{"id":4832,"date":"2016-02-05T00:39:56","date_gmt":"2016-02-05T05:39:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cronicas\/"},"modified":"2016-02-05T00:39:56","modified_gmt":"2016-02-05T05:39:56","slug":"cronicas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/cronicas\/","title":{"rendered":"CRONICAS"},"content":{"rendered":"<p>dos libros del Antiguo Testamento, sobre la historia de Israel y Jud\u00e1, desde el primer hombre, hasta mediados del siglo VI a. C.,  comienzos del reinado de David. El nombre hebreo de los dos libros de las C., en hebreo significa \u2020\u0153historia de los tiempos\u2020\u009d. En la versi\u00f3n griega Septuaginta y en la latina Vulgata se les designa Paralip\u00f3menos, esto es,  sobre las \u2020\u0153cosas omitidas\u2020\u009d, pues recapitulan y complementan la historia relatada en los dos libros de los Reyes y en el segundo de Samuel. Las C.  fueron los \u00faltimos escritos incluidos en el canon palestino o hebreo, y    forman parte del grupo de los libros Hagiogr\u00e1ficos. Inicialmente, estos libros formaban un todo junto con los de Esdras y Nehem\u00ed\u00adas, por lo que se concluye que el autor de los cuatro es el mismo, posiblemente un levita de Jerusal\u00e9n, otros afirman que el mismo Esdras, pues el estilo y las ideas son     los mismos, as\u00ed\u00ad como el hecho de que el libro de Esdras comienza repitiendo los versos con que termina el segundo libro de las C. En general,  al autor se le denomina el \u2020\u0153Cronista\u2020\u009d. Algunos estudiosos los datan entre el siglo VI y el II a. C., pero parece m\u00e1s probable la fecha se aproximadamente el a\u00f1o 300 a. C. Las C. fueron divididas en dos tomos en las versiones griega y latina, como las conocemos en las biblias actuales.<\/p>\n<p>La base de los nueve cap\u00ed\u00adtulos iniciales del primer libro de las C. est\u00e1 en la  informaci\u00f3n de los libros del G\u00e9nesis y N\u00fameros, donde se encuentran las genealog\u00ed\u00adas de las tribus de Israel desde el primer hombre hasta el reinado de David. Lo que sigue de 1 Co y 2 Co, es, en su mayor\u00ed\u00ada, historia paralela al libro segundo de Samuel y a los dos de los Reyes.<\/p>\n<p>El car\u00e1cter de estos libros es sacerdotal  por eso el eje central es el Templo, la organizaci\u00f3n del culto en Jerusal\u00e9n, que comienza con el traslado del Arca a la Ciudad de David, por establecer las funciones del clero, de los levitas; la preparaci\u00f3n de los materiales, as\u00ed\u00ad como los planos,  por parte de David para la construcci\u00f3n del Santuario, as\u00ed\u00ad como todo lo llevado a Cabo por su hijo Salom\u00f3n para levantarlo. El Cronista a\u00f1ade datos, recorta otros, como los relativos al cisma o divisi\u00f3n del reino,  seg\u00fan su inter\u00e9s sacerdotal; cita libros sobre los reyes de Israel y Jud\u00e1,  desconocidos, palabras y or\u00e1culos de profetas. Tambi\u00e9n se encuentran     episodios, hechos, que no concuerdan con lo dicho en Samuel o en el los libros de los Reyes, pero se debe tener en cuenta, que antes que historia,  la intenci\u00f3n del Cronista estaba en recordarles a sus connacionales que la permanencia de la naci\u00f3n depend\u00ed\u00ada de su fidelidad a Dios, del cumplimiento de la Ley y del verdadero culto.<\/p>\n<p>El autor  tras el cisma del reino, se ocupa \u00fanicamente de Jud\u00e1, del linaje de David. Las acciones de los reyes las califica seg\u00fan su fidelidad a la alianza, a Dios, de acuerdo con las pautas de David; de los reyes que se apartaron de esta l\u00ed\u00adnea, de los que hicieron las  reformas religiosas, como los reyes Ezequ\u00ed\u00adas y Jos\u00ed\u00adas, los imp\u00ed\u00ados    que sucedieron a \u00e9stos en el trono, y que precipitaron el caos,  hasta terminar con el edicto de Ciro, rey de Persia, por el que se autoriza a los jud\u00ed\u00ados a volver de la cautividad en Babilonia a Jud\u00e1   y reconstruir el Templo.  Cruz, lat\u00ed\u00adn crux. Pat\u00ed\u00adbulo formado por dos maderos, lat\u00ed\u00adn lignum, al que se ataban los reos. Este suplicio fue corriente entre los pueblos antiguos,  especialmente entre los romanos, que lo impon\u00ed\u00adan por determinados cr\u00ed\u00admenes a los esclavos y a los extranjeros, considerado ignominioso, y con el que se propon\u00ed\u00adan escarmentar a la poblaci\u00f3n; en la Escritura se lee que para los jud\u00ed\u00ados era una maldici\u00f3n este suplicio, Ga 3, 13. Una vez condenado, el reo era sometido a los azotes, se le conduc\u00ed\u00ada por las calles de la ciudad hacia las afueras de la misma, donde el culpado era desnudado y sus ropas se las repart\u00ed\u00adan los soldados; las de Jes\u00fas las echaron a la suerte, seg\u00fan el or\u00e1culo, Sal 22 (21), 19; Mt 27, 35; Lc 23,  34; Mc 15, 24; Jn 19, 23-24; para luego colgarlo amarrado, o clavado,  como Cristo, en la c., en cuya parte superior se pon\u00ed\u00ada una tablilla en la que se escrib\u00ed\u00ada el nombre del reo y el delito por el que hab\u00ed\u00ada sido condenado a tal suplicio; la inscripci\u00f3n de Jes\u00fas estaba escrita en hebreo,  lat\u00ed\u00adn y griego, Mt 27, 37; Mc 15, 26; Lc 23, 38; Jn 19, 19; la c. ten\u00ed\u00ada,  como se dice el lat\u00ed\u00adn, sedile, esto es, un apoyo para las asentaderas. El crucificado pod\u00ed\u00ada demorar varios d\u00ed\u00adas en morir, y se le suministraba vinagre a manera de alivio, que Jes\u00fas no quiso recibir, Mt 27, 42; Mc 15,  36; Lc 23, 36; Jn 19, 29-30; a fin de acelerar la muerte, se le quebraban las piernas; esto pidieron los jud\u00ed\u00ados, a Pilato, que se hiciera con Jes\u00fas y     los dos ladrones, pues era el d\u00ed\u00ada de la Preparaci\u00f3n de la Pacua, Parasceve en griego, a fin de que no permaneciesen los ejecutados en la c., en s\u00e1bado, de acuerdo, tambi\u00e9n, con lo que se manda en Dt 21, 23, para estos casos, Jn 19, 31; lo cual ocurri\u00f3 con los dos ladrones, mas no con Cristo, pues los soldados vieron que ya estaba muerto, Jn 19, 32-33; sin embargo, un soldado le atraves\u00f3 el costado con su lanza, del cual sali\u00f3 sangre y agua, Jn 19, 34; 1 Jn 5, 6; pues, seg\u00fan se lee en los Evangelios,  la agon\u00ed\u00ada de Cristo dur\u00f3 tres horas, \u2020\u0153Desde la hora sexta hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona\u2020\u009d, es decir, desde el medio d\u00ed\u00ada hasta  las tres de la tarde, cuando expir\u00f3, Mt 27, 45; Mc 15, 33-39; Lc 23, 44-46.<\/p>\n<p>En el camino de Jes\u00fas al monte G\u00f3lgota, Sim\u00f3n, natural de Cirene, le ayud\u00f3 a cargar la c., Mt 27, 32; Mc 15, 21; Lc 23, 26. Jes\u00fas hab\u00ed\u00ada anunciado a sus disc\u00ed\u00adpulos que ser\u00ed\u00ada sometido a este suplicio Mt 20, 18( button)  19; 26, 2; Jn 12, 23-33. Si los jud\u00ed\u00ados hubiesen ejecutado a Cristo, no lo  hubieran crucificado, sino lapidado, pues seg\u00fan ellos hab\u00ed\u00ada blasfemado,  seg\u00fan Lv 24, 16, al declarar su divinidad, Jn 8, 59; 10, 31; y a los jud\u00ed\u00ados,  por otro lado, los romanos les hab\u00ed\u00adan quitado el derecho de vida o de muerte, Jn 18, 31, y Jes\u00fas fue sometido al suplicio romano.<\/p>\n<p>Jes\u00fas  figuradamente, dice que cada uno debe tomar su cruz, si quiere seguirlo, refiri\u00e9ndose al desprendimiento de las cosas materiales por su causa, Mt 10, 38; 16, 24; Mc 8 34; Lc 9, 23-24; 14, 27. Cristo, siendo Dios, para redimir al g\u00e9nero humano, se despoj\u00f3 de su gloria, asumiendo la naturaleza humana, se rebaj\u00f3 y se hizo humilde hasta sufrir la muerte,  y la muerte de c., Flp 2, 6-8. Fue clavado y muerto en una cruz, la cual,  parad\u00f3jicamente, se convirti\u00f3 en s\u00ed\u00admbolo de vida y de salvaci\u00f3n para los cristianos, Rm 4, 25; 8, 34; 10, 8-9; 1 Co 15, 3; Ga 1, 3-4; 1 Ts 1, 10. Por su muerte en la c., Jes\u00fas lo reconcili\u00f3 todo, Col 1, 20; a los hombres, al jud\u00ed\u00ado y al gentil, Ef 2, 16; Col 3, 10-11; Cristo clav\u00f3 en la c., esto es abrog\u00f3 la Ley antigua, que separaba a los jud\u00ed\u00ado de los gentiles, Col 2, 14; gr\u00e1ficamente, Pablo dice que derrib\u00f3 el muro, aludiendo al que separaba en el Templo el atrio de los gentiles del de los jud\u00ed\u00ados, Ef 2, 14; es decir,  desaparece toda distinci\u00f3n racial, cultural, social, religiosa entre los hombres, por la muerte en la c. y resurrecci\u00f3n de Cristo. La unidad vuelve en \u00e9l y todos tenemos acceso al Padre, Ef 2, 28. Por el bautismo,  crucificamos al hombre viejo, para destruir el cuerpo de pecado y liberarnos de la esclavitud de \u00e9ste, para resucitar con Crito a la vida; por la inmersi\u00f3n en el agua bautismal, seg\u00fan el simbolismo paulino, se sepulta el cuerpo pecador en la muerte de Cristo, de la que emerge por la resurrecci\u00f3n con \u00e9l, Rm 6, 1-11; como un hombre nuevo, una criatura nueva, 2 Co 5, 16-17; Ef 2, 15. La c. fue un paso necesario para la glorificaci\u00f3n de Jesucristo, tal como \u00e9l mismo lo dijo, cuando puso a sus disc\u00ed\u00adpulos el s\u00ed\u00admil del grano de trigo, que debe caer y morir en la tierra para dar fruto, Jn 12, 23-24 y 27-28; 13, 31-32; 17, 4-5; Hch 3, 13; Hb  12, 2; seg\u00fan el or\u00e1culo, Is 52, 13-15. Jes\u00fas en la c. venci\u00f3 al mundo, Jn    16, 33. San Pablo dice que la c. por la fe es la fuente del poder y la sabidur\u00ed\u00ada divina, mientras para los jud\u00ed\u00ados fue un fracaso, pues exig\u00ed\u00adan se\u00f1ales, y para los griegos estulticia, pues exig\u00ed\u00adan sabidur\u00ed\u00ada, pero humana; a esto se refiere el ap\u00f3stol Pablo cuando usa la expresi\u00f3n locura,      o esc\u00e1ndalo, de la c.\u2020\u009d, 1 Co 1, 17-31; 2, 14; 2 Co 11, 1 y 17; Ga 5, 11; por lo que le pide a Dios que lo libre de gloriarse en otra cosa que no sea la c., Ga 6, 14.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>Dos libros de la Biblia, que tratan de los Reyes, desde el punto de vista religioso.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>(-> historia, sacerdote, Esdras-Nehem\u00ed\u00adas). Los libros llamados de las Cr\u00f3nicas (1 y 2 Cr) est\u00e1n vinculados a la tradici\u00f3n* sacerdotal de Jerusal\u00e9n y a las obras de Esdras y Nehem\u00ed\u00adas, con cuyos libros forman un tipo de unidad. Se han escrito b\u00e1sicamente para justificar la restauraci\u00f3n sacerdotal y la implantaci\u00f3n de la comunidad del templo, en un tiempo relativamente tard\u00ed\u00ado (hacia el siglo III a.C.). Retoman gran parte de los motivos de los libros hist\u00f3ricos anteriores (1 y 2 Sm, 1 y 2 Re), pero los reinterpretan desde las necesidades de la nueva comunidad sagrada que se ha establecido en torno a Jerusal\u00e9n. Comienzan ofreciendo las genealog\u00ed\u00adas de los israelitas leg\u00ed\u00adtimos y centran toda la historia de Israel-Jud\u00e1 en torno a la figura de David y la instauraci\u00f3n del culto del templo de Jerusal\u00e9n. David (mesianismo real) y Jerusal\u00e9n (culto sagrado) son los ejes de la historia israelita. De manera sistem\u00e1tica, las Cr\u00f3nicas condenan la pol\u00ed\u00adtica y las visiones religiosas del reino de Israel (Samar\u00ed\u00ada*), por lo que han de verse como un intento de rechazar las pretensiones de los samaritanos y de su culto del monte Garizim.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>dos libros del Antiguo Testamento, sobre la historia de Israel y Jud\u00e1, desde el primer hombre, hasta mediados del siglo VI a. C., comienzos del reinado de David. 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