{"id":4871,"date":"2016-02-05T00:41:13","date_gmt":"2016-02-05T05:41:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/diaspora\/"},"modified":"2016-02-05T00:41:13","modified_gmt":"2016-02-05T05:41:13","slug":"diaspora","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/diaspora\/","title":{"rendered":"DIASPORA"},"content":{"rendered":"<p>griego diaspora, dispersi\u00f3n. T\u00e9rmino que se refiere a las    comunidades jud\u00ed\u00adas que viven fuera de Israel. Con esta palabra, la versi\u00f3n griega de la Septuaginta tradujo el t\u00e9rmino hebreo galut, aplicado a los jud\u00ed\u00ados que habitaban en otras naciones paganas y que se consideraban a s\u00ed\u00ad mismos exiliados; d., entonces, se toma en la versi\u00f3n griega como deportaci\u00f3n, cautiverio, en ese sentido se encuentra en Jdt 8,  22; Est 2, 6; Am 1, 6-9. Aunque siempre han existido colonias jud\u00ed\u00adas en muchos sitios del mundo, la d. se dio con la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n y del Templo, cuando los jud\u00ed\u00ados fueron llevados cautivos a Babilonia,  deportados desde Palestina, en el a\u00f1o 586 a. C., por el rey caldeo Nabucodonosor II,2 R 24, 10-17; 25, 8-21; aunque ya antes hab\u00ed\u00ada jud\u00ed\u00ado exiliados en este territorio, tras la ca\u00ed\u00adda del reino de Israel en el 722\/1 a.C., cuando lo asirios entraron en Samar\u00ed\u00ada, en \u00e9poca del rey Teglatfalasar  III. En el a\u00f1o 539 a. C., Ciro II el Grande, rey persa, conquist\u00f3 Babilonia y un a\u00f1o despu\u00e9s dict\u00f3 un decreto d\u00e1ndoles la libertad a los jud\u00ed\u00ados de volver a su tierra y reconstruir la ciudad de Jerusal\u00e9n y su Templo, Esd 1,  1-4; 2 Cro 36, 22-23; sin embargo, muchos jud\u00ed\u00ados permanecieron en Babilonia, constituy\u00e9ndose en una colonia pr\u00f3spera y floreciente. A finales del siglo IV a. C., un nuevo pueblo fuerte surgi\u00f3 y domin\u00f3 el mundo antiguo, Macedonia. Alejandro Magno, al frente de los macedonios, venci\u00f3 a los persas, en el a\u00f1o 331 a. C., y Judea pas\u00f3 a ser dominio del nuevo imperio. Tras la fundaci\u00f3n en Egipto de la ciudad de Alejandr\u00ed\u00ada, llamada as\u00ed\u00ad en honor de Alejandro Magno, muchos jud\u00ed\u00ados se establecieron all\u00ed\u00ad, as\u00ed\u00ad como en las costas del mar Negro y del Mediterr\u00e1neo y en las islas griegas. Las magnitud de esta migraci\u00f3n de jud\u00ed\u00ados dio para que se le llamara dispersi\u00f3n, d. Esto produjo como resultado que los jud\u00ed\u00ados, lejos de su tierra, adoptaran la lengua griega como propia, olvidando el hebreo, por lo que fue necesario traducir, en el siglo III a. C., el Pentateuco del hebreo al griego, que es la versi\u00f3n conocida como Septuaginta o de los Setenta, y posteriormente se hizo lo mismo con otros libros de las Sagradas Escrituras. En el a\u00f1o 70, ya en tiempos de los ap\u00f3stoles, los romanos destruyeron Jerusal\u00e9n y llevaron cautivos a muchos jud\u00ed\u00ados a Roma, los que luego se dispersaron por todo Europa.<\/p>\n<p>En tiempos de los ap\u00f3stoles hab\u00ed\u00ada muchos jud\u00ed\u00ados dispersos en el mundo  grecorromano de la \u00e9poca, en Siria, Asia Menor, en el norte de \u00ed\u0081frica, los cuales ten\u00ed\u00adan como punto de uni\u00f3n las sinagogas, en las cuales se estudiaban las Escrituras. Pablo en sus diferentes viajes apost\u00f3licos siempre predicaba en la sinagoga de cada ciudad que visitaba, como se cuenta en los Hechos de los Ap\u00f3stoles y en las ep\u00ed\u00adstolas. Gran parte de esos jud\u00ed\u00ados residentes fuera de su patria fueron convertidos al cristianismo y bautizados, a los cuales igualmente se les consideraba en la d., en la dispersi\u00f3n. El ap\u00f3stol Pedro menciona algunos sitios en donde resid\u00ed\u00adan jud\u00ed\u00ados en la d., y se dirige en su primera carta \u2020\u0153a los elegidos que viven como extranjeros en la Dispersi\u00f3n: en el Ponto, Galacia,  Capadocia, Asia y Bitinia\u2020\u009d, 1 P 1, 1; Santiago, de igual manera, en su ep\u00ed\u00adstola, \u2020\u0153saluda a las doce tribus de la Dispersi\u00f3n\u2020\u009d, St 1, 1.<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Digital, Grupo C Service &#038; Design Ltda., Colombia, 2003<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Digital<\/b><\/p>\n<p>(lo que se siembra).<\/p>\n<p> Se aplica a los jud\u00ed\u00ados que viv\u00ed\u00adan fuera de Palestina.<\/p>\n<p> (Jua 7:35).<\/p>\n<p>Diccionario B\u00ed\u00adblico Cristiano<br \/>\nDr. J. Dominguez<\/p>\n<p>http:\/\/biblia.com\/diccionario\/<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario B\u00edblico Cristiano<\/b><\/p>\n<p>\u2020\u00a2Dispersi\u00f3n.<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de la Biblia Cristiano<\/b><\/p>\n<p>V\u00e9ase DISPERSI\u00ed\u201cN.<\/p>\n<p><b>Fuente: Nuevo Diccionario B\u00edblico Ilustrado<\/b><\/p>\n<p>[012]<\/p>\n<p>     Dispersi\u00f3n, reparto, extensi\u00f3n. Conjunto numeroso de jud\u00ed\u00ados extendidos entre las naciones que siguen fieles a la Ley de Yaweh. Comienza la di\u00e1spora cuando el a\u00f1o 695 y luego el 686 a. C. los del Reino de Jud\u00e1 son llevados cautivos por los babilonios.<\/p>\n<p>    Para entonces los del Reino el Norte, al destruirse el 721 a C. Samar\u00ed\u00ada por los asirios hab\u00ed\u00adan sido ya \u00abdispersados entre las naciones\u00bb<br \/>\n    Los del Norte nunca m\u00e1s volvieron. Parte de los jud\u00ed\u00ados regresaron, pero muchos de ellos ya quedaron en Mesopotamia. Las relaciones con Jerusal\u00e9n siguieron frecuentes en limosnas para los sacrificios del Templo y en plegarias.<\/p>\n<p>    En las monarqu\u00ed\u00adas que suceden a Alejandro Magno, (+ 323 en Babilonia), los israelitas siguen extendi\u00e9ndose por Egipto y Cirenaica, por Grecia y Asia, y llegan incluso a Roma, Galias e Iberia. La comunidad jud\u00ed\u00ada de Alejandr\u00ed\u00ada, en el siglo III lleg\u00f3 a ser muy poderosa y bien organizada. Tambi\u00e9n llegaron a construir un templo a Yaweh en la colonia jud\u00ed\u00ada de Elefantina, que lleg\u00f3 a constituir el riesgo de un cisma en el juda\u00ed\u00adsmo.<\/p>\n<p>    En tiempo de Cristo se calculan en unos cuatro millones los jud\u00ed\u00ados que habitan desde Babilonia hasta Iberia. En el territorio palestino de Herodes habr\u00ed\u00ada como un mill\u00f3n de jud\u00ed\u00ados.<\/p>\n<p>    A pesar de la destrucci\u00f3n de Israel en la guerra del 66 al 70 y de la segunda destrucci\u00f3n en la rebeli\u00f3n de Bar-Kokeba, en el 132 con el Emperador Adriano, los jud\u00ed\u00ados siguen extendidos mayoritariamente por todo el Mediterr\u00e1neo.<\/p>\n<p>    Mantienen su fidelidad yaveista, aunque se acomodan a la originalidad cultural de cada lugar y ambiente. Muchos jud\u00ed\u00ados prisioneros de esas guerras fueron llevados a Roma despu\u00e9s y llegaron a la libertad y tambi\u00e9n al desarrollo admirable de sus sinagogas y de sus comunidades.<\/p>\n<p>    Desde Italia, los jud\u00ed\u00ados se extendieron por Europa en los siglos posteriores llegando a Inglaterra, Escandinavia y Europa oriental, llegando a ser conocidos como askenazis.<\/p>\n<p>    Cuando el Islam se apoder\u00f3 de media Europa, los jud\u00ed\u00ados de \u00ed\u0081frica del Norte se trasladaron hacia el Oeste, llegando a la pen\u00ed\u00adnsula Ib\u00e9rica. Se desarrollaron en pac\u00ed\u00adfica convivencia con los mahometanos y los cristianos, no sin algunas persecuciones. Tal fue la del tiempo de los Reyes Cat\u00f3licos en el siglo XV, cuando miles de jud\u00ed\u00ados fueron obligados a exiliarse al Africa. Los supervivientes tomaron el nombre de Sefard\u00ed\u00ades (Sefarad indica en su lengua Espa\u00f1a) y de all\u00ed\u00ad se extendieron por diversos pa\u00ed\u00adses, incluidas las colonias de Am\u00e9rica, sobre todo.<\/p>\n<p>    Las persecuciones nazis y otras del siglo  XX acreditaron su fortaleza y su capacidad de supervivencia, hasta que en 1948, como reparaci\u00f3n del exterminio nazi, la Sociedad internacional salida de la guerra mundial permiti\u00f3 el establecimiento en Palestina de una Estado de Israel.<\/p>\n<p>      (Ver Biblia 6.4.1 y  ver Biblia y catequesis 1.2)<\/p>\n<p>Pedro Chico Gonz\u00e1lez, Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00ed\u00ada Religiosa, Editorial Bru\u00f1o, Lima, Per\u00fa 2006<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Catequesis y Pedagog\u00eda Religiosa<\/b><\/p>\n<p>Con esta palabra se significa a todos los jud\u00ed\u00ados dispersos por el mundo. Comenz\u00f3 con la deportaci\u00f3n de los habitantes de Samaria que hizo Sarg\u00f3n II en el a\u00f1o 722 a. de C. Nabucodonosor II llev\u00f3 a cabo varias deportaciones de jud\u00ed\u00ados del a\u00f1o 603 al 581 a. de C.; \u00e9sta fue la prueba m\u00e1s dura que sufri\u00f3 el pueblo de Dios; si Israel no fue entonces barrido de la historia de los pueblos, fue debido a la tenacidad de su fe. Muchos jud\u00ed\u00ados se establecieron y se instalaron en el exilio, de forma que cuando \u00e9ste termin\u00f3, por el decreto de Ciro (a\u00f1o 538), muchos no quisieron volver a Palestina. Hubo sucesivas deportaciones, pero las colonias jud\u00ed\u00adas en el exilio se hicieron cada vez m\u00e1s fuertes y numerosas. Se deb\u00ed\u00adan ya, no a las deportaciones, sino a situaciones de favor que hab\u00ed\u00adan conseguido tanto en el aspecto comercial como incluso en el religioso. En el siglo 1 a. de C. los jud\u00ed\u00ados est\u00e1n presentes pr\u00e1cticamente en todo el mundo conocido. Las comunidades jud\u00ed\u00adas, en medio de las naciones, lograron cierta independencia y autonom\u00ed\u00ada, tanto en el orden econ\u00f3mico como en el jur\u00ed\u00addico y religioso. En los evangelios encontramos s\u00f3lo una referencia a los jud\u00ed\u00ados de la di\u00e1spora (Jn 7,35). En la primitiva Iglesia se bautiza a los cristianos como \u00ablas doce tribus de la dispersi\u00f3n\u00bb (Sant 1,1), con lo que se quiere dar a entender que aqu\u00ed\u00ad estamos de paso, en el exilio; que nuestra patria no es la tierra, sino el cielo. -> apocal\u00ed\u00adptica.<\/p>\n<p>E. M. N.<\/p>\n<p>FERNANDEZ RAMOS, Felipe (Dir.), Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret, Editorial Monte Carmelo, Burbos, 2001<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario de Jes\u00fas de Nazaret<\/b><\/p>\n<p>Esta palabra, derivada del verbo griego diaspetlrein, significa globalmente \u00abdispersi\u00f3n\u00bb. En la Biblia griega indica la situaci\u00f3n de Israel entre los pueblos paganos, fuera de Palestina, pero, sobre todo, cuando tiene como correspondiente hebreo la palabra g\u00f3la (deportar, desterrar), la situaci\u00f3n de destierro en Babilonia. Secundariamente, este t\u00e9rmino describe tambi\u00e9n la situaci\u00f3n de una minor\u00ed\u00ada religiosa, o religioso-nacional que vive en el \u00e1mbito de otra comunidad religiosa o incluso pol\u00ed\u00adtica. Con la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n en el a\u00f1o 70 d.C. Y con la aniquilaci\u00f3n definitiva del Juda\u00ed\u00adsmo palestino por obra de Adriano, lleg\u00f3 a faltarle de hecho una patria a la \u00abdi\u00e1spora\u00bb. En consecuencia, este t\u00e9rmino tuvo un tono de car\u00e1cter m\u00e1s establemente negativo. Pero no siempre ha ocurrido as\u00ed\u00ad. En los textos jud\u00ed\u00ados no es raro encontrar expresiones que muestran parad\u00f3jicamente la di\u00e1spora como un hecho provechoso, al menos porque de esa manera los hebreos no podr\u00ed\u00adan va ser exterminados de un solo golpe ae la faz de la tierra. Este mismo sentimiento de sano orgullo se vis1umbra en Hch 2,9-11, donde se describe la reuni\u00f3n de todos los pueblos del mundo en la fiesta de Pentecost\u00e9s.<\/p>\n<p>En una perspectiva eclesiol\u00f3gica, la \u00abdi\u00e1spora\u00bb es una de las formas de aparici\u00f3n y de existencia del pueblo de Dios. En el Nuevo Testamento el t\u00e9rmino aparece en Sant 1,1 y en 1 Pe 1,1. Las reservas de los cristianos frente a la ciudad terrena no se derivan de un desprecio por la misma, sino del hecho de que la salvaci\u00f3n se espera \u00fanicamente de Dios.<\/p>\n<p>M. Semeraro<\/p>\n<p>Bibl.: J. Prado. Di\u00e1spora, en EB, 11, 91 1913: H, KUng, El juda\u00ed\u00adsmo, Trotta, Madrid 1993.<\/p>\n<p>PACOMIO, Luciano [et al.], Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico, Verbo Divino, Navarra, 1995<\/p>\n<p><b>Fuente: Diccionario Teol\u00f3gico Enciclop\u00e9dico<\/b><\/p>\n<p>En sentido tradicional se entiende por d. cat\u00f3lica (o protestante, invirtiendo los t\u00e9rminos) la situaci\u00f3n sociol\u00f3gica de convivencia de una minor\u00ed\u00ada de bautizados cat\u00f3licos con una mayor\u00ed\u00ada de bautizados protestantes (d. en sentido estricto).<\/p>\n<p>a) En sentido lato se puede entender por d. una minor\u00ed\u00ada de bautizados cat\u00f3licos que vive en medio de una mayor\u00ed\u00ada de no bautizados (d. de misiones), o tambi\u00e9n un n\u00facleo de fieles cat\u00f3licos que viven en medio de una mayor\u00ed\u00ada de cat\u00f3licos que, aunque bautizados, no tienen ya la menor conexi\u00f3n vital con la Iglesia y con su fe (d. en n\u00facleo). Aparte de esto, hoy d\u00ed\u00ada es cada vez m\u00e1s t\u00ed\u00adpica la situaci\u00f3n de la Iglesia que podr\u00ed\u00adamos designar como d. pluralista. Nos referimos a la situaci\u00f3n de una minor\u00ed\u00ada de cat\u00f3licos creyentes que viven junto con cat\u00f3licos y protestantes bautizados que se han hecho indiferentes, y junto con verdaderos cris. tunos protestantes y con no bautizados y ateos en medio de una sociedad pluralista.<\/p>\n<p>Aun enfocando la d. en sentido estricto, nos parecen demasiado restrictivas las definiciones de H.A. Krose (\u00abcomunidades cat\u00f3licas que se han formado en zonas en otro tiempo puramente protestantes\u00bb) y de A. Gabriel (\u00abexiste d. all\u00ed\u00ad donde una minor\u00ed\u00ada cat\u00f3lica se ve enfrentada con una poblaci\u00f3n por lo menos doble de personas de otra creencia\u00bb).<\/p>\n<p>b) En la definici\u00f3n de la d, en sentido estricto preferimos atenernos a los tres criterios establecidos por W. Menges: 1) situaci\u00f3n estad\u00ed\u00adstica de minor\u00ed\u00ada; 2) falta de presupuestos para que surja y act\u00fae una comunidad eclesi\u00e1stica donde queden integrados todos los hombres; 3 ) concurrencia del sistema de normas de la respectiva comunidad religiosa con el de la mayor\u00ed\u00ada de otra creencia. E1 estudio de la d. debe procurar abordar esa realidad desde los m\u00e1s diferentes puntos de vista y disciplinas. Para ello deber\u00e1 ante todo recurrir a la ayuda de la historia, de la geograf\u00ed\u00ada, de la estad\u00ed\u00adstica, de la sociolog\u00ed\u00ada, de la psicolog\u00ed\u00ada social y muy especialmente de la teolog\u00ed\u00ada.<\/p>\n<p>Sociol\u00f3gicamente hay que distinguir principalmente dos aspectos en el estudio de la d. En primer lugar habr\u00ed\u00ada que tener presente las relaciones internas de los fieles de la d., tanto las de los fieles entre s\u00ed\u00ad, como las de \u00e9stos con sus sacerdotes y si tales cat\u00f3licos han nacido o no en el lugar, as\u00ed\u00ad como su \u00ed\u00adndice de edades y su repartici\u00f3n seg\u00fan el sexo y la profesi\u00f3n y condici\u00f3n social; luego se ha de estudiar su participaci\u00f3n en la vida de la Iglesia, la frecuencia de matrimonios entre miembros de distintas confesiones, la educaci\u00f3n no cat\u00f3lica de los ni\u00f1os, la observancia de las normas establecidas por la Iglesia, las posibilidades de contacto de los fieles con el sacerdote, etc. Es evidente que cuanto menor sea el n\u00famero de cat\u00f3licos y cuanto m\u00e1s dispersos vivan \u00e9stos, tanto m\u00e1s dif\u00ed\u00adcil resultar\u00e1 la integraci\u00f3n en una comunidad eclesi\u00e1stica.<\/p>\n<p>En el segundo aspecto sociol\u00f3gico habr\u00ed\u00ada que examinar la cuesti\u00f3n de las relaciones entre el grupo minoritario de creyentes y el grupo mayoritario de los que profesan otras creencias o ninguna. Aqu\u00ed\u00ad se dan naturalmente grand\u00ed\u00adsimas variaciones seg\u00fan que los cat\u00f3licos se vean enfrentados con una herm\u00e9tica Iglesia nacional, o con una religi\u00f3n anim\u00ed\u00adstica popular, o con una sociedad m\u00e1s o menos indiferente en materia religiosa. Todas estas relaciones con el grupo mayoriy tario est\u00e1n con frecuencia gravadas por reminiscencias hist\u00f3ricas de opresi\u00f3n y discriminaci\u00f3n, por una actual situaci\u00f3n de inferioridad en la esfera econ\u00f3mica, pol\u00ed\u00adtica y cultural, y por prejuicios de psicolog\u00ed\u00ada social. La Iglesia en la d. puede adoptar formas sociales diversamente matizadas que dependen de su respectiva situaci\u00f3n social y religiosa, su pasado, y de la situaci\u00f3n social en general, etc. Es posible que presente la faz de una secta y se a\u00ed\u00adsle m\u00e1s o menos del resto de la sociedad. Pero tambi\u00e9n puede adoptar la forma de comunidad, principalmente si vive en una sociedad pluralista y toma esta situaci\u00f3n suya como una tarea que se le impone. Esta forma social de comunidad sin duda prevalecer\u00e1 cada vez m\u00e1s en el futuro. La comunidad se caracteriza entre otras cosas por su fundamental apertura y su predisposici\u00f3n al di\u00e1logo con el resto de la sociedad y con sus problemas relativos a la vida del esp\u00ed\u00adritu. El cambio de estructura sociol\u00f3gica de la Iglesia cat\u00f3lica en numerosos pa\u00ed\u00adses, por el que abandona su condici\u00f3n de \u00absecta\u00bb o de Iglesia nacional &#8211; en la que coinciden pueblo e Iglesia y a la que pertenecen por principio todos los miembros de una naci\u00f3n o de una sociedad determinada-, para pasar a ser una comunidad; tiene consecuencias de gran envergadura en lo referente a las sanciones positivas o negativas de la Iglesia, a los ritos colectivos, a las posturas que se deben adoptar, e incluso a la configuraci\u00f3n de las reflexiones teol\u00f3gicas. Es evidente que, en una Iglesia de tipo \u00absecta\u00bb o de tipo \u00abcomunidad\u00bb, el seglar asume un papel mucho m\u00e1s activo y responsable que en la Iglesia estatal, el comportamiento moral se rige m\u00e1s por persuasiones personales que por la amenaza de sanciones, se concede mayor atenci\u00f3n a la participaci\u00f3n personal de los fieles en los ritos, y los creyentes que poseen dones carism\u00e1ticos gozan de un mayor aprecio, etc.<\/p>\n<p>Desde el punto de vista de la tipolog\u00ed\u00ada, la Iglesia de la d. tiende a formar dos tipos de fieles, que en la realidad no aparecen tan marcados, pero pueden reconocerse claramente. Tenemos por un lado al creyente de ghetto, que K. Rahner caracteriza as\u00ed\u00ad: \u00abCrea un c\u00ed\u00adrculo, un ambiente artificial donde da la impresi\u00f3n de que no existe esta situaci\u00f3n interna y externa de d., crea un ghetto.\u00bb Es significativo que el concepto de ghetto procede de la d. jud\u00ed\u00ada. E1 creyente de ghetto no quiere reconocer la situaci\u00f3n existente de hecho. Se a\u00ed\u00adsla en cuanto le es posible de la vida religiosa, social, pol\u00ed\u00adtica y cultural, y se crea sus propias instituciones, que las m\u00e1s de las veces no tienen la menor relaci\u00f3n din\u00e1mica con la vida que le rodea, sino que con frecuencia representan un caso t\u00ed\u00adpico de \u00abcultural lag\u00bb, o sea de retraso cultural. El creyente de ghetto tiende a organizar sus instituciones como en los tiempos en que la sociedad era todav\u00ed\u00ada m\u00e1s o menos creyente. Pero es tambi\u00e9n posible que la Iglesia produzca un tipo muy diferente de creyente, al que llamaremos el creyente abierto. Este se sit\u00faa en medio de la vida social. En cuanto se lo permiten sus fuerzas y sus aptitudes, vive y act\u00faa en las instituciones en que se ve situado como profesional, como ciudadano, como padre de familia, etc. Su vida se desarrolla en gran parte entre personas de otra o de ninguna creencia; y \u00e9l, como cristiano, trata de dar con su vida testimonio de Cristo, menos con palabrer\u00ed\u00ada que con su actividad leal y adecuada a la realidad.<\/p>\n<p>Se comprende sin dificultad que la &#8211;> pastoral de la Iglesia de d. variar\u00e1 seg\u00fan el tipo de fieles que predomine. Humanamente hablando, la Iglesia del futuro s\u00f3lo tendr\u00e1 probabilidad de \u00e9xito si en su pastoral opta clara y resueltamente por los creyentes abiertos y los toma como norma. Esto no significa que la prudencia pastoral no imponga cierto retraimiento en determinadas situaciones. Pero este retraimiento s\u00f3lo tiene sentido dentro de una perspectiva general de entrada misionera en el ambiente a largo plazo. En esta concepci\u00f3n de un apostolado abierto, misionero, frente al apostolado conservador y con mentalidad de ghetto, el principal quehacer debe consistir en inducir a los cristianos a una fe propia, existencial y personalmente comprometida. S\u00f3lo si el bautizado llega a esta fe propia, asimilada personalmente y probada en las dificultades, vendr\u00e1 a ser un cristiano capacitado para la d., es decir, podr\u00e1 mantenerse incluso en un medio hostil a la fe. \u00bb El cristianismo no ser\u00e1 ya hereditario, sino libremente aceptado\u00bb (K. Rahner). De esta concepci\u00f3n apost\u00f3lica de una Iglesia de d. deber\u00e1 seguirse tambi\u00e9n una genuina adaptaci\u00f3n de toda la vida de la Iglesia a la situaci\u00f3n de d., no s\u00f3lo en el mero plano de la \u00abt\u00e1ctica social\u00bb, sino tambi\u00e9n en el \u00e1mbito de la formulaci\u00f3n de la fe (Schelsky). M\u00e1s concretamente, se tratar\u00e1 de adaptar a la situaci\u00f3n de d. las formas de expresi\u00f3n lit\u00fargica, incluida la lengua, la manera de la predicaci\u00f3n y el modo mismo de expresarse, e incluso la forma de la piedad personal. En t\u00e9rminos teol\u00f3gicos, se tratar\u00e1 de volver a encarnar en este mundo nuevo el mensaje de Cristo. De esta concepci\u00f3n seguramente se desprender\u00e1 una posici\u00f3n distinta frente a un problema pastoral muy dif\u00ed\u00adcil: el matrimonio mixto.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n de la Iglesia en la d. recuerda al cristiano muy de veras que, en t\u00e9rmino b\u00ed\u00adblico, \u00e9l se halla en condici\u00f3n de paroikos. El residente no es ni ciudadano en todo el rigor de la palabra, con todos los derechos y deberes, ni completamente un extra\u00f1o, que est\u00e1 abandonado sin protecci\u00f3n a su suerte. El cristiano vive en tensi\u00f3n entre la obligaci\u00f3n de comprometerse con este mundo y la conciencia de que su situaci\u00f3n es pasajera. \u00abNo tenemos aqu\u00ed\u00ad ciudad permanente, sino que vamos buscando la futura> (Heb 13, 14). El cristiano mira hacia la consumaci\u00f3n. Ef 2, 19 ha de entenderse tambi\u00e9n como anticipaci\u00f3n del futuro: \u00abPor eso no sois ya extranjeros y meros residentes, sino conciudadanos de los santos y familiares de Dios.\u00bb<br \/>\nLa Iglesia de la d. vive con especial intensidad la dial\u00e9ctica fundamental entre el \u00abya ahora\u00bb y el \u00abtodav\u00ed\u00ada no\u00bb, entre \u00bb no ser del mundo\u00bb y, sin embargo, \u00abhaber sido enviado al mundo\u00bb (Jn 17, 16-18). La Iglesia de la d. sabe que es Iglesia del tiempo que media entre la ascensi\u00f3n y la consumaci\u00f3n. Sabe que est\u00e1 especialmente expuesta a dos peligros. O bien se entrega de lleno al mundo conform\u00e1ndose a \u00e9l en todos los puntos; y entonces adquiere plena ciudadan\u00ed\u00ada en este mundo, pero traiciona su misi\u00f3n. O bien dirige su mirada \u00fanicamente a la consumaci\u00f3n, atiende s\u00f3lo a su fin; pero entonces olvida que ha sido enviada a los hombres, se hace extra\u00f1a entre ellos y as\u00ed\u00ad traiciona tambi\u00e9n su misi\u00f3n. La Iglesia s\u00f3lo responde a su misi\u00f3n si acepta su condici\u00f3n de residente, de p\u00e1roikos, con derechos y deberes, pero tambi\u00e9n con conciencia de su estado de peregrinaci\u00f3n y de que espera la consumaci\u00f3n. Cuanto m\u00e1s viva la Iglesia (incluso de hecho) en la dispersi\u00f3n, entre gentes de otra creencia o sin creencias, tanto m\u00e1s reflexionar\u00e1 sobre su propia naturaleza, y tanto m\u00e1s se desentender\u00e1 de todas las actividades que a lo largo de la historia se le han impuesto o que ella misma se ha apropiado indebidamente. Y as\u00ed\u00ad aparecer\u00e1 cada vez m\u00e1s claramente su aut\u00e9ntica esencia, mostr\u00e1ndose como continuaci\u00f3n de la vida de Cristo en la historia y buscando, lo mismo que \u00e9l, la salvaci\u00f3n de todos los hombres.<\/p>\n<p>La Iglesia de la d. se plantea con todo rigor la cuesti\u00f3n de la reunificaci\u00f3n de todos en la fe, sobre todo cuando una peque\u00f1a minor\u00ed\u00ada de cat\u00f3licos creyentes y abiertos vive juntamente con protestantes creyentes, o viceversa. La Iglesia de la d. evitar\u00e1 todo lo que pueda agudizar los contrastes, aumentar los prejuicios o profundizar los abismos de separaci\u00f3n, aunque sin abandonar lo m\u00e1s m\u00ed\u00adnimo de su propia fe. La Iglesia de la d. siente la divisi\u00f3n religiosa como un aguij\u00f3n en su carne y reconoce su propia culpabilidad en esta divisi\u00f3n. Conoce la fundamental unidad en la fe, que la liga tambi\u00e9n con los que tienen otra creencia. La Iglesia de la d. en sentido estricto es consciente de construir el puente necesario entre ambas confesiones, y no permitir\u00e1 nunca que se olvide en la Iglesia entera la cuesti\u00f3n de la unidad. Ve objetivamente las grandes dificultades que se oponen a la unificaci\u00f3n de los cristianos, pero lleva en s\u00ed\u00ad la virtud teologal de la esperanza (-> ecumenismo, c).<\/p>\n<p>El cristianismo primitivo estaba familiarizado con la idea de la Iglesia en la d. (cf. Sant 1, 1; Pe 1, 1, o la carta a Diogneto 6, 8: \u00abLos cristianos viven como hu\u00e9spedes en lo perecedero, esperando lo imperecedero del cielo\u00bb). Al comenzar la era de -> Constantino pas\u00f3 esta convicci\u00f3n a segundo t\u00e9rmino. Quiz\u00e1 est\u00e9 reservado a nuestro tiempo el volver a despertar en la Iglesia esta conciencia de d. K. Rahner se\u00f1ala expresamente c\u00f3mo la situaci\u00f3n de d. en la Iglesia es un hecho \u00abinevitable en la historia de la salvaci\u00f3n\u00bb, un hecho que de suyo no deber\u00ed\u00ada darse, pero que nosotros \u00abhemos de reconocer como querido por Dios, en cuanto inevitable y no en principio, sacando de ah\u00ed\u00ad las consecuencias oportunas\u00bb. En este sentido la Iglesia del futuro ya comenzado ser\u00e1 una Iglesia de la d., y tendr\u00e1 una importancia decisiva el que los cristianos reconozcan esto y obren en consecuencia.<\/p>\n<p>Norbert Greinacher<\/p>\n<p>K. Rahner (ed.),  Sacramentum Mundi. Enciclopedia Teol\u00cf\u0192gica, Herder, Barcelona 1972<\/p>\n<p><b>Fuente: Sacramentum Mundi Enciclopedia Teol\u00f3gica<\/b><\/p>\n<p><p style=\"text-align: justify;\">(o Dispersi\u00f3n)<br \/>\nDi\u00e1spora fue el nombre dado a aquellos pa\u00edses fuera de Palestina en los que hab\u00eda jud\u00edos dispersos, y secundariamente a las comunidades jud\u00edas de aquellos pa\u00edses. Di\u00e1spora, un t\u00e9rmino griego, corresponde a la palabra hebrea que significa \u00abexilio\u00bb (cfr. Jr., xxiv, 5). Se presenta en la versi\u00f3n griega del Antiguo Testamento, p. ej. en Dt., xxviii, 25; xxx, 4, en donde la dispersi\u00f3n del pueblo jud\u00edo entre las naciones es manifestada como el castigo a su apostas\u00eda. En Jn. vii, 35, la palabra se utiliza con un dejo de desde\u00f1o: \u00abSe dec\u00edan entre s\u00ed los jud\u00edos: \u00ab\u00bfA d\u00f3nde se ir\u00e1 \u00e9ste que nosotros no le podamos encontrar? \u00bfSe ir\u00e1 a los que viven dispersos entre los griegos para ense\u00f1ar a los griegos?\u00bb\u00bb. Dos de las ep\u00edstolas cat\u00f3licas, la de Santiago y la primera de Pedro, est\u00e1n dirigidas a los ne\u00f3fitos de la di\u00e1spora. En Hechos de los Ap\u00f3stoles, ii, se enumeran los principales pa\u00edses de los que proven\u00edan los jud\u00edos que escucharon, cada uno en su propia lengua, la predicaci\u00f3n de los Ap\u00f3stoles en Pentecost\u00e9s. La di\u00e1spora fue el resultado de las varias deportaciones de jud\u00edos que invariablemente siguieron las invasiones o conquistas de Palestina. La primera deportaci\u00f3n tom\u00f3 lugar tras la captura de Samaria por Salmanasar y Sarg\u00f3n, cuando una porci\u00f3n de las diez tribus fue llevada a las regiones del \u00c9ufrates y a las ciudades de los medos, en el 721 a. de JC. (Libro segundo de los Reyes, xvii, 5-6; xviii, 9-11). En 587 a. de JC. El Reino de Judea fue transportado a Mesopotamia. Cuando, cerca de cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s, Ciro permiti\u00f3 el retorno de los jud\u00edos a su pa\u00eds, s\u00f3lo los pobres y los m\u00e1s fervientes sacaron provecho del permiso, pues las familias m\u00e1s ricas permanecieron en Babilonia formando el origen de una comunidad numerosa e influyente. La conquista de Alejandro Magno caus\u00f3 la dispersi\u00f3n de los jud\u00edos por Asia y Siria. Seleucus Nicator convirti\u00f3 a los jud\u00edos en ciudadanos de las ciudades que construy\u00f3 en sus dominios, y les dio igualdad de derechos con los griegos y macedonios (Flavio Josefo, Antig\u00fcedades, XII, iii, 1). Un poco despu\u00e9s de la transportaci\u00f3n del reino de Judea a Babilonia un grupo de jud\u00edos que hab\u00eda sido dejado en Palestina emigr\u00f3 voluntariamente a Egipto (Jr., xlii-xliv). Ellos formaron el n\u00facleo de una famosa colonia alejandrina, pero la gran transportaci\u00f3n a egipto fue efectuada por Tolomeo Soter: \u00abY Tolomeo tom\u00f3 muchos cautivos de las regiones monta\u00f1osas de Judea, y de los lugares cercanos a Jerusal\u00e9n y Samaria, y los condujo a Egipto, estableci\u00e9ndolos ah\u00ed\u00bb (Flavio Josefo, Antig\u00fcedades, XII, i, 1). En Roma ya hab\u00eda una comunidad de jud\u00edos en los tiempos de C\u00e9sar, que es mencionada en un decreto de C\u00e9sar citado por Josefo (Ant. XLV, x, 8). Tras la destrucci\u00f3n de Jerusal\u00e9n por Tito, miles de esclavos jud\u00edos fueron vendidos, y formaron el n\u00facleo de asentamientos en \u00c1frica, Italia, Espa\u00f1a y las Galias. En tiempos de los Ap\u00f3stoles, el n\u00famero de jud\u00edos en la di\u00e1spora era enorme. El autor jud\u00edo Sibilino Or\u00e1culo (siglo segundo antes de Jesucristo) pudo decir de sus compatriotas: \u00abCada tierra y cada mar est\u00e1n llenos de ellos\u00bb (Or. Sib., III, 271). Josefo, mencionando las riquezas del templo, dec\u00eda: \u00abque nadie se extra\u00f1e por que haya tanta riqueza en nuestro templo, pues todos los jud\u00edos de toda tierra habitable env\u00edan sus contribuciones\u00bb (Ant., XIV, vii, 2). Los jud\u00edos de la di\u00e1spora pagaban un impuesto del templo, similar a un Peter&#8217;s-Pence ingl\u00e9s (tributo que se cobraba antiguamente en Inglaterra, para el Papa); cada hombre adulto tributaba un didracma. Las sumas enviadas a Jerusal\u00e9n eran tan importantes en aquel tiempo que en ocasiones causaban una inconveniente escasez de oro, que indujo en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n al gobierno romano a detener la colecta o, incluso, a confiscarla.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque los jud\u00edos de la di\u00e1spora eran, en general, fieles a su religi\u00f3n, hab\u00eda una prominente diferencia de opiniones teol\u00f3gicas entre los jud\u00edos babilonios y alejandrinos. En Mesopotamia los jud\u00edos le\u00edan y estudiaban la Biblia en hebreo, lo que era comparativamente sencillo por la similitud del caldeo, su idioma vern\u00e1culo, con el Hebreo. Los jud\u00edos en Egipto y por toda Europa, llamados com\u00fanmente \u00abhelenistas\u00bb, olvidaron r\u00e1pidamente el hebreo. Para ellos se tradujo una versi\u00f3n griega de la Biblia, la de los Setenta. La consecuencia fue que ellos fueron menos ardientes en la pundonorosa observancia de la Ley. Como los samaritanos, los helenistas mostraron una tendencia cism\u00e1tica al erigir un templo rival al de Jerusal\u00e9n. Fue construido por el hijo del Sumo Sacerdote On\u00edas en Leontopolis, en el Bajo Egipto durante el reino de Tolomeo Filometor, en el 160 a. de JC., y fue destruido el 70 a. de JC. (Ant. XIII, iii, 2-3). Es un dato curioso que mientras el juda\u00edsmo helenista se convirti\u00f3 en la parcela en la que el cristianismo ech\u00f3 ra\u00edces y tom\u00f3 fuerza, la colonia de Babilonia permaneci\u00f3 como un basti\u00f3n del juda\u00edsmo ortodoxo y produjo el famoso Talmud. El antagonismo fuertemente enraizado entre los jud\u00edos y los griegos hizo que el amalgamiento de ambas razas fuese imposible. Aunque algunos de los Sel\u00e9ucidas y Tolomeos, como Seleuco Nicator y Ant\u00edoco Magno, fueron favorables para los jud\u00edos, hubo fricci\u00f3n constante entre los elementos de Siria y Egipto. El pillaje ocasional y las masacres fueron el resultado inevitable, por lo que en una ocasi\u00f3n los griegos en Seleuco y Siria masacraron a unos 50,000 jud\u00edos (Ant., XVIII, ix, 9). En otra ocasi\u00f3n los jud\u00edos asesinaron a los habitantes griegos de Salamis, en Chipre, y fueron en consecuencia expulsados de la isla (Dio Casio, LXVIII, 23). En Alejandr\u00eda se juzg\u00f3 necesario confinar a los jud\u00edos a un gueto. El Imperio Romano, por el contrario, estuvo en t\u00e9rminos generales bien dispuesto hacia los jud\u00edos de la di\u00e1spora, quienes tuvieron en todos los territorios el derecho de residencia y no pod\u00edan ser echados. Las dos excepciones fueron la expulsi\u00f3n de los jud\u00edos de Roma bajo Tiberio (Ant., XVIII, iii, 5) y bajo Claudio (Hechos de los Ap\u00f3stoles, xviii, 2), pero ambas fueron de corta duraci\u00f3n. Su culto fue declarado una religio licita. Todas las comunidades ten\u00edan su sinagoga, proseuchai o sabbateia, que funcionaban tambi\u00e9n como librer\u00edas y lugares de asamblea. La m\u00e1s famosa fue la de Antioquia (De bell. Jud., VII, iii 3). Tambi\u00e9n ten\u00edan sus cementerios; en Roma, como los cristianos, sepultaban a sus muertos en catacumbas. Ten\u00edan el permiso para observar libremente sus ordenanzas religiosas, como el sabbath (descanso sab\u00e1tico), sus festivales y sus leyes diet\u00e9ticas. Estaban exentos del culto al emperador y del servicio militar. Muchos jud\u00edos gozaron de la ciudadan\u00eda romana, como San Pablo (Hechos de los Ap\u00f3stoles, xvi, 37-39). En muchos lugares la comunidad jud\u00eda formaba una organizaci\u00f3n reconocida con sus propios poderes administrativos, judiciales y financieros. \u00c9sta era gobernada por un consejo llamado gerousia, compuesto por ancianos, presbiteroi, a la cabeza de lo que era un Arconte propio. Otra muestra de la libertad que gozaron los jud\u00edos en todo el imperio fue su propagandismo activo (cfr. Mt., xxiii, 15). Los ne\u00f3fitos eran llamados phoboumenoi o sebomenoi, lo que significaba \u00abtemerosos de Dios\u00bb (Hechos de los Ap\u00f3stoles, xiii, 16, 26, 43; Flavio Josefo, Antig\u00fcedades, XIV, vii, 2). Su n\u00famero fue aparentemente muy grande. San Pablo se reun\u00eda con ellos en casi todas las ciudades a las que visitaba. Flavio Josefo, elogiando la excelencia de la Ley, dice: \u00abla multitud de la humanidad misma ha tenido una gran inclinaci\u00f3n a seguir nuestras observancias religiosas. No hay una sola ciudad de los griegos o los et\u00edopes, en donde nuestras costumbres y nuestra prohibici\u00f3n sobre los alimentos no sea observada\u00bb (Contra Apion., II, xl). Muchos de los conversos eran personas distinguidas, como Aguila, el mayordomo de la reina de Candace (Hechos de los Ap\u00f3stoles, viii, 26 ss.); Azizo, rey de Emesa, y Polemo, rey de Cilicia (Ant.,.xx, vii); la dama patricia Fulvia (Ant., XVIII, iii, 5), etc.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Jewish Encyc. s. v. Dispersion; SCHURER, Geschichte des judischen Volkes (Leipzig, 1890); GRATZ, Geschichte der Juden; RENAN, Les Ap\u00e9tres; MOMMSEN, The Provinces of the Roman Empire (tr. Londres, l886). Una lista de los pa\u00edses de la di\u00e1spora es dada por PHILO, Leg. ad Caium, 36.\n<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">C. VAN DEN BIESEN<br \/>\nTranscribi\u00f3 Joseph E. O&#8217;Connor<br \/>\nTraducido por Francisco Con G.\n<\/p>\n<\/p>\n<p><b>Fuente: Enciclopedia Cat\u00f3lica<\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>griego diaspora, dispersi\u00f3n. T\u00e9rmino que se refiere a las comunidades jud\u00ed\u00adas que viven fuera de Israel. Con esta palabra, la versi\u00f3n griega de la Septuaginta tradujo el t\u00e9rmino hebreo galut, aplicado a los jud\u00ed\u00ados que habitaban en otras naciones paganas y que se consideraban a s\u00ed\u00ad mismos exiliados; d., entonces, se toma en la versi\u00f3n &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/diaspora\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abDIASPORA\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[],"class_list":["post-4871","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diccionario"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4871","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4871"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4871\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4871"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4871"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/diccionarios\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4871"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}