{"id":4856,"date":"2016-02-05T00:40:44","date_gmt":"2016-02-05T05:40:44","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/deporte\/"},"modified":"2016-02-05T00:40:44","modified_gmt":"2016-02-05T05:40:44","slug":"deporte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/deporte\/","title":{"rendered":"DEPORTE"},"content":{"rendered":"<p>ejercicio f\u00ed\u00adsico practicado en forma individual o colectiva, para superar una marca, vencer a un rival o por simple esparcimiento, sujeto a unas reglas. Los israelitas no ten\u00ed\u00adan el d. como se le define arriba, el ejercicio f\u00ed\u00adsico se practicaba con fines guerreros, militares, como en muchos otros pueblos del antiguo Oriente; es decir, no ten\u00ed\u00adan juegos o competencias ni la gimnasia para perfeccionar el cuerpo. En las ciudades de la antigua Grecia s\u00ed\u00ad eran comunes los gimnasios, sitios donde se practicaban los ejercicios f\u00ed\u00adsicos con el cuerpo desnudo, a fin de mantener la forma f\u00ed\u00adsica, como entrenamiento militar as\u00ed\u00ad como para preparar a los atletas que participaban en las competencias. Para los griegos, la gimnasia era parte importante de la educaci\u00f3n de los ni\u00f1os y consideraban que el ejercicio f\u00ed\u00adsico ayudaba a encontrar la unidad entre el cuerpo y la mente.<\/p>\n<p>Por otra parte  los griegos contaban con juegos organizados y p\u00fablicos, en los que se exaltaba el ideal de la belleza f\u00ed\u00adsica, los ol\u00ed\u00admpicos, los p\u00ed\u00adticos,  los nemeos y lo \u00ed\u00adstmicos, en los cuales la competencia m\u00e1s importante era la atl\u00e9tica. Los romanos tambi\u00e9n practicaban la gimnasia con ejercicios dise\u00f1ados para la preparaci\u00f3n militar. Cuando lo monarcas sel\u00e9ucidas llegaron a territorio israelita llevaron y quisieron imponer la cultura hel\u00e9nica y, por tanto, la gimnasia, las efeb\u00ed\u00adas y los juegos. Cuando el rey Ant\u00ed\u00adoco IV Ep\u00ed\u00adfanes, Jas\u00f3n, quien usurp\u00f3 el pontificado vali\u00e9ndose de su tendencia helenista, y quien en verdad se llamaba Jes\u00fas, se comprometi\u00f3 con el rey sel\u00e9ucida a pagar ciento cincuenta talentos de plata para que le permitiera instalar, en Jerusal\u00e9n, un gimnasio al lado del santuario, e indujo a los j\u00f3venes \u2020\u0153a educarse bajo el petaso\u2020\u009d; petaso era un sombrero de alas anchas, que llevaban los gimnastas, como el de Hermes, dios de la lucha y de las competiciones deportivas; muchos jud\u00ed\u00ados helen\u00f3filos, como la gimnasia se practicaba con el cuerpo desnudo, rehicieron sus prepucios, 1 M 1, 11-15; 2 M 4, 7-20.<\/p>\n<p>En el N. T. se mencionan los ejercicios f\u00ed\u00adsicos y las actividades  deportivas de manera figurada. El ap\u00f3stol Pablo emplea a menudo t\u00e9rminos deportivos cuando dice que si el atleta, para las carreras en el estadio, se priva de muchas cosas para obtener una corona de laurel corruptible, cuanto m\u00e1s el cristiano debe esforzarse y abstenerse de  muchas cosas, pues la corona a que aspira es incorruptible, su meta y su premio es el cielo; de igual manera debe ejercer el pugilato con su propio cuerpo para alcanzar el galard\u00f3n celestial, 1 Co 9, 24-27; Ga 5, 7; Flp 3,  13-14; 2 Tm 4, 7-8; Hb 12, 1. En 1 P 5, 4, tambi\u00e9n se habla de la corona incorruptible, el cielo, as\u00ed\u00ad como en St 1, 12.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>TEOLOG\u00ed\u008dA MORAL<br \/>\nSUMARIO:<br \/>\nI. Juego y deporte:<br \/>\n1. Las caracter\u00ed\u00adsticas estructurales del juego;<br \/>\n2. La estructura de la acci\u00f3n deportiva: pureza y corporeidad;<br \/>\n3. Competici\u00f3n y victoria.<br \/>\nII. Las funciones de la actividad deportiva:<br \/>\n1. La dimensi\u00f3n gestual:<br \/>\n    a) Funci\u00f3n de autosuperaci\u00f3n,<br \/>\n    b) Funci\u00f3n hedonista,<br \/>\n    c) Funci\u00f3n educativa,<br \/>\n    d) Funci\u00f3n higi\u00e9nico-sanitaria;<br \/>\n2. La dimensi\u00f3n agonal;<br \/>\n    a) Funci\u00f3n de canalizaci\u00f3n de la agresividad social<br \/>\n    b) Funci\u00f3n econ\u00f3mica (el profesionalismo).<br \/>\nIII. Para una \u00e9tica del deporte.<\/p>\n<p>I. Juego y deporte<br \/>\nI. LAS CARACTERfSTICAS ESTRUCTURALES DEL JUEGO. La estructura de la acci\u00f3n deportiva se puede investigar y conocer a trav\u00e9s del paradigma ofrecido por el juego en una relaci\u00f3n que, en una primera aproximaci\u00f3n, puede entenderse de especie a g\u00e9nero; por tanto, deporte como especie del g\u00e9nero juego, aunque luego, en detalle, para una correcta interpretaci\u00f3n del significado existencial de la acci\u00f3n deportiva habr\u00e1 que poner de manifiesto algunas diversidades de cierto relieve.<\/p>\n<p>Las caracter\u00ed\u00adsticas del juego son esencialmente tres: la libertad, la regularidad y la incertidumbre del resultado. La libertad consiste sobre todo en considerar el juego una actividad en la cual el sujeto se libera a s\u00ed\u00ad mismo, su propio cuerpo y su mente. Esto vale en un doble aspecto. En primer lugar, en el sentido de que se. trata de una actividad f\u00ed\u00adsica o mental emprendida por el sujeto sin coacci\u00f3n alguna externa, no .por deber o necesidad y sin limitaci\u00f3n temporal: se juega cuando se quiere y mientras se quiere. Es, pues, una actividad absolutamente gratuita, voluntaria y l\u00fadica. En segundo lugar, en el sentido de que esa actividad es verdaderamente gratuita en la medida en que el sujeto se coloca a s\u00ed\u00ad mismo en una posici\u00f3n de extra\u00f1o a la vida ordinaria para situarse en una dimensi\u00f3n ideal, en la cual l\u00ed\u00admites, reglas, convenciones, resultados&#8230; -los mismos par\u00e1metros ordenadores de lo cotidiano- vigen en condiciones de absoluta pureza. J. Huizinga especifica con claridad el sentido de esta dimensi\u00f3n ideal refiri\u00e9ndose justamente a la relaci\u00f3n entre juego y competici\u00f3n, particularmente significativa a este respecto: \u00abPuede decirse que la competici\u00f3n, como cualquier otro juego, es esencialmente in\u00fatil. Es decir, tiene su fin en s\u00ed\u00ad misma, y su resultado no forma parte del inevitable proceso vital del grupo. El elemento finalista de la acci\u00f3n est\u00e1 situado ante todo en el \u00e9xito como tal, sin relaci\u00f3n directa&#8217; con lo que sigue despu\u00e9s&#8230; Se juega o se compite por algo. Mas este algo no es el resultado material de la acci\u00f3n l\u00fadica&#8230;, sino el hecho inmaterial de que el juego tenga \u00e9xito&#8230; Se compite y se juega por algo. En primera y en \u00faltima instancia, se juega y se lucha por la victoria misma&#8230; \u00bfQu\u00e9 es vencer?&#8230; vencer es resdltar superior en el \u00e9xito de un juego&#8230; Y con ello ha ganado algo m\u00e1s que el juego en s\u00ed\u00ad mismo; ha ganado estima. Ha obtenido honor\u00bb (Homo ludens, 59-60).<\/p>\n<p>El juego como actividad libre y pura abre el camino para entender el sentido de la segunda caracter\u00ed\u00adstica constitutiva de su existencia: la regularidad. En efecto, las reglas del juego expresan a la vez la libertad del sujeto de inventar el juego y la necesidad imprescriptible a la que el sujeto debe someterse si quiere jugar. En otras palabras, el sujeto es libre de inventar el juego, como es libre de emprenderlo; pero despu\u00e9s, el juego, con su regularidad constitutiva, lo trasciende y lo determina. En este sentido las reglas del juego son por un lado absolutamente convencionales, y por tanto arbitrarias; por otro son tambi\u00e9n absolutamente irrevocables y universales. Esta combinaci\u00f3n, aparentemente contradictoria (ser\u00ed\u00ada contradictoria ciertamente si se refiriera a la regularidad jur\u00ed\u00addica), encuentra explicaci\u00f3n en la pureza b\u00e1sica de que se ha hablado. En la dimensi\u00f3n de lo extra\u00f1o a la vida, el juego es lo que aparece como absolutamente artificial; no existe, en efecto, una regularidad originaria o natural a la que pueda referirse la que constituye el juego, aunque sea por contraposici\u00f3n. La regla del juego es el producto de una voluntad pura. Sin embargo, el producto de esa voluntad constituye una estructura de valor universal, en el sentido de que el que quiera jugar debe seguir la regla que constituye aquel juego. Si la regla, aunque arbitraria, no valiese universalmente, no constituir\u00ed\u00ada un juego, es decir, una actividad que cualquiera puede experimentar en su determinaci\u00f3n. La relatividad que en la vida ordinaria est\u00e1 indisolublemente ligada a toda concepci\u00f3n voluntarista y convencional, aqu\u00ed\u00ad operar\u00ed\u00ada en el sentido de modificar el juego mismo. Su misma revocabilidad, que una vez m\u00e1s es car\u00e1cter propio de la voluntariedad de las reglas, aqu\u00ed\u00ad supondr\u00ed\u00ada la desaparici\u00f3n de la actividad misma. El nexo constitutivo arbitrariedad-universalidad es particularmente importante no solo en la definici\u00f3n teor\u00e9tico-estructural del juego, sino que tiene una particular incidencia en el desarrollo pr\u00e1ctico-operativo de la competici\u00f3n deportiva.<\/p>\n<p>La tercera caracter\u00ed\u00adstica del juego, que asume un significado particular dentro de la dimensi\u00f3n de la pureza, es la de la incertidumbre del resultado. Todo juego lleva inherente la pregunta: \u00bftendr\u00e1 \u00e9xito? Esa pregunta vale para todo tipo de juego; pero reviste un alcance interpretativo particular para el de tipo l\u00fadico-agonal, es decir, para aqueljuego que se desarrolla siguiendo la seriedad de la regla y que tiene una estructura antag\u00f3nica. En este contexto espec\u00ed\u00adfico la pregunta sobre el \u00e9xito implica tambi\u00e9n una nueva: \u00bfa qui\u00e9n le saldr\u00e1 bien el juego? Esta segunda pregunta completa el factor incertidumbre del resultado.<\/p>\n<p>Exito e incertidumbre son a su vez las cifras interpretativas a trav\u00e9s de las cuales es posible comprender el significado del resultado espec\u00ed\u00adfico que es la victoria, conseguida dentro de las condiciones del juego, o sea, seg\u00fan su pureza. S\u00f3lo en la dimensi\u00f3n pura del agon y de la incertidumbre (alea), que le es connatural se determina un \u00e1mbito de paridad absoluta y abstracta entre los contendientes (la paridad que, en cambio, se niega a los contendientes de las condiciones de vida ordinaria). Escribe acertadamente R. Caillois: \u00abEn uno y otro modo (en el agon y en la alea) nos evadimos del mundo, haci\u00e9ndolo otro\u00bb (1 giochi e gli uomini, 36).<\/p>\n<p>2. LA ESTRUCTURA DE LA ACCI\u00ed\u201cN DEPORTIVA: PUREZA Y CORPOREIDAD. El deporte puede considerarse como una actividad l\u00fadico-agonal, en la cual las caracter\u00ed\u00adsticas estructurales antes descritas adquieren, particulares contenidos y determinaciones en relaci\u00f3n a lo espec\u00ed\u00adfico, constituido por la din\u00e1mica y por la expresividad del cuerpo. M\u00e1s a\u00fan: si se quiere encontrar un elemento sint\u00e9tico, de funci\u00f3n interpretativa an\u00e1loga a la establecida por la pureza (en el juego), puede decirse que est\u00e1 representado por el significado que asume en el deporte el movimiento corporal. Por eso tomamos pureza y corporeidad como dos cifras interpretativas espec\u00ed\u00adficamente propias de la actividad deportiva.<\/p>\n<p>De la pureza se ha hablado ya en generala prop\u00f3sito del juego (volveremos a hablar dentro de poco en particular); en cambio, de la corporeidad hay que hablar ahora, reinterpretando en este contexto particular aquel valor negativo que se ha atribuido habitualmente a la exaltaci\u00f3n de la satisfacci\u00f3n del cuerpo en s\u00ed\u00ad, al menos en un horizonte teor\u00e9tico y \u00e9tico, no s\u00f3lo metaf\u00ed\u00adsico, sino tambi\u00e9n, m\u00e1s en general, no hedon\u00ed\u00adsticomaterialista. No hay duda, en efecto, de que en la pr\u00e1ctica deportiva el cuerpo es el elemento central; no s\u00f3lo porque sin \u00e9l la acci\u00f3n misma no subsistir\u00ed\u00ada (m\u00e1s a\u00fan, la acci\u00f3n deportiva se caracteriza justamente por una especie de capacidad f\u00ed\u00adsica), sino tambi\u00e9n porque el propio cuerpo es el destinatario del placer que esa actividad, en su forma m\u00e1s pura, est\u00e1 destinada a procurar. En otras palabras, aceptando la corporeidad como aspecto cualificante y cifra interpretativa de la acci\u00f3n deportiva, la cuesti\u00f3n se plantea en un doble hivel, estructural y valorativo.<\/p>\n<p>A nivel estructural el deporte se cualifica como aquel conjunto de actividades en las cuales el cuerpo se pone a prueba en su capacidad inmediata muscular, al margen de todo fin extr\u00ed\u00adnseco que justifique el esfuerzo (p.ej., como instrumento para realizar una obra o ejercer un trabajo, o tambi\u00e9n para dar vida a una expresi\u00f3n art\u00ed\u00adstica, etc.). En el deporte la corporeidad es fin de s\u00ed\u00ad misma; el cuerpo no s\u00f3lo es instrumento de la acci\u00f3n, sino que la compenetra, la constituye como sustancia, la hace ser ella misma. Esto es cierto tambi\u00e9n en aquellas pr\u00e1cticas deportivas en las cuales el hombre se vale de instrumentos, en particular de m\u00e1quinas: tambi\u00e9n en estas hip\u00f3tesis el cuerpo no es instrumental respecto a la m\u00e1quina (no es simplemente un cuerpo que acciona la m\u00e1quina), sino en un cierto sentido la m\u00e1quina sirve al cuerpo como instrumento de exaltaci\u00f3n y simplificaci\u00f3n de la capacidad f\u00ed\u00adsica del sujeto. Pi\u00e9nsese en la personalidad del corredor automovilista o motociclista, o tambi\u00e9n en la del ciclista, empe\u00f1ado en batir el r\u00e9cord de la hora, y se comprobar\u00e1 f\u00e1cilmente que el medio mec\u00e1nico es medio expresivo de la subjetividad y que se modela -hasta en sus estructuras componentes- por el cuerpo del hombre (la bicicleta del r\u00e9cordman est\u00e1 concebida de modo que constituya un todo con el cuerpo del ciclista). Pi\u00e9nsese tambi\u00e9n en la incidencia que tienen la embriaguez o el v\u00e9rtigo, derivados a menudo del uso de ciertos instrumentos mec\u00e1nicos, en determinar al sujeto para la acci\u00f3n (justamente por el particular placer corp\u00f3reo que les acompa\u00f1a).<\/p>\n<p>A nivel del significado valorativo, la exaltaci\u00f3n de la corporeidad ha de entenderse a trav\u00e9s de una distinci\u00f3n: la que existe entre cuerpo objeto y cuerpo sujeto. El cuerpo objeto est\u00e1 captado en la experiencia com\u00fan; es aquella realidad que se percibe en una especie de oposici\u00f3n o contraste con la esencia espiritual -caduca la primera, eterna la segunda- y que con tal oposici\u00f3n o contraste nos aplana y nos reduce a sustancia opaca y pasiva: lugar de placeres ef\u00ed\u00admeros, cuya absolutizaci\u00f3n conduce al hombre a un v\u00e9rtigo existencial, que en su l\u00ed\u00admite extremo confina con el nihilismo \u00e9tico. En el deporte, por el contrario, lo que funda la corporeidad como subjetividad desde el punto de vista existencial es el hecho de que la personalidad complexiva del sujeto est\u00e1 inmediatamente presente a s\u00ed\u00ad misma en el cuerpo y el cuerpo arraiga a la luz de la presencia a s\u00ed\u00ad mismo. \u00abLa expresi\u00f3n corporal es una t\u00e9cnica que restaura una unidad a menudo perdida, reconstruyendo la creatividad del cuerpo&#8230; Basta reconducirlo (el cuerpo) a reconocerse a s\u00ed\u00ad mismo y a encontrarse en el espacio&#8230; Este primer trabajo consiste, pues, en una especie de reconciliaci\u00f3n del cuerpo consigo mismo y en un renacimiento a trav\u00e9s de su dinamismo interior y de la riqueza de los movimientos, en la seguridad de que a trav\u00e9s de este encontrarse podr\u00e1 redescubrir sus verdaderos l\u00ed\u00admites, pero tambi\u00e9n a posibilidad de superaci\u00f3n\u00bb (H. Bossu y C. CHALAGUIER, L \u00e9spression\u00e9 corporale, 16 y 27). El valor de la subjetividad del cuerpo tiene su punto decisivo en el momento del autoconocimiento: a trav\u00e9s de la experiencia del cuerpo -tambi\u00e9n visible y mec\u00e1nicamente controlada e integralmente vivida- el deportista llega a un conocimiento de s\u00ed\u00ad que es propiamente conciencia de sus posibilidades psico-f\u00ed\u00adsicas. Parad\u00f3jicamente, el cuerpo se convierte tanto m\u00e1s en una realidad subjetiva cuanto m\u00e1s el sujeto se lo apropia, lo conoce, lo forma, lo desarrolla, lo construye; cuanto m\u00e1s en cierto sentido, hace de \u00e9l su alma. El cuerpo como vivencia por parte del deportista viene a integrar aquel plano superior de la sabidur\u00ed\u00ada -que expresa un cierto modo de vivir la interioridad- seg\u00fan el cual la potencia del cuerpo es captada en su pureza, fuera de la relaci\u00f3n instrumental con los objetos externos que ella puede dominar, pero por los cuales a su vez puede ser dominada. En este contexto, la dimensi\u00f3n meramente muscular, tanto bajo el aspecto est\u00e9tico-pl\u00e1stico-estructural como bajo el din\u00e1mico (musculatura-fuerza, movimiento-velocidad), se convierte en veh\u00ed\u00adculo de la apropiaci\u00f3n, y el dominio integral del cuerpo en su potencialidad individual y en su relaci\u00f3n colp el mundo exterior. \u00abPrecisamente en el deporte -escribe H. Bouet- corporeidad y subjetividad se funden, si el cuerpo es verdaderamente sujeto y si el hombre se hace todo \u00e9l uno con su cuerpo; esto ocurre en el interior y por medio del movimiento expresado y recogido en un dibujo. El movimiento en el deporte es la modalidad de un devenir-cuerpo, y, para el cuerpo, de un devenir-sujeto\u00bb (Signification du sport, 26).<\/p>\n<p>En la ulterior determinaci\u00f3n del cuerpo como subjetividad vivida por el deportista entran en consideraci\u00f3n otros dos factores que especifican y dan concretez existencial a los dos elementos que acabamos de indicar: la potencia individual y la relacionalidad con el mundo externo, ambas conducidas por el movimiento muscular. Estos dos factores de especificaci\u00f3n son la regularidad y el obst\u00e1culo.<\/p>\n<p>La regularidad encuadra el deporte en el mundo del juego serio (ludus); ella es lo que, al ordenar el movimiento, constituye la figura deportiva en su determinaci\u00f3n real bajo el aspecto del reconocimiento tipol\u00f3gico de la acci\u00f3n y bajo la valoraci\u00f3n del grado o nivel de la propia potencialidad f\u00ed\u00adsica por parte del atleta. Si es realmente cierto que en el deporte modernamente entendido el respeto de la regularidad realiza las funciones que se han indicado sucintamente, lo es igualmente que en las \u00e9pocas arcaicas el respeto en s\u00ed\u00ad de las reglas no consegu\u00ed\u00ada un valor uniforme en el plano moral, como pone en claro J. Huizinga en sus investigaciones etnol\u00f3gico-culturales. En efecto, en las civilizaciones arcaicas competir ten\u00ed\u00ada la funci\u00f3n de afirmar la supremac\u00ed\u00ada de un hombre o de un grupo en un plano que podr\u00ed\u00adamos definir pol\u00ed\u00adtico-social, afirmaci\u00f3n que era interpretada como triunfo del bien sobre el mal, y por tanto la victoria en la competici\u00f3n era el signo del favor divino. Por consiguiente, el respeto de las reglas era secundario, en el sentido de que la consecuci\u00f3n de la victoria -como quiera que aconteciese y siendo de todos modos signo de un favor divino- colocaba siempre al vencedor de la parte del bien.<\/p>\n<p>Estrechamente relacionado con el factor regularidad est\u00e1 el factor obst\u00e1culo. El establece aquella dimensi\u00f3n antag\u00f3nica fundamental que, de modo diverso y bajo aspectos distintos, cualifica la acci\u00f3n deportiva diferenci\u00e1ndola de otras actividades humanas. M\u00e1s propiamente puede decirse que en el deporte el obst\u00e1culo es una necesidad, pues mientras que en la vida com\u00fan se tiende y se obra con el fin de evitar los obst\u00e1culos, en la actividad deportiva \u00e9stos son puestos deliberadamente y continuamente aumentados con el fin de superarlos progresivamente (sentido l\u00fadicoexistencial de la oposici\u00f3n deportiva). El obst\u00e1culo es entonces el medio con el cual la potencia del cuerpo se transforma en esfuerzo, permitiendo su medida objetiva. El hace transparente la acci\u00f3n deportiva, en cuanto que por un lado y en general excluye (o debiera excluir) todo elemento de azar y por otro, al hacerla mensurable, la hace tambi\u00e9n objetivamente comparable con las otras. En esta \u00f3ptica, la acci\u00f3n deportiva se cualifica como esfuerzo ordenado directamente a la superaci\u00f3n de un obst\u00e1culo. De otro lado, sem\u00e1nticamente, el t\u00e9rmino atleta para indicar al que compite, derivado del griego athlet\u00e9s, remite a aquel complejo significado que en la cultura griega estaba vinculado al t\u00e9rmino b\u00e1sico athlon, que indicaba el premio obtenido en una competici\u00f3n, y por tanto sobrentend\u00ed\u00ada tambi\u00e9n la recompensa por un esfuerzo y una fatiga. Por eso el t\u00e9rmino de uso com\u00fan agon\u00ed\u00ada para indicar un sufrimiento que puede considerarse propio de cierto estado del cuerpo o tambi\u00e9n del esp\u00ed\u00adritu se deriva del griego agon, competici\u00f3n, y originariamente indicaba justamente la competici\u00f3n como actividad que produce sufrimiento por el esfuerzo.<\/p>\n<p>La definici\u00f3n de la acci\u00f3n deportiva como esfuerzo ordenado directamente a la superaci\u00f3n de un obst\u00e1culo vale para la acci\u00f3n puesta por cualquier individuo y cualquiera que sea su nivel t\u00e9cnico y agon\u00ed\u00adstico. Pues en todo caso, independientemente del logro de resultados t\u00e9cnicos relevantes o excepcionales (r\u00e9cord), la relaci\u00f3n con el obst\u00e1culo coincide con aquella tensi\u00f3n a superar, que expresa para todo deportista su valor personal y satisface su propia pasi\u00f3n.<\/p>\n<p>La acci\u00f3n deportiva as\u00ed\u00ad cualificada se convierte en. una prestaci\u00f3n, que, en el significado existencial deducible de cuanto se ha dicho hasta aqu\u00ed\u00ad, equivale propiamente a un someterse a la prueba, interrog\u00e1ndose sobre las cualidades corporales propias entendidas como complejo org\u00e1nico de energ\u00ed\u00adas musculares, ps\u00ed\u00adquicas, intelectuales y dotes de valor. La prestaci\u00f3n deportiva es entonces el valor positivo, en cierta medida el \u00e9xito que cada deportista obtiene del resultado feliz de su personal someterse a la prueba; es aquel momento determinado e irrepetible en el cual culmina la tensi\u00f3n del sujeto hacia la superaci\u00f3n del obst\u00e1culo que libremente ha elegido afrontar, momento que puede tambi\u00e9n no coincidir con la victoria en una competici\u00f3n. Pi\u00e9nsese, por ejemplo, en aquellos atletas que, sin ganar la competici\u00f3n, mejoran; sin embargo, sus prestaciones precedentes. La prestaci\u00f3n, como resultado feliz de un esfuerzo, es lo que distingue a la acci\u00f3n deportiva del simple juego o ejercicio f\u00ed\u00adsico.<\/p>\n<p>3. COMPETICI\u00ed\u201cN Y VICTORIA. Hemos visto hasta ahora que el deporte puede interpretarse como manifestaci\u00f3n de una corporeidad vivida, en la cual asumen significado te\u00f3rico-estructural la regla y el obst\u00e1culo. Desarrollando este itinerario de an\u00e1lisis, se llega a la necesidad de aclarar el puesto y el significado agon\u00ed\u00adsticoexistencial que ocupan otros dos elementos en la din\u00e1mica de la actividad deportiva: la competici\u00f3n y la victoria.<\/p>\n<p>El momento de la competici\u00f3n puede interpretarse asumiendo como punto de referencia el obst\u00e1culo. Este \u00faltimo es propiamente una oposici\u00f3n al orden objetivo y natural, que permite dar una medida de las capacidades atl\u00e9ticas de un sujeto. El que concurre a una competici\u00f3n puede asumir una funci\u00f3n an\u00e1loga: la de medida objetiva de la prestaci\u00f3n en concurso con otras. Sin embargo, en la competici\u00f3n, la cuesti\u00f3n del obst\u00e1culo puede desarrollarse seg\u00fan una dimensi\u00f3n de an\u00e1lisis m\u00e1s compleja, pues aparecen dos tipos de estructuras. Ante todo tenemos una estructura dual, donde cada uno de los concurrentes hace de obst\u00e1culo para el otro; en segundo lugar tenemos una estructura tri\u00e1dica, en la cual toda la competici\u00f3n est\u00e1 a su vez medida objetivamente por la superaci\u00f3n de un obst\u00e1culo natural externo y com\u00fan a todos los concursantes. En este segundo caso, sin embargo, la presencia de m\u00e1s concursantes es decisiva para determinar el esfuerzo de cada uno. En el boxeo, por ejemplo, el obst\u00e1culo es inmediato y solamente el otro; en una carrera, el obst\u00e1culo es, por un lado, natural: la distancia de la meta; por otro lado, todo concurrente, pero en sentido mediato: la presencia de varios atletas incide en la cantidad de esfuerzo de cada uno.<\/p>\n<p>No s\u00f3lo hay que alcanzar la meta (nivel personal de la prestaci\u00f3n), sino que es preciso tambi\u00e9n superar al concurrente (nivel relacional de la prestaci\u00f3n misma). En esta \u00f3ptica la competici\u00f3n, como momento de medida objetiva y relacional de un esfuerzo atl\u00e9tico, asume un papel decisivo en la distinci\u00f3n entre actividades deportivas en sentido estricto y actividades l\u00fadicas practicadas por simple distracci\u00f3n o diversi\u00f3n. En su definici\u00f3n esencial, la competici\u00f3n puede definirse una relaci\u00f3n intersubjetiva en que cada uno se mide con el otro, se mide a trav\u00e9s del otro y mide al otro a trav\u00e9s de s\u00ed\u00ad mismo. Esta definici\u00f3n permite aclarar el significado existencial de la competici\u00f3n justamente en cuanto -al menos en una primera comprobaci\u00f3n- oposici\u00f3n de individuos entre s\u00ed\u00ad. La caracter\u00ed\u00adstica de tal oposici\u00f3n es que no tiene ning\u00fan fundamento natural, es puramente convencional; nace de un acuerdo necesariamente rec\u00ed\u00adproco, que se refiere a la naturaleza del fin de competir y de los medios para alcanzarlo. El acuerdo es lo que hace espec\u00ed\u00adfico y particular, en el contexto propio de la competici\u00f3n deportiva, aquel elemento estructural del orden m\u00e1s que general que cualifica al juego y que es la regularidad constitutiva. En otras palabras, a trav\u00e9s del acuerdo los contendientes establecen una regularidad que individua definitivamente el fin de la competici\u00f3n y los modos de competir. El acuerdo-regia, al definir por un lado el \u00e1mbito dentro del cual se desarrolla competici\u00f3n-oposici\u00f3n, determina por otro tambi\u00e9n el \u00e1mbito del respeto intersubjetivo entre los concurrentes (pi\u00e9nsese en el gesto del saludo, que es un preliminar casi usual de las competiciones, y est\u00e1 tanto m\u00e1s ritualizado cuanto m\u00e1s la competici\u00f3n implica un choque directo, incluso inmediatamente f\u00ed\u00adsico, entre los contendientes, como en la esgrima, el judo, el boxeo pero el rito del saludo se hace tambi\u00e9n en los deportes de equipo, como el balonvolea, el baloncesto, etc.).<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues el acuerdo-regla, si por un lado dicta un orden para el momento de la oposici\u00f3n intersubjetiva, por otro, al institucionalizar el respeto hacia el otro concurrente, pone de manifiesto el segundo elemento de la competici\u00f3n, la cooperaci\u00f3n, el \u00abcon\u00bb. La competici\u00f3n aparece entonces como contienda (por tanto, oposici\u00f3n y conflicto) y al mismo tiempo como cooperaci\u00f3n. La competici\u00f3n deportiva es quiz\u00e1 el \u00fanico caso, determinado por la pureza fundamental que informa la estructura originaria de la acci\u00f3n l\u00fadico-agon\u00ed\u00adstica, de conflicto humano que no interrumpe la natural relaci\u00f3n entre los sujetos. Su peculiaridad consiste en que la medida de su oposici\u00f3n viene dada por la mediaci\u00f3n asegurada por el respeto com\u00fan de la regla, cuya violaci\u00f3n implicar\u00ed\u00ada la desaparici\u00f3n misma de la competici\u00f3n deportiva; y no s\u00f3lo eso, sino que el hecho mismo de prevalecer el uno sobre el otro es resultado de ese respeto, y no producto de una mera superaci\u00f3n f\u00ed\u00adsica o de una instrumentalizaci\u00f3n o manipulaci\u00f3n del antagonista. En resumen, los contendientes construyen juntos su competici\u00f3n, su rivalidad. Por algo esta \u00faltima asume el nombre simb\u00f3lico de encuentro.<\/p>\n<p>De la dimensi\u00f3n competitivo-relacional de la rivalidad puede derivarse el significado aut\u00e9ntico de la victoria. Esta consiste en conseguir un resultado favorable; es el predominio sobre la oposici\u00f3n constituida por el otro sin subordinar o eliminar f\u00ed\u00adsicamente al otro y sin destruir su personalidad (por estas razones no siempre algunas competiciones, como el boxeo o la lucha libre, parecen estar conformes con la estructura de la acci\u00f3n deportiva). En su significado puro, la victoria es el resultado de un rec\u00ed\u00adproco medirse; colocada en la continuidad estructural con la oposici\u00f3n-relaci\u00f3n, en la \u00e9poca moderna es radicalmente diversa del triunfo b\u00e9lico o guerrero, cuyo acaecimiento interrumpe la coexistencia. \u00abAl buscar cada uno la victoria -escribe H. Bouet-, los contendientes asumen su funci\u00f3n y su responsabilidad en la partida, ya sea la carrera o el combate&#8230; Uno y otro, al acosarse y contraatacarse, haciendo fuerza cada uno contra el otro, complet\u00e1ndose rec\u00ed\u00adprocamente en el movimiento alterno de la superaci\u00f3n rec\u00ed\u00adproca, los adversarios construyen juntos aquella victoria que al fin ir\u00e1 a parar a uno y marcar\u00e1 el fin de su encuentro. Contienden con el \u00fanico fin de hacer que aparezca: es la obra com\u00fan del vencedor y del perdedor\u00bb (Signification du Sport, 56).<\/p>\n<p>En torno a la secuencia competici\u00f3n-victoria, y sobre todo teniendo en cuenta las modalidades a trav\u00e9s de las cuales esa secuencia se manifiesta, es posible reconstruir los caminos por los cuales el ludus o la competici\u00f3n, de parte integrante de la vida social, pol\u00ed\u00adtica y religiosa de los pueblos, tiende progresivamente a diferenciarse para colocarse como medio alternativo (en el sentido de metapol\u00ed\u00adtico) de encuentro social. Un an\u00e1lisis de este tipo, que roza el significado del agon en su transformaci\u00f3n hist\u00f3rica, no parece aqu\u00ed\u00ad indispensable. \u00danicamente hay que se\u00f1alar un paso esencial: la diferencia de una estructura l\u00fadico-agonal, en la cual est\u00e1n presentes y confusos elementos de tipo guerrero (pi\u00e9nsese en los antiguos espect\u00e1culos del circo, en el torneo caballeresco, hasta toda la simbolog\u00ed\u00ada del duelo), de la moderna, en la cual ludus y bellum se excluyen rec\u00ed\u00adprocamente. Se puede indicar t\u00ed\u00adpicamente ese paso, tal como aparece en las costumbres de la Inglaterra de principios del siglo xix, en la secuencia constituida por la rec\u00ed\u00adproca referencia de los dos t\u00e9rminos gentleman y sportsman mediante el com\u00fan concepto de fair play. En la 8.a edici\u00f3n (1856) de la Enciclopedia Brit\u00e1nica se especifica que gentleman es el que por sus maneras particulares aparece como sujeto dotado de peculiar inteligencia y refinamiento, que obra siguiendo una pauta de conducta que exige el respeto riguroso de las reglas del vivir social. Gentleman es el que juega al cricket, el deporte t\u00ed\u00adpico de la cultura inglesa; es el deporte que sugiri\u00f3 a Wellington la frase de que la batalla de Waterloo se hab\u00ed\u00ada ganado en los campos de juego de Eton.<\/p>\n<p>II. Las funciones de la actividad deportiva<br \/>\nHasta aqu\u00ed\u00ad se ha examinado la estructura de la acci\u00f3n deportiva; ahora hay que ver sus funciones, al menos las que parecen m\u00e1s relevantes en orden a una interpretaci\u00f3n \u00e9tico-existencial. En general puede decirse que, desde el punto de vista sociol\u00f3gico-funcional, el deporte aparece como un medio capaz de producir, junto a efectos directamente relacionados con su pr\u00e1ctica, efectos reflejos sociol\u00f3gicamente relevantes.<\/p>\n<p>1. &#8211; LA DIMENSI\u00ed\u201cN GESTUAL. El deporte satisface en primer lugar una necesidad de ejercicio f\u00ed\u00adsico. La satisfacci\u00f3n de tal necesidad se prolonga al menos en cuatro funciones: la de una autosuperaci\u00f3n, la hedonista, la educativa y, finalmente, la higi\u00e9nicosanitaria.<\/p>\n<p>a) La funci\u00f3n de autosuperaci\u00f3n consiste en la b\u00fasqueda de una progresiva mejora de las cualidades f\u00ed\u00adsicas propias, teniendo como elemento de medida par\u00e1metros objetivos. Bajo este aspecto la acci\u00f3n deportiva pertenece a quien quiera practicarla, en cualquier nivel; es, pues, no s\u00f3lo propia del campe\u00f3n que consigue determinadas prestaciones, sino de cualquiera que se someta a s\u00ed\u00ad mismo a una constante mejora de las propias cualidades. Privada de esta funci\u00f3n para el sujeto que la realiza, la acci\u00f3n deportiva se transforma en un simple juego.<\/p>\n<p>b) La funci\u00f3n hedonista es la relacionada propiamente con el deporte entendido como acci\u00f3n encaminada a procurar un placer del cuerpo fin de s\u00ed\u00ad mismo. Es aquel placer sensorial que desciende del movimiento f\u00ed\u00adsico mismo: el placer del movimiento, de respirar profunda e intensamente, el simple placer de la distracci\u00f3n, de una libertad expresiva y armoniosa. El desarrollo de esa funci\u00f3n ha de interpretarse correctamente, pues en ella la corporeidad asume valor por s\u00ed\u00ad misma y, por tanto, podr\u00ed\u00ada hacer perder de vista el horizonte interpretativo final de la corporeidad como realidad existencial. En esta perspectiva, cierto tipo de ejercicio f\u00ed\u00adsico, que se transforme en un mero culto est\u00e9tico, puede a su vez transformar el cuerpo en objeto de s\u00ed\u00ad mismo. El sujeto, en la exaltaci\u00f3n de su propia carnalidad y muscularidad, puede llegar a absolutizar su condici\u00f3n f\u00ed\u00adsica, que se invierte en una parad\u00f3jica cosificaci\u00f3n del s\u00ed\u00ad mismo m\u00e1s profundo.<\/p>\n<p>c) La funci\u00f3n educativa se refiere por un lado al desarrollo correcto de la gestualidad, sobre todo en la edad infantil y de la pubertad; por otro a la comunicaci\u00f3n del sujeto con los dem\u00e1s, que se realiza tanto en la escuela como en la promiscuidad de un equipo o un vestuario com\u00fan. El deporte educa en las relaciones humanas m\u00e1s diversas, como se sigue, por ejemplo, de la subordinaci\u00f3n funcional a sujetos establecidos s\u00f3lo por el papel contingente, sin encontrar correspondencia en una mayor edad, en un papel profesional de mayor prestigio. El deporte asimila a j\u00f3venes diversos por proveniencia social, por educaci\u00f3n familiar o por las mismas condiciones de vida, a las cuales de hecho se asigna un cierto valor que origina dificultades de comunicaci\u00f3n social y posibilidades reales de vida inmediata en com\u00fan. Desde este punto de vista el deporte es un gran instrumento de educaci\u00f3n en la franqueza, la lealtad, la pura humanidad de las relaciones intersubjetivas; en una palabra, es un instrumento de educaci\u00f3n en la coexistencia.<\/p>\n<p>d) La funci\u00f3n higi\u00e9nico-sanitaria consiste en la promoci\u00f3n de una verdadera salud del cuerpo, de importancia no s\u00f3lo som\u00e1tica, sino tambi\u00e9n ps\u00ed\u00adquica. De hecho, la necesidad de una automejora en la prestaci\u00f3n requiere intentar y conseguir un orden de vida personal, que es lo contrario de la dispersi\u00f3n de las fuerzas: \u00abEse hace vida de deportista\u00bb, suele decirse. Adem\u00e1s, la capacidad de auto-control emotivo, de equilibrio en las valoraciones de los factores que determinan la prestaci\u00f3n de portiva espec\u00ed\u00adfica, se traduce en una funci\u00f3n m\u00e1s general de higiene mental, de la cual obviamente puede beneficiarse el sujeto tambi\u00e9n en las actividades de la vida ordinaria.<\/p>\n<p>2. LA DIMENSI\u00f3N AGONAL. De la dimensi\u00f3n agonal de la acci\u00f3n deportiva se siguen una serie de diversos factores que hacen del deporte una realidad de alta incidencia social. Intentaremos aqu\u00ed\u00ad indicar sint\u00e9tica y esquem\u00e1ticamente sus diversos y complejos aspectos, se\u00f1alando una perspectiva fundamental que es preciso tener siempre presente para una interpretaci\u00f3n correcta y consciente.<\/p>\n<p>En el an\u00e1lisis de la estructura de la acci\u00f3n deportiva se ha hecho referencia, en relaci\u00f3n de especie y g\u00e9nero, al juego (1 arriba, 1,1-2); esto ha servido para poner en claro la pureza originaria (propia del juego) que informa, precisamente desde el punto de vista estructural, tambi\u00e9n al deporte. En el contexto funcional espec\u00ed\u00adfico en que se trata de las interacciones sociales de la dimensi\u00f3n agonal, el deporte traza su m\u00e1s neta separaci\u00f3n del juego, ya que su pureza estructural, aunque permaneciendo en el fondo como cifra interpretativa final, entra en contacto con las finalidades y los intereses contingentes de aquella realidad de la vida ordinaria en la cual est\u00e1 inmerso en varios niveles.<\/p>\n<p>a) Funci\u00f3n de canalizaci\u00f3n de la agresividad social. En primer lugar la dimensi\u00f3n agonal, a trav\u00e9s de la institucionalizaci\u00f3n de la competici\u00f3n por medio de una regularidad convenida y constitutiva de la competici\u00f3n misma y de un acuerdo sobre su mismo fin, transforma en sentido l\u00fadico-pac\u00ed\u00adfico actividades que, originariamente y en la historia de la civilizaci\u00f3n, son belicosas. La continuidad en el elemento agonal entre belicosidad y competitividad l\u00fadica y la progresiva atenuaci\u00f3n de la primera en la segunda indican que una funci\u00f3n sociol\u00f3gicamente relevante del deporte es justamente la de canalizar la agresividad humana.<\/p>\n<p>En esta funci\u00f3n, el deporte coincide con la pol\u00ed\u00adtica en cuanto actividad de organizaci\u00f3n de los medios para el control social, ya sea bajo el aspecto de orientaci\u00f3n de los impulsos conflictivos presentes dentro del tejido social (pi\u00e9nsese en la funci\u00f3n de distracci\u00f3n y de canalizaci\u00f3n de la agresividad que desarrollan, o debieran desarrollar, las manifestaciones deportivas en cuanto espect\u00e1culo), ya sea bajo el aspecto de la capacidad de agregaci\u00f3n y de solidaridad en el interior como en el exterior. La funci\u00f3n interclasista (admitiendo que el t\u00e9rmino clase sea hoy efectiva y correctamente indicativo) de las sociedades deportivas es de por s\u00ed\u00ad evidente; lo mismo que hist\u00f3ricamente -sobre todo en tiempos recientes- ha surgido la funci\u00f3n de identificaci\u00f3n nacional o popular o de propaganda ideol\u00f3gica institucionalmente confiada justamente al deporte. No hay duda de que el encuentro entre deporte y pol\u00ed\u00adtica consigue un resultado ambiguo en el momento en que la pureza estructural del primero se pone en contacto con la artificialidad proyectiva del segundo. La pol\u00ed\u00adtica, en efecto, por un lado se vale justamente de aquella pureza estructural para alcanzar los fines de solidaridad social (superaci\u00f3n de las tensiones entre las clases, canalizaci\u00f3n de los impulsos agresivos, etc.) a que se ha aludido; por otro ignora aquella misma pureza en el momento en que transforma el deporte en un instrumento de identificaci\u00f3n nacional. Ejemplos recientes en este sentido lo confirman: la exclusi\u00f3n de algunas representaciones nacionales de manifestaciones deportivas con car\u00e1cter mundial (Olimpiadas) o la negativa de las mismas a participar se han mantenido alternativamente o en nombre de la pureza del deporte contra las aberraciones humanas de algunos reg\u00ed\u00admenes pol\u00ed\u00adticos o en nombre de una cr\u00ed\u00adtica pol\u00ed\u00adtica frente a otros sistemas pol\u00ed\u00adticos.<\/p>\n<p>b) Funci\u00f3n econ\u00f3mica (el profesionalismo). Bajo otro aspecto la dimensi\u00f3n agonal adquiere una funci\u00f3n socialmente relevante: la de promoci\u00f3n econ\u00f3mica, ya desde el punto de vista t\u00e9cnico-industrial, ya desde el de la transformaci\u00f3n en sentido profesional (beneficio de la actividad deportiva).<\/p>\n<p>En cuanto al primer aspecto, aqu\u00ed\u00ad es suficiente notar que el deporte, tanto por el afinamiento de las t\u00e9cnicas agon\u00ed\u00adsticas como por la creciente espectacularidad de sus manifestaciones, es uno de los grandes aparatos consumistas de las sociedades industriales.<\/p>\n<p>Alguna observaci\u00f3n m\u00e1s se merece el segundo aspecto, el del profesionalismo deportivo, con el cual se va a tocar el nivel de la interpretaci\u00f3n existencial que aqu\u00ed\u00ad se ha privilegiado. El an\u00e1lisis estructural de la acci\u00f3n deportiva realizada l arriba, I, 2-3, ha puesto de manifiesto que su caracter\u00ed\u00adstica de fondo consiste en la gratuidad, la cual, justamente porque es concebida en su pureza originaria como actividad jocosa destinada a producir un placer ps\u00ed\u00adquico-f\u00ed\u00adsico, se satisface -por encima del nivel t\u00e9cnico de las prestaciones- con la consecuci\u00f3n personal de este mismo placer. La transformaci\u00f3n en sentido profesional de la actividad introduce inevitablemente un elemento de gratificaci\u00f3n extra\u00f1o a la estructura misma de la acci\u00f3n, que impone una consideraci\u00f3n atenta y realista del fen\u00f3meno.<\/p>\n<p>Se puede comenzar observando que actualmente la distinci\u00f3n entre deporte amateur y el deporte profesional est\u00e1 desapareciendo progresivamente en favor del \u00faltimo: el profesionalismo se presenta hoy como un destino del deporte. Se intenta decir no s\u00f3lo que la tendencia a la desaparici\u00f3n del deporte diletante se deriva tambi\u00e9n de haber descubierto que \u00abhacer deporte\u00bb es una pr\u00e1ctica econ\u00f3micamente ventajosa para un n\u00famero cada vez mayor de agentes sociales; se intenta decir, m\u00e1s en particular, que la proyecci\u00f3n profesional pertenece a la realidad actual de la acci\u00f3n deportiva. Pues si es prestaci\u00f3n, competici\u00f3n y resultado, hay que ver c\u00f3mo la ambientaci\u00f3n social incide en la individuaci\u00f3n misma de tales elementos.<\/p>\n<p>La conexi\u00f3n natural entre modalidad de la acci\u00f3n deportiva y progreso social, entendido como progreso en el campo de la investigaci\u00f3n cient\u00ed\u00adfica en general, incide en la determinaci\u00f3n misma de prestaci\u00f3n humana agon\u00ed\u00adsticamente significativa y, por consiguiente, se refleja en la determinaci\u00f3n del nivel de competitividad y en el afinamiento de los resultados. La incidencia es tal que se puede modificar el umbral de existencia misma de la acci\u00f3n llamada deportiva, institucionalmente diferenciada de la simple distracci\u00f3n o juego. Por debajo de un cierto nivel de eficacia de la acci\u00f3n no tiene ya sentido hablar de verdadera y aut\u00e9ntica competici\u00f3n o de resultados en sentido agon\u00ed\u00adstico. La consecuci\u00f3n de lo que he definido como umbral l\u00ed\u00admite de la acci\u00f3n deportiva orienta tendencialmente al atleta a hacer de la pr\u00e1ctica deportiva la actividad central de su vida, al menos durante cierto per\u00ed\u00adodo. En efecto, no se obtiene competitividad real, no se realiza una prestaci\u00f3n relevante desde el punto de vista deportivo y menos se obtienen resultados, si no se dedica una cantidad de tiempo cada vez mayor a una pr\u00e1ctica de entrenamiento cada vez m\u00e1s compleja en sus factores componentes y cada vez m\u00e1s sofisticada en los sistemas de medida. A1 entrenamiento tradicional, destinado al adiestramiento y a la destreza f\u00ed\u00adsica, se a\u00f1ade una pr\u00e1ctica destinada a una potenciaci\u00f3n espec\u00ed\u00adfica y predeterminada de la acci\u00f3n a trav\u00e9s de m\u00e9todos que provienen de las ciencias m\u00e9dicas, f\u00ed\u00adsicas y qu\u00ed\u00admicas, de las ciencias de la alimentaci\u00f3n, etc. En definitiva, el que se dedica a una actividad que no se resuelve en un mero juego privado no puede menos de convertirse en un profesional, y esto ya antes de recibir de su actividad una gratificaci\u00f3n econ\u00f3mica verdadera y aut\u00e9ntica. Pi\u00e9nsese en la evoluci\u00f3n de los llamados deportes diletantes por antonomasia o tambi\u00e9n llamados, significativamente, deportes pobres, como el atletismo ligero, la lucha, el baloncesto, el balonvolea, el hockey, el rugby, etc.<\/p>\n<p>La versi\u00f3n profesional del deporte puede inducir a preguntarse acerca de su misma supervivencia, visto que su pureza originaria y estructural parece haber venido a menos. La respuesta puede encontrarse en una distribuei\u00f3nponderada del hecho agon\u00ed\u00adsticopuro y del econ\u00f3mico. Puede decirse entonces que una actividad deportiva permanece en su sentido aut\u00e9ntico mientras la dimensi\u00f3n econ\u00f3mico-profesional, con todas sus prolongaciones en el campo de lo social y lo p\u00fablico, sea ulterior y secundaria respecto a la prestaci\u00f3n deportiva en s\u00ed\u00ad. En otras palabras, practicar un deporte profesionalmente porque el nivel agon\u00ed\u00adstico actual lo impone no significa de por s\u00ed\u00ad salirse del \u00e1mbito de la deportividad, pues subsiste un elemento de pureza. No es ya la gratuidad de la acci\u00f3n en el sentido de la jocosidad y de la autosatisfacci\u00f3n; pero queda la honestidad existencial que se especifica en el primado asignado al valor l\u00fadicoagon\u00ed\u00adstico de la prestaci\u00f3n en s\u00ed\u00ad. Es evidente, por el contrario, que se est\u00e1 fuera de una pr\u00e1ctica verdaderamente deportiva en todos aquellos casos en los cuales la prestaci\u00f3n, la competici\u00f3n y el atleta mismo se convierten en objeto de intereses econ\u00f3micos. Y ello porque, una vez m\u00e1s, en estos casos se modifica la estructura misma de la acci\u00f3n agon\u00ed\u00adstica, ya que cambia el sentido de la prestaci\u00f3n y de la competici\u00f3n. Una y otra no son la manifestaci\u00f3n de la pureza agonal, sino que son artificialmente deformadas con el fin de producir el resultado que es funcional a la satisfacci\u00f3n de intereses extra\u00f1os al deporte. Y esa deformaci\u00f3n no excluye la desaparici\u00f3n misma de aquella corporeidadNivida,que seg\u00fan se ha dicho es una cifra interpretativa para la valoraci\u00f3n existencial del deporte.<\/p>\n<p>III. Para una \u00e9tica del deporte<br \/>\nLas l\u00ed\u00adneas trazadas relativas a la estructura de la acci\u00f3n deportiva (l arriba, I) y el an\u00e1lisis de algunos aspectos funcionales (\/ arriba, II) han puesto ya de manifiesto algunos valores \u00e9tico-existenciales. En primer lugar, el aspecto de la corporeidad vivida asume significado para una \u00e9tica del deporte en el momento en que se convierte en medio para conocerse a s\u00ed\u00ad mismo como hombre, como instinto y movimiento, como cuerpo en relaci\u00f3n y tensi\u00f3n con el alma. El conocimiento de la complejidad de s\u00ed\u00ad mismo, que en el deporte aparece como valor de la propia potencialidad f\u00ed\u00adsica, pero tambi\u00e9n de la propia debilidad, de la propia deficiencia corp\u00f3rea, es la posibilidad de conocerse verificando la propia capacidad de superar o no un obst\u00e1culo o de imponerse a los otros; semejante reconocimiento de s\u00ed\u00ad como existente, a la vez poderoso y limitado, conduce al reconocimiento de la autenticidad existencial del otro, bien se lo vea como antagonista, bien como compa\u00f1ero en la competici\u00f3n. La corporeidad com\u00fan, que cada uno aprende as\u00ed\u00ad a reconocer a trav\u00e9s del deporte, pone a cada uno en un plano de paridad fundamental y conduce, en el nivel m\u00e1s general de lo existencial (al cual hay que hacer siempre referencia para una reflexi\u00f3n \u00e9tica), a la afirmaci\u00f3n pr\u00e1ctica de la alteridad rec\u00ed\u00adproca y reconocida de los hombres y de su presencia real y objetiva.<\/p>\n<p>En este contexto, el l\u00ed\u00admite \u00e9tico de la actividad deportiva lo ha puesto eficazmente de manifiesto G. Perico al observar que el deporte es siempre una actividad complementaria del desarrollo de la personalidad: una actividad que, en cuanto complementaria, no puede vivirse como el fin \u00faltimo y exclusivo de una vida, puesto que entonces la autosatisfacci\u00f3n ligada al ejercicio f\u00ed\u00adsico se transforma en el culto del cuerpo y de su poder como absoluto. La victoria viene as\u00ed\u00ad a transformarse en el v\u00e9rtigo del \u00e9xito, al cual el atleta lo subordina todo: a s\u00ed\u00ad mismo, el sentido de su vida y de su encuentro con los dem\u00e1s.<\/p>\n<p>[\/Corporeidad; \/Tiempo libre].<\/p>\n<p>BIBL.: AA.VV., El deporte, en \u00abCon\u00bb 225 (1989); ANTONELLI F. y SALVINI A., Psicolog\u00ed\u00ada del deporte, 2 vols., Mi\u00f1\u00f3n, 1982 BALDGNI E. y OI_ METTI D., Educare allo sport. Un nuovo modo di concepire lo sport nella vita e nella scuola, Motta, Mil\u00e1n 1977; BARREAU J. J. y MORNE J. J., Sport, exp\u00e9rience corporelle et science de 1 homme. El\u00e9ments d \u00e9pist\u00e9mologie et d \u00e1nthropologie des aetivft\u00e9s physiques et sportives, Vigot, Par\u00ed\u00ads 1984; BouET H., Signification du sport, Ed. univ., Par\u00ed\u00ads 1968; CAILLGIS R., I giocchi e gli uomini. La maschera e la vertigine, Bompiani, Mil\u00e1n 1981; CANCELLIERI R., Fare sport. 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El d. puede ser cultivado como simple juego o como campeonato. Un fuerte inter\u00e9s pedag\u00f3gico por el d. se da en distintos sectores (educadores, escuela, asociaciones, Estado). El d. debe colaborar a la educaci\u00f3n total, ante todo al desarrollo del car\u00e1cter, pero tambi\u00e9n debe ayudar en algunos problemas particulares: en la educaci\u00f3n para una sana relaci\u00f3n con el cuerpo, en el encauzamiento de tendencias impulsivas, en el fomento del sentido comunitario. La idea ol\u00ed\u00admpica a\u00f1ade el ideal de la buena inteligencia entre los pueblos. En la idea ol\u00ed\u00admpica tambi\u00e9n est\u00e1 resaltado el ideal com\u00fan a todo deporte, el del amor a la acci\u00f3n por s\u00ed\u00ad misma. Esa idea contiene el principio del logro, fundamental para el d., que P. de Coubertin formul\u00f3 con las palabras: \u00abcitius-altius-f ortius\u00bb. Junto con el principio del logro, quiz\u00e1 sea la estructura agonal &#8211; el compeonato &#8211; el principal factor propulsor del d. Adem\u00e1s, el d. tiene un fundamento vital en los estratos profundos del hombre, que, en \u00faltimo t\u00e9rmino no podemos esclarecer completamente. El participa en el \u00abfen\u00f3meno cong\u00e9nito\u00bb del -> juego y de la fiesta. No se identifica con dicho fen\u00f3meno, pero las fuerzas de \u00e9ste act\u00faan tambi\u00e9n en \u00e9l. As\u00ed\u00ad, momentos esenciales de la fiesta, como la representaci\u00f3n, superaci\u00f3n y entrega de s\u00ed\u00ad mismo, pueden hallarse tambi\u00e9n en el d. La \u00abesencia\u00bb del deporte es dif\u00ed\u00adcil de determinar en cuanto a su contenido. Quiz\u00e1s no se puede realizar una separaci\u00f3n estricta entre \u00abfinalidad\u00bb y \u00absentido\u00bb, quiz\u00e1 el sentido del d. est\u00e1 en su funci\u00f3n: en su funci\u00f3n de abrir la esfera vital y vivencial; en la de desarrollar la personalidad; en la de ofrecer la posibilidad de una vivencia de s\u00ed\u00ad mismo; en la de intensificar la vida. Un fundamento decisivo para la existencia, la popularidad y la valoraci\u00f3n positiva del d. es su entrelazamiento con la cultura industrial. El d. proporciona una vivencia, en gran parte perdida, del cuerpo y del movimiento, y es as\u00ed\u00ad una puerta de escape para las energ\u00ed\u00adas irracionales. Si, por su contenido, a primera vista parece ser una reacci\u00f3n contra la cultura industrial, sin embargo su estructura formal (p. ej., el principio del logro o de la producci\u00f3n) tambi\u00e9n puede interpretarse como expresi\u00f3n de esta cultura. El d. hace igualmente una aportaci\u00f3n a la integraci\u00f3n de la sociedad, tiene una \u00abfunci\u00f3n democr\u00e1tica\u00bb. Y, cultivado racionalmente, es muy \u00fatil para los actuales problemas sanitarios (enfermedades de la civilizaci\u00f3n). Finalmente, desde la perspectiva del \u00abtiempo libre\u00bb de la sociedad, es de esperar que siga aumentando la importancia del d. As\u00ed\u00ad \u00e9ste aparece estrechamente entrelazado con las estructuras de la vida moderna y como creado para las dificultades actuales; apenas hubo otra situaci\u00f3n hist\u00f3rica en que el d. tuviera tanta importancia. El desarrollo del d. va hoy en tres direcciones. Primero aparece progresivamente un profesionalismo de peque\u00f1os grupos de deportistas. En segundo lugar se puede observar una fuerte tendencia al d. privado. As\u00ed\u00ad, p. ej., pocos son los que hoy d\u00ed\u00ada piensan todav\u00ed\u00ada en cultivar la nataci\u00f3n o el esqu\u00ed\u00ad en el marco de un equipo. La tercera tendencia podr\u00ed\u00ada caracterizarse como \u00aboferta de d.\u00bb . Uniones deportivas y representantes de la comunidad ofrecen una variada gama de posibilidades deportivas y sin una meta a conseguir forzosamente, posibilidades que el ciudadano puede aprovechar sin ligarse a una instituci\u00f3n (\u00absegundo camino\u00bb). En conjunto, prescindiendo de las derivaciones extremas del d. hacia la marca y el espect\u00e1culo, el desarrollo del deporte (en Europa) debe enjuiciarse positivamente.<\/p>\n<p>2. Etica deportiva<br \/>\nEn el d. viven distintos valores, normas e ideales. Caracter\u00ed\u00adsticos de la postura deportiva son la limpieza, la camarader\u00ed\u00ada, el esp\u00ed\u00adritu de equipo, el valor, el \u00abgoce de la vida\u00bb, el \u00absaber ganar y perder\u00bb y todas las propiedades de la voluntad. La \u00e9tica deportiva tiene en el imperativo formal, tanto deportivo como moral, del citius-altius-fortius una fuerza propulsora hacia la superaci\u00f3n, y en la idea de amateur halla una protecci\u00f3n contra la falsificaci\u00f3n por motivaciones ajenas al d. La apropiaci\u00f3n de estos ideales es distinta en cada individuo; cabe adoptarlos seg\u00fan una ordenaci\u00f3n jer\u00e1rquica o en forma de mera yuxtaposici\u00f3n. La postura deportiva es un aspecto parcial del mundo \u00e9tico; s\u00f3lo abarca ciertos valores, y los abarca \u00fanicamente en cuanto se refieren a la situaci\u00f3n deportiva. Hay, sin embargo, en el d. una aut\u00e9ntica \u00e9tica natural. Y reviste especial importancia el hecho de que aqu\u00ed\u00ad se trata de una \u00e9tica donde tienen \u00abderecho patrio\u00bb la vitalidad y la dimensi\u00f3n social de orden pr\u00e1ctico. Hay que aludir tambi\u00e9n a la trasposici\u00f3n de lo deportivo a otros \u00e1mbitos de la vida (p. ej., a la virtud del \u00abjuego limpio\u00bb, hist\u00f3ricamente nueva y central en la \u00e9tica del d. ).<\/p>\n<p>Aludiremos brevemente a problemas marginales de la \u00e9tica del d. El problema del \u00abdoping\u00bb (droga) no debe exagerarse, por el hecho de que afecta a un c\u00ed\u00adrculo muy peque\u00f1o de deportistas eminentes. Su condenaci\u00f3n ha sido pronunciada eficazmente por la misma \u00e9tica deportiva. M\u00e1s importante es la problem\u00e1tica del boxeo. Seg\u00fan el estado actual de la investigaci\u00f3n m\u00e9dica (F. Pampus y W. Grote; K. Sellier y F. Unterharnscheidt) el boxeo ya no se puede defender; los juicios se han hecho apod\u00ed\u00adcticos: cada golpe seco en la cabeza -sobre todo si se repiten con frecuencia &#8211; es perjudicial, aunque no se pierda la conciencia. No se trata s\u00f3lo de los casos mortales, sino del da\u00f1o espec\u00ed\u00adfico causado al cerebro. Aqu\u00ed\u00ad no hay ninguna distinci\u00f3n esencial entre deportista amateur y profesional. Desde la restauraci\u00f3n de los juegos ol\u00ed\u00admpicos (1896) se da el problema del amateur. Aqu\u00ed\u00ad hay que distinguir entre el amateur profesional y el aparente; el primero cultiva el deporte para ganar dinero, el segundo toma dinero para posibilitar el deporte. A este respecto, el poco realista par\u00e1grafo relativo al amateur obliga a la mentira, y a la conducta fingida. Deber\u00e1 solicitarse una mod\u00ed\u00adficaci\u00f3n sensata a los comit\u00e9s deportivos. La fundaci\u00f3n \u00abDeutsche Sporthilfe\u00bb (= Ayuda alemana al deporte) muestra el aspecto que en el futuro podr\u00ed\u00ada ofrecer el apoyo pr\u00e1ctico a los deportistas de primera fila. Tambi\u00e9n se discute acerca de los aut\u00e9nticos profesionales. Mientras que no se encuentra nada a objetar contra otras profesiones que se salen de lo cotidiano, como los actores y los artistas, los cuales est\u00e1n muy bien pagados, en el d. muchos se aferran a un ideal de amateur ajeno a la realidad. Frente a esa opini\u00f3n hemos de decir: ganarse la vida a base de las facultades deportivas es un fundamento leg\u00ed\u00adtimo para cultivar^ profesionalmente el d. Indudablemente en el profesional que tiene \u00e9xito hay algunos riesgos. Sin embargo, en el culto a las figuras cumbres y en otros fen\u00f3menos de masas, en la mala relaci\u00f3n entre remuneraci\u00f3n y prestaci\u00f3n, la causa est\u00e1 seguramente en el conjunto de la situaci\u00f3n social.<\/p>\n<p>3. Juicio moral<br \/>\nEl juicio de la teolog\u00ed\u00ada moral sobre el d. no podr\u00e1 consistir solamente en prevenir frente a los peligros o en interpretar el d. de una manera meramente instrumental (\u00fatil para la salud, la educaci\u00f3n&#8230;). Tampoco una reflexi\u00f3n sobre la corporalidad aporta muchos pensamientos espec\u00ed\u00adficamente deportivos. Hemos de limitarnos a decir de manera muy general: cuanto hace el hombre, lo realiza a base de toda su constituci\u00f3n y repercute de nuevo en el todo del hombre. El ocuparse del cuerpo no es una tarea \u00abaccesoria\u00bb o \u00abmezquina\u00bb. Los deportistas conseguir\u00e1n m\u00e1s f\u00e1cilmente permanecer conscientes de que el hombre existe en el mundo de la corporalidad; correr\u00e1n menos el peligro de distanciarse de su cuerpo en cuanto tal. Es cometido de la teolog\u00ed\u00ada moral mostrar y reconocer los contenidos naturales que dan sentido al d. Pero la teolog\u00ed\u00ada moral debe tambi\u00e9n descubrir la limitaci\u00f3n de estos valores y, cuando sea necesario, transmitir impulsos procedentes de la antropolog\u00ed\u00ada cristiana.<\/p>\n<p>Walter Kuchler<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ejercicio f\u00ed\u00adsico practicado en forma individual o colectiva, para superar una marca, vencer a un rival o por simple esparcimiento, sujeto a unas reglas. 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