\u00bb (Eze 36:26.28). En lo m\u00e1s profundo la conversi\u00f3n es conversi\u00f3n del coraz\u00f3n del hombre. Y \u00e9sta es precisamente la gracia: este coraz\u00f3n nuevo lo hace Dios (Isa 43:18-19.21). La ley permit\u00ed\u00ada a Israel conocer el camino al Se\u00f1or. Pero si la ley pod\u00ed\u00ada vivirse externamente, a partir de ahora el conocimiento de Dios ya no tendr\u00e1 lugar \u00aba trav\u00e9s\u00bb de un medio externo, sino \u00aben la\u00bb interioridad de la conciencia y de manera estable. De esta nueva conciencia proceder\u00e1 la decisi\u00f3n del hombre por la fe. Esto ser\u00e1 posible porque Dios perdonar\u00e1. En Jes\u00fas, el Padre llamar\u00e1 a los pecadores al encuentro con \u00e9l. Ya no ser\u00e1 posible disociar llamada y misericordia, conversi\u00f3n y seguimiento.<\/p>\n<p>5. PERD\u00ed\u201cN Y CONVERSI\u00ed\u201cN EN JESUCRISTO. La novedad que Jes\u00fas anuncia y que en \u00e9l se realiza es la definitiva presencia salvadora del amor de Dios [l Moral del NT II, 1, a]. En la \u00abcarne\u00bb de Jes\u00fas, Dios se hace pr\u00f3ximo del hombre, se le revela y comunica, pronuncia y realiza su \u00abs\u00ed\u00ad\u00bb definitivo de salvaci\u00f3n. No porque las anteriores invitaciones a la conversi\u00f3n fueran aceptadas, ni porque los hombres -o al menos algunos, los mejores- superaran la condici\u00f3n de pecado, sino porque Dios nos ha dado a su Hijo, en \u00e9l ha llevado a t\u00e9rmino una alianza nueva (Lev 22:20), en \u00e9l nos hace ser hijos (Jua 1:12). La conciencia del interlocutor es interpelada frente al reino de Dios presente en Jes\u00fas, que lo anuncia: \u00abEl reino de Dios est\u00e1 cerca; convert\u00ed\u00ados y creed en el evangelio\u00bb (Me 1,15). Acoger el reino de Dios, aceptar la relaci\u00f3n con Dios en Jesucristo es reconocer y aceptarle a \u00e9l como salvador, es vivir seg\u00fan el designio de comuni\u00f3n que \u00e9l cumple y revela. Pero los hombres tienen necesidad de ser salvados precisamente porque son pecadores, porque viven seg\u00fan otros criterios, porque no son ya \u00abpersonas del reino\u00bb; por eso tienen necesidad de cambiar el coraz\u00f3n y la mentalidad por una vida que sea entrega al evangelio y seguimiento de Jes\u00fas.<\/p>\n<p>La venida de Jes\u00fas y su palabra, con su manera concreta de encontrarse con las personas, revelan al Padre, que va a la b\u00fasqueda de quien est\u00e1 lejos y perdido, seg\u00fan la ilustraci\u00f3n de las par\u00e1bolas de la misericordia (Le 15). Su manera de ir en busca de los pecadores, de hacerse invitar a casa de ellos, es un continuo hacer gestos de comuni\u00f3n -hacerse pr\u00f3ximo, que es la l\u00f3gica misma de la encarnaci\u00f3n- para que en estos gestos sea reconocible la proximidad de Dios, y con ello la posibilidad de mirarlo, de entenderse en relaci\u00f3n con \u00e9l, de confiarse a \u00e9l, de convertirse. La conversi\u00f3n se entiende ahora como posible en virtud de la donaci\u00f3n gratuita que Dios hace de s\u00ed\u00ad mismo en Cristo, y que por ser don que se ofrece al pecador, es radicalmente perd\u00f3n. El estupor y la gratitud animan a la conversi\u00f3n. La alegr\u00ed\u00ada de poder dar hospitalidad a Jes\u00fas se convierte para Zaqueo en la alegr\u00ed\u00ada de una conversi\u00f3n que por s\u00ed\u00ad misma es la medida de lo gratuito y no la pretensi\u00f3n de la perfecta observancia de la ley (Lev 19:1-10).<\/p>\n<p>La necesidad de la conversi\u00f3n se subraya con fuerza en el NT. Pertenece a la conciencia de la realidad del pecado presente, dentro y fuera del \u00e1mbito del pueblo de la promesa. Pero en el recuerdo de los disc\u00ed\u00adpulos, la conversi\u00f3n misma queda iluminada por la persona del Se\u00f1or y por eso mismo declarada posible en el hoy de la proximidad de Dios: ella misma es un don que pertenece a esta cercan\u00ed\u00ada salvadora.<\/p>\n<p>No es s\u00f3lo cuesti\u00f3n de gestos aislados o de decisiones parciales, sino de una orientaci\u00f3n total de la propia vida desde la fuerza que da la relaci\u00f3n con el Se\u00f1or. De ah\u00ed\u00ad la radicalidad de la exigencia que presenta: no puede haber reservas ni condiciones en la respuesta al Se\u00f1or (Mat 6:24; Me 8,3438); hay que replantearlo y decidirlo todo a partir del encuentro con \u00e9l (Mt 5). De aqu\u00ed\u00ad tambi\u00e9n la conciencia humilde de una conversi\u00f3n que va madurando en el tiempo, que siempre es don dispuesto a ser acogido y que puede invocarse como se invoca el perd\u00f3n (Mat 6:12-13; Lev 18:9-14). A Pedro se le pide que sostenga la fe de los dem\u00e1s, despu\u00e9s de haberse \u00abconvertido\u00bb (epistrepsas): \u00e9l comprender\u00e1 entonces qu\u00e9 tipo de conversi\u00f3n se le pide, cuando tras el anunciado canto del gallo cruce su mirada con la de Jes\u00fas, que se \u00abvuelve\u00bb (strapheis) hacia \u00e9l ( Lev 22:32-34. 61 ss).<\/p>\n<p>Por otra parte, la conversi\u00f3n que afecta al coraz\u00f3n y cambia la vida, no se hace realidad sino en las decisiones concretas, en las posibilidades de bien que a cada uno se le presentan (Mt 25). El lugar del encuentro es la realidad misma. Para convertirse no hay que esperar otros \u00ablugares\u00bb. M\u00e1s bien, la superaci\u00f3n de la concepci\u00f3n legalista de la conversi\u00f3n y su referencia a la persona de Jes\u00fas comportan un proceso de interiorizaci\u00f3n que consiste en asemejarse a \u00e9l; un proceso nunca concluido y que afecta siempre al hoy, incluso en el fracaso y la permanente pecaminosidad. Adem\u00e1s, frente a la entrega de Jes\u00fas hasta la cruz, ninguna condici\u00f3n humana es desesperada; ni la del centuri\u00f3n, que puede reconocer al crucificado (Me 15,39); ni la del ladr\u00f3n, que puede ponerse en manos de Jes\u00fas para salvarse (Lev 23:39-43); ni la de los disc\u00ed\u00adpulos dispersos, pues el grupo se restablece despu\u00e9s de sepultarlo y pueden ser testigos del resucitado; ni la de los responsables de la crucifixi\u00f3n, a los que se les anuncia la resurrecci\u00f3n como bendici\u00f3n de Dios, fiel a su promesa (Heb 3:13-15. 19-20.25-26).<\/p>\n<p>La entrega redentora de Jes\u00fas permanecer\u00e1 significada y presente en el sacramento de la eucarist\u00ed\u00ada, que los creyentes seguir\u00e1n celebrando en memoria suya (Lev 22:19; 1Co 11:2425). El misterio de su muerte y de su resurrecci\u00f3n, centro de la predicaci\u00f3n porque es el centro de la fe, ser\u00e1 tambi\u00e9n el fundamento y alma de la conversi\u00f3n y el seguimiento de los creyentes en \u00e9l, llamados a participar en este misterio porque est\u00e1n llamados a participar de su vida de resucitado.<\/p>\n<p>6. SEGUIMIENTO DE CRISTO. El sentido de la conversi\u00f3n en cuanto que tiene su ra\u00ed\u00adz en Cristo y en cuanto relaci\u00f3n con \u00e9l est\u00e1 en estrecha conexi\u00f3n con el tema del l seguimiento: se trata de dejarse convertir por Dios, de entrar decididamente en la nueva alianza y en comuni\u00f3n con \u00e9l, lo cual se nos hace posible en el encuentro con el Hijo, que se ha hecho carne. El disc\u00ed\u00adpulo que camina detr\u00e1s de Jes\u00fas es el que aprende a \u00abcaminar como \u00e9l camin\u00f3\u00bb (Un 2,6). La llamada del comienzo contin\u00faa en la sucesiva atenci\u00f3n (palabras y gestos) de Jes\u00fas, hasta la donaci\u00f3n del Esp\u00ed\u00adritu, quien continuar\u00e1 esta misma atenci\u00f3n como don interior de familiaridad con \u00e9l (Jua 14:16.26; Jua 16:12-15; Rom 8). Conversi\u00f3n ser\u00e1 su continuo seguimiento, aprendiendo de \u00e9l, asumiendo en la uni\u00f3n otorgada sus mismas actitudes interiores; conversi\u00f3n ser\u00e1 docilidad al Esp\u00ed\u00adritu (G\u00e1l 5:1618.25).<\/p>\n<p>En las narraciones evang\u00e9licas especialmente, se presentan \u00abfiguras\u00bb de conversi\u00f3n y seguimiento. De manera distinta, en lo que a indicaciones concretas se refiere, pero hay que hacer notar que las figuras de seguimiento son a la vez figuras de conversi\u00f3n, y a la inversa: seguir a Cristo es volverse hacia \u00e9l cambiando el coraz\u00f3n y la mentalidad; convertirse es dejarse aferrar por \u00e9l y aprender de \u00e9l. Pi\u00e9nsese en la imagen de Pedro. Pertenece a la unidad de la narraci\u00f3n lucana de la llamada de Pedro su reconocimiento como pecador y su abandono de los propios proyectos, porque de ahora en adelante ser\u00e1 el encuentro con Jes\u00fas quien determine su vida (Lev 5:1-11). Aqu\u00ed\u00ad comienza el seguimiento, pero no termina la conversi\u00f3n. En el momento de su clara confesi\u00f3n de fe en Jes\u00fas todav\u00ed\u00ada tiene necesidad de conversi\u00f3n interior, porque su modo de pensar no es \u00abseg\u00fan los criterios de Dios, sino los de los hombres\u00bb (Mat 16:23). La medida de su dificultad para aceptar plenamente el camino de Jes\u00fas se ver\u00e1 en su negaci\u00f3n (Lev 22:54-62). La realidad de su cambio aparece en el cen\u00e1culo, al tomar la iniciativa para sustituir a Judas y al interpretar el sentido de la misi\u00f3n de los doce (Heb 1:15-22); pero m\u00e1s claramente la novedad que se ha manifestado en \u00e9l se ve despu\u00e9s de pentecost\u00e9s, en su manera de adoptar las mismas actitudes de Jes\u00fas, preocup\u00e1ndose por la salvaci\u00f3n de aqu\u00e9llos a quienes se dirige (He 2-4, en particular 3,11-26): \u00abmedida\u00bb de su conversi\u00f3n es la medida de c\u00f3mo se ha hecho disc\u00ed\u00adpulo. Ahora est\u00e1 dispuesto a ser perseguido como Jes\u00fas, puede \u00abseguirlo\u00bb ( Heb 4:5-31) como no pod\u00ed\u00ada antes (Lev 22:3334). Y sin embargo, su alejamiento de las posturas anteriores y su confianza en el Se\u00f1or no es una conquista definitiva; todav\u00ed\u00ada tiene necesidad de ser guiado y dejarse conducir; le resultar\u00e1 dif\u00ed\u00adcil superar el \u00e1mbito de pertenencia al pueblo hebreo en su ministerio, como atestigua el episodio de Cornelio (He 10); se mostrar\u00e1 d\u00e9bil frente a las presiones de los judaizantes (G\u00e1l 2:1-14). Seguimiento y conversi\u00f3n constituyen la vida de fe de Pedro, su creer y testimoniar hasta el final (Jua 21:19).<\/p>\n<p>Aunque no de modo tan claro y expl\u00ed\u00adcito como en el caso de Pedro, las distintas figuras de encuentro con el Se\u00f1or presentadas en el NT permiten captar una relaci\u00f3n interna semejante como don y sentido del encuentro salv\u00ed\u00adfico, como responsabilidad de la respuesta que el mismo encuentro hace posible.<\/p>\n<p>En el epistolario paulino el vocabulario de la fe y de la vida en el Esp\u00ed\u00adritu presenta a su manera la din\u00e1mica de la conversi\u00f3n como seguimiento: asimilaci\u00f3n con Cristo (Flp 2; Rom 8:9-11.28-30) y pertenencia a \u00e9l (Rom 6:14; cf el frecuente uso de la f\u00f3rmula \u00aben Cristo\u00bb para indicar tanto la obra de salvaci\u00f3n realizada por el Padre como la vida cristiana). La conciencia de que el acceso a la fe no ha eliminado la necesidad de conversi\u00f3n est\u00e1 presente en todas sus cartas, sobre todo en las secciones paren\u00e9ticas, recordando la tensi\u00f3n existente entre carne y esp\u00ed\u00adritu, entre lo viejo y lo nuevo, entre ley y libertad, entre ego\u00ed\u00adsmo y caridad. El comportamiento concreto necesita hacerse expresi\u00f3n-encarnaci\u00f3n de la vida redimida, del creer como confianza en el Se\u00f1or, de la docilidad al Esp\u00ed\u00adritu que se nos ha dado (G\u00e1l 5), de la salvaci\u00f3n realmente acogida. Alma y sentido de la par\u00e9nesis es siempre la referencia a Cristo como criterio interpretador: valores y problemas que hay que interpretar en su realidad objetiva concreta con la actitud de quien est\u00e1 orientado a Cristo, recuerda su palabra, vive de su pertenencia a \u00e9l que el Esp\u00ed\u00adritu interiormente atestigua y hace presente (Rom 8:1417). Seguimiento que requiere continua conversi\u00f3n es la misma vida del ap\u00f3stol, como consecuencia de su mirada siempre dirigida al Se\u00f1or (Flp 3; 2Co 5:11-21).<\/p>\n<p>La referencia a Cristo es el criterio que permite tambi\u00e9n resolver los conflictos: referencia no a una \u00abpalabra\u00bb directamente resolutiva, sino a \u00ab\u00e9l\u00bb, a lo que de \u00e9l los creyentes han aprendido y pueden aprender (1 Cor 8 y 10; Rom 14-15). El concepto de conversi\u00f3n se une as\u00ed\u00ad con el de discernimiento (Efe 5:10; Rom 12:2), necesario para una progresiva asimilaci\u00f3n a Cristo en la tambi\u00e9n progresiva distancia interior y exterior de todo lo que se corresponde con la l\u00f3gica \u00abmundana\u00bb.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en los escritos de Juan est\u00e1 presente la idea de la conversi\u00f3n en las im\u00e1genes y en el vocabulario del creer y del seguimiento de Cristo. Disc\u00ed\u00adpulo es quien cree en el Hijo, quien conf\u00ed\u00ada en \u00e9l; id\u00e9nticamente es el que hace el bien y no el mal (Jua 3:16-21). El puede conocer el camino, la verdad y la vida, porque Jes\u00fas mismo lo encarna y lo revela (Jua 14:6), estableciendo una relaci\u00f3n de amistad en la que da a conocer todo lo que ha o\u00ed\u00addo del Padre (Jua 15:14-15). Como disc\u00ed\u00adpulo, se constituye en relaci\u00f3n de \u00ed\u00adntima comuni\u00f3n con el Se\u00f1or; y con la fuerza de esta comunidad que le ha sido dada puede asumir responsablemente los criterios de comportamiento propios de \u00e9l (13 34; 14 15-21 ; Jua 15:15-27; 17; 1Jn 2:3-6). Esta fe que transforma la vida es obra de Dios (Jua 6:28.44.65); pero es a la vez aceptaci\u00f3n y responsabilidad del hombre, como lo atestigua el hecho de que no todos la aceptan; es conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>Para Juan, creer significa una alternativa radical que engloba toda la vida: ante Jes\u00fas, que revela el amor presente del Padre, el dinamismo de la conversi\u00f3n se identifica con este creer, que es reconocerlo como Se\u00f1or y confiar en \u00e9l, en su palabra. El hecho de que esta realidad sea pronunciada con palabras de comuni\u00f3n presenta la vida de fe como participaci\u00f3n en la vida misma del Se\u00f1or, un vivir \u00abde\u00bb \u00e9l y \u00abcomo\u00bb \u00e9l. Jn 6 lo interpreta en clave eucar\u00ed\u00adstica, subrayando que no hay otra posibilidad de salvaci\u00f3n y que sus interlocutores son responsables de su adhesi\u00f3n o de su rechazo. Esta adhesi\u00f3n tiene car\u00e1cter definitivo, lo cual no significa que el creerconvertirse se \u00abcumpla\u00bb en un solo acto aislado. Como en los sin\u00f3pticos, tambi\u00e9n en Juan los disc\u00ed\u00adpulos que lo han aceptado y permanecen con \u00e9l necesitan seguir \u00abaprendiendo\u00bb a aceptarlo y a \u00abmantenerse\u00bb con \u00e9l: a conservar sus palabras (8,31.51), asimilar su ejemplo (13,12-17) para que su vivir est\u00e9 guiado por el amor fraterno, que tiene su ra\u00ed\u00adz en su mismo amor, fruto y expresi\u00f3n de \u00e9l (13,3435; 15; 1Jn 4). Los creyentes deber\u00e1n abandonar la mentalidad del \u00abmundo\u00bb y luchar contra ella (Jn 17; ,29). La conversi\u00f3n moral -que radicalmente es el amor fraterno, el mandamiento nuevo \u00abde Jes\u00fas\u00bb (Jua 15:12)- es encarnaci\u00f3n y signo de la conversi\u00f3n de fe; por eso es testimonio de Jes\u00fas como Se\u00f1or. A1 creyente se le da una vida de comuni\u00f3n con el Padre en Cristo y a la vez la capacidad de reconocer (dianoia, 1Jn 5:20) este don y vivirlo hasta su culminaci\u00f3n: en el amor fraterno de los creyentes el amor de Dios consigue su objetivo (1Jn 4:12), en \u00e9l el vivir humano se convierte en interiorizaci\u00f3n de un conocimiento que es \u00abnacido de Dios\u00bb, y en la praxis \u00e9tica que manifiesta su \u00abpermanencia\u00bb en \u00e9l.<\/p>\n<p>III. Reflexi\u00f3n sistem\u00e1tica<\/p>\n<p>Vamos a tratar ahora de precisar de forma sistem\u00e1tica algunos elementos que parecen ser constitutivos de la conversi\u00f3n moral tal como se vive y se comprende dentro de la experiencia de la fe cristiana: convendr\u00e1 prestar atenci\u00f3n a la relaci\u00f3n entre los distintos elementos; cada uno de ellos indica un aspecto parcial, y a la vez contribuye a la correcta comprensi\u00f3n de los dem\u00e1s. La experiencia personal es efectivamente experiencia unitaria, el contexto de fe es un contexto unificador, el camino de conversi\u00f3n a la fe es camino de unificaci\u00f3n personal por la fuerza del encuentro personal con Dios en Jesucristo y dirigido a la b\u00fasqueda de la plenitud de tal encuentro.<\/p>\n<p>1. CONOCIMIENTO DE DIOS. El sentido de la conversi\u00f3n en el AT fue madurando progresivamente dentro de la relaci\u00f3n con Dios, entendida desde la teolog\u00ed\u00ada de la alianza; en su base estaba el conocimiento de Dios, que su revelaci\u00f3n hac\u00ed\u00ada posible. En el NT la conversi\u00f3n, como exigencia moral, es situada dentro de la respuesta al anuncio de Jes\u00fas: una exigencia y una posibilidad que nace y madura yunto al conocimiento y a la aceptaci\u00f3n del amor del Padre que en Jes\u00fas se realiza como salvaci\u00f3n del hombre. Para nosotros se trata del conocimiento que es don del Esp\u00ed\u00adritu, experiencia consciente de estar salvados, es decir, amados y perdonados, llamados a la comuni\u00f3n con Dios y hechos capaces por \u00e9l de adherirnos a su llamada con una libre responsabilidad. Un conocimiento de Dios que hace posible un verdadero conocimiento de nosotros mismos y de nuestro mundo. Una experiencia de gracia que libera una verdadera capacidad de amar, y por eso mismo de responsabilidad. Podemos tratar de describir este \u00abconocimiento de Dios\u00bb en lo que aporta a la din\u00e1mica de la conversi\u00f3n moral.<\/p>\n<p>a) Gratitud. Una conversi\u00f3n que nace del encuentro con Dios en Jesucristo arranca de una experiencia de gracia, de comuni\u00f3n dada por la gratuita benevolencia de Dios. El cristiano entiende toda su vida a partir del regalo de este encuentro: por eso la orienta en coherencia con ese hecho. Convertirse no es otra cosa que aceptar la comuni\u00f3n dada con una respuesta que tambi\u00e9n es comuni\u00f3n; es aceptar la gracia. Adherirse a Dios es expresi\u00f3n de la verdadera conciencia del amor recibido, lo que se convierte en una vida radicalmente marcada por la alabanza y la gratitud. La pregunta sobre el comportamiento justo y el examen de la propia conciencia tiene su lugar de origen y de sentido en la decidida y grata voluntad de adhesi\u00f3n a la comuni\u00f3n con Dios. Se trata, en efecto, de asumir con plena responsabilidad personal la intenci\u00f3n que puede reconocerse en la obra salvadora de Dios; y la \u00abl\u00f3gica\u00bb de la comuni\u00f3n con \u00e9l se convertir\u00e1 en la l\u00f3gica de la comuni\u00f3n fraterna en \u00e9l. El creyente no s\u00f3lo reconoce haber recibido un don, sino que vive con eterna gratitud la posibilidad que se le da de conformar su mentalidad y su comportamiento a la voluntad de Dios, que es la salvaci\u00f3n del hombre reconocida en Jesucristo; el seguimiento est\u00e1 totalmente marcado por la alegr\u00ed\u00ada de compartir, que ni siquiera el momento de la cruz puede reducir a algo superficial.<\/p>\n<p>b) Sentido del pecado personal. En el conocimiento cristiano de Dios el sentido del pecado resalta por contraste junto al amor de Dios. Se le entiende en t\u00e9rminos de relaci\u00f3n personal: Dios es el que se preocupa por el hombre desde el comienzo y siempre, tambi\u00e9n hoy; en este hoy la persona est\u00e1 constituida en relaci\u00f3n con \u00e9l, como capaz de escuchar y de hablar, y por eso invitada a \u00abresponder\u00bb, como responsable de la relaci\u00f3n misma. Ante el amor de Dios el pecado se desvela en su realidad personal, y entonces la gratitud por el perd\u00f3n anima la conciencia de una conversi\u00f3n necesaria y posible, tambi\u00e9n ella don que se ha de aceptar y cultivar. Cuanto m\u00e1s profundo sea el conocimiento de Dios tanto m\u00e1s viva ser\u00e1 la percepci\u00f3n de la gravedad del pecado, a la vez que la \u00abalegr\u00ed\u00ada de estar salvado\u00bb (Sal 51:14) y la decisi\u00f3n de aceptar la salvaci\u00f3n. La b\u00fasqueda del bien moral se vivir\u00e1 como b\u00fasqueda de transparencia de conciencia en la adhesi\u00f3n de fe, es decir, en el seguimiento del Se\u00f1or.<\/p>\n<p>c) Entrega al Se\u00f1or. Quien vive el sentido del pecado personal en la gratitud por el amor del Se\u00f1or que perdona puede comprender la exigencia de la conversi\u00f3n moral sin ninguna pretensi\u00f3n de autosalvaci\u00f3n. El verdadero reconocimiento del pecado propio excluye toda pretensi\u00f3n de justicia y toda confianza en las propias fuerzas. La verdadera comprensi\u00f3n del perd\u00f3n ofrecido libera de la tentaci\u00f3n de juzgar el pecado como ineludible y de justificar as\u00ed\u00ad la renuncia a la conversi\u00f3n. La conversi\u00f3n se vive dentro de la estructura de la fe, corresponde a su din\u00e1mica en la persona que se sabe pecadora y que desde esa condici\u00f3n concreta de su existencia se entrega confiada al Se\u00f1or. La b\u00fasqueda personal de una vida moral positiva se apoya en la conciencia de que Dios mismo est\u00e1 en el inicio de esa b\u00fasqueda y la hace posible.<\/p>\n<p>d) Oraci\u00f3n. El contexto de la vida de fe como experiencia de la comuni\u00f3n con Dios hace que la conversi\u00f3n sea la realidad que hace expl\u00ed\u00adcita la relaci\u00f3n con Dios. Se trata de \u00abvolver a \u00e9l\u00bb, de dejarse guiar por el Esp\u00ed\u00adritu, de confiar en su palabra. Desde luego que esto implica decisiones y comportamientos concretos; pero la preocupaci\u00f3n para que est\u00e9n de acuerdo con el esp\u00ed\u00adritu y no con la carne encontrar\u00e1 su \u00e1mbito propio en el coloquio con el Se\u00f1or, en la escucha de su palabra, en el abandono expl\u00ed\u00adcito a \u00e9l de la propia vida y las propias decisiones. S\u00f3lo en la familiaridad con \u00e9l se puede aprender a reconocer su voluntad. Un camino de conversi\u00f3n es para el cristiano un camino paralelo al de la l oraci\u00f3n. Deber\u00e1 preocuparse de los momentos y formas de su oraci\u00f3n como lugar de encuentro expl\u00ed\u00adcito con Dios, para que su vida sea realmente comuni\u00f3n con \u00e9l, \u00abretorno\u00bb a \u00e9l, para conformar el \u00abcoraz\u00f3n\u00bb a su palabra de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. B\u00daSQUEDA DEL BIEN. El contexto de fe cristiana da a la conversi\u00f3n un significado esencialmente positivo y din\u00e1mico. La f\u00f3rmula \u00abevitar el mal\u00bb u otras semejantes no expresan todav\u00ed\u00ada el sentido profundo de la \u00abconversi\u00f3n\u00bb, ni \u00e9sta se hace realidad ya acabada en un momento de l\u00facida y sincera decisi\u00f3n en el que se reniega del pasado pecaminoso. Retornar al Se\u00f1or es caminar hacia una comuni\u00f3n m\u00e1s aut\u00e9ntica y plena. Se trata de una opci\u00f3n fundamental, que vive, madura y se expresa en las opciones cotidianas: la interioridad de un \u00abcoraz\u00f3n\u00bb que se hace cada vez m\u00e1s plenamente \u00abdel Se\u00f1or\u00bb en la exterioridad de comportamientos cada vez m\u00e1s \u00abjustos\u00bb (en la medida de lo posible y de la sinceridad con la que se intenta).<\/p>\n<p>a) Sinceridad. La b\u00fasqueda del bien como respuesta creyente compromete sobre todo a la conciencia en su sinceridad. Como el pecado, tambi\u00e9n sus frutos de inclinaci\u00f3n al mal, la concupiscencia y la tentaci\u00f3n, maduran en la mentira y operan en la mentira: aquella mentira simb\u00f3licamente expresada en la narraci\u00f3n del pecado original, que muestra al mal como \u00abbueno\u00bb y \u00abdeseable\u00bb (G\u00e9n 3:6). La verdad personal de la adhesi\u00f3n al Se\u00f1or se expresa como preocupaci\u00f3n por la sinceridad de la respuesta que lo basa todo en el encuentro con el Se\u00f1or y todo lo orienta a la comuni\u00f3n con \u00e9l, sin reservas y sin condiciones. Ser\u00ed\u00ada iluso pensar que una sinceridad as\u00ed\u00ad pueda madurar sin preocuparse y vigilar, o que no necesite tomar decisiones concretas y precisas. Se trata de cambiar de mentalidad; es necesario sacudir el propio modo de pensar, de valorar y de sentir. Si se trata de cambiar de direcci\u00f3n, conviene conocer bien la direcci\u00f3n actual y comprender cu\u00e1l es el cambio que hay que realizar. Lo cual supone una verdadera libertad interior, que en la hip\u00f3tesis de una persona que necesita convertirse no es id\u00e9ntica a la espontaneidad. Est\u00e1 en juego la moralidad de la persona, su decisi\u00f3n de asumir con entera libertad la b\u00fasqueda responsable del bien.<\/p>\n<p>b) Objetividad. La b\u00fasqueda del bien, si es sincera, necesariamente se manifiesta como atenci\u00f3n a conocer y elegir lo que es verdaderamente bueno. Con esto indicamos la necesaria preocupaci\u00f3n por la objetividad. Es moralmente sincero en la decisi\u00f3n el que se deja guiar por lo que con sinceridad considera que es objetivamente bueno. Sinceramente considera el bien que realiza quien pone en marcha las capacidades propias para comprender el valor de lo que se presenta a su elecci\u00f3n. Se trata del discernimiento moral, que para el creyente es b\u00fasqueda de la voluntad de Dios; se trata de comprender y decidir el gesto concreto en el que encarnar objetivamente la viva comuni\u00f3n con Dios.<\/p>\n<p>c) Conversi\u00f3n continua. La b\u00fasqueda del bien por parte de quien se reconoce pecador perdonado, en la perspectiva de la comuni\u00f3n con Dios, debe tener las caracter\u00ed\u00adsticas de la conversi\u00f3n continua. El progresivo conocimiento de Dios, en la familiaridad con \u00e9l que aporta la oraci\u00f3n, lleva consigo un m\u00e1s profundo sentido del pecado y una mayor capacidad para reconocer las posibilidades del bien que es preciso realizar. La libertad responsablemente realizada en el abandono de s\u00ed\u00ad en el Se\u00f1or da origen a una mayor capacidad de libertad. Las nuevas posibilidades objetivas, que las circunstancias de la vida van presentando ofrecen nuevos elementos para una mayor integraci\u00f3n personal. En la relaci\u00f3n con el Se\u00f1or todo esto significa invitaci\u00f3n a una ulterior y m\u00e1s plena respuesta de comuni\u00f3n. Ya que estas posibilidades son entendidas como don, el creyente tendr\u00e1 que asumirlas como llamada e invitaci\u00f3n en el momento presente a una comuni\u00f3n m\u00e1s plena, conversi\u00f3n hacia la realizaci\u00f3n plena.<\/p>\n<p>d) Comuni\u00f3n en el bien. El sentido central del amor al pr\u00f3jimo en la vida de toda persona que se ha \u00abconvertido\u00bb es el criterio interpretativo en la b\u00fasqueda del \u00abbien\u00bb que se debe realizar. Es la comuni\u00f3n con Dios acogida en su significado y en su lelos. Reconoci\u00e9ndose en una historia que ha sido redimida en Cristo, la b\u00fasqueda de comuni\u00f3n fraterna es cooperaci\u00f3n con la eficacia hist\u00f3rica del bien, que va m\u00e1s all\u00e1 del gesto aislado y de la persona individual. Somos conscientes de la solidaridad en el mal, en la que hemos sido engendrados y a la que ha contribuido nuestro pecado. Pero somos llamados tambi\u00e9n a reconocer la solidaridad en el bien que nos ha precedido y dado apoyo, haciendo posible nuestra conversi\u00f3n: una comuni\u00f3n hist\u00f3ricamente eficaz, mediaci\u00f3n del nuevo amor de Dios. En este sentido, corresponde a la sinceridad de la conversi\u00f3n responsabilizarse de la propia contribuci\u00f3n a la historia del bien que brota de Cristo. La conversi\u00f3n cristiana se realiza entonces como tendencia ala koinonia, manifest\u00e1ndose en las formas concretas de la caridadcomuni\u00f3n y siendo consciente del camino com\u00fan de conversi\u00f3n, donde la m\u00e1s peque\u00f1a aportaci\u00f3n de cada uno es una forma real de colaborara una mayor eficacia hist\u00f3rica del bien: tambi\u00e9n en esto sabe el creyente en qui\u00e9n pone su confianza y su esperanza.<\/p>\n<p>3. RENUNCIA NECESARIA. El hecho de acentuar la conversi\u00f3n como resultado del don recibido y como b\u00fasqueda positiva del bien no puede hacer olvidar el aspecto de renuncia, indicado siempre con mucha claridad en las tradiciones b\u00ed\u00adblicas. No es desde luego la renuncia por la renuncia, sino porque es necesaria: por causa del pecado personal, por el mal existente en el mundo, por nuestras limitaciones de seres creados e hist\u00f3ricos.<\/p>\n<p>a) Pecado y concupiscencia. Si hay que cambiar de mentalidad, si es necesario \u00abretornar\u00bb, si creer en el evangelio y abandonarse en el Se\u00f1or supone una conversi\u00f3n real, es porque otros presuntos valores son los que ocupan la mente y el coraz\u00f3n, porque la persona tiene \u00abafectos desordenados\u00bb y persigue objetivos a los que est\u00e1 interiormente unida y c)ue no est\u00e1n ordenados a la comunlon con Dios, sino que mantienen su atenci\u00f3n dirigida a otra parte, activando preferencias contrarias a la radical y plena opci\u00f3n por el Se\u00f1or. La conversi\u00f3n implica necesariamente abandonar algo. Hay que dejar Egipto, abandonar los \u00ed\u00addolos, despegarse de los s\u00ed\u00admbolos de la posesi\u00f3n y de la propia seguridad. Es necesario \u00abrenunciar\u00bb, y esto siempre tiene el sabor de la \u00abmortificaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>b) La cruz. Adem\u00e1s, la conversi\u00f3n, que es seguimiento de Cristo, no puede desconocer la cruz; es el camino recorrido por Jes\u00fas, ser\u00e1 el camino del disc\u00ed\u00adpulo (Lev 9:23). Se trata de vivir una l\u00f3gica de gratuidad y de comuni\u00f3n, como la de Cristo, en un mundo estructurado con una l\u00f3gica contraria. El pecado con su eficacia negativa pesar\u00e1 de muchas maneras en el disc\u00ed\u00adpulo, como pes\u00f3 en Jes\u00fas de Nazaret hasta llevarlo a la muerte. Quien se convierte a Cristo debe saberlo, aceptando \u00e9l tambi\u00e9n, con la confianza y la fuerza que le vienen de su comuni\u00f3n con \u00e9l, \u00abcargar sobre s\u00ed\u00ad el pecado del mundo\u00bb en la medida en que le sea posible hacerlo.<\/p>\n<p>c) Las limitaciones humanas. La condici\u00f3n de criatura del hombre, con su dignidad y la grandeza de haber sido constituido interlocutor y, en cierto sentido, colaborador de Dios por la comuni\u00f3n con \u00e9l, aun con sus positivas posibilidades tiene tambi\u00e9n un l\u00ed\u00admite, los l\u00ed\u00admites que solemos llamar precisamente \u00abcreaturales\u00bb. En nuestra realidad hist\u00f3rica, marcada por el pecado y no de una manera marginal, las limitaciones de nuestra condici\u00f3n de seres creados se unen con los derivados de la eficacia hist\u00f3rica del pecado, siendo con frecuencia dif\u00ed\u00adcil distinguir una causa de la otra. Esto, que es cierto a nivel objetivo, lo es todav\u00ed\u00ada m\u00e1s a nivel subjetivo, marcado tambi\u00e9n por ambas causas que lo limitan. La tentaci\u00f3n se manifestar\u00e1 muchas veces en la confusi\u00f3n de los planos, por ejemplo como impaciencia ante la necesidad de soportar el tiempo y la necesaria constancia en la persecuci\u00f3n de los objetivos buenos, o como no aceptaci\u00f3n de lo limitado del bien que se puede realizar. El camino de conversi\u00f3n, arraigado en la fe, \u00abliberado\u00bb por la fuerza de la esperanza, animado por la caridad, siempre tendr\u00e1 necesidad de asumir interiormente el valor real -en Cristo- del \u00abbien\u00bb limitado que es posible aqu\u00ed\u00ad y ahora. De este modo la progresiva integraci\u00f3n personal de una conversi\u00f3n viva en la fe se manifestar\u00e1 como \u00abfidelidad\u00bb.<\/p>\n<p>4. HACIA UNA MADUREZ DE LA CONCIENCIA CRISTIANA. La conversi\u00f3n cristiana se presenta, pues, como una forma responsable de asumir la respuesta de la fe en una moralidad positiva. Es la que con mucha frecuencia hoy se llama opci\u00f3n fundamental en la fe. Pero precisamente por ser as\u00ed\u00ad necesita realizarse en la continuidad del vivir personal, encarn\u00e1ndose en las posibilidades&#8217;concretas de bien, como continuidad del seguimiento de Cristo. Entonces se tendr\u00e1 una conciencia creyente que reconoce en el Se\u00f1or el fundamento de la propia b\u00fasqueda, que asume la comuni\u00f3n con \u00e9l en la comuni\u00f3n fraterna como fin de su \u00abconversi\u00f3n\u00bb, que en el comportamiento \u00e9tico encarna conscientemente su respuesta al Se\u00f1or y a su amor salvador. Id\u00e9nticamente, se tendr\u00e1 una conciencia que reconoce y quiere el bien hist\u00f3ricamente posible, encontrando as\u00ed\u00ad siempre nuevos espacios y horizontes para seguir obrando bien. La verdad de la conversi\u00f3n -de la opci\u00f3n moral positiva en la fe- se verificar\u00e1 en la continuidad y en la transparente tensi\u00f3n de las decisiones particulares personales. La madurez de una personalidad moral creyente tomar\u00e1 cuerpo en la continuidad de su historia; en ella se dar\u00e1 tambi\u00e9n a conocer, haci\u00e9ndose testimonio y, por lo tanto, ayuda a la conversi\u00f3n.<\/p>\n<p>[\/Consejos evang\u00e9licos (del cristiano); \/Gracia; \/Pecado; \/Penitencia].<\/p>\n<p>BIBL.: BASTIANEL S., La preghiera pella vira morak c\u00c2\u00a1istiana, Piemme, C. Monferrato 1986; BASTIANEL S. y Di P1NT0 L., Per una fondazione b\u00ed\u00adblica dell \u00e9tica, en T- Gom y G. PLANA (eds.), Corso di morale I: Vita nuova in Cristo, Queriniana, Brescia 1983, 77-174; BEHM J. y WDRTHWEIN E., \u00abMetanoed\u00bb; \u00abMetanoia\u00bb; en GLNT VII, 1971, 77-138; BERrRAM G., \u00abStrepho\u00bb; en GLNT XII, 1979, 1343-1382; B\u00dcCxLE F., Moral fundamental, Cristiandad, Madrid 1975; DEMMEa K., Perdono, en Dizionario di etica cristiana, Cittadela, As\u00ed\u00ads 1978, 298-300; Di SANTE C., Le conversioni: verso una personalit\u00e1 rinnovata, Paoline, 1985; DUPONTJ., Studi sugli Atti degli apostoli, Paoline, 1971, 717-814; Gmcer J. y GRELOT P., Penitenza-Conversione, en Dizionario di Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Marietti, Tur\u00ed\u00adn 1971, 895-905; MoNCaLo D., Conversi\u00f3n en Diccionario teol\u00f3gico interdisciplinar I, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1982; RAHNER K., Conversi\u00f3n en Sacramentum Mundi, Cristiandad, 1973; 5&#8217;CHNACKENBURG R., El mensaje moral del N7; 2 vols., Herder, Barcelona 1989-1991; Tosnro A., Per una revisione degli studi Bulla metanoia neotestamentaria, en \u00abRBiIt\u00bb 23 (1975) 3-46.<\/p>\n<p>S. Bastianel<\/p>\n<p>Compagnoni, F. &#8211; Piana, G.- Privitera S., Nuevo diccionario de teolog\u00ed\u00ada moral, Paulinas, Madrid,1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Moral<\/b><\/p>\n<p>V\u00e9ase ARREPENTIMIENTO (La conversi\u00f3n: un volverse).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>En este art\u00ed\u00adculo se trata (I-II) del concepto m\u00e1s general de conversi\u00f3n o retorno a Dios, y (III) de la \u00abconversi\u00f3n\u00bb en sentido m\u00e1s estricto, es decir, del paso de un bautizado a la Iglesia cat\u00f3lica.<\/p>\n<p>I. Teolog\u00ed\u00ada de la conversi\u00f3n<br \/>\n1. Reflexiones met\u00f3dicas previas<br \/>\na) El contenido del concepto de c., teol\u00f3gicamente importante y hasta central, se tratar\u00e1 aqu\u00ed\u00ad sistem\u00e1ticamente, pero incluyendo tambi\u00e9n la teolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica.<\/p>\n<p>b) El concepto de c. no es f\u00e1cil de deslindar de otros conceptos teol\u00f3gicos afines, como -> fe (lides qua y, con ello, esperanza y caridad), -> arrepentimiento, -> metanoia, -> penitencia, &#8211;> justificaci\u00f3n (como proceso), -> redenci\u00f3n. Remitimos, pues, a estos conceptos. De acuerdo con la naturaleza espiritual y corp\u00f3rea, hist\u00f3rica y social del hombre, la c. tiene siempre (aunque en expresi\u00f3n muy varia), un aspecto social y cultual en todas las religiones y hasta en el cristianismo (ritos de iniciaci\u00f3n, bautismo, liturgia penitencial, instituciones de \u00abdespertares\u00bb, etc.), aspecto que lo mismo puede ser el lado corp\u00f3reo y social de la c. como (de no realizarse personalmente) la desfiguraci\u00f3n de la c. y de la religi\u00f3n en general. Aqu\u00ed\u00ad ya no hablaremos m\u00e1s ampliamente de este aspecto.<\/p>\n<p>c) Las nociones b\u00ed\u00adblicas sub, metanoia y otras son conceptos espec\u00ed\u00adficamente religiosos, los cuales significan algo m\u00e1s que un cambio intelectual de opini\u00f3n; se refieren m\u00e1s bien al hombre entero en su relaci\u00f3n fundamental con Dios, y no designan solamente una mutaci\u00f3n respecto del juicio y de la conducta moral sobre un objeto (y mandamiento) determinado.<\/p>\n<p>2. Conversi\u00f3n como decisi\u00f3n fundamental<br \/>\nDesde el punto de vista de la naturaleza formal de la libertad, la c. es la decisi\u00f3n fundamental por Dios mediante un uso religioso y moralmente bueno de la facultad de elecci\u00f3n, as\u00ed\u00ad como el compromiso con \u00e9l que abarca la vida en su totalidad. Tal decisi\u00f3n y compromiso requieren cierto grado (siquiera relativo) de reflexi\u00f3n y se producen, por tanto, en un momento determinado de la historia de una vida. Sin embargo, por m\u00e1s que la libertad realizada en una vida \u00fanica y total no sea una mera suma de actos libres morales o no morales, enlazados en forma meramente cronol\u00f3gica, sino que implica un singular acto libre como decisi\u00f3n fundamental; de la misma esencia de la libertad se desprende tambi\u00e9n que esa decisi\u00f3n fundamental no est\u00e1 plenamente sometida a la reflexi\u00f3n y por tanto no puede fijarse adecuadamente en un momento determinado del curso de la vida. Este pensamiento debe recordarse siempre en toda interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica de la c.<\/p>\n<p>3. Conversi\u00f3n como respuesta a la llamada de Dios<br \/>\nEl libre retorno del hombre a Dios ha de verse siempre b\u00ed\u00adblica y sistem\u00e1ticamente, como una respuesta producida por la gracia divina a la llamada de Dios, que da al llamar aquello mismo hacia lo que \u00e9l llama. Este llamamiento de Dios es a una: Jesucristo mismo, como la exigencia y presencia del -> reino de Dios en persona; su Esp\u00ed\u00adritu, que, como comunicaci\u00f3n de Dios, ofrece libertad y perd\u00f3n como superaci\u00f3n de la cerrada finitud y pecabilidad del hombre; y la situaci\u00f3n concreta en que est\u00e1 el llamado, la cual constituye la delimitaci\u00f3n existencial de ese llamamiento que proviene de Cristo y del Esp\u00ed\u00adritu.<\/p>\n<p>4. El contenido del llamamiento<br \/>\nEl contenido del llamamiento (que no puede separarse del hecho mismo de producirse) es invitaci\u00f3n (que obliga y facilita su seguimiento) a admitir a Dios, que se comunica a s\u00ed\u00ad mismo, libera con ello la existencia de los \u00ab\u00ed\u00addolos\u00bb esclavizadores (principados y potestades) y da el valor para esperar la redenci\u00f3n y libertad definitivas en la \u00abposesi\u00f3n\u00bb inmediata de Dios como nuestro futuro absoluto. El llamamiento es, por ende, invitaci\u00f3n a salir de la mera finitud (gracia como participaci\u00f3n en la vida divina misma) y del estado pecador del hombre, en que \u00e9ste, por desconfiada desesperanza, se diviniza a s\u00ed\u00ad mismo bajo determinadas dimensiones de su existencia en la decisi\u00f3n fundamental de su vida (gracia como perd\u00f3n), y no s\u00f3lo la invitaci\u00f3n a cumplir obligaciones morales particulares, a \u00abcorregirse\u00bb. Este contenido del llamamiento puede naturalmente describirse tambi\u00e9n en direcci\u00f3n inversa: Dondequiera se desprende uno de s\u00ed\u00ad mismo (\u00abse niega a s\u00ed\u00ad mismo\u00bb), ama desinteresadamente al pr\u00f3jimo, acepta confiadamente su propia existencia junto con la imposibilidad de comprenderla y regirla plenamente, y la acepta como llena de sentido en medio de su car\u00e1cter incomprensible, sin querer determinar por s\u00ed\u00ad mismo este sentido \u00faltimo ni disponer del mismo, dondequiera uno logra renunciar a los \u00ed\u00addolos de su angustia y hambre de vida, ah\u00ed\u00ad se acepta y experimenta el reino de Dios, a Dios mismo (como \u00faltima raz\u00f3n de tal acci\u00f3n), aun cuando se haga de manera totalmente irrefleja y, por eso, la c. sea \u00abimpl\u00ed\u00adcita\u00bb y \u00aban\u00f3nima\u00bb y, en ciertas circunstancias, no se comprenda expresamente a Cristo como palabra definitiva de Dios al hombre (aunque s\u00ed\u00ad se le alcance \u00aben esp\u00ed\u00adritu\u00bb). A la postre se dice lo mismo cuando jes\u00fas llama a la conversi\u00f3n (metanoia) al reino de Dios, que aparece ahora en \u00e9l mismo y reclama radicalmente al hombre entero, o cuando Pablo invita a la -> fe en el Dios que justifica sin las obras por la cruz de Cristo y Juan exhorta a pasar de las tinieblas a la luz por la caridad y la fe en el Hijo aparecido en la carne. En todas esas llamadas se renueva la exhortaci\u00f3n de los profetas veterotestamentarios a la c., y se renueva en forma m\u00e1s radical por la fe en el hecho de que en jes\u00fas, el crucificado y resucitado, ha adquirido una forma definitiva e insuperable y, con ello, su seriedad y obligatoriedad postrera el llamamiento de Dios que hace posible la c.<\/p>\n<p>5. La c. como evento contingente<br \/>\nLa c. misma es experimentada como don de la gracia (como un recibir la c.) y como radical decisi\u00f3n fundamental que afecta a la existencia entera del hombre, aun cuando se realice en una particular decisi\u00f3n concreta de la vida diaria; ella es fe, como un concreto quedar afectado por la llamada que se me dirige singularmente a \u00abm\u00ed\u00ad\u00bb, y como aceptaci\u00f3n obediente de su \u00abcontenido\u00bb. La c. es esperanza, como un confiarse al camino inesperado y no fijable hacia el futuro abierto e imprevisible en que viene Dios (cf. tambi\u00e9n -> predestinaci\u00f3n); es aversi\u00f3n o apartamiento (hecho libremente y, sin embargo, sentido como don) de la vida pasada, con la tarea de la \u00abexpulsi\u00f3n\u00bb, por la que se reprime la pecaminosidad de la vida anterior; es amor al pr\u00f3jimo, porque s\u00f3lo en unidad con \u00e9ste puede amarse . de veras a Dios, y, sin \u00e9l; no se tiene conciencia, ni aun en el centro de la existencia, de qui\u00e9n sea Dios; es perseverancia y aprehensi\u00f3n de la situaci\u00f3n se\u00f1era, en cada caso dada solamente en este momento, de la vida en su \u00abhoy\u00bb, sin tranquilizarse con que vendr\u00e1 otra y con que la oportunidad de salvaci\u00f3n se da \u00absiempre\u00bb; es sereno conocimiento de que toda c. es s\u00f3lo comienzo, y demostraci\u00f3n mediante la diaria fidelidad de que la c., que s\u00f3lo se logra por la vida entera, est\u00e1 a\u00fan por llegar.<\/p>\n<p>6. Fen\u00f3menos de c. en las religiones no cristianas<br \/>\nEl enjuiciamiento teol\u00f3gico de los fen\u00f3menos de conversi\u00f3n en las religiones no cristianas (e incluso en las analog\u00ed\u00adas profanas de la praxis psicoterap\u00e9utica) ha de hacerse seg\u00fan los mismos criterios con que se interpretan y enjuician teol\u00f3gicamente las religiones no cristianas y eventualmente el \u00abcristianismo impl\u00ed\u00adcito\u00bb en general.<\/p>\n<p>II. Psicolog\u00ed\u00ada y teolog\u00ed\u00ada pastoral de la conversi\u00f3n<br \/>\n1) En la praxis corriente de la pastoral cat\u00f3lica, queda a menudo oculta la c. como fen\u00f3meno central en la historia salv\u00ed\u00adfica del individuo. Las razones son f\u00e1cilmente comprensibles: el bautismo, que era en la Iglesia primitiva el acontecimiento de la c. con su entusiasmo bautismal, es por lo general administrado como bautismo de ni\u00f1os. Pr\u00e1cticamente, tampoco cuenta en general la confirmaci\u00f3n como encarnaci\u00f3n cultual de una c. Lo mismo digamos de nuestra primera comuni\u00f3n tempranamente recibida. Nuestra pr\u00e1ctica pastoral sigue normalmente contando con un cristianismo que se vive en una sociedad cristiana relativamente homog\u00e9nea, la cual considera obvio que las actitudes y decisiones \u00faltimas se tomen con esp\u00ed\u00adritu cristiano (aunque resulte problem\u00e1tico que as\u00ed\u00ad sea). La pr\u00e1ctica del confesionario, con sus confesiones frecuentes, y la predicaci\u00f3n moral, que se ocupa sobre todo de exigencias particulares de la vida diaria, tambi\u00e9n tienden m\u00e1s a una mil veces repetida rectificaci\u00f3n y correcci\u00f3n del diario quehacer cristiano, con su nivel medio, que a una \u00abregeneraci\u00f3n\u00bb fundamental y singular del hombre.<\/p>\n<p>2) Pero la cura de almas y la teolog\u00ed\u00ada pastoral no deben pasar por alto el fen\u00f3meno de la conversi\u00f3n como tarea decisiva de la pastoral individual. Una raz\u00f3n de esto, pero no la \u00fanica, est\u00e1 en que la libertad, como irrepetible autorrealizaci\u00f3n hist\u00f3rica del hombre por la que \u00e9ste fija definitivamente su suerte ante Dios, implica una opci\u00f3n fundamental; opci\u00f3n que el hombre, dada su naturaleza esencialmente reflexiva e hist\u00f3rica, deber\u00ed\u00ada realizar con el m\u00e1ximo grado posible de reflexi\u00f3n expl\u00ed\u00adcita. De ah\u00ed\u00ad que la c. no sea tanto (ni siempre) apartamiento de determinados pecados particulares del pasado, cuanto la aceptaci\u00f3n decidida y radical, y radicalmente consciente, personal y singular, de la existencia cristiana, la cual implica una experiencia real de la libertad, de la decisi\u00f3n por el destino externamente definitivo, y de la gracia (cf. p. ej., G\u00e1l 3, 5). Y eso sobre todo porque en una sociedad de extremo pluralismo ideol\u00f3gico y anticristiana, el cristianismo del individuo, sin apoyo del medio, no puede subsistir a la larga sin pareja c., es decir, sin la personal decisi\u00f3n fundamental por la fe y la vida cristiana.<\/p>\n<p>3) La teolog\u00ed\u00ada pastoral y la praxis de la cura de almas debieran por eso ejercitarse m\u00e1s en el arte mistag\u00f3gico de esa experiencia personal de la c. No es que una verdadera c. pueda producirse a placer simplemente por m\u00e9todos psicot\u00e9cnicos; pero un arte mistag\u00f3gico realmente sabio y h\u00e1bil en manos de un determinado pastor puede ser \u00fatil para una m\u00e1s clara y consciente realizaci\u00f3n de la decisi\u00f3n fundamental cristiana. En la edad del -> ate\u00ed\u00adsmo, que declara no poder hallar en la cuesti\u00f3n de Dios sentido alguno ni siquiera como cuesti\u00f3n, ni descubrir en absoluto ninguna experiencia religiosa, este arte mistag\u00f3gico de la c. no tiene hoy d\u00ed\u00ada como fin primero e inmediato la decisi\u00f3n moral, sino el entrar (o hacer entrar) en s\u00ed\u00ad mismo y la libre aceptaci\u00f3n de una fundamental experiencia religiosa de la ineludible referencia del hombre al misterio que llamamos Dios. Aunque la pr\u00e1ctica pastoral cat\u00f3lica, por buenas razones (insistencia en lo objetivo, miedo a la falsa m\u00ed\u00adstica y al iluminismo, af\u00e1n de eclesialidad y amor a la sobriedad del quehacer cristiano de cada d\u00ed\u00ada, etc.), se ha mostrado y sigue mostr\u00e1ndose desconfiada con relaci\u00f3n a una excesivamente buscada producci\u00f3n de experiencias de c. (\u00abmetodismo\u00bb, movimientos de despertar\u00bb), sin embarg\u00f3, acomod\u00e1ndose al nivel general humano, al grado de cultura, etc., de los cristianos, ella ha hecho diversos esfuerzos met\u00f3dicos desde la misma antig\u00fcedad por lograr la c., tales como misiones populares, ejercicios, retiros, noviciados, etc\u00e9tera. Pero es necesario comprobar si todos esos m\u00e9todos de la cura de almas encaminados a la c. apuntan con suficiente precisi\u00f3n hacia aquellos datos y bases del hombre actual que hacen posible para \u00e9l una original experiencia religiosa y c. El apostolado cat\u00f3lico deber\u00ed\u00ada ver sus propios peligros caracter\u00ed\u00adsticos y tratar de contrarrestarlos decididamente por un aut\u00e9ntico arte mistag\u00f3gico de la c.: el peligro de lo meramente cultual y sacramental, del legalismo, de la pr\u00e1ctica de un pacato cumplimiento con la Iglesia y de la mera convenci\u00f3n, de un conformismo con el nivel medio eclesi\u00e1stico.<\/p>\n<p>4) Puesto que la decisi\u00f3n fundamental debe probarse o tomarse una y otra vez en situaciones de considerable novedad, las fases fundamentales de la vida son otras tantas situaciones y especificaciones de la conversi\u00f3n. Pubertad, matrimonio y profesi\u00f3n, comienzo de la vejez, etc., debieran mirarse como posibles situaciones de c., y la cura de almas deber\u00ed\u00ada saber c\u00f3mo ha de especificarse de acuerdo con estas situaciones su arte mistag\u00f3gico de la experiencia religiosa y de la c.<\/p>\n<p>5) Partiendo de la naturaleza de la libertad, cuya decisi\u00f3n fundamental se realiza concretamente y debe sostenerse en la variedad de libres decisiones parciales en la vida diaria; partiendo de la conexi\u00f3n que la c. tiene con los l\u00ed\u00admites de la vida humana, con su distinta individualidad y con sus fases cambiantes, es explicable que una vida cristiana lo mismo pueda correr como un lento y continuo proceso de maduraci\u00f3n sin censuras muy claramente notables (aunque nunca falten del todo), que como un acontecer dram\u00e1tico con una o m\u00e1s c., de efecto casi revolucionario, y fijables con bastante exactitud en el tiempo (p. ej., en Pablo, Agust\u00ed\u00adn, Lutero, Ignacio de Loyola, Pascal, Kierkegaard, etc. ). Y hemos de advertir que una c. < s\u00fabita\" puede ser tambi\u00e9n resultado de una larga evoluci\u00f3n inadvertida.\n\nIII. El problema de la c. confesional, es decir, del acto por el que un bautizado pasa de una comunidad cristiana a la Iglesia cat\u00f3lica\n1) La c. de un cristiano protestante u ortodoxo a la Iglesia cat\u00f3lica plantea problemas especiales, pues aqu\u00ed\u00ad no se trata solamente (o no se trata necesariamente en todos los casos) de un giro en la decisi\u00f3n fundamental de la existencia, sino de un cambio en la situaci\u00f3n eclesi\u00e1stica del converso. En tal caso cabe pensar que se convierta un \"santo\" y, por tanto, s\u00f3lo pueda cambiar la situaci\u00f3n eclesi\u00e1stica exterior; como tambi\u00e9n es posible que alguien, sin especial conversi\u00f3n interior, aunque seria necesaria, cambie solamente su confesi\u00f3n y se haga cat\u00f3lico, incluso por motivos que no tienen nada de religiosos. Pero el caso normal ser\u00e1 que la c. a la Iglesia cat\u00f3lica sea tambi\u00e9n algo as\u00ed\u00ad como una c. religiosa.\n\n2) \"Es evidente que el trabajo de preparaci\u00f3n y reconciliaci\u00f3n de todos aquellos que desean la plena comuni\u00f3n cat\u00f3lica se diferencia por su naturaleza de la labor ecum\u00e9nica; no hay, sin embargo, oposici\u00f3n alguna, puesto que ambos proceden del admirable designio de Dios\" (Vaticano ii, Decreto sobre el ecumenismo, n. 4).\n\nEsta declaraci\u00f3n del concilio significa pr\u00e1cticamente que el trabajo ecum\u00e9nico de los cat\u00f3licos no debe tener por fin lograr conversiones individuales a la Iglesia cat\u00f3lica, pues ello desacreditar\u00ed\u00ada tal trabajo y lo har\u00ed\u00ada imposible. Por otra parte, aun en la era del ecumenismo, tales conversiones particulares son leg\u00ed\u00adtimas, y hasta un deber, con las debidas condiciones, y lo mismo hay que decir del esfuerzo de los cat\u00f3licos, de los seglares o del clero por lograrlas. En caso de conflicto, el trabajo ecum\u00e9nico tiene primac\u00ed\u00ada en importancia y urgencia sobre las c. particulares.\n\n3) Respecto del trabajo para procurar c. particulares, cabr\u00ed\u00ada hacer resaltar los siguientes principios como especialmente importantes:\na) Si este trabajo no ha de degenerar en falso \"proselitismo\", debe tener por blanco, en los pa\u00ed\u00adses llamados cristianos, pero en gran parte descristianizados, la recristianizaci\u00f3n de los ateos actuales, de los aconfesionales y de los no bautizados; ganarlos para la Iglesia cat\u00f3lica s\u00f3lo puede significar el punto final de una c. en sentido estrictamente religioso.\n\nb) Ante la escasez de fuerzas apost\u00f3licas en la Iglesia cat\u00f3lica, no son en la pr\u00e1ctica \"objeto\" adecuado para el trabajo de c., aun cuando eventualmente \u00e9ste prometiera \u00e9xito, aquellos cristianos acat\u00f3licos que, por una parte, llevan en su propia Iglesia una vida cristiana y practican una aut\u00e9ntica religiosidad, y, por otra, en virtud de la c. no cambiar\u00ed\u00adan substancialmente con relaci\u00f3n a lo m\u00e1s central del cristianismo, que pueden apropiarse efectivamente de acuerdo con sus posibilidades y necesidades religiosas; es decir, personas para quienes un cambio de confesi\u00f3n dif\u00ed\u00adcilmente supondr\u00ed\u00ada una c. en sentido propiamente religioso. Es distinto el caso de aquellos que, aun perteneciendo a una iglesia o comunidad acat\u00f3lica, al no \"cumplir\", est\u00e1n pr\u00e1cticamente sin hogar religioso.\n\nc) El que por motivos genuinamente religiosos quiere hacerse cat\u00f3lico, no debe ser repelido, sino que debe ser atendido con todo cuidado.\n\nd) Si as\u00ed\u00ad lo aconsejan razones ecum\u00e9nicas o personales, no es menester reducir demasiado el per\u00ed\u00adodo entre el momento en que se reconoci\u00f3 la Iglesia como la \u00fanica o verdadera y el paso oficial a la misma.\n\n4) El apostolado con los convertidos es algo m\u00e1s que una mera instrucci\u00f3n sobre la dogm\u00e1tica y la moral cat\u00f3licas. Durante la preparaci\u00f3n del ingreso en la Iglesia, habr\u00ed\u00ada que esforzarse en la medida de lo posible por hacer de ese ingreso una conversi\u00f3n rel\u00ed\u00adgiosa en todo el sentido de la palabra. Semejante cura de almas supone un buen conocimiento de la teolog\u00ed\u00ada no cat\u00f3lica e inteligencia del trabajo ecum\u00e9nico. Ha de esforzarse m\u00e1s por combatir que por favorecer en el converso una actitud puramente negativa contra su antigua comunidad eclesial; debe ense\u00f1arle a no perder nada positivamente cristiano de su herencia del pasado por el hecho de su c., y a superar por la fe y la paciencia la vida frecuentemente muy imperfecta de la comunidad cat\u00f3lica en que tendr\u00e1 que vivir.\n\nEn modo alguno hemos de pensar que el apostolado con el convertido termina en el momento de la c.\n\nKarl Rahner\n\n\nK. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">El acto de la conversi\u00f3n se representa por el verbo hebreo <em>\u0161\u00fb\u1e07<\/em> y el verbo griego <em>epistref\u014d<\/em> significando ambos volver o retornar (tanto f\u00edsica como espiritualmente). El siguiente an\u00e1lisis se basa en el uso de estas palabras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La conversi\u00f3n se describe en el AT como una vuelta al Se\u00f1or abandonando el mal (Jer. 18:8; Mal. 3:7). A causa de la naturaleza corrompida del hombre (Os. 3:7), este cambio es resistido (2 Cr. 36:13). Dios es quien determina la conversi\u00f3n (Jer. 31:18) y el hombre parece tener una parte subordinada (Jer. 24:7). Individuos (2 R. 23:25) y naciones (Jon. 3:10) son sujetos de la conversi\u00f3n. Dios usa a los profetas como agentes secundarios en la conversi\u00f3n (Neh. 9:26; Zac. 1:4). Aquellos que reh\u00fasan volverse al Se\u00f1or son castigados (Am. 4:6\u201312) con cautividad (Os. 11:5), destrucci\u00f3n (1 R. 9:6\u20139) y la muerte (Ez. 33:9, 11); aquellos que se vuelven al Se\u00f1or reciben bendiciones tales como perd\u00f3n (Is. 55:7), liberaci\u00f3n del castigo (Jon. 3:9, 10), fruto en el servicio (Sal. 51:13; Os. 14:4\u20138), vida (Ez. 33:14ss.). La conversi\u00f3n de grandes multitudes es anticipa en el advenimiento del Mes\u00edas (Dt. 4:30; Os. 3:5; Mi. 5:3; Mal. 4:5, 6).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El NT armoniza exactamente con el AT en cuanto a la descripci\u00f3n de la conversi\u00f3n. La predicaci\u00f3n apost\u00f3lica insiste (Hch. 26:20) que los hombres deban volverse del mal a Dios (Hch. 14:15; 1 Ts. 1:9). Tal conversi\u00f3n significa el trasladarse del poder de Satan\u00e1s al reino de Dios (Hch. 26:18). La verdadera conversi\u00f3n encierra fe y arrepentimiento; da como resultado el perd\u00f3n de nuestros pecados (Hch. 3:19; 26:18). Israelitas (Lc. 1:16, 17; 2 Co. 3:16), gentiles (Hch. 15:19) y cristianos (Lc. 22:32; Stg. 5:19, 20) son sujetos de conversi\u00f3n. Pablo es el ejemplo m\u00e1s destacado (Hch. 9:1\u201318). Los ap\u00f3stoles fueron los instrumentos en la conversi\u00f3n de grandes multitudes (Hch. 9:35; 11:21). \u00danicamente hombres convertidos pueden llevar a cabo este bendito ministerio (Lc. 22:32; Stg. 5:19, 20).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Problemas tales como (1) conversi\u00f3n y predestinaci\u00f3n (cf. Is. 6:10; Jn. 12:39s.), (2) la conversi\u00f3n futura de Israel (cf. Dt. 4:30; Is. 59:20; Ro. 11:26s.) y (3) la relaci\u00f3n de la conversi\u00f3n con el libre albedr\u00edo (cf. Mt. 18:3) constituyen algunas de las cuestiones m\u00e1s debatidas en la teolog\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">BIBLIOGRAF\u00cdA<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Arndt; James Strachan en <a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">HERE<\/a>; F.W. Lofthouse en <a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">HDAC<\/a>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Wick Broomall<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">HERE <\/a><em>Hastings\u2019 Encyclopaedia of Religion and Ethics<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">HDAC <\/a><em>Hastings\u2019 Dictionary of the Apostolic Church<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (125). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span ><\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>I. Significado de la palabra<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>Un volverse, o regresar, a Dios. Las principales palabras para expresar esta idea son, en el <etiqueta id=\"#_ftn789\" name=\"_ftnref789\" title=\"\">AT<\/etiqueta>, <\/span><span style=''>\u0161\u00fb&#7687;<\/span><span lang=ES style=''> (<etiqueta id=\"#_ftn790\" name=\"_ftnref790\" title=\"\">trad. \u201cvolverse\u201d), y en el <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn791\" name=\"_ftnref791\" title=\"\">NT, <\/etiqueta><\/span><span style=''>strefomai<\/span><span lang=ES style=''> (Mt. 18.3; Jn. 12.40: la voz media expresa la cualidad refleja de la acci\u00f3n, <etiqueta id=\"#_ftn792\" name=\"_ftnref792\" title=\"\">cf. el franc\u00e9s \u201cse convertir\u201d); <\/etiqueta><\/span><span style=''>epistref&#333;<\/span><span lang=ES style=''> (usado invariablemente en la <etiqueta id=\"#_ftn793\" name=\"_ftnref793\" title=\"\"><span style='text-transform:uppercase'>LXX<\/span><\/etiqueta> para traducir <\/span><span style=''>\u0161\u00fb&#7687;<\/span><span lang=ES style=''>) y (solamente en Hch. 15.3) el sustantivo relacionado <\/span><span style=''>epistrof&#275;<\/span><span lang=ES style=''>. <\/span><span style=''>epistrefo<\/span><span style=''> <span lang=ES>no se usa en voz pasiva en el NT. <\/span><\/span><span style=' '>\u0161\u00fb&#7687;<\/span><span lang=ES style=' '> y <\/span><span style=' '>epistrefo<\/span><span lang=ES style=' '> pueden usarse en forma transitiva e intransitiva: en el AT se dice que Dios vuelve los hombres hacia s\u00ed mismo (15 veces); en el NT se dice que los predicadores hacen volver los hombres a Dios (Lc. 1.16s, que se hace eco de Mal. 4.5\u20136; Stg. 5.19s; prob. Hch. 26.18). El significado b\u00e1sico que expresa el grupo de palabras vinculadas a <\/span><span style=''>stref&#333;<\/span><span lang=ES style=''>, igual que <\/span><span style=''>\u0161\u00fb&#7687;<\/span><span lang=ES style=''>, es volver hacia atr\u00e1s (retornar: as\u00ed Lc. 2.39; Hch. 7.39) o darse vuelta (media vuelta: as\u00ed Ap. 1.12). El significado teol\u00f3gico de estos t\u00e9rminos representa una transferencia de esta idea al reino de las relaciones del hombre con Dios.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>II. El uso en el Antiguo Testamento<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>El AT habla mayormente de conversiones nacionales, una vez de una comunidad pagana (N\u00ednive; Jon. 3.7\u201310), en las restantes oportunidades de Israel; aunque tambi\u00e9n hay algunas referencias a conversiones individuales, adem\u00e1s de ejemplos (cf. Sal. 51\u201313, y los relatos de Naam\u00e1n, 2 R. 5; Jos\u00edas, 2 R. 23.25; Manas\u00e9s, 2 Cr. 33.12s), juntamente con profec\u00edas de conversiones mundiales (cf. Sal. 22.27). La conversi\u00f3n en el AT significa, simplemente, volverse a Yahv\u00e9h, el Dios del pacto con Israel. Para los israelitas, miembros de la comunidad del pacto por derecho de nacimiento, la conversi\u00f3n significaba volver a \u201cJehov\u00e1 tu Dios\u201d (Dt. 4.30; 30.2, 10) en plena sinceridad de coraz\u00f3n despu\u00e9s de un per\u00edodo de deslealtad a las condiciones establecidas en el pacto. Por lo tanto, en Israel la conversi\u00f3n constitu\u00eda, esencialmente, la vuelta de los ap\u00f3statas a Dios. La raz\u00f3n por la cual los individuos, o la comunidad, ten\u00edan que \u201cvolver al Se\u00f1or\u201d era que le hab\u00edan dado las espaldas y se hab\u00edan descarriado del camino. Por esta raz\u00f3n los movimientos nacionales de regreso al Se\u00f1or se caracterizaban frecuentemente por la celebraci\u00f3n por parte del gobernante y del pueblo de \u201cun *pacto\u201d que consist\u00eda en hacer juntos una nueva y solemne profesi\u00f3n de que en adelante ser\u00edan enteramente leales al pacto divino que hab\u00edan guardado muy ligeramente en el pasado (como sucedi\u00f3 bajo Josu\u00e9, Jos. 24.25; Joiada, 2 R. 11.17; Asa, 2 Cr. 15.12; Ezequ\u00edas, 2 Cr. 29.10; Jos\u00edas, 2 Cr. 34.31). La base teol\u00f3gica de estas profesiones p\u00fablicas de conversi\u00f3n estaba en la doctrina del pacto. El pacto que Dios hab\u00eda hecho con Israel entra\u00f1aba una relaci\u00f3n permanente; el entregarse a la idolatr\u00eda y al pecado expon\u00eda a Israel al castigo se\u00f1alado en el pacto (cf. Am. 3.2), pero no pod\u00eda provocar la anulaci\u00f3n del pacto; y si Israel volv\u00eda de nuevo a Yahv\u00e9h, \u00e9l se volv\u00eda a ellos con bendiciones (cf. Zac. 1.3) y la naci\u00f3n era restaurada y sanada (Dt. 4.23\u201331; 29.1\u201330.10; Is. 6.10).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Sin embargo, el AT destaca el hecho de que la conversi\u00f3n comprende m\u00e1s que meras se\u00f1ales exteriores de pesar y de reforma de costumbres. Una verdadera vuelta a Dios bajo cualesquiera circunstancias ha de incluir la humillaci\u00f3n personal interior, un verdadero cambio de coraz\u00f3n, y una sincera b\u00fasqueda de Dios (Dt. 4.29s; 30.2, 10; Is. 6.9s; Jer. 24.7), y ser\u00e1 acompa\u00f1ada por una nueva claridad en el conocimiento de su ser y de sus caminos (Jer. 24.7; cf. 2 R. 5.15; 2 Cr. 33.13).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>III. El uso en el Nuevo Testamento<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>En el NT el vorablo <\/span><span style=''>epistref&#333;<\/span><span lang=ES style=''> se utiliza una sola vez de la vuelta a Cristo de un cristiano que ha ca\u00eddo en pecado (Pedro: Lucas 22.32). En otras partes, los que han ca\u00eddo en pecado son exhortados, no a la conversi\u00f3n, sino al arrepentimiento (Ap. 2.5, 16, 21s; 3.3, 19), y las palabras tocantes a la conversi\u00f3n se refieren \u00fanicamente a aquella decisiva vuelta a Dios mediante la cual, por la fe en Cristo, el pecador, sea jud\u00edo o gentil, se asegura la entrada presente en el reino escatol\u00f3gico de Dios, y recibe la bendici\u00f3n escatol\u00f3gica del perd\u00f3n de los pecados (Mt. 18.3; Hch. 3.19; 26.18). Esta conversi\u00f3n asegura la salvaci\u00f3n que Cristo ha tra\u00eddo. Se trata de un acontecimiento que ocurre una sola vez y para siempre, y es irrepetible, como lo indica el uso habitual del aoristo en los modos oblicuos de los verbos indicados. Se describe como un volverse de la obscuridad de la idolatr\u00eda, el pecado, y el dominio de Satan\u00e1s, para adorar y servir al Dios verdadero (Hch. 14.15; 26.18; 1 Ts. 1.9) y a su Hijo Jesucristo (1 P. 2.25). Consiste en el ejercicio del *arrepentimiento y la *fe, que tanto Cristo como Pablo vinculan entre s\u00ed para resumir entre ambos la demanda moral del evangelio (Mr. 1.15; Hch. 20.21). El arrepentimiento significa un cambio de mente y coraz\u00f3n hacia Dios; la fe significa creer en su palabra y confiar en su Cristo; la conversi\u00f3n abarca ambas cosas. Por lo tanto encontramos el arrepentimiento y la fe ligados a la conversi\u00f3n, el concepto m\u00e1s estrecho con el m\u00e1s amplio (arrepentimiento y conversi\u00f3n, Hch. 3.19; 26.20; fe y conversi\u00f3n, Hch. 11.21).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>Aunque el NT registra una serie de experiencias de conversi\u00f3n, algunas m\u00e1s violentas y dram\u00e1ticas (<etiqueta id=\"#_ftn794\" name=\"_ftnref794\" title=\"\">p. ej. la de Pablo Hch. 9.5ss; la de Cornelio, Hch. 10.44ss; cf. Hch. 15.7ss; la del carcelero de Filipos, Hch. 16.29ss), otras m\u00e1s tranquilas y carentes de espectacularidad (p. ej. la del eunuco, Hch. 8<\/etiqueta>.30ss; la de Lidia, Hch. 16.14), los escritores no muestran mayor inter\u00e9s en la psicolog\u00eda de la conversi\u00f3n como tal. Lucas dedica espacio a consignar tres relatos de las conversiones de Pablo y de Cornelio (Hch. 10.5ss; 22.6ss; 26.12ss; y 10.44ss; 11.15ss; 15.7ss) debido a la gran significaci\u00f3n de estos acontecimientos en la historia de la iglesia primitiva, no por alg\u00fan inter\u00e9s particular en las manifestaciones que las acompa\u00f1aron. Los escritores conciben la conversi\u00f3n como algo din\u00e1mico \u2013 no como una experiencia, algo que se siente, sino como una acci\u00f3n, algo que se hace \u2013 y la interpretan teol\u00f3gicamente, en funci\u00f3n del evangelio al cual el convertido asiente y responde. Teol\u00f3gicamente la conversi\u00f3n significa entregarse a esa uni\u00f3n con Cristo que se simboliza con el bautismo: uni\u00f3n con \u00e9l en su muerte, lo que trae consigo liberaci\u00f3n de la pena y del dommio del pecado, y uni\u00f3n con \u00e9l en su resurrecci\u00f3n de la muerte, para vivir para Dios por intermedio de \u00e9l y caminar con \u00e9l en novedad de vida por el poder del Esp\u00edritu Santo que mora en el convertido. La conversi\u00f3n cristiana es la entrega incondicional a Jesucristo como divino Se\u00f1or y Salvador, y esta entrega significa que se reconoce que la uni\u00f3n con Cristo es un hecho real y que la vida debe vivirse en consonancia con esta creencia. (V\u00e9ase Ro. 6.1\u201314; Col. 2.10\u201312, 20ss; 3.1ss.)<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><b><span lang=ES style=''>IV. Conclusi\u00f3n general<\/span><\/b><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;line-height: normal'><span lang=ES style=''>El volver a Dios en cualquier circunstancia, considerado psicol\u00f3gicamente, es un acto del hombre mismo, que elige libremente y que se lleva a cabo en forma espont\u00e1nea. No obstante, la Biblia deja sentado que es tambi\u00e9n, en un sentido m\u00e1s fundamental, obra de Dios en \u00e9l. El AT dice que los pecadores se vuelven a Dios \u00fanicamente cuando \u00e9l los vuelve a s\u00ed mismo (Jer. 31.18s; Lm. 5.21). El NT ense\u00f1a que cuando los hombres lo desean y ponen de su parte para que se cumpla la voluntad de Dios respecto a su salvaci\u00f3n, es la obra de Dios en ellos lo que los impulsa a obrar de esa manera (Fil. 2.12s). Tambi\u00e9n, describe la conversi\u00f3n inicial de los incr\u00e9dulos como resultado de una obra divina en ellos en la cual, por su misma naturaleza, ellos mismos no podr\u00edan tener parte, ya que se trata esencialmente de la eliminaci\u00f3n de la impotencia espiritual que hasta ese momento les ha impedido volver a Dios: un levantamiento de la muerte (Ef. 2.1ss), un nuevo nacimiento (Jn. 3.1ss), un abrir del coraz\u00f3n (Hch. 16.14), un abrir y darle vista a ojos enceguecidos (2 Co. 4.4\u20136), y el otorgamiento de entendimiento (1 Jn. 5.20). El hombre responde al evangelio s\u00f3lo porque Dios primeramente ha obrado en \u00e9l de esta manera. Adem\u00e1s, los relatos de la conversi\u00f3n de Pablo, y diversas referencias al poder de convencimiento que el Esp\u00edritu imparte a la palabra que convierte (cf. Jn. 16.8; 1 Co. 2.4s; 1 Ts. 1.5) demuestran que Dios atrae a s\u00ed mismo los hombres al influjo de un fuerte, m\u00e1s todav\u00eda, un irresistible sentido de compulsi\u00f3n divina. Por ello la costumbre de algunas versiones (<\/span><etiqueta id=\"#_ftn795\" name=\"_ftnref795\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;; color:green;text-transform:uppercase'>av<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=''>, p. ej.) de expresar el verbo activo \u201cvolverse\u201d en forma pasiva, \u201cser convertido\u201d, aunque sea una traducci\u00f3n mala, representa, sin embargo, buena teolog\u00eda b\u00edblica. (* <span style='text-transform:uppercase'>Regeneraci\u00f3n<\/span> )<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> G. Bertram, <etiqueta id=\"#_ftn796\" name=\"_ftnref796\" title=\"\"><i>TDNT<\/i><\/etiqueta> 7, <etiqueta id=\"#_ftn797\" name=\"_ftnref797\" title=\"\">pp. 722\u2013729; F. Laubach, J. Goetzmann, U. Becker, <\/etiqueta><etiqueta id=\"#_ftn798\" name=\"_ftnref798\" title=\"\"><i>NIDNTT <\/i><\/etiqueta>1, pp. 354\u2013362.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn799\" name=\"_ftnref799\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>J.I.P.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">(Del  Lat\u00edn cl\u00e1sico converto, depon. convertor, de donde conversio, cambio, etc.).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la  Vulgata latina (Hch. 15,3), en la patr\u00edstica ( San Agust\u00edn, Civ. Dei, XXIV), y en el lat\u00edn  eclesi\u00e1stico tard\u00edo, conversio se refiere a un cambio moral, a una vuelta o retorno a Dios y a la verdadera religi\u00f3n, con cuyo sentido ha pasado a nuestras lenguas modernas.   (Por ejemplo, las \u00abconversiones\u00bb de San Pablo, de Constantino el Grande y de San Agust\u00edn.)    En la Edad Media la palabra conversi\u00f3n se usaba a menudo en el sentido de abandonar el mundo e ingresar al estado religioso.  As\u00ed  San Bernardo habla de su conversi\u00f3n. El retorno del pecador a una vida de virtud es tambi\u00e9n llamado una conversi\u00f3n.  M\u00e1s com\u00fanmente hablamos de la conversi\u00f3n de un  infiel a la verdadera religi\u00f3n y m\u00e1s com\u00fanmente a la conversi\u00f3n de un  cism\u00e1tico o  hereje a la Iglesia  Cat\u00f3lica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todo hombre est\u00e1  obligado por la ley natural a buscar la religi\u00f3n verdadera, a abrazarla cuando la encuentra, y a conformar su vida con sus principios y  preceptos.  Y es un dogma de la Iglesia  definido por el Concilio Vaticano I que el hombre puede, con la luz natural de la raz\u00f3n, llegar a cierto conocimiento de la  existencia del \u00fanico Dios verdadero, nuestro Creador y Se\u00f1or.   El mismo concilio ense\u00f1a que la fe es un  don de Dios necesario para la salvaci\u00f3n, que es un  acto del intelecto dirigido por la voluntad, y que es un acto  sobrenatural. El acto de fe, entonces, es un acto del entendimiento, por el que aceptamos firmemente como verdadero lo que Dios ha  revelado no debido a su verdad intr\u00ednseca percibida por la luz natural de la raz\u00f3n, sino porque Dios, que no puede enga\u00f1ar ni ser enga\u00f1ado, lo ha revelado.   Es en s\u00ed un acto del entendimiento, pero requiere la influencia de la voluntad que mueve al intelecto a asentir.  Pues todas las verdades de la revelaci\u00f3n, al ser misterios, son en cierta medida oscuras.   Sin embargo, no es un acto ciego puesto que el hecho de que Dios ha hablado no es meramente posible sino seguro.   Las evidencias para el hecho de la revelaci\u00f3n no son, sin embargo, el motivo de la fe:  son los fundamentos que hacen cre\u00edble la revelaci\u00f3n es decir, hacen cierto que Dios ha hablado.  Y puesto que la fe es necesaria para la salvaci\u00f3n, para que podamos cumplir con el deber de abrazar la verdadera fe y perseverar en ella, Dios, por su  Hijo unig\u00e9nito, ha instituido la Iglesia y la ha adornado con claras se\u00f1ales de tal modo que pueda ser reconocida por todos los hombres como guardiana y maestra de la verdad revelada.  Estas se\u00f1ales (o notas) de credibilidad pertenecen s\u00f3lo a la Iglesia Cat\u00f3lica. M\u00e1s a\u00fan, la misma Iglesia por su admirable propagaci\u00f3n, sublime santidad e inagotable fecundidad, por su unidad cat\u00f3lica e invencible estabilidad es un motivo grande e irrefutable de credibilidad y testimonio irrefragable de su misi\u00f3n divina (ver Conc. Vatic., De Fide, cap. 3)\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, el primer paso en el proceso normal de conversi\u00f3n es la investigaci\u00f3n y el examen de las credenciales de la Iglesia, que con frecuencia es un trabajo penoso que dura a\u00f1os. La gracia externa que llama la atenci\u00f3n de una persona a la Iglesia y le hace comenzar su investigaci\u00f3n es tan variada y m\u00faltiple como lo son los investigadores  individuales.  Incluso puede ser algo para la ventaja temporal de uno, lo cual fue el caso de Enrique IV, Rey de Francia.  Puede ser el inter\u00e9s despertado por un gran personaje hist\u00f3rico, como  Inocencio III, en el caso de  Friedrich von Hurter.   Cualquiera que haya sido el motivo inicial, si el estudio se lleva a cabo con una mente abierta, nos llevar\u00e1 al conocimiento de la verdadera Iglesia, es decir, a esta conclusi\u00f3n certera: La Iglesia Cat\u00f3lica es la verdadera Iglesia.   Sin embargo, esta convicci\u00f3n intelectual no es todav\u00eda el acto de fe.  Uno puede vacilar, o negarse a dar el siguiente paso, que es la \u00abbuena voluntad de creer\u00bb (pius credulitatis affectus). Y \u00e9ste conduce al acto tercero y final, el acto mismo de fe:  creo lo que la Iglesia ense\u00f1a porque Dios la ha  revelado.  Estos tres actos, especialmente el \u00faltimo, son, de acuerdo con la  ense\u00f1anza  cat\u00f3lica, actos sobrenaturales.  Luego sigue el bautismo por el cual el creyente es recibido formalmente en el cuerpo de la Iglesia. (Vea bautismo, VII, VIII).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puesto que el deber de abrazar la verdadera religi\u00f3n es de derecho divino natural y positivo, es evidente que ninguna  ley civil puede prohibir el cumplimiento de este deber, ni se debe permitir que ninguna consideraci\u00f3n temporal interfiera con un deber del que depende la salvaci\u00f3n del alma.  Y dado que todos est\u00e1n  obligados a entrar a la Iglesia, se deduce que la Iglesia tiene el derecho de recibir a todos los que soliciten ser recibidos, de cualquier edad, sexo o condici\u00f3n.   A\u00fan m\u00e1s, en virtud del mandato divino de predicar el  Evangelio a toda criatura, la Iglesia est\u00e1 estrictamente obligada a recibirlos y ninguna autoridad terrenal puede impedir el ejercicio de este deber.   S\u00f3lo a la Iglesia le pertenece establecer las condiciones para la recepci\u00f3n y examinar las disposiciones interiores del que se presenta a ser admitido a su seno. Las condiciones son conocimiento y profesi\u00f3n de la fe cat\u00f3lica y la decisi\u00f3n de vivir conforme a ella.  El derecho de admitir a los convertidos a la Iglesia le pertenece estrictamente hablando al obispo. Generalmente todos los sacerdotes que ejercen el ministerio sagrado reciben facultades para reconciliar herejes. Cuando se administra el bautismo condicionado, al convertido tambi\u00e9n se le requiere la  confesi\u00f3n sacramental.  Esta es la ley claramente establecida en las actas del Segundo  Concilio Plenario de Baltimore. El orden de los trabajos es como sigue:<br \/>\n\u2022\tPrimero: abjuraci\u00f3n de la herej\u00eda o profesi\u00f3n de fe;<br \/>\n\u2022\tSegundo: bautismo condicional;<br \/>\n\u2022\tTercero: confesi\u00f3n sacramental y absoluci\u00f3n condicional (Tt. V, Cap. II, n. 240).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No se debe emplear la fuerza, violencia o el fraude para provocar la conversi\u00f3n del no creyente. Tales medios ser\u00edan  pecaminosos.  La ley natural, la ley de  Cristo, la naturaleza de la fe, la ense\u00f1anza y pr\u00e1ctica de la Iglesia proh\u00edben tales medios.  Credere voluntatis est, as\u00ed pues creer depende sobre todo del libre albedr\u00edo, dice  Santo Tom\u00e1s (II-II: 10:8) y el ministro del bautismo, antes de administrar el  sacramento, est\u00e1 obligado a formular la siguiente pregunta:   \u201c\u00bfQuieres ser bautizado?\u201d  Y solamente despu\u00e9s de recibir la respuesta, \u00abQuiero\u00bb, \u00e9l puede proseguir con el  rito sagrado. La Iglesia tambi\u00e9n proh\u00edbe el bautismo de los hijos de padres no bautizados sin el consentimiento de \u00e9stos, a menos que los ni\u00f1os hayan sido abandonados por sus padres o est\u00e9n en inminente peligro de muerte; pues la Iglesia no tiene  jurisdicci\u00f3n sobre los no bautizados, ni el Estado posee poder para usar los medios temporales en cosas espirituales. Los castigos  decretados antiguamente contra los ap\u00f3statas no iban destinados a obligarlos a aceptar externamente lo que no  cre\u00edan en sus corazones, sino a expiar alg\u00fan crimen (ver el art\u00edculo de Santo Tom\u00e1s, loc.cit.).   La legislaci\u00f3n  medieval, tanto  eclesi\u00e1stica como secular, distingu\u00eda claramente entre el castigo a ser infligido por el crimen de apostas\u00eda y los medios de instrucci\u00f3n a ser usados para lograr que el ap\u00f3stata reconociese su propio error.    Como dice el obispo  von Ketteler: \u00abEl castigo impuesto por la Iglesia a los herejes en comparativamente pocos casos no estaba basado en el falso principio de que se puede forzar la mente a la convicci\u00f3n por medios externos, sino sobre la verdad de que por el bautismo el  cristiano ha asumido  obligaciones sobre las que se puede insistir.  Este castigo se inflig\u00eda solamente en casos particulares sobre herejes p\u00fablicos y formales.\u201d Los padres convertidos, como los otros cat\u00f3licos, est\u00e1n obligados a bautizar a sus hijos y a  educarlos en la religi\u00f3n cat\u00f3lica.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La Constituci\u00f3n de los Estados Unidos proclama la completa separaci\u00f3n de Iglesia y Estado y garantiza la plena libertad de conciencia. En consecuencia, las leyes de estos estados no ponen obst\u00e1culo ninguno a las conversiones.   Tambi\u00e9n puede decirse que en su conjunto el pueblo americano es socialmente  tolerante hacia los conversos.  No es de extra\u00f1ar que en ese pa\u00eds las conversiones sean comparativamente m\u00e1s numerosas que en la mayor\u00eda de los dem\u00e1s.  En  Inglaterra tambi\u00e9n, desde la \u00e9poca de la Emancipaci\u00f3n Cat\u00f3lica en 1829, la libertad de conciencia prevalece en la teor\u00eda y en la pr\u00e1ctica, aunque all\u00ed existe, tanto en Inglaterra como en Escocia,  una Iglesia Establecida.   Los impedimentos cat\u00f3licos han sido casi enteramente removidos.  S\u00f3lo se excluye a los cat\u00f3licos del trono y de algunas de las m\u00e1s altas funciones del Estado.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Alemania despu\u00e9s de la  Reforma se proclam\u00f3 el principio tir\u00e1nico cujus regio, illius religio, en virtud del cual el soberano del momento pod\u00eda imponer su religi\u00f3n a sus s\u00fabditos.  Ten\u00eda el poder tanto de prohibir las conversiones a la Iglesia Cat\u00f3lica, como a obligar a apostatar de ella.   En la Alemania de hoy d\u00eda, la libertad de conciencia es la ley de la tierra.  Y aunque existe alguna uni\u00f3n entre Iglesia y Estado, la conversi\u00f3n no supone impedimento o p\u00e9rdida de ning\u00fan derecho civil o pol\u00edtico.   Antiguamente, sin embargo, la mayor\u00eda de los estados prescrib\u00edan la edad antes de la cual la conversi\u00f3n era ilegal, la cual era entre catorce y diecis\u00e9is a\u00f1os o incluso dieciocho.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Sajonia, Brunswick y Mecklenburg el ejercicio p\u00fablico de la religi\u00f3n cat\u00f3lica hist\u00f3ricamente estaba sujeto a injerencias vejatorias.   En Rusia la Iglesia Ortodoxa es la religi\u00f3n del estado.  A las dem\u00e1s sectas s\u00f3lo se les tolera.  Durante la \u00e9poca de los zares la conversi\u00f3n de la Iglesia Ortodoxa al catolicismo estaba seguida de graves impedimentos.  Mediante el ukase de 1905 se les concedieron ciertos derechos y libertades a otras denominaciones.  La publicaci\u00f3n del ukase fue seguido inmediatamente por el retorno a la Iglesia Cat\u00f3lica de muchos cat\u00f3licos orientales que hab\u00edan sido forzados a permanecer en el cisma debido a la persecuci\u00f3n. Los pa\u00edses escandinavos fueron muy intolerantes hasta mediados del siglo XIX. Dinamarca le dio la libertad a la Iglesia Cat\u00f3lica en 1849, Suecia y Noruega en 1860.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Guldner, Benedict. \u00abConversion.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 4. New York: Robert Appleton Company, 1908.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/04347a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Fidel Garc\u00eda Mart\u00ednez.  rc\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>lat\u00ed\u00adn conversio, vuelta, cambio. Cuando el hombre o el pueblo de Israel se aparta de Yahv\u00e9h, es decir, peca, y vuelve de nuevo a \u00e9l, el camino que le ha trazado, se habla, entonces, de c. 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