{"id":4850,"date":"2016-02-05T00:40:32","date_gmt":"2016-02-05T05:40:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/decalogo\/"},"modified":"2016-02-05T00:40:32","modified_gmt":"2016-02-05T05:40:32","slug":"decalogo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/decalogo\/","title":{"rendered":"DECALOGO"},"content":{"rendered":"<p>griego oi d\u00e9ka l\u00f3goi, traducci\u00f3n de la versi\u00f3n Septuaginta del hebreo \u2020\u02dcaseret haddbebar\u00eem, que significa las diez palabras, como se lee en Ex 34, 28; Dt 4, 13; 10, 4; aunque el texto de las Escrituras no hace una enumeraci\u00f3n de los mandamientos. Los mandamientos se refieren a las obligaciones resultantes de la Alianza establecida entre Dios y el Hombre, por intermedio de Mois\u00e9s. Esta Alianza de tipo contractual se dice que fue escrita en dos tablas, Dt 5, 22, lo que no indica que una parte estaba en una tabla y el resto en la otra. M\u00e1s bien significa que se escrib\u00ed\u00adan dos copias que eran dejadas en el santuario por los que se obligaban a cumplirla, en este caso el pacto entre Yahv\u00e9h y el pueblo de Israel, en el Sina\u00ed\u00ad. La enumeraci\u00f3n de los mandamientos var\u00ed\u00ada, seg\u00fan la tradici\u00f3n postb\u00ed\u00adblica de que se trate, As\u00ed\u00ad, los jud\u00ed\u00ados tienen como primer mandamiento, lo que otros consideran el pr\u00f3logo del d., \u2020\u0153Yo, Yahv\u00e9h, soy tu Dios, que te ha sacado del pa\u00ed\u00ads de Egipto, de la casa de la servidumbre\u2020\u009d, Ex 20, 2. Los luteranos y cat\u00f3licos consideran primer mandamiento \u2020\u0153No habr\u00e1 para ti otros dioses delante de m\u00ed\u00ad\u2020\u009d, Ex 20, 3-6.<\/p>\n<p>Los ortodoxos dividen este verso en dos: \u2020\u0153No habr\u00e1 para ti otros dioses  delante de m\u00ed\u00ad\u2020\u009d y \u2020\u0153No te har\u00e9is escultura ni imagen alguna\u2020\u009d. Tanto en la tradici\u00f3n luterana como en la cat\u00f3lica, se divide en dos el \u00faltimo mandamiento: \u2020\u0153No codiciar\u00e1s la casa de tu pr\u00f3jimo\u2020\u009d y \u2020\u0153No codiciar\u00e1s la mujer de tu pr\u00f3jimo\u2020\u009d, Ex 20, 17. Otras tradiciones tienen este \u00faltimo como un solo mandamiento. Los mandamientos se formulan en forma negativa, excepci\u00f3n hecha de los referidos al s\u00e1bado y al deber del honor para con los progenitores.<\/p>\n<p>Hay en la Escritura  dos formulaciones del d., una en Ex 20, 2-17 y la otra en Dt 5, 6-21, entre las cuales existen algunas diferencias, y la segunda tiene algunas adiciones, as\u00ed\u00ad: en los mandamientos sobre el s\u00e1bado y sobre los padres, \u2020\u0153como te lo ha mandado Yahv\u00e9h, tu Dios\u2020\u009d, Dt 5 12 y 16. En el mismo mandamiento sobre el s\u00e1bado, tambi\u00e9n se a\u00f1ade \u2020\u0153ni tu buey ni tu asno&#8230;; de modo que puedan descansar, como t\u00fa, tu siervo y tu sierva\u2020\u009d, Dt 5, 14. La justificaci\u00f3n de guardar el s\u00e1bado es distinta en las dos formulaciones del d., en el Exodo lo es el descanso de Yahv\u00e9h el d\u00ed\u00ada s\u00e9ptimo, despu\u00e9s de crear el mundo, d\u00ed\u00ada santificado por el Se\u00f1or, Ex 20, 11; en el Deuteronomio, lo es la liberaci\u00f3n de la esclavitud de Egipto, Dt 5, 15,   por lo que debe ser un d\u00ed\u00ada de alegr\u00ed\u00ada en que los siervos y los extranjeros descansan del trabajo fuerte, es el memorial de la liberaci\u00f3n y la exaltaci\u00f3n del Dios liberador; y esta adici\u00f3n se dio posteriormente, cuando el s\u00e1bado ya hab\u00ed\u00ada adquirido toda su importancia para los jud\u00ed\u00ados, en la \u00e9poca postex\u00ed\u00adlica, cuando guardar el s\u00e1bado se convirti\u00f3 en algo distintivo de los jud\u00ed\u00ados, Ne 13, 15-22; 1 M 2, 32-41. Sin embargo, este mandamiento sobre el s\u00e1bado se convirti\u00f3 en una camisa de fuerza legalista, estrictamente formal, Mt 12, 1-8; Lc 13, 10-17; 14, 1-6. En Ex 20, 17, se distingue entre la mujer y los bienes materiales de pr\u00f3jimo, mientras en Dt 5, 21, la mujer es parte de esos bienes del pr\u00f3jimo.   Ambos textos contienen, a pesar de sus diferencias, la fe fundamental,  moral y religiosa de la Alianza de Yahv\u00e9h con su pueblo de Israel, y proceden de una fuente primitiva m\u00e1s concisa y de origen mosaico.<\/p>\n<p>En cuanto a los mandamientos en el N. T.  se debe decir que no existe contradicci\u00f3n alguna, ya el mismo Cristo lo dijo en el serm\u00f3n de la monta\u00f1a: \u2020\u0153No pens\u00e9is que he venido a abolir la Ley y los Profetas, sino a dar cumplimiento\u2020\u009d, seg\u00fan otras versiones: \u2020\u0153a perfeccionarla\u2020\u009d, Mt 5, 17. De manera gr\u00e1fica, Jes\u00fas, usando la figura de los signos m\u00e1s peque\u00f1os del alfabeto hebreo, se refiere al cumplimiento del d., \u2020\u0153el cielo y la tierra pasar\u00e1n antes que pase una i o una tilde de la Ley sin que todo suceda\u2020\u009d, Mt 5, 18; St 2, 10. Al joven que le pregunta a Jes\u00fas qu\u00e9 debe hacer para conseguir la vida eterna, el Se\u00f1or le responde: \u2020\u0153guarda los mandamientos\u2020\u009d,  y los enumera, Mt 19, 16-22; Mc 10, 17-22; Lc 18, 18-23.<\/p>\n<p>Jes\u00fas con su ense\u00f1anza no quer\u00ed\u00ada abolir la Ley sino llevarla al fin pleno  que ella buscaba, la justicia perfecta, como se puede ver en las ant\u00ed\u00adtesis que se leen en Mt 5, 21-48. Lo nuevo de la ense\u00f1anza de Jes\u00fas, est\u00e1 en que todo lo impregna con el mandamiento del amor, en lo cual resume toda la Ley y los Profetas. Cuando un fariseo le pregunt\u00f3 cu\u00e1l era el mandamiento mayor de la Ley, le responde, citando Dt 24, 14, \u2020\u0153Amar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma y con toda tu mente\u2020\u009d. Luego, seg\u00fan Lv 19, 18, el segundo, \u2020\u0153Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u2020\u009d; Mt 22, 34-40. Seg\u00fan esto, el precepto de amor ya estaba en la Ley, en el d. del A. T., pero con Cristo adquiere otra dimensi\u00f3n pues es la se\u00f1al de los nuevos tiempos inaugurados por Jes\u00fas, se\u00f1al de la Nueva Alianza sellada con su sangre; por eso Jes\u00fas dice: \u2020\u0153Os doy un mandamiento nuevo: que os am\u00e9is los unos a los otros\u2020\u009d, Jn 13, 34; 1 Jn 2, 8; y m\u00e1s a\u00fan, Jes\u00fas dice que a sus disc\u00ed\u00adpulos los reconocer\u00e1n si se tienen amor unos a otros, este es el sello de sus seguidores, Jn 13, 35. Lo nuevo de Cristo est\u00e1 en que nos trajo al Par\u00e1clito, al Consolador, el Esp\u00ed\u00adritu Santo, cuyo don nos libera del ego\u00ed\u00adsmo y nos abre hacia el amor de Dios y del pr\u00f3jimo. San Pablo, hablando de los mandamientos en este mismo sentido, lo sintetiza todo de esta manera, en Rm 13, 8-10, \u2020\u0153Con nadie teng\u00e1is otra deuda que la del amor. Pues el que ama al pr\u00f3jimo ha cumplido la Ley. En efecto, lo de: No adulterar\u00e1s, no matar\u00e1s, no robar\u00e1s, no codiciar\u00e1s y todos los dem\u00e1s preceptos, se resumen en esta f\u00f3rmula: Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo. La caridad no hace mal al pr\u00f3jimo. La caridad es, por tanto, la Ley en su plenitud\u2020\u009d. Por esto, el mismo ap\u00f3stol Pablo, cuando escribe sobre la jerarqu\u00ed\u00ada de los carismas,  dice que nada valen si no tengo caridad, y que esta es la mayor entre las virtudes teologales del cristiano, 1 Co 13, 3 y 13.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>(diez palabras).<\/p>\n<p> &#8211; Por Dios a Mois\u00e9s, Ex.20, Deut.5.<\/p>\n<p> &#8211; Jes\u00fas lo aprob\u00f3, lo perfeccion\u00f3 y lo cumpli\u00f3: Mat 5:17-48, Mat 22:23, Mat 23:23.<\/p>\n<p> &#8211; Pablo dice que es \u00abbueno y justo\u00bb, y que la \u00abfe en Cristo\u00bb es la \u00fanica forma de cumplirlo: (con Cristo en mi coraz\u00f3n).<\/p>\n<p> Rom. y Gal.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>\u2020\u00a2Diez Mandamientos.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>(tambi\u00e9n DIEZ MANDAMIENTOS).<\/p>\n<p>tip, LEYE<\/p>\n<p>vet, Tiene un puesto singular como escrito sobre tablas de piedra por \u00abel dedo de Dios\u00bb (Ex. 31:18; Dt. 10:4: en este \u00faltimo pasaje la palabra usada es \u00abdebarim\u00bb, \u00ablas diez palabras\u00bb, y de ah\u00ed\u00ad \u00abdec\u00e1logo\u00bb). Tambi\u00e9n recibe la designaci\u00f3n de \u00ablas palabras del pacto\u00bb (Ex. 34:28). Fue despu\u00e9s de o\u00ed\u00adr estos diez mandamientos, proclamados por Dios mismo de manera que los oy\u00f3 todo el pueblo, que los israelitas dijeron a Mois\u00e9s: \u00abAc\u00e9rcate t\u00fa, y oye todas las cosas que diga Jehov\u00e1 nuestro Dios; y t\u00fa nos dir\u00e1s todo lo que Jehov\u00e1 nuestro Dios te diga, y nosotros oiremos y haremos\u00bb (Dt. 5:27). Las dos piedras reciben tambi\u00e9n el nombre de \u00ablas tablas del testimonio\u00bb (Ex. 34:29), y fueron depositadas en el arca del pacto (Ex. 20:20; 1 R. 8:9; He. 9:4), sobre las que hab\u00ed\u00ada dos querubines como guardianes de los derechos de Dios junto con el propiciatorio. Pablo se refiere a la entrega de las dos tablas de piedra de parte de Dios a Israel (que, aunque lleno de gracia y misericordia, no pod\u00ed\u00ada absolver al culpable), en medio de gloria, cuando describe los mandamientos escritos sobre ellas como \u00abministerio de muerte\u00bb, en contraste con aquello que habla de la gloria del ministerio del Esp\u00ed\u00adritu, del testimonio de Cristo, que es justicia para todo aquel que cree, habiendo sido puesto como propiciaci\u00f3n \u00abpor medio de la fe en su sangre, para mostrar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados cometidos anteriormente, con la mira de mostrar en este tiempo su justicia, a fin de que \u00e9l sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jes\u00fas\u00bb (2 Co. 3:7-11; Ro. 3:25-26). El Dec\u00e1logo es la demanda de la justicia divina exigida al hombre pecador, incapaz de cumplirla, y por ello bajo la justa condenaci\u00f3n de parte de Dios; es la gracia la que nos hace part\u00ed\u00adcipes, por la fe, de la justicia de Dios como don gratuito, con la regeneraci\u00f3n a una vida nueva en santidad y justicia (Ro. 4).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[308]<br \/>\n   Nombre dado a los diez mandamientos o diez palabras (decalogos) de la Ley de Dios.<\/p>\n<p>   (Ver B\u00ed\u00adblico. Vocabulario 6.2  y ver Mandamientos. Ver Ley).<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>La ley de Dios<\/p>\n<p>\tLa ley de Dios se concreta principalmente en los \u00abdiez mandamientos\u00bb o \u00abdiez palabras\u00bb el Dec\u00e1logo. En la conciencia de todo hombre y en cualquier cultura, existe la convicci\u00f3n de que hay que reconocer la soberan\u00ed\u00ada de Dios, respetando su santo nombre, y tambi\u00e9n hay que respetar la persona, la familia, la fama y los bienes del pr\u00f3jimo. Es la ley \u00abnatural\u00bb. Los diez mandamientos forman un unidad indisoluble e indican deberes graves y permanentes. La ley resumida en el Dec\u00e1logo ha servido de inspiraci\u00f3n a muchos c\u00f3digos legales posteriores.<\/p>\n<p>\tLa novedad del Dec\u00e1logo contenido en la revelaci\u00f3n del Antiguo Testamento (Ex 20,1-17; Lev 19,9-18; Deut 5,6-22), consiste en que Dios se revela a s\u00ed\u00ad mismo personalmente, como autor de la ley y de toda la creaci\u00f3n, que dirige la historia humana como historia de salvaci\u00f3n hacia un futuro mesi\u00e1nico \u00abYo soy el Se\u00f1or tu Dios\u00bb (Ex 20,2; Deut 5,6). Dios, que salva a su pueblo de la esclavitud (por medio del \u00ab\u00e9xodo\u00bb), comunica una ley que ratifica su pacto o Alianza eterna (cfr. Ex 24,7; Deut 5,2). La ley es relacional (yo-t\u00fa) \u00abYo os har\u00e9 mi Pueblo, y ser\u00e9 vuestro Dios\u00bb (Ex 6,7). Es, pues, el c\u00f3digo de la Alianza, que reclama una respuesta de fe.<\/p>\n<p>\tLey inspirada en el amor<\/p>\n<p>\tToda la ley est\u00e1 inspirada en el amor, es decir, en la Alianza, como pacto esponsal entre Dios y su pueblo. Dios \u00abense\u00f1a a andar\u00bb a su Pueblo (cfr. Os 11,3) por el sendero de la verdadera libertad. Se escucha la Palabra de Dios para ponerla en pr\u00e1ctica por medio del amor \u00abEscucha, Israel Yahv\u00e9 es nuestro Dios, s\u00f3lo Yahv\u00e9. Amar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma y con todas tus fuerzas\u00bb (Deut 6,4-9; cfr. Deut 11,13-21; Num 15,37-41).<\/p>\n<p>\tTodos los mandamientos se resumen en el amor a Dios y al pr\u00f3jimo. El amor al pr\u00f3jimo es una consecuencia del primer mandamiento \u00abAmar\u00e1s a Dios con todo tu coraz\u00f3n\u00bb (Deut 6,5); \u00abamar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb (Lev 19,18). As\u00ed\u00ad lo ratific\u00f3 Jes\u00fas (cfr. Mt 5,17; 19,16-19). Por esto \u00abla caridad es la ley en su plenitud\u00bb (Rom 13,10). En este sentido aparece con toda claridad la fuerza liberadora de la ley y, por tanto, del Dec\u00e1logo. \u00abLa existencia moral es respuesta a la iniciativa amorosa de Dios\u00bb (CEC 2062).<\/p>\n<p>\tJes\u00fas y el Dec\u00e1logo<\/p>\n<p>\tEl Dec\u00e1logo, que fue ratificado por Jes\u00fas, queda abierto a la revelaci\u00f3n del Nuevo Testamento, hasta llegar a la \u00abplenitud\u00bb o \u00abperfecci\u00f3n\u00bb (Mt 5,17), como \u00abley del Esp\u00ed\u00adritu de vida\u00bb (Rom 8,2). El mandamiento nuevo (cfr. Jn 13,34; 15,12) consiste en ese mismo amor querido por Dios, que ahora, en la Nueva Alianza, tiene que expresarse con las actitudes del Hijo de Dios que vive en nosotros y que nos comunica \u00abla caridad de Dios\u00bb por medio de su Esp\u00ed\u00adritu (cfr. Rom 5,5; 8,14-17).<\/p>\n<p>Referencias Alianza, Antiguo Testamento, ley, mandamiento nuevo, moral, revelaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Lectura de documentos CEC 2052-2082.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada A. BONORA, Dec\u00e1logo, en Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica (Madrid, Paulinas, 1990) 410-426; H. CAZELLES, Dec\u00e1logo, en Sacramentum Mundi (Barcelona, Herder, 1982) 133-137; A. EXELER, Los diez mandamientos (Santander, Sal Terrae, 1983); F. GARCIA LOPEZ, El Dec\u00e1logo (Estella, Verbo Divino, 1994). Ver otros estudios en referencias (Antiguo Testamento, ley, etc).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>DJN<br \/>\n\u00c2\u00a0<br \/>\nCuando empleamos esta palabra todo el mundo piensa en los mandamientos. Y es correcta la identificaci\u00f3n del nombre o sustantivo con la referencia que nosotros hemos hecho a su contenido. La traducci\u00f3n literal de la palabra \u00abdec\u00e1logo\u00bb ser\u00ed\u00ada palabras. Es el significado literal de las dos palabras griegas que componen el nombre (= logoi), en ellas se refiere la Biblia y sus conocedores a la revelaci\u00f3n de Dios y su comunicaci\u00f3n personal con aquellos que ya la conocen. Desde el comienzo de la historia salv\u00ed\u00adfica, Dios se manifest\u00f3 en sus palabras. Unas palabras que significaban todo su ser y quehacer, no una simple locuci\u00f3n sobre sus pensamientos; toda su acci\u00f3n operativa a favor del m\u00e1ximo desamparo humano y la interpretaci\u00f3n inequ\u00ed\u00advoca de los protagonistas de la misma; cuanto \u00e9l hab\u00ed\u00ada hecho desde una gratuidad absoluta y la respuesta adecuada que esperaba de aquellos a favor de los cuales lo hab\u00ed\u00ada realizado. El traslado de la esclavitud degradante de aquel grupo insignificante de los ancestrales del pueblo a la libertad dignificadora de la persona a la que se le hab\u00ed\u00ada concedido una tierra propia y el reconocimiento de sus derechos, que nunca le hab\u00ed\u00adan sido otorgados hasta aquel momento.<\/p>\n<p>Las diez palabras, el \u00abDec\u00e1logo\u00bb, es el inicio magn\u00ed\u00adficamente sintetizado de cuanto hemos dicho como presentaci\u00f3n del mismo. De llevar este glorioso inicio a su, perfecci\u00f3n se encarg\u00f3 la . Desde este punto de vista \u00ablas diez palabras\u00bb son la anticipaci\u00f3n de la Palabra. La Palabra es la culminaci\u00f3n perfecta de lo iniciado en las diez palabras. Estas y aqu\u00e9lla expresan el proyecto de Dios sobre el hombre y la mutua relaci\u00f3n en la que debe desarrollarse.<\/p>\n<p>1. Origen y contenido del Dec\u00e1logo<br \/>\nEl dec\u00e1logo viene a continuaci\u00f3n, inmediatamente despu\u00e9s, de la teofan\u00ed\u00ada del Sina\u00ed\u00ad. Originariamente, y considerado el problema el punto de vista literario, las cosas no ocurrieron as\u00ed\u00ad. La teofan\u00ed\u00ada nos presenta los or\u00ed\u00adgenes del pueblo de Dios, la acci\u00f3n liberadora de Dios, el acontecimiento fundante de lo que ser\u00ed\u00ada su pueblo, historia original y originante del pueblo. El significado y la interpretaci\u00f3n de un suceso tan determinante de la vida de un pueblo necesita un tiempo m\u00e1s bien largo de reflexi\u00f3n para descubrir todo el alcance de aquel episodio excepcional.<\/p>\n<p>Las exigencias que impone y las experiencias vividas presuponen un largo tiempo para lograr su formulaci\u00f3n correcta. Esta experiencia de un largo recorrido la vivi\u00f3 el dec\u00e1logo antes de llegar a su mayor\u00ed\u00ada de edad, antes de adquirir la forma en que hoy lo leemos.<\/p>\n<p>Las cosas fueron muy distintas si las consideramos desde punto de vista . El sentido o significado de lo ocurrido comenz\u00f3 a ser considerado muy pronto en marco de la alianza. La praxis de la \u00e9poca recurr\u00ed\u00ada a ella, a la alianza, para establecer las rectas relaciones entre los reyes, entre los clanes y tribus e incluso entre los individuos. Pues, bien, Yahv\u00e9, el Soberano de Israel, se autopresenta afirmando todo el derecho que le asiste para establecer una alianza con aquellos a los que quiere \u00abconsagrar\u00bb como su pueblo y como \u00absu propiedad escogida\u00bb (Ex 19,5): \u00abYo soy Yahv\u00e9, tu Dios, que te ha sacado de la tierra de Egipto, de la casa de la servidumbre\u00bb (Ex 19,2).<\/p>\n<p>Es en el marco de la alianza en el que la ley, el dec\u00e1logo, adquiere todo su sentido. Las \u00abdiez palabras\u00bb equivalen a las cl\u00e1usulas reguladoras de las nuevas relaciones que surgen entre el Se\u00f1or que la ha concedido y aquellos que la han aceptado. El dec\u00e1logo es mucho m\u00e1s que la ley y que todo el conjunto de leyes recogidos en la Biblia. Verlo en ese nivel significa su radical emprobrecimiento. El dec\u00e1logo es fruto del amor de Dios y de la gratitud que el hombre le debe. Dos aspectos inseparables. En \u00e9l se sintetizan arm\u00f3nica e inseparablemente la acci\u00f3n previa de Dios, -ya entonces era v\u00e1lido el principio seg\u00fan el cual \u00ab\u00e9l nos am\u00f3 primero\u00bb, 1Jn 4,10-y la obligada reacci\u00f3n del hombre. Adem\u00e1s, en aquel momento, Dios se hab\u00ed\u00ada convertido en la norma y medida de toda la verdad: en el cumplimiento de las cl\u00e1usulas de la alianza en la que el hombre se realizaba plenamente. En \u00e9l conflu\u00ed\u00adan todas las relaciones del hombre con Dios y con \u00e9l pr\u00f3jimo. De ah\u00ed\u00ad que no se pudiesen separar los pecados contra Dios y contra el pr\u00f3jimo. Todos eran pecados contra Dios<br \/>\nEl dec\u00e1logo en cuanto tal -sin incluir en \u00e9l la afirmaci\u00f3n de la formulaci\u00f3n exacta y las matizaciones de la misma- se remonta a los or\u00ed\u00adgenes del pueblo. Es la le\u00f3n mosaica. Probablemente no estamos muy lejos de la verdad si afirmamos que sus prescripciones eran cortas, secas, lapidarias y expresadas negativamente, por ejemplo \u00abNo matar\u00e1s\u00bb o \u00abNo robar\u00e1s\u00bb. En contra de lo que pudiera parecer forma negativa es m\u00e1s que la positiva. Mediante ella se establecen normas absolutamente v\u00e1lidas para todos los tiempos. Su observaci\u00f3n evitar\u00e1 la degradaci\u00f3n del individuo y de la sociedad, que llevar\u00ed\u00adan de nuevo al hombre a la esclavitud, a la divinizaci\u00f3n de poderes alienantes, al peligro para la vida y la libertad. Por otra parte, no son tan \u00abnegativas\u00bb cuando se desentra\u00f1a la profundidad de su contenido, como hizo Jes\u00fas de Nazaret en las famosas \u00abant\u00ed\u00adtesis\u00bb, a las que nos referiremos m\u00e1s abajo.<\/p>\n<p>El dec\u00e1logo ha llegado a nosotros en dos formas, la com\u00fanmente conocida como \u00absacerdotal\u00bb (Ex 20,1-21), por la ampliaci\u00f3n sobre el s\u00e1bado que tiene sus exigencias de inviolabilidad, su motivo y fundamento en el descanso de Dios (G\u00e9n 2,1-3). La otra versi\u00f3n es llamada \u00abdeuteron\u00f3mica\u00bb (Deut 5,6-18). Como hemos dicho, desde el punto de vista literario, el dec\u00e1logo no estar\u00ed\u00ada directamente unido a la teofan\u00ed\u00ada. S\u00ed\u00ad lo est\u00e1 desde el punto de vista conceptual. Las dos versiones aludidas suponen incluso escenarios distintos. La primera nos ofrece una representaci\u00f3n de la teofan\u00ed\u00ada como un fen\u00f3meno volc\u00e1nico; es m\u00e1s singular y primitiva. La segunda remite a la tempestad, que es un recurso m\u00e1s frecuente para la descripci\u00f3n de las teofan\u00ed\u00adas. Las dos versiones de la teofan\u00ed\u00ada recogen ecos de algo que debi\u00f3 suceder una vez y que dio origen a esta tradici\u00f3n, que adquiri\u00f3 en el decurso del tiempo distintos modos de representaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La dualidad del dec\u00e1logo, tratado sobre Dios y referencia al hombre, se halla cobijada bajo el denominador com\u00fan de la unidad, como ya hemos dicho. No obstante, aun conservando su esencial aspecto de , debemos destacar, aunque no separar, dos centros de inter\u00e9s o de preceptos: En el primero se recocomo al \u00fanico que se ha como su salvador; ninguna de las realidades existentes por encima o por debajo del hombre deben ser divinizadas; \u00e9l es el creador y el salvador. No se puede pronunciar su nombre en vano, es decir, cuando se pronuncia su nombre se designa con \u00e9l toda la realidad que \u00fanicamente en \u00e9l puede existir y descubrirse. En el orden segundo se exige y respeto a la persona, comenzando por las que est\u00e1n m\u00e1s pr\u00f3ximas, desde el mismo nacer, la familia, y as\u00ed\u00ad hasta incluir la gran familia humana. Se proh\u00ed\u00adbe toda forma de da\u00f1o a la persona y sus bienes, hasta con la intenci\u00f3n.<\/p>\n<p>En cuanto al del dec\u00e1logo, siguiendo el orden de los mandamientos, comenzaremos por el primero de los dos bloques mencionados: La entrega del Se\u00f1or a los suyos exige, en mutua correspondencia, excluyan de su vida toda realidad que pueda entrar en competencia \u00absu\u00bb Dios. Si \u00e9l es fiel a los suyos, los suyos deben serle fieles a \u00e9l. Condenaci\u00f3n, por tanto, de toda divinizaci\u00f3n de otros dioses, del poder, del materialismo, hedonismo, consumismo, dinero (es el primer mandamiento, Ex 20,3). El segundo mandamiento pone de relieve que la \u00fanica imagen de Dios es el hombre; por consiguiente, en \u00e9l se prohibe fabricar cualquier imagen de Dios. de la posible f\u00e1cil identificaci\u00f3n de la imagen con lo imaginado (Ex 20,4-6). El nombre de Dios exige respeto y que no se recurra a \u00e9l utilizando la religi\u00f3n y la fe con fines ego\u00ed\u00adstas. Por supuesto, el respeto debido a Dios exige que no sea ofendido mediante la blasfemia, la brujer\u00ed\u00ada, la adivinaci\u00f3n&#8230; Este mandamiento (Ex 20,7) arranca de la seriedad de la vida cuyas dificultades no deben intentar resolverse mediante el recuso a la divinidad como un ex machina.<\/p>\n<p>El puente de paso entre los dos \u00f3rdenes de mandamientos a los que nos hemos referido lo constituye la del s\u00e1bado (Ex 20,8-11). Su finalidad se halla justificada desde la necesidad que el hombre tiene de reconocer a Dios como su due\u00f1o y se\u00f1or de todo el tiempo. Por eso el s\u00e1bado debe consagrado, es decir, debe ser separado del tiempo normal y debe ser sublimado uni\u00e9ndolo al tiempo divino. El amplio desarrollo de este mandamiento tuvo lugar cuando el israelita hab\u00ed\u00ada sido privado de toda otra forma para dirigirse a su Dios, en el destierro babil\u00f3nico.<\/p>\n<p>El segundo centro de inter\u00e9s es iniciado con el de honrar a los padres (Ex 20,12). Esta obligaci\u00f3n sagrada se nos impone porque ellos fueron los instrumentos del creador para darnos la vida; por ser los m\u00e1s pr\u00f3ximos a nosotros; para liberar al hombre de su ego\u00ed\u00adsmo y evitar la tentaci\u00f3n de considerarlos como objetos inservibles y despreciables. El sexto mandamiento es la \u00f3n por la vida y su defensa (Ex 20,13). No s\u00f3lo prohibe atentar contra la vida, sino que manda defenderla y no dejar morir al pr\u00f3jimo. El s\u00e9ptimo mandamiento (Ex 20, 14), prohibe el adulterio: ser\u00ed\u00ada una grave violaci\u00f3n de la justicia, ya que la mujer es \u00abpropiedad\u00bb de su marido y, adem\u00e1s, la esposa es transmisora de la vida y eje del matrimonio y de la familia. El octavo mandamiento (Ex 20, 15), m\u00e1s que del robo en el sentido estricto prohibe toda acci\u00f3n en contra de la libertad del pr\u00f3jimo, que podr\u00ed\u00ada traducirse en reducirlo a la esclavitud, raptarlo&#8230; La prohibici\u00f3n de los falsos testimonios (Ex 20,16), la fama de los dem\u00e1s. En este noveno mandamiento abunda la terminolog\u00ed\u00ada procesal, ya que se refiere a las declaraciones hechas ante un tribunal que pueden comprometer el honor y la vida del pr\u00f3jimo&#8230; El \u00faltimo mandamiento prohibe atentar la propiedad (Ex 20,17), que es como la prolongaci\u00f3n de la familia. En su aspecto positivo prohibe el ego\u00ed\u00adsmo y la codicia.<\/p>\n<p>2. Precisiones fundamentales de Jes\u00fas<br \/>\nLa dignidad extraordinaria del dec\u00e1logo hab\u00ed\u00ada degenerado al convertirlo en leyes simplemente reguladoras de la conducta humana. El dec\u00e1logo convertido en Ley. Y esta es la raz\u00f3n por la cual debemos conocer la actitud de Jes\u00fas ante ella. El comienza por establecer el principio general: No ha venido a destruirla, sino a llevarla a la perfecci\u00f3n (Mt 5,17-20). Un principio que clarifica con casos concretos, conocidos con el nombre de las ant\u00ed\u00adtesis de Mateo: o\u00ed\u00adsteis se , pero yo os &#8230;<\/p>\n<p>Frente a la ley se manifiestan f\u00e1cilmente -como podemos comprobar en nuestros d\u00ed\u00adas- dos actitudes radicalmente distintas y distantes: el aferramiento a la materialidad total de cuanto la ley parece establecer, y de omisi\u00f3n y casi desprecio de la misma. En las primitivas comunidades cristianas ocurri\u00f3 algo parecido. Para resolver el problema que aquellas actitudes creaban se recurri\u00f3, como es l\u00f3gico, a descubrir la actitud que hab\u00ed\u00ada mantenido Jes\u00fas frente a la ley. Sus ense\u00f1anzas eran tan nuevas y radicales que daba la impresi\u00f3n de prescindir y hasta despreciar la ley. Pi\u00e9nsese en su actitud frente a los alimentos puros e impuros, las abluciones&#8230; \u00bfQu\u00e9 pensaba Jes\u00fas de la ley?<br \/>\nConsiderada globalmente su ense\u00f1anza \u00e9tica estaba claro que su punto de partida era precisamente el conjunto de leyes, reguladoras de la vida humana y que estaban recogidas en la ley de Mois\u00e9s y en los escritos de los profetas. M\u00e1s que divergencias en relaci\u00f3n con la normativa b\u00ed\u00adblico-jud\u00ed\u00ada hab\u00ed\u00ada que hablar de perfecci\u00f3n de la misma: \u00abno he venido a abolir, sino a dar cumplimiento\u00bb. Pero la ley puede minimizarse en casu\u00ed\u00adstica laboriosa, como hac\u00ed\u00adan los fariseos, tergiversando y burlando as\u00ed\u00ad la ley misma. Esto era no comprender la ley. La ley, como expresi\u00f3n de la voluntad de Dios, debe ser aceptada en su totalidad. S\u00f3lo quien la entienda as\u00ed\u00ad es m\u00e1s justo que aquellos \u00abjustos\u00bb de la \u00e9poca de Cristo, los te\u00f3logos (los escribas) y los laicos piadosos (los fariseos): la justicia de Jes\u00fas y la de sus disc\u00ed\u00adpulos debe superar la de los escribas y fariseos.<\/p>\n<p>Establecido el principio general vienen las ilustraciones concretas que se hallan contenidas en las ant\u00ed\u00adtesis mencionadas. A partir de este momento aparece por seis veces en este cap\u00ed\u00adtulo de Mateo la frase: \u00abo\u00ed\u00adsteis que se dijo a los antiguos, pero yo os digo\u00bb. La frase alude a alguna prescripci\u00f3n del A.T. y prepara al lector para una nueva interpretaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La primera ant\u00ed\u00adtesis est\u00e1 centrada en quinto mandamiento. Jes\u00fas \u00abcompleta\u00bb el mandamiento afirmando que la ira, el encolerizarse contra alguien, y el insulto grave debe situarse en el mismo grado que el darle muerte. En teor\u00ed\u00ada su afirmaci\u00f3n ser\u00ed\u00ada f\u00e1cilmente admisible por muchos de los maestros de su \u00e9poca. En la pr\u00e1ctica se establec\u00ed\u00ada una gran diferencia, ya que el asesino era llevado a los tribunales, mientras que quien faltaba gravemente al pr\u00f3jimo con insultos&#8230; no estaba sometido a ning\u00fan tribunal Jes\u00fas afirma que estas diferencias no existen a los ojos de Dios.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n pone Jes\u00fas dos ejemplos arrancados de la vida diaria. El primero se refiere a lo que ocurr\u00ed\u00ada en el templo. Era frecuente ofrecer sacrificios, bien fuesen establecidos por la ley o arrancasen de la iniciativa privada: acci\u00f3n de gracias, expiaci\u00f3n por los pecados&#8230; Pues bien, m\u00e1s importante que ellos, dice Jes\u00fas, es la reconciliaci\u00f3n con aquel a quien se ha ofendido.<\/p>\n<p>El segundo ejemplo supone que existe una deuda que el acreedor reclama. Podr\u00ed\u00ada establecerse un proceso judicial, entrar en litigio&#8230; La moral ense\u00f1ada por Jes\u00fas acent\u00faa la necesidad de llegar a un acuerdo en lugar de comenzar el pleito.<\/p>\n<p>En relaci\u00f3n con adulterio, lo mismo que hab\u00ed\u00ada hecho con el mandamiento anterior, elimina la distinci\u00f3n entre intenci\u00f3n y acci\u00f3n, tan farisaica, y establece el principio de la unidad: adulterio del coraz\u00f3n, del ojo, de la mano, se hallan igualmente prohibidos (son mencionados el ojo y la mano por la participaci\u00f3n en los deseos del coraz\u00f3n). En relaci\u00f3n con el libelo de repudio, Jes\u00fas admite una \u00fanica excepci\u00f3n, el caso de fornicaci\u00f3n-adulterio o de \u00f3n ileg\u00ed\u00adtima (Mt 19,9). \u00bfEs una excepci\u00f3n o debe entenderse que el divorcio no es permitido sino exigido por la ley jud\u00ed\u00ada en ese caso? El texto no ha encontrado todav\u00ed\u00ada una explicaci\u00f3n satisfactoria.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n en relaci\u00f3n con juramento, Jes\u00fas elimina la casu\u00ed\u00adstica que, para salvar la ley, permit\u00ed\u00ada jurar por el cielo, la tierra, Jerusal\u00e9n&#8230; Cuando el mundo est\u00e1 presidido y dominado por la mentira, es necesario poner a Dios por testigo de lo que afirmamos, pero el cristiano sabe perfectamente que Dios est\u00e1 siempre presente, no hace falta llamarlo como testigo. Bastan el \u00abs\u00ed\u00ad\u00bb o el \u00abno\u00bb porque, al fin y al cabo, equivalen a un juramento, por estar pronunciados en la presencia de Dios.<\/p>\n<p>En los debates de su tiempo sobre la obligatoriedad de la ley y la forma de cumplirla Jes\u00fas estableci\u00f3 unos principios y, adem\u00e1s, a\u00f1adi\u00f3 unos ejemplos. Hubiese sido excesivamente mon\u00f3tono el recorrido por toda la ley con las diversas interpretaciones de que era objeto. Los ejemplos propuestos \u00bfobedecen a que las cuestiones abordadas en ellos eran las m\u00e1s problem\u00e1ticas y discutidas? No lo creemos. Pensamos que son unos \u00f3ptimos ejemplos clarificadores, orientadores, de c\u00f3mo deb\u00ed\u00ada ser interpretada la ley, devolvi\u00e9ndola su esencial car\u00e1cter de expresi\u00f3n de la voluntad de Dios y no meramente reguladora de la conducta humana. Si la ley se limita a ser un simple c\u00f3digo de circulaci\u00f3n tendr\u00e1 que estar cambiando constantemente. Es necesario volver a enraizarla en el marco m\u00e1s amplio, profundo y exigentes que es el de la alianza y de la respuesta del hombre que da gracias a Dios por la gracia que de Dios ha recibido. Tanto el principio establecido por Jes\u00fas como los ejemplos que lo iluminan establece un nuevo modo de vida, que surge del hecho de haber comprendido lo que Dios ha querido que sea su pueblo y de los recursos a los que debe acudir para conseguirlo. Aqu\u00ed\u00ad valdr\u00ed\u00ada aplicar el principio paulino: \u00abla letra mata, es el esp\u00ed\u00adritu el que vivifica\u00bb (2Cor 3,6).<\/p>\n<p>3. Reduccionismo liberador frente al leguleyismo asfixiante<br \/>\nSi los \u00e1rboles impiden ver el bosque, la multitud de prescripciones o prohibiciones imposibilita descubrir el principio supremo que las justifica y unifica. El hombre pierde su unidad y vive fragmentado. Disperso en m\u00faltiples compartimentos incomunicados a los que debe atender desde una conciencia atormentada. Sin un principio unificador, la vida se autodestruye por una divisi\u00f3n m\u00faltiple en parcelas insignificantes que el hombre no puede cultivar debidamente. Ocurri\u00f3 en los tiempos de Cristo con los 613 mandamientos que, seg\u00fan se dec\u00ed\u00ada, derivaban de la Ley. Ocurre en todos los tiempos. \u00bfCu\u00e1l es el mandamiento supremo?<br \/>\nLa triple versi\u00f3n sin\u00f3ptica del evangelio recoge esta cuesti\u00f3n que le fue planteada a Jes\u00fas. De buena fe, seg\u00fan el relato de Marcos (12, 34: le fue planteada a Jes\u00fas por un escriba \u00abque no estaba lejos del reino de Dios\u00bb, seg\u00fan las mismas palabras de Jes\u00fas). De mala fe, seg\u00fan la narraci\u00f3n de Mateo y tambi\u00e9n la de Lucas (Lc 10,25;Mt 22,34-40). No sabemos en qu\u00e9 sentido pod\u00ed\u00ada ser una \u00abprueba\u00bb para Jes\u00fas la cuesti\u00f3n que le hab\u00ed\u00ada sido planteada. \u00bfSe le negaba la habilidad o competencia para pronunciarse en estos asuntos? \u00bfSe pretend\u00ed\u00ada provocar su decisi\u00f3n a favor de unos mandamientos que fuesen considerados por \u00e9l como m\u00e1s importantes que otros? Probablemente aqu\u00ed\u00ad estaba la encerrona, porque eso permitir\u00ed\u00ada a sus enemigos acusarle de hacer discriminaci\u00f3n en los preceptos de la Ley y, en el fondo, de irrespetuosidad frente a ella.<\/p>\n<p>La respuesta dada por Jes\u00fas no era nueva. Est\u00e1 en la l\u00ed\u00adnea de su ense\u00f1anza constante (Mt 5,7-10. 21-26; 6,12-15; 7,1-2; 18,35). El amor al pr\u00f3jimo es inseparable del amor a Dios.<\/p>\n<p>Jes\u00fas unifica dos preceptos que, en la Ley, se hallaban separados: el amor a Dios (Dt 6,5) y el amor al pr\u00f3jimo (Lev 19,18). En el tiempo de Jes\u00fas ya se hab\u00ed\u00adan unido y Jes\u00fas se pronuncia por la necesidad de mantenerlos as\u00ed\u00ad. Como principio elemental de conducta moral (aspecto acentuado por Marcos) y como principio abstracto, casi en el terreno acad\u00e9mico (seg\u00fan la versi\u00f3n de Mateo).<\/p>\n<p>La ley y los profetas penden de estos dos mandamientos. Como la puerta gira sobre su quicio. No se trata, por tanto, de establecer una distinci\u00f3n entre los mandamientos o prescripciones de la Ley. Si la Ley expresa la voluntad de Dios es imposible establecer distinciones. Jes\u00fas afirma que todo lo dem\u00e1s, que al hombre le es exigido desde la Ley, debe ser deducido de estos dos mandamientos. Estamos, por tanto, ante el necesario principio unificador que resuelve tanta dispersi\u00f3n legal o ritual.<\/p>\n<p>Al hablar del Dec\u00e1logo en su fase de formaci\u00f3n ya establecimos algo parecido a lo que acabamos de afirmar. Un \u00fanico principio unificador con dos centros de inter\u00e9s. Remitimos a lo dicho all\u00ed\u00ad. Y acentuemos que lo apuntado con suficiente claridad all\u00ed\u00ad ha alcanzado aqu\u00ed\u00ad su perfecci\u00f3n. Esta fue la intenci\u00f3n de Jes\u00fas, seg\u00fan consta por sus mismas palabras. man; ley; culto; escrituras.<\/p>\n<p>BIBL. -J. GUILLEN TORRALBA, Exodo, en el \u00abComentario al Antiguo Testamento\u00bb, Casa de la Biblia, s. n.; . GONZ\u00ed\u0081LEZ NU\u00ed\u2018EZ, , en \u00abComentarios a la Biblia Lit\u00fargica, A.T.\u00bb., en el texto sobre el Dec\u00e1logo; F. FERN\u00ed\u0081NDEZ RAMOS, ant\u00ed\u00adtesis (de Mateo) El mandamiento supremo, en \u00abComentarios a la Biblia Lit\u00fargica, NT\u00bb, en los lugares respectivos; RICHARD J. CLIFFORD, , en \u00abThe New Jerome Biblical Commentary\u00bb s. v.; H. . MERTENS, libro del Exodo, en \u00abManual de la Biblia\u00bb, Herder, 1989, p. 204.<\/p>\n<p>F. Ramos<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>(-> Yahv\u00e9, idolatr\u00ed\u00ada, s\u00e1bado). En diversas religiones aparecen diez o doce mandamientos que recogen el sentido de la experiencia \u00e9tica del pueblo, vinculada generalmente con Dios. De manera consecuente, los dec\u00e1logos suelen presentarse como efecto de una revelaci\u00f3n divina, no como resultado de un pacto social de los hombres. El dec\u00e1logo ha recibido en Israel dos formulaciones b\u00e1sicas.<\/p>\n<p>(1) Dec\u00e1logo \u00e9tico. Los diez mandamientos constituyen el centro de la Ley israelita y as\u00ed\u00ad aparecen en los dos lugares b\u00e1sicos de su legislaci\u00f3n: en Ex 20,1-17 (al principio de la revelaci\u00f3n de Dios, en el monte Sina\u00ed\u00ad-Horeb, en contexto de pacto) y en Dt 5,6-21 (como recopilaci\u00f3n de toda la Ley, al comienzo del Deuteronomio). Los mandamientos tienen una introducci\u00f3n muy significativa: \u00abYo soy Yahv\u00e9, tu Dios, que te sa  qu\u00e9 de Egipto, de la esclavitud\u00bb (Ex 20,2; Dt 5,6). No empiezan siendo s\u00f3lo reglas de conducta universal, que se fundan en s\u00ed\u00ad mismas, ni mandados de un Elohim o Dios que se revela en todas las naciones, sino expresi\u00f3n de la identidad israelita, palabra del mismo Yahv\u00e9 liberador. Ellos expresan el tipo de vida que se deriva precisamente de esa liberaci\u00f3n. No son imposiciones para esclavos, ni dictados de un rey sobre sus s\u00fabditos, sino expresi\u00f3n de una vida en libertad. Pueden dividirse en dos \u00abtablas\u00bb, una de tipo m\u00e1s expresamente israelita, otra m\u00e1s universal, (a) Primera tabla. Mandamientos israelitas: (1)  No tendr\u00e1s otros dioses frente a m\u00ed\u00ad. (2)  No te har\u00e1s \u00ed\u00addolos, figura alguna de lo que hay arriba en el cielo, abajo en la tierra o en el agua debajo de la tierra. No te postrar\u00e1s ante ellos, ni les dar\u00e1s culto; porque yo, Yahv\u00e9, tu Dios, soy un Dios celoso&#8230; (3) No pronunciar\u00e1s el nombre de Yahv\u00e9, tu Dios, en vano. (4) F\u00ed\u00adjate en el s\u00e1bado para santificarlo&#8230;\u00bb (Ex 20,1-11; Dt 5,7-15). Son mandamientos para el israelita, que adora a Yahv\u00e9, que no permite a su lado otros dioses. Este monote\u00ed\u00adsmo exclusivista (\u00c2\u00a1s\u00f3lo Yahv\u00e9!) define la identidad israelita, hasta el d\u00ed\u00ada de hoy. Yahv\u00e9 no s\u00f3lo es \u00fanico, sino que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de todos los signos e im\u00e1genes que definen, en general, la presencia de otros dioses. Prohibir las im\u00e1genes significa descubrir a Dios en la Palabra y el Pacto, en la comunicaci\u00f3n personal. Este Dios sin imagen es Dios sin magia: no se puede utilizar su nombre, no se puede evocar o manipular al servicio propio. Por eso es absolutamente b\u00e1sico respetar la distancia de Dios, su identidad divina, m\u00e1s all\u00e1 de las pretensiones de los hombres. En esa l\u00ed\u00adnea sigue la exigencia de guardar el s\u00e1bado, entendido a la luz de Gn 2,2-4 como tiempo en el que, m\u00e1s all\u00e1 de los trabajos de los seis d\u00ed\u00adas que marcan el ritmo del mundo y de la vida cotidiana, se expresa la trascendencia divina, su absoluta lejan\u00ed\u00ada y cercan\u00ed\u00ada. Parad\u00f3jicamente, el verdadero culto (la obra de Dios) es no hacer nada, descubrir su presencia en el descanso que est\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de todas las acciones y palabras, (b) Segunda tabla. Mandamientos \u00e9ticos de tipo universal. Los anteriores estaban m\u00e1s centrados en Israel, marcando la identidad de los seguidores de Yahv\u00e9. Los que ahora siguen tienen un car\u00e1cter m\u00e1s universal: pueden aplicarse a todos los hombres. Es como si la misma singularidad (expresada en los mandatos anteriores) hiciera posible una apertura ilimitada. Cuanto mejor israelita es un jud\u00ed\u00ado o un cristiano (cumpliendo los mandamientos anteriores) puede ser m\u00e1s universal, uni\u00e9ndose por los que siguen a todos los hombres: (5) Honra a tu padre y a tu madre, para que tus d\u00ed\u00adas se prolonguen sobre la tierra que Yahv\u00e9 tu Dios te da. (6) No cometer\u00e1s homicidio. (7) No cometer\u00e1s adulterio. (8) No robar\u00e1s. (9) No dar\u00e1s falso testimonio contra tu pr\u00f3jimo. (10) No codiciar\u00e1s la casa de tu pr\u00f3jimo; no codiciar\u00e1s la mujer de tu pr\u00f3jimo, ni su siervo, ni su sierva, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna que sea de tu pr\u00f3jimo (Ex 20,1217; Dt 5,16-21). Estos mandamientos son de car\u00e1cter moral, de manera que suele decirse que este dec\u00e1logo tiene un car\u00e1cter \u00e9tico, pues regula las relaciones del hombre con su pr\u00f3jimo de una forma que es tendencialmente universal, es decir, v\u00e1lida para todos los hombres (por encima de sus diferencias religiosas). En el principio se sit\u00faa una exigencia de tipo familiar, que ratifica el orden patriarcal*, aunque vinculando al padre y a la madre (5\u00c2\u00b0 mandamiento), a la que siguen los tres mandamientos m\u00e1s conocidos y constantes de todas las grandes culturas (6\u00c2\u00b0, 7\u00c2\u00b0 y 8\u00c2\u00b0), que proh\u00ed\u00adben el homicidio, el adulterio y el robo (que es en principio el robo de personas), estableciendo de esa forma las bases de toda relaci\u00f3n moral. Sigue la exigencia de mantener la verdad, especialmente en un contexto judicial, y, finalmente, la prohibici\u00f3n de los deseos* que llevan a la posesi\u00f3n de los bienes ajenos, desde la pespectiva de una sociedad patriarcalista (as\u00ed\u00ad se proh\u00ed\u00adbe de la misma forma el deseo de la mujer y del asno o de la casa del pr\u00f3jimo). La ley que se ha expresado a trav\u00e9s de esos mandamientos es una ley de realizaci\u00f3n humana. Como don se ofrece, como gracia se revela, para que los hombres puedan madurar y dialogar con Dios desde la tierra. En el principio de esas leyes no encontramos un \u00abt\u00fa debes\u00bb kantiano, ni alg\u00fan tipo de imposici\u00f3n o equilibrio social, sino la revelaci\u00f3n del Dios creador-liberador que dice: \u00abyo soy Yahv\u00e9, tu Dios, que te saqu\u00e9 de Egipto\u00bb.<\/p>\n<p>(2) Dec\u00e1logo c\u00faltico-nacional (Ex34,14-26) (dodec\u00e1logo*). La tradici\u00f3n  jud\u00ed\u00ada y cristiana ha puesto de relieve los diez mandamientos del dec\u00e1logo \u00e9tico, que aparecen en Ex 20,1-17 y Dt 5,6-21 y que han sido incluidos en la gran experiencia de la alianza de Dios con el Pueblo, en el monte Sina\u00ed\u00ad. Pero el mismo libro del \u00e9xodo contiene otros diez mandamientos (aseret ha-ddebarim de 34.28  de tipo c\u00faltico-nacional que est\u00e1n incluidos en el contexto de la renovaci\u00f3n de la alianza de Ex 34,1-28. Frente al car\u00e1cter universal-humano de los diez mandamientos anteriores, \u00e9stos ponen de relieve el aspecto c\u00falticonacionalista de la vinculaci\u00f3n del pueblo de Israel con su Dios. Ellos constan de una introducci\u00f3n (Ex 34,10: Dios expulsa a los cananeos) y de diez compromisos b\u00e1sicos: (1) No adorar\u00e1s dioses extra\u00f1os, porque el Se\u00f1or se llama celoso; Dios celoso es \u00e9l. (2) No hagas alianza con los habitantes del pa\u00ed\u00ads, porque se prostituyen con sus dioses y cuando les ofrecen sacrificios te invitar\u00e1n a comer de sus v\u00ed\u00adctimas. (3) No tomes a sus hijas por mujeres para tus hijos, pues cuando sus hijas se prostituyan con sus dioses, prostituir\u00e1n a tus hijos con sus dioses. (4) No te har\u00e1s estatua de dioses. (5) Guarda la fiesta de los Azimos&#8230; (6) Todos los primog\u00e9nitos machos de tu ganado me pertenecen. (7) Seis d\u00ed\u00adas trabajar\u00e1s y el s\u00e9ptimo descansar\u00e1s. (8) Celebra la fiesta de las Semanas. (3) Tres veces al a\u00f1o se presentar\u00e1n todos los varones ante el Se\u00f1or Dios de Israel. (10) Ofrece en el templo del Se\u00f1or, tu Dios, las primicias de tus tierras (cf. Ex 34,14-28). No est\u00e1 clara la divisi\u00f3n e identidad de estos \u00abmandamientos\u00bb, pero el texto supone que son diez (cf. Ex 34.28) y as\u00ed\u00ad los hemos presentado. Los mandamientos del dec\u00e1logo \u00e9tico (Ex 20,1-17 y Dt 5,6-21) parecen m\u00e1s antiguos y tienen un sentido universal: pueden aplicarse a todos los pueblos, a los hombres y mujeres de diversas religiones (siempre que acepten la unidad y unicidad de Dios). Por el contrario, \u00e9stos son posteriores, propios de una \u00e9poca en la que se ha querido poner de relieve la identidad y diferencia nacional y religiosa de Israel, como podemos ver en diversos pasajes del libro de Esdras y Nehem\u00ed\u00adas donde se ratifica la prohibici\u00f3n de los matrimonios mixtos (de israelitas con mujeres gentiles). Podemos suponer que este nuevo dec\u00e1logo no quiere establecer una ley independiente, ni sustituir a los diez mandatos \u00e9ti cos, sino concretarlos y aplicarlos para la situaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica de un pueblo que ha pecado con el becerro de oro y los cultos cananeos. Este es un dec\u00e1logo cultual (religioso) o nacional que expresa y defiende la propia identidad de los israelitas. Dios les ha mostrado su amor\/perd\u00f3n sobre la tierra de sus promesas. Pues bien, ellos deben responder viviendo separados, como pueblo que nace de la misericordia. Estos mandamientos quieren salvaguardar la identidad israelita, conforme lo indica todo su contexto (Ex 33-34). Al don de Dios, que perdona a los israelitas pecadores y les concede de nuevo la tierra, ellos responden con la separaci\u00f3n religiososocial (rechazan otros cultos sagrados y proh\u00ed\u00adben los matrimonios mixtos) y con el cultivo m\u00e1s intenso de sus elementos distintivos (fiestas propias, s\u00e1bados&#8230;). Para muchos cristianos, esta vinculaci\u00f3n entre la misericordia de Dios (tema fundante y universal de 34,6-7) y la separaci\u00f3n religioso-social del pueblo israelita (mandato b\u00e1sico y dec\u00e1logo de 34,10-26) puede resultar extra\u00f1a. Para los jud\u00ed\u00ados, que han avanzado en l\u00ed\u00adnea de piedad profunda y nacionalismo religioso, esta uni\u00f3n resulta necesaria.<\/p>\n<p>Cf. A. Exeler, LOS Diez Mandamientos. Vivir en la libertad de Dios, Presencia Teol\u00f3gica, Sal Terrae, Santander 1983; J. Loza, Las palabras de Yahv\u00e9. Estudio del Dec\u00e1logo, Universidad Pontificia, M\u00e9xico 1989; K. L. Sparks, Ethnicity and Identity in Ancient Israel. Prolegomena to the Study ofEthnic Sentiments and Their Expression in the Hebrew Bible, Eisenbrauns, Winona Lake 1998.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>El t\u00e9rmino \u00abdec\u00e1logo\u00bb es la denominaci\u00f3n que se utiliza desde los tiempos patr\u00ed\u00adsticos (Ireneo, Adv. haer., 4, 15, 1) para traducir la expresi\u00f3n hebrea &#8216;aseret haddebadm o las \u00abdiez palabras\u00bb, que se emplea en el Antiguo Testamento (Ex 34,28; Dt 4,13; 10,4) para indicar la lista de los mandamientos b\u00e1sicos de la alianza sina\u00ed\u00adtica. El redactor del Pentateuco quiso subravar la importancia del dec\u00e1logo coloc\u00e1ndolo al comienzo del c\u00f3digo de la alianza. Por este mismo motivo figuraba tambi\u00e9n en el centro del shema, oraci\u00f3n que sab\u00ed\u00adan de memoria todos los jud\u00ed\u00ados piadosos (Dt 6,4-9: 11,21).<\/p>\n<p>El n\u00famero \u00abdiez\u00bb se mantuvo siempre expresamente, a pesar de las dificultades que hab\u00ed\u00adan surgido de la formulaci\u00f3n del primer mandamiento y del \u00faltimo. El Talmud, las Iglesias ortodoxas, etc., desdoblan por ejemplo el primer mandamiento, mientras que la Iglesia cat\u00f3lica y la luterana mantienen la formulaci\u00f3n unitaria del primero y desdoblan la del \u00faltimo.<\/p>\n<p>Evoluci\u00f3n hist\u00f3rica del texto. El Antiguo Testamento ofrece dos versiones del dec\u00e1logo, una en Ex 20,2-17 y la otra en Dt 5,6-21. Las variantes m\u00e1s significativas entre s\u00ed\u00ad son las de la formulaci\u00f3n y motivaci\u00f3n del descanso sab\u00e1tico y las relativas a la mujer El mandamiento del s\u00e1bado, por ejemplo, se introduce en Ex 20,8 con el imperativo \u00abacu\u00e9rdate\u00bb (zekor), mientras que en Dt 5,12 se introduce por \u00abobserva\u00bb (schemor). Tambi\u00e9n es muy distinta la motivaci\u00f3n. En el primer caso (Ex 20,1 1) se refiere al relato de la creaci\u00f3n (Gn 2,2), mientras que en el segundo alude a la historia de la liberaci\u00f3n de Egipto (Ex 12,51). Por lo que se refiere al mandamiento sobre la mujer, Ex 20,17 coloca a la \u00abmujer\u00bb detr\u00e1s de la \u00abcasa del pr\u00f3jimo\u00bb, como una cosa m\u00e1s entre las propiedades del marido, utilizando para las dos el mismo verbo (chamad), mientras que Dt 5,21 la coloca antes, claramente separada de los otros bienes y utilizando verbos diferentes: chamad para la mujer, &#8216;awah para las dem\u00e1s cosas.<\/p>\n<p>La composici\u00f3n de la primera versi\u00f3n (Ex 20,2- 17) lleva el cu\u00f1o del eloh\u00ed\u00adsta. Por tanto. puede remontarse al siglo Vlll. La segunda es obra del deuteronomista (siglo Vll). Esto no excluye que algunos elementos, particularmente los de formulaci\u00f3n negativa y apod\u00ed\u00adctica, puedan remontarse a tiempos m\u00e1s antiguos. Los autores han encontrado numeros\u00ed\u00adsimos paralelismos en la literatura egipcia (por ejemplo, en el Libro de los muertos). Un material t\u00ed\u00adpicamente israelita es sin duda el de los dos primeros mandamientos (\u00abNo tendr\u00e1s otros dioses fuera de \u00ed\u008d No te har\u00e1s Ido1os ni imagen tallada alguna\u00bb); se trata efectivamente de prohibiciones totalmente desconocidas en las culturas del Medio Oriente.<\/p>\n<p>Ethos teol\u00f3gico del dec\u00e1logo. Las dos versiones del dec\u00e1logo comienzan con la autopresentaci\u00f3n de Yahveh, en una formulaci\u00f3n t\u00ed\u00adpicamente deuteronomista: \u00abYo soy el Se\u00f1or tu Dios; yo te he sacado de Egipto, de aquel lugar de esclavitud\u00bb (Ex 20,2; Dt 5,6). En l\u00ed\u00adnea con los \u00abpre\u00e1mbulos\u00bb de los tratados hititas de vasallaje (que se remontan al segundo milenio), la autopresentaci\u00f3n de Yahveh como el gran bienhechor-liberador del pueblo de Israel sirve de fundamento \u00e9tico y jur\u00ed\u00addico de las siguientes estipulaciones. Israel recibe de Dios los mandamientos como expresi\u00f3n de lealtad (&#8216;emet) rec\u00ed\u00adproca (Dt 6,20-25). El Se\u00f1or, que \u00abense\u00f1\u00f3 a andar\u00bb a Israel (cf. Os 11,3) por los senderos de la libertad, le ofrece en los mandamientos la garant\u00ed\u00ada de su ayuda futura y el instrumento para mantener v\u00e1lida la vocaci\u00f3n a la libertad.<\/p>\n<p>El ethos de los mandamientos no se basa, por tanto, en el derecho natural, sino en la relaci\u00f3n dial\u00f3gica entre unas personas. Se trata, por tanto, de un ethos de responsabilidad y de fe. Esta dimensi\u00f3n personal explica el dinamismo hermen\u00e9utico de car\u00e1cter humanizante que los mandamientos han conocido a lo largo de la historia, seg\u00fan las exigencias impuestas por los cambios sociales del pueblo (cf. la evoluci\u00f3n en la motivaci\u00f3n del s\u00e1bado). La fe es la que act\u00faa siempre como fermento humanizante.<\/p>\n<p>Actualizaci\u00f3n. El lugar por antonomasia de actualizaci\u00f3n de los mandamientos en Israel fue el culto, dominado por la idea de la \u00abmemoria\u00bb (zikkarOn) del acontecimiento fundamental de la liberaci\u00f3n y de la alianza del Sina\u00ed\u00ad, como puede deducirse del discurso de Mois\u00e9s en Dt 29,1-14. Pero la actualizaci\u00f3n cultual iba dirigida esencialmente a la praxis: \u00abEstos son los mandamientos.., que el Se\u00f1or vuestro Dios mand\u00f3 ense\u00f1aros, para que los pong\u00e1is en pr\u00e1ctica\u00bb (Dt 6,1).<\/p>\n<p>En efecto, el dec\u00e1logo estuvo siempre en el centro de la vida de Israel, adquiriendo un relieve particular durante el destierro, cuando, al faltar el templo y los sacrificios, se convirti\u00f3 en el \u00fanico signo visible de su autoidentificaci\u00f3n como pueblo. Pero una vez pasada la emergencia del destierro, Israel no logr\u00f3 reinsertar los mandamientos en el cauce vital de la historia de la salvaci\u00f3n. La concentraci\u00f3n en el dec\u00e1logo condujo de hecho a una distorsi\u00f3n hermen\u00e9utica de car\u00e1cter objetivante y legalista de los mandamientos y d\u00e9 la ley en general. La ley separada de la historia de la salvaci\u00f3n, que la convert\u00ed\u00ada en palabra viva y liberadora, acab\u00f3 transform\u00e1ndose en instrumento de sumisi\u00f3n individual y colectiva.<\/p>\n<p>El dec\u00e1logo en la perspectiva cristiana. El restablecimiento de los mandamientos en su perspectiva aut\u00e9ntica y original ten\u00ed\u00ada que llegar solamente con el mensaje del Nuevo Testamento. Delante del joven rico, Jes\u00fas pone de manifiesto la primac\u00ed\u00ada absoluta del amor a Dios y al pr\u00f3jimo (Mt 19,16 y par.).<\/p>\n<p>Esta orientaci\u00f3n hacia el fundamento lleva, por una parte, a la concentraci\u00f3n de todos los mandamientos en el del amor y, por otra, a enfocar el compromiso moral en la fe en Cristo, plasmaci\u00f3n perfecta del amor del Padre. La interpretaci\u00f3n ofrecida por Jes\u00fas, a pesar de que proclama la validez de la ley (cf. Mt 5,17), se percibe inmediatamente como radicalmente distinta de la de los maestros de la ley, como una \u00abdoctrina nueva\u00bb (cf. Mc 1,27).<\/p>\n<p>La \u00abnovedad\u00bb introducida por Cristo respecto a la ley ser\u00e1 el caballo de batalla del mensaje paulino. Para san Pablo la ley, como presentada por el juda\u00ed\u00adsmo, forma parte de la tr\u00ed\u00adada de potencias de las que nos ha liberado Cristo (Rom 5,20; 7 6). Para los redimidos la \u00fanica verdadera prevaricaci\u00f3n es volver a la ley (G\u00e1l 2,18). Si Pablo recoge luego el t\u00e9rmino \u00abley\u00bb para hablar del compromiso de los &#8211; cristianos, lo har\u00e1 en un sentido totalmente diverso del que ten\u00ed\u00ada en el juda\u00ed\u00adsmo y en el mundo helenista. Se tratar\u00e1 realmente de la \u00abley del Esp\u00ed\u00adritu de vida\u00bb (Rom 8,2), de la \u00abley de Cristo\u00bb (G\u00e1l 6,2), de la ley de la nueva alianza, escrita no ya como en un c\u00f3digo en la piedra, es decir, en clave esclerotizante, sino en clave de interioridad de esp\u00ed\u00adritu (2 Cor 3,6). Entendida de este modo, la ley de Cristo da a la moral cristiana aquella flexibilidad que le permitir\u00e1 al ap\u00f3stol portarse como jud\u00ed\u00ado con los jud\u00ed\u00ados y como no jud\u00ed\u00ado con los no-jud\u00ed\u00ados, para conquistar a todos para el Evangelio (1 Cor 9,19-23).<\/p>\n<p>Siguiendo el ejemplo de las primeras comunidades cristianas, la Iglesia, a trav\u00e9s de varias generaciones, encontr\u00f3 la clave de actualizaci\u00f3n del dec\u00e1logo en su relaci\u00f3n esencial con la vida que llev\u00f3 Jes\u00fas. Sin embargo, la necesidad de acomodar la \u00e9tica cristiana a las exigencias de la cultura de los tiempos transforma paulatinamente la clave de lectura de los mandamientos.<\/p>\n<p>Baste recordar el encuadramiento del dec\u00e1logo en el \u00e1mbito del derecho natural, propuesto por santo Tom\u00e1s (5, Th. 1-11, q. 100, a. 1 c.) y por la teolog\u00ed\u00ada moral tradicional que, hasta \u00e9pocas muy recientes, estructuraron sus contenidos siguiendo el esquema de los mandamientos. Todav\u00ed\u00ada hoy no faltan te\u00f3logos que ven en un modelo semejante el instrumento m\u00e1s adecuado para superar las especulaciones arbitrarias en el terreno de la moral. La inmensa mayor\u00ed\u00ada de los te\u00f3logos de nuestros d\u00ed\u00ad\u00e1s, en sinton\u00ed\u00ada con las corrientes humanistas de nuestro tiempo y con las orientaciones del concilio Vaticano II (OT 16), piensa que la moral tiene que volver a la verdadera fuente cristiana, es decir, a la ley de Cristo, que no anula los mandamientos, sino que los asume en su positividad creadora.<br \/>\nL. \u00ed\u0081lvarez<\/p>\n<p>Bibl.: F. Garc\u00ed\u00ada L\u00f3pez, El Deuteronomio, una ley predicada, Verbo Divino, Estella 1989; \u00ed\u008dd., El dec\u00e1logo Verbo Divino, Estella 1994; H. Cazelles, Dec\u00e1logo, en SM, 2, Barcelona 1982, 133-137&#8217; A. Exeler. l.f:)s diez mandamientos, Sal Terrae, Santander 1983; G. von Rad, Teolog\u00ed\u00ada del Antiguo Testamento, 1, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1968, 222-254.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. El dec\u00e1logo hoy. II. Antiguo Testamento: 1. Dos formas del dec\u00e1logo; 2. Las diez palabras; 3. Origen del dec\u00e1logo; 4. Los destinatarios; 5. Liberados para ser libres (pr\u00f3logo); 6. \u00abNo tendr\u00e1s otro Dios fuera de mi\u00bb; 7. \u00abNo te har\u00e1s escultura ni imagen\u00bb; 8. \u00abNo tomar\u00e1s el nombre del Se\u00f1or para la mentira\u00bb; 9. El s\u00e1bado; 10. \u00abHonra a tu padre y a tu madre\u00bb; 11. \u00abNo matar\u00e1s\u00bb; 12. \u00abNo cometer\u00e1s adulterio\u00bb; 13. \u00abNo robar\u00e1s\u00bb; 14. \u00abNo dar\u00e1s testimonio falso contra tu pr\u00f3jimo\u00bb; 15. \u00abNo desear\u00e1s la casa de tu pr\u00f3jimo\u00bb; 16. Reflexi\u00f3n sobre el sentido del dec\u00e1logo. III. Nuevo Testamento: 1. En los evangelios; 2. En san Pablo.<\/p>\n<p>I. EL DEC\u00ed\u0081LOGO HOY. En 1981 apareci\u00f3 la traducci\u00f3n francesa de un librito de Jan Milic Lochman, te\u00f3logo checoslovaco protestante que huy\u00f3 a Suiza despu\u00e9s de los sucesos de 1968, titulado \u00bfHemos de seguir hablando a\u00fan de los mandamientos? Es la pregunta que surge de la confrontaci\u00f3n entre el evangelio y la ley del AT: \u00bflos mandamientos son realmente un mensaje de liberaci\u00f3n?; \u00bfnos gu\u00ed\u00adan de verdad hacia la libertad, como lo hace el evangelio de Jesucristo?<br \/>\nPero la cultura moderna pone a\u00fan m\u00e1s radicalmente en cuesti\u00f3n el sentido de los mandamientos o, m\u00e1s en general, de una ley moral objetiva, no construida por nuestra conciencia. \u00bfLos mandamientos corresponden a una concepci\u00f3n legalista de la moral? \u00bfPuede existir una norma moral universal que se identifique con el c\u00f3digo legislativo de un pueblo partitular, muy alejado de nosotros en el tiempo y en la cultura? \u00bfNo est\u00e1n las normas \u00e9ticas en continua y radical evoluci\u00f3n? No intentamos recoger aqu\u00ed\u00ad los graves problemas que hoy se discuten tanto por parte de la \u00e9tica filos\u00f3fica como por parte de la teolog\u00ed\u00ada moral. Nos basta haber aludido a ellos para traer a nuestra memoria toda una serie de interrogantes que justifican un estudio siempre renovado del sentido de los diez mandamientos b\u00ed\u00adblicos. No podemos contentarnos con aquella erudici\u00f3n elemental que nos dieron en nuestra infancia. Por eso examinaremos primero el dec\u00e1logo en el contexto del AT, deteni\u00e9ndonos en los pasajes cl\u00e1sicos del \/Exodo y del \/Deuteronomio. Luego veremos c\u00f3mo el NT recoge e interpreta el dec\u00e1logo.<\/p>\n<p>II. ANTIGUO TESTAMENTO. 1. Dos FORMAS DEL DEC\u00ed\u0081LOGO. El dec\u00e1logo se presenta bajo dos formulaciones diferentes, en Exo 20:2-17 y Deu 5:6-21. Una lectura sin\u00f3ptica hace resaltar algunos a\u00f1adidos de Dt respecto a Ex:<br \/>\n&#8211; como te lo ha ordenado el Se\u00f1or, tu Dios\u00bb, en el precepto sobre los padres y sobre el s\u00e1bado;<br \/>\n&#8211; \u00abni tu buey, ni tu asno&#8230;, de esta manera podr\u00e1n descansar tu siervo y tu sierva lo mismo que t\u00fa\u00bb en el mandamiento sobre el s\u00e1bado;<br \/>\n&#8211; motivaciones del precepto sab\u00e1tico con la referencia al descanso de Dios despu\u00e9s de la creaci\u00f3n (tradici\u00f3n P) en Ex y a la liberaci\u00f3n de Egipto en Dt;<br \/>\n&#8211; \u00abno desear\u00e1s a la mujer de tu pr\u00f3jimo\u00bb se distingue en Dt de la prohibici\u00f3n de desear la casa, el campo, etc., mientras que en Ex \u00abla mujer\u00bb forma parte de los bienes del pr\u00f3jimo que no hay que desear;<br \/>\n&#8211; hay adem\u00e1s algunas otras diferencias menores, pero muy significativas, que se\u00f1alaremos en el comentario.<\/p>\n<p>Partiendo de la observaci\u00f3n atenta de estas dos redacciones del dec\u00e1logo, algunos autores han intentado reconstruir hipot\u00e9ticamente, sobre la base de lo que es com\u00fan y teniendo en cuenta la formulaci\u00f3n apod\u00ed\u00adctica prohibitiva, un posible dec\u00e1logo original (Urdekalog), que se remontar\u00ed\u00ada a una \u00e9poca muy antigua, e incluso a Mois\u00e9s. Pero semejante empresa se ha revelado privada de justificaciones reales y no ha llevado a ninguna conclusi\u00f3n. Un \u00abdec\u00e1logo original\u00bb ideal es para nosotros inalcanzable.<\/p>\n<p>Por otra parte, algunos antiguos testimonios, como Ose 4:2 y  Sal 81:10-11, no nos llevan m\u00e1s all\u00e1 del siglo viii a.C. No existe ning\u00fan paralelismo verdadero extrab\u00ed\u00adblico del dec\u00e1logo que permita una comparaci\u00f3n \u00fatil, al menos para las fechas. Ni el contenido de cada mandamiento ni la estructura de los diez preceptos ofrecen argumentos convincentes para se\u00f1alar una fecha concreta.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, la ex\u00e9gesis del dec\u00e1logo no puede basarse en un hipot\u00e9tico \u00abdec\u00e1logo original\u00bb, sino que ha de partir de las dos redacciones de Ex y de Dt, que presentan una formulaci\u00f3n cronol\u00f3gicamente posterior -tal como la leemos hoy nosotros-al siglo vlll a.C.<\/p>\n<p>2. LAS DIEZ PALABRAS. Dec\u00e1logo significa \u00abdiez palabras\u00bb; pero el texto b\u00ed\u00adblico no presenta ninguna enumeraci\u00f3n. El t\u00e9rmino \u00abdec\u00e1logo\u00bb se deriva del griego, pero tiene su correspondiente hebreo en `aseret haddebarim de Deu 4:13; Deu 10:4 (la versi\u00f3n de los LXX en Deu 10:4 tiene oi d\u00e9ka l\u00f3goi); Exo 34:28. De las dos tablas solamente se habla en Deu 5:22. Los preceptos no se dividen parte en una tabla y parte en otra (cf Deu 9:10-11, 15.17); las dos tablas se refieren al contexto de la alianza-contrato, que se escrib\u00ed\u00ada en una doble copia para los dos contrayentes, cada uno de los cuales depositaba una copia del pacto en el santuario. La alianza se presentaba como forma de contrato, y el dec\u00e1logo es expresi\u00f3n de las obligaciones de la alianza. As\u00ed\u00ad pues, fue la escuela deuteron\u00f3mica la que canoniz\u00f3 el n\u00famero 10 con la f\u00f3rmula \u00abdiez palabras\u00bb.<\/p>\n<p>Algunos han intentado reconstruir un \u00abdodec\u00e1logo\u00bb, es decir, una serie de doce mandamientos, ya que la cifra 12 es s\u00ed\u00admbolo de las tribus de Israel. Pero se trata de una hip\u00f3tesis poco probable.<\/p>\n<p>En la tradici\u00f3n posb\u00ed\u00adblica la enumeraci\u00f3n de los mandamientos no es igual para todos. La tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada considera como primer mandamiento Exo 20:2 : \u00abYo soy el Se\u00f1or, tu Dios, el que te sac\u00f3 de Egipto, de la casa de la esclavitud\u00bb. Luego, el segundo est\u00e1 constituido por Exo 20:3-6; el tercero, por Exo 20:7, y as\u00ed\u00ad sucesivamente. La tradici\u00f3n cat\u00f3lica y luterana consideran como primer mandamiento Exo 20:3-6 (\u00abNo tendr\u00e1s otro Dios fuera de m\u00ed\u00ad\u00bb), mientras que las tradiciones ortodoxa y reformada parten estos vers\u00ed\u00adculos en dos mandamientos (\u00abNo tendr\u00e1s otros dioses\u00bb &#8211; \u00abNo te har\u00e1s \u00ed\u00addolos\u00bb). Los cat\u00f3licos y los luteranos parten en dos el \u00faltimo mandamiento (\u00abNo desear la mujer del pr\u00f3jimo\u00bb &#8211; \u00abNo codiciar la casa del pr\u00f3jimo\u00bb), mientras que los otros lo consideran como un solo precepto; esta divisi\u00f3n es posible solamente siguiendo a Deu 5:21, mientras que es imposible para Exo 20:17.<\/p>\n<p>Los \u00abmandamientos\u00bb son \u00abpalabras\u00bb, no \u00abdecretos\u00bb, ni \u00ableyes consuetudinarias\u00bb, ni \u00abprescripciones\u00bb, ni \u00abestipulaciones de alianza\u00bb, ni \u00absentencias oraculares de los sacerdotes\u00bb (t\u00f3r\u00f3t): el dec\u00e1logo no es una \u00abley\u00bb propia y verdadera en sentido jur\u00ed\u00addico. La terminolog\u00ed\u00ada empleada se orienta hacia las \u00abpalabras\u00bb prof\u00e9ticas. Deber\u00ed\u00adamos entonces entender el dec\u00e1logo como una proclamaci\u00f3n prof\u00e9tica de la voluntad de Dios, como una ense\u00f1anza parecida a la que el padre da a sus hijos. La formulaci\u00f3n es negativa, excepto para el s\u00e1bado y para el honor que hay que rendir a los padres; pero no es la de las prohibiciones jur\u00ed\u00addicas, a las que est\u00e1 vinculada la amenaza de un castigo. En efecto, la part\u00ed\u00adcula negativa no es la de una prohibici\u00f3n (&#8216;al), sino la de una negaci\u00f3n ordinaria (lo&#8217;). No se trata de prohibiciones a las que sigue inmediatamente la sanci\u00f3n penal en caso de que no sean respetadas. Se trata m\u00e1s bien de una especie de constataci\u00f3n: \u00abDios os ha liberado; por tanto, entre vosotros ya no se da esto ni esto\u00bb. Tambi\u00e9n la f\u00f3rmula \u00abYo soy Yhwh&#8230;\u00bb, con que se introduce el dec\u00e1logo, es caracter\u00ed\u00adstica de la ense\u00f1anza del sacerdote. El dec\u00e1logo parece provenir del ambiente prof\u00e9tico-sacerdotal. No es ciertamente un derecho emanado del Estado. La asunci\u00f3n del dec\u00e1logo dentro de la t\u00f3rah, es decir, del \/Pentateuco, pone de manifiesto que no se le entiende como una ley natural universal ni como un derecho estatal, sino que es precisamente la ordenaci\u00f3n del pueblo de la \/alianza con Yhwh. Solamente dentro de la comunidad de la alianza es comprensible y practicable el dec\u00e1logo.<\/p>\n<p>3. ORIGEN DEL DEC\u00ed\u0081LOGO. No es posible escribir una \u00abbiograf\u00ed\u00ada\u00bb del dec\u00e1logo. Podemos, sin embargo, intentar una hip\u00f3tesis de trabajo sobre \u00e9l.<\/p>\n<p>El dec\u00e1logo est\u00e1 constituido por preceptos apod\u00ed\u00adcticos, es decir, expresados en la forma: \u00abT\u00fa debes &#8211; t\u00fa no debes\u00bb, que tomados uno a uno, prescindiendo de la forma actual, podr\u00ed\u00adan remontarse a la antigua existencia tribal de los israelitas (forma de vivir que no desapareci\u00f3 por completo ni siquiera en la \u00e9poca mon\u00e1rquica). El cabeza de familia daba a los hijos ciertas normas de comportamiento, transmitidas luego de padres a hijos. Estas normas de vida no eran producto de una instituci\u00f3n religiosa o pol\u00ed\u00adtica, sino emanaciones de la autoridad paterna. La vida de las tribus ten\u00ed\u00ada necesidad de algunas reglas elementales de conducta. Los miembros de la tribu se consideran \u00abhermanos\u00bb; el \u00abpr\u00f3jimo\u00bb, t\u00e9rmino que aparece tambi\u00e9n en el dec\u00e1logo, ser\u00ed\u00ada en este caso equivalente a \u00abhermano\u00bb: el que vive dentro de la misma comunidad. Dada la experiencia secular de Israel como sociedad ac\u00e9fala en el per\u00ed\u00adodo anterior a la monarqu\u00ed\u00ada, no es improbable que ese tipo de vida cl\u00e1nica est\u00e9 en el origen de una serie de evidencias morales, de preceptos que constituyeron un patrimonio del que nunca se reneg\u00f3. Sobre todo, la adoraci\u00f3n exclusiva de Yhwh (monolatr\u00ed\u00ada: Exo 20:3) y la prohibici\u00f3n de im\u00e1genes en el culto (Exo 20:4) podr\u00ed\u00adan remontarse a la experiencia m\u00e1s antigua de Israel. Pero ciertamente no es posible demostrar que el dec\u00e1logo, como serie fija de diez preceptos, se haya formado en una \u00e9poca tan antigua. Algunos de los preceptos particulares podr\u00ed\u00adan arraigarse en la antigua \u00e9tica cl\u00e1nica, pero la \u00abserie\u00bb del dec\u00e1logo es reciente.<\/p>\n<p>Comparando la redacci\u00f3n de Ex y de Dt -excepto el a\u00f1adido tard\u00ed\u00ado de Deu 5:11-16 sobre el uso del nombre de Yhwh, sobre el s\u00e1bado y sobre el honor que ha de rendirse a los padres, y la reelaboraci\u00f3n tard\u00ed\u00ada de Deu 5:8 sobre la prohibici\u00f3n de im\u00e1genes (cf Deu 4:12b.15-18, de la \u00e9poca del destierro)-, parece ser que el texto m\u00e1s antiguo es el que se conserva en Dt. As\u00ed\u00ad pues, en Deu 5:6-10.17-21 tendr\u00ed\u00adamos siete preceptos que podemos considerar como la redacci\u00f3n m\u00e1s antigua de los mandamientos, de \u00e9poca preex\u00ed\u00adlica. El Dt conten\u00ed\u00ada, ya en su redacci\u00f3n m\u00e1s antigua, el nexo entre el dec\u00e1logo y la alianza divina en el Horeb; es decir, el dec\u00e1logo formaba parte de la alianza-tratado del Sina\u00ed\u00ad. Durante el destierro se a\u00f1adieron los preceptos sobre el s\u00e1bado y sobre el honor debido a los padres. El precepto del s\u00e1bado, por su posici\u00f3n central y por su amplitud, se convirti\u00f3 en el mandamiento principal, cuya observancia a partir del destierro tuvo que caracterizar y distinguir al jud\u00ed\u00ado piadoso. El honor de los padres se motiva de la siguiente manera: \u00ab(As\u00ed\u00ad) vivir\u00e1s largos a\u00f1os y ser\u00e1s feliz en la tierra que te da el Se\u00f1or, tu Dios\u00bb (Deu 5:16). La promesa de una vida larga est\u00e1 separada de la promesa de la tierra porque el pueblo se encontraba en el destierro. Tambi\u00e9n la prohibici\u00f3n de hacer figuras esculpidas (Deu 5:8) se formula en los mismos t\u00e9rminos de Dt 4, que es muy probablemente de la \u00e9poca del destierro. Si antes de Dt pudieron existir algunas peque\u00f1as series de prohibiciones, solamente con Dt naci\u00f3 la primera redacci\u00f3n del dec\u00e1logo.<\/p>\n<p>El redactor del Pentateuco insert\u00f3 Exo 20:2-17 en el contexto de la teofan\u00ed\u00ada sina\u00ed\u00adtica, recurriendo a Dt, pero tambi\u00e9n a la tradici\u00f3n sacerdotal (P), para el precepto sobre el s\u00e1bado, adaptando el dec\u00e1logo a su teolog\u00ed\u00ada. En el conjunto de Ex 19-24, el dec\u00e1logo es una inserci\u00f3n tard\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, el dec\u00e1logo no es el simple registro de una revelaci\u00f3n comunicada por Dios en el Sina\u00ed\u00ad a Mois\u00e9s, sino una elaboraci\u00f3n que se fue haciendo lentamente en diversas fases. Ha dicho muy bien N. Lohfink: \u00abPara el historiador es mucha la niebla que rodea al monte Sina\u00ed\u00ad, y no consigue ya distinguir exactamente entre lo que se verific\u00f3 all\u00ed\u00ad un d\u00ed\u00ada y lo que s\u00f3lo m\u00e1s tarde se insert\u00f3 en aquel contexto para subrayar la importancia de aquel acontecimiento decisivo. Por eso la historia del dec\u00e1logo le parece mucho m\u00e1s compleja y m\u00e1s rica de lo que pensaron las generaciones de otros tiempos. Fue s\u00f3lo en un momento determinado de esta historia cuando aquel texto pas\u00f3 a ser un elemento central del pacto estipulado en el Sina\u00ed\u00ad. Desde aquel momento el dec\u00e1logo creci\u00f3 realmente en ese contexto; y ser\u00ed\u00ada una necedad sustraerle algo de la autoridad que se le atribu\u00ed\u00ada en el pasado, cuando se cre\u00ed\u00ada que hab\u00ed\u00ada sido dictado por el cielo, en un acontecimiento m\u00ed\u00adstico y colectivo, por parte de todas las doce tribus de Israel\u00bb.<\/p>\n<p>La reconstrucci\u00f3n, siempre hipot\u00e9tica, del origen del dec\u00e1logo no le quita nada al car\u00e1cter inspirado de su texto, pero deja lugar a lo humano, ya que Dios habl\u00f3 por medio de los hombres y a la manera humana. La atribuci\u00f3n a Mois\u00e9s, y por tanto a Dios, de las leyes del Pentateuco es la manera como expres\u00f3 Israel la convicci\u00f3n de fe de que aquellos preceptos eran manifestaci\u00f3n de la voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios.<\/p>\n<p>El dec\u00e1logo, tal como se encuentra actualmente en la Biblia, se form\u00f3 alrededor de la \u00e9poca que va de la ca\u00ed\u00adda del reino de Israel (722 a.C.) a la reforma de Jos\u00ed\u00adas (622 a.C.), como exigencia fundamental para superar la crisis religioso-pol\u00ed\u00adtico-social que aflig\u00ed\u00ada a Israel. Tanto la versi\u00f3n deuteron\u00f3mica como la del Exodo remiten al ambiente deuteron\u00f3mico como lugar de origen de la colecci\u00f3n del dec\u00e1logo en cuanto tal. Tambi\u00e9n la tendencia a las generalizaciones, evidente, por ejemplo, en el uso de \u00abpr\u00f3jimo\u00bb en vez del t\u00e9rmino \u00abhermano\u00bb (aunque uno puede servir como sin\u00f3nimo del otro: cf Deu 15:2), hace pensar en una \u00e9poca tard\u00ed\u00ada [I Cultura\/ Aculturaci\u00f3n].<\/p>\n<p>4. Los DESTINATARIOS. El dec\u00e1logo va dirigido a personas que tienen padres (Exo 20:12), pero tambi\u00e9n hijos (Exo 20:5.10) y que pueden sentir la tentaci\u00f3n de desear la mujer ajena (Exo 20:14.17). Los destinatarios tienen esclavos y esclavas (Exo 20:10), poseen un campo (Exo 20:12; Deu 5:14) y animales (Exo 20:10; Deu 5:14). Viven entre hombres y mujeres que tienen casas, campos y ganados (Exo 20:17; Deu 5:21); pueden verse tentados a adorar otros dioses (Exo 20:3.5) y a construir im\u00e1genes idol\u00e1tricas (Exo 20:4-5). Los destinatarios pueden ser llamados a ser testigos en los procesos (Exo 20:16) y corren el riesgo de hacer juramentos falsos invocando el nombre de Yhwh (Exo 20:7).<\/p>\n<p>El ambiente de vida de los destinatarios es el propio de los campesinos: son campesinos que tienen recursos, que son libres, que tienen esclavos y esclavas. As\u00ed\u00ad pues, los destinatarios directos no son los ni\u00f1os, ni las mujeres, ni los esclavos.<\/p>\n<p>Ello est\u00e1 en perfecta coherencia con el libro del Dt, cuyo \u00abderecho\u00bb se formula con vistas a los propietarios campesinos y a los que tienen una responsabilidad en un sector determinado de la sociedad (en la aldea, en la puerta de la ciudad o en el tribunal, en la administraci\u00f3n). El estilo o manera de pensar de Dt es probablemente el de la clase dirigente de Jerusal\u00e9n, que se dirige a los campesinos propietarios que constituyen la mayor parte de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Entre estos campesinos propietarios hab\u00ed\u00ada graves injusticias, como lo atestigua la predicaci\u00f3n de Am\u00f3s, de Miqueas y de Isa\u00ed\u00adas: hab\u00ed\u00ada ricos y pobres, opresores y oprimidos. A cada uno de esos campesinos se dirige el dec\u00e1logo, que intenta establecer un orden religioso y social justo dentro de la comunidad del pueblo de Dios. La \u00e9tica del dec\u00e1logo se comprende solamente a partir de la imagen de Dios que all\u00ed\u00ad se propone, el Dios de la libertad; se dibuja de este modo un proyecto de sociedad religioso-estatal, que se contrapone tanto al de las ciudades-estado cananeas como a la colonialista de Egipto. Pero el dec\u00e1logo no se refiere al derecho estatal de la monarqu\u00ed\u00ada israelita, sino a la \u00e9tica familiar y cl\u00e1nica de la \u00e9poca anterior. La reforma deuteron\u00f3mica de Jos\u00ed\u00adas, en cuyo \u00e1mbito hemos colocado el dec\u00e1logo [\/supra, 3], se propon\u00ed\u00ada precisamente reconstruir el \u00abEstado\u00bb sobre la base del \u00abderecho de fraternidad\u00bb dado por Yhwh, pero no obtuvo ning\u00fan \u00e9xito. El intento de Jos\u00ed\u00adas, reflejado tambi\u00e9n en el Dt, fue el de conciliar el \u00abEstado\u00bb y el \u00abideal cl\u00e1nico\u00bb; pero se revel\u00f3 como una empresa imposible.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, originalmente el dec\u00e1logo no naci\u00f3 como ley universalmente v\u00e1lida, como norma \u00e9tica atemporal y abstracta dirigida a cualquier hombre de cualquier \u00e9poca y lugar; tampoco quiere ser una s\u00ed\u00adntesis o una suma de toda la \u00e9tica veterotestamentaria. En el dec\u00e1logo se enuncian las exigencias fundamentales que hay que respetar si se quiere garantizar a la comunidad de los creyentes el m\u00ed\u00adnimo vital de la libertad fraterna dada por el Dios liberador. El dec\u00e1logo no es toda la \u00e9tica b\u00ed\u00adblica, sino solamente la delimitaci\u00f3n de los confines, por encima de los cuales la comunidad del pueblo de Dios pondr\u00ed\u00ada en peligro su identidad y su misma existencia.<\/p>\n<p>Entendido de este modo, el dec\u00e1logo se prest\u00f3 a un \u00abuso\u00bb m\u00e1s amplio y general, fuera del contexto hist\u00f3rico preciso en que naci\u00f3. Sirvi\u00f3 de base, tanto al juda\u00ed\u00adsmo tras el destierro como al cristianismo, para una f\u00f3rmula sint\u00e9tica, de tipo catequ\u00ed\u00adstico, de las exigencias \u00e9ticas m\u00ed\u00adnimas e insoslayables, con vistas a la subsistencia misma del pueblo de Dios.<\/p>\n<p>5. LIBERADOS PARA SER LIBRES (PR\u00ed\u201cLOGO). El pr\u00f3logo del dec\u00e1logo traza el horizonte dentro del cual hay que leer todas las diez palabras: no ya como preceptos aislados, sino como desarrollo del tema enunciado al principio. En Deu 5:6 se lee: \u00abYo soy el Se\u00f1or, tu Dios, que te ha sacado de Egipto, de la casa de la esclavitud\u00bb (cf Exo 20:2). Dios se define a s\u00ed\u00ad mismo mediante la menci\u00f3n de su acci\u00f3n liberadora respecto a Israel, o sea, mediante la historia libre y misteriosamente puesta en movimiento por \u00e9l mismo. El dec\u00e1logo no es expresi\u00f3n de una ley natural universal elaborada filos\u00f3ficamene, aun cuando su origen en relaci\u00f3n con cada precepto tenga que colocarse en el \u00e1mbito de la \u00abmoral natural\u00bb, insertada ya desde siempre en el plan salv\u00ed\u00adfico de Dios. El dec\u00e1logo se arraiga en la historia salv\u00ed\u00adfica del pueblo de Dios, liberado de la esclavitud de Egipto por gracia divina. Para el pueblo israelita que habitaba en Cana\u00e1n, y directamente para los campesinos israelitas, el recuerdo del art\u00ed\u00adculo de fe fundamental equival\u00ed\u00ada a una invitaci\u00f3n a considerar su condici\u00f3n socio-econ\u00f3mica como un don del Dios liberador, que los hab\u00ed\u00ada sacado de la esclavitud: \u00abCuando el Se\u00f1or, tu Dios, te haya conducido a la tierra que jur\u00f3 dar a tus padres, Abrah\u00e1n, Isaac y Jacob, y te haya entregado en propiedad las grandes y pr\u00f3speras ciudades que t\u00fa no levantaste, las casas llenas de toda suerte de bienes que t\u00fa no llenaste, las cisternas que t\u00fa no excavaste, las vi\u00f1as y olivares que t\u00fa no plantaste; cuando hayas comido hasta saciarte, no te olvides del Se\u00f1or que te sac\u00f3 de Egipto, de la casa de la esclavitud\u00bb (Deu 6:10-12).<\/p>\n<p>Dios liber\u00f3 de la esclavitud y concedi\u00f3 a su pueblo el don de la tierra; esto constituye la premisa, puesta libre y gratuitamente por Dios, para la ley de libertad que viene a continuaci\u00f3n. El dec\u00e1logo, por consiguiente, no es la imposici\u00f3n de un \u00abdeber\u00bb de obediencia, sino la concesi\u00f3n de un \u00abpoder\u00bb de obediencia agradecida al don salv\u00ed\u00adfico de la tierra.<\/p>\n<p>El pr\u00f3logo hace valer el dec\u00e1logo para todo el pueblo de Dios que habita en la tierra prometida y fundamenta el compromiso de la adoraci\u00f3n exclusiva a Yhwh, ya que s\u00f3lo \u00e9l ha sido el que lo liber\u00f3 y lo introdujo en aquella tierra. Habitar en la tierra equivale a morar en la libertad dada por Dios. Pero esta libertad est\u00e1 siempre amenazada y en peligro si no se convierte en libertad comunicativa y constructiva. Como si se dijera: esa libertad que te ha dado el Dios del Exodo se la debes dar t\u00fa a tu pr\u00f3jimo (mediante la observancia de los mandamientos), y de este modo t\u00fa mismo garantizar\u00e1s tu permanencia en la libertad.<\/p>\n<p>El campesino israelita, que presenta en el templo las primicias de los frutos de la tierra, tiene que profesar su fe: \u00abYo declaro hoy en presencia del Se\u00f1or, mi Dios, haber entrado ya en la tierra que el Se\u00f1or hab\u00ed\u00ada jurado a nuestros padres que nos dar\u00ed\u00ada&#8230; Y ahora aqu\u00ed\u00ad traigo las primicias de los frutos de la tierra que el Se\u00f1or me ha dado\u00bb (Deu 26:3.10). La libertad dada por Dios no es solamente para el alma, sino tambi\u00e9n para el cuerpo; no s\u00f3lo para el individuo, sino para todo el pueblo; hay que entenderla no s\u00f3lo como espiritual, sino como socio-econ\u00f3mica.<\/p>\n<p>El dec\u00e1logo es la condici\u00f3n para permanecer en la libertad: \u00abEl Se\u00f1or nos ha ordenado poner en pr\u00e1ctica todas estas leyes y temer al Se\u00f1or, nuestro Dios, para que seamos dichosos y vivamos, como nos ha concedido hasta ahora\u00bb (Deu 6:24). El Se\u00f1or ha liberado a Israel de la esclavitud, y por tanto ha adquirido frente a Israel el derecho de imponerle sus exigencias; si las obedece, Israel podr\u00e1 obtener la \u00abvida\u00bb [\/Liberaci\u00f3n\/ Libertad].<\/p>\n<p>6. \u00abNo TENDR\u00ed\u0081S OTRO DIOS FUERA DE MI\u00bb (Deu 5:7; Exo 20:3). \u00abFuera de m\u00ed\u00ad\u00bb (o, seg\u00fan otras versiones, \u00abdelante de m\u00ed\u00ad\u00bb) es quiz\u00e1 una expresi\u00f3n que remite al ambiente del culto, para decir que el piadoso israelita debe tener ante los ojos en el santuario solamente a Yhwh. Esta expresi\u00f3n podr\u00ed\u00ada tambi\u00e9n aludir a la esfera pol\u00ed\u00adtica y militar, en la que \u00abno tener a otros delante de m\u00ed\u00ad\u00bb significa elegir un jefe y seguirle s\u00f3lo a \u00e9l con resoluci\u00f3n. Tambi\u00e9n podr\u00ed\u00ada significar \u00aben oposici\u00f3n a m\u00ed\u00ad\u00bb, o bien \u00abcon desventaja para m\u00ed\u00ad\u00bb (cf G\u00e9n 16:12; G\u00e9n 25:18). En todo caso est\u00e1 claro que el Se\u00f1or no quiere que Israel siga a los dioses de los pueblos extranjeros, sino que le adore s\u00f3lo a \u00e9l. Este mandamiento excluye toda posibilidad de tener \u00abotros\u00bb dioses, es decir, toda relaci\u00f3n con cualquier otra divinidad.<\/p>\n<p>\u00bfSe trata del monote\u00ed\u00adsmo? Hoy es opini\u00f3n com\u00fan entre los exegetas que s\u00f3lo a partir del destierro, sobre todo con el D\u00e9utero-Isa\u00ed\u00adas, comienza a afirmarse con claridad la convicci\u00f3n de que existe un solo Dios (monote\u00ed\u00adsmo te\u00f3rico), mientras que ya antes del destierro adoraba a un solo Dios (monote\u00ed\u00adsmo pr\u00e1ctico), aun admitiendo te\u00f3ricamente la existencia de muchos dioses. Con un lenguaje polite\u00ed\u00adsta, el mandamiento exige que la \u00fanica relaci\u00f3n de Israel con lo divino sea la relaci\u00f3n con Yhwh. En la mentalidad polite\u00ed\u00adsta se le daba un rostro, un nombre, una figura a toda experiencia religiosa de lo trascendente. Puesto que se dan muchas experiencias religiosas, hay muchas \u00abfiguras\u00bb divinas, que no hay que entender como seres consistentes en s\u00ed\u00ad mismos, sino como otras tantas posibilidades de encontrar lo divino trascendente. Con el primer mandamiento se le prohibe a Israel buscar otros caminos de encuentro con lo divino fuera del que indica Yhwh. Ese \u00fanico camino es aquel por el que Yhwh sali\u00f3 al encuentro de su pueblo, liber\u00e1ndolo de la esclavitud de Egipto. Al lado, en contra o fuera de esta experiencia de liberaci\u00f3n no hay otros caminos de acceso a lo divino.<\/p>\n<p>Ya Exo 22:19 prohib\u00ed\u00ada sacrificar a otros dioses fuera de Yhwh; Exo 34:14 prohib\u00ed\u00ada postrarse ante otros dioses, ya que Yhwh es un Dios celoso; Ose 3:1 recuerda que los israelitas son hijos del Dios vivo, y en 13,4 dice: \u00abYo, el Se\u00f1or, soy tu Dios desde el pa\u00ed\u00ads de Egipto; no conoces otro Dios m\u00e1s que yo, no hay salvador fuera de m\u00ed\u00ad\u00bb. Por consiguiente, es probable que ya en el siglo viii a.C. Israel estuviese seguro de que hab\u00ed\u00ada de adorar exclusivamente a Yhwh. Quiz\u00e1 incluso antes.<\/p>\n<p>7. \u00abNO TE HAR\u00ed\u0081S ESCULTURA NI IMAGEN\u00bb. Deu 5:8-10 : \u00abNo har\u00e1s \u00ed\u00addolos ni imagen tallada alguna de cuanto hay arriba en los cielos, abajo en la tierra o en las aguas subterr\u00e1neas. No te postrar\u00e1s ante ellas ni les dar\u00e1s culto, pues yo, el Se\u00f1or, tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo las faltas de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generaci\u00f3n de los que me odian, y hago misericordia por mil generaciones a los que me aman y guardan mis mandamientos\u00bb (cf Exo 20:4-6).<\/p>\n<p>Ni el cielo, ni la tierra, ni los abismos subterr\u00e1neos pueden contribuir a hacer una imagen de Dios. La prohibici\u00f3n se refer\u00ed\u00ada a representaciones de divinidades extranjeras, como aparece tambi\u00e9n en el vers\u00ed\u00adculo 9: \u00abNo te postrar\u00e1s ante ellas ni les dar\u00e1s culto\u00bb. Para los israelitas era obvio que Yhwh no pod\u00ed\u00ada representarse, ni sintieron nunca la tentaci\u00f3n de hacer de \u00e9l im\u00e1genes talladas o fundidas. Deu 4:16-19 aclara la prohibici\u00f3n de las im\u00e1genes en el sentido explicado, haciendo un comentario al primer mandamiento.<\/p>\n<p>Puesto que el culto a los dioses extranjeros ya est\u00e1 prohibido en el vers\u00ed\u00adculo 7, algunos autores entienden la prohibici\u00f3n de las im\u00e1genes, al menos en su formulaci\u00f3n primitiva, en relaci\u00f3n con Yhwh. Como hemos dicho en el pr\u00f3logo [\/supra, 5], Yhwh es el Dios liberador, que fue experimentado concreta e hist\u00f3ricamente por Israel como el que le concedi\u00f3 la libertad; pues bien, este Dios no es manipulable por el hombre. La imagen de la divinidad se conceb\u00ed\u00ada como una especie de \u00abencarnaci\u00f3n\u00bb de la divinidad, que de esta forma ca\u00ed\u00ada en cierto modo bajo el poder del hombre. Pero Yhwh no soporta ninguna delimitaci\u00f3n de libertad y de soberan\u00ed\u00ada; por tanto, no admite ninguna posible representaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad.<\/p>\n<p>El texto actual se inclina claramente hacia la prohibici\u00f3n de las im\u00e1genes de divinidades extranjeras, como hizo el rey Ezequ\u00ed\u00adas (por el 700 a.C.), que suprimi\u00f3 las colinas, hizo pedazos las estelas, arranc\u00f3 los cipos sagrados e hizo a\u00f1icos la serpiente de bronce que Mois\u00e9s hab\u00ed\u00ada hecho, pues hasta entonces los israelitas le quemaban incienso y la llamaban Nejust\u00e1n (2Re 18:4).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n la f\u00f3rmula \u00abYo soy un Dios celoso\u00bb expresa el amor vehemente que siente Dios por Israel, del que exige una adoraci\u00f3n exclusiva, que no tolera el culto a los otros dioses. El amor de Dios es absoluto y exigente. \u00abCeloso\u00bb no tiene en hebreo ninguna connotaci\u00f3n negativa, como en espa\u00f1ol; podr\u00ed\u00adamos traducirlo por \u00abenamorado\u00bb. Y en presencia de la infidelidad de Israel, que se entrega al culto de dioses extranjeros, explotan los \u00abcelos\u00bb de Dios. Se intenta expresar, como cuando se recurre al t\u00e9rmino \/\u00bbira\u00bb, la incompatibilidad de esa conducta con el amor de Dios.<\/p>\n<p>El amor de Yhwh es tan grande, que no tolera el mal; si lo odian, castiga hasta la cuarta generaci\u00f3n, es decir, hasta una entera gran familia patriarcal, compuesta de padres, hijos, nietos y bisnietos. Pero si lo aman y guardan sus mandamientos, Dios tiene con ellos una misericordia sin l\u00ed\u00admites, aunque se trate de una familia compuesta de mil generaciones. Su capacidad de perdonar es infinitamente superior a la de castigar; mientras que su misericordia se extiende durante mil generaciones, el castigo llega solamente hasta la cuarta generaci\u00f3n. Este pasaje, as\u00ed\u00ad como el de Exo 34:6-7, no tiene que entenderse en el sentido de que Dios castigue arbitrariamente a los hijos inocentes por el pecado de los padres. Lo que aqu\u00ed\u00ad importa es el contraste entre mil y cuatro, entre la capacidad infinita de perdonar y las capacidades limitadas de castigar. Efectivamente, en Deu 7:9-10 leemos: \u00abReconoce, por tanto, que el Se\u00f1or, tu Dios, es el verdadero Dios, el Dios fiel, que guarda la alianza y la misericordia hasta mil generaciones a los que lo aman y cumplen sus mandamientos, y que castiga en su propia persona a los que lo odian. Hace perecer sin tardanza a quien le odia, y lo hiere con castigo personal\u00bb.<\/p>\n<p>8. \u00abNO TOMAR\u00ed\u0081S EL NOMBRE DEL SE\u00ed\u2018OR PARA LA MENTIRA\u00bb. Deu 5:11 : \u00abNo pronunciar\u00e1s el nombre del Se\u00f1or en falso, pues el Se\u00f1or no perdona al que pronuncia su nombre en falso\u00bb (cf Exo 20:7).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad se usa la tercera persona. Es algo que suena bastante extra\u00f1o en boca de Dios mismo; pero trat\u00e1ndose de relaciones del hombre con los dem\u00e1s hombres, parece plausible.<\/p>\n<p>La expresi\u00f3n \u00abpara la mentira\u00bb (lasaw&#8217;) es gen\u00e9rica; el hebreo puede traducirse: \u00aben vano\u00bb, \u00aben falso\u00bb, \u00abpor una finalidad sin sentido\u00bb. Seg\u00fan algunos cr\u00ed\u00adticos, el segundo mandamiento no se referir\u00ed\u00ada a la blasfemia, ni a los falsos juramentos, ni a las maldiciones, sino al uso del nombre de Yhwh con fines m\u00e1gicos. Me parece que la formulaci\u00f3n no se refiere tan s\u00f3lo a un crimen determinado, sino que excluye cualquier mal uso, falso, m\u00e1gico o enga\u00f1oso, del nombre de Yhwh. Este mandamiento proh\u00ed\u00adbe que el uso del nombre de Yhwh sirva para esconder alguna malicia humana. Queda excluido cualquier uso de la fuerza de ese nombre para perjudicar al pr\u00f3jimo o para fomentar una relaci\u00f3n equ\u00ed\u00advoca con Dios.<\/p>\n<p>9. EL S\u00ed\u0081BADO. Las redacciones de Ex y Dt son muy diferentes; por eso las consideraremos por separado.<\/p>\n<p>a) Deu 5:12-15 : \u00abGuarda y santifica el d\u00ed\u00ada del s\u00e1bado, como te ha mandado el Se\u00f1or, tu Dios. Seis d\u00ed\u00adas trabajar\u00e1s y har\u00e1s tus obras. Pero el s\u00e9ptimo es descanso para el Se\u00f1or, tu Dios; no har\u00e1s en \u00e9l trabajo alguno, ni t\u00fa, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ninguna de tus bestias, ni el extranjero residente; de esta manera podr\u00e1n descansar tu siervo y tu sierva lo mismo que t\u00fa. Acu\u00e9rdate de que t\u00fa fuiste siervo tambi\u00e9n en Egipto y de que el Se\u00f1or, tu Dios, te sac\u00f3 de all\u00ed\u00ad con mano fuerte y brazo poderoso. Por eso el Se\u00f1or, tu Dios, te manda guardar el s\u00e1bado\u00bb.<\/p>\n<p>No sabemos nada cierto sobre el origen del s\u00e1bado. El antiguo Egipto conoc\u00ed\u00ada un ritmo del tiempo en per\u00ed\u00adodos de diez d\u00ed\u00adas, pero esto no influy\u00f3 en los israelitas. En Babilonia, shappatu era el d\u00ed\u00ada decimoquinto del mes lunar, es decir, el d\u00ed\u00ada de la luna llena, que se celebraba como d\u00ed\u00ada nefasto o tab\u00fa, en el que era peligroso hacer cualquier trabajo. Es posible que los israelitas lo convirtieran en d\u00ed\u00ada no nefasto, festivo; pero no se puede demostrar. El \u00abs\u00e1bado\u00bb, como d\u00ed\u00ada de descanso semanal, entra a formar parte regularmente de la religi\u00f3n israelita sobre todo a partir de la \u00e9poca del destierro, cuando se convirti\u00f3 en un distintivo religioso de Israel. Sin embargo, en Exo 23:12 y 34,21, pasajes fechados antes que el dec\u00e1logo, aparece el precepto del descanso \u00abel d\u00ed\u00ada s\u00e9ptimo\u00bb, pero sin la menci\u00f3n del t\u00e9rmino \u00abs\u00e1bado\u00bb. As\u00ed\u00ad pues, ya antes del destierro exist\u00ed\u00ada un descanso peri\u00f3dico el s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>En el dec\u00e1logo de Dt el precepto sobre el s\u00e1bado, tanto por su amplitud y su colocaci\u00f3n estructural como por su significado, tiene la funci\u00f3n de \u00abmandamiento principal\u00bb. Lo mismo que el primero, tambi\u00e9n el tercer mandamiento remite a la liberaci\u00f3n de Egipto, formulada literalmente de manera id\u00e9ntica. Evidentemente, s\u00f3lo durante el destierro o despu\u00e9s de \u00e9l adquiri\u00f3 tanto relieve el mandamiento sobre el s\u00e1bado.<\/p>\n<p>Tanto en Deu 5:12 como en Deu 5:16 aparece la f\u00f3rmula \u00abcomo te ha mandado el Se\u00f1or, tu Dios\u00bb, que no se encuentra en el texto paralelo de Exo 20:8.12. De este hecho deducen algunos autores que el dec\u00e1logo del Ex es anterior al del Dt, el cual remite a una formulaci\u00f3n primitiva (no necesariamente la actual de Ex). El dec\u00e1logo de Dt aparece como una cita de un discurso de Yhwh, que, por otra parte, no parece haber hablado antes. Probablemente el texto actual del mandamiento sobre el s\u00e1bado es en el Dt una variante tard\u00ed\u00ada, justificada por el redactor del Pentateuco con la f\u00f3rmula de referencia.<\/p>\n<p>Este precepto inculca \u00abguardar\u00bb (Exo 20:8 dice \u00abAcu\u00e9rdate\u00bb) y \u00absantificar\u00bb el s\u00e1bado. El verbo \u00abguardar\u00bb es caracter\u00ed\u00adstico del Dt, as\u00ed\u00ad como el \u00abguardar\u00bb (= \u00abcelebrar\u00bb) del vers\u00ed\u00adculo 15 (literalmente \u00abhacer\u00bb, en hebreo `asah). Se percibe aqu\u00ed\u00ad la preocupaci\u00f3n pr\u00e1ctica del Dt, es decir, el inter\u00e9s por el \u00abhacer\u00bb concreto, por el vivir en la praxis la ley de Dios. La \u00absantificaci\u00f3n\u00bb del s\u00e1bado consiste en reconocer con la conducta que el d\u00ed\u00ada s\u00e9ptimo est\u00e1 consagrado a Dios, que \u00abel s\u00e1bado es para el Se\u00f1or\u00bb (la expresi\u00f3n \u00aby santifica\u00bb quiz\u00e1 fuera mejor traducirla por \u00absantificando\u00bb y decir: \u00abguarda el d\u00ed\u00ada del s\u00e1bado santific\u00e1ndolo\u00bb). Pues bien, ning\u00fan precepto del dec\u00e1logo prescribe la observancia de ritos o de fiestas cultuales, ni tampoco el del s\u00e1bado prev\u00e9 que haya que cumplir ciertos actos cultuales para santificar dicho d\u00ed\u00ada s\u00e9ptimo. Se insiste m\u00e1s bien en el aspecto social del mandamiento, o sea en el descanso para toda la gran familia patriarcal (incluidos los esclavos): esto era una aut\u00e9ntica revoluci\u00f3n para la sociedad antigua. Pero no por eso se olvida la dimensi\u00f3n religiosa: se trata del \u00abs\u00e1bado para el Se\u00f1or\u00bb, del d\u00ed\u00ada que pertenece solamente a Yhwh. El \u00abdescanso\u00bb, como expresi\u00f3n de liberaci\u00f3n de la esclavitud econ\u00f3mica y social, proviene del Dios liberador. El d\u00ed\u00ada del s\u00e1bado vuelve a situar a toda la creaci\u00f3n, incluidos los animales, ante el Dios liberador: el s\u00e1bado tiene que restablecer para todos la libertad que la organizaci\u00f3n humana de la sociedad tiende a suprimir. El \u00abdescanso\u00bb sab\u00e1tico es lo contrario de la \u00abesclavitud\u00bb creada por la sociedad; es, por tanto, un mensaje de protesta.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, el s\u00e1bado es el memorial semanal de la liberaci\u00f3n de Egipto (v. 15; cf Deu 15:15; Deu 16:22; Deu 24:18.22). La libertad dada por Dios con su poder (\u00abcon mano fuerte y brazo poderoso\u00bb) tiene que ser comunicada a toda la familia patriarcal, hasta llegar al forastero o refugiado pol\u00ed\u00adtico, al esclavo y al jornalero emigrado, es decir, a los m\u00e1s pobres. As\u00ed\u00ad se hace nacer la sociedad de Dios.<\/p>\n<p>\u00bfPara qu\u00e9 liber\u00f3 Dios a Israel de Egipto? Para hacer de Israel una sociedad nueva, libre. El descanso sab\u00e1tico es el memorial del \u00e9xodo como fundamento de una sociedad nueva, que no nace de la organizaci\u00f3n humana, sino de la celebraci\u00f3n de la fiesta de Yhwh. La \u00absociedad justa\u00bb nace realmente como don de Dios donde el hombre no se preocupa solamente de s\u00ed\u00ad, mediante el trabajo, sino que se abre a Dios, en la celebraci\u00f3n de la fiesta. Una sociedad del trabajo, basada en el trabajo y no en la fiesta por Yhwh, es una sociedad que crea la esclavitud.<\/p>\n<p>b) Exo 20:8-11 : \u00abAcu\u00e9rdate del d\u00ed\u00ada del s\u00e1bado para santificarlo. Seis d\u00ed\u00adas trabajar\u00e1s y har\u00e1s en ellos todas tus faenas; pero el s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada es d\u00ed\u00ada de descanso en honor del Se\u00f1or, tu Dios. No har\u00e1s en \u00e9l trabajo alguno ni t\u00fa, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado ni el extranjero que habita contigo. Porque en seis d\u00ed\u00adas hizo el Se\u00f1or los cielos y la tierra, el mar y cuanto hay en ellos, y el s\u00e9ptimo descans\u00f3. Por ello bendijo el Se\u00f1or el d\u00ed\u00ada del s\u00e1bado y lo santific\u00f3\u00bb.<\/p>\n<p>El d\u00ed\u00ada del s\u00e1bado ha sido bendecido, es decir, ha sido hecho fecundo por el Se\u00f1or; est\u00e1 santificado, es decir, consagrado a Dios. Es el s\u00e1bado \u00abpara el Se\u00f1or\u00bb: en este d\u00ed\u00ada el hombre descubre el sentido de su vida y tambi\u00e9n el de su trabajo. En una sociedad del trabajo, y por tanto esclavizante o alienante, el \u00abdescanso\u00bb religioso da sentido al trabajo y no es simplemente tiempo libre. El s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada pone al hombre en contacto con la bendici\u00f3n que viene de Dios; no es, por tanto, s\u00f3lo el trabajo humano lo que es fecundo y productivo; hay una \u00abproductividad\u00bb o fecundidad que viene de Dios.<\/p>\n<p>La motivaci\u00f3n, en Ex, hace referencia al mito de la creaci\u00f3n de G\u00e9n 1:1-2, 4a. El texto del G\u00e9nesis est\u00e1 replanteado como \/\u00bbmito\u00bb, es decir, no tanto como relato de unos hechos, sino m\u00e1s bien como representaci\u00f3n t\u00ed\u00adpica de lo que vale siempre y en todas partes para todos. Seg\u00fan aquel texto, Dios no es un \u00abdeus otiosus\u00bb como los dioses paganos, sino un Dios que trabaja y reposa. Al bendecir el s\u00e1bado, Dios ha impreso en el tiempo de su creaci\u00f3n la capacidad de producir \u00abd\u00ed\u00adas s\u00e9ptimos\u00bb siempre nuevos, d\u00ed\u00adas de descanso y de santificaci\u00f3n. El hombre no ha sido creado solamente para trabajar, como pensaban los babilonios, sino que ha sido creado a imagen de Dios, que trabaja y que descansa. El \u00abritmo\u00bb divino de trabajo y de descanso, expresi\u00f3n mitol\u00f3gica y simb\u00f3lica, se introduce tambi\u00e9n en el mundo humano, a fin de que el trabajo del hombre cree una habitaci\u00f3n para Dios y su descanso d\u00e9 lugar a una santa comunicaci\u00f3n con \u00e9l. Solamente as\u00ed\u00ad el mundo del hombre puede convertirse en una digna morada de Dios y en un lugar de libertad y de gozo para el hombre.<\/p>\n<p>10. \u00abHONRA A TU PADRE Y A TU MADRE\u00bb. Deu 5:16 : \u00abHonra a tu padre y a tu madre como te lo ha ordenado el Se\u00f1or, tu Dios; vivir\u00e1s largos a\u00f1os y ser\u00e1s feliz en la tierra que te da el Se\u00f1or, tu Dios\u00bb (cf Exo 20:12). Como los dem\u00e1s, tambi\u00e9n el cuarto mandamiento va dirigido a los hijos adultos, no a los ni\u00f1os. En una sociedad donde los \/ancianos no gozan de seguros sociales ni de pensi\u00f3n, los hijos tienen que dar los \u00abhonorarios\u00bb a sus ancianos padres, esto es, garantizarles el sustento, lo necesario para vivir y, cuando mueran, una honrosa sepultura. El padre y la madre son considerados en el mismo plano, a diferencia de lo que sucede en el ambiente que rodea a Israel, por ejemplo en el c\u00f3digo de Hammurabi.<\/p>\n<p>Hay muchos textos b\u00ed\u00adblicos que prohiben golpear (Exo 21:15), maldecir (Exo 21:17), despreciar (Eze 22:7), burlarse (Pro 30:17), robar (Pro 28:24), insultar (Pro 19:26) a los padres. Esta manera de obrar ir\u00ed\u00ada en contra de lo que ordena este mandamiento.<\/p>\n<p>En la antigua sociedad correspond\u00ed\u00ada a los hijos cuidar de los padres ancianos. El hecho de que, aparte del precepto del s\u00e1bado, \u00e9ste sea el \u00fanico mandamiento formulado de forma positiva, indica su importancia en el centro del dec\u00e1logo. Sobre todo en la \u00e9poca posterior al destierro, tras del derrumbamiento de las instituciones nacionales y los graves deterioros de la vida social, la escuela deuteron\u00f3mica busca la fidelidad a las tradiciones religiosas y sociales que puedan restablecer una nueva red de relaciones en la sociedad. En el honor que hay que rendir a los padres est\u00e1 tambi\u00e9n impl\u00ed\u00adcito el reconocimiento de su funci\u00f3n de guardianes de la tradici\u00f3n religiosa del pueblo de Dios, sobre todo en la dif\u00ed\u00adcil coyuntura del destierro.<\/p>\n<p>\u00abEl mandamiento sobre los padres es solamente la punta de un iceberg. La familia representa adem\u00e1s otras formas naturales de comunidad y de autoridad, sobre todo la comunidad del pueblo\u00bb (J. Becker).<\/p>\n<p>A este mandamiento va unida una doble promesa: \u00abuna vida larga y una existencia feliz en la tierra de Cana\u00e1n. El honor que se les rinde a los padres contribuye de manera fundamental a edificar una sociedad sana, que es la condici\u00f3n para un existencia prolongada y serena y para poder seguir habitando en la tierra prometida y dada por Dios.<\/p>\n<p>En Efe 6:2, el NT recoge el AT comentando: \u00abEste es el primer mandamiento\u00bb. Probablemente se intenta subrayar el papel de la familia para la edificaci\u00f3n de la sociedad.<\/p>\n<p>11. \u00abNO MATAR\u00ed\u0081S\u00bb (Deu 5:17; Exo 20:13). Los tres mandamientos que siguen van formulados sin limitaciones. No se refieren \u00fanicamente a una clase social o a un grupo determinado, sino que valen para todos. Intentan proteger el derecho elemental a la propia vida y a la de la familia. Estos tres preceptos aparecen unidos tambi\u00e9n en Ose 4:2; Jer 7:9; Job 24:13-15.<\/p>\n<p>El verbo hebreo utilizado (rsh) indica \u00abla muerte arbitraria de un hombre con una acci\u00f3n violenta\u00bb; no se utiliza nunca para la muerte de los animales, de los esclavos o de los extranjeros, mientras que sirve para designar la venganza de sangre (N\u00fam 35:27) y tambi\u00e9n la pena de muerte (N\u00fam 35:30).<\/p>\n<p>El quinto mandamiento, en su significado original, tiene que entenderse como la prohibici\u00f3n de cualquier comportamiento arbitrario y violento que produzca directa o indirectamente la muerte de un hombre. Tambi\u00e9n las acciones sociales opresivas y violentas podr\u00ed\u00adan provocar la muerte de los d\u00e9biles y de los indefensos; este mandamiento es una denuncia de la violencia social, que puede causar la muerte de un individuo.<\/p>\n<p>La ley israelita contempla ciertos casos en los que estaba prevista la pena de muerte. El mandamiento proh\u00ed\u00adbe que un individuo, independientemente de la comunidad, y por tanto de manera arbitraria y atentando as\u00ed\u00ad contra la vida comunitaria del pueblo, provoque la muerte del pr\u00f3jimo con acciones violentas y por tanto injustas. Todos los dem\u00e1s casos, por ejemplo, la guerra o el suicidio, no se toman en consideraci\u00f3n directa ni indirectamente en este precepto, al menos en su sentido original.<\/p>\n<p>12. \u00abNO COMETER\u00ed\u0081S ADULTERlO\u00bb (Deu 5:18; Exo 20:14). Este precepto no prohib\u00ed\u00ada m\u00e1s que las relaciones sexuales de un hombre con una mujer casada u oficialmente desposada con otro. Pero no se refiere ni a la prostituci\u00f3n ni a la inmoralidad sexual en general.<\/p>\n<p>La mujer casada estaba considerada como propiedad del marido, al que no se le prohib\u00ed\u00ada tener varias mujeres ni mantener relaciones sexuales con sus esclavas. El hombre no comet\u00ed\u00ada adulterio m\u00e1s que cuando ten\u00ed\u00ada relaciones con una mujer casada, mientras que la mujer casada violaba siempre su propio matrimonio si ten\u00ed\u00ada relaciones con un hombre que no fuese su marido.<\/p>\n<p>El sexto mandamiento, como los dem\u00e1s, se dirige sobre todo a los hombres (cf: \u00abNo desear\u00e1s a la mujer de tu pr\u00f3jimo\u00bb); pero tambi\u00e9n a las mujeres, ya que el verbo \u00abcometer adulterio\u00bb (en hebreo na&#8217;af) puede tener tambi\u00e9n como sujeto a las mujeres (cf Lev 20:10; Eze 16:38).<\/p>\n<p>La gran familia patriarcal antigua era una unidad econ\u00f3micamente aut\u00f3noma, que prove\u00ed\u00ada a todas las necesidades de sus miembros. En semejante estructura social era fundamental garantizar la legitimidad de los hijos, y por tanto de los herederos, adem\u00e1s del deber de cuidar de los padres ancianos por parte de los hijos leg\u00ed\u00adtimos. El adulterio implicaba el peligro de derrumbar una instituci\u00f3n fundamental de la vida social; por eso mismo era considerado como un delito capital.<\/p>\n<p>Algunos textos del AT prev\u00e9n la pena de muerte para los ad\u00falteros: Si un hombre es sorprendido acostado con una mujer casada, los dos ser\u00e1n condenados a muerte. As\u00ed\u00ad extirpar\u00e1s la maldad de en medio de ti. Si uno encuentra en la ciudad a una joven virgen prometida de otro y se acuesta con ella, los dos ser\u00e1n sacados a las puertas de la ciudad y matados a pedradas\u00bb (Deu 22:22-24; cf Lev 20:10). Desgraciadamente, no sabemos si esta ley se pon\u00ed\u00ada en pr\u00e1ctica y bajo qu\u00e9 condiciones, puesto que ning\u00fan texto b\u00ed\u00adblico nos da informaciones a este prop\u00f3sito. En el per\u00ed\u00adodo posterior al destierro, la ejecuci\u00f3n de la pena de muerte fue sustituida por la excomuni\u00f3n de la comunidad de culto.<\/p>\n<p>13. \u00abNO ROBAR\u00ed\u0081S\u00bb (Deu 5:19; Exo 20:15). En 1949 A. Alt sostuvo que, en su sentido original, el s\u00e9ptimo mandamiento prohib\u00ed\u00ada raptar a un hombre libre para venderlo como esclavo. Para ello se apoyaba en Exo 21:16 : \u00abEl que robe una persona, la haya vendido o la retenga todav\u00ed\u00ada consigo, morir\u00e1\u00bb (cf Deu 24:7). Desde entonces se ha difundido ampliamente esta hip\u00f3tesis, que a nosotros nos parece insostenible. En efecto, el verbo \u00abrobar\u00bb sin menci\u00f3n del objeto no puede significar \u00abraptar a una persona\u00bb. Es verdad que la ampliaci\u00f3n de la formulaci\u00f3n de este mandamiento puede llegar a comprender la prohibici\u00f3n del secuestro de una persona, pero no puede limitarse a ello. El precepto proh\u00ed\u00adbe cualquier atentado contra los bienes del pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>La libertad de la persona que quiere garantizar el dec\u00e1logo seg\u00fan el pr\u00f3logo (\u00abTe saqu\u00e9 de la casa de la esclavitud\u00bb) est\u00e1 relacionada tambi\u00e9n con la propiedad o con los bienes que se pose\u00ed\u00adan, mediante los cuales el israelita pod\u00ed\u00ada librarse del peligro de ser vendido como esclavo. El precepto no es un duplicado del \u00abno desear\u00bb (Deu 5:21; Exo 20:17), como se ver\u00e1 m\u00e1s adelante [\/infra, 15].<\/p>\n<p>14. \u00abNO DAR\u00ed\u0081S TESTIMONIO FALSO CONTRA TU PR\u00ed\u201cJIMO\u00bb (Deu 5:20; Exo 20:16). No se trata de la mentira en general, sino del testimonio prestado ante un tribunal, como se deduce tambi\u00e9n del t\u00e9rmino t\u00e9cnico hebreo (`anah = deponer). Deu 5:20 prohibe un testimonio \u00abvano\u00bb (saw), mientras que Exo 20:16 proh\u00ed\u00adbe un testimonio \u00abfalso\u00bb (seger); pero el sentido es el mismo. Quiz\u00e1 se trate de un indicio de reelaboraci\u00f3n del precepto.<\/p>\n<p>El t\u00e9rmino hebreo `ed puede significar tanto \u00abtestigo\u00bb como \u00abacusador\u00bb. Efectivamente, el testigo en los tribunales era el que pod\u00ed\u00ada y deb\u00ed\u00ada afirmar que hab\u00ed\u00ada \u00abvisto\u00bb al imputado traspasar la ley; por eso mismo era tambi\u00e9n el acusador. La ley preve\u00ed\u00ada la presencia de dos testigos por lo menos (Deu 17:6; Deu 19:15; N\u00fam 35:30) para evitar que la acusaci\u00f3n fuera falsa o interesada. Pero ni siquiera esta regla evitaba que dos testigos se pusieran de acuerdo en decir la mentira (recu\u00e9rdese el caso de Susana en Dan 13); por eso estaba previsto que los testigos falsos sufrieran la pena que intentaban hacer recaer sobre un inocente: \u00abSi (los jueces), despu\u00e9s de una buena investigaci\u00f3n, averiguan que el testigo hab\u00ed\u00ada declarado en falso contra su hermano, har\u00e1n con \u00e9l lo mismo que \u00e9l pensaba hacer con su hermano\u00bb (Deu 19:18-19). En Jer 7:9 se recuerdan este y otros preceptos: \u00ab\u00c2\u00a1C\u00f3mo! \u00c2\u00a1Rob\u00e1is, mat\u00e1is, comet\u00e9is adulterio, jur\u00e1is en falso, ofrec\u00e9is sacrificios a Baal, corr\u00e9is tras dioses que no conoc\u00e9is&#8230;!\u00bb (cf tambi\u00e9n Ose 4:2).<\/p>\n<p>Hay que se\u00f1alar que el octavo mandamiento prohibe el falso testimonio-acusaci\u00f3n contra el \u00abpr\u00f3jimo\u00bb, no s\u00f3lo contra el \u00abhermano\u00bb de fe o connacional. El israelita no debe jam\u00e1s acusar injustamente a nadie, sea quien sea. La manipulaci\u00f3n del derecho no est\u00e1 nunca justificada en ning\u00fan caso. De este modo el israelita se convierte en testigo, frente a cualquier hombre, de la voluntad de liberaci\u00f3n del hombre que le fue dada por su Dios. La ley deuteron\u00f3mica a\u00f1ade siempre tambi\u00e9n \u00abhermano\u00bb, sin usar nunca el t\u00e9rmino \u00abpr\u00f3jimo\u00bb solo; el uso del t\u00e9rmino \u00abpr\u00f3jimo\u00bb es probablemente un indicio de que el mandamiento tiene un origen predeuteron\u00f3mico. Sin embargo, tanto en Ex como en Dt \u00abpr\u00f3jimo\u00bb equivale muchas veces a \u00abhermano de fe\u00bb en los contextos legislativos. Es obvio que el dec\u00e1logo es ante todo la regla de vida de la comunidad israelita, pero el t\u00e9rmino \u00abpr\u00f3jimo\u00bb permite entenderla tambi\u00e9n como exigencia moral respecto a cualquier ser humano.<\/p>\n<p>15. \u00abNO DESEAR\u00ed\u0081S LA CASA DE TU PR\u00ed\u201cJIMO\u00bb. Deu 5:21 : \u00abNo desear\u00e1s a la mujer de tu pr\u00f3jimo ni ambicionar\u00e1s sus cosas: casas, campo, siervo o sierva, buey o asno, ni nada de cuanto a tu pr\u00f3jimo pertenece\u00bb (cf Exo 20:17).<\/p>\n<p>La formulaci\u00f3n es diferente en Ex y en Dt. Algunos ven en el texto de Dt dos preceptos: \u00abNo desear\u00e1s a la mujer de tu pr\u00f3jimo\u00bb &#8211; \u00abNo desear\u00e1s la casa&#8230;\u00bb. La verdad es que los dos enunciados se expresan con dos verbos distintos (hamad y &#8216;awah). La \u00abcasa\u00bb, en esta hip\u00f3tesis, no implicar\u00ed\u00ada a las personas, sino solamente las propiedades inmobiliarias del pr\u00f3jimo; la expresi\u00f3n \u00abcasas, campo, siervo o sierva, buey o asno\u00bb ser\u00ed\u00ada un a\u00f1adido tard\u00ed\u00ado. Los verbos empleados (desear, ambicionar) expresar\u00ed\u00adan no solamente un deseo interior, sino tambi\u00e9n el acto externo, concreto, de apropiaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La redacci\u00f3n de Ex contiene un solo mandamiento, con la repetici\u00f3n de un solo verbo \u00abhamad= desear); la \u00abmujer\u00bb aparece entre los bienes de propiedad del pr\u00f3jimo, pero esto no significar\u00ed\u00ada una infravaloraci\u00f3n de la mujer; la falta del \u00abcampo\u00bb en el texto del Exodo ser\u00ed\u00ada irrelevante: quiz\u00e1 se quiera extender el precepto a la casa de la ciudad, generaliz\u00e1ndolo.<\/p>\n<p>Sin querer obviamente resolver la cuesti\u00f3n tan discutida de si se trata de uno o de dos mandamientos y de cu\u00e1l es eventualmente la formulaci\u00f3n m\u00e1s antigua, dado que los argumentos en favor de una y de otra tesis son m\u00e1s bien fr\u00e1giles, creemos m\u00e1s interesante se\u00f1alar que, de diferentes maneras, se proh\u00ed\u00adbe atentar contra lo que pertenece al pr\u00f3jimo para ser fieles a la libertad de que se habla en el pr\u00f3logo. Estructuralmente el \u00faltimo mandamiento es una unidad dual (mujer-casa), de forma paralela al primero (dioses extranjeros-im\u00e1genes de dioses): el primer mandamiento se refiere a las relaciones con Dios liberador; el \u00faltimo concierne a la libertad dada que hay que guardar y hacer valer en las relaciones con el pr\u00f3jimo. En sustancia este mandamiento proh\u00ed\u00adbe lo que tambi\u00e9n denunciaba el profeta Miqueas: \u00abCodician campos y los roban, casas y se apoderan de ellas; hacen violencia al hombre y a su casa, al due\u00f1o y a su propiedad\u00bb (Miq 2:2).<\/p>\n<p>Probablemente en el contexto de la predicaci\u00f3n social de los profetas del siglo VIII a.C. (Am\u00f3s, Oseas, Isa\u00ed\u00adas, Miqueas) es donde se form\u00f3 este doble mandamiento relativo a la familia y a la propiedad. Pero \u00bfno es una repetici\u00f3n del \u00abno robar\u00e1s\u00bb y del \u00abno cometer\u00e1s adulterio\u00bb? No puede decirse que el \u00abno robar\u00e1s\u00bb se refiera s\u00f3lo al secuestro de las personas y que aqu\u00ed\u00ad se trate \u00fanicamente de una interiorizaci\u00f3n del precepto con la prohibici\u00f3n del deseo, mientras que el sexto y el s\u00e9ptimo mandamientos prohibir\u00ed\u00adan m\u00e1s bien la acci\u00f3n efectiva.<\/p>\n<p>El \u00faltimo mandamiento tiene que relacionarse con el anterior (\u00abNo dar\u00e1s testimonio falso\u00bb). Se intenta defender el derecho y la propiedad de todo israelita, bien sea contra las falsas acusaciones que tienden a desposeerlo, bien frente a los atentados efectivos contra sus derechos y sus propiedades. Hay maneras ilegales de oprimir y de privar al pr\u00f3jimo de sus derechos y de sus bienes; pero tambi\u00e9n hay lagunas y deficiencias en todas las legislaciones, escapatorias jur\u00ed\u00addicas con las que podr\u00ed\u00ada hacerse pasar como legal una acci\u00f3n o un deseo injusto. El \u00faltimo mandamiento, recogiendo y recalcando el sexto y el s\u00e9ptimo, explicita tambi\u00e9n la prohibici\u00f3n de los proyectos interiores malvados; pero no es un simple duplicado, sino una profundizaci\u00f3n y una radicalizaci\u00f3n: nada puede permitir jam\u00e1s pisotear los derechos del pr\u00f3jimo, violar su matrimonio y privarlo de su propiedad. Tambi\u00e9n en este caso el mandamiento se refiere ante todo al \u00abpr\u00f3jimo\u00bb, entendido como hermano de fe, y pretende por tanto proteger a la comunidad del pueblo de Dios. Sin embargo, se trata de una comunidad disponible para hacer de cualquier hombre un \u00abpr\u00f3jimo\u00bb.<\/p>\n<p>16. REFLEXI\u00ed\u201cN SOBRE EL SENTIDO DEL DEC\u00ed\u0081LOGO. El dec\u00e1logo es una palabra de Dios libre y liberador, dirigida al hombre libre y responsable. No es una norma legal, jur\u00ed\u00addica, que haya que entender de forma \u00abmaterialista\u00bb, prescindiendo de la intenci\u00f3n libre del hombre. No quiere ser ni es un c\u00f3digo completo, exhaustivo, de reglas de comportamiento. Pero entonces, \u00bfpor qu\u00e9 tan pocos mandamientos? \u00bfCubren los diez mandamientos todo el \u00e1mbito de la existencia humana?<br \/>\nLos diez mandamientos se refieren solamente a unos cuantos actos \u00abt\u00ed\u00adpicos\u00bb, que tienen un valor simb\u00f3lico, es decir, de revelar -y esto no ser\u00ed\u00ada posible sin la referencia a unos actos ejemplares- el sentido y el valor de las disposiciones libres del hombre en sus relaciones con Dios y con el pr\u00f3jimo. Su misma formulaci\u00f3n negativa sugiere que no pretenden presentarse como \u00abprincipios\u00bb de donde sea posible deducir cada una de las normas particulares sobre cada acto en particular, sino m\u00e1s bien como evidencias morales simb\u00f3licas que delimitan un \u00e1rea de significados y de valores, dentro de los cuales es posible solamente encontrar la norma material concreta y singular. En otras palabras, el dec\u00e1logo no se presenta como evidencia racional o te\u00f3rica; no se dirige solamente a la inteligencia moral, sino que es m\u00e1s bien una llamada a la libertad (conocimiento-voluntad) humana bajo la forma de una evidencia simb\u00f3lica, que no se manifiesta al hombre m\u00e1s que cuando \u00e9ste se adhiere a \u00e9l o consiente libremente en \u00e9l.<\/p>\n<p>Puesto que se trata del mandamiento de Dios, la adhesi\u00f3n al mismo es expresi\u00f3n y ejercicio de la fe teologal. No es una casualidad, ni se debe solamente al deseo extr\u00ed\u00adnseco de conferirle autoridad, el hecho de que el dec\u00e1logo sea colocado en el contexto de la teofan\u00ed\u00ada del Sina\u00ed\u00ad, esto es, de la revelaci\u00f3n de Dios. En el dec\u00e1logo no se revelan solamente unas \u00abverdades\u00bb o una \u00abdoctrina\u00bb, sino la misma entrega de Dios al hombre. Y entonces las diez palabras no son diez conceptos fundamentales, sino \u00abpalabras\u00bb de revelaci\u00f3n libre de Dios al hombre. Son palabras dirigidas a la libertad humana; son la \u00abverdad\u00bb de la libertad de Dios que se abre y se da a la libertad del hombre. Solamente en la adhesi\u00f3n libre a la autoentrega libre de Dios llega el hombre a comprender el sentido o la verdad moral instituida por Dios para \u00e9l. Pero la \u00abverdad moral\u00bb, simb\u00f3licamente expresada en el dec\u00e1logo, no tiene la evidencia ni de las ideas claras y distintas ni de los conceptos te\u00f3ricos, sino la evidencia de la revelaci\u00f3n divina mediante la palabra. Por consiguiente, resulta significativo que el dec\u00e1logo no sea llamado \u00abley\u00bb, en cuanto que no representa una simple serie de normas materiales singulares, sino \u00abpalabra\u00bb de revelaci\u00f3n, que encuentra su pleno cumplimiento en la palabra encarnada, Jesucristo.<\/p>\n<p>En cuanto que es palabra de revelaci\u00f3n, el dec\u00e1logo es asumido y propuesto de nuevo por Jes\u00fas (cf Mt 5; 19,1-9.16-26; etc.). El \u00abDios que te sac\u00f3 de Egipto\u00bb es el Padre de Jesucristo, que libera mediante el Hijo y que con \u00e9l le da al hombre las diez palabras de la revelaci\u00f3n, a trav\u00e9s de las cuales abre a la libertad humana el espacio de su misma libertad amorosa. S\u00f3lo se comprende la verdad de Dios cuando uno observa los mandamientos: \u00abSabemos que le conocemos en que guardamos sus mandamientos\u00bb (Un 2,3).<\/p>\n<p>El mandamiento principal es formulado de este modo por el Deu 6:4-5 : \u00abEscucha, Israel: El Se\u00f1or, nuestro Dios, es el \u00fanico Se\u00f1or. Ama al Se\u00f1or, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma y con todas tus fuerzas\u00bb. No se trata de un mandamiento al lado de los dem\u00e1s, sino de la \u00abpalabra\u00bb que incluye todas las \u00abdiez palabras\u00bb y abre, por tanto, el espacio -designado precisamente como el \u00e1mbito de la entrega libre e incondicionada a Dios- al que remiten todas las diez palabras. El t\u00e9rmino \u00faltimo de la voluntad moral del hombre -urgida y movida por cada uno de los mandamientos- es el \u00fanico Yhwh: la falta de adecuaci\u00f3n material de cada uno de los mandamientos tomados en s\u00ed\u00ad mismos con la libertad total del hombre queda superada en el acto moral que, al observar el mandamiento, realiza todo su valor simb\u00f3lico de apertura y de referencia al t\u00e9rmino absoluto, Yhwh, como t\u00e9rmino adecuado de la voluntad moral libre del hombre.<\/p>\n<p>III. NUEVO TESTAMENTO. En un art\u00ed\u00adculo publicado en 1982 en B\u00ed\u00adblica, la prestigiosa revista del Pontificio Instituto B\u00ed\u00adblico de Roma, el te\u00f3logo moralista H. Wattiaux escrib\u00ed\u00ada: \u00abSi es necesario, efectivamente, conocer el AT para comprender el acontecimiento Cristo, este conocimiento no es indispensable para la existencia cristiana. Para los cristianos, vivir como hijos de Dios en el tiempo presente no implica de suyo el recurso al AT; la conducta y la palabra de Jes\u00fas les bastan como criterios morales \u00faltimos\u00bb. Cualquier lector avispado puede descubrir aqu\u00ed\u00ad una contradicci\u00f3n: para conocer el acontecimiento Cristo es necesario el AT; pero para conocer la conducta y la palabra de Jes\u00fas no es necesario el AT (!). En posiciones como \u00e9sta se apoya el prejuicio tan difundido de que la moral (\u00bfy por eso mismo los mandamientos?) del AT ha quedado \u00absuperada\u00bb por la moral del NT. Se trata de un \u00abprejuicio\u00bb, si se pretende decir que el NT contiene normas \u00e9ticas de un contenido m\u00e1s elevado. La \u00abnovedad\u00bb de Jes\u00fas no est\u00e1 en contenidos \u00e9ticos nuevos.<\/p>\n<p>1. EN LOS EVANGELIOS. Al joven rico le dice Jes\u00fas: \u00abSi quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos\u00bb (Mat 19:16-22; Mar 10:17-22; Luc 18:18-23). Mc a\u00f1ade: \u00abNo estafar\u00e1s\u00bb (Mar 10:19), sacado de Deu 24:14. Tambi\u00e9n en la pregunta sobre cu\u00e1l es el primer mandamiento, Jes\u00fas cita a Deu 6:5 (\u00abAmar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios\u00bb) y a Lev 19:18 (\u00abAmar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb): cf Mat 22:34-40; Mar 12:28-31; Luc 10:25-28. En el serm\u00f3n de la monta\u00f1a Jes\u00fas explica su relaci\u00f3n con el AT: \u00abNo pens\u00e9is que he venido a derogar la ley y los profetas; no he venido a derogarla, sino a perfeccionarla\u00bb (Mat 5:17). Las seis ant\u00ed\u00adtesis (\u00abSab\u00e9is que se dijo a los antiguos&#8230; Pero yo os digo&#8230;\u00bb: Mat 5:21-48) no deben entenderse como contraposiciones entre el AT y el NT, sino entre las interpretaciones rab\u00ed\u00adnicas y la interpretaci\u00f3n de Jes\u00fas respecto a los mandamientos.<\/p>\n<p>2. EN SAN PABLO. En Rom 13:9-10 leemos: \u00abPorque: No cometer\u00e1s adulterio, no matar\u00e1s, no robar\u00e1s, no codiciar\u00e1s, y cualquier otro mandamiento, todo se reduce a esto: Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo. El que ama no hace mal al pr\u00f3jimo; as\u00ed\u00ad que la plenitud de la ley es el amor\u00bb. Los contenidos son los mandamientos del AT, pero la novedad parece ser el hecho de que todo tiene que reducirse al amor del pr\u00f3jimo. Pero en Lev 19:15-18, despu\u00e9s de una serie de preceptos como: \u00abNo har\u00e9is injusticias en los juicios\u00bb, \u00abNo andar\u00e1s difamando a los tuyos\u00bb, \u00abNo guardar\u00e1s odio a tu hermano\u00bb, se termina as\u00ed\u00ad: \u00abAmar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb.<\/p>\n<p>Jesucristo no ha venido a proponernos un c\u00f3digo moral distinto del c\u00f3digo del AT. Tampoco el dec\u00e1logo es un \u00abmandato\u00bb, sino una \u00abinvitaci\u00f3n\u00bb a vivir la alianza con Dios en la conducta real de la vida. Y el serm\u00f3n de la monta\u00f1a no es tampoco un \u00abc\u00f3digo de preceptos\u00bb, sino una exhortaci\u00f3n y una invitaci\u00f3n a vivir de forma no ego\u00ed\u00adsta, a vivir como Jes\u00fas. La novedad tra\u00ed\u00adda por Jes\u00fas es el don del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que nos libera de nuestro ego\u00ed\u00adsmo y nos capacita para amar a Dios y al pr\u00f3jimo como lo hizo Jes\u00fas [\/ Bienaventuranza\/ Bienaventuranzas].<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., I dieci comandamenti, Cittadella, As\u00ed\u00ads 1978; AA. V V., I dieci comandamenti spiegati da dieci cardinali, Rizzoli, Mil\u00e1n 1984; BOTTERWECK G.J., El Dec\u00e1logo. Estudio de su estructura e historia literarias, en \u00abCon\u00bb 51 (1965) 62-87; CARMICHAEL C., The Ten Commandments, Oxford 1983; CAZELLES H., Dec\u00e1logo, en Sacramentum Mundi 2, Barcelona 1982, 133-137; CROSEMANN F., Bewahrung der Freiheit. Das Thema des Dekalogs in sozialgeschichtlicher Perspektive, Munich 1983; HOSSFELD F.L., Der Dekalog. Seine spaten Fassungen, die originale Komposition und reine Vorstufen (Orbis Biblicus et Orientalis 45), Friburgo-Gotinga 1982; LANG B., Grundrechte des Menschen im Dekalog, en \u00abBibel und Kirche\u00bb 34 (1979) 75-78; LOHFINK N., Ex\u00e9gesis b\u00ed\u00adblica y Teolog\u00ed\u00ada. La ex\u00e9gesis b\u00ed\u00adblica en evoluci\u00f3n, Salamanca 1969; ID, Ascolta Israele. Esegesi di testi del Deuteronomio, Paideia, Brescia 1968; PESCH O.H., (dieci comandamenti, Queriniana, Brescia 19792; SCHONGEL-STRAUMANN H., Decalogo e comandamenti di Dio, Paideia, Brescia 1977.<\/p>\n<p>A. Bonora<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL<br \/>\nSUMARIO<br \/>\nI. Historia de la tradici\u00f3n.<br \/>\nII. An\u00e1lisis.<br \/>\nIII. Significado:<br \/>\n1. Dec\u00e1logo, historia y pacto;<br \/>\n2. En el juda\u00ed\u00adsmo tard\u00ed\u00ado;<br \/>\n3. En el Nuevo Testamento<br \/>\n4. En la Iglesia antigua;<br \/>\n5. Para el creyente de hoy.<\/p>\n<p>El dec\u00e1logo trae su denominaci\u00f3n de la tradici\u00f3n patr\u00ed\u00adstica (el t\u00e9rmino griego dek\u00e1logos aparece por primera vez en IRENEO, Adv. Haer. 4,15,1, y en To1.011150, Ep. ad Floram 3,2), mientras que en la Biblia se usa la expresi\u00f3n \u00ablas diez palabras\u00bb de Yhwh (cf Exo 34:28; Deu 4:13; Deu 10:4 : textos analizados a fondo por M. LESTIENNE, Les dix \u00abparoles\u00bb 484-492). En los textos b\u00ed\u00adblicos se presenta la lista de los diez mandamientos, que constituyen la base de la alianza de Dios con su pueblo en el Sina\u00ed\u00ad. El n\u00famero no se justifica por un pretendido valor simb\u00f3lico; parece m\u00e1s bien tener una funci\u00f3n pedag\u00f3gica, pudi\u00e9ndose numerar los mandamientos con los dedos de las manos (as\u00ed\u00ad H. GUNKEL, Die altorientalischen fiteraturen, 75).<\/p>\n<p>I. Historia de la tradici\u00f3n<br \/>\nHoy poseemos dos redacciones escritur\u00ed\u00adsticas del dec\u00e1logo en Exo 20:217 y en Deu 5:6-21. El texto de Ex se encuentra incluido en la narraci\u00f3n eloh\u00ed\u00adsta de la revelaci\u00f3n divina del Sina\u00ed\u00ad (cc. 19-24), que se remonta al siglo vlii. El dec\u00e1logo de Dt forma parte del c\u00f3digo deuteron\u00f3mico, que comprende los cap\u00ed\u00adtulos 5-26 del libro, y que se remonta al siglo vii. Poniendo los dos textos en paralelo se pueden notar f\u00e1cilmente algunas diferencias, unas m\u00e1s significativas que otras; en total, 20. Entre las m\u00e1s importantes hay que destacar la del descanso sab\u00e1tico, que en Ex se basa en la acci\u00f3n creadora de Dios, que trabaj\u00f3 durante seis d\u00ed\u00adas y descans\u00f3 el s\u00e9ptimo, mientras que en Dt se evoca la estancia de las tribus israelitas en tierra de Egipto y la esclavitud. El mismo mandamiento del descanso sab\u00e1tico es introducido de manera distinta: Ex obliga a \u00abacordarse\u00bb del s\u00e1bado, mientras que Dt a\u00f1ade \u00abobservar\u00bb el d\u00ed\u00ada s\u00e9ptimo. En el \u00faltimo mandamiento, la redacci\u00f3n de Dt pone delante a la mujer del pr\u00f3jimo respecto a su casa como objeto de \u00abconcupiscencia\u00bb, mientras que Ex enumera a la mujer entre los bienes que pertenecen al pr\u00f3jimo. No es el momento de tomar nota de otras diferencias.<\/p>\n<p>Dejando de lado las caracter\u00ed\u00adsticas de cada una de las dos redacciones y las ampliaciones del Dt, es posible reconstruir un texto del dec\u00e1logo que constituya el fondo com\u00fan de las redacciones b\u00ed\u00adblicas (Grundfoxm en alem\u00e1n). Pero no conseguiremos una versi\u00f3n del dec\u00e1logo que pueda reivindicar ser la matriz de nuestras dos redacciones, porque es f\u00e1cil encontrar en el fondo com\u00fan la impronta del lenguaje t\u00ed\u00adpico de la tradici\u00f3n deuteronomista a la que se remonta Deu 5:6-21, y que posteriormente ha reelaborado el texto de Exo 20:2-17. Mucho menos se podr\u00ed\u00ada conjeturar que tenemos la forma original del dec\u00e1logo (Urform en alem\u00e1n). Adem\u00e1s, se nota que Exo 20:2-17 ha sido incluido de modo forzado en la narraci\u00f3n eloh\u00ed\u00adsta de la alianza del Sina\u00ed\u00ad (Ex 19-24), porque no es continuaci\u00f3n de lo anterior. Efectivamente, la conclusi\u00f3n del cap\u00ed\u00adtulo 19 tiene su continuidad l\u00f3gica en el cap\u00ed\u00adtulo 24. Nuestro dec\u00e1logo y el llamado c\u00f3digo de la alianza (Exo 20:22-23, 33) son inclusiones en la trama de la narraci\u00f3n. Lo que significa que la redacci\u00f3n del dec\u00e1logo de Exo 20:2-17, aun perteneciendo a un bloque de origen eloh\u00ed\u00adsta del siglo vln, no es eloh\u00ed\u00adsta en la forma en que nos ha llegado a nosotros. Tanto la redacci\u00f3n del Dt como la del Ex en su forma actual se remontan no m\u00e1s all\u00e1 del siglo vil, y propiamente son un texto de tradici\u00f3n deuteronomista. Estamos, por lo tanto, muy lejos de los tiempos del Sina\u00ed\u00ad y de Mois\u00e9s. Sin embargo, no es imposible remontarse en el tiempo y trazar la larga historia que hay detr\u00e1s del dec\u00e1logo presente en Exo 20:2-17 y en Deu 5:621. Esto nos permitir\u00e1 tambi\u00e9n ver c\u00f3mo la historia del dec\u00e1logo no acab\u00f3 con la redacci\u00f3n deuteronomista del siglo vn, sino que continu\u00f3 con la existencia de Israel hasta la interpretaci\u00f3n \u00faltima y definitiva en Cristo. El dec\u00e1logo ha sido una realidad din\u00e1mica, en continua evoluci\u00f3n seg\u00fan las exigencias del tiempo y la fe del pueblo.<\/p>\n<p>El texto del dec\u00e1logo com\u00fan a Ex y Dt aparece poco homog\u00e9neo desde el punto de vista formal; mientras los dos primeros mandamientos (prohibici\u00f3n de adorar a otros dioses y de hacerse estatuas de la divinidad) son presentados en primera persona como expresados por Dios, todos los dem\u00e1s son propiamente s\u00f3lo palabra prof\u00e9tica, anunciadora de la voluntad de Dios, que aparece en tercera persona. Adem\u00e1s, s\u00f3lo dos mandamientos (el del descanso sab\u00e1tico y el de honrar a los padres) est\u00e1n expresados en forma positiva; los dem\u00e1s aparecen en forma negativa, es decir, como prohibiciones. Una tercera constataci\u00f3n: algunos mandamientos son enunciados en forma breve y sint\u00e9tica (p.ej., \u00abNo matar\u00e1s\u00bb, \u00abNo cometer\u00e1s adulterio\u00bb, \u00abNo robar\u00e1s&#8217;, mientras que otros tienen una formulaci\u00f3n m\u00e1s anal\u00ed\u00adtica y llena de motivaciones (p.ej., el mandamiento del descanso sab\u00e1tico y la \u00faltima prohibici\u00f3n de \u00abdesear\u00bb la casa del pr\u00f3jimo, la mujer del pr\u00f3jimo, su esclavo, su esclava, su buey, su asno).<\/p>\n<p>1) Por estos aspectos formales, una corriente de especialistas, como, por ejemplo, J.J. Stamm, E. Nielsen y \u00faltimamente A. Lemaire, creen poder afirmar que la forma positiva y la formulaci\u00f3n desarrollada y anal\u00ed\u00adtica son resultado de elaboraciones y actualizaciones sucesivas de un dec\u00e1logo m\u00e1s antiguo, expresado de un modo uniforme en una serie de prohibiciones absolutas, incondicionales, muy breves, del mismo tiempo, por ejemplo, que el mandamiento \u00abNo matar\u00e1s\u00bb. Sobre la dataci\u00f3n de un Urdekalog as\u00ed\u00ad no faltan quienes lo hacen remontar al tiempo de Mois\u00e9s, o al menos a la \u00e9poca de la primera sedentarizaci\u00f3n de las tribus israelitas en la tierra de Cana\u00e1n (cf, p.ej., G. Botterweck, G. von Rad, A. S. Kapelrud), mientras otros, como S. Mowinckel, se inclinan por una \u00e9poca m\u00e1s reciente, por ejemplo, en tiempo del profetismo cl\u00e1sico.<\/p>\n<p>En particular, los defensores de la hip\u00f3tesis de un dec\u00e1logo original piensan en una Urform como la siguiente: -No adorar\u00e1s a otro Dios; -No te har\u00e1s ninguna imagen de Dios; -No nombrar\u00e1s a Dios en vano; -No trabajar\u00e1s en s\u00e1bado; -No maldecir\u00e1s a tu padre y a tu madre; -No matar\u00e1s; -No cometer\u00e1s adulterio contra tu pr\u00f3jimo; -No secuestrar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo; -No ser\u00e1s falso testigo contra tu pr\u00f3jimo; -No \u00abdesear\u00e1s\u00bb la casa de tu pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>Se cree que la diferencia formal entre los dos primeros mandamientos (expresados en primera persona) y los otros (en tercera persona) indica un origen distinto. Los dos primeros ser\u00ed\u00adan la expresi\u00f3n m\u00e1s original y t\u00ed\u00adpica de la fe de las tribus israelitas en Yhwh, que no admite junto a s\u00ed\u00ad culto ni adoraci\u00f3n de otros dioses y que no tolera ser encerrado en una estatua. Se trata de prohibiciones que constituyen un caso \u00fanico en la historia de las religiones y, especialmente, desconocidas en el \u00e1rea cultural del Medio Oriente antiguo. De ah\u00ed\u00ad que sea necesario buscar su fuente en la fe israelita (cf G. von Rad). No as\u00ed\u00ad, en cambio, para los otros mandamientos del dec\u00e1logo. De la literatura egipcia, especialmente del Libro de los Muertos, hay paralelismos muy significativos, que se remontan a una \u00e9poca muy arcaica, premosaica. Adem\u00e1s, analizando las prohibiciones del dec\u00e1logo, parece probable que se trata de expresiones \u00e9ticas t\u00ed\u00adpicas de los clanes, en concreto de los clanes israelitas que se fueron.uniendo para formar el pueblo de Israel (cf E. Gestenberger). No es, pues, arriesgado, seg\u00fan la hip\u00f3tesis de G. Botterweck, aunque \u00e9l lo haga dando rienda suelta a su creativa imaginaci\u00f3n, pensar que fuera el mismo Mois\u00e9s, educado en las escuelas de los escribas egipcios, quien diera forma a la \u00e9tica propia de los clanes israelitas y, uniendo estas prohibiciones a las exigencias fundamentales de la exclusiva adoraci\u00f3n de Yhwh y de la prohibici\u00f3n de las im\u00e1genes, haya marcado el nacimiento del dec\u00e1logo, entendido globalmente como expresi\u00f3n de la voluntad de Yhwh en el pacto sellado con el pueblo de Israel. La \u00e9tica de los clanes pas\u00f3, de esta forma, a ser mandamiento del Dios de la alianza.<\/p>\n<p>A partir de este remoto momento, el dec\u00e1logo entr\u00f3 a formar parte de la vida y la historia de Israel, no quedando como una ley inmutable, sino desarroll\u00e1ndose seg\u00fan las situaciones nuevas que surg\u00ed\u00adan y seg\u00fan el progreso de la fe del pueblo (cf, p.ej., H. Haag). \u00ed\u0081mbito privilegiado de esta vida del dec\u00e1logo fue el culto. Cada siete a\u00f1os las tribus israelitas, unidas en la federaci\u00f3n religiosa en torno a la fe de Yhwh, renovaban el pacto con su Dios (cf Deu 31:10-13), proclamando y actualizando siempre los mandamientos. La predicaci\u00f3n prof\u00e9tica (p.ej., Ose 4:2) exhortaba a la fidelidad a las exigencias del pacto del Sina\u00ed\u00ad y encontraba nuevas aplicaciones de los mandamientos de Dios a la realidad cambiante. La llamada predicaci\u00f3n deuteronomista de los c\u00ed\u00adrculos lev\u00ed\u00adticos del reino del Norte incluy\u00f3 en la tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada la riqueza propia del culto y de la fe de las tribus del Norte. Se origin\u00f3 as\u00ed\u00ad el c\u00f3digo deuteronomista (Dt 5-26), que se caracteriza por su teolog\u00ed\u00ada desarrollada de la ley entendida como palabra viva de Yhwh. A esta corriente de espiritualidad, que podemos fijar en los siglos vn y vi, se deben las precisiones contenidas en los mandamientos sobre las im\u00e1genes de Dios, sobre el descanso sab\u00e1tico y sobre el respeto a la propiedad del pr\u00f3jimo, la reelaboraci\u00f3n del primer mandamiento convertido ahora en la prohibici\u00f3n de la adoraci\u00f3n y del culto a los \u00ed\u00addolos, la motivaci\u00f3n de la prohibici\u00f3n de invocar a Dios para un testimonio falso, la referencia al per\u00ed\u00adodo egipcio de esclavitud como base del mandamiento del descanso sab\u00e1tico, la promesa de larga vida a los hijos respetuosos con sus padres.<\/p>\n<p>Tampoco hay que olvidar la influencia de la corriente sapiencial, a la que se puede atribuir la formulaci\u00f3n positiva de los mandamientos que se refieren al descanso sab\u00e1tico y al honor debido a los padres, cambio introducido con la intenci\u00f3n de ampliar el \u00e1mbito de los mandamientos (cf E. Nielsen). La tradici\u00f3n sacerdotal puesta por escrito durante el exilio en Babilonia (siglo m), no estuvo al margen; es seguro que a ella se debe la motivaci\u00f3n del descanso sab\u00e1tico propia del texto del dec\u00e1logo en la formulaci\u00f3n de Ex (cf 20,11).<\/p>\n<p>2) Sin embargo, hoy prevalece otra orientaci\u00f3n en la investigaci\u00f3n hist\u00f3rico-literaria, que considera de escaso o nulo valor cient\u00ed\u00adfico la reconstrucci\u00f3n de una Urform del dec\u00e1logo, puesto que se basa en presupuestos subjetivos, como la conjetura de que haya existido un Urdekalog, es decir, una lista original de los diez mandamientos, formulados de manera apod\u00ed\u00adctica, negativa y sobre todo muy breve, y la suposici\u00f3n de que las formulaciones positivas y desarrolladas de los mandamientos del dec\u00e1logo son resultado de un desarrollo posterior que tendr\u00ed\u00ada su punto de partida lejano en un dec\u00e1logo formal y literariamente homog\u00e9neo y sint\u00e9tico (cf, p.ej., A. Jepsen, G. Fohrer, N. Lohfink, H. Sch\u00fcngelStraumann, L. Perlitt, F.L. Hossfeld, C. Lev\u00fci). Se limita intencionadamente a explicar las dos recensiones del dec\u00e1logo de Ex 20 y de Dt 5, sus numerosas y marcadas semejanzas y sus importantes y no pocas- diferencias. Una concordia discors semejante a la que se realiza en los evangelios sin\u00f3pticos y que admite dos explicaciones fundamentales: la existencia de una Grundform com\u00fan del dec\u00e1logo, fuente de Ex 20 y Dt 5, como mantienen muchos especialistas pertenecientes a las dos tendencias indicadas antes (cf en particular para la primera y la segunda, repectivamente, A. Lemaire y N. Lohfmk), o tambi\u00e9n la hip\u00f3tesis de la dependencia de un dec\u00e1logo respecto al otro, de Ex 20 respecto a Dt 5 (m\u00e1s exactamente respecto a la tradici\u00f3n deuteronomista), como sostiene con fuerza F.L. Hossfeld, o de Dt 5 respecto a Ex 20 (cf C. Levin).<\/p>\n<p>En la investigaci\u00f3n hist\u00f3rica con esta segunda orientaci\u00f3n, iniciada recientemente, se distinguen normalmente el dec\u00e1logo como lista de diez mandamientos, formado en un tiempo relativamente reciente, y las microunidades literarias que ahora lo componen y que marcaron su prehistoria. Desde esta perspectiva, la atenci\u00f3n se ha centrado r\u00e1pidamente en los tres mandamientos expresados en forma negativa, breve e id\u00e9ntica de Ex 20 y Dt 5: \u00abNo matar\u00e1s\u00bb, \u00abNo cometer\u00e1s adulterio\u00bb, \u00abNo robar\u00e1s\u00bb. La particularidad que los distingue y el hecho de estar seguidos parecen reclamar un origen distinto (\u00bfy anterior?) al de todo el resto del dec\u00e1logo. Tanto m\u00e1s que esta tr\u00ed\u00adada de verbos se halla presente tambi\u00e9n en Ose 4:2 y en Jer 7:9, aunque como forma de enumerar las infidelidades del pueblo. Tambi\u00e9n los dos primeros mandamientos forman un bloque unitario, caracterizado por la expresi\u00f3n directa de Dios en primera persona (yo-t\u00fa), bloque atestiguado en el llamado \u00abdec\u00e1logo\u00bb cultual de Ex 34 (cf w. 14ss). La pareja formada por los mandamientos del descanso sab\u00e1tico y del respeto a los padres est\u00e1 atestiguada en otros textos b\u00ed\u00adblicos, exactamente en la ley de santidad (Lev 19:3). Por otra parte, en Jer 7:9, junto al tr\u00ed\u00ado antes mencionado, encontramos los motivos tem\u00e1ticos del primer mandamiento y de la prohibici\u00f3n del perjurio. El descanso sab\u00e1tico aparece tambi\u00e9n en Exo 23:12 (c\u00f3digo de la alianza) y en Exo 34:21 (\u00abdec\u00e1logo\u00bb cultual).<\/p>\n<p>Pues bien, nuestro dec\u00e1logo habr\u00ed\u00ada surgido de la combinaci\u00f3n de estas unidades preexistentes y de la a\u00f1adidura de este o aquel mandamiento, que faltar\u00ed\u00ada en la lista de los diez. Ser\u00ed\u00ada, por lo tanto, un dec\u00e1logo reciente, no anterior al siglo vli, como lista de las \u00abdiez palabras\u00bb, mientras que sus elementos constitutivos ser\u00ed\u00adan m\u00e1s antiguos. Tambi\u00e9n ser\u00ed\u00ada reciente su inclusi\u00f3n en la narraci\u00f3n hist\u00f3rica de la teofan\u00ed\u00ada del Sina\u00ed\u00ad, entre los cap\u00ed\u00adtulos 19 y 24 del actual libro del Exodo (cf, p.ej., Hossfeld, Perlitt, Sch\u00fcngelStraumann). En cambio, otros mantienen que la primitiva narraci\u00f3n de la teofan\u00ed\u00ada no pod\u00ed\u00ada faltar en un \u00abdec\u00e1logo\u00bb, aunque estuviera todav\u00ed\u00ada incompleto, porque es factor esencial en la estipulaci\u00f3n del pacto, como dice Exo 24:3 (cf Levin).<\/p>\n<p>De todas formas, para concluir, se puede decir que, seg\u00fan esta tendencia, el dec\u00e1logo no se form\u00f3 de pronto ni tuvo un origen aut\u00f3nomo e independiente, sino que se fue constituyendo progresivamente y en dependencia de distintas fuentes y tradiciones. En \u00abexpresi\u00f3n pl\u00e1stica\u00bb, tomada de Hossfeld se puede decir que tiene una \u00abbiograf\u00ed\u00ada , con antepasados (Ose 4:2; Jer 7:9), nacimiento (la primera enumeraci\u00f3n de mandamientos), crecimiento y madurez (lista de las diez palabras).<\/p>\n<p>II. An\u00e1lisis<br \/>\nEl dec\u00e1logo est\u00e1 introducido por una autoproclamaci\u00f3n de Yhwh, que se presenta como el Dios liberador del pueblo de su esclavitud en Egipto: \u00abYo soy Yhwh, tu Dios, que te he hecho salir del pa\u00ed\u00ads de Egipto, de la casa de esclavitud\u00bb (cf W. ZIMMERLI, Ich bin Jahwe). Se especifica, desde el comienzo, que los mandamientos son expresi\u00f3n de la voluntad del propio Dios salvador.<\/p>\n<p>El primer mandamiento: \u00abNo tendr\u00e1s otros dioses frente a m\u00ed\u00ad\u00bb, afirma el exclusivismo de Yhwh para Israel (cf G vorr Ra.n,Teolog\u00ed\u00ada del AT I, 237-246). No es que se niegue la existencia de otras divinidades, incluso se admite impl\u00ed\u00adcitamente; Toque se excluye es que otros dioses sean objeto de culto y de adoraci\u00f3n por parte del pueblo. M\u00e1s que de monote\u00ed\u00adsmo habr\u00ed\u00ada que hablar de monolatr\u00ed\u00ada: el \u00fanico Dios que puede entrar en la existencia de Israel es Yhwh;para la comunidad el \u00fanico que cuenta es \u00e9l. La .expresi\u00f3n \u00abfrente a m\u00ed\u00ad\u00bb quiz\u00e1 alude al culto en que Yhwh se hac\u00ed\u00ada presente (M. Noth en su comentario al libro del Exodo); o tambi\u00e9n, seg\u00fan otros especialistas, significa \u00abcontra mi derecho\u00bb, derecho de exclusividad de Yhwh basado en la acci\u00f3n hist\u00f3rica de liberaci\u00f3n de Egipto (cf W.L. MORAN, Adnotationes in librum Dt., 60).<\/p>\n<p>El segundo mandamiento: \u00abNo te har\u00e1s \u00ed\u00addolos ni imagen alguna\u00bb (cf ZI\u00ed\u2018ih\u00ed\u008dER1.1, Das Zweite Gebot; G. vorr RAD, 246-254), prohibe representar en estatuas a la divinidad. Se refer\u00ed\u00ada originariamente a representaciones de Yhwh. El precepto contrastaba con la costumbre de los pueblos vecinos, que consideraban la estatua como el medio del encuentro con Dios y con su revelaci\u00f3n. El sentido del mandamiento no es el de salvaguardar la espiritualidad de Yhwh,preocupaci\u00f3n \u00e9sta ausente en Israel y ajena a la linea del significado que revest\u00ed\u00ada la estatua en los ambientes circundantes. Se quer\u00ed\u00ada, con ello, proteger la libertad de Yhwh, que no es un Dios que el hombre pueda aferrar ni sometido a la limitaci\u00f3n de sus fieles. Por medio de la estatua, en la que se consideraba presente a la divinidad, se pretend\u00ed\u00ada dominarla para someterla a los propios deseos. Medio exclusivo de revelaci\u00f3n de Yhwh al pueblo y \u00e1mbito \u00fanico de encuentro es su palabra y su acci\u00f3n en la historia.<\/p>\n<p>La posterior ampliaci\u00f3n deuteronomista del mandamiento: \u00abNo te postrar\u00e1s ante ellos y no les servir\u00e1s\u00bb, constituye claramente una repetici\u00f3n del tema del primer mandamiento, en cuanto que en \u00e9l ya estaban prohibidos la adoraci\u00f3n y el culto dedicados a los \u00ed\u00addolos. Lo que significa que para la interpretaci\u00f3n deuteronomista posterior, la prohibici\u00f3n de hacer estatuas, originariamente aplicada a las representaciones de Yhwh, se refiere a los \u00ed\u00addolos de los dioses extranjeros y a su culto. Y por lo tanto, seg\u00fan esta interpretaci\u00f3n, la prohibici\u00f3n de las im\u00e1genes no constituye ya un segundo mandamiento distinto del primero, sino m\u00e1s bien la continuaci\u00f3n y el desarrollo de este \u00faltimo. Tendr\u00ed\u00adamos as\u00ed\u00ad una numeraci\u00f3n distinta de los diez mandamientos seg\u00fan la actualizaci\u00f3n deuteronomista, que, como veremos m\u00e1s adelante, para restablecer el n\u00famero de diez desdoblar\u00e1 el \u00faltimo mandamiento.<\/p>\n<p>Sigue despu\u00e9s la motivaci\u00f3n del exclusivo reconocimiento de Yhwh: \u00abPorque yo, Yhwh, soy tu Dios, un Dios celoso, que castiga la culpa de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generaci\u00f3n para los que me odian pero que demuestra su favor en mil generaciones con quienes me aman y observan mis mandamientos\u00bb. Yhwh es un Dios celoso, atento con todas sus fuerzas y su energ\u00ed\u00ada a afirmar su derecho frente al pueblo y a no tolerar a ning\u00fan otro como Dios de aqu\u00e9llos a quienes \u00e9l ha liberado de Egipto, dispuesto a castigar la culpa de la infidelidad, pero infinitamente ben\u00e9volo con quienes lo aman y le son fieles.<\/p>\n<p>La prohibici\u00f3n siguiente: \u00abNo pronunciar\u00e1s en vano el nombre de Yhwh, tu Dios\u00bb, es entendida de varios modos. Seg\u00fan una primera l\u00ed\u00adnea de interpretaci\u00f3n, que tiene nuestra preferencia, se prohibir\u00ed\u00ada solamente el perjurio, es decir, el falso testimonio, hecho, como era habitual, en nombre de Dios (cf A. JEPSEN, Beitr\u00fcge, 221-222). Lo que les importaba resaltar no era tanto el nombre divino, sino la mentira. Seg\u00fan otros especialistas (cf. M. Noth, G. von Rad en sus respectivos comentarios a Ex y Dt), en cambio, el mandamiento intentar\u00ed\u00ada proteger el nombre de Yhwh no s\u00f3lo del perjurio, sino de cualquier tipo de abuso, como la magia, la adivinaci\u00f3n, los ritos supersticiosos. La motivaci\u00f3n \u00abporque Yhwh no considera inocente a quien pronuncia su nombre en vano\u00bb hay que atribuirla a la tradici\u00f3n deuteronomista. Es tambi\u00e9n probable que, para esta \u00faltima, el mandamiento en su contenido original (prohibici\u00f3n del perjurio) se haya ido extendiendo a cualquier tipo de abuso del nombre de Yhwh.<\/p>\n<p>El cuarto mandamiento se refiere al descanso sab\u00e1tico. Ni en su forma original ni en las dos redacciones de Ex y Dt tiene connotaciones cultuales. Se prohibe simplemente el trabajo y se manda descansar. La motivaci\u00f3n que se da en Dt: \u00abRecuerda que fuiste esclavo en el pa\u00ed\u00ads de Egipto, y que Yhwh, tu Dios, te hizo salir de all\u00ed\u00ad con mano potente y brazo extendido\u00bb, es m\u00e1s psicol\u00f3gica, mientras que teol\u00f3gicamente es mejor la del Ex, que procede de la tradici\u00f3n sacerdotal: \u00abPorque en seis d\u00ed\u00adas hizo Yhwh el cielo y la tierra y el mar y todo lo que hay en ellos, pero el d\u00ed\u00ada s\u00e9ptimo descans\u00f3\u00bb.<\/p>\n<p>N. Lohfink ha analizado con precisi\u00f3n la versi\u00f3n de este mandamiento tal y como lo presenta Deu 5:12-16, destacando en \u00e9l su construcci\u00f3n literaria tan precisa de tipo conc\u00e9ntrico y con claras referencias a la introducci\u00f3n del dec\u00e1logo y al \u00faltimo mandamiento. El p\u00e1rrafo se abre y se cierra con el motivo \u00abcomo te mand\u00f3 el Se\u00f1or, tu Dios\u00bb\/ \u00abEl Se\u00f1or tu Dios te orden\u00f3\u00bb. La motivaci\u00f3n del mandamiento: el Se\u00f1or te hizo salir de la tierra de Egipto, remite a la autoproclamaci\u00f3n que encabeza el dec\u00e1logo: \u00abYo soy el Se\u00f1or, tu Dios, que te saqu\u00e9 de Egipto\u00bb. Finalmente, la serie \u00abesclavo, esclava, buey y asno\u00bb, beneficiarios del descanso sab\u00e1tico, vuelve a aparecer en el \u00faltimo mandamiento, precisamente en la lista de las propiedades del pr\u00f3jimo, contra las que no se debe atentar. El especialista deduce, por tanto, que nos hallamos ante una reelaboraci\u00f3n intencionada del mandamiento, hecha con el objetivo principal de convertirlo en el centro del dec\u00e1logo, y hay que atribuirlo a la \u00e9poca del exilio, cuando el descanso sab\u00e1tico se convirti\u00f3 en el rasgo distintivo de la identidad religiosa de los israelitas en tierra extranjera.<\/p>\n<p>El quinto mandamiento, seg\u00fan la hip\u00f3tesis de varios especialistas, ha pasado de una formulaci\u00f3n negativa, original, que prohib\u00ed\u00ada maldecir o maltratar a los padres (cf Ex 21 17; Lev 20:9, y Deu 27:16), a la actual forma positiva, que se preocupa de ampliar el contenido y alcance del mandamiento: \u00abHonra a tu padre y a tu madre\u00bb. Pero otros son de parecer distinto. En todo caso su comprensi\u00f3n depende de la situaci\u00f3n familiar israelita, distinta de la nuestra. En la gran familia viv\u00ed\u00adan los ancianos padres junto con las familias de sus hijos. Era muy f\u00e1cil que surgieran problemas delicados de relaci\u00f3n hacia la autoridad de los ancianos. El verbo \u00abhonrar\u00bb de la actual formulaci\u00f3n es el mismo que se utiliza en la Biblia para indicar el honor que hay que rendir a Dios (cf E. PAX, Come dei giusti 92). La promesa de una larga vida, de origen deuteronomista, indica la bendici\u00f3n divina impartida a los hijos devotos.<\/p>\n<p>El mandamiento siguiente suena as\u00ed\u00ad: \u00abNo cometer\u00e1s homicidio\u00bb. El verbo usado en otros pasajes b\u00ed\u00adblicos se extiende hasta abarcar el homicidio por imprudencia. Por lo tanto, no se refiere s\u00f3lo a la muerte voluntaria y premeditada. Y esto es muestra de indudable arca\u00ed\u00adsmo del mandamiento. Se excluyen, en cambio, bas\u00e1ndonos siempre en el verbo usado, los casos de las muertes en la guerra, del suicidio y de la ejecuci\u00f3n Capital por sentencia de tribunal. Se proh\u00ed\u00adbe el homicidio ilegal, que en lugar de ayudar a la comunidad la mutila. Se trata, pues, de no verter sangre inocente.<\/p>\n<p>La prohibici\u00f3n del adulterio no presupone concepci\u00f3n del matrimonio alguna, ni monog\u00e1mica ni polig\u00e1mica. Se proh\u00ed\u00adbe la acci\u00f3n que viola el matrimonio del pr\u00f3jimo. Se tutela \u00fanicamente el derecho del marido sobre la mujer. Si un hombre, aunque estuviera casado, se un\u00ed\u00ada a una mujer no casada ni prometida, no incurr\u00ed\u00ada en el crimen prohibido por este mandamiento.<\/p>\n<p>El mandamiento \u00abNo robar\u00e1s\u00bb, formulado en las dos redacciones de Ex y Dt en t\u00e9rminos generales, sin especificar nada, seg\u00fan una hip\u00f3tesis ampliamente compartida en el pasado pero ahora no aceptada, no se referir\u00ed\u00ada al derecho de propiedad del pr\u00f3jimo que est\u00e1 protegido en el \u00faltimo mandamiento, sino al secuestro de una persona libre para reducirla a esclavitud (cf A. ALT, Das Verbot des Diebstahls \u00c2\u00a1ni Dekalog). Ese es el sentido de leyes mucho m\u00e1s antiguas que nuestro dec\u00e1logo del Pentateuco (cf Exo 21:16; Lev 19:11). El mandamiento, pues, prohib\u00ed\u00ada cualquier atentado contra la libertad del pr\u00f3jimo. Pero si en el fondo tenemos a Ose 4:2 y Jer 7:9 entonces queda claro que el sentido de la prohibici\u00f3n es otro, precisamente un aut\u00e9ntico y verdadero atentado a la propiedad ajena.<\/p>\n<p>El mandamiento \u00abNo dir\u00e1s falso testimonio contra tu pr\u00f3jimo\u00bb proh\u00ed\u00adbe la declaraci\u00f3n falsa hecha ante un tribunal contra el pr\u00f3jimo. En Israel era frecuente el hecho de ser llamados a declarar a favor o contra el acusado. La causa ten\u00ed\u00ada lugar en las puertas de la ciudad o del pueblo. Y el testimonio de personas que conocieran al acusado ten\u00ed\u00ada un peso determinante en la sentencia. El mandamiento, pues, pretende tutelar el buen derecho del pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>El \u00faltimo mandamiento ha sufrido modificaciones, precisiones y ampliaciones. Originariamente, la prohibici\u00f3n deb\u00ed\u00ada ir dirigida al \u00abdesear\u00bb la casa del pr\u00f3jimo. El verbo hebreo utilizado (hamad) no expresa s\u00f3lo un movimiento interior de concupiscencia, sino que sugiere tambi\u00e9n el intento externo de efectiva apropiaci\u00f3n. Se trata, pues, de voluntad interior, que se traduce en acci\u00f3n externa. Con la expresi\u00f3n casa del pr\u00f3jimo se entend\u00ed\u00ada todo lo que pertenece al pr\u00f3jimo. Por eso las puntualizaciones posteriores sobre el esclavo, la esclava, el buey y el asno est\u00e1n en perfecta sinton\u00ed\u00ada con el sentido genuino y original del mandamiento. En la redacci\u00f3n del Ex, la lista enumera en primer lugar a la mujer, entendida como propiedad del pr\u00f3jimo, del mismo modo que los esclavos y los animales. En una palabra, como precisa tambi\u00e9n la formulaci\u00f3n del dec\u00e1logo, todo lo que el pr\u00f3jimo posee es de su inviolable propiedad y tiene en el mandamiento una firme protecci\u00f3n. En la redacci\u00f3n del Dt se distingue claramente entre la mujer del pr\u00f3jimo y sus propiedades, anteponiendo a la prohibici\u00f3n de cualquier atentado contra la propiedad la prohibici\u00f3n de \u00abdesear\u00bb la mujer del pr\u00f3jimo. El \u00faltimo mandamiento ha sido, pues, dividido en dos: prohibici\u00f3n del \u00abdeseo\u00bb de la mujer del pr\u00f3jimo y prohibici\u00f3n de \u00abdesear\u00bb lo que pertenece al pr\u00f3jimo. Este cambio ha supuesto, adem\u00e1s, una nueva comprensi\u00f3n del contenido del mandamiento: el deuteronomista pretende poner en relaci\u00f3n estos dos mandamientos, suyos \u00faltimos con las prohibiciones anteriores del adulterio y el robo, Si en los anteriores se vetaba una acci\u00f3n externa, precisamente el adulterio y el robo, en los dos mandamientos \u00faltimos se proh\u00ed\u00adbe incluso el solo deseo interior de la mujer y de las cosas del pr\u00f3jimo. Se ha realizado una espiritualizaci\u00f3n del \u00faltimo mandamiento, distinto de las prohibiciones de la acci\u00f3n externa del adulterio y del robo (cf W.L. MORAN, Adnotationes, 69-71).<\/p>\n<p>III. Significado<br \/>\n1. DEC\u00ed\u0081LOGO, HISTORIA Y PACTO. El dec\u00e1logo (cf J. L&#8217;HOUR, La morale de l Aliance; J. SCHREINER, Die zehn Gebote, y, sobre. todo, M. NOTH, Die Gesetze im Pentateuch) es presentado, lo primero de todo, como las diez palabras que Yhwh, Dios de Israel, dirige a su pueblo, a quien ha sacado de la esclavitud. Es muy significativa la introducci\u00f3n: \u00abYo soy Yhwh, tu Dios, que te ha hecho salir del pa\u00ed\u00ads de Egipto, de la casa de la esclavitud\u00bb. El dec\u00e1logo, por una parte, emana de la voluntad del Dios de la alianza y est\u00e1 en estrecha relaci\u00f3n con la salvaci\u00f3n del pueblo que tuvo lugar en Egipto; por otra, es, a la vez, palabra dirigida al pueblo unido a Yhwh por la alianza. Su \u00fanica raz\u00f3n de ser es el pacto. No es, pues, un c\u00f3digo de ley natural v\u00e1lido universalmente, un resumen de las exigencias \u00e9ticas que brotan de la conciencia moral de la humanidad. Tampoco es propiamente una ley -y es significativo que nunca en el AT sea llamado as\u00ed\u00ad-, porque se trata de indicaciones carentes de cualquier tipo de sanci\u00f3n y expresadas casi todas en forma negativa. Son, en efecto, prohibiciones y preceptos positivos de car\u00e1cter apod\u00ed\u00adctico, incondicionalmente v\u00e1lidos y sin ning\u00fan \u00absi\u00bb o \u00abpero\u00bb. En realidad constituyen los l\u00ed\u00admites rigurosos del marco en el que Israel puede subsistir como pueblo del pacto en comuni\u00f3n con su Dios. Fuera del dec\u00e1logo, el israelita deja de ser miembro de la comunidad de la alianza e Israel deja de ser el pueblo de Dios. Esto explica el minimalismo de las exigencias del dec\u00e1logo, que no ha de entenderse como una especie de compendio de las supremas exigencias de Dios en relaci\u00f3n con su pueblo.<\/p>\n<p>Sin embargo, en su relaci\u00f3n con el pacto, el dec\u00e1logo no se puede entender como una cl\u00e1usula o condici\u00f3n previa sine qua non (cf H. Gese). Se lo ha dado Yhwh junto con el estado gratuito del pacto. Israel es ya pueblo de Dios desde la salvaci\u00f3n de la esclavitud de Egipto. El Dios de la liberaci\u00f3n, que ha unido a Israel consigo como pueblo suyo, le expresa su voluntad para que pueda continuar en la situaci\u00f3n de gracia en la que ha sido colocado. Es significativo, en relaci\u00f3n con esto, que en la interpretaci\u00f3n del Dt se una expl\u00ed\u00adcitamente la obediencia al dec\u00e1logo con la bendici\u00f3n divina y la infidelidad con la maldici\u00f3n (cf Dt 28). En otras palabras, se quiere decir que para Israel es cuesti\u00f3n de vida o muerte como pueblo de Dios. El dec\u00e1logo ha de entenderse como tutela de la realidad de comuni\u00f3n del pueblo con Dios. Su centro de inter\u00e9s est\u00e1, pues, en la relaci\u00f3n d\u00e9 pertenencia mutua entre Yhwh y el pueblo; la f\u00f3rmula expresiva de la alianza en la Biblia es \u00abYo soy tu Dios y t\u00fa mi pueblo\u00bb.<\/p>\n<p>La consecuencia es que el primer mandamiento, al expresar la pertenencia exclusiva de Israel y Yhwh, refleja aquello en lo que encuentran validez y sentido todos los dem\u00e1s mandamientos. Y hasta el antiguo y primitivo eehos de los clanes israelitas ha sido asumido c\u00f3mo forma de concretar el imperativo fundamental consistente en el exclusivo reconocimiento de Yhwh como \u00fanico Dios. Israel es llamado a vivir su relaci\u00f3n de alianza con Yhwh, evitando su destrucci\u00f3n directamente con la idolatr\u00ed\u00ada y la representaci\u00f3n de Dios en estatuas, e indirectamente con el perjurio, el rabajo en s\u00e1bado, el desprecio de los padres, el adulterio, el secuestro de personas libres o el robo, el falso testimonio y los atentados contra la propiedad del pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>Por su parte, el pacto y el dec\u00e1logo est\u00e1n en estrecha relaci\u00f3n con la historia de salvaci\u00f3n: el Dios de los mandamientos ha liberado anteriormente a Israel de la esclavitud. Inicialmente hay un gesto de gracia y de amor de Yhwh hacia las tribus. El dec\u00e1logo va precedido por el evangelio de la liberaci\u00f3n. No se trata de una cuesti\u00f3n puramente cronol\u00f3gica, sino de una relaci\u00f3n intr\u00ed\u00adnseca de dependencia del dec\u00e1logo respecto al acontecimiento de la salvaci\u00f3n y de la iniciativa de gracia por parte de Dios. Aceptando el dec\u00e1logo, Israel reconoce a Yhwh como su salvador en la historia, acepta la gracia divina y confiesa que es el pueblo de los liberados. No se trata s\u00f3lo de obediencia \u00e9tica a una voluntad exigente de Yhwh, sino tambi\u00e9n y sobre todo de aceptaci\u00f3n, en la fe y en la praxis, de la voluntad y de la actuaci\u00f3n liberadoras del propio Dios. El dec\u00e1logo trasciende los l\u00ed\u00admites de un c\u00f3digo \u00e9tico para elevarse, en- su significado profundo, a confesi\u00f3n de fe de la salvaci\u00f3n realizada por Yhwh, confesi\u00f3n que postula su traducci\u00f3n al culto y a la praxis familiar y social.<\/p>\n<p>La tradici\u00f3n eloh\u00ed\u00adsta de la revelaci\u00f3n del Sina\u00ed\u00ad nos testimonia claramente la libre aceptaci\u00f3n y la decisi\u00f3n por Yhwh de las tribus israelitas a la conclusi\u00f3n del pacto: \u00abDespu\u00e9s Mois\u00e9s tom\u00f3 el libro de la alianza y lo ley\u00f3 en presencia del pueblo. Dijeron: Haremos todo lo que manda el Se\u00f1or y obedeceremos. Mois\u00e9s tom\u00f3 el resto de la sangre y roci\u00f3 con ella al pueblo diciendo: Esta es la sangre del pacto que el Se\u00f1or hace con vosotros a tenor de estas palabras\u00bb (Exo 24:7-8). Con la conclusi\u00f3n del pacto el pueblo entr\u00f3 c\u00f3mo sujeto de decisi\u00f3n libre y de elecci\u00f3n a favor de Yhwh como su Dios y de su voluntad como gu\u00ed\u00ada de su existencia. La actuaci\u00f3n hist\u00f3rica de salvaci\u00f3n realizada por Yhwh reclam\u00f3 de las tribus su respuesta en la fe obediente. En este marco dialogal de iniciativa divina y de respuesta positiva de Israel se hace el pacto. El dec\u00e1logo es la concreci\u00f3n de la respuesta positiva del pueblo a la gracia liberadora de Yhwh.<\/p>\n<p>Finalmente, no carece de significado que la respuesta de Israel encarnada en el dec\u00e1logo no posea una cualificaci\u00f3n cultual. Los diez mandamientos tienen un marcado car\u00e1cter \u00e9tico. Esto quiere decir que Israel contin\u00faa en su estado de gracia de pueblo de Dios no por sus acciones cultuales particulares, sino por un criterio de actuaci\u00f3n moral. Yhwh pide de su pueblo una respuesta a nivel de vida \u00abprofan\u00f3\u00bb, sobre todo en las relaciones con el pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>Seg\u00fan una corriente hist\u00f3ricocr\u00ed\u00adtica que tuvo mucho auge en los a\u00f1os cincuenta y sesenta, liderada por G. E. Mendelhail y K. Baltzer, los c\u00ed\u00adrculos deuteronomistas habr\u00ed\u00adan comprendido el pacto del Sina\u00ed\u00ad, y seg\u00fan W. Beyerlin tambi\u00e9n el dec\u00e1logo, seg\u00fan el modelo del esquema cultural de los tratados hititas de vasallaje del segundo milenio, conocidos ahora por las recientes excavaciones arqueol\u00f3gicas de Bogazkoi. Los puntos del tratado entre el rey de Hattusha, la capital de la federaci\u00f3n hitita, y los reyes vasallos eran \u00e9stos: -a) autopresentaci\u00f3n del rey principal (p.ej.: \u00abAs\u00ed\u00ad habla el sol Suppiluiuma, el gran rey, rey del pa\u00ed\u00ads de los Hatti, el h\u00e9roe\u00bb; -b) pr\u00f3logo hist\u00f3rico evocador de las gestas realizadas en favor dei vasallo y con car\u00e1cter de justificaci\u00f3n del derecho a la obediencia; -c) exposici\u00f3n de las estipulaciones del pacto, distinguiendo entre estipulaci\u00f3n principal, que reclamaba del vasallo obediencia exclusiva, y estipulaciones particulares; -d) enumeraci\u00f3n de las sanciones en caso de infidelidad; -e) redacci\u00f3n del contrato por escrito, que se depositaba luego en el templo para que fuera le\u00ed\u00addo peri\u00f3dicamente; -f) llamada de los testigos que lo garantizaban. Los principales elementos del contrato hitita eran el pr\u00f3logo hist\u00f3rico, las cl\u00e1usulas y las sanciones.<\/p>\n<p>Todo el Dt, en su estructura, sigue de hecho los tres grandes puntos de la conclusi\u00f3n del pacto seg\u00fan el esquema de los tratados hititas, es decir, el pr\u00f3logo hist\u00f3rico, las cl\u00e1usulas y las maldiciones como sanciones (Cf L&#8217;HOUR, o.C., \u00f3-lO; N. LOHFINK, Il \u00abcomandamento primo&#8217;): Efectivamente, en el cap\u00ed\u00adtulo 28 est\u00e1 la secci\u00f3n de las maldiciones reservadas a los infieles; los cap\u00ed\u00adtulos 12-26 contienen las cl\u00e1usulas particulares del pacto, y los cap\u00ed\u00adtulos 1-11 son una continua alternancia de retrospectivas hist\u00f3ricas evocadoras de lo que Yhwh ha hecho por Israel y de presentaciones en tono exhortativo y paren\u00e9tico de la cl\u00e1usula fundamental, descrita de forma muy variada. Nuestro dec\u00e1logo de Deu 5:6-21-lo mismo se puede decir dei dec\u00e1logo de Ex 20,x-17-repite a escala m\u00e1s reducida el mismo esquema: -a) \u00e1utapresentaci\u00f3n de Yhwh (\u00ab,Yo soy Yhwh, tu Dios&#8217;; -b),pr\u00f3logo hist\u00f3rico en forma muy breve (\u00abQue te saqu\u00e9 de Egipto&#8217;; 0 c) cl\u00e1usula fundamental expresada de forma variada (\u00abNo tendr\u00e1s otros dioses frente a m\u00ed\u00ad\u00bb; \u00abNo te har\u00e1s \u00ed\u00addolos ni imagen alguna\u00bb; \u00abNo te postrar\u00e1s ante ellos ni les servir\u00e1s\u00bb); -d) cl\u00e1usulas particulares (los otros mandamientos).<\/p>\n<p>Para la teolog\u00ed\u00ada deuteronomista, la actuaci\u00f3n hist\u00f3rica de Yhwh es la base de la obediencia del pueblo a su voluntad expresada en el dec\u00e1logo, como los beneficios realizados por el rey principal legitimaban el reconocimiento del vasallo. La relaci\u00f3n entre historia de la salvaci\u00f3n y dec\u00e1logo, o entre evangelio y ley, es de necesaria complementariedad: sin la historia salv\u00ed\u00adfica, el dec\u00e1logo decaer\u00ed\u00ada al nivel de c\u00f3digo jur\u00ed\u00addico de normas que se justificar\u00ed\u00adan por s\u00ed\u00ad mismas; y sin el dec\u00e1logo, la historia salv\u00ed\u00adfica se reducir\u00ed\u00ada a realidad m\u00e1gica e impuesta al hombre sin su participaci\u00f3n libre y personal. Acogiendo el dec\u00e1logo, el pueblo vive personalmente el estado de gracia y de libertad en el que Yhwh lo ha introducido arranc\u00e1ndolo de Egipto.<\/p>\n<p>El segundo desarrollo realizado por los c\u00ed\u00adrculos deuteronomistas se refiere al acento que ponen en la cl\u00e1usula fundamental del pacto, hecho objeto de una predicaci\u00f3n insistente y acalorada en los cap\u00ed\u00adtulos 1-I1. Aparece formulada de manera muy diversa: adoraci\u00f3n exclusiva de Yhwh (cf Deu 5:6); prohibici\u00f3n de erigirse \u00ed\u00addolos y de postrarse ante los dioses cananeos (cf Deu 5:8 y 9); amor total y exclusivo a Yhwh (cf Deu 6:13); prohibici\u00f3n de ir tras otros dioses (cf Deu 6:14); temor de Yhwh (cf 6 13); cuidado de no olvidar a Yhwh (cf Deu 8:11); no atribuirse el m\u00e9rito de poseer la tierra, que es don de Yhwh (cf Deu 9:4-6). En estas formulaciones es f\u00e1cil descubrir la influencia cultural del tiempo y, sobre todo, la incidencia de la fe deuteronomista. La pertenencia exclusiva a Yhwh, su seguimiento y amor total son expresiones t\u00ed\u00adpicas de los contratos hititas para significar la actitud del vasallo en relaci\u00f3n con el rey principal. La prohibici\u00f3n de erigir \u00ed\u00addolos y de adorarlos se explica muy bien por la preocupaci\u00f3n deuteronomista de hacer frente al peligro de los cultos cananeos para la fe yavista. Temer a Yhwh, y s\u00f3lo a \u00e9l, es la expresi\u00f3n de la conducta religiosa fundamental de todo hombre respecto a su Dios. La advertencia de no olvidar a Yhwh encuentra su situaci\u00f3n existencial en los per\u00ed\u00adodos de riqueza y de bienestar experimentados por Israel en su historia, con la tentaci\u00f3n a\u00f1adida de creerse aut\u00f3nomo respecto a Dios. Y, finalmente, la exhortaci\u00f3n a no hacer prevalecer una pretendida justicia propia frente a Yhwh encuentra su explicaci\u00f3n en la tentaci\u00f3n de atribuirse m\u00e9ritos y de amontonar pretensiones ante Dios.<\/p>\n<p>De este modo el dec\u00e1logo, colocado como premisa del c\u00f3digo deuteron\u00f3mico, asume el valor de enumeraci\u00f3n fundamental de preceptos dentro de las cl\u00e1usulas del pacto establecido entre Yhwh y el pueblo. Por otra parte, en un tiempo posterior, durante el exilio, un redactor de los c\u00ed\u00adrculos deuteronomistas ha querido realzar el mandamiento del descanso sab\u00e1tico como mandamiento principal dentro de las mismas \u00abdiez palabras\u00bb, seg\u00fan la hip\u00f3tesis de N. Lohfink.<\/p>\n<p>La variedad de formulaciones de la cl\u00e1usula fundamental, puestas unas junto a otras, es una prueba de que ninguna f\u00f3rmula tiene una importancia decisiva o mayor que las otras, sino que pretende ser una continua referencia de Israel en la exigencia fundamental de Dios. Hoy se dir\u00ed\u00ada que el pueblo est\u00e1 puesto por el Dt ante una opci\u00f3n de fondo a favor de Yhwh que d\u00e9 sentido y unidad a toda su existencia. La continua referencia no se hace tanto con mil prescripciones y prohibiciones, sino con la misma voluntad de Dios, que exige una orientaci\u00f3n de la existencia y no mil gestos concretos. Y esta voluntad de Dios no puede ser repartida en mil y un preceptos, sino que es exigencia unitaria y global. Por otra parte, la variedad de las formulaciones muestra que Israel es llamado a verificar su orientaci\u00f3n fundamental a Dios en las situaciones hist\u00f3ricas concretas y diversas y a vivirla con las caracter\u00ed\u00adsticas t\u00ed\u00adpicas que requieran los tiempos. Es adem\u00e1s importante la relaci\u00f3n con los preceptos concretos expuestos en los cap\u00ed\u00adtulos 12-26. Istos obtienen su legitimidad y su valor de la cl\u00e1usula fundamental, de la que son necesariamente una concreci\u00f3n y encarnaci\u00f3n. Sin las cl\u00e1usulas concretas, la orientaci\u00f3n fundamental se ver\u00ed\u00ada reducida a ilusionismo o pura veleidad y quedar\u00ed\u00ada relegada a pura y simple teor\u00ed\u00ada. Pero sin la cl\u00e1usula fundamental, los preceptos particulares concretos terminar\u00ed\u00adan por reducirse a normas legales impersonales.<\/p>\n<p>2. EN EL JUDA\u00ed\u008dSMO TARD\u00ed\u008dO. Mientras la ley, y con ella el dec\u00e1logo, estuvo referida a la alianza, evit\u00f3 caer en una r\u00ed\u00adgida norma impersonal y el pueblo se vio libre del legalismo. Pero en el per\u00ed\u00adodo posterior al exilio se fue rompiendo progresivamente la uni\u00f3n entre el dec\u00e1logo y la historia del \u00e9xodo, la alianza del Sina\u00ed\u00ad y la realidad de Israel como pueblo de Dios. Las prescripciones se hicieron r\u00ed\u00adgidas, y con frecuencia asumieron el sentido de normas absolutas e impersonales, que se impon\u00ed\u00adan por s\u00ed\u00ad mismas para una observancia estricta y rigurosa. La persona quedaba as\u00ed\u00ad subordinada a la ley. El contacto con la palabra viva de Yhwh se transform\u00f3 en sumisi\u00f3n a la norma. Se pas\u00f3 a vivir el principio de la ley por la ley. La observancia sustituy\u00f3 a la obediencia. El israelita tuvo que enfrentarse con la ley como individuo y no ya como miembro de la comunidad de la alianza.<\/p>\n<p>La violenta disociaci\u00f3n entre el dec\u00e1logo y el pacto llev\u00f3 a la acentuaci\u00f3n farisaica del premio y del castigo: el cumplidor era premiado por su cumplimiento, el infiel castigado. Y se lleg\u00f3 a hacer prevalecer ante Dios los m\u00e9ritos de la propia observancia y a asumir actitudes de vanagloria y de envanecimiento ante la presencia de Yhwh reducido a ser el justo retribuyente del premio merecido por los observantes cumplidores. Lajustificaci\u00f3n por la ley impugnada por Pablo encuentra aqu\u00ed\u00ad su ambientaci\u00f3n hist\u00f3rica. La bendici\u00f3n divina reservada a los fieles en la aut\u00e9ntica tradici\u00f3n no era vista ya como un premio que se a\u00f1adiese a la realidad del pacto, sino s\u00f3lo como la permanencia en la gracia del pacto; y la maldici\u00f3n reservada a los de fe fr\u00e1gil no era un castigo exterior, sino la separaci\u00f3n del estado de alianza con Dios, un decaer del estado de gracia en que Yhwh hab\u00ed\u00ada puesto a su pueblo. Tampoco la fidelidad al pacto, en esta tradici\u00f3n aut\u00e9ntica, pod\u00ed\u00ada llevar a actitudes de autonom\u00ed\u00ada y autosuficiencia, porque la iniciativa era toda y sola de Yhwh, que hab\u00ed\u00ada salvado al pueblo poni\u00e9ndolo en relaci\u00f3n de comuni\u00f3n con \u00e9l (cf M. NOTH, Die Gesetze fm Pentateuch, 112-136).<\/p>\n<p>Es, sin duda, sorprendente que en la literatura b\u00ed\u00adblica y ap\u00f3crifa posterior al deuteronomista no aparezca nunca el dec\u00e1logo como tal. Sin embargo, el papiro de Nash y las filacterias encontradas en las grutas de Qumr\u00e1n atestiguan que \u00ablas diez palabras\u00bb eran combinadas con el pasaje de la Shema; que se recitaban ambos en la oraci\u00f3n cotidiana. Por otra parte, es cierto que Fil\u00f3n, Flavio Josefo y el Liber Antiquitatum del Pseudo-Fil\u00f3n prestaron una gran atenci\u00f3n al dec\u00e1logo. Para el gran hebreo de Alejandr\u00ed\u00ada, que escribi\u00f3 una obra dedicada al tema, los mandamientos del dec\u00e1logo son K\u00e9phalai n\u00f3mou (=los preceptos m\u00e1s importantes de la ley); en ellos resuena, sin mediaci\u00f3n humana alguna, la palabra de Dios. Seg\u00fan Flavio Josefo, en el dec\u00e1logo tenemos ta k\u00e1llista y ta hosi\u00f3tata (= los preceptos m\u00e1s bellos\/buenos y santos) de cuanto Dios ha ense\u00f1ado en la ley (Ant. 15,136). El Liber Antiquitatum afirma que el dec\u00e1logo es lumen mundo, testamentum (alianza) cum filiis hominum, lex testamenti sempiterni filiis Israel, cat\u00e1logo de praecepta aeterna (11,1 y 5). En realidad, en la catequesis de los pros\u00e9litos del juda\u00ed\u00adsmo helenista fue donde el dec\u00e1logo desempe\u00f1\u00f3 un papel importante. Y tambi\u00e9n en la tradici\u00f3n samaritana se le reconoci\u00f3 al dec\u00e1logo el papel de compendio de la ley divina. M\u00e1s tarde se incluy\u00f3 en el Talmud el dec\u00e1logo dentro del conjunto de los 613 preceptos, de los que se asegura que estaban inscritos en las dos tablas de la ley (cf K. Berger y S. Schreiner).<\/p>\n<p>3. EL NUEVO TESTAMENTO. Los libros b\u00ed\u00adblicos del AT posteriores (aunque lo mismo sucede en los anteriores) a la corriente deuteronomista, tampoco los libros del NT se refieren nunca a la totalidad del dec\u00e1logo. Se citan, en uno y otro sitio, uno o m\u00e1s mandamientos, y nunca los primeros, sino s\u00f3lo los de car\u00e1cter \u00e9tico-social. Ya esta simple constataci\u00f3n prueba que \u00ablas diez palabras\u00bb no han tenido un papel significativo en la predicaci\u00f3n de Jes\u00fas y en la apost\u00f3lica de la Iglesia primitiva. Pero todav\u00ed\u00ada m\u00e1s elocuente es el hecho que el NT, normalmente, los trata con una cierta libertad interpretativa y, a veces, incluso en t\u00e9rminos de superaci\u00f3n (Cf SCH\u00dcNGEL-STRAUMANN, Dec\u00e1logo 14-19; Theologische Realenzyklop\u00fadie VIII, 415ss; sobre todo el art. de G. M\u00fcller).<\/p>\n<p>La cita m\u00e1s importante de Pablo es sin duda, Rom 13:9-10, en donde afirma que la agap\u00e9, que es el amor al pr\u00f3jimo, constituye el pleno cumplimiento de la ley y su compendio: A nadie le deb\u00e1is nada, sino el amor. El que ama al otro cumple plenamente (pepl\u00e9r\u00f3ken) la ley. Porque, en efecto, no cometer\u00e1s adulterio, no matar\u00e1s, no robar\u00e1s, no desear\u00e1s&#8230;; y cualquier otro mandamiento se resume (anakephalaioutai) en estas palabras: Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo. El amor, desde luego, no produce ning\u00fan mal al pr\u00f3jimo por lo tanto, la plenitud (pl\u00e9r\u00f3ma) de la ley es el amor\u00bb. En resumen, el dec\u00e1logo, pero tambi\u00e9n cualquier otro mandamiento divino, se resume en el mandamiento del pr\u00f3jimo de Lev 19:18, interpretaci\u00f3n presente en la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica, y especialmente en Mt. Siguiendo en Pablo, el d\u00e9cimo mandamiento (citado antes en forma abreviada, es decir, sin objeto: \u00abNo desear\u00e1s\u00bb ouk epithymeseis) aparece como en Rom 7 7, donde el ap\u00f3stol rechaza la objeci\u00f3n que le hacen a su teolog\u00ed\u00ada de que la ley fuera pecado, pero al mismo tiempo precisa que el pecado se experimenta a trav\u00e9s de la ley; en concreto, por medio de la prohibici\u00f3n \u00abNo desear\u00e1s\u00bb. Hay que notar que, eliminando el complemento directo del verbo \u00abdesear\u00bb, Pablo universaliza el mandamiento y llega a hacer del deseo anhelante (epithym\u00ed\u00ada) el equivalente del pecado humano; pero de este modo le da al verbo epithymein un valor intr\u00ed\u00adnsecamente negativo que no tiene en el verbo hebreo hamad, utilizado en las dos versiones veterotestamentarias del dec\u00e1logo. Todav\u00ed\u00ada m\u00e1s: el dec\u00e1logo, como la ley divina del Sina\u00ed\u00ad en general, es interpretado por Pablo en clave negativa: instrumento en manos del pecado para esclavizar a los hombres y conducirlos a la ruina eterna. Sin embargo para evitar equ\u00ed\u00advocos, ser\u00e1 bueno hacer notar que para el ap\u00f3stol el verdadero responsable de esta degeneraci\u00f3n de la ley es el hombre, no la ley o el dec\u00e1logo en s\u00ed\u00ad mismos: un hombre rebelde a la voluntad de Dios es continuamente provocado por los mandamientos divinos a rebelarse.<\/p>\n<p>En la triple tradici\u00f3n evang\u00e9lica recogida en los sin\u00f3pticos destaca, sobre todo, la narraci\u00f3n del rico que Jes\u00fas, preguntado sobre los requisitos para entrar en la vida eterna, remite a la observancia de los mandamientos, que enumera as\u00ed\u00ad: \u00abNo matar\u00e1s. No cometer\u00e1s adulterio. No robar\u00e1s. No dar\u00e1s falso testimonio. No estafar\u00e1s. Honra a tu padre y a tu madre\u00bb : Y ante la respuesta del joven que afirma haber sido fiel desde su juventud, el maestro tiene una reacci\u00f3n emotiva muy positiva: lo mira con amor, pero luego le pide la extrema decisi\u00f3n de vender cuanto posee, darlo a los pobres y decidirse a seguirle (Me 10,17-21). En las versiones paralelas de Mt (19,16-22) y de Lc (18,18-23) se olvida el precepto \u00abNo estafar\u00e1s\u00bb, que, a diferencia de los otros mandamientos citados, no forma parte del dec\u00e1logo, como tambi\u00e9n la emotiva respuesta de Jes\u00fas al testimonio de fidelidad personal del rico. Por su parte, Mt concluye la enumeraci\u00f3n de los mandamientos; por boca del rico, con el mandamiento del amor al pr\u00f3jimo citado por Lev 19:18 : \u00ab&#8230; y amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u00bb. Aqu\u00ed\u00ad demuestra el primer evangelista su reconocido inter\u00e9s especial por este precepto, considerado por \u00e9l como el v\u00e9rtice de los mandamientos de la ley (cf 7,12; 22,36-40) y del mismo dec\u00e1logo. En cualquier caso, la tradici\u00f3n sin\u00f3ptica atestigua una cierta insuficiencia del dec\u00e1logo, necesario, sin duda, pero no suficiente para la \u00abperfecci\u00f3n\u00bb que Jes\u00fas pide a sus disc\u00ed\u00adpulos, como ense\u00f1a Mt: \u00abSi quieres ser perfecto (t\u00e9leios)&#8230;\u00bb(19,21; cf 5,48): \u00abSed perfectos [t\u00e9leioa] como es perfecto vuestro Padre celestial&#8217;.<\/p>\n<p>En Mar 7:9-13 y en el pasaje paralelo de Mat 15:3-6 se narra c\u00f3mo Jes\u00fas denunci\u00f3 el m\u00e9todo rab\u00ed\u00adnico y fariseo de sus adversarios, consistente en vaciar la exigencia del mandamiento divino, al que se le antepone la tradici\u00f3n interpretativa de las escuelas; y a manera de ejemplo se cita el precepto de honrar al padre y a la madre, anulado en la pr\u00e1ctica por el uso del Korban. Brevemente, la ley escrita, y en especial el dec\u00e1logo, prevalec\u00ed\u00ada, sin discusi\u00f3n, sobre la ley oral, que el farisefsmo, en cambio, equiparaba a aqu\u00e9lla.<\/p>\n<p>El aspecto cr\u00ed\u00adtico de la posici\u00f3n de Jes\u00fas ante los mandamientos del dec\u00e1logo aparece a prop\u00f3sito del descanso sab\u00e1ticb, por otra parte nunca expresamente citado en el dec\u00e1logo. Los tres sin\u00f3pticos coinciden en la conclusi\u00f3n de un p\u00e1rrafo en que Jes\u00fas ha tenido una controversia: \u00abEl Hijo del hombre es se\u00f1or (tambi\u00e9n) del s\u00e1bado\u00bb (Mc 2 28 y par.). En cambio, s\u00f3lo a Mc debemos el dicho colocado inmediatamente antes: el s\u00e1bado est\u00e1 hecho para el hombre y no el hombre para el s\u00e1bado (Mar 2:27). Esta afirmaci\u00f3n se contrapone aqu\u00ed\u00ad en cierto modo al precepto del descanso sab\u00e1tico, al menos en la interpretaci\u00f3n de los fariseos, pero que reproduce exactamente el sentido original del mandamiento del dec\u00e1logo. Por su parte, Mt antepone al dicho final la cita de Ose 6:6, puesta en boca de Cristo: \u00abMisericordia (\u00e9leos) quiero y no sacrificio\u00bb (Mat 12:7), y esto para decir que una praxis con gestos de amor compasivo vale mucho m\u00e1s que la observancia escrupulosa del descanso sab\u00e1tico. Algo an\u00e1logo aparece tambi\u00e9n en Mar 3:16 y par., donde hacer el bien al pr\u00f3jimo est\u00e1, como exigencia, por encima del mandamiento del s\u00e1bado. Cf tambi\u00e9n Luc 13:10-17.<\/p>\n<p>Muy importante es adem\u00e1s la cita de dos (quiz\u00e1 tres) mandamientos del dec\u00e1logo en la ant\u00ed\u00adtesis del serm\u00f3n de la monta\u00f1a. \u00abHab\u00e9is o\u00ed\u00addo que se dijo a los antiguos: No matar\u00e1s, y si uno mata ser\u00e1 condenado por el tribunal; pues yo os digo: todo el que trate con ira a su hermano ser\u00e1 condenado por el tribunal\u00bb (Mat 5:2122a). \u00abHab\u00e9is o\u00ed\u00addo que se mand\u00f3: No cometer\u00e1s adulterio; pues yo os digo: todo el que mira a una mujer casada excitando su deseo por ella, ya ha cometido adulterio con ella en su interior\u00bb (Mat 5:27-28). La ense\u00f1anza de Cristo representa, pues, una superaci\u00f3n de los l\u00ed\u00admites que marca la letra de los mandamientos del homicidio y del adulterio; \u00e9l prohibe la c\u00f3lera del mismo modo que el homicidio, equiparando aqu\u00e9lla a \u00e9ste; y, seg\u00fan su valoraci\u00f3n, el adulterio consumado en el interior del hombre equivale por su gravedad al consumado carnalmente. Y si la prohibici\u00f3n del dec\u00e1logo de no nombrar en vano el nombre del Se\u00f1or se debiera interpretar como prohibici\u00f3n del perjurio, seg\u00fan una opini\u00f3n no carente de razones, entonces tambi\u00e9n la cuarta ant\u00ed\u00adtesis de Mt (Mat 5:33-34a) entrar\u00ed\u00ada en esta lista y con el mismo significado de superaci\u00f3n que hemos indicado antes, porque Jes\u00fas no s\u00f3lo excluye el perjurio, sino todo juramento.<\/p>\n<p>Para completar, citemos tambi\u00e9n Efe 6:1-3 y Sant 2,10-I 1. En el primer pasaje Pablo (o un disc\u00ed\u00adpulo suyo) motiva la propia exhortaci\u00f3n a obedecer a los padres citando extensamente el mandamiento correspondiente del dec\u00e1logo: \u00abHonra a tu padre y a tu madre&#8230; para que hagas el bien y vivas mucho en la tierra\u00bb. El texto de la carta de Santiago cita dos mandamientos del dec\u00e1logo: No cometer\u00e1s adulterio y No matar\u00e1s, como ejemplos concretos del principio seg\u00fan el cual transgresor de la ley se es con la sola transgresi\u00f3n de un \u00fanico mandamiento.<\/p>\n<p>4. EN LA IGLESIA ANTIGUA. San Agust\u00ed\u00adn marca en la historia del cristianismo de los primeros siglos un cambio decisivo (cf sobre todo E. Dublanchy). Hasta \u00e9l, el dec\u00e1logo se citaba poco o nada, al menos como lista de los diez mandamientos; y la ense\u00f1anza catequ\u00e9tica prescind\u00ed\u00ada de \u00e9l, basada normalmente en el esquema de las dos v\u00ed\u00adas de la vida y de la muerte (cf Didaj\u00e9). Con el obispo de Hipona, el dec\u00e1logo comenz\u00f3 a tener un puesto de primera importancia en la exposici\u00f3n de la doctrina cristiana.<\/p>\n<p>A partir tambi\u00e9n de san Agust\u00ed\u00adn, el inter\u00e9s se centrar\u00e1 en la determinaci\u00f3n de la naturaleza de los mandamientos del dec\u00e1logo, de los que se afirma, por lo general, su car\u00e1cter de ley natural (con la excepci\u00f3n del mandamiento del descanso sab\u00e1tico, ahora ya dominical), por lo tanto accesible por s\u00ed\u00ad mismo al conocimiento racional del hombre, que, sin embargo, encuentra en la revelaci\u00f3n divina positiva una ayuda indispensable para poder superar las dificultades y bloqueos impuestos por la naturaleza humana ca\u00ed\u00adda. El dec\u00e1logo tiene, pues, valor universal; es s\u00ed\u00adntesis de los deberes religiosos y morales para todos los hombres.<\/p>\n<p>Igualmente encontr\u00f3 el gran doctor africano muchos seguidores en su clasificaci\u00f3n de los diez mandamientos, caracterizada por el emparejamiento de las prohibiciones de los dioses falsos y de las im\u00e1genes en un solo mandamiento, el primero, y con la separaci\u00f3n, al final, de la prohibici\u00f3n de \u00abdesear\u00bb la mujer (noveno mandamiento) y las cosas del pr\u00f3jimo (d\u00e9cimo mandamiento). Es la clasificaci\u00f3n que todav\u00ed\u00ada hoy est\u00e1 en vigor en las Iglesias latina y luterana. En cambio, los padres griegos y las Iglesias modernas griegas y reformadas adoptaron la divisi\u00f3n de Fil\u00f3n: primer mandamiento, la prohibici\u00f3n de los dioses falsos; segundo, prohibici\u00f3n de las im\u00e1genes; d\u00e9cimo, prohibici\u00f3n de \u00abdesear\u00bb lo que pertenece al pr\u00f3jimo, mujer y bienes. Como complemento diremos que los jud\u00ed\u00ados modernos elevan la introducci\u00f3n del dec\u00e1logo: \u00abYo soy el Se\u00f1or, tu Dios&#8230;\u00bb, al rango de primer mandamiento; en el segundo-puesto tenemos la prohibici\u00f3n del polite\u00ed\u00adsmo y de las im\u00e1genes; el d\u00e9cimo mandamiento consiste en la prohibici\u00f3n general de \u00abdesear\u00bb mujer y bienes del pr\u00f3jimo.<\/p>\n<p>5. PARA EL CREYENTE DE HOY. Es necesario distinguir con cuidado, en el dec\u00e1logo, la profunda percepci\u00f3n religiosa de un \u00fanico Dios que interviene en la historia como liberador y salvador y la afirmaci\u00f3n de algunos valores \u00e9ticos fundamentales que afectan a la vida en com\u00fan de los hombres. El sentido religioso queda invariable como base de la fe, tanto del hebra\u00ed\u00adsmo ortodoxo como del cristianismo en todas sus variantes de car\u00e1cter confesional. Se trata de la misma intuici\u00f3n que tuvo Pascal en su famosa noche m\u00ed\u00adstica, en que \u00e9l percibi\u00f3, grabada en su coraz\u00f3n y no en su mente, esta evidencia de fe: el Dios de Abrah\u00e1n, de Isaac y de Jacob, no el Dios de los fil\u00f3sofos y de los intelectuales. En resumen, la fe jud\u00ed\u00ada y la cristiana tienen como referencia esencial e insustituible un Dios personal y que interviene en los acontecimientos de este mundo, no un motor inm\u00f3vil de marca aristot\u00e9lica ni lo divino que se presenta en formas muy variadas y diversas.<\/p>\n<p>En cambio, las exigencias morales enumeradas en el dec\u00e1logo no pueden dejar de estar sometidas al criterio interpretativo y evolutivo de la historicidad. Se desarrollan con el mismo desarrollo del hombre. Quiere decirse que la cultura antropol\u00f3gica de aquellos tiempos remotos que vieron sus primeras formulaciones ha influido en ellas de manera considerable, y no pod\u00ed\u00ada ser de otro modo. As\u00ed\u00ad, por ejemplo, el adulterio es valorado en ellas \u00e9ticamente como atentado contra el derecho de propiedad del marido sobre la mujer. El creyente de hoy en las sociedades occidentales altamente desarrolladas y opulentas, pero a la vez llenas de contradicciones, est\u00e1 llamado a interpretar estas normas seg\u00fan la situaci\u00f3n y la cultura que est\u00e1 a la base de su presencia en la sociedad. Pi\u00e9nsese en las estructuras sociales modernas, en la organizaci\u00f3n moderna de la t familia, en la red de relaciones interpersonales creadas por la extraordinaria movilidad que caracteriza los tiempos actuales. Sin hablar de los datos nuevos de las ciencias humanas y de las ciencias aplicadas. Se trata, ciertamente, no de vaciar los preceptos del dec\u00e1logo de sus valores profundos, sino de asumir los valores propiamente humanos como personas de hoy. Adem\u00e1s, actualmente, el problema del bien y del mal, visto en las decisiones concretas y cotidianas, aparece en t\u00e9rminos mucho m\u00e1s complejos que ayer o en otros tiempos pasados. Las exigencias \u00e9ticas del dec\u00e1logo, por ejemplo: \u00abNo matar\u00e1s\u00bb, \u00abNo cometer\u00e1s adulterio\u00bb, \u00abNo robar\u00e1s\u00bb, requieren un complejo trabajo de aplicaci\u00f3n a situaciones diversas y cambiantes.<\/p>\n<p>Brevemente, la palabra de Dios pide que se la proclame cada vez en palabras humanas capaces de expresar la verdad profunda que encierra y que le hable al hombre que est\u00e1 en actitud de escucha. Una tarea dif\u00ed\u00adcil, ciertamente, que reclama creatividad en el Esp\u00ed\u00adritu de las comunidades cristianas y la ductilidad cultural de todos los creyentes; pero precisamente en este proceso hermen\u00e9utico, corno muy bien ha dicho Ren\u00e9 Marle en su peque\u00f1o volumen sobre El problema teol\u00f3gico de la hermen\u00e9utica (Queriniana, Brescia 1969), consiste en la vida de la Iglesia en el tiempo.<\/p>\n<p>[\/D\u00ed\u00ada del Se\u00f1or; \/Historia de la teolog\u00ed\u00ada moral; \/Moral del Antiguo Testamento y del juda\u00ed\u00adsmo; \/Moral del Nuevo Testamento; \/Religi\u00f3n y moral].<\/p>\n<p>BIBL.: ALT A., Das Verbot des Diebstahls im Dekalog, en Kleine Schriften zur Geschichte des Volkes Israel I, Munich 1959, 333-340; BERGER K., Die Gesetzesauslegung Jesu, Neukirchen 1972, 258ss (Die Rolle des Dekalog im Judentum); BEYERLIN W., Herkunft und Geschichte der liltesten Sinaitraditionen, Tubinga 1961; BOTTERWECK G., Contribuci\u00f3n a la historia de las formas y de las tradiciones en el dec\u00e1logo, en \u00abConc\u00bb 5 (1965); DELHAYE Ph., Le D\u00e9calogue et sa place dans la morale chr\u00e9tienne, Bruselas 19632; DUBLANCHY E., Decalogue, en \u00abDThC\u00bb 4\/ 1 (1924) 164-176; EXELER A., Los diez mandamientos, Sal Terrae, Santander 1983; FORER G., Das sogenante apodikttsch formulierte Recht und der Dekalog, en \u00abKerDo\u00bb 11 (1965) 49-74; GESSE H., Der Dekalog als Ganzeit betrachtet, en \u00abZTK\u00bb 64 (1967) 121-138; GESTENBERGER E., Wesen und Herkunft des apodiktischen Rechts, Neukirchen 1965; GRANT R.M., The Decalogue in Early Christfanity, en \u00abHarvTR\u00bb40 (1947) 117; HAAG H., ll decalogo nella transmissione orale, en \u00abBibOr\u00bb 9 (1967) 3-12; HAMEL E., Los diez mandamientos. 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GemelteAufsdtezezumAT. Munich 1963. 11-40; ID, Das zweite Gebot, id, 234-248.<\/p>\n<p>G. Barbaglio<\/p>\n<p>Compagnoni, F. &#8211; Piana, G.- Privitera S., Nuevo diccionario de teolog\u00ed\u00ada moral, Paulinas, Madrid,1992<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda Moral<\/b><\/p>\n<p>V\u00e9ase DIEZ PALABRAS.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>Sumario:!. El dec\u00e1logo hoy. II. Antiguo Testamenta: 1. Dos formas del dec\u00e1logo; 2. Las diez palabras; 3. Origen del dec\u00e1logo; 4. Los destinatarios; 5. Liberados para ser libres (pr\u00f3logo); 6. \u2020\u0153No tendr\u00e1s otro Dios fuera de m\u00ed\u00ad\u2020\u009d; 7. \u2020\u0153No te har\u00e1s escultura ni imagen\u2020\u009d; 8. \u2020\u0153No tomar\u00e1s el nombre del Se\u00f1or para la mentira\u2020\u009d; 9. El s\u00e1bado; 10. \u2020\u0153Honra a tu padre y a tu madre\u2020\u009d; 11. \u2020\u0153No matar\u00e1s\u2020\u009d; 12. \u2020\u0153Nocometer\u00e1sadulterio\u2020\u009d; 13. \u2020\u0153No robar\u00e1s\u2020\u009d; 14. \u2020\u0153No dar\u00e1s testimonio falso contra tu pr\u00f3jimo\u2020\u009d; 15. \u2020\u0153No desear\u00e1s la casa de tu pr\u00f3jimo\u2020\u009d; 16. Reflexi\u00f3n sobre el sentido del dec\u00e1logo. III. Nuevo Testamento: 1. En los evangelios; 2. En san Pablo.<br \/>\n697<br \/>\n1. EL DECALOGO HOY.<br \/>\nEn 1981 apareci\u00f3 la traducci\u00f3n francesa de un librito de Jan Milic Loch-man, te\u00f3logo checoslovaco protestante que huy\u00f3 a Suiza despu\u00e9s de los sucesos de 1968, titulado \u00bfHemos de seguir hablando a\u00fan de los mandamientos? Es la pregunta que surge de la confrontaci\u00f3n entre el evangelio y la ley del AT: \u00bflos mandamientos son realmente un mensaje de liberaci\u00f3n?; \u00bfnos gu\u00ed\u00adan de verdad hacia la libertad, como lo hace el evangelio de Jesucristo?<br \/>\nPero la cultura moderna pone a\u00fan m\u00e1s radicalmente en cuesti\u00f3n el sentido de los mandamientos o, m\u00e1s en general, de una ley moral objetiva, no construida por nuestra conciencia. \u00bfLos mandamientos corresponden a una concepci\u00f3n legalista de la moral? \u00bfPuede existir una norma moral universal que se identifique con el c\u00f3digo legislativo de un pueblo particular, muy alejado de nosotros en el tiempo y en la cultura? \u00bfNo est\u00e1n las normas \u00e9ticas en continua y radical evoluci\u00f3n? No intentamos recoger aqu\u00ed\u00ad los graves problemas que hoy se discuten tanto por parte de la \u00e9tica filos\u00f3fica como por parte de la teolog\u00ed\u00ada moral. Nos basta haber aludido a ellos para traer a nuestra memoria toda una serie de interrogantes que justifican un estudio siempre renovado del sentido de los diez mandamientos b\u00ed\u00adblicos. No podemos contentarnos con aquella erudici\u00f3n elemental que nos dieron en nuestra infancia. Por eso examinaremos primero el dec\u00e1logo en el contexto del AT, deteni\u00e9ndonos en los pasajes cl\u00e1sicos del \/ Exodo y del \/ Deuterono-mio. Luego veremos c\u00f3mo el NT recoge e interpreta el dec\u00e1logo.<\/p>\n<p>698<br \/>\nII. ANTIGUO TESTAMENTO.<br \/>\n699<br \/>\n1. DOS FORMAS DEL DECALOGO.<br \/>\nEl dec\u00e1logo se presenta bajo dos formulaciones diferentes, en Ex 20,2-17 y Dt 5,6-21. Una lectura sin\u00f3ptica hace resaltar al\u00e7iunos a\u00f1adidos de Dt resijecto a Ex:<br \/>\n&#8211; \u2020\u0153como te lo ha ordenado el Se\u00f1or, tu Dios, en el precepto so5r\u00e9\u2020\u009d los padres y sobre el s\u00e1bado;<br \/>\n&#8211; \u2020\u0153ni tu buey, ni tu asno&#8230;, de esta manera podr\u00e1n descansar tu siervo y tu sierva lo mismo que t\u00faV en el mandamiento sobre el s\u00e1bado;<br \/>\n&#8211; motivaciones del precepto sab\u00e1tico con la referencia al descanso de Dios despu\u00e9s de la creaci\u00f3n (tradici\u00f3n P) en Ex y a la liberaci\u00f3n de Egipto en Dt;<br \/>\n&#8211; \u2020\u0153no desear\u00e1s a la mujer de tu pr\u00f3jimo\u2020\u009d se distingue en Dt de la prohibici\u00f3n de desear la casa, el campo, etc., mientras que en Ex \u2020\u0153la mujer\u2020\u2122 forma parte de los bienes del pr\u00f3jimo que no hay que desear;<br \/>\n&#8211; hay adem\u00e1s algunas otras diferencias menores, pero muy significativas, que se\u00f1alaremos en el comentario.<br \/>\nPartiendo de la observaci\u00f3n atenta de; estas dos redacciones del dec\u00e1logo, algunos autores han intentado reconstruir hipot\u00e9ticamente, sobre la base de lo que es com\u00fan y teniendo en cuenta la formulaci\u00f3n apod\u00ed\u00adctica prohibitiva, un posible dec\u00e1logo original (Urdekalog), que se remontar\u00ed\u00ada a una \u00e9poca muy antigua, e incluso a Mois\u00e9s. Pero semejante empresa se ha revelado privada de justificaciones reales ysiio ha llevado a ninguna conclusi\u00f3n.; Un \u2020\u02dcdec\u00e1logo original\u2020\u009d ideal escara nosotros inalcanzable. ,-Por otra parte, algunos antiguos testimonios, como Os 4,2 y Ps 81, 10-11, no nos llevan m\u00e1s all\u00e1 del si-glotVlli \u00e1.C, No existe ning\u00fan paralelismo verdadero extrab\u00ed\u00adblico del dec\u00e1logo que permita una comparaci\u00f3n \u00fatil, al menos para las fechas. Ni el contenido de cada mandamiento ni la estructura de los diez preceptos ofrecen argumentos convincentes para se\u00f1alar una fecha concreta.<br \/>\nAs\u00ed\u00ad pues, la ex\u00e9gesis del dec\u00e1logo no puede basarse en un hipot\u00e9tico \u2020\u0153dec\u00e1logo original\u2020\u009d, sino que ha de partir de las dos redacciones de Ex y de Dt, que presentan una formulaci\u00f3n cronol\u00f3gicamente posterior -tal como la leemos hoy nosotros- al siglo vm a.C.<br \/>\n700<br \/>\n2. Las diez palabras.<br \/>\nDec\u00e1logo significa \u2020\u0153diez palabras\u2020\u009d; pero el texto b\u00ed\u00adblico no presenta ninguna enumeraci\u00f3n. El t\u00e9rmino \u2020\u0153dec\u00e1logo\u2020\u009d se deriva del griego, pero tiene su correspondiente hebreo en \u2020\u02dcaserethad-debarim de Dt 4,13; 10,4 (la versi\u00f3n de los LXX en Dt 10,4 tiene oi d\u00e9ka l\u00f3gol); Ex 34,28. De las dos tablas solamente se habla en Dt 5,22. Los preceptos no se dividen parte en una tabla y parte en otra (Dt 9, ??? 1 15.17); las dos tablas se refieren al contexto de la alianza-contrato, que se escrib\u00ed\u00ada en una doble copia para los dos contrayentes, cada uno de los cuales depositaba una copia del pacto en el santuario. La alianza se presentaba como forma de contrato, y el dec\u00e1logo es expresi\u00f3n de las obligaciones de la alianza. As\u00ed\u00ad pues, fue la escuela deuteron\u00f3mica la que canoniz\u00f3 el n\u00famero 10 con la f\u00f3rmula \u2020\u0153diez palabras\u2020\u009d.<br \/>\nAlgunos han intentado reconstruir un \u2020\u02dcdodec\u00e1logo\u2020\u2122, es decir, una serie de doce mandamientos, ya que la cifra 12 es s\u00ed\u00admbolo de las tribus de Israel. Pero se trata de una hip\u00f3tesis poco probable.:<br \/>\nEn la tradici\u00f3n posb\u00ed\u00adblica la enumeraci\u00f3n de los mandamientos no es igual para todos. La tradici\u00f3n jud\u00ed\u00ada considera como primer mandamiento Ex 20,2: \u2020\u0153Yo soy el Se\u00f1or, tu Dios, el que te sac\u00f3 de Egipto, de la casa de la esclavitud\u2020\u2122. Luego, el segundo est\u00e1 constituido por Ex 20,3-6; el tercero, por Ex 20,7, y as\u00ed\u00ad sucesivamente.; La tradici\u00f3n cat\u00f3lica y luterana consideran como primer mandamiento Ex 20,3-6 (\u2020\u0153No tendr\u00e1s otro Dios fuera de m\u00ed\u00ad\u2020\u2122), mientras que las tradiciones ortodoxa y reformada parten estos vers\u00ed\u00adculos en dos mandamientos (\u2020\u0153No tendr\u00e1s otros dioses\u2020\u009d &#8211; \u2020\u0153No te har\u00e1s \u00ed\u00addolos\u2020\u2122). Los cat\u00f3licos y los luteranos parten en dos el \u00faltimo mandamiento (\u2020\u0153No desear la mujer del pr\u00f3jimo\u2020\u009d &#8211; \u2020\u0153No codiciar la casa del pr\u00f3jimo\u2020\u009d), mientras que los otros lo consideran como un solo precepto; esta divisi\u00f3n es posible solamente siguiendo a Dt5,21, mientras que es imposible para Ex 20,17.<br \/>\nLos \u2020\u0153mandamientos\u2020\u009d son \u2020\u02dcpalabras\u2020\u2122, no \u2020\u02dcdecretos\u2020\u2122, ni \u2020\u02dcleyes consuetudinarias\u2020\u009d, ni \u2020\u02dcprescripciones, ni \u2020\u0153estipulaciones de alianza, ni \u2020\u0153sentencias oraculares de los sacerdotes\u2020\u2122 (t\u00f3r\u00f3t): el dec\u00e1logo no es una \u2020\u0153ley\u2020\u2122 propia y verdadera en sentido jur\u00ed\u00addico. La terminolog\u00ed\u00ada empleada se orienta hacia las \u2020\u0153palabras\u2020\u009d prof\u00e9ticas. Deber\u00ed\u00adamos entonces entender el dec\u00e1logo como una proclamaci\u00f3n prof\u00e9tica de la voluntad de Dios, como una ense\u00f1anza parecida a la que el padre da a sus hijos. La formulaci\u00f3n es negativa, excepto para el s\u00e1bado y para el honor que hay que rendir a los padres; pero no es la de las prohibiciones jur\u00ed\u00addicas, a las que est\u00e1 vinculada la amenaza de un castigo. En efecto, la part\u00ed\u00adcula negativa no es la de una prohibici\u00f3n (\u2020\u02dcal), sino la de una negaci\u00f3n ordinaria (1o9. No se trata de prohibiciones a las que sigue inmediatamente la sanci\u00f3n penal en caso de que no sean respetadas. Se trata m\u00e1s bien de una especie de constataci\u00f3n: \u2020\u0153Dios os ha liberado; por tanto, entre vosotros ya no se da esto ni esto\u2020\u009d. Tambi\u00e9n la f\u00f3rmula \u2020\u0153Yo soy Yhwh&#8230;\u2020\u009d, con que se introduce el dec\u00e1logo, es caracter\u00ed\u00adstica de la ense\u00f1anza del sacerdote. El dec\u00e1logo parece provenir del ambiente prof\u00e9tico-sacerdotal. No es ciertamente un derecho emanado del Estado. La asunci\u00f3n del dec\u00e1logo dentro de la t\u00f3rah, es decir, del \/ Pentateuco, pone de manifiesto que no se le entiende como una ley natural universal ni como un derecho estatal, sino que es precisamente la ordenaci\u00f3n del pueblo de la \/ alianza con Yhwh. Solamente dentro de la comunidad de la alianza es comprensible y practicable el dec\u00e1logo.<br \/>\n701<br \/>\n3. Origen del dec\u00e1logo.<br \/>\nNo es posible escribir una \u2020\u0153biograf\u00ed\u00ada\u2020\u009d del dec\u00e1logo. Podemos, sin embargo, intentar una hip\u00f3tesis de trabajo sobre \u00e9l.<br \/>\nEl dec\u00e1logo est\u00e1 constituido por preceptos apod\u00ed\u00adcticos, es decir, expresados en la forma: \u2020\u0153T\u00fa debes &#8211; t\u00fa no debes\u2020\u009d, que tomados uno a uno, prescindiendo de la forma actual, podr\u00ed\u00adan remontarse a la antigua existencia tribal de los israelitas (forma de vivir que no desapareci\u00f3 por completo ni siquiera en la \u00e9poca mon\u00e1rquica). El cabeza de familia daba a los hijos ciertas normas de comportamiento, transmitidas luego de padres a hijos. Estas normas de vida no eran producto de una instituci\u00f3n religiosa o pol\u00ed\u00adtica, sino emanaciones de la autoridad paterna. La vida de las tribus ten\u00ed\u00ada necesidad de algunas reglas elementales de conducta. Los miembros de la tribu se consideran \u2020\u0153hermanos\u2020\u009d; el \u2020\u0153pr\u00f3jimo\u2020\u009d, t\u00e9rmino que aparece tambi\u00e9n en el dec\u00e1logo, ser\u00ed\u00ada en este caso equivalente a \u2020\u0153hermano\u2020\u009d: el que vive dentro de la misma comunidad. Dada la experiencia secular de Israel como sociedad ac\u00e9fala en el per\u00ed\u00adodo anterior a la monarqu\u00ed\u00ada, no es improbable que ese tipo de vida ci\u00e1nica est\u00e9 en el origen de una serie de evidencias morales, de preceptos que constituyeron un patrimonio del que nunca se reneg\u00f3. Sobre todo, la adoraci\u00f3n exclusiva de Yhwh (monolatr\u00ed\u00ada: Ex 20,3) y la prohibici\u00f3n de im\u00e1genes en el culto (Ex 20,4) podr\u00ed\u00adan remontarse a la experiencia m\u00e1s antigua de Israel. Pero ciertamente no es posible demostrar que el dec\u00e1logo, como serie fija de diez preceptos, se haya formado en una \u00e9poca tan antigua. Algunos de los preceptos particulares podr\u00ed\u00adan arraigarse en la antigua \u00e9tica ci\u00e1nica, pero la \u2020\u0153serie\u2020\u009d del dec\u00e1logo es reciente.<br \/>\nComparando la redacci\u00f3n de Ex y de Dt -excepto el a\u00f1adido tard\u00ed\u00ado de Dt 5,11-16 sobre el uso del nombre de Yhwh, sobre el s\u00e1bado y sobre el honor que ha de rendirse a los padres, y la reelaboraci\u00f3n tard\u00ed\u00ada de Dt 5,8 sobre la prohibici\u00f3n de im\u00e1genes (Dt 4,12; Dt 4, la \u00e9poca del destierro)-, parece ser que el texto m\u00e1s antiguo es el que se conserva en Dt. As\u00ed\u00ad pues, en Dt 5,6-10.17-21 tendr\u00ed\u00adamos siete preceptos que podemos considerar como la redacci\u00f3n m\u00e1s antigua de los mandamientos, de \u00e9poca preex\u00ed\u00adlica. El Dt conten\u00ed\u00ada, ya en su redacci\u00f3n m\u00e1s antigua, el nexo entre el dec\u00e1logo y la alianza divina en el Horeb; es decir, el dec\u00e1logo formaba parte de la alianza-tratado del Sina\u00ed\u00ad. Durante el destierro se a\u00f1adieron los preceptos sobre el s\u00e1bado y sobre el honor debido a los padres. El precepto del s\u00e1bado, por su posici\u00f3n central y por su amplitud, se convirti\u00f3 en el mandamiento principal, cuya observancia a partir del destierro tuvo que caracterizar y distinguir al jud\u00ed\u00ado piadoso. El honor de los padres se motiva de la siguiente manera: \u2020\u0153(As\u00ed\u00ad) vivir\u00e1s largos a\u00f1os y ser\u00e1s feliz en la tierra que te da el Se\u00f1or, tu Dios\u2020\u009d (Dt 5,16). La promesa de una vida larga est\u00e1 separada de la promesa de la tierra porque el pueblo se encontraba en el destierro. Tambi\u00e9n la prohibici\u00f3n de hacer figuras esculpidas (Dt 5,8) se formula en los mismos t\u00e9rminos de Dt 4, que es muy probablemente de la \u00e9poca del destierro. Si antes de Dt pudieron existir algunas peque\u00f1as series de prohibiciones, solamente con Dt naci\u00f3 la primera redacci\u00f3n del dec\u00e1logo.<br \/>\nEl redactor del Pentateuco insert\u00f3 Ex 20,2-17 en el contexto de la teo-fan\u00ed\u00ada sina\u00ed\u00adtica, recurriendo a Dt, pero tambi\u00e9n a la tradici\u00f3n sacerdotal (P), para el precepto sobre el s\u00e1bado, adaptando el dec\u00e1logo a su teolog\u00ed\u00ada. En el conjunto de Ex 19-24, el dec\u00e1logo es una inserci\u00f3n tard\u00ed\u00ada.<br \/>\nAs\u00ed\u00ad pues, el dec\u00e1logo no es el simple registro de una revelaci\u00f3n comunicada por Dios en el Sina\u00ed\u00ad a Mois\u00e9s, sino una elaboraci\u00f3n que se fue haciendo lentamente en diversas fases. Ha dicho muy bien N. Lohfink: \u2020\u0153Para el historiador es mucha la niebla que rodea al monte Sina\u00ed\u00ad, y no consigue ya distinguir exactamente entre lo que se verific\u00f3 all\u00ed\u00ad un d\u00ed\u00ada y lo que s\u00f3lo m\u00e1s tarde se insert\u00f3 en aquel contexto para subrayar la importancia de aquel acontecimiento decisivo. Por eso la historia del dec\u00e1logo le parece mucho m\u00e1s compleja y m\u00e1s rica de lo que pensaron las generaciones de otros tiempos. Fue s\u00f3lo en un momento determinado de esta historia cuando aquel texto pas\u00f3 a ser un elemento central del pacto estipulado en el Sina\u00ed\u00ad. Desde aquel momento el dec\u00e1logo creci\u00f3 realmente en ese contexto; y ser\u00ed\u00ada una necedad sustraerle algo de la autoridad que se le atribu\u00ed\u00ada en el pasado, cuando se cre\u00ed\u00ada que hab\u00ed\u00ada sido dictado por el cielo, en un acontecimiento m\u00ed\u00adstico y colectivo, por parte de todas las doce tribus de Israel\u2020\u009d.<br \/>\nLa reconstrucci\u00f3n, siempre hipot\u00e9tica, del origen del dec\u00e1logo no le quita nada al car\u00e1cter inspirado de su texto, pero deja lugar a lo humano, ya que Dios habl\u00f3 por medio de los nombres y a la manera humana. La atribuci\u00f3n a Mois\u00e9s, y por tanto a Dios, de las leyes del Pentateuco es la manera como expres\u00f3 Israel la convicci\u00f3n de fe de que aquellos preceptos eran manifestaci\u00f3n de la voluntad salv\u00ed\u00adfica de Dios.<br \/>\nEl dec\u00e1logo, tal como se encuentra actualmente en la Biblia, se form\u00f3 alrededor de la \u00e9poca que va de la ca\u00ed\u00adda del reino de Israel (722 a.C.) a la reforma de Jos\u00ed\u00adas (622 a.C), como exigencia fundamental para superar la crisis rel\u00ed\u00adg\u00ed\u00adoso-pol\u00ed\u00adtico-social que aflig\u00ed\u00ada a Israel. Tanto la versi\u00f3n deu-teron\u00f3mica como la del Exodo remiten al ambiente deuteron\u00f3mico como lugar de origen de la colecci\u00f3n del dec\u00e1logo en cuanto tal. Tambi\u00e9n la tendencia a las generalizaciones, evidente, por ejemplo, en el uso de \u2020\u0153pr\u00f3jimo\u2020\u009d en vez del t\u00e9rmino \u2020\u0153hermano\u2020\u009d (aunque uno puede servir como sin\u00f3nimo del otro: Dt 15,2), hace pensaren una \u00e9poca tard\u00ed\u00ada [1 Cultura\/Aculturaci\u00f3n].<br \/>\n702<br \/>\n4. Los destinatarios.<br \/>\nEl dec\u00e1logo va dirigido a personas que tienen padres (Ex 20,12), pero tambi\u00e9n hijos (Ex 20,5; Ex 20,10) y que pueden sentir la tentaci\u00f3n de desear la mujer ajena (Ex 20,14; Ex 20,17). Los destinatarios tienen esclavos y esclavas (Ex 20,10), poseen un campo (Ex 20,12; Dt5,14) y animales (Ex 20,10; Dt5,14). Viven entre hombres y mujeres que tienen casas, campos y ganados (Ex 20,17; Dt 5,21); pueden verse tentados a adorar otros dioses (Ex 20,3; Ex 20,5) y a construir im\u00e1genes idol\u00e1tricas (Ex 20,4-5). Los destinatarios pueden ser llamados a ser testigos en los procesos (Ex 20,16) y corren el riesgo de hacer juramentos falsos invocando el nombre de Yhwh (Ex 20,7).<br \/>\nEl ambiente de vida de los destinatarios es el propio de los campesinos: son campesinos que tienen recursos, que son libres, que tienen esclavos y esclavas. As\u00ed\u00ad pues, los destinatarios directos no son los ni\u00f1os, ni las mujeres, ni los esclavos.<br \/>\nEllo est\u00e1 en perfecta coherencia con el libro del Dt, cuyo \u2020\u0153derecho\u2020\u009d se formula con vistas a los propietarios campesinos y a los que tienen una responsabilidad en un sector determinado de la sociedad (en la aldea, en la puerta de la ciudad o en el tribunal, en la administraci\u00f3n). El estilo o manera de pensar de Dt es probablemente el de la clase dirigente de Jerusal\u00e9n, que se dirige a los campesinos propietarios que constituyen la mayor parte de la poblaci\u00f3n.<br \/>\nEntre estos campesinos propietarios hab\u00ed\u00ada graves injusticias, como lo atestigua la predicaci\u00f3n de Amos, de Miqueas y de Isa\u00ed\u00adas: hab\u00ed\u00ada ricos y pobres, opresores y oprimidos. A cada uno de esos campesinos se dirige el dec\u00e1logo, que intenta establecer un orden religioso y social justo dentro de la comunidad del pueblo de Dios. La \u00e9tica del dec\u00e1logo se comprende solamente a partir de la imagen de Dios que all\u00ed\u00ad se propone, el Dios de la libertad; se dibuja de este moda un proyecto de sociedad religioso-estatal, que se contrapone tanto al de las ciudades-estado cananeas como a la colonialista de Egipto. Pero el dec\u00e1logo no se refiere al derecho estatal de la monarqu\u00ed\u00ada israelita, sino a la \u00e9tica familiar y ci\u00e1nica de la \u00e9poca anterior. La reforma deuteron\u00f3mica de Jos\u00ed\u00adas, en cuyo \u00e1mbito hemos colocado el dec\u00e1logo [\/ su-pra, 3], se propon\u00ed\u00ada precisamente reconstruir el \u2020\u0153Estado\u2020\u009d sobre la base del \u2020\u0153derecho de fraternidad\u2020\u009d dado por Yhwh, pero no obtuvo ning\u00fan \u00e9xito. El intento de Jos\u00ed\u00adas, reflejado tambi\u00e9n en el Dt, fue el de conciliar el \u2020\u0153Estado\u2020\u009d y el \u2020\u0153ideal ci\u00e1nico\u2020\u009d; pero se revel\u00f3 como una empresa imposible.<br \/>\nAs\u00ed\u00ad pues, originalmente el dec\u00e1logo no naci\u00f3 como ley umversalmente v\u00e1lida, como norma \u00e9tica atemporal y abstracta dirigida a cualquier hombre de cualquier \u00e9poca y lugar; tampoco quiere ser una s\u00ed\u00adntesis o una suma de toda la \u00e9tica veterotestamen-taria. En el dec\u00e1logo se enuncian las exigencias fundamentales que hay que respetar si se quiere garantizar a la comunidad de los creyentes el m\u00ed\u00adnimo vital de la libertad fraterna dada por el Dios liberador. El dec\u00e1logo no es toda la \u00e9tica b\u00ed\u00adblica, sino solamente la delimitaci\u00f3n de los confines, por encima de los cuales la comunidad del pueblo de Dios pondr\u00ed\u00ada en peligro su identidad y su misma existencia.<br \/>\nEntendido de este modo, el dec\u00e1logo se prest\u00f3 a un \u2020\u0153uso\u2020\u009d m\u00e1s amplio y general, fuera del contexto hist\u00f3rico preciso en que naci\u00f3. Sirvi\u00f3 de base, tanto al judaismo tras el destierro como al cristianismo, para una f\u00f3rmula sint\u00e9tica, de tipo catequ\u00ed\u00adstico, de las exigencias \u00e9ticas m\u00ed\u00adnimas e insoslayables, con vistas a la subsistencia misma del pueblo de Dios.<br \/>\n703<br \/>\n5. Liberados para ser libres (PR\u00ed\u201cLOGO).<br \/>\nEl pr\u00f3logo del dec\u00e1logo traza el horizonte dentro del cual hay que leer todas las diez palabras: no ya como preceptos aislados, sino como desarrollo del tema enunciado al principio. En Dt 5,6 se lee: \u2020\u0153Yo soy el Se\u00f1or, tu Dios, que te ha sacado de Egipto, de la casa de la esclavitud\u2020\u009d (Ex 20,2). Dios se define a s\u00ed\u00ad mismo mediante la menci\u00f3n de su acci\u00f3n liberadora respecto a Israel, o sea, mediante la historia libre y misteriosamente puesta en movimiento por \u00e9l mismo. El dec\u00e1logo no es expresi\u00f3n de una ley natural universal elabora-daf\u00fcos\u00f3ficamene, aun cuando su origen en relaci\u00f3n con cada precepto tenga que colocarse en el \u00e1mbito de la \u2020\u0153moral natural\u2020\u009d, insertada ya desde siempre en el plan salv\u00ed\u00adfico de Dios. El dec\u00e1logo se arraiga en la historia salv\u00ed\u00adfica del pueblo de Dios, liberado de la esclavitud de Egipto por gracia divina. Para el pueblo israelita que habitaba en Cana\u00e1n, y directamente para los campesinos israelitas, el recuerdo del art\u00ed\u00adculo de fe fundamental equival\u00ed\u00ada a una invitaci\u00f3n a considerar su condici\u00f3n socioecon\u00f3mica como un don del Dios liberador, que los hab\u00ed\u00ada sacado de la esclavitud: \u2020\u0153Cuando el Se\u00f1or, tu Dios, te haya conducido a la tierra que jur\u00f3 dar a tus padres, Abrah\u00e1n, Isaac y Jacob, y te haya entregado en propiedad las grandes y pr\u00f3speras ciudades que t\u00fa no levantaste, las casas llenas de toda suerte de bienes que t\u00fa no llenaste, las cisternas que t\u00fa no excavaste, las vi\u00f1as y olivares que t\u00fa no plantaste; cuando hayas comido hasta saciarte, no te olvides del Se\u00f1or que te sac\u00f3 de Egipto, de la casa de la esclavitud\u2020\u009d (Dt 6,10-12). Dios liber\u00f3 de la esclavitud y concedi\u00f3 a su pueblo el don de la tierra; esto constituye la premisa, puesta libre y gratuitamente por Dios, para la ley de libertad que viene a continuaci\u00f3n. El dec\u00e1logo, por consiguiente, no es la imposici\u00f3n de un \u2020\u0153deber\u2020\u009d de obediencia, sino la concesi\u00f3n de un \u2020\u0153poder\u2020\u009d de obediencia agradecida al don salv\u00ed\u00adfico de la tierra. * r El pr\u00f3logo hace valer el dec\u00e1logo para todo el pueblo de Dios que habita en la tierra prometida y fundamenta el compromiso de la adoraci\u00f3n exclusiva a Yhwh, ya que s\u00f3lo \u00e9l ha sido el que lo liber\u00f3 y lo introdujo en aquella tierra. Habitar en la tierra equivale a morar en la libertad dada por Dios. Pero esta libertad est\u00e1 siempre amenazada y en peligro si no se convierte en libertad comunicativa y constructiva. Como si se dijera: esa libertad que te ha dado el Dios del Exodo se la debes dar t\u00fa a tu pr\u00f3jimo (mediante la observancia de los mandamientos), y de este modo t\u00fa mismo garantizar\u00e1s tu permanencia en la libertad.<br \/>\nEl campesino israelita, que presenta en el templo las primicias de los frutos de la tierra, tiene que profesar su fe: \u2020\u0153Yo declaro hoy en presencia del Se\u00f1or, mi Dios, haber entrado ya en la tierra que el Se\u00f1or hab\u00ed\u00ada jurado a nuestros padres que nos dar\u00ed\u00ada&#8230; Y ahora aqu\u00ed\u00ad traigo las primicias de los frutos de la tierra que el Se\u00f1or me ha dado\u2020\u009d (Dt 26,3; Dt 26,10). La libertad dada por Dios no es solamente para el alma, sino tambi\u00e9n para el cuerpo; no s\u00f3lo para el individuo, sino para todo el pueblo; hay que entenderla no s\u00f3lo como espiritual, sino como socio-econ\u00f3mica.<br \/>\nEl dec\u00e1logo es la condici\u00f3n para permanecer en la libertad: \u2020\u0153El Se\u00f1or nos ha ordenado poner en pr\u00e1ctica todas estas leyes y temer al Se\u00f1or, nuestro Dios, para que seamos dichosos y vivamos, como nos ha concedido hasta ahora\u2020\u009d (Dt 6,24). El Se\u00f1or ha liberado a Israel de la esclavitud, y por tanto ha adquirido frente a Israel el derecho de imponerle sus exigencias; si las obedece, Israel podr\u00e1 obtener la \u2020\u0153vida\u2020\u009d [\/Liberaci\u00f3n\/Libertad].<br \/>\n704<br \/>\n6. \u2020\u0153NO TENDR\u00ed\u0081S OTRO DIOS FUERA de M\u00ed\u00ad\u2020\u009d (Dt 5,7; Ex 20,3).<br \/>\n\u2020\u0153Fuera de m\u00ed\u00ad\u2020\u009d (o, seg\u00fan otras versiones, \u2020\u0153delante de m\u00ed\u00ad\u2020\u009d) es quiz\u00e1 una expresi\u00f3n que remite al ambiente del culto, para decir que el piadoso israelita debe tener ante los ojos en el santuario solamente a Yhwh. Esta expresi\u00f3n podr\u00ed\u00ada tambi\u00e9n aludir a la esfera pol\u00ed\u00adtica y militar, en la que \u2020\u0153no tener a otros delante de m\u00ed\u00ad\u2020\u009d significa elegir un jefe y seguirle s\u00f3lo a \u00e9l con resoluci\u00f3n. Tambi\u00e9n podr\u00ed\u00ada significar \u2020\u0153en oposici\u00f3n a m\u00ed\u00ad\u2020\u009d, o bien \u2020\u0153con desventaja para m\u00ed\u00ad\u2020\u009d (Gn 16,12; Gn 25,18). En todo caso est\u00e1 claro que el Se\u00f1or no quiere que Israel siga a los dioses de los pueblos extranjeros, sino que le adore s\u00f3lo a \u00e9l. Este mandamiento excluye toda posibilidad de tener \u2020\u0153otros\u2020\u009d dioses, es decir, toda relaci\u00f3n con cualquier otra divinidad.<br \/>\n\u00bfSe trata del monote\u00ed\u00adsmo? Hoy es opini\u00f3n com\u00fan entre los exegetas que s\u00f3lo a partir del destierro, sobre todo con el D\u00e9utero-lsa\u00ed\u00adas, comienza a afirmarse con claridad la convicci\u00f3n de que existe un solo Dios (monote\u00ed\u00adsmo te\u00f3rico), mientras que ya antes del destierro adoraba a un solo Dios (monote\u00ed\u00adsmo pr\u00e1ctico), aun admitiendo te\u00f3ricamente la existencia de muchos dioses. Con un lenguaje polite\u00ed\u00adsta, el mandamiento exige que la \u00fanica relaci\u00f3n de Israel con lo divino sea la relaci\u00f3n con Yhwh. En la mentalidad polite\u00ed\u00adsta se le daba un rostro, un nombre, una figura a toda experiencia religiosa de lo trascendente. Puesto que se dan muchas experiencias religiosas, hay muchas \u2020\u0153figuras\u2020\u009d divinas, que no hay que entender como seres consistentes en s\u00ed\u00ad mismos, sino como otras tantas posibilidades de encontrar lo divino trascendente. Con el primer mandamiento se le prohibe a Israel buscar otros caminos de encuentro con lo divino fuera del que indica Yhwh. Ese \u00fanico camino es aquel por el que Yhwh sali\u00f3 al encuentro de su pueblo, liber\u00e1ndolo de la esclavitud de Egipto. Al lado, en contra o fuera de esta experiencia de liberaci\u00f3n no hay otros caminos de acceso a lo divino.<br \/>\nYa Ex 22,19 prohib\u00ed\u00ada sacrificar a otros dioses fuera de Yhwh; Ex 34,14 prohib\u00ed\u00ada postrarse ante otros dioses, ya que Yhwh es un Dios celoso; Os 3,1 recuerda que los israelitas son hijos del Dios vivo, yen 13,4 dice: \u2020\u0153Yo, el Se\u00f1or, soy tu Dios desde el pa\u00ed\u00ads de Egipto; no conoces otro Dios m\u00e1s que yo, no hay salvador fuera de m\u00ed\u00ad\u2020\u009d. Por consiguiente, es probable que ya en el siglo vm a.C. Israel estuviese seguro de que hab\u00ed\u00ada de adorar exclusivamente a Yhwh. Quiz\u00e1 incluso antes.<br \/>\n705<br \/>\n7. \u2020\u0153NO TE HAR\u00ed\u0081S ESCULTURA Nl imagen\u2020\u009d.<br \/>\nDt 5,8-10: \u2020\u0153No har\u00e1s \u00ed\u00addolos ni imagen tallada alguna de cuanto hay arriba en los cielos, abajo en la tierra o en las aguas subterr\u00e1neas. No te postrar\u00e1s ante ellas ni les dar\u00e1s culto, pues yo, el Se\u00f1or, tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo las faltas de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generaci\u00f3n de los que me odian, y hago misericordia por mil generaciones a los que me aman y guardan mis mandamientos\u2020\u009d<br \/>\n(Ex 20,4-6).<br \/>\nNi el cielo, ni la tierra, ni los abismos subterr\u00e1neos pueden contribuir a hacer una imagen de Dios. La prohibici\u00f3n se refer\u00ed\u00ada a representaciones de divinidades extranjeras, como aparece tambi\u00e9n en el vers\u00ed\u00adculo 9: \u2020\u0153No te postrar\u00e1s ante ellas ni les dar\u00e1s culto\u2020\u009d. Para los israelitas era obvio que Yhwh no pod\u00ed\u00ada representarse, ni sintieron nunca la tentaci\u00f3n de hacer de \u00e9l im\u00e1genes talladas o fundidas. Dt4,16-19 aclara la prohibici\u00f3n de las im\u00e1genes en el sentido explicado, haciendo un comentario al primer mandamiento.<br \/>\nPuesto que el culto a los dioses extranjeros ya est\u00e1 prohibido en el vers\u00ed\u00adculo 7, algunos autores entienden la prohibici\u00f3n de las im\u00e1genes, al menos en su formulaci\u00f3n primitiva, en relaci\u00f3n con Yhwh. Como hemos dicho en el pr\u00f3logo [1 supra, 5], Yhwh es el Dios liberador, que fue experimentado concreta e hist\u00f3ricamente por Israel como el que le concedi\u00f3 la libertad; pues bien, este Dios no es manipulable por el hombre. La imagen de la divinidad se conceb\u00ed\u00ada como una especie de \u2020\u0153encarnaci\u00f3n\u2020\u009d de la divinidad, que de esta forma ca\u00ed\u00ada en cierto modo bajo el poder del hombre. Pero Yhwh no soporta ninguna delimitaci\u00f3n de libertad y de soberan\u00ed\u00ada; por tanto, no admite ninguna posible representaci\u00f3n de s\u00ed\u00ad. &#8211; El texto actual se inclina claramente hacia la prohibici\u00f3n de las im\u00e1genes de divinidades extranjeras, como hizo el rey Ezequ\u00ed\u00adas (por el 700 a.C), que suprimi\u00f3 las colinas, hizo pedazos las estelas, arranc\u00f3 los cipos sagrados e hizo a\u00f1icos la serpiente de bronce que Mois\u00e9s hab\u00ed\u00ada hecho, pues hasta entonces los israelitas le quemaban incienso y la llamaban Nejust\u00e1n(2R 18,4).<br \/>\nTambi\u00e9n la f\u00f3rmula \u2020\u0153Yo soy un Dios celoso\u2020\u009d expresa el amor vehemente que siente Dios por Israel, del que exige una adoraci\u00f3n exclusiva, que no tolera el culto a los otros dioses. El amor de Dios es absoluto y exigente. \u2020\u0153Celoso\u2020\u009d no tiene en hebreo ninguna connotaci\u00f3n negativa, como en espa\u00f1ol; podr\u00ed\u00adamos traducirlo por \u2020\u0153enamorado\u2020\u009d. Y en presencia de la infidelidad de Israel, que se entrega al culto de dioses extranjeros, explotan los \u2020\u0153celos\u2020\u009d de Dios. Se intenta expresar, como cuando se recurre al t\u00e9rmino \u00c2\u00a1\u2020\u0153ira\u2020\u009d, la incompatibilidad de esa conducta con el amor de Dios. . El amor de Yhwh es tan grande, que no tolera el mal; si lo odian, castiga hasta la cuarta generaci\u00f3n, es decir; hasta una entera gran familia patriarcal, compuesta de padres, hijos, nietos y bisnietos. Pero si lo aman y guardan sus mandamientos, Dios tiene con ellos una misericordia sin l\u00ed\u00admites, aunque se trate de una familia compuesta de mil generaciones. Su capacidad de perdonar es infinitamente superior a la de castigar; mientras que su misericordia se extiende durante mil generaciones, el castigo llega solamente hasta la cuarta-generaci\u00f3n. Este pasaje, as\u00ed\u00ad como el de Ex 34,6-7, no tiene que entenderse en el sentido de que Dios castigue arbitrariamente a los hijos inocentes por el pecado de los padres. Lo que aqu\u00ed\u00ad importa es el contraste entre mil y cuatro, entre la capacidad infinita de perdonar y las capacidades limitadas de castigar. Efectivamente, en Dt 7,9-10 leemos: \u2020\u0153Reconoce, por tanto, que el Se\u00f1or, tu Dios, es el verdadero Dios, el Dios fiel, que guarda la alianza y la misericordia hasta mil generaciones a los que lo aman y cumplen sus mandamientos, y que castiga en su propia persona a los que lo odian. Hace perecer sin tardanza a quien le odia, y lo hiere con castigo personal\u2020\u009d.<br \/>\n706<br \/>\n8. \u2020\u0153NO TOMAR\u00ed\u0081S EL NOMBRE DEL Se\u00f1or para la mentira\u2020\u009d.<br \/>\nDt 5,11: \u2020\u0153No pronunciar\u00e1s el nombre del Se\u00f1or en falso, pues el Se\u00f1or no perdona al que pronuncia su nombre en falso\u2020\u009d (Ex 20,7).<\/p>\n<p>Aqu\u00ed\u00ad se usa la tercera persona. Es algo que suena bastante extra\u00f1o en boca de Dios mismo; pero trat\u00e1ndose de relaciones del hombre con los dem\u00e1s hombres, parece plausible.<br \/>\nLa expresi\u00f3n \u2020\u0153para la mentira\u2020\u009d (Ias-saw\u2020\u2122J es gen\u00e9rica; el hebreo puede traducirse: \u2020\u0153en vano, \u2020\u0153en falso\u2020\u009d, \u2020\u0153por una finalidad sin sentido\u2020\u2122. Seg\u00fan algunos cr\u00ed\u00adticos, el segundo mandamiento no se referir\u00ed\u00ada a la blasfemia, ni a los falsos juramentos, ni a las maldiciones, sino al uso del nombre de Yhwh con fines m\u00e1gicos. Me parece que la formulaci\u00f3n no se refiere tan s\u00f3lo a un crimen determinado, sino que excluye cualquier mal uso, falso, m\u00e1gico o enga\u00f1oso, del nombre de Yhwh. Este mandamiento prohibe que el uso del nombre de Yhwh sirva para esconder alguna malicia humana. Queda excluido cualquier uso de la fuerza de ese nombre para perjudicar al pr\u00f3jimo o para fomentar una relaci\u00f3n equ\u00ed\u00advoca con Dios.<br \/>\n707<br \/>\n9. El s\u00e1bado.<br \/>\nLas redacciones de Ex y Dt son muy diferentes; por eso las consideraremos por separado.<br \/>\na) Dt 5, 12-15: \u2020\u0153Guarda y santifica el d\u00ed\u00ada del s\u00e1bado, como te ha mandado el Se\u00f1or, tu Dios. Seis d\u00ed\u00adas trabajar\u00e1s y har\u00e1s tus obras. Pero el s\u00e9ptimo es descanso para el Se\u00f1or, tu Dios; no har\u00e1s en \u00e9l trabajo alguno, ni t\u00fa, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ninguna de tus bestias, ni el extranjero Tesidente; de esta manera podr\u00e1n descansar tu siervo y tu sierva lo mismo que t\u00fa. Acu\u00e9rdate de que t\u00fa fuiste siervo tambi\u00e9n en Egipto y de que el Se\u00f1or, tu Dios, te sac\u00f3 de all\u00ed\u00ad con mano fuerte y brazo poderoso. Por eso el Se\u00f1or, tu Dios, te manda guardar el s\u00e1bado\u2020\u009d.<br \/>\nNo sabemos nada cierto sobre el origen del s\u00e1bado. El antiguo Egipto conoc\u00ed\u00ada un ritmo del tiempo en per\u00ed\u00adodos de diez d\u00ed\u00adas, pero esto no influy\u00f3 en los israelitas. En Babilonia, shappatu era el d\u00ed\u00ada decimoquinto del mes lunar, es decir, el d\u00ed\u00ada de la luna llena, que se celebraba como d\u00ed\u00ada nefasto o tab\u00fa, en el que era peligroso hacer cualquier trabajo. Es posible que los israelitas lo convirtieran en d\u00ed\u00ada no nefasto, festivo; pero no se puede demostrar. El \u2020\u0153s\u00e1bado\u2020\u009d, como d\u00ed\u00ada de descanso semanal, entra a formar parte regularmente de la religi\u00f3n israelita sobre todo a partir de la \u00e9poca del destierro, cuando se convirti\u00f3 en un distintivo religioso de Israel. Sin embargo, en Ex 23,12; Ex 34,21, pasajes fechados antes que el dec\u00e1logo, aparece el precepto del descanso \u2020\u0153el d\u00ed\u00ada s\u00e9ptimo\u2020\u009d, pero sin la menci\u00f3n del t\u00e9rmino \u2020\u02dcs\u00e1bado\u2020\u009d. As\u00ed\u00ad pues, ya antes del destierro exist\u00ed\u00ada un descanso peri\u00f3dico el s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada.<br \/>\nEn el dec\u00e1logo de Dt el precepto sobre el s\u00e1bado, tanto por su amplitud y su colocaci\u00f3n estructural como por su significado, tiene la funci\u00f3n de \u2020\u0153mandamiento principal\u2020\u009d. Lo mismo que el primero, tambi\u00e9n el tercer mandamiento remite a la liberaci\u00f3n de Egipto, formulada literalmente de manera id\u00e9ntica. Evidentemente, s\u00f3lo durante el destierro o despu\u00e9s de \u00e9l adquiri\u00f3 tanto relieve el mandamiento sobre el s\u00e1bado.<br \/>\n708<br \/>\nTanto en Dt 5,12 como en Dt 5,16 aparece la f\u00f3rmula \u2020\u0153como te ha mandado el Se\u00f1or, tu Dios\u2020\u009d, que no se encuentra en el texto paralelo de Ex 20,8; Ex 20,12. De este hecho deducen algunos autores que el dec\u00e1logo del Ex es anterior al del Dt, el cual remite a una formulaci\u00f3n primitiva (no necesariamente la actual de Ex). El dec\u00e1logo de Dt aparece como una cita de un discurso de Yhwh, que, por otra parte, no parece haber hablado antes. Probablemente el texto actual del mandamiento sobre el s\u00e1bado es en el Dt una variante tard\u00ed\u00ada, justificada por el redactor del Pentateuco con la f\u00f3rmula de referencia.<br \/>\nEste precepto inculca \u2020\u0153guardar\u2020\u009d (Ex 20,8 dice \u2020\u0153Acu\u00e9rdate\u2020\u009d) y \u2020\u0153santificar\u2020\u009d el s\u00e1bado. El verbo \u2020\u0153guardar\u2020\u009d es caracter\u00ed\u00adstico del Dt, as\u00ed\u00ad como el \u2020\u0153guardar\u2020\u009d (= \u2020\u0153celebrar\u2020\u009d) del vers\u00ed\u00adculo 15 (literalmente \u2020\u0153hacer\u2020\u009d, en hebreo \u2020\u02dcasah). Se percibe aqu\u00ed\u00ad la preocupaci\u00f3n pr\u00e1ctica del Dt, es decir, el inter\u00e9s por el \u2020\u0153hacer\u2020\u009d concreto, por el vivir en la praxis la ley de Dios. La \u2020\u0153santificaci\u00f3n\u2020\u009d del s\u00e1bado consiste en reconocer con la conducta que el d\u00ed\u00ada s\u00e9ptimo est\u00e1 consagrado a Dios, que \u2020\u0153el s\u00e1bado es para el Se\u00f1or\u2020\u009d (la expresi\u00f3n \u2020\u0153y santifica\u2020\u009d quiz\u00e1 fuera mejor traducirla por \u2020\u0153santificando\u2020\u009d y decir: \u2020\u0153guarda el d\u00ed\u00ada del s\u00e1bado santific\u00e1ndolo\u2020\u009d). Pues bien, ning\u00fan precepto del dec\u00e1logo prescribe la observancia de ritos o de fiestas cultuales, ni tampoco el del s\u00e1bado prev\u00e9 que haya que cumplir ciertos actos cultuales para santificar dicho d\u00ed\u00ada s\u00e9ptimo. Se insiste m\u00e1s bien en el aspecto social del mandamiento, o sea en el descanso para toda la gran familia patriarcal (incluidos los esclavos): esto era una aut\u00e9ntica revoluci\u00f3n para la sociedad antigua. Pero no por eso se olvida la dimensi\u00f3n religiosa: se trata del \u2020\u0153s\u00e1bado para el Se\u00f1or\u2020\u009d, del d\u00ed\u00ada que pertenece sola-\u00f1l\u00e9nte a Yhwh. El \u2020\u0153descanso\u2020\u009d, como expresi\u00f3n de liberaci\u00f3n de la esclavitud econ\u00f3mica y social, proviene del Dies liberador. El d\u00ed\u00ada del s\u00e1bado vuelve a situar a toda la creaci\u00f3n, incluidos los animales, ante el Dios liberado!: el s\u00e1bado tiene que restablecer para todos la libertad que la organizador! humana de la sociedad tiende a suprimir. El \u2020\u0153descanso\u2020\u009d sab\u00e1tico es lo contrario de la \u2020\u0153esclavitud\u2020\u009d creada por la sociedad; es, por tanto, un mensaje de protesta. As\u00ed\u00ad pues, el s\u00e1bado es el memorial semanal de la liberaci\u00f3n de Egipto (y, 15; Dt 15,15; Dt 16,22; Dt 24,18; Dt 24,22). La Jibertad dada por Dios con su poder (\u2020\u0153con mano fuerte y brazo poderoso) tiene que ser comunicada a toda la familia patriarcal, hasta llegar al forastero o refugiado pol\u00ed\u00adtico, al esclavo y al jornalero emigrado, es decir, a los m\u00e1s pobres. As\u00ed\u00ad se hace nacer la sociedad de Dios.<br \/>\n\u00bfPara qu\u00e9 liber\u00f3 Dios a Israel de Egipto? Para hacer de Israel una sociedad nueva, libre. El descanso sab\u00e1tico es el memorial del \u00e9xodo como fundamento de una sociedad nueva, que no nace de la organizaci\u00f3n humana, sino de la celebraci\u00f3n de la fiesta de Yhwh. La \u2020\u0153sociedad justa\u2020\u009d nace realmente como don de Dios donde el hombre no se preocupa solamente de s\u00ed\u00ad, mediante el trabajo, sino que se abre a Dios, en la celebraci\u00f3n de la fiesta. Una sociedad del trabajo, basada en el trabajo y no en ia fiesta por Yhwh, es una sociedad que crea la esclavitud. i\u00ed\u00ad b) Ex 20,8-1 1 .\u2020\u0153Acu\u00e9rdate del d\u00ed\u00ada del s\u00e1bado para santificarlo. Seis d\u00ed\u00adas trabajar\u00e1s y har\u00e1s en ellos todas tus faenas; pero el s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada es d\u00ed\u00ada de descanso en honor del Se\u00f1or, tu Dios. No har\u00e1s en \u00e9l trabajo alguno ni t\u00fa, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu ganado ni el extranjero que habita contigo. Porque en seis d\u00ed\u00adas hizo el Se\u00f1or los cielos y la tierra, el mar y cuanto hay en ellos, y el s\u00e9ptimo descans\u00f3. Por ello bendijo el Se\u00f1or el d\u00ed\u00ada del s\u00e1bado y lo santific\u00f3\u2020\u009d.<br \/>\nEl d\u00ed\u00ada del s\u00e1bado ha sido bendecido, es decir, ha sido hecho fecundo por el Se\u00f1or; est\u00e1 santificado, es decir, consagrado a Dios. Es el s\u00e1bado \u2020\u0153para el Se\u00f1or\u2020\u009d: en este d\u00ed\u00ada el hombre descubre el sentido de su vida y tambi\u00e9n el de su trabajo. En una sociedad del trabajo, y por tanto esclavizante o alienante, el \u2020\u0153descanso\u2020\u009d religioso da sentido al trabajo y no es simplemente tiempo libre. El s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada pone al hombre en contacto con la bendici\u00f3n que viene de Dios; no es, por tanto, s\u00f3lo el trabajo humano lo que es fecundo y productivo; hay una \u2020\u0153productividad\u2020\u009d o fecundidad que viene de Dios.<br \/>\nLa motivaci\u00f3n, en Ex, hace referencia al mito de la creaci\u00f3n de Gen 1,1-2,4a. El texto del G\u00e9nesis est\u00e1 replanteado como \u00c2\u00a1\u2020\u0153mito\u2020\u009d, es decir, no tanto como relato de unos hechos, sino m\u00e1s bien como representaci\u00f3n t\u00ed\u00adpica de lo que vale siempre y en todas partes para todos. Seg\u00fan aquel texto, Dios no es un \u2020\u0153deus otiosus\u2020\u009d como los dioses paganos, sino un Dios que trabaja y reposa. Al bendecir el s\u00e1bado, Dios ha impreso en el tiempo de su creaci\u00f3n la capacidad de producir \u2020\u0153d\u00ed\u00adas s\u00e9ptimos\u2020\u009d siempre nuevos, d\u00ed\u00adas de descanso y de santificaci\u00f3n. El hombre no ha sido creado solamente para trabajar, como pensaban los babilonios, sino que ha sido creado a imagen de Dios, que trabaja y que descansa. El \u2020\u0153ritmo\u2020\u009d divino de trabajo y de descanso, expresi\u00f3n mitol\u00f3gica y simb\u00f3lica, se introduce tambi\u00e9n en el mundo humano, a fin de que el trabajo del hombre cree una habitaci\u00f3n para Dios y su descanso d\u00e9 lugar a una santa comunicaci\u00f3n con \u00e9l. Solamente as\u00ed\u00ad el mundo del hombre puede convertirse en una digna morada de Dios y en un lugar de libertad y de gozo para el hombre.<br \/>\n709<br \/>\n10. \u2020\u0153Honra a tu padre y a tu MADRE\u2020\u009d.<br \/>\nDt 5,16: \u2020\u0153Honra a tu padre ya tu madre como te lo ha ordenado el Se\u00f1or, tu Dios; vivir\u00e1s largos a\u00f1os y ser\u00e1s feliz en la tierra que te da el Se\u00f1or, tu Dios\u2020\u009d (Ex 20,12). Como los dem\u00e1s, tambi\u00e9n el cuarto mandamiento va dirigido a los hijos adultos, no a los ni\u00f1os. En una sociedad donde los \u00c2\u00a1 ancianos no gozan de seguros sociales ni de pensi\u00f3n, los hijos tienen que dar los \u2020\u0153honorarios\u2020\u009d a sus ancianos padres, esto es, garantizarles el sustento, lo necesario para vivir y, cuando mueran, una honrosa sepultura. El padre y la madre son considerados en el mismo plano, a diferencia de lo que sucede en el ambiente que rodea a Israel, por ejemplo en el c\u00f3digo de Hammurabi.<br \/>\nHay muchos textos b\u00ed\u00adblicos que prohiben golpear (Ex 21,15), maldecir (Ex 21,17), despreciar (Ez 22,7), burlarse (Pr 30,17), robar (Pr 28,24 ), insultar (Pr 19,26) a los padres. Esta manera de obrar ir\u00ed\u00ada en contra de lo que ordena este mandamiento.<br \/>\nEn la antigua sociedad correspond\u00ed\u00ada a los hijos cuidar de los padres ancianos. El hecho de que, aparte del precepto del s\u00e1bado, \u00e9ste sea el \u00fanico mandamiento formulado de forma positiva, indica su importancia en el centro del dec\u00e1logo. Sobre todo en la \u00e9poca posterior al destierro, tras del derrumbamiento de las instituciones nacionales y los graves deterioros de la vida social, la escuela deuteron\u00f3-mica busca la fidelidad a las tradiciones religiosas y sociales que puedan restablecer una nueva red de relaciones en la sociedad. En el honor que hay que rendir a los padres est\u00e1 tambi\u00e9n impl\u00ed\u00adcito el reconocimiento de su funci\u00f3n de guardianes de la tradici\u00f3n religiosa del pueblo de Dios, sobre todo en la dif\u00ed\u00adcil coyuntura del destierro.<br \/>\n\u2020\u0153El mandamiento sobre los padres es solamente la punta de un iceberg. La familia representa adem\u00e1s otras formas naturales de comunidad y de autoridad, sobre todo la comunidad del pueblo\u2020\u009d (J. Becker). A este mandamiento va unida una doble promesa: \u2020\u0153una vida larga y una existencia feliz en la tierra de Cana\u00e1n. El honor que se les rinde a los padres contribuye de manera fundamental a edificar una sociedad sana, que es la condici\u00f3n para un existencia prolongada y serena y para poder seguir habitando en la tierra prometida y dada por Dios.<\/p>\n<p>En Ep 6,2, el NT recoge el AT comentando: \u2020\u0153Este es el primer mandamiento\u2020\u2122. Probablemente se intenta subrayar el papel de la familia para la edificaci\u00f3n de la sociedad.<br \/>\n710<br \/>\n11. \u2020\u0153No matar\u00e1s\u2020\u009d (Dt 5,17; Ex 20,13).<br \/>\nLos tres mandamientos que siguen van formulados sin limitaciones. No se refieren \u00fanicamente a una clase social o a un grupo determinado, sino que valen para todos. Intentan proteger el derecho elemental a la propia vida y a la de la familia. Estos tres preceptos aparecen unidos tambi\u00e9n en Os 4,2; Jr 7,9;<br \/>\nJb 24,13-15.<br \/>\nEl verbo hebreo utilizado (rh) indica \u2020\u0153la muerte arbitraria de un hombre con una acci\u00f3n violenta\u2020\u009d; no se utiliza nunca para la muerte de los animales, de los esclavos o de los extranjeros, mientras que sirve para designar la venganza de sangre (Nb 35,30).<br \/>\nEl quinto mandamiento, en su significado original, tiene que entenderse como la prohibici\u00f3n de cualquier comportamiento arbitrario y violento que produzca directa o indirectamente la muerte de un hombre. Tambien las acciones sociales opresivas y violentas podr\u00ed\u00adan provocar la muerte de los d\u00e9biles y de los indefensos; este mandamiento es una denuncia de la violencia social, que puede causar la muerte de un individuo. &#8211; La ley israelita contempla ciertos casos en los que estaba prevista la pena de muerte. El mandamiento prohibe que un individuo, independientemente de la comunidad, y por tanto de manera arbitraria y atentando as\u00ed\u00ad contra la vida comunitaria del pueblo, provoque la muerte del pr\u00f3jimo con acciones violentas y por tanto injustas. Todos los dem\u00e1s casos, por ejemplo, la guerra o el suicidio, no se toman en consideraci\u00f3n directa ni indirectamente en este precepto, al menos en su sentido original.<br \/>\n711<br \/>\n12. \u2020\u0153NO COMETERAS ADULTERIO\u2020\u009d (Dt 5,18; Ex 20,14).<br \/>\nEste precepto no prohib\u00ed\u00ada m\u00e1s que las relaciones sexuales de un hombre con una mujer casada u oficialmente desposada con otro. Pero no se refiere ni a la prostituci\u00f3n ni a la inmoralidad sexual en general.<br \/>\nLa mujer casada estaba considerada como propiedad del marido, al que no se le prohib\u00ed\u00ada tener varias mujeres ni mantener relaciones sexuales con sus esclavas. El hombre no comet\u00ed\u00ada adulterio m\u00e1s que cuando ten\u00ed\u00ada relaciones con una mujer casada, mientras que la mujer casada violaba siempre su propio matrimonio si ten\u00ed\u00ada relaciones con un hombre que no fuese su marido.<br \/>\nEl sexto mandamiento, como los dem\u00e1s, se dirige sobre todo a los hombres (cf: \u2020\u0153No desear\u00e1s a la mujer de tu pr\u00f3jimo\u2020\u009d); pero tambi\u00e9n a las \u00abmujeres, ya que el verbo \u2020\u0153cometer adulterio\u2020\u009d (en hebreo na\u2020\u2122af) puede itener tambi\u00e9n como sujeto a las mujeres (Lv 20,10; Ez 16,38). i La gran familia patriarcal antigua era una unidad econ\u00f3micamente aut\u00f3noma, que prove\u00ed\u00ada a todas las necesidades de sus miembros. En semejante estructura social era fundamental garantizar la legitimidad de los hijos, y por tanto de los herederos, adem\u00e1s del deber de cuidar de los padres ancianos por parte de los hijos leg\u00ed\u00adtimos. El adulterio implicaba el peligro de derrumbar una instituci\u00f3n fundamental de la vida social; por eso mismo era considerado como un delito capital.<br \/>\nAlgunos textos del AT prev\u00e9n la pena de muerte para los ad\u00falteros: \u2020\u0153Si un hombre es sorprendido acostado con una mujer casada, los dos ser\u00e1n condenados a muerte. As\u00ed\u00ad extirpar\u00e1s la maldad de en medio de ti. Si uno encuentra en la ciudad a una joven virgen prometida de otro y se acuesta con ella, los dos ser\u00e1n sacados a las puertas de la ciudad y matados a pedradas\u2020\u009d (Dt 22,22-24; Lv 20,10). Desgraciadamente, no sabemos si esta ley se pon\u00ed\u00ada en pr\u00e1ctica y bajo qu\u00e9 condiciones, puesto que ning\u00fan texto b\u00ed\u00adblico nos da informaciones a este prop\u00f3sito. En el per\u00ed\u00adodo posterior al destierro, la ejecuci\u00f3n de la pena de muerte fue sustituida por la excomuni\u00f3n de la comunidad de culto.<br \/>\n712<br \/>\n13. \u2020\u0153No ROBARAS\u2020\u009d (Dt 5,19; Ex 20,15).<br \/>\nEn 1949 A. Alt sostuvo que, en su sentido original, el s\u00e9ptimo mandamiento prohib\u00ed\u00ada raptar a un hombre libre para venderlo como esclavo. Para ello se apoyaba en Ex 21,16: \u2020\u0153El que robe una persona, la haya vendido o la retenga todav\u00ed\u00ada consigo, morir\u00e1\u2020\u009d (Dt 24,7). Desde entonces se ha difundido ampliamente esta hip\u00f3tesis, que a nosotros nos parece insostenible. En efecto, el verbo \u2020\u0153robar\u2020\u009d sin menci\u00f3n del objeto no puede significar \u2020\u0153raptar a una persona\u2020\u009d. Es verdad que la ampliaci\u00f3n de la formulaci\u00f3n de este mandamiento puede llegar a comprender la prohibici\u00f3n del secuestro de una persona, pero no puede limitarse a ello. El precepto prohibe cualquier atentado contra los bienes del pr\u00f3jimo.<br \/>\nLa libertad de la persona que quiere garantizar el dec\u00e1logo seg\u00fan el pr\u00f3logo (\u2020\u0153Te saqu\u00e9 de la casa de la esclavitud\u2020\u009d) est\u00e1 relacionada tambi\u00e9n con la propiedad o con los bienes que se pose\u00ed\u00adan, mediante los cuales el israelita pod\u00ed\u00ada librarse del peligro de ser vendido como esclavo. El precepto no es un duplicado del \u2020\u0153no desear\u2020\u2122 (Dt 5,21; Ex 20,17), como se ver\u00e1 m\u00e1s adelante [1 mfra, 15].<br \/>\n713<br \/>\n14. \u2020\u0153NO DARAS TESTIMONIO FALSO CONTRA TU pr\u00f3jimo\u2020\u009d(Dt 5,20; Ex 20,16).<br \/>\nNo se trata de la mentira en general, sino del testimonio prestado ante un tribunal, como se deduce tambi\u00e9n del t\u00e9rmino t\u00e9cnico hebreo (\u2020\u02dcanah &#8211; deponer). Dt 5,20 prohibe un testimonio \u2020\u0153vano\u2020\u009d (saw), mientras que Ex 20,16 prohibe un testimonio \u2020\u0153falso\u2020\u009d (seqer); pero el sentido es el mismo. Quiz\u00e1 se trate de un indicio de reelaboraci\u00f3n del precepto.<br \/>\nEl t\u00e9rmino hebreo \u2020\u02dced puede significar tanto \u2020\u0153testigo\u2020\u009d como \u2020\u0153acusador\u2020\u009d. Efectivamente, el testigo en los tribunales era el que pod\u00ed\u00ada y deb\u00ed\u00ada afirmar que hab\u00ed\u00ada \u2020\u0153visto\u2020\u009d al imputado traspasar la ley; por eso mismo era tambi\u00e9n el acusador. La ley preve\u00ed\u00ada la presencia de dos testigos por lo menos (Dt 17,6; Dt 19,15 N\u00fam Dt 35,30) para evitar que la acusaci\u00f3n fuera falsa o interesada. Pero ni siquiera esta regla evitaba que dos testigos se pusieran de acuerdo en decir la mentira (recu\u00e9rdese el caso de Susana en Dn 13); por eso estaba previsto que los testigos falsos sufrieran la pena que intentaban hacer recaer sobre un inocente: \u2020\u0153Si (los jueces), despu\u00e9s de una buena investigaci\u00f3n, averiguan que el testigo hab\u00ed\u00ada declarado en falso contra su hermano, har\u00e1n con \u00e9l lo mismo que \u00e9l pensaba hacer con su hermano\u2020\u009d (Dt 19,18-19). En Jer 7,9 se recuerdan este y otros preceptos: \u2020\u0153iC\u00f3mo! Rob\u00e1is, mat\u00e1is, comet\u00e9is adulterio, jur\u00e1is en falso, ofrec\u00e9is sacrificios a Baal, corr\u00e9is tras dioses que no conoc\u00e9is&#8230;!\u2020\u009d (cf tambi\u00e9n Os 4,2).<br \/>\nHay que se\u00f1alar que el octavo mandamiento prohibe el falso testimonio-acusaci\u00f3n contra el \u2020\u0153pr\u00f3jimo\u2020\u009d, no s\u00f3lo contra el \u2020\u0153hermano\u2020\u009d de fe o connacional. El israelita no debe jam\u00e1s acusar injustamente a nadie, sea quien sea. La manipulaci\u00f3n del derecho no est\u00e1 nunca justificada en ning\u00fan caso. De este modo el israelita se convierte en testigo, frente a cualquier hombre, de la voluntad de liberaci\u00f3n del hombre que le fue dada por su Dios. La ley deuteron\u00f3mica a\u00f1ade siempre tambi\u00e9n \u2020\u0153hermano\u2020\u009d, sin usar nunca el t\u00e9rmino \u2020\u0153pr\u00f3jimo\u2020\u009d solo; el uso del t\u00e9rmino \u2020\u0153pr\u00f3jimo\u2020\u009d es probablemente un indicio de que el mandamiento tiene un origen pre-deuteron\u00f3mico. Sin embargo, tanto en Ex como en Dt \u2020\u0153pr\u00f3jimo\u2020\u009d equivale muchas veces a \u2020\u0153hermano de fe\u2020\u009d en los contextos legislativos. Es obvio que el dec\u00e1logo es ante todo la regla de vida de la comunidad israelita, pero el t\u00e9rmino \u2020\u0153pr\u00f3jimo\u2020\u009d permite entenderla tambi\u00e9n como exigencia moral respecto a cualquier ser humano.<br \/>\n714<br \/>\n15. \u2020\u0153No DESEARAS LA CASA DE tu pr\u00f3jimo\u2020\u009d.<br \/>\n(Dt 5,21: \u2020\u0153No desear\u00e1s a la mujer de tu pr\u00f3jimo ni ambicionar\u00e1s sus cosas: casas, campo, siervo o sierva, buey o asno, ni nada de cuanto a tu pr\u00f3jimo pertenece\u2020\u009d (Ex 20,17).<br \/>\nLa formulaci\u00f3n es diferente en Ex y en Dt. Algunos ven en el texto de Dt dos preceptos: \u2020\u0153No desear\u00e1s a la mujer de tu pr\u00f3jimo\u2020\u009d &#8211; \u2020\u0153No desear\u00e1s la casa&#8230;\u2020\u009d. La verdad es que los dos enunciados se expresan con dos verbos distintos (hamady \u2020\u02dcawah). La \u2020\u0153casa\u2020\u009d, en esta hip\u00f3tesis, no implicar\u00ed\u00ada a las personas, sino solamente las propiedades inmobiliarias del pr\u00f3jimo; la expresi\u00f3n \u2020\u0153casas, campo, siervo o sierva, buey o asno\u2020\u009d ser\u00ed\u00ada un a\u00f1adido tard\u00ed\u00ado. Los verbos empleados (desear, ambicionar) expresar\u00ed\u00adan no solamente un deseo interior, sino tambi\u00e9n el acto externo, concreto, de apropiaci\u00f3n.<br \/>\nLa redacci\u00f3n de Ex contiene un solo mandamiento, con la repetici\u00f3n de un solo verbo (hamad= desear); la \u2020\u0153mujer\u2020\u009d aparece entre los bienes de propiedad del pr\u00f3jimo, pero esto no significar\u00ed\u00ada una infravalorad\u00f3n de la mujer; la falta del \u2020\u0153campo\u2020\u009d en el texto del Exodo ser\u00ed\u00ada irrelevante: quiz\u00e1 se quiera extender el precepto a la casa de la ciudad, generaliz\u00e1ndolo.<br \/>\nSin querer obviamente resolver la cuesti\u00f3n tan discutida de si se trata de uno o de dos mandamientos y de cu\u00e1l es eventualmente la formulaci\u00f3n m\u00e1s antigua, dado que los argumentos en favor de una y de otra tesis son m\u00e1s bien fr\u00e1giles, creemos m\u00e1s interesante se\u00f1alar que, de diferentes maneras, se prohibe atentar contra lo que pertenece al pr\u00f3jimo para ser fieles a la libertad de que se habla en el pr\u00f3logo. Estructuralmente el \u00faltimo mandamiento es una unidad dual (mujer-casa), de forma paralela al primero (dioses extranjeros-im\u00e1genes de dioses): el primer mandamiento se refiere a las relaciones con Dios liberador; el \u00faltimo concierne a la libertad dada que hay que guardar y hacer valer en las relaciones con el pr\u00f3jimo. En sustancia este mandamiento prohibe lo que tambi\u00e9n denunciaba el profeta Miqueas: \u2020\u0153Codician campos y los roban, casas y se apoderan de ellas; hacen violencia al hombre y a su casa, al due\u00f1o y a su propiedad\u2020\u009d (Miq 2,2). \u2020\u02dc\u00ed\u00ad Probablemente en el contexto de la predicaci\u00f3n social de los profetas del siglo vm a.C. (Amos, Oseas, Isa\u00ed\u00adas, Miqueas) es donde se form\u00f3 este doble mandamiento relativo a la familia y a la propiedad. Pero \u00bfno es una repetici\u00f3n del \u2020\u0153no robar\u00e1s\u2020\u009d y del \u2020\u0153aio cometer\u00e1s adulterio\u2020\u009d? No puede decirse que el \u2020\u0153no robar\u00e1s\u2020\u009d se refiera s\u00f3lo al secuestro de las personas y que aqu\u00ed\u00ad se trate \u00fanicamente de una interiorizaci\u00f3n del precepto con la prohibici\u00f3n del deseo, mientras que el sexto y el s\u00e9ptimo mandamientos prohibir\u00ed\u00adan m\u00e1s bien la acci\u00f3n efectiva.<\/p>\n<p>El \u00faltimo mandamiento tiene que relacionarse con el anterior (\u2020\u02dcNo dar\u00e1s testimonio falso\u2020\u009d). Se intenta defender el derecho y la propiedad de todo israelita, bien sea contra las falsas acusaciones que tienden a desposeerlo, bien frente a los atentados efectivos contra sus derechos y sus propiedades. Hay maneras ilegales de oprimir y de privar al pr\u00f3jimo de sus derechos y de sus bienes; pero tambi\u00e9n hay lagunas y deficiencias en todas las legislaciones, escapatorias jur\u00ed\u00addicas con las que podr\u00ed\u00ada hacerse pasar como legal una acci\u00f3n o un deseo injusto. El \u00faltimo mandamiento, recogiendo y recalcando el sexto y el s\u00e9ptimo, expl\u00ed\u00adcita tambi\u00e9n la prohibici\u00f3n de los proyectos interiores malvados; pero no es un simple duplicado, sino una profundizaci\u00f3n y una radicalizaci\u00f3n: nada puede permitir jam\u00e1s pisotear los derechos del pr\u00f3jimo, violar su matrimonio y privarlo de su propiedad. Tambi\u00e9n en este caso el mandamiento se refiere ante todo al \u2020\u0153pr\u00f3jimo\u2020\u009d, entendido como hermano de fe, y pretende por tanto proteger a la comunidad del pueblo de Dios. Sin embargo, se trata de una comunidad disponible para hacer de cualquier hombre un \u2020\u0153pr\u00f3jimo\u2020\u009d.<br \/>\n715<br \/>\n16. Reflexi\u00f3n sobre el sentido del dec\u00e1logo.<br \/>\nEl dec\u00e1logo es una palabra de Dios libre y liberador, dirigida al hombre libre y responsable. No es una norma legal, jur\u00ed\u00addica, que haya que entender de forma \u2020\u0153materialista\u2020\u009d, prescindiendo de la intenci\u00f3n libre del hombre. No quiere ser ni es un c\u00f3digo completo, exhaustivo, de reglas de comportamiento. Pero entonces, \u00bfpor qu\u00e9 tan pocos mandamientos? \u00bfCubren los diez mandamientos todo el \u00e1mbito de la existencia humana?<br \/>\nLos diez mandamientos se refieren solamente a unos cuantos actos \u2020\u0153t\u00ed\u00adpicos\u2020\u009d, que tienen un valor simb\u00f3lico, es decir, de revelar -y esto no ser\u00ed\u00ada posible sin la referencia a unos actos ejemplares- el sentido y el valor de las disposiciones libres del hombre en sus relaciones con Dios y con el pr\u00f3jimo. Su misma formulaci\u00f3n negativa sugiere que no pretenden presentarse como \u2020\u0153principios\u2020\u009d de donde sea posible deducir cada una de las normas particulares sobre cada acto en particular, sino m\u00e1s bien como evidencias morales simb\u00f3licas que delimitan un \u00e1rea de significados y de valores, dentro de los cuales es posible solamente encontrar la norma material concreta y singular. En otras palabras, el dec\u00e1logo no se presenta como evidencia racional o te\u00f3rica; no se dirige solamente a la inteligencia moral, sino que es m\u00e1s bien una llamada a la libertad (conocimiento-voluntad) humana bajo la forma de una evidencia simb\u00f3lica, que no se manifiesta al hombre m\u00e1s que cuando \u00e9ste se adhiere a \u00e9l o consiente libremente en \u00e9l.<br \/>\n716<br \/>\nPuesto que se trata del mandamiento de Dios, la adhesi\u00f3n al mismo es expresi\u00f3n y ejercicio de la fe teologal. No es una casualidad, ni se debe solamente al deseo extr\u00ed\u00adnseco de conferirle autoridad, el hecho de que el dec\u00e1logo sea colocado en el contexto de la teofan\u00ed\u00ada del Sina\u00ed\u00ad, esto es, de la revelaci\u00f3n de Dios. En el dec\u00e1logo no se revelan solamente unas \u2020\u0153verdades\u2020\u009d o una \u2020\u0153doctrina\u2020\u009d, sino la misma entrega de Dios al hombre. Y entonces las diez palabras no son diez conceptos fundamentales, sino \u2020\u0153palabras\u2020\u009d de revelaci\u00f3n libre de Dios al hombre. Son palabras dirigidas a la libertad humana; son la \u2020\u0153verdad\u2020\u009d de la libertad de Dios que se abre y se da a la libertad del hombre. Solamente en la adhesi\u00f3n libre a la autoentrega libre de Dios llega el hombre a comprender el sentido o la verdad moral instituida por Dios para \u00e9l. Pero la \u2020\u0153verdad moral\u2020\u009d, simb\u00f3licamente expresada en el dec\u00e1logo, no tiene la evidencia ni de las ideas claras y distintas ni de los conceptos te\u00f3ricos, sino la evidencia de la revelaci\u00f3n divina mediante la palabra. Por consiguiente, resulta significativo que el dec\u00e1logo no sea llamado \u2020\u0153ley\u2020\u009d, en cuanto que no representa una simple serie de normas materiales singulares, sino \u2020\u0153palabra\u2020\u009d de revelaci\u00f3n, que encuentra su pleno cumplimiento en la palabra encarnada, Jesucristo.<br \/>\nEn cuanto que es palabra de revelaci\u00f3n, el dec\u00e1logo es asumido y propuesto de nuevo por Jes\u00fas (Mt 5; Mt 19,1-9; Mt 19,16-26 etc. ). El \u2020\u0153Dios que te sac\u00f3 de Egipto\u2020\u009d es el Padre de Jesucristo, que libera mediante el Hijo y que con \u00e9l le da al hombre las diez palabras de la revelaci\u00f3n, a trav\u00e9s de las cuales abre a la libertad humana el espacio de su misma libertad amorosa. S\u00f3lo se comprende la verdad de Dios cuando uno observa los mandamientos: \u2020\u0153Sabemos que le conocemos en que guardamos sus mandamientos\u2020\u009d (1Jn 2,3).<br \/>\nEl mandamiento principal es formulado de este modo por el Dt 6,4-5: \u2020\u0153Escucha, Israel: El Se\u00f1or, nuestro Dios, es el \u00fanico Se\u00f1or. Ama al Se\u00f1or, tu Dios, con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma y con todas tus fuerzas\u2020\u009d. No se trata de un mandamiento al lado de los dem\u00e1s, sino de la \u2020\u0153palabra\u2020\u009d que incluye todas las \u2020\u0153diez palabras\u2020\u009d y abre, por tanto, el espacio -designado precisamente como el \u00e1mbito de la entrega libre e incondicionada a Dios- al que remiten todas las diez palabras. El t\u00e9rmino \u00faltimo de la voluntad moral del hombre -urgida y movida por cada uno de los mandamientos- es el \u00fanico Yhwh: la falta de adecuaci\u00f3n material de cada uno de los mandamientos tomados en s\u00ed\u00ad mismos con la libertad total del hombre queda superada en el acto moral que, al observar el mandamiento, realiza todo su valor simb\u00f3lico de apertura y de referencia al t\u00e9rmino absoluto, Yhwh, como t\u00e9rmino adecuado de la voluntad moral libre del hombre.<\/p>\n<p>717<br \/>\nIII. NUEVO TESTAMENTO.<br \/>\nEn un art\u00ed\u00adculo publicado en 1982 en B\u00ed\u00adblica, la prestigiosa revista del Pontificio Instituto B\u00ed\u00adblico de Roma, el te\u00f3logo moralista H. Wattiaux escrib\u00ed\u00ada: \u2020\u02dcSi es necesario, efectivamente, conocer el AT para comprender el acontecimiento Cristo, este conocimiento no es indispensable para la existencia cristiana. Para los cristianos, vivir como hijos de Dios en el tiempo presente no implica de suyo el recurso al AT; la conducta y la palabra de Jes\u00fas les bastan como criterios morales \u00faltimos\u2020\u009d. Cualquier lector avispado puede descubrir aqu\u00ed\u00ad una contradicci\u00f3n: para conocer el acontecimiento Cristo es necesario el AT; pero para conocer la conducta y la palabra de Jes\u00fas no es necesario el AT (!). En posiciones como \u00e9sta se apoya el prejuicio tan difundido de que la moral (,y por eso mismo los mandamientos?) del AT ha quedado \u2020\u0153superada\u2020\u009d por la moral del NT. Se trata de un \u2020\u0153prejuicio\u2020\u009d, si se pretende decir que el NT contiene normas \u00e9ticas de un contenido m\u00e1s elevado. La \u2020\u0153novedad\u2020\u009d de Jes\u00fas no est\u00e1 en contenidos \u00e9ticos nuevos.<br \/>\n1. En los evangelios.<br \/>\nAl joven rico le dice Jes\u00fas: \u2020\u0153Si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos\u2020\u009d (Mt 19,16-22; Mc 10,17-22 Lc i Lc 8,18-23).Mc a\u00f1ade: \u2020\u0153No estafar\u00e1s\u2020\u009d (Mc 10,19), sacado de Dt24,14. Tambi\u00e9n en la pregunta sobre cu\u00e1l es el primer mandamiento, Jes\u00fas cita a Dt &#038;,5 (\u2020\u0153Amar\u00e1s al Se\u00f1or, tu Dios\u2020\u009d) y a Lev 19,18 (\u2020\u0153Amar\u00e1s atu pr\u00f3jimo como ati mismo\u2020\u009d): cf Mt 22,34-40; Mc 12,28-31; Lc 10,25-28. En el serm\u00f3n de la monta\u00f1a Jes\u00fas explica su relaci\u00f3n con el AT: \u2020\u0153No pens\u00e9is que he venido a derogar la ley y los profetas; no he venido a derogarla, sino a perfeccionarla\u2020\u009d (Mt 5,17). Las seis ant\u00ed\u00adtesis (\u2020\u0153Sab\u00e9is que se dijo a los antiguos&#8230; Pero yo os digo&#8230;\u2020\u009d: Mt 5,21-48) no deben entenderse como contraposiciones entre el AT y el NT, sino entre las interpretaciones rab\u00ed\u00ad-nicas y la interpretaci\u00f3n de Jes\u00fas respecto a los mandamientos.<br \/>\n718<br \/>\n2. En san Pablo.<br \/>\nEn Rom 13,9-10 leemos: \u2020\u0153Porque: No cometer\u00e1s adulterio, no matar\u00e1s, no robar\u00e1s, no codiciar\u00e1s, y cualquier otro mandamiento, todo se reduce a esto: Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo. El que ama no hace mal al pr\u00f3jimo; as\u00ed\u00ad que la plenitud de la ley es el amor\u2020\u009d. Los contenidos son los mandamientos del AT, pero la novedad parece ser el hecho de que todo tiene que reducirse al amor del pr\u00f3jimo. Pero en Lev 19,15-18, despu\u00e9s de unaserie de preceptos como: \u2020\u0153No har\u00e9is injusticias en los juicios\u2020\u009d, \u2020\u0153No andar\u00e1s difamando a los tuyos\u2020\u009d, \u2020\u0153No guardar\u00e1s odio a tu hermano\u2020\u009d, se termina as\u00ed\u00ad: \u2020\u0153Amar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u2020\u009d.<br \/>\nJesucristo no ha venido a proponernos un c\u00f3digo moral distinto del c\u00f3digo del AT. Tampoco el dec\u00e1logo es un \u2020\u0153mandato\u2020\u009d, sino una \u2020\u0153invitaci\u00f3n\u2020\u009d a vivir la alianza con Dios en la conducta real de la vida. Y el serm\u00f3n de la monta\u00f1a no es tampoco un \u2020\u0153c\u00f3digo de preceptos\u2020\u009d, sino una exhortaci\u00f3n y una invitaci\u00f3n a vivir de forma no ego\u00ed\u00adsta, a vivir como Jes\u00fas. La novedad tra\u00ed\u00adda por Jes\u00fas es el don del Esp\u00ed\u00adritu Santo, que nos libera de nuestro ego\u00ed\u00adsmo y nos capacita para amar a Dios y al pr\u00f3jimo como lo hizo Jes\u00fas [1 Bienaventuranza! Bienaventuranzas].<br \/>\n719<br \/>\nBI BL.. AA.W., fdiecicomandamenti, Citta-della, As\u00ed\u00ads 1978; AA.W., Idiecicomandamenti spiegati da dieci cardinal4 Rizzoli, Mil\u00e1n 1984; Botterweck G.J., El Dec\u00e1logo. Estudio de su estructura e historia literarias, en \u2020\u0153Con\u2020\u009d 51(1965) 62-87; Carmichael C, The Ten Com-mandments, Oxford 1983; Cazelles H., Dec\u00e1logo, en Sacramentum Mundil, Barcelona 1982, 133-137; Cr\u00fcsemann F., BewahrungderFrei-heit. Das Thema des Dekalogs in sozialges-chichtlicherPerspektive, Munich 1983; Hossfeld F.L., DerDekalog. Seine sp\u00e1ten Fas-sun gen, die orig\u00ed\u00adnale Komposition und seine Vorstufen (Orbis Biblicus et Orientalis 45), Fn-burgoGotinga 1982; Lang B., Grundrechte des Menschen im Dekalog, en \u2020\u0153Bibel und Kirche\u2020\u009d 34 (1979) 75-78; Lohfink N., Ex\u00e9gesis b\u00ed\u00adblica y Teolog\u00ed\u00ada. La ex\u00e9gesis b\u00ed\u00adblica en evoluci\u00f3n, Salamanca 1969; Id, Ascolta Israele. Esegesi di testi del Deuteronomio, Paideia, Brescia 1968; Pesch O.H., 1 dieci comandamenti, Queriniana, Brescia 19792; Sch\u00fcngel-Straumann H., Dec\u00e1logo e comandamenti di Dio, Paideia, Brescia 1977.<br \/>\nA. Bonora<\/p>\n<p>DESIERTO<br \/>\nSumario: 1. Antiguo Testamento: 1. \u00bfIdealizaci\u00f3n del desierto? 2. Experiencia del \u00e9xodo: a) Geograf\u00ed\u00ada espiritual, b) Las aguas de Mar\u00e1, c) El man\u00e1 y las codornices, d) El agua de la roca; 3. Sentido del per\u00ed\u00adodo dei desierto; 4. Fi-nitud y libertad. II. Nuevo Testamento: 1. Jes\u00fas tentado en el desierto; 2. El desierto- salvaci\u00f3n.<br \/>\nLa experiencia mon\u00e1stica desde la antig\u00fcedad, la literatura patr\u00ed\u00adstica y luego, paulatinamente, una serie innumerable de escritos espirituales han cristalizado en un clich\u00e9 teol\u00f3gi-co-espiritual relativo al \u2020\u0153desierto\u2020\u2122, bien en sentido real, bien en sentido metaf\u00f3rico, como \u2020\u0153lugar de encuentro con el absoluto, como escuela de ascesis y de oraci\u00f3n. Los Her-manitos de Spello, por ejemplo, ense\u00f1an c\u00f3mo pasar una \u2020\u0153jornada en el desierto\u2020\u2122. El \u2020\u0153desierto\u2020\u2122 se ha convertido tambi\u00e9n en sin\u00f3nimo de eremi-tismo o de retiro espiritual. Esta indicaci\u00f3n basta para comprender toda la fuerza evocativa, para la espiritualidad cristiana, del tema del desierto. Pero \u00bfc\u00f3mo nos presenta la Biblia la experiencia del desierto?<br \/>\n721<br \/>\n1. ANTIGUO TESTAMENTO.<br \/>\n722<br \/>\n1. \u00bfidealizaci\u00f3n del desierto?<br \/>\nEl AT utiliza varios t\u00e9rminos para hablar del desierto, es decir, el lugar contrapuesto a la tierra cultivada o rica en pastos, habitada por el hombre y transformada por su trabajo. El desierto es un \u2020\u0153lugar no humanizado. Sin embargo, los desiertos de los que habla la Biblia no estaban totalmente deshabitados, bien porque hab\u00ed\u00ada en ellos oasis o bien por las abundantes lluvias de oto\u00f1o y de invierno, que hac\u00ed\u00adan crecer un poco de hierba y permit\u00ed\u00adan a los beduinos un poco de pasto. Por otra parte, en Palestina no hay grandes extensiones de arena. Para muchos textos b\u00ed\u00adblicos, lo que est\u00e1 en primer plano es el desierto asociado al per\u00ed\u00adodo del \u00e9xodo y de la entrada en la tierra de Cana\u00e1n.<br \/>\nLo que es caracter\u00ed\u00adstico del lenguaje b\u00ed\u00adblico del desierto es la asociaci\u00f3n del desierto con el caos primordial. Efectivamente, en el desierto reina \u2020\u0153la soledad rugiente de la desolaci\u00f3n\u2020\u009d (Dt 32,10), s\u00ed\u00admbolo del castigo de Dios que lo reduce todo a \u2020\u0153una desolaci\u00f3n, \u00e1rida como el desierto\u2020\u2122 (So 3,2). El desierto es la morada de las fieras, de los buhos, de las avestruces y de los s\u00e1tiros (Is 13,21); lugar frecuentado por los perros salvajes, por las hienas y por el demonio de la noche, Lilit (Is 34,14). El desierto es una regi\u00f3n \u00e1rida, esto es, sin vida (Lv 16,22; Is 53,8; Ez 37,11), porque carece de agua, fuente de vida. Es un lugar terrible y espantoso, en donde s\u00f3lo viven serpientes venenosas y escorpiones; lugar de sed y sin agua( Dt 8,15). El desierto es tambi\u00e9n en donde el Creador planta para el hombre el jard\u00ed\u00adn de Ed\u00e9n, con abundancia de agua y de vida Q; la acci\u00f3n creadora divina es vista como una victoria sobre el desierto inhabitable, sobre el caos primordial.<br \/>\n723<br \/>\nDe los pasajes citados no se saca ciertamente la impresi\u00f3n de que Israel idealizase el desierto. Al contrario, \u00e9ste mantiene en el AT una connotaci\u00f3n negativa. Sin embargo, en ese desierto interviene Dios con amor en-favor de su pueblo (Dt 32,10; Jr 31,12; Os 9,10) para vincularlo consigo, lo gu\u00ed\u00ada para que pase seguro a trav\u00e9s de la prueba (Dt 8,15; Dt 29,4; Am 2,10; SaI 136,16 etc. ), lo lleva sobre sus espaldas lo mismo que un padre cargado con su hijo. El desierto fue el per\u00ed\u00adodo del enamoramiento: \u2020\u0153Esto dice el Se\u00f1or: Me he acordado de ti, en los tiempos de tu juventud, de tu amor de novia, cuando me segu\u00ed\u00adas en el desierto, en unatierra sin cultivar\u2020\u009d (Jr2,2). Pero esto no significa que el desierto fuera el \u2020\u0153tiempo ideal\u2020\u2122, como si dij\u00e9ramos: Israel estaba afligido y Dios se enamor\u00f3 de \u00e9l! Lo que hace recordar con nostalgia ese \u2020\u0153momento no es tanto la belleza o el atractivo del desierto, sino m\u00e1s bien la experiencia del amor de Dios. Quiz\u00e1 la atribuci\u00f3n a los profetas anteriores al destierro de una idealizaci\u00f3n del per\u00ed\u00adodo del desierto dependa de una opci\u00f3n incorrecta y basada en prejuicios, seg\u00fan la cual los profetas se habr\u00ed\u00adan opuesto a cualquier forma de culto y habr\u00ed\u00adan deseado una \u2020\u0153fe desnuda (cf-Am 5,21-27).<br \/>\n\u2020\u0153\u2020\u0153Tambi\u00e9n \/ Oseas a\u00f1ora un retorno al desierto; pero para expresar el desl\u00ed\u00ado de un nuevo comienzo de la his-foria de Israel, que se hab\u00ed\u00ada contaminado de los cultos cananeos (Os 2,14-19). Dice el Se\u00f1or: \u2020\u0153Pero yo la atraer\u00e9 y la guiar\u00e9 al desierto, donde hablar\u00e9 \u00e1 su coraz\u00f3n\u2020\u009d (Os 2,16). Para Amos, Oseas y Jerem\u00ed\u00adas el desierto no es un ideal de vida n\u00f3mada a la que aspiren contra la forma de vivir urbana o Campesina. Ellos se distinguen con claridad de la secta de los recabitas (Jr35). Por lo dem\u00e1s, la Biblia nunca muestra \u2020\u0153pasi\u00f3n\u2020\u2122 alguna por el tipo de vida n\u00f3mada en el desierto. Era Ca\u00ed\u00adn el que so\u00f1aba con el ideal n\u00f3mada, e Ismael, Esa\u00fa, los amaleci-tas, los madianitas y los quenitas, poblaciones todas ellas no israelitas.<br \/>\nEl desierto es un lugar de paso hacia la tierra prometida: \u2020\u0153La guiar\u00e9 al desierto, donde hablar\u00e9 a su coraz\u00f3n. Luego le restituir\u00e9 sus vi\u00f1as; har\u00e9 del valle de Acor una puerta de esperanza, y ella me responder\u00e1 como en los d\u00ed\u00adas de su juventud\u2020\u009d (Os 2,16-17). El desierto no es la meta ni el ideal, sino el paso de la esclavitud a la libertad. \u2020\u0153Exodo-desierto-tierra\u2020\u009d designa una experiencia que el pueblo puede repetir en su historia: \u2020\u0153Ha hallado gracia en el desierto el pueblo escapado de la espada (\u00e9xodo). Israel se dirige a su descanso (la tierra). De lejos el Se\u00f1or se le ha aparecido. Con amor eterno te he amado, por eso te trato con lealtad. Te construir\u00e9 de nuevo y ser\u00e1s reconstruida (Jr31,2-3). El esquema arquet\u00ed\u00adpico \u00e9xodo-desierto-tierra subyace a toda la predicaci\u00f3n del D\u00e9utero-lsa\u00ed\u00adas.<br \/>\n724<br \/>\n2. Experiencia del \u00e9xodo.<br \/>\nFijemos nuestra atenci\u00f3n de manera especial en la experiencia del desierto tal como nos la presenta el libro del \/ Exodo.<br \/>\n725<br \/>\na) Geograf\u00ed\u00ada espiritual.<br \/>\nEn Ex 15,22 se dice: \u2020\u0153Mois\u00e9s hizo partir a los israelitas del mar Rojo. Avanzaron hacia el desierto de Sur\u2020\u2122. Luego, \u2020\u0153la comunidad parti\u00f3 de Elim y llegaron al desierto de Sin\u2020\u009d (Ex 16,1). Una tercera etapa: \u2020\u0153La comunidad de los israelitas parti\u00f3 del desierto de Sin por etapas, seg\u00fan les ordenaba el Se\u00f1or, y acamparon en Rafid\u00ed\u00adn\u2020\u009d (Ex 17,1). Finalmente, el pueblo de Israel lleg\u00f3 \u2020\u0153al desierto de Sina\u00ed\u00ad, donde acamparon. Israel acamp\u00f3 frente a la monta\u00f1a\u2020\u009d (Ex 19,2). Por N\u00fam 10-13 sabemos que la marcha contin\u00faa desde el Sina\u00ed\u00ad, a trav\u00e9s de varias etapas, hasta el desierto de Far\u00e1n. Luego el pueblo llega a Cades, un oasis en el desierto, donde muri\u00f3 Mar\u00ed\u00ada, la hermana de Mois\u00e9s (Nm 20,1). Desde all\u00ed\u00ad emprende de nuevo el camino hacia Cana\u00e1n.<br \/>\nLa geograf\u00ed\u00ada, en una primera lectura, parece clara y precisa; pero tras un examen m\u00e1s detenido resulta muy enigm\u00e1tica. \u00bfQu\u00e9 trayecto sigui\u00f3 el grupo de Mois\u00e9s despu\u00e9s de la salida de Egipto? Es imposible responder con certeza, ya que el texto b\u00ed\u00adblico actual refleja las diversas experiencias de diferentes grupos en diversos per\u00ed\u00adodos. Por eso ser\u00ed\u00ada posible, partiendo de unos datos bastante vagos, intentar diversas reconstrucciones del itinerario realizado. Por otra parte, los textos no son de f\u00e1cil interpretaci\u00f3n y algunos lugares son desconocidos, imposibles de identificar.<br \/>\nHay, sin embargo, una etapa muy importante y bien conocida: la estancia en el oasis de Cades, en una regi\u00f3n semidesierta situada en los confines del Negueb; de all\u00ed\u00ad parti\u00f3 el intento fallido de \u2020\u0153conquistar\u2020\u009d el pa\u00ed\u00ads de Cana\u00e1n por el sur (Nm 13-14).<br \/>\nDada la oscuridad de las indicaciones geogr\u00e1ficas y su dif\u00ed\u00adcil identificaci\u00f3n, hay que decir que para los autores b\u00ed\u00adblicos el per\u00ed\u00adodo del desierto, m\u00e1s que un recuerdo preciso de hechos bien documentables, representaba una \u00e9poca ejemplar, un lugar simb\u00f3lico. All\u00ed\u00ad Yhwh se revel\u00f3 como salvador de las aguas mortales de Egipto (Exodo) y gui\u00f3 a su pueblo a las aguas de la vida nueva que \u00e9l quer\u00ed\u00ada dar a Israel.<br \/>\nEl desierto se convierte entonces en met\u00e1fora de la vida. Para los libros de Exodo, N\u00fameros y Deuteronomio el desierto, m\u00e1s que una descripci\u00f3n detallada desde el punto de vista his-t\u00f3rico-geogr\u00e1fico, es un cuadro de la existencia y de los problemas del pueblo de Israel. Detr\u00e1s del s\u00ed\u00admbolo hubo ciertamente una serie variada y m\u00faltiple de experiencias de diversos grupos en diferentes per\u00ed\u00adodos, que nosotros no podemos reconstuir con certeza y para la cual es in\u00fatil buscar soluciones. En los relatos sobre el desierto y sobre el Sina\u00ed\u00ad, Israel intent\u00f3 captar el misterio hist\u00f3rico de su propia existencia, es decir, el hecho de ser y la forma de seguir siendo el pueblo de Yhwh. Lo que es visto como algo permanente para el pueblo de Dios es narrado como acontecimiento singular y \u00fanico.<br \/>\n726<br \/>\nb) Las aguas de Mar\u00e1.<br \/>\nEs el episodio que se narra en Ex 15,22-26. Mar\u00e1 significa \u2020\u0153amarga\u2020\u009d, del hebreo mar. En aquel lugar las aguas no eran potables por causa de su amargor. El pueblo \u2020\u0153murmura\u2020\u009d; invoca al Se\u00f1or, que se\u00f1ala un madero capaz de endulzar las aguas.<br \/>\nLas aguas de aquel sitio eran \u2020\u0153amargas\u2020\u009d; el t\u00e9rmino \u2020\u0153amargo\u2020\u009d no evoca solamente un \u2020\u0153mal sabor\u2020\u009d, sino que sugiere la idea de unas aguas que pueden producir la enfermedad y la muerte. Intentemos comprenderlo bien. En aquel sitio tienen lugar dos hechos: a) Dios le da al pueblo una ley y un derecho (\u2020\u0153All\u00ed\u00ad el Se\u00f1or dio al pueblo leyes y estatutos\u2020\u009d: y. 25a); b) Dios prueba la fidelidad del pueblo (\u2020\u0153y lo someti\u00f3 a prueba\u2020\u009d: y. 25b). El vers\u00ed\u00adculo 26 aclara el nexo entre estos dos hechos: \u2020\u0153Les dijo: \u2020\u02dcSi verdaderamente escuchas la voz del Se\u00f1or, tu Dios, y haces lo que es recto a sus ojos, prestas o\u00ed\u00addos a sus mandatos y observas todos sus estatutos, no enviar\u00e9 sobre ti ninguna de las plagas con que castigu\u00e9 a los egipcios, porque yo soy el Se\u00f1or, tu salvador\u2020\u2122\u2020\u009d. Si Israel se esfuerza por cumplir la ley dada por Dios, se curar\u00e1. Porque Dios envi\u00f3 enfermedades a los egipcios, pero quiere ser un m\u00e9dico para su pueblo.<br \/>\n727<br \/>\nSe da, por tanto, una conexi\u00f3n entre el don de la ley y el don del agua dulce: si Israel observa la ley divina, su vida no se ver\u00e1 amenazada por aguas venenosas y mortales, sino que saciar\u00e1 su sed con agua dulce. Se presenta a Yhwh como el m\u00e9dico de Israel, su pueblo, no en el sentido de que lo libere solamente de enfermedades \u2020\u0153espirituales\u2020\u2122, sino en el sentido concreto de sanar de las enfermedades y de dar la salud f\u00ed\u00adsica. Leamos Ex 23,25-26: \u2020\u0153Si serv\u00ed\u00ads al Se\u00f1or, vuestro Dios, \u00e9l bendecir\u00e1 tu pan y tu agua; y yo alejar\u00e9 de ti toda enfermedad. En tu tierra no habr\u00e1 mujer que aborte, ni mujer est\u00e9ril; colmar\u00e9 el n\u00famero de tus d\u00ed\u00adas. La salud es uno de los bienes concedidos por la bendici\u00f3n divina. Hay que advertir que aqu\u00ed\u00ad no se trata de la salud en sentido metaf\u00f3rico ni de la salud del individuo, sino de la salud de la comunidad israelita, a la que van dirigidas las prescripciones de Ex 20-23. Si la sociedad israelita es obediente a las normas dadas por Yhwh, ser\u00e1 una sociedad sana, en contraste con las sociedades corrompidas y enfermas de este mundo.<br \/>\nEl libro del Deuteronomio expresa muy bien esta acci\u00f3n m\u00e9dica divina para con la sociedad israelita, siempre que se construya sobre la base de sus leyes: \u2020\u0153Por haber escuchado estos mandamientos, haberlos guardado y puesto en pr\u00e1ctica, el Se\u00f1or, tu Dios, mantendr\u00e1 contigo la alianza y la misericordia que jur\u00f3 a tus padres. Te amar\u00e1, te bendecir\u00e1, te multiplicar\u00e1: bendecir\u00e1 el fruto de tus entra\u00f1as y el fruto de tu suelo, tu trigo, tu mosto, tu aceite, las cr\u00ed\u00adas de tus vacas y las de tus ovejas, en favor tuyo. Ser\u00e1s bendecido sobre todos los pueblos. No habr\u00e1 en ti ni en tus ganados macho ni hembra est\u00e9ril. El Se\u00f1or alejar\u00e1 de ti toda enfermedad y no te enviar\u00e1 ninguna de las malignas plagas de Egipto, que t\u00fa bien conoces, sino que las descargar\u00e1 sobre tus enemigos\u2020\u009d (Dt 7,12-15). : La condici\u00f3n para recibir la bendici\u00f3n es escuchar la voz de Yhwh. Si una sociedad como la que quiere Yhwh escucha su voz y la pone en pr\u00e1ctica, entonces Yhwh la \u2020\u0153cura\u2020\u009d y le da la salud.<br \/>\nEn el desierto Israel se ve sometido a la prueba; un peligro mortal cae sobre \u00e9l. \u00bfSer\u00e1 capaz de confiar en Dios escuchando y guardando su palabra? El pueblo \u2020\u0153murmur\u00f3\u2020\u2122 y grit\u00f3 al Se\u00f1or. La \u2020\u0153murmuraci\u00f3n\u2020\u009d no es un indicio de rebeld\u00ed\u00ada, sino que tiene aqu\u00ed\u00ad un sentido positivo. Se trata de una protesta leg\u00ed\u00adtima, de un lamento contra una situaci\u00f3n insostenible y \u2020\u0153amarga\u2020\u2122. Este episodio es un ejemplo de c\u00f3mo Dios escucha el grito de su pueblo, que viene \u2020\u0153de lo profundo\u2020\u009d, esto es, del \u2020\u0153desierto\u2020\u2122. El camino hacia la salvaci\u00f3n, hacia la libertad y hacia el gozo pasa a trav\u00e9s de la prueba del desierto, del peligro de muerte. Pero la salvaci\u00f3n viene de la atenci\u00f3n a Dios y de la observancia de su propuesta de vida.<br \/>\n728<br \/>\nc) El mana y las codornices.<br \/>\nEn el desierto el pueblo sacia su hambre con el man\u00e1 y con las codornices. Se trata de dos fen\u00f3menos naturales de la pen\u00ed\u00adnsula del Sina\u00ed\u00ad, pero que tienen lugar en regiones diferentes. El man\u00e1 del Sina\u00ed\u00ad es la secreci\u00f3n de dos insectos que viven en los tamariscos, que se encuentran casi por todas partes en la pen\u00ed\u00adnsula del Sina\u00ed\u00ad; pero los insectos productores del man\u00e1 viven solamente en el Sina\u00ed\u00ad central. Las codornices emigran en oto\u00f1o desde Europa hacia el Sina\u00ed\u00ad; despu\u00e9s de atravesar el mar Mediterr\u00e1neo est\u00e1n tan exhaustas que se caen a tierra y pueden capturarse f\u00e1cilmente. El fen\u00f3meno de las codornices interesa a la zona de la costa noroeste de la pen\u00ed\u00adnsula del Sina\u00ed\u00ad. Se trata de dos fen\u00f3menos que experimentaron en su viaje a trav\u00e9s del desierto algunos grupos que m\u00e1s tarde concluyeron formando el pueblo de Israel. En el relato b\u00ed\u00adblico que hoy poseemos esos grupos tienen una significaci\u00f3n simb\u00f3lica de todo Israel.<br \/>\nVuelve a aparecer tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad el tema de la \u2020\u0153murmuraci\u00f3n, siempre con un sentido positivo. Efectivamente, se dice: \u2020\u0153Por la ma\u00f1ana ver\u00e9is la gloria del Se\u00f1or, porque \u00e9l ha o\u00ed\u00addo vuestras murmuraciones contra el Se\u00f1or\u2020\u009d (Ex 16,7). El pueblo se encuentra angustiado en medio de una grave dificultad y se queja ante Mois\u00e9s: \u2020\u0153Nos hab\u00e9is tra\u00ed\u00addo a este desierto para hacer morir de hambre a toda esta muchedumbre\u2020\u2122 (Ex 16,3). Una vez m\u00e1s se trata de una prueba \u2020\u02dca fin de probar (al pueblo) si camina seg\u00fan mi ley o no\u2020\u009d (Ex 16,4). Dios les concede el man\u00e1; pero algunos del pueblo, en contra de la orden divina, van a recogerlo incluso en d\u00ed\u00ada de s\u00e1bado, y merecen por ello el reproche de Yhwh: \u2020\u02dc,Hasta cu\u00e1ndo os resistir\u00e9is a observar mis mandatos y mis leyes?\u2020\u009d (Ex 16,28). Dios da la seguridad de obtener el pan de cada d\u00ed\u00ada; pero no hay que buscar una seguridad para el ma\u00f1ana: d\u00ed\u00ada tras d\u00ed\u00ada el pueblo encuentra el man\u00e1 y no tiene que angustiarse por el ma\u00f1ana. Adem\u00e1s, Israel tiene que observar las leyes divinas, en primer lugar la del s\u00e1bado, que nos ense\u00f1a a reconocer que el pan cotidiano es un don de Dios.<br \/>\n729<br \/>\nDios quiere una sociedad no angustiada y que no busque el pan con apasionamiento. Leemos en Ps 78, 18-20: \u2020\u0153Provocaron a Dios en su interior pidi\u00e9ndole manjares a su antojo; hablaron contra \u00e9l y se dijeron:<br \/>\n,No ser\u00e1 Dios capaz de aderezar una mesa en el desierto? El parti\u00f3 la roca, saltaron las aguas y brotaron los torrentes; \u00bfno podr\u00e1 proporcionarle el pan y procurar carne a su pueblo?\u2020\u2122\u2020\u009d El salmo interpreta los hechos del \u00e9xodo desde el punto de vista del pueblo, y no de Dios. Israel no ha tenido confianza en su Dios, no se ha fiado de su poderosa providencia. Por el contrario, deber\u00ed\u00ada haberse dirigido confiadamente a Dios, lo mismo que los cristianos: \u2020\u0153Danos hoy nuestro pan de cada d\u00ed\u00ada.<br \/>\n730<br \/>\nd) El agua de la roca.<br \/>\nOtro episodio de la vida del desierto se nos narra en Ex 17,1r7. El pueblo estaba \u2020\u0153sediento\u2020\u009d (y. 3). Pero no encontraba agua para beber (y. 1). Entonces vuelve a protestar contra \/ Mois\u00e9s diciendo: \u2020\u0153,Por qu\u00e9 nos has sacado de Egipto para hacernos morir a nosotros, a nuestros hijos y nuestros ganados?A. 3). La protesta del pueblo es perfectamente leg\u00ed\u00adtima, puesto que no es m\u00e1s que un grito dirigido a Dios para que le ayude. Efectivamente, el pueblo tiene confianza en que Yhwh le ayudar\u00e1, mientras que Mois\u00e9s intenta descalificar la protesta del pueblo sosteniendo que sus murmuraciones son una tentaci\u00f3n a Dios: \u2020\u0153cPor qu\u00e9 os querell\u00e1is conmigo? \u00bfPor qu\u00e9 tent\u00e1is al Se\u00f1or?\u2020\u2122 \u00c2\u00a1 Mois\u00e9s interpreta las cr\u00ed\u00adticas que se hacen contra su ministerio como si fueran cr\u00ed\u00adticas dirigidas contra Dios mismo!<br \/>\n\u00bfCu\u00e1l es la respuesta de Dios? El no se preocupa de las cr\u00ed\u00adticas dirigidas contra Mois\u00e9s, sino que se declara m\u00e1s bien en favor de su pueblo. En efecto, Dios le encarga a Mois\u00e9s que d\u00e9 al pueblo lo que exige con toda justicia. No se advierte la preocupaci\u00f3n por defender un cargo, el de Mois\u00e9s, sino la de proveer a las necesidades del pueblo en su camino hacia la libertad. Yen Masa y Merib\u00e1 Dios se revela como el salvador del pueblo sediento.<br \/>\nSe trata de un rib, es decir, de un proceso entablado entre la base (el pueblo) y la jerarqu\u00ed\u00ada (Mois\u00e9s). El nombre de Merib\u00e1 se deriva precisamente de ese t\u00e9rmino hebreo. All\u00ed\u00ad el pueblo israelita reclam\u00f3 sus derechos frente a Mois\u00e9s, que tuvo que asumir la responsabilidad de proveer a las necesidades de su pueblo en el desierto.<br \/>\nEl vers\u00ed\u00adculo de Ex 17,7 parece ser un a\u00f1adido hecho por el redactor final del! Pentateuco, tomado del relato paralelo de N\u00fam 20,1-13. El relato de N\u00fam 20 pone el acento en los pecados de Mois\u00e9s y de Aar\u00f3n; es decir, encierra una fuerte cr\u00ed\u00adtica contra los responsables de la comunidad, que llegan incluso a dudar de s\u00ed\u00ad mismos y de Dios: \u2020\u0153,Podremos nosotros hacer brotar agua de esta roca?\u2020\u009d (Nm 20,10). En Ex 17,7 se busca un equilibrio con lo que se dijo en N\u00fam 20, atribuyendo una parte de culpa al pueblo, que es entonces el que duda: \u2020\u0153Y. dio a aquel lugar el nombre de Masa\u2020\u2122 y Merib\u00e1\u2020\u2122 -prueba y querella- por la querella de los israelitas y porque pusieron a prueba al Se\u00f1or diciendo: \u2020\u02dc,Est\u00e1 el Se\u00f1or en medio de nosotros o no?\u2020\u2122\u2020\u009d Al obrar as\u00ed\u00ad, el redactor final del Pentateuco intenta decirnos que tanto los dirigentes como el pueblo pecaron contra Yhwh, pero igualmente que Dios intervino para dar agua a su pueblo.<br \/>\n731<br \/>\nSeg\u00fan Ex 17,1, el episodio tuvo lugar en Rafid\u00ed\u00adn, la \u00faltima etapa antes de llegar al Sina\u00ed\u00ad, en donde Dios dio a su pueblo la ley (en hebreo t\u00f3rah). Pero en el vers\u00ed\u00adculo 6 la roca sobre la que Mois\u00e9s tuvo que golpear para hacer que saliera agua es el Ho-reb, un nombre que se le da al monte Sina\u00ed\u00ad. As\u00ed\u00ad pues, en donde se le dio la t\u00f3rah es donde el pueblo recibe tambi\u00e9n el don del agua vivificante. . La asociaci\u00f3n entre el don del \u00c2\u00a1agua y el don de la t\u00f3rah es significativa. Recordando Dt 8,2-3 nos preguntamos: \u00bfde qu\u00e9 vive el hombre? La respuesta es bien sabida: el hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios, es decir, de la t\u00f3rah. El hombre tiene necesidad de las dos cosas: del pan y de la palabra de Dios.<br \/>\n\u00c2\u00a1Pero no toda sed puede verse saciada por la t\u00f3rah! La verdad es que Dios da el agua junto con la t\u00f3rah en el monte Horeb. Por consiguiente, tampoco nosotros podemos ofrecer al mundo la t\u00f3rah en lugar del agua o el agua en lugar de la t\u00f3rah; hemos de dar las dos juntamente. La t\u00f3rah no puede ser un sustitutivo del agua ni el agua un sustitutivo de la t\u00f3rah. En efecto, los hombres tienen necesidad tanto del pan material como del pan y del agua de la \u2020\u0153palabra\u2020\u2122. La libertad puede existir de verdad y aut\u00e9nticamente s\u00f3lo en donde los hombres tienen el pan o el agua de la palabra de Dios. Sin el pan o el agua y sin la t\u00f3rah la existencia humana es solamente desierto \u00e1rido y espantoso.<br \/>\n732<br \/>\n3. Sentido del per\u00ed\u00adodo del desierto.<\/p>\n<p>Una interpretaci\u00f3n global del per\u00ed\u00adodo del desierto es la que nos ofrece Dt 8,2-6: \u2020\u0153Acu\u00e9rdate del camino que el Se\u00f1or te ha hecho andar durante cuarenta a\u00f1os a trav\u00e9s del desierto con el fin de humillarte, probarte y conocer los sentimientos de tu coraz\u00f3n y ver si guardabas o no sus mandamientos. Te ha humillado y te ha hecho sentir hambre para alimentarte luego con el man\u00e1, desconocido de tus mayores; para que aprendieras que no s\u00f3lo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boca del Se\u00f1or. No se gastaron tus vestidos ni se hincharon tus pies durante esos cuarenta a\u00f1os. Reconoce en tu coraz\u00f3n que el Se\u00f1or, tu Dios, te corrige como un padre hace con su hijo. Guarda los mandamientos del Se\u00f1or, tu Dios; sigue sus caminos y resp\u00e9tale\u2020\u009d.<br \/>\nEn este pasaje se nos da una interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica de la experiencia del desierto. Dios es un educador. A trav\u00e9s de las pruebas del desierto, Israel tiene que aprender cu\u00e1l es el comportamiento debido con su Dios. La mirada hacia atr\u00e1s, hacia la \u00e9poca del desierto, tiene que hacer comprender igualmente a los interlocutores del libro del Deuteronomio del siglo vi a. C. que tambi\u00e9n su situaci\u00f3n presente es un \u2020\u0153desierto\u2020\u2122, es decir, una prueba en la que Israel tiene que demostrar si verdaderamente ve a Yhwh como a aquel de quien recibe todo bien y si est\u00e1 dispuesto a guardar sus mandamientos. El \u2020\u0153bienestar\u2020\u009d no es una empresa o una conquista de Israel ni una cosa l\u00f3gica y que vaya por s\u00ed\u00ad misma. Sigue siendo un \u2020\u0153milagro\u2020\u009d de Yhwh, incluso en la tierra prometida. En otras palabras: Israel tiene que aprender la lecci\u00f3n del desierto: solamente una sociedad que escucha la palabra de Yhwh y la pone en pr\u00e1ctica es una sociedad sana y viva. Una sociedad que intenta construirse sin referencia alguna a Dios, con sDIAS sus fuerzas, es una sociedad enferma, que va al encuentro de mil corrupciones y enfermedades, es decir, que no sale del desierto.<br \/>\nEl desierto es una prueba para saber si Israel cree de verdad en Dios: \u2020\u0153El Se\u00f1or, vuestro Dios, quiere probaros para ver si realmente le am\u00e1is con todo vuestro coraz\u00f3n y con toda vuestra alma\u2020\u009d (Dt 13,4).<br \/>\n733<br \/>\n4. Finitud Y libertad.<br \/>\nEl desierto es un lugar \u00e1rido y est\u00e9ril. Seg\u00fan N\u00fam 20,5 el desierto es un \u2020\u0153lugar maldito, un lugar en el que no se puede sembrar nada; que no tiene vi\u00f1as, ni higueras, ni granados y donde ni siquiera hay agua para beber\u2020\u009d. El desierto es el lugar en que la actividad humana no puede producir; es el s\u00ed\u00admbolo de la esterilidad y de la muerte. Por consiguiente, es el s\u00ed\u00admbolo de la finitud y de las limitaciones humanas; pero al mismo tiempo es el lugar de la fuerza vivificadora de Dios, que da el agua y el man\u00e1 juntamente con su palabra. En el desierto Israel aprendi\u00f3 que no es posible una existencia humana si no se deja alimentar por Dios. Por eso el desierto es la prueba de la fe.<br \/>\nPero en el desierto Israel tiene tambi\u00e9n la oportunidad de aprender a caminar con su Dios hacia la libertad. Egipto era una sociedad que hac\u00ed\u00ada esclavos, aun cuando diera la posibilidad de saciar todos los d\u00ed\u00adas el hambre sin necesidad de preocuparse por el ma\u00f1ana. Era adem\u00e1s una sociedad enferma, llena de \u2020\u0153llagas\u2020\u009d, es decir, corrompida y corruptora, que en definitiva conduce a la muerte (cf la muerte de los primog\u00e9nitos).<br \/>\nLos israelitas a\u00f1oran a veces aquel pasado, porque \u2020\u0153jse estaba mejor cuando se estaba peor!\u2020\u2122. Por eso mismo le dec\u00ed\u00adan a Mois\u00e9s: \u2020\u0153Ojal\u00e1 hubi\u00e9ramos muerto por mano del Se\u00f1or en Egipto, cuando nos sent\u00e1bamos junto a las ollas de carne y com\u00ed\u00adamos pan hasta saciarnos!\u2020\u009d (Ex 16,3).<br \/>\nYhwh liber\u00f3 a su pueblo de la esclavitud de Egipto, es decir, de una sociedad y de una cultura que esclavizaba y explotaba a los hombres sin darles la salvaci\u00f3n. Egipto era realmente una sociedad enferma, que llaga tras llaga no sab\u00ed\u00ada otra cosa m\u00e1s que producir la muerte. En el desierto Yhwh re\u00fane a su pueblo, le da el pan que necesita y una ordenaci\u00f3n social (la t\u00f3rah), porque quiere hacer que nazca una nueva sociedad que obedezca a la voz de Dios y que por eso est\u00e9 sana y viva. Yhwh es el m\u00e9dico de Israel.<br \/>\nEl ideal al que quiere conducir la prueba del desierto es la libertad. Pero la libertad tiene que \u2020\u0153conquistarse\u2020\u009d a trav\u00e9s de la prueba, del riesgo y del sufrimiento. M\u00e1s a\u00fan; la libertad es un don de Dios, que no puede convertirse en realidad humana m\u00e1s que a trav\u00e9s de la responsabilidad y de la disponibilidad de los hombres. Israel tiene que saber adem\u00e1s que no ha entrado nunca de forma definitiva en la tierra prometida, ya que su vida sigue estando \u2020\u0153en el desierto\u2020\u009d, es decir, es una vida limitada y puesta a prueba.<br \/>\n734<br \/>\nII. NUEVO TESTAMENTO.<\/p>\n<p>En tiempos del NT los esenios de Qumr\u00e1n hab\u00ed\u00adan situado el centro de su comunidad en el desierto. Para los esenios el desierto no era tampoco la morada ideal, definitiva, sino solamente un medio, una especie de \u2020\u0153rito de paso\u2020\u009d. Tampoco \/ Juan Bautista, que probablemente mantuvo ciertos contactos con Qumr\u00e1n, propuso una m\u00ed\u00adstica del desierto; lo que \u00e9l hace no es invitar a retirarse al desierto, sino enviar a cada uno de nuevo a su trabajo despu\u00e9s del rito del bautismo y de la conversi\u00f3n de sus pecados (Lc 3,10-14).<br \/>\n735<br \/>\n1. Jes\u00fas tentado en el desierto.<br \/>\nJes\u00fasfue impulsado porel Esp\u00ed\u00adritu al desierto para sertentado (Mt 4,1-11 y par). La tentaci\u00f3n es superada mediante la entrega de s\u00ed\u00ad mismo a Dios ya su palabra (cf las citas de Dt 8,3; Dt 6,16; Dt 6,13). Lo mismo que para Israel, tambi\u00e9n para Jes\u00fas el desierto es el lugar de la prueba. La fidelidad de Jes\u00fas en la prueba transforma adem\u00e1s el desierto en un lugar paradis\u00ed\u00adaco: \u2020\u0153Viv\u00ed\u00ada entre las bestias salvajes, pero los \u00e1ngeles le serv\u00ed\u00adan\u2020\u009d (Mc 1, 13).<br \/>\nVarias veces, durante su vida p\u00fablica, Jes\u00fas se retir\u00f3 a \u2020\u0153un lugar desierto\u2020\u009d para rezar o para huir del fanatismo mesi\u00e1nico de la gente (Mt 14,13; Mc 1,35; Mc 1,45; Mc 6,31; Lc 4,42). Pero en estos pasajes no se trata ya del propio y verdadero \u2020\u0153desierto\u2020\u009d. Jes\u00fas se refugia en alg\u00fan lugar solitario.<br \/>\nEn los evangelios no vuelve ya a aparecer el tema del desierto. Con Jes\u00fas ha venido ya la hora de la salvaci\u00f3n definitiva; ya no hay escasez de agua, ni de comida, ni de luz, ni de paz, ni de prosperidad. Jes\u00fas da el agua viva; \u00e9l es el pan del cielo, \u00e9l es la luz del mundo, \u00e9l es nuestra paz, \u00e9l es el camino, la verdad y la vida. El desierto ha dejado de existir! Jes\u00fas multiplica los panes \u2020\u0153en un lugar desierto\u2020\u009d Mt 14,13-21 y par): de esta manera transforma el desierto en un lugar de prosperidad y de abundancia. Lo que aconteci\u00f3 a Israel durante su permanencia en el desierto \u2020\u0153les sucedi\u00f3 para que escarmentaran, y fue escrito como aviso para nosotros, que vivimos en los tiempos definitivosA 1 Cor 10,11). Jesucristo es nuestro \u00e9xodo, nuestro \u2020\u0153desierto\u2020\u009d, nuestra tierra prometida. Para el cristiano, la \u2020\u0153espiritualidad del desierto\u2020\u009d no puede significar m\u00e1s que b\u00fasqueda de Jesucristo como \u2020\u0153camino, verdad, vida\u2020\u009d (Jn 14,6), para atravesar el \u2020\u0153terrible desierto\u2020\u009d que es el mundo y llegar a la tierra prometida de la vida eterna.<br \/>\n736<br \/>\n2. El desierto-salvaci\u00f3n.<br \/>\nEn Heb 3,8-1 1 el desierto sigue siendo el lugar de la desobediencia y de la rebeli\u00f3n contra Dios. Mas el NT fue poco a poco realizando cierta idealizaci\u00f3n y simbolizaci\u00f3n del desierto como lugar de gracia, de prodigios y de milagros (Hch 7,36), de asistencia de Dios (Hch 13,18), de revelaci\u00f3n de las palabras de vida (Hch 7,38), de presencia de Dios en medio de su pueblo (Hch 7,44). Pero en realidad es la salvaci\u00f3n de Dios -no el desierto como tal- lo que se exalta.<br \/>\nEl judaismo desarroll\u00f3 igualmente la convicci\u00f3n de que el mes\u00ed\u00adas se aparecer\u00ed\u00ada en el desierto. As\u00ed\u00ad pensaba aquel egipcio que condujo al desierto a cuatro mil guerrilleros (Hch 21,38). As\u00ed\u00ad se explica la advertencia de Mt 24,26: \u2020\u0153Si os dicen que est\u00e1 en el desierto, no salg\u00e1is\u2020\u009d.<br \/>\nParece tambi\u00e9n estar presente en \u00c2\u00a1Ap 12,6 una visi\u00f3n del desierto como lugar de refugio ante la espera de la llegada del mes\u00ed\u00adas: \u2020\u0153Y la mujer (la Iglesia) huy\u00f3 al desierto, donde tiene un lugar preparado por Dios, para ser alimentada all\u00ed\u00ad\u2020\u009d. Lo mismo ocurre en Ap 12,14: \u2020\u0153Pero dieron a la mujer dos alas de \u00e1guila real para volar al desierto, el lugar donde es alimentada por un tiempo, dos tiempos y medio tiempo lejos de la vista de la serpiente (Satan\u00e1s)\u2020\u009d. En este texto, volar al desierto no significa otra cosa m\u00e1s que refugiarse en Dios, bajo su protecci\u00f3n.<br \/>\n737<br \/>\nBIBL.: Coats G.W., Rebeiion of Israelin the Wilderness, Nashville 1968; Lack R., Desierto, en Nuevo<br \/>\nDiccionario de Espiritualidad (a cargo de 5. de Fiores y T. Goifi), Ed. Paulinas, Madrid 19893, 339-345;<br \/>\nStock ?., The Way in the Wilderness: Exodus, Wilderness and the Moses Themes in the OT and New,<br \/>\nNueva York 1969; Talmon 5., midbar, en Theologisches Worter-buch zum Alten Testament IV, Stuttgard<br \/>\n1983, 660-695; Testa E., \/1 deserto come id\u00e9ale, en \u2020\u0153LiberAnnuus Franc.\u2020\u009d 7(1956)5-52; Thomas Ch.,<br \/>\nL\u00e9on Dufour X., Desierto, en Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Barcelona 1980, 226-229.<br \/>\nA. Bonora<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Cat\u00f3lico de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>El d. (o las \u00abdiez palabras\u00bb) designa en el AT el conjunto de prescripciones divinas escritas por Mois\u00e9s con ocasi\u00f3n de la teofan\u00ed\u00ada en el desierto. El Deuteronomio llama as\u00ed\u00ad claramente (4, 13; 10, 4) a los diez mandamientos del Horeb que cita en 5, 6-21. Estos fueron inscritos en tablas de piedra y se conservaron en el arca de la alianza (10, 6; 32, 26; 1 Re 8, 9). Si se lee superficialmente el texto de Ex 34, 28, las \u00abdiez palabras\u00bb parecen referirse al peque\u00f1o c\u00f3digo contenido en 34, 14-27. Pero el texto aparece sobrecargado por la repetici\u00f3n del t\u00e9rmino < palabras\". Como hay dificultad en agrupar en \"diez\" los mandamientos del c\u00f3digo mencionado, es probable que esta adici\u00f3n se refiera en realidad al d. de i;x 20, i-17. Aqu\u00ed\u00ad no trataremos del < d. ritual> de Px 34.<\/p>\n<p>1. El dec\u00e1logo en la Biblia<br \/>\nEx 20 y Dt 5 nos dan dos versiones muy parecidas una a la otra. Pero se ha hecho notar que tenemos una tercera, muy diferente, en Lev 19, 3-4 y 11-13, que trata sobre el respeto a los padres, el s\u00e1bado, la prohibici\u00f3n de los \u00ed\u00addolos, el hurto y el falso juramento. Est\u00e1 redactada en plural (excepto la codicia) y es incompleta, puesto que en ella no se dice nada del homicidio y del adulterio (tratados por lo dem\u00e1s en otros pasajes, en el discurso llamado < ley de santidad\"). La agrupaci\u00f3n exacta de los preceptos del Exodo y del Deuteronomio en el n\u00famero de diez ofrece dificultades y ha llevado a distinguir entre el deseo de la mujer y la codicia de los bienes, e igualmente a situar en la primera parte el mandamiento relativo al respeto a los padres.\n\n2. Historia del texto\nEstaba grabado en tablillas, quiz\u00e1 de arcilla, como las que serv\u00ed\u00adan para la escritura cuneiforme (cf. Is 30, 18; Hab 2, 2), pero m\u00e1s probablemente, seg\u00fan el texto, en < tablillas de piedra\" (Ex 24, 12; 34, 1, etc.), como el calendario de Gezer del siglo x, el m\u00e1s antiguo documento encontrado en hebreo; en todo caso, no se trata de un libro (s\u00e9fer). Las tablillas estaban depositadas en el arca de la alianza, seg\u00fan textos deuteron\u00f3m\u00ed\u00adcos y sacerdotales, los cuales, sin embargo, pueden proceder de una sola tradici\u00f3n, que se remonta por lo menos hasta Salom\u00f3n (1 Re 8, 9). Habiendo sido destruidas las tablillas junto con el arca, el texto fue conservado en las copias de la ley, en las traducciones griegas y en extractos de la Biblia. Esos extractos constituyen los antiguos manuscritos de oraciones como el papiro Nash, encontrado en Egipto, los textos de Qumr\u00e1n e inscripciones samaritanas de tiempos posteriores.\n\n3. Estructura y composici\u00f3n\nLos vestigios del d. en la \"ley de santidad\" no son un d. Las divergencias entre la redacci\u00f3n del Deuteronomio y la del yodo permiten considerar como a\u00f1adida la motivaci\u00f3n dada al mandamiento del s\u00e1bado. Las otras variantes en los detalles hacen que algunos autores admitan que Ex 20 es el texto m\u00e1s antiguo (eloh\u00ed\u00adsta). Pero, tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad, el d. muestra diversidades de estilo, que algunos han querido eliminar para reconstruir un d. primitivo. Les han servido de base para esto aquellas prohibiciones que est\u00e1n redactadas en segunda persona del imperfecto. Exceptuando el precepto del respeto a los padres, que est\u00e1 formulado bajo la forma del imperativo del infinitivo, todos los mandamientos muestran ese estilo, que se ha conservado puro del 5 \u00c2\u00b0 al 10 \u00c2\u00b0 En los otros se observan a\u00f1adiduras de estilo deuteron\u00f3mico o predeuteron\u00f3mico (Ex 20), donde se expresa la motivaci\u00f3n, bajo el influjo de los sabios. Teniendo en cuenta que el respeto a los padres es un tema sapiencial y ateni\u00e9ndonos estrictamente al criterio literario, admitir\u00ed\u00adamos como d. primitivo las diez prohibiciones siguientes: \"No tendr\u00e1s otro Dios que a m\u00ed\u00ad (Ex 20, 3). No te har\u00e1s \u00ed\u00addolos (4). No te postrar\u00e1s ante ellos ni les servir\u00e1s (5). No tomar\u00e1s en vano el nombre de Yahveh, tu Dios (7). Seis d\u00ed\u00adas trabajar\u00e1s y har\u00e1s tus obras (9). El s\u00e9ptimo d\u00ed\u00ada no har\u00e1s trabajo alguno (10). No matar\u00e1s (13). No adulterar\u00e1s (14). No robar\u00e1s (15). No dar\u00e1s testimonio falso contra tu pr\u00f3jimo (16). No desear\u00e1s la casa de tu pr\u00f3jimo (17).\" Pero la generalidad de los cr\u00ed\u00adticos se muestra bastante desconfiada con tales reconstrucciones. Lo que se puede dar por cierto es que la segunda parte del d. tiene un car\u00e1cter moral m\u00e1s acentuado y se refiere sobre todo a las relaciones con el pr\u00f3jimo.\n\n4. Importancia del dec\u00e1logo en Israel\nEl texto del d. sirve de base a la legislaci\u00f3n del \"C\u00f3digo de la alianza\", que se halla en el Exodo y en el Deuteronomio, y en menor grado tambi\u00e9n a la del discurso de la \"ley de santidad\". Est\u00e1 presentado en forma de \"palabra\", forma que es propia de los profetas en la \u00e9poca de la redacci\u00f3n de los textos donde se halla inserto actualmente. Pero estos mismos textos consideran a Mois\u00e9s como un profeta (N\u00fam 12; Dt 18; Os 12, 14) y ponen en relaci\u00f3n el d. con el Horeb (Ex 17; 34; Dt). Un profeta como Oseas, que relaciona la alianza con el tiempo del desierto (2; 11), atribuye la ruptura de esa alianza y las cat\u00e1strofes a las infracciones contra el d. (4, 2: desconocimiento de Dios, perjurio, mentira, asesinato, robo, adulterio). Oseas y el movimiento prof\u00e9tico se muestran muy desconfiados ante el culto y los santuarios de su tiempo; sin embargo, el Horeb no deja de ser en estas tradiciones el santuario donde el pueblo tributa su culto a Dios (rx 3, 12; 18, 12, cf. 17, 6). Por otra parte, la expresi\u00f3n \"diez palabras\" es referida en l:x 34, 28b a un conjunto de prescripciones exigidas para la participaci\u00f3n en el culto. Por eso algunos autores opinan que el d. constituye un cat\u00e1logo de prescripciones y que subrayan breve y en\u00e9rgicamente el car\u00e1cter moral del Dios de Israel. Posiblemente el d. se conserv\u00f3 en un santuario del norte, quiz\u00e1 en el de Dan, que estaba encomendado a la descendencia de Gersom, hijo de Mois\u00e9s (Jue 18, 30).\n\n5. Origen del dec\u00e1logo\nEl texto se presenta en un estilo oratorio e imperativo, con ampliaciones paren\u00e9ticas, las cuales hacen creer (Stamm, Reventlow...) que se proclamaba en una fiesta lit\u00fargica como recuerdo y actualizaci\u00f3n de la antigua teofan\u00ed\u00ada. Se ha pensado en una fiesta de la alianza y en la fiesta de los tabern\u00e1culos, en la que deb\u00ed\u00ada leerse la Tor\u00e1 (Dt 31, l0s). Adem\u00e1s el d. empieza con la f\u00f3rmula \"Yo soy Yahveh... \" que pertenec\u00ed\u00ada al formulario sacerdotal (Zimmerli) y era usada para dar aut\u00e9ntico valor divino al or\u00e1culo del sacerdote. Era tambi\u00e9n la f\u00f3rmula utilizada por la divinidad al manifestarse a uno de sus creyentes (Tutmosis tv) en una teofon\u00ed\u00ada. Con una f\u00f3rmula semejante, en el ritual egipcio, el fara\u00f3n se presentaba como hijo de Re o de Osiris, frente a los funcionarios y a los s\u00fabditos, y el sacerdote se presentaba como Horus.\n\nNo es \u00e9ste el \u00fanico contacto con el Egipto de mediados del segundo milenio a.C. En este pa\u00ed\u00ads hab\u00ed\u00ada tambi\u00e9n listas de faltas que no se han de cometer; a este respecto hemos de mencionar las protestas de inocencia del Libro de los muertos (cf. igualmente la Tabla de Abydos). Estos textos forman la base de listas m\u00e1s tard\u00ed\u00adas y m\u00e1s completas (Edf\u00fa, Dendera, Papiro Jumilhac). Estas listas tienen sus equivalentes en las interrogaciones en serie que hac\u00ed\u00ada el exorcista babilonio. En ellas se mezclan las evocaciones mitol\u00f3gicas con los tab\u00fas relativos a los alimentos, la defensa de ciertos intereses temporales con supremas prescripciones morales (robo, homicidio, injusticia). Las listas egipcias ofrecen el inter\u00e9s de estar redactadas con miras a la entrada en el palacio Piankki, en la necr\u00f3polis o en el lugar sagrado de Osiris, rey de los muertos. Se comprende muy bien que Mois\u00e9s redactara una lista semejante para la entrada en el santuario, lista que habr\u00ed\u00adan conservado sus descendientes levitas. Pero hay aqu\u00ed\u00ad dos modificaciones importantes que manifiestan la autonom\u00ed\u00ada de la religi\u00f3n de Mois\u00e9s. En los testimonios del mundo que rodea a Palestina se trata exclusivamente de las exigencias morales de un Dios que habla a la conciencia. En los textos del Antiguo Testamento se trata de imperativos que el Dios de los padres impone a un pueblo vivo, en la misma forma en que \u00e9l habl\u00f3 a los patriarcas; y esos imperativos constituyen la base de la -a alianza, que el Dios de Abraham establece con el pueblo de Israel.\n\nSobre el car\u00e1cter obligatorio del d., cf. Antiguo Testamento (como historia de salvaci\u00f3n), -> \u00e9tica b\u00ed\u00adblica, &#8211;>ley, -> ley y evangelio, &#8211;> historia de la salvaci\u00f3n, -> teolog\u00ed\u00ada moral, -> Nuevo Testamento.<\/p>\n<p>Henri Cazelles<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Esta palabra no aparece en la Biblia. Pero las \u00abdiez palabras\u00bb de las que se deriva esta palabra griega aparece en Ex. 34:28 y Dt. 10:4. El nombre b\u00edblico com\u00fan es \u00abtestimonio\u00bb. Este testimonio fue puesto en el arca (Ex. 25:16, 21) que es consecuentemente llamada el arca del testimonio (25:22) y, por lo tanto, el tabern\u00e1culo donde el arca descansaba era llamado \u00abel tabern\u00e1culo del testimonio\u00bb (Nm. 1:50). \u00c9ste es el testimonio de Dios a Israel porque representa su voluntad para Israel; y sobre el arca se encontraba el propiciatorio donde una vez al a\u00f1o el sumo sacerdote celebraba la expiaci\u00f3n por los hijos de Israel por todos sus pecados contra la santa ley (Lv. 16:33ss).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se declara firmemente que hay diez mandamientos. Pero ellos no est\u00e1n numerados; y esto ha provocado una diferencia de opiniones acerca de ellos. Las iglesias reformadas miran los vers\u00edculos 4\u20136 como el segundo mandamiento y el vers\u00edculo 17 como el d\u00e9cimo. Los jud\u00edos ven en el v. 2 el primer mandamiento, y unen el v. 3 con los vv. 4\u20136 como el segundo. Los luteranos tratan los vv. 3\u20136 como el primero y dividen el v. 17 en dos, el noveno y el d\u00e9cimo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los mandamientos estaban en dos tablas (Ex. 31:18). Es natural entender que la primera se\u00f1ala el deber del hombre hacia Dios. Es el primer y gran mandamiento resumido en Dt. 6:4, 5 (cf. Mt. 22:36ss.). La segunda tabla define los deberes del hombre hacia sus semejantes y se resumen en Lv. 19:18.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dif\u00edcilmente puede negarse que el dec\u00e1logo es una declaraci\u00f3n de \u00e9tica monote\u00edsta. En tanto que el primer mandamiento \u00abNo tendr\u00e1s otros dioses delante de m\u00ed\u00bb podr\u00eda parecer que reconoce la existencia de otros dioses, y por lo tanto requerir\u00eda \u00fanicamente monolatr\u00eda y no monote\u00edsmo, la prohibici\u00f3n enf\u00e1tica de la idolatr\u00eda en el segundo y la declaraci\u00f3n en el cuarto que \u00abJehov\u00e1 hizo los cielos y la tierra y todo lo que en ellos hay, excluye tal posibilidad. La idolatr\u00eda era practicada por todas las naciones con las que los israelitas entraron en contacto. La importancia del dec\u00e1logo y su autoridad permanente se indica en la declaraci\u00f3n de Jes\u00fas: \u00abde estos dos mandamientos depende toda la ley y los profetas\u00bb (Mt. 22:40). Generalmente se reconoce que el dec\u00e1logo est\u00e1 vigente para los cristianos. Es por esta raz\u00f3n que una exposici\u00f3n de los diez mandamientos y su significado para el cristiano (Mt. 5:17) ha sido parte integral de los bien conocidos catecismos de Lutero, de Heidelberg y de Westminster. Porque la libertad del cristiano de la ley (Ro. 6:14) no es libertinaje. El cristiano guarda la ley moral como un hijo que obedece a su padre, no por presi\u00f3n sino por amor. En este sentido, el amor es el cumplimiento de la ley (Ro. 13:10; G\u00e1. 5:16, 26).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por muchos a\u00f1os se ha mantenido en c\u00edrculos \u00abcr\u00edticos\u00bb que el dec\u00e1logo de \u00c9xodo 20 no es mosaico, que el monote\u00edsmo \u00e9tico (v\u00e9ase) que se expresa en \u00e9l no lleg\u00f3 a desarrollarse sino hasta alrededor del siglo octavo antes de Cristo. Hasta donde esto se argumenta a partir de la Escritura, y no de una teor\u00eda de desarrollo naturalista impuesta sobre la Escritura, se basa en el hecho de que el AT tan a menudo representa al pueblo de Israel viviendo en un plano tan bajo moralmente que no cumple las normas del dec\u00e1logo. Se argumenta que un c\u00f3digo de leyes no podr\u00eda haber existido en los d\u00edas de los jueces o antes. Esta declaraci\u00f3n ignora o rechaza el hecho de que la Biblia declara que el dec\u00e1logo fue dado en el Sina\u00ed, y representa la idolatr\u00eda y en forma similar pecados como la apostas\u00eda. De ah\u00ed que la dataci\u00f3n del dec\u00e1logo es importante ante la pregunta vital si la religi\u00f3n de Israel es una revelaci\u00f3n divina o una evoluci\u00f3n natural.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">V\u00e9ase tambi\u00e9n <em>Mandamientos<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Oswald T. Allis<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><\/a>Harrison, E. F., Bromiley, G. W., &amp; Henry, C. F. H. (2006). <em>Diccionario de Teologi\u0301a<\/em> (156). Grand Rapids, MI: Libros Desafi\u0301o.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Teolog\u00eda<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">(Del griego deka, diez y logos, palabra).\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">T\u00e9rmino empleado para designar la colecci\u00f3n de preceptos escritos en dos tablas de piedra y dados por Dios a Mois\u00e9s en el Monte Sina\u00ed. Los mandatos y  prohibiciones que contienen est\u00e1n enumeradas \u00c9xodo 20,1-17 y en Deuteronomio 5,6-21. Las diferencias en el estilo de la numeraci\u00f3n en \u00c9xodo contrastadas con Deuteronomio no son esenciales y pertenecen m\u00e1s bien a las razones alegadas por los preceptos en cada caso m\u00e1s que a los preceptos en s\u00ed mismos. La divisi\u00f3n y el orden de los Mandamientos de Dios en uso por la Iglesia Cat\u00f3lica es la que adopt\u00f3 San Agust\u00edn (Qu\u00e6stiones in Exodum, q. 71). La que est\u00e1 en boga entre los protestantes parece que fue la patrocinada por Or\u00edgenes. \u00c9ste consider\u00f3 que \u00c9xodo 20,3-6 conten\u00eda dos mandamientos diferentes y, en base a esta hip\u00f3tesis, a fin de mantener el n\u00famero diez, el vers\u00edculo 17 solamente pod\u00eda tener un mandamiento. La pr\u00e1ctica utilizada universalmente por los cat\u00f3licos es precisamente la inversa. Ver Mandamientos de Dios.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Fuente<\/b>:  Delany, Joseph. \u00abDecalogue.\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 4. New York: Robert Appleton Company, 1908.  <br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/04664a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Dr. Ra\u00fal Toledo. L H M.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>griego oi d\u00e9ka l\u00f3goi, traducci\u00f3n de la versi\u00f3n Septuaginta del hebreo \u2020\u02dcaseret haddbebar\u00eem, que significa las diez palabras, como se lee en Ex 34, 28; Dt 4, 13; 10, 4; aunque el texto de las Escrituras no hace una enumeraci\u00f3n de los mandamientos. Los mandamientos se refieren a las obligaciones resultantes de la Alianza establecida &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/decalogo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDECALOGO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-4850","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4850","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4850"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4850\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4850"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4850"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4850"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}