{"id":4857,"date":"2016-02-05T00:40:46","date_gmt":"2016-02-05T05:40:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/desierto\/"},"modified":"2016-02-05T00:40:46","modified_gmt":"2016-02-05T05:40:46","slug":"desierto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/desierto\/","title":{"rendered":"DESIERTO"},"content":{"rendered":"<p>lat\u00ed\u00adn desertus, despoblado, solitario, lugar \u00e1rido. Para los israelitas el d. representa la soledad, Dt 32, 10; lugares secos y calientes,  Os 13, 5; sitio peligroso, Lm 5, 9. Durante cuarenta a\u00f1os anduvo el pueblo de Israel errante por el desierto, antes de entrar en la Tierra Prometida, Dt 8,-4; etapa esta de la historia de la salvaci\u00f3n en la que Yahv\u00e9h va formando al pueblo elegido, 1 Co 10, 1-11. En las Sagradas Escrituras se mencionan varios desiertos, entre ellos, el del  \u00c2\u00ae Sina\u00ed\u00ad, el  \u00c2\u00ae N\u00e9gueb, el de  \u00c2\u00ae Sin, el de  \u00c2\u00ae Judea. Juan Bautista, el Precursor, viv\u00ed\u00ada en el d. de Judea, Mt 3, 1-3; Mc 1, 3-4; Lc 3, 2; Jn 1, 23. Jes\u00fas estuvo ayunando cuarenta d\u00ed\u00adas y cuarenta noches en el d., donde fue tentado por el demonio, as\u00ed\u00ad como el pueblo de Israel, cuarenta a\u00f1os, donde fue probado, Mt 4, 1; Mc 1, 12-13; Lc 4, 1-2. Desnudez, significa estado de inocencia, como antes de la ca\u00ed\u00adda, el hombre y la mujer estaban desnudos en el para\u00ed\u00adso, y no se avergonzaban uno del otro, Gn 2, 25; tras la ca\u00ed\u00adda, vino el despertar de la conciencia,  por el desorden introducido en el mundo por el pecado, y el hombre vio que estaba desnudo y se cubri\u00f3, Gn 3, 7. La d. era considerada vergonzosa, como cuando No\u00e9 se emborrach\u00f3 y se desnud\u00f3, sus hijos lo cubrieron sin ver su d., Gn 9, 21-23. El altar no deb\u00ed\u00ada tener gradas, a fin de que no se viera la d. del sacerdote al subir, Ex 20, 26. Dentro de los vestidos de los sacerdotes estaban los calzones, que deb\u00ed\u00adan usarlos para cubrir la d. desde la cintura hasta los muslos, y as\u00ed\u00ad prevenir alguna indecencia, Ex 28, 42. Cuando se habla de la prohibici\u00f3n del incesto, de las relaciones sexuales entre consangu\u00ed\u00adneos, se usa la expresi\u00f3n \u2020\u0153no descubrir\u00e1s la d.\u2020\u009d de tu madre, de tu hija, de tu hermana, etc., Lv 18, 618; 20, 17-21; igualmente se emplea cuando se prohibe al hombre tener relaciones sexuales con la mujer en menstruaci\u00f3n, Lv 18, 19. La d. es signo de pobreza, carencia de todo, Dt 28, 48; Rm 8, 35; 1 Co 4, 11; 2 Co 11, 27. Dentro de las buenas obras para con los semejantes, est\u00e1 vestir al desnudo, Tb 4, 16; Is 58, 7; Ez 18, 7 y 16; Mt 25, 36.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>Se denomina as\u00ed\u00ad a un territorio est\u00e9ril, o una regi\u00f3n no cultivada apropiada para pastoreo y ocupada por n\u00f3madas.<br \/>\n( 1 )  La palabra heb. m\u00e1s com\u00fan traducida desierto es midhbar, lugar para pastorear (Targun y Vulgata, Num 14:33; Deu 2:8; Jdg 1:16). La palabra puede referirse a pastizales (Psa 65:12; Joe 2:22) o a la tierra des\u00e9rtica de rocas y arena (Deu 32:10; Job 38:26).<br \/>\n( 2 )  Yeshimon, a veces traducida como nombre propio (Num 21:20, Jesim\u00f3n) se refiere a una regi\u00f3n seca o sin aguas (Isa 43:19-20, sequedal).<br \/>\n( 3 )  Aravah, \u00e1rido, est\u00e9ril (Isa 33:9; Isa 51:3), cuando se usa con el art\u00ed\u00adculo definido denota la llanura del Jord\u00e1n y el mar Muerto (2Sa 2:29; Eze 47:8) y es traducida Arab\u00e1.<br \/>\n( 4 )  Tsiyyah, tierra seca (Hos 2:3).<br \/>\n( 5 )  Tohu, vac\u00ed\u00ado (Job 12:24) se refiere a desiertos est\u00e9riles. El gr. eremos es una palabra que cual midhbar arriba se usa con considerable amplitud (Mat 14:13, lugar desierto; Heb 11:38, desiertos).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Mundo Hispano<\/b><\/p>\n<p>Es una regi\u00f3n llana o monta\u00f1osa, que se caracteriza por la escasa precipitaci\u00f3n pluvial, poca vegetaci\u00f3n, arena en las llanuras y candente sol. Por estas razones, los d. est\u00e1n poco habitados y son zonas desoladas. En el Oriente Medio son abundantes las zonas des\u00e9rticas. El t\u00e9rmino hebreo midbar se\u00f1ala una zona de pastos que durante el verano se torna seca, y desaparecen \u00e9stos. Como la vegetaci\u00f3n no es abundante en los d., los pastores gu\u00ed\u00adan sus reba\u00f1os de un sitio a otro, buscando \u2020\u0153los pastizales del d.\u2020\u009d (Gen 36:24; 1Sa 17:28; Sal 65:12). Pero a veces se usa el t\u00e9rmino en un sentido amplio, y abarca zonas dentro de las cuales hay varios d. a los cuales se les puede aplicar un nombre m\u00e1s local. Cuando se lee que Mois\u00e9s fue \u2020\u0153a trav\u00e9s del d., y lleg\u00f3 hasta Horeb\u2020\u009d (Exo 3:1), se est\u00e1 haciendo referencia a las zonas des\u00e9rticas que existen entre Cana\u00e1n y Egipto, incluyendo \u2020\u00a2Sina\u00ed\u00ad.<\/p>\n<p>Se mencionan en las Escrituras: El d. de \u2020\u00a2Par\u00e1n (Num 13:3, Num 13:26); el Arab\u00e1 (Deu 1:1); el d. de \u2020\u00a2Beerseba (Gen 21:14); el d. de \u2020\u00a2Shur (Exo 15:22); el d. de \u2020\u00a2Sin (Exo 17:1); el d. de \u2020\u00a2Sina\u00ed\u00ad (Exo 19:1); el d. de \u2020\u00a2Zin (Num 13:21); el d. de \u2020\u00a2Etam (Num 33:8); el d. de \u2020\u00a2Moab (Deu 2:8); el d. de \u2020\u00a2Cademot (Deu 2:26); el d. de Bet-av\u00e9n (Jos 18:12); el d. de Zif (1Sa 23:14); el d. de Ma\u00f3n (1Sa 23:24); el d. de Gaba\u00f3n (2Sa 2:24), el d. de Tecoa (2Cr 20:20), etc\u00e9tera.<br \/>\nperegrinaci\u00f3n de Israel por el d. es comparada con la llegada a Cana\u00e1n, poni\u00e9ndose a la primera como s\u00ed\u00admbolo de la vida en este mundo, con sus dificultades y pruebas, y a la segunda como el destino esperado de abundancia y gozo. El Se\u00f1or Jes\u00fas \u2020\u0153fue llevado por el Esp\u00ed\u00adritu al d., para ser tentado por el diablo\u2020\u009d (Mat 4:1). Las expresiones de poner una tierra, naci\u00f3n o ciudad, como un d., apuntan a la idea de desolaci\u00f3n, hacerlas lugares tristes y sin valor (Isa 27:10; Isa 33:9). La aridez del d. se utiliza para ilustrar el estado de las cosas y las personas sin la presencia del Esp\u00ed\u00adritu de Dios (Isa 32:15). En ese d. espiritual surgi\u00f3 Juan el Bautista, una \u2020\u0153voz que clama en el d.\u2020\u009d anunciando el arrepentimiento (Isa 40:3-5; Luc 3:4).<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>tip, TIPO LUGA<\/p>\n<p>ver, PEREGRINACI\u00ed\u201cN POR EL DESIERTO<\/p>\n<p>vet, (a) Heb. \u00abmidbar\u00bb y gr. \u00abEremos\u00bb: llanura abierta, no cultivada, donde los animales salvajes vagan en libertad (Jb. 24:5). El desierto es frecuentemente una soledad que llena de pavor, la verdadera imagen de la desolaci\u00f3n (Dt. 32:10; Is. 21:1); sin embargo, el desierto tambi\u00e9n era usado como tierra de pastos (Ex. 3:1). Las alusiones al desierto son numerosas (p. ej., Gn. 16:7; 21:20; 1 S. 17:28; 25:21; Mt. 3:1; Mr. 1:12; Lc. 15:4). (b) Heb. \u00ab&#8216;rabah\u00bb, llanura o regi\u00f3n \u00e1rida (Is. 35:1, 6; 51:3). Acompa\u00f1ado del art\u00ed\u00adculo determinado, este nombre significa la llanura o depresi\u00f3n del Jord\u00e1n y del mar Muerto (Ez. 47:8; 2 S. 2:29); en este caso se transcribe con el nombre propio geogr\u00e1fico Arab\u00e1. (c) Heb. \u00abY&#8217;shimon\u00bb, pa\u00ed\u00ads incultivado y desolado (Sal. 78:40; 106:14; Is. 43:19, 20). Si el art\u00ed\u00adculo definido se une como prefijo al nombre, este \u00faltimo se deber\u00ed\u00ada traducir por el nombre propio de Jesim\u00f3n (\u00abdesierto\u00bb en las revisiones 1960 y 1977 de Reina-Valera; Jesim\u00f3n en la revisi\u00f3n antigua de 1909). (d) Heb. \u00abH&#8217;raboth\u00bb, regiones sin cultivar, lugares desolados (Is. 48:21; Sal. 102:7; Ez. 13:4). En tipolog\u00ed\u00ada el desierto se halla fuera de Cana\u00e1n y est\u00e1 en contraste con \u00e9l. El desierto fue el lugar de prueba para los israelitas, y as\u00ed\u00ad sucede con el cristiano, para humillarlo, y para mostrar lo que hay en su coraz\u00f3n (Dt. 8:2). Tiene que aprender lo que es en s\u00ed\u00ad mismo, y conocer al Dios de toda gracia con quien tiene que ver. Hay una necesidad de una dependencia constante o hay fracaso, en tanto que la experiencia se consigue de conocer a Aquel que nunca deja de socorrer. Cana\u00e1n es, de manera figurada, una posici\u00f3n celestial y de conflicto, que se corresponde con la necesidad de la armadura dada en Ef. 6:11, para mantenerse firmes frente a las asechanzas del diablo. Para esto se tiene que estar consciente de estar muerto y resucitado con Cristo. Es asociaci\u00f3n en esp\u00ed\u00adritu con Cristo en el cielo. (V\u00e9ase PEREGRINACI\u00ed\u201cN POR EL DESIERTO).<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[302]<br \/>\n   Es la superficie arenosa, carente de agua y de fecundidad vegetal, que frecuentemente es aludida en la Escritura, por las caracter\u00ed\u00adsticas geogr\u00e1ficas y las formas de vida del pueblo elegido.<\/p>\n<p>     Debido a ello, a la estancia de Jes\u00fas durante 40 d\u00ed\u00adas (Mt. 4. 1; Mc. 1. 12) y de Juan el Bautista (Mt. 3.1; Mt. 11.7) y a la primera historia cristiana durante la cual muchos hombres y mujeres se retiraban a la soledad para dedicarse m\u00e1s a Dios, en el lenguaje cristiano posee una connotaci\u00f3n de soledad, penitencia, oraci\u00f3n y ascesis.<\/p>\n<p>     Por otra parte posee cierto sentido tambi\u00e9n de tr\u00e1nsito doloroso y fatigoso en espera de una tierra nueva, al igual que aconteci\u00f3 con el Pueblo elegido.<\/p>\n<p>     Alguna \u00abexperiencia de desierto\u00bb o per\u00ed\u00adodo oportuno de soledad, reflexi\u00f3n y alejamiento  de la vida normal Sobre todo con alumnos y catequizando mayores suele resultar muy positivo en los procesos de educaci\u00f3n religiosa en personalidades de alguna sensibilidad religiosa. Con todo no es la soledad la que forma, sino el estilo de Jes\u00fas orando, la reflexi\u00f3n en comunidad compartiendo, el sentido de penitencia ofreciendo plegarias.<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>En la historia de salvaci\u00f3n, el camino del pueblo por el desierto, durante cuarenta a\u00f1os, tiene un significado trascendental. A ese \u00abdesierto\u00bb, a partir del \u00ab\u00e9xodo\u00bb y del camino hacia la tierra prometida, har\u00e1 referencia toda la historia b\u00ed\u00adblica. All\u00ed\u00ad Dios ha declarado que \u00absu pueblo\u00bb es su propiedad esponsal (Deut 7,6; 26,18); por esto le manifiesta su voluntad (la ley) y establece con \u00e9l una Alianza (Ex 24). El desierto es lugar de escucha de la Palabra de Dios y tambi\u00e9n de prueba para aquilatar la fidelidad a su voluntad.<\/p>\n<p>\tTradicionalmente se ha llamado \u00abdesierto\u00bb a los momentos especiales de oraci\u00f3n, especialmente cuando se trata de un tiempo especial de retiro o de Ejercicios espirituales. En un ambiente de silencio y oraci\u00f3n, se busca la presencia de Dios, para escuchar su Palabra y para seguir su voluntad.<\/p>\n<p>\tTambi\u00e9n se puede hablar de \u00abactitud\u00bb de desierto, como apertura a la Palabra y presencia de Dios, desde un coraz\u00f3n que deja de lado ruidos, des\u00f3rdenes y preocupaciones secundarias. Para conseguir esta actitud, ayudan los momentos de desierto y los lugares de silencio y aislamiento. Lo m\u00e1s importante es que esos momentos y lugares favorezcan la actitud de dejarse guiar por el Esp\u00ed\u00adritu Santo, a imitaci\u00f3n de Jes\u00fas (cfr. Lc 4,1; 9,10; Mt 4,1-11; Mc 6,31). En el desierto florece la oraci\u00f3n y el sacrificio, para poder superar las pruebas y tentaciones.<\/p>\n<p>\tEn el \u00abdesierto\u00bb Dios \u00abrecuerda\u00bb y renueva la Alianza \u00able llevar\u00e9 al desierto y le hablar\u00e9 al coraz\u00f3n\u00bb (Os 2,16; cfr. Jer 2,2). Para adentrarse en este desierto del coraz\u00f3n, como momento de iluminaci\u00f3n, es necesaria una actitud de \u00ab\u00e9xodo\u00bb (purificaci\u00f3n) y la tendencia o deseo de uni\u00f3n (perfecci\u00f3n). Es, pues, una din\u00e1mica de historia salv\u00ed\u00adfica que parte del pasado y transforma el presente enmarcha hacia una plenitud futura.<\/p>\n<p>\tEn la perspectiva cristiana del \u00abdesierto\u00bb, Jes\u00fas invita a \u00abestar con \u00e9l\u00bb (Jn 1,38-39) y se muestra no s\u00f3lo como Palabra personal del Padre, pronunciada en el amor del Esp\u00ed\u00adritu Santo, sino tambi\u00e9n como \u00abpiedra\u00bb de la que brota el agua viva (cfr. 1Cor 10,1-13; Ex 17,6; Sab 11,4) y como la \u00abserpiente levantada\u00bb, signo eficaz de salvaci\u00f3n (Jn 3,14; Num 21,8-9).<\/p>\n<p>\tEl objetivo del \u00abdesierto\u00bb es, pues, la experiencia de la presencia de Dios, que sigue hablando al coraz\u00f3n y mostrando su voluntad salv\u00ed\u00adfica. El camino del \u00abdesierto\u00bb ha sido el de los grandes orantes de la historia de salvaci\u00f3n Abraham (Gen 12,1), Mois\u00e9s (Ex 3,1-6; 19,3-25), El\u00ed\u00adas (1Re 19,1-8), Juan Bautista (Lc 3,2). Jes\u00fas consagr\u00f3 esta pr\u00e1ctica secular a la luz de la nueva Alianza sellada con su sangre (cfr. Lc 4,1-2.42; 9,18; Jn 6,15; Mc 1,35-39).<\/p>\n<p>\tEl desierto es el camino hacia la \u00abmonta\u00f1a\u00bb de las bienaventuranzas (Mt 5,1) y de la transfiguraci\u00f3n (Mt 17,1), a fin de que \u00abla claridad de Cristo resplandezca sobre la faz de la Iglesia\u00bb (LG 1) y sea efectivamente \u00absacramento universal de salvaci\u00f3n\u00bb (LG 48; AG 1).<\/p>\n<p>Referencias Contemplaci\u00f3n, discernimiento, Ejercicios, Nazaret, oraci\u00f3n, retiro, silencio.<\/p>\n<p>Lectura de documentos Ver referencias.<\/p>\n<p>Bibliograf\u00ed\u00ada D. BARSOTTI, Espiritualidad del \u00e9xodo (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1968); A. BONORA, Desierto, en Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica (Madrid, Paulinas, 1990) 426-434; H. CAMARA, El desierto es f\u00e9rtil (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1972); C. CARRETTO, Cartas del desierto (Madrid, Paulinas, 1980); Idem, El desierto en la ciudad (Madrid, Edit. Cat\u00f3lica, 1979); H. CAZELLES, En busca de Mois\u00e9s (Estella, Verbo Divino, 1981); F.M. LOPEZ MELUS, Desierto una experiencia de gracia (Salamanca, S\u00ed\u00adgueme, 1994); G. PELLICCIA, etc., Desierto, en Nuevo Diccionario de Espiritualidad (Madrid, Paulinas, 1991) 443-458; F. ROGER, Florecer\u00e1n tus desiertos (Madird, Studium, 1968); V. SERRANO, Espiritualidad del desierto (Madrid, Studium, 1968).<\/p>\n<p>(ESQUERDA BIFET, Juan, Diccionario de la Evangelizaci\u00f3n,  BAC, Madrid, 1998)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Evangelizaci\u00f3n<\/b><\/p>\n<p>El desierto, en sentido general, es s\u00ed\u00admbolo de esterilidad, tierra \u00e1rida y seca, donde Dios no ejerce su acci\u00f3n fecundante (Lc 15,4), regi\u00f3n inh\u00f3spita y deshabitada, morada de demonio: (Mt 12,43; Lc 8,29; 11,24). Pero m\u00e1s que esto, el desierto en la Biblia es un lugar de purificaci\u00f3n y de conversi\u00f3n a Dios, de austeridad y de despego de la tierra, de reflexi\u00f3n y de oraci\u00f3n. El desierto, por el que atraves\u00f3 el pueblo de Dios tras la salida de Egipto, se\u00f1ala la hora del triunfo y del poder de Dios, manifestado en los prodigios realizados (Jn 3,14-6,31.49) y en la Alianza, que establece relaciones de fidelidad entre Dios y el pueblo. Juan Bautista se prepar\u00f3 en el desierto (Lc 1,80), y en \u00e9l comienza su predicaci\u00f3n (Mt 3,1-3; 11,7; Me 1,3-4; Lc 3,2-4; 7,24). Jes\u00fas inicia en el desierto su vida p\u00fablica (Mt 4,1; Mc 1 12-13; Lc 4,1) y al desierto se retiraba con frecuencia, solo (Mt 14, 13; Mc 1,35.45; Lc 4,42; 5,16; 11,54) o con sus disc\u00ed\u00adpulos (Mc 6,31-32). En el desierto hizo el milagro de la multiplicaci\u00f3n de los panes (Mt 14, 13-21; 15,33; Mc 6,31-44; 8,4; Lc 9,12). El desierto adquiere un profundo sentido teol\u00f3gico, y es no tanto un lugar como una actitud religiosa. La Iglesia peregrina, a imitaci\u00f3n de Jesucristo, debe refugiarse en el desierto y vivir en \u00e9l como de paso en espera de la venida del Se\u00f1or y camino de la tierra prometida, el nuevo cielo y la nueva tierra que Dios le ha preparado (Ap 12,6.14). -> .<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>(-> tentaciones). Para un jud\u00ed\u00ado que vive en el entorno de Jerusal\u00e9n, el desierto es una experiencia cotidiana: est\u00e1 all\u00ed\u00ad mismo, tras el monte de los Olivos o en el descenso del torrente Cedr\u00f3n. A unas cuantas horas de camino de su casa, el israelita puede hacer una experiencia de lo que significa el desierto. Pero, al mismo tiempo, el desierto ha venido a mostrarse como lugar de experiencia simb\u00f3lica muy importante para los israelitas.<\/p>\n<p>(1) Antiguo Testamento. El desierto recibe dos sentidos b\u00e1sicos: es un lugar de prueba y castigo por donde los israelitas tienen que vagar durante cuarenta a\u00f1os, para superar su pecado y prepararse para entrar en la tierra prometida, como han puesto de relieve las grandes tradiciones del Pentateuco (sobre todo de Ex, Nm y Lv), que puede interpretarse as\u00ed\u00ad como gu\u00ed\u00ada de hombres y mujeres que marchan sin fin por desiertos, buscando la vida; es un lugar de purificaci\u00f3n y nuevo nacimiento, para retomar la historia de amor del principio de Israel. El segundo tema, que implica una vuelta al desierto, como medio de purificaci\u00f3n y conversi\u00f3n, constituye uno de los motivos b\u00e1sicos de la profec\u00ed\u00ada de Oseas, Jerem\u00ed\u00adas y el Segundo Isa\u00ed\u00adas, (a) Los textos m\u00e1s importantes son los de Oseas: \u00abPero he aqu\u00ed\u00ad que yo la atraer\u00e9 y la llevar\u00e9 al desierto, y hablar\u00e9 a su coraz\u00f3n. Y le dar\u00e9 sus vi\u00f1as desde all\u00ed\u00ad, y el valle de Acor por puerta de esperanza; y all\u00ed\u00ad cantar\u00e1 como en los tiempos de su juventud, y como en el d\u00ed\u00ada de su subida de la tierra de Egipto. En aquel tiempo, dice Yahv\u00e9, me llamar\u00e1s Ishi [mi esposo], y nunca m\u00e1s me llamar\u00e1s Baal\u00ed\u00ad [mi Baal]\u00bb (Os 2,14-16). El Dios de Oseas se queja porque su pueblo le ha abandonado. Por eso planea llevarla al desierto, lo que significa enamorarla de nuevo: volver al comienzo de un encuentro donde las dificultades eran est\u00ed\u00admulo y germen de amor fuerte. Ha dejado Dios que su esposa le abandone, corriendo el riesgo de perderse. Pero ahora no resiste: piensa que ha llegado el momento del retorno y decide recrear el amor que parec\u00ed\u00ada muerto, transformando el valle de Acor o desgracia (cf. Jos 7,24-25) en lugar de gracia esperanzada (= tiqwah). (b) En esa l\u00ed\u00adnea se mantiene y avanza Jerem\u00ed\u00adas: \u00abMc acuerdo de ti, de la fidelidad de tu juventud, del amor de tu desposorio, cuando andabas en pos de m\u00ed\u00ad en el desierto, en tierra no sembrada\u00bb (Jr 2,2). Tambi\u00e9n el Dios de Jerem\u00ed\u00adas quiere volver al desierto en amor, recordando y recreando la historia del primer noviazgo con el pueblo, (c) Esos temas culminan con el Segundo Isa\u00ed\u00adas que habla de la conversi\u00f3n del desierto en camino de esperanza. Un inmenso desierto separa a los exiliados de Babel y les aparta de su tierra en Palestina. Pero Dios har\u00e1 que ese desierto se convierta en camino de gracia: \u00abVoz que clama en el desierto: Preparad los caminos de Yahv\u00e9&#8230; Todo valle sea alzado, y b\u00e1jese todo monte y collado; y lo torcido se enderece, y lo \u00e1spero se allane\u00bb (Is 40,3-4). \u00abAbrir\u00e9 en el desierto estanques de aguas, y manantiales de aguas en la tierra seca. Dar\u00e9 en el desierto cedros, acacias, arrayanes y olivos; pondr\u00e9 en la soledad cipreses, pinos y bojes juntamente, para que vean y conozcan, y adviertan y entiendan todos, que la mano de Yahv\u00e9 hace esto, y que el Santo de Israel lo cre\u00f3\u00bb (Is 41,18-20). Esta imagen de la transformaci\u00f3n del desierto en tierra f\u00e9rtil, de encuentro con Dios, constituye uno de los s\u00ed\u00admbolos m\u00e1s importantes de la historia israelita.<\/p>\n<p>(2) Nuevo Testamento. Tambi\u00e9n en el Nuevo Testamento hay diversos tipos de desiertos, (a) Desierto de los celotas. As\u00ed\u00ad aparece como lugar de peligros y enga\u00f1os, donde se esconden y surgen e ilusionan al pueblo los falsos mes\u00ed\u00adas (cf. Flavio Josefo, AJ 20,188; BJ 2,59), queriendo comenzar desde all\u00ed\u00ad un camino de liberaci\u00f3n, como el de los antiguos hebreos, que hicieron con Mois\u00e9s la traves\u00ed\u00ada del desierto. La misma Iglesia antigua ha puesto en guardia a los fieles en contra de estos profetas del desierto: \u00abSi os dijeren: Mirad, est\u00e1 en el desierto, no salg\u00e1is&#8230;\u00bb (Mt 24,26). (b) Desierto de profetas. Juan Bautista. El desierto es un campo  de iniciaci\u00f3n prof\u00e9tica, lugar donde han venido a preparar los caminos del Se\u00f1or (seg\u00fan Is 40,3), no solamente unos bautistas como Ba\u00f1o* o los esenios* de Qumr\u00e1n (cf. 1QS 8,14; Mc 1,23), sino el mismo Juan* Bautista (cf. Mc 1,4), como ha destacado Jes\u00fas enf\u00e1ticamente: \u00ab\u00bfQu\u00e9 hab\u00e9is salido a buscar al desierto&#8230;? \u00c2\u00a1A un profeta!\u00bb (cf. Mt 11,17). (c) Desierto de las tentaciones. Es lugar de prueba, vinculado al mesianismo de Jes\u00fas (cf. Mc 1,12; Mt 4,1; Lc 4,1) que se enfrenta all\u00ed\u00ad con su tarea, superando as\u00ed\u00ad el riesgo del pan-poder-milagro. Pero no va para quedarse, \u00abporque el tiempo se ha cumplido\u00bb; por eso, deja el desierto de Juan y de las tentaciones y viene a Galilea, para anunciar el evangelio del Reino (cf. Mc 1,14-15). Jes\u00fas no ser\u00e1 profeta o Mes\u00ed\u00adas del desierto, sino de la tierra habitada de Galilea y de Jerusal\u00e9n. (d) Desierto de las multiplicaciones. La estepa o desierto, entendido como despoblado, puede presentarse como lugar de separaci\u00f3n y concentraci\u00f3n de grandes muchedumbres, que dejan los pueblos para encontrar a Jes\u00fas e iniciar con \u00e9l un nuevo camino en el que se comparten los panes y los peces de la vida. En esa l\u00ed\u00adnea, las multiplicaciones*, es decir, las comidas compartidas de la Iglesia, se sit\u00faan en el desierto, en un lugar al que pueden venir todos (cf. Mc 6,31-35; 8,4 par). Ciertamente, ese lugar desierto puede evocar los valores de un tipo de primavera fecunda y de para\u00ed\u00adso (se recuestan para comer sobre la hierba verde: Mc 6,39). Pero es evidente que significa ante todo un espacio abierto y com\u00fan donde cesan las distinciones entre aquellos que tienen y no tienen casa. En ese sentido, volver al desierto significa para la Iglesia volver a la experiencia del pan* y de los peces compartidos.<\/p>\n<p>PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. Historia y Palabra, Verbo Divino, Navarra 2007<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Historia y Palabra<\/b><\/p>\n<p>Ser Iglesia en el desierto significa, ante todo, que la Iglesia busca el desierto y se alimenta del mismo. S\u00ed\u00ad tuvi\u00e9ramos tiempo de explorar estos valles, descubrir\u00ed\u00adamos numerosas grutas de ermita\u00f1os; numerosas celdas de monjes que a lo largo de los siglos han vivido aqu\u00ed\u00ad. Miles y miles de personas procedentes de toda la cristiandad han venido al desierto para alimentarse de Dios y alimentar a su Iglesia.  Y a\u00fan hoy la vida mon\u00e1stica contin\u00faa en este desierto: el del Sina\u00ed\u00ad, los de Egipto y las regiones del monte Athos; cada monasterio pretende retomar la experiencia de la Iglesia en el desierto. Tambi\u00e9n cada uno de nosotros est\u00e1 llamado a alimentarse de momentos de desierto en su propia vida.  Ser Iglesia en el desierto significa, adem\u00e1s, preocuparnos de todos aquellos que, en el desierto de nuestra sociedad, est\u00e1n tirados en el arc\u00e9n: pobres, marginados, excluidos, gente que sufre, gente olvidada.  Estar en el desierto significa darnos cuenta de aquel que, al margen del camino, est\u00e1 m\u00e1s desesperado que nosotros, m\u00e1s solo que nosotros; significa hacernos pr\u00f3jimos. De hecho, en el desierto, la proximidad parece m\u00e1s inmediata, porque se comprende la necesidad del que est\u00e1 m\u00e1s solo que nosotros. Por tanto, el desierto es Iglesia que se hace pr\u00f3jimo.  Finalmente, ser Iglesia en el desierto significa afrontar incluso la persecuci\u00f3n, la cr\u00ed\u00adtica, el fraca  so, la impotencia, la debilidad. La Iglesia vive su tentaci\u00f3n de soledad, de pobreza, en el desierto de la vida, con la confianza puesta en el pastor que no permite que las ovejas se dispersen y se mueran de hambre.  La Iglesia vive en el desierto, con la confianza total en su pastor Jes\u00fas que la est\u00e1 conduciendo por los desiertos de la modernidad.<\/p>\n<p> Carlo Mar\u00ed\u00ada Martini, Diccionario Espiritual, PPC, Madrid, 1997<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Espiritual<\/b><\/p>\n<p>El desierto, aunque sigue conservando su car\u00e1cter de lugar desolado, evoca ante todo una \u00e9poca de la historia sagrada: el nacimiento del pueblo de Dios. Dios quiso que su pueblo naciera en el desierto y le prometi\u00f3 una tierra pr\u00f3spera, haci\u00e9ndo de este modo de la estancia en el desierto un per\u00ed\u00adodo privilegiado, pero siempre provisional. Por eso, el simbolismo tan rico del desierto no puede reducirse solamente a una concepci\u00f3n de la soledad o de la huida del mundo.<\/p>\n<p>En el Antiguo Testamento, el desierto es el espacio en que el pueblo n\u00f3mada toma conciencia de su elecci\u00f3n y de la llamada de Dios. Aqu\u00ed\u00ad Dios act\u00faa para educar al pueblo y para hacer que se convierta en pueblo \u00absuyo\u00bb (cf Dt 7, 6: 26,18: Lv 26,12). En el desierto los hebreos tienen que adorar a Dios (Ex 3,17): all\u00ed\u00ad reciben la ley y establecen la alianza. El desierto es tambi\u00e9n el lugar donde Dios pone a prueba al pueblo Y  el pueblo se obstina en sus rebeliones contra Dios. Pero, a pesar de su infidelidad, Dios no abandona su proyecto de salvaci\u00f3n. El triunfo final permite descubrir en el desierto no tanto el tiempo de la infidelidad del pueblo como m\u00e1s bien la misericordia sin l\u00ed\u00admites de Dios, que siempre lleva a t\u00e9rmino su designio de salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En el Nuevo Testamento el desierto  aparece m\u00e1s de sesenta veces. Las citas m\u00e1s numerosas se encuentran en los sin\u00f3pticos, en relaci\u00f3n con Juan Bautista y con los jud\u00ed\u00ados (Mt 3,1; 3,3; Mc 1,3.4); luego con Jes\u00fas, con los disc\u00ed\u00adpulos y con el pueblo (Mt 4,1; 14,13. Lc 4,1.42; 5,10; 9,10). Tambi\u00e9n el Esp\u00ed\u00adritu, los \u00e1ngeles, Satan\u00e1s, los demonios tienen relaci\u00f3n con el desierto (Mc 1,12.13; Lc 8,29).<\/p>\n<p>Cristo vuelve a vivir en su vida las  diversas etapas de la experiencia de los hebreos; movido por la fuerza del Esp\u00ed\u00adritu de Dios, va al desierto para someterse all\u00ed\u00ad a la prueba (Mt 4,1-11). A diferencia de sus antepasados, permanece fiel al Padre. Las pruebas en que sucumbieron los hebreos encuentran aqu\u00ed\u00ad su sentido y las promesas hechas a Israel se realizan en Jes\u00fas como el Hijo primog\u00e9nito.<\/p>\n<p>As\u00ed\u00ad pues, de la Biblia se deduce que  el desierto como lugar geogr\u00e1fico no puede ser considerado como una condici\u00f3n permanente. El creyente est\u00e1 ligado normalmente a la sociedad de los hombres. La permanencia en el desierto deber\u00ed\u00ada servir de preparaci\u00f3n para la misi\u00f3n espec\u00ed\u00adfica Y para el descubrimiento de Dios y d\u00e9 los dem\u00e1s hombres. Aquel lugar produce la experiencia decisiva para una maduraci\u00f3n de las propias opciones y del encuentro recordado con Dios. La nota caracter\u00ed\u00adstica del desierto es el movimiento de un recorrido, o una tensi\u00f3n din\u00e1mica desde el pasado hacia el futuro, que no quiere decir una espera pasiva, sino una actitud de compromiso hacia las metas fijadas de antemano.<\/p>\n<p>A. Fomkiel<\/p>\n<p> Bibl.: A. Bonora, Desierto, en NDTB, 426 434; AA. VV., Desierto, en NDE, 337-347. D. Barsotti, Espiritualidad del Exodo, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1968; H. C\u00e1mara, El desierto es f\u00e9rtil, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1972; Y Serrano. Espiritualidad del desierto, Studium, Madrid 1968.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Un fen\u00f3meno hist\u00f3rico que se repite: 1. En las diversas culturas \u00e9tnicas; 2. En la tradici\u00f3n cristiana &#8211; II. El desierto en la Biblia: 1. La realidad geogr\u00e1fica; 2. La experiencia hist\u00f3rica; 3. La relectura simb\u00f3lica; 4. Los esquemas de relectura; 5. Aplicaci\u00f3n de los esquemas de relectura al AT: a) Esterilidad\/fertilidad, b) Incompletez\/completez, c) Desposesi\u00f3n\/posesi\u00f3n, d) Camino\/meta; 6. La relectura del NT: a) Jes\u00fas, tentado en el desierto, b) Jes\u00fas, nuestro desierto; 7. Conclusi\u00f3n &#8211; III. Espiritualidad del desierto: 1. Din\u00e1mica de lo provisional; 2. El desierto, escuela de absoluto; 3. Gu\u00ed\u00ada para una \u00abjornada de desierto\u00bb.<\/p>\n<p>1. Un fen\u00f3meno hist\u00f3rico que se repite<br \/>\nEl desierto, y cuanto el t\u00e9rmino evoca, en teor\u00ed\u00ada y en la pr\u00e1ctica, tiene una destacada incidencia en las diversas culturas, filosof\u00ed\u00adas, religiones y espiritualidades \u00e9tnicas, ya sea como realidad condicionante, ya como libre opci\u00f3n.<\/p>\n<p>1. EN LAS DIVERSAS CULTURAS ETNICAS &#8211; La poes\u00ed\u00ada \u00e1rabe de los beduinos preisl\u00e1micos canta el desaf\u00ed\u00ado entre el desierto, que rechaza al hombre, y el hombre, que conquista el desierto. El conflicto se resuelve en una admirable simbiosis; en la forma m\u00e1s alta de conquista del desierto por parte del hombre y en la configuraci\u00f3n m\u00e1s lograda del hombre por parte del desierto: \u00abAqu\u00ed\u00ad el hombre adquiere realmente conciencia de su nada, lo mismo que de la nada absoluta de todas las cosas, en la huida incontenible del tiempo. No hay duda de que el desierto lamina al hombre, como hace con todo lo dem\u00e1s, pero tambi\u00e9n parece indudable la represalia del hombre, cuya lucidez pone al desnudo al desierto en su realidad esencial, la cual no es otra cosa que la nada; lo \u00fanico que queda en el desierto&#8230; en su individualidad -puesto que&#8230;, si la especie contin\u00faa viviendo, el animal y la planta mueren- es la piedra, o sea, el vac\u00ed\u00ado absoluto e irracional. Ciertamente el desierto puede decirle al hombre: para m\u00ed\u00ad, no eres nada; pero el hombre le responde: \u00bfy t\u00fa?\u00bb.<\/p>\n<p>Hay quien con argumentaciones etnol\u00f3gicas atribuye al desierto el descubrimiento de la unicidad de Dios. Obviamente, no es el desierto el que est\u00e1 marcado de monote\u00ed\u00adsmo, sino el hombre que, al convertirse en pastor n\u00f3mada (aunque haya salido de civilizaciones sedentarias, f\u00e1cilmente salpicadas de sincretismo), desarrolla progresivamente con ayuda del desierto la idea del Dios \u00fanico; as\u00ed\u00ad se ha comprobado cient\u00ed\u00adficamente en el pastor oriental antiguo de hace unos tres mil a\u00f1os, lo mismo que en la civilizaci\u00f3n neopastoril de la Am\u00e9rica poscolombina. El mismo monote\u00ed\u00adsmo hebreo habr\u00ed\u00ada sido definitivamente adoptado precisamente en el desierto a trav\u00e9s de la educaci\u00f3n dial\u00f3gica, durante cuarenta a\u00f1os, de la \u00abpalabra\u00bb, que organiz\u00f3 la tribu como naci\u00f3n mediante la ley mosaica. Por otra parte, en el desierto es donde Israel configura su espiritualidad de pueblo elegido como depositario y evangelizador de la revelaci\u00f3n, separ\u00e1ndose y diferenci\u00e1ndose del estilo de las dem\u00e1s naciones.<\/p>\n<p>A la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblico-hebrea apela el anacoretismo individual y comunitario de los esenios, de los terapeutas y de los qumr\u00e1micos. El amor al desierto se encuentra en la India (por ejemplo: eremitas de la selva y de la civilizaci\u00f3n brahm\u00e1nica), en China, en Asia central, en \u00ed\u0081frica, en Am\u00e9rica. Conocemos anacoretas y ermita\u00f1os entre los hind\u00faes, en el T\u00ed\u00adbet; entre los budistas de Ceil\u00e1n. En las poblaciones n\u00f3rdicas de Europa, el anacoretismo y el eremitismo m\u00e1ssevero parec\u00ed\u00adan casi cong\u00e9nitos en los celtas, especialmente en los escoceses y los irlandeses, los cuales mostraban predilecci\u00f3n, respectivamente, por las islas lacustres, fluviales y marinas, o por la soledad del exiliado voluntario. Entre los islamitas, adem\u00e1s del misticismo erem\u00ed\u00adtico de los su\/i, tienen todav\u00ed\u00ada fuerte incidencia sociol\u00f3gica y eco-psicol\u00f3gica los condicionamientos del desierto.<\/p>\n<p>No siempre es el desierto entendido geogr\u00e1fica y f\u00ed\u00adsicamente, con sus rocas, sus \u00e1ridas arenas, sus ingentes extensiones desnudas donde todo muere, lo que impone la reflexi\u00f3n y la sensaci\u00f3n de la nada del hombre, forzado a buscar con implorante fatiga cualquier oasis o tundra donde la vida ofrezca algo de verde o alg\u00fan naciente riachuelo. Otros lugares aseguran el elemento esencial del desierto, la soledad que favorece el retiro de la mundanidad, el silencio y la escucha. Como hecho religioso-cultual, entre los egipcios era universalmente conocida, por ejemplo, en Menfis, en Abidos y en otras partes, la reclusi\u00f3n de los adeptos al culto de Serapis, llamados katokoi, los cuales parece que se sent\u00ed\u00adan vinculados al recinto sagrado del templo de aquella divinidad hasta que ella los declaraba libres.<\/p>\n<p>Al desierto van los fil\u00f3sofos, en particular los seguidores del estoicismo y del neoplatonismo, para los cuales el desierto er\u00e1 con frecuencia sin\u00f3nimo de campo, una especie de \u00abrusticatio\u00bb reflexiva. Van al desierto los caudillos carism\u00e1ticos de pueblos, como Abrah\u00e1n, Mois\u00e9s, David, Matat\u00ed\u00adas; los profetas del antiguo Israel, Juan Bautista, Jes\u00fas el Mes\u00ed\u00adas; los profetas de las otras grandes religiones, como Buda, Confucio, Mahoma. Van al desierto cuantos sienten el impacto psicol\u00f3gico, moral y espiritual del mundo fren\u00e9tico. A veces la fuga tiene tonos de desde\u00f1oso desprecio, que lleva a gritar con Horacio: \u00abOdio al vulgo profano, y me alejo de \u00e9l. \u00c2\u00a1Callad!\u00bb.<\/p>\n<p>2. EN LA TRADICI\u00ed\u201cN CRISTIANA &#8211; La atracci\u00f3n del desierto la sintieron de modo original los m\u00ed\u00adsticos cristianos; no s\u00f3lo porque se sent\u00ed\u00adan extra\u00f1os y peregrinos, sin ciudad permanente en la tierra (cf 1 Pe 2,11; Heb 13,14), sino para mejor disponerse a la ciudad \u00abfutura\u00bb (ib) con la eficac\u00ed\u00adsima ascesis penitencial, contemplativa y escatol\u00f3gica del desierto. La experiencia b\u00ed\u00adblico-espiritual del desierto sigue una evoluci\u00f3n hist\u00f3rica, cuyos puntos salientes son los del per\u00ed\u00adodo \u00e1ureo de los \u00abpadres del desierto\u00bb (s. iv-v), el reflorecimiento con las reformas benedictinas y la proliferaci\u00f3n de los mendicantes (xi-xiii), un \u00abrenacimiento patr\u00ed\u00adstico\u00bb en conexi\u00f3n con el renacimiento human\u00ed\u00adstico y con los movimientos reformistas cat\u00f3licos (xv-xviii) con sucesivos retornos que se han hecho m\u00e1s vigorosos en nuestros d\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>De la era patr\u00ed\u00adstica, basta el ejemplo representativo de Antonio egipciaco (251-356), que llen\u00f3 la historia del monaquismo antiguo en Oriente y Occidente gracias a la admirable s\u00ed\u00adntesis biogr\u00e1fico-asc\u00e9tica compuesta por Atanasio de Alejandr\u00ed\u00ada, el cual tuvo prolongada familiaridad con el santo y con su estilo de vida. Antonio coloca en la base de su ascesis del desierto una tradici\u00f3n popular de profundos motivos b\u00ed\u00adblicos y evang\u00e9licos. La soledad, el ocultamiento af\u00ed\u00adn a la oscuridad, el desierto eran el lugar donde mejor se descubr\u00ed\u00ada el conflicto de las pasiones, de las fuerzas oscuras y ocultas que operan dentro de cada hombre, porque se cre\u00ed\u00ada que aquel conflicto estaba provocado o manejado por el &#8211; diablo, el cual andar\u00ed\u00ada merodeando por la soledad de los desiertos. Para las almas m\u00e1s decididas y animosas, el desierto se convert\u00ed\u00ada en el puesto avanzado de una lucha m\u00e1s comprometida y decidida contra el enemigo del esp\u00ed\u00adritu; enfrentarse al enemigo en su baluarte para desalojarlo era la t\u00e1ctica reconocida como m\u00e1s efectiva.<\/p>\n<p>Antonio, siguiendo el ejemplo de Pablo de Tebas, al que la tradici\u00f3n consideraba el primer ermita\u00f1o del desierto, libra el combate espiritual primero en los sepulcros y luego en el desierto, donde pasar\u00e1 veinte a\u00f1os atrincherado en un viejo reducto demolido. \u00abAtraviesa una prueba de oscuridad, en el curso de la cual tiene la impresi\u00f3n de ser abandonado por Dios a los poderes demon\u00ed\u00adacos; no obstante, persevera, pero en la fe m\u00e1s desnuda. Al t\u00e9rmino de la prueba, una visi\u00f3n luminosa del cielo le consuela. Entonces no puede menos de expresar esta queja: \u00bfD\u00f3nde estabas? \u00bfPor qu\u00e9 no te manifestaste desde el principio para hacer que cesaran mis sufrimientos? Mas una voz le respondi\u00f3: Yo estaba all\u00ed\u00ad, Antonio; esperaba para verte combatir.<\/p>\n<p>Tras no pocos casos de degradaci\u00f3n humana a causa de una soledad forzosa y oprimente o no preparada por un aprendizaje espiritual adecuado, Pacomio (287-347) y Basilio (329-379), que conoc\u00ed\u00adan tambi\u00e9n por experiencia la excelencia del retiro y del desierto, organizan la ascesis cenob\u00ed\u00adtica, la cual excluye el eremitismo, pero asegura, bajo un r\u00e9gimen de obediencia, el retiro y el desapego del mundo y de la mundanidad, el recogimiento, la soledad del silencio y de la contemplaci\u00f3n junto con el trabajo. Hacia finales del siglo iv, Shenute le niega a la vida cenob\u00ed\u00adtica la plena perfecci\u00f3n de la ascesis cristiana. Reconoce que la vida erem\u00ed\u00adtica es dif\u00ed\u00adcil y arriesgada; exige vocaci\u00f3n pertinente y preparaci\u00f3n adecuada. Pero la perfecci\u00f3n cristiana postula el paso del cenobitismo al eremitismo, como ocurrir\u00e1 tambi\u00e9n en las lauras fundadas en Palestina en el s. v por los mejores disc\u00ed\u00adpulos de Basilio.<\/p>\n<p>Desde el Oriente, especialmente con la lectura de la Vida de Antonio, de Atanasio, traducida al lat\u00ed\u00adn y ampliamente difundida a partir del s. iv, as\u00ed\u00ad como con la obra personal de Casiano (360-435), la espiritualidad del desierto se difunde inconteniblemente en Occidente. Uno de sus elementos es el penitencial, llevado a veces hasta l\u00ed\u00admites extremos para la resistencia f\u00ed\u00adsica con austeridades r\u00ed\u00adgidas e ingeniosas. Hubo varias especies de eremitas: estilitas, emparedados vivos, peregrinos, recluidos, dendritas (o que habitaban dentro del tronco de un \u00e1rbol), locos por Cristo que tomaban al pie de la letra el dicho paulino: \u00abSomos locos a causa de Cristo\u00bb (1 Cor 4,10).<\/p>\n<p>Un renovado fervor de espiritualidad anacor\u00e9tica se observ\u00f3 con las reformas del monaquismo benedictino (camaldulenses, valumbrosanos, verginianos, cistercienses, cartujos y otros) y con las \u00f3rdenes mendicantes, en su mayor\u00ed\u00ada conciliando la vida cenob\u00ed\u00adtica con la erem\u00ed\u00adtica. Siguiendo el ejemplo de los Padres&#8217;, se teji\u00f3 el elogio de la soledad: \u00abHuye de la gente -escribe Bernardo-, huye tambi\u00e9n de tus familiares, al\u00e9jate incluso de los amigos m\u00e1s \u00ed\u00adntimos&#8230; El que desea o\u00ed\u00adr la voz de Dios, que se retire a la soledad&#8230; Esta voz no resuena en las plazas&#8230; un consejo secreto requiere una escucha secreta&#8230; Dios no conversa con los que permanecen fuera de s\u00ed\u00ad mismos\u00bb. Bruno conf\u00ed\u00ada gozoso en una carta sus experiencias anacor\u00e9ticas: \u00abCu\u00e1ntas son las delicias con que la soledad y el silencio del yermo enriquecen a los que lo aman, lo saben s\u00f3lo quienes han vivido su experiencia&#8230;aqu\u00ed\u00ad el ojo adquiere aquella mirada simple que hiere de amor al Esposo (del alma), permiti\u00e9ndole aqu\u00e9l, en su pureza, ver a Dios\u00bb. El abad Juan Mombaer (ca. 1460-1501), reflexionando sobre las causas de la decadencia de las \u00f3rdenes religiosas, atribu\u00ed\u00ada la perseverancia de los cartujos al si-so-vi, o sea, al silencio, a la soledad y a la visita de inspecci\u00f3n&#8217;.<\/p>\n<p>La reforma cat\u00f3lica llev\u00f3 a un reflorecimiento de la espiritualidad del desierto. Baste mencionar la reforma camaldulense de Monte Corona, promovida en 1500 por el humanista veneciano Vincenzo Paolo Giustiniani; el movimiento franciscano que se inspira en Pedro de Alc\u00e1ntara y lleva a la creaci\u00f3n de conventos llamados \u00absantos desiertos\u00bb, donde se permite a los religiosos pasar per\u00ed\u00adodos m\u00e1s o menos prolongados en un completo aislamiento del mundo. Tambi\u00e9n los carmelitas organizan en algunos carmelos, llamados \u00abdesiertos\u00bb, un ascetismo de tipo erem\u00ed\u00adtico. Teresa de Avila parece haberse inspirado en este movimiento cuando construy\u00f3 en el huerto del monasterio de San Jos\u00e9 un peque\u00f1o desierto. Un caso similar, de 1570, es el de las clarisas de Santa Isabel de los Reyes, en Toledo. Eremitorios de este tipo, a los cuales las monjas se retiran al menos peri\u00f3dicamente para tener mayor oportunidad de recogimiento y de penitencia, se conservan todav\u00ed\u00ada hoy en las huertas de los monasterios de clarisas de Calabazanos y de Cami\u00f3n de los Condes. Esta l\u00ed\u00adnea de reforma para una mayor perfecci\u00f3n y una vida contemplativa m\u00e1s recogida la adoptaron las varias \u00abrecolecciones\u00bb (recoletos), entre las cuales la m\u00e1s conocida es la de los agustinos recoletos.<\/p>\n<p>Desde el siglo xvi al xviii, diversas reformas, fundaciones nuevas e intervenciones de la autoridad eclesi\u00e1stica demuestran la vitalidad de la ascesis erem\u00ed\u00adtica, que se organiza mejor, se institucionaliza y se le presta asistencia. Se multiplican los yermos y eremitorios en todos los paises que permanecen o se hacen cat\u00f3licos: de Francia se dijo que estaba \u00abcubierta de eremitorios\u00bb; los hab\u00ed\u00ada en todos los cantones suizos; en todos los condados ingleses, hasta la reforma anglicana; en todos los principados alemanes; en todas las di\u00f3cesis de Espa\u00f1a, Portugal e Italia. \u00abSe puede hablar incluso de su densidad relativa, pues los eremitorios se multiplicaron en los alrededores de las grandes urbes, como anta\u00f1o en torno a Alejandr\u00ed\u00ada, por una especie de compensaci\u00f3n vital de la intensidad de la vida social, de las opresiones colectivas y de la inevitable degradaci\u00f3n moral de una poblaci\u00f3n caracterizada por el anonimato\u00bb. En un censo de 1734, se se\u00f1alan, en la sola di\u00f3cesis de Pamplona, 1.286 eremitorios. Para acoger a los eremitas peregrinos, \u00abromipeti\u00bb, fray Albenzio Rossi fund\u00f3 en Roma, hacia 1588, los eremitas de Porta Angelica. C. M. Hofbauer recordaba con nostalgia los eremitorios de los alrededores de Roma, que visitaba cuando iba a la Ciudad Eterna.<\/p>\n<p>En nuestro tiempo, el deseo de buscar a Dios en la soledad inspira nuevamente un n\u00famero considerable de experiencias individuales y comunitarias. Ejemplos insignes son los literatos Psichari y Saint-Exup\u00e9ry. Pero el renacimiento debe mucho al ejemplo de Carlos de Foucauld (1858-1916), quien, despu\u00e9s de haber vivido algunos a\u00f1os en la trapa y luego al servicio de las clarisas en Nazaret y en Jerusal\u00e9n, ordenado sacerdote en 1901, se retir\u00f3 al desierto del Sahara hasta 1916, a\u00f1o en que fue asesinado. Lo que impresion\u00f3 a los ind\u00ed\u00adgenas musulmanes fue el valeroso desprendimiento de un europeo, seg\u00fan ellos provisto de todo, para compartir la vida primitiva de un habitante condicionado por el desierto. Les asombraba comprobar la total y constante disponibilidad para ser \u00fatil al pr\u00f3jimo como \u00abhermano universal\u00bb, en contraste con el alejamiento hier\u00e1tico y misterioso de sus marabutos. La verdadera encarnaci\u00f3n de lo divino era \u00e9l, llamado el \u00abmarabuto cristiano\u00bb.<\/p>\n<p>Muchos, en nuestros d\u00ed\u00adas, hombres y mujeres, sienten la llamada del eremitismo estrictamente entendido, tanto individual como organizado. Thomas Merton y otros muchos han escogido la vida del trapense u otra similar. Igualmente, j\u00f3venes universitarias o reci\u00e9n licenciadas miran con simpat\u00ed\u00ada la vida de las monjas de clausura m\u00e1s rigurosa, ya sea de tipo tradicional (cartujas, camaldulenses, trapenses, clarisas, carmelitas&#8230;), ya de nuevo cu\u00f1o, como, en Italia, la fundaci\u00f3n del ex parlamentario G. Dossetti, tambi\u00e9n \u00e9l pr\u00f3fugo voluntario para vivir en soledad en Tierra Santa. Para ayudar a religiosas de vida activa que descubren en un segundo tiempo la vocaci\u00f3n claustral, hay institutos que atienden a la vida interior a trav\u00e9s de \u00abcasas de oraci\u00f3n\u00bb. Don Orione fund\u00f3 en 1903, dentro de su \u00abPiccola Opera della Divina Provvidenza\u00bb, una rama erem\u00ed\u00adtica. En Perusa hay un eremitorio femenino del Magnificat; otro (desde 1926) en Campiello sul Clitunno (Perusa); un tercero, de la Transfiguraci\u00f3n, en Spello (Perusa), que alberga, desde 1972, a las \u00abHermanitas de Mar\u00ed\u00ada\u00bb, fundadas por una ex priora carmelita despu\u00e9s de mucho luchar, con acierto y tenacidad, para convencer a los superiores competentes. Hay que mencionar tambi\u00e9n, en Francia, los eremitas de Mar\u00ed\u00ada Inmaculada, fundados en 1943; en Canad\u00e1, los eremitas de San Juan Bautista, que en 1965 formaron una \u00absociedad de solitarios\u00bb en la isla de Vancouver. En 1974, volviendo a una costumbre del tiempo de Teresa de Avila, se construy\u00f3 un eremitorio dentro de la huerta de las clarisas de Azille (Francia). Entre los laicos, se puede mencionar el grupo reunido en torno al literato franc\u00e9s (de origen italiano) J. J. Lanza del Vasto, defensor y practicante de la no violencia, como Gandhi, del cual fue disc\u00ed\u00adpulo. Un significado ecum\u00e9nico particular ha adquirido la comunidad calvinista de Taiz\u00e9, que ha reanudado la tradici\u00f3n mon\u00e1stica occidental, adapt\u00e1ndola al hombre de nuestro tiempo. Durante un encuentro, en 1975, en Inglaterra, representantes de las iglesias cat\u00f3lica, ortodoxa, anglicana y congregacionista han reconocido que el eremitismo presente en las diversas iglesias constituye un fuerte vinculo de unidad. La llamada de la soledad para templar el esp\u00ed\u00adritu se verifica en la pr\u00e1ctica de los retiros mensuales, de los ejercicios espirituales, del mes ignaciano, de los \u00abcursillos\u00bb ofrecidos a todas las categor\u00ed\u00adas de cristianos, as\u00ed\u00ad como en la costumbre de pasar determinados per\u00ed\u00adodos en claustros y conventos.<\/p>\n<p>Es preciso referirse a la Biblia para encontrar en la palabra de Dios los contenidos esenciales relativos a la experiencia del desierto, a fin de trazar luego una espiritualidad que responda a las exigencias de nuestro tiempo I~infra, 1111.<\/p>\n<p>G. Pelliccia<br \/>\nII. El desierto en la Biblia<br \/>\n1. LA REALIDAD GEOGR\u00ed\u0081FICA &#8211; LOS desiertos que atravesaron los hebreos no eran completamente yermos o deshabitados. Alguna fuente, lluvias estacionales y buenas cisternas permit\u00ed\u00adan la formaci\u00f3n de peque\u00f1os centros habitados, comunicados entre s\u00ed\u00ad por caminos de caravanas. En torno a los oasis era posible la cr\u00ed\u00ada de animales de tama\u00f1o peque\u00f1o. Adem\u00e1s, en Palestina eran y son raras las extensiones de arena. Las zonas m\u00e1s desfavorecidas son macizos calc\u00e1reos, a los que s\u00f3lo les faltan las precipitaciones atmosf\u00e9ricas para que puedan ser f\u00e9rtiles. En todo caso, gracias a la abundante ca\u00ed\u00adda de roc\u00ed\u00ado, tambi\u00e9n est\u00e1n cubiertos de un poco de yerba. Los textos b\u00ed\u00adblicos, seg\u00fan los cuales los desiertos son salvajes (Dt 32,10), est\u00e1n privados de vegetaci\u00f3n (Dt 8,5; Os 2,3: Is 41,19; 51,13; Jer 2,24), son \u00e1ridos (Ez 13,19; Os 13,5; Is 35,1.6; 41, 18s; 43,19s), tenebrosos (Jer 2,6.31), poco seguros (Sal 55,8; Lam 5,9) y se encuentran habitados por seres horribles (Is 13,21; 30,6; Jer 2,24), presentan ciertos rasgos m\u00e1s imaginarios que reales, como sucede normalmente en el caso de tradiciones tan antiguas y confiadas a la memoria popular.<\/p>\n<p>2. LA EXPERIENCIA HIST\u00ed\u201cRICA &#8211; \u00bfC\u00f3mo concibi\u00f3 el pueblo hebreo el paso de sus antepasados a trav\u00e9s del desierto y qu\u00e9 lecciones sac\u00f3 de \u00e9l? Ateni\u00e9ndonos a los datos del texto (si bien la reconstrucci\u00f3n hist\u00f3rica exigir\u00ed\u00ada matizaciones), el viaje tuvo lugar en tres etapas: desde Egipto al Sina\u00ed\u00ad, desde el Sina\u00ed\u00ad a Cades, desde Cades al Jord\u00e1n.<\/p>\n<p>Los israelitas, despu\u00e9s de atravesar el Mar Rojo, se dirigen hacia el desierto de Sur. Caminan tres d\u00ed\u00adas sin encontrar agua. Cuando, finalmente, encuentran un pozo, sus aguas son tan amargas, que le llaman Mara (amargura). Comienzan entonces a murmurar, lo cual har\u00e1n peri\u00f3dicamente (contra la sed, Ex 17,3; N\u00fam 20,2; contra el hambre, Ex 16,2; N\u00fam 11,4s; contra los peligros de guerra, N\u00fam 14,7s). Tambi\u00e9n en Mara comenz\u00f3 la larga serie de pruebas (Ex 15,25). A veces Yahv\u00e9 tienta a Israel para hacer que conozca el fondo de su propio coraz\u00f3n (Ex 16,4; 20,20; Dt 8,2.16; 13,4); a veces Israel tienta a Yahv\u00e9 para ver hasta qu\u00e9 punto se extiende su poder (Ex 17,2.7; N\u00fam 14,22). Desde Mara, Israel llega a Elim. Nuevas murmuraciones. El pueblo se arrepiente de haber corrido el riesgo de la aventura: \u00ab\u00c2\u00a1Ojal\u00e1 hubi\u00e9ramos muerto por mano de Yahv\u00e9 en Egipto, cuando nos sent\u00e1bamos junto a las ollas de carne y com\u00ed\u00adamos pan hasta saciarnos!\u00bb (Ex 16,3). El pueblo conoce el man\u00e1 y Yahv\u00e9le revela su gloria envi\u00e1ndole una nube de codornices. En la etapa siguiente, Refidim, los israelitas tienen m\u00e1s sed que nunca y reclaman agua. En esta localidad, que desde entonces se llamar\u00e1 Merib\u00e1 y Mass\u00e1 (lucha y tentaci\u00f3n), Mois\u00e9s hace brotar agua de la roca. Tambi\u00e9n en Refidim la oraci\u00f3n de Mois\u00e9s obtiene la victoria sobre los amalecitas.<\/p>\n<p>Tres meses despu\u00e9s de la salida de Egipto, los hebreos llegan al desierto del Sina\u00ed\u00ad. Aqu\u00ed\u00ad tiene lugar el gran encuentro entre Yahv\u00e9 y su pueblo. Israel se convierte en \u00abpropiedad de Yahv\u00e9, en reino de sacerdotes y en un pueblo santo\u00bb (Ex 19,5-6). La tradici\u00f3n vincula al episodio del Sina\u00ed\u00ad lo esencial de la legislaci\u00f3n social y religiosa de Israel (Ex 20 hasta N\u00fam 10,10). Visi\u00f3n teol\u00f3gica que constituye un desaf\u00ed\u00ado a la historia, pero que traduce a su modo el arraigo de toda la fe yavista en la realidad de la alianza.<\/p>\n<p>N\u00fam 10,11-12.16 cuenta luego la etapa que conduce al desierto de Far\u00e1n. El texto relata que Yahv\u00e9 iba delante de las columnas bajo la forma de una nube (N\u00fam 10,34). Mas el pueblo, en su depresi\u00f3n, vuelve a pensar otra vez en las comodidades que ha perdido dejando la jaula dorada de Egipto: \u00abNos acordamos&#8230; ahora nuestros ojos no ven m\u00e1s que man\u00e1\u00bb (N\u00fam 11,5-6). Escuchados para desventura suya, ven caer a sus pies una nube de codornices chirriantes. Una indigesti\u00f3n mortal hiere a los que se dejan llevar de la gula. Despu\u00e9s de Mass\u00e1 y Merib\u00e1, llegan a Qibrot Ha Tava (tumba de la avidez). Las rebeld\u00ed\u00adas de Israel terminan formando un mapa geogr\u00e1fico del pecado.<\/p>\n<p>Desde el mismo desierto de Far\u00e1n sale una patrulla a explorar el pa\u00ed\u00ads de la promesa (N\u00fam 13,Iss). Este se presenta magn\u00ed\u00adfico bajo todos los aspectos; pero sus habitantes son demasiado temibles y la comunidad, falta de fe, se niega a avanzar. Por eso, el castigo: ning\u00fan adulto de la generaci\u00f3n actual, exceptuando a Caleb y a Josu\u00e9, entrar\u00e1 en la tierra prometida.<\/p>\n<p>Los cap\u00ed\u00adtulos 20-22 de los N\u00fameros parecen un calco de Ex 17. Una vez m\u00e1s los hebreos manifiestan libremente su pesar por haber abandonado Egipto (N\u00fam 20,4; cf Ex 16,3). Mois\u00e9s repite el gesto que hace brotar agua de la roca (20,10; cf Ex 17,5). Edom ocupa el puesto de los amalecitas (cf Ex 17,8-16) y ataca a Israel (N\u00fam 20,14-21). El c. 21 habla de la plaga de las serpientes quese abate sobre los hebreos culpables de haber repetido su lamentaci\u00f3n: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 nos hab\u00e9is hecho salir de Egipto?\u00bb (N\u00fam 21,5). Despu\u00e9s de alg\u00fan choque con los amorreos (N\u00fam 21,25) y con los moabitas (N\u00fam 22; cf, sin embargo, Dt 2,29), Israel pasa el Jord\u00e1n bajo la gu\u00ed\u00ada de Josu\u00e9 (Jos 3).<\/p>\n<p>3. LA RELECTURA SIMB\u00ed\u201cLICA &#8211; La relectura realizada dentro de la tradici\u00f3n b\u00ed\u00adblica ofrece este particular: no es nunca una simple visi\u00f3n retrospectiva. No se trata de glorificar o de llorar un pasado nacional. En la sucesi\u00f3n de los acontecimientos, el pueblo advierte las constantes de Dios y del hombre. Exodo-desierto-entrada en la tierra son una estructura de vida para todo creyente. Aqu\u00ed\u00ad hay un misterio de salvaci\u00f3n v\u00e1lido para todos los sucesivos \u00abhoy\u00bb: \u00abOjal\u00e1 hoy oyerais su voz. No endurezc\u00e1is vuestro coraz\u00f3n como en Merib\u00e1, como el d\u00ed\u00ada de Mas\u00e1 en el desierto, cuando me probaron vuestros padres, me tentaron aunque hab\u00ed\u00adan visto mis obras\u00bb (Sal 95,8s). El AT conoce incluso una especie de ritual del recuerdo. Todos los a\u00f1os, el 15 del mes s\u00e9ptimo, Israel debe adoptar las condiciones de vida del desierto: \u00abDurante los siete d\u00ed\u00adas habitar\u00e9is en tiendas&#8230; para que vuestros descendientes sepan que yo hice habitar en tiendas a los hijos de Israel cuando los saqu\u00e9 de la tierra de Egipto\u00bb (Lev 32,42s; cf Dt 16,13-17).<\/p>\n<p>El principio de la relectura, v\u00e1lido ya en el AT, se impone a\u00fan m\u00e1s en el NT. As\u00ed\u00ad el autor de la Carta a los Hebreos toma a su vez el Sal 95 y lo aplica al mensaje evang\u00e9lico: \u00abDe nuevo, Dios fija un d\u00ed\u00ada, un `hoy&#8217;&#8230; Esforc\u00e9monos, pues, por entrar en este reposo, para que nadie sucumba imitando este ejemplo de desobediencia\u00bb (Heb 4,7.11).<\/p>\n<p>Calificamos la relectura de simb\u00f3lica por dos motivos: 1) La mirada de la fe descubre en el acontecimiento pasado una validez de aplicaci\u00f3n que rebasa sus l\u00ed\u00admites emp\u00ed\u00adricos de tiempo y espacio: Egipto es figura de la esclavitud bajo el pecado; el desierto corresponde al itinerario espiritual de la conversi\u00f3n; la tierra prometida tiene como equivalente el estar con Cristo en el tiempo presente y en el mundo que vendr\u00e1. San Pablo expresa todo esto en los t\u00e9rminos siguientes: \u00abQuien (Dios) nos rescat\u00f3 del poder de las tinieblas y nos trasport\u00f3 al reino del Hijo de su amor, en quien tenemos la redenci\u00f3n y remisi\u00f3n de los pecados\u00bb (Col 1,13s); 2) La relectura serefiere a acontecimientos cuya figura pertenece al mundo del s\u00ed\u00admbolo: hambre-sed-pan-agua-caminar, etc., son todos ellos t\u00e9rminos que ofrecen niveles de significado superpuestos y correlativos: f\u00ed\u00adsico, ps\u00ed\u00adquico y espiritual. Por ejemplo: hambre de pan, hambre de afecto, hambre de Dios. Cada t\u00e9rmino puede recordar o ser signo del otro. Cuanto m\u00e1s est\u00e1 arraigado el s\u00ed\u00admbolo en la experiencia genuinamente humana, tanto m\u00e1s se convierte en colectivo y universal. En este sentido, la Biblia habla al hombre de todos los tiempos y de todos los lugares.<\/p>\n<p>Hemos de indicar ahora los diferentes esquemas seg\u00fan los cuales se ha realizado la relectura, sobre todo en el AT. En efecto, el tema del desierto se presta a dar vida a un grupo frondoso de significados, estructurados en forma de simples oposiciones. La relectura del NT quedar\u00e1 unificada en torno a los temas cristol\u00f3gicos.<\/p>\n<p>4. LoS ESQUEMAS DE RELECTURA &#8211; Hoy las ciencias del lenguaje nos ense\u00f1an que, para individuar los valores de un t\u00e9rmino, es preciso ver a qu\u00e9 otros t\u00e9rminos se contrapone habitualmente. Por lo que se refiere al desierto, comprobamos las ant\u00ed\u00adtesis siguientes: a) esterilidad \/ fertilidad: el desierto, tierra quemada, se opone a la tierra cultivada; b) incompletez\/completez. As\u00ed\u00ad como el mar, ateni\u00e9ndonos a la cosmolog\u00ed\u00ada b\u00ed\u00adblica, es lo que queda del abismo primordial despu\u00e9s de la separaci\u00f3n de las aguas (G\u00e9n 1), as\u00ed\u00ad el desierto es un residuo de la estepa desolada que exist\u00ed\u00ada antes de plantar el ed\u00e9n (G\u00e9n 2). El desierto, exactamente como el mar, es, pues, un s\u00ed\u00admbolo del caos en oposici\u00f3n al cosmos ordenado. Una variante del tema incompletez\/completez es el binomio: indiferenciaci\u00f3n inicial \/ transformaci\u00f3n: el desierto es la imagen de los comienzos absolutos, del tiempo en que a\u00fan era todo posible. Visto bajo este aspecto, reviste un valor positivo y ser\u00e1 imagen de la juventud, del noviazgo, etc\u00e9tera; c) desposesi\u00f3n \/ posesi\u00f3n: el desierto es el lugar de las privaciones. \u00bfCu\u00e1l es la cualidad de los sentimientos que se manifiestan en la condici\u00f3n de desposesi\u00f3n: lamentos est\u00e9riles o repliegues sobre uno mismo, o bien voluntad de conquista para llegar a una existencia mejor?; d) camino \/ meta: el desierto, a duras penas soportable, no invita a la permanencia, sino a buscar una mansi\u00f3n estable. A lo largo de este eje de significados se articulan los temas de gu\u00ed\u00ada, peligro, resistencia encontrada, etc.<\/p>\n<p>5. APLICACI\u00ed\u201cN DE LOS ESQUEMAS DE RELECTURA At. AT &#8211; a) Esterilidad\/fertilidad. El Sal 104 muestra que toda vida proviene de Dios. Si \u00e9ste retira su aliento, la vida recae en la nada (Sal 104,29). Pues bien, seg\u00fan N\u00fam 20,5, el desierto es un lugar inh\u00f3spito, \u00abque no admite semillas, que no tiene vi\u00f1as, ni higueras, ni granados, y donde ni hay agua para beber\u00bb; un lugar, en suma, que no parece haber tenido parte en la bendici\u00f3n de Dios y que, por tanto, alberga a los poderes demon\u00ed\u00adacos (Dt 8.15; cf N\u00fam 21,4s; Is 30,6). Parad\u00f3jicamente, en esta tierra quemada y \u00e1rida es donde Dios se muestra m\u00e1s cerca al que le ama: \u00abTus vestidos no se gastaron sobre ti ni se hincharon tus pies durante esos cuarenta a\u00f1os. Reconoce, pues, en tu coraz\u00f3n que Yahv\u00e9, tu Dios, te corrige a la manera como un padre lo hace con su hijo\u00bb (Dt 8,4s; cf 29,4).<\/p>\n<p>El desierto, naturalmente est\u00e9ril, es a prop\u00f3sito para manifestar la potencia vivificadora de Dios. A este respecto, los hebreos percibieron la acci\u00f3n providente de Dios sobre todo en el man\u00e1, \u00abel pan del cielo\u00bb (Sal 105,40). El man\u00e1 hab\u00ed\u00ada que recogerlo cada ma\u00f1ana, exceptuando el s\u00e1bado (Ex 16,20). Esta disposici\u00f3n intenta sugerir que el pueblo no posee autonom\u00ed\u00ada alguna de vida frente a Dios. Su dependencia es entera y constante, y no se refiere, adem\u00e1s, s\u00f3lo a los bienes materiales: \u00abNo s\u00f3lo de pan vive el hombre, sino de cuanto procede de la boca de Yahv\u00e9\u00bb (Dt 8,3).<\/p>\n<p>b) Incompletez\/completez. El pensamiento hebreo no razona en t\u00e9rminos de ser y no ser, sino que opone m\u00e1s bien orden y desorden, caos y cosmos. Este modo de ver las cosas, menos filos\u00f3fico que el pensamiento griego, concede, en compensaci\u00f3n, mayor puesto a la historia. Entre el desorden inicial y el cumplimiento escatol\u00f3gico de lo creado hay lugar para una acci\u00f3n transformadora. En esta perspectiva presenta sobre todo el Deuteroisa\u00ed\u00adas (Is 40-55) la redenci\u00f3n como cumplimiento de la creaci\u00f3n. Los grandes s\u00ed\u00admbolos del caos son el mar y el desierto. Yahv\u00e9 libra una batalla simb\u00f3lica contra estos elementos. Entre los restantes textos, ls 51,9-11 agrupa abismo primordial, mar y desierto: \u00ab\u00c2\u00a1Despierta, despierta; v\u00ed\u00adstete de fuerza, brazo de Yahv\u00e9; despierta como anta\u00f1o en los d\u00ed\u00adas de las generaciones antiguas! \u00bfNo eres t\u00fa el que hendi\u00f3 a Rahab y traspas\u00f3 al Drag\u00f3n? \u00bfNo eres t\u00fa el que sec\u00f3 el mar, las aguas del gran abismo, el que troc\u00f3 en camino las honduras del mar para que pasaran tus redimidos? As\u00ed\u00ad volver\u00e1n los liberados de Yahv\u00e9 y vendr\u00e1n a Si\u00f3n entre gritos de j\u00fabilo\u00bb (Cf tambi\u00e9n ls 63,13s). Es un solo y mismo Dios el que dividi\u00f3 las aguas del abismo, del mar Rojo, y el que ahora traza un camino en el desierto (ls 43,19). Para expresar esta identidad, el profeta ha superpuesto las im\u00e1genes. El mar ha ocupado el puesto del caos y el desierto ha sustituido al mar. La equivalencia entre desierto y mar, en cuanto s\u00ed\u00admbolos del caos, explica tambi\u00e9n otra imagen del Deuteroisa\u00ed\u00adas. Seg\u00fan ls 41,18s, Yahv\u00e9 har\u00e1 brotar en el desierto cuatro especies de agua (r\u00ed\u00ados, fuentes, estanques, manantiales) y har\u00e1 crecer siete tipos de \u00e1rboles (cedros, acacias, mirtos, olivares, cipreses, olmos, terebintos). Los p\u00e1ramos est\u00e9riles se transformar\u00e1n en un para\u00ed\u00adso terrestre. Semejante or\u00e1culo no hay que tomarlo al pie de la letra, como si se tratara de la visi\u00f3n anticipada del estado futuro de una zona geogr\u00e1fica. El lenguaje es simb\u00f3lico. La redenci\u00f3n realiza la perfecci\u00f3n que Dios ha planeado desde el principio (cf ls 45,18s).<\/p>\n<p>En cambio, otras varias im\u00e1genes del libro de Isa\u00ed\u00adas describen el juicio escatol\u00f3gico. Por ejemplo, ls 34-35. El d\u00ed\u00ada de su venganza, Yahv\u00e9 tirar\u00e1 sobre Edom \u00abla cuerda del caos y la plomada del vac\u00ed\u00ado\u00bb (Is 34,11). Hienas, gatos salvajes y v\u00ed\u00adboras \u00abheredar\u00e1n\u00bb el pa\u00ed\u00ads y en \u00e9l \u00abmorar\u00e1n\u00bb (Is 34,11.17). Yahv\u00e9 les \u00abrepartir\u00e1\u00bb la tierra (Is 34,17). Los t\u00e9rminos clave de la entrada de Israel en la tierra prometida son referidos a los animales que toman posesi\u00f3n de las ruinas (heredar: Lev 20,24; N\u00fam 13,30; 21,24; Dt 1,8; 2,21.31, etc.; morar: Sal 37,29; 69,37; distribuir: Jos 14,5; N\u00fam 26,53.56). El castigo es a un tiempo anticreaci\u00f3n y anti\u00e9xodo.<\/p>\n<p>Las relecturas de la tradici\u00f3n del desierto no son uniformes. Junto a una valoraci\u00f3n pesimista, que ve en los cuarenta a\u00f1os de peregrinaci\u00f3n una larga serie de rebeld\u00ed\u00adas, existe una valoraci\u00f3n completamente positiva: el tiempo del desierto corresponde al noviazgo de Israel con Yahv\u00e9. El \u00e9xodo es la edad de oro de la historia de la salvaci\u00f3n: \u00abMe he acordado de ti, del cari\u00f1o de tu juventud, de tu amor de novia cuando me segu\u00ed\u00adas por el desierto, por una tierra yerma\u00bb (Jer 2,2). Este modo de ver las cosas forma parte del esquema indiferenciaci\u00f3n\/transformaci\u00f3n. La historia no es m\u00e1s que el desarrollo progresivo de inmensas posibilidades iniciales. Cuanto m\u00e1s avanza Israel, m\u00e1s se endurece, m\u00e1s se enfr\u00ed\u00ada. Hay que relacionar con este esquema de relectura la teolog\u00ed\u00ada de Oseas de retorno al desierto.<\/p>\n<p>Para Oseas, el retorno al desierto no significa condena de la cultura y del progreso. En realidad, el pueblo, al hacerse sedentario, se ha dejado arrastrar al sincretismo religioso. No tiene ya la energ\u00ed\u00ada espiritual necesaria para convertirse. Necesita una juventud nueva, capacidad de volver a comenzarlo todo. Tal es precisamente el sentido de la vuelta al desierto en este profeta. Un esp\u00ed\u00adritu de fornicaci\u00f3n tiene a Israel prisionero (5,4). Hay que quitarle al pecador la ocasi\u00f3n de pecar. Hay que lanzarlo a un nuevo \u00e9xodo, a una nueva historia de la salvaci\u00f3n experimentada personalmente. M\u00e1s que de un castigo, se trata de hacerle revivir la serie de los acontecimientos salv\u00ed\u00adficos, a fin de devolverle su pureza inicial: \u00abLa atraer\u00e9 y la guiar\u00e9 al desierto, donde hablar\u00e9 a su coraz\u00f3n&#8230; All\u00ed\u00ad me responder\u00e1 de nuevo, como en los d\u00ed\u00adas de su juventud, como en el d\u00ed\u00ada en que sali\u00f3 de Egipto\u00bb (Os 2,16.17). Israel, una vez convertido, ser\u00e1 nuevamente capaz de poseer su tierra sin ser pose\u00ed\u00addo por ella.<\/p>\n<p>e) Desposesi\u00f3n\/posesi\u00f3n. Uno de los efectos que produce la desposesi\u00f3n es el de colocar al hombre frente a los propios deseos. \u00bfDe qu\u00e9 naturaleza son las nostalgias que surgen en su coraz\u00f3n, cuando siente la privaci\u00f3n? Israel, despojado de la comodidad, se inclina, por un lado, a cantar las alabanzas de la antigua prisi\u00f3n (N\u00fam 11,5), y, por otro, a denigrar la tierra prometida, el don de Dios (N\u00fam 13,32; 14,36). Ante la dificultad, el pueblo se siente tentado a caer en un abatimiento mortal (N\u00fam 14,2) o, peor a\u00fan, a dar marcha atr\u00e1s hacia Egipto (N\u00fam 14,3). En efecto, la esperanza viene a faltar cuando no se alimenta ya de la fe. La fe pierde su propia audacia cuando el hombre no desea otra cosa que la satisfacci\u00f3n de las necesidades inmediatas. Pues bien, el desierto le ense\u00f1a la jerarqu\u00ed\u00ada de los valores: \u00abTe he humillado y te he hecho sentir hambre para alimentarte luego con el man\u00e1, desconocido de tus mayores, para que aprendieras que no s\u00f3lo de pan vive el hombre, sino de cuanto procede de la boca de Yahv\u00e9\u00bb (Dt 8,3). S\u00f3lo Dios cuenta de veras; sin \u00e9l todo el resto es nada. Dt 8-11 extiende este tipo de espiritualidad a todo el que vive en la abundancia. Para vivir ricos sin perderse es precisa una espiritualidad del desierto. Cuando Israel haya tomado posesi\u00f3n del pa\u00ed\u00ads y viva en un perfecto bienestar, habr\u00e1 de conseguir no olvidarse de Dios, el cual es infinitamente m\u00e1s grande que sus dones: \u00abAcu\u00e9rdate de Yahv\u00e9, tu Dios; \u00e9l es quien te ha dado esta fuerza y fe ha procurado este poder\u00bb (Dt 8,18). Cualquiera que sea el bienestar adquirido, la fe sigue apoy\u00e1ndose solamente en Dios.<\/p>\n<p>d) Camino\/meta. El \u00faltimo esquema que debemos examinar es el del camino como opuesto a la meta. Los temas que vienen aqu\u00ed\u00ad naturalmente a cuento son los de Dios como gu\u00ed\u00ada y pastor, y el de los obst\u00e1culos del camino.<\/p>\n<p>Cuarenta a\u00f1os de peregrinaci\u00f3n por el desierto han habituado a Israel a \u00abcaminar con Dios\u00bb (Miq 6,8). Caminar significa llevar continuamente consigo sin dejarlo atr\u00e1s el objeto de la propia esperanza, creer que uno es conducido hacia un pa\u00ed\u00ads feliz (Dt 8,7-10) y que todos los caminos de Dios, por sinuosos que sean (Dt 2,Is), conducen a \u00e9l.<\/p>\n<p>Uno de los textos que trasladan m\u00e1s netamente el \u00e9xodo al plano espiritual es ls 58, que tiene como objeto el ayuno verdadero. El ayuno no consiste en atormentar el cuerpo, sino en hacer pedazos todo ego\u00ed\u00adsmo: en romper las cadenas, en soltar los lazos, en quebrantar los yugos, en distribuir el pan. A quien se ha liberado de s\u00ed\u00ad mismo, Dios se le hace presente como la columna de la nube en el desierto: \u00abYahv\u00e9 ser\u00e1 tu gu\u00ed\u00ada siempre, en los desiertos saciar\u00e1 tu hambre&#8230; ser\u00e1s como un huerto regado, cual manantial de agua, de caudal inagotable\u00bb (Is 58,11). El hombre, al salir de s\u00ed\u00ad mismo y colocarse bajo la gu\u00ed\u00ada de Dios, se hace capaz de construir la ciudad. Is 58,12 prosigue: \u00abReedificar\u00e1s las viejas ruinas&#8230; Ser\u00e1s llamado &#8216;tapiador de brechas'\u00bb. Las etapas del \u00e9xodo, paso del desierto-tierra prometida, se trasladan al plano espiritual.<\/p>\n<p>Las dificultades del camino (hambre, sed, enemigos) sirven para recordar que la salvaci\u00f3n no se consigue permaneciendo pasivos, sino que entra\u00f1a siempre un aspecto din\u00e1mico. La prueba profundiza la fe, al tiempo que revela m\u00e1s manifiestamente la gloria de Dios, \u00absu grandeza, la fuerza de su brazo tenso\u00bb (Dt 11,2). Lo progresivo de la salvaci\u00f3n y su car\u00e1cter din\u00e1mico se revelar\u00e1n de modo m\u00e1s neto a\u00fan en el NT. La Iglesia en camino hacia una salvaci\u00f3n todav\u00ed\u00ada futura es la Iglesia del desierto (Ap 12).<\/p>\n<p>6. LA RELECTURA DEL NT &#8211; Seg\u00fan el AT, los acontecimientos escatol\u00f3gicos est\u00e1n ligados al desierto (Is 35,1ss; 40,1; 41,19; 51,3, etc.). El tiempo de la salvaci\u00f3n se anuncia simb\u00f3licamente bajo la imagen de un remodelamiento de la creaci\u00f3n entera. Tambi\u00e9n Juan el Bautista sabe que debe ser una voz que grita en el desierto para preparar el camino al Se\u00f1or y allanar sus senderos (Mt 3,3; Mc 1,3; Lc 3,4-6). A su vez, tambi\u00e9n Jes\u00fas se sabe vinculado al desierto; en realidad, no para permanecer all\u00ed\u00ad, sino para caracterizar as\u00ed\u00ad toda su actividad ulterior (Mt 4,1-11; Mc 1,12s; Le 4,1-13).<\/p>\n<p>a) Jes\u00fas, tentado en el desierto. Jes\u00fas, tentado en el desierto, se coloca bajo el signo de las relecturas realizadas ya por el Deuteronomio: aa) \u00abNo s\u00f3lo de pan vive el hombre, sino de cuanto procede de la boca de Yahv\u00e9\u00bb (Dt 8,3); bb) \u00abNo tent\u00e9is a Yahv\u00e9, vuestro Dios\u00bb (Dt 6,16); \u00abteme a Yahv\u00e9, tu Dios, s\u00ed\u00adrvele a \u00e9l y jura en su nombre\u00bb (Dt 6,13). Lo absoluto de Dios, su santidad y su unicidad, tales son los tres principios que Jes\u00fas coloca en la base de su mesianismo. Jes\u00fas ser\u00e1 al mismo tiempo Hijo del hombre y Siervo paciente. Gloria y cruz est\u00e1n indisolublemente unidas. Al triple pecado del pueblo del \u00e9xodo -deseo de satisfacci\u00f3n inmediata, poner a Dios a prueba, idolatr\u00ed\u00ada- opone Jes\u00fas una triple renuncia: muerte de s\u00ed\u00ad mismo, confianza, adoraci\u00f3n. Siempre que durante su ministerio se retire a \u00abun lugar desierto\u00bb (Mc 1,35.45; 6,46; Le 4,42; 5,16; 9,10), lo hace para dar a Dios solo la gloria de sus milagros y para renovar en profundidad la elecci\u00f3n hecha de una vez por todas en el desierto. Jes\u00fas es el Hijo del hombre, y no puede ser un rey que alimenta y favorece los caprichos de un pueblo (Jn 6,15; 18,36).<\/p>\n<p>b) Jes\u00fas, nuestro desierto. Los \u00absignos\u00bb del cuarto evangelio tienen esto en com\u00fan: est\u00e1n destinados todos a conseguir una profundizaci\u00f3n de significado. As\u00ed\u00ad, el agua, convertida en vino, significa el paso a una nueva alianza (Jn 2). Jes\u00fas es la vida verdadera (Jn 15), la luz del mundo (Jn 8,12), el pan bajado del cielo (Jn 6). En una perspectiva an\u00e1loga de profundizaci\u00f3n, Juan emplea varias veces los temas del \u00e9xodo y los espiritualiza. Por lo dem\u00e1s, entre su evangel\u00ed\u00ado y el Pentateuco existen anillos intermedios; por ejemplo, el Libro de la Sabidur\u00ed\u00ada, compuesto unos cincuenta a\u00f1os antes de Cristo, en la di\u00e1spora hebrea de Alejandr\u00ed\u00ada. Una lectura paralela del cuarto evangelio y de la Sabidur\u00ed\u00ada resulta particularmente instructiva.<\/p>\n<p>Seg\u00fan la Sabidur\u00ed\u00ada, la acci\u00f3n providente de Dios se ha revelado en las grandes pruebas del desierto, que son la sed, el hambre, la oscuridad, la amenaza constante de la muerte. A decir verdad, estos distintos peligros no se consideran en absoluto bajo su aspecto de fen\u00f3menos naturales, sino como elementos constitutivos del drama del \u00e9xodo, y se los ve, por tanto, como una dimensi\u00f3n de la historia de la salvaci\u00f3n. Se trate de una dependencia literaria o de la utilizaci\u00f3n de una tradici\u00f3n com\u00fan, el cuarto evangelio toma punto por punto la materia elaborada por el Libro de la Sabidur\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>En su sed, los hebreos invocaron al Se\u00f1or. \u00abLes fue dada agua de una roca escarpada, y remedio de su sed de una dura piedra\u00bb (Sab 11,4). A trav\u00e9s de este signo, Israel reconoci\u00f3 la mano del Se\u00f1or (Sab 11,14). A esto corresponde en la tradici\u00f3n de Juan el signo de Can\u00e1. Jes\u00fas cambia el agua en vino. De ese modo \u00abmanifest\u00f3 su gloria y creyeron en \u00e9l sus disc\u00ed\u00adpulos\u00bb (Jn 2,1-11). Volvamos al Libro de la Sabidur\u00ed\u00ada. En el desierto, el Se\u00f1or dio a su pueblo \u00abalimento de \u00e1ngeles, un pan del cielo preparado sin fatiga\u00bb (Sab 16,20). En el evangelio de Juan, Jes\u00fas se llama \u00abpan vivo bajado del cielo\u00bb (Jn 6,51). Sabidur\u00ed\u00ada: la noche de la partida de Egipto el Se\u00f1or asegura a los suyos la presencia de una columna resplandeciente que habr\u00e1 de servirle de gu\u00ed\u00ada (Sab 18,1-3). San Juan: en el episodio del ciego de nacimiento, Jes\u00fas aparece como la \u00abluz del mundo\u00bb (Jn 8,12; cf 9,9; 1,4; 12,36). Sabidur\u00ed\u00ada: la serpiente de bronce es \u00absigno de salvaci\u00f3n universal\u00bb (Sab 16,6s). Su contrapartida en Jn 3,14 es el Hijo del hombre levantado (cf 12,32.34) en la cruz (Jn 19,37), causa de salvaci\u00f3n eterna para todo hombre que cree. Si durante el \u00e9xodo la palabra de Dios salv\u00f3 a Israel (Sab 16,12), de ahora en adelante Cristo mismo ser\u00e1 \u00abresurrecci\u00f3n y vida\u00bb (Jn 11,25x). \u00abTodo el que vive y cree en m\u00ed\u00ad no morir\u00e1 para siempre\u00bb (Jn 11,26). Para decirlo en pocas palabras, el ministerio de Jes\u00fas, la salvaci\u00f3n que \u00e9l trae, son im\u00e1genes del \u00e9xodo. El es en su misma persona el lugar de nuestro paso al Padre.<\/p>\n<p>En 1 Cor 10,5s, san Pablo, a su vez, explicita ulteriormente la tipolog\u00ed\u00ada del \u00e9xodo. Paso del mar y man\u00e1 son figuras del bautismo y de la eucarist\u00ed\u00ada. Vivimos el tiempo de la Iglesia bajo el velo de los sacramentos (cf Ap 12). No basta recurrir a los sacramentos para ser salvados; todos los padres atravesaron el mar, todos estuvieron bajo la nube, todos bebieron la misma agua espiritual; pero la mayor parte de ellos no agrad\u00f3 a Dios y sus cuerpos yacen en el desierto (1 Cor 10,1-5). No es posible agradar al Se\u00f1or y ceder a las tentaciones que sedujeron a los padres: concupiscencia, murmuraciones, desconfianza en Dios. En la continuaci\u00f3n del cap\u00ed\u00adtulo, san Pablo desarrolla lo que podr\u00ed\u00ada ser una aut\u00e9ntica espiritualidad del desierto: usar de manera correcta los sacramentos (1 Cor 10,14-22), hacer todas las cosas no para satisfacci\u00f3n propia, sino para la gloria de Dios (10,31), esforzarse en agradar a todos, no buscar el inter\u00e9s particular, sino el del mayor n\u00famero posible de personas (10,33); en conclusi\u00f3n, sustituir la avidez y la concupiscencia por la voluntad de servir. En este nivel y en la prolongaci\u00f3n del pensamiento paulino vemos identificarse la espiritualidad del desierto con el misterio pascual: morir a uno mismo a fin de vivir para el Se\u00f1or; despojarse de todo para poseer el Todo, con la clara conciencia de que un plan por el estilo no procede de la voluntad humana, sino de la comuni\u00f3n con Cristo: \u00abYa no vivo yo, pues es Cristo el que vive en m\u00ed\u00ad\u00bb (G\u00e1l 2,20). En el NT Cristo adopta con toda evidencia el puesto del desierto: lugar donde Dios se hace presente (Jn 14,7), paso obligado para entrar en la gloria (14,6), alimento y fuerza durante el largo itinerario que lleva a la meta: Cristo, \u00abcamino, verdad y vida\u00bb (Jn 14,6).<\/p>\n<p>7. CONCLUSI\u00ed\u201cN &#8211; Nuestro estudio ha demostrado que la concepci\u00f3n b\u00ed\u00adblica del desierto no es en absoluto asc\u00e9tica. El desierto no es la fuga de la tentaci\u00f3n (all\u00ed\u00ad se es m\u00e1s tentado que en ning\u00fan sitio). Tambi\u00e9n la b\u00fasqueda de un rinc\u00f3n propicio al recogimiento es un aspecto marginal. Jes\u00fas se retira al desierto ante todo para sustraerse al mesianismo demag\u00f3gico que las turbas, bajo la direcci\u00f3n de Satan\u00e1s, intentan imponerle. Mientras que las muchedumbres y Satan\u00e1s intentan hacer que Dios coincida con el querer del hombre, Jes\u00fas quiere que el desierto sea el s\u00ed\u00admbolo del espacio infinito que separa a Dios y al hombre pecador. Esta distancia s\u00f3lo es superada a trav\u00e9s del lento camino de la fe. El desierto, esencialmente transitorio, vivido como s\u00ed\u00admbolo o como realidad f\u00ed\u00adsica, es una escuela de absoluto. Esto es lo que hoy puede legitimar el retirarse al desierto de algunos como signo e invitaci\u00f3n dirigida a la comunidad eclesial entera. Esto es lo que impone a todos la espiritualidad del desierto como disponibilidad a dejarse conducir por el Esp\u00ed\u00adritu, en solidaridad con el pueblo de los creyentes.<\/p>\n<p>R. Lack<br \/>\nIII. Espiritualidad del desierto<br \/>\nLa luz que la palabra de Dios ha proyectado sobre la experiencia del desierto indica las pistas que se han de recorrer para que \u00e9sta responda al plan divino y sea saludable para los cristianos de nuestro tiempo.<\/p>\n<p>1. DIN\u00ed\u0081MICA DE LO PROVISIONAL &#8211; La primera evidencia que se desprende de la Biblia es que el desierto, como lugar geogr\u00e1fico y como postura de separaci\u00f3n de la sociedad humana, no puede considerarse como una condici\u00f3n permanente. El desierto \u00abno tiene nada que ver con una m\u00ed\u00adstica de la fuga de los hombres&#8230; Considerando la historia de los creyentes, hay que inculcar con fuerza este aspecto provisional del desierto. Si ha habido errores y desviaciones en la interpretaci\u00f3n del desierto b\u00ed\u00adblico, est\u00e1n presentes y se han dejado sentir siempre que se ha querido hacer del desierto la situaci\u00f3n definitiva y duradera del creyente. El creyente est\u00e1 destinado a la comunidad, a la Iglesia, a la sociedad de los hombres. Debe caminar durante alg\u00fan tiempo por el desierto, a fin de prepararse a la misi\u00f3n, al contacto con los dem\u00e1s&#8217;. Para el pueblo elegido, el desierto represent\u00f3 siempre el \u00abtiempo intermedio\u00bb entre la esclavitud y la tierra prometida; despu\u00e9s de la infidelidad debe volver al desierto, no como ideal de vida (al estilo de los recabitas, que pretend\u00ed\u00adan vivir como beduinos por reacci\u00f3n contra la civilizaci\u00f3n, considerada como un mal), sino como lugar de paso y de purificaci\u00f3n, a fin de insertarse en una situaci\u00f3n de justicia (cf Os 2,16-22). Para Abrah\u00e1n, Mois\u00e9s, El\u00ed\u00adas y para el mismo Jes\u00fas. la permanencia en el desierto se inserta plenamente en su misi\u00f3n; forma parte de un itinerario espiritual como momento fuerte de maduraci\u00f3n de las propias opciones y de encuentro con Dios. Como todo tiempo intermedio, el desierto se caracteriza por una tendencia din\u00e1mica del pasado hacia el futuro, que no es una expectaci\u00f3n pasiva, sino la construcci\u00f3n del t\u00e9rmino hacia el cual se tiende. Dejando a un lado las vocaciones especiales a la vida erem\u00ed\u00adtica, \u00absigno\u00bb de la dimensi\u00f3n escatol\u00f3gica de la Iglesia en camino hacia \u00abnuevos cielos y nueva tierra\u00bb (2 Pe 3,13), el desierto es lugar de tr\u00e1nsito muy oportuno para quienes, inmersos en una actividad pastoral y social, desean orientar su propia vida seg\u00fan el plan de Dios y obrar aut\u00e9nticamente para la salvaci\u00f3n de los hermanos. La oraci\u00f3n solitaria se convierte para todo creyente -como para el Hermanito de Jes\u00fas-en \u00abla consumaci\u00f3n de su vocaci\u00f3n apost\u00f3lica, que supone la muerte a s\u00ed\u00ad mismo y una gran disponibilidad interior a la caridad de Jes\u00fas, de modo que toda la vida est\u00e9 dominada por la idea de la salvaci\u00f3n de los hombres\u00bb. Nada, pues, hay m\u00e1s ajeno a la verdadera concepci\u00f3n del desierto que considerarlo como lugar de quietud y relax, de sustracci\u00f3n a los compromisos humanos y de suspensi\u00f3n de la solidaridad con el pueblo de Dios. El desierto no es una casa para habitar en ella, sino un espacio que se ha de atravesar para realizar con la mediaci\u00f3n del ambiente geogr\u00e1fico una fuerte experiencia espiritual que haga m\u00e1s verdadera la relaci\u00f3n con Dios y con los hermanos.<\/p>\n<p>2. EL DESIERTO, ESCUELA DE ABSOLUTO &#8211; No hay que confundir el desierto con los retiros comunes, donde se dispone previamente de una serie de medios (conferencias, oraciones lit\u00fargicas o comunitarias, coloquios espirituales&#8230;) para renovar o templar el esp\u00ed\u00adritu. Como afirma R. Voillaume, \u00abel desierto es m\u00e1s que un lugar de retiro, ya que por su extensi\u00f3n y por su aspereza tiene valores propios&#8230; Lleva en si el signo de la pobreza, de la austeridad, de la sencillez m\u00e1s absoluta; el signo de la total impotencia del hombre, que descubre su debilidad porque no puede subsistir en el desierto y se ve obligado a buscar su fuerza y su amparo en Dios solo&#8230; El desierto es una tentativa de avance desnudo, desasido de todo apoyo humano, en la carencia de todo sustento terrestre, incluso espiritual, para encontrar a Dios&#8230; Los d\u00ed\u00adas en el desierto son un ensayo, una tentativa llena de confianza para pedir a Dios que venga a buscarnos, en nuestra impotencia, para llevarnos hasta \u00e9l. Lo que es esencial en el desierto es el desasimiento total y la paciente y callada espera de Dios en la inactividad de nuestras potencias\u00bb.<\/p>\n<p>El desierto lleva consigo una ruptura con el propio habitat; se deja el mundo normal de las relaciones sociales y de las comodidades para encontrarse solos en un ambiente elemental, donde se despiertan las necesidades esenciales y se deben abandonar las ficticias. Como Israel en el desierto, el cristiano est\u00e1 llamado a demostrar su fe en el \u00fanico Se\u00f1or, a depender s\u00f3lo de \u00e9l, a poner en \u00e9l toda su seguridad. No s\u00f3lo debe pacificar su esp\u00ed\u00adritu apagando los deseos in\u00fatiles y acallando el lamento de la esclavitud, sino tambi\u00e9n elegir lo Absoluto, relativizar los otros valores y rechazar los \u00ed\u00addolos.<\/p>\n<p>Por eso el desierto es un periodo de prueba y de tentaci\u00f3n, durante el cual el cristiano de hoy debe intentar realizar definitivamente el paso de la jungla de la ciudad secular e industrial, es decir, del desierto construido por el hombre, donde tantas realidades son idolatradas, al desierto del encuentro con el Dios aut\u00e9ntico, a fin de desenmascarar a los demonios camuflados de dioses. Nuestro mundo est\u00e1 \u00ablleno de aspirantes al papel de Dios. Todos quieren proponerse como criterio absoluto. El poder, la ley, el orden, el dinero, la propiedad, el mercado, la productividad, el consumo, la libertad, la ciencia, el partido, el Estado, la Iglesia, la ideologia, la Weltanschauung. Cualquier cosa, aunque sea buena, en la medida en que pretende trascender al hombre y establecerse por encima de \u00e9l como tribunal inapelable&#8230; se corrompe en \u00ed\u00addolo, en dios mundano, en potencia mentirosa y a menudo homicida\u00bb.<\/p>\n<p>Desocupado el coraz\u00f3n de \u00ed\u00addolos, se siente que s\u00f3lo Dios cuenta; \u00e9l es el Absoluto, el Se\u00f1or de la vida, el dador de la salvaci\u00f3n. Dios pone en situaciones dif\u00ed\u00adciles, a fin de que se manifiesten las verdaderas intenciones del hombre y de que \u00e9ste experimente su bondad paterna: \u00abAcu\u00e9rdate del camino que Yahv\u00e9 te ha hecho andar durante cuarenta a\u00f1os a trav\u00e9s del desierto, con el fin de humillarte, probarte y conocer los sentimientos de tu coraz\u00f3n&#8230; Luego, te aliment\u00f3 con el man\u00e1&#8230; para que aprendieras que no s\u00f3lo de pan vive el hombre, sino de cuanto procede de la boca de Yahv\u00e9&#8230; Reconoce, pues, en tu coraz\u00f3n que Yahv\u00e9, tu Dios, te corrige a la manera como un padre lo hace con su hijo\u00bb (Dt 8,2-5). En el desierto, Dios se convierte en Cristo en man\u00e1 que nutre y en agua viva que quita la sed (Jn 6,48-51; 7,37); pero en \u00e9l precisamente el Absoluto se manifiesta como amor que atrae a s\u00ed\u00ad en una comuni\u00f3n \u00ed\u00adntima y con una alianza perpetua: \u00abPero he aqu\u00ed\u00ad que yo la atraer\u00e9 y la guiar\u00e9 al desierto, donde hablar\u00e9 a su coraz\u00f3n&#8230; Entonces te desposar\u00e9 conmigo para siempre; te desposar\u00e9 conmigo en la justicia y el derecho, en la benignidad y en el autor&#8230;\u00bb (Os 2,16.21). El desierto se convierte as\u00ed\u00ad en un tiempo de revelaci\u00f3n de Dios y del hombre, de renovaci\u00f3n de la alianza, de restauraci\u00f3n de la justicia y de la santidad.<\/p>\n<p>3. GU\u00ed\u008dA PARA UNA \u00abJORNADA DE DESIERTO\u00bb &#8211; Los Hermanitos de Spello [supra I,2] proponen algunas orientaciones, fruto de la experiencia y, por lo mismo, sencillas y eficaces. que convendr\u00e1 tener presentes para vivir concretamente la espiritualidad del desierto: \u00abEl que desee hacer una jornada de desierto debe hacerla con el esp\u00ed\u00adritu de imitar a Jes\u00fas, el cual, de vez en cuando, se retiraba &#8216;a lugares desiertos&#8217; a orar\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abLuego no es tanto el deseo de reposo y de soledad lejos de los hombres y de su estr\u00e9pito lo que empujaba a Jes\u00fas al desierto, sino m\u00e1s bien la sed de estar cara a cara con Dios, su Padre, en su funci\u00f3n de adorador y de salvador. Este deseo de intimidad con Dios es el \u00fanico que debe impulsarnos a buscar y a amar la soledad\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abEl deseo pone al hombre frente a s\u00ed\u00ad mismo, inerme y privado de todas sus fuerzas, potencias y h\u00e1bitos de sida, para enfrentarse con la presencia de Dios en el mayor despojamiento posible. En una jornada de desierto no se encuentra normalmente la presencia especial de la eucarist\u00ed\u00ada y de las funciones lit\u00fargicas. Por eso ser\u00e1 preciso esforzarse en buscar la presencia de Dios &#8216;en nosotros&#8217; y tambi\u00e9n en la naturaleza que nos rodea\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abCuando partes para una jornada de desierto, dite a ti mismo que Dios te llenar\u00e1 de su presencia en la medida en que tu debilidad respete la soledad y tambi\u00e9n en la medida de tu valor para perseverar en la oraci\u00f3n. Si te faltaren estas disposiciones fundamentales de esperanza y de disponibilidad a los dones de Jes\u00fas, puedes estar bien seguro de que otros muchos esp\u00ed\u00adritus malos vagar\u00e1n en torno a ti en la soledad&#8217;. Basta leer la Sagrada Escritura para convencerse de este serio peligro\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abPor lo dem\u00e1s, entre las pocas cosas que debes llevar contigo para una jornada de desierto cuida de no olvidar la Biblia, que contiene todos los ejemplos de quienes estuvieron enamorados del desierto: Mois\u00e9s, El\u00ed\u00adas, Jon\u00e1s, Juan Bautista, cada uno con su actitud espiritual propia. Ver\u00e1s que en todos estos ejemplos y, como culminaci\u00f3n, mucho m\u00e1s en el ejemplo de Jes\u00fas en el desierto, el ayuno ocupa un lugar importante. No lo olvides. En una jornada de desierto, acaso este ayuno sea el \u00fanico elemento positivo, una cosa conquistada, aunque todo lo dem\u00e1s te parezca a veces algo vago. Este ayuno en el desierto es el signo de que Dios es lo m\u00e1s grande&#8230;\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abNo vaciles, adem\u00e1s, en servirte de otros signos concretos para fijar tu atenci\u00f3n: fabricaci\u00f3n de peque\u00f1as cruces r\u00fasticas, coronas; coger flores para adornar la capilla del eremitorio&#8230; Estas peque\u00f1as actividades son muy apropiadas, si van acompa\u00f1adas de jaculatorias, como la de la famosa `oraci\u00f3n de Jes\u00fas&#8217; de los m\u00ed\u00adsticos orientales: &#8216;Jes\u00fas, soy pecador, ten piedad de m\u00ed\u00ad&#8217;. Finalmente, recuerda que el desierto es siempre un lugar de tr\u00e1nsito y que hay siempre un retorno m\u00e1s fuerte y m\u00e1s sereno hacia los hombres, a los que no podr\u00e1s olvidar ni siquiera durante tu desierto. La \u00faltima nota, finalmente, es que este desierto transitorio postula otro: aquel en el que Jes\u00fas restituy\u00f3 su alma al Padre\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abOjal\u00e1 una jornada de desierto reavive en ti el deseo de morir m\u00e1rtir por \u00e9l y con \u00e9l, y&#8230; que esto llegue ma\u00f1ana, como escrib\u00ed\u00ada el hermano Carlos de Jes\u00fas unos d\u00ed\u00adas antes de morir\u00bb. [Ejercicios espirituales VI, 2, a].<\/p>\n<p>S. De Fiores<br \/>\nBIBL.,-AA. VV., Prier dans la ville, Cerf. Par\u00ed\u00ads.-AA. VV., Nuevas experiencias de oraci\u00f3n en la vida religiosa, en \u00abConfer\u00bb, 73 (1977).-AA. VV., Espiritualidad del Exodo. Marova, Madrid 1969.-Barsotti, D, Espiritualidad del Exodo, S\u00ed\u00adgueme, Salamanca 1968.-C\u00e1mara, H, El desierto es f\u00e9rtil, S\u00ed\u00adgueme, Sala-manca 1972.-Carretto, C, Cartas del desierto, Paulinas, Madrid 1980&#8243;.-Carretto. C. El desierto en la ciudad, Ed. Cat\u00f3lica, Madrid 1979.-Cazelles, H, En busca de Mois\u00e9s, Verbo Divino, Estella 1981.-Hueck Doherty, C. de, Pustinia, Narcea, Madrid 1979.-Placa, A. JRiordan, B. P, Desert silence: a way of prayer for an unquiet age, Living Flame Press, Nueva York 1977.&#8212;Peiffer, C. J, Espiritualidad mon\u00e1stica, Monte Casino, Zamora 1976.-Serrano, V, Espiritualidad del desierto, Studium, Madrid 1968.<\/p>\n<p>S. de Fiores &#8211; T. Goffi &#8211; Augusto Guerra, Nuevo Diccionario de Espiritualidad, Ediciones Paulinas, Madrid 1987<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Espiritualidad<\/b><\/p>\n<p>SUMARIO: I. Antiguo Testamento: 1. \u00bfIdealizaci\u00f3n del desierto? 2. Experiencia del \u00e9xodo: a) Geograf\u00ed\u00ada espiritual, b) Las aguas de Mar\u00e1, c) El man\u00e1 y las codornices, d) El agua de la roca; 3. Sentido del per\u00ed\u00adodo del desierto; 4. Finitud y libertad. II. Nuevo Testamento: 1. Jes\u00fas tentado en el desierto; 2. El desierto-salvaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La experiencia mon\u00e1stica desde la antig\u00fcedad, la literatura patr\u00ed\u00adstica y luego, paulatinamente, una serie innumerable de escritos espirituales han cristalizado en un clich\u00e9 teol\u00f3gico-espiritual relativo al \u00abdesierto\u00bb, bien en sentido real, bien en sentido metaf\u00f3rico, como \u00ablugar\u00bb de encuentro con el absoluto, como escuela de ascesis y de oraci\u00f3n. Los Hermanitos de Spello, por ejemplo, ense\u00f1an c\u00f3mo pasar una \u00abjornada en el desierto\u00bb. El \u00abdesierto\u00bb se ha convertido tambi\u00e9n en sin\u00f3nimo de eremitismo o de retiro espiritual. Esta indicaci\u00f3n basta para comprender toda la fuerza evocativa, para la espiritualidad cristiana, del tema del desierto. Pero \u00bfc\u00f3mo nos presenta la Biblia la experiencia del desierto?<br \/>\nI. ANTIGUO TESTAMENTO. 1. \u00bfIDEALIZACI\u00ed\u201cN DEL DESIERTO? El AT utiliza varios t\u00e9rminos para hablar del desierto, es decir, el lugar contrapuesto a la tierra cultivada o rica en pastos, habitada por el hombre y transformada por su trabajo. El desierto es un \u00ablugar\u00bb no humanizado. Sin embargo, los desiertos de los que habla la Biblia no estaban totalmente deshabitados, bien porque hab\u00ed\u00ada en ellos oasis o bien por las abundantes lluvias de oto\u00f1o y de invierno, que hac\u00ed\u00adan crecer un poco de hierba y permit\u00ed\u00adan a los beduinos un poco de pasto. Por otra parte, en Palestina no hay grandes extensiones de arena. Para muchos textos b\u00ed\u00adblicos, lo que est\u00e1 en primer plano es el desierto asociado al per\u00ed\u00adodo del \u00e9xodo y de la entrada en la tierra de Cana\u00e1n.<\/p>\n<p>Lo que es caracter\u00ed\u00adstico del lenguaje b\u00ed\u00adblico del desierto es la asociaci\u00f3n del desierto con el caos primordial. Efectivamente, en el desierto reina \u00abla soledad rugiente de la desolaci\u00f3n\u00bb(Deu 32:10), s\u00ed\u00admbolo del castigo de Dios que lo reduce todo a \u00abuna desolaci\u00f3n, \u00e1rida como el desierto\u00bb (Sof 3:2). El desierto es la morada de las fieras, de los b\u00fahos, de las avestruces y de los s\u00e1tiros (Isa 13:21); lugar frecuentado por los perros salvajes, por las hienas y por el demonio de la noche, Lilit (Isa 34:14). El desierto es una regi\u00f3n \u00e1rida, esto es, sin vida (Lev 16:22; cf Isa 53:8; Eze 37:11), porque carece de agua, fuente de vida. Es un lugar terrible y espantoso, en donde s\u00f3lo viven serpientes venenosas y escorpiones; lugar de sed y sin agua (Deu 8:15). El desierto es tambi\u00e9n en donde el Creador planta para el hombre el jard\u00ed\u00adn de Ed\u00e9n, con abundancia de agua y de vida (G\u00e9n 2:814); la acci\u00f3n creadora divina es vista como una victoria sobre el desierto inhabitable, sobre el caos primordial.<\/p>\n<p>De los pasajes citados no se saca ciertamente la impresi\u00f3n de que Israel idealizase el desierto. Al contrario, \u00e9ste mantiene en el AT una connotaci\u00f3n negativa. Sin embargo, en ese desierto interviene Dios con amor en favor de su pueblo (Deu 32:10; Jer 31:12; Ose 9:10) para vincularlo consigo, lo gu\u00ed\u00ada para que pase seguro a trav\u00e9s de la prueba (Deu 8:15; Deu 29:4; Am\u00f3 2:10; Sal 136:16; etc.), lo lleva sobre sus espaldas lo mismo que un padre cargado con su hijo.<\/p>\n<p>El desierto fue el per\u00ed\u00adodo del enamoramiento: \u00abEsto dice el Se\u00f1or: Me he acordado de ti, en los tiempos de tu juventud, de tu amor de novia, cuando me segu\u00ed\u00adas en el desierto, en una tierra sin cultivar\u00bb (Jer 2:2). Pero esto no significa que el desierto fuera el \u00abtiempo ideal\u00bb, como si dij\u00e9ramos: \u00c2\u00a1Israel estaba afligido y Dios se enamor\u00f3 de \u00e9l! Lo que hace recordar con nostalgia ese \u00abmomento\u00bb no es tanto la belleza o el atractivo del desierto, sino m\u00e1s bien la experiencia del amor de Dios. Quiz\u00e1 la atribuci\u00f3n a los profetas anteriores al destierro de una idealizaci\u00f3n del per\u00ed\u00adodo del desierto dependa de una opci\u00f3n incorrecta y basada en prejuicios, seg\u00fan la cual los profetas se habr\u00ed\u00adan opuesto a cualquier forma de culto y habr\u00ed\u00adan deseado una \u00abfe desnuda\u00bb (cf Am\u00f3 5:2127).<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n \/Oseas a\u00f1ora un retorno al desierto; pero para expresar el deseo de un nuevo comienzo de la historia de Israel, que se hab\u00ed\u00ada contaminado de los cultos cananeos (Ose 2:1419). Dice el Se\u00f1or: \u00abPero yo la atraer\u00e9 y la guiar\u00e9 al desierto, donde hablar\u00e9 a su coraz\u00f3n\u00bb (Ose 2:16). Para Am\u00f3s, Oseas y Jerem\u00ed\u00adas el desierto no es un ideal de vida n\u00f3mada a la que aspiren contra la forma de vivir urbana o campesina. Ellos se distinguen con claridad de la secta de los recabitas (Jer 35). Por lo dem\u00e1s, la Biblia nunca muestra \u00abpasi\u00f3n\u00bb alguna por el tipo de vida n\u00f3mada en el desierto. Era Ca\u00ed\u00adn el que so\u00f1aba con el ideal n\u00f3mada, e Ismael, Esa\u00fa, los amalecitas, los madianitas y los quenitas, poblaciones todas ellas no israelitas.<\/p>\n<p>El desierto es un lugar de paso hacia la tierra prometida: \u00abLa guiar\u00e9 al desierto, donde hablar\u00e9 a su coraz\u00f3n. Luego le restituir\u00e9 sus vi\u00f1as; har\u00e9 del valle de Acor una puerta de esperanza, y ella me responder\u00e1 como en los d\u00ed\u00adas de su juventud\u00bb (Ose 2:1617). El desierto no es la meta ni el ideal, sino el paso de la esclavitud a la libertad. \u00abExodo-desierto-tierra\u00bb designa una experiencia que el pueblo puede repetir en su historia: \u00abHa hallado gracia en el desierto el pueblo escapado de la espada (\u00e9xodo). Israel se dirige a su descanso (la tierra). De lejos el Se\u00f1or se le ha aparecido. Con amor eterno te he amado, por eso te trato con lealtad. Te construir\u00e9 de nuevo y ser\u00e1s reconstruida\u00bb (Jer 31:23). El esquema arquet\u00ed\u00adpico \u00e9xododesiertotierra subyace a toda la predicaci\u00f3n del D\u00e9uteroIsa\u00ed\u00adas.<\/p>\n<p>2. EXPERIENCIA DEL EXODO. Fijemos nuestra atenci\u00f3n de manera especial en la experiencia del desierto tal como nos la presenta el libro del \/Exodo.<\/p>\n<p>a) Geograf\u00ed\u00ada espiritual. En Exo 15:22 se dice: \u00abMois\u00e9s hizo partir a los israelitas del mar Rojo. Avanzaron hacia el desierto de Sur\u00bb. Luego, \u00abla comunidad parti\u00f3 de Elim y llegaron al desierto de Sin\u00bb (Exo 16:1). Una tercera etapa: \u00abLa comunidad de los israelitas parti\u00f3 del desierto de Sin por etapas, seg\u00fan les ordenaba el Se\u00f1or, y acamparon en Rafid\u00ed\u00adn\u00bb (Exo 17:1). Finalmente, el pueblo de Israel lleg\u00f3 \u00abal desierto de Sina\u00ed\u00ad, donde acamparon. Israel acamp\u00f3 frente a la monta\u00f1a\u00bb (Exo 19:2). Por N\u00fam 10-13 sabemos que la marcha contin\u00faa desde el Sina\u00ed\u00ad, a trav\u00e9s de varias etapas, hasta el desierto de Far\u00e1n. Luego el pueblo llega a Cades, un oasis en el desierto, donde muri\u00f3 Mar\u00ed\u00ada, la hermana de Mois\u00e9s (N\u00fam 20:1). Desde all\u00ed\u00ad emprende de nuevo el camino hacia Cana\u00e1n.<\/p>\n<p>La geograf\u00ed\u00ada, en una primera lectura, parece clara y precisa; pero tras un examen m\u00e1s detenido resulta muy enigm\u00e1tica. \u00bfQu\u00e9 trayecto sigui\u00f3 el grupo de Mois\u00e9s despu\u00e9s de la salida de Egipto? Es imposible responder con certeza, ya que el texto b\u00ed\u00adblico actual refleja las diversas experiencias de diferentes grupos en diversos per\u00ed\u00adodos. Por eso ser\u00ed\u00ada posible, partiendo de unos datos bastante vagos, intentar diversas reconstrucciones del itinerario realizado. Por otra parte, los textos no son de f\u00e1cil interpretaci\u00f3n y algunos lugares son desconocidos, imposibles de identificar.<\/p>\n<p>Hay, sin embargo, una etapa muy importante y bien conocida: la estancia en el oasis de Cades, en una regi\u00f3n semidesierta situada en los confines del Negueb; de all\u00ed\u00ad parti\u00f3 el intento fallido de \u00abconquistar\u00bb el pa\u00ed\u00ads de Cana\u00e1n por el sur (N\u00fam 1314).<\/p>\n<p>Dada la oscuridad de las indicaciones geogr\u00e1ficas y su dif\u00ed\u00adcil identificaci\u00f3n, hay que decir que para los autores b\u00ed\u00adblicos el per\u00ed\u00adodo del desierto, m\u00e1s que un recuerdo preciso de hechos bien documentables, representaba una \u00e9poca ejemplar, un lugar simb\u00f3lico. All\u00ed\u00ad Yhwh se revel\u00f3 como salvador de las aguas mortales de Egipto (Exodo) y gui\u00f3 a su pueblo a las aguas de la vida nueva que \u00e9l quer\u00ed\u00ada dar a Israel.<\/p>\n<p>El desierto se convierte entonces en met\u00e1fora de la vida. Para los libros de Exodo, N\u00fameros y Deuteronomio el desierto, m\u00e1s que una descripci\u00f3n detallada desde el punto de vista hist\u00f3rico-geogr\u00e1fico, es un cuadro de la existencia y de los problemas del pueblo de Israel. Detr\u00e1s del s\u00ed\u00admbolo hubo ciertamente una serie variada y m\u00faltiple de experiencias de diversos grupos en diferentes per\u00ed\u00adodos, que nosotros no podemos reconstuir con certeza y para la cual es in\u00fatil buscar soluciones. En los relatos sobre el desierto y sobre el Sina\u00ed\u00ad, Israel intent\u00f3 captar el misterio hist\u00f3rico de su propia existencia, es decir, el hecho de ser y la forma de seguir siendo el pueblo de Yhwh. Lo que es visto como algo permanente para el pueblo de Dios es narrado como acontecimiento singular y \u00fanico.<\/p>\n<p>b) Las aguas de Mar\u00e1. Es el episodio que se narra en Exo 15:22-26. Mar\u00e1 significa \u00abamarga\u00bb, del hebreo mar. En aquel lugar las aguas no eran potables por causa de su amargor. El pueblo \u00abmurmura\u00bb; invoca al Se\u00f1or, que se\u00f1ala un madero capaz de endulzar las aguas.<\/p>\n<p>Las aguas de aquel sitio eran \u00abamargas\u00bb; el t\u00e9rmino \u00abamargo\u00bb no evoca solamente un \u00abmal sabor\u00bb, sino que sugiere la idea de unas aguas que pueden producir la enfermedad y la muerte. Intentemos comprenderlo bien. En aquel sitio tienen lugar dos hechos: a) Dios le da al pueblo una ley y un derecho (\u00abAll\u00ed\u00ad el Se\u00f1or dio al pueblo leyes y estatutos\u00bb: v. 25a); b) Dios prueba la fidelidad del pueblo (\u00aby lo someti\u00f3 a prueba\u00bb: v. 25b). El vers\u00ed\u00adculo 26 aclara el nexo entre estos dos hechos: \u00abLes dijo: `Si verdaderamente escuchas la voz del Se\u00f1or, tu Dios, y haces lo que es recto a sus ojos, prestas o\u00ed\u00addos a sus mandatos y observas todos sus estatutos, no enviar\u00e9 sobre ti ninguna de las plagas con que castigu\u00e9 a los egipcios, porque yo soy el Se\u00f1or, tu salvador&#8217; \u00ab. Si Israel se esfuerza por cumplir la ley dada por Dios, se curar\u00e1. Porque Dios envi\u00f3 enfermedades a los egipcios, pero quiere ser un m\u00e9dico para su pueblo.<\/p>\n<p>Se da, por tanto, una conexi\u00f3n entre el don de la ley y el don del agua dulce: si Israel observa la ley divina, su vida no se ver\u00e1 amenazada por aguas venenosas y mortales, sino que saciar\u00e1 su sed con agua dulce. Se presenta a Yhwh como el m\u00e9dico de Israel, su pueblo, no en el sentido de que lo libere solamente de enfermedades \u00abespirituales\u00bb, sino en el sentido concreto de sanar de las enfermedades y de dar la salud f\u00ed\u00adsica. Leamos Exo 23:25-26 : \u00abSi serv\u00ed\u00ads al Se\u00f1or, vuestro Dios, \u00e9l bendecir\u00e1 tu pan y tu agua; y yo alejar\u00e9 de ti toda enfermedad. En tu tierra no habr\u00e1 mujer que aborte, ni mujer est\u00e9ril; colmar\u00e9 el n\u00famero de tus d\u00ed\u00adas\u00bb. La salud es uno de los bienes concedidos por la bendici\u00f3n divina. Hay que advertir que aqu\u00ed\u00ad no se trata de la salud en sentido metaf\u00f3rico ni de la salud del individuo, sino de la salud de la comunidad israelita, a la que van dirigidas las prescripciones de Ex 20-23. Si la sociedad israelita es obediente a las normas dadas por Yhwh, ser\u00e1 una sociedad sana, en contraste con las sociedades corrompidas y enfermas de este mundo.<\/p>\n<p>El libro del Deuteronomio expresa muy bien esta acci\u00f3n m\u00e9dica divina para con la sociedad israelita, siempre que se construya sobre la base de sus leyes: \u00abPor haber escuchado estos mandamientos, haberlos guardado y puesto en pr\u00e1ctica, el Se\u00f1or, tu Dios, mantendr\u00e1 contigo la alianza y la misericordia que jur\u00f3 a tus padres. Te amar\u00e1, te bendecir\u00e1, te multiplicar\u00e1: bendecir\u00e1 el fruto de tus entra\u00f1as y el fruto de tu suelo, tu trigo, tu mosto, tu aceite, las cr\u00ed\u00adas de tus vacas y las de tus ovejas, en favor tuyo. Ser\u00e1s bendecido sobre todos los pueblos. No habr\u00e1 en ti ni en tus ganados macho ni hembra est\u00e9ril. El Se\u00f1or alejar\u00e1 de ti toda enfermedad y no te enviar\u00e1 ninguna de las malignas plagas de Egipto, que t\u00fa bien conoces, sino que las descargar\u00e1 sobre tus enemigos\u00bb (Deu 7:12-15).<\/p>\n<p>La condici\u00f3n para recibir la bendici\u00f3n es escuchar la voz de Yhwh. Si una sociedad como la que quiere Yhwh escucha su voz y la pone en pr\u00e1ctica, entonces Yhwh la \u00abcura\u00bb y le da la salud.<\/p>\n<p>En el desierto Israel se ve sometido a la prueba; un peligro mortal cae sobre \u00e9l. \u00bfSer\u00e1 capaz de confiar en Dios escuchando y guardando su palabra? El pueblo \u00abmurmur\u00f3\u00bb y grit\u00f3 al Se\u00f1or. La \u00abmurmuraci\u00f3n\u00bb no es un indicio de rebeld\u00ed\u00ada, sino que tiene aqu\u00ed\u00ad un sentido positivo. Se trata de una protesta leg\u00ed\u00adtima, de un lamento contra una situaci\u00f3n insostenible y \u00abamarga\u00bb. Este episodio es un ejemplo de c\u00f3mo Dios escucha el grito de su pueblo, que viene \u00abde lo profundo\u00bb, esto es, del \u00abdesierto\u00bb. El camino hacia la salvaci\u00f3n, hacia la libertad y hacia el gozo pasa a trav\u00e9s de la prueba del desierto, del peligro de muerte. Pero la salvaci\u00f3n viene de la atenci\u00f3n a Dios y de la observancia de su propuesta de vida.<\/p>\n<p>c) El man\u00e1 y las codornices. En el desierto el pueblo sacia su hambre con el man\u00e1 y con las codornices. Se trata de dos fen\u00f3menos naturales de la pen\u00ed\u00adnsula del Sina\u00ed\u00ad, pero que tienen lugar en regiones diferentes. El man\u00e1 del Sina\u00ed\u00ad es la secreci\u00f3n de dos insectos que viven en los tamariscos, que se encuentran casi por todas partes en la pen\u00ed\u00adnsula del Sina\u00ed\u00ad; pero los insectos productores del man\u00e1 viven solamente en el Sina\u00ed\u00ad central. Las codornices emigran en oto\u00f1o desde Europa hacia el Sina\u00ed\u00ad; despu\u00e9s de atravesar el mar Mediterr\u00e1neo est\u00e1n tan exhaustas que se caen a tierra y pueden capturarse f\u00e1cilmente. El fen\u00f3meno de las codornices interesa a la zona de la costa noroeste de la pen\u00ed\u00adnsula del Sina\u00ed\u00ad. Se trata de dos fen\u00f3menos que experimentaron en su viaje a trav\u00e9s del desierto algunos grupos que m\u00e1s tarde concluyeron formando el pueblo de Israel. En el relato b\u00ed\u00adblico que hoy poseemos esos grupos tienen una significaci\u00f3n simb\u00f3lica de todo Israel.<\/p>\n<p>Vuelve a aparecer tambi\u00e9n aqu\u00ed\u00ad el tema de la \u00abmurmuraci\u00f3n\u00bb, siempre con un sentido positivo. Efectivamente, se dice: \u00abPor la ma\u00f1ana ver\u00e9is la gloria del Se\u00f1or, porque \u00e9l ha o\u00ed\u00addo vuestras murmuraciones contra el Se\u00f1or\u00bb (Exo 16:7). El pueblo se encuentra angustiado en medio de una grave dificultad y se queja ante Mois\u00e9s: \u00abNos hab\u00e9is tra\u00ed\u00addo a este desierto para hacer morir de hambre a toda esta muchedumbre\u00bb (Exo 16:3). Una vez m\u00e1s se trata de una prueba \u00aba fin de probar (al pueblo) si camina seg\u00fan mi ley o no\u00bb (Exo 16:4). Dios les concede el man\u00e1; pero algunos del pueblo, en contra de la orden divina, van a recogerlo incluso en d\u00ed\u00ada de s\u00e1bado, y merecen por ello el reproche de Yhwh: \u00ab\u00bfHasta cu\u00e1ndo os resistir\u00e9is a observar mis mandatos y mis leyes?\u00bb (Exo 16:28). Dios da la seguridad de obtener el pan de cada d\u00ed\u00ada; pero no hay que buscar una seguridad para el ma\u00f1ana: d\u00ed\u00ada tras d\u00ed\u00ada el pueblo encuentra el man\u00e1 y no tiene que angustiarse por el ma\u00f1ana. Adem\u00e1s, Israel tiene que observar las leyes divinas, en primer lugar la del s\u00e1bado, que nos ense\u00f1a a reconocer que el pan cotidiano es un don de Dios.<\/p>\n<p>Dios quiere una sociedad no angustiada y que no busque el pan con apasionamiento. Leemos en  Sal 78:18-20 : \u00abProvocaron a Dios en su interior pidi\u00e9ndole manjares a su antojo; hablaron contra \u00e9l y se dijeron: `\u00bfNo ser\u00e1 Dios capaz de aderezar una mesa en el desierto? El parti\u00f3 la roca, saltaron las aguas y brotaron los torrentes; \u00bfno podr\u00e1 proporcionarle el pan y procurar carne a su pueblo?\u00bb&#8216; El salmo interpreta los hechos del \u00e9xodo desde el punto de vista del pueblo, y no de Dios. Israel no ha tenido confianza en su Dios, no se ha fiado de su poderosa providencia. Por el contrario, deber\u00ed\u00ada haberse dirigido confiadamente a Dios, lo mismo que los cristianos: \u00abDanos hoy nuestro pan de cada d\u00ed\u00ada\u00bb.<\/p>\n<p>d) El agua de la roca. Otro episodio de la vida del desierto se nos narra en Exo 17:17. El pueblo estaba \u00absediento\u00bb (v. 3). Pero no encontraba agua para beber (v. 1). Entonces vuelve a protestar contra \/ Mois\u00e9s diciendo: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 nos has sacado de Egipto para hacernos morir a nosotros, a nuestros hijos y nuestros ganados?\u00bb (v. 3). La protesta del pueblo es perfectamente leg\u00ed\u00adtima, puesto que no es m\u00e1s que un grito dirigido a Dios para que le ayude. Efectivamente, el pueblo tiene confianza en que Yhwh le ayudar\u00e1, mientras que Mois\u00e9s intenta descalificar la protesta del pueblo sosteniendo que sus murmuraciones son una tentaci\u00f3n a Dios: \u00ab\u00bfPor qu\u00e9 os querell\u00e1is conmigo? \u00bfPor qu\u00e9 tent\u00e1is al Se\u00f1or?\u00bb \u00c2\u00a1 Mois\u00e9s interpreta las cr\u00ed\u00adticas que se hacen contra su ministerio como si fueran cr\u00ed\u00adticas dirigidas contra Dios mismo!<br \/>\n\u00bfCu\u00e1l es la respuesta de Dios? El no se preocupa de las cr\u00ed\u00adticas dirigidas contra Mois\u00e9s, sino que se declara m\u00e1s bien en favor de su pueblo. En efecto, Dios le encarga a Mois\u00e9s que d\u00e9 al pueblo lo que exige con toda justicia. No se advierte la preocupaci\u00f3n por defender un cargo, el de Mois\u00e9s, sino la de proveer a las necesidades del pueblo en su camino hacia la libertad. Y en Mas\u00e1 y Merib\u00e1 Dios se revela como el salvador del pueblo sediento.<\/p>\n<p>Se trata de un rib, es decir, de un proceso entablado entre la base (el pueblo) y la jerarqu\u00ed\u00ada (Mois\u00e9s). El nombre de Merib\u00e1 se deriva precisamente de ese t\u00e9rmino hebreo. All\u00ed\u00ad el pueblo israelita reclam\u00f3 sus derechos frente a Mois\u00e9s, que tuvo que asumir la responsabilidad de proveer a las necesidades de su pueblo en el desierto.<\/p>\n<p>El vers\u00ed\u00adculo de E. 17,7 parece ser un a\u00f1adido hecho por el redactor final del t Pentateuco, tomado del relato paralelo de N\u00fam 20:113. El relato de N\u00fam 20 pone el acento en los pecados de Mois\u00e9s y de Aar\u00f3n; es decir, encierra una fuerte cr\u00ed\u00adtica contra los responsables de la comunidad, que llegan incluso a dudar de s\u00ed\u00ad mismos y de Dios: \u00ab\u00bfPodremos nosotros hacer brotar agua de esta roca?\u00bb (N\u00fam 20:10). En Exo 17:7 se busca un equilibrio con lo que se dijo en N\u00fam 20, atribuyendo una parte de culpa al pueblo, que es entonces el que duda: \u00abY dio a aquel lugar el nombre de `Mas\u00e1&#8217; y `Merib\u00e1&#8217; -prueba y querella- por la querella de los israelitas y porque pusieron a prueba al Se\u00f1or diciendo: `\u00bfEst\u00e1 el Se\u00f1or en medio de nosotros o no?\u00bb&#8216; Al obrar as\u00ed\u00ad, el redactor final del Pentateuco intenta decirnos que tanto los dirigentes como el pueblo pecaron contra Yhwh, pero igualmente que Dios intervino para dar agua a su pueblo.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Exo 17:1, el episodio tuvo lugar en Rafid\u00ed\u00adn, la \u00faltima etapa antes de llegar al Sina\u00ed\u00ad, en donde Dios dio a su pueblo la ley (en hebreo t\u00f3rah). Pero en el vers\u00ed\u00adculo 6 la roca sobre la que Mois\u00e9s tuvo que golpear para hacer que saliera agua es el Horeb, un nombre que se le da al monte Sina\u00ed\u00ad. As\u00ed\u00ad pues, en donde se le dio la t\u00f3rah es donde el pueblo recibe tambi\u00e9n el don del agua vivificante.<\/p>\n<p>La asociaci\u00f3n entre el don del \/agua y el don de la t\u00f3rah es significativa. Recordando Deu 8:23 nos preguntamos: \u00bfde qu\u00e9 vive el hombre? La respuesta es bien sabida: el hombre no vive solamente de pan, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios, es decir, de la t\u00f3rah. El hombre tiene necesidad de las dos cosas: del pan y de la palabra de Dios.<\/p>\n<p>\u00c2\u00a1Pero no toda sed puede verse saciada por la t\u00f3rah! La verdad es que Dios da el agua junto con la t\u00f3rah en el monte Horeb. Por consiguiente, tampoco nosotros podemos ofrecer al mundo la t\u00f3rah en lugar del agua o el agua en lugar de la t\u00f3rah; hemos de dar las dos juntamente. La t\u00f3rah no puede ser un sustitutivo del agua ni el agua un sustitutivo de la t\u00f3rah. En efecto, los hombres tienen necesidad tanto del pan material como del pan y del agua de la \u00abpalabra\u00bb. La libertad puede existir de verdad y aut\u00e9nticamente s\u00f3lo en donde los hombres tienen el pan o el agua de la palabra de Dios. Sin el pan o el agua y sin la t\u00f3rah, la existencia humana es solamente desierto \u00e1rido y espantoso.<\/p>\n<p>3. SENTIDO DEL PERIODO DEL DESIERTO. Una interpretaci\u00f3n global del per\u00ed\u00adodo del desierto es la que nos ofrece Deu 8:26 : \u00abAcu\u00e9rdate del camino que el Se\u00f1or te ha hecho andar durante cuarenta a\u00f1os a trav\u00e9s del desierto con el fin de humillarte, probarte y conocer los sentimientos de tu coraz\u00f3n y ver si guardabas o no sus mandamientos. Te ha humillado y te ha hecho sentir hambre para alimentarte luego con el man\u00e1, desconocido de tus mayores; para que aprendieras que no s\u00f3lo de pan vive el hombre, sino de todo lo que sale de la boca del Se\u00f1or. No se gastaron tus vestidos ni se hincharon tus pies durante esos cuarenta a\u00f1os. Reconoce en tu coraz\u00f3n que el Se\u00f1or, tu Dios, te corrige como un padre hace con su hijo. Guarda los mandamientos del Se\u00f1or, tu Dios; sigue sus caminos y resp\u00e9tale\u00bb.<\/p>\n<p>En este pasaje se nos da una interpretaci\u00f3n teol\u00f3gica de la experiencia del desierto. Dios es un educador. A trav\u00e9s de las pruebas del desierto, Israel tiene que aprender cu\u00e1l es el comportamiento debido con su Dios. La mirada hacia atr\u00e1s, hacia la \u00e9poca del desierto, tiene que hacer comprender igualmente a los interlocutores del libro del Deuteronomio del siglo vi a.C. que tambi\u00e9n su situaci\u00f3n presente es un \u00abdesierto\u00bb, es decir, una prueba en la que Israel tiene que demostrar si verdaderamente ve a Yhwh como a aquel de quien recibe todo bien y si est\u00e1 dispuesto a guardar sus mandamientos. El \u00abbienestar\u00bb no es una empresa o una conquista de Israel ni una cosa l\u00f3gica y que vaya por s\u00ed\u00ad misma. Sigue siendo un \u00abmilagro\u00bb de Yhwh, incluso en la tierra prometida. En otras palabras: Israel tiene que aprender la lecci\u00f3n del desierto: solamente una sociedad que escucha la palabra de Yhwh y la pone en pr\u00e1ctica es una sociedad sana y viva. Una sociedad que intenta construirse sin referencia alguna a Dios, con solas sus fuerzas, es una sociedad enferma, que va al encuentro de mil corrupciones y enfermedades, es decir, que no sale del desierto.<\/p>\n<p>El desierto es una prueba para saber si Israel cree de verdad en Dios: \u00abEl Se\u00f1or, vuestro Dios, quiere probaros para ver si realmente le am\u00e1is con todo vuestro coraz\u00f3n y con toda vuestra alma\u00bb (Deu 13:4).<\/p>\n<p>4. FINITUD Y LIBERTAD. El desierto es un lugar \u00e1rido y est\u00e9ril. Seg\u00fan N\u00fam 20:5 el desierto es un \u00ablugar maldito, un lugar en el que no se puede sembrar nada; que no tiene vi\u00f1as, ni higueras, ni granados y donde ni siquiera hay agua para beber\u00bb. El desierto es el lugar en que la actividad humana no puede producir; es el s\u00ed\u00admbolo de la esterilidad y de la muerte. Por consiguiente, es el s\u00ed\u00admbolo de la finitud y de las limitaciones humanas; pero al mismo tiempo es el lugar de la fuerza vivificadora de Dios, que da el agua y el man\u00e1 juntamente con su palabra. En el desierto Israel aprendi\u00f3 que no es posible una existencia humana si no se deja alimentar por Dios. Por eso el desierto es la prueba de la fe.<\/p>\n<p>Pero en el desierto Israel tiene tambi\u00e9n la oportunidad de aprender a caminar con su Dios hacia la libertad. Egipto era una sociedad que hac\u00ed\u00ada esclavos, aun cuando diera la posibilidad de saciar todos los d\u00ed\u00adas el hambre sin necesidad de preocuparse por el ma\u00f1ana. Era adem\u00e1s una sociedad enferma, llena de \u00abllagas\u00bb, es decir, corrompida y corruptora, que en definitiva conduce a la muerte (cf la muerte de los primog\u00e9nitos).<\/p>\n<p>Los israelitas a\u00f1oran a veces aquel pasado, porque \u00ab\u00c2\u00a1se estaba mejor cuando se estaba peor!\u00bb. Por eso mismo le dec\u00ed\u00adan a Mois\u00e9s: \u00ab\u00c2\u00a1Ojal\u00e1 hubi\u00e9ramos muerto por mano del Se\u00f1or en Egipto, cuando nos sent\u00e1bamos junto a las ollas de carne y com\u00ed\u00adamos pan hasta saciarnos!\u00bb (Exo 16:3).<\/p>\n<p>Yhwh liber\u00f3 a su pueblo de la esclavitud de Egipto, es decir, de una sociedad y de una cultura que esclavizaba y explotaba a los hombres sin darles la salvaci\u00f3n. Egipto era realmente una sociedad enferma, que llaga tras llaga no sab\u00ed\u00ada otra cosa m\u00e1s que producir la muerte. En el desierto Yhwh re\u00fane a su pueblo, le da el pan que necesita y una ordenaci\u00f3n social (la t\u00f3rah), porque quiere hacer que nazca una nueva sociedad que obedezca a la voz de Dios y que por eso est\u00e9 sana y viva. Yhwh es el m\u00e9dico de Israel.<\/p>\n<p>El ideal al que quiere conducir la prueba del desierto es la libertad. Pero la libertad tiene que \u00abconquistarse\u00bb a trav\u00e9s de la prueba, del riesgo y del sufrimiento. M\u00e1s a\u00fan; la libertad es un don de Dios, que no puede convertirse en realidad humana m\u00e1s que a trav\u00e9s de la responsabilidad y de la disponibilidad de los hombres. Israel tiene que saber adem\u00e1s que no ha entrado nunca de forma definitiva en la tierra prometida, ya que su vida sigue estando \u00aben el desierto\u00bb, es decir, es una vida limitada y puesta a prueba.<\/p>\n<p>II. NUEVO TESTAMENTO. En tiempos del NT los esenios de Qumr\u00e1n hab\u00ed\u00adan situado el centro de su comunidad en el desierto. Para los esenios el desierto no era tampoco la morada ideal, definitiva, sino solamente un medio, una especie de \u00abrito de paso\u00bb. Tampoco \/Juan Bautista, que probablemente mantuvo ciertos contactos con Qumr\u00e1n, propuso una m\u00ed\u00adstica del desierto; lo que \u00e9l hace no es invitar a retirarse al desierto, sino enviar a cada uno de nuevo a su trabajo despu\u00e9s del rito del bautismo y de la conversi\u00f3n de sus pecados (Luc 3:10-14).<\/p>\n<p>1. JES\u00daS TENTADO EN EL DESIERTO. Jes\u00fas fue impulsado por el Esp\u00ed\u00adritu al desierto para ser tentado (Mat 4:1-11 y par). La tentaci\u00f3n es superada mediante la entrega de s\u00ed\u00ad mismo a Dios y a su palabra (cf las citas de Deu 8:3; Deu 6:16; Deu 6:13). Lo mismo que para Israel, tambi\u00e9n para Jes\u00fas el desierto es el lugar de la prueba. La fidelidad de Jes\u00fas en la prueba transforma adem\u00e1s el desierto en un lugar paradis\u00ed\u00adaco: \u00abViv\u00ed\u00ada entre las bestias salvajes, pero los \u00e1ngeles le serv\u00ed\u00adan\u00bb (Mar 1:13).<\/p>\n<p>Varias veces, durante su vida p\u00fablica, Jes\u00fas se retir\u00f3 a \u00abun lugar desierto\u00bb para rezar o para huir del fanatismo mesi\u00e1nico de la gente (cf Mat 14:13; Mar 1:35.45; Mar 6:31; Luc 4:42). Pero en estos pasajes no se trata ya del propio y verdadero \u00abdesierto\u00bb. Jes\u00fas se refugia en alg\u00fan lugar solitario.<\/p>\n<p>En los evangelios no vuelve ya a aparecer el tema del desierto. Con Jes\u00fas ha venido ya la hora de la salvaci\u00f3n definitiva; ya no hay escasez de agua, ni de comida, ni de luz, ni de paz, ni de prosperidad. Jes\u00fas da el agua viva; \u00e9l es el pan del cielo, \u00e9l es la luz del mundo, \u00e9l es nuestra paz, \u00e9l es el camino, la verdad y la vida. \u00c2\u00a1El desierto ha dejado de existir! Jes\u00fas multiplica los panes \u00aben un lugar desierto\u00bb (Mat 14:13-21 y par): de esta manera transforma el desierto en un lugar de prosperidad y de abundancia. Lo que aconteci\u00f3 a Israel durante su permanencia en el desierto \u00ables sucedi\u00f3 para que escarmentaran, y fue escrito como aviso para nosotros, que vivimos en los tiempos definitivos\u00bb (1Co 10:11). Jesucristo es nuestro \u00e9xodo, nuestro \u00abdesierto\u00bb, nuestra tierra prometida. Para el cristiano, la \u00abespiritualidad del desierto\u00bb no puede significar m\u00e1s que b\u00fasqueda de Jesucristo como \u00abcamino, verdad, vida\u00bb (Jua 14:6), para atravesar el \u00abterrible desierto\u00bb que es el mundo y llegar a la tierra prometida de la vida eterna.<\/p>\n<p>2. EL DESIERTO-SALVACI\u00ed\u201cN. En Heb 3:8-11 el desierto sigue siendo el lugar de la desobediencia y de la rebeli\u00f3n contra Dios. Mas el NT fue poco a poco realizando cierta idealizaci\u00f3n y simbolizaci\u00f3n del desierto como lugar de gracia, de prodigios y de milagros (Heb 7:36), de asistencia de Dios (Heb 13:18), de revelaci\u00f3n de las palabras de vida (Heb 7:38), de presencia de Dios en medio de su pueblo (Heb 7:44). Pero en realidad es la salvaci\u00f3n de Dios -no el desierto como tal- lo que se exalta.<\/p>\n<p>El juda\u00ed\u00adsmo desarroll\u00f3 igualmente la convicci\u00f3n de que el mes\u00ed\u00adas se aparecer\u00ed\u00ada en el desierto. As\u00ed\u00ad pensaba aquel egipcio que condujo al desierto a cuatro mil guerrilleros (Heb 21:38). As\u00ed\u00ad se explica la advertencia de Mat 24:26 : \u00abSi os dicen que est\u00e1 en el desierto, no salg\u00e1is\u00bb.<\/p>\n<p>Parece tambi\u00e9n estar presente en l Apo 12:6 una visi\u00f3n del desierto como lugar de refugio ante la espera de la llegada del mes\u00ed\u00adas: \u00abY la mujer (la Iglesia) huy\u00f3 al desierto, donde tiene un lugar preparado por Dios, para ser alimentada all\u00ed\u00ad\u00bb. Lo mismo ocurre en Apo 12:14 : \u00abPero dieron a la mujer dos alas de \u00e1guila real para volar al desierto, el lugar donde es alimentada por un tiempo, dos tiempos y medio tiempo lejos de la vista de la serpiente (Satan\u00e1s)\u00bb. En este texto, volar al desierto no significa otra cosa m\u00e1s que refugiarse en Dios, bajo su protecci\u00f3n.<\/p>\n<p>BIBL.: COATS G.W., Rebellion of Israel in the Wilderness, Nashville 1968; LACK R., Desierto, en Nuevo Diccionario de Espiritualidad (a cargo de S. de Fiores y T. Goffi), Ed. Paulinas, Madrid 19893, 339345; STOCK A., The Way in the Wilderness: Exodus, Wilderness and the Moses Themes in the OT and New, Nueva York 1969; TALMON S., midbar, en Theologisches Wdrterbuch zum Alten Testament IV, Stuttgard 1983, 660695; TESTA E., II deserto come ideale, en \u00abLiber Annuus Franc.\u00bb 7 (1956) 552; THOMAS Ch., LEON DUFOUR X., Desierto, en Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Barcelona 1980, 226-229.<\/p>\n<p>A. Bonora<\/p>\n<p>P Rossano &#8211; G. Ravasi &#8211; A, Girlanda, Nuevo Diccionario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, San Pablo, Madrid 1990<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario de Teolog\u00eda B\u00edblica<\/b><\/p>\n<p>El t\u00e9rmino hebreo para desierto (midh\u00c2\u00b7b\u00e1r) en general se refiere a una tierra poco poblada, sin cultivar. (Jer 2:2.) Puede incluir dehesas (Sl 65:12; Jer 23:10; Ex 3:1), cisternas (2Cr 26:10), casas y hasta algunas ciudades (1Re 2:34; Jos 15:61, 62; Isa 42:11.) Aunque a menudo designa simplemente tierras de matorrales y estepas de hierba, tambi\u00e9n puede aplicar a las regiones sin agua a las que puede considerarse verdaderos desiertos. Para designar estas zonas de forma m\u00e1s espec\u00ed\u00adfica, se utilizan otros t\u00e9rminos hebreos, y a menudo se hace un paralelo po\u00e9tico entre estos y midh\u00c2\u00b7b\u00e1r. (Sl 78:40; Jer 50:12.)<br \/>\nLa palabra yeschi\u00c2\u00b7m\u00f3hn denota un yermo natural o un desierto. (Sl 68:7; Isa 43:19, 20.) Al parecer es un t\u00e9rmino que indica mayor aridez que midh\u00c2\u00b7b\u00e1r, como en la expresi\u00f3n \u2020\u0153desierto \u00e1rido, vac\u00ed\u00ado y aullador [yeschi\u00c2\u00b7m\u00f3n]\u2020\u009d. (Dt 32:10.) Cuando se utiliza con el art\u00ed\u00adculo definido, se refiere a zonas des\u00e9rticas espec\u00ed\u00adficas. (N\u00fa 21:20; 1Sa 23:19, 24; v\u00e9ase JESIM\u00ed\u201cN.)<br \/>\nPor otra parte, la palabra `ara\u00c2\u00b7v\u00e1h se emplea con referencia a zonas \u00e1ridas y est\u00e9riles, como las del \u2020\u0153otro lado del Jord\u00e1n desde Jeric\u00f3\u2020\u009d (N\u00fa 22:1), llanuras des\u00e9rticas que pudieran ser el resultado bien de una deforestaci\u00f3n y falta de conservaci\u00f3n y cultivo apropiados, bien de sequ\u00ed\u00adas prolongadas, condiciones que convertir\u00ed\u00adan el terreno productivo en yermos infruct\u00ed\u00adferos. (Isa 33:9; Jer 51:43.) Acompa\u00f1ada del art\u00ed\u00adculo definido, la palabra hebrea tambi\u00e9n denota una parte espec\u00ed\u00adfica de la Tierra Prometida. (V\u00e9anse ARAB\u00ed\u0081; ARAB\u00ed\u0081, VALLE TORRENCIAL DEL.) Otro t\u00e9rmino, tsi\u00c2\u00b7y\u00e1h, designa cualquier \u2020\u0153regi\u00f3n \u00e1rida\u2020\u009d y se utiliza en paralelo con las palabras mencionadas con anterioridad. (Sl 107:35; Isa. 35:1.)<br \/>\nEn la Biblia no eran frecuentes las regiones que, aun pudiendo ser consideradas des\u00e9rticas, fuesen comparables al desierto sahariano, con sus grandes extensiones de dunas movedizas. Por lo general, eran llanuras \u00e1ridas o semi\u00e1ridas casi sin \u00e1rboles, mesetas rocosas o valles secos y desolados encerrados entre altas monta\u00f1as y picos pelados. (Job 30:3-7; Jer 17:6; Eze 19:13.)<br \/>\nDios gui\u00f3 a la naci\u00f3n de Israel en su \u00e9xodo de Egipto al desierto situado junto al mar Rojo, y Fara\u00f3n pens\u00f3 que se hallaban desorientados. (Ex 13:18-20; 14:1-3.) Al otro lado del mar Rojo, Israel pas\u00f3 durante el resto de los cuarenta a\u00f1os de un desierto a otro, entre los que estuvieron los de Sur, Sin, Sina\u00ed\u00ad, Par\u00e1n y Zin (Ex 15:22; 16:1; 19:1; N\u00fa 10:12; 20:1), acampando a veces en oasis, como en Elim, con sus doce manantiales de agua y setenta palmeras (Ex 15:27), y en Qad\u00e9s. (N\u00fa 13:26; Dt 2:14; MAPA, vol. 1, p\u00e1g. 541.)<br \/>\nLa Tierra Prometida, que formaba parte de la llamada Media Luna F\u00e9rtil, se extend\u00ed\u00ada como un brazo de tierra bien cultivada, limitada al O. por el mar Mediterr\u00e1neo, y al E. y al S., por vastas regiones des\u00e9rticas: el desierto siroar\u00e1bigo y la pen\u00ed\u00adnsula del Sina\u00ed\u00ad, respectivamente. (Ex 23:31.) Dentro de los l\u00ed\u00admites del pa\u00ed\u00ads hab\u00ed\u00ada desiertos m\u00e1s peque\u00f1os, como, por ejemplo, el de Dot\u00e1n, justo al S. del valle de Jezreel, donde los hermanos de Jos\u00e9 lo echaron en la cisterna (G\u00e9 37:17, 22); el desierto de Jud\u00e1, con ciertas secciones alrededor de las ciudades de Zif, Ma\u00f3n y En\u2013gued\u00ed\u00ad, desiertos en los que David se escondi\u00f3 de Sa\u00fal (Jue 1:16; 1Sa 23:14, 24; 24:1), y regiones des\u00e9rticas al lado oriental del Jord\u00e1n, que conflu\u00ed\u00adan con el desierto siroar\u00e1bigo. (N\u00fa 21:13; Dt 1:1; 4:43.) Gran parte de la gran hendidura (llamada actualmente El Ghor), por la que fluye el r\u00ed\u00ado Jord\u00e1n, es b\u00e1sicamente tierra des\u00e9rtica.<br \/>\nAunque muchas de las regiones des\u00e9rticas mencionadas en la Biblia son hoy zonas \u00e1ridas completamente yermas, hay indicios de que algunas no fueron siempre as\u00ed\u00ad. En su obra The Geography of the Bible (1957, p\u00e1g. 91), Denis Baly dice que \u2020\u0153desde tiempos b\u00ed\u00adblicos, el tipo de flora y su distribuci\u00f3n debe haber sufrido muchos y grandes cambios\u2020\u009d. El equilibrio ecol\u00f3gico original, que permit\u00ed\u00ada que el suelo, el clima y la vegetaci\u00f3n conformasen un ambiente estable en el que hab\u00ed\u00ada muy poca erosi\u00f3n, se vio roto por la tala de bosques que nunca se replantaron. Con la desaparici\u00f3n del arbolado, el suelo qued\u00f3 desprovisto de sombra y de un sistema de ra\u00ed\u00adces que lo sujetara, y se vi\u00f3 expuesto a la acci\u00f3n destructora del calor abrasador del verano y al azote de las lluvias invernales: el sol coci\u00f3 la tierra, el viento la arrastr\u00f3, los cambios extremados de temperatura la cuartearon y la lluvia se llev\u00f3 la capa f\u00e9rtil. Seg\u00fan investigaciones arqueol\u00f3gicas, muchas zonas hoy desertizadas por completo eran antes \u2020\u0153dehesas, praderas y oasis en los que hab\u00ed\u00ada manantiales y donde las lluvias ocasionales y buenas medidas para la conservaci\u00f3n del agua hicieron posible el asentamiento de peque\u00f1as ciudades y el abastecimiento de importantes rutas comerciales\u2020\u009d. (The Interpreter\u2020\u2122s Dictionary of the Bible, edici\u00f3n de G. A. Buttrick, 1962, vol. 1, p\u00e1g. 828.) A\u00fan hoy, muchas de esas zonas des\u00e9rticas se cubren en la primavera de un espeso manto de pastos, que hacia el fin del verano se agosta y se abrasa debido al calor y la sequ\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Condiciones imperantes en el desierto sina\u00ed\u00adtico. Aunque es muy probable que en tiempos antiguos las condiciones de algunas zonas des\u00e9rticas fuesen m\u00e1s benignas que en la actualidad, Mois\u00e9s dijo que la traves\u00ed\u00ada del pueblo de Israel por el Sina\u00ed\u00ad fue por un \u2020\u0153desierto grande e inspirador de temor, con serpientes venenosas y escorpiones y con suelo sediento que no tiene agua\u2020\u009d (Dt 1:19; 8:15; GRABADOS, vol. 1, p\u00e1g. 542); era \u2020\u0153tierra de fiebres\u2020\u009d (Os 13:5), tierra de hoyo y sombra profunda. (Jer 2:6.) Las regiones m\u00e1s \u00e1ridas o bien estaban deshabitadas (Job 38:26) o habitadas por gentes que resid\u00ed\u00adan en tiendas y por grupos n\u00f3madas que deambulaban por ellas. (1Cr 5:9, 10; Jer 3:2.) Eran tierras de zarzales, abrojos, lotos espinosos y matorrales de acacias espinosas. (G\u00e9 21:14, 15; Ex 3:1, 2; Jue 8:7; Ex 25:10; Job 40:21, 22.)<br \/>\nLos viajeros fatigados que atravesaban las sendas trilladas (Jer 12:12) pod\u00ed\u00adan buscar sombra bajo las ramas largas y delgadas de una retama (1Re 19:4, 5), o bajo un enebro de apariencia sombr\u00ed\u00ada (Jer 48:6), o junto al tronco torcido de un tamarisco, con su follaje de aspecto plumoso formado por peque\u00f1as hojas perennes. (G\u00e9 21:33.) Las \u00e1guilas y otras aves de rapi\u00f1a revoloteaban a gran altura en los cielos sin nubes (Dt 32:10, 11), mientras que las \u2020\u02dcv\u00ed\u00adboras cornudas\u2020\u2122 y las \u2020\u02dcculebras veloces\u2020\u2122 se deslizaban sobre las rocas y debajo de los matorrales, las lagartijas se escabull\u00ed\u00adan y los grandes varanos se mov\u00ed\u00adan pesadamente sobre sus patas cortas y fuertes. (Le 11:30; Sl 140:3; Isa 34:15.) Las cabras monteses aparec\u00ed\u00adan sobre los pe\u00f1ascos rocosos (1Sa 24:2), los asnos salvajes, las cebras, los camellos y los avestruces buscaban alimento entre la escasa vegetaci\u00f3n y hasta se pod\u00ed\u00adan ver pel\u00ed\u00adcanos y puercoespines. (Job 24:5; 39:5, 6; Jer 2:24; Lam 4:3; Sof 2:13, 14.) Por la noche, el aullido de los chacales y los lobos se aunaba al ululato de los b\u00fahos o al grito ruidoso de los chotacabras, lo que aumentaba a\u00fan m\u00e1s la sensaci\u00f3n de soledad y desamparo. (Isa 34:11-15; Jer 5:6.) Los que pasaban la noche en una regi\u00f3n des\u00e9rtica por lo general se sent\u00ed\u00adan poco seguros. (Comp\u00e1rese con Eze 34:25.)<br \/>\nA excepci\u00f3n de algunos oasis, la pen\u00ed\u00adnsula del Sina\u00ed\u00ad es en su mayor parte un desierto de arena, guijarros y rocas. La vegetaci\u00f3n que crece en los uadis es exigua. En la antig\u00fcedad el porcentaje de precipitaci\u00f3n debi\u00f3 ser mayor y la vegetaci\u00f3n, m\u00e1s abundante. Aun as\u00ed\u00ad, los israelitas \u2014quiz\u00e1s unos tres millones\u2014 no hubiesen podido sobrevivir en estas \u00e1ridas regiones sin la protecci\u00f3n de Dios, por lo que Mois\u00e9s les dijo en las llanuras de Moab: \u2020\u0153Cu\u00ed\u00addate de que no vayas a olvidar a Jehov\u00e1 tu Dios [&#8230;] que te sac\u00f3 de la tierra de Egipto, de la casa de esclavos; que te hizo andar por el desierto grande e inspirador de temor, con serpientes venenosas y escorpiones y con suelo sediento que no tiene agua; que hizo salir para ti agua de la roca pedernalina; que te aliment\u00f3 con man\u00e1 en el desierto, el cual no hab\u00ed\u00adan conocido tus padres, a fin de humillarte y a fin de ponerte a prueba para hacerte bien en tus d\u00ed\u00adas posteriores\u2020\u009d. (Dt 8:11-16.)<\/p>\n<p>El desierto en las Escrituras Griegas Cristianas. Aqu\u00ed\u00ad el t\u00e9rmino griego \u00e9\u00c2\u00b7re\u00c2\u00b7mos corresponde de manera general con la palabra midh\u00c2\u00b7b\u00e1r. (Lu 15:4.) Se refiere al marco des\u00e9rtico de la predicaci\u00f3n de Juan el Bautista (Mt 3:1) y los lugares solitarios adonde era impelido cierto hombre endemoniado. (Lu 8:27-29.) Jes\u00fas ayun\u00f3 y fue tentado por Satan\u00e1s en una regi\u00f3n des\u00e9rtica despu\u00e9s de ser bautizado. (Mt 4:1; comp\u00e1rese con Le 16:20-22.) Durante su ministerio, a veces se retir\u00f3 al desierto para orar. (Lu 5:16.) Sin embargo, les asegur\u00f3 a sus disc\u00ed\u00adpulos que su presencia en el poder del Reino no se producir\u00ed\u00ada en alg\u00fan desierto solitario, sino que se manifestar\u00ed\u00ada abiertamente. (Mt 24:26.) El desierto todav\u00ed\u00ada ten\u00ed\u00ada sus propios peligros particulares cuando el ap\u00f3stol Pablo hizo sus viajes misionales. (2Co 11:26; comp\u00e1rese con Hch 21:38.)<\/p>\n<p>Usos figurados. De las regiones des\u00e9rticas al E. y al SE. de Palestina proced\u00ed\u00adan los impetuosos y t\u00f3rridos vientos que hoy reciben el nombre de siroco, t\u00e9rmino \u00e1rabe (sharquiyyeh) para \u2020\u0153viento del este\u2020\u009d. Como estos vientos soplaban del desierto, resecaban mucho el ambiente, absorbiendo la humedad del aire y arrastrando consigo una nube de polvo fino amarillento. (Jer 4:11.) Estos vientos suelen presentarse en oto\u00f1o y primavera, y en esta \u00faltima estaci\u00f3n pueden arruinar la vegetaci\u00f3n y las cosechas. (Eze 17:10.) Jehov\u00e1 predijo con referencia a Efra\u00ed\u00adn, tribu representativa del reino septentrional ap\u00f3stata: \u2020\u0153En caso de que \u00e9l mismo [&#8230;] muestre fructificaci\u00f3n, un viento del este [&#8230;] vendr\u00e1. De un desierto sube, y secar\u00e1 su pozo y agotar\u00e1 su manantial. Ese saquear\u00e1 el tesoro de todo objeto deseable\u2020\u009d. Este devastador viento del este, procedente del desierto, simboliz\u00f3 el ataque asirio desde el E. contra Israel, que culmin\u00f3 en el saqueo y el exilio del reino septentrional. (Os 13:12-16.)<br \/>\nLas regiones des\u00e9rticas, caracterizadas por estar poco habitadas y, por consiguiente, poco atendidas y cultivadas, se utilizaban para representar los resultados destructivos de una invasi\u00f3n enemiga. Debido a la infidelidad de Jud\u00e1, los ej\u00e9rcitos de Babilonia convertir\u00ed\u00adan \u2020\u02dcsus ciudades santas en un desierto, Si\u00f3n en un verdadero desierto, Jerusal\u00e9n en un yermo desolado\u2020\u2122 (Isa 64:10), aun sus huertos y campos cultivados llegar\u00ed\u00adan a tener la apariencia de un desierto. (Jer 4:26; 9:10-12.) Sus pr\u00ed\u00adncipes, que hab\u00ed\u00adan sido como majestuosos cedros de un bosque, ser\u00ed\u00adan talados. (Jer 22:6, 7; comp\u00e1rese con Eze 17:1-4, 12, 13.) Por otro lado, en retribuci\u00f3n por su odio y oposici\u00f3n al reino de Dios, las naciones enemigas, como Babilonia, Egipto, Edom y otras, ten\u00ed\u00adan que pasar por una experiencia similar. Se se\u00f1al\u00f3 en especial a Babilonia como la que llegar\u00ed\u00ada a ser \u2020\u0153un desierto falto de agua y una llanura des\u00e9rtica\u2020\u009d, deshabitada, olvidada en su desolaci\u00f3n. (Jer 50:12-16; Joe 3:19; Sof 2:9, 10.)<br \/>\nPor otra parte, la restauraci\u00f3n de Jud\u00e1 despu\u00e9s del exilio de setenta a\u00f1os ser\u00ed\u00ada como si se convirtiera un desierto en un jard\u00ed\u00adn ed\u00e9nico, con huertos fruct\u00ed\u00adferos y campos productivos, regados por arroyos y r\u00ed\u00ados, cubierto de ca\u00f1as, \u00e1rboles frondosos y flores, todo lo cual har\u00ed\u00ada que pareciese que la tierra se regocijaba. (Isa 35:1, 2; 51:3.)<\/p>\n<p>Personas. Cuando se hacen referencias similares con relaci\u00f3n a personas, se cumplen sobre todo en sentido espiritual, no literal. As\u00ed\u00ad, el que conf\u00ed\u00ada en los hombres m\u00e1s bien que en Jehov\u00e1 se asemeja a un \u00e1rbol solitario en una llanura des\u00e9rtica, sin ninguna esperanza de \u2020\u02dcver el bien\u2020\u2122. Sin embargo, el que conf\u00ed\u00ada en Jehov\u00e1 es como \u2020\u0153\u00e1rbol plantado junto a las aguas\u2020\u009d, fruct\u00ed\u00adfero, exuberante, seguro. (Jer 17:5-8.) Este tipo de s\u00ed\u00admiles tambi\u00e9n permite imaginar lo que constitu\u00ed\u00ada una regi\u00f3n des\u00e9rtica.<\/p>\n<p>\u2020\u0153Desierto del mar.\u2020\u009d Algunos comentaristas han interpretado que la expresi\u00f3n \u2020\u0153desierto [midh\u00c2\u00b7b\u00e1r] del mar\u2020\u009d, mencionada en Isa\u00ed\u00adas 21:1, se refiere a la parte meridional de la antigua Babilonia. Cuando los r\u00ed\u00ados Eufrates y Tigris se desbordaban cada a\u00f1o, esta regi\u00f3n llegaba a ser como un \u2020\u02dcmar desierto\u2020\u2122.<\/p>\n<p>En Revelaci\u00f3n. En el libro de Revelaci\u00f3n el t\u00e9rmino \u2020\u0153desierto\u2020\u009d se utiliza en un sentido doble: para representar la soledad y el refugio al que acude para protegerse de sus atacantes la mujer simb\u00f3lica que da a luz al ni\u00f1o rey (Rev 12:6, 14), y para representar el lugar donde habitan las bestias salvajes relacionadas con la mujer simb\u00f3lica, \u2020\u0153Babilonia la Grande\u2020\u009d, que cabalga sobre la bestia salvaje de siete cabezas. (Rev 17:3-6, 12-14.)<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia<\/b><\/p>\n<p>A. NOMBRE eremia (ejrhmiva, 2047), primariamente soledad, lugar deshabitado; en contraste con pueblo o ciudad. Se traduce \u00abdesierto\u00bb en Mat 15:33; Mc 8.4; 2Co 11:26; \u00abdesiertos\u00bb en Heb 11:38: No siempre denota una regi\u00f3n yerma, carente de vegetaci\u00f3n; se usa frecuentemente de un lugar sin cultivar, pero apto para pastos.\u00c2\u00b6 B. Adjetivo eremos (e[rhmo\u00bb, 2048), usado como nombre, tiene el mismo significado que eremia; en Luk 5:16  \u00ablugares desiertos\u00bb; en 8.29: \u00abdesiertos\u00bb. Como adjetivo, denota: (a) en referencia a personas, \u00ababandonado\u00bb, desolado, privado de los amigos y familiares, p.ej., de una esposa abandonada por su marido (Gl 4.27: \u00abdesolada\u00bb); (b) igualmente de una ciudad, como en el caso de Jerusal\u00e9n (Mat 23:38  \u00abdesierta\u00bb); de lugares deshabitados, \u00abdesierto\u00bb (p.ej., Mat 14:13,15; Act 8:26; Mc 1.35). V\u00e9anse DESOLADO, LUGAR.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Vine Nuevo testamento<\/b><\/p>\n<p>La significaci\u00f3n religiosa del desierto se orienta diferentemente seg\u00fan que se piense en un lugar geogr\u00e1fico o en una \u00e9poca privilegiada de la historia de la salvaci\u00f3n. Desde el primer punto de vista es el desierto una tierra que no ha bendecido Dios: all\u00ed\u00ad es rara el agua, como en el huerto del para\u00ed\u00adso, antes de la lluvia (G\u00e9n 2,5), la vegetaci\u00f3n raqu\u00ed\u00adtica, la habitaci\u00f3n imposible (Is 6, 11); hacer de un pa\u00ed\u00ads un desierto es hacerlo semejante al caos de los or\u00ed\u00adgenes (Jer 2,6; 4,20-26), lo que me-recen los pecados de Israel (Ez 6,14; Lam 5,18; Mt 23,38). En esta tierra inf\u00e9rtil habitan *demonios (Lev 16, 10; Lc 8,29; 11,24), s\u00e1tiros (Lev 17,7) y otras *bestias mal\u00e9ficas (Is 13,21; 14,23; 30,6; 34,11-16; Sof 2,13s). En resumen, en esta perspectiva el desierto se opone a la tierra habitada como la *maldici\u00f3n a la *bendici\u00f3n.<\/p>\n<p>Ahora bien, y tal es el punto de vista b\u00ed\u00adblico dominante, Dios quiso hacer pasar a su pueblo por esta \u00abtierra espantosa\u00bb (Dt 1,19), para hacerle entrar en la tierra en la que fluyen leche y miel. Este acontecimiento va a transformar el simbolismo precedente. Si el desierto sigue conservando el car\u00e1cter de lugar desolado, sobre todo evoca una \u00e9poca 0e la historia sagrada : el nacimiento del pueblo de Dios. El simbolismo b\u00ed\u00adblico del desierto no puede, pues, confundirse con tal o cual m\u00ed\u00adstica de la *soledad o de la fuga de la civilizaci\u00f3n; no enfoca una vuelta al desierto ideal, sino un paso por el tiempo del desierto, an\u00e1logo al de Israel.<\/p>\n<p>AT. I. EN MARCHA HACIA LA TIERRA PROMETIDA. A diferencia de los re-cuerdos ligados con la salida de Egipto propiamente dicha, los que con-ciernen al paso por el desierto s\u00f3lo fueron idealizados tard\u00ed\u00adamente. Las tradiciones, en su forma actual, muestran a la vez que fue un tiempo de prueba para el pueblo y hasta de apostas\u00ed\u00ada, pero en todo caso un tiempo de gloria para el Se\u00f1or. Tres elementos dominan estos recuerdos : el designio de Dios, la infidelidad del pueblo, el triunfo de Dios.<\/p>\n<p>1. El designio de Dios. El paso por el desierto est\u00e1 regido por una intenci\u00f3n doble. Es un *camino expresamente escogido por Dios, aun-que no era el m\u00e1s corto (Ex 13,17), porque Dios quer\u00ed\u00ada ser el gu\u00ed\u00ada de su pueblo (13,21). Luego, en el desierto del Sina\u00ed\u00ad es donde los hebreos deben adorar a Dios (Ex 3,17s = 5, lss); de hecho, en \u00e9l reciben la *ley y concluyen la *alianza que hace de aquellos hombres errantes un verdadero *puebllo de Dios: se lo puede incluso computar (N\u00fam 1,lss). Dios quiso, por tanto, que su pueblo naciera en el desierto; sin embargo, le prometi\u00f3 una tierra, haciendo as\u00ed\u00ad de la permanencia en el desierto una \u00e9poca privilegiada, pero provisional.<\/p>\n<p>2. La infidelidad del pueblo. El camino de Dios no ten\u00ed\u00ada nada comparable con la buena tierra de *Egipto, en la que no faltaban alimento y seguridad; era el camino de la fe pura en el que guiaba a Israel. Ahora bien, desde las primeras etapas murmuran los hebreos contra la disposici\u00f3n del Se\u00f1or: ni seguridad, ni agua, ni carne&#8230; Esta murmuraci\u00f3n corre por todo lo largo de los relatos (Ex 14,11; 16,2s; 17,2s; N\u00fam 14,2ss; 16,13s; 20,4s; 21,5), suscitada tanto por la primera como por la segunda generaci\u00f3n del desierto. El motivo es claro: se echa de me-nos la vida ordinaria ; por penosa que fuera en Egipto, se la prefer\u00ed\u00ada a esta vida extraordinaria confiada \u00fanicamente al cuidado de Dios; vale m\u00e1s una vida de esclavos que la muerte que amenaza, el pan y la carne m\u00e1s que el ins\u00ed\u00adpido *man\u00e1. El desierto revela as\u00ed\u00ad el coraz\u00f3n del hombre, incapaz de triunfar de la prueba a que se le somete.<\/p>\n<p>3. El triunfo de la misericordia divina. Pero si Dios deja perecer en el desierto a todos los que se han *endurecido en su infidelidad y en su falta de confianza, no por eso abandona su designio, sino que saca bien del mal. Al pueblo que murmura le da un alimento y un agua maravillosos ; si debe *castigar a los pecadores, les ofrece tambi\u00e9n medios inesperados de salvaci\u00f3n, como la serpiente de bronce (N\u00fam 21,9). Es que Dios hace siempre resplandecer su santidad y su gloria (20,13). Esta se mostrar\u00e1 sobre todo cuando con Josu\u00e9 entre en la *tierra prometida un verdadero pueblo. Este triunfo final permite ver en el desierto no tanto la \u00e9poca de la infidelidad del pueblo cuanto el tiempo de la misericordiosa fidelidad de Dios, que previene siempre a los rebeldes y hace que prospere su designio.<\/p>\n<p>II. RETROSPECCI\u00ed\u201cN SOBRE EL TIEMPO DEL DESIERTO. El pueblo, instalado en la tierra prometida, no tard\u00f3 en transformarla en un lugar de prosperidad idol\u00e1trica e imp\u00ed\u00ada, con tendencia a preferir los dones de la alianza a la alianza del donador. Entonces el tiempo del desierto aparecer\u00e1 como privilegiado y se aureolar\u00e1 de la gloria divina.<\/p>\n<p>1. Invitaci\u00f3n a la conversi\u00f3n. Con el tema de la *memoria actualiza el Deuteronomio los acontecimientos del desierto (Dt 8,2ss.15-I8): tiempo maravilloso de la solicitud paternal de Dios; el pueblo no pereci\u00f3, pero fue puesto a prueba a fin de que reconociera que el hombre no vive s\u00f3lo de pan, sino de todo lo que sale de la boca de Dios. As\u00ed\u00ad tambi\u00e9n la sobriedad del culto en el tiempo del desierto invita a Israel a no contentarse con una piedad formalista (Am 5,25 = Act 7,42). Y viceversa, el recuerdo de las desobediencias es un llamamiento a la conversi\u00f3n y a la confianza en solo Dios: no tener ya dura la cerviz ni tentar a Dios (Sal 78,17s.40; Act 7, 51), adaptarse con paciencia al ritmo de Dios (Sal 106,13s), contemplar el triunfo de la misericordia (Neh 9; Sal 78; 106; Ez 20). ;Por lo menos hoy no tienten a Dios! (Sal 95,7ss).<\/p>\n<p>2. Mirabilia Dei. Ni aun recordando estas infidelidades se pensaba en presentar como un *castigo la permanencia en el desierto. Y menos todav\u00ed\u00ada recordando las maravillas que marcaron el tiempo de los desposorios de Dios con su pueblo: es el tiempo id\u00ed\u00adlico del pasado por oposici\u00f3n al tiempo presente de Cana\u00e1n. As\u00ed\u00ad El\u00ed\u00adas, al ir al Horeb, no va s\u00f3lo a buscar un refugio en el desierto, sino el lugar de aprovisionamiento (1Re 19). Puesto que los castigos no bastan para hacer que vuelva la *esposa infiel, Dios va a conducirla al desierto y hablarle al coraz\u00f3n (Os 2,16), y ser\u00e1 de nuevo el tiempo de los desposorios (2,21s). Los dones pasados se embellecen en las memorias: el *man\u00e1 se convierte en un *alimento celeste (Sal 78,24), un *pan de sabores variados (Sab 16,21). Ahora bien, estos dones son tambi\u00e9n prenda de una presencia actual, pues Dios es fiel. Es un padre amoroso (Os 11), un *pastor (Is 40,11; 63, 11-14; Sal 78,52). En atenci\u00f3n a esta \u00e9poca en que el pueblo vivi\u00f3 tan cerca de Dios, \u00bfc\u00f3mo no tener plena confianza en aquel que nos gu\u00ed\u00ada y nos alimenta (Sal 81,11)?<\/p>\n<p>2. El desierto ideal. Si el tiempo del desierto es un tiempo ideal, \u00bfpor qu\u00e9 no prolongarlo sin cesar? As\u00ed\u00ad los rekabitas viv\u00ed\u00adan bajo la tienda, a fin de manifestar su reprobaci\u00f3n de la civilizaci\u00f3n cananea (Jer 35). Esta m\u00ed\u00adstica de la fuga al desierto tiene su grandeza, pero en la medida en que se aislara del acontecimiento concreto que la origin\u00f3, tender\u00ed\u00ada a degenerar en una evasi\u00f3n est\u00e9ril: Dios no nos ha llamado a vivir en el desierto, sino a atravesar el desierto para vivir en la tierra prometida. Por lo dem\u00e1s, el desierto conserva su valor *figurativo. La salvaci\u00f3n esperada por los deportados de Babilonia es concebida como un nuevo *\u00e9xodo: el desierto florecer\u00e1 bajo sus pasos (Is 32,15s; 35,Is; 41,18; 43,19s). La salvaci\u00f3n del fin de los tiempos se presenta en ciertos apocalipsis como la transformaci\u00f3n del desierto en *para\u00ed\u00adso; el Mes\u00ed\u00adas aparecer\u00e1 entonces en el desierto (cf. Mt 24,26; Act 21,38; Ap 12,6.14).<\/p>\n<p>NT. 1. CRISTO Y EL DESIERTO. Mientras que las comunidades esenias, como la de Qumr\u00e1n, promov\u00ed\u00adan una separaci\u00f3n de la ciudad y se refugiaban en el desierto, *Juan Bautista no quiere consagrar una m\u00ed\u00adstica del desierto. Si proclama en \u00e9l su mensaje, es para revivir el tiempo privilegiado y una vez que el agua ha renovado los corazones, env\u00ed\u00ada de nuevo a los bautizados a su trabajo (Le 3,10-14). El desierto no es sino una ocasi\u00f3n de convertirse con miras al Mes\u00ed\u00adas que viene.<\/p>\n<p>1. Cristo en el desierto. Jes\u00fas quiso revivir las diferentes etapas del pueblo de Dios. As\u00ed\u00ad, como en otro tiempo los hebreos, es llevado por el Esp\u00ed\u00adritu de Dios al desierto para ser all\u00ed\u00ad sometido a la prueba (Mt 4, 1-11). Pero, a diferencia de sus padres, supera la prueba y permanece fiel a su Padre, prefiriendo la palabra de Dios al pan, la confianza al milagro maravilloso, el servicio de Dios a toda esperanza de dominaci\u00f3n terrena. La prueba que hab\u00ed\u00ada fracasado en los tiempos del \u00e9xodo, halla ahora su sentido : Jes\u00fas es el Hijo primog\u00e9nito, en el que se cumple el destino de Israel. No es imposible que en el relato de Marcos (Mc 1,12s) se lea el tema del para\u00ed\u00adso recobrado.<\/p>\n<p>2. Cristo, nuestro desierto. En el transcurso de su vida p\u00fablica utiliz\u00f3 sin duda Jes\u00fas el desierto como refugio contra las muchedumbres (Mt 14,13; Mc 1,45; 6,31; Lc 4,42), propicio a la oraci\u00f3n solitaria (Mc 1,35 p); pero estos gestos no entran directamente en el simbolismo del desierto. En cambio, Jes\u00fas se presenta como quien realiza en su persona los dones maravillosos de otro tiempo. Es el agua viva, el pan del cielo, el camino y el gu\u00ed\u00ada, la luz en la noche, la serpiente que da la vida a todos los que la miran para ser salvos; es finalmente aquel en quien se realiza el conocimiento \u00ed\u00adntimo de Dios por la comuni\u00f3n de su carne y de su sangre. En cierto sentido se puede decir que Cristo es nuestro desierto : en \u00e9l hetnos superado la prueba, en \u00e9l tenemos la comuni\u00f3n perfecta con Dios. Ahora ya el desierto como lugar y como tiempo se ha realizado en Jes\u00fas: la figura cede a la realidad.<\/p>\n<p>II. LA IGLESIA EN EL DESIERTO. LOS simbolismos del desierto siguen desempe\u00f1ando un papel en la inteligencia de la condici\u00f3n de la Iglesia. Esta vive oculta en el desierto hasta el retorno de Cristo que pondr\u00e1 fin al poder de Sat\u00e1n (Ap 12,6.14). Sin embargo, el s\u00ed\u00admbolo est\u00e1 en relaci\u00f3n m\u00e1s estrecha con su trasfondo b\u00ed\u00adblico cuando Jes\u00fas multiplica los panes en el desierto a fin de mostrar a sus disc\u00ed\u00adpulos, no ya que hay que vivir en el desierto, sino que se ha inaugurado un tiempo nuevo, en el que se vive maravillosamente de la palabra de Cristo (Mt 14,13-21 p).<\/p>\n<p>Pablo se sit\u00faa en la misma perspectiva. Ense\u00f1a que los acontecimientos que tuvieron lugar en otro tiempo se produjeron para nuestra instrucci\u00f3n, la instrucci\u00f3n de los que hemos llegado al fin de los *tiempos (1Cor 10,11). Bautizados en la nube y en el mar, somos alimenta-dos con el pan vivo y abrevados con el agua del Esp\u00ed\u00adritu que brota de la *roca; y esta roca es Cristo. Nada de ilusiones: vivimos todav\u00ed\u00ada en el desierto, pero sacramentalmente. La figura del desierto es, pues, indispensable para comprender la naturaleza de la vida cristiana.<\/p>\n<p>Esta vida permanece bajo el signo de la prueba en tanto no hayamos entrado en el *reposo de Dios (Heb 4,1). As\u00ed\u00ad, acord\u00e1ndonos de los acontecimientos de otro tiempo, no *endurezcamos nuestros corazones ; nuestro \u00abhoy\u00bb est\u00e1 seguro del triunfo, porque somos \u00abpart\u00ed\u00adcipes de Cristo\u00bb (3,14), que permaneci\u00f3 fiel en la prueba.<\/p>\n<p>-> Camino &#8211; Demonios &#8211; Agua Prueba &#8211; Exodo &#8211; Soledad.<\/p>\n<p>LEON-DUFOUR, Xavier, Vocabulario de Teolog\u00ed\u00ada B\u00ed\u00adblica, Herder, Barcelona, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Vocabulario de las Ep\u00edstolas Paulinas<\/b><\/p>\n<p><p style='text-align:justify;'><span lang=ES style=''>En la Escritura las palabras vertidas \u201cdesierto\u201d, \u201cyermo\u201d, o \u201cp\u00e1ramo\u201d incluyen no s\u00f3lo los desiertos est\u00e9riles constituidos por dunas de arena o rocas, que encienden la imaginaci\u00f3n popular en cuanto a lo que es un desierto, sino tambi\u00e9n las zonas esteparias y las tierras de pastoreo adecuadas para el ganado.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>La palabra heb. m\u00e1s com\u00fan es <\/span><span style=''>mi&#7695;b&#257;r<\/span><span lang=ES style=''>, palabra ya bien atestiguada en los relatos \u00e9picos cananeos de Ugarit (s. XIV a.C., retrocediendo hacia or\u00edgenes m\u00e1s antiguos) en la forma <\/span><span style=''>mdbr<\/span><span lang=ES style=''> (Gordon, <i>Ugaritic Manual<\/i>, 3, 1955, pp. 254, N\u00ba 458). Este vocablo puede indicar pastizales de pastoreo (Sal. 65.12; Jl. 2.22), adecuados para apacentar ovejas (cf. Ex. 3.1), a veces abrasados por las sequ\u00edas estivales (Jer. 23.10; Jl. 1.19\u201320), como tambi\u00e9n zonas desoladas formadas por rocas y arena (Dt. 32.10; Job 38.26). Lo mismo se aplica al gr. <\/span><span style=''>er&#275;mos<\/span><span lang=ES style=''> en el NT; n\u00f3tese que al \u201cdesierto\u201d de Mt. 14.15 (<\/span><etiqueta id=\"#_ftn193\" name=\"_ftnref193\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt;;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vp<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style=''> \u201clugar solitario; <\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt;; color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0nbe<\/span><span lang=ES style=''> despoblado\u201d) no le falta \u201cmucha hierba\u201d (Jn. 6.10).<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=''>El heb. <\/span><span style=' '>y<sup>e<\/sup>\u0161&#305;&#770;m\u00f4n<\/span><span lang=ES style=''>, traducido a veces como nombre propio \u201cJesim\u00f3n\u201d (<\/span><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green;text-transform:uppercase'>\u00b0vm<\/span><span lang=ES style=''>), se usa para desiertos relativamente pelados en Judea en 1 S. 23.19, 24; 26.1, 3. El desierto visto desde Pisga (Nm. 21.20; 23.28; cf. Dt. 34.1ss) indudablemente inclu\u00eda las gredosas tierras des\u00e9rticas a ambos lados del canal del Jord\u00e1n antes de desembocar en el mar Muerto, las laderas del Pisga y su cadena que se prolonga hacia el valle del Jord\u00e1n, y tal vez los bordes del desierto de Judea del otro lado, detr\u00e1s de Jeric\u00f3 y al N y al S de Qumr\u00e1n. Para referencias generales, cf. Dt. 32.10; Sal. 107.4; Is. 43.19. Adem\u00e1s de su uso como nombre propio para el largo valle hendido desde el mar Muerto hasta el golfo de \u00c1caba, el t\u00e9rmino <\/span><span style=''>&#723;<sup>a<\/sup>r&#257;&#7687;\u00e2<\/span><span lang=ES style=''> puede usarse como sustantivo com\u00fan para estepa o monte bajo donde los animales salvajes tienen que buscar su alimento (Job 24.5; Jer. 17.6), o para el desierto inh\u00f3spito (Job 39.6 en paralelo con tierras salitrosas). Las palabras <\/span><span style=''>&#7779;iyy\u00e2<\/span><span lang=ES style=''>, \u201ctierras secas\u201d (Job 30.3; Sal. 78.17) y <\/span><span style=' '>t&#333;h\u00fb<\/span><span lang=ES style=' '>, \u201cp\u00e1ramo\u201d (Job 6.18; 12.24; Sal. 107.40) se refieren tambi\u00e9n a zonas des\u00e9rticas est\u00e9riles e inhabitables.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal style='margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt;text-indent: 18.0pt;line-height:normal'><span lang=ES style=';text-transform:uppercase'>Bibliograf\u00eda.<\/span><span lang=ES style=''> G. Camps, \u201cDesierto\u201d, <etiqueta id=\"#_ftn194\" name=\"_ftnref194\" title=\"\"><i>\u00b0EBDM<\/i><\/etiqueta>, t(t). II, cols. 863\u2013867; G. A. Smith, <i>GHTS; AHWB<\/i>, pp. 17ss.<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;' class=MsoNormal align=right style='text-align:right;line-height:normal'><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><etiqueta id=\"#_ftn195\" name=\"_ftnref195\" title=\"\"><span lang=ES style='font-size:10.0pt; ;color:green'>K.A.K.<\/span><\/etiqueta><span lang=ES style='font-family:\"Tahoma\",sans-serif'>&#65279;<\/span><\/p>\n<p style='text-align:justify;'>Douglas, J. (2000). Nuevo diccionario Biblico : Primera Edicion. Miami: Sociedades B\u00edblicas Unidas.<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">Las palabras hebreas traducidas en la Biblia de Douay por \u201cdesierto\u201d o \u201csilvestre\u201d, y usualmente interpretadas por la Vulgata como desertum, \u201csoledad\u201d, u ocasionalmente eremus, no tienen el mismo tono de significado que la palabra en espa\u00f1ol desierto.  La palabra silvestre, que se usa m\u00e1s frecuentemente que desierto para nombrar la regi\u00f3n del \u00c9xodo, se aproxima m\u00e1s cercanamente al sentido del hebreo, aunque no lo expresa del todo.  Cuando hablamos del desierto nuestros pensamientos son naturalmente llevados a tales lugares como el Sahara, un gran desierto de arena, incapaz de vegetaci\u00f3n, imposible como lugar de residencia para el hombre, y donde no se halla ser humano excepto cuando marcha de prisa a trav\u00e9s de \u00e9l tan r\u00e1pido como puede.  Ninguna de esas ideas est\u00e1 unida a las palabras hebreas para desierto.  En hebreo se usan principalmente cuatro palabras para expresar la idea:\n<\/p>\n<h2>Contenido<\/h2>\n<ul>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-1\">1 \u201dMidbar\u201d<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-2\">2 `Arab\u00e1<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-3\">3 Horbah<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-4\">4 Jeshimon<\/li>\n<li class=\"toclevel-1 tocsection-5\">5 Desiertos B\u00edblicos<\/li>\n<\/ul>\n<h2>\u201dMidbar\u201d<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">MDBR, midbar, la palabra m\u00e1s general, proviene de la ra\u00edz DBR dabar, \u201cllevar\u201d (ganado a pastar) [cf. alem\u00e1n Trift de treiben].  Por lo tanto entre otros significados de midbar est\u00e1 el de extensiones de pastos para los reba\u00f1os.  As\u00ed en Joel 2,22:  \u201clos bellos parajes del desierto brotan\u201d, o literalmente \u201cya reverdecen los pastizales del desierto\u201d.  As\u00ed, tambi\u00e9n, el desierto no estaba necesariamente inhabitado.  As\u00ed en Isa\u00edas 42,11 leemos:  \u201cAlcen la voz el desierto (midbar) y sus ciudades, las explanadas en que habita Quedar\u201d, o m\u00e1s bien, \u00ablos pueblos que habitan en Quedar\u201d, no es que hubiese en el desierto ciudades habitadas por una poblaci\u00f3n estable.  Los habitantes eran en su mayor\u00eda n\u00f3madas, pues el desierto no era un lugar regularmente cultivado, como los campos y jardines de los distritos civilizados ordinarios.  M\u00e1s bien era una regi\u00f3n en la que hab\u00eda pastos, no ricos, pero suficiente para las ovejas y cabras, y m\u00e1s abundante despu\u00e9s de la temporada de lluvias.  El desierto se consideraba tambi\u00e9n como la morada de bestias salvajes&#8212;leones (Eclesi\u00e1stico 13,19), asnos salvajes (Job 24,5), chacales (Mal. 1,3), etc.  No estaba fertilizado por corrientes de agua, sino que hab\u00edan fuentes (G\u00e9n. 16,7), y en algunos lugares hab\u00eda cisternas para recoger agua de lluvia.   Midbar es la palabra usada generalmente en el Pentateuco para el desierto del \u00c9xodo; pero en las regiones del \u00c9xodo se distinguen varios distritos como el desierto de Sin (\u00c9x. 16,1), el desierto de Sina\u00ed (\u00c9x. 19,1), el desierto de Sur (\u00c9x. 15,22), el desierto de Sin (zin) (N\u00fam. 13,21), etc.     Adem\u00e1s, se utiliza para otros distritos, como en Palestina occidental para el desierto de Jud\u00e1 (Jueces 1,16), y de nuevo en el este para el desierto de Moab (Deut. 2,8).\n<\/p>\n<h2>`Arab\u00e1<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">`RBH, derivado de la ra\u00edz \u201c&#8217;arab\u201d, \u00abestar \u00e1rido\u00bb, es otra palabra para desierto, la cual parece expresar m\u00e1s de una de sus caracter\u00edsticas naturales.  La palabra significa una estepa, una planicie des\u00e9rtica; y transmite la idea de una extensi\u00f3n de pa\u00eds \u00e1rida, improductiva y desolada.   En pasajes po\u00e9ticos se utiliza en paralelismo con la palabra midbar.   As\u00ed en Isa\u00edas 45,1: \u00abQue el desierto [midbar] y el sequedal se alegren, regoc\u00edjese la estepa [&#8216;arabah] y florezca como flor\u201d, cf.  tambi\u00e9n Jer. 17,6, etc.   Aunque la Los Setenta a menudo traduce la palabra por eremos, a menudo utiliza otras variantes, como ge dipsosa y elos.  La Vulgata emplea las palabras solitudo, desertum.   Muy a menudo la palabra \u201c&#8217;arabah\u201d tiene meramente un sentido geogr\u00e1fico, as\u00ed se refiere a la extra\u00f1a depresi\u00f3n que se extiende desde la base del Monte Herm\u00f3n, a trav\u00e9s del valle del Jord\u00e1n y el Mar Muerto, hasta el Golfo de Acab\u00e1.   As\u00ed, tambi\u00e9n, est\u00e1n las estepas de Moab (N\u00fam. 22,1), la llanura de Jeric\u00f3 (Josu\u00e9 4,13), etc, en referencia a los distritos desolados relacionados con estos lugares.\n<\/p>\n<h2>Horbah<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">CHRBH  (chorbah),  se deriva de la ra\u00edz CHRB harab, \u201cdejar yermo\u201d, y es traducida en Los Setenta por las palabras eremos, eremosis, eremia.  En la Vulgata se hallan las variantes ruince, solitudo, desolatio.  En el Salmo 102(101),7 aparece una extra\u00f1a traducci\u00f3n.  La palabra en griego es oikopedon y en la Vulgata  domicilium; y el pasaje en que ocurre la palabra es traducido en la Biblia de Douay: \u201cSoy como un cuervo nocturno en la casa\u201d.  San Jer\u00f3nimo, sin embargo, en su traducci\u00f3n del Salmo directamente del hebreo, emplea la palabra solidudinum, la cual parece m\u00e1s correcta: \u201cSoy como un cuervo nocturno del yermo\u201d.  El lexic\u00f3n de Gesenio da como el primer significado de horbah \u201csequedad\u201d; luego como segundo significado \u201cuna desolaci\u00f3n\u201d, \u201cruinas\u201d.  Una combinaci\u00f3n de estos sentidos parece haber sido la raz\u00f3n por la cual en los libros po\u00e9ticos la palabra se usa como desierto.  La palabra conlleva la idea de ruina o desolaci\u00f3n causada por tierras hostiles, como cuando Dios dice de Jerusal\u00e9n (Ezequiel 5,14): \u201cHar\u00e9 de ti una desolaci\u00f3n\u201d; o cuando el salmista, refiri\u00e9ndose al castigo infligido por Yahveh dice (Sal. 9-10,7): \u201cSe consumen los enemigos, todo es desolaci\u00f3n por siempre\u201d.\n<\/p>\n<h2>Jeshimon<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">YSHYMUN (jeshimon), derivada de YSHM, jasham, \u00abestar desolada\u00bb.  Era considerado como un lugar sin agua, as\u00ed en Isa\u00edas 43,19: \u201cPongo r\u00edos en el desierto [jeshimon].  Era un yermo, un lugar inculto.  En los pasajes po\u00e9ticos se usa como paralelo de midbar, cf. Deut. 32,10; Sal. 78(77),40 (heb.): \u201cCu\u00e1ntas veces le provocaron en el desierto [midbar], y le irritaron en aquellas soledades  [jeshimon]!\u201d  Frecuentemente se usa para designar la tierra inculta del \u00c9xodo.  Adem\u00e1s de esos usos, parece que cuando se usa con el art\u00edculo a menudo ha asumido la fuerza de un nombre propio.  En tales casos se refiere a veces al desierto del \u00c9xodo (cf. Sal. 78(77),40; 106(105),14&#8212;heb. etc.).  Parte de la tierra yerma cerca del Mar Muerto es llamada el jeshimon; y al noreste del mismo mar hay un lugar llamado Bet Hayesimot (cf. N\u00fam. 33,49), donde se dice que acamparon los israelitas al final del recorrido.   Estas son las principales palabras usadas para desierto en la Biblia.  Sin embargo, hay otras menos frecuentes, s\u00f3lo una o dos de las cuales se puede mencionar aqu\u00ed: tal como tohu, usada en G\u00e9n. 1,2: \u201cla tierra estaba vac\u00eda\u201d.  En Deut. 32,10 se usa en paralelismo con midbar, y en el Salmo 107(106),40 se refiere directamente al desierto.  Otra palabra es  \u00e7iyyah, la cual significa literalmente sequedad, pero se refiere a veces al desierto; as\u00ed &#8216;are\u00e7 \u00e7iyyah, \u00abtierra de sequ\u00eda\u00bb, o \u00abdesierto\u00bb (Oseas 2,5).\n<\/p>\n<h2>Desiertos B\u00edblicos<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se puede decir aqu\u00ed una palabra los principales desiertos mencionados en la Biblia.  Tal vez el m\u00e1s interesante es el del \u00c9xodo.  En el Pentateuco esta regi\u00f3n es tratada en su conjunto como \u00abel desierto\u00bb, pero, por regla general, se hace referencia a partes especiales como el desierto de Sin, el desierto de Sina\u00ed, el desierto de Cad\u00e9s, en el desierto de Par\u00e1n.   Se han escrito libros para debatir la geograf\u00eda de esta regi\u00f3n.  Baste decir que comprende el terreno sobre el que los israelitas viajaron desde el cruce del Mar Rojo hasta su llegada a la Tierra Prometida.  Nosotros no entramos en la cuesti\u00f3n planteada por los cr\u00edticos modernos en cuanto a si la geograf\u00eda del \u00c9xodo ten\u00eda diferentes significados en diferentes partes del Pentateuco.  El desierto de Jud\u00e1, tambi\u00e9n juega un papel importante en la Biblia.  Se encuentra al oeste de la \u201c&#8217;arabah\u201d, del Jord\u00e1n y el Mar Muerto.  A \u00e9l pertenecen los desiertos de Engad\u00ed, el de T\u00e9coa y el de Jeric\u00f3, cerca de la ciudad del mismo nombre.  Al este de Palestina est\u00e1n los desiertos de Arabia, de Moab, y el desierto de Idumea, cerca del Mar Muerto.  Se nos dice (\u00c9xodo 3,1) que Mois\u00e9s aliment\u00f3 a los reba\u00f1os de Jetr\u00f3, y los llev\u00f3 a las partes interiores del desierto.  Este desierto estaba en la tierra de Madi\u00e1n, cerca del Mar Rojo, y en ella estaba el Monte Horeb, que San Jer\u00f3nimo dice era el mismo que el Sina\u00ed.  El desierto al que David huy\u00f3 de Sa\u00fal (cf. 1 Samuel 23,14) fue el desierto de Zif, que se encuentra al sur del Mar Muerto y de Hebr\u00f3n.  San Juan el Bautista vivi\u00f3 y ense\u00f1\u00f3 en el desierto de Judea, al oeste del Jord\u00e1n y el Mar Muerto, cerca de Jeric\u00f3. Por \u00faltimo, la escena de la tentaci\u00f3n de Cristo (Mateo 4,1-11), de la cual San Marcos a\u00f1ade (1,13): \u00abEstaba con las fieras\u00bb, fue m\u00e1s probablemente en el \u201c&#8217;arabah\u201d al oeste del Jord\u00e1n, pero esto es s\u00f3lo especulaci\u00f3n.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\n<b>Bibliograf\u00eda<\/b>:  SMITH, Historical Geography of the Holy Land (Londres, 1897); CHEYNE, Encyclopedia Biblica (Londres, 1899); HASTINGS. Dict. of the Bible; VIGOUROUX, Dict. de la Bible.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Fuente<\/b>:  Howlett, James. \u00abDesert (in the Bible).\u00bb The Catholic Encyclopedia. Vol. 4. New York: Robert Appleton Company, 1908.<br \/>\n<br \/>http:\/\/www.newadvent.org\/cathen\/04749a.htm\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Traducido por Luz Mar\u00eda Hern\u00e1ndez Medina.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>lat\u00ed\u00adn desertus, despoblado, solitario, lugar \u00e1rido. Para los israelitas el d. representa la soledad, Dt 32, 10; lugares secos y calientes, Os 13, 5; sitio peligroso, Lm 5, 9. Durante cuarenta a\u00f1os anduvo el pueblo de Israel errante por el desierto, antes de entrar en la Tierra Prometida, Dt 8,-4; etapa esta de la historia &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/desierto\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDESIERTO\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-4857","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4857","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4857"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4857\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4857"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4857"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4857"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}